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                    <text>�D.R. 2022 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 2,
No. 3, julio-diciembre 2022, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz
Liliana De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
05 de octubre de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Leonardo Lavanderos
José Alirio Peña Zerpa
Hilda G. Hernández Alvarado
Adriana del C. Enríquez Robledo
José A. Morales Pérez
Tonatiuh Morgan
Mónica Del Arenal Martínez del Campo
Gabriel Gallegos Cantú
César Morado
Angie Sophía Flores de la Cruz
Macarena Irupé Jofre Larrea
Beatriz Liliana De Ita Rubio

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Hidroarsenicismo. Un acercamiento a su significado
en localidades emblemáticas del norte de México
Hydroarsenicism. Approach to its meaning in emblematic localities of northern Mexico
Hilda G. Hernández Alvarado
https://orcid.org/0000-0003-1646-6289
Adriana del C. Enríquez Robledo
https://orcid.org/0000-0002-9293-1536
José A. Morales Pérez
https://orcid.org/0000-0002-6160-8728
Fecha entrega: 25-5-2022 Fecha aceptación: 05-10-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Hernández Alvarado, Hilda G. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.3-36
Email: hildahernandez@uadec.edu.mx adrianaenriquez@uadec.
edu.mx alfredomorales@uadec.edu.mx
64

�Presentación
El tercer número de Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales
que ahora presentamos, conforma un abanico de temáticas que
son muestra de la gran diversidad en las problemáticas que se
viven en las sociedades actuales, en las que, no obstante, convergen
causas y consecuencias comunes que se entrelazan y requieren
de la perspectiva transdisciplinaria para su análisis y propuestas
de solución. Los textos exponen también las metodologías
empleadas como parte de dichas investigaciones.
En el artículo denominado “La destrucción del OIKOS:
Mercantilizar el Conocimiento”, Leonardo Lavanderos analiza las
transformaciones generadas en los fines últimos de la educación
en el contexto neoliberal del capitalismo cognitivo que han
llevado a su mercantilización y a la destrucción de su esencia
crítica y transformadora, para concebirse como ámbito para la
creación de nuevo conocimiento con el propósito de ser aplicado
en forma de nuevas tecnologías, a la producción y al rendimiento
económico y la competitividad mediante el consumo. Advierte
también el autor de otras consecuencias negativas asociadas a la
concepción mercantilista de la educación, tales como la pérdida de
identidad de los ciudadanos y de otros atributos o virtudes cívicas
indispensables para una educación política y ciudadana, que apoye
la transformación social y la construcción de un auténtico oikos en
tanto comunidad sustentable. Presenta como caso de estudio, a las
universidades chilenas y por medio del examen de su misión y visión,
analiza la orientación neoliberal de sus propuestas educativas y la
pérdida de su sentido social en perjuicio de la comunidad.

�José Alirio Peña Zerpa en su artículo “Matan a una marica: la
lengua de la loca como fuente histórica de represión y asesinatos
de locas en la Argentina de los ochenta” comparte un complejo
análisis, que da muestra de un ejercicio transdisciplinario, que se
centra primero en el texto y los significados que de él se extraen y
transita al contexto de los años ochenta del siglo pasado, en el que
fue publicado en la revista argentina Fin de Siglo, el artículo Matan
a una marica, del poeta Néstor Perlongher. Peña Zerpa considera
el citado ensayo como una forma de resistencia y activismo para
denunciar la violenta represión ejercida contra la población de
homosexuales y travestis en Argentina, así como fuente histórica
primaria para comprender ese contexto. El autor expone el
ejercicio metodológico empleado para el análisis bidimensional
del ensayo: los sentidos que se extraen del texto en sí mismo y
como producto histórico, interpretado a la luz de consideraciones
epistemológicas y ontológicas, en el que el investigador marca su
propio posicionamiento.
En un texto que presenta resultados de investigación en el
que convergen campos disciplinares como la hidrología, la medicina
y la psicología social, que lleva el nombre de “Hidroarsenicismo.
Un acercamiento a su significado en localidades emblemáticas
del norte de México”, Hilda Hernández, Adriana Enríquez y José
Morales además de exponer la grave situación en que se encuentra
el recurso hídrico, investigan, los significados socialmente
construidos por la población expuesta a los problemas de mala
calidad del agua y particularmente a la presencia de arsénico en
la misma. El estudio de esta seria problemática, se realiza en la
región Lagunera del estado de Coahuila, México. Los resultados
que se comparten respecto de la investigación realizada,

�muestran interesantes mecanismos de dotación de sentido a sus
experiencias, que las personas afectadas construyen y utilizan
para conservar la estabilidad emocional ante el reconocimiento
de estar expuestos al problema y la necesidad de sentirse a salvo.
Tonatiuh Morgan, autor del artículo: “El discurso urbano,
hacia una interpretación teórico-metodológica de la intervención
política en la ciudad” plantea la importancia para la investigación
social de analizar el discurso de quienes han sido expulsados de
la ciudad a consecuencia de un discurso político que por medio
de su identidad y realidad da lugar a formas de dominación,
fronteras sociales, identitarias y territoriales, Plantea el autor la
necesidad de que el análisis social examine la vinculación entre
discurso, representaciones y prácticas sociales que posibilite al
investigador acceder a la dimensión ideológica o discurso político
que se construye.
Mónica del Arenal presenta en el texto “No ‘tenemos’
un cuerpo, somos un cuerpo”, un ejercicio de auto-etnografía
relacionado con una experiencia médica. La metodología de la
auto-etnografía es relevante en la medida que le permite describir
una experiencia vivida en cuestiones de salud-enfermedad y
compartir con el lector las emociones que experimentó y la toma
de conciencia respecto a la corporalidad y a la imagen corporal
como ámbitos de integración de aspectos visuales, emocionales
y sociales.
En el artículo “Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos
de la cultura: el lugar del otro en la sociedad y la educación”,
Gabriel Gallegos Cantú realiza una revisión de conceptos desde
los cuáles establecer las relaciones entre cultura y sociedad y por
ende educación y sociedad. A partir de su interpretación personal

�de diversos autores plantea la importancia de repensar y revalorar
la otredad ante la fuerza que cobra el individualismo en nuestras
sociedades y las problemáticas que genera.
Se incluyen cuatro reseñas:
Reseña de ¨La noche de las ideas en Houston¨ a cargo
de César Morado. Taller Coller la Societé. Estudiantes del
Colegio de sociología. FFyL. UANL. Coller la Societé. Taller de
Collage para la aplicación del conocimiento sociológico a la vida
cotidiana.
Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo
soñamos. Macarena Irupé Jofre Larrea. “instalación artística
que versa sobre las mujeres en la historia, tanto aquellas acusadas
y quemadas por brujas, como de las mujeres que nos son
contemporáneas que lucharon y siguen luchando por un mundo
más justo.”
Reseña de la presentación de los libros ¡Volvimos a
salir! Una historia oral del movimiento estudiantil de 1971 y
el Halconazo, de Alicia de los Ríos Merino, Alonso Getino Lima
y Gerardo Necoechea Gracia; A 50 años del Halconazo. 10 de julio
de 1971.
Volumen 1. Antología documental; y A 50 años del
Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 2. Antología de testimonios. Beatriz Liliana De
Ita Rubio

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La destrucción del Oikos: Mercantilizar el
conocimiento
The destruction of the Oikos: Commodifying
knowledge
Leonardo Lavanderos1

Resumen: En este ensayo, reflexionamos sobre los sustratos políticoepistémicos transdisciplinarios en la generación de conocimiento en
los espacios universitarios, en relación con la complejidad, el poder, la
ideología y la territorialidad. Finalmente, y queda como hipótesis, la
reducción del aprendizaje a través de la normalización impuesta por
el modelo neoliberal para lograr la transformación en una mercancía
del conocimiento se topará con un impedimento con el que no estaba
preparado: las ideas libertarias de complejidad e incertidumbre, que
se acumularán en relaciones transdisciplinarias que, sin duda, atacan
los fundamentos del pensamiento neoliberal: el cálculo, la certeza y
la falsa idea del conocimiento como mercancía. En pocas palabras, es
un capitalismo de soledad, una condición insostenible para la relación
cultura-naturaleza.
Palabras Clave: capitalismo, cultura-naturaleza, complejidad, poder,
ideología.
Abstract: In this essay, we reflect on the transdisciplinary politicalepistemic substrates in the generation of knowledge in university
1
Corporación Sintesys. Chile. Correo electrónico: l.lavanderos@
sintesys.cl

9

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

spaces, in relation to complexity, power, ideology and territoriality.
Finally, and it remains as a hypothesis, the reduction of learning
through the normalization imposed by the neoliberal model to achieve
the transformation into a commodity of knowledge will run into an
impediment with which it was not prepared: the libertarian ideas of
complexity and uncertainty, that will accumulate in transdisciplinary
relationships that, without a doubt, attack the foundations of neoliberal
thought: calculation, certainty and the false idea of knowledge
​​
as
merchandise. In short, it is a capitalism of solitude, an unsustainable
condition for the culture-nature relationship.
Keywords: capitalism, culture-nature, complexity, power, ideology.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

1. Introducción
Al parecer, existiría una nueva forma de apropiación y
concentración del valor de cambio, producto de la metamorfosis
del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo. Si bien hoy es
posible que empecemos a entender que la mal llamada riqueza,
es producto del conocimiento, el cual no puede reducirse a
horas hombre, dada la mutación planteada; entonces, no cabe
duda de que la estrategia actual es otra forma de apropiarse de
la imaginación, robar el proceso creativo y disfrazarlo a la luz de
las formas y estilos libertarios neoliberales (Lavanderos y Fiol,
2021).
En el proceso de acumulación de capital, la apropiación de
la creatividad (ignorar el valor del intangible) no es algo nuevo, ya
que éste queda invisibilizado en la relación conocimiento-valorprecio (Lavanderos y Fiol. Op.cit). La contribución humana a la
creación de riqueza, ya sea de manos o de conocimientos, ha sido
cosificada y asociada con el intercambio transaccional; primero
sal (salario) y luego monedas (tal vez monedas de bits algún
día). El problema hoy es que cuando se produce la inversión
de la riqueza –entendida ésta como la expresión productiva
explícita del proceso de conocimiento– las relaciones dentro
del sistema capitalista no pueden ser sostenibles, ya que no es
posible una apropiación asimétrica de la producción de la fuerza
cognitiva. Hoy, éste es uno de los problemas fundamentales en
las organizaciones, ya que la generación de riqueza implica una
disociación en la relación conocimiento-valor, de modo que el
valor en uso y el valor de cambio, del que se hace la mercancía,
carecen de significado para el hombre común.
11

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

El mundo ha cambiado en alguna dirección, esto no sólo
resulta evidente, más bien es una afirmación indiscutible; en este
cambio, del cual no hemos sido partícipes activos, sino más bien
actores pasivos, aceptando un modelo económico neoliberal y
adoptando una postura individualista, reduciéndonos finalmente
a una cómoda actitud crítica. Entonces, y dadas las actuales
condiciones en que vivimos, en donde la crisis de la educación y las
reformas prometidas apuntan sólo a un maquillaje financiero, sin
entrar a desmantelar la maquinaria de los desafectos, el simplismo
y lo vulgar, nos obliga a crear nuevas formas y estrategias para
actuar autónomamente. Esta forma retrógrada de conocimiento
y educación, donde nuestros hijos están “insertados”, tiene como
objetivo producir no sólo un estado con ánimo de lucro, sino
también individuos implacablemente autodestructivos, ávidos de
lograr éxito sin esfuerzo y sin sentido de pertenencia; en definitiva,
una educación para la cultura fetiche y sus injusticias. No resulta
extraño, entonces, que en las mediciones de desconfianza entre
connacionales desarrolladas por la OCDE, Chile obtenga el último
lugar. Por lo mismo, las actuales formas y estilos de explicación
fundadas en un fantasma (el mercado), en donde sus supuestas
“leyes” de oferta y demanda tienen la condición de regular y
autorregular los vínculos sociales que le dan vida a una cultura
mezquina como lo es el neoliberalismo, no pueden, aunque hagan
todos los “esfuerzos” ofrecer una educación diferente a lo que lo
sostiene, su implacable sed de acumular, poseer y ostentar.
Por lo mismo, hoy se padece de una educación
discriminatoria, sesgada, de rivalidad y competencia (en vez de
colaboración), coherente con un sistema de pensamiento que
no sólo reduce el conocimiento a monedas de éxito, sino que
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

transa con los valores fundamentales con que se ha construido
humanidad y su sentido.
Uno de los síntomas cotidianos del cambio aludido, es la
sensación de rapidez con que se producen las transformaciones
a nivel global; el impacto feroz de esta aceleración ha golpeado
sin piedad a lo que denominamos conocimiento, de manera
que las bases de certidumbre y apego a lo inamovible se han
comenzado a desfigurar, derribando las creencias simplistas de
la causalidad. En este espacio de incertidumbre, el proceso de
formación del ciudadano ha empezado a desfigurarse, tanto es
así que las formas y estilos de enseñanza clásica ya no responden
a lo que se necesita (Lavanderos y Oliva, 2012). Por lo mismo,
el conocer como proceso ha adquirido una importancia central
en los modelos sociológicos y económicos a escala global. Tal
como lo hemos señalado, ello se ha expresado en una importante
variedad de conceptos asociada a conocimiento, información,
economías cognitivas, incertidumbre, gestión del conocer,
organizaciones que aprenden, entre otras (Lavanderos y Oliva,
op.cit). No obstante, pese a convertirse en uno de los axiomas
más importantes de la sociología y economía contemporánea,
el cómo conocemos sigue siendo trivializado desde enfoques
reduccionistas, causales y lineales; en otras palabras, la fiesta
neoliberal tiene a su mejor invitado, el paradigma del fetiche. El
neoliberalismo se ha encargado de romper la pauta que conecta
las diferentes áreas de la enseñanza, destruyendo paradojalmente
lo que estridentemente ofrecen como su atributo estrella: la
calidad. Esto último, que pareciese tan académico y alejado de
un juego de pelota en un patio público, implica la pandemia del
olvido; un oscurecer en la pertenencia implica un educar en donde
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

la formación, propagación y reproducción de la huella matricial
de la trama sociocultural que genera y a la que pertenece, en otras
palabras, lo que llamamos Chile, desaparece.
La educación actual es un legado de estructuras jerárquicas,
incapaces de incluir la rapidez con que hoy día nos conectamos.
Efectivamente, se educa desde la competencia y rivalidad, para ser
disciplinadamente obedientes de una felicidad que tiene futuro
para unos pocos, como en la película Logan’s Run (IMDB, 1976). Es
una educación envasada, llena de respuestas que ya están (no hay
que pensarlas ni crearlas) y vacía de preguntas fundamentales.
Esto no sólo la hace inútil, sino que ilegítima, pues intenta hacer
una conexión fantasmal, barbárica, lentamente demoledora, que
degrada la identidad y banaliza a su paso todo lo que constituye
la base identitaria del conocimiento, transformando al ciudadano
en un acrítico y pasivo. Conocida como globalización, ha logrado
lo impensable, el individualismo extremo, lo que paradojalmente
en una sociedad del conocimiento se constituye en relaciones
insostenibles, las cuales, para lograr su viabilidad, deben de
manera insensible repartir a través de un imaginario, como es el
consumo, el espejismo de acceso a los recursos. Así, la degradación
de la complejidad del conocimiento a tecnocracia, ha reducido la
política a un problema de gestión y a la educación a la generación
de tecnócratas cuyas reivindicaciones son a través del “derecho”
a exigir una prestación de servicios acorde a sus caprichos. En
una acción cómplice, la tecnocracia de las comunicaciones da
tribuna a opinólogos (nuevos “intelectuales”) que ametrallan al
común, sin vacilación ni pudor en sus afirmaciones, con temas
que van desde política a ciencia y arte, indicando hacia dónde ir,
sin realmente ir a alguna parte.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La intelectualidad no escapa a ello. Excluidos cada vez más
de las discusiones de interés público y sin un concepto ideológico
de mundo, su creación no sólo ha perdido la autonomía de la
producción cultural, sino que se suma a una participación en lo
político que no pasa de listas de peticiones basadas en su valor de
cambio. Este doble vínculo hace que el científico y el artista vivan
una ilusión ética entre lo que generan y a lo que se comprometen,
ya que producción y compromiso son reducciones del valor de
uso al valor de cambio.
A modo de ejemplo, en el documento de Conicyt, Ciencia
y tecnología en Chile: ¿para qué? (2010) se pregunta: “¿Para qué
invertir en ciencia y tecnología en Chile?
Respuesta: “Básicamente, para obtener nuevo
conocimiento, nuevas tecnologías e innovaciones, junto con los
beneficios que la ciencia y la tecnología traen consigo en los
ámbitos económico, social, cultural, político, educacional, en
salud, ambiental, organizacional y simbólico.”
Es impresionante esta “ensalada” de tipos lógicos que
sólo da cuenta de un pensamiento disociado que no respeta la
complejidad de los conceptos, ¿acaso lo económico, social, político
no es cultural?, o ¿ésta se reduce a la producción de las artes?
Por otra parte, la justificación de obtener nuevo
conocimiento funciona como una posverdad (de moda), como
si el hecho de generarlo, por sí solo, llevara apañado la solución
a la lista de peticiones de fin de año. Esta arrogancia de la
ciencia clásica nos ha alejado de la vida común, generando un
encapsulamiento religioso, obispal, un pontificado de la verdad.
En este sentido, como intelectuales, no hemos sido capaces, desde
nuestra autonomía y compromiso político, de proponer un tipo
15

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

de mundo para Chile porque irremediablemente somos producto
del individualismo global.
Hemos sido ingenuamente cómplices al aceptar
formularios de postulación a proyectos de innovación con cálculo
de TIR (Tasa Interna de Retorno) y VAN (Valor Actual Neto),
como si el riesgo constitutivo de la innovación fuese materia de
evaluación financiera. Me imagino a los ingenieros soviéticos
preguntándole al ministro de finanzas de la época cuáles eran la
TIR y el VAN de poner el Sputnik en órbita. Son las decisiones
políticas las que determinan el rumbo y los cambios, acá hemos
puesto la carreta delante de los bueyes.
Hemos perdido, sin duda, en un juego de obscenidad
ética, tanto la autonomía de la creación de conocimiento como el
compromiso con lo político que nos hace parte de lo que sentimos
como Chile. Hoy, en esta pérdida, aparecen narrativas tales
como “Nuestra iniciativa busca trasladar todo el conocimiento
científico que se genera en los laboratorios hacia la vida social,
hacia la calle (…). Plasmar los proyectos generando y visibilizando
transformaciones sociales a gran escala”. CNN Pablo Rivera.
Este infantilismo científico posverdadero y paternalista, no
nos permite ver que hemos generado una enfermedad de
segundo orden (no ver que no vemos), para terminar vendiendo
nuestra fuerza de trabajo (el conocimiento), mutando desde la
intelectualidad a obreros cognitivos; en definitiva, somos hoy una
nueva clase, los cognoproletarios. De esta manera, y como inicio
para entender nuestro rol en el capitalismo tardío debemos, sin
arrogancia, empezar a entender la historia sindical de la sociedad
industrial, porque dado nuestro nuevo potencial estatus, las
sociedades científicas y otros tipos de organizaciones no van a
estar a la altura de jugar un papel de transformación.
16

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Este escrito tiene como objetivo mostrar el total
desmantelamiento de las universidades en Chile, a partir de
su transformación en mercancía, dado el proyecto neoliberal
implantado en la dictadura cívico-militar. Para lo anterior,
vincularemos la destrucción de la concepción relacional del Oikos
con la construcción de objetos (mercancía), base de la estrategia
neoliberal, la cual se refleja en la narrativa asociada a la Visión,
Misión y valores que ofrecen la mayoría de las universidades
chilenas.
2. El Oikos
De acuerdo a la definición de Aristóteles, se define como Oikos a
“Una comunidad necesaria y natural, base misma de la existencia,
y, en el caso humano, ‘constituida para la vida de cada día’,
cuyos miembros comen del mismo pan y se calientan del mismo
fuego (1252ab), en alusión a su condición de unidad básica de
subsistencia que se caracteriza por compartir el mismo alimento
y vivir bajo el mismo techo”. Para él, la oikonomía trata del
gobierno “de los hijos, de la mujer y de toda la casa” (1278b45),
mientras que la política trata del gobierno de la ciudad. Considera
la familia y la economía (del oikos) las bases de la vida política
(1252a-1253a)” en Mirón (2004).
“Aristóteles menosprecia los componentes materiales, ya
que opina que ‘el cuidado de la administración de la casa debe
atender más a los hombres que a la posesión de cosas inanimadas,
y a las virtudes de aquéllos más que a la posesión de la llamada
riqueza’ (1259b23-26). De este modo, llama crematística a la
actividad que busca el beneficio material mediante el intercambio
17

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

de productos o dinero —o sea, la economía mayoritariamente
admitida hoy en día—, a la que considera ocupación parasitaria
y poco recomendable (1256a-1259a)” sin embargo, el filósofo
sostiene que la segunda era parte de la primera, pues “la riqueza es
la suma de instrumentos al servicio de una casa y de una ciudad”
(Pol., 1256) en Mirón(2004).
De acuerdo a lo anterior, el Oikos apunta directamente a
un sistema de relaciones, lo que implica que la base económica
(Oikonomía) se funda en el tipo de relaciones que permite su
sostenibilidad y la crematística es el patrimonio material y energético
que permite su sustentabilidad. En otras palabras, podríamos
entender el Oikos como la unidad sistémica de base que tiene como
condición su viabilidad relacional, la cual se expresa en su cultura.
Desde la perspectiva relacional del conocimiento, definiremos
cultura como la poiesis de meta-configuraciones (pautas, patrones
o prácticas) de agenciamiento (lo que uno hace suyo) y pertenencia
(uno se hace parte de) constituidas de manera de lograr conservar
la organización relacional (Lavanderos &amp; Malpartida, 2001). Este
proceso es al que designamos como Territorialidad, dentro del
cual se produce el proceso de aprendizaje como la estrategia de
articulación que emerge entre las decisiones, que operan procesos,
y las relaciones que generan territorialidad (Lavanderos &amp; Oliva,
2012). De esta manera, la viabilidad relacional del oikos depende
del calce entre la sostenibilidad y la sustentabilidad o, visto de otra
manera, de la concepción del hogar y del uso de la crematística de
valor de uso para conservarlo.
En definitiva, la viabilidad relacional sistémica de una
unidad cultura-naturaleza, está determinada por el tipo de relación
que le da soporte y que emerge como estructura o configuración. En
18

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

consecuencia, lo que definimos como aprendizaje (o formalmente
como educación), va orientado a la reproducción de las relaciones
que permiten la viabilidad relacional del sistema. Sobre esta idea,
es que discutiremos la tipología relacional del neoliberalismo en
Chile y cómo las universidades se han alineado en relación con su
planteamiento.
3. Las bases relacionales del neoliberalismo en Chile
A partir de la crisis política instalada en los setenta, donde
se impiden las profundas transformaciones de la sociedad
chilena mediante una dictadura cívico-militar de derecha y
frente al impacto producido por la violencia ejercida, queda
abierta la posibilidad de introducir cambios en un terreno
baldío en lo cognitivo, en lo político y en lo económico. De esta
manera, la viabilidad relacional queda abierta al calce desde
la sustentabilidad hacia la sostenibilidad. Para lograrlo, se
maquilla el sistema relacional con la idea de libertad individual
y se consagra el principio de que el individuo está por sobre
el Estado, lo que justifica el rol subsidiario de éste respecto
a la acción económica privada. Ello se basa en los valores
cristianos y nacionalistas ingenuos del ser chileno, potenciado
con un enemigo creado (el marxismo y los “señores políticos”).
El núcleo de reproducción de estas ideas recae en la familia,
célula moral abierta a mutaciones nacionalistas de entrega
y generosidad hacia los semejantes y de impoluto amor a la
patria. El alto grado de conciencia cívica y política alcanzado
previamente es degradado a partir de una concepción social
fundamentada en un imaginario de sustentabilidad a través del
19

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

consumo, lo que permitiría la despolitización de la sociedad
civil. El logro de este tipo de calce necesita el cambio en la
educación, por lo que resulta estratégico que ésta estuviese
en manos de estructuras de confianza, éste sería el rol de la
familia y la iniciativa privada.
Según Orellana (2014), “en este contexto, la importancia
de la expansión del mercado a esferas sociales antes consideradas
derechos universales (donde está, en efecto, buena parte de la
economía terciaria)”. Se trata entonces de diseñar una nueva
forma de romper con la relación valor–trabajo humano, pero
esta vez a partir de un recurso que estuvo oscurecido en dicha
relación, el conocimiento.
El capital de la era industrial, de manera de romper la
relación valor–trabajo humano, permitía localizar el valor en el
objeto, la máquina, de manera de concebirlo como inversiones
de activos, mientras que los trabajadores cualificados seguían y
siguen siendo considerados como un pasivo contable que abre el
espacio para la llamada “gestión científica”. Este mismo fenómeno
se traslada a hoy, donde el rol de la maquina es remplazado
por la Inteligencia Artificial (IA), la cual aún con todas sus
limitaciones tiende a reemplazar no sólo a trabajadores de tareas
rutinarias y de baja calificación sino también a profesionales.
Este taylorismo digital genera la alienación del profesional
mediante la imposibilidad de comprensión del proceso de
producción como un todo, conservando la estructura jerárquica
y en silos. Así, independiente del grado de especialización del
profesional, éste pasa a ser reemplazable en cualquier momento
en que la tecnología brinde una solución de más bajo costo.
En esta misma línea reductivista, la contabilidad de gestión
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

trata de dar cuenta de cómo se crea el valor, pero se pierde en
la coordinación humana y en diversos intangibles, incluidos
los conocimientos, las aptitudes y las competencias, mientras
que las aptitudes desempeñan un papel más importante en la
creación de riqueza. La palabra capital comienza, entonces, a
cambiar de significado, refiriéndose no sólo a los instrumentos
financieros sino a las capacidades individuales y grupales. El
hecho de que estas capacidades se denominen capital intelectual
demuestra el grado en que el pensamiento empresarial continúa
confundiendo las manos con las mentes. La mayoría de las
empresas insiste en que sus “trabajadores del conocimiento”
cedan a sus empleadores todos los derechos de su propiedad
intelectual, sin advertir que los empleados no sólo se siguen
quedando con el conocimiento, sino que, además, saben que se
lo vendieron a sus empleadores. Está claro, entonces, que la idea
de objeto como propiedad, sigue siendo el paradigma reinante
para estos empresarios.
Por otra parte, la contabilidad no tiene forma de hacer
visible a los gerentes y propietarios de empresas el costo de las
oportunidades perdidas por su propia ceguera frente a lo que
es el conocimiento (ceguera cognitiva). Así que, hoy en día,
nos encontramos con visiones de un tipo u otro destinadas
a reorganizar las organizaciones en torno al conocimiento, a
menudo bajo la contradicción de ese término. En algún lugar de
este discurso, las propiedades de la creatividad, la flexibilidad
y tantas otras continúan siendo cosificadas como “capital” y
la humanidad se pierde de nuevo en el mundo del trabajo: una
trampa ingenua, especialmente para estos tiempos.
21

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

4. La estrategia de mercantilización de la universidad
Paradojalmente, la base de las relaciones capitalistas es la
transacción de mercancía, esto implica obligatoriamente a la
producción de objetos tangibles. En este sentido, se pretende
incluir en la producción alienada de valor de cambio a toda
la producción “de intangibles”, aquella que es de naturaleza
relacional y que no es posible de cosificar como objeto de
transacción (mercancía).
La cosificación del conocimiento, en el caso de la
universidad, es la creación del valor de cambio a partir de la
reducción de complejidad. Esto se traduce en estandarizar bajo el
concepto de un observador universal y una narrativa invariante. Al
disolver las diferencias de valor en las complejidades cualitativas
de los saberes adscritos en las universidades, éstas deben competir
para lograr sobrevivir al mercado de la educación superior. De esta
manera, encontramos el proceso de estandarización reflejado en
las siguientes acciones: de acuerdo a Orellana (op.cit):
•
•
•
•

•

22

La estandarización de las habilidades y conocimientos.
La estandarización y medición del rendimiento y las aptitudes académicas
La estandarización y objeción de la enseñanza por modelos o “educación total de calidad”.
La objetivación de la producción y productividad académica por cantidad y tipo de publicaciones, su indexación,
y la inscripción de patentes.
La racionalización de grados y títulos en base a competencias.

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•

•
•

La racionalización y objetivación de los desempeños globales de las instituciones, medidos por agencias nacionales o internacionales (años o indicadores de acreditación
de calidad, rankings, etc.).
La estimación en base a varios aranceles de referencia
para programas de pregrado.
La estimación y proyección de salarios futuros de los estudiantes.
Las acciones anteriores, permiten la generación de

indicadores y, por lo tanto, medir “valor”, lo que permite cumplir
con la idea de mercancía. A partir de ellas, podemos ofertar y
competir frente a las necesidades del cliente que, como capital
humano, aspira a tener mejores ingresos invirtiendo en educación.
Y la explicación es simple: tienen más ingresos porque se supone
que son más productivos.
De acuerdo a lo planteado, hemos tomado como unidad
de análisis los resultados de la ‘planificación estratégica’ de una
variedad de universidades chilenas. De esta manera, a partir de
la visión y misión declaradas, procederemos a clasificarlas de
acuerdo a criterios que sustentan las ideas neoliberales como son:
el estado subsidiario, el capital humano y la calidad en la oferta
como producto tangible o mercancía.
La primera es la concepción corporativista, la cual
considera la corporación y no el individuo como unidad básica
de la sociedad. Este es el caso de la iglesia católica que, aunque
no comparte explícitamente el neoliberalismo, mantiene la idea
del Estado subsidiario. En este esquema tenemos las siguientes
universidades:
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

•
•
•
•
•
•
•

Pontificia Universidad Católica de Chile
Universidad Católica del Maule
Universidad Católica de la Santísima Concepción
Universidad Católica del Norte
Universidad Católica Silva Henríquez
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Finis Terrae

Otro tipo de oferta explícita son aquellas universidades
que, de forma manifiesta, basan su oferta en el capital humano,
la calidad y la libertad personal; es decir, son abiertamente
neoliberales en lo que ofrecen. Tal es el caso de:
•
•
•

Universidad Autónoma de Chile (libertad individual) calidad
Universidad de Atacama (capital humano) calidad
Universidad Bernardo O´Higgins

Y finalmente, universidades que tratan de evolucionar
en su institucionalidad poniendo una cuota de mercado no
tan agresiva como las anteriormente mencionadas, en ellas se
privilegia lo político por sobre lo estrictamente financiero. Es
efectivamente tecnocrática y de excelencia, pero con la idea de
calidad explícitamente expuesta como parte de la oferta:
•
•
•
•
•
•
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Universidad de Chile
Universidad de Aysén
Universidad de Biobío
Universidad Tecnológica Metropolitana
Universidad de Valparaíso
Universidad Viña del Mar

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•
•
•
•
•
•
•

Universidad Austral de Chile
Universidad Arturo Prat
Universidad Diego Portales
Universidad Técnica Federico Santa María
Universidad Andrés Bello
Universidad de Santiago de Chile
Universidad de Talca

5. A manera de conclusión
De acuerdo a lo planteado, estamos asistiendo a la muerte del
Oikos, las bases relacionales que fundamentan la viabilidad de
las unidades cultura-naturaleza son disociadas de manera de
localizar las fuentes de valor en la sustentabilidad (la contabilidad
de recursos materiales y energía). El Oikos reproducido a través
de la educación pública, entendida como bien social es destruido
mediante la imposición de una supuesta libertad de elección, la
cual es fundamental para asegurar la autonomía de los individuos
en desmedro de la co-autonomía que sustenta la base relacional
de la solidaridad y la cooperación.
Tal como señalamos, la estrategia de sustentabilidad
es el resultado de la convergencia entre la ideología católicaconservadora y la ideología neoliberal en torno a la forma de
conocimiento y reproducción de éste a través de la mal llamada
libertad de enseñanza. Las universidades, a través de sus
documentos de planificación estratégica, muestran claramente
la mercantilización de la educación y el fomento de la lógica
clientelista, así como demandas de calidad. Sin embargo, el cliente
va hacia su propia trampa, dado que el sujeto del rendimiento del
25

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

neoliberalismo, que se pretende libre, es en realidad un esclavo
(Galparsoro, 2017). Cambia la forma del capitalismo; pero,
con ello, cambia también el papel del trabajador: éste pasa de
trabajador a empresario. Según Han, “Hoy todo el mundo es un
trabajador explotador en su propio negocio. Cada uno es amo y
esclavo en una persona (Han, 2014b, 17).
Finalmente, y queda como hipótesis, la reducción
del aprendizaje mediante la normalización impuesta por el
modelo neoliberal, para lograr la transformación a mercancía
del conocimiento, encontrará un impedimento con el que no
contaba, las ideas libertarias de complejidad e incertidumbre,
las cuales serán coaguladas en relaciones transdisciplinarias
las que, sin duda, atentan contra las bases del pensamiento
neoliberal que son el cálculo, la certidumbre, la falsa idea de
libertad, a partir de la autonomía del individuo, y la meritocracia
del esclavo. La perspectiva anterior, tiene consecuencias
“cognopolíticas”, es decir, formas de conocimiento que se
instalan en el Oikos, ya que al disociar y romper la relación
cultura-naturaleza, reducen la complejidad relacional de la
comunidad a objetos transables, sean humanos o naturales.
De esta manera, el valor es linealizado y reducido a formas de
certidumbre de manera de poder fabricar verdades apropiables
asignando su constancia e invarianza a un mediador, un avatar,
en estricto rigor un fetiche. En otras palabras, transforman
la condición de viabilidad relacional de la comunidad en
fetiche, poniendo al ser humano como dueño de la naturaleza.
Este proceso es el que hemos denominado colonización y
extractivismo epistemológico, por demás, en contra de toda
bioética.
26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En síntesis, más que un capitalismo financiero es un
capitalismo de la soledad, condición imposible para la relación
cultura-naturaleza.
Su antípoda es la concepción relacional cultura-naturaleza
la que permitirá migrar obligatoriamente a un sistema relacional
viable (Lavanderos and Massey, 2015), cuyas bases son las
relaciones de cooperación y reciprocidad basadas en estructuras
heterárquicas para recursos energéticos materiales finitos. Esta es
la base del ecotomo (Malpartida &amp; Lavanderos, 2000), que obliga
a volver a la economía en su sentido aristotélico, de manera de
reducir la producción de Variedad No Requerida como resultado
de la visión crematística del mundo (Lavanderos et al, 2019). En
conclusión, el conocimiento encuentra su nicho en la arqueología
de lo escondido, de lo negado históricamente, en la forma de Ayllu
como concepción relacional (Calapucha, 2012, p46), esto permite los
cambios y transformaciones a partir de una cosmovisión en que se
fusiona el territorio de la comunidad misma o Marka Uraqi, con el
vivir bien o Sumak Kaway; el territorio sacralizado o Pacha Uraqi,
con el concepto Sumak Allpta (Hidalgo-Capitán, 2014), conceptos
fundamentales para una ciencia y un conocimiento descolonizado.

Referencias bibliográficas
Calapucha, C (2012). Los modelos de desarrollo. Su repercusión
en las prácticas culturales de construcción y del manejo
del espacio en la cultura Kichwa Amazónica. En Serie
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Anderson, M. (Director). (1976) Logan´s Run [Película] IMDBpro. https://www.imdb.com/title/tt0074812/?ref_=nm_
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

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Galparsoro, JI., (2017). Big Data y Psicopolítica. Vía de escape: de
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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nivel internacional. Fundación Nodo XXI.

29

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente
histórica de represión y asesinatos de locas en la
Argentina de los ochenta
Matan a una marica: the tongue of the queer as
a historical source of repression and murders of
queers in the Argentina of the eighties
José Alirio Peña Zerpa
Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela
https://orcid.org/0000-0001-6367-0691
Fecha entrega: 25-5-2022 Fecha aceptación: 05-10-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Peña Zerpa, José Alirio. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provi-

ded the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.3-34
Email: aliriocine ilo@gmail.com
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Matan a una marica:
marica la lengua de la loca como fuente
histórica de represión y asesinatos de locas en la
Argentina de los ochenta
Matan a una marica:
marica the tongue of the queer as a
historical source of repression and murders of
queers in the Argentina of the eighties
José Alirio Peña Zerpa1
Resumen: El presente artículo aborda el contexto de represión y
asesinatos de las locas en la década de los ochenta en Argentina. Se
toma como punto de arranque el ensayo Matan a una marica, escrito
por Néstor Perlongher para la revista porteña Fin de siglo en octubre
de 1988. Se propone un análisis de texto, aislante y vinculante, del
texto al contexto, partiendo de la consideración que el propio texto
corresponde al lugar enunciativo y militante de la lengua de la loca,
permitiendo develar un contexto histórico caracterizado por la represión y
asesinatos de las locas, frente al cual Perlongher se opone con su resistencia
de loca.
Palabras clave: lengua de la loca, represión, asesinatos, locas, Argentina,
Néstor Perlongher.

1 Universidad Central de Venezuela. Correo electrónico: aliriocinefilo@
gmail.com

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Abstract: This article deals with the context of repression and murders
of the queers in the 1980s in Argentina. The essay Matan a una marica,
written by Néstor Perlongher for the Buenos Aires magazine Fin de
Siglo in october 1988, is taken as a starting point. An isolating and
binding text analysis is proposed, from the text to the context, based
on the consideration that the text itself corresponds to the enunciative
and militant place of the language of the queer, allowing to unveiling a
historical context characterized by the repression and murders of the
queers, against which Perlongher opposes with his madman resistance.
Keywords: queer language, repression, murders, queers, Argentina,
Néstor Perlongher.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

1. Consideración inicial
Hoy en día resulta difícil tener un registro de los crímenes de odio
a personas LGBT. Los observatorios dedicados a ello proceden
a levantar estadísticas a partir de las publicaciones de prensa y
las denuncias atendidas por organizaciones no gubernamentales
dedicadas a la defensa de los derechos humanos. No es difícil
suponer que a finales de 1988 sería complicada esta labor en
una Argentina presidida por Raúl Alfonsín, presidente de una
dilatada reconstrucción democrática, después de haber vivido
una dictadura militar.
En este contexto histórico cobra importancia el ensayo de
Perlongher como fuente que visibiliza la represión y asesinatos de
las locas (homosexuales y travestis), impregnados por el machismo
y la violencia policial frente a las cuales el poeta, también, se resiste
como loca. Aquello que los titulares de la prensa, probablemente,
reseñaron de modo sensacionalista, Perlongher lo denunció en
la revista Fin de siglo con su lengua de loca, es decir una lengua
descriptiva, militante2, disidente y exagerada o como escribieran
Palmeiro y López (2021): “La loca ocupa su lugar de enunciación
como quien ocupa una trinchera: su lengua es una lengua en
estado de emergencia, una lengua de combate, de guerra” (p. 190).
La lengua de Perlongher es fuente histórica primaria en cuanto
representa la voz en primera persona de las locas.

2 Panesi (2013) prefiere sustituir la palabra militante por agent
provocateur, utilizada por Baigorria y Ferrer en el prólogo que realizaron
a Prosa Plebeya de Perlongher. El agent provocateur pone a relieve la
jerarquización policíaco- militar de las organizaciones políticas y los grupos
activistas.

33

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

2. Consideraciones metodológicas
El análisis de un texto que, fundamentalmente, es literario revela
tantos códigos del entramado hipercodificado que se hizo necesario
trabajar en dos dimensiones. En la primera, se utilizó un método
aislante, donde el centro de estudio fue el texto en sí mismo. En la
segunda, un método vinculante, donde la significación correspondió
a un producto histórico. Me interesó la relación texto/contexto.
El punto de partida fue del texto al contexto considerando la
propuesta metodológica de Solano y Ramírez (2016). El propio texto
marcó las pautas para guiarme hacia sus fronteras. Quería ver cómo
el texto representaba y no cómo reflejaba. Desde el texto establecí la
estructura de la lengua de la loca (la lengua de Perlongher) en torno
a la represión y asesinatos, buscando las huellas o marcas textuales y
discursivas que me permitieron relacionar esa estructura interna con
la estructura histórica (social y cultural).
El aporte más valioso que encontré en la propuesta de
Solano y Ramírez (2016) fue el movimiento analítico realizado desde
el adentro (texto) hacia el afuera (contexto). Solo de esta manera
puede permitirse que el texto hable y “… no se sienta amordazado por
información extratextual con la cual no mantiene ningún diálogo…
buscamos evitar que al texto se le repuje información externa que
impida el que escuchemos lo que tiene que decirnos” (p. 72).
Recuerdo en 2019 las palabras de una historiadora en las
Jornadas Académicas (realizadas en Buenos Aires) A 100 años de
la semana trágica. A 80 años del comienzo de la segunda guerra mundial3.
3 Estas jornadas se realizaron el 2 y 3 de septiembre de 2019 en la
antigua sede del Museo del Holocausto de Buenos Aires, quien fungió
como coorganizador junto al Seminario Rabínico Latinoamericano

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Ella se dirigió a sus colegas investigadores y les indicó que había
escuchado varios saltos mortales en las ponencias. Les recordó
que las investigaciones históricas tenían que respetar dos
variables: espacio y tiempo.
Esta consideración fue crucial en mi análisis porque
la pretensión era acercarme a la lengua de la loca en un ensayo
específico y a partir de ella develar la represión/asesinatos y la
resistencia de las locas. Evité convertir la literatura perlongheriana
en un conjunto de características propias del activismo LGBTIQ+
argentino de nuestros tiempos. Por ejemplo, no dimensioné
a Perlongher como precursor de los estudios queer. Eso era una
posibilidad resignificativa que no me interesó abordar.
El paso del texto al contexto desde mi proximidad y
experiencia personal activista LGBTIQ+ implicó un sinnúmero
de sensibilidades en la lectura. Esto incluyó interpretaciones que,
bien, habrían podido no limitarse al tiempo y el espacio, pero
opté por respetarlos. Soy consciente de que podría significar la
posibilidad de anulación de mi estatuto e inscripción activista
por parte de algunas personas quienes consideran letra muerta la
literatura no resignificada.
El ensayo Matan a una marica, especialmente, no presenta
el delirio y desborde de los poemas escritos por Perlongher. Los
poemas perlongherianos, usualmente, son aprovechados por la
hermosa locura y desborde de los propios investigadores. Estos
prefieren jugar con los tiempos y espacios de los propios textos,
afirmando su rol militante en el presente. Esa es una postura. Yo
ya dejé clara la mía. Ambas son válidas.
Marshall T Meyer.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Al abordar el contexto no dejé de asumir una distancia
próxima (cercana) por cuanto son realidades que me interesan
conocer, una posición crítica y una actitud de adhesión (soy parte
de). No me quedé con la descripción. Me situé en el contexto que
emergió desde el propio texto.
3. La loca:
loca 4 un devenir mujer
Perlongher reunía en la categoría loca(s) a las personas
homosexuales y travestis.5 La loca era un devenir mujer, en el
sentido de ir a lo menor en la cuota del poder (al margen) para
producir desde sus cuerpos el lugar de la disidencia respecto al
deseo normado.
Si bien, el escritor utilizó las palabras devenir mujer en
sus ensayos y, más exactamente, “devenir mujer del hombre”
(Perlongher, 1988, p. 22), la explicación de este concepto en el
sentido deleuzeano (no del transformarse de una cosa en otra
sino de la funcionalidad que hay entre esos extremos o polos)
puede entenderse a partir de tres aspectos.
El primero, una especie de equivalencia entre el
homosexual escandaloso y la mujer prostituta (o aquella que no
4 Debo hacer la aclaratoria que la acepción de Néstor Perlongher del
término loca está relacionada con sus teorizaciones sobre lo minoritario, las
márgenes y el devenir mujer. Otra cosa es la resignificación actual del término
por parte de algunos grupos activistas. Lo mismo que con las palabras puto,
joto y marica. Particularmente, no uso loca como categoría identitaria, pero
respeto a quienes la usan y rescato el sentido político y de resistencia que le
impregnan algunos.
5 En la Argentina de los ochenta y noventa se utilizaba la palabra
travesti como equivalente a trans, mujer trans o transexual. En la actualidad
se usa más como categoría política diferenciadora de trans (considerada una
categoría impuesta) y mujer trans (que recuerda al binarismo de género).

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se vestía como establecía el canon de la época) que describe en
su artículo Nena, llevate un saquito.6 Ambos eran objeto de censura y
represión. Subjetividades al margen, disidentes, que no se sitúan
en los polos de un binario de género moralmente impulsados por
la sociedad.
El segundo, la consideración del propósito liberacionista.
Era el espíritu predominante a fines de los sesenta y principios de
los setenta. El Frente de Liberación Homosexual (FLH), donde
Perlongher militó, era muestra de ello. En ese momento el escritor
pensaba que no habría una revolución social sin una revolución
sexual. Sostuvo encuentros con algunas mujeres feministas. Con
una de ellas, María Elena Oddone, fundadora del Movimiento de
Liberación Femenina (MLF), mantuvo un largo debate.7 Acordaron
algunas maneras de intervenir sobre lo público, aunque nunca
consensuaron sobre un aspecto: la prostitución femenina.
El tercero, el devenir mujer como un devenir minoritario8.
6

Este artículo fue publicado en 1983 en la Revista Alfonsina.

7 Puede encontrarse la transcripción del audio de este debate en la
página web Moléculas Malucas. Archivos y memorias fuera del margen.
Acceder en: https://www.moleculasmalucas.com/post/una-porfía-entrenéstor-perlongher-y-maría-elena-oddone
8 Este devenir minoritario en la teorización de Perlongher parece
funcionar en el binomio bicha/bofe, marica/macho o loca/chongo, donde
bicha-loca-marica representa la minoría, mientras que el bofe-macho-chongo
es el varón que no renuncia al prototipo de masculinidad. En consecuencia,
queda por fuera del análisis (del autor) la posibilidad de la loca misógina, a
quien le incómoda las mujeres exitosas, y dos especies de locas más descritas
por el escritor cubano Arenas (2010) en Antes que anochezca: la loca tapada
(que condena a los demás homosexuales) y la loca regia (con enormes cargos
y el privilegio de ser loca públicamente). Estas locas desplazan su devenir
minoritario al representar al machismo u ostentar el poder. No podemos omitir
estas variantes que agregan la complejidad del poder desde la perspectiva
foucaulteana.

37

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Perlongher (2016) planteaba que todos los devenires comenzaban
y pasaban por el devenir mujer ya que esta ocupaba una posición
minoritaria respecto al paradigma de hombre mayoritario,
machista, blanco, heterosexual, cuerdo, padre de familia y citadino.
Aclara que el devenir en cuerpo femenino no equivalía a la categoría
mujer como unidad constituyente del matrimonio y de la familia
tradicional.
4. La(s) loca(s) y la lengua de la(s) loca(s): consideraciones
ontológicas y epistemológicas
Ontológicamente la loca se constituye como un devenir y no una
identidad. Tiene un sentido más postidentitario e insurgente, “no
se elige ser loca, se deviene, de acuerdo con un proceso alineado y
desalineado con el deseo y sus objetos oscuros. Y su insistencia en una
cultura –digamos hoy: la nuestra – adviene como un acontecimiento
histórico. Cada presente tiene su loca” (Palmeiro y López, 2021, p.
188). La loca, es pues, desde la teoría crítica, una persona que posee
un cúmulo de factores sociales, políticos, culturales, económicos y
de género que están materializados en estructuras históricas. Así es
concebida por un grupo de investigadores.
Ahora bien, las locas9 pueden construirse a partir de
las múltiples representaciones mentales de las personas y
estas representaciones son modificables. En este sentido, ha
de suponerse que, epistemológicamente, el investigador y las
locas están vinculados de manera que ellas se van construyendo
ontológicamente con el avance del proceso investigativo.
9 Se usa el plural para corresponder apropiadamente al paradigma
construccionista que se sumerge en un entramado de construcciones sociales
de los grupos.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En Matan a una marica, la loca es un abordaje como devenir
mujer que trae consigo implicaciones sociales, políticas y de género,
visibles en el entramado de relaciones institucionales en una época
determinada (finales de los ochenta). Por otro lado, la loca como una
política de la lengua, nos recuerda que el ensayo, probablemente,
refleja no la lengua de una loca sino de muchas locas.
En todo caso, es ambiguo y confuso tratar de determinar a
partir del texto a cuántas y cuáles voces representa. No pensemos
en una singularidad plural sino en subjetividades que emergen.
Una micropolítica (entendida como el nivel de las subjetividades,
los cuerpos y el deseo) que dialoga con la macropolítica (o nivel
de las leyes y el estado de derecho).
Pensemos en un posicionamiento epistemológico y
ontológico donde la lengua de la(s) loca(s) se corresponde(n) a un
estilo de vida que se enuncia de manera hiperbólica, excesiva y antimito desde una posición disidente. Laguna (citada en Palmeiro y
López, 2021) nos detalla estos aspectos del siguiente modo:
… la loca es efecto de una técnica. Una técnica literaria, una
técnica artística, una política de enunciación. Las locas tienen
sus géneros: el drama, el melodrama, la tragedia, la picaresca,
el grotesco, pero también el chisme, la maledicencia. Pero también tienen sus tonos: el grito, el gemido, el susurro, la exclamación. Y sus estratagemas retóricas: la hipérbole, el oxímoron, la
catacresis, la cita, el plagio. Y por medio de esas técnicas, haciendo operar y trabajar esas técnicas, se puede crear una obra,
pero también un estilo de vida. (p. 189)

Lo que quiere destacar Fernanda Laguna es esa posición
provocadora de la loca y su lengua frente al machismo al cual
no le queda opción sino subordinarse. Sin embargo, se ríe del
39

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

dominador y su fragilidad. Esto es común en los poemas, cuentos
y ensayos de Perlongher, aunque eso que él denominó neobarroso10
es más propio de la poesía.

Retrato de Néstor Perlongher por
Madalena Schwartz.
Foto tomada al retrato exhibido
en la exposición Las Metamorfosis
realizada en el Museo de Arte
Latinoamericano de Buenos Aires
(MALBA) entre el 4 de noviembre
de 2021 y el 14 de marzo de 2022.

5. ¿Quién fue Néstor Perlongher?
La forma más rápida y sintética para presentarles a Néstor
Perlongher será a partir de algunas ideas clave estudiadas en el

10 Perlongher propone el neobarroso en la poesía como alusión al
neobarroco o barroco latinoamericano, pero profundizando en aquellos
elementos que embarran y oscurecen. El barro, lo escatológico, es un elemento
de abyección y con ellos logra erotizar. Se parte de la repetición y aliteración
de sonidos, poco importa el significado. El centro es el efecto sonoro sobre los
cuerpos. En definitiva, la poesía corresponde al decir, ver y escuchar lo que no
se puede.

40

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

curso11 Introducción a la obra de Néstor Perlongher, dictado por
la doctora Cecilia Palmeiro en la Fundación MALBA, Museo de
Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Néstor Osvaldo Perlongher nació en Avellaneda, Buenos
Aires, en 1949. Fue sociólogo por la Universidad de Buenos
Aires (UBA). Realizó una maestría en antropología social por la
Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), en Brasil, donde
había llegado en 1981 reconociéndose como exiliado sexual.
Fue profesor, poeta, crítico, cuentista, ensayista, militante de
izquierda y por la diversidad sexual.
Es figura central de la literatura y la historia intelectual
de América Latina. Poeta y militante del deseo, su obra es
variada en géneros literarios. Es en el ensayo y la crítica
donde desarrolla las herramientas para pensar su poesía:
el neobarroso, que es efecto y técnica. Su poética y ensayos
están cargados de claves históricas desde las márgenes, las
disidencias. La vuelve un arma con su lengua de loca, afilada,
en castellano y portugués.
Su escritura, especialmente, política se fue encarnando
desde sus inicios en el Frente de Libración Homosexual (FLH),
el grupo Somos en Brasil, la dictadura y su resistencia, las
contraculturas y la crisis del sida.
Pueden establecerse tres áreas para el estudio de la obra
de Perlongher:
11 Realicé el curso los días 7, 14 y 21 de febrero de 2022. Este curso se
programó como actividad paralela en el marco de la muestra Las metamorfosis.
Madalena Schwartz. Además de las clases presenciales tuve la oportunidad de
compartir con la comparsa drag queen que ejecutó una performance en clave
neobarroso.

41

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

•
•

•

La loca militante del FLH, la poética política y el neobarroso.
El exilio sexual, el Brasil de la apertura y el desbunde,
los ensayos y correspondencias, el sexo de las locas y
la(s) lengua(s) de la(s) loca(s).
El misticismo, la práctica de la ayahuasca, la crítica literaria, poesía y éxtasis.

Perlongher murió en Sao Paulo, en 1992, por complicaciones
de salud producidas por el SIDA que padecía desde hacía algunos años.
Entre sus poemas destacan: Canción de amor para los nazis
de Baviera, Cadáveres, Por qué seremos tan hermosas, La fuga de la pantera
acuática, El chorreo de las iluminaciones en el combate bicolor. El cuento
más destacado es Evita vive. Entre los ensayos resaltan: Todo el
poder a Lady Di, Historia del Frente de Liberación Homosexual, Matan a
una marica, El sexo de las locas, Los devenires minoritarios, Antropología
del éxtasis y La desaparición de la homosexualidad.

Dra. Cecilia Palmeiro encargada del curso Introducción a la obra de Néstor
Perlongher, dictado en la Fundación MALBA. Foto: José Alirio Peña.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

6. Sobre la revista Fin de siglo
La revista se consideró una publicación literaria, cultural y
política. Nació en julio de 1987, dos meses después que culminara
la segunda etapa de la revista Crisis que dirigió Vicente Zito Lema.
Será este mismo quien dirigirá en lo periodístico a Fin de Siglo,
contando con el apoyo de Eduardo Luis Duhalde, desde la línea
editorial y Fernando Peña en lo administrativo.
La revista, además, contó con un consejo editorial integrado
por Carlos Aznárez, Daniel Molina, María Moreno, Roberto Jacoby
y Enrique Symns, desde el número 5. Todos, excepto Roberto Jacoby,
lideraron secciones, separatas y dossiers. La publicación tenía una
posición crítica frente a las políticas del gobierno de Alfonsín.
Participaron varios de los escritores colaboradores de la
segunda etapa de Crisis, dirigida por Zito Lema. Korn (2020) indica
que el análisis político era la vértebra que se construía a partir
de una columna de opinión y entrevistas a dirigentes políticos
y referentes culturales. Se apostaba a la creación de un frente de
izquierdas en lo político, bajo la consigna unidad en la diversidad.
Roman (1997) describe que el frente de izquierdas (en
plural) en Fin de siglo no existió. En realidad, fue una revista con
cargos ordenados y jerarquizados. Se abandonó la idea de un
frente de representatividad que compartiera una utopía común.
En su lugar, se consolidó el margen, lo censurable, lo exagerado.
Había que prestar oído y letras a los otros (los colectiveros, las
obreras textiles, las locas, los drogadictos y los delincuentes). El
ensayo y la crónica se apoderó de la revista y terminó dejando
poco espacio a la voz del interpelado. Era el enunciador (escritor)
quien hablaba, generando “…un monólogo más o menos lírico,
43

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

pero solitario. Tal vez, porque después de la derrota, uno mismo
se convierte en otro” (Roman, 1997, p. 105).
Quizá, después de vivir la dictadura en Argentina, y
esperanzados por la construcción democrática, las expectativas
eran tan altas que resultaron en frustración al experimentar las
medidas adoptadas por el gobierno de Alfonsín. Continuaron
experimentando represión, desigualdad e injusticia, especialmente
las minorías (no por menos sino por no hegemónicos).
La revista produjo 18 números entre julio de 1987 y
diciembre de 1988. Luego dos números en noviembre y diciembre
de 1991. Finalmente, un número especial en octubre de 1996.
7. Sobre el número 16 de la revista Fin de Siglo
En la portada de la revista se observa una foto de un hombre en
una manifestación y de fondo lo que se presume como represión
policial. Un abreboca del contexto del momento resumido en
lo que anuncia la revista: Disparen sobre la CGT; Historias del
gatillo fácil; Diario Clarín: la voz del poder; Fanzines, feminismo
y homosexualidad. Destaca en la parte inferior la autoría de
textos de Gelman, Barnes, Perlongher, Symns y Zito Lema.
En el sumario encontramos un único escrito dedicado
a la diversidad sexual: el ensayo Matan a una marica por Néstor
Perlongher. Los demás se pasean entre el acontecer político,
cultural y feminista. Incluyendo una conversación con el cantante
Fito Páez y un reportaje al abogado León Zimmerman bajo el
título El gatillo fácil tiene su tradición, qué más se corresponde con
una entrevista cuyo propósito es poner en el tapete de la discusión
la represión policial y el papel de la justicia.
44

�Portada y contraportada de la revista Fin de siglo, n°16, octubre, 1988,
Fuente: Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Matan a una marica (pp. 20-22) por Néstor Perlongher, revista Fin de siglo, n°16, octubre, 1988,
Fuente: Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

46

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En la contraportada se encuentra un poema del argentino
Juan Gelman quien fuera militante de organizaciones guerrilleras
y exiliado durante la dictadura militar que inició en 1976. Regresó
a Argentina en 1988 y, finalmente, se radicó en México hasta su
muerte.
8. Represión y asesinatos de las locas en la Argentina de los
ochenta
8.1. Una aclaratoria sobre el concepto crímenes de odio
Debe quedar claro que, aunque la represión y los asesinatos
de las locas podrían corresponderse con el término crímenes
de odio, en el sentido de un delito cometido con violencia y
ensañamiento por la pertenencia supuesta o real de la persona
al grupo al cual representa, el concepto no se corresponde al
momento de la producción y publicación del ensayo Matan a
una marica en 1988.
El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional- CEJIL
(2013) recuerda que si bien, el concepto crimen de odio (hate
crime) surgió en 1985, en Estados Unidos, cuando varios delitos
basados en prejuicios raciales y étnicos fueron investigados por
el Federal Bureau of Investigation, no pasó a América Latina
tan rápidamente. Primero, circuló en los titulares de la prensa
estadounidense. Luego, en 1989, pasó al marco legal, destacando
su aparición en el código 22-4001 de Washington DC, donde
se definía como un acto designado que demostraba el prejuicio
del acusado, basado en la raza, color, religión, origen nacional,
sexo, edad, estatus marital, apariencia personal, orientación
47

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

sexual, responsabilidad familiar, discapacidad física o afiliación
política real o percibida.
El concepto crimen de odio por orientación sexual e
identidad/expresión de género, tal como lo conocemos hoy en
día, contiene al menos cuatro elementos:
•

Las agresiones identificables que cercenan derechos humanos.

•

La vulnerabilidad del grupo LGBT al cual se le cercenan
derechos.

•

El odio y la intolerancia como motivación del delito.

•

El grado de violencia con el cual se ejecuta el delito pudiendo causar la muerte.
Estos elementos emergen de diferentes definiciones de

crímenes de odio presentadas por el Centro por la Justicia y el
Derecho Internacional CEJIL (2013). Destacan los prejuicios,
la ofensa criminal, la intencionalidad e incitación al odio como
indicadores de las cuatro características descritas. En todo
caso, resulta curioso que algunas definiciones se limitan a
establecer una tipología de crímenes de odio, mientras que otras
nombran a los grupos vulnerables. La presencia de legislaciones
ambiguas y poco precisas en torno a los crímenes de odio obliga
a los administradores de justicia a empujar la discusión sobre los
crímenes de odio en términos de la vulneración del derecho a la
vida y a la no discriminación.
Si en la actualidad, muchas veces, es difícil demostrar y
registrar los crímenes de odio, imaginemos, entonces, el contexto
48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de los ochenta. Preferí delimitar el análisis en la represión y
asesinatos de las locas, pues a través del texto y contexto, se produjo
una aproximación a la relación de poder, que bien podría tener
alguna correspondencia con el concepto crimen de poder de la
investigadora Segato (2013). Ella sustituye el peso emocional
del delito contenido en la palabra odio por el carácter social y
desigual, que en definitiva era la intención de Perlongher en su
ensayo.
No obstante, debo destacar una consecuencia generada
del concepto crimen de poder. Poco ayuda a identificar
responsabilidades del poderoso que comete el crimen. En muchos
casos, se sigue señalando a la policía, pero ¿ha servido para
identificar y castigar a los responsables? ¿el Estado Argentino ha
asumido sus responsabilidades?
La Agencia Presentes,12 una organización de la sociedad civil
de comunicación feminista con base legal en Argentina y alcance
regional señala en su página web que las estadísticas reflejan una
ausencia del Estado.
El informe anual 2021 del Observatorio Nacional de
Crímenes de Odio LGBT (Federación Argentina LGBT y
Defensoría LGBT, 2022) en Argentina refleja que ocurrieron
ciento veinte (120) crímenes de odio basados en la orientación
sexual, la identidad y/o la expresión de género. Del total de las
víctimas el 80% de los casos (96) corresponden a mujeres trans
(travestis, transexuales y transgéneros); en segundo lugar, con el
12% (14) se encuentran los varones gais cis; en tercer lugar con el
12 La página web de esta agencia comunicacional es https://
agenciapresentes.org

49

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

4% de los casos (5) le siguen los varones trans; luego con el 2%
(3) las lesbianas.
8.2. Texto y contexto
Comencemos con las descripciones de violencia sobre los cuerpos
de las locas:
…cogotes donde las huellas de los dedos se han demasiado
fuertemente impreso, torsos descoyuntados a bastonazos,
lamparones azules en la cuenca del ojo, labios partidos a que
una toalla hace de glotis, agujeros de balas, barrosas marcas
de botas en las nalgas (…) Varios de los crímenes, citaban en
su metodología (manos atadas a la espalda, bocas entoalladas,
emasculaciones o inscripciones en la carne, a la manera de la
máquina kafkiana), el estilo de los Escuadrones de la Muerte…
(Perlongher, 1988, pp. 20-21)

Todas las descripciones son indicios de la agresividad
y el ensañamiento del delito que tiene como final la muerte
de la loca. Perlongher no vacila en responsabilizar de los
bastonazos, las balas y las marcas de las botas a la policía. Ella
encarna el poder mayoritario. “El encuentro entre la loca y el
macho deviene fatal” (Perlongher, 1988, p. 20). Esa fatalidad
está registrada en el libro El pecado de Adán (publicado en ese
momento en Brasil) donde se insiste en el agente policial y el
soldado como violentos. Perlongher hacía referencia a Brasil
porque era el país donde residía desde 1981 cuando decidió irse
de Argentina13 en medio de la dictadura.
13 Aunque Perlongher afirmó comenzar un sexilio cuando partió a
Brasil, debe aclararse que en Argentina no había una orden de detención por

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El encuentro no cordial entre la loca y la policía parecía
inevitable y esto puede corroborarse en unas hojas con textos
y dibujos de Gladys Croxatto, correspondientes a la primera
asamblea de la Coordinadora de Grupos Gays en 1984. Las locas
debían estar atentas al proceder policial en caso de detención. Si
las llamaban borrachos, vagos, escandalosos o le reprochaban la
vestimenta no se estaban cumpliendo las libertades que la recién
instalada democracia prometía. Esos derechos humanos que
Raúl Alfonsín había anunciado que garantizaría, se tradujeron,
más bien, en la vigencia del aparato represivo a las locas a través
de los edictos policiales que eran prácticas de control punitivas.
Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires existía un edicto para
controlar la prostitución y otro para no permitir el baile de parejas
del mismo sexo en público o en locales. La excusa siempre fue que
estas acciones eran inmorales. De hecho, era la palabra usada en
los edictos: inmoralidad.

ser homosexual. Su exilio fue político. No estaba de acuerdo con la dictadura.
Se había expuesto comprometedoramente con el Frente de Liberación
Homosexual. En el artículo Formulación poética de la persecución y el
activismo: Néstor Perlongher en el Frente de Liberación Homosexual
argentino, Cid (2020) indica que el escritor fue detenido 17 veces entre 1975
y 1981. Se cita como fuente de este dato una entrevista que el autor del paper
realizó al poeta uruguayo Roberto Echavarren. Una fuente secundaria que
no podría triangularse con algún documento de la época de la dictadura,
pues muchos de los expedientes de las detenciones fueron destruidos. En
todo caso, solo queda lo escrito por el propio escritor: “… mucha gente
se fue en la época de la dictadura, porque era insoportable ser gay en la
Argentina… y realmente fue un exilio” (Perlongher, 2004, pág. 274). Ahora
bien, probablemente, la partida de Perlongher no fue tan abrupta como la
de otros. Tuvo la oportunidad de irse en calidad de becario para cursar una
maestría en Brasil, planificó su partida.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Hojas con textos y
dibujos de Gladys
Croxatto.
Primera
asamblea
de
la
Coordinadora
de
Grupos
Gays.
14
de enero de 1984.
Fuente:
Archivos
Desviados. Disponible
en:
https://www.
moleculasmalucas.
com/post/con-lademocracia-se-comese-cura-se-educa-ytambi%C3%A9n-sereprime

Perlongher asomó el caso de la represión y asesinatos de
las locas en Argentina sin dejar de comparar con la situación de
Brasil, país donde residía:
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“Homosexual asesinado en Quilmes”. De vez en cuando, noticias de la muerte violenta de las locas ganan, con macabro regodeo, pringan de lama o bleque los titulares sensacionalistas,
compitiendo en fervor, en columna cercana, con las cifras de las
bajas del Sida… Pocos meses atrás, una ola de asesinatos de homosexuales recorrió el Brasil. Entre noviembre del 87 y febrero
de este año, una veintena de víctimas, un verano caliente. Quiso
la fatalidad que los muertos se reclutaran entre personalidades
conocidas… un director de teatro, algunos periodistas, modistas, peluqueros… Así, ametrallamiento de travestis en las callejas turbias de San Pablo, achacado fabulosamente por portavoces policiales a un paciente de Sida deseoso de venganza -pero
de inequívocos rasgos paramilitares. (Perlongher,1988, p. 21)

Perlongher parecía tener más elementos para describir
la realidad brasilera que la Argentina. No en vano, en 1986 ya
había defendido su trabajo de maestría en la Universidad de
Campinas, basado en el negocio de la prostitución a partir de
datos tomados en el área central de la ciudad de Sao Paulo, tras
realizar observaciones efectuadas entre marzo de 1982 y enero
de 1985. En 1987, se publicaría como libro bajo el título O negócio
do michê. Traducido luego al castellano (en Argentina) como La
prostitución masculina,14 en 1993.
Un artículo en la revista Flash que data de enero de 1987
nos permite verificar la represión policial y la presencia del
sida. Ambos aspectos destacados en el ensayo de Perlongher.
Una persona travesti (Deborah Singer) comenta en una nota
realizada para la revista que ella y sus compañeras habían votado
14 Este libro sigue teniendo buenas ventas en las librerías argentinas.
Tengo la edición de Editorial Madreselva del año 2018 con un diseño collage
de la artista Lea Jael Caiero en la portada.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

por el gobierno democrático y no veían todavía los cambios;
que continuaba la violencia por parte de la policía, así como
las amenazas de muerte y asesinatos a 4 travestis, esas que “…
exhibían, en la Panamericana la audacia de sus blonduras”
(Perlongher,1988, pág. 21). Sobre el sida mostró tener información
precisa.

Revista Flash. Enero de 1987. Archivo: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra.
Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.
Disponible en: https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadorasde-travestilandia

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Ferreira (2021) comparte en la web Moléculas Malucas
un reportaje realizado a Néstor Perlongher (durante su paso por
Buenos Aires en septiembre de 1988) por su antiguo compañero
del Frente de Liberación Homosexual, Marcelo Benítez. En este
reportaje Perlongher se muestra escéptico15 sobre las formas
de información y prevención del sida, señalando que ante esta
peste contemporánea la medicina y sus aliados han decretado
un Estado de Sitio (toque de queda) de los cuerpos, a través
de una domesticación moral del deseo bajo la identidad gay16
anglosajona, con la cual hacía referencia a una masculinidad
dominante y modelada. Y en el otro extremo de estos cuerpos
sobrevivientes y normalizados, estaban, también, aquellos
pacientes de sida dibujados por el propio gobierno como
15 Esta postura cambiará radicalmente cuando manifiesta el sida. En
ese momento se acerca a la práctica de la Ayahusca (el Santo Daime). Incluso,
en esta etapa -que algunos denominan mística- Perlongher, recurrió a la ayuda
del Padre Mario Pantaleón, popular sacerdote de la localidad de González
Catán en la Provincia de Buenos Aires, quien era conocido por sus poderes de
sanación. La investigadora Palmeiro (2022) considera que en la última etapa
de Perlongher la poesía está cargada de un barroquismo alucinatorio y de
visiones (revelaciones), una síntesis de algunos conceptos trabajados antes:
iridiscencia, cantos y delirios. Yo, especialmente, considero que el poema
Alabanza y exaltación al Padre Mario presenta una fractura clara a la vida de
loca y militante. Es un diálogo con la vida y la muerte, con el agradecimiento,
la esperanza y la espiritualidad como norte. La lengua de la loca deviene en
lengua espiritual, pero no como aquel postulado que salva frente a la religión
que ata sino como una vivencia misma.
16 Néstor Perlongher consideraba que la micropolítica de las identidades
se correspondía con el modelo hegemónico gay que exaltaba la masculinización.
En su libro La prostitución masculina, Perlongher (2017) deja claro que usa el
término masculino para diferenciarlo de la prostitución de las travestis. Por
otro lado, lo gay no se refiere a la relación loca/chongo. La relación gay/gay,
para él, es una demanda de consumo, de cuerpos normalizados, musculosos,
con bigotes.

55

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

sedientos de venganza y responsables de las muertes de las locas,
“… la referencia al sacrificio justiciero. ¿De qué justicia, en este
caso, trátase?” (Perlongher,1988, p. 21).
Insiste Perlongher, que la represión policial se relaciona con
aquello que los ideólogos liberacionistas de la década del sesenta
llamaron homofobia, una estrepitosa fobia a la homosexualidad
dispersa en las diferentes instituciones de la sociedad, con la
consecuente producción de los cadáveres exquisitos de las locas.
La homofobia en el cuerpo social se traduce en la presencia
cotidiana del modelo masculino dominante a través del lenguaje:
… la grosería chongueril -andando siempre “con el culo en la
boca” … Insistencia en el chiste pesado, cuya concreción, en la
“llanura del chiste” … desata la violencia (irresistible contar el
argumento de “La Causa Justa”: dos compañeros de oficina se
la pasan todo el día diciéndose: “Si fuera puto, me la meterías
hasta el fondo”; “si fueras puto, te acabaría en la garganta”, y
otras lindezas por el estilo... (Perlongher, 1988, p. 21)

9. La resistencia de las locas: texto y contexto
Hasta ahora el texto nos reveló una lengua de loca exiliada,
militante, que denunció la represión y asesinatos de las locas. Todas estas
descripciones se encontraron en el contexto, evidenciado en
revistas, entrevistas y documentos del momento. Pasemos ahora
a describir el otro nivel que fue abordado, aquel de la lengua de la
loca teórica, exagerada y desbordante, una estrategia de resistencia,
una erotización de lo político.
… todo un problema con la analidad. La privatización del ano,
se diría siguiendo al Antiedipo, es un paso esencial para instau-

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

rar el poder de la cabeza (logo-ego-céntrico) sobre el cuerpo:
“sólo el espíritu es capaz de cagar”. Con el bloqueo y la permanente obsesión de limpieza (toqueteo algodonoso) del esfínter,
la flatulencia orgánica sublímase, ya etérea… Irse a la mierda o
irse en mierda, parece ser el máximo peligro, el bochorno sin
vuelta… Controlar el esfínter marca, entonces, algo así como un
“punto de subjetivación” (…) sujetar el culo es, de alguna manera, sujetar el sujeto a la civilización, diría Bataille, a la “humanización” … La homosexualidad, condensa Hocquenghem,
es siempre anal. Puto de mierda. (Perlongher,1988, pp. 21-22)

El problema de la analidad es asomado por Perlongher
muchísimos años antes que la excreción anal de Paco Vidarte
en su Ética Marica y el Terror Anal de Paul Preciado. Perlongher
partiendo del Antiedipo: capitalismo y esquizofrenia de Gilles Deleuze
y Félix Guattari, publicado en la década del setenta, logró teorizar
sobre el control de los deseos que ejerce la sociedad capitalista,
capaz de normar la homosexualidad, convirtiéndola en una
identidad gay a partir de la cual se establece una relación gay/gay,
importando exclusivamente la relación órgano/órgano. El asunto
es el encaje, esto entra allí o aquello otro encaja aquí. Un nicho de
mercado normalizado.
Ahora bien, pasando al plano del deambuleo, yiro, chanceo
o cruising hay convicción del riesgo, de la posibilidad de muerte
de la loca, pero ella sucumbe, le seduce encontrar al macho,
así como el personaje de la Manuel, 17 del chileno Donoso, que el
propio Perlongher menciona como ejemplo del deseo que desafía
la muerte, triunfando esta última. En definitiva:
17 Protagonista de la novela corta El lugar sin límites autoría del escritor
y periodista chileno José Donoso, originalmente publicada en 1966. Fue llevada
al cine en 1977 por Arturo Ripstein.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

… si toda esa deriva del deseo, esa errancia sexual, toma la forma
de la caza, es que esconde, como cualquier jungla que se precie,
sus peligros fatales. Es a ese peligro, a ese abismo de horror… a
ese goce del éxtasis -salir: salir de sí- estremecido, para mayor
reverberancia y refulgor, por la adyacencia de la sordidez, por la
tensión extrema, presente de la muerte, que el deambuleo homosexual (¡curiosa seducción!) el yiro o giro, se dirige de plano
-aunque diga que no, aunque recule: si retrocede, llega- y desafia,
con orgullo de rabo, penacho y plumero. (Perlongher, 1988, p. 22)

Esta exposición al riesgo es resistencia. Se ilustra en las
caricaturas de la revista Humor de enero, 1987, donde particularmente
un policía al ver una travesti se cuestiona si reprimir o reprimirse,
mientras que otras travestis tienen una pancarta titulada “Hasta el
fondo”. Esta publicación, aunque contiene un humor que recuerda
el machismo mencionado por Perlongher y podría haber ofendido a
muchas travestis, tenía un propósito solidario, recordándonos que
“Tal vez en el gesto militar del macho está ya indicado el fascismo
de las cabezas. Y al matar a una loca se asesine a un devenir mujer
del hombre” (Perlongher,1988, p. 22).
En la aceptación del riesgo las locas no controlan sus deseos,
son subjetividades que no se reprimen, afirmándose políticamente
y constituyendo frentes de resistencia contra la represión policial.
Muy detalladamente describen Butierrez y Simonetto (2020) que en
el tramo de la Panamericana al norte de la ciudad de Buenos Aires al
caer la noche ocurría la fantasía, pero también las persecuciones. Y
son esas mismas travestis que llegaron a Plaza de Mayo en diciembre
de 1986 con la intención de ir a la Casa Rosada y dejarle al presidente
Alfonsín o a su ministro del Interior, Antonio Tróccoli, un petitorio.
El miedo les ganó y solo dieron declaraciones a los medios presentes.
Esos mismos que realizaron notas sensacionalistas o humorísticas.
58

�Revista Humor. N° 187. Enero de 1987. Archivo: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra.
Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.
Disponible en: https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadoras-de-travestilandia

Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

10. A modo de cierre
Fin de siglo es una de esas publicaciones que en la década del
ochenta mantuvo una posición crítica frente a la presidencia
de la República Argentina que tenía el propósito de la
reconstrucción democrática. En octubre de 1988 Perlongher
escribió en nombre propio y de las voces de muchas locas
(aquellos homosexuales y travestis que no reprimían sus
deseos) constituyendo visiblemente subjetividades disidentes
que incomodaban y eran el foco de la represión policial,
especialmente la loca militante y la travesti,18 que en ocasiones
tenían un destino fatal: la muerte.
A partir de archivos19 pude tener acceso a revistas (donde
bien se visualiza el sensacionalismo o el humor) y documentos
militantes. En Fin de siglo se halla la lengua de la loca Perlongher,
militante, teórica, desbordante, sin reparos al responsabilizar a la
policía de los asesinatos y sin miedo al hablar del culo.

18 Hago la aclaratoria porque he conocido en Buenos Aires varias
personas de más de 60 años que coinciden en considerar que ellos no
tuvieron problemas por el hecho de ser gay en la dictadura ni el período de
reconstrucción democrática. Se mantuvieron al margen de la militancia LGBT
y de los grupos opositores. No quise entrevistarlos para este artículo. Lo
haré para un estudio donde contraste sus experiencias homosexuales con los
grados de masculinidad y el ejercicio de sus profesiones. En el mismo, partiré
de la hipótesis que la loca evidente (aquella se exhibe sus plumas) y la loca
militante (opositora y de izquierda) siempre estuvieron fuera del armario,
como afirmaría Eve Kosofsky Sedgwick, y por tanto se convirtieron en el
centro de la persecución.
19 Todos los materiales usados provinieron de archivos: el Archivo
Histórico de Revistas Argentinas, los Archivos Desviados y el Archivo
Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra ubicado en el Centro de Documentación e
Investigación de la Cultura de Izquierdas- CeDInCI.

60

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Si bien, Matan a una marica es un ensayo donde encontramos la
lengua de la loca que denuncia represiones y asesinatos por orientación
sexual e identidad de género, desborda -también- en resistencia a
partir de la exageración y teorización de lo anal y lo abyecto.
Faltaría explorar todas aquellas otras experiencias
homosexuales (más cercanas al mundo normado masculino) que
no entraban en la categoría locas y, claramente, no fueron objeto
de la represión a través de los edictos policiales.

Referencias:
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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

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63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Hidroarsenicismo. Un acercamiento a su significado en
localidades emblemáticas del norte de México
Hydroarsenicism. Approach to its meaning in
emblematic localities of northern Mexico
Hilda G. Hernández Alvarado,1
Adriana del C. Enríquez Robledo,2
José A. Morales Pérez3
Resumen: El arsénico en la Comarca Lagunera tiene un origen natural,
su presencia en el agua de origen subterránea se vincula a las decisiones
humanas relacionadas con el desarrollo regional. La presencia del
HACRE4 en la zona data de la década de 1950, su reconocimiento y
estrategias de solución se localizaron en una zona rural específica.
1 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México. Correo electrónico: hildahernandez@uadec.edu.mx
2 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México.
3 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México.
4 Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico.

65

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Las enunciaciones de los habitantes de las localidades directamente
afectadas muestran al hidroarsenicismo como ordinario y común,
pero a la vez ajeno. La cuarta parte de los sujetos observados refieren
afectaciones en su persona y en otros, ya sean cercanos o lejanos.
Palabras clave: Agua, arsénico, ordinario, extraordinario, propio, ajeno,
proximidad.
Abstract: Arsenic in the Lagunera region has a natural source, its
presence in groundwater is linked to human decisions related to
regional development. HACRE’s presence in the area dates back to
the 1950s, and its recognition and solution strategies were localized
in a specific rural area. Enunciations of people from affected localities
indicate hidroarsenicism as ordinary and common, but at the same
time distant. A quarter of the subjects observed report personal and
personal effects on others, whether close or distant.
Key words: Water, arsenic, ordinary, extraordinary, own, not own,
proximity.

66

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El arsénico (As) es un metaloide presente de manera natural en
la corteza terrestre, por lo que puede contaminar tanto las aguas
superficiales como las subterráneas y convertirse en un problema
para las personas que la consumen directa o indirectamente
a través del agua de bebida, los alimentos preparados con
agua contaminada o, en menor medida, por la inhalación,
principalmente en zonas mineras, de aire contaminado (IECS,
2016).5 La cantidad de este elemento en el vital líquido y el
periodo de tiempo de su ingesta son fundamentales en lo que
concierne a su impacto en la salud de las personas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el
arsénico es una de las 10 sustancias químicas más preocupantes
para la salud pública y establece como máximo permisible 10
µg por litro, mientras que en México la norma oficial mexicana
PROY-NOM-127-SSA1-20176, en lo que corresponde a
especificaciones sanitarias de metales y metaloides, establece
como límite permisible 25 µg por litro (SSA, 2019).7
El pasado dos de mayo del 2022 se publicó la Norma
Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021, Agua para uso y consumo
humano. Límites permisibles de la calidad del agua, la cual mantiene
como límite permisible 0.025 mg/L en todas las localidades, pero
determina que éste se ajustará, a partir de la fecha de su entrada
5 Hay quienes afirman que además del agua de bebida y el consumo
de alimentos contaminados, el arsénico puede ser consumido a través del
consumo de tabaco (Instituto Nacional del Cáncer, 2015) y por absorción
dérmica (Medina, María, 2018).
6 “Agua para uso y consumo humano establece los límites permisibles
de la calidad del agua”
7 0.025 mg/L

67

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

en vigor, de acuerdo a su población y a la temporalidad, con
el propósito de aplicar paulatinamente 0.01 mg/L como límite
permisible en todo el país. Las localidades con población mayor
a 500 mil habitantes tienen un año para cumplir la norma, las que
concentran entre 50 mil y 499,999 habitantes tienen hasta tres
años, mientras que las que cuentan con menos de 50 mil habitantes
tienen como límite seis años (Secretaría de Salud, 2022).
En cuanto al período de ingesta los textos especializados
generalmente no precisan mediciones temporales y su relación
con las alteraciones a la salud, pero sí establecen que los periodos
prolongados de consumo impactan negativamente en la salud de
las personas, muy probablemente a ello se vinculan también las
condiciones particulares de los individuos expuestos al arsénico
a través del agua de bebida.
Por otro lado, es importante considerar que el arsénico
puede ser orgánico e inorgánico, este último, el más tóxico, es el que
precisamente de manera natural se localiza en aguas subterráneas
de algunos países en que las fuentes de abastecimiento del agua
de consumo humano es de origen subterráneo. Otro factor
a considerar es que el organismo vivo tiene la capacidad de
eliminarlo de manera natural en determinadas condiciones:
El Arsénico presente en el agua es absorbido por los tejidos,
para posteriormente ser eliminado en la orina; pero cuando la
ingesta es mayor que la excreción éste tiende a acumularse en
cabello y uñas, al igual que en la orina y la sangre… (Altamirano,
2020, p. 95)

De acuerdo a la OMS el cáncer y las lesiones cutáneas son
algunas de las expresiones derivadas de la exposición prolongada
68

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

al arsénico a través del agua y los alimentos contaminados,
aunque también se ha asociado a enfermedades cardiovasculares,
neurotoxicidad, diabetes y problemas de desarrollo.
Los síntomas y signos asociados a elevados niveles de exposición prolongada al arsénico inorgánico difieren entre las personas, los grupos de población y las zonas geográficas. No existe
pues una definición universal de las enfermedades causadas
por el arsénico, lo que complica la evaluación de su carga para
la salud. De modo análogo. No existe tampoco un método para
distinguir los casos de cáncer causados por arsénico de los inducido por otros factores, por lo que se carece de una estimación fiable de la magnitud del problema a nivel mundial.(OMS,
2018, párr. 22)

La emergencia del hidroarsenicismo como problema
social en la Comarca Lagunera tuvo lugar en localidades rurales.
Las mayores afectaciones a la salud, documentadas en artículos
científicos ocurrieron en el municipio de Franciso I. Madero
en el estado de Coahuila, entre sus localidades Finisterre fue la
mayormente focalizada, sin embargo el fenómeno se presentó
en un conjunto de pequeñas localidades rurales de la zona.
Si bien el reconocimiento de tal problema en la década de los
ochenta determinó la aplicación de algunas medidas paliativas,
los factores causales importantes como la sobreextracción de
grandes volúmenes de agua subterránea para la producción
láctea están aún vigentes, el número y localización de pozos
de los que se extraen agua con altos contenidos de arsénico se
ha incrementado y ampliado, lo que significa que el problema
no solamente no se ha resuelto, sino que se agudiza de manera
permanente.
69

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

La identificación del fenómeno plantea a los directamente
afectados una situación conflictiva en su mundo de sentido,
lo que deriva en diversas formas de enfrentarlo que van del
reconocimiento a la negación con todo lo que le es inherente,
aunado a ello se encuentran los significados que de manera
individual y colectiva construyen en torno a la problemática.
De la complejidad de significados que los habitantes de la zona
afectada ha construido, aquí se explora la ubicación espacial, las
afectaciones y los afectados por el hidroarsenicismo, esto último
en tres niveles de proximidad: la persona, los otros cercanos y los
otros lejanos.
Método
Este trabajo forma parte de una investigación de largo aliento
sobre los procesos sociales de la sobreexplotación del agua
subterránea en La Laguna, lo que implica la búsqueda de
soluciones a los problemas de la disponibilidad y calidad del
agua en La Laguna. Precisamente el deterioro de la calidad del
agua es uno de los elementos que articulan la trama de problemas
hídricos en la zona. En este contexto, con el objetivo de identificar
los significados socialmente construidos por los directamente
afectados por el hidroarsenicismo se revisaron las entrevistas
aplicadas en el “Estudio y diagnóstico interdisciplinario de la
problemática del arsénico en el agua de La Laguna” financiado
por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología.8 Se recuperan
8 Con la participación de investigadores del Instituto Tecnológico de La
Laguna, el Centro de Investigaciones Biomédicas-UA de C y el Departamento
de Investigación e Intervención Socioambiental-UA de C, la investigación se
desarrolló de julio de 2008 a julio de 2009.

70

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

tales entrevistas para observar como eje temático el problema de
la calidad del agua en convergencia con la focalización del grupo
social afectado en la etapa inicial de identificación de la presencia
de altos contenidos de arsénico en el agua de la región, así como
las afectaciones a la salud de los habitantes de la zona en cuestión.
Para efectos del análisis que a continuación se presenta
se desarrollaron tres momentos, el primero consistió en la
contextualización a través de la revisión documental sobre el
hidroarsenicismo. En un segundo momento se priorizó la revisión
de documentos de archivo del ámbito local que dieran cuenta
de la forma en que se identificó el fenómeno como problema
y en un tercer momento se revisó una serie de 87 entrevistas
estructuradas,9 aplicadas en el 2009 a habitantes de las localidades
afectadas, si bien no se pretendía priorizar la mirada femenina, en
la práctica el mayor número de entrevistas, 55, fueron aplicada a
mujeres, el resto, es decir 32, a hombres. Todos los entrevistados,
excepto uno, nacieron en la zona afectada; todos habían vivido
en la misma zona toda su vida, excepto uno de ellos que pasaba
algunas temporadas fuera por situaciones familiares.
Con la finalidad de recuperar la mirada de quienes vivieron
directamente el período de reconocimiento y focalización de
la zona en la década de los ochenta, se entrevistaron personas
mayores de cuarenta años.10 Las localidades en que se aplicaron
las entrevistas fueron 11 en total, precisamente aquellas señaladas
9 Si bien las entrevistas fueron estructuradas, no tuvieron un formato
rígido con la finalidad de, en situaciones extraordinarias, indagar con mayor
profundidad sobre temas relevantes.
10 31 personas en el rango de 40 a 49 años; 20 de 50 a 59; 18 de 60 a 69;
15 de 70 a 79 y; tres personas mayores de 80 años.

71

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

como afectadas en artículos científicos y notas hemerográficas
de la época: Colón, Covadonga, Finisterre, Lequeitio, La Pinta,
Nuevo Mundo, San José de la Niña, San Salvador de Arriba, Sofía,
El Venado y Vega Larga, en la Región Lagunera de Coahuila en el
norte de México.
Del conjunto de temas registrados en el acervo de
entrevistas, se analizó a detalle la narrativa en torno a los
cuestionamiento sobre haber escuchado hablar del arsénico,
la localización del agua con altos contenidos de arsénico, los
problemas de salud vinculados a su consumo, el conocimiento de
la expresión corporal del hidroarsenicismo y el impacto en la salud
en su entorno inmediato. Lo anterior posibilitó el acercamiento
al acervo de conocimientos, al mundo de sentido y significados
socialmente construidos.
El contexto
El conocimiento del arsénico como elemento químico tiene
sus orígenes en Aristóteles, posteriormente, en 1556 Georgius
Agrícola11 en el Tratado de Re Metallica estableció la relación
entre enfermedad y manipulación de arsénico, en 1888 Hutchinson
detalló el riesgo carcinógeno. (Ramírez, 2013, p. 238) De acuerdo
a Stöhner (1991 en Carabantes, 2003) “Gracias a los estudios
realizados en 1888 por el investigador Hutchinson se tienen los
primeros antecedentes históricos que relacionaron la presencia de
arsénico en el agua y lesiones en la piel como hiperpigmentación,
hiperqueratosis y cáncer cutáneo” (Carabantes, 2003, pp. 367-368).

11 Seudónimo de Goerg Bauer.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

De acuerdo a Anawar en Argentina, Chile, Brasil, Perú,
Bolivia, México, Tailandia, China, India y Estados Unidos la
contaminación por arsénico representa un grave problema
ambiental (2003, en Altamirano y Delgado, 2020, p. 59). En
América Latina el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico
(HACRE) es un problema de salud identificado desde principios
del siglo XX en Argentina. Las primeras afectaciones de este tipo
fueron denominadas como enfermedad de Bell Ville, por haber
sido localizadas en la localidad del mismo nombre en Córdoba.
En 1913 Goyenechea y Pusso relacionaron esta enfermedad con el
consumo de agua contaminada con arsénico, fue Ayerza quien la
denominó, en 1917, arsenicismo regional endémico (Ministerio de
Salud, 2011, p. 11).
En México, la mayor presencia de arsénico en el agua
subterránea se vincula principalmente a tres tipos de ambientes
hidrogeológicos: acuíferos aluviales, áreas geotérmicas y áreas
de actividad minera. Las aguas geotérmicas están asociadas a las
rocas volcánicas y se localizan en el centro del país, mientras que
las planicies aluviales se localizan en el norte y centro de México,
precisamente en este ambiente se encuentra la Comarca Lagunera,
que según Arreguín constituye una zona representativa de la
presencia de arsénico en aguas subterráneas en el país (Arreguín,
2012, p.1). De acuerdo al autor la Comarca Lagunera se ubica en el
primer lugar de las 15 localidades más documentadas que muestran
presencia de arsénico en aguas subterráneas en México. Después
de esta región se ubican Jiménez-Camargo, Meoqui-Delicias,
Valle de Juárez, Caborca, Magdalena, Río Verde, San Luis Potosí,
Valle de Guadiana, El Carrizal, Los Planes, Guanajuato-Distritos
Mineros, Zimapán, Los Azufres, los Humeros. (SSA, 2019)
73

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

La Comarca Lagunera se ubica en norte de México en la
confluencia de los estados de Coahuila y Durango, en la parte
baja de la cuenca endorreica Nazas-Aguanaval, está formada por
once municipios del estado de Durango12 y cinco de Coahuila.13
De acuerdo a CONAGUA “En esta Región el arsénico es de origen
natural y su fuente principalmente son las rocas extrusivas
presentes en las capas geológicas del suelo” (Pérez Canedo, 2011,
párr. 9).
El hidroarsenicismo en La Laguna
Es de vital importancia reconocer el origen natural del metaloide
y la dimensión antropogénica de su vinculación y manifestación
social. En La Laguna, las decisiones de carácter antropogénico
devienen en el factor determinante del hidroarsenicismo, pues
si bien la planicie aluvial en que se localiza la región explica la
presencia natural del As, la explotación y manejo de las fuentes
subterráneas expresadas en la extracciones de agua subterránea
en volúmenes superiores a la recarga natural han determinado que
las perforaciones sean cada vez a mayor profundidad, alcanzando
capas del subsuelo con altos contenidos de esta sustancia tóxica.
La evidencia de la importancia de factores antropogénicos
en las altas concentraciones de arsénico en las aguas subterráneas
es que en el Acuífero Principal, cuya agua subterránea es la mayor

12 Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo, Mapimí, San Pedro del Gallo, San
Luis del Cordero, Rodeo, Nazas, Cuencamé, General Simón Bolívar y San Juan
de Guadalupe.
13 Torreón, Matamoros, San Pedro de las Colonias, Francisco I. Madero
y Viesca.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fuente de abastecimiento de los distintos usos en la región,
registra una recarga de 518.9 Mm3/anuales y un volumen de
extracción de 930.9 Mm3/anuales, esto último aun cuando el
volumen concesionado formalmente es de 642.49 Mm3/anuales
(CONAGUA, 2016).
En la Comarca Lagunera el reconocimiento de la presencia
de arsénico en el agua de bebida data de la década de 1950, así
lo registran documentos de circulación interna de la Comisión
de Conurbación de La Laguna, al señalar que “Desde 1952 hay
reportes en relación al arsenicismo crónico en humanos, que
culminan con el brote de 1962 en que se registró una defunción
en humanos” (Grupo Interinstitucional, 1977).
El reconocimiento del fenómeno es notorio en la década
de 1960 cuando los artículos de investigación científica así lo
documentaron. En ese tiempo la Secretaría de Salubridad y
Asistencia interesada por los casos de intoxicación arsenical
crónica en La laguna, encomendó al Instituto Nacional de
Nutrición el estudio de una de las comunidades más afectadas,
el cual se realizó en 1963 en el ejido de Finisterre Coahuila. Las
conclusiones en cuanto al agua establecieron que:
…es difícil sugerir medidas que tiendan a mejorar sustancialmente la situación de la comunidad; la urgente sin lugar a dudas, estriba en el agua. Se necesita tanto cantidad como calidad; sin embargo, las medidas para lograrlo son difíciles y sobre
todo en el primer aspecto, la solución debe ser regional. En el
segundo, en el aspecto de la calidad, quizá la medida pueda
ser la construcción de una unidad para dotación de agua con
su equipo para potabilizar y quitar el arsénico para aquella de
consumo humano. (Chávez, 1964, p. 432)

75

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

El estudio antes referido tuvo como uno de sus ejes temáticos
la ingestión y excreción de arsénico de una selección de 12 personas
con diferentes grados de manifestaciones de intoxicación y registró
que ingerían de 852 a 1729 mmg./24 horas de arsénico en el agua
de bebida y eliminaban menos del 35% en todos los casos, por lo
que derivado de las altas retenciones observadas concluyó que en
el tratamiento era indispensable suprimir la fuente de arsénico, es
decir, proveer de agua no contaminada a la comunidad. (Tovar,
Enrique, et.al., 1964, p. 448).
En 1966 en una publicación médica se reconocía la
presencia del arsénico en comunidades rurales en virtud de que
el análisis de 193 pozos, como muestra de los 3000 que existían en
la región, mostró que el 37% de ellos no tenían arsénico es decir
que su contenido estaba por debajo de las cifras de tolerancia
aceptadas internacionalmente mientras que el 46.75% registraban
un contenido de arsénico superior a 0.85 mg por litro, máximo
permisible de la época, por lo que se reconocía que tal situación
representaba una grave amenaza para la salud pública (Viniegra,
Gustavo, 1966, p. 606).14
14 El curso de la enfermedad puede ser dividido en 4 etapas, que pueden
sucederse unas a otras o bien superponerse: Periodo hiperhidrótico: las palmas
y plantas presentan una descamación furfurácea acompañada de prurito,
disestesias y sudor, con el mismo aspecto de una dishidrosis inespecifica.
Periodo hiperqueratósico: engrosamientos epidérmicos difusos, en las mismas
zonas palmoplantares (callosidades difusas, globos córneos circunscriptos,
raras veces cuernos epiteliales y otras deformaciones intercaladas por zonas
de piel que suele fisurarse y ulcerarse, y a su vez infectarse) con intenso dolor.
Dificultades para realizar tareas manuales e incluso para caminar. El pelo se
vuelve ralo y quebradizo y surgen lesiones ungueales. Periodo melanodérmico:
aparecen manchas que comienzan en el tronco y se extienden sin afectar las
mucosas. Este trastorno puede no aparecer en el curso de la enfermedad. Período
final: algunas de las lesiones ulceradas de la piel terminan por transformarse

76

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Posteriormente, en 1976 el estudio comparativo de
hidroarsenicismo crónico en dos comunidades rurales de la región
lagunera de México focalizó a los municipios de Francisco I. Madero
y San Pedro de las Colonias en Coahuila, así como el municipio de
Tlahualilo en Durango. Las localidades estudiadas fueron El Salvador
de Arriba en Coahuila y San José de Viñedo en Durango. El estudio
partía del reconocimiento de que en algunos sitios de la Región
Lagunera de México el hidroarsenicismo crónico es endémico
presentando afectaciones a seres humanos y animales y tenía como
propósito conocer las características regionales del padecimiento
y evaluarlo como problema de salud pública expresada en la
disminución de la calidad y la esperanza de vida, así:
… se descubrió que en la población expuesta a altas concentraciones de arsénico las discromías fueron el signo más frecuente, que
afectaron al 31.7 de la población, mientras que el segundo signo en
importancia de frecuencia fue la hiperqueratosis palmoplantar de
la que padecía el 14.8 de los habitantes. Ambas lesiones se consideraron como precancerosas. (Albores, Mariano, 1979, p. 202)

El siguiente año, en 1977 el Grupo Interinstitucional15
tenía como propósito el seguimiento a los estudios que
en carcinomas. Otros enfermos sufren cambios degenerativos e inflamatorios
crónicos: hepatosis, nefrosclerosis, polineuritis con sus secuelas, cardiopatías
y consunción general, exponiéndose a que cualquier proceso intercurrente
produzca la muerte (Centro de Investigación en Materiales Avanzados, 2013,
p. 12).
15 Conformado por la Directora General en Jefe de la Subsecretaría
de Mejoramiento del Ambiente, la Secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos; la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas; la
Dirección General de Servicios Coordinados de Salud Pública en los Estados
y; la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila.

77

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

pretendían precisar las características y magnitud del problema
del arsenicismo y formular programas a corto y largo plazo16
(Grupo Interinstitucional, 1977).
Derivado del reconocimiento de la presencia de alto
contenido de arsénico en el agua de las zonas rurales ya mencionadas,
del impacto en la salud de los habitantes de la zona, así como de
la importante participación de diversos grupos organizados en
torno a la demanda de garantizar agua de buena calidad para el
consumo humano, el gobierno de los diferentes niveles realizó, en
la década de 1980, la sustitución y construcción de sistemas de
abastecimiento de agua así como la implementación de tecnologías
para la remoción de arsénico, particularmente la llamada ósmosis
inversa en pequeñas plantas de comunidades rurales, así como el
abastecimiento de garrafones de agua y clausura de pozos.
En esta década se señaló como factor importante la
sobreexplotación del agua subterránea vinculada al modelo de
desarrollo regional centrado en la producción lechera. Con el
paso de los años tal sobreexplotación se ha incrementado, en
la actualidad de los ocho acuíferos que conforman La Comarca
Lagunera seis presentan déficit en su disponibilidad.
16 En una minuta de una de las reuniones se inscribieron como puntos
sobresalientes los siguientes hechos: reportes de arsenicismo crónico en
humanos que datan de 1952; una defunción humana en 1962 vinculada al
arsénico documentada en la revista Salud Pública de México mayo-junio
de 1964; tesis publicada en 1973 que analiza el caso de una localidad que
registró signos de arsenicismo crónico: hiperqueratosis palmoplantar en 14%
y 31.7 de discromías; afectación, en 1976, a 6,014 bovinos de 11,000 existentes
en 25 establos, de los cuales 1,500 fallecieron; 1,396 registraron secuelas
de intoxicación por arsénico y 3,118 sanaron; la presencia de 0.07 p.p.m de
arsénico en la leche; la queja de un grupo de vecinos de Finisterre, en enero de
1977, de afectación a la salud por la ingestión de arsénico.

78

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 1.
Disponibilidad Media Anual de Acuíferos de La Laguna
Acuífero

Positiva

Negativa (Déficit)

Principal-Región Lagunera

0.000000

-113.432028

Acatita

0.000000

-2.130793

Las Delicias

1.870731

0.000000

Villa Juárez

0.000000

-0.057576

Ceballos

0.000000

-18.656884

Oriente Aguanaval

0.000000

-46.695242

Nazas

15.197121

0.000000

Vicente Suárez

0.000000

-5.721938

Fuente: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, (2018).

Vinculado a la fuerte demanda de agua subterránea en la
región, la profundidad de las extracciones se ha incrementado a
lo largo del tiempo, así las altas concentraciones de arsénico en el
agua subterránea en la Laguna, no solamente no han disminuido
sino que se han incrementado y ampliado, de tal forma que
ahora las localidades urbanas en que se concentra la mayor parte
de la población se enfrentan la necesidad de abastecer de agua
suficiente y de buena calidad a su pobladores.17
17 Hace más de una década, con recursos del Fondo Metropolitano
de La Laguna se evaluaron cinco tecnologías para remoción de arsénico. La

79

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Los significados del hidroarsenicismo
El significado de los objetos, ya sean materiales o simbólicos tiene
origen social y presencia en el mundo interior, se configura a
través de la interacción con los otros y consigo mismo, esto último
mediante la auto-indicación en que se despliegan procesos de
interpretación que determinan las actuaciones de las personas.
El significado que el hidroarsenicismo tiene para los habitantes
de las localidades rurales donde se ubicaron y documentaron
importantes afectaciones a la salud por el consumo de agua con
altos contenidos de arsénico en la década de 1960, se vincula
directamente con las vivencias y experiencias colectivas en la
vida cotidiana en el entorno inmediato y puede ser observado a
través de códigos binarios y círculos concéntricos de proximidad.
En cuanto a los primeros, los binomios ordinario/extraordinario
y propio/ajeno devienen en ejes de análisis, mientras que los
círculos concéntricos se despliegan a partir de la experiencia
autobiográfica de las personas entrevistadas, por lo que se
observan las afectaciones a la propia persona, a los otros con los
que se relaciona de manera directa en un círculo cercano y los

evaluación técnica y económica concluyó que “… no hay una solución única
ya que no en todos los predios en que se ubican los pozos con problemas de
arsénico hay mucho espacio disponible. La tecnología a adoptar debe acoplarse
a cada uno de los sitios en los que se instalaría: si hay espacio suficiente y
se tiene la seguridad de contar con suficientes operadores capacitados se
debe optar por las de coagulación convencional; si el terreno disponible o la
disponibilidad de mano de obra son factores limitante la microfiltración y la
adsorción en medios específicos son soluciones atractivas. En los pozos en que
el agua, además de arsénico, presenta alta dureza y/o conductividad, la nanofiltración es una alternativa a considerar.” (Instituto Mexicano de Tecnología
del Agua, 2010)

80

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

otros con los que no se relaciona directamente pero sabe de su
existencia.
Lo ordinario y lo extraordinario
En un contexto regional, nacional e internacional de observación
y documentación del fenómeno, los significados socialmente
construidos en las localidades mencionadas se caracterizan por
una dualidad conformada por la reproducción de un discurso
ampliamente extendido que ubica el hidroarsenicismo como
fenómeno reconocido pero a la vez como ajeno, predominantemente,
en lo que concierne a su presencia y sus afectaciones. Lo ordinario
como común o regular y lo extraordinario, en contraposición,
como fuera de lo común permiten visualizar el significado
socialmente construido del hidroarsenicismo.
La revisión de las enunciaciones de sus habitantes de
la zona evidenció un amplio reconocimiento del fenómeno, en
tanto las personas entrevistadas expresaron en su mayoría haber
escuchado algo sobre el fenómeno, mientras que las pocas personas
que dijeron no haberlo hecho, en otro momento de la entrevista
expresaron comentarios al respecto, la revisión detallada de tales
casos mostró que al decir que no habían escuchado algo sobre
el arsénico en el agua, se referían al período de tiempo en que se
aplicó la entrevista, mientras que sus comentarios posteriores
aludían a la situación ampliamente conocida de la década de los
setenta y ochenta en que se detectaron afectaciones a la salud
y se instrumentaron estrategias para abastecer de agua libre de
arsénico a tales localidades. En consecuencia es posible afirmar
que la totalidad de los entrevistados explicita e implícitamente
81

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

mostraron conocimiento, en mayor o menor medida, sobre el
fenómeno del hidroarsenicismo en la zona, por lo que forma parte
del saber común y se convierte en elemento del “mundo natural”
y ordinario del grupo social observado.
Lo propio y lo ajeno
Aunque las 87 personas entrevistadas tenían alguna idea sobre
el hidroarsenicismo, a la mayoría, es decir 54 personas, le fue
imposible ubicar espacialmente su presencia, un poco más de
la tercera parte, es decir 33 personas, sí lograron hacerlo. Esta
situación que podría explicarse a partir del olvido, también
podría observarse como un mecanismo colectivo de negación,
pues como se observa en las figuras tres, cuatro y cinco solamente
los habitantes de dos localidades, Covadonga y Finisterre,
identificaron a su localidad entre las afectadas por el fenómeno. Es
significativo que de 87 personas que reconocen, en menor o mayor
medida, la existencia del hidroarsenicismo en la zona, solamente
ocho consideran a su localidad como una de las afectadas.
Considerando al binomio propio-ajeno como componente de la
significación atribuible al hidroarsenicismo puede afirmarse que
es lo ajeno, lo predominante pues aunque hay reconocimiento del
fenómeno, su presencia, según los entrevistados, es ajena a ellos.
Como ya se mencionó, es significativo que los entrevistados
por lo general visualizan la presencia del hidroarsenicismo de
manera focalizada en localidades cercanas, y hasta contiguas,
pero escasamente en la de residencia. Cabe señalar que todas
las localidades referidas se ubican en la misma zona, lo que hace
suponer que comparten características y
82

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 2.
Reconocimiento de localidades afectadas por el
hidroarsenicismo
Localidad

Núm. de
Entrevistados

Núm. de
entrevistados
que mencionaron
localidades
afectadas

Núm. de
entrevistados
que
mencionaron
SU localidad
como afectada

Colón

7

3

0

Covadonga

7

6

5

El Venado

9

2

0

Finisterre

7

3

3

La Pinta

8

5

0

Lequeitio

6

3

0

Nuevo Mundo

9

3

0

San José de la Niña

9

3

0

San Salvador

7

1

0

Sofía

8

1

0

Vega Larga

10

3

0

Total

87

33

8

…cualidades en cuanto al suelo y comportamiento de
las aguas subterráneas, sin embargo en la percepción de sus
habitantes hay diferencias importantes entre localidades, de tal
forma que se reconoce el hidroarsenicismo en tres localidades:
Finisterre,Covadonga y San Salvador, pero se niega en las demás.
83

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Lo anterior coincide con la situación documentada en
los medios de comunicación y reportes científicos durante la
década de 1960 y 1970. Un ejemplo de lo anterior es el título de
la nota periodística que data de mayo de 1963, la cual señalaba
que “Cientos de personas envenenadas con arsénico en ejidos
laguneros” en el cual se indicaba la duración de la situación
mayor a 13 años; la forma en que se expresaban las afectaciones;
la intervención de la Secretaría de Salubridad y Asistencia en el
tema y; los ejidos afectados como Finisterre, El Salvador, Nuevo
Mundo y Covadonga. Este hecho haría suponer que los habitantes
de estas localidades identificarían, en menor o mayor medida, a
su propia localidad como una de las afectadas por este fenómeno.
Las entrevistas aplicadas en esta zona muestran que así ocurre en
Covadonga y, en menor grado, en Finisterre, mientras que en El
Salvador, Nuevo Mundo y el resto de las localidades se visualiza
como algo ajeno.
La observación a detalle de las enunciaciones de cada una
de las 33 personas que ubicaron espacialmente la presencia del
fenómeno, lo visualizan como algo ajeno a ellos, pues 25 personas
ubican el fenómeno fuera de su lugar de residencia, mientras que
cinco habitantes de Covadonga y tres de Finisterre lo reconocen
en la propia localidad
Las figuras tres, cuatro y cinco muestran íconos que
representan a las personas entrevistadas, los dos primeros
caracteres corresponden a las iniciales del nombre del lugar de
residencia del entrevistado, el tercero al sexo (H para hombre y
M para mujer), mientras que los dos últimos caracteres registran
los años cumplidos al momento de la entrevista.
84

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 3.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de
Finisterre

Las tres figuras muestran las 33 personas que señalaron
localización de la presencia del hidroarsenicismo. Los ícono
sombreados corresponden a las personas que mencionaron
a su propia localidad entre las afectadas. De siete personas
entrevistadas en Finisterre menos de la mitad, reconocieron a este
lugar como uno de los perjudicados. Destaca que la localidad en
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�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

que hay mayor auto reconocimiento es Covadonga pues de siete
entrevistados cinco mencionaron a su propia localidad como
afectada. En el lado opuesto destaca Nuevo Mundo, incluida en el
conjunto de localidades con hiroarsenicismo de acuerdo a notas
periodísticas y documentos gubernamentales y de investigación
científica de la época, en donde se entrevistaron nueve personas y
ninguna de ellas mencionó a su localidad como afectada.
Figura 4.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de
Covadonga

86

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 5.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de San
Salvador

La Proximidad de las Afectaciones y los Afectados
La situación antes descrita contrasta con el amplio conocimiento
de las expresiones visibles de las afectaciones a la salud por el
consumo de agua con altos contenidos de arsénico en periodos
prolongados. El 62% de las personas entrevistadas mencionó
diversas afectaciones del hidroarsenicismo, en general de
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�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

manera recurrente se señalan las manchas en la piel, el cáncer,
la amputación de alguna de las extremidades y la muerte18, tal y
como se muestra en el siguiente relato:
… pues sí, porque aquí a mucha gente se le han llagado sus pies,
pues de que antes, sí hay gente que les salen úlceras en sus pies
o manchas en su piel, sí y este, les van creciendo, hace poquito
se murió un señor, a él le salió una mancha en la espalda, pero
haga de cuenta que la mancha como que se le agrietó, como que
se le hizo muchas grietillas y le supuraba como algo amarillentillo, que porque era el arsénico y le amputaron un pie al señor
y una señora también que se fue, nada más que ya no vive aquí,
se fue para Juárez, esa señora ya falleció, pero ella de aquí era,
pero se fue para Juárez y allá le amputaron un pie, pero a ella le
hacían, le salían unas llaguitas, o sea unas úlceras en sus pies y
pues dicen que es por eso, por el arsénico …. (DIIS, 2009, p. 190)

Dos elementos reiterados en la narrativa socialmente
construida en la zona es la presencia del hidroarsenicismo y,
en segundo lugar, sus afectaciones a la salud, en este contexto
es significativo rescatar la identificación de los afectados en
el entorno de los entrevistados. En un primer nivel se ubican
quienes se visualizan a sí mismos como afectados, en el segundo
los miembros de la familia con quienes tienen proximidad espacial
y en el tercero los conocidos, vecinos y demás miembros de su
comunidad. De los 85 entrevistados 64 personas niegan ser o
conocer personas afectadas en su salud por hidroarsenicismo, las
21 personas restantes son o conocen personas en tal condición.
18 Cabe señalar que ocasionalmente los entrevistados señalaron los
dientes con manchas amarillas como un resultado del hidroarsenicismo, sin
embargo de acuerdo a la literatura especializada no es así, sino que se atribuyen
a los altos contenidos de flúor en el agua de bebida.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Como puede observarse casi la cuarta aparte de los entrevistados
dijo conocer personas con problemas de salud en el entorno
inmediato, lo que es altamente significativo en cuanto deviene en
evidencia empírica de la presencia del fenómeno.
En el grupo de 21 personas afectadas directa o
indirectamente, se encuentran en el tercer nivel de proximidad
a los entrevistados 12 personas que señalan a otros lejanos,
como conocidos, vecinos o amigos. Cinco personas ubican en
un segundo nivel de proximidad a otros cercanos, miembros de
familia extensa o nuclear, mientras que cuatro personas afirmaron
ser ellos mismos los afectados en su salud, a continuación se
presentan algunos de los relatos que lo demuestran.
Como puede notarse en los siguientes relatos, el pasado
y el presente se distinguen con claridad, de tal manera que el
fenómeno se ubica recurrentemente, aunque no se restringe, al
pasado. La mayoría, aunque no todos, ubica temporalmente el
problema en el pasado, a la vez que afirman que en la actualidad
no se manifiesta, aunque cabe señalar que generalmente lo hacen
con expresiones de duda e incertidumbre. Lo recurrente es la
identificación de las afectaciones en lo que aquí se identifica
como los otros lejanos.
… Sí había problemas, de que había arsénico cuando pusieron la
red, había mucha gente enferma de eso, pero ya oríta ya no […]
Pues muchas ya se fueron, estaban malos tenían manchas aquí
negras, en la espalda…

…Hace como 8 años un señor de nombre Chuy Lira de cómo 60
años murió a causa de eso, bueno eso se dijo aquí en el ejido. Pos

89

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

el señor murió por las heridas causadas por las manchas cafés
que le salían en todo el cuerpo.

…Yo he escuchado que unas señoras de aquí tienen granos en
sus manos y le salen unas manchas cafés pero pos no sé qué le
han dicho los doctores. Con ellas habló una doctora de Nuevo Mundo creo que les dió unas pláticas sobre el agua. (DIIS,
2009, pp. 270, 417, 420)

El grupo de entrevistados que alude a los otros cercanos,
expresó tener afectados en la familia generalmente lo hicieron
basándose en diagnóstico o tratamiento médico, sin dejar de
expresar ocasionalmente dudas al respecto.
… Pos a lo mejor sí, no me doy muy bien cuenta pero en la clínica sí salieron a ver a las personas que supuestamente tenían
arsénico, que una tía mía sí tenía unos granos por aquí, dijeron
que era a causa del arsénico de ella, la operaron y todo eso, y
dijeron que era por eso.

… Pos´ sí hay gente que les están saliendo manchas blancas, yo
tengo un cuñado que tiene así como roña y le dijeron hace como
5 años que era por eso. Pero aparte hay mucha gente que tiene
como úlceras…

… Pos´ mi marido tiene sus manos rasposas y dicen que es por
arsénico. Pos no le digo de mi marido, fue con el doctor y le
dijeron que era por el agua, pero quién sabe. (DIIS, 2009, pp.
396, 545, 548)

Los entrevistados que afirmaron ser ellos mismos los
afectados por el hidroarsenicismo fueron capaces de describir
90

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con gran detalle las afectaciones y el proceso vivido en cuanto
a la identificación del problema, el tratamiento médico y los
resultados.
… Nomás los granos que me han salido y unos me operaron.
Me salieron como… así mire, póngale, como unos jijiotes mire.
Aquí tengo uno mire, también. Asina me empezaron, nomás
me daban comezón a mí, nomás me daban comezón. Pero ya
después ya me dieron la.., como tengo derecho a mi seguro ahí
es en donde […] estoy yendo. Y ahorita ya me la ponen cada
seis meses las citas. A la 71, primero sí cuando me operaron,
orita tendré cinco años que ya me operaron esos granos. Y
no, ya no me han salido así. Pero chiquitos pero así, así como
rasguñitos así nomás. […] hace poquito me toco ir […] y me
dijeron que si me los operaban otra vez estos que le enseñé.
¿Si veda?. […] Y así me salieron unos así también en la espalda. Sí, me operaron unos así como en la espalda. Me operaron
unos tres o cuatro. Y no, ya no, ¿Cómo decirle? Me sacaron
con todo y los retoñitos y así me han salido, pero chiquitos,
pero a como andaba ya no…

… El problema del arsénico …grande porque les digo yo primero
me llevaron, que fui al médico y luego me dijo el dotor -oye ¿Qué
tan lejos vives tú de Finisterre? Y me estaban viendo y le dije yo:
oye yo sé porque me dices y te voy a decir una cosa por qué ¿por
el arsénico que traigo en los pies verdad? y me dijo en verdad que
sí, le dije pos sí yo sé que ahí yo mismo lo agarré ahí y ahí está,
pero pues no hay de otra [fue en esa época]… pero pos no, orita
ya no sentimos ninguna dolencia ni nada […] la hemos llevado
nosotros[…] [le amputaron los pies] Hey […] y tengo otro hermano… sí también un pie y los otros sí se han atendido bien y más
o menos han ido yo creo que a tiempo [¿Usted lo tenía ya muy
avanzado?] Sí ya, […] un médico me quitó, en el talón tenía así
un botoncito y lo cortaron y nomás ahí lo aventaron con eso que
hacen operación y luego empezaba a fluir aquello que me quita-

91

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

ron y ya me llamó al seguro y empezaron a escarbar y a escarbar
y todos los días me hacían viajar hasta allá hasta Chávez y un día
me enojé y dije: mire doctor le voy a pedir un favor, haber dime,
te voy a decir una cosa –si ves que esto ya va pa´ arriba mejor córteme los pies, se quedó serio, serio y dijo una enfermera que me
conocía, ándele doctor contéstele a Don Fernando y no me dijo
nada. Como a los 3 días, es cierto don Fernando, se va a ir más
arriba, más arriba y me habían dicho que me iban a mochar poquito debajo de la rodilla y ya pa´ cuando me llevaron a la camilla
ya me llevaban arriba de la rodilla ¿y ya qué hacía? […] estaba un
compañero que se iba a mochar un pedacito nomás, así la punta
de los dedos y no me lo cree, pero dicen, todavía no lo he visto yo,
que ya no tiene ni manos… (DIIS, 2009, pp. 82, 248)

Reflexiones Finales
Las características naturales de la Comarca Lagunera determinan
la presencia de arsénico en capas profundas del suelo. Las
decisiones expresadas en extracciones de agua en volúmenes
superiores a la recarga natural conllevan a la extracción de
agua con altos contenidos de este metaloide, cuyo consumo
en el agua de bebida por largos periodos ha determinado
importantes afectaciones a la salud en los habitantes de una
zona rural de la comarca. A más de 40 años del reconocimiento
del hidroarsenicismo, las enunciaciones de los habitantes de la
zona afectada muestran una dualidad constituida por el amplio
reconocimiento del fenómeno y las afectaciones a la salud y, a
la vez, la atribución situacional hacia los otros, en este caso, las
otras localidades, cercanas o contiguas a su lugar de residencia.
Con base en los medios de comunicación locales, Finisterre
es identificado tanto al interior como al exterior de la localidad
como el más afectado, sin embargo tanto en las notas de los
92

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

periódicos locales, como en los artículos científicos, el problema
trasciende a esta localidad y abarca a otras localidades cercanas
entre las cuales solamente en Covadonga se autoreconocen como
afectados. El hecho de que en general la población de la zona
atribuye a otras localidades, antes que a la propia, la presencia
del hidroarsenicismo, sugiere la construcción colectiva de lo que
podría denominarse atribución situacional, a partir de lo que
Heider denominó atribuciones 19 término que se ha vinculado a lo
“social” o “causal”, para el caso aquí tratado la denominación de
atribución situacional tiene mayor pertinencia en cuanto alude a
una situación en la que nadie desearía estar pero que sin embargo
está. Ello ocurre como respuesta a la disyuntiva que plantea, por
un lado, una realidad indeseable objetivamente reconocida y, por
otro lado, la necesidad de auto percibirse “a salvo”, de tal forma
que explícitamente se reconoce la existencia del fenómeno en la
zona pero a la vez se niega para el lugar de residencia. La atribución
situacional expresa un mecanismo de estabilidad emocional y de
sentido, que como lo demuestra este caso consiste en reconocer
el fenómeno pero ubicarlo en el exterior, aun cuando ese espacio
se localice a escasa distancia.

19 “Fritz Heider profundizó en el estudio de las atribuciones. Desde
su postura se conciben como la forma que tienen las personas para emitir
juicios sobre los fenómenos que los rodea,[…] Estas atribuciones Heider las
nombró atribuciones internas y externas (El-Sahili, 2016) […] Las atribuciones
externas “se generan cuando una persona considera que la causa de un
fenómeno es ajena a determinado individuo; cuando cree que alguien no tenía
opción para elegir porque el elemento exterior determinó (...) algún tipo de
dominio sobre la conducta” (El-Sahili, 2016, p. 47). Es decir que la persona no
se siente responsable de su comportamiento […] las atribuciones internas […]
“se generan cuando una persona considera que el resultado de la acción de un
sujeto depende de las características inherentes a él” (Muñeton Clavijo, 2020)

93

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

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97

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El discurso urbano, hacia una interpretación
teórico-metodológica de la intervención política en
la ciudad
Urban discourse, towards a theoreticalmethodological interpretation of political
intervention in the city
Tonatiuh, Morgan1

Resumen: La creación de espacios de exclusividad social en áreas
públicas por medio de intervenciones políticas, son una muestra
de la inserción de una visión hegemónica de la ciudad. Ello, genera
representaciones, discursos y prácticas que, establecen significados con
respecto al lugar. El objetivo de esta investigación es mostrar cómo las
acciones políticas construyen fronteras, físicas y simbólicas, de sentido
territorial en espacios de convivencia social. Un contexto donde se
simboliza a un actor social, el otro, quien es expulsado del espacio
público. Los resultados muestran cómo la representación política de la
ciudad genera otro tipo de discurso, uno que emerge del espacio urbano,
donde el actor expulsado, a través de sus relatos, diálogos y narrativas
da vida un adversario político. El discurso del expulsado es importante
para la investigación social, porque muestra: un proceso invisible, un
actor anónimo y un proceso histórico que son parte de la ciudad.
Palabras clave: espacio, discurso, política, otredad, territorio.
1 Universidad Autónoma de Baja California Sur, México. Correo
electrónico: pimenia@hotmail.com

99

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Abstract: The creation of spaces of social exclusivity in public areas
through political interventions, are an example of the insertion of a
hegemonic vision of the city. This generates representations, discourses
and practices that establish meanings with respect to the place. The
objective of this research is to show how political actions build borders,
physical and symbolical, with a territorial meaning in spaces of social
coexistence. A context where a social actor is symbolized, the other,
who is expelled from public space. The results show how the political
representation of the city generates another type of discourse, one that
emerges from the urban space, where the expelled actor, through his
stories, dialogues and narratives gives life to a political adversary. This
speech of the expelled is important for social research, because it shows
an invisible process, an anonymous actor and a historical process that
are part of the city.
Key words: space, discourse, politics, otherness, territory.

100

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Introducción
Hablar del discurso es remontarse a una corriente de pensamiento
en torno al signo lingüístico y sus aplicaciones, desde Ferdinand
de Saussure, Charles Sanders Pierce a Michel Foucault, donde
se presenta y se piensa al signo lingüístico como parte de una
multiplicidad de textos que, circundan al hombre dentro de
un contenido informático ilimitado. No obstante, la reflexión
en torno a la construcción de sentidos, inevitablemente,
vincula a las prácticas y representaciones sociales con un
conocimiento subjetivo que se torna en objetivo por medio de
esta conceptualización y, con ello, es posible analizar contenidos
ideológicos, imaginarios y creencias que norman el actuar, pensar,
percibir y aprehender la realidad.
Fue Michel Foucault, quién vio en la práctica discursiva
una forma peculiar de establecer normas sociales en periodos
históricos. Ello, llamó su atención, porque a través de este tipo
de análisis social se muestran, conceptos y formas retóricas
con respecto a la construcción de personas, objetos y espacios,
es decir, el discurso determina a los sujetos, y con ello, a las
formas de dominio, control y manipulación. Esta forma de
análisis histórico, además, muestra cómo operan los regímenes
políticos, pues deciden qué tipo de discurso deben ejecutar para
construir a los sujetos con respecto a su identidad y su realidad.
Así, consecuentemente, se crea un sentido estructural que,
jerarquiza, organiza y clasifica al hombre, pues se le simboliza y,
con ello, se le sujeta a las formas del dominio por medio de una
ejecución semiótica que, deriva en fronteras sociales, identitarias
y territoriales.
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Ello pone al descubierto cómo opera la estructura política,
jurídica y económica del capital, la cual genera ideologías y prácticas
por medio de complejas representaciones, sentidos de significado,
que son parte de la realidad cotidiana de toda sociedad. Este
contexto de complejidad social, trae a otro autor importante que
es parte de la corriente estructuralista, Claude Lévi- Strauss, quién
mostró la importancia de la corriente lingüística para el estudio
de fenómenos socioculturales, porque la estructura del capital
no sólo se enfoca en la creación de formas políticas de dominio,
sino, también, genera una producción sociocultural extensa y,
con ello, experiencias y percepciones a través de expresiones,
arquitectónicas, artísticas, comunicativas, tecnológicas, etc., donde
imágenes, colores, olores, sonidos y objetos dan vida a paisajes
ficticios. Un mundo ilusorio que narra y estructura al hombre, ya
sea por medio de formas de vestir, alimentarse, entretenerse, viajar
o habitar, todo forma parte de una mercantilización de la realidad
y, una estructuración de las economías locales a una global. Por ello,
las representaciones, prácticas y discursos son tres conceptos clave
que ayudan a comprender la construcción de lenguajes semióticos,
el uso de signos, en torno a la estructura socioeconómica del capital
que, se apropia y explota recursos, ya sean: humanos, económicos,
ambientales, paisajísticos, naturales, socioculturales, mentales,
etc., fragmentando al hombre, su espacio y experiencia cotidiana
de la realidad.
Qué es el discurso político
El discurso es una práctica social que, usan las personas en el
contexto de su vida cotidiana para comunicarse entre sí y, ejercer
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

acciones sobre su contexto inmediato de interacción. Al enunciar
o expresar posturas personales, junto a otros, manifiestan
situaciones que les conciernen y afectan, como lo son, las
problemáticas que viven en común al interior de una comunidad,
donde se hace manifiesto una perspectiva subjetiva y, con ello se
puede acceder a una dimensión humana, histórica y social. Para
Anthony Giddens (2011) el discurso es una conciencia práctica
que reflexiona sobre sí misma, cuál es su papel en el mundo, por
qué se generan acciones, para qué se interacciona junto a otros
y, qué tipo de experiencias se viven. Este autor ve al discurso
como un agente social determinado por circunstancias, porque
aglutina a personas dentro de un tiempo y un espacio y, con ello,
se establecen significados con respecto a un lugar, lo cual deriva
en un sentido sociocultural y territorial. Además, esta conciencia
discursiva expresa el accionar de actores sociales, el cómo
generan sus identidades, espacios y formas de interacción con
respecto a otros. Y, sobre todo, este autor considera al discurso
como un fenómeno comunicativo que enlaza a varias personas y,
con ello, se hace visible su condición social y realidad, lo que es el
acontecer de su día a día. Un hecho que, deriva en una delimitación
entre dimensiones subjetivas con respecto a situaciones, ya sean,
sociales, culturales, urbanas, políticas, económicas, religiosas,
históricas, etc., donde la reflexividad del actor social explica
cómo construye su entorno. De ahí que, se considere al acto
reflexivo, como el punto nodal en la construcción del discurso,
pues, se simbolizan las formas del vivir, aprehender y relacionarse
socialmente, ya sea al interior de un círculo familiar, con amigos,
comunidades o la sociedad en general.
103

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

La propiedad de la reflexividad tiene que ver al mismo tiempo
con la descripción de una situación y con su construcción, en el
sentido de que describirla es construirla. Asimismo, la reflexividad se relaciona, simultáneamente, con el entendimiento de
aquello que está aconteciendo y con la explicación de dicho entendimiento. (Iñíguez, 2006, pág. 47)

Por tanto, el discurso (Salgado, 2019) genera que, personas
y grupos sociales interactúen, construyan, perciban y aprehendan
la realidad en torno a otros, ya sea en espacios de poder, de carácter
personal o ante una institución, religiosa, política, comunitaria,
etc. Ello, genera diversas posturas comunicativas, generando,
así, diálogos, relatos y narrativas que, muestran cómo un actor
se involucra, expresivamente, en asuntos sociales al integrar un
contexto de acción social, al compartir posturas en común.
Estas formas expresivas pueden ser verbales o no
verbales, como los discursos visuales o sonoros, los cuales son,
también, parte de una complejidad lingüística, que se añade
al contexto de interacción humana. Además, el discurso, no
sólo usa palabras escritas o habladas, sino también construye
sentidos de significado a través de imágenes, sonidos, gestos,
objetos, movimientos, cuerpos, etc. Esto muestra que, el
discurso es un campo amplio de comunicación humana y emplea
una infinidad de objetos para constituir una multiplicidad de
lenguajes y formas expresivas. Esta capacidad representativa se
concreta a través de la imaginación humana, donde el uso de
signos e imágenes generan una infinidad de lenguajes en torno
a objetos que son parte de la percepción humana, donde el
hombre integra una mediación simbólica (Méndez, 2014) con
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

respecto a todo lo que percibe, pues el hombre dialoga ante un
entorno paisajístico que le circunda, con el cual se identifica. El
discurso es, por tanto, una forma de conocimiento importante
donde las posturas subjetivas adjetivaban la realidad y
establecen formas de territorialidad, es decir, se crean formas de
percepción, expresión y de acción con respecto al mundo social,
el cual, también, es mediado por cuestiones políticas, religiosas,
comunitarias, según sea el caso.
Así, el discurso como concepto guía, sitúa al investigador
dentro de un contexto social con vínculo a condiciones históricas,
políticas, culturales, económicas, urbanas, donde se conforman
formas del existir, ser y percibir, sean individuos, grupos,
asociaciones o comunidades. El discurso al ser un producto
derivado del pensamiento humano, es, sobre todo, una práctica
social. Es decir, es una estructura mental y sociocultural que, es
tangible y legible a través de: formas de pensar, hablar, interactuar,
ver, etc., lo cual conecta al intérprete del discurso con posturas
humanas profundas, como las creencias, ideologías, costumbres,
tradiciones, hábitos, modos de vida históricos, usos del espacio,
memorias colectivas.
Por ello, la realidad social constituida a través del discurso,
siempre está vinculada al actor y sus condiciones sociales,
históricas y materiales, manifiestas en el espacio. Pues, el discurso
hace posible aprehender la materialidad física, el contexto
inmediato de acción, y, el pensamiento humano manifiesto en
los diálogos, relatos y narrativas, donde se observa desde fuera,
desde la distancia a, los sujetos, objetos y sus formas de concebir
lingüísticamente su realidad. Así, la práctica discursiva, muestra
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

al investigador y a todo observador, una concepción subjetiva que
es parte de procesos económicos, políticos, jurídicos, culturales y
urbanos.
Hablar de discurso es, ante todo, hablar de una práctica social,
de una forma de acción entre personas que se articula a partir
del uso lingüístico contextualizado, ya sea oral o escrito. El discurso es parte de la vida social. Desde el punto de vista discursivo, hablar o escribir no es otra cosa que construir piezas textuales orientadas a unos fines y que se dan en interdependencia
con el contexto (lingüístico, local, cognitivo y sociocultural).
Nos referimos, pues a cómo las formas lingüísticas se ponen
en funcionamiento para construir formas de comunicación y de
representación del mundo real o imaginario. (Blancafort, 2002,
pág. 15)

Por consiguiente, es necesario ver el punto de vista de la
psicología estructural de Jean Claude Abric (1994) quien establece
que, las representaciones y prácticas sociales junto al discurso
son parte de un mismo sistema y, no es posible comprender este
sistema sin la mutua interacción entre estos tres elementos que
hacen posible una objetivación de la realidad. “Es por eso que,
la casi totalidad de los investigadores están de acuerdo con
el principio que sigue: las representaciones y las prácticas se
generan mutuamente. No se puede disociar la representación,
el discurso y la práctica. Forman un todo. Sería vano buscar si
la práctica produce la representación o es a la inversa. Es un
sistema”. (Abric, 1994, pág., 207)
Este punto de vista, ve al discurso como una forma
objetiva y como una estructura que ubica el contexto de acción
social donde se narran e inscriben las situaciones históricas,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

colectivas y cotidianas. Por ello, el discurso ordena al actor social
“agente” en torno a una institución y una relación de poder que,
estructura un sentido práctico (Bourdieu, 2007) de la vida. De
ahí que, el discurso es la vía de encuentro ante las prácticas y
representaciones y, en consecuencia, puede integrarse un análisis
sociológico, porque el discurso…
Puede abrir alternativas y contribuir a crear condiciones de
posibilidad para que los agentes […] construyan sus propios
puntos de vista sobre ellos mismos y sobre el mundo social,
y hagan manifiesta su posición en el mismo. Es decir, que los
agentes puedan explicar el punto a partir del cual ellos se ven a
sí mismos y ven el mundo, y de este modo, hacer comprensibles
sus prácticas y sus percepciones sobre ese mundo”. (Gutiérrez,
2005, pág. 76)

Por tanto, no es posible hacer una lectura analítica
de la sociedad sin el vínculo entre estos tres conceptos, el
discurso, la representación y la práctica, sobre todo, porque
por medio de estos tres conceptos se proyecta una conciencia
e ideología colectiva, donde personas comparten afinidades,
contradicciones y tensiones, que derivan en un contexto de
política. Si bien se muestra una afinidad ideológica, también se
muestra una diferencia que los agrupa y clasifica políticamente.
Derivado de ello, el discurso se inserta en la política porque su
accionar, delimita, simboliza y construye al otro, el adversario,
pues, esta red de relación en común genera una autoidentificación que establece una frontera política. Por tanto,
la figura del adversario expresa una postura discursiva desde
un nosotros con respecto al otro, es decir, genera un contexto
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

de acción social. Un contexto comunicativo donde la postura
del adversario hace posible un diálogo ante otro actor y, en
consecuencia, otra perspectiva social. De hecho, el discurso
político guarda una fuerte posición etnocéntrica, pues, remite a
un grupo social o comunidad en específico, donde se comparte
experiencias por medio de una relación simbólica y territorial,
donde un grupo se contrapone la postura del otro. Así, este
contexto muestra al observador una circunstancialidad y
condición social específica.
Podemos asumir que el discurso político también expone temas
preferidos. Ante todo, el discurso político será primariamente
sobre política […] Debemos esperar manifestaciones típicas, relacionadas con los sistemas políticos, ideologías, instituciones,
procesos y actores políticos y eventos políticos. En pocas palabras, mucho del discurso político es reflexivo […] Ellos hablan
sobre adversarios y enemigos políticos y sobre políticas y las
malas gestiones de presidentes, gobiernos o parlamentos previos. (Van Dijk, 1999, pág. 39)

Este proceso comunicativo de retroalimentación mutua
entre distintos actores, a través de la figura del adversario,
despliega un significado de lo opuesto. Y, es por medio del canal
comunicativo entre el adversario y la autoridad política que, el
observador puede ver y concebir las representaciones discursivas
y dinámicas del ejercicio político, donde, el antagonismo entre
actores despliega la frontera de la diferencia y organiza al discurso
político. Por ello, el discurso y sus distintas representaciones
tienen una fuerte presencia dentro de todo contexto social,
porque, materializa las conciencias y pensamientos con respecto
a la ciudad y sus espacios. Entonces se considera que…
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es en la lucha política como proliferación de discursos donde se
desenvuelve la conciencia social en su más alto nivel […] Vista
desde la perspectiva lingüística de la cuestión de la hegemonía,
el terreno específico de la política es la construcción discursiva
propiamente dicha. La política se presenta como la lucha de
fuerzas antagónicas con articulaciones discursivas que tratan
de incidir, invadir y construir el campo discursivo del adversario. […] Esto implica apropiar y re-articular los elementos del
discurso del adversario o interlocutor en un nuevo conjunto de
sentido. (Mayorga, 2003, págs. 271-272)

De ahí que, para comprender el contexto de acción y
ejecución del discurso político, la figura de Ernesto Laclau
(1987) es fundamental, sobre todo, porque este autor habla del
anti-discurso del adversario político, lo cual establece una nueva
forma de ver lo social. Esta visión política por medio del actor
adversario, muestra cómo una colectividad que se opone al
ejercicio y acciones políticas, poseen la capacidad de romper con
la concepción estructural del espacio capitalista, al mostrar otras
realidades y pensamientos que, también, son parte de la sociedad.
Por ello, este autor, por medio de una condición colectiva y
adversativa, muestra una abertura del espacio político en base a
una oposición entre actores. Ello, expone un ciclo de continuidad
interactiva a través del discurso, porque, al ser una práctica social,
se auto-regenera, es decir, se nutre de los procesos interactivos,
donde una dimensión colectiva impone nuevos sentidos de
significado. Así, el discurso posee la capacidad de aglutinar a una
totalidad y, también, puede construir otro tipo de relato, uno que
difiere de las posturas oficialistas, donde se viven problemáticas
a nivel grupal, comunitario o personal.
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

De modo que, esta noción simbólico-adversativa, lo
ideológico, permite integrar a nuevos elementos que le asignan
un nuevo sentido a la estructura cerrada del sistema político,
jurídico y económico y, para lograrlo, Laclau aplica la teoría del
estructuralismo lingüístico de Ferdinand de Saussure (1990).
Este autor considera al lenguaje como una estructura fija y
cerrada que, en base a relaciones de oposición entre distintos
elementos, los signos, crea nuevos sentidos de significado, lo cual
deriva en la construcción de nuevas formas de representación y
aprehensión de la realidad, porque, en el espacio estructurado y
cerrado del lenguaje, cada nuevo elemento que se contrapone a la
estructura fija y ello, asigna un nuevo sentido y significado, esto
abre la estructura cerrada y rígida del sistema lingüístico. Así,
de igual forma, Laclau ve en esta lógica estructural del lenguaje
a la estructura del sistema capitalista y el espacio vivencial que
genera. Por ello, considera la posibilidad de ir más allá de esta
estructura cerrada del capitalismo y busca construir un nuevo
sentido social por medio del discurso del adversario político y,
con ello, articular nuevas posibilidades de integración política
y social. Así, sólo a través del discurso y su dimensión política e
ideológica se puede constituir una emancipación social.
No obstante, se resalta que la postura de Ernesto Laclau
se enfoca, principalmente, en la relación de hegemonía social
(Laclau, 1987) que ejerce una clase con respecto a otra, donde la
actitud hegemónica genera las fronteras que dividen socialmente
a los individuos, pues, el concepto de hegemonía da vida a una
élite y una masa popular que, no tiene nitidez social. Este vínculo
adversativo entre estos dos elementos, la élite y la masa popular,
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se integran dentro de la lógica comunicativa del discurso político,
donde lo ideológico simboliza y articula posturas y, con ello,
las diferencias enunciativas de distintos grupos. Debido a que,
por medio de la dimensión ideológica del adversario político se
articula otro ámbito de significado ante el orden hegemónico y
estructurado por medio de lo jurídico, político y económico. De
ahí que, la ideología como forma de pensamiento genera una
postura reflexiva, una conciencia crítica donde se cuestiona a la
autoridad y su actuar. Esta postura hace posible articular otro
tipo de consciencia y sentido social, porque cada persona puede
generar sus concepciones ideológicas en base a sus creencias y
vivencias, y con ello, emitir juicios de valor éticos con respecto a
la realidad.
Así mismo, se considera a Louis Althusser (2005) quién ve
en lo ideológico a una dimensión del pensamiento con potencial
político y revolucionario, porque, considera a lo ideológico como
parte de toda concepción representativa de la realidad, al grado
que, a veces, resulta imposible separarla de la experiencia del
mundo vivido. Además, establece que, lo ideológico expone cómo
se articula un dominio omnipotente por encima de la voluntad
del hombre y su sociedad, donde, este dominio configura una
falsa conciencia que, obliga al hombre a aceptar un dominio
de sujeción y explotación política. Pues, esta falsa conciencia
establece la representación de una ilusión que engaña a la razón y
pensamiento lógico del hombre con respecto a él y su mundo. De
ahí que, la ideología está presente en imágenes, representaciones,
personas, edificios, prácticas, discursos, etc., y, ello, hace posible
un sistema, una falsa ilusión que, termina por estructurar política,
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

jurídica y económicamente al hombre y su sociedad. Sin embargo,
lo interesante de esta postura de Althusser es que, este hecho
también, deriva en la producción de un sentido inverso, contrario
a la falsa ilusión del sistema político, jurídico y económico,
donde emerge la consciencia colectiva del adversario político,
al ser parte de los conflictos, apropiaciones, desplazamientos,
expulsiones, fronteras y distanciamientos, experiencias sociales
que, inevitablemente, generan un contexto de antagonismo
político.
Las ideologías también establecen vínculos entre el discurso
y la sociedad. En un sentido, las ideologías son la parte cognitiva del poder. Como en el caso del conocimiento social, las
ideologías supervisan cómo los usuarios del lenguaje emplean
el discurso en tanto miembros de un grupo u organizaciones
(dominantes, dominados, competidores), y de ese modo también tratan de realizar los intereses sociales y resolver los conflictos sociales. Al mismo tiempo, el discurso es necesario para
la reproducción de las ideologías de un grupo. (Van Dijk, 2000,
pág. 27)

Por ello, la ideología es un elemento importante para la
integración de un nuevo tipo de discurso político, es un dominio
simbólico que está presente en todo el espacio social y genera
contradicciones y tensiones entre personas, grupos, comunidades
e instituciones. Lo ideológico es un campo de calor social donde se
fijan posturas, ya sea, con respecto a nociones religiosas, políticas,
sociales, de raza, de género, etc. Se extiende de forma orgánica en
todos los aspectos de la realidad y, por tanto, no puede separarse
de la forma expresiva del discurso.
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La intervención política en lo urbano
Para Jan Mosedale (2011), los términos de la teoría política
económica marxista, muestran cómo operan en realidad las teorías
del desarrollo, pues, considera al desarrollo como una política
global que generan un intercambio desigual, donde las ganancias
fluyen de los países del tercer mundo hacia los países del primer
mundo. De ahí que, la ejecución de este tipo de política sólo
favorece al país o ciudad, la cual es sede del capital transnacional.
Asimismo, este autor ve en las dinámicas en torno al consumismo,
una producción social que, deriva de un hecho político donde se
da vida a la estructura hegemónica del capitalismo global. Un
sistema que se caracteriza por establecer significados en torno
a: 1- Una economía que construye un tipo de sociedad. 2- Genera
una relación entre proceso económico y significado social.
3-Configura representaciones socioeconómicas a través de:
signos, símbolos y discursos. 4- Produce bienes socioculturales
de consumo.
En este proceso, el actuar del discurso y la práctica
política son un sinónimo del poder capitalista, de ahí que, el
discurso político se considera una pieza fundamental para
establecer modelos de desarrollo, pues, representa y reproduce,
fielmente, la visión hegemónica de una clase dominante, porque,
estructura normas sociales e influye la sociedad, reproduciendo
el dominio social. Por ello, considera que, el discurso político
muestra cómo se perpetúa el domino de una clase social por
medio del gobernante en turno, quien avala y justifica los
modelos de desarrollo ideales, terminando, así, por beneficiar al
empresario poseedor del capital. Esta es una práctica “arraigada”
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

en el ejercicio administrativo de todo gobierno que, muestra la
obscura relación entre política y economía, donde el político
se encarga de justificar y legitimar los modelos de desarrollo
en beneficio del capital hegemónico, a través de la explotación,
apropiación y saqueo territorial. Sobre todo, porque, el sector
privado siempre buscará que sus inversiones sean rentables,
reconfigurando con ello, espacios, experiencias y comunidades.
Por ello, el capital transnacional siempre busca invertir en zonas
urbanas, donde genera desarrollos en torno al comercio, turismo,
zonas residenciales, oficinas, etc. Pues se considera a la renovación
de espacios urbanos como, altamente, rentable, porque, sólo se
requiere un acuerdo “oscuro” con la autoridad política quién
se encarga de los trámites administrativos para iniciar dichos
desarrollos, una situación donde, el espacio de la ciudad es objeto
de privados que invierten su capital en busca de reproducirlo.
Así, el estado y su poder político se ajustan a la dinámica
de la lógica de la libre empresa, por ello, el aval del poder político
es fundamental, porque modifica la propiedad pública, en busca
de que, agentes privados administren de forma eficiente los
bienes públicos, pues ya son inservibles e inoperables. Pero, para
atraer las inversiones privadas y generar está dinámica en torno al
capital, primero, la autoridad debe comercializar al lugar y, para
ello, crea un producto urbano en base a un paquete de bienes y
servicios que ofrecen: transporte, hospedaje, alimento, bebida,
actividades recreativas, entretenimiento, etc. Este producto
urbano es en sí, es un artefacto cultural (Appadauri, 1991), un
capital simbólico (Harvey, 1992) que modifica la vida social, pues
la creación de este producto dentro del espacio de la ciudad, genera
un tipo de consumo específico. Entonces, estos dos procesos, la
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

comercialización y el consumo del espacio en la ciudad, deriva
en una imposición vertical de significados socioculturales, los
cuales se advierten en: objetos, textos (publicidad), espacios,
edificios, etc., por medio de la intervención política. Pero, esta
comercialización del lugar sólo es rentable para el capital si, el
sitio que se oferta, cuenta con un entorno construido, el cual,
en la mayoría de los casos, se constituye a través de fondos
públicos. Una acción política, “necesaria”, donde la autoridad
remodela el espacio público para ajustarlo a las necesidades del
desarrollo privado. Así, consecuentemente, en esta intervención,
“estratégica”, el inversionista privado disputa lugares de
explotación comercial, lo cual deriva en un conflicto entre el
ciudadano local e inversionista. De ahí que, dos grupos sociales
se enfrentan y, hacen evidente quién y para quién se crean los
espacios públicos, sobre todo, porque el inversionista privado
genera un conflicto ante el nuevo uso social que genera en el
espacio público, pues busca establecer una nueva experiencia,
“comerciable”, del lugar. Por ello, este conflicto urbano que
acontece en el espacio público es una disputa ante otro tipo de
práctica, innovadora y competitiva, la del capital privado que
llega a la ciudad y ve al espacio público como una oportunidad,
“interesante”, de negocios.
Por tanto, la modificación del espacio urbano indica
consecuentemente una nueva etapa de la ciudad en su
conformación interna, donde una visión de modernidad se
instituye, la generación de oportunidades de negocios por medio
de una comercialización del espacio. Esta nueva visión modifica
el uso y acceso a áreas públicas por medio de la creación de un
producto urbano, el cual crea una nueva experiencia del lugar
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

a través de una estética que se comercializa y es visible en la
modificación de: aceras, edificios, fachadas de casas, avenidas,
parques, jardines, monumentos, etc., donde se les asigna un nuevo
color, se colocan luces, se agregan ornatos decorativos en busca
de captar la mirada, entonces, la ciudadanía debe de adaptarse
a esta nueva concepción paisajística y estética del espacio. Ello,
genera una denominación ambigua de qué es lo público y crea
una problemática que permite comprender las transformaciones
territoriales de la ciudad, porque muestra cómo se impone un
nuevo orden sociocultural, el del neoliberalismo por medio de la
comercialización del espacio urbano. Esta nueva denominación
urbana, integra una trama de significado social en la ciudad,
donde el patrimonio histórico-cultural y zonas circundantes, se
ven sujetos a generar zonas, “netamente”, exclusivas de consumo.
Para ello, la autoridad política ejerce acciones de ordenamiento
social en estas zonas, pues se consideran como estratégicas
para el ejercicio político y la reproducción del capital. Así, un
centro histórico se torna, por medio de la acción política, en un
activo importante para el mercado, porque genera un producto
innovador y competitivo (Hartmunt, 2016) de consumo que
vende a la ciudad, al poseer elementos ideológicos, como la
memoria colectiva, identidad e historia territorial del lugar.
Ello, deriva en una transformación de la percepción del lugar
y experiencia humana, lo cual termina por edificar un nuevo
espacio de interacción social y flujo urbano en la ciudad.
Bajo la lógica del urbanismo neoliberal, el espacio urbano se
constituye como una mercancía producto del accionar de desarrolladores inmobiliarios, operadores turísticos y gobiernos de

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todos los niveles, de forma que las ciudades devienen en marcas
registradas, experiencias o estilos de vida para ser comercializadas y consumidas por élites locales y globales con capacidades económicas diferenciales. Estos usos de la ciudad como
valor de cambio y reserva de valor entran en conflicto con aquellas prácticas ligadas a su valor de uso, es decir, a las apropiaciones que los habitantes de la ciudad hacen del espacio urbano
en la reproducción de la vida urbana. (Mancilla, 2019, pág. 13)

El patrimonio, al ser usado como una herramienta de
intervención urbana, pues se le constituye como un escenario
constructor de narrativas y experiencias, ello, muestra cómo
opera la dinámica del consumismo dentro del contexto de
la vida cotidiana. La finalidad de la intervención urbana en
torno al espacio próximo al patrimonio histórico y cultural, es
generar una eliminación de la experiencia negativa del lugar,
para ello, se eliminan los elementos nocivos que puedan afectar
el, “nuevo”, significado comercial y turístico que vende a la
ciudad. Pues, esta acción busca higienizar al espacio público
por medio de una eliminación de todo aquel elemento negativos
que afecte la imagen estética que vende al lugar y, esto termina
por alterar el desarrollo de las prácticas cotidianas del habitante
común, quién entra en conflicto territorial ante esta nueva
denominación del espacio público. Por tanto, se considera que
esta nueva perspectiva, “neoliberal”, de la ciudad busca eliminar
la experiencia histórica, colectiva y cotidiana del ciudadano
común, para así, vender una nueva experiencia urbana de la
ciudad y, con ello, generar dinámicas en torno a comercios por
medio de sonidos, olores, gustos, percepciones que, se ofertan
en: restaurantes, hoteles, transportes, zonas de entretenimiento
diurno y nocturno, zonas peatonales, playas, zonas industriales,
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

áreas culturales, etc., espacios que narran a la ciudad y generan
una nueva conceptualización del lugar. Para lograr este objetivo, a
través de la intervención urbana, la autoridad política reglamenta
las prácticas que se consideran negativas para el nuevo concepto,
“comercial”, del espacio público, lo cual expone a un actor
vulnerable que depende del acceso al espacio para poder subsistir.
La esfera pública se encuentra conformada por la confrontación entre diversos públicos que pugnan por el espacio. De ese
modo, la tensión en el espacio público aparece de igual forma en
los casos donde los sectores más vulnerables se auto-gestionan
a partir de una serie de prácticas de las denominadas informales que, si bien a primera vista parecen espontáneas, en realidad
están profundamente organizadas. Estas prácticas, además, la
suelen llevar a cabo actores sociales percibidos por el imaginario hegemónico, como sectores naturalmente excluible del
espacio público –migrantes, trabajadoras sexuales/prostitutas,
vendedores y vendedoras ambulantes, personas que viven en la
calle, cartoneros y cartoneras, etc.-, pero que hacen de la calle
su refugio, campo de juegos o medio de subsistencia. (Mancilla,
2019, pág. 18)

Esta postura conlleva a formular una pregunta obligada,
¿qué criterios justifican la exclusión del espacio público de estos
actores vulnerables que se consideran como nocivos? Cuando
el sentido de lo público es connatural a todo el habitante de la
ciudad. Esta situación pone al descubierto un sentido ideológico
(Althusser, 2005, Thompsom, 1998) en torno a la ciudad, donde
el discurso y acciones políticas manifiestan la creencia de que el
espacio público sólo es para el uso y disfrute de una clase social
en específico, las “élites” que, ostentan el poder socioeconómico,
lo cual les atribuye la facultad de excluir del entorno urbano
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

a ciudadanos “no deseados”, porque afectan la nueva imagen
y experiencia “estética” con la que se identifican como una
comunidad “exclusiva”.
Por estas razones, esta nueva representación del espacio
público expone “claramente” cómo el discurso político genera
una “estructura de significado” social a través del diseño del
lugar como: avenidas, parques, jardines, plazas, monumentos,
aceras, etc., donde la autoridad política los interviene en busca
de generar un nuevo sentido interactivo y flujo urbano entre los
ciudadanos. Sobre todo, este contenido ideológico, la “estructura
de significado”, se manifiesta en el espacio público, porque es
un sentido social que el urbanista representa por medio de la
proyección que le asigna a los espacios de convivio e interacción
entre ciudadanos (Aragón, 2014), ello, establece una relación
social advertible a través de las prácticas y representaciones,
de exclusividad, del lugar. Por tanto, se comprende que, la reordenación de lo público en torno a una proyección estratégica,
(Molina, 1990) “comercial”, asigna un uso y una función,
específica, de interacción social conforme a una norma urbana,
la cual es instituida políticamente y no ocurre de otra forma.
Derivado de ello, esta representación política de la ciudad fija,
contundentemente, un nuevo orden urbano que estructura y
organiza las prácticas dentro del espacio público y, con ello, se
crea un nuevo sentido social y político en torno a lo que debe ser
el lugar.
Ese lugar al que llamamos espacio público es así una extensión
material de lo que en realidad es ideología, en el sentido marxista clásico, es decir, enmascaramiento o fetichización de las

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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

relaciones sociales reales, y representa esa misma voluntad que
toda ideología comparte de existir como objeto: su creencia
material, en tanto esas ideas son actos materiales inscritos en
prácticas materiales, reguladas por rituales materiales, definidos a su vez por el aparato ideológico material del que proceden las ideas. (Delgado, 2011, pág. 29)

Este proceso, por medio de su “estructura de significado”
da vida a un discurso político en la ciudad que, a través de una
representación urbana (proyección estratégica) simboliza
un orden político e ideológico presente en: la arquitectura de
edificios, el diseño de parques, monumentos, jardines, trazado
de calles, avenidas, etc., en toda la materialidad física urbana
que busca privilegiar al orden y flujo socioeconómico del capital.
Esta imposición política de lo que debe ser la ciudad, deriva en
otro tipo de representación, en una contraria a la visión política
que privilegia a la reproducción del capital y a las élites sociales.
Esta otra perspectiva de lo urbano es la del ciudadano común,
quien, entra en conflicto ante la nueva denominación comercial
de lo público y la inserción de un nuevo tipo de cotidianidad
que se antepone a sus experiencias y percepciones históricas y
colectivas del espacio.
Manuel Delgado (1999) ve en este proceso de
intervención del espacio público la creación de dos órdenes
contrarios entre sí, la “polis y la “urbs”. La “polis” el orden
político estructural, institucional y hegemónico que administra
a la ciudad y, la “urbs” un orden que habita en las personas a
través de sus prácticas, discursos y representaciones, históricas,
colectivas y cotidinas (Abric, 1994). Delgado resalta el papel del
orden de la “urbs”, pues la considera como un ente social que
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se nutre y adquiere vida por medio del interaccionismo entre
ciudadanos. La Urbs, siempre está en continua construcción,
en permanente re-estructuración, es un calor social, un flujo
continuo que nunca se detiene. Derivado de ello, se considera
a lo urbano como un orden que se conforma a sí mismo, no es
obra de una acción política, es algo espontáneo, pues, lo urbano
nace en lo colectivo, en el flujo continuo e indeterminado, es un
espíritu que habita en los espacios de la ciudad. En cambio, la
“polis”, es un orden en torno al establecimiento de las bases de
una convivencia sana y armónica y, se representa por medio de
la arquitectura y diseño de los espacios. Por ello, la polis busca
eliminar elementos y lugares negativos que, representan un
peligro a su dominio, pero, aun así, con las medidas de control,
el flujo indeterminado de la “urbs” siempre está presente en la
vida colectiva y cotidiana.
La práctica social sería la que, como fuerza conformante que
es, acabaría impregnando los espacios por los que transcurre
con sus propias cualidades y atributos. A destacar que esa codificación alternativa que el usuario de la calle no genera algo
parecido a un continente homogéneo y ordenado, sino un archipiélago de microestructuras fugaces y cambiantes, discontinuidades mal articuladas, inciertas, hechas un lío, dubitativas,
imposibles de someter. (Delgado, 1999, pág. 182)

Producto de esta relación contradictoria entre estos
dos órdenes, nace un discurso, un anti-discurso urbano que, se
caracteriza porque está presente en todo conflicto territorial y
urbano que acontece en lo público como: formas de apropiación
del espacio, la delimitación de bordes que dividen espacios,
el trazado de avenidas, construcción de viviendas, acciones
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

policiacas de persecución y estigmatización de persons, etc.
Así, en consecuencia, del espacio urbano brota un universo
indeterminado de posibilidades, articulaciones y formas diversas
de representación, el anti-discurso urbano, el discurso que
manifiesta el pensamiento ideológico del adversario político,
(Laclau 1987), un antagonista al orden “hegemónico” de la “polis”,
quién a través de sus prácticas, genera resistencias y manifiestos
en contra de imposiciones institucionales. Pero, se resalta, lo
característico de este anti-discurso de la “urbs”, es su carácter
fragmentario, pues está disperso en el espacio público, ello,
permite al investigador social del fenómeno urbano, articular una
multiplicidad de posturas diálogos, opiniones, hechos, relatos y,
con ello, construir una relación antagónica de poder político ante
las posturas institucionales, es decir, construir el discurso del
adversario político (Laclau, 1987, Van Dijk, 1999).
El espacio público, el lugar por definición de lo urbano, puede
entonces ser contemplado como el de la proliferación y el entrecruzamiento de relatos, y de relatos que por lo demás, no
pueden ser más que fragmentos de relatos, relatos permanentemente interrumpidos y retomados en otro sitio, por otros interlocutores. (Delgado, 1999, pág. 190)

Así, el discurso hace posible la expresión de un
conocimiento simbólico, donde las personas comparten
situaciones en común, integrando con ello, relaciones de poder
que, derivan en situaciones de confrontación social. Esto,
constituye una circularidad comunicativa que traza distintas
perspectivas de lo social, donde se puede involucrar a distintos
actores, prácticas y escenarios que interaccionan entre sí.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Interpretando a la ciudad como un discurso urbano
La teoría urbana del espacio (Lezama, 2002) permite hacer
un análisis de la realidad subyacente al lugar y la variedad
de elementos que se interrelacionan, lo cual permite integrar
un análisis del espacio. Ello, porque los fenómenos sociales
son de índole territorial, y están vinculados a la estructura
socioeconómica del capitalismo, lo cual crea representaciones
culturales (Harvey, 1998). Este punto es importante, porque a
partir de la configuración del espacio como realidad, se organizan
diversos tipos de comportamiento y significado. Así, los procesos
históricos, colectivos y culturales de una comunidad pueden
comprenderse por medio del contraste ante los nuevos fenómenos
de la modernidad, como la globalización, las nuevas tecnologías
de la comunicación, las políticas de índole internacional, etc. De
ahí que, la experiencia urbana (Vera, 2019) sea una expresión
conflictiva y, es por medio del agente social y sus dinámicas
acorde a sus prácticas que se muestra la realidad espacial, ya sea
en torno a una comunidad y sus conflictos de índole territorial
al confrontarse ante otro tipo de realidades. Ante este tipo de
complejidad interpretativa, la metodología de Henri Lefebvre
(1990) interpreta al espacio y su aspecto simbólico como un
vehículo expresivo de la materialidad urbana y las prácticas
asociadas a ella, la “estructura de significado”. Lo urbano, por
tanto, es un pensamiento en torno a lo social, lo cual devela el
sentido de una ideología y sus creencias. La metodología de
análisis espacial, la trialéctica, ve al espacio como un texto, donde
el espacio percibido se leen las prácticas y, cómo éstas manifiestan
la producción de la experiencia material. En cambio, en el espacio
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

concebido se ven cómo se articulan las representaciones, donde
arquitectos, diseñadores, científicos, políticos, etc., constituyen
un tipo exclusivo de espacio. Por consiguiente, contrario al orden
de lo concebido está el espacio vivido, donde se consideran las
construcciones del ciudadano común dentro del ámbito de
lo cotidiano, histórico y colectivo, el desarrollo de su día a día
donde simboliza y establece experiencias en común. Lefebvre
considera al espacio como un texto urbano donde se pueden leer
las problemáticas sociales, sobre todo, cuando la racionalización
funcionalista, el espacio concebido o representación política,
imponen, verticalmente, un tipo de desarrollo. Esta acción política
acontece en detrimento del habitante común y sus sentidos
colectivos, cotidianos e históricos, al erigirse fronteras físicas y
simbólicas que impiden el libre tránsito, por ello, la trialéctica y
su interrelación entre sus tres aristas, muestran el origen de las
contradicciones sociales que afectan al ciudadano. Por tanto, se
considera que, la postura metodológica del análisis trialéctico de
Henri Lefebvre, muestra cómo se genera un discurso político y
urbano (Delgado, 1999) que influye en la organización social y
territorial de la ciudad.
Así mismo, el análisis del discurso (Fairclough, 2003), es
una metodología lingüística donde, se muestra cómo se generan
los lenguajes, díalogos, relatos, pensamientos, narrativas,
en torno a procesos sociales, el cómo este lenguaje adquiere
un significado territorial, sea a través de la conformación de
imágenes, prácticas o representaciones, donde generan una
serie de redes, interconectadas, de diferencias, sean culturales,
económicas, sociales, políticas o urbanas. Al centrarse en las
prácticas sociales, el análisis del discurso ubica la estructura
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y las acciones que derivan de dicha forma, como los dominios
e interacciones, los escenarios donde se reproduce la vida
social de forma cotidiana, las fronteras y expulsiones dentro
del espacio público, etc. Por tanto, el discurso es parte de
las prácticas y representaciones (Abric, 1994), donde la
construcción de narrativas manifiestan el punto de vista del
actor implicado en algún conflicto social. “La representación
es un proceso de construcción social de prácticas, incluyendo
la autoconstrucción reflexiva, las representaciones participan
en los procesos y en las prácticas sociales”. (Faircluogh, 2003,
pág. 182). Por ello, la construcción de lenguajes, significados
y fronteras, el proceso semiótico, es parte de la vida social
y, deriva en una variedad de narrativas como las formas de
interaccionar entre las personas, el producir vida social, el
establecer límites políticos, sociales, culturales, territoriales,
etc. Por medio del interaccionismo social se constituye una
variedad de representaciones del discurso, y con ello, formas
de prácticas que expresan un contexto social. Esta postura en
torno al discurso, varía dependiendo del actor que se analice,
constituyendo así, toda una red y orden social.
El orden del discurso es la manera en que las diferentes variedades discursivas y los diferentes tipos de discurso son ubicados
juntos en la red. Un orden del discurso es una estructuración
social de la diferencia […] un particular ordenamiento social de
las relaciones entre diferentes formas de generar significado, es
decir, de producir discurso y variedades discursivas diferentes.
Un aspecto de este orden es el dominio: algunas de las formas
de generar significado son dominantes o mayoritarias en un
particular orden del discurso; otras son marginales, o de oposición, o alternativas. (Fairclough, 2003, pág. 183)

125

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Ante ello, una forma de análisis del discurso donde se
manifiestan las diferencias, dominios, expulsiones, marginaciones,
etc., es por medio del concepto de hegemonía (Laclau, 1987). Este
concepto permite ubicar, claramente, formas de dominio donde un
actor es afectado por este orden. Ello, ubica al análisis del discurso
ante un contexto donde se genera una doble realidad por medio
de la representación política de la ciudad, un orden estructurado
económica y jurídicamente que termina por afectar el orden social
del ciudadano común, al establecer una nueva concepción del lugar.
La condición social del ciudadano común se manifiesta por medio
de formas expresivas, diálogos, relatos y narrativas que, exponen
las acciones abusivas del orden hegemónico, el espacio concebido
políticamente. En cambio, el espacio vivido es relevante ante este
dominio de lo hegemónico, porque es una trama de significado
interesante, porque actor pobre, el ciudadano común es: excluido,
marginado, expulsado, oprimido y perseguido, es decir, expresa
una experiencia vivida del espacio.
No obstante, se considera a esta relación antagónica entre
grupos sociales como una integración territorial “excluyente” que,
de acuerdo con María Cristina Bayón (2015), acontece dentro de
la estructura de los espacios de consumo, sean de tipo comercial
o turístico, pues esta representación del espacio se traduce en
términos de estigmas sociales, denominativo que ubica al otro y
su territorio. La integración excluyente es la asignación social del
expulsado, el desplazado de un lugar, aquel que no tiene acceso
al espacio. Esto, se origina como parte de una realidad estructural
del capitalismo, donde la distribución desigual de la riqueza,
recursos y oportunidades, genera una distancia urbana y social,
por ello, consecuentemente, se generan las fronteras, estigmas,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

expulsiones, persecuciones, etc. Así, el estudio de la exclusión
urbana permite ver este tipo de representación y discurso de
exclusión que, manifiesta una experiencia y forma de realidad
propia de la ciudad.
La exclusión como realidad material es construida, expresa una
realidad económica y social donde un grupo social es minimizado y confinado a territorios negados por parte de grupos dominantes que ostentan el poder político y económico. El espacio de la exclusión crea la frontera imaginaria que establece al
nosotros y los otros. Los límites simbólicos definen jerarquías,
similitudes y diferencias entre grupos, trazando fronteras entre
ellos y nosotros; revelan cómo los individuos caracterizan a los
miembros de las distintas clases sociales, sus características,
defectos o limitaciones, y pueden construir, tanto, un producto
como una fuente de desigualdad social. (Bayón, 2015, pág. 132)

Por tanto, la exclusión social expone una lógica
contradictoria organizada por el mismo sistema político y
económico, pues los excluidos son parte de un mismo contexto,
aunque se les niegue, los excluidos hacen posible un sentido
social, como la identidad, grupo o comunidad de las élites que se
apropian de los espacios y generan las expulsiones de gente no
deseada. Esta lógica social vincula al excluido dentro del proceso
interactivo y hace visible cómo opera la verticalidad política en la
ciudad, al clasificar y establecer una división entre las personas.
Así, el otro, el excluido, se torna en un ciudadano carente de
derechos que no merece trato humano, por ello se le persigue y
margina y no se le desea ver en ciertos espacios urbanos.
Pero, se debe ver a esta problemática como parte de las
acciones de las políticas públicas y normas jurídicas que son
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

parte del ordenamiento urbano, como lo es el Plan de Desarrollo
Urbano (PDU), donde se justifica y legitiman las intervenciones de
la autoridad de gobierno en busca de un desarrollo social. Así, las
intervenciones políticas terminan por zonificar un control absoluto
sobre el uso de suelo, mediante la proyección estratégica, lo cual
deriva en la generación de un espacio instrumental no negociable,
pues está respaldado por las normas jurídicas y el poder político.
Por tanto, el otro, el expulsado conforma una expresión de pobreza
urbana a través de su exclusión, pues se le niega acceso a los recursos
públicos, al espacio público de la ciudad, a servicios urbanos, etc.,
ello, termina por crear un impacto directo en el desarrollo de su día
a día, porque al carecer del recurso público, se modifica su vida y
condición y, experiencia social.
Además cabe señalar que los procesos que generan exclusión
social no sólo pertenecen al ámbito de lo económico […] sino
también de lo político (carecer de documentos que permitan
ejercer el más elemental de los derechos políticos: votar a los
representantes), de lo social (discriminación en el acceso a los
espacios públicos o a determinados centros comerciales) y de
lo cultural (limitado acceso a los servicios culturales o a las representaciones colectivas de la sociedad que predomina y que
generan prácticas discriminatorias). Todo ello impide lograr
aceptables niveles de cohesión social y, por el contrario, alimenta posibles conflictos sociales. (Ziccardi, 2010, pág. 33)

Por ello, se considera que, en este punto convergen las
metodologías del análisis espacial de Henri Lefebvre (1990) y
la metodología del análisis del discurso de Norman Faiclough
(2003), pues, ambas posturas ven en la estructuración de
un orden hegemónico en la ciudad, como la causa de las
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

contradicciones sociales. Este orden hegemónico opera a través
de la representación política de la ciudad (Lefebvre, 1990,
Delgado, 1999) y, sus acciones terminan por establecer los
espacios de dominio social, control y sujeción, lo cual afecta
a un actor, quien se ve expulsado, estigmatizado, perseguido,
marginado, etc,. Consecuentemente, este actor a través de su
postura subjetiva manifiesta un discurso de inconformidad
social por el conflicto que vive, donde el análisis de sus
narrativas, diálogos y relatos, muestran una dimensión vivida.
Por tanto, se resalta que:
Los relatos […] también son importantes por lo que nos dicen
sobre la gente que los produce. Podemos emplear los relatos
que nos proporcionan los informantes como evidencias de las
perspectivas de los grupos o de las categorías particulares de los
actores. En efecto, el conocimiento de esas perspectivas puede
ser un instrumento importante del desarrollo teórico. Aquí el
modelo de análisis es el de la sociología del conocimiento […]
lo que aquí resulta interesante son las formas de discurso que
constituyen los relatos […] demuestra que los relatos no son
simples representaciones del mundo; forman parte del mundo
que describen y por lo tanto comparten el contexto en el que
tienen lugar. (Hammersley , 1994, págs. 142 - 143)

De ahí que, el relato de los distintos actores ayuda a
comprender cómo el espacio urbano es objeto de una disputa
territorial. Muchas veces, este tipo de conflicto es invisible ante
la mirada de los demás, porque es de carácter estructural y ejerce
una ordenación social y territorial por medio de acciones de los
actores dominantes, sean políticos, abogados y empresarios,
quiénes imponen un estilo de vida y representación del espacio
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

que, requiere de apropiaciones ventajosas de bienes colectivos,
lo cual deriva en una, virtual expulsión de otro actor, el excluido.
Estas apropiaciones de lo colectivo por parte del capital,
generan una desigualdad social, sobre todo, porque son despojos
“abusivos” del espacio colectivo y son parte de la gestión política
y económica de cada gobierno. Por ello, el investigador social
al analizar la desigualdad social muestra al conflicto urbano,
por medio de sus discursos, devela las consecuencias, de estas
acciones políticas en beneficio del capital, donde distintos
actores se confrontan en torno a problemáticas que se generan en
el espacio y, son producto de la mercantilización de la ciudad. Y,
sobre todo se ve cómo por medio del actuar político se observa la
venta del espacio urbano, pues se le representa como oportunidad
de negocios innovadora e interesante.
Será un desafío central descubrir cómo se invisibiliza la desigualdad territorial. Si podemos detectar las discontinuidades
entre políticas urbanas, como discurso, y las dinámicas que
efectivamente se despliegan en la ciudad, será posible desenmascarar los mecanismos que subyacen en la producción de
injusticias espaciales y, aún más, vincularlas con actores e intereses concretos. (Granero, 2017, pág. 21)

Por ello, metodología en torno a la trialéctica de Henri
Lefebvre (1990) sólo es compatible con la postura del análisis
del discurso de Norman Fairclogh (2003) si se une al espacio
percibido con el espacio concebido pues, se muestra cómo se
estructura socialmente una visión hegemónica (Laclau, 1987,
Fairclough, 2003) de la ciudad por medio del espacio intervenido
y renovado, porque deriva en la creación de nuevas formas de
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

interaccionismo social en lo público, donde nuevos actores crean
una nueva identidad y comunidad en torno al nuevo concepto
de espacio como consecuencia de la proyección estratégica de
la ciudad. Este reajuste urbano de la ciudad pone de manifiesto,
además, una integración a las dinámicas del capitalismo global
y la injerencia de meta-narrativas políticas de instituciones
como: la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), Fondo
Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), etc., que recomiendan a los gobiernos locales
ejecutar estas políticas en busca de generar un desarrollo
sustentable que, contradictoriamente, crea las fragmentaciones
sociales y territoriales.
Conclusiones
Se comprende primero que, la ciudad es zona vivida e imaginada
por quién la habita, por ello adquiere diferentes tipos de matices
en su aspecto. Estos matices (representaciones) son producto de
un mundo habitado, narrado y significado acorde a un actor social,
quienes establecen marcas para delimitar su presencia y al entrar
en contacto con otro tipo de representación en su propio espacio
habitado, entra en conflicto, pues lo considera una intromisión
que afecta el desarrollo de sus actividades. Segundo, se considera
al espacio urbano como un contenedor de distintas realidades,
donde interaccionan distintos grupos de personas, y establecen
distintos tipos de realidad con respecto a sus objetos, calles,
edificios, casas, parques, etc. Tercero, se debe tener en cuenta
que estas personas establecen sentidos de afecto, pertenencia,
convivencia, identidad, etc., en torno a la infraestructura urbana
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

que le rodea cotidianamente, desde una piedra, persona, objeto,
calle, árbol, auto, etc., hasta un paisaje, puente, playas, parque,
etc., es decir, establecen un vínculo afectivo y emotivo con
respecto a su vivencia diaria, lo cual implica desplazamientos y
permanencias en determinados lugares de la ciudad.
Esto deriva en la creación de significados y simbolismos
subjetivos con respecto al espacio, pues una persona puede
identificarse con una piedra, o puede considerar de su propiedad
un espacio amplio como colonia o un defender un espacio
natural al cual considera necesario para su subsistencia. Estos
lazos emotivos y afectivos construyen una perspectiva subjetiva
con respecto a la realidad. Una conciencia humana y social que
expresa experiencias e ideologías del lugar, Pero, acontece un
fenómeno peculiar, esta conciencia e ideología, también tiene
presencia en la materialidad física del lugar, es decir, permean el
lugar. En el espacio habitado, desde las pequeñas marcas, hasta la
colocación de objetos y construcción de edificaciones tienen un
propósito, crear las condiciones necesarias para el desarrollo de
actividades cotidianas.
Así, la configuración urbana, pone al estudio cultural,
histórico e identitario (humanista), dentro del fenómeno urbano
para integrar una perspectiva de análisis del discurso (relatos,
diálogos y narrativas) con énfasis en el actor social y su entorno
urbano donde establece, imágenes, códigos, signos y narrativas. El
espacio guarda en sí al flujo, al tránsito e interaccionismo continuo
de entidades físicas (personas) y materialidades (edificaciones)
que configuran su producción y reproducción social a través de
prácticas y representaciones. Entonces, la finalidad del análisis
del discurso es hacer una indagatoria del espacio por medio de sus
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

actores, con la finalidad de acceder a la dimensión ideológica que
construye un discurso político en torno a otra realidad que se vive
dentro del proceso de turistificación de la ciudad. Esto derivado
del espacio concebido, donde la autoridad política establece un
discurso dominante, lo cual muestra la presencia de una ideología
e imaginario, mediante la intervención y renovación del espacio
público, que establece el desarrollo turístico y sus actividades.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo
We do not “have” a body, we are a body
Mónica Del Arenal Martínez del Campo1
Resumen: Se presenta una auto-etnografía que describe las experiencias
de una paciente neurológica residente en Roma, Italia y narra las
vivencias y emociones que la acompañaron en el momento del evento y
a lo largo de la experiencia de vida que suscitó.
Palabras clave: cuerpo, enfermos, cuidadores familiares, discapacidad,
imagen corporal, intercorporalidad, autoetnografía, autobiografía
corporal, erótica de la investigación, intersubjetividad.
Abstract: An autoethnography is presented that describes the

experiences of a neurological patient residing in Rome, Italy and
narrates the experiences and emotions that accompanied her at
the time of the event and throughout the life experience that it
aroused.

Palabras clave: body, patients, family caregivers, disability, body
image, intercorporality, autoethnography, body autobiography,
erotic research, intersubjectivity.

1

CIESAS. México. Correo electrónico: mdarenalmdcampo@gmail.

com

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A todos los cuidadores
que me han acompañado
desde que comenzó
esta aventura neurológica

Introducción
Yo soy una paciente neurológica desde el 2019, año en que me
diagnosticaron un glioma de bajo grado en el temporal derecho.
Puedo dividir mi enfermedad en dos etapas temporales y
espaciales: la primera que consta de una semana en la ciudad
de Roma, Italia, en la que me “ausenté”, estuve interna en Pronto
Soccorso (Emergencias), en el Dipartimento di Neuroscieneze Umane
della Sapienza y viajé, en compañía de mi padre, desde la ciudad
italiana, pasando por Madrid, hasta la Ciudad de México. La
segunda etapa va desde que llegué a mi ciudad natal en marzo de
2019 hasta el día de hoy (abril 2022). Nos podríamos preguntar,
¿por qué es tan importante la primera etapa si solo duró una
semana? En el presente ensayo busco relatar y analizar, desde
la autoetnografía, esos escasos diez días (del 21 de febrero al
2 de marzo) en que permanecí interna en dos instituciones
hospitalarias de Roma. En dicho análisis se comprenderá el
por qué de su importancia con independencia de su corta
temporalidad.
Por cuestiones metodológicas decidí dividir esta
autoetnografía en dos apartados: el primero consta del marco
teórico y el segundo del relato sobre mi experiencia como
enferma neurológica en Roma. Finalmente, con base en estos dos
apartados, expongo algunas de las conclusiones a las que llegué
en el presente ensayo.
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

Autoetnografía
Marco teórico
En la presente autoetnografía se retomará el concepto que dan
Silvia Bérnard Calva (2016) y Mercedes Blanco (2012) sobre
auto-etnografía; el concepto de autobiografía corporal y la teoría
de la erótica de la investigación planteada por Mari Luz Esteban
(2004, 2020); el concepto de cuerpo e intersubjetividad de Miguel
Ángel Villamil Pineda (2005); los conceptos de imagen corporal
e intercorporalidad de Gabriel Luis Bourdin Rivero (2011); los
conceptos de cuidadorxs familiares y de enfermxs o dependientes de
Pedro Yañez Moreno (2016); y el de discapacidad de Elías Vargas
Amezcua (2012).
Para Silvia Bérnard Calva la propuesta más importante
de la autoetnografía es: “que lo personal es social y que, a
través de un análisis de nosotros mismos mediante un proceso
de introspección, podemos lograr entender el contexto más
amplio.” (Bérnard, 2016, p. 18). Bérnard refiere que la finalidad de
la autoetnografía es meterla dentro de un campo de análisis que
incluya al “nosotros”, idea que yo retomo en el presente ensayo,
pues deseo incorporarlo como un apartado de mi tesis de maestría
que incluirá las experiencias de diferentes pacientes neurológicas
y las de sus cuidadores familiares.
Por su parte, Mercedes Blanco (2012) considera que la
autoetnografía es un enfoque alternativo para la generación
de conocimiento (P. 50). Blanco agrega que podemos ver a la
autoetnografía “ubicándola en la perspectiva epistemológica

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

que sostiene que una vida individual puede dar cuenta de los
contextos en los que le toca vivir a esa persona, así como de las
épocas históricas que recorre a lo largo de su existencia” (Blanco,
2012, pp. 54-55).
En relación con los conceptos que refieren las autoras
antes citadas, Mari Luz Esteban (2004) refiere que la
autobiografía corporal tiene por objetivo concientizar sobre la
interconexión entre los procesos de investigación en torno al
cuerpo y la experiencia corporal propia. La autobiografía tiene la
finalidad, entre otras, de comprender a las otras y que los otros lo
comprendan a una cuando se han tenido experiencias parecidas.
Para la presente autoetnografía vale la pena recuperar
lo que Esteban (2020) entiende por erótica de la investigación,
metodología que no solo incorpora goce y placer en el proceso
investigativo, sino “una intensidad vital, sensorial, entre las
distintas personas que comparten una investigación en sus
distintas fases: trabajo de campo, escritura, presentación ante
el público, docencia, etc.” (p. 565). [Investigaciones] en las que
evidentemente, y siguiendo a Esteban, se incluyen experiencias
dolorosas, desgastantes, decepcionantes, etc. Considero que Marta
Allué, en su libro Perder la piel (1996), está haciendo una erótica de
la investigación: en muchos momentos, a lo largo de la lectura, me
transmitió su sufrimiento, y su dolor físico y psicológico.
Esteban (2020) ve al erotismo como una fuerza creativa
que “permite la apertura, el ir al encuentro de las/os otras/os,
entendidas/os siempre como sujetos encarnados” (p. 567). Señala
que las herramientas de la erótica de la investigación son el marco
teórico-metodológico corporal, el carácter feminista del estudio
y la perspectiva autoetnográfica. De acuerdo con la investigadora
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

española, la etnografía corporal o somática es:
Una estrategia teórica y metodológica “desde el cuerpo y con
el cuerpo”, influida por autoras/os, que toma la carnalidad humana como nicho privilegiado para el análisis de distintos fenómenos políticos, sociales y económicos, aunque haya diversidad de propuestas teóricas respecto a cómo entender el cuerpo
y sus relaciones con el entorno. (Esteban, 2020, p. 573)

Para la presente autoetnografía resultan fundamentales
conceptos y teorías en torno al cuerpo. En primer lugar, vale
la pena rescatar la lectura Fenomenología del cuerpo de Miguel
Ángel Villamil Pineda (2005), quien señala que el ser humanx
es presencia en el mundo, presencia temporal. Puntualiza
que nuestras vivencias conforman una estructura unitaria de
pasado, presente y futuro, que no somos solo lo que somos, sino
también lo que hemos sido y lo que seremos: el ser humanx está
abiertx a todos los espacios y tiempos. Partiendo del propio
cuerpo como punto cero es que podemos organizar el mundo:
mi cuerpo hace que haya un lejos y un cerca, un alto y un bajo,
un arriba y abajo, un antes y después, un presencia y ausencia.
Pero nuestros cuerpos no son estáticos, sino dinámicos: mover
el cuerpo significa apuntar hacia las cosas y reorganizarlas
de forma distinta. En la dinámica de la experiencia vivida y
la reflexión personal, podemos concebirnos como proyectos
que tienden hacia la autorealización. La apertura del cuerpo
nos muestra al ser humano como un ser que, además de estar
situado, posee la capacidad de crear nuevas situaciones. El
cuerpo humano es un cuerpo fenomenal que está abierto a
aprehender las cosas como los fenómenos y a usarlas como
medios para lograr fines y tareas. En correlación con lo
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anterior, Esteban (2004) refiere que desde el feminismo “lo
corporal no es nunca natural, sino que siempre es construido
social y políticamente.” (p. 3)
De acuerdo con Gabriel Luis Bourdin Rivero (2011), quien
sigue el pensamiento de Merleau-Ponty, el cuerpo no es un objeto
ni se puede reducir a tal cosa “ya que es sostén de la conciencia
de sí, es decir que el cuerpo es también, de algún modo, sujeto del
conocimiento.” (p. 67). Desde la neurofisiología, neuropatología,
neuropsicología, psiquiatría y psicoanálisis la imagen corporal
puede ser considerada como una función psicofísica de tipo
integrador o unificante: “la imagen corporal es el modo en que
el cuerpo propio se manifiesta a la autoconciencia…El esquema
corporal concreta ambos dominios (el psicológico y el sensitivo)
y pueden concebirse como un fundamento no gramatical de la
noción del yo o de la persona.” (Bourdin, 2011, pp. 68-69). Con
base en el pensamiento del psicólogo austriaco Paul Schilder,
del concepto de imagen corporal deriva el de intercorporalidad
(igualmente importante para la presente autoetnografía):
Además de los aspectos psicológicos o emocionales de la imagen corporal, la misma presenta una dimensión social. De tal
modo, el espacio personal construido en torno al esquema
corporal es asimismo un espacio interpersonal, pues junto a
la imagen del propio cuerpo se presenta de modo inmediato la
imagen del semejante, de manera que la corporalidad debe entenderse como intercorporalidad (Bourdin, 2011, p. 70).

Para Shilder (1994) la imagen corporal se extiende más
allá de los límites del cuerpo, existe una profunda comunicación
entre la propia imagen corporal y la de las demás: “Cuando
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

miramos nuestro propio cuerpo, también sentimos curiosidad
con respecto al mismo, y no menos con respecto al cuerpo de los
demás”. (como se citó en Bourdin, 2011, p. 71)
Por lo demás, la imagen corporal es social en el sentido de que en
la vida de relación el ser humano incorpora permanentemente
“partes” y detalles de la imagen corporal de sus semejantes en
un proceso ininterrumpido de identificaciones con los “otros”,
es decir, con sus acompañantes de la vida social. Dicho proceso
tiene también su contraparte proyectiva, ya que proyectamos
sobre la imagen corporal de los demás rasgos que son característicos de nuestra imagen corporal (Bourdin, 2011, pp. 71-72).

En este mismo sentido para Villamil, además de que
nuestro cuerpo da lugar a la experiencia particular, nos inserta
en un mundo donde existen otros sujetos corpóreos: el mundo
intersubjetivo. En éste, mi cuerpo existe para los otros y el
cuerpo de los otros existe para mí. El otro es una evidencia
corporal. Gracias al otro, nuestro ser conoce y amplía su radio de
experiencias y posibilidades. El ser humano es un ser solidario
que vive en un mundo cultural intersubjetivo.
Finalmente, se tomarán en cuenta conceptos propios de
la antropología médica, como el de cuidado, enfermo, cuidador
familiar, entre otros. Para Pedro Yañez Moreno (2016), el
cuidado es una acción de cura y tratamiento en función del tipo
de enfermedad. Para el investigador mexicano, los cuidadores
familiares adquieren su conocimiento en su tránsito por las
instituciones de salud y por las experiencias provistas por otros
enfermos en condiciones similares: “Así, entre el ensayo y el
error, desde lo empírico y lo que les funciona, por la experiencia
colectiva donde todos opinan o intervienen; recurriendo a otras
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alternativas terapéuticas que tranquilizan, aunque no siempre
son las mejores.” (Yañez, 2016, p. 26).
Además, los cuidadores familiares (informales) no reciben
sueldo, no tienen límite de horario y tienen una relación con una
carga afectiva muy fuerte con “su dependiente”. Para el mismo
autor, los enfermos o dependientes son
aquella [persona] que, por motivos de edad, enfermedad o discapacidad, y ligadas a la pérdida de autonomía física, sensorial, mental o intelectual, precisa con carácter permanente la
atención de otra persona o ayuda para realizar las actividades
básicas de la vida diaria” (Yañez, 2016, p. 27).

Para terminar con el marco teórico es fundamental
retomar el concepto de discapacidad (característica propia de
algunas enfermedades neurológicas) de Elías Vargas Amezcua
(2012):
Al reconocer a la discapacidad como un proceso se considera
como una carrera de transiciones que encuentra en las limitaciones a la actividad el catalizador que supone una serie de
cambios tanto a nivel subjetivo, como social en el cual el sujeto
transitará no sólo de un estado físico a otro, sino que será re
identificado y ocupará otros roles diferentes a los que solía realizar. También el efecto implicará transformaciones en las relaciones sociales y familiares junto a las condiciones económicas
y materiales. Al considerar la discapacidad como un proceso se
define como un hecho biológico significado culturalmente que
opera diferencialmente por las condicionantes económicas, sociales, políticas y del entorno donde ocurren (pp. 22-23).

Relato
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

El año 2019 fue un parteaguas en mi vida. Tenía 33 años, los años
que tenía Cristo cuando murió. Cada vez que alguien de mi gente
alcanzaba esa edad hacíamos algún comentario al respecto. Esta
vez me tocaba a mi y dichos años me dieron la bienvenida con una
“ausencia” (Esteban, 2004) mientras comía con mis compañeras
de casa en la ciudad de Roma, Italia.
Cuando recuperé la conciencia (todavía medio
“atontada”) vi a mis amistades y llorando les comencé a pedir
perdón por la “performance” que acababa de hacer. Yo en aquel
tiempo estudiaba una maestría en pintura en la Accademia di Belle
Arti di Roma y desde hacía algún tiempo coqueteaba con la idea
de trabajar con mi cuerpo (Villamil, 2005). De hecho, uno de
mis profesores me dijo que se notaba que quería trabajar con él
cuando vio mis collages en mi cuaderno de bocetos. En realidad,
no sabía bien a bien como trabajar con mi cuerpo, pero cuando
“desperté” llorando después de la “ausencia” creo que comprendí
que la vida me estaba regalando mi campo de estudio: trabajar
con mi cuerpo enfermo. (Yañez, 2016)

Collage, 2018.

Estuve cuatro días en
Pronto Soccorso (emergencias), primero en una camilla en un
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pasillo, después en mi misma camilla, pero dentro de un cuarto
con enfermos (como se observa en la siguiente fotografía), y
finalmente, en una cama en otro cuarto con puras mujeres. Todos
los días me daban mis tres comidas, me atendían las enfermeras,
y me visitaban mis amistades y las de mis padres. Durante
esos días me realizaron una Angiografía por Tomografía Axial
Computarizada (ATAC) y, fue con base en sus resultados, que
me trasladaron al Dipartimento di Neuroscieneze Umane della Sapienza
(Blanco, 2012).

En Pronto Soccorso,
2019.

Al igual que en Pronto Soccorso, en el Dipartimento me visitaron
todos los días amistades mías y de mis padres (Yañez, 2016), creo
que fue en ese momento cuando comencé a percibir al actor social
del y la cuidadora. Durante esos días me hicieron una punción y un
segundo ATAC, sin tener resultados claros y, por lo tanto, sin darme
de alta. En la habitación dormíamos cuatro mujeres: una monja, dos
señoras de la tercera edad y yo. Recuerdo que una de ellas “gemía”
constantemente y que los familiares de otra me “compadecieron” al
verme “tan joven” en ese cuarto. El cuarto era muy limpio, ordenando,
iluminado, amplio y con muebles bien conservados, me sentía
contenta y tranquila en ese lugar (aunque en otras condiciones
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

podría haber estado recorriendo las calles de Roma y en la Accademia).

Con mis amistades
y las de mis padres,
cuidadores informales,
en el Dipartimento,
2019.

Durante los seis días que estuve en el Dipartimento hice
amistad con mis enfermeras, creo que mi actitud, mi “juventud” y
las visitas que recibía todos los días les divertía. Estas cuidadores
formales fueron un nuevo descubrimiento en mi vida, cuidadores
que se prolongaron simbólicamente en el tiempo y espacio con
las enfermeras que meses después me atendieron en el Instituto
Nacional de Neurología y Neurocirugía en la Ciudad de México.

Con mis
enfermeras,
cuidadores
formales, en el
Dipartimento, 2019.

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Gracias a nuestras amistades mi familia se enteró de que
yo estaba en el hospital (desde el principio estuve sin celular) y
decidieron que mi papá viajará en su representación para cuidarme
(Yañez, 2016) y saber que estaba pasando. Ya estando mi papá en
Roma, uno de los doctores nos dijo que todavía no sabían bien
que me pasaba, pero que los resultados de los estudios indicaban
que tenía una lesión en el cerebro (Bourdin, 2011). Este doctor
(muy joven) nos ofreció que nos esperáramos unos días más en el
hospital para que mi caso lo viera un doctor con más experiencia;
sin embargo, mi padre prefirió que regresáramos a México para
que acá continuarán con los estudios pertinentes.2
Antes de volar a la Ciudad de México, vía Madrid, pasamos
a aventar la típica moneda a la Fontana de Trevi para “garantizar”
que volveríamos a la ciudad que tanto cariño me dio. Tuvimos
que ir en auto, yo me sentía muy cansada y tenía que caminar
despacio y “del guante” con mi papá.
Desde que llegamos al aeropuerto Fiumicino comencé a
vomitar, no dejé de hacerlo hasta que me recosté en el avión que nos
llevó a Madrid. Cuando llegamos a Barajas, Madrid, esperábamos
salir para ver a mi hermano Andrés, que vive en dicha ciudad y
que nos estaba esperando; sin embargo, yo me sentía muy mal
(Esteban, 2020). Desde Roma mi papá solicitó “asistencia”
para que me llevaran en silla de ruedas (Vargas, 2012), éramos
varias personas quienes la solicitamos (Bourdin, 2011). Durante
2 El día que salimos del Dipartimento, 2 de febrero de 2019, nos entregaron
mi ‘Relación clínica’, que, entre otras cosas dice: “La Sig.ra Del Arenal Martínez
del Campo, Mónica, de 33 años, ha sido hospitalizada en este reparto desde
el día 25/02/2019 con diagnosis de “Crisis epiléptica en paciente con lesión
cerebral de no segura origen: indagines bioumorales y neuroradialogicos en
curdo”. El doctor que nos estuvo atendiendo al final hablaba español.
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

el trayecto hasta nuestra próxima puerta de embarque, mucho
más lento porque todas las de sillas íbamos juntos, me sentí muy
mal: no podía mantener la cabeza firme y sentía ganas de vomitar
constantemente. Mi papá decidió quedase a cuidarme sin salir
a ver a Andrés, solo habló con él por teléfono para explicarle
porque no salimos. Todavía antes de abordar al avión tuve que ir
al sanitario a vomitar. Ya en el avión, afortunadamente, me toco
una fila de cuatro asientos vacíos donde pude dormir durante
todo el trayecto hasta México.
Ahora que busco fotografías, me da gracia notar que no
tengo. Parece que en esos momentos “trágicos”, a diferencia de los
que viví en las instituciones hospitalarias romanas, no fue opción
sacar la cámara para hacer “registro”. Mi padre tenía que estar
100% atento de mi persona y yo era “incapaz”, tanto física como
psicológicamente, de pedir una fotografía “para el recuerdo”.

“Cartón de Asistencia” con el
que transité por el aeropuerto de
Barajas, 2019.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La llegada al aeropuerto de la Ciudad de México hasta
el encuentro con mi mamá y amigas fue otra aventura. Mi padre
volvió a solicitar asistencia con silla de ruedas para mi. Las filas
para pasar migración eran enormes, así que el señor me llevó
a una fila “más rápida” para, me imagino, gente con alguna
discapacidad. Ya en la zona de maletas yo seguía sintiéndome
muy cansada, con dificultad para mantenerme firme y creo que
ya sin ganas de vomitar. Por fortuna, mi papá se encontró a unos
conocidos por lo que él se pudo quedar a esperar las maletas y el
señor que me llevaba me condujo hasta donde estaban mi mamá
y amigas. Creo que cuando las vi empecé a llorar, rápidamente
me llevaron al auto y me acomodaron el asiento para que fuera
acostada. Pasamos por unos sueros a la farmacia, unos tacos para
comer y nos dirigimos las cuatro a mi casa. Ahí nos esperaba mi
perro Romualdo. Un rato más tarde llegó mi papá con el equipaje.
Conclusiones
Este ejercicio de autoetnografía me sirvió como catarsis
en el relato y análisis de mi experiencia en Roma y Madrid como
enferma neurológica. Al escribir estas líneas todavía siento dolor
de no haber visto, ni yo ni mi padre, a mi hermano Andrés en el
aeropuerto de Barajas.
Gracias al cariño de mis cuidadores amistades y de mis
cuidadoras enfermeras, la vivencia como enferma en una ciudad
extranjera ha sido de las experiencias más hermosas que he vivido.
Las primeras palabras de Marta Allué Martínez en su libro
Perder la Piel (1996) me sonaron tan contrastantes a las mías en esta
autoetnografía. Ella comienza con un “desde aquel maldito 9 de
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

julio de 1991 en el que perdí la piel en un lugar de la Alcarria” (p.11);
mientras que yo, como se puede leer en el párrafo anterior, refiero
que esta experiencia de enfermedad en Roma ha sido de lo más
hermoso que he vivido. Sin embargo, me horrorizo el pensar en
las “cuatro o cinco intervenciones quirúrgicas” (Allué, 1996, p.12)
que refiere la autora. Alguna vez les pregunté a las residentes de
Neurología, que veían el tratamiento de mis radiaciones, cuanto
tiempo me quedaría de vida si dicho tratamiento no funcionaba
y el tumor seguía creciendo; todavía hoy me resulta impensable
someterme a una segunda cirugía y su dolor, la destrucción de su
cuerpo (Allué, 1996), por supuesto que en ningún modo tienen
que ver con lo que yo he vivido desde el año 2019.
Después de esta experiencia con mi cuerpo enfermo y
gracias a la maestría en Antropología Social he comprendido que
no tengo un cuerpo, sino que Soy un cuerpo; esto especialmente
a la lectura Fenomenología del cuerpo de Miguel Ángel Villamil
(2005). Yo me consideró “víctima” del pensamiento platónico,
cristiano y cartesiano que divide al ser en conciencia (alma o
espíritu) y cuerpo. Me parece impresionante que, sí gracias a una
enfermedad neurológica y a una maestría en antropología social,
pero hasta mis 36 años, esté finalmente empezando a concebirme
como cuerpo.
A partir del libro Atrapada en provincia. Un ejercicio
autoetnogáfico de imaginación sociológica, de Silvia Bérnard Calva
(2016), me surgió la siguiente pregunta sobre la metodología de
la autoetnografía: cuándo quien realiza la autoetnografía tuvo o
tiene una relación “complicada” con uno de los sujetos sociales
que refiere ¿cómo se puede mantener el anonimato de dicho
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sujeto? En la presente autoetnografía no existe ese problema,
al contrario, por el tipo de relaciones “positivas” que tuve con
la gente que me rodeó durante ese tiempo refiero quienes son y
hasta incluyo fotografías con sus rostros.
Al igual que el investigador Rubén Muñoz (2013), en “Un
antropólogo en la consulta hospitalaria”, no puede separar sus
“papeles” como antropólogo y terapeuta, yo no he separado, desde
que me enfermé, el de antropóloga, artista y paciente neurológica.
En la presente autoetnografía retomo las palabras de la
antropóloga Patricia Ponce quien nos incitó a que escribiéramos
ameno para invitar a la gente en general (y [no] solo a los
especialistas) a leer nuestros textos, espero haber cumplido
con este objetivo (creo Esteban, Bérnard y Muñoz también lo
consiguen).

Bibliografía
Allué Martínez, Marta, Perder la Piel, Barcelona, Planeta Seix Barral, 1996.
Bérnard Calva, Silvia, Atrapada en provincia. Un ejercicio autoetnogáfico de imaginación sociológica, Universidad Autónoma de
Aguascalientes, Aguascalientes, 2016.
Blanco, Mercedes, “Autoetnografía: una forma narrativa de generación de conocimiento”. Andamios. Revista de Investigación Social. Núm. 19, vol. 9, pp. 49-74, 2012.
Bourdin Rivero, Gabriel Luis, Acerca de la Corporeidad como hecho
semiótico, Instituto de Investigaciones Antropológicas,
Universidad Nacional Autónoma de México, México,
2011.
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

Esteban, Mari Luz, “Antropología encarnada. Antropología desde una misma”, Papeles del CEIC, N. 12, junio, 2004.
- “La antropología y el poder de lo erótico”, Revista de
Antropología Iberoamericana, Vol. 15, Num. 3, septiembre – diciembre 2020, pp. 557-581.
Muñoz, Esteban, “Un antropólogo en la consulta hospitalaria”,
en Etnografía, metodologías cualitativas e investigación
en salud: Un debate abierto, número 12, Romaní, Editorial Oriol, Publicaciones URV, 2013.
Vargas Amezcua, Elías, No es lo que uno quiere, sino lo que le toca. El
proceso de cuidados familiares prolongados a los adultos mayores
con discapacidad, Tesis de Maestría en Antropología Social, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social Ciudad de México, México, 2012.
Disponible en http://repositorio.ciesas.edu.mx/bitstream/handle/123456789/122/M506.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y
Villamil Pineda, Miguel Ángel, Fenomenología del cuerpo, Cuadernos de filosofía latinoamericana, Vol. 26, No. 92, 2005.
Yañez Moreno, Pedro, La pena muda: sufrimiento en cuidadores de familiares con diabetes mellitus tipo 2 y amputación, en Guadalajara,
Jalisco, Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Occidente, México, 2016. Disponible en
https://ciesas.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1015/475

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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de
la cultura: el lugar del otro en la sociedad y la
educación
Reflection sketches. On the contours of culture: the
place of the other in society and education
Gabriel Gallegos Cantú1
Resumen: El presente trabajo alude a los contornos de la cultura, tales
como la sociedad y la educación, que por supuesto no se pueden plantear
como los únicos, empero, para los fines del presente, son contornos con
vías de aproximación directa a lo que pudiéramos plantear como una
pregunta que se encuentra implícita en el desarrollo, a saber, la pregunta
por el otro. El papel que juega este último en relación a otros no es
neutro, la influencia, intersubjetiva del encuentro con otro se encuentra
impregnada en toda la historia de la cultura y, en consecuencia, en la
vida social y en la educación. Partiendo de estos esbozos nos puede
permitir vislumbrar su lugar en la actualidad.
Palabras clave: contornos, cultura, sociedad, educación, otro.
Abstract: The present work alludes to the contours of culture, such as
society and education, which of course cannot be considered as the only
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Correo electrónico:
gabrielcantu1@live.com.mx

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

ones, however, for the purposes of the present, they are contours with
direct approximation routes to what we could propose as a question
that is implicit in development, namely, the question of the other.
The role played by the latter in relation to others is not neutral, the
intersubjective influence of the encounter with another is permeated
throughout the history of culture and, consequently, in social life and
education. Starting from these sketches, it can allow us to glimpse its
place today.
Key words: contours, culture, society, education, other.

157

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Introducción
Un bosquejo es una forma de lanzar ideas, plasmarlas, como el
artista con el lienzo en blanco, ese momento del impasse a la acción
a punto de construir una obra. Bosquejar es una forma de jugar con
las ideas y las palabras, de esbozarlas. Es intentar, primeramente,
dar forma y, después, transmitir. Como es el caso de los caminos
de bosque en Martín Heidegger (1950), ese largo transito dedicado
a la reflexión y la creación. Los caminos del presente escrito se
dirigen a contornos específicos de la cultura, a saber, la sociedad y la
educación. Sin embargo, habría que señalar que tanto la sociedad
y la educación son dimensiones y parte de la cultura. No son ejes
ajenos a esta. La cultura no es un agente neutro, ejerce influencia
sobre el sujeto y en sus formas de relación, en la construcción de
sociedades y de los formatos de enseñanza. Pensar sus contornos
permite ópticas de aproximación y de pensamiento.
Empero, implícitamente, el camino a transitar supone
una distancia, un extrañamiento. ¿Cómo poder visualizar los
contornos cuando se sabe dentro de ellos?, y, en caso de ser posible,
¿se pudiera vislumbrar su estructura y bordes? Si pensamos
por un momento el título de la obra citada de Heidegger, decir
bosque es otra manera de señalar esas veredas no aventuradas,
a los de la incógnita y de la incertidumbre. El bosque es un lugar
de misterio, en donde no es posible saber qué es lo que ahí se
va a encontrar. Hecho previamente enunciado por el padre del
psicoanálisis, Sigmund Freud:
Si durante todo un lapso uno ha vivido dentro de una cultura
determinada y por eso se empeñó a menudo en explorar sus

158

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

orígenes y su ruta de desarrollo, en algún momento lo tentará
dirigir la mirada en la otra dirección y preguntarse por el destino lejano que aguarda a esa cultura y las mudanzas que está
llamada a transitar. (Freud, 1927: 5)

Esa otra dirección, diremos entonces, es el bosque de
Heidegger. Puesto que la pregunta sobre la cultura es siempre
una incógnita sobre la cultura. Cuestionarla alude al hecho de
un escenario, por decirlo así, atemporal, donde pasado, presente
y futuro confluyen. Acudir a su historia, es decir, del pasado, es
desde un presente que referencia su futuro. Hablar de ella desde
sus contornos en relación al lugar del otro nos permite percibir
sus características, potencias y fuerzas. Entonces, adentremos al
presente camino.
Desarrollo
Cultura, ¿cómo empezar a decir algo sobre ella?, ¿bajo qué
premisas, vicisitudes, ejes habría que colocarla para construir
una dimensión y/o visión de ella? Si bien, se encuentra
constantemente en transformación, no es estática, es de un
carácter, digamos, plástico. En el caso de los antiguos griegos
encontramos, por ejemplo, la noción de paideia, a saber, un
imaginario que recae y se inscribe sobre la educación y la
crianza de un individuo que es educado tanto en una tradición
como de un conglomerado de creencias de su comunidad que
resguardan los valores compartidos y, en consecuencia, vele en
favor de estos.
La antigua paideia no se proponía formar especialistas, sino
sólo buenos ciudadanos en general (Jaeger, 1933:273-4).

159

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Por otro lado, otra óptica nos es presentada por El
Diccionario de la Real Academia Española, nos dice:
I.

Cultivo.

II. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su
juicio crítico.
III. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de
desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social,
etc.
IV. Culto religioso.

Por un lado, cultura en tanto cultivo, el cuidado de la
tierra y la relación con la tierra; la segunda, que responde a un
conjunto de saberes que regulan los modos y las formas de acción
en el mundo; el tercero determina una localidad geográfica,
temporal y social; el ultimo, a una creencia o fe. Empero, no es que
se antepongan estos matices, más bien se articulan. Puesto que
la cultura es un basto campo. Lo cual supone una problemática a
abordar, en consecuencia, ¿cómo pensar la cultura fuera de, aparte
de, a un lado de?, ¿de qué?, de lo ya dicho, sabido, comprendido,
conquistado o con-vencido. Para Norbert Elías, en El proceso de
civilización (1939), nos dice que esto supone una dificultad, el pensar
la cultura fuera de la cultura, introduce a un tipo de barbarie o, en
otras palabras, lo desculturalizado, lo incivilizado.
En base que la cultura es, en sí misma, una suerte de
saber, nos otorga un lenguaje y, hasta cierto punto, una forma
de pensamiento. Los imaginarios de un espacio geográfico a otro
testimonian que la territorialidad donde subyace una cultura en
particular impone diferencias y esto se nos presenta día con día
de diversas maneras. Ejemplifiquémoslo de la siguiente forma
160

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

no sin antes señalar que no es más que un intento de ilustrar,
en base que puede haber, y de hecho los hay, ejemplos más
fructíferos: En una serie cinematográfica llamada Vikings nos
cuenta las aventuras de un guerrero agricultor llamado Ragnar
Lodbrok y que se adentró a explorar el mundo construyendo
barcos capaces de soportar largos trayectos y la ferocidad del
mar. Acción que lleva a cabo por sus plegarias a Odín y augurios
del vidente de su comunidad; en uno de sus muy diversos viajes
forma lazos políticos con el rey de Northumbria, sin embargo,
este último le tiene una solicitud al protagonista y al resto de
sus compañeros, que al menos alguno de ellos sea bautizado por
un sacerdote cristiano, esto como un acto de buena fe y voluntad
para construir lazos de confianza, para así poder convivir ambos
pueblos en paz. Finalmente, drama de por medio, acceden a esta
solicitud.
¿Pero qué significa esta acción?, podemos pensarla como
una manera de introducir al otro-extranjero-extraño-bárbaro al
mundo de la cultura, que renuncie a sus creencias otras (de otros),
a sus modos y formas de vida errantes, pecaminosas e incluso
perversas, que de hoy en adelante sea un sujeto civilizado y, en
consecuencia, parte del culto, de la cultura, en el caso de este
ejemplo, del cristianismo. Retomando nuevamente a Norbert
Elías, nos diría este concepto expresa la autoconciencia de Occidente (1939:
85). El bautismo sería, más allá de su aspecto ritual-espiritual
y formato intermediario para establecer lazos, es también una
forma de culturalizar al otro, de conquistarlo, occidentalizándolo,
civilizándolo e introducirlo en esa otra conciencia, de
introyectarla, para que devenga autoconciencia.
161

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Decimos occidentalizarlo en base que cultura es un
problema heredado de la tradición, pensamientos y creencias
de Occidente, y no solo, retomemos lo mencionado al inicio
con la noción de paideia: formar buenos ciudadanos, pero, ¿qué
es formar buenos ciudadanos o, dicho de otra manera, qué es
formar al otro?, bajo el ejemplo previamente citado hay un intento
de formar al otro, al menos desde el ritual, empero, ¿eso garantiza
la formación del otro como para considerarlo parte del culto de la
cultura?
Un supuesto que pudiéramos nombrar general es
cuando a algo se le nombra o señala como perteneciente a
la cultura, también es una forma de subrayar lo que es, por
un lado bienvenido a la cultura y, por el otro, lo que sería lo
expulsado, lo bárbaro, lo reprimido en el status quo. La historia
nos presenta diversos escenarios en donde la cultura ha sido
un tema de guerra con aspiraciones de conquista, México
es un claro ejemplo. Pero no solo en la historia en sí misma,
también la manera de enseñar la historia, no solo en su aspecto
narrativo-biográfico, sino de los semblantes culturalizadores
que, por supuesto, brindan identificaciones e identidades, no
solo geográficas, también psicológico-subjetivas. El lugar en
donde devenimos al mundo nos subjetiva inevitablemente,
ya sea por sus tradiciones, lenguaje, símbolos, sistemas
económicos, políticos, sociales y un largo etcétera. Nos brinda
un entendimiento sobre el bien y el mal, la bondad y la crueldad,
la paz y la guerra, el amor y el odio, la riqueza y la pobreza, la
salud y la enfermedad. Tomemos por ejemplo las naciones del
Medio Oriente y Oriente, y los llamados choques culturales,
que, como lo veremos más adelante, sean estos, verbigracia, de
162

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

comportamiento, del lugar del hombre, de la mujer y la lista
puede seguir.
La cultura es una atmosfera compartida, un ambiente
facilitador, tal y como lo plantea el pediatra y psicoanalista Donald
Winnicott (1965), al hablarnos de ese momento de la vida del infans
y que siembra las bases intimo-personales del sujeto en el mañana,
pero dichos ambientes, lo hemos mencionado, no son estáticos,
hay una metamorfosis continua, se mueven, se transforman y
se trastocan. Los estatutos de un espacio-tiempo en la historia
de la cultura siempre están por verse. La obra de Zygmunt
Bauman es un claro ejemplo, en sus tan valiosas investigaciones
de lo que denomina Modernidad líquida (1999), a saber, un cambio
de paradigma de un sujeto adentrándose a otra forma de ser y
estar en la cultura y con los otros de la cultura. Este último punto
hay que subrayarlo, pensemos por un momento la complicada
situación de estar con el otro, una de las grandes encrucijadas del
culto moderno, Jean-Paul Sartre no sin razón lo plasmó en su obra
A puerta cerrada (1944) la tesis L’enfer c’est les autres, a saber, el infierno
son los otros. Esta abre una vertiente a los contornos que se producen
a lo largo del tiempo. Hoy los paradigmas culturales en relación
al otro se encuentran en un movimiento de suma importancia.
Estos transforman las sociedades, en su interacción y ritmicidad,
así como también la educación, por ejemplo, los currículos
académicos.
El ejemplo previamente citado testimonia que el tema de
la cultura y el otro gozan de una fuerte relación. Razón por la cual,
entender los contornos de la cultura en relación al otro adquiere
valor capital. Dicho esto, pasemos entonces a los siguientes
puntos.
163

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Sociedad
El primero, sociedad. El ser humano es un sujeto social, en
tanto que necesita de socios para poder ser, o sea, necesita del
otro. Reflexionar sobre el tema de la sociedad implica, no solo la
relación estructura-individuo, y cómo esta se (re)produce. Alude
también a pensar al otro y el lugar del otro.
En realidad, no puedo existir en la vida cotidiana sin interactuar y comunicarme continuamente con otros (Berger y Luckman, 1996:40)

Desde las culturas originarias, los antropólogos nos
dirán, hubo un punto crítico en donde el ser humano requirió
el vincularse, asociarse con el próximo, ya sea por aspectos de
fuerza, la caza, la siembra, la construcción de hogares y, como
efecto colateral, comunidades, formando tribus, estandartes,
entre otras cosas. Formar masividad fue necesario, pensemos
el ejemplo que nos brinda Bolívar Echeverría en Definición de la
cultura (2001), al hablarnos de los trobriandeses los cuales han creado
sus propios sistemas de cultivo, comerciales y de intercambio, de
creencias espirituales, de crianza, de educación, de lenguaje, del
sexo y la sexualidad, la gestación y demás, siendo hasta nuestros
días una cultura que aún persiste y resiste. Sin embargo, ejemplos
como estos, sabemos, son menores día con día, en algunos casos
considerándose tribus muertas, de lengua muerta y sin relevancia
en la contemporaneidad.
Pensemos la enormidad de pueblos originarios de nuestro
país, claro que algunos aspectos coexisten ya sea en imágenes,
alimentos o, en el extremo, solo como artefactos de museo. Pero
164

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

no trascienden, son imágenes muertas sin historia en la historia,
solo como algo que fue hace una vez.
Previamente señalamos que el lugar en el que un sujeto
deviene al mundo le otorga juicios, por ejemplo, morales, porque
en el día a día la moral que rige no es una que permita espaciotiempo a las culturas originarias, Herbert Marcuse en su obra El
hombre unidimensional (1964), advertía esto al hablarlos de la sociedad
industrial avanzada que va derrocando la colectividad y la tradición,
privilegiando la industria, la fuerza de trabajo y acotando toda
dimensión del Geist, es decir, el hombre que solo tiene una dimensión,
la individual atemporal, sin pasado ni futuro, un hombre de la
dimensión del instante.
Alrededor del año 2009, en diversas notas de periódicos
vislumbran encabezados que hacían alusión a eliminar de los
libros de historia de la Secretaría de la Educación Pública (SEP)
lo relacionado al tema de la conquista española y todos los hechos
trágicos ocurridos en aquel tiempo. Las consecuencias de llevar a cabo
estas acciones son sumamente peligrosas y dañinas, es, por decirlo
de alguna manera, producir una nueva noción de la mexicanidad,
borrando todo rastro o huella de aquellos días, como una suerte de
reset de la historia, comenzando a partir de los efectos post conquista,
el nuevo mundo. Y esta tendencia se ha perpetuado, un claro ejemplo
fue el 13 de agosto del 2021, en la mal llamada celebración de la caída
de Tenochtitlan, el partido Vox España, como se sabe, un partido de
ultraderecha realizó una publicación a través de sus cuentas de redes
sociales que produjo gran polémica, se leía:
“Tal día como hoy de hace 500 años, una tropa de españoles
encabezada por Hernán Cortés y aliados nativos consiguieron

165

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

la rendición de Tenochtitlán. España logró liberar a millones
de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas.”.

Por supuesto los usuarios de diversas plataformas
comentaron una gran gama de respuestas, tanto a favor como en
contra, en base a estos sucesos. El climax social está sujeto a los
acontecimientos propios de su época, plasma y gesta su propio
culto. Bajo esta óptica pudiéramos señalar lo que, siguiendo
a Bauman nos dice sobre la moda, que, si emparentamos a esta
última el tema de la cultura, sería entonces el inducirse o
alinearse a este por obtener un sentido de pertenencia en el seno de un
grupo o una aglomeración […] (Bauman, 2011: 24).
Otro punto cercano a esto sería la globalización y el
multiculturalismo. Los tratos que responden al libre mercado,
junto con las leyes y las políticas que la regulan, la avalan y la
velan, dejan claras sus intenciones. Pero también abriendo un
libre tránsito de encuentros con el otro-extranjero y ocasionando
comunidades, por así llamarlas, mixtas. Nuevo León, por
ejemplo, dio cabida a una empresa coreana alrededor del 2016,
ahora situada en el municipio de Pesquería. Y gradualmente
fue cada vez más frecuente encontrar personas de nacionalidad
coreana presentes en el estado; dicho municipio sufrió una
transformación como efecto de esto, hoy es común al transitar
por este encontrar señalamientos de tránsito vial que se leen
en dos idiomas, español y coreano. Pero el multiculturalismo
no solo se limita a encuentros de nacionalidades que ahora
comparten un mismo espacio, al menos geográfico, que Seyla
Benhabib lo sustenta al hablarnos en Sobre el uso y el abuso de la
cultura (2006) y León Olivé en Los retos de las sociedades multiculturales:
166

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

interculturalismo y pluralismo (2011). Puesto que el multiculturalismo
también se representa en los movimientos sociales, ya sea en los
feminismos, la comunidad LGTBIQ+, las nuevas masculinidades,
lo llamado viral en las plataformas virtuales, incluso la virtualidad
misma, el movimiento llamado Black lives matter, la inclusión, el
lenguaje inclusivo, entre muchos otros más.
La multiculturalidad exige a lo social cabida, lo que lleva
inmersa la renovación de las culturas. No obstante, producto de
ellos, y por ellos, también ocasionando conmociones. Las marchas
que se han producido en estos últimos años en nuestro estado,
país y alrededor del mundo, de diversa índole, y de las respuestas
que se reciben de aquellos que no participan en ellas es una
muestra de esto. Pareciera que el juicio moral contemporáneo,
de alguna forma, no respondiera o se resistiera a las necesidades
de aquellos que no se ven afectados, al menos de forma directa,
de quienes se manifiestan para solicitar una reivindicación de su
lugar en la constelación social compartida. Es una muestra clara
del status del otro en los contornos de los presentes días. El otro
como diferente, el otro que no responde a otra noción y visión
del mundo y, en ese sentido, pone en tensión los preceptos (pre)
establecidos. Digámoslo de una vez, el otro, por definición, es el
lugar de la alteridad y diferencia, de ahí que sea extraño e incluso
ajeno, ¿pero, respecto a qué?, al otro, otro que no es yo.
En razón a esto señalemos el tema de la ideología, tal y
como lo señala Slavoj Žižek al hablarnos, en El sublime objeto de la
ideología (1989), de la ideología como cínica, incapaz de ver o fisurar
sus propios planteamientos, ideas o concepciones, tomando como
punto de análisis para esto la tan famosa expresión de Das Kapital
(1867) de Karl Marx, ellos no lo saben, pero lo hacen, nos dice:
167

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

La definición más elemental de ideología es probablemente la
tan conocida frase de El capital de Marx: “Sie wissen das nicht,
aber sie tun es”, ellos no lo saben, pero lo hacen”. El concepto mismo de ideología implica una especie de naïveté básica y
constitutiva: el falso reconocimiento de sus propios presupuestos, de sus propias condiciones efectivas, una distancia, una divergencia entre la llamada realidad social y nuestra representación distorsionada, nuestra falsa conciencia de ella. Está es la
razón de que esa “conciencia ingenua” se pueda someter a un
procedimiento crítico-ideológico. (Žižek, 1989: 55).

Puesto que, la ideología como pivote de la cultura y,
en consecuencia, de la sociedad, produce separaciones entre
quienes pertenecen o buscan pertenecer en la atmosfera social.
Retomemos nuevamente el ejemplo de la serie mencionada
con anterioridad, el protagonista y el rey con quien buscaba
establecer lazos, cada uno proviene de diferentes sociedades,
profesan diferentes credos, pero es el rey quien solicita que el
otro (en este caso, el que es otro-extranjero-extraño-bárbaro) como
condición para prevalecer en su tierra sea que renuncie a su modus
vivendi. Es el rey, quien reproduce, ideológicamente, un discurso
que acusa como portador de la verdad y de la razón.
Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron en La reproducción.
Elementos para una teoría del sistema de enseñanza (1970), marcarían
este hecho como violencia simbólica, ya que en ella se sientan las
bases de la reproducción misma, puesto que corre esta suerte. Si
pensamos este fragmento de la serie, como una acción pedagógica,
como paideia, no es sin la implementación de un tipo de fuerza
especifica, ya sea por la corrección o autoridad pedagógica porque
saca su fuerza de la delegación tacita que le otorgan los grupos o las clases
comprometidas en esas relaciones de fuerza (Bourdieu y Passeron, 1970: 66).
168

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Con lo cual son formas de crear, si se puede decir así,
un imaginario o, si se prefiere una noción de realidad, de vida
cotidiana, de ritmicidad del mundo y del tiempo, de orientación
en el hacer y en el actuar, puesto que, como nos señalan Peter L.
Berger y Thomas Luckmann la vida cotidiana se presenta como
una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene
el significado subjetivo de un mundo coherente (Berger y Luckman,
1996: 36).
Esta interpretación no se da sin condiciones necesarias, de
la presencia del otro, de un discurso ideológico y del lenguaje, para
que tenga características objetivas de eso que llamamos mundo y,
en consecuencia, de la cultura de ese mundo que constantemente
dilucidamos. Pero ese mundo coherente choca constantemente
con otros mundos, con otras culturas, con otras ideas y con
otros; los lugares, pensamientos, percepciones de todo lo que lo
conforman penden de un hilo frente a aquel que no pertenece al
culto. Razón por la cual, esto el cine le puede testimoniar bastante
bien, el otro-extranjero-extraño-bárbaro es el enemigo.
Sigmund Freud nos decía en Psicología de masas y análisis
del yo (1921) que, “en la vida anímica del individuo, el otro cuenta,
con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y
como enemigo […]” (Freud, 1921: 67), esto es un elemento capital en
términos de psicología social. La cultura es una masa formadora
de yo. Acudamos a Freud (1921) nuevamente: “Una masa […] es
una multitud de individuos que han puesto un objeto, uno y el
mismo, en el lugar de su ideal del yo, a consecuencia de lo cual se
han identificado entre sí en su yo.” (p. 67) Esta condición admite
representación gráfica:
169

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Expliquemos esto, para Freud, el ideal del yo es aquello se
traduciría en eso que quiero o aspiro llegar a ser. Si prestamos atención
las flechas que van de izquierda a derecha van del objeto hacía el
ideal del yo, esto se pudiera traducir como llegar por medio del ideal
al objeto. Pero al mismo tiempo formando una especie de circuito
en donde quien se encuentra en medio es el yo. Ahora bien, el yo
encuentra en un objeto exterior, que no es el objeto. Objeto exterior
que, de alguna manera, tiene su reciprocidad con el objeto y, en
consecuencia, con el ideal. Este objeto exterior puede ser, por
ejemplo, un líder, una bandera, un himno, una nación, una cultura.
Freud ilustra con este esquema la identificación y a la
masa. Las líneas que van del yo hacia el objeto y al objeto exterior
en los tres niveles son identificaciones que llama horizontales, que
se fijan en el mismo punto, el encuentro de ellas permite con los
otros, otros yo, crear un sistema social y un sistema de creencias,
puesto que esta acción se pudiera traducir como tú y yo somos
iguales, puesto que creemos en lo mismo.
Esto nos permite entender las características
intersubjetivas y metapsicológicas de los elementos que
170

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

construyen a la masa, a la cultura y a la sociedad en sí mismas.
El objeto exterior toma este lugar de líder, quien rige, acota
y determina, en otras palabras, dicho objeto exterior es la
cultura. Los choques culturales mencionados con anterioridad,
pensados bajo este esquema, son formas de poner en crisis al
objeto exterior, en razón que estas identificaciones horizontales
que se dirigen al mismo punto funcionan como espejos que
retroalimentan al yo. Si en el contorno de este yo opera una
diferencia, sea esta, como ya se ha señalado, un otro-extranjero,
al menos bajo este ejemplo, el yo mismo se siente en peligro,
véase el ejemplo de Hitler y los judíos, la discriminación
étnico-racial, la homofobia o la xenofobia que son maneras de
poder visualizar esto.
El lugar que ocupa el otro en la construcción de
sociedades pareciera ser endeble. Por un lado necesario
en la formación de masas y en las ideas que gravitan en la
pertenencia a una cultura, pero, y al mismo tiempo, eclipsado
por el objeto exterior. Lo que liga a un sujeto a otro, desde este
esquema presentado, son los ideales compartidos. Hecho por
el cual, de acontecer lo opuesto, es, de alguna forma, la guerra.
La violencia se tornaría el lenguaje prínceps de abolir al otro,
de destruirlo. Está lógica trasciende y subyace. En nuestros
días es frecuente prácticas que aluden a la individualización,
a la competitividad y al rendimiento, que son formas de gestar
tensión en el sujeto en relación al otro y en los ideales culturales
(objeto exterior). Acontece con una fuerte tendencia en los
presentes días. Las problemáticas sociales responden a —¿cuál
es el lugar del otro? —, retomando a Freud, como modelo, como
objeto, como auxiliar o como enemigo. (1921)
171

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Educación
Pasemos entonces al siguiente punto, la educación. Retomando
nuevamente lo mencionado sobre el texto La reproducción… (1970),
Bourdieu y Passeron son concisos, no sin razón insisten en la
acción pedagógica, es decir, maestro desempeñando su labor frente
a su educando, aquí la cuestión es, siguiendo a los autores, es
entender el proceso de enseñanza por lo que está, por un lado,
rodeado, y por el otro, lo que implícitamente gesta. Con lo cual,
dicho proceso de reproducción no cae solo y exclusivamente en
el educando, puesto que el maestro no solo reproduce un tipo de
alineación en él, sino que él mismo es objeto de la alineación, o, si
se prefiere, de culturalización. En este sentido, el maestro es una
maquina operativa de la reproducción no solo de un modelo o forma
de enseñanza o de impartición de conocimiento, también lo que,
en otros tiempos, principalmente en Francia en los años de 1800,
se le nombraba alienista. El alienista es lo que hoy entenderíamos
como un psiquiatra o psicólogo. Se sabe que buscaba o disponía
a alienar a quienes se suponían desalineados, a saber, sujetos con
alguna condición problemática, principalmente para el entorno,
y a quienes habría que curar o mantener en cautiverio. Veamos
por ejemplo la obra de Michel Foucault, principalmente en El
nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica (1963)
y Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión (1975). En la primera
realizando un análisis exhaustivo y crítica a la forma de operar
de la disciplina médica y de su violencia; en el segundo, esta
observación constante sobre lo que llama el cuerpo de los condenados,
en donde la inserción o intervención, a forma de reprimenda, de
castigo, es el cuerpo. El o los lugares del otro en los contornos de la
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

cultura también responde y corresponde en estos ámbitos, desde
la intolerancia a la violencia suscribe su disputa.
Diversa cantidad de autores, en los que, por supuesto se
incluye Foucault, han señalado el papel alienante que profesa las
escuelas, los hospitales (en donde por supuesto también se ubican los hospitales
psiquiátricos y producto de esto todo lo que rodea lo denominado como salud
mental) y las prisiones, a lo que hoy en día pudiéramos agregar la
industria o la empresa privada, que son formas de contener al otro.
Punto importante para destacar, las escuelas hoy en día
tienen una lógica más próxima a la industria, de fabricación de
sujetos para laborar en estas, construyendo autoconciencias de un
camino al cual no hay manera de oponerse, desviarse (desalinearse)
o, en el extremo, buscar esperanza. La taza creciente de deserción
escolar en nuestro país ya sea por falta de recursos, tiempo,
elegir entre estudiar o trabajar, el abandono escolar en general,
nos señala que esto sigo operando. Según el Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (INEGI), 5.2 millones de personas de
entre tres y 29 años no se inscribieron al ciclo 2020-2021 (INEGI,
2021), esto también precipitado por las situaciones causadas por
la pandemia de COVID-19.
Paulo Freire, en Pedagogía del oprimido (1968), nos lo advertía
que, de persistir estos sistemas de enseñanza, traería consigo
una agonía al sistema educativo mismo y, por supuesto a la vida
social, a causa de un miedo paralizante, confundido con un falso
sentimiento de bienestar, pero el cual solo es perpetuador de la
miseria.
Se hace indispensable que los oprimidos, en su lucha por la liberación, no conciban la realidad concreta de la opresión como

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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

una especie de “mundo cerrado” (en el cual se genera su miedo
a la libertad) del cual no puede salir, sino como una situación
que sólo los limita y que ellos pueden transformar (Freire, 1968:
47).

Es innegable que la cultura tiene un (o)culto hacia la
educación, al menos por lo que se ha señalado, un culto que,
destinado a la fabricación desmesurada de sujetos carentes
de libertad y aterrados por ella, no puede más que ofrecerles
promesas, siempre imposibles e inalcanzables, pero las cuales son
imperativos por seguir y perseguir. La educación como aparato
ideológico de la cultura promete, por ejemplo, libertad, pero en
realidad solo es otra manera de gestar aparatos y mecanismos (sean
estos psíquicos, sociales o cognitivos) de dominio. La institución
por medio de la relación maestro-educando, de un sujeto en
relación al otro, revela sus dificultades. El filósofo surcoreano,
Byung-Chul-Han, los describe de la siguiente manera:
Así, incluso se explota la libertad. Uno se explota voluntariamente a sí mismo figurándose que se está realizando. Lo
que maximiza la productividad y la eficiencia no es la opresión
de la libertad, sino su explotación. Esa es la pérfida lógica fundamental del neoliberalismo (Han, 2017: 32).

En Democracia y educación (1916), John Dewey alude a que
la educación tiene este carácter formador del espíritu y sus
facultades, puesto que esta es capaz de entablar asociaciones o
conexiones del afuera para su propia alimentación. Lo que irá
señalando bajo esta idea es que las representaciones (Vorstellungen),
a las cuales está inmersa, terminan por tener efecto de estímulorespuesta, en donde la capacidad asociativa y creativa se ve
174

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

reducida. El afuera impone una alineación del espíritu, del otro,
y su objetivo es producir sobre las representaciones el refuerzo
de su carácter inamovible y determinado. Para Philippe Meirieu
esto es claro, la educación tiene el atributo de fabricar y, al
mismo tiempo, apuntar a la libertad. Pero esta última es la que
termina viéndose obturada. En su libro Frankenstein educador (1996)
suscribe la dinámica maestro-educando, en la cual este último
tiene características de proyecto, en este sentido el maestro sería
el medio por el cual hay una formación del espíritu, pero también
de alienador. Esto en base a que el maestro, el master, es el Amo.
Meirieu ejemplifica esto retomando principalmente la famosa
novela de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de la escritora
dramaturga Mary Shelly.
Cometido que logra no solo al desarrollar sus ideas con
el icónico personaje Frankenstein, sino a su creador, el Dr. Víctor
Frankenstein, pero también a Gólem, personaje de la mitología judía,
a Pinocho, entre otros más. Si el monstruo Frankenstein deviene como
monstruo, es porque algo de él le permite, como al mismo Prometeo
tomar algo del Amo, un secreto de este. Prometeo es encarcelado por
robar el fuego a los dioses, Frankenstein es perseguido.
Este último punto no deja de tener aspectos que valdría
la pena analizar. En la mitología griega es Zeus quien prohíbe
a los hombres el fuego y es Prometeo quien decide robarlo y
entregárselos, producto de esta acción Prometeo es encadenado
en el Cáucaso, donde un águila le devora diariamente el hígado,
que volvía a crecer durante la noche y el ciclo se repetía. Pero es
ahora el fuego lo que el monstruo Frankenstein teme. El fuego
proveedor de calor, pero también de invención, el fuego crea y
destruye. El fuego es el anima del otro.
175

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Para Frankenstein esto representa un descubrimiento
de asombro al percatarse que algo tan confortable es capaz de
producir displacer al mismo tiempo. Hecho que descubre al
aproximarse a él:
Un día, cuando me hallaba aterido de frío, encontré un fuego
que habían abandonado algunos mendigos vagabundos y me
embargó un gran placer cuando sentí su calor. En mi alegría,
alargué mi mano hacia las brasas vivas, pero rápidamente la
aparté con un grito de dolor. Qué extraño, pensé, que la misma
causa produjera al mismo tiempo efectos tan contrarios (Shelly, 1818: 66).

El monstruo Frankenstein es también producto del fuego, de esa
flama que incentiva y mueve al Dr. Frankenstein, esa Alere Flammam
Veritatis, sin embargo, no se reduce a esta. De hacerlo, se entrega a su
muerte, tal y como Gólem, Emet y Met, verdad y muerte. Pero esta verdad
de Frankenstein es una verdad que se vuelve fuente de peligro, Frankenstein
en sí mismo es fuente de vida, de secreto de la vida, de otra vida posible, pero
abandonado por su creador a su suerte, el proyecto estudiante se torna una
figura de terror, un monstruo.
El moderno Prometeo tiene esta doble acepción, Dr. Víctor
Frankenstein y el monstruo Frankenstein, del creador y su creación, y de
una creación que se revela contra su creador. No es de sorprenderse que
Meirieu retome finalmente planteamientos de G. Hegel y de Alexandre
Kojève, a saber, la dialéctica del amo y el esclavo, para explicar estos
eventos. El sujeto Amo, quien se posiciona como el dueño, el Master, el
creador, en el lugar del saber, no deviene sin que el esclavo acepte esta
condición, lo cual implica consecuencias, puesto que esclavo
quedaría a la sombra del Amo, en un vínculo de dominación y
dependencia absoluta. El Amo se posiciona en el lugar del deseo
176

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

del esclavo, hace las veces de objeto que colma y calma, de ahí la
supremacía de su dominio.
El esclavo no es un otro, para tener esta condición implica
alteridad, diferencia y distancia, en este caso, respecto al Amo. El
esclavo no introduce experiencia de otredad., situación prescrita en
el Derecho Romano, es decir, las bases político-legales y sociales
de nuestra ahora cultura y, una vez más, provenientes de la
tradición del pensamiento de Occidente y que Roberto Esposito
en Personas, cosas y cuerpos (2015) retoma para decirnos que
solo cuando se puede poseer cosas se es persona, y esto no atañe solo al derecho privado, sino a la condición más general de
toda persona y cosa: la segunda lo es por estar sujeta a la primera y bajo su dominio, mientras que la primera se reconoce por
las cosas que posee, y en particular por lo que ella misma tiene
de dominable y poseíble (p. 11).

Es decir, el esclavo no tiene estatuto de persona, puesto
que es una cosa, para serlo requiere ser dueño de sí mismo, señor
de sí mismo, a saber, sustraerse del Amo. Pero el Amo, por otro
lado, es persona, dueño del esclavo.
En sus reflexiones, Meirieu finalmente nos dirá que en este
proceso dialectico hay una suerte de espejos que se producen entre
el maestro y el educando, puesto que, el primero tiene las intenciones
de hacer de ése, su estudiante, un igual. Transmite y hereda un saber
respecto al mundo y sus contornos, liberarlo de las cadenas que lo
tienen vuelto esclavo, un gesto que pueda situarlo en el yo, un yo que no es
esclavo; pero este proceso sufre un inevitable trastorno.
De volverse libre, la figura del Amo se borra, ya que goza
de su atención, por eso posiciona frente a él, de forma asimétrica,
177

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

por ejemplo, en un foro del aula de clases. Si el esclavo deviene
hombre, es decir, un otro se aventura a otra dimensión, una en la
cual el Amo es prescindible.
“Tú eres mi creador, pero yo soy tu amo ¡Me obedecerás!”
(Shelly, 1818: 113)
Pigmalión crea una escultura, Galatea, que testimonia
sus deseos, los talla, los lija y los moldea, pero de un material
inanimado no se puede recibir ni admiración, ni estima, ni amor.
Porque, ¿qué quiere, de veras, el Amo, que ha arriesgado todas
sus energías en una empresa insensata en busca de servidores
obedientes? Quiere ser obedecido, por supuesto y gozar así de
su victoria. Pero no quiere ser obedecido por máquinas. Eso no
le interesa, porque, de ser el caso, no sería de verás un «Amo»,
Quiere ser obedecido por hombres, por hombres como él, dado
que no tienen más remedio que obedecerle. «Para ser hombre,
ha querido hacerse reconocer por otro hombre. Pero si ser hombre es ser Amo, entonces el Esclavo no es un hombre, y hacerse
reconocer por un esclavo no es hacerse reconocer por un hombre» (Kojève e, 1947: p.174, como se cita en Meirieu, 1996: 47)

La educación como fabricación tiene sus parentescos no
solo con el mito de Pigmalión de Ovidio, también con el mito de
Narciso. En frente del estaque del agua hay un reconocimiento,
un reconocimiento de que ese se es y ser implica libertad. El esclavo,
bajo estos términos, no se aventura a la odisea de adentrarse al
bosque, perderse y algo encontrar, tal y como ocurre en el mito
de Narciso. Este último sale a la búsqueda de eso que falta, el
esclavo, por otro lado, no se produce en él la conciencia de algo
que haga las veces de falta o carencia, de un deseo que lo mueva
para salir del lugar de esclavo, se encuentra atrapado en la imagen
que se otorga no en la imagen que se busca.
178

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Pero es el maestro-Amo quien tiene que también saber
renunciar, renunciar al esclavo, permitirle devenir otro y permitirse
él mismo ser prescindible, permitir que la no necesidad se construya,
aunque eso implique, al menos simbólicamente, su muerte.
Johann Wolfgang Von Goethe en Fausto (1808), escena I, lo
plasma elocuentemente de la siguiente manera: “Lo que has heredado
de tus padres adquiérelo para poseerlo” (Goethe, 1808: 17).
Pues la herencia implica un pasaje, un movimiento de
un lugar a otro, para ser otro, la herencia es una forma de no
reproducción, ya que en su posesión se hace de ella otra cosa. Poseer lo
heredado, conquistarlo, es servirse de para hacer con, ¿con qué?,
con lo que es yo y que no es (más) del otro en posición de Amo,
porque si es yo, el yo puede hacer con lo suyo lo que él disponga.
Por supuesto que este hecho no siempre se produce, la
educación en sí misma es no-todo, en tanto que no siempre se
transmite todo, ni se enseña todo, ni se aprende y aprehende todo.
Freud, en 1925, nos los advertía en el prefacio que realizó
para el libro del pedagogo austriaco August Aichhorn, Juventud
desamparada (1925):
En los primeros momentos acepté la humorística aseveración
de que hay tres profesiones «imposibles», -educar, curar y gobernar-, y yo estaba totalmente entregado a la segunda de ellas,
pero esto no quiere decir que desdeñé el alto valor social del
trabajo realizado por aquellos de mis amigos que se han consagrado a la tarea educadora (Freud, 1925; 7, en Aichhorn, 1925).

¿A qué alude Freud cuando nos dice profesiones imposibles?, a
que en estas profesiones siempre hay un no-todo y como producto de
ello siempre queda algún malestar de insatisfacción con los resultados.
179

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

La otredad se hace presente, el otro se hace presente, este
no es posible reducirlo a las pretensiones, sean estas explicitas
o implícitas a lograr, de los anhelos que cualquiera de estas
profesiones apunte. Hoy por hoy, la cultura contemporánea
buscar reducir esta dimensión del no-todo por el todo, incluyendo
al otro. Veamos por ejemplo la cada vez mayor cantidad de los
currículos académicos, sobre todo en la educación básica, puesto
que la lógica es a más información, por consecuencia, mayor
rendimiento y, bajo esa noción, se erradica el espíritu del otro, de
ahí la gran importancia de pensar y re-pensar los contornos de la
cultura en relación al otro.
Conclusión
Concluyamos, a forma parcial, que entender los contornos de la
cultura son, como se ha visto, los contornos del otro y que esto
nos lleva inexorablemente a plantear cuestiones en los contextos
en donde surgen, a saber, a los fenómenos sociales que esta
misma nos pone en escena y en los que también somos participes
el día a día. Esto nos brinda formas de construir ópticas otras,
como partimos en un comienzo, de lo ya sabido, entendido,
comprendido, a saber, de lo que ha con-vencido.
Se subraya el lugar del otro, no solo por su importancia en
la construcción de, por ejemplo, una sociedad, más bien, porque
al mismo tiempo que su presencia deviene como necesaria
también como algo que presenta eventuales dificultades. Desde
los escenarios señalados, tanto los ficticios como los cotidianos,
destacamos la importancia que ocupa el otro; sin embargo, en las
lógicas de los presentes días remitan a pensar que de hecho una de
180

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

las más grandes complejidades de la contemporaneidad radica en
la desaparición del otro, como puede ser desde las problemáticas
sociales, que es una problemática del sujeto en relación al otro,
en la violencia o en su discriminación, en su cabida o el uso de
fuerza, sea esta física o simbólica y que deja entre ver que es en
sí misma la experiencia de la otredad la que se encuentra en crisis.
La fuerte tendencia a la individualización es una clara muestra de
este punto.
La desaparición del lugar del otro, que, como partimos al
comienzo, es también desaparición de la pregunta sobre el otro y que,
por ejemplo, privarlo de su libertad destruye todo lazo posible.
Retomemos el tema de la educación que apunta al mundo de la
competencia y a la rivalidad, es decir, a la intolerancia de la o las
lógicas que no respondan la dimensión del uno. Reformular esta
premisa se torna de carácter urgente o, dicho de otra manera, es
sumamente necesario replantear los contornos de la cultura en
relación al lugar del otro en la vida cotidiana.

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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Bordieu, P. y Passeron, J. (1970). La reproducción. Elementos para una
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183

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Reseña del evento “La noche de las ideas 2022”
Cesar Morado
Primero que nada: ¿Qué es la Noche de las Ideas? Se trata de un
evento cultural internacional que se realiza en más de 100 países,
que nos reitera el rol de Francia como promotora de los valores
de la modernidad durante el famoso siglo de las luces. Segundo.
¿Quién lo organiza? El evento es promovido por el Ministerio
de Cultura Francés y replicado en las capitales nacionales y
en ciudades donde es posible vincularse con los consulados
franceses, universidades, centros de investigación y organismos
no gubernamentales.
Cobijados por la noche, como en las “tenidas” de las
antiguas logias masónicas francesas, se reúnen intelectuales,
artistas, lideres culturales y comunitarios para discutir sobre
algún eje fundamental. Fundado desde 2015 se ha venido
consolidando como una especie de “Davos de las ideas” si se me
permite la equivalencia. Este año, el 2022 a escala internacional el
tema de la convocatoria es: Re reconstruir lo común.
Cada país le imprime su sello. El evento en los Estados
Unidos de América, organizado por la embajada francesa en
este país, 2022 gira en torno al tema: ¿Hacia dónde vamos?
Aludiendo el tema complejo del mundo pos covid y del conflicto
185

�César Morado / Reseña del evento “La noche de las ideas 2022”

bélico en Ucrania. Por el tamaño de los Estados Unidos y debido
a que cuenta con el financiamiento de Villa Albertine y otras
numerosas fundaciones, en la edición del 2022 participan más
de 250 invitados y el evento se realiza en distintas fechas a lo
largo de 19 importantes ciudades norteamericanas: Nueva York,
Los Ángeles, Chicago, Boston, Washington y Houston entre
otras. Destaca entre los ponentes la presencia de Bruno Latour,
investigador de la ciencia que nos conmovió hace tiempo con la
publicación de su libro: Reensamblar lo social,
social donde cuestionaba la
validez de muchas de las categorías apriorísticas que usamos en
las ciencias sociales.
Aquí reseñamos únicamente “la noche de las ideas en
Houston”. Debo decir que se realizó el pasado 5 de mayo, una
fecha emblemática para los mexicanos que residen en Estados
Unidos, en el local de la Revista Literal, importante publicación
literaria que se distribuye en México, Estados Unidos y Canadá.
El evento contó con la intervención en la sesión inaugural del
cónsul de Francia en Monterrey Guillermo Pierre, la de Francia
en Houston Valerie Baraban y de México en Houston, la doctora
Alicia Kerber.
El evento que se convocó sobre el eje: Vínculos entre
Houston-Monterrey, constó de una conferencia inaugural y 4
mesas de debate. La apertura estuvo a cargo de la colega Jocelin
Frelier de Texas A&amp;M College Station sobre la migración
mediterránea a México, Estados Unidos y como se refleja en los
medios. Enseguida vinieron las mesas redondas.
La primera fue sobre la forma en que cobra vida la cultura
texano mexicana en la sociedad, debate en que participaron Daniel
Centeno de la Universidad de Houston, el activista Tony Díaz entre
186

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

otros. En la segunda mesa el debate fue sobre como los artistas
latinos expresan su identidad en sus obras y participaron varias
mujeres como Rebeca Bouman y Tina Hernández entre otras.
La tercera mesa fue sobre el tema de la gestión del agua
del Bravo en la zona de Texas como desafío a la sostenibilidad,
debatieron Tricia Cortez e Ivonne Cruz que trabajan en
organismos de gestión hídrica en la zona. Finalmente, se debatió
un cuarto tema: el procesamiento de la información en diferentes
comunidades donde participaron académicos y directivos de
medios, el debate giro en torno a las fake news, las redes sociales,
la llamada posverdad y las plataformas de verificación que tratan
de funcionar como un “ministerio de la verdad” orwelliano.
Entre cada mesa fluyó el buen tinto francés y las preguntas
del público que siempre fueron abundantes y pertinentes. El
clima fue de convivencia entre las personas participantes y el
público asistente. La participación de la UANL consistió en la
moderación de dos mesas de debate y una exposición, a cargo
de Marcela Quiroga del CEIIDA y César Morado del Centro de
Estudios Humanísticos.
Al final del evento se agradeció la intervención de los
participantes y se anunció que la edición 2023 de la Noche de
las Ideas será en Monterrey México con fecha e instituciones
convocantes por definir. Enhorabuena por la noche de las ideas
en Houston.

187

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Taller Coller la Societé
Angie Sophía Flores de la Cruz
¿Pegando la sociedad? Nos imaginaríamos que, dentro de esta
sociedad posmoderna entre las desavenencias acontecidas en el
pasado, así como la incertidumbre por el futuro nos abruma, no
sabemos de qué manera podemos leer la realidad social. Pareciera
que todo lo que nos rodea son simples recortes pegados uno
entre otro creando redes de comunicación, ampliando la cultura y
deconstruyendo la política global. Cada uno está acompañado por el
otro, caminantes sin camino que buscan una respuesta a la enorme
pregunta que nos rodea, ¿quiénes somos y hacia dónde vamos?
Desde el siglo XIX, la sociología ha tratado de comprender
la realidad social por medio de distintos lentes teóricos para darle
forma a los fenómenos y darles respuestas que formen una mejor
sociedad, aspirando a que “otro mundo es posible” tal como
menciona Enrique Dussel. Por tanto, visualizando esta realidad
por medio de una perspectiva visual, podemos ir comprendiendo
aquellos recortes y pegatinas que nos rodean en nuestro mundo
social como un entramado de experiencias, tradiciones y
costumbres, todo plasmado en un collage.
Estudiantes de décimo semestre de la licenciatura de
Sociología se enmarcaron en la aventura de buscar un espacio
que uniera a estudiantes después de una pandemia, clases
189

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

virtuales y una
desconexión en
el
alumnado
que era necesario volver a
unir. Por tanto,
se realizó un taller
reflexivo-creativo de
la creación de
collages que representaran cuestiones, pensamientos y visualizaciones de diferentes fenómenos sociales que las y los estudiantes realizaron regresando nuevamente a las aulas en el semestre enero-junio 2022. Coller la Societé fue la respuesta a la
necesidad de aproximación estudiantil y creación de redes de
apoyo académico, visibilizando la realidad que rodea al estudiantado y las vidas que como estudiantes siguen construyendo día con día.
El
objetivo fundamental de
la elaboración fue
construir una red
de acompañamiento
creativo, escucha activa y participación
estudiantil por medio
de la realización artística de un collage
190

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

como herramienta interdisciplinaria para fomentar la convivencia interna y la aplicación del conocimiento sociológico a
la comprensión de nuestra vida y experiencia universitaria.

El taller reflexivo-creativo de la creación de un collage
se impartió por las estudiantes de sociología acompañados de
la Mtra. Teresa de la Cruz, artista visual con especialidad en
arteterapia y terapia breve sistémica enfocada en soluciones
durante los meses de marzo y abril del 2022. Los tamaños
de los collages realizados son de 30 x 40 cm, trabajados a
mano durante 4 sesiones de 3 horas, completando el taller
en un total de 12 horas extracurriculares. A continuación, se
exponen los resultados que las y los estudiantes de diversos
semestres de la licenciatura en sociología, siendo 9 obras que
realizaron para visualizar nuestra sociedad entre fotografías,
ilustraciones digitales, recortes de revista y materiales
artísticos ilustrando nuestros conocimientos como futuros
sociólogos.
191

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Quiero respirar en la ciudad
Sandy Santos Alanís
Octavo semestre

Monterrey, la tercera ciudad más contaminada de América Latina.
Aunque una pensaría a primera instancia que ese puesto lo tiene
la Ciudad de México por las medidas como el “hoy no circula” la
realidad es que la ciudad de las montañas se lleva el tercer puesto
en el ranking ofrecido por la OMS, el primero es para la Ciudad
de Juárez, Tijuana.
No hace falta más que voltear a ver los cerros para darse
cuenta de que la situación de la calidad del aire es alarmante.
Con presuntos buenos indicadores de calidad de aire una puede
voltear a ver a donde se supone que habría un cerro y toparse
con una masa de partículas tan densas que borran los diferentes
cerros de nuestra vista.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es importante saber que no se cuentan con las estaciones
de medición necesarias, la ciudad de Monterrey cuenta con
14 estaciones, lo cual es una deficiencia para un área con gran
actividad industrial y un número amplio de tránsito vehicular. Por
ejemplo, entre la CDMX y el Estado de México cuentan con más
de 40 estaciones de medición. Además, los parámetros planteados
por la SEMARNAT predominaron por mucho tiempo, desde
1993 hasta 2021 se encontraban por encima de los establecidos
por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es decir que en
momentos en los que de acuerdo con la OMS estaríamos en un
nivel de mala calidad de aire, dentro de los niveles establecido
por la federación nos encontraríamos con una calidad de aire
“regular” o incluso “buena”.
A pesar de que desde octubre de 2021 se realizó el
cambio de los niveles establecidos por las ‘Normas Oficiales
Mexicanas de Calidad de Aire’, para que estuvieran a la par
con lo establecido con la OMS, esto entró en vigor desde
el primero de enero de 2022. Sin embargo, en la práctica la
administración actual no ha sabido integrar estos cambios
en las mediciones de nuestro sistema, pues no empatan con
los estándares marcados por el IMECA y la Secretaría de
Desarrollo Sustentable.
Las consecuencias de estas negligencias y la falta de
organización de la mancha urbana repercuten directamente en
la salud de los regiomontanos. Las enfermedades respiratorias
van en aumento en especial en las zonas residenciales ubicadas
cerca de las fábricas o empresas. Desde el crecimiento
desmedido y desorganizado de la mancha urbana, hasta la
falta de compromiso del gobierno por medir y regular los
193

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

contaminantes del aire están provocando el aumento de las
enfermedades y la muerte de las personas. Está en nuestras
manos exigir al gobierno tomar con seriedad nuestra salud e
implementar las medidas necesarias para mejorar la calidad
del aire de la ciudad.

Violencia digital
Carlos Fabrizio Álvarez Macías
Octavo semestre

En los últimos años hemos tenido un incremento del uso de
celulares, computadoras en conjunto con las redes sociales
194

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y medios de información a los que podemos acceder con
dichos aparatos. Sin embargo, de manera conjunta delitos
cibernéticos como el ciberacoso, extorsiones, robo de
información y linchamientos digitales han alcanzado cifras
que no se habían visto en años pasados influyendo de gran
manera el encierro por la pandemia de COVID-19 que nos
obligó a depender de medios digitales para mantenernos
comunicados durante el aislamiento. Uno de los grandes
problemas de la comunicación digital, además de lo limitado
que puede ser el lenguaje a través de estos medios, es la
manipulación de la información y la fácil propagación
de noticias falsas. El sociólogo Zygmunt Bauman (2018)
menciona que “el uso excesivo de las redes sociales nos
llevó a una crisis en la democracia y al agravamiento de las
divisiones y conflictos políticos e ideológicos” (p.74). El
conflicto actual entre Rusia y Ucrania y las tensiones con la
OTAN y los Estados Unidos puede servir para comprender
la gravedad del fenómeno de desinformación en redes
sociales, ya que es posiblemente el primer conflicto bélico
en la historia que cuenta con tanta cobertura y difusión en
redes y medios de comunicación que vemos un alto grado de
polarización y choque de opiniones e ideologías provocado
por la sobresaturación de información errónea entorno al
conflicto y el pánico colectivo generado por los medios de
comunicación.

Bauman, Z. y Leoncini, T. (2018). Generación liquida. México:
Paidós.
195

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Divinidad
Nora Elizabeth Camarillo Alvarado
Sexto semestre

El collage pretende hacer una crítica a la satanización de la
sexualidad por parte de la religión, en específico del cristianismo.
Los preceptos bíblicos que tratan el tema posicionan al sexo como
algo impuro, solo aceptable por Dios si es entre parejas casadas
de mujer y varón, con el único fin de procrear. Cito algunos
versículos al respecto:
196

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•

1 Tesalonicenses 4:3
Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; {es
decir} que os abstengáis de inmoralidad sexual;

•

Efesios 5:3
Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera
se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos;

•

1 Corintios 6:13
El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo.

•

Judas 1:18-19
En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus
malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen el espíritu.

Una de las principales consecuencias de dicha idea de
la sexualidad ha sido la exigencia a la castidad del clero, la cual,
al ir en contra de una necesidad natural del cuerpo humano, o
no es respetada u orilla a prácticas sexuales lamentables como
la pedofilia. Según un estudio titulado La vida sexual del clero
de Rodríguez (1995) llevado a cabo entre sacerdotes españoles
demostró que el 95% de la muestra representativa se masturba,
un 60% mantiene relaciones sexuales, un 26% a tocado a menores,
un 20% ha realizado prácticas sexuales de carácter homosexual,
un 12% realiza prácticas sexuales exclusivamente de carácter
homosexual y un 7% comete abusos sexuales graves contra
menores. Demostrando no solo la dificultad de seguir la norma
de la castidad sino algunas graves consecuencias como el abuso.
Además, esta imagen de la sexualidad ha sido el punto de partida
de discursos homofóbicos e incluso, en casos más extremos, en
contra de métodos de protección sexual.
197

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Viva la verdad
Jorman Benjamín Muñiz Vázquez
Décimo semestre

En un orden social regido por nuestros dispositivos móviles y
computadores (ahora extensiones de nuestro cuerpo), el internet
forma parte del día a día en cuestiones de ocio y aprendizaje. Sin
embargo, entre la gran diversidad de informaciones disponibles
dentro del ciberespacio, hay aspectos que pueden jugar en contra
como lo es la existencia de las noticias falsas. Las noticias falsas,
dentro de sus utilidades políticas y bélicas, han atentado a la verdad
por medio de la desinformación, manipulación y el disfrazamiento de
los hechos. En el presente collage, se representan a las noticias falsas
por medio de personajes y situaciones políticas y sociales que han
sido intervenidas por el “poder” de la información, complementado
de una receta que nos ayuda a curarnos del mal de la desinformación.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

¿Los payasos también son personas?
Angie Sophía Flores De La Cruz
Décimo semestre

“At the end of the day, If I made
someone smile or happy and forget about the pain then I made
my job as a clown, as a human”
Washington Post, 2018.

El payaso tiene como antecedente el espacio social del carnaval,
la burla, la fiesta, los bufones e intención de desconectarse de la
realidad y embromar de la misma. Se han transformado de forma,
vestimenta, oficio y símbolo a través de los diferentes momentos
de la historia. La burla, la anarquía, la libertad, la risa y la rareza
son parte de la concepción de un payaso, pues dentro de su esencia
denotan sentimientos prohibidos y dignos de un ser humano ante
199

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

su cotidianidad y cómo lleva su relación con ella. Algunos payasos
en este collage son recordados por su impacto social en la sociedad
de Nuevo León, en su cultura, manera de ver lo cómico o incluso
el estigma (Goffman, 1997), que se les adjudica por ser de aquel
oficio que sirve para reírnos del otro sin ponernos en sus zapatos.
La representación social del payaso se separa de lo que se valida
como correcto, pues su papel social no se toma en serio. Por tanto,
surge una cuestión… ¿Se deshumaniza el oficio del payaso?
Y hoy no te sientes con humor, pero la gente pide más. Hoy
tu sonrisa se escondió, te la tuviste que pintar (Duncan Dhu,
1987).

Informados
Pedro Emanuel Figueroa Acosta
Sexto semestre

¿Qué significa informar para los medios? ¿Existe una
responsabilidad entre los medios que informan? ¿Cuál es el
200

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

sentido del mensaje que extienden? ¿Existe un consenso editorial
en el mensaje que presentan ante las masas? ¿No es que los
mensajes simples apuntan hacia el fenómeno erróneo?
¿No hay una dosis de desinformación cuando se informa
por informar?

Disrupción pandémica de la normalidad
Iram Rodríguez Reyes
Décimo semestre

Una enfermedad emergente, como la COVID-19, supone un
evento disruptivo que trastoca la normalidad hasta entonces
establecida, genera confusión e inestabilidad. La evolución del
SARS-CoV-2, virus causante de dicha enfermedad, implica un
evento disruptivo en la normalidad social -regularidad y orden
en las prácticas sociales, el uso del tiempo y el espacio-, que
puso en crisis los sistemas de salud a nivel mundial, acentuó las
201

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

problemáticas sociales preexistentes a la pandemia y los riesgos
generados por las condiciones propias de la sociedad globalizada.
La pandemia generó angustia, miedo y confusión, irrumpió
en las trayectorias vitales y trastocó por completo la interacción
cotidiana entre las personas. Este evento pandémico rompió los
espacios y las formas de socialización, acelerando el tránsito hacia la
interacción a través de medios virtuales. La disrupción pandémica
de la normalidad vino a poner en relieve las condiciones propias de
la modernidad actual, y, acrecentó el dominio sobre los cuerpos y
su regulación a través de la biopolítica y las ciencias biomédicas.

La política como espectáculo
Denisse Estefany Leyva Buentello
Décimo semestre

Desde hace tiempo la política ha sufrido una transformación,
esto en el sentido de su desarrollo y difusión, por lo que se ha
202

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

transformado el contenido de la vida pública. A través de la
utilización de diversos medios de comunicación y plataformas
digitales como herramienta de marketing, los políticos actuales
han convertido la política en un espectáculo mediático.
A través de esta transformación y forma de hacer política
es que diversas figuras políticas buscan producir un efecto en
los ciudadanos y, por ende, en la opinión pública. Sin embargo,
a partir de este interés por generar un impacto en la población
(e incluso en resultados electorales) es que se ha generado una
tergiversación de lo que es la política. Por lo cual, indudablemente
la política se vive como espectáculo.

Do you know who you are?
Abril Gabriela Pérez Cuevas
Décimo semestre

El ser humano construye, representa y expresa su identidad
mediante su comunicación, con diversos lenguajes y códigos, una
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�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

de las formas más comunes en el desarrollo de la identidad es con
el contenido que consumimos constantemente. Con el apogeo de
la sociedad red, el joven está en constante exposición de diversas
culturas, sociedades e identidades que van construyendo o
influyendo a formar la suya propia.
En la época actual las jóvenes, en el uso de las redes sociales,
están expuestas a un gran número de contenido, y de influencias,
que hace que la construcción de la identidad se vuelva más difusa,
lo que consumen se reconoce en su propia interpretación de sí
mismo.
En nuestra sociedad red, a la hora de consumir,
interpretarnos, y estar en constante cambio, a la hora de las
jóvenes de tener las tendencias, las modas, las influencias
sociales, es bueno preguntar, si su construcción, ¿una realmente
sabe quién es?

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Arderá su memoria. Hasta que todo sea
como lo soñamos
Their memory will burn. Until everything
is as we dream
Sua memória vai queimar. Até que tudo
seja como sonhamos
Macarena Irupé Jofre Larrea1
Mostrar a las mujeres, tanto a aquellas acusadas de brujería en
los albores de la modernidad, como a las que tuvieron que luchar
por ser reconocidas en la modernidad, es un humilde, pero a la
vez necesario, acto de reivindicación a un sector de la sociedad
que ha sido sistemáticamente soslayado, apartado, violentado y
quemado, simbólica y literalmente.
El arte nos permite un espacio donde poner en juego las
sensibilidades, genera lugares comunes desde donde compartir
y visibilizar la lucha de las mujeres a partir, en este caso, de una
1 Universidad Nacional de San Luis, Argentina. Correo electrónico:
irujofre.l@gmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

instalación. Arderá su memoria es una instalación artística que versa
sobre las mujeres en la historia, tanto aquellas acusadas y quemadas
por brujas, como de las mujeres que nos son contemporáneas que
lucharon y siguen luchando por un mundo más justo.
La obra no pretende agradar sino, más bien, mostrar,
visibilizar mujeres junto a una muy breve descripción de cada
una de ellas. La obra pretende, al mismo tiempo, crear un espacio
donde se condensan cientos de mujeres que han trabajado por la
transformación del mundo como lo conocían, poniendo en juego
hasta sus propias vidas para ello.
Ésta instalación fue montada en el Teatrino del Instituto de
Formación Docente Continua - Villa Mercedes- en Septiembre del
año 2019. Al entrar las paredes se encontraban cubiertas de tela negra,
sobre las paredes había trozos de lienzo bordados con diferentes
palabras (curanderas, sabias, sanadoras, científicas, intelectuales,
etc.), el piso estaba cubierto de paja y hierbas medicinales, y en el
centro de lugar leña y cenizas en disposición de hoguera que cesó.
La obra contó con 160 cuadros de 16x16 cm conectados unos
a otros por un hilo rojo, que emergen del techo del lugar. De uno de
los lados de cada cuadro se podía vislumbrar el rostro de una mujer
remitiendo a los rostros de mujeres de la historia, y en la otra cara
se encontraban sus nombres junto a una breve descripción de ellas
y el motivo por el cual se encontraban en ésta muestra. Algunos de
los cuadros sólo llevaban una silueta negra donde iría su foto, estos
contornos representan el borramiento de los rostros de las mujeres
en la historia. De esta manera se recuerda que, al silenciamiento de
los nombres, se agrega la negación de las imágenes para rememorar.
Los nombres, que se encontraban en uno de los lados de
los cuadros, estaban realizados con pirograbador, acentuando la
207

�Macarena Irupé Jofre / Reseña. “Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo soñamos”

marca del calor sobre la madera. De esta manera la “madera” que
servía para quemar, hoy sirve para homenajear.
Estos cuadros se encontraban conectados unos a otros ,
formando una hilera de mujeres, que colgaban desde el techo, a su
lado otra hilera, enfrente otra más, al igual que detrás de ella, ya que
las mujeres sabias, sanadoras y científicas estamos en todos lados.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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�Macarena Irupé Jofre / Reseña. “Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo soñamos”

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Reseña de la presentación de los libros ¡Volvimos a salir! Una
historia oral del movimiento estudiantil de 1971 y el Halconazo,
de Alicia de los Ríos Merino, Alonso Getino Lima y
Gerardo Necoechea Gracia;
A 50 años del Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 1. Antología documental; y
A 50 años del Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 2. Antología de testimonios

Beatriz Liliana De Ita Rubio
El pasado 15 de julio la Secretaría de Extensión y Cultura de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, llevó a cabo un evento
conmemorativo de la matanza estudiantil del Jueves de Corpus de
1971 o ‘Halconazo’, evidentemente no a manera de una celebración,
sino motivado por la relevancia de recapitular y analizar una serie
de hechos que han sido trascendentes para la vida democrática y
cultural de nuestro país.
Se han cumplido ya 51 años de los hechos que nos
convocaron por su importancia histórica, social y política y pese
a que aún queda mucho por saber al respecto, se cuenta con
información que ha permitido reconstruir los acontecimientos.
Dicha información ha dado lugar a diversas publicaciones.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Mayor vigencia y trascendencia adquirió esta
conmemoración, debido al fallecimiento el lunes 11 de julio de Luis
Echeverría Álvarez, quien fuera presidente de México cuando se
llevó a cabo la masacre estudiantil del jueves de corpus y a quién
se le ha responsabilizado por la misma. Además este personaje
fungió como secretario de gobernación en 1968, año en que el
movimiento estudiantil fue reprimido también en forma violenta.
En diversos estados de la república, el movimiento
estudiantil de 1968 había activado procesos de organización y
activismo en las universidades y las demandas por la autonomía en
Nuevo León, serían un ejemplo de ello, con el logro de su objetivo
en el año de 1969. Al tiempo que se decretaba la autonomía
y se creaba un consejo universitario, se nombró una comisión
encargada de crear una nueva Ley Orgánica. Sin embargo el
entonces gobernador Eduardo Elizondo propuso al Congreso un
proyecto de Ley Orgánica, aprobada en marzo de 1971 que a su
vez proponía la creación de una asamblea general. La ley orgánica
y la asamblea general propuestas por el gobierno del estado
fueron rechazadas, debido a la estructura que se planteaba, por
el movimiento estudiantil de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que con apoyo del Sindicato y otros sectores de la población
se opusieron al gobierno estatal y lograron captar la atención y
el apoyo de los Comités de lucha de la UNAM y el IPN que se
solidarizaron con el movimiento estudiantil de Nuevo León.
Como es sabido, la marcha estudiantil del 10 de junio de
1971 en la Ciudad de México, se organizó en apoyo del citado
movimiento que se gestó en nuestra Máxima Casa de Estudios
en el estado, encabezado por estudiantes y profesores. Por
tal motivo, para nuestra entidad federativa y particularmente
213

�Beatriz Liliana De Ita / Volvimos a salir. Una historia oral del movimiento estudiantil de 1971

para la Universidad Autónoma de Nuevo León, los terribles
acontecimientos del jueves de corpus, conocidos también como
el Halconazo, resultan aún más significativos.
Para rendir homenaje a los compañeros estudiantes que se
solidarizaron con la lucha estudiantil encabezada por estudiantes
de la Universidad Autónoma de Nuevo León y resultaron
víctimas de tal masacre, se presentaron tres importantes
volúmenes documentales y testimoniales, editados en el pasado
año 2021 por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las
Revoluciones de México (INEHRM) al cumplirse 50 años de los
acontecimientos.
El licenciado Carlos Ruiz Cabrera se encargó de presentar
su lectura de los libros que complementó con testimonios y datos
anecdóticos e históricos.
Entre los y las asistentes se encontraban algunos
estudiantes cercanos al movimiento estudiantil, quienes
compartieron testimonios con la audiencia. El evento concluyó
con la inauguración de la exposición fotográfica “Memorias
insurrectas.”

https://www.facebook.com/page/192755377745076/search/?q=Presentaci%C3%B3n%20de%20libros%20Volvimos%20a%20salir

214

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 2, No.
4, enero-junio 2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida
Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana De Ita Rubio.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020213472000-102,
ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso
Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México.
C.P. 64290. Fecha de última modificación 25 de enero de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Federico Hans Hagelsieb
Luis Alonso Hagelsieb Dórame
Yenisey López Cruz
Guillermo Lizama Carrasco
Abril Zúñiga Martínez
Rosselys Rodríguez de Hernández
Diana Leslie Mendoza Robles
Víctor Manuel Zamora
César Morado Macías
Emilio Machuca
Margarita Arvide

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Acciones afirmativas en materia electoral en
México: el caso de los grupos y personas de
la comunidad LGBTTTIQ+
Affirmative actions in electoral matters in Mexico: the case
of groups and individuals of the LGBTTTIQ+ community
Guillermo Lizama Carrasco
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca,
Hidalgo, México
https://orcid.org/0000-0003-2985-0933
Abril Zúñiga Martínez
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca,
Hidalgo, México
https://orcid.org/0000-0001-9947-668X
Fecha entrega: 4-10-2022 Fecha aceptación: 12-1-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, Lizama Carrasco, Guillermo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63
Email: guillermo.lizama@gmail.com zzuigaabril@gmail.com
7

�Presentación
Como es propio de su orientación, Transdisciplinar reúne en este nuevo número artículos que
abordan problemas relevantes para nuestras sociedades contemporáneas, desde la perspectiva
de una diversidad de disciplinas cuyos enfoques teórico metodológicos se entreveran. En esta
edición, particularmente se presentan escritos de índole política con los enfoques de la ciencia
política, la filosofía, -política y social-, y el derecho, además de la sociología, la epistemología, y
el enfoque de la sustentabilidad. Las diversas temáticas, investigaciones que las sustentan,
metodologías empleadas y resultados que exponen, contribuyen a la construcción de la
transdisciplinariedad como paradigma teórico-metodológico para el análisis y solución de los
problemas de sociedades complejas y en permanente transformación.
Guillermo Lizama y Abril Zúñiga, en su artículo: Acciones afirmativas en materia electoral en México:
el caso de los grupos y personas de la comunidad LGBTTTIQ+, por medio de una investigación
documental, revisan acuerdos y sentencias de documentos de autoridades electorales y medios
de comunicación de las distintas entidades federativas y examinan la situación en México de las
acciones orientadas a fortalecer la representatividad democrática y los derechos de poblaciones
tradicionalmente marginadas como la comunidad LGBTTTIQ+. Los resultados de su análisis
permiten valorar el avance de la participación en las decisiones políticas de representantes de la
citada comunidad.
Yenisey López en su texto: En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart. Rasgos
generales, presenta a un teórico cubano, Armando Hart Dávalos, y su contribución desde las reflexiones
críticas de la filosofía, al constructo teórico cubano revolucionario, que en opinión de la autora fueron
determinantes de “la configuración de la herencia epistemológica que señala la Revolución

cultural realizada en Cuba.”
Federico Hans Hagelsieb y Luis Alonso Hagelsieb Dórame en su escrito: Axel Honneth: amor,
derecho y solidaridad, realizan un análisis sociológico de tres conceptos esenciales propuestos por
el filósofo y sociólogo alemán: amor, derecho y solidaridad. Los autores relacionan estas y
otras nociones propuestas por Honneth, para reivindicar desde la perspectiva del filósofo, los
valores constitutivos de la persona y la dignidad humana que, -proponen-, conllevan al
progreso moral de la sociedad.
Rosselys Rodríguez de Hernández, muestra en: Las tesis doctorales y los transmétodos, una
investigación documental acerca de la utilización de transmétodos en las tesis doctorales
publicadas en español en el período 2015-2020,enfocando su atención en aquellas que fueron
realizadas con apoyo de una metodología sustentada en la transcomplejidad y “…abordar los
fenómenos desde la transdisciplinariedad y los fundamentos de la complejidad, es decir, desde
la multirreferencialidad y la multidimensionalidad”. El artículo presenta los resultados de la
investigación realizada por la autora.
Diana Leslie Mendoza Robles, en su escrito: La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e
internacional. Con apoyo de una metodología jurídica mixta, desde la perspectiva de los derechos
humanos, examina la situación de la capacitación en México y compara la legislación mexicana,

�en esta materia, con la internacional. La autora propone el derecho a la capacitación laboral
como una vía para fortalecer el propio derecho al trabajo a través de la permanencia de los(as)
trabajadores(as) en sus empleos, la mejora de las prestaciones y en suma para acceder a un
trabajo decente que es aquel que le permite una vida digna.
Víctor Manuel Zamora expone resultados de una investigación mixta en su artículo: Prácticas
ambientales de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El caso de tres facultades del
campus de Ciudad Universitaria. Analiza ciertas prácticas y hábitos del estudiantado que, pese a
tener consciencia de la importancia del cuidado al medio ambiente, se contraponen a ello. El
cuidado al medio ambiente es ciertamente un aspecto prioritario en el ámbito global y
particularmente en el estatal, por ello analizar estas prácticas nocivas permitirá diseñar algunas
estrategias para evitar que se sigan presentando.
Incluimos también tres reseñas, la primera realizada por Emilio Machuca: Jesús Treviño
Guajardo. La Acción Católica en Monterrey: una generación con carácter social, 1930-1971, sobre

un libro recién publicado por el Centro de Estudios Humanísticos. La segunda efectuada por
César Morado sobre un hecho de importancia e interés para la comunidad científica y cultural
de Nuevo León y nuestro país, aunque de trascendencia internacional: Víctor Zúñiga: Hacer
sociología desde la tierra del cabrito. La tercera reseña: César Morado: Cuando el dinero era del Diablo.
Presentación de su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia como
Académico Corresponsal, hecho de gran relevancia también para la comunidad científica y
cultural nuevoleonesa con impacto nacional e internacional.
Liliana De Ita

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Acciones afirmativas en materia electoral en
México: el caso de los grupos y personas de la
comunidad LGBTTTIQ+
Affirmative actions in electoral matters in
Mexico: the case of groups and individuals of the
LGBTTTIQ+ community
Guillermo Lizama Carrasco1 Abril Zúñiga Martínez2
Resumen: El objetivo del presente artículo es analizar las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en materia electoral
implementadas por los Órganos Públicos Locales Electorales (OPLE´s),
con el fin de describir su profundidad y eficacia para la ampliación de
la democracia representativa. Se realizará una revisión documental de
los acuerdos y sentencias de las autoridades electorales, además de
algunos medios de comunicación locales. Veinte entidades federativas
implementaron acciones afirmativas en favor de la comunidad a
través de los OPLE´s, sin embargo, sólo cinco de ellas presentaron
candidaturas ganadoras para un puesto de elección popular. De esta
manera, las acciones afirmativas se consolidan como un mecanismo de
profundización de la democracia en favor de los grupos históricamente
1
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. Correo
electrónico: guillermo.lizama@gmail.com
2 Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. Correo
electrónico: zzuigaabril@gmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

marginados, fomentando su inclusión y representación en la toma de
decisiones públicas.
Palabras clave: Acciones afirmativas, comunidad LGBTTTIQ+,
democracia, representación, diversidad.
Abstract: The objective of this article is to analyze affirmative actions in
favor of the LGBTTTIQ+ community in electoral matters implemented
by the OPLEs, in order to describe their depth and effectiveness for
the expansion of representative democracy. A documentary review of
the agreements and judgements of the electoral authorities, as well as
local media, will be carried out. Twenty federal entities implemented
affirmative actions in favor of the community through the OPLEs,
however, only five of them presented winning candidates for a popular
election position. Affirmative actions are consolidated as a mechanism
for deepening democracy in favor of historically marginalized groups,
promoving their inclusion and representation in public decisionmaking.
Key words: Affirmative actions, LGBTTTIQ+ community, democracy,
diversity, representation.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Introducción
Las acciones afirmativas emergen como una posibilidad para el logro
de la igualdad material de los grupos históricamente vulnerables
(Bolaños, 2016), teniendo avances evidentes en la materia electoral,
por ejemplo en la paridad de género. En los últimos años la
comunidad LGBTTTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero,
transexuales, travesti, intersexuales, queer, más otras identidades)3
ha sido acreedora de una serie de acciones afirmativas en materia
electoral, impulsadas desde el Instituto Nacional Electoral (INE) y
la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) e implementada
por los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s).
Consideramos que lo anterior ha impulsado la diversidad en la
3 Para efectos del presente trabajo, se tomarán en cuenta las
definiciones de las siglas del acrónimo LGBTTTIQ+, proporcionadas por
la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (2022) en el informe “La
población LGBTTTIQ+ también tenemos derechos”: Lesbiana: mujeres que
sienten atracción sexual por mujeres. Gay: hombres que sienten atracción
sexual por hombres. Bisexual: personas que se sienten atraídas por personas
de nuestro mismo género o sexo y por personas del género o sexo opuesto.
Transgénero: personas que se identifican y expresan con un género distinto
al de nuestro sexo biológico, sin pretender hacer modificaciones corporales.
Travesti: personas que adoptan comportamientos, vestimentas y expresiones
que corresponden a un género distinto al de nuestro sexo, sin que ello
implique una orientación. Transexuales: personas que han modificado su sexo,
adquiriendo las características físicas del otro. Intersexual: personas que han
nacido con características físicas y biológicas de ambos sexos. Queer: personas
que construyen y manifiestan su sexualidad fuera de cualquier clasificación
de género binario. Actualmente, el término queer es utilizado como un
término sombrilla, que puede servir para nombrar a las personas que no se
identifican como heterosexuales y/o cisgénero. Así, lo queer será el conjunto
de planteamientos teóricos que tienen como características compartidas
su resistencia a dividir a las personas en categorías, el cuestionamiento de
binarios como gay/hetero y hombre/mujer, y el análisis de las relaciones de
poder entre identidades y categorías (Barker y Scheele, 2017).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representación y en el ejercicio del poder hacia una democracia
incluyente.
La condición de vulnerabilidad y discriminación en
la que se encuentra la comunidad LGBTTTIQ+ es producto
del carácter histórico con el que el Estado-Nación liberal fue
creado, en donde primó la heterosexualidad y el cissexismo. Así
el orden legal proveniente del Estado solamente identifica el
marco de comprensión de los cuerpos y trayectorias de vida que
cumplieran con los términos y condiciones establecidos por la
heterosexualidad y el cissexismo. Lo que llevó a todas las personas
que no cumplieran dichos estándares a habitar los bordes de
la legalidad (López, 2022), a ser discriminados, marginados y
con poco respeto por sus derechos humanos y menos aún ser
considerados en el ejercicio del poder político.
El objetivo del presente trabajo es analizar las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en materia
electoral implementadas en las entidades federativas de México,
con el fin de describir su profundidad en el marco de la democracia
representativa. Para ello se revisa el concepto de acciones afirmativas
como una medida implementada para alcanzar la igualdad material
de un grupo históricamente vulnerable, también se realiza un breve
repaso histórico sobre la representación política de la comunidad
LGBTTTIQ+ en México, con el fin de examinar su condición de
grupo vulnerable y excluido del poder político. Por último, se hará
una interpretación de los datos recabados acerca de las acciones
afirmativas en materia electoral acordadas e implementadas por el
INE y los OPLE’s, los cuales se han impulsado mediante acuerdos
o juicios para la Protección de Derechos Político-Electorales (JDC),
mismos que han jugado un rol en la ampliación del ejercicio de los
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

derechos políticos-electorales a grupos históricamente excluidos
del poder y la representación electoral. Con ello, se propone como
hipótesis que las acciones afirmativas en torno a la comunidad
LGBTTTIQ+ constituyen una ampliación de la democracia
representativa, al reforzar a través de nuevos mecanismos de
representación el ejercicio de los derechos político-electorales de
este grupo históricamente marginado.
La democracia representativa tiene como propósito alcanzar
altos niveles de participación y representación de la diversidad de
intereses que disputan el acceso al poder. Por ello la idea de una
democracia como el gobierno de muchos es también entendida
por Dahl (1997) como poliarquía, en donde los procedimientos
para el acceso y la igualdad en la representación democrática
ocupan un lugar central. Para ello la construcción procedimental
de los sistemas democráticos requiere ámbitos como las acciones
afirmativas que mejoran la integración social en la democracia. En
este sentido las acciones afirmativas para los grupos excluidos como
el LGBTTTIQ+, se interpretan en la perspectiva de la ampliación
de la representación política y del acceso al poder (Pitkin, 1967;
Philips, 1995) como aspectos centrales en la construcción inacabada
de la democracia.
Las acciones afirmativas se sustentan en la igualdad política
como principio articulante de la democracia, en donde los primeros
desafíos de la democracia moderna han sido el sufragio universal y las
condiciones procedimentales para su ejercicio. Sin embargo, en las
últimas décadas el debate se ha centrado no sólo en el voto sino en la
representación y en el acceso al poder de forma sustantiva de actores
excluidos del mismo, en donde la paridad de género propició los
elementos conceptuales y jurídicos para avanzar en una democracia
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

paritaria (Gilas, 2016). Es en este sentido que las acciones afirmativas
para la comunidad LGBTTTIQ+ son parte de la construcción de
una democracia que genere condiciones sustantivas para la igualdad
entre los ciudadanos (Bareiro y Soto, 2015). Haciendo efectivo
aspectos identificados por Llanos (2018:73) como son la política de
la presencia (Mayor representación de grupos y sujetos excluidos o
subrepresentados) y la política de la diferencia (Sistema de derechos
para el reconocimiento de la diversidad social) en el sistema
democrático. Es con esta perspectiva que se analizan los avances
de las acciones afirmativas para la comunidad LGBTTTIQ+ en las
entidades federativas de México.
Acciones afirmativas en materia electoral como herramienta
para garantizar derechos
Las acciones afirmativas tienen su origen en Estados Unidos
(Santiago, 2011) al implementarse -desde los años 80- como
consecuencia de la discriminación racial y sexual. Surgieron
en materia de empleo y educación, expresada en casos como el
Sheet Metal Workers contra la Comisión para la Igualdad de
Oportunidades en el Empleo (EEOC) en 1986 (Bolaños, 2016).
De esta manera, una definición de las acciones afirmativas se
refiere a “las medidas de discriminación inversa que son las acciones
positivas que se traducen en cuotas reservadas a los colectivos en
los procesos selectivos para acceder a bienes escasos de la sociedad”
(Giménez, 2011, p. 156). Para acotar el análisis, la definición de acción
afirmativa a utilizar a lo largo de este artículo será la proporcionada
por Saldarriaga y Ramírez (2015) que las define como una “unidad
teórica cuyo objetivo es la incorporación de privilegios para que
los sectores y grupos tradicionalmente excluidos puedan integrarse
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

paulatinamente a los procesos, estructuras e instituciones sociales sin
que se cometa algún tipo de discriminación” (p. 121). Respecto a esta
y otras definiciones del mismo tipo, existe un debate que involucra el
concepto de discriminación positiva y lo que se podría llegar a creer
es una diferenciación entre distintos grupos sociales, sin embargo,
Bolaños (2016) explica esto, al afirmar que “una diferencia de trato
cruzará los límites, y por tanto será una discriminación, si no tiene
justificaciones objetivas y razonables” (p. 317). A nivel jurisdiccional,
esto se refuerza por la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) en su opinión consultiva OC-18/03 del 17 de septiembre de
2003, en donde establece que no toda distinción de trato es ofensiva
de la dignidad humana.
En este sentido, recuperamos la tipología de Bolaños (2016),
que contempla cuatro tipos de acciones afirmativas: en primer lugar,
acciones de concientización, referidas a la formación y orientación
en un público, incluyendo la sensibilización en torno a un problema;
en segundo lugar las acciones de promoción, que consisten en
impulsar la igualdad a través de incentivos. En tercer lugar se
tiene a las acciones de discriminación inversa, las cuales establecen
prerrogativas utilizando criterios de diferenciación hacia grupos
históricamente discriminados; y por último tenemos a las acciones
afirmativas de ajustes razonables, que se refieren a modificaciones y
adaptaciones necesarias para garantizar la igualdad de condiciones.
La exposición de esta tipología ayuda a determinar que,
aunque el INE y algunos OPLE´s han implementado tanto acciones
de concientización como acciones de promoción, como se verá más
adelante. Este estudio se concentrará en las acciones de promoción,
al ser las que más abundan y las que se conectan mayormente con
la garantía de derechos político-electorales y la correspondiente
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

ampliación de la democracia representativa. Esto debido a que
las acciones de promoción: “Vinculan no sólo al sujeto, sino que
generan una expectativa en favor de quien adelante la acción deseada
(...) [de modo que se] establecen ciertos beneficios adicionales,
premios o distinciones para quienes promuevan la superación de la
situación de discriminación de un determinado grupo en situación
de vulnerabilidad” (Bolaños, 2016, p. 332). Para que la comunidad
LGBTTTIQ+ sea considerada como grupo social históricamente
discriminado, y ser sujeto a la serie de acciones afirmativas, se puede
realizar un análisis a partir de la serie de pasos propuestos por Saba
(Bolaños, 2016) para determinar la existencia de una desigualdad
manifiesta: 1. Identificar al grupo como entidad individualizable; 2.
Comprobar la existencia de ámbitos relevantes para su desarrollo
autónomo o el ejercicio de sus derechos; y 3. Verificar si dicho grupo
ha sido excluido de dichos ámbitos por un tiempo considerable de
tal manera que dicha exclusión se perpetúe, al tiempo de volverse
natural y normalizada.
De esta manera, se identifica a la comunidad LGBTTTIQ+
como una entidad individualizable con identidad grupal a partir de
que sus miembros comparten una orientación sexual, expresión
sexual y corporalidad diferente a la cis-heterónorma, lo que define a
su vez su condición de exclusión política. Es así que encontramos un
amplio marco de identidades, orientaciones sexuales, expresiones,
corporalidades e identidades de género que han sido históricamente
marginadas de puestos de poder público.
El movimiento de la diversidad sexual contemporáneo
se mantiene en constante evolución y desarrollo, dando origen a
un amplio espectro que permite a las personas nombrarse, crear
identidades y comunidades de lucha, obedeciendo a sus contextos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

sociales, políticos y culturales en los que se desarrollan. Lo anterior,
nos muestra la manera en la que la pertenencia a una comunidad en la
que se comparten gustos, expresiones, orientaciones y preferencias
contribuye a la creación de identidades que motivan a la resistencia
y lucha conjunta por sus derechos.
Hablando específicamente del caso mexicano, las personas
de la comunidad LGBTTTIQ+, continúan siendo ampliamente
discriminadas, tal como lo muestra la primera Encuesta Nacional
sobre Discriminación en México (2005), la cual muestra que nueve
de cada diez homosexuales opinan que existe discriminación por su
condición, y 42.8% afirma haber sufrido algún acto de discriminación
en el último año (Flores, 2007).
Dada la discriminación y acciones de odio en contra de las
personas de la diversidad sexual, es que las acciones afirmativas
son instrumentos de inclusión, igualdad y respeto por los derechos
humanos de dicho sector. Lo anterior se reconoce en la Declaración
de Montreal, resultado de la Conferencia Internacional sobre los
Derechos Humanos LGBT en Montreal (Canadá) en julio de 2006.
Este documento concentra el conjunto de demandas de la comunidad,
expuestas en las ponencias y debates que se llevaron a cabo. Aunque
no menciona explícitamente los derechos político-electorales, hace
un manifiesto de lo importante que es la participación política en la
sociedad de las personas LGBTTTIQ+, exigiendo igualdad legal e
igualdad social, así como participación en la planificación, ejecución
y seguimiento de las políticas.
Otro sustento internacional de las acciones afirmativas
se encuentra en los Principios de Yogyakarta, los cuales surgen
a partir de una iniciativa de la Oficina del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Conjuntan una
16

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

serie de normas sobre cómo se aplica la legislación internacional de
derechos humanos a las cuestiones de orientación sexual e identidad
de género. Se presentan como normas legales internacionales
vinculantes que todos los Estados deben cumplir, por lo que al
reivindicar los derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+,
constituyen una fuente en donde se sustentan acciones a favor de
los derechos político-electorales de este sector. Esto se muestra en
el Principio 25 “El derecho a participar en la vida pública”, el cual
defiende el derecho de las personas de la diversidad sexual a participar
en los asuntos públicos, en su dirección y en la implementación de
políticas, así como postularse a un cargo público. Por lo que instan a
los Estados a realizar una revisión, tanto legal como de sus acciones,
para garantizar que este principio se esté cumpliendo en pro de los
derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+.
Los derechos político-electorales de las personas de
la diversidad sexual han sido históricamente invisibilizados,
principalmente debido a dos razones: la primera por una masculinidad
que hegemonizó la participación política en hombres; y la segunda
por el sistema político que heteronormaliza al ámbito del poder,
en donde queda poco espacio para mayores niveles de integración
de sociedades intrínsecamente diversas y diferenciadas. Lo anterior
continúa expresándose en la actualidad, aunque se reconocen
avances, tales como el registro de 121 candidaturas a diputaciones
federales de personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+
en el último proceso legislativo federal (2020-2021). Sin embargo, de
estas 121 candidaturas solamente hay 4 diputadas federales electas
que reconocen su identidad con la diversidad sexual.
La representación legislativa de dicho grupo se hace aún más
necesaria a partir de los datos que recientemente ha proporcionado
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2022), en
la primera Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género
(ENDISEG). La cual refleja estadísticas acerca de la población
LGBTTTIQ+, siendo que 4, 999,548 personas mayores de 15 años
se autodenominan pertenecientes a la comunidad, lo que representa
un 5.1 % de la población mexicana, manifestando una oportunidad
tanto para los partidos políticos en relación con el porcentaje que
podría representar del padrón electoral, como para la realización de
políticas públicas en beneficio de este sector en particular.
Regresando al proceso por medio del cual se determina
la existencia de una desigualdad manifiesta, en este caso de la
comunidad LGBTTTIQ+, se establece que existen ámbitos
relevantes de los que son excluidos, y que impactan directamente en
su desarrollo autónomo o el ejercicio de sus derechos. Un ejemplo
de dichos ámbitos es el político-civil, en donde es:
Poco probable que una persona abiertamente reconocida como
miembro del acrónimo LGBTTTI+, obtuviera los sufragios necesarios para un cargo de elección popular, y no tanto por su
poca o mucha capacidad y preparación, sino que las personas
que pertenecen a esta comunidad son mayormente vulneradas,
juzgadas, señaladas, segregadas y discriminadas en lo social, lo
legislativo y, por supuesto, en lo político, pues en ocasiones se
vulneran esos derechos irrestrictos al ser humano (Alemán y de
los Santos, 2021, pp. 21-22).

Por consiguiente, y tomando en cuenta el estado en que
se encuentra actualmente la discriminación hacia la comunidad y
las condiciones en que se encuentra la representación política, se
presenta al grupo LGBTTTIQ+ como un grupo históricamente
discriminado y excluido, por lo tanto, se hacen necesarias las acciones
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afirmativas en materia electoral en favor de la comunidad. Estas
tendrán como fin revertir la condición de exclusión y discriminación
que las alejan del ámbito público y mejorar la integración al sistema
político a través de una mejor representación democrática.
De esta manera, las acciones afirmativas son instrumentos
tendientes a maximizar los derechos humanos de los grupos
vulnerables, específicamente los derechos político-electorales.
Brindando con ello más participación en el poder, una protección más
amplia y un marco de atención a los principios de interdependencia,
universalidad, progresividad y continuidad, siendo que “las acciones
afirmativas se han convertido en una herramienta fundamental para
establecer las condiciones de una democracia incluyente” (Andrade,
2022, p. 11). Por lo tanto, este avance apunta a incluir a estos grupos
de la población en la representatividad política y en el acceso al
poder.
Acciones afirmativas en materia de diversidad sexual en México y las entidades federativas
La comunidad LGBTTTIQ+ comenzó a tener representatividad en
cargos de elección pública desde 1997, en donde la primera mujer
declarada abiertamente lesbiana en ostentar un cargo público fue
la ex diputada federal Elsa Patria Jiménez Flores (1997-2000),
quien accedió al poder por representación plurinominal de parte
del Partido de la Revolución Democrática (PRD) (Secretaría de
Gobernación, 2022 y LEDESER, A.C., s.f.). Sin embargo, dado
que el proceso de inclusión ha sido lento y aún se encuentra
sujeto a una serie de estigmas, la representatividad de este
sector en particular se ve sometida a los prejuicios y estereotipos
discriminatorios que no permiten su acceso al poder.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Las acciones afirmativas en materia electoral son facultad
de los Institutos Electorales y del TEPJF, por lo que los avances
se han concentrado a partir de la facultad reglamentaria de los
OPLE´s, lo que también ha sido reforzado a nivel jurisdiccional
con las sentencias SUP-RAP-121-2020 y acumuladas. Esto
genera una amplia gama de acciones afirmativas, lo que se
deriva de diversas resoluciones que consideran a las acciones
afirmativas con un amplio fundamento constitucional, siendo
que este mismo instrumento tutela los principios y acciones para
promover las acciones en favor de la comunidad LGBTTTIQ+.
Además, lo anterior se sustenta en la jurisprudencia P./J.
20/2014, en donde queda establecida que la Constitución y los
tratados internacionales constituyen un parámetro de control
constitucional.
Dadas estas condiciones, las acciones afirmativas en
materia electoral han tenido grandes avances en sectores de
la población como las comunidades indígenas y las mujeres,
quienes inclusive poseen un nivel alto de profundidad de la
acción afirmativa, al encontrarse consagrado en la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos (art. 2 en el caso de
los pueblos indígenas; y art. 1, párrafo quinto, 35 fracción II y
41 párrafo primero, en el caso de la paridad de género). De esta
manera, estos conjuntos de resoluciones sientan un precedente
para las acciones afirmativas en materia de diversidad sexual, tal
y como lo demuestran las solicitudes de acciones afirmativas las
cuales se fundamentan en:
El artículo 1º, párrafo quinto, en relación con los diversos 35,
fracción II, y 41, párrafo primero, Base I, párrafo segundo, de

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la CPEUM en cuanto a favorecer la inclusión y el ejercicio de
derechos político-electorales en su vertiente de ser votado de
un sector de la población que históricamente ha sido estigmatizado y excluido de la participación de las decisiones políticas
de la sociedad como son las personas de la diversidad sexual
(INE, 2021, s/p).

De esta manera, se han establecido una serie de sentencias y
tesis que han nutrido la justificación jurisdiccional de las acciones
afirmativas en favor de las personas de la diversidad sexual, las
cuales han motivado su promoción a lo largo de los distintos
OPLE´s del país. Aunque existieron algunos antecedentes, la
primera figura jurisdiccional que obliga a los institutos electorales
a la implementación de acciones afirmativas en favor de la
comunidad LGBTTTIQ+ es la sentencia SUP-RAP-121/2020 y
acumulados, la cual insta al INE a la implementación de acciones
afirmativas a favor de grupos vulnerables, en donde se considera
a las personas de la diversidad sexual.
A raíz de dicha sentencia, el INE aprobó el acuerdo INE/
CG160/2021 e INE/CG18/2021, el cual contemplaba la instauración
de cuotas progresivas como acciones afirmativas para diversos
grupos en situación de vulnerabilidad histórica, aprobando para
el proceso electoral federal 2020-2021 acciones afirmativas para
personas afromexicanas, personas con discapacidad, personas de
la diversidad sexual, personas indígenas y personas migrantes.
Esto generó un amplio sustento constitucional y jurisdiccional
respecto a la integración y ampliación del sistema democrático
en México.
Asimismo, se instó a los OPLE´s a realizar lo mismo en las
elecciones locales, dando origen a una serie de sentencias y tesis
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que fundan las acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+, las cuales se muestran en la figura 1:
Figura 1.
Justificación jurisdiccional de las acciones afirmativas en favor
de la comunidad LGBTTTIQ+
Temática de la acción

Justificación jurisdiccional

La acción afirmativa debe ser una
cuota específica para personas de la
diversidad.

SUP-JDC-59/2022,
SX-JDC-62/2022

La acción afirmativa debe ser por
ambos principios Mayoría Relativa y
Representación Proporcional.

SX-JDC-62/2022

La cuota puede fundarse en la Constitución y los Tratados Internacionales y no necesita una ley habilitante,
ni le aplica el artículo 105.

SUP-REC-117/2022,
SUP-REC-123/2022

La acción afirmativa puede establecerse incluso iniciado el proceso
SUP-REC-123/2022
electoral y hasta el registro de las candidaturas.
La acción afirmativa no violenta los
principios de autoorganización y autodeterminación de los partidos no
son óbice en la ideología o plataforma política de los mismos.

SUP-REC-117/2022

En la acción afirmativa se deben respetar los datos personales.

SUP-REC-117-2022

Fuente: Rodríguez (2022).

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Asimismo, es importante mencionar que la mayoría de
las acciones afirmativas en las diversas entidades federativas
han sido promovidas por ciudadanos e inclusive por miembros
de partidos políticos, a través de los JDC. Lo cual implica que la
regulación del ejercicio de dichos derechos y su aplicación son
acordes al principio de igualdad y no discriminación, instando a
las autoridades electorales a adoptar las medidas necesarias para
garantizar su protección.
A nivel federal, las acciones afirmativas implementadas
para el proceso electoral federal 2020-2021 se materializaron
en la modificación a los Lineamientos y Reglamentos para
el Registro de Candidaturas, siguiendo lo establecido en el
acuerdo INE/CG18/2021, de manera que se estableció una cuota
mínima de 3 candidaturas para la comunidad LGBTTTIQ+, que
contempla:
Postular 2 fórmulas integradas por personas de la diversidad
sexual en cualquiera de los 300 Distritos Electorales; mientras,
en el caso de las candidaturas de representación proporcional,
se debería reservar 1 fórmula dentro de los primeros diez lugares de la lista de cualquiera de las cinco circunscripciones
electorales (Andrade, 2022, p. 12)

El resultado de la acción afirmativa a nivel federal fue el
registro de al menos 102 candidaturas a diputaciones federales,
aunque las personas ganadoras solamente fueron cuatro,
destacando a María Clemente García Moreno de Movimiento
de Regeneración Nacional (Morena) de la Ciudad de México;
y a Salma Luévano Luna de Morena, Diputada Federal por
Aguascalientes.
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Figura 2.
Avance de las acciones afirmativas a favor de la comunidad LBGTTTIQ+ en México.

Fuente: elaboración propia con información de los OPLE´s y las sentencias emitidas por las salas regionales y la sala superior del
TEPJF, así como diferentes medios de comunicación.

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Por el contrario, la situación de las acciones afirmativas en
favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en las entidades federativas
es diversa, principalmente debido a que, aunque todos los OPLE´s
recibieron la indicación de parte del TEPJF y del INE de diseñar
e implementar dichas acciones, no todas las implementaron de la
misma forma. Algunos OPLE´s tendieron a omitir la indicación,
otros a reglamentar solamente a partir de la demanda de la
ciudadanía a través de JDC, y algunos a tener buena disposición
al diseñar e implementar las acciones afirmativas, teniendo
buenos resultados con candidaturas electas o simplemente con
su postulación.
Para facilitar el análisis, la implementación de las acciones
afirmativas a lo largo de las entidades federativas fue dividida en
cuatro clasificaciones: 1. No cuenta con acción afirmativa; 2. Cuenta con acciones afirmativas de concientización, entre las que se
contempla la visibilización y reconocimiento; 3. Se diseñó e implementó la acción afirmativa, materializada en acuerdos y lineamientos; y por último, 4. Implementación de acciones afirmativas con
resultados concretos, es decir, la representación efectiva al contar
con candidatos electos pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+. La siguiente figura representa dicha clasificación a través de
un mapa de las entidades federativas en México.
La investigación realizada a través de la revisión de
documentos y acuerdos oficiales del INE, del TEPJF y de los
OPLE´s, así como de información de los medios de comunicación,
ha revelado que en total 21 entidades federativas han impulsado
acciones afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+,
materializadas en cuotas de representación que, como regla
general, se manifiestan en la modificación de los lineamientos y
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reglamentos para el registro de candidaturas a cargos de elección
popular, haciendo obligatorias la postulación de candidaturas
por parte de los partidos políticos. Las 21 entidades federativas
con acciones afirmativas en la materia fueron agrupadas en dos
dimensiones de análisis: 1. entre las que tuvieron resultados
efectivos con personas de la diversidad sexual obteniendo los
cargos de elección popular a los que fueron postulados y; 2. las
que implementaron las acciones afirmativas, pero no han tenido
resultados tangibles, es decir, con la ocupación de los espacios de
representación popular para las personas LGBTTTIQ+.
La implementación de las acciones afirmativas en favor
de este sector poblacional a lo largo del país es relativamente
reciente, impulsada a lo largo del territorio nacional a partir de
la sentencia SUP-RAP-121/2020 y los acuerdos INE/CG160/2021
e INE/CG18/2021 ya mencionados, por lo que la mayoría de las
entidades federativas aprobaron la acción afirmativa entre 2020
y 2021, a excepción de la Ciudad de México (2012), que ha sido
la entidad más avanzada en cuanto a derechos de la comunidad
LGBTTTIQ+ en el país.
De esta manera, los resultados de las acciones afirmativas
a nivel nacional fueron mayormente visibilizados en las elecciones
locales y federales de 2021, siendo que solamente 5 entidades
federativas cuentan con cargos públicos ocupados y ganados
por personas de la diversidad sexual. En la Ciudad de México,
se presentaron 5 candidaturas, de las cuales triunfó Temístocles
Villanueva, quien fue electo diputado, mientras que en el estado
de Hidalgo se presentaron 30, ganando una diputación Ángel
Tenorio. Este estado en particular cuenta con casos emblemáticos
en la historia de la representación, con:
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Diana Laura Marroquín Bayardo, (...) [mujer trans, quien]
compitió por la diputación federal del distrito 04 del Estado de
Hidalgo, en el proceso 2012. De igual forma, fue precandidata
a gobernadora de Hidalgo por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el año 2016; nuevamente en el año 2018 fue
candidata del Partido del Trabajo, en la coalición Movimiento
Progresista, a diputada federal por el distrito 04 con cabecera
en Tulancingo, Hidalgo. En diciembre de 2018 fue la primera
mujer transgénero en representar a un partido en el Instituto Electoral del Estado de Hidalgo, por el Partido del Trabajo
(Caldelas, 2022, p. 135).

En Morelos se cuentan con tres regidoras de la diversidad
sexual: Mónica García, Venus Ailin de Sousa y Juan Carlos
Castilla. En Baja California, aunque se presentaron 13 candidaturas
al Congreso local, entre quienes destaca Víctor Aguirre como
candidato, no resultó electa ninguna candidatura LGBTTTIQ+.
Sin embargo, se cuenta con una persona electa perteneciente a la
comunidad en el ayuntamiento de Tijuana.
En Oaxaca los resultados del proceso electoral local
2021 se reflejan en la presentación de “12 candidaturas por MR
[mayoría relativa] (2.4% del total) y 12 por RP [representación
proporcional] (4.4% del total), resultando electas 2 personas
LGBTTTIQ+muxhe. En concejalía, se presentaron 495
candidaturas de 14,323 (3.4%) y resultaron electas 76 personas
LGBTTTIQ+muxhe equivalente al 3.14% del total” (Bautista y
Velásquez, 2022, p. 35).
En la categoría “cuenta con cuota como acción
afirmativa” existen otras 15 entidades federativas que diseñaron
e implementaron acciones afirmativas para el proceso electoral
local 2021 y aunque algunas de ellas tuvieron postulaciones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

a candidaturas de personas pertenecientes a la diversidad
sexual, esto no se reflejó en la victoria en casillas o en una mejor
representación legislativa. Entre estas entidades federativas,
abundan las que postularon solamente una candidatura (al
menos públicamente): Campeche, con la postulación de una
persona trans a diputación local; Durango, con la postulación
a diputación local de Tadeo Campagne; Querétaro, con Walter
López, candidato a la presidencia municipal de Querétaro;
Sinaloa, con la candidatura de Benjamín Ramón Jalapa por el
distrito local 14; Sonora, en donde Daniel del Sol se registró como
candidato al distrito local 10 de Hermosillo; Tamaulipas, en donde
Harley Frida Barral, una mujer trans, se presentó como candidata
al congreso local; y Yucatán, con Quique Polanco, candidato a
diputado por el distrito 2 de Mérida.
Por otro lado, también hubo entidades federativas que,
aunque acordaron la implementación de acciones afirmativas,
no mostraron candidaturas LGBTTTIQ+, como lo fueron Baja
California Sur, Chiapas y Guerrero. Asimismo, también se cuenta
con entidades federativas que tuvieron un número moderado de
candidaturas de personas de la diversidad sexual: Guanajuato (3),
Puebla (4) y Zacatecas (4); así como las que tuvieron candidaturas
numerosas, como Michoacán (56) y Nuevo León (40).
La tercera categoría, “acciones afirmativas de
concientización” se refiere a aquellas entidades federativas que no
han aprobado cuotas de representación como acción afirmativa
para la comunidad LGBTTTIQ+, pero que han realizado acciones
de concientización y visibilización de la comunidad. Tal es el
caso del estado de México, en donde existe constante promoción
de los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+, lucha contra la
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discriminación y violencia, además de la invitación de los partidos
políticos a formar parte de las candidaturas, teniendo como
resultado la postulación de tres candidaturas y dos victorias, así
como la presencia de Adolfo Cerqueda Rebollo como presidente
del ayuntamiento de Nezahualcóyotl.
En esta categoría también se encuentra Aguascalientes,
en donde a partir de la resolución del Tribunal Electoral del
Estado de Aguascalientes (TEEA) se ha considerado la inclusión
expresa en la convocatoria a la comunidad LGBTTTIQ+, presente
en el expediente SUP-JDC-1109/2021 y TEEA-JDC-018/2020, la
cual contempla la inclusión de la casilla “no binario” al momento
de seleccionar el género. Dicha sentencia fue impulsada desde la
sociedad civil, signada por la presidenta del Colectivo “Juntes
por el Camino de la Diversidad”, Salma Luévano Luna. En la
demanda se requería la incorporación de cuotas arcoíris para
la conformación de los consejos distritales, y aunque en un
principio se encontró con la negativa del OPLE de Aguascalientes,
la solicitante impugnó dicha negativa ante la sala regional
Monterrey del TEPJF, dando origen a una cuota arcoíris y otras
para grupos vulnerables, confirmadas por la sala regional y la sala
superior (Baena, 2022).
Chihuahua ha impulsado recientemente acciones de
concientización, con la aprobación del protocolo y la guía de
actuación para prevenir la discriminación por identidad y
expresión de género en el ejercicio de los derechos políticos y
electorales de las personas de la diversidad sexual. Esta guía tiene
como objetivo contribuir a “eliminar las barreras normativas,
actitudinales, procedimentales, materiales y comunicacionales
que dificultan que las personas de la comunidad LGBTTTIQ+
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puedan acceder y concretar, de manera efectiva, su derecho al
voto y de participación” (Instituto Estatal Electoral Chihuahua,
2022). Por el contrario, esta entidad también cuenta con
antecedentes de haber omitido la implementación de acciones
afirmativas, tal como lo denunciaba el JDC-45/2021, en el
cual se buscaba la participación política de las personas de
la comunidad de la diversidad sexual. Asimismo, en la Ley
para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el Estado de Chihuahua
se establece la necesidad y obligación a los órganos públicos
estatales de establecer acciones afirmativas progresivas, tal
como lo menciona el artículo 3, sin embargo, no es explicita
sobre acciones afirmativas en materia electoral o en protección
de los derechos político-electoral.
Por otro lado, el Instituto Electoral del Estado de Colima,
aunque no ha implementado ni discutido acciones afirmativas en
favor de la diversidad sexual, cuenta con algunos materiales que
promueven la concientización en contra de la discriminación hacia
este sector de la población, tal como lo muestran los Lineamientos
para el uso del lenguaje incluyente, no sexista y no discriminatorio en el
Instituto Electoral del Estado de Colima.
Por último, se encuentra Nayarit, en donde el OPLE
ha promovido los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+,
sin embargo, aún no se les incluye en la elección a cargos de
elección pública. Además, en Jalisco existe el Pacto por el Respeto,
Reconocimiento y Participación de las personas de la Diversidad Sexual
LGBTTT+, el cual contempla la capacitación para la inclusión
y el compromiso con la comunidad de la diversidad sexual, no
obstante, no considera las cuotas de representación para cargos
públicos.
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La última categoría, “no cuenta con acción afirmativa”,
hace referencia a las entidades federativas que no han aprobado
cuotas de representación como acciones afirmativas, ni han
demostrado acciones afirmativas de concientización. Dentro de
esta categoría se habrá de destacar dos tipos de casos: aquellos
en los que la sociedad civil o los tribunales electorales locales
han impulsado la implementación de acciones afirmativas,
encontrándose con la negativa del OPLE, y aquellos en donde
a pesar de no contar con acciones afirmativas aprobadas, han
tenido candidaturas LGBTTTIQ+ e inclusive representantes de
la diversidad sexual en cargos de elección popular.
Todas las entidades federativas que no cuentan con
acciones afirmativas a favor de la comunidad LGBTTTIQ+
aprobadas se han enfrentado a diversos procesos en los que se
demanda su omisión y negativa. En el caso de Coahuila, el TEPJF
a través del expediente SM-JDC-167/2021 denunció la omisión de
la inclusión de la comunidad LGBTTTIQ+ en el proceso electoral
2021, promovido desde:
La comunidad San Alfredo A.C., [en donde] se le pidió al IEC
que para el proceso Electoral 2021 se implementará el acceso de
las personas LGBT+ a cargos de elección popular, pero por razones de que ya había iniciado del proceso electoral, fue considerada para su análisis al término del mismo, aunque exhortó a
los partidos políticos incluir a personas de grupos vulnerables
en los registros de cargos a elegirse en el proceso electoral 2021
(IEC/CG/032/2021) (Hernández, 2022, p. 54).

También se destaca el recurso de queja TECZ-RQ-02/2021,
denunciando de igual manera la omisión de acciones afirmativas.
Lo que se resolvió fue la publicación de un acuerdo para iniciar
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

y planear los trabajos para las acciones afirmativas a favor de la
comunidad LGBTTTIQ+, así como la vinculación con el Congreso
local para su regulación, y la invitación a los partidos políticos
para promover la participación de las personas LGBTTTIQ+ en
los registros de candidaturas. (Hernández, 2022, p. 55). Producto
de esta iniciativa, se ha tenido más compromiso del OPLE de
Coahuila frente a la participación política de las personas de la
diversidad sexual, tal como lo muestra el foro para la inclusión
organizado en 2022.
En Quintana Roo, los expedientes JDC/015/2021 y su
acumulado JDC/021/20201, en donde se buscaba la inclusión
política de las personas de la diversidad sexual en las candidaturas
a cargos de elección pública y se denunciaba discriminación,
fueron desechados por el Tribunal Electoral de Quintana Roo
declarado improcedente. Sin embargo, la Sala Superior ordenó
establecer acciones afirmativas para la comunidad LGBTTTIQ+,
presente en la sentencia SUP-REC-123/2022, confirmando la
resolución emitida por la sala regional (SX-JDC-62/2022) en la
que ordenó al OPLE de Quintana Roo la emisión de lineamientos
para la implementación de acciones afirmativas a favor de la
comunidad LGBTTTIQ+.
En San Luis Potosí se solicitó la inclusión de las personas
de la diversidad sexual a través de los oficios 072 y 073 dirigidos
al Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana,
solicitando la inclusión de candidatos LGBTTTIQ+ en la
postulación de candidaturas. La respuesta a dichos oficios fue una
recomendación a los partidos políticos para incluir candidaturas
de personas de la diversidad sexual, aunque no fue una obligación
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expresa a los partidos a cumplir con una cuota, por lo que no es
considerado acción afirmativa.
Tabasco no ha tenido denuncias por omisión de
implementación de acciones afirmativas, y aunque no cuenta con
acciones afirmativas aprobadas, tiene planes para la realización
de un estudio que refleje la efectividad en la aplicación de acciones
afirmativas a favor de grupos vulnerables, tal como lo muestra el
acuerdo CE/2021/013 del Instituto Electoral y de Participación
Ciudadana de Tabasco.
En Tlaxcala, el interés de la sociedad civil organizada
en colectivos LGBTTTIQ+ se ha demostrado a partir de los
diferentes oficios dirigidos a la Secretaría Ejecutiva del Instituto
Tlaxcalteca de Elecciones, con los folios 0292, 0342 y 0423, sin
embargo, se dio una respuesta negativa a la implementación de
las acciones afirmativas, expreso en el acuerdo ITE-CG 34/2021.
Por último, a partir de la negativa del OPLE de Veracruz
de implementar acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+, el Tribunal Electoral de Veracruz revocó dicho
acuerdo a partir de una impugnación interpuesta por militantes
de Morena pertenecientes a la diversidad sexual. Dicha omisión
ya había sido denunciada en el Acuerdo del Consejo General del
Organismo Público Local Electoral del estado de Veracruz, por el que se
aprueba el Estudio sobre la viabilidad de implementar acciones afirmativas
en favor de personas indígenas y jóvenes, sin embargo, no fue hasta la
impugnación del acuerdo OPLEV/CG068/2021 emitido por el
Consejo General del OPLE, en que se revoca dicho acuerdo y se
insta al OPLE a implementar acciones afirmativas.
En segundo lugar, tenemos a dos casos especiales,
en donde no se cuenta con acción afirmativa, pero se han
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

presentado candidaturas LGBTTTIQ+: en este caso se
encuentra San Luis Potosí, con las candidatas trans Vanessa
Esmeralda Hernández y Bárbara Irazamy Portillo (suplente
y propietaria) quienes contendieron por el distrito 5 local.
Además, también se destaca Veracruz, con la candidata al
congreso local, Jazz Bustamante.
Como ya se mencionó, la implementación de dichas
acciones afirmativas se mantiene en acuerdos y sentencias
de las autoridades electorales tanto locales como nacionales,
lo que sumado a su reciente difusión y ejecución a lo largo del
país, ha resultado en que el nivel de profundidad de la acción
afirmativa no haya pasado al orden jurídico como a las leyes
electorales y las constituciones locales, manteniéndose en un
nivel reglamentario. A esta afirmación se excluye la Ciudad de
México, la cual en el artículo 11, sección H, establece como grupo
de alta prioridad a la comunidad LGBTTTIQ+ reconociendo sus
derechos, protegiéndolos y promoviendo “Medidas de nivelación
con enfoque de atención diferencial” (sección B, fracción 3, inciso
a). Además, insta a las autoridades de la Ciudad de México
a realizar estas actividades de reconocimiento, protección y
garantía, sumado a la promulgación de la Ley para el Reconocimiento
y la Atención de las Personas LGBTTTI de la Ciudad de México, que
establece los derechos políticos-electorales para postularse a
candidaturas. Sin embargo, la mayoría de las acciones afirmativas
fueron impulsadas desde la sociedad civil, tal como lo muestra la
figura 3 con la cantidad de JDC promovidos tanto por miembros
de asociaciones civiles LGBTTTIQ+ como militantes de partidos
políticos.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Figura 3.
Acuerdos, sentencias e instrumentos jurisdiccionales que promueven,
impulsan e implementan acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+.

Entidad
federativa

Acuerdo del OPLE

Sentencia (Sala regional y
sala superior)

Aguascalientes S/I

TEEA-JDC-018/2020,
TEEA-JDC-007/2021,
SUP -JDC-59/2022, SUPREC-117/2022 y SUPJDC-1109/2021

Baja California S/I

RI-47/2020 Y ACUMULADOS del Tribunal de Justicia
Electoral del Estado de Baja
California (TJEEBC)

IEEBCS-CG051-MARBaja California
ZO-2021 y IEEBCSSur
CG095-ABRIL-2021

S/I

Campeche

CG/34/2020

TEEC-JDC-8-2021

Coahuila

IEC/CG/032/2021

SM-JDC-167/2021 y TECZRQ-02/2021

Chiapas

IEPC/CG-A/049/2021,
IEPC/CG-A/050/2021 y TEECH-JDC-029-2021
IEPC/CG-A/085/2020

Chihuahua
Durango

JDC-45/2021
IEPC/CG145/2021 y
IEPC/CG51/2020

S/I

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Guerrero

094/SO/24-03-2021

SUP-JDC-304/2018 Y
ACUMULADOS

Hidalgo

IEEH/CG/018/2021

TEEH-JDC-025/2021

Michoacán

IEM-CG-72-2021

Morelos

S/I

TEEM/JDC/26/2021-3 Y
SU ACUMULADO TEEM/
JDC/27/2021-3

Nuevo León

CEE/CG/027/2021 y
CEE/CG/014/2021

JDC-033/2021 Y ACUMULADOS

Oaxaca

IEEPCO-CG-36/2021

JDC/62/2021

Puebla

CG/AC-028/2021

Quintana Roo S/I

JDC/015/2021, SXJDC-62/2022 y SUPREC-123/2022

Querétaro

IEEQ/CG/A/025/21

S/I

Sinaloa

IEES/CG039/2021

S/I

Sonora

CG121/2021

RA-TP-08/2021 y acumulados

Tamaulipas

IETAM/CG-35/2020

S/I

Tlaxcala

ITE-CG 34/2021

S/I

Fuente: elaboración propia con información de los OPLE´s y las sentencias
emitidas por las Salas Regionales y la Sala Superior del TEPJF.

36

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En 2022 han existido múltiples esfuerzos desde los OPLE´S
y el TEPJF por garantizar, promover e impulsar los derechos
político-electorales de la comunidad LGBTTTIQ+, tal como lo
demuestra los distintos foros y paneles organizados en el marco
del Día Mundial de la Diversidad Sexual (28 de junio), destacando
el Foro para la inclusión en Coahuila, organizado por el Instituto
Electoral en Coahuila; la mesa de trabajo titulada “La comunidad
LGBTTTIQ+ y sus Derechos Políticos Electorales: Avances y
desafíos”, organizada por el Instituto Electoral del Estado de
México; el Panel: “Derechos políticos-electorales de las Personas
de la Diversidad Sexual LGBTTTI+” organizado por el Instituto
Electoral del Estado de Guanajuato; y el Panel “Derechos PolíticoElectorales de Integrantes de las Comunidades LGBTTTIQ+:
Avances y Desafío”, de parte del Instituto Estatal Electoral de Baja
California. Este tipo de eventos constituye un mecanismo por medio
del cual se escuchan las demandas y necesidades de las personas de la
comunidad, a fin de conocer sus inquietudes y realizar un adecuado
diseño e implementación de las acciones afirmativas.
Otra de las iniciativas por la que las autoridades tanto
electorales como legislativas han promovido los derechos es la
convocatoria a una “Declaración sobre derechos políticos electorales
de la población LGBTTTIQ+ en el continente americano”. La cual
prevé poner a discusión los retos a los que se enfrenta este sector,
la manera en que se ha relegado de la agenda pública la garantía
de sus derechos y el activismo que hay detrás de toda la lucha por
la reivindicación de estos derechos. Este ejercicio constituye un
esfuerzo por ampliar la democracia representativa en toda América,
en donde se tendrá participación de las 35 naciones americanas, y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

37

�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

cuenta con el apoyo de intersectorial y multinivel de los tomadores
de decisiones en el ámbito político-electoral.
Asimismo, las acciones afirmativas implementadas por los
OPLE´s en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ han suscitado
controversias con el carácter constitucional de la paridad de
género, es decir, se ha creado una superposición entre las acciones
afirmativas en favor de las mujeres, a quienes se les reserva el
50% de las candidaturas, y las acciones afirmativas en favor de la
comunidad, que en la mayoría de los estados cuentan con una cuota
de representación.
Esta controversia se expresa en los hechos que involucraron
al Instituto Electoral de Quintana Roo, luego que se ordenara la
sustitución del candidato de Morena al haber ocupado la quinta
posición de la lista de diputaciones por representación proporcional
como persona no binaria, siendo que dicho lugar se encontraba
reservado a las mujeres. Inicialmente, la sala regional Xalapa
determinó al recurrente inelegible al existir una sentencia firme que
lo sancionó por violencia política de género, a lo que se presentó
una demanda de reconsideración. Finalmente, la controversia fue
resuelta por la sala superior del TEPJF, confirmando la resolución
de la sala Xalapa al considerar constitucional el impedir postular
a personas no binarias en los lugares reservados para mujeres, sin
embargo, esto llevó a una armonización entre acciones afirmativas
para personas no binarias y el principio de paridad, presente en
el expediente SUP-REC-256/2022. El cual determinó que, en el
caso de la postulación de candidaturas de personas no binarias, los
lugares que habrán de ser cedidos son los correspondientes a los
hombres, quienes conforman el sector que históricamente no ha
sido discriminado en materia de representación política.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Finalmente, identificamos que las acciones afirmativas en
favor de la comunidad LGBTTTIQ+ se presentan como cuotas de
representación en materia electoral con el objetivo de garantizar el
acceso al poder de grupos de la población históricamente discriminados
y marginados, así como asegurar la representación de la pluralidad
social en el ejercicio del poder político. De esta manera, las acciones
afirmativas en favor de un grupo vulnerable se consolidan como un
mecanismo para la igualdad, asumiendo asimetrías y desigualdades
estructurales en la sociedad. Esto según diversos autores (Domínguez,
2019; Flores, 2007 y Durango 2016) representa un proceso de
ampliación y mejora de la democracia representativa, en su tarea de
integrar la mayor cantidad de actores en el ejercicio del poder.
Conclusiones. Acciones afirmativas y democracia en México
En México las acciones afirmativas para la diversidad sexual han
avanzado en la última década, aunque a nivel federal y en las
entidades federativas observamos distintos esfuerzos con niveles
de institucionalización diferentes. Lo anterior es un proceso que
amplía los alcances de la democracia representativa, ya que las
acciones afirmativas son herramientas para la integración de grupos,
comunidades y actores históricamente excluidos del ejercicio del
poder político. De esta manera, las acciones afirmativas constituyen
un mecanismo que facilita la profundización de la democracia y la
representación política.
La evidencia revisada permite señalar que las acciones
afirmativas impactan en la democracia representativa a través de tres
aspectos: en primer lugar, la integración de grupos históricamente
marginados en procesos de toma de decisión en cargos públicos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

y de elección popular, disminuyendo la discriminación y exclusión
del sistema político. En segundo lugar, las acciones afirmativas
constituidas como un canal institucional para la participación e
integración de los grupos históricamente marginados, ya que son
las asociaciones civiles y militantes de partidos políticos los que
han denunciado la falta de representación política a través de los
JDC. El tercer aspecto es referente a la mejora en la democracia
representativa, debido a que a partir de las acciones afirmativas el
modelo de representación e integración se robustece con la inclusión
de diversos sectores de la población, especialmente aquellos que
históricamente han sido discriminados y marginados, los cuales en
contadas ocasiones han tenido acceso al poder. De esta manera, los
órganos de decisión pública y el ejercicio del poder se enriquecen
con la pluralidad que ofrecen las acciones afirmativas, dando más
oportunidad a la promoción de agendas de un sector específico o al
mejor diseño e implementación de políticas públicas.
También se reconoce el carácter íntimo que debe tener la
relación entre acciones afirmativas con los derechos humanos, en
específico los derechos político-electorales, ya que son una herramienta
que permite la garantía de dichos derechos a pesar de las estructuras
que discriminan y marginan. Por lo tanto, las acciones afirmativas
contribuyen a la protección de los derechos político-electorales, al
garantizar el derecho al voto y a ser votado consagrado en el Art. 35
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En este sentido, y dado lo reciente de este tipo de acción
afirmativa, es que uno de los desafíos a los que se enfrentan tanto
las autoridades electorales como demás actores participantes
en el proceso electoral, es la visión binaria (heteronormativa y
cis-heteropatriarcal) que prevalece, los prejuicios sociales y la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

discriminación, dificultando la implementación de las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+. Por otra
parte, un desafío será que estos mecanismos representen al amplio
espectro de diversidades existentes, ya que la presentación de
candidaturas LGBTTTIQ+ en los procesos electorales pasados
reflejan la poca representación de todas las identidades del acrónimo
de la comunidad. Esto también es una denuncia que hacen algunos
miembros de asociaciones civiles de la diversidad sexual, debido
a que las candidaturas se ven más ocupadas por hombres gay y
personas trans, pero no se observa una representación de mujeres
lesbianas, personas bisexuales, intersexuales, o queer. Aun cuando
los datos de las personas postuladas a candidaturas son protegidos,
las candidaturas en la que las personas se declaran abiertamente
pertenecientes a la comunidad son en su mayoría gay o trans,
dejando fuera a otros grupos de la comunidad.
En este sentido, no basta con las acciones afirmativas para la
integración de la diversidad sexual en el ámbito electoral, sino que es
necesario superar el patriarcado, los sistemas de opresión y los prejuicios en contra de la población LGBTTTIQ+ que no permiten muchas veces a los candidatos a llegar al poder, por más que los partidos
políticos estén obligados a postular candidatos. De esta manera, un
desafío para los actores electorales será la concientización de la sociedad en general desde la educación de las infancias hasta la capacitación de los funcionarios electorales, así como a los partidos políticos.
El análisis de las acciones afirmativas en México coincide
con otros hallazgos (Domínguez, 2019; Flores, 2007 y Durango,
2016) que reconocen que estas acciones constituyen un paso desde
la institucionalidad por compensar la vulneración de los derechos
político-electorales de un grupo de la población
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Es así que se consolida la idea de que la implementación
de las acciones afirmativas surge de la “imperante e impostergable
necesidad de que estos grupos históricamente subrepresentados
accedan a cargos de elección popular, donde se toman decisiones
que trascienden en sus vidas, [...] ya que representan a estos sectores
discriminados” (Baena, 2022, p. 26). Los resultados se observan
con miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ siendo parte de los
órganos de poder y decisión pública, lo que se traduce en una agenda
pública a favor de los problemas de las personas de la diversidad
sexual, tal como lo muestra la iniciativa de reforma constitucional “del
artículo 35 constitucional, así como de la legislación electoral, para
que sean incluidas cuotas para grupos en situación de vulnerabilidad
y así poder asegurar el acceso real y efectivo de dichos grupos a los
cargos de elección popular” (Mercado, 2022, p. 59).
Finalmente, el análisis del desarrollo de las acciones
afirmativas a favor de la diversidad sexual nos permite dar
cuenta de la importancia de la integración e inclusión de grupos
históricamente marginados en órganos de decisión pública, tales
como los congresos locales y los ayuntamientos. Esto da lugar a
una democracia representativa plural (Dahl, 1997), en donde la
sociedad civil toma un papel preponderante, al ver la pluralidad de
sus intereses representados en el ejercicio del poder público. De esta
manera, las acciones afirmativas en materia electoral se consolidan
no sólo como canales institucionales que permiten la integración,
la inclusión y la pluralidad, sino que también funcionan como un
mecanismo de ampliación de la democracia representativa mexicana
y de protección de derechos humanos de un grupo históricamente
marginado como lo es la comunidad LGBTTTIQ+.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En torno a la dimensión filosófica del pensamiento
de Armando Hart. Rasgos generales
About the philosophical dimension of Armando Hart’s
thought. General features
Yenisey López Cruz1
Resumen: Los estudios filosóficos en torno a personalidades de la
historia de Cuba han marcado desde algunos años una tendencia hacia
el rescate de la identidad nacional. Fundamentalmente, las reflexiones
colocan su atención en los períodos comprendidos antes del triunfo
revolucionario. Sin embargo, muchos de los protagonistas de este suceso
cultural, han expresado un pensamiento propio, electivo y universal.
Por eso una de las urgencias que a nuestro juicio tiene la Filosofía en la
actualidad, se refiere al rescate de estas ideas generadas en el proceso
de construcción del socialismo cubano. Uno de estos pensadores es
Armando Hart Dávalos, representante de la generación del centenario
y sujeto activo de este proceso, quien tuvo un pensamiento auténtico,
antidogmático, electivo y universal. En tal sentido el objetivo nuestro
es aproximarnos a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando
Hart Dávalos y su contribución al constructo teórico cubano.
Palabras clave: Armando Hart, pensamiento electivo, antidogmático,
marxista.
1 Profesora. Universidad
yeniseylopezcruz79@gmail.com

de

Oriente,

Santiago

de

Cuba.

50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Abstract: Philosophical studies about personalities from the history
of Cuba have for some years marked a trend towards the rescue of
national identity. Fundamentally, the reflections focus their attention
on the periods before the revolutionary triumph. However, many of the
protagonists of this cultural event have expressed their own elective
and universal thought. For this reason, one of the urgencies that in
our opinion Philosophy currently has, refers to the rescue of these
ideas generated in the process of construction of Cuban socialism.
One of these thinkers is Armando Hart Dávalos, representative of
the centennial generation and active subject of this process, who had
an authentic, anti-dogmatic, elective and universal thought. In this
sense, our objective is to approach the philosophical dimension of the
thought of Armando Hart Dávalos and his contribution to the Cuban
theoretical construct.
Key words: Armando Hart, elective thought, antidogmatic, marxist.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

51

�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Introducción
En la actualidad los estudios filosóficos se enfrentan a la necesidad
de proyectar miradas críticas y constructivas ante las complejas
problemáticas que enfrenta la humanidad. En Cuba estas miradas
han estado acompañando los procesos sociopolíticos que
marcaron nuestra historia. Sin embargo el estudio de las ideas en
Cuba aún posee muchos vacíos teóricos. Una de las consecuencias
de esta problemática se evidencia a partir de identificar por medio
de la historiografía, el tratamiento privilegiado que ha tenido la
producción intelectual en el siglo XIX cubano, con respecto al
periodo insurreccional y a la Revolución en el poder. Durante
estas etapas de la historia de Cuba, se destacaron relevantes
personalidades, sujetos activos del proceso revolucionario que
han expresado un pensamiento propio, electivo y universal.
En el caso del período de la Revolución en el poder, se ha
prestado mayor interés a la defensa de los logros alcanzados por
la Revolución. Aunque existen intelectuales que en la medida del
desarrollo alcanzado por el socialismo cubano han construido
reflexiones filosóficas sobre este proceso que constituyen
aportaciones al constructo teórico cubano que se presentan aún
como una incógnita para su estudio.
Este fenómeno convoca a dilucidar las aportaciones de
estas personalidades que condicionaron la configuración de
la herencia epistemológica que señala la Revolución cultural
realizada en Cuba. Es el caso de Armando Hart Dávalos. Durante
sus responsabilidades en el gobierno revolucionario y como
hacedor de importantes transformaciones sociales, políticas y
culturales construyó un pensamiento auténtico, crítico y con
52

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

una cosmovisión universal. Sus reflexiones respondieron a las
necesidades de la sociedad cubana en particular y a la humanidad
en general.
Ideas expuestas en discursos, artículos, ensayos, libros y
epistolario. Documentos en los que están presentes sus amplios
análisis, en torno a la necesidad de estudiar los fundamentos
ideológicos y espirituales que subyacen en la formación de una
sociedad más justa. Elementos que no han sido suficientemente
sistematizados. Y en los cuales está su contribución a la
construcción del socialismo a lo cubano.
Aun cuando encontramos mucha referencia2 al valor
del pensamiento de Armando Hart, pocos han sido las
sistematizaciones en las cuales se revelen las aportaciones de este
intelectual al constructo teórico cubano. No obstante, no puede
hablarse de un vacío teórico. Desde la filosofía se han obtenido
importantes resultados científicos en los cuales se analizan las
aristas pedagógica, ética, cultural, humanista y marxista del
pensamiento de Hart. Maritza Victoria Martínez Lima (2010),
Mario Antonio Padilla Torres (2014), Eloísa Carreras Varona
(2015), María Isabel Landaburo Castrillón (2016), Aimé María
Pando Heras (Pando et al, 2017), y Lídice Duany Destrade (2020).
Sin embargo, la universalidad del pensamiento de
Armando Hart se ve fracturada debido a la simplificación con que
se analizan los rasgos que conforman su reflexión. En tal sentido
2 Entre los que han enfatizado en la valía de las ideas de Hart están:
Pogolotti (1990, jun. 26), Prieto (1990, jun, 26), Barnet (1990, jun 26), Vitier
(1990, jun, 26), I. González (1996, dic, 20), Leal Spengler (2013, jun, 13), Rojas
Soriano (2002), Torres Cuevas (2000, jun 27), O. González (2017, feb, 13).
Todos ellos, identifican reflexiones filosóficas en el pensamiento de Hart, y
coinciden en reconocer que este se presenta.
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el objetivo nuestro es aproximarnos a la dimensión filosófica
del pensamiento de Armando Hart Dávalos y su contribución al
constructo teórico cubano.
Materiales y métodos
La investigación se desarrolla a partir de un enfoque dialéctico
materialista y apoyado en el paradigma hermenéutico de
investigación. Durante su desarrollo se utilizaron como
métodos científicos el histórico lógico, el analítico-sintético, el
inductivo- deductivo. Los mismos fueron útiles para extraer de la
documentación generada por Armando Hart las ideas que definen
la dimensión filosófica de su pensamiento.
Análisis y resultados
El pensamiento de Armando Hart es resultado de los contextos
en los que se desarrolló su ciclo vital. En la formación de
su personalidad - cosmovisión y práctica revolucionaria
intervinieron las condiciones socio históricas que definieron las
diferentes etapas que transversalizaron su praxis social. Así como
las fuentes teóricas, nacionales y universales, que confluyeron y
que llegaban a Cuba para ser asumidas en función de interpretar
y transformar la realidad nacional. Evaluar este proceso es
indispensable para entender cómo se formó en él un pensamiento
que se destacó en respondió a su época y trascendió en el tiempo.
Para hablar del pensamiento de Hart es necesario destacar
el que consideramos como el primer rasgo del pensamiento de
Armando Hart, y es el condicionamiento socio-histórico de
sus ideas. Cada etapa de su ciclo vital lo puso en contacto con
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una realidad social y las urgencias que emanaban de ella. Sus
reflexiones son expresión de una construcción lógica e histórica
de los hechos a partir de buscar respuestas a las interrogantes
que se le presentaron. Contextualizando para ello todo el arsenal
teórico y práctico resguardado por la historia nacional y universal
con la nueva realidad.
Esto le llevó a asumir el electivismo como instrumental
teórico - metodológico. Asumió este método para pensar y
hacer filosofía, ajustado al afán de escoger lo mejor de todos los
sistemas, sin adscribirse a ninguno, lo que le permitió conocer y
valorar toda la producción teórica elaborada dentro y fuera de
Cuba, escoger aquellas ideas que resultaran útiles en su contexto
para el alcance de los ideales sociales pensados para la nación.
Hart utiliza este procedimiento orientado a hacer prevalecer la
integralidad de la cultura para alinear el camino hacia la práctica
de la justicia que tiene en su esencia esa aspiración de síntesis e
integración de lo mejor de la cultura universal.
El estudio de los presupuestos teóricos y metodológicos
de la tradición electiva cubana le permitió enjuiciar las diversas
fuentes de las que se nutrió su pensamiento, a partir de asumir lo
más valioso de ellas, en correspondencia con la realidad del país.
Es por ello que Carreras Varona advierte:
Al decir de Hart, dentro de la tradición cultural cubana, el propósito de elegir va orientado a hacer prevalecer la integralidad
de la cultura para orientar el camino hacia la práctica de la justicia; estas concepciones se relacionan con los conocimientos
que adquirió de los principales representantes del pensamiento filosófico cubano electivo. Hart afirma, que él ha considerado siempre muy necesario reivindicar el electivismo cubano,
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

y que asimismo, ha saludado con orgullo que, el electivismo
pueda ser enarbolado frente a los peligros que entrañan las
posturas filosóficas dogmáticas, que en su opinión no permiten
concretar la esencia transformadora del hombre en su entorno
y realidad (2014, p. 159)

En tal sentido Hart utiliza el electivismo como herramienta
para determinar la herencia de la tradición filosófica universal
y cubana, en su unidad y discontinuidad, así como principio
para desarrollar una elección crítica, en contraposición a los
juicios preconcebidos. De este modo enjuicia las concepciones
dogmáticas que nublan el entendimiento humano.
La utilización de este método es llevada por este pensador,
no sólo a los aspectos lógicos del conocimiento y el pensamiento,
sino a los planos de la emancipación social. Cuestión que enfatiza
Carreras Varona al exponer que:
Hart plantea que si el método electivo en la búsqueda del conocimiento y los caminos de la acción los relacionamos con
el principio lucista, “la justicia es el sol del mundo moral”, se
llevaran de la mano con el propósito del Apóstol de echar la
suerte con los pobres de la tierra y sus ideas en relación con
el equilibrio del mundo, hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico que necesita América (Carrera,
2014, p. 159).

Lo cual determina la consideración de entender que
su electivismo no estuvo dirigido conscientemente a elaborar
un sistema filosófico de comprensión de la realidad social. Su
propuesta estuvo orientada a aportar objetividad y cientificidad a
los análisis referidos a la defensa de los intereses de los oprimidos
y explotados, “sin ismos ideologizantes” (Carreras, 2017, p. 30).
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O sea, este método, le llevó a emplear los argumentos necesarios
para oponerse a las teorías hegemónicas. Como se constata
cuando Armando Hart refiere:
Lo primero es que un modelo tiene que nacer de una necesidad y situación específica y no se puede imitar. […] Para que un
modelo funcione como tal, deben estudiarse las realidades particulares en la cuales surgió; y para servir de orientación ha de
valorarse sobre la base del contexto donde se quiere introducir
una política determinada. Es decir, “modelo” no puede ser reproducción mecánica, sino exclusivamente punto importante
de referencia para el análisis de nuevas realidades.

La herencia cultural latinoamericana y caribeña rechaza la asimilación acrítica de lo que viene de afuera y acepta su asimilación crítica sobre el fundamento del análisis de las realidades
concretas. (Carreras, 2017, p. 107)

Esta mirada electiva en cuanto a la interrelación entre
la necesidad de justicia social universal y la realidad objetiva
particular de cada país poseía un carácter materialista y dialéctico.
Dicha visión eleva a un plano superior el enfoque anterior de esta
metodología, concebida sólo en los marcos de la introducción
de las nuevas ciencias. Su enfoque posee a nuestro juicio, un
carácter integrador, dado a partir de otorgarle importancia a
la aplicabilidad de este método no sólo en el desarrollo de las
ciencias, sino también en el plano social. Partiendo del análisis
de las experiencias anteriores en aras de evitar por un lado los
errores ya cometidos y por otro, la extrapolación dogmática de
métodos y modelos ajenos a la realidad objetiva. Esta cosmovisión
se aprecia cuando afirma:
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Las ciencias naturales han creado símbolos para adentrarse en
el conocimiento de una realidad que abarca tanto los espacios
infinitos del Universo como el inagotable micromundo. Sin
ellos no se hubieran alcanzado las cumbres del saber que el
hombre ha conquistado. Las de carácter social necesitan también sus propios símbolos. Ellos están presentes en los grandes
procesos sociales, económicos, culturales y políticos. También
en los pueblos y los hombres que los representan y promueven.
(Hart, 2004, p. 63)

Su reinterpretación procura otorgar a las prácticas
políticas las herramientas necesarias que permitan aportarle
objetividad y cientificidad a la hora de producir sus alternativas
sociales. Estas reflexiones denotan en él la originalidad con que
integra los elementos teóricos y metodológicos de las ciencias con
las urgencias sociales. Por tanto son inaceptables las posiciones
dogmáticas y hegemónicas para este intelectual.
Esta visión revolucionaria y dialéctica con que aborda
la interrelación entre las ciencias y la emancipación humana,
apunta a otra de las características de su pensamiento, que es su
carácter esencialmente ético. Principio que asumió desde muy
temprano en su formación patriótica y durante su estancia en la
Universidad, donde aprendió de los padres fundadores de nuestra
nacionalidad y amplió sus estudios de la historia y las ideas en
Cuba, y al respecto señaló:
En esta historia se internó mi vida en los años cincuenta, a ella
llegué por una línea de pensamiento y sentimientos que identifico con los recuerdos de la infancia. Las ideas de justicia y la
búsqueda de equilibrio se encuentran en sus raíces más íntimas.
Asumí estos valores y convicciones con un sentido ético trasmitido por la familia, la escuela y la tradición cultural cubana,

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cuyo punto más elaborado está en José Martí. Para mí todo empezó como una cuestión de carácter moral. (Hart, 2005, p. 14.)

Su alto sentido de la eticidad y la justicia, estuvo vinculado
a su afán por dignificar la herencia de los padres fundadores de la
nación cubana. En los cuales reconoció y asumió la raíz ética de su
pensamiento a partir de los preceptos del cristianismo, sin que ello
significara una contradicción con las ciencias. Por lo cual expresa:
El tema de la ética ha sido durante milenios la cuestión central
de las religiones. Por ello he afirmado que la importancia práctica de la ética para los seres humanos, la necesidad de ella, se
confirma por la propia existencia de las religiones.

Su valor y significación son válidos tanto para los creyentes
como para los no creyentes. Los creyentes derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos
atribuírselos, en definitiva, a las necesidades de la vida material, de la vida en comunidad, de la convivencia de los seres humanos. La clave se halla en que en nuestro país desde la forja de
la cultura nacional se asumió el movimiento científico moderno
sin ponerlo en antagonismo con la creencia en Dios. Ella quedó
como una decisión de conciencia individual. Esa singularidad
de la historia de las ideas cubanas permitió que la fundamentación ética de raíz cristiana se asumiera y se articulara con las
ideas científicas, lo cual le abrió extraordinarias posibilidades
(Hart, 2007, p. 2).
Ello unido a la autenticidad con que revela la unión existente en
el pensamiento ético cubano entre la corriente de pensamiento
ético denominada cultura Maceo Grajales3 y la cultura
3 Armando Hart denomina cultura Maceo-Grajales a la cultura
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más elaborada proveniente de los sectores que tuvieron la
posibilidad de estudiar (Hart, 2007, p. 3). Lo cual a juicio de Hart
dio lugar al surgimiento de un nuevo pensamiento que expresa
toda la complejidad del sistema social y cultural, a partir de
posturas más sólidas en correspondencia con las necesidades
del país. Por este motivo puede sustentarse que desde el
análisis de la tradición espiritual cubana, Hart va conformando
coherentemente a manera de síntesis las aportaciones reales y
limitaciones del constructo teórico cubano.

Por otro lado, sus conclusiones manifiestan, la presencia
latente de su preocupación por el hombre, lo que indica
precisamente un sentido humanista y de justicia a escala
universal que establece como nexo entre las ciencias y la religión.
Situando en su comprensión del mundo al hombre como centro de
atención, al que debe estar dirigido el proceso de transformación
de la sociedad. Esto responde al importante papel que le confirió
a la ética para enfrentar y resolver los problemas del mundo,
convencido que “sin ética no hay solución a los problemas.”4
Es imprescindible en este sentido, resaltar la comprensión
de la relación dialéctica que concibe entre el conocimiento y los
sentimientos y valores que fortalecen la solidaridad humana.
Se trata de una visón integradora que asume los fundamentos
científicos e influencia objetiva en la historia que tiene el aspecto
subjetivo del ser humano. Este juicio es tratado reiteradamente
inmediatamente popular que expresa la forma en que la población explotada
y esclava del Caribe reelaboró la cultura que le llegó de Europa, que identificó
con la familia Maceo Grajales.
4 Armando Hart, ofrece una Conferencia en el X Simposio Internacional
Iberoamericano y terceros sobre Pensamiento Contemporáneo y de Estudios
Sociolingüísticos. Universidad Central de las Villas Marta Abreu, Villa Clara,
2006.

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en toda su obra, asociado a la experiencia acumulada en la
historia universal y de Cuba. Cuestión que define una de las
aristas medulares de su pensamiento -marxista-, la cual apunta
a la revitalización de la concepción dialéctica y materialista de
la sociedad. El pensamiento de Hart determina la necesidad de
la ética como elemento sustantivo en el nacimiento y desarrollo
de la nación, presente de manera insoslayable en la práctica de
una política culta: la política concebida a partir del vínculo entre
la educación, la ética, la cultura y la práctica emancipatoria o
política práctica (Hart, 2001, p. 52).
Lo cual nos conduce a considerar que aún cuando no
podríamos asegurar la existencia de reflexiones puramente
gnoseológicas en este intelectual, se descubre una comprensión
de la interrelación entre la realidad objetiva y el hombre como
sujeto activo del proceso de conocimiento y transformación de la
realidad social. En su concepción, el hombre cumple con la misión
de conocer, interpretar el conocimiento adquirido en su relación
con el mundo, y el acumulado por la tradición intelectual para
volcar esa cultura en una práctica transformadora con objetivos
emancipatorios universales.
Al respecto expresa:
Al desdeñarse la importancia de los elementos subjetivos en los
procesos históricos se estaba reduciendo el papel de la práctica
humana y social. Se le estaba dando a lo objetivo un valor simplemente abstracto o metafísico, porque propiamente la objetividad
se expresa también en nosotros mismos y se revela en nuestras
emociones, sentimientos, inteligencias y acciones. Ha de exaltarse lo más elevado del hombre: su vocación social y el amor donde
precisamente está el origen de la vida (Hart, 2005, p. 43).
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Para Armando Hart es esencial la relación ciencia,
ética y política para eliminar las injusticias sociales y el dolor
humano. Útil para buscar el progreso social y explotar todas las
potencialidades humanas al asumir el sentido ético en el quehacer
político actualizado en función de los intereses de la humanidad.
De este modo construye su cosmovisión. Por tanto el humanismo
es otra de las características de su pensamiento.
Al revelar el vínculo existente en su cosmovisión entre
la justicia social, la ética, el humanismo, la cultura universal,
el electivismo, la ciencia y el afán político por la emancipación
humana, se confirma la existencia de un pensamiento martiano,
marxista y fidelista. Con el ideario de Armando Hart, nos situamos
ante un constructo teórico donde se imbrican la sensibilidad
humana y el amor por la humanidad con el carácter revolucionario,
crítico y auténtico de las reflexiones éticas, humanistas y
culturales comunes en Martí, el Marxismo y Fidel. Dada la síntesis
que logra articular de cada uno de estos pensadores, resultaría
complejo establecer un análisis por separado de estas aristas de
su pensamiento, puesto que la magnitud de una se complementa
con la otra.
Por tanto, se coincide con el criterio de Miguel Barnet
cuando expresa:
Él es uno de los marxistas más consecuentes de Cuba, más convencidos, el más obstinado de los revolucionarios y uno de los
más lúcidos. El más fidelista, el amigo leal y el honesto, el gladiador de mil batallas, el incansable que convierte lo cotidiano
en extraordinario, él es él, inquieto e hiperquinético, creativo,
con las balas en la cartuchera y el gatillo listo en el disparador
de ideas, proyectos y acciones […] (2017, párr. 3)

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Entre los grandes méritos de la obra de Hart, está, el haber
investigado, estudiado, promovido y asumido los vínculos que unen
a estos referentes espirituales sobre el fundamento de una síntesis
universal de ciencia y conciencia. Es que la universalidad del
método electivo lo conduce eficientemente a asociar las enormes
posibilidades de aplicar la herencia cultural de estos hombres con
la praxis real en función de hacer justicia. Sus reflexiones acerca
de las ideas de estos próceres de la humanidad, responden a una
posición antidogmática, con respecto al proceso de continuidad y
ruptura en el desarrollo de las ideas y su papel en la historia.
Entonces cuando se analiza su pensamiento, debe admitirse
en su construcción teórica la existencia de una dialéctica en su quehacer interpretativo y metodológico. Donde se integran las facultades emocionales, intelectuales cognitivas, axiológicas, racionales y
prácticas. A partir de una reelaboración y contextualización de la
tradición intelectual que le precedió. Esta construcción epistemológica requiere de un acercamiento reflexivo que revele a partir del
análisis de los núcleos teóricos de su pensamiento, el aporte de Hart
a la producción de ideas y prácticas políticas en Cuba.
En primer lugar a consideración de esta autora, desarrolla
un análisis ontológico acerca de la importancia estratégica de la
espiritualidad en la evolución del hombre como individuo y como
ser social transformador. Como se constata cuando expresa: “No
se trata solo de lo físico, del ser, porque es también el pensar y
la conciencia, ese es el hombre que objetivamente existe” (Hart,
2005, p. 42). En el que sin negar el vínculo dialéctico entre el ser
y el pensar, revitaliza el lugar del pensar o la conciencia en la
existencia del hombre como ser social.
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Y en segundo lugar aun cuando defiende el papel de la
subjetividad en el conocimiento, comprende la articulación que
se establece entre la teoría y la práctica, sin absolutizaciones
al respecto. Lo cual fundamenta a partir de reconocer que “los
fundamentos materialistas de la espiritualidad se perciben en la
propia naturaleza del hombre” (Hart, 2005, p. 42). Por cuanto es
Hart partidario de la postura epistemológica de Marx y Engels,
que concibe al sujeto como productor y reproductor de su vida
social a partir de reconocer “la validez científica de la sensorialidad
y de la práctica humana que ella genera” (Hart, 2005, p. 42).
En este caso nos conduce a valorar la existencia de
una interconexión en su pensamiento entre lo axiológico, lo
pedagógico y lo político. En este sentido se coincide con la
investigadora Carreras Varona cuando asevera que para “Hart
la educación es la fuerza y el instrumento que tiene el hombre
para cambiar su entorno, así como la cultura es el elemento
indispensable para la salvaguarda y continuidad de la obra
realizada” (Carreras, 2014, p. 125). Puesto que en su pensamiento
la educación tiene un extraordinario valor, vinculado no solo a la
instrucción del hombre, sino a la formación de valores morales
que provienen de la mejor tradición patriótica y pedagógica del
pueblo cubano con profundas raíces éticas. Así conjuga en su
comprensión epistemológica, las diversas esferas de la cultura,
la ciencia, la educación y la política, en una política culta.
Determinado por su identificación con la dimensión humanista
del pensamiento martiano
De esta manera, se expresa otra de las particularidades de
su pensamiento, a partir de la relación entre la ética, la cultura y la
política, como núcleo que lo transversaliza. Su propuesta integradora
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pretende contextualizar la concepción de política culta que nos legó
José Martí. Si bien está concepción, en su momento revolucionó
la práctica política de la historia cubana, cumplimentada por la
Revolución ejecutada por Fidel Castro; en estos tiempos el objetivo
de la cultura de hacer política que denomina Armando Hart, posee
nuevos derroteros. En su obra Ética, Cultura y Política (2006), Hart
hace referencia a esta problemática cuando expresa:
El punto de partida de la cultura cubana está en la ética como
principio rector de la política y que nos conduce a destacar el
papel de la educación en el desarrollo y fortaleza de la civilización. Nuestra tradición cultural subraya, asimismo, la necesidad de hallar formas de acción y movilización social que resulten eficaces para la materialización de los objetivos propuestos.
Allí es donde se encuentra lo original en el aporte de la cultura
de Fidel (pp. 89-90).

Esta reflexión da cuenta de la necesidad que le imprime
a revitalizar, la originalidad y el mérito de estos maestros a
partir de una mirada en contexto. En aras de corregir los errores
cometidos en la historia para encuentran respuestas teóricas
y posicionamientos prácticos, ante el enfrentamiento a la
dominación hegemónica.
Lo auténtico de esta forma de hacer política está en
otorgarle al pueblo el valor primigenio que posee. Es importante
otorgarle las herramientas cognitivas, culturales, morales y
políticas necesarias para que defienda a partir de una aptitud
creadora y activa su libertad. Sin embargo entender este reto
impone aceptar el papel que se le otorga a la educación en la
conformación de una política culta, acompañada del vínculo
entre la cultura y la economía, tal como lo afirmó Armando Hart.
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La visión dialéctica con que reconoce en el pensamiento
cubano la interrelación entre ética, cultura y política, así como
la asunción por él de este legado, apunta al mérito mayor de su
pensamiento. Para Hart las exigencias ideológicas del siglo XXI
imponen, a la producción de ideas, tener en cuenta la relación
que se establece entre política, cultura, educación y practica
revolucionaria. Apunta que la trascendencia actual de esta
relación reside en que no hay otra alternativa para que sobreviva
la humanidad y para alcanzar un desarrollo sostenido y estable,
que promover la cultura en toda su extensión y profundidad,
posible solo si se reconoce la ética como eslabón primario y
clave en la historia del hombre, del pasado y, sobre todo, del
futuro.
De esta manera se expresa su comprensión de la relación
entre ética, cultura y política, presente en su discurso y praxis
revolucionaria. Es que sitúa en su epistemología al hombre como
centro de atención hacia el beneficio del cual está dirigida la mejor
política, fundamentada en la tradición educacional y cultural de
la nación cubana. Por tanto expresa lo siguiente:
La estrecha relación entre política, cultura, educación y práctica revolucionaria se halla en las exigencias ideológicas que nos
impone el siglo XXI.

Más adelante expone:
[…] Proceder político que no se fundamente en la mejor tradición intelectual y académica de la nación, será, en el menos grave de los casos, una superficialidad o ignorancia, pero también
podrá significar engaño, simulación, y conducirá, si no se le detiene a tiempo a la claudicación. (Hart, 2006, p. 102)

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Lo anterior demuestra la existencia de una visión
integradora de la política, en tanto posibilita el enfocar en
su indisoluble unidad y diferencia los aspectos axiológicos,
prácticos, cognoscitivos, éticos, educativos que conforman la
realidad individual y social del ser humano. Aspectos que serán
profundizados en el capítulo posterior. Esta perspectiva de análisis
permite comprender la multiplicidad y complejidad de la realidad
social. Así como contribuye al reconocimiento de la identidad de
los conocimientos precedentes de la historia de las ideas en Cuba.
A partir de lo cual enriquece el pensamiento cubano e incorpora
nuevos elementos a la tradición espiritual de la nación.
El complejo escenario que le correspondió vivir, unido a la
multiplicidad de corrientes de pensamiento que confluyeron en
Cuba, influyeron en la formación del pensamiento de Armando
Hart Dávalos. Un acercamiento a su construcción teórica
requiere evaluar en qué medida, este respondió y se enriqueció
de este contexto. Resulta esto el primero de los aspectos que
caracterizan el pensamiento del intelectual: su condicionamiento
socio histórico.
Las ideas de Armando Hart, fueron resultado de los
diferentes contextos que le correspondió vivir. Como se evalúa
en el epígrafe anterior las experiencias vividas le permitieron
dotarse de una comprensión de la realidad a partir de las
circunstancias epocales. Por tanto su pensamiento respondió
a las urgencias sociales que afrontó durante toda su vida. Sus
reflexiones son expresión de una construcción lógica e histórica
de los hechos, sucesos, tendencias y personalidades de la historia
que contribuyen a salvaguardar la identidad nacional.
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Fue un ideólogo a nuestro juicio que buscó dar respuestas
a las interrogantes que se presentaron a partir de la producción
teórica de la época y la contextualización de las enseñanzas
adquiridas de la historia con la nueva realidad. Idea que sintetiza el
electivismo, otro de los rasgos que define al pensamiento de Hart.
Hart asume el electivismo como instrumental teórico –
metodológico para pensar y hacer su praxis política, ajustado al
afán de escoger lo mejor de todos los sistemas, sin adscribirse a
ninguno. Lo que le permitió conocer y valorar toda la producción
teórica elaborada dentro y fuera de Cuba, y escoger aquellas ideas
que resultaran útiles en su contexto para el alcance de los ideales
sociales pensados para la nación. En tal sentido Hart utiliza el
electivismo como herramienta para analizar la herencia de la
tradición filosófica universal y cubana, en su unidad, superación y
ruptura, así como principio para desarrollar una elección crítica,
en contraposición a los juicios preconcebidos.
Concepción

que

define

el

electivismo

cubano

decimonónico asumido por el intelectual martiano en su vertiente
dialéctica. Es decir, la utilidad de realizar “una selección crítica
coherente que apunte a las tendencias y posibilidades de su
aplicación práctica, considerando el carácter mutable de la
realidad y el nivel de relatividad que acompaña a la verdad en cada
momento del desarrollo histórico de las ciencias” (Pérez, 2012, p. 97).
Carreras Varona advierte que Hart consideró siempre muy
necesario reivindicar al electivismo cubano para “ser enarbolado
frente a los peligros que entrañan las posturas filosóficas
dogmáticas, que en su opinión no permiten concretar la esencia
transformadora del hombre en su entorno y realidad” (2014, p. 159).
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De ese modo avala la utilidad de este método para enjuiciar
los aspectos lógicos del conocimiento y el pensamiento, y para
alinear el camino de la práctica hacia la emancipación social. Su
enfoque posee a nuestro juicio, un carácter integrador, dado a
partir de otorgarle importancia a la aplicabilidad de este método
no sólo en el desarrollo de las ciencias, sino también en el plano
social.
Por tanto su electivismo no estuvo dirigido
conscientemente a elaborar un sistema filosófico de comprensión
de la realidad social. O sea, este método, le llevó a emplear los
argumentos necesarios para oponerse a las teorías hegemónicas.
Rechaza “la asimilación acrítica de lo que viene de afuera y acepta
su asimilación crítica sobre el fundamento del análisis de las
realidades concretas” (Carreras, 2017, p. 107).
Su reinterpretación procura otorgar a las prácticas
políticas las herramientas necesarias que permitan aportarle
objetividad y cientificidad a la hora de producir sus alternativas
sociales. Estas reflexiones denotan en él la originalidad con que
integra los elementos teóricos y metodológicos de las ciencias con
las urgencias sociales. Por tanto son inaceptables las posiciones
dogmáticas y hegemónicas para este intelectual.
Para Hart:
Si el método electivo en la búsqueda del conocimiento y los caminos de la acción los relacionamos con el principio lucista,
“la justicia es el sol del mundo moral”, se llevaran de la mano
con el propósito del Apóstol de echar la suerte con los pobres
de la tierra y sus ideas en relación con el equilibrio del mundo,
hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico
que necesita América (Carrera, 2014, p. 159).
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Idea que sustenta otro de los aspectos definitorios
del pensamiento de Hart, su carácter esencialmente ético. El
mismo Hart reconoce que todo empezó como una “cuestión de
carácter moral”. A la lucha revolucionaria llega por una línea de
pensamientos y sentimientos asociados a “las ideas de justicia y a
la búsqueda del equilibrio” (Hart, 2005, p. 14.).
En el pensamiento de Hart encontramos valoraciones
asociadas a la dignificación humana, es decir, la búsqueda de
transformaciones sociales que posibilitara el desarrollo de todas
las potencialidades humanas. Su alto sentido de la eticidad y la
justicia, estuvo vinculado a su afán por dignificar la herencia
de los padres fundadores de la nación cubana. De los cuales
asumió un pensamiento ético sustentado en los preceptos
del cristianismo y donde se aborda la interrelación entre las
ciencias y la emancipación humana. Ello unido a la autenticidad
con que revela la unión existente en el pensamiento ético
cubano entre la corriente de pensamiento ético denominada
cultura Maceo Grajales5 y la cultura más elaborada proveniente
de los sectores que tuvieron la posibilidad de estudiar (Hart,
2007, p. 3). Lo cual a juicio de Hart dio lugar al surgimiento
de un nuevo pensamiento que expresa toda la complejidad del
sistema social y cultural, a partir de posturas más sólidas en
correspondencia con las necesidades del país. Por este motivo
puede sustentarse que desde el análisis de la tradición espiritual
cubana, Hart va conformando coherentemente a manera de
5 Armando Hart denomina cultura Maceo-Grajales a la cultura
inmediatamente popular que expresa la forma en que la población explotada
y esclava del Caribe reelaboró la cultura que le llegó de Europa, que identificó
con la familia Maceo Grajales.

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síntesis las aportaciones reales y limitaciones del constructo
teórico cubano.
Lo ético en las reflexiones de Armando Hart sostiene:
primero, la necesidad de la ética condicionada por la vida material,
segundo, el valor de los valores cristianos y el no antagonismo
entre la ciencia y el movimiento científico. Sobre ello escribió:
El tema de la ética ha sido durante milenios la cuestión central
de las religiones […] Su valor y significación son válidos tanto
para los creyentes como para los no creyentes. Los creyentes
derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos atribuírselos, en definitiva, a las necesidades
de la vida material, de la vida en comunidad, de la convivencia
de los seres humanos. La clave se halla en que en nuestro país
desde la forja de la cultura nacional se asumió el movimiento
científico moderno sin ponerlo en antagonismo con la creencia
en Dios. Ella quedó como una decisión de conciencia individual. Esa singularidad de la historia de las ideas cubanas permitió que la fundamentación ética de raíz cristiana se asumiera
y se articulara con las ideas científicas, lo cual le abrió extraordinarias posibilidades. (Hart, 2007, p. 2)

El pensamiento de Hart posee una raíz cristiana articulada
con el desarrollo científico lo que le ha valido para interpretar. En
esta última idea está la esencia de su pensamiento ético. En el
que se asume y exaltan los valores aportados por el cristianismo,
donde el amor al prójimo se asume como cardinal y las ideas
científicas que buscan el mejoramiento de la especie humana.
De ahí que lo ético en Hart es esencialmente revolucionario y
humanista.6
6

Es representante de un humanismo a escala universal cimentado en

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Sus conclusiones manifiestan, la presencia latente de
su preocupación por el hombre, lo que indica precisamente un
sentido humanista y de justicia a escala universal. Situando en
su comprensión del mundo al hombre como centro de atención,
al que debe estar dirigido el proceso de transformación de la
sociedad. Esto responde al importante papel que le confirió
a la ética para enfrentar y resolver los problemas del mundo,
convencido que “sin ética no hay solución a los problemas.”7
Es imprescindible en este sentido, resaltar la comprensión
de la relación dialéctica que concibe entre el conocimiento, los
sentimientos y valores que fortalecen la solidaridad humana.
Se trata de una visón integradora que asume los fundamentos
científicos e influencia objetiva en la historia que tiene el aspecto
subjetivo del ser humano. Este juicio es tratado reiteradamente en
toda su obra, asociado a la experiencia acumulada en la historia
universal y nacional.
Al revelar el vínculo existente en su cosmovisión entre
la justicia social, la ética, el humanismo, la cultura universal,
el electivismo, la ciencia y el afán político por la emancipación
humana, se confirma la existencia de un pensamiento universal.
Es la universalidad otro de los elementos que distingue su
pensamiento. El ideario de Armando Hart, es un constructo
teórico donde se imbrican la sensibilidad humana y el amor por
la humanidad con el carácter revolucionario, crítico y auténtico
una ética humanista que tuvo como máximo exponente a José Martí.
7 Armando Hart, ofrece una Conferencia en el X Simposio Internacional
Iberoamericano y terceros sobre Pensamiento Contemporáneo y de Estudios
Sociolingüísticos. Universidad Central de las Villas Marta Abreu, Villa Clara,
2006.

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de las reflexiones éticas, humanistas y culturales comunes en los
más revolucionario de la ideas universales, particularmente de
Martí, el Marxismo8 y Fidel. Dada la síntesis que logra articular
de cada uno de estos pensadores, resultaría complejo establecer
un análisis por separado de cada aprehensión de su pensamiento,
puesto que la magnitud de una se complementa con la otra.
Entre los grandes méritos de Hart, está, el haber investigado,
estudiado, promovido y asumido los vínculos que unen a estos
referentes espirituales sobre el fundamento de una síntesis
universal de ciencia y conciencia. Es que la universalidad del
método electivo lo conduce eficientemente a asociar las enormes
posibilidades de aplicar la herencia cultural de estos hombres con
la praxis real en función de hacer justicia. Sus reflexiones acerca
de las ideas de estos próceres de la humanidad, responden a una
posición antidogmática, con respecto al proceso de continuidad y
ruptura en el desarrollo de las ideas y su papel en la historia.
Entonces cuando se analiza su pensamiento, debe
admitirse en su construcción teórica la existencia de una
dialéctica en su quehacer interpretativo y metodológico. Donde
se integran las facultades emocionales, intelectuales cognitivas,
axiológicas, racionales y prácticas. A partir de una reelaboración
y contextualización de la tradición intelectual que le precedió.
Esta construcción epistemológica requiere de un acercamiento
reflexivo que revele a partir del análisis de los núcleos teóricos
de su pensamiento, el aporte de Hart a la producción de ideas y
prácticas políticas en Cuba.
8 Consultar, Destrade Duany, L.: Apuntes a la concepción materialista
de la historia desde la mirada de Armando Hart Dávalos, en Revista Santiago, No
158.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Aun cuando Armando Hart no elaboró un sistema
filosófico, sí se visualiza una dimensión filosófica expresada en un
análisis ontológico y gnoseológico. Deja establecida su posición
materialista ante la disyuntiva entre el ser y el pensar, lo material
y lo ideal, lo objetivo y lo subjetivo.
Aunque reconoce el condicionamiento objetivo de lo
subjetivo, resalta la importancia estratégica de la espiritualidad
en la evolución del hombre como individuo y como ser social
transformador. Como se constata cuando expresa: “No se trata
solo de lo físico, del ser, porque es también el pensar y la conciencia,
ese es el hombre que objetivamente existe” (Hart, 2005, p. 42).
Es decir, sin negar que lo primario es el ser, revitaliza el lugar
del pensar o la conciencia en la existencia del hombre como ser
social. Particularmente al evaluar el papel de los individuos en la
praxis revolucionaria contemporánea.
Al respecto en el Prólogo del libro, La obra del artista. Una
visión holística del universo, de Frei Betto, Hart escribió:
José Martí nos conduce al proceso de relación entre lo que se llamó objetivo y lo que se denominó subjetivo y ello es, precisamente, lo que nos puede orientar a la solución de los temas prácticos
más importantes de estos comienzos del siglo XXI. Se debe confirmar la importancia del llamado factor subjetivo en la historia y
es importante porque fue la cuestión teórica más olvidada por el
pensamiento materialista (Hart, 2009, pp. XV-XVIII).

En otra de sus obras expresa:

Al desdeñarse la importancia de los elementos subjetivos en los
procesos históricos se estaba reduciendo el papel de la práctica

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humana y social. Se le estaba dando a lo objetivo un valor simplemente abstracto o metafísico, porque propiamente la objetividad
se expresa también en nosotros mismos y se revela en nuestras
emociones, sentimientos, inteligencias y acciones. Ha de exaltarse lo más elevado del hombre: su vocación social y el amor donde
precisamente está el origen de la vida (Hart, 2005, p. 43).

En este sentido, aunque no se puede asegurar la existencia
de reflexiones puramente gnoseológicas en este intelectual, se
descubre una comprensión de la interrelación entre la realidad
objetiva y el hombre como sujeto activo del proceso de conocimiento
y transformación de la realidad social. En su concepción, el hombre
cumple con la misión de conocer e interpretar el conocimiento
adquirido en su relación con el mundo y el acumulado por la
tradición intelectual para volcar esa cultura en una práctica
transformadora con objetivos emancipatorios universales.
Hace referencia al papel de la subjetividad en el
conocimiento, comprende la articulación que se establece
entre la teoría y la práctica, sin absolutizaciones al respecto. Lo
cual fundamenta a partir de reconocer que “los fundamentos
materialistas de la espiritualidad se perciben en la propia
naturaleza del hombre” (Hart, 2005, p. 42). Por cuanto es Hart
partidario de la postura epistemológica de Marx y Engels, que
concibe al sujeto como productor y reproductor de su vida social
a partir de reconocer “la validez científica de la sensorialidad y de
la práctica humana que ella genera” (Hart, 2005, p. 42).
En este caso nos conduce a valorar la existencia en
su pensamiento de una interconexión entre lo pedagógico,
lo axiológico y lo político. En este sentido se coincide con la
investigadora Carreras Varona cuando asevera que para “Hart
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

la educación es la fuerza y el instrumento que tiene el hombre
para cambiar su entorno, así como la cultura es el elemento
indispensable para la salvaguarda y continuidad de la obra
realizada” (Carreras, 2014, p. 125). Puesto que en su pensamiento
la educación tiene un extraordinario valor, vinculado no solo a la
instrucción del hombre, sino a la formación de valores morales
que provienen de la mejor tradición patriótica y pedagógica del
pueblo cubano con profundas raíces éticas. Así conjuga en su
comprensión epistemológica, las diversas esferas de la cultura,
la ciencia, la educación y la política, en una política culta.
Determinado por su identificación con la dimensión humanista
de las reflexiones martianas.
Este rasgo antes mencionado se complementa con otra
de las particularidades de su pensamiento, la relación entre
la ética, la cultura y la política, que a nuestro juicio constituye
el núcleo que transversaliza toda su producción teórica. Su
propuesta integradora pretende contextualizar la concepción de
la cultura de hacer política que nos legó José Martí. Si bien está
concepción, en su momento revolucionó la práctica política de
la historia cubana, cumplimentada por la Revolución ejecutada
por Fidel Castro; en estos tiempos el objetivo de la política culta
que denomina Armando Hart, posee nuevos derroteros. En su
obra Ética, Cultura y Política (2006), Hart hace referencia a esta
problemática cuando expresa:
El punto de partida de la cultura cubana está en la ética como
principio rector de la política y que nos conduce a destacar el
papel de la educación en el desarrollo y fortaleza de la civilización. Nuestra tradición cultural subraya, asimismo, la necesi-

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dad de hallar formas de acción y movilización social que resulten eficaces para la materialización de los objetivos propuestos.
Allí es donde se encuentra lo original en el aporte de la cultura
de Fidel (pp. 89-90).

Esta reflexión da cuenta de la necesidad que le imprime
a revitalizar, la originalidad y el mérito de estos maestros a
partir de una mirada en contexto. En aras de corregir los errores
cometidos en la historia para encuentran respuestas teóricas
y posicionamientos prácticos, ante el enfrentamiento a la
dominación hegemónica.
Lo auténtico de esta forma de hacer política está en
otorgarle al pueblo el valor primigenio que posee. Es importante
otorgarle las herramientas cognitivas, culturales, morales y
políticas necesarias para que defienda a partir de una aptitud
creadora y activa su libertad. Sin embargo, entender este reto
impone aceptar el papel que se le otorga a la educación en la
conformación de una política culta, acompañada del vínculo
entre la cultura y la economía, tal como lo afirmó Armando Hart.
La visión dialéctica con que reconoce en el pensamiento
cubano la interrelación entre ética, cultura y política, así como
la asunción por él de este legado, apunta al mérito mayor de su
pensamiento. Para Hart las exigencias ideológicas del siglo XXI
imponen, a la producción de ideas, tener en cuenta la relación
que se establece entre política, cultura, educación y practica
revolucionaria (Hart, 2006, p. 102). Apunta que la trascendencia
actual de esta relación reside en que no hay otra alternativa
para que sobreviva la humanidad y para alcanzar un desarrollo
sostenido y estable, que promover la cultura en toda su extensión
y profundidad. Posible solo si se reconoce la ética como eslabón
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

primario y clave en la historia del hombre, del pasado y, sobre
todo, del futuro.
De esta manera se expresa su comprensión de la relación
entre ética, cultura y política, presente en su discurso y praxis
revolucionaria. Es que sitúa en su epistemología al hombre como
centro de atención hacia el cual está dirigido la mejor política.
Fundamentada en la tradición educacional y cultural de la nación
cubana.
Lo que reafirma la existencia de una visión integradora de
la política, en tanto posibilita el enfocar en su indisoluble unidad
y diferencia los aspectos axiológicos, prácticos, cognoscitivos,
éticos, educativos que conforman la realidad individual y social
del ser humano. Esta perspectiva de análisis permite comprender
la multiplicidad y complejidad de la realidad social. Así como
contribuye al reconocimiento de la identidad de los conocimientos
precedentes de la historia de las ideas en Cuba.
Conclusiones
Concluido este análisis se identifican como rasgo del pensamiento
del intelectual martiano: su condicionamiento socio histórico, el
electivismo como herramienta teórica y práctica, la universalidad
de sus ideas, su fundamento ético humanista, la dimensión
filosófica de su ideario expresada en un análisis ontológico y
gnoseológico, la interconexión entre lo pedagógico, lo axiológico
y lo político y la relación entre la ética, la cultura y la política
como núcleo que transversaliza toda su producción teórica. A
partir de lo cual enriquece el pensamiento cubano e incorpora
nuevos elementos a la tradición espiritual de la nación.
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Por tanto es necesario analizar la construcción del
pensamiento de Armando Hart Dávalos a partir de los elementos
que conforman su postura epistémica, lo que permite evaluar
sus aportes al constructo teórico nacional y considerarlo un
pensamiento crítico, vivo y creador comprometido con los
seres humanos y sus circunstancias sociales. La esencia de sus
reflexiones se encuentra alrededor de la triple relación que
establece entre la ética, la cultura y la política. Categorías que
denotan el análisis lógico y dialéctico indispensable para la
comprensión del pasado, el presente y el futuro de la nación
cubana partir de uno de sus protagonistas.
La ética, la cultura y la política guardan una relación
especial en el pensamiento de Armando Hart. No es una
construcción abstracta de ideas que emanan de su reflexión,
provienen de su carácter popular y de las relaciones existentes
en su realidad. En este sentido es un pensamiento de pueblo. Es
por eso que podría considerase como una notable peculiaridad
del hilo invisible que lo une a toda la tradición patriótica de la
Revolución cubana.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad
Axel Honneth: love, rights and solidarity
Federico Hans Hagelsieb1 Luis Alonso Hagelsieb Dórame2
Resumen: Se presenta un artículo sociológico sobre la perspectiva
del filósofo y sociólogo Axel Honneth, en relación con el concepto de
“persona”, la importancia de su pensamiento para la definición de un
concepto de dignidad humana, así como los valores del amor, el derecho
y la solidaridad. En el presente se busca exponer el de manera general
las ideas del autor en relación con los conceptos de dignidad humana,
enriquecido con autores contemporáneos, así como reflexiones de este.
De igual manera se exponen los términos de reconocimiento y de
reificación, estos son fundamentales para hacer un acercamiento a la
dignidad humana, ya que para comprender la valía personal se precisa
al otro, al identificarse como un ser de igual importancia y dignificación,
1 Doctorante en innovación educativa en la Universidad de Sonora,
México. Maestro en docencia de la educación media superior por la
Universidad Pedagógica Nacional, licenciado en psicología por la Universidad
de Sonora y licenciado en filosofía por el Instituto de Ciencias y Educación
Superior. fedehd_3@ Hotmail.com. ORCID: 0000-0002-8133-0903.
2 Doctor en derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la Universidad Autónoma de Chiapas y especialista en derecho matrimonial
y procesal canónico por la Universidad de Navarra de España, maestro en
derecho procesal penal, acusatorio y oral por la Universidad de Sonora y
licenciado en derecho por la Universidad de Sonora. alonso_hd28@hotmail.
com. ORCID: 0000-0001-9382-9878.

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

ya que con la cosificación se oscurece la visualización del ser personal,
en un primer momento del otro y así consecuentemente del propio,
siguiendo este mismo sentido la búsqueda de progreso moral en el
hombre viene a ser truncada por esta falta de reconocimiento del
otro, el presente artículo es producto de una reflexión de un tema tan
fundamental como lo es el de la dignidad humana y la concepción del
otro en la sociedad actual.
Palabras Clave: Reificación, reconocimiento, sociedad, dignidad
humana, progreso moral.
Abstract: A sociological article is presented on the perspective of the
philosopher and sociologist Axel Honneth, in relation to the concept of
“person”, the importance of his thought for the definition of a concept
of human dignity, as well as the values ​​of love, right and the Solidarity.
In the present, it seeks to expose the author’s ideas in a general way in
relation to the concepts of human dignity, enriched with contemporary
authors, as well as his reflections.
In the same way, the terms of recognition and reification are exposed,
these are fundamental to make an approach to human dignity, since to
understand the personal worth the other is needed, when identifying
himself as a being of equal importance and dignity, since with
reification the visualization of the personal being is obscured, at first
of the other and thus consequently of one’s own, following this same
sense the search for moral progress in man comes to be truncated by
this lack of recognition of the other, the present article It is the product
of a reflection on a subject as fundamental as that of human dignity and
the conception of the other in today’s society.
Keywords: Reification, recognition, society, human dignity, moral
progress.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
El presente trabajo es de suma importancia para la época
contemporánea, ya que se vive en una época en el cual el hombre
se ve inmerso en el consumismo y apremiando el materialismo,
por lo que el progreso moral y la dignidad humana se encuentran
en un segundo término.
La postura del filósofo y sociólogo Axel Honnet propone
esta triada de amor, derecho y solidaridad, con el fin de brindar a la
persona un carácter de un reconocimiento, con esto faculta al otro
para identificar la dignidad de sus iguales, así como la propia, lo
cual permite considerar un progreso moral dentro de la sociedad
misma, ya que identificando al otro como un ser poseedor de
dignidad su actuar se verá modificado de una manera positiva.
Dado lo anterior, el presente artículo tiene la finalidad
de presentar al lector la postura de Axel Honnet, con respecto al
“amor, el derecho y la solidaridad” que a su vez se convertirán en
“autoconfianza, autorrespeto y autoestima” y como debido a ellos
se reconoce a la persona y se posibilita el progreso moral, dentro
de la sociedad.
Perspectiva de Honneth
En una conferencia impartida en 2009, Honneth afirma que desde
el marxismo en Europa y las teorías de J. Rawls en Estados Unidos,
se ve la necesidad de eliminar aquellas desigualdades sociales
o económicas que no fuera posible justificar con argumentos
razonables (Honneth, 2010). Sin embargo, él ve una deficiencia en
el sistema político de justicia europeo y norteamericano, ya que
no buscan eliminar la desigualdad, sino, por el contrario, buscan
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

acabar con el estigma y el desprecio asociados a la desigualdad
en la cual la sociedad se encuentra inmersa. Y propone un nuevo
término a la luz del proceso de cambio introducido por Nancy
Fraser (2006), “recognition”, que describe como la función de
determinar las condiciones de una sociedad justa, reconociendo
su dignidad humana.
Honneth propone dos tesis para explicar el giro que se
ha dado en el pensamiento sobre los conceptos de dignidad o
reconocimiento. Por un lado, es posible entenderlo como resultado
del desencanto político, los programas sociales se reducen y las
perspectivas de igualdad social se debilitan. Por otro lado, tal
vez se deba no a un desencanto político, sino todo lo contrario,
a un aumento de la sensibilidad moral hacia los valores políticos
despreciados por la sociedad o la cultura como resultado de una
serie de nuevos movimientos sociales.
Su propuesta tiene que ver con la importancia que el
concepto de reconocimiento asume en el ámbito político-moral.
A lo largo de la historia, el tema ha tenido siempre una función
práctica; no obstante, en las últimas décadas han surgido una serie
de movimientos sociales que reclaman prestar mayor importancia
a la idea de reconocimiento; por ejemplo, los movimientos
feministas, solo por mencionar alguno. Se reconsidera como
ideal la opinión normativa de que los individuos o grupos en la
sociedad deben ser reconocidos o respetados por sus diferencias.
Reconocimiento y progreso moral
Honneth se basado en el pensamiento socio-filosófico de Hegel
(1973: 264) de la eticidad, el cual indica que este es el factor es
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

parte del ser, el cual le brinda una conciencia del otro y propia, es
decir se genera una comunidad ética para fundamentar el tema del
reconocimiento; básicamente: la idea de que la autopercepción
depende de experiencias socialmente aceptadas. Honneth formula
una explicación adicional de la reciprocidad dinámica que debía
existir entre el progreso intersubjetivo de la autoconciencia y el
desarrollo moral de la sociedad; las respuestas que halló a estas
complejas cuestiones se encuentran en el núcleo de su modelo de
lucha por el reconocimiento.
En cuanto a la concepción de Axel Honneth (2010) expresa
la complejidad del reconocimiento con base al amor, el derecho
y la solidaridad, ya que dichos patrones se interrelacionan de
manera intersubjetiva, lo que genera una discusión interna de la
persona para identificar su dignidad y la de los otros; estos tres
patrones se interrelacionan en cuanto al reconocimiento y la
dignidad humana con el progreso moral.
Siguiendo este mismo tenor es menester hacer un
pequeño análisis del progreso, ya que el término por sí mismo se
ha interpretado de diversos modos durante el paso de la historia,
lo cual hace importante una breve aclaración sobre este término.
Por lo que en cuanto respecta a la palabra progreso, según
la Enciclopedia de Ciencias Sociales (1981) proviene del latín
“progressus” cual puede definirse como el avance de la sociedad
humana hacia una mejora en cuatro áreas, en la técnica, en la
científica, en el material y en la espiritual (moral). Durante la
época de la Ilustración, Voltaire (1750) tenía una idea de progreso
metafísica, en la cual la razón era la guía para la moral, ya que
en esta etapa de la historia el progreso se centraba en buscar la
felicidad y la plenitud humana. Condorcet (1980) participaba
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

de la idea de la perfección humana, decía que la naturaleza del
hombre no tenía límites para perfeccionar sus facultades. En el
contexto posmoderno, Marramao (1989), afirma que el progreso
de la humanidad ha perdido su carga axiológica, así como Morin
(1999) señala con el evento sucedido en Hiroshima, a saber, la
bomba atómica, que el desarrollo industrial causa repercusiones,
no solo ambientales, sino también personales y culturales.
Por su parte Carl Marx en su obra El Capital (1979), se
cuestiona si los inventos mecánicos que se han fabricado facilitan
los esfuerzos del hombre, a lo que el mismo se responde que el
capitalismo no busca dicho objetivo, si bien es cierto, el progreso
tecnológico beneficia a ciertos trabajadores, sin embargo, es
importante señalar el objetivo que dichos inventos tienen, con
qué intención se han pensado, cuál es su propósito último, lo
cual implica una reflexión de tipo ético. Cabe aquí cuestionar si
el progreso científico tiene como fin el bien de la humanidad o
posee un sentido mercantilista.
Amor, el derecho y la solidaridad
Honneth esboza tres formas básicas de reconocimiento: el
amor, el derecho y la solidaridad. Para explicar primeramente
la concepción de reconocimiento en la moral social, se tiene
que realizar al menos un análisis fenomenológico de algunos
daños morales (Honneth, 2010: 23), como aquellas formas de
menosprecio que están presentes en casos de humillación física,
como son la tortura o violación, ya que privan al individuo de la
autonomía física en su relación consigo mismo se destruye con
ello una parte de su confianza básica en el mundo; el tipo de
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

reconocimiento que corresponde a esta forma de menosprecio es
la de una inclinación emocional, amor, y que ayuda al individuo en
la formación de una confianza en sí mismo de carácter corporal:
la actitud positiva que este reconocimiento afectivo genera en la
persona es la autoconfianza (Honneth, 2010: 25).
La segunda forma de menosprecio la constituyen la
privación de los derechos y la exclusión social. En este caso, la
persona está tan humillada en su comunidad que no tiene que
asumir la responsabilidad moral de una persona jurídica de
pleno derecho , ésta forma de desprecio subsana una relación de
reconocimiento mutuo que, con los otros participantes, hace que
la persona se considere titular de los mismos derechos (Honneth,
2010: 26), generándose aquí una ampliación material y social del
derecho: “la actitud positiva que un individuo puede adoptar hacia
sí mismo, cuando experimenta el reconocimiento jurídico, es la
del autorrespeto elemental” (Honneth, 2010: 27).
Finalmente, el tercer tipo de menosprecio consiste en
la degradación del valor social de formas de autorrealización
(Honneth, 1997: 164). Esto se da cuando no existe una aprobación
solidaria y una apreciación de las capacidades y las formas de vida
desarrolladas individualmente, es decir, cuando falta solidaridad:
“la actitud positiva que le conviene a este tipo de reconocimiento
es la autoestima” (Honneth, 2010: 29).
Si la exigencia de amor a cada individuo ocupa en este
modelo el primero y más básico nivel, mucho más puede añadirse
respecto de la falta de realización de los dos niveles restantes, a
saber, el autorrespeto y la autoestima, ya que la aspiración a ser
sujeto de los mismos derechos y a tener el derecho a autorrealizarse
en una determinada forma de vida son todavía menos frecuentes
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

en la sociedad mexicana. Como es evidente, en ambos casos lo
que falta es un reconocimiento a la igual dignidad que porta cada
persona en el concierto social.
La dignidad humana como exigencia de reconocimiento
Siguiendo el pensamiento del filósofo-sociólogo Axel Honneth
(2007):
En la conducta social del hombre existe una primacía al mismo
tiempo genética y categorial del reconocimiento frente al conocimiento, de la implicación frente a la aprehensión neutral de otras
personas: sin esta forma de reconocimiento previo, los lactantes
no estarían en condiciones de adoptar las perspectivas de sus
personas de referencia, y los adultos no podrían entender las manifestaciones lingüísticas de sus interlocutores. (p. 30)

Esto quiere decir que en el hombre hay una conducta de
un pre-reconocimiento de las personas, de sus necesidades de su
dignidad, todo esto incluso sin mantener una relación; además,
este pre-reconocimiento nos hace a su vez relacionarnos y ver
a las demás personas como iguales, se puede afirmar que ese
pre-reconocimiento se encuentra intrínsecamente asociado a la
esencia humana misma.
Honneth hace hincapié en que la actualidad se ha olvidado
de esta primacía del reconocimiento y se plantea cómo es posible
volver a formular el concepto de “reificación” de Lukács (1968),
quien lo define como:
Una clase de hábito de pensamiento, de perspectiva habitual
petrificada, en virtud de cuya adopción los hombres pierden su
capacidad de implicarse con interés en las personas y en los su-

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

cesos; y en consonancia con esta pérdida –creía él– los sujetos
se transforman en observadores puramente pasivos a quienes
no sólo su entorno social y físico, sino también su vida interior,
les debe parecer como un conjunto de entidades cósicas” (Honneth, 2007, p. 46).

Este olvido obstaculiza la relación activa entre las personas,
convirtiéndolas en espectadores ante las injusticias, las desigualdades
y acciones que atentan contra la dignidad humana, el tomar el
rol de observador ante las demás personas implica un desinterés
evidente, el siguiente apartado aborda específicamente el termino
de reificación, lo cual es de suma importancia para comprender este
reconocimiento del otro a través de la dignidad humana.
Reificación
Es pertinente comenzar con el antecesor de esta concepción,
Karl Marx (1979) el cual inspira la reificación con la siguiente
frase: “no como relaciones directamente sociales de las personas
en sus trabajos sino como relaciones materiales entre personas
y relaciones sociales entre cosas” (p. 38), en la cual se puede ver
claramente el carácter mercantilista que le atañe al trabajador,
enuncia esa pérdida del reconocimiento y comienzo de la
cosificación, tal es el caso que en la industria se pierde ese sentido
personal de ver al otro en su naturaleza humana.
La omisión de esta actitud original en el hombre produce
una conducta “reificada”; por este camino, Lukács (1968) debe
explicar el proceso de tal pérdida mediante las circunstancias
sociales mismas, es decir, mediante una red de prácticas y
de instituciones sociales, en las que, por su parte, deberían
manifestarse aquellas actitudes de reconocimiento (Honneth,
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

2007). En este sentido, las instituciones sociales, de salud,
políticas, servicio social y atención al público deben favorecer
el reconocimiento de cada persona, esto en el sentido de que
el hombre no se encuentre reificando cada día más desde las
instancias públicas o privadas en las cuales se encuentra inmerso.
Aunado a esto, “Lukács (1968) considera que toda
innovación social que haga necesaria una neutralización de nuestro
reconocimiento previo y, por consiguiente, lo institucionalice de
manera permanente, es necesariamente un caso de reificación” (p.
110). Para evitar estos errores, propone que es necesario decidir
“con la ayuda de criterios externos en qué esferas sociales son
necesarias funcionalmente ya la postura de reconocimiento, ya la
actitud objetivadora” (Honneth 2007).
Este proceso de “reificación” empieza donde se abandona
la actitud de reconocimiento; por reificación, “nos referimos al
proceso por el cual en nuestro saber acerca de otras personas y
en el conocimiento de las mismas se pierde la conciencia de en
qué medida ambos se deben a la implicación y el reconocimiento
previos” (Honneth, 2007, p. 93). Por consiguiente,
instrumentalizamos a las personas olvidándonos que son igual de
importantes que nosotros e incluso muchos de los casos nuestra
conciencia pierde este reconocimiento.
Ahora bien, hay dos tipos de procesos de reificación,
“uno es el caso en el que la ejecución de una praxis perseguimos
tan enérgica y unilateralmente un solo propósito asociado con
ella que perdemos la atención para todos los otros motivos,
quizá más originales” (Honneth, 2007, p. 94), en este caso, en
la praxis instrumentalizamos a la persona para nuestros fines
olvidándonos de sus notas esenciales: que es digno, racional,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

libre. El segundo caso es cuando “una serie de esquemas de
pensamiento que influyen en nuestra praxis llevándonos a
realizar una interpretación selectiva de los hechos sociales
pueden concretamente reducir en gran medida la atención hacia
los datos significativos de una situación” (Honneth, 2007).
Después de este olvido del reconocimiento de las personas,
Honneth ha constituido una nueva definición del concepto de
“reificación” que reza así: “en la medida en que nuestra ejecución
del conocimiento perdamos la capacidad de sentir que éste se debe
a la adopción de una postura de reconocimiento, desarrollaremos
la tendencia a percibir a los demás hombres simplemente como
objetos insensibles” (Honneth, 2007, p. 93). En este sentido, la
pérdida del reconocimiento deriva por el aumento de la ejecución
del conocimiento, siguiendo esta misma idea, el autor habla sobre
la perdida de la capacidad de sentir, en este punto cabe aclarar
que la capacidad ahí está, se encuentra en el mismo sentido, sin
embargo, la capacidad de utilizar esa capacidad para reconocer al
otro y no cometer atrocidades es lo que se va perdiendo.
Conclusiones
Parece pues, concluye Honneth, que, con estos tres modelos de
reconocimiento, el amor, el respeto y la solidaridad, se construyen
términos formales de interacción en los que las personas pueden
ver garantizada su dignidad o su integridad. “En conjunto, las
esferas de reconocimiento que se van generando de esta manera
producen la red de premisas normativas en la que una sociedad
moderna y liberal debe basarse a fin de producir ciudadanos
libres y comprometidos”. (Honneth, 2010: 22), el hecho de
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

producir ciudadanos libres y comprometidos, en el fondo se
pudieran referenciar a la dignidad de la persona y cómo es posible
que en la propia libertad es donde se encuentre la capacidad de
reconocer al otro con base a su dignidad, ya que se necesita de ese
compromiso al reconocer al otro.
El amor, el derecho y la solidaridad generan, respectivamente,
autoconfianza, autorrespeto y autoestima. Puede observarse que estas
exigencias se originan justamente de la común esencia que le
corresponde a cada individuo humano, misma que lo convierte
en sujeto merecedor de amor, de respeto y de solidaridad.
Naturalmente, nadie podría aspirar a reclamar para sí estas
actitudes frente a la comunidad, ya que participan del mismo
talante ontológico, esto es, que son sujetos acreedores a la misma
dignidad.
Siguiendo esta perspectiva de Honneth, cabe la posibilidad
de analizar de forma posterior estas cuestiones desde el escenario
político mexicano, considerando los fenómenos propios del país, tales
como la dinámica social, política y cultural, ya que el autor expone de
manera general los términos de amor, derecho y solidaridad.

Referencias:
Condorcet, Nicolas. (1980). Bosquejo de un cuadro histórico de los
progresos del espíritu humano. Madrid. Editora Nacional.
España.
Enciclopedia de las Ciencias Sociales (1981). “Entrada”: Progreso
Política. Dirección: Juan Ontza. Bilbao. Ediciones Asuri.
Fraser, N., Honneth, A. (2006): ¿Redistribución o reconocimiento? Un
debate político-filosófico. Morata, Madrid.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Hegel, G (1973). Fenomenología del Espíritu. Fondo de Cultura
Económica.
Honneth, A. (1999). Entre Aristóteles y Kant. Esbozo de una moral del
reconocimiento, Logos: Anales del Seminario de Metafísica.
Honneth, A. (2007). Reificación: un estudio en la teoría del reconocimiento,
Buenos Aires.
Honneth, A. (2010). Reconocimiento y menosprecio. Sobre la fundamentación normativa de una teoría social, Buenos Aires.
Lukács, G. (1968). Geschichte und Klassenbewusstsein. Neuwied/
Berlin: Luchterhand
Marramao, G. (1989). Poder y secularización. Editorial Península.
Marx, K. (1979). El capital: Libro I - Capítulo VI inédito (7a. ed.--.).
México D.F. Siglo veintiuno.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios a la educación del futuro.
París. UNESCO.
Voltaire, F. (1986). El siglo de Luis XIV. T/ PIL Barcelona. Ediciones
Orbis.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Las tesis doctorales y los transmétodos
Doctoral thesis and transmethods
Rosselys Rodríguez de Hernández1
Resumen: El presente artículo tuvo como finalidad investigar el nivel
de avance sobre el uso de los transmétodos en las tesis doctorales
publicadas en español durante los años (2015-2020). Se utilizó
una metodología de tipo documental, que incluyó la selección y
sistematización de la bibliografía relacionada con los puntos de interés.
Entre los hallazgos se precisaron, primero, el académico motivado a
realizar un doctorado debe conocer su significado y las implicaciones
del proceso de formación; segundo, el desarrollo de un trabajo doctoral
en el marco de una sociedad inestable debe plantearse desde una
metodología que se acople a su complejidad como medio para develar
la realidad a través de un proceso interdisciplinar y dialógico; y,
tercero, las investigaciones confeccionadas desde la transcomplejidad
deben tener un alto nivel académico, pues en ellas se demuestra la
capacidad de diseñar una estructura metodológica novedosa y el uso de
multimétodos para alcanzar una construcción teórica.
Palabras
clave:
doctorado;
transcomplejidad; transmétodos.

investigación;

metodología;

Abstract: The present article aimed to investigate the level of progress
on the use of transmethods in doctoral theses published in Spanish
1 Universidad de Carabobo de la República Bolivariana de Venezuela
estado de Carabobo. Correo electrónico: rosselysr2@gmail.com https://orcid.
org/0000-0003-4494-5674

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

during the years (2015-2020). A documentary-type methodology
was used, which included the selection and systematization of the
bibliography related to the points of interest. Among the findings
were specified, first, the academic motivated to pursue a doctoral
degree should know its meaning and the implications of the training
process; second, the development of a doctoral work in the framework
of an unstable society should be raised from a methodology that fits its
complexity as a means to unveil reality through an interdisciplinary
and dialogic process; and, third, research based on transcomplexity
must have a high academic level, since it demonstrates the ability to
design a novel methodological structure and the use of multi-methods
to achieve a theoretical construction.
Keywords: doctorate, research, methodology, transcomplexity,
transmethods.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
La sociedad actual cada día es más inestable e incomprensible, el
escenario pandémico aceleró el uso de la tecnología y la convirtió
en uno de los principales medios para desarrollar la mayoría de las
actividades cotidianas de los sujetos, este entorno es descrito por
Bauman (2008) como líquido, por la fragilidad de las estructuras
sociales y la presencia de la comunicación como eje central de los
procesos; rasgos que indiscutiblemente afecta la generación de
conocimiento, incluyendo el nivel doctoral.
En este contexto social incierto, los programas doctorales
tienen suma importancia, dado que de ellos germinan las
respuestas epistémicas a los conflictos sociales, es decir, en estos
programas se profundiza sobre los problemas y plantean posibles
opciones para su solución en el marco de la sostenibilidad y la
sustentabilidad, contribuyendo así, a crear entornos preparados
para responder a las exigencias externas. Según Jacomé (2016):
Estudiar un doctorado es un camino que desarrolla habilidades profesionales, académicas y humanas, nos permite forjar
nuestro carácter, fortalecer nuestra voluntad y constancia, y
transformar nuestra visión de la sociedad asumiendo la responsabilidad de plantear soluciones a los problemas de nuestra comunidad, desde cada uno de nuestros campos de acción. (p. 1).

Como puede apreciarse, la relevancia de los estudios de
quinto nivel y la urgencia de incrementar la producción científica es
un asunto de interés para las universidades; según lo expresado por
Aguirre, Castrillón y Arago-Alzate (2019) América Latina busca
ser referente en alta calidad en cuanto a producción académica.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Para lograr lo antes indicado las universidades deben
adoptar nuevas orientaciones investigativas amoldadas
al arquetipo de sociedad vigente, siendo de interés, la
transcomplejidad una episteme que fusiona la complejidad y
la transdisciplinariedad para el estudio de los fenómenos. No
obstante, a pesar de lo acertada que es esta visión transcompleja
para la comprensión de este mundo inestable, de acuerdo a
un estudio realizado por Alfonzo y Villegas (2017) sobre los
trabajos de posgrado “la investigación sigue siendo tradicional,
disciplinaria y reduccionista” (p. 8).
Con base en lo mencionado previamente, la intención
de este artículo es investigar el nivel de avance sobre el uso de
los transmétodos en la producción de tesis doctorales durante
el periodo (2015-2020). Adicionalmente cabe mencionar que
la sección de resultados será estructurada considerando los
siguientes puntos: las tesis doctorales y su taxonomía operacional;
la investigación transcompleja y los transmétodos; y, los trabajos
doctorales generados desde la transcomplejidad.
Métodos
La metódica fue de tipo documental, según Coral (2016) esta
metodología se asocia a “un análisis de documentos acerca de un
tema que se está rastreando. Presenta la información publicada sobre
un tema y plantea una organización de ese material de acuerdo con
un punto de vista” (p. 1). Por consiguiente, se trata de la selección
y de la sistematización de la bibliografía de interés para su estudio.
Siguiendo este orden de ideas, la construcción del discurso
relacionado con los dos primeros tópicos de este artículo, comenzó
100

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

con la búsqueda en las bases de datos científicas (Dialnet, Redalyc,
Google académico y Scielo) de las investigaciones afines a: primero;
la producción doctoral, su definición y sus características; y
segundo; los métodos de la investigación transcompleja. En esta
etapa se incorporó el Atlas ti como herramienta cualitativa para la
selección organizada de citas, las cuales se fueron incorporando en
el proceso de argumentación científica.
Posteriormente, para la determinación del avance en las
tesis doctorales desde los transmétodos, se rastrearon en las
bases de datos antes mencionadas los trabajos doctorales que
cumplieran los siguientes criterios: (1) estar publicados en español
durante el periodo 2015-2020; (2) poseer una construcción
metodológica edificada sobre la transcomplejidad y; (3) abordar
los fenómenos desde la transdisciplinariedad y los fundamentos
de la complejidad, es decir, desde la multirreferencialidad y la
multidimensionalidad. Así mismo, entre las palabras claves
utilizadas para el arqueo de fuentes, se incluyeron: trabajo
doctoral, tesis doctoral, investigación doctoral, trabajo de
doctorado, transcomplejidad, transcomplejo, transcompleja y
transmétodos.
Ya seleccionadas las tesis doctorales, se utilizó la
metodología prisma 2020 para la realización de una revisión
sistematizada. Dicho proceso consistió en examinar los
documentos con base a los siguientes ítems: el título, el resumen
estructurado, la justificación, los objetivos, los criterios de
elegibilidad, la fuente de información, la estrategia de búsqueda,
los procesos de extracción de datos, la lista de datos, la evaluación
del riesgo de sesgo de los estudios individuales, las medidas
del efecto, los métodos de síntesis, la evaluación del sesgo en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

la publicación, la evaluación de la certeza de la evidencia, la
selección de los estudios, las características de los estudios, el
resultado de los estudios individuales, el resultado de la síntesis,
el sesgo en la publicación, la certeza de la evidencia, la discusión,
el registro y el protocolo, si el trabajo tiene financiamiento, si hay
conflicto de intereses y si hay disponibilidad de datos, códigos y
otros materiales (Bravo, 2021).
Resultado
Dando continuidad al proceso, se procedió a confeccionar la
narrativa de la sección de resultados siguiendo la secuencia
establecida en la introducción. En ese sentido para conocer el nivel
de avance sobre el uso de los transmétodos en la producción de tesis
doctorales durante periodo (2015-2020), fue necesario explicar los
términos afines a las tesis doctorales y su taxonomía operacional, es decir,
qué es un doctor, qué es una tesis o trabajo doctoral y cuál es la
taxonomía operacional de este tipo de trabajos.
Con relación a la definición de Doctor (PhD) o Doctor en
filosofía, este es considerado un investigador de alto nivel en un
área científica específica, se orienta a producir conocimiento y
a ser un gestor de transformación social. Hasta este momento
un doctorado es el más alto nivel académico que otorga una
Universidad en un área de conocimiento, para obtener dicho
grado el doctorante debe presentar y aprobar una tesis doctoral;
durante este periodo de formación la persona en cuestión debe
haber demostrado la adquisición de técnicas y aptitudes para
llevar a cabo un proceso de investigación científica, generar
producción intelectual y por consiguiente realizar aportes a
la comunidad científica. Para afianzar lo antes explicado, a
102

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

continuación, se presentan en la tabla 1, diversas definiciones de
doctor (PhD) generadas por varias instituciones:
Tabla 1.
Definiciones de doctor (PhD) desde diversas posturas.
Autor

Definición

The Council of Graduate Schools: The doctor’s
degree in professional fields. Washington
(1971).

El doctor en filosofía (PhD) debe ser dado
en reconocimiento de la preparación para
la investigación en un campo particular de
aprendizaje, sea pura o aplicada. Un estudiante puede completar apropiadamente el
grado doctoral profesional, tal como el M.D.,
y tomar el grado de investigación o Ph.D., o
viceversa.

The Council of Graduate Schools: The Doctor
of Philosophy Degree
(1990). USA.

El Grado de doctor en filosofía es el mayor
grado académico concedido por una Universidad Norteamericana. [...] El programa
de doctorado en filosofía está diseñado para
preparar al estudiante para hacerse un erudito, es decir descubrir, integrar, y aplicar el
conocimiento, así como comunicar y diseminarlo.

Universidad Iberoamericana: Catálogo General
de Postgrado. México
(1993).

Los doctorados están orientados hacia la formación de personas capaces de desarrollar
investigación original, administrar programas
de investigación e impartir docencia especializada del más alto nivel.

República de Colombia:
Ley de Educación Superior. Bogotá (8 de febrero de 1994).

Los programas de doctorado se concentran
en la formación de investigadores a nivel
avanzado tomando como base la disposición,
capacidad y conocimientos adquiridos por la
persona en los niveles anteriores de formación. El doctorado debe culminar con una
tesis.

Fuente: elaboración propia a partir de Vara (2010.)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

En cuanto al trabajo doctoral es definido por Vara (2010:50)
como aquel requisito “exigido para la obtención del grado de
doctor (…) caracterizada por la exigencia de originalidad, grado
de profundidad de las cuestiones teóricas tratadas, cientificidad
y por el hecho de ser un trabajo escrito que revela legítima
investigación científica”.
Se puede afirmar entonces, que la tesis doctoral debe tener
una reflexión profunda de la problemática o asunto de interés,
además dicha introspección (orientada a generar conocimiento de
utilidad social) se construye con base en un proceso metodológico
que demuestre rigurosidad científica. Se trata de discurrir sobre
el fenómeno desde la filosofía, la teleología, la axiología y los
paradigmas de investigación.
Vale destacar que, el proceso de investigación a nivel
doctoral comienza con una idea y termina en generación de
nuevas ideas. Se asocia a la confrontación con lo real, con los
hechos; ya que los hechos o fenómenos por sí solo no dicen
nada. La ciencia no se queda en los hechos, estos solos y aislados
no tienen significación científica. Entonces, la generación de
conocimiento desde esta perspectiva es profunda y rigurosa, tiene
que ver con la verificación mediante una metodología definida por
el investigador, la cual es entendida como un proceso complejo,
recursivo, que parte de la teoría existente, desciende a la realidad
empírica y produce nueva teoría.
Estos trabajos doctorales tienen rasgos específicos, entre
ellos destacan:
•

104

“Son inéditos y creativos cuyo fin es generar un aporte
significativo al conocimiento” (Mogollón, 2015:141)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

•

•

•

•

Debe demostrar la creatividad del investigador, dado que,
el trabajo final deja en evidencia la habilidad del doctorante de apropiarse de los elementos de la ciencia, contribuyendo a su vez con su progreso; situación que se logra mediante la aplicación de las metodologías científicas
para buscar explicaciones y hallar soluciones a las situaciones o problemáticas estudiadas.
Poseen una postura epistemológica sobre la cual se diseñan las bases de la producción doctoral, dado que, es allí
donde el doctorante edifica los elementos científicos de
su labor investigativa, y selecciona pertinentemente: las
corrientes filosóficas, las teorías y el paradigma; elementos bases para la construcción de su aporte cognitivo.
El trabajo final de un doctorado debe ser resultado de la
labor del investigador, logrando una argumentación clara
sobre el tema o los temas desarrollados.
En la redacción científica del trabajo doctoral se debe evitar la improvisación y la manifestación de ideas sin la debida argumentación o evidencia científica que las avalen.

Como puede observarse, la tesis doctoral debe ser original,
creativa, lógica y a la vez rigurosa, tiene que incluir mínimo
algunas dimensiones del conocimiento, entre ellas: la filosófica,
la teórica, la paradigmática y la metodológica. Aunado a lo
anterior, para desarrollar este tipo de trabajos es necesario que
el candidato a doctor posea ciertas habilidades: entrenamiento
en investigación, dominio del conocimiento científico del área
estudiada, capacidad de redacción, el uso de herramientas o
softwares de investigación, entre algunos otros factores.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

En ese mismo sentido, estos trabajos doctorales poseen
una taxonomía operacional, desde la postura de López (2015).
Este autor explica que las investigaciones en el contexto de un
doctorado se pueden desarrollar desde tres niveles: el hipotético,
el teorético y el filosófico, véase tabla número 2, donde se
profundizan estos puntos.
Tabla 2.
Taxonomía operacional de los trabajos doctorales
Niveles

Saberes

Campo en
el que se
investiga

Objeto de estudio

Nivel
doctoral 3

Filosófico,
Ontológico
El ser y la existencia
metadiscursivo,
su propósito es
La verdad y la
la generación de Epistemológico
interpretación,
su
sentido
soporte ontológico

Nivel
doctoral 2

Teorético. su
propósito es
descriptivo,
explicativo,
comprensivo y
predictivo

Nivel
doctoral 1

Hipotético. su
propósito es
conjetural

Las teorías

La consistencia
lógica de sus
principios,
conceptos e
hipótesis. Además
de su soporte
filosófico

Los modelos

Viabilidad, soporte
teórico y filosófico

Las hipótesis

Pertinencia de las
hipótesis, soporte
teórico y filosófico

Fuente: elaboración propia a partir de López (2015).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Al observar la tabla 2, se percibe que los trabajos doctorales
se pueden clasificar en tres distintas categorías, determinadas en
función al nivel de exigencia en cuanto a la generación del tipo
de conocimiento, el cual tiene que ser inédito y de un alto nivel
académico, es decir, el trabajo debe realizar un aporte innovador
que brinde soluciones a situaciones o problemáticas existentes.
Es por ello que Nohelia Alfonzo (2015) citada por Alfonzo y
Villegas (2017) manifestó que:
La importancia de que la investigación doctoral sea realizada
desde un pensamiento que emplee como episteme el enfoque
integrador transcomplejo, ya que las tesis doctorales deben
caracterizarse por su originalidad, es decir, deben proponer
aspectos no abordados antes por ningún otro investigador, lo
cual garantiza la transcomplejidad por cuanto plantea una mirada desde múltiples disciplinas y actores, más abarcadora y
profunda (p. 8-9).

Retomando la idea anterior y dada la complejidad de
la sociedad en que se vive actualmente, se hace imprescindible
dirigir los esfuerzos del investigador a conocer y manejar el
enfoque integrador transcomplejo, ya que el mismo facilitará el
abordaje de los trabajos doctorales en cualquiera de sus niveles,
mediante la incorporación de los multimétodos y el acople de la
transdisciplinariedad; por consiguiente ayudará a lograr en el
nivel 1 (la validación de hipótesis y la estructuración de su soporte
filosófico y teórico), en el nivel 2 (la generación de teorías o el
desarrollo de modelos, ambos edificados sobre soportes teóricos
y filosóficos) y en el nivel 3 (estudiar el ser y la existencia o la
verdad y su interpretación desde una postura ontológica).
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107

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Siguiendo la dirección trazada, se llegó al segundo
tópico la investigación transcompleja y los transmétodos, en lo tocante
a esto se dilucidó que, el planteamiento teórico y científico de
la transcomplejidad vino al rescate de la producción doctoral,
y se convirtió con su enfoque integrador transcomplejo en una
alternativa para alcanzar los criterios asociados a la calidad
científica en un escenario inestable y cambiante.
Es importante aclarar que los modelos sociales
evolucionan y con ellos todos sus procesos, la investigación no
es la excepción, por ende, la esencia y las acciones vinculadas a la
tarea del investigador deben trascender la rigidez metodológica
y el reduccionismo para generar un conocimiento científico,
considerando tanto los principios de la complejidad como la
transdisciplinariedad en el marco de una sociedad que también
es transcompleja.
En lo concerniente a los principios de la complejidad Morin
(1994) destaca: el dialógico, responsable de crear una unidad
compleja entre dos lógicas similares o contrarias. El recursivo,
garante de que los sistemas produzcan siempre nuevos efectos a
partir de las acciones realizadas. Y el principio hologramático, el
cual ayuda a comprender que las partes de un sistema están en el
todo y el todo está en cada una de sus partes.
Por su lado, Wilinski, Méndez y Martínez (2013) explican
que:
•

108

El principio dialógico conserva la dualidad en la unidad,
añade las palabras complementariedad y antagonismo al
estudio de las situaciones.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

•

El principio de recursividad se asocia a la autorreferencialidad y la autopoiesis, es decir, a la propiedad de reproducción y mantenimiento de un sistema.

•

El principio hologramático; supera el reduccionismo, y
muestra los fenómenos como un todo relacionado con sus
partes, presenta una alternativa holística de estudio con
ayuda de dos o más disciplinas.

Estas mismas investigadoras expresaron que la forma de
concebir la realidad desde la complejidad, se compone por un
razonamiento capaz de dialogar y encontrar puntos medios con lo
real; que además rinde cuenta por los acoplamientos de pensamientos
fracturados; es decir, se trata de forjar un pensamiento que imagine
y alcance el conocimiento desde disímiles dimensiones, esto tiene
que ver con la forma de abordar los estudios: desde el contexto
actual, desde los antecedentes o elementos históricos relacionados
al tema en cuestión y desde la concepción de un futuro que incluya
la posibilidad de cambios en su esencia.
En otra dirección, cuando se hace referencia a la sociedad
transcompleja es ese modelo social voraginoso integrado por
elementos físicos y virtuales; implica la apertura de nuevos
escenarios ante los cambios intempestivos en los procesos
cotidianos de los sujetos, los cuales dejan rastros digitales
asociados al comportamiento social y, por consiguiente,
representan una cantidad ilimitada de información generada
continuamente en tiempo real, según Zaá (2020):
En un contexto de pensamiento transcomplejo, sistema y
entorno fluyen acoplándose recíprocamente. Los sistemas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

físicos reales sólo se mantienen viables si importan energía desde su entorno próximo y exportan entropía hacia él.
Las interrelaciones entre los elementos de un nivel originan
nuevos tipos de elementos en otro nivel, pero cada nuevo
estado es sólo una transición. Cuantos más estados tenga el
sistema, mayor será su “variedad”, su capacidad de respuesta
ante las perturbaciones, de supervivencia y su complejidad
(p. 2).

Se puede aseverar que, las permanentes alteraciones,
la inestabilidad de las estructuras de esta sociedad caótica y la
necesidad de dar respuesta a las problemáticas existentes en el
corto plazo, trajeron consigo el surgimiento de una novedosa
vía denominada investigación transcompleja, con relación a ella,
Murillo (2020) elucida que:
Es asumida como una nueva cosmovisión investigativa complementaria que permite la producción de conocimiento complejo.
Es entonces, integración de saberes, favorece el acercamiento
entre las culturas, la comunicación entre el conocimiento científico y la reflexión filosófica; reconoce la existencia de múltiples niveles de la realidad, la incertidumbre, lo imaginario, se
corresponde con la afectividad y creatividad; la experiencia y la
creación artística (p. 13).

Siguiendo este orden de ideas, de acuerdo a lo expresado
por Zaá (2017) la esencia de la investigación científica son los
transmétodos una concepción que representa un rebasamiento
de los paradigmas tradicionales, implica reflexionar
permanentemente sobre la situación de las ciencias desde la
multirreferencialidad y la multidimensionalidad. Este enfoque
integrador transcomplejo se define como un transmétodo:
multivariado, creativo y complementario, es decir, que puede
110

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

mezclar lo cualitativo, lo cuantitativo y lo dialectico para generar
conocimiento. Sobre esto Schavino y Villegas (2010) añaden que
esta idea investigativa asume los métodos existentes, los integra
y evolucionan a una transmetodología, “donde la reflexión
profunda y permanente sea el eje articulador en un itinerario
singular y a la vez compartido” (p. 1).
Vale resaltar que acá no se maneja una metodología única
de trabajo, el investigador tiene la libertad de diseñar un proceso
adaptado la situación estudiada. Sin embargo, es imperativo
que domine a profundidad los métodos y los procedimientos
de investigación, así como los instrumentos de recolección de
datos, las herramientas o formas de análisis y el diseño de la etapa
integrativa o de triangulación. Ya que el dominio de los elementos
antes indicados más la información recolectada durante el estado
del arte le permitirá al investigador estructurar un diseño asertivo
para llevar a feliz término su trabajo doctoral con los criterios de
calidad requeridos.
Es importante comprender que, a pesar de no existir un
modelo único para la aplicación de los transmétodos, en el diseño
metodológico se deben complementar las ciencias del espíritu, las
ciencias blandas y las ciencias duras, cada una con sus métodos;
esto con la finalidad de garantizar la profundidad, la amplitud y
la comprensión de la situación estudiada, mediante un proceso
de reflexión sinérgica y de diálogo con los autores. Tal como se
muestra en la imagen 1.
Ya esclarecidos los puntos de interés afines con la
investigación transcompleja y los transmétodos, se llegó a la
tercera etapa de este artículo, vinculada al nivel de avance del
uso de los transmétodos en la producción de las tesis doctorales,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

111

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

para lo cual se recopilaron los trabajos doctorales generados
desde la transcomplejidad según los criterios de selección, ya
especificados el apartado metodológico.
Imagen 1.
Dinámica de la mirada transcompleja.

Fuente: elaboración propia a partir de Villegas (2020).

Cabe destacar que, durante el arqueo de las bases de datos
se hallaron nueve trabajos doctorales realizados con ayuda de los
transmétodos, la totalidad de ellos asociados a un nivel doctoral 2
(teorético) según la taxonomía operacional planteada por López
(2015). De ellos se seleccionaron las versiones completas, que
brindaran la suficiente información para realizar las revisiones
sistematizadas; las cuales se presentan seguidamente, en
tablas ordenadas cronológicamente, elaboradas de acuerdo a la
metodología prisma 2020 (véase tablas de la 3 a la 8).
112

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 3.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 1 de Mendoza (2015).
Ítems
Institución,
Programa y país
1.
Título
3. Justificación

4. Objetivo

5.Métodos
(criterios de
elegibilidad)
6. Métodos
(fuentes de
información)
7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

Desarrollo
Universidad Fermín Toro, doctorado en ciencias de la educación, Venezuela.
Pensamiento axiológico del líder educativo en
la redefinición transdisciplinar de los valores
sociales.
Los valores sociales se deben llevar con responsabilidad en las organizaciones educativas. Es relevante que la formación en valores
tenga los efectos deseados en la educación del
carácter moral de cada individuo social. Por
ello, se debe propiciar una reforma educativa
desde cambios de paradigmas con la construcción teóricas de nuevos puntos de vista
que afiancen los valores propios de las relaciones entre los individuos.
Generar las aproximaciones teóricas relacionadas con la transcendencia del pensamiento
axiológico del líder educativo en la redefinición de valores sociales.
En este caso se seleccionaron escritos asociados al objeto de estudio.
En esta investigación se consideraron las
fuentes impresas en cualquier presentación
que expresaron lo relacionado con las categorías y subcategorías de las temáticas que se
trataron.
La observación documental, resumen analítico y análisis crítico.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)

La investigadora seleccionó los estudios asociados a las distintas categorías que integran
el fenómeno, no obstante, carece de delimitación temporal.

9. Métodos
(proceso de
extracción de
datos)

Se aplicó el enfoque para el análisis sistémico
de diversos textos, el cual se apoyó en el estudio de contenidos con base al método hermenéutico y dialéctico.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo2
de los estudios
individuales

El riesgo de sesgo observado se centra en
la falta de métodos adicionales que proporcionen otras dimensiones para analizar el
fenómeno. Únicamente se están utilizando
métodos cualitativos de corte dialéctico-comprensivo. Esto evita que el fenómeno fuera
estudiado desde distintas dimensiones y referencias, por ende, no se aproxima a una realidad pluridimensional.

12. Métodos
(medidas del
efecto)

No aplican en este caso las medidas de efecto,
el trabajo es netamente cualitativo, se apoyó
en una investigación teórica enfatizada en el
diseño bibliográfico con una dimensión hermenéutica y dialéctica.
Se recurrió a la categorización, al análisis de
contenidos y la triangulación; en este caso se
triangularon distintos discursos en torno a
cada variable, generando un proceso de descomposición, análisis y reconceptualización
(síntesis base para la teorización) mediante
una matriz de doble entrada.

13. Métodos de
síntesis

2 Se considera la existencia de sesgos cuando la tesis doctoral evaluada
no cumple con el estudio del fenómeno desde distintas dimensiones, es decir,
desde las ciencias del espíritu, las ciencias duras y las ciencias blandas y la
consecuente aplicación de sus métodos desde una visión complementaria,
creativa e integral.

114

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

14. Evaluación
del sesgo de la
publicación

De acuerdo a la investigadora las categorías
de los fenómenos revisados son poco tratadas desde la postmodernidad, la complejidad
y la transdisciplinariedad, esto afectó el nivel
de profundidad en el proceso de diálogo y
comparación y, por consiguiente, redujo lo
reajustes teóricos con base al análisis crítico
de la temática.

15. Evaluación
No se puede hablar en este caso de una cerde la certeza de la teza de la evidencia en términos de aproximaevidencia
ción a la realidad, a causa del sesgo existente
explicado por la investigadora (ver punto 14).
16. Resultados
(selección de
estudios)

No se evidencia un resultado en lo concerniente a la selección de estudios, dicha elección está implícita en las tablas de análisis.

17.Resultados
(características de
estudio)

Se insertó en el paradigma cualitativo para la
comprensión de los fenómenos, interpretando el pensamiento de autores sobre las teorías
que le rigen, es decir que prevalecen pensamientos, emociones, exaltaciones, experiencias e interrelaciones, por ello se analizaron
los componentes teóricos de las categorías
que se desprendieron de la investigación.

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)

El análisis cualitativo está libre de sesgos,
sin embargo, en el caso de investigaciones
transcomplejas se hace imperativo usar los
transmétodos para estudiar distintas relaciones y dimensiones del fenómeno, eso no se
observó en esta investigación, evitando así la
elaboración de un estudio multirreferencial y
multidimensional.
El resultado del estudio discursivo de cada
autor se encontró en las tablas presentadas
entre las páginas 99 y 132.

19. Resultado
de los estudios
individuales

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de
la síntesis

La complejidad abarca la formación de un ser
humano conscientemente social (líder educativo) por la sabiduría que adquirirá en los procesos encaminados hacia la conciencia profunda y certera en la conducción de su vida,
motivo por el cual, el docente pensará desde
la perspectiva reconstruccionista, que marque
la diferencia con novedad, en donde educar
sea darle el auténtico valor a la capacidad humanizadora.

21. Resultado
(sesgo de
publicación)

Existe un sesgo parcial de publicación en
cuanto al resultado, no cabe duda de que sí
se genera un conocimiento, más no se considera transcomplejo en su totalidad, ya que, la
investigación carece de la utilización de transmétodos para conjugar una teoría más cercana a la realidad.

23. Discusión

La discusión permitió presentar el encuentro
dialógico de los autores citados con respecto
a la relación establecida entre el sujeto y el
objeto del estudio, que subyace dentro de una
realidad aparente, desde la subjetividad de lo
que ello representa, necesario para la comprensión de la visión de los valores sociales
desde el marco educativo en la redimensión
del pensamiento axiológico del líder docente
para su redefinición transdisciplinar.

27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponible
de datos, códigos en el registro nacional de trabajos de investiy otros materiales gación:
https://renati.sunedu.gob.pe/handle/sunedu/741046?mode=full

116

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Nota: los ítems 2,
10, 22, 24, 25 y 26
de la metodología
prisma 2020
se obviaron,
dado que, su
información
estaba contenida
en otros ítems o
no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Mendoza (2015).

Tabla 4.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 2 de Salazar (2016).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Programa y país
1. Título

Universidad de Carabobo, doctorado en
educación, Venezuela.
El aprendizaje de una lengua extranjera.
Una visión transcompleja
3. Justificación
El estudio se justificó en atención a la necesidad que se tenía de generar nuevos discursos para una comprensión que diera cuenta
de la realidad compleja de la sociedad actual
y que permitiera introducir nuevas perspectivas educativas de complementariedad con
respecto al aprendizaje de una lengua extranjera.
4. Objetivo
Generar una visión transcompleja del
aprendizaje de una lengua extranjera.
5.Métodos (criterios Se seleccionaron fuentes documentales
de elegibilidad)
asociadas a las variables de estudio y sujetos
vinculados al departamento de idiomas de
la Universidad de Carabobo.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

6. Métodos (fuentes Fuentes documentales primarias y secundade información)
rias; en el momento empírico-analítico, las
fuentes de información fueron 36 estudiantes del departamento de idiomas modernos
de la Facultad de Ciencias de la Educación
de la Universidad de Carabobo de ambas
menciones francés e inglés y 03 docentes;
y, en el momento interpretativo hermenéutico las fuentes de información fueron 02
docentes del área de idiomas.
7. Métodos
La revisión documental, el cuestionario y la
(estrategias de
entrevistas.
búsqueda)
8. Métodos
Con relación a la investigación documental,
(procesos de
la investigadora seleccionó estudios asociaselección de los
dos a las teorías del lenguaje, así como en
estudios)
la transdisciplinariedad, la complejidad y la
transcomplejidad.
9. Métodos
Se aplicó el cuestionario a los sujetos selec(proceso de
cionados, se entrevistaron los docentes de
extracción de datos) idiomas y se utilizó el análisis documental
en las investigaciones relacionadas con las
variables de estudio.
10. Lista de datos
Respuestas del cuestionario de 24 estudiantes de género femenino y 12 masculinos
y 03 docentes sobre la comprensión oral,
escrita y la forma de expresión. La transcripción de entrevistas a 02 docentes de
idiomas.
11. Evaluación del No se observa sesgo en los estudios indiviriesgo de sesgo
duales. Cada dimensión metodológica tuvo
de los estudios
su forma de validación y luego, se estableció
individuales
un proceso sistematizado de triangulación.
12. Métodos
La confiabilidad del análisis de datos cuanti(medidas del efecto) tativos fue de 0,86, la cual se consideró alta.
118

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

13. Métodos de
síntesis

Se fue interpretando el discurso a partir de
la interconexión de la información, de la
búsqueda de los significados coincidentes o
divergentes en los contenidos examinados
para luego realizar la triangulación de los
todos los testimonios en función de la luz
teórica para dar paso a la teorización.

15. Evaluación
de la certeza de la
evidencia

Se determinó un indicador de confiabilidad
del 86% para la revisión cuantitativa, información que se contrastó con la evaluación
hermenéutica de las entrevistas. La evidencia demostró una realidad aproximada al fenómeno objeto de estudio desde distintas
dimensiones.

17.Resultados
(características de
estudio)

El resultado se centró en la siguiente afirmación: “los estudiantes poseen una concepción particular de competencia lingüística y los docentes plantean la necesidad de
una pedagogía vivencial basada en múltiples
enfoques y métodos, lo que está en correspondencia con la visión transcompleja de
complementariedad educativa que se presenta” (p. xviii).

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)

Ver punto 11.

19.Resultado
de los estudios
individuales

Una confiabilidad del 86% en el estudio
cuantitativo; y en cuanto a la dimensión
cualitativa los resultados analizados y sintetizados se presentaron en matrices de las
cuales surgieron categorías que sirvieron de
insumo para la construcción teórica.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de la
síntesis

La diversidad de las lenguas dejó abierta la
puerta para la pluralidad, la aceptación del
otro, la unión entre la diferencia. La coexistencia entre las culturas se afianzó en la
adquisición de nuevas lenguas. Esto permitió alzar un puente entre las problemáticas
sociales y humanas; proyectar en cada cultura un entretejido cada vez más humano,
racional.
21. Resultado (sesgo No se evidencia sesgos en el proceso de pude publicación)
blicación. En el análisis cualitativo y en el análisis de resultados cuantitativos se observa la
construcción de un discurso crítico, es decir,
constatación de ideas a favor y en contra.
23. Discusión
El aprendizaje de una lengua extranjera fue
reconocido como una competencia clave
en el contexto universitario, más aún, si se
trata de futuros docentes del área. En tal
sentido para facilitar su adquisición como
una competencia real y efectiva se consideró indispensable cambiar el enfoque y la
motivación detrás de su aprendizaje.
27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponide datos, códigos y ble en el repositorio institucional de la Uniotros materiales
versidad de Carabobo: http://mriuc.bc.uc.
edu.ve/handle/123456789/2764
Nota: los ítems
2, 14, 16, 22,
24, 25 y 26 de la
metodología prisma
2020 se obviaron,
dado que, su
información estaba
contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Salazar (2016).

120

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 5.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 3 de Castillo (2017).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Programa y país

Universidad Pública de Navarra, doctorado en
prevención de riesgos laborales departamento de
sociología., España.

1.Título

Lineamientos para el desarrollo humano, familiar y socio laboral del estado apure: propuesta
de superación de los aspectos que atentan contra
la calidad de la educación universitaria del estado
Apure.

3. Justificación

Se consideró urgente una actuación para adecuar
las universidades “centro laboral” a las exigencias
de la legislación laboral vigente y hacer de ellas
entornos saludables que crean procesos de salud
para la comunidad universitaria y para la región.

4. Objetivo

Generar un soporte teórico-práctico que fundamente la concepción de las universidades como
entonos saludables e instrumento de desarrollo
humano familiar y sociolaboral haciendo del docente un agente de cambio social.

5.Métodos (criterios Se seleccionaron fuentes documentales vinculade elegibilidad)
das a las variables de estudio y sujetos inmersos
en el fenómeno desde dos enfoques diferentes (el
diagnóstico y la reflexión) elementos vinculados a
la docencia investigación y atención a público en
la UNELLEZ.
6. Métodos (fuentes Fuentes documentales primarias y secundarias;
de información)
para el diagnóstico de factores peligrosos y 45
informantes claves; se seleccionaron también los
miembros de siete familias según su disponibilidad.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

Se destacó el uso de la observación participante,
la utilización de grupos focales de discusión y actuación y el análisis de contenido aplicado en la
investigación documental.

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)

Se utilizó la investigación participante, la cual pretendió mejorar las situaciones colectivas basando la investigación en la participación de los propios colectivos a investigar que son sujetos protagonistas que
interactuar a lo largo del proceso de investigación.

9. Métodos
Se hizo uso de técnicas de investigación que in(proceso de
cluyeron la entrevista individual y/o encuesta,
extracción de datos) la observación de grupos mediante la entrevista
abierta con discusión grupal; la observación participante incorporando la perspectiva del autor
que es investigador activo del centro universitario
donde se realiza la investigación; la encuesta mediante instrumento diseñado por el investigador.
10. Lista de datos

Los datos recolectados están dispersos en distintos capítulos de la tesis, según el propósito de
ellos para la investigación.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo
de los estudios
individuales

No se considera la existencia de sesgo en los estudios individuales, ya que se recolectaron datos
desde distintas dimensiones, los cuales fueron validados cualitativa y cuantitativamente, además de
ser comparados continuamente para comprender
la realidad compleja.

12. Métodos
Se observaron muchas medidas de efecto (canti(medidas del efecto) dades para evaluar la relación entre los efectos y
la situación estudiada), en el capítulo de la evaluación cuantitativa que incluye el estudio de todos los
componentes asociados a las condiciones laborales
de los trabajadores, véanse páginas 108-241.

122

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

13. Métodos de
síntesis

Se utilizó un enfoque de triangulación de método,
de técnicas y de investigadores Al aplicar las bases
valorativas de la investigación cuantitativa y la investigación cualitativa, se logró la triangulación de
método. Al emplear diferentes técnicas para la observación de la realidad de estudio se consideró la
triangulación por técnica (ergonómica, diagnostico
socioeducativo, acción participante, evaluativa, documental) y al incorporar diversos investigadores
en la planificación y ejecución de actividades, se
logró la triangulación de investigadores (el autor y
otros investigadores venezolanos).

15. Evaluación
de la certeza de la
evidencia

Con base a la información presentada en la tesis se
puede afirmar que es estudio se aproxima a la realidad estudiada y existe un grado aceptable de certeza.

17.Resultados
(características de
estudio)

En esta tesis se consideró la situación de la educación en ámbitos universitarios y no universitarios de una región en Venezuela. Se hizo énfasis
además en la importancia de generar condiciones
de trabajo seguras y de salud para los miembros
de la sociedad y se reconsideraron aquellos aspectos relacionados con la calidad de la educación,
tomando en cuenta que la realidad es compleja y
puede ser abordada en los diversos sistemas interdependientes, fundamentales para concebir líneas
e impulsar el desarrollo.

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)
19.Resultado
de los estudios
individuales

Ver punto 11.

Se observaron capítulos separados orientados a
presentar los resultados desde cada tendencia investigativa, cuyo discurso estaba sustentando en
los datos analizados. Capítulo IV-acercamiento
a la realidad desde la fase empírica. Capítulo Vsolución práctica al problema concreto. Capítulo
VI- evaluación de la experiencia investigativa.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

123

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de la
síntesis

En relación a la pregunta central de la investigación
vinculada con el desarrollo de una comunidad (Estado Apure) y que planteaba la interrogante para
encontrar una forma para impulsar en desarrollo de la región, la respuesta ha sido dada en dos
etapas: 1) Reconocer el influjo existente entre los
conglomerados sociales vinculados al mecanismo
de dominación y; 2) Activar respuestas para atenuar la carga social colectiva mediante el desarrollo
de acciones coordinadas desde la triada I-D-E que
permita aumentar la capacidad de resistencia de
los dominados. En este sentido la respuesta para
el problema de investigación se ha ido dando de
forma progresiva en todos los capítulos de la tesis
y que se resumen en impulsar el trabajo digno, proteger promover y preservar la salud y desarrollar
procesos educativos pertinentes y adecuados.
21. Resultado
Se consideró que no hay sesgo en el resultado de
(sesgo de
la publicación, ya que, en este trabajo se confecpublicación)
cionó una lógica configuracional que condujo a la
solución teórica en el capítulo VII.
23. Discusión
Se reconoció que el avance social se logra cuando
cada uno de los individuos realice acciones para
mejorar su entorno, realice asociaciones y reconozca y aporte para dar respuesta a las demandas colectivas. Todas las personas tienen que implementar cambios desde el ámbito en el que se desarrolla,
reconociendo la existencia y coexistencia de todos
en un mundo global, y tomando en cuenta una realidad que se nos muestra parciamente y caracterizada por un reinante caos que obliga a ser creativo.
27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponible en
de datos, códigos y el repositorio institucional de la Universidad de
otros materiales
Navarra: https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/29043
Nota: los ítems 2, 14, 16, 22, 24, 25 y 26 de la metodología prisma
2020 se obviaron, dado que, su información estaba contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Castillo (2017)

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 6.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 4 de Suarez (2017).
Ítems
Institución, Programa
y país
1.Título

3. Justificación

4. Objetivo

5.Métodos (criterios de
elegibilidad)
6. Métodos (fuentes de
información)
7. Métodos (estrategias
de búsqueda)

Desarrollo
Universidad de los Andes, doctorado en
ciencias contables, Venezuela.
Fundamentos onto epistemológicos de una
teoría general del control interno en las organizaciones bajo un enfoque transdisciplinario.
Se determinó la necesidad de desarrollar
fundamentos onto epistemológicos para una
futura teoría del control interno en el marco
de la intersubjetividad, inter-objetividad y las
condiciones contextuales donde se produce
el encuentro del sujeto con el objeto a ser
conocido, bajo una concepción pluralista y
abierta de asumir el diálogo como fuente
para crear en la integración complementaria
de la diversidad.
Generar fundamentos onto epistemológicos
como base para una teoría general del control interno en las organizaciones bajo el enfoque transdisciplinario.
Documentos asociados al control interno o
de especialidad en auditoría y distintos actores: contadores públicos, auditores, administradores y financieros.
Fuentes documentales primarias y secundarias y siete informantes claves.
La modalidad de esta investigación es cualitativa, lo que permitió interpretar el fenómeno objeto de estudio de acuerdo con los
significados que le atribuyeron los informantes clave, constituidos por siete expertos en
la temática.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

125

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

8. Métodos (procesos
de selección de los
estudios)
9. Métodos (proceso de
extracción de datos)
11. Evaluación del
riesgo de sesgo de los
estudios individuales

12. Métodos (medidas
del efecto)
13. Métodos de síntesis

El análisis documental y una entrevista electrónica a profundidad dirigida a recolectar las
opiniones de los especialistas en lo concerniente al Marco Integrado de Control Interno desde un enfoque transdisciplinario.
La observación participante y el guión de la
entrevista.
En esta investigación se incluyó el enfoque
cualitativo y el dialéctico; sin embargo, no se
apreció el enfoque cuantitativo responsable
de proporcionar amplitud al estudio, en este
sentido, se consideró que el trabajo posee un
sesgo parcial, es decir, la realidad construida
no aborda todas las dimensiones incluidas en
un proceso transcomplejo.
No se aprecian medidas del efecto, ni ningún
indicador de tipo cuantitativo; la validez de la
tesis se centra en el proceso de triangulación.
La credibilidad, transferibilidad, confirmabilidad
y consistencia son atendidas al triangular información recogida mediante entrevistas con aquella
proveniente de referentes teóricos; describir detalladamente el proceso investigativo, informantes,
contextos, recogida y procesamiento de datos.

15. Evaluación de la
certeza de la evidencia

Se evidenció certeza en el proceso de análisis
de datos cualitativos y hermenéuticos. La tesis
carece de una dimensión de análisis cuantitativo.

17.Resultados
(características de
estudio)

La investigación respondió a una narrativa
científica en una perspectiva transdisciplinaria, en la cual hay descripciones y explicaciones, pronósticos y prescripciones; todo
basado en el ejercicio hermenéutico; que
permitió por una parte profundizar en el
control interno, no como un hecho objetivo
sino como un hecho vivencial, experimentado por el sujeto, debido a que no está apartado, no lo observa de manera aséptica, el
mismo se integra al proceso organizacional.

126

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

18. Resultados (riesgo
de sesgo de los estudios
individuales)
19.Resultado de los
estudios individuales

20. Resultado de la
síntesis
21. Resultado (sesgo de
publicación)
23. Discusión

27. Disponibilidad de
datos, códigos y otros
materiales

El sesgo metodológico fue trasladado al sesgo asociado a los resultados, es decir, se asoció sólo a dos dimensiones de estudio.
Los objetos del conocimiento de control
interno desde el enfoque desarrollado se
caracterizaron por ser entidades filosóficas,
multidimensionales, flexibles, dinámicas,
adaptables, narrables, sujetas a la interpretación, comprensión y explicación.
Desde una mirada transdisciplinaria, los fundamentos ontoepistemológicos para la nueva teoría se
fundamentaron en una argumentación sustantiva
que reflejó una armónica concurrencia de saberes.
Ver puntos 11 y 18.
El control interno transdisciplinario respondió
a una serie de elementos que le son propios y
explicaron su expresión en la realidad organizacional, se consideró hologramático; se dio,
tanto en los sistemas principales de la organización, como en los terminales, en la misma forma, fisonomía, procesos, dinámica y productos.
También se consideró sinérgico; todos los sistemas complejos buscaron un objetivo común,
el equilibrio, armonía y pervivencia. Se precisó
recursivo; constante y permanentemente alimentando toda la organización y corrigiendo,
ajustando y equilibrando procesos y el rumbo.
El trabajo completo se encuentra disponible
en el repositorio institucional de la Universidad de los Andes: http://www.facesulavirtual.
net/pcc/wp-content/uploads/2021/05/13.
Tesis-_Doctoral_Sergio_Suarez.pdf

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 24, 25 y 26
de la metodología prisma 2020 se obviaron,
dado que, su información estaba contenida
en otros ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Suarez (2017).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

127

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Tabla 7.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 5 de Pauccar (2018).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Universidad Nacional del Altiplano, doctorado en
Programa y país ciencias sociales, Perú.
1.Título
Construcción del conocimiento transcomplejo en las
ciencias sociales generativas en el sistema educativo
lineal en la Universidad Andina del Cusco.
3. Justificación La cultura global en sus diferentes dimensiones es
cada vez más hegemónica por el desarrollo de la ciencia y la tecnología, que conlleva a generar nuevos sistemas productivos como es la economía de servicio
o de información, en base a las redes informáticos,
que afectan a culturas conservadoras y obviamente a
la educación universitaria, la cual está inmersa en patrones educativos clásicos tradicionales evidenciadas
en la formación de profesional y por ende surgió la
motivación de construir conocimiento educativo novedoso, adaptado a los rasgos sociales actuales.
4. Objetivo

5.Métodos
(criterios de
elegibilidad)
6. Métodos
(fuentes de
información)

128

Construir el conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas a partir del sistema educativo lineal, en contextos sociales educativos complejos
interaccionados con teorías y principios plasmada en
la estrategia didáctica artificial cuántico, hacía la autoformación y autoaprendizaje con capacidades imaginativas y creativas en su formación profesional con
cultura de paz e inclusiva.
Se seleccionaron sujetos de las asignaturas de Antropología que corresponde al primer semestre y de
Realidad Nacional y de Globalización del segundo
semestre.
216 alumnos de las asignaturas mencionadas en el
punto 5, los cuales fueron distribuidos en grupos de
control y grupos comparativos para la realización de
los experimentos.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)
9. Métodos
(proceso de
extracción de
datos)

La metodología se orientó; primero, a un enfoque interpretativo-comprensivo, conocido procedimentalmente
como cualitativo; segundo, se utilizaron técnicas e instrumentos del enfoque hipotético-deductivo (cuantitativo) desarrollados en el bucle educativo a través de la
estrategia didáctica a partir de la experimentación.
Se utilizó el análisis documental y la selección de
sujetos para la conformación de grupos experimentales en el marco de las asignaturas precisadas en el
punto 5.
En la primera fase, se utilizaron: las fichas para registro de los experimentos, encuestas a estudiantes y
docentes, y entrevistas sobre teorías científicas. En la
segunda parte la técnica que contribuyo a la validación de la propuesta de la estrategia didáctica artificial
cuántica fue el análisis documental.

11. Evaluación
del riesgo
de sesgo de
los estudios
individuales

No se evidencia riego de sesgo en los estudios individuales, el proceso de investigación fue claro, se desarrollaron todas las dimensiones del fenómeno y cada
proceso condujo a la triangulación y la generación de
conocimiento transcomplejo.

12. Métodos
(medidas del
efecto)

En la sección de resultado y discusión se presentó
toda una construcción de indicadores cuantitativos
vinculados a los Factores perceptible del proceso
educativo lineal en la actividad educativa y la forma
de generar conocimiento, estas son las medidas de
efecto utilizadas en esta tesis doctoral.
El método de síntesis fue la triangulación, la cual
condujo a procedimientos integrados dinamizados de
los métodos: deductivo, inductivo, analítico, sintético,
histórico y otros.
La certeza se afianza en la triangulación de diversas
tendencias metodológicas, aplicadas de forma secuencial e integradas en un enfoque diseñado por el
investigador que lleva por nombre “estrategia didáctica artificial cuántica en la construcción del conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas en la educación lineal universitaria.

13. Métodos de
síntesis
15. Evaluación
de la certeza de
la evidencia

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

129

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

17.Resultados
(características
de estudio)

Esta tesis doctoral buscó reorientar la práctica educativa universitaria a través de la estrategia didáctica
artificial cuántica como una metodología transdisciplinar en el contexto de las ciencias sociales generativas que involucró el crecimiento y la emergencia de
nuevos sistemas sociales a partir de la ciencia, la tecnología y la cibernética.

18. Resultados No se evidenció riesgo de sesgo de los estudios indi(riesgo de sesgo viduales con relación a los resultados.
de los estudios
individuales)
19.Resultado
de los estudios
individuales

La experimentación, el análisis de documentos y la
interpretación de las encuestas y las entrevistas fue
el sustento de la propuesta de estrategia didáctica
artificial cuántica, la cual se desarrolló en contextos
complejos interaccionados, procesos de disciplinariedad, criterios de razonamiento, niveles cognitivos y
los procesos cognitivos centrados en el bucle educativo, que orientaron los tiempos y circunstancias de
aprendizaje.

20. Resultado
de la síntesis

Los resultandos son significantes de la construcción
del conocimiento transcomplejo, donde los niveles
cognitivos que más destacan son evaluar y crear, es
decir la racionalidad estuvo dentro de la metacomplejidad. De igual forma el conocimiento imaginario–
abstracto que se construyo es sorprendente, ya que
en base a ello se produce los nuevos conocimientos.
Finalmente, los bucles educativos para lograr el conocimiento transcomplejo requieren la cooperación
de las distintas disciplinas, para las sesiones del bucle
educativo.

21. Resultado
(sesgo de
publicación)

Ver puntos 11 y 18.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

23. Discusión

La estrategia didáctica artificial cuántico y el bucle matriz y de actividad educativa fueron consideradas herramientas didácticas innovadoras, porque permitieron
involucrar contextos complejos interaccionados para
desarrollar acciones educativas abiertas a través de la
participación de la disciplina, a través de las disciplinas y más allá de las disciplinas, con la cooperación
de la tecnología digital que generó informaciones en
la mente humana, los cuales provocan imaginaciones
o pensamiento súbitos en el aprendizaje del hombre.

27.
Disponibilidad
de datos,
códigos y otros
materiales

El trabajo completo se encuentra disponible en el repositorio institucional de la Universidad Nacional del
Altiplano:
http://repositorio.unap.edu.pe/handle/UNAP/10318?show=full

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 24, 25 y 26 de la metodología prisma
2020 se obviaron, dado que, su información estaba contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Pauccar (2018).

Tabla 8.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 6 de Perdomo (2019).
Ítems

Desarrollo

Institución, Programa
y país

Universidad Bicentenaria de Aragua, doctorado en ciencias de la educación, Venezuela.

1.Título

La educación como eje transformacional de
la sociedad: una visión transcompleja.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

3. Justificación

El desarrollo del estudio se justificó por cuanto la situación de Venezuela amerita un cambio en su sociedad, para el aprovechamiento
de su potencial humano, mediante la transformación educativa, sus sistemas y elementos que logren incrementar las competencias
necesarias para la adaptación de nuestros ciudadanos a los retos de la posmodernidad, la
nueva ciudadanía y a la convergencia tecnológica global.

4. Objetivo

Construir una teoría acerca de la educación
como eje transformacional de la sociedad,
bajo una visión transcompleja.

5.Métodos (criterios de
elegibilidad)

Se escogió un método propio e integrativo,
que tiene como objetivo dialogar, explicar,
comprender y transformar la realidad estudiada; desarrollado desde la transepistemología.

6. Métodos (fuentes de
información)

Fuentes documentales relacionadas a las variables del objeto de estudio, 14 informantes
claves pertenecientes a diferentes disciplinas
académicas y 145 individuos (115 profesionales y 30 estudiantes de diferentes disciplinas
académicas.

7. Métodos (estrategias
de búsqueda)
8. Métodos (procesos
de selección de los
estudios)
9. Métodos (proceso de
extracción de datos)

Análisis documental, cuestionario y entrevistas.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo de los
estudios individuales

No se consideró la existencia de riesgo de
sesgo, pues se abarcan todas las dimensiones
del estudio desde la transcomplejidad y los
transmétodos.

132

Se integraron tres tipos de procesos: el ideográfico, el nomotético y el hermenéutico.
Observación documental, un instrumento
nomotético diseñado con la escala Likert y el
guion de entrevista semiestructurada.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

12. Métodos (medidas
del efecto)

Se calcularon las medidas estadísticas para la
validación de los expertos asociadas al instrumento nomotético y luego, se determinó la
correlación según Spearman- Brown, siendo
-1,20. Este valor indicó una muy alta correlación entre las variables incorporadas en el
instrumento.

13. Métodos de síntesis

Se aplicó la triangulación como una herramienta metodológica utilizada para sintetizar
la información y dar legitimidad metodológica y de esta forma acceder de mejor manera a
una realidad social compleja.

15. Evaluación de la
certeza de la evidencia

En la dimensión cuantitativa se utilizó el
procedimiento conocido con el nombre de
juicio de expertos para la evaluación de la
certeza y la dimensión cualitativa se validó
en la fase de contrastación de respuestas con
incidentes en la construcción de una teoría
fundamentada.

17.Resultados
(características de
estudio)

El entretejido paradigmático que se produjo
fue la construcción de una teoría que propuso un nuevo pensamiento para construir,
percibir y abordar una realidad educativa en
plena transformación, lo que permitió conocer las condiciones que han desembocado la
situación actual, cuales áreas que ameritan
intervención y una nueva forma de construcción.

18. Resultados (riesgo
Evaluando la aplicación de transmétodos se
de sesgo de los estudios identificaron tres tipos de procesos cada uno
individuales)
con sus propios resultados y su criterio de validez, por ende, desde esta perspectiva no se
consideró la existencia de riesgo a sesgo en la
publicación de resultados.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

133

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

19.Resultado de los
estudios individuales

Venezuela se consideró un crisol de contrastes,
por lo que explicar los factores sociales, económicos, políticos, tecnológicos y espirituales
que intervienen en la educación resultó ser un
tema complejo. Para lograr su comprensión,
fue necesario analizar el momento histórico,
su devenir para mirar el resultado actual de la
educación. Acá se confrontó con la aplicación
del instrumento nomotético dónde la dimensión más impactada fue la social con 13% de
aprobación. A partir de ello, los instrumentos
ideográficos confirmaron las razones por las
cual quedan los restos del naufragio del sistema educativo abandonado, fragmentado y
víctima de las decisiones políticas incorrectas,
medidas económicas equivocadas, decisiones
sociales que han convertido al ciudadano en
dependiente laboral y la inexistencia de una
educación con desarrollo espiritual.

20. Resultado de la
síntesis

La educación 2020 se acercó a la educación
como eje transformacional de la sociedad,
bajo una visión transcompleja. Se pensó
como un nuevo modo de ver la educación y
se construyó a partir de diversos informantes, diferentes métodos aplicados, con teorías
que resultaron contrarias pero que coexistieron en un mismo nivel de realidad. Para esta
producción teórica fue necesaria la triangulación entre métodos de ciencias duras, ciencias
blandas y ciencias del espíritu, pues a partir
de ese andamiaje ideático, se formaron los
cinco constructos teóricos que formaron la
educación 2020: praxis educativa, crecimiento económico, justicia política, energía y conciencia, convergencia transdisciplinar.

21. Resultado (sesgo de
publicación)

Ver punto 11 y 18.

134

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

27. Disponibilidad de
datos, códigos y otros
materiales

El trabajo completo se encuentra disponible
en el repositorio institucional de la Universidad de Navarra: https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/29043

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 23, 24,
25 y 26 de la metodología prisma 2020 se
obviaron, dado que, su información estaba
contenida en otros ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Perdomo (2019).

En la revisión sistemática de las tesis doctorales
seleccionadas, se observó que:
En términos de volumen, no hay un avance notable en la
aplicación de los transmétodos en las tesis doctorales, ya que su
frecuencia de aparición durante el arqueo de las bases de datos, se
mantuvo en una tesis doctoral por año desde el 2015, a excepción
del 2017, en cuyo año se publicaron dos.
En cuanto a la aplicación del enfoque metodológico
emergente de la transcomplejidad en las tesis doctorales
examinadas, se visualizó un avance, dado que, en ellas se estudiaron
los fenómenos desde la complementariedad de las ciencias (del
espíritu, blandas y duras) con sus diversas metodologías, lo cual
condujo a resultados multirreferenciales y multidimensionales.
Exceptuando los trabajos de Mendoza (2015) y Suárez (2017) en
cuyos casos no se aplicaron todas las dimensiones requeridas por
los transmétodos.
A manera de cierre
Con relación a los puntos tratados, se dilucidó que:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

135

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Los individuos que deseen realizar un doctorado deben
conocer su significado y las implicaciones inherentes al proceso
de formación. Además, deben fortalecer sus competencias
investigativas para alcanzar la realización de la tesis doctoral
(garantizando que la misma cumpla con los niveles requeridos de
calidad científica) y, por ende, les permita obtener la titulación.
Así mismo, desarrollar un trabajo doctoral en el marco
de una sociedad caótica e incierta, basada en la comunicación
y la tecnología requiere de metódicas innovadoras que rebasen
las limitaciones de las formas tradicionales de investigación, en
este sentido, la transcomplejidad es un camino viable y asertivo
para el abordaje de los fenómenos desde la complejidad, la
transdisciplinariedad y la creatividad, una forma de dialogar
sobre las ideas desde disímiles disciplinas, posturas teóricas y
filosóficas y los multimétodos.
Seguidamente, en la evaluación del uso de los transmétodos
en las tesis doctorales seleccionadas, se observó; primero que, no
hay un aumento en el volumen de tesis doctorales realizadas desde
la episteme de la transcomplejidad, en promedio una por año a
partir del 2015, a excepción del año 2017 en el cual se publicaron
dos; y, segundo, si hubo un progreso en lo concerniente a la forma
de implementar los transmétodos: desde la creatividad, la pericia
del investigador y la rigurosidad científica.
No cabe duda, que la transcomplejidad condujo a los
candidatos a doctores a realizar ejercicios de pensamientos para
construir procedimientos metodológicos propios: innovadores,
multimétodos con alternativas distintas para validar la
razonabilidad de los datos recolectados y una etapa integradora
para la construcción teórica final. A pesar de ello, en las tesis de
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Mendoza (2015) y Suárez (2017) no se aplicaron procedimientos
asociados a todas las dimensiones requeridas por los transmétodos,
es decir, relacionadas con las ciencias del espíritu, las duras y las
blandas; esto evitó en su caso, la construcción de una realidad
multidimensional.
Como pudo notarse, para poder afirmar que una tesis
doctoral cumple con los criterios de la transcomplejidad y, por
ende, generó una teoría aproximada a una realidad de múltiples
dimensiones y referencias; en su estructura debe contener
los siguientes aspectos: los pilares de la transcomplejidad (la
transdisciplinariedad y los fundamentos de la complejidad), las
nociones transcomplejas y los multimétodos.
Finalmente, se considera necesario promover la
elaboración de tesis doctorales desde de la transcomplejidad en
el nivel 1 (ontológico y epistemológico) y el nivel 2 (modelístico),
lo cual asegurará el aumento de la producción de tesis doctorales
en todos los niveles, contribuyéndose así, a la comprensión
de la sociedad y a la búsqueda de soluciones de los problemas
emergentes en escenarios caóticos e inestables.

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enfoque integrador transcomplejo. Revista Chakiñan de
Ciencias Sociales y Humanidades, Disponible en: http://
www.redalyc.org/articulo.oa?id=571763379009.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

137

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

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Un Nuevo Enfoque Integrador. Revista Científica A.S.A,
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en la redefinición transdisciplinar de los valores sociales.
Universidad Fermín Toro. Venezuela.
138

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Mogollón, A. (2015). Componentes estructurales de las tesis doctorales. Revista ciencia de la educación, pp. 138-150.
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Pauccar, A. (2018). Construcción del conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas en el sistema educativo lineal de la Universidad Andina del Cusco. Perú:
Universidad Andina del Cusco.
Perdomo, W. (2019). La educación como eje transformacional de
la sociedad: una visión transcompleja. Venezuela: Universidad Bicentenaria de Aragua.
Salazar, S. (2016). El aprendizaje de una lengua extranjera.
Una visión transcompleja. Venezuela: Universidad de
Carabobo.
Suárez, S. (2017). Fundamentos ontoepistemológicos de una teoría general del control interno en las organizaciones bajo
un enfoque transdisciplinario. Universidad de los Andes. Venezuela.
Schavino, N., &amp; Villegas, C. (2010). De la teoría a la praxis en el
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trabajos doctorales? . Perú: Fondo editorial Universidad
de San Martín de Porres.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

139

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

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Zaá, J. (2017). Pensamiento filosófico transcomplejo. San Joaquín
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Zaá, J. (2020). Transcomplejidad desde la filosofía. Disponible
en:
https://reditve.wordpress.com/2020/02/21/transcomplejidad-desde-la-filosofia/.

140

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La capacitación laboral en el marco jurídico nacional
e internacional
Job training in the national and international legal
framework
Diana Leslie Mendoza Robles1
Sumario: I. Introducción, II. Materiales y métodos, III. Resultados, a)
Problemática mexicana, b)Ámbito internacional, c) Marco jurídico
mexicano, d) Reforma Constitucional en materia laboral de 2017
y de la Ley Federal del Trabajo de 2019 en México, IV. Discusión,
V.Conclusiones, VII. Futuras líneas de investigación, VIII. Referencias
bibliográficas.
Resumen: El presente artículo tiene como objetivo desarrollar el
conocimiento del panorama relativo al derecho a la capacitación
laboral, siendo éste influenciado por la doctrina y legislación nacional e
internacional, así como el impacto previsto a partir de la reforma laboral
derivada de la modificación de preceptos constitucionales relacionados
con la materia, y por consiguiente de la Ley Federal del Trabajo, teniendo
como parte de su ruta crítica, a la capacitación y adiestramiento de las y
los trabajadores a partir del empleo de una metodología jurídico-mixta,
permitiendo ver la existencia de desigualdad dentro de los empleadores
de garantizar el derecho laboral de capacitación a sus trabajadores,
1 Doctora en estudios regionales, licenciada y maestra en derecho.
Defensoría de los Derechos Humanos y Universitarios en la UNACH.
Universidad Autónoma de Chiapas, México. Correo electrónico: diana.
mendoza@unach.mx

142

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

así como causas relacionadas con dicha práctica a nivel nacional y los
sectores mayormente fortalecidos por la capacitación existente en el
país.
Palabras clave: Derechos humanos, capacitación
adiestramiento, derecho laboral, cultura laboral.

laboral,

Abstract: The objective of this article is to develop knowledge of
the panorama related to the right to job training, being influenced
by national and international doctrine and legislation, as well as the
expected impact from the labor reform derived from the modification
of related constitutional precepts. with the matter, and consequently
of the Federal Labor Law, having as part of its critical path, the training
of workers based on the use of a legal-mixed methodology, allowing to
see the existence of inequality within of employers to guarantee the
labor right to training their workers, as well as causes related to said
practice at the national level and the sectors that are most strengthened
by the existing training in the country.
Keywords: Human rights, job training, training, labor law, work
culture.

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

143

�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Introducción
La reforma laboral en México trajo consigo varios debates
relacionados al derecho social, en el cual se toman en consideración
diversas necesidades de la población, ello, en torno a sectores
de ésta que se encuentran en desequilibrio, aparecen entonces,
en contraposición, los derechos de las personas trabajadoras
a asociarse y el combate a prácticas deshonestas arraigadas
al funcionamiento de los sindicatos, o las modificaciones
estructurales a las instituciones encargadas de impartir justicia
laboral, por mencionar algunos.
En este trabajo, sin embargo, no nos detendremos a
exponer las reformas laborales, sino que nos enfocaremos en una
necesidad también actual, muy relacionada con el impacto social
del derecho, y que forma parte además de los derechos humanos
de las personas trabajadoras, toda vez que dicha capacitación
está relacionada con la eficiencia en el empleo, que puede estar
relacionada con la permanencia y una mejora en las condiciones
y prestaciones.
De acuerdo con Badilla y Urquilla (2008), el derecho
al trabajo, es un “mecanismo eficiente para la superación de la
pobreza, pues en la medida en que haya más empleo o trabajo digno,
las familias tendrán mejores ingresos y acceso a bienes y servicios
que las pueden excluir de la condición de pobreza” (p. 191).
Es así, como los derechos derivados de éste, componen un
grupo de derechos laborales que tienen como objetivo el trabajo
decente, entendido éste como aquel que le permite a la persona
trabajadora, vivir con una calidad de vida digna, empleando
el trabajo como medio de superación y de desarrollo personal,
144

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

es aquí en donde retoma especial importancia el derecho a la
capacitación laboral.
Sin embargo, y aún ante tal obligación, la capacitación
laboral en nuestro país, cuenta con números bajos, ello de acuerdo a
datos estadísticos proporcionados por fuentes privadas y públicas,
como OCC mundial, De las Heras Demotecnia o incluso el Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Es en ese sentido, que el presente trabajo parte de la
realización del derecho humano al trabajo, y más específicamente
al derecho del trabajador de recibir una capacitación laboral
adecuada, en aras del respeto a la normativa internacional en la
materia, obligatoria para el Estado mexicano, ante la importancia
que ello reviste para el desarrollo laboral y la necesidad de su
observancia.
Es así, como a través del método de análisis documental
principalmente, pero tomando en consideración datos
estadísticos oficiales, se realiza un recorrido relativo al marco
internacional y nacional referente a la materia laboral y la
importancia del reconocimiento del derecho a la capacitación del
trabajador, reflejado también en las reformas constitucional y de
la ley reglamentaria en materia de derecho laboral de 2017 y 2019
respectivamente.
Materiales y métodos
Para llevar a cabo el análisis contenido en el presente artículo,
se opta por una metodología jurídico mixta, basada en datos
referenciales estadísticos oficiales y legislación nacional e
internacional como fuentes primarias, así como el uso de la técnica
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

145

�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

de investigación documental bibliográfica de fuentes secundarias
como la doctrina contenida en libros y artículos científicos en
materia laboral y de derechos humanos.
Es importante señalar que, aunado a la consulta legislativa
que nos brinda el “deber ser” en el marco de la capacitación, se
toman en cuenta cifras oficiales del INEGI, que nos sirven para
construir un panorama general a través de datos cuantitativos
y cualitativos que arrojan un deficiente seguimiento a la
importancia que las empresas dan al ámbito de la capacitación a
sus trabajadores y trabajadores.
Es en ese sentido, que se tiene como objetivo principal,
conocer el marco jurídico que rodea al derecho a la capacitación
laboral, así como el ámbito internacional y nacional, empleando
además de la perspectiva del derecho, una social.
Resultados
a)Problemática mexicana
De acuerdo con el glosario de los Censos económicos del INEGI
(2019), la capacitación comprende varios procesos, entre ellos
el de enseñanza, aprendizaje y entrenamiento, mediante la
práctica y la demostración para desarrollar las habilidades,
destrezas y conocimientos que todo el personal ocupado del
establecimiento requiere para el desarrollo de sus actividades
productivas de manera más eficiente. Éste incluye además
la capacitación interna y externa, excluyendo las pláticas
de orientación o inducción y las sesiones informativas o de
orientación.
146

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Para México, la capacitación del personal es aún incierta,
si bien, está reconocido como uno de los derechos dentro del
grupo de derechos laborales del trabajador, podemos observar de
acuerdo a datos estadísticos, que no es algo constante.
Aun ante el reconocimiento de dicha obligación patronal a
nivel constitucional, como más adelante analizaremos, la capacitación
laboral en nuestro país cuenta con números bajos, ya que sólo el
12.6% de las empresas llevan a cabo la especialización del personal,
en tanto que el 87.4% restante manifiesta no realizar acciones de este
tipo, lo cual obedece a causas diversas (INEGI, 2019).
Es a partir de la Encuesta Nacional sobre Productividad
y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas
(ENAPROCE) 2018 publicada por el INEGI en 2019, que se
obtienen datos que dejan ver la existencia del problema:
Figura 1.
Distribución del número de empresas que imparten capacitación por tamaño de empresa (2017)

Fuente: INEGI (2019).
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

A partir de la ilustración 1, es posible observar números
bastante desiguales dentro del número de empresas que
imparten capacitación laboral a sus trabajadores, existiendo
principalmente la práctica de no hacerlo.
Por otro lado, parece necesario señalar cuáles son algunas
de las causas por las que dicha capacitación no se lleva a cabo,
en primer lugar tenemos la consideración de la empresa acerca
de que el conocimiento y las habilidades de los trabajadores
son adecuados, en segundo lugar que se contrata a gente lo
suficientemente capacitada, en un tercer lugar, que la capacitación
genera un costo elevado.
Es importante también señalar que dentro de otras causas que las empresas expresaron, muchas de ellas giran en torno a
atender las propias necesidades de ésta, incluso excusándose de su
incumplimiento, soslayando así la obligación que tienen hacia sus
trabajadores y su desarrollo, como a continuación podemos constatar de los siguientes factores: no se encontró capacitador adecuado,
se interrumpe la producción, se impartió previamente, mayores exigencias salariales, renuncia del personal, no hay beneficios palpables
y se solicitó a instituciones públicas, pero no se otorgó, cuyos porcentajes podemos observar en el gráfico número dos:
Es importante revisar también algunos datos cualitativos,
integrados por la edición 2019 de los Censos Económicos, a
través de información correspondiente a innovaciones y variables
cualitativas, orientadas a captar entre otras, información
sobre la capacitación impartida al personal que laboró en los
establecimientos durante el año de 2018, lo cual nos permitirá
complementar el panorama general antes establecido.
148

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Figura 2.
Distribución del número de empresas que no impartieron capacitación según causa para no impartirla, 2017.

Fuente: INEGI (2019).

Dichos datos refieren al tema de capacitación,
entendiéndose como tal, el proceso de enseñanza-aprendizaje
que todo el personal ocupado del establecimiento requiere para
el desarrollo de sus actividades productivas de manera más
eficiente.
A nivel nacional, 59.1 % de los negocios grandes (de 251
y más personas) sí otorgaron capacitación a sus trabajadores,
mientras que en los micronegocios este porcentaje registró apenas
el 2.4% (INEGI, 2019), dicho dato, permite ver la enorme brecha
en torno a la importancia brindada al tema en las empresas de
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

mayor tamaño, toda vez que de acuerdo a las cifras el porcentaje
de capacitación decrece de acuerdo al tamaño de los negocios.
Cabe señalar que el sector en el que se pone mayor esfuerzo
para la capacitación varía también dependiendo del tamaño de
la empresa, ya que se cuenta con más del doble del porcentaje
en el área de producción, ventas y servicios por sobre el sector
administrativo, contable y de dirección.
b)Ámbito internacional
Es importante mencionar, que a nivel internacional, es la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), creada mediante el
Tratado de Versalles en 1919, y del cual nuestro país forma parte
de esa organización desde 1931, dicha institución está encargada
de promover el “progreso social” como condición necesaria para
alcanzar un desarrollo socioeconómico armonioso (Lacavex, 2013).
Es a través de dicha organización, que se adoptan los
convenios 140 y 142, en 1974 y 1975 respectivamente, ambos
ratificados en el Senado mexicano en los años 1977 y 1978. Dichos
convenios, encaminados a la capacitación y adiestramiento para
el trabajo, estando el convenio 140, enfocado en la licencia pagada
de estudios concedida a trabajadores, con fines educativos, por
un periodo determinado, durante las horas de trabajo y como
pago de prestaciones económicas adecuadas (OIT, 1974).
En cuanto al convenio 142, éste va en torno a la orientación
en el desarrollo de los recursos humanos profesional y formación
profesional en el trabajo.
Posteriormente surge la recomendación 150 de la OIT, que
señala que las políticas de capacitación y adiestramiento deben te150

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

ner por objeto: “asegurar el acceso a un empleo según las aspiraciones de cada trabajador; proteger al trabajador contra el desempleo,
el subempleo y los riesgos profesionales; y conseguir el avance social, cultural y económico que los tiempos demandan” (OIT, 1975).
Cabe señalar que la OIT establece a través de dichos
convenios, que los Estados miembros cuentan con la obligación
de establecer sistemas caracterizados por ser abiertos, flexibles
y complementarios de enseñanza general técnica y profesional,
así como de orientación escolar y profesional y de formación
profesional, tanto dentro del sistema oficial de enseñanza, como
fuera de éste, dada la obligatoriedad que poseen como norma
vigente en México (Dávalos, 1998, p. 281).
Por su parte, tanto el Pacto de San Salvador, como el Comité
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones
Unidas (CDESC) ponen énfasis en distintas disposiciones del
derecho del trabajo, éste último mediante el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Es así, como ambos pactos, contemplan en su artículo 6
punto 2, disposiciones relacionadas con el compromiso Estatal
de “adoptar las medidas que garanticen plena efectividad al
derecho al trabajo, en especial las referidas al logro del pleno
empleo, a la orientación vocacional y al desarrollo de proyectos
de capacitación técnico-profesional” (Pacto de San Salvador, art.
6), así como la obligación de adoptar medidas para el logro de la
efectividad del derecho al trabajo, mediante la “formación técnicoprofesional, …encaminadas a conseguir un desarrollo económico,
social y cultural constante y la ocupación plena y productiva, en
condiciones que garanticen las libertades políticas y económicas
fundamentales de la persona humana”( PIDESC, art. 6).
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Dichas medidas, las cuales son exigidas a los Estados, con
la finalidad de lograr el derecho del trabajo, tienen como objetivo
ofrecer mejores mecanismos de capacitación laboral, que permitan
a los trabajadores insertarse en un mercado laboral cambiante,
evolutivo, cada vez mucho más modernizado y tecnificado.
La capacidad productiva del ser humano tiene una tendencia
creciente, de mayor complejidad, que busca y requiere que las
personas, por ser empleadas, tengan la capacidad suficiente para
ajustarse a esos cambios… Se trata de una intervención social del
Estado, que no supone que él directamente sea el prestador de
estos servicios educativos, pero sí que controle que los programas existentes tengan como finalidad facilitar, de manera efectiva, la inserción laboral (Badilla y Urquilla, 2008, p. 199).

c) Marco jurídico mexicano
El derecho al trabajo está protegido en la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 5º, cuando establece
que “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la
profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo
lícitos…” siendo dicho derecho limitado excepcionalmente.
Es así, como nuestra Carta Magna establece también, que
dicho trabajo deberá de ser digno, ello, derivado del contenido
del artículo 123 apartado A, el cual especifica aspectos relativos
a la relación obrero-patronal, estableciendo también en su
fracción XIII una obligación patronal relativa a “proporcionar a
sus trabajadores, capacitación o adiestramiento para el trabajo”.
Siendo determinados en la ley reglamentaria del trabajo los
sistemas, métodos y procedimientos a partir de los cuales ello
deberá cumplimentarse.
152

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Es en 1978 que los conceptos de capacitación y
adiestramiento en el trabajo se integran a la Ley Federal del
trabajo (LFT, 1970), siendo actualmente parte del contenido del
artículo 153-A de la LFT, desprendiéndose como tal el concepto
de la capacitación laboral, siendo ésta, una obligación patronal,
la cual tiene como finalidad, elevar la calidad de vida de los
trabajadores, que conllevará además al logro de la competencia y
productividad dentro de la empresa.
Los patrones tienen la obligación de proporcionar a todos los
trabajadores, y éstos a recibir, la capacitación o el adiestramiento en su trabajo que le permita elevar su nivel de vida, su
competencia laboral y su productividad, conforme a los planes
y programas formulados, de común acuerdo, por el patrón y el
sindicato o la mayoría de sus trabajadores.

Es en el capítulo III Bis de dicha ley reglamentaria, que
se contemplan todas las condiciones relacionadas con dicha
obligación, teniendo como objetivo la productividad laboral, a
través de la formación y capacitación de los trabajadores.
Haciendo un paréntesis, y antes de incluir, además de
la capacitación, al concepto de adiestramiento, es necesario
señalar que la LFT no hace una distinción entre ambas figuras,
lo que sí se realiza en la doctrina. En palabras de Dávalos, “la
capacitación implica el habilitar al trabajador, tenerlo en aptitud
de desempeñar una actividad superior a la que realiza, a través
de la obtención de conocimientos nuevos. El adiestramiento
consiste en enseñar, instruir, al trabajador en el trabajo que
desempeña normalmente buscando su perfeccionamiento”
(Dávalos, p. 280-281).
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Sin embargo, también resulta necesario mencionar más
doctrina, cuando Méndez señala que la obligación patronal, a la
vez, derecho del trabajador, puede traducirse en:
Una mejora en diversos ámbitos de la vida del trabajador; estar
capacitado le representa al trabajador una ventaja sobre otros
trabajadores; esta competencia beneficia también al patrón,
quien podrá tener trabajadores más capacitados y, por ende,
elevar la productividad de su empresa (Méndez, 2009 p. 88).

El objeto del adiestramiento laboral, de acuerdo con la ley,
se enfoca en cumplir los puntos siguientes:
I. Actualizar y perfeccionar los conocimientos y habilidades de
los trabajadores y proporcionarles información para que puedan aplicar en sus actividades las nuevas tecnologías que los
empresarios deben implementar para incrementar la productividad en las empresas;
II. Hacer del conocimiento de los trabajadores sobre los riesgos
y peligros a que están expuestos durante el desempeño de sus
labores, así como las disposiciones contenidas en el reglamento
y las normas oficiales mexicanas en materia de seguridad, salud
y medio ambiente de trabajo que les son aplicables, para prevenir riesgos de trabajo;
III. Incrementar la productividad; y
IV. En general mejorar el nivel educativo, la competencia laboral y las habilidades de los trabajadores (LFT, 1970, Artículo
153-C).

Cabe señalar que al respecto, la Comisión Nacional de
los Derechos Humanos define al derecho a recibir capacitación y
154

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

adiestramiento, como “aquel que permite que el trabajador pueda
acceder en su caso a los programas de escalafón y mejora en el
empleo, que se traduce en una mejor rendimiento y remuneración”,
(Comisión Nacional de Derechos Humanos, 2016, p. 23), que
resultan tan importantes en el logro de un trabajo digno y una
mejora en el proyecto de vida.
Las diversas legislaciones que contemplan disposiciones
relativas a los trabajadores, deben partir de las anteriores
consideraciones, dada la existencia de esta obligación patronal,
poniendo énfasis en la capacitación laboral a través de sistemas
flexibles y complementarios de preparación en el empleo, que
coadyuven a la realización del trabajo de manera digna, primando
la observancia de los organismos e instrumentos internacionales
en la materia.
d) Reforma Constitucional en materia laboral de 2017 y de la Ley Federal
del Trabajo de 2019 en México
Es importante recalcar por supuesto, que actualmente, México
se encuentra en un proceso de cambio en cuanto a la materia
que nos atañe, toda vez que al menos 10 entidades federativas
se encuentran en un proceso de adaptación a las modificaciones
sustanciales al sistema laboral, principalmente en cuanto a
tres puntos importantes: el nuevo sistema de justicia laboral,
la democracia sindical y el Centro Federal de Conciliación y
Registro Laboral.
Con fecha 24 de febrero de 2017, se publica en el Diario
Oficial de la Federación el “DECRETO por el que se declaran
reformadas y adicionadas diversas disposiciones de los artículos
107 y 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos
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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Mexicanos, en materia de Justicia Laboral”. Dentro de dicha
reforma, nos encontramos aquella relacionada a la obligación
patronal de capacitación y adiestramiento.
Dentro de la exposición de motivos relativa a la Ley Federal
del Trabajo, damos cuenta también de la importancia que revisten
factores como la capacitación y adiestramiento para el logro de los
objetivos principales de la reforma, al considerarse parte de una
ruta crítica para una transición exitosa al nuevo sistema laboral.
Discusión
Para Reynoso, el trabajo constituye, una actividad económica, pero
también representa un espacio de desarrollo y desenvolvimiento
del trabajador, que le permite aplicar sus habilidades, obtener
un ingreso remunerado y realizar aportaciones en beneficio de la
sociedad (Reynoso, 2006).
El derecho humano al trabajo, conjunta en su contenido,
otros derechos, que se derivan de la relación laboral, y que
pertenecen al ámbito de los derechos sociales, ante la sujeción a
una relación subordinada y la necesidad de un equilibrio en los
factores de la producción.
En ese mismo sentido, podemos afirmar que este derecho
humano, dentro de sus características, cuenta con la de ser
digno, de dicho concepto devienen temas diversos, como el de
la capacitación necesaria para llevar a cabo el empleo que se le
asigna al trabajador, convirtiéndose entonces, en una obligación
patronal. Dicho derecho, ha retomado especial atención, a partir
de instrumentos internacionales en materia de reconocimiento
de derechos económicos, sociales y culturales de las personas.
156

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Para el logro de esa dignidad en el empleo, ello deberá
traducirse en la calidad de vida laboral, la cual, requiere para
su existencia del respeto de diversos derechos, como el de
desempeñar un trabajo que proporcione equilibrio con las
actividades personales y familiares, que éste sea también un
trabajo satisfactorio, y muy importante para el tema que nos
atañe, que se observe el derecho a un trabajo que brinde desarrollo
laboral o profesional al trabajador (Patlán, 2016).
Es así, como en esta aproximación, podemos partir del
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales
(Protocolo de San Salvador), suscrito el 17 de noviembre de 1988,
el cual reconoce como contenido de dicho derecho, la obtención
de los medios para poder llevar “una vida digna y decorosa a
través del desempeño de una actividad lícita libremente escogida
o aceptada” (Protocolo de San Salvador, 1988, Artículo 6).
En ese tenor, dicho Protocolo establece ciertas medidas,
cuyo objetivo es el logro de una plenitud del empleo, así como la
orientación vocacional, que permitan el desarrollo de proyectos
de capacitación técnico-profesional.
Es necesario reflexionar en el papel que la capacitación laboral representa para las personas, sobre todo aquellas en estado
vulnerable, por cuanto les permite insertarse en la sociedad y participar de manera plena en la vida pública, privada y social, estando
obligados los Estados a garantizar ese derecho (Salvioli, 2004).
Debemos mencionar que los derechos contenidos a su vez
en el derecho al trabajo digno, como lo es el que atañe al presente
trabajo, el derecho a la capacitación y adiestramiento laboral,
están en suma relacionados con la construcción de la cultura
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

laboral, a la cual hace alusión la Comisión Nacional de Derechos
Humanos cuando señala que:
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera
oportuno hacer difusión a todo el público en general y a quienes son trabajadores en lo especial, de los derechos humanos
al trabajo y en el trabajo, en el ánimo de fomentar una cultura
laboral (CNDH, 2016, p. 4).

Carlos de Buen considera trascendental el tema de la
previsión social, relacionándolo con dos aspectos, por un lado, la
necesidad de contar en las empresas con instalaciones adecuadas y
cumplir con normas de seguridad e higiene, sino también, el trato
adecuado a los trabajadores, mediante el ambiente adecuado, el
respeto, la equidad y la apreciación de sus labores, siendo éstos
incentivados por la mejora constante (De Buen, 2014).
Es aquí en donde entra en juego el tema de la capacitación,
que si bien, y como podemos observar, los patrones pueden
asumir como una forma de dar atención a los requerimientos
de la empresa, como por ejemplo, la obtención de una mayor
producción, o de mejoras del recurso humano con el que
cuentan para una actividad determinada, o incluso y como
pudimos observar en las estadísticas, no verla necesaria, dado
el cumplimento de los estándares que ellos mismos delimitan,
es trascendente retomarla con un enfoque humanista, ante el
hecho de que la capacitación laboral continua mejora de gran
manera las condiciones de vida del trabajador y la trabajadora,
logrando que puedan tener mayor incidencia en las áreas
correspondientes a sus actividades, respetándose así el conjunto
de derechos laborales.
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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

a) Capacitación laboral y pandemia
Es innegable que la pandemia de SARS-CoV-2 trajo consigo
diversas problemáticas, y permitió hacer visibles muchas
necesidades en ámbitos como el sector educativo y por supuesto
el laboral. Pasar de la presencialidad a la virtualidad implicó
grandes cambios para los que muchas personas no estaban
preparadas, ello, de forma económica, tecnológica y por supuesto,
en cuanto al tema de la capacitación.
La virtualidad laboral, mediante prácticas como el home
office, la actividad en plataformas y el uso de streaming y video
conferencias permitió visibilizar las necesidades de capacitación
de mucho personal de empresas y organismos gubernamentales.
Es así, como de nuevo, esa necesidad se sumó a muchas otras que
presentan diversos sectores sociales.
En ese sentido, algunas cifras señalan que contrario a la necesidad de capacitación durante la pandemia, el 46% de la fuerza
laboral global expresa que su empleador redujo las oportunidades
de desarrollo durante la pandemia, y que en el caso específico de
México esa proporción incrementa a 56 % (Degreed, 2021).
Dichos datos alrededor de la pandemia indican la
importancia de desarrollar políticas públicas encaminadas a
alcanzar el rápido avance tecnológico que aceleró este cambio
mundial, y que implicó necesidades laborales que no todas las
personas, incluso aquellas que ya se encontraban capacitadas
para el trabajo que desempeñaban, pudieron cubrir, hay que
señalar que mucha de la tecnología empleada para mantener la
sana distancia no va a dejarse de emplear, dado que visibilizó las
múltiples facilidades de comunicación.
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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Conclusiones
Los derechos humanos en materia laboral se encuentran ligados a
diversas temáticas relacionadas con el trabajador, sus relaciones
laborales y desempeño, como el derecho a contar con un salario
justo, el derecho a la seguridad social, el derecho a una vivienda, o
el derecho a contar con capacitación y adiestramiento en el empleo.
Sin embargo, aunado a la capacitación en materia laboral,
entendiendo ésta como el adiestramiento y formación técnica
para el desempeño de las actividades que le son encomendadas, es
necesario considerar lo importante que es el desarrollo también
de una cultura laboral.
Dicha cultura laboral consistirá entonces en una
capacitación constante en materia de derechos humanos, su
defensa y respeto, y por supuesto cabrá incluir de manera
preponderante, el conocimiento del marco jurídico, es decir, el
contenido Constitucional y legislativo en materia laboral, así
como los preceptos internacionales que deberán observar los
Estados, con el objetivo de garantizarlos.
En ese sentido, es preciso considerar a manera de propuesta,
la formación legal en materia laboral, dentro de las empresas e
instituciones, como obligación patronal de capacitación laboral,
cumplimentando así, este derecho.
Es así, que se tiene como necesidad inmediata, en la ruta crítica de implementación de la reforma del trabajo en nuestro país, la
garantía de la capacitación laboral, que transite en un futuro, hacia a
la profesionalización de las personas trabajadoras en cada área que se
desempeñen, garantizando así, el cumplimiento de las funciones encomendadas de la mejor forma, y por lo consiguiente el desarrollo social.
160

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Es importante entonces, comprender que la inversión
estatal en el tema de la capacitación, a partir de proporcionar las
herramientas que ello conlleva para la especialización de las y los
trabajadores debiera ser parte de una estrategia de desarrollo, que
busca hacerle frente a un veloz cambio globalizador de carácter
económico, social y tecnológico, lo cual quedó bastante visibilizado
durante la pandemia y las múltiples necesidades de capacitación
laboral que surgieron y que debieron ser cubiertas a gran velocidad,
trayendo consigo que personas antes eficientes tuvieran que dar
paso a trabajadores mejor capacitados en el área tecnológica.
Futuras líneas de investigación
En cuanto a las futuras líneas de investigación, se considera,
quedan muchas en el tintero esperando por ser abordadas, dada
la actual implementación del sistema laboral en la república
mexicana, con temas tan trascendentes como la democracia
sindical, la nueva justicia laboral o el inicio de las funciones
similares a las de la justicia alternativa del Centro federal de
conciliación y registro laboral, que den lugar a la aparición de
nuevas áreas de estudio.
Existe además, la necesidad de fomentar la visibilización de
los diferentes derechos laborales, sobre todo en el sentido de que
cuentan con un enfoque de desarrollo de la población trabajadora,
así como sus habilidades académicas y profesionales, además del
marco jurídico sobre el que estarán siempre parados en su calidad de
trabajadores, y que cuyo desconocimiento ha sido fuente de diversas
injusticias, siendo todo lo contrario a lo que representa el derecho
laboral, teniendo como estandarte el logro de la justicia social.
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Los estudios alrededor de la pandemia son amplios, se
han centrado significativamente en el tema educativo, el cual
está íntimamente relacionado con la capacitación, sin embargo,
el análisis desde el enfoque laboral seguramente traería consigo
políticas públicas adecuadas para hacer frente a las necesidades
de profesionalización y el ofrecimiento de un mejor servicio.
Referencias bibliográficas
Badilla, A. E., &amp; Urquilla, C. (2008). El derecho al trabajo en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Recuperado de
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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Prácticas ambientales de los estudiantes de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. El caso de
tres facultades del campus de Ciudad Universitaria
Environmental practices of the students of the Universidad
Autonóma de Nuevo León. The case of three faculties of the
Ciudad Universitaria campus
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: El presente estudio se centra en analizar las prácticas
ambientales de las y los estudiantes de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Para esta investigación participaron estudiantes de las
Facultades de Derecho y Criminología, Filosofía y Letras, y Contaduría
y Administración. Como herramienta de recolección de datos se
utilizó un cuestionario de corte cuantitativo, los datos ahí obtenidos
fueron tratados de forma cualitativa. Los resultados muestran que las
y los estudiantes, no obstante estar conscientes de que las prácticas
ambientales positivas contribuyen a conservar el medio ambiente y,
por ende, a mejorar nuestra calidad de vida, en mucha medida llevan a
cabo prácticas negativas que, de manera progresiva, abonan al descuido
y deterioro de nuestro entorno, por lo que resulta relevante y urgente
promover, entre las y los estudiantes, hábitos de responsabilidad social,
que les permitan hacer consciencia de lo mucho que podemos hacer por
mejorar nuestro medio ambiente si en colectivo, todas y todos, llevamos
a cabo prácticas ambientales positivas.
1 Doctor en filosofía con acentuación en educación. Universidad
Autónoma de Nuevo León, México. Correo electrónico: vmz08@hotmail.com

165

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Palabras clave: Medio ambiente, estudiantes, prácticas ambientales,
universidad.
Abstract: This study focuses on analyzing the environmental practices
of the students of the Autonomous University of Nuevo León. Students
from the Faculties of Law and Criminology, Philosophy and Letters,
and Accounting and Administration participated in this research. As
a data collection tool, a quantitative questionnaire was used, the data
obtained therein were treated qualitatively. The results show that the
students, despite being aware that positive environmental practices
contribute to conserving the environment and, therefore, improving
our quality of life, to a large extent carry out negative practices that
progressively , contribute to the neglect and deterioration of our
environment, so it is relevant and urgent to promote, among students,
habits of social responsibility, which allow them to become aware of
how much we can do to improve our environment if collectively, each
and all, we carry out positive environmental practices.
Keywords:
university.

166

Environment,

students,

environmental

practices,

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
Las prácticas ambientales son aquellas acciones que llevamos
a cabo en nuestro día a día y que tienen impacto, positivo o
negativo, en el medio ambiente. Prácticas como el correcto
manejo y clasificación de la basura, cuidado del agua, uso
eficiente de la energía, siembra y cuidado de árboles, reducir
el uso de materiales desechables, reducir el uso del automóvil,
evitar el uso de aerosoles u otros productos que dañan el
ambiente, entre otras, son ejemplo de prácticas ambientales
positivas.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales SEMARNAT (2016), el crecimiento de la
población ha causado un enorme impacto negativo en nuestro
medio ambiente, este aumento demográfico es, también, un
factor determinante para entender la sobreexplotación de los
recursos naturales y la degradación ambiental que sufrimos.
Como consecuencia de lo anterior, los efectos del cambio
climático se hacen sentir cada vez con más fuerza en México,
los estudios realizados por la misma SEMARNAT (2016),
apuntan que, las temperaturas han aumentado desde 1960,
en consecuencia, los días frescos han disminuido de manera
considerable, las lluvias, por su parte, también se han reducido
de manera alarmante. El caso más reciente en el 2022 es el de
Nuevo León, Estado industrial del norte de México, este sufre
una grave crisis por falta de agua en la región, de continuar con
esta tendencia, muchas regiones de nuestro país y del mundo,
sufrirán de manera irreversible el impacto del cambio climático.
De acuerdo con Conde:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

167

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

La Tierra se ha calentado en los últimos 100 años alrededor de
0.74 grados centígrados. De seguir esta tendencia, para el 2100
el planeta se calentaría entre 1.8 y 4.0 grados centígrados, se
incrementaría con ello el nivel del mar, cambiando los patrones de lluvia y aumentando los eventos climáticos como las ondas de calor, las lluvias torrenciales y las sequías, por ejemplo.
(Conde, 2011:18)

Muchos ciudadanos, a lo largo y ancho del mundo,
han mostrado su preocupación ante los acontecimientos de
los últimos años: huracanes mucho más agresivos y peligrosos,
sequías más prolongadas e intensas, incendios e inundaciones
devastadores, escasez de productos alimenticios, frecuentes
olas de calor, entre otros episodios que han hecho que la
humanidad ponga especial atención en el problema del cambio
climático y su impacto en la sociedad. Por esta razón, en un
esfuerzo en conjunto, el pasado 20 de septiembre del 2019, el
mundo fue testigo de una marcha a nivel global en favor de la
lucha para disminuir los efectos del cambio climático, las calles
de las principales ciudades en muchos países (México, Francia,
Costa Rica, Estados Unidos, Inglaterra, España, Alemania,
solo por mencionar algunos) se vieron repletas de personas
manifestantes que exigían a los gobernantes, actores sociales,
empresas y a la ciudadanía en general, acciones para combatir
de forma urgente y eficiente esta problemática mundial.
En el caso de México, la lucha por disminuir el impacto
del cambio climático se da a través de diferentes organismos
gubernamentales y no gubernamentales, encargados de proteger
y conservar el medio ambiente, entre ellos destaca la Secretaría
del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP),
Green peace México, entre otros. Los desafíos que enfrentan estas
instituciones son grandes, toda vez que la lucha por el cuidado
y preservación de nuestro medio ambiente no puede ser llevada
a cabo desde una perspectiva administrativa, es necesario contar
con la ayuda y voluntad de toda la ciudadanía para poder
concretar avances en este rubro.
En el estado Nuevo León, lugar en el que centramos
esta investigación, se encuentra una de las instituciones más
emblemáticas y prestigiada a nivel nacional e internacional, la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Esta institución,
a través de sus distintas Facultades y preparatorias, ha tomado
acciones para contribuir en la mejora de las condiciones de
nuestro entorno. Con sus más de 215 mil estudiantes, esta
universidad se ha convertido en la Institución de educación
superior más sustentable de México (UANL, 2022).
Es por lo anterior, que en este estudio se analizan las
prácticas ambientales de los estudiantes de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, específicamente en tres Facultades,
la Facultades de Derecho y Criminología, Filosofía y letras, y
Contaduría y administración. Para el logro de nuestro objetivo, se
utilizó un cuestionario de diez preguntas de corte cuantitativo,
los datos ahí obtenidos fueron interpretados de manera
cualitativa. Los resultados apuntan a la necesidad de fortalecer
en los estudiantes universitarios, la educación ambiental que los
lleve de manera gradual a relacionarse, identificarse y apropiarse
de las causas que favorecen la lucha en contra del deterioro de
nuestro entorno.
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Este documento está dividido en cinco secciones, en
la primera se encuentran los objetivos, preguntas, propósito y
justificación planteados para esta investigación. En la segunda
parte, se presenta el marco teórico para este estudio en el que
se abordan algunos de los factores y actividades económicas
que contribuyen al deterioro del medio ambiente así como las
leyes mexicanas vigentes en esta materia. En el apartado tres,
se explica la metodología que se siguió para dar respuesta a
nuestras incógnitas, aquí, además del universo y la muestra, se
presenta el diseño de la herramienta de recolección de datos así
como la prueba de confiabilidad que se le realizó. En el capítulo
cuatro, presentamos, por medio de tablas de distribución, los
resultados del cuestionario aplicado y el análisis de los mismos.
En el apartado final, se da respuesta a las incógnitas de nuestra
investigación, aquí se integran las conclusiones que permiten el
cierre de este estudio.
Para contextualizar lo anterior, se estima que, actualmente,
la población en México asciende a más de 125 millones de personas
(INEGI, 2022), esto indica que los recursos (que provienen de la
naturaleza o que impactan en ella) que se necesitan para satisfacer
las necesidades de este número de habitantes no son menores, de
hecho, existe ya una sobre explotación de nuestro entorno debido
a la concentración de personas en las zonas urbanas de nuestro
país (Sánchez, 2019). Por esta razón, resulta imperante y urgente
concientizar a la población para cuidar y hacer buen uso de estos
recursos, y así, juntos contribuir en la mejora progresiva del
medio ambiente, a través de prácticas ambientales que abonen
a este propósito. Si queremos contribuir a esta causa, debemos
identificar aquellos hábitos y comportamientos que impactan de
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manera negativa en nuestro medio ambiente y hacer un esfuerzo
por modificarlos (PNUMA, 2011).
Sensibilizar a tantos millones de personas para que
contribuyan con sus acciones cotidianas a cuidar su entorno,
no es tarea fácil, resulta conveniente que dicha labor inicie
en casa y continúe de manera responsable en su paso por
las instituciones de educación básica , media y superior. Es
necesario, entonces, fortalecer el aprendizaje e interiorización de
hábitos ambientales positivos para que nuestros niños, niñas y
jóvenes se conviertan en guardianes de su propio entorno, que
logren comprender la relación, impacto, y reciprocidad que
existe entre la comunidad y su medio ambiente. Así lo mostró,
el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por
sus siglas en inglés). Este organismo, realizó en Honduras un
estudio titulado Buenas prácticas ambientales y su vinculación con la
acción climática. Este estudio promovió la “Asistencia técnica para
la elaboración de casos de estudio sobre experiencias de gestión
del cambio climático (adaptación y mitigación) implementadas
en centros educativos.” (UNICEF, 2019, p. 3). Los resultados de
este estudio muestran que:
…las buenas prácticas ambientales (BPA) implementadas en
los centros educativos hondureños cuentan con el potencial de
formar una cultura en los niños y adolescentes llena de valores,
conocimientos, destrezas y actitudes desde la transversalidad
del tema ambiental, y para la consolidación de la acción climática (adaptación y mitigación) requerida (UNICEF, 2019, p .7).

En México, como en muchas partes del mundo, los efectos
del cambio climático se han dejado sentir cada vez con mayor
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intensidad, a lo largo de estos años hemos sufrido los embates
de muchos fenómenos naturales que han dejado honda huella
en la memoria de los mexicanos. Los largos periodos de sequía,
tormentas y huracanes que año con año azotan, cada vez con más
fuerza, a nuestro país, han ocasionado inundaciones y deslaves
que han dejado sin hogar a miles de personas y otras más pagaron
con su propia vida al enfrentarse cara a cara con esta realidad que
hoy nos rebasa (Lucatello y Garza, 2017).
Como ya mencionamos con anterioridad, en la parte norte
de nuestro país se encuentra el estado de Nuevo León, lugar que
también ha sentido el poder devastador de los fenómenos naturales,
como el paso del huracán Gilberto en septiembre 1988 y en fechas
más recientes, en el 2010, el huracán Alex. Ambos fenómenos dejaron
al descubierto el gran reto que tiene el estado de Nuevo León en materia de educación ambiental, en ambos eventos naturales se pudo
apreciar que la basura que se arroja en las calles fue un elemento clave para que las inundaciones causaran daños aún mayores a la población neolonesa. En el año 2022, el panorama es distinto, una sequía
y consiguiente escasez de agua golpea a los habitantes de esta parte
del país, los efectos del cambio climático han llegado a los hogares de
los casi 6 millones de habitantes de este Estado.
I. Objetivos y preguntas de investigación
El objetivo de esta investigación es conocer y analizar las
prácticas ambientales de los estudiantes de tres Facultades de
la Universidad Autónoma de Nuevo, a través de un cuestionario
que arroje respuestas de corte cuantitativo, mismas que serán
interpretadas y analizadas de forma cualitativa, para identificar
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los hábitos positivos y negativos que los participantes puedan
tener en materia de medio ambiente y responsabilidad social.
Para guiarnos en esta investigación, se plantearon las
siguientes preguntas de investigación:
1. ¿En qué medida los estudiantes de la UANL son conscientes de la relación y reciprocidad que existe entre la sociedad y su medio ambiente?
2. ¿De qué manera los hábitos y prácticas de las y los estudiantes de la UANL contribuyen al cuidado del medio
ambiente?
3. ¿Qué hábitos y prácticas de las y los estudiantes de la
UANL contribuyen al deterioro del medio ambiente?
4. ¿En qué medida las y los estudiantes de la UANL son conscientes de que algunos de sus hábitos y prácticas cotidianas contribuyen al deterioro o mejora del medio ambiente?
5. ¿De qué manera la educación que recibieron o reciben las
y los estudiantes universitarios, contribuye a fortalecer
prácticas de cuidado y conservación del medio ambiente?
Como supuesto de investigación, se plantea lo siguiente:
Las y los estudiantes de tres facultades de la universidad
Autónoma de Nuevo León, presentan dificultad para reconocer
y desarrollar hábitos o prácticas que contribuyan al cuidado
y conservación del medio ambiente dentro del contexto donde
interactúan, esto puede ser generado por la endeble educación
en esta materia y por la falta de modelos sociales que las y los
inspiren a realizar prácticas ambientales positivas.
Marco teórico
La teoría que enmarca esta investigación está orientada a delimitar
los referentes teóricos de este estudio, así, en este segmento se
presentan algunos de los factores que contribuyen al deterioro
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

del medio ambiente, asimismo, se exploran algunos aspectos de
la legislación vigente que existe en relación al cuidado ambiental.
I. Factores que contribuyen al deterioro del medio ambiente
Si se pretende conocer cuáles son los factores que de forma
progresiva han contribuido en el deterioro ambiental, es
imperante señalar como uno de los principales factores, al
crecimiento poblacional, de acuerdo con Hikal y Estrada:
Los factores que más afectan al deterioro ambiental son el crecimiento poblacional que desde 1960 se ha duplicado para llegar a 6,100 millones de habitantes y ese incremento ha sido en
los países más pobres mientras que en los ricos los gastos de
consumo han aumentado. (Hikal y Estrada, 2012. p. 01)

La demanda y sobre explotación de recursos para
satisfacer las necesidades de los habitantes en cualquier país del
mundo ha permitido, que se generen problemáticas asociadas a
este fenómeno, uno de ellos y al parecer el más recurrente, es la
gran cantidad de basura que se produce de forma constante, de
acuerdo con el informe del Banco Mundial (2018), la cantidad de
basura en el mundo es preocupante y crece a ritmos acelerados.
En México, según el INEGI (2019), la cantidad diaria de basura
recolectada asciende a 86 mil 343 toneladas, siendo la Ciudad de
México, con un 19.7% del total, la entidad que más basura genera
en nuestro país. Por su parte, Nuevo León, con un 3.6%, se ubica
en el quinto sitio, esta circunstancia exhorta a los organismos
encargados de proteger el medio ambiente a fortalecer la lucha
en favor del medio ambiente. No debemos olvidar, que el mal
manejo, separación y falta de recolección de nuestra basura puede
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causar diversos efectos contaminantes que abonan a la progresiva
degradación del ambiente.
Los vínculos entre la población, el medio ambiente y los recursos naturales están mediados por múltiples factores. El acelerado crecimiento demográfico y la distribución desequilibrada de
la población en el territorio-al interactuar con desigualdades
sociales y regionales-,las pautas de acceso y uso de los recursos naturales, las tecnologías utilizadas para su explotación y
consumo vigentes, ejercen una fuerte presión sobre el medio
ambiente y los recursos naturales (Zurrita, et al. 2015, p. 04).

Otro de los problemas que trae consigo la concentración
urbana, es aquel que provocan las actividades agrícolas, ganaderas
y de pesca, mismas que abordamos a continuación.
II. Actividades agrícolas, ganaderas y pesca
Las actividades agrícolas y ganaderas han generado que
desaparezcan grandes hectáreas de bosques y selvas, toda vez
que la extensión de las tierras para cultivo, debido a la necesidad
de aumentar la producción productos del campo, ha llevado a los
agricultores y ganaderos a deforestar de manera indiscriminada las
áreas verdes de nuestro país, provocando con esto una alteración
en los ecosistemas que termina con la flora y fauna de esas
regiones, en muchos casos, se han disminuido áreas importantes
que suministraban grandes cantidades de oxígeno al ambiente.
La erosión y la falta de lluvia, son también consecuencias de la
actividad agrícola. (Zurrita, et al. 2015).
Por su parte, los pescadores, movidos por la alta demanda
de productos del mar, han hecho una reingeniería de sus técnicas
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de pesca, de este modo se utilizan grandes embarcaciones que
derraman desechos químicos a los océanos, ríos o lagunas, esto,
junto con la sobreexplotación pesquera, acaban con la vida de
muchas especies marinas, alterando ecosistemas que de igual
manera afectan directa o indirectamente a la vida marítima.
(Hikal y Estrada, 2012)
En el área urbana, la industria del transporte aporta
también elementos dañinos que de forma paulatina deterioran
el medio ambiente, en el siguiente segmento hablaremos de la
industria del transporte y sus consecuencias en el medio ambiente.
III. La industria del transporte
No obstante, la importancia del transporte en la vida cotidiana
de las personas y en la industria del comercio, la emisión de gases
contaminantes que esta provoca, ha convertido a los automóviles
en los agentes contaminantes más comunes y aceptados por la
sociedad en general. El ruido, los desechos químicos, el efecto
invernadero, entre otros, son algunos efectos que hereda el uso
diario y excesivo del transporte. En todas las ciudades se utiliza
el automóvil como medio de transporte, es así como entre mayor
población exista, más será la exigencia y necesidad de que salgan
a las calles un mayor número de autos para uso cotidiano de las
familias y para el transporte para uso comercial, en este sentido,
los grandes problemas contaminantes que trae consigo

esta

industria parecen no disminuir. De acuerdo con Zurrita, et al., “las
actividades relacionadas con el transporte representan la fuente
más importante de contaminación de la atmósfera, especialmente
en los grandes asentamientos humanos” (Zurrita, et al. 2015, p. 06).
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IV. Industria de producción
La industria de producción contribuye de manera importante
a que diariamente se contaminen ríos, mares, lagunas, el suelo
y la atmósfera. El derrame de desechos tóxicos, provenientes
de las muchas fábricas que existen en el país, ha alterado de
manera preocupante la flora y fauna local, provocando la muerte
y extinción de ecosistemas que albergaban muchas especies
locales. No se puede negar la relevancia que tiene esta industria
para la economía de los miles de trabajadores, sin embargo,
el desacato de las leyes ambientales, ha desencadenado que de
manera constante, las fábricas y negocios arrojen a la atmósfera
y suelo, sus desechos contaminantes sin ningún control. En
concordancia con esto, “en 2016, se generaron 2010 millones de
residuos municipales en el mundo, 0,74 kilos por habitante y día.
De seguir esta dinámica, en 2050 generaremos 3,400 millones
de toneladas de residuos sólidos municipales” (Banco Mundial,
2018. p. 1).
V. Leyes vigentes en materia ambiental
Para esta investigación, es relevante abordar la legislación
vigente en materia ambiental, esto aporta un marco legal a la
lucha a favor del medio ambiente. En este contexto, la Ley general de
cambio climático es un referente obligado cuando se habla de medio
ambiente, fue promulgada el 6 de junio del 2012 y la última reforma
fue realizada el 11 de mayo del 2022 (SEMARNAT, 2022). El
objetivo de esta ley es garantizar que los ciudadanos interactúen en
un ambiente sano y limpio, que permita mejorar su calidad de vida.
En esta ley se definen algunos conceptos referentes a la definición
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del término cambio climático, la cual atribuye a la actividad
humana, gran parte del deterioro de nuestro ambiente.
Otra ley que versa a favor de la lucha contra el deterioro
ambiental, promulgada en 1988 y recientemente reformada en
abril del 2022, es la Ley general del equilibrio ecológico y protección al
medio ambiente, el objetivo de esta, es garantizar el derecho de toda
persona a vivir en un medio ambiente sano para su desarrollo, salud
y bienestar (SEMARNAT, 2022); al igual que la ley mencionada
en el párrafo anterior, se buscan mecanismos, en cooperación
con todas los niveles de gobierno, para establecer compromisos y
acuerdos que los lleven a mejorar el medio ambiente.
En la parte norte de México, existe la Ley ambiental
del estado de Nuevo León, fue promulgada en el año 2005 y
reformada en octubre 2022, esta guarda el mismo objetivo que
las dos leyes citadas con anterioridad, esta, sin embargo, se
enfoca exclusivamente en este Estado. De este modo, se garantiza
que las problemáticas particularidades del entorno se atiendan
de acuerdo con el contexto de las mismas.
Las tres leyes anteriores van orientadas hacia un mismo fin,
promover buenas prácticas ambientales que nos lleve a conservar
y proteger nuestro medio por medio de acciones responsables y
consientes que promuevan en todo momento la mejora del medio
ambiente.
VI. La universidad como modelo social
La educación que recibimos en casa y la recibida a lo largo de nuestro tránsito por las instituciones escolares, en todos los niveles, es
determinante de nuestra conducta, así, ciertos hábitos son apren178

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didos en el entorno familiar, otros más en el contexto social, otros
tantos en el espacio académico. Existe, en este sentido, una cierta
relación y reciprocidad entre un universo y otro, la constante en
ellos, somos nosotros, quienes, mientras interactuamos, nos apropiamos de aquellas conductas o prácticas que observamos de manera constante y casi repetitiva en dichos escenarios, de este modo,
si consideramos que responden a nuestros intereses personales,
nos las apropiamos, las hacemos nuestras, en términos hegelianos,
nos alienamos. De ahí la relevancia de construir espacios cuyas
prácticas corrientes sean siempre positivas, orientadas a la construcción de una sociedad más justa, pacífica, empática, tolerante,
responsable y respetuosa en todo sentido. Debido a que los entornos familiares y sociales son muy difíciles de controlar, ya que quienes ahí interactúan responden a los intereses o necesidades de un
grupo reducido de personas; es el espacio educativo (por su natural
responsabilidad con la sociedad en general), el contexto ideal para
la práctica, promoción y fortalecimiento de valores positivos entre
sus integrantes. En el caso de la universidad y su vinculación con
la responsabilidad social, Huerta y Gaete lo exponen como sigue:
En concreto, la responsabilidad social universitaria (RSU)
busca visualizar el rol que la universidad tiene con la sociedad,
alineando explícitamente sus cuatro funciones o procesos
tradicionales que son: gestión, docencia, investigación y extensión, con la misión y valores institucionales, es decir, con
el compromiso social (Huerta y Gaete, 2017, p. 122).

La universidad, debido a su vínculo directo con la sociedad,
se convierte en el espacio en el que las prácticas o hábitos deben ser
reorientados hacia el bien común, muchas de las actividades que se
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llevan a cabo en los distintos espacios universitarios tienen clara
influencia en los estudiantes, aquí en palabras de Huerta y Gaete:
“(…) el impacto que generan las actividades de las instituciones de
educación superior es inmediato en el medio, y su alcance es mayor
por estar asociado a la sociedad en general, a través del ejercicio de la
profesión de las personas que forma.” (Huerta y Gaete, 2017, p. 134)
Es en ese sentido que, la UANL tiene como misión:
Formar bachilleres, técnicos y profesionales competentes,
competitivos e innovadores, socialmente responsables, con
plena conciencia del entorno regional, nacional y mundial, con
principios y valores, comprometidos con el desarrollo sustentable, científico, tecnológico y cultural. Generar contribuciones oportunas, relevantes y trascendentes al avance de la ciencia, la tecnología, la innovación y las humanidades, y a la mejora
del nivel de desarrollo humano de la sociedad nuevoleonesa y
del país (UANL, 2022)

La universidad de manera progresiva, a través de sus
estudiantes y egresados, entrega a la sociedad, entre otros
elementos,

nuevo conocimiento, competencias, habilidades y

valores, que serán puestos en práctica en los distintos contextos
donde interactúen los aún y otrora universitarios, y aunque su
actuar no dependerá solo de la formación recibida en las aulas,
sino que es resultado del choque de la educación recibida en
el seno familiar, en el universitario y en su contexto social , su
conducta sí estará supeditada a los modelos de comportamiento,
conducta y hábitos que practican aquellas personas que ejercen
cierta autoridad moral o académica en cualquiera de esos espacios
(universitario, familiar y social), el estudiante al considerar, ciertas
conductas, como válidas se apropia de ellas y las reproduce. Es
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por ello que, es importante que en todos los contextos donde
interactuemos (no solo en el universitario), existan personas que
sean modelos de conducta positiva y que permitan a los estudiantes
constatar que las practicas positivas, en cualquier campo, siempre
pueden llevarse a cabo si tenemos la actitud y voluntad de hacerlo.
Aquí, son muy pertinentes aquellas líneas de Freire (1997) cuando
comenta que la educación posiblemente no cambie al mundo pero
sí puede cambiar a las personas que van a cambiar al mundo.
Metodología
La metodología utilizada para este estudio es el estudio de caso,
tal y como lo menciona, Stake:
De un estudio de casos se espera que abarque la complejidad de
un caso particular. Una hoja determinada, incluso un solo palillo, tienen una complejidad única pero difícilmente nos preocuparán lo suficiente para que los convirtamos en objeto de estudio. Estudiamos un caso cuando tiene un interés muy especial
en sí mismo. Buscamos el detalle de la interacción con sus contextos. El estudio de casos es el estudio de la particularidad y
de la complejidad de un caso singular, para llegar a comprender
su actividad en circunstancias importantes (Stake, 2004, p. 8)

Para el desarrollo de esta investigación se utilizaron los
elementos que ofrecen los enfoques cuantitativos y cualitativos
en investigación, Ambos enfoques cuentan con las características
necesarias para el adecuado desarrollo de este trabajo, toda vez
que en esta búsqueda, por medio de nuestra herramienta de
recolección de datos, se obtuvieron resultados cuantitativos que
posteriormente fueron analizados desde una postura cualitativa.
En relación a la parte cuantitativa, y como herramienta de
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

recolección de datos se utilizó un cuestionario. A continuación,
se describen los pasos para el diseño, validación y prueba de
fiabilidad realizadas al cuestionario.
I. Diseño del cuestionario
Para responder a las incógnitas planteadas para esta investigación,
se elaboró un breve cuestionario de diez preguntas, todas ellas
orientadas a conocer los hábitos y prácticas de los estudiantes
de la Facultad de Derecho y Criminología, Filosofía y letras,
y Contaduría y administración, en relación con el cuidado del
medio ambiente. Se eligió solo este número de preguntas, debido
a los altos costos (económicos y de recursos humanos), que
representa un cuestionario con mayor número de preguntas. El
cuestionario cuenta con las tres secciones siguientes:
1. Datos del encuestado
2. Instrucciones y objetivo del cuestionario
3. Área de preguntas
En la primera sección, se busca obtener datos básicos del
encuestado, de este modo, los datos se orientan a conocer el género,
edad, carrera, semestre, turno y estado civil de los encuestados,
esto ayudará a obtener mejores referencias estadísticas a la hora
de analizar los resultados.
En la segunda sección, además de presentar las directrices
para responder a este cuestionario, se informa al encuestado
acerca del objetivo de este ejercicio y se hace referencia también a
la confidencialidad del mismo.
En la tercera parte del cuestionario, se encuentran las
diez preguntas, todas ellas diseñadas de acuerdo con la escala
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de Likert, con el propósito de medir con mayor precisión las
tendencias de opinión de los encuestados, así,
Las escalas de Likert,…, están formadas por un conjunto de preguntas referentes a actitudes, cada una de ellas de igual valor.
Los sujetos responden indicando acuerdo o desacuerdo. Se establecen generalmente cinco rangos, pero pueden ser tres, siete, o
más. El sujeto señala con una cruz o un círculo la categoría elegida para cada persona (García, Aguilera y Castillo, 2011: 03).

II. Validación del cuestionario
Para validar este instrumento de recolección de datos, se utilizó
el método Delphi, esta,
“…es una técnica de recogida de información que permite obtener la opinión de un grupo de expertos a través de la consulta
reiterada. Esta técnica, de carácter cualitativo, es recomendable
cuando no se dispone de información suficiente para la toma de
decisiones o es necesario, para nuestra investigación, recoger
opiniones consensuadas y representativas de un colectivo de
individuos.” (Reguant y Torrado, 2016, p. 16).

Para este efecto, se realizó la validación con dos doctores
especializados en investigación, uno en el área de derecho y el
segundo en el área de educación. Como resultado de este ejercicio,
se realizaron ajustes a todas las preguntas planteadas en un inicio,
principalmente en el tipo de redacción y vocabulario que se
pretendía usar, este no era adecuado para este tipo de cuestionario,
que parecía ser poco claro y confuso para este propósito.
Así, después de validar el cuestionario, era necesario
someterlo a la prueba de fiabilidad, misma que describimos a
continuación:
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

III. Fiabilidad del cuestionario
Para realizar la fiabilidad de este cuestionario, se utilizó el programa
estadístico statistical package for the social sciences (SPSS) en el que
se ingresaron los datos de 150 cuestionarios que se obtuvieron
de la prueba piloto realizada, como resultado de este ejercicio,
el Alfa de Cronbach se ubicó en .712, por lo que de acuerdo con
Bizquerra (2004), este resultado se considera que goza de una
alta consistencia interna en su fiabilidad, mientras que George y
Mallery (2013) estiman este resultado como aceptable.
Las tablas siguientes muestran los datos obtenidos de la
prueba de fiabilidad referida.
Tabla 1.
Prueba de fiabilidad.
Resumen del procesamiento de los casos

Casos

N

%

Válidos

150

Casos

Excluidosa

0

.0

Total

150

a. Eliminación por lista basada en todas las variables del procedimiento.
Estadísticos de fiabilidad

184

Alfa de Cronbach

N de elementos

.712

9

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

IV. Obtención de la muestra
En este estudio, se utilizó el muestreo por conveniencia debido
al alto número de estudiantes en las tres facultades que forman
parte de nuestro universo. La Facultad de Derecho y Criminología
cuenta con más 8,130 estudiantes en sus dos licenciaturas, La
Facultad de Contaduría y administración alberga a 11,439 alumnos
en las tres carreras ofrecidas (Contaduría, Administración e
Informática), por su parte la Facultad de Filosofía y Letras cuenta
con 4,268 en sus nueve licenciaturas (Educación, Sociología,
Historia, Filosofía, Licenciado en lingüística aplicada a la
enseñanza y traducción del francés, Licenciado en lingüística
aplicada a la enseñanza y traducción del inglés, Letras hispánicas,
Gestión de la información, Ciencias del Lenguaje). Se lograron
recabar en total 150 cuestionarios en cada facultad, para dar un
total de 450 ejercicios contestados. Sin embargo, 78 cuestionarios
fueron desechados debido a que estaban incompletos o los
participantes no aceptaron que sus respuestas fueran divulgadas,
quedando solo la cantidad de 372 ejercicios válidos, de los cuales
195 son de mujeres y 177 varones. Para este propósito, abordamos
a los estudiantes en las afueras de cada facultad, a excepción
de los conseguidos en la Facultad de Filosofía, en este caso, los
estudiantes fueron abordados en el salón de clases y los pasillos
de esa institución, todo con el debido y previo permiso de las
autoridades de dicha Facultad.
Presentación y análisis de resultados
En este apartado, presentamos los resultados y el análisis de los
mismos.
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Con respecto a la pregunta 1, que hace referencia al grado
en el que los estudiantes están conscientes de la relación que
existe entre la sociedad y su medio ambiente, los encuestados
comentaron en general, que están conscientes en mucha medida
de esta relación, la mayoría de los participantes mostró que en
algún grado, conocen de la reciprocidad que guardan las personas
con su medio natural. Esto se muestra en la tabla siguiente:
Tabla 2.
En esta medida estoy consciente de la relación que existe entre

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

la sociedad y su medio ambiente.

Algo

41

11.0

11.0

11.0

Bastante

125

33.6

33.6

44.6

Mucho

206

55.4

55.4

100

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

En la pregunta 2, ¿Con qué frecuencia separo la basura que
género?
El 35.5 % de los encuestados afirmó que a veces; mientras
el 22% dijo que casi siempre, llama la atención el valor de los nunca
y casi nunca, mismos que arrojaron 9.9% y 17.7% respectivamente,
esto no es un porcentaje menor, ya que habla de los hábitos más
186

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

comunes toda vez que generamos basura todos los días y a todas
horas. Solo el 14.8% tiene como hábito la separación de basura que
genera. La tabla de frecuencia siguiente muestra esta tendencia:
Tabla 3.

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

¿Con qué frecuencia separo la basura que genero?

Nunca

37

9.9

9.9

9.9

Casi nunca

66

17.7

17.7

27.7

A veces

132

35.5

35.5

63.2

Casi siempre

82

22.0

22.0

85.2

Siempre

55

14.8

14.8

		 100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Otra pregunta muy relacionada con la anterior pero que
habla acerca de los hábitos de los estudiantes y que contribuyen
al cuidado del medio ambiente fue: ¿En qué medida mis hábitos
cotidianos contribuyen al cuidado del medio ambiente? En este caso,
dijeron en un 44.6% que a veces, el 34.7% comentó que casi
siempre, el 12.9% casi nunca, solo un 5.9% siempre y un lejano
1.9% mencionó que nunca. Estos valores son muy cercanos a
los obtenidos en la tabla anterior, los hábitos de los estudiantes
no siempre contribuyen al cuidado del medio ambiente. Aquí la
tabla 4 muestra esta tendencia:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

187

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Tabla 4.
¿En qué medida mis hábitos cotidianos contribuyen al cuidado

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente?

Nunca
Casi nunca
A veces
Casi siempre
Siempre

8
48
166
128
22

1.9
12.9
44.6
34.7
5.9

1.9
12.9
44.6
34.7
5.9

1.9
14.8
59.4
93.8
100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Para especificar los hábitos que deterioran el medio
ambiente y que son practicados por los estudiantes y/o por
personas cercanas a ellos, mencionaron en un 32.3 % que, no
depositar la basura en su lugar es el hábito más común entre los
estudiantes y sus allegados; el uso de material desechable es otra
práctica recurrente entre los encuestados y sus cercanos, así lo
hizo patente el 26.9%; arrojar las colillas de cigarro en el piso es
otro hábito muy común, eso lo dijo el 19% de los participantes.
Un 18% dijo no clasificar la basura, esto va muy de la mano con el
resultado en la tabla número 2, donde se obtuvo un valor similar
en este mismo rubro.
Como se puede apreciar, el mal manejo de la basura y los
materiales desechables son el mayor problema de los estudiantes
188

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

y sus seres más llegados, este hallazgo es relevante, toda vez que
la generación de basura es continua y al día son generadas muchas
toneladas y mucha de esa cantidad, va a parar a ríos y calles.
La tabla siguiente muestra la frecuencia referida:
Tabla 5.
¿Cuál de los siguientes hábitos propios o de tus familiares, compañero(a) s/amigo(a) s contribuye en mayor medida al deterioro

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente?

No clasificar la
basura

67

18.0

18.0

18.0

No depositar
basura en su lugar

120

32.3

32.3

50.3

Uso excesivo de
material desechable

100

26.9

26.9

77.2

Tirar colillas al piso

74

19.9

19.9

97.0

Otro

11

3.0

3.0

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

No obstante, los datos revelados en la tabla anterior, la
siguiente tabla muestra una tendencia favorable en las acciones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

189

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

que contribuyen a la mejora del medio ambiente, sin embargo, la
falta de educación en materia ambiental puede ser un factor que
separe las intenciones de los estudiantes con su práctica en este
respecto. La tabla 6 muestra esta tendencia:
Tabla 6.
En esta medida apoyo las acciones que contribuyen a la mejora

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente.

Nada

13

3.5

3.5

3.5

Poco

26

7.0

7.0

10.5

Algo

166

44.6

44.6

55.1

Bastante

108

29.0

29.0

84.1

Mucho

59

15.9

15.9

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

En relación con los datos de la tabla anterior (tabla 6),
los estudiantes están conscientes de que sus hábitos y prácticas
cotidianas contribuyen al deterioro del medio ambiente, esto es
visible en la siguiente tendencia (tabla 7), otra vez parece surgir el
tema de la educación ambiental, ya que se ha encontrado también
que los estudiantes apoyan las acciones para mejorar el medio
ambiente. Ver tabla 7:
190

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 7.
En esta medida estoy consciente de que mis hábitos y prácticas

Frecuencia

Porcentaje

Po r c e n t a j e
válido

Po r c e n t a j e
acumulado

Válidos

cotidianas contribuyen al deterioro de medio ambiente

Nada

15

4.0

4.0

4.0

Poco

42

11.3

11.3

15.3

Algo

72

19.4

19.4

34.7

Bastante

168

45.2

45.2

79.8

Mucho

74

19.9

19.9

99.7

6

1

.3

.3

100.0

372

100.0

100.0

Total

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

La pregunta es clara y las respuestas aún más, no
obstante que un 44.9% de los participantes dijo que en todas
las instituciones educativas se nos orienta hacia el cuidado de
nuestro entorno, la tendencia también muestra que en educación
secundaria (1.6%), preparatoria (5.9%) y en la universidad
(7.5%) se enseña menos el tema del cuidado del medio ambiente,
mientras que la primaria (19.9%) parece ser la más comprometida
con este tema, en casa (14.8%) también se educa para cuidar el
medio pero en menor medida que en la primaria. La tabla 8, lo
muestra así:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

191

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Tabla 8.
¿En cuál de las siguientes instituciones se enseña en mayor me-

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

dida a cuidar el medio ambiente?

En casa

55

14.8

14.8

14.8

Primaria

74

19.9

19.9

34.7

Secundaria

6

1.6

1.6

36.3

Prepa

22

5.9

5.9

42.2

Universidad

28

7.5

7.5

49.7

Todos

167

44.9

44.9

94.6

Ninguno

20

5.4

5.4

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Los resultados en este estudio son muy relevantes, estos
muestran la perspectiva de los estudiantes universitarios en
relación al tema de las prácticas ambientales, los hallazgos aquí
señalados dan luz en un tema que conviene seguir explorando y
fortaleciendo.
En este sentido, se da respuesta a las incógnitas
presentadas al inicio de esta investigación. Para categorizar las
respuestas, se vincularon las preguntas de investigación con las
tablas de resultados, de la siguiente manera:
192

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La pregunta 1, se relaciona con la tabla número 2 y 6
La pregunta 2, se vincula con la tabla 4,5, 6
La pregunta 3, se relaciona con la tabla 3,5 y 7
La pregunta 4, se relaciona con la tabla 3,5 y 7
La pregunta 5, se relaciona con la tabla 8
1. ¿En qué medida los estudiantes de la UANL son conscientes de
la relación y reciprocidad que existe entre la sociedad y el medio ambiente?
Los estudiantes participantes están en mucha medida
conscientes de que las acciones de la comunidad impactan de
manera positiva o negativa en nuestro entorno, existe también
en ellos, mucha preocupación por la grave situación en la que se
encuentra nuestro medio ambiente.
2. ¿De qué manera los hábitos y prácticas de los estudiantes de la
UANL contribuyen al cuidado del medio ambiente?
Los hábitos de los estudiantes en materia de cuidado y
preservación del medio, en muy poca medida están orientados
hacia las buenas prácticas, no todas ni todos contribuyen al
cuidado del medio ambiente. Se dicen conscientes de que sus
hábitos y prácticas cotidianas contribuyen, en cierta medida, al
deterioro del medio ambiente. Sin embargo, Afirman también,
estar a favor de las acciones que favorecen el cuidado de nuestro
entorno, no obstante, de acuerdo con los resultados, les cuesta
llevarlo a la práctica.
3. ¿Qué hábitos y prácticas de los estudiantes universitarios
contribuyen al deterioro del medio ambiente?
La basura parece ser el problema más común entre los
estudiantes y sus allegados, el mal manejo de la misma y el uso
excesivo de material desechable son prácticas negativas que llevan
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

193

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

a cabo de manera recurrente y de manera consciente; esto es
alarmante, debido a que los jóvenes universitarios, en este sentido,
presentan señales de apatía o desinterés al respecto. De no ser
modificados estos hábitos de manera urgente, pueden agravar,
todavía más, el problema del deterioro de nuestro medio ambiente.
4. ¿En qué medida los estudiantes universitarios están conscientes
de que algunos de sus hábitos y prácticas cotidianas contribuyen al deterioro
del medio ambiente?
Los estudiantes se dicen conscientes de que sus hábitos y
prácticas pueden llegar a dañar el medio ambiente, sin embargo,
como se destaca en las respuestas

anteriores, sus acciones

parecen orientarse más al desinterés o a la falta de compromiso
o apropiación de los temas relacionados con el medio ambiente.
5. ¿De qué manera la educación que recibieron o reciben los
estudiantes universitarios, contribuye a fortalecer prácticas de cuidado y
conservación del medio ambiente?
No obstante que, la mayoría de los estudiantes
universitarios comentan que durante todo su trayecto educativo
han recibido formación en relación al cuidado del medio ambiente,
es en la educación primaria en la que se fortalece más este tema,
conforme avanzan en su trayecto escolar el tema se diluye, de
acuerdo con la percepción de los participantes, la universidad
en poca medida les enseña a cuidar el medio ambiente.
En ese sentido, el supuesto que orienta esta investigación,
mismo que presentamos nuevamente a manera de recordatorio:
Los estudiantes de la universidad Autónoma de Nuevo León,
presentan dificultad para reconocer y desarrollar hábitos o prácticas que
contribuyan al cuidado del medio ambiente dentro del contexto donde
194

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

interactúan, esto puede ser generado por la endeble educación en esta
materia y la falta de modelos sociales en la universidad que las y los inspiren
a realizar dichas prácticas.
De acuerdo con los resultados y análisis de los mismos,
se considera que este supuesto se confirma, toda vez que los
estudiantes universitarios conscientemente presentan hábitos
que contribuyen al deterioro del medio ambiente, esto puede
ser causado por la poca o endeble información que reciben a lo
largo de su trayecto educativo, falta de contacto con personas
socialmente responsables en la universidad, escaza educación
ambiental o por desconocimiento del tema.
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio apuntan hacia la necesidad de
educar o seguir educando la consciencia de cuidado ambiental
entre los estudiantes universitarios, es relevante destacar que
los hábitos y prácticas de los jóvenes parecen ser causadas por
falta, precisamente, de una educación sólida y práctica orientada
a despertar conciencia acerca de esta problemática global y de la
que todos somos parte.
Uno de los hallazgos a destacar es, que los estudiantes y
sus allegados utilizan de manera excesiva material desechable
y el mal manejo de la basura como práctica recurrente. Esto es
palpable en los pasillos de las Facultades y en toda la universidad,
constantemente se puede apreciar basura fuera de los
contenedores correspondientes. Esto es un área de oportunidad
en relación al sentido de pertenencia y responsabilidad social
que debemos fortalecer.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

195

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Es en la educación primaria, según los universitarios,
donde se les enseñó en mayor medida a cuidar el medio ambiente,
y es en el nivel de secundaria donde menos recibieron educación
ambiental. En esta transición, los estudiantes experimentan
una interrupción en la enseñanza del cuidado del medio,
según la tendencia, en los niveles subsecuentes (preparatoria
y universidad), no se retoma con fuerza el tema del cuidado
y preservación del entorno, esto ocasiona que los jóvenes
universitarios pierdan mucho sentido de responsabilidad social
o se sientan apáticos al respecto.
Las mujeres, según los hallazgos, presentan más hábitos
orientados a preservar el medio ambiente, en comparación a los
varones, quienes tienen mayor tendencia a llevar a cabo prácticas
ambientales más negativas.
La Facultad de Filosofía y Letras de la UANL es la Institución
que alberga a más estudiantes con prácticas ambientales positivas.
Quizás, y en concordancia con el hallazgo anterior, porque es la
facultad que alberga un gran número de mujeres.
La educación ambiental juega un papel clave en la lucha
por mejorar nuestro entorno, ya que, no obstante estar conscientes
de que realizan prácticas que dañan el medio, los estudiantes
continúan con esos hábitos negativos, de este modo, se considera
que los jóvenes universitarios pueden mejorar esas prácticas, a
través de constantes campañas de concientización ambiental, así
como al estar en contacto con personas comprometidas con el
ambiente que sirvan, como modelo de responsabilidad social.
En ese sentido y a manera de cierre, se sugiere que el tema
del cuidado ambiental sea abordado desde la educación básica y
escale de manera positiva y gradual hacia los niveles superiores,
196

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

esto, con el fin de crear una consciencia para el desarrollo de
prácticas ambientales positivas desde pequeños, y que estas
se sigan reproduciendo en los hogares y en todos los contextos
donde interactuemos.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

199

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey:
una generación con carácter social, 1930-1971.
1930-1971 Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, Colección Cuadernos del
CEH Núm. 13, 2022, 315 pp. ISBN: 978-607-27-18876.
En Nuevo León, la primera gran aportación a la historiografía de
la Iglesia católica fue la obra del doctor José Eleuterio González,
titulada Apuntes para la historia eclesiástica de las provincias que
formaron el Obispado de Linares, desde su primer origen hasta que se fijó
definitivamente la silla episcopal en Monterrey, publicada en 1877. Bajo
un enfoque evidentemente hagiográfico, aunque no por eso menos
crítico con sus fuentes de información, el doctor González se
abocó a detallar el proceso de la conquista espiritual en el noreste
de México durante toda la época virreinal, desde la llegada de los
primeros misioneros franciscanos hasta la erección canónica de
la diócesis de Linares en 1777.
La obra de González es importante, entre otras cosas,
porque inauguró una línea de investigación que, a lo largo del siglo
XX, fue retomada por otros destacados estudiosos. Por ejemplo, el
presbítero Aureliano Tapia Méndez (1931-2022), considerado en su
momento como cronista de la arquidiócesis de Monterrey, dedicó
201

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

sus esfuerzos principalmente a la elaboración de muy completas
biografías de varios de los clérigos y obispos que dejaron huella en la
historia regiomontana, tales como Fray Rafael José Verger, Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés, José María de Jesús Belaunzarán,
Pablo Cervantes y Guillermo Tritschler y Córdova. Por su parte,
el maestro Israel Cavazos Garza (1923-2016), especializado en
historia del noreste durante la época novohispana, investigó
antiguas devociones locales, la labor evangelizadora y educativa
de las órdenes religiosas y los orígenes de varios templos y capillas
del Monterrey antiguo. Estudios más recientes, y elaborados bajo
nuevos y más rigurosos parámetros metodológicos, han analizado
otros aspectos de la historia de la Iglesia católica en Nuevo León
durante el siglo XX, como la irrupción del catolicismo social, las
relaciones Iglesia-Estado durante la época de anticlericalismo
oficial y del modus vivendi, y los efectos inmediatos del Concilio
Vaticano II en la arquidiócesis regiomontana.
Una tarea, sin embargo, había quedado pendiente:
examinar a profundidad el papel de la Acción Católica en el
quehacer diario de la Iglesia en Nuevo León. Cierto que las
investigaciones actuales han puesto cada vez mayor atención en
las actividades de los laicos de Monterrey, en la medida en que
se ha ido abandonando la anticuada imagen clericalista de la
Iglesia en favor de una concepción eclesial de la institución como
comunidad de fe. Sin embargo, la historia de la Acción Católica
en Nuevo León había sido un campo prácticamente desatendido.
De ahí la gran relevancia del libro publicado por Jesús Treviño
Guajardo, titulado La Acción Católica en Monterrey: una generación con
carácter social, 1930-1971, editado en 2022 por el Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La
202

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

amplitud, longitud, altura y profundidad de esta investigación
es directamente proporcional al nivel de estudios alcanzado por
su autor: Treviño es sacerdote católico, formado en filosofía y
teología en el Seminario de Monterrey, y con una especialización
en historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana
de Roma. Posteriormente, obtuvo el doctorado en teología con
especialidad en historia de la Iglesia en la Universidad Pontificia
de México, donde presentó como tesis doctoral la investigación
sobre la Acción Católica que ahora publica la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
La formación académica del autor explica su interés
por hilvanar la historia de la Iglesia regiomontana, con una
aportación original cuya óptica de análisis no se centra en la
jerarquía eclesiástica sino en el llamado apostolado de los laicos.
Específicamente, Treviño problematiza en torno a la incidencia
social de la Acción Católica en Monterrey para, a partir de ahí,
ir reconstruyendo la historia de esta asociación laical, a la que
caracteriza no como un grupo, movimiento o programa, sino
como “un modelo de organización eclesial” (p. 20). Tal aclaración
conceptual es medular de la investigación, pues lejos de
simplificaciones, permite avizorar la complejidad del fenómeno de
la Acción Católica como matriz para la organización y despliegue
de la actividad de los laicos.
El libro se divide en tres capítulos, en los que el autor
procuró abordar este fenómeno desde lo general hasta los
particular. En el primero de ellos, titulado “La Iglesia a principios
del siglo XX y la Acción Católica”, Treviño rastrea los orígenes de
dicho modelo eclesial en “la cuestión social”, como se denomina
en la historiografía a las problemáticas laborales, económicas y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

203

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

sociales que surgieron a raíz de las revoluciones industriales de
los siglos XVIII y XIX. Aquí el autor reconstruye el discurso de
la Iglesia católica frente a las distintas ideologías políticas de la
modernidad, así como las vicisitudes de la clerecía y de los laicos
mexicanos durante la Revolución y la época del anticlericalismo
oficial. Fue en todo ese escenario en que, para “dar solución
a las principales problemáticas sociales y reconquistar a la
humanidad, haciendo frente a las ciencias modernas y filosofías
contemporáneas” (p. 92), la Iglesia impulsó el apostolado de
los laicos a través de la Acción Católica, posibilitando así la
colaboración de los fieles en la “recristianización” de la sociedad.
En el segundo capítulo, titulado “La Acción Católica y
la Iglesia en Monterrey”, Treviño estudia los orígenes de esta
asociación laical en Nuevo León, explicando la situación de
la Iglesia regiomontana durante y después del primer auge
industrial (con base en detallados informes elaborados por los
arzobispos en turno, y que se encuentran resguardados en el
Archivo Apostólico Vaticano). Asimismo, detalla el impacto de
la legislación anticlerical callista en Nuevo León, la forma en que
el gobierno episcopal de José Guadalupe Ortiz y López afrontó
las políticas jacobinas, y la fundación de la Junta Diocesana
de la Acción Católica en 1930, que integró a las ya existentes
Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y Unión
de Damas Católicas (precedente de la Unión Femenina Católica
Mexicana). En todo este proceso, el autor subraya la actuación
decisiva de la mujer, pues advierte que “las mujeres regiomontanas
muy pronto asumieron con protagonismo la misión de restaurar
el orden cristiano de la sociedad” (p. 212).
204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En el tercer y último capítulo, titulado “Crecimiento y
consolidación del modelo eclesial”, Treviño analiza la actividad
de la Acción Católica entre 1941 y 1971, durante los gobiernos
episcopales de Guillermo Tritschler y Córdova y Alfonso
Espino y Silva. Demuestra como, tras los arreglos de la Iglesia
con el Estado, la Acción Católica creció, de manera que entre
las principales prioridades de la asociación se encontraban: la
organización de grupos parroquiales, la instrucción religiosa
e impartición de catequesis, la promoción de la moralidad y
los valores cristianos, el fomento de la doctrina social de la
Iglesia, la recaudación de fondos para el sostén del seminario
diocesano, la “defensa” de la fe católica y los trabajos caritativos.
Se destaca la labor del presbítero Pablo Cervantes (1891-1956)
como “principal promotor de la cuestión social, de la formación,
tanto de presbíteros como de laicos, y de la organización” de la
Acción Católica (p. 225). Ya en tiempos del arzobispo Espino y
Silva, la Acción Católica incorporó a su agenda la lucha contra
el comunismo, la renovación de su estructura interna y el
apostolado estudiantil, si bien tras el Concilio Vaticano II (19621965) se puso de manifiesto que “había llegado, como en todo el
mundo, un agotamiento del modelo eclesial centralizado, y un
tanto sujeto a la autoridad jerárquica” (p. 262).
La obra destaca no sólo por su ya ponderada originalidad,
sino también por la profusión de sus fuentes de información.
El autor se valió de testimonios procedentes de muy variados
repositorios documentales, tanto locales como nacionales e
internacionales (baste con señalar algunos de ellos: el Archivo
Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey, el Archivo de la Casa
de la Acción Católica de Monterrey, el Archivo General de la
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

205

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

Nación, el Archivo Histórico de la Conferencia del Episcopado
Mexicano y el Archivo Apostólico Vaticano), así como de
informes orales recabados entre algunos presbíteros y laicos que
estuvieron involucrados con los grupos diocesanos de la Acción
Católica durante la época analizada. Lo anterior se ve reflejado en
el análisis preciso, esclarecedor y bien documentado, que pone de
relieve la forma en que la feligresía regiomontana se organizó para
respaldar a la jerarquía eclesiástica en un momento de tensión
entre Iglesia y Estado, y cómo tras el modus vivendi, el modelo de
organización eclesial que representaba la Acción Católica se
expandió y consolidó.
En suma, la obra de Treviño Guajardo viene no sólo a
enriquecer la historiografía de la religión en Nuevo León, sino
también a recordarnos que el estudio del catolicismo no puede
ni debe centrarse exclusivamente en la jerarquía eclesiástica, sino
que exige tomar en consideración a esa gran multitud de fieles no
consagrados al ministerio sacerdotal, pero que también son parte
integrante de la Iglesia. Después de todo, la Iglesia romana está
constituida por dos grupos, según lo señala el propio Código de
Derecho Canónico: “hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el
derecho se denominan también clérigos; los demás se denominan
laicos” (CIC, canon 207, 1).
Emilio Machuca Vega
Centro de Información de Historia Regional
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0002-9994-388X

206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Víctor Zúñiga: Hacer sociología desde la tierra
del cabrito
Cesar Morado
El Comité Editorial
de la Revista Transdisciplinar y el cuerpo directivo del
Centro de Estudios
Humanísticos de la
UANL, celebra la
nominación de Víctor Zúñiga como Investigador Emérito
del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, decisión
dada a conocer en diciembre del 2022. Consideramos que se trata
de un digno reconocimiento a una trayectoria académica de casi
cuatro décadas no siempre valorada justamente en tierra de cabritos…ya crecidos. Su trayectoria, la inicio en 1988 como catedrático e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras donde
formo a numerosos sociólogos, impulso la investigación y coordino valiosas publicaciones hasta el año 2002. Su incorporación
docente como primer doctor al Colegio de Sociología fundado en
208

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

1974 constituyo un parte aguas en el desarrollo de esta carrera en
la UANL1. Posteriormente, trabajo en la UDEM y en el Tecnológico de Monterrey donde continuó consolidando sus líneas de investigación en torno a la migración México-Estados Unidos y
temas educativos conexos.
Sus trabajos publicados en México y en el extranjero,
le convierten en un referente de la investigación sociológica
realizada en Monterrey, donde las circunstancias nunca has
sido propicias para el desarrollo de las ciencias sociales. Quienes
gozan de su amistad y trato afable en los bares de la capital
regiomontana, quizá no dimensionen

la versatilidad de un

académico que lo mismo expone sobre el corrido y la radionovela
de Porfirio Cadena, que sobre la última obra sociológica de gran
calado teórico, epistemológico. Una de sus grandes virtudes, es
la amplia difusión que realiza de sus trabajos en los principales
foros sociológicos internacionales, de ahí en reconocimiento
que recibió en 2018 por parte de la American Educational
Association (Distincion Henri T. Trueba) por sus aportes para
visibilizar el componente social de la educación, sus exclusiones
y desigualdades, de cuya problemática es una de los exponentes
más destacados en México2.

1 García, Blanca, et al. La sociología en el noreste de México: Nuevo león,
Coahuila y Tamaulipas en Cesar Morado y Lucila Hinojosa (coordinadores) Las
Ciencias Sociales en el Noreste de México. Monterrey. UANL. 2016. pp.129-144.
2 Escobar, Agustín. Las ciencias sociales y las políticas sobre exclusión,
desigualdad y pobreza en Contreras, Oscar y Carolina Puga (coordinadores) Las
Ciencias Sociales y el Estado Nacional en México. 2018. México. Fondo de Cultura
Económica. pp. 297-338.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-73

209

�César Morado / Víctor Zúñiga: Hacer sociología desde la tierra del cabrito

Actualmente, Víctor forma parte del cuerpo de
investigadores de nuestra querida Facultad de Derecho en
la UANL, aunque ha sido desde luego, profesor visitante en
prestigiadas universidades del mundo. Su designación como
Investigador emérito del SNI, llena de entusiasmo a la comunidad
académica de Monterrey, alimenta la esperanza de que aumente
su participación monetaria en las cuentas que haya que pagar en
La Chunga en lo sucesivo.

210

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-73

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

César Morado presenta su discurso de ingreso a la
Academia Mexicana de la Historia como Académico
Corresponsal
Liliana De Ita1
El pasado 3 de noviembre de
2022 el Dr. César Morado
Macías, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Autónoma de
Nuevo León, presentó en ceremonia solemne su discurso
de ingreso a la Academia
Mexicana de la Historia, titulado: “Cuando el dinero era del Diablo. Una historia del dinero en
Monterrey. Crédito, mercado inmobiliario y empresa. Siglo XIX”.
El ingreso del Dr. Morado como Académico Corresponsal en Nuevo León, fue obtenido desde el año 2019, pero la pandemia impidió
la presentación de la disertación en ese momento.

1 Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo
León. Monterrey, Nuevo León, México. ORCID: https://orcid.org/0000-00028615-0418 Correo electrónico: deitarubioliliana@gmail.com

212

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En su disertación el galardonado presentó la historia
del dinero en Monterrey y expuso los orígenes, el proceso
metodológico y los resultados de la investigación de larga
data, que exploró tres variables: crédito, mercado inmobiliario
y natalidad empresarial. El evento contó con la participación
de connotados investigadores, en el campo de la historia: Dr.
Mario Cerutti, Dra. Ana Cecilia Ibarra y Dr. Javier Garciadiego,
-miembros y director de la academia respectivamente-, y en
Literatura, el poeta Dr. José Javier Villarreal, Secretario de
Extensión y Cultura de nuestra máxima Casa de Estudios en el
estado.
Tal como reconocieron los notables académicos que
presidieron el acto, esta distinción es producto de la trayectoria
en investigación y capacidad de gestión e influencia cultural
del Dr. Morado quien es Doctor en Ciencias Sociales por la
Universidad de Guadalajara y se desempeña como profesor
titular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Desde
hace 15 años forma parte del Sistema Nacional de Investigadores.
Se desempeñó como Presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia en 1994. Investiga sobre historia social de la guerra y
biopolítica. Es miembro fundador (2003) del Comité Académico
del Coloquio Internacional sobre el Noreste de México y Texas.
Actualmente, es titular del Centro de Estudios Humanísticos en
la UANL en Monterrey México.
En Nuevo León han sido Académicos Corresponsales,
Israel Cavazos y Carlos Pérez Maldonado, recientemente Cecilia
Sheridan y César Morado y académico de Número, Mario Cerutti,
desde 2019.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-76

213

�Liliana De Ita / César Morado. Cuando el dinero era del Diablo. Discurso de ingreso AMH

El Comité Editorial de Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales y los integrantes del equipo de trabajo del Centro de
Estudios Humanísticos nos congratulamos por la distinción recibida y nos sentimos orgullosos y honrados por compartir proyectos culturales bajo el liderazgo de César Morado, nuestro director.

214

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-76

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Nota sobre la integración de la Dra. Beatriz Liliana
De Ita al SNI
Por: Margarita Isabel Arvide Basterra
Desde 1984, la producción del conocimiento científico y
tecnológico en nuestro país ha sido celebrada a través del Sistema
Nacional de Investigadores. Este reconocimiento simboliza
la calidad y el prestigio de las contribuciones de la persona
galardonada.
Estas características se manifiestan en la obra de Beatriz
Liliana De Ita Rubio, quien ahora miembro del SNI, ha trabajado
incansablemente para impulsar una sociedad con miras hacia un
desarrollo sustentable. Los textos de la Dra. sobre pedagogía,
diversidad cultural, estudios de género, sustentabilidad y
participación ciudadana reflejan su carácter transdisciplinar, el
cual cruza las fronteras de las ciencias sociales.
En un contexto donde menos del 40% de los miembros
son mujeres, la integración de la Dra. De Ita al SIN, constituye
una victoria más en la participación, permanencia y visibilidad
de las mujeres en la ciencia. Enhorabuena para la Dra. Gracias por
ser un referente para todas las mujeres que buscan abrirse paso
en el ámbito académico; con usted en la mesa, ya no es un mundo
de hombres.
216

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                    <text>�D.R. 2022 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios, Vol. 1, No. 1, juliodiciembre 2021, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México.
C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable:
Víctor Barrera Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100-102, ISSN
en trámite ambos, ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José
Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000
Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última
modificación de 19 agosto de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle

Autores
Alberto Enríquez Perea
Aleida Alexandra Argueta Castañeda
Nora Elvia Cruz Camacho
Rosa María Gutiérrez
Mónica Torres Torija
Michelle Monter Arauz
Nínive Vargas de la Peña
Coral Aguirre
Ana Patricia Torres Vázquez
María Fernanda Martínez Quintanilla
Carlos Rutilo
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�HUMANITAS
Revista de Teoría,
Crítica y Estudios
Literarios

El Maestro. Revista de Cultura Nacional:
en el origen del universo educativo y cultural vasconcelista
“El Maestro. Revista de Cultura Nacional:
at the origin of José Vasconcelos's the educational and cultural
universe”
Alberto Enríquez Perea
Universidad Nacional Autónoma de México
orcid.org/0000-0002-5870-7231
Fecha entrega: 25-1-2021 Fecha aceptación: 30-3-2021

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Enríquez Perea Alberto. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided

the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1
Email: enriquezperea@yahoo.com

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

El Maestro. Revista de Cultura Nacional:

en el origen

del universo educativo y cultural vasconcelista
Alberto Enríquez Perea
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México
enriquezperea@yahoo.com

Fecha de entrega: 25-1/-2021 / Fecha de aceptación: 30-3-2021

Resumen. El presente artículo narra y analiza uno de los aspectos más
importantes de la vida de José Vasconcelos, hacer de la educación un elemento sustantivo de la vida nacional y tener los elementos para hacerla
realidad. Asimismo, se rememora su pasado convencionista, sus reflexiones sobre la educación, la idea maderista que la hizo suya: con educación
el hombre es libre y en libertad puede construir y defender un Estado
democrático y de derecho. A Vasconcelos se le presentó con el triunfo de
los sonorenses la oportunidad de llevar a cabo sus ideas y para ello, como
rector de la Universidad Nacional, las impulsó para que fueran una realidad. Entre esas tareas que eran sustantivas de su pensamiento educativo
estaba la creación de El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Y como todo
lo que emprendía el oriundo de Oaxaca la revista la pensaba en grande.
Grande por el número de ejemplares, grande por lo que contenía, grande
por su diseño y sus ilustraciones, grande por el mensaje que llevaba. La
anunció como parte de su gran proyecto educativo, sin olvidar los libros
de “pastas verdes”, y la concibió para que a través de ella dar a los mexicanos elementos de información y de cultura nacional y universal. Para ello
reunió a un grupo de intelectuales mexicanos para que le dieran forma y
contenido tal como él la había diseñado. Así pues, en torno a la revista se
reunieron todos aquellos que tenían un espíritu reformista o regeneracionista,
pues El Maestro. Revista de Cultura Nacional era un símbolo de esta etapa
que Vasconcelos quería y ahora inspiraba e impulsaba. Colaboraban los

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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

espíritus más finos y de mayor raigambre de nuestra América y de Europa.
Páginas que se rescataron o se tradujeron de los autores dilectos del educador y filósofo mexicano. Por fin se tuvo la revista y fue uno de los medios
que acompañaron a Vasconcelos en esta odisea transformadora y generosa por la educación y la cultura de todos los mexicanos. En este recuento
de esos días se podrá observar el ánimo y ambiente que prevalecía en esta
gran cruzada por la educación pública en México.
Palabras claves: revista, libros, lectura, educación, democracia.
Abstract. This article narrates and investigates one of the most important aspects of José Vasconcelos´s life, making education a fundamental
element of national life. Likewise, his “conventional past” is reminded,
his reflections on education he made it his own the Maderista idea: with
education, man is free and in freedom can build up and defend a democratic rule of law. Vasconcelos was awarded with the opportunity to
carry out his ideas, due to the achievements of the “sonorenses”, as the
Universidad Nacional rector, he endorsed them, so they became a reality.
Among those tasks that were fundamental of his educational thinking was
El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Everything that the native of Oaxaca
undertook, the magazine was profitable. The magazine was part of his
terrific educational project, without forgetting the books known as “pastas
verdes”, and he envisioned it so that through it he would give Mexican’s
elements of information and national and universal culture. The magazine
was a symbol of this phase. The brightest and most deeply rooted spirits
of America and Europe collaborated. Pages were rescued or translated
from the favorite authors of the Mexican educator and philosopher. Finally, the magazine come with Vasconcelos in this odyssey for the education
and culture of all Mexicans. In summary, you might see the attitude and
the environment that prevailed in this great struggle for public education
in Mexico.
Key words: magazine, books, reading, education, democracy.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

La hora de Vasconcelos.
El año de 1920 fue en la vida de José Vasconcelos uno los más
importantes. Al fin tenía la posibilidad de hacer algo que, por los
menos desde hacía una década deseaba tener, una alta responsabilidad para realizar una obra educativa de alcance nacional y un medio
para expresar sus inquietudes y su pensamiento. Para llegar a este
momento clave en la vida del país y de la biografía del oaxaqueño
recorrió un largo camino. Mas la hora llegó. El aprendizaje que
tuvo a lo largo de los años fue fundamental en su pensamiento al
dotarlo de los instrumentos que necesitaba y que los puso en inmediato ejercicio cuando asumió las responsabilidades que le asignó el
gobierno mexicano.
Ese camino largo, sinuoso, paradójico, acaso empezó, como
dice uno de sus estudiosos, Benito Guillén Niemeyer, cuando la madre de Vasconcelos le daba “enseñanza religiosa”, que las vivía “con
pasión” así como la “instrucción en la historia y el cariño por la
tierra” (2008: 41). Efectivamente, cuando el ex maderista escribía
Ulises criollo. Vida del autor escrita por él mismo tuvo una “visión imborrable” sobre ese episodio que hubo en su infancia. Lo dejó por
escrito para que nunca olvidara sus orígenes ni los renegara:
Mi madre retiene sobre las rodillas el tomo de la Historia Sagrada.
Comenta la lectura y cómo el Señor hizo al mundo de la nada,
creando primero la luz, enseguida la tierra con los peces, las aves
y el hombre. Un solo Dios único y la primera pareja en el Paraíso.
Después, la caída, el largo destierro y la salvación por la obra de
Jesucristo; reconocer al Cristo, alabarlo; he allí el propósito del
hombre sobre la tierra. Dar a conocer su doctrina entre los gentiles, los salvajes; tal es la suprema misión (1936: 10).
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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

Vasconcelos, en su sacerdocio laico, hizo cosa parecida a las
enseñanzas cristianas: exaltaba la obra de Dios y la de Atenea porque su “suprema misión” era llevar el nuevo evangelio: el alfabeto
a una nación para liberarlo de la esclavitud que daba la ignorancia.
Guillén Niemeyer (2008: 46) también apunta una fecha axial en la
vida de Vasconcelos que fue la de 1909. Tres cosas le sucedieron
que le cambiaron la forma de ser y el pensar del joven y próspero
abogado: nació su primer hijo, asumió la dirección del semanario
El Antirreeleccionista y se fundó el Ateneo de la Juventud. Tres momentos claves en la vida personal y nacional. Y, sin embargo, fueron
Francisco I. Madero y el maderismo los que hicieron posible que
redefiniera su vida y sus propósitos. Cuando tomó la determinación
de lanzarse a la lucha política lo hizo con toda su energía, con toda
su voluntad y su pensamiento para tener un país diferente al porfirismo; es decir, un país democrático.
En esta etapa aprendió mucho: organizó a los “ciudadanos”,
hizo todo lo que tenía a su alcance para que los hombres y mujeres abandonaran la “indiferencia” ante los problemas nacionales,
redactó el lema Sufragio Efectivo y No Reelección, aprendió a ser buen
orador, a hacer discursos, y de sus fracasos: obtuvo múltiples lecciones. Como aquel día que frente a su auditorio expresó: “antes” de
“intentar democracia y actividad política, el pueblo necesitaba emprender la campaña del agua y del jabón” (1936: 356-366); y le llovieron las críticas. Y, en el semanario bajo su orientación, logró que
tuviera suscritores en casi toda la República, además, “en ella vaciamos nuestro encono contra el régimen” y apareció en la misma publicación “un talento inédito de no pocos compañeros” (1936:366).
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Por otra parte, Madero ponía toda su atención en los escritos que
Vasconcelos publicaba en El Antirreeleccionista. Susana Quintanilla,
a quien se le deben estudios sobresalientes sobre los ateneístas, nos
dice que el “autor preguntó al líder, por intermediación de un tercero, qué opinaba de sus escritos. Madero respondió lo siguiente:
‘Todo lo que él escribe me gusta por la serenidad y el reposo que
revela […]. Al leer esos artículos no parece que vienen de un joven como Vasconcelos, sino de una persona de edad’” (Quintanilla,
2008: 283).1
Desde el Ateneo de la Juventud, dice Roberto Lasa Cavonia, Vasconcelos se opuso al positivismo con “un ideal, una mística, el alma y la música, la literatura, el arte” (2008: 22). Y en esta
línea, Leticia Padilla Arriaga abundaba al decir que la “belleza, el
amor, la libertad, la voluntad fueron valores que siempre privilegió”
(1987:20). Es decir, que empezaba a germinar esa “visión humanística
y no sólo humanitaria” en el abogado oaxaqueño.2 A partir de los
años ateneístas adquirió su “nihilismo nietzscheano y la metafísica
bergsoniana” de acuerdo con Kevia Aréchiga del Río (2019: 29); y
del “espiritualismo francés elaboró la idea de una educación para la
democracia”, según Berenice Amador Saavedra (2013:119). Para redondear estas opiniones, con palabras de Miguel Enrique Morales:
“los ateneístas enarbolaban el humanismo, el afán de saber, la fe en
la educación” (2020). En resumen, como lo dijo otro de sus estu1 Véanse también estos otros estudios sobre ateneístas de Susana Quintanilla: A salto de mata. Martín Luis Guzmán en la Revolución Mexicana, México, Tusquets Editores, 2009; “¿Por qué importa José Vasconcelos?”, en Revista
Mexicana de Investigación Educativa, vol. 22, núm. 75, octubre-diciembre de
2017.
2 Los adjetivos son de Roberto Ernesto Lasa Cavarria (22).
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diosos, José Joaquín Blanco, fue aquí donde “dio su primer grito de
guerra, de rebeldía totalizante, con una convocatoria al intelectualismo. Un intelectualismo muy intelectual: el de Nietzsche, Schopenhauer, Wagner, Bergson, sus inspiraciones de toda la vida” (2020).
Vasconcelos conoció los pormenores de la lucha electoral
maderista, su triunfo, el desconocimiento del resultado electoral, el
exilio, la revolución de 1910-1911 y también el gesto de Madero
cuando venció a las fuerzas federales y la rendición del porfirismo:
el alto grado de civilidad al no querer derramamiento de sangre sino
construir un Estado democrático y de derecho. En los quince meses de gobierno maderista igualmente observó que el presidente aumentaba el gasto para la educación en un cincuenta por ciento más
que el porfirismo. Se pasó, tomando en cuenta el gasto más alto que
se hizo en esa época de cerca de ocho millones de pesos, a doce
millones y así se establecieron las “primeras escuelas rurales sostenidas por la Federación”. También Vasconcelos recordaba en su Ulises
Criollo que la Universidad le era “antipática” a Madero por ser positivista y deseaba sustituirla “con un espiritualismo libre”. Pero ¿por
qué tanto interés de parte de Madero de “difundir la enseñanza”?
Porque la “enseñanza respondía al deseo de cimentar la democracia”, de acabar con el “sistema de sacrificios humanos” y terminar
de una vez por todas la época de la “supremacía del bruto armado”.
Madero deseaba un país “civilizado constructor” para que cambiara
el “sentido de la historia nacional” (Vasconcelos, 1936: 505).
Mas esta experiencia democrática maderista terminó con el
retorno del “sistema de sacrificios humanos”. Así pues, Vasconcelos tomó el derrotero de los seguidores y simpatizantes de Madero:
destierro, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes por brevísimo tiempo en la era de la Soberana Convención Revolucionaria,
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colaborador de Venustiano Carranza y posteriormente su acérrimo
adversario. Arreola Martínez nos recuerda que el oriundo de Cuatro Ciénegas nombró al de Oaxaca director de la Escuela Nacional
Preparatoria, “pero lo cesó después de una semana, ante su negación de pronunciarse contra Villa y Zapata”. Más tarde, cuando el
oaxaqueño estuvo en la Soberana Convención dio “forma jurídica
a la voluntad de Villa y Zapata al desconocer a Carranza” (Arreola
Martínez, 2009: 6).
Martha Robles, por su parte, con documentos en la mano,
señala este episodio que nos permitirá conocer otro perfil de Vasconcelos. Mientras el antiguo director de El Antirreeleccionista deseaba, ante la invasión estadounidense al Puerto de Veracruz, la conciliación, Carranza quería sentar un precedente contra la intervención
extranjera en nuestro país. Esta “lección moral” que le dio el primer
Jefe del Ejército constitucionalista nunca se la perdonó3 y se convirtió desde entonces en su más acérrimo contendiente. Como prueba
de ello tenemos: La caída de Carranza. De la dictadura a la libertad
(1920) y su exaltación al obregonismo.
Y, sin embargo, Vasconcelos dejó este reconocimiento de la
obra del presidente de la República asesinado en medio de artificios
verbales que sólo nos indican lo que le pesaba reconocer los aciertos
de sus antagonistas. He aquí sus palabras:
con Agua Prieta triunfó el carrancismo sin Carranza; la plebe
sin su jefe; con ella, una doctrina o seudo doctrina canalla, […]:
Carranza había sido un gran hombre, un estadista, un patriota,
pero había cometido un error; la imposición de Bonillas; o sea,
oponerse al triunfo de Obregón; o sea negarse a que una fac3 Véase la tesis de Martha Robles, Entre el poder y las letras: Vasconcelos
en sus memorias (1988).
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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

ción de los suyos se quedase con todo el botín… Lo demás, el
crimen verdadero, quedaba absuelto, era perfecto…” (Vasconcelos, 2011: 21)

La hora de Vasconcelos llegó en 1920 dotado de una gran
experiencia política, educativa, periodística y de divulgación de su
obra que era conocida en buena parte del mundo hispanoamericano: Pitágoras. Una teoría del ritmo (1916), Monismo estético (1918), Divagaciones literarias (1919), Artículos (libros que leo sentado y de pie) (1920),
Estudios indostánicos (1920). Muy bien sabía cómo movilizar las conciencias: con la palabra y la letra impresa. Pero se daba a querer.
Según él, al triunfar los sonorenses, caído y asesinado el presidente
de la República, se quería dedicar a su “trabajo profesional”. Pero ya
sostenía pláticas con los emisarios de los triunfadores. Vasconcelos
mismo era y pertenecía a esas fuerzas que derrotaron y sacrificaron
a Carranza. Los emisarios o mensajeros de los sonorenses se acercaban y la preguntaban qué deseaba. Y en entre sus anhelos germinaba
aquella idea que pronto fue realidad: “me obsesionaba -confesaba
en La tormenta- la idea de la Universidad, como base para crear el
Ministerio, que acaso transformaría el alma de México” (1936: 507).
Su anhelo se logró al ser nombrado rector de la Universidad
Nacional de México. Su discurso de toma de posesión de la Rectoría, lo reconoce muy bien Álvaro Matute, es un “manifiesto, es anuncio de una actividad en el cual el ciclo iba a cumplirse. Él tenía que
llevar la Revolución a la Universidad. Las vías paralelas que había
transitado desde 1910 tenían que juntarse. Eso comenzó a suceder
desde junio de 1920” (1983: 11).
Recordemos las palabras del rector Vasconcelos dichas en
ese mes de junio:
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Yo soy en estos instantes, más que un nuevo Rector que sucede a
los anteriores, un delegado de la Revolución que no viene a buscar
refugio para meditar en el ambiente tranquilo de las aulas, sino a
invitaros a que salgáis con él a la lucha, a que compartáis con nosotros las responsabilidades y los esfuerzos. En estos momentos
yo no vengo a trabajar por la Universidad, sino a pedir a la Universidad que trabaje por el pueblo. El pueblo ha estado sosteniendo a
la Universidad y ahora a menester de ella, y por mi conducto llega
a pedirle consejo (1950: 9).

Desde este primer día de su rectorado Vasconcelos se propuso que, para combatir la ignorancia y la pobreza, había que hacerlo a través de reformas constitucionales, es decir, elaborar una
la Ley para crear lo que hoy se denomina Secretaría de Educación
Pública y que esta Ley saliera de la Universidad. Además, lanzó una
convocatoria para que las mujeres hicieran “compaña contra el analfabetismo” y creación de comedores para alumnos, entre otros proyectos. Para hacer posible toda esta tarea se necesitaban los sabios
y los artistas mexicanos. Llamaba a todos ellos porque deseaba que
México fuera país de “hombres libres”, para impulsar la educación
y la enseñanza y no olvidar a los indígenas (Vasconcelos, 1950: 1112). El rector trabajó incansablemente desde ese día sin dejar de
atender las propias responsabilidades que tenía con la Universidad
y, a tal grado se involucró en una reforma universitaria que le dio
escudo y lema: Por mi raza hablará el espíritu, que “significa[…] la
convicción que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias
nuevas, de esencia espiritual y libérrima. Sostendrán el escudo un
águila y un cóndor apoyado todo en una alegoría de los volcanes y
el nopal azteca” (en Sicilia, 2001: 125). Y con este acto, de acuerdo
con lo que dice Eva Hernández Avilés, “inmortaliza su convicción
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

más profunda, que expresaría ampliamente en La raza cósmica: la idea
que toda América Latina debe trabajar junta hacia el bienestar y la
unidad espiritual, para crear una nueva sociedad de hombres verdaderamente libres” (2014: 58).
Mas no sólo llamó sino buscó y se hizo de un equipo que lo
entendió y lo siguió en sus proyectos culturales, educativos y editoriales. Este grupo fue el que dio impulso, vigor y fortaleza a los proyectos vasconcelistas: Daniel Cosío Villegas, Samuel Ramos, Eduardo Villaseñor, Julio Torri, Mariano Silva y Aceves, Pedro Henríquez
Ureña, Jaime Torres Bodet, Rafael Martínez, Eulalia Guzmán, Miguel Bernard, Adolfo Best Maugart, entre otros. Aunque en el camino algunos se separaron por discrepancias y malentendidos.4 Mas la
plaga de la ignorancia había que extinguirla con la vacuna de la letra
impresa y que los signos alfabéticos circularan por todo el cuerpo de
México para lograr un país vigoroso y dispuesto enfrentar los más
grandes desafíos. El Estado y la Universidad estaban listos para emprender esta campaña en contra del mal endémico. Y el hombre que
era puente entre estas dos grandes instituciones nacionales estaba
listo, se llamaba Vasconcelos.5
Ejemplo sin igual se dio en el México de la Revolución
Mexicana. El propio rector de la Universidad reconoció el apoyo
que le concedieron, primero, Adolfo de la Huerta, en su carácter
de presidente provisional (1920) y, después, como secretario de Hacienda (1920-1923), así como del presidente constitucional, Álvaro
4 Véanse Enrique Krauze: “Vasconcelos: libros, aulas, arte” (en Matute
Aguirre, 2011: 3-16), Javier Garciadiego: Autores, editoriales, instituciones y libros. Estudios de historia intelectual (2015), y Federico Lazarín Miranda, “José
Vasconcelos: Apóstol de la educación” (2009).
5 Título del libro de José Joaquín Blanco, que tomo prestado.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

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Obregón (1920-1924).6 Gracias a esos esfuerzos compartidos y a las
altas responsabilidad del Estado y de la Universidad Nacional, pronto circularon miles de libros, ediciones de clásicos mexicanos y universales, creación de bibliotecas y también, una revista. Revista que
siempre fue anunciada por Vasconcelos como uno de los proyectos
culturales más importantes en su gestión como rector y secretario
de Educación Pública.
El Maestro. Revista de Cultura Nacional
El año nuevo de 1921 trajo noticias alentadoras para la “educación
del pueblo”. El 19 de enero se dio a conocer la creación de la editorial universitaria. Por disposición del presidente de la República,
Álvaro Obregón, los Talleres Gráficos de la Nación pasaban a depender de la Universidad Nacional. Así pues, “sin demora”, el rector
José Vasconcelos ya tenía sus planes para ejecutarse al instante. En
tres secciones dividió las tareas de los Talleres: 1) la de “ejecutar los
trabajos de imprenta de los distintos departamentos del Gobierno”,
2) la “edición de libros de textos de las escuelas oficiales”, y 3) la que
el rector consideró la más importante: la edición de “obras de cultura general”. Ocasión para anunciar la colección llamada de “pastas
verdes”. Este plan era ambicioso. Más de treinta autores, y algunas
de sus obras en varios volúmenes, con un tiraje de “por los menos”
treinta mil ejemplares. Más diez “obras notables que serán designadas por el público” y todo el proceso editorial se cuidaría para tener
libros de calidad: desde la selección y traducción a la creación de una
comisión y colaboraciones remuneradas (en Sicilia, 2001: 118).
6 Véase Hombre, educador y candidato, introducción, selección y notas
de Guadalupe Lozada León (1998).
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El rector explicaba la importancia y selección de los siguientes títulos y autores en donde estaba toda su huella, sus autores preferidos, sus dilectas lecturas. Así Vasconcelos explicó: “Se comienza
con la Ilíada de Homero que es la fuerte raíz de toda nuestra literatura y se da lo principal de los clásicos griegos, los eternos maestros. Se incorpora después una noticia sobre la moral budista que es
como anunciación de la moral cristiana y se da enseguida el texto de
los Evangelios que representa el más grande prodigio de la historia
y la suprema ley entre todas las que norman el espíritu; y la Divina
Comedia, que es como una confirmación de los más importantes
mensajes celestes”. El rector también manifestó que el “anuncio de
tal feliz acuerdo” hacía que la Universidad declare este día como el
“más importante en toda su historia” en que se puso “a sus órdenes
una casa Editorial”. Confiaba en que recibiría “ayuda” y “colaboración de todo el pueblo mexicano en la noble empresa” (en Sicilia,
2001: 119).
Y poco tiempo después hizo otro anuncio, la “Fundación de
una gran revista educativa”. Por acuerdo del presidente de la República la Universidad Nacional debería “fundar muy próximamente
una Revista con los más altos propósitos educativos”. La revista
completaba la labor que ya se estaba haciendo de editar y distribuir
libros y folletos y, como estos, debería llegar a todos los “habitantes
de la República”. En esta revista el público encontraría “el dato
útil, la información aprovechable, en una palabra, les permitirá sentir las palpitaciones que producen los más avanzados movimientos
de ideas en el mundo, ampliando los horizontes del obrero y del
campesino, estimulando el estudio de profesionistas y escolares, animando con sugestiones prácticas a los industriales y explotadores
de la tierra y vigorizando el espíritu de todos” (en Sicilia, 2001: 121).
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El tiraje de la revista debería tener un número “máximo”
para llegar a los que sabían “leer y escribir y se interesen por su
propio cultivo”. Porque el gobierno mexicano ponía “al servicio de
todas las clases sociales del país, un órgano de divulgación con las
ideas más nuevas, que servirá a la vez de vehículo para la difusión
de las actividades pensantes mexicanas”. La revista, además, estaba
abierta a todos los mexicanos que quisieran y deseaban escribir y,
sobre todo, “contribuir a esta obra de cultura que aportará las máximas enseñanzas extranjeras y llevará fuera del país la vibración de
nuestra sociedad con las más altas aspiraciones de mejoramiento”
(en Sicilia, 2001: 121).
La Universidad Nacional era la encargada de la distribución
de la revista, era gratuita y se llamaría El Maestro, cuyas oficinas estaban en la calle de Gante, número 3, y sus directores eran Enrique
Monteverde y Agustín Loera y Chávez. Para Francisco Monterde,
Vasconcelos la “puso bajo la guía de dos hombres con caracteres
complementarios”, es decir, uno “estático” y el otro, “dinámico”
(Monterde, 1963: 124), respectivamente.
Evidentemente, este último, hidrocálido, nació el 10 de marzo de 1893 y tenía una larga experiencia editorial y funcionario de
probidad. Fue subdirector de la Biblioteca Nacional (1915-1916).
Fundó y dirigió la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas
(junio de 1916-noviembre de 1917). Al lado de Julio Torri fundaron y dirigieron Cvltura. Antología quincenal de buenos autores que, para
septiembre de 1919, había publicado VIII tomos, 48 títulos, entre
otros, Cartones de Madrid, de Alfonso Reyes; poesías de Sor Juana
Inés de la Cruz, Ignacio Altamirano y Manuel José Othón; cuentos
de Micrós, Manuel Gutiérrez Nájera, Voltaire, y a Selma Lagerlöf,
Premio Nobel de literatura (1909). En ese mismo año de 1919 creó
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con Enrique González Martínez la editorial México Moderno, casa
que editó la revista México Moderno, dirigida primero por el poeta
jalisciense, después por Manuel Toussaint y el citado Loera y Chávez, que fue “presencia cenital de la incipiente cultura posterior a la
Revolución”, de acuerdo con Sheridan (2021); la Revista Musical de
México de Manuel M. Ponce y Rubén M. Campos (tomo I, 12 números, 15 de mayo de 1919 a 31 de mayo de 1920), Boletín Bibliográfico,
y la colección Biblioteca de Autores Mexicanos Modernos.7 Sobre
Monteverde, no hay muchos datos.
Por último, hay que hacer notar que el Boletín de la Universidad anunció el advenimiento de la revista de esta manera: “Nunca
como ahora el Gobierno de la República pone al servicio de todas
las clases sociales del país, un órgano de divulgación con las ideas
más nuevas, que servirán a la vez de vehículo para la difusión de las
actividades pensantes mexicanas” (en Ortega Ibarra, 2004: 63).
Pero, por si no era suficiente lo que el rector de la Universidad Nacional estaba haciendo por la revista, personalmente se dirigió a escritores para solicitarles colaboración para la publicación
recién anunciada porque estaba ya en proceso de edición su primer
número. Tal fue el caso de Carlos Pellicer que Vasconcelos, en carta
de 14 de febrero de 1921, le informó, primero que, por acuerdo del
presidente de la República, la Universidad a su cargo iba a fundar El
Maestro, “con los más amplios propósitos educativos”. Se deseaba y
se quería hacer una “publicación de máxima importancia por su cir7 Véanse Carlos Rubio Pacheco: “Agustín Loera y Chávez (1893-1961)
(en Aurora Ocampo, 2003: 396); y el Archivo Carlos Pellicer. Sección
Correspondencia General (1906-1976). Serie: Léveillé, Charles H. – Loryeus,
Nino. Carpeta: Loera y Chávez, Agustín (1916-1953). Documento 8. Biblioteca Nacional de México.

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culación” y que fuera al mismo tiempo “una obra de cultura intensa
y eficiente”. Y último, que el propósito del gobierno mexicano era
“estimular la educación de todas las clases sociales del país creando
un órgano capaz de interesar al mayor número de personas, así por
su texto cuidadosamente dirigido como por la forma breve, sencilla
y clara de sus escritos”. Lo invitaba pues, a escribir un artículo sobre
Congresos estudiantiles latinoamericanos, pues Pellicer era uno de
los más distinguidos miembros de la Federación de Estudiantes de
México que estuvo en Colombia y Venezuela difundiendo la doctrina internacional de la Revolución Mexicana y fundó la Federación
de Estudiantes de Colombia. Por lo tanto, Vasconcelos le pidió que
su artículo lo debería entregar el 20 de este mismo mes, pues la
revista saldría el primero de marzo de 1921.8 Empero, el primer número de El Maestro. Revista de Cultura Nacional apareció el 1º de abril
de 1921, bajo la dirección de Monteverde y Loera y Chávez.
Los investigadores y tesistas que se han dedicado al estudio
de esta revista, en forma parcial, por temas o en lo general, coinciden en que esta publicación era para “fomentar la obra educativa”
que el rector Vasconcelos estaba impulsando, como lo señala Luis
de la Peña Loredo (2017: 73). A su vez, Ileana Casasola Ruiz Pérez
cree que era para “brindar un espacio al magisterio” (2006: 102).
Berenice García Arteaga asegura que fue la más “relevante” de este
periodo vasconcelista, “planeada como pequeño manual de cultura
general” e “integral, útil para el público más culto, como para los
alumnos de escuelas e incluso funcionó como revista familiar, por
8 Carta de José Vasconcelos a Carlos Pellicer. México, 14 de febrero de 1921,
consultada en el Archivo Carlos Pellicer de la Biblioteca Nacional de México.
Sección Correspondencia General (1906-1976). Serie: Varios (III). Vázquez Gómez, Elena. Carpeta: Vasconcelos, José (I) (1921-1924). Documento 2.
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su amplitud temática” (2006:108). Coincide Leticia Padilla Arriaga
en esa visión y agrega que, en El Maestro se encontraban artículos
“con contenidos educativos […] y era al mismo tiempo informativo,
cultural y de conocimientos prácticos” (1987: 30). Tienen toda la
razón los autores anteriormente citados. El Maestro. Revista de Cultura
Nacional se convirtió en una de las mejores cartas de presentación de
Vasconcelos para realizar su obra educativa, cultural y difusión donde se encontraban herramientas básicas para el quehacer cotidiano
del mexicano y que circuló ampliamente por nuestro país y se envió
a varias repúblicas americanas.
Y como se hizo con los libros de los “clásicos” o de “pastas
verdes” su tiraje fue algo nunca visto en México. El responsable
de la política educativa, en la conferencia que dictó en Washington
en 1922, dijo que se tiraban sesenta mil ejemplares y se repartían
“gratuitamente entre escuelas, maestros de México y de la América
Latina” (en Sicilia, 2001: 155-156). Sin embargo, María del Rocío
García Rey (2006: 30), tomando nota de las cantidades estimadas
por Claude Fell y José Joaquín Blanco, quienes opinaban que la edición de El Maestro. Revista de Cultura Nacional oscilaba entre 50 y 60
mil ejemplares, arriesga una cifra más impactante: 75 mil; lo mismo sugiere Basila Delgado (1983: 67-68). En contraparte, Engracia
Loyo (2020) y Carlos Ortega Ibarra (2004: 54) sostienen que fueron
50 mil ejemplares los que se publicaron.
Gracias a las investigaciones que hizo el último autor citado
en el Archivo de la Secretaría de Educación Pública y al acopio de
documentos del Departamento de Bibliotecas también sabemos que
el costo de la revista fue de $9,190,50. Y de este monto, $4,940.70
fueron para el papel, $4,030.80 para pagar los sueldos de empleados y $220 para gastos generales y de colaboración. Así pues, por
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un tiraje de cincuenta mil ejemplares la revista costó $0.18 (Ortega
Ibarra, 2004: 77).
Si se compara el número de ejemplares de los “clásicos” con
los de la revista se observará todavía más su importancia como obra
de difusión y divulgación de la educación, la enseñanza y la cultura.
Ortega Ibarra, estudioso minucioso de estos menesteres, nos dice
que de las Vidas ejemplares de Romain Rolland y los Evangelios se editaron 25 mil ejemplares; de las Eneadas, de Plotino, cinco mil. Loyo,
interesada también en estos aspectos, señaló que de La Ilíada se hicieron 38,940 ejemplares; de Esquilo, 15 mil; y de La divina comedia
de Dante, 6,300. El costo de cada libro de los clásicos era de “$0.95
aproximadamente y se vendían a un peso, pero se repartían gratuitamente en escuelas y bibliotecas” (2020). Hubo otras ediciones de
gran tiraje como la Historia Nacional de Justo Sierra: 100 mil volúmenes y La muerte de Juan Hidalgo de Lope de Vega: 50 mil. Mientras
que Ezequiel Castillo Braun señala que, en el caso especial de El
Quijote, como no se pudieron adquirir los derechos para una edición
popular, “en su lugar se compraron en España 50,000 ejemplares”
(2008:36).
Un lujo para una revista contar con el siguiente personal para
todo el proceso de edición. Vicente Lombardo Toledano era el jefe
del Departamento de Bibliotecas y veló por ella hasta 1921; a partir
de 1922 lo fue Carlos Pellicer y, por último, Jaime Torres Bodet. El
Departamento Editorial, de julio de 1921 a febrero de 1922, estuvo
en manos de Julio Torri. En la redacción estuvieron, en diferentes
momentos, José Gorostiza, Juan José Tablada, Atenógenes Pérez
y Soto, que también fue administrador. Salomón de la Selva, poeta
nicaragüense, uno de los traductores, como también lo fue Torri. Y
entre los ilustradores y dibujantes que dejaron su huella y que sus
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trabajos en la revista han ameritado señalamientos importantes están Antonio Gómez, Gabriel Fernández Ledezma y Diego Rivera.
Justamente uno de los estudiosos del pintor guanajuatense,
Ricardo Pérez Escamilla, nos dice que, en esa revista, en el tomo II,
número 1, de octubre de 1921…
…Rivera muestra una tipografía que, inspirada en los glifos y estelas mayas, nos remite al tablero de Cruz de Palenque y que se
constituye por méritos propios, en una obra de arte en sí. De
hecho el dibujo ya pone al descubierto el conocimiento que Rivera tenía del mundo prehispánico y su versión estética moderna,
elementos que estarían presentes en toda su obra. (2007: 66)

Además, este estudioso consideraba que, a partir de este año
de 1921, “las ilustraciones de Diego Rivera empezaron a constituirse
en códices visuales de un México recién emanado de la Revolución y
que se hallaba sumido en la encrucijada de encontrar una identidad
política, social, económica y cultural propia” (67).
El universo americano y europeo estaban presente en El
Maestro, y páginas de los escritores favoritos del rector. He aquí algunos de tantos nombres que aparecieron en la revista vasconcelista
iniciando por la del propio Vasconcelos, Ezequiel A. Chávez, Alfonso Cravioto, Antonio Caso, Alfonso Teja Zabre, Jaime Torres Bodet, Ramón López Velarde, Loera y Chávez, Pedro de Alba, Ernesto
Martínez de Alba, Heriberto Ruiz Stanford, Gabriela Mistral, Francisco García Calderón, Pedro Prado, Juan Ramón Jiménez, Miguel
de Unamuno. Traducciones de León Tolstoi, Bernard Shaw, Anatole
France, Romain Rolland, Henri Barbusse. Mención y atención especial merecen dos grandes educadoras mexicanas, con posiciones
diferentes en cuanto a la enseñanza en el Jardín de niños y el papel que
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debería tener y tomar la profesora en la educación: Rosaura Zapata
y Estefanía Castañeda.9
Así pues, entre 1921 y 1923 salieron tres tomos. El primero,
con cuatro números sencillos, del 1 al 4; y uno doble, 5 y 6; de periodicidad mensual, regular, que van del 1º de abril al 1º de septiembre
de 1921. El segundo tomo: cuatro sencillos, del uno al 3, y 6; y uno
doble 4 y 5, de octubre de 1921 a marzo de 1922. Y el tercero, tres
sencillos, 1 al 3 y uno doble, 4 y 5, entre 1922 y 1923 (Leines Mejía,
2020). A partir de este último tomo se hizo cargo de la dirección
Monterde y la periodicidad fue irregular. Por otra parte, en el interior
de la revista, en la página legal, se puso esta leyenda en los números
que aparecieron en tomo I: Departamento Universitario // Talleres
Gráficos de la Nación. - Filomeno Mata Núm. 8; y en los tomos II
y III se modificó por Secretaría de Educación Pública. – Talleres
Gráficos de la Nación. - Filomeno Mata Núm. 8. El cambio era el
tránsito de Vasconcelos de la rectoría de la Universidad Nacional de
México a la secretaría de Educación Pública. Hubo ese movimiento,
pero no se modificaron los propósitos, sino que se redoblaron (Fell,
2009: 485). Por eso, en el primero número, del tomo II, quedó en la
portada de la revista, como testimonio de esa continuidad y de esos
propósitos, el escudo y la leyenda de la Universidad.
Con buenos presagios apareció El Maestro. Revista de Cultura
Nacional en el horizonte mexicano. Los que estaban haciendo posible esta revista querían que en sus páginas quedara el mejor ejemplo
de ese empeño y referencia para el futuro. Todos, pues, listos para
participar en esa gran odisea vasconcelista.
9 Sobre este aspecto, véase el artículo de María Eugenia Reyes Jiménez,
“Estefanía Castañeda Núñez de Cáceres (1872-1936)” (2016).
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El Maestro: Vasconcelos
Como bien lo señalan los estudiosos de El Maestro. Revista de Cultura
Nacional el artículo de Vasconcelos, en su primer número, intitulado,
“Un llamado cordial” era “agudo y reflexivo”, justificaba la revista
y “su proyección” que tendría “a nivel nacional”, como lo señala
Leines Mejía (2020). Y, por su parte, Ortega Ibarra, apunta que este
texto vasconcelista “tenía como objetivos, antes que cualquier otra
cosa, difundir conocimientos útiles entre toda la población de la
República y ser una tribuna libre y gratuita para ideas nobles y provechosas, ninguna de éstas al servicio de un grupo ni de un partido,
sin limitarse a un credo o a una época” (2004: 83).
Pero no sólo hubo tales propósitos en este texto vasconcelista que apareció en este primer número de la revista. También
estaban su pensamiento, sus preocupaciones y sus anhelos de redención del pueblo de México a través de la educación y la cultura.
Estaba, asimismo, la crítica a la situación pasada pero no se quedaba
en criticar sino señalar sus proyectos, algunos en marcha, como esta
revista. Era un texto fundacional donde expresaba claramente que
en esta fecha su propósito era publicar y difundir libros y revistas,
herramientas de papel y tinta, para que se dispersaran por todo México como las semillas del sembrador. Así se empezaba esta gran
campaña para la liberación del mexicano de su ignorancia a través
de la lectura puesta al alcance de sus manos y con toda libertad.10
Efectivamente, el primer número de El Maestro. Revista de
Cultura Nacional lo abrió el rector José Vasconcelos con “Un llamado cordial” al público en general e interesados en colaborar en la
10 Cf., Felipe Garrido: “Lectura, escritura y desarrollo” (2015: 69-71)

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revista. Al primero, reiteraba lo que en otros momentos había dicho,
que esta revista tenía como uno de sus objetivos “difundir conocimientos útiles entre toda la población” mexicana; no costaba un
solo centavo; no iban a pagar por ella a quien le interesara. Era para
servir a “un país entero”. Y a los segundos, les dirigió este mensaje:
deberían tener la
… convicción de que no vale nada la cultura, de que no valen
nada las ideas, de que no vale nada el arte, si todo ello no se inspira en el interés general de la humanidad, si todo ello no persigue
el fin de conseguir el bienestar relativo de todos los hombres, si
no asegura la libertad y la justicia, indispensables para que todos
desarrollen sus capacidades y eleven su espíritu hasta la luz de los
más altos conceptos (Vasconcelos, 1921: 5).

Mientras haya un hombre en el mundo y este mundo sea
infeliz y haya una “criatura” “víctima de injusticia” nunca se debe
dejar de luchar. Por eso, Vasconcelos estaba convencido de que sólo
con “la justicia absoluta, la justicia amorosa y cristiana puede servir
de base para reorganizar a los pueblos” y anhelaba que, “antes de
propagar la alta cultura” se tenía que “hacer llegar a todas las mentes
los datos más elementales de la civilización”. La alta tasa de población analfabeta le aterrorizaba y ansiaba que esta situación cambiara
por el bien de México y de los mexicanos. Con un pueblo analfabeto
no era posible llevar a cabo los empeños de los gobiernos de la Revolución Mexicana. Así pues: “Educar a la masa de los habitantes, es
mucho más importante que producir genios, puesto que en realidad
el genio no vale sino por la capacidad que tiene de regenerar a una
multitud además de su propia persona”. Entregar a todos los “datos
del saber” era un requisito para los que quisieran instruirse.
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Vasconcelos no se quedó con este mensaje cargado de humanismo, sino que entró en polémica con los intelectuales positivistas
que aún quedaban y que aseguraban que “nuestro pueblo” no tenía
“remedio, que este mundo” era de los “aptos, y que los ineptos”
carecían “de todo derecho”. El rector consideraba estas ideas como
“perversas” y “cobardes doctrinas” a las que había que “desacreditar y destrozar al comienzo de nuestras labores educativas”. Esta
“falsa ciencia” todavía nos tenía “invadidos”. Era “menester volcar
el entusiasmo arrasador de la fe en nuestros destinos y de la fe en el
triunfo definitivo de una justicia sin transacciones, de un bien grande, generoso y absoluto” (Vasconcelos, 1921: 5).
El talante de Vasconcelos, sus experiencias políticas, sus estudios filosóficos y pedagógicos, todo ello se muestra, se comprueba y se expone en este pasaje al decir, que: “No sólo la razón nos
dice que todos los hombres tienen derecho al bienestar y a la luz”
también “las más poderosas corrientes del pensamiento contemporáneo proclaman esa verdad”, igualmente “la historia, el pasado
mismo”. Todo ello lo hacían pensar que “cada pueblo” se distinguía
y alcanzaba su “poderío, únicamente cuando ha logrado organizarse
conforme a bases de justicia; sólo cuando todos o casi todos sus habitantes han sido libres y fuertes, igualmente libres y fuertes, no sólo
en los derechos teóricos, sino también en las posesiones materiales
y en la educación personal”.
Además, decía algo que ya estaba tan arraigado en su pensamiento, producto de lecturas, vivencias y modelos que fue construyendo y reconstruyendo a lo largo de su vida: que podemos ser
“libres e iguales” como lo fue Grecia y Roma. La “desigualdad y
la injusticia”, las “facultades excesivas” de los gobernantes, el acaparamiento de la tierra en pocas manos hizo posible la corrupción
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del imperio romano. Roma entonces “se convirtió en la presa fácil
y codiciada de los invasores bárbaros”. Sin embargo, los romanos
eran “libres y fuertes y orgullosamente igualitarios” y con estas conquistas espirituales supieron defenderse del invasor y resistir y cambiar sus gobernantes (Vasconcelos, 1921: 5-6). Esta situación debería ocurrir en México: sólo con justicia los pueblos organizados
crecían; sólo con libertad adquirían conciencia de sus obligaciones
y deberes; sólo iguales podían hacer cosas jamás vistas; sólo con
educación se podría crear y tener Atenas o Roma. Justicia, libertad,
igualdad y educación es la cuadratura vasconcelista perfecta para
fundar un México nuevo.
Mas al rector Vasconcelos le interesaba destacar la educación pública. Era su más alta responsabilidad y desde la Universidad
quería hacer cosas nunca vistas. Entre ellas, atender a “las antiguas
razas conquistadas” que pululaban en la República mexicana, es decir, a los indígenas. Por ello dijo, que la “ciencia encerrada en las
cuatro paredes de unos cuantos colegios” era “vana y servil” sino
iba a esas “antiguas razas”. Los indígenas era también nuestros hermanos. No había que desatenderlos, no había que ignorarlos. Había
que educarlos y hacerlos fuertes, porque siendo educados y fuertes
“su fortaleza sumada a la nuestra nos hará invencibles” (Vasconcelos, 1921: 7).
El indigenismo de Vasconcelos estaba en sus convicciones
que venían de su época de maderista cuando ya tenía arraigada la
idea que la educación era también liberación. El indígena educado
podría decidir más adelante qué hacer con su vida y su proyecto
de vida. Pero si no tenía esas herramientas básicas cómo iba a salir
de esa soledad y de ese abandono que estaba y que al Estado no le
había importado ni tomado en cuenta. Ahora se le reconocía. Era
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nuestro hermano. Juntos, todos los mexicanos, lo decía muy bien
el rector, seremos invencibles ante cualquier adversidad. Y, además,
como lo advierte Zavala, en Vasconcelos también estaba esa cara
idea que postulaba en La raza cósmica: “la creación de una nueva raza
y una nueva cultura” que no significaba una “regresión a lo indígena”. Y aquí la interesante observación de Jacinto Zavala a lo que nos
pide pongamos atención: que esa nueva raza y cultura será posible
“sobre las bases sólidas de nuestra castellanidad, que ya es ilustre
síntesis de la más fecunda antigüedad” (2020).
Y Elba Lira García nos pide reparar cómo veían, en esta
época de los años veinte, los extranjeros a México en su “diversidad
étnica”. Se auxilia del ensayo de Ramón Eduardo Ruiz: México 19201958. El reto de la pobreza y el analfabetismo, y nos señala que en esos
años había más de cuatro millones de indígenas, “más de ochenta
grupos” con diverso número y lenguas. Y estas palabras que parecían que no se erradicaban: los indios eran “nómadas”, “bárbaros”,
“salvajes”, pobres, desnutridos, enfermos, supersticiosos (2020).
El llamado de Vasconcelos, por lo tanto, de prestar atención
a este asunto era relevante porque lo hacía desde la Universidad y
porque lo que se llamaría Secretaría de Educación Pública estaba a
punto de ser una realidad y obrar en consecuencia. Así pues, desde
este momento el indigenismo vasconcelista entraba en la agenda
federal. El primer paso estaba dado. El indígena estaba en la política
educativa de José Vasconcelos.
Otro punto importante que se señala en “Un llamado cordial” era que la edición de El Maestro. Revista de Cultura Nacional era
gratuita y su gratuidad la defendió contestando a los que estaban
contra esta política porque la consideraban un derroche de dinero.
Asimismo, aquella otra que andaba de boca en boca de los adver40

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sarios de la educación pública. Un pueblo analfabeto cómo iba a
leer y ya ni se diga leer a los clásicos. En defensa de su política
educativa y cultural, Vasconcelos dijo que “la verdadera luz” no
tenía “precio, y luz será lo que procuremos difundir, ofreciéndola,
dándola aún a los que no la pidan”. La revista era gratuita porque
deseaba que entrara en “todos los hogares”, y si había “perezosos”
en la familia que no se dignaban “hojearla, no faltará algún niño o
algún sirviente que aproveche la dádiva”. Además, había una razón
elemental para que esta revista fuera gratuita: “nuestro pueblo es
pobre”; y una verdad absoluta, este pueblo no tenía el “hábito de
gastar en lectura”.
Que la revista llegara a todos los rincones de México, a los
hogares, escuelas y bibliotecas, que ya también se estaban construyendo, era crear una necesidad, “la necesidad de leer”.11 La revista era
una simiente más que dejaba caer sobre la tierra y convencido estaba “que al cabo de algunos años ya él sólo podrá fundar y pagar
sus propios órganos de publicidad”. Mientras no llegara ese día era
“necesario y perfectamente legítimo que el gobierno invierta una
pequeña parte de los impuestos, una pequeña parte del dinero del
pueblo, en lo que el pueblo más necesita: en propagar hechos que lo
instruyan, datos que le informen e ideas nobles que aviven el poder
de su espíritu” (Vasconcelos, 1921: 7).
Esta política la siguió defendiendo Vasconcelos a lo largo
de su vida. Cuando escribió la tercera parte de Ulises criollo, recordó
ese capítulo y señaló que, “nadie ha explicado por qué se ha de privar al pueblo de México, a título de pueblo humilde, de los tesoros
del saber humano que están al alcance de los más humildes de las
naciones civilizadas”. No tomaban en cuentas sus “detractores” que
11 Las cursivas son mías.
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donde no había, “precisa crear”; y, les informaba, que hasta en “la
más humilde biblioteca de Norteamérica cuenta con su colección de
clásico” (1938: 56-57).
Roberto Bergés recuerda la evocación de Pedro Henríquez
Ureña, colaborador de Vasconcelos en esta etapa, he aquí sus palabras:
La instrucción es necesaria para todo hombre. la naturaleza educa
por sí sola, a su modo, pensaba Huxley; su educación es ‘obligatoria’; pero dura y larga con exceso. La educación artificial debe ser
una anticipación de la natural. En la vida moderna, ser ciego no es
mayor limitación que no saber leer; ser cojo es menos grave que
no saber escribir. Supuesta la necesidad práctica de la educación,
el primer deber del Estado es exigirla a todos; el segundo deber
es darla a los que no tengan recursos para proporcionársela a sí
mismos (2020).

En “Un llamado cordial” también encontramos la línea editorial que debería seguir aquellos que quisieran publicar sus textos
en esta revista. Es decir, no quería escritores que hicieran “literatura
vana o bien ironía mordaz y destructiva” sino quería aquellos que
supieran hacer una “Obra constructiva”. ¿Qué quería decir esto? Lo
que ya había reiterado muchas veces: no quería escritores que estuvieran sólo en su mundo de cristal y ajenos al mundo y se burlaran
del resto de la humanidad por su pobreza y su ignorancia. Quería
con esta política editorial, reformar. Reformar la mentalidad de los
intelectuales que en su opinión “había perdido su influencia en el
pueblo”. Estaban apartados, no quería la “renovación” y la “regeneración” de México y los mexicanos (Vasconcelos, 1921: 8).
El Maestro. Revista de Cultura Nacional buscaba precisamente el tipo de escritores reformadores o regeneracionistas. Porque si esta
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publicación estaba “libre de la fórmula, libre de la moda, libre de la
retórica y libre del estilo, y así, sin más normas, que un inmenso anhelo de regeneración […] se regocijará cada vez que una idea noble
pueda ser acogida en sus páginas, así proceda del más humilde, del
más ignorado de los hombres, y aunque esté expresada con la sencillez elemental de las verdades profundas” (Vasconcelos, 1921: 9). El
último párrafo fue contundente en este aspecto. Podemos decir era
la síntesis de su pensamiento. Quería y buscaba la regeneración del
mexicano, su educación y cultura, y agregó esta palabra: pero igualmente no debería estar exenta de belleza. Así lo dijo Vasconcelos,
como si fuera una proclama y la lanzara a los cuatro vientos:
Publicaremos los hechos que interesan a la generalidad, las verdades que son la base de la justicia social, las doctrinas que se proponen hacer del hombre el hermano del hombre y no su verdugo, y
daremos a conocer las expresiones de la belleza que es eterna y no
de la belleza pueril que los hombres fabrican y las modas cambian,
¡Verdad, Amor y Belleza, Belleza Divina, tal sea el lema radiante
de los que en esta publicación escriban!” (Vasconcelos, 1921: 9).

Y en este primer número, para demostrar lo que se quería,
tenemos al escritor francés, Romain Rolland, con “Una declaración
de independencia intelectual” que, en el último párrafo, declaró:
Es por la humanidad por la que trabajamos, por la humanidad
entera. No conocemos nacionalidades. Conocemos una nación
universal y es la nación de la gente que sufre, lucha y cae para
levantarse otra vez, regando con su propia sangre y sudor ese
tortuoso camino. Luchamos por la unión de todos los hombres,
todos hermanos, y por el conocimiento de esta verdad, de esta
hermandad sublime, es por lo que nosotros levantamos sobre esas
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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

horrendas batallas el arca de la alianza. ¡El pensamiento perenne,
firme, siempre eterno! (Rolland, 1921: 12)

En este número inaugural encontramos en la sección “Sugestiones Sociales”, “El trabajo”, por León Tolstoi y “El espanto
ruso” por Bernard Shaw; en la llamada “Pláticas Instructivas”, vieja
y nueva generación: “Los rasgos definitivos de la educación moderna”, por Ezequiel A. Chávez; “Recordando a los humildes”, por
José Gorostiza; “El Emilio de Juan Jacobo Rousseau”, por Jaime
Torres Bodet; “A los estudiantes”, por Carlos Pellicer; en “Conocimientos Prácticos” y “Sección de los Niños”, dos mujeres, Estefanía
Castañeda y Rosaura Zapata, respectivamente. Y un trabajo que cierra este breve repaso de algunos colaboradores del primer número
de El Maestro. Revista de Cultura Nacional que hay que rescatar.
El título del artículo de Ramón López Velarde fue la señal
de lo que se estaba haciendo en México y no hacía mucho tiempo, y
por eso la llamó, “Novedad de la patria”, cuando dice: “El descanso
material del país, en treinta años de paz, coadyuvó a la idea de una
Patria pomposa, multimillonaria, honorable en el presente y epopéyica en el pasado. Han sido precisos los años del sufrimiento para
concebir una Patria menos externa”. Y las siguientes palabras son
el colofón de los anhelos lopezverdianos al señalar que deseaba tener una Patria “Más modesta y probablemente más precisa” (López
Velarde, 1921: 61).
En esa estaban todos los que estaban haciendo posible El
Maestro. Revista de Cultura Nacional, desde José Vasconcelos hasta el
repartidor de la revista, desde los articulistas a los diseñadores, de
los formadores y correctores, todos participando en esta gran odisea vasconcelista.
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Conclusión
Cuando hay voluntad política y altas miras del gobernante, así como
el idóneo encargado de llevar a cabo un proyecto educativo y cultural, los resultados son generosos, permanentes y definitivos. José
Vasconcelos desde hacía años pensaba que uno de los grandes problemas que había que resolver era el de la educación y abatida la
ignorancia habría hombres y ciudadanos libres, capaces de construir
y sostener un Estado democrático y de derecho, como lo vio en la
época maderista. Pero este proyecto lo hicieron fracasar. Pasó algún tiempo. Ahora con el triunfo de los sonorenses esos designios
de inmediato se pusieron en marcha y se invitó a Vasconcelos a
concretarla. Desde la Universidad Nacional empezó a trabajar para
hacer ley la educación y poner las bases de ese edificio que llevaría la
enseñanza y la cultura a todos los mexicanos.
Entre las muchas tareas que se impuso el rector era la de
tener una imprenta para hacer diferentes tipos de publicaciones
como fueron los clásicos de “pasta verde”, obras de interés general y El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Esta revista estaba en el
origen de su proyecto educativo y cultural y tenía para ella un lugar
privilegiado. Deseaba renovar la edición de las revistas, aprovechar
las plumas de los poetas y escritores mexicanos como la de Carlos
Pellicer, Ramón López Velarde, Jaime Torres Bodet, los escritores
tan entrañables para él como Roland, difundir páginas como las de
Tolstoi, y americanos como las de la gran Gabriela Mistral, dibujantes, diseñadores e ilustradores como Rivera y Fernández Ledezma y
tantos otros que hicieran posible hacer realidad la regeneración del
alma nacional.
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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

En esta cruzada educativa El Maestro. Revista de Cultura Nacional estaba destinada a ocupar un lugar trascendental, como los
libros de “pasta verde”. Por eso Vasconcelos señaló las reglas y las
características que deberían tener los poetas y escritores que colaboraran en esta revista, así como las secciones que la integraba. Quería
una revista que además de las plumas antes mencionadas también
hubiera todo de información para que los mexicanos se informaran,
meditaran y pudieran obrar en consecuencia. Esta revista fue pensada para que se distribuyera en toda la República mexicana y llegara
a varios países americanos. Era la carta de presentación de Vasconcelos y también los anhelos de redención que estaba poniendo en
marcha. Abatir el analfabetismo para que, libres de la ignorancia, los
mexicanos en libertad construyeran y defendieran un Estado democrático y de derecho. Esta era la gran aspiración vasconcelista y El
Maestro. Revista de Cultura Nacional era uno de sus medios más importantes para realizar esa tarea. Lo que se logró en esos años fue una
gran odisea por la educación y la cultura para todos los mexicanos.

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

El suplemento sábado del unomásuno: Breve panorama de la hegemonía cultural en México durante el
XX a través del periodismo cultural
Aleida Alexandra Argueta Castañeda
Universidad Autónoma de Nuevo León
aleidaarguetac@gmail.com

Fecha de entrega: 1-4-2021 / Fecha de aceptación: 13-6-2021

Resumen. Este artículo describe, a través de la reconstrucción del campo
cultural mexicano durante el siglo XX, la lucha del suplemento cultural
sábado, del periódico unomásuno, por el monopolio de la legitimidad en el
periodismo cultural en el México moderno. Muestra, asimismo, el proceso
de configuración de la hegemonía cultural en el país haciendo uso del concepto de ‘’naciones intelectuales’’ y abordando las dimensiones intelectual
y política de las producciones culturales. A través de una revisión histórica,
se explica el papel de las publicaciones periódicas para demostrar (y desmontar) las posturas políticas e intelectuales dentro del campo, retomando
el concepto de ‘’autonomía relativa’’ para hablar del suplemento sábado
como un medio donde predomina la ausencia del Estado y su poder coercitivo dentro de sus publicaciones.
Palabras clave: Periodismo cultural, campo cultural, naciones intelectuales, suplemento sábado, publicaciones periódicas, hegemonía.
Abstrac. This article describes, through the reconstruction of the Mexican cultural field during the 20th century, the struggle of the cultural supplement sábado, of the unomásuno newspaper, for the monopoly of legiti-

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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

macy in cultural journalism in modern Mexico. It also shows the process
of configuration of cultural hegemony in the country by making use of
the concept of ‘’ intellectual nations ’’, and addressing the intellectual and
political dimensions of cultural productions. Through a historical review,
the role of periodicals to demonstrate (and dismantle) political and intellectual positions within the cultural field is explained, taking up the concept of “relative autonomy” to speak of sábado as a predominant medium.
the absence of the State and its coercive power within its publications.
Key words: Cultural journalism, cultural field, intellectual nations, sábado
supplement, periodicals, hegemony

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El propósito de este artículo consiste en brindar una base histórica
del periodismo cultural mexicano a lo largo del siglo XX, y mostrar
de qué forma éste evidencia las estructuras de poder y dominación
dentro del campo cultural. Todo ello a través el posicionamiento
del suplemento cultural sábado del periódico unomásuno. Por tanto, se
partirá desde la siguiente premisa: entender la producción cultural
como el resultado de un conjunto de fuerzas dentro de un contexto
determinado; partiendo, claro está, de la idea de que el campo cultural se encuentra inmerso dentro del campo del poder.
Hasta el momento hemos encontrado y revisado diversas
investigaciones sobre sábado, todas ellas realizadas desde la academia
(en concreto: desde las aulas de la Universidad Nacional Autónoma
de México). En primer lugar, consultamos la tesis de licenciatura, defendida durante el año 2001, titulada El suplemento cultural sábado de
unomásuno, elaborada por Adriana Catalina Miranda Gasca y dirigida por Huberto Batis. Esta investigación se enfoca en el proceso de
elaboración del suplemento; específicamente, en la estructuración,
diseño y contenido. Revisamos igualmente la tesis de Alejandro Román Rivera (también presentada durante el 2001): Literatura erótica
en los suplementos semanales sábado y La Jornada Semanal 1992-1994.
El estudio de Rivera pone el acento en la estructura y las categorías
éticas y estéticas del suplemento, incluyendo, además, una entrevista
a Huberto Batis. Esta entrevista nos permitió vislumbrar la posición
del suplemento dentro del campo cultural y regresaremos a ella un
poco más adelante.
Por otro lado; en 2004, Ariana Noemí Reyes Llamas realizó
la investigación: La cultura mexicana en el suplemento cultural sábado del
unomásuno (1977-1988), donde abordó la situación política, social y
cultural de México durante esos años, y cómo estos ámbitos reperDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-2

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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

cutieron tanto en el periodismo y en las manifestaciones culturales,
ya sea las artes plásticas, el cine, la literatura y el teatro. En el área
de la bibliotecología, existe una tesis del año 2006 que presenta la
indización de la publicación de un año de dicho suplemento; el título es “sábado, suplemento cultural de unomásuno. Índice del año 1999”
de Celia María Licona López. Todos estos trabajos fueron de gran
utilidad a la hora de acercarnos al corpus de investigación, aunque
sus enfoques daban prioridad al contenido y la estructura del suplemento, y no al rol de éste dentro del campo cultural.
La perspectiva teórica de este artículo retoma a Pierre Bourdieu y sus planteamientos sobre el campo artístico y literario expuestos tanto en su ensayo emblemático Las reglas del arte (2002) como en
su artículo “El campo literario. Prerrequisitos críticos y principios
del método” (1990). Bourdieu define al campo como un espacio
en el que se establecen relaciones de lucha entre los agentes; dicha
lucha consiste en la obtención de un capital simbólico que brinda
autoridad, legitimidad y prestigio. Para él, cada campo tiene sus instituciones y reglas específicas de funcionamiento; además, dentro del
territorio literario, existen un conjunto de fuerzas que actúan sobre
todos lo que entran en él; así, dichas determinaciones externas se
ejercen sobre la producción cultural. Dicho en sus propias palabras:
[…] se trata de comprender a la obra de arte como una manifestación del campo en su conjunto, en la que se hallan depositadas
todas las potencias del campo, y también todos los determinismos
inherentes a la estructura y funcionamiento de éste (Bourdieu,
1990: 11).

De acuerdo con Bourdieu, lo que está en juego en las luchas literarias es el monopolio de la legitimidad. Al mismo tiempo,
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se despliega, al interior del campo literario, la contienda entre dos
principios de jerarquización. Por un lado, la jerarquización heterónoma, la cual es favorable a los que dominan el campo política y
económicamente; por el otro, la jerarquización autónoma, desprovista de capital específico y, por lo tanto, independiente respecto a
la economía.
Así, partiendo de una reconstrucción similar de la producción cultural, hemos retomado también el concepto de “naciones
intelectuales’’ propuesto por Ignacio Sánchez Prado, y las cuales
podrían definirse como aquellas enunciaciones discursivas que proponen, dentro de un contexto hegemónico, proyectos alternativos
de nación. Sánchez Prado menciona que “las ‘naciones intelectuales’
resultan, en parte, de los desplazamientos discursivos e ideológicos
hacia adentro del campo intelectual como resultado de un reacomodo discursivo del campo del poder’’ (2009:18). Finalmente, para
abordar el posicionamiento del suplemento sábado dentro del campo intelectual, tenemos que hacer uso, igualmente, del concepto de
‘’autonomía relativa’’, pues las publicaciones emergentes permiten
mostrar articulaciones al espacio público sin el Estado como mediador coercitivo.
La hegemonía cultural en México
Para hablar de producciones culturales, dentro del campo literario
mexicano, necesitamos inscribirlas previamente dentro de un marco
nacional hegemónico, ya que en éstas se articulan posturas que legitiman la hegemonía o, en el caso contrario, se le oponen. Raymond
Williams retoma el concepto de hegemonía y menciona que:
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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

Gramsci planteó una distinción entre «dominio» (dominio) y «hegemonía». El «dominio» se expresa en formas directamente políticas y en tiempos de crisis por medio de una coerción directa
o efectiva. Sin embargo, la situación más habitual es un complejo entrelazamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales; y la
«hegemonía», según las diferentes interpretaciones, es esto o las
fuerzas activas sociales y culturales que constituyen sus elementos
necesarios (2000:129).

Esto quiere decir que las formas de subyugación constituyen
procesos de organización social, y la hegemonía, por tanto, se puede
entender también como un proceso por el cual se ejerce una coerción política, intelectual y moral que tiene como fin la preservación
del poder de los grupos dominantes, articulando los intereses de
aquellos en posición de subordinación.
Una vez definido el concepto de hegemonía, podemos aterrizar en el caso de la hegemonía cultural del país. Ignacio M. Sánchez Prado explica, en su ensayo ya citado, que existen producciones
discursivas que se enuncian como proyectos alternativos de nación,
a estas producciones el autor las definió, según referimos hace un
momento, como “naciones intelectuales”.
El concepto de naciones intelectuales es importante puesto
que abre pauta para comprender a la literatura (o a una parte de
ella) como una articulación de resistencia a sistemas hegemónicos,
asimismo, se le asimila como una toma de posición dentro de un
campo de poder. Sánchez Prado aborda el concepto de hegemonía
para hablar de la relación entre la literatura y los poderes del Estado, en el caso de México tiene que ponerse el acento, sobre todo, en
el periodo posrevolucionario (cuando se reconfiguran de manera
profunda el campo literario y sus relaciones con las instancias de
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poder). Continuando con el concepto de hegemonía el autor menciona que éste
[…] permite comprender la manera en que las construcciones estético-literarias de la nación, así como los proyectos alternativos
de nación que agrupo debajo de la noción de ‘ʻ naciones intelectuales’’, constituyen no sólo posturas intelectuales, sino políticas, dado que el contenido ideológico de las narrativas, ensayos y
poemas escritos en la época que me ocupan mantienen siempre
relaciones particulares con la construcción del campo del poder
(2009: 17).

Pierre Bourdieu, en Las reglas del arte, define al campo del
poder como: “el espacio de las relaciones de fuerza entre agentes o
instituciones que tienen en común el poseer el capital necesario para
ocupar posiciones dominantes en los diferentes campos (económico y cultural en especial)’’ (2002: 319-320). Desde esta perspectiva,
resulta conveniente concebir a las producciones culturales o artísticas como una manifestación del campo en su conjunto, en el cual se
hallan depositadas las potencias del campo, pero también las cualidades inherentes de su estructura y funcionamiento.
Ahora bien, en este punto es importante mostrar brevemente el panorama histórico de los principios de constitución de la
hegemonía cultural nacional. Sánchez Prado aclara que ‘’El periodo que va desde la constitución de 1917 al debate sobre la cultura
revolucionaria de 1925 constituye un espacio abierto en el cual se
desarrolla una pugna entre los diversos grupos intelectuales por la
definición del discurso hegemónico’’ (2009: 19). Esta etapa se llevó
a cabo bajo las presidencias de Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, y se caracterizó, básicamente, por el debaDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-2

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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

te en torno a la naturaleza de las instituciones culturales del régimen
emanado por la revolución.
Unos cuantos años antes se había creado el Ateneo de la
Juventud, primea asociación intelectual moderna en México, constituida por un grupo de intelectuales y escritores emergentes, y bajo
la tutela de Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública durante
la última etapa del porfiriato. El Ateneo contaba entre sus socios
a figuras como José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Antonio Caso,
entre otros. Esta institución fue pensada y diseñada para trabajar
por la cultura con el propósito de renovación y creación de un proyecto cultural de completa reconstrucción del país, vía la búsqueda
de la universalidad de saberes. Sánchez Prado describe – retomando
a Héctor Aguilar Camín – los esfuerzos de estos agentes por elaborar una cultura nacional, con base en la educación como forma de
redimir al pueblo, y haciendo ver a la historia nacional como obra
inconclusa (ante la falta del “desarrollo espiritual”). Finalmente, expone cómo la universidad y los intelectuales terminaron siendo vistos como figuras ajenas a las necesidades del pueblo. Movimientos
como el muralismo nacionalista y los colonialistas también forman
parte en la escena de esta lucha por el poder simbólico y la hegemonía cultural.
De acuerdo con Sánchez Prado, fue a inicios de la década de
los veinte que entró a la lucha por la hegemonía literaria otro grupo
de escritores y artistas: los estridentistas: ‘ʻel estridentismo proviene
de una cultura urbana que se asume como tal y que busca el establecimiento de la cultura en la base de la modernidad tecnológica’’
(2009: 24).
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En tercer lugar, hay otro movimiento que consolidó la constitución de la hegemonía cultural en México: la vanguardia posmodernista, la cual inicia con la obra de Ramón López Velarde y termina con la irrupción de los Contemporáneos. En este movimiento
heterogéneo se reescribe el significado de lo nacional en la literatura
y se desemboca en una concepción cosmopolita de lo poético en
oposición a la literatura nacional. Estas etapas concluyen con la idea
acerca de que “el vacío hegemónico permitió la construcción de
proyectos imaginados de nación desde la literatura, que permitirán
dar cuenta de las distintas ideologías y estéticas en contención en la
época’’ (Sánchez, 2009: 25). En otras palabras, fue:
En las primeras décadas del periodo revolucionario cuando el
campo literario desarrolla un aparato más amplio de publicaciones y casas editoriales que proveen articulaciones de la literatura
al emergente espacio público, sin la intervención directa del rol
pedagógico promovido por el Estado (Sánchez, 2009:27).

El ensayista menciona que ‘’la noción del ‘campo literario’
acarrea la idea de configuración institucional’’ (2009:28). Esto es importante puesto que todos los discursos tienen una base institucional
que puede ir desde instituciones educativas a revistas, de espacios
alternativos como Casa del Lago a movimientos políticos; así las naciones intelectuales pueden tomar una postura concreta de oposición
dentro del campo del poder. En general, estas instituciones funcionan como plataformas para el intercambio cultural dentro del campo
literario. En el caso de las publicaciones periódicas, como pueden ser
las revistas, funcionan como mediación cultural: su publicación contrasta la existente diversidad ideológica y estética de los agentes sociales que se encuentran en lucha por el monopolio de la legitimidad.
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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

Periodismo cultural en México
Una parte de los impulsos intelectuales dentro del país ha sido manifestada a través de publicaciones periódicas y, al igual que la historia
política mexicana, los productos intelectuales se seccionan en distintas etapas. De acuerdo con Francisco Paoli Bolio, la historia de México en el siglo XX se caracteriza por cinco en específico: la revolución
mexicana en 1910 y el derrocamiento de la dictadura porfiriana; la
primera etapa posrevolucionaria con figuras como José Vasconcelos
o Alfonso Reyes; la segunda etapa posrevolucionaria que se ubica
entre la década de los treinta y los cincuenta; así, estas etapas anteriores tienen como resultado una serie de producciones intelectuales,
políticas o culturales que se divulgan por medio de portales como la
prensa o revistas especializadas. Con respecto al periodo posterior
que abarca de los sesenta a los noventa, Paoli Bolio menciona que:
En esta etapa hay que ubicar publicaciones como el periódico
Excelsior (dirigido por Julio Scherer) y la Revista Proceso (en la que
el equipo de Excelsior continúa una tarea crítica y promotora de la
cultura democrática), el periódico La Jornada (que da espacio en
sus páginas a muchos intelectuales). Se fundan revistas dirigidas
por Octavio Paz (Plural, Vuelta), Nexos, Este País y Letras Libres, en
las que hay impulsos notables a la cultura política activa (2014).

Al hablar, entonces, de campo literario, debemos considerar
su funcionamiento como un espacio donde existe un entramado
de relaciones entre los actores sociales, quienes, desde su propio
posicionamiento, luchan por la obtención de los distintos capitales,
que, según Bourdieu, serían: el económico, el simbólico, el social
o el cultural. Y, como expone Martha Zapata Galindo, “Una de
sus características principales radica en la autonomía relativa que
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puede alcanzar frente a otros campos y ante todo frente al político’’
(2003:191).
Para Bourdieu el campo cultural está ubicado dentro del
campo del poder, pero como menciona Zapata Galindo en la cita
anterior, el campo cultural tiene cierta autonomía relativa respecto
a él, específicamente en los principios económicos y políticos de jerarquización (Bourdieu, 1990). Zapata Galindo también afirma que:
La autonomía relativa se expresa mediante la facultad de traducir
planteamientos sociales, políticos y económicos externos en tal
forma que las coerciones que vienen del exterior desaparezcan y
no sean reconocibles dentro de la lógica específica de las disciplinas científicas y las prácticas culturales (Zapata, 2003:191).

Esta autora retoma a las instituciones que se encargan de la
elaboración y consagración de las obras literarias, de esta manera,
elaborar una división temporal-histórica de las etapas de institucionalización en México: la primera abarca de 1930 a 1970. Zapata Galindo menciona que esta etapa se caracteriza por la injerencia en los
procesos de institucionalización de la cultura, y aunque las instituciones dependían del poder del Estado, los agentes sociales podían
desempeñarse con libertad, actuando de acuerdo con los parámetros establecidos (Zapata, 2003).
De manera posterior a la revolución en México se fortaleció
el sistema político autoritario y central basado en el poder ejecutivo
del presidente, que dominaba el poder legislativo y judicial, obstaculizando otras formas de acumulación de capital económico. Debido
a ese sistema de monopolización de los recursos y la centralización
del poder político es posible explicar la falta de autonomía relativa
de los actores intelectuales dentro del campo. En consecuencia, los
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productores culturales se convirtieron en una suerte de legitimadores del Estado.
En relación con esto, y retomando el tema del periodismo,
Berenice Rojas menciona que:
Los periódicos nacionales en el siglo XX respondieron en sus inicios a reproducir la ideología de la clase en el poder, contribuyeron a la formación de una opinión pública favorable al sistema
social imperante legitimándolo, haciéndose la prensa un instrumento de control político (2011: 64).

Es en esta época, a finales de la década de los treinta, que
Fernando Benítez, agente fundamental en el periodismo mexicano
del siglo XX y creador del suplemento sábado, comenzó a adentrarse
en el mundo del periodismo cultural. Al hablar de su temprana vocación periodística, la investigadora Teresa Férriz apunta: “La creación de un suplemento semanal similar al de los grandes periódicos
argentinos La Nación o La Prensa era un proyecto hondamente acariciado por Benítez desde muchos años antes’’ (Férriz, 1998: 235)
Benítez inició su labor en el periódico El Nacional en 1936, once
años después se convertiría en su director. En este espacio Benítez
colaboró habitualmente con autores españoles (Juan Rejano o José
Moreno Villa) y otros escritores e intelectuales nacionales. Poco
tiempo después, en 1949, emprendió la creación de uno de sus proyectos más ambiciosos: el suplemento cultural México en la Cultura
del periódico Novedades, que luego (en 1961) trasladaría a la revista
Siempre! con el título de La Cultura en México.
Berenice Rojas define al suplemento cultural como ‘’un cuadernillo semanal inserto en el periódico con propia numeración y
con la posibilidad de tener otro formato que lo diferencie del diario
en el que se incluye’’ (Rojas, 2011, p. 66). Un suplemento cultural es,
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de esta manera, un agregado que se divide en secciones como teatro, música, literatura, arte, pero que construye su propia identidad
editorial. Otro aspecto importante de los suplementos culturales es
el hecho que en la noticia no figuran los intelectuales y productores culturales como protagonistas, sino que son los mismos intelectuales quienes toman diversos temas y los comparten a través
de reseñas, ensayos, poemas o crónicas, en el caso de los primeros
suplementos culturales como los de El Nacional y Novedades se especializan en temas de literatura.
Fernando Benítez representó una figura importante dentro
del periodismo cultural, ya que amplió y mostró una visión más
extendida de las manifestaciones culturales, su equipo de trabajo
de La cultura en México fue uno de los mejores del siglo XX, ahí se
abrió senda para la crítica, la narrativa y la entrevista. Colaboraron
en sus suplementos escritores como Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Juan Rulfo, Juan García Ponce, entre muchos otros,
pues “Los suplementos culturales de periódicos y revistas ofrecieron empleo a los escritores, un público para sus ensayos, poemas
o cuentos más amplio que cualquiera de las revistas pequeñas’’
(King, 2011, p. 51).
El periodista dejó a un lado el nacionalismo, característico
de la época, y apostó por la pluralidad para hacer llegar nuevos conocimientos a la sociedad mexicana y demostró que en un país tan
institucionalizado los temas culturales formaban parte del primer
orden. Ahora bien, en lo que respecta a la siguiente etapa de institucionalización del país, Martha Galindo plantea que esta:
… va de 1970 a 1988 coincide con el momento en que el Gobierno intenta dar una solución a la crisis de legitimidad y a la pérdida

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de hegemonía del partido de estado y su sistema político después
de 1968, a través de una intervención y un control de la economía
y de una inversión masiva en la expansión del sector educativo.
(Zapata, 2003:196)

La autora menciona que en esta época hubo un mejoramiento de la infraestructura educativa y que como consecuencia impulsó el establecimiento de la investigación e intensificó la producción
científica, así como fomentó el desarrollo creativo y artístico. Una
cualidad determinante es que durante esta fase se desarrolla por primera vez en el campo intelectual una conciencia acerca de la necesidad de una autonomía relativa, sin que se genere un cuestionamiento o una ruptura de los vínculos concretos que se tienen con el
Estado (Zapata, 2003).
Es en este periodo cuando aparece uno de los suplementos
culturales más importantes de la segunda mitad del siglo XX. El 19
de noviembre de 1979 se publicó, bajo la dirección de Fernando
Benítez, el primer número de sábado suplemento cultural del periódico capitalino unomásuno. Desde las primeras páginas era posible
advertir esa conciencia de autonomía relativa (con respecto al orden
político y económico) descrita por Bourdieu, pues “mientras más
autónomo es el campo literario y artístico, más suspendida se halla
en él la eficacia del principio de jerarquización dominante, es decir,
el económico y político’’ (1990, p.16). El suplemento no tardó en
posicionarse como el más controvertido de la época.
Suplemento cultural sábado del periódico unomásuno
Estamos hablando de una época de convulsión política no sólo para
México, sino para toda América Latina. En 1973 se había llevado a
cabo el golpe de Augusto Pinochet al gobierno de Salvador Allende en
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Chile. En Argentina, tres años más tarde, ocurriría una acción militar
semejante, creando otra dictadura en el Cono Sur. Ese mismo año, el
gobierno de Luis Echeverría dio el famoso “golpe” al periódico Excelsior, provocando una diáspora de periodistas, intelectuales y escritores.
Julio Scherer, exdirector del diario, creó, junto con Vicente Leñero,
el semanario Proceso. Octavio Paz, otrora director de la revista Plural,
tomó a sus colaborados y fundó Vuelta. Pero no fueron los únicos…
Otro grupo de desterrados de Reforma 18, con Manuel Becerra
Acosta al frente, fundó en noviembre de 1977 el diario unomásuno,
que desde el primer día salió con varias páginas dedicadas a la cultura, las que estaban bajo la conducción de Rodolfo Rojas Zea, al
que sustituyó Jorge Hernández Campos, quien optó por dejar en
manos de Roberto Vallarino, hasta que el autor de estas líneas se
hizo cargo de la sección’’ (Mussacchio, 2007:53).

Posteriormente nació el suplemento que, siguiendo una fórmula de
pluralismo, crítica de calidad y el constante debate de ideas logró
posicionarse en la vanguardia cultural del momento: “El suplemento del diario fue sábado, creado y dirigido por Fernando Benítez,
con Huberto Batis y José de la Colina como jefe y secretario de
redacción, respectivamente’’ (Mussacchio, 2007: 153). También Pablo Rulfo estuvo encargado del diseño y en las primeras entregas
contaron con la participación de los mejores escritores, dibujantes y
fotógrafos (Miranda, 2012).
De acuerdo con la entrevista realizada a Huberto Batis por
Catalina Miranda, incluida dentro del libro Huberto Batis: 25 años en
el suplemento sábado de unomásuno (1977-2002) publicado en el año
2012, Batis cuenta que: “Se decidió que el suplemento saliera el sábado y que se llamara sábado porque queríamos que la gente tuviera
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tiempo de leer el fin de semana, para ganarles a todos los demás
periódicos que publican sólo suplementos dominicales’’ (39). Esa
primera etapa duro un lustro.
Con la escisión de 1983, el periódico entró en una gran y marcada
decadencia y con él la sección cultural, que había sido una especie
de bitácora del mundillo intelectual mexicano. Fernando Benítez
salió meses después y Héctor Aguilar Camín le cedió la dirección
de La Jornada Semanal, donde se mantuvo Benítez hasta su muerte,
en tanto que Huberto Batis, quien quedó al frente de Sábado, fue
abandonado por sus colaboradores de mayor renombre y a guisa
de compensación dio mayor espacio a la polémica entre los que
se quedaron y abrió la sección Desolladero que alguien, tal vez
espantado por las cosas que allí se decían, calificó como los bajos
fondos del ámbito literario (Mussacchio, 2007: 153).

Tras la partida de Benítez a La Jornada Semanal, correspondió
a Huberto Batis la tarea de buscar nuevas colaboraciones y mantener en marcha a la publicación. Sus primeras estrategias: ampliar el
repertorio de temas hacia la política y buscar mayor injerencia en
la opinión pública. Las funciones de Batis se dividieron, entonces,
entre trabajar en el diario, pero también ocuparse de la edición del
suplemento. Poco después se fundó el suplemento de El Universal
a cargo de José de la Colina y Eduardo Lizalde, dejando sólo a Batis
en los talleres del unomásuno.
Sin Benítez, quizá habría llegado la oportunidad de hacer de sábado un suplemento libre de facciones. Al unomásuno las derechas y
las izquierdas lo daban por liquidado y muerto; quedó como un
fantasma y, sin embargo, lo sacamos a flote dirigidos por Manuel
Becerra Acosta y luego por Luis Gutiérrez, y logramos que sobreviviera estos 22 años (Miranda, 2012: 46).

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En sábado se trataba de llevar a cabo un periodismo audazmente crítico, siempre al pendiente de los temas actuales, además de
ser un suplemento sin favoritismos ni inclinaciones por conveniencia, puesto que su fin no era precisamente el dinero. Huberto Batis
menciona en la entrevista de marras que en varias ocasiones escritores que comenzaron a publicar en sábado mientras consolidaban
su talento e iban adquiriendo mayor reconocimiento terminaban en
revistas como Vuelta, Nexos, otras revistas universitarias o grandes
editoriales; pues a final de cuentas el unomásuno era un periódico pequeño con salarios bajos.
Así, menciona que Octavio Paz, a través de buena paga
y oportunidades como becas o viajes al extranjero y exigiendo la
exclusividad absoluta de los escritores, condicionaba a autores a
terminar sus colaboraciones con el suplemento sábado, logrando así
llevarse consigo a figuras de la cultura como Guillermo Sheridan y
Fabienne Brandu, entre otros. Muchos escritores reconocidos formaron parte de sábado usándolo como un medio para obtener mejores oportunidades dado que el periódico no podía darles el mismo
nivel de beneficios a sus colaboradores. Se entiende así que el medio
se desarrolla en un marco englobante de relaciones de poder que
funciona sobre una base económica, por tanto
Debido a la jerarquía que se establece entre las relaciones entre
las diferentes especies de capital y entre sus poseedores, los campos de producción cultural ocupan una posición dominada, temporalmente, en el seno del campo del poder. Por muy liberados
que puedan estar de las imposiciones y de las exigencias externas,
están sometidos a la necesidad de los campos englobantes, la del
beneficio, económico o político. (Bourdieu, 2002: 321)
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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

Así en su entrevista, Batis menciona:
Me tocó estar en un periódico de salarios magros, con pobres
emolumentos para los escritores, consiguiendo textos de mis
alumnos en la Universidad, trayendo escritores de provincia, a
quienes nadie les publica, y tratando de llenar un hueco con sentido del humor y chispa, lo que afortunadamente se logra ya sea
por el lado de la irreverencia, del erotismo, de decir la verdad, por
el lado de no ocultar los juicios adversos hacia nosotros, echándonos enemigos por poderosos que sean, dando a conocer opiniones de la más elemental política diría: ‘’No publiques esto porque
vas a pagarlo caro, porque te lo van a cobrar a la corta o a la larga’’
(Miranda, 2012: 101).

Dentro del campo cultural el reto de sábado fue, sin duda,
su posicionamiento. En un comienzo la figura de Fernando Benítez
hizo posible que este suplemento se volviera el centro y escenario
donde importantes debates sobre la cultura y la literatura se llevaban a cabo. Después de su partida y la de muchos colaboradores de
renombre en el año 1983, fue Huberto Batis quien quedó al frente
del suplemento. La autonomía relativa del suplemento dio lugar a
los dos puntos claves en la dirección de Huberto Batis: la polémica
y la visibilidad a las producciones culturales de autores aún no institucionalizados. Al suplemento cultural sábado se le consideró en su
tiempo como el más controvertido del país y demostró la importancia de centrarse en la actualidad y utilizarla como un medio que
permite reflejar las inquietudes de los nuevos escritores del país.

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Referencias
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pp. 20-42.
Bourdieu, P. (2002). Las reglas del arte: génesis y estructura del campo literario. Barcelona: Anagrama.
Férriz, T. (1998). Fernando Benítez, la prensa cultural mexicana y el
exilio republicano. Arrabal, número(1), pp. 235-242.
King, J. (2011). Plural en la cultura literaria y política latinoamericana. México, D.F.: FCE.
López-Mijares, A. (2004). La vida política de México y la revista Plural
de Octavio Paz (1971-1976) (tesis de maestría). ITESO, Tlaquepaque.
Paoli, F. (2014). Los intelectuales y la formación de la cultura política
en México. Razón y palabra, numero (89). Recuperado de
http://www.revistarazonypalabra-.org/index.php/ryp
Rojas, B. (2011). Los suplementos culturales en la prensa mexicana: 19451965 (Tesis de licenciatura). BUAP, Puebla.
Sánchez, I. (2009). Naciones intelectuales. West Lafayette: Purdue University Press.
Williams, R. (2000). Literatura y marxismo. Barcelona: Ediciones Península.
Zapata, M. (2003). “Modernización, poder y cultura: cambios en la
relación de los intelectuales mexicanos hacia la política, el
gobierno y el Estado”. Awal, número(27-28), pp. 191-208.
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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Luz Corral y Pancho Villa: análisis de una fotografía
Nora Elvia Cruz Camacho
Universidad Autónoma de Nuevo León
necruz1990@gmail.com

Rosa María Gutiérrez
Universidad Autónoma de Nuevo León
rosgutig@yahoo.com.mx

Fecha de entrega: 4-2-2021 / Fecha de aceptación: 4-5-2021

Resumen. En el presente trabajo, se proponen a la fotografía y a los
textos escritos en una autobiografía de una mujer como opciones para
evidenciar y para profundizar la situación femenina en el Norte de
México la primera parte del siglo XX. Al respecto, se observa que tal
situación es de subordinación femenina con respecto a la figura masculina como resultado de las prácticas sociales de esa época. Se elige
como corpus de estudio elementos que están en el texto Pancho Villa
en la intimidad (1948) de la norteña Luz Corral, la primera de las esposas del general revolucionario. Para el análisis, se utilizarán conceptos
de semiótica propuestos por Roland Barthes en su investigación La
camara lúcida. Nota sobre la fotografía, que se relacionarán con lo que desarrollan sobre la historia de las mujeres Cano (2010), Nash y Tavera
(1995), entre otros; así como, lo que explica Michel Foucault (2002)
y Sheila Benhabib.
Palabras clave: fotografía, situación de las mujeres, subordinación

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

Abstract. In the following study we propose that picture and writtings in a woman autobiographyis an option to prove and to study
about women situation in the North of Mexico the first half of the
twentieth century. We observe that the situation is of subordination
as a result of the social practices of that period. In order to do this,
we select elements found at the text Pancho Villa en la intimidad (1948)
of the northern Luz Corral, who is the first of the Pancho Villa´s
wives. We will use Roland Barthes concepts that can be found at at
his investigation Camera Lucida: Reflections on Photography, that will be
relate with what Cano (2010), Nash y Tavera (1995) among others that
developed investigations about women history as well, we will also use
what Michel Foucault (2002) and Sheila Benhabib sugest.
Keywords. picture, women situation, subordination

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
Estudiar y conocer la historia de las mujeres nos lleva al descubrimiento de una serie de protagonistas que se han sido dejadas de
lado por el predominio de la visión masculina sobre el pasado. En
ese sentido, y de acuerdo con Mary Nash y Susana Tavera (1995), la
historia de las mujeres surgió y tomó forma a partir de la década de
los sesenta, con una aproximación que ellas denominaron “tradicional”, y en la que se incluyeron temas como los roles femeninos, la
educación, el control de la natalidad, entre otros. Este tipo de roles
correspondían con el tipo de actividades que realizaban las mujeres, pues, hasta hacía muy poco, las tareas femeninas se llevaban a
cabo casi exclusivamente en la esfera privada. En otras palabras, a las
mujeres les correspondía el cuidado del hogar y de los hijos, asuntos que no solían valorarse y que, de acuerdo con Henrietta Moore
(2004), repercutían en la invisibilidad de lo que ellas realizan (60).
Esta circunstancia, desfavorable para el género femenino,
incita a cuestionar la percepción que se tienen en los hogares en
cuanto a las actividades familiares y a las prácticas sociales que la
sustentan; sobre todo, estimulan los cuestionamientos, sobre todo
188), el poder se ejerce por grupos y no por individuos. Llama particularmente la atención la problemática de género que se presenta
día a día y la aceptación de cuestiones recurrentes, en las que parece
evidente la discriminación y la violencia hacia las mujeres, entre las
que se puede mencionar la falta de remuneración al realizar sus actividades en la esfera privada (Samaniego y Ochoa, 2009: 36).
Ante tal contexto, hemos elegido investigar a las mujeres que

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

jaron las costumbres de su época, logrando, además, participar en
la esfera pública que les estaba negada. Por el especial interés en el
tema de la subordinación de la mujer, hemos seleccionado para este
análisis el texto Pacho Villa en la intimidad escrito por Luz Corral y
publicado por primera vez en 1948. En esta obra la autora recuerda
sus experiencias como la primera esposa de Pancho Villa y como
testigo de la Revolución mexicana. Como dicho libro es una autobiograía nos brinda la posibilidad, a través del análisis, de indagar las
percepciones y las ideas en torno a la situación femenina de acuerdo
a la autora.
Así, nos enfocamos en conocer aspectos de Luz Corral
como la esposa del revolucionario mexicanao Pancho Villa: una
con más de cuarenta años, escribió el texto en cuestión. La lectura
nos proporciona, de entrada, algunos datos básicos que aquí consignamos: su nombre completo era María Luz Fierro Corral de Villa;
nacida el 2 de julio de 1892 en San Andrés, Chihuahua, y muerta el 6
de julio de 1981 a la edad de 89 años en Chihuahua, Chihuahua. De
las trece esposas de Pancho Villa, como ya hemos mencionado, Corral fue la primera y, segú
quien el Centuario del Norte contrajo matrimonio tanto por la iglesia católica, como por lo civil: en 1911 en San Andrés, Chihuahua.
A la chihuahuense le tocó ser testigo de cambios sociales,
económicos y políticos, especialmente los concernientes a la mujer.
Entre los eventos que acontecieron en ese tiempo destacaban los
inició como resultado de la inconformidad de los mexicanos por el
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falta de alternativas para que otros interesados en llevar las riendas
del país tuvieran posibilidades de ocupar ese puesto, teniendo como
consecuencia inconformidades a lo largo y ancho del territorio nacional. Como se sabe, Díaz fue presidente de 1877 a 1880 y después
de 1884 a 1911.Tras el estallido, el general se exilió del país y el
movimiento reformista de Francisco I Madero triunfó llevándolo a
la presidencia. Resulta importante recordar que Madero era originario de Coahuila, estado donde vivía como un próspero hacendado
hasta antes de incursionar en la política (Rosas Sánchez, 2012). El
te derrocado dos años después, en la llamada Decena Trágica que
abarcó del 9 al 22 febrero de 1913 (y que culminó con el asesinato del presidente y de su vicepresidente: José María Pino Suárez).
Después de este hecho sangriento, Victoriano Huerta se instauró
como dictador, provocando el alzamiento de revolucionarios como
Venustiano Carranza, Francisco Villa y Emiliano Zapata entre otros.
todo por su intervención en el Norte del país, zona en donde este
militar contaba con un gran número de simpatizantes. Este hombre
fue quien desposó a Luz Corral. Ella, como tantos otros ciudadanos, se vio ve trastocada en su cotidianidad por los embates de la
lucha armada.
El complejo (y muchas veces contradictorio) proceso revolucionario trajo una serie de transformaciones drásticas en el país.
Surgieron, entre otras, propuestas de cambios sociales, algunas de
índole feminista, por parte de quienes creían que era necesario geDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-3

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

nerar cambios para incorporar a las mexicanas en el ámbito de lo
público. Por ejemplo, en Yucatán, durante el gobierno del general
Salvador Alvarado (1915-1918), se plantearon escenarios que contemplaban cambios en la situación laboral de las mujeres, en especial, se buscaba que sus empleos les permitieran llevar a cabo las labores domésticas y familiares (Cano, 2010). Pero, así como Alvarado
se percató de la problemática de género, también surgieron mujeres
que alzaron la voz sobre este asunto, como es el caso de Hermila
Galindo, quien defendió la educación igualitaria para hombres y mujeres; y presentó la demanda del sufragio feminista ante el Congreso
Constituyente en 1916. La decisión a la que se llegó en la Constitución de 1917 fue negar a las mujeres estos derechos del ciudadano,
resolución que se tomó bajo dos supuestos: la falta de educación de
686-687). Es decir, prevaleció la idea de Locke en cuanto a que la
mejor alternativa para la participación de la mujer en la política era
a través del padre, hermano o marido. Sin embargo, en el hogar, la
mujer adquirió poder, ya que se estableció en la Ley de Relaciones
Familiares en 1917, y con ello se les permitió decidir sobre la educación de los hijos y sobre la administración de los bienes familiares.
En suma, aunque se dieron pautas para equilibrar la condición de
las mujeres en ese período, sus tareas siguieron encaminadas hacia la
permanencia de la esfera privada.
De ahí la importancia de recurrir a materiales como los ya
señalados (una fotografía y fragmentos de texto de la autobiografía
Pancho Villa en la intimidad que escribe Luz Corral Vda. de Villa) para
indagar más en este tema poco explorado. No existen, hasta donde
hemos podido explorar, muchos trabajos críticos sobre el libro de
Corral. La autora incorporó a su escritura algunas fotografías, apor80

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tando con ello un contenido visual a sus recuerdos. Hemos querido,
en este ensayo, recalcar que la fotografía constituye una evidencia
de cierta situación y que eso puede relacionarse en el análisis con
los textos escritos para profundizar y averiguar un poco sobre la
situación de las mujeres en el norte de México. He aquí la fotografía
seleccionada:

En cuanto al análisis de esta investigación, partimos del hecada de los cuarenta y que la fotografía fue tomada en 1914: durante
ese periodo la cultura era predominantemente patriarcal en México,
lo que se traducía en prácticas sociales aceptadas por hombres y
mujeres del país, y que pueden ser explicadas con los conceptos
desarrollados por Michel Foucault (2002), y cuya premisa podría ser
la siguiente: las sociedades controlan los discursos. El discurso con
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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

centro masculino repercute en lo que percibe de sí misma la mujer;
al respecto, Sheila Benhabib, propone que la conciencia de sí mismo
se constituye por la unidad de la narrativa que tiene que ver con lo
que yo puedo hacer, he hecho y lo que se espera de mi (2005: 5). Al
primera mitad del siglo XX vivían, descubrimos que se visualizaban
a sí mismas dentro de la esfera privada, sin más responsabilidad que
las labores del hogar y la educación de los hijos. Esto podría ser la
respuesta a la escasez de textos escritos por mujeres.
Objetivos
En este trabajo hemos planteado dos objetivos. El primero: establecer el estudio de la fotografía como alternativa para evidenciar
aspectos de familiaridad entre parejas de hombres y mujeres. Segundo: pretendemos hacer notar que las imágenes en una autobiografía
(complementándolas con fragmentos escritos en ese tipo de textos)
es una opción para indagar sobre la situación femenina que acontece
en el transcurso de la Revolución mexicana.
Metodología
Recurrimos a la semiótica para llevar a cabo el presente estudio. En
el análisis de la fotografía de Corral utilizamos especialmente conceptos desarrollados por Roland Barthes en su clásico ensayo La
camara lucida. Nota sobre la fotografía (1990), esto para establecer que en
esa imagen es posible observar evidencias y aspectos de las mujeres
que vivían a principios del siglo XX, cuyas actividades correspondían a la esfera privada, y que, en ocasiones, como ya se mencionó,
la sociedad no las considera como iguales a los hombres.
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Para realizar esta tarea, buscamos las imágenes que cubrieran las características antes marcadas para llevar a cabo lo planteado.
Análisis y conceptos de Barthes
Tomando en cuenta lo anterior, el material que capta la atención en
aras de lograr lo que se pretende despierta atracción para investigar
cierto corpus de estudio, es decir, profundizar en ese objeto de estudio se relaciona con lo que Roland Barthes llama “aventura” (1990:
54). Ese proceso de búsqueda culminó con la elección de la fotografía que se considera adecuada y que se estima que es en la que
se puede ver lo que enfrentan las mujeres en cuanto a su situación
Prisionera de mi marido del texto escrito por Corral. Se considera que
esa fotografía posibilita conocer la situación de las mujeres del periodo que se determinó: principios del siglo XX, objetivo que, de
acuerdo con Barthes, es el “stadium”, el cual “está en función de mi
saber y cultura cuya emoción es impulsada racionalmente por una
cultura moral y política” (64). Si bien es cierto que la selección de la
fotografía para este trabajo involucró en primer lugar ver varias de
ellas en el texto de Corral, la que se eligió despertó la curiosidad por
saber más de ella, no en sí del objeto o el proceso de la fotografía,
sino de las impliciones de la imagen.
Al observar la imagen de la fotografía visualizamos una
pareja hombre-mujer, en la que destaca Pancho Villa y que remite
a otra, cuestión que será relevante para el análisis y que se explicará
más adelante en este artículo.
En cuanto a las posibilidades que tiene este análisis de la fotografía, hemos subrayado su utilidad como una herramienta crítica
para profundizar en el conocimiento de la historia de las mujeres
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se convierte en una evidencia para establecer que efectivamente
existió una relación familiar (y sentimental) entre Pancho Villa y
Luz Corral, sobre todo si se toma en cuenta que de acuerdo a Barthes, con la fotografía “no se puede negar que la cosa haya estado
muestra en la imagen, se puede conjeturar que esas dos personas se
conocen de manera cercana.
Es impresindible, entonces, proseguir con la descripción de
la fotografía para comprender sus caracteristicas. Hay varios aspectos involucrados en esta imagen: se puede mencionar, en primer
lugar, que corresponde a un retrato, en resolución blanco y negro,
en donde se aprecian dos personas. Otro aspecto relevante en este
Pancho Villa está situado a la izquierda y Luz Corral a la derecha.
Con respecto a la indumentaria y apariencia de la pareja: por un lado,
Pancho Villa porta un traje militar, condecoraciones y sombrero.
En contraparte: Luz Corral lleva como joya una gargantilla; aparentemente la blusa es de cuello redondo, su cabello está peinado con
raya a su izquierda, con un recogido no completamente restirado: el
cabello tapa casí por completo ambas orejas, y, por lo mismo, no es
posible saber si porta o no aretes. En cuanto a sus rostros, la imagen
Por el contrario, Corral sin asomar una sonrisa, sino con un gesto
serio mira al frente directamente a la camara.
Otro elemento a tomar en cuenta: el fondo, que si bien es
muy difuso, permite advertir que la pareja de esposos se encuentra
en el exterior, porque a sus espaldas es posible contemplar las rejas
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de una ventana o puerta tras la imagen de Pancho Villa, mientras
detras de Luz Corral se observa una pared clara.
El dato sobre la locación al exterior es importante en este
análisis, ya que a inicios del siglo XX los retratos que se solicitay acondicionaban para recibir a los clientes interesados en contratar los servicios de los fotográfos. Estos sujetos, a los que Roland

al hombre de pie y a la mujer sentada. Otra pose frecuente en las
fotografías de la primera mitad del siglo XX era la de los varones
posando su mano sobre el hombro de la mujeres. Todas estas fotos se realizaban en el interior de los estudios. Tomando en cuenta
lo antes expuesto, si la fotografía que se analiza en este trabajo, se
tomó en el exterior, entonces es probable que haya sido capturada
de manera espontanéa. Ante esta aseveración, destaca que la mano
de Pancho Villa este sobre el hombro de Luz Corral, es este detalle
el que, siguiendo el análisis de Barthes en su investigación sobre la
fotografía en La cámara lucída, representa el punctum del análisis, es
decir: “el que sale de la escena y viene a punzarme” y que va más
allá de la foto. El punctum tiene que ver, aquí, con la mano de Villa
sobre el hombro de Corral: es lo que ha llamado nuestra atención
para decidir realizar esta investigación en relación a la situación de
la mujer. Esto, en un inicio, lleva a pensar que esa imagen de la pose
de la pareja puede ser el resultado de una práctica social arraigada a
inicios del siglo XX.
Como comentamos anteriormente, seleccionamos esta fotografía de Villa y Corral porque la misma remite a otra, que es la de
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una pareja de pintores destacados en el mundo de las artes plásticas
mexicanas contemporaneas constituida por Diego Rivera y Frida
Kahlo. En esa fotografía como en la de Villa y Corral; Rivera, el
esposo, reposa la mano sobre el hombro de Kahlo, la esposa, es una
foto en el exterior, no en un estudio.
Observar los retratos de ambas parejas y de otras, sugiere
que la pose de la mano del hombre sobre el hombro de la mujer podizar en el análisis de la fotografía y relacionar las prácticas sociales
con el papel de la mujer de inicios del siglo XX, la mano del hombre
puede tener otra interpretación.
Discusión
Si se toman en cuenta los antecedentes de la situación de la mujer
en México a inicios del siglo XX y el texto de Corral al analizar la
fotografía seleccionada, la interpretación del puctum, es decir de la
mano Villa sobre el hombro de Corral, puede ser de sometimiento
de la mujer por parte de su marido, ya que la mano del esposo parece
detener a la esposa. Más aún, Luz y Villa posaban ante el operator
como lo hacían otras parejas dentro de los estudios de acuerdo a las
instrucciones del fotográfo. Es decir, podría ser que esa pose fuera
en esa época una práctica social que traspasó el espacio del estudio
percepciones sobre la fotografía que se elige, ya que es evidente en
el escrito por dicha mujer que se sometía a las ordenes de su marido
voluntariamente y que otras personas eran testigos de que eso ocurría, cosa que se puede constatar en este fragmento de la autobiografía en cuestión: “Señora, yo me resisto a cumplir con esta orden;
¿Por qué no se va Ud. a El Paso, Tex. Mientras se le pasa el coraje a
mi General?” (Corral, 1948: 90)
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Estas lineas del texto Pancho Villa en la intimidad, las envió
Villa en un telegráma a Corral y como su esposa no se encontraba
en casa para recibir el mensaje, la amonestación a la que se hizo
acredora por esa “falta” que cometió fue la de sufrir por la furia de
su marido, quien ordena su encarcelamiento. El militar, a quien se
le ordena arrestarla, se niega a seguir la disposición, pero Corral lo
exhorta a cumplir con la orden de Villa.
Con el análisis de la fotografía y la lectura de este fragmento se puede comprender la práctica social con respecto a la mujer
objeto (Corral), propiedad del hombre (Villa), quizas no aprobados
pero si aceptados por la sociedad. En el texto, Corral aceptó su situación aún y cuando se le presentaba la alternativa de cambiarla, de
la misma manera, la pose de la fotografía también podría haber sido
otra. En ambos casos, Corral siguió las costumbres de la época, de
posar y de obedecer a su marido, pero la posibilidad de cambiar las
prácticas sociales estaban presentes.
Es importante recordar, que, como se mencionó anteriormente, a inicios del siglo XX la sociedad en México era predominantemente patriarcal, cuestión que se relaciona con la conciencia sobre
el “yo” que las mujeres tenían, que era la del “otro masculino”. En
relación a este asunto, Michel Foucault propone que la disciplina
trae consigo “cuerpos dóciles” que pueden ser sujetos para ser usados, transformados o mejorados (2002: 198), el discurso central era
el masculino y por lo tanto las prácticas sociales se traducíann en
mujeres dóciles que aceptaban la situación prevaleciente. El orden
establecido en México a inicio del XX, probablemente invisibilizaba
la situación de la mujer no solo para los hombres, sino para ellas
mismas.
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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

Siguiendo con las propuestas de Foucault, quien relaciona el
orden social con la subjetividad e identidad (2002: 198), podemos
decir que una práctica social que exalta el poder masculino puede
generar que lo femenino sea subestimado y que la misma mujer se
sienta inferior, cuestión que está latente en la fotografía y en el texto
en los que Corral está involucrada.
Los análisis con respecto a la situación de las mujeres puede generar cuestionamientos para cambiar ciertas prácticas sociales
que la afectan negativamente. Estar inmersos en ciertas situaciones
repercute en la falta de visión sobre las problemáticas que se presencostumbres que afectan al “otro” (que por lo general son la minoría), con expectativas de un futuro mejor. En este mismo orden de
ideas, de acuerdo a Judith Butler: “es necesario formar y construir
2014: 76-77). Revisar la historia de la mujer con una mirada crítica
probablemente se convirtieron en prácticas sociales aceptadas por
hombres y mujeres y que eran recurrentes. De acuerdo a Barthes la
fotografía “es subersiva si se piensa”, por lo que un medio para alcanzar ciertos cambios sociales es confrontar a los espectadores con
la imagen como evidencia de cuestiones negativas, lo cual conlleva
la posibilidad de observar con detenimiento y a detalle cuestiones
que de otra manera no tomaríamos en cuenta y proseguiríamos sin
reparo cometiendo los mismos errores.
Conclusiones
En este artículo presentamos cuestiones relativas al papel femnino,

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la cual afecta a las mujeres de diverssa manera, como la falta de remuneración y vida independiente. Revisamos diversos aspectos de
la biografía de Luz Corral vda. de Villa, una de las trece esposas del
general revolucionario Pancho Villa, para establecer ciertas pautas
de conductas femeninas de la época.
Realizamos, posteriormente, un análisis semiótico, utilizando para ello las propuestas de Roland Barthes en su investigación La
camara lucida. Nota sobre la fotografía
tografía que se encuentra dentro del libro Pancho Vila en la intimidad,
y establecimos que esa es una alternativa para mostrar evidencias
de una situación femenina y profundizar, así, en la historia de las
mujeres. Entre otras cosas, pudimos percbir y describir prácticas
sociales que propician la subordinación femenina. De tal manera,
hemos hecho notar que la fotografía es un medio con el que es
posible observar y corregir circunstancias desfavorables en el caso
de esta investigación para las mujeres, que son sujetos que tienen
desventajas en la sociedad.

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-3

. Madrid: An-

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

La violencia del machismo en Adiós, Tomasa de
Geney Beltrán Félix
Mónica Torres Torija G.
Universidad Autónoma de Chihuahua
mtorrestorija@hotmail.com

Fecha de entrega: 15-3.2021 / Fecha de aceptación: 30-5-2021
Resumen. Geney Beltrán Félix propone en Adiós, Tomasa una revisión
a los patrones de violencia que son inculcados desde la niñez y que afectan a los seres más vulnerables como las mujeres y los niños. En un área
serrana, donde las comunicaciones y la presencia del gobierno se caracterizan por su ausencia, impera la proliferación de actividades ilícitas
que están promovidas por la presencia del narcotráfico y la corrupción
del Estado, lo que va convirtiendo el Triángulo Dorado mexicano en
un espacio geográfico donde abundan experiencias trágicas provocadas
por las violaciones, los crímenes y los actos delictivos de esta zona de
clivaje. En este trabajo se analizará la irrupción de la violencia en el
seno familiar y social que prevalece en el pueblo de Chapotán derivado
del machismo cultural y que, junto a las amenazas intimidantes del crimen organizado, trastocan la vida de las personas que intentan subsistir
pese al peligro y de otros que desisten y se aferran al sueño americano optando por la aventura migrante. El elemento autobiográfico y la
focalización infantil serán los recursos con los cuales el autor nos sumergirá en un México con un escenario crudo y grotesco de la realidad
contemporánea que finca su territorio imaginario sobre el desasosiego y
la violencia de la sociedad mostrando cómo la violencia y el odio generado por el negocio del narco han cambiado gradualmente la dinámica
social del norte del país.
Palabras clave. violencia, narcotráfico, machismo, corrupción, migración.

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�Mónica Torres / La violencia machista

Abstrac. Geney Beltrán Félix proposes in Adiós, Tomasa a review of the
patterns of violence that are instilled from childhood and that affect the
most vulnerable beings such as women and children. In a mountainous
area, where communications and the presence of the government are characterized by their absence, the proliferation of illicit activities prevails
that are promoted by the presence of drug trafficking and State corruption, which is turning the Mexican Golden Triangle into a space geographical area where tragic experiences caused by rapes, crimes and criminal
acts in this cleavage zone abound. This work will analyze the irruption of
violence in the family and social that prevails in the town of Chapotán
derived from cultural machismo and that, together with the intimidating
threats of organized crime, disrupt the lives of people who try to survive
despite danger and others who give up and cling to the American dream
by opting for the migrant adventure. The autobiographical element and
the child focus will be the resources with which the author will immerse us
in a Mexico with a crude and grotesque scenario of contemporary reality
that establishes its imaginary territory on the restlessness and violence of
society, showing how violence and hatred generated by the drug business
have gradually changed the social dynamics of the north of the country.
Key words: violence, drug trafficking, machismo, corruption, migration

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-4

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

La violencia nunca puede ser
un espectáculo porque resulta imposible mantenerse al
margen, no hay espacio mental para la existencia de un testigo, de un público mudo, un
pueblo que se diga neutral.
Nadie puede contemplar la violencia
desde una distancia segura. (Chávez,
2011: 133)

Indudablemente, la literatura mexicana contemporánea está permeada por la ola de violencia que se ha desplegado por todo el
territorio nacional y la narrativa ha dado muestras de ello al expresarlo de manera explícita propugnando por un nuevo realismo que
ha suscitado el debate de la crítica por considerar si estamos frente
a una estética que pudiera relacionarse con una narconarrativa, o,
dicho de otra manera, con una estética de la violencia. Lo que es un
hecho es que el escritor mexicano de hoy en día, como lo expresa
Silvia Ruiz Otero…
… es contestatario, irónico, indiferente, transgresor, apático, rebelde, fragmentario, honesto y pretencioso […] tiene una voz
propia que se alimenta de las voces de su región y, al mismo tiempo, pretende elevarse por encima de regionalismos […] responde
con la crítica feroz a su mundo globalizado (2013: 38)

Tales actitudes reflejan el compromiso del novelista por plasmar la realidad en su total desnudez y compaginarlas con un agudo
sentido crítico que pone en tela de juicio la falta de gobernabilidad
de un Estado que ha sido presa fácil de la corrupción, fomentando
la violencia en diferentes zonas del país, en particular en aquellas
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�Mónica Torres / La violencia machista

donde se está más desprotegido de los avances de la civilización y en
donde los patrones culturales refuerzan los mecanismos de control
de la masculinidad dominante, lo que perjudica la vulnerabilidad de
los seres más indefensos como lo son las mujeres y los niños.
Tal dilema ante las circunstancias que delinean el panorama
atroz que sacude a la sociedad, lleva a cuestionarse el papel que la
literatura enfrenta al recurrir a la ficción para narrar un mundo tan
agresivo. ¿Es posible, entonces, subsistir en una cotidianidad que
constantemente nos estruja con las irrupciones violentas y nos deja
impávidos al grado de perder el asombro, corriendo el grave peligro de normativizar este desenfreno violento? ¿Cuáles son los efectos que se producen a través de esta experiencia desoladora de la
violencia tanto a nivel personal, como de la colectividad y del país?
Por último, habría que reflexionar lo que la literatura asume como
reto ante la ficción. Como lo expresa Ramón Alvarado Ruiz: “¿puede la literatura comunicar esas experiencias o nos enfrentamos a lo
indescriptible, a lo inenarrable?” (2016: 53). Invariablemente hay
una especie de seducción del escritor por narrar esta literatura de la
violencia, que implica no sólo el abordaje de un contenido lleno de
crudeza y testimonios de una realidad casi aberrante, sino también
el trabajo de una composición narrativa, el uso del lenguaje como
materia primordial para construir un discurso que fincado en las
voces coloquiales y regionales se erija como un rasgo estético más
allá de un tinte costumbrista. Narrativas del dolor que se fincarán
en función de la voz y la mirada de sus personajes testigos de una
realidad que los agredes, los confronta y en ocasiones los aniquila.
Testimonio, relato autobiográfico e historias que mediante el pacto
de ficción revelan la sordidez que nos ha envuelto y que ha propi96

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

ciado los altos índices de la violencia en todas las esferas de la vida
pública.
¿Cómo representar esta materia de la violencia, este cuerpo que
tiene menos valor que la moneda? Algunos artistas y escritores
parecen creer que directa e inmediatamente, esto es, en toda su
crudeza. […] Los novelistas, dijo Vargas Llosa, son como buitres:
se alimentan de carroña. [...] Por eso, construir una mirada sobre
la violencia es el dilema ético actual, porque supone asignarle un
lugar a quien encarna la exclusión y desencarna el sistema; esto es,
darle un valor a su agonía. (Ortega, 2012)

De esa carroña que desafortunadamente nos topamos día
con día en las noticias, en nuestro cotidiano andar por este agitado
México, se llega a comprender que la literatura de la violencia es un
intento por acercar la mirada del lector a una realidad que propicie
una reflexión crítica de su entorno para comprender y poder reaccionar a lo acontece a nuestro alrededor y quizá, en alguna medida
posible, hacer algo por cambiar el escenario.
Geney Beltrán Félix, hombre polifacético en el ejercicio de
las letras (editor, traductor, ensayista, crítico literario y narrador) ha
logrado forjarse un perfil literario que ya lo distingue como una figura señera dentro la literatura mexicana contemporánea. Una narrativa caracterizada, a juicio de algunos críticos como Eduardo Antonio
Parra, por “un realismo brutal como una estrategia para reflejar el
caos de nuestro tiempo. Un paso por el infierno muy difícil de olvidar” (2014), o Vicente Alfonso quien la considera una “literatura
compleja cuyos personajes no son sólo víctimas ni sólo verdugos,
sino complejas estructuras sicológicas en precario equilibrio” (2011)
y “la descripción minuciosa del aire de apocalipsis que reina en México y sus efectos en el alma”, según Verónica Murguía (2010).
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�Mónica Torres / La violencia machista

La violencia ha sido un tema ya recurrente en la narrativa
de Geney Beltrán Félix, escritor duranguense quien en 2015 fue
ganador del Premio Bellas Artes de Narrativa Colima por su obra
Cualquier cadáver (2014), donde aborda sus efectos en la sociedad
mexicana contemporánea, a partir de la reflexión ¿qué hacer ante
el dolor y la culpa en el ánimo de las víctimas de la violencia? Un
compromiso asumido por el autor que también se palpa en textos
anteriores como Habla de lo que sabes (2009) y Cartas ajenas (2011),
por desarrollar una sensibilidad y una preocupación para que la
escritura otorgue una voz a aquellos personajes silenciados por la
violencia. En los cuentos de Habla de lo que sabes (2009), se muestra una galería de personajes que son devorados por la vorágine
urbana tanto por sus impulsos, como por su ignorancia o por
malas decisiones. Un mundo absurdo donde la ciudad irascible
surge como un ente que devora y somete a sus habitantes. Por
otro lado, en Cartas ajenas (2011) se puede observar como línea
central de la novela el desencanto, que lleva al protagonista en
su vicio de abrir cartas ajenas, a involucrarse con los remitentes
y rebelársele ante sí un violento trasfondo social, que lo llevará a
planear el estallido de una Nueva Revolución para cambiar desde
raíz tanta injustica y abuso. Se puede señalar entonces, que algo
que ha prevalecido en el universo narrativo de Beltrán Félix es
el escenario crudo y grotesco de la realidad contemporánea que
finca su territorio imaginario sobre el desasosiego y la violencia
de la sociedad mexicana actual. Es interesante conocer la opinión
del autor ante la controversia de la violencia como leitmotiv en la
literatura mexicana:
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

No entiendo por qué se les reprocha a muchos [escritores] que
aparezca [en sus obras] la violencia asociada al narcotráfico, al estado, al ejército o a la policía (que muy frecuentemente son la misma violencia), cuando es algo que está definiendo muchas otras
cosas de nuestra actualidad como la vida económica, la contienda
política… la violencia está ahí, permeando todo eso. Se trata, entonces, de una literatura que es muy importante porque dejará un
registro de cómo estamos lidiando con esto. Más allá de la precisión histórica (que es algo que en realidad no se le puede exigir
a la literatura de la misma manera que a la investigación histórica
o al periodismo), queda como un registro muy importante. Y es
que hablemos de lo que hablemos siempre estamos hablando de
nosotros mismos, de nuestro tiempo. (Herrera, 2014, como se
citó en Valencia Badillo, 2017: 28)

Aun y cuando Adiós, Tomasa no es una narconovela, opinión
que también ha sido expresada por el autor, sí pueden encontrarse
en ella algunos elementos que podrían vincularse con ese “nuevo
realismo” que todavía está en un proceso de definición. La presencia
del narcotráfico en la novela de Beltrán Félix se convierte no solo en
un elemento antagónico, sino también en una fuerza temática y en
un motor de la acción, aunque la obra gira en torno de los efectos de
la violencia que sufre la mujer, en este caso Tomasa, y Flavio, el niño
que es testigo de esta realidad que estruja y zarandea la vida familiar
y social del pueblo de Chapotán ante la presencia del crimen organizado en la zona serrana de Durango. Por ello considero conveniente
referir lo que Herlinghaus argumenta en torno al género de la narcoliteratura y el vínculo que sostiene con la obra de Beltrán Félix:
Las narconarrativas (y ahí deberíamos incluir novela, testimonio
y narrativas etnográficas, periodismo literario-investigativo, cine
documental, cines de ficción, teatro) nos interesan como lente

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�Mónica Torres / La violencia machista

que permite captar, intensificar, descentrar o refocalizar asuntos
claves de la vida y sociedad contemporáneas desde territorios de
experiencia dolorosos y anacrónicos. Una definición tentativa de
narconarrativas […] podría apuntar en la siguiente dirección. Designan una multiplicidad de dramas expresados en lenguajes anacrónicos y articulados, en América Latina y en espacios de la frontera hemisférica, a través de fantasías que se mueven alrededor de
la depravación y desterritorialización de ámbitos individuales y
comunitarios por diversos factores. Entre esos factores encontramos el deterioro de las relaciones tradicionales de carácter social
y al mismo tiempo de las reglas democrático-civiles, las nuevas
escalas de movilidad y experiencia espacial de la gente común,
junto con el crecimiento drástico de economías informales, especialmente el ascenso de la economía trasnacional del tráfico de
estupefacientes. (Herlinghaus, 2016: 248)

Lo que se propone Beltrán Félix a través de una narrativa
elaborada a partir del recuerdo y la vivencia autobiográfica, es captar
y sobre todo de “refocalizar” la vida social de un pueblo serrano que
ha estado padeciendo experiencias terribles por la violencia desatada
en la región. Debido a esto, se percibe el deterioro de las relaciones
tradicionales de carácter social, lo que repercute en la movilidad de
la gente que opta por la migración como una tabla de salvación a sus
miserias. Todo este cambio generado en la vida que en otro momento se llevaba a cabo en ese lugar, se ha trastocado por el crecimiento
drástico de economías informales, como sería el narcotráfico. Por
ello, Adiós, Tomasa, sin ser propiamente una narconovela, está en
una zona colindante que incorpora la problemática del narcotráfico,
pero se centra más en la vulnerabilidad de los personajes que son sometidos por la violencia que se genera a partir de éste. Silvia G. Alarcón Sánchez (2018) propone un “nuevo realismo” que incorpora lo
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que ella denomina una estilística gore por la representación explícita de
la violencia al describir los crímenes vinculados al narcotráfico; personajes que suelen ser víctimas y victimarios, personajes violentos
y violentados y con narradores testigos; una estética traqueta donde
el lenguaje tiende a mimetizar el usado por el narcotraficante o las
voces regionales; la deslegitimidad del estado y la nación criminal, ya que
el gobierno que debe proteger es el encubridor y coadyuvante de
las prácticas de los narcotraficantes; hay una falta de gobernabilidad
sostenida por una falta de reglas o normas desiguales para todos los
individuos y por último, un pacto de lectura: donde el lector tiene a la
mano muchos recursos informáticos y de los medios que sostienen
la “verdad” de lo narrado (Alarcón Sánchez, 2018: 79).
Algo que es claro en la novela Adiós, Tomasa es la extremada violencia explícita que se da derivada en primera instancia
del machismo, de esa masculinidad dominante que se ve reforzada
por la supremacía del narcotráfico. Violaciones, vejaciones, raptos, golpizas y asesinatos serán plasmados como muestra de esta
violencia desplegada en el Triángulo Dorado de la zona serrana.
De igual manera, Beltrán Félix reproduce muchas de las voces y
de las expresiones propias de lenguaje serrano, lo que le otorga al
discurso narrativo una riqueza invaluable. El gobierno se convierte en un personaje más, un ente escurridizo que se confabula con
los capos del narco para hacer proliferar el Negocio en esa zona,
fomentando la corrupción y evitando la impartición de justicia.
Tales acontecimientos traen a colación para el lector sucesos que
han salido a la luz pública, ya sea por los medios informativos o
incluso pueden llegar a verificarse por medios electrónicos. Esta
verosimilitud de lo narrado fortalece el pacto de ficción y el comDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-4

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promiso del escritor no solo con la literatura sino también con la
función social del arte.
“¿Cómo se puede narrar la violencia, sobre todo cuando alcanza niveles de desmesura y horror que arrasan con todo lo que de
humano hay? pero comprometiéndose a producir efectos de verdad” (Foucault, 1996: 137-138). Detrás de una historia vivida que es
traída al presente por el autor a través del recuerdo, se abordan los
temas “del machismo, el narcotráfico, la violencia contra las mujeres
y contra los niños” (Maristain, 2019). Como lo expresa Geney “...
me interesaba recuperar la épica de puertas adentro, el mundo intimista y doméstico de la familia” (En Alfonso, 2020). Esas historias
de familia, esa épica como él menciona, que resalta lo que pudiera
considerarse la heroicidad de esos personajes que, en su inocencia,
se enfrentan a la adversidad y desafían lo abominable. Un mundo
interior que se verá reforzado por el espacio privado, el doméstico
de la familia, sobre todo el mundo de las mujeres, será el campo de
cultivo en el cual Beltrán Félix narrará la historia de Tomasa y de la
familia Carrasco del pueblo de Chapotán.
Adiós, Tomasa aborda con crudeza la brutalidad de la realidad
en los pueblos anclados en la sierra y muestra cómo la violencia y el
odio generado por el negocio del narco han cambiado gradualmente
la dinámica social del norte del país. “Beltrán Félix interna al lector
en lo más recóndito de la Sierra Madre Occidental, donde el crimen
organizado y la rudeza del sistema heteropatriarcal son asuntos que
las personas han asimilado con naturalidad y resignación” (Cruz,
2019). Más allá de la historia de Tomasa, Geney Beltrán parece advertirnos que la encrucijada por la que atraviesa México, cuyo origen
es impreciso, ha sido detonada en silencio. Los principales testigos
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de esa metamorfosis son personas ordinarias como la familia de los
Carrasco y otras tantas que fueron desplazadas o que, sin otra opción, se integraron a la nómina de los grupos delincuenciales. Los
hechos nos llegan contados por las voces de distintos personajes,
donde predomina la mirada de Flavio, el hijo menor de la familia,
cuya vida se ve trastocada cuando irrumpen en el pueblo narcotraficantes protegidos por el ejército. Así, el libro reflexiona en
torno a fenómenos como la migración forzada, el abuso infantil,
la trata de personas y la ausencia del estado de derecho. Adiós,
Tomasa exhibe el machismo y la no existencia de un sistema legal que
provocan la aparición de arbitrariedades como las desapariciones y violaciones de mujeres, entre otros crímenes.
Adiós, Tomasa trata de una manera general las formas de la
“masculinidad dominante” en Chapotán, un pueblo duranguense
asentado en el “Triángulo Dorado” de la droga, en las estibaciones
de la Sierra Madre Occidental, donde confluyen los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango. (“Adiós, Tomasa no es una narconovela:
Geney Beltrán en el Cecut”, 2019). Un pueblo enclavado en la sierra,
donde dos cosas son incuestionables: el hombre manda en la casa y
la única salida a la pobreza es volverse narco o emigrar al Gabacho.
En ese pequeño lugar, que no es más que un microcosmos del gran
universo del país, una joven es raptada por dos narcotraficantes ante
el pasmoso silencio de una familia y un niño de nueve años.
La novela aborda las formas de la masculinidad dominante
en el pueblo de Chapotán, donde un par de hermanos con fama de
narcotraficantes raptan a Tomasa, una adolescente que sufre la violencia del machismo en un estado de excepción donde no hay ley y
donde los habitantes ven esto como normal.
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Ocurre en uno de esos confines patrios del todo olvidados, ajenos
a la justicia de cualquier clase y a todo tipo de progreso, surtidores
de migrantes a los Estados Unidos, los cuales sólo han ingresado
a la geografía nacional por garantizar seguridad, silencio, terror y
complicidad al narco, gracias a la población sometida, abastecedora del sicariato y a las escasas autoridades en connubio con el
ejército. (Domínguez, 2019)

La novela inicia con una escena brutal que es el rapto de
Tomasa. La violencia se rebela con toda la crudeza cuando se narra
la violación de El Chalío a la joven Tomasa. Insultos y golpes van
cayendo en tropel en la figura de la muchacha que es ultrajada sin
piedad y de la que nos enteramos de que ha sido víctima de estupro
en varias ocasiones, que ha tenido tres embarazos, dos abortos y
solo se le logró el tercer bebé. Este encuadre macabro será el marco
narrativo de este entorno donde la violencia hacia la mujer vilipendiada constantemente por el hombre será la constante que se recrudecerá con las fricciones y rivalidades que afloran con la presencia
del narcotráfico. Beltrán llegó a comentar respecto a los hechos que
sirvieron como referente del argumento de la novela lo siguiente:
No todos los días se encuentran cadáveres, ni se oyen balaceras,
pero hay otras formas de violencia que hoy en día se llamarían
micromachismos, que tienen que ver con la utilización del habla
para trasmitir una educación machista a niños y niñas desde que
están en la primaria. (“Adiós, Tomasa no es una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019)

La historia de Tomasa es el parteaguas de un mundo que
se ve cimbrado por un machismo, en donde la figura del hombre
tiene que ejercer el control desde el dominio del ámbito familiar y
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del social. De ahí que las relaciones familiares se establezcan mediante el sometimiento y la obediencia ciega al yugo que se ejerce
no solo hacia las mujeres, sino también frente a los plebes. En
el ámbito social, hay que establecer quién es el que manda en su
territorio y establecer, bajo las formas de coerción e intimidación,
quién ostenta la autoridad y el mando para ganarse el respeto y
ser temido por ello, como lo es la figura del Eutimio, el padre de
Flavio.
Los hechos narrados en el pueblo de Chapotán nos muestran a través de sus descripciones a “una novela triste, pero también
un acto de reivindicación y de denuncia ante la vorágine de una
violencia interiorizada en el lenguaje” (Rojas, 2019). Es también un
relato fidedigno acerca de las contrariedades sociales “que emanan
de la desigualdad y de la deuda pendiente del Estado con las víctimas” (Rojas, 2019: 4). No en balde, Maruca, la mamá de Flavio,
al narrarle el encuentro que tiene con el ejército, lo describe de la
siguiente manera:
¡Cuándo el gobierno se iba a hacer cargo de eso! ¡El gobierno sólo
está para robar, mijo!
-Pero ma, ¿quién es el famoso gobierno? ¿Son los guachos?

-Eso decimos siempre, mijo, pero no nada más ellos. (Beltrán Félix, 2019: 113)
Los personajes más indefensos, las mujeres y los niños viven
inmersos en un mundo donde las amenazas, no sólo son la pobreza,
la ignorancia, el aislamiento del pueblo, la migración de los jóvenes
al Gabacho, sino también el secuestro y asesinato por parte de El
Negocio y de la corrupción de los Guachos. Frente a este contraste
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2019). La mirada de Flavio recorre el diario acontecer de la vida
familiar y social; testigo ocular al que los hechos le van arrebatando
paulatinamente su inocencia, transitan frente a él tanto las imágenes
del asombro como del horror: “el descubrimiento gozoso de la escuela, la tensa y amarga relación de sus padres, el dominio creciente
del negocio de la siembra de droga, la migración al Otro Lado como
única alternativa para los chicos del pueblo y la, en apariencia, inmutable vida en la sierra, que termina trastocada por los asesinatos”
(Cruz, 2019).
La infancia de Flavio se desenvuelve en un mundo donde
su padre representa una autoridad intimidante, incapaz de mostrar
afecto y cuya presencia tan solo le produce ansiedad y temor, incluso
sin poder sostenerle la mirada. Por eso se refugia en el espacio que
ocupa la madre, que es la cocina o en la tienda de abarrotes. Es en el
mundo de la mujer, donde Flavio puede mostrar la sensibilidad que
en el mundo del varón se le reprime. Ve en la figura de su padre, un
patrón de comportamiento con el cual le es difícil empatizar, además de que suele ser una figura ausente con el cual conversa poco
y cuando lo llega a hacer, es para acatar las órdenes recibidas. Con
sus pares, Flavio observa y reconoce la manera en que los chicos y
jóvenes van reproduciendo los patrones machistas y anhelan pese a
sus años mozos tener ya sus primeras experiencias sexuales para ir
probando su hombría y presumir de ello; que se conozca y se sepa
que ya son “muy machos”.
Tomasa, por otro lado, es una adolescente que sufre la violencia del machismo. Joven serrana del pueblo Del Toro, las adversidades la llevaron a vivir con Maruca y pareciera que por más que
se le trata de proteger de las amenazas, las calamidades la persiguen.
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de violencia normalizada en los pueblos de la sierra, Geney Beltrán
muestra especial interés al retratar los aspectos de la ternura, del
apego, de la esperanza porque cuando se habla de la violencia rural
se crea la idea de que en los pueblos se piensa todo el tiempo en
muerte y dinero.
Yo quise mostrar que hay ternura en el infierno, que no hay
balaceras todas las tardes, pero sí hay hombres que siembran droga
y se convierten en los machos alfa en un pueblo sin ley que creen
que tienen el derecho de raptar a una muchacha. Por eso la mirada
infantil es importante, es la que permite cuestionar una violencia
que en los adultos es normal. (Piñón, 2019)
Para lograr evitar en una narrativa que bien pudiera caer en
los confines de las ambigüedades de la narcoliteratura, Geney Beltrán utiliza la voz y la mirada de sus habitantes y en particular, la de
Flavio, quien es el hijo menor de ese núcleo familiar de los Carrasco,
el pequeño varón que está abierto al descubrimiento de la otredad,
esos seres que lo rodean y no termina por comprender, que vive un
momento en el que todavía no se ha endurecido y su identidad se
está formando, tanto así que se siente reprobado por la mirada de su
padre y que cuestiona constantemente el mundo que lo rodea.
La historia es contada a través de la mirada de Flavio, un personaje que le permite al autor cuestionar la violencia normalizada.
“Con una educación muy dura, muy de forjar a todos los varones
como futuros machos” (Quiroga, 2019). Identifica en ese tipo de
educación, “tan brutal, indiferente a las emociones y a la sensibilidad
de un niño, como el momento en el que se siembra la semilla de
la futura violencia que esos niños ya adultos van a cometer contra
mujeres a quienes se les educa como objetos de placer” (Quiroga,
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Habiendo quedado huérfana de madre al nacer, fue criada por su
tía Gertudris quien la cuida y protege y le enseña labores propias
del campo. Entre la inocencia de Tomasa y la de Flavio surgirá una
especie de complicidad pues ambos son víctimas en un mundo que
los confronta y que irá interrumpiendo violentamente su inocencia.
Pese a la diferencia de años, pues Tomasa tiene alrededor de unos
catorce o quince años cuando llega la casa de la familia Carrasco y
Flavio tiene unos nueve, la solidaridad que surge entre estos dos
personajes que se comprenden, reconfortan e ilusionan en un amor
idílico al pretender Flavio protegerla de cualquier peligro o amenaza
que pueda lastimarla. Los años mostrarán que este candor infantil
tendrá que desaparecer al igual que la forma en que Tomasa será
secuestrada de manera violenta cuando Flavio se queda dormido en
la tienda de abarrotes. Muchos años después, tendrá la oportunidad
de volver a verla, con su hijo, cuando ya radican en Culiacán, pero
será un encuentro fugaz; la vida misma los ha curtido al grado que
ya no son los mismos.
Se ha dicho que la fatalidad perseguía a Tomasa. Su juventud y lozanía la habían convertido en una atracción y objeto sexual
deseado para los hombres que querían hacer gala de su hombría.
Desde pequeña había sufrido el abuso de su tío sin poder decir nada
al respecto, primero empezó como un manoseo hasta que terminó
con una violación brutal y salvaje:
Él aplastó su cuerpo sobre el de ella. Con una mano le jaló la
pierna izquierda hacia un lado, con la otra velozmente le juntó
las muñecas y las apretó contra el borde del catre. Ella sintió una
quemazón en la entrepierna. Una víbora reseca y con hambre devorándole el adentro. Volvió a intentar un grito, abrió la boca tra-

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tando de jalar aire, él la aplastaba, le hundía la víbora quemante,
le dio un golpe más en la cara cuando ella intentó morderlo en
un hombro, él siguió sacudiéndose, jadeando, y le soltó las manos
para fijarla en un abrazo denso que le impedía finalmente todo
movimiento, hubo un instante en que dejó de convulsionarse, soltó un gruñido y se salió de ella. (Beltrán Félix, 2019: 306)

Ésta no será la única violación que padezca Tomasa, sufrirá
más delante otra, cuando sea secuestrada por El Chalío, cuando se
fue a trabajar con la familia Carrasco.
La novela nos ubica en el México de la década de los ochenta, en el contexto rural, concretamente en el ámbito de la sierra de
Durango. Flavio es un niño que está siendo educado para ser un futuro macho, lo que escucha de los adultos respecto de la sexualidad
es procaz, pero también va a la cocina, lo que puede considerarse el
mundo de la mujer, en donde se relatan historias de familia que para
Flavio representan muchas de las respuestas a las interrogantes que
se plantea ante el mundo que pone en cuestión. El personaje Flavio
es una especie de puente para crear una novela que revindique la
vida en esos pueblos sin énfasis panfletario, ni didáctico, sino para
hacer que el lector pueda estar ahí y entender estos hechos desde la
subjetividad y la sensibilidad infantil. De ahí que el autor compagine
la proliferación de El Negocio con la cotidianeidad en el ámbito de
lo familiar a la luz de la óptica de los seres más vulnerables. Beltrán
Félix ha comentado:
Desde ahí quería yo relacionar lo que es la emergencia de un poder económico como el narcotráfico a nivel micro, como en esta
región, con la situación de las mujeres y los niños. (“Adiós, Tomasa
no es una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019)
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Indudablemente quienes salen perdiendo en primer grado
al emerger el narcotráfico son las mujeres, porque las pone en una
condición de vulnerabilidad, no solo porque los principales representantes del narco, quienes ejercen el poder en estos núcleos son
varones, sino por la violencia extralegal, de ahí que haya una mayor
desprotección en ese ámbito. ¿Qué instituciones pueden proteger
a mujeres violentadas por narcotraficantes? (“Adiós, Tomasa no es
una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019). Para el autor
es una gran incógnita que sigue sin resolverse y la brutalidad de la
violencia del machismo es que lo que se muestra en la trama de la
novela, como es en el caso de Maruca cuando se da cuenta de que
tiene que tolerar las infidelidades de su marido, aunque sea algo que
no consiente y peor aún, porque no cuenta ya con el apoyo de su
padre, así es que, si quisiera rebelarse, pues estaría sin apoyo alguno
y estaría totalmente sola.
Sabe que, si lo confronta, en una de esas él y hasta la viene agarrando a reatazos. Si no conocerá historias así de sus vecinas….
Y de arriendarse a vivir con su padre, Eutimio podrá ir a buscar
y su tata Don Gumersindo le dirá te aguantas mijita, tu marido es
bien macho y con el horno caliente cualquiera es panadero, cállese
mujer. (Beltrán Félix, 2019: 83)

Otro ejemplo es cuando la Prócora va al pueblo y quiere hacerle alboroto a Eutimio y éste rápido la pone su lugar, recordándole
quién está al mando:
Tú te aguantas y te callas o te arriendas a Los Mayos y a ver cómo
le haces para criar a los mocosos. Ni me armes argüendes. La llevé
de vuelta a Sahuaténipa y ya no vendrá a querer joder. (Beltrán
Félix, 2019:159)

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Beltrán Félix ha señalado que más allá de hacer denuncia
social a través de la ficción, es una posibilidad del escritor de dar una
imagen compleja de la experiencia humana sin enjuiciar. Asegura
que ése es un aprendizaje que coloca al lector ante la posibilidad de
cuestionarse, con una visión oblicua e íntima a través de la cual se
puede ver una relación con el mundo real.
El reto es no caer en la trivialización y tratar de que lo que uno
represente tenga la sensibilidad para no comerciar con el dolor
de las víctimas. Si eso logra llegar a la conciencia del lector, creo
que la ficción habría cumplido un propósito que es no cambiar
el mundo, sino cambiar la visión que del mundo tiene el lector.
Ahí es donde creo que está el espacio de combate del escritor.
(Quiroga, 201913)

Es sabido que la presencia del narco se agudizó en el llamado
Triángulo Dorado en la década de los ochenta creando un clima en
el ámbito nacional de inestabilidad y de continuas luchas armadas,
no solo entre los carteles y el ejército, sino también entre las mismas
rivalidades entre carteles que se fueron creando por ejercer el control en diferentes zonas del país. El territorio nacional se convirtió
entonces en una continua zona de conflicto que fue perfilando las
áreas donde se fueron fincaron las áreas de dominio, particularmente en las zonas serranas de difícil acceso, pero de fácil control para
la siembra de la droga. Esto contribuyó a cambiar la fisonomía del
país: ¿Qué era México a fin de cuentas? Un país de pura inflación y
crisis, de mentiras y matones (Beltrán Félix, 2019: 288).
Esta descripción que se da de la realidad de nuestro país
es lacerante. Es inevitable dejar de lado el referente del México de
los ochenta y constatar lamentablemente que sigue siendo un vivo
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retrato de lo que todavía acontece actualmente y no solo en el norte
del país. Inflación y crisis, mentiras y matones. Se suscita una debacle imposible de detener, peor aún, una batalla contra el crimen
organizado que no ha podido ser vencida y todavía continúa como
constelación de esta mórbida realidad, la preservación de este machismo recalcitrante que fomenta la violencia atroz, particularmente
contra las figuras más vulnerables, como el caso de Tomasa.
¿Cuál es la relación entre el narcotráfico y el machismo? Los
que se dedican al trasiego de la droga son la manifestación de una
violencia posible, del poder que viene de una práctica a la que muchos aspiran. Dedicarse a sembrar mariguana es mucho más rentable que sembrar maíz y forma parte de un fenómeno progresivo
que ejerce presión para que se respete el poder del narcotraficante.
“Como una manifestación extrema del capitalismo, el narco parte de
que lo que importa es el dinero y que si los cuerpos son utilizables
no importa traficarlos, asesinarlos o violarlos” (Rojas, 2019, párr.13).
En la novela, Maruca tratando de evitar que sus hijos caigan en la
trampa de la seducción de El Negocio, les describe claramente la
otra cara del narcotráfico con miras a evitar que no sean arrastrados
por el narco.
El Negocio era una trampa: al principio te forras de billetes verdes, compras una troca del año, le pones antena parabólica a tu
santa madre para que vea las telenovelas que se le antojen y lo mejor: te la puedes pasar pisteando hasta reventar, sacando a bailar
a las morras más güeritas sin temor a que te hagan el feo, pero al
poco tiempo te pasa lo que le pasó al Ventura, terminas balaceado
por la espalda, aquí no hay lealtades, los mondaos de tu propia
clica te van a querer andar baleando mijo, o te puede pasar lo que
a tu primo el César, que está en las Islas Marías desde hace tres

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años, y sus plebitos, tus primos, pasan las hambres más flacas….
(Beltrán Félix, 2019: 175)

Pero, así como también se da la incidencia de El Negocio en
el ámbito de la sierra, también se da el fenómeno de la migración.
La vida en el campo y las posibilidades de desarrollar una actividad
económica sin los riesgos que puedan eludir el crimen organizado
o la corrupción del ejército propicia que los jóvenes emigren a Estados Unidos a cumplir el sueño americano. Paradójicamente, también este anhelo está construido bajo una falsa concepción pues no
es ni la Jauja, ni de cerca la Tierra prometida.
¿Qué era El Otro Lado exactamente? Parecía no un sitio ubicado
en quién sabe qué región de los mapas, sino una esfera aparte,
casi una pura irrealidad. Algo así como un paraíso envenenado en
que todo es azaroso: te pueden matar a la mala o igual te vuelves
milloneta. (Beltrán Félix, 2019: 173)

Flavio es la voz y la mirada hegemónica del relato y será
quien con su candidez nos revela la crudeza del mundo en que vive
y que se deleita con aprender de los libros en la escuela “lejos de los
pleitos de sus padres, en un sitio distante de las historias de balaceras, guachos, matones y raptos que luego iban y venían por los pueblos de la sierra” (Beltrán Félix, 2019: 174). Es un niño que alterna
sus ilusiones, sus sueños y sus miedos de manera cotidiana. Disfruta
correr por la huerta, bañarse en el río, atender a sus amigos en la
tienda de abarrotes, escuchar las historias en la cocina de su casa…
pero todo se turbia cuando aparece la figura de Eutimio su padre.
Pero ahora que está sentado en la sala, esa voz del padre, enemistosa y ruda como suele dejarse ir y venir por los surcos del aire, esa
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voz lo hace temblar. En una parte del estómago hay un martillo
que golpea, haciendo eco de cada palabra paterna, azuzando inestables, mínimos apocalipsis. (Beltrán Félix, 2019: 15)

Flavio crece a la sombra de un padre rígido al que teme y no
comprende. La timidez del niño lo orilla a una introspección que deviene en una rica vida interior y un agudo sentido de la observación.
Para Héctor, su hermano es un personaje débil y coyón.
Se la vive siempre bajo las faldas de mi amá. Capaz que está escondido debajo de la cama el muy coyón. ¿Por qué salió muy miedoso? El Flavio le parecía el colmo de la debilidad. Lo avergonzaba
con su voz titubeante, las flacuchas facciones de quien salió tan
mal para comer y una expresión (todos los días) de no saber dónde está poniendo los pies. De no confiar siquiera en la realidad del
aire que respira. (Beltrán Félix, 2019: 131)

El machismo en la novela lo vemos reflejado también en
la forma como constantemente se maneja en el discurso que se
dirige a los niños en situaciones en que se les priva de mostrar
debilidad por mostrar públicamente sus emociones. Hay patrones y códigos de comportamiento que hay que seguir si se quiere
demostrar que es “muy hombre”. Estos sentimientos reprimidos
en la infancia por una madre que inhibe la expresión de las emociones, es como si fuera una especie de castración emocional que
en un futuro detonará la violencia extrema hacia las mujeres evidenciándola en el sometimiento que se les exigirá bajo el yugo del
macho.
Deje de llorar, mijo, usted es varón y los varoncitos nada de que
lloran. (Beltrán Félix, 2019: 118)

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… un hombre parrandero que no se cansó de insultarlo y tundirlo
a golpes, a él, ante el silencio de la madre, que le decía así te vuelves hombrecito más pronto, mijo, no lo tomes a mal… (Beltrán
Félix, 2019: 143)

Antes de que rapten a una muchacha, tuvo que haber una
violencia en la educación y sensibilidad de los varones. Tuvo que haber una educación machista que se transmite y refuerza en la palabra,
que obliga a pensar el mundo desde esa palabra. Es fundamental exhibir esa violencia verbal, observar que no son fenómenos aislados,
sino que la violencia de la palabra es el antecedente de la violencia
en los hechos, puesto que legitima al varón con un derecho natural a
agredir a una mujer porque infiere que ser mujer es ser inferior. Bajo
la óptica del sistema patriarcal en el que Chapotán está inmerso, la
realidad funciona así y el único camino para salir de ello es volverse
narcotraficante o emigrar a los Estados Unidos. Porque se piensa
que como el pueblo es un lugar de pobreza, la única forma de salir
de eso es irse a los EU, comprarse una camioneta que al regreso
se presume a los vecinos, pero la explotación laboral en Oregon o
Idaho y la brutalidad de la migra no forman parte de la leyenda americana. “Lo gringo es asumido como naturalmente superior y eso va
de la mano con lo que es la imagen de autodenigración de lo propio.
Hay una dualidad de despecho y admiración por lo gringo que va
de la mano con la desconfianza ante lo gringo que no responde al
universo de masculinidad del mexicano” (Rojas, 2019).
Conclusiones
La literatura aparece como un espejo de la vida que se convierte a la
vez en fuente de respuestas y de interrogantes. La filósofa española
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María Zambrano afirma que cuando la filosofía perdió contacto con
la realidad, la literatura ocupó su lugar. Las obras literarias muestran
una filosofía de vida que es utilizada por el lector. “Con frecuencia
los personajes de papel le ofrecen una compañía donde encuentra
una explicación y vía de salida a las propias situaciones existenciales” (Viñuela, 2010: 5-6).
Con la finalidad de saldar una memoria con su pasado, Beltrán Félix escribió Adiós, Tomasa con una particular observación
mordaz al México olvidado por las instituciones, aquel que persiste en la lejanía del campo y que es controlado por la violencia y
el crimen organizado. El pueblo duranguense de Chapotán tiene su
propia ley. Corren los años ochenta y Tomasa trabaja para la familia Carrasco Heras. Tímida y hermosa, la empleada doméstica es
objeto de disputa entre los varones del lugar. Alrededor de ella se
desdoblan los códigos de una comunidad donde la violencia está tan
normalizada que es difícil reparar en ella.
El asesinato era ya en la sierra una cosa normal; pero esto era
romper a un ser indefenso. Y esa era la palabra que estuve buscando en aquellos tiempos sin nunca discernirla: era Tomasa una
morrita indefensa. (Beltrán Félix, 2019: 314)

Tomasa es un personaje emblemático que vive en el silencio
y que representa el silencio en que viven la gran mayoría de las mujeres cuya educación está subordinada al sistema patriarcal como en
el que está inmerso el pueblo de Chapotán. Sabe que no tiene la voz
para dar cuenta de sus agravios, por eso su silencio es el silencio de
las víctimas que forma parte de la pervivencia de la injusticia. De ahí
que la novela intente rescatar del silencio y del olvido las historias
que las víctimas no han podido transmitir. El silencio de Tomasa es
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el silencio de la madre de Flavio; es el silencio de Flavio, que toman
partido por las mujeres.
La figura de Tomasa encarna el sujeto del placer y los habitantes de Chapotán proyectan en el cuerpo de Tomasa, en su esplendorosa juventud, sus deseos y frustraciones; hay un halo de misterio
que cautiva aún más y que terminará atrayendo la fatalidad que la
persigue, pues es el objeto de deseo sexual de todos los muchachos
del pueblo y de los narcos que transitan por Chapotán. Uno de los
personajes, amigo de Héctor, el Seco es quien al final se convierte
en el narrador de la historia quien reflexiona en todo ese torbellino
de violencia que los vio crecer y reflexiona en ese rememorar de la
infancia:
¿Acaso tengo el derecho a contar la historia de alguien que vivió
en el infierno?… ¿Cómo puedo creer que, desde la sordera de mi
experiencia, tengo el derecho de imaginar lo que ella sintió? ¿Es
posible contar, sin traicionarlas, todas estas historias de vidas desfavorecidas? ¿De qué manera es un acto de justicia el rescatar del
olvido el dolor de los olvidados? (Beltrán Félix, 2019: 324)

Adiós, Tomasa aspira a recuperar el lado íntimo, sensible, de la
violencia machista que destruye la vida de las mujeres. Tomasa es un
personaje vigente lamentablemente. La pregunta que surge entonces
es el cómo enfrentar el problema de la violencia machista ¿Cómo
se crea en el alma de un agresor esa condición violenta? ¿Qué es
lo que ocurre con los lazos afectivos? El móvil de Beltrán Félix ha
sido presentar el todo para que haya una toma de conciencia de
cómo se crea la violencia machista. Esa educación que reciben los
varones desde la infancia, desde la voz de las figuras de autoridad y
que luego deriva a que de la misma manera y con la misma dureza
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hay que tratar a las mujeres; es una agresión al mundo emocional
de los niños, pues se transmite que la forma de relacionarse con las
mujeres es a través de la violencia y no como iguales. No se respeta
la sensibilidad de un niño, alguien que descubre el mundo, cómo
reacciona ante las cosas violentas que ve. Se le impone un machismo
que fomenta la violencia sistemática contra la mujer o las figuras
vulnerables. La novela va cerrando con el narrador que se convierte
en cierta manera en un alter ego del autor que sigue cuestionando la
realidad convertida en ficción:
¿Vale la pena escribir si no es para aspirar a que haya en mi escritura el don de sanar lo que Tomasa vivió en la indefensión? ¿Y
si de nada sirve? Llevamos tanto tiempo dando excusas para que
la imaginación se adentre en el mal, y nada: la vileza y la violencia siguen y siguen no obstante en nuestro mundo… ¿Y si acaso
escribir ficción no es ningún acto de justicia sino una forma hipócrita de servirse del dolor ajeno? ¿De hacernos posar como
insobornables guerrilleros de la verdad? No sólo basta con ocultar
los apellidos de Tomasa… (Beltrán Félix, 2019: 325)

¿Puede entonces la ficción ser un vehículo para incidir sobre la realidad?, cuestiona la escritora Atenea Cruz (2019). La literatura de la violencia incita al lector a crear un puente de empatía
con las víctimas y señala que no podemos cerrar los ojos ante
aquellos personajes que han sido víctimas de asesinato, de violación o que han sido desaparecidos, pues cada uno de ellos tiene
una vida propia, una historia vinculada con la otros, así es el daño
que se produce no solo es con las víctimas, sino también con sus
familiares y la comunidad a la que pertenecen. Por eso hay que
no hay que refugiarse en el silencio “alguien tiene que seguir contándolas para que hablemos. Para no decir adiós y olvidar” (Cruz,
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2019).
Orfa Alarcón por su parte, al mencionar también a las víctimas, enfatiza la importancia de la memoria que debe permanecer
diáfana sin obstrucción alguna. Pero el miedo provoca que la gente
calle y no cuente las historias impregnadas de dolor, por lo que calla
en público por el temor de que “aquellos” puedan estar escuchando
y puedan arremeter contra uno. “Se les nombra «aquellos» porque
queremos sentirlos lejanos, cuando, en realidad, están junto a nosotros en la fila del banco” (Beltrán Félix, 2017). Es en la literatura
donde se puede nombrar y hablar de esos otros que atosigan la existencia y aunque cause estupor la literatura de la violencia requiere
hacerlo explícito para poder lidiar con aquello. “La ficción nos ayuda
a entender que aquellos no son tan lejanos, que los otros no son tan
aquellos” (Beltrán Félix, 2017).
Según Ignacio Sánchez Prado, el autor “construye con ética,
inteligencia y talento una escritura comprometida y de gran fuerza
que vislumbra un camino para representar y pensar nuestros atroces predicamentos” (2019). Geney Beltrán Félix nos sumerge en
un México que quisiéramos no contemplar. Adiós, Tomasa recorre el
velo de la realidad encubierta por la historia oficial, por las víctimas
silenciadas no sólo por la violencia normalizada por el crimen organizado y la corrupción del gobierno, sino también por el machismo
imperante en la sociedad mexicana. Una mirada que no deja de ser
cruda y agresiva como el mismo escenario contemplado. El papel
del lector entonces será el de asumir el compromiso de reproducir
las voces víctimas de la violencia que merecen ser escuchadas y erradicar los patrones de comportamiento machista tan arraigados en
nuestra sociedad que son detonadores de violencia atroz.
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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

The Monterrey News: la ciudad novelada de Hugo
Valdés
Michelle Monter Arauz
Universidad Autónoma Metropolitana- Azcapotzalco
monter.michelle@gmail.com

Fecha de entrega: 6-4-2021 / Fecha de aceptación: 20-6-2021
Resumen. En este artículo argumento mi lectura de The Monterrey News
de Hugo Valdés como una obra que privilegia la reconstrucción de la urbe
regiomontana. El análisis de la novela de efectuará por medio de tres ejes:
“mito fundacional”, “ciudad sin estilo” y “espacios subversivos”. El objetivo es desentrañar las diversas representaciones de una ciudad norteña
que, si bien se ha construido particularmente en oposición a la visión centralista de la Ciudad de México, contiene diversas similitudes respecto a lo
caótico de la urbe moderna.
Palabras calve: The Monterrey News, literatura urbana, espacio, ciudad.
Abstract. This article argument is that The Monterrey News by Hugo Valdés is a novel that privileges the reconstruction of Monterrey city. The
analysis is made through the following axis: “foundational myth”, “city
without style”, and “subversive spaces”. The objective is to unravel the
several representations of a northern city that has been constructed as an
opposition to the capital of Mexico, but that also contains similarities as
in the chaos of the modern city.
Keywords: The Monterrey News, urban fiction, space, city.

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�Michelle Monter / The Monterrey News

The Monterrey News como literatura urbana
Lo más ordinario para todos, la
calle, fue la que llevó a
cabo
esta revolución del lenguaje.
Mediante los nombres de las calles,
la ciudad es un cosmos lingüístico.
Libro de los pasajes, Walter Benjamin

Este artículo parte de la concepción de que la literatura urbana funciona como un espacio de representación donde el autor
modeliza tanto la ciudad física y sus habitantes, así como las múltiples ficciones que se imbrican en la diégesis. De esta forma, en el
estudio de la literatura urbana1 no se puede prescindir del análisis de
la representación del ámbito social puesto que en ella se encuentra
un registro que da cuenta de las transformaciones de una ciudad paradigmática. Así, la transformación incesante de la ciudad se vuelve
una cualidad para su tratamiento narrativo. Muchos de los estudios
sobre el panorama de literatura urbana en México se fincan en el tratamiento literario que se le ha dado a la capital del país, dejando de
1 Según la entrada sobre ‘Literatura urbana´ en la Enciclopedia para la
literatura en México es “a partir de La región más transparente, de Carlos
Fuentes, publicada en 1958, [que] la ciudad no se conquista, sino que pertenece a
los escritores. En esta novela, Fuentes aborda alrededor de la consolidación de
la burguesía y la ruina de las clases trabajadoras. El sitio físico que elige para
ello es la ciudad de México. En un país que deja de ser presidido por militares
para dar paso a los civiles, Fuentes descubre la vida de los citadinos que han
dejado atrás la Revolución y el antiguo régimen, para insertarse de una vez
por todas en el nuevo orden. Esta obra es considerada, por la mayoría de los
críticos, como la novela que origina la literatura urbana”. Disponible en: http://
www.elem.mx/estgrp/datos/42

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

lado las representaciones literarias de otras ciudades. Una de esas representaciones corresponde con The Monterrey News (Grijalbo, 1990)
de Hugo Valdés Manríquez,2 obra que, si bien contiene elementos
del género de la novela histórica, es unas de las primeras novelas
urbanas donde se retrata a la ciudad moderna de Monterrey.3
Cuando hablo de representaciones en TMN,4 me refiero al
proceso de percepción, interpretación y reproducción que Hugo
Valdés efectúa en la novela. El autor, al hacer una reconstrucción de
un cuerpo social, presenta su propia representación de Monterrey.5
Además, recupero la definición de ‘espacio vivido’ de Henri Lefebvre en la cual alude a los espacios de representación “a través de las
imágenes y los símbolos que lo acompañan, y de ahí, el espacio de
los habitantes, de los usuarios, pero también el de ciertos artistas y
2 Hugo Valdés nació en Monterrey en 1963 y en su obra confluyen tanto
la novela, el cuento y el ensayo. Además de la novela a tratar en este estudio,
también ha publicado El crimen de la calle de Aramberri (Ediciones Castillo,
1994), Días de nadie (Fondo Editorial Tierra Adentro, 1992) La vocación insular
(Ediciones Castillo, 1999), Breve teoría del pecado (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2013), El asesinato de Paulina Lee (Tusquets,
2016), y Los confines del fuego: diarios de Santiago Vidaurri (Analfabeta, 2020).
3 Con respecto al título de la novela, está tomado del periódico del Coronel J. A. Robertson The Monterrey News cuyo primer número apareció el 23 de
abril de 1882. La característica principal de este periódico es que estaba escrito
en inglés, indicio de que posiblemente estaba dirigido a un público extranjero
en Monterrey. Así como el periódico, la novela da cuenta de los hechos históricos que conformaron la ciudad de Monterrey, así como de las relaciones
sociales de sus habitantes. La publicación en español comenzó a realizarse
hacia 1902 y finalizó hacia 1911. (González citado Bennett, 2007: 14).
4 De aquí en adelante se usarán las siglas TMN.
5 En el Diccionario de estudios culturales se plantea que “la representación constituye la estructura de comprensión a través de la cual el sujeto mira
el mundo: sus ‘cosmovisiones’, su mentalidad, su percepción histórica” (Szurmuk y McKee, 2009: 252).
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quizá de aquellos novelistas y filósofos” (2013: 98). Estas premisas
se concatenan con las ideas de Alex Matas Pons quien propone que
el análisis de la literatura urbana debe tomar en cuenta la relación
entre la creación artística y la práctica material que estructura el espacio, de tal suerte que “su densidad semiótica [de la ciudad] incluye
tanto la imaginación del progreso y la tecnificación encargada de su
realización como su contrapartida crítica, revela la falacia del poder
de las representaciones. La ciudad-concepto de la modernidad no
es imaginable […] sin sus contradicciones” (2010: 17-20). Por otro
lado, García Canclini en Imaginarios Urbanos plantea que “debemos
pensar en la ciudad a la vez como lugar para habitar y para ser imaginada. Las ciudades se construyen con casas y parques, calles, autopistas y señales de tránsito. Pero las ciudades se configuran también
con imágenes […] La urbe programada para funcionar, diseñada
en cuadrícula, se desborda y se multiplica en ficciones individuales
y colectivas” (1999:107). Los autores citados hacen hincapié en la
cuestión de las imágenes con las cuales se construye la ciudad. Estas
imágenes están cargadas de significados sobre la ciudad y sus habitantes. Las múltiples ficciones individuales y colectivas que plantea
Canclini nacen de las interacciones del cuerpo social que habita la
ciudad. Esta característica visual está íntimamente relacionada con la
capacidad imaginativa que es el impulso de la creación literaria. Entonces es posible argüir que cuando un escritor reconstruye una ciudad invariablemente reconstruye también el entramado social que
la habita, logrando desentrañar las diversas capas que conforman
un cuerpo social.6 Un ejemplo del ejercicio de reconstrucción de la
6 Es José Manuel Prieto en Poéticas urbanas: representaciones de la ciudad en la literatura quien define a la ciudad como “un sitio, un lugar que acoge
una serie de construcciones e infraestructuras que dan servicio a una pobla-

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ciudad que plantea TMN es visible en el siguiente apartado:
Gilberto Salas se encaminó al estacionamiento donde lo esperaba
su automóvil recién afinado. Tomó avenida Constitución luego
de haber dejado el Monterrey añoso de la colonia Obispado […]
Antes de llegar a Zaragoza, vio los picos de concreto del nuevo
santuario de Guadalupe, y junto a ellos la mole gris del viejo santuario, en cuya planicie fue siempre un niño mimado por el amor
de un padre que se esforzó hasta lo último por no vivir en la pobreza del barrio de San Luisito (Valdés, 2006: 110).

Gilberto Salas es un personaje que pertenece a la clase media trabajadora, pero como podemos observar en el pasaje anterior, proviene del barrio de San Luisito, también conocido como la
colonia Independencia. Para entender el marcador de clase social
es necesario saber que San Luisito es uno de los barrios más antiguos de la ciudad, inclusive se encuentra descrito en el Corrido
de Monterrey.7 Se localiza al sur de lo que ahora es la Macroplaza
y divide el centro de la ciudad del municipio de San Pedro Garza
García. Su antigüedad va de la mano con el desarrollo industrial
de la región a finales del siglo XX. Con la fundación de Cerveción” y que lo urbano “apela a lo social y antropológico; no es la ciudad, sino
el espacio social o urbano donde se genera la vida urbana” (Prieto, 2012: 382-383).
Su libro es una cartografía de la ciudad de Monterrey a través de los espacios
representados en la literatura regional, es decir, el arquitecto usa la literatura
como herramienta para describir la ciudad como espacio físico, a través de sus
calles y sus edificios.
7 “Tengo orgullo de ser del norte, del mero San Luisito, porque de ahí es
Monterrey, de los barrios el más querido, por ser el más reinero, ¡sí señor!,
barrio donde nací”. Este corrido fue escrito por Severiano Briseño Chávez
originario de San Luis Potosí. Se cree que pudo haber sido compuesto entre
1939 y 1941. Ver: https://www.info7.mx/seccion/el-corrido-de-monterrey-es-cantado-con-orgullo-pero-pocos-saben-su-origen/1514748
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cería Cuauhtémoc y la Fundidora de Fierro y Acero se produjo
una ola de migración debido a la gran cantidad de empleos que se
generaron. Gran parte de los migrantes que llegaron a trabajar a
las empresas regiomontanas provenían de San Luis Potosí, lo que
originó que a su lugar de asentamiento se le conociera como Barrio de San Luisito. En 1910, en la celebración de los 100 años de
la Independencia de México, el Gobierno del Estado, encabezado
por Bernardo Reyes, nombró al barrio como se le conoce hasta
ahora: colonia Independencia.
El marcador que tiene esta colonia en particular corresponde con su historia, es decir, es un barrio de migrantes que llegaron
a Monterrey para trabajar como obreros. Así como Valdés muestra
la ficción colectiva en la cual el barrio de San Luisito es un barrio
marginal, aún en la actualidad los habitantes de la colonia Independencia siguen bajo el estereotipo de la pobreza y la delincuencia,
cuestiones que han generado la discriminación de otros sectores de
la población en conjunto con la estigmatización de la zona. Mientras
que el personaje de Gilberto Salas logró salir del barrio, la mirada de
otro personaje, un empleado de mediana edad subordinado de Salas llamado Francisco Cavazos, sirve como muestra del estereotipo
planteado anteriormente:
Para qué cambiar lo que uno es, se dijo don Pancho, lo que uno
nunca va a dejar de ser; Gilberto Salas, un muchacho lleno de
ambiciones, siempre sería para él alguien sin más futuro que aquél
que le impusiera el licenciado Milmo. Aunque odiaba tener razón
sobre ese tema, Francisco sabía bien que Gilberto no llegaría más
lejos, aun con el engaño de creerse una especie de secretario personal de Mario, y que nada iba a ganar copiándole los modos y
hasta la marca de cigarros que fumaba (Valdés, 2006: 116).

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Aunque Gilberto Salas tenga la capacidad y la ambición
como para subir desarrollarse profesionalmente, el personaje de
don Pancho logra ver que Salas está a merced de su jefe, el licenciado Mario Milmo, empresario miembro de la élite regiomontana. La
vida de Gilberto Salas no está bajo su control, sino que alguien de
una clase social más alta es quien podrá decidir sobre su futuro. En
este apartado el autor realiza una crítica hacia la falta de movilidad
en la sociedad regiomontana, donde la meritocracia no es una opción para el desarrollo: Gilberto Salas es un personaje marcado por
el signo del barrio de San Luisito.
El origen de la ciudad como articulación
Anzaldo González indica que es una falacia creer que las ciudades
modernas se crean de la nada porque se tiene el antecedente de
las grandes civilizaciones prehispánicas (2003: 35). La idea general
que enfatiza el autor es muy común dentro del imaginario social:
las ciudades prehispánicas como antecedente de las grandes ciudades de la modernidad mexicana. En Nuevo León no existe este
antecedente de la gran ciudad a la manera del canon prehispánico mesoamericano en el que se encuentran las grandes ciudades
de Tenochtitlán, Chichén Itzá, o Tzintzuntzan. Lo anterior está
relacionado con la concepción del indígena del noreste construida en oposición al indígena mesoamericano; mientras el primero
era nómada, el segundo fue capaz de erigir ciudades. Además, los
grupos indígenas del noreste no tenían una religión como en el
canon mesoamericano, por lo que no construyeron templos. Este
hecho fue un obstáculo al momento de la evangelización ya que,
a diferencia de las culturas mesoamericanas, no existían figuras o
elementos con los cuales realizar un sincretismo. Estos factores
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ayudaron en su momento a crear el estereotipo del “bárbaro del
norte” o del “indígena incivilizado”, el cual condujo a las prácticas de segregación que desembocaron en el etnocidio sufrido por
los indígenas nómadas del noreste (Ramírez, 2006: 23-25). Este
etnocidio fue gradual si tomamos en cuenta que la fundación de
Monterrey se realizó en 1596 y los últimos sobrevivientes fueron
registrados en los albores del siglo XIX. Durante más de dos siglos los grupos indígenas del noreste estuvieron sometidos a las
crueldades de los españoles que se asentaron en la zona. Según
Ramírez, “los indios potencialmente eran una manada que el español podía salir a capturar o un rebaño al que se le podía explotar.
De igual forma en que se hacía para reconocer la propiedad del
ganado, los españoles colocaron marcas corporales a los indígenas
para su identificación” (2006: 34-35).8 Fue la crueldad de los mecanismos con los que los españoles intentaron someter a los indígenas, que éstos terminaron por adoptar acciones de resistencia que
fueron catalogadas como agresiones. Este factor también ayudó a
que se formara la concepción del indígena bélico del norte. Aún en
la actualidad el término “indio bárbaro” es utilizado dentro de la
academia para referirse a los grupos indígenas del norte por lo que
se continua con la estigmatización que justificó el etnocidio. En
8 La figura de las encomiendas era el sistema por el cual se utilizaba a la
población indígena a través del trabajo forzado y funcionaba como un dispositivo de dominación del espacio que se conquistaba. La encomienda dio lugar
a tal nivel de esclavitud que la corona mandó a Francisco Antonio de Barbadillo y Vitoria para regular la situación de las encomiendas. Reproducimos una
propuesta de un encomendero en 1675 en Nuevo León: “antes se marcaba a los
indios para saber con una seguridad de que eran de ellos y no de otros… unos
usaban cuchillo al rojo vivo […] otros usan su marca de ganado […] pero eso
hoy no se usa y es necesario volver para evitar las confusiones que hay […]”
(Montemayor citado en Ramírez, 2006: 35).

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el contexto del folklore nacional el término “bárbaros del norte”
alude a quienes habitan el norte del país.9
En TMN encontramos, sobre todo en la línea narrativa histórica, una perspectiva crítica hacia el hispanismo que ha dominado
la investigación regional.10 Las menciones hacia la esclavitud y el
maltrato de los grupos indígenas en Nuevo León se realizan desde la
voz de los fundadores de la ciudad, Diego de Montemayor, Alberto
del Canto y Luis de Carvajal y de la Cueva, en el diálogo que comparten en el capítulo “Nuestra Señora de Monterrey (1526-1723)”:
Mientras que los españoles, en constante desobediencia de su majestad, seguían llevando indios en abundancia a los duros trabajos
de las estancias de labor, y los naturales se alzaban una y muchas
veces para llevarse consigo yeguas, vacas y cabras; mientras los
gobernadores se sucedían, y el último cronista vivo de Zavala tra-

9 Ver Luis Medina Peña, Los bárbaros del norte. Guardia nacional y política en Nuevo León, México, Fondo de Cultura Económica, 2015. En este libro,
Medina Peña aborda la conformación de la clase política nuevoleonesa durante
el siglo XIX, caracterizada por las batallas con comanches y lipanes, el ejército
estadounidense y por la gran actividad comercial que se desarrolló en el territorio fronterizo. Por otro lado, es de sobra conocida la frase de José Vasconcelos:
“Donde termina el guiso y comienza la carne asada, comienza la barbarie”
(Vasconcelos, 2011: 186). En ella podemos rastrear el estereotipo con el que aún
se habla de los habitantes del norte del país, relacionados con lo salvaje, lo
bárbaro y lo incivilizado.
10 Respecto a este punto Ramírez Almaraz indica que “existían otras prácticas que colocaban al indígena en igualdad de circunstancias que los animales,
prueba de ello es una de las ordenanzas de quien irónicamente ha sido llamado
el ‘defensor de los indios’, el gobernador Barbadillo, quien decretó ‘prohíbese
que a los indios se les eche lazo corredizo por el pescuezo, y sólo se amarren
en manos y brazos’[…] El historiador regiomontano Israel Cavazos describe a
Barbadillo como “pacificador y fundador de pueblos[…] libertador y padre de
los indios” (Ramírez, 2006: 35). Cabe mencionar que Israel Cavazos es una figura
fundamental en el estudio de la historia en la región.
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bajaba para todos ellos, a Juan Bautista Chapa11 se le veía siempre
con un revoltijo de hojas donde, de tanto en tanto, garrapateaba
alguna idea que le venía a la cabeza. Se la pasaba así anotando
[…] perpetuando acusaciones de sublevación y desorden, y proclamando aunque con letra muy queda, anuncios de azotes para
los lomos de los indios. Pero la gente era tan desbaratada y tan
necia a mal usar de aquéllos, que al cronista Chapa no le quedaba
sino lamentarse en silencio (Valdés, 2006: 47).

Una vez que el licenciado Barbadillo calmó con sus gestiones la
violencia de los ánimos, se retiró satisfecho del Reyno, sin saber
hasta algunos años después que los españoles en nada se habían
calmado, y que era necesaria su presencia vigilante en ese lugar
para que los ultramarinos dejasen ya de provocar a los indios que
no podrían sino defenderse con el ataque (Valdés, 2006: 49).

Como podemos observar, el mito fundacional de la ciudad
de Monterrey es una construcción que califica su pasado prehispánico como bárbaro, salvaje e incivilizado a diferencia del de la Ciudad
de México cuya identidad realza ese pasado, cargado de una exotización que también tiene sus bemoles, pero que a fin de cuentes rinde
un homenaje a la civilización que habitó ese espacio desde tiempos
prehispánicos. Al contrario, en Nuevo León poca gente tiene conocimiento de las poblaciones indígenas que hubo en la región y
ese vacío identitario fue llenado con la herencia industrial que dejó
el auge fabril de la ciudad a finales del siglo XIX. Después, cuando
ese auge industrial fue destruido con la declaratoria de quiebra de la
11 Juan Bautista Chapa (nacido Giovanni Bautista Schiapapria, 1627-1695) fue
un conquistador y escritor de origen italiano, llamado El Cronista Anónimo
debido a su crónica de la vida del Nuevo Reino de León en el siglo XVII, cuya
autoría permaneció en secreto por más de 300 años. Escribió el libro Historia
del Nuevo Reino de León de 1650 a 1690.

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Fundidora de Fierro y Acero en la década de 1980, la identidad de la
ciudad se configuró alrededor del discurso empresarial con base en
el trabajo y el hábito emprendedor como emblemas de la sociedad
regiomontana.
Monterrey como una ciudad sin estilo
Fue Alejo Carpentier quien puso sobre la mesa la idea de la ciudad
latinoamericana como “ciudad sin estilo”:
La gran dificultad de utilizar nuestras ciudades como escenarios
de novelas está en que nuestras ciudades no tienen estilo. Más o
menos extensas, más o menos gratas, son un amasijo, un arlequín
de cosas buenas y cosas detestables -remedos horrendos, a vecesde ocurrencias arquitectónicas europeas. Nunca he visto edificios
tan feos como lo que pueden contemplarse en ciertas ciudades
nuestras (Carpentier, 2003: 124).

Aunado a Carpentier, Manuel Delgado ha aludido a los inconvenientes que supone crear ciudades literarias a partir de ciudades “sin chiste”, mientras que José Manuel Prieto planteó la siguiente pregunta: “¿Es Monterrey una de esas ciudades?” (2012: 383).
Monterrey es una ciudad que, como vimos anteriormente, a razón
de negar el pasado indígena de la región, construyó su identidad a
partir de la idea del progreso modernizador de la mano del desarrollo de la industrial hacia finales del siglo XIX. No obstante, es
justamente ese desarrollo industrial el que caracterizó a Monterrey
como una ciudad hostil, contaminada y gris. Respecto a la arquitectura, Monterrey no cuenta con edificios coloniales y no posee
muchas construcciones históricas ya que, como vimos en el capítulo
1, durante la década de 1980 se destruyó el centro histórico. Por lo
anterior consideramos que, en efecto, Monterrey es una ciudad sin
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estilo a la manera de Carpentier, pero también el escritor cubano ve
una oportunidad para los novelistas americanos en la falta de estilo
de las ciudades:
El pasado siempre deja unas decoraciones magníficas, cuya descripción nos sugiere “buenos trozos de bravura” … Pero cabe
preguntarse si el verdadero papel del novelista no consistirá, precisamente, en prescindir de ciertos escenarios demasiado vistosos,
demasiado ricos en sugerencias, para conferir categoría humana y
universal a lo que se ofrece sencillamente a nuestra visión […] Es
precisamente en valorizar lo que carece de estilo propio, en hallar
la poesía donde no pareciera que existe, en valerse de elementos
pobres, donde está el genio de quienes saben elevar lo local y circunscrito a una categoría universal (Carpentier, 2003: 118).

El autor plantea que en el ejercicio de escribir una novela es
importante desarrollar la capacidad de universalizar una representación particular y de brindarle el ámbito humano a lo representado.
La ciudad sin estilo en sí misma no es un impedimento para el trato
narrativo, pues es en el genio del escritor donde reside la capacidad
de novelar.
Existe un carácter monstruoso de la ciudad que se enaltece
en la obra de Valdés a partir de pasajes como el siguiente en el que
el sol, a diferencia del conocido poema de Alfonso Reyes,12 resulta
ser una representación de la hostilidad de la ciudad a partir de la voz
de Rogelio Villarreal, personaje de la línea narrativa contemporánea
que entra en conflicto con Mario Milmo debido a la compra de un
terreno:
12 “No cabe duda: de niño, / a mí me seguía el sol. Andaba detrás de mí/
como perrito faldero; /despeinado y dulce, /claro y amarillo: /ese sol con sueño
/que sigue a los niños […]”

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Pinche Monterrey: pinche Monterrey […] lo dijo cuando dejaba atrás
la calzada Madero para enfilar por Zaragoza. […] Sol enfermo,
rabioso el de la ciudad, el de este cielo tan azul. Lo detuvo un semáforo, casi al alcanzar el verde para seguir, en la calle Espinosa.
Rogelio dejó que su vista corriera hasta la iglesia del Perpetuo Socorro que se alzaba con sus campanarios y sus cúpulas sobre los
locales del mercado. Oyó los pitazos constantes, el golpeteo de un
martillo hidráulico que abría una parte de la calle Zaragoza. Oyó
la radio, oyó que le pitaban y que le mentaban la madre porque
no avanzaba, y se oyó a sí mismo reprochándose por tratar una
vez más con Mario Milmo: pareciera que no escarmiento. Siguió por
un lado del Palacio de Gobierno y vio el color de la cantera vieja
de los muros del edificio […] Entró a las vías de sombra bajo la
Gran Plaza, se olvidó del sol y del calor […] Dejó Padre Mier y
miró de reojo el monumento en homenaje a los obreros asesinados en 1936, y vio el faro anaranjado del Comercio, y detrás de él
el Casino y la catedral, y su vista regresó al encallar en la estatua
cercana de Ignacio Zaragoza. Luego vio las altas paredes del Palacio Municipal que le daban paso a un trabajo de Rufino Tamayo:
el Homenaje al Sol (Valdés, 2006: 85).

En este pasaje la monstruosidad de la ciudad sin estilo es aumentaba por la enumeración caótica a la cual se somete al lector. Los
diversos edificios y la rapidez con la que son nombrados, uno detrás
de otro, dan la sensación de ir por una ventana viendo cada uno de
estos objetos pasar a nuestro lado sin lograr entender del todo su
orden. La relación del sol de Monterrey con la escultura de Rufino
Tamayo funciona como una ironía ya que, en los veranos, Monterrey puede alcanzar temperaturas de hasta 40 grados centígrados,
lo cual le otorga al sol la característica de “rabioso”. También en
este pasaje podemos observar a la ciudad siendo “abierta” por un
martillo hidráulico, justo sobre la calle Zaragoza que cruza el centro
de norte a sur. Anteriormente mencionamos que la capacidad de
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transformación de las ciudades paradigmáticas resulta ser una cualidad al momento de representarla en una obra literaria. Esta idea
podría no contraponerse sino complementar a la “ciudad sin estilo”
de Carpentier y el reto narrativo que implica. En efecto, Monterrey
no es una ciudad estática, está en constante transformación y son
justo estas transformaciones urbanas tan radicales las que la inhiben
de la armonía de un estilo.
Siguiendo con la categoría de ciudad sin estilo, en este pasaje
se describen diversos edificios y monumentos que no guardan relación alguna más allá de que comparten el mismo espacio. El Palacio
de Gobierno fue un proyecto arquitectónico llevado a cabo durante
el gobierno de Bernardo Reyes; es un edificio de cantera rosa cuya
construcción comenzó en 1895 y concluyó en 1908. Por otro lado,
la Gran Plaza, mejor conocida como la Macroplaza, se inauguró en
1987 y es una placa de cemento que cubre casi 40 hectáreas en donde se encuentran, entre otros monumentos, el Faro del Comercio de
70 metros de altura, de color naranja y que por las noches enciende
un láser verde que se puede ver desde varios puntos de la ciudad. Su
autoría se le atribuye a Luis Barragán, pero él jamás lo reconoció.
Este bastardo del diseño es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Recuperamos una crónica de Guillermo Sheridan
que narra la inauguración del monumento:
Desde nuestro concepto del urbanismo hasta los nombres de las
tiendas, pasando por las ideologías, siempre nos las arreglábamos
para atinarle a lo más feo. Los monumentos son tan espantosos
que no se sabe si están allí para adornar a la ciudad o son su sistema de control de plagas […] Pero lo más macro de la Macroplaza
es el Faro del Comercio. Se trata de un monolito como el de 2001
pero cien veces más grande y no negro sino anaranjado y de estilo

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abstracnaco. Está erigido en el mismo lugar donde hace apenas
unos lustros algunos industriales jugaron al tiro al blanco con una
manifestación obrera desde las ventanas del Casino. […] Yo estuve ahí el día en el que fue inaugurado el macrofaro del comercio.
Martínez soltó un macrodiscurso tan elegante como la fuente de
Neptuno. Después conectó el interruptor que debería encender
los treinta millones de pesos de rayos láser que, encendidos en
la parte más alta del monumento, harían saber al paseante que
había llegado a la tierra de la libertad empresarial. Miles de gentes
volteaban hacia las torres esperando ver los rayos láser. El gobernador apretaba una y otra vez el interruptor y… no pasó nada.
Absolutamente nada (Sheridan, 1988: 107).

En esta crónica de Sheridan es posible visibilizar de nuevo el
proceso de encubrimiento de un evento infame con un instrumento
que diera otro significado al espacio. En este caso, Sheridan se refiere a la masacre del 29 de julio de 1936 cometida por miembros del
grupo de corte fascista Acción Cívica Nacionalista en contra de la
Federación Trabajadores de Nuevo León. Para 1936 los conflictos
entre el presidente Lázaro Cárdenas y la burguesía regiomontana
habían alcanzado un punto álgido que culminó con la llegada a la
gubernatura de Nuevo León del general Anacleto Guerrero. Una
de las primeras declaraciones de Guerrero hacia los dirigentes de
las organizaciones obreras de Monterrey fue la siguiente: “Funestos
logreros de la revolución […] zánganos que viven a expensas del
proletariado, escudados en el pomposo nombre de líderes” (Gutiérrez citado en Vázquez: 2017: 169). Después de tal declaración,
el ambiente en Monterrey se polarizó gracias a la afrenta que tanto la prensa como los empresarios a través de sus sindicatos blancos iniciaron. A través de la Asociación Cívica Nacionalista, cuyos
miembros pertenecían a la burguesía regiomontana y donde se enDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-5

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contraban personajes como Eugenio Garza Sada, Roberto Garza
Sada, José Saldaña, Manuel L. Barragán, y Joel Rocha, se gestó un
atentado en contra de las organizaciones obreras.
El 29 de julio de 1936 la Federación de Trabajadores de
Nuevo León organizó un mitin para exigir la disolución de grupos
fascistas como Acción Cívica Nacionalista y Acción Revolucionaria Mexicanista, el cese de los sindicatos blancos en los cuales el
patrón seguía liderando y la creación de una ley de inquilinato que
protegiera de los abusos de los casatenientes. Después del mitin, los
trabajadores fueron atacados con ladrillos que eran lanzados desde
las alturas de los edificios que rondan la Plaza Zaragoza y atacados
con armas de fuego que eran disparadas desde las alturas del Casino
Monterrey por los miembros de Acción Cívica Nacionalista. Los
burgueses asesinaron a tres obreros: Feliciano Alcocer, José Guadalupe Palacios y José Bárcenas, e hirieron a una veintena más, entre
ellos Tomás Cueva, secretario general de la Federación de Trabajadores de Nuevo León. Según Meynardo Vázquez, “el presidente
Cárdenas ordenó al gobernador desaparecer la Asociación Cívica
Nacionalista, lo cual acató, pero los agresores nunca fueron juzgados ni sentenciados, su arresto fue de sesenta horas y no en la cárcel
municipal, o en el penal del estado; sino en las cómodas instalaciones del Campo militar. Los expedientes de ese asunto desaparecieron y a los agredidos nunca se les tomó declaración por parte de la
Procuraduría del Estado” (2017: 170).
No es azar que el Faro del Comercio se encuentre justamente en el mismo lugar donde ocurrió la masacre de trabajadores. Más
aún, la intervención que se hace del espacio no implica solo una imposición del gobierno sobre la población, sino que es también una
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imposición sobre la memoria y la identidad. Ya no son los obreros
antaño los que construyen la ciudad, sino los empresarios junto con
los gobernantes, y el poder económico que representan.
El centro de la ciudad como espacio de marginación
Desde la fundación de Monterrey en 1596 pasaron tres siglos en los
cuales las dimensiones de la ciudad permanecieron muy similares al
encuadre del centro. Su desarrollo a finales del siglo XIX se vincula
con el progreso de su industria. Monterrey comenzó a desbordarse
gracias a la oferta de empleos brindados por las nacientes fábricas.
Incluso para 1900, año de creación de la Fundidora de Fierro y Acero, ésta se encontraba en la periferia de la ciudad. Actualmente el
Parque Fundidora, situado en los terrenos de la fábrica, está considerado dentro del centro de la ciudad. Es decir, el corazón urbano
de Monterrey también ha sido sometido a diversas transformaciones a lo largo del siglo XX. Como en toda ciudad, el centro ocupa
un lugar privilegiado en la dinámica urbana. Por ejemplo, la principal
razón del proyecto de la Gran Plaza estuvo relacionada con la mala
imagen del centro relacionada con el tipo de establecimientos que
abundaban: cantinas, burdeles, vecindades y la gente que habitaba
o frecuentaba estos lugares. En este sentido, el objetivo del proyecto fue desmantelar las estructuras comerciales (en el caso de las
cantinas y burdeles) y habitacionales (en el caso de las vecindades),
también alterando el tejido social que se construía a partir de esos
espacios.
Según Anzaldo, “en la ciudad siempre han existido espacios
negados o ignorados por la sociedad en los cuales los seres humanos
han dado rienda suelta a sus preferencias y conductas sexuales. En el
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caso de los homosexuales, esta población distanciada de la represiva
dicotomía genérica es casi siempre relegada a los suburbios bajos y
a la clandestinidad, oculto ante la mirada de las buenas conciencias”
(2003: 33). En TMN, mucha de la experiencia narrativa situada en
el centro durante la década de 1980 corresponde con espacios subversivos. Valdés enfrenta dos realidades al incorporar estos espacios
de ruptura, ya que los clientes asiduos a este tipo de lugares son los
personajes masculinos de clase alta, como podemos observar en los
siguientes extractos de la novela:
Ahora se dirigía [Julio Villarreal] al Manolo’s para acostarse con la
muchachita que cobraba una moneda por pieza bailada […] Las
puertas del mercado Victoria seguían abiertas; más que la mercancía de sus frutas apiñadas, bajo la amarillenta luz de los focos el
local mostraba el desafío y la miseria de un grupo de prostitutas
tristes que tomaban su café con leche hasta que eran empujadas
de nuevo a la cama prestada (Valdés, 2006: 117).

Recién ingresado, el diputado Luis Orozco permaneció solo en
una de las mesitas […] un travestido se ocultó a un lado, cerca
de los focos de una de las columnas, y se reacomodó un sostén
que ceñía sus senos falsos […] El ayudante que conducía a veces
el auto del diputado advirtió en la sonrisa complacida de su jefe
el preludio de lo que pasaba siempre: las primeras definiciones
sociológicas como un reconocimiento del lugar y luego, con una
presa joven a la vista, la petición de hacerle traer a ese o el otro
muchacho de la barra para platicar a solas con él (Valdés, 2006:
119).

Además de la clandestinidad en la que se enmarcan los actos narrados por Valdés, el caso del diputado Luis Orozco contiene
otros factores que llaman la atención. Orozco, al estar dentro de un
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establecimiento se encuentra fuera del espectro público, pero aún y
con este nivel de ocultamiento Orozco no es capaz de manifestar su
deseo. Su chofer tiene que entrar a cuadro para realizar el ritual de
buscar un acompañante para el diputado. En el mismo tenor, Valdés
como narrador tampoco expresa el acto sexual de manera directa,
sino que lo disfraza con eufemismos como “platicar a solas”. En
este caso, el proceso de ocultamiento atraviesa no solo la capa de lo
público y lo privado, sino que también pasa por la capa del lenguaje
al no ser nombrado.
Por otro lado, la representación que hace Valdés de estos
espacios subversivos, al menos en la literatura regional de la época,
es una cuestión innovadora, aunque en esa misma época, otro exponente literario de la marginalidad regiomontana corresponde al
ámbito de la poesía. Samuel Noyola (1965) publica en 1986 Nadar
sobre mi llama, libro que contiene uno de los poemas más grandes
hacia la ciudad de Monterrey, “Nocturno de la calzada Madero”,
donde a través del recorrido sobre la calzada Madero, que cruza de
oriente a poniente el centro de la ciudad, revela los espacios ocultos
que, de manera paradójica, es en la noche cuando son más visibles:
Porque mis días se han levantado
contra una ciudad enjoyada de mendigos,
circos donde la razón atraviesa aros de fuego,
pirámides con sacerdotes adorando la cifra y el puñal, […]
Allá donde la puta, el califa y el maricón
se deslizan orgullosos de su techo de estrellas,
como una corriente afiebrada que va puliendo las mesas,
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el vidrio turbio de las botellas
donde respiran rumorosas abejas,
y levantan burbujas hasta el ojo ebrio,
que revientan con el tambor y las maracas
si dos bailarines se tallen entre el viento dorado de una cumbia.
(Noyola, 2011:77)

Esta similitud en cuanto al tema de la marginalidad no es
arbitraria. Existe una relación directa entre TMN y “Nocturno de
la Calzada Madero” en tanto que la primera edición de TMN en
1990 contiene el siguiente verso como epígrafe: “Porque mis días se
han levantado contra una ciudad enjoyada de mendigos”. Esta relación también se hace evidente a través de la representación de los
personajes marginados que habitan los espacios subversivos. Tanto
Noyola en la poesía como Valdés en la narrativa posicionan a la
puta, el califa y el maricón como personajes que viven la ciudad nocturna. La calzada Madero en conjunto con las calles de Guerrero,
Reforma y Arteaga, además de algunas partes de la Avenida Colón
y Cuauhtémoc, poseen en conjunto este marcador de zona roja. Las
cantinas, burdeles y comercios que se encuentran en esta zona aún
en la actualidad corresponden a los mismos narrados por Valdés en
TMN. En este sentido, es irrelevante si Valdés nombra los lugares
sobre los que escribe, es suficiente saber que esta parte de la diégesis se desarrolla en el centro de la ciudad para entender qué tipo de
sitios son los descritos en la novela. Mientras que los sitios que pudieran ser catalogados como patrimonio histórico de la ciudad han
sido demolidos o transformados, la cartografía de la marginalidad
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ha permanecido vigente a pesar de los casi 30 años que separan la
publicación de TMN.
Consideraciones finales
En este artículo argumento que la identidad de la ciudad en constante transformación es el gran tema de The Monterrey News. La tesis de
Valdés sobre Monterrey proviene de la vileza de los cimientos sobre
los cuales se ha construido la ciudad y que han quedado ocultos a
través de estas transformaciones identitarias que van de la mano
con sus cambios físicos, no en balde el autor concede amplios pasajes a la reflexionar sobre ello. Además, es posible sostenes que
la principal característica de Monterrey como ciudad sin estilo es
el proceso de trasformación que se realiza constantemente en los
espacios cargados de memoria (el Faro del comercio, la Macroplaza)
despojándolos de una armonía estética. Estos espacios son también
cimientos de la diégesis que, aunados al tratamiento del origen de
Monterrey, funcionan como ejes articuladores de la novela.
Dado que la novela se finca en la representación de la ciudad
a través de las múltiples capas del tejido social, la narración logra
imbricar las características de la ciudad contemporánea con los aspectos históricos que le dieron origen, develando una fuerte crítica
hacia Monterrey. A través de las categorías de análisis propuestas el
mito fundacional, la ciudad sin estilo y los espacios marginados fue
como logré definir que el motivo en la novela resulta ser la vileza
primigenia de la ciudad que se plantea en los pasajes históricos y se
reafirma en la línea narrativa contemporánea.

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�Michelle Monter / The Monterrey News

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

“It’s not Art, It’s State”: Rethinking the Feminist
Interventions into the Mexican Monument of
Independence through the Post-Aesthetic Concept
of Emptiness and Leerraumkunst 1
Nínive Vargas de la Peña
Columbia University
nmv2124@columbia.edu

Fecha de entrega: 29-4-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Resumen. Después de la intervención feminista sobre el Monumento a
la Independencia, aunado a otras acciones históricas en contra de comisiones del Estado, se ha vuelto crítico el cuestionamiento sobre la “profanación” de monumentos identitarios y obras de arte para actualizarlos
históricamente a través de un proceso de violencia creativa. Basados en
el concepto post-estético de Raum o espacio, expuesto por Heidegger,
entendido tanto como presencia, así como el vacío para convenir significado, aunado al nuevo concepto de “arte vacío” (Leerraumkunst), esta
investigación realiza un estudio filosófico e historiográfico del monumento a la independencia, junto con la intervención feminista sobre el mismo.
Teniendo en cuenta el término Heideggariano de “preservación” en el
1 This research could only be achieved through the invaluable guidance
of Professor Diane Bodart, from Columbia University for whose research into
the interaction between public monuments and spaces stands as an exemplary
work into the projection of power in Imperial Spain and its colonies. Equally
indebted is this study to the philosopher and Professor John Rajchman whose
philosophical understanding of art strives for the creation of a new understanding of its importance within post-modern thought.

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�Nínive Vargas / “It´s not art…”

arte, esta investigación vendrá a demostrar cómo actos de intervención en
el arte del estado pueden ser equivalentes a tal concepto. Esta discusión
nos permitirá cruzar el puente de la singularidad de este evento histórico, a
una verdad ontológica que pueda cuestionar la sacralización totalitaria del
arte identitario del estado.
Palabras clave: feminismo, Heidegger, Leerraumkunst, Raum, arte,
postestética
Abstrac. Leading the feminist intervention on the Mexican Monument of
Independence, and further historical actions into commissions of the State,
question have risen upon the “desecration” of identitarian monuments
and artworks as to historically actualize them through a process of creative violence. Grounded upon Heidegger’s post-aesthetic concept of Raum
or space, understood both as presence and emptiness in which to imprint
meaning, along the newfound concept of Leerraumkunst, this research
conducts a philosophical and historiographical study of the Monument of
Independence, along with the feminist intervention upon it. Taking into consideration Heidegger’s term of “preservation” within art, this research will
come to demonstrate how acts of intervention into the art of the State
might become akin to such concept. This discussion will let us cross the
bridge from the singularity of this historical event and monument, into
an ontological truth that might question the mindless sacralization of the
State’s identitarian art.
Keywords: feminism, Heidegger, Leerraumkunst, Raum, art, postaesthetics

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“Solo
tante
ción
mos

durante el fugaz insde nuestra participacon lo absoluto podeafirmar que existimos”.
José Vasconcelos

Sculpture: the embodiment
of the truth of Being in its
work of instituting places.
-Martin Heidegger, Die Kunst und der
Raum

After four policemen in Mexico raped a 17-year-old girl a massive feminist protest was convoked on August 16, 2019. As part of
the historical strike in Mexico City, the monument commemorating
Mexico’s Independence was vandalized, or shall we say ‘intervened’.
The Angel of Independence, as it’s commonly known, a golden statue of
a female allegorical Victory standing in a column with a mausoleum
at its base, was set partly on fire and covered in feminist mantras and
cries of rebellion at its foundation, such as: “Ni una más” (Not one
more), “Amigas, se va a caer” (Friends, it shall fall), “México Feminicida” (Mexico, murderer of women) and the phrases “No es Arte”
and “No es Arte; es Estado” (It isn’t art, it’s the state) surrounding
its base.2 As the state decided to pardon the women who intervened the monument—along with any vandalization occurred during
the protest—questions have risen regarding the validity of acting
2 Los Angeles Times (2019)  Vandalizan Ángel De La Independencia Durante Marcha De Mujeres. [Video].
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upon established identitarian monuments and artworks as to re-signify and historically actualize them through a process of creative
violence. This research aims to discuss this predicament, along with
its occurrence in any future acts of intervention aimed towards the
art of the State. Grounded upon Heidegger’s post-aesthetic concept
of Raum or space, understood both as presence and vacuum, along
the newfound concept of Leerraumkunst, this research will conduct
a philosophical and historiographical study of the Monument of Independence itself, along with the feminist intervention upon it. Ultimately, this research pursues the Heideggerian conviction that thinking
through art can guide us into the future and can help us demonstrate a genuine understanding of the being, as well as his creations
within history.3
Furthermore, as the feminist intervention wasn’t a simple
destruction, or iconoclastic action against the monument but they
imprinted on its surface mottos and phrases in a rebellious act of
“poetic intervention”; a concept underwritten through the covering
of the pedestal (and its surrounding statues) with symbols that rephrased and recontextualized the monument as a landmark of resistance along with a memorial to the fallen women, this study, will
rather contemplate the post-aesthetic validity of its desecration as
an act of reassertion of the self and being—in this case that of
Mexican identity—through Heidegger’s own writings. Therefore,
this research will not only revisit the history of the memorial itself
to understand its contradictory origins and significance, but contrast
3 As Heidegger himself would say in his defense of art as an ontological
tool: “The essential nature of art would then be this: the setting-itself-to-work
of the truth of beings. Yet until now art has had to do with the beautiful and
with beauty—not with truth” (Heidegger, 2002: 16)

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it along with post-aesthetic concepts that might lead us to understand how this memorial, along with any art of the State, has become
susceptible to be actualized when they turn into a Leerraumkunst or
empty art; be it through preservation, as Heidegger envisions, but
also through intervention—a concept he never considered but will
be grounded in his philosophical reflections on creation and preservation, as they both actualize the being across history. In this
way we aim to cross the phenomenological bridge that allows us to
move from an interpretation of a particular work of art or historical
action—the feminist intervention—into an ontological truth that
concerns other interventions into the art of the State.
However, this study sets itself aside of the discussion of
Heideggerian aesthetics (or anti-aesthetics),4 and rather takes on an
approach based upon his famous essay The Origin of the Works of
Art, for which artworks shape and express our historical reality while considering the concept of “preservation” through interaction as
a new origin for the artwork.5 Only through such a post-aesthetic
thinking can we recognize art’s true purpose, helping us understand
4 Through his “Afterword” (late 1930’s) and later “Addendum”(1957) to “The
Origin of the Work of Art”, Heidegger criticizes the modern aesthetic focus
into the beauty of an artwork rather than its potential to create history through
the confrontation of beings with ontological truths of themselves and their realities. Therefore, the philosopher called for its surpassing in what has been
called by posterior thinkers, such as Lan Thomson, post-aesthethics.
5 “The Origin of the Work of Art”, is the essential source to understand the
philosophers attempt to overcome aesthetics through an understanding of the
work of art in relationship to history. Delivered repeatedly between 1935 and 1936,
the essay was held closely by Heidegger himself who added an “Afterword”
in the late 30’s and a further “Addendum” in 1957, making us believe in the
continued importance of his conclusions through his lifetime. Please refer to,
Heidegger, M. (2002). The Origin of the Work of Art. In J. Young &amp; K. Haynes,
Heidegger:Off the Beaten Track. Cambridge University Press.
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the inconspicuous way in which its creation and further contact with
the work of art—be it as an act of conservation or intervention—
unveils the truth of the artwork and actualizes its essence within
history. Furthermore, as we concern ourselves with the notion of
art, we will inevitably deal with the concept of Dasein or being, Raum
or space (both as presence and absence), and history, and thus, his
foundational work Being and Time would be attentively held in this
study, alongside his late-life lecture of Kunst und Raum where all the
aforementioned concepts will be joined. Finally, while this exercise
emphasizes upon the intervention to the Monument of Independence,
the truth uncovered could apply to any historical art produced by
the State. As we will come to see, such works expressly depend on
their interaction among beings as to gain meaning, and not through
their pristine existence without any connection to its surrounding
context.
Emptiness within Presence: Understanding the Leerraumkunst
In ages past the vandalization or damage of a monument, especially one pertaining to the image a figure of authority, would have
had the perpetrator executed or heavily penalized. As mentioned
by Gabriel Paleotti, the statue acted as a replica or extension of
the persona, therefore wounding its image was a crime tantamount
to hurting the person itself, and so a crime of lèse-majesté.6 Nevertheless, the Angel of Independence, as we will explore in our next
section, does not stand in for a figure of authority but as an unclear
commemoration of Mexico’s Independence from Spain—while still
6 Paleotti, G., McCuaig, W., &amp; Prodi, P. (2012). Discourse on sacred and
profane images (191-201). Getty Publications.

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being constructed by the implementation of iconography from Imperial Rome along with other European models of remembrance.
Furthermore, its construction was consistently attempted to glorify and serve authoritarian leaders in Mexican history and not as a
genuine celebration of the liberation of European interventionism.
Thus, in the contradiction of its own existence in accordance with
its ‘intended’ essence other rules might apply to its desecration and
the intervention done upon its plastic presence.
Grounded on Heideggerian metaphysics, when monuments
and statues become empty of meaning they lend themselves to be
rethought. Not as a defect, but rather as an opening; being that truth
can only exist within the possibility of an unveiling and meaning can
only be obtained where there is an empty space to project it into. As
said in Kunst und Raum, “Emptiness is not nothing. It is also no deficiency. In sculptural embodiment, emptiness plays in the manner
of a seeking-projecting instituting of places” (Heidegger, 1969: 7).
This nothing will come to be as the mouth in the Genesis in Judaic
thought that suddenly opened, and sound was born; as it is from the
silence that everything emerges. Heidegger says, “Does truth arise
out of nothing? It does indeed, if by nothing is meant the mere not
of beings ” (Heidegger, 2002: 44). This sort of reflection is made
explicit with his early phenomenological analysis of Van Gogh’s
representation of a pair of tough farmer’s shoes, in which he would
emphasize the nothingness surrounding it as the space in which
meaning is projected. Heidegger says, “There is nothing surrounding this pair of shoes to which and within which they could belong;
only an undefined space. […] A pair of peasant’s shoes and nothing
more. And yet. From out of the opening of the well-worn shoes the
toil of the worker’s tread stares forth” (Heidegger, 2002: 14). In his
Introduction to Metaphysics, the philosopher examines once again the
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painting, and delves even further into the nothing that it contains
along with the potency that that fact encompasses.7 As he says, “The
picture really represents nothing [Das Bild stellt eigentlich nichts dar].
Yet, what is there, with that you are immediately alone, as if on a
late autumn evening, when the last potato fires have burned out, you
yourself were heading wearily home from the field with your hoe”
(Heidegger, 2002: 37-38). For Heidegger, this visible “nothingness”
exists as an entity and not merely a no-thing or no-being at all; after all,
the concept of emptiness, by embodying itself through art as a medium, comes to being. For the philosopher, the encounter with the
void conditions our experience rendering us able to project our Dasein within the painting and uncover an ontological truth of the self.
It is from the experience of nothingness where beings can come
to inhabit an artwork, and thus create an act of historical meaning.
Accordingly, with the dilution of significance and within the
absence of truth, we might be in need of a new term to describe
such state when it comes to inhabit the artworks from within for
which Leerraumkunst, being ‘art of emptiness’ or ‘empty art’ could
be of service. Building upon Heidegger’s concept of Raum, the term
allows to convey both the temporal displacement suffered by the
monument, along with it becoming devoid of meaning while bringing forth an opportunity to be actualized. Furthermore, the term
let us rehabilitate Heidegger’s colonial gaze, not as an ‘art of space’
(Raumkunst) but rather ‘an art of emptied space’ as Leerraumkunst
exists as literally “vacuum art”.8 It is then that when form and con7 Please refer to Heidegger, M. (2000). Introduction to Metaphysics. Yale
Nota Bene.
8 Leerraum also brings forth other sorts of associations such as Leerraum
a space that has been emptied through an act of aggression, be it genocide or

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tent, intent and existence, coming-into-being and actual being occurs in a state of self-contradiction, and the artwork comes close
to the nullification of its essence creating a condition of voidness,
it becomes subject to being resignified; as the basket that has been
cleared in Heideggerian thought, and it is within this emptiness that
it holds potency of carrying fruit once again.9 Therefore, the Leerraumkunst exists as formed matter whose being has become devoid
of meaning and is essentially contested through its own history or
conflicting relation to its contemporaneity for which the art of the
State, due to the ever-changing waters of time and political power, is
more susceptible to fall into. If art is truth made manifest, in the Leerraumkunst the essence of the work will not abide to the occurrence
of truth, informed by its political purpose along with its manner
of interaction with the people of its contemporaneity. This is why
we must emphasize its relationship to this sort of art, and not any
simple artistic creation, as it should inherently belong to the people
that conform it, along with an understanding that this condition of
emptiness tends to occur within this category of art as a more palpable phenomena as it is a being existing through time connected to
the ever-changing identity of a Nation. After all, art is the “Being of
Beings”. 10 Thus, this emptiness should be understood not as a fault,
but rather a condition that brings forth an opportunity.
complete nullification.
9 “To empty the collected fruit in a basket means: To prepare for them this
place.” Heidegger. 1969
10 Heidegger refers to it as such both in in his Introduction to Metaphysics
(p.38), as well as in The Origin of Art. A similar discussion of art as an entity is
developed in Die Kunst und der Raum.
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While Meyer Shapiro saw this self-projection into the nothing as a fault of Heidegger’s interpretation—a vision contemporary commentators do not share—when applied to the art of the
state, this act of projection of the self becomes essential as to position an artwork within its contemporaneity, and thus, in history.
11
Thus, in this developed concept of space, both as presence but
also as the emptiness, such as the nothingness surrounding Van Gogh’s painting but that now inhabiting the artwork from within, is
what the Leerraumkunst conceptualizes. It is through its usage and
comprehension that we might come to understand how an act of
intervention done into a commission of the State, comes to be an
actualizing act upon the essence of the artwork. These new associations will make themselves clearer once we immerse in a brief
exercise of historiography using the “Monument of Independence”
as our object of study, along with its intervention, as to understand
how the memorial since its inception was ultimately created for the
glorification of authoritarian figures within the nation, and not for
the combatants of Independence or the inhabitants of such state.
Thus, its name and identity, along with its chosen iconography and
placement—and displacement from “El Zocalo” to the promenade
of Reforma—, generated a void in which the women of Mexico
could activate the monument, imprinting meaning upon the already
existent vacuum.

11 Please refer to Meyer Schapiro, “The Still Life as a Personal Object – A
Note on Heidegger and van Gogh (1968),” in Schapiro, M. (1994). Theory and
philosophy of art. George Braziller. For a critic into his view, please refer to the
third chapter in Thomson, I. (2012). Heidegger, art, and postmodernity. Cambridge University Press.

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A Conflicting History: The Creation of the Vacuum 12
Once the fight for sovereignty had been won, the ever-changing
governments of the Mexican territory considered building a monument in the Plaza de Armas that would commemorate Mexico’s
independence from Spain. This strategic location not only represented the heart of the colonial cosmos, but also the center of the
Aztec empire, marking itself as a ‘lieux de memoire’, a place where
the society could rally around to assert a common past.13 The creation of an identitarian monument following the experience of the
war, fell in line with an artistic trend firmly established in Europe;14
and so, between 1821 and 1843 several competitions were called but
the project never came to fruition due to the constant conditions of
political instability (Martínez Assad, 2005: 13). However, after the
loss of the territory of Texas in 1836, the fraught experience of the
first French Intervention in 1839, and the increasing tensions with
the American government that anticipated a bigger conflict on the
horizon, Mexico finally decided upon the building of a war monument in Mexico’s main square that would help serve as a reminder
12 This historiographical study is made possible due to the extraordinary
research of Martinez Assad, C. (2005). La patria en el Paseo de la Reforma.
Universidad Nacional Autónoma de México.
13 The term was developed by Nora, Pierre (1997) Realms Of Memory.
Rethinking The French Past.. New York, NY: Columbia Univ. Press and was
found in Rausch, H. (2007). The Nation as a Community Born of War? Symbolic
Strategies and Popular Reception of Public Statues in Late Nineteenth-Century
Western European Capitals. European Review Of History: Revue Européenne
D’histoire, 14(1), 73-101.
14 Please refer to Rausch, Helke (2007) “The Nation As A Community Born
Of War? Symbolic Strategies And Popular Reception Of Public Statues In Late
Nineteenth-Century Western European Capitals”.
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of Mexico’s unification within the increasingly unstable geopolitical
situation. And thus, this monument could stand as a symbol of a
novel republican consensus on political organization as well as a
connection to the building of a new state with a self-defined identity apart from Spain; as the Mexican needed not only to project a
coherent identity to the nations abroad, but also render it visible to
its own citizens who had been continuously hit by foreign entities.
Therefore, by 1843 the Mexican President Antonio López
de Santa Anna—the same man that had signed for Texas’s Independence in 1836 and who had tackled the first French Intervention—
convoked an art contest with the support of the former Royal Academy of Arts of San Carlos. Be it as strategy to help consolidate his
decaying authoritarian image, or as a message of union in a clearly
divided political panorama, he led the efforts for the creation of
the artwork.15 As part of the endeavor, he formulated a series of
requirements for the monument, which will impact and remain into
the final design of 1910. Conforming to his petitions, an honorary
column with a minimum height of 42 m, topped by a statue of Victory, among other requests for the pedestal were established.16 This
structure was meant to act on direct referentiality to the July Column,
15 As part of the design of the column contemplated the inclusion of three
scenes that enhanced the persona of Santa Anna in correlation with the creation
of the Mexican state: el Grito de Dolores, Mexico’s first call for independence;
the triumphant entry of the “Ejercito Trigarante” into Mexico City, marking
the beginning of Independence; and finally, the battle of Pueblo Viejo, a minor
struggle that happened in Tampico for which Santa Anna was responsible for
its victory.
16 At the base of the column the pedestal was meant to be adorned with
statues and bas-reliefs, that would be surrounded by a fence and other minor
statues that would adorn the square as to create a monument within an artificial
public square inside the Plaza the Armas.

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a European monument located in Paris commemorating the French
Revolution. And while the election of its design might have responded to the overall taste for French culture that existed among the
population,17 as well as the increasing influence of that said culture
in Mexico’s ruling classes,18 it was certainly an odd choice considering the Napoleonic intervention that had occurred some years
prior, and the supposed intent of the war monument to commemorate its independence from the European forces.19 By September of
1843, in the frame of national celebrations, the first stone was laid in
the Plaza de Armas. However, when roughly a meter and a half of
the pedestal, or ‘zocalo’, had been constructed the project was abandoned for lack of resources aimed toward its erection (Martínez
Assad, 2005: 13-23). This ‘zocalo’, now long lost, ended up granting
its nickname to the Plaza de Armas now known as “El Zócalo”.20
17 “Las modas y usos franceses han dado tono a la sociedad mexicana
que estaba muy dispuesta a recibirlos, por la conformidad con los que habian
cimentado la educación dada por los españoles que en ésta, como en todas materias, reciben cuanto les viene del otro lado de los Pirineos” (Luis Mora [1836]
in Flores, Torres, 2003: 111).
18 About a third of the population in Mexico City, as well as an important majority of the ruling class, was supposed to have been French or Italian
speakers at the time. As stated by one of Mexico’s first historians José Luis
Mora: “La inteligencia y uso de los idiomas cultos de la Europa, lo mismo que
el gusto y conocimiento por su literatura clásica, son ya demasiado comunes
en México, antes de la Independencia pocos entendían y menos hablaban el
francés, en el día es un ramo necesario de educación; y muy pocos o ninguno
de los que constituyen la generación que va reemplazando a la actual dejarán
de poseer este idioma” (104).
19 Let us be reminded that the first intent of Independence wasn’t even
from Spain itself but from the French intervention in the Spanish territories,
recognizing Ferdinand VII as the only true monarch of New Spain, and not
José Bonaparte who had been appointed by Napoleon to lead Spain.
20 This name has had such an influence in Mexican culture that the word
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The second serious attempt in the construction of the monument will fall once again in the hands of authoritarian figures, but
now from European origin. On September 16, 1865, during the Second Mexican Empire—a monarchy established by the French, with
an Austrian leader, made to restrain the growing power of the United
States—, the new founding stone laid by Empress Carlota was set.
The production of this artwork celebrating Independence, but now
being done by an interventionist force, responded to the need of
unifying the country’s morale through the appointment of a common enemy for both the French and Mexican culture: the Spanish.
However, it will prove to be unsuccessful owing to the fall of the
Empire some years later (Martínez Assad, 2005: 23-32). And so, with
this second attempt, any actual individual that would have participated in the Independence would have been long deceased before the
third and final successful attempt would have been realized.
By the end of the XIX century, a series of real estate developments aimed towards the high class in Mexico City began to
develop in the Paseo de la Reforma. These exclusive neighborhoods
needed public art that would justify its elevated cost of living, therefore the promenade needed to be beautified by statues of heroes,
cobbled sidewalks, groves, and ultimately one of Mexico’s most important public artwork, the long-planned Monument of Independence
(Martínez Assad, 2005: 33-76). And so, its intended original location
in the axis of popular gathering—along with the association that it
entailed— was foregone in favor of this great project of re-urbanization. In regard to its design, in 1884, an international contest
was convened and the American firm Cluzz and Shultze, based on
has come to signify public square.

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Washington D.C., was the winner for the project. But, as it became
temporary postponed, the firm sold its rights to the Mexican government (Martínez Assad, 2005: 77-98).
Therefore, in 1910, 100 years after the Independence, the
monument was finally inaugurated: miles away from its original location, now with a more urbanistic purpose, and maintaining the
European influence on its design that had existed since its inception. However, there weren’t any of the associations to the past before colonial rule, other than a small eagle in one of the sides of the
pedestal, alongside a snakeskin surrounding the base of the column.
Furthermore, more than celebration of Independence from foreign
influence the monument served as a testimony of the power of
the reigning leader, the general Porfirio Diaz who had been leading
the nation for the last 35 years, and who was a known francophile
and lover of European culture himself. Attesting to this fact was
not only the Winged Victory who was based in the small statue of
Victory held by Athena in the Pont Alexandre III in Paris, alongside
phrygian caps in the interior of the monument, but the inclusion
of other questionable symbols through the bas-relief in its pedestal
with figures such as the shield of Medusa, a battle baton with the
initials SPQR, along with other Roman imperial motifs that appear
everywhere throughout the monument. A plausible artistic liberty
taken by the Italian Enrique Alciati, as he was in charge for the
sculptures and bas-reliefs of the memorial. Therefore, the monument acted symbolically as a continuation and celebration—as well
as a house-warming gift—for the European-descending oligarchy
that had come to live and govern in Mexico, along with the commemoration of power being held by Porfirio Diaz, a man with the
uncontested authority of an emperor.
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Years later, once the Mexican Revolution had been won, but
a new authoritarian leader had been established in the period known
as Maximato, the monument will be twice intervened by the standing presidents under the orders of the “Jefe Máximo”, or Supreme
Leader, Plutarco Elias Calles. The first intervention will occur in
1923, with the creation of three niches to house the remains of
the heroes of Independence, further transforming the monument
which was now being converted into a mausoleum (Martínez Assad,
2005: 99-115). And, in 1929 the last modification will occur with the
addition of a niche to add a votive gas lamp with clear pre-Hispanic
style which was meant to be kept always aflame (Martínez Assad,
2005: 115-126). The heavy design of the lamp greatly contrasted
with the rest of the monument, making it stand as the only direct
allusion to a more “authentic” pre-colonial identity, in a sea of European symbols.
Both of these interventions can be interpreted as an attempt
of the current power to appropriate the monument into a symbol
of the—short-lived—glory of the Maximato, as well as a venture
for a more profound connection with the Mexican identity by sacralizing the space through its usage as a mausoleum, along with the
nascent pride of the pre-Hispanic past, palpable within the art of
the beginning of the century. Nevertheless, this endeavor will prove
unsuccessful with time, as the monument became an urban landmark rather than a space of reverence. Categorically, throughout its
history, the monument of Independence has acted as an exercise of
self-reassertion of power rather than identity or being, what is left
then appears merely as a simulacrum of the truth. At least, until the
reactivation of the memorial through the historical feminist inter162

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vention.
“It’s not Art, It’s State”: Rethinking the Feminist Intervention
The female motto inscribed upon the pedestal, “It’s not art; It’s state” can speak to us about the desacralization that this monument
has suffered throughout the years, as well as its difficulty to install itself as an actual reassertion of Mexican identity. However, the
disconnection from the general population has existed prior to the
protest, as well as the need to implement meaning upon it through
acts of ‘non-apparent’ intervention. It is only natural, as Koselleck
mentions in The Practice of Conceptual History, numerous memorials
have fallen into oblivion, and if they are maintained and visited, it is
rarely done to reassert their original political sense (Koselleck, 2011:
324). Attesting to this, nowadays the monument is widely experienced as a desacralized landmark meant for any type of social gathering, ranging from wild football celebrations, quinceañera photoshoot
locations and even a site for Mexico’s Fashion Week. Following the
Heideggerian critique of modern aesthetics, the monument stands
only for its ‘beauty’ and not within a real interaction that withholds
the meaning of Independence, or at least a memorial to the death
that holding within.
As this war monument tried to become an icon that would
celebrate the Mexican Independence from foreign European intervention, and that would therefore assert national identity, it did so
through the appropriation of European symbols that didn’t necessarily connect with the iconographical language of the Mexican population. Corroborating this fact, the Victory has had the need to
be rethought into ideas that pertain to Mexican visual culture, transDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-6

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forming itself from a winged Greco-Roman Victory into a Christian angel to create an actual connection with the core beliefs of
the population. Furthermore, the exclusion of the Roman inspired
figures in the collective memory existed even before the feminist
intervention, as the elimination of these components is so patent
in Mexican visual culture that the majority of pictures displaying
the monument, as well as the visual propaganda, mostly included
the column and the Victory, or just the pagan icon, nullifying the
rest of the structure. The monument has even been renamed in the
collective memory from “Monumento de la Independencia” to the
interpretation of the figure at its top, the “Angel de la Independencia”, or just “El Ángel”, its most distinguishable figure (if it were an
angel). These proceedings could in themselves be interpreted as acts
of intervention upon the “pure” identity of the moment, an inevitable phenomenon within this storm of circumvoluted meaning. Ultimately, the monument has been understood and interacted with as
if it were empty of meaning and reverence long before the historical
feminist intervention, so much so, that most of the structure has
had the need to be rethought from a mausoleum to a landmark, and
its pagan iconography and name converted into Christianity. Again,
not as a fault but simply as the phenomena of the Leerraumkunst at
work, as the art of the State needs to resonate within the people that
it comes to represent, and it is only natural that the being will strive
as to implement meaning upon its world.
Most importantly, alongside its resignification, the pagan
icon has suffered from the asexualization that comes from the
change of identity in the Spanish language, as it has been trans164

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formed from the female winged Victory, or “la Victoria alada”, into
an asexual or even male angel by naming it “el ángel”. Moreover,
even if we didn’t pay any regard into the gender change through language, we can just refer ourselves to its iconology, as Victories tend
to be female, while angels are generally asexual or male-presenting.
Furthermore, the intervention that occurred in the monument was
a dire reminder of the empty symbolism and political implications
that any female allegorical statue contains at its core. As mentioned
by Warner, while female figures are often used to represent abstract
concepts such as liberty, justice, or victory, their gendered form only
serves as an aesthetic choice but not one that actually permeates reality, as women will be often disadvantaged in the claims on liberty,
victory, or justice (Warner, 1985: 17). Thus, “interventionist” acts
upon the identity and into the emptiness carried within the monument had existed prior to the feminist involvement, what is singular
about this historic event is that for the first time since its inception
the monument actually pertained to a being reminiscent of a contestatory memorial that actually celebrated Mexican identity from
an oppressive authority, thus, a true Monument of Independence.
Most significantly, it will be through the usage of symbols and poetic hymns that actually pertain to national culture.
Attesting to this phenomenon, during the Feminist intervention on the monument, while the pedestal and its Europeanized
bas-relief were completely covered and nullified by feminist mottos,
the eagle at the entrance of the monument was colored with pink
painting, respecting and highlighting the outline and the figure itself in an act of hergestellt or setting forth. As Heidegger would say,
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“when a work is brought forth, out of this or that work-material—
stone, wood, metal, color, language, tone—we say that it is made, set
forth [hergestellt] out of it” (Heidegger, 2002: 23). Therefore, the
symbol was reappropriated but not negated or nullified as the rest
of the monument’s pedestal. It was rather emphasized—a meaningful action that speaks not only to the recognition of a common
identity, but to a rejection of the other symbols. In addition, the Europeanized bas-relief acted as an ‘empty’ canvas for poetic intervention, demonstrated through their covering in mottos that nullified
and blocked the view of any iconography while stressing the cries
for justice and dispute against the State. Through the addition of
mottos, alongside the emphasis of the eagle, the work of art started
to make itself anew, while underlining the condition of emptiness
of representation being held not only throughout the pedestal, but
within the walls of the monument itself.
In addition, pictures of the desacralized monument
went around social media with a modified stanza of the Mexican
anthem: “Y tus templos, palacios y torres se derrumben con hórrido estruendo, Y sus ruinas existan diciendo: de mil heroínas la patria
aquí fue.” Or may your temples, palaces, and towers collapse with
horrid clamor, and may their ruins continue on, saying: of one thousand she-roes, here the Motherland was. For the first time since its inception the monument was effectively reaffirming the self, through
elements of poetry and art pertaining established Mexican identity
and framing it through the use of female citizen action; instead of
existing as a monument reaffirming authoritarianism or European
intervention, with the usage of a language—both visual and written—unrecognizable to the nationals. Therefore, this act of namely
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‘creative destruction’ done to the unmistakably Europeanly inspired
monument acted then as the reaffirmation of the self. This was both
an act of independence and the creation of an artwork. As “whenever art happens, whenever that is, there is a beginning, a thrust enters history and history either begins or resumes […] History is the
transporting of people into its appointed task (Aufgegebenes) as the
entry into its endowment (Mitgegebenes)” (Heidegger, 2002: 49).
Art in itself is origin, as Heidegger discussed, and a distinctive way
in which truth manifests itself. The monument covered in mantras,
was as much—or even more—than was existent beforehand, or the
pristine monument that now stands thereafter. As said by Heidegger, when analyzing Hegel’s conception of time and spirit, the progress of the spirit in history carries within a principle of exclusion,
which is meant to surpass the former being (Heidegger, 2021: 467).
As the philosopher would later criticize, if works are to be presented
and enjoyed merely as ‘art’, that is for their beauty, then, it is not yet
established that they actually stand in essence as real works of art
(Heidegger, 2002: 42).
In this act of seeming violence the setting-into-work of the
monument’s intended essence came to be, and thus transformed
itself into art through a process of nullification, that existed in
simultaneity as an act of creation and restoration of essence (2002:
47). As Heidegger would say, “for a work [of art] actually is a work
when we transport ourselves out of the habitual and into what is
opened up by the work so as to bring our essence itself to take a
stand within the truth of beings” (2002: 47). If it is only through
strife that truth might be born, the pink highlighting of the figure
manifests that identitarian conflict, along with its resolution and
coming-to-being of this renewed graffiti covered monument that
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brought itself into a more genuine understanding of contemporaneity. Furthermore, the response of society as to contextualize
it within the national hymn, along with evocative photographs of
the event, created the Mexican Gesamkuntswerk or the total artwork,
even if it was short-lived. This temporary work of art, came to
be aligned with the intended true essence of the memorial along
with the historical reality faced not only by these women, but any
other civilian standing within a position of helplessness and anyone who must face a systemically oppressive system; thus, this action
constructed a genuine artwork that reflects upon the concept of
Independence and contextualized to Mexican motifs, maybe for
the first time since its inception. Desecration suddenly becomes art
creation.
As Thomson compiles in Heidegger, Art, and Postmodernity
(2011), art according to the Heidegger should first give to things
their look, that is, they help establish an historical community’s
implicit sense of what things are in essence, but most importantly
“they give ‘to humanity their outlook on themselves,’ that is, they
also help shape an historical community’s implicit sense of what
truly matters in life (and so also what does not), which lives are most
(or least) worth living, which actions are noble (or base), what
in the community’s traditions most deserves to be preserved (or
forgotten), and so on.” (Thomsom, 2012: 43). The encounter with
the work of art confronts us with the unveiling of a truth for the
individual. Art seen through a post-aesthetic’s lens, should convey
to the community the necessary truths for a more engaged existence within its contemporaneity, while implicitly understanding
himself further through the light of this artwork. As Heidegger
would say, “in the [art]work, the happening of truth is at work”
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(Heidegger, 2002:19). Art, and great art, is capable of setting the
wheels of history into motion, transforming the understanding of
our world and place within it, “Whenever art happens – that is,
when there is a beginning – a push [Stoß] enters history, and history either starts up or starts again”(2002: 49) As said by Heidegger,
“Art is history in the essential sense: it is the grounding of history”
(2002:49).
Finally, as Koselleck mentions, war memorials not only commemorate the dead, but also compensate by rendering survival meaningful (2011: 287). This holds especially true in a country where femicides exist as a looming threat. While the monument as any other
combat memorial, stands as a reminder of the maxim mortui viventes
obligant (the living are obliged to the dead), the feminist intervention is a reminder that the living are also obliged to the living. And
every woman that conveyed that day, was a survivor of the systemic
violence and exists in confrontation to her own plausible death. In
regard to the concept being, the Dasein is incapable of withstanding
the possibility of its death (Heidegger, 2021: 274). The feminist intervention then also acts as an explicit manifestation of the being
trying to dodge its own finite existence, as it is intended (2021: 278).
The reminder and anguish expressed through the slogans of “Estado feminicida” (Feminicide State), set up a theme that was indeed
befitting of the mausoleum existent within the monument and gave
a more profound reflection on death than the usual gatherings that
occur within the memorial since its origin. Through this cumulative
set of actions is that the artwork suddenly became anew, actualizing
itself within history and bringing forth a more profound understanding of both beings within their contemporaneity.
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From Intervention to Restoration: Crossing the Ontological
Bridge
This research has throughout referred to the activists’ demonstrations in the monument as interventions, rather than vandalizations.
However, we can go even further and understand it as an act parallel
to the concept of “preservation” that Heidegger examined and pursued within his post-aesthetics. This discussion will let us cross the
bridge from the singularity of this historical event into an ontological truth that might question the mindless sacralization of the art of
the State, along with aiding in any future argumentation regarding
its intervention. As it has been claimed, the legitimacy and artistic
value of an art intervention may vary, depending on the perception
and the standpoint of the viewer. The following statement, entitled
Stuckism Handy Guide to the Artworld (2011), presented in the Tate
Museum in London, is an interesting take on this discussion:
An act by an individual which interferes with an existing artwork
is termed an “intervention” and the individual termed an “artist”
if they are endorsed by a Tate curator or are dead. The same, or
similar, act by an individual interfering with the same artwork (or
even interfering with the interference to the artwork), if they are
alive and are not endorsed by a Tate curator, is termed “vandalism”, and the individual termed a “criminal”.

Aside from our own individual motivations, we need to
accept that the interaction with the monument gave it emotional
and political value parallel to its intended essence, where before laid
mainly its aesthetic worth and a (mostly unknown) contradicting
history. As mentioned, while Heidegger didn’t contemplate the con170

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cept of intervention, when existent within the Leerraumkunst it is
tantamount to his idea of preservation, as it creates meaning and
historical significance were beforehand the artwork stood as empty.
In no moment preservation, as discussed by Heidegger, resembles its common usage as the maintenance of appearance, but
rather focuses on the interaction of beings across time along with
a return to their historicity. What the philosopher actually tells us is
that the act of preservation is as much of a genesis, as the creation
of the artwork itself and dependent of such.21 Just as a work cannot
exist without being created and creators, “so what has come-to-being cannot also exist without preservers” (Heidegger, 2002: 40).
This notion of art preservation might become more complicated
within the framework of any art produced to honor the State, as it
has a diverse group of owners with an equally shifting set of political ideas. However, if we focus our attention into art’s intended
purpose to bring us back to this “engaged level of existence”, and
how our experience with it must exist within the un-concealment
of truth among beings, when falling into the Leerraumkunst, intervention becomes the only action akin to preservation. As said by
Heidegger, “Preservation of the work does not individualize human beings down to their experience but rather, brings them into
a belonging to the truth that happens in the work. By doing it, it
founds their being-with-one-another as the historical standing out
of human existence. Beings from out of the relation to the unconcealment [of truth]” (2002: 41). When art exists within a state of
disconnection with is contemporaneity it is only through the inte21 As said by Heidegger, “It is not only the creation of the work that is
poetic; equally poetic is the preservation of the work” (2002: 47).
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raction of beings that truth can be produced once again. However,
who is to decide who is allowed to preserve the monument and its
intended manner of preservation? The philosopher establishes that
the correct form is set to be decided in accordance with the subjects
of its contemporaneity and the artwork in itself; as “the manner of
proper preservation of the work is created and prefigured for us
only and exclusively by the work itself ” (2002: 42). Thus within this
set of ideas, is that the notion of intervention can exist as preservation, being that ultimately preservation comes to be defined by its
power to become origin, its meant virtue of providing an interaction among beings, and it is permanently open to interpretation as
who is to interact with it and its intended manner.
Monuments, as any other creation, are vulnerable to be redefined. As authorities attempted to build a monument attesting to
“Mexican identity” in the Monumento a la Independencia, it is within
its own desacralization that we have come to find an actual assertion of Mexican identity. It is through the actualization of beings
through intervention where the truly poeticizing projection in “the
opening up of that in which human existence [Dasein], as historical,
is already thrown [geworfen].” Therefore, it will be through these
and other interventionist acts where we are able to reconsider the
history of our monuments, as well as the inherent state of emptiness in which they exist when they do not interact with contemporaneity in a historical way. Furthermore, it invites us to strive instead in the construction of meaning through active interaction that
understands any artwork as a being, susceptible to falling into the
voidness of the Leerraumkunst; while also, through this condition,
opening the possibility of actualizing itself through history. While
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the origin of the Monument of Independence had always been associated
with the reassertion of authoritarian figures of power, by an act of
“poetic annulment” and “destructive creation”, the monument then
re-emerged and was “preserved” as a work of art, that while being
temporary it was no less meaningful in its demonstration of a true
essence of Independence, as well as a landmark of resistance within
the political panorama.
Heidegger’s postmodern hope is that we come to understand art as a medium to encounter the truths of our own beings,
and thus we cannot preconceive and assume any work posing as art
as an artwork, and we should rather strive for creations that bring
forth the truth of beings. However, when encountered with art that
time has been rendered empty, as in the Leerraumkunst, interaction
through intervention comes to be a possibility that lets us transition from a modern world where meaning-bestowing subjects stand
against an objective world, into a world where beings bestow meaning into the world while aiming to generate another being that will
return to them and their community a sense of historicity through
the unveiling of truth. It is then that intervention can become preservation and a new beginning within history. Never forgetting that
meaning is produced through the collaboration of beings, rather
than vehement acts of mindless sacralization. Meanwhile, we are
convoked to constantly question ourselves of the works that come
to inhabit our world as art, especially when pertaining creations assumed to commemorate the State, its inhabitants, and their history.
If we are meant to cultivate memory, let it be through a careful observation of the tempests and emptiness that comes to inhabits all
beings within the waters of time.
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173

�Nínive Vargas / “It´s not art…”

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Creación y memoria
Coral Aguirre
Fecha de entrega. 7-2-2021 / Fecha de aceptación: 9-5-2021

Qué impulsó a nuestros antepasados a levantar esas piedras informes la mayoría de las veces y sin embargo cargadas de algo misterioso que no sabemos cómo calificar. Esos dólmenes, esos menhires y
tantos túmulos. Me he plantado frente a ellas con la rara sensación
de rozar el infinito. Piedras albatros, donde su asentamiento en la
tierra las hace torpes y ajenas a este tiempo de hoy en que reinan
no las mariposas sino los artefactos, feos artefactos cuadrados, rectangulares, opacos. Ellas, las piedras no me remiten al simulacro de
la vida, a la prótesis en que los humanos hemos venido a parar. Me
acercan a la Muerte. Muerte con mayúscula, Muerte de persistencia,
Muerte rotunda hecha de granito y laja, mármol y obsidiana. Porque
ellas se levantan, se levantaron para eso, a causa de la Muerte, para
honrarla, para retrotraerla de tal modo que los rostros que esconden
no pudieran ser olvidados.
Nuestra primera creación no es a causa del juego ni del ocio,
ni por hacer cualquier cosa bonita que nos entretuviera del miedo o
del frío. Nuestro impulso estético viene de la Muerte. De la Muerte
de quienes amamos y no queremos olvidar. Las piedras acumuladas
179

�Coral Aguirre / Creación y memoria

de todos los sitios del mundo, en todos los rincones de la tierra,
esos torpes amontonamientos pedregosos que uno ve al borde de
los caminos y los senderos, en la profundidad del bosque y en las
colinas y las costas, significa la ausente presencia de alguien que fue
amado por su clan, o su familia o su amante o sus hijos. Se prolijeó el
hombre al hacerlos, acuñó recursos, reflexionó con las manos, soñó
lo imposible: el lento regreso de los seres queridos. Acaso entonces
levantó un altar con las mismas piedras que señalaban la pérdida
para procurarse el vuelo de la esperanza, de los milagros, del eterno
retorno. Entonces la muerte creó los primeros dioses con las caras
de lo que habían partido inexplicablemente.
Luego de la acumulación de piedras llegaron los primeros
monumentos, toscos e informes, representaban a algún valiente, a
algún padre comunitario, algún defensor del clan y su tierra, que
había sido amado por su pueblo o sus huestes, o tal vez temido. Antes, los tiempos habían grabado manos en todas las cuevas. Manos,
dedos, palmas, huellas de la existencia de un aliento que estuvo allí
y deja su marca. Mucho después la primera pintura que denunciaba
una cara, significó también, aunque no lo advirtamos, un perfil en
particular, el hálito de un ser que quedó grabado a causa de un contorno y unos colores. El retrato fue alguna vez sólo la recuperación
de ese hálito que se había agotado.
Es verdad que en el principio todos los retratos se parecían,
todas las esculturas se parecían; sin embargo, estaban encarnando
la diversidad de seres humanos que hubieron de ser amados y cuya
partida había producido tal desolación como para querer retenerlos
a través de unos rasgos grabados, que implicaban todos los rasgos
de la tribu, y que por eso mismo, para sus herederos, era único e
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-8

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

inconfundible.
Vale decir la obra de arte nace a causa de la Muerte. Como
forma de retener lo que se ha perdido. Será después cuando lleguen
las palabras que iluminarán las arenas y los matorrales y cubrirán
de vida el páramo o el valle que alguna vez fue habitado como si
fuera el jardín de las delicias. Piedras, pigmentos, yesos, monumentos, manos y rostros grabados, y por fin la palabra iluminando sus
contornos, son la conciencia que hay un más allá de “el gran universo oscuro del que la literatura puede definir sólo una parte, lo más
cercano, reconociendo sin embargo que es parte de la noche general
circundante” según confiesa José Donoso en sus memorias.
A causa de la Muerte estoy hablando de la Memoria. Muerte y Memoria se entrelazan en una mórbida espiral inacabable. Me
atrevería a decir que todo el Arte es Memoria consentida o inconsciente. Pero la literatura… ¡ay la literatura! Esa recuperación de las
imágenes más allá del olvido. Ese empecinamiento del que escribe
en querer hacer del pasado el presente y proyectarlo más allá de él,
arrojándolo al futuro.
No obstante, lo que conmueve y agobia es que la mayoría
de nuestra literatura latinoamericana, pienso en la sureña particularmente, está hecha en el olvido. Quiero decir en el exilio que lleva a
ver lo que hemos perdido con una suerte de aura que nos propone
el ejercicio de la memoria como un juego de las escondidas. Está,
pero no está, es pero no es. Memoria que se va por las entretelas del
realismo mágico, que se pierde en las fronteras de los cuerpos libidinosos, que se arranca la cara en el momento del reconocimiento.
Los que nos fuimos de nuestra tierra, los que nos exiliamos,
apelamos a la memoria como si ella pudiera devolvernos un mundo
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�Coral Aguirre / Creación y memoria

que, desde nuestra partida, es infinitamente extraño. Muchos de nosotros nos pusimos a escribir, o mejor aún no podemos dejar de escribir porque somos marginales. En alguna parte tenemos que vivir
por cierto, entonces vivimos en la reconstrucción de mundos que
se nos han vuelto inaccesibles. Los de nuestra patria. Lo que fueron
nuestros, los que en el presente parecen añorarnos y sin embargo
uno llega, porque a veces uno llega, quiero decir regresa, con el oculto ánimo de reconocer y ser reconocido y ambos movimientos se
tergiversan, se trastocan, operan en sentido contrario y entonces lo
que es peor, uno sigue escribiendo de aquellos pagos en la propia
tierra o por el contrario en la tierra ajena que ahora es la suya tergiversando los datos, los nombres y retorciéndolos en este único lugar
que es el presente y que es el aquí. No sabe cuál, porque ya no los
reconoce y cree estar siempre en otra parte.
Sin embargo, se ha hecho la tarea, se ha puesto la memoria
en la proa y se han recuperado miles de leguas y de lenguas que
no tienen su lugar en el presente. El escritor ahíto de nostalgias ha
provisto a pesar de ello, el rostro que había partido. Se enseñorea
en los retratos de los desaparecidos, los idos, los perdidos, los que
no volverán. EL escritor, quien de alguna manera es siempre un
exiliado, atrapa al vuelo el aire de aquella pianola, el blue de aquel
bar, las puertas destrozadas de aquella universidad, los gritos de los
muchachos o la soledad de las mujeres viendo pelear a sus hombres, y toda la Muerte que ello conlleva se cifra en la letra que ha
sabido parir.
También el escritor exiliado o no respira por las ropas y las
modas, se aloja en las calles y su despilfarro, se acerca al transeúnte
común, ese que no pelea por nada sino por sobrevivir y de un trazo
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

lo perfila entero y nos lo regala como quien ofrece un caramelo a
un niño o una flor a una muchacha. Y así nos deja la memoria de lo
pueril y cotidiano, que también es memoria trascendente.
La memoria está presente en un cuadro de Orozco o de Izquierdo o de Herrán, como está presente en la fuente de Lola Mora
en la Universidad del Sur. La Memoria se pasea cabronamente por los
cuadros de Goya y se ampara detrás de la sabiduría popular de Sancho Panza. Esa Memoria que es alusión de la Muerte.
Memoria y Muerte, hermanitas gemelas que nos acompañan
desde que venimos a ser gente.

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

La voz y la armadura. Revisión de Armas y Letras
Andrea Gorgonia Treviño
Karina Lizeth Tirado Alcalá
Ana Patricia Torres Vázquez
Fecha de entrega: 21-2-2021 / Fecha de aceptación: 25-5-2021

Primeros ecos como escudo: La formación y contexto
histórico de Armas y Letras
Su nombre viene de la mediación y del equilibrio de dos acciones
diferentes: la que remite a la fuerza y lo práctico; y, por otra parte,
la que se enfoca al sentido y lo intelectual. La revista Armas y Letras
ha procurado, desde su nombre, ser un espacio de carácter íntegro
horaciano; un foro donde se medie el fondo y la forma y lo útil con
lo gustativo cuyo fin es instruir a quien se acerque a sus páginas.
Al ser una revista que ha buscado alcanzar cada capa social
en sus publicaciones, ha logrado irrumpir en el ámbito social, en un
contexto donde se ha ponderado la importancia de lo empresarial
y lo industrial en el noreste del país. Armas y Letras, con una autonomía que incita a la reflexión, se ha constituido como un medio
que trata, recibe y promueve las artes, la literatura y la cultura. Ha
sabido explorar un espacio, un tiempo y diversas perspectivas re185

�Ana Torres / La voz y la armadura

flexivas desde su nombre hasta la manera en que está constituida. La
emisión de su voz significó la creación y organización de un público
universitario interesado en las humanidades.
De acuerdo con los públicos y contrapúblicos, todo lector
se constituye a partir de su relación con un discurso y la manera
en que este circula. Esta relación ha sido vital para entender cómo
una revista ha logrado permanecer durante el paso del tiempo a lo
largo de 70 años de historia. En la medida en que dicha publicación
cambia y se adapta, su público lo hace también. Debido a la circulación y construcción de la revista, Armas y Letras ha promovido una
evolución histórica aun cuando su esencia horaciana se mantiene,
pues construyó un mundo poético en el cual el lector pudo formar
parte. Puede decirse que esta publicación ha entendido que escribir
para un público implica no solo dirigirse a él, alzar la voz y encontrar
a alguien que parara el eco, sino que debe moldear un espacio para
que funcione como punto de encuentro, espacio donde la difusión
y la crítica puedan coincidir sí.
Es por eso que cada etapa que ha tenido Armas y Letras ha
sido vital para comprender sus objetivos y la caracterización del público lector. Al hacer un recuento histórico, lo podemos entender
mayormente. Pensemos en el primer modelo de Armas y Letras, fundada por Raúl Rangel Frías en 1944, como parte de las actividades
del recién creado Departamento de Acción Social de la Universidad
de Nuevo León. Apareció como un boletín-folleto de formato sencillo (tipo tabloide), con un tiraje aproximado de 2500 ejemplares,
periodicidad mensual y con un propósito bien definido: ilustrar,
acompañar e instruir al lector universitario en un repertorio de temas de carácter universal, nacional y regional.
186

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-9

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Desde su comienzo en la década de los cuarenta, y durante
su primera etapa hasta 1957, la revista recordó el sentido de la Ars
poética, premisa donde se rescata la idea de instruir al lector mediante
dos niveles: la producción escrita y la agregación de elementos poéticos a su publicación. Al mismo tiempo, en sus páginas se exponía
literatura clásica y poesía del siglo de oro. Armas y Letras aportaba
también extractos editoriales de las obras comentadas. En tanto que
la revista hacía un recuento sobre las novedades literarias en el país,
recurría a recursos interiores como crónicas, reflexiones o perfiles
para dar a conocer su centro de interés, de manera que su primera
fase mostró la importancia de crear un espacio característico para
también formar lectores con estas cualidades.
Esta revista se transformó y durante dos décadas siguientes emigró a otro formato. Armas y Letras evolucionó en tamaño
e intereses extendiéndose en cuanto a temas y públicos; sus medidas pasaron de un boletín a una publicación con formato de libro
y orientado a un público cada vez más especializado (formado en
las carreras humanísticas de la recién creada Facultad de Filosofía y
Letras). Su orientación cambió y por añadidura su propósito también. La periodicidad se hizo más constante, siendo una de las pocas
revistas en México en publicarse de tal manera. Esta vez no contó
con la ayuda de ilustraciones o textos que la acompañaran como en
su inicio, pues su carácter era meramente formal y concreto sin grabados ni elementos de ilustración, pero eso no significó que Armas
y Letras, durante su segunda época, se volviera más rígida (aunque
sí más académica); nada ocasionó que su público también cambiase
debido a su sentido de historicidad, pues mostró que el concepto de
circulación resultó crucial en su cambio, ya que constataba que los
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-9

187

�Ana Torres / La voz y la armadura

lectores se mantenían vigentes según la manera en que se publicara
para ellos. La revista se mantuvo, con algunos cambios y algunas
dificultades, hasta 1976. Durante dos décadas no se publicó.
Formación poética: la vestidura como artefacto
Saber dirigirse y acercarse al público según el contexto es una tarea
compleja, pero si hay una revista que lo sabe hacer bien es Armas y
Letras de la UANL.
En este recuento histórico llegamos, por último, a la Armas
y Letras contemporánea, que inició en 1997 y se extiende hasta la
actualidad. El principal cambio en esta etapa ha sido que la revista se ha hecho más atractiva visualmente: presenta un juego entre
imágenes, colores y tipografías que la hace más fascinante al público
actual. Pero ¿por qué este juego con la forma se dio hasta la tercera
etapa?
Nos arriesgamos a presentar una respuesta: Armas y Letras
conoce a su público cambiante y al contexto en el que se desarrolla y sabe que, en este, la forma lo es todo. La revista sabe que los
públicos tienen una vida vigente, cuarenta años y su público es,
en teoría, el mismo. Sin embargo, -los universitarios- crecen, se
gradúan y así siguen entrando nuevos lectores potenciales, cuya
generación es atraída por distintas características. Su público es,
entonces, cambiante: estos jóvenes están interesados en diferentes aspectos de lo humanístico que las generaciones anteriores y
prestan especial atención en la forma en la que se presentan los
contenidos.
Es verdad: vivimos en una época en la que el estímulo visual
es primordial. Entre videos, series, películas todo se trata de lo que
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

vemos y en los textos el juego con las imágenes pasa a ser, más que
un complemento, una parte fundamental del escrito. Así, en la tercera etapa de Armas
y Letras, el diseño ya
no es un acompañante o algo pragmático, sino otro
mensaje que configura a la poética de
la revista. Cuando
me refiero a que el
diseño es ahora un
mensaje, pienso en
la principal característica del medio actual: lo visual.
Hoy en día
nos movemos con
imágenes, y la literatura junto con toda la tradición escrita se adapta
a esta forma; surgen los libros álbum, se atrae al nuevo público con
portadas interesantes, las revistas incluyen como parte importante de
su construcción el juego editorial. Y es justo lo que distingue a este
periodo de Armas y Letras con el anterior: es consciente de esta importancia visual y une los discursos con una propuesta estética que
atrapa al lector desde los juegos con la forma, y lo mantiene ahí con
el contenido. Pienso en el número 95-96 que se centra en Juan Rulfo
y tiene como invitada a Ana Fabiola Medina, cuyo arte va incluido en
la mayoría de los ensayos de la revista. Así, acompañado de una paleta
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-9

189

�Ana Torres / La voz y la armadura

de colores monocromática en azul, títulos adornados con diferentes
formas y de fotografías del trabajo de la artista invitada, el lector se
mueve por lo que parece una galería de arte de la mano del ensayista,
quien lo guía mediante el texto hacia sus descubrimientos e ideas.
La revista comprende el peso de lo visual y se adapta al marco actual. Aunque su discurso es esencialmente el mismo, el contexto no es igual que hace dos o cuatro décadas e incluso, ante la nueva
presentación de Armas y Letras en su versión en línea, dígase, su
último cambio, este aspecto contextual sigue cambiando para reinventarse dentro de nuestros días.
La evolución de las armas para la permanencia de las letras
Aunque Armas y Letras ha mantenido su público desde su inicio y
ha sabido resolver las necesidades, el reto ahora ha sido mayor, pues
también se ha creado una distancia entre la revista y el lector debido
a su formalidad.
Recordemos que las revistas de divulgación enfocan su propósito en facilitar la recepción de información mediante el estilo y
el contacto con los receptores, en este caso los universitarios. La
misión inicial de Armas y Letras, al ser una revista universitaria, es
ejercer como marco histórico de la universidad, así como visibilizar
el pensamiento universitario. Sin embargo, la universidad actual es
diferente a la que se refería Rangel Frías en su comienzo, pues tiene
ahora más matices y públicos dentro de ella como consecuencia del
contexto histórico de la humanidad. La actualidad y sus medios son
parte de ese marco histórico que Armas y Letras pretende establecer;
por lo tanto, sería un error evitarlos para llegar a otros públicos, así
como también lo sería delimitarla a los ya letrados.
190

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-9

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Fue Alfonso Reyes, quien habló en su momento de la
prensa oficial como una enorme máquina de noticias y anuncios
que impone obligaciones al espíritu, así, Armas y Letras cumple
el otro lado de la moneda: se consolida como la prensa libre que
redacta de manera congruente, con ideales definidos y está lejos
de imponer obligaciones. La cualidad principal de esta revista es
ser una voz que reclama el bienestar y la dignidad del hombre,
que busca cambiar al público y, a través de la reflexión, asegurar
su libertad; es decir, busca incidir sobre el público un pensamiento que ayude a los hombres en sus actividades, y así, la manera
de ejercer un cambio político y ético. Armas y Letras es práctica
e intelectual, y justamente tuvo el propósito inicial de contrapeso ante los ideales de los empresarios de Nuevo León, que en la
actualidad se traslada al cambio de ideas ante el pensamiento imperante y la visibilidad de las humanidades ante un contexto cada
vez más positivista.
Dicho todo esto, era necesario otra transformación dentro
de Armas y Letras: tenía que dar un paso adelante para presentar las
humanidades y atraer otro tipo de público, la respuesta y modalidad
fue, entonces, cambiar dentro de lo actual por el recurso estilístico. La revista cambió como los medios de circulación lo hicieron,
evolucionó hasta su integración al espacio digital, lo que superó la
barrera formal entre la revista y el lector y presentó entonces una
nueva plataforma para su difusión. Armas y Letras, ahora, mantiene
un diseño tan intuitivo que permite que las ideas plasmadas dentro
de estas ediciones lleguen a una diversidad de personas que enriquecen al público ya creado en su lectura, y, por lo tanto, a la revista
como medio de difusión.
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�Ana Torres / La voz y la armadura

Nuevos métodos de defensa
Aunque se denomina a sí misma como una publicación trimestral,
ahora con la nueva evolución y el salto del papel impreso a las nuevas plataformas de internet dentro de su versión en línea en la web,
podemos decir que, aunque las entradas de Armas y Letras son esporádicas, su contenido está siempre vivo en el tiempo. La publicación
ha dado un paso hacia adelante al marcar una nueva era dentro del
espacio digital, mientras responde a los cambios de la distribución,
publicación y formato para seguir siendo la plataforma del lector
interesado en las humanidades y la cultura que, si bien se enuncia
desde la universidad y la institución educativa pública, puede llegar a
nuevos públicos de diferentes edades y contextos.
Si bien su base siempre ha estado centrada en los abordajes para la crítica literaria, del arte y cultural desde la transmisión y
ensayo de la palabra y la imagen, Armas y Letras como revista sigue
transformándose desde la suma de voces diversas y creatividad con
su publicación en línea: armasyletrasenlinea.uanl.edu.mx, donde recrea su línea histórica desde el comienzo y sigue dejando una huella
en la perdurabilidad con nuevos métodos de batalla.
Con un cambio que emerge desde las profundidades de la
armadura, esta publicación emerge desde las ya sabidas secciones
que giran en torno a letras de Armas tomar, una Anatomía de la crítica,
Andamios a la redonda de textos que integran la política, crónica o
filosofía seguida de otra parte dedicada a Artes y espejismo, pero sobre
todo, abogando por nuevas formas de presentación que tengan que
ver con una contextura de temas diversos y la bien sabida sección
de Caballería con una selección de obras que permanece desde su
comienzo hasta el día de hoy.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Podemos concluir entonces, con nuestra espada y pies firmes en tierra, cargando la misma caballería de siempre, pero con
una nueva visión, que Armas y Letras sigue demostrando que conoce
a sus lectores y aquellos públicos en potencia que pueden pasar a
formar parte de su lectura, al mismo tiempo que evoluciona al ser
fiel a sí misma.
La existencia de una dialéctica enriquecedora por su diversidad permite que el marco y pensamiento universitario que Armas y
Letras sea más fidedigno, además que se convierte en una herramienta de cambio social, más que permanecer solo como patrimonio y
memoria.
Como conclusión, con el recuento histórico de esta revista,
sumado a su más reciente cambio virtual, se puede decir que. Armas
y Letras tiene materia para llegar a ser aquella revista de accionaria
que cambie a una sociedad sumergida en la inmediatez y el orden
desde el fondo y la forma, o bien, desde la voz y la armadura.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-9

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�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Víctor Barrera Enderle:
Ahora colecciono miradas,
Monterrey: UANL; 2021, pp.
Fecha de entrega: 28-5-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Cuando leí el título del nuevo libro de Víctor Barrera Enderle, lo
primero que vino a mi mente fue una cita del escritor francés Pascal
Quignard: “Existe una mirada que no resistimos”, lo escribió en su
novela ensayística La vida secreta y esa imagen me sedujo desde el
primer momento. Una mirada es capaz de someternos, motivarnos
o inclinarnos hacia una acción, un nuevo impulso; una mirada que
podemos percibir en el rostro de otros, o mejor, una mirada nueva
con la que hemos de observar el mundo.
Quiero destacar cuatro elementos importantes de lo que estos ensayos nos ofrecen: el primero, como lo sugiere el título, las
miradas alfonsinas que nutrieron la escritura de Reyes en su época
de autoexilio; la segunda, entender que el discurso ensayístico puede tomar múltiples formas que escapan a la estructura clásica que
conocemos y la que pensamos cuando se dice ensayo; lo tercero, la
capacidad que tiene el lenguaje para atravesar fronteras geográficas y
literarias; por último, la manera en que el autor revisa la producción
literaria de Reyes, cómo logra concretar una visión homogénea de
la simultaneidad en la que se gestó y nació la escritura de Alfonso
197

�María Fernanda Martínez / Ahora colecciono miradas…

Reyes en Madrid mientras en México continuaba la Revolución y
surgían sus consecuencias: el desarrollo de la literatura mexicana,
la institucionalización de la cultura; en América Latina las discusiones que partieron del ensayo con Rodó, Mariátegui y otros sobre
la literatura, su tradición, cuál es su característica principal que vale
la pena decir es su heterogeneidad. La literatura latinoamericana se
une por sus diferencias. Y es importante señalar este panorama de
la discusión literaria en América Latina durante el siglo XX porque
una cuestión con Reyes es que nació en Monterrey, pero se autoexilió joven y escribió en España, pero quería un lugar en la literatura
mexicana, pero reconoció su tradición occidental, y sí, todo eso es
cierto, mas no por eso su escritura no ocupa un lugar en las letras
mexicanas, hispánicas y en las Letras en general.
El libro inicia con un ensayo acerca de Oración del 9 de febrero,
texto que escribe Reyes en 1930 en la fecha del aniversario luctuoso
de su padre y termina en la fecha de su nacimiento; este libro de
ensayos inicia con la pérdida, un texto sobre la muerte del general, y
termina con el regreso y reencuentro de una identidad, Ifigenia Cruel
y Calendario.
Alfonso Reyes se exilió de México después del 9 de febrero
de 1913, fecha trágica en la que su padre, el general Bernardo Reyes,
fue asesinado. Su hermano se quedó en México, pero Alfonso decidió partir a Francia, primero, y después a España con el estallido de
la Gran Guerra. El primer ensayo de este libro inicia con esta huida
y con el texto Oración 9 de febrero en el que Reyes, más que alabar
la figura del padre que perdió muy joven, interpreta la ausencia y
conjura el dolor. Víctor Barrera señala muy bien la Carta al padre del
escritor checo Kafka y Oración… como dos textos que conjuran dis198

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

tancias, pero que tienen como destinatario final a ellos mismos, ya
que la persona a quien va dirigida no leerá estas palabras. Yo agrego
el libro colombiano El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince,
que se une al lenguaje para escribirle a una sombra. Reyes recurre al
lenguaje para salvar(se). La imaginación, lo retoma Barrera del Diario
de Reyes, acudió en su auxilio: “Consuélate. Acuérdate que, después
de todo, allá en Monterrey, te queda algo sólido y definitivo: Tu casa,
tu familia, tu padre”. Sabemos que no es cierto, la casa familiar y
el padre están perdidos, pero los espacios no son sólo físicos, y las
distancias pueden salvarse con la palabra. La memoria también es
una casa. Y Reyes se refugia en la memoria de sus recuerdos y en la
memoria que la literatura guarda, encontrando así su casa en Monterrey, su patria chica. De esto ya nos da un atisbo Barrera en su libro
Reyes. La conquista de una vocación: “Reyes, sin embargo, evoca (y de
paso reinventa) su nacimiento como un acontecimiento simbólico:
el lazo de unión entre su ser y el suelo que lo recibió al mundo”
(Barrera, 2018: 43). Por esta tierra, desde Madrid, Reyes busca la
vida y obra de Fray Servando Teresa de Mier, inconscientemente,
en un primer momento, su vida se ve espejeada en la vida de Mier,
y después, consciente, reconoce que quiere ser visto como el otro
gran regiomontano.
En este libro encontramos una relectura de distintos textos
de Reyes como Oración del nueve de febrero, Visión de Anáhuac, Cartones
de Madrid, reseñas de cine que hizo Reyes, Plano Oblicuo, Cuestiones
Estéticas, Ifigenia Cruel, entre otros. Textos que van de la narrativa, el
poema dramático a la crítica e incluso a la biografía, así que no nos
inclinemos con la falsa idea de que aquí se ensayan ensayos, sino que
se escribe sobre el discurso ensayístico que es argumentativo a la vez
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

199

�María Fernanda Martínez / Ahora colecciono miradas…

que seductor, intelectual, creativo y poético; ningún ejemplo más
claro que Visión de Anáhuac. Como señalé más arriba, el lenguaje
atraviesa fronteras literarias, eso incluye los géneros:
Comparar, intuir, apostar por la razón misteriosa de la literatura y
no dar por sentado nada. Porque aquí no hay cosa segura, y cada
libro puede, a la vez, ser todos los libros (…). Reyes hacía del
ensayo un continente nuevo (…) el ensayo es el ensayo y siempre
algo más. (Barrera, 2021: 57).

Esto nos lleva a pensar dos cosas: al decir Barrera que cada
libro puede ser todos los libros, nos cuestionamos sobre la originalidad de la escritura. ¿Qué poema que se haya escrito no es reescritura
de otro? Soy una fiel creyente que la escritura es consecuencia natural de la lectura, al tomar la pluma se refleja los autores que hemos
leído, la forma en que nos hemos nutrido de ellos y ellas y hemos
de establecer un diálogo, por lo tanto. Otro asunto es que el ensayo,
muy generosamente nos recuerda Barrera, y Reyes es gran ejemplo,
escapa a la estructura académica, cuadrada y fríamente metódica
para convertirse en creación literaria; nos han abierto las puertas
para ensayar literariamente.
Siguiendo con el proceso de escritura de Reyes y con su búsqueda literaria en Madrid, en Visión de Anáhuac nos damos cuenta
que ya no persigue la consolidación de su escritura, sino el reconocimiento: “Cada texto es una prueba de fuego: demostrar la pertenencia a la tradición occidental, pero dejar en claro su procedencia particular” (2021:59). En el discurso ensayístico de Reyes encontramos
una autoafirmación, un reconocimiento de la identidad que también
se ve en Ifigenia cruel, poema dramático que retoma a la literatura clásica —acción nada moderna y que Reyes la vuelve a insertar en Oc200

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

cidente—, pero la transforma en otra cosa, en un texto donde hay
conciencia, crisis existencial y una nueva identidad, acto moderno de
Reyes y con el que deja también en claro su procedencia. Y esto lo
logra Reyes “al volver la mirada, luego de adentrarse firmemente en
la cultura occidental”.
En el ensayo “Primeros prejuicios de la retina” Barrera escribe acerca de Cartones de Madrid, del primer filtro que la vista es
para pasar a la escritura. “La pintura rompía con la referencia directa
a la realidad. La literatura comenzaba a hacer lo mismo” (2021:66),
y aquí es donde aparece una cuestión: cómo lo hace el ensayo si, en
primera instancia, siempre se piensa en él como una prima de la literatura, solo que mucho más seria, más formal, y que se le había conocido con otros nombres: erudición, filología, historiografía. Pero
Reyes transforma su escritura ensayística en una expresión literaria,
lejos de la disección de ideas, de ese tratamiento casi quirúrgico de
las ideas, ajeno a la visión que Ortega tenía del ensayo, como una
“meditación privada que se volvía pública”. Para Reyes, el ensayo
es materia viva que habla, y la mirada es el vehículo para llegar a la
traducción: Barrera se pregunta si hoy, con el registro fehaciente
de las imágenes que los celulares pueden hacer, valdrá la pena escribir nuestras impresiones. Yo, como él, me inclino a pensar que
sí: “nuestras retinas aún podrán albergar un espacio exclusivo para
las primeras impresiones: nuestro desafío será, entonces, encontrar
la manera de expresar tales imágenes en prosa literaria. Tendremos
que aprender a leer de nuevo” (2021: 80).
María Fernanda Martínez Quintanilla

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

201

�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Luis García Montero: Almudena,
México: Valparaíso, 2015
Fecha de entrega: 29-5-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Aunque tú no lo sepas también me he inventado los sonidos de tu
nombre, mis manos también han pasado por los bordes de la playa
de tus labios y hemos hablado de los sueños que se construyeron
a partir de los espejos limpios del amor hasta en una infinidad de
ocasiones. Aunque tú no lo sepas también hemos aprendido a caminar
juntos desde la distancia de nuestras respectivas soledades, vimos
las mismas películas chinas de amores frustrados, releímos los
mismos libros de poesía hispanoamericana, escuchamos las
mismas canciones, desempolvadas con el tiempo, junto a las ideas
de nuestros primeros amores caídos y comentamos cada uno de
los poemas que hallamos en Almudena (Valparaíso México, 2015)
del poeta, narrador y ensayista español, Luis García Montero
(Granada, 1958); y aunque tú no lo sepas, hemos hecho esta
reseña con la esperanza y la necesidad de que algún día la tierra
vuelva a conmoverse en medio de un abrazo.
Tal vez no sea un secreto, y tampoco un atrevimiento, pensar
en la obra poética de Luis García Montero como una de esas obras
fundamentales dentro la poesía contemporánea que trascienden
nuestro tiempo y con una mirada directa, y sincera en particular, nos
203

�Carlos Rutilo / Almudena

cuestione y nos hable sobre temas y asuntos cotidianos, pero necesarios como el amor, para volver a aprender a caminar por el mundo
sin la necesidad de solemnizar el lenguaje de su propio discurso poético: “Porque a veces el mundo, // cabe entre dos palabras”. En este
sentido Almudena no es solamente una antología poética en el cual
se recopilan varios poemas de Luis García Montero publicados
anteriormente en Habitaciones separadas (Visor, Madrid, 1994), Completamente viernes (Tusquets, Barcelona, 1998), Vista cansada (Visor,
Madrid, 2008), Un invierno propio (Visor, Madrid, 2011) y A puerta
cerrada (Visor, Madrid, 2017), que ya de por sí ocupan un lugar
especial dentro de la poesía española actual, además de contar con
un prólogo entrañable de la gran escritora, y compañera de vida
del poeta, Almudena Grandes (Madrid, 1960); más bien busca
ser un libro enteramente nuevo, independiente y dedicado a cada
una de las distintas etapas del amor que nos ayuda a comprender
la realidad a través de las raíces del diálogo que logran construir
con el lector: “Yo estoy donde tú estás, pero en la vida//hay cosas
que no pueden compartirse.//Por eso sigo aquí y voy contigo,//
cercano y lejanísimo,//en busca de otro mundo que no es mío,//
aunque está junto a mí”.
¿Cabe el amor en un mundo tan asfixiante, instantáneo
y caótico como el nuestro donde la realidad tiende a ser más
relacionada con el dolor y la desesperanza? Nos cuestionamos
a lo largo de la lectura y los poemas de García Montero parecen
responder con un rotundo sí y la armonía universal, de la que tanto
nos habló Octavio Paz en El arco y la lira, también logra resonar y
ser comunicado en cada uno de los versos de este libro como un
infinito caracol de ecos azules.
204

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-11

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El lector mexicano que no se haya acercado jamás a la obra
de Luis García Montero encontrará que, en cada uno de los versos recogidos en este libro de voz firme, y poderosa, se atreven a
mirarnos desde la otra orilla de la experiencia literaria y a dialogar
con nosotros mismos sobre varios asuntos relacionados al amor visto como una manera más de experimentar al mundo: “Que no me
lea//quien no haya visto nunca conmoverse la tierra//en medio de
un abrazo”. Y el amor no es para nada un tema desconocido para la
tradición poética de nuestro país que cuenta con enormes representantes como Efraín Huerta, Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño,
Jaime Sabines, José Carlos Becerra y Homero Aridjis entre otros
tantos.
Es probable que también encuentre algo más en Almudena que la sencilla dedicatoria de toda una vida, y más bien termine
por encontrar esa revelación poética que tanta falta nos ha hecho
en estos tiempos de encierro e incertidumbre, donde es fácil
cansarse de uno mismo y no ver que detrás de la puerta de un
nombre también pueda albergar la deseable señal de una posible
esperanza y ediciones como este emblemático libro de Luis
García Montero solamente pueden ser celebradas en los nobles
actos de la lectura y de la relectura que tanto merecen.
Carlos Rutilo

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-11

205

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                <text>Humanitas: Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,  2021, Vol. 1, No. 1,  Julio-Diciembre</text>
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                <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Humanitas Vol. 1, No. 2, enero-junio 2022, es una publicación semestral editada por
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera Enderle. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100-102, ISSN en trámite, ambos ante el
Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de
22 marzo de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle

Autores
Mario César Islas Flores
Gonzalo Rojas Canouet
Michelle Monter Arauz
Lluvia Olvera
Omar Armando Paredes
Joseph Amauri Cardona Mora
Valeria Vazquez Elizaldi
Magdalena López
Isabel Alcántara Carbajal, Álvaro Ernesto Uribe Hernández
Francisco Gerardo Tijerina Martínez
Adbeel Darío Duarte Hernández
Roberto Kaput González Santos
Carlos Rutilo Aguilar
Esnedy Zuluaga
Leonardo Pérez Díaz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/
Espacialidad e itinerarios en la cuentística de
Mario Levrero
Spatiality and itineraries in the short stories of
Mario Levrero
Mario César Islas Flores
Universidad Autónoma de Sinaloa

https://orcid.org/0000-0002-8076-6529
Fecha entrega: 06-11-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, Islas Flores, Mario César. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1
Email: islas_flores@hotmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Espacialidad e itinerarios en la cuentística de Mario
Levrero
Spatiality and itineraries in the short stories of Mario
Levrero
Mario César Islas Flores
Universidad Autónoma de Sinaloa
Fecha de entrega: 6-11/-2021 / Fecha de aceptación: 11-2-2022

Resumen. En una significativa cantidad de cuentos de Mario Levrero los
desplazamientos son frecuentes y cruciales. Se trata de itinerarios emprendidos de forma voluntaria o, por el contrario, forzados por alguna circunstancia que los torna imperativos, incluso, al grado que de su concreción
depende la pervivencia personal o colectiva. Pero, sea que el trayecto tenga
un carácter iniciático o una finalidad tan precisa, como supervisar la disposición del mobiliario de la propia vivienda o la obtención de un refugio,
los pueblos o ciudades que fungen como punto de partida o arribo desempeñan un rol protagónico. Es decir, no son meras escenografías en las que
están enmarcados los acontecimientos, sino que en buena medida tornan
inteligibles a estos. El objetivo del presente ensayo es explicitar la importancia cardinal jugada por la espacialidad en la cuentística levreriana a la par
que se profundiza en los problemas derivados de su reciente compilación,
pero también, trazar ese desplazamiento nada infrecuente entre la cuentística
y la ensayística autobiográfica del escritor uruguayo.
Palabras claves: espacialidad, cuento, autobiografía, biografía, ensayística

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

Abstract: In a significant number of Mario Levrero’s stories, displacements are frequent and crucial. These are itineraries undertaken voluntarily or, on the contrary, forced by some circumstance that makes them imperative, even to the extent that personal
or collective survival depends on their realization. However, the
towns or cities that serve as a starting or arrival point play a leading role, whether the journey has an initiatory character or a precise purpose -such as supervising the arrangement of the furniture
in one’s home or obtaining a shelter-. That is to say, they are not
mere scenographic frames in which events take place, but to a large extent, they make them intelligible. The objective of this essay
is to make explicit the cardinal importance played by spatiality in
the Levrerian short story while delving into the problems derived
from its recent compilation, but also to trace that not uncommon
displacement between the short story and the autobiographical
essay of the writer Uruguayan.
Keywords: spatiality, short story, autobiography, biography, essay

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Punto de partida
La de Mario Levrero es una obra que, a partir de la publicación
póstuma de La novela luminosa (2008) ha sido objeto de una
creciente atención. La aparición de sus Cuentos completos (2019)
se inscribe en esta revaloración editorial y crítica hacia los
múltiples registros del literato y ensayista uruguayo, quien, sin
duda, ha devenido en una de las figuras emblemáticas de las letras
hispanoamericanas de entresiglos. La compilación aludida perfila
de entrada la problemática de su propia articulación, es decir, invita
a preguntarnos acerca de la validez del criterio empleado para
decidir cuáles textos dentro del corpus levreriano son susceptibles
de ser considerados literarios y cuántos de ellos, a su vez, podrían
ser clasificados como cuentos. Esta cuestión, como espero ilustrar,
no es en modo alguno menor y considero necesario su abordaje
para adentrarnos en los matices de una escritura que oscila
entre la autobiografía y la parapsicología, entre lo ensayístico y
una imaginación desbordante y regida, además, por una peculiar
dinámica editorial. El protagonismo de la espacialidad en algunas
piezas cuentísticas levrerianas es la otra temática que me propongo
explorar en este ensayo. ¿Cuál es el significado de los recurrentes
y decisivos itinerarios emprendidos por los personajes de esas
narraciones no pocas veces disímiles en contenido y extensión?
Esta interrogante será mi guía en esta geografía compuesta por
lugares tanto enigmáticos como familiares en su rotundidad
genérica (un jardín, una vivienda, una pequeña estación de tren) y
quizás dicho recorrido nos permita ampliar nuestro entendimiento
sobre los móviles de la cuentística levreriana.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

17

�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

Una antología de antologías
El cariz autobiográfico fue enfatizándose hasta volverse definitorio
en algunas de las últimas obras de Levrero y, muy especialmente,
en “Diario de la beca”, que inaugura y abarca la mayor parte de
La novela luminosa (2008). El antecedente más importante de esta
inflexión escritural es Diario de un canalla; texto redactado durante
su prolongada estancia en la capital argentina, por tal motivo, no
deja de causarme extrañeza advertir la presencia de estas páginas
íntimas en el volumen compilado por Nicolas Varlotta (Levrero,
2019: 553-583). No obstante, su decisión de respetar, por una parte,
la voluntad de su padre Jorge Mario Varlotta Levrero, quien en
vida incluyera su diario bonaerense en las páginas de El portero y el
otro (1992) y, por otra, de observar escrupulosamente la trayectoria
cronológica de esas antologías preparadas por el propio escritor
montevideano, me parece positiva en la medida que edificó una
rúa por la que pueden transitar tanto los nuevos lectores como los
especialistas en la obra levreriana, pero el problema reside en que
algunos de los destinos que figuran en ella no se corresponden con
las señaléticas.
Lo anterior, creo, torna pertinente plantear un ejercicio de
aliento contrafactual: y, si El discurso vacío (2019) -por mencionar
otro texto de primer orden inscrito, a mi juicio, en la ensayística
autobiográfica de Levrero- hubiera sido seleccionado por el escritor
rioplatense como parte constitutiva de una antología, ¿acaso también
habría figurado en la obra integrada por Varlotta? En función
del enfoque, a un tiempo, pragmático y didáctico que empleó
resulta del todo probable; empero, cabe resaltar, que la dimensión
autobiográfica ha sido infravalorada u obviada en la mayoría de las
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

aproximaciones investigativas a la producción textual de Levrero al
calificar como literarios sus textos autobiográficos (Polleri, 2013;
Bértolo 2010; Gandolfo, 2015; Ricciardi; 2015; Cosse, 2015)1 y, por
tanto, no resulta tan sorpresivo que Cuentos completos refracte tal punto
de vista. Además, el itinerario irregular y accidentado de muchos de
los libros de Levrero representó, sin duda, un reto mayúsculo en la
preparación de este texto que, como los de su especie, tienen como
vocación constitutiva la totalidad, aunque algunos lectores habríamos
agradecido que, en el caso puntual de Diario de un canalla (uno de los
escritos más extensos que figuran en la selección de Varlotta, por
cierto)2 se hubiera especificado, por lo menos -como Varlotta si lo
observó en otros casos-, la problemática de la clasificación textual:
Hemos agregado dos piezas poco conocidas, que no encajan
nítidamente en la categoría de “cuento” y que tampoco figuran
en ninguna de las principales antologías personales del autor:
nos referimos a “Tres aproximaciones ligeramente erróneas al
problema de la Nueva lógica” y “Ya que estamos”. En ambos casos,
los motivos para incorporarlas fueron varios, pero especialmente
dos: por considerar que poseen un gran interés y valor literario y
por tratarse de obras casi desconocidas (Levrero, 2019: 11).

El desconocimiento en el caso de Diario de un canalla no aplica,
en virtud de que se trata de uno de los textos de Levrero que alcanzó
mayor difusión en vida del autor y también de forma póstuma (2015).
La raíz de la cuestión se encuentra en todo caso en la ponderación de
1 Una excepción notable es el estudio de Helena Corbellini (2018).
2 “Diario de un canalla” es el segundo texto más extenso que figura en
Cuentos completos (Levrero, 2019: 553_583) sólo superado por “La cinta de
Moebius” (Levrero, 2019: 149-191).
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su valor literario porque en el caso que nos ocupa es ahí, justamente,
donde queda subsumido su potencial valor autobiográfico. Al respecto,
en el prólogo que Fabian Casas preparó para Cuentos completos, se lee:
Encuentro en la obra de Levrero dos grandes trancos. Uno
influenciado por Kafka y los cuentos infantiles, siempre bordeando
lo siniestro, relatos de peripecias, que dan la impresión de que el
escritor inventa a medida que narra. Y el otro, el Levrero realista,
el último Levrero, más cercano a Jorge Varlotta -su identidad real, que dejó por lo menos dos libros maravillosos: El discurso vacío
y La novela luminosa. Este último lo consagró a otro tipo de lector
que hasta entonces no lo conocía, rompió la valla de los lectores
de culto. En los cuentos que acá se prologan está el Levrero más
secreto y el que, de alguna manera, tiene el ochenta por ciento del
ADN que lo hizo un escritor extraordinario (Levrero, 2019: 7-8).

¿Cómo interpretar esa valía, ese porcentaje asignado a la
cuentística de Levrero? Es lícito tener una preferencia como lector
por una de las facetas de un autor, e inclusive, considerar que ese
registro es el más importante desde el punto de vista literario.
No me parece válida, en cambio, la ambigüedad implícita en el
planteamiento: ¿Levrero devino entonces en un escritor extraordinario
por mediación de sus cuentos? La interrogante, entre muchas otras
posibles, se torna pertinente ante la naturaleza de la afirmación de
Casas. Sin embargo, conviene recordar que los diferentes géneros
escriturales frecuentados por Levrero se entrecruzan de un modo
incesante3 y, por tal motivo, la producción cuentística del autor
3 Por tal motivo, me parece que el empleo de una categoría como trilogía,
aunque se encuentre vinculada con el juicio de Mario Levrero acerca de sus
primeras novelas (Gandolfo: 2013:21 y la revelación de un anhelo editorial
relacionado con su prosa autobiográfica (Levrero, 2008:19) está definitivamente
sobreestimada como elemento explicativo (Rosso, 2013:141_163; Libertella,

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montevideano no puede fungir como un antecedente literario
general (con independencia de su potencial preeminencia estética).
Esta sincronicidad tiene, por supuesto, bemoles y permea a todas
las antologías que sirvieron de base a la obra reunida por Varlotta:
Escribía lo que surgía, y eso podía ser un relato, o una novela
corta, o una novela un poco más larga, o un artículo humorístico,
o un poema que jamás habría de mostrar a nadie. Y otras cosas
que salían sin otra finalidad que la de nacer, como por ejemplo,
dibujitos. Con el tiempo se juntaban unos cuantos relatos, y cada
tanto (generalmente cada tantos años), cuando venía alguien a
preguntarme si tenía algo para publicar, podía ofrecerle un libro
con esos relatos que se habían ido acumulado, o alguna de esas
novelas que quedaban inéditas durante años (Levrero, 2013: 29).

Este modus operandi escritural caracterizado por la ralentización
y reciclaje editorial es el responsable de los textos que se repiten
en la media docena de antologías que Levrero entregara a distintas
editoriales rioplatenses. Sobre este asunto, Varlotta indica que Los
muertos fue excluida de Cuentos completos “dado que consta de sus solo
cuatro relatos, todos ellos recogidos al año siguiente en Espacios libres”
(Levrero, 2019: 11). Con esa decisión, sin duda, se evitó una absurda
duplicación textual, pero tan loable como ello hubiera sido evitar la
inclusión de piezas que, en definitiva y por mucho que se extienda
el rasero literario, no se inscriben dentro del género cuentístico,
por tal razón, considero que estamos no ante la reunión total de
2010:41), e incluso, editorialmente, pues, DeBolsillo empezó a comercializar
La ciudad, París y El lugar en un estuche con el título general de Trilogía
involuntaria (Levrero, 2010) y, posteriormente, las tres novelas fueron
conjuntadas en un solo volumen (modificando el orden de aparición original
por el de redacción) con el título global ya referido (Levrero, 2016).
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los cuentos levrerianos, sino ante una antología de antologías (y, una
de dimensiones injustificadamente extendidas). No obstante, este
volumen allana el camino, insisto, para quienes deseen iniciarse en
la lectura de uno de los más relevantes narradores latinoamericanos
descubiertos en el siglo XXI, pero también para aquellos que tenemos
la intención de encontrar en este conjunto temática y estilísticamente
diverso algunas afinidades que contribuyan a la comprensión de la
cuentística levreriana. En este sentido, la espacialidad en su acepción
más amplia, es decir, no sólo como el escenario en que se desarrolla
la trama, sino como un factor que, en sus múltiples manifestaciones,
sea como un entorno natural o de factura humana, como punto de
partida o destino, como un lugar regido por una lógica extratextual
reconocible o pautado, por el contrario, por leyes autorreferenciales
fungirá como nuestra brújula por este universo textual.
Puertas y máquinas
“Entro al ropero y cierro la puerta desde dentro” se lee en “La
máquina de pensar en Gladys (negativo)” (Levrero, 2019, 110);
relato final del primer libro de cuentos de Levrero intitulado
La máquina de pensar en Gladys (1970). Éste último también es el
título de la narración inaugural que de forma simplista pudiera
ser interpretada como la versión positiva de una historia que,
en ambos casos, resulta breve y extraña: una suerte de pase de
revista efectuado a la disposición del mobiliario y al orden de
los elementos constitutivos de la vivienda del protagonista antes
de dormir. Levrero consigna con toda naturalidad “la máquina
de pensar en Gladys” que, en ese instante, “estaba enchufada y
producía el suave ronroneo habitual” (Levrero, 2019: 19). Esta
poderosa irrupción en un horizonte doméstico anodino me remite
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a ese tipo de enunciados que Michel Foucault alude (citando a
Borges) en el prefacio de Las palabras y las cosas (1968) en la medida
que no es posible representarnos esa máquina de una forma precisa,
concreta, a diferencia de esa casa cuyos componentes nos resultan,
sin mayor esfuerzo, imaginables.
Empero, esa inconcebible máquina de pensar y la puerta más
común en los cuentos de Levrero están separados por una frontera
mucho más estrecha de lo que pudiera suponerse. ¿Qué nos aguarda
tras la fachada más simple de lo cotidiano? ¿qué acontecimientos se
concatenarán tras la acción mínima de girar una perilla para franquear
un umbral metálico o de madera? Realidades de distinto signo
coexisten en ese desplazamiento mínimo que lleva al personaje a la
recámara y/o al ropero una noche cualquiera con la única finalidad
de conciliar el sueño. Puertas que se cierran tras o frente a él, pero
al fin de cuentas, la colisión entre los dos órdenes se puede suscitar
en cualquier momento:
Por la madrugada desperté inquieto, un ruido desacostumbrado
me había producido un sobresalto; me ovillé en la cama y me
cubrí con las almohadas y me puse las manos en la nuca y esperé
el final de todo aquello con los nervios en tensión: la casa se
estaba derrumbando (Levrero, 2019: 19).

Por su parte, el desenlace en “La máquina de pensar en
Gladys (negativo)” también es calamitoso:
Por la madrugada me despierto tiritando, alguien ha abierto la
ventanita del ropero y tengo fiebre, estoy bañado en sudor y me
duele el ojo izquierdo, pido a gritos un médico o una ambulancia,
pero estoy en medio de un campo desolado y no hay quien escuche
mis gritos (Levrero, 2019: 110).
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La realidad externa puede ser avasallante, no sólo en su
manifestación ostentosa y violenta, sino también en su indiferencia
y trastocar con la misma fuerza el mundo preexistente y, además,
toda tentativa ulterior. “En mi dormitorio” -se lee en “La máquina
de pensar en Gladys”- “le di cuerda al despertador, comprobando
que la hora que indicaba coincidía con la del reloj de pulsera en mi
muñeca, y lo puse para que sonara media hora más tarde a la mañana
siguiente (porque había decidido suprimir el baño; me sentía un
poco resfriado)” (Levrero, 2019: 19) y, en la versión adjetivada como
negativa el protagonista refiere: “entro al dormitorio y encuentro en
mi cama a la mujer, desnuda; promete despertarme mañana a la hora
de siempre” (Levrero, 2019: 110).
En “La casa abandonada” se resalta la importancia que
también juega en los cuentos de Levrero la espacialidad urbana y no
sólo la rural que se enseñorea en su vastedad inmutable:
En una calle céntrica, poblada en general por edificios modernos,
se ve, sin embargo, una vieja casa abandonada. Al frente hay un
jardín, separado de la vereda por una verja; en el jardín, una fuente
muy blanca, con angelitos; la verja parece una sucesión de lanzas
oxidadas, unidas entre sí por dos barras horizontales; de afuera,
se ve de la casa un ex-rosado, actualmente muy sucio y verdoso,
que corresponde al frente, y algo de una persiana muy oscura.
Esta casa interesa solamente a algunas personas que caen bajo su
influjo; estas personas, entre las que me incluyo, saben de algunas
cosas que allí suceden (2019: 26).

En strictu sensu, no sólo personas coinciden en esa propiedad,
porque en dicho relato también se alternan el registro realista y otro
decididamente fantástico. Estas transiciones en la cuentística de
Levrero pueden ser graduales o súbitas, pues, como ya he apuntado,
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con frecuencia la distancia entre ambas está simbolizada apenas por una
puerta, así sea una puerta secreta como acaece en “El sótano” (Levrero,
2019: 38-65). Abro un paréntesis para resaltar la coetaneidad entre
esta última narración y La ciudad (1970), porque con independencia de
que el libro de cuentos en que se incluye y la opera prima novelística de
Levrero fueron publicados originalmente el mismo año, la redacción
de ambas se sitúa en torno a 1966, es decir, en la etapa formativa de
Levrero como escritor; época en la que, en palabras del propio autor
uruguayo, su literatura era una simple “traducción” (Matus, 2013:
197), e inclusive, un “plagio” (Bruno, Galione y Bonino, 2013: 138)
de la de Kafka.4 Resalto esto porque ese inmenso espacio vegetal que
figura en “El sótano” y al que Carlitos accede por la referida puerta
está poblado por jardineros con infinitas gradaciones y por insectos
que son únicos en su género. (Levrero, 2019: 50). Esas presencias, a
mi juicio, se asemejan a esos representantes de la ley que figuran en
la literatura kafkiana (Kafka, 2004: 237-239) y, particularmente, el
insecto Titus (figura clave en la narración en la medida que revela la
estrategia que el niño debe seguir ante el jefe de jardineros para poder
retornar a su mundo) podría formar parte de ese bestiario compuesto
4 Y con ello, no quiero insinuar que en algún momento dicha influencia
desapareció por completo, sino que sí es perceptible su modulación en la
medida en que Levrero fue encontrando un registro propio que, a mi juicio,
marcará su distancia más significativa con Kafka en lo concerniente a la
falta de solemnidad en el registro autobiográfico. Antonio Muñoz Molina, en
cambio, advierte desde ese libro inaugural un deslinde entre ambos escritores:
“En Mario Levrero yo intuyo un fondo más denso de amargura: la mujer
rozada y casi ofrecida y de pronto inalcanzable, la búsqueda por un laberinto de
pasillos y puertas cerradas y escaleras sumergidas en la oscuridad, los campos
desolados sin huella de presencia humana, la carretera que no parece que lleve
a ninguna parte, el tren con las puertas cerradas” (Muñoz Molina, 1999:14).
En cualquier caso, lo cierto es que Levrero infravalora en términos absolutos
la originalidad de su aporte frente a una obra que admiraba intensamente.
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por especies únicas, como aquella que figura en el breve relato de
Kafka titulado “Un cruce” (2004: 430-431).
Pero, así como los itinerarios programados pueden frustrarse
a causa de una fuerza enteramente exógena e ineludible, o suscitarse
a causa de ésta, otras veces son los propios personajes levrerianos los
que buscan dinamitar el orden existente al erigirse como agentes de
un cambio definitivo, sin embargo, en estos casos la referencialidad
a un espacio así sea uno indefinido, anhelado, también tiene lugar,
así como las motivaciones de índole pragmática relacionadas con la
pervivencia que orientan algunos desplazamientos. Ahondaré sobre
estas temáticas en lo sucesivo.
Éxodos y fugas
El protagonista de “Nuestro iglú en el Ártico” encarna la
fuga programada y, aunque el sitio de arribo aún esté indeterminado
su intención de desplazarse es firme y está alentada por una
motivación afectiva, pero el destino último, insisto, es incierto y
hasta intercambiable en su morfología:
-Vamos- le dije a la mujer, tomándola del brazo. Vamos a
descolgarnos por una ventana y a correr por los tejados, hacia
los parques -le dije-. Vamos a huir de esta casa, de esta ciudad, de
este país, vamos a donde nadie jamás pueda hallarnos, una choza
perdida en las islas tropicales, o al nevado pico de la montaña,
vamos a navegar por mares desconocidos, a enfrentar los vientos,
guiados por las estrellas, busquemos un lugar en el mundo,
nuestro iglú en el Ártico, una caverna próxima a un volcán, ese
lugar donde a nadie se le ocurra buscarnos (Levrero, 2019: 301).

En otras ocasiones, los itinerarios en los cuentos de Levrero
son de carácter fortuito y, por ende, el destino al que se arriba es
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inesperado, aunque no por ello necesariamente desconocido. A partir
de la manipulación del mecanismo interno de un encendedor, en
“La calle de los mendigos”, el protagonista arriba a una rúa familiar:
“Es la calle de los mendigos -pienso-, y doy vuelta la esquina y veo
la fuente de luz -un farol-, y por encima las estrellas. En efecto,
hay mendigos suplicantes y con ulceraciones en brazos y piernas,
la calle es empedrada, y empinada; los comercios están cerrados,
las cortinas metálicas bajas” (Levrero, 2019: 24). ¿Es el encendedor
una metáfora de la positividad y negatividad comprimidas hasta el
máximo dentro del ser humano y, que aguardan una fisura mínima,
para emerger y recobrar su dimensión genuina? ¿Esa pretendida
“solidez” del yo es el verdadero “desafío” que Levrero encara a pesar
de saber que la “falla” permanecerá oculta (Levrero, 2019: 21)? Es
probable que, en ambos casos, la respuesta sea positiva:
A esta altura, pienso que me va a ser muy difícil volver a armar
el encendedor; quizás ya no pueda volver a usarlo. Pero no me
importa; la curiosidad por el mecanismo me impulsa a seguir
trabajando; ya no me interesa averiguar la causa (y creo que ya no
estoy en condiciones de darme cuenta de dónde está esa falla), sino
llegar a tener una idea de la estructura de ciertos encendedores
(Levrero, 2019: 22).

¿Cómo puede verificarse una traslación verosímil desde la
interioridad del encendedor hasta la calle de los mendigos? Esa
es la gracia de buena parte de la cuentística levreriana: conjugar
una descripción meticulosa que torna fácilmente asequible una
experiencia rebosante de cotidianidad con acontecimientos rayanos
en el absurdo y lo parapsicológico y con finales que recuerdan a esa
matemática de las soluciones singulares ambicionada por Robert Musil,
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a juicio, de Italo Calvino (2005: 75),5 es decir, repelentes a una
seriación, a un parámetro que permita entreverlos y vincularlos de
forma definitiva a otros ceses de la continuidad narrativa que Levrero
ha juzgado pertinentes una vez que la incertidumbre y complejidad
que atañen a lo genuinamente humano ya ha sido consignada y, por
ello, creo que viene al caso retomar nuevamente a Muñoz Molina,
pues, lo que señala en relación a La ciudad tiene resonancias en buena
parte de la cuentística levreriana: “e intuimos que posee una lógica
oculta, pero en apariencia los hechos y los lugares no se organizan
en un sentido previsible” (1999: 12).
Con Levrero ahondamos, pues, en el misterio de lo humano
y por una vía de doble sentido en el que no pocas veces se dan cita
autobiografía y ficción. En “Historia sin retorno N° 2”, el protagonista
se empecina en deshacerse una vez tras otra de un perro que insiste
en convertirse en su mascota. La primera de esas tentativas fracasadas
consistió en que el animal fue llevado a un bosque y “atado con una
piola que pudiera romper con un poco de perseverancia” (Levrero,
2019: 25). Décadas después, en El discurso vacío, Levrero consigna que
5 Cabe indicar, que el comentario de Calvino tiene su origen en el deslinde
que realiza entre las obras de Carlo Emilio Gadda y Robert Musil; no obstante,
la propia visión de Robert Musil acerca de la orientación que debía observar
la crítica literaria respecto a la estética autoral, me parece que abona a la
comprensión de la problemática planteada respecto a Levrero: “Una mejor
manera de contemplar la literatura sería no sintetizarlo todo en función de lo
que ya existe… Sino desplegar unas junto a otras tan sistemáticamente como
fuera posible las singularidades –aquello en lo que el autor no se repita diez
veces, ni la época mil-. Se obtendría como perfil la curva límite de nuestros
sentimientos e ideas, la línea de conexión de los puntos finales de todos los
caminos, donde se cortan frente a los que aún no se han dado. De esa forma
habría desplazamientos en diversas escalas de rangos, y me parece que en
conjunto se alcanzaría el único modo de observación cuya sistemática es
verdaderamente instrumento de una voluntad de progreso” (1992:322).

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abrió de forma gradual un pequeño orificio en la cerca de su casa en
Colonia del Sacramento, de tal modo, que el perro Pongo “conquistara
por sí mismo su libertad” (2019: 54). Para Levrero no pasó inadvertida
la semejanza entre esta última acción y la búsqueda de su propia
libertad (2019: 56-57), pero, en cambio, no existe constancia de que
hubiera rememorado el parecido entre aquella acción que apelaba a la
voluntad de la entonces mascota familiar con aquella otra consignada
en una de sus primeras ficciones. La coincidencia, creo, le hubiera
divertido en grado sumo.
Otras veces, el desplazamiento es apremiante, e involucra a
una colectividad, como en “Las sombrillas”. El éxodo emprendido
por los habitantes de una pequeña localidad costera está determinado
por la extraña y súbita retirada del mar. Es sugerente la referencia
espacial a Buenos Aires (Levrero, 2019: 214), porque enfatiza el
contraste referido entre la vida citadina y la que se desarrollaba en
esa remota espacialidad:
Cuando alguno de nosotros tiene que ir a la ciudad, por algún
trámite administrativo, no puede resistir allí mucho tiempo. En un
par de horas se va poniendo pálido, demacrado; sus movimientos
son torpes y algo convulsos. A la hora de la puesta de sol, se torna
melancólico; la infelicidad lo envuelve y lo estrangula. Todas las
cosas de la ciudad cobran una hostilidad insospechada, y quien ha
debido pasar la noche en un hotel de la ciudad, si logra conciliar el
sueño es acometido por horrendas pesadillas (Levrero, 2019: 213).

Esta aguda metamorfosis física y anímica se contrarrestaba
paulatinamente una vez que se regresaba a ese pueblo regido por un
destino marino. En “Las sombrillas” la partida está, pues, motivada
por el repliegue del mar, en cambio, en “Gelatina” los constantes
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desplazamientos a lo largo de una ciudad que tiene como referente a
la capital uruguaya, están motivados por el incesante avance de una
masa informe que inmovilizaba y asfixiaba a sus habitantes y, a causa
de ello, se ensayaban intervenciones constantes en el espacio urbano
para advertir de su posible arribo (Levrero, 2019: 95). La vacuidad
o la saturación del espacio son, en la misma medida, factores para
que una comunidad decida movilizarse o para que los habitantes
de una ciudad entera se mantengan en constante tránsito dentro de
ella o “en busca de nuevos horizontes” (Levrero, 2019: 104), de una
ciudad que, por ejemplo, no sólo tenga la apariencia de estar viva,
como la que figura en “Los muertos”:
Así, llegué impensadamente a la calle principal, donde de
pronto todo cambiaba de color y de ritmo. La ciudad muerta
o dormida parecía concentrar en ese puñado de cuadras
todo el empeño por disfrazarse de vida; letreros luminosos
relampagueantes, lucecitas de colores que corrían siempre en
el mismo sitio, vidrieras exuberantes de mercaderías novedosas
y gente, gente, gente caminando con dificultad entre gente,
gente que uno no sabía que existe hasta verla allí, con esas
caras extrañas, producto de quien sabe qué sucesión de
disparatados mestizajes; la gente de los sábados a la noche y
los domingos a la tarde, los que trabajan quién sabe dónde
durante toda la semana y aparecen los fines de semana por el
centro; hay búsquedas febriles en los ojos saltones, aindiados,
siempre como con hambre – y yo sentía un envaramiento en
los músculos de la espalda, una presión de terror sobre la nuca,
y trataba de dejarme llevar entre la gente sin tenerla en cuenta,
sin asimilar el horror de esas vidas maquilladas, pero aunque no
las mirara las sentía, las olía, era invadido por vahos pegajosos
de perfumes con olores sexuales concentrados, olores que
trataban de tapar otros olores (Levrero, 2019: 442).

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La gelatina invisible e informe, aunque no inolora, condensada
en esa multitud fatigada, emancipada sólo de forma provisoria de
su extenuante rutina laboral y que se moviliza con fines lúdicos el
fin de semana en el corazón comercial de la urbe donde hay otros
empleados que no corren con la misma suerte, pues, el imperativo
económico termina por absorberlos y hacerlos partícipes de una
geografía deshumanizada:
Y habían quitado todos los árboles de la calle principal y rellenado
los huecos con baldosas, y los carteles publicitarios se apilaban sobre
los carteles publicitarios, la luz artificial corría y relampagueaba
por circuitos cerrados repitiendo mecánicamente, absurdamente
sus triviales mensajes, y la gente se paseaba, mezclándose, desde
una punta a la otra de la calle, mirando y exhibiéndose, exhibiendo
sus ropas y sus radios y toda la extravagancia que por fin se había
hecho popular y colectiva (Levrero, 2019: 442).

Décadas después, ya instalado nuevamente en Montevideo,
Levrero criticará explícita y sistemáticamente en sus colaboraciones
para la revista montevideana Posdata a la publicidad como el rasgo
distintivo y omnipresente en la cotidianidad de una urbe que
transitaba hacia el siglo XXI:
Entro a una carnicería como parte de mi engorrosa exploración
del barrio, porque ya es inútil que intente una vez más en los
supermercados: llego hasta la puerta y allí mismo la publicidad
estúpida y machacona vociferada por los parlantes me pone una
mano en el pecho y me empuja hacia la calle. Como muchos otros
comercios, en los últimos tiempos los supermercados se han
transformado en una máquina de picar cerebros (Levrero, 2013: 59).

La violencia visual y auditiva devino por esta vía en motor
involuntario de reflexiones, e inclusive de formulación de hipótesis de
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aliento existencial: “Ese ruido que invade la ciudad, cada día con mayor
fuerza, esos altoparlantes, esa violencia sonora que hay por todos lados,
¿no obedecerá a razones parecidas? ¿No se estará tratando de tapar
algún dolor intolerable?” (Levrero, 2013: 156). Esta dimensión política
hace acto de presencia de una forma mucho más sugestiva en algunos
de sus cuentos, por ejemplo, en la persistencia de localidades aisladas,
comunicadas apenas por un único e irregular medio de transporte de
largo alcance como el ferrocarril: “Hace varios días que estoy en ese
pueblo, esperando el tren. Es como un pueblo perdido, olvidado, como
un pueblo fantasma del lejano oeste. Parece estar a miles de kilómetros
de cualquier otro lugar habitado, parece enclavado en medio de un
desierto; un pueblo que nace por accidente, por azar, o por la voluntad
de un solo hombre”. (Levrero, 2019: 338). Se tiene claro cuál es la meta
(Siukville), pero los medios parecieran confabularse para hacer de una
escala el destino último, aunque en otras narraciones, más que de un
itinerario suspendido pareciera tratarse de un eterno retorno.
El mito de Sísifo
En “El inspector”, Levrero consigna el fracaso de un viaje que, no
obstante, reemprende siempre:
Hablo de esa lenta y tortuosa aproximación a mi verdadero
yo; aproximación que, sin embargo, en los últimos tiempos
no encuentro real; veo todos los ajustes y afirmaciones como
revestimientos caprichosos de las mismas vueltas en torno a un
eje central, pero que siempre esquivan a ese eje, y que con el
paso de los años no me voy aproximando a ninguna otra cosa
que al fin de mi ciclo vital y que, si por momentos obtengo la
ilusión de una proximidad, o quizás se trata de una proximidad
real, ella no se debe a los ajustes o correcciones nacidos del
pensamiento o de la discusión, sino a determinados estados

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ánimo independientes de toda relación con otras cosas interiores
o exteriores (2019: 467-468).

Esta circularidad incesante, esta travesía imposible de coronar
que deviene en fuente continua de desencanto para el personaje nos
coloca de lleno ante una posible proyección autobiográfica:
El inspector insiste en cosas concretas y explicaciones lógicas,
quiere un itinerario exacto de mis pasos, cosa que yo no puedo
darle, aunque quizás podría si quisiera hacerlo; pero me niego
íntimamente a concederle a este hombre el derecho a fijarme
una norma de vida, a utilizar una memoria que no quiero utilizar;
y darle una respuesta significaría sentar un precedente para el
futuro, crearme la obligación de anotar cada uno de mis actos y
el momento preciso en que los realizo, porque de nuevo puedo
verme envuelto en un procedimiento policial y no se aceptaría
que presentara una imagen de mí mismo distinta de la actual.
Es curioso cómo los demás nos exigen una persistencia irreal
de la identidad, nos adjudican ideas inamovibles a causa de un
pensamiento casual, que a la hora o al día siguiente es destruido
por otro contradictorio, o se utiliza una frase desafortunada o
dicha sin convicción o por una convicción momentánea para
atribuirnos todo un sistema de ideas que no poseemos; incluso se
utiliza una verdad dicha en un instante, que al instante siguiente
pasa a ser una mentira (Levrero, 2019: 468).

¿Es Levrero quien habla por boca de ese acusado que
enfrenta una exigencia de rememoración veraz que, a su vez, tendría
que manifestarse en un orden discursivo sin fisuras que reflejara una
continuidad espacial y temporal exenta de puntos ciegos? No se debe
ignorar la crítica a la ilusión biográfica (Bourdieu, 2011)6 contenida en
6 En “Entrevista Imaginaria” (Gandolfo, 2013: 91-105), valiéndose del recurso
literario de devenir en su propio interlocutor, Levrero satiriza, entre otras
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estas líneas, pero tampoco habría que reducirlas a una dimensión
estrictamente programática, pues, la del autor uruguayo no es una
literatura de tesis, pienso que, más bien nos encontramos ante otro
cruzamiento entre ficción y autobiografía y en este sentido, me
parece certera una observación de Arthur Koestler que considero
extrapolable a toda escritura del yo: “puede haber tanto ritmo y tanta
armonía en las oscilaciones de un péndulo como en la rotación de
una rueda sobre un eje pulido” (Koestler, 1973: 65): la cuentística
de Levrero gira con frecuencia sobre ese eje pulido por el roce de
la cotidianidad, pero cada tanto, se patentiza también el deseo de
interrumpir súbitamente esa rotación (o de consignar, por el contrario,
un anhelo que ya se ha verificado): “Estoy harto -repetí- Voy a juntar
dinero para irme a París. Merezco morir en un lugar más hermoso
que éste” (Levrero, 2019: 201), se lee en “Todo el tiempo”. Un par
de años antes, el Levrero de carne y hueso había partido hacia la
capital francesa, pero de los detalles de esa odisea amorosa nos
enteraríamos sólo de forma póstuma con la publicación de Burdeos,
1972 (2015).
A propósito del aludido “Todo el tiempo” habría que resaltar
ese mantra que abre y concluye el relato, pues, me parece ilustrativo
de esa circularidad incesante a la que puede llegar a reducirse la
existencia humana “Cuando creía que todo había terminado, todo
recién comenzaba” (Levrero, 2019: 192); “pero, cuando creíamos
que todo había terminado, todo estaba recién por comenzar”
(Levrero, 2019: 208). Lo cierto es que bajo ese imperativo la vida
cosas, el desmedido interés biográfico observado por algunos de sus críticos
y, particularmente, la tentativa de que su obra se corresponda a cabalidad con
su itinerario vital.

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transcurre como si se estuviera “en medio de un largo proceso de
mudanza” (Levrero, 2019: 196) y para trascenderlo a veces basta
un poco de arrojo y que la suerte nos sonría, o al menos eso es
lo que se sugiere en “Novela geométrica”: “Visité muchas figuras
ya transitadas, regresé muchas veces al círculo, y luego experimenté
saltar hacia figuras desconocidas, inventadas, que dibujaba con
prolijidad, previamente, en mi imaginación. También así funcionaba
el sistema” (Levrero, 2019: 486).
Las aventuras del ingeniero Levrero (a manera de conclusión)
La cuentística de Levrero está, como espero haber ilustrado, marcada
por múltiples itinerarios que, a su vez, se entrecruzan de forma
constante con su ensayística autobiográfica y también con su escritura
novelística. Estas intersecciones nos permiten repensar los límites de
la fabulación o la congruencia de los desenlaces en su escritura, así
como la fundamental importancia que la espacialidad tiene en ella y que
se patentiza, precisamente, en esa necesidad que sus personajes tienen
de estar en perpetuo desplazamiento hacia destinos planeados o aún
por definir; viajes iniciáticos o vitales en términos de pervivencia hacia
esas ciudades o pueblos cuya extrañeza y fantasmagoría se asemejan
a la obra inconclusa de un ingeniero. Levrero, por cierto, es el autor
de, entre otras, una historieta intitulada Las aventuras del ingeniero
Strúdel. Sobre ella, rememora:
Esta serie se inició en Burdeos, no sé bien por qué. Sé que no
podía escribir; apenas empezaba algo, el teclado de la máquina
francesa me irritaba porque era apretar una tecla y aparecer el
acento circunflejo, el punto y coma y no sé qué más, y no había
forma de poner una tilde decente (claro que esta razón no es la
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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

única; había muchas otras, como por ejemplo el desconcierto
que siento siempre que no estoy en mi casa). El hecho es que
me puse a dibujar, y por suerte (porque dibujar es terapéutico) el
impulso continuó al regreso, al menos durante un tiempo bastante
largo. Quería hacer una historieta que más bien pudiera verse
como un todo, de un solo golpe de vista; que en ese golpe de
vista se captara todo el sentido (o sin sentido) de la historieta. Es
decir, estaba pensando en términos plásticos; quería que pudiera
mirarse como un cuadro. No lo conseguí del todo, al menos en
este primer capítulo. También quería que los globitos formaran
parte del dibujo casi como personajes, y no que se limitaran a
encerrar las palabras que alguien pronunciaba o pensaba (Levrero,
2016: 73).

La organización de la textualidad en Las aventuras del
ingeniero Strúdel está supeditada a la imagen. La parte gráfica llega
deliberadamente a subsumir, fragmentar o invisibilizar el texto, es
decir, las líneas que, teóricamente, deberían explicar la narración.
Y, con independencia de si esta propuesta estética consigue o no
el efecto visual ambicionado por Levrero, lo que resulta indudable
es que nos exige una lectura multidireccional: vertical horizontal y,
sobre todo, transversal. La espacialidad en la cuentística levreriana
puede ser leída también de forma múltiple y es lo que he intentado
en este ensayo a partir de los tópicos recurrentes y las afinidades
entre ella y su ensayística autobiográfica y sus novelas. Sin embargo,
cabe precisar que ni el registro más personal de Levrero podría
explicarse sólo en función de una horizontalidad consuetudinaria ni
la más elemental de sus ficciones como un mero artificio estético
que desciende desde una verticalidad imaginativa, en virtud de que
el ingeniero Levrero evitó siempre los elementos prefabricados en la
construcción de su edificio escritural.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El signo poético y su desplazamiento performático:
la poesía de Carmen Berenguer
The poetic sign and its performative displacement:
the poetry of Carmen Berenguer
Gonzalo Rojas Canouet
Universidad San Sebastián (Chile)
grcanouet@gmail.com

Fecha de entrega: 24-11/-2021 / Fecha de aceptación: 11-2-2022

Resumen. Este trabajo analizará cuatro obras de Carmen Berenguer

(Bobby Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta y Sayal
de pieles) como un corpus que representan un momento fronterizo
en la historia política y cultural en Chile: la dictadura y el retorno
a la democracia, esto es, el paso de la instalación y continuidad del
modelo neoliberal y de la globalización. Por lo anterior, Carmen
Berenguer, experimenta desde la escritura poética la crisis de estos
momentos de la historia nacional, “roba” las imágenes del paisaje
neoliberal y las devuelve críticamente, desobedeciendo al lenguaje,
descomponiendo su uso y llevándolo hasta los límites confusos entre lo semántico y lo fónico. Para dar cuenta de este proceso, se utilizarán elementos teóricos de la diferencia de Deleuze y repertorio
y archivo de Taylor.
Palabras clave: Poesía chilena- Performance- Poesía experimental

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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Abstrac. This work will analyze four works by Carmen Berenguer (Bobby
Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta y Sayal de pieles) as a corpus that represent a border moment in the political and cultural history in
Chile: the dictatorship and the return to democracy, that is, the step of the
installation and continuity of the neoliberal model and of globalization.
Therefore, Carmen Berenguer, from poetic writing, experiences the crisis
of these moments in national history, “steals” the images of the neoliberal
landscape and returns them critically, disobeying language, decomposing
its use and taking it to the confusing limits between semantic and phonic.
To account for this process, theoretical elements of the difference in Deleuze and Taylor’s repertoire and archive will be used.
Keywords: Chilean poetry- Performance- Experimental poetry

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-2

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

La escritura de Carmen Berenguer es y ha sido una irrupción en
la tradición poética chilena. Sobrepasa y problematiza el formato
poema: su narratología excede y disloca, siendo ésta de un flujo
experimental constante. Su apuesta consiste en que, entre poema,
contexto, política y escrituras, el signo se desplaza: el lenguaje es
una herramienta que convoca a decir algo y, a la vez, es destituido y
agotado en su uso, en su acto comunicativo. Estira el elástico hasta
deformarlo. El signo se desplaza para construir imágenes desde
el “robo” que esta poeta realiza: sustrae del mundo neoliberal sus
palabras, gestualidades y apropiaciones culturales para desplazarlas
en el poema. La venganza es ésa.
Su escritura es amplia, desde el ensayo (Escribir, 2019) hasta
discursos (“Discurso Premio Iberoamericano de Poesía Pablo
Neruda” [2008], 2009) y su propia producción poética que habla por
sí sola. En estas páginas revisaré los libros: Bobby Sands desfallece en el
muro (2018), Huellas de siglo (1986), A media asta (1988) y Sayal de pieles
(1993). A partir de lo antes mencionado, abordaré estas obras desde
las nociones de diferencia (Deleuze, 2017), repertorio y archivo
(Diane Taylor, 2010), esto es, como un modo de contextualización
cultural y su debido rebote con la performance del signo poético
en la dictadura y la posdictadura. Desde la perspectiva de Deleuze,
es en la diferencia donde la comprensión del mundo adquiere una
potencia en el lenguaje que genera ambigüedad: tal será el objetivo
de este ensayo.
Propongo lo siguiente: el signo poético (desde la diferencia
[Deleuze] que se presenta en las imágenes, los giros y la suspensión
del lenguaje en el contexto de dictadura y posdictadura) insta a que
la poesía de Carmen Berenguer sea un acto de performance (Taylor),
entendido esto como una poesía construida desde la ambigüedad.
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Giles Deleuze, en su libro Diferencia y repetición (2017),
complejiza un problema estético, el de la representación estética desde
lo epistemológico, y lo suma al acontecer en la historia. Esto es: invertir
lo inmanente del platonismo como modo de concebir el mundo. La
diferencia es múltiple. Es decir, funciona a priori desde el interior de un
modelo para resignificar se sentido causal. La diferencia es una potencia,
no busca un resultado, una verdad, persigue un proceso, su función. Es
lo que más tarde, Deleuze sistematizará como rizoma. La “diferencia”
tiene dos rostros (423), los cuales son distintos en grados y niveles: “una,
en extensión; la otra intensiva […] Una es una repetición de exactitud y
de mecanismo, la otra, de relación y de libertad” (423).
La diferencia existe en tanto potencia su función en lo que
desea representar: invierte la representación, liberando la potencia
del pensamiento: “la diferencia no se reconquista, no se libera sino al
cabo de su potencia, es decir, por la repetición en el eterno retorno
[…] Lo que elimina es lo Mismo y lo Semejante, lo análogo y lo
negativo, como presupuesto de la representación” (441).
Con lo anterior, la diferencia es el dispositivo que fisura la
mónada entre una parte con otra, creando imágenes abreviadas del
mundo: un “pliegue” que se potencia y desterritorializa lo uno con
lo otro sin ninguna intención dialéctica.
En Carmen Berenguer, el signo se desplaza desde la diferencia
del material del lenguaje y no de lo que quiere representar. Su poesía
es una espuma que está en la superficie del lenguaje: pertenece al
oleaje, pero emerge. Entonces, qué diferencia quiere elaborar, es la
idea de este ensayo.
En el texto Usted está aquí: el ADN del performance (2010), Diane
Taylor estudia la performance desde el uso de rescate y transgresión
de la memoria. En especial, en un contexto del trauma histórico de
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la dictadura argentina. Estudia la performance desde la ritualidad de
las Madres de Mayo. La tesis principal del vínculo entre protesta y
performance es la de su naturaleza reiterativa, enfatizando el aquí y
el ahora: “Dar testimonio es un proceso vivo, un hacer, un acto que
tiene lugar en tiempo real, en la presencia de un oyente que llega a
ser partícipe y copropietario del suceso traumático” (6). Desde ahí,
Taylor propone una semejanza entre la performance con la ciencia.
La noción de archivo es muy importante para el caso de este trabajo:
“Este archivo hecho por el ser humano mantiene lo que se percibe
como el núcleo duradero –registros, documentos, fotografías, textos
literarios, expedientes policiacos, huellas dactilares y evidencia de
ADN, materiales digitales, restos arqueológicos, huesos – que se
piensa como resistente a los cambios y, la manipulación política. Lo
que cambia con el tiempo, según el archivo, es el valor, pertinencia
o significado de los restos: la manera en que se les interpreta o
incluso como se los encarna” (12). Por otro lado, Taylor, propone
la noción de repertorio, la cual puede almacenarse en el archivo y,
con esto, da continuidad en el tiempo de los límites de lo “vivo”:
“Almacena y recrea la memoria “encarnada” (…) todos los actos
que suelen considerarse de conocimiento o “en vivo”, efímero, no
reproducible” (14).
La bibliografía crítica sobre Carmen Berenguer es bastante
extensa. Sobre todo de libros sobre poesía chilena, Berenguer ocupa
un espacio importante. Es una suerte de bisagra entre el Chile
moderno y posmoderno. El Chile de la dictadura y de la transición
democrática. El Chile cooperativista y neoliberal. En ese entre es
donde Berenguer ha dado en el blanco: el lenguaje, sobre todo desde
la poesía, es y será lo que representa y critique a una sociedad como
la chilena. Es el lenguaje que tendrá la función de robar las imágenes
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

del país y donaría a sus lectores. Es un acto de mano a mano. Nos
roban nuestras utopías y Berenguer les roba con su mirada sus
paisajes y reconstruye para todos nosotros.
Hay dos textos críticos que proponen una suerte de poética
escritural de Berenguer: Representación de Santiago en Huellas de siglo
(2008) de Magda Sepúlveda y en Caja de herramientas (2000) de Julio
Ortega. En el primero se destaca la imagen del prostíbulo en la
ciudad de Santiago, específicamente, desde el poema Santiago Tango:
es una huella del ingreso del neoliberalismo en donde se anuló la
industrialización nacional por el ingreso de las importaciones. El
mercado atomizó todo modo de producción. Todo se “empiela”,
se ablanda y se limpió. Como dice Magda Sepúlveda: “El mercado
ofrece tranquilidad, no hay religión o etnia subversiva, en la medida
que participan desde el interior o mirando la vitrina. Por ello, una
vez instalado el neoliberalismo no será necesaria la dictadura. Según
Berenguer, la ciudad neoliberal, tal como el burdel, no repara en la
ideología política, la religión o la etnia de los clientes” (119).
Por lo tanto, la ciudad es una vitrina del neoliberalismo. Es
el prostíbulo y sus prostitutas (quien los vende), ambos están hechos
para ser vendidos y adornados.
Julio Ortega hace un recorrido de su escritura. Su análisis se
da desde el inicio de un poema de Berenguer, Santiago Punk. Habla
de las mitologías del consumo. El nuevo orden del Chile entre el
mercado y la violencia, lo prostibular y la mercancía: “La poesía sin
embargo es consciente de su andadura civil, y al final se vuelve sobre
sí misma, exigiendo al lenguaje su mejor paisaje (31). Es una tesis
posible que afirma Ortega con respecto a Huellas de siglo. Con el libro
A media asta, Ortega plantea una madurez escritural en Berenguer.
Consciente de su devenir histórico y poético. Hay una consciencia del
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papel de la poesía en una sociedad de consumo: “Emerge ahora una
voz fresca y episódica, y a la vez poseída por el fervor de su relato,
que se mueve entre la vía civil herida y el diálogo erótico, la saga
materna, la ironía popular, y el placer de la escritura que dice tanto
como calla” (32). Para Sayal de pieles, Ortega plantea a la escritura de
Berenguer desde su uso del lenguaje hasta sus últimas consecuencias.
Dado esto desde lo experimental: una forma de hurto del lenguaje
para hacerlo acabar en sí mismo. Una vuelta de mano que Ortega lo
plantea así: “Haciendo el desenfado lúdico el eje del libro, la poeta
traza la huella del poema, sus ecos y gestos gráficos, entre blancos
y cortes que escamotean o expulsan al significado, y lo convierten
en un significante sospechoso, inquietado por su experimento sin
retorno […] La marca de la piel como tatuaje del origen, tanto
como la enfermedad, son otras instancias de un referente esquivo y
oblicuo. Al final, el lenguaje es revelado como la piel de un cuerpo de
asociaciones que pueden ser tan subvertoras como restitutivas” (3234). Finalmente, el planteamiento más decidor por parte de Ortega, es
la síntesis de la poética de Berenguer, en donde orienta a su escritura
como un acto dual “escribe desescribiendo”, “un robo del fuego
civil”. En acuerdo absoluto de esta figura del robo a lo que Ortega
relata de esta manera: “Se levanta un relato alternativo en la obra de
Berenguer, a través de sus fragmentos, elipsis y desplazamientos. Un
relato del horror moral y pasión vital, de subjetividad liberadora y
reafirmaciones materiales. Un canto de la tribu convocada por sus
nombres más propios. Por lo tanto, si esta poesía se levanta desde
un espacio que construye como alterno a los lugares socializados
del discurso, se anuncia allí en tanto habla henchida de otras voces.
Así comunica la textura de la intimidad del presente (…) Por eso,
empieza borrando al lenguaje en el mismo momento en que lo
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

enuncia. Carmen Berenguer escribe describiendo. Su escritura es un
arrebato, un robo del fuego civil” (35- 36).
Performance, diferencia, repertorio y archivo
Bobby Sands desfallece en el muro (2018) tiene un formato de diario de
vida. Son cuarenta y dos días anotados de sesenta y seis días que
fueron en realidad. Son días de la huelga de hambre de Bobby en la
cárcel, condenado por terrorista y miembro del IRA.
De los días vividos en la huelga a los relatados es el tipo
de discurso que este libro contiene: no es continuo, orgánico. Está
elaborado a saltos. Por lo tanto, este formato es pura enunciación
poética desde otro, la voz de la poeta Berenguer. Resignifica editando
la voz de Bobby Sands. Sus enunciados que a su vez van tejiendo
relatos, están cargados de angustia asociada a la huelga de hambre.
Palabras como pan, fermento, saliva, maíz, estómago y hambre
connotan un tono decidor en la puesta en escena del relato:
“El absoluto rigor del hambre” (16)

Lo anterior, se une a una conciencia de la muerte. Lo que
está vivenciando en su relato es el accionar del fascismo (los “negros
cuervos”) que silencian la libertad (“alondra que en primavera, lo
es todo para nosotros”, 9). Morir es el relato del acto agónico del
mismo Bobby Sands, de Irlanda, del mundo y la libertad:
		
“Día 44
Entrego mi vida como una acción de amor
Me entrego a una agonía lenta
Como único modo de cambiar
La pólvora por jardines de paz
Como única forma de esperar la alondra

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Y nuevas primaveras
Como único sostén para limpiar
Las heridas de Cristo torturado” (26)

Este libro, desde la lógica de la performance, es una puesta
en escena del repertorio, el diario de vida hablando de la muerte, el
cual archiva el acto de libertad frente a la injusticia. Vivifica en el
acto poético un hecho referencial que connota el relato poético
desde lo performático. Como ya se ha dicho, Berenguer “edita” a
Sands, enunciando su relato como tribulación hacia Sands. Dicha
aflicción es un archivo de la situación adversa de Bobby Sands.
Berenguer, experimenta performáticamente la aflicción de Sands
como un modo de liberación a través de la poesía:
“Mañana es el undécimo día
Y hay un largo camino que recorrer
Alguien podría escribir un poema
De las tribulaciones del hombre
Yo podría, pero ¿cómo terminarlo?” (33)

Berenguer ocupa el repertorio referencial de Sands y lo
transforma en un archivo vivo desde la poesía. Escenifica el dolor,
cargándolo de poesía, cruzándolo con enunciados políticos. Esto es:
ambos poetas, Sands y Berenguer, se cruzan y se desplazan entre el
repertorio y el archivo performático. Berenguer se hace parte de la
tribulación. “¿Cómo terminarlo?”, la poeta continúa y pone en escena
el trabajo y la causa de este poeta condenado. La tribulación es la
continuación y resignificación: vivifica el testimonio de Sands y le da
una nueva presencia. Resignificar es la acción poética performática. Es
la diferencia de Deleuze que se da en el texto. La tribulación es el acto
de la diferencia. Sands es resignificado por Berenguer, es una extensión
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

de libertad y la poesía es la que enmarca el desplazamiento del signo
aflictivo. Invierte el acto representativo del dolor, convirtiéndola, desde
la diferencia, una nueva potencia creadora. La performance escritural
crea una nueva representación. No la análoga como presupuesto de lo
representado. “¿Cómo terminarlo?”, es un desplazamiento de la poesía
hacia la libertad. La poesía en su función escritural toma y continúa
hechos traumáticos y los renueva: Berenguer desterritorializa la muerte
de Sands en un canto de homenaje libertario. La poesía tendría, por lo
tanto, una función política: contrasta lo referencial, connotando en lo
poético como hecho vivificado. Actualiza el archivo desde la poesía.
Berenguer hace consciente la muerte de Sands, revitalizándolo en la
poesía. Expande lo ficcional como un hecho vivo. No reduce la ficción
la ficción como un acto representativo. La tribulación es la continuación
de la tarea de la poesía: resignificar el dolor humano. El testimonio desde
la poesía toma un sentido y un valor político: la denuncia y la esperanza
desde el dolor. El lenguaje como acto comunicativo, lo reduciría solo
a un dato o a un hecho referencial. La poesía disloca lo anterior desde
la subjetividad: toma posición de una voz martirizada a lo colectivo. El
acto poético es la verbalización hacia un dolor colectivo. El fascismo en
Sands es el fascismo en todos nosotros.
La poesía permea una acción singular en un acto colectivo. El
intermediario poético, en este caso Berenguer, lo concreta en la poesía.
El poeta debe ser consciente de su presente histórico y, su tarea, es la de
crear una nueva imagen, una diferencia, ha de ser leída en ese presente
y en el futuro. Crea un archivo que se almacena en la subjetividad hacia
un sentir colectivo: la poesía como acto político de redención del dolor,
lo resignifica en múltiples voces en el devenir histórico.
En el libro Huellas de siglo (1986) el poema “Santiago Punk” y
–quizás como título, ya que está ubicado al final del poema- “Plan de
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conquista en el café Haití” (34) del libro A media asta (1988). Ambos
poemas tratan de algo fundamental en una etapa de la poesía de
Berenguer: la dictadura política no fue solo desde el símbolo de
poder represivo, sino una dictadura del consumo que se extiende
hasta nuestros días.
El Chile del consumo, está expuesto en las imágenes que
Berenguer experimenta en su escritura: es una poeta que habla como
flâneur, pero no se queda en ese papel, experimenta en el extremo
del lenguaje –sus sonidos- las posibilidades de su habla. El flâneur
de Benjamin indica a un artista en la ciudad, dando identidades o
resignificando el paisaje citadino. Berenguer hace lo mismo, solo
que su escritura es performática. Condensa su mirada crítica al
cambio de paradigma chileno: el de la producción nacional a la
transnacional, el paisaje neoliberal de consumo como reducto de
formas de vida citadina. Desde ahí, experimenta con el lenguaje: se
detiene en la subjetividad como modo de resistencia, entendiendo
que el lenguaje se está neoliberalizando, esto es, pasa por el cedazo
de una globalización de estética. El único espacio de resistencia es
un modo de lenguaje personal que el trabajo de la poesía entrega.
Contra el mundo global es donde todos hablan igual: la captura del
otro y la administración de la paranoia social, Berenguer apuesta en
estos dos libros a lo dicho: la propia subjetividad se experimenta
desde su lenguaje homogenizado por el neoliberalismo es la lucha
que Berenguer, al ser consciente de esto, lo experimenta. Ejemplo
de esto es este fragmento de Santiago Punk:
“un autito por cabeza
Y una cabeza por autito (…)
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Sudoroso mormón en bicicleta
Aleluya la paz (...)
La alameda Bernardo O’Higgins en el exilio
Alameda de las delicias, caramelos Candy (…)
Topless cuchufletos, silicona
Rapa Nui en botellas
Colchones de agua en la cúpula
Coito colectivo” (¿)

Anteriormente, se ha dicho sobre la función del poeta y la
poesía hoy en día. Berenguer desde Bobby Sands hasta hoy, demuestra
una conciencia del presente histórico. Y el poder de su poesía está en
plasmarlo, avizorando el futuro. Descomponiendo el yo, va creando
una subjetividad que pone como primer punto crítico al lenguaje.
La poesía es resistencia política y estética de la homogenización del
lenguaje. Después se verá con Sayal de pieles (1993), que es un proyecto
que extrema lo aquí dicho. En el poema “Plan de conquista en el
café Haití” de A media asta, es el rito de la seducción modelada
como intercambio mercantil. Son los ojos y sus miradas los que van
transando, “espejeando” la transa del consumo y simulacro erótico:
“La patria querida es una boquiabierta muralla donde se
puede pintar en las periféricas zonas no soñadas por labio alguno no
mencionada por voz alguna pulsada por cuerdas que nadie mueve al
interior una sangre fresca capaz de seguir hasta que encuentre salida
por un cauce que nadie sabe gota sobre gota rozando los labios
boquilla dulce de patria fundada por quizás quienes.
Señora fundadora de pie pequeño por los pasos de los
acueductos sobre la hierba amada amante de tu señor viejo zorro
olfatero de faldeos poblados confiscando a las musas doña señora
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ayer paseabas en Ahumada pintada en tus mejillas y dos aletas de
rimmel tus ojos parpadeando al color de una cama de hotel barato
despojada doña y fundándola de nuevo por quizás quiénes.
En la tímida yerba de los faldeos el deseo bravo amantes
la ráfaga dulce de la flora fluorescentes encandilan los candiles de
los cerros en las cruces espejee la mirada de los cafecitos ojos de
la pérfida y ojos sobre ojos van flameando los nuevos valles señor
amor mío señora eres mía eres mía donde estamos en el mundillo
nuevo todo de mirra y sangre de oveja:
“Plan de conquista en el café Haití” (14)

Berenguer le “roba” al poder y a su diseño de ciudad, su
paisaje y se las devuelve inexpresivas para el propio poder. Su poesía
es el triunfo personal y con ello, el de la poesía, esto es, un colectivo.
Roba y ocupa sus diseños, pulsiones y vociferaciones de la ciudad
y lo transforma en un nuevo canto de triunfo: la libertad de la
subjetividad, el lenguaje desplazándose como quiere en un poema.
La subjetividad por la subjetividad en sí no tiene sentido.
Berenguer experimenta en su escritura performática y rizomática
para un receptor que comulgará con sus imágenes: se creará una
“comunidad” discursiva. La poesía es el acto político en donde nos
verbalizamos. Ese ejercicio fue inaugurado por las Vanguardias
Históricas. Berenguer en el espacio poético, agrega, el desecho
del lenguaje, en otra recepción. Ahonda en la performance, en
la tensión del lenguaje como acto de habla, como propaganda
neoliberal, una salida, la ambigüedad. Y con ello, las posibilidades
de constatar hechos denotativos en la historia reciente de Chile: una
fisura de representación, la voz que transa esos robos de imágenes
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

de la depredación neoliberal en un canto colectivo. La poesía como
renovación del mundo.
Un libro que cierra y abre lo experimental en la escritura
de Carmen Berenguer es Sayal de pieles (1993), libro cúspide de un
proyecto poético.
La escritura de este libro se podría caracterizar como
barroca. Se inscribe desde la ambigüedad. El material fónico tiene
un protagonismo que circula en la performance; es un devenir
de la diferencia (Deleuze): tiene dos rostros, son niveles y grados
distintos de expresión. No hay simetría entre el material fónico
con el semántico (ni sintáctico). Esa es su complejidad y su
riqueza. Julio Ortega, plantea lo siguiente: “Esta poesía resuena
como el aparato vocálico de la subjetividad nacional. Viene
de su bronca garganta, vibra en su lengua sedienta. Sibilante y
explosiva, reverbera como voz desenrraizada en la plaza pública
de este día siguiente de la taciturna civilidad chilena. Sería la voz
que despertaría para siempre a los pasajeros que, en el metro de
Santiago, guardan silencio” (35).
El “sayal”, un objeto de tela sencilla, una prenda de vestir
(de uso en el medioevo, religioso) de valor menor, rústica. “Pieles”,
es un tema central asociado a la imagen del cuerpo. El cruce de estas
dos palabras es el rizoma interno de este libro. El cuerpo rizomático
pivotea con otros elementos para “exudar” palabras. La piel de este
cuerpo discursivo se sostiene o lo cubre un sayal, una tela pobre: es
el o los cuerpos (individuales o colectivos) sostenidos en la fragilidad
de un manto precario, es el resultado del despojo y la marginalidad
del habla. El “sayal de pieles” es la membrana del habla que parlotea,
que no tiene cabida al discurso completo, por lo tanto, su relato son
frases intempestivas: es el residuo del habla en donde lo que destaca
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es el plano fónico, quedando el acto de habla incompleto, creando
pura ambigüedad performática:
“Confundidos en la microscopía electrónica
Por el ojo natural quedo.
Signo Zeta quedo
Roncha ceda
Cuelga de jeringas
Algodón moro
Esposos de plástico
Mudoso y azul.
PELLEJO DE MANCHAS
CECA DE PIELES EN EL BAJO
AMAPOLAS Y MAGNOLIAS ORMESI
Una línea cruza la pira” (38)

Se pueden unir otros textos, como TATUAJE (41), Hija
natural (43) y Mala piel (47), en donde el cuerpo territorializa y
desterritorializa con otros flujos de elementos: la “mala piel” es la
“mal hablada”, la “hija natural” a la que se le tatuó (“TATUAJE”)
un nombre, BERENGUER. Pero la escritura no queda solo en
ese desciframiento. Los cuerpos se cruzan con otros cuerpos: todo
es texto. Esta frase posmoderna, antiesencialista, corrobora que
el sujeto ilustrado, el que busca desde su valor racional e íntegro,
la verdad de las cosas: la búsqueda del ser humano está en la
contradicción y, sobre todo, en la ambigüedad. Sayal de pieles, es
también, desde la política del texto, un crujir del lenguaje, el cual
muestra sus fisuras, sus sonidos. Aquí es donde este texto hace un
festín: resiste el acotamiento neoliberal, el encapsulamiento del
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

lenguaje. Sayal de pieles es un exceso de algo no medido, está en
contra del acto coaptativo, es el placer del lenguaje por el lenguaje.
Berenguer, nuevamente, roba sonidos, frases y palabras sueltas y las
reorganiza. Al hacerlo descompone y performatiza el lenguaje.
Giorgo Agamben, en su libro Profanaciones (2005), plantea
que el capitalismo ha invadido y coaptado prácticas del ser humano
que eran parte de su deseo y búsqueda: el viaje, a través de lo él
plantea como “museificación”, esto es, el turista es un consumidor
de imágenes del mundo, como un gran museo; y el erotismo, a través
de la industria de la pornografía, el deseo queda encapsulado en un
simulacro de lo erótico.
El placer del lenguaje es una resistencia en el libro de Carmen
Berenguer. Crea un intento profanatorio: no encapsula al lenguaje
en una función de acto de habla. Lo desborda y carnavaliza (Bajtín)
solo como un rizoma escritural infinito. El lenguaje se sostiene solo
en el devenir, es como la hoja del árbol que la mueve el viento.
Carmen Berenguer asalta al lenguaje, lo detona, organiza
su desastre, crea un sayal de pieles, escribiendo devenires y pivotes
resistentes al propio lenguaje.
El resultado es una función de la poesía: rescatar al lenguaje
muerto y hacerlo poema. Por lo tanto, el objeto poema es la fricción
del lenguaje. La poesía cruje: no interesa proponer qué fisura
muestra el crujido, sino más bien su sonido que representa a un
lenguaje que fue. Son “sayales” o membranas de tejidos que van
cruzándose infinitamente. La sintaxis es un estorbo. Es una frontera
de la comunicabilidad.
Desde lo contextual, Héctor Hernández, plantea algo similar
a lo dicho: “ensuciar” el discurso higiénico de los ’90 (el neoliberal),
sobre todo en poesía: “De este modo, Sayal de pieles, viene a ensuciar
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las discursividades poéticas de la década de los ’90, es decir, a
blanquear la misma transición, a macular e inquietar la factura del
propio libro y, sin proponérselo, a visibilizar un futuro a mediano
plazo que hoy, más de diez años después, podemos padecer como si
fuera un presente, como si algo hubiese cambiado de fondo” (2006).
Como se ha estado diciendo en este trabajo, Carmen
Berenguer es una poeta que roba del paisaje construido por el
neoliberalismo y lo devuelve en escritura (performática, barroca,
experimental) con otras imágenes. Son testimonios de procesos
vivos. Es lo que Diane Taylor denomina como archivo. Esos
procesos vivos, enmarcan una política del texto de esta poeta: no
recurre al preciosismo ni menos a la inmanencia. Archiva imágenes
de la dictadura y del ingreso del neoliberalismo e invierte su valor,
agudizando las fronteras del lenguaje y su economía (Sayal de pieles),
utiliza a la tribulación para hablar del proceso de la muerte de un
preso (Bobby Sands desfallece en el muro), los gestos eróticos como
intercambio de consumo (A media asta) y la cuidad de Santiago de
Chile como un gran prostíbulo (Huellas de siglo).
Por lo tanto, el “repertorio” de la poesía de Berenguer es lo
que va recreando la memoria de una ciudad y sus habitantes. Memoria
como acto efímero de estos habitantes desde sus gestualidades y sus
palabras pronunciadas en el cotidiano: privilegia el gesto, ese acto
efímero, de los seres humanos como formas de intercambio erótico,
sus carencias, sus deseos y, sobre todo, sus miradas e histrionismos.
Desde ese repertorio, Berenguer evalúa los síntomas del poder
en los cuerpos. Esto se podría entender con mayor proyección
desde Foucault con su texto Microfísica del poder (2019). Esto es: en
los pequeños gestos del cuerpo, el poder ha inoculado su acción.
Berenguer recrea, en un repertorio escritural un archivo vivo de
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

movimientos corporales y de la ciudad. La memoria actúa como
filtro de esta operación. La mirada de Berenguer es la de una cámara
fotográfica, un ojo portátil, que va retratando la crisis. Bien vendría
revisar esta idea desde Barthes a través de La cámara lúcida (2014).
Habrá momento para eso.
Este archivo de memoria es la de la desobediencia civil en la
escritura. Es la exaltación de las fronteras del lenguaje: por ejemplo,
en Sayal de pieles, se exagera su semántica hasta transformarla en
sonido.
La memoria escritural de Carmen Berenguer esta
“encarnada” en los gestos de operaciones corporales que habitan
la ciudad de Santiago. Los vivifica desde un encuentro crítico con
el paradigma económico (neoliberalismo) y cultural (globalización)
instalado en dictadura y perpetuado como modelo político hasta el
día de hoy. Los pequeños gestos del poder que Foucault nos presenta
es lo que Berenguer nos devuelve en su escritura: es la venganza
que hace desde la poesía –y que Lemebel hizo en sus crónicas-,
mostrar las aberraciones del poder y devolverles su incomodidad;
resignificar el bienestar de su modelo político como un malestar en
las motivaciones profundas del ser humano. Cierra y abre –como un
obturador de la cámara fotográfica- otros horizontes de expectativas.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

BIBLIOGRAFÍA
Agamben, G. (2005): Profanaciones. Buenos Aires: Adriana Hidalgo
Editora.
Barthes, R. (2014): La cámara lúcida. México: Paidós.
Berenguer, C. (1986): Huellas de siglo. Santiago: Ediciones Maniaristas.
___, (1988): A media asta. Santiago: Cuarto Propio.
___, (1993): Sayal de pieles. Santiago: Francisco Zegers Editor.
___, (2009): Chiiit, son las ventajas de la escritura. Santiago: LOM.
___, (2018): Bobby Sands desfallece en el muro. Santiago: Quimantú.
___, (2019): Poesía sobre poesía. Santiago: Ediciones UAHC.
Deleuze, G. (2017): Diferencia y repetición. Buenos Aires: Amorrortu/
editores
Foucault, M. (2019): Microfísica del poder. Buenos Aires: Siglo XXI.
Hernández, H. (2006): Sarcoma piel paginal. http://www.letras.mysite.
com/hh040906.htm
Ortega, J. (2000): Caja de herramientas. Santiago: LOM.
Sepúlveda, M. (2008): “Representaciones de Santiago en Huellas de
Siglo de Carmen Berenguer: La ciudad burdel”. Literatura y
lingüística, N°19. Santiago: Ediciones UCSH.
Taylor, D. (2010) “Usted está aquí”, el ADN de la performance. México:
Siglo XXI.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-2

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Escritoras Latinoamericanas: miradas críticas
desde el siglo XXI
Toda genealogía acusa con obviedad la preocupación por conocer
el origen, en un intento de filiación
individual. Descubrir diversas historias, definir las diferencias individuales contrarresta el efecto de
mitificación, absuelve la traición.
Margo Glantz

A mediados del 2021 me encontré moderando una mesa titulada
“Periodismo y literatura: fronteras de la hibridación narrativa” en un
evento organizado por mi colega Magdalena López. La mesa estuvo
conformada por Lorena Amaro de la Universidad de Chile, Liliana
Chávez de la Universidad Libre de Berlín y Montserrat Mera de la
Universidad Complutense de Madrid; es decir, todas mujeres. Antes
de comenzar la transmisión, Chávez nos preguntó si la mesa giraría
en torno a la escritura de las mujeres, a lo cual respondimos que
no habíamos pensando en ello como el tema central, sin embargo,
mentiría si dijera que no teníamos cierta certeza de que la discusión
derivaría hacia ese tema. Y lo hizo.
El cuestionamiento sobre si ser escritoras e investigadoras
nos obliga a hablar de la escritura de las mujeres puso en evidencia
varias aristas en torno al panorama actual no solo de la literatura
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�Michel Monter / Presentación

sino también de la investigación y crítica literarias. ¿Acaso hemos
construido un mandato en el que cuando las lectoras, escritoras e
investigadoras se reúnen es solo para discutir sobre la producción
literaria de las mujeres? Aún más, ¿acaso la categoría de “escritura
de las mujeres” alcanza a cubrir toda la diversidad de producciones
literarias? Me parece que, en principio, continúa siendo estratégico
utilizarla en orden de mostrar las ausencias, pero me preocupa
caer en los esencialismos que sitúan estas producciones casi como
un género en sí mismo, homogeneizando así las manifestaciones
literarias, sobre todo cuando se encuentran acompañadas de una
narrativa en la que se plantea que tales obras surgieron de forma
espontánea.
En el 2017, el diario español El País publicó un artículo
sobre las narradoras latinoamericanas en el que ponía la producción
de Laia Jufresa, Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Fernanda
Melchor, Ariana Harwicz, Gabriela Jáuregui, Liliana Colanzi, Brenda
Lozano y demás autoras en relación con aquel movimiento literarioeditorial latinoamericano de la segunda mitad del siglo pasado:
“Después de los Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio
Cortázar, entre otros, de hace más de cinco décadas, ¿hay un boom
latinoamericano en femenino?” Elipsis a la Feria Internacional del
Libro del 2021 en Guayaquil durante la cual las escritoras Mónica
Ojeda, Fernanda Trías y Giovanna Rivero mantuvieron una
discusión en la que criticaron la ligereza con la que se usa el término
boom, pues es una forma de guetización,1 una nueva categorización de
1 Peter Marcuse escribe que un ghetto es “un territorio que concentra
personas que han sido segregadas por el resto de la sociedad, ya sea por su
condición étnico-racial, socioeconómica o por su nacionalidad; a su vez, este
grupo a su vez es tratado por las clases dominantes como inferior” (1997, p. 4).

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la escritura de la mujeres y, en palabras de Fernanda Trías, mientras
que “el tema de los hombres es el mundo, los temas de las mujeres
son los temas de las mujeres”.
En 1983, Joanna Russ publicó Cómo acabar con la escritura de
mujeres, libro en el que explica que, en una sociedad que se define
como igualitaria y en la que gozamos de una supuesta libertad,
históricamente se han conformado estrategias para “ignorar,
condenar o minusvalorar” las obras de quienes son consideradas
inadecuadas para la literatura. Estas estrategias fueron condensadas
en la portada de la primera edición del libro en 1983, en la que se
lee lo siguiente:
Ella no lo escribió. (PERO si es evidente que lo hizo…) Ella
lo escribió, PERO no debió hacerlo. (Si es político, sexual,
masculino, feminista.) Ella lo escribió, PERO mira sobre lo que
escribió. (El cuarto, la cocina, su familia. ¡Otras mujeres!) Ella lo
escribió, PERO solo escribió uno (Nellie Campobello solo publicó
Cartucho [1931]) Ella lo escribió, PERO no es realmente una
artista, así que esto no es arte (Es un thriller, una novela rosa,
un libro para niños, ciencia ficción…) Ella lo escribió, PERO
la ayudaron (el papel de Octavio Paz en la publicación de Los
recuerdos del porvenir de Elena Garro) Ella lo escribió, PERO es
una anomalía (La figura de Rosario Castellanos). Ella lo escribió,
PERO…2
Disponible en: http://www.urbancenter.utoronto.ca/pdfs/curp/Marcuse_
Segregationandthe.pdf
En los términos de nuestra discusión, el término de guetización se refiere al
proceso en el que un grupo de escritoras se margina en un espacio separado
dentro del sistema literario, entendido como la red de mercado, editoriales,
ferias del libro, etc.
2 Traducción propia de la portada de la primera edición de How to suppress
women’s writing (1983) de Joanna Russ en la que modifiqué los ejemplos del
original para adaptarlos a los casos de la historia literaria mexicana.
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�Michel Monter / Presentación

Estos PEROS, no son más que estrategias de guetización,
en términos de Trías, que terminan por obliterar las producciones
literarias escritas por mujeres, pero no solo eso, sino que desvanecen
el camino andado al implantar una narrativa de falsa espontaneidad.
En una adenda a la mesa de la FIL Guayaquil, citada anteriormente,
Giovana Rivero escribió en Twitter que “el término [boom] (de
profunda raigambre economicista y nuclear) anula todo camino
anterior, borra genealogías” (Rivero, 2021). Al hablar de un “boom
femenino” la estrategia utilizada parece ser “Ella lo escribió…pero
es mujer”. Incluso aunque nos conciliáramos con el concepto de
boom, no estamos ante una novedad. Liliana Pedroza menciona en
su libro Historia secreta del cuento mexicano que, durante la década de
1980 y gracias a los movimientos feministas de la época “surge un
boom de literatura escrita por mujeres”, aunque, al igual que en la
actualidad “no es que las mujeres comenzaran a escribir recién, sino
que las editoriales supieron rentabilizar los movimientos sociales
feministas y crearon en el mercado lectores de libros de mujeres para
mujeres” (Pedroza, p. 30). Ciertamente, los booms son mediáticos y
van acompañados de una maquinaria publicitaria estruendosa. En
medio del fragor, es posible interpretar como novedad fenómenos
que han permanecido oculto bajo ciertas estrategias, pero una vez
que entrenemos nuestra mirada nos encontraremos ante un tejido
vivo.
Abro con el recuento de estos episodios porque, en principio,
este dossier nació de la idea de establecer vasos comunicantes entre
las autoras latinoamericanas del siglo XX y XXI. Los artículos aquí
reunidos trazan, a muy grandes rasgos, una panorama literario en el
que los relieves, las similitudes y las diferencias se vuelven evidentes
a través de las múltiples miradas de quienes se dedican a investigar
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

el vasto campo literario con la consigna primordial de investigar a
las escritoras latinoamericanas. Así, este compendio trabaja diversos
géneros: desde el ensayo de María Elena Bermúdez pasando por los
cuentos de Mónica Ojeda, Rosario Castellanos y Guadalupe Nettel,
hasta las novelas de Clarice Lispector y Orfa Alarcón.
El recorrido inicia con el primer apartado titulado
“Identidad” en el que Lluvia Olvera realiza un rescate de la obra
ensayística de María Elena Bermúdez. En la autora que la crítica
literaria reconoce como la “Agatha Christie mexicana”, Olvera
encuentra a una gran ensayista que en su época dialogó con
Octavio Paz y Samuel Ramos al tratar de desentrañar la condición
del ser mexicano. Siguiendo con los rescates, Omar Paredes se
concentra en un elemento poco estudiado dentro de la amplia obra
de Rosario Castellanos: sus cuentos. Para ello realiza un análisis
desde la concepción del espacio y la construcción de la identidad.
En el segundo apartado “Anomalías”, Joseph Cardona estudia La
hora de la estrella de Clarice Lispector desde la idea de lo abyecto, así
como Valeria Vazquez trabaja la mirada voyeur, la incomodidad y el
erotismo del cuerpo enfermo en el cuento “Hongos” de Guadalupe
Nettel. Por último, en el apartado “Violencias”, Magdalena López
analiza la irrupción de Perra Brava como una resignificación del rol
femenino en la literatura sobre el narcotráfico; mientras que Isabel
Alcántara y Álvaro Uribe presentan un trabajo sobre el sistema
literario de Mónica Ojeda a través de la experiencia de la violencia,
el trauma y del dolor como artefactos para provocar horror; y, para
cerrar el apartado y el dosier, Francisco Tijerina se hace cargo del
proceso de territorialización del cuerpo, realizado por un grupo de
narradoras mexicanas.
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�Michel Monter / Presentación

En suma, el dossier “Escritoras Latinoamericanas: miradas
críticas desde el siglo XXI” que presenta la revista Humanitas es un
esfuerzo más por continuar un diálogo con las diversas personas
que se dedican a la investigación y crítica literarias, pero, ante todo,
un diálogo con lectoras y lectores de las letras latinoamericanas.
Michelle Monter Arauz

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Referencias
Corroto, P. (14 de agosto de 2017). “El otro ‘boom’ latinoamericano
es femenino”. El País. Disponible en: https://elpais.com/
cultura/2017/08/13/actualidad/1502641791_807871.
html [Fecha de consulta: 02/12/2021].
Pedroza, L. (2018). Historia secreta del cuento mexicano. Monterrey:
UANL.
Rivero, G. [giovannarivero1]. (16 de septiembre de 2021). Estuve de
moderadora en la charla entre @trias_fernanda y @MonaOjedaF.
Sobre lo “espontáneo” del “boom” quiero completar algo que planteé
y la nota no registra [Tweet]. Twitter. https://twitter.com/
giovannarivero1/status/1438553120984948744
Russ, J. (1983). How to suppress women’s writing. Austin: University of
Texas Press.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El ensayo de identidad en México: la perspectiva
de María Elvira Bermúdez en La vida familiar del
mexicano (1955)
The identity essay in Mexico: María Elvira
Bermúdez’ point of view in La vida familiar del
mexicano (1955)
Lluvia Georgina Olvera Coxtinica
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
lluvia.olveracox@gmail.com

Fecha entrega: 03-1-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo se analiza la obra La vida familiar del mexicano
(1955) de María Elvira Bermúdez (1916-1988) a través de la categoría de
ensayo de identidad. En esta obra se configuran los rasgos que conforman
la identidad del mexicano y cómo esta se constituye en el inconsciente colectivo de la sociedad y de los sujetos que a ella pertenecen: mujer y hombre.
Ante las diversas situaciones que la autora analiza y que identifica como
problemas propone una solución que contribuiría a la formación de una
sociedad más justa y equitativa que acabe con los estereotipos de género
impuestos a la sociedad mexicana por la ideología patriarcal gestada durante
años. La vida familiar del mexicano es una obra de un enorme valor literario
que contribuye a la actualización no sólo del ensayo en México sino también
brinda nuevos enfoques respecto a la identidad de las y los mexicanos.

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Palabras clave: ensayo mexicano, ensayo de identidad, escritura femenina, familia mexicana, mujer y sociedad.
Abstract. This article analyses La vida familiar del mexicano (1955) by María Elvira Bermúdez (1916-1988) through the category of identity essay.
Bermudez’ essay analyzes the configuration of the features that set up
the Mexican identity and how this is constituted in the collective unconscious of society and the subjects belonged to it: woman and man. The
writer dialogues with the tradition that also raised questions regarding the
Mexican identity, such as Octavio Paz and Samuel Ramos. In addition, it
observes from different points of view the role of women in public and
private spaces of family dynamics, both in the countryside and in the city.
It also determines that parenting of children influences ideologically for
the construction of machismo in Mexican society. La vida familiar del mexicano is a work of enormous literary value that contributes to the updating
not only of the essay in Mexico but also provides new approaches to the
Mexican identity.
Keywords: Mexican essay, identity essay, female writing, Mexican family,
woman and society.

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
La vida familiar del mexicano fue escrito en 1955 por María Elvira
Bermúdez (Durango 1916- Ciudad de México 1988)1. Este ensayo,
tanto en el tratamiento de los temas como en extensión y complejidad,
se trata de una obra sin precedentes. Se publicó como parte de la
colección México y lo mexicano editada por la antigua librería Robredo
en 1955, bajo la coordinación editorial de Leopoldo Zea, quien, a
partir de su participación en el llamado grupo Hiperión,2 se inclinó
fuertemente hacia los estudios sobre lo mexicano. Los títulos que
pertenecieron a esa colección son: La emancipación literaria de México
de José Luis Martínez, Tres poetas de la soledad (José Gorostiza, Xavier
Villaurrutia y Octavio Paz) de Ramón Xirau, Crónica de México de Alfredo
1 María Elvira Bermúdez nació en Durango donde vivió gran parte de
su niñez. Durante su juventud viajó a la Ciudad de México para estudiar en
la Escuela Libre de Derecho y fue la primera mujer en obtener su título como
abogada en esa institución. Es probable que al ejercer su profesión se haya
sentido influenciada en su proceso creativo para incursionar en la novela y
cuento policíaco. Ha sido llamada “la Agatha Christie mexicana” por el escritor
y crítico literario Juan José Reyes y también se le ha considerado como la
primera mujer en México y América Latina en incursionar en el género policial.
Sus obras narrativas publicadas son: Soliloquio de un muerto (1951), Diferentes
razones tiene la muerte (1953), Alegoría presuntuosa y otros cuentos (1971),
Cuentos herejes (1984), Detente, sombra (1984), Muerte a la zaga (1986) y
Encono de hormigas (1987). Algunas de sus obras han sido antologadas en Los
mejores cuentos policíacos mexicanos (1955) y Antología del cuento policíaco
mexicano (1987). También escribió en varios suplementos culturales en diarios
de circulación nacional como en Novedades, El Nacional, Excélsior y México en
la cultura.
2 El grupo Hiperión se fundó en la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Nacional Autónoma de México, conformado por Emilio
Uranga, Leopoldo Zea, Ricardo Guerra, Jorge Portilla, Luis Villoro, Fausto
Vega y Salvador Reyes Nevares, quienes tuvieron como objetivo estudiar lo
mexicano para fundar una filosofía nacional creada en México. Su principal
cuestionamiento fue la existencia de lo mexicano.
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Cardona Peña y La vida familiar del mexicano de María Elvira Bermúdez.
La obra en cuestión se centra en analizar los aspectos
patriarcales y machistas que configuran la función de la mujer en la
sociedad. Bermúdez también rastrea los orígenes de la estructura
patriarcal y los evidencia como una problemática nacional que limita el
progreso de la sociedad mexicana. Para ello analiza de qué forma incide
el machismo en las dinámicas sociales y de qué manera se expresa en
la cultura popular, además de proponer una solución ante el problema
del machismo en México. Esas características construyen una obra de
gran solidez argumentativa que refuta textos canónicos de la tradición
ensayística en México como El laberinto de la soledad (1950) y El perfil del
hombre y la cultura en México (1934), cuya temática abordada —la identidad
del mexicano— convergen en una misma categoría.
La aceptación y recepción de una obra no sólo radica en
publicarla y difundirla, sino en que sea leída de manera crítica, sea
citada y poco a poco se convierta en un marco de referencia de
nuevas formas de pensamiento. De igual manera, se espera que
al incorporarse tangiblemente a la historia literaria de un país se
generen nuevos espacios para el conocimiento y la reflexión, de tal
modo que la sociedad actualice la visión y perspectiva respecto a un
campo específico. Desafortunadamente, no ha sido el destino de La
vida familiar del mexicano, pues al ser un texto que no ha sido valorado
por la crítica no se ha incorporado al canon nacional.
La vida familiar del mexicano como ensayo de identidad
de género
El ensayo de Bermúdez, a pesar de no ser tomado en cuenta
como parte de la tradición ensayística en México, participa dentro
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de las discusiones sobre el tema de la identidad. Por lo tanto,
debe catalogarse como un ensayo de identidad, porque bajo esa
estirpe analizan el ser de las personas que tienen rasgos culturales
en común, como el lugar de origen, la lengua y las tradiciones,
lo anterior con el propósito de caracterizar y explicar la llamada
identidad nacional. De acuerdo con las categorías de Mary Louise
Pratt, el ensayo de identidad fue escrito por hombres privilegiados
que después de la independencia de sus naciones construyeron los
ideales que representaran a un pueblo. Empero, deben considerarse
estos ensayos como una perspectiva o visión incompleta, pues falta
la otra cara de la moneda: la visión femenina. Ante ello, Pratt sugiere
que gran parte de los ensayos que escribieron las mujeres durante
los siglos XIX y XX tienen un sentido contestatario hacia lo que
escribieron sus contemporáneos varones, como se puede apreciar
en la siguiente cita:
Empleo el término “Ensayo de género” para referirme a una serie
de textos escritos por mujeres latinoamericanas a lo largo de los
últimos ciento ochenta años, enfocados al estatuto de las mujeres
en la sociedad. Es una literatura contestataria que propone
“interrumpir el monologo masculino” —por decirlo en palabras
de Victoria Ocampo— o al menos confrontar la pretensión
masculina de monopolizar la cultura, la historia y la autoridad
intelectual, como sucede con el ensayo de identidad (2000:76).

La vida familiar del mexicano se adhiere a esos principios, no
sólo por abordar el tema de la identidad desde la perspectiva de una
mujer latinoamericana, sino porque es evidente que en sus páginas
irrumpe el monólogo masculino de sus coetáneos, en este caso de
El laberinto de la soledad y El perfil del hombre y la cultura en México. De
esta manera, para los estudiosos tanto del género ensayístico como
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de la temática de la identidad en México en la primera mitad del
siglo XX, resulta de gran utilidad tener distintas focalizaciones que
ayuden a construir un mapa más diversificado sobre los ensayos de
identidad y género en México.
El objetivo de este artículo es dar a conocer La vida familiar
del mexicano como un ensayo de género que no ha sido estudiado
con anterioridad, analizar su singularidad como ensayo de identidad
y de género, y recuperarlo para el corpus y la historiografía del
ensayo mexicano, pues forma parte de una recuperación de textos
olvidados. Asimismo, examino el tratamiento de los temas en
torno a la mujer, la problematización del machismo en México y la
propuesta final que plantea la ensayista para solucionar el problema
del machismo. Tres cualidades que quiero destacar de esta obra son:
el propósito de María Elvira Bermúdez de publicar su escrito como
libro, que además se trata de un ensayo comparado pues no aborda el
problema de la mujer de forma aislada sino en permanente diálogo
con el otro, y que abordó por primera vez con gran profundidad las
dinámicas familiares de México. La autora fue una mujer adelantada
a su época por las observaciones, la problematización, el rastreo y
solución que propuso en su obra.
La vida familiar del mexicano: aproximaciones al tema de la
identidad
Entre la década de los veinte y los treinta acontece una de las disputas
más interesantes en la historia literaria nacional que influyó, en cierta
medida, en la configuración del deber ser del mexicano. Me refiero a la
polémica nacionalista que se desarrolló en un ambiente de pugna por el
afán de conformar los rasgos que caracterizarían a los connacionales.
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Los principales grupos de intelectuales, pensadores y artistas de ese
momento histórico no lograron ponerse de acuerdo. Por un lado,
se apelaba a los valores posrevolucionarios de fuerza y virilidad,
defendidos por Ermilo Abreu Gómez, Héctor Pérez Martínez, Julio
Jiménez Rueda y Francisco Monterde, respaldados bajo los ideales
vasconcelistas representados en la novela de Mariano Azuela, Los de
abajo (1915). Mientras que el otro grupo en disputa correspondía a una
nueva generación de jóvenes: los llamados Contemporáneos, quienes
aludían a un tipo de literatura esteticista, universal y pura.3
Durante el periodo de la polémica surgieron varias obras que
abordaron el tema de la identidad del mexicano, tema que también
atraviesa el ensayo hispanoamericano. Sin embargo, gran parte de lo
que se conoce hoy en día deriva de estudios sobre la mexicanidad
centrados exclusivamente en el varón. Por lo tanto, la presencia
de la mujer como parte de la sociedad mexicana queda sesgada o
se aborda desde una perspectiva completamente masculina. María
Elvira Bermúdez no sólo fue testigo de las polémicas sobre la
identidad del mexicano, sino que, como escritora e intelectual, leyó
con atención las principales obras y estudios en torno a lo mexicano,
y participó en esa reflexión general.
Desde diferentes aristas la ensayista analizó y observó las
estructuras sociales y la organización de la sociedad mexicana de
la primera mitad del siglo XX. En su ensayo cuestiona la noción
de mexicanidad y su constitución en el inconsciente colectivo de
la sociedad y de los sujetos que a ella pertenecen: mujer y hombre.
3 Al respecto del tema de la polémica nacionalista sirvan de consulta
Arciniega, V. (2010). Querella por la cultura “revolucionaria”. México:
Fondo de Cultura Económica y Sheridan, G. (2001). México en 1992 la
polémica nacionalista. México: educal.
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En el primer capítulo de La vida familiar del mexicano, la autora hace
explícita su intención de hacer un estudio sobre la condición de las
familias mexicanas, su impacto en la sociedad, clase social, ubicación
geográfica para visibilizar la condición de la mujer mexicana como
sujeto activo en la sociedad:
Los mexicanos son absolutamente diferentes entre sí y es
imposible verificar una suma de sus virtudes y defectos;
los estudios sobre el mexicano son absurdos e inútiles y
sólo tienen como corolario la autodenigración. […] SE
PERSIGUE TAN SÓLO EL CONOCIMIENTO DE LOS
DEFECTOS NACIONALES QUE CONDUZCA, NO A
UNA MASOQUISTA Y ESTÉRIL CONTEMPLACIÓN
DE NUESTRAS DEFICIENCIAS SINO AL PROPÓSITO
FIRME DE ENMENDARLAS. El autoconocimiento conduce
a la superación. […] Resulta pues necesario, si se pretende hacer
del mexicano un ser más feliz y mejor, averiguar qué es lo que
le impide progresar o, al menos estar conforme con su destino
(Bermúdez, 1955:17-17).4

Aunado a esto, María Elvira Bermúdez inicia La vida familiar
del mexicano con un frase de Octavio Paz: “Por primera vez en nuestra
historia somos contemporáneos de todos los hombres”.5 Desde
luego no es una casualidad, pues Paz concluye El laberinto de la soledad
con esa frase. Se puede inferir que a la ensayista le pareció necesario
complementar y actualizar lo que el autor ya había concluido. Va más
4 Las mayúsculas se transcriben tal como aparecen en la edición
consultada.
5 Véase en “VII Nuestros días” en Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad.
Madrid: Cátedra. Cfr. “I. Directrices de la investigación” en Bermúdez, M. E.
(1955). La vida familiar del mexicano. México: Antigua Librería Robredo.
Colección México y lo mexicano, p. 13.

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allá de Paz al discutir las propias palabras del escritor, redefinirlas y
notar que hay elementos no explícitos que necesitan explicarse.
Para la ensayista, El laberinto de la soledad es un texto que
aborda el tema de la identidad desde un sentido general. Las
afirmaciones ahí planteadas parten desde la subjetividad del autor y
por ende no revela investigaciones o datos certeros, debido a que no
se analizan a detalle las características y peculiaridades de cada uno
de los mexicanos:
la pretensión de marcar a todos los mexicanos con un marbete
estrecho e insalvable es peligrosa […] que los investigadores
lo único que logran es verter inconscientemente sus propios y
peculiares defectos en ese imaginario y sufrido mexicano… que
las investigaciones mexicanistas, en suma, son falsas e inútiles
y que su resultado total es la denigración de los compatriotas
(1955:14).

En este sentido, María Elvira Bermúdez comienza su
escrito con plena intención de dialogar con lo ya fijado y conocido,
emanado de una voz de autoridad. Lo anterior —en esa época—
debe considerarse como un acto disruptivo, en el sentido de que una
obra como La vida familiar del mexicano tuviera la “osadía” de dialogar
con El laberinto de la soledad.
Los rasgos del yo a lo largo del ensayo de María Elvira
Bermúdez serán casi imperceptibles, oscilando entre la primera
persona del plural y la primera persona del singular. Cuando enuncia
ciertas características del mexicano hay un distanciamiento, como si
se tratase de una mirada externa. En este caso, la autora observa y
cuestiona como mudo testigo (hasta este momento no ha emitido,
todavía, juicio alguno y se mantiene en la tercera persona): “Este
modo de vivir del mexicano”, “¿qué es el mexicano?, “el mexicano es
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un ente irreal”. Conforme avanza el ensayo, María Elvira Bermúdez
cambia de sujeto narrativo a la primera persona y hace explícitos los
objetivos a donde pretende llegar:
[…] no me incumbe zanjar cuestiones que conciernen a filosofías
o investigadores en particular. Respeto la impronta personal y soy
incapaz de juzgar a Tirios y troyanos. Me interesa, empero, dar
una respuesta a las objeciones que tienen apariencia de verdad
(1955:14).

Aquellos vacíos en los que Paz no profundiza, la ensayista
los toma como una oportunidad para reflexionar sobre las
circunstancias sociales de la mujer mexicana. Queda claro que la
exclusión de la mujer se manifiesta en su nula categorización en
las formas culturales. La ensayista no sólo debate el sentido de
generalizar al mexicano, también es interesante la manera en que
no se presume como una entidad fuera del objeto de estudio, no
se refiere a “el mexicano” desde una mirada externa. No habla
de él en tercera persona, se asume a sí misma como parte de esa
generalización empleando el término “compatriota”. Bermúdez
también usa la proposición “el mexicano” en sentido retórico, “es
una sinécdoque que toma el singular por el plural. Nada más, y nada
menos” (1955).
En la sinécdoque del término “el mexicano”, la autora
engloba hombres, mujeres y niños, mientras que Paz emplea,
únicamente, sustantivos referentes al género masculino: “El
hombre, el adolescente, el viejo”. En los momentos en que Paz
llega a reflexionar sobre la mujer lo hace con el distanciamiento
no sólo discursivo, sino ideológico, porque distancia su “yo” de la
configuración colectiva:
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Y por eso la virtud que más estimamos en las mujeres es el recato,
como en los hombres la reserva. Sin duda en nuestra concepción
del recato femenino interviene la vanidad masculina del señor […]
como casi todos los pueblos, los mexicanos consideran a la mujer
como un instrumento, ya de los deseos del hombre, ya de los fines
que le asignan la ley, la sociedad o la moral. Fines, hay que decirlo,
sobre los que nunca se ha pedido su consentimiento y en cuya
realización participa sólo pasivamente, en tanto que “depositaria”
de ciertos valores. (Paz, 1950:170-171).

Bermúdez juega con la retórica y la generalización originada
por la sinécdoque, sugiere que dentro de ese gran todo que es el
mexicano, las mujeres se hallan presentes: “Entendido el mexicano
como el conjunto de todos los mexicanos, es fácilmente identificable
con la nación mexicana” (1955: 20). En este caso, al referirse a México
como nación, le atribuye una personificación femenina; aunque,
no olvidemos que este fue un recurso común, en Latinoamérica y
algunos países europeos: personificar a la patria con las cualidades
de lo que debería ser una mujer.
La autora sostiene que los estudios que intentan definir
quién es el mexicano, al ser muy generales, caen en reduccionismos
y el lector puede tomar en cuenta sólo los aspectos negativos. Por
ejemplificar tal caso, Bermúdez ironiza una posibilidad de lectura de
El perfil del hombre y la cultura en México: “¿Hemos de padecer, todos
los mexicanos, un complejo de inferioridad, únicamente porque el
filósofo N así lo afirma?” (1955: 15). Sin duda, esta aseveración debe
de interpretarse con todos sus matices, analizar en qué circunstancias
se dijo y desde qué posición el filósofo lo está enunciando; no
obstante, lo que la autora pretende demostrar es que obras como las
de Ramos y Paz, canónicas y ampliamente referenciadas por otros
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estudiosos, suelen considerarse como una verdad absoluta, en pocas
ocasiones cuestionada.
La ensayista explora a la mujer y su función dentro de la familia
mexicana en correspondencia con la clase social a la que pertenece. En
ese orden de ideas, hace un análisis de cómo ha sido la participación
de la mujer en las familias de las clases sociales más bajas, tanto en el
campo como en la ciudad, capítulo al que ha denominado “Gente
del pueblo”. El primer aspecto que se aborda en “Gente de pueblo”
es la familia del campo y, en segundo orden, la familia en la ciudad.
La ensayista busca evidenciar los principales escenarios, vicisitudes,
problemáticas, penas y demás circunstancias que aquejan la vida
familiar en el campo y la ciudad. También se examina, en ambos tipos
de familia, la dinámica cotidiana y de qué forma se constituyen los
ejes patriarcales que las rigen como: el trabajo no remunerado de las
mujeres y las relaciones sociales entre los miembros de la comunidad.
Otro de los tópicos que destaca María Elvira Bermúdez es
la pasividad femenina respecto a la elección de marido. En muchas
ocasiones “la novia ni siquiera es consultada por el pretendiente; este
se vale de sus padres para pedirla; si los presuntos suegros aceptan las
dádivas que aquél otorga periódica y progresivamente, la muchacha
se ve comprometida, guste o no del pretendiente” (Bermúdez, 1955:
32). Esto ocurre en el mejor de los casos, puesto que el rapto también
era una forma común de celebrar un matrimonio. La mujer fuera del
hogar paterno se convierte en propiedad de la nueva familia a la
que se integra. El trabajo en el campo, la comida, el cuidado de los
animales y los hijos son el pan de cada día de las mujeres campesinas.
Ni siquiera sus propios hijos le pertenecen, la autoridad recae en el
padre o el abuelo paterno, destaca Bermúdez en la siguiente cita:
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El hombre, en efecto, valido quizá de las dádivas y de los riesgos
que su mujer le ha costado, la considera como una cosa de su
propiedad a quien es preciso sacar el mayor partido posible. Por
ello le exige un trabajo ininterrumpido y una obediencia muda,
y le niega la mínima iniciativa. Por ello también le pega y la
maltrata. La mujer indígena y la campesina aceptan por lo general
esta situación con ciego fatalismo. Consideran, incluso, como un
síntoma de desamor la ausencia de malos tratos (1955: 35).

Para la mujer citadina la vida de opresión no es muy diferente.
Al asentarse en viviendas irregulares, carentes de los servicios básicos
y en pleno contacto con mendigos, prostitutas y delincuentes,
las familias que ahí se originan viven en un ambiente marginal y
promiscuo. Un cuarto malhecho o de azotea es el escenario donde un
padre desobligado y alcohólico violenta a su mujer y a sus hijos. Es
común que además de cuidar a los hijos y realizar las tareas propias,
estas mujeres laven ropa ajena o se desempeñen como costureras
para poder alimentar a sus hijos o completar para el gasto: “Estas
mujeres […] desempeñan en sus hogares la tarea de los hombres,
pero conservan, como casi todas las que en México son los hombres
de la casa, la pasividad tradicional de la abnegada y sufrida mexicana”
(Bermúdez, 1955: 35).
Bermúdez también analiza el fenómeno migratorio del
campo a la ciudad6 y de qué forma estos cambios de residencia han
6 Las grandes migraciones del campo a la ciudad se dieron principalmente
por la pérdida del derecho agrario, ver: Iturriaga, J. E. (2012). La estructura
social y cultural de México. Sociología, economía y política nacional. México:
Miguel Ángel Porrúa, Serie Las Ciencias Sociales, tercera década. En él explica
por qué hay migraciones, no sólo por el proceso de industrialización del país
que comienza en la década de los treinta sino por la pérdida considerable del
trabajo en el campo.
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impactado en la vida de las familias mexicanas siendo uno de los
principales motivos de su debilitamiento. Este tema es desarrollado
por la autora al tomar como punto de partida los estudios sociales del
reconocido historiador José Ezequiel Iturriaga. La ensayista plantea
que las migraciones del campo a la ciudad otorgan un sentido de
liberación, una manera de desapego a los usos y costumbres de
la provincia mexicana. La estructura propia de la creciente ciudad
de México y el modo de vida tan agitado hacen que la mirada
fiscalizadora de las prácticas morales pase de largo ante las nuevas
formas en que se relaciona la gente.
Hontanares del machismo en México en la educación familiar
Un aspecto que distingue La vida familiar del mexicano es la atención
que la ensayista mexicana brinda a la niñez y a los jóvenes. La
focalización que ofrece de ellos visibiliza la educación que recibían,
permite conocer cómo se gesta la clase media en México durante
los años cincuenta y cómo se incuba el machismo en los futuros
hombres de México. Es en el seno del hogar donde se les inculca
reprimir toda muestra de sentimentalismo, de modo que “el niño
crece en un ambiente en el cual su misma madre y hermanas
contribuyen a formar esa dicotomía áspera entre lo femenino y lo
masculino” (Bermúdez, 1955: 51). Esta reflexión que hace la autora
es muy importante pues demuestra que las actitudes machistas del
adulto son una conducta aprendida de la niñez. Lo más irónico es
que la mujer vive en una dicotomía de la que no puede salir: es quien
educa a sus hijos bajo una visión machista que al mismo tiempo la
oprime.
María Elvira Bermúdez examina de qué forma la estructura
patriarcal en la que eran educadas las mujeres las hacía entrar en
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un círculo de opresión que se reflejaba en la educación de los
hijos: mientras los maridos violentaban y reprimían a la mujer,
esta replicaba estas actitudes hacia los niños y adolescentes. La
violencia contra la niñez se encontraba normalizada en las familias
mexicanas, símbolo de disciplina y respeto a los mayores. Bermúdez
pone en evidencia este tipo de comportamientos, que, si bien los
enuncia para la clase media, era una situación generalizada en casi
todas las familias:
Entre muchas familias de la clase media mexicana es
perfectamente normal la bárbara costumbre de pegarles a los
niños; se les ajusticia con la parsimonia y la rutina con la que,
por ejemplo, se les enseña a rezar. Ello no obstante, muchas
reprimendas maternales que van rubricadas por latigazos
salvajes y gritos histéricos, no son sino el desfogue instintivo
de la hembra despreciada o maltratada por el macho; en la
imposibilidad de devolver los golpes al más fuerte, la mujer
insatisfecha y amargada los vierte sobre los hijos (1955: 62).

El binomio Madre-Hijo atravesó como paradigma todos
los estratos de la sociedad mexicana durante las décadas de los
cuarentas y cincuentas. Sin duda, el cine y la televisión reforzaban
la idea de que la educación de los hijos era un asunto de las madres,
mientras que los padres se limitaban solo a proveer alimento, casa
y vestido. Martha Santillán comenta que: “[..] se refleja claramente
en la imagen de la madre abnegada y amorosa, la cual también
era ampliamente difundida por el cine y la prensa. Estereotipo a
su vez concordante con el esquema de la maternidad promovido
por la doctrina católica, que circunscribía las conductas femeninas
sexuales y amorosas a su familia, esposo e hijos” (2019:123).
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Es evidente la importancia que tienen los estudios de
la psique humana para María Elvira Bermúdez, y para todo el
pensamiento y el arte del siglo XX, pues con estas teorías explica,
o busca comprender las actitudes, complejos y conflictos que
se expresan en la vida adulta. Con lo anterior también queda
demostrada la relevancia de la educación infantil, cuya valoración
no sólo es escasa, sino nula. Dentro del panorama general de la
ensayística mexicana escrita por varones, no se advierte ninguna
preocupación por la infancia. Por un lado, se ha soslayado porque
no se considera importante y, por otra parte, porque se vincula
directamente con lo femenino. La educación de la niñez es
exclusividad de las madres.
La ensayista toma como eje principal de su análisis ―y
como principio para configurar el concepto de macho― el
conflicto del hombre mexicano originado en la niñez respecto a
las mujeres. Ya de adulto, la mujer para el mexicano es el centro de
todas sus pláticas y atenciones, ya sea para exaltar o para denigrar,
en palabras de Bermúdez (1955:85): “desprecia a la mujer, pero
vive obsesionado por las mujeres”. No obstante, el interés del
mexicano hacia la mujer es solamente físico y esto se da en dos
dimensiones: la primera de ellas, en que el interés por las mujeres
surge a partir de sus atributos corporales, al varón no le interesan
las virtudes intelectuales de la mujer que le gusta. La segunda radica
en que el hombre se esfuerza en hacer notar los rasgos físicos que
denoten su fuerza y virilidad. Tampoco le interesa mostrar dotes de
intelectualismo. El hombre en México se esfuerza en que la mujer
vea en él una figura de valentía y poder, alguien que no le teme a
nada y que en cualquier momento está dispuesto a demostrar su
fuerza bruta.
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A pesar de todas las características que, en suma, caracterizan
al macho mexicano, María Elvira Bermúdez no considera, de forma
concluyente, que el machismo sea del todo un complejo psicoafectivo
derivado de los traumas de la niñez, aunque es una forma de rastrear
los orígenes del machismo y su gesta, debe considerarse que el
machismo es un desfogue, una liberación. ¿En qué sentido la autora
considera al machismo como un acto de liberación? Habría de tomar
en cuenta que, en gran medida, la represión acumulada es ocasionada
por la misma estructura patriarcal que se ejerce sobre los varones
y cómo a partir de ese orden, el macho mexicano encuentra una
forma de justificar sus acciones: virilidad, fuerza y poder. Desdeña
cualquier actitud que se le parezca a lo femenino, por ejemplo: el
sentimentalismo, la debilidad y la delicadeza. Atributos que, por
cierto, él mismo ha considerado inherentes a la mujer.
Construcción de los prejuicios y paradigmas de género:
machismo y hembrismo
En el capítulo V “Machismo y hembrismo”, María Elvira Bermúdez
sintetiza las características que constituyen la imagen del macho
mexicano. Asimismo, propone el término hembrismo para designar
al conjunto de actitudes adoptadas por las mujeres que legitiman el
orden patriarcal establecido. En primera instancia, la autora hace la
siguiente aclaración: el hombre mexicano no es el único varón que
se siente con ventaja sobre las mujeres. Aunque no ahonda mucho
en esta afirmación, es importante dicha sentencia pues se interpreta
que la superioridad del hombre ―la creencia de la superioridad del
hombre― no es específica de alguna nacionalidad. Ni tampoco es
exclusividad de la mujer mexicana padecer los infortunios y opresión
de una sociedad regida por un orden patriarcal determinado desde
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tiempos remotos. Estas circunstancias se dan en distintas partes del
mundo y en diversas culturas. Para una mujer intelectual como María
Elvira Bermúdez es relevante reflexionar sobre la paradigmática
superioridad del hombre mexicano, cuya materialidad se encarna en
la típica figura del macho y cómo en este arquetipo se justifica la
opresión de la mujer mexicana en cualquiera de los estratos sociales
y regiones en donde viva. Dicha figura está vinculada con la noción
de identidad nacional, por lo que la reflexión de Bermúdez se
inserta en el proceso de cuestionamiento de la identidad americana
y nacional que parte del quiénes somos y cómo nos diferenciamos
de otros. María Elvira Bermúdez entra en discusión con textos que
se configuran como el canon de esa identidad, a la vez que revela
la ausencia de la mujer mexicana de ese canon. Su ensayo la hace
presente al elaborar la reflexión desde el ámbito de lo privado a
lo público y, por otra parte, la conciencia de la mujer mexicana se
revela como ausencia en la identidad nacional.
Quiero destacar la acuñación del término hembrismo por
parte de María Elvira Bermúdez, porque entiende y justifica esta
denominación como una actitud que legitima el discurso y actitudes
machistas de los varones, comportándose bajo la moral e ideas
regidas por una estructura patriarcal de sometimiento y presión para
las mujeres. La ensayista lo define así:
Llamo hembrismo a esa actitud porque, además de corresponder
exactamente a la
equivocada conducta del hombre, es
una amplificación artificial de las características que comúnmente
han sido consideradas femeninas y que, a causa de que se
limitan a un punto de vista estrictamente somático, invaden
terrenos zoológicos: debilidad, actitud pasiva ante el macho,
e inercia. […] Contribuye, en cambio, de manera tristemente
eficaz a fomentar el machismo de su compatriota. Porque sus

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legendarias abnegación y fidelidad, más que auténticas virtudes,
son el producto de su ineptitud y de su egoísmo (Bermúdez,
1955:93).

Entre las características que reconoce en la mujer mexicana,
la autora arguye que son actitudes aprendidas de la niñez. Por
ejemplo, si se crece y educa a una niña en un entorno donde todo el
tiempo se repite el discurso que la mujer está destinada para realizar
labores de escasa importancia, la niña crece con esa idea y normaliza
el hecho de que le digan que no puede o debe realizar cierto tipo
de actividades. Esto puede desencadenar poco interés en el estudio
y la superación intelectual de sí misma. No obstante, aunque las
niñas y jóvenes tuvieran ciertos destellos y ápices de independencia,
la sociedad les marcaba pautas de conducta irrevocables y se
encargaba de difundir ―en el cine y la literatura, principalmente― la
idea de que las mujeres que deseaban vivir una vida diferente eran
castigadas moral y socialmente. Por lo tanto, de forma inherente, a las
mujeres se les atribuían como virtudes la adaptación, la obediencia
y la humildad. Estas actitudes son las que Bermúdez califica como
hembrismo.
Finalmente, Bermúdez le atribuye a la mujer mexicana una
actitud de “exagerada sumisión al hombre”, a causa de ello llega
a aceptar maltrato psicológico y físico, infidelidades y violencia
económica. La mujer al sentirse violentada y humillada no le queda
más que aceptar su inexorable destino con el que fue educada.
Acepta la fatalidad como un estilo de vida y replica el maltrato del
que es objeto en sus propios hijos o en la envidia y recelo hacia otras
mujeres. Bermúdez resalta cómo gran parte de las mujeres de la época
estaban convencidas de que su papel era guardar obediencia al varón
y que además se legitimaba en el catolicismo como un eje rector de
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

conducta. Durante años este modelo de actuar y de sentir, sigue
reproduciéndose en las familias mexicanas. Desafortunadamente
bajo este tipo de vínculos familiares quien se encarga de la crianza y
educación de los hijos continúa siendo la mujer.
Una de las interrogantes que María Elvira Bermúdez se
plantea en su ensayo se enuncia de la siguiente forma: ¿de qué manera
afectan los falsos estereotipos de lo masculino y lo femenino a las
futuras generaciones? La autora tiene muy presente que no se puede
categorizar al mexicano a base de generalizaciones. Si bien, hay ciertos
rasgos en común relacionados con el género, existen hombres y
mujeres que ni son el típico macho mexicano, ni la mujer abnegada
que reproduce y acepta los valores patriarcales de la época. Aunque en
menor medida ―y es un tema en el que la autora no profundiza― hay
hombres y mujeres que sí construyen a partir de lazos afectivos sólidos
un matrimonio, en donde ambos padres participan activamente en
la crianza y educación de sus hijos. Además, estas mujeres ven en
su pareja un compañero, no un proveedor. Llama la atención, en la
siguente cita que su concepción de la identidad no es fatal, ni esencial,
de ahí su preocupación por el futuro. Su análisis tiene una voluntad
de transformación del mexicano, lo que me parece muy destacable,
porque proyecta esa necesidad de cambio: “a aquellos que aspiran a
ser hombres cabales y verdaderas mujeres, y a la sociedad en conjunto,
a quienes dichas consecuencias afectan ostensiblemente” (1955:101).
Como ya lo ha afirmado y sentenciado la ensayista en La vida familiar
del mexicano, es en la niñez donde se aprenden e imitan las actitudes
que estereotipan los roles de género. Por lo tanto, si hay familias que
modifican la forma en que se educa a los niños, esto les permitirá
crecer en un ambiente diferente y desarrollarse bajo principios más
igualitarios y equitativos cuando sean adultos.
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El machismo en México ante una posible solución
Para responder la cuestión de si el machismo es superable, la ensayista
recurre a la observación y análisis del temperamento mexicano. Tal
sentimiento o actitud son consideradas formas de reacción ante una
circunstancia o hecho determinado. El carácter temperamental de las
y los mexicanos propicia y favorece actitudes como el machismo y el
hembrismo. Sin embargo, esas actitudes son conductas aprendidas
y resultado de una influencia colectiva: se adopta lo que se ve. La
autora sostiene que pese al carácter reaccionario e imitativo de las y
los mexicanos, es posible proponer una solución a este problema.
De acuerdo con Bermúdez, el remedio para destruir los prejuicios
e ideologías que inducen al machismo y al hembrismo radica en su
siguiente postulado:
[…] substituir la falsa noción de valentía con el concepto de

valor auténtico y en reemplazar la leyenda de la abnegación
femenina con el anhelo de la dignidad. Sería saludable también
que el mexicano cesara su jactancia cotidiana de responder a
ciertos estímulos rígidos de la moral autoritaria (especialmente la
religiosa), ya que parece incapaz de ajustar su comportamiento a
ellos. Es urgente persuadir al mexicano y a la mexicana, de que la
armonía y la colaboración entre los sexos es posible. […] no me
propongo construir alegatos políticos que en este ensayo están
fuera de lugar; me limitaré a señalar ciertas transformaciones que
en mi opinión son erróneas (1955:123).

Es oportuno mencionar que en el capítulo “V Machismo y
hembrismo” la autora ya había establecido que la valentía es una de
las principales y más evidentes características del macho mexicano.
El hombre en México, a raíz de sus inseguridades y complejos,
intenta demostrar, en cada ocasión que se le presente, su valentía.
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

No puede, ni debe mostrarse débil ante una sociedad que exige de
él hacer frente a todo, a responder por su hogar y sobre todo por
su hombría. En este mismo orden de ideas, cuando se refiere a la
mujer mexicana bajo la leyenda de abnegación, también la considera
de manera generalizada como una de las principales actitudes de las
mujeres en México. A pesar del contexto en el que se encuentren, las
mujeres mexicanas difícilmente se atreven a cuestionar lo que sucede
a su alrededor. Se acepta con benevolencia y sigilo tanto su inexorable
destino como los mandatos que los hombres les imponen. Por lo
tanto, si ambas características se reducen a una generalización de lo
que es el hombre y la mujer en México, sí es posible reemplazarlas
por una escala de modelos de comportamiento menos exigentes
para el varón y menos rígidos para la mujer.
Uno de los términos que la autora de La vida familiar del mexicano
utiliza para definir a lo que se refiere con hombría, es el término
‘cabalidad’, el cual se asocia con la integridad y rectitud que posee un
varón, pero principalmente lo relaciona con la fidelidad a una mujer.
Este peculiar rasgo se enfoca en dos aspectos fundamentales: ante el
engaño o ante el abandono. El hombre cabal es aquel que reacciona
de forma justa. La autora lo describe de la siguiente manera:
Su reacción ante el engaño o el abandono de una mujer va desde
el perdón generoso hasta la retirada digna; pero jamás se cubre de
alharacas ridículas ni se satisface con venganzas ruines. […] ve en
la mujer lo que ella en realidad es: un simple ser humano; no la
idealiza innecesariamente como a una santa ni como a perversa la
vitupera (1955:131).

Se hace indiscutible la idea de que el hombre que es capaz de
dominar sus pasiones y respetar a las mujeres de su entorno pueda
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considerarse como un hombre cabal. Además, ofrece un modelo de
hombre al mexicano y esto es parte de la intención transformadora
de su ensayo, de su propósito de brindar soluciones.
En la mayoría de las expresiones colectivas las canciones
y películas señalan a las mujeres como las responsables del actuar
reaccionario de los varones. Lo que evidencia la escritora es que
el único responsable de regular sus emociones, cabalmente, es
y deber ser el varón. El hombre cabal también es denominado
por la ensayista como un hombre verdadero, aquel que: “no padece
complejos de inferioridad, ni necesita de racionalizaciones forzadas
para justificar su conducta” (Bermúdez, 1955:131). Considero
interesante apuntar que llamar de esa forma a los hombres
cabales, confirma que el estereotipo del macho mexicano es una
construcción artificial sin ninguna justificación en su naturaleza
intrínseca y que el verdadero yo del varón en México permanece
latente en la personalidad de gran parte de los mexicanos.
Paradójicamente son las construcciones sociales patriarcales que
él mismo edificó, las que le impiden mostrar al hombre verdadero que
puede habitar en ellos.
En contraparte, María Elvira Bermúdez hace referencia al
hembrismo como una forma paralela al machismo que reproduce
el orden patriarcal y acepta los estereotipos impuestos por los
varones. Por tal motivo, propone la feminidad como una conducta
en reciprocidad a la hombría. La cabalidad también cabe en la
etiqueta de feminidad. Al igual que la construcción de los términos
hombría y hombre verdadero, la noción de feminidad está concebida
en la forma en que las mujeres eligen a su pareja. La ensayista
considera que una mujer cabal no soportaría un hombre machista
a su lado.
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Para Bermúdez es preciso subrayar que, a pesar de los
valores que se han construido alrededor del deber ser del hombre
y la mujer y la adaptación que cada cultura ha hecho de ellos, los
cambios son posibles. Transitar del machismo a la hombría y del
hembrismo a la feminidad es un camino viable al considerar formas
más saludables para relacionarse amorosamente. El matrimonio
es una de las principales instituciones que tiene que modificar su
origen. Las relaciones que lo constituyen deben fundamentarse en
el amor y la amistad entre un hombre y una mujer cabales, que sean
capaces de reconocer en uno y otro el apoyo y la colaboración para
progresar. De ese tipo de matrimonios se conformarán familias que
brinden a los hijos otro tipo de educación, de valores, de visiones: la
formación de jóvenes que muestren un claro rechazo al machismo
y el hembrismo. Mujeres independientes que no sientan su instinto
maternal únicamente destinado a la crianza y que puedan enfocarse
en otras actividades como el trabajo o el estudio. Estos hombres y
mujeres son para Bermúdez, “atisbos del ser mexicano y esquemas
de una solución” (1955:140).
Consideraciones finales
Por sus características, puedo afirmar que el ensayo de María Elvira
Bermúdez entra en la categoría de ensayo de identidad. Empero, de
acuerdo con los postulados de Mary Louise Pratt, al ser escrito por
una mujer y a su carácter contestatario se puede clasificar también
como ensayo de género. En La vida familiar del mexicano, Bermúdez
dialoga con la tradición ensayística en México, al mismo tiempo que
visibiliza otros sujetos sociales excluidos de los discursos acerca de
la identidad nacional, como la mujer, el niño, el joven y el campesino.
Además, la ensayista destaca la figura de la familia como un núcleo
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importante donde se gestan gran parte de los valores sociales que
imperan en la sociedad mexicana y que por ende constituyen una
facción significativa de la identidad nacional.
Bermúdez clasifica las formas de vida de las familias que
integran nuestro país. Con la intención de comparar las dinámicas
familiares en México, realiza una clasificación de los principales
niveles socioeconómicos que observa en la sociedad mexicana:
“gente del pueblo” que se refiere a la clase social más baja, y “gente
decente” la cual divide en “clase media” y “clase adinerada”. Estudia
a esas clases sociales en los dos principales espacios donde habitan
las familias en México: el campo y la ciudad. De estas investigaciones
que hace sobre las familias mexicanas concluye que, sin importar el
estamento social al que se pertenezca, ni el espacio donde se habite,
la mujer vive en un estado de continua opresión, cuyo sustento
se valida en una estructura patriarcal, donde el varón es quien
determina y juzga cómo debe ser el comportamiento de las mujeres.
Lo anterior hace visible la violencia real, que se ejerce en la mujer
mexicana desde el seno familiar.
Es importante subrayar que, a pesar de los valores y
estereotipos configurados alrededor del deber ser del hombre y
la mujer, así como la adaptación que cada cultura ha hecho de
ellos, los cambios son posibles. Ante todas las problemáticas que
Bermúdez expuso y analizó en La vida familiar del mexicano, propone
una solución. Lo anterior, enfatiza el carácter transformador del
ensayo y coloca a la autora en una posición activa y propositiva
respecto al problema del machismo y los roles sociales impuestos
en México. Para tal efecto, la ensayista desarrolla los conceptos
de hombría y feminidad, como modelos de conducta ejemplares.
Transitar del machismo a la hombría y del hembrismo a la feminidad
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

es un camino viable al considerar formas más saludables para
relacionarse. Bermúdez concluye en su ensayo que el camino
hacia el bien común y el progreso de la sociedad mexicana es la
solidaridad y la cooperación entre ambos sexos.
El estudio, reflexión, análisis e interpretación de La vida
familiar del mexicano de María Elvira Bermúdez me ha permitido
constatar que es un ensayo que parte de un cuestionamiento muy
general: la idea que se tiene sobre la familia en México. Sin embargo, la
ensayista al conjuntar sus observaciones con sus saberes individuales
convierte la experiencia particular en un ensayo con un sólido aparato
argumentativo repleto de referencias científicas y culturales. Bermúdez
demuestra que, a pesar de las clases sociales y la educación, las familias
en México comparten bastantes semejanzas, todas ellas legitimadas
en una estructura patriarcal que oprime a las mujeres al mismo
tiempo que evidencia la normalización del machismo. El trabajo de
la ensayista es una primicia en cuanto al tratamiento del tema de la
identidad, pues analiza diferentes elementos y a todos los actores que
conforman la sociedad mexicana. Por un lado, los ensayistas mexicanos
varones soslayaron a la mujer de sus estudios y, por otra parte, no
hay un ensayo, próximo en temporalidad —de escritor o escritora en
México— que se le compare en profundidad, dimensión, enfoque y
alcances a lo escrito por María Elvira Bermúdez. Este artículo servirá
como referente para el estudio de la obra de María Elvira Bermúdez
como ensayista y el análisis de La vida familiar del mexicano en futuros
trabajos de investigación, ya sea con otros enfoques teóricos o en
trabajos interdisciplinarios entre los estudios literarios, de género,
antropológicos, sociológicos y filosóficos.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Entre sitios y marginalidades: identidades de lugar
y feminidad en “Las amistades efímeras” y “Vals
‘Capricho’” de Rosario Castellanos
Between places and marginalities: identities of
space and femininity in “Las amistades efímeras”
and “Vals ‘Capricho’”, by Rosario Castellanos
Omar Armando Paredes Crespo
Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco
omararmandoparedescrespo@gmail.com

Fecha entrega: 23-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. El presente artículo analiza las identidades de lugar y feminidad en dos cuentos poco revisados de Rosario Castellanos: “Las amistades
efímeras” y “Vals ‘Capricho’”, ambos incluidos en Los convidados de agosto
publicado en 1964. Este estudio se apoya en las ideas de Marc Augé respecto a los no lugares y de las reflexiones de Yuri Lotman sobre el problema
del personaje para analizar algunas construcciones espaciales y de personaje
empleadas por la autora, las cuales son fundamentales para configurar ciertas identidades de la feminidad y los destinos trágicos de sus protagonistas.
Palabras clave: Rosario Castellanos, Las amistades efímeras, Vals “Capricho”, identidades de lugar, feminidad.

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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

Abstract: This article analyzes the identities of place and femininity in two
little-reviewed stories by Rosario Castellanos: “Las amistades efímeras”
and “Vals ‘Capricho’” (Los convidados de agosto, Era, 1964). This study relies
on Marc Augé’s ideas regarding non-places and Yuri Lotman´s reflections
on the problem of the character to analyze some spatial and character
constructions used by the author, which are fundamental to configure certain identities of feminity and the tragic destinies of her protagonists.
Keywords: Rosario Castellanos, Las amistades efímeras, Vals “Capricho”,
place identities, femininity.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Ya desde su poesía, Castellanos manifestó interés sobre la
exploración literaria de determinados sitios y de los elementos
que los habitan. El paisaje es una de sus marcas distintivas en su
obra poética. No obstante, su obra narrativa no queda excluida de
mencionado interés: en sus novelas y cuentos existen determinados
sitios que establecen una relación de sentido con el destino trágico de
sus personajes. Específicamente en su narrativa breve, Castellanos
construye con minucia contextos espaciales que se constituyen como
escenarios de la fatalidad, tal es el caso de la casa de la niña Nides
en “Cuarta vigilia” (Ciudad Real, 1960), la plaza en “Los convidados
de agosto” o el consultorio de Carlos Román en “El viudo Román”
(estos dos últimos en Los convidados de agosto, 1964), por mencionar
algunos. Parto así de las ideas de Marc Augé sobre la revisión de
determinados espacios llamados no-lugares para analizar el cuento
de “Las amistades efímeras”, y de las reflexiones de Yuri Lotman
sobre el problema del personaje para abordar la construcción de la
feminidad en “Vals ‘Capricho’”.
“Las amistades efímeras”: la tienda como un no lugar
A inicios de los años noventa, y como resultado de estudios
previos, Marc Augé (Francia, 1935) encontró que la relación
entre la disposición espacial y la disposición social está atravesada
por la aceleración de los factores que constituyen el proceso
de la modernidad y se definen en conjunto bajo el nombre de
sobremodernidad. Así, acuñó este concepto no como fin del primero,
sino como una extensión de éste, el cual da origen a lugares sin
sentido histórico o antropológico; a sitios transitorios que no
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

juegan en contraposición a aquellos configurados como lugares
de memoria. No obstante, Augé rechaza una polarización entre
los sitios de memoria y los transitorios, y explica que en conjunto
conforman una espacialidad que da cuenta sobre la convivencia
entre lo relacional y lo anónimo. A estos lugares desprendidos de
simbolismo e identidad histórica los llamó no-lugares.
Antes de indagar en la identidad del espacio en “Las
amistades efímeras”, hay que señalar que Augé establece una
aclaración respecto a la utilización del término lugar y no el de
espacio: espacio —de acuerdo con el antropólogo francés— se
vuelve más abstracto en medida que lo utilizamos para referir
“al menos a un acontecimiento (que ha tenido lugar), a un
mito (lugar dicho) o a una historia (elevado lugar)” (2000: 87).
Además, engloba a menudo características no estrictamente
espaciales, pues a través de él se pueden expresar separaciones
de temporalidad. Por el contrario, al decir lugar damos cuenta de
que la noción se reduce al marco de lo espacial y de todo aquello
que lo habita de forma física. Michel de Certeau también hace
una descripción del espacio como “un lugar practicado […] un
cruzamiento de movilidades […] A diferencia del lugar, carece
pues de la univocidad y de la estabilidad de un sitio ‘propio’”
(2000: 129). Asimismo, también explica que los nombres propios
le confieren al lugar una historia y
abren reservas de significaciones ocultas y familiares. “Tienen
sentido”; dicho de otra forma, impulsan movimientos, como
vocaciones y llamados que cambian y modifican el itinerario
al darle sentidos (o direcciones) hasta ahí imprevisibles. Estos
nombres crean un no lugar en los lugares; los transforman en
pasos (De Certeau, 2000:116).

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La definición de espacio hecha por De Certeau pudiera
considerar al no lugar como un aspecto negativo del lugar; no
obstante, apoya a rechazar tal oposición entre la simbolización de
uno y del otro porque entabla una relación de coexistencia en la cual
el lugar —dice Augé— no se borra totalmente y el no lugar no se
cumple de manera absoluta: “son palimpsestos donde se reinscribe
sin cesar el juego intrincado de la identidad y de la relación” (2000:
84). Los no-lugares son productos de esa sobremodernidad de la
que habla Augé, son circuitos destinados a la circulación de bienes y
a la transitoriedad; sitios de paso.
En “Las amistades efímeras” Gertrudis es la hija mayor de don
Estanislao Córdova, un hombre viudo que se muda a La Concordia,
poblado cercano a Comitán, con la intención de no dar de qué hablar
al pueblo con su acelerada vida de soltero. La joven, tras escaparse
y pasar la noche con el desconocido Juan Bautista, es obligada a
“casarse” con él en una ceremonia improvisada y sin mediar el cortejo
protocolario que precede al matrimonio en estos contextos. La unión,
como era de esperarse, está destinada al fracaso. Todo esto es narrado
por la amiga de Gertrudis, quien a través de cartas le cuenta cómo va
la vida en Comitán y la mantiene al tanto sobre Óscar, aquel novio
que Gertrudis deja cuando se va del pueblo. Lo fundamental de este
cuento en términos de conformación espacial no es el desenlace
de la historia, sino el comienzo: ¿dónde se conocen Juan Bautista
y Gertrudis? La tienda que poseía don Estanislao Córdova en La
Concordia, y que era la mejor surtida de la región y sus alrededores, es
el sitio donde Juan Bautista convence a la joven de fugarse con él.
Dentro de una comunidad, la tienda tiene una función
específica: es el centro del comercio local. Además de que en ella
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se ofrecen todo tipo de productos relacionados con el consumo
diario, en la tienda el cruce de voces no tiene mayor relevancia que
la del trato y la suposición. Por su naturaleza transitoria, como sitio
de paso, también es un lugar idóneo para todo tipo de chismes y
rumores. La tienda es una extensión de la casa del señor Córdova,
sin embargo, en su dimensión simbólica, no pertenece a ella porque
el ingreso a la tienda no significa estar dentro de la casa. La tienda
tiene sus propias dinámicas de interacción y la casa tiene otro sentido
dado por la convivencia.
Sin habitantes, en la tienda los clientes y el dependiente
establecen una relación solo contractual, de relación de mercancías.
La interacción del cliente no es interpersonal pues esta mediación
se da con los textos —y con apenas algunas palabras— que el sitio
dispone para anunciar el costo de las conservas. Noelia Zussa escribe
—parafraseando a Augé— que el espacio de un no lugar:
no crea ni entidad singular, ni relación, sino soledad y similitud.
Tampoco le da lugar a la historia, eventualmente transformada
en elemento espectáculo. Allí reinan la actualidad y la urgencia
del momento presente. En suma, es como si el espacio estuviese
atrapado en el tiempo, como si cada historia individual agotara sus
motivos, sus palabras y sus imágenes en el stock inagotable de una
inacabable historia en el presente (2018: 6).

La tienda es un sitio contradictorio porque si bien se halla
dentro de una ciudad, de un espacio geográfico específico, se
encuentra apartada al mismo tiempo de todo interés interior de la
comunidad; es decir, no significa para los ciudadanos algo más que
el lugar (no lugar) donde pueden proveerse de determinadas cosas
y tener un trato cotidiano sin mayor interés que especular sobre
la vida de la gente. La celeridad y el movimiento son sus mayores
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rasgos, la sustitución también. Mucha gente entra a la tienda, pero
nadie permanece ahí, nadie la impregna con su personalidad ni toma
atención sobre los cambios. Tal como se ingresa, también se sale.
Por otro lado, respecto a la sustitución, cuando apenas se agota algo,
debe ser remplazado por otro objeto igual con la finalidad de no
evidenciar la ausencia del elemento que estaba allí. Esta indistinción
aminora el cambio, el desequilibrio.
En “Los convidados de agosto”, por ejemplo, la plaza de
toros tiene una función identitaria: permitir a los espectadores
tomarse ciertas licencias eróticas y sexuales y, además, es el evento
más importante de la festividad. La tienda, por su parte, es la ventana
desde donde se mira el exterior sin reparar en lo que sucede adentro,
porque nada ocurre al interior. Así, Gertrudis observa los detalles
de la naturaleza menos perceptibles, como mirar a las moscas
sobre los dulces. Destinada a pasar las horas detrás del mostrador,
pierde sorpresa cuando lo escandaloso cobra regularidad: deja de
sorprenderse por la muerte de uno que otro hombre:
También se servía licores y Gertrudis gritó la primera vez que un
parroquiano cayó redondo al suelo, con la copa vacía entre los dedos
crispados. Ninguno de los asistentes se inmutó. Las autoridades
llegaron con su parsimonia habitual, redactaron el acta y sometieron
al interrogatorio a los testigos. Gertrudis se aplacó al saber que un
percance así era común. Si se trataba de una venganza privada nadie
tenía derecho a intervenir. Si era efecto del aguardiente fabricado
por el monopolio (que aceleraba la fermentación con el empleo
de sustancias químicas cuya toxicidad no se tomaba en cuenta), no
había a quien quejarse (Castellanos, 1964: 13).

Las muertes de algunos clientes por consumo excesivo de
alcohol se vuelven hechos anunciados y dejan de tener interés para las
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personas del pueblo, para las autoridades y para la misma Gertrudis.
En este sentido, la permanencia aquí, en este no lugar1, tiene una
vigencia y como las mercancías también es perecedera. Ahora, ¿qué
implica que la tienda de don Estanislao sea la más surtida de la
región? Para los habitantes ésta es un vínculo con la economía del
mundo, un nexo con el exterior y con los productos que vienen de la
ciudad. La tienda pone un puente entre dos dinámicas de consumo
porque “la clientela es variada. Desde el arriero, que requería bultos
de sal, de panela, piezas de manta, hasta el indio que meditaba horas
enteras antes de decidirse a adquirir un paliacate de yerbiya o un
machete nuevo” (Castellanos, 1964: 13).
La costumbre y el aburrimiento vuelven a Gertrudis un
objeto más de consumo en la tienda, mientras que la intrusión de
Juan Bautista, el forajido, trasmuta el sitio a un no lugar. ¿Cómo
ocurre esto? El viaje del sujeto configura diversos espacios como
lugares transitorios, lo cuales le brindan una visión apenas parcial
de los sitios a los que llega. Para él, los lugares son solo de paso.
Juan Bautista llega a la tienda para saciar su sed, calmar el calor
y malestar de su travesía llevándose algo más. Gertrudis accede a
fugarse sin que entre ellos medie la insistencia —por parte de él—,
ni la resistencia —por ella—.
La conversación es escasa. Apenas unas palabras para no
descubrir sus reales intenciones. Recordemos que Augé escribe que
el usuario del no lugar “siempre está obligado a probar su inocencia
[…] Las palabras ya no cuentan” (2000: 106). De esta manera,
Gertrudis es extraída de la tienda como mercancía para saciar otras
1 Las tiendas en algunos poblados alejados de las grandes urbes suelen
ser sitios de reunión y apego. Aquí es evidente la intención por construir un
espacio de circulación, transitorio, en donde nada podría ocurrir.

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necesidades, también físicas, de Juan Bautista. Ambos abandonarán
la tienda dejando en ella esa atmósfera transitoria e impersonal tan
propia de los no lugares.
El contrato de la virginidad
Este relato está contado por un narrador en primera persona,2 a
través de una voz femenina que abre —y cierra— el relato focalizando
la narración en un solo personaje con el que comparte el tiempo y el
espacio. Se trata de un narrador testigo de características epistolares
porque parece reconstruir la historia mediante el intercambio de
cartas con Gertrudis. Si bien, en la narración epistolar cada personaje
se convierte en narrador y la historia se modula por una focalización
de alternancia que es clara y explícita, en “Las amistades efímeras”
es posible dar cuenta que, en menor medida, ocurre esto: Gertrudis
también cuenta sobre sí misma al responder de forma escueta las
misivas de su amiga. De alguna manera, su vida es contada por ella,
sin embargo, en la narración se presenta a través de los ojos y las
palabras de una observadora.
La voz narrativa modula la intensidad de la narración por la
intercalación de algunos registros de relato: la epístola, el testimonio
y la memoria. Por ejemplo, en las cartas nuestra experiencia se
condensa en la expresión pura de las palabras, las cuales propician
imágenes que caben solo en la imaginación; es decir, lo que uno
2 Este tipo de narrador es muy común en obras de carácter autobiográfico.
Si bien no hay dato que compruebe si la narradora tiene relación con Rosario
Castellanos, es posible encontrar ciertos elementos que pueden establecer
vínculos entre la voz narrativa y la autora: una jovencita comiteca con
sensibilidad y talento para la poesía, la cual se traslada posteriormente a la
ciudad de México con su familia.
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escribe en una carta jamás se mostrará frente al receptor bajo
las mismas imágenes que los emisores, aunque la escritura sea la
misma para ambos. Entonces, las palabras contenidas en las cartas
se transforman en poesía porque abren la mente a todo tipo de
posibilidades, porque todo cabe en ellas: imágenes, figuras, paisajes
y emociones quedan contenidas en las líneas de una misiva. Escribir
una carta es en muchos casos también un acto de soledad y añoranza.
Se escribe a quien se tiene lejos. La narradora cuenta: “Me gustaba
escribir estas cartas: ir dibujando la figura imprecisa de Oscar, la
ambigüedad de su carácter, de sus sentimientos, de sus intenciones.
Fue gracias a ellas —y a mi falta de auditorio— que descubrí mi
verdadera vocación” (Castellanos, 1964: 14).
La redacción de una carta no sería posible sin cosas que
contar y escribir. Ser testigo es colocarse ante una realidad con o sin
posibilidad de participar en ella, legitimar un momento con el solo
acto de la presencia. Para dar un testimonio no es necesario haber
protagonizado el hecho —como sí ocurre con la experiencia—, basta
a veces solo ser consciente de que sucedió y que eso ha provocado
algo en quienes ha tenido un efecto:
Era yo quien la mantenía [a Gertrudis] al tanto de los
acontecimientos. Oscar había empezado a quebrantar su luto. Con
la antigua palomilla jugaba billar, iba a la vespertina los domingos
y a las serenatas los martes y los jueves. Permanecía fiel. No se le
había visto acompañado de ninguna muchacha, ni siquiera por
quitarle el mal tercio a sus amigos. Asistía a los bailes, y a otras
diversiones, con un aire de tristeza muy apropiado y decente. Pero
se rumoraba que no estaba invirtiendo sus ahorros, como era
de esperarse, en los materiales para montar el taller, sino en los
preparativos de un viaje a México, cuyas causas no parecían claras
(Castellanos, 1964: 14).

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En este sentido, la experiencia de la narradora no radica en
hacer visible el distanciamiento entre Gertrudis y Oscar, sino en una
dimensión más general: la de las estructuras y dinámicas sociales —
pero sobre todo familiares— en las comunidades chiapanecas de La
Concordia y Comitán. La narradora, como habitante de ese espacio,
descubre los prejuicios que operan en la conformación de los roles de la
sociedad y de la familia, los cuales colocan en una posición desfavorable
y de invalidación absoluta a las mujeres. Es posible encontrar en el
personaje de Gertrudis una actitud desinteresada, desapegada de
cualquier afecto, una personalidad que evidencia mayor resignación que
conformidad. La idea de que la resignación es una característica exclusiva
del ser mujer está sostenida por prácticas machistas, y más que tratarse
de una posición únicamente de género, tiene una arraigada relación con
el ejercicio del poder ideológico, político, social y económico.
Gracias a estos mecanismos de poder que operan en la
narración es posible dar cuenta de la posición asignada a Gertrudis. A
partir de la orfandad materna —cuenta la narradora— quedó al frente
de los quehaceres domésticos y del cuidado de sus hermanos, en
especial de la menor, la Picha, quien la sigue a todos lados. Gertrudis
“nunca alarmó a nadie con la más mínima disposición para el estudio.
Su asistencia en el colegio obedecía a otros motivos. Su padre don
Evaristo Córdova, viudo en la plenitud de la edad, llevaba una vida
que no era conveniente que presenciaran sus hijos” (Castellanos, 1964:
12). Así, es introducida a todos los aparatos e instituciones sociales:
la escuela, el empleo y el matrimonio, y no para su beneficio sino
para responder a un interés externo, el de su padre, el cual también
responde y se adecúa con estricto apego a las demandas y normas
conservadoras, aunque no sea practicante de ellas.
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Si en la tienda todo es perecedero y está destinado a
terminarse tras el uso, el “romance” entre Juan Bautista y Gertrudis
no es una excepción. Condenada al fracaso por la premura con que se
llevó a cabo, la fuga con el forajido trae consecuencias perjudiciales
para la joven, quien es expulsada del núcleo familiar y obligada a
casarse después de mantener relaciones sexuales con Bautista. Las
estructuras de poder social se erigen desde la familia, restringiendo
la experiencia de la sexualidad para las hijas, asunto que no sucede a
los varones. Ellas permanecen en abstinencia y se les inculca como
obligación conservar la virginidad a toda costa, pues esta será dada
como prenda de garantía al hombre que se fije en ellas y las elija. En
este sentido, la mujer joven queda reducida a una mercancía donde
la virginidad será el parámetro que mida su valor como persona
y el derecho del varón para efectuar la devolución,3 en caso de
comprobar que ya no la posee.
Con la preservación de la virginidad femenina el cuerpo se
normaliza y privatiza, se construye como una especie de territorio
sobre el cual es preciso efectuar un contrato y una marca. La
virginidad se constituye como mecanismo de control, pero ese no lo
ostentan las mujeres sino quien resguarda celosamente su virginidad
con la intención de convertirla en algo que a corto o largo plazo
brinde privilegios de carácter social y económico. En todas las
sociedades, sea de forma abierta o clandestina, los padres, tutores e,
incluso, los proxenetas ponen etiqueta de precio a la virginidad de
las jóvenes. Una virgen se cotizará con mayor valor económico.
Don Evaristo decide no correr el riesgo y obliga a su hija a
casarse con quien ya ha hecho uso de esa garantía, la cual él, como
3 Esto sí ocurre en la novela corta de Castellanos titulada El viudo Román.

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padre, ya no podrá presumir frente a cualquier sujeto que manifieste
interés por su ella. Menciono “obtener” porque Gertrudis es
concebida como un producto, como una conserva. La relación que
comenzó con premura dentro de la tienda descubre su fugacidad
una vez que Juan Bautista es encarcelado a consecuencia de sus
prácticas delictivas en la región. Para Gertrudis, la virginidad es una
característica biológica; para su padre no.
Hacia final del relato, la voz narrativa recupera la presencia
que le había cedido al diálogo de los personajes y cuenta que
Gertrudis, tras algún tiempo en el que visitaba a Juan Bautista en
la cárcel sin que entre ellos existiera una mínima conversación,
viaja a la Ciudad de México para encontrase con ella, quien vive allí
desde hace varios años. La recién llegada a la capital es rechazada
por los padres de la narradora a consecuencia de su apresurada
unión con el ladrón:
Bien que mal, Gertrudis fue saliendo adelante. Nos veíamos a
escondidas los domingos. Ahora yo me había vuelto un poco
más silenciosa y ella más comunicativa. Nuestra conversación
era agradable, equilibrada. Estábamos contentas, como si no
supiéramos que pertenecíamos a especies diferentes.
Un domingo encontré a Gertrudis vestida de negro y desecha
de llanto.

—¿Qué te pasa?
—Mataron a Juan Bautista. Mira, aquí lo dice el telegrama.
Yo sonreí, aliviada.
—Me asustaste. Creí que te había sucedido algo grave.
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Gertrudis me miró interrogativamente.
—¿No es grave quedarse viuda?
—Pero tú no eres viuda. Ni siquiera te casaste.
Abatió la cabeza con resignación (Castellanos, 1964: 27).

Gertrudis descubre una dolorosa realidad: no es viuda. Si no
es viuda, ¿entonces qué fue? Su presente repercute ahora en todo
aquello que conformó su pasado. Su personalidad continúa sujeta a
ciertos prejuicios que resultan inalterables y que la hacen adoptar un
comportamiento que no debe corresponderle pero que descubren
su necesidad de obtener una identidad. En este sentido, si no es una
viuda, entonces no es ni ha sido nadie.
Gertrudis y su amiga narradora son una oposición de
personalidades que marca el posible límite con el que el espacio del
texto queda dividido. Son dos caminos opuestos que se encuentran
en las palabras de sus cartas porque cada una pertenece a un espacio
que no corresponde con el otro. En ocasiones se enfatiza en aquellas
características que las hacen diferentes, no solo en aspectos sociales,
sino también los personales, como la vocación. Mientras hay una
narradora con inquietudes por la escritura, por el otro lado tenemos
un personaje como Gertrudis, sin ningún tipo de interés y siempre a
merced de las circunstancias y las casualidades.
Yuri Lotman escribe que hay textos en donde a cada personaje
le corresponde una parte, pues un mismo mundo dentro de un texto
puede encontrarse fragmentando de distinta forma y de acuerdo
con las diferencias entre estos personajes. Entonces —señala—
nace una polifonía del espacio, “un juego con las diversas formas
de segmentación” (1982: 282). Un día simplemente la narradora y
Gertrudis jamás se vuelven a ver.
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“Vals ‘Capricho’”: La palabra señorita es un título honroso
Lucien Goldman precisa que el personaje literario es “reflejo
de estructuras sociales e ideológicas, como sujeto de acciones y
pensamientos que han de enfrentarse a un sistema social cuyos
valores deben ser profundamente transformados” (citado en G.
Maestro, 1994: 460). En su crítica, el personaje se articula en el
texto literario bajo las mismas estructuras con las que un individuo
configura su personalidad en una sociedad. En este sentido, se
establece una homología entre ambos con la cual habrá que ir con
cautela a fin de evitar que el análisis literario quede cooptado por la
sociología. La sociocrítica, al ser una perspectiva teórica naciente de
la necesidad por revisar cuáles presupuestos críticos —no solo los
de carácter sociológico— median en el análisis de un texto, establece
relación con otras disciplinas como la semiótica, misma que da
oportunidad para un estudio con diversos niveles de sentido.
Yuri Lotman complementa la visión de Lucien Goldmann
respecto al personaje cuando explica que éste no solamente es
una construcción de la realización de los esquemas culturales,
sino también “un sistema de desviaciones significantes que se
crean a expensas de las ordenaciones parciales” (1982: 307). Estas
desviaciones hacen una importante revelación al dar origen a un
tipo de separación entre el personaje, específicamente su conducta,
y cualquier interpretación que no sea de carácter literario o artístico.
Así, el personaje literario, además de mantener vínculo con
el espacio social representado (podemos decir también configurado,
puesto que es una invención del autor), es una entidad sígnica, una
construcción ficcional que funciona en relación con otros signos,
tales como el lenguaje, el espacio, el tiempo y otros personajes.
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Reinerie se presenta en el relato como una unidad de sentido puesto
que la construcción de su personalidad se encuentra atravesada por
el hacer de otros personajes, como sus tías, las hermanas Natalia y
Julia Trujillo. A partir de las ideas de Lotman sobre el problema del
personaje y el carácter, revisaré cómo ocurre la degradación que
finalmente la conduce a Reinerie a la locura.
En “Vals ‘Capricho’”, Germán Trujillo encomienda a sus
hermanas Natalia y Julia, dos solteronas, la tarea de instruir a su
hija Reinerie en los menesteres femeninos. La joven, quien es
consecuencia del amorío que tuvo su padre con una mujer indígena
de la región, enseguida es señalada y relegada por la comunidad,
incluso por las tías, a consecuencia de su desinterés e indisposición
por aprender buenos modales y adoptar un comportamiento dócil.
Reinerie queda sumida en una profunda locura que da prueba
sobre el poder destructivo que ciertos prejuicios tienen en las
sociedades.
Cuando Lotman aborda el problema del personaje señala
que en la obra literaria es posible la existencia de “personajes
opuestos que pueden tener un parecido exterior, quedar incluidos
en situaciones similares, etc.” (1982: 309). Natalia y Julia Trujillo
avanzan en oposición a Reinerie; mejor dicho, esta última lo hace
en contraste con sus tías. No obstante, si revisamos su entorno es
posible dar cuenta de que las mujeres solteronas, pese a ser la estricta
personificación de la moral y de las buenas costumbres, tampoco
quedan excluidas de la marginación por su condición. A ellas se les
adjudica el cuidado de los ancianos, los enfermos y los locos; así, les
corresponde la de inicio fracasada empresa de “educar” a Reinerie,
joven estigmatizada desde su nacimiento.
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La oposición de caracteres va más allá al develar una
arraigada confrontación entre dos grupos, la cual establece un
vínculo entre los conceptos “dominación” y “resistencia”. Natalia
y Julia Trujillo se presentan como dos damas educadas y de buena
familia. La primera, virtuosa del piano, solía amenizar las reuniones
con la impecable ejecución “de la pieza suprema de su repertorio:
el vals ‘Capricho’ de Ricardo Castro” (Castellanos, 1964: 31); Julia,
por su parte, se dedicaba a la confección de las prendas, hechas con
telas muy finas traídas de ciudad de México, Guatemala y París, que
vestían las señoras de Comitán. La construcción de estas dos figuras
se da en un entorno “educado”, en donde tienen cabida las más
refinadas artes y la posibilidad de una economía desahogada.
Reinerie representa la otra cara de la sociedad comiteca,
aquella que debe permanecer oculta dado que se encuentra en
un estado salvaje. Se trata de un personaje sin identidad porque
se halla en medio de dos grupos: no termina por ser mestiza
ni tampoco indígena. Es posible hablar entonces de personajes
“varados”, pues recordemos que las hermanas Trujillo habitan esa
zona gris que divide todo lo que su apellido significó antes de la
Revolución y el agrarismo y de lo que se ha convertido después
de las reformas cardenistas. El concepto “salvaje” de inmediato
plantea y se desplaza ante la presencia de otro, el de “civilización”,
y su anulación ocurre por los estrictos códigos que conforman al
último, como los que determinan el derecho a la identidad social,
como por ejemplo los códigos de apariencia y lenguaje. Sobre
Reinerie, el narrador cuenta:
Si se examinaba su belleza era para hacer resaltar su falta de apego
a los cánones. Ni pelo ondulado, ni ojos grandes, ni piel blanca,
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ni boca diminuta, ni nariz recta. La suma de leves defectos y
asimetrías no resultaba atractiva para los hombres ni envidiable
para las mujeres (Castellanos, 1964: 48).

La descripción prosopográfica del personaje expone
también condiciones de carácter social y cultural al constituirse la
apariencia como factor determinante para la asignación de lugares
y roles. Lo que se describe como asimétrico en el físico de Reinerie,
en su rostro específicamente, es la carencia de armonía, la negación
rotunda de la naturaleza para dar a una joven ya sea la belleza exacta
o la fealdad suficiente. Reinerie está relacionada no con lo feo,
sino con lo “insignificante”, lo “invisible” y lo “desapercibido”.
En este cuento, cuando el narrador hace la descripción física
del personaje establece una comparación inmediata con otros
personajes; sin embargo, no hay necesidad de esclarecer a estos
últimos en una descripción también prosopográfica porque la
realizada sobre el primero descubre determinadas características
que se individualizan y potencian como rasgos negativos. Estos
rasgos están determinados por la contemplación del otro; por lo
tanto, están sujetos a su aprobación.
Respecto a su lenguaje, no existe parte que refiera
explícitamente a su forma o registro, porque en los diálogos
no se presenta la voz de Reinerie; de hecho, pareciera que
el narrador le niega su condición de hablante. Esta puede
inferirse gracias a lo que Lotman describe como interacción de
estructuras paradigmáticas (de posibilidades y funciones) en el
personaje. El semiólogo explica que la construcción del carácter
a nivel de estructura ideológica está relacionada con “el hecho
de que el texto se desarrolla sobre el eje sintagmático” (1982:
310), esto quiere decir que el lenguaje es algo no acabado puesto
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que “termina de construirse por inducción a partir de nuevos
fragmentos del texto” (1982: 310).
La caracterización de lenguaje del personaje es posible a
partir de lo que otros, en otro momento, dicen sobre ella. Se narra que
Reinerie, además de hablar la lengua de su madre —motivo suficiente
para prejuicios lingüísticos—, es poseedora de conocimientos que
la ponen en posición superior con respecto a las otras chicas de su
edad, pero que a la vez la aleja de lo socialmente constituido como
“femenino” al conocer cosas que cualquier jovencita honorable
debería mejor ignorar:
Porque Reinerie poseía unos secretos que colocaban a las
comitecas en un nivel de subordinación. Estos secretos se
referían a la vida sexual de los animales y también ¿por qué no?
de las personas. Reinerie describía con vivacidad y abundancia
de detalles, el cortejo de los pájaros, el apareamiento de los
cuadrúpedos, el cruzamiento de las razas, el parto de las bestias de
labor, la violación de las núbiles, la iniciación de los adolescentes
y las tentativas de seducción de los viejos […] La fama de la
corrupción de Reinerie llegó hasta las tertulias de los hombres para
provocarles un movimiento de repugnancia. En sus relaciones con
las mujeres contaban, como un ingrediente indispensable, con su
ignorancia de la vida. De ellos dependía prolongarla o destruirla.
En el primer caso tenían segura la sumisión. En el segundo, la
gratitud (Castellanos, 1964: 43).

El anterior fragmento alude al lenguaje de Reinerie y al
mismo tiempo hace referencia sobre su conciencia del mundo, una
que no corresponde a la estipulada por las convenciones sociales.
De esta manera, cuando el personaje coloca a otras jóvenes en
un nivel inferior a consecuencia de su conocimiento sobre la vida
sexual, tal supremacía tiene efectos paradójicos en ella porque al
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efectuarse esta especie de ventaja sobre otras jóvenes entonces se
maximizan sus aspectos negativos y se propicia aquella “mala fama”
del personaje.
Reinerie es presentada a través de las palabras de otro, de
tal manera que la descripción también caracteriza a ese otro que
observa y habla. El enjuiciamiento es evidente para quien conoce
lo que no debería. El personaje se configura en oposición —
resistencia— a las formas sutiles de dominación empleadas por sus
tías y el coadjutor, y que pretenden ceñir su personalidad al título
de “señorita”. ¿Qué implica ser o convertirse en una señorita?
La palabra puede cancelar lo mismo que exalta: en su dimensión
halagadora, el término destaca aquellas características que se han
estipulado como reglas previamente: juventud, comportamiento
(deberá ser recatado y sumiso), lenguaje (deberá ser silencioso y
oculto), expresión (discreta), e ignorancia sobre ciertos temas; en
su dimensión despectiva, bastará con darle un tono, una marca de
lenguaje que excluya al personaje de mencionadas características.
Entonces la palabra “señorita” se vuelve tan castigadora como
honrosa puesto que indica un estado de espera (que además deberá
ser corto) para pasar pronto al de “señora” casada, respetable y con
hijos. Cuando la designación se prolonga implica ya una tragedia, un
estado que empeora con la edad.
Reinerie-Claudia-Gladys-María-Alicia:
un personaje sin nombre
Yuri Lotman señala que “es probable que la más aguda manifestación
de la naturaleza humana sea el uso de los nombres propios” (1999:
52). Por otro lado, cuando Roland Barthes escribe acerca de esto,
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dice que el nombre es un signo que no puede ser aplastado por
ningún uso gracias a su densidad de sentido (1972: 125). Y es que
el nombre propio funcione como un signo verbal que designe una
multiplicidad de elementos de carácter histórico, cultural, político
y social: son la marca identitaria por antonomasia. Quien carece de
nombre prácticamente no tiene identidad; por lo tanto, no tiene una
historia.
A los nombres propios les corresponden estructuras
sintácticas, semánticas y pragmáticas que llevan a cabo una función
lingüística dentro de la cultura, una función de sentido y designación
que se caracteriza por la variabilidad de semas que lo cruzan.
Barthes señala que cuando estos semas se fijan en el nombre surge
el personaje, pues este “funciona como el campo de imantación de
los semas” (1980: 74). El personaje cobra una identidad plena y se
individualiza para distinguirse de otros elementos que poseen la
misma naturaleza, se ubica en el grado esencial de la caracterización.
Pero, ¿qué ocurre cuando el nombre propio despersonaliza? En
“Vals ‘Capricho’”, a Reinerie se le asignan diferentes nombres
porque sus tías creen que el suyo es agresivo y poco ortodoxo:
Julia se adelantaba a las condenaciones que temía. El Coadjutor
esbozó un gesto ambiguo.

—Y en el barrio de la Pila, exponiéndose a que le faltara al
respeto cualquier burrero.
—¡San Caralampio bendito!
—Pues allí, fingiendo negocios, tenemos a la sobrina de ustedes,
Reinerie…
—Gladys, señor.
—Claudia, su reverencia.
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—María, de acuerdo con las costumbres de nuestra Santa Madre
(Castellanos, 1964: 40).

Julia le da el nombre de Gladys, Natalia el del Claudia,
el Coadjutor el de María y Reinerie se nombra a sí misma Alicia.
Estos cuatro apelativos nos insertan en un contexto permeado por
algunos prejuicios que desembocan en el rechazo rotundo hacia
un sujeto, porque no llamar a alguien por su nombre es una forma
de violentar y de anular. Esta animadversión se manifiesta desde
el nivel más elemental, el de la marca identitaria y repercute en la
autodenominación provocando que Reinerie también renuncie a
su nombre. Gladys, Claudia, María y Alicia intentan suplantar una
identidad que ha sido degradada ya; sin embargo, lo que realmente
hacen es fragmentar la personalidad hasta reducirla a la nada, porque
no importa cuántos nombres le den sus tías o el coadjutor, Reinerie
nunca será alguien más que la joven salvaje y la hija que German
Trujillo tuvo con una india.
Entre las reprobables características de Reinerie se habla de
un comportamiento masculino, pues es “capaz de cinchar una mula,
de atravesar a nado un río y de lazar a un becerro” (Castellanos,
1964: 44). En este sentido, se observa una arbitraria relación entre
comportamiento y sexualidad —esta última como una construcción
social en función del aprendizaje cultural y de lo normativo—, en
la cual se fijan también distintos rasgos semánticos. Por ejemplo,
si revisamos el término masculino en este contexto, daremos las
siguientes significaciones: 1) ser un hombre, 2) realizar trabajo
duro y 3) poseer fuerza (tanto física como mental). Ahora veamos
las significaciones de feminidad: 1) ser una mujer, 2) ser dócil y 3)
sumisa. Si partimos de que la identidad sexual es una construcción
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social acotada por determinados comportamientos y códigos
sociales, entonces Reinerie está desplazada de ambos extremos, pues
su sexualidad biológica la excluye de todo menester masculino y su
tosca personalidad la aparta de lo establecido como femenino. Está
varada en los márgenes de la sexualidad social.
Aun cuando Reinerie busca la redención con la práctica de un
comportamiento aceptable, mejor dicho, femenino —ensaya recetas
de cocina, deshila manteles, marca sábanas y adopta el nombre de
Alicia—, su origen e historia ya habrán pesado sobre ella. Y es que
la historia es inherente al nombre, por eso también es irrenunciable,
y ambas se constituyen en una relación dialógica en donde la historia
da sentido al nombre y el nombre la construye. Cuando el boicot
cobra dimensiones catastróficas y la marginación se recrudece con
sobrenombres y evasiones expresas, de las que ni siquiera el padre
ni las tías pueden salvarla, las identidades suplantadas se derrumban:
“Gladys, Claudia, se sentía aplastada por aquel cariño como por la
losa de una tumba. María experimentaba las torturas del Purgatorio;
y en cuanto a Alicia se había borrado como si nunca hubiera nacido”
(Castellanos, 1964: 56).
Qué mayor remedio le queda a Reinerie que escapar. Sin
embargo, esta no puede ser física, pues en los contextos creados
por nuestra autora las mujeres no tienen permitida la huida; están
condenadas a la permanencia, al ocultamiento y a la reclusión.
Entonces la locura es la forma de la fuga, de desprendimiento ante
la hostilidad de una sociedad y una civilización que —como se
narra— todo lo destruye. Este tipo de fuga pudiera ser interpretada
como un destino ineludible, el regreso a su estado salvaje del cual
intentaron desprenderla a través de mecanismos agresivos como la
despersonalización y la anulación. Es la misma Rosario Castellanos
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quien afirma que en los contextos provincianos de sus novelas y
cuentos las mujeres no tienen más opción que estos: “la fuga, la locura,
y la muerte como espacios alternativos que no son propiamente
cauces de vida, sino formas de muerte” (1975: 229), a la que se suman
la muerte social, el enclaustramiento y el desprecio de la comunidad,
como le ocurre a todos los personajes de estos relatos.
Conclusiones
En “Las amistades efímeras” y “Vals ‘Capricho’” la conformación
espacial e identitaria de los personajes femeninos se encuentra
a merced de determinados prejuicios que tienen funciones
particularmente destructivas. Los prejuicios se transforman en
violencia cuando obligan a los personajes a renunciar a su voluntad
o los orillan a la destrucción social y personal. En el primer cuento
que ocupó esta revisión, la virginidad es una característica de la
feminidad que tiene el valor de las mercancías y como tal se tiene
acceso a ella en un sitio de comercio. En esta historia la virginidad
tiene un simbolismo contractual al constituirse como prenda que
sostiene el honor familiar y masculino. En temas de espacio, la
tienda atendida por Gertrudis es un sitio transitorio, de circulación
y celeridad. No de permanencia.
El ejemplo más evidente de la degradación de un personaje
por prejuicios relacionados con lo que debería ser la correcta
feminidad ocurre en “Vals ‘Capricho’”, relato donde se exhiben
las similitudes de personajes aparentemente opuestos cuando la
personalidad debe ceñirse a las exigencias de títulos honorables. En
este cuento la anulación, como consecuencia de diversas formas de
violencia, es una constante que descubre la histórica confrontación
entre “lo civilizado” y “lo salvaje”. Por otro lado, los personajes se
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hallan varados en una zona que alejada de cualquier posibilidad de
identidad. A Reinerie, por ejemplo, se le quita el nombre para que
sus tías, el coadjutor, y hasta ella misma asignen otro que la ponga
a distancia de su naturaleza salvaje. Sin embargo, esta multiplicidad
de nombres termina por violentarla más. Lo que no tiene armonía,
lo irrelevante, invisible e insignificante está encarnado en Reinerie.
Como se ha podido advertir, en estas dos narrativas Rosario
Castellanos plantea temáticas a partir de la articulación literaria de
sitios, prácticas sociales, discursivas y culturales. Al partir de esa
realidad que le ha sido cercana, dota a su obra de un carácter crítico
y personal. La provincia de Castellanos transfigurada por el lenguaje
literario no excluye ninguna dimensión de la vida pública y privada:
la intimidad, la charla, la fuga y la locura son tratados con el mismo
empeño crítico y estético para observar aquellas problemáticas
expuestas en sus cuentos. La estructuración del espacio se da en
relación con el interés por lograr sitios donde la insatisfacción, la
sexualidad y la búsqueda de la libertad ocurran como escándalo,
exhibición y oprobio; lugares donde los prejuicios sean dinámicas
de convivencia irrenunciables.

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Referencias bibliográficas
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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Representaciones de lo abyecto en La hora de la
estrella de Clarice Lispector
Representations of the abject in Clarice Lispector’s
The Hour of the Star
Joseph Amauri Cardona Mora
Universidad Nacional Autónoma de México
gusdck@gmail.com

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo se aborda a Macabéa, personaje principal de
la novela La hora de la estrella de la autora brasileña Clarice Lispector, a
partir de la teoría psicoanalítica de Julia Kristeva postulada principalmente
dentro de su obra: Poderes de la perversión: ensayo sobre Louis-Ferdinand Céline,
donde expone la idea de lo abyecto como objeto de análisis literario por
sus representaciones dentro de la literatura contemporánea. Propongo los
postulados de Kristeva en el análisis de este personaje con el objetivo de
aportar un punto de vista en donde Macabea es configurada a partir del
desarrollo y deterioro de su identidad, derivado de su relación con los elementos sociales que dominan y reprimen su espacio, su corporalidad y su
fe para convertirla finalmente en un ser abyecto.
Palabras clave: literatura brasileña, literatura latinoamericana, psicoanálisis, abyección, espacio, corporalidad, Clarice Lispector
Abstract. This article addresses Macabea, the main character of the novel
The hour of the star by the Brazilian author Clarice Lispector based on

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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

the psychoanalytic theory of Julia Kristeva postulated mainly within her
work: Powers of Horror: An Essay on Abjection where he exposes the
idea of the abject as an object of literary analysis due to its representations within contemporary literature. I propose Kristeva’s postulates in
the analysis of this character with the aim of providing a point of view
where Macabea is configured from the development and deterioration of
her identity, derived from her relationship with the social elements that
dominate and repress her space, her corporeality and her faith to finally
turn her into an abject being.
Keywords: Brazilian literature, Latin American Literature, psychoanalysis,
abjection, space, corporeality, Clarice Lispector.

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Introducción
Primeramente, es indispensable hacer un breve recorrido por
la vida y obra de Clarice Lispector y del panorama literario de su
época para tener una perspectiva amplia del estilo de esta autora
y de su influencia dentro de la literatura latinoamericana. Esto
resulta indispensable debido a que la obra no sólo novelística sino
también cuentística de Lispector guarda relación entre sí por los
temas presentes dentro de ella, las características que comparten
sus personajes y el tratamiento de los espacios, por mencionar
algunos aspectos de su obra. Aunado a esto, este recorrido muestra
la evolución de Lispector como autora y a la evidente relevancia que
tenía su vida misma dentro de su literatura.
Clarice Lispector es una de las escritoras más reconocidas de
la literatura brasileña. En palabras de Rosario Castellanos: “¿Quién
es Clarice Lispector? Es, junto con Dinah Silveira de Queiroz una
de las grandes narradoras en lengua portuguesa de nuestros días”
(Castellanos, 2017: 99). Lispector ha sido muchas veces comparada
con Virginia Woolf por su estilo narrativo, por los temas en los que
se envuelven sus personajes literarios, por la forma en la que su obra
se centra en lo femenino y su relación con el mundo.
Lispector pertenecía a una familia ucraniana refugiada y,
aunque ella nació en dicho país, siempre se consideró brasileña. Su
obra es bastante amplia: escribió gran cantidad de novelas, cuentos,
ensayos, poesía, cartas de viaje e incluso una obra teatral publicada
en 1964 dentro de A Legião estrangeira; pero, sin duda alguna, es más
conocida por su trabajo como novelista y cuentista debido a su
manejo del simbolismo, sus particulares temáticas, el tratamiento
de la sociedad brasileña de su tiempo, sus impactantes imágenes
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y la construcción literaria de los espacios. Aunque su primera
publicación fue en el año de 1943 con Perto do coração selvagem, llegó
a declarar en algunas entrevistas que comenzó a escribir cuentos y
obras teatrales a muy temprana edad e incluso llegó a trabajar en
varios periódicos. En el año de 1940 comenzó a redactar columnas
en el Vamos Lêr!, por lo que su trabajo como escritora empezó unos
años antes de haber mostrado su primer novela al mundo. En una
entrevista que dio el 20 de octubre de 1976 al Museu da Imagem e do
Som de Río de Janeiro, Lispector habla sobre sus obras y su estilo
literario, además cuenta que en un principio estudió la licenciatura
en Derecho debido a su intención de cambiar las cárceles en su país,
pero nunca ejerció debido a su atracción hacia el periodismo y la
creación literaria.
La hora de la estrella fue publicada en octubre de 1977 y es
la última novela de la escritora brasileña debido a que Lispector
sufría las primeras secuelas de un cáncer de ovario que finalmente la
vencería la mañana del 9 de diciembre del mismo año. Para algunos,
la última novela de Lispector es la que aglutina en mayor medida su
estilo y le consolida como una de las grandes autoras de su tiempo:
Gran parte de la posterior fama de Clarice Lispector, su
imperecedera popularidad entre un amplio público, se debe a
este breve libro, en el cual consigue conjurar todas las facetas de
su escritura y de su vida. Explícitamente judío y explícitamente
brasileño, enlazando el noreste de su infancia con el Río de
Janeiro de su vida adulta, «lo social» y lo abstracto, lo trágico con
lo cómico, combinando sus cuestiones religiosas y lingüísticas con
el impulso narrativo de sus mejores historias, La hora de la estrella
es el monumento más emblemático del «genio insoportable» de su
autora (Moser, 2017: 423) .

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La trama de la novela se centra en Macabéa y en el monólogo
que tiene su narrador en el transcurso de las primeras páginas por
la dificultad que le resulta narrar la historia de la norestina. Desde
el principio se nos advierte como lectores sobre las características
físicas y psicológicas de Macabéa, las que se conocen poco a poco
conforme se adentra en las acciones narrativas, el lugar en el mundo
que le fue asignado como mecanógrafa en una oficina y el espacio
que habita en las afueras de la ciudad de Río de Janeiro, algo que será
crucial en el transcurso de la historia y en el trágico final que tiene la
protagonista: “La persona de la que voy a hablar es tan tonta que a
veces les sonríe a los demás en la calle. Nadie responde a su sonrisa
porque ni siquiera la miran” (Lispector, 2018:15).
Además de que la misma Lispector hace alusión a sí misma
al introducirse en la voz del narrador de su historia, pues la premisa
de la novela parte como una suerte de viaje espiritual por encontrar
la identidad del narrador (masculino) que funge como avatar de
Lispector a la par que construye la de Macabéa y justifica el haber
escogido a un ser marginal y sin una muestra de carisma, pues podría
haber narrado la historia de un ser que contuviera cada una de las
características normativas de su tiempo como algunos escritores de su
época. Lo anterior forma parte del estilo literario propio de Lispector
y una de las principales razones por las cuales su obra no fue aclamada
en gran medida a nivel nacional sino hasta después de su muerte:
¿Por qué escribir sobre una joven que no tiene ni siquiera una
pobreza ornamentada? Tal vez porque en ella haya un recogimiento
y también porque en la pobreza de cuerpo y espíritu yo toco la
santidad, yo que quiero sentir el soplo de mi más allá. Para ser más
que yo, pues soy tan poco (Lispector, 2018:18).
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El que Lispector haya elegido relatar la historia de Macabéa
en su última novela y no la de un personaje pensado para generar
fascinación o heroísmo tiene mucho que ver no sólo con la situación
en la que se encontraba ─casi en su lecho de muerte y en la etapa final
de su carrera como escritora─. Después de escribir sobre personajes
como G.H., que encuentra una nueva identidad al final de la novela
después de haber emprendido un viaje onírico al entrar en contacto
con una cucaracha dentro del ropero de su antigua sirvienta, o Martim,
en La manzana en la oscuridad, novela en la que cuestiona la moralidad y
crea una identidad a través del pecado y la redención, tiene relevancia
en específico el cuestionamiento sobre los seres marginales como
Macabéa, quienes son controlados y dominados por las normas
establecidas de su tiempo, un aspecto de su obra un tanto olvidado
por la crítica. Sin embargo, este cuestionamiento guarda suma relación
con los postulados de filósofos como Bourdieu, Foucault, Butler o la
misma Kristeva, que cuestionan el poder que ejercen las instituciones
sobre los individuos acerca de sus cuerpos, creencias religiosas y el
desarrollo de su psique, pero este es un tema que abordaremos con
mayor profundidad más adelante.
Abyección y literatura
Ahora que nos hemos introducido dentro de la vida y obra de
Lispector y que hemos hablado, a grandes rasgos, sobre La hora
de la estrella, es momento de introducirnos dentro de la teoría de
la abyección de Julia Kristeva y su relación con el desarrollo de
Macabea como personaje abyecto a lo largo de la novela. Para
Kristeva, la abyección no se define como un objeto tangible
o visible, puesto que el ser que lo padece no es capaz de crear
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autoconsciencia de ello para curarse y continuar con su vida
como antes de estar abyecto. Este es un padecimiento ambiguo y
subjetivo que perturba y deteriora a todo aquel que libra una lucha
interna por rechazarlo; sin embargo, lo abyecto tiene la cualidad
de oponerse al Yo y de atraerlo para intentar ser asimilado en el
interior de la psique humana:
Hay en la abyección una de esas violentas y oscuras rebeliones
del ser contra aquello que lo amenaza y que le parece venir de
un afuera o de un adentro exorbitante, arrojado al lado de lo
posible y de lo tolerable, de lo pensable. Allí está, muy cerca,
pero inasimilable. Eso solicita, inquieta, fascina el deseo que sin
embargo no se deja seducir. Asustado, se aparta. Repugnado,
rechaza, un absoluto lo protege del oprobio, está orgulloso de ello
y lo mantiene (Kristeva, 1988: 7).

Asimismo, lo abyecto tiene la cualidad de violentar de
distintas formas, no sólo mentales, si no que se manifiesta en el
plano físico del ser y en su entorno. Esto es evidente en el personaje
de Macabéa, pues no se trata únicamente de algo que se origina en el
interior del ser, sino que también se origina en el exterior:
Lo abyecto no es mi correlato que, al ofrecerme un apoyo sobre
alguien o sobre algo distinto, me permitiría ser, más o menos
diferenciada y autónoma. Del objeto, lo abyecto no tiene más que
una cualidad, la de oponerse al yo. Pero si el objeto, al oponerse,
me equilibra en la trama frágil de un deseo experimentado que, de
hecho, me homologa indefinidamente, infinitamente a él, por el
contrario, lo abyecto, objeto caído, es radicalmente un excluido, y
me atrae hacia allí donde el sentido se desploma (Kristeva, 1988:8)

Kristeva propone la abyección como una categoría de análisis
no sólo dentro del plano de la psicología, sino que lo emparenta
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con la literatura, específicamente con la contemporánea con autores
como Dostoievski, Proust, Joyce, Artaud y Borges, ya sea por el
cuestionamiento de la fe, el deseo del cuerpo femenino o de la muerte
dentro de sus obras. Además, realizar un recorrido por las características
que relacionan a la abyección con la literatura contemporánea, ya que
esta se vale del uso de algunas dicotomías que competen al paradigma
de lo abyecto. En palabras de Kristeva, “En consecuencia, se podría
decir que con esta literatura se realiza una travesía de las categorías
dicotómicas de lo puro y lo impuro, de lo interdicto y del pecado, de
la moral y de lo inmoral” (Kristeva, 1988:26).
Macabéa y el cuerpo abyecto
A partir de este punto realizaré el análisis de Macabéa como
personaje de La hora de la estrella desde la perspectiva de la
abyección de Kristeva que vimos anteriormente y de las categorías
que forman parte de ella como lo son: la construcción de un
cuerpo y un espacio abyectos, además del tiempo de la abyección,
apoyándome en otros autores que han trabajado la abyección
dentro de lo social, la literatura y otras expresiones artísticas como
el cine.
Dentro de la novela, el narrador describe a Macabéa
físicamente poco a poco conforme se adentra en la narrativa y nos
muestra breves pistas de cómo se conforma la corporalidad del
personaje relacionando algunas veces con la niñez de ésta: “La joven
tenía hombros curvos como los de una zurcidora. De pequeña
había aprendido a zurcir” (Lispector, 2018: 21); en como la miran
las personas cuando camina por las calles: “Cuiden de ella porque
mi poder consiste sólo en mostrarla para que ustedes la reconozcan
en la calle, andando levemente a causa de su flacura revoloteante”
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(Lispector, 2018:17); o en cómo pasaba la noches dentro del
departamento que habitaba con sus compañeras:
“Joven —y veo que ya estoy casi en la historia—, joven que dormía
con una enagua de mezclilla con manchas bastante sospechosas de
sangre pálida. Para dormirse, en las heladas noches de invierno se
enroscaba en sí misma, recibiéndose y dándose su propio y parco
calor. Dormía con la boca abierta porque tenía la nariz tapada,
dormía exhausta, dormía hasta nunca” (Lispector, 2018: 20).

Agregando a las condiciones corpóreas que la conforman,
su condición anémica y principios de tuberculosis se intuyen
cuando Gloria, compañera y nueva novia de la expareja de Macabéa
le recomienda visitar a un médico de pobres por unos síntomas
estomacales que tenía desde hace días después de visitar la casa de la
misma Gloria y tomar ahí un chocolate con galletas:
“Al día siguiente, un lunes, no sé si por causa de que el hígado fue
afectado por el chocolate o por causa del nerviosismo por haber
bebido cosas de ricos, la pasó mal. Pero terca no vomitó para no
desperdiciar el lujo del chocolate. Días después, al recibir su salario,
tuvo la audacia, por primera vez en su vida (explosión), de buscar
al médico barato que le había aconsejado Gloria. La examinó, la
examinó y una vez más la examinó” (Lispector, 2018:73).

Para Julia Kristeva, el cuerpo abyecto se constituye a partir
de lo que las leyes proclamadas por las instituciones (gobiernos)
dictaminan para con o los individuos, lo que causa como la sociedad
visibiliza y aquello que reprime como con Macabéa: “Este gobierno,
esta mirada, esta voz, este gesto, que hacen la ley para mi cuerpo
aterrado, constituyen y provocan un afecto y no todavía un signo”
(Kristeva, 1988: 18).
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Otros autores concuerdan con Kristeva respecto al cuerpo
abyecto, pues la constitución de este está íntimamente ligada con
lo colectivo y no con lo individual en el que el propio sujeto fija
sus propios límites o los desplaza a voluntad. Para este punto, la
abyección está instaurada desde lo más alto de los sistemas que
rigen a los individuos sobre a aquellos que no tienen acceso a la
educación ni a la información y que no tienen forma de oponerse,
pues veremos más adelante que ni si quiera el placer y el goce logran
eyectar1 al objeto abyecto por completo:
La transversalidad deviene trabajo de lo inconsciente en el sujeto
y sus instituciones porque introduce la finitud, nos confrontan
con la precariedad cuando con el otro buscamos alternativas al
agobio y la precariedad de la vida, cuando la norma ya no puede
contener la producción de las formas de subjetivación se produce
lo abyecto. Quizá hay en el cuerpo demasiado de abyecto, ahí se
produce un real que se desplaza a los umbrales de los imaginarios,
insiste, se reitera en una desobjetivación. El cuerpo es un abyecto
de lo imaginario colectivo (Brito y Guerrero, 2009:121).

Uno de los principales síntomas corpóreos y uno de los más
arcaicos de la abyección son las náuseas o el asco por la comida que
Kristeva describe como:
Quizá el asco por la comida es la forma más elemental y más
arcaica de la abyección. Cuando la nata, esa piel de superficie
lechosa, inofensiva, delgada como una hoja de papel de cigarrillo,
1 El término psicoanalítico eyección proviene del latín eiectio (expulsión,
destierro), y será usado en el presente artículo para especificar la acción del
sujeto (en este caso Macabéa) por intentar excluir, expulsar o arrojar el objeto
abyecto de su psique y de su cuerpo (organismo) hacia el exterior como una
forma de liberación.

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tan despreciable como el resto cortado de las uñas, se presenta
ante los ojos, o toca los labios, entonces un espasmo de la glotis y
aun de más abajo, del estómago, del vientre, de todas las vísceras,
crispa el cuerpo, acucia las lágrimas y la bilis, hace latir el corazón
y cubre de sudor la frente y las manos. Con el vértigo que nubla
la mirada, la náusea me retuerce contra esa nata y me separa de la
madre, del padre que me la presentan (Kristeva, 1988:9).

Dentro de La hora de la estrella se encuentra un pasaje en el que
la mecanógrafa, al ser descrita por su narrador, nos presenta otro de
los padecimientos de su protagonista, pues además de ser delgada,
terminar sus días exhausta y tener síntomas de una tuberculosis y
de anemia, los ascos la perturban a la hora de la comida como una
forma de repulsión que Macabéa tiene hacia sí misma y hacia un
trauma de su niñez que la sigue en su presente, conformando así
uno de los elementos más fundamentales de su cuerpo abyecto:
Me olvidé de decir que a veces la dactilógrafa tenía náuseas al
comer. Eso le venía desde pequeña cuando supo que había
comido gato frito. Esto la asustó para siempre. Perdió el apetito
y sólo sentía el gran hambre. Le parecía que había cometido un
crimen y que había comido ángel frito, las alas crujiendo entre
los dientes. Ella creía en ángeles y, porque creía, ellos existían
(Lispector, 2018:30).

Pero en la abyección no sólo existe el dolor, sino que el placer
y el goce también son fundamentales dentro de un ser abyecto, ya
que la abyección actúa en dos polos para librar una disputa en el
interior del ser por ser asimilado y no eyectado:
Frontera sin duda, la abyección es ante todo ambigüedad, porque
aun cuando se aleja, separa al sujeto de aquello que lo amenaza - al
contrario, lo denuncia en continuo peligro- . Pero también porque

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la abyección misma es un mixto de juicio y de afecto, de condena
y de efusión, de signos y de pulsiones (Kristeva, 1988:18).

Macabéa presenta a lo largo de la obra casi la misma cantidad
de placeres que de dolencias, producto de esta característica polar
de su propia abyección de sí, ya que encuentra en algunos actos
relacionados a la lectura de anuncios y a las cosas que se imaginaba
que haría con los productos que se anunciaban ahí:
Pero se daba sus gustos. En las noches frígidas, ella, toda
estremecida bajo las sábanas de brin, solía leer a la luz de la vela
los anuncios que recortaba de los periódicos viejos de la oficina.
Coleccionaba anuncios y los pegaba en un álbum. Había un
anuncio, el que más apreciaba, que mostraba en colores el pote
abierto de una crema para piel de mujeres que simplemente no
eran ella. Ejecutando el tic fatal que había aprendido de pestañear,
imaginaba con deleite: la crema era tan apetitosa que, si tuviese
dinero para comprarla, no sería boba. Qué piel ni nada, ella se
la comería, sí, a cucharadas y del pote mismo. Es que le faltaban
grasas y su organismo estaba seco como bolsa medio vacía de
tostadas despedazadas (Lispector, 2018:29).

Otro de los placeres de los que la norestina goza está
relacionado con el ámbito del deseo sexual, aunque contrario a los
anteriores, ella misma se encarga de reprimirlo inmediatamente a
causa de las normativas dominantes a las que está sujeto su cuerpo
por ser un individuo marginal, una mujer pobre y poco atractiva, con
dolencias, sin intelecto aparente y el mayor de todos que compete
con el pecado2:
2 El deseo y la consumación sexual son excluidas y prohibidas dentro de
las sociedades latinoamericanas con el catolicismo como religión dominante,
específicamente para las mujeres a quienes se les impone una normativa de

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Ella sabía lo que era el deseo —aunque no supiera que sabía.
Era así: se quedaba hambrienta pero no de comida, era un gusto
medio doloroso que subía desde el bajo vientre y le erizaba las
puntas de los senos y los brazos vacíos sin abrazos. Ella se volvía
toda dramática y vivir dolía. Terminaba entonces medio nerviosa
y Gloria le daba agua con azúcar (Lispector, 2018:33).

Río de Janeiro: una ciudad abyecta
La relación que existe entre un cuerpo y un espacio abyecto, en este
caso el cuerpo de Macabéa y la ciudad de Río de Janeiro resulta
relevante para entender el cómo influye el segundo sobre el primero,
ya que un cuerpo abyecto necesita de una ciudad abyecta para
existir: “El estar fuera de lo social determina no solo unos contextos
de miseria, en tanto no se tiene acceso a unos bienes de consumo,
pero, además, se es confinado a unos espacios abyectos. El cuerpo
abyecto, así, se mueve en una ciudad abyecta” (Montoya, 2012:17).
En La hora de la estrella los espacios están construidos desde
una perspectiva en la que Macabéa siempre está en constante
perturbación por ser violentada de forma simbólica:3“Me limito
humildemente —aunque sin hacer ostentación de mi humildad que
ya no sería humildad—, me limito a contar las pobres aventuras de
virginidad: “La abyección persiste como exclusión o tabú (alimentario u otro)
en las religiones monoteístas, particularmente en el judaísmo, pero deslizándose
hacia formas más ‘secundarias’ como transgresión (de la Ley) en la misma
economía monoteísta. Finalmente, con el pecado cristiano encuentra una
elaboración dialéctica, integrándose como alteridad amenazadora pero siempre
nombrable, siempre totalizable, en el Verbo cristiano” (Kristeva, 1988: 27).
3 “Esta veridicción y naturalización de las relaciones de dominación en
tanto sólo pueden ser aprehendidas mediante categorías que son construidas
en esas mismas relaciones dominación, es llamada por Bourdieu violencia
simbólica” (Grandinetti, 2011: 4).
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una chica en una ciudad toda hecha contra ella” (Lispector, 2018:15).
Este espacio conforma una parte de la ciudad en específico donde
abunda la pobreza, la prostitución4y la suciedad: “Calle del Acre.
Pero qué lugar. Las gordas ratas de la calle del Acre”(Lispector,
2018:33), los cuales son elementos fundamentales dentro de lo
perverso del paradigma abyecto y se convierten en espacios idóneos
para que el cuerpo de la protagonista comience a sublimarse. El
primero y más importante de éstos, por ser el espacio habitado,
es donde Macabéa vive con otras cuatro compañeras: “El cuarto
estaba en un viejo caserón colonial de la áspera calle del Acre, entre
las prostitutas que servían a los marineros, depósitos de carbón y de
bolsas de cemento, no lejos de los muelles del puerto” (Lispector,
2018:32).
Otro de los espacios abyectos pertenecientes a la ciudad
abyecta de Río de Janeiro es la carnicería que la norestina visita junto
a Olímpico, su pareja que posteriormente la abandona por una de
sus compañeras de trabajo, que a su vez se presenta como otro ser
abyecto, pero que, a diferencia de Macabéa, su abyección consiste en
que tiene una fijación por la sangre y la violencia que implica cortar
la carne:
Al final terminó por volver a ella. Por motivos diferentes entraron
en una carnicería. Para ella el olor de la carne cruda era un perfume
que la hacía levitar toda como si hubiese comido. En cuanto a él,
lo que quería era ver al carnicero y su cuchillo afilado. Le tenía
envidia y también quería ser carnicero. Meter el cuchillo en la
carne lo excitaba. Ambos salieron de la carnicería satisfechos. Ella
4 “Lo abyecto encierra formas de comportamiento que la sociedad tiende
a rechazar; prácticas sobre todo de tipo sexual, que transgreden el orden
establecido, haciendo de la prohibición su mejor aliado” (González, 2010: 147).

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se preguntaba: ¿qué gusto tendrá esta carne? Y él, en cambio, se
preguntaba: ¿cómo es que una persona logra ser carnicero? ¿Cuál
era el secreto? (El padre de Gloria trabajaba en una carnicería
bellísima) (Lispector, 2018: 38).

El último espacio abyecto que la mecanógrafa de Alagoas
visita es un lugar en donde una vidente de nombre Madame Carlota
lee las cartas, lugar que había buscado como última esperanza por
encontrar su identidad dentro de esta ciudad, después de haber
terminado su noviazgo con Olímpico y de haber perdido su lugar
dentro de la oficina en la que trabajaba, agregando además que era
una huérfana que vivía con su tía que la maltrataba hasta que esta
finalmente murió, lo que a su vez se traduce como el último intento
de Lispector por salvar a su protagonista de un destino funesto:
No le fue difícil encontrar la dirección de Madame Carlota y esa
facilidad le pareció una buena señal. El departamento era una
planta baja que quedaba en la esquina de un callejón donde entre
las piedras del suelo crecía hierba; ella lo notó porque siempre
notaba lo que era pequeño e insignificante (Lispector, 2018:79).

El interior de la casa de Madame Carlota contrasta con el
exterior de la ciudad, pues este no se compone de los elementos de
suciedad, violencia, pobreza, sino que está compuesto desde el lujo
y la artificiosidad: “Mientras hacía esto miraba con admiración y
respeto el cuarto en donde estaba. Ahí todo era de lujo. Material de
plástico amarillo en las sillas y sofás. Y hasta las flores eran de plástico.
El plástico era lo máximo. Estaba boquiabierta” (Lispector, 2018:80).
El encuentro con Madame Carlota tiene un efecto
transgresor dentro de la personalidad de Macabéa porque la lectura
le augura un futuro prometedor y hasta imposible de lograr dentro
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de su realidad, ya que parece una especie de relato completamente
ajeno a la vida de Macabéa:
Sentía en sí una esperanza tan violenta como jamás había sentido
una desesperación tan grande. Si ella ya no era más ella misma,
eso significaba una pérdida que valía como una ganancia. Así
como había sentencia de muerte, la cartomante le había decretado
sentencia de vida. Todo de repente era abundante y abundante
y tan amplio que sintió ganas de llorar. Pero no lloró: sus ojos
resplandecían como el sol que moría. (Lispector, 2018: 54)

Esto, desde la perspectiva de la abyección se encuentra dentro
del tiempo abyecto que se configura más allá de las convicciones
del tiempo cronológico, en el que las acciones de los seres o los
personajes en este caso suceden con normalidad, ya que la brecha
temporal y espacial de La hora de la estrella se rompe gracias al poder
que el esoterismo tiene sobre la percepción de la norestina:
El tiempo de la abyección no es periódico o cronológico, es un
tiempo brujo alternado en ritmos que no pueden ser pensables
con la razón, y los espacios, son producción de texturas de goce
de un más allá del principio del placer, en una economía del goce
del cuerpo para ese sujeto que recibe la injuria y los efectos de la
abyección (Brito y Guerrero, 2009:129).

Finalmente, Lispector no es capaz de romper con el destino
fatuo de su protagonista que al igual que ella estaba destinada a perecer,
lo que pudo haber originado que esta, su última novela haya trascendido
más allá de cualquier otra obra de su autoría. Cuando Macabéa sale de
su tiempo abyecto contenido en casa de la vidente, termina fascinada
por la lectura de sus cartas con una pulsión de vida como nunca sintió,
pero el mismo Río de Janeiro termina por atropellarla. Macabéa termina
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su historia sin ser consciente de su propia muerte en las calles de la
ciudad que, como al principio de la novela, ni si quiera se percató de que
la norestina agonizaba en el pavimento:
Si un día Dios viene a la tierra habrá un silencio enorme. El
silencio es tal que ni el pensamiento piensa. ¿El final fue demasiado
grandilocuente para las necesidades de ustedes? Al morir, ella se
volvió aire. ¿Aire enérgico? No lo sé. Murió en un instante. El
instante es aquel momento de tiempo en que el neumático del auto
corriendo a alta velocidad toca el suelo, después no toca y después
vuelve a tocar. Etc., etc., etc. En el fondo ella no había pasado de ser
una cajita de música medio desafinada (Lispector, 2018:59).

La muerte de Macabéa significa dentro de su propia
abyección una liberación que sólo se alcanza en la fascinación por lo
sublime que implica la muerte,5 ya que ésta es la única forma en la
que un ser es capaz de liberarse de ella, pues no hay escape cuando
esta logra asimilarse y la eyección se vuelve imposible. Es por esto
que Macabéa no sufre ni se lamenta cuando muere y su narrador
que encarna a Lispector dentro de la obra al fin se siente librado de
terminar con la historia de una norestina pobre, flaca, huérfana y sin
haber encontrado su lugar dentro de un mundo abyecto dominado
por los poderes de la perversión:
El placer desubjetiza, suelta amarres de pulsiones y
representaciones en el cuerpo, entonces en el sujeto se atreverá
5 Kristeva usa el concepto de lo sublime para definir el momento en el
que un ser arrojado a lo abyecto logra el placer y la fascinación a través de
la percepción: “No más acá, sino siempre y a través de la percepción y de las
palabras, lo sublime es un además que nos infla, nos excede y nos hace estar a
la vez aquí, arrojados, y allí distintos y brillantes. Desvío, clausura imposible.
Todo fallido, alegría: fascinación” (Kristeva, 1988: 21).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

a soltar nudos, para entonces, la identidad se desdibuja. Con
el placer salimos de la abyección, o mejor nos desplazamos
construyendo sentido y nuevos vínculos. La abyección produce
singularidades, quizá exista ahí una transversalidad, una manera
de apropiarse de las formaciones del inconsciente, pero deberá
ser un inconsciente que sí contempla lo transitorio, la existencia
de la muerte, de tiempos muertos que rechazan el olvido (Brito y
Guerrero, 2009:130).

Conclusiones
Es importante que dentro del panorama de la literatura de lo
abyecto que Kristeva plantea al realizar su análisis de autores como
Dostoievski, Proust, Joyce, Borges y Artaud, se inicie una búsqueda
por encontrar realidades en las que los personajes de esta literatura
sean capaces de librarse de su abyección de sí por medios que no
impliquen únicamente la muerte. como ocurre con la protagonista
de la novela que analizamos en este ensayo, para así crear identidades
abyectas sostenibles:
Si toda identificación supone la exclusión de algo -la producción
de lo abyecto- se plantea la paradoja de cómo hacer vivible la vida
de los seres abyectos sin provocar un nuevo campo de abyección
al constituir de lo abyecto una identidad (Grandinetti, 2011:8).

Ahora bien, psicoanalíticamente se sabe que no hay una cura
directa para la abyección, ya que esta actúa dentro de los límites
de la subjetividad y de lo ambiguo, por lo que incluso identificarla
se convierte en una ardua tarea para los psicoanalistas, pero tiene
un papel fundamental para comprender el discurso analítico entre
analizando y analista y averiguar sobre aquello que lo origina:
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Esta abyección, que de la modernidad ha aprendido a reprimir, a
esquivar o a maquillar, se manifiesta como fundamental a partir
de la posición analítica. Lacan lo dice cuando asocia esta palabra a
la santidad del analista, acoplamiento que, del humor, sólo deja lo
negro (Kristeva, 1988: 40).

Las identidades abyectas son productos de la modernidad y
de las relaciones de dominación6 que esta promueve al dictaminar
aquello que es aceptado o rechazado para con sus individuos. La
canonización de algunos cuerpos, la imposición de creencias, o
la creación de espacios abyectos invisibilizan las distintas caras
de la violencia, como ocurre con Macabéa, a la que las mismas
instituciones y cada uno de los individuos con los que interactúa
a lo largo de toda la obra violentan, ya sea la tía, el médico, su jefe
de oficina o su pareja, Olímpico, personaje que tal vez sea el que se
encuentre más arriba dentro de la jerarquía de la abyección perversa
en la obra, aunque eso sería un tema para otro artículo.
De esta manera es posible indicar que Macabéa no sólo se
convierte en un ser abyecto que constantemente es perturbado por
su propio entorno y los seres abyectos que lo habitan, sino que es en
sí misma un producto de las relaciones de poder y una representación
de la sociedad brasileña de su tiempo.

6 “Las relaciones de dominación producen habitus –esquemas de
percepción, visión y división que funcionan como disposiciones para la
práctica- que se inscriben en el cuerpo. Estas relaciones de dominación (en
este caso, de dominación masculina) se fijan en lo más profundo del cuerpo,
en las mismas emociones corporales – vergüenza, humillación, timidez-, en los
modos de relacionarse con el cuerpo propio y del otro”(Grandinetti, 2011, p. ).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

“Hongos”: un erotismo del cuerpo enfermo
“Hongos”: an ill-body’s eroticism
Valeria Vazquez Elizaldi
Universidad Autónoma de Nuevo León
valevazqueze14@gmail.com

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo me propongo analizar uno de los cuentos más
renombrados de la escritora mexicana Guadalupe Nettel, titulado “Hongos”. Se parte de la conceptualización del erotismo, del cuerpo y de la
enfermedad, para plantear un análisis del erotismo del cuerpo enfermo,
atravesado por las nociones de la belleza, lo incómodo y la mirada voyeur
que propone la prosa netteliana.
Palabras claves: enfermedad, cuerpo, erotismo, hongos, Guadalupe Nettel
Abstract. The aim of this article is to study “Hongos”, one of the most
renown short stories of the Mexican writer Guadalupe Nettel, through
the concepts of eroticism, body and illness. My proposal is that the notion
of the eroticism of the sick body is a constant in the nettelian prose, as
also the idea of the beauty, the voyeur and the uneasy.
Keywords: illness, body, eroticism, desire, Guadalupe Nettel

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

Introducción
El erotismo da miedo porque
se lleva las palma en el exceso,
se abre en la superabundancia
y en lo ilimitado. Eleva el instinto a categoría de un arte de
amor, y por lo tanto de vivir.
Sophie Chauveau

“Paso muchas horas tocando la cavidad de mi sexo —esa mascota
tullida que vislumbré en la infancia—, donde mis dedos despiertan
las notas que Laval ha dejado en él” (Nettel, 2019: 102). Esta cita
proviene de “Hongos”, uno de los cuentos poco convencionales de
la escritora mexicana Guadalupe Nettel. Como se puede observar en
este extracto, una de las características de la cuentística de la autora es la
incomodidad. Con su pluma, esta escritora logra exponer las pequeñas
anormalidades del ser humano. El sentimiento inquietante que produce
en sus lectores tiene que ver con el paseo exótico que recorre quien la
lee. Sin duda alguna, su escritura exhibe los aspectos más peculiares de
los seres; en sus cuentos muestra las extrañas pasiones y manías de las
personas (Hernández, 2013). El cuento a tratar en este trabajo no es
una excepción de estos rasgos singulares y únicos, sino que es una obra
esencial para entender la la prosa de esta literata.
La intranquilidad que produce Nettel en sus lectores no sólo
se debe al tono sorprendentemente crudo de los textos que presenta,
sino también al papel voyeurista que le impone (Hernández, 2013).
En el caso de “Hongos”, al igual que en la mayoría de sus cuentos,
la escritora coloca a quienes leen su prosa en un rol de mirón. Es
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decir, el lector se convierte en una especie de entrometido —en
contra de su voluntad— de los aspectos más privados de la vida de
la protagonista de esta historia de amor grotesco.
Con respecto a lo anterior, resulta oportuno destacar que
mucho de lo que expone Nettel en su narrativa se exhibe a partir de
la mirada. Pardo Garduño (2018: 4) sostiene que “la mirada guía los
relatos. Hay un continuo mirar, e incluso en algunos, la práctica del
voyeurismo”. A lo largo de la narración de “Hongos”, la protagonista
comparte con el lector —de forma involuntaria y en contra de su
conocimiento— su interés por los hongos y Laval. Estas amplias
descripciones tienen la función de transformarse en imágenes
explícitas que cautivan al lector o lectora. Aunque, por otro lado,
en la prosa de Nettel también es evidente “la voz del narrador, que,
desde su voluntario aislamiento describe los espacios y las vidas tanto
de los demás como la propia” (Hernández, 2013). La protagonista
de “Hongos”, quien es una violinista y maestra de música, permite
que el lector conozca sus más profundos pensamientos —asimismo,
accede a un vistazo hacia la vida de quienes la rodean—, y entre más
avanza la narración es posible notar la soledad y el abandono que
siente. En este sentido,
Ferrero y Escobar (2017: 8) establecen que “Guadalupe
Nettel construye protagonistas que tienen como base una conducta
marginal y una relación corporal anómala”. Esto es precisamente lo
que ocurre en el cuento a tratar; el vínculo entre la protagonista y la
micosis presente en su cuerpo parece ser lo único que la acompaña
en su retraimiento de la sociedad.
Quienes han leído esta historia habrán notado que se
trata de un cuento romántico, inusual y diferente pero soñador y
apasionante. Como en otras obras, dos personas se encuentran en un
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

viaje de trabajo, se enamoran y deciden comenzar un amorío oculto
de sus respectivas parejas. Sin embargo, lo que Nettel presenta no
es la típica narración de una aventura adúltera. La narración va más
allá de lo esperado, aborda desde una sensibilidad poco habitual un
romance que engloba los aspectos anormales y desagradables del
ser humano. A grandes rasgos, el cuento presenta la historia de un
romance que destroza la vida y el cuerpo de una mujer. Una violinista
viaja a Copenhague para impartir clases de música; ahí conoce a
Philippe Laval —violinista y director de prestigio—, y comienza una
relación romántica que la consume hasta dejarla sin una verdadera
identidad. Debido a la conexión de dependencia que surge entre la
protagonista y Laval, la protagonista permite el crecimiento de una
micosis en el área más íntima de su cuerpo.
En ese sentido, la autora lleva al lector por un viaje literario en
el que puede conocer el exotismo de las pequeñas anormalidades del
ser humano. En el caso de “Hongos”, con el fin de llenar el vacío que
dejó su amante en su cuerpo, la protagonista propicia el crecimiento
de una micosis en el área de su cuerpo donde más extraña a su amado.
Estos hongos sirven como un parche que sella su orificio abandonado,
ya que la unen más a Laval. La narración dota de una sensualidad
inusual pero exótica al crecimiento de los microorganismos en la
vulva de la protagonista. En este cuento se presenta un fenómeno
poco usual en la literatura: el erotismo del cuerpo enfermo puesto que
existe una clara vinculación entre la escritura de Nettel y el deseo de
las extrañezas de la figura humana; a partir de la prosa se manifiesta un
tipo de lujuria humana velada: el deseo del cuerpo enfermo.
En lo esencial, en la narrativa de “Hongos” se reclama el
espacio del cuerpo vulnerable en la literatura del siglo XXI. No sólo
se establece una presencia propia de las enfermedades, sino que
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se manifiesta un deseo hacia la preservación de éstas. La micosis
presente en el cuerpo de la violinista parece ser para ella una especie
de refugio; los hongos llenan un espacio en su cuerpo que le dejó
de pertenecer, y eso la reconforta. En palabras de la protagonista:
“la felicidad [puede] encontrarse fuera de lo convencional” (Nettel,
2019: 94).
Con el fin de profundizar sobre el erotismo del cuerpo
enfermo presente en esta obra, resulta pertinente definir el término
de ‘cuerpo’. Borrero destaca que “el cuerpo no es un recipiente
ni un vehículo de transmisión, es un medio en sí mismo. Se va
construyendo en un proceso evolutivo de interacción con el
entorno” (2012: 54). En ese contexto, cabe resaltar que el cuerpo es
el recurso principal de la narrativa de este cuento netteliano. Para la
protagonista su cuerpo se vuelve una extensión de ella misma; no
cabe en la narración la típica separación de mente y cuerpo. Más
bien, se muestra una expansión de la psique que llega al cuerpo sano,
que a la vez es alterado con el fin de mostrar el estado emocional en
el que realmente se encuentra la maestra de música.
Tras ser separada de Laval y regresar a su matrimonio, la
violinista informa que “la forma de estar en mi casa y en todos los
espacios, incluido mi propio cuerpo, se había transformado y, aunque
entonces no fuera consciente de ello, resultaba imposible dar vuelta
atrás” (Nettel, 2019: 90). El amorío que tuvo con el director de
música la afecta tanto hasta llegar al punto que opta por transmutar
su cuerpo, aunque éste se vuelva irreconocible. Así, la definición de
Borrero ayuda a posicionar al cuerpo como un espacio, un medio
que se construye y se deconstruye a partir de las experiencias de
la protagonista. Sin duda alguna, los cambios físicos que ocurren
en su cuerpo están íntimamente ligados a Laval. En palabras de
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la violinista: “sentía mi sexo y hacerlo implicaba inevitablemente
pensar también en el de Philippe” (Nettel, 2019:96).
En ese mismo contexto, resulta oportuno establecer a qué se
hace referencia cuando se trata del término ‘cuerpo enfermo’. Ante
todo, se trata de aquellos aspectos físicos que se desvían de la norma.
De acuerdo con Vivero Marín: “el cuerpo enfermo representaría lo
opuesto a los ideales enmarcados en la independencia del sujeto [...] estos
cuerpos experimentan el espacio social de una manera distinta” (2013:
43), puesto que sufren de cierto rechazo, segregación y menosprecio.
Cabe agregar que son vistos como entes que deben de ser corregidos y
en muchas ocasiones son atribuidos con el adjetivo ‘feo’.
En “Hongos” se pone en primer plano un cuerpo que se
aleja del estándar. Desde el principio de la obra es claro el interés de
la protagonista por la micosis y, conforme avanza la historia, el eje
central de la narrativa gira en torno a la parte anómala de su cuerpo.
Existe un evidente discurso sobre el cuerpo vulnerable en la prosa y,
a diferencia de muchas otras obras, se aborda una enfermedad que
produce un sentimiento protector en la narradora. Cabe agregar que
desde que la violinista era una niña, sentía curiosidad por los hongos
—especialmente por el que creció en la uña de la piel de su mamá—.
La protagonista señala al principio de la obra que “no me inspiraba
la misma aversión que le tenía mi madre, más bien todo lo contrario.
Esa uña pintada de yodo que yo veía vulnerable me causaba una
simpatía protectora” (Nettel, 2019: 85). Sin duda, su actitud hacia
estas criaturas que invaden el cuerpo humano difiere del modelo
establecido por el canon de la belleza.
Es evidente que, en sus historias, Nettel, dota al cuerpo con
un significado que va más allá de la corporalidad. Las marcas enfermas
que adornan los cuerpos presentes en la narrativa de esta escritora
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

mexicana sirven para distinguir a los individuos de la colectividad.
Ante todo, sus historias contienen personajes cuyos rasgos y
características se alejan de cualquier tipo de noción convencional
sobre el comportamiento humano. En sus historias se describe “el
cuerpo que suele ser marginado, alejado del statu quo, es el centro de
[estas narrativas], revalorizando y dotándolo de un valor intrínseco a
aquello que lo diferencia de los demás” (Ferrero y Escobar, 2017: 8).
En el cuento “Hongos” el cuerpo es el recurso principal
de la narración para retratar lo que le ocurre a la protagonista —
no solo como un ser aislado sino también como un parásito que
habita indebidamente la vida de alguien más—. Los hongos que
crecen en la vulva de la violinista ejemplifican el incremento de su
dependencia y obsesión por Laval; es una micosis que ella mantiene
oculta y que simboliza el estado en el que se encuentra. Al final
de la obra, la maestra de música deja claro que se asimila con los
hongos que se hospedan en su área íntima al establecer que: “los
parásitos —ahora lo sé— somos seres insatisfechos por naturaleza.
Nunca son suficientes ni el alimento ni la atención que recibimos
[...] vivimos en un estado de constante de tristeza” (Nettel, 2019:
100). De esta manera, es evidente que el cuerpo no solo es una
extensión del ser humano, más bien es el ser en sí —el medio por
el cual es posible percibir el tipo de persona que se es—. En la piel
de la protagonista residen pequeñas criaturas que se presentaron en
contra de su voluntad; pero, al contrario de lo que haría la mayoría,
ella decide quedárselos, dado que existen razones de peso detrás
de su decisión: además de que se identifica con ellas, le recuerdan a
Laval y la mantienen acompañada en momentos de soledad.
Por otro lado, es clave indicar que la violinista encuentra
placer en lo monstruoso, en lo diferente. Umberto Eco sostiene
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

que “los monstruos […] son [seres] contrarios a la naturaleza a la
que estamos habituados” (Eco, 2017: 147). En otras palabras, se
considera monstruoso a todo aquello fuera de lo habitual, así, el
monstruo se aleja del ideal de la belleza humana. No obstante, existe
una inversión en la significación que le brinda la protagonista puesto
que los parásitos presentes en su piel representan algo sumamente
bello: su amor por Laval. Que el cuerpo humano presente bultos de
membranas mucosas sea algo mal visto por la sociedad, está fuera de
los intereses de la violinista. Su situación es antitética: es un romance
diferente a cualquier tipo de amor ordinario. En efecto, en esta obra
se presenta una pasión que consume al ser humano; una obsesión
fuera del control de la protagonista. Pero a veces de eso trata el
amor, ¿cierto? De caer tan profundamente por alguien que todo lo
demás, hasta uno mismo, cesa de ser importante. En palabras de la
protagonista, “los enamoramientos muchas veces nacen también de
forma imprevista, por generación espontánea” (Nettel, 2019: 98).
En efecto, hay amores y atracciones incomprensibles para
muchas personas, como el caso que se narra en este cuento. Se trata
de un amorío difícil de comprender a pesar de que está repleto de
aspectos naturales. En ese sentido, resulta oportuno destacar que la
micosis no es algo ajeno a los seres humanos, pero decidir mantenerlos
por amor es, sin duda alguna, diferente a lo habitual. Con respecto
a los hongos que crecen en la piel, en la sociedad actual existe un
claro desprecio hacia estas criaturas que, por diversas razones, llegan
a hospedarse en el cuerpo humano. Este menosprecio es muchas
veces acompañado por un gran sentimiento de vergüenza. Respecto
al hongo que tuvo su mamá en la uña, la protagonista desarrolla que
“más que el aspecto incierto y movedizo, más que su tenacidad y su
aferramiento al dedo invadido, lo que [recuerda] particularmente en
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todo ese asunto fue el asco y el rechazo que el parásito provocaba
en ella” (Nettel, 2019: 84).
No obstante, la actitud de la protagonista, como previamente
se había mencionado, radica en el polo opuesto al de su madre.
Desde la infancia ve a los hongos con ojos curiosos, y tras crecer
y conocer a Laval, esos seres extraños que se hospedan en su vulva
representan su pasión por el violinista. Por lo tanto, al contrario de
su madre, ella está decidida de hacer lo posible para conservarlos:
Los hongos me unieron más a Philippe. Aunque al principio
apliqué puntualmente y con diligencia la medicina prescrita, no
tarde en interrumpir el tratamiento: había desarrollado apego
por el hongo compartido y un sentido de pertenencia. Seguir
envenenándolo era mutilar una parte de mí misma [...] decidí no
sólo a conservarlos sino a cuidar de ellos de la misma manera en
que otras personas cultivan un pequeño huerto (Nettel, 2019: 97).

La anomalía en “Hongos” es vista como una categoría estética.
Sin duda, existe cierta belleza en la micosis que cubre la piel de la
violinista. Asimismo, es claro que su actitud hacia las enfermedades
difiere de la convencional. Por consiguiente, no es inoportuno
destacar que el erotismo presente en la narrativa de este cuento rodea
las descripciones del parásito que habita la vagina de la protagonista.
Con el fin de comprender más a fondo el fenómeno
literario que se manifiesta en el erotismo del cuerpo enfermo, es
pertinente establecer a qué se hace referencia cuando se trata el tema
de lo erótico. De acuerdo con Bataille, “el erotismo, tal como la
inteligencia lo toma en consideración como cosa, es [...] un objeto
monstruoso” (1997: 41). Hablar de lo erótico conlleva hablar
del monstruo que todos llevan dentro. Es un aspecto de la vida,
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

completamente natural, que se centra en los impulsos que sufren
los seres humanos. No obstante, existen impulsos menos juzgados
que otros. En el caso de “Hongos”, la sensualidad presente cae bajo
el ojo crítico de aquellos que siguen y honran lo tradicional. Así, el
que la protagonista del cuento mantenga y cuide la enfermedad que
brota entre sus piernas es, no cabe duda, un acto erótico. La razón
detrás es evidente, la violinista quiere mantener un lazo con Laval:
“pensar que algo vivo se había establecido entre nuestros cuerpos,
justo ahí donde la ausencia del otro era más evidente, me dejaba
estupefacta y conmovida” (Nettel, 2019: 97).
En “Hongos” también se transgrede lo prohibido —acto
particular del erótico según Bataille—. Ante todo, el erotismo causa
que una persona se cuestione a sí misma, y a la vez que también sea
cuestionada. Se trata de un acto natural —cabe decir que puede ser
inusual— que en muchas ocasiones está fuera del control del ser. Es
ese estado que protagonista de este cuento pierde el control total de sí
misma. Su libido causa una ceguera extrema de sus acciones hasta que
se encuentra atrapada en un callejón sin salida y lo único que le queda
es aceptar su estado parasitario. No tiene ni oportunidad de detener
aquello que la impulsa; hace todo lo que puede para permanecer en
la vida de Laval y aquello que la llena —aunque sea un poco— es su
cuerpo enfermo. La maestra de música se pierde en sí misma, sufre
de una libido que causa que transgreda todo tipo de límite establecido
por la sociedad con respecto a lo sexual. Resulta pertinente destacar
que de acuerdo con Bataille (1997: 45) “la colectividad humana [...] se
define en las prohibiciones”. Quizás no sea tan sorprendente que al
final del cuento la violinista cesa de formar parte de esa colectividad
—su mundo está compuesto de los rastros de Laval.
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De acuerdo con Pérez (2015: 131) “el erotismo se concibe
como la puerta de entrada a lo desconocido”. Ese es el mundo que
describe Nettel, un lugar inimaginable, surreal, ajeno. Se puede concebir
al lector de este cuento como un forastero que sin saberlo explora las
tierras desconocidas del erotismo anómalo. Cabe agregar que, como
dice Bataille (1997: 51), “la prohibición no previene necesariamente
el deseo”. Para la protagonista de este cuento es imposible resistirse
al sentimiento sexual que siente tras conocer a Laval. Sufre un placer
intenso que llega a angustiar y alejarla de todo lo que conoce —hasta
de su música—: “sigo haciendo música, pero todo lo que toco se
parece a Laval, suena a él, como una copia distorsionada que nadie
interesa” (Nettel, 2019: 101). De eso trata el erotismo ligado al cuerpo
enfermo que se expone en esta obra. Más aún, para Hermosilla:
El erotismo constituye una desviación, una perversión que
invierte, que desvía los fines propios del acto sexual, y de aquella
sobreabundancia y exceso de energía que afecta a los cuerpos [...]
es una perversión que puede llevar nuestra vida a la ruina, debido
a que la despreocupación y desinterés en el cuidado que solemos
mantener en conservar los límites de una persona, en la mesura
de nuestro comportamiento social, y por el descuido o incluso de
las ocupaciones y preocupaciones que llenan nuestra existencia
(2008: 28).

Lo anterior también define el erotismo presente en la obra
de Nettel, ya que, como previamente se ha evidenciado, en la historia
elaborada por esta escritora mexicana se describe una sensualidad
anormal que aleja a la protagonista de todo aquello que una vez le
fue importante. Al final, la narrativa ya no se centra en una mujer
libre que se enfocaba en su carrera musical sino en un ser que vive y
se alimenta de la existencia de alguien más:
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

Hace más de dos años que asumí esta condición de ser invisible,
con apenas vida propia, que se alimenta de recuerdos, de
encuentros fugaces en cualquier lugar del mundo, o de lo que
consigo robar a un organismo ajeno que se me antoja como mío
y que de ninguna manera lo es (Nettel, 2019: 101).

Lo que la protagonista experimenta es un amor ardiente
que incendia su vida hasta dejar rastros de polvo y micosis. Como
informa ella misma, ya no se trata de un cuerpo que le pertenece,
sino de una figura humana cubierta de hongos que adora a Laval. De
esta manera, “Hongos” describe el placer gratificante que surge en
las relaciones y cuerpos fuera de la norma. No cabe duda que este
cuento de Nettel aborda la trama del amor obsesivo y para ello se
sirve de las descripciones de los seres parasitarios que viven por los
demás. Sin embargo, puede que la protagonista esté encarcelada en su
propia vida, pero su sexualidad es completamente libre. A través del
monólogo a se expresa la libertad sexual enfocada en el atesoramiento
del cuerpo enfermo. Además, es evidente que la relación que tiene la
protagonista, tanto con Laval como con su cuerpo, no es indeseada:
Los enamoramientos muchas veces nacen también de forma
imprevista, por generación espontánea. Una tarde sospechamos
de su existencia por escozor apenas perceptible, y al día siguiente
nos damos cuenta de que ya se han instalado de una manera que,
si no es definitiva, al menos lo parece. Erradicar un hongo puede
ser tan complicado como acabar con una relación indeseada. Mi
madre sabe de ello. Su hongo amaba su cuerpo y lo necesitaba de
la misma manera en que el organismo que había brotado entre
Laval y yo reclamaba el territorio faltante (Nettel, 2019: 98).

Es la micosis que se hospeda en la vagina de la protagonista
que llena el hueco que dejó el violinista en el cuerpo de la maestra
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de música. No obstante, es ella quien decidió mantenerlos; los
hongos son su fuente de erotismo, así como su forma de expresarse
sexualmente. Resulta pertinente informar que la actividad sexual de
la violinista es guiada por el deseo, en el cual una persona puede
“experimentar y descubrir lo más noble y perverso de [sí misma]”
(Hermosilla, 2008: 32). Cuidar de una micosis que crece en el cuerpo
humano es un acto irracional y violento en contra de la salud propia;
sin embargo, la protagonista no se detiene mucho tiempo en pensar
sobre ello puesto que está cegada por su anhelo por Laval.
Por otro lado, se podría destacar que “la repugnancia, que
el horror, es el principio de [su] deseo” (Bataille, 1997: 63). En
lugar de ignorar o rechazar aquello que la impulsa, la protagonista
de “Hongos” abraza lo prohibido. Transgrede todas las normas
establecidas por el mundo de la razón y cae en el acto de violentar
su propio cuerpo, pero, como ya se había dicho, puede que de eso
vaya la pasión humana. Es evidente que la violinista es consumida
por el amor fuera de lo convencional que le tiene a Laval, porque
como menciona Bataille: “[El deseo] nos arroja fuera de nosotros
[...] exigiría que nosotros nos quebrásemos. Pero puesto que el
objeto del deseo nos desborda, nos liga a la vida desbordada por el
deseo” (1997: 147). Así, no cabe duda que en lugar de ignorar o de
rehusarse a seguir sus impulsos, prefiere quedarse a lado de Laval
mínimo como un parásito. No puede desprenderse de las migajas
de “amor” que supuestamente le da su amante a pesar de que en
la vida de su amado ella solamente es un aspecto invisible y pocas
veces recordado:
Mi necesidad sigue siendo insondable [...] permaneceré así hasta
que él me lo permita, acotada siempre a un pedazo de su vida o
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-6

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

hasta que logre dar con la medicina que por fin, y de una vez por
todas, nos libere a ambos (Nettel, 2019: 101-102).

Es posible afirmar que el erotismo siempre va acompañado
de lo extraño, así, lo erótico causa que el amor sea impredecible
e irregular. Esto lo demuestran perfectamente los personajes de
“Hongos” en el momento que permiten que su obsesión se traslade
de su mente a su cuerpo.
En ese sentido, resulta pertinente resaltar que al principio
de la obra se informa que Laval tiene una fobia de todo tipo de
enfermedades y contagios. Por consiguiente, cuando ambos
padecieron lo mismo —sus respectivas micosis— la violinista pensó
que Laval haría todo lo posible para deshacerse de los hongos, y,
no obstante, poco después de tener un diagnosis la protagonista
descubre que se había equivocado tras recibir un correo electrónico
en el que Laval expresó: “Mi hongo no desea más que una cosa:
volver a verte” (Nettel, 2019: 98). En efecto, el actuar impropio de
tanto Laval como la protagonista se debe al erotismo que los azota.
Se encuentran perdidos en su deseo sexual. Se trata de un anhelo
que sobrepasa los límites de su psique. En la narración no queda
claro si al final Laval decide cuidar de sus hongos al igual que la
violinista, pero no cabe duda que él reconoció lo erótico que puede
llegar a ser el cuerpo enfermo.
Sobre la actividad sexual de los seres humanos, Bataille
sostiene que “en el trance de la fiebre sexual nos comportamos de
manera opuesta [a la convencional]: gastamos nuestras fuerzas sin
mesura y a veces, en la violencia de la pasión, dilapidamos sin provecho
ingentes recursos” (1997: 176). Este es el caso de los personajes de
Hongos, su fervor por su amorío causa que actúe de forma errática.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En cierta medida, de eso trata el amor verdaderamente obsesivo.
Queda claro que en “Hongos” se narra la historia de un romance
que se refleja no solo en el sentir de los personajes sino también
en su actuar. Sin duda alguna, es el amor que se manifiesta en sus
cuerpos y cambia sus vidas. Cabe agregar que la protagonista es la
que más se ve afectada ya que se convierte en una reclusa que sólo
vive para Laval:
En su vida, soy un fantasma que puede invocar infaliblemente.
Él, en la mía, es un espectro que a veces se manifiesta sin
ningún compromiso [...]. A nadie le gusta vivir invadido. Ya
suficiente presión tiene en su casa como para tolerar a esa
mujer asustada y adolorida en la que me he convertido (Nettel,
2019: 100-101).

Por otro lado, la vida de Laval parece haber cambiado en
lo más mínimo. Él se asoma en la vida de la violinista cuando se le
antoja. El resto del tiempo la protagonista se queda sola, acompañada
solamente por su micosis. Todos los días despierta en un mundo
violento creado por lo dejó en ella Laval. En definitiva, la narrativa
describe un ambiente violento, puesto que los personajes transgreden
lo prohibido. Cabe recordar que, de acuerdo con Bataille (1997),
son las restricciones las que eliminan la violencia e impiden —en
la mayoría de los casos— que los seres humanos actúen a partir de
sus impulsos. Tanto la protagonista como Laval viven un erotismo
ardiente que causa que actúen de forma peculiar y desmesurada.
Esto probablemente se debe a que existe “en la naturaleza, y subsiste
en el hombre, un impulso que siempre excede los límites y que sólo
en partes puede ser reducido. [...] El exceso se pone de manifiesto
allí donde la violencia supera a la razón” (Bataille, 1997: 44-45). En
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otras palabras, los personajes de este cuento representan la esencia
del ser humano que no puede rechazar sus pulsiones sexuales.
Dicho todo lo anterior, al final del cuento la vida de la
protagonista es un desastre. Ha perdido su sustancia, aquello que
la hacía ser ella: su música, su pasión, su libertad… su todo. Tras
el desenlace del cuento parece que solo existe por Laval; vive en
la melancolía y la nostalgia, y desea sólo refugiarse en su amante.
Philippe Laval, al contrario, demuestra haberse desencantado con
la relación:
Philippe no soporta esta demanda [...] Él también está asustado.
Le pesa su responsabilidad en mi nueva vida y lee, hasta en mis
comentarios más inocuos, la exigencia de que deje a su esposa
para vivir conmigo [...] A veces me parece notar en su rostro o
en su tono de su voz cierto fastidio semejante al rechazo que mi
madre sentía por su uña amarillenta (Nettel, 2019: 101).

Es claro al final de la historia que la maestra de música ha
dejado de vivir una vida propia. Lo único que le queda es su micosis.
Los momentos en los que no pasa tiempo con su amante, los dedica
a tocar o pensar en sus hongos. Su deseo erótico, como señalaría
Bataille (1997), la ha llevado a una vida disoluta.
Conclusiones
Podría interpretarse que tras el desenlace del cuento la protagonista
ha cesado de ser en sí un ser humano; también se ha convertido
en un hongo. Lo único que realmente le queda es su deseo de ser
rescatada. Sin embargo, no se describe a ningún posible héroe y es
evidente que no puede liberarse a sí misma de la triste situación en
la que se encuentra. Tras conocer a Laval, parece que su destino
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es el de un eterno aislamiento, lo cual es paradójico, puesto que es
evidente que a la protagonista no le gusta estar sola. Al leer la historia
es posible que el lector tenga que detenerse varias veces a pensar en
qué tan inconcebible es un amor que llegue a tales extremos. Pero
de un lugar tiene que surgir esa incomodidad. En “Hongos” no se
describe un amor contra natura; al contrario, se narra la historia de
una mujer que se sucumbió ante el deseo erótico.
Al final, no cabe duda que haya cierta belleza en la libertad
sexual; existe una gran tentación por parte de los seres humanos de
la transgresión de lo prohibido. El cuerpo enfermo puede llegar a
ser fascinante, y la obsesión puede verse muy atractiva. Nettel es de
las pocas escritoras que pueden ejemplificar la verdadera naturaleza
de las personas.

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Perra Brava: una mujer frente al narcomundo
Perra Brava: a woman against the drug world

Magdalena López Hernández
Universidad Autónoma Metropolitana
09.magdalo.49@gmail.com

Fecha entrega: 26-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. Durante el año 2010, en medio de un México aún atravesado por el Calderonato, la escritora Orfa Alarcón debutó en el campo
literario con su novela Perra Brava. Un trabajo ficcional que destacó por
explorar el rol femenino en el mundo del narcotráfico. Si bien, un punto
señalado por la crítica es que dicha exploración, más que una transgresión o un cuestionamiento crítico, resulta ser una reafirmación de los
estereotipos comercializados en las pantallas, el presente artículo busca
ahondar en el cliché y la cultura pop como un recurso narrativo que le
permite a la autora posicionarse al interior de los imaginarios para, desde
ahí, resignificarlos.
Palabras clave: Orfa Alarcón, narcoliteratura, mujer y violencia, narcocultura, cultura pop
Abstract. During the year 2010, in the middle of the period known as
“Calderonato”, the writer Orfa Alarcón published her first novel Perra
brava. This fictional work stood out foe exploring a feminine role in the

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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

drug traficking world. Nevertheless, the critics pointed out that such exploration reinforced the stereotypes sold in the media. The present article
establishes that the writer re-signifies cliche and pop culture by using
them as a narrative resource.
Keywords: Orfa Alarcón, narcoliteratura, mujer y violencia, narcocultura,
cultura pop

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La posición femenina en los tiempos del narco
Desde que Lola “La Chata” e Ignacia Jasso “La Nacha” —a quien
se le conoce por ser la primera líder criminal en Ciudad Juárez—
comenzaron a hacer presencia en la prensa amarillista durante los
años 30, quedó demostrado el rol activo que las mujeres podían
tener en el mundo, esencialmente masculino, del narcotráfico. No
obstante, pese al protagonismo que comenzaban a adquirir estas
figuras dentro de las estructuras y jerarquías del tráfico de enervantes,
sus roles no fueron visibilizados ni interiorizados por la cultura
popular hasta que, en los años 70, apareció el corrido “Pancha La
Contrabandista”, de Cornelio Reyna y, posteriormente, en 1974, el
tema estelar de Los Tigres del Norte “Contrabando y Traición”, que
convirtió a Camelia “La Texana” en uno de los primeros personajes
mediáticos, masivos y trasnacionales de la narcocultura.
La importancia de recuperar estos referentes radica
en que si bien los relatos en que participan —la prensa y el
corrido— pertenecen a dos terrenos diferentes, el real y el ficticio
respectivamente, resulta indiscutible que las historias de La Chata,
Jasso, Pancha y Camelia marcan el punto de partida de los modelos
de representación femenina de la narcocultura, razón por la cual se
dibujan en ellos algunos elementos que vertebran el imaginario que
se recuperará en las narrativas femeninas ulteriores, tales como la
subordinación a una figura masculina que ejerce el control total sobre
la plaza; el compañerismo romantizado, y finalmente, la apropiación
paulatina del negocio, en el caso de Lola “La Chata” e Ignacia Jasso,
y del poder de ejercer la violencia, en el caso de Pancha y Camelia.
Estos últimos obtendrán especial importancia en tanto plantean una
desestructuración del ideal normativo de la mujer sumisa, pasiva, fiel y
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recatada, para proponer figuras femeninas que se construyen desde el
otro extremo: la acción, el riesgo, la traición y, sobre todo, el ejercicio de
la violencia y la agresividad como medio para agenciarse y construirse
dentro de un mundo regido por hombres. Sin embargo, es importante
mencionar que, como pudo constatarse a lo largo del primer capítulo,
la construcción de estos modelos no genera imágenes estacionarias,
sino dinámicas que se transforman con el pasar del tiempo.
De este modo, si la primera mitad del siglo XX fue
propicia para la aparición de mujeres que buscaron definirse a
partir de la violencia, la segunda mitad del siglo XX y el inicio del
XXI atestiguaron la aparición de nuevos roles en los que, para las
mujeres, la corporalidad se volvió un medio de vital importancia
para sobrevivir la decadencia económica y el exceso de inseguridad.
Por un lado, el cuerpo devino en fuerza de trabajo, como puede
observarse en el aumento de casos de “mulas” del narcotráfico1,
tema denunciado por el director Joshua Marston en la película
María, llena eres de gracia (2004); mientras que, por otro, también se
convirtió en un capital simbólico muy codiciado, tal y como describe
el autor colombiano Gustavo Bolívar en Sin tetas no hay paraíso
(2005), novela que tematiza las intervenciones quirúrgicas a las que
se someten las mujeres para ser del gusto de los jefes de plaza.
Asimismo, cabe mencionar que, si bien la explotación del
cuerpo y la afirmación identitaria por medio de la violencia ya
habían sido tematizadas en múltiples novelas y productos culturales,
en México no habían obtenido un auge significativo hasta que,
durante La Guerra contra el Narcotráfico declarada por Felipe
1 Mujeres que transportan varios kilos de droga en el interior de sus
organismos.

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Calderón en el 2006, las mujeres comenzaron a participar de los
escándalos mediáticos: la captura de Sandra Avilés Beltrán, “La
Reina del Pacífico”, en el 2007; la aprehensión de Laura Zúñiga,
Miss Sinaloa 2008, quien fue arrestada ese mismo año en compañía
de Ángel Orlando García, operador del Cártel de Juárez; y el ascenso
de Eréndira Arellano Félix, quien en 2009 pasó a convertirse en
una de las cabecillas más importantes del Cártel de Tijuana. Las
imágenes que, hasta entonces, sólo pertenecían al imaginario de la
narcocultura y su producción, comenzaron a encontrar referentes
en la realidad inmediata y, en este desplazamiento, surgió un nuevo
interés por ahondar en la posición que ocupan las mujeres dentro de
las organizaciones delictivas o cómo son afectadas por ellas.
Ante esta curiosidad, el poder, la astucia y la belleza fueron
las áreas más exploradas y explotadas, sobre todo, por la producción
periodística, como puede evidenciarse en obras como “Las damas del
narco” (2004) de Mónica Lavín, La Reina del Pacífico y otras mujeres del
narco (2009) de Víctor Ronquillo o Miss Narco: belleza, poder y violencia
(2009) de Javier Valdés. No obstante, el centralismo que obtienen
estos “valores” en las representaciones femeninas del narcotráfico,
desemboca en una exotización que, más que problematizar la condición
de estas mujeres, capitaliza su notoriedad mediática (Herrera Bórquez,
2018: 52). De este modo, se fortalecen los prejuicios colectivos y se
generan una amplia variedad de retratos unidimensionales que, a su
vez, acentúan los estereotipos de narco mujer que, para el 2002, ya
habían sido categorizados en mujer-objeto, mujer-trofeo y mujer-jefa
(Valenzuela, 2002: 164), modelos que seguirían reafirmándose en
telenovelas o series de gran éxito comercial como Breaking Bad (2008),
Rosario Tijeras (2010) y La Reina del Sur (2011).
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

Aunado a todo lo anterior, las representaciones de la mujer
en el mundo del narco se enfrentaban a un problema capital: la
apropiación de la experiencia femenina, pues ésta, hasta entonces
y como se ha evidenciado en este texto, sólo había sido escrita por
hombres, y es justo desde ese vacío desde el cual toma posición, y
aparte obtiene notoriedad, la escritora Orfa Alarcón.
Planeta: la visibilización editorial
Con la publicación de la novela Perra Brava, quedó de manifiesto que,
dentro del campo literario, las tomas de posición no corresponden
únicamente a perspectivas estéticas o líneas temáticas, ni tampoco
se debaten, en los términos expuestos durante el debate de la
llamada narcoliteratura, entre lo realmente literario y lo puramente
comercial, pues la toma de posición, a decir del sociólogo Pierre
Bourdieu, “está definida por su relación objetiva con las demás
posiciones” (Bourdieu, 2002: 342); en este sentido, frente a un
campo de producción cultural regido por una masculinidad que,
hasta el momento, se había apropiado de la visión femenina
frente a la violencia, la obra de Orfa Alarcón marca un cambio
en el paradigma imperante a partir del cual se elabora su proyecto
artístico —el cual se reafirma tras la publicación de su novela
Loba (2019)— , a la par que se determina su valor distintivo al
interior del campo. Sin embargo, es importante señalar que la toma
de posición de la autora no se gesta tan sólo como una elección
contestataria ni un impulso creacionista ante una producción
cimentada en valores patriarcales, ya que la toma de posición
siempre está estrechamente ligada a las relaciones de cooperación
e interacción que los productores mantienen con el campo de
poder imperante.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En el contexto de producción de Perra Brava, este último está
representado, en primer lugar, por las instituciones encargadas de
impulsar y gestionar la producción cultural en México, y en segundo,
por los discursos mediáticos que, como afirma el investigador
Oswaldo Zavala, tan sólo reproducen la agenda hegemónica y las
estrategias de representación del poder oficial en torno al fenómeno
del narcotráfico (Zavala, 2018:79). A partir de esto, resulta significativo
apuntar que, en el 2007, la autora Orfa Alarcón recibe el apoyo anual
del Programa Jóvenes Creadores del FONCA para la elaboración
de su novela debut2, lo cual deja entrever cómo este mecanismo
institucional opera, a su vez, bajo criterios políticos: a un año del
inicio de La Guerra contra el Narcotráfico, que para entonces ya
había dejado un aproximado de 3,000 muertos de acuerdo a datos del
Semáforo Delictivo Nacional, es apoyado un proyecto que pretende
dar voz a los acontecimientos violentos que se viven al norte del
país. De esta forma, subyacen también procesos de apropiación e
institucionalización de obras de carácter sintomático —los cuales ya
habían tenido lugar en la década de los 90 con obras como Cada respiro
que tomas (1992) de Élmer Mendoza, y Tierra Blanca (1998) de Leónidas
Alfaro, ambos escritas con el apoyo del DIFOCUR—, los cuales
facilitan la circulación de productos literarios que no necesariamente
cuestionan ni critican la realidad mediatizada de la narcoguerra, sino
que reproducen y participan de su visión espectacular.
2 La participación de la autora en el FONCA resulta interesante, no sólo
por la temporalidad, sino por el capital simbólico que implica. Al ser incluida
en el listado de becarios, la autora obtiene, de forma casi automática, cierto
prestigio y credibilidad autoral, debido a que el objetivo de esta institución
es, precisamente, visibilizar las jóvenes promesas del campo artístico
mexicano, razón por la cual también resulta significativo en tanto aumenta sus
posibilidades de consagración.
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

Así, la adopción de una perspectiva centrada más en la
exaltación de la violencia que en su problematización, es otra toma
de posición que interactúa con la illusio, con el juego que la autora
mantiene con los campos de poder. Bajo este supuesto, es posible
pensar la reproducción de las convenciones y los estereotipos del
mundo del narcotráfico —que, para el 2007, ya inundaba gran parte
del imaginario mexicano del siglo XXI— en Perra Brava, junto con
la integración de elementos de la cultura popular — las canciones
de Cártel de Santa y los referentes del cine masivo—, como
componentes clave para el posicionamiento de la novela frente a
otro participante importante del campo de poder: el mercado,
constituido por la industria editorial, las reseñas, la crítica literaria,
etc.
Dicho esto, es posible especular que la combinación de
temática, recursos narrativos, apropiación de lo popular, sumado
al hecho de ser la primera narconovela que aborda la posición
femenina en el mundo del narcotráfico y que, además, fue escrita
por una mujer, pudo haber conformado un producto atractivo
para Grupo Planeta, sello bajo el cual se publicaría la obra en el
año 2010 y que, sin duda, aceleraría el proceso de consagración
de la joven autora. De este modo, bajo el sello comercial de la
editorial española y tras la crítica de autores que también han
sido publicado por ella3, la historia de Fernanda Salas, una joven
universitaria de clase media que se ve arrastrada al violento
mundo del narcotráfico por amor, logra visibilizarse tras obtener
el reconocimiento de autores como Cristina Rivera Garza, quien
3 Cristina Rivera Garza y Élmer Mendoza son autores asiduamente
publicados por Tusquets, editorial asociada a Grupo Planeta.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

aplaude la historia de “una mujer que ha tomado las riendas de
sus aspectos más psicológicos” (Rivera Garza, 2010: 44); Élmer
Mendoza, para quien la obra es “sorprendente y vivaz, dura y
propositiva” (Mendoza, 2010); Diego Enrique Osorno quien
afirma que “Fernanda Salas es una mujer que parece no haber sido
inventada antes por la literatura que aborda el tema del narco”
(Osorno, 2010: 26), y finalmente la academia desde donde se le
ha incluido en artículos, trabajos de investigación o compilaciones
como Camelia La Texana y otras mujeres de la narcocultura (2016), libro
compilado por Juan Carlos Ramírez-Pimienta y María Socorro
Tabuerna; “La cabrona aquí soy yo”. Cuerpos y subjetividades femeninas
en la narcocultura (2018), tesis doctoral de la investigadora Kenya
Herrera Bórquez; “De perras bravas y perros falderos: para leer un
thriller de narcoviolencia”, artículo del doctor Christian Sperling,
entre otros.
El género, la edad y la vida de la protagonista de Alarcón
parecen ser los atractivos emblemáticos de una novela que pretende
revelar que el narco no es sólo un asunto de hombres, tanto en el
mundo editorial como en el social, sino que también hay mujeres
implicadas. Ahora, si bien lo descrito al momento representa una
estrategia interesante en cuanto a la toma de posición de la autora
frente a todo un campo de producción, la siguiente pregunta es ¿cómo
logra posicionarse en la mente de lectores que están habituados a
este tipo de mercancías? La estética de la recepción permite esbozar
una respuesta, ya que, al centrar su atención en la relación que el
texto mantiene con los marcos referenciales de la realidad, y por
tanto, con el acto de lectura, facilita el estudio de la revalorización de
los primeros y el impacto en el segundo al momento de que el autor
crea y estructura una obra literaria. De esta manera, la respuesta
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

puede encontrarse, no sólo en la novela en sí, sino también en los
elementos que la vertebran, pues, para los teóricos de la recepción,
la obra no es concebida como un todo aislado, ya que el proceso de
ficcionalización forma parte de una red interactiva entre el autor, el
texto, el lector y otros sistemas extraliterarios —sociales, políticos,
culturales, etc.— (Hermosilla Álvarez, 2014: 142), a partir de los
cuales la literatura genera sentido.
A partir de esto, y con base en la multiplicidad de productos
e imaginarios culturales que giran en torno al narcotráfico, resulta
cada vez más difícil e inoperante pensar y analizar estas narrativas
a partir de la oposición realidad - ficción, pues, a decir del teórico
alemán Wolfgang Iser, “the literary text is a mixture of reality and fiction,
and as such it brings about an interaction between the given and the imagined”
(Iser, 1992: 1). Esta interacción entre lo dado y lo imaginado permea,
desde sus orígenes y como se ha evidenciado hasta el momento,
gran parte de estos relatos y es a partir de esta capacidad intertextual
e interrelacional que se gestan sus mecanismos de funcionamiento,
tal y como puede verse en el caso de Perra Brava.
El cártel trae el mando: análisis literario
En su trabajo The Fictive and the Imaginary: Charting Literary Anthropology
(1992), Wolfgang Iser propone tres actos de ficcionalización: la
selección, la combinación y la autoexposición. Aunque los tres
obedecen a funciones específicas y generan distintos tipos de
ficción, no son mutuamente excluyentes; al contrario, se encuentran
en una interacción constante cuyo resultado es la fusión entre lo real
y lo imaginario. A partir de esto pueden conformarse otros mundos
posibles, y, en consecuencia, nuevos horizontes de sentido para el
lector. En el caso de la obra novel de Orfa Alarcón, esta selección
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no genera ficción únicamente por extraer ciertos elementos sociales,
históricos y culturales —en este caso concreto, la realidad contextual
de La Guerra contra el Narco y la Narcocultura— de los sistemas en
los que cumplen funciones específicas (Iser, 1992: 5), sino también
por las tomas de posición estilística a partir de las cuales se acentúa
la transgresión a lo real y se estructuran los marcos referenciales
previamente seleccionados.
Los señalamientos geográficos y locales —como la ciudad
de Monterrey, Linares, McAllen y la Universidad Autónoma de
Nuevo León—, por ejemplo, constituyen la normalidad de Fernanda
y, por su capacidad referencial, también la del lector, genera todo
un marco espacial y político desde el cual la autora construye lo
real, ilusión que es transgredida por la inserción de elementos
claramente ficcionales, como las letras del Cártel de Santa, la alusión
a imaginarios cinematográficos de amplio alcance —que van
del mundo universitario de películas como Mean Girls (2004) a la
violencia explícita del rape and revenge (Sperling,2015: 165) — y la
alusión a estereotipos femeninos de gran popularidad, como Camelia
La Tejana, Regina George, Teresa Mendoza, la buchona, entre otras.
No obstante, estos elementos no anulan lo real, sino que, a partir de
la intencionalidad autoral, lo reafirman, ya que su inclusión activa el
imaginario de un público que ha normalizado e interiorizado estas
narrativas, lo cual le permite a la novela posicionarse frente a un
lector que participa de la misma cotidianidad mediatizada desde
la que Alarcón se enuncia, facilitando la transición de lo real a lo
imaginario y fortaleciendo las formas de éste.
En este punto comienza a desenvolverse el segundo acto
de ficcionalización propuesto por Iser: la combinación. En él todos
los referentes, reales o ficticios, se unen en una amplia variedad de
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

lenguajes y puntos de vista que, en otros discursos, podrían resultar
contradictorios (Iser, 1992: 9). Así, los elementos extratextuales
comienzan a estructurar patrones en la organización y las acciones
de los personajes a nivel intratextual, de tal modo que lo ficticio ya
no sólo activa, sino que también se vuelve el medio a través del cual
lo imaginario se reformula. Un ejemplo de esto puede encontrarse
en la alusión a los referentes cinematográficos que, desde la primera
página, trazan la historia y la personalidad de Fernanda Salas:
Supe que con una mano podría matarme. Me había sujetado
del cuello, su cuerpo me oprimía en la oscuridad. (...) No pude
preguntar. Él comenzó a morderme los senos y me sujetó ambos
brazos, como si yo fuera a resistirme.

—Para que no me vuelvas a salir con que te da asco.
(...) Entonces entendí las palabras de Julio: me descubrí frente
al espejo con la cara llena de sangre. Los senos, las manos, la
entrepierna. (Alarcón, 2010: 11)

La violación en medio de la oscuridad, sucedida por el
encuentro con el propio reflejo ensangrentado, que evoca la
icónica imagen de la Carrie (1976) de Kimberly Peirce, muestran
la primera faceta de la protagonista: la sumisión y el victimismo
de una joven que, a lo largo de su vida, se ha visto involucrada en
diversas situaciones de violencia: desde el despojo de la posición
económica familiar, pasando por el bullying escolar en el baile de
graduación, hasta el asesinato de su madre. Situaciones que, por
cierto, pretenden, como se habló anteriormente, apuntalar sobre el
vacío de la perspectiva femenina en las narconarrativas. No obstante,
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la vulnerabilidad de esta posición será subvertida a lo largo de los
capítulos posteriores, donde opera la fantasía universitaria típica de
las películas norteamericanas, a partir de la cual la vida de Fernanda
Salas se apropia del ideal de empoderamiento de las basic bitches o
perras básicas que se alcanza, solamente, a través del atractivo físico,
el cuerpo y el status socioeconómico.
Así, la construcción de una historia de violencia, que además
gira en torno a la vida de y con un grupo de narcos nuevoleoneses,
en conjunción con los referentes cinematográficos, le permite
a la novela construir un puente hacia lo Narcopop, es decir,
hacia el espacio en donde los estereotipos y las convenciones se
interelacionan para resignificar o readaptar lo narco. De este modo,
la convención de mujeres que oscilan entre el empoderamiento
escolar (Regina George y Cady Heron) y la letalidad (Carrie y Beatrix
Kiddo) se conecta con los estereotipos de la narcomujer —sobre
todo, los propuestos por Valenzuela Arce: mujer-acompañante,
mujer-trofeo, mujer- objeto— para delinear a Fernanda Salas y sus
transformaciones a lo largo de la novela. Esta serie de elecciones,
que comienzan a tener lugar al inicio de la obra y que se extienden
hasta su fin, reafirman la cualidad clave del acto de combinación
iseriana; es decir, la de potenciar y evidenciar la intencionalidad
del texto a partir de sus procesos de interrelación. Ante esto, cabe
plantear la pregunta, ¿cuál es la intencionalidad de una obra que se
cimienta, innegable e invariablemente, en imaginarios y estereotipos
de alcance masivo y cómo esto repercute en su construcción literaria?
La unión de los referentes musicales, cinematográficos y
femeninos que predominan en la producción y el imaginario cultural,
marca la dirección de una novela que, en palabras del escritor Élmer
Mendoza, es sólo “un ejercicio no politizante” (Mendoza, 2010) que
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

no pretende desenvolverse dentro de los parámetros de la estética,
el valor o la trascendencia literaria, sino dentro de los dispositivos
de enunciación de la cultura de masas, los cuales, como afirma
Martín-Barbero, son reducidos por la crítica culta “a su ‘fórmula’,
a su agotamiento del esquematismo, la repetición y la transparencia
de la convención” (Martín-Barbero, 2002: 155). Por esta razón,
revisar Perra Brava bajo un lente político o de profundo compromiso
social, sólo arrojaría resultados estériles, pues, claramente, la obra de
Alarcón no busca alterar o desenmascarar los estereotipos en boga,
ni generar ningún tipo de impacto social, político o estético. Frente
a esto, cabe plantear una pregunta, ¿desde dónde analizar una novela
que parece apoyarse en los valores y las realidades comerciales de las
mercancías de moda? Ante un mundo en el que los noticieros y el
streaming se construyen desde y para el espectáculo y, en ese sentido,
sólo responden a la inercia del consumo indiscriminado que termina
por vaciar la violencia de significación, el arte —y en este caso, la
novela—, de acuerdo a la investigadora mexicana Rosa Beltrán,
sólo puede expresar este hecho de una sola manera: “hablando de
la superficie desde la superficie” (Beltrán, 2010:16), reafirmando el
estereotipo para orillar a los lectores a pensar si, en una realidad
mediatizada, es posible acercarse al narcotráfico más allá de los
imaginarios y las convenciones que se consumen a diario. Así, Perra
Brava, apoyada en las convenciones formuladas por la industrias de
masas, logra resignificar el narcoimaginario desde el interior.
La novela presenta personajes y escenarios que parten de los
clichés de la cotidianidad del día a día y del mass media: lanzar una tanga
a mitad del concierto; el amigo gay perfecto, ocurrente y dramático;
la relación codependiente con un hombre peligroso, pero irresistible;
la llegada a bares donde las mujeres se pasean como un trofeo. Cada
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uno de los escenarios que se presentan a lo largo de los setenta y
nueve capítulos que conforman la obra, parten y se mueven desde el
cliché, lo cual facilita que la protagonista también se desenvuelva en
esta dinámica: joven, universitaria, atractiva y con un oscuro pasado.
No obstante, la relación que se establece no se mantiene sólo entre
los elementos que impulsan la historia, sino también con el lector, ya
que son estas convenciones los que aluden y establecen conexiones
con la experiencia extratextual, pues, al aludir a lo massmediático
como dispositivo de reconocimiento (Barbero, 1991:147), la
autora emplea los estereotipos para transgredir las demarcaciones
sociohistóricas, meramente referenciales, y aprehender el imaginario,
con el propósito de posibilitar el reconocimiento del mundo narrado
con el mundo del lector popular que pretende resignificar.
Aunado a lo anterior, y como parte de este proceso de
resignificación y readaptación, se encuentra también la inclusión
de la música del Cártel de Santa, lo cual, por un lado, acentúa las
dimensiones de la cultura masiva al interior de la novela, mientras
que, por otro, establece un fuerte diálogo con la tradición musical de
las narconarrativas del siglo XX. Al rescatar las canciones de dicho
grupo que, además, poseen una fuerte carga misógina que afirma
—tal y como lo hacían los corridos a inicios del siglo pasado— el
cliché de la identidad y el poderío masculino hegemónico, así como
sus valores dominantes, la autora explora un camino que le permite
reformular y actualizar el legado del narcocorrido y la estética
norteña para visibilizar cómo “en el medio de la literatura, las
estructuras existentes pueden enriquecerse con elementos nuevos
o interpretarse de manera diferente”(Erll, 2012:209). Aunado
a esto, la interrelación entre la tradición previa y los referentes
extratextuales, permiten el desplazamiento del imaginario hacia un
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nuevo público: la joven clase media que es, precisamente, donde
habita la protagonista de Perra Brava.
Así, con la voz de Babo apoderándose del soundtrack de la
obra, Alarcón musicaliza la inversión que vivirá Fernanda —visible
desde el apellido palindromático Salas—, a la par que refuerza
la imposibilidad del personaje —y quizá también del autor y los
lectores— de significar la violencia más allá de los clichés y las
mediaciones. Desde su vida universitaria estereotipada, cruza hacia
el narcotráfico de la mano de Julio, quien, como representante
convencional de una masculinidad omnipotente, da sentido a la
experiencia de Fernanda al interior de aquel mundo; sin embargo,
el encuentro de ambas realidades —convención y violencia— no
puede darse nunca de forma directa. El encuentro sexual, que alude
a una violación, se da en medio de la oscuridad; el primer encuentro
con la sangre, frente a un espejo-pantalla que introduce las múltiples
veces que la protagonista conoció a Julio narradas, siempre, desde
la superficialidad de diversos clichés que se suceden unos a otros
como por obra del zapping: el niño fresa transformado en hombre
durante el baile de graduación; el novio de su rival universitaria que
cae seducido y rendido a sus encantos en el baño de un antro; el
compañero de secundaria que, años después, la reconoce vuelta otra
en la terminal de autobuses; el acosador callejero que, al final, se
disculpa y se presenta en un acto de ternura. Todo como sacado
de “la típica broma de película gringa” (Alarcón, 2010: 13), porque,
para poder participar de un mundo violento que parece rebasarla,
Fernanda Salas no conoce otra forma más que la de la convención.
De esta manera, a lo largo de la novela, la protagonista
comienza a encarnar las diversas imágenes femeninas, y situaciones,
de la cultura masiva del narco que, para el 2010, ya eran altamente
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comercializadas y consumidas. Aunado a esto, tal como en la realidad
extra literaria, la violencia también comienza a tomar las formas de
lo convencionalizado, es decir, de aquello familiar y rentable que
contribuye a hacer de la obra un hecho social “en tanto establece
formas compartidas de cooperación y comprensión” (Canclini,
1990: 39) con sus receptores. Así, tras entrar en su Atos a mitad de
la madrugada para perseguir a uno de Los Cabrones, Fernanda se
ve envuelta en una escena fílmica típica de las narcoseries: a mitad
de la carretera y con “Santa Muerte”, de Cártel de Santa, a modo
de banda sonora, la novia de Julio Cortés se ve perseguida por una
Suburban del lado izquierdo y por una patrulla del lado derecho,
hasta que finalmente:
(Los policías) me pararon en plena Constitución (…) No sabía
si tenerle más miedo a los de la Suburban o a los policías. Iban
llegando más y más patrullas. El oficial de los lentes oscuros me
preguntó:

— ¿Cuánto ganas? (…) Te pregunto porque ya agarraron a los
putos de la Suburban: eran cinco y estaban todos armados. Iban
a secuestrarte.

Me agaché sobre el volante, no sabía qué hacer ni qué decir. Sentí
que se me desvanecían los brazos y las piernas. Seguramente me
habían asociado con Julio y por eso me buscaban. Justo ahora que
él me había dejado sola. (Alarcón, 2010: 70-71)

El drama de la escena se desarrolla in crescendo cuando el
comandante Ramiro Silva, en primer plano, extiende la mano a
través de la ventana para presentarse, mientras que, en segundo
plano, un perro policía dirige sus ladridos furiosos al Atos. La tensión
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aumenta: un rifle señala la frente de Fernanda; el perro, de un salto,
entra a la parte trasera del auto para señalar la presencia de una
sospechosa bolsa negra; finalmente, “como si fuera una película de
terror” (Alarcón, 2010: 73), el comandante Silva saca el contenido
de la bolsa:
De los cabellos, el policía sostenía una cabeza que aún tenía los
ojos abiertos. De inmediato todas las armas fueron apuntadas
hacia mí.

—Date vuelta, manos arriba. ¿Este carro es tuyo?
— De mi esposo.
— Nombre.
— Fernanda Salas.
— De él, no te hagas pendeja.
— Julio Cortés.
— ¿Y este muerto se lo cargamos a Cortés?
—Fui yo.
(Alarcón, 2010: 74)

A poco menos de la mitad de la novela, Fernanda Salas se
confronta —quizá por primera vez— con la violencia del submundo
del narcotráfico que no había conocido más que indirectamente por
los Cabrones, Julio y las noticias transmitidas en vivo y en directo por
la televisión; sin embargo, su presencia actúa como la mano de Midas,
convirtiendo todo lo que toca en convención. Así, nuevamente,
el encuentro no puede operar sino desde la superficialidad de un
lenguaje cinematográfico que lo vuelva reconocible, por lo que
la violencia atestiguada por Fernanda adquiere la forma de las
representaciones masivas para, desde ahí, construir su sentido.
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Desde el gesto de su entrega a la policía, comienza a
operar en Fernanda, y en su transformación, una reafirmación
del estereotipo de la mujer en el hampa. Al salir de la pesadilla
narcotelevisiva en brazos de Julio, por primera vez se dirige a él
de forma desafiante “No me digas princesa” (Alarcón, 2010: 83),
pues su salida de la casa del alcalde regiomontano es también su
salida de la convención universitaria, de la femme fragile, y su entrada
al mundo masculino de la violencia. Fernanda Salas se reintroduce
al protagonismo de la novela vuelta otra: menos ingenua, más
desafiante, más seductora, más poderosa, pero siempre bajo el
espectro de lo pop como un acceso engañoso a la realidad aludida.
La protagonista de Perra Brava no se sale del estereotipo, sino que
se introduce a otro que alude a las figuras heróicas de Rosario
Tijeras y La Reina del Sur, por mencionar algunas; esto puede
evidenciarse en la aceptación de su condición de mujer-trofeo que
la lleva a cambiar el Atos por una Nitro, la cual anteriormente
consideraba de mal gusto, y su amor incondicional por dinero. De
igual manera, comienza a interiorizar la música de Cártel de Santa,
que antes consideraba machista y misógina, y con ello un discurso
masculino a partir del cual se afirma y se desenvuelve como una
femme fatale en tiempos del narco:
Alcé la pistola con la izquierda nada más para que la tipa la viera.
En cuanto volteó, gritó, perdió el control y se subió a la banqueta.
(…) No estuvo nada estrepitoso, como que coleó, le dio al árbol
con el lado derecho, con la puerta de atrás y ahí quedó estrellada.
(…) Todavía frené junto a ella y le grité:
—¡Para que aprendas a no jorobarme, pendeja! (Alarcón,
2010: 108)
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Asimismo, mientras Fernanda Salas descubre el atractivo
de ostentar su poder a partir de la violencia, de forma simultánea
tiene lugar la inversión de Julio, quien, desde la perspectiva de
Fernanda, pasa de macho alfa a perro sumiso, transición que
se efectúa tras la propuesta de matrimonio en la finca de Villa
Santiago. Es en ese momento cuando el sentido de la violencia,
que era representado por Julio, queda subvertido para revelarse
como falso, pues se muestra como “toda una penosa y estúpida
farsa (…) [Julio] no era mío, y cuando comenzó a serlo, dejó de ser
él” (Alarcón, 2010: 118).
Al verse inmersa dentro de esta realidad fársica, Fernanda
decide fingir un viaje a Japón para huir del mundo de Julio y encontrar
su esencia auténtica. De este modo, la protagonista, sentada en el
aeropuerto con botas y accesorios Gucci, se pregunta por primera
vez “¿Quién eres?”. La respuesta comienza a plantearse en una
serie de lugares comunes que van desde esconder marihuana en
los baños del aeropuerto y vivir la fantasía del empezar de cero,
hasta mantener una relación clandestina con el guarda espaldas
de su marido. A lo largo de sus dos semanas de retiro, Fernanda
no hace más que “lo que había visto en las películas” (Alarcón,
2010: 140), herencia que, desde la primera página, estructura toda
su visión respecto al mundo violento que vive y experimenta. Así,
a través de un encadenamiento de imágenes o situaciones cliché,
Fernanda Salas, paradójicamente, emprende la búsqueda hacia
algo que le sea real y genuino, que pueda trascender el mundo
de Julio y Los Cabrones. Es aquí donde la autora pretende que
Fernanda encuentre su potencia, la cual sólo encuentra no sólo en
relación con los clichés, sino en su camino por reafirmarlos. No
es gratuito que, al regreso de su viaje a “Japón”, la protagonista
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comience a formar parte del engranaje del Cártel y a repetir sus
conductas violentas. Al salir a patrullar y usar el arranque agresivo
como medio para dejar en claro su posición de poder, tanto con
la mujer embarazada como con la amante de Julio, se refuerza su
posición de mujer mortífera, la cual encuentra su punto cumbre en
su último encuentro con su antagonista.
En él la autora vuelve a hacer uso del imaginario pop del
narco: la traición, el ajuste de cuentas, el plomo. Tras enterarse
de que su hijo ha sido asesinado por Fernanda, Julio va a
encontrarse con ella con un objetivo específico: “ojo por ojo,
injusticia por injusticia” (Alarcón, 2010: 201), vida por vida. No
obstante, envuelto en un drama amoroso y subyugado por su
cariño a Fernanda, confronta su incapacidad para matarla y, en
consecuencia, se dispara. Más allá de una secuencia melodramática,
el cierre pone en manifiesto cómo la violencia —representada en la
novela por Julio— se diluye y vacía de sentido ante la convención.
En consecuencia, frente a representaciones cuyo objetivo es la
espectacularidad, la realidad fáctica de la violencia no puede ceder
más que al colapso, pues se presenta a un público que se forja y
existe sólo a través de los imaginarios que adopta de los medios
masivos y que en ellos encuentra, tal como evidencia la autora
con esta novela, sus nuevos centros de verdad. De este modo, la
imagen final de Fernanda Salas bebiendo la sangre de su amado
muerto no es más que parte de un espectáculo lleno de sangre,
sexo y drogas, a la par que representa el carácter vampírico de las
realidades mediatizadas que sólo absorben y seleccionan, los trozos
de vitalidad de los fenómenos referenciales para recodificarlos
y transmitirlos a través de convenciones y estereotipos que no
ponen en riesgo ni transgreden el sentimiento de seguridad de
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los lectores. No obstante, también queda en manifiesto que, en
un mundo en el cual la imagen ha devenido en realidad (Beltrán,
2010:41) es probable que, así como Fernanda Salas, nosotros como
lectores tampoco podamos aproximarnos a la violencia si no es a
partir de la reafirmación de las convenciones, pues sólo así, a decir
del teórico Wolfgang Iser, “the diffuseness of the imaginary is controlled
and called into form” (Iser, 1993: 3).

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Quien escucha, tiembla. El uso del sonido en Las
voladoras de Mónica Ojeda
Who listens, trembles. The use of sound in Las
voladoras by Mónica Ojeda
Isabel Alcántara Carbajal
AM-Azcapotzalco
isanami7@gmail.com

Álvaro Ernesto Uribe
UAM-Azcapotzalco
aeuh@azc.uam.mx

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. El presente artículo analiza el papel del sonido dentro del
libro Las voladoras de Mónica Ojeda. El punto de partida, y eje principal,
es el cuento “Slasher”, a partir del cual se estudia el lugar que ocupan el
sonido y el grito. Proponemos que es posible observar el vínculo de estos elementos con una serie de referencias intertextuales e intermediales
ordenadas alrededor de un dispositivo literario diseñado para generar
horror.
Palabras clave: sonido, grito, literatura latinoamericana, Mónica Ojeda.

191

�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

Abstract. This article analyzes the role of sound within the book Las
voladoras by Mónica Ojeda. For that purpose, the place occupied by sound
and scream is studied in the story “Slasher”. We propose that it is possible
to observe how these elements are linked to a series of intertextual and intermedial references ordered around a device designed to generate horror.
Keywords: Sound, Scream, Latin American Literature, Mónica Ojeda.

192

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-8

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Los estudios literarios paulatinamente han dado cuenta de la manera
como la literatura se vincula con otros sistemas, del mismo modo
que otras disciplinas le han prestado atención como fuente de
estudio. Más allá de la emergencia de nuevas fuentes y objetos de
investigación, conviene destacar que, tal vez, lo anterior se vincule
con la manera como un conjunto de plumas ha posicionado su obra
como iconoclasta. Entre ellas está la de Mónica Ojeda (Ecuador,
1988), quien ha desarrollado una narrativa inquietante, peculiar por
la manera como el horror vertebra un sistema literario que le permite
explorar temas como la violencia en la familia, ser mujer, el cuerpo,
la oralidad andina y fenómenos contemporáneos: los videojuegos,
la Deep web o las Creepypastas. Narradora y poeta, Ojeda ha publicado
tres novelas, dos poemarios y recientemente un libro de cuentos.1
Dos publicaciones de Ojeda, Mandíbula y Nefando, han motivado
sendos análisis que permiten identificar los temas recurrentes
de su producción (Ortega Caicedo, 2018; León, 2019; Jiménez,
2021), además recientes trabajos han caracterizados algunos de sus
dispositivos narrativos (Meza, 2016; Sánchez-Aparicio, 2019; Pezzè,
2020). Con esto en cuenta, nos proponemos abonar al estudio
de los hilos que sostienen la obra narrativa de Ojeda a partir del
uso del sonido en su prosa, elemento temático que cobra especial
dimensión en su más reciente libro de cuentos, Las voladoras (Páginas
de Espuma, 2020). Consideramos que la presencia de lo sonoro en
esta colección de relatos no es gratuita, sino que responde a una
1 Ojeda ha publicado las novelas La desfiguración Silva (2015), Nefando
(2016), Mandíbula (2018); los libros de poesía El ciclo de las piedras (2015) e
Historia de la leche (2019); la colección de cuentos Las voladoras (2020).
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búsqueda temática que en el camino logra articular un original
sistema literario que no ha hecho más que anunciar sus posibles
alcances.
El papel del sonido en la narrativa de Ojeda
La atención por lo sonoro en soportes considerados silentes ha sido
objeto de debate desde los estudios literarios y los estudios del sonido,
estos últimos más jóvenes que los primeros. La crítica literaria, con énfasis
en la poesía, ha prestado atención a la representación de la escucha, su
descripción y la manera como se hace presente a través de distintos
tropos; también ha resaltado el uso recurrente de sonidos y silencios
como formas de explorar aquello que la lengua no puede nombrar.
Por otra parte, Igor Reyner (2018) sostiene que desde los estudios del
sonoros podemos observar que a la literatura se le consideró en un
principio fuente para ejemplificar propuestas teóricas; con el paso de
tiempo se transformó en fuente documental para reconstruir los sonidos
de épocas en las que no existían otros soportes de almacenamiento y,
recientemente, como base para la existencia de teorías autónomas como
el unseen sound de Brian Kanel y su investigación sobre el la escucha
acusmática en la narrativa de Kafka.2
2 Reyner se refiere al trabajo de Brian Kane (2014), Sound Unseen:
Acousmatic Sound in Theory and Practice, publicado por Oxford University
Press. Kane analiza el cuento “La madriguera” y el papel que juegan los
sonidos para inquietar al lector con la finalidad de conceptualizar desde la
literatura el sonido acusmático:
[…] to show how literature engenders its own productive, informative, and
thought-provoking accounts of sound and listening. It not only offers a solution
to problems of sound and listening, but also presents puzzles to be solved. What
Kane’s reading of Kafka reveals is that while key theoretical categories related to
sound and listening seem to be always already given – such as the dichotomies
listed above –, literature, in dislocating the reader’s attention from sound and

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En el caso de Las voladoras advertimos que el sonido adquiere
vital relevancia como mecanismo para transgredir el lenguaje y
hacerlo llegar a lo que está fuera de él. Esta búsqueda descansa en un
sistema literario cuidadosamente integrado a través de un inventario
de referencias extratextuales y literarias; en palabras de Andrea
Pezzè, una biblioteca, la cual está ordenada para develar un secreto,
lo terrorífico (Pezzè, 2020: 49). Ese terror que se busca alcanzar se
vincula generalmente con historias familiares (madres e hijas, infancia,
el padre) y se manifiesta a través de cuerpos monstruosos. Pezzè
enmarca la producción de Ojeda y de otras escritoras latinoamericanas
dentro del Weird; es decir, obras que dependen de la mezcla de
elementos que ocupan espacios no heterodoxos y producen un
efecto perturbador. Al mismo tiempo, la lectura de Ojeda exige
un sistema de referencias distinto al anidado en el sentido común.
Por tanto, el resultado consiste en: “la exhibición de una biblioteca,
en la que lo literario no depende de un canon o de una definición
académica de literatura, sino de la posibilidad de combinar entre
ellos elementos heterogéneos” (Pezzè, 2020: 53). Siguiendo a Pezzè,
Nefando y Mandíbula recurren a la narración polifónica y fragmentaria
para esconder un artefacto literario, un secreto.3 Del mismo modo,
la puesta en marcha de este artefacto narrativo exige por parte del
lector la resolución del misterio planteado en la narración, del cual se
desprenden todas las interrogantes sobre los personajes.
listening to other subjects at the very moment it speaks of sound and listening,
invites the reader to reassess what they know about what they read, to rethink
in novel terms auditory experiences and aural-related concepts that seem far too
common or familiar. As regards research methodology, literature can be thought
of, therefore, as the written equivalent of sound […] (Reyner, 2018:139).
3 Pezzè recurre al concepto de secreto acuñado por Piglia para estudiar la
narrativa de Onetti, particularmente sus nouvelles (Ver Piglia, 2019).
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Escarbar en los fragmentos del secreto no lleva, como en el
policial, a la resolución de los hechos, al contrario, el artefacto está
diseñado para perturbar. Dice Pezzè que “la búsqueda del horror
es una constante y, de hecho, una aporía” (Pezzè, 2020: 49). El
resultado, por ello, es una diégesis cuyo mundo está estructurado
alrededor de un secreto disruptivo e incómodo, una subversión
heterodoxa e incluso criminal. Y como resultado, en palabras de
Pezzè, el secreto pone en escena “la idea de que en todo género
dicho ‘popular’ se podrían encontrar los elementos literarios que
justificarían su inserción en el mundo del canon de la literatura, o,
desde otra perspectiva, que toda literatura de masas constituiría un
canon en sí misma” (Pezzè, 2020: 60).
Con esto presente conviene preguntarnos qué elementos
conforman dicha biblioteca en Las voladoras y de qué manera se
vinculan para transgredir el canon a través de la construcción del
secreto. Es posible considerar a los elementos del sistema literario
de Ojeda como mecanismos narratológicos: biblioteca, secreto y una
tercera categoría que denominaremos cruce. La biblioteca consiste en
el conjunto de recursos intertextuales e intermediales que construye
a los personajes, el espacio y el conflicto de la historia. Una estrategia
narrativa muy usual es el empleo de mecanismos de fragmentación
de la información discursiva y reiteraciones. Una diversa gama de
temas conforma dicha biblioteca: tradiciones y relatos orales, música,
cine, literatura, leyendas urbanas, internet. La oralidad andina,
secundaria en sus novelas, cobra mayor protagonismo en algunos
de sus cuentos: voladoras, brujas, cóndores y otros imaginarios de la
región se manifiestan como formas de la alteridad que rodean a los
personajes y, al mismo tiempo, permiten resignificar el espacio: la
montaña, el campo y la ciudad. Los recursos provenientes de otros
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soportes (como la música, el cine y los videojuegos), además de
funcionar como referentes intertextuales, reordenan el lenguaje en
un sentido intermedial, es decir, la prosa emula sonidos, murmullos,
ruidos, gritos, recurre a sinestesias con el fin de descolocar al
lector. Cuando hablamos del secreto, segundo elemento del sistema
literario de Ojeda, nos referimos a la construcción de un artefacto
cuyo fin es subvertir y descolocar la realidad de los personajes, lo
entendemos como un componente que reemplaza aquello imposible
de asir con el sistema de la lengua, el horror. El cruce, entonces, es
la instancia donde la narración ordena todas las piezas del secreto y
este se despliega; es el momento cuando los personajes transitan a
la otredad. Tras el cruce, los elementos del sistema literario quedan
subvertidos y se articula un nuevo código de intercambio donde la
inteligibilidad se manifiesta a través del dolor y el horror.
En suma, el sistema literario de Ojeda es uno que pretende
descarnar la palabra para llevar la experiencia lectora hasta los
huesos. Las capas de sentido que crea la lengua sobre la experiencia,
según Ojeda, incomunican a los sujetos; resulta necesario buscar en
la experiencia del trauma y del dolor la posibilidad de abrir vasos
comunicantes.
En una entrevista virtual realizada en marzo de 2021, Ojeda
recalcó que Las voladoras constituyen una exploración de lo que
ella considera el gótico andino: “Entiendo el gótico andino como
una literatura que aborda la violencia y los miedos particulares de
ese territorio, con toda su historia y su contexto” (Ojeda en Pina,
2021: s/p). En esta colección de ocho cuentos, el entorno físico
y cultural de Ecuador nutre con mayor intensidad las ficciones. Y
para explorar el miedo a través de la violencia, Ojeda crea historias
habitadas en su mayoría por mujeres: un mundo femenino que se
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reestructura por y contra la violencia para resistirla o ejercerla. Si
entendemos a ésta como una relación social caracterizada por la
negación de una subjetividad (Wieviorka, 2001), podemos especular
que sus historias son las de aquellas subjetividades, cuya incapacidad
de agencia moldea su persona y su entorno bajo nuevas reglas.
Aquella imposibilidad de ser agentes no se traduce en pasividad. No
es así, puesto que las protagonistas de Ojeda gestionan y resisten
una violencia estructural y simbólica (Segato, 2003). Podemos
aseverar que diversos recursos sonoros en estos cuentos dan cuenta
de las tensiones generadas por dichas violencias: en Las voladoras
escuchamos zumbidos, vibraciones, estruendos y ruidos telúricos:
siempre hay una disonancia inquietante.
En este libro de cuentos apreciamos un menor uso de
la polifonía (salvo la empleada en el cuento “Soroche”) y un
aprovechamiento constante de mecanismos que fragmentan los
relatos a través de analepsis y elipsis. Por ejemplo, el tiempo de la
historia de relatos como “Caninos”, “Slasher” y “Terremoto” resulta
extremadamente breve: algunos momentos de visita por parte de
una madre a su hija, la ejecución de un performance en público
o el encuentro sexual de dos hermanas durante un cataclismo. El
resultado, entonces, es un proceso de búsqueda por parte de los
personajes a través del recuerdo.
Al atender los elementos de la oralidad andina, observamos
que en “Las voladoras”, cuento que le da nombre a la colección, la
autora explora las posibilidades narrativas del relato oral protagonizado
por mujeres aladas en la zona rural de Ecuador. A estas mujeres les
agrega como característica adicional el tener un solo ojo, detalle que
las vincula con los cíclopes homéricos. Consideramos que el vínculo
voladora-cíclope configura una narrativa que pretende subvertir la
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asociación semiótica entre Ulises/Polifemo. En la Odisea, Ulises ciega
a Polifemo con una lanza del Cíclope y se esconde entre su ganado
para huir, arrebatándole a la criatura la única cualidad que le daba
civilización, el ganado, porque ya antes se le había caracterizado como
un monstruo sin ninguna ley, que no come pan y vive al descubierto
(Calame, 1986). Al contrario, las voladoras arrebatan a la narradora
y su madre del espacio regido por reglas masculinas de civilización,
orientadas por un miedo y odio hacia lo femenino.
El uso del recurso oral también resulta evidente en “Sangre
coagulada”, donde también se presenta un cruce a la otredad, en
este caso la narradora aprende a ser bruja bajo la tutela de su abuela:
es capaz de sanar o de matar, además realiza abortos clandestinos
para las habitantes de una comunidad que la desprecia. Al cruce y
resignificación podemos agregarle la manera como la protagonista
resignifica la sangre como bella y placentera, acaso un símil que narra
un tránsito de la violencia recibida a la violencia que se puede ejercer.
En palabras de Claudia Salazar: “en Sangre coagulada’ aparece el
saber de la bruja que le confiere agencia y capacidad de responder
o de vengarse frente a estas violencias, así como de permitir a sus
clientas recuperar el control de su capacidad reproductiva” (2021: 15).
Aunado a la compleja relación de las protagonistas de los dos
anteriores cuentos con la alteridad y la manera como la encarnan,
consideramos que un factor de vital importancia en las historias
de Ojeda es el apego como el motivo que lleva a los personajes a
subvertir las reglas del mundo. Lo último resulta más evidente en
“El mundo de arriba y de abajo”, donde el único narrador hombre
de entre todas las historias crea un conjuro espurio que le permite
revivir temporalmente a su hija y nos adelanta una premisa: lo
masculino no puede acceder a este secreto.
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Estos rituales heterodoxos culminan en cuerpos
monstruosos, por ejemplo, el de la hija en “El mundo de arriba y de
abajo”, quien despierta en estado de putrefacción. Lo mismo ocurre
con la necesidad de llevar la experiencia de la violencia al organismo
de sus protagonistas. El cuerpo de las voladoras, la sangre, la cabeza
decapitada de una niña, una lengua cercenada o el cadáver podrido
de una hija, todos ellos son parte medular del secreto: para construir
el sentido abrevan de intertextualidades cultivadas en el horror,
como las brujas, el cuerpo zombi o a las tradiciones orales. Otro
recurso recurrente es el empleo de símbolos animales: las voladoras
y las abejas, el padre-perro en “Caninos”, los cóndores en Soroche
o un lobo-chamán en “El mundo de arriba y de abajo”.
Los elementos de las bibliotecas perfilan la ruta de una
transferencia semiótica, mientras develan atisbos del artefacto
que sostiene la narración (el secreto de Piglia en Pezzé, 2020). La
revelación se completa a través de cruces, momentos climáticos que
narran la transición de las protagonistas y muestran la última pieza
del secreto. El cruce traza la dirección que debe seguir la transferencia
de los elementos de la biblioteca y, al mismo tiempo, devela el orden
del mundo narrado. Para lo primero, la simbología puede parecer
elemental: caídas y ascensos; es decir, en “Las voladoras” la narradora
se une al vuelo de las criaturas que dan nombre a la historia, en
“Cabeza voladora” se eleva con las Umas hasta el momento en
el que describe como su cabeza logra desprenderse de su cuerpo,
“Slasher” describe un escenario desde donde las protagonistas
montarán su acto final. Por otra parte, “Soroche” emplea la figura
de un cóndor arrojándose al vacío como preludio de la decisión de
su protagonista, “Terremoto” juega de nuevo con la idea de elevarse
y caer, en este caso un edificio durante un terremoto apocalíptico y,
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finalmente, “El mundo de arriba y de abajo” aprovecha el descenso
a la muerte y el ascenso a la resurrección como eje de sentido para
la narración, en particular cuando después del ascenso a la montaña
llega la muerte. Todas estas direcciones se construyen sonoramente:
Las Umas murmuran, las voladoras vienen acompañadas del
zumbido de las abejas, las vibraciones de una pieza sonora en
“Slasher” funcionan de manera similar al estruendo del apocalipsis
que viven las hermanas en “Terremoto”, sin olvidar que la montaña
y su fauna crean un ambiente que descoloca a los personajes.
En suma, hasta aquí hemos descrito algunos recursos
recurrentes de Ojeda y la resignificación de sus referencias
intertextuales a través un momento de cruce que reordena el sentido
del mundo narrado. Conviene ahora detenernos en el cuento
“Slasher”.
“Slasher” como texto programático
“Slasher” narra la historia de Bárbara y Paula, hermanas gemelas
que forman un grupo de música noise underground. El relato narrado
desde la perspectiva de Bárbara relata cómo ellas están por presentar
un performance en cuyo clímax Bárbara mutilará la lengua de Paula.
El cuento recurre a la analepsis para introducirnos al mundo de las
hermanas y la razón de la mutilación de Paula: ella es sordomuda
y eso les impide compartir algunas vivencias con su gemela, en
especial el trauma de haber escuchado durante la infancia las crisis
depresivas de su madre.
Resulta posible interpretar “Slasher” como una lectura
programática dentro de la colección de cuentos. El hecho de que la
historia explora la incesante búsqueda de dos artistas sonoras por
transmitir la experiencia del horror y el trauma puede servir como
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guía narrativa para el resto de las historias. Podemos organizar la
biblioteca de esta narración alrededor de tres ejes: la mutilación del
cuerpo (lengua, slasher, giallo, John y Lorena Bobbit), las gemelas
(la doble) como recurso para explorar la comunicación con el
otro y, por último, la reflexión sobre el sonido como forma de
entendimiento previa y paralela al lenguaje. El sentido de estos
elementos logra configurarse a través del secreto que moviliza la
trama, el performance de las hermanas, el cual anticipa un cruce:
lograr que Paula y el público vivan el mismo horror que Bárbara es
incapaz de comunicar por otro medio.
Mutilar la babosa carnívora
Los elementos de la biblioteca necesitan transmutarse para completar
el cruce. Este consiste en transferir las cualidades de un objeto a
otro, transitar, escindir o fusionar, y en el camino revelar un secreto
que ordena el mundo narrado. En “Slasher” el primer elemento
enunciado es la referencia al subgénero cinematográfico de horror,
el cual se complementa con la primera frase dicha por la narradora:
“Bárbara quería cortarle la lengua a su hermana gemela con un
estilete” (Ojeda, 2020: 59).4 Un tercer elemento que dimensiona
sonoramente esta idea es cuando se asevera que a ambas les gustaba
imaginarse a sí mismas componiendo la banda sonora de una
película giallo: “Reproducían el sonido de los cuchillos./Apuñalaban
frutas en bosques fluorescentes” (62). La referencia cinematográfica
perfila la imagen del cuerpo mutilado de una mujer, pero esta cede
a las metáforas sonoras: pasamos de la descripción de una lengua al
sonido de los cuchillos y las puñaladas. Incluso Bárbara caracteriza
4 De ahora en adelante indicaremos solamente las páginas del cuento.

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los gritos de su madre durante sus crisis depresivas, “Mamá suena
por las noches como las mujeres que mueren en los slashers” (73).
Por otro lado, cortar la lengua prefigura también un segundo
nivel de interpretación: rasgar y subvertir los significantes. En suma,
tenemos dos elementos de la biblioteca: referencias de la cultura
popular y cuerpos monstruosos; sin embargo, por sí mismas no
revelan el secreto, necesitan subvertirse a través de un cruce que la
narración se encargará de perfilar. En este caso, a la sonoridad de
los cuerpos mutilados de mujeres se contraponen las referencias a
la historia de Lorena Bobbit y la mutilación de John Wayne Bobbit.
Durante una digresión la voz narrativa nos indica que las hermanas
improvisaron un performance inspirado en el caso de Lorena Bobbit,
una mujer que en 1993 cortó el pene de su maltratador. Después
del incidente ella, estigmatizada, fundó una organización para
apoyar mujeres víctimas de violencia de género y él se convirtió en
actor porno. Una operación de resignificación se perfila durante
la analepsis: “«Nuestra madre se llama Lorena», mentían en sus
presentaciones. «No tenemos padre»” (71). Estos dos elementos
permiten perfilar una morfología: el sentido transita del sonido de
mujeres mutiladas a las hijas de quien mutiló a su abusador, las hijas
sin padre.
La transición de un hombre que mutila a mujeres, propio del
género cinematográfico, hacía una mujer que mutila a su abusador
incorpora una capa más de sentido en el momento en que las
hermanas plantean la posibilidad de explorar con consentimiento
lo extremo. Este giro se perfila cuando las ellas miran la película
porno de John Wayne Bobbit: “Cuando la vieron juntas Paula le
preguntó: «¿A qué suena el sexo?», y Bárbara le contestó: «A selva, a
sudor, a sed». /Le respondió: «El sonido del dolor es muy parecido
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al del deleite»” (71). La similitud entre ambos sonidos perfila ahora
sí una dirección, la exploración consensuada del dolor resignifica
los elementos de la biblioteca al instrumentalizarlos como una
forma de compartir, experimentar y apropiarse la experiencia
extrema del dolor: “las llamaran bárbaras por explorar entre ellas,
de forma consensuada, algo que era parte de la experiencia de tener
un cuerpo” (68). Sin embargo, eso no impedía que Bárbara tuviera
miedo de lastimar a su hermana:
Decirle a Paula lo que había en su cabeza, pronunciárselo aunque
ella no la oyera, le daba a Bárbara la ilusión de tener el control,
pero a veces temía perderlo igual que las personas que salían en
los noticieros y en el Diario Extra; personas normales que, en
cuestión de segundos, lastimaban a sus parejas, a sus hijas, a sus
hermanas o a sus madres. Se enfermaba de miedo en la cama,
boca abajo, y Paula volvía a decirle, con pereza, que no tenía razón
alguna para sentirse culpable.

Que si un día le cortaba la lengua, ella la perdonaría.

Que si un día se hacían daño sería por amor. (72)

La compleja relación con el dolor y las mutilaciones que
la historia quiere explorar nos lleva a aventurar una interpretación
a partir del ensayo de Lucía Guerra-Cunningham titulado “El
personaje femenino y otras manipulaciones” (1986). En su trabajo,
Guerra-Cunningham sostiene que la imaginación masculina
construye relatos de mujeres mutiladas, es decir, que refuerzan el
mito cultural de lo femenino como aquello subversivo que debe de
ser conquistado por la cultura y que en las obras analizadas por ella
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se traduce en la castración erótica, la pasividad y otros elementos
de un Deber-ser (buena mujer y potencial víctima pasiva) (GuerraCunningham, 1986: 12). Algo que Humbelina Loyden caracterizó
como el fantasma femenino imaginado por los hombres para
modelizar la conducta (1998: 40-42). En consecuencia, frente a
personajes femeninos entendidos como sujetos mutilados por un
Deber-ser podemos anteponer la manera como Ojeda desarrolla
en “Slasher” (y en su narrativa en general) mujeres que resisten
esos imaginarios y exploran comportamientos subversivos para
el imaginario masculino, por ejemplo: la búsqueda del placer e
infligir dolor. Se trata de algo más que resignificar a los personajes
femeninos; a veces el afán es mutilar y destruir los relatos nacidos
desde la imaginación masculina.
Gemelas, ecos, reverberaciones
“Slasher” explora la figura de las gemelas en tres niveles. En primer
lugar, dentro de la diégesis las protagonistas (particularmente Paula)
explotan de manera performática su imagen para perturbar a quienes
les rodean: “a su público le daba miedo oír cualquier cosa viniendo
de una gemela” (59). Paula interpreta el juego de dobles y pretende
construir una imagen de gemela malvada. Para René Girard, el otro
(manifestado en este caso en una gemela malvada) representa una
fuerza que elimina la diferencia y mimetiza el deseo. Esto quiere decir
que aquello que se desea es lo que mimetiza a los sujetos. Deseamos
lo que el otro tiene y lo que carecemos; en suma, se abre la puerta “al
reino de la violencia” (Girard, 1995: 150-172). Paula actúa como la
doble que enfrenta a los otros, que les recuerda la existencia del reino
de la violencia y les atormenta. Sin embargo, este es solo un papel
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representado por ella; Bárbara revelará una morfología diferente entre
las hermanas que no es el conflicto, sino la búsqueda de la fusión.
Un segundo nivel es el juego de dobles construido por la voz
narrativa a través de dos mecanismos: en un principio, como sujetas
que guardan una relación estrecha de entendimiento y, después, por
el miedo a perder ese vínculo. Lo primero se manifiesta en la historia
mediante la composición de sus piezas sonoras, Paula improvisa una
serie de sonidos a partir de los cuales Bárbara construye; “su objetivo,
sin embargo, era crear a partir del interior de Paula” (65). La comunión
entre las hermanas se manifiesta a través del sonido y del cuerpo.
Paula es “una anguila nadándole en la sangre [como si] estuvieran
muy adentro una de la otra” (65), aquella que puede leerle los labios
“como si le leyera la mente”. Cabe destacar que la comunión entre
ellas se describe a través del movimiento: nadar, “pelar las palabras y
comer la pulpa”. Bárbara reconoce que es más sencillo comunicarse
con Paula porque “a ellas las unía el pelo, las vértebras, la pelvis. Eran
iguales en cuerpo y sus huesos respondían a una gramática superior”
(72). El empleo de las dobles en la narración pretende explorar las
posibilidades de entender al otro y, por tanto, el motor de las acciones
de las hermanas es salvar un abismo que las separa: “Sus palabras, en
cambio, eran distintas e incompatibles” (72).
Al respecto, Juan Bargalló propuso una morfología del doble
en la literatura. Algunos tienden a la fusión (la mutua aproximación
de dos sujetos, como en Willian Wilson o El Horla), otros a la fisión
(la separación del sujeto en dos personificaciones, como en La
nariz de Gogol) y otro grupo a la metamorfosis (la transformación
reversible o irreversible de un sujeto, como El extraño caso de Dr. Jekyll
y Mr. Hyde o La metamorfosis) (Bargalló, 1994: 7). En “Slasher” las
hermanas tienden a la fusión, procuran salvar cualquier abismo que
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las separa hasta llegar a la reconciliación a través del terror. Tengamos
presente que el yo no se ve a sí mismo, por ello debe desdoblarse, y
esos reflejos son formas invertidas de sí, figuras del otro. Además,
en la historia las gemelas requerían compartir el terror de la madre
para evitar lo que Carl Jung denomina abdicar de sí mismas. Según
Jung el doble se manifiesta por la excesiva influencia que ejercen
determinados esquemas procedentes de los arquetipos ancestrales y
socioculturales propios del inconsciente colectivo (Jung en Herrero
Cecilia, 2011: 18-19). En consecuencia, la persona (imagen social)
somete al ánima. Bárbara y Paula como dobles buscan encontrar en
la otra aquello que les permita liberarse de los padres monstruosos.
Finalmente, un tercer nivel es programático, la historia se
puede leer como una pieza musical en canon donde se intercalan,
por un lado, párrafos con analepsis y narración sincrónica y, por
el otro, pasajes líricos ordenados en verso. La forma de las partes
líricas no solo reitera lo narrado, ofrece variaciones que desplazan el
sentido. En las variaciones, a modo de ecos, localizamos referencias
sonoras que configuran la comprensión del otro:
[prosa] Su objetivo, sin embargo, era crear a partir del interior
de Paula:
[canon] un fracaso, un océano negro en Saturno. (63)
[…] como si el cliché fuera cierto, una verdad mística en la
placenta, y estuvieran muy adentro la una de la otra.
[Canon] Inseparables. Indistinguibles.
Latiendo al mismo ritmo de la mente.
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El sonido como hechizo
El cuento plantea la cercanía del sonido con la animalidad. En algún
momento la lengua es una babosa carnívora; en otro, el chasqueo de
la lengua consistía en el sonido “acuático de la saliva y el músculo
que, como un delfín, se hundía en la carne golpeando el paladar”.
En la historia no interesa el uso del sonido para generar palabras;
importan más los gritos de ballena tráquea y su animalidad. Además,
la exploración sonora de las protagonistas buscaba el efecto de estos
sonidos en el cuerpo: “le gustaba la gente que temía y ver lo que
les pasaba en los ojos, el estado acuático de sus pieles, la tensión
muscular, la cabalgata abierta de los pulmones” (61).
El cuento muestra a las protagonistas en una constante
búsqueda estética. El recorrido permite observar los hilos del
dispositivo narrativo de Ojeda. “¿A qué suena el verdadero fondo de
las cosas?” (62), se preguntaban las hermanas, y esa misma cuestión se
abre al lector cuando los recuerdos de Bárbara anticipan una posible
respuesta: “Había sonidos que revelaban sucesos anteriores al lenguaje”.
La frase la enuncia Paula cuando recuerda su nacimiento a partir de
un concierto de piedras y agua en la licuadora. Más allá de creerle
al personaje, caracterizada en la historia por sus artificios, conviene
reflexionar cómo las protagonistas están convencidas de llegar a las
cosas a través del sonido y no de las palabras. A propósito, conviene
mencionar como Benveniste indicó que el sistema lingüístico está por
fuera del ser humano, los sujetos estamos separados del sistema de
signos y, en consecuencia, lo que el sistema permite expresar es algo
diferente de lo que la persona siente en realidad (Benveniste, 1999).
En “Slasher”, Bárbara y su hermana están moldeadas por un lenguaje
que les resulta insuficiente, externo y ajeno.
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Este planteamiento desplaza la búsqueda de lo lingüístico
y humano a lo sonoro de los objetos, “«El sonido es la poesía de
los objetos», «Yo saco poemas de las cosas»” (63). Esta búsqueda
sonora se manifiesta en el texto a través de metáforas que semejaban
el sonido con lo telúrico: “como una fractura de tierra”, “Un
descubrimiento de lo telúrico de la mente a través de lo que resuena,
vibra y retumba” (64). Para las gemelas, explorar los sonidos
extremos era el único camino para encontrar un “regreso a la vida
previa del lenguaje. Un recuerdo” (64). En este tenor, la búsqueda
de experiencias no mediadas por la realidad lingüística únicamente
resulta posible a través del grito: “«Yo quiero enseñarte lo que
es gritar», le confesó Bárbara a su hermana luego de decirle que
fantaseaba con cortarle la lengua. «Yo quiero enseñarte el verdadero
tamaño de un grito»” (64).
La reflexión de Bárbara entiende al grito como la instancia
anterior al lenguaje, capaz de mostrar aquello que éste enmascara.
Paula, en consonancia con la idea de animalidad, vincula al grito
con la amígdala, el miedo y el afán de supervivencia más primitivo
posible: “Sé que [los gritos] deforman el rostro de la gente, que
hacen temblar la materia, que activan una señal en la amígdala que
genera el miedo y que la naturaleza del miedo es la supervivencia”
(65). Su carácter no mimético se manifiesta cuando Bárbara expresa
que un grito es una “explosión de palabras”, no es un discurso
compuesto por proposiciones, su forma desordena cualquier
semántica: “Cuando alguien grita, las letras se disparan sin ningún
orden y atraviesan el tórax de las personas” (65).
Si el grito es algo que dinamita el lenguaje, una experiencia
que lo atraviesa y destruye, entonces es posible considerar que su uso
y apropiación requiere estructuras culturales que permitan asirlo e
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instrumentalizarlo. Una de ellas es la magia: “«Un grito es una emoción
que se contagia como un hechizo», «Un sonido es una emoción que
se conjura como magia»” (65). En la historia, Paula crea alrededor de
sí una imagen de bruja ante los otros, alguien que manipula el sonido,
“«La magia es que algo invisible pueda enfermarte», le dijo Paula
alguna vez. «Para mí lo sonoro es una deidad imposible»” (66). Este
performance las habilita como demiurgas ante los ojos de su público,
pues se saben conscientes del efecto de este sobre los cuerpos: “Un
sonido era capaz de hacer que los pulmones estallaran, provocar
ansiedad, náuseas, tristeza, migrañas, percepción de movimientos
fantasmagóricos a los costados del campo visual que muchos
confundían con apariciones” (67).
El sonido permite hechizar; abre canales de comunicación
entorpecidos por el lenguaje. Los recuerdos de Bárbara y Paula nos
permiten comprender el rumbo que tendrá el uso de la experiencia
sonora en la historia: Bárbara desea utilizar el performance para salvar
el único abismo entre ella y su hermana: “Su hermana ignoraba la
violencia real del sonido. En cambio, Bárbara se agarraba a la cama
poseída por los ruidos del otro lado de la puerta: golpes, cajones
abriéndose y cerrándose, sollozos, reptares, uñas afilándose contra
las cosas” (68). La revelación del secreto permite conjuntar las
piezas: el horror sonoro de la mutilación será el único puente para
comunicar a las hermanas entre sí y con su público. Esto a través
del montaje de un dispositivo al interior de la historia, que anuncia
la estructura narrativa del cuento: “«Hagamos algo diferente»,
le dijo a su gemela. «Algo que nos una la piel y el pulso» / Una
investigación de lo primigenio/ Un estudio del grito” (69). Bárbara
y Paula preparan las piezas de un hechizo, el secreto (Pezzè, 2020),
ese dispositivo que permitirá que Paula:
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[…] comprendiera las noches de los cajones y de los pies [las camas
separadas son metáfora de su separación en el abismo, la madre
llorando en los pasillos], lo que se sentía estar aterrada oyendo los
alaridos salvajes pero incapaz de moverse fuera del colchón, incapaz
de quitarse la sábana que ardía y se le pegaba como una piel enferma
y viscosa. Pensaba que era su deber enseñarle a su hermana lo que
un sonido era capaz de hacerle a la imaginación (69).

El grito puede equipararse con el hechizo en la manera como
lo intangible tiene efectos reales, en este caso el miedo y, al igual
que los hechizos, algunos refieren a temores antiguos: “El ruido
más alto que Bárbara había escuchado era el de su madre gritando
toda la noche después de haberse roto la cabeza contra el váter.
«Un grito es un cráneo mordido»” (69). La narración explora las
posibilidades que el sonido tiene para representar e insinuar hechos.
El terror está en la sugestión. Los sonidos entonces se construyen
como representaciones de lo que insinúan o a través del efecto que
generan en quien los escucha: “Es un fantasma orinándose encima
de todos los tímpanos” (69)
A partir de la revelación del trauma que se pretende
transmitir a través del secreto, el cuento recurre a las repeticiones.
Bárbara reitera la carencia de Paula, la necesidad de compartirle el
efecto del sonido en la imaginación y el terror de haber escuchado a
su madre durante sus crisis. Reverberar estas ideas semeja un ritual
que condensa los tres elementos que identificamos (mutilaciones,
hermanas, sonido): “Por eso a Bárbara le gustaba imaginar a su
hermana mutilada: para que en verdad lo conociera. Para que a través
de la pérdida entendiera lo que un sonido era capaz de hacerle a la
imaginación” (70). Para expresarlo con mayor claridad compartimos
la siguiente cita:
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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

[…] estar juntas en el sonido de los rasguños que la madre se
hacía a sí misma, en el de los cajones de las pastillas abriéndose
y cerrándose, en el del agua de los grifos saliendo a toda presión,
en el del llanto pesado. Quería comunicarse con su igual, que el
amor las juntara en el miedo y en el espectáculo de los ruidos de
la noche de la madre.
Paula no sabía cómo sonaba una madre sufriendo de insomnio
crónico y de depresión. Tampoco sabía lo que era levantarse en
medio de la oscuridad y que las rótulas saltaran fuera del cuerpo
como ranas óseas. «Mami está enferma de la mente» (72-73).

Lo que aterroriza a Bárbara es un sonido acusmático.
Proveniente del griego ακουσματικός, la palabra refiere a aquello que
se oye sin ser visto, algo inaccesible para Paula, quien requiere de
otros sentidos o de las descripciones de su hermana para activar su
escucha; sin embargo, estas últimas resultan insuficientes, porque la
lengua también lo es. Otra razón se encuentra en la ambigüedad de las
palabras que podemos apreciar tras la confesión de aquello que oculta
el secreto: “Años atrás su madre les contó algo sobre el padre: que era
un mal hombre, un puño, una cuchara, una aguja. Que se fue antes
de que ellas nacieran. Que era culpa de él que Bárbara hubiera nacido
mala” (70). En el canal de la palabra los significados enmascaran, callan
y en el mejor de los casos insinúan, “Una vez un niño les dijo: «Mami
dice que su papá es su abuelo»” (71). Incluso, Bárbara reconoce que
“Sus palabras […] eran distintas e incompatibles”. En cambio, los
sonidos y el efecto que provocan son más certeros, resultan imposibles
de ocultar, porque “los oídos no tenían párpados” (74).
En consecuencia, ellas diseñan un performance que recurre
nuevamente a la acusmática, pero esta vez definida por Pierre
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Schaeffer como un conjunto de sonidos reproducidos por medios
electroacústicos, cuyo fin es el ocultar las causas del sonido para
llevar al espectador a preguntarse qué está escuchando con la
intención de que el sujeto describa su percepción como tal y no las
referencias externas del sonido (Schaeffer en Reyner, 2018: 132).
En el cuento los sonidos que salen de los altoparlantes incomodan
a los oyentes, algunas personas piden a gritos que se interrumpa,
otros se retiran, unos cuantos permanecen, “Nadie en el público
podría evitar escucharlas y, si decidían hacerlo, tendrían que correr”
(74). El sentido de la escucha acusmática es reiterado cuando
Bárbara describe para su hermana lo que escucha: “Suena a abetos
derribados./ A montañas que hieden. / A campos y llanos de
costillas. /A Dios pudriéndose sobre el mar. /A futuro.” (75). Y este
mecanismo es el que recrea el horror, en este caso, la madre:
Había ruidos que hablaban de un tiempo antiguo de la carne.
Cuando Bárbara escuchaba golpes huecos y repetidos, por
ejemplo, los confundía con el de un cráneo pegándose contra la
pared. Algunos rumores la devolvían a las puertas arañadas de las
habitaciones y de los baños de su casa. Los crujidos y los chirridos,
a los cajones con las pastillas de su madre (75).

“Todo el que escucha tiembla”, repite Bárbara. En el
clímax de la historia, el hechizo del sonido se transmuta en una
violación; es imparable, y quienes prestan su escucha (voluntaria o
involuntariamente) se transforman en “templos donde cabalgar” o
“una gruta que demostraba lo que un sonido era capaz de hacerle
a la imaginación” (75). La disposición de las gemelas durante este
momento de la narración es importante, constituye el cruce que
reordenará el sentido de todo lo referido en la biblioteca del relato.
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Las hermanas se elevan en el escenario y están por encima de su
auditorio. Tras encender los altoparlantes, Paula se arrodilla para
tocar el suelo y las paredes; sin embargo, Bárbara conjura el umbral,
enuncia el sentido del cruce: “Pero aunque se arrodillara y palpara
el cuerpo sudoroso de la madre, solo una de las dos llevaba consigo
el territorio sonoro: el que no se podía contemplar” (76). La pieza
sonora es su madre llenando el espacio y el cruce solo es posible
con esa pieza-hechizo de por medio. Nuevamente la narración
recurre al espacio: las gemelas ascienden, Paula se hinca, el público
se encoge y después se abre, Bárbara levanta y purifica el estilete.
Las contraposiciones anuncian la transferencia: subir-bajar, cerrarabrir, penetrar (con el sonido)-sacar la lengua. Todas estas acciones
se leen como movimientos controlados por el sonido para llegar a
“la verdad y no su simulacro”.
Conclusiones
Para realizar este estudio resultó pertinente caracterizar el lugar que
ocupan el sonido y el grito en la escritura de Mónica Ojeda. Como
resultado, fue posible observar que estos elementos se vinculan
con una serie de referencias intertextuales e intermediales que se
ordenan alrededor de un dispositivo que genera el horror. Para
esto retomamos los conceptos de biblioteca y secreto, además de
proponer el cruce como la instancia ritual que marca la dirección de
las transferencias semióticas en los relatos. De entre ellos, elegimos
analizar el cuento “Slasher” por dos razones: primero, por ser un
texto que tiene como hilo temático el sonido, el grito y la escucha
y, segundo, por ser un texto protagonizado por dos personajes en
una búsqueda estética del horror: un texto programático. De él
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pudimos apreciar que la dimensión sonora permitió caracterizar
intertextualidades relacionadas con la mutilación, el doble y el grito
como forma de comunicación paralela al lenguaje.
En el centro de la obra de Ojeda está la búsqueda de una
forma de comunicar el trauma de la violencia. Para ello sus historias
recurren a una diversidad de elementos heterodoxos. Los ruidos y
los gritos, entonces, forman parte de estos recursos necesarios para
revelarse contra el lenguaje, y con ello contra realidades normalizadas
por éste: la violencia en la familia y contra las mujeres.

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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-8

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

La narrativa contemporánea mexicana frente a la
territorialización del cuerpo: mujeres narradoras
de un cuerpo-territorio
The Mexican contemporary narrative against the
territorialization of the body: women narrators of a
body-territory
Francisco Tijerina
Washington University in St. Louis
paqotj@gmail.com

Fecha entrega: 26-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022
Resumen. Este artículo explora los procesos de colonización y conquista
del cuerpo de las mujeres
Que la violencia en el cuerpo
de las mujeres no tiene un afuera y un adentro, un origen definido, aún menos un lugar estable. La violencia se mete por
puertas y ventanas. Entra en
nuestras casas, en nuestras habitaciones, en nuestros cuerpos.
Daniela Rea

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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

El proceso de colonización latinoamericano situó al cuerpo de las
mujeres como un territorio de conquista a través de estrategias
de dominación y control que van desde las políticas públicas
hasta la perpetración de actos violentos. Estas prácticas hoy en
día pueden observarse en distintas latitudes y extrapolaciones que
abarcan otras formas de vida regularmente alterizadas, cuerpxs
y sujetxs feminizadxs, y seres no-humanxs, en distintos cruces
espaciotemporales, también llamados deícticos. En particular, es
evidente que los conflictos bélicos modernos, las guerras contra
el narcotráfico en Latinoamérica y en especial en México y los
sitios emergentes para actividades de extractivismo mineral y
de hidrocarburos han sido parajes para la visualización de este
fenómeno. Esta asociación ha generado un cúmulo de violencias
irreparables de las que hoy numerosos colectivos feministas,
escritoras y activistas dan cuenta diariamente.
El texto que aquí busco esbozar es un ejercicio cartográfico
de obras literarias contemporáneas publicadas en México que
responden al entendimiento hegemónico de los cuerpos como
territorios en disputa, siempre a la espera de quien los ‘descubra’ y
les dé sentido bajo sistemas de explotación capitalista y patriarcal.
Vale la pena detenerme aquí en dos cuestiones. En primer lugar,
quisiera aclarar que entiendo la noción de cuerpo como aquel
referente a seres humanxs y no-humanxs, pero también como
el que es habitado por dichos seres. ¿Qué significa habitar un
cuerpo? Somos cuerpos que habitan otros cuerpos, ya sea a través
de afectos o efectos. Repensar nuestro planeta como un cuerpo
habitado y conformado por cuerpos es también un ejercicio de
decentralización. De esta forma, la idea es cartografiar un cuerpo
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habitado por cuerpos múltiples; un mapa de mapas. Es por eso
que, entrando a la segunda cuestión, me gustaría hacer hincapié
en la no fijeza de este mapeo. Si bien yo propongo la lectura de
algunas obras, pretender una mirada oblicua es entender la siempre
incompletitud de esta tarea. No existen, pues, fronteras estáticas,
ni se busca crearlas.
Tomando en cuenta la importancia que ha tenido el campo
literario para la construcción de conocimiento y la reificación
de narrativas y discursos que se alinean con las exigencias de un
mercado dominado por dichos sistemas, me dispongo a traer a
colación distintos textos que, más allá de su contenido, nos invitan a
repensar la estructura dominante. Entonces, lo que propongo aquí
es una mirada con otras lentes a objetos literarios que hacen otras
cosas más allá de ser novelas, cuentos, ensayos o poemas. Se trata
de que nos adentremos a observar algo que ya existía, pero que
ociosamente, en favor de la preservación del orden determinado, se
veía oscurecido. No es que no hubiesen escritoras mexicanas o que
ahora exista una moda entre las mujeres por escribir y adherirse al
fenómeno literario, sino que ahora existen más oportunidades desde
el mercado y quiénes lo operan para que sus voces sean escuchadas y
visibilizadas. Las razones para escribir pueden ser diversas y algunas
pueden estar o no a favor de un proyecto revisionista y contestario
al status quo. Lo cierto es que sin duda es un cambio de paradigma
que nos obliga a replantearnos nuestros patrones de consumo:
revitalizamos nuestra mirada, discurrimos entre otras narrativas y
discusiones y nos planteamos una cosmovisión compleja que asume
sus huecos en lugar de pretender una respuesta totalizante a aquello
que nos acontece.
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

El cuerpo-territorio vs. la territorialización del cuerpo: la
respuesta a la colonización epistémica y física sobre los cuerpos
¿Qué significa territorializar el cuerpo? María Lugones retrata en
Colonialidad y género, en primer lugar, el espacio de distinción que
se generó para las mujeres de color en oposición a las mujeres
europeas. Lugones califica a este espacio como binomial y maniqueo
entre la pasividad y la agresividad; lo educado y lo bestial. Más tarde,
Lugones también explora otra veta donde expone la tradición de la
territorialización del cuerpo femenino cuando explica cómo en el
imaginario de Colón la tierra era retratada como un pecho de mujer,
dando lugar así, también, a una imagen clara: el cuerpo, celeste y
humano, a la mira del ente colonizador, es uno mismo para la tarea
de conquista y explotación. Esta violencia queda evidenciada, tal
como menciona Lugones, cuando tomamos en cuenta la forma en
la que se consideraba a las mujeres no blancas. Menciona Lugones
que “las hembras no-blancas eran consideradas animales en el
sentido profundo de ser seres ‘sin género’, marcadas sexualmente
como hembras, pero sin las características de la femineidad” (94).
Esta categorización, leída desde el trato que se les otorga a los
animales, permite asimilar el potencial de explotación bajo el cual se
observaba a estas mujeres.
El cuerpo, entonces, pasa a ser parte de un panorama
disponible para el ente colonizador. Carecer de género es carecer
de facultades sociales. La dicotomía sexo-género posibilita una
dominación sobre las mujeres y sujetxs disidentes. Pero la exclusión
de esta etiqueta produce una segregación todavía más evidente y
agresiva. Es, en gran medida, calificarles de menos-que-humanos.
Por tanto, esta dominación se caracteriza por no traer a colación
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

cuestionamientos éticos que permitirían poner en entredicho las
suposiciones y tratos que se les brindan a estas personas.
La relevancia de esta discusión, a pesar de la distancia temporal
con la que contamos hoy en día, es que en mucha medida estas ideas han
permeado la construcción de este presente. Tal como expone Yásnaya
Elena A. Gil en Tres veces tres. En clave Malintzin: Nueve aproximaciones
a su figura, “contrario a lo que nos muestra la historia oficial, la
Independencia no supuso la suspensión de ese orden colonial” (22).
En lugar de ello, la Independencia posibilitó que el deseo de Estado,
inducido por ideales europeos, permeara en la conformación social
del México moderno. Una vez determinada una jerarquía de orden
patriarcal, donde las mujeres blancas, a pesar de su posicionalidad con
respecto a mujeres indígenas o negras, también estaban expuestas a
ser colocadas por debajo de sus pares hombres, este ideal se mantuvo
y mantiene vigente hasta nuestros días. Esto se refuerza a través de
discursos maniqueos que establecen peyorativamente una inferioridad
ficticia de la mujer con respecto al hombre y justifican su preservación
con ánimos paternalistas y abusivos.
Pero los esquemas de control son mucho más violentos. Rita
Segato, tras su larga investigación sobre los feminicidos en Ciudad
Juárez, establece en La guerra contra las mujeres que “[e]n la lengua
del feminicidio, cuerpo femenino también significa territorio y su
etimología es tan arcaica como recientes son sus transformaciones”
(Segato 47). De esta forma, lo que retrata inicialmente Lugones es
retomado por Segato. Si bien, antes esta inferioridad estaba mucho
más marcada por el esquema racial, ahora podemos extrapolarlo
dentro del locus poscolonial. Lejos de tener una discusión sobre
el fin o la permanencia de lo colonial, lo que demuestran Segato
y Lugones es que la estructura por sí misma no ha dejado de
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

funcionar, sino que ha mutado y se ha disfrazado de otras formas
para mantenerse vigente dentro del entramado social.
Una de las consecuencias más evidentes de la territorialización
del cuerpo de las mujeres a las que hace referencia Segato es la
violación. A través de ella determina que “[l]a víctima es expropiada
del control sobre su espacio-cuerpo. Es por eso que podría decirse
que la violación es el acto alegórico por excelencia de la definición
schmittiana de la soberanía: control legislador sobre un territorio y
sobre el cuerpo del otro como anexo a ese territorio” (La guerra contra
las mujeres 38). Este control sobre los cuerpos posibilita el ejercicio
del control patriarcal principalmente sobre los cuerpos de las
mujeres, pero también sobre los cuerpos culturalmente feminizados.
El mecanismo de control, además, se ve magnificado por lo que
Sayak Valencia, en Capitalismo gore, considera como “sociedad del
espectáculo”, que se refiere a aquella que brinda “publicidad y
legitimación, gratuitas, poder medio de la espectacularización de la
violencia” a formas de “propagación de su poder y control sobre
el territorio” (Valencia 115). Con esto, la dominación no sólo se
mantiene en un nivel pragmático sobre los cuerpos, sino que se
inserta en el imaginario social a través del permeado gradual y
constante de la mediatización del terror.
En ese mismo entronque y a manera de síntesis, Julieta
Paredes en “El feminismo comunitario: la creación de un
pensamiento propio” afirma que:
Dos palabras que describen la realidad que pretendemos mostrar.
Penetración nos plantea la acción de introducir un elemento en
otro. Colonial como la invasión y posterior dominación de un
territorio ajeno, empezando por el territorio del cuerpo. Como las
palabras y los discursos son formas auditivas que toman posición

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ante las hegemonías discursivas del poder, podemos decir que la
penetración colonial nos puede evocar la penetración coital, como
la imagen de violencia sexual, de la invasión colonial. No decimos
con esto que toda penetración coital o penetración sexual en
general sea necesariamente violenta, no lo es cuando se la desea,
pero la violación de nuestros cuerpos, ninguna mujer la desea, y la
invasión colonial, ningún pueblo la quiere. (7)

En este sentido, la alegoría del cuerpo como un territorio
de conquista y la penetración no consensuada, como acto político,
social y sexual, forman parte de un imaginario social que se incrusta
en el panorama poscolonial latinoamericano; un pasado vivo al que
aún se le debe hacer frente.
Ahora bien, ¿qué significa responder a todo esto desde el
cuerpo-territorio? Tanto Julieta Paredes como Lorena Cabnal, según
recogen Sofia Zaragocin y Martina Angela Caretta, sostienen que el
cuerpo-territorio opera dentro de un marco de referencia feminista
que le permite evolucionar apoyado en la afirmación de que no
existe una diferencia ontológica entre el cuerpo y el territorio. En
ese caso, lo que le sucede al cuerpo también le sucede al territorio
y viceversa (6). Por su parte, Delmy Tania Cruz Hernández destaca
que la propuesta de un acercamiento a través del concepto de
cuerpo-territorio implica:
mirar a los cuerpos como territorios vivos e históricos que aluden
a una interpretación cosmogónica y política, donde en él habitan
nuestras heridas, memorias, saberes, deseos, sueños individuales y
comunes, y a su vez, invita a mirar a los territorios como cuerpos
sociales que están integrados a la red de la vida y por tanto, nuestra
relación con ellos debe ser concebida como ‘acontecimiento ético’
entendido como una irrupción frente a lo ‘otro’ desde la posibilidad
de contrato, dominación y poder no tienen cabida. Donde existe
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

la acogida comprendida como la co-responsabilidad y la única
propuesta viable para mirar el territorio y entonces para mirarnos a
nosotras-nosotros-nosotres mismxs. (44, énfasis en el original)

Entonces, queda en evidencia tras esta comparativa entre
ambas operaciones que la formulación de la territorialización del
cuerpo funciona de manera unilateral. Se coloca al cuerpo en el
terreno del objeto de conquista. Del cuerpo se podrán extraer bienes
que satisfacen las necesidades del colonizador o el sujeto patriarcal en
este caso. La respuesta a esta operación desde una mirada feminista
decolonial responde a replantear estos términos bajo los cuales se
coloca, más allá del cuerpo, al territorio. Entonces, el cuerpo-territorio
es una doble operación dialógica: tanto el cuerpo como el territorio
son espacios que no deben encontrarse en disputa, sino entenderse
como dos cuerpos que se comparten. El giro afectivo al que se sujeta
el binomio cuerpo-territorio permite entretejer las necesidades de
todxs aquellxs que coexisten, sin importar la categoría nominal que se
les asigna. Descentralizar y desjerarquizar es entonces una pieza clave
del ejercicio de imaginar otros mundos posibles.
En esta veta, el objetivo del siguiente apartado es hacer
visibles los hilos que se entretejen entre las autorías contemporáneas
que responden, algunas en mayor medida que otras, a las narrativas
coloniales y capitalistas hegemónicas.
Cartografías críticas: miradas especulativas contra el andro
y antropocentrismo
La literatura latinoamericana, así como el fenómeno literario
internacional, ha sido dominada históricamente por hombres.
Recientemente se habla de un boom de mujeres escritoras, pues
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ahora circulan con una mayor facilidad dentro del mercado
literario. La etiqueta, tal como critican autoras como María
Fernanda Ampuero, Fernanda Melchor, Mariana Enríquez y
Samatha Schweblin, no corresponde con lo que sucede realmente.
El fenómeno editorial del boom latinoamericano poco tiene
que ver con la facilidad en la circulación de textos y artefactos
literarios producidos por mujeres contemporáneas más allá de su
éxito de venta (Scherer). Pretender que esta nueva configuración
simula una repetición en los patrones de consumo es ignorar que
las mujeres no han tenido “sitio en la historia ni en la cultura
porque la historia y la cultura se ven desde un lugar en el que ellas
no han podido estar y al que muy rara vez han tenido acceso”
(Sefchovich 10).
Los textos y proyectos que aquí se exploran de forma
superficial no son más que una forma de entre miles de trazar un
mapa de escrituras que se adentran a estos mercados. Si los textos
subvierten o no ciertas normas y estructuras, no corresponde a
esta discusión. Lo que busco a través de estas líneas es plantear la
posibilidad de otras miradas que a su vez replantean lo canónico de
ciertos textos con respecto a otros; de mantener en silencio y tras
una pantalla oscura otras formas de escritura y pensamiento que ya
estaban presentes, pero ignorábamos con facilidad.
La selección de estos textos responde a la capacidad de
cuestionar ciertas posturas sobre hechos sociales y afrentas que se
viven en el México contemporáneo. A pesar de tener una amplia
variedad de opciones para analizar, me centraré aquí en Temporada
de huracanes (2017) de Fernanda Melchor, La compañía (2019) de
Verónica Gerber Bicecci y Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra
(2020) editado por Daniela Rea Gómez.
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Uno de los puntos clave que tienen en común estas
escrituras es que develan la puntual relación que mantiene el capital
con el patriarcado. Esta hace presente cómo se articula una serie de
configuraciones sociales a las que Rita Segato llama pedagogías de la
crueldad, a las cuales define como “todos los actos y prácticas que
enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y
la vitalidad en cosas” (“Manifiesto en cuatro temas” 223). De esta
forma, Segato encuentra relación entre las actividades extractivistas
de explotación y la explotación sexual:
La trata y la explotación sexual son los más perfectos ejemplos
y alegorías de lo que quiero decir con pedagogía de la crueldad. Es
posible que eso explique el hecho de que toda empresa extractivista
que se establece en los campos y pequeños pueblos de América Latina
para producir commodities destinadas al mercado global al instalarse
llega junto o es inclusive precedido por burdeles y el cuerpo-cosa de
las mujeres que allí se ofrecen. (“Manifiesto en cuatro temas” 223)
Pareciera que esto ha resultado de gran interés para algunas
de las autoras mexicanas contemporáneas, pues es notorio cómo
ciertas obras recientes expanden nuestra visión sobre el extractivismo
mineral y de hidrocarburos, así como la explotación medioambiental
y las consecuencias directas sobre los cuerpos que habitan los
espacios periféricos a ellas. Estas autoras dibujan un paisaje que
también se constituye a través del comercio de los cuerpos del que
habla Segato. Prueba de ello son textos como Temporada de huracanes
de Melchor o La compañía de Gerber Bicecci donde la extracción
de petróleo o mercurio, respectivamente, ayuda a la constitución de
espacios para la explotación en los cuales la instalación de zonas
de tolerancia o zonas rojas es una de las primeras edificaciones
en los asentamientos poblacionales. Pero es el componente de
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verosimilitud de ambos textos el que permite puntualizar una crítica
a la configuración que posibilitan las tareas extractivas.
En el caso de Temporada de huracanes, Melchor crea una ficción
alrededor del asesinato de Raúl Platas Hernández, “El Brujo” (Tijerina
14). Su narración, ilustrada de violencia física, psicológica y estructural,
ilumina las prioridades de un Estado negligente y de actores de
instituciones privadas cuyo único interés reside en su propio beneficio.
La novela cuenta con ocho capítulos, entre los cuales siete mantienen
una estructura similar: un párrafo continuo que simula una historia
contada a largo aliento; una narración popular o un chisme (215-218).
El séptimo capítulo, por su parte, se asemeja a esto en un espacio más
reducido: presenta algunas versiones sobre el destino de un tesoro que
presuntamente tenía guardado La Bruja y lo que se vive en La Matosa
tras su muerte. De esta forma, Melchor nos adentra a un espacio vivo.
La Matosa, aunque ficcional, mantiene anclajes puntuales con nuestra
realidad. Se comparten referentes musicales como Daddy Yankee,
Yuri y Luis Miguel; se observan prácticas políticas clientelares donde
se prometen más y más proyectos progresistas y desarrollistas que
alimentan una falsa idea de un futuro prometedor (Araoz); y se nos
provee de la frase “Algunos de los acontecimientos que aquí se narran
son reales. Todos los personajes son imaginarios”, a modo de epígrafe
que abre la novela, de Las muertas de Jorge Ibargüengoitia, texto en el
que, de igual forma, se ficcionaliza el caso de “Las Poquianchis”, un
grupo de asesinas seriales que operó entre 1945 y 1964 en el estado
de Guanajuato, en México. Bajo esta línea, la estrategia narrativa de
Melchor posibilita una lectura crítica de un evento que, sin los matices
que proveen los personajes que habitan el universo que construye,
fácilmente podría catalogarse como un ‘crimen pasional’ o ‘un caso
más de abuso de sustancias y violencia irracional’. De esta forma,
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Temporada de huracanes funciona como un vehículo narrativo no sólo
para cuestionar, sino para además prestar mayor atención a aquellas
historias que diariamente aparecen en los diarios y que terminan
siendo parte de una estadística gubernamental. Detrás de cada muertx
hay una vorágine de voces que ayudan a profundizar en su historia de
vida.
Por su parte, La compañía de Verónica Gerber Bicecci consta
de dos partes: la reescritura de “El huésped” de Amparo Dávila,
en la cual se presenta un futuro postapocalíptico más cercano de lo
aparente, y una serie de 100 viñetas que recopilan, a manera de archivo,
documentos sobre la adquisición de derecho para extraer en Nuevo
Mercurio por parte de la Compañía Mercurio Mexicano (más tarde
Compañía Minera Veta Rica, S.A.), testimonios, estudios geológicos,
informes sobre afectaciones en la salud de los pobladores y trabajadores
de Nuevo Mercurio, mapas de los túneles, planos de la maquinaria y
documentos de investigaciones variadas a cargo de académicos e
instancias gubernamentales. En la primera parte de este objeto literario,
al intercambiar al personaje de Guadalupe por “la máquina” y al huésped
por “la Compañía”, Gerber Bicecci cuestiona la posición maquinal en
la que comúnmente se mantiene a las mujeres, en específico a las que
se encargan a las tareas del cuidado, mientras que brinda agencia a esta
figura tecnológica para rebelarse contra el sistema o, como se plantea
en el texto, a la compañía extractivista. Mientras que, en la segunda
parte, brinda herramientas críticas a sus lectores para profundizar en
las implicaciones que tiene la práctica extractiva y la participación de
actores públicos para facilitar estas empresas.
Ambos textos dejan en evidencia que la satisfacción del deseo
masculino es su prioridad, tanto en la generación de un mayor capital
económico como en la dominación sobre los cuerpos: en Temporada de
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huracanes podemos observarlo principalmente con los variados casos
de violencia sexual, pero ambos textos nos presentan, como ya se
había mencionado anteriormente, la instalación de zonas de tolerancia,
habilitando un mercado sexual para la satisfacción masculina, y una
empresa extractiva que invariablemente daña al cuerpo de la Tierra.
Pero esto no es todo, también en ambos casos se discute una forma de
dominación sobre seres no humanos. En Temporada de huracanes sucede
desde el plano sexual: Brando, mientras ve una película pornográfica,
se encuentra con un clip donde un perro es captado dándole sexo
oral a una chica (Melchor 164). Mientras que en La compañía sucede
desde el plano económico: una vez que la contaminación producida
de la extracción de mercurio es tanta que se precisa clausurar el sitio,
se identifican a los Tadarida brasilensis Tadarida brasilensis y a los Plecotus
mexicanus, un par de especies de murciélagos a los que se les pretendía
usar como parte de un sitio ecoturístico (Gerber Bicecci 182). Aunque
de distintas formas, en ambas instancias es evidente que estos seres
pasan a funcionar como elementos que dan servicio a las necesidades
del deseo patriarcal-capitalista. El perro, al igual que los murciélagos,
es incapaz de consentir a formar parte de la actividad a la que lo
someten.
Por tanto, vale la pena traer a colación lo que establece
Rita Segato sobre la expresión patriarcal-colonial-modernidad, la
cual “describe adecuadamente la prioridad del patriarcado como
apropiador del cuerpo de las mujeres y de éste como primera
colonia” (Segato, “Manifiesto en cuatro temas” 214). Aquí, me
parece pertinente expandir, más allá del cuerpo de las mujeres al
que hace referencia Segato, hacia el sintagma cuerpo-territorio.
Volvemos, entonces, al ejercicio dialógico al que apuntan Julieta
Paredes y Lorena Cabnal para entender el ejercicio violento al
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que se somete no sólo el cuerpo de las mujeres sino también al
planeta y demás cuerpos no-humanxs que le habitan. Entonces, el
patriarcado, inseparable integrante de la tripartición patriarcadocolonia-modernidad, se apropia de los cuerpos de las mujeres, los
feminizados y los no humanxs para conformar su colonia en su
ejercicio de poder y dominio.
Ahora bien, en 2020 se publicó un conjunto de crónicas
titulado Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra. Este libro reúne
los trabajos de periodistas como Verónica Gargo, Daniela Pastrana,
Celia Guerrero, Paula Mónaco, José Ignacio de Alba, Lydiette
Carrión, Emanuela Borzacchiello, Raquel Gutiérrez, Sara Uribe,
Marina Azhua, Daliri Oropeza, Marcela Turati y Erika Lozano.
A lo largo de los distintos textos presentados en la compilación,
las autoras dan cuenta de los estragos de los sujetos endriagos,
aquellos que “utilizan la violencia como medio de supervivencia,
mecanismo de autoafirmación y herramienta de trabajo” (Valencia
10) que han reconfigurado el imaginario y la praxis social del
México contemporáneo. A través de la llamada “guerra contra el
narcotráfico”, México entró en un Estado de excepción donde
el terror no se limitaba a las figuras paraestatales. Por igual, los
representantes de la ley como los representantes de lo ilegal
convirtieron el espacio público, el territorio, en plazas en disputas.
Estas plazas, a su vez, también incluían los cuerpos de las mujeres,
tal como destaca Segato.
Uno de los textos más desgarradores de la compilación es el
de Paula Mónaco. En él, titulado “Dos mil días robados”, Mónaco
narra las vivencias de Denise Blanco y Korina Utrera, dos mujeres
detenidas por miembros de la Marina mexicana en lo que parecía ser
un operativo armado para la detención de miembros sospechosos
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del crimen organizado. Denise y Korina no sólo se encontraron ‘en
el lugar equivocado, a la hora equivocada’, sino que incumplieron
con una norma social no escrita: eran pareja. La sexualidad de
estas mujeres las convirtió en un terreno de conquista alterizado,
pues ahora los agentes que las detuvieron consideraban que era su
deber convertir a estas mujeres a la heteronorma. Con frases como:
“ahorita te vamos a enseñar lo que es la verga para que pruebes,
maldita machorra” (62) y “—Tú estás bien bonita, tú te puedes
buscar a un hombre que te haga algo bien. No has probado, ven que
te voy a enseñar [...] ¿A poco no te gusta esto? ¡Mira, te va a gustar
más que tu novia!” (66), estos hombres utilizan su investidura como
símbolo de poder de conquista. Bajo el manto de la protección de la
ley, no hay acto ilegal que no puedan cometer.
La narración no escatima en los detalles explícitos y más
descarnados de la violencia desplegada sobre estos cuerpos: “Uno de
los marinos le toca violentamente sus genitales [...] le pellizca fuerte
sus pezones y sus pechos bajo una delgada blusa de tirantes” (63).
La violación se da de manera continua, “[l]a mano-objeto lastima
su cuerpo sin pausa” (63), y no parece tener como objetivo otra
cosa más allá del simple control y la dominación, pues es notoria
la intención de lastimar su cuerpo y quebrar su espíritu, pues “la
violación se dirige al aniquilamiento de la voluntad de la víctima,
cuya reducción es justamente significada por la pérdida de control
sobre su cuerpo” (Segato, La guerra contra las mujeres 38). Es aquí
donde se instaura un Estado paralelo a las leyes, pero indisoluble del
que se desprende.
El territorio de conquista, ahora bajo el conflicto armado
que posibilita la violencia sin repercusiones, es un campo abierto
para los uniformados. Mónaco destaca dos elementos particulares:
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el silencio de quienes no las lastiman, “—Me violaron, me lastimaron
—le cuenta en el instante de paz pero él no responde” (65) y la
voz de las mujeres que defienden esas acciones: la llevan con una
enfermera. Intenta contarle todo lo que le hicieron, pero la mujer la
interrumpe:
“¡Cállate, pendeja! Te has de haber lastimado cuando te aventaron
a la camioneta. No digas esas pendejadas de que te violaron porque
aquí no se hace eso. Yo trabajo aquí y te puedo decir que a eso no
le hacemos”. [...] “Son mis amigos y son buenas personas”. (68)

Es así que el pacto patriarcal se exhibe en dos formatos:
a través del silencio de los hombres y a través de la complicidad
de las mujeres, facilitadoras de un sistema que les usa mucho y
beneficia poco.
En términos discursivos, la narrativa de seguridad provee
un marco que blinda a los agentes del Estado para cometer actos
violentos en/a los cuerpos de las mujeres. Pero, tal como destaca
también Paula Mónaco, estos discursos carecen de validez práctica
cuando se toma en cuenta que “de 100 mujeres arrestadas por
policías y militares en México 97 sufrieron violencia física y 72
violencia sexual” y que “sólo el 0.89% del total de detenidos estaban
‘plenamente identificados’ con alguna organización criminal o cártel
del narcotráfico” (73). La yuxtaposición de ambos datos nos provee
de herramientas suficientes para destacar el acto de la detención
como uno arbitrario que les posibilita el control, posteriormente
exacerbado por la acción violenta que suele acompañarlo.
Estas expresiones de violencia no se limitan a la vía pública; lo
que ocurrió es que, tras la declaración de guerra por parte del Estado
mexicano a ese enemigo invisible que representa el narcotráfico, la
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violencia en lo público aumentó con mucha notoriedad. Estefanía
Barba Vela describe en su ensayo titulado “Desigualdad de género:
más allá de los síntomas y del castigo”, que
[e]l porcentaje de mujeres que eran asesinadas en la vivienda solía
ser mayor. Entre 2004 y 2007, por ejemplo, los porcentajes oscilan
entre el 41% y el 46%. Los números empezaron a bajar porque la
cifra de mujeres asesinadas en la vía pública comenzó a aumentar.
En 2004 el 25% fueron asesinadas en la vía pública (contra el 47%
que lo fue en la vivienda). En 2016, el 41% de las mujeres fueron
asesinadas en la vía pública (contra el 31.4% que fue asesinada en
la vivienda). (44)

Es con esto que no se pretende considerar que la problemática
existe sólo en relación con las figuras paraestatales del Segundo
Estado descrito por Segato (La guerra contra las mujeres), sino también
en los espacios parasociales.
Contrastar el texto de Mónaco a lo que se narra en artefactos
literarios como Temporada de huracanes y La compañía hace evidente que
la idea de la dominación no existe sólo en términos de poder social,
sino también de poder económico. Se coloniza el cuerpo (humanx,
no humanx y celeste) y se empaqueta como producto comercializable
para el consumo patriarcal masculino que lo vuelve herramienta
para saciar sus necesidades alimentadas por el mismo capital. Y en
respuesta a ello, los textos de las autoras que aparecen en Ya no
somos las mismas…, el de Fernanda Melchor y el de Verónica Gerber
Bicecci se nos anticipan las voces de “[l]as mujeres cuyos territorios
y cuerpos están bajo amenaza de despojos vinculados a proyectos
petroleros, mineros, agroindustriales o urbanos [y que] se están
uniendo para convertirse en un río de resistencia transcontinental
(García-Torres, Vázquez, Cruz y Bayón Jiménez 39).
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Cartografías móviles y contradictorias
Me permito, pues, aceptar que la cartografía que presento aquí
es totalmente fragmentada. Que, en un esfuerzo inicial, tenía una
lista más amplia de obras y esfuerzos editoriales entre los que
destaco: Tsunami I (2018) y Tsunami II (2020) editados por Gabriela
Jauregui, Su cuerpo dejarán (2019) de Alejandra Eme Vázquez,
lamaquinadistopica.xyz (2018) de Verónica Gerber Bicecci, Permanente
obra negra (2020) de Vivian Abenshushan y las colecciones Vindictas
de la Universidad Nacional Autónoma de México y A golpe
de linterna: más de 100 años de cuento mexicano editado por Liliana
Pedroza. A esta lista le hacen falta muchísimos otros textos, otro
más que escapan los límites geográficos a los que elegí ceñirme
para efectos de este trabajo. Lo cierto es que este esfuerzo ha sido
alimentado por sus lecturas, conversaciones alrededor de los textos
y esos nuevos mapas que he logrado trazar gracias a las nuevas y
múltiples miradas que proveen.
Finalmente, para cerrar, hilo aquí un pequeño esbozo
de aquello a lo que responde, desde mi perspectiva, el cuerpoterritorio. Retomando a Silvia Federici en El patriarcado del
salario:
El neoliberalismo es un ataque feroz, en su común denominador,
a las formas de reproducción a nivel global; empieza con el
extractivismo, la privatización de la tierra, los ajustes estructurales,
el ataque al sistema de bienestar, a las pensiones, a los derechos
laborales […] Y cada vez más, a la cabeza de estas luchas,
encontramos mujeres que comprenden que hoy no se puede
separar la lucha por una sociedad más justa, sin jerarquías,
no capitalista —no fundada sobre la explotación del trabajo
humano—, de la lucha por la recuperación de la naturaleza y la

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lucha antipatriarcal: son una misma lucha que no se puede separar.
(Federici 20-21)

Es por ello que me gustaría hacer todavía un mayor hincapié
en el gran esfuerzo que escritoras, activistas, madres, trabajadoras
y estudiantes realizan. A través de marchas, publicaciones y la
resistencia continua, estas mujeres han respondido al silencio del
pacto patriarcal y a sus abusos ejercidos sobre los cuerpos. De esta
forma responden a la necesidad de
desbordar el conteo necropolítico que es, lamentablemente,
muchas veces a-significativo, para concentrarnos en construir explicaciones
y contribuir a que, entre muchas, logremos organizar la experiencia colectiva de
estar viviendo en medio de esta guerra que nos ha despedazado, también, como
sociedad. (Gutiérrez Aguilar 120, cursivas en el original)

Pero esto no quiere decir que la tarea es fácil o exenta
de contradicciones. Tal es el caso de La compañía. En una de las
presentaciones del libro, Gerber Bicecci profundizó sobre el hecho
de que la parte A de su texto, la fotonovela con la reescritura del
cuento de Amparo Dávila, fuese financiada por FEMSA a través
de su Bienal de Arte (Lata Peinada). Pensando también en la
publicación de Temporada de huracanes o de Ya no somos las mismas
y aquí sigue la guerra bajo sellos del conglomerado editorial de
Penguin Random House, hay una pregunta necesaria que debemos
plantearnos: ¿qué exigimos a las demostraciones de resistencia? ¿A
qué estándares deben de responder estas autoras? ¿Deben eludir
al capital, como si fuese posible, y hacer una crítica vivencial o
es injusto pedírselos desde nuestra propia comodidad? ¿Serviría
de algo realmente? ¿Nos llegarían sus mensajes sin estos móviles?
Probablemente la respuesta sea negativa.
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“Frente a la globalización neoliberal, social y ecológicamente
devastadora, numerosas personas se esfuerzan hoy por lograr un
viraje que posibilite un presente sostenible y un futuro aceptable
para la humanidad y los demás seres vivos” (Puleo 73) y siguiendo
los preceptos del cuerpo-territorio, es en sus contradicciones,
indeterminaciones, huecos, telas cortas o deshilachadas, donde se
puede construir otro futuro posible.

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Tania; y Bayón Jiménez, Manuel. “Extractivismo y (re)
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

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Puleo, Alicia. Claves ecofeministas para rebeldes que aman a la Tierra y a los
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Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra, Grijalbo, 2020,
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marcan el rumbo.” La Nación, 12 June 2021. La Nación
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https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/elnuevo-boom-latinoamericano-las-escritoras-marcan-elrumbo-nid12062021/.
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Gilgamesh, superhéroe cultural
Adbeel Darío Duarte Hernández
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Fecha entrega: 21-11-2021 / Fecha aceptación: 28-2-2022

“Creemos, tal y como ha dicho
Jack (Kirby), que no necesitamos
ser tan exactos, porque nos consideramos capaces de mejorarlos.
Después de todo, la mitología es
mitología, ¿y quién es nadie para
decir que no podemos adaptar
nuestros propios mitos? Eso es
justo lo que estamos haciendo
al basarnos en el pasado, y disfrutamos muchísimo al hacerlo”.
–Stan Lee1

A guisa de introducción
La figura del protosuperhéroe es comúnmente relacionado con la
obra La pimpinela escarlata de Emma Orczy antes de la aparición en
las historietas de Superman en el Action Comics #1 en 1938, donde
encontramos al último hijo de Krypton, quien en la Tierra posee
1 Escritor y editor de Marvel Comics.

245

�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

habilidades metahumanas. En su primera publicación se presenta
como “el campeón de los oprimidos. ¡la maravilla física que juró
dedicar su existencia a cualquiera que necesite ayuda!” (Action
Comics, no. 1, 1938).
Sin embargo, desde la literatura y el mito nos hemos topado con
seres que superan los límites de lo humano, como la figura de los dioses
y su descendencia con los humanos, cuyo referente desde la tradición
helenística está el semidios Heracles (conocido en el panteón romano
como Hércules), hijo de Zeus con una fuerza descomunal innata.
Marc Bloch (1982: 52) describe que las fuentes narrativas, es
decir, los relatos deliberadamente dedicados a la información de los
lectores, no han dejado de prestar ayuda al investigador, ya que son
las únicas que proporcionan un encuadre cronológico casi normal
y seguido. Sin embargo, Fernand Braudel (1970: 77) ha expresado
una desconfianza respecto a una historia que se limite simplemente
al relato de los acontecimientos y sucesos.
Jesús de la Torre sostiene que la tradición iberoamericana de
derechos humanos tiene como elemento esencial su teoría y praxis
desde el pobre, con su raigambre bíblica entendiendo lo jurídico como
Mispat: la justicia al oprimido. Porfirio Miranda nos enseña que Mispat
viene de la raíz spt que significa salvar de la injusticia a los oprimidos
(1971:111); y según de la Torre: “ha sido traducido como derecho ley,
acto judicial, justicia, intervención justiciera extrajudicial, y algunos
términos análogos” (2007: 111). Esta palabra posee en la tradición
bíblica y profética un sentido de liberación de la opresión al débil, es
“velar por los derechos de los pobres, de los oprimidos, de los débiles”
(2007:53). Juan Alfaro valida la interpretación que Porfirio desarrolla
sobre el Mispat: “Que yo sepa, nadie hasta ahora había puesto de
relieve la importancia primordial que en todo mensaje bíblico tiene la
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

justicia liberadora de Dios (liberación de los oprimidos) y la exigencia
divina de justicia entre los hombres” (1973: 17).
Mispat “no es dar a cada quien lo suyo en el sentido de la
justicia conservadora, de derechos adquiridos, sino que implica,
especialmente, velar por los derechos de los pobres, de los oprimidos,
de los débiles. Esto también en virtud del paralelismo sinonímico
entre las raíces spt y sdq, derivándose de esta última sedaqa, que se
traduce como justicia” (De la Torre, 2007: 11).
Todo esto lleva a Porfirio Miranda a la siguiente afirmación:
“El mispat es la defensa de los débiles, la liberación de los oprimidos”,
el hacerle justicia a los pobres. El hecho de que las leyes originalmente
sean llamadas mispatim constituye un dato de importancia incalculable,
indicando cuál era la intención y el sentido original de la legislación,
dando así el criterio que permite discernir cuándo los legisladores
posteriores acertaron realmente con la voluntad de Dios, y cuándo,
por el contrario, mitizaron la ley y la autoridad erigiéndolos en entidaden-sí que en peor de los casos se torna en instrumento de opresión y
de injusticia (Miranda, 1971: 129).
Los dos creadores de Superman, el escritor Jerry Siegel y el
dibujante Joel Shuster; el primero nacido en Ohio y el segundo en
Toronto, ambos son hijos de inmigrantes judios. La formación de
los dos artistas se dio viviendo en la sociedad estadounidense (Joel
Shuster se muda con su familia a Ohio, donde conoce a Siegel) pero
cuya formación en casa arraiga los valores de la cultura semita, entre
los que destaca la justicia.
Cultura babilónica
El concepto de derecho y de justicia en la Biblia tiene una de sus
raíces en la antigua cultura de Mesopotamia (De la Torre, 2014: 28),
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

es en esta cultura donde encontramos la primera obra maestra de
imaginación de la literatura universal: El poema de Gilgamesh, o “aquel
que ha visto todo hasta los confines del mundo” (2020), como
lo describe la primera línea del poema. George Roux tiene casi la
certeza de que Gilgamesh gobernó en Uruk hacia el año 2900 a.
C., por lo que sugiere que algunos de los episodios de esta epopeya
estén inspirados en hechos reales.
Jim Sharpe nos comenta que la historia se ha contemplado
tradicionalmente como un relato de los hechos de las grandes
personalidades, y a pesar de que en el siglo XIX se procedió con
un interés por una historia social y económica de mayor alcance, su
principal tema siguió siendo la exposición de la política de las élites
(en Burke, 1996: 39). El poema nos indica la naturaleza divina del
rey Gilgamesh:
047 Desde el día que nació se le puso el nombre de Gilgamesh.
048 Dos tercios de él eran dios, su otro tercio era condición
humana (2020: 107)

Tal como dice Peter Watson (88), una de las tareas del rey
de Mesopotamia era la de administrar justicia, y que, en las primeras
ciudades, la injusticia era considerada una afrenta a los dioses. Los
jueces trabajaban en los templos o en sus puertas, en particular
aquéllos dedicados al dios de la justicia, Shamash. Sin embargo, el rey
era siempre el tribunal de apelaciones e intervenía cada vez que quería
hacerlo. Los babilonios estaban menos interesados en una teoría
abstracta de la justicia que en encontrar soluciones aceptables que
no trastornaran a la sociedad. Esto lo podemos ver claramente en el
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Código de Hammurabi: “para que yo mostrase la equidad al país, para
que yo destruyese al malvado y al inicuo, para que el prepotente no
oprimiese al débil, para que yo, como el divino Shamash, apareciera
sobre los «Cabezas Negras» e iluminara la tierra, para que promoviese
el bienestar de la gente, me impusieron el nombre.
Al igual que los reyes de Mesopotamia, el discurso de los
profetas del Antiguo Testamento tiene como tema central la justicia,
ya que se presenta como punto de partida para una crítica de la
realidad social existente y como punto de término de la sociedad por
vivir; no defienden la justicia en abstracto, sino que la concretizan en
su opción por la defensa del pobre, del oprimido, del indigente, que
es el que padece la justicia.
Gilgamesh, de tirano a héroe
Felix Morales Luna describe que la imagen de un superhéroe que
opta decididamente en luchar por la justicia está tan asumida que
siguiendo sus historias pasamos por alto el hecho que no hay nada
que impida al superhéroe emplear sus poderes para fines egoístas o
incluso malignos. Jeff Brenzel (2010), sin embargo, menciona que,
si un personaje dotado de poderes fuera de lo normal no hiciera
el bien y luchase contra el mal de algún modo reconocible por el
lector medio, es de suponer que no aparecería como protagonista
de una historia de superhéroes y encarnaría el papel de personaje
supermalvado.
En la primera tablilla nos hablan del gran rey de Uruk-el
Redil, sin embargo, los dioses intervienen al ver el comportamiento
déspota de este con los jóvenes, en especial con una joven prometida
a la que Gilgamesh piensa someter al ius primae noctis:
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

075 [–«Sumamente poderoso, ilustre, experto […]
076 No deja libre [Gilgamesh] a jovencita alguna [a su novio.»]
077 De la hija del guerrero, de la prometida del joven]
078 sus lamentos [estaban escuchando] las diosas.
079 Los dioses de los cielos, poseedores del mando,
080 (ellos acudieron/ dirigieron su palabra al dios Anu:)
081 –«Tú has hecho que haya un búfalo impetuoso en Uruk-el
Redil.
082 Él no tiene rival y en [hiestas] están sus armas,
083 En el juego de la bola son alzados sus compañeros.
084 Aterró [a los jóvenes de Uruk] sin razón.
085 No deja libre Gilgamesh hijo alguno a su padre.
086 Día y noche se muestra arrogante y violento.
087 ¡Él es el pastor de Uruk-el Redil! (2020: 112)

Max Weber define el poder como “la probabilidad que tiene un
hombre o una agrupación de hombres, de imponer su propia voluntad
en una acción comunitaria, inclusive contra la oposición de los demás
miembros” (2002: 682). Gilgamesh al no tener un rival puede dominar
la ciudad a placer, es hasta que encuentra un igual con Enkidu.
094 (Los dioses convocaron a Aruru la Grande (diciéndole:)
095 –«Tú, Aruru, creaste [al hombre.]
096 Crea ahora una réplica suya,
097 para que pueda enfrentarse al ímpetu arrollador de su corazón,
098 y continuamente contiendan entre sí y Uruk descanse».

Al enterarse del comportamiento tiránico del rey con su
pueblo, Enkidu se llena de furia y decide confrontar a Gilgamesh
en tan equilibrada batalla, lo que los lleva a entablar una fraternal
amistad. Enkidu sirve como el asistente de Gilgamesh, así como
Patroclo a Aquiles, Yolao e Hilas a Heracles, y Robin para Batman.
Enkidu representa el dominio del hombre sobre la naturaleza
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a través de la civilización, los rasgos de comer pan y beber cerveza
lo convierten en hombre, en un ciudadano sujeto de derecho como
varón gracias a la vida sexual activa:
090 No sabía Enkidu/ 091 comer el pan
092 ni a beber cerveza/ tampoco había sido enseñado.
094 La prostituta abrió su boca y/ 095 así habló a Enkidu:
096 –«Come el pan, Enkidu/ 097 bien imprescindible para vivir,
098 bebe la cerveza, destino del país. (2020: 136)

Más adelante, vemos cómo concluye su transformación:
106 Acicaló el barbero/ 107 su velludo cuerpo
108 se ungió el aceite y/ se convirtió en un hombre.
110 Se puso él un vestido,/ 111 era todo un guerrero. (136)

Gilgamesh le comenta a Enkidu la idea de buscar la gloria al
enfrentarse a Humbaba, un monstruo gigante y guardián del Bosque
de los Cedros. Sin embargo, enfrentar a Humbaba es ponerse en
contra de los designios de los dioses, tal como se lo comenta Enkidu:
217 –«¿Cómo vamos [a ir, amigo mío, al Bosque del Cedro]
218a Con el fin de proteger los cedros
219a como terror de la gente lo destinó Enlil.
218b Esta misión n[o debe ser emprendida,] (146-147)

Gilgamesh, sin embargo, convencido de la petición que
su madre Ninsun le rezó a Samash, el dios de la justicia, y ante el
consejo de los ancianos de no continuar su aventura, el rey de Urukel Redil se mantiene firme en su empeño de pelear con el monstruo
para erradicar todo mal:
202 Hasta los días en que, tras partir, regresemos,
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203 hasta que lleguemos al bosque del Cedro,
204 hasta que al feroz Humbaba demos muerte
205 y todo el mal que Shamash detesta, hayamos erradicado del
país. (168)

Antes de partir al Bosque de los Cedros, Gilgamesh se dirige
a los jóvenes para pedirles su bendición durante el camino y poder
contemplar sus rostros de nuevo, franquear las puertas de Uruk-el
Redil y celebrar las fiestas de Akitu dos veces al año. Todo indica
que enfrentar a Humbaba significa atentar contra la naturaleza, sin
embargo, la revelación del segundo sueño premonitorio de Gilgamesh
y su interpretación por parte de Enkidu parece significar lo contrario.
020’ Enkidu se dirige a él.
021’ así dice a Gilgamesh: [–«Iremos hacia él, él no es la
montaña]
022’ Él es un ser muy extraño: Huwawa, [iremos hacia él,]
023’ Él no es la montaña. Es un ser muy extraño.

El diluvio y la injusticia arcana de los dioses
Tras la muerte de Humbaba y el toro celeste, Enkidu le comenta a
Gilgamesh el fatídico sueño que tuvo, donde los dioses se pusieron a
deliberar sobre las acciones de los dos héroes, condenando a uno de
ellos a morir, solicitando que fuera Enkidu en vez de Gilgamesh quien
pereciera. Shamash, el dios solar, le reclama a Enlil por la inocencia
de Enkidu al ser una orden de este dios de la justicia la muerte de los
monstruos. Después de un segundo sueño Enkidu fallece.
Ante la muerte de su amigo, Gilgamesh cuestiona su mortal
destino y decide ir a buscar la inmortalidad, con lo que emprende un
viaje al lugar donde mora Utanapishti, quien ha sido el único que ha
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logrado la inmortalidad entre los humanos. Nuestro héroe atraviesa
la senda del Sol para llegar al bosque encantado donde reside el
barquero Shiduri, quien lo conduce por las aguas de la muerte que
lo llevan con el héroe del diluvio, quien le cuenta cómo los dioses
orquestaron la masacre. El Noé babilonio logró escuchar el plan de
los dioses por designio de Ea, para construir una barca y salvarse de
la tragedia. Una vez iniciado el diluvio, los dioses contemplaron el
horror como si de una batalla se tratase:
114 ¡Hasta los dioses sintieron pavor del diluvio!
115 Se retiraron, subieron al cielo del dios Anu.
116 Los dioses se acurrucaron como perros y se echaron
en la parte exterior de las murallas. (321)

Impacta más la reacción de la diosa madre quien muestra
una actitud de arrepentimiento:
117 Gritaba Ishtar como una parturienta,
118 gimió Belet-ili, la de la dulce voz, diciendo:
119–«En verdad aquel día se trocó en barro,
120 porque yo en la asamblea de los dioses aprobé el mal.
121 ¿Cómo pude yo aprobar en la asamblea de los dioses el mal
122 (y) declarar la guerra para aniquilar a mis gentes?
123 ¡Yo misma los parí! Son gente mía y
124 ahora como peces llenan el mar». (322)

Vemos en este pasaje la angustia de los dioses al ver el
holocausto al que condenaron a la raza humana. Utanapishti, siendo
el único sobreviviente junto con su esposa, recibió el regalo de la
vida eterna por parte de los dioses. Gilgamesh, al saber que no podía
recibir ese don, regresa a Uruk-el Redil devastado; sin embargo,
regresa como un héroe y recordado eternamente por su hazaña de
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contemplar el Abismo, enfrentar a las dos terribles bestias y por
revelar las noticias antes del Diluvio.
Jesús de la Torre nos habla sobre la relación de la búsqueda
de la justicia con el derecho al describirnos la matanza de Acteal
ocurrida en Chiapas el 22 de diciembre de 1994, que constituye la
negación más clara de todo derecho:
Estos acontecimientos, como tantos otros que desgraciadamente
son frecuentes en nuestro mundo de hoy –como la muerte
por hambre de tantos seres humanos, por citar sólo uno–,
estos acontecimientos, decimos, nos muestran la injusticia en
su desnudez, y, por lo tanto, nos llevan a pensar en lo jurídico,
nos invitan a reflexionar en eso que se llama Derecho[sic]. Esto
porque una corriente iusfilosófica sigue relacionando la justicia
con el Derecho[sic], y la ausencia de Derecho[sic] con la injusticia,
se trata del iusnaturalismo. (1999: 148)

Tanto el Diluvio como la masacre de Acteal muestran un
mundo lleno de injusticias, ya sea perpetrado por los dioses o por
las élites del poder, que a través del iusnaturalismo a la presencia del
derecho como justicia.
Elementos de Gilgamesh en los cómics de superhéroes
En el poema de Gilgamesh vemos que los principales antagonistas
son creaturas fantásticas, como el guardián del bosque Humbaba y
el toro celeste; son los monstruos los primeros supervillanos que
se enfrentan a los héroes. Lo mismo podemos encontrar en la era
Marvel de los cómics de 1961 a 1978, donde surgen figuras como
los Cuatro Fantásticos tal y como se describe en su primera portada
del primero de noviembre:
Lo primero que ves es el enorme monstruo.

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Una especie de Gargantúa con una piel llena de púas y correosa
como una coraza, unos ojos vacíos de extraño brillo blanco y una
boca que parece la tobera de una aspiradora de tamaño colosal.
Además… ¡es verde! ¿Y he mencionado ya que surge dando
terribles zarpazos del subsuelo de la calzada de una gran ciudad?
Solo después te fijas en las otras personas que aparecen en la
portada del cómic. Pero no en el policía, ni tampoco en los civiles
que se encogen aterrorizados en la acera.
Sino en los otros cuatro tipos. (2020: 5)

Ivan Gaskbell (en Burke: 209) menciona que los historiadores
están mal adaptados para tratar el material visual, utilizando las imágenes
de manera meramente ilustrativa, y apenas se tiene en cuenta cuando se
analizan imágenes en un contexto más amplio. Sin embargo, Roland
Barthes (2016: 7) dice que los relatos existentes son innumerables con
una variedad prodigiosa de géneros, con lo que el relato puede ser
soportado por el lenguaje articulado, oral y escrito, por la imagen fija
o móvil; está presente en el mito, la leyenda, la historia, el cine, las tiras
cómicas, entre otras. Vemos cómo los elementos narrativos del poema
de Gilgamesh los podemos encontrar miles de años después en nuevos
géneros y formatos como los son los cómics de superhéroes.
A manera de conclusión
Podemos encontrar en Gilgamesh un primer precedente histórico para
el análisis de superhéroes y las nociones de justicia, dándonos el elemento
de poder con el que dominaba a su pueblo y cómo pasó de cruel tirano
a héroe cultural de Mesopotamia, todo esto antes de Heracles en la
mitología helénica, de la Pimpinela Escarlata de Emma Orczy y de los
superhéroes que continuaron después del Action Comics #1.
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

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Dorriots, México, Ediciones Coyoacán, 11ª ed., 2016.
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Universidad”, 1996.
BRAUDEL, Fernand, La historia y las ciencias sociales, Alianza Editorial,
Madrid, 2ª ed. En “El libro de bolsillo”, 1970.
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MonkeyBrain Books, 1ª ed, Austin, 2006.

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derecho por Bartolomé de las Casas, Ed. Universidad Autónoma
de Aguascalientes. Aguascalientes, 1991; UASLP-CEDH,
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desde el iusnaturalismo y el personalismo”, Caleidoscopio,
Revista Semestral de Ciencias Sociales y Humanidades, N.
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JIMÉNEZ ZAMUDIO, Rafael, El poema de Gilgamesh, Ediciones
Cátedra, Letras Universales, 6ª edición, Madrid, 2020.
MIRANDA, José Porfirio. Marx y la Biblia: Crítica de la opresión,
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DC Comics Deluxe, México, 2018.
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Editorial CRÍTICA, 1ª rimp, 2019.
WEBER, Max, Economía y sociedad, Madrid, Fondo de Cultura
Económica, 2ª rimp en España, 2002.

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El mundo alucinante de Ezra Pound. Un artículo de
aventuras
Roberto Kaput González Santos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha entrega: 21-11-2021 / Fecha aceptación: 11-2-2022
I make truce with you, Walt
Whitman—
I have detested you long enough.
Ezra Pound

La risa de Ford Madox Ford
Ford Madox Ford no sólo escribió la historia más triste jamás
contada, la risotada que produjo en él la lectura de Canzoni (1911)
le ahorró a su autor, Ezra Pound (1885-1972), años de búsqueda
poética. El problema no eran las ideas, maduras desde 1909, era
el lenguaje hinchado del romanticismo académico que tornó
ilegibles muchas de las antologías de poesía norteamericana
finiseculares. El mago de Idaho, territorio estadounidense de
1863 a 1890, abandonó la Unión en 1908, destino Gibraltar, pero
no sus artificios. La carcajada de Ford lo arrancó del más allá
de Yeats, arrojándolo al más acá de los poetas modernos: el uso
259

�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

de una lengua viva, el lenguaje de los expatriados. Para lograrlo,
echó mano de la crítica.
Las descalificaciones en torno a la crítica de Pound arrancan
en los 30, en pleno fascismo. En 1936 el poeta norteamericano Allen
Tate declaraba: “Probablemente llegará a ser uno de los dos o tres
autores estadounidenses recordados como poetas de primer orden.
Sin embargo, más allá de su oficio, no hay razón para creer que el
Sr. Pound sepa lo que está haciendo o diciendo” (Russell, 1950: 72).
En 1943, el crítico inglés F. R. Leavis dedica unas palabras a How to
read (1931): “Es difícil creer que el Sr. Pound sea igual de ingenuo
que su panfleto” (1943: 114). En 1955 William Carlos Williams, el
más íntimo de sus colegas, abogó por él en los siguientes términos.
“No debemos reconocer su genio en el ámbito de las cosas generales,
donde se pavonea y revela como un tonto, sino en su lenguaje” (1955:
3). Tonto, ingenuo o ignorante, el engreído Pound creía que la crítica
mejoraba la poesía, llegándola a clasificar en cinco tipos: 1) discusiones,
lo mismo en reseñas que en la formulación de principios generales; 2)
traducciones, llamadas a mediar entre culturas; 3) imitaciones, donde
la prueba final del poeta dependía de su capacidad para reconocer y
recrear estilos esenciales, medio para renovar el pasado y nombrar el
presente; 4) melopoeia, dirección musical del significado de las palabras;
5) nuevas composiciones, su forma más alta. Esos cinco tipos, dentro
o fuera, están presentes en la edición de Personae de 1909. Lo que no
aparece hasta 1912 es el lenguaje.
Fantasmas del Érebo
Los dioses siguen con nosotros, o eso creía Pound. Por supuesto, sus
dioses eran literarios. Pero si no nos apuramos a sacar conclusiones,
notaremos en seguida que su idea de literatura es mucho más rica que la
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de sus contemporáneos. Bastaría hojear la versión de The cantos (19171970) para probarlo. Pero detengámonos en la evolución de personae:
en la recopilación de 1926, el término se revela como algo más que una
mera máscara, transformándose en sensibilidad verbal, traducciones
contemporáneas de antiguos fantasmas. Ese ethos trasciende o cuando
menos curva las ansiedades modernas de la poesía en el siglo XX.
Aquí la tradición es el inframundo del poeta popular posodisiaco.
Superposiciones presentes en el Canto I: fábula homérica,
traducción latina, rasgos estilísticos anglosajones.
Dos &amp; don’ts en el tratamiento de la cosa
según un imagista transitorio
Réplicas, estocadas, no refutaciones, así traduciría el libro que
marca un antes y un después en su obra, Ripostes (1912): respuestas
ingeniosas, a bote pronto, emitidas tras los efectos curativos de
la crítica en la propia escritura. Y con ello hundiría en el olvido
la traducción entera. Pero lograría acercarme –¿acaso menos
torpemente si me decidiera por ripostas?– a la sintaxis conversacional,
la cadencia desatada, la economía verbal de sus mejores poemas. O
no. Lo importante en todo caso son los hallazgos de las tres reglas
originales del imagismo: tratamiento directo de la cosa, objetiva o
subjetiva; economía en el uso de palabras; crear frases musicales, no
secuencias de metrónomo. O crowd of foolish people!
Con la publicación de la antología Des imagistes en 1914
(Aldington, H.D., Flint, Cannell, Amy Lowell, William Carlos
Williams, Joyce, Pound, Ford, Upward, Cournos), Ezra abandona
el once de la poesía moderna en inglés, adentrándose en las
fantasmagorías orientalistas de Ernest Fenollosa.
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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

Ideogramas
Fenollosa muere con siete u ocho títulos del imperio nipón pero sin
terminar The Chinese written character as a medium for poetry, manuscrito
con el que esperaba instalarse en Occidente. El americano parece
haber sido esa clase de académico. Pero el valor de su trabajo no fue
menor: durante sus diferentes estadías en Japón, reunió notas sobre
el teatro Noh y el arte chino con base en testimonios de maestros
locales. Pound escuchó la oferta de la viuda, Mary McNeill, autora
de romances ambientados en la guerra rusojaponesa: completar y
editar los papeles de su marido, ese tarambana delicioso, el cual murió
sin ocurrírsele que el arte del futuro era el cine. Ella ya negociaba
con Universal-Jewel los derechos de The breath of the gods (1905). La
curiosidad moderna del mercado estadounidense era insaciable.
Pound dijo sí, el viejo zorro. ¿Hay algo más americano
que las creaciones de frontera americana? Pound estaba a punto
de entrar en contacto con la cosa más nativista desde Whitman:
el ideograma de Fenollosa, un método para organizar imágenes en
patrones largos sin las pesadas transiciones de los poemas de gran
aliento. Iba a extraer de ahí la idea de montaje: la yuxtaposición
de episodios narrativos o dramáticos, imágenes tradicionales
opuestas, unificadas en la sensibilidad del letrado de frontera, en el
lenguaje del expatriado moderno, rigiendo ambas presencias sobre
los materiales chinos. El fascismo de Pound, el sedimento que le
reclaman a menudo sus compatriotas, es estadounidense. Eliot lo
nombró inventor de la poesía china de su tiempo. Pero como a Tom
nunca le sienta mal la manita de un editor, me detendré en el apunte:
Pound se declara vorticista en el 14, en el 15 publica Cathay.
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Il miglior fabbro
Tres ángulos de The cantos bastarían para llamar la atención sobre sus
patrones geométricos: odisea homérica, metamorfosis ovídica, ética
confuciana. No sé si la palabra sea ángulos. La crítica suele relacionar
el conjunto con los entramados del Tempio Malatestiano de Rimini,
Italia. Hablo en cualquier caso de las superposiciones de motivos
paganos, cristianos, humanistas en la catedral. O para traducirlo
a la jerga del día: hablo de tres reconstrucciones ideogramáticas,
sobrepuestas en una doble serie temporal, interpretadas desde el
presente como un todo, generando nuevos sentidos. Eso son los
cantares: el ideograma pagano, inspirado en una catedral inacabada,
soñada por un renacentista moderno. Obra concebida primero
como borrador, después como notas, finalmente como palimpsesto.
Era el regreso al origen de la poesía del siglo XX.
El artífice de esa “desintegración monstruosa, producto de
un espíritu que carece de verdades centrales” (1984: 189), según
Agustí Bartra, dedicó a la obra poco más de 50 años.
Usura
El 26 de febrero de 1987 The New York Times publicó la esquela del
traductor mexicano de Los cantares completos (1975): “El profesor
José Vázquez Amaral, crítico de literatura española y profesor de la
Universidad de Rutgers, murió el martes en el Hospital Overlook,
Summit, NJ. Tenía 73 años y una afección cardíaca. Vivía en
Warren. De 1947 a 1982 dirigió el departamento de Español y
Portugués en Rutgers. Nació en Los Reyes, Jalisco. Fue alumno
de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la cual se
licenció también en Derecho”. Lo sobrevivía la familia de siempre
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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

y ese bellísimo tomo editado por Joaquín Mortiz, el cual ponía
punto final a una ardua traducción de 23 años: pasta dura, forro
de tela, camisa plastificada, estuche de cartón, viñeta del perfil de
Pound en el lomo, autoría de Gaudier-Brzeska, el mesías salvaje.
Ya no hay editores como esos.
Por algún tiempo ese volumen fue la caja de seguridad
de mi padre, le parecía el escondite perfecto. Ese fue mi primer
contacto comercial con la obra de Ezra: sacar un billete de viejos
pesos, regresar la moneda de los cigarros. Así conocí el canto
XLV. Después leí sobre su bel espirit en el libro de memorias de
Hemingway; conocí los pormenores de la dedicatoria de Eliot,
la correspondencia de Pound con Williams; hace no mucho
pude escuchar una de sus transmisiones en Radio Roma. La
imagen del poeta en el Centro de Entrenamiento Disciplinario
del ejército norteamericano en Pisa, encerrado en la jaula de los
incorregibles, es la traducción al inglés americano de la Apología
de Sócrates. Las secuelas de esa superproducción siempre se leerán
como transiciones menores de un poema largo: colapso mental,
arresto hospitalario en el psiquiátrico de Washington, escándalo
alrededor de la entrega del premio Bollingen. Pero el vórtice de
aquel mundo alucinado está en The Pisan cantos: el buey blanco en
la ruta de la ciudad italiana, como enfrentando la torre inclinada,
entrevisto desde un campo de maniobras nublado, bajo la lluvia de
los puestos de guardia del canto LXXIV.
Esas primeras líneas de la poesía de la segunda posguerra
aparecieron en 1948, Adorno escribe Cultural criticism and society en
1949. En 1951 el quiebre parecía definitivo, pero no fue así. Más
allá de su influencia en Eliot, Lowell, Williams, el mismo Yeats,
expatriaciones como la de los Bowles, experimentos como los de
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Burroughs, salmos como los de Cardenal deben mucho a la estela
de su obra. En 2014, el dibujante y ensayista francés Frédéric Pajak
entregó el tercer volumen de su serie de ensayos gráficos Manifiesto
incierto, titulada La muerte de Walter Benjamin y la jaula de Ezra
Pound. Ensayo gráfico. Yuxtaposición crítica. La literatura del XXI
parece estar llegando a ciertas conclusiones. Let there be commerce
between us.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

265

�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

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267

�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Aura: un emblemático fantasma de la
tradición literaria
Carlos Rutilo
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha entrega: 23-1-2022 / Fecha aceptación: 11-2-2022

Me detengo delante de la pared en blanco, me tomo la famosa
píldora de Luis Buñuel, pero en lugar de ver la película de mi vida o
la de mi primer encuentro con Aura (Ediciones Era, 1962), termino
por imaginar a un joven Carlos Fuentes (1928-2012) dialogando con
Julio Cortázar (1914-1984) en alguna calle de París y a principios de
la década de los años sesenta, tal vez Alfonso Reyes reaparezca como
otro fantasma en medio de la conversación, y el escritor argentino
le hablará con entusiasmo sobre la cinta japonesa que acaba de
ver: Ugetsu Monogatari (1954) del director Kenji Mizoguchi (18981956), y que está ligeramente basada en algunos cuentos del mismo
título, pero del escritor japonés Ueda Akinari (1734-1809) y a la vez
dichas narraciones estarían inspiradas en varios cuentos populares
de la China medieval. ¿Qué habrá visto Cortázar en Fuentes para
recomendarle con entusiasmo la película? o ¿Se habrá acordado del
fantasma del cuento “Tlactocatzine del jardín de flandes” que aparece
en Los días enmascarados (1954)?
269

�Carlos Rutilo / Aura: un emblemático fantasma

En la película hay dos historias de las cuales solamente me
interesa resumir una, la principal: en medio de las guerras de su
tiempo un comerciante japonés en uno de sus viajes se encuentra
seducido bajo los encantos de una enigmática mujer que siempre
estará acompañada de una anciana. Ambas lo invitan a pasar la
noche en su templo y bajo los encantos del deseo nuestro personaje
principal pierde la noción del tiempo y no sospecha de las ruinas
en las que vive ni de los espíritus que lo cautivan y “aprisionan”,
como si quedara atrapado en los espejos de un sueño. Dicho espejo
poético es probable que también sea el mismo que nos termina
seduciendo en Aura. La novela de Fuentes está contada en segunda
persona e inicia dirigiéndose a un personaje, a Felipe Montero, que
podríamos ser todos nosotros, sus lectores: “Lees ese anuncio: una
oferta de esa naturaleza no se hace todos los días. Lees y relees el
aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más…”
La narración de Fuentes nos lleva a una antigua casona de la
Calle Doncelles 815, donde viven exiliadas del espacio y del tiempo
la anciana Consuelo junto con su joven sobrina Aura, cuyos ojos
“fluyen, se transforman, como si te ofrecieran un paisaje que sólo
tú puedes adivinar y desear…”, quienes atraen con el anuncio del
periódico a Felipe Montero, historiador joven, con la idea de ordenar
las memorias del General Llorente, otro fantasma de la ocupación
francesa.
La estructura parece ser la misma que siguen “La dama de
picas” (1834) de Alexander Pushkin (1799-1837) o la de Los papeles
de Aspern (1888) de Henry James (1843-1916), donde encontramos
a dos mujeres (una anciana y la otra joven) resguardando algo
importante y a la vez seducidas por un hombre joven que busca
obtener dicho objeto de deseo; pero desde “La cena” (1912) de
270

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Alfonso Reyes (1898-1959) y pasando por “La noche de Margaret
Rose” (1943) de Francisco Tario (1911-1977) hasta Aura esta
estructura da un giro de tuerca agregando el elemento de lo fantástico
dentro de la narración misma; pues Aura parecer ser algo más que
una simple muñeca de Consuelo, es un avatar que solo responde a
los movimientos de la anciana y Consuelo es la viva imagen de la
bruja oriental que parece evocar desde el más allá a su juventud, le
da forma y la mueve como a un vampiro para atraer a sus víctimas
y conseguir así su propio objeto de deseo: “Sí, sí, sí, he podido: la
he encarnado; puedo convocarla, puedo darle vida con mi vida…”
El tiempo parece detenerse y solamente existe en los
momentos de encarnar los deseos de nuestro protagonista y a la
vez nos lleva a ese otro abismo con que se caracteriza el misterio y
el silencio, la vida y la muerte, en ese otro espejo manchado entre
la soledad y el deseo de encarnar a los fantasmas del pasado: “Aura
encerrada como un espejo, como un ícono más de ese muro religioso,
cuajado de milagros, corazones preservados, demonios y santos
imaginados”. Aura es un canto a la vida de la muerte, su estructura
prácticamente con tonalidades poéticas no es para nada gratuita y
prueba de ello es el tiempo con el que se ha mantenido vigente hasta
la fecha, cumpliendo 60 años desde su primera aparición junto con
La muerte de Artemio Cruz, que es un canto desesperado de la muerte
de la vida.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

271

�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Diego Alejandro Zuluaga Quintero y
Luis Fernando Quiroz Jiménez (eds.):
Ensayos de historia intelectual. Incursiones metodológicas,
Medellín: FOCO, 2021, 161 páginas.
Fecha entrega: 28-5-2021 / Fecha aceptación: 11-2-2022

El Fondo Editorial de la Facultad de Comunicaciones y Filología
de la Universidad de Antioquia (FOCO) acaba de publicar este
libro, ganador de la convocatoria 2019-2020 en la categoría de
investigación colectiva como producto académico del Grupo
de Estudios de Literatura y Cultura Intelectual Latinoamericana
(GELCIL). Algunos de sus integrantes fueron invitados a responder
entre otras cuestiones: “¿cómo se definió la investigación en la
historia intelectual?, ¿cómo se delimitó la búsqueda de las fuentes?,
¿cómo se analizó la información?”. Las respuestas muestran las
particularidades de sus investigaciones y la formación de cada
integrante con diferente grado de participación en el grupo.
Dos mujeres y cinco hombres están a cargo de los siete
capítulos. Es notoria la claridad del contenido que introduce al lector
en cuestiones como: ¿qué es la historia intelectual?, ¿cómo producir
un trabajo académico en este campo de estudio?, ¿cuáles son las
metodologías? En esta dirección, los editores, bajo el título “Hacia la
construcción del objeto de estudio”, hacen una breve introducción
275

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

señalando que el propósito del libro son las formas que tiene la
historia intelectual de abordar el objeto de estudio: pensado como
el resultado de la presencia e interacción del creador con otros
creadores, lectores e instituciones.
Juliana Vasco Acosta utiliza los conceptos de sociabilidad
y prosopografía para adentrarse en la conformación de la
literatura como institución en la Colombia de finales del XIX. La
sociabilidad, formas en las que se asocian e interactúan los grupos
sociales, es empleada como herramienta de la historia intelectual
y la prosopografía, entendida desde la historia como el estudio de
un conjunto de biografías de los integrantes de un grupo que da
lugar a una biografía colectiva, como metodología para agrupar y
estudiar las asociaciones y las formas de sociabilidad. El problema
particular que trata es el de la profesionalización de los escritores
mediante el estudio de publicaciones seriadas (se abordan como
sociabilidades) entre la segunda mitad del XIX y principios del
XX, que visibilizan tanto prácticas literarias particulares como a
un grupo de escritores.
En un marco sociológico están también las propuestas
de Zuluaga Quintero y Sandra Jaramillo Restrepo, incluso en la
introducción estos tres trabajos se agrupan en un enfoque de
“carácter social de la producción intelectual”. Zuluaga Quintero
emplea los conceptos de rituales de interacción intelectual y campo
intelectual para el estudio de la correspondencia de Rafael Gutiérrez
Girardot con Alfonso Reyes, Ángel Rama, Eduardo Mallea y R.
H. Moreno-Durán. Eventos académicos, publicaciones, relaciones
amistosas y enemistades que legitiman autores, lectores, críticos,
editores, directores de revistas y toda figura de la cultura tenga
visibilidad y alcance entre remitente y destinatario, determinados
276

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

por jerarquías y protocolos mediados por una carta que va de unas
manos a otras con emociones y marcas de elementos rituales que
sellan la relación. La carta se convierte de esta manera en un producto
material cargado de un contenido sentimental que se conserva
como memoria de ese vínculo afectivo. Sin duda el estudio de esta
correspondencia, desde la historia intelectual, revela la dinámica de
la vida cultural de la época antes del correo electrónico. El autor
tiene acceso al objeto de estudio, producto de un esfuerzo colectivo
que describe en detalle como integrante del equipo de trabajo del
archivo epistolar en construcción de Gutiérrez Girardot.
Por su parte Jaramillo Restrepo utiliza los conceptos de
afinidades electivas y sociabilidad para estudiar la vida intelectual de
Medellín en las décadas del sesenta y setenta, a partir de los casos de
los antioqueños Mario Arrubla y Estanislao Zuleta. Dos intelectuales
autodidactas provenientes de familias con estatus socioeconómicos
disímiles, que tienen como primer lugar de encuentro el Liceo de la
Universidad de Antioquia, los centros literarios y las revistas en las
que participan. Años después se reencuentran en Bogotá y fundan la
revista Estrategia. Sus afinidades electivas determinadas por su apoyo
al pensamiento de izquierda les permiten emprender un proyecto
simpatizante con las ideas socialistas y marxistas. Las revistas como
fuente de sociabilidades políticas e intelectuales son documentos
que le permiten configurar a Jaramillo Restrepo los itinerarios no
solo de Arrubla y Zuleta, sino perfilar modelos intelectuales que
dan cuenta de la vida política. Además, La infancia legendaria de Ramiro
Cruz (1967), novela autobiográfica de Arrubla, le posibilita también
adentrarse en la dinámica urbana de la Medellín de la época que
alimentan testimonios, documentos personales, cartas, diarios y
demás material de archivo.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

277

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

La segunda parte del libro está más ligada a la historia.
Con la pregunta ¿Qué es una biografía intelectual?, Gómez García
introduce la figura del crítico colombiano Gutiérrez Girardot, que
trabaja desde hace décadas. El autor apunta a la moda de la biografía
ligada al tratamiento de la persona (objeto de estudio) como héroe o
genio, a la que ya no es posible pensar en esos términos por acción
de la ruptura definitiva entre vida, obra y nación. De modo que
la metodología biográfica está dada por “un horizonte enrarecido
en el plano de la filosofía de la historia”, alejada de esa utopía. La
biografía en el marco de la historia intelectual conjuga los postulados
intelectuales (contenido de pensamiento) con la praxis (dinámicas
sociales, políticas y culturales) porque los contenidos no pueden ser
entendidos en su totalidad por sí mismos sino solo en relación con
los soportes en los que se originan. Desde la metodología, la biografía
intelectual “es un ejercicio que busca enlazar pensamiento y vida,
forma de pensar y praxis de producción”. A esta discusión teórica
se enfrenta el autor antes de describir el proceso de consolidación
del extenso archivo de Gutiérrez Girardot, la fuente de su proyecto
de investigación histórica en el marco de la historia intelectual y bajo
la consideración de la biografía intelectual como ciencia empírica.
En esta misma línea, Gildardo Castaño Duque se enfrenta a
la ausencia de un archivo familiar, personal o municipal, que lo obliga
a reflexionar sobre la diversificación de las fuentes que incluyan
“cualquier indicio del pensar”, como las orales, los objetos, entre
otras. De ahí la importancia de que el biógrafo construya su archivo
de acuerdo a sus propias necesidades y posibilidades, porque en un
laberinto documental sin hipótesis de investigación claras lo más
seguro es que el biógrafo se pierda. El objeto de estudio de Castaño
Duque es Baldomero Sanín Cano, intelectual de la provincia de
278

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Rionegro, específicamente sus años de formación, que comprenden
el periodo poco conocido de su niñez y primera juventud. Su apuesta
es pensar la biografía intelectual como estrategia metodológica de
investigación, que no está desligada de la invención de un origen ni
de un archivo diverso para sustentar esa creación del biógrafo.
Aunque en la mayoría de capítulos los autores emplean
en alguna medida la autobiografía, de tipo intelectual porque la
narración de la experiencia personal está direccionada al proceso
de investigación, para Rafael Rubiano Muñoz es la herramienta de
su abordaje. “Autobiografía de un viaje intelectual con Baldomero
Sanín Cano” es la descripción honesta de su formación intelectual,
primero como lector de biografías desde su faceta de estudiante de
sociología hasta sus tropiezos en el doctorado, que lo encaminaron
a la historia intelectual. En ese replantearse como investigador se
encuentra con Sanín Cano, de la misma manera que se enfrenta a
la “pérdida de su biblioteca, epistolario y archivo personal”. Como
parte de sus publicaciones las hizo en periódicos y revistas, una de
sus tareas consistió en reunir ese material, epístolas, documentos
diplomáticos, conferencias y todo cuanto pudo recabar creando
su archivo. En 2019 Rubiano Muñoz presenta su tesis doctoral
enfatizando en las ideas de izquierda en el ámbito social y político
de este intelectual liberal. Lo interesante de este recuento de su
vida académica es la confesión de que entra al doctorado en 2010
con un proyecto diferente al que se gradúa. El autor enfatiza en
los tropiezos a los que puede enfrentarse cualquier estudiante,
porque la investigación no escapa a la complejidad de lo que somos,
a nuestra formación, fortalezas y limitaciones, problemáticas
personales, sociales y académicas que están de telón de fondo de
toda investigación.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

279

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

El último capítulo, a cargo de Andrés Alejandro Londoño
Tamayo, estudia desde la historia intelectual un expediente criminal
contra el impresor liberal Manuel Antonio Balcázar por delito de
imprenta en la Medellín de 1846. El expediente criminal es una
fuente poco estudiada en las ciencias sociales, pero la apertura
disciplinaria a la que se abre la historia intelectual le permite al
autor explorar en la construcción de perfiles (de las ideas de un
intelectual) e indaga en la actividad y práctica judicial de la época.
El carácter ideológico de los operadores de la justicia, la descripción
del hecho delictivo, las estrategias de defensa, la opinión pública, la
libertad de prensa, la incriminación son algunos de los elementos
que evidencian la cultura judicial que dan cuenta de la tensión entre
el mundo editorial, la política y la religión.
No es gratuito que el capítulo de Londoño Tamayo cierre
el libro. Dentro de los planteamientos de este proyecto colectivo es
el aporte diferenciado en tanto es el único que emplea un archivo
judicial como fuente para la historia intelectual. De igual manera
el volumen en conjunto es de una singularidad única en el ámbito
nacional, si bien existen importantes trabajos en este campo de
estudios en construcción es el primero en términos colectivos que
reflexiona en las metodologías. Es un material invaluable para que
un estudiante lea ejemplos tangibles que le sirvan como modelo e
inspiración de sus trabajos. Sin embargo, es importante mencionar
por lo menos los libros de Gilberto Loaiza Cano (Manuel Ancízar
y su época (1811-1882) (2004) y El poder letrado en Colombia (2014),
Renán Silva (Los ilustrados de la Nueva Granada, 1760-1908 (2002)),
Ricardo Arias Trujillo (Los Leopardos una historia intelectual de los
años 1920 (2013)) y Juan Guillermo Gómez (Cultura intelectual de
resistencia (2005)).
280

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Enhorabuena aparece una propuesta que reflexiona en
las metodologías de la historia intelectual en consonancia con
una dinámica grupal. Una de las pruebas es la manera orgánica
como referencian las investigaciones de los otros en sus propios
capítulos. Comparten el interés por consultar archivos de todo tipo,
que les permiten acceder a cartas, diarios, periódicos, entrevistas,
manuscritos, actas de nacimiento, partidas de bautismo, testimonios,
publicaciones y hasta expedientes criminales como fuentes para el
estudio intelectual. Pero la ausencia de un archivo físico tampoco
es impedimento para el investigador. Parte de la concepción de la
historia intelectual permite ampliar el espectro a fuentes de otra
naturaleza como las orales, el canto, la danza, los objetos y de un
sinnúmero de elementos que solo tienen sentido en la forma como
se trate la hipótesis de investigación. Finalmente, el investigador es
el que da sentido al material al que puede acceder, es él quien crea
el archivo en la medida que lo consulta, descubre, copia, conserva,
estudia y difunde en el marco de su trabajo.
Esnedy Zuluaga

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

281

�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Edwidge Danticat: crear peligrosamente
Edwidge Danticat: Crear en peligro: el trabajo
del artista migrante, traducción de Lucía Stecher
y Thomas Rothe, Santiago de Chile: Editorial
Banda Propia 2019, 199 páginas.
Edwidge Danticat: Claire de Luz Marina,
traducción de Lucía Stecher y Thomas Rothe,
Santiago de Chile: Editorial Banda Propia
2021, 254 páginas.
Fecha entrega: 31-01-2022 / Fecha aceptación: 11-2-2022

La madrugada del 07 julio del 2021, Jovenel Moïse, el presidente de
Haití, fue asesinado a tiros en su residencia privada. El magnicidio
conmovió al mundo entero y, por unas semanas, el país caribeño
estuvo en el ojo del huracán. Luego, el olvido se cerniría nuevamente
sobre aquella porción de isla de la cual tenemos noticias de tanto
en tanto, a propósito de sus desastres naturales, sus convulsiones
políticas, su compleja realidad social y económica o sus migraciones
(recuérdense las brutales imágenes de agentes fronterizos
persiguiendo a caballo a migrantes haitianos en la frontera del Río
283

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

Grande en EEUU, difundidas en septiembre de 2021 por los medios
de comunicación). ¿Pero estas mediáticas imágenes contribuyen al
conocimiento profundo del país que hace 218 años se transformó
en la primera nación independiente de América Latina, cuya
revolución fue tanto o más gloriosa -y radical- que la francesa? ¿Qué
expresiones culturales y artísticas ha producido esta tierra dolorosa
desde ese simbólico momento? ¿Qué genealogía de intelectuales,
escritores y escritoras se ha gestado en su suelo? Como miembros
de una comunidad de habla hispana, tendemos a centrar nuestra
atención en aquellas obras y creadores/as que comparten nuestra
lengua, excluyendo o dando un tratamiento más ocasional a otras
literaturas (no hegemónicas) que, sin embargo, tienen en común con
la nuestra bastante más de lo que creemos. La literatura haitiana es
un ejemplo de aquello.
En estas líneas acometo un doble propósito: dar cuenta de
dos obras de la escritora haitiano-estadounidense Edwidge Danticat
(Puerto Príncipe, 1969). Por un lado, el libro de ensayos Crear en
peligro: el trabajo del artista migrante (2019) y, por otro, la novela Claire
de Luz Marina (2021). Ambas han sido recientemente editadas en
Chile. No es menor señalar que el empeño editorial de Banda Propia
es pionero, dado que por vez primera estas dos obras son traducidas
para el público de habla hispana. No obstante, la trayectoria
literaria de Danticat tiene larga data: se inicia con la publicación
de la novela Palabras, Ojos, Memoria (1994) y continúa a lo largo de
casi tres décadas con una producción que incluye novelas, varias
colecciones de cuentos, relatos para jóvenes, poemas, artículos de
prensa, ensayos, inclusiones en antologías, importantes premios
(National Book Awards, National Critics Circle Award, Neustadt
International Prize, entre otros) y apariciones públicas en diversos
284

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

medios de comunicación. Nacida y educada en su primera infancia
en Haití, Danticat emigra hacia EE. UU. a los doce años y comienza
a escribir en lengua inglesa, aunque con un sustrato latente de creol
y francés, lo cual da cuenta de la multiculturalidad de su perspectiva.
Su trabajo está estrechamente vinculado a la realidad haitiana; los
problemas de la isla, su herencia histórica (americana, francesa,
africana), sus tradiciones (la oralidad aparece una y otra vez en sus
relatos), su naturaleza feraz y accidentada, la migración y la diáspora
en EE. UU., las relaciones marcadas por la violencia (a nivel político,
social, familiar) son tópicos recurrentes en su obra.
En Crear en peligro: el trabajo del artista migrante Danticat
reflexiona largamente sobre la creación artística en momentos de
crisis, violencia y diáspora: “Crear en peligro para gente que lee en
peligro. Siempre pensé que eso era lo que significaba ser escritor.
Escribir sabiendo que, sin importar cuán triviales parezcan tus
palabras, algún día, en algún lugar, alguien podría arriesgar su vida
para leerlas” (20). A través de los 12 ensayos que componen el libro,
la autora nos va presentando una verdadera galería de personajes
(haitianos en su mayoría, activistas, escritores/as, pintores,
fotógrafos) que han creado peligrosamente. El ensayo que inaugura
el libro —y le da título– trata acerca de lo que Danticat considera
su propio “mito de creación”: la ejecución de dos jóvenes haitianos
exiliados (Marcel Numa y Louis Drouin) que en 1964 dejaron su
vida en EE. UU. para convertirse en guerrilleros y luchar contra el
dictador François Duvalier. A partir de ese hecho, la autora reflexiona
sobre la vida y la muerte, la patria y el exilio, la migración y el destino
de Haití en aquellos años en los que “Papa Doc” Duvalier y su
cuerpo privado de seguridad, los tonton macoutes, sembraron el horror
en la sociedad haitiana. Desde luego en aquellos años la literatura
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

285

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

jugó un rol esencial como forma de resistencia y de humanización,
ante la barbarie imperante. A pesar de los arrestos, las ejecuciones
y la vigilancia, tanto los/las lectores/as como los/as autores/as
pudieron “encontrar el coraje”, la valentía de leer o escribir una obra
prohibida. Según Danticat, se trata de “crear rebelándose contra el
silencio”, aun cuando la lectura y la escritura se vuelvan actividades
peligrosas porque desafían un mandato.
Una de las líneas de reflexión desarrolladas en los ensayos
tiene que ver con la propia autora y su biografía como artista
migrante. Así, en “Camina derecho” narra su viaje a las montañas
a ver a su tía Tante Ilyana, una campesina que a su manera la honra
como escritora llamándola jounalis, periodista. En la misma ocasión,
Danticat reflexiona sobre su oficio escritural y le escribe una
carta a Sophie, la protagonista de su primera novela (fuertemente
cuestionada en Haití por ciertos sectores). Y en “Hijas de la
memoria”, la autora rememora sus primeras lecturas realizadas en
la Biblioteca de Brooklyn, EE. UU., buscando un contacto con sus
orígenes, su tierra natal: Jacques Roumain, Jan J. Dominique y Marie
Vieux-Chauvet se convierten así en sus parientes literarios y ella se
inserta en una genealogía de escritoras haitianas.
Otra de las líneas se relaciona con las biografías de artistas
migrantes que crearon en peligro, en las circunstancias más adversas.
En “Vuelo a casa”, Danticat vincula el ataque terrorista a las torres
gemelas con la vida y obra del escultor Michael Richards, nacido en
Kingston (Jamaica) y fallecido en ese atentado. La obra de Richards
representa a hombres alienados y que no son reconocidos, lo que
expresa sus propios sentimientos existenciales como hombre negro,
artista e inmigrante. Otros artistas que Danticat cita y homenajea en
similares términos son los pintores Héctor Hyppolite y Jean-Michel
286

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Basquiat (“Fantasmas acogedores”) o el fotógrafo Daniel Morel
(“Acheiropoietos”), todos de procedencia haitiana.
En estos ensayos, tampoco está exenta la discusión sobre
Haití y sus vicisitudes. En “No soy periodista”, se problematiza el
exilio y la violencia política a través de la narración del asesinato
de Jean Dominique, un destacado periodista radial y comentarista
político de Haití, además de amigo de Danticat. Estos temas se
tratan también en “Alzo la voz”, ensayo que expone el desgarrador
testimonio de Alérte Betance, una mujer mutilada por un grupo
paramilitar que debe refugiarse en Brooklyn. En “Bicentenario”,
se reflexiona sobre la Revolución Haitiana y, a partir de ella, se
realiza un balance tras el aniversario de los 200 años de aquella
rebelión negra que fue pionera en el mundo entero y que marcó
el destino y la identidad de la joven nación. El libro finaliza con
el ensayo “Nuestra Guernica”, en donde la autora viaja a Haití,
luego del terremoto de 2010, para cooperar en la búsqueda de su
primo Maxo que ha sido sepultado por un derrumbe. Un texto
emotivo atravesado por la muerte (“la vida, como la muerte, solo
dura yon ti noman, un breve momento”), la vulnerabilidad de la isla
(“el país puede tener estabilidad en un momento y derrumbarse en
otro”), el replanteamiento de su misión como escritora (“ser una
caja de resonancia, que juntaba y luego reproducía las voces de la
devastación”) o la denuncia del racismo de Estados Unidos ante
una posible avalancha migratoria (“mar adentro hay barcos de la
Guardia Costera estadounidense, cuyo rol es interceptar a cualquier
haitiano que trate de tomar una lancha hacia Estados Unidos”).
Por su parte, Claire de Luz Marina es una novela que aborda
el drama de un padre, un humilde pescador que se ve obligado a
entregar a su hija –Claire— a Madame Gaëlle. Este hecho refleja
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287

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

una práctica real, que está enraizada en ciertos sectores rurales de
Haití: las familias pobres entregan a sus hijos a familias de mejor
situación económica, con la esperanza de que tengan un mejor
futuro. Son los restavek, niños de entre 5 y 17 años que –al contrario
de la intención original de sus padres– ocupan habitualmente un rol
de servidumbre al llegar a una nueva familia: la mayoría no asiste a
la escuela, realizan tareas peligrosas y están expuestos a todo tipo de
abusos físicos, sicológicos y sexuales (Unicef).
La noche que Nozias, el padre de Claire, toma la difícil
decisión de entregar a la niña, esta huye por la playa en dirección
desconocida. Este hecho constituye el nudo central del relato. A
partir de esta circunstancia, la voz narrativa va asumiendo distintas
perspectivas, de acuerdo a cada uno de los personajes que nos
presenta: el pescador Nozias, atormentado por los recuerdos de su
esposa (muerta en el parto) y por la culpa de entregar a Claire;
Madame Gaëlle, comerciante acaudalada que ha sufrido la pérdida
de su esposo e hija; Bernard, un joven pobre que sin quererlo se
ve involucrado con las pandillas o quimeras de Cité Pendue; Max
Ardin jr., joven rico que, apoyado por su familia, sigue las lógicas
abusivas propias de la clase alta; Louise George, insigne locutora de
radio de una emisora local, en cuyo programa se escuchan historias
y se revelan verdades; Flore Voltaire, una joven que en su pasado de
restavek fue violada y se convirtió en madre y ahora debe proteger a
su hijo; y Claire, una niña de siete años, cuya madre muerta solo es
un recuerdo en los labios de otros y que, cada año que pasa, teme ser
entregada por su padre a otra familia.
Todos estos personajes entrecruzan sus destinos en Ville
Rose, un pueblo ficticio (como el Macondo de García Márquez, la
Comala de Juan Rulfo o la Santa Teresa de Bolaño) cuyo perímetro,
288

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

visto desde las alturas, se asemeja a una rosa tropical. “En Villa Rose
vivían aproximadamente once mil personas, de las cuales un cinco por
ciento era rico o acomodado. El resto era pobre, algunos pobrísimos.
Muchos no tenían trabajo, otros eran campesinos o pescadores
(algunos eran ambas cosas) o temporeros en las plantaciones de caña”
(17). Trasunto, imagen vívida, metáfora de Haití creada por Danticat y
que aparece también en otros de sus relatos.
El eje central de la novela es la relación padre-hija en un
contexto de precariedad y violencia. Si bien Nozias ama a su hija
y busca su bienestar, son las circunstancias sociales, la miseria
imperante, las que lo llevan a tomar la dolorosa decisión de regalarla
a otra familia. Hay una crítica soterrada, una denuncia implícita hacia
la violencia institucional de un Estado que abandona a las familias
a su suerte y estas, en su desesperación, convierten a sus niños en
restavek con el objetivo (aparente) de darles una mejor vida.
A la vez que el tema central se desarrolla, van apareciendo en
la novela otros asuntos que dan cuenta de la realidad de Haití, pero que
tienen la virtud de traspasar el ámbito local para hacerse universales
(o a lo menos, muy atingentes a la realidad latinoamericana): la
maternidad y sus complejidades; la pérdida y el posterior trauma;
el problema de las pandillas de las barriadas pobres, sus causas y
los efectos que provocan en el tejido social; la imposibilidad de
obtener justicia en una sociedad corrupta; la extrema pobreza y la
desesperada lucha por la sobrevivencia en el gueto; las elites y sus
lógicas abusivas; la sumisión de los pobres ante los poderosos; la
migración a Estados Unidos y la vida en la diáspora. Pero también
la exuberante y magnífica naturaleza, la fuerza y belleza del mar, las
tradiciones orales de los pescadores, la solidaridad de los humildes,
la importancia de la radio como medio de comunicación en Haití.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

289

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

Claire de Luz Marina es una novela con oficio: elaborada con
una sabia arquitectura, la voz narrativa va tejiendo (en el sentido
etimológico de la palabra texto: textum, tejido) las existencias
de los habitantes de Villa Rose, anudando de manera magistral
los diferentes destinos de los personajes del relato. La capacidad
de la narradora de abordar una misma situación desde distintas
perspectivas genera un efecto muy sugestivo: la realidad tiene
distintas capas y la narración penetra en cada una de ellas, en un
movimiento concéntrico que posibilita comprender las situaciones
y emociones en toda su complejidad. Como lectores, asistimos al
drama íntimo de la existencia humana que se gesta en el pequeño
poblado de Ville Rose.
Otro elemento para destacar en la obra es la delicada poesía
de la prosa de Danticat. Las imágenes marinas son recurrentes:
“Remó hacia ella y su rostro se relajó cuando vio lo que había
llamado su atención. Estaba rodeada por un brillo deslumbrante.
Era como si en ese lugar el mar se iluminara desde la profundidad
(…) En ese momento era su Lasirèn, su diosa marina de cuerpo
largo y oscuro, de cabellos largos” (45). El mismo nombre de la
niña, Claire Limyè Lanmè: “…era el tipo de nombre que se puede
encontrar en poemas o en cartas de amor, o en canciones. Era un
nombre de amor, no de venganza. Era el tipo de nombre que tenía
el poder de controlar la salida del sol” (129). El estilo de Danticat
alcanza, en ocasiones como éstas, una gran fuerza lírica.
Por último, es destacable el formidable trabajo de traducción
al español de esta novela, ya que, si bien Danticat escribió la versión
original en inglés, el texto contiene abundantes expresiones,
canciones y poemas en creol y francés, reflejo de la visión de
mundo y la cultura representada en la obra. Frente a estos rasgos
290

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

plurilingües de la escritura de Danticat, la edición comentada respeta
la propuesta estética de la autora y para el lector de habla hispana no
existe dificultad alguna con relación a la comprensión.
En suma, ambas obras constituyen una magnífica
oportunidad para quienes deseen acercarse al universo cultural
de Haití y a la producción de una de las escritoras haitianas más
celebradas en los últimos años. A su vez, no me cabe duda de que
la lectura de Danticat contribuirá a la comprensión e integración
de la creciente comunidad haitiana que, en los últimos años, ha
migrado a diferentes países de Latinoamérica en busca de nuevas
oportunidades de vida.
Leonardo Pérez Díaz

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

291

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                    <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 3
JULIO-DICIEMBRE
2022

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0001-6466-9449

Fecha entrega: 07-09-2022 Fecha aceptación: 13-09-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, María Fernanda Martínez Quintanilla. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42
Email: mariferm416@gmail.com

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

¿Estudiar a la literatura en tiempos inciertos? Ese ha sido uno de
los cuestionamientos más persistentes a lo largo de la era moderna,
cuando el análisis literario comenzó a implantarse en aulas y
suplementos culturales a lo largo y ancho del orbe occidental. No ha
sido algo exclusivo de las letras, por supuesto. La industrialización y
el desarrollo de la tecnología han significado un permanente desafío
para las humanidades en general: la exigencia de rentabilidad,
la imposibilidad de medición científica de sus “productos” y la
hegemonía de los medios audiovisuales (entre otros factores) han
sido obstáculos frecuentes a la hora de ejercer nuestras profesiones.
No existe, pues, una sola forma de responder a esa pregunta. Sin
embargo, la literatura sigue explorando nuevas facetas de la condición
humana; y ahora, luego de una pandemia y en medio de un conflicto
bélico, su estudio y su cuestionamiento resultan más que necesarios.
Prueba de ello, es este tercer número de Humanitas. Revista de
Teoría, crítica y Estudios Literarios, que nos ofrece un amplio y variado
repertorio de lecturas críticas y acercamientos a ese heterogéneo e
inclasificable “objeto” que es la literatura. En la sección de “Artículos”
abrimos con un ensayo puntual e inteligente sobre el terrible caso de
Debhani Escobar, el cual es interpretado y resignificado por María
Fernanda Martínez Quintanilla. Verónica Zúñiga reflexiona sobre
la legendaria revista Rueca, verdadero dispositivo de legitimación
intelectual creado exclusivamente por mujeres al mediar el siglo XX.
María Teresa Sánchez, por su parte, nos propone una nueva y original
manera de leer a la narrativa latinoamericana contemporánea partir
de una nouvelle de Juan Villoro. La irrupción de la distopía literaria
11

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

feminista, en la década del setenta, es analizada por Erendida
Hernández. Por su parte, Raúl Martín Catalayud utiliza el concepto
de elocuentia para disertar sobre la obra de Tácito: Dialogus de oratoribus
(circa 102, d. C.). Finalmente, la remediación (esto es, grosso modo, el
“reciclaje” de un medio en otro) en Facebook es el objeto de estudio
de Maribel Maldonado.
Un binomio de ensayos conforma y nutre la sección de
“Notas”. Una lectura crítica de la representación de las doctrinas
anarquistas en la novela Los demonios (1871-1872) de Dostoievski es
propuesta por Rubén Gutiérrez Guajardo. Y Luisa Gómez analiza
su propia experiencia como lectora de los cuentos de Sergio Pitol y
propone un acercamiento a través de la relación entre el tiempo y
el sueño.
La sección de “Reseñas” nos entrega noticias de tres
publicaciones recientes: Roberto García Soto da cuenta de la novela
Casas vacías, de Brenda Navarro; Diana Suárez reseña el volumen
de ensayos Encuadres del discurso cinematográfico, editado por Jaime
Villarreal, Raquel Gutiérrez y Miguel Sáenz. Y la antología de cuentos
Ab animalibus, editada por el colectivo Escritores Neoleoneses
Emergentes, es comentada por Carlos Rutilo.
Confiamos en que esta tercera entrega de Humanitas. Revista
de Teoría, Crítica y Estudios Literarios cumpla cabalmente con el
compromiso que adquirimos al crearla: abrir y mantener un espacio
para el diálogo y la crítica. El juicio final, por supuesto, recae en los
lectores.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid

Fecha de entrega: 07-09/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen. El 9 de abril de 2022, en el municipio de Escobedo (perteneciente
al aérea metropolitana de Monterrey), en el estado mexicano de Nuevo
León, la joven Debanhi Escobar desapareció bajo circunstancias
sospechosa, unos días después fue encontrado su cuerpo en el fondo de
una cisterna. Este ensayo trabaja, a parir de la última foto que se le tomó y
que se convirtió en un símbolo múltiple y con una significación mutable,
con diversas metáforas de la imagen y su relación tensionada con el arte y
la literatura.
Palabras claves: Debanhi Escobar, imagen, fotografía, studium, punctum,
The omen of the image, the missing woman
Abstrac. On April 9, 2022, in the municipality of Escobedo (belonging to
the metropolitan area of Monterrey), in the Mexican state of Nuevo León,
the young Debanhi Escobar disappeared under suspicious circumstances,
a few days later her body was found in the background of a tank. This
essay works, from the last photo that was taken of her, which became a
multiple symbol with a mutable meaning, with different metaphors of the
image and its tense relationship with art and literatura
Keywords: Debanhi Escobar, Image, Photography, studiuam, punctum

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La Muerte es el «eidos» de esa Foto
Roland Barthes

A manera de introducción o ¿qué es lo que detona este ensayo?
¿Cómo escribir sobre una foto que lleva impresa, como marca
de agua, la muerte? Más allá de la muerte, la violencia acechante,
depredadora y oculta, que estaba ya en la atmósfera; invisible para los
ojos, pero no imperceptible. Si, junto a Barthes y Sontag, tomamos la
fotografía como la prueba, la evidencia de lo que ha sido, entramos,
con ambos pies, en un océano de imágenes que nos hielan el alma. O,
más preciso, la petrifican. Puede tomar mucho tiempo y, peor, muchas
otras fotos e imágenes para invertir el efecto. Yo, que viví el sexenio de
“La guerra contra el narco” en México, lo sé. Hay imágenes que ya no
me perturban, pero han llegado otras rompiendo el conjuro.
Puede ser un salto abrupto: eso o aquél que ha sido, que ya
no es, que ha muerto, y es representado en una imagen, no tendría
por qué llevar directamente a un estado de petrificación para quien
lo ve. Tal vez me adelanto y hago una generalización no justificada al
decir lo siguiente: la fotografía, como objeto guardado en un álbum
—ahora un álbum de fotos digital en dispositivos móviles—, nos lleva
más a pensar automáticamente en un recuerdo1 y no precisamente en
la mortalidad y lo finito. Pero Barthes y Sontag tienen mucha razón al
nombrar lo obvio: todas las fotografías de personas son un momento
mori. Algunas se adelantan al acto de la muerte y lo presagian.
1 Incluso las aplicaciones de Galería en los móviles ensamblan,
automáticamente, una sucesión de fotografías en un video para ofrecer al usuario
un “Recuerdo” de algún evento: unas vacaciones, un aniversario o un viaje.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No hay peor ejemplo, y digo peor por lo atroz del caso y la
pertinencia que tiene para encarnar las palabras de estos autores,
que la fotografía de Debanhi Escobar (Imagen 1). Debanhi Escobar
era una joven del área metropolitana de Monterrey, Nuevo León,
lugar de donde yo soy. Debanhi Escobar salió de fiesta a una quinta
el sábado 9 de abril y no volvió. Desapareció, dicen. Como si fuera
un acto mágico y a voluntad. Debanhi Escobar fue vista por última
vez en esa fiesta y, como un presagio terrible, fue vista por los
espectadores del país a través de una fotografía: a las cinco de la
madrugada del domingo 10 de abril, Debanhi fue fotografiada en
la carretera Monterrey-Nuevo Laredo. Dicen que esperaba un taxi.
Si esperaba un taxi, en una carretera principalmente transitada por
camiones de carga, y a esas horas, ¿quién la fotografió?

Imagen 1. Debanhi Escobar, carretera Monterrey-Nuevo Laredo.. (Morán
Breña &amp; Guillén, 2022)
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La fotografía está tomada de perfil, de noche, sola. El viento
levanta su falda por encima de sus tobillos, se abraza a sí misma. No
vemos su rostro por la mascarilla, pero su vestimenta y quienes la
vieron con ella dan la prueba de que la joven en la foto es Debanhi.
El referente en la imagen coincide con la mujer que falta.
Después se confirmará que quien tomó la foto era el
taxista que había ido por ella. Entonces, ¿la foto corresponde a qué
momento?, ¿antes de subirse? Si fuera así, ¿por qué la foto no la
muestra dirigiendo su mirada al conductor? ¿a nosotros? Nombro
aquí uno de los elementos que estremecen a quien funge como
spectator —Barthes en La cámara lúcida (1980)— de esta foto: nos
hemos posicionado en la mirada de un par de ojos que sabemos,
hasta ahora, fueron los últimos en verla. Y ella no voltea a vernos.
Después se sabrá que la foto es posterior a haber subido al
auto. Es decir, subió al auto del conductor que fue a recogerla, pero
se bajó. ¿Por qué? Después se confirmará, por un video de seguridad,
que el conductor la acosó. Por tal motivo, Debanhi Escobar bajó del
auto, a las cinco de la madrugada, quedándose sola, de noche, en una
carretera peligrosa.
Después, nada. Solo silencio. Trece días de silencio. Que estaba
siendo buscada. Que cateaban lugares, revisaban videos, que catearon
cuatro veces el Motel Nueva Castilla, en Escobedo, Nuevo León.
Trece días en que la imagen de Debanhi Escobar circuló viralmente
por redes, por la prensa, y en los que colectivos feministas del estado
se manifestaron exigiendo su búsqueda y encontrarla con vida.
Algo más: el día que se notificó la desaparición de Debanhi se
confirmó el feminicidio de María Fernanda Contreras, desaparecida
el domingo 3 de abril, encontrada el jueves 7 de abril, y confirmado
su asesinato el domingo 10 de abril. Desde el 8 de marzo hasta el 10
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de abril, Nuevo León contabilizaba quince mujeres desaparecidas.
Quince porque la desaparición de María Fernanda Contreras ya había
sido movida al expediente de feminicidio. La trágica coincidencia
entre una desaparecida y la otra llevó a un mayor flujo de imágenes
en redes, protestas, y continua información circulando en la web. La
desaparición de Debanhi Escobar duró trece días, hasta el jueves 21
de abril cuando se informó de un cuerpo encontrado en la cisterna
del Motel Nueva Castilla. Cuatro veces catearon ese Motel, las
primeras tres no habían visto ni olido nada. Fue la cuarta la vencida:
algo olía mal y provenía de la cisterna del motel. El viernes 22 de
abril confirmaron que el cuerpo correspondía a Debanhi Escobar.
Ese cuerpo era de Debanhi, extraño cómo el determinativo entra
en una oración así. Ese cuerpo fue Debanhi. Ya no es… Pienso en el
poema de Verónica G. Arredondo, poeta zacatecana, que dice —a
propósito de las desapariciones en frontera y los feminicidios:
Confundieron a mi familia
con un cráneo sin orejas
sin nariz
ni labios para decir
madre
padre
ese cuerpo
no soy (Arredondo, 2015: 73)

Cuando desperté el domingo 10 de abril lo primero que vi
en mi pantalla del móvil fue la imagen de Debanhi, y pensé: No va
a volver. No importa cuánto haya querido pensar algo diferente,
o cuánto me haya forzado a confiar en que las autoridades
cumplirían con su deber encontrando viva a Debanhi, lo primero
que pensé fue eso: No va a volver. Si no estaba muerta aún, lo
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

estaría después. Imágenes así, fotos así, rompen el conjuro. Algo
terrible y familiar se gesta en la repetición de imágenes. En su libro
Ante el dolor de los demás (2003), Susan Sontag reformula algunas
preguntas que ya se había planteado en Sobre la fotografía (1977),
encuentra nuevas respuestas y echa luz desde otro ángulo a un
tema que es objeto de la foto: el sufrimiento. Sontag escribe sobre
la fotografía de la guerra: el rostro y el cuerpo del horror. Y se
pregunta sobre el efecto de la imagen, la diferencia entre imagen
pictórica y fotográfica; la conmoción que una de ellas provoca.
¿Tiene fecha de caducidad la conmoción? Sontag contesta que
“la conmoción puede volverse corriente. La conmoción puede
desaparecer. Y aunque no ocurra así, se puede no mirar […] Al igual
que se puede estar habituado al horror de la vida real, es posible
habituarse al horror de imágenes determinadas” (2014: 73). ¿Por
qué la foto de Debanhi en la carretera ha conmocionado tanto? ¿Y
por qué poner en relación una foto que, así como está, no muestra
explícitamente la violencia que sí exponen las fotos de la guerra?
Porque dicha foto despertó la conciencia anestesiada, destacó por
hacernos ver mediante la ausencia lo que otras fotos muestran,
pero cuyo impacto había sido adormecido por la repetición. Me
refiero a las imágenes que inundan los medios de comunicación,
prensa y redes sociales: las alertas amber. La sistematización de
informes sobre desaparecidos. En otras palabras, la familiaridad
con el evento y su formato, lo único que cambia es la imagen,
el rostro de la persona y sus detalles particulares. El panorama
general dice lo mismo: otro más, otra más, que ha desaparecido.
Otra vez esa forma de conjugar: ha desaparecido… Incluso en la
sintaxis se refleja la dificultad de nombrar al sujeto culpable de la
desaparición y la posterior muerte.
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El cuestionamiento como vía para la justificación
de este ensayo
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? ¿Y qué relación tiene con el arte
y la literatura? La primera pregunta excede mis capacidades y no me
atrevo a dar una respuesta total. Acaso intentaré iluminar algunos
elementos que han saltado a mi vista y que, espero, tejan alguna
red de sentido para esta imagen que lleva dos meses existiendo
en un imaginario nacional y político-feminista. Con respecto a la
segunda pregunta, sé qué tiene que ver con el arte: el problema de
la imagen, la foto y lo que en ella se representa, su referente. En
cuanto a la relación con la literatura temo que mi respuesta sea por
mucho insatisfactoria, solo sé que, durante la lectura de bibliografía
y el tiempo dedicado a ver, pensar y escribir sobre esta fotografía,
la respuesta se resolvía en la acción que llevo a cabo ahora: escribir,
emplear el lenguaje para intentar dar un sentido a algo que no tenía
razón de ser. La investigación me ha llevado a pensar en otros casos
de archivo de crimen, con una fotografía como primer pretexto en
algunos de ellos, que han pasado a la literatura: Crónica de una muerte
anunciada de Gabriel García Márquez, Temporada de huracanes de
Fernanda Melchor, el poemario Ese cuerpo no soy previamente
citado, la reescritura del mito de Antígona en Antígona González de
Sara Uribe o, para mayor afinidad, El invencible verano de Liliana
de Cristina Rivera Garza. En todo caso, me amparo en las palabras
de Sontag: “Las fotografías pavorosas no pierden inevitablemente
su poder para conmocionar. Pero no son de mucha ayuda si la tarea
es la comprensión. Las narraciones pueden hacernos comprender”
(Sontag, 2014: 79). Por esto escribir, por esto la literatura que otras
autoras y otros autores han podido hacer con el dolor y el horror.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Sobra decir que hay en este texto una voluntad de escritura
que va más allá de los intereses puramente académicos, hay un
cuerpo que está atravesado por un interés político y social, y una
empatía ácida que motiva este escrito.
La ausencia y el presagio en la imagen:
pintura y fotografía
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? Es una pregunta que ronda
constantemente en mi cabeza. Vale más decir lo que no hay y que,
en su ausencia, anticipa. El escritor francés Pascal Quignard elabora
una tesis en principio sencilla, al menos en su sintaxis, pero con
una profundidad importante: en toda imagen particular falta otra
imagen particular. En La imagen que nos falta (2019) se recupera la
conferencia que impartió en tres momentos diferentes.2 En dicha
conferencia Quignard comienza afirmando que hay una imagen
que falta al inicio, refiriéndose al encuentro sexual del que todos
somos resultados; falta una imagen al final, nadie asistirá vivo a su
propia muerte. Hay, además, una imagen que le falta a otra imagen.
Desarrolla su argumento a partir de frescos romanos, acota su
análisis y se apoya en sus amplios conocimientos del mundo antiguo
para hablar de tres elementos fundamentales para su tesis: el deseo,
la ausencia y la premeditación en la imagen.
El deseo habrá que pensarlo no como aquello que se quiero
poseer, sino como querer ver lo que no está: “La desideratio se entiende
como la dicha de ver, a pesar de la ausencia, al ausente” (Quignard,
2 La conferencia se impartió en el laboratorio de arquelogía de l’École
normale supérieure en el 2009; en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de
Lille en el 2010 y en el Collège iconique, en compañía de Serge Tisseron y
Bernard Vouilloux en el 2011.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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2019: 11). Para explicar esto, Quignard toma el texto Historia natural
de Plinio el Viejo, y toma la imagen de la hija de Butades que,
teniendo a su amado en frente, quien marchará a la guerra, ella se
inclina para trazar su sombra sobre el muro. Ella mira la sombra que
él será en el futuro, anticipando no solo su partida, sino también su
muerte.
Desear ver lo que no está. Para Quignard hay tres
circunstancias bajo las cuales el ser humano puede ver lo ausente:
el acecho, el sueño y el pensamiento; hace énfasis en la primera y la
tercera. El acecho tiene que ver con lo que aún no inicia, el instante
previo. El fresco romano con el que ejemplifica esto es el de Aquiles
y Troilo. La historia es que Aquiles matará a Troilo, pero el fresco
es Aquiles acechando al soldado: “Es el instante previo. La acción ni
siquiera ha comenzado” (Quignard, 2019: 18). Lo que esta pintura
pone de relieve es que la acción aún no cometida y, por tanto, no
concluida, se subordina al acecho, al ensamble de elementos que
suspenden la acción no representada pues “es todavía una emboscada”
(18). No se representa lo que no ha sido, pero en su falta la imagen
muestra implícitamente dos anécdotas: el asesinato del soldado y la
posterior caída de Troya.3
Si bien el escritor francés desarrolla su argumento basándose
en pinturas romanas, dos obras particulares vienen a la mente, la
primera del siglo XV y la segunda del XIX. Me refiero a San José
carpintero de Georges de La Tour y El perro semihundido de Goya.
Toda imagen tiene una imagen que le falta.

3 El autor explica que parte del oráculo sobre la caída de Troya incluía la
muerte de un soldado joven, Troilo, antes de cumplir los veinte años (v. 19).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 2. El perro semihundido (1820-1823).
(Fundación Goya)

Imagen 3. San José carpintero (1642). (Herrero, 2020)

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En el caso de la pintura de Goya surgen varias preguntas: ¿qué
es lo que observa el perro?, ¿qué es eso que, siguiendo la dirección
de su mirada, está al lado y hacia arriba? Además, ¿cómo llegó ahí?
¿Está semihundido en la arena o es cuestión de perspectiva y en
realidad estaría detrás de un montículo de arena? ¿Se ha hundido,
entendiendo un movimiento descendiente, o un ventarrón de arena
ha caído sobre él dejándolo cubierto hasta la mitad? No falta una,
sino muchas imágenes para completar el cuadro, la acción. Con
respecto a de La Tour volveré más adelante.
Ahora, la premeditación en la imagen. El argumento se
construye a partir del fresco de Medea de la Casa dei Dioscuri,
ubicado en el museo arqueológico de Nápoles. En dicho fresco se
ve a Medea sosteniendo una espada, mira a sus dos hijos jugando a
las tabas; detrás de ellos, en el marco de la puerta, está Tragos viendo
jugar a los niños. Al leer Medea el lector se adelanta a la tragedia,
al relato; pero el fresco no. En él, Medea aún no mata a sus hijos,
no lo ha decidido: “La historia no está representada. Pero ahí está
el signo” (25). El análisis semiótico que hace Quignard es puntual,
presta atención a cada detalle y es muy interesante lo que expone.
Conviene ser leído con calma. Sin embargo, por ahora retendré lo
principal de su análisis: la imagen pre-medita, al meditar piensa, y, en
su pensamiento, inaugura, en el sentido augural, “la pintura romana
tiene una manera de salir del relato al que remite: prefigura la escena
que no muestra sobre el muro […] muestra el signo que la augura —que
la inaugura. Para aquello que los griegos llaman la epifanía de un
dios, la palabra latina es inauguratio” (26).
La Medea del fresco no es representada matando a sus hijos,
tampoco es Medea después de matarlos, es antes. Aún lo medita,
y mientras ella lo piensa nosotros hemos visto ya esa imagen que
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

no está: el asesinato. El fresco lo anticipa de la misma manera que
San José carpintero anticipa la muerte de Jesús en la cruz. Vemos un
cuadro de un hombre trabajando la madera, un niño está con él; es el
paratexto el que termina de echar luz a la imagen, José está trabajando
el material sobre el cual su hijo morirá. Es una pintura inaugural. Al
caer en cuenta, el espectador es herido. Bien señala Sontag que existe
una tradición antigua sobre la iconografía del sufrimiento, en la que
las representaciones de la crucifixión son importantes y numerosas
—una de las más famosas es Descendimiento de Cristo de Rubens—;
sin embargo, algo hiere con mayor agudeza cuando la imagen omite
la acción, convirtiéndola en una imagen “ […] pensativa, meditativa,
porque su imagen ausente […] se torna más profunda aún por otra
imagen, a la cual antecede” (Quignard, 2019: 19). Las palabras de
Quignard resuenan con las de Barthes: “En el fondo la Fotografía es
subversiva, y no cuando asusta, trastorna o incluso estigmatiza, sino
cuando es pensativa” (Bartehes, 2020: 56). Una imagen en principio
inocente —padre, hijo y un oficio— se ha convertido en algo más en
el momento en que se repara en la imagen que falta y que completa
el sentido: el presagio de la crucifixión.
El punctum en lo ausente
La imagen hiere al espectador, he dicho antes. Antes de ser herido
hace falta ver. Barthes acuña en La cámara lúcida cinco términos para
explicar elementos alrededor de la fotografía, pero aquí me interesan
dos de ellos: Studium y Punctum.
Para quien no conozca todo lo acontecido a Debanhi —antes,
durante y después de su fotografía—, ver su imagen en la carretera
surtirá en el espectador un efecto de distinto alcance. Está claro que
Debanhi se encontraba sola en una carretera de noche. Hay un marco
26

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

cultural que permite leer esos cuatro4 elementos como elementos de
peligro o riesgo. Este es el studium de esa fotografía. Barthes define
este concepto como “la aplicación a una cosa, el gusto por alguien, una
suerte de dedicación general, ciertamente afanosa, pero sin agudeza
especial” (Barthes, 2020: 45), expresado así puede no bastar y no
hacer justicia a la descripción de la fotografía de Debanhi. Entiéndase
el studium como la aplicación de una mirada —con su ideología, su
testimonio político o su cuadro histórico— a una foto, es esto lo que
permite al espectador participar de ella. Sin embargo, Barthes da por
hecho, como Sontag, que cada fotografía, como parte de una mirada,
tiene una voluntad de representación: “Reconocer el studium supone
dar fatalmente con las intenciones del fotógrafo, entrar en armonía
con ellas, aprobarlas, desaprobarlas, pero siempre comprenderlas,
discutirlas en mí mismo, pues la cultura (de la que depende el studium)
es un contrato firmado entre creadores y consumidores” (Barthes,
2020: 47). Sin embargo, no todas las fotografías que se toman están
pensadas para ser vistas a nivel nacional o internacional. El studium está
dado, en el caso de esta imagen particular, más allá de la involuntariedad
de quien tomó la foto. Repito, para quien no sepa que la mujer en
esa foto ya no vive, el studium le permite acceder solo a una parte del
todo. Pero este studium, aunque dé una vista parcial, no es fabricado ni
montado, es real.
¿Qué hay, o qué falta en la fotografía de Debanhi? Volviendo
un poco a esa voluntad de representación del sufrimiento en el
arte —la Pasión de Cristo, Jesús en la cruz o descendiendo de
ella, Marsias desollado por la mano de Tiziano o en la copia
romana en el Louvre, o Los desastres de la guerra de Goya— o en
4 Mujer, sola, de noche, en un lugar de suma vulnerabilidad.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

27

�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

las fotografías de guerra, ¿qué me lleva a empatar tales imágenes
con una fotografía que no muestra ninguna violencia? ¿Por qué,
si Sontag habla de imágenes de explícita violencia, la fotografía
de Debanhi es igual, si no es que más impactante sin mostrar un
cuerpo doliente? Por dos motivos: primero, porque la fotografía
de Debanhi no es una representación intuida por un artista, no es
un “sería así”, sino que es, rotundamente es Debanhi en la foto. El
segundo, no hay un cuerpo doliente, no todavía, no en esa imagen,
pero lo habrá después; aunque no lo veamos lo presagiamos.
La fotografía de Debanhi en la carretera de noche antecede el
dolor que ella sufrirá y que todos los espectadores intuiremos en
el tiempo que transcurra entre su desaparición y su encuentro.
Trece días de dolor real, de dolor intuido y de dolor imaginado.
Una cosa es el horror en la pintura y otra en la foto: “Un horror
tiene lugar en una composición compleja [pintura] (…) pero
que pone de manifiesto la maestría de la mano y la mirada del
artista. El otro es el registro de una cámara, un acercamiento, de
la terrible e indescriptible mutilación de una persona real: eso y
nada más” (Sontag, 2014: 42).5 Entre los argumentos que ofrece
para diferenciar la representación del sufrimiento en imágenes
pictóricas e imágenes fotográficas, Sontag hace hincapié en que,
a pesar de que las fotografías son “tomadas” y no “hechas” —es
decir, no conllevan una construcción en medida que la pintura
lo requiere—, la foto “no puede ser mera transparencia de lo
sucedido. Siempre es la imagen que eligió alguien; fotografiar es
encuadrar, y encuadrar es excluir” (pág. 46). Pero una cosa es
5 Pienso en una comparación entre Marsias desollado de Tiziano y la
fotografía de un hombre torturado al final de Farabeuf (1965) de Salvador
Elizondo.

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hablar de la fotografía de artista o de periodistas, como aquellos
que capturan imágenes de la guerra, incluso la fotografía común en
redes sociales; todas ellas son encuadres las primeras, o imposturas
en el caso de las segundas, pero ¿cómo se califica una foto como
esta? Fotografía que toca lo real, que entra en un orden de prueba:
fotografiada Debanhi como prueba de que allí está. Debanhi allí
está, a las cinco de la madrugada, sola, en una carretera. La diégesis
empieza a formarse alrededor de ese “encuadre” que, en principio,
era prueba simplemente de allí está ella. Hasta que ya no estuvo. El
punctum radica en su presagiada y cumplida ausencia.
El studium se perturba cuando este elemento entra en juego:
el punctum es el “pinchazo, agujerito, pequeña mancha, pequeño
corte […] El punctum de una foto es ese azar que en ella me despunta
(pero que también me lastima, me punza)” (Barthes, 2020: 46). El
punctum ha puesto el dedo en la llaga de lo real: la foto se trenza
no solo en lo real-simbólico-imaginario lacaniano; la imagen de
la mujer que falta se trenza en unos afectos familiares-políticossociales.
Al inicio de este escrito hablé sobre imágenes que rompen el
conjuro: el alma petrificada puede revertirse. La herida de la imagen
puede devolver la sensibilidad cuando toca lo real. El punctum podría
definirse también, si tomamos prestadas las palabras de DidiHuberman, como el lugar donde arde la imagen: “el lugar donde su
eventual belleza reserva un sitio a una ‘señal secreta’, una crisis no
apaciguada, un síntoma. El lugar donde la ceniza no se ha enfriado”
(Didi-Huberman, 2013: 28). La imagen ardiendo, como la imagen
impresa en el interior de la capilla de Campo Bruder Klaus del
arquitecto Peter Zumthor: en el interior quedó grabada la imagen
de árboles ardiendo contra el hormigón.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 4. Campo
de Bruder Klaus de
Peter Zumthor.
Fotografía de Aldo
Amoretti. (Zilliacus,
2016)

La imagen constantemente ardiendo, herida hiriendo.
Debanhi constantemente a un paso de su muerte. Pascal Quignard
recurre al gerundio latino para explicar el tiempo de la pintura
romana. Explica que el gerundio es la acción “no como realizada
en el medio, no como actual en el tiempo, no como efectiva en el
mundo social: el gerundio indica la acción como «estando-delante
de ser hecha»” (La imagen que nos falta, 2019: 35). Delante de, antes
de: Quignard juega con la homofonía del francés devant: debiendo,
delante a, antes de lo actual. Ejemplifica el gerundio latino con un
caso de La República de Platón: unos hombres atados en una cueva,
obligados a ver lo que está delante de ellos: la humanidad obligada
a ver lo que tiene delante y que la luz ilumina desde detrás de ella.
Nosotros, espectadores de la fotografía de Debanhi, la
vemos antes del acto: estando-delante de ser hecha [la acción]. La
imagen nos punza cuando arde e ilumina lo que está por venir, como
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

en Georges de La Tour, cuando su paratexto ilumina lo que falta,
y así pareciera que la luz de la vela se extiende para que veamos,
hiriendo hondo en el espectador. Y esta imagen me hace pensar en
el poema “Ventanas” de Kavafis:
En estas tenebrosas habitaciones
paso días de opresión
y voy y vengo
en busca de ventanas.
Cuando se abren
será un consuelo enorme.
Pero no las encuentro o no hay ventanas.
Acaso es preferible no encontrarlas.
La luz será una nueva tiranía:
Quién sabe qué va a mostrarme.6
(2001: 55)

Dice Barthes que la fotografía está siempre “lastrada por
la contingencia de la que es envoltura transparente y ligera” (27) y
que, como objeto, pertenece a los objetos laminares: “no podemos
separar dos láminas sin destruirlos: el cristal y el paisaje” (28). En
resumen, la fotografía, como la ventana, “es siempre invisible: no
es ella a quien vemos” (28). Esa es también una diferencia entre la
pintura y la foto: en la pintura, como ya se ha dicho, hay voluntad
de representación y aplicación de la mirada del pintor; la foto no,
en ella el referente se adhiere y es inseparable. Nosotros no vemos
el cristal de la ventana, vemos a través de él; no vemos la foto, sino
al referente en ella. Nosotros no vemos la foto de Debanhi, vemos
6 La traducción es José Emilio Pacheco, quien la denomina más una
aproximación que traducción. Otra versión que puede servir es la de José
María Álvarez.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

a Debanhi y vemos su futura ausencia. La fotografía entonces, con
su indivisibilidad, une dos atributos: “Su crédito de objetividad
inherente. Y […] un punto de vista. Eran [las fotografías] el registro
de lo real […] puesto que una máquina estaba registrándola. Y
ofrecían testimonio de lo real, puesto que una persona había estado
allí para hacerlas” (Sontag, 2014: 29). La ventana, la fotografía, la
luz que muestra y entonces, el punctum: la herida.
La mujer que falta
Detrás de la imagen está el deseo: fantasma durante el día,
sueño
durante
la
noche,
oráculo,
la
víspera.
Del mismo modo en que tras
cada biografía humana está la
Historia (..) igualmente hay, tras
cada palabra, un ser perdido
Pascal Quignard

Imágenes y fotografías que muestran el dolor del otro y que hieren.
Pero ¿para qué verlas? Por una parte, Sontag dice que no debería
haber un “nosotros” cuando se trata del dolor ajeno, pero no verlo,
ser indiferente e indolente con él tampoco parece ser una respuesta
ética. Pero las imágenes están, existen, eso es un hecho. Y pueden
ellas producir diversas respuestas: pedir la paz, pedir la venganza,
reclamar justicia —aunque cada vez más esta palabra se vacía de
sentido y nunca alcanza una satisfacción—, o simplemente sirve
para constatar, para las conciencias confundidas y adormecidas,
que suceden cosas terribles. Con respecto al libro ¡Guerra contra la
guerra! de Ernst Friedrich, Sontag sintetiza cómo el empleo de estas
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fotografías buscaba una terapia de choque: utilizarla para hacer
constar la ruina que la guerra trae consigo. Pone de ejemplo también
la película de Abel Gance, J’accuse, la versión sonora de 1938, cita
las palabras de un personaje: “¡Colmad vuestros ojos de este
horror! ¡Es lo único que puede deteneros!” (cit.en Sontag, 2014: 21).
Nuevamente, pienso en un poema, en este caso de Phillip Jaccottet,
y cito aquí los siguientes versos:
Y es por los ojos, sin embargo
abiertos
por donde esta palabra se alimenta, lo mismo que
hace el árbol,
por sus hojas
(2009: 21).

La luz que ilumina, el punctum revelado, los ojos que han
visto y la palabra que nace después. “Los pintores muestran las
acciones como a punto de acaecer, los relatos los narran como
ya acaecidas” (cit. en Quignard, 2019: 45), dice Plutarco en Sobre la
fama de los atenienses. La diégesis se gesta después de la imagen. A
una imagen particular falta otra imagen particular… y un relato.
La pintura romana, ya expuesta antes, es antes de ser cometida la
acción, antes de que acaezca en ella algo; la palabra, la acción ya
acaecida. Quignard expone de manera muy elocuente e interesante
la temporalidad de la imagen, pero no deja de ser una pintura de
lo que habla y las pinturas, a su vez, hablan de mitos; el efecto que
tienen sobre el receptor es real a través del signo, lo simbólico. La
fotografía de Debanhi, inaugural, tocó lo real a través de la realidad
misma. Su imagen es previa a la muerte acaecida sobre ella, más allá
de la metáfora y la retórica.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Los frescos romanos de los que habla el escritor francés
buscan hacer “emerger lo que acaso seguirá al instante que está aún en
instancia […]. O, para hablar como los agoreros, tiene la potencia de
hacer venir o no lo que no está ahí” (49). Pero la palabra, ella viene
después de la muerte. La palabra mata la Cosa. En la foto, Debanhi
está ahí, aún vive y espera, eternamente, lo que está por venir: “la
pintura antigua [o la foto de Debanhi] evoca la acción antes del
punto sin retorno” (51).
Nosotros, como la hija de Butades, vemos a la mujer que
está delante nuestro en la foto, pero no la vemos a ella, aunque
queremos, sino la sombra que será: “Dos vicarios muy distintos
están a disposición de los mortales: la imagen y la palabra” (51).
Nosotros, como los romanos contemplando el fresco de Medea, nos
convertimos en agoreros y presagiamos la muerte de Debanhi. La
foto inaugura su muerte, la imagen ve aquello que falta, dice Quignard,
pero la palabra, ella nombra lo que fue, así, yo digo: más que una
imagen, falta una mujer.

Bibliografía
Barthes, R. (2020). La cámara lúcida. Barcelona: Paidós.
Didi-Huberman, G. (2013). “Cuando las imágenes tocan lo real.”
En G. Didi-Huberman, C. Chéroux, &amp; J. Arnaldo, Cuando
las imágenes tocan lo real (págs. 9-36). Madrid: Círculo de
Bellas Artes.
G. Arredondo, V. (2015). Ese cuerpo no soy. Zacatecas: Universidad
Autónoma de Zacatecas.
Herrero, J. L. (10 de noviembre de 2020). Comentario histórico artístico
de San José Carpintero. Obtenido de La cámara del arte:
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

https://www.lacamaradelarte.com/2020/11/san-josecarpintero.html
Jaccottet, P. (2009). Cantos de abajo. Capilla Alfonsina Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Kavafis, K., &amp; (trad.) Pacheco, J. E. (2011). Una noche. Capilla
Alfonsina Universidad Autónoma de Nuevo León.
Morán Breña, C., &amp; Guillén, B. (22 de Abril de 2022). Los puntos
oscuros de la investigación sobre Debanhi Escobar. Obtenido de El
País: https://elpais.com/mexico/2022-04-22/los-puntososcuros-de-la-investigacion-sobre-debanhi-escobar.html
Goya, (1642). Perro semihundido. (s.f.). Obtenido de Fundación Goya
en Aragón: https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/
perro-semihundido/671
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Sontag, S. (2014). Ante el dolor de los demás. Barcelona: Debolsillo.
Zilliacus, A. (6 de Noviembre de 2016). La Capilla de Campo
Bruder Klaus de Peter Zumthor bajo el lente de Aldo
Amoretti. Obtenido de ArchDaily: https://www.
plataformaarquitectura.cl/cl/798785/la-capilla-de-campobruder-klaus-de-peter-zumthor-bajo-el-lente-de-aldoamoretti?ad_source=search&amp;ad_medium=projects_
tab&amp;ad_source=search&amp;ad_medium=search_result_all

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Mujeres públicas: la escritura femenina y el papel
de la mujer en la revista literaria Rueca
Public women: female writing and the role of women in the literary magazine Rueca
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Universidad Autónoma de Nuevo León
veronica.zsanchez97@gmail.com

Fecha de entrega: 15-03/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022

Resumen: Este ensayo realiza un primer acercamiento a los contenidos
de la revista literaria mexicana Rueca publicada en los años 1941-1952,
publicación periódica que destaca por la particularidad de contar con un
consejo editorial conformado exclusivamente por mujeres. Dicha revista
transgrede el panorama literario y editorial de la época al crear un espacio
propio para la escritura femenina, además de contribuir al desarrollo de
redes intelectuales al realizar una acción comunicativa entre las editoras
de la revista y los distintos individuos y grupos literarios y culturales del
periodo.
Conceptos: Revistas literarias, Rueca, Públicos, Contrapúblicos, Campo
Cultural.
Public women: female writing and the role of women in the literary
magazine Rueca

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Abstract: This essay is a first look into the contents of the Mexican literary
magazine Rueca, published in the years 1941-1952, that particularly stands
out because its editorial counsel was exclusively composed of women.
The magazine goes against the literary and editorial landscape of the time
by creating a space for female writing, besides also contributing to the
development of intellectual networks by establishing communications
between the magazine’s editors and the different literary and cultural
groups and individuals from the time.
Key words: Literary magazines, Rueca, Publics, Counterpublics, Cultural
Field.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“No cabía en su imaginación que las
mujeres mexicanas pudieran tener ideas,
y menos publicarlas”.
Lilia Granillo Vázquez: Prensa literaria de lo femenino,
femenina y proto-feminista en México:
fuentes para su estudio en el siglo XIX.

Panorama de la revista literaria Rueca
En el año de 1941, en un salón de clases de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, un
grupo de mujeres, jóvenes estudiantes, iniciaron la búsqueda de un
espacio en el ámbito literario y cultural de la época. Ante la negativa
de formar parte de otros lugares decidieron diseñar sus propios
proyectos. Así nace la revista literaria Rueca (1941-1952).
Publicada de 1941 a 1952 de manera trimestral (con algunas
interrupciones) esta revista literaria cuenta con la característica
principal de ser fundada y editada únicamente por estudiantes
universitarias: Carmen Toscano, María Ramona Rey, María del
Carmen Millán, Ernestina de Champourcin, Emma Saro, Laura
Elena Alemán, Pina Juárez Frausto, Emma Sánchez Montealvo,
Margarita Mendoza López, Matha Medrano, Helena Beristáin y
Lucero Lozano (Durand, M. L., Silva, G., 2019).
Dicha publicación creó admiración en el público ya que
las mujeres se estaban haciendo un lugar en el campo literario,
pero a la vez rechazo por la misma situación, a pesar de eso Rueca
logró tener un lugar en la historia de las publicaciones periódicas y
con el paso de los años se ha vuelto objeto de estudio de algunas
investigaciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En 1982, Luz del Carmen Fentanes Rodríguez lleva a cabo
la investigación para su tesis titulada Índices de Rueca, en dicha
publicación logra establecer un panorama completo de la revista
adentrándose en el aspecto histórico cultural de la época en la que
fue publicada, una cronología completa, primeros acercamientos al
contenido que proyectaba, índices de las obras publicadas por cada
autor y una serie de entrevistas con algunos miembros del consejo
editorial.
En 1990, Fabienne Bradu escribió el artículo “Rueca: Una
pensión para universitarias” para la Revista de la Universidad de México,
aquí la autora hace una alegoría comparando las revistas literarias
como lugares donde se establecen lazos familiares, personas unidas
por el propósito de exponer la cultura literaria. Para Bradu, Rueca se
trata de “una pensión de estudiantes universitarias”, chicas que en
un contexto difícil decidieron volverse las anfitrionas de su propio
hogar como se menciona a continuación: “su nacimiento obedeció a
una voluntad más histórica o social que a un programa literario. Un
grupo de alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras se propuso
mostrar que las mujeres también eran capaces de hacer una revista
literaria” (Bradu, 1990: 1).
Destacando también momentos cronológicos de la revista
(desde sus inicios en el aula de clase hasta su inminente final) en el
artículo se destacan los propósitos de la revista y las relaciones entre
otros grupos de intelectuales como Tierra Nueva, aunque dejando de
lado el análisis del contenido.
Leticia Romero Chumacero llevó a cabo la investigación
Rastreando “la tarea de los tejidos y de los sueños”. La recepción de Rueca
(2005), aquí se puede observar otro acercamiento histórico a la
revista con descripciones acerca de los miembros que conformaron
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

el consejo editorial, quiénes participaron en sus distintos números
y descripciones de las relaciones con otros grupos de intelectuales
(volviendo a mención el grupo de Tierra Nueva).
Lo que destaca de este artículo es la mención de la labor
intelectual que estaban realizando las editoras de la revista, tomando
como ejemplo a Judith Shakespeare (personaje imaginario creado
por Virginia Woolf) la autora menciona que las jóvenes se volvieron
un grupo muy activo y Rueca pronto se convirtió en un proyecto
reconocido que estaba dándole visibilidad a las mujeres en el campo
literario y dejar de ser “marginadas” en el ámbito de la cultura.
Para terminar con su investigación, Romero Chumacero
habla acerca de la importancia de la revista en la historiografía
literaria de México, aún con opiniones controversiales menciona
que nadie puede negar que dicha publicación marcó un antes y un
después en las letras mexicanas al presentarnos la primicia de que las
mujeres también pueden publicar y dirigir.
Finalmente, una de las publicaciones más recientes es la
de Lilia Solórzano Esqueda titulada Las poetas en la revista literaria
mexicana Rueca (1941-1952) (2018). Comenzando con un panorama
histórico en donde nos da descripciones de los miembros y algunas
de sus labores realizadas durante el tiempo que duró la revista, esta
investigación nos da un primer acercamiento a trazar un análisis
literario por los contenidos que publicaba, enfocándose en las
poetas que desfilaron por Rueca, podemos encontrar en sus páginas
estudios de poemas completos, estrofas y sus temáticas, destacando
la importancia de esta publicación periódica por brindarle un espacio
a las mujeres que comenzaban su carrera literaria:
Y unas palabras muy justas para la labor que desarrolló esta revista
que llegó a ser catalogada como una de las más interesantes de su
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

época, que no sólo dio a conocer la obra de varias poetas jóvenes
y difundió la obra de aquellas con mayor solidez en el oficio,
sino que destacó por una equilibrada visión en el panorama de la
literatura (Solórzano Esqueda, 2018: 161).

Las publicaciones periódicas son parte importante de
la historia de la literatura. Son propuestas culturales que en su
tiempo permitieron la circulación de textos en distintos países,
además de crear relaciones entre escritores e instituciones. Rueca
es importante para lograr la reflexión acerca de la escritura de las
mujeres, sus primeros pasos, las temáticas y cómo dieron paso a las
nuevas escritoras, el apoyo que se daban mutuamente entre autoras
consagradas y jóvenes y los lazos que formaban.
La mediación letrada
En su artículo “Revistas culturales y mediación letrada en América
Latina”, Mabel Moraña define las revistas literarias como “un
instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona de contacto
entre políticas culturales hegemónicas y proyectos alternativos, entre
creación artística y grupos receptores, entre el sector intelectual
o académico y el lector que es introducido al producto cultural
a través de la interpretación o la selección que la publicación le
presenta)” (2003: 2). Las revistas literarias son fundamentales para
la historiografía cultural, pues representan un medio donde muchos
escritores y agentes intelectuales comienzan su carrera, además de
formar un espacio en donde se comparten ideologías, pensamientos
y corrientes estéticas que van de acuerdo a la época o incluso en
contra de ésta.
Como medios de publicación impresa y parte de un
sistema de comunicación, las revistas literarias están relacionadas
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con lo público. En el caso de Rueca, al ser una publicación editada
por estudiantes universitarias que entraban a la cultura literaria
de los años 40 (tiempo en donde la mujer comenzaba a obtener
una educación superior y el ingreso a universidades), se aprecia la
definición y la distinción entre lo público y lo privado, pues durante
esa época no era común que las mujeres tuvieran un espacio para
publicar sus textos, así el equipo editorial de la revista decidió fundar
el suyo tomando en cuenta sus preferencias estéticas, así como las
relaciones que querían formar.
Jorge Ribalta, en su artículo “Contrapúblicos. Mediación y
construcción de públicos”, menciona que: “el público y lo público
son conceptos en los que conviven varios sentidos simultáneamente
y que se definen de manera auto-reflexiva. Lo público tiene que
ver con lo común, con lo estatal, con el interés compartido, con lo
accesible” (2006: 27). Las revistas literarias se relacionan entre sí: los
diversos grupos editoriales actúan en el sistema literario para llegar
a un público determinado.
En el caso de Rueca podemos analizarla a partir del concepto
de públicos y contrapúblicos. Michael Warner, en su ensayo Públicos y
Contrapúblicos (2012), define ambos conceptos de la siguiente manera:
públicos como un grupo social, el cual busca ser convocado en el
discurso. En otras palabras, actúa y va de acuerdo con las normas
establecidas. Por otro lado, los contrapúblicos son los subordinados,
los que crean su propio discurso (2012). Ribalta vuelve a mencionar
este concepto en su artículo diciendo: “Fraser introduce el concepto
de ‘contrapúblicos subalternos´ para referirse a los ‘espacios
discursivos paralelos donde los miembros de los grupos sociales
subordinados inventan y hacen circular contra-discursos’” (2006:
29).
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En Rueca se crea un discurso propio en donde las autoras se
vuelven los contrapúblicos del campo literario de la época, puesto
que, al no poder participar como parte de un consejo editorial en
otras revistas, decidieron fundar la suya, así la revista se vuelve
un espacio discursivo en donde circulan distintas opiniones y
temáticas.
Porque mujeres públicas es igual a mujeres creadoras:
públicos y contrapúblicos en Rueca

“Y sin embargo escriben.
Los grupos &lt;&lt;inadecuados&gt;&gt;
(por su sexo, su color, su clase social) a veces trabajan, se
escaquean, sudan, van a hurtadillas, osan pasar de largo por
todas las prohibiciones informales para crear algo que tiene el valor &lt;&lt;correcto&gt;&gt;, es
decir, hacen arte”.
Joanna Russ. Cómo acabar con la
escritura de las mujeres

En su ya coitado ensayo, Michael Warner menciona que “estar
en público es un privilegio que requiere filtrar o reprimir algo que
es visto como privado” (2012: 19), retomando esto al contexto
de Rueca se puede crear la relación de lo público y lo privado que
sucedía entre la revista y en el campo literario mexicano de la época.
La publicación de las editoras transitó desde un contexto privado a
uno público, como se muestra a continuación:
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La idea de formar una revista surgió desde el contexto de
las aulas, alumnas que mediante una reunión privada buscaban
llevar a cabo una publicación periódica que pudiera llegar a distintos
públicos. Las revistas literarias eran el medio por excelencia para
poder realizar la labor; de acuerdo con Ángel Luis Sobrino Vegas:
“la publicación de revistas literarias ha sido desde los inicios del
siglo XX una de las actuaciones preferentes de los grupos literarios
en la esfera pública” (2014: 830). Retomando la importancia de las
revistas literarias, Carmen Toscano (editora de Rueca) menciona lo
siguiente:
El mapa de las revistas literarias se me antoja como un gran
archipiélago; cada una de ellas es como una isla desde donde un
grupo se dirige a los demás, a veces con intenciones sólo de que
le escuchen y otras de reformar al mundo (Toscano, 1964: 93).

Así fue como las autoras encontraron la manera de ingresar
en la cultura literaria de la época, ya que por medio de la revista
daban cabida a que ellas, al igual que otras mujeres universitarias,
publicaran sus textos y por ende darlos a conocer a otros escritores
para intercambiar ideas. Además de la publicación de sus obras,
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

gracias a Rueca muchas escritoras comenzaron su carrera literaria
y pudieron abrirse camino para profesionalizarse en el mundo de
las letras. Al respecto, Granillo Vázquez comenta: “Así, la escritura
profesional de mujeres es el resultado tanto de la apertura para ellas
del espacio público impreso, como de las leyes educativas que a
medio siglo abrieron la educación media y superior que antes eran
exclusivamente para varones” (2014: 31).
Para retomar el punto relativo
de los públicos y
contrapúblicos, volvemos a Warner. El autor menciona que “casi
todos los grandes cambios culturales —desde el cristianismo,
pasando por la imprenta, hasta el significado de lo público y lo
privado. (La cultura impresa nos dio la publicación; el psicoanálisis,
un nuevo sentido de la persona privada.)” (2012: 26), destacando la
importancia de la cultura impresa como un medio para transmitir
ideas y llegar a los distintos públicos.
La cultura impresa dio paso a las publicaciones periódicas:
temas que en teoría eran privados se volvieron de conocimiento
público. Las revistas literarias se convirtieron en medios de
comunicación masiva, pensamientos individuales se unieron para
hacer una publicación y da como resultado algo colectivo. En el caso
de Rueca, tenemos una publicación que se ubica en la esfera pública,
pero que cuenta, asimismo, con rasgos particulares al centrase en la
producción, circulación y lectura de textos escritos.
Retomando el concepto de contrapúblicos, podemos afirmar
que las editoras de Rueca estaban subordinadas en el interior del
campo literario, puesto que se les invitaba a enviar colaboraciones
en distintas revistas, mas no a ser partícipes del consejo editorial
de alguna de ellas; por lo tanto, decidieron crear su propio espacio
discursivo.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En este espacio discursivo llevaron a cabo una acción
comunicativa logrando un cambio en el campo literario, al reunir en
un lugar voces emergentes de la literatura (en su mayoría mujeres)
con escritores consagrados, para que existiera una retroalimentación,
así como establecer lazos entre intelectuales de distintas partes del
mundo. Esto se puede mostrar en el siguiente diagrama:

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Como se puede deducir del esquema anterior: la publicación
logra un cambio porque se promueven nuevas voces que no tenían
lugar en otros espacios, pero también se crea un nuevo público que
forma una relación con los textos que se publican en Rueca. Mabel
Moraña explica lo siguiente:
Revistas que impulsaron no solamente la cristalización de nuevas
formas de subjetividad colectiva sino la representación de nuevos
actores sociales que surgían a la escena social tratando de definir
no sólo una voz a través de la cual expresar sus perspectivas y
demandas, sino intentando al mismo tiempo crear un público que
funcionara como sistema de control y caja de resonancia de las
nuevas agendas (2003: 67).

Como lo explica la autora, las revistas se volvieron un medio
de mediación cultural, así es como Rueca se convirtió en un objeto
de mediación entre los contrapúblicos (las editoras y escritores de
la revista) y los públicos que se iban creando poco a poco alrededor
de ella. Los contrapúblicos de la revista lograban la creación y
transformación de su público a partir de los textos que producían, lo
que desencadenó más procesos para lograr un diálogo participativo.
Moraña menciona al respecto:
Como instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona
de contacto entre políticas culturales hegemónicas y proyectos
alternativos, entre creación artística y grupos receptores, entre el sector
intelectual o académico y el lector que es introducido al producto
cultural a través de la interpretación o la selección que la publicación
presenta), la revista es casi siempre una empresa educativa –política
y pedagógica – aunque más no sea por las maneras en que organiza
y filtra los relatos de identidad y traza los vínculos entre el campo
cultural y sus afueras (regionales, nacionales, internacionales). Es,
asimismo, un vehículo del gusto de determinados sectores sociales o

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intelectuales, que buscan proponerlo, difundirlo, legitimarlo, a través
de diversas operaciones conceptuales, y de diferentes apuestas
estético-ideológicas (2003: 68).

En Rueca se observa cómo, a través de las distintas secciones
y textos, se busca difundir la cultura literaria, ya sea por medio de
cuentos, poemas o incluso a partir de las reseñas y semblanzas en
donde rinden homenaje a los escritores que antecedieron antes de
ellas. Y aunque no contaban con secciones tan definidas, era este
aspecto lo que le daba una característica especial.
Que las editoras de Rueca encontraran su lugar como
contrapúblicos responde a la necesidad de demostrar que las mujeres
también podían escribir y publicar con calidad literaria. Ingresaban
al sistema literario en contra del “pensamiento dominante”, en este
caso en particular: los hombres pensaban que las mujeres no podían
dirigir una revista de cierta “calidad”:
Estas publicaciones, como norma, debido a la característica de
su periodicidad responden con extrema sensibilidad al ambiente
específico en el que surgen y eso se manifiesta en sus páginas,
ya sea a favor o en contra del pensamiento dominante o de las
corrientes artísticas imperantes. Además, muchos de los grandes
escritores de cada nación han formado parte de ellas de una u otra
manera (Gómez Gray, 2013, p. 6).

A pesar de su corta existencia, en esta revista desfilaron
grandes personajes de las letras, pero también varios encontraron su
primera oportunidad. Finalmente, cabe destacar la importancia de
la labor editorial de Rueca, un aspecto importante es la escritura de
las mujeres, pues no solo se trata del hecho de que editan y forman
relaciones con escritores, sino que ellas mismas escriben, ya sea
relatos, poemas o reseñas. Ellas están escribiendo y están creando.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Revistas literarias y escritura femenina: una aproximación
a Rueca
“Pero, si disponemos una sola
vida en este mundo, ¿acaso
no será lo mejor vivirla peligrosamente, arriesgándola por
algo, en este caso la escritura, que de veras importe y nos
importe? No sé me ocurre ninguna mejor opción”.
Esther Tusquets, Las mujeres que leen,
son peligrosas

La escritura de las mujeres es un tema que aún en la actualidad
sigue provocando diversos debates, desde los temas que tratan, su
relevancia, y su construcción, hasta su propia autoría. Algo está
claro: las mujeres han escrito desde siempre, pero existe un antes
y un después de su escritura, que va de lo privado a lo público.
Sin duda, los medios impresos lograron que las mujeres publicarán
sus distintas obras y discursos, pero uno de los que más ayudó a
la visibilidad de la escritura femenina fueron las revistas literarias,
puesto que en ellas escritoras jóvenes lograron sus primeras
publicaciones y posteriormente darse a conocer.
Durante el siglo XX en México (al igual que en muchas partes
de América Latina), distintos grupos literarios y culturales optaban
por las revistas literarias para lograr una difusión en el ámbito cultural
de su país, pues a partir de la escritura mostraban sus relaciones,
necesidades y objetivos. Lucrecia Infante Vargas menciona que: “la
escritura tiene diversos propósitos. Se escribe para llegar a quiénes
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no pueden escucharnos de viva voz, para dejar constancia de las
ideas y los hechos, para expresar las emociones y sentimientos, para
construir una identidad pública” (2008: 69). Es en la escritura donde
muchas mujeres lograron sus primeros pronunciamientos, ideas y
deseos acerca de lo que les inquietaba.
Así, en las revistas literarias se convirtieron en un dispositivo
para la difusión y legitimación de textos escritos por mujeres,
logrando con ello la visibilidad que necesitaban para abrirse camino
en el campo literario. Y, al hacerlo, podrían establecer un diálogo
entre ellas (como escritoras emergentes) y escritores consagrados
que les permitía la crítica y reflexión de sus textos y escritura.
Pero, a pesar de contar con los espacios para difundir su
obra, pronto nuevas inquietudes comenzaron a surgir en torno a la
escritura: una de ellas fue decidir qué se podía publicar y a quién.
Una de las partes más importantes de la escritura de las mujeres es la
conformación de consejos editoriales puesto que “la conformación
de estos equipos editoriales es una de las principales características de
la escritura desarrollada por las mujeres” (Infante Vargas, 2008: 92).
Como se ha mencionado, el nacimiento de Rueca sucedió en
un salón de clases de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Un grupo de estudiantes universitarias decidió comenzar la primera
tarea: la formación de un consejo editorial, y posteriormente una
revista literaria, el medio principal de los grupos literarios de la
época. Bradu menciona que “la mayor hazaña de Rueca fue haber
nacido y existido en una década –los cuarenta– en la que todavía
la mujer era una especie escasa en las aulas universitarias y aún más
en la vida pública del país” (1990: 2). El grupo, conformado por
estudiantes que tenían más experiencia en la cultura literaria (con
textos ya publicados en otras revistas y relaciones de amistad con
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

escritores ya consagrados) y estudiantes que apenas comenzaban su
carrera, se aventuró a dar el paso y crear su propia revista, ya que
no veía la posibilidad de ser aceptado en los consejos editoriales
de otros grupos: “con esta comprensible frustración se lanzaron
a la aventura editorial de la que asumieron todos los riesgos y los
aprendizajes, desde la escritura hasta la hechura misma de la revista
en una forma independiente” (1990: 2).
La revista abrió paso a que las mujeres no solo escribieran,
sino que también editaran, dictaminaran y criticaran textos. En las
revistas literarias y en las publicaciones periódicas se encuentra el
soporte material en donde es posible explorar la modalidad creativa
de los distintos grupos literarios. Los consejos editoriales, tal como
sostiene Sobrino Vegas (2014), desempeñan uno o varios papeles de
actuación posibles en el sistema literario. Lucrecia Infante Vargas
menciona que:
Tanto el surgimiento de las primeras revistas de mujeres escritas y
dirigidas por ellas mismas, como el establecimiento de una tradición
literaria que –aun cuando incipiente–, introdujo en el canon literario
entonces dominante una versión propia de las experiencias y los
símbolos socialmente definidos entonces como femeninos y
adscritos al ámbito de lo privado y la subjetividad (2008, p. 71).

Rueca introdujo al canon su propia versión de una revista
literaria, con su particular selección de textos, entre los que se incluían
como fragmentos de novelas, poemas, semblanzas, traducciones,
teatro, análisis de pinturas, notas y reseñas/recomendaciones de
libros. A pesar de no tener secciones definidas, como otras revistas
de la época, se puede notar como las autoras buscaban abrirse un
lugar en todos los campos artísticos.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Como se mencionó antes, Rueca comenzó por la búsqueda
de espacios para publicar. Las estudiantes miembros del consejo
editorial empezaron con la introducción de textos propios para el
primer número, pero a partir del segundo decidieron que solo dos
o tres de las editoras participaran en cada uno de ellos, esto con la
oportunidad de “reunir más bien junto a las formas de escritores
desconocidos a las nuevas firmas deseosas de penetrar en la
literatura” (1964: 106). A pesar de no contar con una reglamentación
de solo dar a conocer autoras, se aprecia que en algunas secciones
predominan las mujeres, muchas al igual que ellas buscaban abrirse
camino en el mundo literario dominado por los hombres.
Son diversos los géneros que utilizaron las escritoras para
dar a conocer sus ideas y trabajo intelectual. A partir de las distintas
secciones se observa la exploración de la escritura por medio de
poemas, cuentos, novelas, ensayos e incluso análisis de pinturas.
La revista Rueca permitió que el trabajo escritural de las autoras
transitara de algo privado a algo público, dando como resultado
que fueran leídas y criticadas. Lucrecia Infante Vargas menciona
como en un principio distintas formas de escritura como la carta, el
diario íntimo, así como actividades de lectura dieron lugar a que las
mujeres se volvieran creadoras y demostraran su talento y manejo
de este arte, posteriormente, el pasar de una escritura íntima a una
pública, les permitió ingresar a otros géneros y por supuesto formar
una crítica, así como relaciones con otros escritores:
Así pues, las siguientes páginas dan cuenta de cómo la redacción
epistolar, o bien diarios personales, el ejercicio de la traducción,
la participación en tertulias, y la lectura (individual o en grupos),
formaron parte de un largo y continuo proceso a través del cual
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

las mujeres pasaron de lectoras a redactoras de sus propias ideas,
y transitaron de una escritura privada a otra que les permitió
demostrar que eran capaces de manejar esa herramienta de
expresión (considerada racional, masculina y, por tanto, propia de
la creatividad intelectual), en el marco de un escenario público
como el de los medios impresos (2008, p. 72).

Ejemplos de las actividades escriturales de las autoras de
Rueca se pueden apreciar en sus distintas secciones. A pesar de
no tener secciones tan definidas como otras revistas, podemos
encontrar la titulada Notas, en donde las editoras escriben reseñas y
recomendaciones de libros. Por ejemplo, María Ramona Rey, en el
número 1 de la publicación, daba cuenta de Algunos Poemas (19251939) de Alfonso Reyes:
Otro de esos pequeños libros de poemas que hace Alfonso Reyes
y que alcanzan siempre un número reducido. Avaro es el autor
con estos cantos. Quizá se debe a que son elaborados en su rincón
más íntimo, a que son la obra de su actitud más querida, de aquella
parte de su alma que será siempre joven. Esta impresión nuestra,
que no desdeñará el conferencista de la Anatomía de la Crítica,
merece una explicación (en Martínez, 1984: 58).

El ejercicio escritural de la reseña permitía a las autoras
dar a conocer nuevas obras de distintos autores, dando visibilidad
y por supuesto emitiendo un juicio y una crítica hacia un texto.
De acuerdo con Sobrino Vegas (2014), algunos elementos a tomar
en cuenta para el análisis literario de una revista son “los modelos
literarios y artísticos seguidos”. Esto se puede ver en el fragmento
anteriormente citado: Reyes era uno de los modelos literarios más
seguidos de la época, además de influir en la creación de la revista,
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

por lo cual el dar a conocer sus trabajos servía como una forma de
diálogo entre ellos, además de incursionar en la escritura.
Un proceso de escritura que está presente es el de la
traducción literaria. En el número 1 de Rueca podemos ver El
Tratado de Narciso de André Gide traducido por Carmen Toscano,
esta traducción responde a lo que Sobrino Vegas (2014) denomina
“conocimiento y valoración de la tradición literaria y artística”
(2014: 837). Toscano recuperaba, de esta manera, el primer texto
del autor y, al mismo tiempo, lo ponía al alcance de su público. El
ejercicio de la traducción permitía a las autoras de Rueca acercarse
a otras literaturas y culturas, así como la posibilidad de explotar
su creatividad: la traducción no solo precisa de escribir la palabra
correcta, sino de transmitir las ideas y los sentimientos que el autor
buscaba dar a conocer. Ejercicio peligroso: una mala traducción
puede hacer que la obra pierda sentido.
Otro de los procesos que se encuentra en la revista y que
también responde al conocimiento y valoración de la tradición
literaria y artística (2014: 837) es la confección de ensayos críticos
como vía para reflexionar acerca de figuras de la literatura. El
primer ejemplo lo tenemos en el número 1 de la revista, con una
sección titulada Semblanza, donde María del Carmen Millán le rinde
homenaje al poeta Gutiérez Nájera: “Delicado, ágil y profundo, tiene
Gutiérrez Nájera la virtud de ennoblecer y sublimizar su trabajo.
Escribía, llenaba las páginas de los periódicos diariamente con sus
artículos; esa era su ocupación” (en Martínez, 1984: 31).
Otra muestra más: en el número 4 de la revista, Pina Juárez
Frausto escribe el artículo Virginia Woolf y sus novelas. Expone ahí su
conocimiento del género literario y una adecuada valoración de la
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

figura de la autora, mostrando con ello el valor estético e ideológico
(Sobrino Vegas, 2014) que se discutía en el comité editorial de Rueca
y que podría definir con la pregunta: ¿cuál es el papel de la mujer en
el campo cultural?
Virginia Woolf, maneja esta nueva dirección novelística y hace
del ágil empleo del tiempo su más acabado artificio ¿Pero todo
aquéllo a qué nos lleva? ¿Qué hay más allá de este hábil trabajo?
Y poco a poco somos llevados a los motivos que hirieran con
su realidad el espíritu de la novelista, has encontrarnos con el
problema fundamental: el sexo […] Virginia Woolf, pese a su
inteligencia que le permite concebir abstracciones tan acabadas
con su Orlando, finca sus problemas en un asunto más objetivo e
inmediato: la historia, el presente y el destino de la vida femenina
en el campo activo de la cultura (En Martínez, 1984: 259).

En Rueca observamos cómo las autoras y editoras tomaron
la oportunidad de escribir y posicionarse en la cultura literaria por
distintos medios; destacan, por supuesto, la publicación de cuentos,
poemas y novelas (que por supuesto son importantes); pero también
es fundamental reparar en la escritura de las reseñas, ensayos,
traducciones y correspondencias, ya que fueron el parteaguas para
la participación de las mujeres en la escritura.
Por otro lado y tal como ya se ha apuntado, la concreción del
consejo editorial ayudó al desarrollo de la escritura del grupo y les
permitió integrarse a la esfera pública al compartir conocimientos,
hacer intercambio de experiencias, preocupaciones y fomentar la
formación de una identidad propia. Carmen Toscano menciona
que: “Incursionamos por donde pudimos, dialogamos con seres
inteligentes. Vivimos nuestro propósito” (1963: 11). Y así fue, las
editoras y escritoras de Rueca entraron a la cultura literaria de manera
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rápida, pero con voluntad y cuestionamientos que poco a poco
resolvieron, dejando así una huella en la historia literaria.
A guisa de conclusión
Para finalizar podemos afirmar que las revistas y las publicaciones
periódicas han jugado un papel importante en la historia de
la literatura mexicana moderna: en ellas muchos escritores
comenzaron su carrera y profesionalización literarias. Son, además,
un objeto cultural importante que va más allá de la publicación
de textos: persigue una reflexión en torno a los productos que se
encontraban impresos, establece relaciones e incluso busca romper
los paradigmas.
En el caso de Rueca hemos visto que fue una revista que
abrió paso a las mujeres en el campo cultural mexicano. Cada una
de las editoras de la revista ocupó un lugar de actuación para que su
proyecto pudiera formar parte del sistema literario. Brindó, además, la
oportunidad a las jóvenes escritoras de mostrar sus textos. Sin duda la
publicación, a pesar de tener un tiempo corto y ser intermitente, logró
formar un lugar seguro para las letras de varias autoras, establecer
lazos con ellas e incursionar poco a poco en la literatura.

Referencias
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peligrosas. Maeva Ediciones.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

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I Otoño de 1941/ Verano de 1943. Fondo de Cultura
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biblat.unam.mx/ca/revista/outra-travessia/articulo/
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

“Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de leer la
narrativa latinoamericana contemporánea.
“Times that they had to live”. A way of reading contemporary Latin American narrative
María Teresa Sánchez
Universidad Nacional del Comahue
Neuquén, Argentina
samariateresa@gmail.com

Fecha de entrega: 05-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen. El trabajo: “Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de
leer la narrativa latinoamericana contemporánea propone leer la nouvelle
Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro desde el escenario de las narrativas
que tratan las consecuencias de la globalización. En esos términos, a partir
de la nouvelle, se establecen relaciones con características transversales de
la crónica urbana dando cuenta de las posibilidades actuales de narrar la
experiencia contemporánea. Desde los conceptos de contemporaneidad y
posmodernidad, relevando aportes y diálogos posibles con la antropología,
se propone leer las relaciones personales en la fragmentación de las
megaciudades y observar los modos en que la novela muestra una sociedad
identificada por imaginarios urbanos.
Palabras clave: contemporaneidad- ciudad- experiencia urbana- narrativaLatinoamérica

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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

Abstract. The paper “Times that had to live”. A way of reading
contemporary Latin American narrative” propose to read the nouvelle
Llamadas de Ámsterdam by Juan Villoro from narratives about the
consequences of globalized world. From concepts of contemporary and
postmodernism and others from the anthropology, the paper reads the
personal relationships inside fragmented megacities and also reads the
ways that the novel shows the urban imaginaries in the society.
Key words: contemporaneity- city- urban experience -narrative-Latin
America

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Este trabajo se propone leer la narrativa latinoamericana
contemporánea a partir de las relaciones entre subjetividad
narrativa y espacio en Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro. Su
lectura nos permite mirar la ciudad contemporánea en la literatura
latinoamericana actual como cara visible de las transformaciones
sociales surgidas por la globalización neoliberal. Sin embargo,
consideramos que, en esta nouvelle, resulta interesante observar cómo
ciertos detalles, similares a los de la crónica urbana, nos develan más
que los intersticios de la cartografía urbana, las sensaciones de vivir
en una megalópolis como la ciudad de México. Con el recurrente
estilo zigzagueante de Villoro, ajeno a las sintaxis de continuidades,
las historias personales de Juan Jesús y de Nuria revelan las redes
subterráneas de sus vidas y, paralelamente, a partir de una serie
de desplazamientos narrativos, nos introducen en sus propias
perspectivas sobre la ciudad de México. Sin embargo, para abordar el
análisis enunciado serán necesarias algunas instancias introductorias.
Desde los tiempos que les tocaron vivir, a través de los prólogos,
las crónicas o los proyectos poéticos, los escritores latinoamericanos
reformularon los territorios de la literatura en el marco del ingreso
de los estados a las políticas de mercantilización y, definiendo
los mapas culturales, también fueron dando cuenta de un sujeto
desterritorializado. Ya las vertiginosas transformaciones del contexto
finisecular decimonónico habían revelado la crisis del sistema cultural
anterior y habían suscitado la redefinición de los escritores ante la
emergencia moderna. La nueva organización social complejizaba
la sobrevivencia de los poetas, en el proceso de racionalización y
secularización de la modernidad. Las transformaciones significaban,
en general, el reposicionamiento de los escritores ante la Ley; una, en
líneas generales se imponía, la del mercado. La transformación de las
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

grandes ciudades latinoamericanas fue el escenario propicio para el
desarrollo de propuestas estéticas y para la renovación modernista.
Las ciudades latinoamericanas fueron transformando su paisaje
urbano. La “gran aldea” se fue convirtiendo en una ciudad económica,
cultural y edilicia diferente, fue reacomodándose a las estructuras
del capitalismo internacional; sus habitantes tanto los herederos del
patriciado como los nuevos emergentes del cosmopolitismo moderno
fueron incorporándose al proceso modernizador de las nuevas
estructuras. (Romero, 2011: 260, 264).
La transmutación del paisaje urbano, el cambio vertiginoso
de las ciudades se convirtió en una nueva experiencia a la que Walter
Benjamín, en “Sobre algunos temas en Baudelaire”, definiría como
la “experiencia del shock”, en tanto conjunto de manifestaciones
de la transformación de la vida urbana, producto de la pluralidad
de estímulos y del anonimato impuesto por la marcha automatizada
del hombre en medio de la multitud. El hombre de la ciudad de
Baudelaire se topaba con la dificultad de diferenciarse en el espacio
de la calle porque esta se había tornado imposible no sólo por efecto
de la vorágine humana sino porque el proceso de mercantilización
hacía tan abstractas las relaciones humanas como las mercantiles.
En ese espacio, la figura del flâneur, como sujeto consciente de ese
proceso, se convertirá en los ojos y en la voz de la vocinglería urbana.
Pero la relación del hombre y el espacio urbano en nuestra
actualidad se ha complejizado por una serie de factores difíciles de
sintetizar y que exceden el objeto de este trabajo pero que, en función de establecer las diferencias entre ese antes y esta contemporaneidad posmoderna1, ameritan algunos señalamientos. En primer
1 En este trabajo hemos optado por referirnos a la época actual como la
contemporaneidad posmoderna.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

lugar, nos remitimos a los términos definidos por Agamben para
quien la contemporaneidad es una singular relación con el propio
tiempo. De ahí que el contemporáneo es aquel que tiene fija la mirada en su tiempo, para percibir su oscuridad como algo que no
solo le concierne, sino que lo interpela. Es, por otro lado, relevante
enunciar que, según plantea, en esta mirada sobre el tiempo, exista
una adhesión y a la vez una distancia; no coincidir plenamente con la
época en la que se vive permite interpolar su tiempo y transformarlo, poniéndolo en relación con otros tiempos. Ser contemporáneo
significaría, por lo tanto, un modo inédito de leer la historia, en lo
intempestivo del presente.2 Por otro lado, seguimos los planteos sobre la posmodernidad analizados por F. Jameson quien la lee según
la lógica del capitalismo cultural avanzado.3 En líneas generales, su
2 En ¿” Qué es lo contemporáneo?, texto al que aludimos en esta
definición, Agamben recurre a la relación entre lo contemporáneo y la idea
de lo intempestivo; diálogo que surge, según puntualiza, de Nietzsche en un
texto publicado en 1847: Unzeitgemässe Betrachtungen las “Consideraciones
intempestivas”. “[…] contemporáneo es aquel que percibe la oscuridad de su
tiempo como algo que le incumbe y no cesa de interpelarlo […]. Contemporáneo
es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tiniebla que proviene de su tiempo
[…]la contemporaneidad no tiene lugar simplemente en el tiempo cronológico:
es, en el tiempo cronológico algo que urge dentro de este y lo transforma. Esa
urgencia es lo intempestivo, […] en la forma de un “demasiado temprano” que
es, también, un “demasiado tarde; de un “ya” que es también, un “no todavía”.
(Agamben, 2011: 22, 24).  
3 Si bien somos conscientes que los análisis y debates en torno al concepto
de lo posmoderno, la posmodernidad es diverso y responde a planteos
filosóficos que exceden la índole de este trabajo, nos vimos en la necesidad de
definir nuestra perspectiva. De allí que elegimos la definición de Jameson por
parecernos pertinaz a nuestro objetivo. Una de las razones que encontramos
valederas es su modo particular de entender el posmodernismo como una
conciencia no solo como cambios y modificaciones sino como la búsqueda
de los desplazamientos y los cambios irrevocables en la representación de las
cosas y en la forma en la que estas cambian. Por otro lado, porque remitirnos
a sus debates, nos permite, también, aludir a una actualidad a la que se hace
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

anclaje nos permite referirnos a la época actual desde las complejidades filosóficas de la misma, según hacemos constar en la nota al
pie. Nos lleva, además, a poder dar cuenta de las transformaciones
del mundo de la vida que tal como lo sugiere Jameson, resultan incomparables con las convulsiones de la modernización y la industrialización anteriores.
Ahora bien, puestos a tratar Llamadas de Ámsterdam de Juan
Villoro, se observa una subjetividad inmersa en un tiempo “post” en
el sentido de que se vive en un contexto diferente que es un emergente
de acontecimientos anteriores. Sujeto y espacios narrativos son
producto de una ciudad fragmentada en la que es imposible abarcar
un conjunto; solo tenemos múltiples e inabarcables fragmentos. Es
la ciudad palimpsesto de la que habla Susana Montes en su análisis
de la experiencia en la crónica urbana (Montes, 2014). Es la ciudad
en la que la realidad ocurre de forma intempestiva, caótica, ilógica
y, por lo tanto, ya no se puede comunicar la experiencia porque la
cotidianeidad es construida por un relato mediático que ha vaciado
su contenido y lo ha reemplazado por sensaciones. Las urbes son
organismos en constante trasmutación cuyas identidades se redefinen
en el desplazamiento de los sujetos, en las transformaciones de su
arquitectura, en los cambios del paisaje urbano. Es la ciudad que se
revela como un “vértigo horizontal” en metáfora de Juan Villoro
necesario llamar de algún modo para poder contextualizar nuestro corpus y dar
cuenta de nuestro objeto. Como una tercera y última razón, porque sus análisis
sobre el capitalismo avanzado nos dan pistas para entender este contexto, sobre
todo al decir que es avanzado en el sentido de que algo ha cambiado, que
las cosas son diferentes, que hemos atravesado una transformación del mundo
de la vida que de algún modo es decisiva pero que esta resulta incomparable
con las convulsiones anteriores de la modernización y de la industrialización.
(Jameson, 2012).

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quien, en El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México, de 2018, a
partir de crónicas diversas sobre focalizaciones urbanas variadas,
invita a recorrer la ciudad de México a través de trazados imaginarios
que proponen leer el sincretismo cultural posmoderno a manera de
zapping. “El desconcierto se vive de diversos modos y no admite
una versión definitiva”, concluye en sus últimas líneas prologales.
(Villoro, 2018, p. 34). De la misma manera, los sujetos de la nouvelle
en cuestión viven un desconcierto que es producto de las historias
personales, pero estas se van resignificando por acontecimientos y
sucesos que indican que las relaciones interpersonales, los afectos,
las oportunidades personales están en crisis. La ciudad por la que se
mueven es la megalópolis mexicana, pero también se revela como
un “algo” fantasmático que excede las redes, las comunicaciones, la
arquitectura.
La narración comienza in media res con una llamada
telefónica que no se concreta ya que quien llama, Juan Jesús, uno
de los protagonistas, cuelga al escuchar el contestador: “Juan
Jesús colocó la tarjeta en el teléfono y marcó el número de Nuria.
Escuchó su voz en la contestadora, el tono fresco y optimista con
que la conoció […] (11).4 Este íncipit dará comienzo a los diversos
fragmentos, constituidos por recuerdos, raccontos, retrocesos del
presente narrativo que nos informan sobre sucesos anteriores a la
serie de las llamadas. Juan Jesús y Nuria han roto su relación de
pareja. Tras la ruptura, Nuria se va a Nueva York. Sin saber nada de
ella por siete años, un encuentro fortuito con un amigo en común,
le proporciona el número de su teléfono; hecho que motiva las
4 Todas las citas a Llamadas de Ámsterdam pertenecen a la edición
señalada en la “Bibliografía”.
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

llamadas, realizadas desde una cabina frente a su departamento, en
la calle Ámsterdam de colonia La Condesa. Juan Jesús es exponente
de la clase media mexicana. Un joven con ansias de posicionarse
en el mundo de las artes plásticas pero que se gana la vida como
diseñador gráfico y no ha llegado muy lejos con su producción de
óleos expresionistas. Sin embargo, gana una beca a Ámsterdam a
la que reúsa en función de acompañar a su esposa, Nuria, cuando
su suegro enferma de leucemia. Nuria es un emergente de la una
nueva clase neoliberal. Comienza la novela como directora de una
“conglomerado de revistas femeninas”; su oficina forma parte
de un edificio del barrio Santa Fe y, tras su divorcio, se traslada
abruptamente a Nueva York.
La ciudad de México es el lugar donde viven los personajes y
es posible reconocer los fragmentos de la cartografía urbana, como
la mencionada colonia La Condesa, el barrio Santa Fe, la misma
calle Ámsterdam, cercana al antiguo hipódromo, pero más que los
pormenores de su urbanización nos interesan leer las alusiones a
los efectos de habitarla. Las zonas por las que transitan son puntos
de ese espacio mega que “avasalla”, da miedo, que hace difícil la
comunicación. Según Sánchez Prado, en su trabajo: “Los afectos
de la ciudad neoliberal en Llamadas de Ámsterdam entre la crónica y
la comedia romántica”, la elección de esta geografía, como espacio
de la historia, habla de las nuevas relaciones entre la ciudad y los
afectos. El autor caracteriza la geografía elegida para la historia
como representativa de una nueva economía de restaurantes, bares
y edificios similares a los neoyorkinos y atribuye la ruptura amorosa
de sus protagonistas a un destino inefable de sujetos inscriptos en las
lógicas del capitalismo avanzado. (Sánchez Prado, 2011). Desde esa
perspectiva, analiza sus ocupaciones, la arquitectura de los espacios,
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las zonas urbanas, relacionándolo con los efectos personales de
vivir en una ciudad de México neoliberal. También, el autor pone
de relieve las características del cronista Villoro como un rasgo
relevante al momento de cartografiar el espacio urbano de la novela.
Sin embargo, consideramos que, además de la figura del narrador, la
construcción de ciertos detalles es lo que pone en diálogo la nouvelle
con la crónica.
Las alusiones a las sensaciones de vivir en ese espacio
megaurbanizado con una carga negativa aparecen en frases como:
“[…] la serie de vandalismo expresionista que reflejaba tan bien el
miedo de vivir en la ciudad […]” (13). “La ciudad inmensa, avasallante,
dificultaba los contactos […]” (27) “Esta ciudad es una mierda.
Apuñalan a alguien cada minuto […]” (39).5 De hecho, la ciudad
de México como la megalópolis aparece desde las sensaciones y, en
cambio, cuando se mencionan lugares precisos por donde circulan
los personajes, por lo general, no se alude a lo que estas zonas podrían
suscitar. Así ocurre, por ejemplo, al referirse a La Condesa, al barrio
Santa Fe, la misma calle Ámsterdam, lugares descriptos de tal modo
que podemos reconstruir el punto del fragmento urbano aludido:
“[…] Nuria vivía en la calle de Ámsterdam, el óvalo que recorría
la colonia Condesa, siguiendo el trazo del antiguo hipódromo. […]
5 En una entrevista de 2019, “La crónica tiene un contrato con la
verdad”, de Morales, Villoro alude a la experimentación en relación con los
acontecimientos que, a menudo, origina la escritura de la crónica. Utiliza la
imagen del terremoto para referirse al sacudimiento que provoca el género.
En ese sentido, la crónica se convierte en una escritura del experimentar, del
escribir sobre las repercusiones personales. “Consiste – señala – simplemente,
en decir: “Soy de aquí porque puedo recoger la mierda [sic] de este sitio”.
Y, agrega, “Por eso he dicho que más que un género literario, este texto
corresponde a un género sismológico: es una réplica, los terremotos tienen
réplica”. (Morales, 2019).
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

viendo el edificio de los años treinta donde ella vivía, el vestíbulo
renovado con algo presupuesto […]”. (33). De todas maneras,
cuando sí aparece un comentario, el narrador se identifica con el
personaje de Juan Jesús, como ocurre en el encuentro con su amigo
Lascuráin, quien “sugirió un nuevo restaurante en La Condesa […]
El sitio era tan horrendo como su nombre, La Tehuana Oyster Bar,
un enclave para yuppies deseosos de sentirse en un México visto
desde Nueva York”. (47). La mirada, entonces, se asume como la
del cronista que ve una ciudad globalizada, con nuevos agentes, que
ha perdido su identificación cultural y que ha seguido las reglas del
nuevo orbe, respondiendo a las demandas exigidas por la cultura del
capitalismo avanzado. Asimismo, otros pasajes sugieren no solo la
visión de una ciudad despojada de sus espacios de memoria cultural,
sino que también nos llevan a reflexionar sobre el concepto de
“imaginarios urbanos” de García Canclini. Ante la imposibilidad
de delimitar lugares en ese conjunto de viaje, de trabajo y de
circulación en que se han convertido las ciudades contemporáneas,
los imaginarios aparecen como un componente necesario capaz de
establecer relaciones de localización de los sujetos, pero también
de incierta deslocalización ya que cada habitante transita por un
fragmento de la ciudad y solo imagina, tiene conjeturas sobre aquello
que no ve, no transita o atraviesa superficialmente. (García Canclini,
1997). Esta característica de la gran ciudad, puede advertirse a partir
de un comentario nimio del narrador ante un episodio, también, un
tanto irrelevante. Cuando se encuentra con su amigo y este sugiere
un nuevo encuentro, la voz narrativa acota: “[…]sin mucho impulso,
[…]un vínculo vacío, perfecto para ellos reunidos en el bar como en
un andén del metro, por efecto de la multitud, un billar de piezas que
se mueven y repercuten para separarse con garantizada rapidez. (28).
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Las imágenes del comentario citado dialogan con los rasgos
del imaginario urbano, mencionado anteriormente. Las relaciones
resultan vínculos vacíos o, parafraseando a Canclini, son superficiales;
metafóricamente están atravesadas por la inmediatez, lo instantáneo.
Solo se cuenta con instantes para hacer contacto en la vida urbana;
como piezas de billar, los encuentros arman una combinatoria que
se desarma casi al unísono y, en este caso, también el imaginario
resulta un lugar de elaboración de insatisfacciones, deseos, búsqueda
de comunicación con los otros. Por otro lado, estos vínculos remiten
a la crisis de identidad contemporánea generada por las dificultades
de hacer contacto con el otro. A pesar de estar hiperconectado, el
hombre contemporáneo se las arregla para “apagar la calle” en el
sentido de poner entre paréntesis la presencia del otro. (Le Breton,
2016).
En “Travesías: Athas de la memoria”, una crónica del
volumen antes citado, El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México,
las descripciones de la gran ciudad se asemejan a esos comentarios
expresados por el narrador de la nouvelle. En ese orden, leemos
apreciaciones tales como: “Las megalópolis llegaron para alterar la
noción de espacio y descentrar a sus habitantes. […]” . “[…] es
imposible tener una representación de conjunto de la urbe”. “[…]
Hace mucho que la figura del flâneur que pasea con intenciones de
perderse en pos de una sorpresa fue sustituida por la del deportado.
En Chilangópolis, la odisea es la aventura de lo diario; ningún desafío
supera al de volver a casa”. (Villoro, 2018: 53-55). La crónica plantea
una problemática puntual de las grandes urbes contemporáneas, la
de la destrucción del patrimonio cultural y, por ende, la ausencia de
espacios de memoria que no solamente contribuyan a no perderse
sino a no sentirse extranjero en la propia ciudad.
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

Ahora bien, en este punto, cabe una pregunta: ¿Es la
megalópolis y sus nuevas economías globalizadas la causa de esta
incapacidad de encuentro de los afectos o la narración plantea que
en esta contemporaneidad ese contexto provoca cierto estado de
enajenación que ni tan siquiera puede tomarse conciencia de esta
dificultad de construir vínculos? Por ejemplo, hay un trasfondo
traumático en Nuria, el incesto paterno, que ocupa un lugar
importante en la trama. En relación con la pregunta anterior,
también es parte de la misma problemática construida bajo el orbe
de la crisis contemporánea, inmersa en la experiencia urbana, la falta
de reacción de Juan Jesús ante los comentarios alusivos al abuso.
Durante las reuniones de despedida, motivadas por el viaje próximo
a Ámsterdam, aparecen algunos indicios: “[…]Nuria fue a ver a
su padre y regresó descompuesta”. (15). Hasta que una noche, le
dice: “No sabes lo difícil que es- […] Tengo que estar cerca de él.
Es durísimo. No sabes el asco que me da”. (22). Nuevamente, la
reflexión del narrador focaliza la problemática: “En infinidad de
ocasiones, al repasar la escena, se iba a reprochar no haber buscado
lo que Nuria llevaba dentro y tal vez sólo le diría esa noche”. (23).
En otras palabras, lo que Juan Jesús ha hecho, ante las alertas de su
pareja, es “apagar la calle”.
Es conveniente, asimismo, que consideremos la simulación
de las llamadas desde la calle Ámsterdam. Juan Jesús simula hablar
desde Ámsterdam, la ciudad holandesa, a la que irían motivados por
la beca y a la que no fueron por la enfermedad de su suegro. Aunque
en el universo novelesco esto sea posible por la confusión fortuita
de Nuria, las llamadas, son una clave que habla de esta grieta, esta
búsqueda del otro en la gran ciudad, en la que metafóricamente, la
vida deviene un fragmento más de esa “mancha urbana” y también
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se la vive como un simulacro. La gran urbe solo puede ser abarcada
por simulacros de sutura. (Canclini, 1995). En este caso, en esa
parte del tejido urbano, lo que no se logra es seguir adelante con el
proyecto de pareja y se intenta reanudar la comunicación que, de
hecho, se efectúa, es real pero simulada porque el contacto concreto
no puede darse a menos que se deconstruya la simulación; no de la
llamada porque esta existe sino del lugar desde donde se la efectúa.
En términos de Baudrillard, no hay irrealidad, sino que hay una
ausencia de la referencia de lo real ya que en la simulación- en la
llamada - está la representación de esa realidad. (Baudrillard, 1978).
De hecho, baste con recordar la relación que Villoro establecía entre
la crónica y el simulacro, en su prólogo a Safari accidental; texto en
el que señalaba que, al absorber recursos de la narrativa, la crónica
no “pretende ‘liberarse’ de los hechos sino hacerlos verosímiles a
través de un simulacro, recuperarlos como si volvieran a suceder con
detallada intensidad”. (Villoro, 2005: 15). Desde una perspectiva
próxima, la de la crónica urbana, este simulacro también muestra un
modo de narrar la ciudad. Las urbes se asumen como organismos
vivientes que, en las crónicas, aparecen como sistemas que se
refuncionalizan de acuerdo con la demanda de los nuevos tiempos
y los cambios de la sociedad. Muestran instituciones y seres que
se desconocen entre sí, se enfrentan, se pierden o se encuentran
amorosamente. (Montes, 2014).
Por último, focalizaremos en la construcción de los detalles.
Villoro ha explicado el uso del detalle en la crónica. Lo considera
un dispositivo narrativo clave más que por índole realista por ser
revelador y disruptivo. Lo concibe como un modo estético para
construir sentidos que iluminan aspectos diferentes, no previsibles
de lo real. (Montes, 2008:123). Antes de detenernos en este aspecto
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y enunciar cómo funciona en la nouvelle, citaremos un ejemplo de
una de sus crónicas: “La segunda tortuga”, de ¿Hay vida en la
tierra? Esa crónica recurre a la actividad deportiva -, frecuente en
Villoro -un viaje fortuito a Duchau, una aldea alemana, tristemente
identificada por haber sido sede del holocausto y lugar al que el
narrador llega durante el mundial del 2006. Mientras va dando
cuenta de la sorpresa que les genera, a él y a sus dos acompañantes,
la falta de dramatismo de un espacio que había sido ocupado por el
horror de un campo de concentración nazi, nos relata su búsqueda
infructuosa de un bar. Los tres terminan en el único pub con el
televisor necesario para seguir el partido de ese día. Desde esa parte,
la narración se carga de alusiones siniestras cuando va detallando lo
que ve como macabro, amenazante; estrategia que logra ir generando
una tensión explícita porque los calificativos suscitan una atmósfera
de horror, pero también implícita, por el ya mencionado histórico
pasado del pueblo. La dueña del local es una anciana quien, según los
cálculos del narrador, sería una niña cuando ocurrieron los hechos
del genocidio judío. La crónica va posicionándonos en el lugar de las
víctimas, protagonizado en esa figura femenina. Sin embargo, hay
solo un detalle del final que desvía el sentido construido y disloca la
mirada. Mientras están en el pub y ven el partido, la mujer ha sacado
una tortuga de un acuario y se dirige al animal, repitiéndole “todo
está bien Elvira”, acción que provoca compasión en el narrador,
imaginando un pasado atroz, compartido por la anciana, otrora niña
y la tortuga. Pero esto se disloca cuando, ya próximos a irse, esta
saca una segunda tortuga cuyo nombre era Adolf. “Lo cierto es que
el nombre de la segunda tortuga, quieta al fondo del agua resumió el
estremecimiento de ese día. En efecto, se llamaba Adolf ”. (Villoro,
2013: 52).
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En esa dirección funcionan los detalles de la lluvia y la
bicicleta en la nouvelle ya que deslocalizan la mirada del lector al
ofrecernos una disrupción que nos conduce a saber lo no dicho por
el narrador.
El relato en que Juan Jesús comprueba las existencias
incestuosas entre Nuria y su padre sucede durante una noche en la
que llueve y en la que han ido a acompañar a su suegro. Nuria decide
quedarse porque su padre se siente mal. Juan Jesús, por lo tanto, se
va, pero, pronto a llegar a su auto, un relámpago le recuerda que
ha dejado el paraguas en la casa. Regresa a buscarlo, recorriendo,
para ello, diferentes cuartos. Al abrirse la puerta de la habitación
de su suegro, ve salir a Nuria con una camiseta de hombre y volver
al cuarto del padre. Estas imágenes se suceden como instantáneas
que revelan las referencias anteriores de Nuria sobre el asco de estar
frente a su padre. Podríamos señalar que el detalle más significativo
en esta secuencia no es la lluvia sino la “camiseta de hombre” con la
que Nuria sale de la habitación, sin embargo, seguimos sosteniendo
lo contrario ya que es el detalle de la lluvia lo que enmarca la imagen
intolerable, diciendo lo no dicho. Así, enunciados como: “Los días
siguientes fueron como una lluvia torpe que cae sin empapar las
cosas” y “solo ella podía acompañarlo […] a la puerta y entregarlo
a la lluvia sin ofrecerle la menor protección; solo él podía salir a
la lluvia sin pedirle un paraguas o al menos una bolsa de plástico”
enmarcan la certeza del acto incestuoso. (25).
El efecto es el del elemento singular, absurdo que se revela de
pronto pero que evidencia lo intolerable, en este caso, el incesto. Si en
la crónica lo singular, lo absurdo del detalle origina el acontecimiento,
en esta nouvelle, lo siniestro de ese detalle produce ese mundo posible
de otro sentido. Remite a la construcción de la imagen en el arte
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

político, según Rancière, en cuanto la imagen es el juego complejo
de relaciones entre lo visible y lo invisible, lo visible y la palabra, lo
dicho y no lo dicho. Son las imágenes las que contribuyen a diseñar
configuraciones nuevas de lo visible, de lo decible y de lo pensable.
(Rancière,2010). En un texto posterior de Villoro, uno de 2014,
“Conferencia sobre la lluvia”, el autor reproduce la función de la
fantasía para Dante. “¿Qué obtenemos gracias a la alta fantasía?” –
se pregunta- “¡Lluvia! […] En consecuencia, según Dante, ‘llueve en
la alta fantasía’, la zona donde el poeta cambia el clima”. (Villoro,
2015: 19). En otras palabras, también en Llamadas de Ámsterdam, la
lluvia se convierte en la zona donde la narración cambia de clima y
de ser el relato de un amor fracasado, pasa a sorprendernos con un
episodio de abuso sexual.
De todas maneras, no todos los detalles tienen el mismo
efecto, en especial, porque no provocan la misma abyección como
sí lo hacen los anteriores. En este grupo se encuentra el detalle de la
bicicleta. Su mención aparece cuando el narrador nos transporta a la
época feliz de la pareja, cuando surge el sueño de ir a Ámsterdam y
Juan Jesús se proyecta andando en bicicleta en la ciudad holandesa,
con una bolsa de red en el manubrio. La ensoñación lo traslada
a una realidad imposible para la cotidianeidad de la ciudad de
México: “Nada le hubiera molestado más en México que andar
en bicicleta y llevar el pan colgado del manubrio, pero Ámsterdam
estaba para eso, para vivir de otro modo […]” (15). Sin embargo,
hacia el final, cuando ya contamos con el armado completo del
rompecabezas y hemos podido encastrar los diversos fragmentos
de los raccontos, de las historias intercaladas y se realiza la primera
de las llamadas simuladas con la que comienza la narración, se
menciona una bicicleta, pero no en el imaginario posible de
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Europa sino en el de la calle Ámsterdam, de la ciudad de México.
Mientras efectúa la llamada, a unos diez metros, la voz de una
grabadora de un hombre que iba en bicicleta, anuncia “tamales…
oaxaqueños…calientitos”. (35). La bicicleta propone otra lectura de
deslocalización de la mirada: si los personajes sufren en la mancha
urbana la desconexión, lo que puede conectarlos con la realidad
ya que ambos habitan el mismo espacio, se pierde alegóricamente
en el cotidiano multicultural, globalizado, despojado de signos y
símbolos de una tradición cultural compartida, la de los tamales
oaxaqueños. Por lo tanto, producto, productor y transacción
comercial también se invisibilizan en la ciudad neoliberal. El
detalle contribuye a la constitución de una lógica interna creadora
de sentidos nuevos para una realidad que allí se escenifica como
devenir abierto a la inminencia. En todos los casos, los detallen
desvían la mirada.
Como conclusión, podemos decir que en Llamadas de
Ámsterdam se visualiza una narrativa que trata las consecuencias del
mundo globalizado a partir de los desencuentros afectivos de una
pareja en la gran ciudad del México. Lo valioso es que en el escenario
novelesco, creado por Villoro, también se lea una propuesta que
es frecuente en la crónica urbana: la de deconstruir una mirada
homogeneizadora del devenir neoliberal; una mirada que propicia
atender a la complejidad de las interacciones personales que se
esconden tras los megaproyectos transnacionales, responsables de
desbastar zonas urbanas y demoler edificios que contribuían no
solo a orientar al transeúnte sino a recordarle sus raíces culturales e
históricas y permitían conformar una identidad cultural.
En la nouvelle analizada, las llamadas son estrategia novelesca,
por cierto, y además, una lectura de la contemporaneidad en el
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sentido de que a partir de ellas, Villoro nos interpela, llevándonos
a leer un tiempo denso, fragmentario en el que coexiste un vida
urbana plegada a un nuevo shock urbano; ya no hay posibilidad
de transitarlo ni de narrarlo según la experiencia del orden que
entrañaba el flâneur cuando caminaba la calle porque la ciudad se ha
convertido en imágenes discontinuas. En este escenario, las llamadas
simuladas desde una calle de la ciudad de México reflejan una época
de simulacros en la que, como dice Villoro, “algo es misteriosamente
real” (2011). Algo, en efecto, es misteriosamente real, de hecho: el
texto, la literatura que una vez más, de la mano de Villoro, nos ofrece
un retrato íntimo de lo que ocurre en esta contemporaneidad.

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| Luvia Estrella Morales Rodriguez - Academia.edu
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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La distopía feminista: su surgimiento y evolución
The Feminist Dystopia: Its Emergence and Evolution
Erendira Hernández Balbuena
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades
“Alfonso Vélez Pliego”
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
ereheba@gmail.com

Fecha de entrega: 01-04/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022
Resumen. El presente artículo tiene como objetivo dar una explicación
certera sobre el modo en el que la distopía literaria feminista surge en la
década de los setenta en Occidente. En el texto se propone que la literatura
distópica feminista aparece a partir de la forma literaria utópica feminista.
Es decir, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista con el inicio
de la década referida, sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa
adaptada a las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica
y cautelosa. Así, la distopía feminista emerge como una manifestación
artística crítica, coincidente con las olas del feminismo activista. Si bien,
la forma clásica de la distopía siempre denotó un rechazo por los modelos
utópicos, esta sufriría una transformación nunca antes suscitada, casi en
contra de sus propios fundamentos. La distopía feminista guarda en sí
misma las censuras a regímenes totalitarios y el rechazo a las relaciones
de género opresoras, pero permite fijar la mirada en un futuro mejor,
no perfecto (como el de la utopía), más bien, realizable. Las distopías
feministas se diferencian de la tradición distópica clásica porque centran
sus narraciones en personajes femeninos, destacando así los horrores de
sociedades tiránicas sufridos específicamente por las mujeres, así como el
papel activo de estas para la liberación de su comunidad.

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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

Palabras clave: distopía feminista, utopía, feminismo, género literario,
evolución histórica.
Abstract. This article aims to provide an accurate explanation of how
the feminist literary dystopia emerged in the 1970s in the West. In the
text it is proposed that feminist dystopian literature appears from the
feminist utopian literary form. That is to say, the end of feminist utopian
literature is not witnessed with the beginning of the aforementioned
decade, but rather its evolution towards another narrative form adapted
to the historical and social conditions of the time, more skeptical and
cautious. Thus, the feminist dystopia emerges as a critical artistic
manifestation, coinciding with the waves of activist feminism. Although
the classic form of dystopia always denotes a rejection of utopian models,
it would undergo a transformation never seen before, almost against its
own foundations. The feminist dystopia keeps in itself the censorship of
totalitarian regimes and the rejection of oppressive gender relations, but
it allows us to look at a better future, not perfect (like that of utopia),
rather, achievable. Feminist dystopias differ from the classical dystopian
tradition in that they focus their narratives on women, thus highlighting
the horrors of tyrannical societies suffered specifically by women, as well
as their active role in the liberation of their community.
Keywords: feminist dystopia, utopia, feminism, literary genre, historical
evolution.

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Introducción
Es posible que no queden lugares
seguros. Es posible que podamos
crear uno nuevo con nuestra ira
y nuestro amor, que otras mujeres ya estén por ahí, haciendo el
trabajo. Vamos a encontrarlas.
Nos reconocerán, ya sin ser niñas, y nos tenderán los brazos.
Dirán, ¿Por qué tardaron tanto?
The Water Cure, 2018.

El término “distopía” puede tener diversos significados. En
literatura, por lo general, es usada para designar “[…] una aspirante
a sociedad perfecta que es, de hecho, un lugar o sociedad muy
mala, desfavorable o defectuosa”1 (Morris y Kross, 2007: 83). La
distopía literaria se distingue por poseer una narrativa involucrada
con fenómenos negativos sociales y políticos, y por tener relación
con el periodo histórico en el que fue creada. Así, esta se destaca
por ser altamente especulativa, particularmente con respecto a la
ciencia y la tecnología, por lo cual pertenece a la ciencia ficción. La
distopía, sobre todo las obras de inicios del siglo XX, exhibe fallas
tanto en la visión presentada en la literatura utópica como en la
propia realidad de quien escribe, por lo tanto, hace una dura crítica
a las mismas. Así, las novelas distópicas “muestran lo que podría
ocurrir si no se toman acciones y medidas […] contra el desborde
de lo monstruoso, pero también critican ese status quo, a través de la
1 Las traducciones del idioma original de las citas al español encontradas
en el presente texto fueron hechas por la autora.
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denuncia de sus propios errores o proyecciones imaginarias sobre
ese futuro inmediato que los amenaza” (Honores, 2018: 210).
Mientras que las distopías clásicas,2 florecieron durante el
Renacimiento, no fue hasta las primeras décadas del siglo XX que
las distopías de mujeres parecen haber comenzado a asomar. Las
distopías feministas se diferencian de la tradición distópica clásica
porque centran sus narraciones en personajes femeninos destacando
así los horrores de sociedades tiránicas sufridos específicamente por
las mujeres. La distopía clásica, suele concentrarse en personajes
masculinos que padecen el rigor de regímenes tiránicos, por lo
general, estos se convierten en héroes de sus propias vidas al tomar
acciones para lograr cambios, o bien, derrocar el sistema en el que
viven. En la mayoría de los casos, durante el padecimiento y en la
eventual liberación, las mujeres juegan papeles pasivos en los que los
roles y la violencia de género se perpetúan. En cambio, las distopías
2 Las distopías creadas a finales el siglo XIX y en la primera década del
siglo XX dieron forma al género distópico que ganó notoriedad durante esos
años. Estas distopías marcan el inicio del género que durante esa época tuvo
la finalidad de mostrar, a modo de crítica, lugares contrarios a los placeres
exhibidos en la escritura utópica, un género ya consolidado. De allí la categoría
analítica que nombra a estas primeras distopías como antiutopías o utopías
invertidas (Moylan, 2000), y la fama que el género ganó como el contrario de
la utopía.  La Revolución rusa (1917-1923) influenció fuertemente la creación
distópica de esta etapa (Gilison, 1975; Sitites, 1989; Claeys, 2017), así como
lo harían más adelante los sucesos generados a partir de la Primera y Segunda
Guerra Mundial que en la literatura distópica se verán plasmados en temáticas
referentes a las dictaduras stalinista y nazi en algunas obras célebres del género
distópico de la primera mitad del siglo XX, tales como: We (1924), de Yevgeny
Zamyatin; Brave New World (1932), de Aldous Huxley; Swastika Night (1937),
de Katharine Burdekin; Anthem (1938), de Ayn Rand; y Nineteen EightyFour (1949), de George Orwell. Las cuatro narraciones tienen en común ser
antiutopías, no como representaciones de perspectivas conservadoras sino
como formas que dejan entrever la conciencia ante el dolor, control y traumas
que traen consigo las sociedades perfeccionistas.

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feministas suelen atender plenamente tanto las vidas y la constante
opresión a la que son sometidas las mujeres que se encuentran
en sociedades terribles, así como el papel activo de estas para la
liberación de su comunidad, no siempre conformada únicamente
por mujeres. Por lo general, en las distopías feministas se muestra
la atroz realidad compartida por los habitantes de tales lugares sin
importar el género, sin embargo, estas se dedican a la violencia que
viven los personajes femeninos. Tales formas de violencia de género
solían ignorarse o normalizarse en la forma tradicional del género.
Raffaella Baccolini (1992) hace la distinción entre distopie
femminili (distopías femeninas) y distopie femministe (distopías feministas)
englobadas en el término distopie delle donne (distopías de las mujeres)
como relatos que presentan escenarios que ofrecen espacios de
reflexión y crítica de la sociedad contemporánea. Las distopías
femeninas son novelas distópicas escritas por autoras, mientras que
las distopías feministas son novelas distópicas que tienen algún tipo
y grado de conexión con el feminismo activista y su lucha. Para que
estas últimas sean clasificadas como feministas es necesario que
posean manifestaciones de resistencia visibles a través de su estructura
narrativa, en específico en su desenlace, pues deben poseer un final
eutópico,3 es decir, que logren mantener un horizonte utópico o
favorable. A su vez, las distopías feministas deconstruyen la tradición
distópica clásica y construyen alternativas al poseer finales abiertos
que permiten mantener la esperanza de un futuro mejor.
3 El término “eutopía” implica que tal modelo de sociedad es posible, a
diferencia del término “utopía”, que evoca el ideal irrealizable de la “sociedad
perfecta”, esto sigue la distinción entre “las raíces griegas de ambas palabras:
eu-topos, “el buen lugar” en contraposición a ou-topos, “ningún lugar”. En una
provocadora ironía, se pronuncian igual” (Bhavnani y Foran, 2007: 319).
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Asimismo, las narrativas de mujeres, como las distopías
feministas, que actualmente suelen agruparse con el membrete de
“feministas” están relacionadas con la autoidentificación explícita
de las mujeres como un grupo oprimido, que a su vez se articula en
los textos literarios en la exploración y expresión de preocupaciones
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski,
1989). En este sentido, dentro de este tipo de manifestaciones
literarias feministas se observa la opresión4 como un elemento
central que puede encontrarse de manera gradada, aunque todas y
cada una de ellas aborda el tema, “factor que marca las conexiones
con la cultura androcéntrica contemporánea, dándoles [...] un punto
de apoyo en la realidad” (Cavalcanti, 2003: 15). De ahí, que no
todas las distopías de mujeres, es decir, las escritas por mujeres y
protagonizadas por mujeres, sean feministas.
Así como las primeras novelas distópicas clásicas guardan
relación con la literatura utópica,5 la distopía feminista mantiene
un profundo vínculo con la tradición utópica de mujeres, la cual se
caracteriza por ser ampliamente crítica, siempre en correspondencia
con el movimiento feminista. En el presente texto se afirma, a modo
de hipótesis que, la utopía feminista está indisolublemente ligada a
las distopías feministas que, en menor medida, surgieron a la par de
las utopías, y en mayor medida, aparecieron justo después del declive
4 Es decir, una posición de desventaja en una estructura social (Cortiel,
1999).
5 Las narrativas distópicas se deben definir, al menos al inicio del siglo XX,
por oposición a la utopía. Estas historias dan un giro a las visiones optimistas
de las historias utópicas para representar sociedades en las que el sueño de
una sociedad perfecta se convierte en una pesadilla, a menudo de formas que
proporcionan un comentario satírico sobre la sociedad del mundo real en la que
se produjo la narrativa (Booker, 2010).

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utópico feminista en la segunda mitad del siglo XX, como una nueva
forma crítica evolucionada a partir de la utopía. En la actualidad, las
distopías feministas continúan apareciendo con mayor fuerza que
hace algunas décadas e incluso con mayor ímpetu que el resto de las
formas distópicas.6
Transformación utópica feminista: hacia la distopía feminista
Quizá la primera utopía feminista sea The Book of the City of Ladies
(1405), de Christine de Pizan (Bammer, 1991), escrita incluso
antes de que existiese el término “utopía” que da nombre a una
sociedad perfecta. La historia no es representada en términos de un
estado, sus políticas e instituciones, sino como una recapitulación
de formas de pensar y fantasías. En la obra se mencionan y citan
a mujeres ilustres como María Magdalena, Semíramis, algunas
Amazonas, Circe, Zenobia, Minerva, Helena de Troya, entre otras
mujeres, quienes se encuentran en “La Ciudad de las Damas” para
mostrar la falsedad de los argumentos misóginos en contra de las
mujeres de la época. Así como esta, las utopías escritas en siglos
posteriores, desde XVIII hasta inicios del siglo XX, se desarrollan
en mundos exóticos y fantásticos con temáticas centradas en los
sistemas de gobierno ideales, con influencia de las ideas de libertad
e igualdad revolucionarias francesas y el proceso de industrialización
y urbanización en Europa y Norteamérica que trajo consigo grandes
cambios en las estructuras sociales y económicas. A finales del
siglo XIX y principios del XX, a diferencia de siglos anteriores,
se favoreció la escritura de estas como nunca; los movimientos
de mujeres como sujetos conscientes de su participación histórica
6 Distopía (clásica), antiutopía, distopía crítica, distopía de mujeres, etc.
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estimuló también su invención (Farley, 1984; Bammer, 1991). Estos
relatos se caracterizaron por la búsqueda de diferenciación de las
utopías escritas por hombres, no a través de un cambio radical en
la diégesis (aunque sí en sus protagonistas) sino en la significación
de los elementos y los objetivos subyacentes de la narración: los
hombres, en sus utopías, estarían rodeados de mujeres; en las utopías
de las mujeres, sin embargo, difícilmente habría hombres (Morgner,
1980). La utopía feminista muestra un mundo en marcado contraste
con la sociedad patriarcal, pues proyecta una sociedad sin opresión
de género, una realidad alternativa donde hombres y mujeres no
están atrapados en roles tradicionales de género y de desigualdad;
incluso, a veces, los hombres están completamente ausentes.
Ya durante la segunda mitad del siglo XX, los movimientos
sociales y políticos influenciaron directamente al feminismo de la
época que emprendió una búsqueda por la transformación de la
cultura patriarcal, la cual no sólo comprendía estructuras políticas,
económicas e ideológicas sino también las correspondientes a
la identidad, el cuerpo y el lenguaje. Los ideales del feminismo
de la época, en conjunto, eran tan radicalmente utópicos como
revolucionarios. Así pues, se considera que las ficciones que
surgieron de los movimientos de mujeres de estos años reflejan, a su
vez, las dimensiones utópicas del feminismo (Bammer, 1991).
Los cambios de la forma literaria utópica feminista hacia la
distopía feminista comenzaron a gestarse en la década de los sesenta
cuando se publicó un gran número de distopías escritas por mujeres7
7 Algunas de ellas son Ice (1967), de Anna Kava; “Baby You Were Great”
(1967), de Kate Wilhelm; Heroes and Villains (1969), de Angela Carter; For
the Sake of Grace (1969), de Suzette Elgin; The Day of the Women (1969), de
Pamela Kettles; They (1969), de Mayra Mannes; The Ship Who Sang (1969),

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que coinciden con la ideología de la segunda ola del feminismo8
referente a la apelación a los derechos sexuales de la mujer y su
papel en la familia y el trabajo. Tales obras presentan de diferentes
maneras, futuros terribles para las mujeres y “revelan, en diversos
grados, una conciencia tal vez mejor definida como protofeminista9
de Anne McCaffrey; y The Snows Are Melted, the Snows Are Gone (1969), de
Alice Sheldon, por mencionar sólo algunas.
8 La segunda ola de feminismo, a fines de la década de 1960, justifica
el análisis de la literatura femenina como una categoría separada, no por
diferencias automáticas e inequívocas entre los escritos de mujeres y hombres,
sino por el reciente fenómeno cultural de la propia expresión explícita de las
mujeres, la autoidentificación como grupo oprimido, que a su vez se articula
en textos literarios en la exploración de preocupaciones específicas de género
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski, 1987: 1).
9 “Protofeminismo” define a toda acción, ideología, actividad (política) y
tradición filosófica que siga los conceptos e ideales feministas tradicionales
antes de que estos existiesen como tal (FeminismeCAT, 2019). En este sentido,
es necesario señalar que existen narraciones distópicas que parecen poseer
tintes feministas desde el siglo XIX. La primera de ellas, es The Republic of
the Future (1887), de Anna Bowman Dodd. En esta se relata la vida en el
año 2050, donde todos los ciudadanos viven en casas similares, los hombres
y las mujeres visten de la misma manera y ocupan los mismos cargos. Esta
obra tiene un valor especial debido a que es la primera distopía en cuya trama
se distingue un interés por visualizar un mundo en el que las mujeres no
fuesen seres inferiores sino iguales a los hombres y, por lo tanto, ocupasen
los mismos puestos y tuviesen los mismos deberes, obligaciones y privilegios.
En este mundo alternativo, cocinar ya no es necesario, pues ahora el alimento
tiene forma de comprimidos nutricionales. Los bebés son criados en centros
dedicados a ellos y las relaciones amorosas son cosa del pasado. La búsqueda
de igualdad y uniformidad ha llevado a la prohibición de la acumulación de
riqueza, nadie debe poseer un mayor grado de desarrollo académico o artístico
que el resto de los ciudadanos, sólo es permitido llegar hasta cierto estándar
y si se rebasa, el individuo en cuestión es exiliado. A pesar de las condiciones
que afectan el desarrollo intelectual y el esparcimiento de los individuos que
habitan dicha sociedad, se observa cierta orientación feminista: se ha logrado
alcanzar cierto grado de “igualdad” entre géneros al conceder a las mujeres la
participación en actividades públicas y políticas (el voto de la mujer ha hecho
que las guerras sean ilegales); además, a estas se les ha liberado de tareas
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cuando se la ve en relación con las distopías críticas de las mujeres
de los años setenta, ochenta y noventa” (Cavalcanti, 2003: 29). Los
movimientos feministas de la época, concernientes con la diversidad
de mujeres, tenían un interés especial por la construcción de una
subjetividad en relación con la teoría feminista; era necesario rechazar
el esencialismo monolítico de mujer y hablar de un conjunto de
“experiencias múltiples, complejas y potencialmente contradictorias,
definido por variables que se superponen tales como clase, la raza,
la edad, el estilo de vida, la preferencia sexual y otras” (Braidotti,
2000: 30). De tal modo, la utopía (de algunas) no era suficiente para
representar a la diversidad de mujeres siempre existente, aunque no
siempre atendida. La uniformidad de la utopía feminista, más que
esperanzadora, podría parecer ingenua y excluyente. Era necesario
pues representar, de modo más diverso, a mujeres en circunstancias
especiales de acuerdo con su raza, lugar de procedencia, estatus
económico, grado y modo de sujeción, tarea de la que la distopía
feminista comenzaba a ocuparse.
Durante los años setenta se distingue una amplia riqueza y
coexistencia en la creación de ambos géneros feministas, los temas
centrales en ambos parecen coincidir en su preocupación por el
uso del lenguaje en sociedades patriarcales “Dos son los objetivos
de las escritoras: quebrantar el lenguaje patriarcal (y nuestra visión
de género de la sociedad) y utilizar el lenguaje para desarrollar
sus propios discursos” (Federici, 2014: 324). Las distopías que se
publicaron a la par de las utopías feministas de la época subsistieron
siempre calificadas como femeninas (v.g. cocinar). Esta puede considerarse
una distopía protofeminista, pues las mujeres se ven liberadas (parcialmente)
de los roles de género y hay un cambio en los roles de género que hasta el
momento habían tenido que cumplir.

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en el mismo tiempo, compartiendo temáticas. De ahí que sea aún
más notoria la estrecha relación entre estas dos grandes formas
literarias, aunque originalmente antitéticas también emparentadas10
e inseparables como formadoras de un pensamiento que engloba
tanto los deseos esperanzadores de un mundo en que los sufrimientos
tengan fin, como de las probables consecuencias negativas que los
comportamientos monstruosos podrían llegar a ocasionar, pero de
las cuales se podría escapar, con la acción de individuos críticos y
activos.
Una muestra de una de las distopías de esta década es
Walk to the End of the World (1974) de Suzy McKee Charnas, una
novela perteneciente a la serie The Holdfast Chronicles. Después de
un cataclismo que provoca grandes cambios medio ambientales,
sociales y políticos, y por el cual se culpa a las mujeres, los hombres
toman el control de Holdfast. Ahora, ellos adoran la masculinidad,
se ven entre ellos como hermanos y el verdadero amor es el varonil
(el homosexual), el que podría sentirse por una fem es falso porque
es causado por los hechizos de esta. Las mujeres son perseguidas
y quemadas por ser consideradas brujas, o bien, bestias esclavas
sin alma y sin valor alguno, debido a que la principal tarea de estas
10 Esta es una manifestación de lo que Raffaella Baccolini (2004) llama
genre blurring, “una textualidad híbrida” (Moylan, 2000) que tiene lugar
cuando una distopía negocia los terrenos sociales con la utopía y la antiutopía,
lo que conlleva que esta sea menos estable y más contenciosa que otras formas
literarias hermanas. Todos los textos distópicos ofrecen una presentación
pesimista acerca de las posibilidades sociales, aunque algunas poseen ciertas
tendencias que mantienen un horizonte de esperanza, mientras que otras parecen
mantenerse como contrarias a la utopía pues guardan en sí una disposición
antiutópica que anula la negociación o posibilidad transformadora; otras tantas
negocian posiciones ambiguas respecto a la posición antinómica con la utopía
(Moylan, 2000).
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es parir, no necesitan hablar, así que sus lenguas son cortadas. A
pesar de que en este mundo el género masculino tendría el control
absoluto y podría tratar a las mujeres como desease, esta también
podría ser considerada como una distopía para los hombres, puesto
que la homosexualidad sería prácticamente obligatoria, pues la
heterosexualidad es juzgada como una perversión. Alldera, una
sirvienta rebelde, huye con la esperanza de unirse a las mujeres
libres que, se dice, han logrado escapar del lugar. En Motherlines
(1978), la siguiente entrega de esta serie, Alldera se ha unido a las
Riding Women, mujeres nómadas que se reproducen sin hombres,
como en la utopía The Wanderground (1978), de Sally Miller Gearhart.
La protagonista de la serie reaparecerá en The Furies (1994) y The
Conqueror’s Child (1999), en ellas las mujeres tomado el control de
Holdfast y convierten a los hombres en sus esclavos. Algunas mujeres,
de la manera más cuidadosa posible, buscan cierta distensión con
respecto al otro género creando una nueva nación; otras emigran
lejos de ese lugar. De tal modo, la serie es críticamente rica debido
al énfasis y complejidad con la que explora las relaciones de género.
Esta colección tiene un avance marcado y gradual en cada entrega
de la serie: de distopía, en las primeras dos entregas, a utopía en la
tercera y, finalmente, eutopía (o distopía feminista) en la cuarta. Las
tres “topías” con una fuerte carga feminista.
Después de la década de los setenta se pueden observar de
manera más clara los motivos por los cuales tiene lugar el declive en
la producción utópica feminista, hecho que daría pie al florecimiento
de una forma literaria hermana, la distopía feminista. Los elementos
narrativos enraizados en la trama de la utopía feminista que exhiben
la agonía de la utopía feminista son las siguientes: la homogeneidad,
en vez de la diversidad, de mujeres plasmada en los mundos utópicos;
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la ausencia de la acción humana para alcanzar el equilibro (utópico);
así como la inalterabilidad de la supuesta sociedad perfecta que es
representada en espacios que no guardan relación directa con la
realidad histórica. De tal modo, con el inicio de la década de los
ochenta, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista,
sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa adaptada a
las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica y
cautelosa, que demuestra que la utopía no ha desaparecido: ha sido
reconceptualizada.
El esplendor de la distopía feminista
Las distopías feministas, como género literario, florecerían en una
época caracterizada por el activismo político y social de la tercera ola
del feminismo, aún más plural que como fue en décadas pasadas,11
así como por la aparición de las corrientes de pensamiento propias
de las últimas décadas del siglo XX, caracterizadas por los debates
en torno a la universalidad de textos clásicos, el cuestionamiento a
verdades absolutas y el protagonismo del lenguaje como creador de
las realidades propias del posmodernismo. La época se caracteriza
por también por:
las transformaciones profundas del sistema de producción
económica [que] están alterando también las estructuras sociales y
simbólicas tradicionales. […] Este cambio conlleva la decadencia
de los sistemas simbólicos tradicionales basados en el Estado, la
familia y la autoridad masculina (Braidotti, 2000: 27).
11 Ahora se observa una pluralidad de pensamientos críticos tales como el
poscolonialismo y el decolonialismo feminista, la teoría queer, el feminismo
indígena, el feminismo chicano, el black feminism, el feminismo lésbico, el
transfeminismo, entre otros.
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Desde los años ochenta se confirma que ahora las mujeres
encabezan el género distópico, el cual se desprende de la distopía
clásica para poner bajo la mira propensiones extratextuales a una
variedad más amplia de comunidades oprimidas antes ignoradas,12
en especial, el grupo heterogéneo de mujeres y la violencia y
desigualdad que las ha aquejado por siglos. Asimismo, la distopía
feminista toca temas de relevancia como las relaciones de género
y la equidad antes desatendidas y recoge componentes utópicos
en su narrativa, sobre todo el de la esperanza (no la perfección)
como horizonte lejano, aunque siempre accesible. Las posibilidades
que la distopía feminista provee gracias a un horizonte eutópico se
relacionan con las probabilidades históricas que anticipan y contra
las que advierten, pues surgen de ellas como un potencial de cambio.
Las distopías feministas no sólo tienen efectos estéticos sino también
políticos. La distopía feminista sobresale de entre la distopía clásica
gracias a que expresa diferentes intereses ahora centrados en la
mujer que repercuten directamente en los personajes, las tramas y
las estructuras narrativas. La distopía feminista visibiliza la opresión
que sufren las mujeres desde sus propias perspectivas, como seres
doblemente oprimidos.13
12 Excepto en las pocas creaciones utópicas y distópicas feministas ya antes
creadas, sobre todo las de la década precedente.
13 Por un lado, la opresión general que sufren los habitantes de dichas
sociedades; por otro lado, la opresión sufrida con razón de su género, las mujeres
poseedoras de un valor más bajo que el resto de los habitantes (masculinos);
“Las mujeres pueden sufrir dos veces: primero, por el poder político / autoritario,
en segundo lugar, por una opresión masculina / sexista” (Di Minico, 2017:
71).   Las mujeres solían aparecer como personajes complementarios cuya
tarea era contribuir a dar sentido al desarrollo de la historia como personajes
desdichados que debían ser rescatados por el protagonista harto de la situación
social, pero cuya doble opresión no parecía digna de atención o protagonismo.

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En las distopías de estos años, las primeras propiamente
feministas, se observa la presencia de un fuerte enfoque en los
diversos usos del lenguaje y las restricciones que prohíben su libre
práctica, de allí que en sus tramas las mujeres hagan modificaciones
al lenguaje restringido para adaptarlo a nuevos usos, siempre de
modos que subvierten el lenguaje oficial. De este modo, se logran
variaciones en el lenguaje único oficial o se logra crear un nuevo
lenguaje (femenino).
Según Raffaella Baccolini (2004), el potencial crítico y de
oposición de la ciencia ficción recuperó fuerzas y se renovó con
la producción de varias escritoras como Octavia E. Butler, Piercy,
Le Guin y Kim Stanley Robinson, quienes recurrieron a estrategias
distópicas para luchar contra el silenciamiento de la época. Las
obras de esta década serían un parteaguas que abriría el camino a
la creación distópica feminista de los años subsiguientes hasta el
Sin embargo, como se ha visto en The Machine Stops, Un mundo feliz o
1984, en las sociedades tiránicas clásicas parece no haber diferencia entre la
violencia que sufren las personas, sin importar el género al que pertenezcan.
Sin embargo, si se observa a detalle, en algunas de esas historias, tal vez en
la mayoría, las mujeres sí están presentes, pero “[…]como los personajes,
imágenes, mitos o símbolos en la escritura” (Eagleton, 1986: 45), aunque no
se visibiliza los sometimientos que se enfatizan en las distopías feministas. La
mujer en estas distopías está cargada de significado simbólico pero privada
del material, pues no juega ningún papel activo ni productivo. En A Room of
One’s Own (1929), Virginia Woolf habló acerca de la posición contradictoria
de las mujeres en la historia: “Imaginativamente, ella es de suma importancia;
prácticamente ella está casi ausente de la historia” (Woolf, 1963: 45). Ella
está por doquier en la poesía, domina la vida de reyes y conquistadores en la
ficción y algunos de los más profundos pensamientos provienen de sus labios;
sin embargo, ella está ausente en la historia, difícilmente lee y es esclava de
cualquiera que le haya puesto un anillo en el dedo (Woolf, 1963). En este
sentido, para Ozick la mujer aparece en la escritura de los hombres como la
Musa “[…] la inspiración idealizada para el escritor masculino” (Ozirick, en
Eagleton 1986: 45), no como la heroína.
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presente, las pioneras continuarían teniendo gran influencia también
durante el siglo XXI. Es común encontrar algunos puntos en común
entre lugares, personajes, y situaciones semejantes que remiten a
esas primeras distopías feministas14.
Las dos últimas décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo
XXI han estado fuertemente influenciadas por las visiones distópicas
feministas de Margaret Atwood,15 cuya obra, The Handmaid’s Tale
(1985), presenta un mundo terriblemente violento para las mujeres,
por lo que su valor crítico ha sido insuperado hasta el momento, ya
que es considerada una potente crítica feminista a las definiciones
patriarcales de feminidad (Baccolini, 2018). La novela ha recobrado
popularidad en años recientes16 por su cercanía con crisis de diversa
índole y por el gran número de autoras, sobre todo del siglo XXI, se
han visto impactadas por esta, lo que les ha permitido crear mundos
terribles con cierto diálogo intertextual con ellas.
14 Un ejemplo de ello es Vox (2018) en la que se encuentran diversas
similitudes con The Handmaid’s Tale (1985). El más evidente sea quizá la
presencia de un personaje que marcó a ambas protagonistas. En un inicio, en
ambas historias las protagonistas son mujeres retraídas que acatan las reglas,
con frecuencia ellas traen al presente los recuerdos de sus viejas amigas,
quienes les advirtieron de una forma u otra que el futuro para las mujeres lejos
de ser esperanzador traería un sometimiento aún más profundo. Esas amigas
suspicaces y rebeldes, representan los deseos reprimidos de las protagonistas,
pues recurrentemente estas últimas se arrepienten de haber actuado como sus
amigas o, al menos, haber escuchado las advertencias.
15 La autora ha sido calificada como una de las escritoras distópicas
contemporáneas más influyente, consciente y realista, quien ha producido
visiones futuras alarmantes durante treinta años (Claeys, 2017).
16 De esta novela se ha hecho una adaptación original para la plataforma
de streaming estadounidense Hulu en 2016. Ha sido galardonada como los
Primetime Emmy, en categorías entre las que destacan mejor serie dramática,
mejor guion y mejor actriz, y dos Globos de Oro como mejor serie dramática.
Tanto la serie como la novela, han tenido gran aceptación en años recientes.

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Así pues, en The Handmaid’s Tale (1985) se relata la historia
de una dictadura fundamentalista cristiana situada en lo que solía
ser Estados Unidos (Parrinder, 2015; Claeys, 2017). En la historia
se focalizan los roles de las mujeres en la nueva jerarquía social
en la cual todas ellas poseen un valor estratificado menor que el
de los hombres. Después de una época de guerras que provocó
una gran destrucción medio ambiental y la extinción de especies
animales y un decremento en la tasa de natalidad, las Criadas son un
“recurso nacional” que cumple la labor de dar a luz a los hijos de
los comandantes y sus esposas. Esto se lleva a cabo en un grotesco
ritual, “La violación mensual” (Cavalcanti, 2000), que requiere la
presencia de la esposa, el comandante y la Criada, dicha actividad
“Sintetiza la humillación, cosificación y propiedad institucionalizadas
de las mujeres en Gilead” (Cavalcanti, 2000: 166). Las mujeres que
se niegan a cumplir con sus deberes o que intentan escapar, son
arrestadas y enviadas a colonias en las que prácticamente no se les
alimenta y deben manejar desechos tóxicos, allí son consideradas
no mujeres, unwomen. Sin embargo, la heroína de la historia logra
escapar de la terrible realidad de Gilead. Y, en The Testaments (2019),
la siguiente obra de Atwood ambientada en Gilead, un pequeño
grupo de mujeres y hombres rebeldes, logra destruir el sistema que
los tiene presos de su propia realidad.
Otra autora de la época, sobresaliente dentro del género
distópico feminista, es Suzette Haden Elgin con su trilogía
conformada por Native Tongue (1984), The Judas Rose (1987) y
Earthsong (1994), en la cual se relata la historia de un estado en el que
constitucionalmente se declara a las mujeres como seres inferiores,
estas son privadas de ciudadanía autónoma y pierden el derecho
al voto. Esta es la realidad de Estados Unidos en el año 2205, la
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

estratificación según el sexo de las personas ha existido ya por más
de doscientos años. La resistencia de las mujeres, primero por parte
de las lingüistas, y después del resto las mujeres, se hizo notoria en
la creación de una nueva lengua llamada Láadan, la lengua de las
mujeres. Centradas en la creación del lenguaje de las mujeres, las
novelas de Elgin destacan “el papel de la agencia humana (en este
caso, femenina) motivada políticamente en el cambio lingüístico”
(Cavalcanti, 2000: 161). Según la propia Elgin (1999), esta lengua17 se
17 El 1985 se publicó una gramática y un diccionario para presentar esta
lengua o conlang (lengua artificial modelo) al lector y que este hiciese uso
de ella si así lo deseara. La lengua fue creada con los suficientes elementos
gramaticales y un vocabulario extenso con la intención de hacer posible su
uso para la comunicación extratextual, tal y como funcionaría una lengua
natural. Por medio del Láadan, la autora alienta a sus lectoras (sobre todo
a las hablantes del inglés y lenguas provenientes de la misma familia que
es donde ella ha encontrado inconformidades) a hacer modificaciones y
cambios lingüísticos para así lograr poseer vocabulario que permita hablar
de situaciones importantes para ellas y expresar información emocional
de manera conveniente. Otro de los propósitos al crear el Láadan fue el de
probar una serie de teorías (algunas inspiradas en el Teorema matemático
de Gödel): no existe posibilidad de introducir cambios en una lengua sin
destruir esta, así como no hay lenguas que puedas introducir en una cultura
sin destruir esta. El cambio en el lenguaje traerá consigo un cambio social, en
vez de lo contrario. La existencia de un lenguaje de mujeres podría causar el
acogimiento de este o la motivación necesaria para reemplazar el existente con
uno mejor (Elgin, 1999). Diez años después la autora “comprobaría” que esto
no sucedería, por ello creyó mejor esperar otros diez años como fecha límite de
su experimento. Después de 35 años de haber creado este lenguaje de mujeres,
Elgin no logró comprobar de manera positiva sus teorías, pues no parece haber
habido ningún tipo de repercusión en los usos de ningún lenguaje a partir del
Láadan. A pesar de ello, las teorías e ideales que movieron a Elgin para crear
un lenguaje prototipo podrían tener continuidad y alcanzar la comprobación
con el fenómeno actual del lenguaje inclusivo o incluyente. Así como en los
movimientos de liberación de las mujeres en las décadas de 1960 y 1970, en
la segunda década del siglo XXI y durante el reciente comienzo de la tercera,
el descontento lingüístico parece continuar “Las mujeres están angustiadas
porque los lenguajes humanos existentes son inadecuados para expresar sus
percepciones” (Elgin, 1999), no sólo en la ficción.  Algunas modificaciones

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concentra en conceptos importantes para las mujeres e información
emocional, para que estas pudiesen expresar sus percepciones18 de
mejor manera. De tal modo, el compromiso de las mujeres, dentro
de dichas novelas, por la construcción lingüística “constituye una
poderosa metáfora de la agencia, el esfuerzo y la organización
humanos esenciales para las políticas lingüísticas feministas ubicadas
en el mundo “real”” (Cavalcanti, 2000: 161).
La novedosa ciencia ficción distópica feminista de este periodo
da al género un papel cada vez más central. Esta, en ocasiones, toma
forma de reclamos de derecho, y cuestionamientos sobre las identidades
de feminidad, masculinidad y declaraciones de opresión (Claeys,
2017). Las narraciones permiten reconocer una estrategia subversiva
y opositora contra la ideología hegemónica al mostrar mujeres en
que se han hecho, de manera no oficial, a las lenguas inglesa y española con
respecto al uso de términos, marcadores y pronombres, principalmente, que
son considerados como sexistas pues devalúan a los miembros de un cierto
género y promueve la “superioridad masculina”, pues el hombre se convierte
en el estándar (Spender, 1980). Así, el sexismo en el lenguaje se considera
una forma de sexismo indirecto (Mills, 2008). Estas modificaciones muestran
la inconformidad, y la necesidad de ciertos grupos de mujeres por hacer
cambios en un lenguaje que no sólo las oprime, sino que no las representa en
su totalidad.  En enero de 2020 la RAE rechazó cualquier tipo de modificación
a la estructura gramatical del español y puntualizó que algunas expresiones
nominales indefinidas como “cualquier ciudadano” o “abogado” son inclusivas
(RAE, 2020). Otros organismos como la Organización de las Naciones Unidas
han invitado a no hacer modificaciones, pero sí a ser más específico al hablar
y escribir para incluir por igual a mujeres y hombres (NU, 2019). La renuencia
por parte de ciertos organismos para hacer oficiales ciertos usos de la lengua
española, demuestran que, si estos fuesen permitidos, habría un cambio social
relacionado, por ejemplo, con el descontento de la gran mayoría que no aprueba
estos usos. Este cambio, favorable o no, tendría repercusiones sociales que
hasta el momento se han pospuesto.
18 Por ejemplo, radíindin es un lapso de tiempo que supuestamente es
vacacional o pertenece a estas, pero en realidad no lo es. Refiere un tiempo
con una carga pesada de trabajo añadido, una ocasión temida.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

ambientes nuevos, los problemas que pesan sobre sus cabezas y las
limitaciones que intentan superar gracias a su propia actividad. Como
novelas especulativas, estas se apropian de las convenciones de género
no sólo como una posibilidad potencial sino como una práctica
consciente, que extrapola, a modo de análisis crítico, las relaciones de
poder en la sociedad contemporánea (Barr, 1987).
Las pesadillas contemporáneas
Durante la década de los noventa e inicios de los años 2000 la
creación de distopías feministas persistió, aunque el número fue
considerablemente menor que el que se observó en la década de
los ochenta. No obstante, para la segunda década del siglo XXI se
distingue un aumento considerable en la distopía feminista, el cual
puede ser visto como un resurgimiento de las novelas distópicas con
connotaciones feministas o bien, como la total predominancia de
obras feministas dedicadas a las relaciones de género y el papel de
las mujeres en mundos futuros. La distopía feminista es una forma
de escritura opositora y resistente, como puede atestiguarse en sus
características formales y estructurales que mantiene un horizonte
utópico. La época actual, a diferencia de otras décadas, se caracteriza
por el gran desarrollo y uso de las tecnologías de la información y la
comunicación, así como las redes sociales alrededor del mundo que
han permitido que movimientos como el feminista se desarrollen
de maneras diversas y tengan mayor alcance del que tuvieron antes,
incluso prácticas perniciosas realizadas en redes sociales se han
logrado tipificar y sancionar19. El uso de estas ha impactado a tal
19 En el año 2017 en algunas redes sociales se viralizó el hashtag #MeToo,
que utilizaron miles de mujeres de todo el mundo para denunciar el acoso
sexual sufrido, “El impacto global de este fenómeno, ha llevado a diversas

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grado que incluso se ha llegado a decir que el feminismo se encuentra
ya atravesando una cuarta ola, caracterizada por el interés en tratar
de incluir y dejar de excluir a la diversidad de sujetos que componen
la sociedad, pues se reflexiona sobre la heteronormatividad sexual
impuesta, es decir, “para llegar a una sociedad justa, el feminismo
ha de ser transnacional, antipatriarcal, anticapitalista” (Brunet Icart,
2020: 404).
Ya sea como proyección del presente o del posible futuro
ante el aparente alejamiento del horizonte de equidad, o como
advertencia ante la incompetencia política y gubernamental para
corregir y castigar la violencia de género, las novelas distópicas
aparecen en un ambiente de tensión, “Ante hechos políticos
como la violación de los derechos reproductivos y las decisiones
de las mujeres, la distopía resurge como una crítica del presente”
(Baccolini, 2018: 4). Uno de los temas que atraviesa tanto las
primeras distopías feministas de inicios del siglo XX como las
escritas en la segunda década del siglo XXI es la importancia en las
intelectuales y colectivos feministas a preguntarse por el eventual nacimiento
de una cuarta ola del feminismo” (Muñoz, 2019: 178). Esta tendencia digital
sacó a relucir un problema que afecta a miles, quizá millones, de mujeres y
evidencia el poder de las redes sociales. Por otra parte, en México se ha logrado
sancionar la violencia que se realiza por medio de las redes sociales gracias
a la Ley Olimpia implica un conjunto de reformas impulsadas en 2019 por
el Frente Nacional para la Sororidad para sancionar la violencia digital, esta
se produce “[…] cuando una persona provoca o realiza daños físicos a otras
personas, utilizando las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) o cualquier espacio digital en las que se vulnera principalmente a la
víctima en su dignidad, su propia imagen, honor y, sobre todo, su vida privada”
(Ruiz Canizales, 2020: 21). El Frente comenzó esta lucha cuando la poblana
Olimpia Coral Melo se vio gravemente afectada tras la difusión de un video
sexual difundido por su expareja. Actualmente 19 estados de la República
Mexicana sancionan a quien difunda por cualquier medio impreso o electrónico
contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

relaciones de género: la violencia contra las mujeres como el abuso
sexual y el acoso, así como y el papel procreador de estas, y las
prohibiciones para el control reproductivo.20 Innegable es que las
obras pioneras distópicas feministas de hace casi cuatro décadas
respaldan la creación narrativa actual que ha continuado con la
tradición. Sesgos de aquellas primeras obras como la de Ursula
K. Le Guin, Octavia Butler, Angela Carter, Margaret Atwood se
encuentran en las narraciones contemporáneas. La proliferación
reciente de obras de feminismo distópico se construye a partir de
ese corpus literario pionero para proyectar, a través de su ciencia
ficción, las preocupaciones actuales sobre el presente y el futuro
próximo, al tiempo que se reflexiona sobre el pasado (Alter, 2018),
por lo que la distopía feminista parecer ser, hoy en día, el género
predilecto para expresar una crítica de la sociedad actual y sus roles
de género, así como una forma de lucha y resistencia (Baccolini,
2018).
20 Resulta irónico que la penalización del aborto sea visto como la realización
de una distopía para mujeres en países “primermundistas”, mientras que en
América Latina en países como El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití
los códigos penales prohíben, sin excepciones, la interrupción voluntaria del
embarazo. En otros países como Paraguay, Venezuela, República Dominicana,
Costa Rica y Belice el aborto está despenalizado siempre y cuando la vida
de la madre corra peligro. En México, sólo en 7 de 31 entidades (Ciudad de
México, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Baja California, Colima y Sonora) las
mujeres pueden abortar hasta las 12 y 13 semanas de gestación de manera legal
por libre decisión. En el resto del país existen condiciones como violación,
malformación congénita grave y salud de la madre que permiten realizar el
aborto sin penalizaciones. Sin embargo, en México aún existen cientos de
casos de mujeres sentenciadas por delitos relacionados con la interrupción
(involuntario o no) del embarazo. Tal y como sucedió con la queretana Dafne
de 26 años quien en 2015 sufrió un aborto involuntario, se le negó la atención
médica y fue sentenciada a 16 años de prisión. Durante una audiencia el fiscal
Gustavo Dolores Acosta, acusó a Dafne de matar a su hija y la comparó con una
“perra”. ¿Acaso las mujeres viven en una distopía (real) en América Latina?

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Si bien la escritura distópica desde sus inicios se ha
caracterizado por pertenecer a la tradición literaria angloparlante,
en especial propia de Inglaterra y los Estados Unidos, fuera de
ella hay aportes valiosos para el género en idioma español creados
en México, Argentina y España.21 Estos han sido superados en
número por los países antes mencionados, aunque su narrativa y
su trama poseen una buena calidad que las hace, sin duda, formar
parte del género literario distópico de mujeres. Algunos de ellas son
El mañana (2010) de Luisa Valenzuela; 2084. Después de la revolución
(2014), de Elia Barceló Kentukis (2019), de Samantha Shweblin. Por
otro lado, en Estados Unidos e Inglaterra aparecen obras relevantes
para el género como The Power (2016), de Naomi Alderman; Future
Home of the Living God (2017), de Louise Erdrich; An Excess Male
(2017), de Maggie Shen King; Hazards of Time Travel (2018), de Joyce
Carol Oates; Vox (2018), de Christina Dalcher; Red Clocks (2018), de
Leni Zumas; The Water Cure (2018), de Sophie Mackintosh; Before
She Sleeps (2018), de Bina Shah; y The Testaments (2019), de Margaret
Atwood, por mencionar algunas.
Conclusiones
Si bien la literatura distópica ha tomado diversas formas a través de
los siglos desde su surgimiento,22 la narración antitotalitaria del siglo
21 Algunas distopías feministas y distopías femeninas (Baccolini, 1992)
publicadas en tales países de décadas anteriores son Opus Dos (1966), de
Angélica Gorodischer, pionera en su tipo; Consecuencias naturales (1994), de
Elia Barceló; Un Dios para Cordelia (1995), de Malú Huacuja del Toro; La
muerte como efecto secundario (1997), de Ana María Shua.
22 La primera distopía registrada, Mundus Alter et Idem (Otro mundo, y la
misma cosa) (1605), de Joseph Hall, es una sátira acerca de los modales de
la época. De hecho, la mayor muestra de avance tecnológico mostrada en la
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

XXI tiene su mayor expresión en los relatos distópicos de mujeres
o distopías feministas que muestran, tanto en su trama como en su
estructura narrativa, un interés especial en mostrar las formas de
vida de las mujeres en sociedades totalitarias, aunque con futuros
esperanzadores. No obstante, las utopías y distopías de mujeres
constituyen una tradición literaria continua, presente en occidente
hasta nuestros días.
Durante varios siglos el género distópico estuvo dominado
por escritores masculinos que plasmaron los sufrimientos de los
habitantes de poblaciones subyugadas por regímenes totalitarios,
con hambrunas, malas condiciones medio ambientales y las
disyuntivas de los seres humanos al enfrentarse a máquinas que
podían superarlos en cada aspecto de la vida. Sin embargo, ninguna
de ellas se interesó por los diversos papeles de las mujeres presentes
en esas mismas sociedades. De tal modo, en el presente texto se
afirma que las desigualdades con motivo del género no pudieron
haber sido representada de mejor manera más que en una forma
novelística procedente de la utopía feminista que, aunque como
género no logro cambiar el enfoque existente durante siglos de
escritura dominante, alcanzó a instigar el cambio en el género desde
dentro. Las distopías de mujeres y las distopías feministas cobrarían
fuerza poco a poco hasta florecer en los últimos años siglo XX, con
una fuerte influencia proveniente de los movimientos feministas de
la época.
Las novelas distópicas feministas actuales abordan la
intersección entre género y estado en futuros demasiado plausibles
narración es la embarcación Fantasía que recorre los mares y visita diversas
tierras habitadas por glotones, gruñones, tontos y ladrones.

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y reconocibles, presentando así alternativas a la realidad patriarcal
con las que la lectora podría identificarse,23 por ello representan un
campo fértil para explorar y cuestionar la injusticia, la desigualdad
y el patriarcado (Baccolini, 2018). A su vez, las distopías feministas
continúan resistiendo a la reproducción de las historias que las
sociedades patriarcales cuentan sobre las mujeres y, en cambio,
imaginan historias que las desplazan por completo (Cortiel, 1999).

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23 Quizá estas obras literarias están generando una nueva contribución al
discurso de las mujeres fuera de los textos. Es decir, si las obras literarias se
enriquecen de su entorno próximo, podrían estar, a su vez, enriqueciendo el
mismo espacio social en el que fueron creadas. Como ejemplo de ello se tienen
las protestas de activistas a favor de la legalización del aborto y en contra de las
políticas que lo restringen y penalizan que se realizaron en 2018, en Costa Rica,
Argentina, Estados Unidos e Irlanda. Manifestaciones en las cuales las mujeres
decidieron portar como estandarte el vestuario de la serie The Handmaid’s
Tale. Con respecto a este fenómeno, es posible argumentar que el novelista
absorbe influencias de su cultura y contexto próximo, las cuales interactúan
de una manera impredecible y generativa “[…] por lo que la teoría pura que
se absorbe sufre un proceso de contaminación y manipulación por parte de la
novela. […] esta teoría alterada es luego difundida por la novela, es decir, entra
en la cultura popular y se convierte en parte de la conciencia pública, absorbida
por los teóricos en observaciones a partir de las cuales formulan y desarrollan
sus teorías (Tolan, 2007: 3).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

105

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Sobre el estilo y la elocuencia en el Dialogus
de oratoribus
About style and elocuence in Dialogus de oratoribus
Raúl Martín Calatayud
IES Alcalans
Valencia, España
r.martincalatayud@edu.gva.es

Fecha de entrega: 14-05/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen: Planteamos un comentario pormenorizado de los diversos
elementos estilísticos que hacen su aparición a tenor de los motivos
tratados y los argumentos esgrimidos a lo largo del Dialogus de oratoribus
de Tácito, todo ello partiendo del concepto de la elocuentia, tal como era
entendida en el tiempo y mente del autor.
Palabras Clave: Tácito, Estilo, Elocuencia, Dialogus, retórica
Abstract: We propose a datiled commentary of the various stylistic
elements that make their appearance according to the motives treated and
the arguments put forward along Tacitus’ Dialogus de oratoribus, all of it
starting with the concept of elocuentia, as it was understood in the author’s
time and mind.
Keywords: Tacitus, Style, Eloquence, Dialogus, rethoric

109

�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

[Materno:]
ahora,
puesto
que nadie puede conseguir
al tiempo una gran fama y
una
tranquilidad
absoluta,
aproveche cada cual las ventajas de su tiempo, sin criticar
a los otros.
Cornelio Tácito, Dialogus de Oratoribus,
411

En la mayoría de motivos tratados durante la obra propuesta
subyace una discusión estilística en la que se muestran un abanico de
virtudes y defectos propios de los estilos de cada autor mencionado,
antiguo y moderno, y la importancia que reviste la integración de
estos conceptos en una función argumentativa se desprende de
la naturaleza del tema principal, que el autor plantea en el mismo
comienzo de la obra: una exposición y discusión sobre las causas de
la decadencia sufrida por la oratoria en Roma hasta llegar a su propia
época; un tema, en efecto, que deriva del canon ático oratorio
(Goldberg, 2009: 73). Y para ello elabora un texto en forma de
diálogo, al estilo del simposio platónico o del planteamiento de un
De Oratore ciceroniano (Allison, 1999: 472-479). Si bien la serie de
apreciaciones que Tácito pone en boca de los diversos contertulios
no habrían de adscribirse a una doctrina definida y uniforme sobre
la retórica, así como no se puede pretender demostrar que Tácito
hubiese seguido un manual de retórica concreto2, en estos mismos
1 Para esta y las demás traducciones de la obra de Tácito empleamos la
edición de C. Tácito (1996). Los textos latinos en C. Tacitus (1900).
2 Para éste y otros conceptos en los que este trabajo se inspira, vid. F. Grau
(2005: 141-61).

110

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

pueden verse apreciaciones de estilo cercanas a las concepciones
que recogen autores como Hermógenes, Demetrio de Falero o
Filodemo de Gadara.
Esta serie de conceptos que en adelante se explicitan se
encuentran en los campos de género poéticos y oratorios, mas se
incide en la importancia que para la elocuentia tiene, a la cual nutre
en sus exposiciones y argumentaciones, y el que la elocuencia tiene
per se no sólo para la oratoria, sino también para los demás géneros
literarios, por lo que la caracterización del estilo revierte en un cariz
importante más allá de otros elementos que vehiculan la retórica que
se discuten durante la obra. De manera que comentaremos aquellas
críticas y alabanzas que versen sobre el empleo de esas características
y de la elocuentia tal como era entendida en el tiempo y mente de
nuestro autor.
Tras el primer capítulo en que Tácito nos introduce el
planteamiento de la obra, ésta toma forma de diálogo por medio
del cual aquel y otros temas que de él se desprenden se desarrollan
a través de la amable pugna de intelectos duchos, entre otras cosas,
en el género oratorio. Es entonces, en el siguiente capítulo, cuando
nos introduce a los interlocutores del diálogo, y en él vemos una
apreciación estilística transmitida directamente desde las propias
palabras del autor, en este caso, de Apro y Secundo:
nam et Secundo purus et pressus et, in quantum satis erat,
profluens sermo non defuit, et Aper omni eruditione imbutus
contemnebat potius litteras quam nesciebat, tamquam maiorem
industriae et laboris gloriam habiturus, si ingenium eius nullis
alienarum artium adminiculis inniti videretur.
Tac. Dial. 2.2
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(En realidad, Secundo era de estilo correcto, conciso y, en la
medida de lo posible, fluido. Apro, por su parte, dotado de gran
erudición, no desconocía, sino que despreciaba, la cultura literaria,
entendiendo que conseguiría para su quehacer y esfuerzo si su
ingenio se manifestaba sin el apoyo de técnicas ajenas.)

A Secundo le atribuye un estilo correcto, más bien puro
(καθαρότης), propio de la claridad (σαφήνεια)3, y además conciso.
En la medida de lo posible, fluido, cercano a un estilo suelto,
apropiado para la oratoria forense (Demetrius, 1902: 193).4 Una
búsqueda de equilibrio entre lo que sería un estilo clausal conciso
y sin demasiado artificio con un desarrollo de construcciones que
tienden, en mayor o menor medida, a despejar esa condensación
con una apertura del periodo. Mientras que de Apro, más que
caracteres puramente estilísticos, se hace referencia al trío
tradicional de características esenciales para el orator: una erudición
(eruditio) unida a una necesaria capacidad inventiva (ingenium) que,
en su caso, opta por no hacer uso de técnicas ajenas, confiado a su
propia diligencia.
Apro defiende la labor poética como una defensa para muchos
cometidos (5.4) y destaca la gran importancia que tiene la elocuentia
para ello (5.5), ilustrando el pasaje con el ejemplo de Eprio Marcelo
al burlarse de la filosofía de Helvidio: qua accinctus et minax disertam
quidem, sed inexercitatam et eius modi certaminum rudem Helvidii sapientiam
elusit. (Tac. Dial. 5.6) «Ceñido con ella [la elocuencia] y desafiante,
3 Empleamos la traducción de éste y los demás conceptos estilísticos
alojados en Hermógenes (Hermógenes, 1993). Sobre la claridad,   vid.
(Hermógenes, 1993: 226-41).
4 Para un traducción, vid. Demetrio (1996).

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pudo burlarse de la filosofía de Helvidio, elocuente, pero a la que le
faltaba experiencia y práctica en ese tipo de confrontaciones.»
Se hace referencia de una manera más literal a que su
elocuencia es tosca y sin la práctica necesaria. Se incide una falta
de τέχνη/ars y de artificio poético, la cual por tanto se encuentra
indefensa ante una estilística argumentativa mejor trabajada. A
continuación, expone las virtudes que la elocuentia trae consigo,
comenzando por el deleite mismo y continuando con todos los
beneficios, honestos, que se obtienen con ella (6.1), y los placeres que
el discurso mismo proporciona al orador: sive accuratam meditatamque
profert orationem, est quoddam sicut ipsius dictionis, ita gaudii pondus et
constantia. (Tac. Dial. 6.5). «Si se pronuncia un discurso cuidado y
meditado, hay una cierta gravedad y serenidad en el gozo, como
ocurre con el discurso mismo.»
Partir de una elaboración técnica y bien fundada provoca
gravedad, una autoridad (gravitas),5 y una consistencia armónica,
esencial para guardar la unidad de tono a la que recurre Tácito en
sus obras. Añade a estos elementos el de la improvisación, audaz y
espontánea, como el más atractivo (6.1), una característica única en
el discurso oratorio que dota de mayor naturalidad a la compositio,
aunque siempre supeditada a una buena preparación del discurso.6
5 Para las cuatro grandes virtudes vid..Cicero (918, 5.12)
6 Quintilian, 1920, 10.7.13-14: nec fortuiti sermonis contextum mirabor
unquam, quem iurgantibus etiam mulierculis superfluere video, cum eo quod, si
calor ac spiritus tulit, frequenter accidit ut successum extemporalem consequi
cura non possit. deum tunc adfuisse, cum id evenisset, veteres oratores, ut
Cicero, dictitabant. sed ratio manifesta est. nam bene concepti adfectus et
recentes rerum imagines continuo impetu feruntur, quae nonnumquam mora
stili refrigescunt et dilatae non revertuntur.
“Ni yo me sentiré jamás asombrado de la ininterrumpida trama de un discurso
improvisado, que podemos ver como fluye con abundancia de palabras hasta
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Apro prosigue su disertación con su afirmación de que
la oratoria actual puede encumbrar hasta al más humilde (8.3) y
comienza una defensa del género frente a Materno como lo útil
(utilitas) frente a lo efímero (brevem) de la poesía, que no proporciona
ninguna dignidad (dignitas) ni beneficios honoríficos (honestas). Sin
embargo, hace la concesión debida por su respeto a las formas
literarias: alude a la sonoridad (sonus) del canto heroico, la gracia
(iucunditas) de la lírica, los juegos (lascivia) de los elegíacos, la
acritud (amaritudo) de los yambógrafos o las bromas (lusus) de los
epigramas. Toda una relación de conceptos literarios que señorean
los géneros, pero a los que antepone esa utilitas, condenándolos a la
intrascendencia (summa in levioribus). (10.4) En definitiva suscribe la
labor del orador al negotium y la del poeta al otium.
Ante todas estas críticas, Materno contraargumenta en favor
de la labor poética (11.2), atacando en primer lugar a la elocuencia
presente, a la que denomina de “lucrativa y sanguinaria” (12.2)
haciendo así referencia a la naturaleza de los delatores y realizando
una afirmación, asimismo, de la novedad de esta forma de elocuentia
(usus recens), por lo que condena el empleo que de ella se hace en la
época, para continuar su apología de los poetas antiguos.
Sin embargo, más adelante el propio Materno realiza una
crítica de toda la elocuentia, también de la antigua:
non de otiosa et quieta re loquimur et quae probitate et modestia
gaudeat, sed est magna illa et notabilis eloquentia alumna licentiae,
entre mujercillas que andan a la gresca, aun cuando no pocas veces ocurre, si
se hizo presente el ardor y el entusiasmo, que una cuidadosa preparación no
pueda alcanzar el éxito de un discurso improvisado.” (Marco Fabio Quintiliano,
1996.)

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quam stulti libertatem vocitant, comes seditionum, effrenati
populi incitamentum, sine obsequio, sine severitate, contumax,
temeraria, adrogans, quae in bene constitutis civitatibus non oritur.

Tac. Dial. 40.2

(No hablamos de algo tranquilo y sin problemas, que se complace
con la honradez y la moderación, sino que se trata de aquella
grande y notable elocuencia hija del libertinaje, compañera de
sediciones, aguijón del pueblo sin freno, desleal, sin disciplina,
rebelde, temeraria, arrogante, que no surge en las Ciudades.)

Hace a la elocuencia hija de la licentia, del libertinaje, y le
asigna una pléyade de términos peyorativos, tras lo que se encuentra
una redefinición de la seguridad del estado y sus requerimientos,
como el de la preferencia del orden sobre la elocuentia (Goldberg,
2009: 80-81).
Si regresamos a la conclusión de la primera disertación de
Materno, y con la entrada en escena de Vipstano Mesala, se presenta
la oportunidad para Secundo de hacer una calificación del estilo de
ambos contertulios:
delectasset enim te et Apri nostri accuratissimus sermo, cum
Maternum ut omne ingenium ac studium suum ad causas agendas
converteret exhortatus est, et Materni pro carminibus suis laeta,
utque poetas defendi decebat, audentior et poetarum quam
oratorum similior oratio.

Tac. Dial. 14.2
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(Te hubiera deleitado la muy cuidadosa disertación de nuestro
querido Apro, con la que ha exhortado a Materno a que emplee
todo su talento y esfuerzo en la abogacía, y la refutación de
Materno en favor de sus versos, entusiasta y tal como conviene
a la defensa de los poetas, bastante atrevida y más cercana al
lenguaje de la poesía que al de la oratoria.)

Volvemos a ver empleado el concepto de la elaboración
técnica destinada a proporcionar una claridad (Demetrius, 1902: 202)
como ventaja para ganar el favor del auditor, aplicado a Secundo, en
tanto a Materno le definen el entusiasmo y la audacia (Quintilian,
1920, 10.1.46) en su exposición, mientras que en un terreno más
puramente estilístico se destaca su cercanía al lenguaje de la poesía
como un elemento positivo. Recordemos que para la tradición y la
crítica cuentan entre los rasgos más apreciados el uso de arcaísmos
y términos poéticos (Grau, 2005: 144).
Tras el discurso apologético de Materno se le concede
de nuevo la palabra a Apro, quien, a tenor de los argumentos
precedentes se dispone a realizar la réplica a Materno, no contra
los antiguos, sino a favor de los oradores contemporáneos y el
valor de su elocutio. Comienza poniendo en cuestión lo que se
podría entender como “antiguo” (16.4), tras lo cual prorrumpe
en su argumentativa una retahíla de denominaciones para los
estilos de aquellos autores llamados antiguos, primero respecto a
sus virtudes, y después respecto a los defectos que se les podrían
asignar:
agere enim fortius iam et audentius volo, si illud ante praedixero,
mutari cum temporibus formas quoque et genera dicendi. sic

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Catoni seni comparatus C. Gracchus plenior et uberior, sic
Graccho politior et ornatior Crassus, sic utroque distinctior et
urbanior et altior Cicero, Cicerone mitior Corvinus et dulcior et
in verbis magis elaboratus.
Tac. Dial. 18.2

(Y ahora quiero expresarme con más valentía y atrevimiento, tras
dejar sentado que se cambian con los tiempos las formas y los
géneros de la oratoria. Así, Gayo Graco, comparado al viejo Catón,
es de estilo más rico y exuberante; así, Craso es más cuidadoso y
elegante que Graco; Cicerón matiza más y es más distinguido y
más elevado que cualquiera de los dos; Corvino es más suave, más
dulce y trabaja más el vocabulario que Cicerón.)

satis constat ne Ciceroni quidem obtrectatores defuisse, quibus
inflatus et tumens nec satis pressus, sed supra modum exsultans
et superfluens. et parum Atticus videretur. legistis utique et
Calvi et Bruti ad Ciceronem missas epistulas, ex quibus facile
est deprehendere Calvum quidem Ciceroni visum exsanguem
et aridum, Brutum autem otiosum atque diiunctum; rursusque
Ciceronem a Calvo quidem male audisse tamquam solutum et
enervem, a Bruto autem, ut ipsius verbis utar, tamquam “fractum
atque elumbem.”

Tac. Dial. 18.4-5

(Bien sabido es que ni siquiera a Cicerón le faltaron detractores,
a los que les parecía vacío, ampuloso, poco preciso, demasiado
enfático, reiterativo y poco ático. Habéis leído las cartas de Calvo
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y Bruto a Cicerón, de las que puede desprenderse fácilmente
que Calvo le pareció a Cicerón débil y seco, y Bruto superficial y
desordenado; y que, a la inversa, Cicerón oyó hablar mal de él a
Calvo, por ser, en su opinión, flojo y sin vigor, y en la opinión de
Bruto (y por utilizar sus mismas palabras), “débil y deslomado”.)

La comparación de todos estos autores conlleva una serie
de conceptos estilísticos que podrían adscribirse a las diferentes
escuelas retóricas y filosóficas: la Aticista, la Asianista, la Rodia.
Todas influyentes en oradores y poetas desde que comenzase la
llamada segunda helenización del siglo II a. C.
Los defectos se basan en excesos en el uso de las diversas
artes compositivas: inflatus como exceso de abundancia (περιβολή)7,
exultans como exceso a su vez de vigor (ἀκμή),sendo exsanguem su
carencia; superfluens acerca de la fluidez ya vista con anterioridad en el
término profluens; aridum en tanto de la aspereza (τραχύτης). Otiosum
y diiunctum, entendidos como superficialidad y desorden, atentan
contra la δεινότης8, la habilidad del orador que produce la fuerza e
intensidad de su discurso mediante la gravitas y el ordo. Un concepto
parecido se observa en los últimos términos fractum y elumbem.
En opinión de Apro, se necesitan nuevos caminos para
la elocuencia (19-20) y no deja de elogiar el estilo de los oradores
contemporáneos, promulgado al parecer por las exigencias de su
propia época:
praecurrit hoc tempore iudex dicentem et, nisi aut cursu
argumentorum aut colore sententiarum aut nitore et cultu
descriptionum invitatus et corruptus est, aversatur dicentem.
vulgus quoque adsistentium et adfluens et vagus auditor adsuevit
7 Sobre la Grandeza, cf. Hermógenes (1993: 241-96)
8 Sobre la Habilidad, cf. Hermógenes (1993: 368-80)

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iam exigere laetitiam et pulchritudinem orationis; nec magis
perfert in iudiciis tristem et impexam antiquitatem quam si quis in
scaena Roscii aut Turpionis Ambivii exprimere gestus velit.
Tac. Dial. 20.2-3

(En nuestros tiempos, el juez se adelanta al que está hablando
y, si no queda convencido y seducido por el desarrollo de los
argumentos, o por el colorido de las sentencias, o por el brillo
y cuidado de las descripciones, le vuelve la espalda. También el
público que asiste y el oyente que de manera casual allí se asoma,
se ha acostumbrado ya a exigir alegría y belleza en el discurso y no
soporta el tristón y descuidado arcaísmo, como tampoco el que
alguno quisiera reproducir en escena los gestos de Roscio o de
Turpión Ambivio.)

Con el desarrollo de los argumentos, a constantia, término
ya aparecido, se le añade el colorido de las sententiae, la σεμνοτής
esencial para apoyar la auctoritas del discurso. El brillo y cuidado de
las descripciones parecería relacionarse con la necesidad del emphasis
nutrido de terminología poética. Todo eso aporta alegría y belleza,
una terminología propia del discurso elegante (Denetrius, 1902: 128)
y del lirismo romano más catuliano que exige el oyente, en lugar de
recurrir al discurso arcaico, que califica de triste y descuidado. Estos
denominativos pueden entenderse desde una concepción según
la cual se acercarían a los desarrollos poéticos que los autores de
época clásica, a quienes se hace mención en el siguiente pasaje en
referencia a la formación de los jóvenes oradores, habrían llevado a
cabo tras verter los conceptos propugnados por un Filetas de Cos,
un Panecio o un Filodemo de Gadara.
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traduntque in vicem ac saepe in colonias ac provincias suas
scribunt, sive sensus aliquis arguta et brevi sententia effulsit,
sive locus exquisito et poetico cultu enituit. exigitur enim iam
ab oratore etiam poeticus decor, non Accii aut Pacuvii veterno
inquinatus, sed ex Horatii et Virgilii et Lucani sacrario prolatus.
Tac. Dial. 20.4-5

([Los jóvenes] Hacen intercambios entre ellos y muchas veces
escriben a sus colonias y provincias cualquier pensamiento
que brille en una hábil y breve sentencia, o cualquier pasaje
que resplandezca por su forma exquisitamente poética. Pues
actualmente se exige del orador un adorno poético, no manchado
por el moho de Accio o Pacuvio, sino obtenido del santuario de
Horacio, Virgilio y Lucano.)

La brevitas, comenzando por el empleo de sententiae breves
e ilustrativas es lo que en la época se demanda, junto con una
dicción poética propia del decorum de un Horacio, equilibrada y
apropiada al tema.9 Apro nos recuerda que ya Cicerón tuvo con sus
coetáneos la misma pugna entre antiguos y modernos, y que siendo
un autor de los apreciados por los contertulios que opinan de la
superioridad del estilo antiguo, él mismo en su época defendió el
estilo contemporáneo. (22.1)10
9 El το πρέπον, vertido a la lengua latina por el poeta Horacio (Horace,
1836: 38-42).
10 Una defensa semejante en Horacio (Horace 1836, 2. 1. 34-49): Si meliora
dies, ut vina, poemata reddit, scire velim, chartis pretium quotus arroget annus.
scriptor abhinc annos centum qui decidit, inter vilis atque novos? excludat
iurgia finis. ‘est vetus atque probus, centum qui perficit annos.’quid, qui
deperiit minor uno mense vel anno, inter quos et praesens et postera respuat

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Con ello Apro sostiene un argumento de autoridad que
desarrolla mediante una exposición del desarrollo estilístico del
orador durante su carrera:
primus enim excoluit orationem, primus et verbis dilectum adhibuit et
compositioni artem, locos quoque laetiores attentavit et quasdam sententias
invenit, utique in iis orationibus, quas senior iam et iuxta finem vitae
composuit, id est, postquam magis profecerat usuque et experimentis didicerat
quod optimum dicendi genus esset. nam priores eius orationes non carent vitiis
antiquitatis: lentus est in principiis, longus in narrationibus, otiosus circa
excessus; tarde commovetur, raro incalescit; pauci sensus apte et cum quodam
lumine terminantur. nihil excerpere, nihil referre possis, et velut in rudi
aedificio, firmus sane paries et duraturus, sed non satis expolitus et splendens.

Tac. Dial. 22.2-3

(Pues fue el primero que pulió el discurso, el primero que lo dotó
de un vocbulario seleccionado y de una técnica en su composición,
aetas? ‘iste quidem veteres inter ponetur honeste, qui vel mense brevi vel toto
est iunior anno.’utor permisso, caudaeque pilos ut equinae paulatim vello et
demo unum, demo etiam unum, dum cadat elusus ratione ruentis acervi, qui
redit in fastos et virtutem aestimat annis miraturque nihil nisi quod Libitina
sacravit. “Si el correr de los días mejora los poemas, igual que los vinos,
quisiera saber cuántos años le dan un valor a los libros. Un escritor que murió
hace cien años, ¿debe contarse entre los perfectos y antiguos, o entre los nuevos
y de poca valía? Pongamos un límite que zanje la controversia. “Es antiguo y
es bueno el que alcanza cien años.” ¿Y entonces, el que murió con un mes o un
año de menos, entre cuáles habrá de contarse?: ¿entre los viejos poetas o entre
los que ha de menospreciar la edad presente y también la futura? “Desde luego,
con toda justicia se contará entre los viejos ese que es un mes escaso e incluso
un año entero más joven.” Me aprovecho de esa licencia y, como crines de una
cola de caballo, voy arrancando y quitando uno y luego otro, hasta que caiga
en la trampa del montón que se esfuma el que apela a los fastos y aprecia el
valor por los años, sin admirar sino lo que Libitina consagra.” (Horacio, 2008.)
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

amén de ensayar pasajes de un mayor colorido y hallar ciertas
sentencias sagaces, sobre todo en los discursos que escribió ya
anciano y al final de su vida, esto es, después que su progreso había
sido mayor y mejor había aprendido por la práctica cuál era el estilo
ideal para la oratoria. En efecto, sus discursos anteriores no están
exentos de los vicios de la antigüedad: es lento en los exordios,
premioso en las narraciones, prolijo en las digresiones; tardo para
conmoverse, raras veces se entusiasma; pocas frases acaban de
manera armoniosa y con un cierto lustre; no puedes resumir ni
retener nada y, como un edificio tosco, las paredes son sólidas y
duraderas, pero no lo suficientemente pulidas ni brillantes.)

En palabras de Apro, Cicerón fue el primero que pulió
el discurso, que le otorgó un refinamiento, que lo nutrió de un
vocabulario seleccionado, entendiendo su selección, su distinctio, en
base a lo apropiado (decus), necesario para esa técnica compositiva
que también aplica a este mismo, es decir, una compositio reflexionada
en función de los temas y el ritmo; ambos aspectos al servicio de
ese refinamiento. A esto se añade como ornatus los pasajes alegres,
coloridos y las sentencias,11 que se equilibrarían y alejarían al discurso
de esos elementos tristes y anquilosados que se critican de los oradores
antiguos. Unos elementos que a continuación Apro remarca de sus
escritos de juventud al llamarlo “lento en los exordios y extenso en
la narración y prolijo en las digresiones”; por tanto, eso resultaría
una inequidad compositiva. Le atribuye defectos externos al propio
estilo del discurso, de carácter puramente oratorios: conmoverse
tarde y pocas veces entusiasmarse; y le critica las pocas ocasiones en
que termina con un sentido armonioso y lustre, belleza en el estilo,
lo que pone de relevancia la importancia del perfeccionamiento de
la cláusula.
11 Sobre la Elegancia y Belleza, cf. Hermógenes (1993: 296-311).

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Finalmente, termina su disertación con un elogio del estilo
de Materno y Secundo:
nam et te, Messalla, video laetissima quaeque antiquorum
imitantem, et vos, Materne ac Secunde, ita gravitati sensuum
nitorem et cultum verborum miscetis, ea electio inventionis, is
ordo rerum, ea, quotiens causa poscit, ubertas, ea, quotiens
permittit, brevitas, is compositionis decor, ea sententiarum
planitas est, sic exprimitis adfectus, sic libertatem temperatis, ut
etiam si nostra iudicia malignitas et invidia tardaverit, verum de
vobis dicturi sint posteri nostri.

Tac. Dial. 23.6

(Pues también a ti, Mesala, te veo imitando los mejores hallazgos
de los antiguos, y vosotros, Materno y Secundo, unís de tal
manera el brillo y la elegancia de vocabulario a la profundidad
de los conceptos, es tal la selección de temas, tal el orden en la
exposición, tal la riqueza expresiva cuando el asunto lo requiere,
tal la concisión cuando lo permite, tal la belleza en la composición,
tal la nitidez de las sentencias, de tal modo expresáis los estados
de ánimo y moderáis vuestras ocasionales licencias que, aunque
la envidia y la odiosidad intentaran entorpecer nuestros juicios, la
posteridad ha de decir la verdad sobre vosotros.)

Profundidad, belleza, selección reflexiva en vocabulario y
temas, orden correcto, exuberancia y brevedad apropiadas junto
a las sentencias son todo un catálogo de aquellos elementos que
encumbran al discurso según el entendimiento más moderno de
Apro. Sin embargo, Tácito parece querer dejar en ridículo a su
personaje, quien, tras atacar a Cicerón, desarrolla un parlamento final
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

muy en la línea de su criticado.12 Paralelismo, simetría y repetición
dominan el periodo.
Mesala toma la palabra, no para alabar a los antiguos, sino
para hablar de las causas por las que se ha retrocedido tanto respecto
de su elocuencia (27.1). No obstante, no puede dejar de otorgar a
los autores clásicos su defensa apropiada, diciendo que coinciden en
líneas generales, con sus propias virtudes:
nec refert quod inter se specie differunt, cum genere consentiant.
adstrictior Calvus, numerosior Asinius, splendidior Caesar, amarior
Caelius, gravior Brutus, vehementior et plenior et valentior Cicero:
omnes tamen eandem sanitatem eloquentiae prae se ferunt

Tac. Dial. 25.4

(Lo de menos es que se diferencien por sus rasgos específicos,
si coinciden en sus líneas generales: más ajustado, Calvo; más
cadencioso, Asinio; más brillante, César; más mordaz, Celio; más
trascendente, Bruto; más vehemente, pleno y vigoroso, Cicerón.
En definitiva, todos muestran idéntica lozanía en su estilo.)

Estas atribuciones podrían relacionarse con algunas
formas de estilo propias del discurso: así Calvo es más ajustado,
propio de la simplicidad (αφέλεια, propio del carácter13); Asinio es
más cadencioso (ρυθμός); César es más espléndido, más brillante
(λαμπρότης); Cecilio más mordaz, un concepto hijo de la sinceridad

12 C. Tácito (1996: 195) com.ad.loc.
13 Sobre el Carácter, cf. Hermógenes (1993: 320-52).

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(αλήθεια);14 Bruto más profundo, solemne (σεμνός) y Cicerón más
vehemente (σφροδότης), pleno y vigoroso (ακμή). En cuanto a la
vehemencia, se relaciona con la τραχύτης que Demetrio aplica a la
capacidad de producir un estilo elevado (Demetrius 1902: 49).
A estas apreciaciones Materno expresa un pensamiento
particular sobre sus preferencias en el carácter (ηθος) del discurso,
al confesar su preferencia por el impetus de Gayo Graco y la maturitas
de Lucio Craso a la floritura (calamister) de Mecenas o al tintineo
(tinnitus) de Galión (estas últimas denominaciones más apartadas
de un estilo solemne o elevado), y afirma que es mejor vestir el
discurso con una toga, por áspera que sea (26.1); una preferencia de
los aspectos que constituyen un estilo elevado, caracterizado por la
grandeza, sobre otra tipología. Sirve este concepto de introducción
para su crítica del estilo oratorio contemporáneo con un primer
ejemplo ilustrativo sobre cómo algunos oradores se jactan de que
sus discursos se canten y se bailen, de donde vienen la expresión
foeda et praepostera de que “nuestros oradores hablan melosamente,
nuestros histriones bailan con elocuencia” (26.3).
En adelante hace una crítica del estilo de Casio Severo,
el único y mejor ejemplo que Apro hubiese mostrado durante su
exposición:
librorum suorum plus bilis habeat quam sanguinis. primus enim
contempto ordine rerum, omissa modestia ac pudore verborum,
ipsis etiam quibus utitur armis incompositus et studio feriendi
plerumque deiectus, non pugnat, sed rixatur

Tac. Dial. 26.5
14 Sobre la Sinceridad, cf. Hermógenes (1993: 352-63).
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(Aunque gran parte de su obra contenga más dosis de bilis que de
sangre, pues, desdeñando el orden en la exposición, sin atender
a la modestia y al decoro en las palabras, utilizando sin arte las
armas de las que cabalmente se servía y derribado con frecuencia
por su obsesión de herir, es el primero en mostrarse como un
alborotador, y no como un luchador.)

Con un símil y diversos conceptos referidos a la dispositio y
compositio condena lo que sería un exceso, un desequilibrio estilístico,
un ataque al decus, que da la sensación más bien de una riña que de
una lucha. Y ése para Mesala es el que supera en elocutio a sus demás
congéneres (26.7).
Y así, finalmente, tras los ánimos de Materno de hablar con
la libertas propia de esa época antigua (27.3), lo que se consideraba
un elemento básico para el desarrollo retórico, la última concepción
referida al terreno más próximo de la calidad y cualidad del discurso
es expuesta de nuevo por Mesala en torno a las diferentes escuelas
filosóficas, que siempre han emanado visiones transformadas en
estilos a poetas, prosistas y oradores.
sunt apud quos adstrictum et collectum et singula statim
argumenta concludens dicendi genu s plus fidei meretur: apud
hos dedisse operam dialecticae proficiet. alios fusa et aequalis
et ex communibus ducta sensibus oratio magis delectat: ad hos
permovendos mutuabimur a Peripateticis aptos et in omnem
disputationem paratos iam locos. dabunt Academici pugnacitatem,
Plato altitudinem, Xenophon iucunditatem; ne Epicuri quidem
et Metrodori honestas quasdam exclamationes adsumere iisque,
prout res poscit.

Tac. Dial. 31.5-6

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

(Hay a quienes les merece más confianza el estilo oratorio conciso,
apretado y que redondee cada argumento con prontitud: ante
éstos será provechoso haber ejercitado la dialéctica. A otros les
gusta más un discurso amplio, uniforme y sacado de la experiencia
común: para influir sobre estos otros tomaremos prestados de
los peripatéticos los argumentos apropiados y perfectamente
dispuestos para todo tipo de discusión. Los académicos nos
surtirán de combatividad; Platón, de distinción; Jenofonte, de
encanto. Tampoco le estorbará al orador tomar ciertas máximas
honestas de Epicuro o de Metrodoro y utilizarlas cuando el caso
lo requiera.)

Un estilo conciso (concinnitas), apretado y de argumentos
sencillos y redondeados propio de la dialéctica.15 Otro amplio,
uniforme y sacado de la experiencia común relativo a la escuela
peripatética.16 Los académicos ofrecen combatividad. Platón una
elevación en el discurso,17 Jenofonte encanto.18 Epicuro y Metrodoro
honestidad. Nos encontramos por tanto ante una coda temática
que evidencia la postura, ya promovida en el De Oratore, de que la
filosofía representa la principal fuente de conocimiento del orador,
enfatizada en esta obra por la reiteración en el discurso de Mesala y
ejemplificada en el de Apro.19
15 La dialéctica representaría un estilo simple, propio para la discusión
científica, cf. Aristóteles (199: 4 1005ª). Para una lista de las escuelas y sus
representantes, vid. Diogenes (1972: 1.19-20).
16 A la que Dionisio atribuye el llamado estilo medio (μεσοτής), cf. G. L.
Hendrickson (1904: 125-156).
17 Cuya amplitud y base no fijadas se debe al ritmo, que contribuye a esa
elevación, cf. Demetrio (1996: 183).
18 Nótese la inclusión de este autor y no de otros historiadores por su estilo
diferenciado, como así hace Hermógenes; cf. Hermógenes (1993: 405-406).
19 C. S van der Berg (2014: 225).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Muchas formas de estilo, muchos conceptos retóricos y
poéticos son esgrimidos por los contertulios en la pugna por sus
respectivos puntos de vista sobre los asuntos que pertocan a las
polémicas planteadas en el devenir de la obra. Asoma a la conciencia
del lector la duda sobre la postura desde la que Tácito habría
plasmado los pensamientos y argumentaciones enfrentadas en el
diálogo. Podría pensarse que, siguiendo el espíritu de la obra como
un planteamiento de cuestiones que deben hacer meditar al lector y
proseguir el debate por su cuenta, la preferencia por uno u otro estilo
o mezcla de estilos, así como la relevancia o irrelevancia de cada uno
de ellos para hallar el mejor modelo retórico queda en manos de ese
lector crítico. El motivo, al fin y al cabo, es hacer pensar.

Bibliografía citada
Allison, J. (1999). «Tacitus’ Dialogus and Plato’s Symposium», Hermes
127, 4th, pp. 469-472
Aristóteles (1994). Metafísica, Calvo, T. (trad.), Madrid: Gredos.
Cicero, M. Tullius (1918). Tusculanae disputationes, Pohlenz, M. (Ed.),
Leipzig: Teubner.
Dangel, J. (1991). «Les structures de la phrase oratoire chez Tacite:
Étude syntaxique, rythmique et métrique», ANRW II,
33.4, pp. 2454-2538.
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Cambridge University Press.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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Grau, F. (2005). «Retórica y estilo: Tácito y lo sublime», SPV, Vol. 8
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three stylistics characters», AJP, Vol. 25 n.2, pp. 125-156.
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Madrid: Gredos.
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Rabe, H. (1985). Rhetores graeci. Hermogenes, Stuttgart: Teubner.
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Requejo, J. M. (trad.), Madrid: Gredos.
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129

�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

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Van der Berg, C. S. (2014). The world of Tacitus’ Dialogus de oratoribus:
Aesthetics and Empire in Ancient Rome, Cambridge: Cambridge
University Press.

130

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La remediación de la cultura y la sociedad en
Facebook
The Remediation of Culture and Society on
Facebook
Maribel Maldonado Alcocer
Universidad Autónoma de Nuevo León
maribel_maldonado2@hotmail.com

ORCID: 0000-0002-7896-2213
Fecha de entrega: 25-04/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen: Este artículo de investigación es un acercamiento reflexivo al
fenómeno de la remediación que se identifica en la red social de Facebook,
por lo tanto, se analizan ejemplos específicos tomados de la plataforma
digital para demostrar cómo se remedian rasgos o características de la
cultura y la sociedad dentro de esta, como lo son: ejemplos de publicaciones
del ámbito artístico, específicamente de la pintura y la narrativa; post
sobre posturas filosóficas; información y difusión del campo educativo;
y comunicados donde se muestran las principales normas de convivencia
y respeto dentro de la red social. Todo ello con la intención de analizar la
importancia del proceso de remediación en los medios de comunicación
masiva donde tienen cabida una gran cantidad de aspectos relevantes de
la cultura y la sociedad, así como su adaptación a los nuevos espacios
digitales de expresión e interacción social en la Red.
Palabras clave: remediación, Facebook, cultura, sociedad, Red.

131

�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Abstract: This research article is a reflective approach to the
phenomenon of remediation that is identified in the Facebook social
network, therefore, specific examples taken from the digital platform
are analyzed to demonstrate how traits or characteristics of culture and
society are remedied within this, such as: examples of publications in the
artistic field, specifically painting and narrative; post on philosophical
positions; information and dissemination of the educational field; and
communications where the main rules of coexistence and respect within
the social network are shown. All this with the intention of analyzing the
importance of the remediation process in the mass media, where there
is room for a large number of relevant aspects of culture and society, as
well as their adaptation to the new digital spaces of expression and social
interaction in network.
Keywords: remediation, Facebook, culture, society, Network.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El presente trabajo pretende ser un acercamiento analítico de
naturaleza hermenéutica y cualitativa, en el cual se busca mostrar
que dentro de la red social de Facebook se presenta un fenómeno de
interacción y convivencia humana de tal magnitud y significación en
la vida de los usuarios que los lleva a remediar, es decir, a trasladar
una enorme cantidad de aspectos y de productos de la cultura y
la sociedad dentro de esta plataforma digital, con la finalidad,
consciente o inconsciente, de rehacerlos desde las características
intrínsecas del medio al cual emigran, a la vez que pierden o suplen
otros elementos propios que habían adquirido en los medios
analógicos de comunicación. Este hecho aparentemente evidencia
la necesidad humana de recrear o construir una realidad digital
epistemológicamente completa y compleja, donde todos esos
componentes que no corresponden a necesidades apremiantemente
básicas, pero sí de enorme relevancia humana, sean representados y
adquieran sentido dentro de la red social.
En el libro Remediation. Understanding New Media, Jay David
Bolter y Richard Grusin definen y explican el concepto de remediación:
[…] Marshall McLuhan remarked that “the ‘content’ of any
medium is always another medium. The content of writing is
speech, just as the written word is the content of print, and print
is the content of the telegraph […]. As his problematic examples
suggest, McLuhan was not thinking of simple repurposing, but
perhaps of a more complex kind of borrowing in which one
medium is itself incorporated or represented in another medium.
[…] Again, we call the representation of one medium in another
remediation, and we will argue that remediation is a defining
characteristic of the new digital media. What might seem at first
to be an esoteric practice is so widespread that we can identify a
spectrum of different ways in which digital media remediate their
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

133

�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

predecessors, a spectrum depending on the degree of perceived
competition or rivalry between the new media and the old1.
(Bolter y Grusin, 2000: 45)

Como se puede observar, el proceso de remediación consiste
en trasladar un recurso de expresión o producto cultural del pasado
hacia un nuevo medio de comunicación, a través de la representación
y adaptación de sus características esenciales, teniendo como
consecuencia la pérdida de peculiaridades y también la adquisición
de más y nuevas particularidades tomadas del espacio al que se
desplazó. Por ejemplo: un chiste que provenga de la tradición oral
es recreado, con otros elementos y diversas características, dentro
de Facebook (u otras redes sociales), como imágenes, videos, gifs,
memes, entre otras peculiaridades que facilita el nuevo medio en
el cual se expresa, con la finalidad de causar una mayor gracia al
redimensionar y explotar las referencias populares en un contexto
de interacción social digital. Los autores afirman que la remediación
es muy antigua, pues en la Biblia ya aparecen ilustraciones y otros
recursos adaptados de la oralidad para que las historias narradas
adquirieran una mayor y más profunda trascendencia, al utilizar
1 Traducción: “Marshall McLuhan remarcó que “el ‘contenido’ de
cualquier medio es siempre otro medio. El contenido de la escritura es el habla,
así como la palabra escrita es el contenido de la impresión, y la impresión es
el contenido del telégrafo [...]. Como sus problemáticos ejemplos sugieren,
McLuhan no estaba pensando en una simple reutilización, sino quizás en un
tipo más complejo de préstamo en el que un medio se incorpora o se representa
en otro medio. […] Nuevamente, llamamos a la representación de un medio en
otro remediación, y argumentaremos que la remediación es una característica
definitoria de los nuevos medios digitales. Lo cual podría parecer en un
principio una práctica esotérica que está tan extendida que podemos identificar
un espectro de diferentes formas en que los medios digitales remedian a sus
predecesores, un espectro que depende del grado de competencia o rivalidad
percibida entre los nuevos medios y los viejos.” (Bolter y Grusin, 2000, p.45)

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

más de un sentido humano para interpretarlas, pero sin abandonar
por completo la sensación original evocada por el antiguo medio.
Una cuestión muy relevante, mencionada por Bolter y Grusin, es
que el nivel de competencia y/o rivalidad entre los medios permite,
hasta cierta forma, reconocer los distintos modos en los que los
recursos de los medios analógicos y/o tradicionales son remediados
en las nuevas plataformas digitales de comunicación, información
y sociabilización; además, los autores identifican el proceso de
remediación como una de las cualidades más determinantes de los
nuevos medios.
Por su parte, Osvaldo Cleger, en la tesis titulada El arte de
narrar en la Era de las Blogoficciones: una aproximación interdisciplinaria a la
literatura en los blogs, se basa en la definición de Bolter y Grusin sobre
el concepto de remediación y la sintetiza de la siguiente forma:
El proceso de “remediation” es aquel que explica la pérdida de
determinados rasgos que sufre cualquier producto de la cultura
al pasar de un medio establecido a otro emergente, así como la
paralela adquisición de nuevas características asociadas con el
medio hacia el cual se emigra. (Cleger, 2009: 371)

Esta explicación ayuda a comprender cómo el proceso de
remediación puede funcionar como una especie de homeóstasis2
moderna o una alegoría de ella porque permite que ciertos productos
culturales de los medios tradicionales eliminen particularidades o
elementos que ya no necesitan y tampoco son relevantes en los
recientes espacios digitales, a la vez que consiguen nuevos rasgos de
2 “[…] las sociedades orales viven intensamente en un presente que guarda
el equilibrio u homeóstasis desprendiéndose de los recuerdos que ya no tienen
pertinencia actual” (Ong, 1982: 52).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

identidad al adaptarse a los nuevos medios de expresión, guardando
un equilibrio pertinente entre los actos de comunicación del pasado
y los del presente.
Definir los conceptos de cultura y sociedad no es una tarea
sencilla porque estos envuelven muchos y muy complejos aspectos
y características de la actividad humana en general, sin embargo, es
indispensable presentar las nociones desde las cuales se parte para
determinar qué es la cultura y qué es la sociedad y poder identificar
cuáles de sus rasgos son remediados dentro de la red social. Por lo
tanto, se expondrán las definiciones que se consideraron como las
más pertinentes de acuerdo con el planteamiento de este análisis. En
el libro Cultura primitiva, el antropólogo inglés Edward Burnett Tylor
afirma: “La cultura o civilización, tomada en su sentido etnográfico
amplio, es ese complejo total que incluye conocimiento, creencia,
arte, moral, ley, costumbre y otras aptitudes y hábitos adquiridos
por el hombre como miembro de la sociedad” (Tylor, 1871: 64);
la definición de este autor fue una de las primeras referencias de la
época moderna y significó un punto de partida para dimensionar la
amplitud heterogénea que abarca el concepto, además de posibilitar
la comprensión de este y su ubicación como objeto de estudio.
Por otro lado, en “La dimensión cultural de la vida social”,
Bolívar Echeverría explica lo siguiente:
El término cultura apareció en la sociedad de la Roma antigua
como la traducción de la palabra griega paideia: “crianza de los
niños” […] Desde entonces, […] su concepto, enraizado en la
noción de “cultivo”, ha mantenido invariable su núcleo semántico.
Se trata del cultivo de la humanitas, de aquello que distingue al ser
humano de todos los demás seres; de una humanitas concebida,
primero, como la relación de las comunidades grecorromanas

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con los dioses tutelares de su mundo; después, como el conjunto
de las costumbres, las artes y la sabiduría que se generaron en
ese mundo, y, por último, esta vez en general, como la actividad
de un espíritu (nous) metafísico encarnado en la vida humana.
(Echeverría, 2010, p.27-28)

Aunque en su trabajo Bolívar expresa una postura crítica hacia
la idea de cultura manejada en el discurso moderno, al considerarla
contradictoria en su base, la definición que expone permite hacerse
una idea más completa y esclarecedora en torno a todos los aspectos,
características y ámbitos que han sido considerados como parte
de la cultura desde el origen de las primeras civilizaciones hasta la
actualidad, y poder desarrollar una noción más puntual de su esencia
y significación en la realidad, y del valor que posee para la humanidad.
A partir de ambas posturas se puede conformar una
definición de cultura que conjugue lo más posible todo lo que ha
implicado y sigue envolviendo el término, y que corresponda con
el significado que se busca transmitir en este ensayo. Entonces, la
cultura es todo el conjunto de conocimientos, comportamientos,
actitudes, actividades, concepciones y pensamientos que le aportan
sentido, esencia e identidad a la vida humana más allá de la idea
de supervivencia, que alimentan el espíritu y que distinguen al ser
humano entre los animales.
Por otra parte, en lo referente a la definición de sociedad,
que también es un concepto complejo, se utilizará la establecida
por Pierre Bourdieu, quien la explicó al precisar en qué consiste el
espacio social global:
[Es un] conjunto de posiciones distintas y coexistentes,
externas unas a otras, definidas en relación unas de otras por su
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

exterioridad mutua y por relaciones de proximidad, de vecindad
o de alejamiento y asimismo por relaciones de orden, como por
encima, por debajo y entre. […] esa realidad intangible, que no se
puede mostrar ni tocar con el dedo, y que organiza las prácticas y
las representaciones de los agentes. (Bourdieu, 1997: 16 y 21-22)

Al tomar esta explicación como referencia, se puede afirmar
que la sociedad es o son las diferentes formas de agrupación o
asociación en las cuales se organiza la convivencia humana con
distintos fines y desde diferentes jerarquías. Uno de los objetivos
más importantes para realizar estas organizaciones sociales en la
vida moderna ha sido, sin duda alguna, el que ha hecho posible
el surgimiento del concepto de civilización, como una de las
principales bases del sistema capitalista: “Civilización […] se
refiere a valores y prácticas materiales que son compartidas con
otros pueblos y que no reflejan la individualidad. Designa, grosso
modo, al mundo capitalista burgués” (Benhabib, 2006: 23). Como
se puede observar, tienen que existir intereses y fines compartidos
entre varios individuos para crear una sociedad, sin embargo, los
acuerdos a través de los cuales organizan su coexistencia son de
una naturaleza epistemológica muy distinta a la que posibilita la
unión dentro de una comunidad tradicional, pues los convenios
en las sociedades no autóctonas o tradicionales suelen responder a
necesidades inorgánicas relacionadas con el progreso, en términos
modernos. En este caso y de acuerdo a las características de la
red social de Facebook, de la interacción, de las relaciones que se
establecen en esta y de los contratos implícitos, es pertinente tratar
el concepto de sociedad en su forma singular, al considerar como
una asociación heterogénea el cúmulo de usuarios que utilizan esta
red.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Antes de abordar los ejemplos de los aspectos remediados de la
cultura y la sociedad, es pertinente preguntarse: ¿Cuál es el papel de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el contexto
cultural y social contemporáneo? Si se realiza una breve reflexión
histórica sobre el papel fundamental que los avances tecnológicos
e industriales representan en las modificaciones culturales y sociales
que gran parte de la humanidad ha experimentado (sobre todo en los
tres últimos siglos), se puede intuir que su influencia va más allá de
facilitar la vida humana. Desde la época prehistórica, con las primeras
herramientas rudimentarias (el fuego, las piedras y, tiempo después,
la agricultura y la rueda), pasando por la invención de la escritura, el
surgimiento de la revolución industrial (y su visión mecanicista y de
producción masiva) hasta la actualidad, los cambios generados por los
avances científicos y ahora por la revolución tecnológica de las últimas
décadas han contribuido, en gran medida, a las transformaciones de
naturaleza paradigmática de la cultura y la sociedad, e inclusive a la
transición del pensamiento tradicional hacia el pensamiento moderno,
y después posmoderno, en Occidente (y fuera de este).
En La galaxia de Gutenberg. Génesis del homo typographicus,
Marshall McLuhan señala lo siguiente:
Toda tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el
hombre. La escritura y el papiro crearon el medio ambiente social de
los imperios del mundo antiguo. […] Los distintos medios ambientes
tecnológicos, no meros receptáculos pasivos de las gentes, son, por
el contrario, procesos activos que dan nueva forma tanto al hombre
como a otras tecnologías. […] el súbito cambio de la tecnología
mecánica de la rueda a la tecnología del circuito eléctrico representa
una de las mayores conmociones de toda la historia. La prensa de
tipos móviles creó un nuevo mundo circundante, por completo
inesperado; creó el PÚBLICO. La tecnología del manuscrito no tuvo
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

la intensidad o poder de expansión necesario para crear públicos a
escala nacional. Las que hemos llamado “naciones” en los últimos
siglos no precedieron ni pudieron preceder al advenimiento de la
tecnología de Gutenberg, del mismo modo que no podrán sobrevivir
la irrupción del circuito eléctrico, con su poder de implicarnos de un
modo total a todos en la vida de todos. (McLuhan, 1962: 2)

McLuhan parece plantear una relación directa, y hasta cierto
punto evolutiva, entre las formas en como las recientes tecnologías
van configurando un nuevo mundo o distintas perspectivas de
experimentar y dar significado a la realidad existente (por medio
de la intensificación y preponderancia de un sentido humano
sobre otros, gracias a las características intrínsecas del medio de
comunicación utilizado), y el cambio epistemológico de un tipo de
pensamiento hacia otro, por ejemplo: la transformación gradual de
las comunidades con un sistema de comunicación exclusivamente
oral hacia sociedades escriturales, donde la representación visual del
lenguaje pasó a ser la principal forma de dar sentido y legitimar el
mundo. El autor también fue visionario de los futuros cambios que
habría de experimentar la humanidad ante el desarrollo constante y
apresurado de las nuevas tecnologías de información y comunicación
social, las cuales han tenido un papel determinante en los cambios
epistemológicos experimentados por la sociedad occidental en lo
referente a las formas de comunicación, interacción y sociabilización,
como también en las nuevas maneras de experimentar e interpretar
la realidad, y de acceder a la información y al conocimiento.
Con la popularización del internet, gracias al crecimiento
del acceso social a este, las relaciones e interacciones humanas han
experimentado transformaciones graduales y complejas; sin embargo,
con la invención y comercialización masiva de los celulares inteligentes
140

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

(iPhone y Android) el uso de redes sociales se ha vuelto parte de la vida
cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Facebook es, sin
duda alguna, la red social más importante y utilizada a nivel mundial:
“[…] ha conseguido superar de largo la cifra de los dos mil millones de
usuarios activos mensuales. Una cifra sin precedentes para una plataforma
web como la suya” (Naveira, 2020, https://marketing4ecommerce.mx/
historia-de-facebook-nacimiento-y-evolucion-de-la-red-social/). Esta
cantidad permite darse una idea de todos los millones de publicaciones
que diariamente, y por segundo, inundan esta red social. La gran
mayoría de ellas, atienden a una necesidad humana innata de narrar una
experiencia personal, un acontecimiento (real o ficticio), compartir su
propia opinión o la de alguien más, y/o publicar memes, imágenes, gifs
y otros recursos digitales, con la intención de legitimar una voz creada
de manera ficcional a través del desdoblamiento de identidad que los
usuarios asumen (de manera consciente o inconsciente) al momento
de publicar. En su trabajo titulado “Redes sociales, prácticas letradas
e identidad(es): el caso de Facebook. Una aproximación al estado del
arte”, Alfonso Vargas Franco afirma:
[…] la construcción de la identidad en las redes sociales está
estructurada a través de narrativas que evidencian determinados
posicionamientos del yo en relación con situaciones de la vida
diaria, del encuentro con los otros, en los acontecimientos de la
vida social y política de su país y del mundo, el deporte, la farándula,
etc. La narrativa es un acto de identidad, así como un indicador de
cultura o un discurso (Davies 2015). (Vargas, 2018: 196)

Se comprende entonces que los usuarios dentro de las redes
sociales manifiestan distintas posturas o actitudes, ante diferentes
acontecimientos o acciones de la vida diaria, las cuales deciden hacer
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

públicas, independientemente si estas son reales o ficticias, porque
como el mismo Vargas lo menciona, esto les permite expresar una
o varias identidades (lo cual da cuenta de una necesidad humana
legitima) y ser partícipes en el escenario de la realidad digital
contemporánea, que tiene cabida dentro de las plataformas virtuales
de comunicación y sociabilización.
Facebook se presenta, en este caso, como uno de los espacios
digitales donde convergen los antiguos medios de expresión con
los nuevos recursos de comunicación –los cuales manifiestan los
principales rasgos culturales y sociales, que caracterizan la vida
posmoderna, y las transformaciones paradigmáticas sufridas por
estos– gracias al proceso de remediación. Como ya se explicó más
arriba, el concepto de Cultura abarca un sin número de elementos,
características, conocimientos, prácticas y hábitos concernientes a lo
humano, por lo tanto, para los fines de este análisis sólo se abordarán
algunos ejemplos ilustrativos que han sido remediados y que
corresponden al ámbito de las artes (principalmente a la pintura y a la
narrativa), al de la filosofía y al de la educación. Y en lo referente a la
sociedad se presentará un ejemplo sobre la remediación de las normas
de convivencia e interacción humana que se dan dentro de Facebook.
Primeramente, es indispensable hablar sobre los llamados
memes pues es precisamente bajo este tipo de recurso de expresión
que se remedian una enorme cantidad de referencias culturales
sumamente heterogéneas:
La palabra meme hace referencia a ideas, comportamientos o estilos
que se extienden culturalmente entre personas. Fue acuñada por
Richard Dawkings en su libro «El gen egoísta». Es un derivado del
griego “mimema” que hace referencia a lo que es imitado. Este

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concepto se ha trasladado a internet para describir ideas que se
viralizan o son replicadas de forma masiva a través de las redes
sociales, blogs, emails… y pasan de persona a persona de manera
explosiva. […] El formato de un meme puede ser una frase,
una imagen, un vídeo o un concepto más abstracto. En general
su temática es humorística rozando casi lo absurdo aunque en
ocasiones también se conviertan en pequeñas píldoras filosóficas.
(40defiebre, Diccionario de marketing digital, 2019, https://
www.40defiebre.com/que-es/meme)

Los memes se utilizan para transmitir todo tipo de información
de diversa naturaleza y con distintos fines de comunicación –
principalmente el humorístico–, y uno de los puntos clave de su
éxito es que provocan impresiones comunes en los usuarios a partir
de la identificación de las referencias culturales y sociales.
En lo que respecta al arte pictórico, se analizarán los
siguientes ejemplos:

Chloe Isabella, “Classic Art
Memes Group”, Grupo público de Facebook, https://
www.facebook.com/photo/?fbid=3007159006198351&amp;set=g.344777282787219

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

La recreación, con fines humorísticos, del famoso autorretrato
de Vincent van Gogh puede entenderse como la remediación de la
libertad de interpretación y la capacidad de recepción que el público
expresa al momento de observar una obra artística, en este caso
visual. Por medio del proceso de remediación la imaginación de
los espectadores se concretiza y se vuelve una realidad gracias a la
posibilidad de crear su propia versión de la obra con intenciones
muy distintas a las del artista original, pero respetando, hasta cierto
punto, su esencia.
Es verdad que también en los medios analógicos de expresión
se podían realizar recreaciones o reinterpretaciones de obras artísticas,
como dibujos, disfraces y videos, sin embargo, la remediación de
este tipo de arte a través de la plataforma de Facebook le aporta otras
características que no poseía anteriormente, por ejemplo: la adaptación
o transformación de la narración presentada por la pintura original al
contexto y al momento histórico de la persona que realizó el meme
sobre esta; también, el meme, al ser compartido en la red social, pasa a
ser de dominio público, adquiere trascendencia universal, cosa que no
le solía suceder a una interpretación, reinterpretación o recreación en
los medios del pasado (sólo a la obra original); y además, la afirmación
de que la creación original ya no pertenece exclusivamente al artista
por el hecho de que él o ella la dieron a conocer y le otorgaron una
libertad simbólica, se vuelve más real que nunca porque los usuarios
de Facebook se convierten en productores de contenido al remediar
todos esos elementos y características que la primera versión no poseía
o tenía de más, para adecuar la pintura a sus propias necesidades
expresivas. Por ejemplo: la referencia de la pérdida de la oreja del
pintor se adecua de manera paródica y chusca al momento histórico
actual de la pandemia.
144

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En otro ejemplo de arte pictórico, se tiene lo siguiente:

“Classic Art Memes
Group”, Grupo público
de Facebook, https://
www.facebook.com/
groups/344777282787219/
media/photos

En este caso, la actividad receptora de los usuarios de la red
influye al momento en que ellos remedian sensaciones y emociones
que asocian e interpretan como las que podría estar experimentando
el personaje dentro de la pintura, según como se descifren las
expresiones corporales de ellos y/o la narrativa expuesta por la
obra. De esta forma, se remedian posibles respuestas y/o soluciones
a los interrogantes planteados por las posturas críticas, motivadas
hasta cierta forma por el surgimiento de las intervenciones3 dentro
de los más importantes proyectos del pensamiento de vanguardia,
3 “Una intervención artística sucede cuando personas, productos o
prácticas del mundo artístico penetran en una organización para desencadenar
determinados cambios ya sea en toda la organización o en una parte de ella”
(http://arteentodaspartes.es/artistic-interventions/).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

145

�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

referentes a la institucionalización del arte y las formas en que era
mediado a finales del siglo XX:
El artista centra su actividad en el estudio de los procesos de
mediación en los que se encauza la recepción de la obra de arte,
anteponiendo su función de receptor a la de creador y revelando las
instancias políticas que controlan la recepción y la interpretación
de la cultura y de las obras de arte. Su intención principal es la de
cuestionar el prejuicio filosófico e histórico de que el significado y
el valor son propiedades intrínsecas de los objetos, proclamando
un desplazamiento de la atención crítica de las obras de arte
individuales hacia sus marcos institucionales. Se trata, en definitiva,
de convertir en objeto de arte la investigación sobre las relaciones
entre el hecho artístico y los fenómenos sociales que acompañan
y determinan su producción y su recepción por parte del público.
(Hernández y Martín, 1998: 48)

Como se puede observar, los aspectos remediados
corresponden al arte de la intervención y al concepto de obra
abierta4 planteado por Umberto Eco en referencia a la pluralidad de
significados que pueden desprenderse de la obra artística, en donde
los elementos nuevos que se agregan gracias a las características
de la red social son: que la intervención y la recreación dependen
totalmente de los espectadores, y que las interpretaciones trascienden
4 […] una obra de arte, forma completa y cerrada en su perfección de
organismo perfectamente calibrado, es asimismo abierta, posibilidad de ser
interpretada de mil modos diversos sin que su irreproducible singularidad
resulte por ello alterada. Todo goce es así una interpretación y una ejecución,
puesto que en todo goce la obra revive en una perspectiva original. […] La
poética de la obra “abierta” tiende […] a promover en el intérprete “actos de
libertad consciente”, a colocarlo como centro activo de una red de relaciones
inagotables entre las cuales él instaura la propia forma sin estar determinado
por una necesidad que le prescribe los modos definitivos de la organización de
la obra disfrutada. (Eco, 1992: 33-34)

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más allá de la época histórica y el contexto en los cuales se creó la
pieza original hasta adaptarse a las situaciones actuales.
Existen un sinfín de publicaciones en Facebook que relatan
una historia, ya sea utilizando palabras, imágenes, memes, videos,
gifs, entre muchos otro medios de expresión, donde se remedian
una importante cantidad de elementos, características y canales de
comunicación; sin embargo, una de las narraciones más utilizadas
son las historias y/o anécdotas personales que los usuarios deciden
compartir en sus muros, con diferentes intenciones, en las cuales
se puede observar la remediación de dos subgéneros narrativos:
el diario personal y la autobiografía; pues el tono es íntimo y las
funciones comunicativas corresponden a la confesión, al desahogo
y al testimonio dirigido hacia un receptor no especificado, como
sucede en el diario y en la autobiografía. Por ejemplo:

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Luna Jázara, 2021, https://
www.facebook.com/luna.
jazara

Esta narración es un homenaje que la autora le hizo a su
gato fallecido con la principal intención de recordar y relatar los
momentos más gratos que vivió al lado de él, y también es un tipo
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desahogo o aliciente ante la tristeza por la pérdida de su mascota y
la perplejidad al no conocer la causa de su muerte. Como se puede
observar, por la temática íntima, la estructura de monólogo, los
elementos autobiográficos y la intención comunicativa de expresar
emociones, sentimientos y pensamientos personales esta historia
encaja en la clasificación de diario, además de que la propia red social
le agrega una particularidad identificable del subgénero: la fecha.
En el análisis titulado “El diario personal en la literatura: teoría del
diario literario”, Álvaro Luque Amo afirma:
El diario, por tanto, no solo no destierra la función comunicativa
[de expresarse para un tercero], sino que además debe ser
contemplado como un tipo particular de discurso que tiene un
origen privado, que se dirige paradójicamente a la misma persona
que lo escribe y que, sin embargo, es susceptible de ser leído por
un tercero. (Luque, 2016: 278)

Por lo cual, se comprende que, aunque en su esencia el diario
personal es privado, el hecho de comunicar un mensaje a través de
un medio al cual otros individuos pueden acceder y descifrar lo
posibilita de salir de ese espacio íntimo y trascender al público, como
sucede cuando se divulgan y/o publican. En el caso de Facebook,
estas expresiones adquieren otras características, originadas por el
proceso de remediación, que las diferencian del diario tradicional:
el acceso al ámbito público y a la retroalimentación de manera
inmediata al expresarse dentro de una red social; además, gracias a
la opción de compartir o de copiar y pegar que los usuarios tienen,
se acrecienta la posibilidad de incrementar a un ámbito mundial
dicho post; y debido a que la naturaleza digital del espacio facilita
el anonimato y/o el desarrollo de una identidad fluida, se vuelve
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factible interpretar la narración como una “ficcionalización5” de esa
experiencia personal, a pesar de todas las referencias a la vida real.
Si bien es cierto que el post fue enunciado para destinatarios
concretos, y que sin duda alguna cualquier publicación realizada en
una red social implica precisamente eso (a menos que no tengas
ningún amigo o contacto virtual dentro de estos espacios o que hayas
“posteado” en modo privado), en la narración sobre la vida del gato
Luis Alberto el tono de la autora, así como también su intención
inmediata, parecen conllevar la “ficcionalización” del espacio
digital público y del momento de la entonación, simulando estar
escribiendo para sí misma; existe una simulación de distanciamiento
con los receptores.
Por otro lado, la autora se vale de un seudónimo para
publicar, lo cual hace explícito el alejamiento que se establece entre
ella como sujeto empírico y la voz que utiliza para relatar, es decir
que existe una distinción entre el personaje histórico real que es
la escritora y el sujeto lírico (narrativo en este caso) que cuenta la
historia de la muerte de su gato; este distanciamiento ficcional entre
el que enuncia y el sujeto real puede percibirse en la autobiografía,
incluso a pesar de que los escritores usen su nombre verdadero
dentro de sus obras. En el análisis “La referencia desdoblada: el
sujeto lírico entre la ficción y la autobiografía”, Dominique Combe
explica, con respecto a este tema de la distinción o desdoblamiento
entre el autor y la voz o sujeto ficcional que narra, lo siguiente:

5 “La ficcionalización es la puesta en escena de la creatividad de la
humanidad y como no existen límites para lo que puede ser espectacularizado,
el proceso creativo, en sí mismo, carga la inscripción de la ficcionalidad: la
estructura de doble significado” (Iser, 1990, p.951).

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[…] Roman Ingarden [,] en La obra de arte literaria (1935), había
afirmado que en una obra literaria la enunciación es fingida, como
lo son los juicios lógicos, que son &lt;&lt;quasi juicios&gt;&gt;. De este
postulado puede deducirse, aunque Ingarden no aborde esta
cuestión, que el sujeto en la poesía lírica no escapa a esta fictividad
que lo separa radicalmente de la existencia de la vida. […] La
distinción metodológica fundamental de la narratología es la que
separa entre el narrador y el autor, de manera que el uso de una
primera persona no garantiza la autenticidad o la referencialidad
sino que puede inscribirse en el ámbito de la ficción. (Combe,
1999: 137 y 141)

Se sabe que la publicación de la autora difícilmente puede ser
interpretada como un poema, ni tampoco tiene la intención explícita
de ser un relato ficcional, sin embargo, tomando en cuenta las
implicaciones y significados de la enunciación dentro del subgénero
de la autobiografía, la reconstrucción de la memoria involucra un
distanciamiento entre el pasado y el momento de la expresión y
entre el sujeto que lo vivió y el que lo recuerda, aunque físicamente
sean la misma persona. Además, como ya se mencionó más arriba,
el canal de comunicación, Facebook, posibilita la problematización
o diversificación de la identidad de los usuarios. De esta forma,
el proceso de remediación de la autobiografía permite que esta
adquiera la característica de la manifestación de una nueva identidad
o de diversidad de identidades de forma inmediata (gracias al
seudónimo y al distanciamiento implicado en la enunciación),
pública e interactiva, donde el espacio privado pierde sentido y
significación en el ámbito de la comunicación y la experiencia digital;
así como también el tiempo y el espacio compartido en la virtualidad
extienden sus confines hasta el grado de desvanecerlos, gracias a las
características intrínsecas del nuevo medio de expresión. Como lo
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señala Ana Cuquerella Jiménez Díaz en su tesis titulada El potencial
creativo de la remediación en la literatura digital hispánica:
La interactividad característica de la “cibercultura” ha renovado
la recreación de los antiguos medios hasta límites de los que
todavía no somos conscientes. La cibercultura se ha desarrollado
imparable, con el crecimiento del ciberespacio al que Pierre
Lévy define como: “espacio de comunicación abierto por la
interconexión mundial de los ordenadores y de las memorias
informáticas” (Lévy, 2007: 70). Una interconexión mundial
que diluye las fronteras del espacio y el tiempo. Hasta el punto
de crear ejemplos de presencia digital en tiempo real como
Facebook; un auténtico banquete de la memoria capaz de revivir
antiguas amistades; océano en el que navega, casi vivo, como en
espera, el recuerdo de los que se fueron, como una forma de
“ciberinmortalidad”. (Cuquerella, 2016: 130)

Los usuarios de esta red social aprovechan al máximo las
posibilidades expresivas y re-significativas de la remediación para
atender necesidades comunicativas particulares y sociales que surgen
ante las nuevas tecnologías de la comunicación y la información,
las cuales no pierden esa relación o cercanía con los medios y/o
productos culturales analógicos, sino que los recrean y adaptan a
las nuevas formas epistemológicas de experimentar, comprender y
expresar la realidad dentro del ciberespacio.
Se pasará ahora a revisar un ejemplo donde, a partir de la
interpretación de una corriente filosófica, se remedia la necesidad
humana de reflexionar para tratar de comprender las causas de
los fenómenos sociales, culturales, políticos y económicos, y que
permite establecer distancia de esa realidad para poder examinarla,
manifestar una postura crítica y pensar en el propio papel de
intervención en esa realidad:
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“Memes comunistas para
gente blanca de la burguesía”,
2021,
Comunidad
en
Facebook,
https://www.
facebook.com/MCPGBB/
photos/2676591189312355)

La postura crítica hacia las formas de organización económica
y social establecidas por el capitalismo extremo y/o el neoliberalismo
es muy directa y aguda porque parte de la filosofía anarquista general,
mediante la cual se busca la emancipación del individuo o de la
colectividad de cualquier clase de jerarquía o poder impuesto por la
fuerza, para promover un cambio social basado en la justicia; además
la recomendación del libro del antropólogo y activista estadounidense
es la fuente principal de las ideas expuestas. Gracias a la remediación,
la actitud crítica se enriquece de otras características expresivas como
la fabulación y/o la caricaturización de los personajes principales para
simular lo absurdo y colocar el peso de las connotaciones políticas
implicadas en la enunciación en un ser ficticio y totalmente ajeno a la
realidad humana. Además, el tipo de palabras, de imágenes o recursos
retóricos utilizados en este tipo de memes expresan tonos irónicos,
sarcásticos o paródicos con la intención de hacer más sutil o de
desviar el foco, hasta cierto punto, de la postura crítica y/o política
que se asume en el mensaje hacia los elementos humorísticos, a pesar
de que esta sea una de sus principales intenciones comunicativas.
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Marcelo Dascal reflexiona, con respecto a la realidad, a la
importancia de concientizar a la humanidad a través de la educación
y a la prioridad de desarrollar y promover un pensamiento crítico en
la sociedad, lo siguiente:
El primer paso para liberarse de esa falsa conciencia [impuesta
por la cultura dominante] es percatarse de que la realidad – sea
lo que fuere– no es algo fijo, inmutable y “dado” a lo que uno no
puede más que “adaptarse”. […] La realidad se nos presenta por
medio de conceptualizaciones humanas y por lo tanto criticables
y reemplazables. […] Se debe cuestionar esquemas conceptuales,
conocimientos o soluciones establecidos. La relación misma del
hombre con la “realidad”. (Dascal, 2011: 201-202)

Probablemente, gracias a la reflexión filosófica y a la educación
se puede llegar a esa emancipación, a esa ruptura con las formas instauradas hegemónicamente para comprender y asir la realidad, y acceder a
la pluralidad de pensamientos, culturas y sociedades que cohabitan en
el mundo; ya que, como el mismo Dascal lo menciona, la filosofía es
ese lugar donde concurren diferentes teorías, pensamientos y escuelas
parcialmente incompatibles, pero que deben de coexistir, bajo el mutuo
respeto, porque responden a necesidades dentro de un universo plural y
diverso, como convendría que fuera el nuestro (Dascal, 2011: 189)
Ya que se ha abordado el tema de la educación y su papel liberador, se pasará ahora a exponer una de las principales características que
la remediación le aporta a la tarea ético-educativa –en lo que respecta
a facilitar el acceso a la información y al conocimiento a un mayor número de personas gracias al uso de las Tecnologías de la Información
y la Comunicación contemporáneas, gracias a la reciente y acelerada
revolución tecnológica y a las posibilidades que ofrece el Internet y la
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WEB6– es el traslado del aula, del auditorio, de casi cualquier espacio
físico donde se da el proceso educativo, escolarizado o no, hacia el medio digital dentro de Facebook con la finalidad de que las universidades,
instituciones, escuelas o centros educativos hegemónicos no sean los
únicos lugares encargados de transmitir aprendizajes, conocimiento e
información trascendental, es decir, plantear la posibilidad de evitar la
jerarquización de la educación y la apropiación de la información y el
conocimiento por los grupos privilegiados que ostentan el poder. El
uso de Facebook ha trascendido los aspectos del mero entretenimiento y
la diversión, para convertirse en un espacio y/o herramienta didáctica
y cultural utilizada por todo tipo de universidades, instituciones educativas, centros artísticos y de difusión, entre muchos otros, para intentar
educar y para tratar de transmitir, promover, facilitar y universalizar el
conocimiento, práctica que se ha potencializado debido a la pandemia.
Por cuestiones de extensión, solo se utilizarán breves ejemplos
del contenido de las páginas de Cultura UANL y UNAM (Universidad
Nacional Autónoma de México); sin embargo, prácticamente todas
las universidades nacionales e internacionales, públicas o privadas,
así como también las otras instituciones educativas cuentan con sus
propias páginas dentro de esta red social y comparten todo tipo
de información, cursos, talleres, charlas, conferencias, recursos y/o
conocimiento de diferentes áreas y disciplinas, incluso una gran e
importante cantidad de este acervo que se ofrece públicamente es
de acceso gratuito, lo que garantiza el acceso al mismo.
6 WEB (World Wide Web, o www), es un conjunto de documentos (webs)
interconectados por enlaces de hipertexto, disponibles en Internet [es un subconjunto
utilizable en este medio] que se pueden comunicar a través de la tecnología digital.
[…] La web es un “organismo vivo” y, como tal, evoluciona. Desde su creación el
año 1966, con esa primera red Arpanet, hasta el posterior nacimiento del Internet
que conocemos, no ha dejado de cambiar y perfeccionarse. Hemos pasado de una
web 1.0 a la 2.0, 3.0 y ahora llega la web 4.0. (Latorre, 2018: 1)
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https://www.facebook.
com/CulturaUANL

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https://www.
facebook.com/
UNAM.MX.Oficial/
videos/?ref=page_
internal

Se puede observar que los contenidos publicados son
de temáticas muy variadas y que pertenecen a diferentes áreas y
disciplinas del conocimiento, pues la misión y filosofía de estas
universidades nacionales se trasladan y adaptan al espacio digital,
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con la intención, posiblemente, de promover la democratización de
la educación, desde una plataforma que originalmente fue creada
con propósitos muy distintos. Es cierto que el hecho de acceder a
este tipo de información, conferencias, análisis, charlas, simposios,
capsulas informativas, seminarios, coloquios en Facebook live, oferta
educativa, entre otros recursos, no garantiza la adquisición de
conocimiento real y significativo para los usuarios porque:
[…] la abundancia de información no supone conocimiento per
se. [En pie de página] La información se compone de hechos
y sucesos, mientras que el conocimiento se define como la
interpretación de dichos hechos dentro de un contexto, supone
una comprensión global de dichos hechos y muchas veces una
orientación determinada por alguna finalidad, como lo expresa
Habermas al ligar el conocimiento con el interés. (Picos, 2020: 28)

Sin embargo, el hecho de que sean las propias Universidades
las que tomen el papel ético y social de mover el conocimiento que
ellas están generando desde un espacio tradicional y hegemónico
como lo es la institución y trasladarlo hasta un espacio público
digital y de interacción inmediata, ayuda en gran medida a despertar
el interés por educarse y adquirir conocimientos relevantes en un
mayor número de individuos. Con lo cual se puede interpretar que se
persigue remediar el ideal democrático de la sociedad, por medio de la
difusión y universalización de información y conocimientos legítimos.
Una sociedad es democrática en la medida en que facilita la
participación en sus bienes de todos sus miembros en condiciones
iguales y que asegura el reajuste flexible de sus instituciones
mediante la interacción de las diferentes formas de vida asociada.
Tal sociedad debe tener un tipo de educación que dé a los
individuos un interés personal en las relaciones y el control sociales

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y los hábitos espirituales que produzcan los cambios sociales sin
introducir el desorden” (Dewey, 1998 p. 91)

Como se puede observar, el propósito final que se busca
alcanzar, a través del acceso a la educación, es la participación
consciente de las personas en la realidad y su emancipación, tanto
individual como social. Sin embargo, se sabe que lograr tal objetivo
aún es complicado porque a pesar de que las plataformas como
Facebook ofrecen o simulan otorgar libertad a los usuarios, son
espacios que desgraciadamente no son neutros ni están exentos
de ideologías y estructuras de saber-poder que generan y justifican
la violencia simbólica7. Incluso puede suceder, en ciertos casos,
que el proceso de remediación funcione como legitimador de
arbitrariedades en lugar de ser un medio emancipador.
Finalmente, se realizará el análisis de uno de los ejemplos en
que se identifica la remediación de la sociedad en Facebook, en el cual
se recrean las normas de convivencia e interacción humana, pero
con nuevas características como la “eficacia” y/o rapidez con la
que actúan los administradores de Facebook al momento de eliminar
comentarios, y de restringir y/o eliminar las cuentas de usuarios
que no respetan las reglas comunitarias establecidas explícitamente
dentro de la red social y dentro de los grupos públicos y privados.
También se remedia el ideal de sociedad “Utópica” al buscar la
interacción respetuosa y el principio de justicia y responsabilidad
7 La «violencia simbólica» es exactamente la acción pedagógica
que impone significaciones y las impone como legítimas. Pero justo esta
legitimización implica la autonomía relativa de la escuela para disimular las
relaciones de fuerza que determinan la acción; sin tal disimulo, las funciones
específicamente sociales de la escuela serían evidentes y esto tendría como
consecuencia el impedir que la escuela pudiera llevar a efecto su cumplimiento.
(Bourdieu y Passeron, 1996: 18-19)
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que rigen la libertad de expresión auténtica, la cual algunas personas
confunden con el libertinaje y las expresiones ofensivas, pues
desconocen los derechos humanos internacionales, y las garantías
individuales establecidas en las constituciones políticas de cada país.

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https://transparency.fb.com/
es-es/policies/community
standards/?from=https%3A%2F%2Fwww.
facebook.com%2Fcommunitystandards

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Se prefirió mostrar algunas secciones del compromiso que
Facebook establece con todos los usuarios de su plataforma, ya que en
estas aparecen las principales consideraciones, derechos y garantías
que el creador y los socios de la red social tomaron en cuenta para
instituir las normas de convivencia, las cuales buscan garantizar la
interacción pacífica y respetuosa entre todos los miembros, y el
ejercicio de la libre expresión responsable. Cuando alguien no respeta
alguna de estas reglas y publica contenido ofensivo, inadecuado,
relacionado con la comisión de un delito, o comentarios de odio
y/o discriminación el algoritmo empleado por la red lo detecta o
también los otros usurarios lo denuncian, entonces la plataforma
borra el comentario y/o también puede restringir el acceso a la
cuenta de tal individuo; inclusive si se vuelve a infringir alguna de
las normas de Facebook la cuenta puede ser eliminada de manera
definitiva.
Al parecer, las acciones efectuadas por los administradores
de la red social para garantizar el respeto de las normas de interacción
parecen ser mucho más inmediatas, contundentes y efectivas en
comparación con lo que sucede en la realidad tradicional (fuera
de los espacios de las redes sociales y el Internet) cuando alguien
tiene un comportamiento o una actitud ofensiva, discriminatoria
o acosadora hacia otra persona, lo que se puede interpretar
como la remediación de los acuerdos sociales de convivencia y
tolerancia, que al recrearse en la plataforma digital adquieren la
característica del involucramiento de una gran mayoría de usuarios
con el compromiso de obedecerlas y de que los demás también las
respeten, para poder garantizar la existencia y permanencia de la
sociedad digital, porque esta responde a necesidades humanas de
organización y supervivencia, que también han sido remediadas:
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La vida de comunidad es condición de la sobrevivencia humana, no
existe un modo de ser humanos que no involucre a los demás. El
ser humano es un ser social, gregario, colectivo. El otro, los otros,
semejantes o diferentes, están siempre ahí, con nosotros, somos parte
de su vida y ellos lo son de la nuestra, son muestro entorno y nuestra
condición; frente a ellos caben distintas posibilidades, reconocerlos
como siendo parte de lo que yo mismo soy; sentirlos como iguales
pero ajenos, sentirlos como iguales pero indeseables; sentirlos como
diferentes pero aceptables, queribles, deseables, o sentirlos como
amenaza, como competidores, como desafío. Con-vivimos unos
con otros, no es posible ignorarlos, no hay escape, nacemos de
otros, vivimos entre otros, compartimos lo que hacemos con otros,
esperamos un futuro entre los otros. (de la Torre, 2020: 67)

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los administradores
de Facebook y de muchos de los usuarios por crear y mantener un
espacio de confluencia entre diversos pensamientos, formas de
ser, de hacer, de comunicarse y de experimentar el mundo –que
conforman la pluralidad de personas que utilizan la red social– bajo
las premisas de la tolerancia y el respeto, la realidad es distinta y se
pueden reconocer actitudes y acciones que reproducen y legitiman
la violencia explícita y simbólica hacia las minorías y hacia los grupos
que han sido discriminados históricamente. Desgraciadamente,
aunque parecen desdibujarse ante la simulación de libertad que
establece la red social por la amplitud de sus contornos sociales
y culturales, el poder de las jerarquías sociales y políticas sigue
vigente, a pesar de los cambios paradigmáticos, epistemológicos y
del proceso de remediación que implicó el traslado al nuevo medio
de comunicación y sociabilización digital.
Para concluir, me gustaría subrayar que el proceso de
remediación de la cultura y la sociedad dentro de Facebook es un
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fenómeno sumamente complejo que implica una mayor dedicación y
profundización analítica en cuestiones más amplias que las estudiadas
hasta ahora en este artículo; sin embargo, por razones de extensión
se decidió abordar la temática planteada como un intento de
acercamiento reflexivo, a partir de la observación y la interpretación
de ciertas expresiones y publicaciones de Facebook en las cuales se
recrean rasgos y características de la cultura y la sociedad de manera
creativa o distinta, tratando de respetar, hasta cierto punto, la esencia
del medio o producto original, a pesar de la pérdida de determinadas
particularidades y la adquisición de nuevas peculiaridades.
Es cierto que las nuevas tecnologías de la comunicación
y la información y la remediación no han sido suficientes para
superar la enajenación social, el desinterés y la pasividad de muchos
individuos, debido a la reproducción de los esquemas de saberpoder que controlan el acceso a la información y al conocimiento
(el algoritmo de Facebook8) de una gran cantidad de personas, así
como también difunden y promocionan el consumo excesivo de
todo lo perteneciente a la cultura de masas; sin embargo, como se
pudo descubrir, la remediación puede funcionar, por su naturaleza
8 El algoritmo de Facebook decide qué publicaciones ven las personas
cada vez que revisan su feed de Facebook, y en qué orden aparecen esas
publicaciones. […] no hay un solo algoritmo, sino más bien hay “muchas capas
del aprendizaje de las máquinas sobre modelos y rankings construidos para
predecir qué publicaciones serán más valiosas y significativas para un individuo
a largo plazo”. En otras palabras, en vez de mostrar todas las publicaciones de
Facebook disponibles en orden cronológico, el algoritmo de Facebook evalúa
cada publicación, y después las organiza en orden descendente de interés para
cada usuario individual. Este proceso ocurre cada vez que un usuario, y hay 2.7
mil millones de ellos, actualiza su feed de noticias. (Newberry, 2022, https://
blog.hootsuite.com/es/algoritmo-facebook-como-funciona/#:~:text=El%20
algoritmo%20de%20Facebook%20prioriza,probabilidades%20de%20obtener%20
m%C3%A1s%20alcance)  

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creativa, como una fisura o ruptura desde la cual se le abra paso a la
visión crítica y transformadora para lograr la emancipación cultural
y social, tanto en el medio digital como en el físico.

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La representación de las doctrinas anarquistas en
la novela Los demonios de Dostoievski. De la utopía
revolucionaria a la ideología nihilista
Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad de Monterrey
a ruben.gutierrezg@udem.edu

Fecha de entrega: 27-12/-2021 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Para realizar este análisis partimos de la vida y obra del escritor ruso
Fiódor Dostoievski, su relación con los movimientos políticos de su
tiempo, de los que él mismo fue partícipe, como prueba su adhesión
al “Círculo Petrashevski”, así como el propósito de la redacción de
su obra Los demonios1 y la representación de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev en dos pasajes de la obra del
escritor ruso.
Como propuesta de análisis y aplicación, desplegamos una
lectura de Los demonios como “profecía” o “advertencia” acerca
1 Para el análisis hemos recurrido principalmente a la misma obra de
Dostoievski Los demonios en la traducción de Juan López-Morillas, publicada
por Alianza Editorial del año 2014, así como a El hombre rebelde del filósofo
Albert Camus, también de Alianza Editorial, obra en la que el filósofo francés
realiza un magistral estudio sobre la figura clave de nuestro análisis, la de
Necháyev.

171

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifiestan en Occidente en el siglo XX, como el bolchevismo, y en
los que, a semejanza de los hechos ficticios relatados en la novela,
presenciamos un terrorismo o mesianismo terrorista que en su
afán de establecer una supuesta utopía instauran una serie de actos
destructivos de trasfondo nihilista.
La relevancia del tema radica en la toma de conciencia del
peligro de los fundamentalismos de cualquier orden, ya que ningún
movimiento político ni utopía de cualquier tipo podrán erigirse jamás
como justificantes legítimos de actos individualistas y nihilistas que
atenten contra la sociedad y dignidad del individuo. Ninguna utopía
o proyecto político valdrá jamás lo que vale la persona humana.
Nos interesa mostrar cómo las intuiciones literarias
de los grandes escritores como Dostoievski pueden iluminar
profundamente nuestra comprensión de la naturaleza y psicología
humanas, sus motivos e ideales, en este caso destructivos, a veces en
medio de intentos racionales de legitimación de corte hegeliano en
virtud de la supuesta búsqueda de un orden racional, justo y utópico.
A través de una perspectiva analítica y sintética revisaremos
las ideas de las teorías políticas y corrientes filosóficas subyacentes al
análisis del discurso político de Dostoievski, a saber, el anarquismo
y el nihilismo, todo esto en un marco aproximativo y no exhaustivo
con la finalidad de acercarnos a uno de los temas más apasionantes
de la filosofía política de todos los tiempos.2
2 En lo que a nuestro conocimiento y alcances se refiere, encontramos
que existe un número considerable de artículos y libros sobre el tema tratado.
Entre ellos destacan los siguientes artículos: 1864. El asalto a la razón de
Dostoievski del David Montero Bosch publicado en la Revista Internacional
de Filosofía Daimon, y The catechism of destruction: Sergei Nechayev
and the spirit of nihilism del Ph. D. Georgios Karakasis de la Universidad

172

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Contexto político e histórico de Dostoievski y de Los demonios
El 9 de febrero de 1881 moría en San Petersburgo el novelista Fiódor
Dostoievski, figura icónica y máximo representante -junto con León
Tolstoi- de la literatura rusa del siglo XIX. Escribió la mayoría de
sus obras en diarios rusos de entregas semanales como El Mensajero
Ruso para aliviar sus penas económicas, destacando Crimen y castigo
(1866), El idiota (1869), Los hermanos Karamázov (1880) y Los demonios
(1872) que se han constituido en referentes y paradigmas de la
literatura rusa y universal y lo han colocado en el Olimpo de los
literatos universales de todos los tiempos.
Constituye un tópico común en cualquier exposición sobre
literatura universal señalar a Dostoievski como un maestro en el
arte de profundizar en los insondables abismos de la naturaleza y el
espíritu humanos, como un verdadero “pneumatólogo” según lo ha
descrito algún autor. Como señala el escritor turco Orhan Pamuk en
su obra Otros colores (2011) al relatar su experiencia sobre su encuentro
con el escritor ruso, Dostoievski logra sacudir nuestras cosmovisiones
y plantearnos multiformes visiones de la vida y la realidad: “En alguna
parte Borges dice: Descubrir a Dostoievski es como descubrir el amor
o ver el mar por vez primera, marca un momento importante en la
vida. El momento en que leí a Dostoievski por primera vez supuso
para mí la pérdida de la inocencia con respecto a la vida” (2011: 156).
de Pamplona.   La autora Nelly Prigorian también ha redactado un artículo
muy valioso sobre el tema titulado: El nihilismo de Dostoyevski: Una mirada
sobre la estética del discurso político del autor de Demonios publicado en la
Revista de Estudios Literarios. Voz y Escritura. Existen también libros como:
Confronting Dostoevsky´s Demons. Anarchism and the Specter of Bakunin in
Twentieth-Century Russia de James Goodwin y Dostoevsky´s The Devils. A
critical companion de W.J. Leatherbarrow, entre otros.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Las obras de Dostoievski constituyen pues una experiencia
maravillosa para el lector que descubre todo el realismo y complejidad
de la naturaleza humana, sus pensamientos, pasiones y motivos más
profundos, a veces, inextricables, melancólicos e inquietantes, pero
siempre reveladores de un carácter esencialmente humano y, por lo
tanto, universal.
Así pues, después de esta breve introducción a toda la
complejidad de la narrativa del autor, se procederá a la exposición
introductoria de la obra Los demonios, su contexto, alcances y premisas
fundamentales como punto de partida para la relación con el análisis
de los movimientos políticos de la Europa del siglo XIX.
Un evento detonante para la imaginación del joven Dostoievski
El 21 de noviembre de 1869, la opinión pública rusa recibió con
conmoción la noticia del horrible asesinato del joven moscovita
Iván Ivanov, alumno de la Academia de Agricultura de Moscú,
cuyo cadáver fue encontrado con una herida en la cabeza, arrojado
al fondo de un estanque con ayuda de piedras atadas al cuerpo.
(Dostoievski, 2014; 9) Este crimen perpetrado de noche y cargado
de extrema violencia causó gran impacto en la conservadora y
religiosa ciudad rusa.
Ante el siniestro acontecimiento y los moscovitas que
se preguntaban, ¿cuál era el móvil de ese crimen tan atroz?, las
pesquisas policiales no tardaron en descubrir que el crimen había
sido perpetrado por un grupo de cinco personas lideradas por
un tal Serguéi Necháyev, un joven revolucionario nihilista, quien
recientemente había regresado de Ginebra, Suiza y era un conocido
discípulo y colaborador del padre del anarquismo revolucionario
Mijaíl Bakunin.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es pues el impacto de este célebre caso Necháyev- Ivanov,
del que Dostoievski tiene conocimiento, y que por supuesto, por
el que también se siente conmocionado, el punto de partida y de
inspiración para que tiempo después de haber recopilado informes
al respecto, escriba su obra Los demonios (1872).
Los demonios narra la historia de la sociedad rusa de la década
de 1860 convulsa por los intentos revolucionarios de un grupo
nihilista, liderado por Piotr Verjovenski (representación de Serguei
Necháyev), quienes en un afán mesiánico de instaurar un anarco
individualismo llegan a realizar actos caóticos que escandalizan y
atemorizan a la sociedad rusa, inclusive llegan a quemar parte de la
ciudad, motivo por el cual serán identificados en la obra como unos
“posesos” o “endemoniados” que infectan y esparcen por la ciudad
sus ideas destructivas.
A decir del escritor ruso Vladmir Nabokov en su Curso de
literatura rusa:
Los demonios es la historia de unos terroristas rusos que treman
acciones violentas y destructivas, y llegan a asesinar a uno de
los suyos. Los críticos radicales la denunciaron como novela
reaccionaria. Por otra parte, se la ha calificado de estudio
penetrante de esas personas que, arrastradas por sus ideas, acaban
hundiéndose en el lodo. (Nabokov, 2016: 246).

El divulgador literario Peter Boxall, comenta en la misma
línea acerca del argumento ideológico de la obra:
Ambientada a finales de la década de 1860, la historia gira en torno a
la suerte de un grupo de insurgentes cuyo propósito es desencadenar
la anarquía rusa. Cuando una serie de traiciones acaba con el
grupo, la novela plasma las consecuencias catastróficas que pueden
desprenderse de las teorías políticas abstractas. (Boxall, 2016: 175).
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Mediante una narrativa ficticia Dostoievski intenta adentrarse
en los motivos ideológicos de estos grupos o células anarquistas y
nihilistas que comenzaban a manifestarse en la Rusia de su tiempo, y
que, en la mente del autor, representan una amenaza ideológica que
podría desestabilizar a su amada patria, tambaleada por los peligros
de la occidentalización, el nihilismo y el ateísmo.
Pero antes de pasar al análisis de la obra y su trasfondo
filosófico se debe responder a la siguiente pregunta, ¿qué conocimiento
y relación tenía Dostoievski con la política de su tiempo para que
llegue a interesarse por el tema y a escribir Los demonios?
Todos los grandes escritores al relatar sus ficciones
ineludiblemente proyectan sus vivencias, inquietudes y temores. En este
sentido, el mismo Dostoievski no era ajeno a la situación política de
su tiempo, pues inclusive, él mismo en su juventud fue miembro del
“Círculo Petrashevski” asociación ilegal rusa, formada por intelectuales
que entre 1844 y 1849, se dedicó a debatir las ideas del socialismo utópico
de Fourier y que, descubierta por los agentes zaristas, fue clausurada y
sus miembros condenados y deportados a Siberia. Como relata David
Montero Bosch en su artículo sobre Dostoievski:
En abril de 1849 un alto dignatario ruso, el Senador K. N.
Lebédev, escribe en su diario: Toda la ciudad está preocupada
con la detención de algunos jóvenes (Petrashevski, Golovinski,
Dostoievski, Palm, Lamanski, Grigóriev, Mijáilov, entre otros,
quienes se reunían en la casa de Petrashevski, bajo el pretexto
de encuentros literarios, para discursear acerca de la cuestión
campesina, la reforma del gobierno o los desórdenes que ocurrían
en Europa Occidental. (115-116).

Es conocido por todos lo que ocurrió posteriormente,
después de la condena a la pena capital y de un simulacro de
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fusilamiento, los miembros fueron “indultados” por la benevolencia
del Zar Nicolás I y deportados a Siberia condenados a trabajos
forzados. La estancia de Dostoievski en Siberia duró ocho años y
plasmó su experiencia en varias de sus obras como en Memorias de
la casa muerta (1862) y Crimen y castigo en cuyo desenlace el asesino
confeso Raskólnikov, a semejanza de Dostoievski, es enviado a
Siberia a cumplir su condena.
Dostoievski pues, conocía de primera mano la dinámica
de los grupos subversivos de Rusia, por su propia experiencia de
juventud y no duda en usar estos conocimientos para retratar en
su novela Los demonios el caso Ivanov- Necháyev, especialmente a
los miembros del grupo de los cinco, llamado “La venganza del
pueblo” implicados en el caso del asesinato de Ivanov, retrato en
el que profundiza en la complejidad de los motivos ideológicos
anarquistas y nihilistas subyacentes para la perpetración del famoso
crimen y descritos magistralmente en los personajes de la obra.
Sin duda fueron las influencias de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y el mismo Serguéi Necháyev las que constituyen
el trasfondo filosófico bajo el que se comprende el proceder de
los personajes que aparecen en la obra de Dostoievski y son estas
doctrinas las que se analizan a continuación.
El anarquismo ruso de 1860, Bakunin. Necháyev y el
Catecismo revolucionario
La influencia de Bakunin. Entre las figuras del anarquismo ruso
sobresale por mucho la figura de Mijaíl Bakunin (1814- 1876), quien
estudió filosofía en Moscú y en sus años de juventud emigró a Europa
occidental donde conoció las doctrinas hegelianas de izquierda y los
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

socialismos utópicos, fuentes indiscutibles de su célebre obra Dios y
el Estado (1882).
El filósofo franco-argelino Albert Camus comenta sobre
la juventud de Bakunin: “Apenas salió Bakunin de la adolescencia
cuando quedó trastornado, desarraigado por la filosofía hegeliana,
como por una sacudida prodigiosa. Se sumió en ella noche y día
“hasta la locura”, dijo. “No veía otra cosa que las categorías de
Hegel” (Camus, 2015: 221).
Bakunin, es un anarquista que solicita imperantemente la
abolición de lo que él considera “las dos instituciones fundamentales
de la esclavitud”, Dios y el Estado, que como afirma (Herrera, 2013):
“Son Dios y el Estado los que según Bakunin colaboran para negar
la libertad de los hombres, el proyecto fundamental de la revolución
debe consistir en la destrucción de ambos” (172). Y continúa “No
es que Bakunin niegue la vida en sociedad del hombre, sino que no
tiene por qué vivirse bajo el armazón dominador de un Estado”
(173). De ahí que Bakunin sea pues un “anarco colectivista” es decir,
apuesta por pequeñas federaciones de trabajadores con organización
propia y autonomía del aparato estatal.
Albert Camus, al respecto del anarquismo de Bakunin, en
su famosa obra El hombre rebelde nos muestra valiosos elementos de
análisis:
Bakunin quiso como única religión “la Iglesia Universal y
auténticamente democrática de la libertad” (…) La historia está
regida por dos únicos principios, el Estado y la revolución social,
la revolución y la contrarrevolución, que no se trata de conciliar,
sino que están empeñados en una lucha a muerte. El Estado es
el crimen. “El Estado más pequeño y más inofensivo es también
criminal en sus sueños”. La Revolución es, pues, el bien. (…) “Las
páginas ardientes de Bakunin sobre la revolución del 48 gritan

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

apasionadamente el gozo de destruir “Fiesta sin principio ni fin”,
dice. (Camus, 2015: 222- 223).

La influencia de Bakunin en los futuros revolucionarios rusos
es muy grande, Camus señala: “Bakunin pesó en la sucesión de los
acontecimientos del atentado contra el zar Alejandro II, pero aportó
algo más: un germen de cinismo que se coagularía en la doctrina
de Necháyev y llevaría sus últimas consecuencias el movimiento
revolucionario” (Camus, A. 2015: 221).
Es pues este elemento el que nos da una primera clave
interpretativa para comprender la actuación de Necháyev, el
revolucionario sobre quien trata Dostoievski en su novela quien, al
fundar su grupo anarquista, igual que Bakunin llama a la rebelión
contra las instituciones políticas de su tiempo, Necháyev hace de
esta consigna la motivación principal de su grupo “La venganza del
pueblo” quienes no sólo detestan al Estado y sus instituciones, sino
que desean promover a toda costa la instauración de este régimen
anárquico mediante acciones desestabilizadoras.
Necháyev,

el

primer

terrorista.

Seguéi

Gennádievich

Necháyev (1847-1882), fue según la Enciclopedia británica (2012), un
revolucionario ruso conocido por su esquema organizativo para un
partido revolucionario profesional y por el despiadado asesinato de uno
de los miembros de su organización. Es célebre por la composición de su
famoso “Catecismo revolucionario”, discípulo y colaborador de Mijaíl
Bakunin y fundador del grupo revolucionario secreto “La venganza
del pueblo” (Narodnaya Rasprava en ruso), grupo implicado en el caso
Ivanov y uno de los ejes temáticos de Los demonios de Dostoievski.
Durante su juventud, Necháyev fue discípulo y colaborador
del célebre teórico anarquista ruso Mijaíl Bakunin a quien conoció
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

179

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

en Ginebra y a quien junto con el francés Joseph Proudhon se
atribuye la paternidad del anarquismo colectivista.
El filósofo Albert Camus en su obra El hombre rebelde realizará
un extraordinario análisis de su figura y se referirá a Necháyev como
el teórico ruso “que llevó la coherencia del nihilismo tan lejos como
se podía” (Camus, 2015: 226) y lo llama “el monje cruel y seductor
de una revolución desesperada” (226).
La influencia de su célebre obra el Catecismo revolucionario (1868)
fue fundamental en los movimientos anarquistas rusos, fue firmada
junto con Bakunin y en ella realiza llamamientos a la instauración de
la anarquía con elementos destructivos y “terroristas”.
El Catecismo revolucionario de Necháyev, comienza afirmando
la premisa fundamental que ha de guiar su movimiento anarquista,
en el parágrafo 1 del Catecismo se afirma: “El revolucionario es un
hombre dedicado. No tiene intereses personales, no tiene relaciones,
sentimientos, vínculos o propiedades, ni siquiera tiene un nombre.
Todo en él se dirige hacia un solo fin, un solo pensamiento, una sola
pasión: la revolución” (Necháyev, S. 1868: 3).
A decir de Camus (2015): “Necháyev no sólo disertó sobre
la destrucción universal; su originalidad consistió en reivindicar
fríamente, para aquellos que se dedican a la revolución, el “todo está
permitido” y permitírselo todo en efecto” (p227), como se observa
en este parágrafo 23 y en los siguientes.
Por “revolución” nuestra Organización no entiende un modelo
o patrón en el sentido clásico occidental, un movimiento que
siempre se detiene y se doblega ante los derechos de propiedad
privada y ante las tradiciones del orden público y las, así llamadas,
civilización y moralidad. Tampoco entiende por revolución una
forma que hasta ahora se ha limitado a deponer un modelo

180

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

político para reemplazarlo por otro que intenta crear un estado
revolucionario, por llamarlo de algún modo. La única revolución
que puede ser benéfica para el pueblo será la revolución que
destruya de raíz todo componente del Estado y que pueda
exterminar todas las instituciones tradicionales del Estado, el
orden social y las clases en Rusia. (Necháyev, S. 1868: 6).

Para terminar con una llamada a la instauración del
anarquismo de la mano de un nihilismo absoluto:
La Organización no intenta imponer desde arriba una nueva
organización para el pueblo. La organización futura crecerá, sin
duda, desde el movimiento popular y desde la vida, pero ésa será
la tarea de las generaciones futuras. Nuestra tarea es la destrucción
despiadada, terrible, completa y universal. (Necháyev, S. 1868: 7).

Así pues, son estos elementos los que se manifestarán como
directrices perennes de la actuación del grupo anarquista de Necháyev
y del personaje que lo representa en Los demonios pues al igual que en
cualquier movimiento político de inspiración hegeliana de izquierda se
llama a la confrontación, con la singularidad que en este movimiento
de Necháyev, la confrontación es absoluta; nihilista, en una palabra.
Así pues, con esta exposición de los parágrafos del Catecismo,
se comprende, pues, que el verdadero seguidor de la revolución según
Necháyev es consciente que esta tiene un álgebra en la que la única
ecuación posible es la de conseguir los fines de la revolución y es lo que
precisamente se encuentra en la obra Los demonios en la que como afirma
Prigorian, N. (2013): “Las páginas de Demonios revelan las consecuencias
últimas de los postulados del Catecismo revolucionario, escrito unos meses
antes del asesinato del estudiante Ivanov. Los 26 puntos de este
documento están presentes en el texto de Dostoievski” (128).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Representación de las doctrinas anarquistas y totalitarias en
la novela Los Demonios
Estas doctrinas de Bakunin y Necháyev sobre el rechazo de lo
trascendente, la eficacia revolucionaria, los medios subordinados a
los fines, entre otras se ven reflejadas en la novela Los demonios
en varios pasajes, pero de manera especial en dos de ellos que
analizamos a continuación.
El discurso de Shigailov. En el capítulo siete de la segunda
parte de la obra de Dostoievski, titulado “En casa de Virginski”
se encuentran retratados de manera magistral los fundamentos del
obrar revolucionario que manifiestan el recorrido de una utopía a
una ideología nihilista y las influencias de Bakunin y Necháyev.
Encontramos en este capítulo la narración de una reunión
de personajes afiliados al movimiento revolucionario que “eran la
flor y nata del liberalismo más candente de nuestra antigua ciudad”
(Dostoievski, 2014: 504). Según se narra, estos personajes llamados
Liputin, Virginski, Shigaliov, Liamshin y Tolkachenko, habían
entrado al grupo:
Con la ferviente convicción de que eran sólo uno entre centenares
y millares de grupos semejantes diseminados por toda Rusia,
todos ellos dependientes de una vasta y clandestina organización
central, relacionada a su vez orgánicamente con el movimiento
revolucionario general de Europa. (Dostoievski, 2014: 505).

Durante el transcurso de la velada encontramos esbozadas
en las disputas de esta reunión las doctrinas de algunos otros teóricos
anarquistas, por ejemplo, el rechazo a lo trascendente y lo divino
182

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de Bakunin: “Es bien sabido que el hombre primitivo, aterrorizado
por el trueno y el relámpago, divinizó a un enemigo invisible frente
al cual se daba cuenta de su propia debilidad. Dios pues, nace del
trueno y del relámpago” (Dostoievski, 2014: 511). No está por
demás decir que este rechazo de lo divino anticipa el “ateísmo de
estado” que se instaurará en la futura Unión soviética.
Sin embargo, es en el discurso del personaje Schigaliov
donde se encuentran esbozados todos los planteamientos teóricos
revolucionarios del anarquismo de Bakunin y Necháyev que
inevitablemente deviene en ideología. El personaje comienza
afirmando el fracaso de todas las utopías precedentes hasta la fecha,
en su intento de lograr una verdadera revolución social.
Habiendo consagrado mis fuerzas al estudio de la organización
social que en el futuro remplazará a la actual, he llegado a la
conclusión de que todos los inventores de sistemas sociales, desde
los tiempos más remotos hasta nuestros años han sido soñadores,
fabulistas, necios que no saben nada de las ciencias naturales ni
de ese extraño animal que se llama hombre. Platón, Rousseau,
Fourier sólo sirven para gorriones y no para una sociedad humana.
(Dostoievski, 2014: 519).

Acorde al pensamiento de los revolucionarios anarquistas
la pregunta acerca de por qué no logran pues las antiguas utopías
su propósito se encuentra precisamente en que ninguna ha sido lo
suficientemente radical, es por ello que su propuesta consistirá en
un intento de regeneración social mediante el poder ilimitado de una
clase gobernante que llevará de nuevo al “paraíso original” (utopía)
y que evidentemente profetiza el estalinismo y otros movimientos
revolucionarios occidentales:
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Shigaliov propone la visión de la humanidad en dos partes desiguales.
Una décima parte recibe libertad personal y un derecho ilimitado sobre
las nueve décimas partes restantes. Estas últimas deberán perder toda
individualidad y convertirse en una especie de rebaño, y, mediante
su absoluta sumisión, alcanzarán, tras una serie de regeneraciones,
la inocencia original, algo así como el Paraíso Terrenal. Tendrán, sin
embargo, que trabajar. (Dostoievski, 2014: 521).

Se puede constatar pues en este pasaje, el esbozo sobre el
proceder de los revolucionarios anarquistas de 1860 y los hijos de
estos cuando se instaure en la Rusia soviética el estalinismo, que no
dudará en sacrificar a millones de sus ciudadanos, especialmente en
la colectivización de los campos para con ello contribuir a alcanzar
el “paraíso terrenal” logrado por la revolución comunista.
Por otra parte, la clave para lograr los propósitos
revolucionarios será la obediencia y fidelidad absolutas a los líderes
de la revolución, ya solicitada por Necháyev en su Catecismo, la cual
encontraremos evidentemente manifiesta en el proceder soviético:
-Señoras y señores, en tal caso- prosiguió Verhovenski- yo me he
comprometido más que nadie, y por eso les propongo contestar a
una pregunta. Por supuesto si lo desean, ustedes dirán.

¿Qué pregunta? ¿Qué pregunta? - empezaron a gritar-

-Si uno cualquiera de nosotros supiera que se trama un asesinato
político. ¿iría a denunciarlo, previendo todas las consecuencias, o
se quedaría en casa esperando los acontecimientos? La respuesta
a esta pregunta decidirá si debeos irnos cada uno por su lado o
seguir juntos. (Dostoievski, 2014: 29).

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Así pues, la narración de Dostoievski sobre el propósito
revolucionario para alcanzar la utopía que propone el personaje
Shigaliov, contiene en semilla los elementos que convierten este
intento en una ideología, el despotismo ilimitado del grupo
gobernante y la sumisión absoluta aun mediando actos inhumanos
bajo la lógica de la eficacia revolucionaria.
El paralelismo del asesinato de Iván Ivanov y de Shatov
en Los Demonios. Los motivos de Necháyev en el asesinato de su
compañero Iván Ivanov en el noviembre de 1869 se encuentran en
la negativa de Ivanov a mostrarse en desacuerdo con las medidas
extremas planteadas por su compañero y líder Necháyev y su plan
de abandonar la asociación, decisión que no pudo tolerar el fanático
líder de la asociación y que lo llevó a decidir su ejecución. A decir de
Camus (2015), “La única falta de Ivanov parece ser el haber dudado
del Comité central, del que Necháyev se sentía delegado” (230).
Necháyev se muestra pues completamente acorde a sus
ideas proclamadas en su famoso Catecismo, las defiende y lleva a
la práctica, como muestra su determinación para el asesinato de
Ivanov y la subyacente justificación inmoralista pro revolucionaria
del acto:
Y cuando Uspenski, uno de los compañeros de Necháyev
preguntaba: “¿Qué derecho tenemos de quitarle la vida a un
hombre?”, el líder respondía “No se trata de derecho, sino de
nuestro deber de eliminar todo lo que perjudica a la causa”
Cuando la revolución es el único valor, ya no hay derechos, en
efecto, sólo hay deberes. (Camus, A. 2015: 230).

El inmoralismo que subordina la humanidad a la eficacia
revolucionaria, que sacraliza la idea de tinte maquiavélico del fin
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que justifica los medios, son el trasfondo ideológico del asesinato
de Ivanov por sus compañeros y lo que se observa paralelamente
en Los Demonios con el asesinato de Shátov a manos de Verjovenski
y sus compañeros. Como afirma Prigorian, N. (2013): “Nada vale
en esos sistemas y todo se vale, no hay límites y el fin justifica los
medios, aun si el medio son vidas humanas” (128).
En la novela, Shátov, aunque una vez integrante de la célula
revolucionaria junto con Stavrogin y Kiríllov, Virginski y Liputin,
liderada por Verjovenski, llega a rechazar sus antiguas convicciones
nihilistas y se convierte en un defensor apasionado de la Iglesia
Ortodoxa rusa y del amor por la tierra eslava (tema recurrente en
las obras de Dostoievski), lo cual suscita el odio de Verjovenski que
llega a considerarlo traidor a su causa y decide su ejecución.
Así narra Dostoievski la justificación que dará Verjovenski
después del asesinato de Shátov:
El sitio donde terminaba ese tercer estanque de Skvoreshniki, al
que llevaron al muerto (Shátov), era uno de los más solitarios y
menos frecuentados del parque, sobre todo en esa tardía estación
del año. Pusieron el farol en el suelo, mecieron el cuerpo y lo
arrojaron al agua. Se oyó un chapoteo prolongado y sordo y el
cuerpo, con el peso de las piedras, se hundió al momento. Pronto
desaparecieron las grandes ondas que se habían extendido por
la superficie. Todo había concluido. –Señores- Piotr Stepanovich
se dirigió a todos-, ahora podemos separarnos. Indudablemente
sienten ustedes el orgullo sin trabas anejo al cumplimiento de
un deber libremente aceptado. […] era imposible fiarse de una
palabra de honor si era cuestión de salvaguardar los intereses de
la causa común, y que no había otro remedio que obrar como
lo hemos hecho. […] De momento, lo que hacen tiene como
fin la destrucción de todo lo existente: el Estado y su estructura
moral. Solo quedaremos nosotros, los que nos hemos preparado

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de antemano para asumir el poder. […] Habrá que reeducar a
una generación para hacerla digna de la libertad. Tendremos que
habérnoslas todavía con muchos miles de Shatovs. (Dostoievski,
2014: 775- 776).

Como queda de manifiesto es evidente la vinculación
de las ideas del anarquismo de Necháyev (personificado en Piotr
Verjovenski), que no duda en instaurar un régimen de terror en el
que la finalidad es la destrucción del Estado y de toda estructura
moral, justificado siempre en la premisa atribuida a Maquiavelo y a
un inmoralismo que se presenta como consecuencia de la necesidad
imperante de conseguir los fines revolucionarios.
El nihilismo en los demás personajes de Los demonios,
Stavrogin y Kiríllov, el individualismo metafísico y deicida
Sobre esta negación de la estructura moral preconizada por Bakunin
y Necháyev, y expuesta como teoría y ejecutada en la práctica
por el personaje Verjovenski, podemos encontrar muchísimos
más elementos en nuestra obra analizada, en particular todos los
relacionados con otros dos de los personajes principales, Nikolái
Stravrogin y Alekséi Kiríllov, en ellos se encuentran las mismas
características nihilistas que determinan la actuación del líder
Verjuvenski, aunque con finalidades más bien individualistas y de
índole metafísica y antropológica y ya no política.
El nihilismo que hemos comentado como móvil de las
acciones revolucionarias de Verjovenski y los demás miembros
del grupo encuentra su exposición más radical y podríamos decir
“metafísica” en el personaje Nikolái Vsévolodovich Stravrogin
quien a juicio de muchos autores es el personaje principal de la
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obra, relegando el motivo de la diatriba sociopolítica representada
por Verjovenski a un segundo plano.
Stavrogin es descrito en la obra como soberbio, misterioso,
violento, suicida y satánico (Dostoievski, 2014: 15). Es tanta la
atracción magnética que este personaje despierta en quienes tienen
trato con él que lo siguen hasta la muerte, Verjovenski llega a decirle:
¡Stavrogin, es usted hermoso!¡Usted es mi ídolo!... Usted mi caudillo,
usted es mi sol y yo soy su gusano…” (Dostoievski, 2014: 541).
El absoluto nihilismo de este personaje queda completamente
manifiesto en el último capítulo de la obra (censurado en la primera
edición), titulado “Visita a Tihon. La confesión de Stavrogin” en el
cual Stavrogin confiesa sus crímenes llevados a cabo bajo la premisa
de que “no hay bien ni mal”. Entre los crímenes resalta el de la
violación a una niña de 11 años que finalmente se suicida por haber
“matado a Dios”.
Ya estaban para dar las once cuando entró corriendo la hijita del
portero con un recado para mí de la calle Gorohovaya: Matriosha
se había ahorcado. […] Apenas me importunaron, aunque, por
supuesto, me hicieron las preguntas de rigor. Pero aparte de que
la muchacha estaba enferma y deliraba en los últimos días y de
que yo había ofrecido llamar a un médico a mi costa, no pude
declarar nada […] Del resultado de la autopsia nunca supe nada.
(Dostoievski, 2015: 889).

Por último, en el caso de Alekséi Nilych Kiríllov el nihilismo y
sus fuerzas destructivas se manifiesta, como en el caso de Stavrogin,
no con una implicación socio política sino individualista y metafísica.
En el caso de este personaje el ateísmo es el que posibilita una nueva
manifestación de una libertad humana absoluta, que, en su caso, lo
llevará al suicidio para reivindicarla.
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Kiríllov afirma su creencia en una libertad individualista sin
límites: “Si Dios existe, todo es Su Voluntad y yo no puedo hacer
nada contra Su Voluntad. Si no existe, todo es mi voluntad y estoy
obligado a poner de manifiesto mi voluntad” (Dostoievski, 2015, p.
788). Justificará su suicidio como una decisión sin motivo alguno,
por pura voluntad:
Todo lo que el hombre ha hecho es inventar a Dios para vivir
y no tener que matarse: en eso consiste hasta ahora la historia
universal. Yo soy el único en la historia universal que por primera
vez no ha querido inventar a Dios. Que lo sepan de una vez para
siempre. (Dostoievski, 2015: 789).

Esta libertad que se opone a Dios y el Estado, preconizada
por Bakunin, Necháyev, encontrará su expresión más radical,
profunda y metafísica en las palabras de Kiríllov:
Durante tres años he estado buscando mi atributo divino y lo he
hallado; ¡mi atributo divino es mi “real voluntad”! Esto es cuanto
soy capaz de hacer para mostrar mi insumisión en el más alto nivel
y mi nueva y terrible libertad. Porque es singularmente terrible.
Me mato para probar mi insumisión y mi nueva y terrible libertad.
(Dostoievski, 2015: 791).

Así pues, para concluir podemos afirmar que serán estas
influencias de la negación de la moralidad y de lo trascendente en la
búsqueda de la efectividad revolucionaria, señaladas por Verjovenski
de influencia fuertemente bakuniniana y llevadas al radicalismo en
los personajes de Stavrogin y Kiríllov, las que marcarán el derrotero
por el que transitarán todos los movimientos revolucionarios
radicales de los siglos XIX y XX, aunque cada uno con diferentes
móviles, como profundizaremos en el siguiente apartado.
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Reflexiones sobre Dostoievski y los peligros del “mesianismo
terrorista” de Magris
En este último apartado nos proponemos establecer una vinculación
entre la temática analizada acerca del anarquismo y nihilismo en la
obra de Dostoievski Los demonios y los ejemplos históricos prácticos
en los que estos motivos individualistas y nihilistas de negación de
todo valor trascendente en pro de la revolución u otros móviles
fueron llevados a cabo y siguen realizándose por los miembros de
muchos de los movimientos revolucionarios radicales en Occidente.
En opinión de Montero Bosch (2016): “Admiradores de
Dostoievski como Berdiaeff, Catteau o Camus, asocian su ácida
crítica al nihilismo a la prevención contra los sistemas socialistas
autoritarios” (118), y es en este sentido al que se orienta nuestro
primer ejemplo.
Los “demonios” soviéticos. Los revolucionarios soviéticos
bolcheviques comprendieron siempre a semejanza de Bakunin y
Necháyev, como bien ha señalado Koestler en su obra El cero y el
infinito (1941), que la revolución supone siempre un álgebra en la que
la única ecuación posible es la del triunfo de la revolución y en la que
la libertad del individuo queda siempre supeditada a los intereses del
Estado y la revolución.
Bajo esta perspectiva se pueden comprender todos los
actos de los revolucionarios bolcheviques de la era soviética, desde
el asesinato de la familia imperial hasta las purgas estalinistas, la
colectivización forzada, la práctica institucionalizada de la tortura.
Actos que a semejanza de los de los personajes de Los Demonios
manifiestan el “mesianismo terrorista” comentado por Magris, en la
búsqueda de una supuesta utopía.
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Aunque en el caso del totalitarismo soviético se persigue una
revolución en la que el Estado permanece, en la obra de Koestler
podemos establecer un paralelismo en el sentido de nihilismo
destructor, de “mesianismo terrorista” en el caso de Nicolás
Rubachof quien es sometido a tortura psicológica por supuesta
traición al partido, así como Ivanov en el caso analizado, y, de
igual manera que en el caso Necháyev encontraremos los mismos
mecanismos pro revolucionarios que no toman en cuenta ninguna
dignidad humana ni valor trascendente.
Como bien señala Vargas Llosa en el prólogo de la obra de
Koestler:
En la obra de Koestler el Partido es la encarnación de la idea
revolucionaria en la Historia, y la Historia, que no conoce escrúpulos
ni vacilaciones, nunca se equivoca. El revolucionario auténtico sabe
que la humanidad importa siempre más que los individuos y no teme
seguir cada uno de sus pensamientos hasta su conclusión lógica. Se
siente el desprecio por el sentimentalismo burgués y sus nociones
hipócritas del honor individual y de una ética no subordinada a los
intereses de la praxis política. (Koestler, 2012: 14).

Gracias a la ayuda de Koestler, podemos establecer una
vinculación de semejanza entre nuestro análisis inicial, a saber, los
propósitos del grupo liderado por Necháyev en la década de 1860 y
narrado por Dostoievski en su novela y que, al proponerse establecer
una sociedad utópica basada en los principios del individualismo
contra la institución del aparato estatal los llevó a cometer los
crímenes de tinte fanático e inmoral con las acciones institucionales
del estado soviético.
Para finalizar, quisiéramos comentar que no solo en el estado
soviético presenciamos el inmoralismo y nihilismo denunciado por
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Dostoievski, sino que, a juicio del filósofo André Glucksmann en
su libro Dostoievski en Manhattan, este nihilismo destructor subyace
en los fundamentalismos contemporáneos con sus actos radicales
y terroristas como sucede con todos los fundamentalismos, por
ejemplo, algunos de corte islámico.
A decir del filósofo Francisco Franco en su artículo sobre
Glucksmann (2004):
Para el escritor galo el nihilismo es una silueta insólita que
se encuentra presente en todas las ideologías destructoras ya
sea nazismo, comunismo o islamismo y, por supuesto, en los
movimientos terroristas. La tentación nihilista, como actitud, se
encuentra tanto en las personas, los gobernantes, las sociedades,
en oriente y en occidente. (Franco, s/f,: 100).

Mediante esta última perspectiva podemos darnos cuenta que
la denuncia del individualismo y nihilismo que Dostoievski realiza
en su obra, cobran también relevancia en el mundo contemporáneo.
¡Cuánta razón en Dostoievski al describir magistralmente este
mecanismo como peligro constante que amenaza a nuestras
sociedades! Mecanismo que bajo apariencia de lograr utopías o
“paraísos” en la tierra, devienen en verdaderos infiernos provocados
por “demonios” siempre nuevos.
A guisa de conclusión
Hemos partido de la vida de Dostoievski y los episodios políticos de
su vida enfocados a su novela Los demonios. Después de la descripción
de la obra, ensayamos un análisis de las doctrinas anarquistas de
Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev y los paralelismos de estas
doctrinas en la obra de Dostoievski.
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Hemos analizado también los paralelismos del caso NecháyevIvanov con su representación literaria en el caso Verjovenski- Shatov
en la obra de Dostoievski, así como los alcances del nihilismo en
otros personajes de la obra como Stavrogin y Kiríllov en los que
el nihilismo toma un carácter todavía más profundo, metafísico y
antropológico y ya no solamente político.
Al comenzar este trabajo nos proponíamos leer la novela
de Dostoievski como una “profecía” o “paradigma interpretativo”
de los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifestaron en occidente en el siglo XIX, y en los que, a semejanza
de los hechos ficticios relatados en la novela presenciamos un
mesianismo terrorista que, en su afán de establecer una supuesta
utopía, instaura una serie de actos destructivos de trasfondo nihilista.
Dicho análisis lo hemos realizado de la mano de los autores Arthur
Koestler y André Glucksmann referido al totalitarismo soviético y a
los fundamentalismos que aún prevalecen en nuestro siglo.
No se equivocaba Claudio Magris cuando, en su obra: Utopía
y desencanto. Historia, esperanzas e ilusiones de la modernidad, afirmó:
“Muchas de las actitudes de nuestra época podrían figurar en una
novela de Dostoievski, especialmente el mesianismo terrorista de las
páginas de Los demonios” (Magris, 2004: 167).
Quizás podamos preguntarnos a manera de conclusión,
¿Qué haremos con los nuevos demonios, que como los de tiempos
de Dostoievski siguen amenazando la estabilidad de nuestras
sociedades contemporáneas? ¿Estamos condenados a un eterno
retorno de utopías fracasadas y con ello al sacrificio perenne de vidas
humanas en los altares del fanatismo e integrismos socio-políticos
y religiosos?
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

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es&amp;site=eds-live&amp;scope=site Acesso em: 14 out. 2020
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Revista Internacional de Filosofía. No. 68, 2016: 115- 129.
Disponible en: https://revistas.um.es/daimon/article/
view/213661
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sobre la estética del discurso político del autor de Demonios.”
Voz y Escritura. Revista de Estudios Literarios. No. 21, enerodiciembre 2013, pp. 107- 132. Disponible en: https://www.
researchgate.net/publication/291972939_El_nihilismo_
de_Dostoyevsky_Una_mirada_sobre_la_estetica_del_
discurso_politico_del_autor_de_Demonios

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Tiempo y sueño: La experiencia pitoliana
Luisa Gómez M.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha de entrega: 28-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Hace ya varios años que me acerqué a la literatura escrita por Sergio
Pitol: quedé encantada de su forma tan minuciosa de entretejer sus
tramas. Recuerdo haber pensado –y lo sigo haciendo– que sería
capaz de sumergirme en su narrativa breve y salir a flote con algo
que no noté la última vez que me empapé de sus letras. Fue en una
clase de Narratología cuando descubrí el contexto literario en el que
se engloba la escritura del autor de El tañido de una flauta: la llamada
Generación del Medio Siglo. Supe, además, que, a pesar de estar
plagada una originalidad peculiar, sus obras pasaron desapercibidas
para la escena mexicana durante mucho tiempo –probablemente se
debió a su estadía en Europa–, pero que, en las últimas décadas,
habían surgido estudios que centraban su atención en la producción
literaria de este escritor veracruzano y que lo revaloran dentro del
mundo literario nacional e internacional.
Dentro de la narrativa producida por Sergio Pitol se
encuentran más de treinta cuentos y cinco novelas. En esta
producción se pueden apreciar las actitudes que comparte con
197

�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

otros integrantes de su generación: la renovación formal, una
constante apertura a lo universal, la preocupación por el lenguaje,
etc.; Al mismo tiempo, sus obras tienen matices particulares
que lo distinguen de sus contemporáneos. Estas características
pitolianas denotan la acentuación de sus novelas y cuentos dentro
de la literatura mexicana. ¿Cómo no amar sus relatos repletos de
referencias culturales, enigmas, tramas laberínticas, que ofrecen una
narración cautivadora, pero que no está hecha para ser entendida en
una sola lectura? Sólo hay una certeza: si buscas llegar al verdadero
significado del relato, deberás destejer primero la construcción
narrativa. Intentémoslo.
Hay una evolución en la narrativa breve de Pitol que me
gustaría resaltar. Esto se puede ver con claridad ver en dos de sus
primeros libros de cuentos: Infierno de todos (1964) y Los climas (1966).
Del último, podemos destacar piezas como “La noche”, “Vía
Milán”, “Un hilo entre los hombres”, “Hora de Nápoles”, “Los
nombres no olvidados” y “Hacia Varsovia”. Para este libro, Pitol
se desprende de las referencias y el mundo que traía consigo en los
cuentos recopilados en Infierno de todos, que consistía de narraciones
ubicadas en las provincias del México pre y postrevolucionario y
con un fuerte carácter histórico-social. Esos aspectos han quedado
atrás y han sido remplazadas ahora por escenarios europeos de
ambiente cosmopolita. En las páginas de Los climas no hay parientes
de los Ferris o habitantes de San Rafael: ahora leemos a un escritor
fascinado por la alta cultura, los grandes artistas europeos y los
viajes. Es aquí cuando su obra se torna una especie de diario de
viaje y Pitol deja de jugar con la línea mística para adentrarse en la
línea terrenal en donde expone –la mayoría de las veces de manera
198

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

encriptada– cómo sus personajes, motivados por alguna epifanía,
reflexionan sobre su pasado para cuestionar su presente.
Primera aproximación: somnolencia
“Hacia Varsovia” es uno de los cuentos más valorados de Pitol:
su trabajo narrativo abre este relato hacia distintas lecturas. Para
mí, las grietas en este relato se presentan en claves que escapan de
los ojos incautos; junto a ellas, el tiempo experimentado por los
personajes se alía con las entradas y salidas de la ficción pitoliana
para explicar el peso del pasado en el presente. Si usted no recuerda
o no ha leído “Hacia Varsovia”, resumiré brevemente: el cuento
relata el viaje realizado por un narrador innombrado, quien se
encuentra con una anciana en una estación de tren durante un frío
invierno, ambos personajes parecen compartir un vínculo que él
intuye, pero se resiste a conocer. Es en el espacio cerrado de un
vagón de tren cuando él comienza a preguntarse: ¿quién es ella?,
además de empezar a dudar seriamente sobre su percepción de la
realidad: pues se encuentra en un estado de embriaguez provocado
por querer disminuir su estado febril. De esta manera, el narrador
innombrado se rinde a su ofuscación y se convierte en una especie de
marioneta que la anciana se encargará de manejar; sin embargo, hay
un propósito detrás de la condición de guía que esta mujer asume:
el de revelar la razón por la que él fue movido a estar en ese lugar, y
así destapar el vínculo que ambos comparten. Aquí el tiempo y los
sucesos ocurren en apariencia de forma cronológica y la presencia
de un sueño encriptado sigue esperando[te].
Debido a la visión comprometida de la realidad por el
narrador, al estar enfermo y embriagado, se puede llegar a interpretar
que “Hacia Varsovia” es similar a Pedro Páramo de Juan Rulfo. El
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

narrador del cuento y Juan Preciado narran desde la muerte; sin
embargo, el relato no ofrece las pruebas suficientes que confirmen
la muerte del protagonista, lo que supone un acertijo a la hora de
descifrar si la historia en realidad sucede o no. ¿Cuáles son los límites
de la realidad del cuento? Con la relectura, se aprende que, cualquier
fecha o autor mencionado en sus relatos, son un posible guiño
hacia una ficción encriptada. En “Hacia Varsovia”, por ejemplo, la
primera lectura otorga la impresión de que no se trata de un cuento
con rasgos fantásticos; pero, como se mencionó anteriormente, su
narrativa tiene este aspecto como algo característico: el lector no se
percata de todos los secretos que el cuento encierra con una sola
lectura, por ello, es importante que se tengan en cuenta algunos
elementos intertextuales dentro de la obra.
Los diálogos que el texto lanza a otras manifestaciones de
arte son de mucha importancia. Al iniciar la lectura se encuentra
un epígrafe, un fragmento de un poema de Gabriela Mistral en
donde se lee: “si es que estamos soñando / que soñemos hasta que
nos convenza nuestro sueño”. Después de dos años de relectura,
me pregunte cuál era la conexión de esos versos con un cuento en
donde nadie sueña. Sospecho que el relato no es narrado desde la
muerte, sino que la mayor parte de la narración se trata de un sueño.
En este orden de ideas, y como justificación, se encuentra el hecho
que él, después de haberse encontrado con la anciana (para este
punto de la historia desconocida) y de haber mencionado que tiene
fiebre y está alcoholizado, declara: “el cuerpo siguió aflojándose […]
apenas tenía conciencia de él […] El sueño era todo lo que se me
ocurría desear” (Pitol, 1998:157). E inmediatamente después entra
el segundo diálogo de la anciana: “debiste llegar a Varsovia en el
otoño” (1998:158), y él explica “volví a oír a través de la penumbra”
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(1998:158), aunque anteriormente describió con gran detalle como
un marinero tropieza y cae a un lado de la anciana, aludiendo que,
desde su asiento, él podía verla y no perderse detalles. La explicación,
después del diálogo, da la impresión de que al fin ha cerrado los ojos,
reafirmando el hecho de que todo lo que pasa después del segundo
diálogo de la anciana es un sueño.
Segunda aproximación: sueño paradójico
La razón por la cual es relevante la estructura descrita a partir de
la hipótesis de lectura propuesta anteriormente se debe a que la
aparición del sueño provoca una herida en el tiempo de la fábula
y la historia en “Hacia Varsovia”. Esto no es una mera casualidad
y, de hecho, sobresale de los limites estructurales: la noción de
tiempo (pasado o presente, recordado o soñado) que se difumina
es lo que lleva a pensar que es el elemento clave para desentrañar el
sentido de “Hacia Varsovia”, porque, si bien la narrativa pitoliana
tiene numerosos atributos, la configuración del tiempo y su empleo
dentro del relato son rasgos que realzan la producción literaria de
este autor mexicano.
Así, el relato con una cronología lineal se termina
transformando por la aparición de las anacronías, pero a la vez el
tiempo va más allá de un elemento narratológico: su presencia es
fundamental para explicar el sentido del relato. Desde la estructura
narratológica, como menciona Gerard Genette en Figuras III,
debe existir en la narración un grado cero o tiempo cero en donde
el tiempo de la fábula (qué se cuenta) y el tiempo de la historia
(cómo se cuenta), coinciden perfectamente: aquí parten todas
las discordancias de tiempo; en “Hacia Varsovia” el tiempo cero
corresponde al trayecto del tren de donde se desprenden las
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anacronías, las prolepsis y analepsis, luego del segundo dialogo de
la anciana que lo acompaña: “debiste llegar a Varsovia en el otoño”
(Pitol, 1998:158). La narración se fisura y crea una hendidura donde
corresponden el descenso del tren de ambos, el trayecto a pie
a la vivienda de la anciana y los sucesos que tienen lugar dentro
de la casa; mientras todo eso pasa en la mente de protagonista el
tiempo continúa con él durmiendo y por lo tanto soñando, cuando
el narrador innombrado se despierta, al final del cuento, el tiempo
vuelve al mismo punto, es decir al momento desde donde se narra.
Hay una razón para la articulación de esta estructura
en apariencia circular. En el afán de volver a puntos de origen,
por ejemplo, dentro del cuento y contenido en el tiempo cero se
encuentra un diálogo recordado por el protagonista innombrado,
el cual corresponde a la voz de su abuela muerta, esta anacronía
incompleta se denotó cuando él se percata que la anciana que lo
recibió en la estación calza unos “abotonados botines de gamuza
opaca” (Pitol, 1998:156), e inmediatamente recuerda unos semejantes
vistos en casa de su abuela muerta, quién una vez le dijo “tú habrás
de ir a Europa […] Serás un europeo” (1998:156). Este diálogo se
extiende varios renglones y es una especie de vaticinio semejante a
los dichos por el oráculo griego; contiene, además, prohibiciones: la
abuela le indica la existencia de dos lugares a los que él no debe de
ir: un teatro en Italia (que ya no existe) y “el lugar de [su] nacimiento
[y] el de ella” (1998:156). Así, es probable que este diálogo-vaticinio
sea una pista más para llegar al sentido del cuento, puesto que al
igual que el tiempo nos da a entender un círculo y el peso del pasado
en el presente, al mismo tiempo que evoca a las historias griegas,
cuya cultura abraza la idea del destino y la providencia, en donde
los oráculos predicen lo que se ha de vivir; por citar algún ejemplo,
es algo que se ve claramente en Edipo Rey de Sófocles en donde
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el personaje homónimo demuestra que no es posible escapar del
destino.
El tiempo más allá de la estructura
La obra de Sergio Pitol se emparenta con las novelas del flujo de
conciencia del siglo XX, y, por lo tanto, se vincula con autores
como Proust, Joyce, Faulkner, Woolf. El tiempo abarca nuevos
significados en “Hacia Varsovia”; no sólo se trata de cambios
cronológicos sino lo que el tiempo significa para el ser humano,
el tiempo experimentado a través de la consciencia humana que es
abstracto en muchos sentidos y cómo ese tiempo pasado se sigue
manifestando en el presente, como si de un fantasma se tratará, éste
a su vez, condiciona el tiempo presente puesto que lo moldea y
controla.
Inmanuel Kant en Crítica de la razón pura (1781) se dedica a
analizar el tiempo y el espacio: considera que ambos son condiciones
del conocimiento de carácter empírico. Kant propone “la síntesis de
la aprehensión en la intuición”, y señala que las representaciones y
todos los cocimientos se centran o pertenecen al sentido interno,
es decir, se tratan de representaciones en flujo sucediendo unas tras
otras, pero que no son permanentes: aparecen en nuestra mente
bajo una forma temporal y no se contienen en un instante. Para
Kant el tiempo es de carácter empírico en la representación de la
imaginación (“síntesis de la representación de la imaginación”, la
llama) y formula una ley o regla empírica de la imaginación, a través
de ella a un evento X le sigue un evento B, es decir, la reproducción
empírica es, por ejemplo, asociar el invierno con la nieve.
Todo se reduce en asociaciones empíricas; de esta manera
el personaje principal contenido en “Hacia Varsovia” encuentra, en
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el papel que desempeñará sobre su persona la anciana desconocida,
una cierta asociación empírica con la relación que tenía con su abuela
fallecida; dicha relación es apenas un esbozo dentro de la narración,
pero el único diálogo del personaje de la abuela del protagonista
nos deja claro el poder y control que ejerció sobre él, además se le
suman algunos tintes de oráculo puesto que a través de su vaticinio
cumplido y transgredido se da la impresión de que la abuela sigue
moviendo hilos narrativos sobre la historia. Esto no quiere decir
que se trate de relaciones de poder, sino que la abuela es una especie
de fantasma del pasado que se sigue materializando en el presente
del protagonista y que, de cierta manera, aún sigue bajo su control
porque una cosa es clara: la abuela y la anciana innombrada son una
figurad de dos caras, por lo tanto, una actúa desde el pasado y la otra
en el presente.
Hegel explica también que el tiempo se genera en el
porvenir y desde ahí va hacia el presente, pero antes pasa por el
pasado. Estas reflexiones son compartidas por otros filósofos,
como Kierkegaard y Heidegger. Si el punto desde donde parte la
construcción del tiempo es el porvenir, se podría decir entonces
que es una especie de anticipación que el futuro engloba, y que es la
clave para descubrir el carácter del tiempo. La revelación del futuro
puede sonar a embuste, por supuesto; pero hay quienes se dedicaron
a estudiar estas hipótesis, como por ejemplo John W. Dunne, quien
expone, en Un experimento con el tiempo (1927), cómo los sueños
contienen flashazos del porvenir. De este modo, se puede llegar a
intuir que dentro del sueño que tiene protagonista está contenido su
porvenir, es decir, el recibimiento de la anciana ocurre y también su
inminente llegada a la antigua casas de su abuela: lugar que, como se
mencionó anteriormente, fue prohibido durante el vaticinio. Puede
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ser probable que el protagonista haya soñado por culpa al estar
transgrediendo las ordenes de su abuela. Sin embargo, aunque la
abuela haya “prohibido”, se intuye que estaba en su destino el acudir
para reencontrarse con el pasado, es decir, el protagonista cree tener
libre albedrio en sus elecciones (por ejemplo: al elegir ir a uno de los
lugares prohibidos por su abuela), pero la verdad es que él está lejos
de controlar su destino. De hecho, cuando él mismo indica “¿qué
inaplazable urgencia me había hecho correr rumbo a la estación esa
tarde?” (Pitol, 1998:157) alude a que ni siquiera él mismo sabe el
porqué de sus acciones o elecciones.
Por otro lado, la filosofía de Henri Bergson plantea una
crítica a quienes, a su parecer, confunden el tiempo con el espacio
e indica una separación entre lo que él denomina “tiempo físico”
(abstracto y conceptual) y el “tiempo vital” (intuitivo y concreto),
afirma que el pasado continúa en el presente y se ha unido a nosotros
por la vida psíquica. Para ejemplificar esto, dentro del cuento hay
una razón del porque la anciana innombrada es una suerte de doble
de la abuela del protagonista: ellas dos eran hermanas, pero tras la
infidelidad del abuelo del protagonista con la anciana innombrada
(su cuñada) provoca una ruptura en la relación de ambas hermanas,
es necesario que se preste atención a ese dato, ofrecido casi en el
desenlace de la historia, porque esta relación entre abuela-anciana y
anciana-protagonista es tratada de manera elíptica desde el principio
de la historia, aunque se llega a intuir por el desencadenamiento de
recuerdos a través de la mera observación del calzado de la anciana:
“semejantes a unos que viera [él] años atrás en el espacioso caserón
de [su] infancia, en un baúl abominado por [su] abuela” (Pitol,
1998:156). Desde esta narración Pitol ya está dando pistas sobre la
relación del pasado con el presente dentro de este cuento.
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Siguiendo con esto un punto importante para justificar estas
reflexiones sobre la relación de los personajes a manera de espejo,
es necesario reconocer la intertextualidad que Pitol establece con
Aura de Carlos Fuentes, con “La cena” de Alfonso Reyes e incluso
con Los papeles de Aspern de Henry James. En todas estas obras l está
presente la figura de dos mujeres iguales, (a pesar de ser una joven
y la otra anciana); por otro lado, se encuentra un joven que tiene
relación con el pasado de ambas ancianas y que suele ser el marido
muerto de la anciana de la historia. Sin embargo, mientras que en
Aura y “La cena” el fantasma (por nombrarlo de alguna manera)
del marido está contenido en unos diarios o en una pintura, en
“Hacia Varsovia” se contiene en la urna con las cenizas del abuelo
del protagonista.
El tratamiento del tiempo a nivel narratológico también
es de destacar. Mieke Bal expone, en Teoría de la narrativa, una
introducción a la narratología (1990), cómo el tiempo es, en una de las
bifurcaciones, la secuencia lógica o la lógica de las secuencias cronológicas,
es decir, las conexiones que ocurren detrás de un acontecimiento, y
menciona como ejemplo “alguien que vuelve tiene que haberse ido
primero” (Bal, 1990:50). Esto es precisamente lo que ocurre en
este cuento de Pitol, al igual que en “La cena” y Aura, los personajes
protagónicos masculinos, en algún punto de la narración y a manera
de epifanía, se percatan de que son una especie de “reencarnación”
de otro hombre importante para las mujeres de cada uno de los
relatos. Si bien, en “Hacia Varsovia” no se toma tan explícitamente
como en los dos relatos antes citados, no significa que no sea de
esa manera. De hecho, él personifica el abuelo para ambas mujeres
en esta narración, lo que crea una atmosfera de reencuentro, tanto
con los restos de su abuelo como el rencuentro con la anciana, así
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continuamente se trata de recuentros con el pasado o el pasado
manifestándose en el presente.
Esto mismo es lo que ocurre con la figura de las ancianas,
tal y como lo menciona la anciana innombrada: “más que heredera
de una sangre en común, éramos la misma persona con dos rostros
distintos” (Pitol, 1998:161). Se reafirma así la idea de que la figura
de la abuela fallecida (y las cenizas del abuelo) simboliza el pasado
y la anciana innombrada viene a simbolizar el presente, porque no
es hasta que las palabras antes citadas son expuestas en el texto que
se revela ante el protagonista la relación que ella tiene con su abuela
muerta y, por lo tanto, él con ella. Él mismo lo indica, a través de
una anacronía, “hablaba con una pasión que sólo recordaba haber
conocido en otra boca, en otros labios igualmente trémulos, en
otra mirada del mismo modo trastornada” (1998:161). Mediante el
recuerdo, se reflexiona cómo el pasado viene a moldear y explicar el
presente como si de un círculo se tratara.
Siguiendo con las concepciones del tiempo, Henri Bergson
también explica que el pasado puede adquirir una dimensión propia
en donde existe por sí mismo y que se separa de nosotros, pero se
manifiesta en el presente por los mecanismos de memoria. Esto se
justifica en la narrativa proustiana: las cosas en apariencia inofensivas
desencadenan el recuerdo; por ejemplo: el sabor de una magdalena
denota en el protagonista sus tardes de verano en casa de su tía, y
Proust nos adentra al pasado mediante una narración de recuerdos.
Con esto se ejemplifica cómo la existencia pasada adquiere forma a
partir del presente, que a su vez es el resultado de nuestro pasado; esto
es reafirmado con la presencia de las anacronías antes mencionadas.
Si las recapitulamos, la primera está contenida en la descripción de
la anciana: cuando él se percata de que los botines utilizados por
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la mujer le recuerdan a unos semejantes que su abuela tenía en un
baúl. Aquí, además de dar pie al vaticinio, se está utilizando la elipsis
puesto que no indica la relación de los tres personajes; sin embargo,
automáticamente se establecen conexiones por el desencadenamiento
de la memoria, cosa que también sucede cuando la manera de hablar
de la anciana le recuerda al protagonista la manera en la que su abuela
hablaba; a partir de este último desencadenamiento de la memoria se
logra saber con certeza la relación de los personajes.
Es curioso, pero premeditado por Pitol, cómo las elipsis se
esclarecen a partir de la memoria para así conectar las relaciones:
con ellas se vuelve al pasado. Para este punto de la historia (el
desenlace), la revelación de que la anciana está conectada con la
abuela muerta (no sólo de manera consanguínea sino metafórica)
refuerza el tratamiento del tiempo en el relato, y otorga la impresión
de que se trata de un viaje y la falsa sensación de que el sentido está
contenido en el tratamiento del trayecto. Pero el tiempo parece ser
el principal protagonista sea el pasado o el presente.
Observaciones finales
El aspecto fantástico se percibe de inmediato en “Hacia Varsovia” y
se acreciente por la duda de si la realidad es tal y como el protagonista
la percibe, o se debe al malestar general que lo acongoja, o quizá a
causa de la embriaguez; de hecho, es la manera en la que la realidad
se percibe el elemento al que constantemente vuelve la narración para
plantar dudas como ¿quién es la anciana? o ¿por qué decidió viajar en
ese estado? Para, desde el inicio, dar a entender cómo el protagonista
no es quien está dirigiendo el relato, sino que él mismo es un elemento
más de la narración. De esta manera, parece ser que lo único de lo que
el protagonista está seguro es de su necesidad de dormir “el sueño
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era todo lo que se me ocurría desear” (1998:157); así, después de que
“cierra los ojos”, ocurre la fisura en la narración que ofrece el mundo
onírico y se adentra en la historia: y es ahí donde la concepción del
tiempo enaltece su importancia en la vida humana. Por otro lado, la
construcción narrativa utilizada por Sergio Pitol también refuerza
el sentido de este cuento. En particular: las estructuras clásicas que
evocan a narraciones griegas; al mismo tiempo, “Hacia Varsovia” se
desdobla en dos grandes espacios: sueño y realidad. Por ese motivo,
la imitación o re-presentación de la realidad y la ficción se desprenden
de la historia como elemento, ya que es fundamental para entender la
estructura del cuento y, por lo tanto, su significado. Cabe recordar que
la fisura crea una historia contenida dentro de otra historia, como si
se tratara de “cajas chinas” o “muñecas rusas”: estas desencadenan el
gran misterio de “lo que pudo ocurrir pero no ocurrió”, es decir, el
porvenir contenido en el sueño premonitorio; así es como se configura
la frontera entre la ficción y la realidad en la narrativa de Sergio Pitol.
Por ello, no es azarosa la dificultad creada para establecer cuando
empieza una y cuando termina la otra, sino que se debe entender
como parte del laberinto narrativo pitoliano.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La vida y la muerte en la concepción humana.
Brenda Navarro: Casas vacías,
México: Sexto Piso, 164 páginas.
Roberto García Soto
Universidad Autónoma de Nuevo León

Fecha de entrega: 09-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

En alguna ciudad de México, Daniel fue raptado un día cualquiera
en un parque por la tarde; su madre quedó muy dañada mental y
físicamente. Las ganas de vivir se le han ido. En su “luto” recuerda
a su hijo desaparecido y su pasado atroz. Una incógnita recorre su
cabeza: ¿esto era lo que quería?, ¿debía perderme yo en lugar de él
ya que pensaba en abortarlo?, ¿la libertad regresó con tanto karma
que me devolvió mi tiempo solo para sufrir? Las incógnitas habitan
en su cabeza; poco a poco se destruye en soledad. Su condena es
respirar: no lo merece, y lo hace (Navarro, 2019). La culpabilidad
la carcome de manera física por fuera y todos sus allegados se
dan cuenta de su inevitable destino. Al otro extremo de la misma
ciudad, una mujer sufre ante su adversidad. No puede educar ni
cuidar bien a su hijo Leonel debido a que el infante tiene autismo.
Sufre violencia domestica por parte de su pareja y no le va muy bien
en su trabajo; además de que su familia no le brinda un apoyo, al
contrario, debe soportar sus críticas e indiferencia en cuanto a su
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�Roberto García Soto / La vida y la muerte

precaria condición. La situación no es la mejor y se pregunta si tener
a Leonel fue una buena idea, pero ya es muy tarde, debe lidiar con él
y con todos los problemas que acarrea, no hay de otra.
¿Estas historias “ficticias” solamente son eso? ¿Pueden
ocurrir en la vida real? Claro que sí, son realidades de la vida cotidiana
para cientos o miles de mujeres en México y en toda Latinoamérica.
La ficción siempre se supera con la realidad, y más con lo surrealista
que puede llegar a ser en este país. La verdadera pregunta que habría
que hacerse es por qué se siguen suscitando casos como estos en los
modernos tiempos que vivimos.
En este breve acercamiento/resumen de la novela he
querido mostrar un poco de las dos partes que rigen la narrativa de
Brenda Navarro en esta obra. Dos gotas de agua que son diferentes
por unos cuantos átomos diminutos. En Casas vacías (2019) se
habla y se critica de dos realidades relacionadas con la maternidad
impuesta y autoimpuesta por la sociedad. Se muestran el dolor y la
pérdida, el daño mental y físico que sufren las mujeres ante la falta
de libertad; la lucha incesante que deben soportar día con día: el
dolor de vivir en general. Esta primera novela de la autora da cuenta
de su participación en la denuncia y crítica de temas referentes a la
maternidad y problemas que aquejan a la mujer en general.
En cuanto a Brenda Lozano, habría que recalcar que estos
asuntos no le son ajenos en absoluto. Nació en 1982 en Ciudad de
México, es socióloga y economista feminista por la Universidad Nacional
Autónoma de México. Realizó un máster en Estudios de Género,
Mujeres y Ciudadanía en la Universidad de Barcelona. Ha sido redactora,
guionista, reportera y editora. Es fundadora de #EnjambreLiterario: un
grupo de personas que buscan abrir espacios de difusión para voces
femeninas. Es una voz más que autorizada para concientizar sobre
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

estas problemáticas. Por otro lado, la obra fue publicada en 2018 por la
página web Kaja Negra, una editorial independiente para después pasar
a manos de la Editorial Sexto Piso en 2019.
Un primer gran acierto de la novela consiste en no darles
nombres a las protagonistas de su historia, ya que con esta acción
se crea un sentimiento de empatía todavía mayor que si tuvieran un
nombre. La identificación con su pesar es instantánea y su dolor
habita en los huesos del lector de una manera tan cercana que
pareciera los rompe en miles de pedazos. A partir de este punto
nos sumergimos en su narrativa cortante y directa, describiendo
sin censura los horrores que las dos mujeres sufren en cuanto a su
relación con la maternidad en la sociedad.
Otro gran acierto, este en el plano de la narración, tiene
que ver con la confección de dos estilos completamente diferentes
para cada protagonista de la novela. En primer lugar, la narrativa
nos comunica el perfil de una mujer de mediana edad que sufre la
pérdida de su hijo menor, y comparte sus reflexiones en un monólogo
interno emergiendo desde el epicentro de las emociones, el dolor y
la rabia. “Te imaginas que un desaparecido es un fantasma que te
persigue como si fuera parte de una esquizofrenia” (Navarro, 2019).
Este monólogo utiliza un lenguaje estándar acompañado de recursos
retóricos donde se presentan las metáforas, y en algunas ocasiones la
aliteración. De esta manera, el primer perfil presentado por la novela
conlleva un lenguaje estándar que se vincula con el lenguaje poético,
creando así una sinergia que culmina en la prosa poética.
La internación del monólogo se divide como en una especie
de fragmentos por el texto. Así como la autora nos presenta sus
reflexiones en torno a lo sensible y después desarrolla su ambiente
material, pero vuelve y culmina con una frase encerrando a su vez
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�Roberto García Soto / La vida y la muerte

el sentimiento que lo origina. Sus pensamientos y reflexiones son
extractos de la conciencia que nos habla, y a su vez, fluye de manera
fragmentada. Estos fragmentos se distinguen por bosquejar la silueta
de un buitre al volar. Al vislumbrar las imágenes sombrías, el lector
comprende que la reflexión ha concluido y empezará otra. Termina
en una frase de su prosa poética que demuestra la idea principal del
texto originada por un sentimiento. Una de ellas, por ejemplo, es
cuando piensa que la lactancia es el reflejo de las madres que quieren
ahogar a los hijos ante la imposibilidad de no poder comerlos. En
una de sus reflexiones describe cómo la madre “ofrece el pecho
no solo por instinto sino por el deseo obliterado de acabar con la
descendencia antes de que sea demasiado tarde” (Navarro, 2019).
El segundo perfil nos presenta la narración de una mujer
sufriendo de constante violencia familiar. Nos relata a una mujer tan
inmersa en los roles de género: anhela ser madre; lo desea a tal punto
que este anhelo le acarrea consecuencias. Su entorno está marcado
por la violencia, y ésta va creciendo en el epicentro de una familia
disfuncional. Ella aceptando la constante agresión ejercida por su
pareja, además de padecer la presión por el hecho de ser madre. “Ella
solo quería una mujercita distinta que no se dejara de nadie pero que
fuera amorosa, ¿por qué eso podía ser malo?” (Navarro, 2019). La
narrativa de este segundo perfil se distingue por su lenguaje que
media de lo estándar a lo vulgar, y se caracteriza por el uso constante
de palabras altisonantes y mexicanismos abundantes. El texto llega
a tener más fluidez por la sencillez de su lenguaje; la voz narrativa
de Brenda Navarro utiliza oraciones largas o demasiado cortas,
con más descripciones del lugar y de la violencia ejercida; pero no
habla tanto de sus sentimientos como el perfil de la primera mujer.
Los párrafos, oraciones y hasta los capítulos son mucho más largos
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debido a las constantes descripciones de las acciones ejercidas sobre
el personaje, el lugar que habita y el entorno violento en el que vive.
A pesar de los extensos párrafos, cada frase y renglón poseen
más sencillez por el acertado uso del lenguaje coloquial. Aquí no se
reflexiona sobre las emociones; sin embargo, el trasfondo de cada
descripción y cada frase acarrea una interpretación originada por
un sentimiento de dolor y rabia. Las dos mujeres comparten la
desesperación, a pesar de los abismos lingüísticos de la narración;
se distinguen por la narrativa del entorno, los acontecimientos y los
tipos de violencia que afectan a las mujeres de diferente manera.
Un aspecto para resaltar es que la novela sirve como un
medio de denuncia. Señala las problemáticas que enfrenta la mujer
en cuanto a la maternidad y las relaciones sociales, donde siempre
deben cumplir un rol específico. La maternidad, nos explica, suele
ser en ocasiones muy difícil para algunas mujeres que no cuentan
con el apoyo necesario ni la fuerza mental y física suficiente para
soportar tal carga. También sugiere que deben soportar los prejuicios
de una sociedad machista que las somete a sus ideales. Las mujeres,
nos sugiere, necesitan tomar el control de sus vidas en situaciones
tan delicadas como el embarazo y la libertad de elegir si desean
o no tener al bebé. También recalca la necesidad de respetar sus
derechos y en la urgencia de crear nuevas sociedades donde exista
realmente la posibilidad de que ellas tomen sus propias decisiones
para sentirse seguras y poseer el destino de su futuro, como por
ejemplo la decisión de ser madre (Barrantes &amp; Cubero, 2014: 36).
Tal vez el único reproche que podríamos esgrimir en torno
a esta la novela sería el ensimismamiento en que a veces cae la voz
narrativa: y sus divagaciones en torno a la maternidad y a la vida en
general. Por un lado, la primera mujer no quería tener un embarazo,
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�Roberto García Soto / La vida y la muerte

lo acepta por un capricho y al final sucumbe ante sus deseos. En
el segundo caso, ella desea tener un hijo para obtener al fin un
gramo de felicidad, su dependencia y presión social por ser una
mujer respetable mediante un primogénito la hace cometer delitos
con tal de obtener lo que quiere. Ahora bien, puede que la autora
haya hecho esto para concientizarnos sobre la desesperación que
sufren las mujeres, y hasta qué extremo pueden llegar para intentar
cambiar su situación. Puede que, en ese ensimismamiento que
aparentemente contiene la obra, solo observemos nuestros propios
prejuicios y razonamientos machistas, porque al fin y al cabo, ellas
son las responsables de sus acciones y de su felicidad.
Por último, cabe recalcar el aspecto existencialista que se
puede notar en el primer perfil, esos pensamientos cargados de
pesimismo y muerte nos brindan dos posibilidades: dejar la lectura
en el acto o proseguirla con más entusiasmo y morbo. Y es que
se puede sentir su dolor, su agonía, la desesperación de no poder
hacer nada frente la pérdida de una parte del alma que se pensaba
no afectaría si se iba o nunca se presentaba. “Piensa que hay
personas que no debieron ser madres, se incluye entre ellas, Dios
debió pensarlo mejor antes de crear a dichas progenitoras, debió
esterilizarlas” (Navarro, 2019).
En conclusión, la novela Casas Vacías (2019) de Brenda
Navarro muestra las espantosas situaciones que debe soportar la
mujer, tales como el embarazo no deseado, la maternidad, prejuicios
y reglas de una sociedad patriarcal, violencia física y psicológica.
Como medio de denuncia es un buen aporte por la forma en que
muestra la problemática. Su objetivo de crear conciencia cumple al
mostrar situaciones que puede padecer cualquier mujer. La escritora
nos presenta una novela corta, en donde la ficción y la narración
220

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

están congeniadas con el fin de hacernos partícipes de la trama.
Podría definirse como un tipo de confesionario donde, de manera
descriptiva, las voces narrativas nos van contando algunos de sus
pensamientos y recuerdos. La lectura de esta obra es una magnífica
oportunidad para adentrarse en la narrativa de Brenda Navarro,
además de obtener una mejor comprensión de la situación de la
mujer en cuanto a diversos problemas sociales que la afligen.

Referencias
Barrantes, K., &amp; Cubero, M. (2014). “La maternidad como un
constructo social determinante en el rol de la feminidad”.
Wímb lu, revista electrónica de estudiantes. Escuela de
Psicología, Universidad de Costa Rica. Costa Rica. 13 de
febrero de 2014. 9(1): p. 29-42. https://dialnet.unirioja.es/
descarga/articulo/4942668.pdf
Navarro, B. (2019). Casas vacías. 2ª edición. Sexto piso. Narrativa.
México. 164 páginas.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Raquel G. Gutiérrez Estupiñán, Jaime Villarreal
y Miguel Sáenz (eds.), Encuadres
del discurso cinematográfico (eds.),
Puebla / Monterrey: CUAP-ICSyH / UANL, 2022.
Diana Hernández Suárez1
IIB, UNAM

Fecha de entrega: 16-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Uno de los grandes y principales enfrentamientos teóricos
sobre el discurso en la segunda mitad del siglo XX se dio entre
el estructuralismo y el historicismo. El enfoque estructuralista
adquirió una singular importancia sobre lo histórico como
valor epistemológico, toda vez que éste supone que todo hecho
sociológico debe estar enmarcado, en tanto fenómeno lingüístico,
dentro de la sincronía diegética, que es evidentemente ahistórica y
antisubjetiva. De esta forma, todo fenómeno cultural y la cultura
misma son susceptibles de ser estudiados a partir de diversos
niveles de “estructuras” a las que se ancla el comportamiento y el
pensamiento. Tal inclinación resta especial agencia a lo humano
y a su derrotero histórico, pues no hay un “yo que habla” ni un
1 UNAM, Becaria del Programa de Becas Posdoctorales de la UNAM,
Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Asesorada por el Dr. Pablo Mora
Pérez-Tejada.

223

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

“yo que piensa” (Foucault), sino una situación diegética –que bien
puede tener un referente humano o maquínico– que se encuentra
articulada por la estructura de cierto lenguaje. El giro lingüístico es el
fundamento teórico de los alcances estructuralistas y de la expulsión
de toda dimensión histórica y humana del método científico de lo
narrativo. Tal inclinación estructuralista y sus derivados semióticos
y narratológicos han sido interpretados por algunos críticos como
una “malversación disciplinaria estricta” –la trampa Jakobson–,
fundamentada en que la Lingüística es la disciplina que engloba todo
fenómeno material-humano. Esta operación establece una relación
crítica de todas las disciplinas a partir del lenguaje, denominando
poética a toda intensión estructural de la obra, dejando de lado la
techne de la Poética, relegando así la Retórica a lo imprescindible
para garantizar una función lingüística y, finalmente, anulando
completamente la Estética como elemento de valoración crítico
ante un objeto de arte (Aullón, 2013: 25). El objeto artístico es
reducido en ocasiones a una suerte de “dispositivo material” cuya
complejidad es sólo susceptible de ser analizada y valorada a través de
su estructura, independientemente de su valor estético, ideológico,
histórico, antropológico, social o tecnológico.
El libro Encuadres del discurso cinematográfico (2022), editado
por Raquel G. Gutiérrez Estupiñan, Jaime Villarreal y Miguel Sáenz
se inserta claramente en la discusión teórica entre el estructuralismo
y el historicismo, y aún más, en la búsqueda por superar dicha
problemática a partir del análisis del discurso cinematográfico. Uno
de los aportes sustanciales de este libro a la discusión teórica de
los estudios del cine es, sin duda, la noción de intermedialidad o
mediación del “dispositivo” artístico –el filme– en la construcción
del mundo (en términos hegelianos), que algunos de los capítulos
224

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

aquí recopilados utilizan como marco teórico. No obstante, este
libro resulta fundamental sobre todo para conocer el estado del
arte de los estudios audiovisuales en México. Hay que destacar
también la importante labor de coordinación de los editores,
ya que la organización de los capítulos recabados en este libro
motiva la discusión a manera de problema teórico y filosófico de
los estudios cinematográficos a partir del estructuralismo frente al
enfoque filosófico-estético (historicismo). Eso es extensivo incluso
a aquellos trabajos que suponen que la obra de arte es un hecho
lingüístico, por lo que al igual que cualquier otra forma del lenguaje,
es posible estudiarla como parte de la semiótica. El libro se divide
en dos grandes apartados rectores: “El cine entre textos” y “El cine
entre discursos”. El primero atañe a los trabajos relacionados con
el análisis narrativo, intertextual y de transposición de sentidos. El
segundo, a los cruces y transferencias de los discursos filosóficos,
políticos, sociales, etc., en la construcción cinematográfica. Este
segundo apartado atiende la compleja construcción de discursos
epistemológicos subyacentes al sentido general de la representación
cinematográfica, más allá de la construcción de una trama o de la
adaptación. Sin embargo, en ambos casos es posible encontrar una
noción de intermedio –In between o Zwieschenraum– que establece la
problemática sobre los procesos de configuración, significación y
redistribución del medio.
El primer apartado abre con el trabajo de Raquel G.
Gutiérrez Estupiñán y Alan Paul Vergara Vallejo, “Comprensión y
expansión en Atonement (novela y filme)” en el que los autores se
proponen mostrar los recursos técnicos en la traslación del discurso
entre un medio y otro, atendiendo de manera muy precisa a las
posibilidades tecnológicas. Una de las principales preocupaciones
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

225

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

de este trabajo se basa en analizar la capacidad referencial de los
recursos discursivos y su trasfondo argumental. Sin caer en los
excesos de la teoría estructuralista, en este trabajo se demuestra
con suma precisión todos los procesos intermediales que se dan
en la adaptación entre la obra textual y el filme. Es destacable de
este capítulo la reflexión sobre las posibilidades de representación y
configuración psicológica de los personajes en uno y otro medio –el
textual y el fílmico–, así como la importancia de la metaficción y la
metarreferencialidad de la escritura frente al discurso multimedial
del cine. Los autores reconocen que en el cambio de soporte se
presenta en primera instancia un problema filosófico, pues los
límites ontológicos frente a la realidad de la escritura y el filme están
fraguados principalmente en el cambio de código.
El capítulo “Memento y la reinvención del policial”, de Jaime
Villarreal, se caracteriza por una redacción ágil y por un marco
teórico actualizado abocado a vincular los estudios audiovisuales
con la tradición letrada de circulación masiva, que encuentra sus
bases en el siglo XVIII, pero que adquiere un papel central en la
cultura durante el siglo XIX. De la mano de Jesús Martín-Barbero,
el autor analiza la discusión teórica desde una perspectiva histórica
y culturalista para mostrar el trasfondo social de la construcción de
género policial en el cine, centrando su análisis en la psicología de
los personajes. Dentro de las discusiones teóricas, el aporte central
de este trabajo está en la comparación del “héroe” entre el policial
periodístico textual y la representación fílmica. Villarreal analizar la
construcción ficcional en ambos soportes a partir de rasgos morales
anclados en aspectos históricos, sociales, culturales y, sobre todo,
tecnológicos. Señala, además, que el policial se relaciona con la
tecnificación de la modernidad, cuyo máximo exponente habría sido
226

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

finalmente el cine: “El repertorio y registro melodramáticos fueron
claves en la transición de la cultura popular moderna a la cultura
de masas tecnificada de la que el cine es una instancia ejemplar”
(Villarreal, 2022: 67).
Otro capítulo fundamental en la reflexión sobre las
producciones fílmicas es el trabajo de Miguel Sáenz, “El cine de
autor como arte del entretenimiento. El autor implícito en tres
obras esenciales de Ridley Scott”. En este texto se denuncia la falta
de una metodología sólida y concluyente que analice las formas
narrativas de las producciones cinematográficas, condicionadas más
por las posibilidades técnicas que por aspectos teóricos, fuera de
los postulados estructuralistas. Y el autor agrega, específicamente
para sus intereses de estudio, que la categoría de autor implícito ha
sido pensada, de forma casi forzada, como un “aspecto formal del
relato, siendo que, en realidad, se manifiesta en niveles distintos de
cualquiera de las tres dimensiones del relato” que tradicionalmente
se proponen por la narratología (100). Sáenz con esta propuesta
busca mostrar la superación de la teoría anquilosada que supone que
la narratología divorcia al autor de la obra, con el fin de demostrar
el “autor”, más que recuperar la noción de autoridad, adquiere el
matiz de “espacio de experiencia” que se construye gracias a la
intermediación entre obra-receptor y una confusión de miradas
en la relación dialéctica que establece el cine. Este enfoque resulta
muy interesante, aunque no supera el problema del historicismo
que sí plantean los dos capítulos anteriores. El autor identifica las
dificultades teóricas del estructuralismo para dar profundidad y
alcance a su planteamiento. Señala: “parece que sería oportuno -si
no necesario- renunciar a la posibilidad de que funcione como una
especie de estructura formal del medio literario o cinematográfico”
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

227

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

(107), por lo que cabría preguntarse por qué Sáenz no retoma la
teoría postestructuralista para analizar la “situación narrativa” que
produce el autor como categoría teórica, concepto que resulta en
suma pertinente para pensar la relación entre cine y textualidad.
El trabajo de Hortencia Ramón Lira, “Las relaciones
intertextuales entre La fin de Napoleón À sainte-hélène (Pick,
1929) y Napoleón (Ludwig, 1906/1956)” es un análisis intertextual
entre el filme y la biografía que retoma los fundamentos de la teoría
general de Gérard Genette sobre la transtextualidad para analizar
las formas de representación entre el discurso textual y fílmico en
torno a la figura de Napoleón Bonaparte. Si bien la intención de la
autora es analizar el tiempo histórico del relato, y su representación,
a partir de algunas propuestas de dialogismo de Bajtín, tomando
como base el análisis estructuralista, se limita a analizar los
acontecimientos históricos como “formas artísticas” (152), dejando
fuera la oportunidad de teorizar sobre la representación del tiempo
y de la noción de Historia entre uno y otro medio. En el mismo
orden de ideas, “La intertextualidad metaficcional como crítica del
cine y sus creaciones”, de Roberto Domínguez Cáceres, plantea la
representación como un juego complejo de cajas chinas en las que
hay una relación entre la metaficción y la naturaleza “especular de la
imagen cinematográfica” (172). El argumento se centra en analizar la
representación de diversos discursos que atraviesan la materialidad
fílmica como una propuesta de intertextualidad, concepto retomado
principalmente de Genette. Particularmente resulta un trabajo muy
productivo toda vez que realiza un esfuerzo comparatista entre
las diversas formas de reproductibilidad. El autor se interesa por
reflexionar sobre los alcances estéticos del cine cuando hay de
por medio un proceso de adaptación de una obra literaria o un
228

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“antecedente” de representación textual diferente al guion, por lo
que propone deslindar el filme de cierta condición de fidelidad al
“original” –el texto–, para permitirle una construcción simbólica
independiente a partir de sus propias posibilidades técnicas, lo que
llevaría a pensar que la obra fílmica, como artefacto estético, es un
“referente de referencias” (173) autónomo y original en sí mismo al
tratarse de un cambio de códigos.
Finalmente, este aparto cierra con el trabajo de Flor de Liz
Mendoza Ruíz, “La nueva narrativa cinematográfica en La vida ante
sus ojos (2008)”, trabajo en el que analiza la disposición estructural
y los efectos que ésta debería implicar para los espectadores. Se
trata de un entramado estructural muy detallado y minucioso, que
ejemplifica con claridad la teoría narratológica de la fragmentación,
incluso dentro de un “discurso” fílmico.
El segundo apartado, “El cine entre discursos”, abre con la
compleja aportación de Fernando Huesca Ramón, “Post tenebras lux:
un estudio de caso desde la estética institucionalista de Hegel”. Se
trata de un trabajo que busca estudiar el cine dentro de un marco
de interpretación Estética a partir de los postulados hegelianos.
Desde una concepción plenamente filosófica, el autor entiende que
en este concepto se articulan nociones jurídicas, morales, sociales,
económicas, políticas y filosóficas que dan definición al hombre
como ente cultural-social, por tal razón, pensar en una estética
institucionalizada, así como su relación con la “eticidad” permiten
un anclaje teórico para realizar interpretaciones filosóficas del arte.
Hay que señalar, además, que esta revisión permite vincular los
aspectos teóricos del arte con los rasgos históricos del objeto de arte.
Por otro lado, cabe decir que el planteamiento de este texto resuelve
en buen parte los planteamientos expuestos en este volumen, pues
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

229

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

Huesca muestra, por medio de un complejo análisis de las ideas
estéticas de Hegel, que el arte es en sí “un instrumento cognitivo”
irreductible a la estructura, pues engloba tanto los aspectos de la
forma –la materialidad que encarna la cualidad sensible a partir
de sus posibilidades técnicas- con la compleja composición social,
jurídica, cultural e individual del espíritu, rasgo artístico superior a la
naturaleza. La finalidad del objeto estético es, entonces, “presentar a
los sentidos y a la cognición lo esencial de lo antropológico, lo social,
lo económico y lo político” (251). En esta caracterización compleja
del cine como objeto estético, el autor no puede dejar de señalar
la diametral distancia que existe entre el arte de “consumo como
mercancía” y el cine artístico. Si bien esta cuestión representa otro
problema sobre la Estética y el propio origen de la disciplina, vale
la pena resaltar el acierto del autor al no colocar una pieza artística
a la misma altura cultural de una comercial a partir de su estructura.
En concordancia con el artículo de Huesca, Nino Angelo
Rosanía M. y Karen Cárdenas Almanza, en su texto titulado
“Cine y filosofía”, se preguntan sobre el cine filosófico frente a la
implementación académica de otros tipos de categorías usadas
para la cinematografía. Los autores parten de dos criterios propios
del cine para hablar de sus capacidades filosóficas: la Estética y la
Epistemología. Se trata de una reconstrucción crítica de la discusión
sobre el cine como filosofía. Resulta significativo el diálogo que
establece con el capítulo anterior, pues mientras Huesca considera
que el cine puede constituir un objeto estético, susceptible de un
complejo análisis filosófico, los autores de este capítulo rebaten el
principio de reflexión o análisis filosófica a partir de la noción de
“dispositivo”, que puede ser filosófico o artístico. Esta discusión
remite directamente al problema del arte como un conjunto
230

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

complejo de representación, que no puede reducirse a aspectos
meramente formales o miméticos, sino que involucra una serie de
complejos procesos de representación de la representación hasta
constituir un mise en abyme teórico y referencial. A dicha discusión
habría que agregar que las manifestaciones artísticas pueden ser
expresiones del pensamiento filosófico y, por lo tanto, un filme puede
involucrar tantos rasgos de reflexión epistemológica y estética, así
como ontológica, tal como señalan los autores del primer capítulo,
y, por lo tanto, derivar en un ensayo filosófico propiamente dicho.
Diversos ejemplos hay en la tradición filosófica, baste recordar
el cuadro de Paul Klee y la reflexión histórica que realiza Walter
Benjamin, no obstante, resulta aún complejo, sin un andamiaje
teórico sólido extender de tal manera la noción de ensayo para que
un producto cinematográfico pueda ser pensado, en sí mismo, como
ensayo filosófico. Un ejemplo concreto de la discusión anterior en
este libro es el trabajo de Liliana García Rodríguez, “La expresión
del deseo: Psicoanálisis y Surrealismo en Un perro andaluz”. Se trata
de una revisión crítica de la “poética” surrealista de Buñuel.
Aparentemente el texto de Yolanda Mercader Martínez,
“Transexuales, transgéneros y travestis. Presencias de identidad
genérica en el cine mexicano” se encuentra en otro orden de ideas,
pues se trata de un aporte significativo para los estudios culturales
a partir de una metodología marcadamente antropológica y desde
la perspectiva de género. La autora piensa el cine como un espacio
de crítica, pero también de estandarización y reforzamiento de
imaginarios sociales a partir de un entramado estético: “a través
de su narrativa e imágenes, ha impuesto su concepción del mundo
asignando un puesto al que lo produce o al que lo recibe, permitiendo
a las mujeres y a los hombres contemplarse en la imagen que se les ha
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

231

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

asignado y conocer dónde están situados, es decir, el cine descubre
el mecanismo de la diferencia sexual en nuestra cultura” (352). La
aportación de este texto es muy significativa, ya que realiza un análisis
pormenorizado de los discursos atraviesan las representaciones y,
por lo tanto, construyen categorías organizadoras o epistemológicas.
Este rasgo guarda una especial relación con la reflexión filosófica
con la que abre el apartado, pues al realizar el estudio histórico logra
anclar la discusión con una gran eficiencia al plano social, que la
autora llamada “integración cultural”, a partir de una crítica de las
categorías organizadoras (la episteme) y la configuración estética.
Por último, el libro cierra con un artículo de Lauro
Zavala, titulado “Una glosemántica narrativa para la traducción
intersemiótica”, propuesta a partir del modelo de Louis Hjelmslev.
El autor busca una resolución a la discusión sobre la adaptación
a partir de una “metafísica de origen” –hipertexto– que
propone la intertextualidad, como parte de una transtextualidad,
independientemente de si se trata de un aspecto pretextual o
architextual. Como si se pensara en una estructura circular, el
trabajo de Zavala a la vez sintetiza las discusiones propuestas en
este libro al circunscribir la discusión a dos grandes aspectos: “un
debate metodológico sobre la relevancia de las aproximaciones
humanísticas (entradas en el empleo de los elementos formales del
lenguaje audiovisual) y las aproximaciones sociales (centradas en la
dimensión ideológica de los contenidos narrativos)” (384). Pero a la
vez, vuelve a poner sobre la mesa la discusión entre el estructuralismo
y el historicismo. El autor relaciona el estudio cinematográfico con
el giro lingüístico y lo ciñe a la relación significado y el significante,
a partir del cual se desarrolla el sistema glosemático para estudiar el
signo pa partir de la “expresión” y el “contenido”. En estos términos
232

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

teóricos, la relación-interrelación de discursos son susceptibles de
una “traducción semiótica” independientemente del medio o la
materialidad, de forma que la filosofía, la pintura, la arquitectura,
la literatura y el mismo cine son entendidos como sistemas de
signos del lenguaje (389). En otras palabras, toda mediación puede
ser entendida como transposición y, por lo tanto, como traducción
semiótica.
Conciliar el análisis del discurso en el cine con sus alcances y
posibilidades filosóficas es el objeto de este libro. Cabe señalar que
algunas de las discusiones planteadas de forma puntual en algunos
capítulos, así como de forma implícita en la disposición de todo
el libro, encuentran una relación clara con enfoques relativamente
recientes sobre las producciones mediales, que van más a allá del
cine para enfrentarse a nuevas formas de representación audiovisual
sin referentes, de allí la importancia de que diversos trabajos de este
libro aún tengan como problema la construcción del mundo a través
de la representación y su relación con la realidad, cada vez menos
“original” y más autorreferida.

Referencias:
Aullón de Haro, Pedro. Escatología de la crítica, Clásicos Dykinson,
Madrid, 2013.
Foucault, Michel. La arqueología del saber, trad. Aurelio Garzón del
Camino, Siglo XXI, México, 2010.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

233

�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Escritores Neoloneses Emergentes:
Ab animalibus/Volumen 1,
Monterrey: UANL, 2022, pp. 120.
Carlos Rutilo
UANL

Fecha de entrega: 12-09/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Ab animalibus/Vol. 1 (2022) es una antología que reúne once relatos
de escritores que, de alguna forma u otra, pertenecen al estado de
Nuevo León. Fue publicada por la reciente Editorial de Escritores
Neoleoneses Emergentes, en coedición con la Casa Universitaria
del Libro, a través de la Editorial Universitaria de la UANL. Cada
una de las narraciones se valen de diferentes recursos estilísticos
para revelarnos la variedad de inquietudes que anidan en la
literatura escrita en el norte de nuestro país. El punto de partida
(o de llegada) de los textos tiene que ver con el cuerpo o la piel
de algún animal vertebrado: material que los narradores utilizan
para poder contarnos sus respectivas historias. Veamos el listado:
“Huele a trufa” de Mónica Ceballos, “Eli es un gato” de Roberto
Arreozola, “El vagabundo” de César D. Machuca, “Mi abuela es
una ballena” de Mariena Padilla, “Alyas (Ouroboro)” de Leonardo
Rangel, “Miocardio de S. scrofa” de Felipe Saavedra, “Cabrito al
pastor” de Manuel Herrera, “Egoísmo” de Ricardo Pérez López,
235

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

“El Abado” de Blanca I. Villalobos Mancha, “El reflejo nocturno”
de Alma Sánchez y “Al norte” de Jorge Hernández López. Junto a
ellos, los acompañan las ilustraciones de Diego Cotera y el ensayo
“Hacia una poesía del cuerpo”, una propuesta poética del creador,
narrador y académico Eliseo Carranza Guerra, que hace las veces
de prólogo o estudio preliminar. Carranza logra guiarnos hacia una
idea más amplia y general de la presente antología:
Los once textos aquí antologados están hilvanados bajo el imperio
de ciertos modos de entender el cuerpo y con esos modos decir
algo acerca de nuestra posible naturaleza. Y, para ello, los once
autores decidieron partir de una misma concepción de la realidad.
(2022: 8)

El libro no teme desafiar las convenciones y de manera
íntima nos motiva a leer el mundo a través de las distintas miradas
sobre el cuerpo. Y al decir cuerpo estamos apelando a la condición
escatológica y efímera de lo humano, condición que la literatura ha
conseguido expresar en incontables historias, haciendo uso, entre
otros materiales, de la memoria y su relación con sórdidos entornos
y la naturaleza misma, que casi siempre nos guarda su secreto para
revelárnoslo hacia el final.
Debo destacar también que algunos de los textos de la
antología, como “Huele a trufa”, “Eli es un gato”, “El vagabundo”
y “El reflejo nocturno”, entre otros, logran transitar entre las
fronteras de lo fantástico, o de lo maravilloso, e inclusive juegan
con las alegorías a través de un cuidadoso trabajo con el lenguaje
poético, que cada narración sabe mostrar a su manera:
Estoy seguro de que Eli es un gato. La veo todos los días
convertida, paseándose sobre la barda de mi casa y a veces trato

236

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de hablar con ella, pero no me contesta. Mi mamá ya no se ríe y
ahora me pregunta por qué digo que la gata blanca es mi hermana,
pero es obvio: tiene los ojos grises como Eli y es blanca como
ella… (23)

Pero tampoco debemos perder de vista “Cabrito al pastor”,
que juega con la historia neoleonesa para relatarnos una narración
fragmentada, como si fueran los miembros de un animal, y
nos muestra el dolor desde otra perspectiva: “Sólo era rumiar la
cotidianidad, mascar la soledad y triturar su propia muerte cada día”
(22). La cotidianidad también es un tema constante y se disecciona
de distintas formas, como es el caso de “Miocardio de S. scrofa”,
cuyo narrador afirma que el “[…] corazón apesta como apestará
todos los corazones en algún momento…” (52); o el de “Alyas
(Ouroboro)”: “[…] me bastará decir que por un tiempo existí entre
ligeras intermitencias traslúcidas de sus reflejos…” (44).
Aunque la antología sea breve, por la cantidad de páginas, no
deja de ser un proyecto de altura, que logra concretarse al mostrarnos
la calidad de cada uno de los narradores emergentes de estos relatos.
No olvidemos que a partir de los sueños suelen surgir grandes ideas,
y éstas pueden consolidarse en obras que nos ayuden a conocer las
inquietudes de las nuevas generaciones y sus propias maneras de
trabajar con la literatura.
Ab animalibus/Vol. 1 es prueba y constancia: nos confirma la
consolidación de estos jóvenes editores que empezaron a cimentar
su propio camino con la publicación de las antologías electrónicas
Elementum (2020, con prólogo de Roberto Kaput) y Finis Mundi
(2021, con prólogo de Antonio Ramos Revillas). Leerlos es una
nueva forma de volver a encontrarnos frente al mundo en tiempos
de crisis, donde la incertidumbre también puede ser vista a través
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

237

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

de los ojos de los ojos de la literatura para decirnos, o revelarnos,
nuevas cosas.
Por último, me atrevo a decir que las miradas y las voces de
quienes han formado, forman y formarán parte de este proyecto
darán mucho de qué hablar en el futuro de la literatura escrita
en nuestro territorio y en nuestra lengua. La constancia de sus
respectivos trabajos es algo que no podemos dejar pasar de largo.
Enhorabuena por este primer volumen impreso, enhorabuena por
Ab animalibus y por los libros que están por venir.

238

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

�</text>
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                  <text>Humanitas : Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios</text>
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                  <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 4
JULIO-DICIEMBRE
2023

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
El espacio del cuerpo a través de la escritura del
diario: una aproximación al Yo fragmentado en
Diario del dolor, de María Luisa Puga
The body’s space through the diary’s writing: an
approach to split self on Diario del dolor, by
María Luisa Puga
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0002-7686-7896

Fecha entrega: 18-1-2023 Fecha aceptación: 22-2-2023

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2023, Jonathan Gutiérrez Hibler. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45
Email: jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Con la publicación de este cuarto número, Humanitas. Revista de
Teoría, Crítica y Estudios Literarios confirma su vocación plural, su
sentido crítico y su ánimo exploratorio del universo literario. Ante la
fluidez y fragmentación permanentes de los tiempos actuales, y sus
heteróclitas manifestaciones artísticas y culturales, la mirada reflexiva
se aguza y ajusta sus lentes, ensayando diversas y variadas formas de
aproximación. La tabla de contenidos de este número así lo atestigua.
En la sección de “Artículos” presentamos tres agudas reflexiones
sobre autores latinoamericanos y temas literarios. Jonathan Gutíérrez
Hibler aborda, desde el amplio abanico de la narratología, el Diario del
dolor de la desaparecida escritora mexicana María Luisa Puga; Jorge
Saucedo analiza a profundidad la sacralidad en la poesía del peruano
José Watanabe; y Ricardo Damián Aguirre Garza se hace cargo del
tema de la lectura y la reflexión vía la hermenéutica literaria.
En esta ocasión contamos con el dossier “Perspectivas
críticas de los géneros de la literatura popular: policiaco y literatura
especulativa en Hispanoamérica”, coordinado por los académicos
y escritores Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. El dossier cuenta con
siete ensayos que exploran y explican la implantación, el desarrollo
y las particularidades de estos géneros otrora considerados como
“expresiones menores” de la literatura y ahora reivindicados
unánimemente. Creadoras y autores como Fernanda Melchor,
Claudia Piñero y Fernando del Paso y antologías emblemáticas
como Más allá de lo imaginado, de Federico Schaffler, son puestos
bajo la lupa en este apartado.
11

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

En la sección de “Notas” publicamos dos ensayos escritos
por jóvenes investigadoras. El primer trabajo es una reflexión crítica
del pensamiento de Charlotte Brunsdon, a través de la traducción de
un fragmento de su célebre ensayo Screen Tastes: Soap Opera to Satellite
Dishes (1997), realizada por Karime Anguiano, Jessica Polina y Sandy
Santos; y Ángeles Serna estudia el tema de la violencia patriarcal a
través de su lectura de la novela Las Violetas son flores del deseo, de Ana
Clavel.
Finalmente, en la sección de “Reseñas”, Ignacio Ballester
nos informa de la aparición del libro Primer infolio de las vidas reunidas
de Almería Smarck, de la poeta Diana Garza Islas.
El espectro de la publicación es, como hemos podido
comprobar, amplio y diverso, lo que nos revela, por una parte,
la vitalidad de la literatura latinoamericana (en la era de las
incertidumbres, de las variables de formato y de soporte, de
los cambios de la función literaria, y de la hegemonía de la
postautonomía), y, por otra, de la riqueza de enfoques críticos que
ha estimulado.
Víctor Barrera Enderle

12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

El espacio del cuerpo a través de la escritura del
diario: una aproximación al Yo fragmentado en
Diario del dolor, de María Luisa Puga
The body’s space through the diary’s writing: an
approach to split self on Diario del dolor, by María
Luisa Puga
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
ORCID: 0000-0002-7686-7896
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Fecha de entrega: 18-01-2023 / Fecha de aceptación: 22-02-2023
Resumen: Este artículo analiza las dimensiones y representación del
cuerpo a partir del espacio de la ficción. El diálogo con la enfermedad,
por medio de la escritura, se convierte en un fenómeno de expansión
textual a lo largo de Diario del dolor (2004), de la autora María Luisa Puga.
La consciencia del acto de escritura por parte de la narradora permite
una metaforización del cuerpo donde las emociones ponen en contacto
el dolor individual como un punto de partida para entender el dolor
de la cultura. En el presente trabajo se parte del concepto de espacio
literario, de Mauricio Blanchot, concretamente sus reflexiones en torno al
fenómeno del diario. Este punto de partida se complementa con el discurso
representado desde la perspectiva de Luz Aurora Pimentel, respecto

15

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

al pantónimo como un elemento clave en la descripción. El corpus de
análisis consiste en diferentes fragmentos de esta obra donde el acto de
escribir aparece de forma explícita y cómo éste afecta la construcción del
espacio del diario a partir del diálogo con Dolor (narratario de la obra).
Palabras clave: Diario, María Luisa Puga, espacio literario, descripción,
dolor, emoción.
Abstract: The following paper analyses the dimensions and representation
of the body through the space of fiction. The dialogue in the book
between the narrator and the disease, with the use of writing, becomes a
textual expansion phenomenon in Diario del dolor (2004), by María Luisa
Puga. The narrator’s consciousness of writing allows a metaphorization
of the body in which the emotions allow individual pain to be a way to
understand culture’s pain. The following paper takes Maurice Blanchot’s
point of view of literary space, specifically his reflections on the diary
as a phenomenon of the writer. This approach will be supplemented
with represented discourse from the perspective of Luz Aurora Pimentel
about pantonime as a key element in description. The fragments that are
analyzed in this work are the ones in which writing is an explicit action:
writing, as an act, will have consequences on the built of fictional space by
the dialogue with Dolor (receptor in the novel).
Key words: Diary, María Luisa Puga, literary space , description, pain,
emotion.

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El presente trabajo analiza el cuerpo como un espacio de emociones
que parten de una enfermedad: la artritis reumatoide. Diario del dolor
(2004), de María Luisa Puga, sigue un género clínico de diarios que
registran el dolor y las emociones de pacientes médicos por medio
de la escritura. Sin embargo, en el caso de Puga, hay una consciencia
acerca del acto de escribir en diferentes dimensiones, desde lo
instrumental hasta lo artístico-reflexivo. El dolor es representado por
una propuesta del espacio literario a través del cuerpo y las emociones.
Para efectos de este análisis, se tendrá como base el concepto de
diario, por parte de Maurice Blanchot, en El espacio literario, y en
el pantónimo, según la teoría de la descripción propuesta por Luz
Aurora Pimentel en El espacio de la ficción. Las emociones, en el texto
de María Luisa Puga, se convierten en un fenómeno de expansión
textual en torno al diálogo de la escritura con la enfermedad, creando
especies de órbitas en torno a la narradora del diario.
Con base en esto, se compara y contrasta este marco teórico
con fragmentos del texto de Puga, específicamente aquellos donde la
escritura aparece de forma explícita, como sucede con los fragmentos
64, 89, 90 y 94. El objetivo de este trabajo consiste en describir
cómo la escritura metaforiza el espacio del cuerpo y lo lleva a otros
fenómenos: la expansión de las emociones va más allá de éste, pues su
percepción es una síntesis de la interpretación del dolor en la cultura.
El diario como espacio literario: escribir lo interminable
El espacio literario se considera como la escritura, a partir de Blanchot,
distinto al espacio de la ficción—desde la teoría de la descripción—,
tal como se verá más adelante en el apartado dedicado a este segundo
fenómeno. Partiendo de lo anterior, escribir lo interminable, cuando
se trata de una enfermedad como la artritis reumatoide, parece algo
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irónico cuando se conoce el desenlace de la vida de María Luisa Puga—
todavía más si atendemos a los fragmentos donde Dolor todavía no
tiene nombre, justo como sucede en su obra Diario del dolor—.
La soledad está en la escritura y ese mismo acto es el que
parece incesante, interminable, de acuerdo con Blanchot. En lugar
de crear un vínculo con la palabra, parece que lo rompe porque ésta
crea una fijación de algo y es la escritura la que entra como un corte,
algo similar a la enfermedad que demarca la percepción de un Yo
dentro de la continuidad de su vida. Para Blanchot, el escribir agrega
algo a esa ruptura del vínculo entre la palabra y el acto mismo:
Además, es retirar el lenguaje del curso del mundo, despojarlo de
lo que hace de él un poder por el cual, si hablo, es el mundo que se
habla, es el día que se edifica por el trabajo, la acción y el tiempo.
(1994: 20)

Mediante la escritura se renuncia a decir Yo, pero esto no es
algo absoluto, no es un corte de enajenación, sino que se trata de un
acto de alteridad. Al escribir se entra en el plano de la duplicidad, el
de los desdoblamientos desde el Yo: en Diario del dolor, de María Luisa
Puga, éstos se darán en diferentes relaciones, ya sea con Dolor, los
espacios físicos de espera, los espacios de la escritura o los objetos
como espacio de diálogo con el cuerpo. Incluso Dolor (narratario)
tendrá sentimientos en el espacio literario de este diario.
Sin embargo, lo interminable en la escritura se refiere a lo
que no se puede dejar de hablar. Frente a ese curso del mundo que
menciona Blanchot, la estridencia de que nos escribe, se propone el
silencio de la escritura como un espacio donde quien escribe se vuelve
sensible. En una enfermedad, el cuerpo se sumerge en aparatos
discursivos y espacios de producción discursiva: el estigma, la
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intervención del cuerpo por parte de otros, instituciones nombrando
la enfermedad en medio de una burocracia, los sentimientos de los
familiares, entre otros tantos elementos que se asemejan a un ruido
intenso que no permite que se escuche la voz de la emoción. Para
Blanchot, este silencio “…es el recurso de su dominio, ese derecho
de intervenir que conserva la mano que no escribe, la parte de
sí mismo que siempre puede decir no y que cuando es necesario
recurre al tiempo y restaura el porvenir” (1994: 21). La desaparición
de sí, por parte de quien escribe, en la hoja en blanco (material o
digital), es una forma de recuperar ese dominio. La fragmentación
del Yo no es una destrucción de sí, en la escritura literaria, sino una
estrategia para regresar a ese dominio: el Yo es múltiple y comienza
a hablar cuando se elige este silencio de la escritura.
Sin embargo, es muy interesante cómo Blanchot plantea
que el escritor—concretamente los artistas franceses—sacrifican la
palabra individual para llegar a lo universal, como si lo individual
fuese una especie de capricho y no un punto de partida para su
relación con la verdad, pues ésta parece estar más allá del tiempo
presente y de quien vive. La escritura involucra la razón, pero sobre
todo un tipo de razón que se desplaza como orden. Para Blanchot
parece que la literatura satisface a una parte de la sociedad que lo
concentra todo y se mantiene alejada y encima de lo que la hace vivir.
La escritura, como acto de alteridad, aunque tenga un Yo
explícito, se trata de diferentes versiones de un Yo disuelto en un Él
implícito o a veces explícito, según las marcas que vayan brotando
en la hoja en blanco. Escribir: “No va hacia un mundo más seguro,
más hermoso, mejor justificado, donde todo se ordenaría según la
claridad de un día justo. No descubre el hermoso lenguaje que habla
honorablemente para todos” (Blanchot, 1994: 22). Ese Él en el que
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se convierte el Yo es una alteridad: la fragmentación es parte del
proceso de escritura.
Lo interesante es cuando aparece un soporte de la escritura
como espacio literario y es el concepto de diario, lo que Blanchot
llama “El recurso al diario”. El diario es visto como una forma de
mantener la relación de quien escribe consigo, como si las ficciones
más visibilizadas disolvieran el Yo y mediante éste fuera posible
encontrar un espacio donde la alteridad no devore esta imagen o
certeza de quién es:
El Diario no es esencialmente confesión, relato de sí mismo. Es
un Memorial ¿Qué debe recordar el escritor? Debe recordarse a sí
mismo, al que es cuando no escribe, cuando vive la vida cotidiana,
cuando está vivo y verdadero y no moribundo y sin verdad. Pero
el medio que utiliza para recordarse a sí mismo es, cosa extraña, el
elemento mismo del olvido: escribir. (1994: 22)

La verdad de quien escribe estará, para Blanchot, en las
cosas insignificantes. Lo importante en el Diario es la construcción
de puntos de referencia frente “a la peligrosa metamorfosis a la que
está expuesto” (22).
En el Diario hay una serie de elementos existenciales frente
a la estridencia del discurso que termina escribiéndonos como
personas. Para Blanchot, se trata de un libro solitario, sólo en
apariencia, pues la escritura es efecto de la angustia y el miedo a
esta condición llamada soledad. Parece ser que ésta sólo se crea a
partir de la obra, pero no es así, única, pues la enfermedad aparece
dentro de esa angustia, pero en forma de escritura. “El Diario
arraiga el movimiento de escribir en el tiempo, en la humildad de lo
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cotidiano fechado y preservado por su fecha” (23). En sí, Blanchot
señala que lo que se escribe tiene otra dinámica, a diferencia de
otras ficciones, porque la preocupación por lo verdadero parece no
ser una preocupación central: “…quien escribe ya no es capaz de
pertenecer al tiempo por la firmeza ordinario de la acción, por la
comunidad del trabajo, del oficio, por la simplicidad de la palabra
íntima, la fuerza de la irreflexión” (22). En el Diario descrito por
Blanchot está la preocupación de los días, de lo cotidiano de quien
se dedica a escribir. La construcción del tiempo o la ausencia de
éste señalada será un poco distinta a lo que se observa en Diario del
dolor, de María Luisa Puga, por diferentes detalles: 1) no hay fechas
explícitas, sólo fragmentos, y 2) la percepción del tiempo aparece
dentro de los fragmentos, no como una cronología (algo lineal), sino
como una palabra íntima frente al presente y el tiempo del dolor: un
tiempo compartido con Dolor (narratario), la voz de la narradora y
quienes aparecen en su espacio literario.
Sin embargo, Blanchot comenta todo lo anterior con base
en el diario como un espacio que pertenece a un grupo selecto: los
escritores, como artistas, por su oficio. Este concepto se limita a una
apreciación del diario como espacio universal, con una definición
de la escritura como extensión de la mirada de Orfeo: escribir es
un descenso al inframundo, con un aprendizaje dantesco en esta
especie de viaje, pues involucra una mirada. Con base en lo anterior,
a la definición de Blanchot habría que agregarle el concepto de
un diario del dolor, entendido como un instrumento terapéutico
en el tratamiento de las emociones frente a enfermedades por
parte de alguien. El Pain Diary o diario del dolor tiene una gama
de seguimiento en el registro de las molestias de una persona que
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padece una enfermedad: existen los que registran escalas de dolor y
otros la experiencia de las emociones, en sus diferentes variaciones
y propuestas. Por ejemplo:
Esta modalidad de documento terapéutico permite aliviar la
carga emocional del paciente y dar paso al proceso reflexivo.
Los eventos desestabilizadores generan emociones fuertes que
dominan la conciencia e impiden la reflexión. La razón y la
emoción deben encontrarse en el mismo nivel de conciencia para
que pueda darse la reflexión, ya que es la razón la que organiza a
las emociones y hace viable su expresión a través de una conducta
ética. De esta forma, cuando un paciente refiere una historia
saturada de dolor, miedo, sufrimiento, ansiedad, etcétera, le
solicito que todos los días se tome el tiempo de escribir en torno
a las emociones que lo acompañaron durante el día, qué eventos
sucedieron y qué emociones le generaron. Esto permite no solo
la expresión de la emoción, sino la introducción paulatina de la
razón, que va ordenando los eventos y emociones del día y con
esto transformando los significados, lo cual genera el proceso de
reflexión. (Reyes-Iraola, 2014: 508)

Los diarios del dolor, en sus diferentes representaciones,
sirven como un instrumento enfocado a este fenómeno y,
dependiendo el tipo, puede observarse una intencionalidad del
registro. Los hay como el de la definición citada anteriormente y
otros que sólo toman escaladas de lo que siente el paciente, dónde
y qué tan intenso es.
A la perspectiva de Blanchot es necesario agregarle este
concepto de diario debido a que se enfoca en una vivencia personal
por parte de quien padece una enfermedad: un fenómeno universal
que puede manifestarse desde lo individual. En el caso de Diario del
dolor, se encuentra este espacio donde las emociones se plantean
a partir de la reflexión, es decir, razón y emoción conviven en
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Ejemplo de diario del dolor, Pain diary (American Cancer Society)

diferentes niveles por medio de un instrumento que registra esta
experiencia. La enfermedad no siempre permite que la percepción
del tiempo sea la misma que la de un diario como el que plantea
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Blanchot. Lo segundo más es importante es tomar en cuenta de que
se trata, en el caso de María Luisa Puga, de una paciente con artritis
ordenando su experiencia desde la consciencia de la escritura como
un acto de alteridad frente a lo interrumpible. El dolor existe y se
ordena a través de otro espacio: el del discurso representado.
El espacio de la ficción: descripción como fenómeno de expansión
Una vez entendido el espacio literario como la escritura, en el
sentido del acto y lo literario, es necesario observar cómo el discurso
narrativo tiene un comportamiento distinto, que complementa el
tratamiento de Blanchot en torno al Diario y el acto de escribir. Si se
mencionó que el diario del dolor, en su vertiente de las emociones,
permite ordenar de manera reflexiva la experiencia del paciente, nos
encontramos frente a una experiencia de mundo donde narración y
descripción entran en contacto.
La descripción, de acuerdo con Luz Aurora Pimentel (2001),
experimenta tres factores para producir coherencia y cohesión en
la construcción de su identidad: 1) su modelo la organiza con el
fin de eliminar todo lo que no concuerde con éste y, por lo tanto,
encontraremos reiteraciones en torno suyo; 2) se establece una
relación dinámica entre el todo y las partes, y de esta manera se evita
la pérdida del conjunto; 3) finalmente, se encuentra el pantónimo
“definido como la permanencia implícita de la nomenclatura a lo
largo de todo el desarrollo descriptivo” (26). En consecuencia, la
descripción se comporta, en un texto literario, como un fenómeno de
expansión textual. Por esta razón, la nomenclatura de una emoción
puede observarse en diferentes objetos, espacios y personas, a
partir del momento en el que nos encontremos de la lectura de un
texto. Para observar esto en Diario del dolor, de María Luisa Puga, es
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importante tomar nota de estas nomenclaturas y cómo se expanden
y reiteran a lo largo del texto.
La definición que comparte Luz Aurora Pimentel (2001) de
pantónimo proviene de las aportaciones de Phillipe Hamon para
explicar que ésta da cohesión léxica y semántica en todo el texto. En
éste se impone la reiteración de un término y sus extensiones. Esto
quiere decir que, si la narradora de Diario del dolor describe a Dolor
con ciertas extensiones, al humanizarlo (como una prosopopeya con
estilos indirecto y directo), este término, a manera de nombre, puede
extender sus cualidades en otros objetos de la escritura del diario
como espacio literario. Sin embargo, la cohesión no sólo estará en
función de volver legible el texto, sino en el proceso de escritura: las
emociones se metaforizan y es posible ver la extensión semántica de
un objeto A en uno B. Por lo tanto, se rompe con el orden de afuera
y el diario se convierte en una representación del cuerpo a través de
la alteridad: ser otra en el texto, la otra a la que le duele, pero cuya
experiencia es ensordecida por los discursos fuera del texto, lejos
de un objeto representado, que es el cuaderno de la narradora, así
como sus extensiones: computadora o escritorio.
A partir de lo anterior, en torno al pantónimo, Pimentel
toma la siguiente aportación de Phillipe Hamon:
El pantónimo, a la vez que subraya el modelo configurativo del
enunciado descriptivo (tiende a ocupar los márgenes, del inicio
o final de la descripción), focaliza el sentido global del sistema,
desencadena las estrategias de retrospección y de prospección
de la lectura y asegura, por su memorización permanente y su
función anafórica, la legibilidad del texto. (Hamon, 1991: 156)

A esto se le debe agregar las observaciones de Hamon
(1991) sobre la memoria intra-descriptiva en un texto. Es decir,
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en el caso de Diario del dolor debe observarse cómo se construye la
persistencia de un lexema, como el caso de Dolor, y su persistencia
en la pluralidad de otros lexemas como el enojo, la tristeza, el humor
y la compasión. De esta manera se crean campos próximos y lejanos
dentro de una obra narrativa por medio de la descripción.
Con base en este concepto del pantónimo, Luz Aurora
Pimental agrega a esta equivalencia entre nomenclatura y predicado
las operaciones tonales y las articulaciones ideológicas-simbólicas
de este fenómeno de expansión textual, como sucede con los
calificativos:
Este tipo de calificativos cumple con una importante función tonal;
textualmente, actúan como operadores tonales, cuya redundancia
semántica - porque habrá de notarse que no es exactamente el
mismo lexema el que se repite, sino el mismo campo semántico
al que se afilian todos los diversos lexemas- genera una isotopía
tonal disfórica y desvalorizante. Es esta isotopía tonal la que no
permite, por ejemplo, leer el adjetivo “ilustre” en su sentido literal,
sino que obliga a interpretarlo como una significación irónica, ya
que es el único lexema que apuntaría hacia una isotopía tonal
eufórica - y por lo tanto hacia una valoración- que el resto del
texto desautoriza. (2001: 27)

Aunque Luz Aurora Pimentel parte de un ejemplo de
Balzac, citado al inicio del primer capítulo de El espacio de la ficción,
esta lógica puede trasladarse a otros textos literarios donde las
operaciones tonales cambian el sentido de una palabra que en otros
campos semánticos puedan leerse diferente, esto dependiendo de la
relación con la extensión del lexema. Aunque Dolor y la narradora
comparten el mismo cuerpo, sólo los conocemos por el espacio
literario en juego: el de la escritura.
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Los elementos citados son la base para entender la proyección
de un texto narrativo a través de sus diferentes sistemas descriptivos.
Lo que ocurre con los nombres comunes en el espacio de la ficción es
un tema de discurso representado. Por esta razón, lo extratextual se ve
desplazado, detalle similar al que señala Blanchot cuando la escritura
corta el movimiento del afuera. Mientras en éste se encuentra una
definición general del acto de escritura, con base en la aportación de
Pimentel se cuenta con un mecanismo particular que tiene relación
con las alteridades. En sí: “…el texto va construyendo su propia
referencia, desplazando así al referente extratextual” (Pimentel, 2001,
p. 38). Lo que para el lector puede significar la palabra dolor, en el libro
de María Luisa Puga se configurara una autorreferencia de Dolorpersonaje y narratario: no pierde en contacto con lo que conocemos
como dolor y crea, al mismo tiempo, un particular con consistencias
individuales en las emociones de la narradora.
Los nombres tendrán un juego, por su construcción y
desplazamiento de referentes reales, a partir de lo intratextual
y lo extratextual. Pimentel señala las diferencias entre el nombre
propio y el nombre común. Sin embargo, los ejemplos citados se
refieren a ciudades y no a sensaciones que pasan por el filtro de la
imaginación, concretamente el de las figuras retóricas. Por tal motivo,
Dolor-personaje debe ser analizado desde estas dos directrices: si
las descripciones de Dolor tienen un referente extratextual, deberá
leerse en función de esta dinámica con el fin de comprender cómo
desplaza esos referentes, pues “La función que cumplen los adjetivos
es precisamente la de particularizar al nombre” (56). Aunque los
adjetivos no tengan referente, como el caso de los nombres, éstos,
en función del pantónimo, podrán expandir el referente interno que
se construye dentro del diario.
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Finalmente, para configurar la descripción en un texto
literario, es indispensable observar un elemento en juego: la
repetición. En arte, la repetición no es lo mismo que redundancia,
en el sentido de copia, sino en el de una reiteración que permite la
cohesión y coherencia de la propuesta de mundo. Diario del dolor, de
María Luisa Puga, es una propuesta de un cuerpo en forma de texto,
el Yo se fragmenta, con base en una temporalidad del antes y después
de la enfermedad, para acceder a un espacio que la estridencia de lo
extratextual no permite la reflexión de las emociones, cosa que lo
que está en el texto sí.
Si la descripción, al inicio en su forma de catálogo o
enumeración, aísla los objetos representados, no es con el fin de
excluir otros fenómenos, sino para poder observarlos y reconocerlos
en objetos que han sido construidos por otra experiencia discursiva.
En este sentido, la repetición se presenta por la extensión de los
nombres y la expansión de los adjetivos en diferentes momentos
del proceso de escritura frente a la enfermedad, esto para el caso del
texto de María Luisa Puga:
Es importante subrayar que la configuración descriptiva es una
construcción abstraída de las variaciones que puedan darse en
el nivel de la manifestación lingüística o en el del contenido de
la descripción. Esto quiere decir que objetos diferentes pueden
describirse utilizando una misma configuración, lo cual puede
establecer entre ambas descripciones relaciones significantes de
diversos tipos. (Pimentel, 2001: 74)

La escritura, como espacio literario, construye diferentes
alteridades de un Yo a partir de las mismas configuraciones de la
descripción. En Diario del dolor, se construyen relaciones significantes
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entre objetos, emociones y sujetos que parecen no tener algo qué
ver fuera de ese espacio ficcional.
En consecuencia, a partir de la repetición, se crean
relaciones de analogía entre objetos, emociones y sujetos distintos.
Por esta razón, éstas “…tienden a articularse de manera metafórica
para reunir diferentes segmentos del relato y conferirles una
dimensión de significado simbólico o ideológico que cada uno
de los segmentos aislados no contiene” (Pimentel, 2001: 87). La
metáfora permitirá la aglutinación de lo que el pantónimo fijó
en los modelos descriptivos presentes en la narración, ésta “…
introduce una imagen estereoscópica, un espacio bi-isotópico
imposible, aunque no por ello menos vívido, ni menos iconizable”
(2001: 90). ¿Qué tienen en común un bastón, una silla con ruedas,
una silla de ruedas, la sala de Nutrición, el escritorio, el cuaderno,
la cabaña y la descripción de Dolor y la imagen que la narradora
tiene de sí? Esto sólo puede explicarse por medio de la metáfora
y ésta se encuentra en la consciencia del acto de escritura además
del instrumento terapéutico de un diario del dolor. El espacio del
cuerpo se proyecta en otros objetos y los objetos se proyectan en
el cuerpo.
Es importante identificar, además de la configuración del
resto de los objetos y emociones, la dinámica que tiene la escritura
en Diario del dolor cuando esta se vuelve explícita dentro del texto.
Por ejemplo, cuando hay una novela en la cabeza (fragmento 17), la
diferencia entre palabras sin sentido y la escritura (fragmento 19),
la escritura como un agente extraño, que supuestamente da orden a
las emociones (fragmento 20) o las preguntas sobre el ser escritora
(fragmento 42), por mencionar sólo algunos de los varios ejemplos
que aparecen en este libro.
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La escritura: metáfora del cuerpo cuando se vuelve
consciente del antes y el porvenir
Para el fragmento 64 el acto de escritura comienza a tomar un
rumbo distinto del que le precede en los anteriores. En realidad,
ésta aparece desde el 17: “La escritura aparece en el pasaje 17 y
tiene dos funciones: evidenciar nuevamente los sentimientos de
desposesión de Puga, y reforzar la función de Dolor como referente
vacío” (Cejudo, 2014: 175). Sin embargo, para el 64 la narradora
ya estableció una descripción clara de Dolor, a quien se refiere en
segunda persona y le ha cuestionado si tiene una especie de fuero
porque no necesita consciencia de su presencia: la paciente-escritora
registra a Dolor, pero éste no tiene la necesidad de registrarla a ella.
Las lágrimas y las risas comienzan a disolver sus fronteras. En el
fragmento 64, se lee lo siguiente:
Cuando voy a escribir algo nuevo, Dolor, merodeo la idea. La trato
de ver desde todos los ángulos que pueda tener. Tú estás haciendo
lo mismo conmigo, ¿no es cierto? Me andas merodeando para ver
cómo me llegas. Ahora te cuesta más trabajo que antes. Era tan
fácil agarrarme desprevenida. (Puga, 2004: 64)

El diálogo con Dolor continúa con la crítica de su nueva
estrategia: la somnolencia, el cansancio de las medicinas y el mismo
dolor prolongándose en el cuerpo de la narradora. En este punto,
puede observarse cómo Dolor se asoma en la escritura asimilando el
mismo proceso: la configuración planteada por el pantónimo en el
fragmento 34, donde aparece el cuaderno como cuerpo y la actitud
misógina de Dolor frente a la escritura, toma un sentido similar al de
la división Yo/Dolor: el Yo se adelgaza, mientras el Dolor engorda
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(fragmento 11). Mientras más se repite el dolor y se expande en
el cuaderno como prolongación del cuerpo, el Yo se cuestiona si
Dolor es parte de una naturaleza o si engorda, como si bailara, sólo
para divertirse: “…te juro que si me llego a enterar de que sólo lo
haces para divertirte, VOY A TOMAR MEDIDAS” (64). Como
puede observarse, la tipografía cambia drásticamente, a manera
de mayúsculas, una motivación paralela a la engorda de Dolor: la
escritura actúa como un acto consciente sobre el registro del dolor
en el cuerpo, un acto de libertad en medio de las fronteras que Dolor
está borrando (risa/lágrimas). Curiosamente, este comportamiento
de copia, por parte de Dolor, ya aparece en el fragmento 17 cuando
se menciona que éste “Simplemente está junto a mí, copia todos mis
movimientos” (p. 20)
Más tarde, en el fragmento 89 se toma la escritura en relación
con el cuerpo y la depresión posparto, donde la configuración
establecida en el fragmento 27, acerca de la diferencia entre desánimo
y depresión, adquiere un sentido donde se cuestiona la narradora si
Dolor es capaz de entrar en el plano de este estado:
No importa que tu género no sea femenino, Dolor, también se
siente al terminar de escribir un libro. Pérate. Ya sé que no sé
si has escrito libros, de eso no estamos hablando ahorita, pero
sí estoy segura de que has leído sobre estas depresiones, tú, un
especialista en antesalas de médicos; la de revistas que habrás
leído. (Puga, 2004: 84)

La narradora está plateando la depresión posvacacional: las
vacaciones como corte del trabajo, lo que se conoce como descanso,
no agregan descanso, sino que intensifican lo que está fuera de ese
paréntesis. Cuando Dolor se toma vacaciones, parece que regresa
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con más potencia porque la depresión “… se encuentra en otra
latitud, pero desde donde ésta puede envolverlo todo”. (26). Dolor
comienza a tener más características de movimiento, como deseo
de la narradora, aunque éste decide invadir y abarcar su espacio de
escritura y cuerpo: le sugiere que se ponga a leer, que se salga a
caminar o cocinar. Sin embargo, dolor se queda quieto en el espacio
del cuerpo-texto.
En el fragmento 90 la narradora señala cómo ha cambiado
la percepción del tiempo, en cuanto ritmo, las cosas parecen ir más
lentas y esta lentitud permite ver la conexión de las manos con otros
objetos y las actividades que se llevan a cabo con ellas:
A mí siempre me ha gustado escribir a mano y ver cómo voy
llenando los renglones al mismo tiempo que cuento lo que quiero
contar, pero ahora que lo hago en cámara lenta me fijo que el
trazo de la t es sumamente placentero, igual que picar cebolla muy
finita o lavar un suéter con agua tibia. (Puga, 2004: 86)

La escritura es un acto de contemplación y corte que deja
varios testimonios: se merodean ideas como en el fragmento 64,
escribir un libro es como tener un parte (deja una depresión) y
permite darle otro ritmo, uno lento a la realidad. También, en
relación con este Yo fragmentado, hay una relación fluctuante de
identidad: “La voz que narra materializa en su reflexión arte/vida
las concepciones de la autora referentes a la escritura como un tapiz
que descifra, revierte y sostiene, una identidad siempre fluctuante
y resbaladiza” (López, 2006: 244). No se trata sólo de contenido
en el acto, sino su corporalidad fluyendo en diferentes espacios.
Las manos escriben una ‘t’ como también cortan cebolla y lavan
un suéter. Por esta razón, la narradora invita a Dolor a ponerse a
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barrer: “Pruébalo y verás que la consciencia se te limpia, se vuelve
tersa y dispuesta para lo que venga” (Puga, 2004: 86). Las manos
tienen diferentes cuadernos donde escribir, tanto que se olvida el
desamparo por parte de la narradora, tan sólo por recordar que al
día siguiente barrerá.
Finalmente, en el fragmento 94 se observa el pantónimo
relacionado con el desánimo establecido desde el fragmento 27. La
tolerancia, ese diálogo amistoso registrado por la escritura, se rompe:
Si nos supiéramos armonizar, equilibrar, mesurar, otra cosa sería,
y bien aburrida. De manera que no queda más que registrar el
hecho, mano: ayer nos peleamos. ¿Qué nos dijimos? Lo que uno
se dice en las peleas, para qué escribirlo en detalle. Sólo diré ... ah,
bueno, diremos, que el diálogo iba así: Es que tú/ No, pero tú/
Pero porque tú/Ah, ¿sí? ¿Y tú ...?
Da náusea. (Puga, 2004: 89)

El desánimo ya había sido descrito antes como el “tufo”
(26) que Dolor deja a su paso. En este pasaje, el tufo se expande a
manera de náusea, tanto así que “engorda” ese desánimo al punto
de mostrar la flaqueza que poco a poco va mermando al acto de
escribir. En el fragmento 17 cuando se señala que “La escritura en
cambio, no pierde detalle” (20). En el caso del fragmento 94, se
registra el hecho del disgusto, la ausencia de diálogo con Dolor: no
hay necesidad de registrado con detalle de acuerdo con la narradora.
La escritura, como espacio-cuerpo, comienza a desanimarse.
Todo esto traerá consigo una pregunta que surge desde los
primeros fragmentos de Diario del dolor: “Es la escritura que me
pregunta: ¿Te vas a curar? / Ni idea. No sé qué es lo que significa
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

estar curada” (Puga, 2004: 20). La narradora es consciente de los
límites de la escritura en el espacio donde registra su diálogo con
Dolor, pues ella no encuentra palabras para “…hablar de una
posible realidad curada” (20). En esta dimensión, la palabra cura
está relacionada con un silencio (el de Dolor), con lo incontrolable
(47), la imposibilidad de los viajes para llevarla a cabo (76) y espacio
de las contradicciones:
Eso es lo que le estoy haciendo a mi escritura, querido y venerable
amigo: la actualizo, y en esta versión, la que contiene operaciones,
tú resultas obsoleto porque, por un lado, todo va a doler, y por
el otro, el dolor va a ser síntoma de curación, no de enfermedad.
Queremos creer eso, pero nos reservamos el derecho a la
contradicción. (91)

Poco a poco la narración, a través de la consciencia del
acto mismo de escribir desembocará en el final de Dolor, crearle
un espacio de alteridad en el cuaderno mediante el acto de dejar de
escribir. Ya en el fragmento 95 se establece la necesidad de terminar
con el Diario, Dolor se ha vuelto repetitivo y se le ha subido la
actitud como protagonista. Pasará a la computadora, aunque
éste sea más independiente, posee las mismas características en
cuanto a lo impredecibles que son: no se sabe lo que harán con
uno. Nuevamente, observamos esa configuración fragmentando en
espacio de escritura, desde el dolor: la computadora, el cuaderno,
las actividades de las manos, la oralidad a manera de diálogo escrito
con las cosas, por mencionar algunos de los citados anteriormente.
En contraste con lo que presenta Blanchot acerca del diario
como recurso, éste mantiene la relación que tiene consigo mismo,
distinto de lo que ocurre con las ficciones donde el Yo se disuelve en
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

otros Él. En el caso de Diario de dolor, concretamente los fragmentos
comentados hasta ahora, no es un ejercicio de recordar quién es
vivo y verdadero: la enfermedad es un corte, otra escritura que se
impone y, por lo tanto, el diario ficcionaliza el dolor al darle una
personalidad y convertirlo en narratario donde el Yo de la narradora
se fragmenta, según este Memorial. No se trata de lo vivo, contrario
a lo moribundo señalado por Blanchot, sino el cuestionamiento de
lo que es vivir con un ente que copia todo lo que hace la narradora,
incluso el acto de escribir.
La carga emocional que racionalizan y ponen en perspectiva
los diarios del dolor funcionan de manera singular, de acuerdo con
el proceso de escritura de quien padece la enfermedad. Diario de
dolor, como puede observarse en los fragmentos citados, plantea una
metáfora del cuerpo como espacio de escritura donde conviven la
narradora y, su a veces compañero, Dolor. La escritura habla (fr. 18),
pero se vuelve extraña (fr. 20) y, en el fragmento 35, se metaforiza la
imagen del cuaderno:
Dolor siempre se ha mostrado escéptico ante el cuaderno. Doble
esfuerzo, parece decir con la mirada. O peor aún: Esfuerzo inútil.
Se podría decir que ante la escritura Dolor esgrime una actitud
misógina. En ese terreno ambos nos damos la espalda. Yo me
encorvo ante el cuaderno; él, sepa qué hace. El cuaderno sirve para
inventar las palabras con las que voy a decir o a decirme. O sea,
sirve para ensayarlas. Hágase de cuenta que practico ante un espejo.
¿Se ha visto algo más tangible, más concreto, más sabroso que la
escritura manuscrita? No, hasta donde yo sé. (Puga, 2004: 45)

Dolor se muestra escéptico frente al cuaderno de la
narradora, similar a la posibilidad de encontrar una cura mediante
las palabras. Ese espejo-cuerpo es lo concreto: el acto mismo de
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

escribir es tangible y concreto; en este sentido, el recurso del diario
desde la perspectiva de Blanchot permite ese recuerdo de sí por parte
de quien escribe, pero en este caso mediante la ficcionalización del
Dolor, como prosopopeya y los diálogos que entabla la narradora
con su narratario.
En Diario del dolor está presente una isotopía tonal en torno
al acto de escritura: se expande en el movimiento de las manos en
otros actos y desaparecen emociones relacionadas con la desolación
y el desánimo y éstas son registradas en algunos fragmentos, pero
para que esto se lleve a cabo primero se registra el espejo de Dolor
al imitar las acciones de la narradora. En ese diálogo retórico, la
narradora supera los límites de su narratario (por momentos) con
el fin de presenciar otro tufo antes de que éste lo invada. En esta
isotopía tonal, la escritura es cuerpo a manera de parto, limpieza y
espacio de reconocimiento. El dominio de sí consiste en la praxis:
se registra lo inevitable de Dolor, su presencia constante (incluso
tomándose vacaciones) y una dimensión personal de éste con
la escritura. Lo interesante es cómo la computadora se describe
como un apéndice de la arquitectura interna de la narradora:
escritorio, cuaderno y libro (fr. 35). Cerca del final de Diario de
dolor la computadora toma el lugar de Dolor: se está alerta con ella,
como con él, no se puede bajar la guardia, pero a ella la acaricia
más que a él. Los objetos poseen cualidades del narratario y tienen
relaciones parecidas a partir de esta configuración. Sin embargo,
como apéndice de la escritura, del acto de escribir, se llega al final
de la novela donde, a propósito del desánimo, su tufo presente:
“Así es esto del dolor diario” (Puga, 2004: 92). Como a escritura
que señala Blanchot, se habla de lo interminable y para captarlo
hay que darle un final al diario.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Conclusiones
La escritura en Diario del dolor metaforiza el cuerpo y se convierte
en un espacio donde las emociones se expanden en el texto a partir
de sus descripciones. La isotopía tonal de la escritura en relación
con la enfermedad inicia su configuración, a través del pantónimo,
desde los primeros fragmentos de su mención consciente (del acto
de escribir).
Sin embargo, esta isotopía tonal del acto consciente de
escribir, desde la enfermedad, adquiere variaciones de significación
en la fragmentación del Yo mediante este acto de alteridad. Es decir,
sus variaciones descriptivas se darán en relación a los estados de
ánimo y la cercanía semántica con los objetos que se repiten en el
espacio literario de la narradora. De igual manera, la personificación
de su narratario (Dolor) determina la expansión textual de esta
isotopía tonal. El desánimo y la depresión quedan fijados por las
certezas e incertidumbres de la narradora mientras su narratario
copia sus comportamientos.
La escritura, en relación con el cuerpo, es consciente de
cómo Dolor la invade porque el desánimo es como bruma, una
laguna (Fr. 19); las palabras en el desánimo no tienen sentido y la
escritura busca ser un espacio que sí lo tenga, pero su mirada (a la
manera del Orfeo de Blanchot) se vuelve extraña. Sin embargo, esta
isotopía tonal es importante describirla y analizarla en relación con
las emociones, pues por momentos en el diario el llorar es parecido
al estornudar (Fr. 28) y esto puede reconfigurarse después cuando
la narradora reflexiona sobre ser escritora (Fr. 42). En resumen, la
metaforización del cuerpo da una mirada estereotópica al acto de
escribir y sus alteridades motoras: barrer, lavar, estornudar, moverse,
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

entendidas como otro espacio de alteridad que se vuelve consciente
en el cuaderno, el acto manuscrito, antes de llegar a su apéndice: la
computadora.

Referencias bibliográficas
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Jinkis. Paidós.
Cejudo, S. (2014). Escritura, cuerpo y voz en Diario del dolor de
María Luisa Puga. Interdisciplina, Vol. 2, No. 3, pp. 163-187.
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de 2022. https://www.cancer.org/content/dam/cancer-org/cancercontrol/es/worksheets/pain-diary.pdf.
Hamon, P. (1991). Introducción al análisis de lo descriptivo. Edicial.
López, I. (2006). (Re)composición del cuerpo/ texto en “Diario del
dolor”. Anuario de Letras. Vol. 44, 2006, pp. 233-253
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Reyes-Iraola, A. (2014). El uso de la escritura terapéutica en un
contexto institucional. Revista Médica del Instituto Mexicano
del Seguro Social. Vol. 52, No. 5, pp. 502-509.

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad
There was another world: José Watanabe, poetry
and sacredness
Jorge Saucedo
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Montwerrey, México
ORCID: 0000-0001-5500-8438
jasaucedomontoya@uh.edu
jorgesaucedo14@gmail.com

Fecha de entrega: 04-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: A partir de la identificación de sus afinidades con Robert Frost,
Rubén Darío y elementos centrales de la poesía romántica, propongo leer
la poesía de José Watanabe como una obra en que la integración de ideas y
mitos provenientes de diversas tradiciones espirituales revela una concepción
de la poesía como tentativa de preservar la experiencia de lo sagrado.
Palabras clave: poesía peruana, romanticismo, espiritualidad, mito,
naturaleza
Abstract: Parting from the identification of affinities with Robert Frost,
Rubén Darío and central elements of Romantic poetry, I propose reading
José Watanabe’s poetry as a work in which the integration of ideas and
myths from diverse spiritual traditions reveals a conception of poetry as
an attempt to preserve the experience of sacredness.
Keywords: Peruvian poetry, Romanticism, spirituality, myth, nature

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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Los ejes de la poética de José Watanabe, a quien Eduardo Chirinos
identificó a principios de siglo como “el más importante punto
de referencia para los jóvenes poetas del Perú” (2004: 88), han
sido descritos por diversos académicos, creadores y críticos. Se
mencionan, por ejemplo, el deseo comunión que subyace a sus
descripciones del paisaje y la naturaleza (Jara, 2001), la valoración
del imaginario de su natal Laredo, rica tradición oral andina, y la
implícita reivindicación de valores relativos al pensamiento mítico
(Sbárbaro, 2005; Fernández Cozman, 2008), la afinidad con el haikú
y el budismo zen (Tsurumi, 2012; Muth, 2014). También se subraya
la singularidad de la obra del peruano en su contexto literario:
“Compañero de ruta de ruta de los jóvenes airados de los setenta,
José Watanabe (Laredo, 1946) mantuvo siempre una independencia
estética que lo convirtió desde su primer libro en un poeta insular”.
(Chirinos, 2004: 87) En palabras de Camilo Fernández Cozman:
La de [Antonio] Cisneros es una perspectiva urbana. [Luis]
Hernández es un desmitificador de íconos occidentales. [Marco]
Martos es un poeta migrante, pero que critica –con sutil ironía– la
rutina de las relaciones familiares y la desintegración del hogar.
En ninguno de estos tres poetas hay un influjo poderoso del mito.
Watanabe sí bebe de las fuentes de una visión mágico-religiosa:
me refiero a la que inunda las calles de Laredo. Su poesía de
carácter conversacional se fusiona con el mito y deja que el haiku
nos transmita una sabiduría, sin duda, legendaria. (Fernández
Cozman, 2008: 72)

En el presente artículo mostraré cómo esa singularidad que
aleja a Watanabe de sus contemporáneos se sustenta en una afinidad
que le acerca a otros proyectos poéticos y referentes culturales,
a la luz de los cuales es posible una más profunda comprensión
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

de su poética. Propongo la lectura de su poesía, y en particular
la representación de la naturaleza, a la luz de la obra de Robert
Frost, poeta con cuya obra se reconoce una marcada afinidad. El
reconocimiento de esta afinidad y de la resonancia de elementos
clave de la poesía romántica en la obra del peruano, nos permitirán
identificar el que probablemente sea el elemento central de la poética
de Watanabe: la concepción de la poesía como tentativa de preservar
la experiencia de lo sagrado.
José Watanabe y Robert Frost: las extrañas simpatías
de la naturaleza
La afinidad que Watanabe declaró haber sentido con la poesía del
norteamericano (Pajares Cruzado, 2006) puede constatarse en la
coincidencia en ambas obras de una serie de motivos que conforman
una particular concepción de la naturaleza. Según George F. Bagby,
la obra de Frost se caracteriza por desarrollarse alrededor de la
metáfora de “la lectura del libro de la naturaleza”. Esta metáfora
se manifiesta a través de “poemas-emblema” (emblem poems) que
describen un objeto o escena natural para luego realizar una especie
de traducción, en la que se hace explícito su significado o se descifra
una lección. El término emblem es aquí altamente significativo, pues
Bagby lo toma de Ralph Waldo Emerson, cuya obra considera el
sustento intelectual sobre el cual se desarrollan las ideas sobre la
naturaleza de la poesía de Frost. Emblem, tal como lo usa Emerson,
es equivalente de símbolo, vocablo que Bagby prefirió evitar por
la variedad de asociaciones que suscita, entre ellas, con la poesía
simbolista (Bagby, 1993: ix-x). La metáfora del libro de la naturaleza
es inseparable, en esta lectura de la obra de Frost, de otra que
aparece en su poema “A lone striker”, donde un trabajador siente la
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

necesidad de dejar su labor en un molino para buscar un lugar y una
actividad más elevados, subir a un risco
among the tops of trees,
their upper branches round him wreathing,
their breathing mingled with his breathing

Esta identificación (que es también una comunión) con la
naturaleza sugiere que ésta es más que su existencia material: Nature,
by implication, is not merely physical; like humans, it is inspirited. Esta es
una poesía animista, en la que los objetos, seres y procesos son en
realidad presencias, y en la que la naturaleza y el ser humano pueden
conspirar (con-spire) para que éste sea capaz de encontrar sentido en
el mundo físico (Bagby, 1993: 1-2).
Esta concepción de la naturaleza llega a Frost como herencia
de la cultura inglesa del siglo XVII. A partir de la obra de Emanuel
Swedenborg, Frost recibiría las nociones de “extrañas simpatías”,
“relaciones ocultas” entre el ser humano y los procesos naturales
(a su vez inspiradas en la antigua concepción del ser humano como
microcosmos que corresponde al macrocosmos del universo)
principalmente a través de la obra de Ralph Waldo Emerson y Henry
David Thoreau. Frost recibió muy temprano, por parte de su madre,
las ideas de Swedenborg y Emerson1, por lo que no es extraño que
1 Para el tiempo en que nace su hijo, Isabelle Moodie Frost se había
convertido a la iglesia swedenborgiana, en la que Robert fue bautizado. Sobre
ella, el biógrafo Lawrence Thompson escribe: “Mrs. Frost herself wrote
browningesque poetry; she was also an optimistic visionary with a very keen
imagination of her own (…) With the aid of Swedenborg’s writings she found
in her own religious visions ample consolation for the difficulties of her
sorrowful life. Her son, thus encouraged by his mother’s ways, soon began
to make his own self-protective retreats into sanctuaries created by his own

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en su poesía se encuentren ecos de la doctrina de aquél sobre las
correspondencias. Entre las ideas generales que Emerson extrae de
Swedenborg está la de que hay un “paralelismo perfecto” entre las
leyes de la naturaleza y las del pensamiento. Y la consecuencia de
esto es que, si materia y mente se reflejan mutuamente, no son en
realidad entidades separadas, sino que existe intercambio entre ellas
y por ello, señala Bagby, los sentidos pueden ser una vía de acceso a
verdades que van más allá del ámbito sensorial (1993: 2-4).
El interés de Watanabe en la manera en que se representa
la naturaleza en la poesía de Frost resulta evidente en las siguientes
palabras: “Estoy seguro de que si la naturaleza pudiera crear a alguien
para que escribiera sobre ella, escogería a Robert Frost, pues a
través de una flor, de una piedra se puede revelar la verdad” (Pajares
Cruzado, 2006). “Tree at my window” sería un excelente ejemplo
del influjo de estas ideas: la imagen paralela de hombre y árbol,
separados por la transparencia de un vidrio, se realiza mediante una
construcción simétrica entre versos e incluso dentro de un mismo
verso. Se habla del árbol como una presencia que el poeta no sólo
observa, sino con la que se identifica. Se encuentran cada uno a un
lado del vidrio (como en un espejo), y enfáticamente se expresa la
necesidad de que, aunque separados, no dejen de reflejarse. (Bagby,
1993: 5-6)
Tree at my window, window tree,
My sash is lowered when night comes on;
But let there never be curtain drawn
Between you and me.

imagination.” (Thompson, 1966: xv-xvi)
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Bagby señala dos aspectos clave del poema: la inteligibilidad
del mundo natural sugerida por la asimilación de las hojas del árbol
con lenguas (“Not all your light tongues talking aloud / Could be
profound” [6]) y el hecho de que se trata de un poema sobre “los
trabajos de la imaginación”.
If there is any doubt that the poem is about the workings of
the imagination, we need only note the introduction in the last
stanza of a third force, which is credited with having arranged the
symmetry of tree and poet: “Fate” and “her imagination.” That
fated imagination is both the agency and the ultimate goal of the
conspiracy between the natural and the human; imagination sees
self and tree as “putting their heads together” and “conspiring”
precisely in order to imagine –to make the images that constitute–
the world we live in. (7)

Entre los ejemplos de la afinidad de la obra poética de José
Watanabe con los aspectos de la poesía de Frost que he mencionado (el
procedimiento de los poemas-emblema, la representación de los objetos
y procesos naturales como presencias, la idea de “correspondencias”,
la naturaleza como libro) citaré en primer lugar uno que resulta
especialmente interesante en relación con “Tree at the window”. Se
trata del poema “De la poesía”, publicado en Historia natural.
En este poema (que, significativamente, y tal como lo
sugiere el título, puede leerse como una poética) existe, como en
el de Frost, un paralelismo entre poeta y árbol, que se resuelve en
una identificación profunda. En él se narra el momento en que un
niño descubre la poesía al observar el nacimiento de una planta en
la tierra junto a un árbol donde normalmente defeca. Aparte del
título, en el poema no aparece la palabra poesía sino hasta el final
(es la última palabra). La narración se centra en la anécdota del niño
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

que observa la planta e imagina el viaje de una semilla por su cuerpo
hasta plantarse en la tierra.
El niño entró en la sombra de su árbol extramuros
donde dejaba diariamente sus quehaceres de intestino.
Y si otro niño en árbol vecino se acuclillaba
y se aliviaba
brotaba entre ambos
la honrosa complicidad en la depuración
del buen animal. (Watanabe, 2008: 183)

Aquí es central la idea de verticalidad: el niño mira una
plantita e imagina el recorrido de la semilla por su cuerpo hasta
llegar a la tierra, para luego surgir en movimiento ascendente. La
plantita permite al niño identificarse con el árbol; el niño descubre
que vive (en su interior) el mismo orden que reina en la naturaleza
(el movimiento hacia arriba y hacia abajo). Y es precisamente la
imaginación el mecanismo que revela esta identidad: “Y lo estremeció
la imaginación del viaje / de la pequeña menestra”. Si el poema inicia
subrayando la animalidad del ser humano, lo que de común tiene con
otros animales, en el cierre una nueva e inesperada identificación
ocurre: la de un vegetal y la poesía.
Y en la memoria del niño,
con difícil contento,
comenzó a elevarse para siempre
la planta mínima, tu principio, tu verde banderita,
poesía. (183)

Si las hojas del árbol de Frost son lenguas que a veces dicen
cosas profundas, esta plantita es una bandera. No un libro y no una
lengua, sino una bandera, como es comprensible en un poeta que
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insiste en el valor del símbolo, su poder evocativo y su naturaleza no
lingüística.2 Sin embargo, nos encontramos aquí, como en el poema
de Frost, ante una naturaleza que puede ser leída, que mediante la
imaginación resulta inteligible.
Si Frost le habla a su árbol directamente, y da así una
dimensión más profunda a su relación, en el poema de Watanabe
los paralelismos e identificaciones se expresan también de una
manera apostrofada, aunque de modo más complejo. El poema está
escrito en tercera persona, lo que crea una distancia entre el poeta y
el personaje que representa al mismo poeta como niño.3 Este niño
es situado en el poema dentro de la narración, en la que también
aparecen el árbol y otro niño casual, con quien surgía “la honrosa
complicidad en la depuración / del buen animal”. La segunda
persona es empleada sólo al final del poema, cuando se apostrofa a
la poesía. A aquella complicidad inocente, animal, corresponde esta
otra, que nace de “una visión” (“esta vez, sin embargo, / una visión
suspende al niño”) y que por medio de la imaginación reúne, en el
último verso, la existencia vegetal, el mundo interior y sus heraldos
simbólico y lingüístico: planta, banderita, poesía.
2 En numerosos poemas de Watanabe es evidente la inclusión de elementos
naturales con un valor simbólico. Por mencionar sólo unos ejemplos: el sol en
“Refulge otra vez el sol” (del libro El huso de la palabra) y en “El guardián  
del hielo” (Cosas del cuerpo), la montaña en “Animal de invierno” (Cosas del
cuerpo) y el árbol, como en el poema que nos ocupa ahora, en “El árbol” (La
piedra alada). Edmundo Sbárbaro (2005) ha señalado el valor simbólico que
tienen ciertos elementos como la piedra y la montaña en la poesía de Watanabe.
3 El desdoblamiento del yo poético (un personaje conformado a lo largo de
la obra de Watanabe por numerosos datos que lo identifican con el propio autor)
es un recurso frecuente en la poesía del peruano, como ya ha señalado Luis
Fernando Jara (2006: 11). En este sentido es significativo el uso de la segunda
persona en poemas como “El inocente” que se comentará en este artículo.

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En la poesía de Frost, los eventos naturales no son
exclusivamente físicos ni casuales. Las presencias de la naturaleza se
encuentran con la intención de revelar al observador un aspecto oculto
del mundo en el que vive. En “Design” una araña, una palomilla y una
flor coinciden, al parecer, para enseñarle al observador el lado oscuro
de la naturaleza (Bagby, 1993: 7). Estos seres, “Assorted characters of
death and blight”, llevan al poeta a preguntarse
What brought the kindred spider to that height,
Then steered the white moth thither in the night?
What but design of darkness to appall?-If design govern in a thing so small.

El vocablo design, que evoca las nociones de diseño, plan
y propósito, insinúa aquí un destino trazado a gran escala en la
naturaleza, que sin embargo alcanza los procesos y seres minúsculos
que aparecen a la vista del observador. Este encuentro de presencias
de la naturaleza, descrito como una especie de fatalidad, se observa
en el insólito modo en que Watanabe introduce el sol como tercer
personaje, después de que se presentan el yo poético y el heladero
en los primeros versos de “El guardián del hielo”, de Cosas del cuerpo:
Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol. (Watanabe, 2008: 228)

A continuación, el breve poema termina con dos estrofas en
las que, al derretir el hielo, el sol le enseña al yo poético una lección
fundamental: la importancia de conocer la fugacidad de la propia vida
en un universo en permanente proceso de creación y destrucción.
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Así que también aquí nos encontramos con una naturaleza animada
que en su coincidencia con el ser humano le permite a éste descubrir
un aspecto antes oculto del mundo en que vive.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol. (228)

En “Design”, un misterioso plan lleva a las presencias de la
naturaleza a encontrarse y revelar algo de la dinámica del cosmos
al poeta. Acaso la afinidad con las ideas sobre la naturaleza y la
creación poética aquí implicadas es más evidente en el “Poema del
inocente”, de El huso de la palabra, en el que se subraya el hecho de
que es el paisaje el que da una lección al individuo interpelado por la
voz poética. Ese individuo aprende que incluso un gesto casual, una
ocurrencia de su parte, tiene un peso y un sentido en la escala mayor
de los sucesos de la naturaleza, y que sus propios actos no pueden
explicarse como meras ejecuciones de su voluntad. El enigmático
orden detrás de los encuentros entre los seres es el que determina
los eventos, incluidos los que él considera actos voluntarios.
Fija en tu memoria esa enseñanza del paisaje,
y esta otra:
de cuando acercaste al árbol reseco un fosforito trivial

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y ardió demasiado súbito y desmedidocomo si fuera de pólvora.
No te culpes, quién iba a calcular tamaño estropicio!Y acepta: el
fuego ya estaba allí,
tenso y contenido bajo la corteza,
esperando tu gesto trivial, tu mataperrada. (Watanabe, 2008: 90)

Existen significativas alusiones a la escritura en la
representación de la naturaleza en los poemas de Frost. En la
descripción de los espacios a los que los poemas se refieren hay una
intencionada mención de letras, así como otros signos e ideas afines:
huellas, impresiones, hojas. En el ya mencionado “Design”, donde
el poeta llama a la flor, la araña y la palomilla “Assorted characters
of death and blight”,
“Characters” is doubly metaphorical: it sees these three things not
only as living presences, dramatis personae, but also as letters in
a message that the poet must decipher. Or again, echoing one of
Whitman’s favorite wordplays, “leaves” in the sense of foliage are
also pages in the vegetable text: fossilized remains, which Frost
callas “leaves of stone”, are “The picture book of the trilobite”,
an age-old natural encyclopedia. (Bagby, 1993: 9)

La gracia con que Watanabe relaciona los eventos, lugares y
seres puede ocasionar que en una primera instancia no sea evidente
su insistencia en describir una naturaleza que puede leerse y que
habla. En la que los personajes son caracteres. En “La mantis religiosa”
(también de El huso de la palabra), después de describir su encuentro
con los restos de una mantis muerta “a 50 cm. de mis ojos”, el
yo poético interpreta el hallazgo: se trata del cadáver de un macho
después de la violenta cópula característica de su especie. El poema
continúa hasta el final manteniendo el zoom en el microcosmos del
insecto; sin embargo, la interpretación ha sido posible gracias a otra
presencia introducida tras una elipsis.
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Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,
pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza
cáscara.

Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruido
a un macho
vacío. (Watanabe, 2008: 66)

Así como “también coincidió el sol” en “El guardián del
hielo”, esta enciclopedia (nótese que está personificada) aparece en
la narración de una manera que se describe irónicamente como una
casualidad. El indicio con que inicia el poema, el cadáver de la mantis
(cuyo carácter sígnico no debe dejar de subrayarse, pues el animal
muerto estaba “confiando excesivamente en su imitación de ramita
o palito seco”) se alía con otra fuente de signos, la enciclopedia, para
revelar al observador algo sobre un pequeño mundo, un sentido que
explica también su propio mundo humano. Al final del poema, el
observador, al reflexionar sobre esta afinidad de los seres diversos,
pertenecientes a diferentes escalas de existencia, en su inevitable
vulnerabilidad ante las fuerzas creadoras y destructoras (el sexo y la
muerte), insinúa la necesidad de saber lo que la naturaleza tiene que
decir sobre esto. La lectura que el poeta hace de un momento en
el acontecer del mundo (ese cadáver que algo dice al disfrazarse de
palito seco) no descarta la lectura de las hojas de una enciclopedia;
ambas son la misma lectura: la mirada de la imaginación, el
desciframiento de los símbolos de la naturaleza. Con la animación de
la enciclopedia, el poema deja claro que el poeta lee un libro como
si fuera una planta, un animal o una persona, y a un animal como si
fuera un libro.
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Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué
última palabra
queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.
Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra de
agradecimiento. (67)

El conocimiento al que se alude aquí, si bien se conforma
con la experiencia sensible (la observación del entorno, el estar
en la naturaleza) y la lectura, va más allá de la mera recepción de
información; requiere de la acción de la imaginación, que le permite
al poeta, al identificarse con las presencias que le rodean, percibir su
calidad de caracteres y leer en ellos tanto la dinámica del mundo como
su propio drama.
En ciertos poemas de La piedra alada, puede leerse un
procedimiento análogo a la alusión que Frost hace al libro de la
naturaleza mediante imágenes de impresiones, huellas y fósiles (a los
que llama “hojas de piedra”). El libro de Watanabe presenta como
motivo central la piedra en su calidad de símbolo de duración, y
alrededor de este motivo se expresan ideas e inquietudes relativas
al tiempo: la dureza de la piedra en contraste con la fragilidad de
la carne, el lugar de la vida humana en los ciclos de la naturaleza,
la presencia de la muerte y los muertos en el día a día. En “El
fósil”, el poeta le habla a un pez fosilizado que se exhibe en un
museo. La lectura que hace del fósil, desarrollada en forma de
monólogo dirigido a él, contraviene la lógica del espacio museístico,
que implica un tipo de lectura radicalmente distinto. Si el museo
ofrece información en forma de texto y recursos audiovisuales,
esta información se presentará normalmente con la intención de
situar el objeto exhibido en su contexto espaciotemporal, por lo que
en el marco de una muy subrayada relación sujeto-objeto, el fósil
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será reconocido por el visitante al museo en su calidad de realidad
extraña, distinta a él y lejana. El poema alude a otra forma de lectura,
que no presupone la radical diferencia entre el fósil y el observador.
Por el contrario, la mirada imaginativa del poeta le permite suponer
la existencia de un plano de realidad en que ambos son idénticos.
La vida en ti fue un pez de 20 centímetros.
Tu remoto latido, hoy petrificado,
vive ahora en mi cuerpo
tan inverosímil como el tuyo. (Watanabe, 2008: 351)

Se alude aquí a una naturaleza cobrando conciencia de sí
a través del poeta, pues éste no sólo le explica su condición al pez
fosilizado, la relación entre ambos, la manera en que están unidos
y se identifican, sino que además lo hace en el contexto de una
intuición cosmogónica. Al igual que en “El guardián del hielo”, el
universo es imaginado como un ciclo infinito de transformaciones.
Tú ya no puedes mirarte ni mirarme, no sabes
lo extraño que es ser pez u hombre.
Somos, te digo, inverosímiles, caprichos
de una madre delirante
que cuaja infinitas e insensatas formas en el mar
y la tierra. (351)

El poema termina con una reflexión optimista que se
produce a partir del choque entre la serenidad especulativa evocada
en las primeras dos estrofas y la ruidosa irrupción de un grupo de
niños. Como se ha dicho de la poesía de Frost, aquí se sugiere que
la naturaleza y el ser humano pueden conspirar para que éste sea
capaz de encontrar sentido en el mundo físico, y aunque no hay una
respuesta clara a esta cuestión, el optimismo de este poema consiste
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en la convicción de que hay un sentido, si bien no se llega a dilucidar:
“después de todo, pescadito, / tal vez alguna razón existe.”
Sincretismo y deseo de unidad
Lo que resulta característico en Watanabe es la integración de estas
ideas en su propia obra, en la que, como se sabe, recurre a diversas
tradiciones espirituales para tomar elementos con los que crear su
propio imaginario: si en sus poemas puede percibirse la idea de las
“correspondencias” (de gran importancia para la poesía romántica
y simbolista, así como para el modernismo hispanoamericano, y
cuya influencia en el siglo XX puede ejemplificarse, como hemos
visto, con la obra de Frost), esa idea está en consonancia con los
aspectos que el peruano retoma del budismo zen, el catolicismo y de
los mitos provenientes del imaginario de Laredo, las tres tradiciones
que recibió en el seno familiar.
Lo que une esa diversidad de visiones espirituales es el hecho
de que, siendo un individuo que no profesaba ninguna de ellas (no
era cristiano, ni budista, ni practicaba el catolicismo sincrético de su
madre),4 pero en cuyo desarrollo personal influyeron profundamente,
Watanabe fue también un poeta interesado en particular por el
tema de lo sagrado, y por la pérdida que supone el abandono de
las nociones de misterio y sacralidad en el mundo contemporáneo,
abandono que con claridad de asocia en su poesía con la vida
urbana. Por ello, su obra podría situarse en la línea de poetas que,
como parte de un impulso originado en la poesía romántica, piensan
el lugar de lo sagrado en un mundo donde la idea de sacralidad
4 Sobre las convicciones religiosas de Watanabe véase Tsurumi (2012:
164).
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parece no tener sentido. Un segundo elemento liga las tradiciones
espirituales cuyos mitos, ideas y símbolos incluye Watanabe en sus
poemas: una añoranza de unidad.
Como afirmó Meyer Howard Abrams, el romanticismo
representó un viraje tan decisivo en la cultura occidental, que aún
a lo largo del siglo XX muchos autores prominentes definieron su
propio proyecto creativo conscientemente en relación, positiva o
negativa, con las formas y el “ethos” romántico (Abrams, 1973:
13). Se puede decir que lo que caracteriza al romanticismo es “una
especie de experiencia devocional secularizada” (65), y entre los
elementos cristianos y esotéricos (específicamente de la tradición
hermética) que sus autores recuperaron para sus propios propósitos
artísticos, tiene un lugar central un símbolo de origen neoplatónico:
el cosmos como círculo.
Here, in formal rendering, is the radical image of a tenacious
metaphysical (and metaphorical) vision of man and the cosmos.
For convenience of discussion, let us call it “the great circle”:
the course of all things is a circuit whose end is its beginning, of
which the movement is from unity out to the increasingly many
and back to unity, and in which this movement into and out of
division is identified with the falling away from good to evil and
the return to good. (Abrams, 1973: 150)

Como ejemplo de la continuidad en la tarea típicamente
romántica de rescatar valores tradicionales adaptándolos a un
presente que les resulta hostil, Abrams cita el poema “Of modern
poetry” de Wallace Stevens:
Stevens expressly identified the aim “of modern poetry” as
the attempt to convert the setting and agents and language of

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Scripture into
The poem of the mind in the act of finding
What will suffice. It has not always had
To find: the scene was set; it repeated what
Was in the script.
Then the theatre was changed
To something else. Its past was a souvenir.
It has to be living, to learn the speech of the place. (69)

En nota a pie agrega otra cita, un texto en prosa donde
Stevens reflexiona sobre el mismo tema:
The major poetic idea in the world is and always has been the idea of
God. One of the visible movements of the modern imagination is
the movement away from the idea of God. The poetry that created
the idea of God will either adapt it to our different intelligence, or
create a substitute for it, or make it unnecessary. These alternatives
probably mean the same thing.” (69)5

Las afirmaciones de Abrams se refieren al ámbito de la
literatura de lengua inglesa principalmente. En el contexto de la poesía
latinoamericana, se pueden reconocer en la obra de Rubén Darío una
actitud análoga a la que Abrams ejemplifica con las citas de Stevens.
Como es sabido, el vínculo de Darío, y de la poesía modernista en
general, con el espíritu romántico ha sido descrito por Octavio Paz.
El modernismo fue la respuesta al positivismo, la crítica de la
sensibilidad y el corazón –también de los nervios– al empirismo
y el cientismo positivista. En este sentido su función histórica
5 Las citas provienen de “Modern poetry”, en The Collect ed Poems
of Wallace Stevens. New York, 1961, pp. 239- 40 y Opus posthumous, Ed.
Samuel French Morse. New York, 1957, p. xv.
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fue semejante a la de la reacción romántica en el alba del siglo
XIX. El modernismo fue nuestro verdadero romanticismo y,
como en el caso del simbolismo francés, su versión no fue una
repetición, sino una metáfora: otro romanticismo. Se corre el riesgo
de no entender en qué consiste esa relación si se olvida que el
positivismo latinoamericano, más que un método científico, fue
una ideología, una creencia. (Paz, 1974: 126-127)

A pesar de que Rubén Darío podría no ser en primera
instancia una referencia obvia en la poesía de Watanabe, algunos
elementos cardinales de su obra permiten establecer un paralelismo
entre ambos. Coinciden en la concepción de la tríada símbolo, mito
y poesía como un conjunto con el que el poeta está íntimamente
relacionado. Por otro lado, en ambos el interés por la comunicación
simbólica se vincula con una valoración de la experiencia sensorial y
un sentimiento que podemos calificar de panteísta. Parecen ambos
intentar recuperar –cada uno en el umbral del cambio de siglo en
que vive–, aquella idea que la modernidad ha hecho cada vez más
difícil de comprender, la de –empleando la expresión de Mircea
Eliade– “lo sagrado en sus relaciones con la Materia”.6
En Darío esta perspectiva se sintetiza, en el célebre poema
inicial de Cantos de vida y esperanza,7 en la imagen de la estatua que
6 “El laboreo de las tierras o la cocción de la arcilla, como un poco más
adelante los trabajos mineros y metalúrgicos, situaban al hombre arcaico
en un Universo saturado de sacralidad. Sería vano pretender reconstituir
sus experiencias: hace ya demasiado tiempo que el Cosmos ha perdido
esa sacralidad, como consecuencia sobre todo del triunfo de las ciencias
experimentales. Los modernos somos incapaces de comprender lo sagrado
en sus relaciones con la Materia; todo lo más podemos tener una experiencia
‘estética’, y lo más frecuente es conocer la Materia en tanto que ‘fenómeno
natural’” (Eliade, 1989: 126)
7 Como señala De la Fuente Ballesteros, este célebre poem a, cuyo primer
verso es “Yo soy aquel que ayer no más decía”, “es un poema clave en la poesía

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se convierte en el dios Pan y los versos en que desemboca dicha
transformación: “y así juntaba a la pasión divina / una sensual
hiperestesia humana” (Darío, 2018: 505). La afinidad de Watanabe
con esta poesía que plantea la posibilidad de encontrar en la
experiencia del cuerpo un conocimiento espiritual se manifiesta
en poemas como “La cura”, de Historia natural, en el que el uso
cotidiano de la magia en el ámbito familiar de la infancia produce la
inesperada conclusión de que “la vida es física”.
Eso vi:

una mujer más elemental que tú
espantando a la muerte con ritos caseros, cantando
con un huevo en la mano, sacerdotisa
más modesta no he visto (Watanabe, 2008: 145)

El poema presenta una escena rural cotidiana, con actividades
y personajes que, en su calidad de hechos comunes, ordinarios,
intensifican el asombro que el yo lírico transmite ante la naturalidad
de la relación de la comunidad con lo sobrenatural. Dos planos
de realidad entran en tensión (“con ese convencimiento frotaba el
huevo”) en la reflexión del poeta, pero la madre sacerdotisa encarna
la convicción de que no existe tal tensión, pues en el discurso del
poema la irónica aseveración “la vida es física” deja claro que ella
ve, sin percibir en ello contradicción, cualidades espirituales en la
materia.
Las nubes pasaban por la claraboya
y las gallinas alineaban en su vientre sus santas ovas
y mi madre esperaba nuevamente el más fresco huevo
de Rubén Darío como autorretrato interior”. (Darío, 2018: 505)
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con un convencimiento:
la vida es física.
Y con ese convencimiento frotaba el huevo contra mi cuerpo
y así podía vencer.
En ese mundo quieto y seguro fui curado para siempre.
En mí se harán todos los milagros. Eso vi,
qué no habré visto. (145-156)

Hay una repetición intercalada de las locuciones “eso vi” y “he
visto” que culmina en el final del poema. Este juego de repeticiones
ejemplifica un nuevo aspecto en que la poesía del peruano presenta una
afinidad con la de Darío: la figura del poeta visionario. Ambos poetas
representan su propia labor como la de un observador e intérprete
entre dos planos de realidad: la efímera vida cotidiana y lo intemporal,
la realidad física de la naturaleza y un significado oculto en ella. En
este caso, la cualidad visionaria se presenta vinculada a la madresacerdotisa, quien representa la conservación de un conocimiento
tradicional al que el poeta se sentiría atraído intuitivamente.
La figura del poeta visionario puede entenderse, tanto en el
inicio del siglo XX como en la entrada del XXI, como una tentativa
de recuperar el misterio de la vida, negado por una mentalidad
dominante en la que la misma noción de misterio carece de sentido.
Así, las ideas de Darío sobre lo Real y la Verdad responden a una
noción de verdad necesariamente vinculada a la razón y a los hechos
demostrables propia del pensamiento positivista. Como explica
Cathy Login Jrade en su estudio sobre Darío, la crisis provocada en
los países hispanoamericanos por la crítica positivista a la religión
establecida se intensificó hacia finales del siglo XIX.
The imperial expansion of the European industrial powers that
restructured the countries of Spanish America along the lines of

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the economic and social order of their own capitalist organization
compounded this upheaval. Prosperity and a growing faith in
science had transformed widely held assumptions about life.
According to the evangelists of the day, the society of the future
would be organized upon a more rational basis than ever before,
and humanity would find itself living in a world without problems.
Messianism was intrinsically present in the attitude of scientists
who thought of themselves as the bearers of a demonstrable
truth, that is, of the “Truth,” and trustees of the future. (Jrade,
1983: 5)

Sin embargo, el misterio no se anuló, sólo quedó fuera de
este modo de pensamiento, y Darío veía en esta incompatibilidad
de mentalidades un problema en el que el poeta estaba íntimamente
implicado.
…as Dario himself would write: “El progreso moderno es enemigo
del ensueño y del misterio en cuanto a que se ha circunscrito a la
idea de la utilidad. Mas, no habiéndose todavía dado un solo paso
en lo que se refiere al origen de la vida y a nuestra desaparición en
la inevitable muerte, el ensueño y el misterio permanecen con su
eterna atracción.” (Jrade, 1983: 5)8

En su entrevista con Silvia Sauter, queda de manifiesto que
Watanabe no es ajeno a esta preocupación, y que una tensión análoga
existe en su labor creativa. Como lo menciona en el siguiente pasaje,
en el que alude al poema “La cura” antes citado, para el peruano la
pérdida del misterio está claramente representada por la vida urbana,
lo cual se manifiesta a su vez en su poesía, en la que la recuperación
del misterio del mundo y la sacralidad de la naturaleza se imagina
como un retorno a la vida rural de su natal Laredo.
8 La cita de Darío proviene de “El pueblo del Polo”, Letras, Obras completas,

I, p. 545.

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JW: El pueblo en que he vivido es muy místico, está lleno de
fantasmas, de muertos, de aparecidos, de chamanes. Enfermedades
infantiles en que uno se pone pálido y adelgaza, por ejemplo,
fueron curadas por chamanes. Tengo un poema sobre una cura
del huevo porque de niños nos pasaban el huevo para curarnos
de las enfermedades, es un ritual que siempre lo hacían muy
placentero. Yo creo que en los pueblos como el que yo he vivido
hay un equilibrio perfecto entre los terrores y la protección ante
esos terrores. (…) En las ciudades ese hecho no se produce,
tienen la amenaza y no tienen la parte compensatoria que se ha
perdido, más bien las amenazas han crecido y hay una reacción de
defensa por la violencia.

SS: ¿A qué atribuyes esta reacción, será porque se ha perdido
el sentido de lo sagrado?
JW: Claro, se ha perdido la naturaleza sagrada de las cosas y vivimos
muy desorientados. La poesía puede servir para orientar a las
personas, para decirles que hay, que hubo otro mundo, y hay que
seguir deseándolo. Que hay un mundo sagrado y que si se lo perdió
hay que volver a desearlo, recuperarlo. (Sauter, 2006: 196-197)

En el universo de la poesía del peruano, en que una polaridad
se percibe entre la compleja y en ocasiones asfixiante vida urbana y
una añoranza de retorno y reintegración a la naturaleza, trasluce un
deseo de recuperar una unidad perdida en el proceso de acelerada
transformación material y espiritual del mundo moderno. El poetavisionario en Watanabe, que puede leer el misterioso libro de la
naturaleza y escuchar su voz, presenta, sin embargo, un rasgo que
lo distingue del modelo presente en la obra de Darío. En lugar de
resaltar su excepcionalidad, muestra su tendencia a identificarse
con los otros. En esta identificación se manifiesta nuevamente el
recurrente sentimiento de añoranza de unidad. Si en “El guardián
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del hielo” el astro le habla al poeta para indicarle su lugar y su misión,
en “Envío”, de El huso de la palabra, es la sangre de la especie la que
le habla, para revelarle la hermandad de todos los seres humanos.
Una transfusión de sangre es relatada en este poema en prosa. El yo
poético se pregunta a quién le debe esa sangre anónima, y aunque
“iba para misántropo” y no quiere tener esa deuda, la sangre misma
le hace ver que tal deuda no existe.
Sin embargo, la sangre que está entrando en mi cuerpo me
corrige. Habla, sin retórica, de una fraternidad más vasta. Dice
que viene de parte de todos, que la reciba como un envío de la
especie. (Watanabe, 2088: 107)

En la obra de Watanabe la unidad con la naturaleza se expresa
a través de una sensibilidad budista (Tsurumi, 2012: 164-168) y de la
magia y los mitos de Laredo; la unidad entre los humanos se expresa
en términos cristianos. Eduardo Chirinos ha llamado la atención
sobre la importancia del libro inspirado en la vida de Jesús titulado
Habitó entre nosotros.
Es en este libro excéntrico donde hallamos el sustento ideológico
de las parábolas que recorren de norte a sur la obra de Watanabe.
Lejos de una recreación piadosa de la pasión de Cristo, estos
poemas proponen una reflexión poética (y por lo mismo más
popular y más humana) que se solidariza con su mayor deseo: el
que la palabra poética sea la palabra de todos:
La Palabra
siendo como es, divina, se pronuncia
con lengua de hombres
lengua efímera, pero tocada
por una gracia: la parábola,
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aquella pequeña historia
que guarda una serena ansia: ser de todos. (Chirinos, 2004: 89)

Sin embargo, de acuerdo con la lectura que he propuesto,
si pensamos en el mito de la Caída como idea central romántica
y post-romántica, su origen religioso y la manera en que ha sido
reinterpretada en relación con Jesús, estos versos de “Razón de las
parábolas” muestran que no se trata de un libro excéntrico dentro
de la obra de Watanabe. Así, por ejemplo, en un poeta como William
Blake, “As the fall of man is ‘his fall into Division’ and death, so
his redemption, reversing the process, is ‘his Resurrection to Unity.’
The unifying principle is Jesus, who in Blake’s myth of mind is
identified with the human imagination” (Abrams, 1973: 258). Desde
este punto de vista, en la poesía de Watanabe, en la que la idea de
fragmentación y necesidad de retorno a la unidad es central, resulta
natural la existencia de un libro como Habitó entre nosotros, y también
que Jesús se presente como figura unificante.
Olvidé otra ansia de la parábola:
durar. Recordadas sean por siempre
todas
porque todas son una, La Palabra,
que por ahora soy yo. (Watanabe, 2008: 311)

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Lectura y reflexión: una estrategia hermenéutica
para la interpretación literaria
Reading and reflection: a hermeneutic strategy for
literary interpretation
Ricardo Damián Aguirre Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Orcid: 0000-0001-5249-0556
ricardodamian595@gmail.com

Fecha de entrega: 25-10-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: El presente artículo propone la explicación de una posible
estrategia hermenéutica, para la interpretación de los textos literarios,
entendiendo a los documentos como totalidades, los cuales pueden
contener los cuatro sentidos hermenéuticos propuestos por los escolásticos
y nombrados por Dante Alighieri y Boccaccio. En primera instancia
se parte de la concepción histórica de la disciplina y una breve visión a
los autores más reconocidos (Schleiermacher, 2008; Heidegger, 1997;
Ricoeur, 1997; Gadamer, 1998; Schökel, 1994; Beuchot, 2013) hasta llegar
a la rama de la hermenéutica literaria nombrada por Szondi (1975), para
posteriormente explicar cómo es posible identificar los cuatro sentidos
hermenéuticos.
Palabras clave: hermenéutica, literatura, sentidos hermenéuticos,
interpretación, exégesis

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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

Abstrac. This article proposes the explanation of a possible hermeneutic
strategy, for the interpretation of literary texts, understanding the
documents as totalities, which can contain the four hermeneutical senses
proposed by the scholastics and named by Dante Alighieri and Boccaccio.
In the first instance, it starts from the historical conception of the discipline
and a brief overview of the most recognized authors (Schleiermacher,
2008; Heidegger, 1997; Ricoeur, 1997; Gadamer, 1998; Schökel, 1994;
Beuchot, 2013) until reaching the branch of literary hermeneutics named
by Szondi (1975), to later explain how it is possible to identify the four
hermeneutic senses
Keywords: Hermeneutics, Literature, Hermeneutic senses, Interpretation,
Exegesis

66

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-46

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La hermenéutica es un término proveniente del griego hermeneutiqué
correspondiente en latín a interpretâri: el arte de interpretar los textos
(especialmente los sagrados) para fijar su verdadero sentido, según
se señala en el Diccionario Hispánico Universal. Sobre esta etimología,
Jean Grodin comenta que:
El término hermenéutica vio la luz por vez primera en el siglo XVII
cuando el teólogo de Estrasburgo Johann Conrad Dannhauer
lo inventó para denominar lo que anteriormente se llamaba
Auslegungslehre (Auslegekunst) o arte de la interpretación. (Grodin,
2008: 22).

En la actualidad se le considera como la disciplina encargada
de la interpretación de los textos; y su actividad consiste en:
comprender toda la obra, cada una de sus partes y los elementos que
la componen. Para esto es preciso que el texto y el sujeto encuentren
una relación para entablar un diálogo.
El filósofo canadiense Jean

Grodin (2008) realiza una

clasificación sobre tres estadios históricos y los ejes principales
sobre lo que fue esta disciplina: a) El sentido clásico que se
designa como el arte de interpretar los textos. “La hermenéutica
gozaba entonces de una función auxiliar en cuanto colaboraba en
una práctica de la interpretación.” (17). San Agustín fue uno de
los autores que manejan esta visión; b) La segunda concepción se
empieza a desarrollar con los últimos trabajos de Schleiermacher,
después atribuida a Dilthey, quien percibe a la disciplina con una
nueva función: “estudia las reglas y los métodos de las ciencias de la
comprensión, puede servir también de fundamento metodológico
para todas las ciencias del espíritu” (18); y c) su tercera visión donde
figura “que la comprensión y la interpretación no son únicamente
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métodos que es posible encontrar en las ciencias del espíritu, sino
procesos fundamentales que hallamos en el corazón de la vida
misma.” (18-19).
Aquí es donde Heidegger (1927) busca romper con las
visiones y “pasa así de una ‘hermenéutica de los textos’ a una
‘hermenéutica de la existencia’” (19), es decir, que “Cambiará
primero de objeto al no remitirse ya a los textos o a las ciencias
interpretativas, sino a la existencia misma.” (45). En El ser y el tiempo
realiza un giro en la importancia del análisis donde refiere que la
hermenéutica no sólo debe realizar exégesis e interpretación de
los textos literarios, sino que este proceso está relacionado con el
ámbito histórico del intérprete, el cual debe reflexionar a través de
su Dasein, o su existencia, como un ente histórico, social y cultural.
A grandes rasgos refiere a la contextualización del emisor y receptor
y los signos lingüísticos que se encuentran en el entorno, como una
reflexión del contexto y nuestro “ser ahí” de mismo, para, partiendo
de ahí, estudiar las “ciencias históricas del espíritu”.
la hermenéutica cobra, en cuanto interpretación del ser del Dasein,
un tercer sentido específico, filosóficamente hablando el primario:
el sentido de una analítica de la existencialidad de la existencia. En
cuanto esta hermenéutica elabora ontológicamente la historicidad
del Dasein como condición óntica de la posibilidad del saber
histórico, ella sirve, en seguida, de terreno de arraigo para aquello
que sólo derivadamente puede ser llamada “hermenéutica”: la
metodología de las ciencias históricas del espíritu. (Heidegger,
1997: 47)

A través del desarrollo de la disciplina han existido un
gran número de autores que, desde su perspectiva sobre el tema
buscan definir lo que es. Aquí se presentará un breve muestreo del
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término de autores contemporáneos, debido a que son ellos quienes
estudiaron la disciplina y la adaptan al presente:
Schleiermacher: “la tarea de la hermenéutica consiste en
reconfigurar de la manera más completa todo el proceso interior
del acto de composición del autor” (citado por Grodin, 2008:
33)
Heidegger: “en la significación originaria de la palabra, significación
en la que designa el quehacer de la interpretación.” (1997: 46)
Ricoeur: “La tarea de la hermenéutica consiste, pues, en
aproximarse a esa supuesta identidad semántica con los únicos
recursos de la descontextualización y de la recontextualización del
sentido.” (1997: 86)
Gadamer: “Hermenéutica es el arte del entendimiento” (1998:
243)1
Schökel: “es la teoría sobre la comprensión e interpretación de
textos literarios. Se diferencia del método exegético (el modo
sistemático de proceder en la comprensión) y de la exégesis (el
ejercicio de la comprensión e interpretación).” (1994: 18)
Beuchot: “La hermenéutica es la disciplina de la interpretación;
trata de comprender textos, lo cual es —dicho de manera muy
amplia— colocarlos en sus contextos respectivos” (2013: 7).

1 Aunque esta cita pareciera simple y demasiado ambigua es necesario
entender que para Gadamer la relación entre emisor y receptor, y su “fusión de
horizontes”, parte, o debe partir, de la phronesis para llegar a ese entendimiento;
es decir, la “prudencia” en la asimilación de las ideas que se comunican, para
de ahí, realizar una comprensión lingüística. El hecho de que lo manifieste en
una frase tan corta alude al mismo principio que ahí plantea.
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Ahora bien, este breve recorrido histórico, así como las
definiciones de la disciplina, muestra la clara relación entre el receptor
y lo que pretende ser interpretado; no obstante, desde sus inicios,
la hermenéutica se emparentaba con los textos sagrados, bíblicos,
las escrituras. Peter Szondi (1975) parte desde esta concepción para
ensayar su propia definición de la hermenéutica literaria: “es la teoría
de la interpretación, interpretatio, de los trabajos literarios”2. (Szondi,
2012: 17) Añade también que esta rama hermenéutica sí está sustentada
en toda la disciplina filosófica que se desarrolló desde los griegos,
pero que no es necesario realizar una retrospectiva para entender la
parte literaria, sino que “las reglas tradicionales y los criterios de la
interpretación filológica se deben revisar con lo que hoy se entiende
como literatura.” (20) Habla, así, de una contextualización, tanto
para entender qué es la hermenéutica literaria como para hacer una
exégesis. Sobre esto existen dos formas de resolver el problema que
plantea el envejecimiento del texto, aunque sean contraria entre sí:
Interpretación gramatical apunta a lo que alguna vez significó
y quiere preservarlo, ya que remplazar la expresión verbal (para
decirlo lingüísticamente, el signo) que se ha vuelto históricamente
ajeno y se ha cambiado por uno reciente, que ahora le permite
sustituido por uno nuevo. […] Por otro lado, la interpretación
alegórica se aluza con el signo que ha sido modificado, a quien le
da un nuevo significado que no nace del mundo conceptual del
texto, sino que pertenece al de su intérprete”3 (24).

Estos dos intentos deben estar presentes para el hermeneuta,
pues la contextualización de un texto literario debe estar enfocada
en el texto, es éste el que apunta a planos de lo real, no al revés.
2 La traducción es propia.
3 La traducción es propia.

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En cuanto al proceso de lectura, el receptor realiza una serie
de mecanismos cognitivos relacionados con las ideas. Al decodificar
estas informaciones, conocidas como isotopías, el lector construye
diferentes hipótesis sobre el posible mensaje que se busca transmitir.
Este proceso es el denominado como interpretación debido a que
es el lector quien, basado en sus conocimientos, crea los puentes de
relación con las “pistas” que se manifiestan en la lectura.; la siguiente
figura ejemplifica ese proceso de comunicación:
Para entender la cuestión de los ‘horizontes’ es necesario
comprender qué es para Gadamer la “fusión de horizonte”. Grodin
(2008) explica esta visión desde el punto historicista del filósofo,
hasta llegar a su raíz interpretativa:
Comprender el pasado, no es salirse del horizonte del presente,
y de sus prejuicios, para situarse en el horizonte del pasado. Es
más bien traducir el pasado en el lenguaje del presente, donde
se fusionan los horizontes de pasado y presente. […] Pero esta
fusión del presente con el pasado es también, incluso de un modo
más fundamental, la fusión del intérprete con lo que él mismo
comprende. […] la comprensión no es sino la aplicación de un
sentido al presente. (83-84)

Este proceso de comunicación, a través de un texto
literario, busca que los horizontes de conocimiento se acerquen
lo mayor posible para que las ideas se logren transmitir de la
forma más completa. O como se mostró en la definición según
Beuchot: “colocarlos en sus contextos respectivos” (2013: 7)
y comprenderlos desde el nuestro. Es aquí donde se identifica la
Teoría de la Comunicación, propuesta por Jackobson (1963) “En
la lectura literaria, como ya se planteó anteriormente, el proceso se
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establece así: autor - texto literario - lector.” (Simbaña y Carbajal,
2013: 175).
Desde la perspectiva de Schleiermacher “la tarea de la
hermenéutica consiste en reproducir lo más perfectamente posible
todo el proceso de la actividad de componer del escritor” (citado
por Grodin, 2008: 34). Reconstruir el texto a partir de sus elementos
y lograr entender la razón de su producción. Ese punto de relación
entre los horizontes ayuda al receptor a comprender la lectura del
texto. Para lograr re-producir esa experiencia creadora “La actividad
del lector consistirá en contemplar lo que el texto dice, en formular
preguntas, en modificar o confirmar sus expectativas, en reconstruir
su significación.” (Simbaña y Carbajal, 2013: 82).
Hablar de una lectura hermenéutica es entender las teorías
de la interpretación y realizar una exégesis de los niveles presentes
en los textos literarios. Estos escalones de la interpretación fueron
expuestos por los escolásticos al trabajar los textos sagrados y dos
de los autores más importantes del Renacimiento: Dante Alighieri y
Giovanni Boccaccio, mostraron esas lecturas. El primero lo expone
de la siguiente manera:
Llámase el uno literal, y es este aquel que no va más allá de la
letra propia de la narración adecuada a la cosa de que se trata.
[…] Llámase el otro alegórico, y éste es aquel que se esconde bajo
el manto de estas fábulas, y es una verdad escondida bajo bella
mentira. […] El tercer sentido se llama moral; y éste es el que los
lectores deben intentar descubrir en los escritos, para utilidad suya
y de sus descendientes […] Llámase el cuarto sentido anagógico,
es decir, superior al sentido, y es éste cuando espiritualmente se
expone un escrito, el cual, más que en el sentido literal por las
cosas significadas, significa cosas sublimes de la gloria eterna.
(Alighieri, cap. 2, párr. 2 – 4)

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Con esta descripción el poeta alude a los niveles que se
encuentran dentro de los textos literarios, así como su función y, dentro
del texto original, se encuentra una breve explicación, relacionado a la
cuestión religiosa por su formación. Por otro lado, en la Genealogía de
los dioses paganos (2018), Boccaccio busca comentar el mito de Perseo
y la muerte de la Gorgona, con los niveles aprendidos de su maestro:
Se debe entender que no hay un solo significado en estas historias,
a esto se le conoce como polisemum (polisemia), refiere a muchos
significados. El primero sentido que se debe considerar se
encuentra en la superficie del texto, llamado literal sense (sentido
literal). Los otros son aquellos que se encuentra bajo la superficie
y se les conoce como allegorial (allegóricos) […] Para clarificar mi
punto lo ejemplificaré con la historia de Perseo, quien fue hijo de
Zeus y mató a la Gorgona, para posteriormente volar a través del
cielo. Mientras este breve resume muestra una lectura literal, el
sentido histórico aparece. Si lo buscamos desde el sentido moral
se puede interpretar como la victoria de la sabiduría sobre el
vicio y el acercamiento a una virtud real. Pero si queremos ver
el sentido alegórico, significa el ascenso de una mente piadosa
hacia las alturas celestiales después de rechazar todos los placeres
mundanos. Más allá, una interpretación anagógica sería la
representación del ascenso de Cristo hacia Dios padre después de
vencer al gobernante de este mundo.4 (Erik, 2018, párr. 1)

Es importante observar cómo desde 1304 y 1307 (exilio de
Dante donde escribió El convivio); 1360 y 1375 (la fecha de muerte
de Boccaccio) la interpretación de un texto ya buscaba dilucidar
los diferentes significados que este podría traer consigo. Es en la
época medieval donde toma auge esta disciplina, pues los teólogos
buscan los diferentes sentidos en las escrituras sagradas, partiendo
4 La traducción es propia.
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de sus conocimientos religiosos y con la intención de transmitir esos
saberes a los creyentes.
En la época moderna, pasa a segundo plano los niveles
interpretativos y los teóricos se enfocan en la reflexión en sí misma, a
lo que después, se le conocería como “Círculo Hermenéutico”, pero
fue Schleiermacher (1829) quien, en Sobre el concepto de hermenéutica
en relación a las observaciones de F.A. Wolf y al Manual de Ast (1999),
rescata las ideas de Friedrich Ast sobre la unión de la figura circular,
y propone que se deben comprender las partes por el todo y el todo
por las partes.
Fue en la segunda mitad del siglo XX donde Hans-George
Gadamer retoma el círculo, sus niveles y características para darle un
vuelco enfocado en la totalidad del fenómeno. A esto se le suma la
reflexión de algunas ideas de Schleiermacher, Dilthey y Heidegger,
cuestiones como la visión romántica retórica, la percepción
metodológica o la “hermenéutica de la existencia”:
el giro hermenéutico de la fenomenología se abre en primer lugar
hacia aquello que se transmite a través del lenguaje, por lo cual yo
puse en un primer plano el carácter conversacional del lenguaje.
En una conversación algo pasa a ser lenguaje, y no un interlocutor
o el otro. (Gadamer, 1995: 67)

El enfoque comunicativo que toma el círculo hermenéutico
es comparado con el giro lingüístico donde todos los procesos son
signos lingüísticos que merecen una decodificación, la cual se realiza
a través de otros signos. Por lo tanto, el “nuevo” enfoque de la
hermenéutica es una decodificación e interpretación del contexto,
poniendo como base el momento histórico, los pre textos del
intérprete y el fenómeno en sí mismo.
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Sobre la interpretación de una totalidad, ya sea de una obra
literaria o de la existencia misma, es necesario remarcar el común
error que cualquiera podemos cometer: la sobreinterpretación.
Cada fenómeno tiene sus distintas lexías, isotopías, leit motivs, y
demás elementos claves que apuntan a otros perceptibles dentro de
sí mismo.
Por ende, es fácil que el receptor agregue símbolos que
asemejan a lo mostrado para sustentar sus hipótesis, es aquí donde
se pierde la singularidad del objeto y se cae en el error. “Toda
interpretación correcta debe guardarse de la arbitrariedad de las
ocurrencias y de la limitación de los hábitos mentales inadvertidos, y
se fijará ‘en las cosas mismas’” (Gadamer, 1995: 65) Es posible que
existan ciertos vasos comunicantes entre el aspecto a interpretar y
pretextos o aspectos del entorno del receptor, aquí es necesario que
el hermeneuta observe cómo el fenómeno apunta a esos elementos
y no al revés, él no realiza la adición de estos.
Ahora bien, para realizar el proceso de la exégesis literaria es
necesario tomar en cuenta los cuatro niveles de profundidad a los
que refiere Dante y Boccaccio: a) sentido literal; b) sentido alegórico;
c) sentido moral; d) sentido anagógico. Con base en estos escalones,
así como su contenido, el hermeneuta debe realizar una serie de
procesos cognitivos que lo guiarán a una interpretación literaria.
En primera instancia hay que hablar del ‘nivel literal’ el cual
comprende lo que está a nivel discurso, la historia que leemos “y es
este aquel que no va más allá de la letra propia de la narración adecuada
a la cosa de que se trata.” (Alighieri, cap. 2, párr. 2) Aquí se habla de lo
escrito y de lo que es necesario entender a través de prestar atención a
los sustantivos, los adjetivos, los verbos y las aliteraciones de cada uno
de estos, así como otras aplicaciones retóricas.
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Después se llegará al siguiente escalón, el ‘nivel alegórico’
“es aquel que se esconde bajo el manto de estas fábulas, y es una
verdad escondida bajo bella mentira.” (Alighieri, cap. 2, párr. 2)
A diferencia del anterior, en este caso el lector realizará una serie
de decodificaciones simbólicas para entender cuál es la alegoría5.
Gadamer en su ensayo Lenguaje y comprensión apunta sobre la intención
de las palabras en un sistema y en un contexto, demostrando el
funcionamiento del nivel alegórico:
El sentido literal que corresponde a la palabra en el discurso
concreto no es sólo lo que está presente. Hay algo más que está
co-presente, y la presencia de ese elemento co-presente constituye
la fuerza evolutiva que reside en el discurso vivo. Por eso, cabe
afirmar que el lenguaje apunta siempre al espacio abierto de su
continuación. (2013: 114)

Debemos entender que ese ‘espacio abierto’ son los
recovecos por donde se llega a la interpretación de los distintos
sentidos. Con base en lo expuesto por los autores renacentistas, y
el mecanismo que apunta Gadamer, es posible reconocer que dicho
nivel cabalga entre dos discursos, donde el literal sirve como un
símbolo de la alegoría a la que se alude; ahora es trabajo del receptor
identificar y reconocer dicho signo.
Para una decodificación de los símbolos que existen
dentro de los textos literarios se requiere de un análisis que parte
de lo general a lo específico. Es posible decir que un camino de
5 Conjunto de elementos figurativos usados con valor translaticio y que
guarda paralelismo con un sistema de conceptos o realidades, lo que permite
que haya un sentido aparente o literal que se borra y deja lugar a otro sentido
más profundo, que es el único que funciona y que es el alegórico. (Beristáin,
2010: 25)

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decodificación simbólica sería: 1) identificar el signo; 2) diferenciar
el significado del significante, “toda relación sígnica es triádica,
y este es un principio esencial de su semiótica, que involucra al
hablante […] Este signo creado es el interpretante del primer signo,
y desempeña la función mediadora entre el objeto y el intérprete.”
(Beristain, 2010: 464); 3) entender la relación entre ambas partes “si
un signo es distinto de su objeto, debe existir alguna explicación, o
argumento, u otro contexto que revele por qué razones, y fundado en
qué sistema, tal signo representa al objeto al que se refiere” (464); 4)
interpretar el signo lo más completo posible “El signo peirciano —
dice Floyd Merrell— es algo que representa algo para alguien. Nada
es un signo para sí mismo. Para ser un signo se requiere que alguien
lo entienda como tal: el signo requiere su interpretante” (464); 5)
contextualizarlo en un sistema “un signo sólo significa dentro de
un sistema de signos y sólo en virtud de que los demás signos del
sistema también significan” (p. 464); y 6) formular las hipótesis en
relación con los otros símbolos
El interpretante, que es el signo interpretativo creado en la relación
[…] es determinado por el signo, y se da dentro de un cuarto
elemento que es el intérprete (el que emite o recibe el signo) (464).

El proceso de decodificación sígnica es esencial para realizar
una lectura hermenéutica, pues descifrar los significados que
esconde el sentido literal muestran al lector que el siguiente nivel
alude a una idea más profunda, que, poco a poco, se concretarán
para interpretar el texto en su totalidad.
El siguiente sentido hermenéutico se denomina “moral”,
el cual muestra un conocimiento que servirá al lector. Boccaccio lo
expresa como la superioridad de la sabiduría sobre los vicios; a su
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vez, Dante lo ejemplifica con un pasaje Evangélico (Cristo subiendo
al monte con tres apóstoles), al cual interpreta que debe haber poca
compañía en aspectos secretos. Beristáin define este nivel como
“aquel que el receptor va descubriendo como una enseñanza útil
para su propia formación” (2010: 25). Con base en esta idea, es
necesario que el intérprete sea capaz de encontrar pasajes o frases
que transmitan un conocimiento moral, las cuales se pueden
denominar como gnomes6 debido a su relación con el nivel y la
utilidad para la vida del receptor; tal como lo describe Alighieri
“es el que los lectores deben intentar descubrir en los escritos, para
utilidad suya y de sus descendientes”. (Cap. 2, párr. 3).
Para comprender las gnomes y su intención dentro de los
discursos basta con acercarse a Gadamer y a sus estudios sobre
hermenéutica relacionados con la comprensión, la estética y la
interpretación. Primero, sin embargo, debe quedar en claro el
concepto de “enunciado” que maneja el filósofo: “Este modo
expresivo que nos es familiar se remonta a […] la construcción
de la lógica partiendo de la enunciación.” (Gadamer, 2013: 108)
Entiéndase como aquellas frases, como súplica, petición, maldición o
mandato, que por el simple hecho de estar ya refiere a la importancia
de su aparición, pues existe una motivación por la cual se presentan;
son de un valor gnoseológico.
Con base en el concepto de “enunciado” es pertinente
preguntarse por su función dentro del texto literario, aunque la
6 Del griego: “γνώμη ης ή facultad de conocer, entendimiento, razón;
conocimiento…” (Vox, 1967: 121) La utilización de este término se remonta la

explicación que Gadamer sobre un poema de Hölderlin, así como a algunas clases del
Mtro. Eliseo Carranza en la Licenciatura en Letras Mexicanas de la UANL y en su Café
literario, de las cuales nació la necesidad por ahondar en el tema y la propuesta de este
proyecto.

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manifestación de dicha frase ya apunte a una intención por su sola
aparición, es necesario contextualizarla dentro del discurso en el que
fue expresada, pues “la interpretación del texto como un conjunto
es lo que hace visible su significado” (Gadamer, 2013: 164). No
se debe olvidar que la intención hermenéutica es comprender la
totalidad.
En cuanto a la forma de la interpretación y sus escalones,
Gadamer retoma el círculo hermenéutico propuesto por
Scheleiermacher y realiza ciertas modificaciones conceptuales,
apoyadas en el giro ontológico de Heidegger. Para el autor de
Verdad y método existen tres categorías que fungen como partes de la
exégesis:
Comprensión. Se debe entender como el proceso de apertura por
parte del receptor. “El que intenta comprender un texto está
dispuesto a dejar que el texto le diga algo.” (1998: 66) Para esto
se utiliza la información dada por el mensaje, en conjunto con los
pre-juicios, para generar las hipótesis, éstas deben ser sustentadas
en el mismo mensaje. El proceso de la comprensión se basa en
que las ideas creadas por el lector, sobre el sentido de la obra,
las cuales deben estar apoyadas en la misma. “La comprensión
empieza cuando algo nos llama la atención. Esta es la principal
de las condiciones hermenéuticas.” (69). Aquí es donde se
manifiestan las gnomés, por su carácter enunciativo.

Interpretación. Se plantea como la integración de la información
recolectada, en donde el lector debe sopesar los datos para conocer
la relevancia de su hipótesis con relación al texto. “Solo a la luz
de la interpretación algo se convierte en ‘hecho’ y una observación
posee carácter informativo.” (2013: 195) Aquí, al momento de
contextualizar las gnomés, por ejemplo, la correspondencia entre
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dichas frases y la totalidad del discurso debe tener un sustento,
modificando así su carácter de frase individual, a elemento
referente para la comprensión de la obra. “Esta indagación podrá
tener siempre una respuesta […] pues el que pregunta busca una
confirmación directa de sus hipótesis.” (196) El aspecto clave de
este segundo punto, es la formulación de la cuestión idónea, la cual
confirme la hipótesis.
Aplicación (o fijación). Es necesario recordar que la
hermenéutica gadameriana busca la comprensión del ser, es por
eso por lo que esta categoría apunta a una praxis. Pero, dentro
del ámbito literario, la utilización de este último punto refiere
a la triangulación de la información para generar una teoría, o
aplicación, sobre los hechos puestos en el escrito. “En todo caso el
escritor […] intenta comunicar lo que piensa […] El otro se atiene
al significado de lo dicho, es decir, lo entiende completándolo y
concretándolo”. (200) Es necesario que el receptor pueda fijar
las gnomés dentro del contexto de la obra con la intención de
comprender el mensaje velado del sentido literal. No obstante,
esos saberes tienen la función de hacer eco en el conocimiento
del lector: “para utilidad suya y de sus descendientes.” (Alighieri,
Cap. 2, párr. 3).
Como ya se mostró, estas categorías tienen la intención de
que el lector aprehenda los hechos que se encuentran en los textos
literarios, para construir su propia interpretación y elucidar el sentido
de la obra. Este tercer nivel de interpretación hermenéutica se puede
mostrar como una advertencia o una frase de conocimiento moral, las
cuales sirven en la práctica de la “frónesis” descrita por Aristóteles y
retomada por Gadamer como punto clave del trabajo hermenéutico.
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Ya explicados los mecanismos de los ‘enunciados’, así como
su proceso de contextualización en la obra de arte, es pertinente
mostrar cómo Gadamer describe dichas frases con relación a la
significación del texto completo. Para esto utiliza un poema titulado
Auf eine Lampe (“En una lámpara”) del alemán Mörike, enfocado en
el último verso “Was aber schön ist, selig scheint es in ihm selbst.”
(“Mas lo bello resplandece en sí mismo.”)
Ahora bien, la posición que ocupa este verso en el poema, la de
su conclusión, le confiere un peso gnómico especial. Y el poema
ilustra en efecto con su propio enunciado por qué […] posee su
propio valor. […] De ese modo nuestra mente no sólo conoce lo
que se dice sobre lo bello y lo que expresa la autonomía de la obra
de arte, independientemente de cualquier relación de uso, sino
que, nuestro oído oye y nuestra comprensión percibe el brillo de
lo bello como su ser verdadero. (2013: 218)

Aquí se aprecia sólo una parte de la interpretación del
filósofo, sin embargo, dentro del texto completo es posible observar
cómo el mismo Gadamer utiliza las categorías relacionadas al círculo
hermenéutico para la interpretación del texto, partiendo desde el
reconocimiento de la gnomé, su relación en la unidad del poema y la
aplicación dentro del texto y el lector. “La verdad que buscamos en
el enunciado del arte es la verdad asequible en la ejecución.” (246)
El cuarto y último sentido se denomina “anagógico”, que
para Dante y Boccaccio refiere al conocimiento superior del espíritu
“significa cosas sublimes de la gloria eterna.” (Alighieri, Cap. 2, párr.
4) Aunque esta definición está medida por los estudios escolásticos
de los autores, es necesario aclarar el término “gloria”. Para la RAE:
“En la doctrina cristiana, estado de los bienaventurados en el cielo,
definido por la contemplación de Dios”. Basándose en ese sentido,
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los personajes del texto son motivados por la bienaventuranza, o la
falta de ella, la cual se presenta en el nivel literal como parte de la
trama. Por otro lado, Beristáin define a lo anagógico como:
Exégesis o explicación e interpretación simbólica de un texto
bíblico o poético […] Algunos identifican el sentido anagógico
con el sentido alegórico que tiende a manifestar la dualidad de
lo material y lo anímico en la vida humana. […] Para Rastier
la anagoge es la conjunción de isotopías en lo poético y en lo
místico, que produce un efecto anagógico pues sugiere una
istopía jerárquicamente superior en la que las otras isotopías se
confunden.” (2010: 42)

Se debe entender que el sentido anagógico es aquel que está
metaforizado por la obra completa, es decir que el texto literario que
se lee es una alusión sobre ese sentido, pues dentro del documento
existen ciertos indicios que llevan a la interpretación de esa idea.
Al recordar la teoría de la comunicación de Jackobson, este último
nivel refiere al mensaje, el cual debe ser decodificado por el receptor,
para esto se necesita, en primera instancia, la observación de los tres
niveles anteriores.
Como se ha presentado a lo largo de este apartado, las obras
literarias suelen cabalgar entre dos sentidos y para comprender que
se busca mostrar en este nivel es necesario recurrir a los trabajos de
Paul Ricoeur en torno a la metáfora y la interpretación, esto debido
a su intención de mostrar cómo dicha figura tiende a una doble
significación, tanto en el literal como al que alude.
La utilización de la metáfora, para develar la idea que se
encuentre en el último sentido, parte del mecanismo de esta figura
retórica, pues al utilizarse para construir una imagen y/o idea, debe
separarse del aspecto descriptivo de las palabras, para dar paso a
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una (re)configuración de la relación entre los campos semánticos,
es decir, una fusión de los sentidos, con la intención de mostrar la
cuestión subyacente.
Partiendo de la definición acuñada por Aristóteles: “La
metáfora consiste en trasladar a una cosa un nombre que designa
otra” (Ricoeur, 2001: 21), es posible entender, en un primer
momento, cómo sirve dicho movimiento. No obstante, Ricoeur la
analiza, no solamente en su nivel lingüístico, sino que trabaja bajo las
teorías de la tensión y la sustitución, para explicar su funcionalidad.
La metáfora debe ser entendida como una figura que ‘hace
ver’ una imagen y que consta de dos partes: 1) “foco” la palabra que
es sustituida; y 2) “marco” la frase completa donde se contextualiza el
trabajo retórico7. El “foco” suele ser una característica de alguna otra
palabra que tiene una relación por semejanza de la frase a contextualizar.
Uno de los ejemplos que se muestra en La metáfora viva es
“Aquiles es un león”, donde la palabra que ha sustituido es ‘león’, aquí
la significación de dicho término debe estar emparentada, de cierta
forma, con la frase completa. Posiblemente las palabras que fueron
sustituidas son: fuerte, valiente, indomable; características que se le
atribuyen al animal. Pero al momento de contextualizar, es decir, de
unir “foco” y “marco”, se presenta una imagen y un significado.
La palabra metafórica está en lugar de una palabra no metafórica
que se habría podido emplear (si es que existe); la metáfora es
entonces doblemente extraña: porque hace presente una palabra
tomada de otro campo, y porque sustituye a una palabra posible,
pero ausente. (Ricoeur, 2001: 31)

7 De las definiciones que utiliza Ricoeur se optó por la propuesta de Max
Black, debido a la facilidad de su explicación.
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

La tensión y sustitución manifestadas en la figura retórica
no solamente funcionan en el nivel semiótico, pues al momento
de tomar prestados aspectos de otro campo semántico, algunas
veces, ese lugar aludido se encuentra velado; ahí empieza el trabajo
de interpretación. El hecho de que exista una relación entre el
tema principal y el “subsidiario” confirma que las características
que generalmente se aplican al segundo son trasladas al primero.
(Ricoeur, 2001: 122)
Este juego de referencias, vinculado con las obras literarias, ya
muestra un trabajo de exégesis más consciente, pues “La integración
de estos complejos metafóricos a una obra se realiza por mediación
de una estructura narrativa, o, más sencillamente, por mediación de un
amplio campo semántico metafóricamente detallado.” (Ricoeur, 2001:
272) En este punto los valores de “foco” y “marco” pasan a otro nivel,
siendo el primero los elementos claves (que inclusive pueden ser las
mismas metáforas) y los segundo el documento completo. El trabajo
del lector sería encontrar los “focos” así como su lugar de origen.
En otra instancia, el sentido velado pertenece a un campo
que no se manifiesta de forma directa; es decir, lo que se mantiene
en el nivel anagógico, se intenta mostrar pero de otra forma. Sobre
esta oscilación entre los sentidos y su intención, Ricoeur apunta
que: “Al simbolizar una situación por medio de otra, la metáfora
‘infunde’ en el corazón de la situación simbolizada los sentimientos
vinculados a las situaciones que simboliza.” (Ricoeur, 2001: 254)
¿Por qué se plantea la metáfora como el mecanismo idóneo
para la interpretación de los textos literarios? Debido a dos aspectos
elementales dentro de cualquier obra: a) que lo contado es una “redescripción de la realidad”, en cuanto a que opera como un espejo
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

de los sucesos; y b) el lenguaje poético de dichos documentos es
capaz de ahondar en la reflexión sobre el suceso, o la “mímesis”
planteada por Aristóteles (Ricoeur, 2002: 108)
La literatura debe ser entendida como una creación artística
que parte de la observación sobre los sucesos del contexto de
quien busca comunicar una idea. Por ende, la transmisión de la
información no puede ser de una forma directa, como si fuese un
simple comentario, sino a través de la representación de la realidad,
vista por los ojos del emisor y (re)estructurada con un estilo o
lenguaje poético, con la intención de resaltar su idea. “Por eso lo que
queremos comprender no es algo oculto detrás del texto, sino algo
expuesto frente a él.” (Ricoeur, 2002: 192) Se pretende interpretar
esa referencia a la que alude.
Ya entendida la función y los mecanismos de la metáfora
dentro de la obra literaria, no solo como figura retórica, sino como
totalidad semántica, es pertinente cuestionar el origen de la metáfora
y su relación con los distintos campos de significación, los cuales
pueden ayudar a dilucidar el sentido anagógico de la obra. “Para
interpretar la metáfora, es preciso eliminar del sentido propio los
rasgos incompatibles con el contexto.” (Ricoeur, 2001: 245)
Entiéndase la eliminación de los rasgos incompatibles como
aquellos elementos del texto literario que llaman la atención, los
cuales, al momento de la lectura, pareciera que su colocación puede
ser un error o algo extra sobre el camino que marca el documento
(Ricoeur, 2006:63). Por ejemplo: las gnomes vistas por Gadamer, o
algunos signos a decodificar. Todos esos aspectos, “extra-literales”
en su acepción hermenéutica del sentido literal, son los rasgos
que apuntan al nivel anagógico de la obra; el contexto es un mero
vehículo para llevar esos elementos.
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

La metaforicidad no es sólo un rasgo de la lexis, sino del mismo
mythos, y esta metaforicidad consiste, como la de los modelos, en
describir un campo menos conocido —la realidad humana— en
función de las relaciones de otro campo de ficción pero mejor
conocido —la trama trágica—, empleando todas las virtualidades
de ‘desplegabilidad sistemática’ contenidas en esta trama. (Ricoeur,
2001: 323)

Ahora bien, existe un trabajo posterior a la identificación
de los aspectos que nos pueden ayudar a construir los sentidos
hermenéuticos. Como la metáfora utiliza un aspecto binario, es
necesario realizar un proceso de identificación “polisémica”; es decir,
encontrar aquellos elementos que puedan modificar su sentido en
pos de una relación con las ideas veladas.
Ricoeur apunta que existe un “conflicto” de distinciones
entre las interpretaciones, donde “la primera [literal], al no
utilizar más que valores lexicalizados, sucumbe a la impertinencia
semántica”. (385) Entendida esta idea como la lectura tal y como se
muestra ante el lector, donde el sentido de las palabras solamente
se adecua el descrito por el nivel literal. Mientras que “la segunda
[metafórico], al instaurar una nueva pertinencia semántica, exige a la
palabra una torsión que desplaza su sentido”. (385) Aquí se plantea
la modificación de los elementos, partiendo de la relación de sentido
o la polisemia, lo cual será capaz de modificar su sentido “literal” y
mostrar esa “torsión” hacia un sentido metafórico.
Todo este proceso de interpretación y sus niveles (literal,
alegórico, moral y anagógico) busca conocer el significado de la obra
literaria, pues son los clásicos, por ejemplo, que permanecen a través
de los contextos por esa parte elemental del documento, ese sentido
que merece ser descubierto. El mismo Ricoeur se pregunta sobre
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la importancia de interpretar el significado y se responde aludiendo
a que “el lenguaje es metafórico y porque el doble significado del
lenguaje metafórico requiere un arte de descifrar para desplegar la
pluralidad de estratos del significado.” (2002: 184) Entiéndase que
refiere a la pluralidad de los sentidos hermenéuticos, pues ellos están
colocados de cierta forma para que el receptor perspicaz pueda
observarlo, a la par que realiza la lectura. Porque el texto literario
se puede entender como un fenómeno completo, no solamente la
sucesión de oraciones, sino como una totalidad.

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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Perspectivas críticas de los géneros de la literatura
popular: policiaco y literatura especulativa en
Hispanoamérica
Introducción
En Hispanoamérica existe una larga tradición de literatura policiaca
y de literatura especulativa. Su origen puede rastrearse a finales
del siglo XIX como resultado de la expansión de los canales
transnacionales y transatlánticos de transmisión cultural que
favorecieron la difusión de obras en traducción y las consiguientes
asimilaciones y reformulaciones locales de nuevas tendencias
literarias procedentes de Estados Unidos y Europa (Close, 2008: 4).
Ya en 1877, aparecen ejemplos de novelas policíacas en Argentina,
tales como La huella del crimen y Clemencia, ambas escritas por
Luis V. Varela (Schmidt-Cruz, 2019: xviii). Paralelamente, la obra
de autores tales como Eduardo Ladislao Holmberg, Amado Nervo
y Horacio Quiroga se configura como precursora de la tradición
de la literatura especulativa en la región. No obstante, a pesar de
sus raíces históricas y que la experimentación con dichas formas
fuera empleada por reconocidos/as autores/as, tales como Borges y
Bioy Casares, estos géneros narrativos han sido marginalizados por
la crítica literaria. Si por un lado la asociación con géneros a menudo
considerados populares y menores ha desincentivado a los/as
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
autores/as a reivindicar su obra como parte de estas tradiciones, por
otro lado, la crítica ha concedido mayor atención a las formas del
realismo mágico asociadas con el Boom y sus fortunas editoriales
(Ginway y Brown, 2012: 1; Casanova Vizcaíno y Ordiz, 2018: 2).
Sin embargo, en las últimas décadas, la aparición de
textos que reclaman el lugar de estos géneros en la literatura
hispanoamericana y la mirada retrospectiva puesta sobre obras
anteriores para crear una nueva tradición a través del diálogo entre
pasado y presente, ha estado acompañada de una renovada atención
por parte de la crítica. Sin pretender ofrecer una revisión exhaustiva
del estado actual de la producción literaria sobre estos géneros, el
presente dossier propone establecer un diálogo con la recientes
aproximaciones críticas y teóricas a través de lecturas que abordan
el género policiaco y especulativo a través de un amplio espectro de
perspectivas, centrándose en obras de autores/as que reivindican su
posicionamiento en las tradiciones de las narrativas policíaca y de la
literatura especulativa.
En el caso de la narrativa policíaca, su origen viene de la
mano con los cambios propiciados por la revolución industrial
como el crecimiento poblacional urbano. Ramón Setton destaca
además cambios en los sistemas judiciales: “la supresión de la
tortura y, paralelamente, el desarrollo del paradigma indiciario”
(2013: 10), es decir, la impartición de justicia bajo el supuesto de
investigación y evidencia, y no de confesión obtenida por cualquier
medio. Habría que añadir también la nueva importancia de la prensa
escrita y las “causas célebres”, crímenes verdaderos que acaparaban
la imaginación popular (Flores 2005), pues como demuestra “El
misterio de Marie Rogêt”, de Poe, el crimen real y la literatura del
género tienen nexos profundos. Francisca Noguerol explica que
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

los pioneros del género en América Latina en el siglo XIX “fueron
conscientes de la escasa consideración literaria del género, lo que
los llevó a ocultarse bajo seudónimo” (2006, 115). En el Cono
Sur, el escritor y político argentino Luis Vicente Valera disfraza su
identidad bajo el seudónimo Raúl Weiss para publicar la primera
novela del género en Latinoamérica (la ya mencionada, Las huellas
del crimen, de 1877), la cual, como también lo hicieron las novelas de
Eduardo L. Holmberg y Paul Groussac, siguió el modelo dominante
anglosajón del “whodunit”, la novela de enigma. Este formato gozó
de predilección entre el final del XIX y el inicio del siglo XX como
lo muestran las narrativas breves de los uruguayos Horacio Quiroga
(“El crimen del otro”, de 1904) y Vicente Rossi (en su colección
de relatos Casos policiales, de 1912), además del chileno Alberto
Edwards (Noguerol, 2006: 114-115). En el avance del siglo, la figura
de Jorge Luis Borges se nos presenta en una doble calidad: como
reformulador y como difusor. Como reformulador, en “La muerte y
la brújula” y “El jardín de los senderos que se bifurcan” (ambos en
Ficciones), Borges parodia motivos familiares a los lectores del género
para plantear problemas estéticos. Como difusor, Borges, junto a
Bioy Casares, es responsable de la colección “Séptimo Círculo”, que
llevó autores del género a Latinoamérica desde 1945 (paralelamente,
desde 1946, Santiago Helú, en México, funda la revista Selecciones
policiacas y de Misterio). En la década de 1970 surge un hito en la
narrativa policiaca latinoamericana que seguirá influyendo la
producción del siglo XXI: el “neopolicial”, como se llamó a novelas
alimentadas del hard-boiled estadounidense, pero que aguzaron su
crítica social respondiendo a los problemas políticos de la época
marcados notablemente por Estados latinoamericanos opresores.
Paco Ignacio Taibo II definió algunas características del género: “la
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
policía como fuerza del caos” y el “hecho criminal como un accidente
social”; además de ambientes urbanos y de la marginalidad de sus
personajes centrales. El neopolicial avivó el interés por el potencial
crítico y estético de la narrativa policiaca, y consolidó su lugar en los
estudios literarios, como ejemplifica el clásico Crimes against the State,
crimes against Persons: Detective Fiction in Cuba and Mexico (2004), de
Persephone Braham. Recientemente, el interés por los orígenes del
género entre los siglos XIX y XX han llevado a compilaciones como
la de Ramón Setton, El candado de oro: 12 cuentos policiales argentinos
(1860-1910). Además, estudios como Hispanic and Luso-brazilian
Detective Fiction: Essays on the Genero Negro Tradition (2006, editado por
Renée W. Craig-Odders, Jacky Collins y Glen S. Close) o Contemporary
Hispanic crime fiction: a transatlantic discourse on urban violence, de Glen
S. Close (2008), ponen de relieve tanto las conexiones entre este
género y otras narrativas vinculadas a la violencia social, como la
relevancia de sus conexiones transatlánticas. Durante el siglo XXI,
la novela policiaca ha encontrado formas de volver hacia el pasado
y vincular distintos tipos de violencia como parte de la estructura
de la trama criminal (como guerrillas, terrorismo y violencia política
y de Estado), como ha sido revisado por Gustavo Forero Quintero
en La novela de crímenes en América Latina: un espacio de anomia social
(2017). Igualmente, revisiones panorámicas del género han llamado
la atención de la crítica, como en Crime scenes: Latin American crime
fiction from the 1960s to the 2010s (2019, editado por Charlotte Lange
y Alisa Peate). Recientemente, libros de no-ficción como Chicas
muertas (2014), de Selva Amada, o El invencible verano de Liliana, de
Cristina Rivera Garza, ponen nuevos énfasis en las exploraciones
estéticas y críticas de la literatura latinoamericana sobre crimen que
usa recursos de los géneros policiacos. Como en 1955 hizo Rodolfo
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Walsh con Operación Masacre (otro pilar del género en América
Latina), los recursos de una narrativa identificada con medios
masivos y entretenimiento pueden ofrecer recursos discursivos para
adentrarse en problemáticas sociales.
Por otro lado, como observa Kurlat Ares, un primer
periodo de desarrollo de la ciencia ficción en Hispanoamérica
coincide con la difusión del pensamiento positivista en la región en
la mitad del siglo XIX, mientras que un segundo periodo emerge
en los años treinta con las reflexiones en torno a la modernidad.
Esta coincidencia, añade la crítica, es una de las causas por las que
erróneamente se considera que la ciencia ficción no emerge en la
región antes de los años sesenta (2021: 7), década en la cual el género
empieza a recibir un primer reconocimiento en el mercado editorial
y entre el público. Por otro lado, la crítica literaria ha asociado a
menudo la literatura especulativa a la categoría más amplia de
literatura fantástica, a pesar de que ya en los años sesenta aparecen
los primeros intentos de definición y teorización del género con la
publicación de volúmenes tales como El sentido de la ciencia ficción
(1966) de Pablo Capanna, La ciencia ficción: Breve antología del género
(1966) de René Rebetez e Introducción a la ciencia ficción (1971) de
Oscar Hurtado (Kurlat Ares, 2021: 11). Por esta razón, es sólo a
partir de los primeros años del siglo XXI que el estudio de este
género se consolida como un campo legítimo de la crítica académica
(Haywood Ferreira, 2008: 359; Ginway y Brown, 2012: 3). Esta se
ha centrado inicialmente en un proceso de retrocategorización
(retro-labeling). A través de una mirada retrospectiva se ha buscado
establecer las coordenadas de una genealogía de estos géneros
literarios (Haywood Ferreira, 2011; Ginway y Brown, 2012). Este
proceso se ha desarrollado paralelamente a la reedición de obras
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
fundacionales de la ciencia ficción en la región (Haywood Ferreira,
2008: 359). Entre los estudios que aparecen en la primera década del
siglo XXI, se pueden mencionar Biografías del futuro: la ciencia ficción
mexicana y sus autores (2000) de Gabriel Trujillo Muñoz, el cual analiza
el trabajo de cuatro autores; Expedición a la ciencia ficción mexicana
(2001) de Ramón López Castro, que se centra en una historia del
género y una discusión de la producción de literatura especulativa
en México; y Ciencia ficción en español: una mitología ante el cambio (2002)
de Molina-Gavilán. Paralelamente se publica un manual titulado
Latin American SF Writers: An A-Z Guide, (2004), coordinado por
Darrell B. Lockhart. Test Tube Envy (2005) de J. Andrew Brown,
por otro lado, analiza el discurso científico en la literatura argentina
desde Facundo de Sarmiento hasta Cortázar, Gorodischer y
Giardinelli (Ginway y Brown, 2012: 4-5). Asimismo, en una más
reciente fase de la crítica académica de la literatura especulativa, que
Brown y Ginway definen como de la fase de teorización, emergen
estudios que a través de diferentes aproximaciones abordan no
sólo una reformulación de la literatura del pasado sino también
de la producción reciente. Si The Emergence of Latin American
Fiction (2011) de Rachel Haywood Ferreira estudia la literatura
especulativa fundacional del siglo XIX, volúmenes tales como, entre
otros, Cyborgs in Latin America (2010) de J. Andrew Brown, Latin
American Science Fiction, Theory and Practice (2012), coordinado por
M. Elizabeth Ginway y J. Andrew Brown y Peter Lang Companion to
Latin American Science Fiction (2021), coordinado por Silvia G. Kurlat
Ares y Ezequiel De Rosso, ofrecen una combinación de revisión
crítica histórica y teorización. Es precisamente en este espíritu en
el cual se inscriben las contribuciones de la sección de este dossier
dedicada a la literatura especulativa.
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El dossier se divide en dos secciones, la primera dedicada a
la narrativa policiaca y la segunda a la literatura especulativa. Si, en
primera instancia, el género policiaco y especulativo parecen divergir,
con el primero preocupado por la revelación de la realidad factual y
el segundo aparentemente centrado en imaginaciones de mundos y
tecnologías posibles, estos géneros no sólo comparten una inquietud
por aproximarse a la realidad social de la región sino algunos aspectos
históricos de su evolución. Es la ideología positivista que sienta las
bases del policiaco fundacional, centrada en detectives cuyo método
de trabajo se basa en principios científicos y racionales (Close
2008: 141). Asimismo, es la difusión del Positivismo en los estadonaciones independientes del siglo XIX que influencia el imaginario
tecnológico y científico de las primeras obras de la especulación
en Hispanoamérica. Asimismo, el neopolicial y el ciberpunk de
los años ochenta y noventa comparten el imaginario y la crítica
social del hard-boiled estadounidense para expresar desconfianza
hacía los aparatos del estado y el sistema capitalista, así como para
denunciar la institucionalización de la represión y de la violencia y la
descomposición social. Efectivamente, las tendencias más recientes
evidencian una creciente hibridez y combinación de las formas del
policíaco, del horror y de la ciencia ficción, como se señala también
en las contribuciones de este dossier. El presente dossier, asimismo,
se configura no sólo como una contribución a y diálogo con los
recientes debates sobre estos géneros, sino también como una
propuesta de teorización de la literatura policiaca y especulativa de
la región y del mundo hispanohablante desde Hispanoamérica.
La primera sección, dedicada al policiaco, comienza con el
análisis de Samantha Escobar Fuentes de Tuya, de Claudia Piñero.
Para Francisca Noguerol (2006), uno de los cambios en la narrativa
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
policiaca latinoamericana, además del giro político implícito en
el neopolicial, fue el “triunfo del asesino”, es decir, el interés por
el personaje criminal. En su artículo “Tuya de Claudia Piñeiro:
de esposa perfecta a asesina calculadora”, Escobar Fuentes, el
personaje de la novela es analizado en las implicaciones que el crimen
tiene en las construcciones de los roles de género y las relaciones
interpersonales. Por su parte, Lya Morales Hernández nos acerca al
cruce entre la literatura policiaca y el periodismo sobre crímenes en
“Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano: las tramas de
la ‘NAFTAficación’ en las crónicas negras de Fernanda Melchor”.
En un análisis que sigue algunas de las premisas del neopolicial, las
narrativas sobre crímenes de Aquí no es Miami (2013) son revisadas
desde su la afectación que la lógica extractivista del capital tiene sobre
su periferia. Destaca además el modo en que se analizan los espacios
fuera de la capital mexicana, centrándose en Veracruz, continuando
así con la ampliación de las geografías del crimen en México. En
“Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano: la saga de Édgar
‘el Zurdo’ Mendieta”, Gerardo Castillo analiza la vinculación de uno
de los personajes clave de la narrativa mexicana policiaca reciente
con los modelos de la literatura del género. Mendieta, en este
análisis, es al mismo tiempo un contrapunto honesto e íntegro al
caos violento del crimen, pero igualmente un heredero de los clichés
de sus predecesores. Finalmente, Luis Miguel Estrada Orozco, en
“Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67, de Fernando del
Paso” revisa la única novela policiaca del escritor mexicano desde
una perspectiva doble: el diálogo con los repertorios de la novela
policiaca y los artículos de lujo, así como la implicación de la
ambición cosmopolita tergiversada de David Sorensen, el asesino
y personaje central de la novela, en tanto que representa el reverso
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

criminal y consumista de las ambiciones de pertenencia al mundo en
el cosmopolitismo latinoamericano.
La segunda parte del dossier se centra en aproximaciones
críticas de la literatura especulativa. Si en su volumen Ginway
y Brown ponen de manifiesto la importancia de las antologías
como vitrina para la producción especulativa en Hispanoamérica
(2012: 10), el artículo de Alejandro Ramírez Lámbarry que abre
esta sección del dossier, titulada “La ciencia ficción mexicana: del
margen a un centro que es muchos centros”, propone un análisis de
cuatro antologías de ciencia ficción publicadas en México a través de
la teoría de los campos de Bourdieu. Si las primeras dos, publicadas
en 1991, afirma Ramírez Lámbarry, llenan un vacío en el campo
literario mexicano, generado por el controversial posicionamiento
crítico de la literatura especulativa como género menor o popular,
las siguientes dos antologías se asumen en esta lucha desde el
margen para adquirir mayor capital literario. Esto ocurre a través
de una cercanía y apropiación de tradición literaria más canónica,
la del género de la literatura fantástica, de una reivindicación de su
posicionamiento en la periferia del campo literario mexicano, o a
través de la centralidad de los temas nacionales y de un lenguaje
coloquial. La segunda contribución, “Cuando se finge que es ficción:
aproximación deíctica a La piel del vigilante de Raúl Quinto, un caso
de poesía especulativa” de Gustavo Osorio De Ita, propone llenar
un vacío en la crítica sobre la especulación, a menudo centrada en la
narrativa o en el cine, a través de un análisis de poesía especulativa.
Centrándose en la lectura del poemario distópico La piel del vigilante
(2014) del poeta español Raúl Quinto, poemario circunscrito al
universo paralelo y distópico creado por Alan Moore en la serie
de novelas gráficas Watchmen (1986), Osorio De Ita discute cómo
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
se construye una poesía especulativa desde el posicionamiento
del sujeto y la recuperación de espacios y tiempos a partir de la
narrativa de Moore. Finalmente, si el artículo anterior evoca las
novelas gráficas del británico Alan Moore, el artículo de Francesco
Di Bernardo, “Figuraciones distópicas y civilizaciones perdidas en
la Colombia post-acuerdo: Liborina de Luis Echavarría Uribe”, se
enfoca en la novela gráfica especulativa colombiana, discutiendo
la novela gráfica Liborina (2020) de Luis Echavarría Uribe,
contextualizando el análisis en el marco del “giro rural” (Ospina,
2017) en la cultura colombiana. Por ende, el artículo de Di Bernardo
discute la emergencia de una novela gráfica especulativa que se aleja
de las ambientaciones urbanas que han dominado el imaginario del
comic colombiano y analiza Liborina a través de su relación con los
tropos utópicos de la civilización perdida y la distopía orwelliana.
Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Tuya de Claudia Piñeiro: de esposa perfecta a
asesina calculadora
Claudia Piñeiro’s Tuya: from Perfect Wife to
Coldblooded Killer
Samantha Escobar Fuentes
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0001-5123-0437
samantha.escobar@correo.buap.mx

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Inés, hija, esposa, madre y ama de casa lleva una rutinaria vida
matrimonial con Ernesto Pereyra a quien conoce desde hace veinte años
y con quien tiene una hija adolescente: Laura, Lali como cariñosamente
la llaman. Su aparente estabilidad se ve trastocada cuando descubre
accidentalmente que su marido está teniendo una aventura con otra mujer,
una desconocida que firma notitas de amor a su marido, como “Tuya”.
Ese es el detonante que revelará una nueva e inesperada faceta de Inés,
que Claudia Piñeiro va develando poco a poco en Tuya (2005). Esta breve
novela dividida en dos partes –“Primera parte” del capítulo 1 al 18 y “Cinco
meses después” del 19 al 39– acerca al lector, por un lado, al interior del
mundo femenino de su protagonista, sus recuerdos de infancia, la relación
con su madre –que marca en parte la que ahora, ella como madre tiene con
su hija–, su papel como esposa; y por otro al de su actuación criminal. Este
trabajo pretende abordar a su protagonista desde la perspectiva del discurso
prescriptivo que la lleva de una mujer que justifica y solapa una infidelidad

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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

a la asesina que con cuadros sinópticos, recortes de periódicos y revistas
forenses planea el asesinato de la amante de su marido con un detalle y
cuidado inusitado, al tiempo que ignora por completo las dificultades por
las que atraviesa su hija, quien critica duramente el modelo de sumisión y
permisividad que observa en la relación de sus padres.
Palabras clave: novela policiaca, Claudia Piñeiro, Tuya, asesinas, narrativa
argentina
Abstract: After twenty years of marriage and with an adolescent daughter,
Ines sees her seemingly perfect life with Ernesto revolted by the discovery
of her husband’s affair with a woman who signs love letters under the
name “Tuya” (“Yours”). This will be the trigger of Ines’ future course of
action, taking her from model wife to coldblooded killer, an unexpected
facet of her personality. In this novel, divided into two main parts –Primera
parte (First Part) and Cinco meses después (Five months later)–, Claudia
Piñeiro, by using three different narrators (Ines, Lali and a third person
narrator), shows both, the life of an average Latin American woman and
her development as a criminal. Thus, we intend to show in the following
pages, the way in which Ines transforms herself from a perfect housewife
who justifies her husband’s infidelities, into a coldblooded killer who takes
time in studying about forensic sciences in order to commit a perfect
crime; ignoring, meanwhile, the problems of her adolescent daughter Lali
who is pregnant. By doing so, we want to show the importance of the
prescriptive female speech (as proposed by Margarita Dalton Palomo),
as a requirement of excellence for women in all of the roles they have to
fulfill in Latin American society.
Keywords: police novel, Claudia Piñeiro, Tuya, female murderers,
Argentinian narrative

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

“Con el delito se construyen
conciencias culpables y fábulas
de fundación y de identidad
cultural”
Josefina Ludmer

Desde la génesis de las ciencias forenses en el siglo XIX1 el interés
por definir y determinar la conducta criminal no ha hecho sino
multiplicarse. El origen de la violencia, sus posibles detonadores
y atenuantes han sido objeto de investigación de ciencias como la
biología, la psicología, el derecho y la sociología, que han contribuido
a la comprensión de la mente y las motivaciones criminales. Aunque
las posturas más actuales apuntan hacia la conjunción de una serie
de factores diversos, el del género no siempre fue atendido. Según
Islam, Banarjee, y Khatun “in the early periods of the classical
theories, any types of crime and criminality were treated as male
crime” (2014: 2) otorgando un carácter masculino a la comisión
de delitos2. Esto no es casual considerando que hasta hace muy
poco el término “hombre” era equivalente a género humano y es
que si revisamos la historia escrita de la humanidad, desde Caín,
1 Si bien el interés por la muerte y el conocimiento de sus causas han
estado presentes en la humanidad desde que esta existe, se considera que
es hasta el siglo XIX que la participación de los médicos en el auxilio de la
determinación de las causas de muerte violenta toma relevancia a partir de la
participación de los mismos en procesos judiciales.
2 El primer acercamiento a la criminalidad femenina tenía que ver
con determinar similitudes de las delincuentes con las de sus contrapartes
masculinas: “Female criminals are more ‘masculine’ than non-criminals
females, biologically, psychologically, and socially. In social psychological
terms, female criminal behavior is a concomitant of role reversal (Weis,
1976).” (Islam, Banarjee, Khatun, 2014: 2)
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

encontramos una constante masculina predominante, a pesar de
que, como bien apunta Sandra Clark, “women as perpetrators of
disorderly, evil or criminal acts go back to the very beginnings of
Western mythologies” (2003: IX)3. Así, la abundancia textual de
crímenes masculinos evidencia una documentación centrada, como
acabamos de mencionar, en el hombre como epítome de la raza
humana; como recuperan Kottow y Traverso de Amícola, el universal
freudiano de lo siniestro resultó capital al dar “por sentado que lo
masculino era el representante absoluto del género humano. A los
varones del psicoanálisis no les interesó demasiado cuáles podían
ser los miedos femeninos, puesto que la mujer no era el universal
como patrón de medida de la humanidad” (74).
El interés del presente trabajo, si bien no consiste en una
apología de la criminalidad femenina equiparándola en términos
de recurrencia o crueldad con la masculina, sí requiere de dicha
puntualización en tanto que utiliza la idea de discurso sexuado
como relevante en la caracterización del ser y el actuar masculino y
femenino. Dado que la historia de la humanidad está construida por
discursos –predominantemente los verbales, sean estos científicos,
noticiosos o literarios–, no resulta ocioso abordar el tema desde el
punto de vista literario. Baste recordar que ni Sherlock Holmes ni
Hercules Poirot –por hablar de dos de los detectives fundacionales
más conocidos de ficción– se enfrentaron a mujeres criminales,
aunque las existieran desde siempre.
¿Son las asesinas de ficción diferentes en métodos y
motivaciones a sus contrapartes masculinas? ¿es la proliferación de
3 Lo que no significa que no haya menciones bíblicas a mujeres criminales
como Salomé y Dalila por citar dos de las más conocidas.

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asesinas ficcionales un correlato de la criminalidad femenina en la
sociedad occidental? ¿nos muestra una situación desfavorecida –que,
aunque ficcional, es real– en la que el género femenino expresa su
imposibilidad de equidad? Las respuestas son diversas en el tiempo
y el espacio.
Desde las ciencias forenses, uno de los primeros intentos
serios de sistematizar la conducta criminal femenina, fue The
Criminal Offender de Cesar Lombroso quien en 1895 recurriría a la
anatomía como principal explicación de la delincuencia femenina.
Para Lobroso existen anormalidades fisiológicas que podrían ayudar
a la determinación de una naturaleza criminal: el tamaño del cráneo,
características faciales y algunos padecimientos mentales estarían
en la base de la conducta violenta. Dichos razonamientos fueron
polémicos desde su momento de origen y cuestionados por su
reduccionismo centrado en el predominio de la biología sobre el
comportamiento humano sin distinción de género:
historically, criminologists ignored female criminality. The little
attention that was given to female offenders usually was limited to
three contexts: (i). comparison that understood women’s lack of
involvement in crime related to men; (ii). studies of prostitution;
and (iii) analyses of the depravity of violent women, the rational
being that since normal women are passive, the few women who
do commit violent crime must be sick (Curran and Ranzetti,
2001)”. (Islam, Banarjee, Khatun, 2014: 1)

Actualmente, según Islam et al., las diferentes posturas de
estudio pueden ser agrupadas en “four theoretical traditions of
female criminality and its causation: (i) Masculinity Theories, (ii)
Opportunity theories, (iii) Marginalization theories, and (iv) Chivalry
theory” (2013: 3) consecuentes todas de contextos específicos de
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

pensamiento de género. Así, se pasa de asociar a la violencia con
la masculinidad (Masculinity Theories), a que, con el advenimiento
de las luchas por los derechos femeninos y un rol más activo de
las mujeres en la sociedad, estas se ven más expuestas a cometer
delitos (Opportunity theories); o a que, su situación desfavorable
y de marginación las llevan a ejercer la violencia como medio de
supervivencia y/o liberación (Marginalization theories); y finalmente
a considerar que el sistema legislativo juzga y castiga con mayor
condescendencia a las mujeres, lo que las llevaría a delinquir con
mayor facilidad y menores consecuencias (Chivalry theories).
En el ámbito literario, Josefina Ludmer señala la importancia
del tratamiento del tema pues “en las ficciones literarias ‘el delito’
podría leerse como una constelación que articula delincuente y
víctima, y esto quiere decir que articula sujetos: voces, palabras,
culturas, creencias y cuerpos determinados. Y que también articula
la ley, la justicia, la verdad y el estado con esos sujetos” (1999: 14).
Así, el discurso literario no opera en el vacío sino dentro de un
marco de referencia conocido para el lector. Esto es, aunque los
delitos y delincuentes sean ficcionales, el entramado social, moral,
legal, emocional, etc. que reviste al crimen no lo es; en palabras
de la estudiosa argentina “el delito es un instrumento conceptual
particular; no es abstracto sino visible, representable, cuantificable,
personalizable, subejtivizable; no se somete a regímenes binarios;
tiene historicidad, y se abre a una constelación de relaciones y
series” (Ludmer, 1999: 12)4 el de género entre ellos de ahí que se
4 Queremos entender por “regímenes binarios” a las categorías de “bueno”
y “malo”; “correcto” o “incorrecto” que estarían detrás del juicio de un crimen
pero que, como Ludmer apunta, encierra muchas más variables que las de una
dicotomía ramplona.

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recurra aquí al concepto de discurso sexuado como generador de las
características literarias de las mujeres (y de las asesinas).
En Mujeres, diosas y musas, tejedoras de la memoria Margarita
Dalton Palomo, al estudiar los orígenes del discurso de lo
femenino5 en textos fundacionales de la cultura occidental, define
discurso sexuado como aquel “que se construye a partir de la
diferenciación entre la mujer y el varón. A partir del sexo del sujeto
se crea el discurso que lo acompañará y deberá determinarlo en
su modalización. Se trata al sujeto de forma distinta si pertenece
a un sexo o al otro” (1996: 18) afirmación que no por obvia
resulta siempre evidente. Así, las categorías de hombre y mujer
en Occidente van acompañadas por un cúmulo de características,
valores y valoraciones que impactan en lo que Greimas ha definido
para el ámbito de la literatura, como competencia modal. La misma
está dividida en seis categorías o niveles de actuación; la del saber,
querer, deber, poder, hacer y ser6. Esto se refleja en que, por ejemplo,
se asume que por nacer hombre o mujer ya se “es” fuerte, valiente,
delicada, etc.; se “sabe” de asuntos domésticos, de negocios, etc.; o
se “hacen” naturalmente cosas como construir, reparar, alimentar,
cuidar, etc. Cabe recordar que aunque “el discurso sexuado es sólo
el reflejo de una realidad social, se intenta en ocasiones presentarlo
5 Discurso que Dalton Palomo define como “todo lo que se refiere a la
categoría mujer: alusiones directas o indirectas a la naturaleza de la hembra
de la especie humana, formas de clasificación sexuada en el pensamiento
abstracto, asociaciones figurativas, metáforas, formas o modos de expresión
que excluyen a la mujer” (1996: 21).
6 Cfr. “Les actants, les acteurs et les figures” de Greimas. Tomamos dichas
categorías de análisis que nos parecen útiles, pero no hacemos un análisis
greimasciano, sino que nos inclinamos hacía lo sociológico que nos permite,
a través de dichas esferas, mostrar cómo se construye al sujeto femenino
discursivamente.
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

como una verdad de naturaleza física y/o biológica, y por tanto
inalterable” (Dalton, 1996: 22; las cursivas son del original). Así, la
literatura como discurso social no escapa a estas consideraciones y, a
su vez, repercute en lo extraliterario: “la constelación del ‘delito’ en
literatura no sólo nos sirve para marcar líneas y tiempo, sino que nos
lleva a leer en las ficciones la correlación tensa y contradictoria de
los sujetos, las creencias, la cultura y el estado” (Ludmer, 1999: 15).
Ya hemos señalado como ejemplo de esto que la abundancia
de documentación sobre criminales hombres ha llevado a asociar
dicha condición como propia de tal género y no de su contraparte
femenina. Es así que “tanto lo masculino como lo femenino
evocan un marco de referencia convencional que presupone ciertas
aptitudes según el sexo, pero no se detiene ahí, sino que encierra
concepciones de prestigio, poder, dominio, etc., y sus opuestos”
(Dalton, 1996: 23) por lo que cabría preguntarse por las asesinas
ficcionales, sus razones y métodos.
En El cuerpo del delito. Un manual, Josefina Ludmer revisa
algunos casos de mujeres asesinas en la narrativa argentina y
aunque no es ese su objetivo, a pie de página nos hace una breve
pero sustancial recapitulación de la figura de la femme fatale como
precursora de la asesina, notando que sería en la Inglaterra de
finales del siglo XIX, “en un período de incesante clasificación y
denominación, cuando se define la sexualidad normal, la anormal
y las perversiones” (1999: 376) cuando apareciera esta mujer fatal.
En dicho trabajo, la crítica argentina, estudia lo que ella llama “los
cuentos de delitos” en la narrativa de su país a partir del siglo XIX
para concluir que “las que matan en las ficciones están hechas de
‘signos femeninos’: todas matan por pasión, por amor o celos o
venganza, y sus crímenes son domésticos; matan a ex amantes o
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maridos que no han cumplido con su palabra o mienten”7 (794),
lo que de alguna forma justificaría sus actos al no estar motivados
por la simple sed de violencia sino por una especie de búsqueda de
resarcimiento de algún daño causado a su persona.
Godsland por su parte, enfocada en autoras españolas del
siglo XX, propone que las mujeres criminales adoptan papeles más
“masculinos” que los que le son adjudicados por la sociedad quizá
buscando “demostrar que la mujer no puede alcanzar sus metas
siguiendo las reglas del juego establecidas para ella por la sociedad
patriarcal” (2002: 21), afirmación que compartiría parcialmente la
justificación de la delincuente que sostiene Ludmer.
En el mismo tono encontramos las ideas de Jimena
Bracamonte quien dice que “el asesinato se vuelve instrumento
desnaturalizante de la protagonista femenina teniendo en cuenta las
imposiciones simbólicas de ‘lo esperable’ para ella y el hecho de que
trastocan o deconstruyen el rol social que la mujer tradicionalmente
debe asumir, quizás con el objetivo de recuperar sus cuerpos”
(Bracamonte, 2).
Diversificando un poco estas posturas pero más o menos
en concordancia con lo anteriormente dicho, Kottow y Traverso
agrupan la obra de autoras como Marta Brunet, María Luisa
Bombal y Silvina Ocampo en tres categorías: una en la que las
mujeres se rebelarían contra un mundo masculino en el que se
encuentran aprisionadas; otra en la que el ejercicio de la violencia
no fuera explicable y; una tercera y última en “donde lo femenino
encuentra inusitadas formas de acogida” (2021: 58). La primera
7 En cuanto a la domesticidad de los delitos femeninos véase Godsland,
quien expone, en una nota al pie, varias posturas sobre el asunto para el caso
de España, mostrando que no existe un consenso al respecto.
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

de estas categorías sería básicamente coincidente con lo que se ha
venido diciendo sobre la criminalidad femenina como medio de
liberación del régimen patriarcal. La segunda tendría un cariz más
bien experimental en el que “el asesinato ya no aparece como un
efecto más o menos comprensible de múltiples injusticias vividas,
sino como un ente extraño, de imposible absorción” (Kottow et al,
58-59). Finalmente, la tercera categoría comprende textos “donde
la violencia se esconde detrás de máscaras que ostentan una cierta
inocencia, una falta de conciencia, que apunta hacia lo infantil” (59).
El eje rector violento que Kottow y Traverso encuentran en estas
tres categorías muestra a mujeres que “parecen contradecir una serie
de características asociadas tradicionalmente a la femineidad. Por
ello, se pueden leer todas las obras, en mayor o menor medida, como
textos que resisten prejuicios y estereotipos, poniendo en juego
imágenes que impulsan otros imaginarios” (81). Como podemos
ver, la mayoría de los estudios sobre narrativa de mujeres asesinas
sostiene, de un modo u otro que la violencia por estas ejercida
es el resultado de condiciones de marginalidad o agresividad que
requieren de tal tipo de respuesta para poder subsistir y liberarse,
un poco como los estudios de criminalidad femenina que hemos
revisado sostienen.
En el caso que nos ocupa Inés, la protagonista de Tuya
(2005) de Claudia Piñeiro, se nos va revelando poco a poco como
pasional sí, pero no arrebatada, sino pensante y calculadora, reflejo
quizá del papel que como mujer y esposa se espera que cumpla.
Inés no se puede permitir fallar y si bien el asesinato, no pareciera
algo que tuviera contemplado en primera instancia, no dejará que
la infidelidad de su esposo termine con su matrimonio y su familia
por lo que hará lo “necesario” para salir triunfante de dicho bache.
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Esta “necesidad” de perfección está estrechamente vinculada a un
discurso sexuado que define el rol de la mujer como madre y esposa
como nos hace notar, la ya mencionada, Dalton Palomo para el caso
del discurso femenino:
hay dos formas primarias de presentar las ideas que se tengan de la
mujer: una de forma descriptiva y otra prescriptiva. Lo descriptivo
como su nombre indica, presenta una semblanza exterior y
aparentemente objetiva de la mujer. Lo prescriptivo señala cómo
debe o no ser la mujer, todo lo que pretende establecer normas
de comportamiento ideas y que, de forma abierta o encubierta,
amenaza con castigo o exclusión social a quien no las cumple. (16)

En adelante nos centraremos en este discurso prescriptivo en
Tuya desde dos ángulos, el de las características de Inés como esposa
y mujer perfectas; y el de la asesina documentada y competente.
La novela cuenta la historia de Inés, una ama de casa
bonaerense de clase media casada con Ernesto que la engaña con
una mujer que le escribe notas firmadas como “Tuya” con lápiz labial
rojo. Cuando Ernesto recibe una llamada de Alicia, su secretaria, Inés
lo sigue (asumiendo que es ella la amante) y es testigo de la muerte
accidental de Alicia, al desnucarse como resultado de un empujón de
Ernesto. Inés espera la confesión de su marido y cuando esto sucede,
ella urde un plan para ayudarlo a no ser detenido por la policía. Con
este objetivo, Inés prepara una coartada e investiga sobre asesinatos,
evidencias y ciencias forenses. Mientras todo esto sucede, Lali, la
hija de ambos se enfrenta a un embarazo adolescente que sus padres
ignoran y que la hace retraerse de la escena familiar y sus complots
particulares para intentar solucionar sus propios problemas.
La faceta más calculadora de Inés se presenta cuando
descubre, tiempo después que Ernesto sigue viendo a su amante
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

que no era Alicia, sino Charo, la sobrina de esta. Para vengarse, Inés
alerta a la policía sobre el paradero de Alicia que sólo esta reportada
como desaparecida. Descubierto el cuerpo, Ernesto se encuentra
nuevamente en peligro de ir a la cárcel por lo que el matrimonio
urde un plan para librar a Ernesto de la cárcel. La idea principal es
inculpar a alguien más; Inés piensa en Charo pero Ernesto utiliza
la estratagema pensando en Inés. Cuando esta última lo descubre,
mata a Charo haciendo parecer culpable a Ernesto. Lali por su parte,
ajena a todo este enredo ha dado a luz a una niña a la que llamará
Guillermina. La novela, de treinta y nueve capítulos divididos en dos
partes (“Primera parte” y “Cinco meses después”) está contada por
tres voces alternadas: Inés (diecisiete capítulos), Lali (trece capítulos,
todos en forma de diálogo) y un narrador omnisciente (nueve
capítulos) que a ratos parece ser un personaje más (una especie de
detective) y a ratos estar dentro de la cabeza de la protagonista y
conocer sus pensamientos. La voz preponderante, no obstante, es
la de Inés, que tanto como mujer, ama de casa y asesina se muestra
bajo la óptica de lo que se espera que sea, haga o sepa; es decir a
través de un discurso femenino prescriptivo de ella como mujer y
como asesina.
Discurso femenino prescriptivo
Este tipo de discurso sexuado está relacionado con las esferas de
acción mencionadas anteriormente, pero principal y evidentemente
desde la óptica del “deber”, mediado por la relación de Inés con
diferentes personas en su vida; Ernesto su marido, Lali su hija, su
madre y “la sociedad”. Así, el ser, hacer, querer, saber, y poder se
establecen a partir del parámetro de lo “correcto” o “conveniente”
en su rol de mujer, esposa y madre. Veamos algunos ejemplos.
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Como esposa Inés, tiene claro que, en el ámbito del hacer, su
tarea principal consiste en cumplir con las labores domésticas con
creces: “Yo llego a la noche muy cansada. Parece que no, pero las
tareas de la casa, cuando una quiere tener todo perfecto, te agotan.”
(Piñeiro 1, las cursivas son nuestras). Ese hacer no es producto de la
nada sino de una conciencia de género transmitida por generaciones
y presente en la sociedad occidental que dictamina, además de su
hacer, su ser: “Yo siempre tapo todos los silencios, cubro los baches
cuando una conversación no está bien armadita. Es como un don
que tengo” (Piñero, 2005: 1; de nuevo las cursivas son nuestras).
Inés siente que la familia que ha formado con Ernesto es perfecta,
“Y lo que veía era que teníamos una familia bárbara, una hija a punto
de terminar la secundaria, una casa que más de uno envidiaría. Y
que Ernesto me quería, eso nadie lo podía negar. Él nunca me hizo
faltar nada” (1), en contraste con aquella de la que proviene pues
su padre se fue, dejando su crianza a cargo de su madre, con quien
Inés se compara constantemente a veces en busca de la aprobación
materna: “Me hubiera gustado que mamá me viera. Ella siempre me
critica lo que me pongo. Dice que no me pinto, que no me arreglo.
Es que ella es tan chabacana, tan de departamento.” (8); a veces
como referente: “Mamá siempre fue una intuitiva para estas cosas.
Un poco pesimista para mi gusto, pero intuitiva.” (19) Su madre
entonces, juega un rol definitorio en la vida de Inés, su historia ha
marcado fuertemente su desempeño vital pues reconoce algunas de
las virtudes de su progenitora, pero trata de no caer en sus errores,
como si en el fondo, la responsabilizara por el abandono de su padre.
En este deber ser y hacer de Inés encontramos también el
papel de la mirada ajena, la de la sociedad que, dado su estatus, la
juzga, “una no se puede presentar en la oficina del marido en jeans
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

y zapatillas. Por más que sean de marca. Es una cuestión de imagen.
Una tiene que ser coherente con la imagen que los demás se van
formando de la mujer de un ejecutivo.” (8), sobre todo si el ejecutivo
es el prototipo de hombre exitoso que plantea la sociedad como
ideal, como es Ernesto. Según Inés: “mi marido siempre se viste
muy bien, se combina la corbata con el color de las medias, me
mata si la camisa que se quiere poner tiene una arruga o sus zapatos
no están recién lustrados. Es muy detallista” (8). Eso no quita,
que nuestra protagonista reconozca que su marido puede resultar
bastante inexperto para ciertas cosas “Porque en el fondo Ernesto,
y ése es su grave problema, es un chico. No termina de crecer nunca.
Y yo a veces me canso de hacerle de madre. Porque por más que una
quiera a un hombre, una tiene sus límites, y hay momentos en que,
francamente, le pegaría un tiro.” (7) Esta conciencia de tener que
tomar la sartén por el mago es la que impulsa a cometer el asesinato
de Tuya con premeditación, como veremos a continuación.
Discurso prescriptivo criminal
Para Kottow y Traverso “poner la atención sobre mujeres
asesinas, mujeres que hacen suya la violencia, implica posar la
mirada sobre algo que, en primer lugar, golpea como paradoja: la
premisa de que las mujeres no serían violentas queda entredicha
por las homicidas. De débiles y vìctimas a fuertes y vitimarias; de
ser quienes reciben los golpes se transforman en quienes los dan.”
(57) Si bien el discurso sexuado colabora en la “naturalización” y
generalización de características femeninas y masculinas, en Tuya
el discurso femenino prescriptivo muestra a una asesina, que,
a diferencia de otras nos parece, no utiliza el asesinato como
medio de liberación de una situación de violencia doméstica sino
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como reafirmación del nivel de perfección que debe tener una
esposa para la sociedad.
Desde el primer momento Inés se muestra pensante:
descubre los mensajes con labial rojo y no le reclama a su marido
nada; después del asesinato accidental cometido por Ernesto, lava
su coche sin decir nada. Cuando su marido le confiesa el crimen,
ella elabora la coartada que sostendrán frente a la policía al tiempo
que se documenta sobre el rigor mortis y los procesos y métodos
criminológicos que podrían poner a su marido en riesgo. Llegado
el momento, y con todo lo aprendido, planea el asesinato de la
verdadera amante de su marido de forma que éste parezca culpable.
Se nota entonces en Inés una proeficiencia y perfeccionamiento que
ya fueron palpables en su faceta de esposa y ama de casa.
En lo que al hacer se refiere, aún sin haber cometido el
crimen, Inés es precavida; cuando va al departamento de Alicia, a la
que cree la amante de su marido toma sus precauciones: “antes de
entrar, me coloqué unos guantes de goma que compré en el camino.
A esa altura de mi vida llevaba vistas demasiadas series policiales
como para andar dejando mis huellas por cualquier lado.” (2005: 10)
Su conocimiento, no obstante, no es sólo empírico, los capítulos
6, 13, 17 y 36 son en realidad las transcripciones de documentos
forenses tomados de libros o revistas sobre psicología, criminología
o medicina legal encontrados en su poder –algunos de ellos con
anotaciones–. Inés sabe que debe conservar la calma y actuar con
naturalidad pues “el punto número uno del decálogo del asesino
perfecto es ser fiel a sus rutinas diarias. Si no es como estar llamando
a la policía. ‘Eh chicos, miren, acá estoy yo, con la vista perdida, la
cara desencajada, el café chorreando porque no le emboco a la boca
¿no les parece que debo estar metido en algo extraño?’” (7)
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Lo conducente ahora es analizar sus posibilidades fríamente:
Entonces se me ocurrió hacer un cuadro sinóptico. En la escuela,
cuando había que estudiar algo muy complicado, yo me armaba
un cuadrito sinóptico, con muchas flechas, muchas llaves, todo
bien chiquitito, bien ordenado, cosa que si no me ayudaba para
clarificarme el pensamiento, por lo menos me servía de machete.
Yo nunca fui muy buena en el colegio. No me interesaba, me la
pasaba pensando en otras cosas. (23)

Esto no quiere decir que Inés sea tonta, no, es inteligente y lo
sabe “mi inteligencia es de bajo perfil, es inteligencia en las sombras,
sin alharaca, sin muy bien diez felicitado. Inteligencia práctica, la que
sirve para las cosas de todos los días.” (7) Con esa inteligencia es que
urde el asesinato de Charo, la verdadera amante de Ernesto. Para
actuar hace un cuadro sinóptico como en sus tiempos de escuela: 1.
Va al banco a sacar el dinero de la cuenta de su marido; 2. Se compra
unos jeans y una campera, que se pone deshaciéndose de su ropa;
3. adquiere una peluca castaña (que paga en efectivo como la ropa
para no dejar rastros); 4. Renta un coche (para el que sí tuvo que
usar la tarjeta ¡qué contrariedad!); 5. Sigue a los amantes en el coche
rentado usando la peluca y lentes oscuros; 6 y 7. utilizando la pistola
que encontró en casa de Alicia y que tiene las huellas de su marido,
le dispara a Charo incriminando a Ernesto.
Conseguido su objetivo, Inés, habla con su madre para
contarle todo. Le pide, además, en un último acto de responsabilidad
materna –que choca un poco con su desempeño materno mostrado
durante toda la narración en la que se ha mostrado celosa,
incomprensiva y desinteresada hacia Lali–, que se ocupe de su hija
(quien, por cierto, tuvo una niña a la que llamará Guillermina): “Le
hago prometer que se va a ocupar de Lali. Era lo único que me
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quedaba pendiente. Fue un gran alivio para mí. De alguna manera yo
sé que mamá con todos sus defectos, le va a hacer sentir que sigue
teniendo una familia” (39). De lo que extraemos la importancia
concedida por Inés a la familia en congruencia con su rol de madre,
más que por convicción profunda.
En cuanto a su papel como esposa, a pesar de que ella hizo
lo posible por mantener su matrimonio, le resultó imposible sacarlo a
flote. Quizá porque ese matrimonio “perfecto” nunca lo fue, estuvo
basado siempre en el discurso prescriptivo de Inés como mujer que
debe formar una familia y de Ernesto como proveedor de la misma:
se casaron cuando ella se embaraza para hacer “avanzar” la relación de
tres años que tenían. Ernesto en algún momento consideró que Inés
abortara, pero no se atrevió a pedírselo. El matrimonio entonces parte
de expectativas distintas de cada uno, siempre mediadas por lo que
la sociedad espera de ambos. Ese discurso prescriptivo y su historia
familiar “fallida” llevan a nuestra protagonista a mentirse a sí misma y
al resto del mundo con un matrimonio “perfecto” que sólo existe en
su cabeza justificando las mentiras e infidelidades de Ernesto:
Porque era claro que Ernesto sí me estaba mintiendo. Pero lo
importante no era eso, sino por qué lo hacía. Ernesto me mentía
porque me quería, tan simple y fundamental como eso. ¿Para qué
contarme de una aventura extramatrimonial que ya era historia del
pasado? «Ernesto es un hombre maravilloso», pensé. No como
esos que se sacan la calentura afuera y después vienen a sacarse la
culpa en casa. (12)

El discurso prescriptivo ha modelado la conducta de Inés
como mujer para hacerla vivir en un matrimonio que cuando deja
de cumplir con los estándares de la sociedad, la motiva a enfocar
sus habilidades en la comisión de un delito. Inés, a diferencia de
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

otras asesinas de ficción, se centra en la planeación y ejecución de
un delito como respuesta al nivel de expectativas que la sociedad a
través del discurso prescriptivo ha depositado en ella.
A manera de conclusión
Al inicio de este trabajo nos preguntábamos por las
características particulares de la criminalidad femenina. Nos parece
que hombres y mujeres, esposos y esposas, parejas, amantes, parecen
albergar todos por igual, celos, sentimientos de resentimiento, odio,
humillación y muchas aflicciones mentales más que pueden detonar
un evento violento, inusitado.
En Tuya, Claudia Piñeiro muestra a una mujer con la
sangre fría necesaria para calcular con tiempo y premeditación los
movimientos a seguir para la consecución de un asesinato. Inés
no muestra rasgos de violencia o ira incontrolable, como los que
esperaríamos de alguien capaz de terminar con la vida de un ser
humano. Nuestra protagonista no se deja llevar por los arrebatos
de la visceralidad, sino que posee la capacidad de raciocinio y
autocontrol de emociones que desembocan en una actuación
planeada.
Las ciencias forenses, comenzábamos diciendo, han
intentado determinar los rasgos o características de la personalidad
y la crianza que podrían ser causantes del ejercicio de la violencia
contra otro. Piñeiro reflexiona sobre esto mismo y nos dice que:
no sólo quienes trabajan en la práctica forense sino también la
gente común, muchos, siguen intentando encontrar un patrón
que pueda indicar quiénes podrían, y quiénes no, ser delincuentes
en potencia. O asesinos. Tal vez, lo más asombroso sea que esta

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inquietud no se deba tanto a poder definir esa posibilidad en el
otro, sino en uno mismo. La garantía de que uno nunca podrá
convertirse en un pequeño monstruo (36).

Garantía que, por supuesto, ni Inés ni nadie tiene. El
desempeño vital de nuestra protagonista se ve mediado por el
discurso prescriptivo que pone altas expectativas en una mujer.
La obra muestra dicho discurso de una manera crítica, es decir,
lo denuncia. A través de los pensamientos y acciones de Inés
vamos percibiendo la exigencia de comportamiento que la
sociedad impone sobre la mujer. Así, Claudia Piñero, a través
de sus personajes nos acerca a la realidad de una familia como
cualquier otra pero que toma un camino inesperado. Motivada por
los deseos de perfección y estabilidad, Inés encubre un crimen
y posteriormente comete otro al percatarse de la falsedad de su
relación de pareja. Con toda la paciencia, inteligencia y contención
que ha desarrollado como mujer y esposa, se desempeña ahora
como asesina.
Frente a la pregunta inicial sobre las motivaciones y métodos
de una asesina de ficción frente a los de un asesino, Piñeiro nos
aventura su respuesta personal en el cierre de la novela:
¿Pero acaso todos los seres humanos no somos igual? ¿no valemos
lo mismo? Un clearing. El día de nuestro juicio. Ernesto y yo nos
podremos quejar de que no cometimos el crimen que se nos
imputa, pero no vamos a poder decir que somos inocentes. En
el fondo, nadie es inocente. Aunque todos seamos animalitos de
Dios. Alicia, Charo, Ernesto, yo. Matar a uno o a otro no cambia
mayormente la pena o el castigo. Sí la culpa. Yo no me hubiera
permitido matar a Alicia. Mucho menos a Ernesto que es el padre
de mi hija. A Tuya sí. Tuya es otra cosa. (39)
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

De lo que extraemos que, aunque la posibilidad de matar estaría
presente en todo ser humano por igual, el papel que ocupamos en
la sociedad tiene incidencia en el sentido que cobra dicho asesinato,
como si el valor de la vida dependiera de nuestra circunstancia social
en ignorancia de la dignidad humana intrínseca que iguala o debería
igualar a todos los miembros de nuestra especie. No creemos
entonces, que la conducta de Inés responda al cliché de la mujer
violenta por naturaleza, la femme fatale ni a la concepción común de
que cuando la mujer comete un delito, lo hace con mayor virulencia
y agresividad. Nos parece más bien que Claudia Piñero muestra el
panorama de una mujer que ha construido una vida y una familia
a partir del discurso prescriptivo femenino; se mueve dentro de
una escala de valores y valoraciones en las que no ve el divorcio, el
abandono o el fracaso como una opción viable: “la sociedad es muy
machista, hay que aceptarlo” (Piñeiro, 2005: 14) nos dice Inés.
Tuya, nos presenta así una asesina que, aunque insospechada
en un principio, se ocupa de cubrir las expectativas que de una mujer
se tiene en todo lo que esta desarrolle, aún si de matar se trata,
señalando así la importancia del discurso sexuado que permea no
sólo las obras de ficción sino el devenir cotidiano de la sociedad en
general. Al mismo tiempo vemos una reflexión sobre el potencial
latente en cualquier ser humano de cometer el mal que no distingue
entre géneros y que, bien mirado, nos equipara como raza y podría
ser desestimado para, desde esa equidad, comprometernos con el
bien y la solidaridad comunes.

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Referencias
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internaciona “Educación sexualidades y relaciones de género”, 4º Congreso
género y sociedad. (Consultado en https://docplayer.es/84919938Mujeres-asesinas-una-reflexion-desde-la-semiotica-de-lacultura-en-narrativas-argentinas.html, en 2022)
Clark S. (2003). Women and Crime in the Street Literature of Early Modern
England. Palgrave Macmillan.
Dalton P. M. (1996). Mujeres, diosas y musas. Tejedoras de la memoria. El
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transgresión social en la novela criminal femenina española.
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Mujeres asesinas en la literatura latinoamericana. Revista de
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Piñeiro, C. (2005). Tuya. epublibre.
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�Dosier
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Crimen, acumulación salvaje y el trópico
veracruzano: las tramas de la “NAFTAficación” en
las crónicas negras de Fernanda Melchor
Crime, feral accumulation and the Veracruzean
tropic: the plots of “NAFTAfication” in Fernanda
Melchor’s noir crónicas
Lya Morales Hernández
King’s College London
Londres, Inglaterra
Orcid: 0000-0002-4055-8362
lya.morales_hernandez@kcl.ac.uk

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: El presente artículo explora las formas en las que los
aniquilamientos y despojos del capitalismo extractivo que asedian al
territorio veracruzano—una región históricamente marcada por la
infraestructura extraccionista de la industria petrolera—encuentran
expresión en los textos no-ficcionales compilados en Aquí no es Miami
(2013) de Fernanda Melchor. A través de una lectura de las condiciones
materiales que estructuran la crónicas de crimen de Melchor—
particularmente los fracasos y crudos residuos de la “petrolización” y la
fiebre de privatización neoliberal que han dejado huella sobre los paisajes
del trópico veracruzano—el artículo sugiere que el uso y reformulación
de los rasgos característicos género negro (sobre todo el emplazamiento

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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

portuario y las icónicas expresiones de oscuridad urbana), permite dar
cuenta de los nexos entre la acumulación capitalista y las depredaciones
territoriales en la era post-NAFTA. Asimismo, el artículo rastrea nuevas
direcciones en la crónica de crimen, particularmente, su desplazamiento
de la muy discutida capital mexicana hacia los terrenos provinciales
del sur de México, los cuales, reconfigurados como zonas económicas
especiales o corredores logísticos, aparecen en estos textos como espacios
fragmentados por una desigualdad concentrada, así como por la violenta
desposesión y explotación autorizada por la reconversión neoliberal.
Al enmarcar este giro de perspectiva en la crónica contemporánea en
relación con los violentos asaltos del NAFTA sobre el espacio provincial
veracruzano, el artículo sugiere cómo la desestabilización de los registros y
domicilios geográficos del noir dentro de la escritura no-ficcional sobre el
crimen, permiten escudriñar el brutal control sobre la vida, el territorio y la
mano de obra en las periferias extractivas del capitalismo, y de esta forma,
revelar las operaciones ocultas del capital que han llevado a la ciudad
portuaria de Veracruz a erguirse como sitio privilegiado de violencia y
depredación neoliberal.
Palabras clave: Fernanda Melchor; Crónica mexicana contemporánea;
Noir; Capitalismo extractivo; NAFTA
Abstract: The present article explores the ways in which the annihilations
and overall spoils of extractive capitalism upon the territories of
Veracruz—a region historically marked by the extractive infrastructures
of oil—are given expression in the non-fictional pieces compiled in
Fernanda Melchor’s Aquí no es Miami (2013). Through a close reading
of the material conditions that structure Melchor’s crime crónicas –
mainly, the failures and crude residues of “la petrolización” and the
spoilation of agricultural terrains in the landscapes of the Veracruzean
tropic– this article suggests that the use of noir environments and devices
reconfigured (such as the port city setting and the expressions of urban
darkness), attempts to reveal the nexus between energy-driven interests
and the territorial predations of the post-NAFTA era. Furthermore, the
article seeks to map new directions in the crime crónica, and especially
its turn towards the Mexican southern provinces, which, functioning
predominantly as special economic zones or logistical corridors, appear in
these texts as spaces ruptured by the concentrated unevenness, traumatic
dispossession and exploitation enabled by neoliberal structural adjustment
programs. Framing this perspectival shift at work in recent crónicas in

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correlation to the extractive thrusts of NAFTA, the article suggest that
the destabilizing of the generic tropes and settings of noir within crime
non-fictional writing allows the crónica to lay bare the brutal management
of nature and labour in capitalism’s extractive peripheries, and, in this
way, render visible the hidden operations of capital that have led to the
catastrophic transformation of the port city of Veracruz into one of the
ground zeroes of violence and neoliberal predation.
Key words: Fernanda Melchor; Contemporary Mexican Chronicle; Noir;
Extractive capitalism; NAFTA

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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

Los crudos residuos del desarrollismo petrolero que subyacen a
los devastadores procesos neoliberalizantes que asedian al trópico
veracruzano, una región históricamente marcada por la infraestructura
extractivista de la industria de hidrocarburos, si bien pueden rastrearse
en novelas negras tales como La cabeza de la hidra (1978) de Carlos
Fuentes, Morir en el Golfo (1985) de Héctor Aguilar Camín o Sombra
de la sombra de Paco Ignacio Taibo II (1986), se manifiestan de forma
legible en la obra ficcional y no-ficcional de la escritora veracruzana
Fernanda Melchor. Desde el lanzamiento de su obra más celebrada,
Temporada de huracanes (2017), una “Gulf Coast noir” (Lucas 2020)
que toma como centro el asesinato de una figura marginal—conocida
sólo como “la Bruja”—en una empobrecida zona rural de Veracruz
trastocada de forma violenta por la bonanza petrolera, la escritura de
Melchor ha sido leída como inexorablemente atada a la experiencia del
capitalismo extractivo en el Golfo mexicano. Como diversos críticos
han notado, más allá de ser un whodunit en el sentido estricto del género,
Temporada de huracanes utiliza la misteriosa muerte de la Bruja como
una entrada hacía la historia reciente del territorio veracruzano “hit
by rampant violence and economic austerity” (Sánchez Prado, 2020).
Bailey Trela, por ejemplo, arguye que el texto, lejos de asentarse en un
tipo de violencia arcaica o atemporal, vincula las muertes, la violencia
sexual, misoginia, pobreza y el abuso de drogas que azotan al pueblo,
con “the precarities of life in the 21st century [….] where the primary
forces of destruction are, more often than not, economic” (2020). En
efecto, los males sociales que aquejan al “trópico negro”—como la
escritora misma se refiere a dicha geografía—materializan en la obra
de Melchor el oscuro legado petrolero y los impactos económicos y
socio-políticos que los embates del capitalismo extractivo han tenido
sobre la vida y el territorio en el Golfo de México.
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No es casualidad que, en las primeras páginas de la novela,
Melchor salte del descubrimiento del cadáver putrefacto de la Bruja
a una alusión histórica al periodo de apogeo petrolero en la región—
“la petrolización” (1978-1982). La escritora lleva al lector a finales
de los años setenta, cuando el paisaje de “cañas, pastos y carrizos
que tupían la tierra” (2017: 25) es drásticamente reemplazado por la
infraestructura logística que permitiría conectar a la región con los
yacimientos de crudo descubiertos al norte del pueblo, creando una
ilusión de progreso sustentada en la exportación de hidrocarburos.
Sin embargo, este espejismo de desarrollo, prosperidad y progreso
nacional se desvanece cuando los precios del petróleo caen a inicios
de los años ochenta (la llamada “década perdida”), dejando atrás
una serie de “cantinas, posadas, congales y puteros” (ibid.) que
sólo servirían para satisfacer a los ingenieros y narcotraficantes que
fueron atraídos a la zona por la riqueza petrolífera. La crisis del
petróleo y las políticas de shock económico impuestas tras ésta, por
lo tanto, allanarían el camino para el depredador despojo neoliberal y
el brutal ascenso del narcotráfico en la región en la década siguiente,
una restructuración tan radical que, como alegoriza Melchor, es
atribuida por sus pobladores a fuerzas ocultas y sobrenaturales. A
través de estas resonancias góticas, Temporada de huracanes cifra las
ansiedades surgidas por el catastrófico fracaso del desarrollismo
petrolero en las zonas costeras del sur de Veracruz y las oscuras
manipulaciones del poder que hicieron del territorio veracruzano
un espacio donde la neoliberalización alcanzó grotescos extremos.
Recurriendo a estas diferentes tradiciones (desde la novela negra al
gótico), Temporada de huracanes, tal como afirma Gorica Majstorovic,
abre nuevos contextos para una literatura y cultura contemporánea
basada en los “failures of the oil-fueled neoliberal economies” (2021:
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19), usando esta región periferalizada como un sitio privilegiado
desde donde desentrañar el amenazante control que el capitalismo
ejerce sobre la vida, el territorio y la mano de obra en el México del
neoliberalismo tardío.
No obstante, si bien con Temporada de huracanes Melchor
muestra el pleno florecimiento de la crisis mexicana contemporánea,
sus métodos, como apunta Will Noah (2020), pueden rastrearse
en sus primeras crónicas. Su primer libro, Aquí no es Miami (2013;
reeditado en 2018), compila varias piezas no-ficcionales sobre
violencia y precariedad en Veracruz, haciendo uso del canónico
género latinoamericano de la crónica que, combinando aspectos del
cuento, el ensayo y el relato etnográfico con un abierto rechazo a
nociones tradicionales de objetividad periodística (Jörgensen, 2011:
391), ha estado “historcially commited to documenting political
change in the Americas at lage” (Aguirre, 2017: 9). Poniendo así en
primer plano el terror que ha asediado el trópico veracruzano, de
manera similar a su novela, las crónicas de Melchor hacen uso de
símbolos ocultistas para reflejar el malestar social que experimenta
la región. En una de las primeras crónicas, por ejemplo, Melchor
narra la fiebre extraterrestre que atrapó la atención del país en los
años noventa y su propio avistamiento de un ovni sobre el puerto de
Veracruz, que resultó ser nada menos que aeronaves colombianas
cargadas de cocaína siendo traficadas al país en complicidad con
el ejército mexicano. En otra (“La casa del Estero”), que funciona
casi como una alegoría del capitalismo-patriarcal, la incursión a una
casa abandonada que los locales creen embrujada—contada por una
tercera persona conocida por Melchor—deja a una mujer poseída
por un espíritu maligno, que reclamará el cuerpo de la mujer y los
terrenos de la propiedad como suyos (2017: 104). Como Guillermo
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Espinosa Estrada observa en una reseña titulada “Un ovni como
excusa de lo real”: “como si supier[a] que para tomar el mejor pulso
de este país tuviéramos que examinar, antes que nada, sus márgenes,
[Melchor] rodea y se detiene en lugares excéntricos”(2013). Su
novela, por ejemplo, fue originalmente concebida como una
investigación periodística sobre un asesinato, cometido en un pueblo
marginalizado cercano a su ciudad natal, que apareció en la nota roja
con una desconcertante explicación: la víctima era conocida en el
pueblo como una bruja y el motivo atribuido a actos de brujería.
No obstante, los espacios oscuros que Melchor rastrea en su novela
se encuentran también en sus textos no-ficcionales, ya que, como
Patricia Poblete Alday observa en su expansivo estudio del género, “la
crónica narrativa que se escribe y publica hoy en América Latina …
revela aquellas aristas más oscuras de la realidad que nos esforzamos
por mantener ocultas” (2019: 103). En sus crónicas, Melchor usa la
hibridez intrínseca al género para investigar las fuerzas oscuras que
han tomado control del “trópico negro”.
Estudios recientes sobre la crónica latinoamericana
contemporánea (Poblete Alday, 2020; Miklos, 2020; Aguirre 2016),
un género que alcanzó su auge en los convulsivos años setenta para
dar sentido a los nuevos contornos de las megalópolis, reconocen
en la mayoría de los textos que toman la violencia como eje central,
un giro de perspectiva que ha llevado a una gran parte de estos
a mudar tanto de domicilio geográfico como de registro. Por
ejemplo, mientras que críticas como Gabriela Polit-Dueñas (2019)
han subrayado la crónica contemporánea en su encarnación urbana
como el género que ha definido la expansión neoliberal en América
Latina, Juan Carlos Aguirre propone a la “crónica provincial”
como la forma que mejor captura las disrupciones derivadas de la
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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

compleja estructura transnacional moldeada por los flujos de bienes
y mano de obra bajo la agenda neoliberal global (2016: 11). De
acuerdo con Aguirre, los estudios críticos sobre la crónica mexicana
han privilegiado ampliamente las representaciones de la capital del
país dentro del género, pasando por alto “the highly visible efforts
to narrate the violence that a binational anti-narcotics initiative has
inflicted on Mexico’s provinces” (2016: 10). Los diversos territorios
administrados fuera de Ciudad de México, Aguirre subraya, se han
caracterizado por siglos por su marginalidad económica y por el
saqueo de sus recursos en beneficio de la federación, volviéndolos
la zona cero de la crisis política actual en el país. Para Aguirre, la
provincia mexicana—un término usado para designar el vasto
interior del país—representa ahora el ‘‘lens through which a new,
transnational reality must be understood” (ibid.). Dado que, como
Aguirre argumenta, las crónicas recientes exploran las rutas de
contrabando que marcan a estos territorios, convirtiéndolos en la
otra cara del “formal licit market whose nodal points are in the
great metropolises”, dichos textos abren la posibilidad de redefinir
la crisis nacional en términos que sean “emphatically inclusive of
“provincial” space” (2016: 32).
El análisis de Aguirre —centrado en la colección de crónicas
El hombre sin cabeza (2009) escrita por Sergio González Rodríguez—
no obstante, deja intacto el nexo entre los ámbitos legales e ilegales
en los paisajes provinciales retratados en estas crónicas (situados
sobre todo en Michoacán, Tabasco y Veracruz). La mayoría de estos
territorios no sólo han sido trastocados por la industria ilícita de
tráfico de narcóticos sino, sobre todo, por una regulación diferencial
dada las tecnologías de zonificación que han transformado estos
espacios en zonas de libre comercio o bien, en zonas económica
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especiales (ZES). Como Sandro Mezzadra y Brett Neilson señalan,
puertos, corredores, zonas económicas especiales y otras formas
de espacio logístico operan como las nuevas geografías del capital
global, áreas que brindan a corporaciones excepciones a ley y
diferentes regímenes normativos (2019: 213). De tal forma, en
estos sitios, “el acceso al mercado laboral, los estándares de salud
y seguridad, las relaciones industriales, las políticas ambientales…
son reguladas según la lógica impulsada por el mercado de
la gubernamentalidad neoliberal” (Mezzadra y Neilson, 2017:
250), autorizando así la degradación ambiental, la explotación
laboral y el dominio del mercado sobre los derechos territoriales.
Funcionando bajo ordenamientos jurídicos y normativas especiales,
sin embargo, estas operaciones extractivas frecuentemente aparecen
desvinculadas de la violencia militar y paramilitar (por ejemplo, las
decapitaciones narradas por las crónicas de González Rodríguez
que Aguirre analiza) conectadas a la militarización de la guerra
contra las drogas. No obstante, la formación de una “gobernanza
necropolítica” alrededor de corredores, zonas especiales y nodos
logísticos en México, Colombia y Centroamérica sugiere en cambio
una nociva colaboración entre el estado, paramilitares, carteles de
droga y caciques locales en la producción de estos espacios (Peregalli
2020). En consecuencia, zonas extractivas y logísticas representan,
siguiendo a Mezzadra y Neilson, “lugares paradigmáticos que hacen
visibles conexiones complejas entre patrones de desposesión y
explotación” (2017: 44). En las crónicas de Melchor, estos caóticos,
pero increíblemente opacos patrones de despojo aparecen entonces
codificados en los paisajes provinciales ilustrados, que se presentan
como espacios usurpados, extraños y hostiles, permeados por una
latente violencia.
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Si bien, al dar cuenta de la violenta y oscura reestructuración
del espacio provincial veracruzano, la colección de crónicas de
Fernanda Melchor emerge como ejemplo del reciente giro hacia
la provincia como locus de la catástrofe política, la codificación
de esos alienados espacios como sitios saturados de intriga y
amenaza sugiere además un rasgo distintivo dentro de la crónica
contemporánea. Como Poblete Alday identifica en su estudio de la
crónica mexicana reciente, “México aparece en estos textos como
un espacio ominoso, lleno de peligros y emboscadas tanto para los
migrantes que cruzan de manera ilegal camino a Estados Unidos,
como para el ciudadano de a pie, que vive expuesto a índices de
violencia crecientes” (2020: 141). Para Poblete Alday, los cronistas
contemporáneos invocan los rasgos característicos del horror, el
gótico y lo fantástico para representar al territorio mexicano como
un “purgatorio secularizado”, así como para emplear el clásico
arquetipo del monstruo para representar un vasto número de actores:
narcos, coyotes, migrantes, la policía y el ejército. Estas crónicas,
Poblete Alday concluye, revelan la fragilidad de las fronteras entre
“el bien y el mal” en un contexto plagado de violencia abyecta. No
obstante, si bien las crónicas del Melchor pueden leerse a partir de
este giro de la no-ficción hacia el horror, el enfoque del presente
artículo, moviéndose dentro y más allá del alcance de este dominio,
se centra en cómo estos “espacios del mal” son representados a
través del registro del noir y su “generic investment into investigations
of legality an power” (Pitt-Scott, 2020: 1), un registro que permite
revelar las ocultas condiciones materiales que han llevado a la
ciudad portuaria del trópico veracruzano a erguirse como sitio en
donde se concentran los descartes de la trayectoria predatoria del
neoliberalismo.
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De manera similar a la crónica, el género negro ha utilizado
comúnmente la imagen de la metrópolis como locus terribilis dado
que este comenzó a proliferar por todo el continente a la par de la
arquitectura de la gubermentalidad neoliberal global. Las provincias,
sin embargo, transformadas vorazmente por la infraestructura
capitalista que aceleró la pauperización de su campesinado,
constituyen el sitio ideal para interrogar las fuerzas ocultas detrás
de las zonas de cercamiento y de influencia del capital transnacional.
Dada la tendencia del noir por explorar el paisaje material de las
ciudades “left to the anarchy of market forces” (Davis 1990: 23),
lecturas del género tales como la realizada por críticos marxistas
como Mike Davis, han señalado el arraigado desprecio que el noir
insinúa por una “deprived business culture” (21) como un rasgo
distintivo, caracterizando a la tradición como una “critique of savage
capitalism” (2002: viii). Es por ello que, aunque los orígenes del género
se encuentren en el malestar socio-económico experimentado en los
Estados Unidos durante los años treinta, su oscuridad formalista
y su apolítica visión de la ciudad moderna siguen permitiendo las
representaciones “of capitalism’s unsavory undercurrents” (Palmer
1997:60). La novela negra latinoamericana adopta y transforma
esta tradición, desplazándose de una concepción del crimen como
desviación o anomalía dentro de un orden social que fue respaldada
por la novela policiaca clásica a un reconocimiento de que “it is
not so much the system is broken, but rather that the system itself
in its ordinary functioning produces violence and injustice in the
form of perpetual underdevelopment” (Dove, 2012: 22). De esta
manera, los terrenos hostiles del género negro son adoptados como
un importante vehículo para registrar las contradicciones de la
modernidad en el México post-68 (donde la masacre de Tlatelolco
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

en Ciudad de México operó como su símbolo más visible) y
luego, con la rápida neoliberalización de la economía, la violenta
experiencia de fronterización capitalista que vio a las trabajadoras
de maquilas en Ciudad Juárez transformarse en el desecho humano
del comercio global.
Aquí no es Miami—que ya desde su título prefigura una
asimetría respecto a una de las metrópolis globales por excelencia—
sin embargo, se desplaza de la muy discutida capital mexicana y la
zona fronteriza para seguir los rastros del crimen en el oscuro y
violento trópico veracruzano. Asimismo, como ocurre tanto en la
ficción como en la no-ficción mexicana, la figura del “detective duro”
queda suplantada por la figura del periodista que, enfrentándose
al vacío dejado por la retirada del Estado, realiza gran parte de la
investigación policial (Ramírez Pimienta y Villalobos, 2010: 378).
Dado que las guerras territoriales, las masacres, las ejecuciones
sumarias, las desapariciones masivas, la exhibición cuerpos
mutilados, y las respuestas de un gobierno altamente militarizado al
incremento de la violencia empezaron a ocupar los encabezados, la
crónica experimentó un boom que llevó a una diseminación regional
del género, buscando poner de manifesto el contexto estructural
del narcotráfico. La óptica del género negro, “oppos[ing] light and
dark, hiding faces, rooms, urban landscapes —and, by extension
motivations and true character—in shadow and darkness which
carry connotations of the mysterious and the unknown” (Place and
Peterson, 1996: 66), parecen entonces vincularse a los esfuerzos de
la crónica por iluminar las oscuridades alrededor de las tendencias
mistificadoras del discurso periodístico dominante sobre la violencia.
Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos permanecen
aún atados a la zona fronteriza del norte y rara vez dan cuenta de
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las poderosas fuerzas que organizan los territorios despojados del
sur de México. Dada su posición estratégica en el comercio global
(funcionando como corredores logísticos o zonas extractivas), estos
territorios han sido moldeados por lo que Deborah Cowen ve como
una paralela intensificación de la circulación del capital y del crimen
organizado “in ways that might be difficult to recognize” (2014: 11).
La referencialidad de las crónicas que conforman Aquí no es Miami
a lo oscuro y lo laberíntico parecen entonces participar en aquel
desciframiento, mostrando estos espacios como marcados por un
especifica sensación de malestar y una atmósfera sofocante en un
afán de codificar y registrar las amplias ramificaciones de la intensa
violencia en la región. Centrándose en el secreto abierto que subyace
a los espacios económicos del capitalismo, como este artículo intenta
explorar, permite a Melchor tener un mayor alcance de las tensiones
sociales y las constelaciones de poder que permanecen ocultas en
el discurso hegemónico sobre la violencia. El sostenido interés del
género negro por las entrañas de la sociedad permite analizar los
espacios abandonados y amenazantes que figuran en las crónicas de
Aquí no es Miami, y que, al estar dotadas de una fuerte sensación de
alienación, dan evidencia del generalizado capitalismo beligerante
que ahora devora el territorio mexicano.
El trópico negro y las huellas de la “NAFTAficación”
Dada su reciente consolidación como zona cero de la fragmentación
social y material en el país, no es de extrañar que el paisaje provincial
de Veracruz aparezca en la producción cultural reciente como una
escena de crimen e intromisión. Como la fotógrafa veracruzana
Koral Carballo señala en la descripción de su obra Mala hora
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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

(2019)—una serie fotográfica que captura las silenciosas calles de
la ciudad petrolera de Poza Rica durante los años más intensos
de militarización en el estado—la violencia que ha imperado en el
país desde hace diez años invita a buscar “signos” y “pistas” en el
devastado paisaje del puerto, el cual se presenta como “un espacio
clandestino donde ocurren los actos más violentos y terribles” (2019).
Mediante esta óptica noir, los mundanos escenarios capturados por
Carballo, un deshuesadero lleno de carros policiacos, un desolado
campo de beisbol, una camioneta abandonada en el camellón de una
carretera, departamentos de interés social al borde del derrumbe–
los cuales están inevitablemente ligados a los programas de
inversión social financiados por la petromodernidad– son exhibidos
como sórdidas huellas de la violencia. Mostrando así la decadente
infraestructura de la ciudad de Poza Rica—una ciudad portuaria que
floreció durante el auge petrolero —como una escena de crimen, las
fotografías de Carballo muestran las posibilidades que el noir ofrece
para visibilizar no sólo los rastros de una violencia arraigada en un
territorio atrapado por las dinámicas de la militarización sino además
su capacidad para exponer los perversos costos del desarrollismo
petrolero y evidenciar el resultado de un “oil miracle turned oil
nightmare” (Meyer cit. en Sheridan and McGuire, 219: 18).
Aunque la experiencia de transición neoliberal en México
ha sido ampliamente documentada y debatida, con un consenso
generalmente construido alrededor de la idea de que las políticas de
privatización, medidas de austeridad y la apertura del mercado han
marcado el punto de inflexión de la crisis en el país, recientes estudios
sugieren rastrear en el terreno inmediatamente previo a la consolidación
del NAFTA las pistas de la presente catástrofe. Notablemente, Amy
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Sara Caroll, en un reciente estudio sobre la “era-NAFTA”, propone
el término “NAFTAficación”—jugando con la equivalencia entre los
términos nafta y petróleo—, para denotar la forma en que el periodo
de la petrolización “energiza” la implementación de las políticas
neoliberales. Como Carroll traza, durante el boom petrolero, el afán
del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por absorber los
excedentes del capital surgidos de la riqueza petrolífera en la región
en un esfuerzo por reestablecer su legitimidad, llevó a un aumento
de la inversión extranjera y un gasto monumental en la industria
financiado, en su mayoría, a través de préstamos otorgados por bancos
estadounidenses. Una vez que los intereses se dispararon y el precio
del petróleo se desplomó, la economía mexicana se encontró al borde
del colapso y, para 1982, el país alcanzó el dudoso logro de convertirse
en la primera nación latinoamericana en declarar una moratoria al
pago de la deuda externa (ibid.). Mientras que el Banco Mundial y el
Fondo Monetario Internacional llegaron a acuerdos con el gobierno
mexicano para otorgar préstamos de emergencia, el presidente
Miguel de la Madrid ejecutó sus demandas y “privatized many of the
smaller state-run industries, cut investment in infrastructure, reduced
tariffs, refrained from taxing the elite, encouraged foreign investment
[and] slashed government subsidies to the agrarian sector” (Wallace
and Boullosa, 2016: 45). La primera ronda de choque económico
se sintió con particular dureza en los estados del Golfo mexicano,
quedando fuertemente presionados por una profunda crisis agrícola y
las decantes ruinas dejadas por la bonanza petrolera.
Las crónicas compiladas en Aquí no es Miami de Fernanda
Melchor, aunque escritas entre el 2002 y el 2011, parten de este momento
histórico para interrogar los contornos de la actual catástrofe. Como
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Melchor misma ha comentado en entrevistas, nacida en el año de la
peor crisis económica, y, por ende, de cierta forma, biográficamente
marcada por la crisis petrolera, sus experiencias parecen teñidas por
“una sensación de “devaluación perpetua”, una sensación de haber
nacido al principio del fin… puras catástrofes en escalada” (cit.
en Ortuño 2020: 129). Partiendo de esta sensación de ruptura, su
colección de crónicas establece los temas ya característicos que unen
su obra periodística y su obra ficcional: los procesos socio-económicos
que subyacen al violento paisaje de la asolada región. Registrando este
constante declive, sus crónicas—de manera similar a las fotografías
de Carballo—se aproximan a la región como una escena de crimen
y peligro inminente. Sin embargo, mientras que la mayoría de las
crónicas que analizan la violencia que permea estos territorios a través
de un ejercicio periodístico que busca determinar hechos y desde una
mirada externa, las crónicas de Melchor trazan estos procesos a través
de las supersticiones, rumores y las mitologías locales de su tierra
natal. Haciendo uso de las ansiedades locales que surgen en espacios
depredados, el enfoque geográfico de las crónicas de Melchor es
utilizado para registrar la creciente alienación producida en espacios
provinciales al ser abiertos a formas predatorias de acumulación y
trasformados en terreno fértil para lo que David Harvey denuncia
como un capitalismo “salvaje” [feral], en el cual “talar o quemar” [slash
and burn] se ha convertido en la consigna (2013: 227). En este sentido,
la intensificación de “una economía de desposesión masiva y prácticas
depredadoras, en particular de los más pobres y vulnerables” (226)
diagnosticada por Harvey, es registrada por el retrato que Melchor
hace de un espacio gradualmente alienado de sus habitantes, quienes
comienzan a experimentar la amenaza sistemática de un capitalismo
salvaje desatado sobre las abandonadas provincias. De manera más
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contundente, este proceso es sintetizado por los propios recuerdos
de alienación experimentados por Melchor, remontándose a los años
de infancia en Veracruz—los cuales coinciden con las primeras etapas
de la reconversión neoliberal —en la crónica con la que abre el libro.
Describiendo una sociedad en vísperas de un profundo caos
socio-político, “Luces en el cielo” (publicada previamente como “El
ovni, la playa y los muertos”) sitúa al lector en un umbral tanto
espacial (un estuario ubicado en los límites del antiguo pueblo
pesquero de Boca del Río– la ciudad natal de Melchor– y el caótico
puerto de Veracruz) como temporal (la violencia de las últimas
décadas y la infancia tranquila de antaño). Aunque teñida con un aire
de melancolía, la topografía de este territorio descrita por Melchor
está lejos de denotar un paraíso, pues la descripción de la playa que
rodea a su pueblo natal se presenta como un agreste paisaje “replet[o]
de matorrales llenos de espinas en las que quedaban atrapadas las
ramas podridas y botellas de plástico que el río arrastraba” (2018:
15). A pesar de eso, aún lejos de la delirante urbanización capitalista
que reestructurará completamente este pueblo y transformará sus
playas en “un hervidero de turistas” (Melchor, 2018: 24), los detalles
que Melchor describe con cierto sentimentalismo (los letreros mal
escritos advirtiendo del peligro de la corriente con el burdo dibujo
de una calavera) escenifican la nostalgia de Melchor por un mundo
provincial que poco a poco empieza a desintegrarse.
Es en este contexto que Melchor narra su extraordinario
encuentro con un misterioso fenómeno aéreo que su yo de nueve
años está convencido puede ser sólo una señal de vida extraterrestre.
Melchor explica esta profunda creencia en objetos extraterrestres
como ligada a la penetración de la cultura popular estadounidense
y la serie de tabloides sensacionalistas y programas de noticias
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que comenzaron a aparecer en el país, uno que inclusive dedicó
el tiempo récord de once horas con diez minutos a una discusión
sobre la supuesta presencia de vida extraterrestre en la tierra (17).
La sensación de fatalidad que críticos observan en el inusitado auge
de tal cobertura sensacionalista y de narrativas del desastre durante
la crisis económica mexicana (Cabañas Tovar 2009; Anderson
2016), que, como Melchor menciona, mantenían los ojos del país
fijos en el cielo—“¿Los campesinos morían de tifoidea y dengue
al sur del país? Nada de eso resultaba importante” (2013: 16))—
es experimentado como alivio por su yo de nueve años, viendo
en la presencia alienígena una via de escape para una crisis que
había asumido dimensiones catastróficas —“guerras estúpidas que
mataban gente y chorreaban de petróleo a los pobres pelícanos”
(19). Esta improbable esperanza de rescate, que no sólo refleja la
experiencia de un contexto global de creciente militarización sino
además cómo el cambio social ‘has only become imaginable via
the apocalyptic threat” (Anderson, 2016: 103), es inevitablemente
destruida cuando la joven Melchor escucha una conversación entre
adultos que revela que las luces que vio aquel verano no pertenecen
a ovnis sino a aeronaves colombianas transportando cocaína en una
pista de aterrizaje clandestina supervisada por el ejército mexicano.
Este momento revelador encapsula la estructura general de
las narrativas en las crónicas de Melchor: encuentros sobrenaturales
y relatos populares son utilizados como el núcleo narrativo desde
donde se examina la elusiva violencia que comienza a ejercer presión
sobre el mundo provincial. Dado que la violencia suele mistificar
sus propios orígenes, la pesquisa hecha por Melchor parte de una
renuencia a dialogar con “la Historia con mayúsculas” (Melchor, 2018:
9), nutriéndose en vez de una memoria colectiva que da cuenta de esta
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brutal realidad frente a las mitologías del crimen organizado que los
medios masivos comienzan a enarbolar. Por ende, aunque la primera
crónica salta del avistamiento extraterrestre a una macro-historia
del narcotráfico en la región, la exposición periodística es también
utilizada para señalar los inestables cimientos de estas narrativas.
Melchor narra uno de los episodios criminales más notorios
del estado: el asesinato de policías federales en el pasaje “La Víbora”
en el pueblo de Tlalixcoyan durante una fallida redada en 1991, la
cual puso en evidencia la corrupción del ejército que abrió fuego para
proteger el cargamento de cocaína. La masacre alcanzó cobertura
nacional e internacional y, sumada a las horribles fotografías de los
cuerpos baleados de los policías, sirvió para acelerar el discurso
antinarcótico y reforzar la tendencia hacia la militarización (MacielPadilla, 2012: 193). No obstante, como Melchor reporta utilizando
rumores y una cronología extra-oficial de los hechos, reportes de
actividad aeronáutica irregular en aquella base militar se remontan a
los años ochenta, pues los pobladores de la zona que rodea al pasaje
estaban al tanto de los vínculos entre los cargamentos, el ejército
y los agentes de la policía federal (muchos de los cuales estaban al
servicio de los caciques locales) apostada en esa región. Por lo tanto,
los oficiales armados que “supuestamente”, como Melchor señala
con sospecha, llegaron a este sitio clandestino para detener a los
traficantes colombianos, habían estado ya implicados en disputas
territoriales y contrabando con el pleno conocimiento de las
autoridades–como fue ampliamente documentado por periodistas
locales.1 No obstante, el escándalo generado en Tlalixcoyan a inicios
1 Una investigación periodística sobre las relaciones entre grupos
criminales y disputas territoriales, contrabando y caciquismo en relación con
este episodio fue publicada en 1993 bajo el título Todos están dentro por el
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de los noventa junto con otros que rápidamente le procedieron,
fueron convenientemente utilizados para señalar al narcotráfico
como la amenaza número uno para la seguridad de México, llevando
al presidente Ernesto Zedillo a anunciar, a petición de Washington, la
necesidad de “measures never seen in the country to stop it” (cit. en
Andreas, 2000: p. 68). Lo que presenciaron las poblaciones locales,
sin embargo, no fue mayor seguridad, sino un saqueo turístico e
inmobiliario que llevó a la dramática transformación de aquella
región costera, alterando incluso la localmente conocida “Playa del
Muerto” a favor de un nombre con “un apelativo más turístico y
mucho menos tétrico” (Melchor, 2018: 23). Deshaciendo así las
prácticas y formas de organizar el espacio de sus habitantes, como
concluye nostálgicamente Melchor “[t]odo era pura mentira” y
desde ese momento, la escritora agrega, “ni siquiera Dios se salvaría
de mi incredulidad” ( 24).
La reconfiguración del espacio que Melchor investiga en esta
crónica es vinculada, más que a la hiper-violencia de narcotraficantes
y sus sangrientas disputas, al histórico rol de América Latina como
un sitio moldeado, como Eduardo Galeano ha ya diagnosticado,
“siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera
en turno” (1971: 16). Las presiones que el capitalismo global
comenzaron a ejercer sobre el territorio mexicano transformando
“familiar vistas into newly uncanny scenes” (Shaw, 2016: 62), son
por lo tanto articuladas en las crónicas de Melchor a través de
un registro que ha siempre tomado como núcleo la sensación de
dislocación geográfica y temporal. En efecto, lo que los encuentros
entonces editor del periódico local Notiver, Miguel Ángel López Velasco (Milo
Vela). Aunque Melchor no hace referencia explícita a este reporte, el asesinato
de Milo Vela es mencionado en una de las crónicas del libro.

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de Melchor en las playas de Veracruz evidencian, como ya ha
expuesto la novela negra latinoamericana, es un contexto en el cual
“the promise of modernity has been found empty” (Dove, 2012:
22), resultando en una sensación de crisis y desorientación. Melchor,
por lo tanto, sitúa sus indagaciones en los márgenes de la ciudad
provincial moderna, recurriendo a la atmósfera de criminalidad,
decadencia e inestabilidad propia de los géneros tanto literarios
como periodísticos del crimen, para representar la catástrofe
desatada por la modernidad capitalista. Dado que la integración la
economía mexicana con la estadounidense terminó por despojar las
riquezas restantes que dejó la petrolización y el paisaje provincial
quedó deshecho por la fiebre de la privatización, la inscripción de
estas nuevas relaciones basadas en la depredación y el saqueo son
registradas de forma estética en las crónicas de Melchor como una
trama criminal que se ha convertido en la regla más que la excepción.
Si, siguiendo a Harvey, el mundo neoliberalizado es un dominio en el
que “feral politicians cheat on their expenses, feral bankers plunder
the public purse for all its worth, CEOs, hedge fund operators and
private equity geniuses loot the world of wealth” (2012: 157) las
indagaciones de Melchor se centran en las fraudulentas operaciones
del capitalismo que han llevado al violento colapso de la región.
Sin embargo, de forma similar a los titanes de la
novela provincial del siglo veinte, los cuales daban cuenta de la
desruralización y la pobreza urbana que caracterizaría los años
del “Milagro mexicano”, Melchor registra la pauperización que
acompañó el desplome de las ilusiones impulsadas por el petróleo
al aproximarse a un paisaje provincial similarmente poblado, como
Kerstin Oloff observa en su crítica de Rulfo, por los atrapados ecos
de campesinos desposeídos y asesinados y los espectrales gritos de
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mujeres violadas, abusadas y comodificadas (2016: 84). Como en
otros textos que forman su tríptico dedicado al “trópico negro”,
figuras sobrenaturales son invocadas en sus crónicas para excavar
las tóxicas raíces que dan cuenta de la brutalidad de la existencia en
el trópico mexicano. Haciendo uso del registro informal y colectivo
del rumor, así como del género de la nota roja que históricamente ha
dado cuenta de estos horrores, Melchor investiga los orígenes y los
fines de la actual violencia. Por ejemplo, en la crónica “Reina, esclava
y mujer”, la cual investiga las góticas apariciones en las abandonadas
casonas del centro histórico del puerto de Veracruz, Melchor se
enfoca en un antiguo crimen cometido en estos edificios ahora en
ruinas: el presunto asesinato y desmembramiento de dos niños a
manos de su joven madre, Evangelina Tejera, una mujer que tan sólo
unos años atrás, había sido coronada reina del carnaval de Veracruz.
El crimen, ocurrido en 1989, fue reportado en los periódicos
locales y muy discutido entre los pobladores, volviéndose objeto de
leyendas urbanas y cuentos fantasmales. Más cercana a un cuento de
fantasmas que a un relato de misterio, si uno concuerda con Avery
Gordon que los cuentos de fantasmas son “stories concerning
exclusion and invisibilities” (2008: 17), la crónica hace uso de figuras
espectrales como evidencia esotérica de las condiciones explotativas
que han reconfigurado la geografía del puerto.
Desde sus primeras páginas, la crónica es situada por Melchor
en un ambiente post-urbano espectral que, siguiendo a Marta Sierra,
puede entenderse como una “geography of darkness that engulfs
the dreams of the modern city” (2017: 63), dado que el espacio físico
del centro de la ciudad que rodea al puerto es descrito como: “una
ruina llena de escombros, hogar de dipsómanos y felinos sarnosos,
espectros que penan entre la basura y entre la maleza que espantan
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de vez en cuando las buenas conciencias del puerto” (2018: 43). En
el mismo paisaje y arquitectura del lugar, el cual se nos ofrece como
un “escenario fantasmal” poblado por “casonas abandonadas que
se desmigajan sin prisa en las calles” (44), Melchor lee las marcas
dejadas por la desposesión y la desigualdad derivada de los procesos
de desregularización y privatización, los cuales aceleraron, sobre
todo, la expulsión y alienación de los trabajadores de los centros
urbanos. Así, la crónica se desplaza al deteriorado “laberinto
de apartamentos” en los que un puñado de viejos inquilinos
viven precariamente “a la luz de las velas […] sin agua potable ni
electricidad” (ibid.), retratando el sentimiento de inestabilidad que
experimentan al verse atrapados en las injustas geografías de la
regeneración urbana. Como narra un antiguo residente, después de
un incendio al fin de los años setenta, en un afán por remodelar los
edificios, pero aún restringidos por “las antiguas leyes del inquilinato
[…] los dueños nos cortaron la luz y el agua y nos fueron corriendo a
todos” (ibid.). No obstante, aunque logró resistir así por varios años,
no fueron las precarias condiciones impuestas por los dueños las
que finalmente lo orillaron a desplazarse de su hogar. Según narra,
su eventual salida del edificio se debió a una agobiante sensación
de extrañamiento, a una “mala vibra” (45) en el ambiente, pues los
llantos y quejidos—que presuntamente venían de los hijos mutilados
por Evangelina Tejera—comenzaron a atormentar a los residentes
por las noches. Intentando rastrear el origen de estos miedos, dado
que, siguiendo a Anthony Vidler, las ansiedades producidas por los
espacios laberínticos de ciudad moderna son al fin de cuentas lo
que da lugar a la novela de detective (1992: x), el resto de la crónica
ofrece un exhaustivo relato de las relaciones sociales y económicas
que giran alrededor de este lugar de ruina y tenebrosas apariciones.
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Debido al estatus del puerto de Veracruz como antiguo
ícono tanto del tropicalismo como del desarrollo petrolero
mexicano, su devastadora transformación de floreciente ambiente
tropical a una “distopía tropicalista” (Bencomo, 2016: 34) encuentra
una apta representación en la historia de ascenso y caída de la reina
del Carnaval de Veracruz que la crónica narra. Si como argumenta
Bencomo, en menos de un siglo hemos presenciado el nacimiento y
muerte de las paradisiacas imágenes postales del país, plagadas ahora
por la corrupción, la devastación ambiental y la violencia urbana
(25), el brutal destino de una de las “mercancías” más visibles de
esta fantasía tropicalista es presentada por Melchor como espejo del
brutal deterioro de la región. No arbitrariamente, la cronología que
Melchor traza en la crónica da cuenta de la vida de la joven en un
periodo que va de la crisis económica de 1982 al ascenso del “grupo
delictivo de Los Zetas, recién separados del Cártel del Golfo”, dado
que la vida de esta mujer se desarrolla y termina ineludiblemente
determinada por estas devastadoras transformaciones. Por ejemplo,
como Melchor logra reconstruir, salida de las filas de la clase
media mexicana, una surgida del volátil auge económico petrolero,
Evangelina se ve afectada por “una crisis económica que se recrudece
al iniciar la década de los ochenta” (50), la cual pone en marcha una
fuerte restructuración de clase que empuja a su familia a la ruina y la
obliga a abandonar sus estudios. No obstante, en consonancia con
los discursos neoliberales de superación personal que florecieron
en aquel periodo, el título de Reina de Carnaval, “una distinción
que incluso a la fecha suele considerarse “la máxima aspiración”
de cualquier muchacha de “buena familia” del puerto” (45), ofrece
a la joven una salida de su precaria situación económica. La fiesta
de carnaval y su reina, cabe observar, remontándose a los años del
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periodo post-revolucionario, ha beneficiado por años la percepción
de Veracruz como un atractivo destino turístico, consolidando
una imagen de “charm and tropical hedonism” (Rinaudo 2014,
p. 6) que permite atraer inversionistas hoteleros e inmobiliarios y
promocionar su desarrollo urbano ante el mercado global. En el
contexto de recesión económica, “la alegre disposición” de Evangelina
“para representar la alegría del pueblo jarocho”–como se menciona en la
sección de sociales de la cual se nutre la crónica– señala más bien
una disposición a satisfacer las demandas de mercado, ofreciendo
una distracción a “la baja del precio del petróleo” y “la bárbara
inflación que pulveriza los salarios” (Melchor 2018: 51). Asimismo,
la joven Evangelina se convierte en objeto de deseo de “la prole” de
empresarios inmobiliarios y hoteleros que “antes de su coronación
la despreciaban” (ibid.), y es introducida en su desenfrenado mundo
de fiestas, consumo de drogas y actos ilegales, a menudo ignorados
“pues la policía estaba ahí para protegerlos” (50).
Sin embargo, la comodificación de la joven por estos “hijos
de papi” (ibid.), representativos de la expansión del capitalismo
financiero y su dominio sobre el puerto, pone en evidencia una serie
de rumores que exhiben la problemática respuesta de los habitantes
a la fragmentada realidad social. Rumores de la participación de la
joven en orgías, consumo de cocaína y vínculos sentimentales con
narcotraficantes, convierten a la exreina en un chivo expiatorio
contra el cual los residentes de Veracruz pueden dirigir su ira.
Cayendo en desagracia “con una sociedad que se pretende en
enclave de sensualismo tropical, pero en el fondo es profundamente
clasista y misógina” (60), Evangelina termina descartada viviendo
en los edificios en ruinas del centro, donde eventualmente será
inculpada del asesinato de sus hijos en 1989. Aunque la pobreza
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abyecta de Evangelina, su precaria salud mental y documentada
historia de abuso son expuestas como causa de la muerte de sus hijos
(declarada como muerte por inanición), los medios locales, como
la crónica rastrea, no perdieron tiempo en promover un discurso
patologizante, vilificando los supuestos excesos de la joven (las
especulaciones sobre sus motivaciones incluyen venganza contra su
expareja, homicidio inducido por drogas o abuso infantil). El relato
construido por Melchor traza así una perturbadora contigüidad entre
el vertiginoso declive del puerto durante y después de la “década
perdida” y “la ascensión de la joven al estatuto de reina, emblema
viviente de la alegría, la lozanía y la fecundidad de un pueblo y
su posterior envilecimiento como filicida, villana mítica, bruja de
cuento de hadas” (ibid.). A través del arco narrativo de Evangelina,
Melchor no sólo cristaliza la movilidad descendente experimentada
por la mayoría de la población (sobre todo por las mujeres) como
parte de los ciclos de auge y caída propios del capitalismo sino,
además, una narrativa en la que los riesgos y estragos económicos
que los mismos capitalistas crearon son imputados a los individuos
considerados como “guilty of poor management” (Lazzarato, 2013:
60). De tal forma, con su cuerpo “convertido en un guiñapo de ojos
vacuos” y ya no representando la fecundidad del pueblo jarocho
sino su oscuro reverso, Evangelina termina siendo deshumanizada y
convertida en repositorio de los males que aquejan la ciudad. Al final
de la crónica, no es de extrañar entonces que Melchor invoque el
conocido mito de la Llorona—la egoísta y perversa mujer condenada
a vagar eternamente por sus pecados—para trazar un paralelismo
con el trágico destino de Evangelina: “igual que sus hijos, la antigua
reina del carnaval condenada por homicidio…ha sido obligada a
convertirse en un fantasma” (Melchor 2018:60).
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No sería entonces injustificado en el uso de este léxico
espectral una cierta convergencia con el corpus cronístico
contemporáneo en México y Centroamérica donde “el fantasma pasa
a ser expresión mermada de una humanidad frágil, abandonada por
Estados que se doblegan ante la soberanía de un sistema económico
feroz” (Poblete Alday, 2018: 222). De acuerdo con Poblete Alday,
aunque previamente confinados al campo de lo fantástico, los
espectros, ante la intensificación de fenómenos tales como pobreza
extrema, migración forzada y narcotráfico, deambulan más allá de
los límites del género para ‘‘para instalarse en lo real/referencial”
(ibid.) y señalar la fracturada realidad provocada por las políticas
económicas de los últimos años. De tal manera, si bien la crónica
retiene el tono y textura de una crónica de crimen, Melchor utiliza esta
figura espectral —que en muchos aspectos recuerda a las figuras de
monstruosidad femenina del gótico—para registrar, como el tropo
que evoca, las causas ocultas del horror que se esconden detrás de
esta figura. Lejos de limitar la crítica social, esta figura monstruosa,
que en modo gótico latinoamericano está profundamente ligada a
los encubiertos fracasos de proyectos nacionales que han dado lugar
a la violencia social y la desigualdad (Casanova-Vizcaíno and Ordíz,
2020: 32), permite a la crónica transcender la crítica localizada y
hablar en su lugar de los asediantes legados de la desinversión social
(precariedad, feminización de la pobreza, desempleo y “el fracaso
del sistema de seguridad social” (Melchor, 2018:59)) que fueron
prerrequisito para la ascensión del capitalismo global. Tomando
esta resonancia gótica de la tradición literaria de la región, donde lo
monstruoso y espectral ha sido invocado para expresar “the deadly
consequences of raw capitalist enterprise for the disadvantaged”
(Casanova-Vizcaíno and Ordíz, 2020: 34), la crónica avala “un
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grado de implicación que resulta imposible dentro de la economía
informativa de la nota roja” (Poblete Alday, 2019, 138). De tal forma,
renunciado al desenlace revelatorio que caracteriza a este género de
crimen, que como Melchor misma concluye, usualmente presenta
“los asuntos de su “literatura” como sucesos excepcionales, únicos
e irrepetibles” (60), la crónica traza estos asuntos como producto
de un ensamblaje más complejo (la crisis económica, la violencia de
género y los fracasos del sistema de bienestar) y dirige la atención a
las fragmentaciones sociales experimentadas en la región durante el
proceso de “Naftaficación”.
Crónica de un despojo anunciado: la requisa del puerto
como trama criminal
Mientras que en “Reina, esclava y mujer”, la invocación del fantasma
de la exreina del Carnaval traduce al lector el alto costo social que
trajo la transición neoliberal en México, en ‘‘El Cinturón del Vicio”,
los procesos de explotación y desposesión que marcan el periodo
son trazados a través de las tribulaciones de un descampenizado
estibador portuario conocido como El Ojón en el histórico puerto
de Veracruz. Construyendo un arco narrativo más amplio que el
presentado en la crónica de la vida de Evangelina, sin embargo, el
estibador es caracterizado por Melchor como producto de la larga
duración de desposesión capitalista en la región, dado que la crónica
da cuenta del “nested, rather than linear and sequential, quality of
the roughly post-1970s period” (Deckard and Shapiro, 2016: 5):
El Ojón nació a las orillas del Barrio El Huaco, uno de los
asentamientos populares más antiguos del puerto de Veracruz.
Habitado durante el periodo colonial por libertos de origen

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africano que levantaron sus viviendas en los márgenes del río
Tenoya con los maderos provenientes de los naufragios, El Barrio
(a secas) fue durante muchos siglos el único hogar posible para los
miles de personas que arribaban al puerto huyendo del hambre y
miseria de las zonas rurales, para invariablemente pasar a engrosar
la nómina del muelle, el comercio y el contrabando. (24)

Enmarcando una larga espiral de saqueo, ya que esta
descripción enlaza las temporalidades de explotación colonial con
la expropiación del campesinado mexicano como mano de obra
excedente producida por la industrialización agraria (un periodo que
coincide con el nacimiento de El Ojón), Melchor presenta el puerto
y los barrios del centro que lo rodean como un objeto laberíntico que
demanda la pesquisa del cronista. Más aún, dado que la ingeniería
social de los programas de regeneración urbana busca transformar
este barrio en un lugar “lleno de terrazas y cafés “europeos”’ (31),
Melchor hace uso de la evidencia anecdótica de El Ojón para tejer
una historia de los múltiples ciclos de explotación que han dejado su
huella en estos asentamientos.
Para analizar estos rastros, la investigación de Melchor
se enfoca en la fracturada cartografía del centro histórico en los
años setenta, restringiendo la mirada a la ahora deteriorada serie de
cantinas (conocida localmente como el “cinturón del vicio”) que
forman sus oscuros callejones y que alguna vez fueron “escenario
principal de la vida social de las clases trabajadoras del puerto” (26).
Este espacio, como traza Melchor a través de los recuerdos del Ojón,
“contrario a los refinados clubes, que calles arriba sólo admitían
(y admiten aún) a caballeretes que se las dan de peninsulares”, era
frecuentado por obreros portuarios, cuijes, marineros y pescadores
“que buscaban un respiro de media mañana para sus respectivas
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ocupaciones” (26-27). Por lo tanto, incluso si los recuerdos de El
Ojón sobre aquellos tiempos señalan un espacio caracterizado por
una profunda desigualdad (así como por el legado del colonialismo),
antecediendo al torbellino de la desregulación y la privatización
que debilitará a la fuerza laboral del puerto, estos recuerdos están
inevitablemente teñidos por una cierta nostalgia por el pasado.
Reveladoramente, Melchor narra el orgullo que El Ojón siente por
su musculoso cuerpo— “hasta tensa los músculos de los brazos y
luego los flexiona a los costados para mostrarme la fibra que aún
le queda”—que, aunque claramente resultado de años de trabajo
extenuante como estibador portuario, es contrastado con el “cuerpo
ñengo” de sesenta kilos con el que llegó buscando trabajo al puerto
(27). Además, uniéndose a las filas de este proletariado urbanizado,
El Ojón pudo acceder a artículos de consumo tales como jeans de
marca así como “varias camisas españolas que a él le gustaba dejarse
desabotonadas para que las mujeres del Cinturón del Vicio vieran
los músculos de su pecho” (28).
La coyuntura de finales de los setenta es crucial para
entender la postura de El Ojón. Este era el momento en el que el
PRI, lleno de petrodólares “expanded spending and made rhetorical
gestures towards the radical reforms carried out under Lázaro
Cárdenas in the 1930s” (Wood, 2021). Los petrodólares fueron
un “godsend to Mexican corporatism”, asegurando los recursos
necesarios para engrasar la maquinaria de patronazgo dentro de
los sindicatos afiliados al partido, permitiendo así a sus líderes
repartir recompensas tales como préstamos, becas y aumentos
salariales entre sus filas (Grayson, 2004: 246). Por lo tanto, como
Melchor describe en la crónica, a estas cantinas a menudo llegaban
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trabajadores empobrecidos pidiendo empleo a los líderes sindicales,
quienes concedían trabajos temporales a cambio de apoyo político:
“hombres gordos, cargados de cadenas de oro, que se pasaban el
día entero bebiendo coñac mientras sus cuijes, muchachos fuertes y
ganosos como El Ojón se rompían el lomo en los rústicos muelles
del puerto” (27). No obstante, estos arreglos se vieron pronto
interrumpidos con el recrudecimiento de la crisis, volviendo al
contrabando y al robo de cargas en las alternativas más viables
para la fuerza laboral del puerto. En consecuencia, estas mismas
cantinas empezaron a operar más como un eje estratégico del
comercio extralegal (sobre todo hurto de mercancía importada),
el centro neurálgico para los trabajadores del puerto cuya falta de
conocimientos técnicos era compensada por su “ingenio, el hambre
y las ganas de chingar” (30).
Como el apelativo de este lugar (y título de la crónica)
sugeriría, este espacio marginal es interpretado desde la perspectiva
de la norma social dominante como indicador de la decadencia y
corrupción moral de la ciudad portuaria. Las intricadas descripciones
que realiza Melchor, desde la caracterización del aire que se respira
en este espacio como saturado por “la fragancia de los negocios
clandestinos”, a las referencias de estas cantinas como envueltas por
las penumbras (27), podrían sugerir de igual forma este sitio como
un locus terribilis, un escenario urbano que comunica “a dystopian
view of the modern city, in which chaos, alienation and discord
prevail” (Braham, 2004: xiii). La evocación de la metrópolis del
Golfo mexicano como agobiada por la criminadad, por lo tanto,
comparte una marcada similitud con las atmósferas del hard-boiled,
particularmente por el emplazamiento en una ciudad portuaria
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y las icónicas expresiones de oscuridad urbana. Sin embargo,
la representación que Melchor hace de este entorno social, la
cual se basa en la memoria colectiva más que en el lenguaje del
oficialismo, exhibe esta turbidez no como rasgo distintivo de los
económicamente marginalizados sino como huella de la explotación
de las clases trabajadoras por “los güeritos…gente dizque de bien
que por acá salen en las páginas de sociales […], y por acá son unos
malandros” (30). Como denuncia el El Ojón, fue en realidad “esta
gente riquilla […] de ojos verdes, con sus hijos güeros” (una clara
referencia a las prevalentes jerarquías coloniales que existen aún en
Veracruz) quienes se beneficiarían directamente de las actividades
extralegales del puerto. Al igual que los capitalistas salvajes que Harvey
denuncia, es decir, aquellos que “pontifica[n] empalagosamente
sobre la perdida de sentido moral, el declive del civismo y el triste
deterioro de los valores familiares y la disciplina” (2013: 226), las
elites veracruzanas harían uso de esta misma retórica para legitimar
la disolución del sindicato de trabajadores portuarios, la cual les
permitirá reforzar su poder y acceso a los recursos del puerto. De
esta manera, en 1991, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari—
promoviendo un “nuevo México” de “transición democrática”—
acuerda la requisa del puerto (sólo avalado constitucionalmente en
caso de guerra internacional, de grave alteración del orden público o
cuando se tema algún peligro inminente para la paz interior del país)
citando la corrupción, el robo, la ineficacia y la explotación del puerto
(Hiskey, 2003: 112). Con la requisa de los muelles de Veracruz y la
privatización de las maniobras portuarias, como recuerda el Ojón:
El Cinturón del Vicio se vino pa’ abajo […] Chingo de gente
perdió su chamba, su hueso en el sindicato, y de chupar Napoleón

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etiqueta azul todos los días se volvieron franeleros y acabaron
viviendo en la calle o pidiendo limosna afuera de los bancos y el
mundo entero se les vino abajo con la movida del pelón culero
este. (31)

La descripción que hace El Ojón del desastroso despojo
del puerto—o al menos desastroso para las clases trabajadoras—
captura perfectamente las proporciones distópicas alcanzadas
durante el sexenio salinista. De 1988 a 1994, más de 150 empresas
paraestatales fueron privatizadas y los remanentes del desarrollismo
fueron desviados hacia una clase emergente de oligarcas,
arrastrando consigo una disparidad socio-económica “comparable
only to the post-independent period” (Carroll, 2016: 12). En el
caso de las antiguas elites veracruzanas, como señalan Arroyo
Fonseca y Rebolledo Flores, el giro neoliberal en México y su
violenta economía de desposesión les garantizó no sólo contratos
multimillonarios a través de la transferencia masiva de la riqueza
por varios canales ocultos sino, particularmente, los beneficios
derivados de grandes proyectos de infraestructura y megaproyectos
que serían brutalmente implementados en la región (4435). Estos
proyectos, ciertamente, fueron promovidos a través de discursos
que resaltaban “technological and infrastructural development
and economic growth as a way to help societies with […] poverty
alleviation and pro-poor development” (Córdoba Azcárate, 2020,
286). En línea con este discurso y casi ventrilocuando el lenguaje
de gobermentalidad neoliberal, al final de crónica, Melchor expresa
los esfuerzos del gobierno para transformar el puerto de Veracruz y
reactivar su economía, principalmente a través de un nuevo malecón
que mejorará esta área para el consumo turístico, creando empleos,
brindando seguridad y estabilidad a sus habitantes. No obstante, en la
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devastadora intervención de El Ojón que Melchor introduce al final
de la crónica, este gesto de restructuración espacial es comparado
más bien con una apropiación de tierras neocolonial, llevando al
lector de vuelta al espacio desigual del Barrio con el que la crónica
abre, y por ende, presentándolo como parte de la trayectoria cíclica
de la acumulación capitalista:
Esos pinches españoles lo único que quieren es chingar al pueblo
y que al centro se lo lleve la chingada. Quieren que el puerto se
parezca a Miami o no sé qué pedo pero yo te digo que uno de estos
días el pueblo se va a cansar. En aquel entonces también vivíamos
bien jodidos, pa’ que te miento, pero al menos vivíamos contentos
y teníamos dónde chingarlos nuestras chelas a toda madre y
cotorrear sin que nadie nos hiciera menos por ser obreros. (31)

La profética visión del cercano futuro de Veracruz del El
Ojón que se articula en la crónica, aludiendo al “ajuste espacial”
(en inglés spatial fix2) por venir, registra las desastrosas condiciones
del presente como parte de un largo continuo de depredación que,
aunque enarbolada por una nueva casta de conquistadores, abrirá el
paso a desposesión de las clases populares de la tierra y el acceso a sus
recursos. Presentando así un aplanado horizonte en donde el saqueo
histórico (representado por los españoles) y las desregulaciones
económicas del neoliberalismo coexisten para otorgar al capitalismo
2 El “ajuste espacial” se refiere al proceso a través del cual las recurrentes
crisis de sobreacumulación del capitalismo son resueltas, al menos por un
tiempo, a través de la reorganización espacial y la expansión geográfica
(Harvey 1982), es decir, a través de la incorporación de más territorio del
planeta al ámbito del capital; la transformación de relaciones de producción
y formas de vida en una escala planetaria; y la creación de un expandido y
mejorado entorno construido que permita sostener y mejorar la habilidad del
sistema para acumular riqueza (Schoenberger, 2004, p. 429).

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global con nuevas reservas de materias primas (la reserva del
turismo aún por explotar), el pasaje final de la crónica prefigura la
destrucción presente y futura como determinada por estas viejas/
nuevas lógicas extractivas. Sólo unos años más tarde, al momento de
la publicación del libro, la portentosa acusación del El Ojón será vista
en pleno vigor con el malecón de Veracruz convertido en una fosa
común y el sector de hidrocarburos finalmente abierto a la inversión
extranjera—una revolución en el sector notablemente denominada
“Salvando a México”. No obstante, señalando ya la violencia que
pronto lo consumiría todo y abriría el territorio a una nueva clase
de empresarios—encapsulada con el título de la crónica que cierra
la colección “Veracruz se escribe con Z”—la crónica de Melchor
pone la atención sobre estos negocios criminales (en el sitio original
del colonialismo de conquistadores) como siempre ya inscritos en, y
necesarios para, la trayectoria predatoria del capitalismo.
Las crónicas de Melchor ponen en manifiesto no sólo por
qué este emplazamiento geográfico ha sido recalibrado como el
epicentro de los males que aquejan la nación sino, particularmente,
porqué este terreno ha sido un sitio privilegiado para trazar las
profundas fallas del capitalismo global. Como argumenta Charlotte
Whittle en una reseña reciente de la novela Morir en el Golfo (1985)
de Héctor Aguilar Camín—un texto centrado en el criminal fracaso
de un estado post-revolucionario sostenido por el petróleo—el
título de este thriller policiaco sugiere que el asesinato se encuentra
ya impreso sobre el paisaje del Golfo y está destinado a repetirse
(2016). Las cicatrices dejadas por la petrolización mexicana en los
paisajes de la costa y la magnitud de la crisis actual, como Whittle
sugiere, muestran que el noir continúa siendo un género productivo
para explorar el “intricate maze of links between crime and power”
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(2016). Las preocupaciones formales que surgieron durante un
periodo específico de la historia literaria de América Latina,
principalmente, cómo representar el caos que la violencia estaba
causando en todo el hemisferio más allá de la “tyranny of breaking
news that trivializes criminal violence” (Castellanos Moya cit. en
Luna Sellés, 2020), son por lo tanto entretejidas en las crónicas negras
de Melchor para ofrecer una perspectiva escéptica sobre crisis del
presente. En Aquí no es Miami, por lo tanto, se observa un esfuerzo
consciente por exponer los impulsos económicos del capitalismo
como causa oculta de la restructuración catastrófica y radical de estos
territorios, los cuales, al momento de publicación, se desplegaban
con brutalidad bajo el engañoso término de “guerra contra el
narcotráfico”. Enfocándose en estos ambientes peri-urbanos en
dónde los procesos de acumulación capitalista son implementados
por medio la coerción y el saqueo, las crónicas permiten al lector
vislumbrar las capas de misterio que cubren la extendida explotación
que se ejerce en estos espacios. Por lo tanto, contrario a la puesta en
escena de una violencia inhumana y deshumanizante hecha por los
medios de comunicación dominantes, los paisajes trazados en las
crónicas negras de Melchor registran productivamente los instintos
criminales del capitalismo que se ocultan detrás del espectro del
narcotráfico, usualmente invocado como único culpable.

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�Dosier
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Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano:
la saga de Edgar “el Zurdo” Mendieta
Idealization and cliché in the Mexican narco-police:
the saga of Edgar “el Zurdo” Mendieta
Gerardo Castillo Carrillo
Universidad Iberoamericana de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-8167-1169
gerardocastilloc@hotmail.com

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: En el presente artículo nos disponemos a revisar la
caracterización que la narrativa mexicana con temática narco ha realizado
sobre el detective. Este tipo de personaje se ha vuelto emblemático, por
ejemplo, en la obra literaria de escritores como Paco Ignacio Taibo II,
Rafael Ramírez Heredia, Élmer Mendoza, Gonzalo Martré, Bernardo
Fernández, entre otros. La mayor parte de estos autores han publicado de
manera frecuente sagas novelísticas con el mismo protagonista-detective
(como Héctor Belascoarán Shayne, Edgar el “Zurdo” Mendieta o Andrea
Mijangos), quienes ante un sistema de justicia inoperante e impune tratarán
de hacer prevalecer el orden social pese a los obstáculos y el peligro que
representa el crimen organizado. De este modo, detectives como Edgar
“el Zurdo” Mendieta desempeña su labor, dentro de la corparación
policiaca, en un contexto de extrema violencia causada por los carteles del
narcotráfico. Pese a esta realidad caótica, el personaje estará caracterizado,
por parte de su autor, bajo una visión romántica e idealista basada en

169

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

el estereotipo de agente honesto, íntegro e infalibles ante un sistema
judicial extremadamente corrupto. A partir de estos planteamientos, se
defenderá como premisa central que esta saga literaria, escrita por Élmer
Mendoza, solo reproduce una perspectiva cerrada, utópica y tradicional de
la narrativa policiaca.
Palabras clave: Literatura policiaca, Narcopolicial, Detective, Perdedor,
Cliché
Abstract: In this article we are about to review the characterization that
the Mexican narrative with a drug theme has made about the detective.
This type of character has become emblematic, for example, in the literary
work of writers such as Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez Heredia,
Élmer Mendoza, Gonzalo Martré, Bernardo Fernández, among others.
Most of these authors have frequently published novelistic sagas with the
same protagonist-detective (such as Héctor Belascoarán Shayne, Edgar el
“Zurdo” Mendieta or Andrea Mijangos), who, faced with an inoperative
and unpunished justice system, will try to make the law prevail. social
order despite the obstacles and the danger posed by organized crime.
Detectives like Edgar el “Zurdo” Mendieta carry out their work, within
the police corporation, in a context of extreme violence caused by drug
cartels. Despite this chaotic reality, the character will be characterized, by
its author, under a romantic and idealistic vision based on the stereotype
of an honest, upright and infallible agent before an extremely corrupt
judicial system. Based on these approaches, it will be defended as a central
premise that this literary saga, written by Élmer Mendoza, only reproduces
a closed, utopian and traditional perspective of detective fiction.
Keywords: Police Literature, Narcopolice, Detective, Loser, Cliché

170

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I.

Precursores de la literatura policiaca en México

Sin duda, uno de los referentes iniciales de la narrativa policiaca
mexicana es la revista Selecciones Policiacas y de Misterio (1946- 1961),
en ella se agrupó una generación de escritores que difundió y
posicionó el género en las letras nacionales. Entre los autores que
conformaron este grupo destacan Antonio Helú, Juan Bustillo Oro,
Enrique F. Gual, Rafael Bernal, Antonio Castro Leal, María Elvira
Bermúdez, Ramiro Gómez Kemp, José Martínez de la Vega, Rubén
Salazar Mallén, entre otros. Muchos de ellos además participaron
como guionistas y directores en nuestra industria cinematográfica.
Justo durante la década de los años cuarenta se publican novelas
como Ensayo de un crimen (1944) de Rodolfo Usigli, El crimen de tres
bandas (1945) de Rafael Solana, Un muerto en su tumba, así como Tres
novelas policiacas (1946) de Rafael Bernal y el volumen de cuentos La
obligación de asesinar (1946) de Antonio Helú; en conjunto estos textos
se centrarán en uno de los rasgos característicos y tradicionales del
género policiaco: la solución del enigma (generalmente un asesinato)
del cuarto cerrado.
La popularidad de esta vertiente literaria permitirá que
precisamente, el detective, personaje y elemento fundamental de la
narrativa de corte policial, tenga gran aceptación entre los lectores;
de esta manera, Máximo Roldán será el investigador recurrente en los
relatos de Antonio Helú1; al igual que Peter Pérez, creado por José
1 Máximo Roldán compartirá características semejantes a los personajes
de Edgar Allan Poe: lógica deductiva, sagacidad matemática y una destacada
inteligencia. Otros de los personajes creados por Helú será el ladrón Carlos
Miranda, protagonista del relato “La obligación de asesinar”, además en
algunos cuentos fungirá como compañero de andanzas de Roldán. En el año de
1937 Antonio Helú escribe y dirige la versión cinematográfica de La obligación
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171

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Martínez de la Vega, quien será trasladado incluso al cine. Décadas
posteriores, en la narrativa mexicana surgirán detectives con una
mayor complejidad psicológica, acorde con el contexto sociohistórico
que relatan, tal es el caso de Filiberto García, protagonista de la novela
El complot mongol (1969), y por supuesto Héctor Belascoarán Shayne,
personaje central de las obras Días de combate (1976), Cosa fácil (1977),
Algunas nubes (1980), No habrá final feliz (1981), Amorosos fantasmas
(1989), Sueños de frontera (1990), entre otras.
La crítica considera a Ensayo de un crimen, novela escrita por el
dramaturgo Rodolfo Usigli, como un referente de la literatura policiaca
mexicana, además de su calidad estética, se aleja de los parámetros
tradicionales de este género; su protagonista, Roberto de la Cruz, está
obsesionado con cometer el asesinato perfecto y cobrar notoriedad
como criminal; más allá de este objetivo por parte del personaje
central, el texto realiza una radiografía de la sociedad mexicana
posrevolucionaria, analizando de manera particular la frivolidad,
ambición e inmoralidad de las clases sociales adineradas, quienes para
de la Cruz no merecen vivir debido a su comportamiento disipado, al
respecto Laura Navarrete Maya (2000) asevera:
Las víctimas elegidas por él son seres «despreciables» que no
merecen vivir, decía él. Patricia era estrafalaria, escandalosa,
pervertida; el conde, además de todo eso era homosexual.
de asesinar. A partir de este año comienza a trabajar como coguionista con
Juan Bustillo Oro, ambos tratarán de impulsar el cine policiaco en la industria
mexicana. Entre los argumentos que escribe destacan las películas: La honradez
es un estorbo (1937), Ave sin nido (1947) El Asesino X (1955), El medallón
del crimen (1956), El último mexicano (1956), entre otras. Véase Ortiz BulléGoyri, A. (2020). Antonio Helú y sus aportaciones al género policiaco, en la
literatura, el cine y el teatro. Tema y variaciones de Literatura, número 54,
semestre I, pp. 29-39.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-53

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El mismo Herrera le advirtió: aléjese de ellos porque sólo le
acarrearán problemas; más Roberto de la Cruz lo ignora y dedica
mucho tiempo a planear e intentar cumplir su obsesión: librar a la
sociedad de seres como ellos, apartados totalmente de la norma.
(p. 475)

Estos elementos permiten considerar a la novela Ensayo de
un crimen más próxima al género negro que a la narrativa policíaca
tradicional, debido a que en las tres partes que conforman la obra se
expone la transformación sociocultural de la metrópoli, así como el
desarrollo de la modernidad en el país. Roberto de la Cruz transita
por la ciudad añorando el espacio y la época anterior a estos cambios,
pues considera que hay una degradación tanto en la urbe como en
sus habitantes; por tal motivo, es necesario restablecer el orden a
través del asesinato; puesto que sus víctimas (Patricia Terrazas, el
conde Schwartzemberg, Carlota Cervantes) son todos aquellas que
alteran sus valores e identidad. Su deseo de matar está asociado
más por un principio ontológico que por razones pragmáticas. En
consecuencia, cuando Roberto de la Cruz es acusado de homicidio
pasional, al asesinar a su esposa accidentalmente, prefiere perder la
cordura, antes que ser juzgado como un criminal común y corriente.
Ensayo de un crimen se aleja de los parámetros de la novela
de enigma, debido a que tanto los asesinatos como el hallazgo del
homicida son relatos secundarios, pues en el texto se priorizan,
a través de la voz de Roberto de la Cruz, los cambios sociales,
culturales y económicos que se producen en la Ciudad de México
con la llegada de la modernidad. Ante esta nueva época, el narrador
observa que las transformaciones arquitectónicas de la metrópoli
son signo de una nueva etapa:
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Había una fiebre de construcciones en la ciudad, por ser la única
inversión segura, que pronto el solar devastado se confundió con
los otros mil solares que había. Pronto, también, arquitectos y
albañiles empezaron a trabajar con una especie de mecánica
pasión, y una nueva estructura y nuevos bloques de piedra
reemplazaron a los anteriores (Usigli, 1994, p. 57).

En consecuencia, el imaginario urbano se ve alterado por
estas nuevas edificaciones, las cuales para Roberto de la Cruz
significan la pérdida de la identidad en el plano espacial y también
personal. Asimismo, se registran una serie de transiciones culturales
en la vida nocturna de la ciudad: cabarés, salas de juego exclusivos,
espectáculos de medianoche que generarán un sinfín de nuevas
experiencias y prácticas en los habitantes citadinos. Estas dinámicas
de reciente orden provocarán paulatinamente una corrupción tanto
política como social que agudizará la violencia y el crimen en los
distintos sectores sociales. Estos cambios evidencian una estructura
delictiva diferente en el espacio público de la metrópoli.
Este conjunto de transformaciones socioculturales,
así como la presencia de los sectores sórdidos y marginales de
la ciudad, estarán recreados en otro referente de la literatura
mexicana del siglo XX: El complot mongol (1969) de Rafael Bernal.
La novela está conformada por la mezcla de voces narrativas
(tercera y primera persona) su protagonista, Filiberto García,
realizará largos monólogos en los que develará su personalidad
y las deducciones para desarticular el plan ideado por China para
asesinar al presidente de los Estados Unidos; el FBI y la KGB
sospechan que esta intriga se maquina desde el Barrio Chino de
la Ciudad de México, espacio por el que transitará García para
investigar los intríngulis de tal objetivo:
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México, con cierta timidez, le llama a la calle de Dolores, su barrio
chino. Un barrio de una sola calle de casas viejas con un pobre
callejón ansioso de misterios. Hay algunas tiendas olorosas a
Cantón y Fukien, algunos restaurantes. Pero todo sin el color, las
luces y banderolas, las linternas y el ambiente que se ve en otros
barrios chinos, como el de San Francisco o Manila. Más que un
barrio chino, da el aspecto de una calle vieja donde han anclado
algunos chinos, huérfanos de dragones imperiales, de recetas
milenarias y de misterios. (Bernal, 2011, p. 25)

Como se observa en la cita anterior, la descripción del Barrio
Chino, de acuerdo con la percepción del narrador, es decadente y
marginal. De hecho, resulta paradójico que desde estas calles se pueda
urdir un complot de corte internacional. No obstante, conforme
Filiberto García investiga los secretos de la conspiración, descubre
que el corrupto sistema político mexicano es el artífice de esta
confabulación; precisamente, el hombre que lo contrata, Rosendo
del Valle, para investigar los orígenes de tal intriga es el principal
responsable de esta trama porque su ambición es convertirse en
presidente de la república al generar una atmósfera de inestabilidad en
el país. Por consiguiente, Filiberto García al descubrir las verdaderas
intenciones detrás de este plan, en su condición de sicario, terminará
asesinando al exgobernador del Valle y sus cómplices.
El complot mongol está enmarcada como una novela negra de
espionaje, en la que se realiza una crítica social a los estamentos que
produjo la Revolución Mexicana, en particular, a la clase política
y a la corrupción sistemática de los aparatos estatales. De hecho,
su protagonista, Filiberto García, es producto de ese caudillismo
revolucionario: altanero, utilitario, deshonesto. La novela evidencia
la escasa capacidad de los cuerpos policiacos, así como el fracaso de
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

las instituciones de justicia, aspectos que en la literatura neopolicial
reciente y en la situación política actual se agudizan sin posibilidad
de cambio. Por consiguiente, el Estado como un agente corruptor
será una constante en la narrativa mexicana coetánea, elementos,
por ejemplo, que tanto Paco Ignacio Taibo II como Élmer Mendoza
tendrán presentes en sus sagas literarias.
Sin duda, Ensayo de un crimen y El complot mongol son novelas de
corte policiaco precursoras en la crítica sociopolítica de México de
la primera mitad del siglo XX. Por supuesto, ambos textos apegados
a la tradición literaria del hardboiled norteamericano, develaron un
submundo criminal y marginado que traspasó el clásico asesinato
del cuarto cerrado. Asimismo, quizá propiciaron que escritores
como Paco Ignacio Taibo II, Juan Hernández Luna, Rafael Ramírez
Heredia, entre otros, explorarán en sus narrativa espacios sórdidos
y decadentes de la frontera norte del país, así como de distintas
ciudades de provincia. No obstante, la inoperancia del sistema
político será un rasgo que de manera consuetudinaria tratarán en
sus textos estos autores.
Precisamente Paco Ignacio Taibo II acuñará el término
neopolicial para referirse a una realidad sociopolítica corrompida
de manera sistemática, así como a un aparato de justicia omiso y
cómplice de la delincuencia organizada. En este nuevo contexto, la
policía estará subordinada a los intereses de los grupos criminales,
quienes operarán como agentes represores de la población civil.
Cabe precisar que en conjunto estos elementos serán característicos
de los países latinoamericanos, los cuales, además de tener en común
el retraso económico, producirán lugares de alta marginación y
pobreza. Ante este panorama, los ideales de justicia del personajedetective estarán determinados por factores absolutamente ajenos
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a su voluntad; de este modo, la incertidumbre, la ambigüedad y la
soledad también formarán parte de su psique. En esta dirección
García Talaván (2014) asevera que
la fórmula del detective como superhombre es sustituida por la
del detective duro, marginal y de moralidad ambigua cuyo cinismo
e ironía se oponen a la sociedad en la que vive. Al contrario
del detective clásico, el nuevo es vulnerable, se mete de lleno
en la acción y sufre físicamente sus consecuencias. Para él la
investigación no es un puro juego intelectual sino una toma de
postura ética. (p. 66)

En consecuencia, el detective apegado a los principios de
la novela negra2, ahora estará motivado por un código ético de
carácter personal, el cual tratará de preservar el orden social, pese
a su marginación y vulnerabilidad. Ante un contexto sociohistórico
crítico, en el que la vida urbana produce una masa poblacional
anónima, la complejidad criminal será uno de los rasgos distintivos
del hardboiled. No obstante, el detective de la narrativa neopolicial
también se caracterizará, dependiendo de las circunstancias, por
una indeterminación moral, motivada en muchas ocasiones por la
corrupción y la ineptitud de las instituciones públicas.
Invariablemente el detective o agente policiaco en la narrativa
mexicana tiene en contra el abuso de poder de los aparatos políticos,
2 El escritor argentino Ricardo Piglia considera que en la literatura el
detective policiaco debe atender, en principio, a la tradición y tener como
rasgos elementales la razón y la experiencia. Para Piglia estos personajes
deben dialogar con su realidad histórica y política. Precisamente estos
elementos se pueden observar en Los casos del comisario Croce.  Para Piglia,
la combinación de verdad, conocimiento e imaginación son esenciales para
descifrar los misterios de la realidad. Véase Bueno, M. (2018). “El Comisario
Croce: la forma del policial de Ricardo Piglia”, en  Alea: Estudios Neolatinos,
vol. 20, núm. 1, pp. 90-109.
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la incompetencia burocrática, la decadencia moral de la sociedad,
etcétera. Así personajes como Filiberto García, Héctor Belascoarán
Shayne, Ifigenio Clausel, Malverde Chandler, Edgar “el Zurdo”
Mendieta o Andrea Mijangos3, siempre desarrollan su labor de
manera adversa, bajo escenarios violentos y caóticos, pese a estos
inconvenientes, con todas las complicaciones que se presentan para
resolver una investigación criminal o particular, todos ellos logran
resolver sus casos. Esta constante más allá de su valoración estética
evidencia una idealización que contrasta con la realidad extraliteraria.
Por supuesto, todo texto literario contiene un sentido interno que no
necesariamente debe tener correspondencia con el plano de lo real.
Para escritores como Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez
Heredia o el propio Élmer Mendoza, el detective se asume como un
perdedor e incluso como antihéroe que, pese a todas las adversidades,
se sostiene a partir de la resistencia y en la paradójica aceptación de
la derrota. Esta posición por parte de este tipo de personajes es
consecuencia de un inoperante sistema político, de la desigualdad
social y de los fracasos personales o afectivos. Por orden general
es un ser solitario que suele tener un pasado traumático, aunado al
escepticismo y al desencanto de los aparatos estatales. Su ethos reside
3 El escritor mexicano Bernardo Fernández ha publicado cinco novelas
bajo la temática narco: Tiempo de alacranes (2005), Hielo negro (2011),
Cuello blanco (2013), Azul Cobalto (2016) y Esta bestia que habitamos: Un
caso del Járcor (2021); en las primeras cuatro obras de esta serie, el personaje
central es la detective policiaca Andrea Mijangos, quien estará obsesionada en
capturar a la jefa del Cártel de Constanza, Lizzy Zubiaga. Esta saga literaria
comparte características semejantes con la de “el Zurdo” Mendieta: a su modo
son agentes honestos, están obsesionados con la justicia y se suelen enfrentar
a criminales poderosos. Esta visión maniqueísta contrasta con la realidad
corrupta e impune de las dependencias de seguridad y de la comprobada
complicidad de las corporaciones policiacas con la delincuencia organizada.

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en su condición marginal y en la acción de investigar, de descubrir
los intríngulis de criminalidad y corrupción del poder. En todos
estos detectives literarios existe un profundo pesimismo, así como
una evidente desconfianza por las leyes, la justicia y las verdades
absolutas.
Finalmente es importante subrayar que tanto la marginación
como el fracaso, además de ser características claves en la psique
personal del detective literario moderno, también se constituyen
como elementos distintivos del género neopolicial. Este rasgo está
asociado con una realidad política y social desfavorable, en la que
permea un pasado trágico y negativo en la memoria individual de
este tipo de personajes (García Talaván, 2011). Es así como Edgar
“el Zurdo” Mendieta, protagonista de una serie de seis novelas
escritas por Élmer Mendoza, manifiesta como principal mecanismo
de defensa la integridad ética y el deber de justicia. En contraste, con
detectives que presentan una posición más cínica o descarada, tal es
el caso de personajes como Jesús Malverde Chandler o Celia Cruz,
alías la Rompecocos, investigadores creados por el escritor Gonzalo
Martré, o el descarado y corrupto policía Luis Manuel Salcido, de la
novela El Sinaloa, de Guillermo Rubio.
II.

Edgar “el Zurdo” Mendieta, el detective héroe

Tal como se mencionó con anterioridad, el detective de la narrativa
neopolicial generalmente está representado como un perdedor. Esta
característica también se observa en la saga literaria del personaje
Édgar “el Zurdo” Mendieta, protagonista de Balas de plata (2008),
La prueba del ácido (2010), Nombre de perro (2012), Besar al detective
(2015), Asesinato en el Parque Sinaloa (2017) y Ella entró por la ventana
del baño (2022), novelas pertenecientes al escritor mexicano Élmer
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Mendoza (Culiacán, 1949). “El Zurdo” es un policía Ministerial de
Culiacán, Sinaloa, quien siempre estará una posición contracorriente
ante el denominado Cártel del Pacífico, pues como agente del
estado no tendrá los alcances suficientes para combatirlo; por
tal razón, en repetidas ocasiones tendrá que negociar con la jefa
de este grupo delictivo, Samantha Valdés, para poder encerrar o
castigar a criminales que de manera circunstancial aparecen para
asesinar personas cercanas afectivamente a Mendieta, por alterar
violentamente el orden público, o bien porque afectan los intereses
del Cártel. El escritor y crítico literario Eduardo Antonio Parra
(2017) reflexiona a propósito del personaje:
¿Un detective en México? Preguntan todavía ciertos lectores
incrédulos. Sí, en nuestro país también lo hay, aunque no gocen de
mucho prestigio al pertenecer a la Policía Judicial o Ministerial. ¿Un
judicial es el héroe de estas historias? ... pero habrá que añadir que
Edgar “el Zurdo” Mendieta no es un judicial como aquellos cuya
imagen permanece tenebrosamente grabada en el imaginario de la
gente. Tampoco trabaja para el crimen organizado, aunque tenga
amigos muy poderosos entre los dirigentes de la mafia. (p. 62)

Si observamos la cita anterior, Eduardo Antonio Parra parte
de una idealización para describir la personalidad del detective. De
igual manera, justifica la supuesta amistad que sostiene el personaje
con capos del crimen organizado, pero en términos pragmáticos este
tipo de relaciones están fincadas en la conveniencia de ambas partes
más que en el respeto; de hecho, en la práctica es incongruente que
un policía y un criminal puedan ser amigos desinteresadamente. Por
consiguiente, si “el Zurdo” Mendieta realiza alianzas con el Cártel
del Pacífico para terminar con un enemigo en común, solo evidencia
una actitud permisible ante estos grupos delictivos.
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En el presente estudio no tenemos como objetivo llevar
a cabo un análisis puntual de cada novela, nuestra finalidad es
demostrar que de manera indistinta el personaje a través de la saga
no tiene evolución ni un arco dramático verosímil; por ejemplo,
aunque proviene de una colonia popular tiene gustos literarios
selectos, le gusta el rock clásico, no es misógino con sus compañeras;
por supuesto que estos atributos en un policía mexicano promedio
son irreales, considerando que esto tipo de agentes están expuesto a
contextos de violencia y exclusión, resulta poco probable que Edgar
Mendieta, como agente ministerial, manifieste gustos sensibles en
un entorno de absoluta masculinidad hegemónica, pero resulta
un tanto absurdo que como simple policía tenga el respeto de los
criminales y sea incorruptible, así se observa en la obra Nombre de
perro (2012), cuando “el Zurdo” Mendieta se reúne con Samantha
Valdés, la jefa del Cártel del Pacífico, quien le solicita un favor:
Quiero que encuentres al asesino y me lo entregues. Samantha,
respeto tu dolor, me consta que Mariana era buena persona,
pero no soy detective privado, soy placa y como me dijiste una
vez: de los más pendejos…Ya una vez te invité a estar cerca
de nosotros y quedaste en pensarlo. Silencio. Te lo pido como
un favor personal…Me está cargando la chingada y sé que con
mis métodos no voy a avanzar; así que te necesito…Dame
una camioneta blanca con vidrios blancos y dinero para llevar
técnicos a Mazatlán. Cuenta con ello. Una cosa más: suspende las
carnicerías. (Mendoza, 2012, pp.112-113)

Otras características que presenta el personaje de Edgar “el
Zurdo” Mendieta están relacionadas con su carácter depresivo y
solitario, motivado por una agresión sexual que sufrió en la infancia
por parte de un sacerdote, estos hechos le causarán en cierto momento
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un alcoholismo crónico. Además, las relaciones amorosas que sostiene
son intermitentes y poco estables, el único hijo que tiene lo conoce
veinte años después; todos estos antecedentes son compatibles con la
representación del detective perdedor que explicamos líneas arriba, y
que si bien es cierto estos rasgos se apegan a la narrativa neopolicial, la
saga escrita por Élmer Mendoza generalmente está planteada a partir
de investigar un asesinato que afecta de manera directa a amigos o
conocidos del “Zurdo” Mendieta, quien pese a todos los obstáculos
siempre descubrirá el móvil y al homicida, aproximándose más a la
clásica novela policiaca deductiva.
Estas particularidades, mencionadas en el párrafo anterior,
se presentan en la quinta novela de la saga, Asesinato en el Parque
Sinaloa (2017). Mendieta es cuestionado por distintas corporaciones
de estar coludido con el Cártel del Pacífico, tras no comprobársele
esta acusación, decide retirarse y dedicar su tiempo a embriagarse;
sin embargo, resuelve integrarse nuevamente a la policía ministerial
para investigar el homicidio del abogado Pedro Sánchez Morán, hijo
de su mentor y amigo, el ex policía Abel Sánchez: “Voy a volver pero
con una condición…mataron al hijo de Abel Sánchez en Los Mochis
y quiero encargarme de la investigación, ésa es mi condición. Voy
a llevarme al grupo” (Mendoza, 2017, p. 43). Con este propósito
se trasladará a Los Mochis para indagar el crimen. Una vez más
el personaje se centrará en resolver el asesinato, tomándose el
compromiso, al igual que en otros textos, como un deber de justicia.
De igual manera que en otras obras de esta saga, habrá dos
relatos paralelos como parte de la diégesis; por un lado, los intríngulis
y pistas sobre el asesinato del abogado; por otro, la fuga de la prisión
de un alto cabecilla del Cártel del Pacífico: el Perro Laveaga, quien
está obsesionado con Daniela Katz, una conocida locutora de la
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región, que le ha prometido al narco realizar una serie radiofónica
sobre su vida, a cambio de ser entrevistado. Por supuesto que este
relato alterno del capo fugitivo tendrá una evidente semejanza
con la historia de Joaquín el “Chapo” Guzmán, quien también fue
capturado en la ciudad de Los Mochis bajo las mismas circunstancias.
De nueva cuenta “el Zurdo” Mendieta se enfrentará con
distintos obstáculos: policías corruptos, sicarios asesinando civiles,
capos del narcotráfico encondiéndose de las fuerzas armadas, el
ejército sitiando la ciudad; bajo este escenario, será capturado por
confrontarse con agentes ministeriales de Los Mochis, pero a pesar
de haber transgredido las leyes, de manera un tanto inverosímil se le
ofrecerá un trato:
Edgar Mendieta, violaste once leyes y todos los códigos de honor
de la Policía mexicana, además de faltar al respeto al Ejército,
[…]; estás acusado de colaborar en la fuga de Samantha Valdés
y te señalan en Estados Unidos como el asesino de la agente
especial de FBI Win Morrison, estás enterado? […]. Además, cae
sobre tus espaldas haber provocado la muerte del teniente de la
Policía Federal César Obregón, conocido como el Trokas. […]. Si
colaboras con nosotros te dejaremos libre al terminar el operativo
(Mendoza, 2017, p. 202).

El acuerdo propuesto por el ejército, muy al estilo de la
industria cinematográfica holliwoodense, consiste en ayudar a la captura
de Samantha Valdés, trato que no aceptará el agente Mendieta debido a
la amistad que sostiene con la jefa del Cártel del Pacífico. No obstante,
una vez más observamos la sobreestimación que con la que delinea
el personaje, pues no importa que violente las leyes, sea acusado
de asesinato o sostenga relaciones con la delincuencia organizada,
siempre saldrá avante pese a los inconvenientes que se presenten.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Este carácter infalible resulta incongruente con la realidad política y
criminal que se vive en el país, pero además alejado del ethos crítico y
contestario del detective de la novela negra hispanoamericana.
Pese a estos clichés, Asesinato en el Parque Sinaloa es quizá
el texto de toda la saga que mejor aborda las redes criminales del
narcotráfico y expone la evidente subordinación a la que están sujetas
las corporaciones policiacas a manos de los carteles de la droga. Cabe
destacar que, en las primeras novelas, la acción narrativa solo se centra
en resolver el enigma del asesinato. Por ejemplo, en Balas de plata, el
agente Mendieta se dedica a investigar el homicidio de Bruno Canizales,
hijo del exministro de Agricultura, quien lleva una doble vida y es
ejecutado con una bala de plata, aspecto que obsesionará al detective
pero que no podrá esclarecer. En esta primera entrega el personaje
estará más vinculado con un perfil de perdedor (característico de
la narrativa neopolicial): fue abandonado por su mujer, acude con
el psicoanalista, tiene recuerdos poco gratos de su infancia en el
seminario; no obstante, se debe apuntar que es un asiduo lector de
Shakespeare, Capote, Munch, Kerouac, Fromm, entre otros.
En La prueba del ácido, en cambio, el detective resolverá el
asesinato de la prostituta brasileña Mayra Cabral de Melo, con la
que “el Zurdo” Mendieta tendrá encuentros sexuales fortuitos.
Nuevamente el punto narrativo de la novela se centrará en investigar
el homicidio, para cumplir tal propósito tendrá que negociar con
diferentes redes criminales, entre ellas se encuentra la nueva jefa y
heredera del Cártel Pacífico, Samantha Valdés, quien le facilitará los
medios y los hombres para descubrir al asesino. Justo en este texto
se origina la relación de complicidad entre ambos personajes, Valdés
invitará a Mendieta a trabajar para el grupo criminal, supuestamente
por el aprecio y respeto que su padre sentía por el policía: “Necesito
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hablar contigo comandante. No soy tu hombre Samantha, soy
demasiado pendejo y todavía un poco honesto. Precisamente por
eso me interesas, Zurdo Mendieta, ¿crees que no necesitamos
gente honrada en nuestras filas? Aunque no lo creas o no lo hayas
pensado, este negocio no funcionaría sin grandes dosis de fidelidad
y honradez” (Mendoza, 2012, p. 239). Esta lectura que realiza Élmer
Mendoza sobre los convenios entre narcotraficantes y policías
resulta ingenua y poco informada. El crimen organizado más allá
de fidelidad y honradez exige pragmatismo, beneficios personales
y dividendos económicos, aspectos que en esta serie narrativa se
soslayan o pasan desapercibido. Por tal razón, sustentamos que en
conjunto estas novelas replican una visión idealizada y superficial del
tráfico de drogas, reproducida no solo literariamente, sino también
en la música, el cine y la televisión.
En Ella entró por la ventana del baño, la última novela publicada
sobre el detective Edgar Mendieta, titulada a partir de una canción
de The Beatles [“She Came in Through The Bathroom Window”],
el agente ministerial Mendieta tendrá nuevamente una doble
misión; por una parte, Ricardo Favela, un anciano moribundo, le
solicitará como último deseo encontrar a la mujer con la que hace
más de veinte años sostuvo una apasionada aventura amorosa; por
otra, capturar a Sebastián Salcido, alias “el Siciliano”, un peligroso
exmilitar dedicado al narcotráfico, quien ahora que está libre,
después de dos décadas de prisión, ha comenzado a asesinar a
aquellos policías que lo capturaron. Una vez más Samantha Valdés
decide ayudar al “Zurdo” Mendieta a capturar al exmilitar Salcido,
pues es un enemigo en común para ambas partes; por supuesto, una
vez más hacia el final de la novela estos obstáculos se resuelven a
favor del agente policiaco.
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Este tipo de historias paralelas son la misma premisa con las
que invariablemente Élmer Mendoza estructura las novelas de esta
saga. De manera recurrente se recrean muchas escenas efectistas,
llenas de balaceras y bazucazos, pero en el último capítulo se resuelve
el enigma y se asesina al sujeto que pone en peligro la estabilidad y
vida de los personajes. Debido a estas características creemos que
en conjunto la serie narrativa de Edgar el “Zurdo” Mendieta está
orientada a la clásica novela policiaca del enigma, recurriendo a una
visión romántica y poco crítica del narcotráfico y del sistema político
mexicano, creando en muchas ocasiones personajes maniqueos
o estereotipos criminales. Por supuesto no se debe minimizar las
cualidades narrativas de su autor, pues la publicación de seis novelas
con el mismo protagonista requiere de oficio literario y disciplina.
No obstante, el Zurdo Mendieta no evoluciona como personajes y
mantiene los mismos rasgos que en la primera obra.
III.

Pistas finales

El detective en la narrativa policiaca mexicana contemporánea
manifiesta un particular interés por la investigación deductiva, muy
apegado quizá a la tradición de la novela de enigma. En otros casos,
la búsqueda o indagación es un detonante para denunciar y hacer
público escándalos de corrupción de índole político, también se
exploran hechos criminales sensibles socialmente, por ejemplo, el
texto Un asesino solitario (1999) del propio Élmer Mendoza, examina
los intríngulis conspirativos para matar al candidato presidencial
del Partido Revolucionario Institucional (PRI); durante el relato,
Mendoza sostiene la misma premisa oficial que se propagó tras
el homicidio de Luis Donaldo Colosio: la ausencia de un autor
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intelectual. Narrada en primera persona por un matón a sueldo, “el
Yorch”, la historia se centra en exhibir la decadencia y podredumbre
del sistema político mexicano.
Precisamente la crítica al régimen mexicano corrupto y
decadente, tal como se plantea en Un asesino solitario, lo realizan años
antes escritores de corte policiaco como Rafael Ramírez Heredia,
Gerardo Cornejo o Juan Hernández Luna, estos autores toman como
núcleo narrativo de sus obras el punto de vista del criminal, explorando
con más profundidad el perfil psicológico, las zonas citadinas de la
periferia y la exclusión social producto de un nuevo orden económico.
Estos antecedentes son necesarios para comprender el surgimiento,
justo en la década de los noventa, de una problemática que pronto
perturbaría el espacio público: el narcotráfico. Es así como las novelas
con temática narcopolicial comienzan a tener resonancia en el campo
literario y editorial de nuestras letras.
La dinámica del mercado editorial, sin duda, fue determinante
para que sagas narcopoliciacas como la del “Zurdo” Mendieta
tuvieran una destacada recepción, bajo el contexto, por supuesto,
mediático y político de la guerra contra el narco emprendida en
el sexenio calderonista. Al igual que Élmer Mendoza, escritores
como Bernardo Fernández, Alejandro Almazán, Víctor Ronquillo,
Guillermo Rubio o César López Cuadras, centraron sus intereses
literarios en la temática narco. Algunos de ellos, reprodujeron en
sus textos la misma retórica maniquea difundida por el gobierno de
buenos y malos; en cambio, autores como Rubio y López Cuadras
trataron de romper con esta inercia discursiva a través de la parodia,
el humor y el cinismo de sus personajes, características más apegadas
a nuestra compleja y absurda realidad criminal.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67, de
Fernando del Paso
Collapses and cosmopolitan crimes in Fernado del
Paso’s Linda 67
Luis Miguel Estrada Orozco
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-3268-7658
luis.estradaorozco@viep.com.mx

Fecha de entrega: 07-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Desde su publicación en 1995, Linda 67. Historia de un crimen,
la recepción de esta novela policiaca ha sido ambigua, en buena parte
condicionada por la naturaleza de la obra precedente de Fernando del
Paso. En el presente artículo, propongo una lectura en Linda 67 varios
niveles: primero, como una novela que dialoga con el género venido de la
cultura de masas a través de la apropiación latinoamericana de que Amar
Sánchez identificaba como estrategias de “seducción y traición”. Por otro
lado, en Linda 67 existe una búsqueda estética fuera de los márgenes del
neopoliciaco hispanoamericano dominante a finales del siglo XX. La
estética de Linda 67 entrelaza elementos de cultura de masas y alta cultura,
tanto en las referencias directas como en trabajos de estructura profunda
o construcción psicológica de David Sorensen, el asesino que es su
personaje central. A través de los referentes de la publicidad, los productos
de lujo, conflictos sociales y hechos criminales de contemporaneidad, la
novela reaviva las críticas de Adorno y Horkheimer sobre la industria

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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

cultural, al tiempo que expone una suerte de reverso de los deseos
cosmopolitas latinoamericanos, concebidos por Mariano Siskind como un
“deseo de mundo”, una forma de aspirar a la universalidad (articulada
en discursos hegemónicos mundiales) desde la marginalidad geopolítica.
Este cosmopolitismo ha sido revisado por Siskind dadas las coyunturas
políticas del siglo XXI, en el que es patente el colapso de la función
imaginaria asignada a la noción de “mundo” en la concepción inicial del
cosmopolitismo. En el presente trabajo, argumento también que David
Sorensen, encarna ya algunos de los derrumbes del cosmopolitismo
latinoamericano a finales del siglo XX.
Palabras clave: Fernando del Paso, novela policiaca, cultura de masas.
Abstrac. Since its publication in 1995, Linda 67. Historia de un crimen, the
reception of this police novel has been ambiguous, largely conditioned by
the nature of Fernando del Paso’s previous work. In this article, I propose
a reading of Linda 67 on several levels: first, as a novel that dialogues
with the genre that came from mass culture through the Latin American
appropriation that Amar Sánchez identified as strategies of “seduction
and betrayal”. On the other hand, in Linda 67 there is an aesthetic search
outside the margins of the dominant Spanish-American neo-police at the
end of the 20th century. Linda 67’s aesthetic interweaves elements of mass
culture and high culture, both in direct references and in deep structure
or psychological construction works by David Sorensen, the murderer
who is its central character. Through the referents of advertising, luxury
products, social conflicts and contemporary criminal acts, the novel
revives Adorno and Horkheimer’s criticisms of the cultural industry,
while exposing a kind of reverse of Latin American cosmopolitan
desires, conceived by Mariano Siskind as a “desire for the world”, a way
of aspiring to universality (articulated in global hegemonic discourses)
from geopolitical marginality. This cosmopolitanism has been reviewed by
Siskind given the political conjunctures of the 21st century, in which the
collapse of the imaginary function assigned to the notion of “world” in
the initial conception of cosmopolitanism is evident. In this paper, I also
argue that David Sorensen already embodies some of the collapses of
Latin American cosmopolitanism at the end of the 20th century.
Keywords: Fernando del Paso, detective novel, mass culture.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Fernando del Paso recuerda en entrevista cómo concibió la idea
de Linda 67. Historia de un crimen. Después de leer varios libros de
la colección “El Séptimo Círculo”, dirigida por Jorge Luis Borges
y Adolfo Bioy Casares, le aseguró a Álvaro Mutis que él también
escribiría una novela policiaca. “No, no puedes, porque hay que
tener una vocación especial para eso”, respondió Mutis. “Veinte años
después recogí el reto y viajé a San Francisco para situarla ahí porque
hay que escoger un buen escenario también” (Domínguez, 2018).
La anécdota recoge, desde su germen, algunas de las dudas
en torno a la relación entre el libro y el autor. ¿Podía el escritor de
José Trigo (1966), Palinuro de México (1977) y Noticias del Imperio (1987)
ceñirse a las expectativas de la fórmula policial? Una vez terminado
el libro, ¿cómo se lee en relación con sus obras anteriores y con el
resto de los trabajos de corte similar en América Latina?
Linda 67 narra la historia del crimen cometido por David
Sorensen Armendáriz, mexicano cosmopolita hijo de un diplomático
de antepasados daneses, quien asesina a su esposa Linda Lagrange,
estadounidense, hija de un magnate texano y luego urde una estafa
para fingir su secuestro, cobrar millones de dólares y huir con su
amante, Olivia. La novela rompe con algunos elementos formulaicos
del género al descubrir al asesino desde el primer capítulo y dedicarse
a reconstruir los motivos que lo llevaron hacia el crimen, así como
los detalles de su planeación y ejecución. Posteriormente, David
Sorensen buscará quedar libre de culpa y fugarse con el dinero de la
estafa. Sin embargo, su plan se verá interrumpido por un chantajista
que busca hacerse con el dinero del supuesto rescate. Al mismo
tiempo, el caso es investigado por un policía mexicano-americano y
Sorensen es puesto contra la pared por una estratagema urdida por
su suegro, el viejo Lagrange, quien lo detesta profundamente.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

En el presente artículo, propongo una lectura de Linda
67, primero, desde una distancia doble tanto con las expectativas
de las fórmulas tradicionales del género, como con el resto de la
producción latinoamericana del “neopolicial” de finales del siglo
XX. En principio, Linda 67 participa de lo que Amar Sánchez
identificaba como estrategias de “seducción y traición”: literatura
que seduce con los recursos conocidos de los géneros venidos
de la cultura de masas y luego los traiciona para hacer su propia
propuesta estética. Por otro lado, Linda 67 escapa de las perspectivas
políticas del neopolicial hispanoamericano dominante a finales del
siglo XX, donde los Estados y sus aparatos de justicia son el centro
de la crítica del neopolicial. Así, Linda 67 es una narrativa que al
“traicionar” las fórmulas de sus referentes y las expectativas de la
producción de su momento gana autonomía. Finalmente, al usar
una serie amplia de referentes del mundo de la publicidad y artículos
de lujo que vincula con el crimen, la novela reaviva las críticas sobre
la industria cultural. Más aún, al contextualizar la narración con
temas en torno a migración, salud, derechos humanos y hechos
criminales de su contemporaneidad, expone un reverso siniestro
de los “deseos cosmopolitas”. Para Mariano Siskind, el “deseo de
mundo” identificado en algunos intelectuales latinoamericanos
desde la década de 1870 fue una forma de aspirar a la universalidad,
identificada en discursos hegemónicos mundiales en el Occidente,
desarrollada desde la marginalidad geopolítica. La idea de
cosmopolitismo, revisada y revisitada por el mismo autor dadas las
coyunturas políticas del siglo XXI, nota el patente colapso de la
función imaginaria asignada a la noción de “mundo”, un mundo
concebido como la estructura simbólica que sostenía imaginarios
humanísticos de emancipación, igualdad y justicia universales.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Como detallaré, el asesino David Sorensen encarna ya algunos de
los derrumbes del cosmopolitismo latinoamericano a finales del
siglo XX.
Novela policiaca: géneros bajo sospecha.
Las obras literarias que se apegan a géneros masivos llaman a la
duda. Es decir, juzgar su calidad artística es difícil. En especial, si la
novela se encuentra inserta en la obra de un autor como Del Paso:
Llegué a este título con recelo … Mi desconfianza fue tristemente
justificada: encontré una historia plagada de lugares comunes (a veces
salpicada de cursilería), la ejecución más básica de la novela negra. ¿Por
qué alguien como Fernando del Paso, reconocido por su audaz uso
del lenguaje, escogería un género que exige al escritor apegarse a
una serie de normas estrictas? (Cruz, 2018, mis cursivas).

Es posible que opiniones como la anterior tengan que ver
con cierta distancia con el género usado como punto de partida:
el policial. Si para Cruz hay “lugares comunes” y una “ejecución
básica”, para Amelia Castilla, por el contrario, Del Paso no sólo
ignoró las dudas de Álvaro Mutis, sino que “Tampoco hizo caso
Del Paso de los maestros del género y empezó Linda 67: historia de
un crimen descubriendo al asesino en la primera página” (Castilla,
1996). Operar en contra de ciertas expectativas, en opinión de
Martín Solares, al prologar la novela, revela la elección de un camino
estético. Del Paso no optó por el “detective hiperracional”, ni por
“la relación de una lucha entre dos grupos criminales”; al contrario,
“optó por una vía más estrecha y exigente, que surgió a finales de
los años treinta y acaso es una de las que han dado mayores logros
literarios: la confesión del hombre que comete un crimen por pasión
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

y lucha por escapar a la justicia” como algunos personajes de James
McCain y Patricia Highsmith (Del Paso, 2017, Prólogo:13).
La idea, por otro lado, de que se trata de un género con un
puñado estable de modelos, es rebatible. Como detecta Rosa María
Ávila (2005), “Desde el surgimiento de los detectives clásicos o
‘duros’, varios críticos han tratado de definir algunos términos como
‘policial’, ‘policiaco’, ‘duro’, ‘criminal’, ‘detectivesco’, ‘negro’, o –en
su caso– ‘neopoliciaco’” (145). Los distintos acentos presentan
variedades formales y estilísticas, además de que están vinculados al
momento de evolución y lugares de producción.
En la literatura moderna, Edgar Allan Poe inaugura el
género detectivesco a mediados del siglo XIX. La línea analítica de
su personaje Auguste Dupin será la dominante durante el fin del
XIX y el inicio del siglo XX, encontrando representantes no sólo en
Europa y los Estados Unidos, sino también en América Latina. De
hecho, es esta línea analítica la que Jorge Luis Borges retrabaja en
“La muerte y la brújula” (de 1942). Además de sus propios aportes
como autor, Borges junto a Bioy Casares también hacen labor
de difusión del género a través de la serie de libros “El Séptimo
Círculo” publicada por Emecé a partir de 1945.
Para este momento, el género en América Latina ya tiene
seguidores entre un público variado. Un año antes del lanzamiento
de “El Séptimo Círculo”, el mexicano Rodolfo Usigli ha publicado
ya Ensayo de un crimen. En México, el “Círculo de la Calle Morgue”,
conformado por escritores e intelectuales reunidos en torno a
Santiago Helú, pondrá en contacto al gran público lector con las
tendencias clásicas y actuales (en su tiempo) de esta literatura a través
de “la revista Selecciones Policiacas y de Misterio, la versión mexicana del
Ellery Queen’s Mistery Magazine” (Negrín, 2005: 39), fundada en 1946.
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Si bien la línea analítica es de gran relevancia en el ingreso
del género a Latinoamérica, la literatura estadounidense hard-boiled
destaca en su evolución posterior. La estética hard-boiled, de orígenes
en la década de 1920, combina la búsqueda heroica con la violencia
sensacionalizada (Braham, 2004: xiii) en ambientes llenos de bajos
fondos urbanos, así como detectives privados con un pie fuera de
la ley y con una clara desconfianza hacia ella (Stavans, 1993: 49;
Noguerol, 2006: 122). Esta última razón es un motivo por el que su
influencia se ha dejado sentir en América Latina, particularmente en
el “neopolicial”.
El término surge a final de la década de 1970 en medio de
sacudimientos sociales en Latinoamérica que Francisca Noguerol
(2006) identifica con un ambiente extendido de caos, violencia
y desencanto político (118). Paco Ignacio Taibo II, uno de sus
principales promotores, discute las condiciones que rigen al
neopolicial:
Caracterización de la policía como una fuerza del caos, del sistema
bárbaro, dispuesta a ahogar a los ciudadanos; presentación
de un hecho criminal como un accidente social, envuelto en la
cotidianidad de las grandes nuevas ciudades; énfasis en el diálogo
como conductor de la narración; gran calidad en el lenguaje,
sobre todo en la construcción de ambientes; personajes centrales
marginales por decisión (Taibo II, citado en Noguerol, 2006: 120).

En esta descripción emergen algunas diferencias que separan
al neopolicial del hard-boiled estadounidense. Principalmente, la veta
en castellano es más política que su contraparte estadounidense
(Braham, 2004: xiii). En efecto, la principal preocupación del
neopolicial no es el misterio, sino el crimen y con él, “el reflejo del
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

contexto social” (Noguerol, 2006: 121). Como revisa Persephone
Braham al hacer un detallado recuento de la producción literaria
del género que nos ocupa entre los años 1968 y 2012, para el año
de publicación de Linda 67, la estética dominante en México es
el neopolicial con fuertes cargas de denuncia social y elementos
políticos anclados en las circunstancias latinoamericanas donde se
desarrollan las narrativas (Braham, 2019: 277-285). La manera en
que Linda 67 dialoga con los modelos narrativos clásicos y responde
en sus propios términos a la estética dominante debe analizarse
detenidamente.
Linda 67: seducción, traición y el universo referencial.
Incluso en un género que hace crítica social a través del crimen,
existe un halo de lectura placentera. Para Ana María Amar Sánchez
(2017), el placer implica tanto el enigma, como el cumplimiento de
ciertos elementos de la fórmula además los giros e innovaciones
que un buen escritor pueda encontrar (47-48). Para la argentina,
cualquier obra “policial en América Latina se define por su trabajo
de ‘deformación’ y explotación de las variantes implícitas en las
fórmulas” (49). Más aún, es un género que tiene una inevitable
carga de “complicidades con el lector de policiales” (56) en donde
los autores explotan el atractivo de la autorreflexividad, los guiños,
referencias y diversas intertextualidades con obras canónicas (pp.
55-58). En suma: “Pensar el género y pensar cómo distanciarse
de sus orígenes forman parte del mismo movimiento [en América
Latina]” (59).
Linda 67 está lleno de recursos de esta naturaleza. Las
opiniones que oscilan entre un libro hecho de lugares comunes y
la de lectores que “extrañan el misterio prometido por el género
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

policial” (Corral Peña, 2005, p. 126) se deben a la versatilidad con
que Del Paso usa elementos de la novela policiaca, ambientes noir,
tropos del hard-boiled e incluso una crítica social que, sin ser la del
neopolicial, evoca sus perspectivas.
Durante la primera parte de la novela, dado que las primeras
páginas explican que David Sorensen mató a su esposa, la millonaria
Linda Lagrange, el enigma no es el crimen, sino sus razones. El
ocultamiento de ciertos datos por el narrador heterodiegético genera
un misterio para el lector (González, 2017ª: 93). Este narrador
mantiene durante buena parte de la novela una tercera persona que
sigue la perspectiva y los pensamientos de David Sorensen, y que
crea un efecto de subjetividad similar al de la primera persona. En la
segunda parte, este narrador adquirirá un dinamismo distinto.
Las largas analepsis de la primera parte tienen dos líneas
concurrentes intercaladas caprichosamente que no respeta una
cronología estricta, sino que dejan un reguerillo de información
que el lector reconstruye. La primera línea abarca un espacio
temporal más largo a pesar de estar presentada con mayor brevedad:
los orígenes y las ambiciones de David Sorensen. Hijo de un
diplomático mexicano, David nació en Londres y vivió durante un
tiempo en París, Canadá, México y de nuevo en Londres, donde
estudió economía por dos años. Gracias a esta vida es un políglota,
mantiene doble nacionalidad (mexicana y británica). Además, conoce
de primera mano todo lo referente al buen gusto y ropa, accesorios,
cocina y vino de la mejor calidad. Una breve vida de estudiante sin
recursos en Londres lo enfrenta a la existencia dentro de los límites
de su poder adquisitivo. En este punto, David decide que la vida sin
lujos es imposible para él y abandona los estudios para, luego de
encontrarse con su amigo de la infancia, el irlandés Chuck O’Brien,
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

dedicarse a varios trabajos en San Francisco que este le consigue,
entre ellos, la agencia de publicidad de Bob Morrison, donde el
lector lo encuentra cuando comienza la historia.
En una entrevista poco antes de la muerte de su padre,
retirado en su lujosa casa en Cuernavaca, David descubre que Papá
Sorensen no ahorró nada, dilapidando todo su sueldo para dar una
buena impresión de México en el extranjero, y que incluso la casa de
Cuernavaca fue vendida a su tío para pagar el tratamiento del cáncer
que mató a su madre. Así, David entiende que no tiene dinero ni
herencia y que la vida que mantiene como pareja de Linda Lagrange
es imposible de pagar con sus propios recursos.
La segunda línea narrativa de la primera parte nos cuenta
la infatuación de David con Linda, a quien conoce al chocar el
exclusivo Daimler Majestic 1967 de ella y ajustar la placa que ha
averiado con su propio automóvil, una placa personalizada con el
rótulo “Linda 67”, el nombre y año de nacimiento de la heredera. Su
veloz relación lleva a un matrimonio que se deteriora rápidamente
tras la amenaza del viejo Lagrange de desheredar a Linda si sigue
casada con Sorensen, a quien Lagrange considera un oportunista.
Ni el dinero ni ninguna de las propiedades, incluida la casa en el
exclusivo barrio Nob Hill, y el lujoso BMW que maneja Sorensen,
están a nombre de Linda, sino de su padre. Esta línea concluye con
la declaración de que Linda se divorciará de David pues acepta que
su jefe en la compañía de decoración donde trabaja por gusto, Jim
Harris, es su amante; admite también que se ha hartado de Sorensen
y que no piensa perder su vida de lujos por él.
En esta primera parte existen dos capítulos cruciales. El
capítulo quinto, “Los dos mosqueteros”, que describe su relación con
su amigo de la infancia, Chuck O’Brien, y que también termina con
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las analepsis mayores de la primera línea: en este punto el pasado de
Sorensen se ha construido ya. A partir de este capítulo, las analepsis
se centrarán en la concepción y planeación del asesinato de Linda
y su falso secuestro, hasta su ejecución e inicio de la investigación
del inspector Gálvez. El otro capítulo central, como señala Corral
Peña (2005), es el octavo, “Fiesta en casa de los Harris”, donde las
frustraciones de David estallan (p. 117). El capítulo enfatiza el entorno
adinerado y snob de los personajes además de referencias reales que
el lector puede rastrear en la conversación entre David y Sheila, un
personaje secundario cuya importancia sólo se comprende al final de
la novela: se habla del crimen de Susan Smith, quien ahogó a sus dos
hijos en el lago John D. Long; se comenta el problema de la propuesta
de ley 187 y la intolerancia hacia la migración ilegal mayormente
hispana en California; a raíz de un personaje “cuya presencia da pie
a que se hable del sida”, se aborda la “enfermedad ineludible en una
conversación como la que sostienen los personajes” (Corral Peña,
2005: 122) y finalmente el crimen de O. J. Simpson.
A raíz de la discusión del veredicto de inocencia de Simpson,
Sheila le hace notar a David que ahí hay dos lecciones sobre el arte de
matar: no ser estúpido y obtener algún beneficio de la muerte. Luego
de esta conversación, de la confesión de Linda de su amorío con Jim
Harris y del aviso de que el divorcio está en camino, David decide
matar a Linda y beneficiarse con su muerte. Los siguientes capítulos
abundarán en la planeación y ejecución del crimen, incluido el plan
para hacerlo parecer un secuestro, cobrar quince millones de dólares
y escapar a una vida de lujos con su amante mexicana, la aeromoza
Olivia a quien desconoce la verdadera naturaleza de Sorensen.
Guillermo Núñez Jáuregui (2017) nota la efectividad con que
Del Paso ataca las convenciones del género, desde su ambientación.
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Es el San Francisco de Dashiell Hammett, donde Sorensen bebe
en el mismo bar donde lo hacía el autor de The Maltese Falcon (Del
Paso, 2017: 156). Además del espacio, está el modo en que Sorensen
concibe el crimen: “Más grotesco aún le pareció que, a una velocidad
pasmosa, desfilasen por su mente los recuerdos de los crímenes,
imaginarios o reales, que había leído o visto en novelas y películas, o
visto y leído en los periódicos y la televisión…” (100, mis cursivas). A
esta mezcla de cultura pop y nota roja se suman los guiños para el
conocedor del policial: “arrojarla en su automóvil a un barranco,
después de pegarle en la cabeza con la llave, así como lo habían
hecho, ¿cómo se llamaban?, ¿Cora y Frank?, con el griego” (p.
100, mis cursivas). En este caso, la referencia es a The Postman Always
Rings Twice, de James M. Cain, publicada en 1934 y adaptada al cine
en 1946. Igualmente, sabemos que Sorensen acostumbra comprar
novelas de segunda mano de los autores Patricia Highsmith y Rex
Stout (Del Paso, 2017: 163). De Highsmith, además del inevitable
parecido entre Sorensen y Mr. Ripley, cuya primera aparición fue
en The Talented Mr. Ripley, de 1955, está el homenaje identificado
por Guillermo Núñez (2017) a la adaptación francesa del libro de
Highsmith (hecha en 1960) en el título de un capítulo nombrado en
español igual que el filme francés Plein Soleil: “A pleno sol”.
Además de los guiños, espacios y referentes, existe también
una actitud irónica hacia los lugares comunes. El inspector Gálvez,
fuma pipa y tanto David como él mismo bromean sobre el cliché
(Del Paso, 2017: 167). En la misma conversación, Gálvez nota
varios pisapapeles en la casa de Nob Hill y sugiere que pueden ser
un arma mortal, aludiendo a Hickory Dickory Dock (1955) de Agatha
Christie (177). Cuando el segundo de Gálvez, el sargento Kirby
hace una deducción sobre el lado y ángulo del golpe que mata a
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Linda, el inspector ironiza: “esa clase de conclusiones elementales
perteneces al mundo de Sherlock Holmes o al de Alfred Hitchcock,
no al mundo real…” (274). La combinación de libros, películas y
noticias periodísticas establece una serie de referentes de la cultura
de masas constituyéndola en uno de los múltiples archivos con los
que la novela trabajará1.
El juego de referentes y homenajes no se restringe al mundo
europeo y estadounidense. José Espinosa-Jácome (2006) nota los
puntos de contacto entre David Sorensen y Roberto de la Cruz,
el dandi aristócrata venido a menos que protagoniza Ensayo de un
crimen, de Rodolfo Usigli (171). Más aún, este juego de referentes
aborda también la “alta literatura”. Por ejemplo, hay varias líneas que
conectan a David Sorensen con el Raskólnikov de Crimen y castigo, de
Fiódor Dostoievsky. En principio, ambos son jóvenes que matan a
una mujer movidos para quedarse con su dinero. Las escenas de la
muerte de la vieja usurera y el golpe con que David deja inconsciente
a Linda en su carro antes de lanzarla por una barranca hacia el mar
dialogan a través de las dudas que ambos tienen antes del golpe
final. Igualmente, hay una similitud entre la rumiación del plan de los
personajes y la precipitación de los acontecimientos por el azar o un
aparente destino que favorece al asesino. En el caso de Raskólnikov,
por la conversación escuchada al pasar, que revela que la sobrina que
vive con la usurera, no estará en casa, dejando a la potencial víctima
sola. En el caso de Sorensen, los hechos narrados en el capítulo
“Coincidencias”, en donde una gripe le permite quedarse en casa a
1 Para un análisis detallado de las intertextualidades de Linda 67 con el
género, recomiendo el capítulo “2.3 Intertextualidad en la novela”, de la tesis
de maestría de Natali González Fernández (2016), De lo criminal a lo poético:
una aproximación al carácter ambivalente de Linda 67. Historia de un crimen
de Fernando del Paso.
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

planear, dejarse crecer la barba para hacerse irreconocible, además
de encontrar una tarjeta de crédito de Jim Harris a quien pretende
inculpar del crimen en caso de que se descubra el cuerpo de Linda.
Por otro lado, el tratamiento psicológico del personaje justo
después del homicidio también tiene puntos de contacto. Tanto en la
novela de Del Paso como la de Dostoievsky, el asesino experimenta
un estado mental febril justo después del crimen fresco. En Crimen
y castigo, esto se traduce en una somatización delirante. Raskólnikov,
una y otra vez, teme haberse delatado entre sus balbuceos afiebrados
frente a Razumijin. En Linda 67, Sorensen tiene una borrachera
babilónica que recorre San Francisco en clave noir, en la que Sorensen
está a punto de delatarse al hablar con Chuck. La borrachera de
Sorensen cierra con lo que Corral Peña (2005) identifica como el
rechazo a sentir incluso la culpa de Raskólnikov (126) dado lo que
Sorensen percibe como la diferencia entre las víctimas, además
de exponer la misoginia de su crimen: “El presente era él, David
Sorensen, un asesino, un criminal sin remordimientos, ¿o no era
verdad?, porque él no había dado muerte a una vieja prestamista
infeliz, ¿no es cierto?, sino a una gringa cabrona, ¿no es cierto?,
cabrona y puta” (Del Paso, 2017: 164). El móvil de ambos, el dinero,
está visto desde perspectivas diferentes: para uno, se trata de un
asunto narcisista de superioridad moral en la Rusia zarista; para otro,
es un acto de egoísmo para no privarse de los lujos de la cultura de
consumo que lo define2.
Volviendo a Linda 67, estructuralmente, la segunda parte
tiene cambios notables. Las analepsis dan paso a los sueños y las
2 Natali González (2017a), además, reconoce un eco del Mersault de
L’Étranger de Albert Camus (95).

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alucinaciones de David que recrean la muerte de Linda y a veces la
confunden con su amante, Olivia3. Por otra parte, el narrador que
ha seguido exclusivamente la perspectiva de Sorensen tiene escenas
en las que acompaña al investigador Gálvez, quien trabaja el caso por
encargo del magnate Lagrange, padre de Linda. En su primera visita
a Sorensen el investigador es informado por el asesino que recibió
una llamada anónima diciéndole que Linda estaba secuestrada (Del
Paso, 2017: 178). Apenas Gálvez deja la casa, Sorensen le informa
acaba de llegar una supuesta carta anónima de los secuestradores
que exige quince millones de dólares por el rescate de Linda. El
lector sabe que David la ha manufacturado recortando letras de
The National Enquirer y The National Examiner, donde abundan las
noticias sensacionalistas: “Era, pensó Dave, como si la muerte de
Linda estuviera formada por pequeños suicidios, por asesinatos
minúsculos, por alevosías y traiciones diminutas” (Del Paso, 2017:
121). Del Paso, como Sorensen, manufactura el crimen no sólo con
los referentes a libros y cine, sino con la misma materia violenta de
la sociedad. Y no únicamente la estadounidense.
Durante la planeación del secuestro, Sorensen duda sobre
la cantidad a pedir y sobre la factibilidad de salirse con la suya;
sin embargo, recupera la confianza cuando recuerda la ola de
secuestros a empresarios mexicanos. Esta ola: “demostraba que,
cada vez con mayor frecuencia, la policía dejaba que la familia se
las arreglara directamente con los secuestradores: su intervención
podía provocar, como había sucedido en muchos casos, el sacrificio
de la víctima” (Del Paso, 2017: 109). Se refiere, probablemente, a
3 Los trabajos “Los sueños y el inconsciente en Linda 67”, de Natali
González (2017b) y “Sobre la estructura de Linda 67” de José T. EspinosaJácome (2006) abundan sobre el aspecto onírico y psicológico de la novela.
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casos como los de Joaquín Vargas Guajardo, por quien se pidió un
rescate de 50 millones de dólares; o José Espinosa Mireles, dueño y
fundador de la extinta Printaform, cuyo rescate fue de 15 millones
de dólares (Orgambides, 1992). Formar una nota de secuestro con
letras arrancadas de la nota roja, como se ve, va más allá de un gesto
del personaje.
Con el nuevo dinamismo del narrador, el lector accede a
diálogos entre Galvéz y el sargento Kirby en donde se discuten el
caso y posibles sospechosos, o a entrevistas con el viejo Lagrange,
quien sospecha que David ha secuestrado y asesinado a su hija.
Además, existen capítulos que recuerdan la experimentación formal
del Fernando Del Paso de sus novelas más celebradas, como
“Llamadas cruzadas”, en el que una serie de llamadas entre varios
personajes (David Sorensen, Chuck O’Brien, el inspector Gálvez, el
viejo Lagrange y un reportero que hace pública la nota del secuestro
y el monto del rescate) se entrelazan de modo que el lector puede
seguir pistas, dudas, mentiras, sospechas, cálculos y actitudes de
varios de los personajes. Más complicado aún es el tratamiento de
la voz del viejo “hippie”, veterano de Vietnam que en la segunda
parte revela a David mediante una carta anónima que Linda ha
sobrevivido y que David debe entregarle los quince millones a él
bajo pena de descubrir a David Sorensen como responsable del
fallido intento de homicidio. En el capítulo “Una forma distinta de
morir”, la verbosidad obscena de la carta del “hippie” interrumpe la
escena donde se desarrolla la reunión para una campaña publicitaria
en la que David es la pieza clave: los cosméticos “Olivia”, pensados
para la mujer latina en los Estados Unidos. En el siguiente capítulo,
“Escucha, pendejo…” la voz inunda por completo la narrativa al
convertirse en un monólogo a través de dos llamadas a teléfonos
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públicos en las que da indicaciones a David y al viejo Lagrange de
cómo entregarle el dinero.
Este capítulo ofrece un discurso que revela a un personaje
poco fiable, pues repetidamente hace dudar a David de haberlo
visto cometer el crimen para luego dar detalles del mismo. Las
interpelaciones de la voz permiten suponer las otras partes del diálogo
y las acciones que lo interrumpen, de las que nos enteramos en el
siguiente capítulo “La gallina ciega”, cuando Sorensen comunica a
la policía y a Lagrange las demandas del “hippie” (sin delatarse). El
efecto de este juego de voces y de información poco confiable es
que genera desazón: por primera vez, tanto el lector como Sorensen
no lo saben todo sobre lo que ha pasado con Linda.
En el desarrollo, el “hippie” convierte a Sorensen en rehén
y se apropia del dinero que entrega el viejo Lagrange, para luego
golpear a David, confirmar que Linda siempre estuvo muerta,
y dejarlo libre. Sorensen parece quedar libre de sospecha. En el
hospital, se entera de que la agencia publicitaria lo ha despedido y
su amigo Chuck O’Brien le ofrece conseguirle un nuevo empleo. Al
salir del hospital, David Sorensen es contactado por Eric Beckhart,
supuesto agente de la aristocracia suiza que pretende lanzar una
prestigiosa marca de relojes y que ha pensado en David Sorensen
para dirigir el “Proyecto Andrómeda”, que da título al capítulo
donde transcurre la suntuosa cena en la que se discuten los detalles
de la campaña publicitaria. David viaja a Suiza, se entrevista con el
conde de Agasti y se inserta de nuevo, en apariencia, en el mundo de
lujo y placer que tanto desea.
Al concluir su viaje a Berna, Sorensen se encuentra en la casa
de Cuernavaca con Olivia, quien lamenta haber dudado de él. Al
volver a San Francisco, David Sorensen se entera de que la policía ha
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

encontrado el automóvil y el cuerpo de Linda. El desenlace de Linda
67, regresa a una fórmula de género: el Proyecto Andrómeda ha
sido un montaje del viejo Lagrange para atrapar a David. Sorensen
espera un depósito de quince mil dólares para echar a andar las
supuestas operaciones del Proyecto, pero recibe en su lugar quince
millones. El inspector Gálvez es notificado y sus sospechas sobre
Sorensen se reactivan. Su pesquisa revela el descubrimiento de un
error del asesino: ha mantenido el juego de llaves originales del
Damlier en el bolsillo del saco que usó la noche del homicidio. Si
bien el viejo Lagrange ha manipulado a Sorensen y al inspector,
también es claro que este camino lo acerca a algo que se asemeja a la
justicia, al menos, al castigo del asesino de su hija.
En este juego entre referentes cultos y masivos, fórmulas
y su vulneración además de una actitud irónica y un uso altamente
técnico del narrador, ocurre lo que para Amar Sánchez es la respuesta
literaria que resuelve las posturas en el debate entre “apocalípticos”
e “integrados”. La nomenclatura popularizada por Umberto Eco
hunde sus raíces en las primeras discusiones sobre la presencia de
los medios masivos y la emergencia de la industria cultural. Sus
protagonistas tuvieron posturas críticas afines a Theodor Adorno
y Max Horkheimer, por un lado, o más esperanzadas como la de
Walter Benjamin o Hans Magnos Enzensberger, por otro (Amar,
2017: 17-19). Si bien estas posturas parecen irresolubles, algunos
ejercicios literarios, entre los que destaca la literatura policiaca y su
apropiación latinoamericana, sugieren una vía estética que pone a
los dos campos en tensión productiva.
Las ideas de Amar Sánchez (2017) en torno al uso literario
de elementos de la cultura de masas parten de una división de
múltiples etiquetas: cultura alta y baja, la cultura de élite y la popular,
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binarismos que establecen jerarquías (12). Lo interesante, para ella,
es la visión posmoderna según la cual trabajar literariamente sobre
estos materiales da oportunidad para su transformación además de
generar otros pactos con el lector más allá del entretenimiento; el
lector, después de todo, conoce los clichés a los que se les buscan
salidas novedosas ( 29-30). Esto es a lo que Amar Sánchez se refiere
con los movimientos de “seducción y traición”. Amar Sánchez
entiende la seducción como un juego estratégico de atracción
que pospone el cumplimiento del deseo; los textos que Amar
Sánchez analiza seducen con las fórmulas de la cultura de masas y
decepcionan con su incumplimiento: en esta expectativa frustrada
está la diferencia de las formas mediáticas alienantes y complacientes
(32-33). Linda 67 opera con una plena conciencia de la tensión y
provecho estético de estos movimientos. Más aún, parece invertir
deliberadamente la forma que Amar Sánchez sugiere, poniendo
en primer término la traición (pues revela al asesino y el misterio
se construye de un modo distinto) y luego la seducción (guiños,
referentes, ironías además del giro con la irrupción del “hippie”).
En lo que toca al archivo de literatura neopolicial, la novela
de Linda 67 tiene un movimiento similar. Francisca Noguerol (2006)
identifica al libro como uno de los materiales que se enfocan en una
lección aprendida del hard-boiled y llevada al neopolicial:
Si el hard boiled nos enseñó que el motor del delito es el dinero, el
neopolicial considera las diferencias sociales como su motivación
esencial. … Linda 67. Historia de un crimen (1995) -del mexicano
Fernando del Paso- [contrapone] el american dream a la realidad
del subcontinente, demostrando los extremos de violencia a los
que se puede llegar por conseguir una vida mejor al otro lado de
la frontera (122).
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

Antes hablaba de cómo la politización del neopolicial duda
del sistema político y judicial al tiempo que condena los crímenes de
Estado. Linda 67 logra elementos críticos. Sin embargo, no apunto a
un Estado latinoamericano o su sistema judicial corrupto. A través
del trabajo de otro de sus archivos (el de las marcas y los productos)
y de su personaje central es donde vemos más claramente a dónde
apunta su arsenal.
Industria cultural, consumo y cosmopolitismo para
el fin del mundo
El mundo de sofisticación de Linda 67 tiene un espíritu cosmopolita.
Al decir esto me refiero en parte a la actitud de los intelectuales
latinoamericanos, identificada por Mariano Siskind (2014), cuyo
“deseo de mundo” los hace mirar más allá de sus fronteras para
insertarse en una universalidad imaginada y al mismo tiempo escapar
de las opresiones de culturas nacionalistas (3). El “mundo”, aquí,
no es un conjunto de lugares, sino un constructo imaginado desde
América Latina: “a strategic, voluntaristic fantasy that is nonetheless
very effective in opening a cosmopolitan discoursive space where
it is posible to imagine a non-nationalistic, nonanthropocentric
path to a modernization that is set against the horizon of abstract
universality” que es legible desde la década de 1870 (7). Para Siskind,
el cosmopolitismo como estrategia literaria latinoamericana tiene un
resultado doble: por un lado, denuncia las estructuras hegemónicas de
formas europeas de exclusión, y por otro, los patrones nacionalistas de
auto-marginalización (6). Siskind parte de una idea de cosmopolitismo
en la que se presupone en esta universalidad un deber de ético de
preocuparse por el Otro y una obligación hacia el género humano
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que sobrepasa a la comunidad inmediata (8). Ese Otro es el habitante
de los márgenes geopolíticos. Siskind no es ajeno a la contradicción
que presenta el deseo de mundo y la ambición cosmopolita para el
intelectual latinoamericano, pues parece estar siempre condenado a
la insatisfacción en su búsqueda de universalidad, pero esa búsqueda
es parte constitutiva de su identidad (9). El mundo es una especie de
fantasmagoría imaginada que está siempre en otro sitio, es un espacio
universal de implicaciones éticas en donde inscribir la subjetividad
(10). Esta subjetividad, por ello, está siempre en tensión y búsqueda.
Como he mencionado, la relación de la novela de Fernando
del Paso con las apropiaciones latinoamericanas del género sugiere
un potencial crítico. Dado que la novela escapa de la tendencia
neopolicial, me interesa analizar algunas de las particularidades
de Linda 67 a la luz de las ideas de Siskind para discutir este
potencial. David Sorensen no sólo presenta algunos de los deseos y
contradicciones del cosmopolitismo, sino que tiene una artista que
lo hace notable: mientras que el intelectual que analiza Siskind busca
su camino de entrada a la universalidad por vía de la alta cultura, el
personaje de Fernando del Paso lo intenta hacer desde la capacidad
de consumir los más selecto del mercado. En este sentido, la actitud
de David Sorensen personifica el reverso oscuro de este deseo
cosmopolita, mismo que el propio Siskind (2019) identificará en
una revisión a sus conceptos iniciales como el colapso de la idea
de mundo, y que discutirá en lo que llamará un cosmopolitismo
para el “fin del mundo” (206). El consumo como principio rector
del personaje de Fernando del Paso evoca algunas de las críticas al
capitalismo en “La industria cultural”, de Thedor Adorno y Max
Horkheimer (2013), que parecen anticipar los colapsos cosmopolitas
que preocupan a Siskind y que Sorensen encarna en cierta medida.
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Antes, mencionaba la relevancia del archivo de la literatura
policial, el cine y la nota roja. En el análisis que me interesa ahora,
destacaré el mundo de Sorensen como un catálogo de lujos. La
novela es prolija en marcas de ropa, vino, accesorios, automóviles
y descripciones de alta cocina y maridajes. La primera página, de
hecho, describe el clóset de David, donde hay:
una impresionante colección de trajes y combinaciones de los
casimires y materiales más finos, la mayor parte hechos a la medida
por los mejores sastres de Milán y de Savile Row … Corbatas
de seda acanalada … compradas en Jermyn Street. Corbatas de
brocado de la Place Vendôme, corbatas de regimiento de Harrods
y Pierre Cardin. Corbatas Bernini y Van Laack … [camisas] hechas
a su medida por el camisero de The Custom Shop, de Grand
Avenue, y eran del mejor algodón egipcio. (Del Paso, 2017: 25)

En cuanto a su primer encuentro con Linda, destaca el
automóvil de colección que David choca sin causar daño real. Para
congraciarse, cenan juntos en el restaurante francés “Fleur de Lys”,
donde: “después de la botella del soberbio Château La Fleur-Petrus
82 que eligió David para acompañar la terrine de cordero, la ensalada
perigourdine, la cocotte de ternera aux fines herbes y los quesos —reblochon,
roquefort, brie de Meaux—, Linda ordenó una botella de Bollinger R.
D., también del 82, para rociar el postre” (45), una descripción que
pide al lector actualizar sus conocimientos de cocina y vinos.
La casa de Linda, a donde David se muda al casarse, está
en el exclusivo barrio de Nob Hill. Sus interiores se encuentran
adornados con litografías originales de Vasarely, emplomados
inspirados en Frank Lloyd Wright, sillones Chesterfield, figurillas de
Murano y un incensario hindú, óleos de Saura, Leonora Carrington,
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Tamayo, Botero, Richard Estes y Keith Haring (Del Paso, 2017:
52-56). Como antes el homicidio y el estado mental del criminal
evocaban la novela rusa, estos catálogos de lujo tiene sus propios
ecos. La descripción del apartamento evoca la tienda de curiosidades
junto al Sena donde Raphaël de Valentin encuentra la piel de zapa en
la novela La peau de chagrin, de Honoré de Balzac. Además del lujo, se
trata de lo exquisito y exótico. Los catálogos de prendas y accesorios
de Sorensen desperdigan en la novela lo que en el capítulo 11 de El
retrato de Dorian Gray podemos ver condensado en un sumario de
placeres en los que se dilapida el joven dandi. En ambos casos, un
objeto mágico les permite a Valentin y Gray cumplir con sus deseos:
el lujo y la capacidad de obrar sin consecuencias.
David Sorensen carece de objetos mágicos, pero tiene encanto,
un gran amigo y una esposa millonaria. Su propio empleo tiene una
evidente consonancia con el mundo que desea: es un publicista. Para
los lectores de Fernando del Paso, el uso de la publicidad como un
elemento crítico es familiar. Sólo basta recordar “Viaje de Palinuro
por las agencias de publicidad y otras islas imaginarias”, en Palinuro
de México. La crítica al mundo de la publicidad que en Palinuro ocurre
en clave paródica a través de una hipérbole desaforada, en Linda 67
se lee como una crítica de consecuencias más violentas. A leer, por
ejemplo, el segmento “Palinuro en Productolandia” (Del Paso, 2013:
248-257), y notar la forma de catálogo de productos que adquiere el
discurso, es inevitable notar la relación con Linda 67. Para Palinuro,
el producto común y el de alta gama se entrecruzan: es imposible
vivir un día sin tropezar con algo emergido del mercado. Esto es lo
que lo hace al mismo tiempo terrible e inevitable. Para Sorensen no
se trata de evitar el mercado, sino de acceder a sus bienes y servicios
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

más exclusivos a como dé lugar, tanto si esto es haciendo publicidad
o incurriendo en el femicidio y la estafa.
Las constantes referencias a bienes de lujo abundan en la
novela y, del mismo modo que los guiños a la novela y el cine policial
mantienen una actitud cómplice con el conocedor de estos productos,
el catálogo de marcas, lujos y placeres da una idea acabada de una
universalidad deseada que se manifiesta en la capacidad de consumir
productos de alta gama. A pesar de que David es un hombre culto,
su interés principal no radica en insertarse en la universalidad del
“mundo” por la vía de esa cultura, sino de su capacidad como
consumidor. La cultura es un indicador de su mérito al mundo del
lujo, pero Sorensen no la valora por sí misma. La contradicción, para
Sorensen, es múltiple: creció como un dandi, pero su ingreso real es
moderado; ambiciona la alta gama, pero trabaja en campañas para
productos comunes.
A diferencia de los intelectuales que analiza Siskind, Sorensen
no tiene un mundo de opresión nacionalista del que busca escapar.
Su nacionalidad, es apenas un dato curioso: “el desarraigo, la ausencia
de nexo orgánico con un país y una cultura, convierten el origen del
personaje en uno de los muchos engaños de su vida, a la vez que
apuntalan sus comportamientos y decisiones” (Corral Peña, 2005:
116). Este desarraigo se vuelve conflicto al chocar una y otra vez con
los prejuicios sobre la mexicanidad que David Sorensen incumple:
desde la ausencia de la piel morena hasta la exquisitez de sus hábitos.
Esto es fuente de tensión tanto en su círculo social como en su trabajo.
Así se lo hace notar Chuck O’Brien cuando David le comenta que no
es popular en la agencia de publicidad. Además de su vestimenta, con
un aliño muy por encima que la de cualquier agente de publicidad:
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La otra cosa es el inglés que hablas … Tienes que darte cuenta
que los gringos no pueden tragar a un mexicano que habla un inglés tan
elegante y perfecto como el del profesor Higgins de My Fair Lady,
¿me explico? Aunque tal vez lo mejor es que representes a una
empresa europea y que no digas que eres mexicano sino un
príncipe húngaro (Del Paso, 2017: 92, mis cursivas)4.

En la misma fiesta de los Harris donde los amigos tienen
la conversación, David habla de la reforma 187 con Sheila, quien
se pregunta si a él le afecta. David responde con un chiste mordaz:
—Por supuesto que sí —dijo Dave—, yo soy indocumentado.
Sheila casi se atraganta con la champaña.
—Indocumentado, ¿usted? Está bromeando.
—No es broma. Soy un mexicano que hace casi tres años trabaja
en California sin permiso. Pero nunca me han pedido papeles…
—Claro, con ese color de piel, de cabello, de ojos, y su acento de
Chelsea, quién va a pensar que usted es mexicano… ( 85-86)

A diferencia de su padre, perfectamente aceptado en el mundo
de la diplomacia, Sorensen nunca logra pertenecer por completo
al mundo de los acaudalados. En la novela, la marginalización es
compensada con la lógica de consumo. Para Elizabeth Corral Peña
(2005), esta lógica es fundamental:
4 Elizabeth Corral Peña (2005) nota el juego de Del Paso en la alusión a
My Fair Lady, donde “la aristocracia londinense toma a la plebeya Elisa por
una princesa húngara” (p. 125).
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

En Linda 67, como en el pop, la proyección hiperbólica
a primer plano de los objetos comprables y vendibles funciona
como propuesta estética, a la vez que se convierte en un poderoso
instrumento de crítica social. Los personajes de la novela no se
cuestionan la pertinencia de asumir la vida en términos mercantiles,
porque es la que les interesa: incluso parece ser la única manera que
conocen para relacionarse con el mundo. De ahí que David trate a
Linda como otro bien canjeable por dólares (121).
Natali González (2017a) reconoce en la estructura de novela
policiaca un pretexto para criticar a la sociedad consumista sin
moralizar, sino cuestionar las tensiones constantes de esta lógica en
la relación México-Estados Unidos (114).
La lógica de una vida asumida en términos estrictamente
mercantiles que menciona Corral recuerda la línea crítica de Adorno
y Horkheimer en “La industria cultural”. No es una casualidad
que Sorensen, quien encarna a ultranza la lógica de objetualizar la
humanidad, sea un publicista, una labor que Del Paso practicó y
que ha sido blanco de sus críticas por ser un trabajo que utiliza el
lenguaje de un modo especial para fines espurios (Figueroa, 2018;
Beltrán, 2021). Sorensen lleva al extremo su trabajo publicitario al
utilizarlo como la base para planear su crimen:
Cómo, dónde, cuándo: esto le recordaba lo que Bob Morrison le
dijo el primer día de trabajo en la agencia: cada vez que tengas un
producto que hay que vender por medio de la publicidad hazte las
siguientes preguntas, Dave: qué, a quién, dónde, cuándo y cómo
…. ¿Cómo? Ah, esto es lo más difícil de todo: cómo. Cómo vender
un producto. Cómo convencer a una joven chicana que con este
lápiz de labios se verá más bella. Cómo convencer a Lagrange
y a la prensa, a todo el mundo de que Linda fue secuestrada …

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Cómo hacerle creer … a todo el mundo, que si el viejo Lagrange
no entrega los diez, los quince millones de dólares, van a matar a
Linda (Del Paso, 2017: 108).

Espinosa-Jácome (2006) identifica tres proyectos
publicitarios en la armazón de la novela: el proyecto de cosméticos
“Olivia”, el homicidio y cobro de rescate millonario, y el Proyecto
Andrómeda (170-171). Los dos primeros son concurrentes y se
reatroalimentan. El último es un proyecto sólo en apariencia porque
es una celada del viejo Lagrange, quien voltea las tablas a Sorensen
atrapándolo con lo que más lo tienta: el acceso al mundo del lujo.
Para Adorno y Horkheimer (2013) el problema de la
“industria cultural” era que detrás de ella se encontraba la lógica
impositiva del capital. En esta, la experiencia humana queda reducida
a dos posibilidades: productor o consumidor; durante el tiempo
de trabajo se produce y durante el ocio se consume, pero nunca
estamos fuera de la lógica del mercado (8). Los medios masivos
establecen un gran lenguaje que el consumidor entiende y que marca
la pauta de quien lo produce ( 21). La publicidad es clave, pues es un
ejercicio costoso que garantiza que sólo los productos que la pueden
pagar hagan llegar su mensaje; condensa los vicios de la industria
cultural al ser una de sus fuentes principales de ingreso y también al
convertirse en su “arte por excelencia”; al promover sus productos,
construye y perpetúa su lenguaje ideológico (75-77). Para Sorensen,
es claro el impacto de los medios y de la narrativa de la pertenencia al
mundo, como es notable en las estrategias que el equipo publicitario
desarrolla en torno a la línea de cosméticos para mujeres latinas
descritas en el capítulo “Una forma distinta de morir”. Cuando a
su equipo se le cuestiona por qué piensan anunciar el producto en
horarios televisivos entre las nueve y las once de la mañana, cuando
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

nadie ve la televisión, la respuesta hace evidente el constante ruido
de fondo de la publicidad en medios masivos en la experiencia del
target de mercado:
Nadie la ve, pero muchos la oyen … un estudio que revela que las
mujeres que trabajan en su casa oyen no sólo la radio: muchas …
oyen la televisión mientras cocinan o lavan la ropa. Y todavía hay
un alto porcentaje de mujeres chicanas e ilegales sin empleo. Por
otra parte, muchas ayudan en la limpieza de otras casas, mientras
las dueñas están fuera, y también oyen la televisión. (Del Paso,
2017: 198-199)

Como Adorno y Horkheimer (2013) anticipaban: “Reducidos
a material estadístico, los consumidores son distribuidos sobre el
mapa geográficos de las oficinas de investigación de mercado, que
ya no se diferencian en nada de las de propaganda, en grupos según
ingresos” (12). Esta lógica de mercado utiliza la narrativa del éxito
uno y otra vez para establecer una relación inmediata: triunfar es
ser capaz de participar del mundo del consumo ( 28). El equipo de
Sorensen no es ajeno a esto.
Bob Morrison le muestra un comercial que han desarrollado
cambiando el eslogan original de David, “El orgullo de ser latina”,
por: “el orgullo de ser distinta… A las hispánicas, a las chicanas, no
les gusta que las llamen así. Todas están ansiosas de ser consideradas
ciudadanas norteamericanas… Aunque paradójicamente, al mismo
tiempo, quieren ser distintas…” (Del Paso, 2017: 204). El comercial
en blanco y negro muestra una mujer latina de piel oscura abrazando
a un hombre de piel clara. Sólo las uñas rojas tienen color: “Lo
abrazaban, lo apretaban, lo arañaban. Era evidente que se trataba
del apogeo de un coito … Aparecía el logotipo de Olivia y, debajo
de él, la primera parte del eslogan, leído al mismo tiempo por el
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locutor: Olivia… una forma distinta de ser” (205, cursivas en el
original). La crítica de los alcances de la publicidad, el uso particular
de su lenguaje es clara en este capítulo. Mientras en la reunión se han
discutido las estrategias, Sorensen lee para sí, en fragmentos cada
vez más grandes, el mensaje que el “hippie” ha dejado en su casa
diciéndole que él atestiguo el ataque de David a Linda, que la mujer
no ha muerto y que Sorensen debe entregarle los quince millones
del rescate. Lado a lado, dos formas de mensaje con la intención de
conseguir un beneficio económico.
El ideal del “deseo de mundo” cumplido, en la narrativa
del comercial descrito, es especular con la experiencia de Sorensen
y su fallido matrimonio con Linda. Como recuerdan Adorno y
Horkheimer (2013), la industria cultural defrauda constantemente
postergando siempre el placer o la consecución de ese supuesto
éxito (8). La forma en que la publicidad funciona como discurso que
condensa en el caso de Sorensen, se vuelve entonces transparente: si
todo el mundo está en la lógica del mercado, el diseño de la campaña
publicitaria también puede funcionar como base para el diseño de
un crimen pues su fin es el mismo: la ganancia económica, el sueño
del éxito, vivir en el mundo del consumo y fracasar.
Mariano Siskind, al revisar algunos de sus planteamientos
sobre el cosmopolitismo de cara a los retos del siglo XXI, discute
la crisis en la idea de “mundo”. Se trata de reconceptualizar la
idea de cosmopolitismo “during a historical juncture defined by
the total collapse of the imaginary function assigned to the world
by the experience of the that was central to the discourse of
cosmopolitanism” (Siskind, 2019: 206); esto es, el mundo como la
estructura simbólica que apoyaba los imaginarios de emancipación,
igualdad y justicia (206). Entre los mayores síntomas que Siskind
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

identifica en este “fin del mundo”, se encuentran las crisis de
desplazamiento de refugiados y migrantes, la intensificación del
militarismo y la violencia, además de una radicalización de las formas
de dominación y explotación capitalista que han incrementado
las desigualdades socioeconómicas (209). Este fin del mundo ha
alcanzado al propio capitalismo: “And even Capital articulates its
own structuring function in direct relation to it, simultaneously as
causing and being endangered by the end of the world” (212-213). Desde
esta perspectiva, lo que Siskind ya observa en 2019 como colapso ya
se encuentra en formación durante la década de los noventa en que
se ubica la novela.
Antes, discutía las referencias, muchas de ellas originadas en
la nota roja: los crímenes de O. J. Simpson y Susan Smith, actos de
terrorismo, como el bombardeo de Oklahoma, que opaca parcialmente
las noticias sobre el desenlace del secuestro de Linda (Del Paso, 2017:
223 y 232), la epidemia global de VIH/SIDA, la hostilidad contra
las comunidades migrantes en los Estados Unidos, además de las
sucesivas crisis mexicanas posteriores a 1994: los magnicidios y el error
de diciembre, entre otros. Todas ellas, señales del “fin del mundo”.
Algunos de los problemas mexicanos tienen incluso repercusiones en
el mundo estadounidense. Si el inspector Gálvez llega a sospechar de
Jim Harris como posible secuestrador es porque sabe que su compañía
de decoración ha sufrido reveses económicos por la insolvencia de
sus clientes hoteleros mexicanos luego de la crisis del 94 (Del Paso,
2017: 192), una evidencia de que los márgenes geopolíticos nunca
están tan lejos de los centros cosmopolitas.
El cosmopolitismo de la pérdida, que Siskind asegura que
puede aún tener funcionalidad en un estado de cosas donde la idea de
“mundo” ha colapsado, es analizado a través del cuento de Roberto
220

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

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Bolaño, “El Ojo Silva”. Sin entrar en los detalles de la trama, Siskind
(2019) nota que los personajes hablan de la India de un modo vago,
una geografía imprecisa en donde ocurre un episodio de tráfico
y explotación sexual infantil. Para Siskind, “It is the intentionally
unspecified name of an elsewhere that requires a lack of geocultural
specificity in order to fulfill its narrative purposes – to underscore
the universality of violence as the unifying constitutive condition of the end
of the world” (220-221, mis cursivas). El movimiento de Bolaño,
para Siskind, coloca a ese mundo colapsado en un allá periférico.
Fernando del Paso, adelantándose al colapso del mundo en una
época particularmente violenta y de crisis, coloca el fin del mundo
en el centro del Occidente desarrollado: San Francisco. En Linda 67,
el fin del mundo no viene desde la periferia hacia el centro, sino que
se gesta en el corazón de las sociedades que alguna vez fueron el
centro del deseo de mundo.
El trabajo que Fernando del Paso realiza con las expectativas y
referentes del género policial es un primer movimiento introductorio
para un entramado referencial mayor. La obra reta los elementos de
las fórmulas conocidas, ironiza y hace guiños, mientras entrelaza
este archivo con el de la alta literatura, los referentes al mercado y las
señales del colapso cosmopolita. Con ello, la obra seduce al lector al
tiempo que lo reta. Por otro lado, amplía las posibilidades de lectura
de los géneros venidos de la cultura de masas al emplearlos como
base estructural de un desarrollo estético que escapa a las expectativas
del neopolicial, mayormente utilizado en Latinoamérica. Sobre esta
base estructural y este desarrollo estético, Fernando del Paso nos
abre al abismo del crimen que se respira cerca del fin del mundo
como deseo universalidad y concebido mayormente como mercado.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

225

�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

La ciencia ficción mexicana: del margen a un centro
que es muchos centros
Mexican science fiction: from the margin to a center
that is many centers
Alejandro Ramírez Lámbarry
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0003-3299-5914
alambarry.ffyl@gmail.com

Fecha de entrega: 08-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Este artículo analiza cuatro antologías de ciencia ficción
publicadas en México. La primera, de 1991, se sitúa desde el margen del
campo literario y justifica su importancia con la apropiación regional que
los autores antologados han hecho del nuevo género de origen anglosajón.
Las siguientes antologías de 1997 y 2001 emprenden una disputa contra
el centro del campo con el fin de obtener mayor capital. Sus tomas de
posición implican la apropiación de la tradición literaria canónica, la
cercanía del género de la ciencia ficción con la fantástica (del cono Sur) y,
de nuevo, la originalidad de la apropiación de este género en México. Por
último, la antología de 2018, de Libia Brenda, se presenta desde un centro
dual o bicultural que modifica la dinámica de margen y centro. Una de sus
mayores aportaciones es ser la primera antología que incluye un número
considerable de escritoras.
Palabras clave: Ciencia ficción, antologías, Bourdieu, margen, centro.

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Abstract: We analyze in this article four science fiction anthologies that
were published in Mexico. The first one, published in 1991, occupied the
margins of the literary field and argued its importance with the fact that
English science fiction was assimilated –and not only copied– by Mexican
authors. The following anthologies, 1997 and 2001, tried to destabilize the
center with the aimed of obtaining more literary capital. Their strategies
were aligning science fiction with canonical literature and with fantastic
literature (from the Southern Cone) and arguing again that Mexican writers
had successfully assimilated this genre. Finally, Libia Brenda’s anthology
from 2018 situated itself in a dual or bicultural center changing the margin
and center dynamics. Brenda’s main achievement was the addition for the
first time of an important number of female writers.
Keywords: Science fiction, anthologies, Bourdieu, margin, center.

228

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En este artículo estudiaremos cuatro antologías de ciencia ficción
publicadas en México. Nos interesa evaluar las tomas de posición
que estas antologías realizaron en su momento y su contribución
para cambiar el sistema literario mexicano en lo que respecta, en
específico, a la relación entre el margen y el centro. Las cuatro
antologías son Más allá de lo imaginado (1991),5 El futuro en llamas (1997),
Visiones Periféricas (2001) y Una realidad más amplia. Historias desde la
periferia bicultural (2018). Los antologadores son, respectivamente,
Federico Schaffler, Gabriel Trujillo Muñoz, Miguel Ángel Fernández
Delgado y Libia Brenda.6
Nuestra tesis es que la primera antología colma un vacío en el
campo literario mexicano que nace debido a la original controversia
entre los supuestos géneros menores y el género mayor o canónico.
Estos géneros menores fueron –como lo indica Gabriel Trujillo en la
primera antología– la narrativa policiaca, la novela histórica y la ciencia
ficción, mientras que el canónico fue el realismo histórico y épico con
prácticas de vanguardia. Al referirse a este periodo, Sánchez Prado
5 Se publicó en tres tomos. Los dos primeros son de 1991 y el tercero de
1994.
6 No estudiamos las antologías del cuento fantástico por tratarse de un
género que, si bien cercano a la ciencia ficción, se propone desde otra tradición.
Algunos ejemplos de estas antologías son: Cuentos fantásticos mexicanos,
compilada y prologada en 1986 por María Elvira Bermúdez y Agonía de un
instante. Antología del cuento fantástico mexicano, de Frida Varinia. Tampoco
estudiamos las antologías que compilaron a los ganadores del premio Puebla
de Ciencia Ficción porque su único criterio de selección fue que sus autores
hubieran obtenido el premio. No hay un proyecto teórico-histórico-poético
en su estructura. Algo similar argumenta el mismo Federico Schaffler en la
primera antología de ciencia ficción: “una antología de un concurso no es
representativo (sic) de lo que se está produciendo a nivel nacional” (21). Estas
antologías son Principios de incertidumbre. Premio Puebla de Ciencia Ficción
1984-1991, Auroras y horizontes y El acto y el destino.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

define el canon desde dos prácticas novelescas: “‘fiction of totality’
(which in itself is a variation of narrative modes such as ‘foundational
fiction’, and ‘national allegory’) and the transnational ‘modern epics’”
(2018: 64). Las siguientes dos antologías se asumen en esta lucha desde
el margen, pero optan por estrategias distintas para obtener mayor
prestigio y relevancia. Mientras que la antología de Trujillo incluye
la ciencia ficción en la tradición literaria más canónica; se aprovecha,
así, la cercanía que tiene ésta con el género de la literatura fantástica;
la de Ángel Fernández apela al empoderamiento desde el margen,
la periferia o lo que Beatriz Sarlo llamó las orillas.7 Esta creación
marginal que renueva y empodera se concreta en Visiones Periféricas
con una muestra de ciencia ficción con temas nacionales y un lenguaje
coloquial. Sin embargo, en las tres primeras antologías la posición
marginal que buscaba ser trascendida no les permitió ver que, a su
vez, habían silenciado a otro grupo. La antología de Libia Brenda
carece de una justificación crítica, pero representa en su selección
una ciencia ficción más diversa, ya que incluye por primera vez a un
número importante de escritoras. Se trata, además, de una antología
escrita en diálogo con el país con mayor capital literario en cuanto a la
ciencia ficción: los Estados Unidos de América.
Pierre Bourdieu señala que un campo es un “conjunto de
posiciones distintas y coexistentes, externas unas a otras, definidas
7 En Borges, un escritor en las orillas, Sarlo refiere que parte de la
originalidad de Borges ocurre gracias a su posición marginal: “la soltura de
un marginal que hace libre uso de todas las culturas” (2003: 14-15); asimismo:
“La trama de la literatura argentina se teje con los hilos de todas las culturas;
nuestra situación marginal es la fuente de una originalidad verdadera, que no
se basa en el color local... sino en la aceptación libre de la influencia; donde los
escritores europeos se angustian por el peso de sus antecesores, los rioplatenses
se siente libres de parentesco obligado” (2003: 63).

230

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en relación unas de otras, por su exterioridad mutua y por relaciones
de proximidad, de vecindad o de alejamiento y asimismo por
relaciones de orden, como por encima, por debajo y entre” (1999:
16). El campo se activa cuando dos polos entran en conflicto: el
grupo dominante, que desea preservarse en el poder, y el grupo
que lo desafía. El capital literario está en juego; con éste es posible
emitir juicios sobre el valor estético de una obra, de un género
literario y de un grupo de escritores: consolidar a unos en demérito
de otros. El capital configura el espacio del campo; asocia a aquellos
que lo poseen y margina a quienes carecen de él. Según Bourdieu
nuestros criterios estéticos y el valor que otorgamos a una tradición
están determinados por las luchas del campo literario.8 Nuestras
definiciones de margen y centro, de género menor y canónico
responden a su teoría: se trata de las obras, los géneros literarios
y los autores consagrados por la tradición; son el resultado de las
luchas y los conflictos dentro del propio campo por obtener capital
literario.
Es claro que existen diversas instancias de consagración
acompañadas de diversas estrategias para obtener capital. Bourdieu
escribe que la producción del valor de la obra depende:
no sólo a los productores directos de la obra en su materialidad
(artista, escritor, etc.), sino también al conjunto de los agentes y
de las instituciones que participan en la producción del valor de
8 Bourdieu escribe: “La definición más estricta y más restringida del
escritor (etc.), que aceptamos en la actualidad como evidente, es fruto de una
larga serie de exclusiones o de excomuniones destinadas a negar la existencia
como escritores dignos de este nombre a todo tipo de productores que podían
percibir su propia existencia como escritores en nombre de una definición más
amplia y más laxa de la profesión (1998: 331)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

la obra a través de la producción de la creencia en el valor de la
obra de arte en general y en el valor distintivo de tal o cual obra de
arte, críticos, historiadores del arte, editores, directores de galerías,
marchantes, conservadores de museos, mecenas, coleccionistas,
miembros de las instancias de consagración, academias, salones,
jurados, etc. (1998: 339)

Las antologías que analizaremos en este artículo son tomas
de posición9 con el fin de adquirir mayor capital literario. Con este
capital buscan salir del margen para ocupar el centro. Si la apuesta
es exitosa se volverán, a su vez, en instancias de consagración. Son
famosas las antologías de poesía en México como Poesía en movimiento
y Antología de la poesía mexicana moderna porque consolidaron a un
grupo y a una poética en demérito de otros. Nuestro objetivo es
estudiar este mismo suceso con la ciencia ficción.
El surgimiento del margen
La primera antología de ciencia ficción en México cuenta con
un prólogo de Gabriel Trujillo y tres Introducciones de Federico
Schaffler. Se publicó en la editorial del Consejo Nacional para la
Culturas y las Artes, en su colección de Tierra Adentro: un proyecto
gubernamental que tenía como objetivo descentralizar el poder
literario de la capital y desarrollarlo en los estados de la República. Su
misión busca desafiar el orden y la jerarquía existentes: la literatura
hasta entonces se leía, difundía y consagraba únicamente en la
9 De acuerdo con Bourdieu: “Las tomas de posición (obras, manifiestos
o manifestaciones políticas, etc.), que se pueden y deben tratar como un
‘sistema’ de posiciones para las necesidades del análisis, no son el resultado de
una forma cualquiera de acuerdo objetivo, sino el producto y el envite de un
conflicto permanente. Dicho de otro modo, el principio generador y unificador
de este ‘sistema’ es la propia lucha” (1998: 345)

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Ciudad de México. Una antología de ciencia ficción adquiere mayor
sentido al tratarse de un género marginal que busca reconocimiento.
Schaffler reconoce la situación y, entonces, presenta en los tres
tomos las listas de los escritores con sus nombres y su estado de
origen. Refiere que la selección es una: “muestra representativa”,
de “autores de varias partes del país” (1991, I: 19). Se cumple así el
objetivo de Tierra Adentro.
Este proyecto descentralizador se acompaña con el
posicionamiento marginal de la ciencia ficción. En esta misma página
inicial, Schaffler lamenta que este género “ha sido menospreciado y
muchos escritores lo rehúyen por considerar que puede dañar la
imagen que de ellos se tiene o encasillarlos en un nicho literario poco
productivo” (1991, I: 19). El antagonista es la “gran literatura” (1991,
I: 20). Schaffler no aclara a qué se refiere con este concepto. Serán
los otros antologadores quienes lo hagan. Por ahora solo tenemos la
afirmación del margen.10 Trujillo agrega en este espacio marginal a
los géneros de la narrativa policiaca y la narrativa histórica.
De esta manera, la primera antología colma lo que
Bourdieu llama una laguna estructural: un vacío cuyos bordes
están delimitados por la estructura: un vacío en potencia.11 Trujillo
nos revela la temporalidad de esta laguna estructural: “En este
momento, el clima intelectual ya es otro: los ‘subgéneros’ literarios,
10 Trujillo refuerza esta concepción al escribir en su prólogo: “la ciencia
ficción ha sido una literatura al margen” (en Schaffler, 1991, I: 11).
11 Bourdieu define la laguna estructural de la siguiente manera: “Para que
las osadías de la búsqueda innovadora o revolucionaria tengan posibilidades
de ser concebidas, tienen que existir en estado potencial en el seno del sistema
de posibilidades ya realizadas, en forma de lagunas estructurales que parecen
estar esperando y pidiendo ser colmadas, en forma de direcciones potenciales
de desarrollo, en forma de vías posibles de búsqueda” (1998: 349).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

como la ciencia ficción, empiezan a ser considerados como formas
expresivas válidas para percibir las nuevas realidades” (en Schaffler,
1991, I: 13). Este cambio no sucede de manera natural, se provoca;
Schaffler afirma que para continuar con este proceso de cambio
deben intervenir “autoridades culturales, editoriales, autores
y lectores” (1991, I: 22). El orden de la lista revela mucho de la
constitución del campo literario mexicano. En él se sueña primero
con la consagración de los premios y reconocimientos literarios
(autoridades culturales), después la publicación en las editoriales de
mayor prestigio, y le sigue el reconocimiento de otros autores ya sea
por medio de reseñas y comentarios. Nuestros bestsellers –las obras
que han consumido masivamente los lectores– suelen excluirse del
canon (Federico Gamboa, Luis Spota, Jorge Ibargüengoitia). Este
orden es más revelador todavía si consideramos que la ciencia
ficción en el mundo anglosajón surgió como un género de consumo
masivo. Vemos que Schaffler descarta esta posibilidad en México:
los lectores aparecen al final de la lista.
Una vez colmada la laguna estructural del margen y descrito
de manera muy vaga el rival (la gran literatura), la primera antología
describe la originalidad de este nuevo género. Trujillo lo relaciona con
la ciencia y propone una genealogía –que veremos con más detalle
en el siguiente apartado– que abarca a los griegos, los romanos,
la creación de universidades, el Renacimiento, el racionalismo, el
romanticismo y la literatura de terror. Los nombres que acompañan
estas culturas y escuelas son, entre otros, Thomas Moro, Platón,
Shelley, Julio Verne, Darwin y Einstein. Si bien la ciencia ficción
se encuentra en el margen, la tradición de la que abreva es la más
importante de occidente; esto nos dice Trujillo.
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Para Schaffler, la importancia está en la adaptación regional
del género. En el primer tomo escribe: “Esta ciencia ficción muy
propia de nosotros y difícilmente encontrable en la producción
comercial mundial, es lo que puede caracterizar y darle validez al
autor mexicano” (1991, I: 19). En el segundo tomo, vuelve al mismo
argumento y afirma que los escritores: “utilizan temas y aspectos
propios de nuestra cultura e historia” (1991, II: 9). Se trata de un
diálogo entre particularidad histórica y universalidad; la apropiación
creativa de un género foráneo. En este sentido, cabe decir, el género
de la ciencia ficción no se distingue de ningún otro en México ni
en Latinoamérica. La literatura que se ha escrito en nuestro país
ha tenido siempre en su origen una influencia extranjera. Antonio
Candido llama a este fenómeno una “relación de placenta”, de “país
nuevo”, y afirma que: “Una etapa fundamental en la superación de
la dependencia es la capacidad de producir obras de primer rango,
influidas, no por modelos extranjeros, sino por ejemplos nacionales
anteriores. Esto significa el establecimiento de una causalidad
interna, que hace incluso más fecundos los préstamos tomados a
otras culturas”. (2000: 346). Schaffler propone algo similar en su
antología: el inicio de una causalidad interna que le dé validez a la
ciencia ficción mexicana.
Además de esta causalidad interna que consolida el campo
literario nacional, la preocupación de Schaffler al destacar la unicidad
de la ciencia ficción mexicana responde a otro tema, presente en todas
las antologías: la relación del campo nacional con el internacional.
Los mercados anglosajón y europeo son desproporcionalmente
mayores al nuestro. De esta manera podemos hablar de lo que
Víctor Carrancá define como una doble marginación: “la primera, en
cuanto a su comparación inevitable con la ciencia ficción canónica,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

es decir, la estadounidense y europea; la segunda, que determina que
la producción literaria interna se encuentra supeditada a sistemas
clasificadores hegemónicos que priorizan otros temas que pueden
considerarse de ‘alta literatura’” (2020: 95). Desde el primer tomo
hay una clara conciencia de la desigualdad de capital y el intento
de Schaffler por obtenerlo; por ende, celebra que su nombre se
haya incluido como miembro activo de la Science Fiction Writers of
America.12 En el tercer tomo vuelve al tema, cuando celebra como “la
máxima exposición que nuestro movimiento ha recibido” (1994, III:
10), la inclusión de un artículo de Mauricio-José Schwartz publicado
en The Encyclopedia of Science Fiction de Inglaterra. Estos primeros
pasos de lo que Pascale Casanova llamó la República Mundial de
las Letras –un campo literario mundial regido por un marcador
temporal de las prácticas escriturales que se validan en el centro
(Meridiano de Greenwich literario), para ser después asimiladas en
las periferias– cobrarán una gran importancia en la última antología
de Libia Brenda. 13
En busca del antecedente canónico
La antología El futuro en llamas realiza un cambio en el
posicionamiento del género de la ciencia ficción al alinearlo con
12 Este hecho: “permite que la ciencia ficción de México esté ya presente
en el mundo y en el mercado más grande del planeta, como punta de lanza de
un movimiento que deberá consolidarse en los próximos años” (1991, I: 23).
13 Pascale Casanova escribe: “what might be called the Greenwich
meridian of literature makes it possible to estimate the relative aesthetic
distance from the center of the world of letters of all those who belong to it.
This aesthetic distance is also measured in temporal terms, since the prime
meridian determines the present of literary creation, which is to say modernity”
(2004: 88).

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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otros géneros y autores más canónicos. La introducción de Gabriel
Trujillo retoma el trabajo que ya había presentado en Más allá de lo
imaginado. Tenemos la mención de los primeros utopistas: Platón,
San Agustín, Luciano de Samosata y Tomás Moro. A ellos les siguen
“la ciencia renacentista” y “el enciclopedismo ilustrado” (1997: 7),
y una serie de nombres como Newton, Diderot, Voltaire, Jefferson
y Humboldt. Después de este recorrido universal, Trujillo llega a
México. “La ciencia ficción, hasta donde hoy lo sabemos, comienza
a practicarse desde 1773, cuando todavía éramos colonia española”
(1997: 10).
El primer autor mexicano es el fraile franciscano Manuel
Antonio de Rivas, cuyo texto relata un viaje a la luna. En el siglo
XIX destaca los nombres de Fernández de Lizardi, Pedro Castera
y Amado Nervo; de comienzos del XX: Julio Torri y Martín Luis
Guzmán; después a Juan José Arreola y Carlos Fuentes; por último,
de la Generación de Medio Siglo menciona a Salvador Elizondo,
José Agustín y José Emilio Pacheco. Ningún autor de esta lista
puede considerarse marginal. Son ellos quienes, en realidad, han
impuesto las figuras autorales consagradas y las modas literarias
de su momento. De hecho, es posible resumir este recorrido con
las siguientes escuelas: Costumbrismo, Modernismo, Ateneístas,
Escrituras de Vanguardia y Generación de Medio Siglo. El espacio
del margen, que había ocupado Schaffler, se viste con las vestimentas
del centro.
Al llegar al siglo XX Trujillo aborda el género de la ciencia
ficción sin aclarar si se refiere al mundo anglosajón o al mexicano.
Escribe, por ejemplo: “Al principio, para muchos lectores y críticos
literarios, la ciencia ficción no pasaba de ser una literatura cuasi
aventuresca, exclusiva para niños y adolescentes con intereses
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

científicos”. (1997: 9) A diferencia del mundo anglosajón, en el
campo literario mexicano la etiqueta de la literatura infantil y juvenil
no fue explotada sino hasta bien entrado el siglo XXI. Todavía en
la década de los noventa autores como Julio Verne y H.G. Wells
eran publicados en la misma colección de Sepan Cuantos (Porrúa)
junto con Dostoievski, Shakespeare y Flaubert. En los Estados
Unidos la ciencia ficción se difundió en la serie de revistas pulp, que
como su nombre indica, se publicaba en un papel de baja calidad.
Las publicaciones solían ir acompañadas de imágenes llamativas
y cumplían una demanda de un gran mercado naciente. Estas
publicaciones fueron atacadas como literatura comercial y barata,
pero en México no hubo revistas de pulp ni publicaciones de éxito
comercial de ciencia ficción.
Víctor Carrancá muestra en su investigación doctoral que
la génesis del género en el país se dio en la década de los sesenta
con la primera revista publicada en México, Crononauta, dirigida por
Alejandro Jodorowsky y René Rebetez. A pesar de su nulo éxito
comercial –publicaron solo dos números–, la revista tuvo una buena
estrategia de consolidación ya que sirvió de plataforma para la
creación del Club de Ciencia-Ficción, en el que había que enviar un
formulario y se recibía una credencial oficial del Club. Este hecho,
de acuerdo con Carrancá: “implica una manifestación literaria
de mayor complejidad, que comienza a instaurar los mercados e
instituciones del sistema” (2020: 60). Una vez desaparecida la revista,
la editorial Novaro siguió publicando a autores de ese Club en sus
diversas colecciones. La segunda gran revista del género fue Ciencia y
Desarrollo, financiada por el CONACYT. Esta revista publicaba sobre
todo artículos de divulgación científica. Podemos decir entonces
que la génesis de la ciencia ficción en México es muy distinta a la
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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del mundo anglosajón: allá la mayor fuerza se dio en el mercado
de lectores masivos, mientras que en nuestro caso el impulso lo
dieron las instituciones gubernamentales y personas aisladas en el
medio. De esta manera, Trujillo combina las tradiciones anglosajona
y mexicana (habla del Premio Puebla y de asociaciones de escritores)
para referir una tradición que fue en ocasiones relegada y en otras
promocionada por instituciones y escritores de gran valía.
De igual modo, Trujillo aborda de manera alternativa los
nombres de literatura fantástica y de ciencia ficción. Cuando el
género cae en una posición de subordinación o de género comercial,
Trujillo lo alza a la posición más fuerte y de mayor capital literario de
la literatura fantástica. Cuando el género aprovecha su marginalidad
para subvertir las formas convencionales, entonces retoma la posición
periférica de la ciencia ficción. De esta manera, al tratar el siglo XX
Schaffler lamenta que el género de mayor prestigio en México sea
el realismo histórico. “La ciencia ficción mexicana ha padecido…
una marginación parecida. Su discurso, a medio camino entre el
texto de divulgación científica y el relato fantástico de aventuras, no
parece tener cabida en los temas caros (y prestigiados) de la literatura
nacional” (20). Para contrarrestar esta idea, menciona a Borges, Bioy
Casares, Horacio Quiroga y Julio Cortázar como ejemplos de autores
que conjuntan un escritura experimental, lúdica y compleja en el
género de la fantasía. Esta misma escritura es la que suponemos en los
autores antologados por Trujillo. La lista que presenta a continuación
es de autores muy poco conocidos en su momento: René Rebetez,
Bernardo Ruiz, Mariano Martínez, Edmundo Domínguez Aragonés,
Federico Schaffler, Mauricio-José Schwarz y Arturo César Rojas. La
originalidad de estos autores de ciencia ficción depende de la distancia
con el género canónico del realismo histórico. Trujillo señala:
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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

En buena medida, la marginalidad inherente a este género ha
contribuido a que sus autores ejerzan una mayor libertad creadora.
Al no estar sujetos a las modas literarias y a las mitologías
predominantes de la literatura nacional, los escritores de ciencia
ficción se han permitido cometer sus propios errores y aciertos
sin temor al ridículo y al ostracismo (1997: 27).

La mención de “ridículo” y “ostracismo” va ligada a su
posición de marginación en el campo: no tienen el poder de decidir
aquello que es estético ni literario; sus obras pueden entenderse, por
lo mismo, como ingenuas y hasta ridículas. Cuentan, eso sí, con la
tradición de la literatura fantástica (Borges, Cortázar) que Trujillo
ensalza. Y también con esta antología que es una toma de posición
para que las cosas cambien.
En suma, Trujillo enfrenta la doble marginación que vimos
en el apartado anterior construyendo un argumento en el que la
generación de autores jóvenes que practican la ciencia ficción se
integra de manera natural a la tradición humanista occidental, y al
canon literario del país (aunque este canon a veces no los reconozca),
además de continuar la tradición de la literatura fantástica de autores
del cono Sur. Estos escritores son renovadores y experimentales
porque pueden ocupar y dejar a conveniencia su marginalidad.
La dejan para consolidar su tradición y la ocupan para definir su
originalidad subversiva e irrespetuosa. Eventualmente, el objetivo
es convertirse en centro; prueba de ello es que el escritor con el que
termina la introducción es nada menos y nada más que Juan Rulfo,
“otro vidente del árido corazón del México contemporáneo” (1997:
28). Se requiere de un tour de force para concluir una antología de
ciencia ficción con Rulfo, pero vale la pena el esfuerzo si los textos
que forman parte del libro se leen en diálogo con lo que Rulfo
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representa: el canon de la literatura mexicana. Por si había alguna
duda sobre la intención del antologador, este nos recuerda que el
título del libro El futuro en llamas establece una relación intertextual
con El Llano en llamas.14
La mexicanización de la ciencia ficción
Al igual que con Trujillo, Miguel Ángel Fernández inicia con la
búsqueda del antecedente canónico; entre más remoto mejor: el fraile
ilustrado Manuel Antonio de Rivas que escribió en el siglo XVIII
un viaje a la luna. A diferencia de Trujillo, Fernández desarrolla la
creación institucional de la ciencia ficción en México. Su trabajo nos
aporta una radiografía muy interesante del campo literario mexicano
de esa época. Vemos que, después de las revistas de Crononauta y
Ciencia y Desarrollo, surge en 1984 el premio Puebla de “Cuento de
Ciencia Ficción”. A falta de un gran público consumidor, de nueva
cuenta el Estado –en específico el Consejo Estatal de Ciencia y
Tecnología de Puebla dirigido por Celine Armenta– interviene
para impulsar la producción y el consumo literario.15 El mismo
procedimiento se llevó cabo –por medio del Instituto Nacional de
14 Es tan sorprendente el tour de force que el mismo Trujillo escribió en
la primera antología de ciencia ficción que este género no era reconocido en
México porque: “El panorama de la literatura nacional, que entonces oscilaba
entre el relato rural a lo Juan Rulfo y a la cosmovisión urbana a lo Carlos
Fuentes” (1997: 12).
15 Víctor Carrancá, al respecto, observa: “En el caso del Premio Puebla, al
ser un factor de prestigio entregado inicialmente por quienes conformaban ese
incipiente movimiento de consumidores/productores de CF, la jerarquización
de productores tenía un doble juego, ya que no solo ayudaba al grado
de consagración entre quienes lo recibían, sino que sacó a la CF de las
publicaciones especializadas para darla a conocer a un público más amplio”
(2020: 71).
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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Bellas Artes– para promover la creación del ensayo, la novela y el
cuento. Pero el hecho de que surja un premio con una temática tan
precisa indica la importancia que se le dio en su momento a la ciencia
ficción. Y el concurso “Puebla” tuvo éxito. Fernández enumera una
gran cantidad de revistas, fanzines, publicaciones y asociaciones que
surgieron a la postre del premio (entre ellas quizá la más importante
es la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía). Esta parte
histórica, concluye con un ataque a la crítica mexicana: “la poca
difusión que la CF mexicana tuvo desde sus inicios, o algún otro
propósito, ha ocasionado que algunos críticos literarios mexicanos
sostengan que la CF mexicana no existe, que está en decadencia,
o que es tan mala que más vale no tomarla en cuenta” (2001: 14).
Fernández no refiere un solo nombre de estos críticos; entonces,
podemos entender su frase más como una estrategia que como un
argumento preciso. Los críticos, como sabemos, son instancias de
consagración y el objetivo de Fernández es llamar la atención para
aumentar el capital literario de la ciencia ficción con las figuras que
podrían lograrlo. Se trata de una falta que, al enunciarla, busca una
reparación.
Esta misma idea se refuerza en el apartado siguiente donde
se expresa de manera más palpable el objetivo de la antología:
Visiones periféricas nace de un doble intento de reivindicación de la
comúnmente ignorada o, en el mejor de los casos, menospreciada
CF escrita en México. Por un lado, pretende ser una especie de
“visión de los vencidos”, sin tratar de significar la crónica de una derrota,
sino el entuerto de una conquista, recogiendo la voz y los relatos de
quienes eran considerados incapaces de escribir con ideas originales
y posturas propia sus reacciones y extrapolaciones acerca de lo que
sucedería o podría suceder en una época de cambios vertiginosos,

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siendo capaces de ofrecerlo con calidad a su país y al mundo entero,
sin ser guiados por el malinchismo que podría suponerse en los
cultivadores de una corriente literaria que vino de fuera, pero que
siempre han demostrado que al escribir, como se verá después, lo
hacen desde dentro (del corazón). (2001: 14)

Entendemos que la primera parte de la cita refiere a la condena
que se le hizo a la ciencia ficción por sus orígenes comerciales. A
pesar de que, como vimos con Trujillo, México no tuvo esta tradición
(las revistas de pulp y la literatura juvenil o infantil), los autores de
la ciencia ficción se reclaman herederos de ella. De ahí que cargan
también con el estigma que podríamos ejemplificar con la dicotomía
entre el autor autónomo y el heterónomo; Bourdieu observa que el
primero escribe una obra sin importarle otro beneficio que no sea
el literario, mientras que el segundo busca y se granjea un capital
económico, además del político.16 Un claro ejemplo del primero
sería en la literatura francesa, Baudelaire, y del segundo, Balzac. Los
autores de la ciencia ficción tienen un evidente origen heterónomo,
por su vocación al mercado, al conseguirse ganancias económicas. A
pesar de que en México no hubo autores heterónomos –no tuvieron
ganancias económicas–, estos escritores asumen este papel porque
su posición marginal se explica con los ataques de la “gran cultura”
(Schaffler), de los “géneros mayores” (Trujillo). El margen se vuelve
16 “Por muy liberados que puedan estar de las imposiciones y de las
exigencias externas –señala Bourdieu–, están sometidos a la necesidad de los
campos englobantes, la del beneficio, económico o político. De ello resulta
que son, en cada momento, la sede de una lucha entre los dos principios de
jerarquización, el principio heterónomo, propicio para quienes dominan el
campo económica y políticamente (por ejemplo, el ‘arte burgués’), y el principio
autónomo (por ejemplo, el ‘arte por el arte’), que impulsa a sus defensores más
radicales a convertir el fracaso temporal en un signo de elección y el éxito en
un signo de compromiso con el mundo” (1998: 321).
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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

de nueva cuenta importante porque se presenta como un espacio de
creación más libre. Fernández continúa el argumento de Schaffler:
apoya la originalidad de la ciencia ficción mexicana gracias a su
apropiación regional.
El índice de la antología nos lleva por un recorrido crítico muy
sugerente. La primera parte lleva como título “Nuevos mundos para
una literatura maravillosa”, y aborda la manera en que las invenciones
tecnológicas afectan la vida cotidiana; la segunda se centra en la
Guerra Fría y la tercera lleva como título: “El localismo de la ciencia
ficción”. Al respecto, Fernández escribe: “Cuatro relatos en los que
se logran colocar satisfactoriamente las premisas de a CF dentro de
problemáticas del presente, el pasado o el porvenir mexicanos” (2001:
16). Cuando revisamos este último apartado, nos encontramos con el
cuento de Héctor Chavarría “De cómo el Roñas y su mamá salvaron
al mundo”. Es un cuento, en particular, ocurrente: narra la llegada
de un OVNI a Tepito. El artefacto es deshuesado y vendido en el
mercado negro. Los extraterrestres huyen de nuestro planeta y lo
califican nocivo en extremo. El cuento de Roberto López Moreno
“El secreto” utiliza la cuenta larga maya para asignar las fechas de
la historia, mientras que el de Arturo César Rojas desarrolla un
espacio azteca futurista: la Pirámide de Guadalupetonantzin. En la
última sección, el cuento de Pepe Rojo “Conversaciones con Yoni
Rey” es muy original por la recreación de la oralidad del talk show. Los
autores recrean en el primer y cuarto cuentos el lenguaje coloquial y la
oralidad mexicana en un ambiente popular. Mientras que en los otros
dos se combina el mundo prehispánico con el futuro. En todos los
casos tenemos espacio, lenguaje y trama nacionales o de color local.
Estos elementos, en conjunto, son para Fernández la prueba de que
el género ha sido asimilado en México y que sus autores han dejado
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

de ser epígonos de sus contrapartes anglosajonas. En este mismo
sentido es revelador analizar la portada del libro, en la que destacan
dos imágenes: una diosa prehispánica –que alude a la Coatlicue– con
una mujer voluptuosa en un traje especial en sus palmas abiertas.
Tenemos a la diosa, representante de lo mexicano, y a la mujer de la
ciencia ficción conviviendo en un talante armónico, casi divino.
Al final de la introducción, Fernández utilizará una vez más
el leitmotiv del desprecio de la crítica mexicana –sin mencionar
nombres– y ahora se agrega el malinchismo. Afirma que los
autores antologados por él han sido reconocidos en el extranjero y
despreciados en México: “no obstante la calidad de sus trabajos y el
haber obtenido reconocimientos nacionales e internacionales, siendo
considerados como periféricos aun dentro del a periferia” (2001: 15).
Esta postura es normal en un país marginal que recibe su capital, su
prestigio, del centro (Europa y Estados Unidos). Y adquiere mayor
significado en Fernández porque los autores mexicanos de ciencia
ficción han logrado vencer la relación de subordinación que existía
con el mundo anglosajón. Invitaría entonces a los críticos a hacer lo
mismo.
El margen que excluye
Las antologías de ciencia ficción lograron el reconocimiento
de la crítica y la adquisición, por ende, de mayor capital literario.
Carrancá afirma que en la década de los noventa: “La CF dejó de
ser considerada un subgénero, un repertorio popular o un simple
tópico narrativo sobre futuros distópicos o viajes interplanetarios,
para conformarse como una red articulada de relaciones entre
productores, consumidores, instituciones y mercados” (2020: 87DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

88). Es muy significativo que tuvieran que transcurrir dos décadas
para que una nueva antología reparara otro problema: la ausencia
de escritoras. En el primer tomo de Más allá de lo imaginado hay once
escritores y dos escritoras; en el segundo tomo son trece escritores.
En el libro de Trujillo no hay una sola escritora entre los dieciocho
antologados. En la de Fernández tenemos a una escritora entre
los veintidós antologados. En estos casos la respuesta suele ser:
no había autoras, aunque el propio Fernández desmiente el aserto
al escribir en su introducción: “A principios del siglo XX también
irían apareciendo las primeras autoras de CF mexicana” (2001:
48); menciona a María Elvira Bermúdez; habría que agregar –de
acuerdo con Fernández y Carrancá– a Marcela del Río, Gabriela
Rábago Palafox, Olga Fresnillo y Manú Dornbierer (esta última sí
fue antologada). El problema, en consecuencia, es otro y tiene que
ver con un asunto más sencillo y grave: la marginalización de las
escritoras por el solo hecho de ser mujeres. Un género como el de
la ciencia ficción, que luchó por ser reconocido, reprodujo la misma
exclusión de la que fue víctima.17
De ahí la importancia de la antología Una realidad más amplia:
Historias desde la periferia bicultural, publicada en 2018, cuyo trabajo
editorial estuvo a cargo de Libia Brenda Castro. La antología
incluye a ocho escritoras de trece en total. Brenda no presenta
una teoría de género ni desarrolla una historia del campo literario
mexicano desde una postura feminista. Se posiciona, en cambio,
17 La portada de la antología Visiones periféricas adquiere así una nueva
significación problemática, ya que representa a las mujeres como objetos
sexuales y diosas prehispánicas. Las mujeres no tienen voz, no son autoras,
son solamente objetos de admiración y veneración.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en la periferia bicultural y aprovecha con ello dos temáticas que
fueron claves para los antologadores previos: el canon y el margen,
lo extranjero y lo local.
La introducción de Brenda está escrita con un estilo coloquial
y con una temática personal. El criterio de selección de las autoras
parece haber sido la cercanía que estas tenían con la antologadora,
además de su disposición a publicar.18 “Todo empezó con unos
mensajes privados y unos correos que decían: ‘¿Y si hacemos un
libro con nuestros cuentos?’” (2018: 6). Es posible que la periferia del
título se refiera al género de la ciencia ficción, pero es más probable
que se trate del lugar de escritura. Este lugar ya no es solo México;
al agregar el adjetivo “bicultural” nos enfrentamos al México de
la frontera y al México relacionado con los Estados Unidos. Cabe
destacar que el libro se publicó originalmente en inglés, además de
incluir a escritoras mexicanas y mexicoamericanas. En lugar de una
lógica antagónica o subordinada, la antologadora aprovechó la fuerza
del mercado anglosajón para establecer un puente que empoderara
también a México. En esta apuesta fue clave la acción del tejano
John Picacio, y su organización Mexicanx Initiative. Ambos, Picacio
y Brenda proponen una poética del “diálogo bicultural, internacional
y, sobre todo, amistoso” (7), aunque no la desarrollen ni la expliquen
con mayor detalle.
18 Al respecto, Carrancá escribe: “la labor de grupos y círculos como el
Cúmulo de Tesla, que integran a plumas feministas como Libia Brenda Castro
o Gabriela Damián, no solo impulsan el trabajo de autoras canónicas y foráneas
como Ursula K. Le Guin, sino que también han creado espacios de divulgación
y fortalecimiento para escritoras mexicanas. La agrupación de autoras
consagradas y emergentes tales como Iliana Vargas, Lola Ancira, Atenea Cruz
o Andrea Chapela, además de contribuir al pensamiento feminista, fortalecen
la crítica de la ciencia ficción mexicana en su conjunto” (2020: 159-160).
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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

La única escritora mencionada en la introducción es la
estadounidense Ursula K. Le Guin. Recordemos que Trujillo le da una
gran importancia a Juan Rulfo, mientras que Schaffler y Fernández
a la apropiación nacional del género. Con su antología, Brenda entra
de lleno a la República Mundial de las Letras. Sus autoras son en
algunos casos binacionales y sus cuentos se publicaron en inglés y
en español; su apuesta conceptual es de rebeldía y resistencia ante
los peligros del mercado y de la literatura comercial. Para luchar
contra esta última, retoma la frase de Le Guin sobre la necesidad
de escritoras “realistas de una realidad más amplia” (7). A diferencia
de un realismo incapaz de trascender su entorno, la ciencia ficción
nos permite recrear mundos que revelen opciones y soluciones
a la catástrofe ecológica y humanitaria. Se busca una literatura
entretenida sin ser superficial; una literatura contemporánea que no
caiga en las temáticas de moda.
En cuanto a los problemas del mercado, Brenda anuncia en
su introducción que su antología: “no se vende, el ebook se va a
liberar en septiembre y se podrá leer de manera gratuita en todo el
mundo, no está pensado para perseguir una ganancia ni para que
a nadie se le considere importante o con más valor que alguien
más” (2018: 7). Si bien la manera de publicación en versión digital
y accesible (Creative Commons) es revolucionaria, es erróneo asumir
que al no recibir capital económico tampoco recibirá capital cultural,
es decir, que los ahí antologados no se sentirán “importantes”, más
o menos “valiosos”. Bourdieu sugiere, incluso, que es justamente
lo contrario: negar el interés económico es una buena estrategia –
en muchos casos la mejor– para obtener capital literario. Bourdieu
define esto como “acto puro”: mostrar un desinterés en lo
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

económico para obtener, en cambio, un mayor capital cultural.19
Como hemos visto en este artículo, las antologías son una instancia
legitimadora sumamente importante, donde la inclusión o exclusión
cambian de manera significativa la posición del autor y un género
en el campo literario. Una antología como Una realidad más amplia
es, en ese sentido, idéntica a las precedentes. Salvo que ahora utiliza
el internet20 para su mayor difusión y la estrategia de “acto puro”.
Prueba del éxito de la apuesta de Brenda es que fue la primera mujer
mexicana en ser nominada a un Premio Hugo en el mismo año en
que se publicó la antología Una realidad más amplia: Historias desde la
periferia cultural.
Las antologías en la ciencia ficción
La primera antología de ciencia ficción en México se publicó en
1991 y la última hace cinco años. Durante este tiempo el género
modificó su posición marginal por otra central en un nuevo
campo literario mexicano que, a diferencia del siglo pasado, ya
no es cósmico, sino cuántico.21 Es decir, ya no cuenta con un
19 Bourdieu señaka: “La ruptura herética con las tradiciones artísticas
vigentes encuentra su criterio de autenticidad en el desinterés. Ello no significa
que no haya una lógica económica de esta economía carismática basada en una
especie de milagro social que es el acto puro de cualquier otra determinación
que no sea el propósito estético” (1998: 320).
20 El uso del Internet para difundir la obra de autores de ciencia ficción
inició en 1999 con la creación de la página La langosta se ha posado 2.0 que
dirigía Gerardo Horacio Porcayo. Desde 2009, la página se convirtió en el blog
La langosta se ha posteado.
21 Carrancá observa: “la CF incorpora fenómenos culturales muy variados
y, por ende, debe replantearse la aproximación crítica hacia ella. No podemos
seguir analizándola en términos de textos canónicos y periféricos, defendiendo
si ciertas obras pueden o no pertenecer a la alta literatura de un país, a lo
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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

solo centro, sino con varios. Las escuelas que mencionamos
con Trujillo (Costumbristas, Ateneístas, Medio Siglo), apuestas
ganadas en la lucha por la consolidación, se multiplican en la
actualidad. Tenemos un campo con varios centros y un cambio
significativo en las instancias de consagración. Donde antes
estaba la crítica, las editoriales, las antologías, los grupos y
escritores consolidados, ahora tenemos, sobre todo, al mercado.
Si la intromisión de un capital en otro es fuerte la frontera entre
los campos se desvanece, lo que Bourdieu llamó el “grado de
autonomía”.22 El que antes era un campo autónomo se convierte
en un satélite del que ahora lo domina. ¿Es esto lo que vivimos
ahora en México (y posiblemente el mundo) con el campo
económico dominando al literario?
Podemos afirmar que las antologías de la ciencia ficción en
México cuestionaron y acompañaron este cambio. En su búsqueda
por salir del margen cuestionaron la importancia y el valor del
centro y propusieron un nuevo modelo. Schaffler fue el primero
que ocupó el margen, y lo hizo desde una colección editorial que
cuestionaba el centro hegemónico del país: Tierra Adentro. Su
popular o a lo culto... Ese discurso ya se ha agotado. Como plantea EvenZohar, al encontrarnos ante un sistema dinámico, encontramos muchos centros
y periferias que se complementan entre sí, fortaleciendo y renovando sus
repertorios por las actividades que surgen en torno a sus componentes” (2020:
425).
22 De acuerdo con Bourdieu: “El grado de autonomía de un campo
de producción cultural se manifiesta en el grado en que el principio
de jerarquización externa está subordinado dentro de él al principio de
jerarquización interna: cuanto mayor es la autonomía, más favorable es la
relación de fuerzas simbólica para los productores más independientes de la
demanda y más tiende a quedar marcada la división entre los dos polos del
campo” (1998: 322)  

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

movimiento inicial marcó el recorrido posterior en al menos dos
sentidos: 1) la particularidad regional del género de la ciencia ficción
y el diálogo con el extranjero, en específico el mercado anglosajón.
Trujillo, por su parte, fue muy consciente del papel de la tradición y
la necesidad de que la ciencia ficción se integrara de manera orgánica
en ella. El futuro en llamas era la continuación de El Llano en llamas.
En el caso de Fernández tuvimos el recuento de la creación literaria
acompañada de las instituciones estatales, que se concretó en una
ciencia ficción adaptada a los intereses e idiosincrasia regional. El
apoyo gubernamental (el premio Puebla) fue clave para encender la
flama que se extendió después en un fuego de autores, asociaciones
y editoriales –no tanto lectores– de la ciencia ficción. Por último,
en un campo que niega su propio capital tenemos, por un lado, la
diversidad de centros y, por el otro, la ausencia de una jerarquización
propia. Brenda afirma que su libro “no está pensado… para que a
nadie se le considere importante o con más valor que a alguien más”
(2018: 7). No es el campo literario quien decide ya sobre su propia
tradición, el que asigna sus jerarquías; son las editoriales comerciales
con sus premios las que dan ahora el capital económico y, por
defecto, el literario. Brenda se opone a esta dinámica sin encontrar
el aparato crítico que la respalde. Cuenta por ahora con el discurso
de entrega del premio del National Book Award a Ursula K. Le Guin,
y con una práctica editorial y de antologadora que se presenta como
espontánea y alternativa.23
23 El premio se entregó en 2014. Brenda incluye el enlace del video en
su Prólogo; en éste, la escritora estadounidense rechaza la jerarquía entre
los supuestos géneros menores de la ciencia ficción y el género mayor del
realismo, además de criticar la pérdida de autonomía del campo literario que
se ha supeditado cada vez más al campo económico.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Obras citadas
Bourdieu, Pierre. Les règles de l’art. Genèse et structure du champ littéraire.
París: Éditions du Seuil, 1998.
Bourdieu, Pierre. Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Barcelona:
Anagrama, 1999.
Brenda, Libia (ed). Una realidad más amplia. Historias desde la periferia
bicultural. México:
Cúmulo de Tesla, 2018.
Candido, Antonio. “Literatura y subdesarrollo”.Top of
Latina en su literatura. Fernández,

Form

América

Moreno C. (editor) México, D.F. Siglo Veintiuno Editores, 2000.
Carrancá de la Mora, Víctor Roberto. Ciencia ficción mexicana: modelos,
repertorios y
dimensiones discursivo-simbólicas. Tesis Doctorado. Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, octubre 2020.
Casanova, Pascale. The World Republic of Letters. Cambridge, Mass:
Harvard UP, 2004.
Fernández Delgado, Miguel Ángel (comp). Visiones periféricas.
Antología de la ciencia ficción
mexicana. México: Grupo Editorial Lumen, 2001.
Le Guin, Ursula. Discurso de entrega del 65th National Book
Award. 19 de noviembre 2014.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Internet
Sánchez Prado, Ignacio. Strategic Occidentalism. On Mexican Fiction, the
Neoliberal Book
Market, and the Question of World Literature. Illinois: Northwestern
University Press, 2018.
Sarlo, Beatriz. Borges, un escritor en las orillas. Barcelona: Seix Barral,
2003.
Schaffler, Federico (comp). Más allá de lo imaginado I. México: Fondo
Editorial Tierra Adentro, 1991.
Schaffer, Federico (comp.). Más allá de lo imaginado II. México: Fondo
Editorial Tierra Adentro, 1991.
Schaffer, Federico (comp.). Más allá de lo imaginado III. México:
Fondo Editorial Tierra Adentro, 1994.
Trujillo Muñoz, Gabriel (comp). El futuro en llamas. México: Grupo
Editorial Vi

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Cuando se finge que es ficción: aproximación
deíctica a La piel del vigilante de Raúl Quinto, un
caso de poesía especulativa
When the fact is fiction: a deictic approach to
La piel del vigilante by Raúl Quinto, a case of
speculative poetry
Gustavo Osorio de Ita
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-0975-0030
gustavo.osoriodeita@correo.buap.mx

Fecha de entrega: 13-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: Si bien la poesía ha sido tradicionalmente uno de los géneros
que más complejiza y tensa la relación entre lo fictivo y lo empíricosituacional, existe un subgénero de ésta, denominado poesía especulativa,
la cual es definida por Suzette Haden Elgin como aquella poesía que
da tratamiento a una realidad que es, de cierta manera, distinta de la
realidad existente, es decir, una especificidad del género lírico que se
sustenta no en lo real-empírico, sino en un constructo de ya ficticio. En
este tipo de poesía, que podría aproximarse tanto a la literatura fantástica
como a la de ciencia ficción, sostengo existe una constitución discursiva
y pragmática particular de lo lírico que bien puede ser abordada desde
el reconocimiento analítico de la deixis poética la cual, formalmente,

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

implica un mecanismo discursivo que tiende a posicionar al sujeto lírico
(y por consiguiente al sujeto lector) en un espacio-tiempo imposibles
más verosímiles o en todo caso construidos desde la idea de un “campo
vivencial” (Kate Hamburger) que es a priori falso mas cohesivo; lo anterior
resulta en un mecanismo que, a mi parecer, se torna un discurso lírico
que se sostiene en ese “fingir que es ficción”, reformulando la célebre
sentencia de “Autopsicografía” de Fernando Pessoa. A fin de corroborar
esta hipótesis de trabajo y reconocer dónde y cómo se construye ese “fingir
lo que es ficción”, me detendré en el poemario titulado La piel del vigilante
(Premio Andalucía de Poesía Joven 2014) del poeta español Raúl Quinto,
poemario circunscrito al universo paralelo y distópico creado por Alan
Moore en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986), en donde mostraré
cómo se construye una poesía especulativa desde el posicionamiento del
sujeto y la recuperación de espacios y tiempos a partir de la narrativa de
Moore, pero también cómo el poema plantea un desprendimiento de lo
empírico apuntalando una configuración deíctica autónoma; un universo
autosustentable e inverosímil en relación con el contexto real-empírico
pero que, ultimadamente, deviene un constructo autónomo y un caso
prototípico de aquello que se ha denominado, desde la crítica literaria
reciente, poesía especulativa.
Palabras clave: poesía especulativa, poesía de ciencia ficción, pragmática
poética
Abstrac. Although poetry has traditionally been one of the genres that
makes the relationship between the fictional and the empirical-situational
more complex and tense, there is a subgenre of it, called speculative
poetry, which is defined by Suzette Haden Elgin as poetry that gives
treatment of a reality that is, in a certain way, different from the existing
reality, that is, a specificity of the lyrical genre that is based not on the realempirical, but on a construct of already fictitious. In this type of poetry,
which could come close to both fantastic literature and science fiction, I
maintain that there is a particular discursive and pragmatic constitution
of the lyrical that can well be approached from the analytical recognition
of the poetic deixis which, formally, implies a discursive mechanism that
tends to position the lyrical subject (and therefore the reading subject) in
a more plausible impossible space-time or in any case built from the idea
of an “experiential field” (Kate Hamburger) that is a priori false, however
cohesive; the foregoing results in a mechanism that, in my opinion,
becomes a lyrical discourse that is sustained in that “pretend it is fiction”,

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

reformulating the famous sentence of “Autopsychography” by Fernando
Pessoa. In order to corroborate this working hypothesis and recognize
where and how this “pretend what is fiction” is built, I will dwell on the
collection of poems entitled La piel del vigilante (Andalucía Youth Poetry
Award 2014) by the Spanish poet Raúl Quinto, a circumscribed collection
of poems to the parallel and dystopian universe created by Alan Moore
in the Watchmen series of graphic novels (1986), where I will show how
a speculative poetry is built from the positioning of the subject and the
recovery of spaces and times from Moore’s narrative, but also how the
poem poses a detachment from the empirical propping up an autonomous
deictic configuration; a self-sustaining and improbable universe in
relation to the real-empirical context but which, ultimately, becomes an
autonomous construct and a prototypical case of what has been called,
from recent literary criticism, speculative poetry.
Keywords: speculative poetry, scifi poetry, poetic pragmatics

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

En el Brazo de Orión, en un sistema solar conformado por ocho
planetas, un planeta enano, centenares de miles de cuerpos menores
entre el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, asediado por
asteroides centauros y troyanos, circundado por la geocorona y la
línea de Kármán yace un planeta donde se escribe poesía.
Y la poesía es ficción. Muy a pesar del vínculo tan caro
para el Romanticismo, el cual establecía que aquel que escribe y
quien se hace presente en los poemas coinciden plenamente, yo
sostengo que el yo lírico es una construcción, es decir, que aquel
vínculo entre el sujeto empírico que redacta unas líneas sobre una
pulpa de celulosa o en una pantalla compuesta por miles de pixeles,
ya sea con tintas de pigmentos vegetales o minerales o a través de
un código activado por un teclado como el que ahora se encuentra
siendo impulsado por mis dedos, que entre eso que se escribe y
aquél que ahí deja algo escrito se encuentra una distancia mediada
por la composición, la selección, la invención: el sujeto lírico es
un invento y es fictivo.
Tomemos esto por cierto, que la poesía es ficción1. ¿Qué
ocurriría entonces con una ficción que acepta su circunstancia
fenomenológica y ontológica de serlo? ¿Qué hay con aquella poesía
que finge que es ficción –retomando y reformulando la célebre
“Autopsicografía” de Fernando Pessoa?– ¿Qué con la poesía
1 Hay múltiples discusiones al respecto, las cuales van de la poesía
automática a la autoficción, pasando por la idea de la disolución del “yo” en
la vanguardia y la recuperación del “yo” empírico en la poesía testimonial, las
cuales retoman incluso aportes con miles de años de antigüedad, como es la
misma Poética de Aristóteles. Sin embargo, no considero aquí sea oportuno
retomar u abonar dichas discusiones puesto que no es el eje central de este
trabajo de investigación y, de cualquier manera, considero que la propuesta de
análisis deíctico podrá arrojar, tangencialmente, cierta luz sobre esta idea del
sujeto lírico como una composición y, ergo, como un sujeto fictivo.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

especulativa o de ciencia ficción? Aquí divisamos un punto. Aquí
nos aproximamos.
I. ¿Poesía especulativa?
Habrá que comenzar por acercar el ojo a la lente, por detenerse
en un solo objeto, hipotetizar sobre su distancia, sobre su forma
sobre sus características; como si ocupáramos el telescopio espacial
Hubble –orbitando a cientos de kilómetros en la estratósfera–, así
nos acercamos al fenómeno mismo, explorando el espacio de la
poesía especulativa. Es, por principio, un objeto que “parece poema”
y que gravita en torno a la masa de otro objeto mayor –enorme– que
es el de la tradición lírica; es, por consiguiente, otro tipo de poesía,
salvo una que, a diferencia de lo que comúnmente se da en llamar “la
Poesía”, tiende a aceptar declarativamente su circunstancia ficticia.
Es a partir de este reconocimiento que la poesía especulativa, a
mi parecer, construye una relación específica entre lo fictivo y lo
empírico-situacional, una especulación.
De acuerdo a Suzette Haden Elgin, una de las escritoras
más reconocidas en el panorama anglófono de la poesía de ciencia
ficción2, este género se remite a aquella poesía que da tratamiento a
una realidad que es, de cierta manera, distinta de la realidad existente,
es decir, una especificidad del género lírico que se sustenta no en lo
2 Si bien existe un amplio debate sobre la nomenclatura de este tipo de
poesía –dando cabida a “poesía sci-fi”, “poesía fictocientítica”, “poesía de
ciencia ficción” o “poesía especulativa”– por el momento no entraremos
en tal debate. He preferido retomar el concepto de “poesía especulativa” ya
que, discursivamente, el adjetivo “especulativo” advierte la configuración o
propuesta misma de este tipo de poema, es decir, que lo que se puede notar a
partir de una aproximación deíctica a este tipo de poesía es que se especula con
la subjetividad, el tiempo y el espacio hacia la constitución de mundos posibles
en y a través de los poemas.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

real-empírico, sino en un constructo de ya ficticio (1975: 77). En este
sentido, coincide con la definición de Kingsley Amis, para quien:
[La] ciencia ficción es aquella forma de narrativa que versa sobre
situaciones que no podrían darse en el mundo que conocemos,
pero cuya existencia se funda en cualquier innovación, de origen
humano o extraterrestre, planteada en el terreno de la ciencia o
de la técnica, o incluso en el de la pseudociencia o pseudotécnica.
[...] Muchas historias están basadas o incidentalmente implicadas
en dimensiones plausibles o en el desarrollo de una teoría o una
técnica ya existente (1966: 14-15).

O también, en el sentido de una realidad existente ajena, se
aproxima al crítico Darko Suvin, quien en el libro Metamorphose of
Science Fiction: On the Poetics and History of a Literary Genre sostiene:
Science fiction is literature of cognitive estrangement [...] a literary
genre whose necessary and sufficient conditions are the presence
and interaction of estrangement and cognition, and whose main
formal device is an imaginative framework alternative to the
author’s empirical environment (2016: 8-9).

Además, Suvin acuñará en la misma obra el término de
novum para referirse a un constructo donde se hace manifiesto
algo tanto nuevo como extraño, pero el cual tiende a mantener un
margen alto de probabilidad en su ocurrencia; es decir, se trataría de
algo que puede pasar por verosímil, que se ostenta como factible y
posible, pero que no por ello deja de extrañar3. En este sentido, el
3 Aquí, por supuesto, se podría vincular la propuesta de Suvin con
las ideas formalistas rusas del ostranenie, partiendo de la idea de un doble
extrañamiento (o quizás un extrañamiento paralelo por vías distintas) como
componencial de la literatura especulativa. Sin embargo, puesto que desborda
mis objetivos de investigación, dejo esto para el futuro.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

croata coincide con varios otros autores, para quienes la idea de lo
“especulativo” recae en ese constructo subjetivo, espacial y temporal
que raya en las posibilidades, en lo probable, en lo “quizás-futuro”
–de cierta manera en ese novum–. Por ejemplo, Judith Merril, quien
antologase durante más de una década a mediados del siglo XX la
célebre serie The Year’s Greatest Science Fiction and Fantasy, apuntaba la
siguiente definición en torno a la “ficción especulativa”:
Speculative fiction: stories whose objective is to explore, to
discover, to learn, by means of projection, extrapolation,
analogue, hypothesis-and-paper-experimentation, something
about the nature of the universe, of man, or ‘reality’ ... I use
the term ‘speculative fiction’ here specifically to describe the
mode which makes use of the traditional ‘scientific method’
(observation, hypothesis, experiment) to examine some postulated
approximation of reality, by introducing a given set of changes
– imaginary or inventive – into the common background of
‘known facts’, creating an environment in which the responses
and perceptions of the characters will reveal something about the
inventions, the characters, or both. (1957: 7-8)

Consiguientemente, la especulación –o más precisamente
“lo especulativo”– para Merril tiene que ver con una suerte de
propuesta metodológica, con un acercamiento a la idea del método
científico que permite una aproximación distinta a la realidad. Esto
también se puede ver reiterado en la propuesta de Robert Scholes,
quien, en torno al concepto que acuña como “structural fabulation”,
señala:
[…] the tradition of speculative fiction is modified by an awareness
of the universe as a system of systems, a structure of structures,
and the insights of the past century of science are accepted as
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

fictional points of departure. Yet structural fabulation is neither
scientific in its methods nor a substitute for actual science. It is a
fictional exploration of human situations made perceptible by the
implications of recent science. Its favourite themes involve the
impact of developments or revelations derived from the human
or physical sciences upon the people who must live with those
revelations or developments. (1995: 311)

Yo así quisiera aproximarme al concepto: entender la “poesía
especulativa” como una exploración fictiva de las situaciones
humanas, con parámetros de control, afincada en las ciencias y
temas preexistentes (sin ser la exploración misma sustituto para
la ciencia o el tema, sino aventura inventiva); una poesía donde
se ficcionaliza declarativamente desde la ficción misma, donde,
a partir de cambios propuestos por la imaginación o la inventiva
–procedimientos fictivos– se pueda crear un “environment”; un
ambiente, una dimensión, una realidad. ¿Y cómo se construye una
realidad? Con un alguien, un tiempo y un espacio.
Los tres elementos antes mencionados forman parte de la
idea básica de la deixis, aquel procedimiento de demostración ya
referido por Aristóteles que, concretizado en palabras, señala y
demarca a “alguien” en un espacio y tiempo concretos. Si la poesía
especulativa –de acuerdo a las diversas definiciones y críticas
existentes tales como las que aquí he recuperado– busca construir
una realidad divergente pero a partir de aquella empírica en la que
existe el autor, considero que la deixis puede arrojar cierta luz en el
análisis de un caso concreto de la poesía especular el cual, en esta
ocasión, he elegido sea el poemario La piel del vigilante (DVD, 2014)
del autor español Raúl Quinto (Premio Andalucía de Poesía Joven
2014), poemario circunscrito al universo paralelo y distópico creado
por Alan Moore en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986).
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En otras palabras, mi hipótesis es que, de manera general,
en este tipo de poesía, y particularmente en el poemario de Quinto,
existe una constitución discursiva y pragmática particular de lo lírico
que bien puede ser abordada desde el reconocimiento analítico de
la deixis poética ya que ésta, formalmente, implica un mecanismo
discursivo que tiende a posicionar al sujeto lírico (y por consiguiente
al sujeto lector) en un espacio-tiempo imposibles más verosímiles
–en un novum– los cuales en todo caso yacen construidos desde
la idea de un “campo vivencial” (retomando a Kate Hamburger)
que es a priori falso mas cohesivo. En suma, que estos son poemas
que plantean un desprendimiento de lo empírico apuntalando una
configuración deíctica autónoma; un universo autosustentable
e inverosímil en relación con el contexto real-empírico pero que,
ultimadamente, deviene un constructo autogestivo y un poema
especulativo.
II. La deixis del poema
Tal y como he señalado, mi hipótesis es que resulta tanto posible
como viable reconocer en un componente formal –la deixis– uno
de los lugares en donde el poema especulativo tiende a construir,
formalmente, un mecanismo discursivo (posicionar al sujeto lector
en un “lugar imposible”) el cual es específico; el “fingir que es
ficción” equivale entonces a construir ese lugar y tiempo imposibles
y posicionar ahí al sujeto, donde se posicionará el lector también,
creando un “environment” sujeto a especificidades subjetivas,
temporales y espaciales. A continuación presento someramente
sólo algunas de las posibles rutas de lectura a partir de la deixis,
enfocándome en conceptos clave que considero que, ocupados
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

simultáneamente en el análisis poético, permitirán comprender de
mejor manera cómo se construye la deixis en un caso concreto de la
poesía especulativa.
Podemos comenzar por ciertas certezas terminológicas.
Kerbrat Orecchioni en “La subjetividad en el lenguaje: lugares en
que se inscribe” sostiene que los deícticos se refieren a:
[…] unidades lingüísticas cuyo funcionamiento semánticoreferencial implica tomar en cuenta algunos de los elementos
constitutivos de la situación de comunicación, a saber el papel
que desempeñan los actantes del enunciado en el proceso de la
enunciación, y también la situación espacio-temporal del locutor
y, eventualmente, del alocutario (1997: 48)

Así mismo, revela que la importancia de los deícticos recae en
que estos proporcionan algo semejante a un sistema de localización,
el cual se efectúa con relación a la situación de comunicación. Así,
en tanto las unidades deícticas convierten a la lengua (sistema) en
habla (caso), y a su vez configuran al poema como una situación de
comunicación y, por ende, como acto de habla, podemos develar
dónde y cómo se está efectuando dicha situación de comunicación.
En el caso de la poesía especulativa, podría darnos cuenta de la
constitución misma del poema en tanto situación comunicativa
autónoma.
Por otra parte, Käte Hamburger en La lógica de la literatura,
sostiene que, de manera subyacente, a todo acontecimiento verbal
–a todo lenguaje– existe una lógica determinada, producto de su
configuración enunciativa4. Así, para Hamburger hay una relación
4 Existen profundos y múltiples vínculos entre el estudio de la deíxis y
el de la enunciación lírica. Aquí, por cuestiones de espacio y extensión, me

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

compleja entre los géneros literarios y el sistema enunciativo del
lenguaje: si la literatura es en cierta medida un arte figurativo, tiene
que implicar la tendencia a crear apariencia de realidad (1995: 49).
Y esa apariencia de realidad será consubstancial, a mi parecer, en la
poesía especulativa. La autora alemana prosigue: “El género lírico
queda constituido por la voluntad expresa del sujeto enunciativo de
proponerse como yo lírico, lo que quiere decir mediante el contexto
en que encontramos el poema” (1995: 163).
Donde, para nuestros propósitos de investigación, el
contexto de la poesía especulativa sería el de la ficción misma; pero
además, aquello que Hamburger denomina como la “hechura del
yo lírico” (1995: 186), nos interpela, pues ahí radica la propensión a
reconocer el poema como una forma de enunciación en donde se vive
lo enunciado como parte del campo vivencial del sujeto enunciativo.
Debido a lo anterior es que el marco general de enunciación de un
poema buscará formularse desde un aquí y ahora y que, en la poesía
especulativa, lo que se construye sea esa posibilidad imposible –ese
novum– a través de una deixis específica. En suma, considero las
ideas de Hamburger resultan convenientes en esta aproximación
a partir de la deixis pues nos permite evidenciar, en los poemas
de La piel del vigilante, dónde y cómo se construye la “sensación
de campo vivencial” (1995: 192) que produce el poema; en otras
palabras, nos posibilita reconstruir un vasto campo de procesos de
conciencia presentes en el poemario, tendiendo un puente directo
entre la enunciación y el receptor empírico de ésta.

remitiré únicamente a recuperar algunos conceptos de diversas teorías de la
enunciación que funcionen en el análisis deíctico del poema, dando por sentada
su comprensión.
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

Juan Antonio Vicente Mateu en La deíxis: egocentrismo y
subjetividad en el lenguaje, retomando la Teoría del lenguaje de 1934
de Karl Bühler, apela al concepto de la deixis ad phantasma. Al
hacerlo, Mateu señala que el hablante, en un mensaje cualquiera,
puede llevar al oyente al reino de lo ausente o al reino de la
fantasía a través de los mismos demostrativos de la deixis común
y corriente (aquella denominada como ad oculos por el mismo
Bühler) (1994: 35). A partir de ello, Mateu postula la idea de los
“mundos posibles”, es decir, constructos donde el significado de
una oración depende no del mundo tal cual es, sino de la forma
posible en que puede ser o debió haber sido5 (1994, p. 38). Esto
me resulta de interés pues coincide con la idea de Hamburger en
torno al campo vivencial: en ambos casos lo que se propone es
que, a través de ciertas características propias de la deixis, lo que se
hace posible es la constitución de una situación de comunicación
discursiva particular; en el caso de la poesía especulativa, sería la de
un “mundo especulativo”, en el del poemario de Quinto, el de un
Estados Unidos distópico en donde los vigilantes viven y hablan,
un Estados Unidos ya preconfigurado en la novela gráfica de
Moore, pero aquí reinterpretada y reformulada para que, a través
de su deixis, permita deslizar una suerte de crítica de la crítica de
la modernidad.
Para abonar sobre esta ruta crítica, considero que las
aportaciones6 de Daniele Monticelli, en “Introduction: the many
5 Haciendo aquí una clara referencia a la idea aristotélica de la poiesis,
claro.
6 Me refiero, de manera particular, a la idea en torno a la subjetividad
como un “efecto ilusorio” (19), en donde retoma las propuestas de Bénveniste
y de Greimas.

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places of deixis in language and theory”, pueden contribuir a
encontrar asideros en la interpretación de los distintos sistemas
deícticos en el texto, los cuales dependen de posiciones enunciativas
(puntos de referencia). En la teoría de Monticelli, las “instancias
supremas” coinciden con la proyección del autor y lector dentro del
texto, las cuales son responsables de la (re) construcción de todo el
simulacro textual de posiciones enunciativas (2005: 24). Con ello,
podemos notar que la deixis es también una configuración que apela
a lo extratextual, es decir, que lo que se propone en el poemario de
Quinto, por ejemplo, no sólo construye un mundo, sino que también
apela a ser leído por otro sujeto (el lector), espacio (el mundo del
lector) y tiempo (el tiempo del ahora).
Este mínimo recorrido sobre la idea del análisis deíctico,
aunado a otras posturas sobre la enunciación, lo he sintetizado
en el siguiente esquema. En él he retomado las tres instancias de
la polifonía de Oswald Ducrot (emisor, locutor, enunciador) y
las he contrastado con posibilidades de realización o formas de
presentación en torno a los tres elementos de la deixis (sujeto,
tiempo, espacio); pretendo que el esquema resulte funcional no sólo
como un modelo de comprensión de la poesía especulativa, sino
también para el reconocimiento de ciertas pautas en la comprensión
deíctica de los textos poéticos (especulativos o no)7.
7 Para el esquema he recuperado también teorías como las de Barbara
Pihler, José María Pozuelo Yvancos, Henri Meschonnic, Antonio Rodriguez,
Anthony Easthope, Viviana Cárdenas, Émile Benveniste, entre otros. Por
cuestiones de espacio no me detengo a revisar dichas teorías, las cuales
forman parte de otro trabajo investigativo más amplio, el cual se ha publicado
recientemente (cfr. Osorio de Ita, Gustavo. Voces del XIX. Estrategias de
enunciación en el Romanticismo y Modernismo Hispanoamericanos. Del
Lirio, 2022).
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción
SUJETO

Nivel del
enunciado
(Enunciador-Enunciatario
/
dimensión
homopática
/ referencia
cotextual)

Nivel de la
enunciación
( L o c u tor-Alocutario
/
dimensión
heteropática
/ referencia
cotextual)

268

TIEMPO

ESPACIO

• Sujeto
enunciado • Tiempo enunciado • Espacio enun(de quien se habla y
(real o ficticio).
ciado (real o
cómo se caracteriza • Presencia de adverficticio).
o define).
bios
temporales: • Demostrati• Puede tratarse de
un antes, un ahora
vos de lugar
una autodefinición
o un después que
(aquí
/allá,
o construcción del
posicionan al sujeto
cerca / lejos,
yo (autoficción) en
enunciado con resjunto).
donde el sujeto del
pecto a un suceso.
• Espacios con
nivel del enunciado • Temporalidad veruna determiparticulariza o sinbal como construcnada función
gulariza al sujeto del
to de sucesos y vecsimbólica.
nivel de la enunciatores que dirigen las • D e s p l a z a ción (en una forma
acciones (Barbara
mientos del
retóricamente partiPihler).
sujeto enuncular).
ciado a través
• Construcción decladel espacio.
rativa del yo, el “yoque-se-muestra” (incluidos fenómenos
como el monólogo
dramático).
• Sujeto de enuncia- • Transformación del • Presentación
ción, el cual coincilocutor a través del
de la voz en
de con aquello que
poema (el poema
la página, así
Oswald Ducrot concomo tiempo/sucecomo también
figura en la instancia
so que transforma
la dinámica
del locutor, mientras
al sujeto de la enuncomunicativa
que para Émile Benciación).
dentro de la
veniste es, desde un • Fenómenos partizona visuoenfoque pragmático,
culares del poema,
gráfica
(de
el “nombre propio
como metro y ritacuerdo a Viinstantáneo de todo
mo, que marcan la
viana Cárdehablante” (145).
enunciación (esto
nas).
• Instancia y posición
de acuerdo con la • Espacio conque tomará el lector
idea de ritmo y subcreto desde
de un poema.
jetividad de Henri
donde
se
• Lugar en donde ocuMeschonnic).
configura el
rre la “presentez”
locutor
(el
del poema (en tércual puede ser
minos de José María
indefinido en
Pozuelo Yvancos) o
ciertos casos).
también el “circunstancial egocéntrico”
(de acuerdo a Anthony Easthope).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023
SUJETO

TIEMPO

ESPACIO

• Sujeto empírico (au- • Momento histórico • Espacio geoNivel
del
tora o autor).
social y cultural en
gráfico
socontexto
• Filiación ideológica
que es escrita y recio-cultural en
o grupos culturales
cibida la obra.
que es escrita
(Emisor-Aucon
los
que
se
ve
y recibida la
ditor/Coenvuelta
la
autora
o
obra.
munidad
autor.
poética / referencia con- • Posicionamientos en
el campo cultural
textual)
(Pierre Bourdieu).

Esquema 1. Análisis de la deixis en el discurso poético (Creación propia)

III.

La piel del vigilante de Raúl Quinto

El poemario de Quinto está adscrito a aquello que sede nomina como
poesía especulativa puesto que incluso parte, transtextualmente, de
una obra de ciencia ficción canónica del siglo XX: un poemario
circunscrito al universo paralelo y distópico creado por Alan Moore
en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986).
El poemario se encuentra dividido en 5 partes. Para poder
observar cabalmente la deixis me circunscribiré por lo pronto a
dos poemas: uno de la primera parte del libro, “El comediante”,
y uno de la cuarta, “El lector de cómics”. Esta decisión, además
de optar por la brevedad, obedece a que considero que incluso
atendiendo únicamente a estos poemas podemos notar no sólo
la configuración de una deixis propia del poema especulativo,
sino incluso la fractura con la misma y el replanteamiento de
la situación subjetiva, comunicativa y discursiva del poemario
entero.
La primera parte del poemario –compuesta, además del
poema que aquí retomo, por los de “El búho nocturno”, “El juez de
toda la tierra”, “Rorscharch”, “El espectro de seda”, “Ozymandias”,
y “Moloch”– apela, desde los títulos, a la caracterización de los
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

personajes de la segunda generación de los Watchmen, aquellos
que incluso llegaron a conseguir una galardonada adaptación
cinematográfica en 2009 de la mano del director Zack Snyder. Esto
implica ya –incluso desde una perspectiva paratextual– la primera
clave para la conformación de un modelo deíctico: la subjetividad
está referida hacia un constructo ajeno, a otra situación de
comunicación –la de Watchmen de Alan Moore– y, por consiguiente
y a través de un monólogo dramático, da pie a que, deícticamente, lo
que encontremos sea una subjetividad desprendida.
El primer poema, aquel al que he decidido aproximarme que
es también con el que abre el poemario mismo, es el siguiente:
El comediante
Un sudario manchado, un traje de segunda mano
de harapos y de sedas, un disfraz.
(The Velvet Underground)
Es cierto que los hombres se disfrazan
para acercarse más a la verdad.
Vi la piel del incendio derramarse
como un río de algas,
y supe que los cuerpos calcinados
conservan su sonrisa en la ceniza.
Siempre recuerdo las miradas huecas,
los gestos delatores, el perfume
que renuncia a los párpados
para volverse sólido y antiguo.
La condición humana es una mueca.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Yo vi cómo unas manos escarbaron la tierra
para encontrar un agua del color de su alma,y vi cómo se
hundían bajo su propia arena.
Soporté la mirada de este mundo
y rompí a carcajadas cada velo.
Había comprendido la broma de la vida

En la página de fandom “Wiki Watchmen” se define de la
siguiente manera al comediante:
Edward Morgan Blake (1924-1985), mejor conocido por el público
como The Comedian es un personaje principal en Watchmen.
Es uno de los únicos aventureros enmascarados (junto con Captain
Metropolis) que fue miembro de los Minutemen y Crimebusters, y ha
estado activo durante cuarenta y cinco años con la ayuda de actividades
patrocinadas por el gobierno estadounidense y la prensa que lo
conjuró en un Símbolo patriótico de guerra y victoria. Blake es un
vigilante fumador de cigarros que se convierte en agente paramilitar.
Se le describe de diversas maneras como “deliberadamente amoral”
con un “cinismo practicado”, lo que significa que generalmente tiene
poca consideración por las convenciones sociales o la vida humana.
Siempre en la identidad del Comedian, describe el mundo como una
broma sádica que solo él entiende, pero al final su cinismo practicado
se hace añicos cuando descubre un complot que considera una
“broma pesada” que incluso él no puede creer que alguien se atrevería
a hacer. (“The Comedian”, 2019)

Ahora, notemos cómo se configura la deíxis de este poema.
Podemos comenzar por el sujeto enunciado, el cual se encuentra
constituido por una primera persona del singular –un yo– que
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

aparece autorreferido de manera textual hasta el tercer verso: “Vi
la piel del incendio derramarse”. Este verso contribuye a afincar la
definición del sujeto propuesta por el título del poema, puesto que
tanto en el universo gráfico de Moore como en el poema de Quinto
tenemos a un sujeto próximo a los incendios, los cuales nos llevan
a pensar en sujeto enunciado coincidente con ese combatiente
de Vietnam cuyo punto focal es el asedio por el Napalm durante
los años 60 al país del sureste asiático. Además, esta subjetividad
está configurada, también a partir de ese tercer verso, como un
sujeto enunciado que nos informa sobre aquello que conformaba
su mundo en ese tiempo pasado (el tiempo enunciado): la piel del
incendio, sonrisas de los cuerpos calcinados, miradas huecas, gestos
delatores, manos (que) escarbaron la tierra, la mirada de este mundo.
Este mundo percibido –el del sujeto enunciado– concuerda con el
tiempo y espacio de El Comediante: la guerra, al dolor de los pueblos,
el incendio, el desastre. Es también un tiempo y espacio enunciados
que se vinculan con el pasado, lo cual implica que el segundo caso
de constitución de la deixis, el del sujeto de enunciación, sea otro: un
yo presente en el mismo mundo.
¿Desde dónde habla el locutor del poema? Desde los
primeros dos versos: “Es cierto que los hombres se disfrazan / para
acercarse más a la verdad.” Esta locución caracteriza tanto al sujeto
enunciado que aparecerá posteriormente en el poema, como a la
subjetividad que inaugura el poema en tanto discurso comunicativo.
Este “yo”, que se encuentre posicionado temporalmente en el futuro
de aquel sujeto enunciado que caracteriza preponderantemente el
poema y espacialmente en un lugar distinto a donde ocurre esa
guerra de incendios pero aún en “este mundo”, es también un
alguien más allá de la decepción. El sujeto de enunciación es alguien
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que mira hacia el pasado siempre, que se posiciona en la decadencia
y, desde un futuro hecho de retazos del pasado, asevera que “la
condición humana es una mueca”: lo que permanece entonces
es su cualidad subjetiva que ha cambiado de tiempos, que se ha
mantenido en el mismo espacio –el mundo– y que, al percibir la
degradación de su circunstancia, apuesta por la burla, por la sonrisa
quebrada; deícticamente, lo que notamos en este primer poema es
la aproximación a un “después” de los sujetos referidos8: el novum
y la sensación de campo vivencial que presenta deícticamente el
poema es aquella de un presente posterior a “haber comprendido la
broma de la vida” que nos hace preguntar qué queda después de la
risa satírica; una disforia posterior a la carcajada, nada salvo un tibio
arrepentimiento, el de un sujeto que rio y que, después del fuego, no
sabe qué hacer con ello. En suma, un sujeto moderno en y desde el
arrepentimiento, el cual es tanto el Comediante como el habitante
promedio de la modernidad, un sujeto tipificante de las maneras
distópicas de la poesía especulativa.
El segundo poema al que quiero aproximarme se titula “El
lector de cómics” y pertenece a la cuarta parte9 del poemario. He
8 Cuestión que no ocurre únicamente con el poema de “El comediante”,
sino también con casi todos aquellos que forman parte tanto la primera como
la segunda parte de La piel del vigilante.
9 Considero interesante recuperar la composición por poemas de
las cinco partes aquí muy brevemente: la segunda parte, que remite a la
primera generación de Watchmen, se compone por los poemas “El primer
encapuchado”, “El tábano”, “Metrópolis”, “Dólar”, “Júpiter en Venus”,
“La silueta” y “El viejo búho”; la tercera parte, donde se hace alusión a la
configuración de distintos arquetipos vinculados con la novela gráfica, por
los poemas “La madre”, “El comerciante”, “La amante” y “La gran figura”;
la cuarta parte, donde se hacen presentes caracterizaciones mundanas, de lo
cotidiano o personajes “de relleno”, se compone por los poemas titulados “El
vendedor de periódicos”, “La enamorada”, “El buen hombre”, “El informador”
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

tomado en cuenta este poema puesto que, a mi parecer, en él se inscribe
una situación deíctica particular que toca la situación de comunicación
tanto intra como extratextualmente, es decir, que tiende a configurar
una situación de lectura que aborda tanto a lo referido en las primeras
tres partes del poemario y a la situación comunicativa que compete
tanto al emisor como al lector empírico. Aquí el poema en cuestión:
El lector de comics
Siendo muchos los signos en el mundo, muchos los prodigios
(Scardanelli)
Voy pasando las páginas,
observando los trazos,
descifrando los signos;
y no comprendo nada,
puede que la verdad
flote bajo la tinta,
o puede ser un trucopara tenerme aquí,
amarrado al asfalto,
hasta que me conviertaen una sombra más.
Sin embargo la historia
debe acabar un día,
y para entonces puede
y “El lector de cómics”; y, finalmente, la quinta parte se compone por dos
poemas, que resultan dos tipos de caracterizaciones que desbordan el mundo
construido por el poemario, apuntalando una suerte de metareferencia tanto en
el poema “El náufrago”, como en “El escritor”. Si bien aquí sólo he decidido
retomar dos de los poemas del poemario (aquellos que pienso resultan más
convenientes para evidenciar la deixis y su composición), un análisis crítico
ulterior podría abordar el poemario en su totalidad para demostrar matices de
dicha composición deíctica, comunicativa, subjetiva y poética.

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que ya me haya olvidado
de mi propia existencia.
Pero tendré los ojos
pintados de colores.
Os veré las entrañas.

El locutor del poema es nuevamente uno en la primera
persona del singular, marcado de manera más contundente en
este poema desde la primera palabra del primer verso; es ese “yo”
que “voy pasando las páginas”, que “observando los trazos”, que
“descifrando los signos”. La acción continúa marcada por las
temporalidades verbales permite considerar un espacio que no se
modifica, y un tiempo que avanza lentamente en tanto el “yo-lector
de comics” prosigue con la lectura.
Podemos

entonces

constatar

que,

a

lo

menos

deícticamente, hay cierta uniformidad y claridad con respecto
a este poema. Sin embargo, cuando interpelamos al nivel del
contexto, notamos que el ese yo configurado textualmente puede
rebasar la situación comunicativa y referir al “yo” empírico en
situación de lector de los poemas de Quinto; es decir que, por un
momento, estamos también intentando descifrar lo signos (esos
signos-poemas de Quinto que preexistían en el mundo a través
de la narrativa de Moore y que aquí se encuentran modificados),
y que, al igual que el lector de cómics, formamos parte de esa
situación pragmática comunicativa, la cual nos invita a tener –en
un futuro, el futuro deíctico del aquí y ahora de la lectura–los
ojos pintados de colores.
Esto que aquí he resumido –lo cual José María Pozuelo
Yvancos denomina como “presentez”– construye, a nivel del
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

poemario entero, también nuevas posibilidades dentro de la
esfera comunicativa-deíctica: si podemos ser el lector de cómics,
podemos ser también El Viejo Búho, o La Silueta, o La amante, o El
Comediante. Lo que permite este poema es marcar de manera más
señera las posibilidades de ser co-partícipes de ese campo vivencial
en cada uno de los poemas y, de entrar en dicha dinámica, podemos
entonces fingir que es ficción, ser parte de las especulaciones de
cada uno de los poemas del poemario.
IV. Conclusión
Existe una amplia nota del autor que prologa a La piel del vigilante.
Considero que es pertinente recuperarla pues, de cierta manera,
anuncia algunas de las conclusiones que pienso he podido demostrar
a partir de la aplicación de una lectura desde la deíxis a ciertos
poemas del poemario. La nota dice así:
Nota del autor: La piel del vigilante toma como punto de partida
los personajes y la trama del clásico del cómic Watchmen, escrito
por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons a mediados de
los 80; construyendo un juego de máscaras en el que cada poema
se corresponde con un monólogo dramático de uno de los
personajes (el Comediante, Ozymandias, el Náufrago, etc.) que
deben ser vistos como arquetipos de interpretación abierta y no
como referencias culturales cerradas. La máscara que cubre a los
protagonistas de Watchmen es la misma que desfigura el rostro
de la literatura, también la que nos hace conscientes de la carga
teatral del discurso poético. Mi voz se diluye tras el disfraz de esas
miradas ficticias al igual que las suyas bajo mis palabras o las de
los autores que encabezan los poemas. No soy yo, ni Watchmen,
ni las citas, quien configura el sentido de La piel del vigilante; es
la realidad la que se filtra por los poros de esta máscara que ahora
deberá cubrir el rostro y las pupilas del lector (2014: 4).

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A mi parecer ese “No soy yo…” es donde el autor –o bien la
voz/construcción por la cual ha optado al redactar esa nota– marca
declarativamente la idea de una ficción que finge ser tal. Aquí lo que
he pretendido no es dar un recuento extenso sobre los varios casos
y propuestas de la poesía especulativa10, sino más bien intentar dar
una clave de acceso –la deíxis en la poesía– que permite reconocer
una configuración particular de un caso específico del poema
especulativo11; lo que encontramos es que, a partir de una situación
de comunicación anterior (aquí el texto de Moore), se perfila la
composición (usualmente a través del monólogo dramático, aunque
también a través de otras propuestas, como la metarreferencia, por
ejemplo) de un campo vivencial que permite crear desprendimientos a
partir de dicha situación de comunicación anterior pero también crear
puentes con una nueva: la del hic et nunc del momento de la lectura.
Así, esta poesía especulativa –fingiendo que es ficción–
lo que consigue, a mi parecer, es no sólo posibilitar la creación
de mundos, sino también proponer algo semejante a un “código
abierto” mediante el cual entra en un proceso constante de búsqueda
de significación. Pero no hay que olvidar que se trata de un vasto
territorio, a penas cartografiado y a años luz de distancia; por ahora
nos aproximamos, vemos el espacio que parece hueco en el cosmos,
pero al mirar más detenidamente encontramos luz, luego una forma,
luego un alguien que aquí y ahora nos devuelve la mirada.
10 Para ello sugiero consultar el fantástico trabajo que propone Xaime
Martínez titulado “Poesía 1900-2015”, en el cual construye un recorrido
crítico por las múltiples rutas que han transitado las varias y divergentes
manifestaciones de la poesía de ciencia ficción o especulativa.
11 Si bien considero que esta clave de acceso bien puede resultar útil
en la comprensión de otros casos de la poesía especulativa y de otros tipos,
puesto que permite revisar la composición de un universo textual y sus varias
imbricaciones con situaciones de comunicación extratextuales.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

277

�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Figuraciones distópicas y civilizaciones perdidas
en la Colombia post-acuerdo: Liborina de Luis
Echavarría Uribe
Dystopian Figurations and Lost Civilizations in
Post-Acord Colombia: Luis Echavarría Uribe’s
Liborina
Francesco Di Bernardo
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-9972-4003
Francesco.dibernardo@outlook.com

Fecha de entrega: 08-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Situada en el año 2040, la novela gráfica Liborina (2020), de
Luis Echavarría Uribe, aborda las problemáticas del conflicto colombiano
a través de tropos de la ciencia ficción, representando una Colombia
ucrónica en la cual el conflicto armado ha terminado en 1990 y la memoria
de este ha sido cancelada del discurso histórico oficial. Sin embargo,
centrándose en una expedición de un grupo de jóvenes antioqueños a un
área rural destinada a proyectos de conservación y turismo, la novela revela
el corazón de tinieblas oculto detrás de una aparente utopía. Escondida en
la selva vive una comunidad utópica que, simulando ideales igualitarios,
realiza rituales sangrientos que evocan las prácticas y la simbología del
terror empleadas por los paramilitares en las zonas rurales del país,

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epicentro del conflicto colombiano. El artículo contextualiza el análisis de
la novela en el marco de lo que María Ospina define como “rural turn”
(2017) en la cultura colombiana, es decir, una renovada atención en las
obras culturales a las dinámicas sociopolíticas y económicas que se viven
en las zonas rurales del país, y discute la emergencia de una novela gráfica
que se aleja de las ambientaciones urbanas que han dominado el imaginario
del comic colombiano. Siguiendo estas dos líneas, el artículo sostiene que
Liborina, más allá de su premisa ucrónica, emplea y subvierte los tropos
utópicos de la civilización perdida, y su variante inspirada por El corazón de
las tinieblas de Joseph Conrad, y el tropo orwelliano de una distopía que se
genera de la aplicación práctica de un proyecto utópico.
Palabras claves:Liborina; Echavarría Uribe; Novela Gráfica colombiana;
Distopía; Utopía; Ficción especulativa
Abstract: Set in the year 2040, Luis Echavarría Uribe’s graphic novel
Liborina (2020) deals with the issues of the Colombian conflict through
science fiction tropes, representing an uchronic Colombia in which the
armed conflict has ended in 1990 and in which the memory of it has
been erased from the official historical discourse. However, focusing on
an expedition by a group of young people from Antioquia to a rural area
destined to conservation and tourism projects, the novel reveals the heart
of darkness hidden behind an apparent utopia. A utopian community
that lives hidden in the jungle and that feigns egalitarian ideals, is, in fact,
devoted to bloody rituals that evoke the practices and symbols of terror
used by the paramilitaries in the rural areas of the country, which is the
epicenter of the Colombian conflict. The article frames the analysis of
the novel in the context of what María Ospina defines as “rural turn”
(2017) in Colombian culture, that is, a renewed attention in cultural works
to the socio-political and economic dynamics that are experienced in rural
areas of the country, and discusses the emergence of a graphic novel that
moves away from the urban settings that have dominated the imaginary of
Colombian comics. Following this framework, the present article argues
that Liborina, beyond its uchronic premise, employs and subverts utopian
tropes of the lost civilization, and its variant inspired by Joseph Conrad’s
Heart of Darkness, as well as the Orwellian trope of a dystopia resulting
from the practical application of a utopian project.
Keywords: Liborina; Echavarría Uribe; Colombian Graphic Novel;
Dystopia; Utopia; Speculative Fiction

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La primera novela gráfica del ilustrador y escritor colombiano
Luis Echavarría Uribe, Liborina (2020), se centra en una premisa
ucrónica: Colombia ha ganado el mundial de futbol Italia 1990 y,
como consecuencia, el país atraviesa una ola de cohesión social
que permite el fin del conflicto armado. Con el paso de los años, el
conflicto desaparece de los discursos oficiales e históricos e incluso
se desvanece de la memoria colectiva e individual de la población
colombiana. Cinco décadas después de los eventos de 1990, en
la mitad de los años 40 del siglo XXI, un grupo de tres jóvenes
antioqueños, Martín, Raúl y Juliana, inspirados por la lectura de
un libro que revela la existencia de un conflicto armado en el país,
emprende una expedición a un área rural remota que el gobierno
había destinado a proyectos de conservación y turismo. Sin
embargo, según se relata en el volumen encontrado por los jóvenes,
este territorio había sido, en realidad, unos de los epicentros del
conflicto. Si bien, por un lado, el uso de la ucronía en la obra de
Echavarría resulta “extraño para la literatura colombiana”, dado que
“[e]xceptuando algunas obras que sitúan sus tramas ucrónicas por
fuera de Colombia, en el país solo se encuentra un par de cuentos de
este género” (Bastidas Pérez, 2021), por otro lado, dada su temática,
la novela se escribe en una reciente tendencia del cómic colombiano
de abordar la cuestión del conflicto armado.
En los últimos años diversos comics han enfrentado la tarea
de lidiar con los acontecimientos traumáticos relacionados con
la guerra interna. Entre las obras más destacadas se encuentran:
Ciervos de bronce (2014) de Camilo Aguirre, centrado en la violencia
contras las organizaciones sindicalistas por parte del Estado y de
los paramilitares; Los Once (2014) de Miguel Jiménez, José Jiménez
y Andrés Cruz Barrera, que relata la toma al Palacio de Justicia por
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parte del organización guerrillera M19 en 1985; Caminos condenados
(2016) de Pablo Guerra, Camilo Aguirre y Henry Díaz y Diana
Ojeda, que aborda la violencia, el despojo de tierras y el cercamiento
de aguas en la región de los Montes de María; Estado fallido (2018) de
Daniel Collazos que trata el tema del caso de los “falsos positivos”,
las ejecuciones extrajudiciales disfrazadas de muertes en combate
de inocentes injustamente acusados de ser guerrilleros por parte de
integrantes del ejército colombiano. Estas publicaciones comparten
no sólo el afán de denuncia de la violencia perpetrada por parte
del Estado y de los paramilitares, sino también una forma narrativa
inscrita en la tradición del comic de no ficción (Rodríguez-Blanco y
Andrade, 2020: 121). Definida también como comic periodístico o
documental, esta tradición se centra sobre todo en “the presentation
of evidence” de un evento histórico violento y/o traumático,
particularmente en contextos de conflictos armados (Chute, 2016:
2). Asimismo, el cómic documental, popularizado por autores tales
como Art Spiegelman y Joe Sacco, reivindica el valor “of inventive
textual practice [to] express trauma ethically” (Chute, 2016: 4).
A estas novelas se han sumado otros cómics patrocinados
por instituciones estatales de justicia transicional, tales como el
Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), establecidas en
el marco de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras 1448 de
2011​, durante la presidencia de Juan Manuel Santos, con el papel de
contribuir a perpetuación de la memoria histórica del conflicto y de
la visibilización de las víctimas. Entre las publicaciones patrocinadas
por el CNMH, destacan La Palizúa: ustedes no saben cómo ha sido
esta lucha (2018) (con guion de Pablo Guerra y dibujos de Camilo
Aguirre) y Sin mascar palabra: por los caminos de Tulapa (2018) (con
guion de Pablo Guerra y dibujos de Camilo Vieco) que abordan
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el desplazamiento forzoso de comunidades campesinas por parte
de grupos paramilitares a través de la forma del cómic documental
y del enfoque en el testimonio de las víctimas. Tales obras son
“realizadas para cumplir las medidas de reparación simbólica con
las comunidades que han sido catalogadas como víctimas por la Ley
1448” (Rodríguez-Blanco y Andrade, 2020: 128).
El respaldo de instituciones culturales del Estado a obras que
abordan la temática del conflicto a menudo se inscribe en el marco de los
discursos públicos alrededor del contestado concepto de posconflicto,
término utilizado para señalar un parteaguas en la historia reciente
de Colombia por efecto de la ratificación del acuerdo de paz entre el
Estado y las FARC firmado en 2016. Este término, sin embargo, ha
sido objeto de crítica, ya que, según la perspectiva de sus detractores,
“desactiva el significante “conflicto” del nuevo régimen hegemónico,
lo que borra de la ecuación a otros actores armados que aún están
activos en el territorio” (Rodríguez-Blanco y Andrade, 2020: 121) y
oculta la continuación de las prácticas de violencia y desposesión por
parte del conglomerado de intereses corporativos y paramilitares que
afectan particularmente a las regiones rurales del país.
Liborina aborda específicamente los intentos de encubrimiento,
en el debate público alrededor del posconflicto en Colombia, de
las persistentes dinámicas del conflicto armado en las zonas rurales
del país. Sin embargo, alejándose de la forma documental, la novela
gráfica de Echavarría Uribe experimenta con los tropos de la
narrativa de ciencia ficción, tales como ucronía, utopía y distopía.
De esta manera, enmarcando el análisis de la novela en el reciente
giro rural en la cultura colombiana, el presente artículo afirma que
la novela propone una perspectiva crítica sobre el ocultamiento de
las discusiones alrededor de las causas sociales del conflicto a través
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de una reformulación de tropos de la narrativa de especulación. En
lo específico, en el presente artículo se sostiene que la novela, más
allá de su premisa ucrónica, emplea y subvierte los tropos utópicos
de la civilización perdida, y su variante inspirada por El corazón de las
tinieblas (1899) del escritor anglo-polaco Joseph Conrad, y el tropo
orwelliano de una distopía que se genera de la aplicación práctica
de un proyecto utópico. De igual manera, se afirma que Liborina
expande el enfoque del cómic especulativo, normalmente focalizado
en la ciudad, al situar la historia en un contexto rural, poniendo así
en tela de juicio los discursos del conflicto que buscan ocultar las
dinámicas de desposesión que continúan causando estragos sobre el
territorio colombiano en el escenario de “post-acuerdo”.
La ciudad, el campo y el imaginario distópico
Si bien el cómic posee una larga tradición en Colombia, es a partir de
los años 80 y 90 con el surgimiento de publicaciones especializadas
y fanzines, que el mundo del cómic colombiano “witnesses the
replacement of nationalistic undertones by new themes such as
urban protest, innovative treatments like science fiction, and the
publication of theoretical and critical studies on comics” (Gómez
Gutiérrez, 2017: 50-51). El conflicto interno, el narcotráfico y las
desigualdades sociales comienzan a volverse temas centrales en
el cómic y se empieza a experimentar con formas narrativas para
intentar abordarlos. Entre estas, la distopía juega un papel crucial.
Una gran parte de las figuraciones distópicas en el cómic colombiano
tiene como enfoque la ciudad de Bogotá, como es evidenciado por
Roncallo-Dow, Aguilar-Rodríguez y Uribe-Jongbloed (2019: 29)
en su exhaustivo análisis y categorización de las diversas tipologías
distópicas presentes en los recientes cómics colombianos:
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quince de los cómics exponen un presente distópico […] en los
que los elementos característicos de la organización y la estructura
social colapsan o se encuentran en estado de vulnerabilidad ante
algún tipo de amenaza. En estos presentes, el caos generado por
algún detonante plantea la situación conflicto que rige la historia
que se enuncia. […] De los documentos restantes, doce suceden
en futuros en los que prima el caos y el conflicto […]. Nueve de los
veintiocho documentos gráficos revisados representan un modelo
de distopía de fallo tecnológico, dando cuenta de escenarios en
los que los principios de la organización y la estructura social se
diluyen, dando paso a contextos en donde el conflicto se evade
por medio de dispositivos represivos. El elemento fundamental
del presente distópico en los cómics en que aparece la ciudad de
Bogotá se basa en contextos en los que la disparidad social es la
norma, la pobreza es marcada y la sociedad fragmentada (2019:
43-44).

El cómic distópico colombiano, en la manera tradicional de
la narrativa de este subgénero de la ficción especulativa, se configura
como un “prophetic vehicle […] for writers with an ethical and
political concern for warning us of terrible sociopolitical tendencies
that could, if continued, turn our contemporary world into the iron
cages” (Baccolini y Moylan, 2003: 2). Asimismo, la imaginación
distópica dibuja un “mapa del infierno”, para parafrasear el uso que
Baccolini y Moylan hacen de la expresión de Kingsley Amis (2003:
1), de la realidad sociopolítica colombiana. Liborina extiende dicho
mapa del infierno tomando como eje central los espacios rurales del
país, en donde se presenta con mayor intensidad una “interrelation of
current wars[…], state policing, and the expansion of global capital”
(Ospina, 2017: 250). Moviendo el enfoque de escenarios urbanos
a un entorno rural y utilizando una representación naturalista del
paisaje, la novela gráfica de Echavarría Uribe podría enmarcarse
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en el creciente “giro rural” en las producciones colombianas de los
últimos diez años.
Si bien el concepto de “rural turn” es acuñado por María
Ospina con respecto a la tendencia del cine colombiano reciente,
el enfoque hacía el mundo rural se puede rastrear también en otras
formas culturales y se vincula a los fenómenos sociales, económicos
y políticos que afectan áreas periféricas país. En estas zonas, la
expansión del capital global en áreas rurales, a través de las prácticas
del monocultivo, del extractivismo y del turismo, se ha cruzado con
las dinámicas del conflicto, lo cual ha producido un crecimiento de
la violencia militar y paramilitar (Ospina, 2017: 250).
En Liborina, este desplazamiento hacia los espacios rurales y
la aproximación hacia la naturaleza es evidenciada desde las primeras
páginas. Las viñetas iniciales, saturadas por ilustraciones del paisaje
natural, relatan un viaje en autobús de los protagonistas hacía una
zona rural de Antioquia. Durante una parada, los protagonistas
deciden abandonar el viaje en autobús y adentrarse en la selva, por
lo que en viñetas posteriores se relata el progresivo descenso de los
protagonistas a un lugar selvático y misterioso. Si bien inicialmente
aún se pueden percibir signos de “civilización”, tales como una
granja de vacas y unos pillares de la autopista, la vegetación ilustrada
en las viñetas se vuelve más densa e impenetrable y la tensión
acerca de las intenciones y del destino final de los jóvenes crece. Es
cuando los protagonistas se encuentran en el medio de la selva que
el personaje que lidera la expedición, Martín, extrae de su mochila
un libro con el título en francés de La République des sables1 y afirma
1 El título parece evocar un libro homónimo de Sophie Caratini (2003)
sobre las luchas para la autodeterminación de una población del Sahara
occidental en 1976, después del fin de la dominación española. Sin embargo,

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que “[p]ara nadie es un secreto que Colombia pasó por una crisis
social y política […] [q]ue desencadenó una guerra a la que algunos
llamaron conflicto armado, y otros, acciones antiterroristas” (17).
De esta manera se aclara que el objetivo del viaje es la búsqueda
de un pueblo que presenta rastros de la efectiva existencia de este
conflicto, dado que, como afirma Martín en las viñetas sucesivas,
“[…] para no perder el control político […] taparon la cagada que
hicieron en este pueblo, montaron mera película y atribuyeron la
mitad a los terroristas y la otra, al invierno” (18).
La ubicación evoca dos cuestiones principales relacionadas
con el conflicto. Por un lado, en línea con ficciones recientes sobre
la violencia, por ejemplo, Los ejércitos (2007) de Evelio Rosero
o Viaje al interior de una gota de sangre (2011) de Daniel Ferreira, el
pueblo rural epitomiza los espacios arrasados por las prácticas de
terror de los grupos armados, por otra parte, el hecho de que los
protagonistas se encuentren en un entorno natural designado por el
Estado colombiano como parque turístico, evoca el encubrimiento
de la violencia en las zonas rurales para garantizar inversiones
capitalistas en estas áreas. De acuerdo con Ospina, los discursos
entorno al posconflicto están en directa relación con “[…] official
and investment tourism campaigns that promote rural regions for
travel and development” (2017: 248). Por otro lado, el tema del
viaje a un lugar remoto en búsqueda de una realidad desconocida
reproduce además el tropo, inspirado por Utopía de Thomas More,
de la expedición de un observador de nuestro mundo a un lugar
desconocido que encarna la perfección utópica, o la pesadilla
distópica, según la declinación del tropo.
en la novela gráfica de Echavarría Uribe no se aclara la referencia a este título.  
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
El tropo de la civilización perdida y el mito de El Dorado
El tropo de la búsqueda/exploración de una civilización
perdida e/o utópica se hace aún más explícito cuando los protagonistas
llegan a un pueblo abandonado, cuyas infraestructuras se encuentran
totalmente devoradas por la selva. Efectivamente, uno de los
personajes, Juliana, compara el pueblo deshabitado a “ruinas de una
civilización perdida” (37). Asimismo, la evocación de este tropo es
reforzada cuando los protagonistas se adentran en las criptas de una
iglesia situada en el centro del pueblo olvidado y encuentran pinturas
rupestres, las cuales son interpretadas por Martín como “algo de una
tradición indígena perdida” (53). Si bien el tema de la civilización
perdida2 que se populariza en la ciencia ficción del siglo XIX, ha sido
sin duda inspirado por las interpretaciones antropológicas de esta
época y por el imaginario de exploración de los voyages extraordinaires
de Jules Verne, no obstante, también “inevitably referred to […]
colonial and imperial situations” (Rieder, 2008: 35). En el contexto
colombiano, el tropo de la civilización perdida llama a la memoria
el mito de El Dorado –aquella tierra prometida en algún lugar de
Sudamérica–, intrínsecamente vinculado al proceso de conquista en
América Latina y las “promises of immediate enrichment, either at
individual, corporate or state level” a través del control imperialista
y colonialista de una región rica en recursos (Varnava, 2015: 1).
Asimismo, después de los procesos de independización del estadonación colombiano, el mito de El Dorado sirvió como justificación
para las prácticas extractivas del capitalismo durante la era del boom
de exportación del siglo XIX (Mutis y Pettinaroli, 2016: 413-417).
2 Llamado también de la “raza perdida”. Sin embargo, en el presente
articulo se referirá a este como “civilización perdida”.

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El mito de El Dorado es, asimismo, [r]elated to [..] utopias and
dystopias”, dado que la utopía se vincula a la idea de “finding a
space that can be converted into a paradise for its inhabitants (for
both settlers and indigenous peoples)”, mientras que la declinación
distópica se relaciona con “what results when such expectations go
horribly wrong”. El Dorado, en otras palabras, se configura como
una justificación para continuar las ‘imperial or settlement policies
by arguing that with hard work the place will become valuable if
not idyllic” (Varnava, 2015: 2). Es este ideal eldoradista que subyace
a los discursos post-conflicto y a “official and investments tourism
campaings”, ocultando las nuevas prácticas de violencia contra
comunidades rurales y defensores sociales en favor de un imaginario
idílico de una nueva Colombia posconflicto que promueve las
zonas rurales ‘for travel and development” (Ospina, 2017: 248). La
contradicción entre el discurso oficial en el cual las zonas rurales se
presentan como un nuevo “Dorado” para la inversión y la realidad
de violencia y despojo, es capturada por la respuesta de Martín al
enterarse de los planes del gobierno de permitir a los pobladores
desplazados por el conflicto de volver a su pueblo: “la idea era
devolver a la gente, pero después de la cagada que les conté, no
dejaron volver a nadie para taparlo todo” (37). De esta manera las
palabras del protagonista evidencian el fracaso de un “Dorado”
fundado en el silenciamiento de la persistente violencia en estas áreas
del país. Sin embargo, el uso del tropo utópico eldoradista contiene
una subversión de este mismo ya que, de manera opuesta al mito de
la rica ciudad perdida, el uso de este tropo en Liborina produce una
crítica de las prácticas neocoloniales que se ocultan detrás del discurso
oficial del posconflicto y de la retórica capitalista del progreso social
y económico. De la misma manera, las imágenes rupestres que
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los protagonistas descubren en unos túneles debajo de la iglesia
del pueblo, en vez de representar escenas de progreso utópico, se
centran en acontecimientos desconcertantes: uniformados armados,
fosas comunes, cadáveres, personas que descuartizan cuerpos con
machetes, etc. Las imágenes representan escenas reales de cualquier
etapa del conflicto interno en Colombia dado que este se caracteriza,
de acuerdo con María Victoria Uribe, “por actos de extrema barbarie
entre los cuales se pueden mencionar las masacres, las mutilaciones
corporales, las violaciones y la tortura” (2004: 56). Las ilustraciones
rupestres, por ende, se relacionan con “símbolos y signos” que han
caracterizado la expresión de violencia entre las partes beligerantes
(Uribe, 2004: 43). No obstante, para los protagonistas de Liborina,
que han crecido en un periodo de olvido forzado sobre el conflicto,
la realidad de la violencia se traslada de la memoria colectiva a un
nivel subconsciente, tal como evidencian las palabras de Raúl que
afirma que “los patrones se me hacen familiares, pero no sé…” (53).
Así como el tropo de la civilización perdida de la ciencia ficción
del siglo XIX producía la irrupción del inconsciente colonial de
esta época, su uso en Liborina produce una irrupción de los signos
de la violencia todavía presentes a pesar de los discursos oficiales
respecto al posconflicto. En la novela, el tropo de la civilización
perdida como instrumento narrativo para confrontar la realidad del
conflicto se vuelve aún más evidente cuando los protagonistas se
encuentran con los pobladores de una comunidad desconocida y
alejada que vive en el lugar que están explorando. La parte de la
novela dedicada al encuentro con esta población se presenta como
una reformulación de los temas e imaginarios de El corazón de las
tinieblas de Conrad, novela que, de acuerdo con Lavender, puede
leerse como una ciencia ficción debido su imaginario directamente
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influenciado por narrativa de “alien encounters, evolutionary themes,
strange landscapes, lost races, and technology” (2015: 16-17).
El corazón de las tinieblas
Mientras exploran los túneles debajo de la iglesia del pueblo, los
protagonistas son raptados, interrogados y drogados con burundanga
por miembros de esta comunidad desconocida, en la cual un personaje
llamado Albeiro parece jugar el papel de líder. Al despertarse descubren
no sólo que han sido liberados, sino que las personas de esta comunidad
han cambiado su actitud hacía ellos, tratándolos como huéspedes,
ofreciéndoles comida y familiarizándolos con las costumbres y las
actividades de la comunidad y sus valores aparentemente utópicos
de igualdad y autosuficiencia. Superado el momento de desconfianza
inicial, en una segunda fase el encuentro con la “civilización perdida”
se desarrolla según del topos utópico del descubrimiento de una
“[…] ‘perfect’ and ‘ideal’ society” (Varnava, 2015: 9) por parte de
observadores externos. Si por un lado, “observation […]is one of
the ubiquitous […] features of lost-race and lost-world fictions”
(Rieder, 2008: 34), aquí la novela reproduce también la temática de
Utopía de More, en el cual los exploradores se encuentran con una
civilización utópica y perfectamente organizada según principios
de igualdad. De esta manera, se presenta una subversión del tropo
de la raza/civilización perdida, debido a que no es la conquista por
parte de los exploradores que produce el resultado utópico. Por el
contrario, cuando los protagonistas son traídos en presencia de
una mujer que parece fungir un rol de responsabilidad dentro de la
comunidad, es ella quien invita a los huéspedes quedarse en la aldea,
sugiriéndoles integrarse en la comunidad. Sin embargo, en las viñetas
sucesivas, en las cuales se ilustran el almuerzo y la conversación entre
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los protagonistas, la mujer y otros miembros de la comunidad, se
siembran las primeras señales de un posible desenlace distópico de
la historia. La novela emplea la dimensión pictórica para señalar un
posible nuevo giro de eventos: mientras la conversación prosigue, las
imágenes se centran en primeros planos de los utensilios para comer,
particularmente los cuchillos, en detalles de los pedazos sangrientos
del lechón que los comensales están comiendo y de la mujer que
se prepara a llevar a la boca un pedazo de la carne. Dichos detalles
aparecen ominosos y generan una atmósfera de tensión y misterio.
El clímax de la tensión quizás se produce cuando la mujer afirma
que, aunque espera que se queden en la aldea, están libres de irse en
cualquier momento. Las palabras de la mujer se sitúan en un globo
que se sobrepone a la imagen de una máscara tribal demoniaca y
amenazadora. Esta viñeta es un preludio a lo que los protagonistas
descubrirán durante una fiesta organizada en su honor. Mientras
que los pobladores están concentrados en las celebraciones, Raúl y
Juliana se alejan y, adentrándose en la selva, se enfrentan a una escena
horrorosa: unos hombres uniformados están atados y unas mujeres
de la comunidad los obligan a actos sexuales con ellas. Sucesivamente,
los hombres son descuartizados por otros miembros de la comunidad.
Efectivamente, los pobladores capturan a hombres externos a
la comunidad, los obligan a relaciones sexuales con las mujeres
para asegurar la reproducción y continuación de la comunidad, y
sucesivamente son asesinados. De esta manera, los protagonistas no
tardan a darse cuenta del corazón de las tinieblas que se esconde detrás
de la aparente utopía a la cual aspiran los miembros de este grupo.
La comunidad, en realidad, se funda en el ejercicio de violencia y en
rituales horrorosos que evocan las prácticas y los rituales macabros de
los grupos armados durante el conflicto. Es en este momento que la
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novela emplea los tema conradiano en el cual “‘Eldorado Exploring
Expedition’ journeys […] meet an untimely demise” (Varnava, 2015:
7). En El corazón de las tinieblas el desenlace distópico se centra en
“Kurtz’s degeneration […] whose obscene craving for wealth and
power by any means dehumanizes the Africans, rendering them into
savages, primitives, and cannibals as well as servants, prisoners, and
slaves—alien to humanity” (Lavender, 2015: 29-30). Si Kurtz es una
metáfora del colonialismo y su voluntad de expansión basada en la
alterización del sujeto colonizado, en Liborina Albeiro, el líder de la
comunidad, el cual domina sobre los demás pobladores a través de la
imposición del terror, es una metáfora de las formas neocoloniales
que se imponen en las áreas rurales de Colombia y que se manifiesta
también a través del borramiento de las persistentes formas del
conflicto. Igualmente, de forma similar a la novela de Conrad en
donde el personaje de Marlow se vuelve consciente de que la supuesta
civilización se basa en el deseo colonialista de sujeción del Otro, los
protagonistas de Liborina comprenden que la comunidad utópica en
realidad se asienta sobre la violencia y, por ende, que el discurso del
posconflicto en realidad se basa en el encubrimiento de las injusticias
sociales y de continuación de las dinámicas del conflicto.
Al escapar de este reino de terror, los protagonistas se
encaminan a través de los túneles desde los cuales habían alcanzado
al pueblo. Sin embargo, su fuga parece llegar a su fin cuando se
encuentran con una mujer desnuda y armada con un machete, la
cual los amenaza con “mocharles las patas” (126) y sucesivamente
añade ilustraciones a las pinturas rupestres que dejan ver un macabro
ritual de violencia que pone fin a la vida de los protagonistas. No
obstante, en un giro de eventos, la mujer revela el dominio de terror
de Albeiro y que ella y su amante, otra mujer, desearían escapar de la
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aldea para “[…] empezar una nueva vida allá afuera” (135) y no tener
que someterse al dominio de Albeiro que impone una forma de
esclavitud a las mujeres, obligadas a reproducirse para la expansión
y continuación de la comunidad. Así como Kurtz, en la novela de
Conrad, impone a los nativos africanos la idolatría de la civilización
occidental, Albeiro ha impuesto también la idolatría de las formas
de violencia del conflicto como única forma de organización de la
sociedad. De igual forma, en El corazón de las tinieblas, los contactos
entre el colonizador (Kurtz) y los nativos colonizados “reads as a
series of alien encounters” (Lavender, 2015: 28). Concibiendo la
representación de la relación entre colonizador y colonizados
como inspirado por el imaginario de la ciencia ficción del siglo
XIX, Lavender afirma que lo que particularmente enmarca a los
colonizados como “alienígenas” es su estatus de sin voz (2015: 29).
Asimismo, en Liborina los que están sujetos al dominio de Albeiro
aparecen a los ojos de los tres protagonistas como alienígenas
exactamente por la falta de su voz. El silencio de los pobladores
metaforiza el olvido de las víctimas silenciadas del conflicto y de los
debates sobre la continuación de las prácticas de violencia y despojo
en las zonas rurales de Colombia. Si la “historia nacional pre-1990
está ya olvidada […] los protagonistas descubren que, bajo la tierra,
como un subterfugio del lenguaje, quedan víctimas a quienes solo
les ha quedado la violencia y el olvido estatal como estructuras de
comunidad y como formas narrativas” (Bastidas Pérez, 2021). La
parte final de la novela relata la persecución de los protagonistas por
parte de Albeiro. Aunque los tres logran escapar, Albeiro mutila con
el machete un brazo de Raúl. La parte final de la novela que ilustra
la fuga y la persecución “toma la estructura de un slasher” (Bastidas
Pérez, 2021), con las viñetas que se centran en detalles sangrientos.
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Por ejemplo, la viñeta que ilustra la mutilación de la mano de Raúl
por parte de Albeiro utiliza un fondo color rojizo con las siluetas de
Albeiro blandiendo el machete que mutila a Raúl y otro personaje en
el piso mirando, impotente, la escena. La viñeta sucesiva muestra un
primer plano de la mano flotando en el aire y un chorro de sangre.
El énfasis en detalles gore se configura como “sedimentos de un
conflicto que reaparece como síntoma” (Bastidas Pérez, 2021). En
este sentido, a pesar del éxito de la fuga de los protagonistas, el
cuerpo mutilado de Raúl cristaliza la herida que cuestiones sociales
no resueltas dejan en el cuerpo social de Colombia, una extremidad
que todavía no ha dejado de sangrar a pesar de la firma del acuerdo
de paz y de la inauguración de la época posconflicto.
El tropo orwelliano
Sin embargo, las partes de la novela que se centran en el encuentro
entre los protagonistas y la comunidad perdida no sólo reconfiguran
el tropo especulativo de la civilización perdida sino que, al presentar
el surgimiento de esta comunidad como el resultado de un proyecto
“posconflicto” del gobierno, la crítica social de la novela se produce
también a través del uso y reformulación de otro tropo clásico de
la narrativa especulativa, en este caso de la ciencia ficción de la
primera mitad del siglo XX: el tema orwelliano del proyecto utópico
que sienta las bases de una sociedad autoritaria y de una realidad
distópica. Efectivamente, la referencia al tropo orwelliano había sido
ya evocada por Martín cuando comenta que el libro que ha inspirado
la expedición reporta el fracaso del proyecto de repoblación forzada
de esta área rural de Colombia como demostración de la pacificación
del país. Martín describe el proyecto del gobierno en términos de
“progreso orweliano [sic]” (38). Sin embargo, es específicamente
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
con el encuentro entre los protagonistas y la comunidad perdida que
el tropo inspirado en la narrativa del escritor inglés es introducido de
forma más directa ya que es la parte de la novela que se compromete
concretamente con las formas de la distopía. En primera instancia,
una de las actividades principales de la comunidad es la gestión
de una granja de cerdos que evoca la clásica novela anti-totalitaria
orwelliana Rebelión en la granja (1945). Sin embargo, la reformulación
del tropo orwelliano se basa en la utilización de algunos temas
derivados de 19843, tales como el borramiento del pasado, los hechos
alternativos y el control social. En primera instancia, la novela se
basa en una premisa orwelliana: la modificación y el borramiento de
la historia. El conflicto ha sido borrado de la historia de Colombia
y de la experiencia colectiva de sus habitantes tal como el pasado
precedente a la instauración del INGSOC en 1984, como recuerda el
protagonista Winston al afirmar que: “[t]he past […] had not merely
been altered, it had been actually destroyed” (2013: 45). En realidad,
el borramiento del pasado parece aún más profundo en Liborina. Si
en el clásico distópico de Orwell, Winston retiene por lo menos la
memoria, dado que confirma que “[f]or how could you establish
even the most obvious fact when there existed no record outside
your own memory?” (2013: 45), como mencionado anteriormente,
enfrentando a la representación de las prácticas de guerra del
conflicto en las pinturas rupestres, Raúl no logra asociarla, en su
memoria, con un acontecimiento específico. Asimismo, Liborina
recupera el tema orwelliano de los hechos alternativos. Cuando, en
las fases iniciales del encuentro con la comunidad, los protagonistas
3 En el presente artículo se usa la versión en inglés en la edición de 2013
de Penguin.

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son llevados a conocer la vida en la aldea por dos mujeres (las
mismas que en el final de la novela los ayudarán a escapar), al ser
cuestionadas sobre si alguna vez salen de su comunidad, una de las
mujeres contesta “acá lo tenemos todo, acá nos casamos, criamos
y nos morimos. La mayoría son felices” (73). Presionada respecto
a su desconocimiento del mundo exterior, la mujer añade “los
titos nos contaron que afuera la gente solo vive corrupta por las
cosas que dan plata y lo que puedan comprar con esa plata” (73).
La afirmación del personaje refleja la construcción totalitaria de la
validación del interior (del estado totalitario) con la invalidación de
la experiencia exterior, como sugerido por Winston en 1984 cuando,
reflexionando sobre los instrumentos ideológicos de coerción del
Big Brother menciona que “[n]ot merely the validity of experience,
but the very existence of external reality, was tacitly denied by their
philosophy” (2013: 102). Otro elemento inspirado por 1984 que se
emplea en Liborina es el de la construcción de un ideal societario
basado la homologación y la construcción de una perfecta máquina
de reproducción ideológica. En la distopía orwelliana
[t]he ideal set up by the Party was something huge, terrible, and
glittering—a world of steel and concrete, of monstrous machines
and terrifying weapons—a nation of warriors and fanatics,
marching forward in perfect unity, all thinking the same thoughts
and shouting the same slogans, perpetually working, fighting
triumphing, persecuting—three hundred million people all with
the same face.

En Liborina el uso de máscaras rituales evoca la homologación
impuesta por el INGSOC en 1984. Efectivamente, cuando los
protagonistas de la novela de Echavarría Uribe se encuentran por
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299

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
primera vez con los miembros de la comunidad en la oscuridad
de las criptas de la iglesia, los pobladores portan máscaras que no
sólo cubren sus verdaderos rostros sino los hace parecer iguales e
indistinguibles entre ellos. Asimismo, Albeiro, tal como el Partido
en 1984, ha creado un sistema perfecto bajo el cual cada uno de los
miembros de la comunidad sigue su rol que tiene como objetivo la
reproducción de la comunidad. De esta manera, la reproducción
sexual a la que Albeiro obliga las mujeres de su comunidad epitomiza
la idea de reproducción ideológica.
Otro elemento orwelliano utilizado en la novela es la
subversión de la verdad. El hecho de que la comunidad igualitaria,
pacífica y utópica sea fundada sobre la reproducción de la guerra y de
las prácticas violentas del conflicto evoca directamente la “verdad”
del Ministerio de la Verdad orwelliana y su lema “WAR IS PEACE,
FREEDOM IS SLAVERY, IGNORANCE IS STRENGTH”
(2013:34). Finalmente, la crítica social expresada por la novela se
basa en unos de los puntos fundantes de la crítica de Orwell, es
decir, el control social a través de la manipulación de los discursos
oficiales. En la novela de Orwell, el eslogan del Partido es “[w]
ho controls the past controls the future: who controls the present
controls the past” (2013: 313). De la misma manera, a través de su
perspectiva de crítica social, Liborina sugiere que la modificación de
la historia reciente y la obliteración del conflicto en los discursos
oficiales tiene como objetivo el control del destino del país. El olvido
de la continuación de la violencia estatal y paramilitar en las zonas
rurales, el asesinato de los líderes sociales y sindicales, así como los
desplazamientos forzados, son el preludio a la expansión del capital
y de los megaproyectos extractivos en las áreas rurales de Colombia.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Conclusión
Inscrita en la reciente tendencia de la narrativa colombiana
de volver la mirada al espacio rural, la novela de Echavarría
Uribe comparte con el cómic contemporáneo colombiano una
preocupación por la historia del conflicto armado interno y sus
ramificaciones en el presente. Concretamente, Liborina produce
una crítica de los discursos del posconflicto y del borramiento de
las discusiones oficiales de las causas sociales de la violencia y de
cómo estas persisten, particularmente en las zonas rurales, en la
Colombia del presente. Sin embargo, alejándose de la forma del
cómic periodístico que ha caracterizado la larga mayoría de las
novelas gráficas sobre el conflicto, la novela gráfica de Echavarría
experimenta con las formas de la especulación, reformulando los
tropos de la civilización perdida (y su variante conradiana) y de
la crítica anti-totalitaria de Orwell. Si bien Liborina comparte con
el cómic documental el compromiso con la complejidad de la
historia reciente del país sudamericano, contrariamente al cómic
periodístico, el énfasis de esta no se encuentra en la presentación
de las pruebas de acontecimientos traumáticos específicos, un
rasgo fundamental del cómic documental (Chute, 2016: 2). Por el
contrario, optando por el uso de la especulación, Liborina propone
una reflexión crítica que va más allá del caso específico de Colombia
y se posiciona como una crítica de las formas en las cuales el poder
produce hegemonía a través del control y de la manipulación del
discurso oficial como premisa para la implementación de una
específica perspectiva ideológica. En el caso de la Colombia actual,
los discursos del posconflicto se configuran como una premisa no
sólo para presentar el país como libre de conflicto social para atraer
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
inversión extranjera sino como un borramiento de la persistencia
de las mismas condiciones causantes de los conflictos sociales
y armados. Mientras que el cómic documental se enfoca en la
visibilización de los traumas del pasado y/o en el presente, el futuro
oscuro prospectado en Liborina a través de la forma de la distopía se
configura, de acuerdo con la propia tradición de la narrativa distópica,
como una crítica radical de la dirección que la sociedad colombiana
podría tomar si las causas sociales del conflicto no son resueltas. De
esta manera, Liborina expande el enfoque del cómic y de la narrativa
colombiana, a menudo centrado en la reevaluación histórica y en la
cuestión todavía no solucionada del trauma histórico del conflicto,
al poner el énfasis en las problemáticas socioeconómicas actuales
y sus posibles ramificaciones en el futuro. Por ende, el tropo de la
civilización perdida es empleado para confrontar la alterización de las
víctimas del conflicto armado interno en la Colombia posconflicto.
Por otro lado, el tropo orwelliano es empleado para producir una
crítica de la manipulación del discurso oficial que pretende producir
una hegemonía ideológica y cultural que permita abrir las puertas a
la expansión del capital en las zonas rurales de Colombia.

302

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Feministas y telenovelas: un acercamiento
crítico desde una traducción libre de un fragmento
de Screen Tastes: Soap Opera to Satellite Dishes,
de Charlotte Brunsdon
Karime Aylen Anguiano Treviño
Universidad Autónoma de Nuevo León
karime.aylen@gmail.com

Jessica Yesenia Polina Guajardo
Universidad Autónoma de Nuevo León
jessica.polina.00@gmail.com

Sandy Santos Alanís
Universidad Autónoma de Nuevo León
sandy.santosln@gmail.com

Charlotte Brunsdon estudió la licenciatura en Inglés en la
Universidad de Londres (University College London) y un doctorado
de Birmingham. Realizó su primera investigación en el Centro de
Estudios Culturales Contemporáneos en 1970; así, sentó las bases
que fundamentan sus posteriores trabajos, los cuales destacan por
realizar un análisis cultural al contenido audiovisual, como películas
o series. A partir de ejemplos políticos y sociales de la época,
presenta un recorrido histórico que enriquece la base de datos sobre
309

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

la información de las representaciones de género en los medios de
comunicación y permiten dimensionar un contexto sociocultural de
los televidentes.
En medio de una cultura expuesta a los mensajes
audiovisuales, las representaciones cinematográficas, televisivas e
informáticas forman parte del día a día del ciudadano; desde una
perspectiva psicosocial influyen en las personalidades y, por ende,
en las relaciones de los individuos. Es por eso que el análisis con
perspectiva de género corresponde a una demanda de la realidad
social que permite esbozar una versión metodológica de lo que
sucede a nuestro alrededor. El análisis de los roles de género en las
telenovelas nos ayuda a entender cómo los medios, y no solo los de
comunicación, ayudan a su reproducción, limitando tanto a mujeres,
hombres y en especial aquellos que no se ven identificados en lo que
la sociedad espera de ellos.
Para los aportes feministas la ampliación del contenido en
la literatura al respecto representa un avance en los estudios de
género que se vienen gestando desde 1990. Expandir los contenidos
a las diferentes lenguas, en especial las propias de aquellos países
cuyos índices de violencia contra la mujer son alarmantes, significa
un argumento más para la importancia del tema. Las traducciones
promueven la visibilización de este problema desde una perspectiva
que no se limita por su entorno de producción, visto así, aportan a
la lucha por contrarrestar la violencia de género y fundamenta parte
del discurso político actual. El derecho a la información, sobre todo
fidedigna y de calidad, forma parte de la agenda discursiva social
actual.
Debido a lo anterior, el presente artículo realiza una
traducción del capítulo “El rol de las telenovelas en el desarrollo de
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

la crítica feminista a la televisión”, del libro Screen tastes: soap opera to
satellite dishes que, mediante un análisis de la representación femenina
en las telenovelas, problematiza la situación de manera eficaz y desde
un panorama general.
El rol de las telenovelas en el desarrollo de la crítica
feminista a la televisión
En años recientes, más de una vez les he planteado una pregunta de
examen a estudiantes de 13 años acerca de porqué creen que las críticas
feministas están tan interesadas en estudiar las telenovelas. Para mi
constante decepción, ningún estudiante ha intentado responder
a esta cuestión, lo que creo que se atribuye al poco interés que
tienen sobre las intenciones ocultas de los profesores para plantear
preguntas sin respuesta. Existe una manera obvia de responder a
esto: “porque las telenovelas son programas para mujeres”, lo que
sería poco interesante en un contexto tan competitivo como lo es un
examen. Este ensayo es un intento de responder a la pregunta, pero
debo aclarar que esta simple y escueta respuesta es, en el Occidente,
en el punto clave del interés feminista, fundamentalmente correcta,
y lo que podría lograr es hacer las cosas un poco más complicadas.
Esto lo haré de dos maneras distintas. Inicialmente, haré un bosquejo
general del contexto semihistórico de los análisis feministas a la
telenovela —un “cuándo” para este interés—, y después, a través de
un rastreo de distintas modalidades de este —un “cómo”—. En este
proceso, espero demostrar la importancia del rol de las telenovelas
en los estudios feministas. Antes de empezar, creo que me tomaré
un tiempo para explicar por qué la pregunta es interesante en sí
misma.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

311

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

En primer lugar, a pesar de lo que describiré después en
este ensayo, creo que existe aún una interesante yuxtaposición entre
“feministas” y “telenovelas”. Cada palabra tiene una connotación
de compromiso diferente con la feminidad. La definición en el
sentido común del término “feminista”, que es mucho más
problemática que la de “telenovela”, se construye a partir de la
negación de las maneras más reconocibles de la feminidad. En el
imaginario popular, las feministas son mujeres que no se depilan
las piernas, no aprueban los desnudos femeninos en medios
masivos y no les gustan las telenovelas. Dados los alcances de los
estudios feministas sobre telenovelas en los 1980, estos resultados
son aún intrigantes. ¿Cuál es la relación que tienen las feministas
y las telenovelas?
En segundo lugar, el alcance mismo de los recientes estudios
sobre telenovelas, mucho de este inducido por —o influenciado
por— los paradigmas feministas, incitan a la refracción. Ann
Kaplan, en su reseña crítica feminista a la televisión de 1987, señala
que el punto focal de los trabajos feministas sobre telenovelas ha
incrementado la atención sobre este género desde mediados de
1970. Robert Allen traza los marcos de investigación sobre las
telenovelas en su libro de 1985 Speaking of Soap Operas, esbozando
el crecimiento de este género en las investigaciones de ciencias
sociales entre 1972 y 1982. Es a mediados de este periodo que los
trabajos feministas empezaron a ser publicados, como mencioné
anteriormente. El estatus de las telenovelas, como un objeto
de estudio académico, ha cambiado en los últimos veinte años.
En pocas palabras, esto significa que las telenovelas ahora son
estudiadas en amplios rangos de disciplinas —algo inconcebible en
1970—. La colección bibliográfica de Allen, para la cual se escribió
312

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

este capítulo en primer lugar, desde su preciso planteamiento
y financiamiento, apoya este punto. Las telenovelas han sido
particularmente significativas para el desarrollo de la crítica
feminista televisiva, y creo que es discutible que por su estudio es
que esta crítica ha sido expuesta a las masas.
Para remarcar mi pregunta acerca de porqué las feministas
han estado interesadas en las telenovelas es por la paradoja de
que, por un lado, hay una preconcebida incompatibilidad entre las
feministas y las telenovelas, pero, por otro lado, es posiblemente a
que las feministas interesadas en ello las han transformado en un
campo novedoso para la investigación académica.
El contexto general de la investigación televisiva feminista
Muchos analistas han puntuado lo significativo que es lo usualmente
denominado “medios” para el feminismo posterior a 1960. Los
textos más relevantes de la segunda ola occidental feminista, como
The femenine Mystique de Betty Friedan de 1963, The Female Eunuch
de Germaine Greer de 1971 o Woman’s Consciousness, Man’s World de
Sheila Rowbotham de 1973, tienen preocupaciones centrales en el
repertorio de imágenes de la feminidad, con la manera en que las
mujeres son representadas. Este movimiento feminista fue, desde
su inicio, creyente de la real importancia de las imágenes. Los veinte
años o más desde que estos textos fundamentales fueron escritos
han sucedido notorios cambios en el análisis de la imagen de las
mujeres. Para nuestros propósitos, quizás lo más importante es
que este tipo de análisis ha evolucionado de ser primordialmente
político (en su mayoría: proyectos extraacadémicos), a tener una
sustancial existencia académica. Incontables cursos, en materias
como Lengua, Historia del Arte, Comunicación y Estudios de los
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313

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

Medios, ofrecen unidades temáticas como “la representación de las
mujeres” o “imágenes de las mujeres”. Con la filtración de las ideas
feministas en la Academia, lo que ha sucedido diferencialmente a
través de las disciplinas, ha suscitado debates claves que han tomado
lugar en diferentes maneras según la disciplina. En un nivel general,
uno de los más significativos puede ser visto como uno en el que se
discuten paradigmas realistas.
Antiguas feministas se acercaron a lo mediático, como King
y Stott (1977), a través de un paradigma realista comparan mujeres
reales o la realidad de la vida de las mujeres con las imágenes que
muestran. Las mujeres reales fueron vistas como imperfectas,
trabajadoras, eran de distintas etnias y extremadamente variadas a
comparación de cómo mayoritariamente se les representaba. Esto
fue un aspecto importante para la crítica, el cual todavía mantiene su
relevancia, ha sido desafiado teóricamente por feministas que desean
romper con los paradigmas realistas y que ellas ven como una falsa
distinción entre “mujeres reales” e “imágenes de mujeres”. Estas
feministas esperan debatir que lo que entendemos como mujeres
reales, de hecho, cómo nosotras nos desempeñamos como tales, que
está estrechamente ligado con estas imágenes de feminidad. Esto
es, ellas argumentan que no está claro qué es una “mujer”, excepto
a través de la representación. (Véase Cowie, et.al. [1981] para una
definición previa.)
Estos argumentos teóricos, y lo relativo al debate acerca
de “esencialismo”, estructuran los esfuerzos de la academia
feminista en distintos campos. De hecho, Michèle Barrett y
Anne Phillips (1992) recientemente han discutido que nosotras
podemos hacer una distinción periodística entre feminismo de
1970 “modernista”, con su optimismo de descubrir la causa de
314

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

la opresión femenina, y el feminismo de 1990 “posmoderno”,
con su sentido de fragmentación de la categoría “mujer”, y su
insistencia en el significado de sus diferencias. Con relación al
estudio de los medios, nosotras podemos remarcar el alejamiento
del estudio de las imágenes de las mujeres a un estudio de la
construcción de la feminidad, o una inscripción de la diferencia
sexual. Así que, si el terreno teórico general envuelve la
afirmación de la presencia de “mujer” en el 1970 para cuestionar
sobre la validez de esta categoría en 1980, ahí también hay
cambios notorios en las actitudes en la feminidad convencional/
tradicional. El reconocimiento de que quizá las mujeres estaban
más comprometidas con los discursos disponibles sobre
feminidad y estaban más constituidas por ellos de lo que el
feminismo de la segunda ola había insistido inicialmente, cambia
fundamentalmente los objetos y propósitos de los análisis
feministas de los medios. Esto lo podemos observar claramente
en las cambiantes actitudes de los medios masivos dirigidos a
público femenino: ficción romántica, películas melodramáticas y
emocionales, revistas femeninas y telenovelas. Libros feministas
clave para los inicios de 1980 son Female Desire de Rosalind
Coward (1984) y Reading the Romance de Janice Radway (1984),
estos articularon un lazo más empático con las feminidades de
los medios masivos, incluso escritoras como Bell Hooks desafían
el racismo de estas feminidades y feminismos. Son estos cambios
los cuales hacen más relevante la construcción de las telenovelas
como un objeto central de los estudios televisivos feministas,
y que hacen más interesante para responder mi pregunta: ¿por
qué las feministas están tan interesadas en las telenovelas? Antes
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315

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

de proceder con esta problemática es necesario esbozar algunas
distinciones en este creciente campo de las investigaciones
televisivas feministas.
Investigaciones feministas en televisión
Estudios feministas sobre contenidos televisivos pueden ser
encontrados en diversas disciplinas académicas: Estudios
Cinematográficos, Estudios de Comunicación, Comunicación
Masiva, Estudios culturales, Sociología, Lengua, Estudios
Femeninos. Estos distintos contextos disciplinarios gobiernan la
construcción del objeto de estudio y las metodologías empleadas.
En lo que los investigadores están interesados es en cómo ellos
deben proceder para explorarlo, tiene que ser parcialmente
entendido en cada contexto disciplinario. De esta manera, por
ejemplo, un trabajo sociológico tiende a interesarse más en los
patrones laborales femeninos a través de la industria televisiva
que los de Lingüística, quienes se enfocan en la estructura
narrativa de programas particulares. Sin embargo, muchas
de las disciplinas que se han demostrado más permeables a
las preocupaciones feministas son las de estudios culturales o
mediáticos, que son en sí mismas semi-institucionalizadas —
sólo parcialmente reconocidas como materias formales—. Este
hecho, en combinación con los relativamente nuevos estudios
feministas sobre televisión, y los comúnmente orígenes políticos
de muchos de los estudios, significa que hay un alto grado de
interdisciplinariedad y una tendencia a quebrantar las fronteras
disciplinarias. Se han citado ampliamente los trabajos de Ien
Ang (1985), Ann Kaplan (1983b), Tania Modleski (1982) o
316

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Michele Wallace (1990), en los cuales se integran distintos niveles
directamente relacionados con la televisión, que no pueden ser
abarcados por una sola disciplina.
Así que, a través de este marco en el que inicialmente
entendemos los estudios feministas sobre la televisión para que
sean tanto interdisciplinarios como difundidos entre las disciplinas
académicas, podemos distinguir cuatro categorías principales de
estudio.
Las mujeres del mundo real trabajando en televisión
Los estudios en esta área investigan los patrones de empleo,
promoción y poder de las mujeres en televisión. Aquí se presentan
dos problemas. Primero, la exploración y documentación de la
manifiesta y continua discriminación hacia las mujeres en casi
cada nivel de elaboración de programas televisivos, excepto en el
trabajo secretarial. Este fue un enfoque particular para el trabajo
feminista en 1970, por ejemplo, Gallagher (1981) y Beasley y Silver
(1977); en algunos países coincide con el periodo anterior a que
la discriminación por motivos de sexo se volviera ilegal. A menos
que se especifique lo contrario, “mujeres” aquí es usado como una
categoría unitaria, como fue característico en la antigua segunda ola
feminista. Margaret Gallagher ha continuado produciendo datos
extensos para la UNESCO (Gallagher, 1987) y “Gender and Mass
Media” de Abrahamsson y Kleberg, boletín que continuamente
reporta sobre Nueva York en el área. Esto es, sin embargo,
sorpresivamente difícil de obtener información reciente para otras
profesiones y países, lo que podría ser visto como lo que Margaret
Gallagher (1992) identificó como un retiro general de la arena
pública en las investigaciones feministas mediáticas.
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En un segundo lugar, más teórico, existe un problema en
el alcance para lo que el género de los productores determina en la
producción mediática. La noción de la “predominancia masculina”
en los medios fue un factor explicativo popular en la actualidad,
pero ha decaído notoriedad. Existe una carencia casi total de lo que
se podía denominar economía política feminista, que quizá señala
las dificultades de usar al género, en sí mismo, como una categoría
explicativa. Tampoco ha habido suficientes discusiones teóricas
sobre esta cuestión, aunque Liesbet van Zoonen reseña las que hay
en su libro Feminist Media Studies de 1994.
En cambio, a pesar de la relativa falta de documentación
en las fuentes académicas, hay incontables informes hechos por
mujeres y grupos de ellas que intentan adentrarse en la industria y
hacer sus propios programas. Estos reportes tienen distintas formas
y enfoques, que en parte dependen de la dirección que tomen.
Por ejemplo, Annette Kuhn (1984b) a manera de carta utiliza un
periódico feminista para publicar sus reflexiones sobre el trabajo
en el colectivo Pictures of Women; mientras que Karen Alexander es
entrevistada en su video trabajo en la misma publicación (Nava,
1984). Helen Baehr y Angela Spindler-Brown (1987) discuten
su involucramiento en Broadside (una compañía feminista que
produce noticieros y programas de actualidad para el Canal 4 de la
mañana) en un artículo de una colección académica, mientras que
ahora hay diversos artículos de encuestas, como los de Marilyn
Crafton Smith (1989) y Linda Steiner (1992), los cuales incluyen
trabajos televisivos por mujeres a cuenta de (mayoritariamente
estadounidenses) los trabajos de mujeres en los diversos medios
masivos.
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Para nuestros propósitos, debe ser esclarecido que
“telenovelas” no es un término adecuado para un trabajo de esta
categoría. Con algunas excepciones, como la telenovela lésbica Two in
Twenty, las feministas no se han sentido atraídas en crear alternativas
o telenovelas feministas, ni se han relacionado más con este género
que con la desigualdad de oportunidades o discriminación laboral
en que se han mostrado más extremas. Ha sido en relación con
las noticias y temas de actualidad donde se han demostrado las
aspiraciones y la exclusión.
Análisis del contenido de la presencia de las mujeres
en la televisión
A pesar de que la primera crítica feminista generalmente había
implicado alguna noción de contabilizar cuántas mujeres aparecían en
la televisión para leer las noticias, qué tipo de roles tenían las mujeres
generalmente, cuáles mujeres... ha sido principalmente dentro de la
disciplina de comunicación de masas que preguntas sobre el género
han sido incluidas en la variedad de proyectos cuantificadores. La
formación de 1978 de Gaye Tuchman de “la aniquilación simbólica
de las mujeres” proporcionó la vívida hipótesis acerca de la ausencia
de las mujeres en la televisión, especificando su presencia genérica:
“con excepción de la telenovela, donde los hombres constituyen
la ‘mera mayoría’ de la población ficticia, la televisión ha mostrado
y continúa mostrando, dos hombres por cada mujer.” (Tuchman,
1978:10) Ha habido series de estudios enfocados en las telenovelas,
en la investigación del tipo de mujeres ideales para realizarlos desde
el artículo de Tuchman, y la pieza inicial sobre la heroína de la
serie diurna de Downing (1974) como Life on Daytime Television de
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Cassata y Skill (1983) o Soap Opera Evolution de Matelski (1988). La
extensa colección de estadísticas sobre género no es, por supuesto,
necesariamente informada por un proyecto feminista.
Junto a este tipo de análisis, el cual queda muy dentro de
los paradigmas de la comunicación de masas, ha habido una fuerte
corriente crítica que moviliza la argumentación feminista para
apoyar un metodológico, y a veces epistemológico, ataque a las
prácticas de investigación de la comunicación de masas. Los textos
clave aquí serían el ataque de 1977 de Noreene Janu a los supuestos
de la metodología cuantitativa, publicado, indicativamente, en
el Insurgent Sociologist, trabajo de Lana Rakow (1986), y una serie
de números especiales de revistas, como la edición de 1986 de
Communication, editada por Paula Treichler y Ellen. Este ataque
feminista a los paradigmas disciplinarios dominantes se ha asociado
frecuentemente con un fermento más general en el campo y el
aumento de la influencia de las metodologías de estudios críticos
o culturales. Entonces, dentro de esta categoría de investigación,
la telenovela es un sitio significativo, pero metodológicamente
cuestionado.
Estudios textuales o de programas: “heroína de televisión”
El análisis detallado de los programas de televisión como “textos”
es una práctica relativamente nueva y generalmente ha sido realizada
por académicos cuya primera formación es en una disciplina basada
en textos, como la literatura inglesa o los estudios cinematográficos.
El análisis textual feminista se ha dirigido principalmente a dos tipos
de programas de ficción: los dirigidos a mujeres y los centrados en
personajes femeninos. Quizás no sea sorprendente que la telenovela
tenga tanta presencia en esta categoría de investigación. Los otros
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dos géneros principales que han atraído el interés feminista son las
sitcoms con comediantes distinguidas, como los programas de Lucy
y Mary Tyler Moore, y, curiosamente, uno de los principales sitios
de “imágenes positivas”, la serie policíaca, más significativamente
Cagney y Lacey. Ambos géneros, dado el tipo de interés feminista que
se ha manifestado, podrían subsumirse en una categoría más amplia
de “heroína televisiva” que incluye todos los programas de ficción
posteriores que han sido atractivos para las feministas como Kate y
Allie, The Golden Girls, Designing Women y Murphy Brown. La “heroína
de la televisión” se trata principalmente de personajes femeninos que
viven sus vidas, generalmente trabajando tanto dentro como fuera
del hogar, usualmente sin relaciones permanentes con hombres, a
veces con niños, y tratando de sobrellevar la situación. Es el “tratar
de hacer frente” lo que es crítico. Todos estos programas, de alguna
manera fundamental, abordan el feminismo o abordan la agenda que
el feminismo ha hecho pública sobre las demandas contradictorias
sobre las mujeres. Las sitcoms parecen ser la forma dominante, la
comedia irresistible de ser una mujer moderna, pero ciertamente en
Gran Bretaña ha habido una exploración considerable de las series
policíacas, sobre todo a través de Prime Suspect y el trabajo de Lynda
La Plante.
La telenovela no es exactamente una “heroína de la
televisión”, pero era principalmente atractiva para las feministas
como objeto de análisis porque se percibía que era tanto para y
sobre las mujeres. Discuto esto con más detalle a continuación,
al igual que hago con las referencias múltiples del acrónimo
“telenovela”. Aquí es importante notar que los primeros estudios
sobre telenovelas tendieron a surgir de trabajos relacionados a un
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nivel más general con medios dirigidos a audiencias femeninas. Así,
Carole Lopate escribió sobre la televisión diurna estadounidense en
general en 1976. Dorothy Hobson (1980) comenzó su investigación
con un estudio sobre la escucha radiofónica de las mujeres durante
el día. Tania Modleski (1982) analizó las telenovelas junto con otras
ficciones de producción masiva dirigidas a las mujeres. También es
históricamente significativo que 1978 vio el lanzamiento y posterior
éxito internacional de Dallas. Así, el interés mostrado por las críticas
feministas por los programas de televisión dirigidos a mujeres o amas
de casa coincide con el melodrama serial popular como fenómeno
mundial. El trabajo feminista sobre la telenovela se desarrolla junto
a los estudios sobre la recepción internacional de Dallas (Liebes and
Katz, 1990).

Estudios de audiencia
Como se desprende del apartado anterior, el interés feminista
por los programas de televisión se formuló desde un principio a
través de ideas sobre la audiencia. Varios análisis iniciales de las
telenovelas formulan hipótesis sobre cómo responden las mujeres a
las telenovelas, y muchos estudios posteriores intentan probar estas
ideas. Así, el estudio de Tübingen/Volkswagen (Seiter et al., 1989)
prueba explícitamente algunas de las formulaciones de Modleski, y
Andrea Press (1991) hace preguntas extraídas de una variedad de
trabajos de estudios culturales. Ien Ang (1985 y 1990) ofrece tanto
una lectura extensa de Dallas como un estudio de audiencia. Este
trabajo, también, necesita ser visto en un contexto más amplio. Así,
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mientras que las investigadoras feministas estaban particularmente
preocupadas por la forma en que las mujeres “leían” o disfrutaban
los programas de televisión, hubo una nueva atención a la
“descodificación” de la audiencia en general, como indica cualquier
informe de revisión de la investigación de los medios en la década
de 1980 (ver Corner, 1991b: 267-84).
Podemos notar rápidamente dos tendencias en estudios
recientes, en las cuales la investigación feminista es relevante. En
primer lugar, ha habido un mayor énfasis en el entorno doméstico
y las relaciones familiares en el mismo. El trabajo de Ann Gray de
1992 sobre el uso de la grabadora de video ofrece un ejemplo de
esto, mientras que la investigación de Lynn Spigel de 1992 sobre
“hacer espacio para la televisión” es otro. En segundo lugar, existe
una literatura cada vez mayor sobre las audiencias como fans y la
identidad de los fans como tal, que incluiría el trabajo de Constance
Penley de 1992 sobre los fans de Star Trek y el de Lisa Lewis (1990)
sobre videos musicales.
Al igual que con el análisis textual de los programas, creo
que podemos observar un patrón en el que el trabajo feminista se
agrupa inicialmente en torno a la telenovela, pero luego comienza a
alejarse a partir de mediados de la década de 1980.
Dentro del contexto de este breve mapeo, ahora puedo
ofrecer una cronología del trabajo feminista en las telenovelas. Esto
no pretende ser exhaustivo, una tarea que, dada la interdisciplinariedad
de la investigación indicada anteriormente, sería muy difícil, pero
pretende señalar cuándo se escribieron artículos y libros clave en
relación unos con otros.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

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Investigación feminista en telenovelas: cronología1
1974

*Helen Butcher, Ros Coward, Marcella Evaristi, Jenny Garber, Rae
Harrison and Janice Winship, Images of Women in the Media (University of Birmingham, CCCS Stencilled Occasional Paper no. 31).

1976

Carol Lopate, ‘Daytime television: you’ll never want to leave home’,
Feminist Studies 3, 3-4 (spring/summer): 69-82.
+ Horace Newcomb (ed.), Television: The Critical View, 1era ed.
(Oxford: Oxford University Press). Includes: Renata Adler, ‘Afternoon television: unhappiness enough and time’, New Yorker, 12
February 1972.

1977

Richard Dyer, Terry Lovell and Jean McCrindle, ‘Soap opera and
women’, Edinburgh International Television Festival Official Programme:
24-8.

1978

Lesley Stern, ‘Oedipal opera: The Restless Years’, Australian Journal of
Screen Theory 4: 39-48.
*Gaye Tuchman, A.K. Daniels and J. Benét (eds), Hearth and Home:
Images of Women in the Mass Media (New York: Oxford University
Press).

1979

Tania Modleski, ‘The search for tomorrow in today’s soap operas’,
Fil Quarterly, 33, 1:12-21.

1981

Richard Dyer, Christine Geraghty, Marion Jordan, Terry Lovell, Richard Paterson and John Stewart, Coronation Street (London: BFI
Television Monograph no. 13).
Charlotte Brunsdon, ‘Crossroads: notes on soap opera’, Screen, 22,
4:52-7.
Michéle Mattelart, ‘Women and the cultural industries’, Media, Culture
and Society 4, 4: 133-51.
Gillian Swanson, ‘Dallas’, Framework 14:32-5.

1 Las investigaciones marcadas con “*” denotan que el trabajo es
importante en los acercamientos feministas a los medios, pero solo trata
tangencialmente las telenovelas. En contraste, las investigaciones marcadas
con   “+” denotan que el trabajo es acerca de las telenovelas, pero no está
fuertemente informado (o en absoluto) por enfoques feministas.

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1982

Dorothy Hobson, Crossroads: The Drama of a Soap Opera (London:
Methuen).
Ellen Seiter, ‘The role of the woman reader: Eco’s narrative theory
and soap opera,’ Tabloid 6:35-43.
Ellen Seiter, ‘Promise and contradiction: the daytime television serials’, Film Reader 5 (Evanston, III.: Northwestern University).
Ien Ang, Het Geval Dallas (Amsterdam: Eitgeverij SUA).
Tania Modleski, Loving With a Vengeance (Hamden, Conn.: Shoe
String Press).

1983

E. Ann Kaplan (ed.), Regarding Television (essays by Allen, Flitterman,
Modleski) (Los Angeles, Calif.: American Film Institute).
Muriel Cantor and Suzanne Pingree, The Soap Opera (Beverly Hills: Sage).

1984

Jane Feuer, ‘Melodrama, serial form and television today’, Screen, 25,
1:4-16.
Annette Kuhn, ‘Women’s genres’, Screen, 25, 1:18-28. Later reprinted in Christine Gledhill (ed.), Home Is Where the Heart Is (London:
British Film Institute, 1987).

1985

Ien Ang, Watching Dallas, trans. and rewritten (London: Methuen).
Robert C. Allen, Speaking of Soap Operas (Chapel Hill, NC: University
of North Carolina Press).
+ Elihu Katz and Tamar Liebes, ‘Mutual aid in the decoding of Dallas’, in Philip Drummond and Richard Paterson (eds), Television in
Transition (London: British Film Institute).

1986

Mary Ellen Brown, ‘The politics of soaps’, Australian Journal of Cultural Studies 42: 1-25.
Jane Root, Open the Box (London: Comedia), chapter on soaps.
+ John Tulloch and Albert Moran, A Country Practice: Quality Soap
(Sydney: Currency).

1987

*Helen Baehr and Gillian Dyer (eds), Boxed In: Women and Television
(London: Pandora).
+ David Buckingham, Public Secrets: EastEnders and its Audience (London: British Film Institute).
E. Ann Kaplan, ‘Feminist criticism and television’, in Robert C. Allen
(ed.), Channels of Discourse (Chapel Hill: University of North Carolina Press).

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

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1988

Sandy Flitterman-Lewis ‘All’s well that doesn’t end’, Camera Obscura
16:119-29.

1989

+ Sonia Livingstone, Making Sense of Television: The Psychology of Audience Interpretation (Oxford: Pergamon).
Ellen Seiter, Hans Borchers, Gabriele Kreutzner and Eva-Maria Warth (eds), Remote Control (London: Routledge).

1990

Mary Ellen Brown (ed.), Television and Women’s Culture (London and
Newbury Park: Sage).
Prabha Krishnan and Anita Dighe, Affirmation and Denial: The Construction of Femininity on Indian Television (New Delhi: Sage).
Tamar Liebes and Elihu Katz, The Export of Meaning: Dallas (Oxford:
Oxford University Press).

1991

Andrea Press, Women Watching Television (Philadelphia, Pa.: University
of Pennsylvannia Press).
Christine Geraghty, Women and Soap Opera (Cambridge: Polity Press)
*Ien Ang and Joke Hermes, ‘Gender and/in media consumption’, in
James Curran and Michael Gurevitch (eds), Mass Media and Society
(Savenoaks: Edward Arnold).
*Liesbet van Zoonen, ‘Feminist perspectives on the media’, in ibid.

1992

*Margaret Gallagher, ‘Women and men in the media’, Communication
Research Trends 12, 1:1-15.
Christine Geraghty, ‘British soaps in the 1980s’, in D. Strinati and
S. Wagg (eds), Popular Media Culture in Post-War Britain (London:
Routledge).
Christine Gledhill, ‘Speculations on the relationship between soap
opera and melodrama’, Quarterly Review of Film and Video 14,
1-2:103-24.
+ Richard Kilborn, Television Soaps (London: Batsford).

¿Por qué y cómo las feministas se interesaron por las telenovelas?
Una vez establecido cierto sentido de la distribución de la
investigación feminista sobre la telenovela —que las feministas
sí se han interesado por el género— y que algunas de las críticas
televisivas feministas más conocidas, como la de Ang, Hobson y
Modleski, tratan sobre este tema, finalmente quiero avanzar hacia
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una respuesta a mi pregunta motivadora. Entonces, ¿por qué las
feministas estaban interesadas en las telenovelas?
Porque la telenovela es un género de mujeres
Desde sus orígenes en las series de radio estadounidenses patrocinadas
directamente por los fabricantes de detergentes, las telenovelas
han estado dirigidas específicamente al público femenino. Esto es
menos cierto ahora que en cualquier momento anterior, pero la
feminidad connotativa del género sigue siendo abrumadora. Las
primeras investigaciones sobre radionovelas realizadas por Herta
Herzog (1944), Rudolf Arnheim (1944) y Helen Kauffman (1944)
bajo la égida de la Oficina de Investigación de Radio investigaron
solo audiencias femeninas. Thelma McCormack (1983) ha analizado
los supuestos sobre la audiencia femenina en otra literatura de
investigación estadounidense sobre el género. Ellen Seiter (1989)
ha revelado el compromiso de Irna Phillips, principal promotora
de muchas radionovelas estadounidenses, de educar a las mujeres
y exhortarlas a comprar. Christine Gledhill (1992) ha examinado el
género de la telenovela en el contexto de una discusión del modo
melodramático en general. En resumen, las mujeres han sido el
objetivo de los creadores de telenovelas, las mujeres han sido
investigadas como espectadores de telenovelas, y el género se cree
amplia y popularmente como femenino, a pesar de la evidencia
obstinada de que no son sólo las mujeres las que miran.
Los primeros escritos feministas sobre los medios, que
dependían en gran medida de la idea de los “estereotipos”,
caracterizaban la representación de las mujeres como dominadas
por dos figuras: el objeto sexual y el ama de casa. Si el primero
se encontraba en concursos de belleza y anuncios de autos; el
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segundo vivía en telenovelas y anuncios de detergente en polvo. Así
que una de las primeras respuestas feministas a la telenovela fue
simplemente hostil. Los programas fueron un ejemplo del proyecto
de lavado de cerebro de los medios de comunicación, el proyecto
para mantener a las mujeres pensando que todo lo que podían hacer
era ser amas de casa. Las mujeres que veían telenovelas, en este tipo
de análisis, necesitaban concienciación, mientras que las mujeres
retratadas carecían de interés. Las feministas estaban interesadas en
las telenovelas sólo en la medida en que transmitían ideologías de
feminidad y familia frente a las cuales el feminismo se definía a sí
mismo. Era un interés combativo, un compromiso de conocer a tu
enemigo.
Pero también fue más complicado que eso.
Porque “lo personal es político”
“Lo personal es político” es la demanda más popular que se sonaba
en el feminismo de occidente en los años de 1970. Esta consigna nos
recuerda a los movimientos feministas anglosajones que surgieron
de los levantamientos políticos y sociales de 1960, con su voraz
fe en el significado de las experiencias individuales y su absoluta
determinación por entender esta experiencia desde lo social. Así
mismo, evoca un movimiento político en específico que nos indica
su directa influencia al movimiento feminista. La definición radical
de lo personal es política, que está asociada con el feminismo de
1970, afectó un gran rango de campos, entre ellos, la investigación
de los medios. Quiero sugerir aquí que es en parte el desafío político
directo de “lo personal es político” lo que contribuye a cambiar
el énfasis de la investigación de medios en las décadas de 1970 y
1980, alejándose de las noticias duras y los asuntos de actualidad
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hacia programadores más suaves. Más allá, quiero sugerir que las
telenovelas, y la influencia del análisis feminista de las mismas, es
primordial para entender la estructura del cambio en el campo de
la multimedia. De este modo, no podemos entender el impacto del
libro escrito por John Fiske en 1987 titulado Television Culture, con
su radical diferencia de los discursos canónicos sin notar la atención
prestada a la agenda feminista. Pues es la crítica feminista lo que le da
significado y no alguna influencia mística de una una determinación
económica de otra parte.
En argumento con el significante histórico de la aseveración
“lo personal es político” para entender las partes de la investigación
mediática no pongo en duda la deconstrucción de lo personal/
político en oposición en específico a las mujeres clase medieras
que han sido educadas con escuelas como las de Aida Hurtado
(1989). Jacqueline Bobo y Ellen Seiter (1991) mapean algunas de
las implicaciones de este argumento en la investigación mediática,
particularmente en las etnografías domésticas, en su artículo The
Women of Brewster Place. El punto de la idea es precisamente que
aquellas mujeres que no son sujeto de la vigilancia o cuidado del
Estado en el hostigamiento dentro de sus hogares y vidas personales
que no solo argumentan con lo personal es político, pero quienes
también ponen su atención en las representaciones de la vida
de las mujeres en la media. Es en el mismo momento, el mismo
movimiento, que declara que lo personal es político, y que ve por
cambiar el significado de las telenovelas en un análisis radical de los
medios de comunicación.
Sí, lo personal es político; sí, está en casa, en las relaciones,
en las familias de las mujeres, en la opresión íntima de las mujeres
—o la opresión a la mujer por ser mujer— es mayormente asegurada,
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entonces la construcción mediática de la representación de la vida
personal se convierte en un fascinante objeto de estudio. Si la crítica
tradicional izquierdista de los medios de comunicación, que está
construida en el sentido del conflicto de clase, se sintió atraída por la
información del mundo público —por las disputas industriales, por
las interacciones del estado y las instituciones de radiodifusión, por
los patrones internacionales de propiedad y control— la erudición
feminista emergente tenía bastante enfoque. El impulso teórico del
feminismo empujó a los académicos no a lo excepcional sino a lo
cotidiano. Como se discutió anteriormente, hubo una investigación
sobre los patrones de empleo de las mujeres en los medios de
comunicación, pero en realidad la preocupación por observar la
representación de las mujeres por necesidad se alejó de las noticias
duras y los asuntos de actualidad. Entonces la convicción teórica de
que había una política en la vida cotidiana y que el trabajo oculto de
las mujeres en el hogar era esencial para el capitalismo coincide con
la distribución genérica real de las mujeres (blancas) en la televisión.
Si el proyecto consistía en analizar la representación de las mujeres
en la televisión, era necesario centrarse en géneros distintos de
los objetos tradicionales de análisis crítico porque, en general, las
mujeres ni leen ni aparecen en temas nuevos y actuales.
Porque las “telenovelas” tienen un significado metafórico
Es evidente que a fines de la década de 1970 y durante la década
de 1980, el término “novela” se usaba para programas que, de
hecho, son bastante distintos: desde telenovelas sudamericanas,
series diurnas de EE. UU., series británicas de realismo social,
programas de horario estelar de Estados Unidos. ¿Qué tienen en
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común que atrae a las académicas feministas hacia todas ellas? Aquí
la respuesta es, de nuevo, la feminidad percibida de los programas,
pero aquí en un sentido bastante más metafórico: lo femenino como
despreciable, como banal, como objeto de una seria atención crítica.
Así, la unidad de estos diferentes programas —la razón por la cual,
en cierto sentido, era correcto llamarlos a todos “novela” en un
período particular— reside en su lugar compartido en el fondo de
la jerarquía estética. Fue a esta generalización del juicio estético a lo
que se dirigieron en parte las críticas feministas, como vemos en este
comentario de 1981 de Terry Lovell: “Sin embargo, dentro de esta
denigración casi universal, la telenovela proporciona los placeres de
la validación y de la autoafirmación, que seguramente debe alejarse
un poco de su popularidad duradera con las mujeres (Lovell, 1981:
51, énfasis agregado).
Porque ellos no deberían ser: ambivalencia feminista
Los primeros trabajos feministas sobre las telenovelas están marcados
por la ambivalencia. Por una parte, está el repudio al género del que
he hablado. Por otro lado, en este sentido de que estos programas
son algo que ven “otras mujeres” —no feministas— ofrece una
justificación política para un compromiso con el género. El trabajo
aquí es hacer una política regresiva. Sin embargo, a veces, debajo de
esta estructura de repudio/reenganche explícitamente feminista, hay
una presencia más evasiva, un fantasma de las feminidades pasadas.
Para muchas feministas, escribir sobre telenovelas —y, diría yo, sobre
géneros y medios comparables como la dicción romántica y las
revistas femeninas— supuso una investigación de las feminidades de
las que sentían, o nos hacían sentir, una distancia muy contradictoria.
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Ien Ang discutió esto directamente en su proyecto de Dallas,
donde inscribió un sentido de actitudes condenatorias hacia ver
telenovelas en su anuncio original: “Creo que estoy viendo la serie
de televisión Dallas, pero a menudo tengo reacciones extrañas”
(Ang, 1985: 10). Ella está, en primera instancia, preocupada por
investigar lo que llama la “ideología de la cultura de masas”, pero
más adelante en el libro critica explícitamente una tendencia hacia
“la sobrepolitización del placer” presente en muchos trabajos
feministas sobre ficción popular. Janice Winship ha escrito sobre
esto vívidamente en la introducción de su libro sobre un género
relacionado, las revistas femeninas, publicado en 1987:
Admitir dentro de los círculos feministas que estaba investigando
—entre todas las cosas— las revistas femeninas solían hacerme
sentir igual de cómoda cuando murmuraba apresuradamente una
explicación de mi “estudio” a los amigos de mis padres que me
preguntaban cortésmente... Si eran amistades feministas lo dijera
o no, sentí que estaban pensando que si realmente tenía que
investigar... debería hacerlo en algo más importante políticamente…
Sin embargo, seguí creyendo que era igual de importante entender
cómo operaba la discriminación sexual en el lugar de trabajo. Sentí
que simplemente descartar las revistas femeninas era también
descartar la vida de millones de mujeres que las leían y disfrutaban
cada semana. Más que eso, todavía los disfruté, los encontré útiles y
escapé con ellos. Y sabía que no podía ser la única feminista que era
lectora de armario. (Winship,1987: xiii)

El uso consciente de “closet” aquí apunta a la forma en
que las primeras feministas, que realizaron estudios académicos de
estas formas populares, realmente enfrentaron oposición no solo
de la Academia, sino también dentro del feminismo. Algunas partes
del feminismo de la década de 1970 estaban muy interesadas en
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construir una distancia entre la identidad feminista y las formas
más convencionales de feminidad. Volvemos a ver estas tensiones
cuando, escribiendo cinco años antes, Terry Lovell defiende tanto
la observación como el estudio de la telenovela británica Coronation
Street en estos términos:
Coronation Street ofrece a sus espectadoras ciertas “estructuras
de sentimiento” que prevalecen en nuestra sociedad, y que son
sólo parcialmente reconocidas en el orden patriarcal normativo.
Ofrece a las mujeres una validación y celebración de aquellos
intereses y preocupaciones que son vistos como propios dentro
del mundo social en el que habitan. La telenovela puede ser el
opio de las masas de mujeres, pero al igual que la religión, también
puede ser, si no “el canto de los oprimidos”, un contexto en el que
las mujeres pueden expresar ambiguamente tanto la aceptación
con buen humor de su opresión como el reconocimiento de esa
opresión y algunos igualmente de buen humor protestan en su
contra. (Lovell, 1981; 51)

Esta leve defensa de la telenovela se produce después de
nueve páginas de escritos teóricos estrechamente argumentados
sobre por qué el género es digno de atención.
Es esta última razón “por qué” lo que nos lleva de vuelta
al punto de partida, el de la picardía percibida en la relación entre
el feminismo y la telenovela. Debido a la sedimentada clasificación
de género en este tipo de programas, no había manera de que un
movimiento político que desafiara la definición de género pudiera
ignorar la telenovela.
Pero tampoco podría, finalmente, repudiar estos placeres e
identificaciones, ni simplemente celebrarlos. Las feministas estaban
interesadas en las telenovelas porque eran programas de mujeres,
pero cada uno de estos términos resulta inestable en una inspección
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

333

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

más cercana. Lo que se denominó “telenovela” a menudo tenía poco
más que serialidad y falta de presentación poco común. “Mujeres”,
como he encontrado repetidamente al rastrear esta historia, ha
demostrado ser una categoría muy engañosa para el feminismo,
tanto necesaria como imposible, que a menudo excluye a más
personas de las que incluye.
Conclusión
Mediante el rastreo de un conjunto de historias entretejidas, hemos
tratado de sugerir cuál fue el encuentro más significativo entre las
feministas y las telenovelas. El tiempo es importante, porque creo
que podemos fechar el período clave de este encuentro entre 1976 y
1984, y es en estos años cuando vemos que tanto el feminismo como
las telenovelas se establecen por primera vez en sus identidades
académicas tan discutidas y a menudo ridiculizadas. En crisis en la
arena política, el feminismo comenzó a establecer algunos puntos
de apoyo en la Academia, a veces en “su propia” disciplina, los
Estudios de la Mujer, a veces en las disciplinas más nuevas como los
Estudios Culturales o de los Medios, y ocasionalmente en campos
más establecidos. El estudio de la televisión también cambió, y el
interés por los géneros populares, quizás en parte centrado por el
éxito internacional de Dallas, se enriqueció y feminizó explícitamente
a través de la telenovela de atención.
En segundo lugar, el estudio de la telenovela proporcionó un
sitio genérico particular en un nuevo medio para la investigación del
espectador femenino. La cuestión de la mujer lectora/espectadora/
observadora/audiencia ha sido un tema recurrente que ha
ocupado a las académicas feministas en una variedad de disciplinas
tanto a nivel teórico como empírico. Las telenovelas, percibidas
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

como evidentemente de género, aunque también muy populares
internacionalmente, proporcionaron un excelente sitio para el
análisis de esta figura, cuando se teorizó como una construcción
textual o se investigó como un hecho sociológico.
Finalmente, creo que podríamos decir que la academia
feminista de medios explora y se define un poco en el encuentro.
Tomando la telenovela en serio -y tal vez. lo que es más importante,
tomarse en serio a las fanáticas de las telenovelas- como comenzó
a hacer este trabajo feminista temprano- también implicó tomarse
las habilidades, las virtudes y los placeres de las feminidades
convencionales bastante más en serio. Hacer investigación con
“personas reales” plantea cuestiones éticas complejas y difíciles. Ha
sido en parte a través de la exploración de este “género femenino”
y sus audiencias que algunas de las simplicidades y cegueras de la
segunda. Las oleadas de feminismo han sido cuestionadas. Entonces,
si el feminismo ha sido importante en la producción de un contexto
en el que la telenovela puede tomarse en serio, entonces la telenovela
ha sido significativa como un sitio en el que el feminismo puede
aprender a tratar a los demás con respeto.

Bibliografía
Brunsdon, C. (1997). Screen tastes: soap opera to satellite dishes. Routledge.

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

La violencia comienza con la mirada. Acercamiento
a la novela Las Violetas son flores del deseo (2015) de
Ana Clavel
Ángeles Stefanya Serna Moreno
Universidad Autónoma de Nuevo León
annstmoreno9930@gmail.com

Monterrey, México

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente”.
–Pablo Neruda.

Durante mucho tiempo se han visto en la ciudad panorámicos
sexualizando a la mujer al anunciar un producto, así como canciones
donde narran que el único interés de la mujer es tener relaciones
sexuales. Sin embargo, el poder patriarcal y la violencia, que son
el medio de sometimiento para las mujeres, son muy diversos y se
encuentran en espacios donde no se esperan, como en las fábricas de
juguetes. En este ensayo estudio la novela corta Las Violetas son flores del
deseo (2015) de la escritora contemporánea Ana Clavel, ganadora del
Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen y acreedora a la medalla
de plata de la Société Académique Arts-Sciencies-Lettres de Francia.
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Me interesa demostrar la presencia de la figura del pedófilo
en la literatura de Ana Clavel para exponer el acto del consumo de
muñecas sexuales como muestra del poder simbólico patriarcal.
Por tal motivo, he dividido el ensayo en cuatro partes; la primera
consiste en los antecedentes, donde narro la presencia de estas
nuevas figuras que presenta Clavel en el libro y la concepción
de la figura del pedófilo en la sociedad, así como algunos de sus
argumentos y redes de consumo. Después, expongo el marco
teórico que he utilizado, el cual se construye bajo cuatro conceptos
que delimitan mi lectura: perversión, poder simbólico, violencia simbólica
y deseo.
En el tercer y cuarto apartado realizo la aplicación de los
elementos previamente investigados, los cuales se dividen en “La
corporeidad plástica del objeto de deseo” y “Las figuras violentas
dentro del valor literario de la obra”. La perspectiva con la que
expongo los argumentos es de género, no obstante, en el apartado
de la violencia a la infancia incluyo ambos sexos, debido a que
las referencias mencionan que la pedofilia es practicada tanto por
hombres como por mujeres, y sus víctimas son niños y niñas
de diferentes edades, pero menores de 18 años. Incluso, existen
categorías para clasificar a los tipos de pedófilos porque no todos se
centran en niños de cierta edad o condición.
Además, analizo, dentro de la perspectiva de género, la
conducta o preferencia de hombres –en su mayoría– hacía muñecas
que son replicas exactas de niñas o mujeres, ya que estos grupos
han construido en la actualidad sus espacios para ese consumo
comercial, especialmente dirigido a cierto público. Este enfoque
se relaciona con la narrativa de Clavel debido a que por medio
de recursos estilísticos y estructuras de narrador-protagonista, se
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representa una realidad social que es ahistórica, si se toma el siglo
XX como punto de partida.
Antecedentes
La literatura contemporánea aborda gran cantidad de temas que
representan distintas preocupaciones sociales y van desde el
feminismo, hasta la presencia de las nuevas tecnologías en la vida
cotidiana. Esto se debe a que se proponen nuevos espacios ficticios
que no habían sido explorados con anterioridad por los autores
del boom o, incluso, antes. En este ensayo estudio brevemente las
condiciones sociales en México, debido a que la autora estudiada es
originaria del país; sin embargo, se mencionan algunas referencias
latinoamericanas sobre literatura que presenta la figura del pedófilo.
Asimismo, Clavel destaca por exponer dos dimensiones con
distintas manifestaciones en la narrativa mexicana, que son: el deseo
y la sexualidad (Plaza, 2016). En una entrevista de su más reciente
obra describe el proceso creativo y de investigación que realiza, lo
que ella busca es presentar la resignificación de figuras literarias que,
por lo general, los lectores tienen identificadas de otra manera más
puritana, dejando de lado, la existencia de la perversión que habita
en la sexualidad y la transgresión que propician los deseos. Además,
en la obra de Clavel es muy común encontrarse con esta propuesta
moderna del cuerpo como un artefacto carnal, debido a que es
donde se desarrolla la tensión y el objetivo de sus obras, en especial,
Las Violetas son flores del deseo (2015).
Dentro de la novela, como también sucede en Cuerpo náufrago
(2005) y en El amor es hambre (2015), se expone el deseo desde
los fetiches que son ocultos para la sociedad; aquellos que no se
mencionan, pero de una u otra manera la sociedad participa en ese
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

encubrimiento de deseos compartidos, debido a represión colectiva
que se genera gracias a las estructuras sociales que cada comunidad
comparte. Clavel retrata esas imágenes o realiza un acercamiento a
ciertos sucesos sociales que solo cuentan una parte de la realidad.
Otro punto para destacar de la obra es que en ella convergen
los estudios literarios con los psicoanalíticos: “La crítica literaria y
el psicoanálisis se focalizan en el inconsciente del texto que puede
proporcionar lecturas, interpretaciones y maneras de apreciar un
universo interno que se desprende hacia el exterior gracias al lenguaje”
(Plaza, 2016: 9). En la presente obra, se encuentra un narrador
protagonista que, a través de sus vivencias pasadas y presentes, permite
conocer la historia de una fábrica de juguetes, que además de vender
los tradicionales para niños, también ofrecían muñecas, las Violetas,
destinada para los adultos debido a su finalidad sexual.
En la historia se perciben varios elementos psicoanalíticos
como síntomas de la neurosis del narrador-protagonista, la represión
y el desplazamiento de pulsiones sexuales hacia el objeto de deseo,
que el primero da como resultado a las Violetas, debido a que su
interés sexual es hacía su hija, Violeta. Incluso es mencionada en la
historia como la Violeta original.
La pedofilia, la relación con la obra y la tecnología del género
Desde la etimología, la palabra pedofilia significa ‘amistad con un
niño’ (en griego “pais” significa niño y “philia” amistad) y uno de
los pioneros en tratar el tema desde la psiquiatría fue el alemán
Richard von Krafft-Ebing en el año 1890. Incluso, publica una
obra1 donde describe los distintos modelos psicopatológicos que
1 Psychopathia sexualis

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derivan las variadas preferencias sexuales. Entonces, desde mucho
antes, existe un registro de interés por parte de los adultos a sostener
relaciones con niños. Claramente, esto se observa en las diferentes
culturas donde las niñas son casadas tiempo después de presentar
su menstruación, sin embargo, los trastornos o psicopatologías,
menciona Paul Preciado en uno de sus ensayos, que son resultados
de sus entornos.
En este contexto, existe una confusión entre pedofilia como
sinónimo de pederastia. Para fines prácticos, el que se utiliza en este
trabajo es el primer concepto, el cual se estudia desde su inclusión
a “todo tipo de relaciones con menores, tanto homosexuales y
heterosexuales, la pederastia se refiere a la atracción homosexual
por prepúberes o jovencitos” (Oliveiro y Graziosi, citado en Plaza,
2016: 204). Así que, el sujeto pedófilo emplea varias prácticas para
someter a su víctima u obtener lo que quiere de ella, que van desde
caricias hacia órganos sexuales, hasta la penetración, muchos de ellos
se excusan con el argumento de que los niños disfrutan o que ellos
ya tienen la libre decisión de saber qué les gusta. Sin embargo, en
estos temas entran muchos factores sociales, culturales y políticos
que no se tocarán en este trabajo.
Por otra parte, la violencia presentada por Clavel consiste
una violencia pasiva que no afecta ni física ni mentalmente a las
víctimas, ya que el victimario satisface su deseo con sólo observarlas.
En ese punto comienza el análisis de la novela de Clavel, ya que
no se reprime a la hija del protagonista o a cualquier otra víctima,
sino que se crean muñecas idénticas a mujeres y niñas reales para
violentar a esa representación de personas específicas. A su vez,
se relaciona la tecnología del género, debido a que no son simples
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

muñecas de plástico, sino que son muñecas, casi robots, que regulan
su temperatura parecida a la de un ser humano normal, y que los dos
dueños de las fábricas de muñecas utilizan métodos diferentes para
ofrecer ese proceso.
Asimismo, en el libro Feminismo digital. Violencia contra las mujeres
y brecha sexista en internet se encuentra un análisis que argumentan la
existencia de grupos en redes sociales y comunidades digitales que
se reúnen para intercambiar muñecas o hablar sobre las mujeres que
les atraen en la vida real, pero no pueden dominar. Un ejemplo de
esto son las investigaciones de campo de Belinda Middleweek (2020)
que estudia por medio de los hilos de conversaciones de Harmony
en The Doll Forum que los hombres disfrutan entablar conversiones
donde puedan expresar comentarios y perspectivas misóginas
sobre las mujeres en general o de su alrededor: “Observa que los
hombres se sienten seguros reuniéndose en dicho espacio y que su
prioridad temática gira en torno a sus preferencias sexuales, además
de ser frecuentes las alusiones estereotipadas y misóginas hacia las
mujeres” (Delicado-Moratalla, 2021: 492).
En resumen, la narrativa de Clavel destaca

por la

resignificación de la doble manifestación de la sexualidad y el
deseo, donde propone una mirada reflexiva y cruda a nuevos
espacios cotidianos, como lo son las fábricas de juguetes y el
uso de la tecnología con diversas finalidades, donde tal vez sí
se propicie la industria de la pornografía, pero también se están
vinculando otras formas de violentar a mujeres y niños a través
de su imagen y de sus representaciones plásticas. Lo anterior se
justifica en los siguientes apartados donde se aplica la teoría de
la figura del pedófilo como parte del poder simbólico y actor
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principal del consumo de muñecas sexuales como medio de la
violencia simbólica patriarcal.
Metodología
Los conceptos que he identificado y analizado en la novela son:
perversión, violencia simbólica, poder simbólico y deseo. En primera instancia,
éstos son usados para identificar la figura del pedófilo, ya que se
centran en la violación y la reproducción de muñecas sexuales con
el fin de satisfacer los deseos que representa el protagonista. No
obstante, las prácticas a las que estos sujetos recurren son variadas
y muchas de ellas llegan al contacto físico con sus víctimas reales.
Así que, para el concepto de perversión recurrí a los
teóricos Francisco Javier de Santiago Herrero, Alejandra Lin Ku
y Montfragüe García-Mateos y a su ensayo Erotismo y perversión:
un diálogo entre psicoanálisis y filosofía (2019). En este texto se plantea
la definición de erotismos desde las dos vertientes estudiadas: la
filosofía y la psicología. Incluso, hay un punto donde los autores
relacionan estas dos disciplinas en la pulsión de muerte que genera
el erotismo. Además, lo relacionan con la prohibición y transgresión
de los cuerpos violentados.
Por eso, un concepto secundario que empleé fue el de violación,
tomado de un estudio sociológico que realizó Rita Laura Segato
en Las estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre género entre la
antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos (2003). Segato expone
el odio y repulsión de los violadores hacia el género femenino y
esto se relaciona con lo que se menciona en el libro Feminismo digital.
Violencia contra las mujeres y brecha sexista en internet, donde DelicadoMoratalla investiga sobre la finalidad de estos grupos de pedófilos
y acosadores viendo y transgrediendo representaciones plásticas
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

de mujeres y niños verdaderos, debido a que en ambos casos que
presentan las autoras hay odio hacia las mujeres.
Los otros conceptos que se entrelacé fueron el poder y la
violencia simbólica desde la perspectiva del sociólogo Pierre Bourdieu,
interpretado a su vez por J. Manuel Fernández en el ensayo La noción
de violencia simbólica en la obra de Pierre Bourdieu: una aproximación crítica
(2005). En este texto se explican los conceptos antes mencionados
y las características que se deben de tener para aplicarlos. Además,
se puede relacionar la violencia simbólica con la violencia pasiva, ya
que, Bourdieu define a la primera como “esa violencia que arranca
sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose
en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente
inculcadas, transforma las relaciones de dominación y de sumisión
en relaciones afectivas, el poder en carisma” (Fernández, 2005: 9).
Así como resume Fernández, la violencia simbólica es más difícil de
percibir debido a que las comunidades están acostumbradas a verla
en todo momento. Por eso, dentro de esta comunidad de pedófilos,
ellos justifican que no le hacen daño a nadie por estar con una
muñeca o, simplemente, tomar la imagen de alguien para recrearla2.
Por último, abordé el concepto de deseo desde el texto de
Pio Eduardo Sanmiguel Deseo: deseo del otro. Plantear el problema de la
constitución del deseo como deseo del otro (1992). Ahí se define al deseo
como construcción de la relación con el otro por medio de “los
efectos del lenguaje en el viviente” (Sanmiguel, 1992: 59). Esto se
plantea en la novela de Clavel con la mirada desde el lenguaje familiar,
2 Además, la sexualización también está presente en los juguetes para
niñas, ya que se producen muñecas, en su mayoría, con cuerpos estilizados y
alejados de la realidad, en algunos casos se busca que las niñas quieran verse
como la muñeca.

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ya que el protagonista narra que el negocio de las muñecas sexuales
lo habían comenzado su padre y Klaus, un personaje secundario,
debido a que él es su mano derecha en el negocio de las Violetas y
lo alienta continuar con esos tipos de gustos.
La corporeidad plástica del objeto de deseo
Las Violetas son flores del deseo es una narración que se aleja de la
oralidad, en comparación de la novela Páradais (2021) de Fernanda
Melchor y de la estructura epistolar de Liliana Blum con El
monstruo pentápodo (2016). La voz narrativa conduce a sus lectores
al inconsciente de un victimario, pero al mismo tiempo víctima de
sus impulsos y deseos. La obra comienza con una analepsis, donde
el protagonista, Julián Mercader, aparece en la fábrica de juguetes
de su padre observando la entrepierna de una muñeca, desde ese
momento el lector se encuentra inmerso en el pensamiento del
narrador, donde él se pregunta las razones por las que las niñas
tienen diferentes sus órganos sexuales en comparación con los
órganos sexuales de los niños.
La mirada y la estética pornográficas están presentes en otras
muchas industrias asociadas al entretenimiento o a la cultura
[…] La representación de chicas y mujeres con actitudes híper
sexualizadas dentro de la publicidad, así como en las coreografías,
los espectáculos, los videoclips o la imagen turística de diversos
destinos, es cotidiana y masiva en todo el ciber espacio, la televisión
y los paisajes urbanos (Delicado- Moratalla, 2021: 496).

Desde esta primera imagen, aparte de resaltar las narraciones
y que en cada capítulo del libro haya una acción específica que
crea un suspenso, vinculándose así al capítulo siguiente, se expone
la presencia del cuerpo violentado por una mirada, aún sin crear
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representaciones gráficas de mujeres o niñas, sino que, con ver
detenidamente su objeto de deseo, que en ese momento de la obra
era una muñeca cualquiera, los indicios de perversión se hicieron
presentes. Clavel inicia la novela con la siguiente línea: “La violación
comienza con la mirada. Cualquiera que se haya asomado al pozo de
sus deseos lo sabe” (2015: 9). Es clara aquí la referencia a Freud y su
Ensayo sobre las aberraciones sexuales de 1905, donde aborda los deseos
más “oscuros” del ser humano3; sin embargo, Clavel transforma
este discurso en un problema social atemporal, estrechamente
vinculado a la perspectivas sociales que se presentan en cada época.
Segato describe las leyes latinoamericanas que protegen al
violador bajo la justificación de ser “costumbres”. No obstante,
la perspectiva cambia cuando pasa a otros medios como el digital o
el plástico. Estas dos situaciones las presenta Clavel en la novela, ya
que, mientras crecía el negocio de las Violetas, Klaus era la conexión
entre el mundo de la pedofilia digital y el narrador protagonista,
Julián Mercader, para ampliar el negocio y como resultado de la
fascinación de los consumidores que estaban presentes en internet
con el disfraz de la fábrica de juguetes tradicionales, para adquirir
una muñeca sexual tenían que solicitar que querían una Violeta
especial; tenían variedades de representaciones como colegialas,
princesas, etc.
Lo anterior se puede relacionar con el capítulo de Delicado
Moratalla (2021) donde explica el perfil de los consumidores de este
tipo de juguetes. Es similar a lo que representa Clavel en la obra:
en el plano de lo real son personas normales, sin ningún tipo de
característica que los diferencie de los demás. Así pasa en la novela;
3 Ensayo sobre las aberraciones sexuales (1905).

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Klaus y Julián no tienen marcas o comportamiento extraños que
los exilien de la sociedad ficticia. También, Delicado Moratalla
menciona que los hombres inmersos en estos comercios suelen
tener más de una muñeca y les ponen apodos como “mi chica” o
“mi esposa”4, como Mercader, y es debido a este tipo de acciones
por las que comenzó la venta de las Violetas, porque él no podía
satisfacerlas a todas.
Además, dentro de la novela se puede interpretar la
representación de la realidad a través de esta dualidad de perspectivas,
donde por un lado el narrador protagonista tiene una ruptura de
sentimientos por no poder poseer a la verdadera Violeta, y por el
otro lado, continuar pervirtiendo la imagen de su hija y de otras niñas
al crear las muñecas y distribuirlas. Esta situación se puede estudiar
desde la transgresión a la imagen de su hija y el desarrollo del poder
simbólico patriarcal. En el primer aspecto, se toma en cuenta que la
transgresión y la perversión las alimenta la misma sociedad. “Hasta
la transgresión está regulada por el cuerpo social: parece que nada
escapa de su atenta mirada […] rechazar la violencia del impulso
natural no significa romper del todo con nuestra animalidad, sino
acordar un pacto con nuestras bestias” (Santiago, Lin &amp; García,
2019: 6).
En este caso, el primer acercamiento al fomento de esta
acción es Klaus, él fue quien apertura el cuerpo social. Además, que
disfrazan esta acción con la fábrica de muñecas tradicionales. Cabe
mencionar, que la regulación del cuerpo social, en este caso, está
4 Incluso, existen burdeles que son de muñecas, un ejemplo es el que
menciona Delicado Moratalla en su texto: Aura Doll, donde aseguran que las
muñecas tienen una imagen infantil, esto lo expone Delicado Moratalla (2021)  
en el capítulo del libro.
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

también representadas por los consumidores. Son como las reglas
del comercio, si hay demanda es por existen consumidores. Por lo
que, el cuerpo social que acepta o denigra estas acciones es la misma
sociedad, como lo muestra Delicado Moratalla con el ejemplo de
los blogs en internet. “El blog Amor de Plástico tiene más de 1.300
seguidores en Twitter y RealDoll más de 11.4 millones. En esos
espacios virtuales, los consumidores tejen una vinculación afectiva
entre ellos al mismo tiempo que se distancian de las mujeres”
(Middleweek, citado en Delicado-Moratalla, 2021: 492).
Esa vinculación afectiva es la crea los lazos entre individuos
para cubrir los deseos que tienen y la relación en la vida cotidiana
dentro de sus grupos sociales. Ahora bien, en el segundo aspecto,
hay un desarrollo del poder simbólico patriarcal desde el hecho en
que son imágenes o figuras plásticas de personas reales, Bourdieu
menciona lo siguiente.
La violencia simbólica, violencia amortiguada, insensible, e
invisible para sus propias víctimas, que se ejerce esencialmente a
través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación
del conocimiento o, más exactamente del desconocimiento, del
reconocimiento o, en último término del sentimiento (Fernández,
2005: 23).

El poder simbólico es el resultado de la violencia simbólica,
debido a que ésta es el medio por el cual se oprime a las víctimas y
debido la inmersión de estas prácticas violentas dentro de cualquier
tipo de institución (laboral, familiar, religiosa, etc.) las normaliza
porque es lo que observamos todos los días. Además, un punto
importante es el análisis es lo simbólico del sentimiento, ya que
está entrelazado al deseo de un individuo. Este se ve afectado por
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pulsiones que lo llevan a depositar su deseo a un objeto prohibido
para su grupo cultural, debido a que los miembros de una cultura
abandonan una parte de sí mismos para convivir en la sociedad y
ser parte de ella. Así que, esto le comienza a parecer atractivo al ser
humano. “Lo vetado es también lo más deseado por la humanidad;
si no fuera así no habría necesidad de dictar prohibición alguna”
(Santiago, Lin &amp;Garcia, 2019: 7).
Asimismo, en la obra de Clavel se crean grupos virtuales
de muchas partes del mundo para consumir a las Violetas, grupos
privados en los que solamente la figura pedófila entra porque
comparte el sentimiento y el grupo guarda el secreto por continuar
generándose más placer con imágenes y figuras de sus víctimas.
Además, en una parte de la novela, se presenta el orgullo de Julián
por la gran demanda que están teniendo sus chicas y la cantidad de
pedidos especiales que les llegaban con fotos de niñas, las cuales las
muñecas debían ser a su imagen y semejanza: “Entonces, por fin,
entendí su petición secreta: debía compartirlas, asignarles un padre y
un hombre para cada una de ellas” (Clavel, 2015: 95).
Para finalizar el apartado es importante retomar el aspecto
de la regulación de la sociedad ante estas prácticas, ya que en el
texto La pedofilia: un problema clínico, legal y social de Victoria Trabazo
Arias y Fernando Azor Lafarga (2019) exponen que la ilegalidad de
la pedofilia se continúa cuestionando, ya sea por costumbres, o por
los argumentos bien construidos de las comunidades de pedófilos,
que defienden la capacidad de los niños para decidir qué es lo que
quiere hacer con su cuerpo. “Los pedófilos defienden su derecho a
amar a los niños y su derecho de expresión alegando que cuando no
hay violencia, explosión o prostitución, su preferencia sexual debe
ser respetada” (Trabazo y Azor, 2019: 207).
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Las figuras violentas dentro del valor literario de la obra
Ahora bien, para demostrar el resultado del objetivo planteado para
este ensayo, es necesario mencionar que se observa el poder simbólico
desde la ejecución de Julián al hacer las muñecas para “satisfacerlas”,
pero capítulos después, se da cuenta que está formando parte una
comunidad delictiva –en el mundo ficcional de la obra– y es él
quien metafóricamente se ha convertido en una muñeca presa de
sus propios deseos. Así que, en relación con la trama construida
con analepsis y prolepsis, como también presentar una narración
activa en el sentido que lleva al lector al dinamismo literario, lo que
lo aleja de meras descripciones, sino que nos presenta la acción en
los verbos: mirar y violar. “He dicho que la violación comienza con
la mirada. ¿Cuándo empecé yo a torturar a mis Violetas y a dejarme
torturar por ellas?” (Clavel, 2015: 97).
Otro aspecto estilístico de la obra son las estructuras de cada
capítulo, ya que combinan la simbología del sueño por medio del
deseo sexual que solamente se llena con el Otro –las Violetas–: “La
importancia de la simbología del sueño en la novela, que nos remite
al aspecto sexual, nos lleva a analizar los elementos oníricos para así
comprender la fuerza del deseo transgresivo en el personaje de la
ficción” (Plaza, 2016, p. 13). Asimismo, esa transgresión se relaciona
a través del resultado de la violencia simbólica hacia su propia hija
que representa la víctima de una gran cantidad de pedófilos. Lo que
nos lleva a tener como resultado general, el poder simbólico, que
se genera desde la proyección de Julián con las muñecas hasta la
regularización del grupo social.
Los capítulos van adentrando al lector desde ese espacio,
donde se encuentra el grupo social, como las conversaciones con su
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padre, Klaus o su esposa hasta su propio inconsciente, donde deja
ver sus deseos hacia su hija y a las muñecas que la representaban,
como también a las características femeninas que le parecían
atractivas de Clara, un personaje terciario en la obra que simboliza
la pureza femenina en la juventud, pero que mantenía una imagen
de niña, aun siendo adulta. Por otra parte, existe cierta complicidad
entre las figuras que representan los personajes, ya que a lo largo de
la novela se dieron referencias de obras literarias que tocan el tema
de la pedofilia o lo incitan. Un ejemplo es la mención de la novela
Las hortensias (1940) de Felisberto Hernández, ya que es una obra
clasificada como literatura erótica por los juegos sexuales que realiza
el protagonista por medio de la muñequización de las mujeres que
le atraen.
Por otra parte, también se analiza el deseo desde la
transgresión del cuerpo, ya que las figuras pedófilas de la novela
veían a las figuras femeninas como alfo roto por la naturaleza de su
órgano sexual: “El placer que en esos dominios de la sombra puede
producir el que unas manos desconocidas serruchen nuestra carne
en una operación silenciosa y sin dolor” (Clavel, 2015: 35). Debido
a que el deseo es relacionarse con el Otro por medio del lenguaje,
este último es quien define a institución natural del hombre, ya que
es su medio de comunicación con el exterior. Por lo que, existe una
regulación de este, pero cuando no se llega a controlar, aparece la
perversión. “La perversión implica por ello la suspensión de las
funciones vitales y sociales” (Santiago, Lin &amp; García, 2019: 10).
En resumen, he revisado la propuesta literaria de Clavel
desde las figuras violentas, los pedófilos, en el simbolismo que crea
en la novela. Además, traté de complementar mi argumentación
con la exposición de los conceptos de violencia y poder simbólico
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

aplicados a algunas situaciones de la obra, para tal propósito presenté
las figuras literarias externas a la trama, pero que Clavel menciona
la referencia. Asimismo, la presencia del deseo durante toda la obra
crea la tensión con los verbos de acción que pude identificar.
Discusión
El principal objetivo de este análisis es demostrar la presencia de
la figura del pedófilo en la literatura de Ana Clavel para exponer
el acto de consumo de muñecas sexuales como muestra del poder
simbólico patriarcal. Durante un largo tiempo, las estructuras sociales
cimentadas en el poder simbólico se han percibido en varias áreas
de la vida cotidiana y del estudio de disciplinas, la literatura no es la
excepción. Sin embargo, el cambio que conlleva cada época realiza
un avance para la erradicación de esta violencia que la presentan
como costumbres.
La literatura también resiente esos cambios porque no es
ajena a su entorno. Desde la llegada del boom latinoamericano han
surgido obras que son históricas, atemporales con sus tramas y la
una estética que construye la propia poética del autor. Por eso, esa
época está marcada con clásicos latinoamericanos y basados en esas
novelas se construye el canon literario. No obstante, el tiempo pasa
y la llegada de nuevos escritores con estructuras narrativas distintas,
pero con un enfoque social que se destaca en la oralidad de las obras
vuelve a marcar la época denominándola el postboom.
La responsabilidad social que asumieron los escritores de
este último período se basa en exponer las situaciones críticas de sus
países, pero retomando el sentimentalismo del ser humano, como
el amor, el anhelo y la añoranza. Actualmente, la propuesta literaria
de Clavel contiene ese sentimiento que es exponente del deseo de
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las pasiones, sin embargo, la autora presenta un tema que, aparte de
haber sido tratado por hombres como Felisberto Hernández, Pablo
Neruda y a un nivel internacional Vladimir Nabokov con su obra
Lolita (1995), ella lo retoma y construye un personaje masculino
desde el inconsciente.
Además, la diferencia que establece Clavel ante otras obras
literarias es el manejo del objeto de deseo de Julián, ya que expone
una incomodidad colectiva que sufren las mujeres e infantes que son
las miradas lascivas, pero lo metaforiza y extra pone un tema más
con el comercio de muñecas sexuales. Si bien, la literatura de Clavel
abre el diálogo sobre el deseo y la sexualidad prohibida, desde la
represión de las pulsiones sexuales de Julián hacia su hija, hasta la
posesión del deseo del mismo protagonista.
Otro aspecto que renueva la novela es la concepción del
cuerpo femenino, ya que en la obra de Clavel muestra la imagen –ya
sea de la muñeca, una niña o una mujer– como un cuerpo que ha
sido roto por el deseo del Otro. Sin embargo, se crea un diálogo con
algunas obras del boom latinoamericano como La Fiesta del Chivo
(2000) del escritor peruano Mario Vargas Llosa y El Señor presidente
(1946) de Miguel Ángel Asturias, donde la imagen del cuerpo
femenino es violentada por simbolizar el poder que se ejerce sobre
otro hombre o sobre una comunidad.
En cambio, con la obra Las Violetas son flores del deseo también
se presenta una materialización hacia el cuerpo de la mujer, pero
ahora desde una figura plástica que expone la misoginia, la perversión
y transgresión no de un grupo político, como ocurre en las novelas
del boom, sino de toda una sociedad que resguarda a los victimarios
de estas acciones y no se identifica a una víctima tal cual, debido
a que es un juguete, pero esa es la denuncia que también expone
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Clavel, las miradas lascivas o con deseo no consentido sobre otro
cuerpo es parte de la violencia simbólica que viven las mujeres.
Conclusión
Para la presente investigación se estableció el objetivo principal de
demostrar la presencia de la figura del pedófilo en la literatura de
Ana Clavel para exponer el acto de consumo de muñecas sexuales
como muestra del poder simbólico patriarcal. Se considera que
los resultados obtenidos son congruentes al objetivo establecido,
debido a que se justifican los conceptos de perversión y transgresión,
como también presentamos la realidad actual de algunos grupos en
internet donde se fomenta el consumo de muñecas sexuales e ideas
misóginas que fungen como respuesta al poder simbólico patriarcal
en el que vivimos.
Asimismo, la obra Las Violetas son flores del deseo (2015) de
Clavel, ha sido una obra que dialoga con textos psicoanalíticos,
pero también con un problema de interés social, ya que, como se
contempla en este trabajo, la violencia simbólica y el poder están
relacionados como causa-consecuencia. Por lo que, la presencia
de una novela contemporánea que cuestione estas prácticas como
también aborde obras clásicas como los poemas de Neruda o la
literatura erótica de Hernández, comienza una conversación no solo
con el entorno social, sino con el histórico-literario, aunque estos
problemas no sean sólo de una época.
En la parte estética de la obra, se exhibe una novela breve,
pero con una narrativa que se centra en la acción del verbo y la
creación de imágenes dinámicas que acompañan a la estructura y
delimita la poética de Clavel. Además, las relaciones que entreteje
con los personajes ayudan a continuar alimentando la tensión que
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se extiende en cada capítulo. Se considera que los cierres de los
apartados de Clavel van dando piezas al rompecabezas que presenta,
debido a que todo el tiempo nos dice que la violación empieza en
la mirada, pero es hasta finalizar el primer capítulo, donde, como
lectores, se reconoce el hecho de contemplar la perspectiva del
victimario.
Por otro lado, la justificación del objetivo principal antes
mencionado queda planteada en el análisis de la regulación del grupo
social, ya que se muestra que existen grupos en internet actuales
que continúan cosificando la imagen de la mujer por medio de
comentarios e insultos; sin embargo, como menciona Clavel en su
obra, “comienza por la mirada”. La estética de la obra se entrelaza
con el discurso social-literario que maneja Clavel por medio de sus
estructuras narrativas que simbolizan la intimidad con el propio
inconsciente del narrador-protagonista.
Es preciso concluir que el diálogo que plantea Clavel con
su entorno por medio de la novela abarca situaciones y espacios
más lejanos que Latinoamérica, e incluso Occidente, ya que al inicio
de la venta de muñecas comenta que le están llegando pedidos de
algunos países orientales. Se puede afirmar que la obra de Clavel
es ahistórica, sin embargo, trata de el tema de la pedofilia desde el
inconsciente y lo mezcla con una práctica asidua en la vida cotidiana,
pero se encuentra disfrazada por continuar sosteniendo el cuidado y
protecciones de los grupos sociales a los que pertenecemos.
Además, nos gustaría mencionar los limites presentado en
la investigación; en primera instancia, se encuentra la actualidad de
la obra y de la autora, lo que se resulta tener sus puntos a favor
y en contra. Un punto que contribuye al trabajo es la revisión
de entrevistas recientes de la autora, lo que ayuda a ampliar la
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

perspectiva de su obra por ella misma. En cambio, el punto negativo
es la escasez de artículos y críticas que contrapongan la poética de
Clavel, así como pasa con los autores clásicos y modernos. Por lo
que, se recurre a la interdisciplinariedad dentro de la investigación,
debido a que así se analiza, de manera más objetiva, la presencia de
la pedofilia en la sociedad, pero también en la literatura que, algunas
veces, funge como reflejo de la misma sociedad.

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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

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y del inconsciente onírico del personaje de Las Violetas son
flores del deseo de Ana Clavel”. OGIGIA, 19, pp. 5-19.
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problema de la
constitución del deseo como deseo del otro. Bogotá: Universidad Nacional
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clínico, legal y social”. Revista de psicología y psicopedagogía, 8,
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Vargas Llosa, Mario. (2000). La Fiesta del Chivo. Madrid: DeBolsillo.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Primer infolio de las vidas reunidas de Almería
Smarck, de Diana Garza Islas
Ignacio Ballester
Universidad Autónoma
del Estado de México
México
A principios del mes de junio de 2021 vi en la página de Facebook de
Luis Eduardo García que Diana Garza Islas (Santiago, Nuevo León,
1985) había publicado Primer infolio de las vidas reunidas de Almería
Smarck (Universidad Autónoma del Estado de México, 2021);
disponible en la web de Grafógrafxs.
No pongan Almería Smarck en ningún buscador. Puede que
les salga algún coche pequeño de alquiler, en el sureste de Andalucía,
pero nada tiene que ver (a priori, al menos) con la ristra de sueños en
los que nos introduce el sujeto poético a lo largo de la treintena de
breves poemas en prosa sin título.
El formato de diario de sueños que cultivaron Homero
Aridjis, Maricela Guerrero o Pierre Herrera, recientemente, es
tratado por la poeta que experimenta en obras que van de Caja negra
que se llame como a mí (Bonobos, 2015) y Adiós y buenas tardes, Condesita
Quitanieve (El Palacio de la Fatalidad, 2015) a En el fondo todo poema es
yo de niña mirándola (La Cleta Cartonera, 2018): algunas de los cuales
se encuentran disponibles en Poesía Mexa o Hastrolabia.
361

�Ignacio Ballester / Primer infolio de las vidas reunidas de Almería Smarck

El yo lírico arranca el texto narrativo: «Yo era una gambusina
italiana y tenía a mi patiño» (4). Como partes del poema largo que
estudia Alejandro Higashi se integran diálogos, preguntas retóricas,
reflexiones cercanas al ensayo (demostrando así la hibridez genérica
que caracteriza a la poesía mexicana) y, en todo momento, una sintaxis
precisa que, no por ello, deja de enroscar el lenguaje cotidiano, el
habla, en cada vez más capas profundas y abruptas del todo que
conforma el proyecto que nos presenta aquí Garza Islas.
En pasado, mas sin respetar el orden cronológico, pero sí
algunos elementos como el queso, los acontecimientos se suceden en la
vida de la artista. El plano onírico permite la entrada de referentes que
en los últimos años han tratado poetas como Christian Peña en Me llamo
Hokusai (2014). Los sueños de Kurosawa, presentes en Raúl Zurita, avanzan
como «hormigas que ya empezaban a visitar mi cabeza muerta» (5).
El doppelgänger facilta la distancia. Hace verosímil el relato.
Debido al desdoblamiento del personaje que da título a la obra,
al estilo de Francisco Hernández ‒que continúa Peña‒, la historia
engarza las diferentes escenas descritas, como decíamos, en la
narración nuclear. Esta viene, explícita, en la parte central del Infolio.
Quien escribe lo hace por lo siguiente; con total seguridad, todavía
en la cama o en el sofá, justo al despertar:
Leo un poema sobre vasos de vidrio. Aparece el nombre Almería
Smarck en una línea viuda y el resto de las palabras se difuminan.
Una voz me dice que debo encontrarla. ¿Armaría o Almería? No
sé si se trata de un libro o de una persona, pero sé que debo hacer
lo que me dicen. (19)

El personaje unamuniano dominado por el interés
calderoniano que lleva al debate de la realidad. Construye una voz
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

onírica que actualiza el tópico para hacerlo reversible. Se vale del
lenguaje, no tan próximo a la ciencia como Gerardo Deniz; sin
embargo, logra aliteraciones que estimulan la lectura como la del
verso suelto que cierra uno de los últimos episodios (próximo, dicho
término, a la experiencia psicoanalítica del Infolio): «En la vereda, si
postiza, que caliente se avizora» (33).
Las numerosas referencias se alimentan más adelante de
imágenes y diferentes registros propios de la artista conceptualista.
Su experimentalismo radica en la relación de motivos o experiencias
aparentemente inconexas. Se acerca por ello al sugerente atrevimiento
que opera en parte de la poesía mexicana, entre la que podríamos
mencionar a los ya citados Luis Eduardo García o Maricela Guerrero.
Veremos de qué manera continúa este Infolio de Diana Garza Islas.

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                <text>Humanitas: Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios, 2023, Vol. 2, No. 4, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>Barrera Enderle, Víctor, Director de la Revista</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 3, No. 5, enero-junio
2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 01 mayo de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier Alain Badiou: una filosofía del acontecimiento para el siglo XXI
Coordinadores:
Dr. Juan José Abud Jasso (Universidad Nacional Autónoma de México)
Dr. Raúl Reyes Camargo (Instituto de Educación Media Superior de la
Ciudad de México y Universidad Autónoma Metropolitana)
Autores
Alfredo González Reynoso
Juan Manuel Rodríguez Rojas
Camila Joselevich Aguilar
Miguel Ángel Olivo Pérez
Nicol A. Barria-Asenjo
Angelina Uzín Olleros
Alfredo Pizano Ferreira
Emmanuel Díaz del Ángel
José Pedro Rodríguez Ramos
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Inflexiones inestéticas: Alan Badiou y las verdades artísticas
Unaesthetic inflections: Alain Badiou and artistic truths
Inflexions inesthétiques : Alain Badiou et les vérités artistique
Alfredo González Reynoso
https://orcid.org/0000-0002-1572-3215
Universidad Autónoma de Baja California,
Mexicali, Baja Carlifornia Norte.
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2023. González Reynoso, Alfredo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas3.5-48
Recepción: 05-12-22
Fecha Aceptación: 23-03-23
Email: alfredogreynoso@gmail.com

�Dossier
Alain Badiou:

una filosofía del acontecimiento para el
siglo XXI
Coordinadores de Dossier
Dr. Juan José Abud Jaso
(Universidad Nacional Autónoma de México)
Dr. Raúl Reyes Camargo
(Universidad Autónoma Metropolitana)
PRESENTACIÓN
La Filosofía nunca ha sido un ejercicio de pensamiento
dogmático, y la obra de Alain Badiou no es la excepción, pues
ya es sujeto de debates contemporáneos planteados por Mehdi
Belhaj Kacem, Slavoj Žižek, Jacques Rancière, Barbara Cassin,
Elizabeth Roudinesco. Los problemas filosóficos que distingue
la obra de Badiou y el corpus de sus intérpretes, en su mayoría,
surgen de los planteos hechos en El ser y el acontecimiento, donde
se postula desde la teoría de conjuntos una ontología del ser en
tanto que ser y una metaontología: el ser del acontecimiento. En
este texto se escribe que a partir de un acontecimiento se genera
un proceso de verdad del cual aparece un sujeto que soporta una
verdad. De esta tesis se infiere que la verdad no es generada por
la filosofía, pues la verdad surge por un acontecimiento, y el
quehacer de la filosofía consiste en captar la verdad que procede
en cuatro campos: el amor, el arte, la ciencia y la política; es
decir, son las condiciones de la filosofía. Tesis que guarda muchas
problemáticas, como la de la estética, la condición que trata sobre
el arte donde se producirían verdades y Badiou propone una forma

�de pensarlas desde una estética no tradicional, pero estudiar el
conjunto de las obras artísticas, no es fácil porque quedan muchas
preguntas y problemas en cuanto los fenómenos artísticos, pero
el principal qué sería una obra de arte que se teje alrededor de una
verdad.
Alain Badiou ha contribuido a la reflexión, a la forma de
enfrentar y comprender el discurso hegemónico (Estados Unidos)
de la clase dominante sobre los países en vías de desarrollo. El
pensamiento conjuntista, el que antepone la verdad a cierto sofisma,
permite a las latitudes acceder a una brújula del pensamiento y
develar cierto discurso de los Derechos humanos usado como
pretexto para invadir países como Libia, Afganistán, Irak. Las
políticas (policies) implementadas por los países hegemónicos en
países latinoamericanos no les beneficia en nada, sino solo a los
países dominantes.
A partir de la apropiación crítica, el presente Dossier trata la
obra de Badiou desde las siguientes líneas problemáticas:
•
•
•
•
•

Las condiciones de la filosofía
La ontología
El universalismo
El pensamiento conjuntista desde la periferia
El lugar de la enunciación de la filosofía

Les invitamos a que consulten los artículos y se unan a las
reflexiones hechas en ellos. A que contribuyamos a pensar y
repensar nuestras condiciones y las de la filosofía, así como de las
verdades que anuda.
Los coordinadores de Dossier.

�Dossier

Inflexiones inestéticas: Alain Badiou y las
verdades artísticas
Unaesthetic inflections: Alain Badiou
and artistic truths
Inflexions inesthétiques : Alain Badiou
et les vérités artistique
Alfredo González Reynoso1

Resumen
Alain Badiou argumenta que la filosofía no genera verdades,
sino que estudia aquellos dominios donde aparecen (arte, ciencia,
política, amor). Por eso no apuesta por una “estética” que imponga
al arte una verdad filosófica, sino por una “inestética” que piense las
condiciones que han producido verdades artísticas. Sin embargo, su
concepción “inestética” de las verdades artísticas ha tenido varias
inflexiones filosóficas a lo largo de su obra. Este recorrido crítico
de la filosofía del arte en Badiou buscará no solo definiciones
coherentes con su sistema filosófico, sino también contradicciones
sugerentes que podemos descubrir en su elaboración teórica.

Palabras clave
Estética, inestética, acontecimiento artístico, verdad artística.
1
Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

5

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Abstract
Alain Badiou argues that philosophy does not generate truths,
but studies those domains where they appear (art, science,
politics, love). That is why he does not bet on an “aesthetic” that
imposes a philosophical truth on art, but on an “unaesthetic” that
thinks about the conditions that have produced artistic truths.
However, his “unaesthetic” conception of artistic truths has
had several philosophical inflections throughout his work. This
critical review of Badiou’s philosophy of art will seek not only
definitions consistent with his philosophical system, but also
suggestive contradictions that we can discover in his theoretical
elaboration.

Keywords
esthetic, unaesthetic, artistic event, artistic truth.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Résumé
Alain Badiou argumente que la philosophie ne génère pas des
vérités, mais qu’elle étudie ces domaines où elles apparaissent
(l’art, la science, la politique, l’amour). C’est pourquoi il ne parie
pas sur une « esthétique » qui impose une vérité philosophique à
l’art, mais pour une « inesthétique » qui pense aux conditions que
les vérités artistiques ont produit. Néanmoins, tout au long de son
œuvre, sa conception d’« inesthétique » des vérités artistiques a
eu différentes inflexions philosophiques. Ce parcours critique de
la philosophie de l’art chez Badiou ne cherchera pas seulement
des définitions cohérentes avec son système philosophique, mais
aussi des contradictions suggestives que l’on peut découvrir dans
son élaboration théorique.

Mots-clés
Esthétique,
artistique.

non-esthétique,

événement

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

artistique,

vérité

7

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Por “inestética” entiendo
una relación de la filosofía
con el arte que, al postular que el arte es de por sí
productor de verdades, no
pretende de ninguna manera convertirlo en un objeto para la filosofía. Contra
la especulación estética,
la inestética describe los
efectos estrictamente intrafilosóficos que produce la
existencia independiente de
algunas obras de arte.
– Alain Badiou

Exordio
Alain Badiou es un filósofo francés (nacido en Marruecos,
1937) que decidió construir un complejo sistema metafísico
en pleno auge de la teoría posmoderna, abiertamente
antisistemática y antimetafísica. De joven había participado
en las revueltas estudiantiles del ‘68 y, como maoísta
althusseriano, publicó tempranos trabajos sobre política
y matemáticas, además de algunas obras literarias. Sin
embargo, su filosofía comenzó a formalizarse en su Teoría
del sujeto (1982) y maduró con el primero de los tres tomos
de su “saga metafísica” El ser y el acontecimiento (1988).
En un panorama enturbiado por la cantaleta nihilista de los
“finales” (de los grandes relatos, la historia, la metafísica, la
filosofía), su Manifiesto por la filosofía (1989) desbrozaba
un camino posible para las ambiciones especulativas de la
filosofía. Y, tres décadas después, el corpus de su obra no
ha hecho sino extender estas ambiciones hasta transformar,
como pocos pensadores en la actualidad, las coordenadas
de la filosofía contemporánea.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
8
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Sin embargo, esta potencia filosófica carga con una
paradoja, pues se funda en una imposibilidad. Un gesto
de subordinación es el sine qua non de su sistema: La
filosofía, históricamente encargada de pensar las verdades,
es incapaz de producirlas. El filósofo no es amo de las
verdades, sino que está condicionado a aquellos dominios
donde se producen. Así, Badiou encuentra al menos cuatro
condiciones de la filosofía: el arte, la política, la ciencia y
el amor.
Pero hay que aclarar que la verdad no es definida aquí
como un tipo de proposición2, sino como un procedimiento.
Por eso la verdad tiene una dimensión de acontecimiento,
porque irrumpe como nueva posibilidad en una situación.
Considérese, por ejemplo: “la aparición, con Esquilo, de
la tragedia teatral; la irrupción, con Galileo, de la física
matemática; un encuentro amoroso que cambia toda
una vida; la revolución francesa de 1792”3. Entonces,
ante el acontecimiento-verdad, la filosofía no hace una
“hermenéutica” (interpretando su sentido4), tampoco
se “sutura” a este (usurpando su funcionamiento), sino
que provee un espacio para pensar sus procedimientos y
consecuencias subjetivas.
Badiou llama “sujeto” a aquella configuración local
que indaga las consecuencias de la verdad. Pero no como una
instancia psicológica o identitaria, tampoco trascendental.
El sujeto no es algo a priori, sino que se produce tras un
acontecimiento-verdad. Por ejemplo, el sujeto artístico no
2
La definición aristotélico-tomista de la verdad como adaequatio rei et
intellectus es, para Badiou, una mera “comodidad de diccionario”. Teoría del sujeto (Argentina: Prometeo, 2009), 148.
3

Alain Badiou, Infinite Thought (Gran Bretaña: Continuum, 2005), 62.

4
“La verdad no es un sentido, sino más bien un agujero de sentido”. Angelina Uzín Olleros, Introducción al pensamiento de Alain Badiou. Las cuatro
condiciones de la filosofía (Argentina: Imago Mundi, 2008), 44.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

es el artista sino la obra de arte que extiende las posibilidades
de cierta configuración formal; el sujeto científico no es el
investigador sino las fórmulas y demostraciones teóricas
que redefinen un campo epistemológico; el sujeto amoroso
no son los enamorados sino el Dos sostenido por la pareja
tras su encantamiento; el sujeto político no es el líder ni
el militante sino la colectividad popular organizada para
un cambio radical. Y como la decisión de participar en
la formación subjetiva interrumpe la inercia de lo que
Badiou llama nuestra “animalidad humana” (necesidades
inmediatas e intereses personales), entonces “una verdad es
ciertamente una experiencia de lo inhumano”5.
La relación filosófica de Badiou hacia el arte ha sido
larga y compleja. No solo la encontramos en la base de la
trilogía El ser y el acontecimiento (1988, 2006, 2018) y en
otras obras secundarias, sino quizá de forma más central
en el Pequeño manual de inestética (1998). Junto a su
“metapolítica”6, su “elogio” del amor7 y sus matemáticas
como “ontología transitoria”8, la “inestética” es uno de los
nombres con los que Badiou sugiere la actitud de pleitesía
filosófica ante las verdades que lo condicionan. Y, en el
caso específico del Pequeño manual, Badiou le reprocha
a la tradición de la especulación estética su incapacidad de
reconocer en el arte la inmanencia y singularidad de sus
verdades.
5
Alain Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2 (Argentina: Manantial, 2008), 90. Por ende, la obra de arte no es un objeto filosófico, sino un sujeto de una verdad, que piensa de manera autónoma a toda
filosofía. Una obra de arte es entonces por definición inhumana, incluso antes de
cualquier “deshumanización” à la Ortega y Gasset.
6

Alain Badiou, Compendio de metapolítica (Argentina: Prometeo, 2009).

7
2012).

Alain Badiou y Nicolas Truong, Elogio del amor (Argentina: Paidós,

8
Alain Badiou, Breve tratado de ontología transitoria (España: Gedisa,
2001).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
10
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Según Badiou, esta ineptitud estética ha sido
articulada históricamente desde tres aproximaciones: el
esquema didáctico de la filosofía toma al arte como mero
instrumento para transmitir verdades externas (políticas,
por ejemplo, desde Platón hasta el estalinismo); el esquema
clásico ve a las verdades artísticas como mero servicio
público o terapia social (de la “catarsis” aristotélica a la
“sublimación” freudiana); y el esquema romántico cree
que solo el arte puede darnos la verdad (la obra como un
“desocultamiento del ser” heideggeriano)9.
Ante esta herencia estética de la filosofía, la
“inestética” admite que el arte produce (inmanentemente)
verdades y que estas son (singularmente) artísticas. Sin
embargo, ¿en qué consiste exactamente esta inestética y
cómo se relaciona con el sistema filosófico de Badiou? Esta
duda se complica cuando observamos que Badiou mismo
desborda recurrentemente, en la práctica de su escritura,
su propia definición teórica de “manual” sobre lo que debe
entenderse por inestética (ver epígrafe). En los diferentes
modos en que Badiou se aproxima y piensa al arte,
encontramos una inestética más bien múltiple, articulada
entre tensiones y contradicciones productivas, con varias
inflexiones conceptuales que revaloran el sentido de las
verdades artísticas. Así que mejor seguiremos el consejo
del poeta Paul Celan, que por otras razones Badiou gusta
recordar: “En las inconsistencias, apoyarse”.
Inestética singular: El arte como acontecimiento formal
La premisa principal de El ser y el acontecimiento (1988)
es que toda verdad, como procedimiento genérico en una
9
Alain Badiou, “Arte y filosofía”, en Pequeño manual de inestética (Argentina: Prometeo, 2009), 46-53.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

situación, es por definición universal. Para formalizar
esta universalidad, Badiou se apoya en las matemáticas,
particularmente en la teoría de conjuntos de Cantor y el
conjunto genérico de Cohen. Sin embargo, solo la filosofía
puede dar cuenta de las condiciones en que una verdad se
produce como acontecimiento en un orden dado del ser o
como una singularidad inesperada entre las posibilidades
estructuradas de una situación.10
En el caso del arte, este acontecimiento es la
invención de una forma sensible como posibilidad
artística no contemplada por la situación dada. Para ello,
el acontecimiento realiza una torsión en la situación que
permite forzar la producción no contemplada de una
nueva forma y así cambiar radicalmente las posibilidades
artísticas. Por eso, aunque el orden establecido no sepa
rastrear su origen o causa (más que de modo revisionista
o academicista), un acontecimiento surge de la propia
situación en la que interviene. “¿De qué, entonces, una
verdad es verdad?”, se pregunta Badiou. “No puede serlo
más que de la situación misma en que insiste, puesto que
no nos es dado nada de trascendente de la situación cuyo
dominio aseguraría una verdad”11. Entonces la verdad
no es el descenso de un milagro trascendente, sino un
procedimiento de transformación inmanente.
Tomemos el ejemplo de la música atonal de Arnold
Schönberg. A partir del acontecimiento musical que él
inauguró, los doce sonidos de la composición clásica ya
10
Por eso, aunque las matemáticas puedan formalizar una ontología, no
es posible hacer una ontología del acontecimiento o, por ejemplo, una matematización del arte. Tal vez convenga ligar dos destacadas citas del libro para
enunciar claramente que, si bien “las matemáticas son la ontología”, no obstante,
“del acontecimiento, la ontología no tiene nada que decir”. Alain Badiou, El ser
y el acontecimiento (Argentina: Manantial, 2015), 12 y 214.
Alain Badiou, Condiciones (México: Siglo XXI, 2002), 190.
11
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

no tenían necesidad de una jerarquía tonal que aspire a la
armonía, sino que se podían seguir en la serialidad que
sea. Luego, con la posterior configuración de la música
contemporánea, es verdad que hay música atonal. Pero
esta verdad aconteció en el seno de una situación histórica
específica: “Es absolutamente evidente, por ejemplo, que
la propuesta atonal de Schönberg constituye verdad en
el punto al cual había arribado la tonalidad misma. En
realidad, Schönberg produce, en un cierto sentido, la verdad
de Wagner o de Mahler”.12
Así, el acontecimiento-Schönberg se encuentra a la
vez inscrito y desligado en la estructura clásica-romántica.
Ocupa un sitio (“Hay música atonal”) considerado
imposible por el estado de la situación (“Toda música es
de base tonal”) y, al habitar precariamente ese vacío en la
estructura, se torna un excedente (“Eso no es música”). Pero
solo organizando este exceso atonal puede cambiarse la
situación musical que niega su existencia. Entonces, luego
del acontecimiento, es necesario una secuencia de obras
(por Schönberg, luego Bern, Webern…) que configuren
el mundo atonal y retroactivamente vuelvan obsoleto el
régimen clásico-romántico que decidía qué formas cuentan
como música13. Así, la verdad atonal consigue interrumpir
la situación tonal de la música y, con ello, indicar su verdad:
“En el fondo, se sabe de verdad qué era el suelo tonal de
la música clásica y romántica porque existe la música
contemporánea”.14
12
Alain Badiou y Fabien Tarby, La filosofía y el acontecimiento (España:
Amorrortu, 2013), 98.
Badiou analiza esta organización post-acontecimiental de la subjeti13
vidad atonal en el escolio “Una variante musical de la metafísica del sujeto”, en
Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2 (Argentina: Manantial, 2008),
99-111.
Badiou y Tarby, La filosofía y el acontecimiento, 99.
14
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

13

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

En suma, el acontecimiento artístico es una apuesta
estética, en el sentido etimológico, pues puede dar forma
a una nueva sensibilidad artística. Abre la puerta a nuevas
configuraciones formales y, con ello, a una secuencia de
obras que estiran las posibilidades dadas en el arte15. Una
configuración formal no se agota y la música tonal sigue
componiéndose después de Schönberg, pero puede devenir
obsoleta con la llegada acontecimiental de una nueva
configuración. En este anhelo constante por la novedad
formal hay una evidente vena modernista en la filosofía
de Badiou. Sin embargo, esta es solo una inflexión de su
propuesta inestética.
Inestética universal: El arte como idea infinita
En el segundo tomo de su serie filosófica, Lógicas de
los mundos (2006), Badiou argumenta que toda verdad,
producida tras acontecimiento, aparece como existencia
singular en un mundo. El libro se apoya en la lógica
categorial de Grothendieck para entender por “mundo”
una estructura trascendental que ordena a las apariencias.
Y en cada mundo una verdad puede acontecer, dice
Badiou, logrando su existencia muy a pesar de la estructura
trascendental.
Sin embargo, el que una verdad pueda existir en
un mundo específico no significa que pierda su estatuto
universal. Entonces, Lógicas de los mundos se propone
demostrar que una verdad, universal por definición, es
transhistórica y atraviesa diferentes mundos. Y, por ende,
15
“Los acontecimientos artísticos tienen lugar en la frontera de lo que
es informe, o monstruoso, el punto en el que los recursos formales de las artes
existentes se prolongan demasiado (por ejemplo, el cromatismo como la saturación del sistema tonal clásico)”. Peter Hallward, Badiou. A subject to truth
(Estados Unidos: University of Minnesota Press, 2003), 195.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

debe probar la “traducción” intermundana de las verdades.
El “Prefacio” pone como ejemplo artístico el caso de unos
dibujos de caballos: dos en la gruta Chauvet (hace casi 30 mil
años) y dos de Pablo Picasso (1929 y 1939)16. Según Badiou,
entre los caballos blancos y negros en Chauvet y los caballos
grises y negros de Picasso, hay un mismo trazo formal. Podrá
haber 30 mil años de distancia, sin influencia posible del
primero en el segundo (la gruta fue descubierta en 1994),
pero el “cazador paleolítico” y el “millonario moderno” nos
comparten una misma verdad eterna del caballo.
En este análisis es difícil reconocer a la verdad
artística como una verdad de la situación, que irrumpe
como novedad formal en circunstancia histórica específica.
Más bien, la verdad artística se entiende como la “creación
sensible” de una idea eterna de las cosas por medio del
“recorte inteligible” realizado por la obra.17
Badiou nos presenta aquí una apuesta ontológica del
arte, en tanto que el trazo formal del dibujo puede darnos
una idea del ser del caballo. Y si, como cuenta la anécdota,
el cínico Antístenes le recriminaba a Platón que él podía
ver caballos mas no la “Caballidad”, entonces Platón tiene
por fin su revancha en estos dibujos, pues “lo que vemos
es, muy exactamente, la Caballidad”.18 Así, la inestética de
Badiou se perfila como un cierto “modernismo platónico”,
pues intenta sostener no solo la novedad singular de una
verdad formal, sino el valor universal de esta idea19. Una
16
Aunque son menos de cinco páginas en un libro de más de 600, este
análisis se ha vuelto emblemático e inspiró a las portadas del libro en su edición
en español (Manantial, 2008) y en la segunda edición en inglés (Bloomsbury,
2019).
17

Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2, 36.

18

Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2, 37.

“Lo paradójico de una verdad estriba en que es al mismo tiempo una
19
novedad, por lo tanto algo raro, excepcional, y que además, por tocar al ser
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

verdad artística aparece en un mundo como acontecimiento,
pero una vez que irrumpe posibilita un conjunto infinito de
obras que indaguen, punto por punto, las consecuencias de
su existencia.
Inestética absoluta: El arte como obra de verdad
El libro que concluye su trilogía, La inmanencia de las
verdades (2018), es una demostración del carácter absoluto
de las verdades. Pero Badiou se propone defender un
absoluto múltiple e inmanente, sin la garantía de lo Uno ni
de lo trascendente. Y, como práctica que produce verdades,
el arte es entonces capaz de lo absoluto. ¿Qué significa
que las verdades artísticas sean absolutas? Significa que
logran una “síntesis disyuntiva” –para usar la expresión
que Badiou suele tomar de Deleuze– entre lo singular y
lo universal. El arte puede hacer que su trabajo (singular),
al participar de un proceso de verdad (universal), cargue
con el “índice” de lo absoluto. Así, La inmanencia de
las verdades –apoyándose en la teoría matemática de los
grandes cardinales– demuestra que el trabajo artístico
consiste en hacer del “desecho” (déchet) de la finitud
mundana una “obra de verdad” (œuvre de vérité), pues es
capaz de indexarle lo absoluto como un “destello de rayo”.
Uno de los ejemplos que analiza es “El mirlo negro”
(1952), composición musical para flauta y piano de Olivier
Messiaen. Elige esta pieza no solo por la importancia
histórica, al inaugurar sus famosas “canciones de pájaro”,
sino además porque el propio Badiou, aficionado a la flauta
desde su servicio militar, confiesa saber interpretar algunos
mismo de lo que ella es verdad, es también lo más estable, más próximo, ontológicamente hablando, al estado de las cosas inicial”. Alain Badiou, Manifiesto por
la filosofía (España: Cátedra, 1990), 18-19.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

fragmentos, “al menos las partes más lentas de este terrible
mirlo negro”.20
La partitura de Messiaen, católico franciscano, hace
un homenaje a la grandeza divina que atestiguamos en
el virtuosismo musical del mirlo. Sin embargo, Badiou
intenta mostrar que en la pieza encontramos en realidad
una “amarga rivalidad” con los cantos de los pájaros, “que
además, es verdad, humildemente recoge y copia, tanto
como sea posible, con precisión”.21
Así, a través de cuatro estrategias formales –el
virtuosismo de su flauta, el piano como abstracción del
entorno (natural o urbano), sus abruptas paradas sin tiempo
fijo y el azar anárquico de su improvisación–, la pieza va
configurando un índice propiamente artístico que da cuenta
de “una absolutización que no es ni la naturaleza ni sus
pájaros, ni Dios y su Iglesia”22. La obra de arte apunta a un
absoluto que le es inmanente.
¿Y en qué consiste este absoluto artístico en la
obra de Messiaen? No es la imitación del mirlo, tarea sin
provecho y destinada al fracaso; tampoco la Idea del mirlo
(su “Mirlidad”, si se prefiere), supuestamente encontrada
en la abstracción formal de su canto; sino que consiste en
“la idea absoluta de lo que es imitar al mirlo”.23 Así, al
crear su idea, que le es completamente propia y autónoma,
la flauta escapa a toda comparación con la creación divina.
Messiaen, lo quiera o no, fue capaz con su música de una
verdad absolutamente atea. En suma, un músico franciscano
20
Badiou, Alain, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3 (Francia:
Fayard, 2018).
21

Badiou, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3.

22

Badiou, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3.

Badiou, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3, énfasis nuestro.
23
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
17
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

hizo un homenaje a la creación divina creando él mismo
una obra enteramente desligada de Dios.
Intermezzo
Estas inflexiones descritas hasta ahora articulan a la inestética
en una misma doctrina de las verdades (singulares, universales
y absolutas) y abordan a las obras de arte no como objetos para
la filosofía sino como sujetos capaces de verdad. Frente a la
existencia independiente de estas obras, la inestética reconoce
sus procedimientos de verdad y sus consecuencias subjetivas.
Pero conviene señalar que con “inestética” no debe
entenderse necesariamente una negación simple de la
especulación estética. Como dice Slavoj Žižek, el prefijo
señala “una negación que sigue dentro del campo negado;
‘inestética’ es no-no-estética”24. Entonces, la inestética de
Badiou no sería un pleno rechazo del (“perverso”) discurso
estético, como le ha recriminado Rancière25, sino una
torsión inmanente en la estética, inflexiones que despliegan
un núcleo inestético que la propia especulación estética ha
negado históricamente de sí misma.
Sin embargo, las inflexiones inestéticas que aplica a la
especulación estética no se agotan con lo visto hasta ahora.
Badiou tiene otras relaciones filosóficas con el arte que son
más o menos ajenas a la triada singular-universal-absoluto
de su “saga metafísica”. Por ejemplo, también encontramos
abordajes a las artes o disciplinas artísticas, además de
algunas observaciones sobre arte contemporáneo, con otras
aproximaciones y alcances filosóficos.
24
Slavoj Žižek, Menos que nada. Hegel y la sombra del materialismo dialéctico (España: Akal, 2015), 862.
Jacques Rancière, El malestar en la estética (Argentina: Capital Intelec25
tual, 2011), 11.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
18
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Inestética pedagógica: El arte como (meta)ética
de las verdades
Luego de las inflexiones inestéticas que hemos esbozado,
uno tiene una experiencia extraña al leer el Pequeño manual
de inestética (1998) que se supone que las confirmaría.
En general, da la impresión de que este “manual” tiene
una doble función. La definición de la inestética a modo
de epígrafe (aquí replicado) y el capítulo inicial “Arte y
filosofía” (casi un manifiesto inestético) efectivamente
confirman, por un lado, las coordenadas para una filosofía
inestética que piense al arte como creador de verdades
inmanentes y singulares. Pero, por otro lado, el desarrollo
subsiguiente del Pequeño manual recoge no solo “los efectos
estrictamente intrafilosóficos” del arte, sino también lo que
podríamos llamar las enseñanzas cuasifilosóficas del arte.
“El arte educa por su sola existencia” y la filosofía es una
“intermediaria” que se limita a “mostrar” esa pedagogía.26
Sin embargo, esta pedagogía no es solamente artística,
sino también ética. Y si Badiou en La ética demostró que
una “filosofía del acontecimiento” es correlativa de una
“ética de las verdades” (artísticas, políticas, científicas y
amorosas)27, la inestética es aquí correlativa de una función
(meta)ética en el arte, en tanto que una de las condiciones
de verdad (el arte) es capaz de orientarnos hacia la ética
de las verdades e instruirnos sobre el acontecimiento, la
fidelidad y la subjetividad en general.
Esta apuesta ética del arte se vuelve evidente en la
partición inestética que Badiou hace de las disciplinas
artísticas. Aunque por definición se supone que la inestética
26

Badiou, Pequeño manual de inestética, 54.

Alain Badiou, La ética. Ensayo sobre la conciencia del mal (México: Her27
der, 2004), 69 y ss.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
19
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

recoge los efectos de “la existencia independiente de algunas
obras de arte”28, el principal análisis del Pequeño manual
de inestética es en torno a las artes en general. Como dice
Elie During, “la operación inestética a veces consiste en
aislar un procedimiento particular, uno que puede ser visto
como distintivo de la poética de un arte particular”29. E
incluso cuando analiza obras específicas, las suele tomar
como botón de muestra de una lógica de su disciplina.
Rancière ha dicho que para Badiou el poema es
“mimesis de la Idea”30, pero tal vez podamos extender este
diagnóstico a su análisis general de las artes, pues para el
Pequeño manual cada una de las artes aparece como una fase
discreta del proceso global de la “creación sensible de la Idea”.
Más aún, conviene desglosar este diagnóstico rancièriano para
reconocer en la inestética de las artes una mimesis secuenciada
del despliegue genérico de la Idea. En otras palabras, Badiou
hace un recorrido eidético de las artes cuya sucesión lógica
sería más o menos en este orden: la danza, aún no arte, es
“signo de su posibilidad”31; la pintura, minuciosa e íntegra,
es su “donación”32; la música, que inventa un tiempo puro,
es su “movimiento”33; la poesía, cima de las artes, es su
“nominación”34; el teatro, casi físicamente, es su “encuentro”35;
y finalmente el cine, en su mixtura impura, es su “pasaje”36.
28

Badiou, Pequeño manual de inestética, 43, énfasis nuestro.

Elie During, “Art”, en Alain Badiou: Key concepts, ed. A.J. Bartlett y
29
Justin Clemens (Reino Unido: Acumen, 2010), 91.
30

Rancière, El malestar en la estética, 101.

31

Badiou, Pequeño manual, 118-119.

32

Badiou, Pequeño manual, 135 y 137.

33

Badiou, Pequeño manual, 137.

34

Badiou, Pequeño manual, 72.

35

Badiou, Pequeño manual, 126.

Badiou, Pequeño manual, 127.
36
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

20

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Entonces, si la filosofía es un “abrigo edificado” que
da refugio a las verdades, como dice Badiou en su Manifiesto
por la filosofía37, la inestética de las artes es un recorrido
guiado del filósofo anfitrión, con la danza como pórtico
(sin ser todavía la entrada), la poesía como sala principal
(cerca de las escaleras a la habitación del anfitrión) y el cine
como puerta trasera (con la posibilidad de entrar de forma
furtiva)38.
Esta partición de las artes tiene, por supuesto, tintes
hegelianos, pero no es una partición ascendente, como
en Hegel, sino al modo de episodios en un arco narrativo
o secciones de una casa. Quizá por eso la novela y la
arquitectura –meta-modelos de su partición inestética–
están prácticamente ausentes en el Pequeño manual39.
La inestética de las artes, como refugio y pedagogía, es
building y es Bildungsroman de la Idea40.
37

Badiou, Manifiesto por la filosofía, 19.

Como espacios limítrofes, la danza y el cine juegan un rol clave en esta
38
inestética de las artes. La danza no es arte, pero nos lo anuncia. Del cine no se
espera que haya arte, pero puede sorprendernos. Sin embargo, si el cine puede
ser arte es porque su impureza (demasiadas artes, demasiado espectáculo) nos
“enseña” que justamente toda idea es originalmente impura y el trabajo artístico
intenta volverla impecable (es solo que el cine lo hace de forma más patente).
Y si la danza no alcanza a ser arte, es porque –valga el oxímoron– peca de inmaculada. En los límites de su partición inestética, encontramos una dialéctica
inmanente entre impureza y purificación.
Sobre todo si descartamos el análisis que Badiou hace de la prosa
39
poética de Beckett en Rumbo a peor, que difícilmente puede catalogarse como
una novela y Badiou mismo se reserva de clasificarla así. Como ha sugerido
Jean-Jacques Lecercle, esta ausencia de la novela en la inestética de Badiou debe
tomarse con sospecha, pero solo provisionalmente, pues hay que analizarla considerando la práctica novelística de Badiou. “Badiou’s poetics”, en Think again.
Alain Badiou and the future of philosophy, ed. Peter Hallward (Reino Unido:
Continuum, 2004), 216.
El crítico y teórico del arte Heriberto Yépez ha comentado que la figura
40
badiouana del filósofo “inestético”, que no produce verdades artísticas, sino que
las “muestra”, sigue implícitamente un modelo de filósofo como “curador de las
verdades”. En Heriberto Yépez, “Crítica a la inestética de Badiou”, Co_LaboratoAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
21
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

No obstante, la sala principal y el clímax narrativo de
este recorrido artístico es, en definitiva, la poesía. Incluso
Badiou suele intercambiar a la condición artística en general
por el poema como su caso esencial. El poema, núcleo de la
condición artística, carga con esa función ético-pedagógica
del arte. “Pues ser platónico”, afirma Rancière sobre
Badiou, “es también afirmar que la cuestión del poema es,
en última instancia, ética, que el poema o el arte son una
educación”41.
El ejemplo por excelencia de esta función es el que
Badiou acuñó en su Manifiesto por la filosofía como la
“edad de los poetas”42, es decir, el periodo poético entre
mediados del siglo XIX (sobre todo luego de la Comuna
de París) y mediados del siglo XX (tras las consecuencias
de la Segunda Guerra Mundial), desde Hölderlin como
preámbulo, seguido de Rimbaud, Baudelaire y Mallarmé,
hasta Pessoa y Celan, entre otros.
Según Badiou, estos poetas se encargaron de realizar
la tarea de la filosofía, que en ese entonces se encontraba
“suturada” a la ciencia (positivismo lógico) y a la política
(materialismo histórico). Y si bien el poema es siempre
pensamiento, aquellos poemas realizados en esta “edad”
pensaron también las condiciones mismas del pensamiento:
rio_de_Crítica, 14 de noviembre, 2020, https://colabdecritica.com/2020/11/14/
critica-a-badiou/. La observación resulta aún más sugerente si notamos que el
arte contemporáneo es otra referencia ausente del Pequeño manual de inestética. Igual que la narración novelística y la edificación arquitectónica, el curador
del arte contemporáneo se revela como meta-modelo precisamente al excluirse
sintomáticamente del análisis inestético. Entonces, quizá el “abrigo edificado” de
las verdades artísticas no aspira tanto al οἶκος clásico (con el filósofo como anfitrión de un banquete artístico), sino más bien a la galería contemporánea (con
el filósofo como curador de una exhibición inestética).
41

Rancière, El malestar en la estética, 92.

Ver el capítulo “La edad de los poetas”, en Badiou, Manifiesto por la
42
filosofía, 49-56.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
22
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

“los poemas de la edad de los poetas son esos en los que el
decir poético no solo constituye una forma de pensamiento
e instruye una verdad, sino que también se ve obligado a
pensar este pensamiento”43. En otras palabras, el poema en
esta edad dorada se hizo cargo de pensar el ser y pensar el
acontecimiento44.
Y aunque Badiou, en El ser y el acontecimiento,
criticó la “ontología poética” de Heidegger45, aquí parece
valorar la “poesía ontológica-filosófica” de la edad de los
poetas por su carácter ético-pedagógico, “pero –como
agrega Nina Power en su comentario sobre Badiou– la
cuestión de si estos escritores particulares tienen un tipo
de meta-estatus frente a los géneros con los que trabajan se
mantiene sin resolver”.46
Inestética disensual: El arte como posibilidad política
No son abundantes ni centrales los acercamientos de
Badiou al llamado arte contemporáneo. Sus comentarios al
respecto suelen estar en conferencias sueltas y no en sus
43
Alain Badiou, The Age of the Poets and Other Writings on Twentieth
Century (Estados Unidos: Verso, 2014), 5.
Como buen platónico, Badiou también nos advierte ante la posibilidad
44
de que el poeta devenga adversario del filósofo. En su artículo “El adversario
y el doble en la filosofía de Badiou”, luego de un análisis de la obra badiouana,
Carlos Gómez Camarena resume esta posibilidad de la siguiente manera: “Podemos concluir que el poeta es adversario cuando su discursividad despliega las
siguientes operaciones en el poema: imitación de la Idea, sustitución del pensamiento por el lenguaje o la función única de resguardo del ser”. En Badiou fuera
de sus límites, ed. Carlos Gómez Camarena y Angelina Uzín Olleros (Argentina:
Imago Mundi, 2010), 109. Sin embargo, el punto no debe ser negar al poeta que
devino adversario, sino que al confrontarlo la filosofía desarrolle su propio pensamiento. El poeta, incluso como adversario, estimula al pensamiento filosófico.
45

Badiou, El ser y el acontecimiento, 18 y 143-149.

Nina Power, “Inaesthetics”, en The Badiou Dictionary, ed. Steven
46
Corcoran (Escocia: Edinburgh University Press, 2015), 160.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
23
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

libros principales. El arte contemporáneo no figura ni en
el Pequeño manual de inestética ni en la trilogía de El ser
y el acontecimiento (excepto dos menciones de paso en La
inmanencia de las verdades).
Quizá el acercamiento más conocido sean sus
“Quince tesis sobre arte contemporáneo”, donde en unas
cuantas líneas define su posición filosófica general ante el
tema. Estas tesis circularon por años en varias versiones
y se publicaron por primera vez en inglés, en el número
23 de la revista Lacanian Ink (2004)47. Lo interesante de
esta edición de las tesis es que viene acompañada de una
conferencia homónima en la que analiza la obra artística de
Mark Lombardi –impartida en el Drawing Center, Nueva
York, el 4 de diciembre de 2003, en la presentación del
número 22 de la misma revista.
Mark Lombardi (1951-2000) es un artista neoconceptual de Nueva York, conocido por sus diagramas –
dibujados a lápiz durante los años noventa– que asociaban
los nombres propios e información de figuras políticas y
financieras para cartografiar, como él mismo dice en sus
notas, “la estructura, mecanismos, usos y abusos del poder
en la economía política global”48, cubriendo desde el
lavado de dinero hasta el terrorismo. A propósito de la obra
de Lombardi, Badiou hace un desglose de sus quince tesis
sobre el arte contemporáneo, donde encontramos algunas
ideas ya abordadas, pero también una inflexión adicional.

47
Alain Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”, Lacanian Ink, no.
23 (2004): 103-119. Disponible en línea: https://www.lacan.com/frameXXIII7.
htm. En el presente artículo se citará la traducción al español que se encuentra
en el blog Fin(es) del Arte: http://artecontempo.blogspot.com/2010/09/alan-badiou.html.
Mark Lombardi, Mark Lombardi: Global Networks (Estados Unidos:
48
Independent Curators, 2003), 19.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

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Alain Badiou y las verdades artísticas

Badiou enfatiza en esta conferencia que si hoy
tenemos un mundo compartido por el arte y la política es
por las formas sensibles. La “universalidad abstracta” del
capitalismo –con su dinero globalizado y su poder imperial–
ha impuesto una sola sensibilidad que reduce todo, hasta
la crítica, a mera comunicación y opiniones que circulan
como información cualquiera. Por lo tanto, si las verdades
artísticas consisten en inventar nuevas formas sensibles,
en el régimen estético de la globalización contemporánea
tienen la exigencia de ser también políticas. Toda verdad,
como decíamos antes, es una verdad de la situación, pero
ahora esta situación no es exclusiva de la condición artística,
sino compartida por la condición política. Sin embargo, esta
no es una definición general del arte, sino un requerimiento
que obedece a las circunstancias actuales:
De hecho, sin arte, sin la creación artística, el triunfo
de la universalidad forzada del dinero y el poder
es una posibilidad real. De modo que la pregunta
hoy en día es una pregunta sobre la emancipación
política, hay algo político en el arte por sí solo.
No existe sólo una pregunta sobre la orientación
política del arte, como fue el caso en el pasado, hoy
en día es una pregunta en sí misma. Porque el arte
es una posibilidad real para crear algo nuevo contra
esa universalidad abstracta llamada globalización.49

Su insistencia en el “hoy en día” sugiere, entonces,
que la condición política de la verdad artística no es a
priori, o al menos no siempre de manera significativa.
Por ejemplo, la verdad artística de la música atonal tras
el acontecimiento-Schönberg es una verdad formalmusical, sin vínculos necesariamente significativos con
49
Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”, énfasis nuestro.
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el ámbito político; es simplemente una nueva posibilidad
de componer piezas musicales. Más bien, este cruce
entre arte y política es una necesidad de la situación
contemporánea.
En su Segundo manifiesto por la filosofía (2009),
Badiou define al filósofo como “soldador de los mundos
separados”50 y con ello sugiere la posibilidad filosófica
de demostrar la condición transmundana de las verdades
(como cuando en Lógicas de los mundos Badiou “soldó”
el mundo paleolítico y el moderno a través de la ideaforma del caballo). Sin embargo, esta conferencia quizá
nos permite ampliar el sentido del filósofo-soldador, pues
no solo es capaz de soldar mundos diacrónicamente, sino
también de manera sincrónica.
“Hoy en día”, el mundo imperial (político) resulta
tan abrumador que determina los parámetros del mundo
sensible (artístico), por lo que el filósofo reconoce la
necesidad de “soldar” ambos mundos bajo los mismos
principios trascendentales de la situación contemporánea.
En estas circunstancias, el arte que aspire a la novedad
acontecimiental debe romper con la sensibilidad capitalista
globalizada e inventar un mundo sensible; si no, deviene
mera mercancía o información que circula para producir
valor en la industria cultural, quizá como nueva moda, pero
sin novedad radical.
Por otra parte, podemos leer esta coyuntura
contemporánea al revés, en un sentido más afirmativo: Si
alguien quiere abolir la universalidad forzada del capital
global, debe considerar la posibilidad creativa del arte. En
la actualidad, la configuración artística de lo sensible es una
50
Badiou, Alain, Segundo manifiesto por la filosofía (Argentina: Manantial, 2010), 31.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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apuesta política y, organizándose como disenso, el arte es
capaz de cambiar al mundo51.
Esta combinación entre los procedimientos de
verdad es relativamente inusual en la obra de Badiou,
quien al defender la autonomía de cada procedimiento
(arte, política, ciencia y amor) puede a veces mostrarse
resistente a entrecruzamientos que puedan afectar la
singularidad o inmanencia de cada tipo de verdad. Sin
embargo, esta relación arte-política en Badiou no es una
mezcla al estilo sociológico, donde el axioma “Todo arte
es político” suele diluir la singularidad o inmanencia de las
verdades artísticas, al tomar al arte como un epifenómeno
de procesos sociales que le son externos. En cambio, es más
bien un entrecruzamiento que reconoce que, por un lado,
las verdades artísticas crean una nueva sensibilidad y, por
el otro, las verdades políticas crean una nueva posibilidad,
agregando después que en la unificación imperial las
sensibilidades y las posibilidades están regidas bajo los
mismos principios trascendentales:
Cuando lidiamos con la situación de algo como un
imperio, algo como la unidad formal del mundo –
no es sólo los Estados Unidos, son finalmente los
grandes mercados–, cuando tenemos algo como
una unidad potencial del mundo […] tenemos dos
principios.52
51
En este punto encontramos al Badiou más cercano a la política del “disenso” en Rancière, es decir, la política como aquello que “reformula lo dado al inventar nuevas formas de hacer sentido de lo sensible, nuevas configuraciones entre lo visible y lo invisible, y entre lo audible y lo inaudible, nuevas distribuciones
del tiempo y del espacio […]. La política crea, por así decirlo, una nueva forma
de ‘sentido común’ disensual. Si existe una conexión entre el arte y la política, ésta
debería expresarse en términos de disenso”. Jacques Rancière, Disenso. Ensayos
sobre estética y política (México: Fondo de Cultura Económica, 2019) 180-181.
Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”.
52
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Por un lado, argumenta Badiou, el imperio dice que
“todo es posible” y nos presenta una infinidad de nuevas
formas. Por otro lado, “nada es posible” y todas las formas
expresan la redundancia nihilista del mismo mundo. Ante
estos dos principios trascendentales –un principio formalista
y un principio romanticista–, el arte debe declarar que “algo
es posible”.
Entonces Badiou propone privilegiar un arte que sea
capaz, no de realizar las posibilidades del infinito repertorio
imperial, ni de sucumbir al pesimismo nihilista del reciclaje
formal, sino de crear una nueva posibilidad que transforme
los principios imperiales del mundo: “De modo que es una
pregunta política, porque la política en verdad quiere decir
la creación de una nueva posibilidad”.53
Es aquí donde entra su diagnóstico de la obra de Mark
Lombardi. Según Badiou, la “galaxia de corrupción” en los
diagramas que Lombardi dibujó en los años noventa hay una
rigurosa demostración de la lógica del mundo imperial –desde
la dinastía Bush y las grandes corporaciones, hasta Osama
bin Laden–, una demostración artística con precisión incluso
profética (se sabe que su obra fue analizada por la FBI tras
los ataques terroristas del 9/11). Entonces, Lombardi nos hace
pensar que lo que entendemos por libertad es una definición
imperial, la libertad de elegir opciones diagramadas por el
sistema; pero entre líneas, argumenta Badiou, Lombardi sugiere
la posibilidad artística de afirmar una libertad genuina, capaz de
crear las condiciones de “algo así como un nuevo mundo, una
nueva luz, una nueva galaxia”54. En una lectura algo forzada de
los diagramas de Lombardi, Badiou nos quiere hacer entrever
una “galaxia de liberación” donde parece haber solo una
53

Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”.

Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”.
54
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

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“galaxia de corrupción”, pues desea un arte contemporáneo
capaz no solo de diagnosticar el orden dominante sino también
de afirmar la posibilidad emancipatoria.
A propósito de este anhelo por un carácter afirmativo
de crítica política en el arte, cabe mencionar que Badiou
tiene una versión alternativa de sus “tesis” sobre el arte
contemporáneo, pero con el título de “Manifiesto del
afirmacionismo”. El texto fue presentado in extenso en
el coloquio “La cuestión del arte en el tercer milenio”
en Venecia (2001), ampliado aún más para las actas del
mismo coloquio (2002) y su “tercer esbozo” (más breve)
fue incluido en la compilación francesa Circonstances, 2
(2004).55
En este escrito gemelo, Badiou decide asumir el
discurso en imperativo del manifiesto, pero se cuida de no
ser mera iconoclastia vanguardista como la del siglo pasado.
En cambio, propone que el arte abandone su agotada actitud
iconoclasta y asuma “la energía inmoral, desmedida y –si
tiene éxito– profundamente inhumana de la afirmación”.56
¿Y qué afirma este “afirmacionismo”? Afirma –como era
de suponerse– la universalidad de las verdades artísticas,
en contra de un relativismo posmoderno que en su “infernal
‘modestia’” se conforma con celebrar particularismos,
muy en línea con el “conservadurismo imperial bajo la
fraseología democrática”.57 El arte debe superar más que
55
Alain Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, en
Filosofía del presente (Argentina: Libros del Zorzal, 2005) 87-105.
56

Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 88.

57
Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 88 y 91.
A partir de Lógicas de los mundos, esta condición contemporánea será bautizada irónicamente como “materialismo democrático”, un materialismo que solo
reconoce “cuerpos y lenguajes” o “individuos y comunidades”, pero no la universalidad de las verdades. Cf. Alain Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el
acontecimiento, 2 (Argentina: Manantial, 2008) 17 y 25.
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nada la particularidad de la cultura occidental. Por eso
este “afirmacionismo” también es la afirmación de la
abstracción: “Un arte no occidental es forzosamente un
arte abstracto, en el siguiente sentido: se abstrae de toda
particularidad y formaliza ese gesto de abstracción”.58
En este punto, Badiou se permite otro cruce entre sus
procedimientos de verdad, pues como “no sabemos muy
bien” cómo formalizar esta abstracción de toda particularidad
en el arte, entonces sugiere que “el ejercicio de la ciencia,
y en particular el de la matemática, puede instruirnos”.59
La afirmación platónica de la idea eterna coincide aquí con
la novedad vanguardista de la abstracción formal, teniendo
a las matemáticas como modelo pedagógico para una
eficacia “afirmativa” del arte con consecuencias políticas.60
El “Manifiesto del afirmacionismo” se presenta, entonces, a
la manera de una vanguardia platónica para el siglo XXI61,
cuyo disenso afirma una nueva aisthesis ante el régimen
globalizado y configura la posibilidad una nueva política.
Quisiera cerrar estas aproximaciones de Badiou hacia
el arte contemporáneo revisando algunas ideas expuestas en
58

Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 103.

59

Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 103.

60
Hay un cierto hermetismo en esta abstracción formal del poema que es
sello de los alcances genéricos y pretensiones universales de la verdad artística,
como lo ha observado Peter Hallward: “En cierto sentido, entre más hermético
pueda parecer un poema desde dentro de la situación de un lenguaje, más genérica puede ser su atracción. […] Sustraído de toda familiaridad habitual, un
poema deja a todos igualmente confundidos”. Badiou. A subject to truth, 198.
Por supuesto, Badiou sabe que un manifiesto jamás abolirá el azar, pues
61
no hay metalenguaje estético que pueda decidir el destino del arte. En un capítulo de El siglo a propósito de las vanguardias del siglo pasado, Badiou reconoce
que “el manifiesto nunca es más que una retórica que sirve de refugio a algo
distinto de lo que nombra y anuncia. La actividad artística real se mantiene
siempre descentrada con respecto a los programas que proclaman con insolencia su novedad”. Alain Badiou, El siglo (Argentina: Manantial, 2005), 175.
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su conferencia “Las condiciones del arte contemporáneo”,
presentada en Buenos Aires, Argentina, en 2013 y publicada
en una compilación en España al año siguiente62. En esta
conferencia, Badiou entiende al arte contemporáneo como
“una crítica artística del arte”63 que combate las nociones
tradicionales de “obra” (acabada e irrepetible) y de “artista”
(garante de la unicidad de la “obra”), sobre todo a partir
de dos estrategias: la performance y la instalación. Tanto
en el tiempo instantáneo de la performance como en el
espacio instantáneo de la instalación, se revela una defensa
de la fragilidad y la finitud de lo existente, volviendo al
arte cada vez más indistinguible de la vida misma, con la
ambición de que así pueda incidir en ella de forma directa
y transformar políticamente a los sujetos. A Badiou este
giro artístico le parece “fuerte e interesante”. Sin embargo,
propone tres críticas que “conciernen a formas extremas”
del arte contemporáneo64. No analiza ni menciona casos en
esta breve conferencia, por lo que es cierto que sus críticas
se enfocan a tendencias más o menos vagas en un campo
muy diverso, pero aun así puede ofrecernos perspectivas
sugerentes.
La primera es una “crítica ontológica” de Badiou a
la defensa de la fragilidad en el arte contemporáneo. En
términos filosóficos, el Ser móvil, pasajero y múltiple de
Heráclito es privilegiado por el arte contemporáneo frente al
Ser uno, eterno e inmóvil de Parménides. Badiou reconoce
“una primera crítica virtual posible”, que puede inferirse de
su posición filosófica, pero que desafortunadamente aquí
solo esboza.
62
Alain Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, en VV.AA.,
El arte no es política / La política no es arte: Despertar de la historia (España:
Brumaria, 2014) 27-35.
63

Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, 28.

64
Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, 32.
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La segunda es una “crítica estética” de Badiou a la
equivalencia implícita en el arte contemporáneo entre
la forma y lo informe. Badiou argumenta que el arte
contemporáneo, aunque se justifica como inmanencia antiidealista, esconde una trascendencia romántica, incluso
cristiana, que encuentra lo sublime en lo abyecto.
La tercera y última es una “crítica política” de
Badiou a la tendencia en el arte contemporáneo de tomar a
la mercancía como modelo. Y si el arte clásico y moderno
pensó a la obra como tesoro, el arte contemporáneo es ahora
“el arte de la época financiera del capitalismo”, en la medida
en que sus obras-mercancías son “tanto su ilustración como
su crítica”.65 Frente a esta ambivalencia política respecto al
estado del mundo, Badiou cierra su conferencia delineando
alternativas en sintonía con lo que vimos en sus “Tesis” y
su “Manifiesto”. Si el arte contemporáneo no se conforma
con ilustrar y quiere criticar al mundo capitalista, entonces
debe afirmarnos una promesa: “El arte debe decir que el
desastre es posible, que quizás es más que probable, pero
que podemos evitarlo”.66
¿Inestética a-sexual? El arte como sublimación de la Cosa
Finalmente, especularé sobre la viabilidad de una inflexión
más en la inestética. Si el arte y la política descubren su
anudamiento en la sensibilidad imperial y si el arte y la
ciencia sugieren entrecruces entre la forma sensible del
poema y la forma abstracta del matema, ¿será que el arte
y el amor pueden encontrarse en algún punto? Badiou ha
abordado al arte como lugar donde se piensa al amor o
se muestra en su sentido universal y acontecimiental. Por
65

Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, 34.

66
Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, 35.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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ejemplo, en Elogio del amor analiza la obra de Breton,
Beckett, Pessoa y su propio trabajo teatral como formas
de reflexionar artísticamente sobre el amor67. En Lógicas
de los mundos afirma que “de Virgilio a Berlioz” circula
la misma verdad amorosa, es decir, que Los troyanos de
Hector Berlioz “se iguala a Virgilio” en La Eneida68. O en
su conferencia “El cine como experimentación filosófica”
habla de Los amantes crucificados, de Kenji Mizoguchi,
como una película que “nos muestra que entre el
acontecimiento del amor, una conmoción de la existencia,
y las reglas comunes de la vida, las leyes de la ciudad, las
leyes del matrimonio, no hay tampoco común medida”.69
Sin embargo, en este y otros ejemplos, la relación no
parece ser intrínseca sino instrumental: el arte nos ilustra
sobre las verdades amorosas. Pero tal vez lo más conveniente
sea considerar la posibilidad no tanto de una inestética
amorosa como, más bien, de una inestética “a-sexual”, en
el juego de palabras de Lacan. Es decir, una inestética que
dé cuenta del objeto a, objeto-causa del deseo, que opera en
la sublimación artística.
Es cierto que en su Pequeño manual Badiou
considera al psicoanálisis un avatar del esquema clásico en
la especulación estética del siglo XX, que reduce el arte a
una “función terapéutica”70. Sin embargo, hemos visto que
Badiou no abandona todos los aspectos asociados a los
esquemas didáctico, romántico y clásico criticados, sino
que toma algunos aspectos y los resignifica a la luz de su
67
Alain Badiou y Nicolas Truong, “Amor y arte”, en Elogio del amor (Argentina: Paidós, 2012), 75-89.
68

Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2, 49.

Alain Badiou, Pensar el cine 2: cuerpo(s), temporalidad y nuevas tecno69
logías (Argentina: Manantial, 2004), 26.
Badiou, Pequeño manual de inestética, 48.
70
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inestética. Vimos, por ejemplo, que para Badiou una verdad
artística “educa por su sola existencia” y que la “edad de los
poetas” despliega la figura (romántica) del poeta-pensador,
sin que por ello reduzca estas premisas a los esquemas
didáctico y romántico de la tradición estética. ¿Cabe la
posibilidad de resignificar “inestéticamente” algunos aspectos
psicoanalíticos atribuidos al esquema clásico? Comencemos
valorando los argumentos –que ondulan entre el vocabulario
técnico y el decir estilizado– con los que Badiou explica el
esquema “absolutamente clásico” en Lacan:
El arte es pensado allí como lo que hace que el
objeto del deseo, que es imposible de simbolizar,
advenga en sustracción en el punto cúlmine de
una simbolización. La obra hace desaparecer, en
su aparato formal, el titileo indecible del objeto
perdido, por el que atrae irrefutablemente la mirada
o el oído del que allí se aventura. La obra de arte
acarrea una transferencia, porque exhibe, en la
configuración singular y retorcida, el corte de lo
simbólico por lo real, la extimidad del objeto a,
causa del deseo, respecto del Otro, tesoro de lo
simbólico. Por lo que su efecto último sigue siendo
imaginario.71

Es difícil encontrar dónde precisamente estaría el
reproche de Badiou a Lacan en este párrafo, excepto por
la connotación despectiva del “sigue siendo” de la última
oración. ¿Qué problema tiene Badiou con que el efecto
último del arte “siga siendo” imaginario? ¿Compromete
cierta singularidad acontecimiental de lo real? ¿Refuerza
una complicidad ideológica de la fantasía con lo simbólico?
Y, sobre todo, ¿puede decirse que para el psicoanálisis el
efecto último del arte es imaginario?
71
Badiou, Pequeño manual de inestética, 51.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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En su seminario 7, La ética del psicoanálisis (19591960), Jacques Lacan comienza con una lectura provocadora
de un escrito temprano de Freud, previo incluso al inicio
oficial del psicoanálisis, el Entwurf o Proyecto de psicología
(1895, inédito hasta 1950).72 En esta lectura del texto
freudiano extrae –prefigurando la posterior formulación del
objeto a– el concepto de la Cosa (o das Ding), que Lacan
define como el “interior excluido”73 en la constitución
psíquica del sujeto luego del tabú del incesto. Según Lacan,
esa Cosa incestuosa en la subjetividad inconsciente provoca
una atracción/repulsión “más allá del principio del placer”
que Freud nombraría después como pulsión de muerte. Sin
embargo, la Cosa no es “algo” positivamente dado en la
realidad, sino que es la pura negatividad de la interdicción
edípica, un vacío necesario para la estructuración simbólica
del sujeto.74 ¿Y qué es lo que el sujeto hace ahí con esa
Cosa? ¿Qué “ética” puede desprenderse de ella? En este
punto, Lacan introduce un largo análisis de la noción
freudiana de la sublimación.
La sublimación es un proceso psíquico –descrito
por Freud, pero poco desarrollado– que evita la represión
de la pulsión sexual al transformarla en actividades
socialmente valoradas cuyo destino no parece ser sexual,
como el arte o la actividad intelectual. No obstante, Lacan
se cuida justamente de no atribuirle a este proceso una
función terapéutica de orden imaginario-fantasmático,
como Badiou le reprocharía al supuesto esquema lacaniano
“absolutamente clásico” (y que Lacan veía más bien
72
Sigmund Freud, “Proyecto de psicología”, en Obras completas. Volumen
1 (Argentina: Amorrortu, 1998), 323-446.
73

Jacques Lacan, La ética del psicoanálisis (Argentina: Paidós, 2009), 126.

Lacan juega aquí explícitamente con la referencia heideggeriana del
74
vacío como la “cosidad” de la jarra o vaso. Cf. Martin Heidegger, “La cosa”, en
Conferencias y artículos (España: Del Serbal, 1994), 143-159.
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presente en ciertas interpretaciones kleinianas75). La
sublimación tampoco es una mera lógica de sustitución de
objeto, que Lacan llamó la “ley del engaño” del principio
del placer. Más bien, la sublimación es un proceso “más allá
del principio del placer” que ofrece una dignidad creativa a
la pulsión de muerte.
La definición lacaniana de la sublimación es
aquel proceso que “eleva un objeto […] a la dignidad
de la Cosa”.76 Es una representación, pero sin la “ley del
engaño” de la sustitución simbólica. Su trabajo consiste en
ajustar lo simbólico del objeto a lo real de la Cosa. Así,
en la sublimación, “el hombre modela el significante y lo
introduce en el mundo”.77 Pero esta creación sublimada se
realiza ex nihilo, sobre el vacío de la Cosa: “Todo arte se
caracteriza por cierto modo de organización alrededor de
ese vacío”.78
Sin embargo, Lacan encuentra problemático ese valor
social que Freud relaciona al producto de la sublimación,
puesto que el arte puede (incluso suele) irrumpir con algo
que más bien desajusta o incomoda: “La relación del artista
con la época en que se manifiesta es siempre contradictoria”,
afirma Lacan. “El arte intenta operar nuevamente su milagro
siempre a contracorriente, contra las normas reinantes,
normas políticas por ejemplo, esquemas de pensamiento
inclusive”.79 Encontramos entonces a un Lacan que está
75
“Pero les digo de inmediato que la reducción de la noción de sublimación a un esfuerzo restitutivo del sujeto en relación al fantasma lesionado del
cuerpo materno no es ciertamente la mejor solución del problema de la sublimación”. Lacan, La ética del psicoanálisis, 132.
76

Lacan, La ética del psicoanálisis, 138 (y passim).

77

Lacan, La ética del psicoanálisis, 154.

78

Lacan, La ética del psicoanálisis, 160.

Lacan, La ética del psicoanálisis, 174.
79
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dispuesto a ajustar la definición freudiana de la sublimación
con tal de defender la dimensión acontecimiental del
arte. Entonces, si esta intervención artística tiene algo así
como un valor social, no es porque reafirme las “normas
reinantes”, sino porque nos da elementos para pensar que
estas pueden transformarse con tal de actuar en lo simbólico
conforme al deseo.
Hay mucho por desarrollar en esta posible inflexión
a-sexual de la inestética, pero concluyamos con esto: El
objeto del deseo en la sexualidad inconsciente, si bien no
como causa, es la condición ineludible por la que pasa el
sujeto amoroso80, pero también el sujeto artístico. Y es
porque hay pulsión de muerte –como el sustrato virtual
del deseo, capaz de suspender la eficacia simbólica de la
situación– que entonces un trabajo artístico que eleve un
desecho (déchet) a la dignidad de la obra (œuvre) es posible.

  
Coda
Es cierto que la inestética de Badiou resulta demasiado
“clásica”. Poco se aleja del sentido tradicional de las “bellas
artes” y su partición de las disciplinas artísticas lo hace
sospechar de cualquier experimento transdisciplinario81.
80
“El amor entra evidentemente en el desfile del deseo, pero el amor no
tiene al objeto del deseo como causa. De modo que el amor, que marca en los
cuerpos, como materialidad, la suposición del Dos que activa, no puede eludir
al objeto causa del deseo ni puede tampoco ordenarse en él. […] El amor pasa
por el deseo como un camello por el ojo de una aguja”. Badiou, Condiciones, 252.
“Afirmamos que el motivo multimediático de un arte multisensorial es
81
un motivo sin verdadero destino. No hace más que proyectar en el arte la obscena unicidad del comercio, la equivalencia monetaria de todos los productos”.
Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 100.
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Luego del cine como el séptimo (¿y último?) arte82, sus
comentarios a nuevas disciplinas, como el performance o la
instalación, suelen ser superficiales, con escaso análisis de
obras concretas. Y sería realmente una rareza ver a Badiou
asomarse, digamos, al net art o a los videojuegos.
También es cierto que la inestética de Badiou es
demasiado “modernista”. Su insistencia en la necesidad
del arte por conquistar nuevas formas sensibles va en línea
con lo que en El siglo diagnosticó como la “pasión de lo
real” de las vanguardias83. Incluso su citado “Manifiesto
del afirmacionismo” parece ser un intento de refundar,
pero ahora platónicamente, el gesto modernista del siglo
XX, luego de perderse entre los mares intertextuales de la
cultura popular durante la larga pausa posmodernista.
Y finalmente es cierto que la inestética de Badiou
es demasiado “filosófica”. Sus predilecciones artísticas
suelen ser las que más se acercan intelectualmente a su
sistema. El caso más emblemático es el de la “edad de
los poetas”, con Mallarmé a la cabeza, pero también lo
encontramos en sus acercamientos a Beckett y otros.
Tal vez lo que dice de Beckett podríamos extenderlo al
resto de sus escritores favoritos: “le gustaba merodear
las inmediaciones del peligro al que se expone toda
alta literatura: ya no producir impurezas inéditas, sino
estancarse en la pureza aparente del concepto. En
suma, filosofar. Y entonces: señalar las verdades, más
que producirlas”84. Por eso a veces resulta pertinente
82
“Por lo tanto, Hegel tenía que reconocer en el cine la superación total
del callejón sin salida negativo representado por la comedia moderna. En pocas
palabras, podría haber coronado el cine como arte absoluto”. Badiou, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3.
83

Ver el capítulo “Vanguardias”, en Badiou, El siglo, 167-183.

Badiou, Pequeño manual de inestética, 138.
84
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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el incisivo dictamen de Rancière, cuando dice que en
Badiou: “El poema dice solamente lo que la filosofía
precisa que diga y que ésta simula descubrir en la
sorpresa del poema”85. O incluso la observación crítica
de Bruno Bosteels, su propio traductor y divulgador: “En
otras palabras, es como si la filosofía de Badiou, en vez
de servir a las verdades que son producidas fuera de ella
en las cuatro condiciones o procedimientos genéricos,
no pudiera evitar plegar estas instancias sobre sí mismas
y amarrarlas con su propio aparato estrictamente
intrafilosófico”86.
Sin embargo, la inestética de Badiou ofrece también
algunos deslindes muy productivos para la circunstancia
teórica en la actualidad:
Frente al “todo es arte” de los posmodernos (que
borran las fronteras entre arte y vida) y el “nada es arte” de
los estudios culturales (que lo reducen a mera construcción
cultural o textual), Badiou afirma que “algo es arte”. El
trabajo de las verdades artísticas es posible. Incluso él
mismo indaga esa posibilidad como novelista y dramaturgo.
Y frente al “todo arte es relativo” de los sociólogos
(que lo juzgan producción reglada de un campo social
específico) y al “todo arte es histórico” de los semiólogos
(que lo consideran enunciación codificada de un idiolecto
estético cambiante), Badiou afirma que “cierto arte es
absoluto e infinito”. Dicho en palabras de un título de
Badiou, el arte testifica que “a veces, somos eternos”.87
85

Rancière, El malestar en la estética, 101.

Bruno Bosteels, “Alain Badiou y la política del acontecimiento”, en Mi86
guel Vatter y Miguel Ruiz Stull (eds.), Política y acontecimiento (Chile: Fondo de
Cultura Económica, 2011), 362.
Alain Badiou, Sometimes, We Are Eternal (Francia: Suture, 2019).
87
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

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�Dossier

Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo
Una lectura de Nuestro mal viene de más
lejos de Alain Badiou
The nihilistic subjectivities of
contemporary Mexico
A reading of Our Evil comes from further
away by Alain Badiou
Les subjectivités nihilistes du Mexique
contemporain
Une lecture de Notre mal vient plus loin
d’Alain Badiou
Juan Manuel Rodríguez Rojas1

1
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y
Letras; Universidad Pedagógica Nacional Plantel Norte, Ciudad de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Resumen

El presente artículo tiene como objetivo realizar una lectura de la
conferencia impartida por Alain Badiou sobre los atentados del
15 de noviembre de 2015 en Francia que permita, a través de las
tesis centrales del autor, hacer una reflexión sobre el modo en
que la estructura del mundo se constituye y forma subjetividades
nihilistas en los países de tercer mundo, en especial en el México
contemporáneo. Con ello, se plantearán algunas tesis sobre las
subjetividades nihilistas en tercer mundo, las múltiples formas
de violencia extrema que nos acechan y las posibles salidas de la
situación en que estamos.

Palabras clave
Subjetividades/identidades nihilistas, Violencia,
Postestructuralismo, filosofía contemporánea.

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Badiou,

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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Abstract

This article aims to make a reading of the lecture given by
Alain Badiou on the attacks of November 15, 2015 in France
that allows, through the central theses of the author, to make
a reflection on the way in which the structure of the world is
constituted and forms nihilistic subjectivities in third world
countries, especially in contemporary Mexico. With this, some
theses on nihilistic subjectivities in the third world, the multiple
forms of extreme violence that stalk us and the possible ways out
of the situation we are in will be presented.

Keywords
Nihilistic
subjectivities/identities,
Violence,
Poststructuralism, Contemporary philosophy.

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Badiou,

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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Résumé

Le présent article vise à faire une lecture de la conférence donnée
par Alain Badiou sur les attentats du 15 novembre 2015 en
France qui permette, à travers les thèses centrales de l’auteur,
faire une réflexion sur la façon dont la structure du monde se
constitue et forme des subjectivités nihilistes dans les pays du
tiers monde, en particulier au Mexique contemporain. Ce faisant,
des thèses seront avancées sur les subjectivités nihilistes dans le
tiers monde, les multiples formes de violence extrême qui nous
guettent et les issues possibles de la situation dans laquelle nous
nous trouvons.

Mots clés:
Subjectivités/identités
nihilistes,
Violence,
Poststructuralisme, philosophie contemporaine.

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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

Badiou,

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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Introducción

En los últimos textos de Louis Althusser recopilados bajo
el título en español Para un materialismo aleatorio2, éste
comentaba que el trabajo filosófico no se comienza desde
un principio, sino que ya siempre en medio. En todo caso,
uno continua el trabajo ya comenzado por alguien más o
deconstruye lo ya realizado por un/a predecesor/a. Tal es
el caso del presente ensayo que, a través de las reflexiones
sobre nuestro presente y sobre las subjetividades terroristas
o nihilistas que Alain Badiou realizó en una conferenciaensayo titulada Nuestro mal viene de más lejos3 en
noviembre de 2015, buscará comprender la forma en que
la estructura del mundo actual se organiza en el México
contemporáneo y permite explicar algo de nuestra situación.
Si bien el trabajo del filósofo postestructuralista presenta las
tesis generales en las que nos inscribimos para comprender
cómo se articula el presente, consideramos que dichas tesis
en nuestro mundo (el tercer mundo) pueden deconstruirse
para dar más claridad a la actual crisis de violencia extrema
en la que vivimos desde hace algunos lustros. De tal
manera que la comprensión de nuestro presente mexicano
no comienza con algo nuevo o un principio, sino con la
posibilidad de pensar desde el trabajo del pensador francés.4
2
Louis Althusser, Para un materialismo aleatorio, tr. Pedro Fernández
(Madrid: Arena Libros, 2002).
3
Alain Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, tr. María del Carmen
Rodríguez (Buenos Aires: Capital Intelectual, 2016).
4
Aunque el ensayo por analizar no funge como uno de los nervios centrales de su pensamiento, lo que se logra observar en dicho trabajo es un esfuerzo de divulgación, sin quitarle el rigor teórico, de todas esas ideas centrales de
su pensamiento de una manera simple para todos aquellos no especialistas. En
este sentido es que el texto se nos presenta como una forma de comprender, a
partir de análisis de la realidad social, todos esos problemas insertos en el pensamiento del autor y al mismo tiempo una forma de comprender a través de él
la singularidad de nuestra situación.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Frente a los atentados perpetrados el 13 de
noviembre de 2015 en Paris por jóvenes terroristas suicidas
participantes de la organización yihadista Estado Islámico,
el 23 de noviembre en conferencia extraordinaria ofrecida
en el Teatro de la comuna de Aubevilliers, Alain Badiou nos
invitaba a pensar el suceso demencial con la finalidad de
que a través de ello se pudiera comprender: su singularidad
inconcebible, la manera en que el hecho es consecuencia
de la estructura del capitalismo mundializado y en cómo
ello ha producido determinados efectos en las poblaciones
y formas de constitución subjetiva que terminan por
evidenciar la crisis de violencia que acecha a Francia.

La conferencia era una forma de intervención
filosófica en la situación, no para seguir reproduciendo
la violencia (fomentando los instintos identitarios,
convocando una guerra contra el terrorismo que se
convertiría en un sentimiento irracional de venganza o
invitando a afiliarse al estado de excepción decretado por el
presidente francés5), sino para construir un tejido racional
entre la situación singular analizada y el marco general del
mundo. En sentido žižekiano era una invitación a detenerse
a pensar la violencia en lugar de encaramarse en ella para
seguirla reproduciendo.6 Solo ahí donde el hecho singular
violento es desmenuzado y conectado con la trama general
del mundo es que se hace posible la conversión del horror
incomprensible en una acción racional que determina los
verdaderos causantes y las posibles salidas.
La propuesta de análisis realizada por el autor puede
proseguirse en el marco del México contemporáneo en el
que quizá la situación singular impensable e inconcebible
5

Alain Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 12-14.

6
Slavoj Žižek, Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales (Barcelona:
Paidós, 2011).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

toca sus extremos ya no en un día singular de atentados
extremos, sino en las formas de afronta del crimen organizado
al Estado con ejemplo paradigmático en el culiacanazo de
octubre de 20197 y en formas de violencia extrema como
la desaparición forzada de 43 estudiantes de Ayotzinapa
en septiembre de 2014 o los incontables crímenes sobre
las mujeres y las poblaciones convertidos en un hecho
diario. Este clima generalizado de violencia extrema que
padecemos exige la necesidad análoga de no encaramarnos
en él y detenernos a pensar sus fuentes. En este sentido es
que la deconstrucción de algunas tesis de la conferencia
de Badiou nos sirven para seguir comprendiendo nuestro
presente.
La estructura que presenta la conferencia del
pensador comunista comienza desde el punto de vista
general para conectar el hecho impensable (los atentados).
Luego, parte de lo singular para deducir ciertas tesis sobre
lo general que invitan a reflexionar sobre las verdaderas
causas de los atentados y la necesidad de intervenir dicha
situación. El acompañamiento del camino de Badiou y su
reformulación podrá dar cuenta de la manera en que dichas
tesis se deconstruyen en nuestro clima y sus consecuencias.
En este sentido, la situación general del mundo permitirá
explicarnos las formas de organización del tercer mundo
7
En principio, el Culiacanazo de 2019 se nos presentaba como una expresión de las maneras en que en el tercer mundo el crimen organizado era una
forma de organización delincuencial del poder que se daba de manera explícita,
que expresaba un poderío superior al Estado (a veces compartido) y que producía los ejercicios de zonificación necesarios para los intereses de la oligarquía capitalista. Tras la detención de Ovidio Guzman el 5 de enero del presente año, lo
que se presenta es una situación peculiar en la que la tesis no es suspendida por
dichos hechos, sino que representa la lucha del poder político contra un ente
desestatalizado, violento y que bajo intereses superiores al Estado nación puede
actuar como aliado o enemigo del mismo, pero siempre formando un nuevo
aparato, en el sentido althusseriano, para alcanzar los intereses de aquellos que
se han convertido en los actuales dueños del mundo.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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que me gustaría nombrar como organización delincuencial,
los posibles efectos sobre las poblaciones serían nombrados
como la transformación de las poblaciones en chatarra o
desechables8, las formas subjetivas nihilistas en nuestro
espacio toman nombre en el sicariato y aquellos enunciados
como narcotraficantes, y las formas de violencia extrema
ya no serán los atentados terroristas que vive el primer
mundo, sino aquellas formas de violencia que comienzan
con extorsiones, levantamientos, encobijados, asesinatos
violentos, desmembramientos del cuerpo, empozolados
o la forma extrema de violencia impensable que es la
desaparición forzada. Es por eso por lo que, en la emulación
de las palabras del pensador francés, se busca una forma
diferencial en las consecuencias que permita explicar
nuestra situación.
La estructura del mundo

Badiou comienza a reflexionar sobre los puntos elementales
que organizan la actual situación del mundo. El primero de
los tres señalados es aquel que nombra como “el triunfo
del capitalismo mundializado”9 que expresa la hegemonía
o totalización del modo de producción capitalista como
el único camino posible en la articulación de la vida
humana. Dicho triunfo, se expresa desde un punto de vista
económico e ideológico. Desde la ideología terminamos
por sucumbir al sistema ante la carencia de cualquier
perspectiva diferente a la propuesta por el consumo
capitalista. La liberación del mercado de cualquier limite
y cualquier idea que se contraponga ha finalizado en la
8
Bertrand Ogilvie, El hombre desechable. Ensayo sobre las formas del extremismo y la violencia extrema, (Buenos Aires, Nueva visión, 2013). Este trabajo es el esquema del que parto para postular dicha conceptualización.
9
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 25.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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contemporáneo: Una lectura de Nuestro
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conversión de la vida en mera especulación financiera. De
esta forma es que las ideas de goce, de felicidad y bienestar
se convierten en herramientas directamente asociadas
al goce capitalista de consumo. La ideología es gozar
sin freno de la fascinación del consumo capitalista. Esta
conversión en términos económicos propicia que la vida
entera se proyecte bajo un marco que varios autores han
considerado en llamar bioeconomía.10 Una manera de hacer
de la vida entera parte más de la trama de acumulación
del capital. Con todo esto alcanzamos una extensión del
capitalismo sin precedentes, pues todo, incluso lo más
íntimo de la vida se transforma en mercancía. Es así como
los individuos pasan a convertirse en meros autómatas de
producción y la explotación se interioriza en los cuerpos
para pasar a ser la estimulación en la que vivimos, nos
hemos convertido en autoexplotados.11 Otra cosa similar
sucede en la vida y el espacio extrahumanos que durante la
larga historia del capital se ha venido convirtiendo en mera
materia de especulación económica y ha llegado ahora a ser
el objeto primordial de la especulación.12 En cierto sentido,
pasamos a un modo de ordenamiento en el que la vida
entera (humana y extrahumana) es objeto de apropiación
capital. La bioeconomía del capital se expande sin límites
y al mismo tiempo se concentra en monopolios de mercado
que determinan su circulación y su organización.13

10
Maurizio Lazzarato, “Biopolitique/Bioéconomie”, Multitudes no. 22,
(otoño de 2005). Este autor se ha convertido en referente de la situación capitalista y el poder.
Byung Chul Han, Psicopolítica, (Barcelona: Herder, 2014). El filósofo
11
coreano ha sido uno de los principales en proponer el concepto de autoexplotación como forma actual del capitalismo.
En este sentido es que dejamos la mera especulación financiera como
12
matriz del sistema económico para pasar a la especulación de las materias primas (commodities) como fondo último del sistema actual.
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 33-35.
13
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El neoliberalismo contemporáneo que libera al
capital de cualquier límite y se inserta en la trama de la vida
humana y extrahumana, encuentra su forma perversa en las
fronteras del primer mundo. Aquí, en el lado B del sistema
de producción,14 la empresa de acumulación no se produce
bajo el sistema legal cada vez más en desuso en el propio
primer mundo, sino en la intensa nulificación de la legalidad
para iniciar un sistema delincuencial. La acumulación y
extracción del plusvalor se realiza no solo incrementando
la producción y reduciendo los salarios del trabajador, ni
solo incentivando el uso y generando esquemas de trabajo
sin derechos que contribuyan a fortalecer la ganancia y la
autoexplotacion. La acumulación encuentra una forma de
realización en un aparato delincuencial que comienza en
el robo y la explotación, pero que se sublima encontrando
formas delincuenciales extraordinarias como la evasión de
impuestos y las actividades criminales de cuello blanco.
De esta manera es que la estructura del mundo capitalista
comienza a permearse de la necesidad de delinquir
para el incremento de las ganancias, y esto termina por
traducirse en las formas cotidianas de corrupción mexicana
(el regateo, la mordida, etc.), pero también produce las
formas de organización criminal de acumulación violenta
(robo, secuestro, extorsión, derecho de piso). Todo ello,
acompañado de la premisa fundamental de que ahora el
dolor, el sufrimiento, la sangre y la propia muerte son objeto
de enriquecimiento, hacen que el lado B del capitalismo
padezca condiciones de violencia extrema. El triunfo del
capitalismo mundializado es en tercer mundo la conversión
del dolor, de la sangre, del sufrimiento y de la vida en
ganancia.
14
Sayak Valencia, Capitalismo Gore. (Barcelona: Melusina, 2010). La propuesta de lectura que sugiere pensar las transformaciones del capitalismo en
tercer mundo como el lado B o el capitalismo Gore siguen siendo vigentes y de
ellas se parte en el presente texto.
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El segundo punto señalado por el autor es el que
se refiere al debilitamiento de los Estados, es decir, la
promulgada reducción de la intervención del Estado en el
flujo económico ha determinado en gran medida que estos
se conviertan en meros instrumentos de administración y
dejen de ser determinantes en las decisiones económicas
globales.15 Paradójicamente, la observación marxista de
ver el Estado como un aparato o instrumento del poder
político se ejemplifica a la perfección en la actual forma
de organización del poder en la economía mundial. Los
Estados comienzan a circular como meros instrumentos
para la organización de la riqueza y el capitalismo alcanza
su hegemonía transformándose en bioeconomía. Esto
guarda consecuencias radicales en tercer mundo, pues bajo
el amparo de seguir el flujo especulativo de la riqueza se
amplía un horizonte en el que el Estado no necesariamente
reduce su poder de acción, sino que participa con
transformaciones estructurales en leyes que permitan el libre
flujo del capital, es decir, se convierte en delincuencial. Esto
en primera instancia crea un Estado dispuesto a beneficiar a
los intereses de la economía global con leyes que permitan
el incremento de la riqueza (la cancelación o reducción
de derechos laborales) y/o la introducción de dinámicas
capitalistas que deterioran el medio ambiente (leyes mineras
en beneficio de la extracción, grandes proyectos de inversión
que transforman el ecosistema). En segunda instancia, y
de manera más grave, en esta forma delincuencial de la
economía que venimos describiendo, el Estado comienza
a participar con grandes empresas criminales afianzando
lo que se ha venido llamando un Narco-Estado o Estados
Delincuenciales en el que la ganancia se ejecuta a través
de la violencia extrema y la introducción del crimen. Todo
ello describe a la perfección una nueva etapa del capital
15
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 35.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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en la que el enriquecimiento solo puede darse sin velo que
disimule su violencia originaria. El capitalismo no hace
otra cosa que regresar a su origen violento y mostrarnos
todo el lodo y sangre que ha venido chorreando.

Con todo lo anterior, queda claro el modo en que
las nuevas prácticas imperiales16, reconocidas por Badiou
como el tercer elemento de la estructura del mundo,
comienzan a proliferar en el tercer mundo. El vínculo entre
la delincuencia y los poderes políticos organiza el control
del espacio mediante la violencia extrema. La anarquización
de territorios en los que la violencia impera y que nuestro
pensador llama zonificación genera un marco en el que la
ganancia se produce bajo lo que Harvey llama acumulación
por desposesión.17 El nuevo imperialismo se detiene en las
materias primas como objeto principal del nuevo mercado
mundial y repite el colonialismo bajo prácticas extractivas
violentas sobre los territorios y los seres humanos. Lo que
se ha venido nombrando como neocolonialismo extractivo
se vuelve evidente y su violencia extrema es la antesala
de todas las demás violencias. Todas estas prácticas no
negocian con la vida humana y extrahumana en tanto que
son prácticas de destrucción de la vida en su generalidad.
Las consecuencias en las poblaciones
Las consecuencias en las poblaciones de lo que describe
el pensador francés forman una situación cada vez más
extrema. La organización de la riqueza producida por
la expansión del capitalismo ha generado un conjunto
de desigualdades que en tercer mundo se expresa de una
16

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 29.

David Harvey, El nuevo imperialismo. Acumulación por desposesión.
17
(Buenos Aires: CLACSO, 2004).
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manera particular. La concentración, que el autor menciona,
del 86 % de la riqueza en el 10 % de la población mundial,
el 14 % de la riqueza restante concentrado en el 40 % de los
seres humanos y la conversión del 50 % de la población en
completos desposeídos cobra tintes distintos si se hicieran
cartografías del mundo.18 Fruto de esa concentración, uno
observaría que gran parte de las poblaciones ricas o con
la posibilidad de pertenencia en la riqueza del mundo se
encuentran localizadas en el primer mundo y la mayor
parte de los desposeídos se encuentran en el tercer mundo
(África, Medio Oriente y Latinoamérica). De esta manera
es que se van afianzando muros físicos y mentales entre
quienes participan del desarrollo del capitalismo y quienes
han sido condenados a la miseria.
Millones de seres humanos convertidos en vidas
fuera del marco de producción y consumo terminan
generando lo que Bertrand Ogilvie nombra sujetos
desechables o poblaciones chatarras.19 Seres que, al ser
excluidos de la mecánica del capital, y no pudiendo ser
asalariados ni mucho menos consumistas se entregan a
la condena de no ser nada y desaparecer en vida. Dichas
poblaciones inevitablemente caminan en dos sentidos, la
espera condenatoria de su desaparición o la búsqueda de
ser integrado de cualquier forma a la mecánica del goce
capitalista. La primera generará seres condenados en la
espera de su muerte sobreviviendo con lo que encuentran
en la chatarra –suicidas de las banquetas– y la segunda
propiciará una búsqueda de integración atravesando los
muros (migrantes) o introduciéndose delincuencialmente.
De esta manera es que en el tercer mundo se concentra
18

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 45-47.

Bertrand Ogilvie, El hombre desechable. Ensayo sobre las formas del ex19
terminismo y la violencia extrema. (Buenos Aires: Nueva Visión, 2015).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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gran parte de las poblaciones desposeídas y dicha situación
explica la forma de organización delincuencial y las grandes
peregrinaciones del sur al norte en espera de integrarse
como mano de obra barata en el primer mundo.
Las subjetividades nihilistas en tercer mundo americano (el caso mexicano)
Todo lo anterior pervierte las tres formas subjetivas típicas
que el pensador francés perfila en su trabajo. Siguiendo
la organización delincuencial del tercer mundo, dichas
formas subjetivas encuentran un camino bifurcado.20 Para
las subjetividades occidentales que describe Badiou y que
participan del 14 % de la riqueza mundial, les queda vivir
bajo la defensa de su posición de clase y bajo el temor
de perderla, no solo las alimenta el miedo y desprecio de
aquello en que se pueden volver, sino también la necesidad
de que, para pertenecer a esa clase, cada vez más reducida,
deberán participar en la trama delincuencial que estructura
el tercer mundo. De esta forma, nutren su existencia de
racismo y clasismo, pero para poder mantenerse en ese
lugar algunos/as comienzan a participar en prácticas
delincuenciales (enriquecimiento ilícito, evasión de
impuestos, etc.). La cada vez más latente posibilidad de
conversión en desposeídos induce a encontrar prácticas en
las que su estatus se sostenga y esto es lo que propicia un
acercamiento a prácticas ilegales y hasta de reproducción
de la violencia extrema.
Otro tanto sucede con las subjetividades del deseo
de Occidente que, condenadas a no tener nada y ser parte
de la masa de los desposeídos del mundo, inician prácticas
para integrarse a ese Occidente que los expulsa. El deseo

20
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 59-63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

56

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

de poseer y participar de Occidente lleva a los sujetos
desposeídos a buscar los lugares donde pueden volver a
contar e introducirse en la estructura del mundo. En este
sentido es que las grandes migraciones en el mundo son
consecuencia de ello, miles y miles de personas saliendo
todos los días de los lugares devastados y desertificados
hacia un lugar más rentable se vuelven presas de varias
situaciones complejas. La primera es ser parte de los
grandes números de violencia sobre los sujetos migrantes
en la que, en algunos momentos, los sujetos de Occidente
participan defendiendo su situación privilegiada. Las
políticas antinmigrantes del cierre de las fronteras, como
las prácticas de odio y desprecio de su situación, hacen
de su camino un trajín de vida y muerte. Los problemas
más graves de esa población se encuentran en que, al ser
sujeto desechable que no importa ya para ningún Estado
ni economía, genera una última ganancia para el mercado
mundial convirtiéndose en objeto de extracción de un
plusvalor delincuencial como lo son los negocios del
mercado de esclavos y la trata de blancas. Esperanzados
de aliviar su dolor y su situación de no ser nadie, su vida se
convierte en objeto de una ganancia delincuencial en la que
se negocia hasta su último respiro.
Lo anterior permite dar más claridad a las
subjetividades nihilistas expresadas por Badiou. Si los
terroristas que provocaron los atentados y las matanzas de
noviembre de 2015 constituyen la base ejemplar de una
forma subjetiva en la que el deseo de venganza e imitación
alienada se conjugan para darle vida a la máxima expresión
de violencia extrema sobre las poblaciones y sobre la vida.
Forma que nihiliza o niega cualquier valor de la vida y la
convierte en algo que se arrebata en cualquier momento.21

21
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 68.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

57

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Dicha forma subjetiva en tercer mundo se adhiere a otras
determinantes y cobra vida en sujetos delincuenciales como
los sicarios, jefes de plaza o grandes narcotraficantes. Todos
ellos comparten con el terrorista la búsqueda de satisfacción
perversa del deseo de Occidente, pero más que vengarse de
la situación en que se encuentran, se miran a sí mismos
como unos empresarios de la máquina de destrucción del
capitalismo.22 Las grandes filas de subjetividades nihilistas
o delincuenciales del tercer mundo operan bajo la misma
dinámica del terrorismo, pero aderezada por otras fuentes.
Su necesidad primordial radica en satisfacer el mandato al
goce capitalista mediante el enriquecimiento con prácticas
delincuenciales de muerte. El sentimiento religioso del
terrorista que ha servido como operación ideológica,
soporte para justificar sus grandes ataques, es renegociado
con varias directrices en los sujetos del tercer mundo. La
primera de ellas es la conjugación de sus acciones en una
religión sincrética de soporte que cumple las expectativas
de reivindicación de sus acciones y de promesa de una
vida eterna.23 Otra de ellas se observa en su reencuentro
con la población, convirtiéndose en un mártir del sistema
capitalista y alguien que ha podido reivindicar su vida,
aunque sea de manera delincuencial. Dicha situación crea
una forma cultural de soporte en la que éste se convierte en
quien se sacrifica por el pueblo para restituirle una riqueza
pérdida.24 De esta forma, el sujeto nihilizado se convierte en
22
Sayak Valencia ha sugerido llamar necroempresarios o sujetos endriagos que hacen de la muerte una forma de ganancia.
En este sentido es que aparecen los cultos sincréticos a la Santa Muer23
te, a Jesús Malverde y/o San Judas. En el mismo sentido pueden explicarse la
construcción de grandes mausoleos en panteones como los Jardines del Humaya. Dichas expresiones son en el fondo formas de continuación de prácticas
milenarias de santificación de la vida para convertirla en divina y por ello con
posibilidad de redención.
En ello se explica el despilfarro de dinero en comunidad o fiestas, el apo24
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
58
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

un cristo de los desposeídos, pues ha podido robar riqueza
para beneficiarse a él y sus pobres. Con ello se crea un culto
y aceptación de la comunidad al delincuente. Esto permite
reproducir la nihilización y promoverla como forma de
vida aceptable. La empresa delincuencial alcanza un sostén
como narcocultura y ese sostén le permite reproducirse
en todos los desposeídos del tercer mundo. La empresa
de nihilización del sujeto no está solo en el ejercicio de
violencia extrema que ejecuta, sino en su reproducción como
cultura a imitar, en su capacidad de invitar a convertirse en
parte del clan. Pero no hay que olvidar que los soportes
religiosos y culturales que amparan su vida e invisibilizan
sus prácticas están acompañados del deseo de Occidente
que no negocia la riqueza obtenida por medio de la muerte,
la sangre y el sufrimiento, por lo que sus grandes acciones
de caridad o su gran amor a la religión o su gran apoyo a los
suyos son solo semblantes de su verdadera actividad que
se caracteriza por ser la herramienta mayor de la violencia
extrema: el crimen sobre la vida humana y extrahumana.
Crímenes demenciales
Estas subjetividades que conforman el sujeto nihilista
(el sicario, el jefe de plaza y el gran narcotraficante, etc.)
construyen un clima de violencia extrema que no termina
con grandes atentados o matanzas como las analizadas por el
pensador postestructuralista, sino con la transformación de
la violencia extrema en algo cotidiano. El flujo monetario
que circula detrás de ellos comienza con los negocios de
tráfico y producción de drogas, pero avanza por el camino
del robo, la extorsión, el derecho de piso, el secuestro, la

yo monetario y estructural a la población. Con ello el sujeto reincorpora su vida
y se reencuentra con su comunidad como una persona admirada. Esto al mismo
tiempo crea una imagen arquetípica deseada para los sujetos desposeídos.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
59
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

violación, la mutilación de los cuerpos, la destrucción de las
vidas (empozolamientos, encobijados, etc.) para terminar en
el crimen de la desaparición forzada. Todos ellos funcionan
como operadores de la extracción de plusvalor delincuencial
generando ganancias tras la violencia ejecutada y al mismo
tiempo rastros que funcionan como comunicación entre pares
y entre la población. La violencia extrema genera riqueza
y comunica quien es el dueño, esto termina generalizando
un estado de guerra que ya no se da entre Estados Nación,
sino contra todas las poblaciones efectuándose como guerra
sentida. Si nos parecía inconcebible la matanza ejecutada
por los terroristas perpetradores de los atentados en Francia,
la acción de la desaparición forzada convertida en un rasgo
cotidiano en México se nos presenta como un crimen
demencial por encima de lo antes visto.

Si a lo largo de su historia, la desaparición forzada fue
fruto escabroso de la necesidad de los Estados de proteger su
interés y de destruir emocional y mentalmente al enemigo de
la nación, en el triunfo del capitalismo mundializado donde
los Estados han sido debilitados y han pasado a ser materia
de segundo orden o formar parte del crimen organizado,
este nuevo poder (criminal) produce una dimensión de la
desaparición impensable en la que el crimen no es solo sobre
una vida o un enemigo, sino un modo de desperdigar el horror
sobre los territorios y los cuerpos. Un crimen ontológico en el
que la suspensión de la vida y de la muerte genera una nueva
condición de violencia extrema, pues la vida y la muerte han
quedado suspendidas y los sujetos son enviados a un limbo
ontológico que produce en las poblaciones un sentimiento de
horror que se fomenta y produce todos los días de incertidumbre
ante él o la desaparecida. El dolor se convierte en infinito y
continuo, pues no termina ahí donde el cuerpo fue separado
y vejado, sino que se extiende a todos los días que hacen de
dicha situación una experiencia perturbadora.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
60
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

En el marco de la operación criminal de extracción
del plusvalor este último crimen encierra la condena última
a la que todo sujeto puede llegar cuando se le convierte en
desechable. Se desaparece para convertir su vida en cuerpo
de explotación gratuito (esclavitud sexual y laboral). Se
desaparece para extraer un plusvalor técnico que fortalezca
los medios de producción de la empresa criminal (esclavitud
profesional o técnica). Se desaparece para construir en el acto
un rastro que desperdiga dolor y sufrimiento y que permite
más adelante la zonificación y la ocupación del espacio de
manera delincuencial (desaparición de las resistencias).
En lo que respecta a la desaparición como último sistema
de comunicación, se desaparece para comunicar a otros
la dueñidad de los territorios, para hacer de ella un marco
simbólico que desperdiga el dolor por todas partes y nos
hace saber que la violencia extrema nos puede tocar a todos
(desaparición generalizada).
Todos estos crímenes son el camino de lo que
Badiou llama la fascistización del mundo,25 una forma
de cumplimiento del deseo de Occidente mediante una
práctica delincuencial. Lo interesante, visto desde el
tercer mundo, es el modo en que esta fascistización del
mundo no solo toca a los sujetos nihilistas que hace unas
líneas se describen, sino que promueve y baña todas
las subjetividades típicas que, en un mundo (el tercero)
construido bajo una organización delincuencial, están
obligadas a, para subsistir y mantener su estatus, sean
orilladas a delinquir.26 En este sentido es que la máquina

25

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 69.

De esta forma es como se explica la constante aparición de sujetos de26
lincuentes de cuello blanco y las preocupantes formas de secuestro y desaparición de personas migrantes producidas por gente de la población que no están
adscritas a ningún poder criminal, pero en la necesidad de satisfacer el deseo
de Occidente perpetran crímenes de secuestro sobre poblaciones desposeídas
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
61
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

capitalista ha construido a sus propios verdugos o, con
más propiedad, se revela como una eficiente máquina de
destrucción de la vida, en ella no hay nada más que la
producción de muerte y desaparición de las vidas humanas
y extrahumanas. El nuevo liberalismo capitalista y su
triunfo son la expresión auténtica del verdadero fin del
capitalismo: destruir la posibilidad de habitar el mundo.
La crisis actual y nuestro mal desde el tercer mundo

Hacia finales de la conferencia, el filósofo comunista
expresa que uno de sus máximos intereses en la conferencia
tiene que ver con lo que esa producción subjetiva nihilista
propone a los jóvenes que, en todo caso, son los que
terminan reproduciendo la violencia.27 A su parecer, la
población juvenil, que inevitablemente padece de forma
intensificada la conversión en seres desposeídos, comienza a
ser orillada a transformarse en subjetividad nihilista. Presas
de la necesidad de pertenecer a algo y cumplir el deseo
de Occidente, jóvenes que no son nadie son convertidos
en terroristas dispuestos a sacrificar su vida por tan solo
pertenecer un instante al goce de Occidente. Acompañados
del soporte ideológico de la religión convierten su vida en
una gloria en la que las muertes perpetradas no importan.
En este sentido es que habla de la estructura del mundo
como una auténtica máquina de desorientación de las y
los jóvenes que termina destruyendo sus vidas y las vidas
de los otros. En el tercer mundo, y específicamente en el
México contemporáneo, la traducción de esta tesis nos
lleva a un fenómeno nombrado como juvenicidio,28 forma
migrantes. Cfr., Federico Mastrogiovanni, Ni vivos ni muertos. La desaparición
forzada en México como estrategia de Terror. México: Grijalbo, 2016.
27

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 70-71.

Dentro de los especialistas del tema se pueden revisar los trabajos de
28
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
62
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

conceptual acuñada para expresar la manera en que un
grupo específico de la población convertida en desechable
es afectado de manera más contundente con la violencia
extrema. Las y los jóvenes condenados a la precarización
radicalizada por la estructura del mundo son anzuelo fácil
para la reproducción de formas subjetivas nihilistas que,
bajo el soporte-religión sincrética y el soporte-cultural
(narcocultura) aspiran a reintegrarse al deseo de Occidente
aunque sea un instante. Es así como miles de niños, niñas y
jóvenes se convierten en elementos del crimen organizado
y son encargados de ejecutar los crímenes demenciales que
hace unos párrafos mencionábamos.29 Su vida produce
la violencia extrema generalizada, pero está expuesta a
morir en cualquier momento por lo que se encuentra en el
mandato Occidental produciendo muerte y aceptando su
muerte demasiado pronto. Otro tanto sucede con la vida
de la juventud convertida en desechable, expuestos a la
violencia extrema de aquellos nihilizados, los cuerpos de
los desechables son materia del horror extremo al que llegan
esas vidas que, condenadas a morir en cualquier momento
son capaces de producir dolor en aquellas vidas que ya no
cuentan. Por todos lados, la desorientación del mundo y de
la juventud en tercer mundo expresa contundentemente el
camino hacia la muerte que estamos viviendo.30

José Manuel Valenzuela y Alfredo Nateras. Cfr., José Manuel Valenzuela, Trazos
de sangre y fuego. Bionecropolítica y juvenicidio en América Latina. Guadalajara:
CALAS, 2018. Cf., Alfredo Nateras, juventudes sitiadas y resistencias afectivas.
México: Gedisa, 2016.
Javier Valdez Cárdenas, Los morros del narco. Historias reales de niños y
29
jóvenes en el narcotráfico mexicano. México: Aguilar, 2014.
Aunado a esto, no parece gratuito que los últimos trabajos de Badiou se
30
han concentrado en hablarle a la juventud y sobre todo en hablar de la desorientación del mundo. Cf. Alain Badiou, La verdadera vida. Un mensaje a los jóvenes. (Madrid, Malpaso, 2017). Alain Badiou, ¿Qué es vivir? Imágenes del tiempo
presente III. (Buenos Aires: Amorrortu, 2022).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
63
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Las salidas a dichas crisis

El último comentario con el que cierra el autor es de vital
interés para nuestro trabajo. En el marco de la actual crisis en
la que vivimos, Badiou señala que, en similitud con la obra de
Fedra de Racine, nuestra situación parece ser una enfermedad
de muerte, pero quizá nuestro mal no viene de los asesinos
perpetradores de los atentados o ejecutores de la violencia
extrema, sino de carecer de una perspectiva distinta a la del
capitalismo mundializado. Quizá nuestro mal viene de carecer
de una nueva política emancipadora que en Europa tenía que ver
con el comunismo.31 Regresar a una política emancipatoria que
se contraponga a las políticas de muerte y que genere una nueva
subjetividad típica que contrarreste la fascistización del mundo
le parece un objetivo por el que hay que luchar.32 Es en esta tesis
final donde parece advertirse una salida a la violencia extrema,
pues ahí donde la violencia se ha convertido en cosa de la vida
diaria (tercer mundo) comienza a emerger esa forma típica de
subjetividad que no teniendo nada que perder y condenada a
la violencia extrema, se resiste a ser parte de su reproducción.
Seres desorientados en el mundo –por la máquina de muerte
capitalista– que comienzan a encontrar una orientación en el
mundo en la defensa de su forma de vida en comunidad, de su
forma de vida en la tierra y de una forma de política emancipatoria
más allá o más acá de los ideales europeos. El esfuerzo radicaría
en comenzar a acompañar sus luchas y aprender de ellas una
nueva política emancipatoria que no condene nuestra vida ni la
de nuestra juventud a la destrucción que vivimos.
Bibliografía
Louis Althusser, Para un materialismo aleatorio, trad.
Pedro Fernández. Madrid: Arena Libros, 2002.
31

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 89-91.

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 92-93.
32
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

64

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Alain Badiou, ¿Qué es vivir? Imágenes del tiempo presente
III. Buenos Aires: Amorrortu, 2022.
Alain Badiou, La lógica de los mundos. El ser y el
acontecimiento 2, trad. Maria del Carmen Rodríguez.
Buenos Aires: Manantial, 2008.

Alain Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, trad. María
del Carmen Rodríguez. Buenos Aires: Capital Intelectual,
2016.
Alain Badiou, La verdadera vida. Un mensaje a los jóvenes.
Madrid, Malpaso, 2017.
Byung Chul Han, Psicopolítica, Barcelona: Herder, 2014.
David Harvey, El nuevo imperialismo. Acumulación por
desposesión. Buenos Aires: Clacso, 2004.
Federico Mastrogiovanni, Ni vivos n i muertos. La
desaparición forzada en México como estrategia de Terror.
México: Grijalbo, 2016.
Alfredo Nateras, juventudes sitiadas y resistencias afectivas.
México: Gedisa, 2016.
Javier Valdez Cárdenas, Los morros del narco. Historias
reales de niños y jóvenes en el narcotráfico mexicano.
México: Aguilar, 2014.
José Manuel Valenzuela, Trazos de sangre y fuego.
Bionecropolítica y juvenicidio en América Latina.
Guadalajara: CALAS, 2018.
Sayak Valencia, Capitalismo Gore. Barcelona: Melusina,
2010.
Slavoj Žižek Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales.
Barcelona: Paidós, 2011.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

65

�D.R. 2023 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 3, No. 5, enero-junio
2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
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https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
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actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
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Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier Alain Badiou: una filosofía del acontecimiento para el siglo XXI
Coordinadores:
Dr. Juan José Abud Jasso (Universidad Nacional Autónoma de México)
Dr. Raúl Reyes Camargo (Instituto de Educación Media Superior de la
Ciudad de México y Universidad Autónoma Metropolitana)
Autores
Alfredo González Reynoso
Juan Manuel Rodríguez Rojas
Camila Joselevich Aguilar
Miguel Ángel Olivo Pérez
Nicol A. Barria-Asenjo
Angelina Uzín Olleros
Alfredo Pizano Ferreira
Emmanuel Díaz del Ángel
José Pedro Rodríguez Ramos
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Dossier

San Pablo. El precio que hay que pagar
Saint Peter. The price that has to be paid
Saint Paul. Le prix à payer
Camila Joselevich Aguilar1

Resumen
Para el filósofo Alain Badiou, Pablo de Tarso, en cuyas cartas se
define en buena medida la tradición cristiana occidental, fundó el
universalismo inventando “una lengua donde locura, escándalo
y debilidad sustituyen a la razón cognoscente, al orden y a la
fuerza”. Si bien no se procurará refutar por entero el Pablo de
Badiou, se verá en este texto los límites que es necesario poner a
afirmaciones como la anterior, no con el fin de volver a un Pablo
inocuo y cómodo para el poder —es decir, el del fin del siglo
I, el de la deuterosis—, lo cual sería obsequiarle un Pablo a la
derecha, sino, antes bien, para restarle un paulinismo quizá no
tan provechoso a la izquierda.

Palabras clave
Pablo de Tarso, universalismo, revolución, continuidad, revuelta

1
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y
Letras, Ciudad de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
66
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Abtract:
For the philosopher Alain Badiou, Paul of Tarsus, in whose
letters the occidental Christian tradition is pretty much defined,
is the founder of universalism by inventing “a language in which
folly, scandal and weakness take the place of cognitive reason,
order and strength”. The purpose of this text is not the entirely
disprove Badiou’s concept of Paul, we will discuss the limits
which are necessary to impose to certain statements of his such
as the one I’ve mentioned before, not with the intention to go
back to an innocuous and comfortable concept of Paul for those
in positions of power -that is to say, the concept of Paul at the end
of the first century, the one from deuterosis-, that would be to gift
Paul to the right wing, instead, I aim to subtract a “Paulinism”
that may not be of benefit to the left wing.

Key Words:
Paul of Tarsus, universalism, revolution, continuity, uprising.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

67

�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Résumé
Pour le philosophe Alain Badiou, Paul de Tarso, dont les lettres
définissent en grande partie la tradition chrétienne occidentale,
a fondé l’universalisme en inventant « une langue où folie,
scandale et faiblesse remplacent la raison cognitive, l’ordre et
la force ». Bien que l’on ne cherchera pas à réfuter entièrement
Paul de Badiou, on verra dans ce texte les limites qu’il faut poser
à des affirmations comme la précédente, pas pour revenir à un
Paul inoffensif et confortable pour le pouvoir – c’est-à-dire, celui
de la fin du Ier siècle, celui de la deuterosis1—, qui serait de lui
offrir un Paul à droite, mais plutôt de lui soustraire un paulinisme
peut-être pas aussi profitable à gauche.

Mots-clés
Paul de Tarse, universalisme, révolution, continuité, révolte.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

68

�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Introducción. La transposición
¿Un primer cruce, una primera síntesis, de vocabulario lógico con terminología
política? No. No es primero,
ni quizá el primordial. Antes, siempre antes, estaba
Pablo. En el principio.
Patxi Lanceros2

El filósofo franco-marroquí Alain Badiou relata aquella
vez que Pier Paolo Pasolini tuvo la intención de realizar un
filme sobre Pablo de Tarso transpuesto al tiempo presente.
El cineasta italiano encontraba completamente posible
“hacer de Pablo un contemporáneo sin modificar en nada
sus enunciados”3 pues, decía, “el contenido universal de
su predicación […] es todavía absolutamente real”.4 En
la película, que nunca llegó a filmarse, Damasco iba a ser
la Barcelona de la España de Franco, a donde “el fascista
Pablo” iría en misión ante los franquistas; pero en el camino
de Barcelona, atravesando el suroeste de Francia, tendría
una iluminación por la que se pasaría “al campo antifascista
de la resistencia”5.
En efecto, para Pasolini, el apóstol de los gentiles
deseó “destruir de manera revolucionaria un modelo de
2
Patxi Lanceros, Orden sagrado, santa violencia. Teo-tecnologías del poder (Madrid: Abada, 2014), 76.
3
Alain Badiou, San Pablo. La fundación del universalismo (Barcelona:
Anthropos, 1999), 39.
4

Badiou, San Pablo, 39.

5
Badiou, San Pablo, 39. El guion se ha publicado en inglés: P. P. Pasolini,
St. Paul. A Screenplay, trad. Elizabeth Casteli, pról. Alain Badiou (Nueva York:
Verso, 2014).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
69
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

�San Pablo.
El precio que hay que pagar

sociedad fundada en la desigualdad social, el imperialismo
y la esclavitud [hallándose en él] la santa voluntad de la
destrucción”.6 La santidad paulina, pensó, es nada menos
que la del militante. Sin embargo, tal santidad habría sido
traicionada por su propia creación: la ekklesía, la congregación
o, en la transposición fílmica, la Organización, el Partido.7
Comprende Pasolini que Pablo se habría vuelto “un hombre
de aparato”, “un militante de la III Internacional”, y es la
ekklesía por él fundada la que habría malversado sus propios
principios. El militante comunista del siglo I no puede
soportar la presión. “El Partido, por las exigencias cerradas del
militantismo, invierte poco a poco la santidad en sacerdocio.
¿Cómo puede la auténtica santidad (que Pasolini reconoce
absolutamente en Pablo) soportar la prueba de una Historia
huyente y monumental”8 que orilla al endurecimiento
mediante la institucionalización? En la reflexión del cineasta
la respuesta es que no puede hacerlo si no se endurece ella
misma: la santidad se vuelve autoritaria y organizada.9
Es un movimiento de deformación del santo en sacerdote:
“el movimiento, casi necesario, de una traición interior”,
señala Badiou.10 En suma, explica el filósofo: “Una santidad
inmersa en una actualidad como la del Imperio Romano o
la del capitalismo contemporáneo no puede protegerse sino
creando, con toda la dureza necesaria, una Iglesia. Mas esta
Iglesia transforma la santidad en sacerdocio”.11
Para Pasolini, fue a partir de este quiebre que Lucas
habría aprovechado para reportar oportunistamente, en el
6

Badiou, San Pablo, 39.

7

Badiou, San Pablo, 40.

8

Badiou, San Pablo, 40. Cursivas nuestras.

9

Badiou, San Pablo, 40.

10

Badiou, San Pablo, 41.

Badiou, San Pablo, 41.
11
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

70

�San Pablo.
El precio que hay que pagar

libro de los Hechos de los Apóstoles, un Pablo cómodo
para Roma, inocuo, descremado. El objetivo de Hechos
habría sido dibujar al apóstol “como si siempre hubiera
sido sacerdote”,12 en el mismo tenor, agreguemos, de la
inventio del Pablo exageradamente institucionalizado que
tiene lugar en las epístolas deuteropaulinas y pastorales. El
santo Pablo habría así desaparecido.
Este guion cinematográfico es traído a cuento por
el filósofo marroquí en su San Pablo. La fundación del
universalismo, publicado en 1999, precisamente para
acompañar su propia reivindicación paulina. Como es
sabido, Alain Badiou es uno de los mayores representantes
del renovado interés que existe por el tarsiota en el
pensamiento crítico y la filosofía política contemporánea.
En dicha publicación de fin de siglo, Badiou señala algunas
de las preguntas que han guiado su reflexión sobre el asunto
y ubica una cierta línea de consonancia entre su inquietud
como filósofo y la del apóstol de los gentiles. El judío de
Tarso, convertido, iluminado, habría reventado el concepto
de Israel extrayéndolo del ámbito étnico-nacional, poniendo
de cabeza la lógica y el orden de lo existente, luego entonces
“destinando a lo universal una cierta conexión del sujeto y de
la ley”. Mas al hacer esto, dice Badiou, el apóstol se pregunta
“cuál es el precio que hay que pagar por esta destinación,
tanto del lado del sujeto como del lado de la ley”13. Y aclara
el filósofo: “esa pregunta es exactamente la nuestra”.
Es también, precisamente, la que hemos llevado
nosotras al título de este escrito buscando un paralelismo
12
Badiou, San Pablo, 41. Cf. la consideración propiamente badiouana:
Hechos de los Apóstoles es “un documento oficial, encargado de dar una versión
tan uniforme, organizacional y romana como fuera posible de los primeros decenios del cristianismo” (Badiou, San Pablo, 27).
Badiou, San Pablo, 8.
13
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

que nos permita seguir pensando a Pablo junto con Badiou,
pero que a la vez nos distancie de él hasta cierto punto. Pues,
según nuestro punto de vista, no habría sido sólo con la
redacción de Hechos o de las deuteropaulinas que Pablo se
“amigó” con la lógica del imperio, incluso con ciertas trazas
del legalismo hebreo. Esa consonancia, según observamos,
habría estado siempre antes, en el principio —para retomar
el juego juanino que se asomó en nuestro epígrafe—. Así
pues, observaremos en las siguientes páginas ciertos hilos
del telar paulino que nos resultan incómodos en relación
con toda aquella reivindicación. No se pretendería refutar
en general el Pablo de Badiou, y por esa razón el primer
apartado consistirá precisamente en exponer a grandes
rasgos la reivindicación badiouana del apóstol de la mano
con otro tipo de estudios y reflexiones que apuntalan de
diversos modos su tesis. Lo que se buscará después, sin
embargo, es sacar a la luz, acaso destejiendo, siempre por
la izquierda, algunos de esos hilos incómodos; y en ello
consistirá el segundo de los apartados. Finalmente, en el
tercero de éstos veremos ciertos hilos particulares un poco
más de cerca: la noción de universalismo, el concepto de
doxa, y cómo pueden ayudar a observar mejor el entramado
amplio.
Para Alain Badiou, como pronto diremos nuevamente,
el tarsiota fue el inventor de “una lengua donde locura,
escándalo y debilidad sustituyen a la razón cognoscente,
al orden y a la fuerza”.14 Vamos a ver aquí los límites que
es necesario poner a nociones como ésta; y no para volver,
junto con Lucas, a un Pablo inocuo y cómodo para el poder,
lo cual sería obsequiarle un apóstol al capital y la derecha
global; sino, antes bien, para restarle a la izquierda acaso
algunos hilos de un paulinismo quizá no tan afortunado.
14
Badiou, San Pablo, 50-51.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

La reivindicación
Dios ha escogido a los locos
del mundo para confundir
a los sabios, y ha escogido Dios a los débiles para
confundir a los fuertes. Lo
más bajo y despreciable del
mundo ha escogido Dios; lo
que no es, para reducir a la
nada lo que es.
1Cor 1:27

Pablo importa mucho, no tanto como personaje, sino como
situación teológica y política. Los motivos han sido diversos.
Ciertas izquierdas, desde el siglo pasado, han observado
en la figura de Pablo un modelo ejemplar del compromiso
militante. No sólo la perspectiva filosófica y teóricopolítica, sino otras, filológicas, socio-históricas, por supuesto
teológicas, han reconstruido el paulinismo como un proyecto
de contra-poder, antimperialista e incluso anticolonial15
basado en la universalización de un euangelion teopolítico
que habría venido a desgajar o a reemplazar, según el punto
de vista, el euangelion imperial: la pax implementada por
Roma, que tiene la violencia como vehículo. Se ha sostenido,
pues, que el planteamiento paulino entra perfectamente en
resonancia con las experiencias, urgencias y discusiones en
torno a las formas y contenidos de las luchas anticapitalistas
y antimperialistas del presente.
15
Cf. el trabajo del grupo de investigación “Orígenes del Cristianismo en
Perspectiva Interdisciplinar”, de la Universidad de Deusto, así como del grupo internacional “Paul and Politics”. Para una aproximación, cf. Richard Horsley (ed.),
Paul and Empire. Religion and Power in Roman Imperial Society (Harrisburg:
Trinity Press International, 1997); Richard Horsley (ed.), Paul and Politics. Ekklesia, Israel, Imperium, Interpretation (Harrisburg: Trinity Press, 2000); y R. Horsley
(ed.), Paul and the Roman Imperial Order (Harrisburg: Trinity Press, 2004).
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Alain Badiou es, como ya decíamos, uno de los
mayores representantes de este renovado interés por la
cuestión paulina. Vivir en la cuenca del Mediterráneo del
siglo I y vivir en nuestros tiempos tienen en común, piensa él,
el enfrentarse con “la figura monumental de la destrucción de
toda política”, que equivale, respectivamente, al “despotismo
militar llamado Imperio romano”16 y a “la lógica
mundializada del capital” que se acompaña de fanatismos
identitarios, muchas veces étnico-nacionales.17 Pablo, dice
Badiou, “es un pensador-poeta del acontecimiento, al mismo
tiempo que practica y enuncia rasgos invariantes de lo que
se puede llamar la figura militante”.18 Badiou lee que “ya
no hay judío ni gentil, no hay esclavo ni libre, no hay varón
ni mujer, pues todos ustedes son uno en el christós Jesús”
(Gal 3:28); y lee que “Dios ha escogido lo que no es para
reducir a la nada lo que es” (1Cor 1:27); y que “nos hemos
convertido en la basura del mundo, como el desecho de todos
hasta ahora” (1Cor 4:13); y también que “ya no eres siervo,
sino hijo, y como hijo también heredero” (Gal 4:7). Se trata,
para Badiou, de “la invención de una lengua donde locura,
escándalo y debilidad sustituyen a la razón cognoscente, al
orden y a la fuerza, donde el no ser es la única afirmación
validable del ser, donde se articula el discurso cristiano”.19
El Cristo paulino, desde el punto de vista badiouano,
fue una estrategia para afirmar la vida donde no existiera un
principado humano; una “verdad diagonal en relación con
todos los subconjuntos comunitarios” que no se reclamaría,
por tanto, de ninguna identidad y no podría tampoco constituir
ninguna. “Está ofrecida a todos [...] sin que una condición
16

Badiou, San Pablo, 8.

17

Badiou, San Pablo, 9.

18

Badiou, San Pablo, 2.

Badiou, San Pablo, 50-51.
19
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74

�San Pablo.
El precio que hay que pagar

de pertenencia pueda limitar[la]”20, de donde se sigue la
igualdad de todas las personas ante el acontecimiento-Cristo.
Con esto en mente, Badiou ha propuesto volver al apóstol
para pensar ese gesto suyo de “separar cada proceso de
verdad de la historicidad ‘cultural’ donde la opinión pretende
disolverla”,21 esto es desvincular los procesos de verdad
del “relativismo” posmoderno que, en su entender, es el que
posibilita la expansión sin límites de las lógicas y dinámicas
capitalistas, esas que despliegan muerte antes que vida. Así,
el filósofo reivindica, es decir, rescata del horror de la historia
cristiana ulterior un Pablo así prehistórico y laico: el que
habría fundado la posibilidad de pulverizar las identidades
locales, históricas, legales, corporales, que conducen a
defender ideologías parciales y llegado el caso abusivas,
para sustituirlas con la no-identidad de un Cristo muerto y
universal —en cuanto resucitado— que abre el camino a una
humanidad sustraída del dominio de los poderes instituidos
en corrupción. Pablo, pues, funda el universalismo, pero
no en el más allá: “es aquí y ahora donde la vida toma su
revancha de la muerte […]. La resurrección es para Pablo
aquello a partir de lo que el centro de gravedad de la vida
está en la vida, ya que anteriormente, estando situad[o] en la
Ley, organizaba la subsumación de la vida por la muerte”.22
Volver a pensar el gesto paulino y asimismo “desplegar
sus enredos, vivificar su singularidad y su fuerza instituyente”,
es, para el filósofo, “una necesidad contemporánea”.23 Si el
capitalismo devasta y aniquila, será necesario reivindicar
todo aquello que no admita aletargamiento para afirmar la
vida. Dirá Lanceros que “el tiempo de Pablo es el tiempo
20

Badiou, San Pablo, 15.

21

Badiou, San Pablo, 7.

22

Badiou, San Pablo, 66.

Badiou, San Pablo, 7.
23
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

del fin: no tolera ni pausa ni muro”,24 no se retrasa, no
tolera katechon alguno, como sí lo hace —¡lo requiere!— el
deuteropaulinismo. El tiempo de Pablo, ho nyn kairós, “es el
de la acción entusiasta, entusiasmada”,25 dice el vasco, sin
duda jugando con la etimología del término. Y así también,
si el capitalismo no es otra cosa, dice Juan José Abud, que
la “inmensa producción, organización y administración de
la indiferencia”,26 el Pablo de Badiou permite renovar la
convicción en la posibilidad de “dislocar el sistema de forma
tal que éste será transformado en beneficio de los excluidos
y, por ello mismo, para hacer justicia”,27 donde no habría
lugar para la indiferencia, mas no como deber ser moral, sino
en el sentido de la irremediabilidad: “un sistema en el que
yo soy porque tú eres” de manera indefectible y en el que es
concretamente imposible hacer caso omiso del hecho de que,
“mientras permanezca un esclavo en la tierra, todos seremos
esclavos”, plantea Abud.28
Incluso es posible abonar al argumento desde
otros suelos, por ejemplo el filológico, que es asimismo y
necesariamente histórico-social;29 como ya decíamos, la
reivindicación de Pablo desde el pensamiento crítico es más
amplia que Badiou y la filosofía política. Pues el hecho es
que, de cara a Roma, el poder fundado en un centro político
24

Lanceros, Orden sagrado, 109.

25

Badiou, San Pablo, 109.

Juan José Abud Jaso, “La cuestión de la fe. Religión, hipótesis comunis26
ta y filosofía de la liberación”, Puertas, no. 17 (marzo de 2016): 40.
27

Badiou, San Pablo, 44.

28

Badiou, San Pablo, 44.

Las ideas contenidas en este párrafo específicamente aparecen más
29
profunda y extensamente desarrolladas en Camila Joselevich Aguilar y Alonzo
Loza Baltazar, “Pablo: palabra, imperio y disidencia. Compromiso y fragmentación en la izquierda”, Interpretatio. Revista de Hermenéutica 4, no. 1 (2019):
22-25. De allí han sido retomadas en sus líneas más generales.
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El precio que hay que pagar

pero cuya autoridad se reproducía en incontables centros
diseminados, cuyo dominium se reclamaba universal y
basaba tal reclamo en la religión y la teología del César,30
Pablo habría opuesto otro centro y otro universalismo,
haciendo frente a la retórica teopolítica imperial para una
apropiación de sus términos, de sus conceptos. El léxico
básico del lenguaje político romano, en términos como
parousía, apantesis, pistis, ekklesía o eirene, refiere en las
epístolas asuntos relativos al nuevo mundo crístico. Por
ejemplo, si fides/pistis refería el compromiso con el Imperio,
sus jerarquías, sus redes político-económicas y sus relaciones
clientelares, que por definición mantenían la desigualdad y
las relaciones de dependencia,31 Pablo la reconduce para
que apunte a una ‘fe contraimperial’: es ahora otro Dios el
único que tiene un carácter fiable (Rom 3:3). Y si parousía
designaba la llegada del rey o el emperador a un lugar, un
uso técnico relativo a la jerarquía gubernamental,32 Pablo
también reconduce el término para referir la llegada de
Jesús a la tierra, el único verdadero emperador (1Tes 2:19,
3:13, 4:15, 5:23). Y en el lema eirene kai aspháleia (“paz
y seguridad”) de 1Tes 5:2, nuevamente hay una torsión de
los términos. Pablo advierte la inminencia del fin, cuando
ho kyrios llegará de súbito “como un ladrón en plena noche”
—versículo del que hace eco un reciente libro de Slavoj
Žižek, no gratuitamente—, y señala: “Tan pronto como
digan ‘paz y seguridad’, entonces, de improviso, vendrá a
ellos el exterminio” (5:3). Pablo ridiculiza el discurso de la
pax romana amenazando con develar que la susodicha “paz”
30
Dieter Georgi, “God Turned Upside Down”, en Paul and Empire. Religion and Power in Roman Imperial Society, ed. Richard Horsley (Harrisburg:
Trinity Press International, 1997), 150-151.
31

Georgi, “God Turned Upside Down”, 149.

Helmut Koester, “Imperial Ideology and Paul’s Eschatology in 1Thessa32
lonians”, en Paul and Empire. Religion and Power in Roman Imperial Society, ed.
Richard Horsley (Harrisburg: Trinity Press International, 1997), 158.
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El precio que hay que pagar

no es sino legitimación de la violencia, un dominio territorial
que existe sólo en la medida en que pueda afirmarse por la
fuerza.33 La ‘paz’ y la ‘seguridad’ romanas son, para Pablo,
nada menos que un sangriento embuste.
Abud Jaso ha descrito de este modo un aspecto de
la filosofía badiouana: “Badiou entiende por decisión de
existencia o de pensamiento el elucidar las opciones de tal
modo que sólo se pueda tomar partido por alguna de ellas”,
es decir, escoger alguna de dos: Sócrates –la verdad– o
Calicles –el poder–, es necesario elegir.34 Esta dicotomía,
y con una militancia semejante, es la que vemos esbozada
por Pablo: en la apropiación del léxico teopolítico hay
una inversión que despoja a Roma de toda legitimidad y
se puede clamar entonces: es preciso dejarse convocar, es
preciso tomar la postura correcta. Hairesis es el término
griego para ello, lo cual será relevante páginas más adelante.
Dirá Badiou: “Que la referencia sea el hijo y no el padre
nos prescribe que ya no confiemos más en ningún discurso
que pretenda tener la forma de la maestría”.35 El Pablo
de Badiou, así, en un sentido invierte, mas en otro sentido
desfonda las pretensiones y los sentidos dados en el mundo.
O casi…
O casi todos… Resultaría equivocado afirmar sin más el
desfonde pleno de las lógicas del poder en Pablo de Tarso.
Esto es así por diferentes motivos, entre los que señalaremos
aquí sólo dos, de especial relevancia: el homoerotismo, por
un lado, y el llamado al orden y la quietud, por el otro,
33

Georgi, “God Turned Upside Down”, 149.

Juan José Abud Jaso, Las rebeliones en el pensamiento. Filosofía y política
34
en Althusser, Badiou y Rancière (México: Monosílabo-UNAM, 2019), 90.
Badiou, San Pablo, 46.
35
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El precio que hay que pagar

ambas cosas encauzadas, como veremos, por un tipo de
control de lo que se supone natural.
Se encendieron en concupiscencia los unos con los otros
Con todo y los anuncios de la supresión de la diferencia
entre mujer y varón (Gal 3:28, 1Cor 12, etc.) y algunas
expresiones de cierta equidad sexo-genérica, especialmente
en 1Corintios, Pablo, que desborda esos versículos, condena
el homoerotismo con el mismo recelo que los legalistas de
Jerusalén y los moralistas de la alta aristocracia romana.
Sabemos hoy que las ideas paulinas en torno a las “anomalías”
sexuales o eróticas están en consonancia con algunas notas
básicas de la moral estoica, en particular la asociación
entre las nociones de bien y justicia con la de naturaleza,
de donde se establece que las prácticas consideradas contra
naturam conducen al mal y a la injusticia.36 También se
ha demostrado que estas nociones son consecuentes con
una matriz cultural mediterránea antigua compuesta por
los binomios actividad-pasividad, dominación-sumisión
y superioridad-inferioridad, la cual define la comprensión
del sexo, el género, el poder y, consecuentemente, las
prácticas eróticas.37 Es así que toda relación sexual
36
Cf. Seneca, Ep. Mor. C II, 18. Sobre este tema, cf. Runar Thorsteinsson,
Roman Christianity and Roman Stoicism. A Comparative Study of Ancient Morality (Londres-Nueva York: Oxford University Press, 2010).
Jennifer Wright Knust, “Paul and the Politics of Virtue and Vice”, en
37
Paul and the Roman Imperial Order, ed. Richard Horsley (Harrisburg: Trinity
Press, 2004), 164-165. Para más sobre el tema, cf. Jeremy Punt, “Religion, Sex,
and Politics: Scripting Connections in Romans 1:18-32 and Wisdom 14:12-14”,
HTS 73, no. 4 (2017). Aunque no podremos ahondar aquí en la cuestión, vale
la pena mencionar que, en la consideración socio-antropológica de Rita Segato,
la así llamada sujeción de género es, aún más, el “molde primordial de todas las
demás formas de dominación” (La guerra contra las mujeres [Madrid: Traficantes de sueños, 2016], 92-93), la primera aprendida y que funciona como ejemplo
para todas las demás. Esto obligaría a pensar con algunas modulaciones el paradigma ahora mencionado.
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El precio que hay que pagar

debía corresponderse con las asimetrías de poder dadas
en el mundo social para ser consideradas prácticas
eróticas naturales. Por ello, las “desviaciones” sexuales
eran aquellas que representaban una desnaturalización
del cuerpo, pertenecían a forasteros o “enemigos”;38 y
emergían de un deseo sexual incontrolado asociado con la
esclavitud, a su vez asociada con la feminidad.
Tal es el horizonte del que proviene la desconfianza
del apóstol por el homoerotismo, execrando, por ejemplo, a
“afeminados” y a quienes comparten la cama con otro varón
(malakoi, arsenokoitai, 1Cor 6:9, ¡retejiendo, por cierto,
terminología del Levítico!)39 Esto tiene, sin embargo, una
especial amplificación en Romanos. Ocurrió que ciertas
personas, dice, escogieron no adorar a Dios, el cual es
evidente ab ovo (Rom 1:18-21), y como consecuencia
Dios los entregó a las concupiscencias de sus
corazones en pos de la inmundicia de deshonrar entre
sí sus cuerpos, y trocaron (metelaxan) la verdad
de Dios con la mentira, y adoraron y sirvieron a
creaturas antes que al Creador […]. Por esto Dios los
entregó a pasiones deshonrosas: pues por un lado las
mujeres de éstos trocaron el uso natural con el uso
que es contra naturaleza (metelaxan ten physiken
chresin eis ten para physin), y de igual forma
también los varones, abandonando el uso natural

38
En Levítico se afirma que todos los actos impuros pertenecen a otros.
“Nuestro pueblo” no actuará como el de Egipto o el de Canaán, dice ho Kyrios,
sino según “mis estatutos y mis leyes” (Lv 18:3-5).
“Y con un varón (ársenos) no habrás de acostarte en la cama (koime39
thései koitén) como con una mujer, pues es una cosa abominable” (Lv 18:22,
LXX); “Cualquier hombre que vaya a la cama con otro hombre (koimethéi metà
ársenos koitén) como con una mujer, ambos han hecho una cosa abominable;
que se les dé muerte; ellos son culpables” (20:13, LXX). El tarsiota ha reunido
los términos.
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de la mujer, se encendieron en concupiscencia los
unos con los otros, cometiendo la infamia varones con
varones y recibiendo en sí mismos la recompensa que
convino a su extravío. Y como a éstos no les pareció
tener cabal conocimiento de Dios, éste los entregó
a una mentalidad réproba para que hicieran lo que
no conviene, repletos de toda injusticia, depravación,
avaricia, maldad; henchidos de envidia, homicidio,
pleitos, dolo, malignidad; chismosos, detractores,
aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios,
altaneros, inventores de los males, desobedientes a los
padres, necios, desleales, desamorados, despiadados;
quienes, habiendo conocido el juicio de Dios, que los
que tales cosas hacen son dignos de muerte, no sólo
las hacen, sino que consienten a los que las realizan
(1:24-32).

Este juicio sumario no termina por adoptar una
retórica forense: se trata de una retórica de la monstruosidad
que intercala pruebas forenses con prejuicios morales
configurando un único criminal homosexual, idólatra y
asesino; en todo caso, per-versor, convertidor, deformador
de lo que es original. La denuncia es a la “alteración” o
“modificación” de los usos (chreseis) contranaturales
(para physin) del cuerpo erótico, lo que reactiva la Ley
judía pero también la moral de la élite romana, la estoica
especialmente; con ella dialoga amigablemente –en
opinión de J. W. Knust, incluso en ella se instala– como
andamiaje que le permite a Pablo reactivar la moral judía.
Así, ambas tradiciones patriarcales convergen y terminan
siendo fortalecidas. Estos hilos del tejido paulino, lejos de
revolver el imperio, colabora con su estabilidad.40
El gran, inmenso acontecimiento salvífico, que
es tal en cuanto persecución militante de justicia, al
40
Knust, “Paul and the Politics”, 157, 168, 173.
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corregir a Roma –en términos de Lanceros– termina
por continuarla.41 Y no en un detalle menor, sino en la
configuración y organización misma de la sexualidad,
proscribiendo una veta erótica para, con ello, inventar una
subjetividad del pecado. Para Badiou, Pablo es provocador
y perturba las normas de su tiempo, por ejemplo con la
“simetrización” que lleva a cabo en los mandatos en lo que
al sexo-género refiere: si el apóstol dice, por ejemplo, que
“la mujer no es dueña ya de su cuerpo, sino su marido”
(1Cor 7:4), inmediatamente después aclarará que “tampoco
el marido es dueño ya de su cuerpo, sino su mujer”;42 y así
cada vez. No es equivocado lo que encuentra el filósofo:
primero Pablo concede la “normalidad” de su presente y
después coloca una contraparte que podría quizá, acaso,
buscar cierta equidad. Con todo, esta reactivación de la
normativa sexual judeo-romano-aristócrata cortocircuita
la afirmación badiouana de la indiferencia paulina ante las
“particularidades y diferencias”,43 y de la desaparición en
Pablo de todo vínculo “privilegiado” con el judaísmo.44
En ese sentido también podría repensarse la idea de que
el apóstol “combate a todos aquellos que querrían someter
la universalidad postacontecimiento a la particularidad
judía”,45 afirmación que se matiza líneas después al
indicar que, allí donde parecería otra cosa, es porque
“Pablo dispone el nuevo discurso en una constante y sutil
estrategia de desplazamiento del discurso judío”46 en aras
de abolir, desde dentro, su propia legitimidad privilegiada.
Esto en efecto lo vemos en el planteamiento paulino casi
41

Lanceros, Orden sagrado, 69.

42

Badiou, San Pablo, 114. Cf., para todo el argumento, 113-116.

43

Badiou, San Pablo, 109.

44

Badiou, San Pablo, 24.

45

Badiou, San Pablo, 112.

Badiou, San Pablo, 112.
46
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82

�San Pablo.
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siempre, pero no en la condena al homoerotismo. Pablo está
reanclando en el cuerpo lo que con tanto entusiasmo desató
y elevó por encima de aquél. Y, sin sutileza, sin indiferencia
alguna, lo que se configura aquí es un monstruo que pervierte la forma original ¡y verdadera! de la tradición en
virtud de esa chresis, de ese uso de la carne. La asociación
doblemente patriarcal entre naturaleza, justicia y bien,
aguerridamente defendida, en absoluto queda desplazada.
Ojalá terminen por mutilarse esos que los revuelven
La segunda inquietud que nos ocupa tiene que ver con la
animadversión que atraviesa todo el epistolario paulino
provocada por aquello que se considera desordenado,
distanciante, desviado, di-sidente, ante lo cual existe un
llamado al orden, a la unidad, incluso a la inmovilidad, en
el paso de la convocatoria universalista.
En su carta dirigida a Tesalónica, Pablo insta a sus
hermanos a “amonestar a los desordenados (ataktoi),
consolar a los pusilánimes (oligopsychoi), apoyar a los
débiles (astheneis), ser magnánimos con todos” (1Tes 5:14).
47
Se les anima, pues, a confiar en su propia autoridad y
adoptar un espíritu fuerte para consolar a los desanimados
(¿quizá quienes han perdido sus convicciones?). Los
“desordenados” del primer tramo del versículo, sin embargo,
no sufren, sino que provocan deliberadamente algún tipo de
disturbio, por eso deben ser reprendidos. Ataktos señala un
comportamiento perturbador; sin embargo, el significado
preciso del término no se explicita: tiene una apertura tal que
le hace abarcar todo un universo de significados posibles.
¿Cómo saben los destinatarios de esta carta el límite del
47
Retomo y abrevio en el presente párrafo lo ya desarrollado, con mayores referencias, en Joselevich y Loza, “Pablo”, 25-26.
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El precio que hay que pagar

“desorden” en el actuar? Dado que no puede sino especularse,
la idea de desorden pasa a ser un indeseable en sí misma,
categóricamente. Sólo Pablo, en nombre de Cristo, conoce el
referente. Esta ambigüedad, una sub- o sobredeterminación
semántica, dependiendo el ángulo desde el que se la mire,
establece una relación de subordinación a un punto renovado
de ordenación. No sólo cobra cuerpo el orden como fin en
sí mismo, sino que éste se define por un renovado punto de
ordenación: no ya los tradicionales, sino el muy nuevo punto
del nombre de Cristo, no en cualquier boca sino en boca de
Pablo. Por supuesto, esto recoloca y reproduce cierta relación
de dependencia y de autoridad antes que desplazarla.
Acerquémonos ahora al problema más determinante,
más ruidoso si se quiere, de las revueltas, los desacuerdos, la
diferencia de postura. Pablo establece de diversas maneras
el carácter verdadero de la buena noticia que predica,
precisamente el carácter que interesa a Alain Badiou. Entre
ellas se encuentra la reprobación de las noticias malas,
las incorrectas, las falsas. Los sujetos no representativos
de la nueva humanidad incorporan formas malditas de
comprender a Cristo, perversos evangelios, en relación con
ciertos usos, costumbres y tendencias, lo que para Badiou
son tanto “abstracciones jurídicas” como “reivindicaciones
comunitarias o particularistas”:48 el legalismo de los judeocristianos, la llamada idolatría, los vicios del ánimo y del
cuerpo, etc. –véase, por ejemplo, la lista de vicios de Rom
1 referida páginas atrás–. Tales prácticas asociadas con el
mal son una versión de lo verdadero y original, tal como
veíamos con la cuestión homoerótica: una deformación, una
conversión de lo natural que es lo original. En ese sentido
son también una separación de la verdad, una desviación; y
es el caso que expondremos a continuación.
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Badiou, San Pablo, 15.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Por algunas ciudades o villas de la región de Galacia,
no sabemos exactamente cuáles, rondan unos ciertos
provocadores que azuzan y confunden a la congregación
con distintas versiones crísticas, según leemos. Entonces
dice Pablo: “Me maravillo de que tan de repente se pasen
ustedes, del que los llamó por la gracia de Cristo, a un
evangelio diferente; que […] no es otro evangelio, sino que
hay algunos que alborotan a ustedes (tarassontes hymas) y
quieren distorsionar (thelontes metastrepsai) el evangelio”
(Gal 1:6-7). Pablo les exhorta entonces a no creer en ningún
evangelio diferente del que, según dice, “ya les hemos dado
nosotros” (1:8).
Tarasso: sacudir el polvo, agitar, remover; perturbar
a una persona, causarle agitación interna. Hoi tarassontes
hymas son judeo-cristianos legalistas que predican la
circuncisión para la ekklesía. Perturbadores de las (buenas)
conciencias, inquietan a la asamblea fundada por Pablo por
cuanto la hacen dudar. Con todo, más adelante los legalistas
pasarán de perturbar mentes a, directamente, descontrolar a
la ekklesía y provocar una sublevación. En el quinto capítulo
de la carta, Pablo subraya el asunto de la justificación por
la fe, pero, aclara, todo el que se circuncide está obligado a
respetar la Ley íntegra:
Yo confío en que ustedes no pensarán cosa distinta;
y ese que los alborota (ho tarasson hymas) llevará
su condenación, quienquiera que sea. Y en cuanto
a mí, hermanos, si predico todavía la circuncisión,
¿por qué soy todavía perseguido? ¡Con que se
ha anulado el escándalo de la cruz! ¡Ojalá que
acaben por mutilarse esos que los revuelven! (hoi
anastatoûntes hymas). (5:10-12)

Anastatóo es el verbo, anastasis el sustantivo –
lo cual será relevante páginas más adelante– y tales
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El precio que hay que pagar

individuos son perfilados como anastatoûntes: quienes
llevan a la sublevación, azuzan a la revuelta. Es la forma
hiperbólica de los tarassontes antes vistos: en 1:6-8 y 5:10
perturbaban a las personas internamente, las hacían dudar
y las inquietaban; ahora, estos sujetos incitan una revuelta,
llevando el asunto ya a nivel comunitario. Exacerbado, el
apóstol de los gentiles los increpa: ¡Que terminen ya por
mutilarse los genitales de una buena vez si tanto insisten
con la circuncisión!
Lo notable: estos judeo-cristianos son distorsionadores
(thelontes metastrepsai) de la buena nueva. Pablo tiene claro
que él mismo es un transgresor de la Ley (2:18-19) y, por
tanto, de una tradición judía; y sin embargo, en el seno de la
gran paradoja cristiana –que la modernidad recuperó de mil
amores como gran y primordial problema–,49 la novedad de
Cristo como cumplimiento de la profecía ya fue anunciada
como Anuladora de la Ley (3-4), por lo que la “versión” de
la no circuncisión pasa a ser la verdad original, la primera.
Así es que puede reclamar el apóstol que “nadie puede
anular un testamento legítimamente otorgado o agregarle
nuevas cláusulas” (3:15), tratándose de un “tipo” de noticia
49
Nos referimos al concepto de Aufhebung, siguiendo aquí a Mercedes
Garzón: “La idea de superación, que tanta importancia tiene en la filosofía moderna, concibe el curso del pensamiento como un desarrollo progresivo en el
cual lo ‘nuevo’ se identifica con lo ‘valioso’ en virtud de la mediación de la recuperación como apropiación del fundamento-origen”, apunta, explicando el
problema histórico de la Aufhebung y la posibilidad de su crítica junto con la
crítica al concepto de progreso (Romper con los dioses [México: Universidad
Pedagógica Nacional, 1991], 43). Esto lo comenta Garzón en la apertura del
capítulo quinto de la obra referida, titulado “El sueño ha terminado”, en directa
referencia a consabida canción de Lennon, lo cual importa si recordamos el
primer verso de la misma: “God is a concept by which we measure our pain”.
Volviendo a la paradoja del tiempo-Cristo, es relevante tanto para la teología
como para la teoría política que el concepto de Aufhebung, así planteado, opera
del mismo modo en los dos tiempos o universos referidos, el moderno y el premoderno; incluso, se dirá, uno como consecuencia de un otro no por completo
extinto. Precisamente, superado en este sentido.
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El precio que hay que pagar

que, en realidad, los judeo-cristianos conocieron por cuenta
propia en Palestina y seguramente antes que Pablo. En este
escenario, los legalistas resultan torcer, deformar una doctrina
en cuanto Pablo sitúa la suya propia en un espacio-tiempo
anterior; así, la no versión de Pablo, radicalmente nueva,
pasa a ser la única verdadera y original. Los revoltosos y
distorsionadores, de tal modo, resultan no formar parte de la
desviación correcta que, sin embargo, se presenta como sin
ser ninguna desviación en absoluto.
Esta forma renovadamente autoritaria del proceso de
verdad, haciendo pasar la propia versión como original –
recta y no vertida–, sin tiempo y sin contexto, se observará
de nuevo y con una especial relevancia un poco más
adelante. Pues en un determinado punto, en efecto, un cierto
tipo de error aparecerá como desviación, como versión
o deformación, pero sin ningún elemento concreto como
referente, ni jurídico ni particularista o “culturalista”, diría
Badiou. Es el caso de las tomas de postura (hairesis) y los
desacuerdos (dichostasia), en la misma carta.
Pues si se rigen ustedes por el Espíritu, no están
sometidos a la Ley. Y son manifiestas las obras de
la carne, a saber: fornicación, impureza, lujuria,
idolatría, hechicería, enemistades, iras, celos,
cóleras, egoísmos, desacuerdos (dichostasiai),
posturas (haireseis), envidias, borracheras,
comilonas y cosas semejantes a éstas; sobre las
cuales predico a ustedes, como ya dije antes, que
quienes realizan tales cosas no heredarán el Reino
de Dios. (Gal 5:16-20)

Como se ve, entre las obras de la carne se hallan
prácticas eróticas, vicios del ánimo, creencias politeístas y
mística; y entre tanto unos ciertos desacuerdos y posturas.
En relación con esta última noción, el sentido abierto e
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El precio que hay que pagar

incluso valorativamente neutro de la hairesis griega se cierra
en Pablo para volverse vil:50 forma parte de aquello que
favorece el sometimiento a la Ley y es signo de opresión.
Bien. Y sin embargo, ¿cuál es el sentido, el contenido de tales
haireseis? ¿Cuál postura es la que no debe tomarse? Eso no
es lo que está en juego aquí: hairesis no significa ya una
preferencia –como lo era en Polibio51 o Flavio Josefo,52 por
ejemplo–, sino el propio acto de preferir, de tomar (haireo)
una posición. De este modo, toda postura se vuelve dañina
de suyo y no en cuanto a su contenido. Lo mismo en el caso
de la dichostasia: no se indica con qué exactamente se debe
no estar en desacuerdo, sino que se reprueba el desacuerdo
per se, la sola inclinación. El mero movimiento se convierte
en un conflicto no ya por asociación, sino por cuenta propia.
Sin contenido: categórico. Como si suscribir el evangelio
paulino no fuera ya una acción inclinada… Pero éste es
precisamente su andamiaje: la suya, dirá, no es ninguna
postura en absoluto, sino la habitación misma de la verdad,
incluso a pesar de sí mismo y sus “inclinaciones” personales.
Ello se vincula en cierto punto con esa retórica (y
esa teología) del apocamiento de la que Pablo hace tanto
uso, relacionada con la idea de la fuerza (dynamis) que
se enraiza en la debilidad (astheneia) para entonces ser
reivindicada. “[Soy] inexperto en palabras” (2Cor 11:6);
“No me gloriaré sino en las debilidades” (12:5); “No soy
nada” (12:11); “Con mucho gusto me gastaré por el bien
de vuestras almas” (12:15). A la vez, en cuanto al poder
espiritual (cf. 5:3-5) y la sabiduría, Pablo ha sido arrebatado
50
Ni siquiera se salvan las hareseis de 1Cor 11:19 (“conviene que haya
haireseis entre ustedes para que se manifiesten, también entre ustedes, los que
son probos”); su existencia resulta “conveniente” pero en tanto que problema
aprovechado en dirección a un bien. Esto no las hace buenas de suyo.
51

Hist., V, 93, 8-9.

Bell. Iud., II, 8, 118-119.
52
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

al cielo y escuchado palabras inefables que nadie más
podría jamás comprender. Este discurso de humildad o
annihilatio, entre otras cosas, vuelve al sujeto inmune ante
cualquier acusación de privilegio, orgullo, prepotencia o
poder, y por esa misma razón retiene para sí privilegios,
orgullo, prepotencia y poder, además de, claro está, la
gestión del conocimiento. Se eleva así carismáticamente
la preeminencia apostólica, aun si tal sabiduría no es
suya sino de Dios e incluso si ser sabio no tiene ninguna
relevancia en absoluto (12:1.5). Pablo, diremos junto con
Badiou, descabeza a los gobernantes del mundo y desgaja
el tipo de dominio de conocimiento restringido y exclusivo
que él asocia con un similar dominio del poder terrenal,
desconociéndolo. Sin embargo, al hacerlo, devuelve
el poder a la tierra reubicándolo no tanto en el lado “de
Cristo”, sino en el lado de Pablo en nombre de aquél. Para
volver a la cinematografía de Pasolini, no es el comunismo
como tal, tampoco ya ni siquiera el Partido, el que se está
defendiendo con ese llamado al orden, a la quietud y a la
uniformidad de ideas. ¡Se está salvaguardando la auctoritas
(carismática) de su Secretario General! El ‘grado cero’ de la
verdad no se ubica tanto en el concepto de Cristo como en
el concepto del Cristo de Pablo.
Alain Badiou bien observa que Pablo “no obtiene la
autoridad sino de sí mismo”53 y con ello hace frente nada
menos que “a quienes se creen garantes de la verdad”. Mas
digamos ante esto: el gesto, tal como opera aquí, más que
disolver la estructura de la restricción del conocimientopoder, conduce a su restauración. En este punto resultan
útiles las observaciones de Jeremy Punt: a pesar de que Pablo
claramente busca derrotar y desenmascarar la ideología
imperial y las estructuras de poder, está estrechamente
53
Badiou, San Pablo, 47.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

involucrado con ambas,54 por lo que ese desenmascaramiento
no buscará, paradójicamente, la pulverización de la máscara
como tal. En la base de todo ello, la ambigüedad suscitada por
la sub- o sobredeterminación semántica cataliza la noción de
que el mero movimiento desordenado y el acto mismo del
desacuerdo, sin contenido, sin razón, son abominaciones.
Ab-errancia, doxa, universalismo
Según hemos visto ya un par de veces, Badiou reivindica una
sustitución llevada a cabo por Pablo de la razón cognoscente,
la fuerza y el orden por la locura –el de-lirio– y la debilidad.55
Hemos visto aquí, sin embargo, una auctoritas que aquieta
y ordena por medio de la naturalización de aquello que
se despliega como original y por tanto verdadero. Hay un
orden renovado, reubicado, y esa fuerza, sostenida en la
debilidad radical, se yergue en última instancia como ser
y no como no ser. Entre todo ello, la defensa aguerrida de
una normativa sexual o la execración obsesiva de cualquier
tipo de desvío por el desvío mismo, sin particularidades,
parecen ser aspectos de un autoritarismo también renovado,
sui generis, que no llega a desplazar in toto al imperio, por
un lado, ni al patriarcalismo legalista hebreo, por el otro.
Badiou lo explica con toda razón: se trata del fundamental
gesto paulino de dotar al cristianismo de un “doble principio
de apertura y de historicidad”.56 Siendo así, sin embargo,
el tramo que corresponde a la “historicidad” es un cierre tal
que con-funde proyectos.
54
Jeremy Punt, “Negotiating Empires, Then and Now”, en Studying Paul’s
Letters. Contemporary Perspectives and Methods, ed. Joseph Marchal (Minneapolis: Fortress Press, 2012) 198-199. Para más profundidad, cf. Jeremy Punt,
“Paul’s Imperium: The Push and Pull of Empire, and the Pauline Letters”, Religion and Theology 23 (2016).
55

Badiou, San Pablo, 50-51.

Badiou, San Pablo, 26.
56
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Pablo configura un nuevo tipo de proscripción –es
decir, un nuevo proceso de verdad– según el cual tender
hacia un lugar diferente, cualquier lugar diferente de
donde él mismo ha puesto la mirada –la declaración, la
autorización–, es perjudicial y es ab-errante: un desvío,
un delirio. ¿Qué no son él, su Cristo y sus hermanos los
delirantes y escandalosos? Sí, en efecto, hacia afuera. A
lo interno, es otro el panorama. La unidad de la ekklesía
es causa y consecuencia a la vez de la buena nueva y, por
tanto, consolida a Cristo forjando una categoría del error
separatista. La ambigüedad semántica es lo que traza la
construcción del aberrante, y traza también un nuevo
punto de control. Desenraizados los referentes corporales
y mundanos de la identidad, el error del distanciamientodesviación se establece con referencia a un espacio de
autoridad renovado: el que Pablo, ¡no ya Cristo!, representa.
La aberración es una per-versión de la verdad en la medida
en que se aleja de Pablo, no en la medida en que se aleja de
“Cristo”. El único criterio de valor de toda acción es que
ésta se apegue al nombre del resucitado, pero será el apóstol
quien opere sin norma, por gracia, esa función sobre el
nombre. Aún más sobre esto: Pablo pone de cabeza muchas
de las opiniones y costumbres de los pueblos, según dice
Badiou.57 En efecto, es de Pablo el quiebre nominal con las
tradiciones. Sin embargo, eso nominal abre un nuevo tipo de
problema, pues permite que él mismo, el apóstol en nombre
de Cristo, sea capaz de autorizar tanto como proscribir y
condenar, todo con base en la mera declaración: dado que
esto suscribe a Cristo en la no-versión (mía), es verdadero,
bueno y justo. No me crean a mí, yo no soy nadie, yo no
he preferido; justo entonces el (d)enunciante se vuelve
inmenso.

57
Badiou, San Pablo, 108.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

La Revolución paulina,58 precisamente por ser tal,
busca apaciguar la anastasis, la revuelta, la polvareda, e
incluso ya también la taraxis, la duda, la sola diferencia. Se
inquieta con la inquietud de los propios, de los insiders, pero
para denunciarlos: son desviados, derivados, ramificados,
per-versores de la verdad. La anastasis ha sido asociada con
la intifada por Rodrigo Karmy Bolton, quien piensa acerca
del modo como los reclamos de justicia que radicalmente
interpelan las lógicas del poder establecido59 –capaces de
quebrar no sólo las asimetrías, sino, más a fondo, también
su lógica– no reclaman quietud ni parsimonia, ni ante las
tradiciones de los patriarcas ni ante el ejército. Desde este
punto de vista, Pablo opera precisamente una Revolución:
una convocatoria universal no a quebrarlo todo, no a la
sublevación –anastatountes, tarassontes–, sino a una
redisposición de semejantes estructuras de poder, ahora
en nuevas manos. Esto no es antirrevolucionario, diríase,
sino enfáticamente revolucionario en el sentido de una
sublevación instituida… con todos los problemas que, se
sabe, ello implica a diferentes niveles.
Precisamente en torno a la cuestión del quiebre de
las lógicas de las asimetrías puede ofrecer algunas luces
la reflexión bourdieana sobre la doxa. Planteada en su
sentido sociológico, como antesala de la tensión ortodoxiaheterodoxia, doxa no es otra cosa que un lugar común,
dice Pierre Bourdieu. No se nota ni se nombra porque es
natural en su tiempo y en su situación. Para Bourdieu, en el
momento que lo dóxico es enunciado por un determinado
grupo y por lo tanto pensado, y acaso mínimamente
cuestionado, aparecerá un gesto o ímpetu de corrección
58

Retomo la mayúscula del propio Badiou en San Pablo, 16.

Rodrigo Karmy Bolton, Intifada. Una topología de la imaginación popu59
lar (Santiago de Chile-Madrid: Metales pesados, 2020), 30.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

de la doxa, a saber, un ímpetu ortodoxo, para aquietar la
duda, limpiar el polvo removido por la taraxis, volver a
hacer pasar por natural, neutral u original –dependiendo el
caso– aquello que se ha puesto en cuestión en función de
determinados intereses. Se trata de recuperar así la “ilusión
de objetividad” o de originalidad, dice Bourdieu,60 que
provocaba aquello que estaba fuera de toda discusión. El
gesto o ímpetu ortodoxo, en este sentido, implica defender
un cierto orden no ya establecido sino estableciéndose,
y hacer pasar como necesario y neutral (divinamente
revelado) ese orden y no otro.61 En el caso paulino, si nos
permitimos una nueva transposición, se trata de regresarle
el cauce correcto (orthós) a aquello que se ha confundido,
que ha vagado fuera de los límites de la verdad. Es el caso
de los dos asuntos aquí observados: la proscripción del
homoerotismo, que ordena la sexualidad e inventa un tipo
de subjetividad aberrada, y la proscripción del desacuerdo
en sentido categórico, que recoloca un universalismo
autoritario à la romana.
Puede pensarse que Pablo habita aquella tensión
dialéctica propia de la tradición bíblica judía, señala
Cossette Galindo, dada entre la religión del éxodo y la
del reino según lo planteó Bloch: emancipado el pueblo,
liberado de la esclavitud, arriba a una tierra que muy
pronto dominará militarmente y convertirá en reinado
a-similándose con los reinos vecinos.62 Con todo, como
queda claro, el reino de Pablo va un paso más allá…
60
Pierre Bourdieu, La eficacia simbólica. Religión y política (Buenos Aires:
Biblos, 2009), 70.
Seguimos en esto a Jaques Berlinerblau, “Toward a Sociology of Heresy,
61
Orthodoxy and Doxa”, History of Religions 40, no. 9 (2001), 347.
Cossette Galindo, “Mesianismo, emancipación e historicidad”, emisión
62
radiofónica del programa “La Gallina Ciega”, cond. Andrés Gordillo López, para
17 Radio (México, 2 de diciembre de 2022), min. 48:32 ss.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

O todos los pasos existentes, digamos, reclamándose
universal. Con lo que nos enfrentamos aquí es, pues, nada
menos que con el problema mismo del universalismo y los
grandes bretes que éste implica. En lo que aquí nos atañe,
si se lo observa a la luz de las hebras con las cuales se teje,
por ejemplo las demandas de control, quietud, uniformidad
y (re)ordenamiento subjetivo aquí vistas, el universalismo
paulino tiene un costo muy alto. Lanceros comprende el
universalismo como “la convicción profunda, inalterable,
de poseer una embajada de sentido o un conjunto de
instrucciones cognitivas y normativas indiscutiblemente
válidas y vinculantes para toda la humanidad”.63 Muy
afortunado, diría Badiou; pero nosotras no debemos
pasar por alto que, en el seno de tal convocatoria, se halla
indefectiblemente el principio del dominium, el señorío que
somete por control, la “propiedad” sin límites64 que ha sido
nominalmente justificada.
Para cerrar
Es claro que Pablo no se encuentra en ninguno de los dos
polos que podría decirse que existen entre desenraizar el
modo del poder imperante e hilar la continuidad de un
régimen simplemente con otro nombre y algunas otras
funciones vicarias. No se halla en ninguno, pero los toca a
ambos. Y en un permanente vaivén dentro de ese espectro,
como también es obvio, se encuentra la historia humana
íntegra. Pablo no es “puro”, es una primera conclusión, a la
que ahora volveremos; pero tan relevante como aquella es
si merecerá la pena, o no, el precio que hay que pagar por el
despliegue de esa lógica universalista.

63

Lanceros, Orden sagrado, 131.

Lanceros, Orden sagrado, 130.
64
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Pier Paolo Pasolini, según veíamos, ha llevado el
problema de la institucionalización de la santidad a un
momento tardío de deuterosis y modulación de Pablo, por
supuesto en manos ajenas. Lo que hemos visto aquí no es,
en efecto, una institucionalización estrictamente hablando,
sino aquello que posibilitará tal proceso de endurecimiento
un instante posterior; tan breve ese instante, sin embargo,
que de pronto parece ser, acaso intermitentemente, ya de
Pablo. No es algo que le aconteció al planteamiento paulino
sólo a partir del reseteo (la deuterosis) que llevaron a cabo
los discípulos a la postre, como tampoco es algo sólo forjado
en el libro de Hechos, etcétera. Pablo, en verdad, habría
sido un poco más aquel sacerdote y un poco menos aquel
santo que elogia Pasolini; un poco más aquel “hombre de
aparato” y un poco menos el militante “con la santa voluntad
de la destrucción”. Es posible que esa orientación, ese gesto
o ímpetu ortodoxo, en el sentido bourdieano visto, ya esté
en Pablo. Siempre antes, en el principio.
Siendo así, sigamos observándolo con una mirada
crítica tal que logre que exista siempre antes, en todo y
cualquier principio, un retejido de los movimientos a favor
de la vida por el lado izquierdo del telar.
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�San Pablo.
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

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�Dossier

Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou
The challenges of how to be-subject and the
expansion of subjectivity in Alain Badiou
Les défis de comment être-sujet et l’expansion
de la subjectivité dans Alain Badiou
Miguel Ángel Olivo Pérez1

Resumen

Al hablar del acontecimiento, Badiou encuentra en el matema y
el poema dos fuentes de inspiración preferidas que le permiten en
buena medida desarrollar y exponer su filosofía. Ello no significa
que renuncie a otras formas de expresión como la literatura, el
teatro, la narración histórica o la escenificación de lo político. En
esta última, ha sido poco advertido que desplaza su preferencia
por el matema y el poema, inclinandose más por señalar el acto
de la invención política. El objetivo de este artículo es mostrar, a
través de dos ejercicios lingüisticos, la importancia que tienen el
dolor trágico de los apenas existentes y el sublime colectivismo
en la filosofía del acto de invención política de Badiou.

Palabras clave

acontecimiento, verdad, lenguaje, sujeto, lo político.
1
Universidad Pedagógica Nacional, Ciudad de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 98-118

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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

Abstract
When Badiou refers to event, finds in the mathema and the
poem two favorite ways of inspiration that allow him to develop
and expose his philosophy. However, he employs with certain
frequency other forms of expression such as literature, theatre,
historical narration or the invention of the political. In this last,
it has been little known that it displaces his preference for the
mathema and the poem, aiming to emphasize more the act of
political invention. The purpose of this article is to highlight,
through two linguistic exercises, the importance of the tragic
pain of the barely existent and the sublime collectivism in the
philosophy of Badiou’s act of political invention.

Keywords
event, true, languaje, subject, the political.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 98-118

99

�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

Résumé
En parlant de l’événement, Badiou trouve dans le Matema et le
poème deux sources d’inspiration préférées qui lui permettent
dans une large mesure de développer et d’exposer sa philosophie.
Cela ne signifie pas qu’il renonce à d’autres formes d’expression
comme la littérature, le théâtre, le récit historique ou la mise en
scène du politique. Dans cette dernière, il a été peu averti qu’il
déplace sa préférence pour le Matema et le poème, en penchant
plutôt pour signaler l’acte de l’invention politique. L’objectif de
cet article est de montrer, à travers deux exercices linguistiques,
l’importance que revêtent la douleur tragique des rares et le
sublime collectivisme dans la philosophie de l’acte d’invention
politique de Badiou.

Mots-clés
événement, vérité, langage, sujet, politique.

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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

Introducción
En la obra de Badiou el acontecimiento y la verdad
se caracterizan por ser sustractivos; es decir, por ser
indecidibles, innominables e indiscernibles en cuanto
a si realmente son algo intelegible y comprensible al
momento de irrumpir.2 Después de cierto tiempo en que
se ha dado el momento de locura de no saber a ciencia
cierta qué es lo que se ha presentado, se hace necesario
comenzar a crear, ensayar y coordinar los lenguajes
que irán, retrospectivamente, a aclarar lo sucedido. Sin
embargo, dicha aclaración no es exclusivamente cognitiva
ni comprensiva, sino que en el lenguaje mismo que se está
empleando subyacen capacidades culturales de expresión
y estilo que contribuyen en mayor o menor medida a la
aclaración de lo sucedido.
De esta manera, la tarea de cómo orientarse para poder
ser sujeto de verdad (misma que exige del lanzamiento de
dados de un axioma sin garantía de absoluta, así como el
consiguiente necesario desarrollo de teoremas al servicio
de una ética de la militancia fiel), implica el reto de ir
creando un lenguaje desde las peculiares capacidades
culturales de desarrollo de las formas de expresión, sean
estas locales, regionales, nacionales o propias de una
época. En especial, el momento práctico-ético del sujeto
badioudiano, al momento de nacer en una localidad en
particular con potencial de universalizarse,3 involucra las
creencias propias de la cultura en que dicho esfuerzo tiene
2
Alain Badiou, Condiciones (México: Siglo veintiuno, 2003), 171. Sobre la sustracción también puede consultarse Hallward, Peter. A subjet to truth
(Minnesota University Press, 2003), 23.
3
Alain Badiou, Huit Thèses sur l úniversel (Paris: École normale supérieure. Centre International d′Etude de la Philosophie Française Contemporaine (CIEPFC), 2019), 4, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4370737
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lugar. Tal perspectiva permite abrir la reflexión sobre los
usos de la filosofía de Badiou, como un campo de estudio
de cómo ser sujeto sobre la marcha de aprender de los
matemas y poemas sin naufragar en el intento. Es decir,
sin caer en los ardides del sofismo,4 en la mortalidad del
romanticismo,5 la paranoia de la interpretación de los
hermeneutas,6 el dogmatismo secular o religioso,7 el
abismo enajenante del trascendentalismo,8 ni las finitas
operaciones especializadas del correlacionismo.9
En la filosofía del acontecimiento de Alain Badiou, el
problema de cómo es que se dan y se pueden favorecer las
condiciones necesarias para poder ser sujeto de verdad juega
un papel central. Esta visión aparentemente sencilla de que
las condiciones dan lugar a la aparición de algo llamado
“verdad”, no contiene nada de inocente y en realidad
conduce hacia muchas trampas que es necesario remontar.
Cuando hablamos de que hay condiciones que dan lugar a
la aparición de una verdad, pareciera que basta con hacer
un trabajo de arqueologo e historiador para conocer dichas
condiciones, pero ¿Dónde queda la filosofía entonces? Sin
duda en el concepto de verdad, el cual se caracteriza por ser
incondicional e inmanente10 en el sentido de no depender de
4
Alain Badiou, Condiciones, 66. Sobre el sofismo también puede consultarse Cassin, 2013.
5
Miguel Angel Olivo, Teoría sociológica del intervalo. Ensayo sobre el
acontecimiento y sus sujetos, (Barcelona: Gedisa, 2021), 48.
6

Alain Badiou, La filosofía, otra vez, (Madrid: Errata Naturae, 2010), 53.

7
Peter Hallward, A subjet to truth, (Minnesota: University Press, 2003),
216. Ver además Badiou, 2009a, 49.
8
Alain Badiou, The Immanence of Truths. Being and Event III, (London:
Bloomsbury, 2022), 27 y 41.
9
Quentin Meillasoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de
la contingencia, (Buenos Aires: Caja negra, 2018), 31.
Peter Hallward, A subjet to truth, (Minnesota: University Press, 2003),
10
25.
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de la subjetividad en Alain Badiou

una entidad identificable trascendente llamese Dios, algún
sofista con amplias capacidades de retórica, algún especial
cientifico o humanista, o incluso no depende de ningún
filósofo rey, pues las verdades, aparte de ser incondicionales
e inmanentes, son sustractivas, es decir, nunca se les puede
conocer por completo y por eso son infinitas. Para colmo de
la perplejidad, con la cual inevitablemente se lidia siempre
que se abordan estas cuestiones, Badiou plantea que las
verdades son absolutas y por ende eternas, y a ello dedica
su última obra.11
Podemos advertir entonces que las supuestas
condiciones de aparición de una verdad en realidad son
condiciones que la verdad impone a quienes llegaron
a advertir dicha verdad. Luego entonces el arqueologo
desenterrador y el historiador que hace una descripción
detallada de los hechos sucedidos, no tienen nada que hacer.
O mejor dicho, pueden llegar sólo después de otros actores.
Antes que nada y ante todo son los propios
involucrados en el surgimiento de una verdad, quienes
se encuentran de súbito (pues el acontecimiento siempre
irrumpe como una anomalía en el curso normal de las
cosas) con condiciones sobre las cuales tienen sólo un
relativo control. Se encuentran en el punto de lo real,12
en el que hay cosas que se mueven de manera decisiva
por primera vez y no es del todo claro cómo ni en qué
dirección: hay una incertidumbre irreductible. Es entonces
cuando se despliega un primer esfuerzo, el de los propios
actores implicados en el acontecimiento, por aclarar lo
acontecido:13 entre más transcurra el tiempo mayores
11

Badiou, The Immanence of Truths, 589.

Yannis Stavrakakis, La izquierda lacaniana. Psicoanálisis, teoría, política
12
(México: Fondo de Cultura Económica, 2010), 25.
Badiou, La filosofía otra vez, 67.
13
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oportunidades habrán para obtener dicha claridad, una
claridad que, es preciso recalcarlo, es iniciada como una
decisión subjetiva por adherirse a favor del acontecimientoverdad naciente. Estos actores que llamaremos primeros,
son los que aquí interesan mayormente no para estudiarlos
desde la sociología, la historia, la política, sino desde la
filosofía en un sentido preciso: desde una mirada de sujeto
fiel que desea compartir su apuesta con quienes están en
algún grado dispuestos a identificar, reconocer y militar un
posible acontecimiento verdad cuando se le presente.14
En el conocimiento de la filosofía de Badiou nos
encontramos aquí con la necesidad de un primer ejercicio
de imaginación que ha de distinguirse claramente de otro.
Este otro ejercicio, devenido temporalmente en segundo,
consiste en un ejercicio del pensamiento de quienes llegan
después que la lechuza ha levantado el vuelo al ocultarse
el sol y transcurrir la noche. Mientras que en los primeros
se trata de un ejercicio de pensamiento, así como de
acción y reacción, de quienes presencian en primer lugar
el acontecimiento-verdad. Son ellos quienes pueden o bien
convertirse en testigos de lo sucedido o simplemente hacer
como que no pasa nada y tratar de continuar con su vida
normal de todos los días sin experimentar cambio subjetivo
alguno.
Sin embargo, hablar de la apuesta y el proceso de
incorporación a un acontecimiento verdad permanecería
en el nivel de las elaboraciones abstractas, si no se hace
referencia al contenido concreto, aunque sea de manera
inicialmente vaga y preliminar, de lo que se apuesta por
lo que se está presentando como primeros indicios de un
acontecimiento. Es aquí donde comienza la labor de lidiar
14
Alain Badiou, San Pablo. La fundación del universalismo, (Barcelona:
Anthropos, 1999).
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entre identificar los operadores lógicos conducentes al
matema de cura referente al acontecimiento, y las palabras
que se han de emplear cuidandose de no caer en una
concepción trascendental del lenguaje.15 En este tenor, con
base en dos ejercicos reflexivos del tema del proceso de
incorporación del sujeto fiel, se muestra cómo se puede dar
la recepción localizada de la obra de Badiou, a partir de
las peculiaridades culturales y situaciones vividas por los
sujetos involucrados en los acontecimientos.
De la propuesta abstracta al estudio de la incorporación
como sujeto fiel
Visto desde un punto de vista histórico político, los
sujetos que llegaron a tener ciertas conexiones con el
acontecimiento emergido, forman parte constituyente de la
historia en el sentido más básico por el cual esta disciplina
se vuelve profundamente humana: el deslinde entre los que
se inclinan del lado del poder del los vencedores y los que
se sostienen del lado de los vencidos. En los primeros prima
la historia oficial, difundida y repetida como propaganda,
mundo finito de lo accesible y conocible por completo,
mientras que en lo segundos prevalecen los archivos ocultos
y voces subterráneas siempre potencialmente irruptoras de
emerger a la luz, lo cual sucede precisamente a través de
acontecimientos de verdad.
Haber distinguido entre: a) los testigos de las verdadesacontecimientos y b) los filosofos que sólo a posteriori se
dedican a pensar lo sucedido, significa distinguir entre un
pensamiento primero desarrollado a ras del sentido común en
determinados momentos álgidos y un pensamiento segundo
15
Alain Badiou, Tratado de ontología transitoria, (Barcelona: Gedisa,
2002), 103.
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que podemos denominar pensamiento del pensamiento. De
acuerdo al propio Badiou, quien sobre este tema se basó a su
vez en Sylvain Lazarus,16 lo auténticamente político se da
en forma de pensamiento circulante entre la dialéctica entre
el pensamiento (de los involucrados en los acontecimientos)
y el pensamiento del pensamiento (los que vienen después
a reflexionar lo sucedido), de manera que el reto es tejer la
filosofía del acontecimiento con los acontecimientos y sus
sujetos fieles. Para Badiou pensar las cosas fuera de los
sujetos fieles carece de sentido, pues ello equivale a negar
su propia teoría, dedicada más bien a defender la eternidad e
incondicionalidad de las verdades y los sujetos fieles a ellas.
Si bien cualquiera podría tener acceso a la eternidad
significada en la verdad, ello no puede suceder en
cualquier momento ni tampoco depende de que alguien
exclusivamente por iniciativa propia decida ser sujeto. Para
que un cuerpo-individuo-particular-localizado (es decir,
como somos todos los días en un nivel de subsistencia
muy básico, casi animal) pueda conectar con el universal
contenido en alguna verdad emergida, es menester la
decisión de adherirse a dicha verdad naciente, a manera de
aceptar las consecuencias así como el trabajo a favor de la
presencia e inscripción material de dicha verdad17 en el o
los mundos que sean considerados pertinentes desarrollar
los teoremas del trabajo productivo hacia lo infinito. Lo
anterior significa que han de ser necesarios primeramente
un golpe de dados18 y una dosis de gracia para que se
pueda dar el encuentro entre por un lado, lo que hasta antes
16
Sylvain Lazarus, Antropología del nombre, (Paris: Editions du Seuil,
1996); Badiou, Alain. Compendio de metapolítica, (Buenos Aires: Prometeo Libros, 2009b), 29.
Alain Badiou, El concepto de modelo, (Buenos Aires: La Bestia Equila17
tera, 2007), 61 y 106.
Alain Badiou, Condiciones, (México: Siglo veintiuno, 2003), 70.
18
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de dicho encuentro era un cuerpo individuo particular y
localizado, y la verdad acontecimental.19
En especial, Badiou considera las matemáticas y
la poesía como dos fuentes de inspiración en el proceso
inscribir y materializar tanto las palabras como las acciones
al momento de incorporarse como sujeto fiel.20 Sin
embargo, este es su punto de vista como filosófo. Es decir,
de un pensamiento devenido temporalmente en segundo.
Por lo que hace falta preguntarse dónde residiría la fuente
de inspiración para el ejercicio del pensamiento de los
primeros, o sea, sobre la inspiración que encontrarían
para el pensamiento los directamente involucrados con el
hacer de la historia como un tránsito de los inexistentes
devenidos en existentes.21 Nos encontramos por ende,
con un inevitable problema de creación de lenguaje, que
necesariamente ha de tener lugar en la intersección entre
la filosofía de Badiou y la cultura de los individuos que la
recepcionan y son capaces de aceptar el reto de atestiguar
y militar por la transición de los inexistentes en existentes.
En especial, los imaginarios poseídos en cada
diferente cultura específica acerca de la inmanencia y la
trascendencia, son traídos a colación al momento en que
cada individuo o colectividad ejercen sus propias apuestas
para ser sujeto fiel. En este sentido, existen riesgos
implicados en tal tarea. Especialmente cabe plantear la
tesis de que ser sujeto fiel, exige atravesar una densa red
de prejuicios y retórica que no son fáciles de vencer. Lejos
de la retórica llena de voluntarismo y prejuicios ideológicos
que comunmente circulan acerca del sujeto, aquí se sotiene
19
Alain Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento II, (Buenos Aires: Manantial, 2008), 55.
20

Alain Badiou, Lógicas de los mundos, 71.

Alain Badiou, De un desastre oscuro, (Buenos Aires: Amorrortu, 2006).
21
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que ser-sujeto de verdad en la lógica de la filosofía de
Badiou, implica adquirir merced a un gran esfuerzo de
conquista, claridad repecto de lo que son los problemas de
la ética in situ en medio de todo un escenario de ilusiones
y falsedades. En este sentido, resulta valioso rescatar a
Theodor Adorno,22 como un autor clave para entender que
ser sujeto de verdad, implica enfrentar, asumir y ser no sólo
un mundo, sino varios mundos en los que potencialmente
los inexistentes devienen en existentes, lo cual se da
en el marco del cumplimiento ético de la fidelidad a los
acontecimientos de verdad.
Ejercicio lingüistico 1. El comunismo de los apenas existentes
En la soledad de la reflexión tipicamente moderna, del
individuo que pretende esforzarse en la heroica tarea de
trascender en la historia, a manera de lograr plasmar su
huella en el gran acumulado llamado cultura, Alain Badiou
se presenta como un autor que contrasta notablemente con
la característica soberbia del nefasto protagonismo, propio
de las personas que presumen y se creen ser más reales que
las demás. En efecto, desde el momento en que la filosofía
badioudiana plantea que lo real no es propiedad privada de
nadie, sino una cualidad inherente a la condición humana
de cualquiera, la oportunidad para ser sujeto de verdad es,
de manera irrecusable, uno de los bienes a la mano mejor
repartidos del mundo, y por tanto, representa la posibilidad
siempre latente y a cada instante en muchas partes en acto,
de realizar la democracia radical.
A partir de lo anterior se deriva que ser sujeto de
verdad, implica y exige reconocer todo un escenario de por
22
Cit. en Alain Badiou, Cinco lecciones sobre Wagner, (Madrid: Akal,
2010b), 41.
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un lado, la teoría formal de cómo es el ser en sí mismo
(la ontología), y por el otro cómo es que el ser aparece
en este mundo como fenómeno (la fenomenología). En
este tenor, la obra partida en dos volumenes del ser y el
acontecimiento de Badiou,23 inaugura algo más que una
presentación meramente académica (discurso universitario,
en términos lacanianos): significa más bien la piedra de
toque para dejar asentado que hay cosas que nadie puede
evitar, no porque sean objetivas como lo presumen quienes
defienden una objetividad a secas24 como los positivistas,
sino sencillamente porque desde el mundo formal el sujeto
de verdad existe y no se puede negar ni subestimar, so
pena de caer en la lógica del sujeto oscuro o del sujeto
reaccionario. Esto, es importante recalcarlo, cierra el paso
tajantemente al posmoderno planteamiento del “todo se
vale” o al imperio de la opinión, donde el sujeto puede ser
cualquier cosa que a uno se le ocurra. Muy por el contrario,
la sentencia de que “no sólo hay cuerpos y lenguajes, sino
también hay verdades”,25 es pronunciada teniendo como
trasfondo y fundamento: a) la teoría formal del sujeto y
b) la aparición heterogénea del sujeto en muchos mundos
posibles y en acto. Entender esto último en sus profundas
consecuencias es el primer requsito para concientizar que
ser sujeto de verdad no es fácil, pues si bien lo formal
permite un acceso pleno al ser y al sujeto, el plexus de
lo fenómenico, verdadero fundamento de la posibilidad
de la libertad, deja a la responsabilidad de cualquiera la
aceptación o no aceptación concreta y política (incluyendo
lo micro político, que para los posfundacionales es el
23
Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, (Buenos Aires: Manantial,
2007); Badiou, Lógicas de los mundos.
Humberto Maturana, Emociones y lenguaje en educación y política,
24
(Madrid: Dolmen, 2002).
Badiou, Lógicas de los mundos, 20.
25
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terreno de lo político inmerso en las decisiones efectuadas a
lo largo de la vida cotidiana) de lo que es un acontecimiento
de verdad.
Lo fenómenico se presenta entonces como el mundo
o los muchos mundos a partir de los cuales las ilusiones, las
imaginaciones y las retóricas, tres dimensiones mezcladas
en el denso fardo de la ideología, han de ser trabajadas
para quien logra poseer la humildad y la gracia necesarias
para saber reconocer que tiene ante sí un acontecimiento,
dondequiera y cualquiera que sea la forma fenómenica
que se presente en su vida. Este en síntesis y a grosso
modo, es el problema de cómo ser sujeto de verdad y no
morir en el intento. Como coda a lo anterior, es preciso
señalar que, de cualquier modo, dicho problema ha de
plantearse aún a sabiendas de que a diario todos morimos
un poco o un mucho, sea porque no logramos reconocer
los acontecimientos de verdad que pasan y dejamos pasar
de largo ante nuestros ojos y narices, o ya sea porque de
antemano declaramos nuestra incapacidad para cargar con
la exigencia de fidelidad que implican. No obstante, en
medio de esas muchas pequeñas muertes, todos podemos
presumir que tuvimos la oportunidad de participar en
la eternidad de los acontecimientos de verdad, donde
la cuestión es hasta qué punto las pudimos reconocer y
lograr ser fieles a ellos.
Estar cierto de la existencia real de los infinitos
de diferentes tamaños, así como atravesarlos, son dos
requisitos fundamentales para poder ser sujeto fiel.
Especialmente el problema de cómo identificar la
naturaleza de los problemas ideológicos implicados en
dicho proceso, exige del empleo de todo un imaginario y
lenguajes capaces ponerse en concordancia con la visión
de Badiou. En otras palabras, si bien la filosofía de Badiou
se sirve de los recursos del matema y el poema para
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mostrar al ser en si mismo en plenitud, es solamente el
salto de fe hacia poner en tensión creativa su filosofía con
los esquemas ideológicos que poseemos (trabajo en el que
ha de incluirse el imaginario y lenguaje que ya tenemos,
y que en dado caso estaríamos dispuestos a modificar a
modo) especialmente los que subyacen a las nociones de
trascendencia y la inmanencia, lo que podrá hacer posible
y real la filosofía de Alain Badiou en nuestras vidas. Así,
concordancia o congruencia por un lado e inversión y
crítica ideológica por el otro, son las dos caras de una
misma moneda en que es menester realizar el esfuerzo de
materialización de las tesis del sujeto fiel y la verdad. Esta
manera de referirse al aterrizaje, traducción e inscripción
material de su filosofía cuando un acontecimiento se
presenta en los varios mundos que vivimos y podemos
vivir, es sólo una más, necesariamente evanescente, de
las muchas posibles que pueden darse, pues el valor de
la libertad plena ha de avisorarse como una cuestión
no tanto postulada a priori, sino como un acto creador
profundamente ético, político, artistico y amoroso, siempre
siendo in situ, es decir local, pero a la vez universal.
De acuerdo a lo anterior, y hablando de poner en
relación la filosofía de Badiou con las ideas de los seres
mundanos potencialmente devenidos en existentes, una cosa
es fungir las acciones desde la filosofía, o sea hacerlo como
filosófos, y muy otra ya desde los mundos vividos como seres
particulares con capacidad de generecidad, en el sentido de
avocarse al género humano en el mundo.26 En esto último,
el esfuerzo de militar en la verdad está abierto y no puede
haber prescripción alguna al respecto, sino sólo inscripción
creativa en afrontamiento con lo real. A su vez los filosofos,
y Badiou no es la excepción, sugieren un tipo de prescripción
26
Agnes Heller, Sociología de la vida cotidiana, (Barcelona: Peninsula,
1991), 188.
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pero de segundo orden; es decir, en un sentido sólo general
y de tipo heurístico, pues ya en específico cada quien ha de
apostar como considere sus propias acciones con relación a
la verdad y al sujeto fiel. Es desde este punto de vista de la
filosofía badioudiana como principio orientador heurístico e
inspirador de la disciplina por la militancia de la verdad,27
que ha de entenderse cualquier ejercicio de incorporarse a un
acontecimiento desde las peculiaridades locales y culturales
del potencialmente devenido en existente Badiou, ocho
tesis). En consecuencia, en el combate contra las falsedades
y defensa de las verdades cuando un acontecimiento llega
a emerger frente a nuestros ojos, el último libro de Badiou
(2022) puede fungir como reservorio principal de recursos
para exponer los ejrecicios de incoraporciones de sujeto fiel.
Ejercicio lingüistico 2. La fuerza del pensamiento
de los infinitos
Una de las mayores novedades del último libro de Badiou
La inmanencia de las verdades concierne a la cuestión
sobre cómo se accede a lo infinito desde lo finito. Lo más
semejante en sus trabajos anteriores era el acceso a lo
universal desde lo local. Cuando Badiou aborda la cuestión
de lo finito/infinito desde la ontología como matemáticas,28
los receptores son principalmente un público especializado.
Muy diferente sucede cuando aborda los temas de lo finito y
lo infinito para un público más amplio. En esta última forma
de abordar las cosas, exhorta a ensayar la imaginación sobre
la aparición de cuerpos de individuos, situados ante las
posibles verdades irruptoras con consecuencias concretas
en el mundo y sus transformaciones —cosa que ciertamente
27
Alain Badiou, San Pablo. La fundación del universalismo, (Barcelona:
Anthropos, 1999).
Badiou, The Immanence of Truths, 257, 269-276.
28
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de la subjetividad en Alain Badiou

atañe directamente a la fenomenología—, donde los
temas de lo eterno y lo transitorio son reflexionados para
un público más general, que acude a su obra más en el
sentido de una ontología expresada no tanto a través de
las matemáticas de impasse como en la prosa del lenguaje
filosófico, considerado vía preferida de exposición.
Este último gesto se puede entender a partir de la
necesidad de alcanzar a un público más amplio que si
hubiese optado por los formalismos y las fórmulas. Luego
entonces el gran reto para Badiou fue el de un relativo
abandono de la filosofía inscrita en lenguaje matemático,
y la consiguiente entrega a favor de algo diferente a lo que
para el mismo hubiese sido de su mayor predilección como
lo es la poesía: la exposición a la vez lógica y accesible a
lo que son los finitos e infinitos en sus cuatro tipos, a saber
Cuadro 1. Tipos de infinitos en Alain Badiou.
FINITOS

Divisorias

Accesible
Divisible
Encerrado
Exiliado

e
y
y
y
Hacia lo finito

f-

Trabajo

➔

Gasto

INFINITOS
Inaccesible
Compacto
Abierto a la múltiple potencia
Aproximación al absoluto
(sentido de la realidad)

Hacia lo infinito (sentido de lo real)

Las divisorias entre lo finito y lo infinito se caracterizan
por lo que refuerza o diluye ya sea hacia un regreso a lo finito (un
gasto) o un acceso trascendente a lo infinito (un trabajo),29 lo
cual se ilustra como el sentido de lo real en la tabla anterior. Para
Badiou, el estudio de estas últimas operaciones en su fusión,
resulta al menos tanto o más fundamental que estudiarlas por
separado. Esa decir, la dialéctica es más valiosa que el análisis,
lo cual exige del despligue de la imaginación equilibrada por
29
Badiou, The Immanence of Truths, 447.
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el sentido de lo real y la vitalidad de lo simbólico. Dejando
para otro espacio la exposición sobre cada finito/infinito y
sus divisorias, bastará para los fines aquí planteados sobre la
dialéctica de lo finito/infinito, acudir a las propias palabras
de Badiou referentes a la generalidad epocal mundial del
capitalismo barbaro, para después remitirnos a uno de sus
momentos concretos cristalizados en la expropiación petrolera
de 1938 en México.
En su último libro, al referirse al fenómeno de
las identidades que devienen integradas de una manera
igualitaria dentro del destino de una humanidad generica,
Badiou afirma:
Pero los sujetos reaccionarios de todo tipo
proliferarán hasta que el verdadero universalismo, la
humanidad, se haga cargo de sus propio destino y,
por lo tanto, la nueva encarnación histórica-política
decisiva de la idea comunista ejerza su nuevo poder
en todo el mundo y en el proceso destruya, --junto
con la oligarquía de los propietarios capitalistas y
sus lacayos, junto con la abstracción monetaria--, las
identidades y contra identidades que causan estragos
en las mentes de las personas y provocan la muerte.30

Al referirse a la síntesis superadora (Aufhebung, en
aleman hegeliano) de la dicotomía entre ser trabajador o dejar
de serlo (lo primero por devenir en una identidad infeliz, y
lo segundo por significar convertirse en desempleado o en
alguna otra cosa), Badiou pone el énfasis en un más allá de
ser trabajador o dejar de serlo.
Una operación dialéctica semejante se verificó en la
expropiación petrolera en 1938 en México, cuando bajo la
30
Alain Badiou, The immanence of Truths, 105.
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

investidura de la Nación, la oposición entre los intereses
de la empresa petrolera y los trabajadores se desvaneció,
y la conciencia de nuevas operaciones en el marco de la
segunda guerra mundial despertó, difundiendose viralmente
a nivel internacional, ya que cualquier cosa significativa que
sucediera en una nación, especialmente una nación cuya
frontera linda con una de las principales naciones en ese
entonces involucrada en la guerra, era forzosamente leída en
términos de las posiciones de fuerza de las naciones en guerra,
y no tanto en términos de capital-trabajo, o de empresas
y trabajadores. Puede advertirse cómo el acontecimiento
iniciado localmente por el presidente Lázaro Cárdenas
ante las cada vez crecientes provocaciones y abusos de las
empresas petroleras extranjeras,31 de pronto irrumpió en
forma de colectividad-Nación cuando México se posicionó
en la primera guerra mundial como una nación delicadamente
del lado de Estados Unidos, pero con un sentido propio de su
independencia, reafirmada a costa de las empresas petroleras
en ese entonces más poderosas del mundo. Cabe cuestionar
si las operaciones inscritas en el contenido de la nueva
lógica política de Nación entre las naciones en esa época en
México, es o no un verdadero infinito, sin embargo, de lo
que no hay duda es que fue un finito más amplio, el cual
polemicamente raya en un infinito, en compareación con un
finito limitado a ser un simple conflicto entre trabajadores y
empresas administrado burocráticamente.
Conclusiones
Al momento de no sólo describir, sino más fundamentalmente,
al momento de hablar de política y al mismo tiempo hacer
política al adoptar una posición a favor de un sujeto fiel, ya sea el
acto comunista de los apenas existentes o el de la expropiación
31
Adolfo Gilly, El cardenismo. Una utopía mexicana, (México: Era, 2001).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 98-118

�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

petrolera, no se trata de una simple manera de hablar. En el
momento de síntesis entre lo ideal y lo material operado por
la palabra-acto, el supuesto neohablante deja de ser tal y se
convierte en un sujeto político con capacidad de invención no
sólo en el terreno de las meras palabras, sino que estas palabras
vienen cargadas de materialidad tanto si se refieren al pasado
como si se refieren al futuro. En efecto, hacer referencia hoy a
los apenas existentes, es automáticamente ingresar al terreno
discursivo al mismo tiempo que es un acto político, por nimia
que pueda ser su manifestación local.
Más que una forma de hablar que pueda ser adornada
por estilos, estrategias gramáticales o infladas retóricas, se
trata de un privilegio del mensaje mismo, que en los extremos
que gustan a Badiou, se expresan ora en forma de matemas ora
en forma de poemas, pero que en esta ocasión se impregnan
de un mismo sentido del despertar histórico cristalizado en
dos acontecimientos: el de los vulnerables, que se verifica
de forma un tanto lenta en el contexto de la diversidad
cultural que tiende otorgar cierto privilegio y con ella cierta
reivindicación a los débiles, y el de un acto de reafirmación
de una nación que integró bajo una nueva forma igualitaria,
aunque con sus propias contradicciones, a sus trabajadores
de ese entonces en lo que se llamó de forma relativamente
efimera pero real, “Nacionalismo Revolucionario”.
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�Dossier

Alain Badiou a Life and a System of
Thought: Toward a Historic Operation in
Defense of his Contribution to the History
of Ideas in the 21st Century
Alain Badiou una Vida y un Sistema
de Pensamiento: Hacia una operación
histórica en defensa de su contribución a
la Historia de las Ideas del Siglo XXI
Alain Badiou une Vie et un Système de
Pensée: Vers une opération historique en
défense de sa contribution à l’Histoire des
Idées du XXIe Siècle
Nicol A. Barria-Asenjo1

1
Universidad de Los Lagos, Departamento de Ciencias Sociales, Osorno,
Chile.
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

Abstract

“L’histoire des idees”, has a nominal existence in the period of the
Enlightenment, that is to say, it has its origins in the 19th century
in France. From the moment of its appearance and establishment
as an independent field, it maintained a close and complementary
relationship with philosophy. At present, the History of Ideas
is a field in dialogue with History, Historiography, Philosophy
and even Psychoanalysis. It is necessary to return to the
French intellectual terrain, to the living history and intellectual
production of our time in order to analyze the contribution that
French philosophers make to the history of Ideas in the 21st
century. Specifically, to pay special attention to the system of
thought created by the philosopher Alain Badiou. The present
document, which emerges as an initial and introductory kick-off
to a more complex project, is a general reading and analysis of
some of Badiou’s contributions to contemporary philosophy.

Keywords
Philosophy, Alain Badiou; History of Ideas; System of Thought.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

Resumen

“L´histoire des idees”, tiene una existencia nominal en el periodo
de la Ilustración, es decir, tiene sus orígenes en el siglo XIX en
Francia. Desde el momento de su aparición e instauración como
un campo independiente mantuvo una estrecha y complementaria
relación con la filosofía. En la actualidad la Historia de las Ideas
es un campo en dialogo con la Historia, La Historiografía, la
Filosofía e incluso el Psicoanálisis. Es necesario retornar al
terreno intelectual francés, a la historia viva y producción
intelectual de nuestra época para analizar la contribución que los
filósofos franceses realizan a la historia de las Ideas del siglo
XXI. En específico, poner una atención especial al sistema de
pensamiento creado por el Filósofo Alain Badiou. El presente
documento, emerge como puntapié inicial e introductorio a
un proyecto más complejo, es una lectura y análisis general
de algunas contribuciones que Badiou realiza a la filosofía
contemporánea.

Palabras clave
Filosofía; Alain Badiou; Historia de las Ideas; Sistema de
Pensamiento.

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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

Résumé

“L’histoire des idées a une existence nominale dans la période
des Lumières, c’est-à-dire qu’elle a ses origines dans la France
du 19ème siècle. Dès son émergence et son établissement en tant
que domaine indépendant, elle a entretenu une relation étroite et
complémentaire avec la philosophie. Aujourd’hui, l’histoire des
idées est un domaine en dialogue avec l’histoire, l’historiographie,
la philosophie et même la psychanalyse. Il est nécessaire de
revenir sur le terrain intellectuel français, sur l’histoire vivante
et la production intellectuelle de notre temps pour analyser la
contribution des philosophes français à l’histoire des idées
au XXIe siècle. Plus précisément, il convient d’accorder une
attention particulière au système de pensée créé par le philosophe
Alain Badiou. Le présent document, qui se présente comme un
coup d’envoi initial et introductif d’un projet plus complexe, est
une lecture et une analyse générales de certaines contributions de
Badiou à la philosophie contemporaine.

Mots-clés
Philosophie; Alain Badiou; Histoire des idées; Système de
pensée.

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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

A great Philosophy is an attempt to solve a contradiction. And after may 68, my
trajectory is in some sense
the same, that is, to save the
figure of the subjectivity inside the context of structures and science. So, there is
a possible definition of my
philosophy, is to organize
the possibility of a synthesis between Sarte and Plato,
which is impossible
Alain Badiou.
May 1968 breaks my life in
two parts, and it is why its,
for me, the model of what is
an Event
Alain Badiou

The History of Ideas in Alain: Badiou in the History of Ideas
Alain Badiou affirmed, with Nietzsche, that Philosophy
is the biography of the philosopher, in this way produces
an inseparable knot between the existential traces, the
experience and the appearance of the philosopher/
intellectual, according to Badiou it is the experiential
becoming of life what is shaping a system of thought
that is written by the figure of the philosopher, it will be
this perspective “L´entrée la plus essentielle dans notre
question”2. According to Kelley “the history of philosophy,
2
Alain Badiou, “Les Langues de Wittgenstein,” Rue Descartes, no. 26
(1999), 107.
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

including its errors as well as its truths, was inseparable
from and indeed an essential part of philosophy itself”3,
interesting turn of events, especially if we remember that
Badiou4 in his text The Ethic of Truths: Construction
and Potency, proposes the following: “All the categories
through which the essence of the truth can be submitted
to thought are negative: undecidability, indiscernibility, the
generic ‘not-all’ (pas-tout), the unnameable”. So, what is
the attempt to capture truth that we will be able to undertake
in the light of the study of the system of thought that Alain
has made and will continue to produce?

According to Donald R. Kelley in his text: The
descent of Ideas, we found:
The ‘history of ideas’ had a nominal existence in
the Enlightenment, but it was in nineteenth-century
France that it emerged most conspicuously as an
independent practice. It was still associated with
philosophy, to be sure, but it also became recognizable
as a branch of historical scholarship distinct from
the old conventions of ‘doing philosophy’. Or
rather, it was joined to a particular way of doing
philosophy, a so-called ‘eclectic’ way, in which
history in effect took precedence over unassisted
and unencumbered reason and became ‘first
philosophy’. The modern philosophy of eclecticism
appeared in France in the early nineteenth century.
Eclecticism had important antecedents in early
modern Germany and in antiquity but it was Victor
Cousin, student of philosophical schools from Plato
and Proclus to Descartes and Kant, who revived
3

Donald R. Kelley, The descent of Ideas (2002), 12.

4
Alain Badiou, “The Ethic of Truths: Construction and Potency”, Plí.
The Warwick Journal of Philosophy, vol. 12. (2001), 247. https://plijournal.com/
papers/alain-badiou-the-ethic-of-truths-construction-and-potency/
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Ideas in the 21st Century

the term, established his own school, and found a
rationale for this conception which incarnated the
history of philosophy and that more particularized
pursuit which he called l’histoire des idées.5

The “History of Ideas” as a theoretical construction
and field, begins in France, and now, for the purposes of this
work, we turn again to the French production to identify the
dual contribution that philosophy, or to be more specific,
all that the philosopher Alain Badiou, has contributed
from his system of thought, to this field. The study of the
works of other epochs is a field that is widely published,
what persists as a maxim of the historiographic operation
is to look at the contribution from the future to the past,
only to the extent that a figure has died, that an author and
intellectual has disappeared from the material world, his
ideas become valid. It is no surprise to anyone that many
thinkers who in life died in the oblivion of their time, in
other centuries have great repercussions and their works are
valuable legacies of the spirit of their own time.
According to Gusynov:
The relationship of history and theory within
philosophy reveals some features that make it unique,
one of its kind. Two of these features are particularly
tricky and enigmatic. First, philosophical systems are
positioned with regard to one another as if each were
the first and only system. Speaking about the prevalent
trend, one system is not a continuation of others, and
rather than elaborating them, arises alongside them,
formulating in a new way the same old questions but
answering them in a new way. Every philosopher
begins ab ovo. Diverse philosophical systems do
5
Kelley, The descent of Ideas, 9.
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

not form a single chronological ascending chain in
which every link co-opts the previous links they are
positioned in space as if they existed simultaneously.
Each philosophical system of course has its mortal
author, arises during a certain epoch in a concrete
situation, and bears characteristic marks of the period.
Yet its content, at least potentially, has an everlasting
relevant. Arising in time, it has an extra-temporal
character. The deeper a philosophy is immersed in
the affairs and passions of its time and its era, the
more accurately it expresses their spirit, the greater
its chances are of surviving them and getting a new
lease of life at other times in different eras.6

How many will be the theoretical and conceptual
productions that will appear in the century following ours
on the legacy of Alain Badiou? What is the spirit of our
time that is only identifiable by following Badiou’s theses
and intellectual trajectory? Why in our century does the
attention persist on the thinkers of other times ignoring the
invaluable work of contemporary intellectuals perform?
Where is the history of philosophy and the history of ideas
today being nourished by the history of philosophical
theory and where is it heading?
Alain Badiou asked himself: “Théorie veut dire
quoi?”7 And he answered it in the following way: “Eh bien
cela veut dire justement que ce dont on parle ne préexiste
pas comme objet d’ expérience au développement de la
théorie elle-même”8. In this way, we insert ourselves in the
6
Abdusalam A. Guseynov, “Philosophy: History and Theory,” Studies in
East European Thought 68, no. 2/3 (2016): 107–108.
7
Own translation: “What does the theory mean?” Alain Badiou, Théorie
du sujet, «Aimez ce que jamais vous ne croirez deux fois», Le Perroquet, No.
13/14, (junio 1982).
8
Own translation: “Well, this means that what we are talking about does
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Ideas in the 21st Century

complexity of the mixture of a conceptual machinery and
a system of thought inherited from others and at the same
time with a singularity that has no pre-existence. François
Dosse stated that: “The interrogation of the notions and
concepts used by historians today can no longer avoid the
detour through the discipline’s past, not for the purpose
of self-remembering but to enter on an equal footing into
a new era, that of the reflexive moment of the historical
operation”9. We are in a quagmire that requires a new turn
towards the reflection of historical operations, understanding
the past, the conceptual struggle, the theoretical edification
and the careful analysis of the theoretical field of our time is
a necessary condition for the theory of tomorrow and above
all for the “transmission of the cultural inheritance to future
generations”10.
If the objective is to “keep in memory the actions
of men”11, the task must be undertaken in the present, to
capture some fragments of the truth in the evolution of a
life, understanding the social, historical and ideological
framework that sustains the edification of a theorist in our
times. What is it to be a philosopher today? What is an
intellectual in the 21st century?
Alain Badiou himself synthesizes the question
as follows: “having some ideas is not enough to be a
philosopher”. Let us briefly recall that Thucydides, faithful
disciple of Herodotus, whom he admired with complete
devotion, lived a moment of rupture and separation from
not pre-exist as an object of experience in the development of the theory itself ”.
Badiou, Théorie du sujet, 3.
9
Own translation. Dosse, Francois. La Historia: Conceptos y Escrituras.
(Buenos Aires: Nueva Visión), 2003
10

Own translation. Dosse, La Historia, 12.

Dosse, La Historia, 12.
11
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Ideas in the 21st Century

his idealization, mainly provoked by the fall of the figure
of the ideal, to the extent that his commitment to the truth
increased also proportionally increased the criticism of his
master, finally “he dissociates himself from his master to
insist on the search for truth”12. The figure of the teacher
in the Social Sciences, we must affirm, also requires this
betrayal of the teacher in order to continue the search
for truth and the defense of the critical look that is in the
theoretical edification.
In this text, we will approach the contribution to the
history of ideas of a master of our time, such as the French
philosopher Alain Badiou, and at the same time, we will
betray his figure of master to go after the search for the truth
of his system of thought, that is to say we will incorporate
and take the step of “touchons á une singularité éternelle”13
between the theoretical edifice and the infinite applause of
the reader/disciple.
To begin with, who is Alain Badiou, by way of
synthesis I will share his own words about the evolution of
his life:
My birth is in Marroco… Rabat, at the beginning
of 1937, the Morocco occupied by France… I
have been practically educated by Arabic Women
in the Kitchen of the house (…) I was in school,
I was excellente, I was always the first of the
class (…) And so, it’s a good moment of my life,
except, naturally, for the relationship to my mother,
which was particularly bad. I think my mother was
melancholic at the end, a mixture of hysteria and
melancholy, and she prefers my brother, it was
12

Dosse, La Historia, 17.

Badiou, “Les Langues de Wittgenstein,” 108.
13
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Ideas in the 21st Century

my terrible pain during my childhood: my mother
prefers my brother. I was jealous (…) To be just,
I must insist of this point: many determinations of
my intellectual nature are coming from my mother,
don’t reduce my mother to a negative polarity of my
life, its due to my mother the possibility to create
conceptual fictions or narrative fictions.14

According to his own account, his first desire in
relation to a profession and studies, from his memories
takes place at the age of 15, his desire at that time was to
be an actor –a question that in a sense he never abandoned,
because let us remember briefly that within his facet of
playwright he has taken the role of actor–. The birth of the
philosopher, took place years later, with the reading of the
book “L´Être et le Néant” from Jean Paul Sarte (1943), in
his own words we find “the is, for me, during some years,
philosophy was the philosophy of Sartre, Philosophy and
Sartre was the same thing, and progressively, inside Sartre,
i go beyond Sartre”15. We are in the presence, from his
discourse, before the moment of rupture, the inaugural
moment from which it is possible to identify the leap of
Alain Badiou -as a man-, to move definitively to the glorious
space of his life, that is to say, the figure of philosopher in
the XXI century.
One of the warnings before the enterprise of studying
a system of thought is found in Alain Badiou himself, who
in his text “Les langues de Wittgenstein”, wrote:
II est indiscutable que de toujours, la stratégic
philosophique, comme stratégie de Maîtrise,
14
Alain Badiou, Documental, Badiou (EE.UU: A film by Gorav Kalyan,
Norbert Shieh, 2018).
Badiou, A film by Gorav Kalyan, min 47:15.
15
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Ideas in the 21st Century

privilégie le face-á-face oral avec ceux qu’elle a á
devenir des disciples (ce qui veut dire: á devenir,
dans la pensée, disciplinés). Le propos, le séminaire,
l’École ou le cours, sont des vecteurs naturels pour
cet office de persuasion rationnelle. D’Aristote á
Lacan, en passant par une bonne partie du massif
hégelien, on ne sait pas trop qui a écrit ce que nous
lisons sous les noms propres les plus solennels de
la bibliothèque spéculative. Nous ne vayons, au
fil des pages, que se donne libre cours la dévotion
obscurcissante du disciple fanatisé. Et même quand
le philosophe opère intimement par l’écrit, on a le
phénomène d’un travail infini, d’un noircissement
de pages sans autre destine que l’avancée intérieure
de l’analyse, pages illisibles par leur ressassement
ou leur obscur enracinent dans le dédale subjectif.16

The obstacle at this point, it seems obvious, in
relation to Badiou’s proposal concerning “Séminaire dirige
par Alain Badiou” which are held at “Le théâtre de La
Commune” in Paris. A dual work between the written work
delivered to readers/disciples and the seminars in which he
produces disciples through dialogue and the proposal of a
critical look at the present times, a duality in his way of
facing the dilemma that “Les mots prennent en philosophic
un sens imperieux et troublant.”17
Recharging Philosophy from the Viewpoint
of Alain Badiou
To begin to think about the system of thought, or, “la
stratégic philosophique” of Alain Badiou, it is important to
understand that,
16

Badiou, “Les Langues de Wittgenstein,” 108.

Badiou, “Les Langues de Wittgenstein,” 109.
17
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Ideas in the 21st Century

the philosopher is always a foreigner, dressed in
new thoughts; he proposes new problems and new
thoughts. And he gains supporters in the ways of
silence, that is, he can make many interested in
those problems to the extent that he convinces them
of their universality”18…

one of the outstanding contributions to philosophy
that Alain has made, is in principle, to think in our time
from a critical perspective the condition of philosophy,
the duty of the philosopher in this sense is to contribute
to the production of philosophical meanings and concepts,
from the reflection of the transformation of life, Badiou
produces in parallel a transformation of philosophical
perspectives and the problems to which philosophers must
turn. Guseynov reminds us of the following:
on the other hand, as has been noted, philosophical
systems are autonomous, each seeming to start
from scratch as if it were the first to discover the
philosophical truth. In developing his system the
philosopher is not constrained by what philosophers
have said before him, he can do without it, can
choose to invoke some name others, skip over
epochs, etc. Therefore a philosophical theory in
each of its singular examples is independent of the
history of philosophy.19

Purity in ideas, the pure point where the dislocation
between the author and the intellectual, or, between the
man and the author, is identifiable, is an inaccessible point,
just as philosophy can be reduced to an interpretation. In
2010, Alain Badiou in his seminar entitled “The process of
18

Badiou, Badiou, 2018.

Guseynov, “Philosophy: History and Theory,” 108.
19
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Ideas in the 21st Century

Philosophy” for the European Graduate School, stated that
“the constructor of philosophical system is always a mixture
of the two interpretations (…) philosophy is sometimes
impure”20, existence completed on the side of anxiety,
of the abscurity of existence, the primitive experience of
negativity is part of the philosophical process, a starting
point from which experience, and the attempt to escape
from experiences, produces a beginning of the philosophical
process, it is the escape from the limit of experience.
Badiou stated that “To narrate a rupture it is necessary,
of course, to speak first of a relationship”21, so we can
reformulate this thesis and affirm that to speak first of a
philosopher, it is necessary to understand that at the base
there is the existence of a philosophical disposition. For the
birth of an author, of a philosopher to take place, it does not
only require as a precondition an experience seduced by
negativity, but it also requires a reflective disposition that
goes beyond, to go out quickly to insert itself in the battle
of knowledge, in the construction of a system of thought.
What is the writing process of a philosopher like Alain
Badiou who sets out to write and think philosophically?
About his first project, Badiou tells us the following:
In such sort of context it wasn’t an obligation for
me to be extremely strict in order of the book and
in construction and to gibe to the book the form of
something like a big proof, a big demonstration
of the very detail, first of my definition of truth,
and more important of the question of the being
of truth, and to fight against the pure reduction of

20
Alain Badiou, “The process of Philosophy”, Seminar in European Graduate School. 2010.
Badiou, Badiou, 2018.
21
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the notion of truth to a linguistic, and it is why this
book subjectively has two characteristics first its a
book where the order is constructive its reflected by
constructive subjectivity to be perfect in the order
of concerns and second is also the fighting book
agains the dominant context which was in fact a sort
of victory in France during thus year of the analytic
point of view, in fact the academic domination.22

In this context, the creation of a new philosophical
problem is the alternative adopted, Alain himself reaffirms
his position by saying that “A true philosopher decides for
himself which problems are important, and proposes new
problems, philosophy is, above all, inventing new problems
(...) “Philosophy shows us thought as a choice, thought as
a decision. Its specific task is to explain this choice to us.
We can say, then, that a philosophical situation is a moment
in which a choice becomes clear; a choice in which it is a
question either of being-there or of thought”23 . In 1989
Alain Badiou answered an interview in the framework of
the publication of two of his works “L’être et l’evénement”
and “Manifeste pour la Philosophie” as follows:
The relationship between the books is twofold. There
is, first of all, the will to situate my project in the
current historical place of philosophy. The Manifesto
proposes some theses around the question “Where do
we find ourselves in terms of the very possibility of
philosophy?” Being and the Event, as is clear, took this
possibility as something acquired and it is according
to the hypothesis of this possibility that the book
deployed its architecture. I wanted, in the Manifesto,
to return to this system of conditions of possibility
22

Badiou, “The process of Philosophy”.

23
Badiou, “The process of Philosophy”, 13-16.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 119-138

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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

and from there I returned, further, to a problematic of
the conditions of philosophy in general. I wanted to
sustain the thesis that philosophy is possible, that it
is not in the passage or the crossing that leads to its
termination or its delegation to something else. The
second line consists in indicating the points of support
that organize Being and the event and that are at the
same time of the order of the event and of reflection.
That is to say, on the one hand, confrontation of
the historical situation in terms of the possibility of
philosophy, on the other hand, thematic approach
itself. 24

Badiou’s gesture consists in placing philosophy in a
historical situation in order to bring philosophy itself, through
the knot of history, philosophy and mathematics, closer to
the question of the things of the world, revolution, human
freedom, political intervention, love, and it is there where
the complexity of philosophy and Alain’s philosophical turn
lie, in the words of Charles Ramond “Toute la difficulté
philosophique était là, pour un philosophe qui ne voulait en
aucune manière sortir du matérialisme et de la rationalité”25.
Alain Badiou’s name, appearing among “Les 10
philosophes qui influence le monde pour le meilleur et le pire”
(2019), is undeniably one of the Social Sciences intellectuals
with the greatest impact on international politics, and, one
of the most important philosophers of French thought, with
works as controversial as they are complex. The challenges
of our time imply a necessary turn towards his productions
and his seminars, we are witnessing the current evolution, the
construction of legacies of the following centuries, the spirit
of our time is embodied in the philosophical proposal. As a
24
Alain Badiou, “Conferencia sobre El ser y el acontecimiento y el Manifiesto por la filosofía”. Acontecimiento, 1989.
Charles Ramond, “Alain Badiou,” Cités, no. 58 (2014), 133.
25
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 119-138

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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

result of this, the present document arises as an incipient and
initial contribution to the philosophical, historical and political
challenge of entering into Badiou’s system of thought, and it
is also built from the philosophical commitment of entering
into the current philosophical production.
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Lire d’ici
Angelina Uzín Olleros1

“Con Sartre aprendí la importancia del compromiso y
de la libertad.
Que en toda elección hay
una decisión que compromete la vida entera.”
Alain Badiou

1
Universidad Nacional Entre Ríos, Concepción del Uruguay Entre Ríos.
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Resumen
El artículo narra en primera persona y desde la periferia los efectos
de la obra de Alain Badiou en la que se postula el “platonismo
de lo múltiple”, que tiene como eje las verdades y lo múltiple
puro. El compromiso de la filosofía es con las verdades que son
completamente concretas en la realidad, las cuales son condiciones
de la filosofía: amor, ciencia, política y arte. Este planteamiento es
una apuesta filosófica para salir de la particularización y dar paso a la
universalización, evitar los dogmatismos, el pensamiento único y el
conformismo intelectual y vital. El platonismo de lo múltiple plantea
un compromiso militante que significa el seguimiento de una ética de
las verdades.

Palabras clave
Platonismo, Múltiple, Ética, Verdad, Acontecimiento.

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Abstract
The article tells in first person, and from the fringe of the effects
of Alain Badiou’s works in which he proposes “the platonism of
the multiple”, that holds as a fundamental point the truths and
pure multiplicity. Philosophy has a commitment towards truths
that are absolutely concrete in reality, which themselves are
philosophy’s terms: love, science, politics and art. This approach
is a philosophical bet that aims to break out from particularization
and to give way to universalization, to avoid dogmatism, the
single thought and intellectual and vital conformism. The
platonism of the multiple proposes a militant commitment,
which means following the ethics of truths.

Keywords
Platonism, Multiple, Ethics, Truth, Event.

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Résumé
L’article raconte à la première personne et à la périphérie les
effets de l’œuvre d’Alain Badiou dans laquelle est postulé le «
platonisme du multiple », qui a pour axe les vérités et le pur
multiple. L’engagement de la philosophie est avec les vérités qui
sont complétement concrètes dans la réalité, lesquelles sont des
conditions de la philosophie: l’amour, la science, la politique
et l’art. Cette approche est un pari philosophique pour sortir de
la particularisation et faire place à l’universalisation, éviter les
dogmatismes, la pensée unique et le conformisme intellectuel et
vital. Le platonisme du multiple pose un engagement militant qui
signifie suivre une éthique des vérités.

Mots-clés
Platonisme, Multiple, Éthique, Vérité, Événement.

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Introducción
En el presente artículo hablo en primera persona, soy lo que
puede decirse “una provinciana” que viaja cada tanto de
visita a la capital, y esto no deja de ubicarme en una periferia
tanto en los términos intelectuales como académicos; cierta
vez un amigo personal de Badiou, francés también como él,
me preguntó ¿qué quieren decir ustedes con el “interior”?
En Argentina ser o pertenecer o haber nacido en el interior
es precisamente ser y estar fuera de Buenos Aires, de su
capital y de la capital del país. Sin embargo, las vueltas de
la vida, me llevaron a asistir a las conferencias que brindó
Badiou en Rosario y lo conocí personalmente en la UNR.
Mucho tiempo después nos encontramos en la UNSAM y en
la UNC, en esas ocasiones le entregaron doctorados honoris
causa y ofreció conferencias magistrales. Esas fueron las
experiencias desde aquí, y cierta vez cursé seminarios en
París al que asistimos un grupo de colegas de la UNR que
le pidieron autógrafos.
Comencé a leer la obra de Badiou en el año 1998.
Mi tesis de Máster en la Universidad de Paris 8 fue sobre
su planteo acerca de las cuatro condiciones de la filosofía.
En Badiou encontré la clave filosófica para poder repensar
la idea de justicia platónica, la relación entre discípulo
y maestro que él define a través de tres momentos:
prendimiento, desprendimiento y fidelidad. También la
relación tan particular entre la filosofía y su historia bajo la
consigna de una militancia por las verdades: “el filósofo es
un militante de la verdad”.
El 17 de enero de 2017 Badiou cumplió 80 años de
vida, el último año en que el filósofo brindó sus seminarios
públicos, el lunes 16 de enero en pleno invierno parisino,
realizó un encuentro de más de 10 horas, que convocó a un
gran número de amigos dedicados a la filosofía, el arte, la
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política, el teatro y la poesía. Bajo el concepto de Inmanencia
se desarrolló la cuestión de la verdad en plural, como
expresión del arte, la ciencia, la política y el amor, en la que
la Filosofía composibilita esas verdades siendo su operador.
Badiou es autor de numerosos libros y artículos de
rigurosa reflexión filosófica pero, al mismo tiempo emprende
un juicio crítico acerca de las diferentes circunstancias
y situaciones políticas e históricas que se dan en la
actualidad. El tiempo presente posibilita su pensamiento
filosófico y también lo condiciona, las problemáticas de
este momento histórico marcan un camino para interrogar
la época y al mismo tiempo interrogar a los sujetos; pensar
por ejemplo las patologías de consumo, las adicciones,
las políticas de género, las prácticas de encierro, las
prohibiciones, los hábitos institucionalizados, las libertades
públicas, las actuales democracias, revueltas y rebeliones
por el mundo. ¿Qué significa pensar filosóficamente
estas cuestiones?, ¿qué consecuencias políticas tiene ese
pensamiento?, ¿qué condiciones de la filosofía han limitado
la visión política de las costumbres y de las relaciones
humanas? Estas son interrogaciones que junto a otras
desafían la actividad del filósofo.
Las categorías centrales de su pensamiento son la verdad
entendida como producción múltiple, el sujeto como soporte
de esa verdad, la posibilidad de componer las verdades en el
ámbito de la filosofía desde sus cuatro condiciones (ciencia,
arte, amor y política). Su propuesta sobre una filosofía del
presente tiene que ver con las circunstancias que se dan en lo
que Badiou entiende como una situación filosófica. Define a
la situación filosófica como “un encuentro entre dos términos
esencialmente extraños, uno respecto del otro”.
La relación que existe entre la filosofía y las situaciones
son presentadas por él de este modo: poder iluminar las
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elecciones fundamentales del pensamiento, poder iluminar la
distancia entre el pensamiento y el poder, entre lo interesado
y lo desinteresado. Poder iluminar el valor de la excepción,
del acontecimiento, de la ruptura. “...la filosofía confrontada
con las circunstancias, busca el vínculo de los tres tipos de
situaciones. El vínculo entre la elección, la distancia y la
excepción”2. Se trata de definir cuándo una circunstancia es
filosófica, o puede ser objeto de la filosofía. Esto ocurre cuando
una circunstancia es el lugar donde se constituye un punto de
vista político. La filosofía –entonces– puede avanzar amparada
por ese punto de vista en lo que tiene de afirmación (la vida) y
en lo que procede de una invitación a la acción. La filosofía no
trabaja sobre la negación (la muerte), el hombre según Badiou,
no debe ser entendido o tratado como un-ser-para-la-muerte;
hay que abordarlo a partir de lo Inmortal que hay en él. La
filosofía debe ocuparse de la “elección” de aquello que sigue
resultando desinteresado (con relación al poder); de tomar
“distancia” entre el poder del estado y las verdades para optar
por la “excepción” del acontecimiento, del valor de la ruptura,
contra el conservadurismo social (la continuidad).
A medida que transitamos estos problemas, aparecen
nuevos interrogantes, por esta razón lo que posibilita a la
filosofía es al mismo tiempo lo que la diferencia de otras
formas de producir verdades. Por esto, las condiciones de
la filosofía son formas que la hacen posible y que la limitan,
el límite de la filosofía está inserto en esas condiciones
que producen verdades y que le aportan al filósofo modos
de comprensión de lo real. Admitir varias condiciones de
la filosofía significa abrir su producción de verdad a la
multiplicidad, la invención política es una condición de la
filosofía, en el punto de llegada del filosofar se advierten las
2
Alain Badiou, Filosofía del presente (Buenos Aires: Capital Intelectual,
2010), 15.
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consecuencias políticas de su pensamiento, las condiciones
de la filosofía son inmanentes y hacen de la tarea filosófica
la función de su composibilidad.
Alain Badiou entiende que:
Las condiciones de la filosofía son transversales,
se trata de procedimientos uniformes, reconocibles
a distancia, y cuya relación con el pensamiento
es relativamente invariable. El nombre de esta
invariación es evidente, se trata del nombre
‘verdad’. Los procedimientos que condicionan
a la filosofía son los procedimientos de verdad,
reconocibles como tales en su repetición. Ya no
podemos creernos los relatos por los que un grupo
humano confiere encanto a su origen o su destino.
Sabemos que el Olimpo es sólo una colina, y que
el Cielo no está lleno más que de hidrógeno o de
helio.3

En síntesis: la filosofía no pronuncia la verdad, sino
la coyuntura, la conjunción pensable de las verdades.
Todo este proceso filosófico está amenazado por un
adversario, el sofista; para el sofista la estrategia del lenguaje
ahorra toda aserción positiva concerniente a las verdades,
su propósito es persuadir sin demostrar; la filosofía es la
separación de su doble: la sofística. Narciso encuentra en el
espejo del lago el rostro de su propia muerte, en todas las
leyendas el doble es mortal; puesto que el doble se forma en
el estadio arcaico en que el otro se confunde con el cuerpo
propio. “La filosofía es siempre la fractura de un espejo”,
dice Badiou. Es por esto que la filosofía debe vencer una
y otra vez la tentación de confundirse con su doble, sin
3
Alain Badiou, Manifiesto por la filosofía (Buenos Aires: Nueva Visión,
1990), 13.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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que esto le signifique la captura de verdades, es decir, que
la filosofía se presente como la autora de esas verdades.
Coincide con Lacan al definir a la verdad como aquello que
se encuentra siempre a “medio decir”.
Es muy confrontativo plantear la cuestión de la víctima
tal y como la presenta Badiou, pero a mi modo de abordar
los problemas sobre las violencias ejercidas actualmente,
es fundamental; él no toma la queja como punto de partida
y la rechaza en cuanto que ésta resulta de la expresión del
hombre presentado como víctima. La ética que propone
reivindicar a las víctimas, se encuentra centrada en el eje
del mal, y para él no se trata de la lucha contra el mal4.
Afirma que:
No podemos partir únicamente de la idea de víctima,
porque víctima es una palabra, es un término que
es variable. En este sentido, podríamos decir que
la víctima es signada por sí misma, esa sería una
hipótesis: la víctima se presenta como tal, como
víctima y es necesario creerle. En ese caso la noción
de víctima se vuelve o se convierte en una cuestión
de creencia, o si ustedes quieren, la injusticia es
revelada por una queja. La injusticia está ligada
a la protesta de la víctima, pero sabemos que hay
quejas y presentaciones de quejas, esto es algo que
el psicoanálisis ha estudiado, la queja neurótica, la
queja injusta, la queja que justamente no plantea
la cuestión de la injusticia. Es lo que Nietzsche
llama resentimiento: una queja que no crea ninguna
justicia, una queja que con frecuencia es una
demanda, una solicitud al otro, y no es realmente un
testimonio de injusticia.
4
Alain Badiou, La ética. Ensayo sobre la conciencia del mal (Buenos Aires: Nueva Visión, 1995), 115.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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La filosofía no debe trabajar sobre la negación que
significa la muerte, el hombre, según Badiou, no puede ser
entendido o tratado como un-ser-para-la-muerte; hay que
abordarlo a partir de lo inmortal que hay en él. No es la
tarea del filósofo contar el número de víctimas, sino de
considerar los acontecimientos en los que se originan las
verdades y a partir de ellos tener en cuenta a los sujetos que
le dan forma activa a las mismas. Por inmortal comprende
algo similar la idea de sobreponerse nietzscheana. La queja
post-moderna instala la idea de la víctima y nos obliga a una
mirada de compasión ante las diferencias, ante la alteridad,
disfrazando su propuesta en la consigna de poder aceptar al
otro en su invalidez y no en su capacidad de sobreponerse a
los avatares de la su propia existencia.
Al cimiento objetivo (o histórico) de la ética
contemporánea es el culturalismo, la fascinación
verdaderamente turística por la multiplicidad de
los hábitos, de las costumbres, de las creencias. Sí,
lo esencial de la ‘objetividad’ ética se sostiene en
una sociología vulgar heredera directa del asombro
colonial ante los salvajes, dando por entendido que los
salvajes están también entre nosotros (drogadictos de
los suburbios, comunidades de creencias, sectas: todo
el aparataje periodístico de la amenazante alteridad
interior), a la que la ética, sin cambiar el dispositivo
de investigación, opone su ‘reconocimiento’ y sus
trabajadores sociales.5

Se trata entonces de experimentar la humanidad en el
sentido del acontecimiento, en el sitio de una producción de
verdad, cuyo sostén o soporte es el sujeto. Frente al desfile
de casos raros, inhumanos, victimizados, lesionados,
impotentes, confundidos, desde un zapping permanente de
5
Badiou, La ética, 15.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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quejas y protestas, Badiou propone apostar a la vida, a la
acción, a la invención política en favor de una sociedad que
debe ser igualitaria en acto.
A medida que consultaba la obra de Badiou comencé
a replantear mis posiciones frente a los derechos humanos,
tal como habían sido presentados en los años 1990/2000 en
las carreras de formación docente. Me dediqué a emprender
una crítica a la noción de víctima y a la denominada filosofía
política en la obra de Alain Badiou en contrastación con la
propuesta de Giorgio Agamben sobre el concepto de homo
sacer.
Comprendiendo que así planteado el problema
resultaba de una clara relevancia para la historia reciente en
nuestro país con relación a los juicios a la Junta militar que
tomó el poder desde 1976 a 1983. Conceptos claves como
el de justicia, castigo a los culpables, cárcel a los genocidas,
han sido acompañados siempre de la concepción de las
víctimas. Para Badiou la política no puede ser planteada en
los términos de víctima habida cuenta que ésta es “menos
que un humano” y es contradictorio sostener una política
de los derechos humanos, por ejemplo, fundada en la idea
de la víctima.
Si el sujeto político no es la víctima, ¿quién está en
condiciones de hacer política? Y una vez definido el sujeto
¿cuál es la tarea genuinamente política que debe emprender?
En América Latina, escenario de sucesivos golpes de estado
y dictaduras militares, las políticas de defensa de las víctimas
han estado a la orden del día, reclamando justicia para los
damnificados y castigo al verdugo. ¿Qué nos queda por hacer
cuando el destinatario de la acción política es la víctima y
no el ciudadano? He aquí una gran cuestión, polémica y
fuente de rechazo por algunos sectores. Agamben piensa
en las condiciones de posibilidad de la política después de
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Auschwitz, y plantea su tesis “fuerte” al decir que no es el
estado de derecho el paradigma de la política moderna de
los siglos XVII en adelante sino por el contrario es el campo
de extermino su paradigma. Aceptar esto, para Badiou, es
concluir en la aceptación del fin de la política.
Todas esas cuestiones que estoy presentando deben
ser situadas en las temporalidades y especialidades propias
de la Europa de siglo XX, un siglo estudiado y analizado
hoy por historiadores y filósofos que se preguntan por
las razones que llevaron a la modernidad a desembocar
en los totalitarismos y un estado de guerra permanente
de 1914 hasta hoy. Haciendo una lectura situada de esas
tesis de filósofos europeos consideré importante analizar
nuestra historia reciente en las categorías que organizan sus
producciones: Acontecimiento, circunstancias, situación,
víctima, metapolítica, verdad en Badiou, homo sacer,
nuda vida, experiencia, biopolítica, campo de exterminio,
inhumano en Agamben. Por citar las más conocidas.
Pensar el presente histórico en nuestra región a la
luz de esas categorías y de esas perspectivas, teniendo en
cuenta la realidad sociopolítica y económica de América
Latina, la colonización del espacio territorial, jurídico,
cultural por parte del continente europeo; las doctrinas de
seguridad nacional planificadas por los Estados Unidos
de Norteamérica; la desaparición forzada de personas,
los centros clandestinos de detención, el secuestro y
apropiación de hijos de desaparecidos. Los espacios
poblacionales propios de la región como las favelas, las
villas de emergencia; los movimientos de los sin tierra y
los piqueteros. Interpretar e interpelar estas situaciones y
circunstancias desde la propuesta de Badiou y Agamben, sus
límites y contrariedades, y la posibilidad que nos proveen
para leer y escribir nuestra teoría política, nuestra filosofía,
nuestra ética, en un debate propio y ajeno al mismo tiempo.
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A partir de 1983 podemos pensar a la Argentina en lo
que ha significado el retorno de lo político, en un país signado
por sucesivos golpes de estado desde 1930. Este retorno, a
mi entender, ha sido acompañado por la apuesta de refundar
un discurso y una mentalidad política que retoma su lugar
frente a cuestiones relativas a la representación, el ejercicio
de la ciudadanía, la consecución de justicia y la libertad.
Al planteo de lo estrictamente político en la división
de poderes y las diferencias ideológico/partidarias, a
comienzos de 1990 se percibe una retirada de lo político
ante un modelo económico en el que las privatizaciones,
los indultos, los lineamientos del Banco Mundial y el FMI
fueron motores de desigualdad y retrocesos en el campo
de los derechos y la ciudadanía. Luego de la tremenda
crisis de 2001 se refuerza la necesidad de dar respuestas
políticas a los resultados trágicos de la implementación
del enfoque neoliberal que ha sido un paréntesis entre un
momento de democratización de la sociedad posdictadura
a otro momento de una nueva etapa de democratización
posneoliberal.
Desde el año 2003 se pretende debatir sobre la
distribución de la riqueza, el modelo de exportación, el
volumen de las retenciones, el aporte fiscal, como tantos
otros temas, en las definiciones estrictamente políticas para
no subordinarse a los modelos económicos y enfoques
economicistas de los últimos años del siglo XX. Aún cuando
muchos no reconocen el retorno de lo político, al menos
advierten el regreso de un debate en términos no ya de
modos de producción sino de formas de pensar cuestiones
de fondo como la libertad, la igualdad, el orden social.
Se instaló entonces la disyuntiva sobre lo que debe
primar: una distribución de la riqueza que asegure la igualdad
de oportunidades, el acceso a los derechos fundamentales. O
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una distribución que no afecte las libertades conseguidas, ni
el capital concentrado por algunos oligopolios o empresas.
El conflicto se acentúa en el 2008 ante la propuesta de un
modelo de inclusión social que atienda la necesidad de
igualar el acceso a los derechos fundamentales de gran
parte de la población que quedó excluida. Frente a un
sector que no acepta que se deba restringir la permanencia
privilegiada de los que se han visto beneficiados en sus
actividades económicas, inversiones, capacidad de ahorro,
de acumulación de capital, que se denominó en los últimos
años como “renta extraordinaria”.
A este aspecto se suma una segunda cuestión
que tiene que ver con el orden social, la capacidad de
administrar justicia en los términos de brindar seguridad
a la población; una problemática muy cara a los ’90 en la
que no sólo se “privatizaron” la salud y la educación sino
también la seguridad. Muchos no pueden concebir una
democracia conflictiva, por lo tanto ven en el desorden
que genera la puja de intereses, una falta de capacidad de
gobernabilidad. Otros entienden que eso es precisamente
una sociedad democrática, en la que se pone al desnudo la
lucha por el poder y se destaca el disenso, la confrontación,
la polémica.
Poder reescribir la historia en términos de una
memoria larga, resignificar la terminología política, social,
económica del país, es una tarea compleja y necesaria;
habida cuenta de las múltiples significaciones discursivas
acerca del sistema democrático, del reparto de poderes, la
exégesis legal, las atribuciones del ejecutivo, en suma: de la
legitimidad de los mandatos, sus límites y alcances. Ha sido
una larga lucha por instalar otro modo de pensar nuestra
historia, de asumir que la educación es también política y
cada decisión curricular está habitada por una concepción
política del mundo y la sociedad.
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La capacidad de argumentar, de contra argumentar, de
sostener una posición, de responder desde la reflexión y no
desde los clichés de moda; debe ser ejercitada con el apoyo
de un hábito democrático que conjuga tanto la representación
como la participación y el pluralismo ideológico. Entre el
insulto mediático y la ausencia de capacidad de transmitir o
comunicar una posición o un posicionamiento frente a una
medida económica, hemos estado huérfanos de discursos que
sostengan una praxis social y política durante mucho tiempo.
Considero que a través de políticas culturales y de derechos
humanos en los últimos años se vislumbra la posibilidad de
lograrlo, dar siempre un paso más hacia la libertad y hacia la
igualdad, en y desde el retorno de lo político.
La propuesta de Badiou de pensar en abstracto los
conjuntos abiertos y excedidos en sus partes y de pensar
la multiplicidad en lo que denominó “platonismo de lo
múltiple” es, para mí, la apuesta filosófica para salir de
los claustros, de los mentales y los institucionales; salir
de los dogmatismos, del pensamiento único, de lo que se
denomina zona de confort que en definitiva es un llamado
al conformismo vía ausencia de compromiso militante por
esa ética de las verdades que propone.
Bibliografía
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Manantial. 1999.
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mal. Buenos Aires: Nueva Visión. 1995.
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                    <text>��Dossier
Introducción. Historia de los alimentos y la
alimentación en América Latina
Introducción
Juana Elizabeth Salas Hernández
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0001-5253-9591

PAN
Dejaron un pan en la mesa,
mitad quemado, mitad blanco,
pellizcado encima y abierto
en unos migajones de ampo.
Me parece nuevo o como no visto,
y otra cosa que él no me ha alimentado,
pero volteando su miga, sonámbula,
tacto y olor se me olvidaron.
Huele a mi madre cuando dio su leche,
huele a tres valles por donde he pasado:
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui,
y a mis entrañas cuando yo canto.
Otros olores no hay en la estancia
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,

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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco.
Se ha comido en todos los climas
el mismo pan en cien hermanos:
pan de Coquimbo, pan de Oaxaca,
pan de Santa Ana y de Santiago.
En mis infancias yo le sabía
forma de sol, de pez o de halo,
y sabía mi mano su miga
y el calor de pichón emplumado...
Después le olvidé, hasta este día
en que los dos nos encontramos,
yo con mi cuerpo de Sara vieja
y él con el suyo de cinco años.
Amigos muertos con que comíalo
en otros valles sientan el vaho
de un pan en septiembre molido
y en agosto en Castilla segado.
Es otro y es el que comimos
en tierras donde se acostaron.
Abro la miga y les doy su calor;
lo volteo y les pongo su hálito.
La mano tengo de él rebosada
y la mirada puesta en mi mano;
entrego un llanto arrepentido
por el olvido de tantos años,
y la cara se me envejece
o me renace en este hallazgo.
Como se halla vacía la casa,
estemos juntos los reencontrados,
sobre esta mesa sin carne y fruta,
los dos en este silencio humano,
hasta que seamos otra vez uno
y nuestro día haya acabado...
Gabriela Mistral

El dossier “Historia ambiental de los alimentos y la alimentación”
presenta una oportunidad de degustar la historia de una de las
prácticas más íntimas y cercanas de toda la humanidad: alimentarse.
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

En la agenda pública actual existe la preocupación por la
justicia y la soberanía alimentaria. Una pregunta cotidiana será,
¿cómo lograremos seguir comiendo los 8.013.821 habitantes en el
planeta Tierra? Observamos esfuerzos y campañas para responder
la pregunta y satisfacer una de la necesidad básica de comer; sin
embargo el hambre y la desigualdad alimentaria son males que nos
sigue aquejando. Según los últimos informes de la Organización de
las Naciones Unidas (ONU), 131 millones de personas en América
Latina y Caribe no tienen acceso a una dieta saludable.1
La Organización de las Naciones Unidas para la
alimentación y la agricultura (FAO) en el marco estratégico para
2022-2031 se ha planteado la transformación de los sistemas
agroalimentarios en cuatro ejes estratégicos: mejor producción,
mejor nutrición, mejor medio ambiente y una vida mejor.
Teniendo como esferas prioritarias: la igualdad de género y el
empoderamiento de las mujeres en el medio rural, transformación
rural inclusiva, emergencias agrícolas y alimentarias, sistemas
agroalimentarios resilientes, iniciativa mano a mano y ampliación
de las inversiones.2 Hasta el 2022 se registraron en el programa
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “131 millones de personas en América Latina y el Caribe no pueden acceder a una dieta saludable: Informe de la ONU”, 2023, https://www.fao.org/
newsroom/detail/un-report-131-million-people-in-latin-america-and-the-caribbean-cannot-access-a-healthy-diet/es.
2
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “Marco estratégico de la FAO para 2022-2031”, 2021, https://www.fao.org/
strategic-framework/es.
1

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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM),
5 sistemas del Patrimonio Agrícola distribuidos en 4 países: 1
en Brasil, 1 en Chile, 1 en Perú y 2 en México.3 Estos sistemas
son reconocidos por ser prácticas agrícolas que combinan
biodiversidad, ecosistemas resilientes y una relación entre la
tradición e innovación, y es así que son singulares.
He querido comenzar con estos datos, para compartir
mi reflexión y preocupación por el tema de los alimentos y la
alimentación, que se encuentran en todos los ámbitos de mi vida.
En el académico, desde hace un tiempo me he hecho preguntas
que he respondido en foros, publicaciones y grupos científicos.
Este dossier, gracias a la contribución de académicas y
académicos reconocidos y con trayectorias destacadas presenta
respuestas y dudas que seguramente se convertirán en parte de la
discusión historiográfica.
El poema de Gabriela Mistral, que encabeza esta
introducción, representa una oda al pan, destacando la presencia
en la vida de la poeta, y en la vida de todas y todos los que hemos
tenido la dicha de probar los sabores de algún cereal; hemos sentido
la comunión que nuestro cuerpo reconoce como una experiencia
única. Pero del poema también podemos destacar la variedad de
pan, de lugares, de preparaciones y de memorias. No es nuevo
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “América Latina y el Caribe”, Sistemas Importantes del Patrimonio
Agrícola Mundial, s/f, https://www.fao.org/giahs/giahsaroundtheworld/designated-sites/latin-america-and-the-caribbean/es/.
3

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�Juana Elizabeth Salas Hernández

pensar que los alimentos son parte importante de la memoria
histórica. En una entrevista a Esther y Aaron Cohen directores
del documental “Murmullos del silencio” en el que a través
del testimonio de 90 descendientes de víctimas del Holocausto
se reconstruye la memoria de ese doloroso acontecimiento, los
directores relataron que una de las preguntas que hicieron a los
testimoniantes fue sobre la comida.
La presencia o ausencia de los alimentos se ha representado
en el arte y en la cotidianeidad, es así que encontramos películas,
novelas, fotografías, pinturas, esculturas, artesanías, recetarios y
un sinfín de documentos que a las y los historiadores nos ayudan
a respondernos las inquietudes que nos provocan los alimentos y
la alimentación.
En el mes de diciembre de 2022 en la ciudad de Zacatecas,
se llevaron a cabo las “XVII Jornadas internacionales de historias
de las Monarquías Ibéricas” de la Red Columnaria. En esta
ocasión, el tema de discusión fue la historia ambiental de los siglos
XVI-XIX, tratado en 11 mesas temáticas. Se dedicó una mesa a
la historia ambiental de los alimentos y la alimentación, titulada
“Cambios, permanencias y huellas ambientales en las prácticas
alimenticias”, como colofón y a manera de metáfora, el moderador,
José Javier Ruiz Ibáñez, mencionó “el imperio del pollo”, una idea
para explicar la globalización de los alimentos y el reconocimiento
de lo que se come, lo que no se come y por qué no se come. Sirva
esta anécdota académica para hilar una de las ideas en la discusión
de la historia ambiental de los alimentos, la pregunta: ¿la historia
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

ambiental comienza en el estómago? Cuestión que puso en la
discusión historiográfica, Nicolaas Mink en el volumen 14 de
Environmental History (2009), pregunta que retoma Alexis Jacob
Hernández Fabián, en el artículo que escribió para este dossier.
Las preguntas historiográficas de la historia ambiental
han permitido contribuir a la explicación de la correlación entre
la naturaleza humana y la no humana. Varias historiadoras e
historiadores han reconocido que uno de los vacíos en la historia
ambiental han sido los alimentos y la alimentación, sirva este
dossier como una contribución para comprender algunas aristas
del tema.
A través de una convocatoria pública y después de un
riguroso proceso de dictámenes, el dossier está conformado por
7 artículos que podemos dividir en bloques temáticos: políticas
públicas relacionadas con la alimentación, los sistemas de
producción, cultivos y monocultivos que se han convertido en
alimentos, alimentos ancestrales y prácticas agrícolas y usos de
fertilizantes, químicos y semillas mejoradas.
Luis Ozmar Pedroza Ortega, mediante el trabajo:
“Del surco a la mesa. El Programa Nacional de Alimentación
(PRONAL): crisis y contradicción política en la producción
y consumo de alimentos, 1983-1988” analiza las políticas
alimentarias en México durante el periodo de 1983-1988 donde
reconstruye procesos de producción, la transformación, el abasto
y consumo de alimentos que fueron parte de la dieta mexicana a
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

finales del siglo XX. El autor da una muestra de cómo el discurso
político de la alimentación saludable penetró la intimidad de las
familias mexicanas, y así se construyó el concepto histórico de
“alimentación saludable”.
Margil de Jesús Canizales Romo, aporta “Condiciones
medio-ambientales en el Partido de Zacatecas, para la producción
agrícola y ganadera de las haciendas porfirianas”. Retoma la
premisa de la historia ambiental de que el medio ambiente es
un personaje histórico, y así explora la producción de alimentos
agrícolas y cárnicos en el partido de Zacatecas, durante la segunda
mitad del siglo XIX. Canizales Romo, contribuye a la explicación
de la continuidad y discontinuidad de producción de alimentos en
Zacatecas y la importancia de las condiciones ambientales para la
presencia o ausencia de ciertos productos.
Viridiana Hernández Fernández, escribe “Growing Hopes,
Dry Negotiations: Mexican and U.S. Avocado Industries at the
Age of Free Trade Agreements and Climate Change”, donde
reconstruye las condiciones en las que el aguacate se convirtió
en un monocultivo en Michoacán, México y cómo debido a las
condiciones políticas de comercio con Estados Unidos, así como
su sobre explotación han contribuido al cambio climático. En la
actualidad es casi imposible pensar algunos platillos mexicanos y
estadounidenses sin la presencia del aguacate; pero esto tiene una
historia que Hernández Fernández nos narra y nos contribuye a la
reflexión sobre el impacto ambiental del guacamole.
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Daiana Campo, plantea “La caña de azúcar: de edulcorante
a carburante y sus impactos como monocultivo en Candelaria
(1930-2010)”, donde rastrea la evolución histórica de la caña de
azúcar en Candelaria, Valle del Cauca. La caña de azúcar es tratada
por la autora como documento histórico, biológico y simbólico;
analiza el cómo se convirtió en un cultivo privilegiado en el
discurso hegemónico entre la década de los 30 y 50 del siglo XX.
Alexis Jacob Hernández Fabián, mediante “Agua de las
verdes matas, tú me tumbas, tú me matas. Magueyes, pulque y
medio ambiente en las haciendas de los Llanos de Apan durante
el Porfiriato”, plantea al pulque como sujeto histórico, cuyo
análisis ayuda a explicar las consecuencias ecológicas que trajo
la demanda de consumo durante la primera década del siglo XX.
El estudio se centra en las haciendas de los Llanos de Apan, en el
estado de Hidalgo, México, que fue la principal región productora
de pulque.
Juana Elizabeth Salas Hernández en el trabajo “Sabores y
colores del semidesierto zacatecano: cabuches y flores de palma.
Dos alimentos ancestrales en Mazapil, Zacatecas”. En la región
del semidesierto zacatecano, en particular en el municipio de
Mazapil en Zacatecas, México, analizó el consumo y preparación
de dos alimentos ancestrales: la flor de palma y los cabuches. A
diferencia de los alimentos tratados en los otros artículos, que
analizan alimentos cultivados, este trabajo estudia alimentos
silvestres que se adquieren a través de la recolección.
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

Se cierra el dossier con el trabajo de Eduardo Frías
Sarmiento y Aurelia Elizabeth de la Parra Martínez, “Destrucción
y debilitamiento en el medio ambiente del Valle de Culiacán,
Sinaloa: deforestación, químicos y semillas mejoradas, 19401970”, en el cual a través del estudio de las semillas mejoradas,
se explora el impacto medioambiental en el Valle de Culiacán
en el estado de Sinaloa. Este trabajo es una muestra de cómo los
químicos se presentaron y continúan presentes en la alimentación
y que nos son tan cercanos, que a veces no nos percatamos de su
presencia, y tampoco advertimos los daños que provocan.
No quiero perder la oportunidad de explicar la portada
de este dossier. Desde Sillares. Revista de Estudios Históricos,
exploramos el campo de la Inteligencia Artificial, utilizando la
herramienta Midjourney, el cual con los comandos y descripciones
necesarias, un bot ofrece la imagen de este número que sintetiza
conceptos, espacios, temas, temporalidades y palabras clave
utilizados por autoras y autores en sus artículos. Partiendo de la
naturaleza de exploración que tenemos las y los historiadores, se
ha generado la imagen de la portada y con ello dialogamos con
las herramientas tecnológicas actuales.
Eugenio Lazo y Reynaldo de los Reyes, editores de Sillares.
Revista de Estudios Históricos, se han convertido en cómplices
a lo largo de la creación y edición de este número. Hemos
compartido largas conversaciones en las que los protagonistas
han sido los alimentos. A ambos les agradezco la invitación para
llevar a cabo esta deliciosa aventura historiográfica.
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Agradezco a las autoras y autores su confianza y
generosidad en compartirnos sus investigaciones. Sin duda,
quedan temas pendientes. Invito al lector y a la lectora, disfrute
cada uno de los artículos y los saboree pensando en su historia
autobiográfica de la alimentación.

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�Del surco a la mesa. El Programa Nacional de Alimentación (pronal): crisis y contradicción política en la
producción y consumo de alimentos, 1983-1988
From the furrow to the table. The National Food Program: crisis
and political contradiction in food production and consumption,
1983-1988
Luis Ozmar Pedroza Ortega
Universidad Veracruzana

Xalapa, México
orcid.org/0000-0003-0676-2498
Recibido: 15 de junio de 2022
Aceptado: 24 de octubre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: El Programa Nacional de Alimentación (pronal) fue una
política pública cuyo objetivo fue hacer frente a la crisis alimentaria
que enfrentaba México en todas las fases de la cadena alimentaria entre
1983 y 1988. El objetivo de este artículo es analizar el marco operativo
y los proyectos que planteó el pronal como política alimentaria a fin
de atender la producción y el consumo de alimentos básicos, así como
plantear de qué manera algunos elementos de la política económica del
sexenio no permitieron su buen funcionamiento. Además, el artículo
destaca que muchos de los esfuerzos realizados por el gobierno de
Miguel de la Madrid sólo sirvieron como mero discurso a favor de
la soberanía alimentaria y la nutrición, mientras que no significaron
una verdadera voluntad política por hacer cambios estructurales
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�Del surco a la mesa

que beneficiaran a la población en cuanto regularan el acceso a los
alimentos. La investigación está basada en documentos oficiales que
detallan las operaciones del pronal y en prensa de la época en donde
se concentraron los avances y las críticas al programa. El estudio
contribuye a ampliar la historiografía de la alimentación en México al
dar cuenta de los cambios en la política alimentaria y en los procesos
de producción, transformación, abasto y consumo de alimentos que
impactaron en la dieta mexicana a finales del siglo xx, así como las
representaciones que de ésta se construyeron en medios escritos y
audiovisuales promovidos por el Estado.
Palabras clave: Alimentación, política alimentaria, soberanía
alimentaria, campo mexicano, consumo
Abstract: The National Food Program (pronal, for its acronym in
Spanish) was a public policy whose objective was to face the food crisis
that Mexico was facing in all phases of the food chain between 1983 and
1988. The aim of this paper is to analyze the operational framework and
the projects proposed by pronal as a food policy in order to attend to
the production and consumption of basic foods, as well as to argue how
there were elements of the economic policy of the administration that did
not allow its proper functioning. In addition, the article highlights that
many of the efforts made by the government of Miguel de la Madrid only
served as a mere speech in favor of food sovereignty and nutrition, while
they did not signify a true political will to make structural changes that
would benefit to the population as soon as they regulate access to food.
This paper is based on official documents that detail the operations of
pronal and on the press of the time where the advances and criticisms
of the program were concentrated. The study contributes to expanding
the historiography of food in Mexico by accounting for the changes in
food policy and in the processes of production, transformation, supply,
and consumption of food that impacted the Mexican diet at the end of the
20th century, as well as the representations that were built of it in written
and audiovisual media promoted by the State.
Keywords: Food, food policy, food sovereignty, Mexican countryside,
consumption
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�Luis Pedroza

Introducción
La crisis económica de 1982 en México fue severa. El ajuste
económico exigió que la inversión pública se contrajera,
perjudicando a los programas destinados al campo que
subsidiaban la producción y el consumo de alimentos básicos.
Para aminorar el efecto de estos recortes, el gobierno de Miguel
de la Madrid implementó una política pública que intentaría
resolver el problema alimentario de las zonas rurales a nivel
nacional: el Programa Nacional de Alimentación (pronal). Éste
funcionó como la respuesta política de la nueva administración
al cancelado Sistema Alimentario Mexicano (sam, 1980-1982),
la política alimentaria que el gobierno de José López Portillo
implementó a fin de lograr el cumplimiento de las metas
productivas del campo y lograr un mejor acceso al consumo de
alimentos para la población.1
El pronal se dio a conocer en octubre de 1983; tenía
el objetivo de procurar la soberanía alimentaria y alcanzar
condiciones de alimentación y nutrición favorables al desarrollo
físico de los mexicanos. Sin embargo, desde el diseño del
programa, hubo incompatibilidad entre sus propuestas y fines
sociales con la política económica del gobierno. Mientras el
Sobre el Sistema Alimentario Mexicano (sam), la política alimentaria que
precedió al Programa Nacional de Alimentación y del cual este último abrevó
varios puntos respecto a la justificación y alcances programáticos en todas las
fases de la cadena alimentaria, véase Luis Ozmar Pedroza Ortega, “El Sistema
Alimentario Mexicano: su acción en el campo y en la alimentación, 19801982”, Revista Historia y Geografía, núm. 39 (2018): 21–48.
1

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�Del surco a la mesa

Estado proclamaba en su discurso hacer valer el derecho a la
alimentación de los mexicanos, sus medidas fueron insuficientes
y contradictorias para hacer frente a la emergencia alimentaria en
la década de los ochenta.
El objetivo general de la investigación es analizar los
efectos programáticos de esta política pública en la producción
agrícola y en la lucha por el derecho de la población marginada
a los alimentos. Asimismo, busca explicar cómo las medidas
tomadas por el gobierno para enfrentar la crisis económica de
1982 actuaron como obstáculos políticos para los objetivos y
las estrategias operativas del pronal, que tenían la finalidad de
superar la crisis alimentaria y productiva de México en el periodo
de 1983 a 1988. El artículo se fundamenta en prensa de la época y
con documentos operativos del programa. Este estudio contribuye
a la historiografía de la alimentación al abordar los cambios en
las políticas públicas destinadas a la producción alimentaria en
México durante la segunda mitad del siglo xx, vinculándolos con
procesos económicos y políticos importantes para comprender
las transformaciones estructurales posteriores del campo y la
alimentación en México.
La crisis económica y la emergencia alimentaria en 1982
En agosto de 1982, el gobierno mexicano suspendió temporalmente
los pagos de la deuda externa. Este hecho marcó el punto de
inflexión de la peor crisis de la economía mexicana contemporánea.
El deterioro de la situación económica ya se había generalizado
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�Luis Pedroza

desde finales de 1981, coincidiendo con la entrada del presidente
Miguel de la Madrid, quien puso en marcha una política de ajuste
dirigida a disminuir el déficit público y la inflación, por lo que
se devaluó el tipo de cambio.2 Dichas medidas afectaron el gasto
público en el sector agropecuario, lo que ocasionó el retiro del
apoyo financiero al Sistema Alimentario Mexicano (sam), la
política alimentaria del sexenio anterior. Esta decisión política
significó cortar los lazos con el gobierno antecedente que dejaba
el país en un desastre financiero.
Hay que destacar que la cancelación del sam se debió
no sólo al final del sexenio en que se diseñó, sino a los errores
programáticos y sociales que acumuló durante su funcionamiento.
Uno de ellos fue la poca vinculación con el campesinado que
no reconoció en el programa un organismo que los representara
y beneficiara frente al gobierno, puesto que no respaldó los
movimientos campesinos que reivindicaban la reforma agraria
porque estimuló la producción y no el acceso a la tierra. Este hecho
significó que el sam careciera de bases campesinas necesarias para
su defensa ante los detractores que incitaron su desaparición. Así,
la crisis no sólo se agudizó en la economía, sino en la agricultura,
coincidiendo con la salida del presidente José López Portillo, lo
que le valió duras críticas a su administración. La prensa atacó las
Kirsten Appendini, De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la
política alimentaria en México (México, DF: El Colegio de México - Centro
de Estudios Económicos; Instituto de Investigaciones de las Nacionaes Unidas
para el Desarrollo Social, 2001), 93.
2

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�Del surco a la mesa

políticas sociales aplicadas, identificando al sam como el mayor
fracaso público para combatir la pobreza en el campo mexicano.3
A pesar de que se aseguró que las estrategias principales del
programa, como los subsidios a los productores y consumidores
de alimentos básicos, se mantendrían al reubicar funciones en
diversas dependencias, esto no sucedió, sino que se eliminaron
casi por completo, lo que dejó una situación de expectativa ante
la evidente emergencia nutricional en comunidades rurales y
hasta en periferias urbanas. Esta coyuntura hizo apremiante que
la nueva administración se enfocara en diseñar y llevar a cabo
un nuevo proyecto alimentario. Con base en ello fue que surgió
el Programa Nacional de Alimentación (pronal), recuperando
muchos de los objetivos del sam, aunque con metas más cortas y
con menos promoción institucional, cuyo fin era no despertar la
desconfianza generada por su antecesor.
Con la economía en una situación sumamente grave al
inicio del gobierno de Miguel de la Madrid, los signos de un
deterioro más grave eran indudables: déficit fiscal, rezago de los
precios reales del sector público, contracción del sector externo,
deuda externa en aumento, contracción de la actividad económica,
inflación, desempleo y un profundo enfrentamiento entre el
sector privado y gubernamental.4 Estas condiciones suponían una
Revista Proceso. “Desaparece el sam y no hay proyecto alimentario que lo
sustituya”, México, 17 de enero de 1983, 1.
4
Enrique Cárdenas, El largo curso de la economía mexicana: de 1780
a nuestros días (México, DF: Fondo de Cultura Económica; El Colegio de
3

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incertidumbre sobre la capacidad del país para realizar los pagos
de sus adeudos. La respuesta para aminorar el deterioro tenía
que ser rápida y efectiva. No obstante, los cinco años siguientes
demostraron que, a pesar de las medidas de contención, los
sacrificios recayeron en la población, que sufrió los embates de
salarios bajos, falta de trabajo y menoscabo en las condiciones de
vida que se reflejó, en parte, en el acceso a los alimentos básicos
debido a su encarecimiento provocado por la disminución en
la producción agrícola y la progresiva eliminación de varios
subsidios al consumo.
La crisis pronto dejó ver que era mucho más profunda,
pues sus causas eran estructurales y no sólo financieras. Así, en
su discurso de toma de posesión, Miguel de la Madrid anunció
los puntos básicos de su Programa Inmediato de Reordenación
Económica (pire). Su plan pretendía enfrentar los factores más
graves de la crisis, y sentar las bases para un cambio estructural
que evitara la recurrencia de los problemas que la economía
mexicana había enfrentado desde años atrás.5 Para ello, en
diciembre de 1982, el gobierno firmó un convenio con el Fondo
Monetario Internacional (fmi), en el que se determinó que la
prioridad mexicana sería continuar con el cumplimiento de
los compromisos de la deuda externa. Además, se adoptó una
política de estabilización macroeconómica, especialmente en
México, 2015), 657.
5
Cárdenas, 665.
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las finanzas públicas, con el fin de aminorar la inflación y el
desequilibrio de la balanza de pagos. También se abandonó
el modelo económico de industrialización por sustitución de
importaciones, para fincar el desarrollo en la apertura económica
al exterior e impulsar la industria de exportación (tabla 1).6
Este último cambio significó, a largo plazo, la transformación
estructural más radical de la economía mexicana. Si bien en el
gobierno de De la Madrid los esfuerzos se centraron más en
los ajustes macroeconómicos, a partir del siguiente gobierno, se
aceleró el proceso de reestructuración.
Tabla 1.
Indicadores macroeconómicos, 1983-1987
(tasas de crecimiento), detalle.
1983

1984 1985

1986

1987

pib real

-4.2

3.6

2.6

-3.8

1.9

pib real agropecuario

2.0

2.7

3.8

-2.7

1.4

-10.0

5.1

5.5

-5.8

3.0

Exportaciones (millones de
dólares)

7.9

12.1

-8.1

-18.5

26.6

Importaciones (millones de
dólares)

-30.3

34.3

15.3

-8.6

12.1

pib real industrial

Fuente: Cárdenas, Largo, 656.
Appendini, De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la política
alimentaria en México, 94.
6

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En esta coyuntura fue que comenzó también una discusión en
torno a la definición del papel del Estado en la economía. Mientras
que la sociedad tenía altas expectativas luego del desastroso final
del gobierno de José López Portillo, esperando medidas que
contrarrestaran el elevado costo de vida (a causa de la inflación
y el desempleo), el sector privado apostaba por la reversión de la
nacionalización de la banca y un fuerte apoyo a los empresarios;
por su parte, la política izquierda aguardaban una profundización
del papel económico del Estado. Estas expectativas, diferentes
y contradictorias, sólo reflejaban la pugna entre los distintos
modelos de país que buscaba cada grupo. En cuanto el mundo
entraba a una fase de globalización más acelerada, las ideas
del nacionalismo revolucionario, que apelaba a la intervención
estatal en la economía y otras áreas, se hicieron más presentes
para dar prioridad a las clases populares y la satisfacción de sus
necesidades básicas, que sólo se lograría con la participación
activa del Estado en las actividades económicas. El presidente
De la Madrid respondió a tal encrucijada con la reforma a los
artículos 25 y 28 constitucionales en los que se delimitó el papel
del Estado en la economía. Entre estos cambios se permitió que
el 33% del capital de los bancos fuera del sector privado; con lo
que la estatización de la banca no duró más allá de tres meses.
Esta medida provocó un gran cisma, ya que los grupos políticos
de izquierda y del Partido Revolucionario Institucional (pri)
vieron retroceder el papel del Estado en la economía, mientras
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que para los empresarios significó la institucionalización de la
intervención estatal.
De la Madrid no logró afianzar el apoyo de ningún grupo, y
las consecuencias de este desencuentro fueron importantes. Por un
lado, las élites empresariales conformaron el movimiento político
“México en la libertad” al aliarse con el Partido Acción Nacional
(pan), con el cual compartían objetivos similares e impulsaron
victorias electorales.7 Por otro lado, comenzó una escisión dentro
del pri que enarbolaba los ideales del nacionalismo revolucionario
y que se oponía a la orientación neoliberal que estaba tomando
el país. Este reacomodo del juego político tendría sus impactos
para el año 2000; no obstante, esta época fue el inicio del cambio
estructural que llevó al declive del papel benefactor del Estado
y su neoliberalización. Las principales medidas tomadas para
enfrentar la crisis económica que impactaron las condiciones
de vida de la población y menoscabaron la intervención estatal
para la satisfacción de necesidades básicas fueron el aumento de
los impuestos e ingresos fiscales, la reducción del gasto público
para paliar el déficit fiscal y la protección del empleo a través de
apoyos a empresas privadas.8
¿Qué significaron estos cambios y medidas en el
modelo económico para la población mexicana, especialmente
Cárdenas, El largo curso de la economía mexicana: de 1780 a nuestros
días, 664–65.
8
Cárdenas, 667.
7

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la campesina? Las consecuencias más serias fueron la
creciente polarización social por el deterioro del ingreso real
de las familias; el desgaste en la capacidad productiva del
agro mexicano; y el desequilibrio en la oferta y demanda de
alimentos básicos. Sobre la oferta, la nueva y restrictiva política
de subsidios y precios adoptada, significó que los agricultores
vieran reducidas las oportunidades para obtener recursos
del Estado, aquellos destinados al apoyo a la producción y
comercialización de productos de primera necesidad. Esta
situación impactó negativamente en la rentabilidad y en
productividad, sobre todo del cultivo del maíz, del que la
mayoría de los productores eran campesinos. A medida que fue
perdiendo rentabilidad y no contó con recursos estatales para
su producción, el maíz fue convirtiéndose principalmente en un
producto de autoconsumo, ocasionando una crisis agrícola que
afectaría el patrón alimentario mexicano.9 Sobre la demanda,
la política económica también tuvo efectos negativos, pues al
deteriorar el ingreso real con la depreciación de los salarios
y el retiro de subsidios al consumo, los alimentos básicos se
encarecieron, provocando que la población buscara alternativas
Andrea Santos Baca, El patrón alimentario del libre comercio (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2014), 110–11. La situación
de crisis agrícola en México fue aprovechada para facilitar la canalización de
la sobreproducción agropecuaria de países como Estados Unidos a través de la
acción de agronegocios transnacionales. Los productos básicos que necesitaba
México fueron suministrados por una serie de estas industrias agroalimentarias que lograron disponer los precios y las garantías políticas.
9

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baratas para subsistir; ello los llevó a recurrir a una dieta pobre
en nutrientes. De tal manera, el patrón de consumo se modificó
y, con el tiempo, suscitó otros problemas como enfermedades
crónicas relacionadas con la nutrición y el hambre.10
Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los
Hogares (enigh), para el cuarto trimestre de 1983, se registró que
el 40% del gasto doméstico correspondía a alimentos y bebidas,
mismos que estaban divididos en cereales, carnes, pescados y
mariscos, leche y derivados, huevos, aceites y grasas, tubérculos,
verduras, legumbres, leguminosas, semillas, frutas (frescas y
procesadas), azúcar y mieles, café, té y chocolate, especias y
aderezos, otros alimentos (dulces y postres) y bebidas.11 El acceso
a este variado repertorio de alimentos se vio afectado en tanto
la inflación provocaba el aumento de sus precios, mientras que
Héctor Bourges y Esther Casanueva, “Reseña histórica sobre la Nutriología en México”, en Historias de la Nutrición en América Latina, ed. Héctor
Bourges R., José M. Bengoa, y Alejandro M. O’Donnell (Sociedad Latinoamericana de Nutrición; Fundación Cavendes; Instituto Nacional de Ciencias
Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, 2001), 199–200. Para mediados de la
década de 1980, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición Salvador Zubirán (incmnsz), ya colaboraba con el gobierno en el establecimiento
de una política nacional de nutrición. El incmnsz había presentado informes
sobre sus programas de estudio de la desnutrición marginal en diferentes partes
del país, en los que señalaba la urgencia de atender el problema de la desnutrición y el hambre.
11
“Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Cuarto trimestre de 1983”, Instituto Nacional de Estadística y Geografía,
consultado el 8 de junio de 2022, https://en.www.inegi.org.mx/contenidos/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/historicos/2104/702825450434/702825450434_3.pdf
10

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se depreciaba el valor real del ingreso. El porcentaje del gasto
doméstico permite comprender que, al inicio del sexenio, casi la
mitad del ingreso por hogar se destinaba a satisfacer la necesidad
básica de alimentación; esto dejaba claro el progresivo deterioro
económico doméstico, a pesar de las medidas subsidiarias que el
gobierno desplegó en cuanto al consumo, que sólo resultaban un
paliativo y no una medida efectiva para subsanar la situación de
emergencia alimentaria en la que se encontraba gran parte de la
población.
Por esta razón, durante el sexenio se mantuvieron
diferentes programas de la Compañía Nacional de Subsistencias
Populares (conasupo) que se habían puesto en marcha en la
administración anterior, ya que sirvieron para contener, de
manera superficial, la crisis alimentaria que afectaba a muchos
hogares rurales y urbanos. Algunos de dichos programas fueron
los productos Alianza, que continuaron vendiéndose entre las
clases populares a precios subsidiados en las tiendas conasupo,
sistema de comercialización que mantuvo la intervención en la
oferta de alimentos básicos.12 Resulta necesario señalar que la
oferta de alimentos ofrecida por el gobierno no respondía a los
requerimientos mínimos nutricionales de las personas, sino a
Para un análisis detallado sobre el funcionamiento de la conasupo y sus
múltiples programas orientados a la cadena alimentaria durante la segunda mitad del siglo xx véase Luis Ozmar Pedroza Ortega, Mejor comida para todos.
La alimentación mexicana en campañas de higiene, nutrición y promocionales
de la CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado] (Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2020), 209–85.
12

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la producción industrial que se llevaba a cabo en las diferentes
filiales de la conasupo. De este modo, la población tenía acceso
a productos enlatados y envasados que proporcionaban los
mínimos calóricos como pasta para sopa, azúcar, arroz, harina
de trigo y maíz, frijoles en lata, galletas, aceite vegetal, chiles,
sardinas, pan de caja, leche y gelatina. Éstos poco contribuían a
mantener la dieta saludable recomendada en los promocionales
gubernamentales, puesto que el acceso a otro tipo de alimentos,
como frutas y verduras, estaba restringido por el progresivo
encarecimiento de la vida.
El gobierno de De la Madrid declaró que no tenía ninguna
intención de llegar a una agudización de la crisis agrícola y
alimentaria del país,13 problema que ya era alarmante desde
finales de la década de los setenta. Sin embargo, el frágil balance
entre los subsidios otorgados a los productores agrícolas y
aquellos destinados al consumo popular se vio trastocado por
las medidas de ajuste macroeconómico que la administración
aplicó en los primeros meses del sexenio, teniendo como
consecuencia un agotamiento de la política de alimentos baratos
en las ciudades, principalmente; y el progresivo desgaste de
la capacidad productiva del campo, es decir, la producción
nacional de alimentos se volvió insuficiente, haciendo necesaria
la importación y, con ello, el aumento del gasto público, que no
Periódico Excélsior, “Descentralización”, México, DF, 28 de mayo de
1986.
13

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tenía cómo financiarse más que con deuda externa. Así, con el
poco impacto de las disposiciones para contrarrestar la crisis
económica, el agravamiento en la cuestión alimentaria que
buscaba eludir el gobierno sí ocurrió. Por ello, se decidió diseñar
un programa que debía evitar caer en una emergencia más aguda
de la que se encontraba a inicios de los años ochenta, sin muchos
resultados, al analizarlo en perspectiva.
La importancia de esta acción fue que se planteó un nuevo
proyecto que buscaría alentar tanto el desarrollo agrícola, como
el alimentario y nutricional en el campo mexicano, a la par que
la economía mexicana entraba al neoliberalismo. Este plan fue
el Programa Nacional de Alimentación (pronal), en donde se
proponía que la población tenía derecho a condiciones favorables
de alimentación y nutrición, y de decidir cómo lograrlas a través
de la incentivación a la producción y el consumo. En su plan
general se señalaba que “El Programa Nacional de Alimentación
constituye un primer paso en la integración programática del
quehacer público vinculado con la cadena alimentaria, con
el objeto de introducir un mayor orden y aprovechar mejor
los recursos.”14 Este argumento encierra una crítica directa al
desaparecido sam, aunque no es tan certera. En primer lugar, el
Archivo General de la Nación, Secretaría de Programación y Presupuesto
(en adelante AGN, SPP), Programa Nacional de Alimentación, 1983-1988.
Plan General. Poder Ejecutivo Federal, México, Secretaría de Programación
y Presupuesto, (en adelante PRONAL Plan General), octubre de 1983, caja 1,
exp. 3, f. 7.
14

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pronal se proyectó como una política pública que ayudaría a
revertir la emergencia alimentaria del país al presentarse como el
primer ejercicio estatal de regular (aunque utilizaban el término
integrar) la cadena alimentaria; sin embargo, tal práctica llevaba
haciéndose desde la década de 1930 con los comités de regulación
de alimentos básicos (maíz y trigo), y se había profundizado bajo
el amparo de todo el sistema conasupo. En segundo lugar, al
señalar que se haría un mejor uso de los recursos y de manera
más ordenada, se buscaba mantener una distancia con el sam,
que había sido duramente criticado por derrochar gran parte del
presupuesto en acciones que no habían dado resultados evidentes.
De este modo, se reafirmaba la intención del nuevo gobierno en
sostener programas sociales que representaran un reducido gasto
público.
En estas condiciones críticas fue que el pronal se
decretó como el proyecto alimentario del gobierno de Miguel
de la Madrid. Cabe destacar que el programa se promocionó
de una forma importante para enaltecer los supuestos esfuerzos
que la nueva administración realizaba con el objetivo de aliviar
la emergencia alimentaria en un momento de crisis económica;
no obstante, el discurso sobre la importancia de la alimentación
en la estrategia nacional de desarrollo pronto comprobó no ser
algo más allá que eso, un discurso. El Estado prefirió desarticular
progresivamente su participación en el mercado de alimentos
básicos en detrimento de crear e impulsar condiciones óptimas
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para ejecutar una política pública efectiva en cuanto producción,
abasto, consumo y nutrición para la población mexicana.
El pronal: objetivos, marco operativo y proyectos
La crisis de la época hizo evidente que la alimentación de la
población más marginada era una cuestión social que presentaba
múltiples problemáticas, las cuales influían en otras esferas
sociales, como la salud y la economía. Por ello, el gobierno agregó
el tema alimentario a su estrategia nacional de desarrollo, con base
en dos ejes de acción: una reordenación económica y un cambio
estructural del que debía ser parte para subsanar sus problemas.
En relación con el primer eje, se planteó la protección y estímulo
a los programas de producción, importación y distribución de
alimentos básicos para alimentar al pueblo. Mientras que en el
segundo, se argumentó la necesidad de reorientar y modernizar
el aparato productivo y distributivo para lograr un sector
agropecuario que mejorara los niveles de vida y la participación
social en el medio rural, asegurando los alimentos básicos de la
población.15 Bajo estas premisas, el gobierno diseñó la política
de alimentación del sexenio que debía ser clave para “preservar,
movilizar y proyectar el potencial de desarrollo nacional en
alimentación y nutrición”.16
AGN, SPP, Programa Nacional de Alimentación, 1983-1988. Síntesis
Ejecutiva. Poder Ejecutivo Federal, México, Subsecretaría de Programación
y Presupuesto de Desarrollo Social y Rural (en adelante PRONAL Síntesis
Ejecutiva), noviembre de 1983, caja 1, exp. 2, f. 1.
16
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1,
15

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Si bien es cierto que el gobierno reconocía que en la
situación nutricional del país influían de forma determinante
la inequitativa distribución del ingreso y la reducción en el
crecimiento de la producción nacional de alimentos básicos, por
su uso para fines no alimentarios y su deficiente distribución
interna, no señalaba penalizaciones para los actores y entidades
que habían provocado dicha situación, sino meros esfuerzos por
contrarrestar los efectos negativos que ahora estaban impactando
a la realidad nacional. Esta aseveración sólo reitera la delicada
coyuntura de la alimentación mexicana para 1983, en donde el
insuficiente acceso a los alimentos necesarios para los sectores
amplios de la población se enfrentaba al exceso de consumo y
desperdicio de una minoría.
Se debe subrayar que el tema de la desnutrición comenzó
a tener relevancia en la agenda política nacional de 1983. Se
recuperaron los resultados de las encuestas levantadas por
el Instituto Nacional de la Nutrición en 1979, en las que se
concluyó que 19 millones de personas presentaban un grave
déficit en consumo de calorías y proteínas; de éstas, 13 millones
habitaban en áreas rurales y 6 millones en centros urbanos; en
ambos casos casi la mitad era menor de 14 años. Además, se
había concluido que gran porcentaje de esta población residía
en municipios de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero,
Hidalgo, Tabasco, Querétaro, Puebla y en la periferia del
exp. 2, f. 1.
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entonces Distrito Federal. También se resaltaba que sólo el
18% del total de la población en ese momento ingería dietas
variadas, ricas, suficientes y equilibradas, mientras que la
otra parte incurría en regímenes excesivos y desequilibrados
que provocaban a la larga problemas crónicos como diabetes
y obesidad.17 Asimismo, para esos años eran evidentes los
impactos de la difusión de una dieta con énfasis en el consumo
de proteína de origen animal, vinculada al desarrollo acelerado
de la ganadería. El costo elevado de la carne incidió también
de forma negativa en el balance nutricional de las personas con
bajo ingreso, ya que el total del volumen de proteína animal que
podían comprar no compensaba la proteína de origen vegetal
que dejaba de consumir. Aunado a ello, la influencia de la
industria alimentaria, por medio de la publicidad, hizo mella en
el consumo de alimentos tradicionales con alto valor nutricional
que fueron sustituidos de forma progresiva por productos de
escaso o nulo valor, como harinas refinadas y grasas saturadas.
Esta situación se vio reforzada por la mayor facilidad para
consumir los alimentos industrializados en forma inmediata y
porque la misma política de subsidios y producción industrial
del Estado había dado prioridad a este tipo de productos.
A pesar que para 1983 el consumo promedio de calorías
y proteínas por habitante se encontraba cerca de los niveles
recomendados, la deficiente distribución de los alimentos entre las
17

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 16.

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distintas clases sociales ocasionó que alrededor del 40% no lograra
cubrir los requerimientos mínimos necesarios.18 La idea que se
tenía respecto a que el nivel nutricional de las familias aumentaba
cuanto mayor era el monto del gasto doméstico destinado a su
alimentación, quedó desvirtuada cuando se comprobaba que,
inversamente, disminuía cuando era mayor el costo de los
nutrimentos, tal como se observa en la enigh de 1983 y 1984, ya
que a pesar de destinar el 40% del ingreso a la alimentación, muchas
veces no se cubrían los mínimos nutricionales. Este hecho tiene
una estrecha relación con los precios y la política de subsidios que
se había aplicado de 1966 a 1976, momento en el que los precios
al consumidor fueron favorecidos en detrimento del ingreso de
los productores. El resultado fue que se desalentó la producción
por los bajos rendimientos que suponían los precios controlados
y, paralelamente, se dificultó el consumo por el encarecimiento
de los productos. Esa tendencia contribuyó a un mayor deterioro
en los niveles de consumo. En 1982, el índice de precios al
consumidor en el sector alimentario experimentó un fuerte
incremento, en especial, en productos cárnicos, lácteos (96%),
envasados de frutas y legumbres (119%), harina de trigo (126%),
azúcar y derivados (122%) y aceites y grasas vegetales (110%).19
En 1983, se agudizaron estos incrementos con las elevadas tasas
inflacionarias y la reducción del empleo y los salarios por lo que
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
16-17.
19
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 17.
18

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el menoscabo de la capacidad adquisitiva de los grupos de bajo
ingreso redundó en un deterioro de su alimentación. En estas
condiciones, el gobierno proyectó una estrategia que permitiera
el fomento de la producción interna de alimentos, el aumento de
la productividad de la industria alimentaria y la eficiencia en la
comercialización, todo amparado en el compromiso de mejorar
los niveles nutricionales de la población en pobreza al propiciar
una producción y distribución equitativa de los alimentos. De
la promesa gubernamental al cumplimiento de las metas quedó
demostrado lo lejos que se estaba de revertir la emergencia
alimentaria del país.
El 17 de octubre de 1983 se dio a conocer el Programa
Nacional de Alimentación (pronal). Se definía como un proyecto
concreto y consciente de la difícil situación nacional en materia
agrícola y nutricional, por lo que no incurriría al despilfarro de
los recursos públicos que en otras administraciones se había dado
(una clara referencia al sam); además, acentuaba la importancia
de la alimentación como parte del desarrollo nacional. Sus
objetivos generales fueron “procurar la soberanía alimentaria y
alcanzar condiciones de alimentación y nutrición que permitan
el pleno desarrollo de las capacidades y potencialidades de cada
mexicano”.20 El concepto de soberanía alimentaria que utilizó
el gobierno, se refería a que la nación tiene la responsabilidad
de salvaguarda y el derecho a decidir sobre la forma en que
20

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 27.

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satisfarán las necesidades alimentarias básicas de la población.
Este ejercicio de autodeterminación alimentaria aludía tanto a las
normas de consumo como a las de producción y distribución, e
incluía las tecnologías requeridas para alcanzarla.21
En este sentido, la soberanía alimentaria que propuso
el pronal comprendía más que la autosuficiencia en alimentos
que había procurado el sam.22 Implicaba el control nacional
sobre los diversos aspectos de la cadena alimentaria, con el fin
de reducir la dependencia sobre el capital extranjero y disminuir
las importaciones de alimentos básicos, insumos y tecnologías.23
En el planteamiento general del programa se aseguró que el
factor clave para el desarrollo de la alimentación necesaria para
la población sería la adopción de un enfoque integral en las
políticas relacionadas a las fases de producción, transformación,
distribución y consumo. Sin embargo, el pronal tuvo un
impacto limitado, debido a errores políticos y restricciones en
su aplicación, y no por fallos en su diseño y planes de acción.
¿Cuáles fueron las causas de esta limitación? El principal motivo
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 3.
Es necesario aclarar que el término soberanía alimentaria fue utilizado
por el gobierno mexicano como un sinónimo de autosuficiencia y seguridad
alimentaria. Ambos conceptos se definían como la posibilidad de acceso continuo en el tiempo y en el espacio a los alimentos esenciales para el desarrollo
y funcionamiento normal de los individuos en sociedad. Pedroza Ortega, “El
Sistema Alimentario Mexicano: su acción en el campo y en la alimentación,
1980-1982”, 30.
23
John Richard Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de
alimentos”, Revista Mexicana de Sociología 47, núm. 3 (1985): 115.
21
22

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fue la discrepancia entre los objetivos planteados y la política
que el Estado implementó realmente. Con ello, el destino del
pronal quedó fincado desde su inicio, y el alcance de sus efectos
programáticos sólo revelaron la profundidad del problema
alimentario y nutricional en México, así como la desigualdad en
el reparto de los recursos y el atraso e improductividad del campo
para alimentar a su población.
El pronal se diferenció principalmente del sam porque no
dio lugar a una burocracia, sino que se compuso por miembros de
las diferentes secretarías y agencias paraestatales involucradas en
los procesos de la cadena alimentaria.24 De este modo, se instaló
la Comisión Nacional de Alimentación (cnal), que conformó su
cuerpo directivo por actores gubernamentales como José de la
Vega Domínguez, fungiendo como coordinador y quien había
desempeñado el cargo de director de la conasupo entre 1970 y
1976; también estaban ligados los titulares y representantes de
las secretarías de Hacienda y Crédito Público, Programación
y Presupuesto, Comercio y Fomento Industrial, Agricultura y
Recursos Hidráulicos, Salubridad y Asistencia y Pesca, así como
los directores generales de la conasupo, del Instituto Nacional
de la Nutrición y del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral
de la Familia.
La creación de la cnal, de acuerdo al plan general del
pronal, se definió como necesaria en el sentido de contar con
24

Heath, 115.

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un “foro permanente de comunicación y coordinación de las
instituciones directamente responsables de la instrumentación
de las políticas y de la ejecución de las acciones”.25 Además, se
estableció como uno de sus objetivos principales “determinar
criterios y políticas para los programas que inciden en la
cadena alimentaria de manera que se armonice y dé integridad
al funcionamiento de ésta.”26 Se pretendió que esta la comisión
fuera garante de la adecuada coordinación del pronal y que
se constituyera en la instancia decisoria de las estrategias y la
política alimentaria y de nutrición que debía proporcionar el
sector público. Con ello se validaba la naturaleza especial del
programa y, por lo tanto, su adaptación a las condiciones de
austeridad que exigía la situación de crisis; de ahí que no contara
con un presupuesto propio, sino que dependió de las partidas que
las secretarías y dependencias fijaban pertinentes para llevar a
cabo las actividades anunciadas con base en estudios, análisis y
diagnósticos realizados en campo.
De esta forma, la cnal sirvió como un espacio cerrado
en donde se discutía hasta qué punto era posible realizar las
tareas proyectadas por el pronal, y cuáles metas quedaban fuera
debido a las restricciones de presupuesto y voluntad política. En
la reunión de la comisión del 16 de octubre de 1984, a un año
de su instalación y la del pronal, los participantes instaron a
25
26

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 4.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 113.

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�Luis Pedroza

continuar los programas en la producción de alimentos básicos
(maíz, trigo, frijol y arroz) que componían la dieta popular debido
a que no se habían alcanzado los volúmenes suficientes para
alcanzar la autosuficiencia en estos productos, puesto que las
importaciones aún eran altas. En la reunión del 4 de septiembre
de 1985, se declaró que gracias al fomento a la producción
agropecuaria y pesquera y del desarrollo de un sistema moderno
para la comercialización, en el último bienio, se habían obtenido
avances en cuanto mejoras en la alimentación y nutrición,
remitiéndose a que se había logrado garantizar el abasto de los
alimentos indispensables para la población. No obstante, de los
76 millones de personas que componían el total de población en
1985, aún el 25% de esos mexicanos, en su mayoría habitantes
de zonas rurales, presentaban déficit en el consumo de calorías
y proteínas.27 En esa misma reunión se proyectó que para 1988
se alcanzarían los 80 millones de habitantes y que, por ello,
resultaba esencial mantener los programas por la soberanía
alimentaria; hecho que se veía imposibilitado debido a los
reducidos recursos disponibles y a la incapacidad del Estado por
promover, más allá del discurso oral, visual y audiovisual, un
modelo de consumo que permitiera obtener niveles adecuados
de alimentación para la población. Uno de los primeros errores
que no se corrigió desde la cnal, y que también se cometió
en el sam, fue el incremento de la producción sin garantizar,
27

AGN, SPP, PRONAL, caja 1, exp. 7, f. 97.

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�Del surco a la mesa

realmente, el consumo de alimentos que mejoraran el contenido
proteico de la dieta nacional.
Tabla 2.
Producción nacional de alimentos básicos e importación
de maíz, sorgo y leche en polvo, 1983.
Producto

Toneladas Miles de pesos

Arroz

60 254

1 942 639

Frijol

530 435

14 413 437

Maíz

1 607 325

24 764 677

Maíz (importación)

3 911 180

68 752 835

965 290

11 956 911

Sorgo (importación)

3 409 367

55 335 445

Trigo

1 839 098

25 808 057

122 449

10 901 986

Sorgo

Leche en polvo (importación)

Fuente: AGN, CONASUPO, Cuadro de compras,
con expresión de toneladas e importes, caja 5, exp. 18, ff. 7-17.

Desde la cnal se señaló que para 1988, si se quería tener la
capacidad de alimentar a toda la población, se debían producir 23
millones de toneladas de maíz, frijol y arroz, más de 8 millones
de litros de leche, 900 millones de toneladas de huevo, más de 3
millones de toneladas de carne y derivados, y 900 mil toneladas
de productos de acuacultura y pesca ribereña (compárense
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las cifras de producción e importación para el año 1983 en la
tabla 2).28 Estas cantidades manifiestan el gran reto al que se
enfrentaban para solucionar la emergencia del país. Por ello,
uno de los desaciertos del pronal es que no fue consecuente
con la idea de que la soberanía alimentaria era crucial y se
debía entender no sólo como un mero concepto productivo, sino
como la autosuficiencia en alimentos básicos y la generación
de tecnología propia que ayudarían a que México lograra
una libertad para definir, de manera autónoma, su desarrollo
agropecuario.
Según los registros oficiales, por su carácter estratégico
e intersectorial, el pronal se definió como un programa
especial cuyas orientaciones serían obligatorias para las diversas
instancias del sector público federal. A su vez, buscó que con la
aplicación congruente de las actividades previstas, se induciría
la participación de los sectores social y privado para alcanzar los
objetivos esbozados. De igual forma, se procuró la coordinación
con los gobiernos de los estados para garantizar su impacto
favorable en todo el territorio nacional.29
La estrategia del programa se basó y dividió en las
fases de la cadena alimentaria: producción, transformación,
comercialización (acopio y abasto) y consumo. En cada una de
ellas se definieron las actividades que debían ser desarrolladas,
28
29

AGN, SPP, PRONAL caja 1, exp. 7, f. 98.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 5.

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�Del surco a la mesa

y se fijaron los objetivos a corto y mediano plazo; también se
puntualizaron los lineamientos a seguir para cumplir con dichas
metas propuestas.30 De manera general, los propósitos se centraron
en elevar la eficiencia de la cadena alimentaria y la participación
de los productores primarios en todas las fases para lograr un
desarrollo rural integral; adecuar las políticas y acciones a las
necesidades de la población objetivo; atender a los pequeñas
y medianas unidades productivas y al binomio productorconsumidor; apoyar la desconcentración del aparato productivo
en un proceso de integración local más eficiente; fortalecer los
sistemas productivos regionales procurando la autosuficiencia
de productos básicos; conservar y utilizar adecuadamente los
recursos naturales; y racionalizar el gasto público en programas
sociales al atender prioridades.31
En relación con la atención del programa, en primer lugar,
se definieron los alimentos prioritarios como un conjunto de
productos y sus derivados en los que se fomentaría e impulsaría
su producción y consumo; éstos eran maíz, trigo, frijol, arroz,
azúcar, aceites y grasas vegetales, carnes de aves, huevo, leche
y pescado. Mientras que a otros tipos de carne, hortalizas,
tubérculos y frutas se les consideró como alimentos necesarios
que recibirían atención por parte del programa en cuanto sólo
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 6-8.
31
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 6-8.
30

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vigilar su abasto. También fue importante que se delimitó una
población objetivo, la cual alcazaba los 30.5 millones de personas
en 1983; dentro de este grupo se definió una población preferente
de 6.7 millones de personas, que comprendía a niños preescolares,
mujeres gestantes, mujeres lactantes y adultos mayores.32 Las
regiones del país en donde se concentraba esta población eran el
sureste, el Bajío y parte del occidente, así que ahí fue donde las
primeras actividades del pronal dieron inicio.
En la fase de producción, la línea de acción primordial sería
el fomento a productos de origen agrícola, pecuario y pesquero.
El objetivo fue mantener la capacidad productiva de los sectores
primarios en condiciones que aseguraran la oferta de alimentos
básicos (o prioritarios, como fueron definidos), protección del
empleo en el campo y evitar el deterioro de la dieta en el ámbito
rural y urbano.33 Compárese en la tabla 3 las metas programadas y
realizadas en las distintas fases de la cadena de alimentos básicos
para junio de 1985. Para conseguirlo, se establecieron estrategias
como dar prioridad a la producción agropecuaria y acuícola en
áreas de temporal, pequeña irrigación y pesca ribereña a fin de
elevar la productividad y el ingreso de los productores. Para
ello, se destinaron paquetes de estímulos por producto y tipo de
productor. Estos incentivos contemplaron precios de garantía
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 14 y 36.
33
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
44-45.
32

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�Del surco a la mesa

como un apoyo temporal para hacer más redituable la actividad
agrícola minifundista, cuyo objetivo era generar una mayor
producción de alimentos prioritarios (maíz, trigo, arroz, ajonjolí,
cártamo y soya) para satisfacer las necesidades de nutrición de la
población objetivo del programa.34 Aunado a ello, se otorgaron
créditos y seguros por parte del Banco Nacional del Crédito Rural
(banrural) como una protección efectiva al productor contra
riesgos climáticos para reducir el riesgo de pérdidas totales de
ingresos y estimular el uso de mejores técnicas.
Este incremento productivo se destinó a ser la base
del mejoramiento en los niveles de vida de los productores
agropecuarios y pesqueros, así como una mayor participación
económica y social de los mismos en aras de la soberanía
alimentaria nacional. En esta fase la acción del Estado se condujo
como una guía, o bien, jugaba un papel de inductor, pues no se
pretendía despertar la desconfianza de los grupos empresariales
con la intervención directa en la economía; por lo cual, se declaró
la intención estatal de sólo normar el proceso productivo a
través de instrumentos como el acceso y restricción del uso del
agua en distritos de riego, el crédito, la investigación científica,
la comercialización, la fijación de precios de garantía, los
fertilizantes, las semillas mejoradas y los subsidios a la energía
eléctrica y los combustibles.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f,
tablas de anexo.
34

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Tabla 3.
Seguimiento de las metas de producción de alimentos básicos proporcionados por el pronal. Avance a junio de 1983 (toneladas).
Programado

Producto
Anual
Aceite vegetal

Mensual

Realizado

Acumulado Mensual

Acumulado

131 010

11 700

65 340

10 481

68 328

45 720

4 160

22 960

4 116

24 777

Harina de trigo

180 241

15 274

91 008

10 567

76 038

Harina de maíz

105 600

8 832

52 992

9 844

54 802

Pastas para sopa

11 100

960

5 700

646

4 873

Galletas

10 008

828

4 968

286

391

Tortillas (ciudad
de México)

1 885

150

865

93

498

Pan (bolillo,
telera) (miles de
piezas)

206 600

18 573

99 064

13 691

81 270

Pan dulce (miles
de piezas)

51 900

4 853

23 170

6 492

35 023

Leche en polvo

160 100

12 600

81 600

14 500

94 000

Leche pasteurizada
(millones de litros)

79 200

8 200

38 400

9 900

46 200

Chocolate Alianza

6 600

600

3 400

500

2 900

Fruta y verdura
procesada

1 930

135

572

183

863

235 880

20 280

117 780

13 337

91 962

Mantecas
vegetales

Alimentos
balanceados

Fuente: AGN, SECOFI, caja 3, exp. 11 ff. 1-7.

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�Del surco a la mesa

En la fase de transformación la principal actividad era la
fabricación de productos básicos para el consumo popular. La
justificación que se dio para impulsar la industria alimentaria
fue que el procesamiento facilitaba la introducción de nuevos
alimentos en las dietas y la adición de enriquecedores a los
alimentos naturales, aspecto que, según los lineamientos del
pronal, era particularmente importante para suplir deficiencias
nutricionales específicas de ciertos grupos o regiones. Pareciera
que se pasaban por alto las múltiples desventajas que el
tratamiento industrial de los alimentos conllevaba, por ejemplo,
el encarecimiento injustificado de los productos y la inducción al
consumo de alimentos de escaso o nulo valor nutritivo.
No obstante, los objetivos que se propusieron fueron
la producción de alimentos procesados derivados de los
prioritarios a fin de hacer más estable y accesible el consumo
de alimentos básicos. Con ello se pretendió que la industria
alimentaria contribuyera a reducir el déficit externo, sustituyendo
importaciones y alentando exportaciones en los rubros con
excedentes; además, se esperaba que este estímulo a la industria
nacional sirviera para reestructurar la planta tecnológica. Tales
objetivos se tradujeron en la conformación de un Paquete Básico
de Consumo Popular que se basó en la industrialización y
fabricación de múltiples productos como leche y derivados lácteos,
harina de maíz, harina de trigo, pasta para sopa, pan (bolillo y
telera), galletas (tipo María), tortillas de maíz, azúcar, arroz, café,
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56
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�Luis Pedroza

carnes y embutidos, frijol, frutas y legumbres envasadas (chiles
serranos, chiles chipotles, chícharos, ejotes, garbanzos, piña,
guayaba, mango, manzana, pera, puré de tomate) pescado seco,
sardinas, sal, aceites y mantecas vegetales (véase tabla 3). Esta
tarea industrial recayó en el sistema conasupo, que ya llevaba un
buen tiempo produciendo artículos procesados que se destinaban
a canastas básicas para las clases sociales bajas de las ciudades
y en las comunidades rurales. En el pronal, como en el sam, se
echó mano de las filiales de la paraestatal a fin de elaborar estos
productos que se señalaron como necesarios y prioritarios para
alimentar a la población. Así, se utilizaron las plantas productivas
y redes de acopio y abasto de Distribuidora Conasupo (diconsa),
Industrias Conasupo (iconsa), Leche Industrializada Conasupo
(liconsa), Maíz Industrializado Conasupo (miconsa) y Trigo
Industrializado Conasupo (triconsa).35
En este punto se debe recordar la crítica que ya se hacía
al pronal desde el apartado anterior, en torno a la intención del
gobierno en crear un paliativo a través de la industrialización
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f
tablas de anexo. Véase también los apuntes en diferentes diarios que hablan
sobre los créditos del sistema conasupo y su participación en la producción de
alimentos básicos. Periódico El Heraldo de México, México, DF, 12 de agosto
de 1984; Periódico, Excélsior, México, DF, 16 de diciembre de 1983; Periódico Excélsior, México, DF, 18 de mayo de 1988. AGN, Unidad de la Crónica
Presidencial (en adelante UCP), Secretaría de Comercio y Fomento Industrial
(en adelante SECOFI), Programa Maíz-Tortilla. Sistema de bonos, 1984, caja
1, exp. 2, f. 2.
35

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�Del surco a la mesa

y abasto de artículos derivados que satisficieran el hambre de
la población, aunque no se veía un esfuerzo real por nutrir
a la misma porque no estaban fabricados para ese fin, sino
para crear condiciones en las que el Estado podía respaldar
sus mínimas acciones para revertir la emergencia alimentaria.
Como se argumenta más adelante, hubo grandes campañas de
promoción a favor de una idea de alimentación mexicana ideal
que no correspondía con la oferta de alimentos “prioritarios”,
en su mayoría industrializados, a la que tenían acceso las
personas.
La fase de comercialización estuvo orientada a crear una
política comercial que incorporara el acopio y abasto oportuno
de productos de primera necesidad –o prioritarios– a precios
accesibles, principalmente, en el mercado nacional, cuya finalidad
sería reducir las importaciones de alimentos. Estos esfuerzos
se realizarían a través del sistema conasupo, encargado de la
compra, venta e importación para satisfacer el mercado interno
de productos como maíz, frijol, arroz, sorgo, trigo, leche en polvo
y azúcar (véase tabla 4). Del mismo modo, se hizo esencial la
participación de diconsa porque una de las medidas principales
fue la instalación o expansión de tiendas conasupo en ciudades y
comunidades rurales. Estos locales fueron centros comerciales en
donde se ofertaban productos a bajo costo, y que tenían garantía
de cumplir con los requerimientos nutritivos.36
36

Periódico El Universal, México, DF, 13 de noviembre de 1984; Periódi-

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�Luis Pedroza

Es importante destacar que uno de los impactos que tuvo
esta medida fue que poco a poco propició una organización y
participación de las comunidades rurales en el acopio de productos
básicos y la distribución de recursos. Se crearon consejos de
supervisión y comités rurales de abasto que, si bien estaban en
clara relación con el gobierno, las comunidades aprovecharon
con el tiempo para diseñar sus propias estrategias de organización
representativa, mismas que escalaron más allá de la cuestión
alimentaria y hasta reivindicaron demandas relacionadas a la
economía y la administración pública en su lugar de origen.
Esta red de tiendas y sus lineamientos de operación dentro de
las localidades lograron que los comités rurales se convirtieran
en organismos representativos que promovían la participación
popular en la aplicación de subsidios a la comercialización de
productos, así como en la política agrícola para la producción
de tales alimentos. En este sentido, el programa dedicado al
abasto sólo fue funcional en aquellas regiones donde campesinos
e indígenas consiguieron movilizarse de manera autónoma para
lograr una equitativa distribución de los recursos porque les
permitió aumentar su poder de negociación frente al Estado,
mediante la aparición de nuevo actores sociales como los
representantes rurales y los encargados de las tiendas que se
responsabilizaron de hablar por los habitantes.
co Excélsior, México, DF, 2 de agosto de 1985; Periódico El Sol de México,
México, DF, 16 de julio de 1987; AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre
de 1983, caja 1, exp. 3, s/f tablas de anexo.
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�Del surco a la mesa

Tabla 4. Metas de la comercialización de productos
agropecuarios por la conasupo y Azúcar S. A.
(miles de toneladas)
1983
Producto

1988

Compras
Nacionales

Importadas

Oleaginosas

298

1 750

Frijol

Ventas

Compras

Ventas

Nacionales

Importadas

3 096

235

2 588

258

539

320

Arroz

60

128

120

10

135

Sorgo

1 122

3 810

4 705

2 280

4 863

6 005

Maíz

1 900

3 900

5 415

6 900

Trigo

1 000

700

2 200

1 650

115

165

90.5

90.6

Leche en
polvo
Otros productos
Azúcar

60

70

2 793
320

6 900
900

2 550

258

248

84

85.8

3 200

Fuente: AGN, SPP, PRONAL, Plan General, octubre de 1983,
caja 1, exp. 3, f. 68.

En la fase de consumo y nutrición los esfuerzos del pronal
intentaron ser mayores. Se lanzaron varias acciones que buscaron
sentar las bases para una educación en nutrición. De esta forma,
se realizaron capacitaciones y cursos en nutrición a profesionales
de la salud, y se llevaron a cabo campañas masivas sobre
nutrición.37 Por ejemplo, desde la recién renombrada Secretaría
37

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f

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�Luis Pedroza

de Salud (antes de Salubridad y Asistencia), se estableció una
red promotora y educadora en salud que se desplegó por muchas
comunidades rurales, cuyo fin fue capacitar personal que conociera
las técnicas y contenidos básicos de educación para la salud y
alimentación que se encargara de servir como un mediador entre
las dependencias que aplicaban programas relacionados a alguna
fase de la cadena alimentaria, y los habitantes de comunidades y
colonias urbanas.38
De igual manera, se editó el Manual de Educación
en Nutrición para Educadoras, a través de la Secretaría de
Educación Pública (sep), dirigido al personal de los Centros
de Desarrollo Infantil y los jardines de niños en donde se
proporcionaba la información necesaria en materia de nutrición
y alimentación para que la transmitieran a los niños que tenían
a su cargo, con el objetivo de que aprendieran a aplicarla en sus
actividades diarias y adquirieran hábitos de higiene correctos.
El temario de dicho manual abarcaba los conceptos básicos
como energía, nutrimentos, grupos de alimentos y las etapas del
proceso de nutrición; también hablaba sobre la alimentación de
acuerdo a las diferentes etapas de la vida, la higiene y la salud
bucal.39
tablas de anexo.
38
AGN, Secretaría de Salud, PRONAL, Programa General de Capacitación
en Educación para la Salud y Alimentación al Gobierno Federal, 1983, caja 1,
exp. 6, ff. 1-2.
39
AGN, UCP, SEP, Manual de Educación en Nutrición para Educadoras,
1983, caja 1, exp. 13, ff. 1-4.
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�Del surco a la mesa

En este mismo tenor, se publicó el Manual sobre
Alimentación, Nutrición e Higiene de los Alimentos que con el uso
de dibujos e ilustraciones, acompañados de oraciones sencillas,
intentó promocionar entre la población ideas en torno a la
situación nutricional del país, los impactos negativos de una dieta
inadecuada, la correcta combinación de alimentos y las ventajas
de los hábitos saludables en la salud.40 Asimismo, en escuelas
públicas se distribuyó el folleto titulado Nutrición y desarrollo.
Manual de conceptos básicos sobre nutrición y alimentación, en
el que se presentaban párrafos con información precisa sobre el
tema y se incluían ilustraciones sobre los procesos enunciados, así
como recetas que buscaban ser “una alternativa para la correcta y
buena alimentación de la población.”41
Hubo otros impresos como el manual Cómo hacer mejor,
editado por la conasupo y la sep, destinado a la promoción de
conocimientos prácticos sobre agricultura e industrias caseras; la
serie de Calendarios conasupo, un cuadernillo en el que se daban
consejos para la siembra y cosecha de diferentes alimentos, recetas
para aprovechar los sobrantes y los productos de la temporada,
al mismo tiempo que incluía pasajes de la historia nacional a
manera de efemérides; el panfleto de Economía popular, con
información sobre preparación de alimentos de manera sencilla
AGN, UCP, SEP, Manual sobre Alimentación, Nutrición e Higiene de los
Alimentos, 1983, caja 1, exp. 11, ff. 1-11.
41
AGN, UCP, SEP, Nutrición y desarrollo. Manual de conceptos básicos
sobre nutrición y alimentación, 1984, caja 1, exp. 12, ff. 1-5.
40

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�Luis Pedroza

y barata; y el folleto 12 años de trabajo al servicio de México
(1975-1985). Industrias conasupo, en el que se explicaba la
labor de la paraestatal en la alimentación mexicana, así como su
importancia en la economía nacional. Todos estos impresos se
distribuían de manera gratuita en comunidades rurales y urbanas
a través de la red de tiendas conasupo y Conasúper, siendo parte
de las actividades que el pronal impulsaba en la fase de consumo.
En este punto es importante también destacar que la
conasupo, junto con la Secretaría de Salud, la sep, la Secretaría de
Agricultura y Recursos Hidráulicos (sarh) y el Instituto Nacional
del Consumidor, realizaron algunos cortometrajes y programas
de radio con contenido especial sobre conceptos de buena
alimentación, nutrición y salud. Así, se impulsaron las unidades
audiovisuales para la información y capacitación campesina que
promovió el proyecto La importancia de la alimentación familiar,
perteneciente a la sarh. Como parte de sus actividades, se les
invitaba a los campesinos a reunirse ya fuera en las casas ejidales
o en las ayuntamientos donde se proyectaban cortometrajes sobre
la importancia de la nutrición y los correctos hábitos alimentarios;
por ejemplo, en el registro sobre el caso del valle de Atoyac,
Veracruz, se menciona que a los asistentes se les entregaba un
cuadernillo en donde se resumían los puntos importantes de lo
expuesto en sentencias como “para crecer y realizar diversas
actividades necesitamos determinados nutrientes que se hallan
en ciertos alimentos” y “para alimentarnos, los seres vivos
necesitamos de los nutrientes que se encuentran en los alimentos
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y nos sirven para poder vivir y desarrollarnos adecuadamente”;
tales oraciones eran acompañadas por dibujos para ilustrar la
lección.42 La finalidad era que estas reuniones se convirtieran en
un tipo de clases en donde los campesinos se verían capacitados
no sólo en cuestiones agrícolas, sino en higiene y nutrición
que estaban relacionadas, de manera estrecha, con su actividad
productiva en el campo.
Otro esfuerzo en esta fase del pronal fue la campaña
Orientación en Alimentación y Nutrición, diseñada por el Instituto
Nacional del Consumidor, que se difundió a través de la radio. El
objetivo era dar a conocer información importante sobre el tema
de manera breve y que contribuyera al aprendizaje de la población.
En apenas treinta segundos se daban mensajes como los siguientes:
¿Sabía que para estar sano es necesario incluir en su alimentación:
vitaminas y minerales, carbohidratos y grasas y proteínas? Una
de las fuentes naturales de vitaminas y minerales son las frutas
y verduras. Además de su delicioso sabor contienen fibra y
agua. Siempre podrá encontrar frutas y verduras baratas porque
México cuenta con una extraordinaria variedad.
¡Qué sabrosas son las enfrijoladas con su queso y su cebollita!
¡O los tlacoyos de haba o garbanzo con su salsa picosita! ¿O
qué tal unas lentejas en adobo? La gran variedad de platillos
con frijol, haba, lenteja y garbanzo, además de sabrosos, son
una fuente muy importante de proteínas ¿usted gusta? 43
AGN, UCP, Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Unidades
audiovisuales para la información y capacitación campesina, La importancia
de la alimentación familiar, 1984, caja 1, exp. 16, ff. 1-6.
43
AGN, UCP, Instituto Nacional del Consumidor, Orientación en Alimenta42

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El sentido del discurso que contienen estos documentos
audiovisuales y radiofónicos es aleccionador, ya que se buscaba
enseñar a la población a comer de manera higiénica y correcta
al tratar el tema de la alimentación en casa, la escuela y la calle.
Proyectaron historias ficticias en donde se recurría a personajes
ideales como la madre, los niños, el campesino y el médico
para ilustrar cómo debía alimentarse la población. La idea que
el gobierno inculcó sobre una buena alimentación, desde la
producción hasta el consumo, estuvo relacionada con el equilibrio
en la ingesta de todos los tipos de alimentos. Estas producciones
fueron instrumentos que buscaron incidir en una necesidad básica
como lo es alimentarse para establecer representaciones sobre lo
que era correcto comer y cómo preparar y combinar los alimentos
para legitimar la idea de que la población tenía que estar sana y
nutrida para contribuir al desarrollo del país, sobre todo en esos
momentos de crisis.44
La propaganda de la conasupo fue habitual y, dentro de las
acciones promovidas por el pronal, reiteró su papel importante
como distribuidora de alimentos básicos a precios bajos en un
momento de crisis económica. Se promocionaban programas
que subsidiaban el consumo, por ejemplo, los tortibonos, que
ción y Nutrición, caja 1, exp. 18, ff. 1-10.
44
Para conocer con profundidad cómo se diseñaron y se difundieron estas
campañas audiovisuales en torno a la higiene, nutrición y alimentación con
un sentido aleccionador véase Pedroza Ortega, Mejor comida para todos. La
alimentación mexicana en campañas de higiene, nutrición y promocionales de
la CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado], 347–414.
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fueron vales con los que se podía comprar tortillas subsidiadas
en tiendas rurales de la conasupo, los Conasúper o en tortillerías
que estaban inscritas al programa por medio de diconsa.45
Igualmente, se pusieron en marcha otros programas como Abasto
popular, operado en las ciudades, en el cual se buscó la protección,
mediante precios de garantía y subsidios, del paquete súper
básico de productos para el consumo de familias de bajo ingreso,
que incluía harina de maíz, harina de trigo, frijol, arroz, aceite,
azúcar, lenteja, leche, sal, galletas, chiles enlatados, pasta para
sopa, tortilla, pan, pollo, huevo, sardina y atún enlatado, pescado
congelado y carne (nutrida, vísceras y salchichonería). Estos
alimentos se vendían a precio preferencial y estaban disponibles,
según el producto, en establecimientos pertenecientes al sistema
diconsa (dicomesa) y en las tiendas del Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (issste).46
Aunado a estas acciones, se incluyó también el tema
de alimentación y nutrición en los libros de texto gratuitos. Se
proporcionaron cursos de educación nutricional a la población,
especialmente en comunidades rurales y en las periferias urbanas.
Otro de los proyectos a favor de la nutrición, por ejemplo, fue
el intento por consolidar el programa de desayunos escolares,
en coordinación con la sep y el Desarrollo Integral de la Familia
AGN, UCP, SECOFI, Programa Maíz-Tortilla. Sistema de bonos, 1984,
caja 1, exp. 2, ff. 1-3.
46
AGN, UCP, DICONSA, Acciones básicas del programa Abasto popular,
1984, caja 1, exp. 5, ff. 1-4
45

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(dif), en diversas escuelas de la ciudad de México y comunidades
rurales, aunque tuvo un impacto modesto. Aunado a ello, se le
dio apoyo al programa de promoción de los productos Alianza,
alimentos enriquecidos y a bajo costo que eran comercializados
en las tiendas conasupo.47 Así, bajo títulos como Del surco a la
mesa, las campañas y actividades por la alimentación, consumo
y nutrición que promovió el pronal, fueron parte importante
en el ejercicio de fomentar la idea de una buena alimentación,
sustentada en la producción nacional y el conocimiento pleno de
las bondades de los alimentos nutritivos.
La subdivisión de las acciones del programa en estas
cuatro fases se hizo para facilitar la formulación de una política
alimentaria integrada, argumento que se respaldó al señalarse que
otros proyectos en materia alimentaria fueron restringidos justo por
la falta de coordinación entre las dependencias gubernamentales y
las agencias paraestatales involucradas en la cadena alimentaria,
una clara crítica hacia el sam.48 Era aquí donde la Comisión
Nacional de Alimentación (cnal) proporcionaba un espacio
intersectorial entre las secretarías para el desarrollo de la política,
y se dedicaba a coordinar las actividades que debían desempeñar
las distintas agencias, fijaba prioridades con base en los objetivos
del programa; hacía recomendaciones sobre el presupuesto
destinado, y evaluaba el progreso de los subprogramas.49
47
48
49

Periódico El Sol de México, México, DF, 29 de abril de 1987.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 25.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 119.

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Con estos objetivos y marco operativo, el pronal se
perfilaba como el proyecto que continuaría y ampliaría la tarea
que el sam había dejado inacabada, inclusive con la novedad y
vanguardia de introducir el derecho a la alimentación como parte
inherente de la nueva política alimentaria mexicana. El destino
de este programa fue muy distinto al que esperaba la población
y la prensa en general, aunque el gobierno parece que tenía
claro, desde su diseño, hasta qué punto estaba dispuesto a ceder
y aplicar de manera efectiva el proyecto.50 ¿Cuáles fueron los
obstáculos que llevaron al pronal a convertirse en un programa
demagógico, y no en una verdadera política alimentaria? La razón
principal se encuentra en la crisis económica que estaba pasando
México y en las medidas financieras que se ajustaron para hacerle
frente, pues esta situación no permitió seguir una congruencia
entre los objetivos generales del programa con la realidad. Las
expectativas fueron demasiadas y, a pesar del gran despliegue de
acciones, estrategias y actividades, el impacto del programa fue
muy limitado.
La contradicción política: ¿producir más o alimentarse mejor?
La restricción principal que tuvo el pronal provino del acuerdo
entre el gobierno mexicano y el Fondo Monetario Internacional
(fmi), firmado en 1982 y renovado en diciembre de 1983 con el
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
115.
50

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objetivo de continuar con las medidas deflacionarias.51 Dichas
disposiciones frente a la crisis constituyeron una parte del Programa Inmediato de Reordenación Económica (pire) que se presentó al asumir la presidencia De la Madrid. El objetivo del pire
fue convencer a la comunidad financiera mundial que México era
de confiar y que trabajaría de acuerdo a los lineamientos establecidos por el fmi.52
Las metas a corto plazo del pronal son congruentes con
los puntos del pire, uno de los cuales era la “protección y estímulo
a los programas de producción, importación y distribución
de alimentos básicos para la alimentación del pueblo.”53 No
obstante, en ese punto no se incluyó ninguna referencia a la
necesidad de garantizar la soberanía alimentaria o del derecho
a la alimentación. Además, las iniciativas que se tomaron
para estimular la inversión extranjera directa, no fueron nada
coherentes con la meta de fortalecer la autonomía alimentaria.
De este modo, los objetivos del pire entraban en conflicto con las
propuestas a largo plazo del pronal, puesto que los recortes en el
gasto público obstaculizaron la expansión del aparato productivo;
a la par que la depreciación de los salarios tuvo efectos negativos
en la nutrición de la población de bajo ingreso. Con ello puede
afirmarse que la política alimentaria de la época respondió a los
Periódico El Financiero, México, DF, 1 de diciembre de 1983.
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
116.
53
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 3.
51
52

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objetivos limitados del pire, y no a los planes expansivos en la
base productiva, así como en la salud y nutrición de la población
que planteaba el pronal.
Es posible aseverar que las causas de la crisis
alimentaria de los ochenta se encontraron en la dependencia
externa de México, y en los múltiples errores en la política
alimentaria implementada por el Estado a partir de 1940.54 En
el plan general del pronal no aparecen estos factores, aunque
sí contemplaba medidas fundamentales que debían reducir la
dependencia en materia alimentaria. Este documento iniciaba
contextualizando el problema alimentario en México en el marco
internacional. Señalaba que la recesión mundial desembocó en
una reducción a gran escala del comercio exterior, llevando a
los países desarrollados a poner medidas proteccionistas, lo que
provocó una restricción del mercado para las exportaciones de
los países en desarrollo. En paralelo, estos países se volvieron
más dependientes de las naciones desarrolladas a través de la
importación de alimentos básicos, especialmente granos.55 Esta
situación significó una amenaza a la soberanía, pues se vulneraba
la base productiva del país. Se corría el riesgo de que se cerrara
en cualquier momento el libre acceso al mercado; los términos
Michael R. Redclift, “Development Policy Making in Mexico: The SAM”,
Working Paper, núm. 6 (1981): 1–12. El autor hace una crítica sobre este asunto para explicar los fallos en el programa del Sistema Alimentario Mexicano
(sam), y bien podría ocuparse su análisis para el pronal.
55
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
7-11.
54

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de intercambio podían ser desfavorables; y las naciones que
proporcionaban granos a México podían usarlos como arma
política para extraer concesiones a cambio de mantener la oferta
de los productos.56
El documento del pronal presentaba dos causas sobre el
problema de la dependencia externa de México, y su impacto en el
agravamiento de la crisis alimentaria. En primer lugar, señalaba el
incremento en las importaciones de granos, oleaginosas y lácteos.
Mientras que en la década de 1960, las importaciones de maíz y
frijol representaron sólo el uno por ciento de la producción nacional
de cada uno de ellos, para el bienio de 1981-1982 aumentaron a
un 19% y 31% de la oferta interna, respectivamente.57 En segundo
lugar, subrayaba que las agroindustrias transnacionales comenzaron
a ocupar un lugar más preponderante en la cadena alimentaria. Estas
compañías lograron un dominio sobre la preparación de alimentos
envasados, la manufactura de alimentos balanceados y la producción
de semillas mejoradas, lo cual tuvo un impacto importante en el
sector agrícola al desplazar las variedades indígenas de semillas y
animales por un producto agropecuario homogeneizado e híbrido.
Con ello se logró una mayor productividad del campo, sin embargo,
se trajo una dependencia en todos los insumos necesarios como
fertilizantes, riego, herbicidas e insecticidas para los cultivos; y
vacunas, suplementos alimenticios y forrajes para la ganadería,
56
57

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 47.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 21.

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ya que tales recursos no eran manufacturados en el país. Además,
la industria alimentaria contribuyó a la distorsión del patrón de
consumo porque introdujo alimentos artificiales que carecían de
nutrientes.58
De este modo, el pronal reconocía que el Estado había
propiciado la dependencia externa del país al enfocar la política
agraria a la agricultura más capitalizada, basada en obras de riego,
el desarrollo de la investigación y la capacitación profesional,
y que el crédito favoreció a los distritos de riego y de cultivos
más rentables.59 El motivo de estas medidas fue el fomento
industrial. La función del sector agropecuario era proveer una
copiosa oferta de alimentos y materias primas para producir las
divisas necesarias para la importación de bienes de capital, liberar
mano de obra barata y conformar un mercado interno.60 Hasta
1965, hubo un equilibrio entre la producción agrícola interna y
la demanda nacional, además de producir un excedente suficiente
para generar divisas. No obstante, a partir de finales de la década
de los sesenta comenzó un efecto negativo en la producción de
granos básicos, que se vio agudizada por el estatismo de los precios
de garantía, el aumento de población y por las desigualdades en la
distribución del ingreso entre el campo y las ciudades.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
17-20.
59
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 15.
También véase Cynthia Hewitt, La modernización de la agricultura mexicana,
1940-1970 (México, DF: Siglo XXI, 1988), 31–33.
60
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 16.
58

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Los objetivos y estrategias del pronal habían sido
diseñados para responder a esta situación nacional, que ya se había
agudizado para los años ochenta. Por esta razón, sus planes fueron
demasiado ambiciosos, lo que implicaba, con certeza, su difícil
alcance, pues las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis
económica, no dejaron mucho espacio para las innovaciones del
programa. Existen diversas causas por las que el plan completo
del pronal no fue realizado cabalmente, sin embargo, la más
evidente fue la falta de intención del gobierno por cumplirlo.
Hubo una clara diferencia de lo que el gobierno buscó que le
vieran haciendo –formular una política de alimentación–, y lo que
realmente estuvo dispuesto a hacer –aumento de la producción
para sobrellevar la crisis y lograr un acceso equitativo a los
alimentos para la población–.
Las contradicciones políticas a las que se enfrentó el
pronal fueron múltiples. Una de ellas fue el gasto público. El
30% del gasto federal en la cadena alimentaria fue financiado por
préstamos del extranjero.61 Debido a que el gobierno se preocupó
más por solventar sus compromisos morosos de la deuda externa,
destinó muy pocos fondos para el fomento agropecuario, por lo
que la inversión pública directa en el sector primario se contrajo
rápidamente. Esta disposición fue una clara discordancia con
los lineamientos estratégicos del pronal, en donde se planteó el
Periódico El Financiero, México, DF, 7 de febrero de 1983. Véanse apuntes de estas cifras también en Heath, “Programa”, 123.
61

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fomento a cultivos básicos, y no a los productos de exportación
como sí sucedió. Los estados más marginados y con emergencia
alimentaria, no recibieron aumentos para la producción de básicos,
en cambio, aquellas entidades federativas con una productividad
mayor, sí fueron gratificadas con un aumento en su presupuesto
agropecuario para obras de riego y compra de insumos.62
El crédito agrícola fue otro embate que sufrió el programa. De 1983 a 1986, más de la mitad de la financiación fue concedida por banrural, no obstante, según los líderes campesinos
de varias agrupaciones ejidales como la Confederación Nacional
Campesina (cnc), sólo la mitad de los 28 mil ejidos del país recibieron crédito de este banco.63 Esta situación se dio debido a
que las restricciones crediticias recayeron en los productores de
cultivos básicos, y sólo aquellos que habían sido constantes en
sus pagos de línea de crédito fueron considerados para nuevos
préstamos. Las malas cosechas por la sequía que hubo en 1982 y
1983 provocaron que se redujera un 30% el número de clientes
del banco, pues no pudieron hacer frente a sus compromisos crediticios. Asimismo, el banrural dio prioridad a los agricultores
de bajo riesgo, es decir, sólo a la agricultura más capitalizada,
decisión contraria a lo que se propuso en el pronal, de proporcionar más apoyo a las áreas de baja productividad como los disPeriódico Excélsior, México, DF, 25 de abril de 1983.
Periódico Excélsior, México, DF, 2 de febrero de 1983; 21 de marzo de
1987.
62
63

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tritos de temporal, tal como lo buscó hacer el sam.64 Esto significó
un recrudecimiento de la situación ya precaria de los productores
de cultivos básicos, quienes al no contar con los recursos e insumos necesarios para sembrar a gran escala con fines comerciales,
tuvieron que regresar a los cultivos de subsistencia. Por ello, la
emergencia alimentaria continuó en muchas zonas ejidales, pues
al no contar con los créditos necesarios que había sugerido el
programa, la productividad agrícola continuó reduciéndose y con
ella la salud de las comunidades rurales.
Los cambios en los precios de garantía también fueron
opuestos a los puntos del pronal, porque no lograron estimular de
forma importante la producción de granos básicos y el consumo
de alimentos nutritivos. Uno de los principales problemas que
suscitaron fue la tensión entre los agricultores y el gobierno por el
estatismo de los precios de garantía. Los productores demandaban
un aumento en la compra de sus cosechas; argumentaban que
la conasupo los marginaba al adquirir a precios más bajos
sus productos, mientras que importaba maíz por precios tres
veces mayores.65 Para limar las asperezas, el gobierno autorizó
un aumento de 105% en los precios para finales de 1983. Sin
embargo, el efecto de este incremento no se reflejó por la alta tasa
de inflación por la que atravesaba la economía nacional. Además,
los precios no aumentaron tanto para los cultivos básicos como
Periódico El Financiero, México, DF, 2 de noviembre de 1983.
Periódico El Universal, México, DF, 13 de noviembre de 1984; Periódico
El Día, México, DF, 19 de febrero de 1987.
64
65

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sí lo hicieron para los forrajes y granos menos esenciales. Las
declaraciones del gobierno en 1983, sobre la no intervención
en el derecho de los campesinos de sembrar cualquier cultivo
que ofreciera mayor rentabilidad, demostraron su ambigüedad
respecto a cumplir con la meta de lograr la autosuficiencia
alimentaria en granos básicos. De forma indirecta, el Estado
privilegió la siembra de productos de exportación y no de maíz
y frijol, sentando una ambivalencia en la política alimentaria
que buscaba cumplir dos metas fundamentales: generar divisas
mediante la exportación agropecuaria y reducir la importación de
alimentos básicos a través del fomento de la producción nacional.
Metas que, como se ha corroborado, están en conflicto desde el
planteamiento del programa.
En relación con los subsidios al consumo, los aumentos
en los precios de garantía tuvieron un efecto negativo sobre éstos.
No se elevaron en la misma proporción, ya que si se ampliaba
el subsidio al consumo iba a flaquear la inversión federal en el
campo, algo que era indispensable para impulsar el desarrollo
rural. A partir de 1984, hubo encarecimiento en los precios de
la leche, huevos, arroz, pan y tortillas, con lo cual subió el costo
total de la canasta básica, resultando imposible satisfacerla por las
capas más pobres debido a la depreciación del salario mínimo.66
Las dislocaciones entre los precios y los subsidios causaron
una fuerte alteración en la constitución de la canasta básica; la
66

Periódico Excélsior, México, DF, 22 de octubre de 1983.

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carne de res, por ejemplo, quedó excluida por su alto costo,67 a
pesar de que se le consideraba dentro del paquete súper básico
de consumo popular. Esta falta de proteínas debía solventarse
con otros productos que aportaran esos nutrientes, sin embargo,
los productos vegetales y leguminosas que podían ofrecer una
opción viable tampoco eran accesibles; por su escasez, que los
hacía caros, sólo podían conseguirse enlatados y procesados a
través de los artículos Alianza, o los que llegaba a comercializar
la conasupo a través de su red de tiendas rurales y urbanas.
Desde la década de 1960, el patrón alimentario mexicano había
dado prioridad a la carne como la base proteica de la dieta, y
con su encarecimiento y exclusión, sólo había dejado un vacío de
nutrientes que sería difícil llenar al no contar con otras alternativas
abundantes y de bajo costo. La crisis alimentaria continuaba a
pesar de los esfuerzos expuestos por el pronal.
Por último, la presencia de la inversión extranjera en la
industria alimentaria también significó una contradicción con
varios lineamientos del pronal. En 1984, el capital extranjero
tenía una presencia del 90% en la producción de alimentos
procesados y un 80% en los balanceados.68 La perspectiva
de aumentar las exportaciones de bienes manufacturados y
la baja histórica de la inversión extranjera, consecuencia de
la nacionalización de la banca a finales del sexenio de José
67
68

Periódico El Financiero, México, DF, 23 de febrero de 1984.
Periódico El Financiero, México, DF, 13 de enero de 1984.

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López Portillo, fueron las razones principales para que el
gobierno facilitara la entrada de capital foráneo, y liberara las
restricciones de su inversión en ciertos sectores productivos “no
estratégicos”.69 La industria de alimentos fue una de estas ramas
en las que se permitió la financiación externa, oponiéndose a uno
de los objetivos primordiales del pronal, “procurar la soberanía
alimentaria”, mediante la ampliación de la inversión estatal en la
industria alimentaria. El gobierno se limitó al control de precios,
especialmente de alimentos procesados. Los manufactureros
nacionales se vieron afectados por la caída en la demanda
al reducirse los subsidios al consumo y elevarse los costos de
producción, palideciendo frente a las grandes agroindustrias
alimentarias transnacionales, que contaban con una capacidad de
financiamiento mayor y potencial para crear mercado a través del
uso de la publicidad. La presencia de las transnacionales en la
industria alimentaria provocó, a la larga, una dependencia mayor
en las importaciones de insumos y tecnologías; la desaparición de
pequeñas y medianas empresas nacionales, y lo más importante,
su consolidación en el control sobre la producción primaria,
mediante la integración vertical de la cadena alimentaria y por
su influencia en los patrones de consumo, diseñando campañas
publicitarias cada vez más fuertes y masivas para difundir sus
productos.
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
129.
69

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Es innegable que tales procesos jugaron un papel
importante en la agudización de la crisis alimentaria y en el poco
impacto del pronal, ya que las medidas efectivas sólo alentaron la
expansión productiva en áreas de la agricultura para exportación,
en la ganadería, y ocasionaron la reducción de las áreas de cultivo
de granos dedicados a la alimentación básica, mientras que sí se
permitió el crecimiento de la producción de granos usados como
forrajes. El desplazamiento de los alimentos básicos para consumo
humano fue inevitable frente a la acentuación de la producción
de alimentos caros y no indispensables, que poco hicieron por
subsanar la salud y nutrición de los consumidores. El fracaso del
pronal, se volvió un referente más de los fallos de las políticas
públicas del desgastado Estado de bienestar que cada vez se
debilitaba frente a los nuevos rumbos neoliberales. El pronal
también es muestra de la retórica usada por el Estado sobre su
lucha a favor de la soberanía alimentaria, así como por el derecho
a una alimentación saludable y nutritiva de los mexicanos.
Consideraciones finales
La crisis alimentaria de la década de 1980, que había dado inicio
desde décadas anteriores, dejó claro que el aparato productivo
mexicano era totalmente ineficiente, y que necesitaba una
reestructuración radical para comenzar a mejorar la eficiencia de
toda la cadena alimentaria. A pesar de que los planteamientos del
pronal no fueron cabalmente cumplidos, su falló sentó las bases
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para posteriores discusiones en torno a la necesidad de buscar
la soberanía y autonomía alimentaria del país, como principal
tarea de los próximos gobiernos. Su cercanía con el Sistema
Alimentario Mexicano (sam), en tanto política pública que
fracasó por obstáculos políticos, hizo del pronal un ejemplo de
los últimos intentos por subsanar la alimentación mexicana desde
todas las fases de la cadena alimentaria. A través de campañas a
favor de las nuevas ideas de alimentación saludable, nutrición
y soberanía alimentaria, el programa se esforzó en inculcar
a la población estas nociones como parte de una educación en
alimentación, que debía internalizarse para corregir hábitos y
formar una consciencia alimentaria que guiara nuevas dietas y
maneras de alimentarse.
La situación fue muy distinta a lo esperado; el pronal,
como toda política sexenal, desapareció con el fin de la
administración de Miguel de la Madrid. Aunque hubo otros
programas que se dedicaron a continuar la labor de solucionar la
crisis alimentaria en el campo, no desplegaron grandes planes que
incidieran en todas las fases de la cadena alimentaria, sino que
se limitaron al consumo, mientras que la producción de cultivos
básicos quedó supeditada a las nuevas directrices de la economía
neoliberal.
El panorama de la alimentación mexicana a fines del siglo
xx era bastante lúgubre, y hasta ahora no se puede afirmar que
haya acabado la emergencia alimentaria en el campo, ni en las
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ciudades. Con la desaparición del sistema conasupo en la década
de 1990, y con la apertura de la economía, se eliminaron las últimas
barreras de protección tanto para el productor de básicos, como
para la población que dependía de los subsidios gubernamentales.
Aún queda mucho por estudiar sobre los desatinos políticos y
programáticos en torno al problema alimentario en México, lo
cual debería ayudar para comprender los derroteros actuales de la
alimentación mexicana.
Referencias
Archivo
Archivo General de la Nación
Hemeroteca Nacional de México
Hemerográficas
El Día
El Financiero
El Heraldo de México
El Sol de México
El Universal
Excélsior
Proceso
Bibliográficas
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�Condiciones medioambientales en el Partido de Zacatecas para la producción agrícola y ganadera de las haciendas porfirianas
Environmental conditions in the Partido de Zacatecas for the
agricultural and livestock production of the Porfirian haciendas
Margil de Jesús Canizales Romo
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México

orcid.org/ 0000-0002-1222-8040
Recibido: 23 de noviembre de 2022
Aceptado: 4 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: Las condiciones medioambientales del Partido de Zacatecas, no
obstante las sierras que lo componen con ricas vetas minerales reactivadas
durante el siglo XIX, permitieron el establecimiento y explotación de
importantes haciendas agrícolas y ganaderas que abastecieron, por la
cercanía, las necesidades de alimentos e insumos para la población de la
ciudad de Zacatecas y centros mineros y municipalidades aledaños a ésta.
La actividad minera en el siglo XIX, alentó otras actividades económicas
como la ganadería y la agricultura, propiciando la consolidación de
haciendas y ranchos relativamente productivos ante las necesidades de
abasto en centros urbanos y mineros.
Palabras clave: Medioambiente, haciendas, agricultura, ganadería,
mercado
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�Condiciones medioambientales

Abstract: The environmental conditions of the Partido de Zacatecas,
despite the mountain ranges that make it up of rich mineral veins
reactivated during the 19th century, allowed the establishment and
exploitation of important agricultural and livestock ranches that
supplied, due to their proximity, the food needs and inputs for the
population of the city of Zacatecas and neighboring mining centers and
municipalities. Mining activity in the 19th century encouraged other
economic activities such as livestock and agriculture, promoting the
consolidation of relatively productive haciendas and ranches given the
supply needs in urban and mining centers.
Keywords: Environment, estates, farming, animal husbandry, market

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�Margil Canizales

Introducción
Uno de los debates importantes respecto de la gran propiedad en
México es la vigencia de ideas preestablecidas desde tiempos de
la Revolución Mexicana, y con fundamentos teórico-políticos,
acerca de la concentración de la tierra en pocos hacendados
que se generalizaban como absentistas y desinteresados por la
productividad de sus fincas. En consecuencia, se cuestionaba
también la productividad agropecuaria de las haciendas y ranchos,
y si realmente constituyeron un negocio rentable.
El objetivo central del presente artículo es analizar cómo
las condiciones geográficas y climáticas del partido de Zacatecas
permitieron la producción agropecuaria, aunada a las necesidades
de abasto de alimentación que, como centro minero de no poca
importancia, requería la ciudad de Zacatecas, además de las
minas que fueron reactivadas en municipalidades aledañas como
Guadalupe, Morelos, Veta Grande y Pánuco; todos cercanos
a la ciudad capital del estado. De manera paralela se plantea
que la concentración de la propiedad y la consolidación de las
haciendas en el partido de la capital, coadyuvaron a constituirse
en verdaderos complejos económicos de producción.
En cuanto al espacio temporal, nos es significativo el
Porfiriato (1874-1910) por varias razones. La ciudad Zacatecas,
como importante centro minero, alentó la economía regional
durante todo el período novohispano, mientras que en el siglo
XIX, la minería retomó su auge debido a la inversión extranjera
impulsando igualmente otras actividades económicas como la
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agricultura y la ganadería. De este modo, el estudio enfocado a las
haciendas y ranchos en el distrito de Zacatecas permite analizar
el comportamiento de las fincas cercanas a los grandes centros de
consumo y en una situación económica aparentemente favorable.
El Porfiriato es una época caracterizada por la introducción
de innovaciones tecnológicas, de nuevas vías de comunicación
como el ferrocarril y de capital destinado al campo mexicano. El
México porfiriano fue eminentemente rural, puesto que el país estaba
compuesto por ciudades, villas, pueblos, congregaciones, haciendas,
ranchos, rancherías y cuadrillas, donde la gente del campo formaba
el 81 por ciento de la población total hacia 1900.1 De esta manera,
es necesario el estudio de las haciendas y ranchos para conocer el
devenir de las sociedades rurales, pues esta institución constituyó
un universo político, económico, social y cultural desde el período
novohispano hasta después de la Revolución iniciada en 1910.
En el estado de Zacatecas, la élite política estaba
relacionada de manera directa con las grandes fincas y los grandes
complejos productivos agrícolas, ganaderos y agroindustriales.
En esta entidad es posible identificar pocas familias que durante
el siglo XIX afianzaron sus propiedades gracias a diversos
factores: a) la desamortización de bienes de la iglesia, b) las
leyes de colonización, c) la puesta en marcha de las compañías
deslindadoras, y d) una política económica que impulsó la
economía agrícola de las grandes haciendas.
François-Xavier Guerra, México. Del antiguo régimen a la revolución, t. I
(México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1988), 51.
1

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�Margil Canizales

La presente investigación parte del supuesto de que no todas
las haciendas y los ranchos del centro norte del estado de Zacatecas
-en este caso los cercanos a la capital- eran autosuficientes en su
producción, en el sentido de que la producción agropecuaria se
consumía solo al interior de las fincas, sino que además producían
para un mercado local, incluso regional. De esta manera, las
haciendas y ranchos en cuestión se consolidaron debido a las
necesidades de abasto que establecieron la propia ciudad de
Zacatecas y los importantes centros mineros circundantes, desde
el periodo novohispano. Sin embargo, con el mejoramiento de
las comunicaciones, específicamente de las vías ferroviarias, el
mercado de productos agrícolas y ganaderos se expandió a zonas
más lejanas. En este sentido, será importante conocer, en primer
lugar, las características geográficas, climáticas y la potencial
productividad de las haciendas y los ranchos.
Como agente histórico y no sólo como telón de fondo,
en este artículo se abordará el espacio geográfico a analizar (el
partido de la capital) caracterizando las condiciones geográficas y
climáticas, así como la conformación de haciendas en torno a la
ciudad de Zacatecas y los principales centros mineros aledaños. Este
reconocimiento de terreno nos permitirá identificar y caracterizar
las diferentes zonas de producción, así como los distintos tipos
de especialización de las haciendas y los ranchos a estudiar. Se
pretende identificar las características geográficas y climáticas
del espacio a estudiar con el propósito de diferenciar los tipos de
terreno existentes en el partido, y las vocaciones productivas de los
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mismos. En el contexto de la productividad agrícola, ganadera y
agroindustrial, es importante conocer la potencialidad que tenían
las haciendas y ranchos en cuestión, dependiendo de los recursos
naturales a su alcance y de su ubicación estratégica, con respecto a
las vías de comunicación. En este sentido, se tratará de reconstruir
no sólo las condiciones naturales, sino la ubicación de las haciendas
más importantes, las principales vías de comunicación, y los
recursos hídricos, como presas, estanque y arroyos, así como otros
tipos de infraestructura agrícola.
Se recurrió a la consulta de diversas Cartas Topográficas,
diccionarios topográficos y obras contemporáneas al periodo de
estudio. En especial, se debe mencionar un documento encontrado
en el Archivo de la Casa de la Suprema Corte de Justicia en Zacatecas
sobre el apeo y deslinde del partido de Zacatecas, hacia 1886. Se
trata de un documento primordial para la investigación que consta
de 154 fojas, donde se ubica y delimita de manera detallada, cada
hacienda y algunos pueblos y ranchos existentes en este partido.2
Pero, ¿por qué es tan importante el espacio geográfico para la
historia? Daremos algunas consideraciones generales. Para Lucien
Febvre, el espacio es visto como un conjunto de posibilidades que
las sociedades utilizan, pero sin estar determinadas por ellas. En
palabras del autor, el problema geográfico mayor es utilizar estas
posibilidades.3 Por su parte, Fernand Braudel, en su libro El
Archivo de la Casa de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Zacatecas
(en adelante ACSCJN,Z) Fondo Civil, año 1886-1887, caja 5. Exp. No 1. 154 ff.
3
Citado en Alejandro Tortolero Villaseñor, “La hacienda mexicana: nuevos
problemas, métodos y fuentes”, Iztapalapa 12, núm. 36 (1995): 145–66.
2

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mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II,
menciona que detrás de toda historia humana existe otro actor “tan
poderoso y decisivo a veces en sus intervenciones, como lo es el
medio ambiente geográfico”.4 De esta manera, el espacio geográfico
no solo es el telón de fondo de los acontecimientos históricos, sino
que se constituye como un agente histórico en la interacción con
la cultura del ser humano. Para nuestro caso particular, es muy
importante realizar el reconocimiento del terreno, puesto que se
pretende analizar cómo el espacio es utilizado y las medidas que se
emplearon para ejercer influencia sobre éste. En esta reconstrucción
se siguió el método propuesto por Alejandro Tortolero, quien señala
que la cartografía antigua y moderna juega un papel preponderante
en la investigación histórica, donde la sobreposición de varias cartas
topográficas, así como la lectura e interpretación de las mismas,
revelan datos por demás interesantes.5
Descripción geográfica del partido de Zacatecas
El enfrentamiento entre los conquistadores y los nómadas se extendió
entre los siglos XVI y principios del XVII, guerra que dio exterminio
a los grupos indígenas, ya fuera en el campo de guerra o bien después
de ser esclavizados. A partir de la llegada de Juan de Tolosa en
Fernand Braudel, El Mediterraneo y el mundo mediterraneo en la época
de Felipe II (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1987), 27–39.
5
Mediante este método el historiador pudo reconstruir las condiciones geográficas y la estructura agraria de la región de Chalco, Estado de México hacia
1900. Alejandro Tortolero Villaseñor, “Haciendas y espacio: algunas reflexiones
y un método para la reconstrucción del territorio de las explotaciones”, Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 12, núm. 26 (1992): 77–91.
4

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septiembre de 1546 y al comenzar a explorar las minas, la ciudad
de Zacatecas planteó serios problemas, como el abastecimiento de
productos alimenticios y artículos utilizados en la minería (pieles y
sebo principalmente), así como la comunicación y continuidad entre
la ciudad minera y las áreas ya consolidadas de colonización.6
Dentro del actual estado de Zacatecas existen tres zonas
geográficas bien diferenciadas, que de acuerdo a sus características
topográficas y poblacionales tuvieron un desarrollo histórico
diferente: los cañones al sur del estado (entre Juchipila y Tlaltenango),
los valles (Valparaíso, Jerez, Fresnillo y Villanueva) y el altiplano,
un espacio transitorio entre las fértiles tierras del sur del estado y
las tierras áridas del Altiplano, zona en que se ubica el espacio a
estudiar. El Altiplano es la zona más extensa que comprende el
centro, norte y noroeste de lo que hoy es el estado de Zacatecas.
En esta parte del estado se ubicó el partido de la capital, donde
predomina un clima más seco, con escasa precipitación pluvial. Sus
llanuras, cerros y quebradas son semidesérticas donde se pueden
observar algunos matorrales, nopales y palmas de desierto. Aquí la
agricultura es más azarosa que en otras regiones del estado. Desde
la época prehispánica, los pocos pastizales permitían la existencia
de variadas especies de rumiantes silvestres como búfalos, cíbolos,
venados y carneros, que servían de alimento a los cazadoresrecolectores, nómadas llamados guachichiles y zacatecos, quienes
Philip W. Powell, La guerra chichimeca (México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 1977), 21–25.

6

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compartían los territorios del este y norte del actual estado de
Zacatecas, y limitaban con los tepehuanes, cerca de Durango.7
Plano No. 1
División política del Estado de Zacatecas, 1889

Fuente: Historia de la cuestión agraria Mexicana: Estado de Zacatecas, México CEHAM/UAZ/Gobierno del Estado de Zacatecas, 1990, Vol. I p. 196
Armando Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de Zacatecas (1530-1910), t. I (Zacatecas: Juan Pablo Editores; Gobierno
del Estado de Zacatecas; Universidad Autónoma de Zacatecas, 1990), 21–23.
7

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En el Altiplano no existieron indios para encomendarlos y se
hacía más difícil el proceso de poblamiento. Los eslabones de la
cadena que fueron articulando los caminos hacia Zacatecas los
constituyeron los fuertes, mesones, ventas y presidios ubicados en
puntos estratégicos, así como mediante el otorgamiento de tierras
a indios aliados, originarios de culturas sedentarias, pero también
a mestizos y españoles.8 De esta manera se comenzó a delinear
una nueva y peculiar estructura agraria en la que aparecieron
los grandes propietarios de la tierra. El desarrollo de la minería
con su creciente necesidad de productos agropecuarios alentó la
ocupación ganadera, cobrando forma la gran propiedad.
Como es posible apreciar, el partido de Zacatecas estaba
situado en la región central del estado, ocupando un terreno por
demás accidentado, puesto que lo atravesaba la áspera, pero rica
Sierra de Zacatecas, que ocupaba la parte central del partido y que
se unía a la sierra de Palomas, dentro del partido de Villanueva, y
a la Sierra Fría que recorre la parte sur del partido.9 La sierra de
Zacatecas terminaba cerca del rancho de San Antonio (actualmente
San Antonio del Ciprés) al norte de la capital del estado, donde
comienza la región de los llanos, zona de pastizales áridos que
se prolonga hasta el partido de Fresnillo, incluso hasta Mazapil.
También la parte oriental del partido estaba ocupada por estas
llanuras, ricas en salinas. La parte occidental es montañosa. En el
Powell, La guerra chichimeca.
Carlos de Berghes, Descripción de la Serranía de Zacatecas (Zacatecas:
s/e, 1834), 2–6.
8
9

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lado sur del partido, cerca de las montañas de la sierra de Zacatecas,
nace el Río Juchipila que fertiliza una pequeña región del partido.10
Las llanuras del partido tienen una elevación media de
2,200 a 2,400 metros sobre el nivel del mar, donde se ubicaron la
hacienda del Maguey en el oeste de Zacatecas; Calera al noroeste;
y al sureste el Fuerte y Trancoso, así como San José de la Isla y
Guadalupe. La altura de la orografía que daba forma a la sierra
de Zacatecas y Sierra Fría varía entre 2,400 y 3,000 metros. En
algunos lugares de estas sierras abundaban las zonas arboladas y
los bosquecillos de coníferas, cupulíferas, cupresíneas y salicáceas
así como multitud de flores silvestres. En la parte de la sierra donde
existió riqueza de minerales la vegetación siempre fue muy pobre,
que en palabras de Antonio Luis Velasco, le daba a los cerros una
apariencia “triste y pelones, donde crece un zacate amarillo oscuro
que da a la sierra un aspecto sumamente feo.” Ante los ojos del
autor, la parte de los llanos presentaba un aspecto agradable solo en
épocas de siembras, sobre todo cuando las lluvias eran abundantes.11
Los terrenos del partido de Zacatecas los podemos dividir
en dos clases, los de los llanos y los de las montañas. En el primer
grupo se pueden diferenciar dos tipos: las llanuras o los bajíos
situados en las faldas de las serranías o de los cerros, como los
que se encuentran en las haciendas de La Candelaria, San Pedro,
Elías Amador, Noticias estadísticas de Zacatecas (Guadalupe: Tipología
de la Escuela de Artes y Oficios, 1892), 28.
11
Alfonso Luis Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana:
Estado de Zacatecas (México: Oficinas Tipográficas de la Secretaría de Fomento, 1894), 32–33.
10

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Tlacotes y parte de Trancoso, así como la municipalidad San José
de la Isla. Las tierras son, en términos científicos arcillo-silizosas
y arcillo-calcáreas, características que favorecen el cultivo de las
gramíneas, como la cebada y el trigo. En el segundo grupo se
encuentran llanuras más bajas que las anteriores cuyas tierras son
mucho más productivas, pues se caracterizan por ser arcillo-sílicocalcáreas, tierras bastante suaves y permeables, muy apropiadas
para el cultivo de leguminosas y gramíneas. Los lugares que
presentaban este tipo de tierras eran Calera, Cieneguilla,
Machines, el Maguey y parte de los bajíos de Trancoso,12 en
cuya hacienda se encuentra una laguna permanente y uno de los
sistemas de irrigación más importantes en el partido, la presa Ana
García, también conocida como el Pedernalillo o la Zacatecana.
La hacienda zacatecana, principalmente ganadera, es
difícil de caracterizar como pequeña, pues se trata regularmente
de enormes propiedades que rebasaban las decenas de miles de
hectáreas. El caso extremo es la hacienda de Cedros, que contaba
con 754,912 hectáreas, y que comprendía partes de los estados de
Durango, Coahuila y Zacatecas. Sólo a tres haciendas pertenecía
el espacio que separaba a la capital zacatecana y a Saltillo, capital
del vecino estado de Coahuila.
Con el objetivo de identificar las haciendas y los ranchos en
cuestión se realizó el siguiente cuadro, donde se advierte que en la
José Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año (Guadalupe: Imp. Del Hospicio de Niños, 1889), 32–33.
12

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mayoría de los casos las dimensiones de las haciendas sobrepasaban
las jurisdicciones de las municipalidades, incluso los límites de los
partidos y en pocas ocasiones los del estado. Se tomarán en cuenta
los lugares centrales desde donde se administraban las fincas para
determinar su ubicación en el partido y municipalidad.
Cuadro 1.
Pueblos, haciendas y ranchos en el partido de la capital
entre 1887 y 1890
Municipios

Pueblos

Haciendas

Ranchos

Cieneguilla
El Maguey
Pimienta

Águila, Arteagas, Calera, Cayetano, Cerrillo, Cieneguilla, Cieneguita, Conformidad, Escondida, Florida, Higueras, Huerta de Enciso,
Machines, Maravillas, Negros, Ojo
de Agua, Orito, Purísima, San Blas,
San Agustín, San Francisco, San
José de Chica, San Juan de Dios,
San Miguel, Varela y el Visitador.

Guadalupe
(Villa)

Trancoso
Bañuelos
Bernárdez

Guerreros, Lo de Vega, Mastranto, Palo, Colorado, Pedernalillo,
Pescado, Puerto de Tapias, Puerto
de la Cerda, San Jerónimo, Santa
Mónica, San Ramón, La Zacatecana
y Zóquite.

Vetagrande
(Pueblo)

Guadalupito

Barreras, Cata de Juanes, San Acacio, Valenciana y Vírgenes.

Sauceda (Hacienda minera, agrícola y
ganadera)

Sauceda,
Buenavista,
Casa Blanca y
Tacoaleche

Arzola, El Bordo, La Era y Lampotal.

Zacatecas
(ciudad)

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Municipios

Pueblos

Pánuco (Pueblo)

Haciendas
Muleros

Chupaderos
(pueblo)

Ranchos
Casa de Cerros, Gutiérrez, Laguna
Seca, Pozo de Gamboa, San Antonio y San Vicente
Hacienda Nueva y Las Pilas

Calera (Pueblo)

Bañuelos

Borrego, Chaviras, Estación de
Calera, Mares, Pichardo, Rosales,
Ruvalcaba y Santa Teresa

San Pedro
(hacienda
agrícola y
ganadera))

Presillas, San
Pedro y Rancho Nuevo

Congoja, Bonilla, El Chan, Encinillas, Huertas, La Virgen, Laurel,
Lecheras, Loreto, Mezcalito, Noria,
Piedra Gorda, Río de los Loeras,
San Miguel y Tierra Colorada.

Candelaria

Delgadillo, Macías, Mesón, Minillas, Muñoses Ojo de Agua, San
Fernando, Santa Gertrudis, Santa
Inés, San Miguel, Santa Rosa,
Tepetate y Victoria de Perales

San José de
la Isla (Pueblo)

Minillas y
Morelia

Fuente: ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, Caja 5, Exp. 17 de marzo de 1887, ff. 123-154. Alfonso Luis Velasco, Geografía y estadística de la
República Mexicana: Estado de Zacatecas, México, Oficina Tipográfica de la
Secretaría de Fomento, 1894, pp. 141-143.

Clima y vegetación
El partido en general se consideraba frío, pero saludable. En
las llanuras la temperatura media anual era de 14º centígrados,
mientras que en las cordilleras variaba entre los 13º y los 11º.
Las lluvias más abundantes, hacia 1894, se presentaban de junio
hasta principios de septiembre. El número de días lluviosos era
de 114, por término medio, y la cantidad de lluvia anual que caía
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en el estado de Zacatecas y en casi todo el partido en cuestión
era de 800 milímetros. La lluvia en el verano influía mucho en el
partido sobre las variaciones de la temperatura. Prácticamente en
todo el territorio del partido las heladas y granizadas eran muy
frecuentes.13
Según los testimonios contemporáneos al periodo de
estudio, la sierra de Zacatecas estaba cubierta por mezquites,
palmas y nopales, pero para 1834 ya se apreciaba una estéril
desnudez del paisaje; Carlos de Berghes apuntaba que sólo en
las cercanías de algunas viviendas, y sobre todo cerca de los ojos
de agua, se encontraba vegetación de este tipo, acompañada de
algunos sauces. El llano que confinaba al norte y poniente de
la serranía estaba cubierto por palmas, mientras que el resto de
los llanos era utilizado como agostadero con espesas nopaleras,
donde miles de cabezas de ganado pastaban todo el año. En toda
la sierra abundaba la biznaga de diferentes formas y especies.14
Nos encontramos con un terreno accidentado, donde
predominaron los espacios dedicados a la cría de ganado; sin
embargo, las pocas planicies al parecer eran bien utilizadas
para el cultivo de granos, especialmente maíz, trigo, cebada y
avena. En este sentido, ¿cuál sería la actividad principal de las
haciendas y ranchos? ¿Qué actividad operaba en función de la
otra? ¿Además de la agricultura y ganadería, qué otras ramas de
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 146–47.
14
Berghes, Descripción de la Serranía de Zacatecas, 4–5.
13

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la economía explotaban las haciendas y ranchos? ¿En qué medida
la producción de las fincas en cuestión satisfacía las necesidades
alimenticias, de transporte o tracción animal de una ciudad y de
los centros mineros que la circundaban? Son interrogantes que
trataremos de resolver a lo largo del artículo.
Este recorrido por el espacio geográfico del partido, su
clima y vegetación, constituye un primer acercamiento al objeto
de estudio que nos ayudará a reconocer las diferentes posibilidades
de explotación en la zona estudiada. La identificación de las
haciendas y los ranchos es muy importante para conocer el
universo de los actores a estudiar. Pero es importante advertir las
limitaciones y las bondades que el medio geográfico ofrece.
Producción agropecuaria en el partido de Zacatecas durante
el porfiriato
El partido de la capital originalmente estaba compuesto por los
municipios de Zacatecas, Guadalupe, San José de la Isla, Pánuco,
Sauceda y Vetagrande. Sin embargo, con el transcurso de los
años los poblados que después de la reforma eran considerados
como congregaciones o juntas municipales se transformaron en
municipios independientes.15 Durante el porfiriato, el partido de
Zacatecas comprendía dos municipalidades más: Chupaderos y
La Calera. Con estas características tenía una extensión de 3,623
Gerald McGowan, Geografías político-administrativo de la Reforma (México, DF: El Colegio Mexiquense; Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática, 1990), 118.

15

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kilómetros cuadrados16 y colindaba al norte con el partido de
Fresnillo, al oriente con el estado de San Luis Potosí y el partido
de Ojocaliente, al sur con el estado de Aguascalientes, al occidente
con el partido de Jerez y al suroeste con el de Villanueva.17
Resulta interesante el partido de la capital porque en su
interior comprende grandes haciendas como Trancoso, El Maguey
y Tacoaleche que oscilaron entre las 60 y 130 mil hectáreas,
que constituyeron un ejemplo representativo de los procesos de
concentración de la propiedad. Pero también se trata de fincas
que se dedicaron a las más variadas formas de explotación,
privilegiando la ganadería, la agricultura y en menor medida la
industria. Estas tres haciendas comprendieron gran parte de los
territorios municipales de Zacatecas, Guadalupe y Sauceda.
En la parte sur del partido, es decir las municipalidades
de San José de la Isla, y San Pedro Piedra Gorda, se ubicaron
terrenos que registraron, por lo menos desde 1868, una drástica
fragmentación, en la mayoría de los casos por cuestiones
hereditarias, pero también debido a la compraventa, lo que
contribuyó a que en esta zona del partido predominaran la pequeña
y mediana propiedad. Otro rasgo interesante lo encontramos en el
pueblo de San José de la Isla donde todavía a finales del siglo XIX
vivía un grupo de indígenas posesionarios del terreno denominado
Sierra Fría, que comprendía un perímetro aproximado de 22 mil
McGowan, 118.
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 141.
16
17

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hectáreas18 y que fue el motivo de expansión de haciendas vecinas
como San Pedro y el Maguey, gracias a la Ley de Terrenos baldíos
de 1891.
El pueblo de San José de la Isla era de los pocos, junto
con San Jerónimo, de la municipalidad Guadalupe, que poseían
fundo legal que, por lo tanto, tenía la categoría política de pueblo.
Colindaba por el norte con la municipalidad de Guadalupe, por
el este y sur con la municipalidad de San Pedro, por el sur con
el estado de Aguascalientes y por el oeste con Villanueva. Esta
región del partido está situada en un complejo de mesetas con
elevaciones considerables, y la atravesaban arroyos hondos
y barrancas. Por la abundancia de agua, los pastos eran muy
favorables a la cría de ganado. Según el documento de apeo y
deslinde de esta fracción del partido, los terrenos de Sierra Fría
que poseían los indígenas que vivían en San José de la Isla eran
muy fragosos, término que se aplica para los terrenos ásperos
y llenos de maleza. Los arroyos bajaban en cañadas la mayor
parte del año y tenían poco pero productivo terreno plano para
la agricultura. Las montañas de Sierra Fría estaban cubiertas
de árboles de varias especies como pino, cedro, encino y otras
maderas que los indígenas explotaban para la venta de leña y la
elaboración de carbón.19
ACCJSCJNZ; F: Civil, año 1886-87, Caja 5 Exp. 1 Apeo y deslinde del
partido de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, 17 de marzo de 1887.
19
ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, Caja 5, Exp. Apeo y deslinde
del partido de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, 17 de marzo de 1887, f. 3.
18

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Plano No. 2
Haciendas y ranchos en el partido de la capital, 1887

Fuente: ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, caja 5, exp. 1. 17
de marzo de 1887, ff. 123-143. Mapoteca Orozco y Berra. INEGI,
Carta topográfica F13-6 Zacatecas. Escala 1:250,000
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A primera vista, en el resto de los territorios del partido
predominan las grandes haciendas, más ganaderas que agrícolas;
mientras que en los Valles, especialmente en el partido de Jerez,
proliferaron las fincas de medianas y pequeñas proporciones,
preponderantemente agrícolas. En el presente apartado el interés
se centra en las haciendas y ranchos cercanos a la ciudad capital y
a varios centros mineros de importancia, específicamente los que
se ubicaron en las inmediaciones de la ciudad de Zacatecas, Veta
Grande y Pánuco y el real de minas de Fresnillo. Suponemos que
estos importantes centros de consumo alentaron las actividades
productivas de las haciendas circundantes.
Es importante realizar una labor selectiva de las fincas
ubicadas en la zona de estudio, de acuerdo a la disponibilidad de
información, pero también se estudiarán aquellas fincas rústicas
que por sus características aporten elementos para caracterizar las
haciendas en el partido de la capital durante el Porfiriato.
La agricultura
Luis González consideraba que con relación al campo, hacia
1888, todavía se cosechaba lo mismo: maíz, frijol y chile. Sólo
había algunos nuevos hacendados surgidos de la desamortización
y el derroche de los baldíos, quienes sí produjeron para vender
principalmente en Estados Unidos. En términos generales la
exportación en la agricultura fue desdeñable, sin embargo, se
comenzó a transformar de una economía de autoconsumo a una
economía mercantil. De igual forma se aceleró el proceso de un
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mercado local al regional y de éste el nacional. Aumentó el poder
de compra, la producción manufacturera y el mayor consumo de
bienes alentó el comercio.20 21
La agricultura constituyó un sector de interés para el
capital extranjero debido a las leyes de colonización y deslinde,
así como a la demanda, por los países industrializados, de materias
agrícolas, forestales y madereras. Según Armando Márquez,
salvo pocas excepciones, el ámbito técnico no se modificó, pues
la amplia disponibilidad de mano de obra y tierra permitieron
la pervivencia de los métodos de explotación tradicionales.
Sin embargo, se desarrolló una infraestructura de transporte,
canales de riego, presas, perforación de pozos e instalación de
aeromotores. Todo ello para responder a la demanda de alimentos
y productos agrícolas.
La demanda externa fue atendida con la producción de
las mejores tierras, mientras que de la interna y de autoconsumo
se encargó la producción menos eficiente o en todo caso las
tierras menos fértiles de la hacienda. Esto provocó, en muchos
casos, la importación de granos. La unidad productiva dominante
fue la gran propiedad que con frecuencia adoptó la forma de
hacienda, cuyas formas de organización variaron de región en
Luis González y González, “El liberalismo triunfante”, en Historia General de México, vol. II, ed. Daniel Cosío Villegas et al. (México, DF: El Colegio
de México, 2000), 663.
21
Luis González y González, “El Liberalismo triunfante” en Historia general de México, El Colegio de México, México, 1994, 663.

20

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región, tanto en lo que se refiere a la organización del trabajo
como al tipo de relaciones de producción entre propietarios
y trabajadores. La producción más rentable se orientó a la
exportación, en detrimento de la porción orientada al mercado
interno alimentario.22
Cabe señalar que durante la segunda mitad del siglo XIX,
la estructura de la propiedad territorial fue considerablemente
transformada

como

resultado

del

conjunto

de

leyes

desamortizadoras (1856) y las que se ocuparon de los terrenos
baldíos, los deslindes y la colonización (1863, 1875, 1883,
1894); que en su conjunto apuntaban hacia la privatización de los
extensos terrenos de la propiedad nacional. Así, “gran cantidad de
tierras adquirió valor y fue privatizada en un proceso que, si bien
favoreció la concentración de la propiedad, ciertamente contribuyó
a transformar recursos ociosos en factores productivos”.
La bibliografía reciente señala que es justamente la adición
cuantitativa de recursos la primera causa de que comenzara el
crecimiento económico, una vez que se alcanzaron las condiciones
mínimas de estabilidad política y social; se calcula que la política
de deslinde involucró un tercio del territorio nacional, aunque su
incidencia regional fue muy variada.23
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 172–73.
23
Sandra Kuntz Ficker, “De las reformas liberales a la gran depresión”, en
Historia Económica General de México. De la Colonia a nuestros días, ed.
Sandra Kuntz Ficker (México, DF: El Colegio de México, 2010), 313.
22

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Específicamente para la producción agropecuaria nacional
se manejan algunos períodos de crecimiento muy marcados, que
en general tienen que ver con otras actividades o factores de la
economía. Se observa que de 1877 a 1907 hay un aumento de
producción agrícola, sin embargo, tiene sus altibajos. De 1877
a 1894 descendió la producción. En cambio, de 1892, que es el
punto más bajo, a 1897, los avances son más pronunciados. De
1897 a 1903 nuevamente se observa un descenso y a partir de
1904 a 1907 aumenta a razón de 4.35% la producción agrícola.24
Con respecto a la agricultura zacatecana, Alfonso Luis
Velasco menciona que estaba tan atrasada como en los demás
estados de la república; sin embargo, destaca dos haciendas dentro
del partido de la capital, Cieneguilla y Trancoso, en las que “se ha
comenzado a usar la maquinaria y los implementos modernos para
las labores agrícolas” al igual que se habían introducido nuevos
métodos para algunos cultivos.2526 Pocos años antes José Árbol
y Bonilla, en 1889, se lamentaba de que “las vastas propiedades
se oponían al cultivo esmerado y perfecto de los campos [...] El
monopolio de terrenos extensos no permite el establecimiento
de aldeas, pueblos ni ranchos que forman otros tantos centros
de consumo.” Hacía mención que existían haciendas con más
Enrique Cárdenas, “Una interpretación macroeconómica del siglo XIX en
México”, El Trimestre Económico, núm. 246 (1995): 245–71.
25
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 160–62.
26
Velasco, Alfonso Luis: Geografía y estadística..., pp. 160-162.
24

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de 250,000 hectáreas y que la falta de trabajadores y maquinaria
dejaba grandes superficies sin cultivo.27
En general, la mayoría de las tierras del partido de la
capital eran de temporal y en ellas el rendimiento variaba entre
los 100 y 150 hectolitros por uno de sembradura, cuando las
lluvias eran favorables y los terrenos de buena clase. En los de
mediana calidad, siendo buenas las lluvias se cosechaba al ciento
por uno. Como término medio, el rendimiento de las tierras de
temporal en el partido era entre 60 a 80 por uno y solamente se
levantaba una cosecha al año. Sin embargo, cuando las lluvias
eran escasas estaban en peligro de perder las siembras o bien,
se cosechaba al veinte por uno. Era común que también en
los terrenos tepetatosos28 se sembrara sobre todo maíz, pero
las cosechas eran casi nulas.29 Zacatecas era considerada una
de las regiones privilegiadas para el cultivo de cereales como
el maíz, trigo, cebada y avena. Los partidos del estado que se
consideraban excelentes productores de cereales eran Jerez,
Fresnillo, Villanueva, Zacatecas, Tlaltenango y Ojocaliente.30
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 32–33.
28
Es decir, aquellos terrenos donde era abundante el “tepetate” cuya actividad agrícola se dificultaba por la esterilidad de las tierras.
29
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 195–97.
30
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 56–57.
27

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Otro factor de importancia para la agricultura fueron las
condiciones climáticas un tanto adversas, especialmente en los
años 1897, 1900-1904 y 1904-1908. Por otra parte, la costumbre
de los propietarios de utilizar las tierras bajo el sistema de
aparcería, en combinación con un pequeño sector del trabajo
asalariado o peonaje, no se tradujo en un estímulo sustantivo para
mejorar las condiciones técnicas de la producción.
Por las características geo climáticas antes descritas, en
el partido de la capital se cultivó el trigo colorado de otoño, y el
blanco, o de invierno; la hacienda de Cieneguilla, inmediata a la
ciudad de Zacatecas, era importante productora de este género. En
los terrenos del partido predominaba el cultivo de maíz, puesto que
su producción anual se calculaba en 378,650 hectolitros. El frijol
se sembraba en julio y se cosechaban en diciembre produciendo
entre 40 y 50 hectolitros por uno, en todo el territorio del partido. El
cultivo de la avena era una exclusividad de la hacienda de Trancoso
que producía 12 hectolitros por uno de semilla y 3,680 kilogramos
de paja. Dentro del partido también se cosechaba la alfalfa en
grandes cantidades y de muy buena calidad, a la que se realizaban
cinco o seis cortes por año. Por ejemplo, en la huerta de la hacienda
de San Pedro daba cinco cortes por año y se había sembrado hacía
45 años. Entre otros cultivos menores se encontraba el chile, la
papa, el camote, las hortalizas, y frutas de clima frío, como los
perones y manzanas. En general, la producción agrícola anual en el
partido se estimaba entre 800 y 900 mil pesos.31
31

Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de

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La ganadería
El historiador Luis Cossío Silva aporta interesantes datos acerca
de la ganadería a nivel nacional. Para comenzar, ofrece una mirada
de conjunto, cuya visión obedece a los supuestos generales de la
Historia moderna de México. La ganadería tenía dos características
principales al iniciar el Porfiriato: la reproducción era espontánea
con una mínima intervención humana, y era alimentada con
medios naturales apenas modificados por el ser humano.
De esta manera, muestra una ganadería indefinida que, en
medida que avanzó el porfiriato fue tomando forma, en cuanto al
perfeccionamiento de técnicas de cruce y mejoramiento de ganado
y otras estrategias de producción y mercado. Con esto el autor no
quiere decir que antes del régimen porfiriano no haya existido
la ganadería, sino que en la República Restaurada no se tenía
plena conciencia de ella como explotación: era considerada una
actividad aleatoria, no existía la preocupación por un rendimiento
mayor y con frecuencia los dueños desconocían el ganado que
poseían.32 La ganadería en la década de 1877 a 1887, a causa de
las grandes sequías y otras contrariedades, como la invasión de
los apaches, se conservó rutinaria, pobre y poco rendidora. En el
ámbito internacional, México estableció intercambio comercial
con diferentes países: con Alemania firmó tratado en 1882, con
los Estados Unidos en 1883 y con Francia en 1886.33
Zacatecas, 162.
32
Daniel Cossío Villegas, ed., Historia moderna de México (México, DF:
Hermes, 1994), 35–39.
33
González y González, “El liberalismo triunfante”, 944–47.
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En Zacatecas se logró desarrollar una ganadería extensiva
e intensiva.34 La mitad de la superficie del estado estaba dedicada
a la ganadería, donde se criaba el ganado ovino, caprino, bovino,
caballar, mular, asnal y porcino. La importancia de la ganadería
zacatecana se reflejó en 1902 al ocupar el primer lugar nacional en
número de cabezas de ganado, especialmente en el ganado menor.35
En 1889, el ingeniero Árbol y Bonilla calculaba en
3,270,000 hectáreas la extensión de los terrenos dedicados a
pastos naturales para la cría de ganado en el estado.36 Estas cifras
denotan el interés que tenían los hacendados en explotar la rama
de la ganadería. Según Cuauhtémoc Esparza Sánchez, la minería
y la ganadería fueron en Zacatecas las dos fuentes de riqueza y
de trabajo más importantes, cuyo desarrollo se debió al clima, a
los buenos pastizales, a una mano de obra barata y al empeño de
los hacendados que realizaban constantes cruzas y mejoramiento
del ganado.37
La cría de ganado ovino y caprino se realizaba a gran escala
en casi todas las haciendas del partido, sin embargo, destacaban
por la buena calidad de animales las haciendas de Trancoso y
Cuauhtémoc Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas
(1531-1910) (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas - Departamento
de Investigaciones Históricas, 1988), 61.
35
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 239.
36
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 146.
37
Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910), 61.
34

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el Maguey. Hacia 1894 se calculaba en 327,000 el número de
cabezas de ganado lanar y en 100,100 el cabrío existente dentro
del partido de Zacatecas. Estas cifras lo colocaban en segundo
lugar entre los partidos del estado por su ganado de pelo y en
tercero por el lanar. En este mismo año existían en el partido
67,300 cabezas de ganado bovino, 23,100 de caballar y gran
número de mulas y asnos.38
Constituía en el estado de Zacatecas la actividad más
lucrativa a los ojos de los propietarios, por lo que constituía el
principal producto de las haciendas, a cuya actividad económica
se destinaba gran parte de las extensiones de las mismas.
En la ganadería se ocupaban 3,270,000 hectáreas, la mitad
aproximadamente de la superficie del estado en el siglo XIX.
En 1902, Zacatecas ocupaba el primer lugar a nivel nacional
en cuanto a número de cabezas se refiere, destacando el ganado
menor. En ovinos ocupaba el quinto lugar nacional con cerca
de 690,500 cabezas, después de Jalisco, Sonora, Chihuahua y
Michoacán. En caprino con 429,380 cabezas Zacatecas ocupaba
el quinto lugar, después de Coahuila, Nuevo León, Durango
y San Luis Potosí. En ganado lanar, Zacatecas tenía el primer
lugar con 425,700, seguido de San Luis Potosí que contaba
con 425,700 ovinos, el 50% en relación a Zacatecas, le seguían
Durango (383,947), Coahuila (180,415), Chihuahua (159,888),
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 162.
38

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Nuevo León (151,526) y Tamaulipas (108,284). En los porcinos,
Zacatecas llegó en 1902 a 147,702, ocupando el doceavo lugar en
las existencias nacionales.39
Bestias de carga y tiro las había en buena calidad en la entidad. En Zacatecas los caballos sumaban 56,764. Las mulas eran
muy apreciadas en la época y se llegaron a exportar a Cuba, otros
países del Caribe, Centroamérica y Texas. En la entidad zacatecana, en 1902, había 25,735 asnos muy utilizados en la arriería.40
Pero, a decir de Márquez Herrera, estas cifras dan una idea
falsa de prosperidad, pues asegura que la ganadería zacatecana
sufría una serie de efectos traumáticos que le ocasionaban el
mercado internacional, la propia forma en que era manejada por los
propietarios y las condiciones climáticas adversas que de cuando en
cuando asolaban los hatos. Por cualquiera de las causas anteriores,
la relación con respecto a 1889 que representaba la existencia
ganadera, trece años después, era completamente dramática.
Es importante revisar las cifras para darnos una idea de lo
drástico que fue la baja en la producción ganadera. De 540,960
cabezas que había en 1889, hubo en 1902 189,765; la diferencia
fue de 351,195, una reducción del orden de 65%. Algunas de las
causas que menciona Márquez fueron las epizootias, importantes
sequías entre 1891-93, y principalmente la apertura del mercado
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 240–41.
40
Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910),
109–17.
39

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norteamericano a partir de 1895. Cabe aclarar que Zacatecas
orientó su producción al mercado nacional, principalmente, la
Cuidad de México y otras partes de la república, puesto que los
vacunos zacatecanos tenían buena demanda en Aguascalientes,
Guanajuato y Querétaro, mientras que a través de revendedores
llegaban a Estados Unidos.
Márquez señala, retomando a Esparza Sánchez, ciertas
mejoras en la cruza de ganado. Menciona la introducción de
razas como Aberdeen Angus, Cebú, Hereford y Durham, con
buenos rendimientos de carne. También se dieron cruzas de
ganado lechero, mientras que sobre el ganado de lidia se puso
especial cuidado en algunas haciendas como Malpaso, Tayahua,
El Salto, Ábrego, San Mateo y Trancoso. Sin embargo, la obra
de Márquez modifica de algún modo la visión de Cuauhtémoc
Esparza, al señalar como rasgos de la ganadería “una casi nula
demanda de la fuerza de trabajo [y] el carácter extensivo y
descuidado de su explotación”,41 mientras que Esparza Sánchez
destacó el ímpetu emprendedor de los propietarios de las
haciendas.
Otros de los señalamientos poco optimistas que hace
Márquez en torno a la ganadería en Zacatecas es que ocupaba
el tercer lugar nacional más bajo en litros de leche producida
por animal y respecto del rendimiento de carne por animal era el
séptimo lugar, también en sentido ascendente.
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 242.
41

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En los caprinos coincide el autor con Sánchez Esparza
que “la explotación y manejo seguían los mismos sistemas
implantados en el siglo XVI, los rebaños al cuidado de los
pastores eran rotados en terrenos escarpados, de pastos precarios
donde la precipitación era irregular y el clima tenía a veces
fuertes oscilaciones…” El número de ovinos era mayor porque
eran preferidos por su lana, aunque ese ganado sufrió fuertes
mermas de 1889 a 1902. Márquez retoma de Esparza una de
las causas de disminución del ganado, que tiene que ver con la
demanda estadounidense de pieles (cabra, vaca y borrega), pero
menciona que no hay registros que lo prueben. En relación al
mercado de la lana el autor dice que el cambio tecnológico de los
países industrializados llevó a la utilización de fibras sintéticas
y se fue constriñendo la demanda de la lana. Zacatecas se quedó
sólo con los mercados nacionales generalmente provistos por sus
propias regiones, mientras que la demanda local era realmente
insignificante y no se transformaba.
Considero que la aportación de Márquez invita a
reflexionar sobre el supuesto auge de la ganadería, cuestionando
su rendimiento y verdadero valor. En conclusión, señala que “ni
por su desarrollo histórico, la ganadería zacatecana era capaz de
responder a los requerimientos modernizantes de la demanda
capitalista mundial, ni a las necesidades sociales, acorralada
por el desempleo, contra la pared de granito de su rancia
estructura agraria”.42 En otras palabras, la ganadería zacatecana
42

Márquez Herrera, 246–49.

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no estuvo a la altura de las necesidades de ocupación que los
tiempos demandaban; la forma de organizarse sobre la estructura
latifundista que le servía de base no lo hizo posible.
Consideraciones finales
En este artículo realizamos un acercamiento a la conformación
histórico-regional y a las condiciones geográficas y climáticas
del partido del capital, donde pudimos apreciar que los suelos
predominantes eran más áridos y la lluvia menos abundante que
en los valles y el sur de Zacatecas, por lo que nos encontramos
con haciendas ganaderas y agrícolas; no obstante de que ambas
actividades dependen de los buenos temporales, la ganadería
representaba ingresos más seguros y más cuantiosos que la
agricultura. De esta manera se puede plantear que la agricultura
operaba en función de la ganadería, puesto que la primera
enfrentaba comúnmente más problemas por lo azaroso de
las lluvias, mientras que la segunda funcionaba a pesar de las
condiciones climatológicas adversas donde los ganados se
reproducían de manera espontánea.
La ciudad de Zacatecas como centro administrativo
y gubernamental del estado fungía como centro de reunión de
los más destacados negocios, hecho que es posible apreciar en
las fotografías de la época, así como en la prensa local, donde
proliferan anuncios de las casas comerciales y establecimientos
de todo tipo, denotando un gran movimiento en todas las ramas de
la economía. En gran medida, ese movimiento era alentado por la
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oferta de gran cantidad de mercancías y productos que procedían
de las haciendas y ranchos circunvecinos, cuyo mercado natural
era, en primera instancia, la capital del estado.
Haciendas circundantes a la ciudad de Zacatecas fueron
rentables gracias a las posibilidades geo climáticas del partido
de la capital, el ímpetu de trabajo de los hacendados, así como
las necesidades de mercado que exigían la capital zacatecana, las
municipalidades y los centros mineros aledaños. La posesión de
la tierra ayudó a los propietarios a adquirir, además de estatus,
privilegios económicos como acceder al crédito agrícola,
expandir los dominios territoriales de sus haciendas y mediante
esto crear núcleos de producción agropecuaria que aseguraran la
rentabilidad de las fincas.
En cuanto a la organización y estructura territorial,
las haciendas del partido de Zacatecas durante el porfiriato, se
encontraban compuestas por numerosos ranchos, estancias y
potreros, parajes que servían para la rotación de ganado en busca
de mejores pastos. Estos parajes estaban organizados de acuerdo
a la disponibilidad de agua para abastecer tanto las necesidades
humanas como la de los semovientes.
Las haciendas y los ranchos del centro norte del estado de
Zacatecas -en este caso los cercanos a la capital- contaron con toda
una infraestructura donde se privilegiaba la construcción de obras
hidráulicas, con el objetivo de asegurar una producción agrícola y
ganadera menos azarosa, puesto que producían para un mercado local,
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incluso regional. Las construcciones aumentaron considerablemente
el valor de las fincas e hicieron más operativas las actividades de
las mismas. Destaca por su magnitud la red de canales que partían
de la presa La Zacatecana y que irrigaban tierras de las haciendas
de Trancoso y Tacoaleche. De esta manera, las haciendas y ranchos
en cuestión se consolidaron debido a las necesidades de abasto
que establecieron la propia ciudad de Zacatecas y los importantes
centros mineros circundantes. Sin embargo, con el mejoramiento
de las comunicaciones, específicamente con la introducción de las
vías ferroviarias, el mercado de productos agrícolas y ganaderos se
expandió a zonas más lejanas.
Como es posible apreciar, las haciendas en el altiplano
zacatecano de acuerdo a sus características geográficas
(relativamente poco productivas en lo agrícola) concentraron
grandes cantidades de tierra, a fin de hacerlas rentables,
especialmente para la explotación de la ganadería extensiva.
Además, la connotación social de los grandes terratenientes estaba
respaldada por la posesión de diversas fincas rústicas, las cuales les
permitía a los propietarios la posibilidad, basados en una economía
agrícola, de tener injerencia en otros negocios como la minería, el
crédito agrícola, la compraventa de haciendas y ranchos, así como
el negocio especulativo de los bienes inmuebles. Especialmente
en el tema del mercado financiero, la posesión de grandes fincas
constituyó la condición sin la cual difícilmente los propietarios
hubieran podido expandir y diversificar sus inversiones.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

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�Margil Canizales

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�Growing Hopes, Dry Negotiations: Mexican and U.S.
Avocado Industries at the Age of Free Trade Agreements and Climate Change
Esperanzas crecientes, negociaciones secas: Las industrias
mexicanas y estadounidense del aguacate en la era del Tratado
de Libre Comercio y el cambio climático
Viridiana Hernández Fernández
University of Iowa
Iowa City, United States of America
orcid.org/0000-0003-0321-8702

Recibido: 4 de agosto de 2022
Aceptado: 29 de octubre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Abstract: This article explores how Michoacán and California’s avocado
growers navigated the North American Free Trade Agreement’s (NAFTA)
negotiations and how they responded to its ratification after 1994. Although
NAFTA is the reference in time for this narrative, the article focuses on the
environmental changes in Michoacán and California instead of the trade
negotiations to accentuate international agreements’ impacts on concrete
ecologies and vice versa. NAFTA presupposed the termination of trade
barriers between Mexican and U.S. markets. Nonetheless, it was not
enough for the U.S. Department of Agriculture (USDA) to lift a quarantine
on Mexican avocados imposed in 1914 due to an alleged plague affecting
the fruit. However, when California faced severe climatic difficulties to
increase or even maintain its avocado yields while Michoacán proved to
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

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�Growing Hopes

have a propitious pest-free ecological context for the avocado tree to thrive,
the USDA concluded a period of over 80 years of domestic protectionism
of the avocado market. To grasp how the avocado industries in Michoacán
and California responded to volatile times both in transnational trade and
environmental change in the late twentieth century, this article mostly
recourses to oral and written records of growers on both sides of the border.
Interviews with growers and people connected to the avocado industry in
Michoacán, as well as growers’ annual meeting minutes in California,
aided in uncovering the anxieties of adjusting to the integration of markets
in times of neoliberal globalization and climate change.
Keywords: Avocado, NAFTA, pests, Michoacan, California
Resumen: El artículo explora cómo los productores de aguacate de Michoacán
y California sortearon las negociaciones del TLC en 1994. Aunque el TLC
es la referencia en tiempo, el artículo se centra en los cambios ambientales
en Michoacán y California en lugar de las negociaciones diplomáticas con
el fin de acentuar la incidencia de los tratados internacionales en contextos
ecológicos concretos y a la inversa. El TLC suponía la eliminación
de barreras al comercio entre México y Estados Unidos. Aun así, el
Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) no permitió la
entrada de aguacates mexicanos debido a una cuarentena impuesta en 1914
por una supuesta plaga. No obstante, cuando California enfrentó severas
dificultades ambientales para incrementar o mantener su producción
mientras Michoacán gozaba de un contexto ecológico libre de plagas y
favorecedor para la producción de aguacates, la USDA dio fin a más de 80
años de proteccionismo doméstico. Para comprender cómo las industrias
aguacateras de Michoacán y California respondieron a tiempos volátiles
en comercio internacional y cambio ambiental a finales del siglo veinte,
este artículo recurre a registros orales y escritos de productores a ambos
lados de la frontera. Entrevistas con productores y gente relacionada con
la industria en Michoacán, así como las minutas de las reuniones anuales
de productores en California ayudan a descubrir las ansiedades de ajustarse
a la integración de mercados en tiempos de globalización neoliberal y
cambio climático.
Palabras clave: Aguacate, TLC, plagas, Michoacán, California
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�Viridiana Hernández

For centuries, people across different regions in Latin America
selected, planted, grew, exchanged, and ate crops like tomatoes,
chocolate, and beans; crops that are now considered staples in
worldwide cuisines. The Columbian Exchange that characterized
the late fifteenth and following centuries accelerated the
propagation of food plants that were domesticated originally in
the Andean region and the cultural area of Mesoamerica.1 The
avocado is one of those.2
Although for centuries avocado’s place in people’s meals
and mouths paled when compared to other foods native to the
Americas that rapidly became very popular worldwide, like
maize or potatoes, the late twentieth century and early 2000s
was a turning point for this fruit. Guacamole, avocado toasts, and
avocado oil are now relatively easy to find everywhere. Despite
the fruit’s increasing global popularity, no place compares to
the United States’ extraordinary craze for avocados in the early
twenty-first century. In 2001 a person in the United States ate
I use Alfred Crosby’s term of “Columbian Exchange” to describe the widespread transfer of plants and animals, among many other things, between
the Americas and Afro-Eurasia since the late fifteenth century. See Alfred W.
Crosby, The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consequences of
1492, Contributions in American Studies ; No. 2 (Westport: Greenwood PubCo, 1972); Charles C. Mann, 1491: New Revelations of the Americas before
Columbus, 2nd Vintage books ed (New York: Vintage, 2011).
2
María Galindo-Tovar, Nisao Ogata-Aguilar, and Amaury Arzate-Fernández, “Some Aspects of Avocado (Persea Americana Mill) Diversity and Domestication in Mesoamerica,” Genetic Resources and Crop Evolution 55, no.
3 (2008): 441–50.
1

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�Growing Hopes

almost a kilo of avocados per year on average. Fifteen years
later, in 2016, that figure had tripled.3 Although Florida, Hawaii,
and mainly California, grow avocados, the United States does
not produce enough of this fruit to cover its domestic demand.
In fact, around 80 percent of the 2016 avocados in the United
States were provided by the leading global producer, Mexico.4
In 2016, the global production of avocados was almost 6 million
tons, and Mexico grew 1.9 of them. In a distant second place, the
Dominican Republic grew 600,000 tons, and the United States, in
11th place, produced 125,000 tons of avocados.5 In this sense, the
United States, the second major consumer country of avocados in
the world, relies almost entirely on the major avocado producerand consumer, Mexico.
Although the appetite for avocados in the United States
is quite recent and the connection between the fruit’s production
in Mexico and its consumption in the United States consolidated
after the North American Free Trade Agreement (nafta) in 1994,
the linkages between Mexico’s and U.S. avocado industries
Figures obtained with information from Skyler Simnitt and Catherine
Weber, “Fruit and Tree Nuts Outlook: March 2022,” Situation and Outlook
Report, Economic Research Service (Washington, D.C.: United States Department of Agriculture, March 30, 2022), 24.
4
Simnitt and Weber, 24.
5
Estimates based on Food and Agriculture Organization of the United Nations. FAOSTAT Statistical Database. [Rome]: FAO, 2016. Accessed on July
21, 2022. The exact figures of avocado production in tonnes in 2016 are as
follows: World’s production 5,722,758; Mexico’s 1,889,354; Dominican Republic 601,349; and the United States 125,237.
3

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�Viridiana Hernández

extend back in time since the early twentieth century. Albeit the
U.S. Department of Agriculture (usda) quarantined Mexican
avocados in 1914 due to an alleged pest on the avocado tree,
Californian growers frequently visited Mexico and Central
America to collect different avocado strains’ budwood. Back
home, growers bred new varieties better fitted to the Californian
ecological context using the Latin American budwood. In the
1920s, a mail carrier and amateur horticulturist in Southern
California, Rudolph Hass, crossbred avocado varieties from
Guatemala and Mexico in his backyard. Hass stumbled upon a
new strain when a Mexican Fuerte graft failed, and the rootstock
grew up in its place.6 The tree prevailed over the grafted Fuerte
budwood and eventually yielded the fruit that has today become
global. Due to its taste, size, hard skin and, more importantly,
large yields, the Hass is the most commercialized avocado
variety around the world.
In the mid-twentieth century, when California’s avocado
industry consolidated as the dominant grower in the United States,
Mexican growers and agronomists established connections with
Californian farmers. As a result of those relationships, growers,
returned migrant workers, and bureaucrats from Mexico
introduced the Californian Hass variety to Michoacán in the
1950s and gave shape to a robust avocado industry that only
Frederic Rosengarten, Wilson Popenoe: Agricultural Explorer, Educator,
and Friend of Latin America (Lawai, Kauai, Hawaii: National Tropical Botanical Garden, 1991), 58.
6

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�Growing Hopes

three decades later became the world’s powerhouse of avocado
production. There is no doubt that nafta and the rapidly increasing
appetite for avocados in the United States urged the usda to lift
the quarantine on Mexican avocados despite Californian farmers’
protests. Still, the quarantine was maintained for three more
years, and even then, the usda only partially lifted it. It was
California and Michoacán’s ecological contexts that finally ended
the protectionist measure in 2007.
This article explores how Michoacán and California’s
avocado growers navigated nafta’s negotiations since the late
1980s and how they responded to its ratification after 1994.
Despite the fact that nafta is the reference in time, this article
focuses on the environmental changes instead of the trade
negotiations to accentuate how international agreements do not
occur in a material vacuum. Although nafta presupposed the
integration of Mexican and U.S. markets, it was not enough for
the usda to lift the quarantine on Mexican avocados in the United
States. Nonetheless, when California faced severe climatic
difficulties to increase or even maintain its avocado yields while
Michoacán proved to have a propitious ecological context for the
avocado tree to thrive, the usda ended over 80 years of domestic
protectionism in the avocado market.
Scholars have discussed different aspects of both Californian and Michoacán’s avocado industries. These works have
shed light on how Michoacán consolidated as the Mexican avoSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
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�Viridiana Hernández

cado industry’s bastion.7 Economists have also explained how
Michoacano avocado business people, in participation with state
and research institutions, created a system of innovation that has
positioned Michoacán as the global powerhouse of avocado production.8 Similarly, anthropologists in the United States have
discussed U.S. growers’ role in shaping their industry in 1930s
California and marketing a fruit that in the early twentieth century
was mostly unknown in the domestic market.9 This article aims
to establish a clear connection between both industries to show
the mechanisms of the global food complex through the lenses of
avocado production. Moreover, it pursues to prove how Michoacán’s and California’s ecological contexts have largely determined the nature of Mexican and U.S. growers’ relations that turned
highly competitive by the late twentieth century.
Anthropologists in Michoacán have also analyzed how
the avocado industry has changed local relations of power in
For the formation of Michoacán’s avocado industry in the 1950s, see Daniel Hernández Palestino, “Arbol afuera. Estudio sobre la diversidad sociocultural del arbol del aguacate” (Zacatecas, México, Universidad Autónoma de
Zacatecas “Francisco García Salinas,” 2003).
8
María de la Luz Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de
innovación de la industria del aguacate en Michoacán,” Tzintzun. Revista de
Estudios Históricos, no. núm. 63 (June 2016): 268–304.
9
For the early stages of California’s avocado industry and marketing see
Jeffrey Charles, “Searching for Gold in Guacamole: California Growers Market the Avocado, 1910-1994” in Philip Scranton and Warren James Belasco,
Food Nations: Selling Taste in Consumer Societies, Hagley Perspectives on
Business and Culture (New York: Routledge, 2002).
7

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�Growing Hopes

specific communities.10 This article enlarges the conversation
on campesino power dynamics at the local level, discussing the
global trends that cross campesino communities and how rural
people and landscapes redirect and redefine global processes
too. In the United States, anthropologists have analyzed the
corporations and associations that have shaped a transnational
avocado industry both in California and Michoacán since the
mid-twentieth century.11 This work supports and extends this
research by including the environmental changes that have
redefined human action on both sides of the border.
To grasp how the avocado industries in Michoacán and
California responded to volatile times both in transnational trade
and environmental change in the late twentieth century, this article
mostly recourses to oral and written records of growers on both
sides of the border. Interviews with growers and people connected
Eunice Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de
La Tierra En La Sierra Purépecha” (Doctorado en Antropología Social, Zamora, Michoacán, México]: [Morelia, Michoacán, México], El Colegio de Michoacán, 2017).
11
Lois Stanford, “Constructing ‘Quality’: The Political Economy of Standards in Mexico’s Avocado Industry,” Agriculture and Human Values 19, no. 4
(December 2002): 293–310; Lois Stanford and Julie A. Hogeland, “Designing
Organizations for a Globalized World: Calavo’s Transition from Cooperative to Corporation,” American Journal of Agricultural Economics 86, no. 5
(2004): 1269–75; Lois Stanford, “Ejidal Organizations and the Mexican State: Confrontation and Crisis in Michoacán,” Urban Anthropology and Studies
of Cultural Systems and World Economic Development 23, no. 2/3 (1994):
171–207.
10

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�Viridiana Hernández

to the avocado industry in Michoacán, as well as growers’ annual
meeting minutes in California, aided in uncovering the anxieties
of adjusting to the integration of markets in times of neoliberal
globalization and climate change.12
“Prior to the development of the orchards, the hills were covered with pine trees.”13 Michoacán before nafta
A neoliberal economic model became dominant in most of latetwentieth-century Latin America. In the late 1980s, the Mexican
state went through a series of readjustments that concluded
the protectionist agricultural policies that characterized the
twentieth century. The state liberalized exports, privatized
state companies, deregulated the market, and reconfigured the
subsidies system.14 The country also adopted international
trade agreements like the General Agreement on Tariffs and
Trade in 1986 and NAFTA in 1994, and it became a member of
the Organization for Economic Cooperation and Development
the same year. By implementing and joining these international
In most cases, I used the real names of growers in Michoacán and California. I have resorted to the use of pseudonyms in the case of three brothers
who grow avocado in Tingüindín to make them unidentifiable as they shared
financial information about their avocado orchard that might put them at risk.
13
Leonard Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 77 (Los Angeles: California Avocado Society,
1993), 60.
14
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 17.
12

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treaties and organizations, the state aimed to increase export-led
productivity.15
The neoliberal model in agricultural production demanded
a series of land reforms too. Throughout the twentieth century,
the ejido was a form of collective land use protected by the 1917
Constitution. That changed in 1991 during the presidency of
Carlos Salinas de Gortari when Congress passed a constitutional
reform to article 27 that allowed and promoted collective lands’
privatization and ended the state’s intervention to expropriate
and redistribute lands. This way, the Mexican state concluded
the Revolution’s agrarian reform. The constitutional reform,
effective by 1992, removed all legal restrictions to acquire, sell,
and transfer, by any means, property rights over land use in ejidos
and communal lands to create agricultural industries of efficient
dimensions.16 The reform was not paralleled with public credits
or subsidies to production; on the contrary, crop’s prices formerly
protected by the state, were aligned with those of the international
market. These changes effectively left Mexican small-size
producers adrift.
A series of legal instruments facilitated the transition from
communal or ejido lands to properties with identifiable private
rights of use. Federal programs like Programa de Certificación
de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (procede. Ejido
Herrera Aguilar, 17.
Gobierno Provisional República Mexicana, “Constitución Política de Los
Estados Unidos Mexicanos.” (1917).
15
16

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Rights Certification and Communal Lands Titling Program) and
Programa de Certificación de Derechos Comunales (procecom.
Communal Rights Certification Program) were designed to assign
land use rights to 31,054 agrarian centers in Mexico.17 Before
the designation of private rights over communal or ejido lands,
the community members had to reach at least 51 percent of the
total votes in a general assembly. procede-procecom certificates
were not private property titles. Even when the community
members divided their communal or ejido lands into smaller
fractions allocated to individuals, the community still owned the
lands, and the community members with exclusive rights over
specific lots were not allowed to sell them to any person out of
the community.18
The reform to Constitutional Article 27 and procedeprocecom had two effects in the Meseta Purhépecha. In the first
place, the reforms legalized a series of irregular forms of land
appropriation practiced since the 1970s and 1980s when the
avocado belt began to expand in Michoacán. Medium-size farmers
from the neighboring Valley of Apatzingán rented communal or
ejido’s lands from campesinos in the Meseta to grow avocados. In
some cases, they paid a risible compensation. Due to the reforms,
María I. Hernández Santos et al., “The Certification Program of Ejido Rights and Titles of Urban Lots (PROCEDE): Its Impact in Fresnillo, Zacatecas,
Mexico,” Agrociencia 40 (2006): 250.
18
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 160.
17

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these farmers formalized their land-use rights by registering their
agreements in procede-procecom. Secondly, the reforms also
enabled foreign companies to initiate commercial activities in the
Meseta Purhépecha. Although most of these companies bought
lands from private landowners, the landlords agreed to sell their
estates because they knew they could access communal and ejido
lands in the most productive regions to grow avocado in the
Meseta. Because of these reforms, U.S. companies like Calavo
de México and Mission de México opened packinghouses in
Uruapan.19
Although
procede-procecom
forbade
allotting
economic resources to ejidos or communal lands with fruit trees
plantations, it did not prevent the flourishing of avocado orchards
in Michoacán soon after the 1992 constitutional reform.20
According to Michoacán’s Secretary of Agriculture and Rural
Development in 2017, Francisco Huergo Maurin, the changes are
easy to track in the top avocado grower municipalities: Uruapan,
Tancítaro, Salvador Escalante, and Nuevo Parangaricutiro.21 In
This information was obtained through the interviews I had with growers
from Michoacán from 2019 to 2022. In several cases, growers mentioned that
they initially grew avocados in huertas they rented from ejidatarios since the
1980s or that they knew about ejidos that were renting their lands even before
the 1992 constitutional reform.
20
Anexo Concepto de Apoyo A4. Plantaciones Forestales Comerciales, Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, “Reglas de Operación del
Programa ProArbol” (2011), 7.
21
Huergo Maurin cited in Notimex, “Michoacán, líder mundial en producción
de aguacate,” El Economista, June 25, 2017, online edition, sec. Nacional.
19

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1994, just two years after the constitutional reform, Michoacán
had almost 400 thousand hectares of forests. Three years later, in
1997, that area had reduced to 224 thousand hectares.22 One of
the municipalities with the most dramatic woodlands reduction
was Salvador Escalante, which in only three years, from 1994
to 1997, lost 85 percent of its woodlands.23 The remarkable
exemptions to the accelerated deforestation in the 1990s Meseta
Purhépecha were Nuevo San Juan Parangaricutiro and Tancítaro.
[See Table 1]
Table 1.
Michoacán’s Forests, 1994-1997
Michoacán’s Woodlands (Hectares)
1994

1997

% Change

396,136

224,413

-43.3%

12,027

14,637

21.7%

17,407

2,522

-85.5%

Tancítaro

1,401

1,858

32.6%

Uruapan

18,033

4,557

-74.7%

Michoacán
Nuevo San Juan
Parangaricutiro
Salvador Escalante

Sources: “Michoacán. Resultados Definitivos,” VII Censo Ejidal, 1994, and
“La Producción Forestal en la Meseta Purhépecha en el Estado de Michoacán,” 1997 by INEGI.
INEGI, “Michoacán. Resultados Definitivos,” VII Censo Ejidal (Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 1994).
23
INEGI, “La Producción Forestal en la Meseta Purépecha en el Estado de
Michoacán” (Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 1997).
22

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San Juan’s uncommon capacity to grow avocados while
simultaneously preserving the woodlands is an extraordinary
feat achieved by multiple causes: the community’s members’
active involvement in corporate and state governance and the
effectiveness of the community to obtain funding. When people
from San Juan Parangaricutiro relocated near Uruapan due the
Paricutín’s eruption in the 1940s, a group of sanjuanenses founded
Nuevo San Juan’s forestry company in 1988, Aprovechamientos
Forestales de la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan
Parangaricutiro. These men obtained a loan seven years earlier,
in 1981, from the Celulosa y Papel de Michoacán, a paper
company that agreed on the loan for significant discounts on the
wood they received from the indigenous company.24The Instituto
Nacional de Investigaciones Agrícolas, Pecuarias y Forestales
(inifap. National Institute of Agriculture, Livestock and Forestry
Research), in collaboration with Nuevo San Juan community
members, designed a program for agricultural development
to manage more than 4,600 hectares to cultivate fresh produce
with Celulosa’s loan.25 In parallel, since the early 1980s, Nuevo
San Juan forestry company strengthened its relations with the
ruling Partido Revolucionario Institutional (pri. Institutional
Revolutionary Party). The more resources the company obtained
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 83.
25
Herrera Aguilar, 60.
24

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by federal funding, the stronger its political support for PRI. The
company’s managerial body and the Nuevo San Juan municipal
government are so aligned that now, implicitly, they have become
one. Based on the anthropologist Eunice Herrera Aguilar’s
findings, it is common practice to hold a management position in
the company and then an appointment in the pueblo government
to return to the corporate governance later.26 These economic
and political resources probably prevented the accelerated
deforestation experienced in neighboring zones. The forestry
company rapidly grew, and now in parallel to the sawmill, it also
grows avocados and peaches in limited areas.
Tancítaro’s initial effectiveness to preserve its forested
lands is a different case. Although as the ejido census shows
the pueblo did not cede their woodlands to grow avocado in the
1990s, now it is one of the most deforested municipalities in
Michoacán. Dr. Netzahualcóyotl Gutiérrez, a physician serving
Tancítaro and neighboring towns since the 1970s to 2010, founded
the first avocado growers’ cooperative in the pueblo. According
to Dr. Gutiérrez, before the 2000s only medium-size growers
established avocado orchards in their private lands. Ejidatarios
from Tancítaro began to clear their forests at an accelerated pace
until the early 2000s, when Michoacán was allowed to ship
avocado to the United States.27
26
27

Herrera Aguilar, 185.
Netzahualcóyotl Gutiérrez. Interview. By author. July 2021.

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�Growing Hopes

The 1990s neoliberal framework promoted the production
of export-led food commodities in Mexico. Michoacán’s
environmental suitability to eventually become a serious contender
in the production of avocados for the international market was
probably unanticipated to many around the world but not to their
Californian competitors. Until 1997, Californian growers were
the leading suppliers of avocados to the U.S. market. Before
nafta, Californians continually discussed the risks for their
industry if Michoacán shipped avocados to the United States.
Some Californian avocado growers even traveled to Mexico to
see the state of Michoacán’s avocado production and report back
to their fellow Californian farmers.
In May 1993, just a year before Mexico, the United
States and Canada signed nafta, Leonard Francis, the California
Avocado Society (cas) Research Coordinator, visited Michoacán.
In his own words, “there was an urgency to make this trip. Mexico
produces five times what we in California do on the average, and it
has at least three times our acreage. Tales of Hass acreage producing
up to 40,000 pounds per acre needed to be documented and the
reasons or the methods for such high production determined.28
At Francis’ visit, Mexico’s avocado acreage was double the total
acreage of the United States, Israel, South Africa, and Australia
combined.29 On his trip, Francis only visited Michoacán and
28
29

Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 59–60.
Francis, 60.

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�Viridiana Hernández

Mexico City. The former was due to its large avocado production
and the latter because it was the country’s most prominent
distribution place. In 1993 only 16 Mexican states grew avocados
commercially, but Michoacán produced around 83 percent of the
national total.30 Mexico’s average production was 6.4 tons/ha.
Michoacán’s was a ton higher, 7.4 tons/ha, and some orchards
even grew more than 25 tons/ha.31
The dominant avocado variety in the Purhépecha
landscape was the Hass already, amounting to 95 percent of
the state’s acreage.32 In Uruapan, Francis saw that “orchards
filled every valley, covered almost every hilltop. Prior to the
development of the orchards, the hills were covered with
pine trees. There is still a tremendous acreage of pines.33
In meetings with Michoacano growers, Francis learned about
the process of diversity loss in terms of the avocado varieties
that were grown in Michoacán. He reported that “at least 90% of
the acreage is in Hass. Fuerte and Criollos, the native avocados,
make up the other 10%”.34 Francis also found out that, unlike in
California, frosts are as usual in Michoacán’s avocado belt nor as
severe.
Salvador Sánchez Colín and Martín Rubi Arriaga, “The Current State of
Avocado Cultivation in Mexico,” in California Avocado Society Yearbook,
vol. 78 (Los Angeles: California Avocado Society, 1994), 77.
31
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, 77.
32
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, 76.
33
Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 60.
34
Francis, 60.
30

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�Growing Hopes

In the early 1990s, when the negotiations for nafta were
taking place, Californian growers became the strongest advocators
to maintain in effect the quarantine on Mexican avocados imposed
by the usda since 1914. As the foundation for the quarantine
was a supposed plague of fruit fly on the Mexican avocados,
Francis assessed this situation in his visit to Michoacán. Back in
California, he reported that Mexican officials from the Secretary
of Agriculture and avocado growers in Michoacán explained to
him that weevils were Michoacán’s most threatening pest, and
even they were occasional in the western state. “As I am not an
entomologist,” Francis said, “I can only report here what was told
to me.35
Francis left a detailed description of Michoacán’s avocado
cultural practices right before nafta’s ratification. The tone of
his report unveils a clear intention to establish a comparison
between the solid Californian avocado industry and its nascent
peer in Michoacán. Francis discussed cultural practices, the
use of agrochemicals, rainfall levels, labor costs, and even the
consumption of avocados in the domestic market. According
to Francis’ accounts, in 1993, Michoacano avocado growers
sprayed commercial fertilizer formulas of nitrogen, potassium,
and phosphorus.36 However, he added that only a few growers
applied fertilizers according to nutritional analysis but based on
35
36

Francis, 62.
Francis, 62.

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their own estimations.37 Fortunately for Michoacanos, he said,
one of the most critical inputs to grow avocado, water, came from
the sky; probably 80 percent of the irrigation in the orchards at the
time. Many of the poorer groves survived on rainfall only. Even
today, local growers maintain that in some regions like Tancítaro,
the largest avocado grower municipality in Michoacán, “farmers
do not have to irrigate their orchards. Rainfall is enough.”38
According to Salvador Sánchez Colín, a leading figure promoting
avocado production in Mexico who was General Director of the
National Commission of Fruticultura, cas Director at Large in
Mexico, and founder of cictamex, a research center on avocado
breeding in Estado de México, the quality of water in most
production zones in Michoacán is free of salts and minerals,
which reduces crop’s damage. In most cases, water originated
from springs, creeks, and rivers.39
The CAS Research Coordinator also compared
Michoacan’s labor costs with those of California. “Labor is
plentiful. We envision their labor costs as being very minimal.40
Michoacano cutters were paid around 22 dollars per day of labor
on average and general laborers in the orchards made eight to
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 76.
38
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019.
39
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 76.
40
Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 62.
37

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�Growing Hopes

ten dollars per day.41 Comparatively, in California, laborers
were paid 50 to 60 dollars per day on average.42 In addition to
lower costs of irrigation and labor, Michoacano growers had
another significant advantage. Unlike U.S. consumers who
ate 1.5 to 2 pounds (less than a kilo) of avocados per capita in
1993, Mexicans consumed 15 pounds per capita (7 kilos). “And
this [was] without any consumer promotion on advertising.43
The following year, in 1994, that number increased. In a
speech at the cas Annual Meeting, Sánchez Colín informed that
Mexicans consumed 10 kilos per year on average (22 pounds).
“No other country even reaches half of the internal consumption
in Mexico,44 he said.
Labor in Michoacán was cheaper than in California, not
only in the groves but also in the inputs needed to move the crop.
In the 1990s, before shipping avocados to the United States,
Michoacanos could sell around a thousand homemade wood crates
per week to avocado packinghouses in Peribán.45 The families did
not directly agree to a contract with the packinghouses but with
an intermediary. As making crates took place in the households,
Francis, 62.
Francis, 62–63.
43
Francis, 63.
44
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 77.
45
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 58.
41
42

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the intermediary did not invest in a place of work, machinery, or
a salary. Numerous family units could work for three different
intermediaries simultaneously. Women and children played a
significant role in providing this labor. Although male family
members participated too, most of them worked in the orchards
while the rest of the family members, even the elders, did the
crates. The patrón gave the workers wooden pieces, cloves, and
packinghouse stickers. Initially, the crates were made of pine
wood. As deforestation in the Meseta accelerated, they began to
use other types of wood like the native “urika,” until the plastic
crates replaced the wooden ones in the early 2000s.46 Now the
crates are done in mechanized workshops with all-male workers.
In 1994, the influential Mexican agronomist and public
servant, Salvador Sánchez Colín, appeared at the CAS annual
meeting to ease Californian anxieties about competition by arguing that receiving Mexican avocados in those months that California was not in harvesting season could actually aid expanding
the U.S. avocado market benefiting growers on both sides of the
border. Colin assured that “despite its prominence in production
and the existence of more than ten export firms, Mexico is a modest exporter. It only exports a marginal part of its production,
equivalent to two percent of the annual average between 1991
and 1993.47
Herrera Aguilar, 58–59.
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 78.
46
47

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When Sánchez Colín was delivering his speech in
California, the Secretary of Agriculture had been for four
years negotiating with the usda’s Animal and Plant Health
Inspection Service (aphis) to ship Mexican avocados to the
United States. As the country’s largest grower, Michoacano
avocados received most of the attention. To comply with the
phytosanitary standards required by the aphis, the Secretary
of Agriculture’s Plant Health Department created a State
Committee in Michoacán. At its formation, the Committee
worked in collaboration with the Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo’s Agrobiology School to inform growers
on the agricultural practices they ought to implement to comply
with U.S. standards.48
Michoacano growers faced several economic restrictions
due to the costs of adjusting their practices to grow avocado
according to the usda standards, but, unlike growers in
California, their ecological context was greatly favorable for
avocado cultivation. Climate conditions and access to water were
becoming an increasing concern in California. The possibility of
lifting the quarantine on Mexican avocados due to a free trade
agreement, the fulfillment of the phytosanitary criteria by the
Michoacano industry, and the adverse climatic conditions raised
agitation in cas Annual Meetings since the early 1990s.
Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de innovación de la
industria del aguacate en Michoacán,” 298–99.
48

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“Frost! Drought! Floods! Recession! War! Take your pick.”49
California before nafta
In 1990, Californian avocado growers were concerned with the
variability of their crops’ volumes. Looking for answers to explain
what differentiated one good year from a bad one, they welcomed
at the cas meeting D.N. Zamet from the Experimental Station in
Israel to discuss the effects of minimum temperatures on avocado
yields. Based on Zamet’s analysis of Israel’s yields from 1980
to 1986, he concluded that “on average it would appear that the
ten [Celsius] degree level gives a slightly better result.”50 The
purpose of informing growers about the minimum temperature
for an avocado tree to thrive was, naturally, to give them a tool for
estimating the cropping potential of a seedling for maximum crops
in California. Zemet also emphasized that low temperatures and
frosts, more than heat waves, were highly detrimental to avocado
yields. Growers blamed a low harvest in 1980 on a short period
of very high temperature of 45°C (114°F) in California. A similar
situation occurred in 1988 with a short period of excessive heat
in May. The seasons of 1987 and 1990 were both of low-volume
crops too. However, in those seasons, there were no heat waves.
Zemet emphasized that what the seasons of 1980, 1987, 1988,
Larry Rose, “The California Avocado Nursery Situation,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 75 (Los Angeles: California Avocado Society,
1990), 29.
50
D.N. Zamet, “The Effect of Minimum Temperature on Avocado Yields,” in
California Avocado Society Yearbook, vol. 74, Yearbook (Los Angeles: California Avocado Society, 1990), 250.
49

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and 1990 shared besides the low volume of the crops, was that the
spring season was in every case a cold one.51
In the following year, in 1991, the Brokaw Nursery owner,
Larry Rose, advocated for diversifying the avocado varieties
cultivated in California to cope with crop volume variability. He
argued that growing different strains of avocado would probably
bear more fruit as cultivars respond differently to climate
fluctuations. In a very theatrical speech that emphasized also the
threat of competition and pests, Rose said:
Frost! Drought! Floods! Recession! War! Take your pick.
Each of these disasters has created a roller coaster effect on
the planting of avocado trees in the last few years. And there
is more, too. Urbanization, government regulation, the threat
of foreign competition, and greater frequencies of fruit fly
infestations create great uncertainty for the avocado grower.”52

In this context, Rose urged growers to find a solution, at least,
for the weather problem that affected avocado crops. The 1989
freeze destroyed young trees in Ventura and Santa Barbara
counties.53 Rose assured that, surprisingly, the Pinkerton variety
was blooming heavily in 1992, while damaged Hass would not
see flowers for another year. Nevertheless, Rose also admitted
that making a transition from Hass to Pinkerton would have been
an uphill struggle as “it takes many profitable years to fix a new
51
52
53

Zamet, 253.
Rose, “The California Avocado Nursery Situation,” 29.
Rose, 29.

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variety in an industry.”54 The industry never did; on the contrary,
in the following years, California as Michoacán kept moving to a
Hass-only industry.
In addition to climate becoming a more alarming concern,
Californian growers were still dealing with the constant threat of
a pest falling to their orchards. In 1992, the aphis Plant Protection
and Quarantine Officer at El Paso, Texas, visited the Californian
growers’ annual meeting to warn them of the Mexican avocado
weevil larvae. In November 1989, El Paso Plant Protection and
Quarantine Office intercepted Hass avocado from Mexico as it was
still banned in the United States. Two years later, in 1991, aphis
officers found 38 larvae in 48.5 tons of Mexican Hass avocados
on their way to be shipped to Japan. “Weevils entering the United
States are certainly more numerous than stated here, since it was
not possible to look closely for weevil damage on more than 20%
of the avocados seized.55 Officer Kreitner cautioned growers
that “given the speed and volume of international travel, infested
Mexican avocados can be moved rapidly from growing areas to
possible sites of new infestation-to California, for example.56
[See Figures 1]
Rose, 29.
G.L. Kreitner, “Weevils Threaten U.S. Avocado Industry. A Photoessay on
Damage to Avocado Fruit by Larvae of an Avocado Weevil,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 76 (Los Angeles: California Avocado Society,
1992), 109.
56
Kreitner, 109.
54
55

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Figures 1.
Mexican Avocados Damaged by Weevil Larvae
Images by G.G. Kreitner

Source: California Avocado Society Yearbook, vol 76 (Los Angeles, 1992)

These types of interventions encouraged Californian growers to
keep lobbying in Washington, D.C., against lifting the quarantine
on Mexican avocados based on the threat of importing pests
with the fruit. In 1992, the California Avocado Commission’s
Vice President (cac), Avi Crane, informed the avocado growers
that “the time and effort our industry spent in consulting with
our negotiators and Congress paid off in producing a sanitary
and phytosanitary (S&amp;P) agreement that will in and of itself
not weaken the current U.S. phytosanitary quarantine on fresh
Mexican avocados.57 According to the S&amp;P agreement, a preamble
57

Avi Crane, “North American Free Trade Agreement,” in California Avoca-

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to nafta, if one nafta country asserted that another nafta
country’s S&amp;P measures were inconsistent with sound scientific
principles, the country making the assertion had the burden of
establishing the inconsistency. “This means,” Crane said, “that if
Mexico continues to challenge the U.S. quarantine on Mexican
fresh avocados, Mexico will have the burden of establishing
that there is no sound scientific reason for the quarantine.”58
As long as Californian climatic conditions permitted the state to
grow enough avocados to cover the domestic demand, growers’
lobbying against lifting the quarantine on Mexican avocados was
effective. It is important to emphasize that although Californian
crops were large enough to place avocado on the tables of houses
and restaurants in the United States, the U.S. demand was still
relatively limited in the early 1990s. Despite Californian growers’
efforts marketing avocados in the United States since the 1930s,
most consumers were still in the border states with the largest
concentration of Hispanic residents.59
Despite official Mexican efforts to persuade the usda to
lift the quarantine on the avocados imposed since 1914, nafta
was signed and ratified by all parties in 1994 with no authorization
to Mexican growers to ship their avocados to the United States.
do Society Yearbook, Yearbook 76 (Los Angeles: California Avocado Society,
1992), 147.
58
Crane, 147.
59
Jeffrey Charles, “Searching for Gold in Guacamole” in Scranton and Belasco, Food Nations, 143.
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Nonetheless, nafta did slightly increase Mexico’s bargaining
power. With a free trade agreement in force already and based
on the new S&amp;P agreement, usda’s decision to keep the Mexican
avocados quarantined without assessing the tests that Mexico
could present on the fruit, could be interpreted as a protectionist
measure instead of a phytosanitary one.60
“California growers must understand these changes and the
challenges they represent.”61 Negotiating Free Trades and
Quarantines
Mexican officials presented tests practiced by the Agrobiology
School in Michoacán’s agronomists that proved that the orchards
were pest-free in 1993, just a year before signing nafta. On July
1995, the aphis published a proposed rule and notice of public
hearings in the Federal Register. The agency proposed “to amend
the regulations governing the importation of fruits and vegetables
Some scholars as anthropologists Lois Stanford and Daniel Hernández
have argued that the Quarantine 12 was maintained for over 80 years due to
the Californian growers’ lobbying rather than keeping Californian groves pestfree. For more, see Stanford, “Constructing ‘Quality’: The Political Economy
of Standards in Mexico’s Avocado Industry”; Stanford and Hogeland, “Designing Organizations for a Globalized World”; Lois Stanford, “La globalización
del aguacate” en Kirsten A. de Appendini and Guadalupe Rodríguez Gómez,
eds., La paradoja de la calidad. Alimentos mexicanos en América del Norte (El
Colegio de México, Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales, Programa Interinstitucional de Estudios sobre la Región de América del
Norte, 2012); Hernández Palestino, “Arbol afuera.”
61
Giovanni Cavaletto, “The Mexican Avocado Industry Through the Eyes of
a California Grower,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 82 (Los
Angeles: California Avocado Society, 1998), 53.
60

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to allow fresh Hass avocado fruit grown in approved orchards in
approved municipalities in Michoacan, Mexico, to be imported
into certain areas of the United States.62 The aphis considered
over 300 comments received by October 1995. Most of them
asserted that the research conducted by the Mexican scientists
was inconclusive and did not demonstrate that Hass avocados are
non-hosts for fruit flies. The usda-aphis stated that “we agree
that the 1993 research was limited in scope and did not prove
the Hass avocado to be a non-host for Anastrepha fruit flies.”
However, “after considering the 1993 research and other available
evidence, including interception data and past studies, we believe
the Hass avocado to be a non-preferred host for Anastrepha fruit
flies prior to harvest.” “We are confident that the phytosanitary
requirements we would place on harvesting, packing, transport,
and distribution, which are more extensive and redundant than
those proposed by Sanidad Vegetal [in Mexico], would prevent
infested Hass avocado fruit from being exported from Michoacan
into the United States.63
In 1997, the aphis concluded that “Fresh Hass variety avocados (Persea americana) may be imported from Mexico into the
United States for distribution in the northeastern United States.64
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
Federal Register, Proposed Rules, 60, no. 127 (July 3, 1995): 4832.
63
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
34837.
64
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
62

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The aphis established certain conditions to ship avocados from
Mexico to the United States. The avocados had to be grown in Michoacán only -where the Agrobiology School’s experts ran the pest
tests- in a certified orchard, the packinghouses must be registered
in Sanidad Vegetal’s export program and listed as an approved packinghouse in the annual work plan provided to APHIS. All shipments had to be accompanied by a phytosanitary certificate issued
by Sanidad Vegetal confirming that the conditions specified by the
APHIS had been met.65 The avocados were exported to the United States from November to February only when California was
not in the harvest season, and they were distributed in just twenty
northeastern states, where Californian avocados were less consumed.66 Finally, the aphis specified that the avocado could be imported only if a Mexican avocado industry association representing
growers, packers, and shippers, entered into a trust fund agreement
with the aphis for each shipping season. The agreement would require the Mexican avocado industry to pay in advance all estimated
costs that APHIS expected to incur through its involvement in trapping, survey, harvest, and packinghouse operations.67
Federal Register, Rules and Regulations, 62, no. 24 (February 5, 1997): 5313.
65
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
5314–15.
66
The U.S. states where Michoacán’s avocados were first exported were
Connecticut, Delaware, the District of Columbia, Illinois, Indiana, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, New Hampshire, New Jersey,
New York, Ohio, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont, Virginia, West Virginia, and Wisconsin.
67
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
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With this regulation, after 83 years of quarantine and
three years after nafta’s ratification, the usda partially lifted
the quarantine that prohibited Mexican avocados in the United
States. It is important to emphasize that although the neoliberal
framework of free trade propelled the integration of U.S. and
Mexico’s avocado markets, the USDA did not lift the quarantine
immediately due to the resistance of Californian growers.
However, California challenges of pest control, water scarcity
and labor costs were proving to be significant barriers to maintain
a constant supply of avocados to the U.S. consumers. In the first
season, in 1996-1997, the Meseta Purhépecha shipped 681,584
tons of avocado to the United States, representing only seven
percent of Michoacán’s total crop that year.68 Although around
6,000 Michoacano growers invested capital in aligning their
cultural practices to the new requirements, they did not obtain the
certification to ship their crop to the United States.69 All shipped
avocados came from 61 orchards in four municipalities: Uruapan,
Tancítaro, Salvador Escalante, and Peribán.70
Nonetheless, Michoacán’s growers were not the only
beneficiaries of Mexican avocado exports to the United
States. Among the earliest exporters in Michoacán figured five
February 5, 1997, 5313–14.
68
Hernández Palestino, “Arbol afuera,” 296.
69
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 40.
70
Herrera Aguilar, 39.
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Californian packinghouses that initiated operations in Uruapan in
1992 due to the land use reforms in Constitution’s Article 27. Just
as many medium and large-size avocado farmers took advantage
of the possibility of obtaining land use rights in the most
productive of Michoacán’s lands, U.S. produce companies and
cooperatives like Dole, Calavo, Mission, U.S. Pack, and Chiquita
Banana, opened packinghouses in Uruapan to handle a share of
the Mexican crop.71 Only four years after the partial entrance of
avocados from Mexico to the United States, in 2001, just one of
these companies, Calavo, handled approximately 33 percent of
the Mexican avocado crop bounded for the United States.72
Although initially only a few growers shipped avocado
from Michoacán to the United States, the opening of the U.S.
market for Mexican production reshaped the landscape and
cultural practices of growing avocado in the Meseta Purhépecha.
In 1995, Alianza para el Campo, the Mexican government’s
primary instrument to propel the rural economy, allocated, funding
for avocado production in the Meseta Purhépecha for the first time
by subsidizing research on plant health and innocuousness.73
Alianza’s funding came along with the promulgation in the same
year of the NOM-066-FITO-1995. The NOM-066 established
Hernández Palestino, “Arbol afuera,” 295.
Calavo Growers Inc., “2001 Calavo Annual Report,” Annual Report (Santa
Ana, California: Calavo Growers Inc., 2001), 19.
73
Octavio Sotomayor Echenique, “Evaluación Alianza para el Campo 2006,”
Propuesta para el período 2007-2012, Análisis de Políticas (Mexico City: SAGARPA, FAO, July 27, 2007), 2, http://www.fao.org/3/bc941s/bc941s.pdf.
71
72

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the parameters to handle the avocado once it is cut from the tree
and how it should be packed and transported to domestic and
international markets. The regulations were designed to meet the
international standards of quality in avocado culture, mainly those
of the United States.74 The federal funding and legal instruments
that regulated the industry in Michoacán accelerated the avocado
belt’s expansion. By 2005, Michocán’s belt extended 7,752 km2
(3000 mi2), representing 13 percent of the total state area. The belt
was formed at the time by 20 avocado-growing municipalities,
almost all located in the Meseta Purhépecha.
Michoacán was proving to be a productive avocado grower
region worldwide. Still, or possibly because of it, Michoacano
avocado’s unrestricted entrance to the U.S. market year-round
was not possible. Californian growers still dominated avocado
commercialization west of the Mississippi River. However, by
1997 when the aphis partially lifted the quarantine on Mexican
avocados, Californian growers were battling the avocado thrips
in their orchards. The insect, similar to a fruit fly, was first
discovered in June 1996, damaging fruit and foliage in Saticoy
and Oxnard, Ventura County.75 U.C. Riverside Department of
Entomology tested the orchards and determined that avocado
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 39.
75
Mark S. Hoddle and Joseph Morse, “Avocado Thrips: A Serious New Pest
of Avocados in California,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 81
(Los Angeles: California Avocado Society, 1997), 81.
74

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thrips were more closely related to Scirtothrips species in Latin
America than species in North America.76 Professors Hoddle and
Morse traveled to Mexico in October 1997 to find the source of
the pest attack.77 The entomologists visited orchards in Coatepec
Harinas, where cictamex locates, and other groves in Atlixco,
Puebla. In both places the team found avocado thrips.78 [See
Figure 2]
Figure 2.
Avocado Thrips Life Cycle

Source: Mark S. Hoddle and Joseph Morse, “Avocado Thrips: A
Serious New Pest of Avocados in California,” in California Avocado
Society Yearbook, 1997

Although pest control was one of the most crucial concerns for
avocado growers in California, in 1997, the year that Mexico
76
77
78

Hoddle and Morse, 81.
Hoddle and Morse, 81.
Hoddle and Morse, 82.

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shipped Hass avocados to U.S. northeastern states for the first
time and U.C. Riverside scientists tested orchards in Coatepec
Harinas and Atlixco, anxiety about water scarcity was on the
rise. Californian growers were concerned then about the cultural
practices that would protect their orchards from outside pests and
the irrigation measures that would allow them to maintain their
crops’ volumes. In addition to these anxieties about biological
and climatic conditions, growers were also worried about the
competitive tone pervading the domestic market.
The Mexican avocado industry was still pressing for
lifting the pending restrictions on shipping avocado. Sending
avocados to specific regions in the United States some months
a year was good business for certified growers, and they hoped
to increase profit by shipping all year round. At the end of the
first season in 1998, growers received an average of .67 dollars
per pound (almost half a kilo).79 Despite the few difficult weeks
when Michoacanos sent more fruit than the market could handle,
the season was successful regarding cash returns. In the words of
the Californian avocado grower, Giovanni Cavaletto, “In order
to be competitive, California growers must understand these
changes and the challenges they represent”.80
The success of the initial shipments encouraged
Michoacán’s growers to invest more capital towards lifting the
Cavaletto, “The Mexican Avocado Industry Through the Eyes of a California Grower,” 53.
80
Cavaletto, 53.
79

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restrictions. In 2000, to disprove Californian growers’ accusations
of a pest of fruit flies in the Mexican avocado that impeded export
to all the states north of the border, the Asociación de Productores
y Empacadores de Aguacate de México (apeam. Association of
Avocado Exporting Producers and Packers of Mexico) funded a
7 million pesos (ca. USD 650,000.00) study to determine the host
status in Michoacán of commercially cultivated and marketed
avocado. Michoacán’s Secretariats of Agriculture and Economy
and the Mexican Ecology Institute provided supplemental
funding.81 The entomologists Martín Ramón Aluja Schuneman
Hofer, Francisco Díaz Fleischer, and José Arredondo tested six
orchards in Michoacán located at three different altitudes above
the sea level from August to October 2001, and from April to
June 2002.82 In 2004, the scientists published their results in
the Entomological Society of America’s Journal of Economic
Entomology, the world’s most cited entomological journal.
They explained that to determine the host status to fruit flies,
it is essential to identify cultivars and their different levels
of susceptibility to infestation. If cultivars are not identified,
researchers may consider all cultivars as hosts to plague, leading
to unnecessary quarantines, as was the case of E. W. Rust in
Martín Aluja, Francisco Díaz-Fleischer, and José Arredondo, “Nonhost
Status of Commercial Persea Americana ‘Hass’ to Anastrepha Ludens, Anastrepha Obliqua, Anastrepha Serpentina, and Anastrepha Striata (Diptera:
Tephritidae) in Mexico,” Journal of Economic Entomology 97, no. 2 (2004):
293.
82
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 293.
81

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1918 and G. Bush in 1957 when they concluded that avocados in
general (no cultivars identified) were hosts of Anastrepha spp.83
Therefore, Aluja, Díaz, and Arredondo tested Hass avocados
grown in Michoacán, only. Aluja and colleagues concluded that
“commercially produced P. americana “Hass” is not a natural
host for A. ludens, A. obliqua, A. serpentina, and A. striata in
Mexico.84 They also explained where the Californian growers’
initial confusion regarding the fruit flies might have come.
The entomologists argued that there is a distinction between an artificial and a natural host. Cut fruit such as bananas, tomatoes, walnuts, squash, and bell peppers, exposed to
gravid A. ludens females under artificial conditions (e.g., the
fly is only presented with one type of fruit over a long period),
can serve as “artificial hosts” for many tephritic flies. “Fruit
like these can, in our opinion, only be considered artificial
hosts and should not be treated as natural hosts in quarantine
protocols.”85 Of 5,200 avocados naturally attached to the tree
but forcibly exposed by the scientists to the oviposition activity of 26,000 gravid, laboratory-reared, and wild A. ludens,
A. obliqua, A. serpentina, and A. striata females, with a high
oviposition drive, only four ended up infested by A. ludens,
but no adults emerged.86
83
84
85
86

Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 293.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 306.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 306.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 304.

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The team also concluded that Hass avocados are
naturally resistant to the attack of the fruit flies. “First, we note
that “Hass” avocados developed hardened “calluses” around
eggs that had been deposited into the pulp.” “The callus in
conjunction with regenerating tissue could probably cause egg
mortality by asphyxiation.” “Probably, fruit [trees] weakened by
disease or drought,” as the Hawaiian trees that previous studies
tested, “partially lose their ability to quickly form calluses or
to regenerate damaged tissue.”87 The Meseta Purhépecha’s
ecological context proved exceptionally well-suited to grow
Hass avocado. Not only the topure soil prevents the avocado
tree’s root system from rotting, the abundant yearly rainfall
feeds the tree with no need for sophisticated irrigation projects,
and the mountainous terrain facilitates the water to flow down
instead of forming puddles in the soil, but the template and
stable weather is ideal for the avocado to reach maturity hanging
in the tree while allowing the plant to develop calluses around
invasive species’ eggs that make it less vulnerable to natural
pests like the fruit fly.
A few months after the Mexican scientist’s publication,
on November 30, 2004, the aphis published an amendment to
the regulations governing the importation of fruits and vegetables
“to expand the number of States in which fresh Hass avocado
fruit grown in approved orchards in approved municipalities in
87

Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 307.

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Michoacan, Mexico may be distributed.”88 The APHIS allowed
“the distribution of avocados during all months of the year. For
the first 2 years following the effective date of this rule, those
avocados may be distributed in all States except California,
Florida, and Hawaii [the U.S. avocado grower states]; after
2 years, the avocados may be distributed in all States. We are
taking this action in response to a request from the Government
of Mexico.”89 This way, after 93 years, Mexico would be allowed
to export Michoacán’s Hass avocados all-year round to the entire
U.S. territory.
Even if Michoacano Hass was not a natural host for
the fruit fly, Californian groves still showed an increasing
presence of pests. In the 2005 cas meeting, Mark S. Hoddle,
an entomologist from U.C. Riverside, said that although
historically “important pests like greenhouse thrips, avocado
brown mite, six-spotted mite, and omnivorous looper, have been
kept below economically injurious levels by natural enemies,”
that situation had slowly been changing since 1982.90 Based
on Hoddle’s research, a conduit facilitating invasion could be
the smuggling of foliage, branches with leaves, whole plants,
“Mexican Avocado Import Program,” Federal Register, Rules and Regulations, 69, no. 229 (November 30, 2004): 69748.
89
“Mexican Avocado Import Program,” 69748.
90
Mark S. Hoddle, “Invasions of Leaf Feeding Arthopods: Why Are So Many
New Pests Attacking California-Grown Avocados?,” in California Avocado
Society Yearbook, vol. 87 (Los Angeles: California Avocado Society, 2004),
87.
88

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and budwood because all these pests feed and reproduce almost
exclusively on avocado leaves.91 U.C. Riverside funded a
two-year study using molecular techniques to determine
the area of origin for avocado thrips in Mexico and Central
America. The mitochondrial DNA and microsatellite markers
strongly indicated Coatepec-Harinas as the most likely source
of the Californian population.92 Coatepec-Harinas is the site
of a large avocado germplasm bank and breeding station.
Fundación Salvador Sánchez Colín – cictamex is based in
Coatepec-Harinas and foreign researchers regularly visited.
Therefore, the study concluded that “this donor region may
be a likely source of previous avocado pest introductions.”93
In other words, Hoddle’s investigation determined that, most
likely, the pests affecting Californian crops were brought from
Mexico, particularly the Estado de México, by U.S. scientists
researching about avocado breeding instead of Michoacano
avocados commercialized by growers.
El Aguacatero. Michoacán and California’s Avocado
Industries after NAFTA
In face of the eminent entrance of Michoacán’s avocados
to all the United States, the CAS invited to its 2005 annual
meeting the Tropical Fruits Crops National Research Leader at
91
92
93

Hoddle, 66 [Emphasis added].
Hoddle, 74.
Hoddle, 79.

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the inifap, Samuel Salazar García, the President of the Local
Agricultural Association of Avocado Growers from Uruapan
in Michoacán, Luis Zamora Cuevas, and the Vice-president
of the apeam, Ricardo Vega López. The purpose was to
ensure that avocados shipped from Michoacán to the United
States would not bring a plague. In California, the Mexican
men explained that Michoacano counties authorized to ship
avocado must follow a working program established by the
NOM-066 that certifies quarantine-pest-free zones.94 Salazar,
Zamora, and Vega explained to their Californian peers that
orchards permitted to ship avocado to the United States were
constantly tested by 16 Juntas Locales de Sanidad Vegetal
(jlsv. Local Plant-Health Groups).95 In the 1997-1998 season,
the first year that Michoacán shipped avocados to the United
States, the jlsvs certified 1,499 hectares in four municipalities
as pest-free orchards. Five years later, by the 2002-2003
season, 21,597 hectares were certified in nine municipalities.96
Until the 2003-2004 season, the jlsv and usda tested 15 pestfree million avocados.97 [See Table 2]
Samuel Salazar García, Luis Zamora Cuevas, and Ricardo Vega López,
“Update on the Avocado Industry of Michaocán, México,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 87 (Los Angeles: California Avocado Society,
2005), 31.
95
Salazar García, Zamora Cuevas, and Vega López, 32.
96
Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de innovación de la
industria del aguacate en Michoacán,” 293.
97
Salazar García, Zamora Cuevas, and Vega López, “Update on the Avocado
Industry of Michaocán, México,” 33.
94

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Table 2.
Hass avocado fruit sampling performed by Michoacán’s JLSV
and the USDA, 1997-2004

Source: Salazar García, Zamora, and Vega López, “Update on Avocado Industry of Michoacán, México,” California Avocado Society Yearbook, 2005

Besides pest problems, the same year, 2005, brought more challenges
to growers in California. In the cas annual meeting, Guy Witney,
cac Director of Industry Affairs, explained that California’s climatic
conditions -winter rainfalls and dry, hot summers- forced most
growers to irrigate their orchards from spring until late fall or early
winter.98 However, unlike free access to water in Michoacán, water
was expensive in California. Water cost irrigation varied from 900
dollars per acre-foot for municipal-supplied water in San Diego to 80
Guy Witney, “California Avocado Industry,” in California Avocado Society
Yearbook, vol. 88 (Los Angeles: California Avocado Society, 2005), 48.
98

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dollars in Northern California for ground water from wells.99 Soils
presented another difficulty for avocado cultivation in California
as Andosol soils do not prevail in the region, like the topure in the
Meseta Purhépecha. Soils in the growing areas vary tremendously
from coarse, shallow decomposed granite to deep, alluvial silts and
clay loams. Growers had to examine their tree fertilizer program
to be sure that soils have sufficient nutrients, which elevated the
production costs.100 Despite all these challenges, the avocado was
still a commercially productive crop for California in 2007, when the
first cargo from Mexico arrived in the western U.S. state.
Unfortunately for the Californian industry, the 2008
droughts put additional stress on growers. The previous year
was the driest in southern California history since 1877. As the
2008 summer entered, the California Governor declared the first
official statewide drought since 1991. The region’s primary water
wholesaler, the Metropolitan Water District of Southern California
(Metropolitan), called a Water Supply Alert.101 Approximately 40
percent of California’s water supply comes from groundwater.102 In
the words of the Southern California Agricultural Water Team, “it is
unlikely that California could have achieved its present status as the
largest food and agricultural economy in the nation and fifth largest
water from wells
Witney, 48.
101
Southern California Agricultural Water Team, “Southern California Water
Supply and Implications for Agriculture” (Los Angeles: Southern California
Agricultural Water Team, June 10, 2008), 1.
102
Southern California Agricultural Water Team, 3.
99

100

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overall economy in the world without groundwater resources.”103
The other source of California’s water is the Sacramento – San
Joaquin River Delta. Southern California also relies on the Colorado
River’s water, from which the western state historically had taken
more than its share and had used as much as 5.4 million acre-feet
in a year.104 In the late 1990s, as growth in Nevada and Arizona
propelled these two states to use their full allotment, California was
pressured to reduce its reliance on the Colorado River. [See Figure
5] Water scarcity, extreme climatic conditions of frosts in winter
and heat waves in summer, the presence of plagues in orchards and
high labor costs rapidly weakened California’s competitiveness
vis-à-vis Michoacán’s production.
Figure 3.
California Aqueduct through a Dry Central Valley in April 2008

Source: “Southern California Water Supply and Implications for Agriculture”
(Los Angeles: Southern California Agricultural Water Team, June 10, 2008)
103
104

Southern California Agricultural Water Team, 2.
Southern California Agricultural Water Team, 3.

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Once the usda lifted the quarantine on Mexican avocados
allowing the fruit’s distribution in all U.S. states, the avocado
belt rapidly expanded throughout the Meseta Purhépecha turning
woodlands into units of agricultural production and propelling
diversity loss by promoting the production of a monoculture,
the Hass avocado. Michoacano growers have built different
narratives around the industry. Martín Vázquez, the oldest of
three brothers who grow avocado in Tingüindín, is convinced
that “the [production of] avocado does not deforest Michoacán’s
woodlands; on the contrary, it reforests them.”105 The brothers
also claim that avocado production does not require setting up
a sophisticated irrigation system as long as the grower captures
rainfall, so they invested around a million pesos to set up their
first olla de riego. Now they own three.106 The ollas are ponds
of cement built to bear rainfall or water that is subtracted from
local springs. As most orchards in the Meseta Purhépecha are in
hillslopes, ideally, the ollas are made in the highest part of the
orchard, so the grower may let the water run down as needed. If
not possible, the grower pumps the water up from the olla.107
The construction of ollas de riego by avocado growers
is a controversial topic in the Meseta Purhépecha. There is a
dispute between the avocado industry and the pueblos. The
latter argue that the avocado growers steal their water because
105
106
107

Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019
Vázquez, Gonzalo. Interview. By author. February 15, 2019
Fieldnotes, February 19-24, 2019

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they pump it from the local springs to their orchards. Driving
through the Meseta roads, one may spot signs made by people
from pueblos denouncing local orchards diverting waterways.108
Avocado growers, the staff in Uruapan’s packinghouses, fair
trade associations, and agencies of certification claim that “in
Michoacán, growers do not take pueblo’s water. That is why they
have their ollas and the ollas capture rainfall water only.”109
In addition to water disputes, the erosion of the deep and
porous Andosol soils, called topure in the Meseta Purhépecha
(highly beneficial for the avocado tree root system), has also
been a source of concern in Michoacán.110 The Vázquez brothers
assure that they “have not caused topure’s erosion. We grind all
the two-centimeter diameter branches and mix them in the dirt.
We do not let the soil erode because that’s not good business!
We need the topure to grow avocado. There is no better soil than
topure. Actually, I’m thinking of buying a bigger grinder,” Don
Martín said, “so we can triturate bigger branches.”111 Currently,
the brothers own three tractors. According to Don Martín, “these
tractors are made specifically for the avocado orchards’ needs.”112
The tractors growers use in their groves are slightly smaller, so
they do not bruise the avocados hanging on trees while laborers
Fieldnotes, January-April, 2019
Jazmín, secretary at an association of organic avocado growers. Interview.
By author. February 25, 2019
110
Topure means “dust” in Purhépecha.
111
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019
112
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 24, 2019
108
109

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prune the trees or spray the chemical pesticides. Don Martín
hopes people from Tingüindín will begin to sell them soon.113
The increasing exports of avocados from Michoacán to
the United States contributed to the propagation of a monoculture,
the Hass avocado, and the standardization of the procedures to
grow it in the Meseta Purhépecha. The growers’ associations
were among the most relevant players standardizing avocado
production and commercialization. In words of the 2005 acting
President of the Asociación Agrícola Local de Productores de
Aguacate in Uruapan, Cecilio Zamora Ramos, “although there is
not a training system, we inform them [avocado growers] about
new techniques to grow avocado via new products, machinery and
even funding trips to other avocado grower areas both in Mexico
and overseas. Additionally, the associations are in constant contact
with producers via telephone, at our office, through informative
meetings, assemblies, by email, fax, reading El aguacatero [a bimonthly bulletin], and our weekly radio broadcasts to let them
know the state of the domestic and international markets, avocado
prices, and weather predictions in the region.114 Radio broadcasts
are the most used means to diffuse avocado culture information
to growers in the Meseta Purhépecha. Using these transmissions,
the jlsvs share irrigation and fertilization techniques, and the
Fieldnotes, February 20, 2019
Cecilio Zamora Ramos interviewed by Martín Carbajal, “La formación
histórica del sistema de innovación de la industria del aguacate en Michoacán,” 297.
113
114

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avocado culture international requirements like those established
by the Euro-Retailer Produce Working Group (euregap),
which demands innocuousness in production, environmentally
sustainable practices, and labor rights for workers.115
Competition between Michoacanos and Californians
during nafta’s negotiations suited the economic interests of
transnational companies instead of growers on either side of
the border. For instance, in 2002, the most profitable since its
foundation in 1924, Calavo listed its common stock on the
Nasdaq National Market System, which effectively turned the
cooperative of Californian growers into a transnational fresh
produce company.116 At present, Calavo owns a packinghouse and
a guacamole plant in Michoacán. In addition to the Californian
crop they handle, Calavo buys fruit directly from small-size
Mexican growers, which is packed for shipment to the United
States and other parts of the world.117 In California, growers have
felt displaced as the associations that were supposed to represent
them became their strongest competitors.
*
In the popular discourse, markets’ integration in the avocado
industry is described as a competition between Mexican and
U.S. producers. As anthropologist Lois Stanford argues, this
Martín Carbajal, 298.
Calavo Growers Inc., “2002 Calavo Annual Report,” Annual Report (Santa
Ana, California: Calavo Growers Inc., February 7, 2003), 5.
117
Calavo Growers Inc., “2001 Calavo Annual Report,” 4, 19.
115
116

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myth exacerbates tensions between Californians and Michoacano
growers and suits the companies’ financial interests.118
Growers in both countries attempted to defend their
interests in the U.S. avocado market through actions that
limited their counterparts’ volume of fruit to sell. Californian
growers called for U.S. state intervention to limit Mexican
export expansion. Mexican growers called for testing their fruit
to remove barriers to competition based on innocuousness. In
these instances, the shipping companies simply expanded their
commercial activities from existing environmentally degraded
source regions to include new growing areas. California’s water
scarcity, plague risks, winter frosts, and Michoacán’s fertile soils,
abundant rainfall, and temperate weather largely determined the
integration of markets in a neoliberal framework that prioritized
production increase with hardly any consideration for smallscale producers in both regions. Mexico’s move to privatize its
agricultural sector was not accompanied by an active effort by
the state to provide options for different types of growers and
support the development of multiple market strategies for an
important regional industry. Ultimately, small and medium-sized
growers found a way to participate in the global avocado market
redefining their local ecology and economy.
Lois Stanford, “Bi-national producer alliances” in Gerardo Otero, Mexico
in Transition: Neoliberal Globalism, the State and Civil Society, Globalization
and the Semi-Periphery (Black Point, Nova Scotia: London; New York: New
York: Fernwood Pub; Zed Books, 2004), Kindle edition.
118

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The Meseta Purépecha’s ecological context that
extraordinarily favors avocado cultivation sustained the
emergence of a sophisticated industry of avocado production in
the twentieth century. The sector has specialized so greatly in the
last thirty years with industrial and commercial infrastructure that
Michoacán is the most competitive region in avocado production
worldwide. Although it has become an expensive fruit, Mexicans
can still afford the avocado they eat, unlike people in the Andes for
the quinoa. Nonetheless, the price urbanites pay for Michoacán’s
avocado is not in the fruit’s price tag. While consuming avocado,
global citizens have also consumed around 60 percent of the
Purhépecha forests, an area comparable to the island of Hawaii.119
The industrial production of avocado in Michoacán did
not completely dispossess rural people of their lands. There is no
monopolistic control of the means of production by one dominant
foreign company either. Moreover, the industry has allowed
thousands of rural people to possess a means of subsistence in their
homelands. Nevertheless, Michoacán’s avocado belt proves that
the way we grow food in the present is the result of having created
an unjust global food system that primarily benefits corporate
intermediaries instead of growers and consumers at the cost of
reducing biodiversity and increasing environmental injustice.
Global Forest Watch, “Bosques Decaen Rápidamente Para Dar Paso al
Aguacate Mexicano,” Global Forest Watch, Global Forest Watch Blog (blog),
March 20, 2019, https://www.globalforestwatch.org/blog/es/commodities/
bosques-decaen-rapidamente-para-dar-paso-al-aguacate-mexicano/.
119

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�La caña de azúcar: de edulcorante a carburante y sus
impactos como monocultivo en Candelaria
(1930-2010)
Sugarcane: from sweetener to fuel and its impacts as
a monoculture in Candelaria
(1930-2010)
Daiana Campo González
Universidad del Valle
Cali, Colombia
orcid.org/0000-0003-2054-6337
Recibido: 4 de julio de 2022
Aceptado: 31 de julio de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: En la historia, la Saccharum officinarum conocida
como caña de azúcar, ha connotado un estatus de grandeza y
reconocimiento como de miseria y sometimiento. El ser uno de
los cultivos más antiguos, le ha permitido transitar por distintas
geografías y posicionarse como dispositivo de progreso y desarrollo
en lugares donde las aguas abundan. Desde antes que Colón la
introdujera en su segundo viaje al Nuevo Mundo, ya se referenciaban
sus propiedades en el uso industrial, ritual, medicinal y alimenticio.
Ello fortaleció la percepción y tenencia de la semilla como objeto
de poder. Progresivamente, la estructura de monocultivo le permitió
erigirse como una especie necesaria para la economía extractivista
donde, en los últimos años, se privilegia su transformación para
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�Daiana Campo

la fabricación de biocombustible sobre el de azúcar de mesa. Esta
“innovación” ha dejado a su paso degradación de suelos, alteración del
ciclo hidrológico, así como pérdida de biodiversidad, de tradiciones,
de salud y calidad de vida de comunidades humanas y no humanas.
El presente artículo se sitúa en la anterior problemática. Rastrea
la historia ambiental de la caña de azúcar en Candelaria, Valle del
Cauca, Colombia. Se trata como un documento histórico biológico
y simbológico que ofrece pistas sobre su privilegio, y constante
encadenamiento a un discurso hegemónico que entre las décadas de
los 30 y 50, le permite posicionarse en años posteriores en un cultivo
perenne. Finalmente, expone los efectos adversos que trajo a los y las
habitantes de Candelaria tanto su siembra extensiva, como la decisión
de convertirla en alcohol carburante.
Palabras clave: Candelaria, caña de azúcar, monocultivo, historia
ambiental
Abstract: In history, Saccharum officinarum, known as sugar cane,
has connoted a status of greatness and recognition as well as misery
and submission. Being one of the oldest crops has allowed it to
travel through different geographies and position itself as a device
for progress and development in places where waters abound. Since
before Columbus introduced it on his second trip to the New World, its
properties were already referenced in industrial, ritual, medicinal, and
food use. This strengthened the perception and possession of the seed
as an object of power. Progressively, the monoculture structure allowed
it to establish itself as a necessary species for the extractivist economy
where, in recent years, its transformation for the manufacture of biofuel
has been privileged over that of table sugar. This “innovation” has left
in its wake soil degradation, alteration of the hydrological cycle, and
loss of biodiversity, traditions, health, and quality of life of human and
non-human communities. The present article is situated in the previous
problem. Traces the environmental history of sugarcane in Candelaria,
Valle del Cauca, Colombia. It is treated as a biological and symbolic
historical document that offers clues about its privilege, and constant
chaining to a hegemonic discourse that between the decades of the 30s
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�La caña de azúcar

and 50s, allows it to position itself, in later years, in a perennial crop.
Finally, it exposes the adverse effects that its extensive planting brought
to the inhabitants of Candelaria, as well as the decision to turn it into
fuel alcohol.
Keywords: Candelaria, sugar cane, monoculture, environmental history

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Introducción
Las investigaciones en torno a la expansión del cultivo de caña
de azúcar en la zona plana del Valle del Cauca,1 concuerdan
en considerar que desde la década de los años 50 se dio inicio a
un período de grandes cambios económicos, sociales, políticos y
ambientales que aparte de generar transformaciones del paisaje
fijaron el rumbo de explotación de los recursos naturales. En
este escenario geográfico se puede contemplar la realidad del
municipio de Candelaria, donde se aprecian las maneras en que el
agua, a partir de la década de los sesenta, deja de centrarse en el
uso doméstico y recreativo de la población para terminar siendo
regulada por parte de la industria azucarera.
Ésta, además de demandar una mayor explotación del
suelo para la siembra de caña, reduce la coexistencia con otros
cultivos y, por ende, disminuye la producción de un alimento
variado, pues requiere de técnicas productivas no artesanales
para irrigar la caña que terminan limitando el acceso al agua
de las y los tradicionales campesinos de la zona, quienes en sus
pequeñas parcelas sembraban una notoria variedad de alimentos
como plátano, guineo, cachaco, maíz blanco, amarillo y rojo.
Aceneth Perafán Cabrera, “Transformaciones paisajísticas en la zona plana vallecaucana”, Revista Historia y Espacio, núm. 24 (2005): 111–38; José
María Rojas, Empresarios y tecnología en la formación del sector azucarero en
Colombia, 1680-1970 (Bogotá: Banco Popular, 1983); Carmen Cecilia Rivera,
Luis Germán Naranjo, y Ana María Duque, De María a un mar de caña. Imaginarios de naturaleza en la transformación del paisaje vallecaucano, 1950-1970
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1

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�La caña de azúcar

Variedades de frutas, hortalizas y plantas medicinales como
níspero, anamú, orozul, pata de buey, carambolos, batata, aguacate,
mango, mandarina, ciruela, toronja, yuca, badea, piñuela, sandía,
palma de coco, guayaba, marañón, mamey, guanábana, corozo,
papayuela, girasol, cacao, fríjol, maracuyá, marihuana, yanten,
borrachero y suelda con suelda.
Por tanto, presenta un incremento relevante en la
expansión de la frontera agrícola, aspecto que ha generado
por más de 40 años efectos negativos que se expresan en
la grave disminución de especies arbóreas, en la alteración
de la cadena trófica propia de ese ecosistema, en un cambio
drástico de alimentación de las y los habitantes, y en general,
en repercusiones que tienen gran incidencia sobre la calidad de
vida de la población. Esto ha llevado a que Candelaria, siendo la
zona más plana del Departamento del Valle del Cauca, rodeada
de ríos2 que posibilitan riego para una gran diversidad de
cultivos, sólo se destaque más porque en su extensión de 29,400
hectáreas se dediquen exclusivamente 26,900 de ellas para la
siembra de caña de azúcar. Ello puso en riesgo la calidad de vida
de los candelareños, y la calidad alimentaria del departamento
del Valle del Cauca.
Limita al norte con el río Bolo y el municipio de Palmira, al sur con el río
Desbaratado y los municipios de Puerto Tejada y Miranda en el Departamento
de Cauca, al occidente con el río Cauca y la ciudad de Cali, al oriente con el
río Párraga y los municipios de Florida y Pradera.
2

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El presente artículo se cuestiona sobre qué ha significado
para los candelareños, a través de la gramínea, sostener un
modelo económico que con vehemencia ha extraído sus
aguas superficiales y subterráneas. Para dar respuesta a este
planteamiento, rastrea la historia ambiental de la caña en
Candelaria, Valle del Cauca, en Colombia. Se trata como un
documento histórico biológico y simbológico que ofrece
pistas sobre su privilegio, y constante encadenamiento a un
discurso hegemónico que, entre las décadas de 1930 y 1950, le
permite posicionarse en años posteriores en un cultivo perenne.
Finalmente, expone los efectos adversos que trajo a los y las
habitantes de Candelaria tanto su siembra extensiva como la
decisión de convertirla en alcohol carburante.
La distinción biológica y simbólica de la caña de azúcar
La caña de azúcar pertenece al grupo de las gramíneas,
considerado biológicamente uno de los más evolucionados.
Polidoro Pinto explica que la gramineae, llamada también
Poaceae, es una familia potente y resistente que se instala en
lugares, y bajo circunstancias extremas donde ningún otro
árbol podría echar raíces. Esa capacidad de adaptabilidad al
medio ha permitido, desde épocas remotas, la gran variedad de
especies que existen.3 La caña se produce en gran cantidad y a
Polidoro Pinto-Escobar, “Las gramíneas en Colombia”, Revista de la
Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales 26, núm. 98
(2002): 59–68.
3

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�La caña de azúcar

gran velocidad, sin embargo, las migraciones a las que ha sido
sometida han hecho que sea difícil precisar su lugar de origen,
aunque algunos investigadores la sitúen en Nueva Guinea y otros
al norte de Bengala en la India.
Al parecer, se cultivó por vez primera en el sureste
asiático y ha sido llevada a Egipto, España, Islas del Caribe,
México, Colombia y Brasil, lo que se explica porque el ambiente
idóneo para su germinación se ubica entre los trópicos de Cáncer
y Capricornio, donde los rayos del sol llegan de manera directa
a la superficie terrestre. De ahí que sea una planta que requiere
una gran cantidad de luz para realizar la fotosíntesis. Por ende,
se desarrolla mejor en la zona mencionada, catalogada como la
más calurosa del planeta, pero que presenta precipitaciones que
fluctúan de una región a otra, y donde el viento, la topografía, los
ríos, la abundante vegetación y, por supuesto, la persistencia de
las lluvias, conforman el ambiente idóneo para su producción y
reproducción. En este sentido la caña de azúcar, siendo catalogada
como un pasto dulce gigante, cuando las condiciones naturales le
son favorables, puede llegar a tener una altura de 3 a 6 metros y
un diámetro de 2 hasta 8 cm.
Su clasificación taxonómica, como se representa en
la Figura 1 y pasa a explicarse a continuación, evidencia en
la división (magnoliophyta) que su semilla es un trozo de
tallo con dos o tres nudos, también llamados yemas o tallos
embrionarios en miniatura con hojas pequeñas, y del cuál
surge una nueva caña.
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Figura 1
Clasificación botánica de la caña de azúcar.

Fuente: Comité Nacional para el desarrollo sustentable de la
caña de azúcar, México, 2015

Igualmente, en la subclase (commelinidae) indica que habita en
todo tipo de hábitat, tanto en el acuático como en el terrestre. En
el orden (poales) revela que su polinización es gracias al viento,
donde sus flores hermafroditas en forma de espiga se estimulan. La
familia (poaceae) es una hierba que se ubica en zonas templadas
o de trópico (andropogoneae). El género (Saccharum) proviene
del árabe sukkar, en relación a la sacarosa que contiene, y la
especie (officinarum) informa el lugar, oficina o taller donde se le
fabricaba o manufacturaba, usualmente para extraer de las plantas
sus usos medicinales. La caña era y es utilizada para aliviar el
malestar de la hipoglucemia, elevar la insulina del páncreas y por
ello con las hojas, en combinación de otras plantas, se prepara un
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té para la hepatitis. Asimismo, ayuda a controlar los parásitos y
la ansiedad.4
La luminiscencia calórica intensa, combinada con una
copiosa fuente de agua superficial o subterránea, se convierte en
el impulso necesario para hacer de esta planta una de las más
eficientes en convertir la energía solar en alimento. Poco es lo que
demanda para su desarrollo y ofrece al que le cultiva el mayor
rendimiento. Su semilla compuesta por un tallo con nudos y yemas
almacena agua, sacarosa y fibra. De la combinación entre el agua
y la sacarosa se extrae el azúcar y de la fibra el bagazo utilizado
como combustible para alimentar animales y conservar el fuego.
Nada de ella se desperdicia, tanto así que en su acoplamiento
inicial entre India, China, África y Europa se sometió, en palabras
de Sidney Mintz, a una elaboración cada vez más refinada como
bien de lujo y poder simbólico.5
Las gramíneas pueden ser anuales, bienales o perennes y
poseen propiedades forrajeras y cerealeras como el maíz, sorgo,
cebada, trigo, centeno, millo, mijo y arroz. Su tallo lineal ascendente
lleva la flor al contacto con el viento para que éste transporte
la semilla. Los tallos del maíz, sorgo y caña de azúcar por ser de
gran tamaño, son medulosos, crecen en altura y en diámetro. Su
dimensión y peso idóneos para asir por la mano convirtieron a la
Goretti Virgili López, Guía medicinal y espiritual de plantas tropicales.
Los secretos de las plantas desde el Caribe y la Amazonía hasta el Mediterraneo (Barcelona: Angels Fortune Editions, 2017), 468–69.
5
Sidney Wilfred Mintz, Dulzura y poder: el lugar del azúcar en la historia
moderna (México, DF: Siglo XXI, 1996).
4

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caña en vara de medida utilizada en épocas evangélicas, y como tal
se referencia en la biblia.6 De las 130 plantas que se mencionan en
dicho documento, la caña dulce es considerada una de las especias
finas y de gran valor energético, como se advierte en el Primer libro
de Samuel cuando cita lo que sucede con “la caña de miel que parecía
brotar del suelo”.7 Incluso, en la Edad Media su precio elevado la
ubicó sólo en la mesa de personas adineradas y en los ajuares de
las reinas como parte de su dote.8 Nuevamente Mintz advierte “…
para 1.650, la nobleza y los ricos de Inglaterra se había convertido
en consumidores inveterados de azúcar, producto que figuraba en su
medicina, su imaginería poética y su exhibición de rango”.9
Asimismo, en el libro de La Agricultura de Abu Zacaria
se relaciona esta estirpe vegetal con lo sagrado cuando anexa un
fragmento de los escritos santos que dicta: “...cuéntase también
haber dicho: que cuando quiere Dios fecundizar las sementeras,
derrama su bendición sobre cañas y espigas, y da á (sic) un Ángel
la comisión de custodiar todos sus granos”.10 Esto se debe, por
lo visto, a que la caña genera en buena medida la sensación de
que se reverencia de forma divina hacia la luz del sol, pues ella,
gracias a éste, se transforma en energía para el cuerpo humano.
Ver Ezequiel. 40: 3-5
Ver Primer Libro de Samuel. 14:25
8
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina (México, DF:
Siglo XXI, 2004), 35.
9
Galeano, 32.
10
Iahia Abu Zacaria, Libro de Agricultura, ed. Josef Antonio Banqueri (Madrid, 1802), 75, https://apigranca.es/wp-content/uploads/2021/12/Zacaria_
Agricultura.pdf.
6
7

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Entonces, su simbología asociada al astro sol influyó
para que los moros le consideraran real y sagrada desde épocas
primigenias. Al parecer, esto hace parte del legado cultural que
dejan en el norte de África y en España, donde la domesticación
de animales, sobre todo de aquellos que proporcionan carne,
leche, lana y cueros era más importante, justamente porque la
tradición pastoril española predominaba sobre la agraria; por
tal motivo, pasa a complementarse con especies como la caña
tras la incorporación de un buen sistema de regadío. Además,
la transformación de jugos en cristales le posibilita su fácil
conservación para ser empleada en jaleas, azúcar, melazas en
forma de miel negra, panela, jarabes, confituras, colaciones,
mazapán, mermeladas, etc. También, de su destilación se obtienen
bebidas y licores como el ron y el guarapo,11 y de su hervor
infusiones para atraer la buena suerte.
Por esos motivos, se induce a pensar que la elección y
condición privilegiada de la caña de azúcar, no sólo se debió a sus
atributos económicos, sino al posicionamiento cultural que la planta
representa. Víctor Manuel Patiño menciona que cuando colonizaron
América, los españoles trajeron consigo unas 274 especies que hacían
parte de su bagaje tradicional de plantas, costumbres asociadas a
ellas y los procedimientos industriales para beneficiar algunas como
la caña de azúcar.12 Sin embargo, no fue su menester cultivarlas. Esa
Bebida fermentada de caña
Víctor Manuel Patiño, La tierra en la América equinoccial (Bogotá: Presidencia de la República, 1997), 230.
11

12

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tarea se la encomendaron a los indígenas quienes conocían ya de
experimentos para adaptar y sembrar plántulas porque desarrollaron
una producción suficiente, gracias a la virtud de observar con detalle
la naturaleza. El autor comenta que:
Los pueblos indígenas americanos del intertrópico en el
momento del encuentro de culturas, se caracterizaban por un
predominio de las sociedades agrarias. La agricultura había
alcanzado un notable desarrollo. Se practicaba en un gran rango
altitudinal, desde el nivel del mar hasta los 3.500 metros, con
unas 650 especies de plantas adaptadas a cada piso altitudinal y
a cada enclave; en todo tipo de suelos desde los encharcables e
inundables, hasta los más secos; en este último caso a base de
irrigación, tan bien lograda como en cualquier parte del mundo;
y con métodos eficaces para evitar o disminuir la erosión, como
las terrazas y andenes de varias regiones.13

Pese al gran conocimiento del hombre americano, algunas plantas
heliófilas como las gramíneas fueron difíciles de contrarrestar
con los implementos de trabajo que éste tenía a su disposición,
ya que establecen una fuerte competencia con las especies
cultivadas.14 No obstante, eran útiles para alimentar con su
bagazo a ciertos animales domésticos herbívoros introducidos.
Cerdos, caballos, toros y vacas que ante la insistencia de
los indígenas se fueron adaptando a los pastos americanos
espontáneos y a varias plantas de consumo como la yuca y el
Patiño, 229.
Víctor Manuel Patiño, Plantas cultivadas y animales domésticos en América equinoccial. Suplemento a los tomos III y IV: Plantas ornamentales (Cali:
Imprenta Departamental, 1974).
13
14

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maíz; animales que se convirtieron en una necesidad para ellos
ya que, debido a la esclavitud a la que fueron sometidos, les
fueron útiles al relevarles de algunas de sus labores más pesadas
como la de arar o cargar.15 De acuerdo a todo lo anterior, la
historia del desplazamiento de dicha gramínea demuestra que ha
sido percibida y usada, desde épocas primigenias, como objeto
de poder que a la par de satisfacer el vientre humano, satisface
la necesidad de lucro de una minoría.
Pese a ello, el cultivo extensivo de la caña es considerado
en muchas culturas como un bien agrario que ha proporcionado,
y sigue proporcionando, desarrollo económico al margen de
procesos identitarios cohesionados a la economía de plantación
capitalista. Si bien para tal efecto se transformaron los paisajes,
ello se logró en pos de la actividad extractivista de mano de obra
esclava, así como de la tenaz idea de menguar, redireccionar y
confinar las fuentes de agua al servicio de éste como cultivo único.
La caña en el Valle Geográfico del río Cauca y
transformación de la despensa alimentaria candelareña
Para comprender la relevancia y los posteriores efectos del
cultivo extensivo de la caña de azúcar en Candelaria, es
importante indicar que, desde el periodo colonial, las fábricas de
su manufactura y plantación se establecieron y alcanzaron mayor
Patiño, Víctor Manuel. Plantas cultivadas y animales domésticos en
América equinoccial: Plantas introducidas. Colombia. Imprenta Departamental.1969.
15

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efectividad cerca de las fuentes hídricas. Justamente la naturaleza
anfibia del departamento y de esta localidad atravesada por uno
de los mayores bienes naturales, el río Cauca, es lo que llama
poderosamente la atención de los dirigentes e industriales de
la primera mitad del siglo XX, quienes vieron en el río una
oportunidad para emprender el proceso de electrificación en el
departamento, así como una herramienta para enlazarse con la
economía internacional.
Si bien el valle del río Cauca es una planicie originada
por una depresión tectónica interandina y la vertiente occidental
de la cordillera central que comprende la vertiente del valle del
río Cauca, y el macizo central o área de páramos, es también un
eje biológico que despierta interés económico, pues este río por
mucho tiempo se entrelazó con numerosas corrientes hídricas
menores (ríos, lagunas, ciénagas quebradas, arroyos y zanjones)
en una superficie cuya génesis fue condicionada al modelamiento
de las lluvias como el más importante agente erosivo, e hizo
del valle un gran lago16 que posibilitó asentamientos humanos
y actividades como la pesca y una agricultura de subsistencia.
Ello permitió el surgimiento de sociedades del maíz, sorgo,
tabaco, soya, fríjol, algodón, y otras especies más que, a su vez,
se conectaron con otras actividades también importantes en esta
región como la minería y la ganadería.
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Humedales del valle
geográfico del río Cauca: génesis, biodiversidad y conservación (Cali: C.V.C.,
2009).
16

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Con todas ellas se complementó el cultivo de la caña que
para los siglos XVII y XVIII no era tan fuerte en Candelaria,17 ya
que en ese momento era una factoría para el reinado del tabaco.
Entonces su uso más destacado era para la preparación de mieles
y destilar, en alambiques clandestinos, aguardiente y guarapo del
cual se surtían los mineros y corteros de plantaciones adyacentes.
Por tanto, cuando dicha gramínea empieza a desplegarse por
las riberas de estos ríos, lo hace como una especie más entre
sembradíos de tabaco, café, plátano, algodón, cacao, frijol y maíz.
Por el contrario, en las haciendas donde contaba con interesantes
porciones de tierra empezó en los años 1950 y 1960 a combinarse
con el ganado. Por ello, llega a las mesas derivados de la leche
como el queso y el dulce de leche que combinado con la panela y
luego el azúcar refinado, da pie al bien llamado “manjar blanco”.18
No obstante, poblaciones humanas y no humanas
mantuvieron una estrecha relación con esta poderosa fuente
incesante de agua, el río Cauca, quien pese a los embates no
deja de ser una espina dorsal ecosistémica que además de haber
transportado por centurias sedimentos para nutrir tanto su lecho
En esas épocas, las plantaciones azucareras estaban ubicadas en Cali,
Puerto Tejada y Palmira
18
Golosina o postre típico del departamento del Valle del Cauca. Se logra
cociendo a fuego lento grandes cantidades de leche con azúcar y una pizca de
sal, hasta que se torne de consistencia cremosa. Las variaciones van sujetas
tanto a la cantidad de leche como de azúcar, pues de una de ellas también surge
el famoso Arequipe, que es llamado en otros lugares Cajeta. Anteriormente
se preparaba con panela y tomaba un color más oscuro. En la actualidad se le
agrega azúcar blanca refinada.
17

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como la profusa vegetación que le ha acompañado, se instala
como eje central de la naciente economía departamental y
nacional enfocada en el desarrollo de la agroindustria19. Ello
indujo a que, en la segunda mitad del siglo XX, se sometiera
intensivamente a constantes regulaciones, represamientos y
usos inadecuados.
En consecuencia, se puede decir entonces que en su
trasegar el río, además de ser usufructuado y venerado, hizo
caminos, ya que en su larga trayectoria fue artífice de ciénagas,
lagunas y madreviejas20 que sirvieron de aposento a una fauna,
flora y cultivos variados. También facilitó la coexistencia de
otras siembras y corrientes naturales y culturales, al igual que
sucedió con muchos de sus afluentes o tributarios. Entre los más
importantes de la zona plana están el río Desbarato, Párraga,
Fraile, Bolo, Nima y Amaime; aguas que además de humedecer
constantemente los suelos, llevaron en su seno un buen surtido de
peces como el Bagre, Barbudo, Jabón, Bocachico, varias clases
de Corroncho, sabaleta y diferentes especies de sardina, que
El río Cauca es el principal afluente del río Magdalena, considerado el más
importante del país; por ello ocupa el segundo lugar en importancia.
20
Las ciénagas, lagunas y madre viejas guardan estrecha relación con el río.
Las primeras son superficies generalmente planas que se inundan constantemente por sus las crecientes. Por tanto, ellas adquieren un aspecto pantanoso y
actúan como filtros naturales de éste. Las lagunas también pueden crearse por
desbordamiento de los ríos en terrenos cóncavos que no le permiten la salida.
Asimismo, las madreviejas se caracterizan por ser terrenos deprimidos de poca
dimensión que en las crecientes de los ríos se forman, por ello también se le
denominan brazos muertos de un río.
19

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junto a otras más, se convirtieron en sustento de varias familias,
y permitieron la elaboración de uno de los platos típicos más
importantes, el sancocho.21
De igual forma, la abundancia y la posibilidad de acceso
al agua permitía que la alimentación tanto de las personas
vallecaucanas y candelareñas fuese plural y sin invertir dinero. De
la riqueza anfibia se obtenía diversidad en las maneras de preparar
el sancocho de acuerdo a la variedad de pez; también comidas
como la sopa de tortuga y aborrajados de pescado. Igualmente, se
obtenía de forma simple torcazas que se preparaban en guisos, y
que llegaban a la zona gracias a los árboles frutales y árboles de
gran porte22 que tejían la maravillosa red trófica donde era posible
divisar mariposas, serpientes, micos, guagua, guatín, armadillo,
tatabro, garzas, iguanas y coatíes también llamados cusumbos.
Además, se podía hallar con gran facilidad el fruto del
árbol del pan que, en las faenas al río, podían comer al borde de los
ríos pues les ofrecía una semilla carnosa. Del algarrobo también
podían extraer mermelada. En la actualidad muchas de las recetas
se han olvidado porque es mínima la posibilidad de preparar
Es una sopa que se prepara a base de pescado, tubérculos como la yuca, la
papa; plátano verde y especias como una clase de cilantro llamada cimarrón.
Este plato empezó a diversificarse con la presencia del ganado en el trapiche
de panela, y a menguar cuando inició el esplendor de las haciendas azucareras,
pues cada vez se hace más complejo obtener en varios lugares del Valle del
cauca el pescado por la reducción de las aguas que quedaron confinadas a los
extensos monocultivos. Por ello se posicionó el sancocho de gallina y con las
reses el sancocho de res.
22
Samanes, guácimos, cachimbos, ceibas e higuerones, entre otros.
21

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dichos platillos sin comprar sus ingredientes. Para la elaboración
de estos alimentos era indispensable la ayuda de hombres y
mujeres en un trabajo más colectivo. Aun así, sigue constante,
para la ejecución de estos platillos, el papel preponderante de la
mujer negra en el fogón.
Precisamente el modelamiento del río Cauca trajo
consigo, en paralelo, el empobrecimiento del entorno natural
con el rediseño del paisaje lacustre para dar espacio a las
plantaciones de caña. Su cultivo se fortaleció primero con
la figura de trapiche, luego con la de ingenio azucarero y
finalmente con el blindaje del clúster del azúcar. Con ello, los
ríos ya mencionados, las quebradas y otras fuentes menores
de agua23 empezaron a menguar y a evidenciar, a finales de
los años 60, índices de contaminación que se revelaron en la
notoria opacidad de las aguas que otrora eran cristalinas. En
correspondencia, disminuyó la cobertura boscosa, se limitó
drásticamente el acceso de la población a los ríos y con ello el
ritual familiar de “paseo de olla” también se redujo.
El discurso hegemónico que la legitima como cultivo perenne
A partir de los años de 1930, la abundancia de agua se concibió
como un desperdicio que era necesario corregir. Poco a poco las
zonas altas, medias y las bajas consideradas lacustres, empezaron
a ser intervenidas con ideas modernizadoras donde el progreso,
23

Como las quebradas Chontaduro, Granadillo y Zaineras

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entendido como la búsqueda de utilidad económica de esa vasta
naturaleza, se validó en discursos procedentes de otras regiones e
incluso de otros países. Algunos de ellos fueron la misión inglesa
de 1927, que recomendó impulsar el desarrollo agroindustrial
del Valle del Cauca, y la misión agrícola Chardón en 1929, que
puso el énfasis en que uno de esos cultivos fuese el de la caña de
azúcar y la introducción de variedades POJ2878 y 2714, con más
resistencia a las plagas y de mayor productividad. Ello porque
consideraba las excelentes condiciones naturales del Valle como
un milagro para la caña. Carlos Chardón, en su reconocimiento
agropecuario del Valle, advirtió e insistió que:
[...] Es de notarse, y esto favorece hoy mucho a la agricultura y
la ganadería, que llueve un promedio de 138 días al año: aún en
los meses más secos, como julio y agosto, llueve un promedio
de 8 días en cada uno. Esta buena distribución de la lluvia en
el Valle del Cauca, es una de las características salientes de su
privilegiado clima. El hecho de que no haya frecuentes lluvias
torrenciales, es también muy favorable a la conservación del
suelo, pues evita los grandes arrastres que lavan y se llevan “la
flor de la tierra.24

Entonces, si bien es posible encontrar varias recomendaciones
para plantar caña, se hallan más para reducir la presencia de
las fuentes de agua argumentando que, para fortalecer la
Carlos Eugenio Chardón, Reconocimiento agro-pecuario del Valle del
Cauca. Informe emitido por la Misión agrícola puertorriqueña, dirigida por
el hon. Carlos E. Chardon, y presentado al governador del departamento del
Valle en Colombia (San Juan: Negociado de materiales, imprenta, y transporte,
1930), 36.
24

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alimentación del departamento, era desastroso contar con
“tanta agua corriendo por ahí”,25 pues son ríos sin control ni
regulación que impiden el progreso de la región. Entre ellos se
destaca el realizado en el año 1952 por la firma OLAP,26 que
hace énfasis en proteger el valle plano contra el exceso de las
aguas con la creación de los embalses de Salvajina y Timba que,
en operación conjunta, tendrían a su cargo la tarea de controlar
las avenidas del río Cauca, salvaguardando así 60,000 hectáreas
destinadas a la agricultura:
De las 390.000 hectáreas del valle plano, el 60% son irrigables
y el 25% sufre de inundaciones o encharcamientos; en total
el 64%, o sean 250.000 hectáreas se encuentran afectadas
por el exceso de agua. [...] Pero la represa de Timba y
Salvajina no bastan para la protección del valle plano
contra el exceso de aguas. Para la defensa y recuperación de
40.000 hectáreas, se necesita una extensa red de canales que
recojan las lluvias y que sequen ciénagas y pantanos, con
ayuda de estaciones de bombeo en varios casos y trabajos de
canalización en algunos afluentes del Cauca, cuyo control
por medio de embalses, resulta demasiado gravoso. Cabe
anotar que muchas de estas obras no operarían correctamente
sino después de controlado el nivel de las aguas del Cauca,
con ayuda de los embalses.27
Frase mencionada constantemente por funcionarios de las Misiones del
Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento-BIRF-, que se puede leer
en varios de los informes de modelación del paisaje citados.
26
Sigla de la primera firma de ingenieros acreditada en Colombia, que se
gesta por su fundador Carlos Ospina, quien egresado de Berkeley se asoció
con otros ingenieros de apellidos: Olarte, Arias y Payán. De ahí su nombre
OLAP.
27
OSPINA, OLARTE, ARIAS, PAYÁN. Plan para el desarrollo económico
25

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Estos apartes tienen un común denominador: domesticar al río
Cauca, a través de una mega obra de la ingeniería como lo sería
la represa de salvajina, edificación que para su materialización se
valdría de nuevos estudios que reforzarían, durante las décadas
de los años cincuenta y sesenta, la idea de progreso asociada
a los conceptos de irrigación y drenaje. Así lo demuestra una
investigación realizada, diez años después a la de la OLAP, por
Pedro Nel Barrera, que indica:
[...] El valle y su inmensa riqueza requieren una rápida
solución para su explotación. Existe mucha agua que corre
desperdiciándose para el uso humano. La solución se encuentra
en la irrigación, pues no hay en el país región que ofrezca
iguales posibilidades de desarrollo y porvenir para la economía
colombiana. [...] Es pues, una necesidad inaplazable el convertir
esta zona plana del Valle del Cauca, en una tierra perfectamente
irrigada, desecada y dedicada a cultivos intensivos de productos
de alto rendimiento, tanto en volumen como en precios de
mercado.28

Ahora bien, cabe destacar que el mismo estudio presenta a la
par un análisis de los suelos con un apreciable nivel de potasio,
elemento indispensable para el adecuado desarrollo de la
vegetación, así como una proporción muy baja de nitrógeno,
explicable por el carácter arcilloso y compacto que obedece a la
textura de los suelos del valle geográfico, que son formados a
partir de sedimentos arrastrados por los ríos que discurren por las
del Alto Cauca. Valle del Cauca: Planeamiento de recursos naturales. Ospina,
Olarte, Arias &amp; Payán. 1952. 42.
28
Pedro Nel Barrera, Estudios socioeconómicos (Cali: CVC, 1962), 6.
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cordilleras, compuestos de capas delgadas y gruesas de arcillas,
limos, arenas y gravas, con amplia presencia de suelos finos
arcillosos.29
En ese sentido es comprensible que dentro de los “cultivos
intensivos” se enfoquen, en el mismo documento, al de la caña
que, aunque se adapta bien a una amplia variedad de suelos, se
desarrolla satisfactoriamente en los franco-arcillosos, profundos y
bien drenados. En suelos demasiado duros la caña no se desarrolla,
en los suelos sueltos y ricos en materia orgánica crece bien, pero
se puede caer fácilmente. De ahí que el nivel freático deba estar
mínimo a 1.20 metros, a menor profundidad, y requiera de buenos
drenajes, pero sobre todo de una copiosa fuente de agua que pueda
ser domesticada con un sistema técnico de cultivos.
De estos antecedentes se gesta un plan piloto de métodos
de control de ríos, cuya misión se centra en el fomento y
aprovechamiento intensivo de todos los recursos naturales en
la zona geográfica del Valle del Cauca, el denominado Plan
Lilienthal.30 Éste sugiere varias consideraciones técnicas que
posteriormente influyen en el asentamiento progresivo de varios
ingenios azucareros al margen del río Cauca para usufructuar,
asimismo, las corrientes hídricas con las que se conecta. Sin
Guillermo Alberto Mambagué, “Elementos de ecología histórica del valle
geográfico del río Cauca y el municipio de Candelaria, Valle de Cauca”, en
Etnohistoria y bioarqueología en el municiío de Candelaria, Valle del Cauca
(Cali: Universidad del Cauca, 2011), 118.
30
Que también fue conocido como Plan Integral de Fomento y Aprovechamiento Intensivo de todos los Recursos Naturales del Valle del Cauca.
29

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embargo, a este impulso se le sumó la persistencia y capital de
los terratenientes dueños de los ingenios, quienes advirtieron la
necesidad de continuar con reconocimientos agropecuarios para
potenciar los recursos naturales del Valle del Cauca, y se dieron al
ejercicio de procurar convencer a otros notables y a la comunidad
en general, de la apremiante obligación de acelerar el desarrollo
económico del Valle y el país con el apoyo de los criterios y
capital extranjero.
De este plan se desprenden varias corporaciones
autónomas en diferentes regiones del mundo para controlar y
reglamentar de forma integral tierra, agua, bosques, minerales,
industria y género humano. En el Valle del Cauca, la organización
se denominó Corporación Autónoma Regional del Cauca, Valle y
Caldas -CVC- y se creó en el año 1954.31 Sus siglas corresponden
a la unión de esos tres departamentos, pues se proyectó represar
el río Cauca en aras de generar electricidad para ellos. Por ese
motivo, para emprender un proyecto de tal envergadura se
requería de una zona de desarrollo, o como le llamaron, “vitrina
de exhibición”,32 donde se pudiese realizar en el menor tiempo
posible la tecnificación del campo.
El lugar elegido fue el Valle del Cauca, donde estaban
los visionarios terratenientes que, además, eran comerciantes
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Génesis y desarrollo de una visión de progreso (Cali: CVC, 2004), 51–54.
32
Joaquín Paredes Cruz, El Valle del Cauca. Su realidad económica y cultural (Cali: La Voz Católica, 1955), 44.
31

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de caña. Quizá por ello no es aleatorio que Luis Valdivia
mencione que esta élite, al tiempo que adquirió mayor control
sobre los recursos naturales, impidió la formación de un sector
campesino independiente, pues al atraer a las haciendas a
familias de labradores, se benefició de la adecuación gratuita, de
terrenos vírgenes o inundables, y otras veces del pago de renta
de las familias de cultivadores parcelarios. Afirma que, sin duda
alguna, todo eso contribuyó a crear la fortuna de propietarios y
comerciantes.33
Dentro de las apremiantes tareas que la CVC debía
resolver, se encontraba realizar un estado de las necesidades
de la región que luego pasarían a priorizarse. No obstante, se
mantuvo firme la idea de la electrificación. La abundancia de
agua que tanto caracterizó al Valle del Cauca, entraría ahora bajo
el dominio y avances técnicos del hombre. Inicia entonces una
carrera desmedida por transformarla mediante análisis, controles,
supervisiones y legislaciones. Todo ello requería de un buen
capital que surgió, en gran parte, de la tasa catastral.34 Con el
inicio de esta entidad se sella el destino de Candelaria, porque
para desarrollar la tarea de planificar y modelar los recursos
naturales en función de lo que sería la agroindustria, fue necesario
primero transformar la naturaleza de un espacio específico en
Luis Valdivia, Economía y espacio en el Valle del Cauca, 1850-1950 (Cali:
Universidad del Valle, s/f), 11.
34
Esta consistió en cobrar una tasa catastral del 4 por mil sobre el valor de
los predios.
33

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paisaje agroindustrial para contar con un referente que traspasase
la geografía nacional. Se eligió entonces el suelo candelareño
como el territorio con más elementos a favor para convertirse en
el primer centro piloto de este desarrollo económico.
Varias fueron las condiciones que hicieron que sus
miradas se pusiesen en ella. Por un lado, ya era visible gracias
a que la ganadería y agricultura se fueron posicionando, a través
de las haciendas, como actividades económicas que, junto a
sus tierras consideradas pródigas y feraces, siempre dieron una
contribución efectiva a la economía nacional. Ello la tuvo en la
mira de un sinnúmero de investigaciones que la convirtieron en
el municipio que reunía características especiales sobre los demás
de Colombia. Según Raúl Silva:
[...] es uno de los pueblos más antiguos del Valle del Cauca.
Su producción ganadera es una de las más prósperas del
departamento y sus estancias son ricas en diversas clases de
cultivos: maíz, plátano, arroz, tabaco, café y sobre todo caña
de azúcar, además de presentar cercanía a dos centros urbanos
importantes en la región. Dista de Cali 28 km y de Palmira 15
km.35

Lo paradójico de todo este asunto, es que Candelaria, para esa
época, era uno de los lugares más tranquilos y prósperos de la
región y el país. Luis Martínez Delgado, en el libro Valle del
Cauca 1910-1960: medio siglo de riqueza, mencionó:
Raúl Silva Holguín, Valle del Cauca: Tierra de promisión, t. I (Cali: Imprenta Departamental, 1960), 134.
35

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“[...] este municipio es modelo para un sinnúmero de
investigaciones por reunir características especiales sobre los
demás de Colombia: es completamente plano en su topografía, está
situado e influido por los centros comerciales de Cali y Palmira;
sus habitantes viven en forma bastante tranquila; estas ventajas
han sido las causas para que fuera escogido como municipio
piloto de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca
(C.V.C)-(Plan Lilienthal); que sea visitado frecuentemente por
personalidades internacionales y nacionales; que se levante allí
el primer catastro técnico rural en Colombia: estudio de títulos,
levantamientos aéreos y sobre terreno, estudio de la tierra y
recomendación sobre su uso más conveniente para una mejor
producción; que la Universidad del Valle, por intermedio de su
Facultad de Medicina, adelante la primera campaña de medicina
social preventiva en Colombia, basado en un postulado que
se está imponiendo por su realidad: la prevención por unidad
humana es más barata y más social que la curación por unidad
humana. [...] Merece destacarse como obra de vital importancia
y revolucionaria para Colombia la de auspiciar el nacimiento y
fortalecimiento de una nueva clase social económica: la de los
granjeros, una clase que, autoabasteciéndose, sus remanentes van
a engrosar a los de la comunidad, consiguiéndose así una clase
de dirigente del campesinado completamente libre e influyente
en los destinos de la nación. Todo se encuentra dispuesto para
ello: el Municipio está saneando jurídicamente la propiedad
pequeña, se está electrificando totalmente la parte rural y se
están dotando de vías de comunicación todas las zonas rurales,
sin lugar a dudas, esta naciente clase social será la redentora del
campesinado colombiano.36

Justamente,

el

discurso

hegemónico

condensado

en

recomendaciones, informes, planes, programas, proyectos e
Luis Martínez Delgado, Valle del Cauca, 1910-1960. Medio siglo de riqueza (Cali: Interprint, 1960), 64–65.
36

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incluso en el imaginario de la gente, muchos de ellos de la élite,
hicieron que en no menos de 20 años la cabecera municipal de
Candelaria se quedara hasta la actualidad cercada por caña. No
obstante, al margen del desarrollo de la caña, se desencadenó
una violencia pasiva que desplazó, a través de quemas, requemas
y fumigaciones, a varias especies vegetales y animales que
se mantenían distantes de las casas: alacranes, arañas, sapos,
culebras, lagartos, iguanas, pericos, guacharacas, murciélagos,
etc., que como comentan algunos pobladores, “una vez se sentían
acorralados por el fuego o el veneno, migraban al interior de
nuestras casas para protegerse”.37
Cada vez era más común hallar deambulando por las
viviendas algunos de estos animales. Lastimosamente, los
moradores explican que empezaron a sentirse amenazados
por su propia naturaleza, ya que temerosos de que les hiciesen
daño a sus hijos, se veían en la obligación de igualmente
exterminarlos. El cañaveral fue tomando posesión exclusiva de
la tierra, y a merced de su preferencia, las leyes ecosistémicas
que regían el entorno acuático candelareño fueron mutando.
Si bien los animales emigraban a lugares vecinos en las
temporadas de sequía, la abundancia y tratamiento que se le
proporcionaba a la caña les forzaba a salir. Muchos murieron
en el intento.
Evaristo López. Cortero de caña jubilado. 79 años. Fecha de entrevista:
junio 17 de 2013.
37

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En términos de agricultura, la década de los sesenta
finaliza en Candelaria con la transformación acelerada de las
haciendas. Si bien aún el 90% de los habitantes se dedicaba
a cultivar las parcelas propias o se desempeñaban como
trabajadores de los ingenios o trapiches, las fincas pequeñas y
medianas de la zona plana continuaban siendo absorbidas por los
ingenios. En el Estudio detallado, para fines agrícolas, de los
suelos del municipio de Candelaria,38 se menciona que a inicios
de los años 70 la mayoría de sus suelos se encontraban cultivados
de caña de azúcar, explotada en forma bastante intensiva con el
empleo de técnicas modernas: variedades muy productivas, uso
de fertilizantes, riegos, pesticidas y mano de obra calificada.
Eso explicaría por qué a principios de los setenta, el
interés por cultivar sus propios alimentos menguó en algunos
campesinos ya proletarizados. Si bien antes no era necesario
desgastarse para conseguir comida, pues el pescado y plátano
eran abundantes en ese entorno, ahora se sumaba a la escasez
de ciertos alimentos, la competencia y el estatus como valores
de la modernidad. Esa rápida metamorfosis dejó claro que la
ocupación espacial del candelareño basada en la negociación
directa y permanente con sus ríos, a través de la lluvia y la sequía,
se limitó con una imponente herramienta técnica que hizo las
veces de intermediario: el jarillón.
Javier de los Ríos Z, Estudio detallado, para fines agrícolas, de los suelos
del municipio de Candelaria (Departamento del Valle del Cauca). (Bogotá:
Instituto Geográfico “Agustín Codazzi”, 1971), 15.
38

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Efectos adversos de su siembra extensiva el combustible
Aunque en Colombia la caña de azúcar fue por mucho tiempo
un artículo de consumo interno, en los años setenta se fue
especializando en abrir mercados hasta catalogarse como un
producto de exportación. De la caña inicialmente se derivó
azúcar, mieles, panelas, bagazo y alcoholes. También se
derivarían poderosas familias que fueron y serían cruciales
en la construcción de una identidad dulcera para el Valle del
Cauca. Desde los años sesenta Jaime Lozano, presidente de
ASOCAÑA entre los años de 1959 y 1975, da cuenta de la caña
como cultivo comercial y rentable negocio con linaje, pues
la élite abanderó la caña asumiéndola no como especie, sino
como un elemento constituyente del paisaje industrializado
hasta la actualidad.
Estos industriales del dulce y sus respectivas generaciones,
se esforzaron por mantener una cuota permanente en la producción,
cualidad que le valió a la caña el adjetivo de hilo conductor de la
economía. Para ello, empezaron a domesticarla bajo el progreso
tecnológico como ideal imperante del siglo XX. De ahí que de
las varias conjeturas que emergen de esta investigación, se cree
que la identidad de Candelaria se permeó precisamente del
imaginario que estas prestantes familias de la élite del azúcar de
Cali, Popayán y Buga lograron posicionar. La distancia de la élite
entre la naturaleza diversa, legitimó una particular forma de ver
el ambiente físico-natural. Al parecer, la caña como muchas otras
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especies consideradas útiles (café, algodón, maíz y sorgo, entre
otras), se posicionó rápidamente como dispositivo del progreso
tecnológico. El poder político al margen de las cada vez más
sólidas relaciones comerciales locales y extranjeras le ampararon.
Asimismo, el aumento drástico de la producción industrial,
empezó a requerir cada vez más el uso de la química para una
producción mayor de fertilizantes nitrogenados. Por ello, los
ingenios ya establecidos se centraron en investigar la caña de
azúcar y la melaza. Para tal tarea conformaron la Sucroquímica
Colombiana S.A., enfocada en el desarrollo químico y tecnológico
de productos y subproductos derivados de la sacarosa de caña:
ácido cítrico, ácido acético y alcohol.39 Entretanto, continuaban
atentos a la producción y lograron exportar en el año 1965, por
vez primera, 101,344 toneladas de azúcar. De estas, enviaron
63,653 al mercado mundial y 37,691 para los Estados Unidos,
participación que aumentó el año siguiente y le ubicó como un
valioso productor.
A su vez, a esta benéfica condición social y política se
le suma un acontecimiento natural significativo para que el país,
y sobre todo el Valle del Cauca, alcanzaran en poco tiempo una
posición privilegiada que reforzó el reinado de la caña hasta el
siglo XXI, pues la caña es el cultivo más destacado de Candelaria,
representando la actividad agrícola de mayor productividad
Daniel Gironza y Juan Sebastián Morales, Casos de historia empresarial:
SUCROAL S.A. - Tecnoquímicas S.A. (Santiago de Cali: Universidad ICESI,
2013), 6.
39

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económica generadora de numerosos empleos en factorías y
plantaciones.40 Sin embargo, la cuota que se ha debido pagar
por esta posición ha impactado fuertemente las fuentes hídricas,
superficiales y subterráneas, y con ello, la despensa piscícola. Para
1957 existían en el Valle del Cauca 14,633 hectáreas de ciénagas
o lagunas, muchas de ellas formadas por las constantes crecientes
del río Cauca. Ellas, en su ir y venir, atraían un gran número de
especies faunísticas que se convirtieron en menú de propios y
visitantes, pero que en un periodo de 60 años se reducirían a
2,795 hectáreas y de 62 a 7 humedales.41
Asimismo se redujo la mano de obra campesina, pero
los dueños de ingenios alcanzarían un poder económico sin
precedentes debido a estratégicos planes de expansión que
requirieron de la inversión en innovadores equipamientos
industriales, de una minuciosa división del trabajo bajo
procedimientos sistémicos y de establecer relaciones comerciales
con mayor grado de dependencia. En Candelaria, la iniciativa
del perfeccionamiento de “la industria centralizada en el azúcar”
debilitó aún más el quehacer del pequeño agricultor. Entre los
años 80 y 90 desaparecerían pequeños trapiches porque la meta
estaba centrada en producir la mejor azúcar refinada. Ad portas
del año 2000, la meta sería el alcohol carburante. En el año
2001 se instituyó la Ley de oxigenación de gasolina con alcohol
40
41

Gironza y Morales, 17.
Según el centro de datos para la conservación de la CVC, 1990.

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carburante en las ciudades de más de 500,000 habitantes y en
sus áreas metropolitanas (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla,
Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga y Pereira), coyuntura que
permitió a finales del año 2005 que los ingenios Mayagüez,
Providencia, Incauca, Risaralda y Manuelita establecieran sus
propias destilerías para producir etanol.
Con ello, el objetivo se complejizó tanto, que además de
la actividad azucarera, se embarcaron en elaborar insumos para
la industria en el campo del hogar, la salud, alimentos, bebidas,
abonos orgánicos, construcción, energía y la sucroquímica, entre
otras más. Esta situación derivó en una dependencia local, regional
y nacional de la industria de la caña, pues ella ofrece casi todo
lo que utiliza cotidianamente un hogar promedio. En la azarosa
centralización del azúcar como una cosecha flexible, Mayagüez
buscó no bajar la guardia en el desarrollo de su fabricación. A tal
punto llegó aquella dedicación que, en el año 2007, presentó la
mejor productividad de Colombia con 1,200 kilos de azúcar por
hectárea al mes. Entre otras cosas, esto fue resultado de incorporar
continuamente al holding empresarial compañías dedicadas a la
plantación especializada que abastecieron las materias primas
para la elaboración de productos que permitieron sostener todo
su proceso productivo: selección, siembra, monitoreo, corte, alza,
transporte, molienda y comercialización.
En ese sentido, Mayagüez como grupo empresarial empezó
a consolidar su propio conglomerado haciendo uso de la caña como
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alimento y, a partir del año 2000, utilizándola también para producir
etanol. Es Mauricio Iragorry42 quien, como nuevo gerente de la
compañía, lideró esa iniciativa incorporando desde el año 2006
el negocio del alcohol carburante mediante el uso de la vinaza.
Este negocio altamente rentable tendría sus inicios desde el año
1997 cuando, en el encuentro por el Medio Ambiente desarrollado
en Kioto, los países industrializados que más generaban gases
de efecto invernadero se vieron en la imperiosa necesidad de
desarrollar combustibles diferentes a los fósiles (gas natural, carbón
y petróleo) para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Por ese motivo, la frase que ampara la apuesta hacia los
combustibles vegetales es la protección del medio ambiente.
Aunque Colombia no se encuentre referenciado en los que
contamina de manera alarmante, sus empresarios se dedicarían
a continuar trabajando los años siguientes en pos del mercado
internacional y de sostener la movilidad de sus vehículos.
De esta manera, la vinaza entraría a ser parte de la nueva
revolución agroindustrial que demandaría la expansión de la
caña de Mayagüez hacia nuevas tierras distantes a la candelareña,
mediante la manipulación genética de la caña para fabricar
biocombustibles. Así, finalizando el año 2007, crean una variedad
de caña transgénica resistente al ataque del virus Polerovirus, que
ocasiona la enfermedad de la hoja amarilla. En años siguientes,
Ingeniero industrial de la Universidad de Georgia Ceo’s Managment Program de Kellog School Of Management. Sus ascendientes son de la familia
Holguín Hurtado.
42

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y con más fuerza en el año 2010, creó cañas transgénicas
adaptables a factores climáticos, resistentes a plagas, virus y
bacterias. Ante los avances de estas alteraciones, Víctor Manuel
Patiño señaló que “del último quinquenio es la innovación de los
cultivos transgénicos, sobre los cuales parecen cifrarse muchas
esperanzas. Ojalá no resulte como la Revolución Verde, que
después de un auge inicial está siendo controvertida”. El género
Saccharum ha mutado; si antes primaba dulzor y textura, ahora se
potencia la resistencia y mayor producción.
Aunque en sí la caña se da toda a merced humana, la
están llevando a los límites de su esencia. Quizá lo que se termine
creando ya no sea en realidad caña azucarera para alimento,
pues ya existen híbridos de los híbridos y clones dependientes
de ambientes artificializados. Esto induce a pensar que su cultivo
viene interactuando cada vez menos con factores u organismos
presentes en el ambiente natural. Sólo entabla vínculos necesarios
con el suelo, insectos, malezas y enfermedades. Aunque ya se
comentó, también la están incomunicando para ese diálogo,
mientras de manera paradójica, el sistema económico en torno
a ella se diversifica, pero el ambiente natural se empobrece. La
cuestión es que para mantener todas esas variedades genéticas, el
ecosistema debe ser cada vez más artificializado.
Dentro de los efectos desastrosos es que se sustituyó
la diversidad biológica por el monocultivo azucarero de
biocombustible que no es reinvertido en Candelaria, con lo que
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se redujo de forma alarmante el bosque tropical, se intensificó
la desecación de pantanos, la captación de acuíferos para riego
constante, y se crearon nuevas formas en el uso del suelo, agua,
bosque y aire que poco benefician a poblaciones humanas y no
humanas. Se produce también desplazamiento y abandono de su
terruño en busca de opciones de trabajo, se mina la variedad de
alimentos, y con ello la identidad.
Eso sitúa a los candelareños en cierto grado de
vulnerabilidad para contrarrestar los efectos que devienen de las
modificaciones tecnológicas de la caña de azúcar. Su monocultivo
ha limitado de manera drástica la posibilidad de avizorar un
futuro. Asimismo, incide en la oportunidad de conocer más
acerca del pasado, ya que debido a la forma en que se prepara
la tierra, las excavaciones arqueológicas no han podido dar
más detalles de las culturas precolombinas que se asentaron en
suelo candelareño y vallecaucano. El campesino proletariado se
convierte en asalariado que no tiene buena tierra para cultivar
porque la caña la deja estéril; entonces, poco es lo que se puede
comer cultivado de las propias manos. La caña lentamente deja
de alimentar vientres humanos y animales para alimentar motores
de vehículos de países como Estados Unidos, China y Canadá.
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uploads/2021/12/Zacaria_Agricultura.pdf.
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�Agua de las verdes matas, tú me tumbas, tú me matas.
Magueyes, pulque y medioambiente en las haciendas
de los Llanos de Apan durante el Porfiriato
Water of the agaves, you knock me down, you kill me.
Magueyes, pulque and environment in the haciendas of the
Llanos de Apan during Porfiriato
Alexis Jacob Hernández Fabián
Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa
Iztapalapa, México
orcid.org/0000-0002-2626-6136

Recibido: 1 de julio de 2022
Aceptado: 5 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: En este artículo se busca discutir las consecuencias ecológicas
de la gran demanda de pulque durante la primera década del siglo XX.
El aumento demográfico que experimentó México en este periodo fue
una de las principales causas de una creciente demanda de esta bebida,
lo cual trajo consecuencias ambientales en las haciendas de los Llanos
de Apan, la principal región productora de pulque. Mediante un estudio
de caso, esta investigación emplea archivos de una hacienda de dicha
región, así como de manuales y otros textos contemporáneos, para
descubrir las consecuencias ambientales del auge del negocio pulquero,
demostrando que la compleja relación entre los seres humanos y su
medio contribuyeron no sólo a pensarlo sino también a transformarlo,
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�Agua de las verdes matas

al considerar nuestra área de estudio como la ideal para el cultivo de
maguey para la producción de pulque.
Palabras claves: Historia ambiental, pulque, porfiriato, haciendas,
Llanos de Apan
Abstract: This article seeks to discuss the ecological consequences
of the high demand for pulque during the first decade of the XXth
century. The demographic increase that Mexico experienced in this
period was one of the main causes of a growing demand for this drink,
which brought environmental consequences in the haciendas of the
Llanos de Apan, the main pulque-producing region. Through a case
study, this research uses the historical archives of a hacienda in the
region, as well as manuals and other contemporary texts, to discover
the environmental consequences of the boom in the pulquero business,
demonstrating that the complex relationship between human beings and
their environment contributed not only to think about that environment
but also to transform it, since our area of study was considered the ideal
for the cultivation of maguey for the production of pulque.
Keywords: Environmental history, alcoholic beverage, porfiriato,
haciendas, Llanos de Apan

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�Alexis Hernández

Introducción
¿La historia ambiental comienza en el estómago? Hace más de
una década esta pregunta había incentivado las reflexiones de
algunos historiadores norteamericanos agrupados en torno a la
revista Enviromental History,1 y la respuesta había sido clara:
se necesitaba comenzar por las pautas de consumo para poder
entender ciertas transformaciones ambientales del pasado, así
como para poder enriquecer las narrativas que hasta ese momento
dominaban la historia ambiental. Al trasplantar esta pregunta hacia
México podemos subrayar la suavidad del eco de este llamado.
Si lo buscamos dentro de los trabajos que se han escrito sobre la
región a tratar en este estudio, el eco desaparece por completo.
Es por ello que este artículo busca comprender las consecuencias
ecológicas del auge del consumo del pulque durante el porfiriato,
enfocando el lente en los espacios productivos, para de esta
forma evaluar el impacto que este proceso significó. Para ello
se procederá realizando un estudio de caso, teniendo como base
los archivos en la hacienda San Bartolomé del Monte, sita en
Tlaxcala, pero que según argumentamos, por factores históricos,
económicos y naturales pertenece a la región geográfica conocida
como los Llanos de Apan, la cual ha sido considerada el espacio
más propicio para el cultivo de maguey para la producción de
pulque, por lo que la hipótesis propuesta es aplicable, o por lo
Nicolaas Mink, “It begins in the belly”, Environmental History, núm. 14
(2019): 312–22.
1

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�Agua de las verdes matas

menos un indicador, de lo que sucedió en este espacio a inicios
del siglo XX.
El objetivo de este trabajo es, por una parte, mostrar
los cambios ambientales que la documentación de la hacienda
nos señala en la correspondencia del administrador, y que son
síntomas importantes de las transformaciones ambientales
producidas por la mercantilización cada vez mayor de un solo
producto del maguey: el pulque. Consideramos que este proceso
debe entenderse en una perspectiva de larga duración, por lo que
se aborda la problemática en una temporalidad más amplia, pero
subrayando que la demanda de pulque -aunado a una serie de
transformaciones históricas experimentadas en el último tercio
del siglo XIX- son responsables directas de la demudación
ambiental de la región, que dentro de sus consecuencias estaría la
casi desaparición del negocio pulquero a mediados del siglo XX.
Es decir, partimos de considerar que las fuerzas transformadoras
del ambiente surgen de las pautas de consumo de la población,
así como de las estrategias emprendidas por los propietarios de
las unidades productivas; en otras palabras: para comprender las
transformaciones ambientales de los Llanos de Apan no sólo hay
que analizar sus magueyeras y siembras que la documentación
histórica recoge, sino también entender lo que sucedía en las
mesas, fondas y pulquerías de los centros urbanos.2
Se trata de retomar lo propuesto por Nancy Shoemaker, y ubicar los alimentos dentro de nuestras variantes explicativas: “Situated at the intersection
of environmental history’s most troubling dualism, Man and Nature, food his2

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�Alexis Hernández

Buscamos evitar una narrativa lineal, simple y
declesionista3 de la historia, y situar este trabajo en la antípoda, es
decir, en una historia de tensión, resaltando los matices del proceso
histórico de tal forma que nos permita comprender el complejo
devenir de la región. Es decir, la presente investigación se mueve
entre el aprovechamiento de la tierra y su sobreexplotación, entre
la riqueza de los hacendados y el deterioro del entorno natural.
El último objetivo es, siguiendo a Manuel González de Molina,
introducir la preocupación por la sostenibilidad y la conciencia de
los límites físicos de la naturaleza, incitando a la reflexión sobre
nuestros hábitos de consumo y la percepción que tenemos sobre
ciertos alimentos; citando al historiador español: “La Historia
Ambiental aspira a entender, pues, la acción humana en su
contexto natural, pero no pretende explicarlo todo desde el prisma
ambiental. En esa medida, aporta al discurso historiográfico
tory could help historians escape the resolutely land-based terrain of farms,
fields, forests, waterways, cities, and suburbs where environmental historians
currently ask most of their questions”. Nancy Shoemaker, “Food and the intimate environment”, Environmental History, núm. 14 (2009): 340.
3
La etiqueta de historia trágica o declesionist narrative se les otorga a los
relatos unilineales de historia ambiental, que partiendo del presente o de un
desastre ecológico analizan en retrospectiva cómo se llegó hasta ese momento,
elaborando un relato explicativo como si fuera un fenómeno dominó, ignorando otras variantes que permiten complejizar el tema. Este tipo de trabajo han
sido criticados constantemente, y aunque se siguen practicando se considera
que fueron más numerosos durante una primera etapa de la historia ambiental.
Stefania Gallini, “¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en América Latina?”, Historia y Memoria, núm. Número Especial (2020): 197, https://
revistas.uptc.edu.co/index.php/historia_memoria/article/view/11594/9642.
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la preocupación por la sustentabilidad, en coherencia con su
vocación consecuentemente materialista y con la condición
material de toda relación social”.4
“De la ilusión a la erosión no hay más que medio siglo”5
El interés que ha generado a lo largo del tiempo el pulque
y la planta de donde proviene, el maguey, ha dado lugar a un
interés desde el periodo colonial por su estudio, desde distintas
ciencias y disciplinas, ya sea por la riqueza material que
generaba, por las propiedades de la planta y la bebida o también
por las problemáticas sociales que desencadenaba su consumo
excesivo.6 Los magueyes son plantas perennes, xerofitas, que
pueden vivir expuestas a altas temperaturas y con largos periodos
de sequía.7 Éstos pertenecen al género Agave, cuya distribución
geográfica es amplia y de larga data; la información que se tienen
acerca de la domesticación de la planta apunta a que este proceso
ocurrió hace por lo menos 11,000 años, lo que permitió que en el
centro de México, a lo largo de los milenios, se entretejiera una
Manuel González de Molina, “La historia ante el cambio climático: la
conciencia de los límites”, Ayer, núm. 125 (2022): 367.
5
El título se toma de un “poemínimo” del escritor mexicano Efraín Huerta.
Efraín Huerta, Poesía completa (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
2014), 463.
6
Rodolfo Ramírez, “El desarrollo de los estudios sobre el maguey en México, de la Ilustración a la Revolución”, Saberes. Revista de historia de las
ciencias y humanidades, núm. 7 (2020): 93–117.
7
Abisaí J. García Mendoza, “Los agaves en México”, Ciencias, núm. 83
(2007): 16, https://www.redalyc.org/pdf/644/64408704.pdf.
4

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relación importante siendo no sólo un centro geográfico de origen
y diversidad sino también de diversificación de la planta, lo cual
incluía su selección, manejo y aprovechamiento.8 Dentro de las
civilizaciones mesoamericanas, la planta y sus productos ocuparon
un lugar importante no sólo en su cotidianidad, sino también en
sus prácticas festivas y los rituales que las acompañaban.
Patricia Colunga ha detectado como más aptos para
la extracción de savia y producción de pulque 41 taxones,9
aunque puntualizando que dentro de este grupo sobresalen
algunas especies, que son: Agave salmiana, Agave mapisaga,
Agave americana, Agave atrovirens, Agave inaequidens y Agave
hookeri.10 Para los fines de nuestra investigación nos centraremos
en sólo uno de sus productos: el pulque, una bebida con cierta
gradación de alcohol -varía entre el 4 al 15%- que se obtiene
mediante la fermentación de la savia extraída de la planta, la
Patricia Colunga-García Marín et al., “Los agaves y las prácticas mesoamericanas de aprovechamiento, manejo y domesticación”, en Domesticación
en el continente americano, t. II. Investigación para el manejo sustentable de
recursos genéticos en el Nuevo Mundo, ed. Alejandro Casas, Juan Torres-Guevara, y Fabiola Parra (Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México;
Universidad Nacional Agraria La Molina del Perú, 2017), 275.
9
Patricia Colunga-García et al., eds., En lo ancestral hay futuro: del tequila,
los mezcales y otros agaves (Mérida: Centro de Investigación Científica de
Yucatán, A.C.; Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; Comisión Nacional
para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; Secretarpia de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología, 2007).
10
Gonzalo Álvarez, Del maguey al vaso: el manejo del pulque en las pulquerías del Distrito Federal y en las localidades abastecedoras [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2015),
8–10.
8

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cual después de crecer entre 8 y 12 años se sitúa en el momento
propicio para su explotación.
Entre todos los usos que se les daba a las especies más aptas
para la producción de aguamiel, el más redituable económicamente
desde el siglo XVII ha sido el de la producción de pulque. Este
elemento impactó el devenir histórico no sólo de las poblaciones
que habitaron el espacio de nuestro estudio sino de su mismo
entorno natural, pues comenzó a experimentar una importante
especialización agrícola como respuesta a la demanda creciente
de pulque en el siglo posterior a la conquista de las civilizaciones
mesoamericanas en la parte central del actual México. Conviene
decir que el consumo de la bebida extraída del maguey pulquero
data de tiempos anteriores al contacto europeo. Los mitos creados
en torno a ella dentro de la cosmovisión mesoamericana, así como
su uso ceremonial y la estricta regulación que rodeaba a la bebida,
mantuvieron los niveles de consumo, y por tanto, la explotación
del maguey, en niveles muy reducidos. El uso que se le daba a
la planta era sobre todo para la elaboración de ropa, viviendas,
como alimento, para la fabricación de enseres domésticos e
inclusive como combustible. Es durante el periodo colonial, y
bajo adversas condiciones económicas, sociales, demográficas y
políticas que comenzó la especialización agrícola del espacio de
nuestra investigación.
La historiografía existente ha señalado a los procesos
históricos de los siglos XVII y XVIII como el inicio de las
transformaciones agrícolas y ambientales consecuencia de la
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�Alexis Hernández

expansión magueyera en la región. Fue especialmente durante
el siglo XVIII donde se suscitaron las transformaciones más
profundas; en este caso, se cristalizaron en la extensión gradual
del cultivo del maguey por parte de las comunidades indígenas
como una estrategia para cumplir las exigencias tributarias, la
demanda cada vez más amplia del pulque como consecuencia de
la pérdida de control sobre el consumo de bebidas embriagantes,
y por último, la expansión de las haciendas en la región, espacios
productivos que comenzaron a competir directamente con
las comunidades y productores indígenas en la producción y
distribución de pulque.11
Existen dos hipótesis acerca de la expansión magueyera
durante el periodo colonial en la región central del actual México,
las cuales abordaremos a continuación. Partiendo del estudio de
la región de los Llanos de Apan, el historiador Rodolfo Ramírez
indica que al mediodía del siglo XVIII se presentaron las
condiciones propicias para la modificación del negocio pulquero,
incluida la especialización agrícola de la zona. Este proceso fue
gradual, comenzando con la lenta apropiación de una especialidad
indígena -la explotación magueyera- realizada por corporaciones
religiosas, en especial los jesuitas, pero también por comerciantes
novohispanos, quienes paulatinamente acrecentaron sus
fortunas mediante el acaparamiento de las tierras, las plantas y
Rodolfo Ramírez, “La especialización agrícola de la región de los Llanos
de Apan, el surgimiento del cultivo del maguey de aguamiel (siglos XVI-XVIII)”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 64 (2021): 41–81.
11

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la producción del pulque, que experimentó una fuerte demanda
debido al crecimiento poblacional.12
Por otra parte, Bradley Skopyk sitúa el inicio de la expansión
magueyera en la parte central de México un siglo antes, en el siglo
XVII. Tomando como estudio de caso a Tlaxcala, pero declarando
que su hipótesis puede ser aplicada para todo el centro de México,
concluye que durante este siglo se dieron las condiciones políticas,
sociales, económicas y ecológicas, que permitieron a un número
importante de comunidades indígenas, caciques y españoles la
adopción del cultivo de maguey como una opción rentable para
sus tierras; no obstante este proceso conllevó a importantes
consecuencias ecológicas, inclusive transformando los sistemas
agrarios preexistentes y dando lugar al llamado metepantle, una
forma novedosa de aprovechamiento de la tierra que incluía el
uso del maguey y de otros cultivos cerealeros, especialmente en
las laderas, para aprovechar así tierras incultas, de mala calidad
o aquellas que habían sido erosionadas por el paso incansable de
los ganados. A diferencia del escenario ocurrido en los Llanos de
Apan, la apropiación del saber indígena sobre los magueyes por
parte de comerciantes españoles fue posterior al inicio del auge
del negocio pulquero. Es decir, en un primer momento fueron los
caciques indígenas y las comunidades quienes emprendieron las
tareas necesarias para satisfacer la creciente demanda de pulque,
pese a la existencia dispersa de españoles dentro del negocio; los
12

Ramírez, 65.

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archivos que atestiguan los conflictos entre indígenas muestran la
preeminencia de éstos dentro de la producción y comercialización
del pulque.13
En ambos casos podemos señalar la adopción del cultivo
de maguey -y su explotación para la producción de pulque- como
una estrategia para enfrentar las demandas tributarias, así como
las adversas condiciones sociales y económicas del momento; y
enfatizando la propuesta de Bradley Skopyk, como respuesta a
condiciones ecológicas y climáticas marcadas por transformaciones
globales como la Pequeña Edad de Hielo y el Mínimo de Maunder.
Más allá de esta incipiente discusión, consideramos que ambos
estudios no se contraponen, aunque sí delinean características
específicas en cada proceso. Lo fundamental reside en considerar a
las expansiones de los cultivos del maguey en la región central de
México como un cambio con profundas y radicales consecuencias
ecológicas, económicas y culturales. Tomando en cuenta lo tratado
previamente, creemos que las bases para la especialización agrícola
de los Llanos de Apan se produjeron en el transitar del siglo XVII
al siglo XVIII, y sin duda permitieron el florecimiento de un nuevo
negocio, el del pulque, que perviviría durante los siglos posteriores
y especialmente en el periodo que nos interesa, al alba de siglo XX,
cuando mostraría sus límites llevándolo a su casi desaparición en
décadas posteriores.
Bradley Skopyk, Colonial cataclysms. Climate, landscape and memory
in Mexico´s Little Ice Age (Tucson: The University of Arizona Press, 2020),
89–130.
13

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Aunque es necesario considerar que durante estos siglos los
negocios formados alrededor del maguey sufrieron fluctuaciones
importantes, en esencia la forma de explotación de la planta se mantuvo
casi inmóvil; lo que sí se modificó profundamente fue la forma en la
que se aprovechaba entre las comunidades, las haciendas y ranchos,
pasando a mercantilizar sólo una de las formas de aprovechamiento
del maguey: el pulque. Esto resulta importante, pues parte de nuestra
argumentación se sostiene en que la explotación casi exclusiva de
un solo producto dejó de lado los servicios ecológicos que otrora
proveía dentro del ecosistema, lo que es válido al menos para las
haciendas pulqueras a inicios del siglo XX.
La importancia de lo mencionado en renglones previos
reside en que permite contextualizar las transformaciones
ambientales que conllevó tal especialización agrícola a lo largo
de los siglos y que nos permite comprender el medio natural
donde se vivieron los procesos históricos que trataremos en las
siguientes páginas. Pues, si bien la expansión magueyera en el
periodo colonial resultó una brillante estrategia para combatir las
adversidades naturales, sociales, políticas y económicas a las que
se enfrentaban, por otro lado la proliferación excesiva condujo
a transformaciones ambientales como la erosión de tierras y la
necesidad cada vez mayor de ampliar los terrenos de cultivo.14
Si desde el periodo colonial se comenzaban a mostrar
las principales consecuencias ecológicas de la multiplicación
14

Skopyk, 123.

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magueyera ¿ante qué escenario nos enfrentamos al estudiar el
inicio del siglo XX? A la luz de las investigaciones hechas hasta
el momento, podemos mencionar que la tensión inherente al
periodo colonial seguía vigente: mientras que por una parte se
utilizaba como una forma de aprovechamiento de las tierras menos
fértiles y que se situaban en las laderas, también es cierto que la
explotación del maguey para extracción de aguamiel condujo a un
mayor deterioro ambiental, pues para satisfacer la demanda de una
población cada vez más numerosa en los centros urbanos, se tenían
que ir utilizando un número mayor de tierras; a este proceso habría
que agregarle las transformaciones económicas, sociales y políticas
verificadas durante el porfiriato, que permitieron acceder al pulque
a nuevos mercados, aumentando la presión sobre los suelos que
mantenían la producción de aguamiel. Es decir, a cuestiones de
larga data como la especialización de la región se aunaron nuevos
elementos coyunturales, que impulsaron una mayor demanda de
pulque, lo que llevó a las unidades productivas a una explotación
cada vez mayor, y por tanto, a un deterioro ambiental que estaría
entre las causas del declive de la producción pulquera en el siglo
XX. Debido a la amplitud regional y a la limitación documental
a la que nos enfrentamos, se procederá a observar los detalles,
limitando nuestra escala a un caso en específico, el de la hacienda
San Bartolomé del Monte. La limitación espacial no aspira a evadir
diálogos más amplios, sino todo lo contrario, busca insertarse
en esas problemáticas y discusiones, procediendo a observar un
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espacio en particular para proponer una hipótesis que permita
explicar las transformaciones regionales.
Orden, progreso y borrachera
A manera de introducción se ha intentado hacer un recorrido
deambulando por un pasado más antiguo que permita entender
lo que se vivió a principios del siglo XX. Antes que vernos
seducidos por los orígenes de la transformación ambiental, resulta
fundamental establecer que consideramos que para leer en clave
ambiental el pasado, es necesario observar los procesos históricos
no sólo detenidamente sino también por periodos más amplios. En
este caso, al partir de las transformaciones en los agroecosistemas
de aquellos espacios productivos del maguey durante el periodo
colonial, se busca principalmente atender una realidad: un número
importante de las transformaciones ambientales ocurren como
consecuencia de procesos largos, no son inmediatas, pues tardan
décadas en volverse perceptibles.15
Al andar entre los cultivos del maguey, la prisa no tiene
espacio entre los bordos en los cuales se asientan; si consideramos
que su cultivo oscila en promedio entre los 8 y 12 años, podemos
entender los ritmos en los que se verificaron estas transformaciones.
Los cambios en el ecosistema no se presentaban de forma brusca
Alejandro Tortolero, “El historiador que «hablaba» con los pájaros: Juan
Carlos Garavaglia y la historia ambiental latinoamericana”, en Juan Carlos Garavaglia. La pasión por la Historia, ed. Josep M. Fraderea y Raúl O.
Franklin (Buenos Aires: Prometeo, 2020), 154.
15

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y violenta, sino por el contrario, inscritos en procesos largos.
No se está proponiendo un medio ambiente estático en la región
que heredaría siglos de explotación, sino por el contrario, un
proceso de larga data donde existieron ciclos de crecimiento y
constricción, y donde la temporalidad elegida corresponde a un
proceso de crecimiento en el cultivo magueyero, como resultado
de las transformaciones ocurridas en México desde las últimas tres
décadas del siglo XIX, lo que permite evaluar las consecuencias
de este proceso a inicios del siglo XX.16
En la aurora del siglo XX, el aspecto que presentaba
México distaba en ciertos aspectos de las décadas previas. En este
momento encontramos un Estado más sólido, con un régimen
consolidado que marcaría un modelo de nación a seguir. El modelo
de desarrollo francés fue el elegido por el régimen porfirista.
Éste se fundaba en un nacionalismo moderno, cosmopolita y con
predilección de lo urbano sobre lo rural, que concebía la nación
como una construcción homogénea y occidentalizada, organizada
científicamente y con una orientación claramente marcada hacia el
mercado internacional.17 Esto no implica que dejara de ser un país
complejo. Al contrario, las contradicciones internas parecieran ser
Durante el periodo colonial, cuando se verificó la transición hacia la especialización magueyera en diversas regiones las consecuencias ecológicas se
experimentaron en un par de décadas. Skopyk, Colonial cataclysms. Climate,
landscape and memory in Mexico´s Little Ice Age, 123–28.
17
Alejandro Tortolero, Penser avec des chiffres. Banque et investissements
français au Mexique, 1880-1929 (Rennes: Presses Universitaires de Rennes,
2018), 28.
16

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inherentes al modelo que se siguió, el de una nación que mientras
por una parte experimentaba un crecimiento económico sostenido,
así como la expansión de los ferrocarriles, la llegada de bancos,
industrias y la modernización agrícola en algunas regiones, por el
otro, apoyaba su economía en una raquítica circulación monetaria;
mientras que la creación de un mercado nacional y la integración
al mercado internacional eran una realidad, el endeudamiento y la
existencia de la tienda de raya en algunas haciendas mostraban el
otro rostro del México porfirista.
La compleja nación, con el deshojar de los años finales
del siglo XIX y principios del XX, se convertía en una sociedad
cada vez más numerosa. Estos elementos en conjunto con la
consolidación de un mercado nacional gracias a la expansión
ferrocarrilera, así como la creación de empresas monopolizadoras
-por ejemplo, la Compañía Expendedora de Pulque- que buscaron
controlar desde la producción hasta la venta de la bebida en los
centros urbanos, permiten explicar el auge del negocio. Estas tres
variantes explicativas, insertas dentro de un marco general, el del
porfiriato y sus transformaciones económicas, políticas y sociales,
permiten comprender la pertinencia de estudiar el periodo al que
nos enfocamos, pues es un momento idóneo para evaluar las
consecuencias ecológicas que esta situación acarreó.
En este contexto, las unidades productivas de la región de
los Llanos de Apan aprovecharon la situación que se les presentaba,
articulándose “con toda la infraestructura, el capital y la capacidad
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productiva necesaria para convertirse en una empresa moderna
a finales del Porfiriato.”18 Aunque diferimos en considerar a las
haciendas de la región y por lo tanto al negocio pulquero como una
empresa moderna, resulta importante subrayar que la articulación
hacia los mercados urbanos mediante el ferrocarril permite, en
parte, explicar el auge de la bebida, pues debido a la forma en la que
se produce el pulque -mediante la fermentación- el tiempo que se
encuentra en condiciones óptimas para ser bebido es relativamente
corto, y la posibilidad de transportarlo rápidamente representó una
gran ventaja para los productores.
Existen algunas investigaciones que permiten comprender
la magnitud del auge del negocio pulquero durante este periodo.
Diego Pulido, al abordar las prácticas libatorias a principios del
siglo XX en la ciudad de México, encuentra que entre una cuarta y
una quinta parte de los ingresos fiscales del Distrito Federal durante
los años 1896 y 1910 provenían únicamente de la recaudación de
impuestos relacionados con la bebida proveniente del maguey,
y señala: “En 1900 alcanzó su punto más alto, al recaudar 1 104
531.48 pesos de un total de 3 996 046.51, equivalente de ese modo
a 27.64% del presupuesto anual, mientras que el mínimo fue en
1908, año en que representó 22.61% de este.”19 Si consideramos
Rodolfo Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930 (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2018), 23.
19
Diego Pulido, ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas populares
en la ciudad de México a principios del siglo XX (México, DF: El Colegio de
México, 2014), 24.
18

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que la ciudad de México era uno de los principales mercados para
las haciendas de la región de nuestro interés, estas cifras pueden
sugerir lo sucedido en la última década del porfiriato.
Otro indicador del aumento en la demanda de la savia
fermentada del maguey lo encuentra Rodolfo Ramírez al estudiar las
cargas de pulque que transportaban distintas empresas ferroviarias,
entre ellas la del Ferrocarril de Hidalgo y del Nordeste, el Ferrocarril
Mexicano, Ferrocarriles Nacionales de México y el Ferrocarril
Interoceánico. Observa que el incremento paulatino comienza a
partir de la última década del siglo XIX, siendo en este periodo
donde el Ferrocarril Mexicano presenta un marcado crecimiento;
algunos años posteriores los otros ferrocarriles experimentaron un
proceso similar, de forma que el autor escribe: “Así, de 1900 a
1913 se llegan a cantidades extraordinarias, lo que coincide con
la época del auge en la producción de las haciendas pulqueras
y, al mismo tiempo, en la gran demanda existente en la capital,
además de ser el momento […] de la organización de las primeras
compañías expendedoras de la bebida, que intentaron monopolizar
la producción, distribución y comercialización del pulque […]”20
Aunque es cierto que el momento al que asistimos mediante
la documentación es privilegiado para evaluar las consecuencias
ambientales de este auge, es importante señalar que si fijamos
nuestra atención sobre la demanda de pulque en una duración más
Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, 61.
20

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amplia, podemos notar otros momentos de auge en el negocio. La
importancia de este periodo reside en la recuperación de los niveles
de producción y consumo de la bebida posterior al tormentoso
siglo XIX, que en conjunto con los factores mencionados permite
comprender el alcance del esplendor pulquero en este periodo,
como lo señala Mario Huacuja y Juan Felipe Leal, que al construir
series de precios y de recaudación fiscal encuentran que: “La
recuperación y la expansión de cobro de tales impuestos entre 1865
y 1917, hallan su explicación en el rápido crecimiento del mercado
capitalino ocurrido en el último tercio del siglo pasado; en la
construcción de los ferrocarriles, que logró activar un espectacular
boom de la economía pulquera; en la consolidación del Estado
nacional, y en la reorganización de la hacienda pública […]”21
Como se puede inferir de lo mencionado anteriormente, el
pulque era una de las bebidas favoritas de la población, no sólo en
la ciudad de México sino en toda la parte central del país; como
se mencionó al inicio del artículo, la historia de las comunidades
humanas en esta área ha sido íntimamente bordada con ixtle y
espinas de maguey. Necesario es puntualizar que, si bien se han
mencionado los múltiples usos que se hacían de la planta, en las
haciendas magueyeres el interés principal era la mercantilización
de la savia fermentada; de la misma forma en los centros urbanos
el principal producto que se buscaba era el pulque. Aunque existía
Juan Felipe Leal y Mario Huacula, Economía y sistema de haciendas en
México. La hacienda pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX (México,
DF: Juan Pablos Editor, 2011), 110.
21

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toda una serie de prácticas culturales en torno al maguey pulquero
-que hasta la fecha son visibles en las zonas donde aún se cultiva-,
en esta investigación nos limitamos al pulque por su importancia
en el periodo estudiado.
El pulque es una bebida alcohólica resultado de la fermentación de la savia del maguey conocida como aguamiel. El
agrónomo y hacendado José Carmen Segura definía al aguamiel
de la siguiente manera: “[…] es un líquido azucarado, incoloro, ligeramente ácido, límpido y transparente […] de sabor dulce
y de olor herbáceo especial”.22 Debido a sus características, el
aguamiel varía en sabor, calidad y composición, de acuerdo a la
planta, a la tierra y a las condiciones atmosféricas; una lluvia o
el exceso de calor o frío, podían estropear la savia, por lo que la
producción del pulque también dependía de estos vaivenes. Esta
bebida es descrita por el mismo autor en los siguientes términos: “El pulque es el producto de la fermentación del aguamiel;
es un líquido alcohólico, mucilaginoso, teniendo en suspensión
corpúsculos blancos que se dan al líquido este color y un olor sui
generis, de un sabor especial, más ó menos azucarado, según sea
fuerte o suave.”23 Es esta bebida la que se convertiría en una de
las más socorridas en la región central del país, ya no sólo en los
centros urbanos, sino en las haciendas mismas y en los pueblos
José C. Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus
productos (México: Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1891),
105.
23
Segura, 109.
22

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anejos a ellas. Como se mencionó al inicio del artículo, desde
los siglos inmediatos a la conquista gozó de gran popularidad,
y para el periodo de nuestro interés esta sed de pulque no hizo
sino aumentar, al punto de convertirse, en consideración de la
élite porfiriana y de los grupos más acomodados, en un verdadero
problema, pues al igual que al maíz se le atribuía una connotación
negativa debido a la alta demanda dentro de los grupos sociales
que se ubicaban en los estratos más bajos de la pirámide que era
la sociedad porfirista, siendo, en consideración de esos grupos, un
obstáculo para la modernización del país.24
La venta y el consumo de pulque que existía en los centros
urbanos iba acompañada de toda una serie de prácticas culinarias
que no hacían sino reforzar la imagen negativa que se cernía no sólo
sobre la bebida, sino también sobre sus consumidores, y en menor
medida sobre sus vendedores y productores. En esta dinámica,
los alimentos de los que se acompañaba el consumo de pulque en
la mayoría de los expendios recibían las mismas connotaciones
negativas que la bebida. Estos distintos platillos tenían gran
relevancia pues muchas de las pulquerías eran reconocidas por los
alimentos que preparaban las mujeres, tanto dentro del expendio
como en sus inmediaciones. De esta manera, el bullicio, el
desorden, los conflictos que se suscitaban del consumo excesivo de
la bebida, los aromas y sabores de los alimentos que acompañaban
Jaffrey M. Pilcher, ¡Que vivan los tamales! Food and the making of
Mexican identity (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1999), 70.
24

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los litros de pulque, todo resultaba preocupante para ciertos grupos
sociales, pues en su consideración no sólo obstaculizaban el
progreso y la modernización del país, sino también eran de mal
gusto y antihigiénicos.25
Por su cercanía y densidad demográfica, el principal
mercado de las haciendas de los Llanos de Apan era la ciudad de
México, ciudad que ya no sólo era de los palacios sino también de
las pulquerías, como hicieron notar en mayo de 1909 los editores del
periódico El Diablito Rojo.26 Esta situación permite comprender
la amplitud de la demanda de pulque en el centro urbano más
importante del país. Las consecuencias en términos sociales y
culturales de este creciente consumo de pulque es un tema que
superaría nuestra actual investigación, por lo que nos limitamos
a subrayar la magnitud de la demanda de pulque; retomando a
Alan Knight, podemos inferir lo que esto significó para las
unidades productoras: “[…] el pulque de los llanos de Apan inundó
la ciudad de México para saciar la sed de la capital, que exigía
medio millón de litros diarios”.27 Aunque es cierto que, como
mencionaba José C. Segura, en la última década del siglo XIX, en
Áurea Toxqui, “Breadwinners or Entrepreneurs? Women’s involvement
in the pulquería world of Mexico City, 1850-1910”, en Alcohol in Latin America. A social and cultural history (Tucson: The University Arizona Press,
2014), 119.
26
Citado en Pulido, ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas
populares en la ciudad de México a principios del siglo XX, 11.
27
Alan Knight, La revolución mexicana. Del porfiriato al nuevo régimen
constitucional (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2010), 115.
25

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Tlaxcala, Querétaro y Puebla se consumían grandes cantidades de
pulque, y que la producción del mismo en Guanajuato, San Luis,
Oaxaca, Michoacán, Jalisco y estado de México sobrepasaban en
conjunto a lo que se consumía en la ciudad de México, su alcance
era limitado a comparación con la región de nuestro interés, por lo
que es totalmente plausible que tomemos como indicadores de la
creciente demanda de pulque lo ocurrido en la ciudad de México.28
Fotografía 1.
El pulque era consumido por personas de todas edades.

Fuente: Hermanos Casasola, Personas consumen pulque a la entrada
de una pulquería, 1917, Fototeca Nacional, INAH.
28

Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus productos, 5.

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Al revisar la documentación de la hacienda San Bartolomé del
Monte, ésta nos muestra que casi la totalidad de su producción
pulquera era dirigida hacia la ciudad de México y en una
cantidad mucho menor hacia Texcoco, además de una parte que
era consumida al interior de la finca por los trabajadores. En
este caso, desde 1906 cuando Ignacio Torres Adalid adquiere la
hacienda, y hasta 1909 -momento en el que se funda la Compañía
Expendedora de Pulque- la producción de San Bartolomé del
Monte se distribuía mayoritariamente en los expendios propiedad
de la familia Adalid, como lo atestigua la copiosa correspondencia
entre el administrador de la hacienda y el dueño, donde al tomar
posesión de la finca y en el proceso de adaptación, las quejas de los
familiares del propietario son constantes. Por tomar un ejemplo,
el 6 de septiembre de 1906 reportaba la queja en los siguientes
términos: “El Sr. Joaquín Adalid me escribió refiriéndose, quejoso
del Pulque; le contesto atentamente suplicándole nos dispense y
una vez más me dedico con empeño á evitarle mas molestias en
este ramo.”29
La hacienda de la que se ocupa nuestro estudio se
encuentra inserta en la dinámica comentada previamente, en la
que las haciendas magueyeras ligadas a los mercados urbanos y
articuladas con la infraestructura ferroviaria, se ven orilladas a
satisfacer las demandas de un mercado nacional consolidado, y
Archivo Histórico de la Hacienda San Bartolomé del Monte (en adelante
AHHSBM), Correspondencia 9 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 185.
29

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especialmente el de la ciudad de México. Es aquí donde podemos
inferir que las haciendas de la región -con sus necesarios matices
abordados más adelante- se ajustan a lo propuesto por Alejandro
Tortolero sobre las haciendas, cuando menciona que “[…] México
sufrió una transformación importante en el último tercio del siglo
XIX sobre todo en las regiones ligadas a la expansión urbana y a
los mercados interconectados a los sistemas ferroviarios. En estas
regiones la hacienda no es una explotación ineficiente, sino que
allí encontramos una unidad productiva con importantes avances
tecnológicos, con propietarios interesados en la explotación
racional y en los beneficios mercantiles.”30
De esta manera, en la primera década del siglo XX
nos encontramos ante el momento de esplendor del negocio
pulquero. No obstante, esta situación no es exclusiva de la
región, ya que podemos encontrar contextos similares en
otras latitudes, especialmente en aquellas regiones conectadas
al mercado nacional e internacional. Este proceso no estuvo
exento de contradicciones e impide hacer generalizaciones, ya
que el mosaico agrícola que era México durante el periodo no lo
permite. Resulta importante señalar que el auge que nos interesa,
el del pulque, se presenta en un sector agrícola tradicional, menos
propenso a las innovaciones tecnológicas, pero que al estar
ligado a la demanda del mercado nacional obliga a los centros
Alejandro Tortolero, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el
campo mexicano. 1780-1920 (México, DF: Siglo XXI; Universidad Autónoma
Metropolitana - Iztapalapa, 2008), 38.
30

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productivos, especialmente a las haciendas, a adoptar diversas
estrategias para poder satisfacerla. Aunque la historiografía
generalmente ha considerado “la modernización” de las
haciendas pulqueras como la forma en la que los productores
responden a esta demanda, el estado de nuestra investigación
nos indica que contrario a la idea de una modernización, sólo
existieron anhelos modernizadores que terminaron por reforzar
el modelo preexistente al no transformar la estructura económica
y social de las haciendas magueyeras.
Pese al intento de diversos hacendados como el del
agrónomo José C. Segura por introducir nuevas herramientas
para el proceso de recolección del pulque, para el periodo de
nuestro interés no existen datos concluyentes que permitan
hablar de la modernización en las haciendas pulqueras. El
contexto demográfico, social, económico y político del porfiriato
permiten entender qué ocasionó el auge del negocio pulquero; las
respuestas de los empresarios y hacendados ante esta oportunidad,
así como sus consecuencias ecológicas son las que se evaluarán
a continuación.
Entre la agricultura y la aristocracia. Haciendas,
magueyes, pulque y medio ambiente
Durante el porfiriato, los Llanos de Apan fueron una región
dominada por las haciendas, espacio donde tenía sus propiedades
la llamada “aristocracia pulquera”, conformada por los personajes
más importantes del negocio. A este grupo, que bajo la euforia de
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la reconstrucción nacional posterior a la vorágine revolucionaria
fue atacado constantemente, José Vasconcelos se refería en los
siguientes términos: “Sus obras son los tinacales donde fermenta
el pulque. Haciendo todo esto llevan siglos […] A ellos, familias
sin gloria, pergaminos de maguey, aristocracia pulquera. Mientras
subsistan no será posible educar, no será posible salvar a la
población del centro de México.”31
Generalmente el hacendado en la región peregrinaba
entre dos de las realidades históricas que cohabitaban en
el país, y su imagen se ajusta a la siguiente descripción: “su
lado modernizador y su orientación mercantil lo impulsan a la
innovación, pero su posición social de actor de tipo antiguo, de
actor en sociedades de antiguo régimen, le confieren un estatus
y una búsqueda de prestigio que es necesario enfatizar.”32 La
región, en consecuencia, se veía inmersa entre ambos polos,
por una parte conectada mediante las vías férreas a los centros
urbanos cada vez más modernos, cercana a unidades productivas
agrícolas con fuertes sumas de inversión en tecnología, pero
por otro lado con una riqueza cada vez mayor que se basaba
en el auge de una bebida fuertemente criticada por aquellos
propulsores de la modernidad, atada a una agricultura tradicional,
a formas de trabajo antiguo, donde el endeudamiento limitaba la
El Maestro. José Vasconcelos, “Aristocracia pulquera”, 1 de junio, 1921,
217.
32
Tortolero, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano. 1780-1920, 53.
31

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libertad de movimiento de los peones de las haciendas, y donde
instituciones sociales de tipo antiguo se encontraban en una
lenta transición que generaría conflictos y protestas al interior
de los latifundios.
Fue este grupo el que dominó económica, política y socialmente la región. Para dimensionar la cuestión puede servirnos
como indicador lo que menciona un texto presentado en 1898 ante
el Congreso Internacional de Agricultura que tuvo lugar en Forth
Worth, Texas. En él se contabilizaban 278 haciendas y ranchos
pulqueros, y resulta esclarecedor que gran parte de los ranchos
que se encontraban anexos a las haciendas formaban parte de la
misma unidad productiva, aunque eran registrados como propiedades individuales.33 En el caso de San Bartolomé del Monte, la
hacienda contaba con dos ranchos cercanos, el de Santa Teresa
y Tlamapa, cuya producción de pulque era enviada a la hacienda
para de ahí ser embarcados hacia la ciudad de México.34 Para
poder comprender la importancia del grupo dentro del negocio
pulquero y la región, retomamos la caracterización que algunos
autores hicieron de ellos, considerándolos como una “parte integrante de una burguesía diversificada y concentrada, que sigue
patrones monopólicos; lo mismo en la agricultura que en el comercio, la banca y la industria. Se trata de componentes de la oligarquía “científica” que, conforme avanza el siglo, tiende más y
Pedro Rincón Gallardo, El maguey (México: Imprenta de la Sociedad
Agrícola Mexicana, 1901), 22.
34
AHHSBM, Correspondencia 30 de octubre de 1907, Libro 3, f. 1.
33

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más hacia una súper concentración, que margina inevitablemente
a otros segmentos de las clases dominantes.”35
De esta forma, este antiguo corredor transitado por los
arrieros que partían de Veracruz en su camino hacia la ciudad
de México, y que geográficamente coincidía con los vértices
de los estados de Hidalgo, Tlaxcala y el estado de México, se
encontraba repleto de haciendas, en menor medida ranchos y
en proporciones inferiores, de pueblos. Los límites espaciales
de una región generalmente son bastante tenues; en nuestra
concepción, para delimitar los Llanos de Apan podemos partir
de su devenir histórico, condiciones naturales y orientación
productiva, pero en términos físicos, la altitud del terreno es un
indicador que permite definir los límites del espacio de nuestro
estudio. Lorenzo Monterrubio en su trabajo sobre las haciendas
pulqueras, expresaba: “Cuando en algún lugar la producción
pulquera deja de ser la predominante, cediendo lugar a la
explotación de otros cultivos, a la ganadería o a la maderería,
encontramos un indicativo de gran relevancia para comenzar
a acotar la zona.”36 Al estudiar el terreno encontramos que
más allá de la propuesta de Monterrubio de ubicar los límites
espaciales en los 2,600 metros de altitud, lo más acertado sería
Juan Felipe Leal y Mario Huacula Rountree, “San Antonio Xala. La vida
en una hacienda pulquera en los primeros días de la revolución: 1910-1914”,
Estudios Políticos, núm. 18–19 (s/f): 253, https://www.revistas.unam.mx/index.php/rep/article/view/61106.
36
Antonio Lorenzo Monterrubio, Las haciendas pulqueras de México (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2007), 34.
35

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acotar el espacio de nuestro estudio por encima de los 3,000
metros de altitud.
Mapa 1.
La altitud de los Llanos de Apan como delimitador regional

Fuente: Elaboración del autor con recursos obtenidos del satélite ALOS
de la Japan Aerospace Exploration Agency y National Aeronautics and
Space Administration.

Al analizar otras propuestas para delimitar la zona, como la de la
CONABIO, verificamos que para incluir haciendas importantes
que quedarían fuera por la variante de la altitud, y para practicidad
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de esta investigación, habría que situar la región de los Llanos de
Apan en las siguientes coordenadas: 20°04’48”N, 98º38’24’’O
- 19°27’00”N, 98º12’36’O.37 Es necesario enfatizar, lejos de
idealizar el espacio de nuestro estudio como el más apto para el
cultivo de maguey, que lo importante para una discusión desde la
historia ambiental sería problematizar el área, pues esto permite
contrastar realidades históricas sobre ideas que se hicieron,
y de esta forma proponer que fueron actores sociales, factores
históricos, económicos, sociales -y en menor medida naturaleslos que permitieron la emergencia de la idea sobre “la región
pulquera”, y por tanto la especialización agrícola de la región.
Estas unidades productivas en los Llanos de Apan
medían en promedio 1,500 hectáreas y contaban con una doble
racionalidad productiva, ya que gran parte de los espacios
estaban destinados para el cultivo del maguey, y en menor
número para diversos cereales y hortalizas.38 La hacienda en sí
constituía no sólo una unidad productiva, sino una comunidad
humana jerarquizada en donde en la cúspide se encontraba el
hacendado, y posteriormente un universo de trabajadores que
variaba en el tipo de funciones desempeñadas y por tanto en su
remuneración. Dentro de este grupo existían contrastes bastante
Laura Arriaga Cabrera, Verónica Aguilar Sierra, y Javier Alcocer Durand,
Aguas continentales y diversidad biológica de México (México, DF: Comisión
Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, 2000), 119.
38
Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, 40.
37

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marcados; estos latifundios hacían sobre todo una ostentación
de la modernidad porfirista, generalmente visible en su
arquitectura, pues sus sistemas de trabajo, la deficiencia técnica
y tecnológica en la agricultura, así como sus sistemas de cultivo
contradecían esa apariencia. La gran propiedad de los Llanos de
Apan era así “un sistema económico y social, al igual que los
pueblos, fundamentado en los derechos de uso de la tierra y el
agua, cuyo objetivo era la explotación de los recursos naturales
por medio del cultivo y/o el arrendamiento. Este objetivo se
conseguía a través de la organización del trabajo, así como la
provisión de las empresas con las instalaciones necesarias para
el sustento.”39
La hacienda de San Bartolomé del Monte, en los años
de nuestro estudio, pasa a manos de uno de los personajes más
prominentes en el comercio del pulque durante el porfiriato,
Ignacio Torres Adalid. Aunque la transacción fue realizada
en septiembre de 1906, el proceso de traspaso se llevó
algunos meses y no es sino hasta noviembre del mismo año
que se concluye.40 Esta unidad productiva no se ajusta a las
dimensiones mencionadas en el párrafo previo, pues contaba
con 12,540 hectáreas -de las cuales casi el 60% de su extensión
eran de monte-, empero se ajusta a las descripciones hechas
sobre las haciendas pulqueras, además que geográficamente se
María Eugenia Ponce, “El habitus del hacendado”, Historia y Grafía, núm.
35 (2010): 57.
40
AHHSBM, Libro 110, f. 840.
39

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encuentra inserta en el espacio de nuestro interés, y su principal
producto comercial era el pulque. Además, es un claro ejemplo
de las actitudes tomadas por los propietarios para expandir el
cultivo de maguey, pues paulatinamente se iba desbrozando el
monte para ir dando lugar a nuevas magueyeras.
Al intentar analizar la forma en la que se concebía la
región, existe una frase que ha marcado nuestra comprensión, y
que lanza sobre este espacio una imagen bastante negativa. Uno
de los escritores mexicanos decimonónicos más importantes,
Manuel Payno, en su estudio sobre el maguey, describía hacia
1864 de la siguiente manera el espacio geográfico de nuestro
interés: “La región del maguey, destituida de arboledas, es una
tierra delgada, pedregosa y árida en muchos lugares, presentando
en lo general un aspecto de monotonía que desconsuela, pues
nada hay tan triste como una hacienda de pulque…”41 Esta
imagen quedaría grabada en la concepción sobre el lugar, pues
trabajos posteriores no hicieron sino repetir el sentido de la frase.
Un ejemplo de ello es el apartado que Luis Velasco dedica a la
parte tlaxcalteca de la región de los Llanos de Apan: “En esos
llanos tristes, en que falta el agua, y que sólo lo fertilizan las
lluvias, crecen asombrosamente los agaves, y sólo se descubren
las extensas magueyeras y uno que otro sembradío.”42
Manuel Payno, Memorias sobre el maguey mexicano y sus diversos productos (México: Imprenta de Andrés Boix, 1864), 37.
42
Luis Velasco, Geografía y Estadística de la República Mexicana, t. XI
(México: Oficina de la Secretaría de Fomento, 1892), 46.
41

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Mapa 2.
Ubicación de las haciendas y ranchos en los llanos de Apan
durante el porfiriato

Fuente: Elaboración del autor con base en Monterrubio, Las haciendas,
2007.

De esta manera, el antiguo corredor pasa a ser inmortalizado como
un espacio que, por sus condiciones geográficas, sólo es apto para
el cultivo de maguey, convirtiéndose así en el “altiplano pulquero”,
pues como menciona José C. Segura: “La verdadera zona del
maguey manso fino, es más bien fría que templada, cuyos límites
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ya hemos designado al principio de esta Memoria; tiene una altitud
sobre el nivel del mar de 2,220 metros á 2,700, y su composición
geológica es una toba arcillosa, llamada tepetate”.43 Esta somera
caracterización de las condiciones edafoclimáticas, vista desde una
mirada crítica, no hizo sino justificar la preeminencia del cultivo de
maguey frente a otros, construyéndose así una visión limitada de
la complejidad de la región, pues pese a esas condiciones adversas
del suelo y el clima, los magueyes también necesitan de bastantes
cuidados, como el mismo autor lo indica: “Aunque constituido para
soportar las sequías y la rápida evaporación, debido á la altura en que
vegeta, los rigores del invierno, las granizadas y otras inclemencias
cuando está en producto, le perjudican, pues es bastante sensible
á las influencias atmosféricas, disminuyendo su producto por un
abatimiento en la temperatura, por los fuertes vientos que soplan y
por cualquiera perturbación atmosférica”.44
Como se sigue de los párrafos anteriores, existen limitaciones
naturales dentro de la región que por una parte han sido subrayadas al
extremo para caracterizarla como un espacio monótono, de aspecto
triste y casi desértico, donde casi nada se podía cultivar excepto
el maguey. Esta imagen decimonónica no se ajusta totalmente a
la realidad, las haciendas tenían una doble racionalidad, donde
mientras que una parte se destinaba a los cultivos que podían ofrecer
al mercado, otra parte se usaba para las necesidades al interior de la
43

62.
44

Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus productos,
Segura, 61.

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hacienda, no sólo para alimentar a sus trabajadores, sino también a los
animales y acumular reservas para los tiempos más difíciles. Si bien
no era una tierra paradisíaca, no es tampoco una tierra a la que no se
le pudieran arrancar otros cultivos. Si revisamos la documentación
de la hacienda San Bartolomé del Monte, las referencias a otros
cultivos -así como a su comercio- son constantes e importantes,
para lo que basta con analizar la información cualitativa expresada
en la correspondencia para darnos cuenta de ello (a finales de julio
de 1909, por ejemplo, se enviaron 200 hectolitros de maíz al jefe
político de Otumba, Trinidad Guarneros).45
No se trata de negar las limitantes biofísicas a las que se
enfrentaron los grupos humanos que habitaron la región a lo largo
del tiempo, sino sobre todo de subrayar que se ha creado una
concepción sobre la región que no se ajustaba del todo a la realidad.
Esta imagen permeó profundamente, y no permite comprender el
proceso de la expansión magueyera debido a la creciente demanda
que experimentó en las últimas décadas del siglo XIX. En el periodo
de nuestro interés es visible la tensión que se exponía en páginas
previas, respecto a la dicotomía aprovechamiento-sobreexplotación,
lo que obliga a superar la concepción binaria de la relación entre el
ser humano y su entorno natural, y además subraya las consecuencias
de haber mantenido una forma tradicional de agricultura en un
contexto donde la demanda era cada vez más amplia. La tensión
parece inherente al cultivo de maguey a gran escala: por una parte,
las condiciones de la planta permiten su cultivo en lugares menos
aptos para la siembra de cereales, lo que permite el aprovechamiento
45

AHHSBM, Correspondencia 28 de julio de 1909, Libro 3, f. 297.

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en laderas, pero por el otro, al existir una mayor demanda, tierras que
pudieran ser aprovechadas para otros cultivos son ocupadas por los
magueyes para poder cumplir con las exigencias del mercado. La
mercantilización de un producto del maguey privó al ecosistema de
obtener los servicios ecológicos que esta planta puede proporcionar
dentro de un medio natural frágil y de condiciones adversas, y por
el contrario, no hizo sino acrecentar las condiciones adversas del
suelo. En la documentación encontramos referencias constantes a las
dificultades para poder sembrar el maguey debido a las condiciones
del terreno, que era descrito como quebrado y con extensiones
importantes de suelo tepetatoso, lo cual dificultaba los trabajos al
necesitar hacer zanjas, bordes, y una cantidad importante de majada
para abonar el terreno.46
El ecosistema de los Llanos de Apan era -y sigue siendocomplejo, no únicamente un llano triste en el que únicamente tenían
lugar las interminables magueyeras de las haciendas. Albergaba
una flora y fauna importante, situación que se vio alterada debido
a la presión cada vez mayor sobre la tierra para poder extender los
cultivos de maguey y así satisfacer una demanda importante que
representaba un gran negocio para los propietarios y empresarios,
en los que comúnmente no existía una línea divisoria. Al analizar
la parte meridional de la región, la concerniente a Calpulalpan y
pueblos cercanos, el antropólogo Francisco Castro, tomando en
cuenta el conocimiento tradicional de los agricultores, da cuenta
de una variedad de suelos, no sólo tepetatosos y arenosos, sino
46

AHHSBM, Correspondencia 19 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 245.

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también barrosos, lo que determina los cultivos que actualmente
los campesinos hacen; desafortunadamente, como menciona el
autor, no existen estudios etnoedafológicos que den cuenta con
mayor precisión y profundidad de la complejidad de los suelos
de la región.47 Al recopilar la información existente, el resultado
que nos arroja es muestra de la diversidad edafológica, donde la
mayoría de los espacios que conforman la región son aptos para
el cultivo, al ser el phaezom un suelo fértil.
Tabla 1. Tipos de suelos en los Llanos de Apan
Municipios

Tipos de Suelos
Phaeozem

Andosol

Almoloya

49%

14%

Apan

64%

-

Emiliano
Zapata

70.18%

Tlanalapa

71.71%

Durisol

3%

Vertisol

Leptosol

Umbrisol

22.85%

11%

2%

25.50%

4%

0.74%

21%

7%
18%

Tepeapulco

28%

Singuilucan

55.47%

Zempoala

59.87%
21%

2%

45%

Otumba

9%

Nopaltepec

S/F

Axapusco

76%

S/F

Calpulalpan

85%

10%

1%

Tlaxco

66%

28%

1%

23.41%

12%

10%

4%

3%

24%

0.27%

29.46%

S/F

S/F

S/F

17.61

1.62%

1.62%

S/F

2%

Elaboración del autor con datos del Prontuario de Información
Geográfica Municipal, INEGI, 2009.
Nota: Se omite aquellos suelos que por su porcentaje resultaban
ínfimos en comparación de otros tipos de suelos.

Francisco Castro, Colapsos ambientales-transiciones culturales (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2006), 237.

47

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A lo largo de este artículo se ha señalado constantemente que la
imagen histórica que se ha vertido sobre los Llanos de Apan no
se ajusta totalmente a la realidad, lo cual obliga a interrogarnos
sobre las consecuencias a inicios del siglo XX de la expansión
magueyera, pues partimos de comprobar que las condiciones
naturales pueden limitar, pero no determinan -en un sentido
determinista- el devenir agrícola y ecológico de una región.
La respuesta está, como se había subrayado, en cuestiones
antrópicas. Estudios realizados desde la antropología ecológica
muestran que durante el esplendor de la región, la magueyeras
formaban un agroecosistema “donde los suelos y la humedad
quedaban retenidos en las fértiles melgas delimitadas por hileras
y cercas de maguey, por metepantles que albergaban una notable
biodiversidad de moluscos, artrópodos, reptiles, marsupiales,
roedores, mustélidos.”48 Aunque debe de interpretarse con el
debido cuidado, este indicio permite considerar que pese a esto, la
expansión magueyera trajo consecuencias, pues si bien en ciertos
terrenos menos aptos para la agricultura representó una forma de
aprovechamiento, por el contrario, esa misma expansión afectó las
tierras más fértiles. La tensión inherente al proceso de expansión
magueyera mencionado previamente se intensifica y se articula a un
nuevo contexto: la consecuente demudación de la biodiversidad, la
erosión de espacios más amplios, así como la pérdida de diversidad
genética por la reproducción del maguey, fueron apenas el preludio
48

Castro, 373.

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de la crisis que experimentó el negocio pulquero y que lo llevó a su
casi desaparición en las décadas posteriores.
Una región con una economía orgánica, dedicada
esencialmente a una agricultura tradicional, con innovaciones
tecnológicas de alcance limitado, no encontró otra forma de
satisfacer una demanda cada vez más amplia de su principal
producto más que expandiendo los terrenos dedicados al cultivo
de maguey. En la hacienda San Bartolomé del Monte son
numerosas las referencias a nuevos desmontes para poder ampliar
la zona cultivada; así, en 190649 encontramos los desmontes más
marcados, y en 190950 las referencias son constantes pero ahora
los espacios a desmontar ya no sólo son los pertenecientes a la
hacienda sino también en los ranchos anejos; posteriormente, en
191151 volvemos a encontrar la apertura de nuevas tierras. Otras
de las estrategias empleadas para expandir el cultivo magueyero
fue la de adquirir nuevas propiedades en la región; la compra de
San Bartolomé del Monte es claro ejemplo de ello, ya que estas
nuevas fincas se articulaban a la red productiva familiar, aunque
generalmente las propiedades que se adquirían eran de menores
dimensiones, generalmente eran ranchos.52
Una de las variantes explicativas que se han manejado
desde el inicio del texto fue la del crecimiento demográfico como
49
50
51
52

AHHSBM, Correspondencia 12 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 193.
AHHSBM, Correspondencia 31 de agosto de 1909, Libro 17, f. 5241.
AHHSBM, Correspondencia 12 de julio de 1911, Libro 24, f. 6945
AHHSBM, Correspondencia 30 de noviembre de 1906, Libro 14, f. 4321.

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un propulsor de la expansión magueyera, observando en este
elemento una de las principales causas de la tensión ecológica
existente en la hacienda. No obstante, ¿cuáles fueron las actitudes
de los propietarios ante este proceso? La tendencia generalizada
fue, como se ha podido entrever, la de aumentar la extensión de
tierras dedicadas al cultivo del maguey. Algunos investigadores
encontraron que hacia el último tercio del siglo XIX, los
hacendados de la región comenzaron a explotar nuevas áreas que
otrora eran de reserva; además, dentro de las unidades productivas
se privilegiaba la producción para el mercado antes que el auto
abasto, y como se ha mencionado, el principal producto para el
mercado era el pulque.53
Esto nos lleva a retomar una problemática planteada en otro
momento acerca del impacto del cultivo extensivo del maguey, en
el que se apuntaba que uno de los principales elementos causantes
de la demudación ambiental fue la proliferación indiscriminada
de la especie más apta para la producción de aguamiel, conocida
en el periodo de nuestro estudio como “maguey manso”. La
problemática reside no en el maguey por sí mismo, si no en una
forma específica de manejo -a gran escala- en un espacio complejo,
con tierras en algunas zonas bastante frágiles y erosionadas, donde
el cultivo intensivo de maguey para pulque no hizo sino profundizar
la pérdida de diversidad genética que conlleva la especialización
Leal y Huacula, Economía y sistema de haciendas en México. La hacienda
pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX, 97.
53

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y explotación de una sola especie, así como mayor erosión en los
suelos y la exposición a mayor número de enfermedades y plagas
para las plantas como consecuencia de la pérdida de diversidad
genética. El alcance limitado de las innovaciones tecnológicas
en la región no modificó la forma de explotación del maguey;
la propia limitante que el cultivo imponía y la complejidad de
los suelos de la región, mostrarían a los hacendados los límites
del negocio pulquero, al que respondieron presionando más los
suelos al expandir los cultivos a nuevas áreas.
La fertilidad de los suelos se ve deteriorada por su uso
intensivo y monótono, así como por la pérdida de materia
orgánica y diversidad biológica, como ha encontrado José
Manuel Naredo para el caso español.54 En cuanto al altiplano
pulquero, podemos decir que entró en esa dinámica a inicios del
siglo XX, justo en el momento en el que la demanda aumenta y
por tanto la problemática se extiende, al buscarse expandir los
cultivos. Los múltiples servicios ecológicos que los magueyes
pueden proporcionar al medio se ven limitados, principalmente,
por el manejo que se hace de ellos, pues son explotados antes de
que alcancen su madurez y puedan florecer, pues la extracción de
aguamiel así lo exige, por lo que ese ciclo de crecimiento se ve
interrumpido, ocasionando que no se produzca la inflorescencia
José Manuel Naredo, “La modernización de la agricultura española y sus
repercusiones ecológicas”, en Naturaleza transformada. Estudios de Historia
Ambiental en España, ed. Manuel González de Molina y Joan Martín Alier
(Barcelona: Icaria, s/f), 68.
54

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de la planta, que es de donde proceden los mayores recursos y los
más aprovechados por diversos grupos biológicos.55
Las limitantes naturales de la región se aseveran por causas
antrópicas agudizando el proceso de demudación ambiental,
y convirtiendo grandes espacios en terrenos duros y difíciles de
trabajar.56 Si contrastamos con otras latitudes, en este caso con
la hacienda de Zoquiapan en Chalco, y uno de los puntos de
innovación tecnológica y agrícola más importantes de la parte
central de México, nos percatamos que de sus tinacales salían hasta
1,000 barriles diarios de pulque. Un elemento para considerar sobre
ese espacio, es que hacia 1887 se comenzó el cultivo de maguey,
y algunos años después, cuando las plantas se encontraban en su
etapa idónea para producir aguamiel, se logró producir el doble de
pulque a comparación con las haciendas del altiplano pulquero.57
Más allá de las diferencias visibles entre ambos espacios, y de las
calidades de pulque que se producían, pues la de los Llanos de
Apan era la que, en la percepción de los consumidores, producía
el pulque fino, lo interesante reside en considerar cómo la región
comenzaba a perder lugar frente a otros espacios productivos.
El maguey no es aquí esa planta que pudiera proporcionar
alimento, bebida, vestido y techo a sus productores. Para el
Iriana Zuria, “Aves visitantes a las flores de maguey (agave salmiana) en
una zona urbana del centro de México”, Ornitología Neotropical, núm. 21
(2010): 17–30.
56
AHHSBM, Correspondencia 26 de julio de 1911, Libro 24, f. 6995.
57
Tortolero, Penser avec des chiffres. Banque et investissements français au
Mexique, 1880-1929, 183.
55

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caso de nuestro interés, y en la región que estudiamos, es sobre
todo una planta apreciada por la comercialización de su savia
fermentada. Los procesos verificados a lo largo de la segunda
mitad del siglo XIX trastornaron un medio natural frágil y
complejo, donde la riqueza material contrastaba con la condición
en la que se encontraba una parte importante de la población,
y donde la modernización porfirista fue más una ostentación
debido al tipo de agricultura que se desempeñaba. La riqueza de
aquellas familias con pergaminos de maguey fue pagada con un
costo ecológico importante, pues la expansión y auge del negocio
pulquero llevaba en sí mismo la semilla de su desestructuración
y casi desaparición, como se verificaría algunas décadas después
al mediar el siglo XX.
Conclusiones. Una historia que no acaba
Este recorrido por el pasado porfirista de la región de los Llanos
de Apan nos muestra que la historia ambiental también comienza
en el estómago, en nuestras pautas y hábitos de consumo. La
predilección del gusto por el pulque en grandes sectores de
una población cada vez más amplia permite explicar, en parte,
cómo se transforma en términos agrícolas una región, con sus
consecuentes demudaciones ambientales. Es así como el manejo
específico y la mercantilización de un solo producto del maguey,
planta que acompañó a las poblaciones humanas de la parte
central de México desde hace milenios, dejó de ser ese árbol de
las maravillas, para convertirse en un problema importante.
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Más que ver en el maguey el origen de todos los males de
la región, este artículo buscó explicar el proceso de demudación
ambiental que la región padeció a inicios del siglo XX, con las
consecuencias que décadas posteriores experimentarían ya no los
grandes hacendados, aquellos que conformaron la aristocracia
pulquera, sino principalmente los campesinos que recibieron
estas tierras, posterior al proceso revolucionario.
En nuestro presente existe una creencia compartida de
ver al pulque, no sin cierta nostalgia, como la verdadera bebida
nacional, y encontrar en el maguey esa planta prehispánica
maravillosa. Este estudio ha tratado de mostrar que, aun en
esas plantas y bebidas tradicionales, también se encuentra la
posibilidad de trastornar el medio natural, lo cual debe orillarnos a
hacer un uso reflexivo de las mismas. En la actualidad, el maguey
está siendo aprovechado ya no sólo para la producción de pulque,
sino usado de múltiples formas, siendo una parte importante de
las parcelas de campesinos, además de diversas innovaciones
agroforestales que permiten aprovechar sus cualidades y jugar
un papel importante dentro del problema de deforestación que
muchas regiones experimentan en el país. Lo fundamental reside
en el manejo que se hace de la planta, no en sí misma.
La crisis ecológica a la que nos enfrentamos como
especie tiene que encontrar respuestas provenientes de distintas
disciplinas. En este caso, la Historia nos muestra que nuestra
relación con el medio ambiente es compleja, y que debe existir
siempre la conciencia de los límites físicos de la naturaleza, de
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manera que nuestros hábitos de consumo deberían partir de la
reflexión, y de situar en el centro de nuestras pautas de consumo
la idea de la sostenibilidad.
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�Sabores y colores del semidesierto zacatecano: cabuches y flores de palma. Dos alimentos ancestrales en
Mazapil, Zacatecas
Flavors and colors of the Zacatecan semi-desert: cabuches and
palm flowers. Two ancentrals foods in Mazapil, Zacatecas
Juana Elizabeth Salas Hernández
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0001-5253-9591

Recibido: 6 de noviembre de 2022
Aceptado: 9 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: La historia ambiental de los alimentos permite analizar
las prácticas socioambientales relacionadas con la alimentación y
comprenderlas en una dimensión espacial y temporal. Con la ayuda de
disciplinas como la ecología, botánica, antropología e historia se analizan
los sistemas alimentarios con una perspectiva transdisciplinaria. En
el presente artículo, se utiliza la metodología de la historia ambiental
para estudiar dos alimentos característicos del desierto chihuahuense,
los cabuches y las flores de palma (chochas), centrando el análisis en
Mazapil, municipio del estado de Zacatecas. El objetivo es analizar
las prácticas culturales en torno a esas plantas comestibles silvestres,
que constituyen alimentos ancestrales del semidesierto zacatecano. El
artículo se divide en tres partes: “Mazapil: Biodiversidad y condiciones
socioambientales”, “Cabuche y flor de palma: Alimentos del desierto
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�Sabores y colores

chihuahuense”, y “Alimentos ancestrales en Mazapil: cabuche y flor
de palma”.
Palabras clave: Alimento ancestral, recolección, cocina tradicional,
biodiversidad, semidesierto
Abstract: The environmental history of food allows us to analyze the
socio-environmental practices related to food, understanding them in
a spatial and temporal dimension. With the help of disciplines such as
ecology, botany, anthropology, and history, food systems are analyzed
from a transdisciplinary perspective. In this article, the methodology
of environmental history is used to study two characteristic foods of
the Chihuahuan desert: cabuches and palm flowers (chochas), focusing
the analysis on Mazapil, a municipality in the state of Zacatecas. The
objective is to analyze the cultural practices around these wild edible
plants, which constitute ancestral foods of the Zacatecas semi-desert.
The article is divided into three parts: “Mazapil: Biodiversity and socioenvironmental conditions”, “Caboche and palm flower: Foods from the
Chihuahuan desert”, and “Ancestral foods in Mazapil: cabuche and
palm flower”.
Keywords: Ancestral food, harvest, traditional cuisine, biodiversity,
semi desert

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�Juana Salas

Introducción
Los alimentos y la alimentación son parte fundamental de la
historia de los grupos sociales, pues otorgan identidad, orgullo,
representación, tradición y sabor a la vida y a la Historia. Hablar
de sabores, olores y colores de los alimentos nos remonta a
paisajes únicos y dinámicas sociales que se agrupan en prácticas
de saberes locales y comunitarios, mismas que trascienden
tiempos y espacios, y que nos indican interacciones a veces
armoniosas y a veces conflictivas entre los grupos sociales y la
naturaleza.
La historia ambiental otorga herramientas científicas
basadas en la inter y transdisciplina para comprender esas
interacciones históricas, al ser “un campo que conlleva
reconocimientos y afinidades con tradiciones disciplinarias
de diversos ámbitos, que se han posicionado a lo largo del
tiempo: historia, arqueología, geografía, ecología, agronomía,
economía y antropología.”1 Es así que su presencia y práctica
en la historiografía latinoamericana ha logrado una explicación
temática en varios ámbitos para interpretar las relaciones entre
los humanos y el medio ambiente, y comprender a la naturaleza
como un sujeto histórico.

Pedro S. Urquijo, “Consideraciones para una aproximación a la historia
ambiental”, en Historia Ambiental de América Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, ed. Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos, y Karine Lefebvre
(Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México, 2022), 21.
1

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Según los últimos balances historiográficos
ambientales, y de acuerdo con Wilson Picado, los bloques
temáticos predominantes en América Latina son la agricultura
y el bosque, aunque otros temas relevantes y que están en
crecimiento son el agua, el río y los estudios urbanos. Por otra
parte, se reconocen aportes importantes en la historia de la
conservación, centrada en el estudio de las políticas públicas
y parques nacionales; la flora y la fauna; clima y amenazas
naturales; la etnicidad; la energía; educación ambiental; la
minería y frontera agrícola, así como el estudio de paisajes,
todos tratados en diversos espacios y temporalidades. En
este caleidoscopio hay algunos temas que aún son poco
explorados: “hay un conjunto de temas pocos tratados en
la historiografía ambiental latinoamericana, tales como los
sistemas alimentarios, el impacto ambiental de la guerra y la
narrativa literaria.”2 Siguiendo esta postura, una de las deudas
de la historia ambiental ha sido la perspectiva de género; en
ese sentido, podemos añadir a los vacíos historiográficos el
ecofeminismo y los movimientos pacíficos y no-violentos por
la preservación de la naturaleza, así como las historias de vida
de defensores del territorio.

Wilson Picado, “Prólogo”, en Historia Ambiental de América Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, ed. Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos,
y Karine Lefebvre (Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México,
2022).
2

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Como hemos señalado, entre los temas no revisados a
profundidad en la historiografía ambiental latinoamericana se
encuentran los sistemas alimentarios, entendiéndolos como
las formas de organización humana para obtener y consumir
la comida. Comprenden diversos elementos que van desde
las semillas vegetales y los animales hasta los utensilios que
necesita el consumidor.3 Uno de los componentes en los
sistemas alimentarios son los alimentos y, en ese sentido,
podemos poner dos ejemplos de estudios de historia ambiental
desde la perspectiva alimentaria: Culturas bananeras.
Producción, consumo y transformaciones socioambientales
(2013), de John Soluri, y Potato (2019), de Rebecca Earle,
ambos sobre dos alimentos que se consideran básicos en la
alimentación de algunas culturas. Los significados, producción,
preparación y consumo, son algunas de las directrices en
los dos textos. Incluso podemos ver las representaciones
culturales y artísticas de los plátanos y las papas en la historia
de la humanidad.
Los alimentos son los engranajes de los sistemas
alimentarios y tienen una historia que ha sido tratada por diversas
disciplinas como la economía, la antropología, la ecología, la
Felisa Ceña Delgado, “El sistema alimentario”, I Jornadas del Campus de
Excelencia Internacional Agroalimentario, Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario, s/f, https://helvia.uco.es/bitstream/handle/10396/6012/
ceia3_5.pdf?sequence=1
3

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política, la arqueología, la agronomía, la agroecología, entre
otras. La Historia Ambiental desde la inter y la transdisciplina nos
permite comprenderlos en la dimensión histórica y concebirlos
como sujetos históricos. De tal manera, en el presente texto
proponemos el estudio de dos alimentos: cabuches y flores
de palma, que se consumen principalmente en el desierto
chihuahuense,4 pero que también están presentes en otras
regiones, centrándonos en esta ocasión en Mazapil, municipio
que es parte del semidesierto zacatecano.5 El objetivo es analizar
las prácticas culturales en torno a estas dos plantas comestibles
silvestres, alimentos ancestrales del desierto, tomando como
estudio de caso al municipio de Mazapil y teniendo como base
El desierto chihuahuense es una región ecológica, y se considera el
más grande de Norteamérica y el segundo con mayor biodiversidad a
nivel mundial. “Se origina en el altiplano de México entre la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental, continúa hacia el norte hasta
el sur de Arizona, Nuevo México y Texas, e incluye parte de los estados
mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas”. José A. Villarreal-Quintanilla et al., “El
elemento endémico de la flora vascular del Desierto Chihuahuense”, Acta
Botánica Mexicana, núm. 118 (2017): 66, http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0187-71512017000100065&amp;lng=es&amp;nrm=iso.
5
El semidesierto zacatecano está conformado por los municipios: Melchor
Ocampo, El Salvador, Concepción del Oro, Mazapil y Villa de Cos. Véase: Boris
Graizbord, ed., Programa Regional de ordenamiento territorial del semidesierto
que abarca los municipios de Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo, El
Salvador y Villa de Cos (Región Norte) del estado de Zacatecas, 2014 (México,
DF: Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; Gobierno del Estado de
Zacatecas; El Colegio de México, 2014), http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/
Nuevo/PROT/PROTR Norte.pdf.
4

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teórica y metodológica de la historia ambiental, de la cual se
habló líneas arriba.
Mazapil: biodiversidad y condiciones socioambientales
Es importante saber las condiciones socioambientales de Mazapil
y con ello abonar a su historia ambiental, puesto que el objetivo
de esta disciplina “[…] es describir y analizar las relaciones
dinámicas que han existido entre las sociedades humanas y
la naturaleza no humana, y que nos ayudan a entender no sólo
entornos industriales como Villa Inflamable, sino también áreas
aparentemente prístinas como la selva amazónica, las playas del
Caribe o los glaciares andinos.”6
Mazapil es un municipio del estado de Zacatecas, ubicado
en el norte y perteneciente al semidesierto zacatecano y al desierto
chihuahuense (véase mapa 1). Su historia reciente está marcada
por la explotación minera y los ecocidios consecuentes de ella.7
Saber de su historia y biodiversidad permite conocer sus ciclos
de abundancia y carestía, adaptaciones e interacciones de grupos
sociales con la naturaleza.

John Soluri, Claudia Leal, y José Augusto Pádua, eds., Un pasado vivo.
Dos siglos de historia ambiental latinoamericana (Bogotá: Universidad de los
Andes; Fondo de Cultura Económica, 2019), 12.
7
Para profundizar en el tema véase: Francisco Panico y Claudio Garibay
Orozco, “Minería y territorio: una mirada al conflicto desde Mazapil, Zacatecas”, Dimensión Antropológica, núm. 18 (2011): 123–53.
6

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Mapa 1.
Ubicación de Mazapil

Fuente: Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura, Tesis
para obtener el grado de licenciatura en Ciencias Ambientales, México,
Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017, 34.

Con base en el reporte del Consejo Nacional de Evaluación de
la Política de Desarrollo Social, para el 2010 en Mazapil había
17,813 habitantes, que representaron el 1.2% de la población del
estado. “El tamaño promedio de los hogares en el municipio fue
de 4.2 integrantes, mientras que en el estado el tamaño promedio
fue de 4 integrantes.”8 Para esa fecha, el 72.7% de la población
Secretaría de Desarrollo Social y Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social, “Informe anual sobre la situación de pobreza y
8

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se encontraba en la pobreza, 50.5% en moderada y el 22.2% en
extrema (véase gráfico 1).
Gráfico 1.
Indicadores sociodemográficos de Mazapil en 2010

Fuente: Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social. SEDESOL-CONEVAL, 2010.

Según el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago
de 2022, el municipio está poblado por 17,774 habitantes:
8,663 mujeres y 9,111 hombres; 2042 son adultos mayores, 19
rezago social, 2010”, 2010, https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
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pertenecen algún pueblo originario y 356 son afromexicanos.9
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), 9,223 habitantes están en situación de pobreza, de los
cuales 1,477 se encuentran en pobreza extrema y 7,746 en pobreza
moderada (véase gráfico 2).
Gráfico 2.
Información general de población del municipio de Mazapil, 2022

Fuente: Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, Gobierno de México-Secretaría del Bienestar, 2022.

De acuerdo con los reportes, a una década de diferencia hubo
una disminución de la pobreza, mientras que el rezago educativo
aumentó: para el 2010 se presentaba un 27.1% y para el 2022
subió a un 28.5%. La carencia al acceso de salud para el 2010
era del 40.9%, y en el 2022 disminuyó a un 36.7 %; el acceso
Gobierno de México; Secretaría del Bienestar, “Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social, 2022”, 2022, https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
9

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a la seguridad ha tenido estas cifras: 60.5% en 2010, y 63.7%
en 2022. Los servicios básicos en la vivienda fueron de 7.8% y
30.1%, respectivamente. En cuanto a la alimentación saludable,
se reporta que el 43.1% tenía carencias de alimentación en 2010,
mientras que para el 2022 había un 21.4% de acceso a alimentación
nutritiva y de calidad.10
Una de las principales actividades económicas es el trabajo en el complejo minero Peñasquito, propiedad de Goldcorp
Incorporated, subsidiaria de la Minera Peñasquito SA. de CV.
Su arranque formal fue el 23 de marzo del 2010, y es una de las
causantes principales de ecocidio, de igual manera que la mina
Tayahua en el poblado de Salaverna, cuya explotación causó
el desplazamiento forzado de la población.11 Otra de las actividades es la agrícola de siembra de temporal, así como la
utilización de algunos territorios para el agostadero. La región
carece de corrientes de agua superficiales, “solamente cuenta
con algunos riachuelos pequeños y algunos arroyos; el Arroyo
Grande o principal, que nace en Santa Olaya y corre de oriente
a poniente atravesando la población y que en tiempos de lluvia
Secretaría de Desarrollo Social y Social, “Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, 2010”; Gobierno de México; Secretaría del
Bienestar, “Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social,
2022”.
11
Mónica Cerbón y Thelma Gómez, “Agua para la mina”, Los explotadores de agua, consultado el 18 de junio de 2022, https://contralacorrupcion.
mx/explotadores-agua-mexico/minera-penasquito-mazapi-zacatecas-agua.
html.
10

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crece [y] permite el riego de huertas y parcelas que se encuentran a su paso.”12
Mazapil, como parte del semidesierto zacatecano, se
encuentra en la región ecológica del desierto chihuahuense que
tiene un alto nivel de biodiversidad y un alto nivel de endemismo
en cactáceas. En el semidesierto, predomina el matorral
xerófilo (micrófilo y rosetófilo); también se encuentran bosques
templados de pinos y encinos en las sierras transversas, así como
pastizal natural (halófito y gipsófilo) y mezquital. En el matorral
micrófilo, la vegetación son arbustos de hoja pequeña, cuyos
principales representantes son la Larrea tridentata (gobernadora)
y Fluorensia cernua (hojasén). En el matorral rosetófilo, las
especias abundantes son arbustivas y semiarbustivas de hojas
alargadas y estrechas, semejando a rosetas. Las especies más
representativas son Yucca ssp. (izote), Agave (maguey), Agave
lechuguilla (lechuguilla), Euphorbia antysiphilitica (candelilla),
Dasilirium spp (sotol) y Fouquieria splenders (ocotillo) (véase
mapa 2).13
Juanita Japheth Valdivia Cabral, Ramón Valdivia Alcalá, y Raúl René Ruiz
Garduño, “Estado socioambiental en el valle de Mazapil, Zacatecas, a partir
del establecimiento de la minera Peñasquito, 2006-2017”, en Estudios recientes sobre economía ambiental y agrícola en México, ed. Víctor Hernández
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13
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del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura] (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017), 45.
12

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Mapa 2.
Vegetación en Mazapil

Fuente: Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura, Tesis
para obtener el grado de licenciatura en Ciencias Ambientales, México,
Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017, 47.

El pastizal natural “es aquel que se encuentra establecido como
producto natural de los efectos del clima, suelo y biota (condiciones
ecológicas)”, como es el caso del zacate navajita o chino; también
“se encuentran en el sitio áreas con pastizal inducido con especies
como costilla de vaca (Atriplexcanescens), gobernadora (Larrea
tridentata) y otras especies”.14 Entre las especies representativas
de Mazapil se encuentran Larrea tridentata (gobernadora), Yucca
ssp. (izote), Prosopis glandulosa (Mezquite), Acacia rigidula
H. Ayuntamientio de Mazapil; Gobierno del Estado de Zacatecas, “Programa de desarrollo urbano del centro de población de Mazapil 2007-2027”, 2007,
25, http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/programas/PDUCP Mazapil.pdf.
14

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chaparro prieto o huizache), Fouquieria splendens (ocotillo),
Agave lechuguilla (lechuguilla), Echinocactus (biznaga), Opuntia
(nopal), Malva sylvestris (engordacabra), Fluorensia cernua
(hojasén), Parthenium incanum (mariola), Agave (maguey),
Euphorbia antyaiphilitica (candelilla), Dasilirium spp (sotol),
Acacia greggii (gatuño) y Parthenium argentatum (guayule).15
(Véase fotografía 1).
Fotografía 1.
Vegetación representativa de Mazapil

Fotografía: Rut Guadalupe Miramontes Cabrera, Cerro Gordo, Mazapil,
14 de junio de 2022.

Entre la fauna silvestre se encuentran la liebre, conejo, onza, puma,
oso negro, zorra gris, jabalí de collar, venado cola blanca, venado
Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico del Teyra, Mazapil,
Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura], 46.
15

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bura, gato montañés, coyote, mapache, codorniz escamosa, paloma
güilota y ala blanca, faisán, correcaminos, halcón, águila real y negra.
Los cambios en el paisaje también se observan en la
presencia o ausencia de especies de flora y fauna, como es el caso del
guayule,16 cuya sobreexplotación en las primeras décadas del siglo
XX provocó su disminución; todavía las personas mayores reportan
haberlo visto, mientras que niñas, niños y jóvenes ya no lo conocen.
En la década de los cincuenta del pasado siglo se realizaron
estudios para lo que en ese momento se denominaba explotación
de los recursos naturales. Es así que en La conquista de nuestro
suelo, Jorge A Vivó Escoto dejó un conjunto de descripciones de
flora, fauna y minerales de los diferentes ecosistemas de México.
En el caso del semidesierto, describe las características y usos
de algunas, como el guayule y la candelilla. Del primero cabe
destacar la historia de su uso, ya que su investigación comenzó
en la segunda mitad del siglo XIX con la intención de contribuir
a la demanda del hule. “En 1910, por ejemplo la producción
fue de 10,000 toneladas métricas, entre 1925 y 1937, fue
aproximadamente, de 10, 000 toneladas métricas; y volvió a tener
“Planta típica de las regiones secas del norte de México que pertenece a la
familia de las compuestas. El guayule es un arbusto leñoso y ramificado que contiene gran cantidad de caucho y escaso de resina. Se encuentra en regiones situadas a una altura entre 1,200 y 2,000 metros sobre el nivel del mar. La recolección
de guayule siempre se ha hecho arrancando de raíz las matas”, en Jorge A. Vivo
Escoto, La Conquista de Nuestro Suelo. Estudio sobre los recursos naturales de
México. Colección de temas económicos y políticos contemporáneos de México
(México: Ediciones de la Cámara de la Industria de Transformación, 1958), 321.
16

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importancia entre 1938 y 1942, cuando alcanzó 150,000 toneladas
métricas, siendo, en todo tiempo, un producto de exportación”.17
Queda una línea de estudio que es la memoria histórica
biocultural del semidesierto zacatecano, donde los estudios históricos,
antropológicos, sociológicos, económicos y políticos ayudan a ello.
Por ejemplo, en 1997, Olga Lidia Loera López realizó la investigación
Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto
zacatecano como base para el desarrollo regional sostenible. Caso
Estación Camacho, Mazapil, ZAC. En el caso de la vegetación, Loera
registró como especie dominante a la gobernadora, y siguiendo la
información del INEGI mencionó otras que ahora en los reportes
no se encuentran, como es el caso de Opuntia leptocauis (tasajillo),
Opuntia rutida (cegador), Turnera difussa (damiana), Erigneuron
pulthellum (pasto borreguero) y Krameria grayi (calderona).18
La fotografía también es una fuente para analizar los cambios
socioambientales en el paisaje. Para el caso que nos ocupa, gracias
al resguardo y cuidado que han tenido durante los últimos años en
el Archivo Histórico Municipal de Mazapil, ahora contamos con el
acceso a documentos y fotografías. Es así que pudimos consultar
la que se considera una de las fotografías más antiguas del acervo
que, aunque aún faltan datos para fecharla, se intuye que es de la
17
18

Vivo Escoto, 323–24.
Olga Lidia Loera López, Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto zacatecano como base para el desarrollo regional
sostenible. Caso Estación Camacho, Mazapil, Zac. [Tesís de Maestría] (Monterrey: Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, 1997), 15.
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segunda década del siglo XX. En el primer plano se observan dos
cazadores, ambos portan sus armas de caza y uno de ellos sostiene
un venado muerto. En el segundo plano se encuentran unos arbustos
que se distinguen poco, pero por algunas características podría
tratarse de gobernadora (véase fotografía 2). Técnicamente es una
fotografía muy bien lograda; es así que, cumpliendo con la ley del
horizonte y en el último plano, como fondo están en unos cerros en
los que no se distingue la vegetación. Podríamos detectar que esta
fotografía muestra una estampa común de la caza de venado; las
consecuencias de ésta son otra historia por contar.
Fotografía 2.
Cazadores en Mazapil

Fuente: Archivo Histórico de Mazapil (AHMaz), Colección fotográfica. Título: Cazador en Mazapil, Medidas 11.2x6.9 cm. En proceso de clasificación.
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Como reporta el Consejo Nacional de Biodiversidad (CONABIO),
Zacatecas es de los estados que cuenta con pocos estudios sobre
biodiversidad, por lo que hay una percepción de que es un estado
biológicamente poco diverso.19 Sin embargo, con los datos
proporcionados en las líneas anteriores sobre la flora y fauna en
Mazapil, podemos esbozar su riqueza natural; y al hablar de los
alimentos y la recolección, se apuntará acerca del patrimonio
biocultural, de lo que hablaremos en la última parte de este
artículo.
Cabuche y flor de palma: alimentos del desierto chihuahuense
Los sistemas alimentarios y la cocina en México han cambiado a lo
largo de la historia. Las modificaciones más abruptas se sufrieron
en el siglo XX, debido principalmente a la industrialización de
alimentos y a la Revolución Verde. Estos cambios se han vivido
de tal manera que ahora, como lo menciona John Soluri, hay
algunos alimentos que provocan sentimientos nostálgicos: “las
tortillas hechas a mano, que se han convertido en un objeto de
añoranza para los comensales urbanos de la clase media, pueden
ayudar a preservar la diversidad agrícola en el corto plazo, pero
también reflejan la amarga ironía de que las ‘dietas campesinas’
se hayan convertido en símbolo de riqueza”.20
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “La
biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”, 2021, https://www.biodiversidad.gob.mx/region/EEB/estudios/ee_zacatecas.
20
Soluri, Leal, y Pádua, Un pasado vivo. Dos siglos de historia ambiental
latinoamericana, 187.
19

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La nostalgia, la añoranza y el amor al terruño y los saberes
comunitarios han permitido la preservación de recolección y
preparación de alimentos ancestrales que otorgan identidad
a grupos sociales. En el caso del desierto chihuahuense, hay
estudios sobre cocina tradicional y gastronomía local.21
En el tema ecológico, encontramos lo reportado por la
CONABIO en cuanto a los usos tradicionales de flora y fauna en el
estado de Zacatecas, que abarca todos los ecosistemas. Respecto
a la flora, en el aprovechamiento de especies relacionados con
jales mineros se menciona que:
Estas plantas son especies recolonizadoras y tienen un
gran potencial de uso dentro de las estrategias de cierre y
rehabilitación en algunas zonas mineras. Dentro de estas
especies destacan para fitoremediación: el escobillón (Buddleja
scordioides), la hierba loca (Lupinus campestris), la uña de
gato (Mimosa aculeaticarpa), huizache (Acacia schaffneri),
rastrerita (Cerdia congestifolia) y la gobernadora (Larrea
tridentata), mientras que para fitoestabilización destacan la
casuarina (C. equisetifolia), el mezquite (Prosopis laevigata
y P. glandulosa), el pirul (Schinus molle) y el tepozán blanco
(Buddleja cordata), además del escobillón (B. scordioides), el
tepozán (B. tomentella), la vara blanca (Montanoa leucantha),
el huizache (A. schaffneri), el zacate plumoso (Pennisetum
villosum) y la cola de zorra (Cortaderia selloana).22
Juan Francisco Cázares, “La cocina de Coahuila”, Coahuila: a punto de
sabor, s/f, https://www.identidadypatrimoniocoahuila.com/?fbclid=IwAR3LP3fQQqoLRXRCyNmYTiB5J7F9wpEpbnxJ7rzRv60CcnXPUHC_iqI0z4k.
22
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “La
biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”.
21

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Para los términos de este artículo, interesa destacar las plantas
silvestres comestibles. De acuerdo con Raúl Ernesto NarváezElizondo, el 89% de las plantas comestibles mexicanas son
silvestres. La selección para que se consuman como alimento se
sustenta en que cumplen con varias condiciones: el gusto (sabores,
olores, texturas), valores nutricionales, prestigio, disponibilidad
de recursos alimenticios y monetarios, así como la comodidad
(tiempo para su preparación y facilidad en la recolección).23
Es así que encontramos el uso de hojas como el orégano
de monte (Luppa graveolens) y frutos como las vainas de
mezquite (Prosopis laevigata). El primero es rico en vitamina C
y carotenoides y el segundo rico en aminoácidos; ambos están
relacionados con la silvicultura. Según el estudio de Marco Meza,
para el caso de Mazapil, su recolección es una práctica importante
en las comunidades aledañas al Pico del Teyra, misma que para el
2017 mostró una percepción de disminución; en el caso de Saltillo,
Coahuila, se recolecta en la Sierra de Arteaga.24 El orégano que
se distingue por su sabor y perfume se utiliza en diversos platillos,
donde se combina con otros frutos de recolección como los
nopalitos, o se usa para aderezar el menudo, platillo tradicional
en los estados de México que abarcan el desierto chihuahuense.
Los estudios arqueológicos, antropológicos e históricos han
relacionado estos alimentos con los grupos étnicos que habitaban el
Raúl Ernesto Narváez-Elizondo, “Las plantas silvestres también se comen:
un patrimonio bicultural por rescatar”, Árido-ciencia 5, núm. 2 (2020): 6.
24
Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico del Teyra, Mazapil,
Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura], 28.
23

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territorio antes de la llegada de los españoles. Esto se demuestra en
el trabajo de Carlos Recio, quien incluye en la lista de ingredientes
y alimentos de origen chichimeca en la cocina saltillense a los
siguientes: mezcal de lechuguilla, corazón de lechuguilla (quiote),
nopal, flor de tuna, tuna mezquite, pepitas, pinole, flor de palma,
aguamiel, quelite, maguey, berro y verdolaga, bellotas, piñones,
raíces de tule, dátiles, miel de abeja y semillas de pasto.25
Entre ellos también se incluyen las flores de palma,
también conocidas como chochas o chorchas, y el cabuche,
manera tradicional de denominar a los botones de las flores de
biznaga roja (Ferocactus pilosus) (véase fotografía 3).
Fotografía 3.
Cabuches

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.
25

Meza Pérez, 39.

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La flor de palma pertenece a la planta denominada Izote Chino
(Yucca filífera), que llega a medir hasta 10 metros de altura. Las
hojas están agrupadas en rosetas y son rígidas, de color verde, con
una espina fuerte en el ápice. La inflorescencia es colgante, llegando
a medir hasta 1.5 m., mientras que las flores miden de 4 a 5 cm. y son
de color blanco amarillento (véase fotografía 4).26 El fruto de esta
planta se denomina dátil y también se recolecta y se consume como
fruta o como postre, en atoles o conservas; en Mazapil, por ejemplo,
se consume en un postre a base calabaza y elotes tiernos, de consumo
tradicional durante el otoño e invierno (véase fotografía 5).
Fotografía 4.
Palma Izote chino

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.
Instituto de Biología de la UNAM “Izote chino. Yucca filífera” en Infografías del Jardín Botánico de la IBUNAM https://infografiasjb.ib.unam.mx/
izote-chino.html. El nombre de chocha es probablemente de origen huasteco,
véase: Arturo Mora-Olivo, “Chochas: flores comestibles del desierto”, Ciencia
UAT, núm. 13 (2015): 13.
26

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Fotografía 5.
Recolector de dátiles

Roberto de la Rosa Dávila, habitante de Salaverna y defensor de la vida y el
territorio. Entre los alimentos que consume son los dátiles de las palmas del
desierto. Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, octubre 2022.

Como se ha documentado, la flor de palma y el cabuche son
alimentos que se han consumido de manera tradicional y temporal,
ya que cada año el periodo de recolección y consumo es breve. En
el caso de los cabuches, su nacimiento se da con la llegada de la
primavera, por lo que se pueden encontrar entre marzo y abril. El
tiempo de floración de la palma es de marzo a junio, de forma que
su consumo se relaciona con la festividad de la Cuaresma.
La especie Ferocactus pilosus, comúnmente llamada biznaga colorada o cabuchera, puede medir hasta 3 m. de altura con
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espinas rojas o amarillas, mientras que las flores son de unos 4
cm. de longitud, amarillas o rojas, y sus frutos son ovoides amarillos con paredes carnosas. La especie que se distribuye en los
estados de Zacatecas, Durango, San Luis Potosí, Tamaulipas y
Nuevo León se encuentra bajo la categoría de riesgo (NOM-O59SEMARNAT-2010).27
El riesgo se debe al cambio en el uso de suelo, a la extracción
con fines ornamentales y a la limitación de la propagación por la
recolección de los cabuches. Para el caso del norte de San Luis Potosí,
son recolectados para comercializarse como verdura o en salmuera, y
se consumen de manera doméstica en guisado o escabeche; hervidos;
fritos con huevo o atún y/o cebolla, jitomate y chile; o encurtidos en
escabeche con vinagre, cebolla, orégano y chile.
Se encuentran también en la cocina de fusión. Por ejemplo,
en algunos restaurantes se ofrecen platillos con cabuches, como
pizzas en Real de Catorce, y ensalada Altiplano (cabuche y palmito)
en Armadillo de los Infante. En la cocina tradicional de Saltillo se
guisan con tomate y cebolla; para la década de los ochenta del siglo
XX, en el restaurante El Tapanco, se ofrecían como entrada.28
La flor de palma es rica en vitamina C, y por su contenido
nutrimental se encuentra en el grupo de los alimentos súper
Carolina del Rocío Martínez Rosales, Desarrollo y producción de cabuches en Ferocatus pilosus (GALEOTTI) [Tesis Profesional] (Soledad de Graciano Sánchez: Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2011), 1.
28
Carlos Recio, Guía de la cocina de Saltillo a través del tiempo (Saltillo:
Gobierno Municipal de Saltillo, 2017), 29.
27

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nutritivos. Se guisa con cebolla, jitomate y chile. En algunos
lugares como en San Luis se prepara en salsa de jitomate con ajo.
Un platillo típico de Tamaulipas son las chochas con huevo. En
algunos lugares de Coahuila se lamprea también con huevo. En
redes sociales se encuentran varias recetas de diversos lugares
que coinciden en la combinación con jitomate, cebolla y chile
(véase fotografía 7).
En Pinos, Zacatecas, a las flores de palma se les denomina
chichamba o chorcha. En el libro Cocina tradicional de la Sierra
de Pinos, de Verónica Imelda Vázquez Torres, se registró la receta
de sopa de chichamba o chorcha:
Ingredientes
Flores de palma
Manteca o aceite
Sal
Cebolla picada
Chile serrano
Preparación
Se cortan las flores, se lavan y se cuecen en un poquito de agua;
a fuego lento se fríen con un poco de aceite y un poquito de sal.
Se agrega cebolla picada y chile serrano picado.29

Esta receta es solo un ejemplo, pero según lo investigado
encontramos que en varios lugares del Desierto Chihuahuense es la
receta básica. Hay igualmente algunas variantes en cuanto algunos
ingredientes, donde se puede agregar huevo u otro tipo de chile.
Verónica Imelda Vázquez Torres, Cocina tradicional de la Sierra de Pinos
(Zacatecas: Instituto Zacatecano de Cultura, 2021), 56.
29

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Los usos no se limitan a la alimentación humana: las
inflorescencias completas también se utilizan como forraje para
el ganado; de las hojas se extraen fibras para elaborar mecates,
morrales, sombreros y otras artesanías; los tallos secos se utilizan
para la construcción de chozas y cercos; y también se plantan
para dar uso ornamental en parques, jardines y camellones.30
Fotografía 6.
Flores de palma

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.

Alimentos ancestrales en Mazapil: cabuche y flor de palma
El término de alimento ancestral permite analizar al cabuche y
flor de palma con un enfoque interdisciplinario desde el presente,
Instituto de Biología de la UNAM “Izote chino. Yucca filífera” en Infográficas del Jardín Botánico de la IBUNAM https://infografiasjb.ib.unam.mx/
izote-chino.html.
30

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pero en su contexto histórico; también otorga la posibilidad
de enfatizar en su riqueza biocultural, así como en los retos y
problemas de su recolección, preparación y consumo.
Seguimos lo planteado por Enriqueta Quiroz y Helena
Pradilla Rueda, para la definición y análisis de los alimentos
ancestrales, enlistando los aspectos que los caracterizan.31 En
primer lugar, lo histórico: plantas y especies relacionadas con
las sociedades primigenias americanas en un proceso largo de
domesticación agrícola ocurrido mucho antes de la llegada de los
españoles. En el caso del cabuche y flor de palma se ha identificado
y datado su consumo por las poblaciones originarias; sabemos la
complejidad de la identificación étnica, pero se puede decir que
en el territorio que ahora se denomina Mazapil, los guachichiles
y chichimecas eran los habitantes y, por lo tanto, ellos fueron los
consumidores de estos frutos del desierto.32 En la actualidad, la
recolección, preparación y consumo están determinados por los
ciclos naturales en los que nacen y se reproducen.
En segundo lugar, lo biológico: plantas nativas de América
que son más fuertes y resistentes que las introducidas por otras
Enriqueta Quiroz y Helena Pradilla Rueda, eds., El pasado de futuro alimentario: Los alimentos ancestrales americanos (Ciudad de México: Instituto
Mora, 2019), 14–15.
32
Lucas Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663 (Saltillo: Consejo Editorial, 2019);
Adi Estela Lazos y Claudio Garibay Orozco, “Legados chichimecas en el paisaje”, en Historia ambiental en el Norte de México, ed. Juana Elizabeth Salas
Hernández y Margil de Jesús Canizales Romo (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas; El Colegio de San Luis; Red Columnaria, 2020), 71–88.
31

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culturas. Se adaptan a condiciones ambientales y topográficas
diversas. Su origen tiene relación entre plantas silvestres y
domesticadas, sus procesos socioambientales van de lo silvestre
a lo doméstico, y de lo doméstico a lo silvestre. Como se ha
descrito en las líneas antecedentes, los cabuches y el izote chino
son especies de la región ecosistémica del desierto chihuahuense
y su evolución ha sido de lo silvestre a lo doméstico. En Mazapil
se encuentran biznagas y palmas en la zona urbana de la capital
del municipio, principalmente en los camellones, y también
en algunas casas; sin embargo, siguen siendo principalmente
silvestres.
En tercer lugar, lo cultural: son especies que formaron
parte de la cosmovisión de los pueblos originarios americanos,
donde la interacción entre grupos sociales y naturaleza es
orgánica, atravesada por una concepción del mundo, saberes
comunitarios, religión. En el caso de las flores de palma y cabuche,
no hay registros de una relación directa con la cosmovisión de
guachichiles y chichimecas, pero sí los podemos vincular con sus
sistemas alimentarios. Actualmente, como ya se mencionó líneas
arriba, por la temporada del año en que crecen ambas flores, son
considerados alimentos de Cuaresma.
En cuarto lugar, lo identitario: los alimentos ancestrales
son parte de la cultura alimentaria que mantiene algunas
características originales y que, como pertenece a una cultura,
es dinámica, por lo que se pueden encontrar fusiones culinarias.
Las flores de palma y los cabuches, se vinculan no solo en lo
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biológico, sino también en lo cultural. En Mazapil, los identifican
con alimentos que otorgan añoranza y amor por el terruño, pero
también son relacionados con las generaciones pasadas o con los
adultos mayores. Quienes los recolectan y quienes los preparan
son personas que aprendieron de sus abuelos y no encuentran
cambios en la recolección y preparación, pero sí en el consumo;
por otro lado, los niños y jóvenes no los consideran buenos
alimentos, ni sabrosos, ya que prefieren los alimentos procesados
e industrializados.
En quinto lugar, lo social: son resultado de procesos
cognitivos, formas de vida, y han resistido a la llegada los
españoles, así como a los procesos de modernidad del siglo
XIX y XX, incluyendo la Revolución Verde que privilegió a los
monocultivos. En Mazapil, el consumo de las flores de palma y
los cabuches continúa siendo en su mayoría por recolección para
uso doméstico, aunque en algunas ocasiones pueden pasar por
las calles vendiéndolos. Como resultado del trabajo de campo
que realizamos, observamos que la práctica de recolección es una
actividad masculina, mientras que la preparación es femenina; sin
embargo, en el caso de la recolección de los cabuches es familiar,
ya que se camina a los cerros a buscar las biznagas y recolectarlas,
trabajo que puede llevar varias horas.
En sexto lugar, lo económico: formaron parte del
intercambio de productos, siendo parte de trueques y tributos,
contribuyendo a la formación de economías locales. Sobre este
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rubro faltan estudios arqueológicos que nos permitan determinar
si las flores de palma y los cabuches fueron parte del sistema de
trueque y de tributo.
Por último, lo político: son susceptibles de ser parte de
las políticas públicas que contribuyen al cuidado de la diversidad
cultural y a sopesar problemas de inequidad social. Desde el
2015, se ha buscado la declaratoria de Área Natural Protegida al
semidesierto zacatecano; en el 2021, diputados locales hicieron
la solicitud al ejecutivo federal para que haga la declaratoria.
El argumento se basa en el artículo 4, párrafo quinto de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el que
se establece que toda persona tiene derecho a un medio ambiente
sano.33
Por el momento no hay una política pública que
coadyuve al cuidado de las cactáceas y los izotes. En cuanto a la
gastronomía tradicional zacatecana, desde el 2012 es Patrimonio
Cultural Inmaterial del estado de Zacatecas. En el 2011, se
publicó un decreto por la XL Legislatura para la Protección
y Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en el que
se contempla la gastronomía calificada como un testimonio
de historia y avatares de la región. Su origen se remonta a los
Alejandro Ortega Neri, “Diputados llaman al Ejecutivo Federal a que
declare Área Natural Protegida al semidesierto zacatecano, en La Jornada
Zacatecas, 15 de octubre de 2021 https://ljz.mx/15/10/2021/diputados-llaman-al-ejecutivo-federal-a-que-declare-area-natural-protegida-al-semidesierto-zacatecano/.
33

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albores de la civilización, cuando los habitantes originarios
se alimentaban de animales que cazaban y raíces y frutos que
recolectaban.34 Aunque no se habla en particular de las flores
de palma y de los cabuches, suponemos que están contemplados
por la definición otorgada.
La alimentación en el semidesierto tiene una historia
digna de ser contada y disfrutada por propios y extraños. Hace
unos años se rescató el recetario de la Hacienda de Majoma,
en el que se dejó como testimonio para la memoria histórica
de la familia Díaz, que habitaba la hacienda, sobre algunos
de los platillos que ahí se cocinaban.35 El recetario está
conformado por recetas de dulces, entradas y platillos fuertes;
en él se encuentran pocos ingredientes de la región, como
el cabrito en fritada y el conejo. Los recetarios resultan una
fuente importante para reconstruir históricamente los sistemas
alimentarios, pero existen otras fuentes y metodologías que
también coadyuvan para ello, como son la historia oral y el
trabajo de campo, mismos que se utilizaron para realizar este
artículo.
Buscamos a personas portadoras de la tradición de
Mazapil que cocinaran o recolectaran flores de palma o
LX Legislatura Zacatecas, “Decreto 494” https://www.congresozac.gob.
mx/coz/images/uploads/20130718135438.pdf.
35
María Cristina Rodríguez Pérez, La cocina zacatecana a través de dos
recetarios. Entre la influencia española y el desarrollo de una Hacienda en el
Semidesierto, siglos XIX-XX [Tesis de Licenciatura] (Zacatecas: Universidad
Autónoma de Zacatecas, 2012).
34

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�Sabores y colores

cabuches. Acudimos a la capital del municipio, y con la
ayuda del personal del Archivo Histórico Municipal, pudimos
realizar una serie de entrevistas que nos permitieron obtener
información sobre la recolección y preparación de los
alimentos ancestrales. Se entrevistaron a tres cocineras y a un
recolector de cabuches, quienes nos otorgaron la autorización
para usar su imagen y la información proporcionada con
fines académicos.36 También se realizó trabajo de campo en
algunas comunidades aledañas a la cabecera como el Zancudo,
Cerro Gordo y Cedros, así como en el monte para buscar y
realizar fotografías de ejemplares de biznagas e izotes chinos,
algunas de las cuales se han usado en este texto. Las personas
entrevistadas fueron Isabel Cristina Robles Corrales, Diana
Cris Salas Dávila, Juana Rodríguez Magallán y Aldo Ituriel
Scott Contreras; las tres primeras son cocineras, y el último
recolector de cabuches.
Isabel Cristina de 56 años es originaria de Múzquiz,
Coahuila, y llegó a vivir a Mazapil hace décadas cuando
contrajo matrimonio (véase fotografía 8). Ella aprendió a
cocinar las flores de palma en su lugar de nacimiento, en
donde las llaman chochas. Cuando llegó a vivir a Mazapil,
Agradezco a Claudia Elena Caldera, directora del Archivo Histórico
Municipal de Mazapil, y a Guillermo Iván Dorado Castro, coordinador
de difusión del Archivo Histórico Municipal de Mazapil, su apoyo para
que pudiera realizar búsqueda documental y trabajo de campo para este
artículo. También agradezco a Rut Miramontes Cabrera y Óscar Báez
Padilla su apoyo técnico.
36

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�Juana Salas

aprendió a guisarlas gracias a la receta de su suegra; también
conoció el postre de dátiles con calabaza, aunque el primer
acercamiento que tuvo a ellos no fue agradable porque al
no saber cómo se comían, consumió los que ya habían sido
consumidos, una anécdota que cuenta con risa y como algo
divertido que nos advierte el conocimiento que se necesita al
consumir alimentos nuevos.37
Comenta que desde que tiene memoria ha cocinado la
flor de palma y que no encuentra diferencias en cómo la cocinan
en Múzquiz y Mazapil, pero sí encuentra diferencia entre las
palmas, que en Múzquiz son muy pequeñas, a diferencia de las
de Mazapil. Vive en la comunidad del Zancudo y ahí tiene palmas
de las que recolecta.
Para su preparación describe cinco fases: corta el pistilo
de la flor, las coloca en agua con sal por media hora para que se les
quite lo amargo, las pone a cocer en agua a punto de ebullición,
las exprime para eliminar el agua y las guisa; las acompaña con
tortilla o gordita. Cuando la flor es menos amargosa es cuando
comienza a abrir, lo que suele pasar en el mes de mayo. En la
memoria biocultural de Isabel Cristina, no encuentra que la flor
o la palma haya cambiado, “son palmas muy antiguas (…) ya
estaban cuando llegué a Mazapil.”38
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
38
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
37

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Fotografía 7.
Isabel Cristina Robles Corrales y su guiso de flores de palma

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.

La receta que ella realiza y que la caracteriza por su buena sazón
es la siguiente:
Guiso de Flor de palma. Receta de Isabel Cristina Robles
Corrales, Mazapil, Zacatecas:
Ingredientes
Flores de palma
Sal
Jitomate
Cebolla
Chile serrano
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Aceite
Ajo
Tortillas o gorditas (para acompañar)
Preparación:
Se quita el pistilo a cada flor, se colocan en agua fría con sal por
alrededor de 30 minutos, se ponen a cocer en agua a punto de
ebullición y al estar cocidas se exprimen para retirar el exceso
de agua. Se realiza un pico de gallo con la cebolla, chile y ajo;
se pone a freír en aceite y se agrega la flor. Se cocina a fuego
lento. Acompañar en tacos o en gorditas.39

Isabel Cristina representa la tradición familiar y comunitaria de
cocinar las flores de palma y orgullosamente recomienda comerlas
por su sabor y valores nutricionales.
Juana Rodríguez Magallán, de 61 años de edad, es una
cocinera tradicional de Mazapil que se distingue por preparar
varios platillos, entre los que se encuentran menudo, nopalitos,
chilaquiles y fritada. Ella aprendió a cocinar con sus abuelos, y
es así que ha salvaguardado las recetas tradicionales y familiares,
pero al mismo tiempo ha innovado con su creatividad y talento
en la gastronomía.
En el caso de la recolección y preparación de
cabuches, lo aprendió de sus abuelos, tratándose de una
transmisión transgeneracional que es parte de la memoria
familiar y comunitaria. De su abuela aprendió a cocinarlos
con chile, mientras que ella los prepara con huevo. Las fases
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
39

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de preparación son: quitarles la pelusa, cocerlos, retirarles el
agua y machacarlos, para luego mezclarlos con chile cascabel
y cebolla.40 La temporada de los cabuches es durante el mes de
abril, por lo que se relaciona con la temporada de Cuaresma.
Doña Juana también realiza agua fresca con limas (cabuches
maduros); los años de sequía son beneficiosos para que haya
más cabuches y limas.
Lo más complicado de consumir cabuches es la recolección,
debido a las espinas de las biznagas. Aldo Ituriel Scott Contreras
aprendió a recolectarlos desde niño cuando acompañaba a su
papá y tíos al monte a buscarlos. Recuerda haberlos conocido por
las enseñanzas de su abuelo y aprendió a sacarlos de la biznaga
con un palito de gobernadora.41 Al saber dónde se encuentra el
terreno con más biznagas, la recolección dura entre dos y tres
horas, tiempo en el que se pueden recolectar hasta tres kilos.
La recolección es una actividad que primordialmente se realiza
durante la mañana o la tarde.
Diana Cris Salas Dávila, de 34 años de edad, es uno de
los ejemplos de que la tradición y la preocupación por conservar
las recetas tradicionales también es de las generaciones jóvenes.
Ella aprendió a cocinar los cabuches a los 12 años y la receta
que aprendió es de por lo menos dos generaciones atrás; ahora le
Entrevista a Juana Rodríguez Magallán por Juana Elizabeth Salas Hernández, 15 de junio de 2022, Centro Cultural de Mazapil.
41
Entrevista a Aldo Ituriel Scott Contreras por Juana Elizabeth Salas Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
40

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enseña su hija pequeña a comerlos y a cocinarlos. Diana conserva
la receta que aprendió desde niña y los guisa con chile rojo y
orégano, dorados con huevo o con atún o con pico de gallo.
La flor de palma y los cabuches, al igual que otros alimentos
como la chinche gigante y el mezquite, se han consumido en el
semidesierto zacatecano de manera ancestral. Se han respetado los
ciclos naturales y su consumo se restringe a la recolección y, en
la mayoría de los casos, también se limita al consumo doméstico.
Estos alimentos han acompañado a los habitantes del
semidesierto zacatecano cultural e históricamente y, aunque ha
habido cambios en las prácticas de recolección y en la preparación
y en el consumo, continúan siendo parte de la memoria y la
biodiversidad. Gracias a la historia ambiental se puede rastrear la
interacción entre los grupos sociales y estos frutos que también
son sujetos históricos.
Consideraciones finales
La Historia Ambiental en Latinoamérica tiene un vacío de trabajos
que aborden los sistemas alimenticios, cocinas tradicionales,
seguridad alimentaria y alimentos ancestrales. La presente
investigación es una aportación a comprender dos frutos y
alimentos del desierto chihuahuense: flores de palma y cabuches.
El estudio de caso ha sido Mazapil, sin embargo, falta un estudio
que permita una regionalización de los sistemas alimentarios en
el semidesierto zacatecano conformado por los municipios: El
Salvador, Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo y Villa
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�Sabores y colores

de Cos. Se ha presentado un avance en el Seminario “Alimentos
Mexicanos Ancestrales” del Instituto Mora.42
Los lugares mencionados han compartido una historia
ambiental en común; los elementos bióticos y abióticos han
contribuido a la formación de paisajes culturales en los que se
identifican prácticas alimentarias, lo que se sintetiza en algunos
platillos tradicionales como son los elaborados a base de cabrito,
nopales, flores de palma, cabuches, entre otros.
El caso de Mazapil ha permitido encontrar la memoria
relacionada con su biodiversidad y el arraigo de sus habitantes
que les otorga el ecosistema. En cuanto a las flores de palma
y cabuches, aunque ya no se consumen por las generaciones
jóvenes o no se consumen en grandes cantidades, las personas
mayores conservan y practican recetas transmitidas por varias
generaciones.
Los ciclos naturales de las palmas y de la biznaga, y la
aparición de sus frutos, han sido relacionados con ciclos sociales
y culturales, como hemos visto las flores de palma y los cabuches
se vinculan con platillos de cuaresma o con gastronomía de
temporada. Las y los habitantes de Mazapil saben aprovechar y
disfrutar esa temporada.
La recolección de ambos frutos demuestra dificultad por
las características de la planta. En el caso de las palmas, por su
“Alimentos Mexicanos Ancestrales”, s/f, http://ama.institutomora.edu.
mx/.
42

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altura que puede llegar a ser hasta de 10 metros, mientras que los
cabuches son difíciles de recolectar por las espinas profusas de
las biznagas. La presencia y ausencia de los frutos se relaciona
con los ciclos naturales de lluvia y sequía; en el caso de la
transformación de los cabuches en limas, es gracias a la sequía.
El concepto de alimentos ancestrales, que asimilamos de
la propuesta de Enriqueta Quiroz y Helena Pradilla Rueda, y que
engloba los elementos históricos, biológicos, culturales, sociales,
identitarios, económicos y políticos, ha permitido incorporar
matices al estudio de los sabores y colores del semidesierto
Zacatecano. Quedan, sin embargo, tareas pendientes: profundizar
en el trabajo de campo, regionalizar desde la historia ambiental
de los alimentos en el semidesierto Zacatecano, y profundizar
en la interpretación de la memoria biocultural que los habitantes
tienen en relación a su alimentación.
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“Alimentos Mexicanos Ancestrales”, s/f. http://ama.institutomora.edu.mx/.
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Ceña Delgado, Felisa. “El sistema alimentario”. I Jornadas del
Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario,
Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario,
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ceia3_5.pdf?sequence=1.
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�Destrucción y debilitamiento en el medioambiente del
Valle de Culiacán, Sinaloa: deforestación, químicos y
semillas mejoradas, 1940-1970
Destruction and weakening in the environment of the Culiacan
Valley in Sinaloa: deforestation, chemicals and improved seeds,
1940-1970
Eduardo Frías Sarmiento
Universidad Autónoma de Sinaloa
Culiacán, México
orcid.org/0000-0001-6498-983X

Aurelia Elizabeth de la Parra Martínez
Universidad TecMilenio
Culiacán, Sinaloa
orcid.org/0000-0002-6396-4662
Recibido: 30 de junio de 2022
Aceptado: 31 de agosto de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: Actualmente sabemos que la agricultura comercial es una de
las actividades que más modifican las zonas naturales. Por ello el objetivo
de este trabajo es analizar algunas de las consecuencias negativas que
se presentaron durante el apogeo de la agricultura comercial en el Valle
de Culiacán entre 1940 y 1970, especialmente en ciertos elementos del
medio natural como la vegetación, fauna silvestre, el suelo y cuerpos
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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

de agua, entre otros. Esto nos permite mostrar cómo la ampliación
de la frontera agrícola invadió espacios vitales en el medioambiente
autóctono con productos de alto valor comercial, cambiando el paisaje
de la franja costera de Sinaloa, especialmente en el centro de la entidad.
La transformación que se observó en el Valle de Culiacán fue producto
de la amplia y desarticulada deforestación realizada por los empresarios
agrícolas y el uso de productos químicos de amplio espectro que se
aplicaron para elevar la producción y controlar las plagas que en ese
momento existían.
Palabras clave: Valle de Culiacán,
medioambiente, deforestación, plaguicidas

agricultura

comercial,

Abstract: We currently know that commercial agriculture is one of the
activities that most modify natural areas. Therefore, the objective of
this work is to analyze some of the negative consequences that occurred
during the heyday of commercial agriculture in Culiacan Valley
between 1940 and 1970, especially in certain elements of the natural
environment such as vegetation, wildlife, soil, and water areas, among
others. This allows us to show how the expansion of the agricultural
frontier invaded vital spaces in the native environment with products
of high commercial value, changing the landscape of the strip coast
of Sinaloa, especially in the center of the entity. The transformation
that Culiacan Valley observed was the product of the extensive and
disjointed deforestation carried out by agricultural entrepreneurs and
the use of broad-spectrum chemical products that were applied to
increase production and control pests that existed at that time.
Keywords : Culiacan Valley, commercial agricultura, environment,
deforestation, pesticides

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�Destrucción y debilitamiento

1. Deforestación y resultados negativos en el ambiente.
Actualmente, la deforestación forma parte de los problemas
ecológicos más recurrentes del siglo XXI, resultado de una
herencia generacional que no se ha regulado y que ha tenido
como consecuencias la alteración de los beneficios que la
vegetación presta al ecosistema, generándose con ello un aumento
en el número y tipo plagas; reducción de la polinización; erosión;
fragmentación del hábitat; disminución de la riqueza y abundancia
de especies; y efectos acumulativos de éstas, como sin duda en
la actualidad es el cambio climático.1 Esta situación exige una
reflexión profunda sobre el hecho que los bosques, las selvas, los
manglares y demás tipos de flora cuentan con un importante valor
cultural y de ornato, pero sobre todo porque han sido y son el
sostén de la vida en el planeta.
Como estudio de caso, expondremos lo acontecido en el
Valle de Culiacán, Sinaloa, en el cual encontramos derivaciones
negativas por la tala inmoderada y poco o nada regulada. Si bien la
explotación maderera que se dio se justificaba por las necesidades
que surgían por el auge comercial del momento y la euforia que
generaba la actividad agrícola entre campesinos y empresarios
agrícolas, la forma en que se explotó dicho recurso fue desmedida
y nadie previó el daño que los desmontes ocasionarían en diversos
elementos del medio ambiente como el clima, flora y fauna silvestre.
Gilberto Márquez Salazar, “Reforestación con especies nativas: amenazas,
ventajas y retos”, en Atlas del manejo y conservación de la biodiversidad y
ecosistemas de Sinaloa (Culiacán, 2006), 93–108.
1

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Sin duda, la pérdida de vegetación del Valle ocasionó
la fragmentación del hábitat, el cual es un proceso que ocurre
a escala del paisaje e implica la pérdida del mismo a través
de la división en fragmentos remanentes esparcidos dentro
de éste. Dicha modificación tiene un efecto en los diferentes
aspectos funcionales de un ecosistema como el destierro
de hábitats para aves locales y migratorias, felinos, reptiles
y por consiguiente pérdida de productividad en todos los
elementos bióticos y abióticos de los hábitats como áreas de
descanso, alimentación y senderos de distribución, afectando
los tamaños poblacionales de especies animales, ya que el
deterioro del paisaje conduce a la eliminación de fragmentos
vitales para ciertas especies como el caso de cuerpos de agua
o amplias zonas de bosque. Estas pérdidas provocaron que
probablemente se restringieran los patrones de movilidad de
los individuos según su tamaño, capacidad de movimiento y
requerimientos de hábitat.2
Durante el periodo analizado la tala inmoderada fue
mayor si sumamos la que generaba la industria maderera que
se desarrollaba en los altos de la sierra sinaloense. Si bien el
Valle se transformó en un espacio de cultivo, en su mayor parte
Arturo Ruiz Luna y César Berlanga Robles, “La ecología del paisaje en
la conservación de los ambientes”, en Atlas del manejo y conservación de la
biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa2 (Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006), 315–23. Se ha comprobado que la fauna silvestre, no posee una rápida
capacidad de adaptación o de desplazamiento a otras zonas con diversos o
diferentes tipos de ambiente.
2

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éste poseía características de selva baja caducifolia y selva baja
subcaducifolia, así como tulares y otros tipos de vegetación
cercanos a cuerpos de agua, los cuales servían a la fauna silvestre
como zonas de alimento, descanso y reproducción.3
Esto es relevante mencionarlo, pues la vegetación
es primordial para cualquier grupo de animales,4 y ante la
pérdida de los espacios deforestados algunos se desplazaron
o desaparecieron al no contar con el hábitat adecuado, ya
que como se ha dicho, éste es un elemento relacionado con la
anidación, reproducción y protección. Al destruirse las zonas
naturales de refugio, mucha de la fauna se convierte en presa
fácil de depredadores, con el ser humano a la cabeza. Este
último argumento es válido para la zona analizada, ya que Pedro
Olivas Zamudio,5 originario de la capital sinaloense, y quien
trabajó desde su juventud como agricultor en la zona del Valle
de Culiacán, en una entrevista realizada testifica que entre 1943
y 1944 fue cuando incrementaron los desmontes para ampliar la
superficie donde se cultivaba caña de azúcar y maíz con la ayuda
de maquinaria que provenía de Estados Unidos. Con respecto a
Entrevista al Sr. Pedro Olivas Zamudio, edad: 74 años, originario de Culiacán, Sinaloa.
4
Sylvia Parra-Martínez, Miguel de Labra-Hernández, y Katherine Renton, “Requerimientos ecológicos en las aves: un enfoque en psitácidos”, en
Tópicos sobre ciencias biológicas (Guadalajara: Universidad de Guadalajara,
2016), 9–225.
5
Entrevista al Sr. Pedro Olivas Zamudio, edad: 74 años, originario de Culiacán, Sinaloa.
3

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

la flora, afirmó que en el Valle de Culiacán, podían observarse
en abundancia árboles como el brasil (Haematoxylum brasiletto
H. Karst), mezquites (Prosopis laevigata) y amapas (Tabebuia
spp.);6 así como arbustos y matorrales espinosos que pronto
desaparecieron por la intensa deforestación que se presenció en
esa zona.
Respecto a la fauna, el mismo destacó sobre la alta
población de venado cola blanca (Odocoileus virginianus) que
en el pasado habitaba, pero que, ante la intensa cacería para
consumo doméstico, prácticamente desapareció del entorno.
También señaló acerca de la existencia de gato montés (Lynx
rufus), de mapache (Procyon lotor), armadillo (Dasypodidae),
víboras y otros animales silvestres de menor tamaño, mismos
que poco a poco disminuyeron, hasta que en la actualidad es algo
sorprendente tener un avistamiento. De igual manera enfatizó
que el alto índice de tala efectuada en el valle fue avalada y
realizada por los propios agricultores que no tenían ningún
interés de preservar la vegetación aledaña a las áreas donde se
iban a instalar los cultivos, mucho menos proponer estrategias
que contrarrestaran la deforestación que realizaban. Por otro lado,
Rafael Gámez Bernal7 señala que, en el Valle de Culiacán, cuando
Los cuales se distribuye en los bosques subtropicales de México asociados
al hábitat del bosque tropical caducifolio, bosque tropical sub caducifolio y
partes bajas del bosque de encino.
7
Entrevista realizada al Sr. José Rafael Gámez Bernal, originario de Campo
Clouthier Navolato, edad: 46 años.
6

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la vegetación natural era abundante, podían observarse tigrillos
(Leopardus tigrinus) y jabalís (Sus scrofa), los cuales tuvieron
que emigrar a otras zonas contiguas en busca de alimento, pero
sobre todo de refugio para huir de la caza humana.
Sobre esta actividad, la cacería, vale la pena mencionar
que es una acción que sigue afectando específicamente a la
avifauna que reside en los alrededores del Valle de Culiacán.
Este es el caso de los patos canadienses (Aythya affinis),
que debido a su ruta migratoria, históricamente arribaban a
dicha zona en abundantes parvadas para alimentarse. Durante
los años 50 del siglo pasado bajaban a los cultivos de arroz,
destruyendo por completo las plantaciones, lo que ocasionó
que las aves fueran vistas como plaga, por lo que las cazaron
indiscriminadamente, teniendo testimonios de que eran
cazados alrededor de 30 especímenes por persona durante la
época de desplazamiento.8
Entrevista realizada a José Trinidad González, originario de Michoacán, vivió desde infante en la zona del Valle de Culiacán, edad: 82 años. Un
antecedente que podemos relacionar es que en Sinaloa, la cacería furtiva
siempre ha estado presente dentro del gusto de la población, la cual sumado
al crecimiento desmedido de asentamientos urbanos han provocado la extinción de especies como el oso negro (Ursus americanus), el lobo (Canis
lupus) y el puerco espín (Eretzhion dorsatum) los cuales habitaban también
en las en las zonas altas de la Sierra Madre Occidental del estado, la cual
es vegetación de pino en las partes altas, y en zonas bajas con vegetación
de Selva Baja Caducifolia (SBC), véase Marco Antonio González Bernal,
Isabel Cristina Sapiéns Sandoval, y Víctor Manuel Saloón Soto, “Mamíferos
terrestres en Sinaloa”, en Atlas de la biodiversidad de Sinaloa (Culiacán: El
Colegio de Sinaloa, 2002), 309–406.
8

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Ahora sabemos que la zona centro a la que pertenece
Culiacán se encuentra desprovista de vegetación permanente,
ya que se ha utilizado para los cultivos agrícolas implicando una
superficie del 34% de la región. Sin embargo, de la zona que sí
tiene vegetación, la de mayor importancia es precisamente el
ecosistema de selva baja caducifolia, representando un 39% del
total de la superficie,9 lo cual nos permite valorar su importancia
por ser un tipo de vegetación que ha estado alrededor del Valle y
de la cual ha dependido un gran número de organismos para su
supervivencia.
En nuestras revisiones, se hizo presente el grave estado
de los bosques naturales de la región debido a la intensa presión
y explotación a la que fueron expuestos por las actividades de
agricultura, ganadería y la muy irregular industria maderera.10
Uno de los primeros datos obtenidos a través de las fuentes (tabla
1) muestra un número de hectáreas que fueron destinadas para
el establecimiento de cultivos durante los años de 1960 a 1970.
Ésta presentó una tendencia por aumentar gracias a la exigencia
de mayores volúmenes en la producción agrícola para abastecer
la demanda por todo tipo de productos, principalmente hortalizas,
garbanzo, algodón y maíz, entre otros.
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C., Estudio Regional Forestal. Clave 2502 (Culiacán: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Comisión Nacional Forestal; ProÁrbol; Gobierno del Estado de Sinaloa,
2010), 9, http://www.conafor.gob.mx:8080/documentos/docs/9/3619Estudio
Regional Forestal 2502.pdf.
10
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 20 de julio de 1952, 2.
9

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Tabla 1.
Superficie destinada para diversas actividades en torno
a la agricultura en el periodo de 1960 a 1970
Número de Hectáreas

Concepto/Cultivo

50, 000

En diversas partes del estado de Sinaloa

3,000

Sorgo

7,000

Maíz

7,000

Ajonjolí

20,000
33,000

Desmonte en el río Culiacán
Para labor de campesinos en el Valle de Culiacán
Repartidas en: hortalizas y legumbres, cártamos,
trigo, cártamos, sorgo, garbanzo, frijol y maíz.
Algodón
Programa Nacional Agrario/Ejidos de vivienda
para campesinos entre ellos el Valle de Culiacán

160,000
44,875
141,000
48,000

Arroz

8,200

Tomate

69,000

Algodón
Tierra para viviendas de campesinos/Valle de
Culiacán

258,000
45, 000

Ajonjolí

671,700
40,000
8,574

Cultivos varios 1967-1968
Cultivo de milo y maíz en el ciclo de 1968
Tomate 1968-1969

369,000

Ciclo de verano de 1969

Ciclo de invierno de 1969 y ciclo de primavera
1969
Fuente: Periódico Diario de Culiacán, 1960-1970
Tabla: elaborada por los autores

243,900

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Esta apresurada deforestación, avalada en un principio por los
proyectos de la Revolución Verde en favor de la agricultura, empezó
a generar descontento entre algunos miembros de la sociedad
sinaloense que se inconformaron ante las autoridades estatales.11 Por
tal motivo, y ante la presión ciudadana, la Dirección de Agricultura
y Ganadería a través de su departamento forestal informó a las
autoridades federales para que intervinieran y terminaran con la
tala indiscriminada de la flora, haciendo un llamado para erradicar
la “Explotación de montes sin permisos forestales”.12 En atención
al llamado de la federación, la cuestión se atendió con precisión
formalmente, pues en las fuentes pudimos constatar que se creó un
departamento federal forestal para investigar a quienes resultaran
responsables de la deforestación; aunque, cabe decir que la tala
continuó. Pues, si bien el gobierno aplicó medidas precautorias
para regular la explotación de los recursos forestales, la ilegalidad
persistió, ya que continuaron los desmontes, la quema y el rastreo
de miles de hectáreas,13 sin que se castigara a los culpables.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 19 de junio de 1962, 1.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 6 de abril de 1963, 6.
13
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 17 de agosto de 1963,
1. Por ejemplo, la vara blanca (Croton spp.), es una de las especies que tuvo
grandes pérdidas por la tala irregular para su uso en la agricultura temporal o
de riego. De acuerdo a expertos, históricamente, ha sido un complemento en
el proceso de plantación en diversas siembras debido a la calidad de su madera
dura, mástil recto y alta resistencia a la humedad y putrefacción. En el Estado,
el corte de vara se inició a inicios 1970, abarcando prácticamente toda la entidad (12 de los 18 municipios: Choix, Concordia, Cosalá, Culiacán, El Fuerte,
Elota, El Rosario, Mazatlán, Mocorito, Salvador Alvarado, San Ignacio y Sinaloa), véase Humberto Rendón-Carmona et al., “La extracción selectiva de
11

12

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Para sustentar las ideas expuestas, tomamos las palabras del
Ing. José Sánchez García,14 quién brindó un análisis sobre cómo el
desarrollo de la agricultura comercial en el valle tuvo un impacto
negativo gracias a la deforestación, la quema de basura y el desecho
de residuos sólidos y químicos al suelo, cuerpos de agua y mantos
freáticos. Recalcó que, si bien la sociedad de antaño conservaba más
su flora natal, fue con la modernidad agrícola con lo que se modificó
el paisaje. En la historia de la agricultura comercial del valle, zona
en la cual trabajó desde su juventud, comenta que la deforestación
siempre estuvo presente y con el paso del tiempo se abrieron más
tierras para cultivos gracias al expansivo crecimiento urbano. De
manera similar, concuerda que en la agricultura no ha existido una
conciencia por parte de sus ejecutores en beneficio del ambiente
y si bien ha habido normas establecidas por el gobierno, éstas se
descuidaban pues simplemente no había un seguimiento para su
cumplimiento y mucho menos sanciones por parte de las autoridades.
Como se ha dicho, a finales de la década de los 50 fue cuando
en apariencia se quiso controlar dicha problemática en el país. El
gobierno federal canceló más de 500 concesiones para la explotación
ilegal o inmoderada de madera, disminuyendo así la superficie para
deforestar, pero, sobre todo, fomentando una tala regulada basada en
vara para uso hortícola en México: implicaciones para la conservación del bosque tropical caducifolio y sus recursos”, Botanical Sciences, núm. 91 (2013):
495, http://www.scielo.org.mx/pdf/bs/v91n4/v91n4a8.pdf.
14
Entrevista realizada a: José Sánchez García, originario de Jalisco, edad:
67 años.
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estudios científicos que permitiera mantener volúmenes de producción
estables.15 Respecto a lo anterior, de acuerdo con el Ing. Arturo
Sánchez Sandoval, jefe de operación del Distrito de Riego No. 10, los
desmontes eran hechos por concesiones exclusivas a particulares, es
decir, contratos donde no se realizaba ningún tipo de censo forestal,
sólo estudios topográficos como el de la presa Sanalona. Afirma que
para la construcción de dicha obra sólo se desmontó la vegetación
que estaba en la orilla donde se colocó la cortina de la presa y que la
vegetación que quedó dentro de la misma desapareció.16
Hasta la fecha no existe o no hemos encontrado un
diagnóstico detallado sobre los niveles de extracción a los que
se ha sometido la vegetación del estado, ni estudios dirigidos a
documentar los efectos en la composición, estructura y dinámica
de la flora de los sitios aprovechados para la agricultura comercial
y, aunado a esto, Sinaloa, desde el punto de vista botánico, esa
una de las regiones menos estudiadas en el país, en particular el
municipio de Culiacán.17 Sin embargo, en nuestra búsqueda, el
Estudio Regional Forestal de la UMAFOR 2502: para la zona
“Centro-Sinaloa” destaca información relevante respecto a las
tasas de deforestación y degradación forestal para inicios de
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 19 de agosto de 1958, 1.
Entrevista realizada al Ing. Arturo Sánchez Sandoval, jefe de operaciones
del Distrito de Riego No. 10 dentro del Distrito de Riego 10 Culiacán-Humaya
dentro de la CONAGUA, originario de Guasave, edad: 65 años.
17
Rendón-Carmona et al., “La extracción selectiva de vara para uso hortícola
en México: implicaciones para la conservación del bosque tropical caducifolio
y sus recursos”, 495.
15
16

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1970; en éste se exhibe una tasa anual de deforestación relativa de
0.591%, lo que representa una pérdida de 6,286 ha/año y una tasa
absoluta de 102,001.55 hectáreas de cubierta vegetal, resultando
una tasa de degradación absoluta de 88,650 hectáreas.18
Específicamente para Culiacán, el bosque espinoso ha sido
el principal tipo de vegetación, pero cercano a la costa se encuentran
manglares y vegetación halófila y en lugares sombreados o cañadas
está el Bosque Tropical Subcaducifolio y el ya mencionado
Bosque Tropical Caducifolio, representado básicamente por
apomo (Brosimum alicastrum) e higuera (Ficus spp.). También
en elevaciones superiores a los 400 metros se presentan pequeños
bosques de encinos que en altitudes mayores de 700 metros en la
región noreste del municipio se combinan con bosque de pino (Pinus
oocarpa) y, por último, el bosque de galería, el cual se desarrolla
a lo largo de arroyos predominado por Ahuehuete (Taxodium
mucronatum) y a la orilla de los ríos es sobresaliente la presencia de
álamo (Populus mexicana) y Sauce (Salix nigra).19 La importancia
de mencionar estos recursos estriba porque a raíz del crecimiento de
la agricultura comercial estas áreas disminuyeron drásticamente al
destruirse dichos ecosistemas, pues el aprovechamiento irracional e
incendios forestales provocaron grandes pérdidas de sus superficies.20
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C., Estudio Regional Forestal. Clave 2502.
19
Rito Vega Aviña et al., “Endemismo regional presente en la flora del municipio de Culiacán”, Acta Botánica Mexicana, núm. 53 (2000): 5, https://www.
redalyc.org/pdf/574/57405301.pdf.
20
Vega Aviña et al., “Endemismo regional presente en la flora del municipio
18

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Para ilustrar un poco la situación que prevaleció en el municipio, a
continuación presentamos dos fotografías que sirven para comparar
los parches de cambio de vegetación en la zona de Culiacán.21
Foto 1.
Superficie de vegetación de 1981 de Culiacán y Presa Sanalona.

Fuente: Luciana Pérez Cortés, Identificación de vegetación en imágenes
satelitales [Tesís de Maestría] (Ciudad de México: Instituto Politécnico
Nacional - Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 2014)
de Culiacán”.
21
Luciana Pérez Cortés, Identificación de vegetación en imágenes satelitales [Tesís de Maestría] (Ciudad de México: Instituto Politécnico Nacional - Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 2014), 1–87, https://tesis.ipn.mx/bitstream/
handle/123456789/18056/Identificacion de vegetacion en imagenes satelitales.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y. Las fotografías son parte de las técnicas que se utilizan en la percepción remota que permite evaluar y dar seguimiento de las regiones
vegetales, las cuales tienen una relativa permanencia en el tiempo y junto con su
composición florística reflejan la naturaleza de los suelos, el clima local, pero sobre
todo indican el manejo actual y pasado de los ecosistemas, ya que son herramientas
fisonómicas de las comunidades biológicas que fácilmente se pueden identificar.
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La foto muestra la zona de Culiacán hacia la presa Sanalona,
totalmente cubierta por vegetación, pero, si bien es una imagen
posterior a nuestro periodo de estudio, podemos inferir que entre
1940 y 1970 de igual forma debió presentarse una amplia extensión
en los niveles de flora, y un mínimo grado de urbanización, pues
ésta aún se concentraba la capital sinaloense.
Foto 2.
Superficie de vegetación del 2018 de Culiacán y Presa Sanalona

Fuente: Google Earth

Al igual que en la fotografía anterior, si bien la imagen es muy
reciente, sirve para mostrar diferencias en las áreas. Por ejemplo,
en esta última se observan parches en la zona del valle y hacia la
presa Sanalona, como resultado de la ampliación de la frontera
agrícola en el estado y del crecimiento de poblaciones en todo el
municipio.
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En una nota periodística, cuyo encabezado se titulaba “Las
tierras cultivadas del Valle de Culiacán”,22 se afirma que debido
al incremento de la agricultura se dio un desmonte excesivo de los
bosques en la región, y que además, con la creación del Distrito
de Riego No. 10, fue necesario establecer grandes extensiones de
vegetación a lo largo del valle para que sirvieran como cortinas
de viento. Por ello, en un intento para solucionar los problemas
ocasionados, tanto la Secretaría de Agricultura y Ganadería de
Sinaloa, en coalición con la Delegación Forestal de Sinaloa, se
comprometieron a establecer viveros forestales y hacer entrega
de millones de árboles de especies originarias de la zona.23
Hasta el momento, hemos visto que a raíz del fortalecimiento
del sector agrícola, sobre todo la agricultura moderna destinada a
grandes mercados, se ha ocasionado una constante deforestación
en todo el estado de Sinaloa, pero particularmente en el Valle de
Culiacán. La intención era elevar los índices de productividad, sin
considerar los efectos secundarios que eso implicaba. La ambición
por aumentar la producción ha colocado al valle en los umbrales
de su agotamiento, pero además se convirtió una amenaza para la
fauna silvestre y en general para la calidad de salud del ecosistema
que repercute en todos sus elementos, incluidos los seres humanos.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 10 de febrero de 1952, 2.
Acacias, bugambilias, cedro rojo, ceiba, casuarina, caoba, venadillo, Huanacaxtle, jacaranda, limonero, palmas, palo prieto, tabachín rojo, haba, fresnos, papayo y zapote blanco, entre otros. Esta acción buscaba, además, motivar a los agricultores del Valle de Culiacán para que forestaran sus zonas de
labor y así además de combatir la erosión, embellecer la región del Valle.
22
23

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2. Efectos perjudiciales de agentes químicos en flora, fauna,
suelo y agua del medio ambiente del Valle de Culiacán de
1940 a 1970
Son indudables los efectos nocivos que los plaguicidas han
provocado en el medio ambiente en general, incluida la humanidad;
por ello que es vital que los especialistas y los distintos niveles
de gobierno se unan para realizar estudios que especifiquen las
acciones que deben aplicarse en los diferentes estratos de los
ecosistemas para establecer medidas de uso y prevención. Por
nuestra parte, en las páginas siguientes expondremos algunas
afectaciones sobre la biótica del valle que analizamos y donde
se realizaron los mayores desmontes y cultivaron abundantes
productos.
2.1. Daños a la flora y fauna
a. Organoclorados: DDT, Aldrín-Dieldrín, Toxafen, Lindano,
Heptador y Clordano
Los plaguicidas organoclorados fueron los primeros en usarse
sistemáticamente y a escala mundial en campañas de salud.
Desde el origen del DDT, a inicios de 1940, se crearon otros
productos organoclorados con la misma finalidad; no obstante
los beneficios, todos presentan un alto nivel de toxicidad para el
ambiente, particularmente en animales.
En nuestra investigación, el DDT y derivados fueron
los principales plaguicidas para atacar las plagas que afectaban
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los cultivos del algodón y maíz. En una nota periodística que se
encontró, denominada “Control de las plagas del algodonero”,24
explican que el DDT, Dieldrin, Lindano y Metoxiclor fueron los más
efectivos para combatir insectos. Sin embargo, esta información
también resaltaba los efectos tóxicos y la peligrosidad para los
mamíferos, pues el veneno penetraba en el cuerpo por la piel, por
ingestión o inhalación; si bien éstos no provocaban intoxicación
inmediata, la sustancia activa se acumula en los tejidos grasos de
los animales, por lo cual, los síntomas se expresaban después de
varias semanas. La bioacumulación o biomagnificación, como se
denomina a este aspecto, hace que el uso de estos químicos sea
muy peligroso pues las propiedades tóxicas de los plaguicidas
organoclorados se pueden trasladar a otros niveles de la cadena
alimenticia o mantenerse activos en el ecosistema por mucho
tiempo.
Sobre esto, se han hecho investigaciones de laboratorio
y de campo a nivel mundial que demuestran los efectos dañinos
de ciertos químicos, específicamente en el sistema hormonal y
de función de invertebrados, reptiles, aves, mamíferos y peces.25
Y, como dijimos, los plaguicidas organoclorados permanecen activos en el ambiente de 1 a 25 años, su degradación es lenta e
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 1951, 2.
Thomas M. Crisp et al., “Environmental Endocrine Disruption: an Effects
Assessment and Analysis”, Environmental Health Perspectives 106, núm. 1
(1998): 14, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1533291/pdf/envhper00536-0026.pdf.
24
25

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incluso algunos jamás desaparecen totalmente. Además, su alta
volatilidad les permite migrar a grandes distancias por aire o por
agua y finalmente depositarse en suelo.26 Si bien hemos comentado que la amenaza que caracteriza a este grupo de plaguicidas
es la bioacumulación y la biomagnificación, vale la pena hacer un
esquema de las relaciones tróficas para representar la transferencia de energía de unos organismos a otros a través del alimento:
Figura 1.
Representación de una cadena trófica

Elaborada por los autores
Sergio David Leal Soto et al., “Residuos de plaguicidas organoclorados en
suelos agrícolas”, Terra Latinoamericana 32, núm. 1 (2014): 2, https://www.
scielo.org.mx/pdf/tl/v32n1/2395-8030-tl-32-01-00001.pdf.
26

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En esta representación (figura 1) es claro cómo la aplicación de un
elevado nivel de plaguicida químico puede pasar de un organismo
a otro, pues cualquiera que entre en contacto con alguna de estas
sustancias mantendrá importantes niveles de la misma, y al ser
consumido por otro ser vivo transmitirá parte de esa porción y
así sucesivamente. Como ya hemos dicho, el problema radica en
que este tipo de químicos tiene la capacidad de permanecer por
tiempo suficiente para hacer daño en la vida de los seres vivos,
principalmente mamíferos, pues se depositan en las zonas grasas
del cuerpo, lo que dificulta su salida o liberación del organismo.27
Pocos son los trabajos que han evaluado la contaminación
química de los plaguicidas utilizados en la agricultura comercial
de la región. Una referencia que podemos retomar (que está fuera
de nuestro periodo, pero sirve para esclarecer hechos más añejos)
es un estudio realizado en 1989 en el río Culiacán y aguas aledañas
al valle. Al analizar los componentes del agua de los canales para
regadío se identificaron los tipos de plaguicidas que arrastraban,
siendo los plaguicidas organoclorados y organofosforados los
que ocuparon los primeros lugares en orden de importancia. Se
encontró la presencia del Endrín, en la biótica lacustre y ribereña
de la zona. Este químico, como dijimos, es un compuesto
Ingrid Alejandra Granados Galván, Riesgo para la salud humana por ingesta de plaguicidas organoclorados en pargos (Lutjanus colorado, L. novemfasciatus y L. argentiventris) en el sistema lagunar San Ignacio-Navachiste-Macapule, México [Tesís de Maestría] (Guasave: Instituto Politécnico
Nacional - Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad Sinaloa, 2013), 1–70.
27

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organoclorado usado como insecticida de contacto y de ingestión
y que, de acuerdo a dicha fuente, fue autorizado por J. Hayman
y Co. para ser manufacturado por la Shell Chemical Company
and Velsicol Chemical Co. en 1950. El insecticida es catalogado
como extremadamente tóxico y altamente persistente, por lo que
afectó específicamente a peces y otras formas de vida acuática.
Como dijimos, este ejemplo es importante referirlo pues sustenta
su existencia y posiblemente su uso durante el periodo de estudio,
ya que los agricultores sinaloenses utilizaban todas las novedades
existentes para conseguir una buena cosecha; además, es muy
posible que desconocieran los daños que éstos ocasionaban en la
flora y fauna.
Las fuentes señalan que, desafortunadamente, los sistemas
acuáticos terrestres y marinos han sido los más amenazados por el
aporte de sustancias contaminantes como plaguicidas, fertilizantes,
metales pesados, organismos patógenos y otros, a través del
incremento de actividades antropogénicas en las áreas adyacentes
como la agricultura.28 Estos químicos han llegado a los cuerpos
de agua por escurrimiento, tanto superficiales como subterráneos,
infiltración y erosión de los suelos, por dispersión atmosférica,
así como por escurrimiento durante lluvias o riego agrícola.29 La
Cipriano García-Gutiérrez y Guadalupe Durga Rodríguez-Meza, “Problemática y riesgo ambiental por el uso de plaguicidas en Sinaloa”, Ra Ximhai 8,
núm. 3b (2012): 7, https://www.redalyc.org/pdf/461/46125177005.pdf.
29
Arturo Hernandez-Antonio y Anne M. Hansen, “Uso de plaguicidas en
dos zonas agrícolas de México y evaluación de la contaminación de agua y
sedimentos”, Revista Internacional de Contaminación Ambiental 27, núm.
28

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importancia de los cuerpos de agua, es que al ser sitios orgánicos
muy activos poseen una amplia diversidad biológica gracias a los
procesos biogeoquímicos como el ciclo hidrológico, la recarga o
suministro de acuíferos, y la estabilización del clima local; además,
esa riqueza los convierte en un recurso de gran valor económico
para cierta parte de la sociedad, ya que en ellos se desarrollan
actividades pesqueras. Pero, algo que resalta por el beneficio que
brinda a la vida natural, son los atributos que tienen como refugios
de diversidad biológica, actualmente patrimonio histórico cultural
en Sinaloa, reconocidos como sitios RAMSAR30 (Humedales
de Importancia Internacional) por incluir especies protegidas
de flora y fauna endémicas y migratorias.31 No obstante, parece
claro que en esos años de 1940-1970 los empresarios agrícolas y
el gobierno sinaloense no tomaba en consideración el daño que
ocasionaban a los humedales existentes.
Sinaloa cuenta con ocho de estos sitios distribuidos a lo
largo de su superficie y en el Valle de Culiacán destaca el hábitat
llamado laguna de Chiricahueto, un cuerpo de agua dulce que
se encuentra al sur de la ciudad de Culiacán, en la parte baja de
2 (2011): 116, https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-49992011000200003.
30
Yamel Guadalupe Rubio Rocha y Fabio Germán Cupul Magaña, “Áreas de
importancia para la conservación de aves”, en Atlas del manejo y conservación
de la biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa (Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006), 141–50.
31
García-Gutiérrez y Rodríguez-Meza, “Problemática y riesgo ambiental
por el uso de plaguicidas en Sinaloa”, 7.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

325

�Destrucción y debilitamiento

la cuenca del río Culiacán (24°33’54.4” N y 107°31’5.9” O), y
que además está conectado con el Sitio Ramsar Ensenada del
Pabellón.32 La relación directa estriba en que comprende 18,500
hectáreas en el valle donde se cultivan grandes extensiones
de tierra, siendo contaminada constantemente, afectando a
las poblaciones de reptiles caimán (Caiman crocodilus) y el
cocodrilo (Crocodylus acutus) gracias al progreso que ha tenido la
agricultura comercial. El número de ejemplares de estos reptiles
ha disminuido debido a la contaminación por descargas de aguas
negras y agroquímicos residuales que llegaban a esta laguna a
través del agua contaminada que transportaban los drenes, ya que
las descargas por el mal manejo de residuos afectó la diversidad
de peces que sirven como fuente de alimento a los cocodrilos.
En el periodo de estudio, los químicos y sus contenedores eran
arrojados en este cuerpo de agua. Además, los daños colaterales
eran grandes, pues mucha de la población que consumía los peces
que sacaba de la laguna presentaba síntomas de intoxicación,33
aunque los habitantes culpaban otras fuentes alimenticias o al
pescado mismo, pero porque creían que les había hecho daño por
Felipe Amezcua Martínez, Colonización de la laguna de Chiricahueto
(Sinaloa, México) por la especie invasora Pterygoplichthys spp (Ciudad de
México: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, México; University of Prince Edward
Island, Coastal Ecology Laboratory, Canadá, 2014), http://www2.inecc.gob.
mx/publicaciones2/libros/713/colonizacion.pdf.
33
Entrevista realizada al Sr. Rafael Gámez Bernal de 46 años, originario del
Campo Clouthier Navolato.
32

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

326

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

consumirlo crudo, en ceviche, o porque se había echado a perder
por la falta de refrigeración.
Aunado a esto, este enorme cuerpo de agua ha albergado
alrededor de 350 especies de aves migratorias y regionales,
representando uno de los refugios más importantes para las aves
acuáticas en el estado de Sinaloa, destacando las poblaciones
de anátidas de la zona las cuales han sido contabilizadas en
miles, incluyendo 23 especies de patos. Si bien aún no existen
evaluaciones sobre los efectos de los químicos en la dinámica
trófica de las especies que habitan en esta laguna, las aves
que han arribado temporalmente o residido en dicho humedal
podrían haber sido vulneradas por los cambios generados en el
ambiente por la bioacumulación y biomagnificación a lo largo
de la cadena alimenticia, siendo afectadas en su reproducción
y formación del cascarón de los huevos.34 Se ha comprobado
que algunas especies de aves migratorias alimentadas con
peces de lagunas contaminadas por este tipo de sustancias, han
exhibido un deterioro crónico en su reproducción, resultado
del adelgazamiento de la cáscara del huevo y deformación
embrionaria, provocando la mortalidad del mismo debido a los
altos niveles del DDT.35
René Sauceda López y Martha P. Gómez Soto, “La actividad agrícola y
su impacto en el medio ambiente”, en Atlas de los ecosistemas de Sinaloa, ed.
Juan Luis Cifuentes Lemus y José Gaxiola López (Culiacán: El Colegio de
Sinaloa, 2003), 417–26.
35
Per-Erik Olsson et al., Endocrine disrupting substances. Impairment of
reproduction and development (Stockholm: Elander Gotab, 1998), 55.
34

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

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�Destrucción y debilitamiento

La laguna de Chiricahueto aún se encuentra biológicamente
activa y por estar ubicada dentro del Corredor Migratorio del
Pacífico, se clasifica como un complejo lagunar prioritario para
su conservación en Sinaloa y México.36 Esta laguna de formación
totalmente natural y que se ha conservado históricamente, es el
único hábitat importante directamente relacionado con la agricultura
comercial del Valle, por lo que valdría la pena evaluar el estado del
agua, pero sobre todo realizar monitoreos anuales que ayuden a
determinar la diversidad de fauna que en ella vive para que haya
registros que sirvan como base de datos para utilizarse en un futuro
y determinar los cambios derivados por la agricultura, pues las
zonas de cultivo y viviendas de campesinos siguen colindando con
ella y sin duda alguna seguirá recibiendo afectaciones.
Para finalizar con los plaguicidas del orden organoclorados,
es pertinente mencionar al Clordano, el cual no es biodegradable
y su uso en el medio ambiente está prohibido, ya que es altamente tóxico y buena parte de este compuesto se evapora o se lava
por medio de los escurrimientos provocados por la lluvia y el riego, quedando una fracción importante en las partículas de la capa
cultivable como arcillas y materia orgánica, donde sus residuos se
acumulan y persisten hasta por 20 años.37 En nuestras fuentes se
Juan Carlos Leyva Martínez, “Ficha informativa de los humedales de Ramsar (FIR)”, 2007, http://ramsar.conanp.gob.mx/docs/sitios/FIR_RAMSAR/Sinaloa/Ensenada de Pabellones/Mexico Ensenada de Pabellones RIS 2008.pdf.
37
“Fichas internacionales de seguridad Química, Clordano puro”, s/f, http://
www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnica s/FISQ/
Ficheros/701a800/nspn0740.pdf.
36

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328

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

descubrió que afectó significativamente a las lombrices de tierra
reduciendo el tamaño de sus poblaciones, lo cual resultó en la disminución de la fertilidad del suelo, aspecto que afectó seriamente
en las cantidades de lombrices que ayudaban en la productividad
agrícola y en los nutrientes necesarios para los cultivos.38
b. Organofosforados: Parathion
El Parathion es un insecticida organofosforado de uso agrícola e
industrial, que se absorbe con facilidad por inhalación, ingestión
y penetración dérmica; se presenta en forma de polvo o sólido
cristalino de color blanco, con olor penetrante parecido al ajo.
Los productos organofosforados eran utilizados constantemente
para envenenar insectos y mamíferos, principalmente por la
fosforilación de la enzima acetilcolinesterasa (ACE) en las
terminaciones nerviosas. Esta enzima en animales (incluido
el ser humano) es imprescindible para el control normal de la
transmisión de los impulsos nerviosos que van desde las fibras
nerviosas hasta las células musculares y glandulares, así como
hacia otras células nerviosas en los ganglios autónomos, como
también al sistema nervioso central (SNC).39
En aquel entonces, el Parathion fue producido por
Monsanto Company y Kerr McGee, estableciendo una categoría
toxicológica extremadamente peligrosa y ligeramente persistente,
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 7 de abril de 1957, 3.
“Insecticidas Organofosfatados”, 2015, https://espanol.epa.gov/sites/production-es/files/2015-09/documents/spch4.pdf.
38
39

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329

�Destrucción y debilitamiento

produciendo efectos adversos al ambiente pues era extremadamente
tóxico para animales de sangre caliente como mamíferos y
aves, así como efectos adversos para la salud humana debido a
la inhalación, ingestión y absorción por la piel.40 Como hemos
comentado, respecto a este plaguicida, en nuestras evidencias se
encontró que dado el desconocimiento de su toxicidad o por el
manejo inadecuado del mismo, los fumigadores se envenenaban
gravemente presentando sudoración abundante, nula reacción de
pupilas, lacrimación y salivación extrema.41
En el Valle de Culiacán, el Parathion provocó intoxicación entre la clase trabajadora del campo, según lo afirmó Pedro
Olivas Zamudio, quien fue testigo de cómo decenas de personas
eran transportadas en camiones desde la zona del valle hacia la
ciudad de Culiacán para recibir atención médica, pues este era
aplicado exclusivamente por vía aérea, la cual era anunciada someramente, sin verificar si alguna persona quedaba en el cultivo
donde se dispersaría la sustancia. En palabras textuales del entrevistado, “las avionetas parecían mariposas en el cielo”.42
Con respecto a los insectos benéficos para las plantas,
como las abejas, encontramos que son especialmente sensibles
al Parathion metílico. En 1959, la prensa local publicaba que un
José Andrés Audela Villegas, Identificación y evaluación de plaguicidas
en agua del distrito de riego No. 004 del valle de Culiacán [Tesis de Maestría]
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1989), 1–73, https://cd.dgb.uanl.mx/handle/201504211/2938.
41
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 27 de septiembre de 1959, 2.
42
Entrevista realizada al Sr. Pedro Olivas Zamudio, 67 años originario de
Culiacán.
40

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330

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

número considerable de éstas murieron a pesar de haberse utilizado
dosis bajas.43 La elevada mortandad de abejas no sólo amenazaba
a la economía apícola, sino a la agricultura, ya que una gran parte
de los alimentos que consumimos ha estado disponible gracias
a la polinización. Aproximadamente la mitad de los animales
polinizadores de plantas tropicales son abejas, lo que las coloca
en el escaño más alto y por tanto en los mayores distribuidores
del polen que requieren las plantas para su reproducción, en
especial plantas de interés agrícola.44 Por ello su disminución
era un factor de riesgo para la agricultura comercial del Valle de
Culiacán y en general de la flora sinaloense.

No tóxico

Afectación
Ecológica

Para tipo
de plaga/
organismo

Nivel
Toxicológico

Derivado
de la urea

Empresa
encargada

1949Citrolina
1950

Composición Química

Nombre de
Producto/
comercial

Año

Tabla 2.
Químicos dispersados en el Valle de Culiacán:1949-1970

Pemex

Insecticida
y herbicida

Ninguna

1949

Sulex
eno-2

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para aves
y organismos
polinizadores

1949

Aprocon
2-10

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para
mamíferos

1949

Aprocon
2-5-40

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para
mamíferos

Datos de identificación, Versión Online: http://www2.inecc.gob.mx/sistemas/plaguicidas/pdf/paration_metilico.pdf, consultado el 02 de octubre de 2017.
44
Guiomar Nates-Parra, “Abejas silvestres y polinización”, Manejo Integrado de Plagas y Agroecología, núm. 75 (2005): 7, https://repositorio.catie.ac.cr/
bitstream/handle/11554/5728/abejas.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
43

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�Destrucción y debilitamiento

1949

Plantexel
Y-10

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para aves
y organismos
polinizadores

1950

Parathion

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

Insecticida
y acaricida

Tóxico para
aves, peces y
abejas

1950

Cyanogas

Cianuro de
Muy tóxico calcio

Insecticida
y raticida

Tóxico para
vertebrados

1950

Bisulfuro de
carbono

ModeraBisulfuro
damente
de carbono
tóxico

-

Fumigante

Intoxicación

1951

Dicloro
Difenil
Dicloroetano-DDT

Organoclorado

Extremadamente
Tóxico

DuPont

Insecticida

Muy tóxico
en mamíferos,
peces, aves y en
general insectos

1951

Dieldrín

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Muy tóxico para
el suelo, mamíferos y aves

1951

Heptador

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

1951

Lindano

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

1951

Metoxidor

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

-

Materia
orgánica,
humus,
No tóxico
estiércol y
microorganismos

Fertilizantes

Ninguna

Insecticida

Muy tóxico para
el suelo, mamíferos y aves

1951

1952

Aldrín

Organoclorado

DuPont

Agrónomos
Independientes

Shell:
CheMuy tóxico mical
Company

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1952

Toxafen

1952

Dieldrín

1952

Arseniato de
calcio

Organoclorado

Moderadamente
tóxico

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Arsenicales

Extremadamente
tóxico

Insecticida,
herbicida,
fungicida y
molusquicida

Tóxico para
mamíferos y aves

DuPont

Insecticida

No es
biodegradable
y persiste en
el suelo, es
extremadamente
tóxico para los
organismos
silvestres como:
invertebrados
acuáticos, abejas,
nemátodos,
peces, anfibios y
reptiles

Magara

Fungicida

No tóxico

Insecticida

Contaminante
total en ríos,
lagos o cuerpos
de agua, aves,
mamíferos,
peces, abejas

Organoclorado

Extremadamente
tóxico

Clordano

1952

Oxicloruro
C-O-C-S Sulfato de No Tóxico
cobre

Parathion
metílico

Insecticida

Tóxico para
mamíferos,
organismos
acuáticos y otros
insectos

1952

1955

DuPont

Tóxico
para peces,
crustáceos, aves,
abejas, algas,
lombrices y
plantas acuáticas

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

DuPont

Monsanto

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1959

1959

1961

1965

Santobane-DDT

Parathion

2,4-Dow

Cycocel

1966

Urea

1966

Nitrato
de amonio

Organoclorado

Moderadamente
tóxico

Monsanto
chemical

Insecticida

Muy tóxico para
la vida silvestre.
Afecta a todos
los niveles
tróficos de los
ecosistemas
acuáticos, aves y
microorganismos
del suelo

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

Monsanto

Insecticida

Contaminante
en ríos, lagos u
otros cuerpos
de agua, aves,
mamíferos,
peces, abejas

Amina

Medianamente
tóxico

Dow
Química
Mexicana

Herbicida

Contamina
cuerpos de agua

Cloruro de
amoniaco

American
Ligeramen- cyanate tóxico
man de
Company

Herbicida

Contaminante
para cuerpos de
agua y peces

Fertilizante

Ninguna

Fertilizante

Peligrosa para
el ambiente
en particular
cuerpos de agua

Urea

No tóxico

Fertilizantes
del
Insmo
S.A.

Nitrato de
amonio

Moderadamente
tóxico

Fertilizantes
del
Insmo
S.A.

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

1967

1970

2,4 D
Amina

Sal de
dimetilamina
del ácido
2,4- diclorofenoxiacetico.

LigeramenDuPont
te tóxico

Stam

Propanil:
3,4-Dicloropropionanilida
480 g/L

Moderadamente
tóxico

Industrias
Apizaco

Herbicida

Ligeramente
tóxico para aves
y abejas, contamina fuentes,
arroyos, lagos y
cuerpos de agua

Herbicida

Contamina los
lagos, estanques,
ríos y demás
fuentes de agua

Fuente: Diario de Culiacán, 1949-1970.
Tabla: elaborada por los autores

Como podemos observar en la tabla 2, los químicos utilizados en
beneficio de la agricultura en el Valle de Culiacán fueron diversos y
con una amplia gama de agentes dañinos para la salud de cualquier
ser vivo y medio ambiente. Si bien previamente hemos mencionado
que existen distintas clasificaciones, en este artículo los clasificamos
por los organismos que controlan, es decir: a) Insecticida, b)
Acaricida, c) Fungicida: hongos y levaduras, d) Bactericida, e)
Antibiótico: control de bacterias, f) Herbicida, g) Rodenticida:
control de roedores, y h) Molusquicida: control de moluscos; y
por su composición u origen químico, ya sean organofosforados y
organoclorados, debido a que la gran cantidad de ellos cuentan con
un alto grado de toxicidad para el medio ambiente y sin duda han
sido muy utilizados en el campo mexicano.
Desafortunadamente, es poca la evidencia histórica
y empírica que existe sobre esta problemática en el Valle de
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335
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�Destrucción y debilitamiento

Culiacán; pero en general, si bien en el periodo de estudios los
plaguicidas químicos fueron una gran innovación y la técnica
más eficaz para erradicar diversas plagas de insectos, pronto
se convirtieron en un problema que ocasionó un desequilibrio
ecológico, pues al eliminar depredadores naturales aumentaban
o aparecían plagas nuevas y más vigorosas45. Actualmente,
el uso indiscriminado de agroquímicos pierde su efectividad
rápidamente ante la resistencia generada por algunas especies
de plaga ocasionando que se produzcan nuevos y más potentes
plaguicidas para el control de las mismas.46
3. Consecuencias del uso de semillas modificadas en el medio
ambiente del Valle de Culiacán de 1940 a 1970
En nuestro periodo de estudio fue visible el uso de semillas
mejoradas que se generaron en diversos cultivos, siendo los más
beneficiados el maíz, el trigo, el arroz, el garbanzo y el cártamo.
Con la implementación de la “Campaña Pro-Semillas”, el gobierno
afirmaba que la agricultura del país se superaría y sería cada vez
más rentable para todos.47 Y es que México, durante mediados
de los 50, había logrado incrementar y mejorar su agricultura
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 22 de mayo de 1960, 2.
Santiago Javier Sarandón y Claudia Cecilia Flores, Agroecología: bases
teóricas para el diseño y manejo de Agroecosistemas sustentables, ed. Santiago Javier Sarandón y Claudia Cecilia Flores (La Plata: Universidad Nacional de La Plata, 2014), 20, https://libros.unlp.edu.ar/index.php/unlp/catalog/
view/72/54/181-1.
47
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 2 de junio de 1957, 1.
45
46

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336

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

gracias a diversas acciones aplicadas por el Gobierno Federal
desde la década de los 40. Las autoridades señalaban que el maíz
fue el producto central en las experimentaciones por el beneficio
histórico y biológico de un país como México, ya que éste no sólo
constituye el alimento básico de Mesoamérica, sino que además
es uno de los pilares de la cultura de nuestro país.48 De acuerdo
con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, siendo México centro
de origen y diversidad, el hecho de que se introduzcan OGM a
campo abierto, bajo cualquier régimen, hará imposible impedir el
flujo génico a los no transgénicos, pues se ha demostrado que los
genes, incluidos los transgenes, pueden viajar a través del polen y
las semillas a miles de kilómetros de distancia, haciendo imposible
aislar las zonas libres de transgénicos de la contaminación.49
Por lo tanto, algunas consecuencias ecológicas serían,
en un inicio, la pérdida de la secuencia genética original, misma
que a su vez alteraría el comportamiento genético de las plantas
modificando planes de mejoramiento con base en los maíces
mexicanos y finalmente generar el origen de súper malezas
resistentes a plagas o tolerantes cierto tipo de herbicidas.50
Patricia Muñetón Pérez, “La importancia de proteger al Maíz como un
bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”,
Revista Digital Universitaria 10, núm. 4 (2009): 1, https://www.revista.unam.
mx/vol.10/num4/art18/art18.pdf.
49
Muñetón Pérez, “La importancia de proteger al Maíz como un bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”.
50
Muñetón Pérez, 2.
48

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337

�Destrucción y debilitamiento

Como ya dijimos, en Sinaloa, el maíz fue el principal
cultivo donde se hizo uso de semillas mejoradas, gracias a la
aplicación de políticas públicas e inversiones que perfeccionaron
instalaciones para su secado y almacenamiento; así como la
adquisición de maquinaria e implementos adecuados, que resultó
en una elevada exigencia. Esta demanda fue causa del amplio
mercado que se generó y de los consiguientes aumentos en la
competencia entre empresas agro-comerciales; además, dicha
competitividad mantuvo una demanda sostenida de maquinaria
especializada. Por esta y otras razones, en la actualidad, el maíz,
técnicamente hablando, ha sido el grano de más rápido avance en
Sinaloa.51 De acuerdo a la FAO:
La experiencia adquirida a lo largo de decenios de estudios
sobre los efectos ambientales indica que es posible que pasen
años o decenios antes de que se comprendan las consecuencias
de los nuevos elementos biológicos en los ecosistemas. Entre
los efectos ambientales de los OGM introducidos, que pueden
ser de carácter ecológico o genético, se incluyen los siguientes:
a) efectos imprevistos sobre la dinámica de las poblaciones en
el medio receptor como resultado de los efectos sobre especies
no destinatarias, que pueden producirse directamente por
predación o competición o indirectamente por cambios en el uso
de la tierra o en las prácticas agrícolas, b) efectos imprevistos
en la biogeoquímica, especialmente debido a las repercusiones
Juan de Dios Trujillo Félix y Gerardo López Cervantes, “Granos básicos
y especialización agrícola en Sinaloa”, en Sinaloa en la globalización. Costos ecológicos, sociales y económicos, ed. Óscar Aguilar Soto y Carlos Javier
Maya Ambía (México, DF: Universidad Autónoma de Sinaloa; Plaza y Valdés
Editores, 2007), 135–61.
51

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338

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

sobre las poblaciones microbianas del suelo que regulan el
flujo de nitrógeno, fósforo y otros elementos esenciales, c) la
transferencia del material genético insertado a otras poblaciones
domesticadas o autóctonas, denominada generalmente flujo
génico, mediante la polinización, cruzamientos mixtos, la
dispersión o la transferencia microbiana.52

Es por esto que el único elemento que consideramos en este
trabajo, es el desplazamiento de especies nativas o criollas; en
recientes estudios se ha comprobado que hay una alta probabilidad
de que se transfieran genes a especies silvestres provocando
que se pierda el origen genético. En 1998, en una reunión,
organizada por la FAO, sobre los beneficios y riesgos de los
cultivos transgénicos, se hizo hincapié sobre el flujo génico que
se produce cuando los genes se propagan a través del polen y de
la polinización entre cultivos resistentes a herbicidas.53 Podemos
afirmar que los cultivos modificados genéticamente plantean
serios problemas ambientales para la agricultura no transgénica,
debido a la contaminación genética, es decir, la aparición de
material modificado genéticamente en cultivos y productos no
transgénicos, por polinización cruzada, esparcimiento de semillas,
mezcla de semillas y cosechas, etc.54
Food and Agriculture Organization, Los organismos modificados genéticamente, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente (Roma: Dirección de información de la FAO, 2001), 19, https://www.fao.
org/3/X9602s/X9602s00.htm.
53
Food and Agriculture Organization, 20.
54
Liliane Spendeler, “Organismos modificados genéticamente: una nueva
amenaza para la seguridad alimentaria”, Revista Española de Salud Pública,
52

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339

�Destrucción y debilitamiento

Ya se ha dicho que el maíz fue el cultivo que más
experimentación tuvo durante el auge de mejoramiento genético
de mediados de 1950 y 1960, y así lo constatan las notas
periodísticas “Variedades de maíz híbrido, recomendadas para
Sinaloa”55 y “El maíz híbrido”.56 Su discurso expresaba con gran
ímpetu el enorme beneficio y satisfacción que ello significaba
debido al cambio de variedades de alto rendimiento; la noticia
brindaba una promesa de alta productividad por hectárea. Cabe
decir que los transgénicos no fueron impedidos por ninguna
dependencia de gobierno, dígase la Secretaría de Agricultura y
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)
y la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y
Acuacultura (Sedafpa). Ni una sola limitó o prohibió la siembra
y comercialización de semillas transgénicas, mucho menos
protegieron las especies nativas.57
Vale mencionar que Monsanto es la empresa transnacional
que ha controlado alrededor del 90% del mercado mundial de
semillas transgénicas; en México, fue la que recibió los primeros
permisos para cultivar maíz de ese tipo.58 En nuestras evidencias,
núm. 2 (2005): 276, https://scielo.isciii.es/pdf/resp/v79n2/colaboracion11.pdf.
55
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa 11 de agosto de 1957, 2.
56
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa 25 de agosto de 1961, 6.
57
Jorge A. Pérez Alfonso, “Oaxaca: rechazan programa Maíz Mejorado”, La
Jornada, 2013, https://www.jornada.com.mx/2013/05/23/estados/033n1est.
58
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encontramos la amplia influencia que el gobierno estadounidense
y Monsanto tuvieron en la promoción y aplicación de semillas
mejoradas para la agricultura comercial en el Valle de Culiacán;
el argumento fue que México debía ser aún más vanguardista y
estar al nivel de otros países de primer mundo, argumentando que
la agricultura era el pilar que le permitiría posicionarse en ese
lugar, para lo que debía de someterse a un proceso de incesante
innovación, sobre todo al uso de semillas mejoradas.59 Se ha
constatado que dicha práctica no se regulaba, debido a la alta
demanda de semillas que se producían en el Valle de Culiacán,
en el cual se obtuvieron diversas variedades llamadas “súper
seleccionadas”, como el H-201, 202 y 203, que en condiciones
favorables resultaron con un rendimiento tan alto que en menor
tiempo dieron mazorcas de mayor tamaño con una gran resistencia
a plagas tanto de animales como malezas.60
Podemos afirmar que este desarrollo, en cuanto a semillas
se refiere, durante 1940 y 1970, se orientó exclusivamente para
satisfacer las necesidades económicas de los empresarios agrícolas
del Valle, aumentando el consumo, uso y posteriormente, la
creación de empresas locales de simientes mejoradas. Este aspecto
dejó de lado el valor ambiental respecto a la promoción para la
conservación de la diversidad genética, el valor cultural del maíz,
símbolo de identidad nacional, y del cual desafortunadamente
cio-de-los-transgenicos/Quien-es-Monsanto/.
59
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 23 de agosto de 1961, 2.
60
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 11 de agosto de 1957, 2.
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no se encontró una sola evidencia sobre estudios de protección
contra los cultivos transgénicos.
4. La Agroecología, una estrategia para la agricultura sustentable del Valle de Culiacán
El mundo natural se revela en miles de organismos que
interactúan entre sí para contribuir al balance del ecosistema
global y la supervivencia del planeta. No hay una sola forma
de vida que pueda desarrollarse en aislamiento. Y es que desde
el origen de la humanidad, lo referente a la conservación
de la biodiversidad se ha pospuesto, posiblemente porque
existía la creencia de que ésta era infinita. Sin embargo, en los
últimos tiempos se ha observado un incremento vertiginoso
de la población humana en el planeta y, por ende, se observa
un aumento en la demanda de alimentos. Razón por la cual
diversos grupos de especialistas, en la década de 1960,
iniciaron un proceso de observación y reflexión sobre los
efectos negativos que ocasionaba el manejo inadecuado de los
recursos naturales y el medio ambiente; por ejemplo, el uso
excesivo de sustancias químicas empleadas en la agricultura
para el combate de plagas y enfermedades y para mejorar o
incrementar la fertilidad de los suelos.61
Leobardo Jiménez Sánchez y Heliodoro Díaz Cisneros, “Modalidades de
la agricultura y desarrollo sustentable con campesinos”, en Soberanía alimentaria y desarrollo del campo, ed. José Luis Calva (Ciudad de México: Juan
Pablos Editor, 2012), 138–61, https://issuu.com/consejonacionaldeuniversitarios/docs/volumen_9-soberania_alimentaria-ent/153.
61

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En el contexto de América Latina, México es un país
único en términos agrarios. La revolución de principios del
siglo XX (1910-1917) generó la primera reforma agraria
en el continente, dejando en manos de las comunidades
campesinas e indígenas gran parte de la tierra, de los bosques
y del germoplasma nativo. Durante las últimas tres décadas,
numerosas comunidades han recuperado el control sobre sus
propiedades forestales y están dedicadas a la producción
ecológica de una amplia variedad de productos maderables
y no maderables, entre los cuales se encuentra el programa
promovido por la Unión Nacional de Forestería Comunitaria
(UNOFOC), que busca la gestión forestal ecológica de casi
550 comunidades y ejidos.62
Es innegable que la Revolución Verde incrementó
significativamente la productividad agrícola de nuestra área
de estudio utilizando métodos y técnicas diversas y de punta:
primero consiguió la expansión de grandes superficies de tierra
que transformaron el suelo y permitieron la creación de magnas
construcciones; luego incentivó la aplicación de químicos
novedosos que combatieron las plagas que surgían a la par de este
gran desarrollo agrícola, y finalmente apoyó el avance genético
en diversas simientes, tal como acontecía en otras partes del
orbe; una muestra del éxito alcanzado quedó plasmada en la nota
Miguel A. Altieri y Victor Manuel Toledo, “The agroecological revolution
in Latin America: rescuing nature, ensuring food sovereignty and empowering
peasants”, The Journal of Peasant Studies 38, núm. 3 (2011): 611.
62

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siguiente, “Sinaloa fue declarado como una potencia agrícola
nacional”.63
Para 1970, Sinaloa fue el mayor productor agrícola de
México, incluso se consideró un modelo a seguir en otras zonas
del país. Por ello, a través de la Agencia General de la Secretaría
de Agricultura y Ganadería se aprobó la creación de comités
regionales agrícolas, ganaderos y forestales en cada uno de los
estados de la República a semejanza del organismo que funciona
en el noroeste mexicano, con el objetivo de planear y seguir los
lineamientos del mismo para lograr la misma efectividad en
todo el país.64 En relación a lo anterior, el artículo periodístico
“Por una agricultura mejor”,65 expone cómo se apoyaba la
implementación de técnicas generadas por la Revolución Verde.
Señalaba que la intención se hacía con el objetivo de explotar la
tierra con orden, sin exponer los recursos naturales y sobre todo
a la población; el resultado esperado era renovar los sistemas de
riego y regular las semillas mejoradas.66
Si bien, el panorama agrícola del Valle de Culiacán es
digno de admirarse,67 y del que debemos estar orgullosos como
pioneros de una actividad económica tan importante, también
presenta sus bemoles debido a que algunas técnicas implementadas
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 14 de septiembre de
1954, 1.
64
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de agosto de 1970, 3.
65
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 30 de julio de 1961, 2.
66
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 5 de mayo de 1960, 3.
67
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 25 de mayo de 1963, 1.
63

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ocasionaron severas consecuencias en el medio ambiente de
diversas maneras y en los diferentes niveles del ecosistema. Es
por ello que para entender mejor la dinámica entre la agricultura
y el medio ambiente retomamos el término “agroecología”. La
idea es analizar no sólo los niveles productivos, sino también el
equilibrio ecológico del sistema de producción,68 buscando con
ello que las relaciones ecológicas del campo y las funciones de
éstas puedan desarrollarse con menores impactos negativos en
el medio ambiente y la sociedad ante la disminución de insumos
externos.69 De acuerdo con el Dr. Miguel Altieri, agrónomo de
origen chileno, pionero de esta rama y quien ha contribuido en la
promoción de la Agroecología como una disciplina que desarrolla
los principios ecológicos básicos para estudiar, diseñar y crear
otro tipo de agricultura moderna y desarrollada, expresa que, para
ello, es necesario lo siguiente:
Optimizar el uso de insumos localmente disponibles combinando
los diferentes componentes del sistema de finca, por ejemplo,
plantas, animales, suelo, agua, clima y gente de manera tal que
se complementen los unos a los otros y tengan los mayores
efectos sinergéticos posibles, 2) Reducir el uso de insumos
externos a la finca y los no renovables con gran potencial de
daño al ambiente y a la salud de productores y consumidores,
José Restrepo M., Diego Ivan Angel S., y Martín Prager M., Agroecología (Santo Domingo: Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal, Inc.,
2000), 6.
69
Miguel A. Altieri, “Agroecología: principios y estrategias para diseñar
sistemas agrarios sustentables”, en Agroecología. El camino hacia una agricultura sustentable, ed. Santiago J. Sarandón (La Plata: Ediciones Científicas
Americanas, 2018), 18.
68

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y un uso más restringido y localizado de los insumos
remanentes, con la visión de minimizar los costos variables,
3) Basarse principalmente en los recursos del agroecosistema
reemplazando los insumos externos por reciclaje de nutrientes,
una mejor conservación y un uso eficiente de insumos locales,
4) Mejorar la relación entre los diseños de cultivo, el potencial
productivo y las limitantes ambientales de clima y el paisaje,
para asegurar la sustentabilidad en el largo plazo de los niveles
actuales de producción, 5) Trabajar para valorar y conservar la
biodiversidad, tanto en regiones silvestres como domesticadas,
haciendo un uso óptimo del potencial biológico y genético de las
especies, de plantas y animales presentes dentro y alrededor del
agroecosistema, 6) Aprovechar el conocimiento y las prácticas
locales, incluidas las aproximaciones de innovación no siempre
plenamente comprendidas todavía por los científicos, aunque
ampliamente adoptadas por los agricultores.70

En México, fue hasta 1987 cuándo se propuso una legislación
ambiental basada en la interpretación medioambiental en el
artículo 27 constitucional, estableciendo las bases del derecho
ambiental mexicano y que además contribuirían a la comprensión
del concepto de multifuncionalidad de la agricultura. Pero fue
hasta el 2001 cuando se hizo específica la Ley de Desarrollo
Rural Sustentable, la cual reflexiona sobre la agricultura actual y
futura, exigiendo a la misma tener un respaldo de conocimiento
científico y tecnológico para comprender mejor los problemas
que enfrentan los nichos ecológicos por las innovadoras técnicas
que implementa la agricultura moderna.71
70
71

Altieri, 27–34.
Jiménez Sánchez y Díaz Cisneros, “Modalidades de la agricultura y desa-

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Esta nueva tendencia que plantea la agroecología, si bien
puede parecer una utopía, es un riesgo que vale la pena tomar si
se pretende alcanzar un desarrollo sustentable. En México existen
dos proyectos que han involucrado la investigación y desarrollo de
prácticas para un mejor aprovechamiento ecológico y económico
de los recursos, el cuidado de los mismos, la utilización de su
mano de obra y la mejora de ingresos para beneficiar a familias,
jóvenes y niños a mediano y largo plazo: 1) Plan Puebla, 25
años de experiencia (1967-1992): análisis de una estrategia de
desarrollo de la agricultura tradicional y 2) Proyecto Manejo
Sustentable de Laderas (1999-2005): investigación-desarrollo
en las regiones cuicateca, mazateca y mixe en el estado de
Oaxaca. El primero está basado en una agricultura tradicional,
mientras que el segundo tiene como meta primordial el diseño
de una metodología que mida la captura de carbono a través de
las plantas; ambos con el mismo objetivo de crear un ambiente
ecológico favorable para optimizar la producción alimentaria
en torno a un ambiente social y político incluyente que apoye
al desarrollo del proyecto. Y si bien nuestro trabajo no tiene una
propuesta de conservación, es válido sugerir la elaboración de
un plan de trabajo que busque compaginar elementos holísticos
aplicados a la circunstancia del campo que conlleven a una serie
de estudios técnicos de mitigación, para abordarlos en un tipo
especial de ecosistema, teniendo en cuenta las interacciones de
rrollo sustentable con campesinos”, 140.
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todos sus componentes físicos, biológicos y socioeconómicos y el
impacto ambiental que éstos producen. Esto es algo que durante
1940 y 1970 estuvo carente en todo el proceso agrícola del Valle
de Culiacán.
Sin embargo, en menor medida encontramos hechos que
exigían un cambio en la forma de ejecutar los trabajos relacionados
con la agricultura comercial del Valle. Una nota muy importante
que plasmó explícitamente el término agroecología es la siguiente:
“La planificación ecológica integral es una ciencia experimental
en proceso de creación”,72 donde se hace una semblanza sobre
el planeta tierra a la par del desarrollo del hombre como especie
sedentaria y en busca de la modernidad que fracturó el equilibrio
natural, destruyendo el medio biofísico. Pero fue años más tarde
cuando la sociedad logró percibir a detalle las consecuencias
de ello, particularmente con el daño que la agricultura había
ocasionado con el desmonte y la destrucción de los bosques,
dañando los suelos y abriendo paso a la intensa erosión, así como
el impacto en los diversos niveles del medio, como la extinción
de la riqueza biológica. En nuestra búsqueda, se encontró sólo
una nota periodística que anunció la iniciativa por conocer los
recursos forestales de Sinaloa a mediados de 1970,73 y se hizo por
encargo del gobernador Alfredo Valdés Montoya para entregarlo
al secretario de agricultura y ganadería Juan Gil Preciado, quien
72
73

Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de febrero de 1968, 3.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de agosto de 1970, 1.

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hizo una gira de reconocimiento por la región para conocer el
inventario forestal de cada entidad.
Aunado a esto, fueron pocas las notas que apoyaban este
tipo de propuestas agroecológicas. Por ejemplo, encontramos
otra que habla sobre la importancia de utilizar “abonos verdes”,74
los cuales eran una de las soluciones para la fuerte erosión que se
presentaba en los suelos agrícolas de la región. Estos abonos verdes
u orgánicos son recomendables para los suelos con altos grados de
erosión y que además muestran una gran ventaja al poder utilizar
residuos de las mismas plantas y hasta aprovechar los mismos
residuos del ganado. Con esta práctica, los agricultores ahorrarían
un fuerte gasto económico, pero sobre todo aportarían un valor
importante en el reciclado y uso de restos que aparentemente no
son contemplados como una alternativa ecológica para “Salvar el
campo”75 y “Conservar el suelo en buen estado”.76 En estas notas
es evidente que la agricultura comercial del Valle de Culiacán
estuvo carente de técnicas amigables con el medio ambiente y
dejó de lado el interés por convivir con la flora y fauna silvestre
que lo rodeaba.
Conclusiones
A partir de este análisis sobre el desarrollo de la agricultura
comercial como un área de estudio natural, el Valle de
74
75
76

Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 6 de abril de 1951, 2.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 29 de febrero de 1952, 2.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 13 de marzo de 1952, 2.

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Culiacán se observó como un modelo de región, siendo en gran
parte el medio ambiente el que le permitió moldearse para el
desarrollo agrícola.77 Las altas inversiones realizadas por los
empresarios agrícolas exigieron una mayor explotación de la
tierra, hecho que modificó abruptamente el ecosistema y su
impacto inmediato se reflejó en el suelo y la fauna, pero sobre
en la flora silvestre.
El auge de la agricultura comercial en Sinaloa a principios
de 1950 provocó grandes cambios en el ambiente como resultado
de la aplicación de nuevas tecnologías incorporadas en la zona
por los proyectos desarrollados a raíz de la Revolución Verde.
Durante el periodo de análisis, la agricultura en el Valle de
Culiacán explotó los recursos naturales trastocando gravemente
el entorno, y como se observó, si bien se hicieron intentos por
regular la tala inmoderada, las medidas implementadas no fueron
suficientes o no cumplieron sus objetivos.
La deforestación constante y la intensa aplicación de
químicos fueron las acciones que más perjuicio ocasionaron.
Para los agricultores, lo que importaba era aumentar la superficie
agrícola y la obtención de mayores volúmenes productivos; para
ellos el impacto negativo que después observarían no importaba
en ese momento.
Ronny J. Viales Hurtado, “La región como construcción social, espacial,
política, histórica y subjetiva. Hacia un modelo conceptual/relacional de historia regional en América Latina”, Geopolítica(s) 1, núm. 1 (2010): 166, https://
revistas.ucm.es/index.php/GEOP/article/view/GEOP1010120157A/13444.
77

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En el estudio pudimos constatar que el número aproximado
de hectáreas taladas para uso agrícola y la industria maderera
fue de un poco más de 300,000, mismas que se otorgaron
a lo largo del periodo para la apertura de tierras de cultivo, la
creación de presas y canales de riego. Esta tendencia aumentó
constantemente, por lo que se convierte en la principal causa de
perturbación ambiental. Respecto a la aplicación de químicos
y uso de semillas mejoradas, la situación no fue diferente, ya
que fue ampliamente avalada en el proceso agrícola del Valle
de Culiacán. Todos, incluidos agricultores, empresarios, líderes
sindicales, instituciones académicas y gobierno aprobaron la
compra y aplicación de estos insumos, que de inicio provenían
de Estados Unidos.
Debido a la falta de estudios que midieran su toxicidad
en el caso de los plaguicidas o las afectaciones de los OGM en la
ecología de las especies, era imposible que se midieran los efectos
negativos, mucho menos poner en práctica medidas precautorias.
Fue hasta mediados de 1960 cuando comenzó a percibirse un
cambio de conciencia sobre la explotación desmedida de la
vegetación y por la excesiva y errónea aplicación de químicos
en el entorno, aspecto que fue atendido inicialmente por las
organizaciones que manejaban la agricultura en el Estado, muchas
de ellas motivadas por la petición de la sociedad, la cual empezó a
distinguir que la falta de árboles era una transformación negativa
que debía empezar a regularse inmediatamente.
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�“Representantes del elemento intelectual”. Dos espacios de la ciencia: el Concurso Científico Queretano y
la Sociedad Politécnica Queretana, 1900-19021
“Representatives of the intellectual element”. Two spaces of
science: the Queretaro Scientific Contest and the Queretaro
Polytechnic Society, 1900-1902
Rodrigo Antonio Vega y Ortega Báez
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0002-3333-3536

Recibido: 30 de enero de 2022
Aceptado: 19 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: La ciudad de Querétaro al inicio del siglo XX fue el escenario
de diversas actividades científicas promovidas por la sociedad civil
y con respaldo del gobierno estatal. Entre estas se encuentran la
celebración del Concurso Científico Queretano (1900-1901) y las
discusiones científicas acaecidas en el seno de la Sociedad Politécnica
Queretana (1901-1902), espacios que socializaron los resultados de
la investigación científica llevada a cabo en la entidad. El objetivo
del artículo es reconocer la importancia del Concurso y la Sociedad
Esta investigación es parte del proyecto PAPIIT IN 301122 “La geografía y
la historia natural de México en las redes globales de producción e intercambio
de conocimiento científico, siglos XIX y XX”, Instituto de Geografía-UNAM.
1

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�Rodrigo Vega

en el desarrollo de la práctica científica queretana en el marco de las
actividades de la élite intelectual para combatir las enfermedades,
aprovechar los recursos naturales, reconocer el territorio y mejorar las
comunicaciones y transportes. Ambos espacios científicos al inicio del
siglo XX se sumaron a la red académica del país para dar solución a las
problemáticas sociales por medio de la ciencia. La fuente histórica se
compone de trece escritos publicados en el Periódico Oficial del Estado
de Querétaro. La Sombra de Arteaga, así como diez escritos de la
prensa de amplio público de la Ciudad de México. La prensa expuso el
interés de la sociedad civil y el gobierno por evidenciar las actividades
científicas queretanas ante la opinión pública regional y la nacional.
El Concurso y la Sociedad fueron espacios científicos regionales
que buscaban atraer nuevos practicantes, intercambiar información
especializada, iniciar las vocaciones científicas desde la juventud,
educar a los profesores de primeras letras y promover la producción de
ciencia local.
Palabras clave: Querétaro, ciencia, prensa, agrupación, concurso
Abstract: The city of Queretaro at the beginning of the 20th century was
the scene of various scientific activities promoted by civil society and
with the support of the government. Among these are the celebration
of the Queretano Scientific Contest (1900-1901) and the scientific
discussions that took place within the Queretano Polytechnic Society
(1901-1902), spaces that socialized the results of the scientific research
carried out in the entity. The objective of the article is to recognize
the importance of the Contest and Society in the development of
scientific practice in Queretaro within the framework of the activities
of the intellectual elite to combat diseases, take advantage of natural
resources, recognize the territory, and improve communications and
transportation. Both scientific spaces at the beginning of the 20th
century joined the country’s academic network to solve social problems
through science. The historical source is made up of thirteen writings
published in the Official Newspaper of the State of Querétaro. La
Sombra de Arteaga, as well as ten writings from the press of Mexico
City. The press exposed the interest of civil society and the government
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�Representantes del elemento intelectual

in highlighting Queretaro’s scientific activities before regional and
national public opinion. The Contest and the Society were regional
scientific spaces that sought to attract new practitioners, exchange
specialized information, start scientific vocations, educate elementary
teachers, and promote the production of local science.
Keywords: Queretaro, science, press, group, contest

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�Rodrigo Vega

Introducción
La ciudad de Querétaro en el tránsito del siglo XIX al siglo XX
fue el escenario de diversas actividades científicas promovidas por
la sociedad civil y con respaldo del gobierno estatal. Entre estas
se encuentran la celebración del Concurso Científico Queretano
(CCQ, 1900-1901) y las discusiones científicas acaecidas en el
seno de la Sociedad Politécnica Queretana (SPQ, 1901-1902),
espacios que promovieron la discusión pública de los resultados
de la investigación científica llevada a cabo en la entidad. El
CCQ y la SPQ son espacios académicos poco conocidos en las
historiografías de la ciencia queretana y mexicana a pesar de que
fueron expresiones de la práctica científica local.
La historiografía de la ciencia queretana se compone
de algunos estudios generales o biográficos; por ejemplo,
sobre la Exposición de Agricultura, Industria, Minería, Artes e
Instrucción Pública de Querétaro celebrada en 1882 se encuentra
la investigación de Óscar Ávila (2013)2 y el CCQ es mencionado
por Blanca Gutiérrez (2001).3 En la historia de la medicina se
Oscar Ávila, “Industrialización y tecnología al calor de las exposiciones universales. El caso de Querétaro en su exhibición regional de 1882”, en
Tradición y modernidad en tres regiones de México, ed. Carlos del Carpio y
Esaú Martínez (Tuxtla Gutiérrez: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas,
2013), 44–62.
3
Blanca Gutiérrez, “El Colegio Civil en Querétaro durante el porfiriato”,
en La educación superior en el proceso histórico de México, vol. II, ed. David
Piñera (Mexicali: Secretaría de Educación Pública; Universidad Autónoma de
Baja California, 2001), 94–116.
2

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�Representantes del elemento intelectual

encuentran los estudios de Joaquín Meade (1964)4 y Francisco
Meyer (2010).5
La historiografía sobre los concursos científicos es
reducida y se han estudiado pocos eventos. Sobre el Primer
Concurso Científico de 1895, José Daniel Serrano Juárez
investigó las ponencias de medicina encaminadas a impactar en
el ejercicio legislativo federal,6 y Gloria Villegas abordó los
aspectos cientificistas y positivistas en los principales discursos
del certamen.7 Respecto del Concurso Científico y Artístico del
Centenario de la Independencia (1911), Alejandro Mayagoitia ha
analizado los debates centrados en la modernización del Derecho
Joaquín Meade, Biografía del C. Dr. y Gral. de Div. José Siurob Ramírez
(México, DF: Imprenta del Colegio Militar, 1964).
5
Francisco Meyer, “Dos casos de ciencia formal en el Querétaro porfirista:
el Consejo Superior de Salubridad durante la década de 1880. La carta geográfica Estado de Querétaro del ingeniero Pedro Moreno, de 1897”, en La
ciencia, el desarrollo tecnológico y la innovación en Querétaro. Historia, realidad y proyecciones, ed. Francisc Meyer y Alicia Arriaga (Querétaro: Consejo
de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro; Universidad Autónoma del
Estado de Querétaro, 2010), 153–78.
6
José Daniel Serrano, “La difusión de la medicina para legislar: las conferencias de la Academia de Medicina en el Primer Concurso Científico de
1895”, en La prensa mexicana como fuente para la historia de la ciencia:
Estudios de caso, ed. Rodrigo Vega y Ortega y María Elena Ramírez (México,
DF: Asociación Interdisciplinaria para el Estudio de la Historia de México,
A.C., 2018), 99–115.
7
Gloria Villegas, “Concurrencia virtuosa de talentos. El Primer Concurso
Científico Mexicano (1895)”, en Científicos, empresarios y funcionarios en
la construcción del conocimiento y su aplicación práctica en México (18241938) (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Geografía, 2022), 198–231.
4

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�Rodrigo Vega

mexicano;8 Rodrigo Vega y Ortega y Daniel Serrano en 2012
presentaron una investigación basada en los temas geográficos y
naturalistas;9 y en 2013 otro estudio sobre los tópicos médicos,
químicos y farmacéuticos.10
En cuanto al Primer Congreso Mexicano de 1912,
Ruy Pérez Tamayo en 2010 dedicó un capítulo a abordar la
organización del evento en Historia de la ciencia en México;11
y en un breve texto de 2012, Juan José Saldaña analizó las
implicaciones políticas de las discusiones científicas.12 A pesar
de la importancia de los concursos y congresos en la historia de la
ciencia mexicana entre los gobiernos porfiriano y maderista, aún
resta el análisis de varios de estos, en particular los celebrados en
las regiones.
La historiografía sobre las agrupaciones científicas
regionales también es reducida. Destacan los estudios de Ana
Alejandro Mayagoitia, “El Concurso Científico y Artístico del Centenario de la Independencia o la Historia del Derecho como ditirambo”, Anuario
Mexicano de Historia del Derecho, núm. 13 (2001): 29–111.
9
Rodrigo Vega y Ortega y Daniel Serrano, “‘El progreso de la ciencia hasta
nuestros Díaz’. El Concurso Científico y Artístico del Centenario (1911)”, en
Naturaleza y territorio en la ciencia mexicana del siglo XIX, ed. Luz Fernanda
Azuela y Rodrigo Vega y Ortega (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 165–96.
10
Rodrigo Vega y Ortega y José Daniel Serrano, “Medicina, Farmacia y Química en el Centenario de la República Mexicana, 1911”, Boletín Americanista
63, núm. 67 (2013): 83–203.
11
Ruy Pérez Tamayo, Historia de la ciencia en México (México, DF: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010).
12
Juan José Saldaña, “Ciencia y Política en 1912. El primer Congreso Científico Mexicano”, Ciencia y Desarrollo 38, núm. 259 (2012): 32–37.
8

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María Huerta sobre la Academia Médico Quirúrgica de Puebla de
la década de 1830;13 Federico de la Torre revisa las actividades
científico-técnicas de la agrupación “Las Clases Productoras”
de Jalisco (1877-1888);14 Paulina Sánchez y José Alfredo Uribe
abordan la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística
durante el porfiriato;15 y Alexander Betancourt analiza la dinámica
científica de las juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística en San Luis Potosí (1850-1953).16 En este
rubro es necesario emprender nuevas investigaciones que analicen
la dinámica asociacionista en las principales ciudades mexicanas.
Con el propósito de guiar el artículo, las preguntas de
investigación son: ¿cuáles fueron los propósitos y los resultados
producidos por el CCQ y la SPQ en el periodo 1900-1902?, ¿cuál
fue el interés del gobierno estatal por dar a conocer las actividades
del CCQ y la SPQ en el periódico oficial?, ¿quiénes promovieron
y participaron en los dos espacios científicos? y ¿cómo los dos
espacios ejemplifican la ciencia queretana al final del porfiriato?
Ana María Huerta, Ciencia y vida académica en Puebla en el siglo XIX
(Puebla: Ediciones de Eduación y Cultura; Benemérita Universidad Autónoma
de Puebla, 2010).
14
Federico de la Torre de la Torre, “Liberalismo, modernidad y utopía socialista en los primeros años del porfiriato: la sociedad ‘Las Clases Productoras’
de Jalisco, 1877-1888”, Papeles de Discusión, núm. 3 (2011): 213–49.
15
Paulina Sánchez y José Alfredo Uribe, “Ciencia y redes sociales en México a finales del siglo XIX: la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística”, Inclusiones 5, núm. Núm. Especial (2018): 113–36.
16
Alexander Betancpurt, Círculos letrados y conocimiento. Las juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en San Luis Potosí,
1850-1953 (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2019).
13

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El objetivo del artículo es reconocer la importancia
del CCQ y la SPQ en el desarrollo de la práctica científica
queretana en el marco de las actividades de la élite intelectual
y con el respaldo del gobierno para combatir las enfermedades,
aprovechar los recursos naturales, reconocer el territorio y mejorar
las comunicaciones y transportes. Ambos espacios científicos
al inicio del siglo XX se sumaron a la red académica del país,
conformada por agrupaciones letradas y eventos especializados
para dar solución a las problemáticas sociales por medio de la
ciencia.
La fuente histórica se compone de trece escritos publicados
en el Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra
de Arteaga (POEQLSA), así como diez escritos de la prensa
de amplio público de la Ciudad de México. La prensa expuso
el interés de la sociedad civil y el gobierno por evidenciar las
actividades científicas queretanas ante la opinión pública regional
y la nacional. Hasta el momento no ha sido posible revisar la
fuente archivística queretana por la contingencia de la COVID-19.
La metodología retoma la propuesta de análisis de la
sociabilidad científica de Dhruv Raina y Irfan Habib como
un medio de promoción de la solidaridad al interior de una
comunidad académica que contribuye a sostener la relación entre
la ciencia y el prestigio social “embebido en el discurso público
como una consecuencia benéfica de la libertad intelectual”.17
17

Dhruv Raina y Habib Irfan, “Patronage, Competition and Rivalry: the

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�Representantes del elemento intelectual

También se retoma a Roy MacLeod en cuanto al estudio de la
ciencia regionalista a partir de la función social de una comunidad
científica “como servidora de la región, la cual era apreciada y
admirada” por la sociedad en general.18 En efecto, el científico
de la época a nivel regional es un representante público del
“progreso” de su terruño, defendía el honor regional al proponer
soluciones a las problemáticas socioeconómicas y popularizaba
los avances científicos entre sus paisanos.
Los científicos queretanos conformaron una comunidad
de discusión de las prácticas especializadas en cada disciplina y
como una nueva forma de sociabilidad “centrada en el intercambio
de ideas y se abandonaban temporalmente las distinciones entre
los diferentes miembros para buscar de modo imparcial la verdad
y el intercambio de ideas”.19 Además, Geert Vanpaemel y Brigitte
Van Tiggelen señalan que los científicos “habían adquirido el
estatus de líderes intelectuales y culturales de la región, y fueron
heraldos de la autoridad moral” al interior de una sociedad.20
Structure of Scientific Exchanges in the Age of Colonialism”, en Les sciences
coloniales, figures et institutions, ed. Patrick Petitjean (Paris: Orstom Éditions,
1996), 213.
18
Roy MacLeod, “Les sciences coloniales, figures et institutions”, en Les
sciences coloniales, figures et institutions, ed. Patrick Petitjean (Paris: Orstom
Éditions, 1996), 88.
19
Dorinda Outram, La Ilustración (México, DF: Siglo XXI, 2009), 34.
20
Geert Vanpaemel y Brigitte Van Tiggelen, “Science for the People: The
Belgian Encyclopédie populaire and the Constitution of a National Science
Movement”, en Popularizing Science and Technology in the European Periphery, 1800-2000, ed. Faidra Papanelopo, Agustí Nieto, y Enrique Perdiguero
(New York: Routledge, 2009), 66.
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El asociacionismo fue uno de los pilares de la práctica
científica al promover que los científicos, “en tanto formadores
del conocimiento y la opinión” pública, constituían la voz letrada
sobre los temas de interés para una sociedad particular.21 Además,
las agrupaciones para los científicos fueron espacios esenciales
para interactuar y generar conocimiento especializado.
El CCQ y la SPQ fueron espacios científicos regionales
que buscaban atraer nuevos practicantes, intercambiar
información especializada, iniciar las vocaciones científicas
desde la juventud, educar a los profesores de primeras letras y
promover la producción de ciencia local.
La ciudad de Querétaro, 1890-1902
Entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, el gobernador
Francisco González de Cosío emprendió la modernización
de la industria, la agricultura, la minería, el comercio y la
ganadería en el marco del auge económico porfiriano. Tanto el
titular del Ejecutivo estatal como las autoridades municipales
“pusieron en marcha ambiciosos proyectos modernizadores de
la estructura urbana en la capital del estado, así como de las
redes de caminos y puentes que comunicaban” a los centros
urbanos de Querétaro.22
Outram, La Ilustración, 30.
Rivera. Azucena, La industrialización en Querétaro. Entre la fábrica moderna y las manufacturas tradicionales, 1882-1906 [Tesis de Maestría] (Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2012), 35.
21
22

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En 1900, la ciencia queretana se practicaba en el Colegio
Civil, la Escuela de Artes y Oficios, el Observatorio Meteorológico,
la Escuela Normal de Maestros, el Hospital Civil y el Hospital
de San Sebastián.23 Algunas notas del POEQLSA dejan ver la
dinámica científica; por ejemplo, el 19 de febrero de 1902, la
redacción publicó “La instrucción pública en Querétaro y un
diario de la capital de la República” con el propósito de reconocer
que el gobierno había procurado encaminar la modernización de
los establecimientos educativos en la “senda de adelanto” a tono
con las “conquistas de progreso de nuestro país”.24 Entre 1890
y 1902 se habían fundado 100 escuelas más las 72 ya existentes
y se creó la Escuela Normal con el objetivo de “mejorar las
condiciones científicas del profesorado”.25 También se promovió
la educación científica entre infantes y jóvenes en el Colegio San
Luis Gonzaga del profesor Andrés Balvanera, el Colegio Orozco
del profesor Agustín Orozco y el Liceo Católico del clero.26
En cuanto a las enseñanzas preparatoria y profesional
impartidas en el Colegio Civil del Estado, el presupuesto se había
duplicado entre 1890 y 1902. Esto hizo posible que se restableciera
Blanca Gutiérrez, Vida económica en Querétaro durante el porfiriato
(Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2005), 74.
24
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción pública en Querétaro y un diario de la capital de la
República”, 19 de febrero de 1902, 77.
25
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 77.
26
Marta Eugenia García Ugarte, Querétaro. Historia breve (México, DF: El
Colegio de México, 1999), 188.
23

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el Observatorio Meteorológico, aumentara el número de aparatos
para el laboratorio de química, se enriqueció el gabinete de física,
se fundaron los gabinetes de historia natural y el especial de
mineralogía, y se compró en Alemania una colección geológica
y mineralógica compuesta por 1,600 ejemplares, por lo que la
redacción afirmó que “los gabinetes de ciencias experimentales
cuentan con todo lo necesario para su objeto”, al tiempo que se
habían comprado libros y revistas especiales para las cátedras.27
El Colegio Civil era un moderno establecimiento en que
los estudiantes aprendían ciencia en los gabinetes de Física,
Química, Mineralogía, Zoología, Botánica y Geografía, así como
“un bien surtido” Observatorio Meteorológico en correspondencia
académica con otras instituciones del Estado y con el Central de
México. “Dicho plantel científico se rige por un buen plan de
estudios, y cuenta con un competente número de profesores”.28
Cabe señalar que los ponentes del CCQ y los miembros de la SPQ
egresaron del Colegio Civil o laboraban como catedráticos.
En cuanto al Observatorio Meteorológico del Colegio
Civil, el 28 de octubre de 1894 se informó que el gobernador
había ordenado la compra en París de una completa colección
de instrumentos científicos, los cuales fueron escrupulosamente
escogidos y probada su exactitud por los agentes mexicanos.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 78.
28
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Los
estados de la República. Querétaro”, 2 de septiembre de 1906, 296.
27

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Con esta compra, la redacción señaló que quedó dotado “aquel
importante edificio”.29 Durante más de una década, el Observatorio
produjo conocimiento meteorológico que contribuyó a establecer
las características climatológicas del estado.
El 8 de mayo 1895 se anunció que se había colocado en
el anfiteatro del Hospital Civil una “magnífica mesa de fierro”
para las operaciones que se practicarían en el futuro, lo cual
completaba la reciente compra de una “magnífica colección” de
instrumentos quirúrgicos para modernizar el servicio sanitario.30
Otros ejemplos del “progreso” médico fueron el mejoramiento
de la higiene en las obras “ejecutadas y visibles” en los asilos de
pobres, hospitales, cuarteles y prisiones; en la desinfección de
los canales para mejorar el aseo de las poblaciones; y las mejoras
sanitarias en los edificios públicos, mercados, paseos y puentes.31
El POEQLSA informó al público de las transformaciones urbanas
gracias a la directriz de los científicos queretanos.
Entre las agrupaciones letradas destacaron la Sociedad “La
Esperanza” (1879), la asociación obrera “La Providencia” (1886),
la Sociedad Científico-Literaria de Querétaro (1893-1895), la
Cámara Agrícola de Querétaro (1901) y la Sociedad Politécnica
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Aparatos”, 28 de octubre de 1894, 393.
30
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Hospital Civil”, 8 de mayo 1895, 163.
31
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 77.
29

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Queretana (1901).32 Estos espacios asociativos complementaron
la actividad científica de las instituciones públicas y resta su
estudio para futuras investigaciones.
Las principales publicaciones queretanas fueron Periódico
Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga (18812021), La Pluma. Órgano de la Sociedad Científico-Literaria del
mismo nombre (1894-1895), El Heraldo de Navidad (1900-1974)
y El Fígaro (1901-1905). En varias de estas revistas y periódicos
la ciencia estuvo presente en diferentes tipos de escritos.
El Concurso Científico Queretano, 1900-1901
El ocaso del siglo XIX y la llegada de la nueva centuria motivó a la
élite intelectual queretana a realizar un evento nunca antes visto. Se
trata de una reunión académica en que los sabios locales y algunos
invitados que residían fuera del estado debatirían sobre diferentes
cuestiones de importancia pública y aportarían soluciones a éstas
dirigidas al gobierno. Fue tal la relevancia del evento que el 8 de
noviembre de 1900, los lectores de El Imparcial, periódico en la
Ciudad de México, se enteraron que un grupo de profesores de
la ciudad de Querétaro había organizado un concurso científico
para “despedir el siglo XIX”, el cual se realizaría en los últimos
días del mes de diciembre. La comisión organizadora enviaría
las invitaciones a los intelectuales queretanos residentes en la
Cecilia Landa, Querétaro. Una historia compartida (México, DF: Gobierno del Estado de Querétaro, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis
Mora, 1990), 110.
32

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entidad y fuera de ésta, en especial a los egresados del Colegio
Civil del Estado.33 Dada la trascendencia del acto académico, la
prensa capitalina reprodujo algunas notas que complementan las
noticias publicadas por el POEQLSA.
El 14 de noviembre, El Tiempo informó que el concurso
pondría en comunicación a las diversas corporaciones profesionales
queretanas con las del resto del país para estrechar los “lazos de
compañerismo” intelectual.34 El Comité Directivo lo formaron el
médico Manuel Godoy (presidente), el licenciado Juan N. Rincón
(vicepresidente), el ingeniero José A. Septién (primer vocal), el
médico Francisco M. Rivera (segundo vocal), el ingeniero Luis
M. Vega (tercer vocal), la profesora Matilde Z. V. de Rodríguez
(cuarta vocal), la profesora Gilberta Arenas (quinta vocal), el
profesor José M. Carrillo (sexto vocal), el profesor Luis Balvanera
(séptimo vocal), el agente de negocios José M. Rivera (tesorero), el
farmacéutico Amador E. Ugalde (secretario) y el notario Alfonso
Arévalo (prosecretario). Las profesiones de los miembros del
Comité indican la presencia de científicos, humanistas, docentes
y empresarios locales. Resalta la incorporación de dos profesoras
normalistas, como una muestra de la incursión de las mujeres en la
esfera pública intelectual de Querétaro.
Las bases del CCQ indicaron que: 1a. Todos los profesores
establecidos en el Estado, los queretanos residentes fuera de
El Imparcial. “Concurso Científico en Querétaro”, 8 de noviembre de
1900, 1.
34
El Tiempo. “Concurso Científico en Querétaro”, 14 de noviembre de 1900, 4.
33

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él y los que poseían título en Querétaro, eran convocados al
Concurso. 2a. Los estudios versarían sobre cualquier asunto del
orden científico de interés general, encaminados a la resolución
de los problemas sociales. 3a. Las comunicaciones serían escritas,
y su lectura no excedería de veinte minutos. 4a. Ningún trabajo
sería discutido. Y 5a. Las sesiones del concurso tendrían lugar
en los últimos días del próximo diciembre.35 El CCQ desde su
origen se propuso como un evento que visibilizaría el “progreso”
intelectual local, cuyos ponentes mostrarían el valor social de la
ciencia útil, es decir, aportarían soluciones racionales y objetivas
a las problemáticas de la época en lugar de exponer disertaciones
teóricas y alejadas de la realidad queretana. Si bien, las reglas
limitaron la discusión de cada ponencia en el evento, es posible
suponer que algunos oradores intercambiaron puntos de vista en
las horas de comida, los intermedios y al final de cada sesión
diaria. Es claro que la dinámica del CCQ era semejante a las
actividades de los eventos académicos en el siglo XXI.
El Comité también indicó que el tema de los trabajos
se daría a conocer por la Secretaría, ubicada en la botica de la
Verónica, a más tardar el 25 de noviembre. La cuota de inscripción
sería voluntaria. La inauguración se engalanaría con la presidencia
del licenciado José Vásquez Marroquín, gobernador interino del
estado, la noche del 22 de diciembre en el Teatro Iturbide.36
35
36

El Imparcial. “Concurso”, 4.
El Imparcial. “Concurso”, 4.

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Dada la trascendencia académica del evento, el gobernador
decidió apoyar al Comité no solo con su presencia, sino con
apoyo pecuniario y poner a su disposición algunos locales de la
administración pública.
Al día siguiente, El País informó que habían aceptado la
invitación por parte del Comité Directivo, los médicos Fernando
Altamirano y Manuel Domínguez, el ingeniero Felipe B. Juan
Carmona y Aguilar, los profesores Adalberto Vélez, Luis G. Pérez
y Justo Aguayo, y el licenciado Manuel Septién Cosío, “todos
radicados en la capital de la República”.37 El programa del CCQ
abarcaría sesiones diarias y contaba con el apoyo del gobernador
interino para la “realización de la idea que ha de poner a prueba
los adelantos científicos del intelectualismo queretano”.38 Los
primeros en responder a la invitación fueron los individuos que
ejercían su profesión en la Ciudad de México y estaban dispuestos
a apoyar el evento con sus reflexiones.
El 17 de noviembre, El Tiempo anunció que los ponentes
radicados en Querétaro serían los médicos Ciro M. Santelises,
Salvador Michaus y Ramón Sánchez Rubio; los ingenieros José A.
Septién, Felipe Noriega, Carlos Alcocer, Pedro Moreno y Adolfo
de la Isla; los licenciados Benito Reinoso, Manuel Mosqueda,
Filemón Basaldúa, Jesús Pozo, Gustavo Centeno, Francisco
Gutiérrez Gelaty, Alfonso Septién, Manuel de la Peña y Manuel
37
38

El País. “Querétaro”, 15 de noviembre de 1900, 3.
El País. “Querétaro”, 15 de noviembre de 1900, 3.

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Vera; los farmacéuticos Alejo Altamirano, Amador E. Ugalde,
Aurelio Díaz y Ramón Rodríguez; y los profesores José M.
Carrillo y Alberto Guerrero.39 La nota concluyó con el siguiente
mensaje: “se suplica a las personas que desean tomar parte en
este concurso, y no hayan recibido invitación, por ignorarse su
domicilio, se sirvan darse por invitadas, y manden registrar sus
nombres” a la indicada botica de La Verónica, dirigiéndose al
secretario Ugalde.40 El origen socio profesional de los ponentes
guarda semejanzas con los organizadores, es decir, el núcleo de la
producción intelectual estatal. De momento no se ha detectado la
participación de empresarios, hacendados o industriales.
En el marco del CCQ, la comisión organizadora decidió
convocar un nuevo evento. En efecto, el 1º de diciembre se
publicó la convocatoria del Concurso Fraternal de los Hijos del
Colegio Civil del Estado de Querétaro, la cual retomó el espíritu
del concurso celebrado dos años atrás al cual asistió una multitud
de egresados “impulsados por el noble deseo de estrechar los
afectos” entre los profesionistas de la entidad, por lo que el
nuevo certamen tendría lugar el 22 de diciembre a las cuatro de la
tarde.41 Los objetivos del Concurso Fraternal serían “robustecer
los vínculos del compañerismo y promover todo aquello que
El Tiempo. “El Concurso científico de Querétaro”, 17 de noviembre de
1900, 2.
40
El Tiempo. “El Concurso científico de Querétaro”, 17 de noviembre de
1900, 2.
41
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
39

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parezca conducente a que la unión de los hijos de este colegio se
perpetúen y sea de alguna utilidad práctica en el futuro”.42 Dado
que el CCQ convocó a los egresados más destacados del Colegio
Civil y que algunos de ellos regresarían a la capital estatal para
exponer sus disertaciones, este nuevo evento estaría dirigido a
los egresados de la institución educativa más importante de la
entidad.
Las bases del evento fueron:
1a El viernes 21 de diciembre del presente año se verificará en
el Colegio Civil del Estado, conocido antes por “Colegio de
San Francisco Javier”, una reunión de individuos que hayan
sido o sean actualmente hijos de dicho plantel.
2a El concurso tendrá la forma de un Té que comenzará a las
cuatro de la tarde.
3a Cada uno de los concurrentes contribuirá con un peso para
los gastos de la festividad. Puede aumentar esta cuota la persona
que así lo desee.
4a Serán igualmente admitidos en la reunión los individuos que
no puedan dar la cuota señalada y los que sólo den una parte
de ella.
5a Las cuotas serán remitidas a la Tesorería de la Junta antes del
16 de diciembre. Los invitados foráneos pueden hacerlo en giro
postal a la orden del tesorero.
6a Todo invitado, al llegar al Colegio, inscribirá su nombre en
un álbum que al efecto se tendrá dispuesto; y la persona que
guste consignará en él algún pensamiento.
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
42

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7a Quedan los concurrentes en libertad para presentarse con el
traje que sus circunstancias les permitan.
8a La invitación a las personas cuyo domicilio se ignore, se
hará por medio de los periódicos La Sombre de Arteaga y El
Heraldo de Navidad, de esta ciudad y El País, El Tiempo, El
Imparcial y La Voz de México, de la Capital de la República.43

Los firmantes fueron José M. Truchuelo (presidente), Urbano
Rizo (vocal primero), Ricardo J. de Jáuregui (vocal segundo),
Constantino J. Llaca (vocal tercero), Álvaro Isla (tesorero) y
Florencio Herrera (secretario).44 En la convocatoria se aprecia
que sería un evento menos solemne que el CCQ para motivar
la sociabilidad letrada entre los egresados y renovar los lazos
intelectuales que tal vez se perdieron por el cambio de residencia
de algunos individuos. Por ello, la prensa queretana y de
circulación nacional extendieron la invitación a los lectores que
se sintieran aludidos a participar en el “Concurso Fraternal”.
Los días 21 de noviembre y 5 de diciembre de 1900,
Amador E. Ugalde publicó la lista de temas aprobados por la
Secretaría del Comité Directivo del CCQ. La lista es la siguiente:
I. Lic. Gustavo Centeno, “Comentarios sobre las leyes del
Congreso del Estado de 26 de noviembre de 1898 y 13 de
junio de 1899, reformatorias del artículo 702 del Código de
Procedimientos Civiles vigente en esta entidad federativa,
sobre el recurso de casación”.
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
44
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
43

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II. Farmacéutico Alberto Guerrero, “Importancia de la
asociación profesional en Querétaro”.
III. Dr. Salvador Michaus, “Consideraciones sobre las diarreas”.
IV. Ingeniero Carlos Alcocer, “Medios de aumentar el agua
potable en la ciudad”.
V. Lic. Francisco Gutiérrez Gelaty, “El juego considerado
social y jurídicamente”.
VI. Dr. J. Manuel Septién, “El alcoholismo”.
VII. Farmacéutico Pascual Alcocer, “Agua potable”.
VIII. Lic. Filemón Basaldúa, “Estudio de economía política en
sus aplicaciones al sistema hacendario”.
IX. Dr. Ciro M. Santelices, “La hidroterapia”.
X. Lic. J. Jesús Pozo, “Libertad caucionada”.
XI. Dr. Ramón Sánchez Rubio, “Consideraciones sobre el aseo
más indispensable en las ciudades”.
XII. Farmacéutico Aurelio Díaz, “Estudio sobre la preparación
de los extractos en general y especialmente de los extractos
fluidos”.
XIII. Profesor Pedro Coyula, “Apuntes para una guía
metodológica de la enseñanza del español”.
XIV. Notario J. Antonio Maldonado, “La misión del notariado
e importancia de elevarlo a la altura que tiene en las naciones
europeas”.
XV. Profesor José M. Carrillo, “La raza indígena en el porvenir.
Necesidad y posibilidad de su cultura. Estado que guarda en
la actualidad. Estadística de Querétaro respecto a su población
indígena. Ventajas que se lograrán con su educación”.
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XVI. Farmacéutico Ramón Rodríguez, “Método general de
análisis por la vía seca y por la vía húmeda, según el Prof.
Pedro Mac-Cormick”.
XVII. Lic. Luis G. Arteaga, “El ahorro y la caridad”.
XVIII. Ingeniero Pedro Moreno, “Las vías de comunicación.
Las aguas corrientes. Las autoridades administrativas”.
XIX. Farmacéutico José María Aguilar, “El ejercicio de la
farmacia y causas de sus deficiencias”.
XX. Lic. Germán J. González, “El naturalismo en literatura”.
XXI. Lic. Arturo Puente, “Los contratos usurarios son lícitos y
por tanto deben comprenderse en las disposiciones de nuestra
legislación civil”.
XXII. Lic. Ignacio Bermúdez, “La economía política y las
contribuciones”.
XXIII. Lic. José M. Hernández L., “Consideraciones sobre el
feminismo”.
XXIV. Dr. Manuel Godoy, “La tuberculosis”.
XXV. Prof. Luis G. Balvanera, “Importancia de la difusión de
los principios pedagógicos”.
XXVI. Ing. Felipe B. Noriega, “La electricidad como un
poderoso agente de progreso; adelantos que por su medio ha
obtenido la industria; esperanzas para lo futuro”.
XXVII. Dr. Bernardo Arias, “Tratamiento de la neumonía de
origen traumático”.
XXVIII. Lic. Manuel de la Peña, “Conveniencia de simplificar
la ley de enjuiciar”.
XXIX. Profesora Mariana Perales de Romero, “Importancia
de la obstetricia; reglamentación de la expedición de títulos
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profesionales; necesidad de la instrucción de la mujer para
todos los actos de la vida”.
XXX. Dr. Federico F. Villaseñor, “¿Qué límites deben
aceptarse en las cantidades de los componentes de una agua
potable? ¿Qué métodos deben seguirse para su dosificación?
¿Qué fórmula conviene aceptar para expresar los resultados de
los análisis?
XXXI. Farmacéutico Sabino Villagrán, “Estudio sobre la
electrólisis aplicada a la química y a la farmacia”.
XXXII. Lic. Juan Martínez, “Reflexiones sobre el derecho
penal, y medios de evitar los delitos”.
XXXIII. Dr. Fernando Altamirano, “Reseña sobre los más
importantes trabajos del Instituto Médico Nacional”.45

Los temas indican las preocupaciones generales de la sociedad
queretana en los albores del nuevo siglo. Primero se encuentran las
respuestas científicas a la propagación de distintas enfermedades,
la promoción de la salud, la insistencia en mejorar los hábitos de
higiene y el combate a los vicios sociales, así como la modernidad
de las preparaciones farmacéuticas y los experimentos químicos,
los proyectos de modernizar la infraestructura urbana y la
incorporación de las nuevas tecnologías y fuentes de energía. En
segundo lugar, destacan los saberes humanísticos y de ciencias
sociales en cuanto llevar la educación a todos los grupos sociales
con nuevas metodologías pedagógicas, modernizar la normativa
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. Amador E. Ugalde, “El concurso científico para la terminación de fin de siglo”, 5
de diciembre de 1900, 287.
45

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queretana y dirimir de mejor manera los asuntos públicos,
incorporar las nuevas reflexiones económicas en el estado y la
discusión sobre las vanguardias literarias. En tercer lugar, se
expusieron los temas sociales de mayor relevancia: el papel de la
mujer en el mundo contemporáneo, la aculturación de los grupos
indígenas, la promoción del asociacionismo para continuar las
iniciativas intelectuales y el valor de los profesionistas en la
construcción de la sociedad. Hasta el momento no ha sido posible
identificar a Mariana Perales de Romero; probablemente se trata
de una partera certificada.46
El POEQLSA anunció el 19 de diciembre que la
comisión organizadora estaba distribuyendo en la capital estatal
los programas de sesiones, “que no publicamos por falta de
espacio”, las cuales tendrían lugar en el Salón de Sesiones de
la H. Legislatura.47 La inauguración y la clausura se llevarían
a cabo en el Teatro Iturbide, en los días 22 de diciembre y 6 de
enero. El gobierno estatal respaldó la celebración del CCQ al
acoger a los ponentes en los edificios públicos como signo del
apoyo a la ciencia local. Lamentablemente no se ha encontrado el
programa general, pero debe ser similar al listado dado a conocer
por Amador E. Ugalde el 5 de diciembre de 1900.
Se mencionan sus servicios profesionales en: Miguel M. Lámbarri, Directorio general de la ciudad de Querétaro almanaque para el presente siglo
(Querétaro: Tipografía de Miguel M. Lambarri, 1903).
47
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “El
concurso científico queretano para fin de siglo”, 19 de diciembre de 1900, 303.
46

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La redacción del periódico oficial reseñó el 9 de
enero de 1901 cómo la iniciativa de celebrar el CCQ fue bien
recibida en “todos los círculos profesionales” y varias decenas
de hombres y mujeres se habían registrado como asistentes.48
La comisión organizadora en la inauguración dio lectura a las
actas constitutivas del Concurso, después el médico Manuel
Domínguez, “ausente del suelo natal hacía más de treinta años,
y al cual volvía cuando escuchó el llamado de sus compatriotas,
cargado de años empleados en el bien y de honores ganados
en multitud de combates científicos”.49 Su discurso abarcó los
“maravillosos progresos científicos” alcanzados durante el siglo
XIX, el cual mantuvo vivo el interés del auditorio. La última parte
de la disertación reseñó las “glorias científicas y literarias” de
Querétaro.50 La llegada de los científicos queretanos radicados
en otras ciudades fue parte de legitimar a la sociedad local como
productora de intelectuales, así como el discurso presentó la lista
de personalidades queretanas de renombre de la última centuria.
Al concluir Domínguez, el farmacéutico Alejo Altamirano
reseñó “las glorias del pasado siglo, augurando bellas auroras
para el presente”.51 Siguió el discurso del ingeniero José Antonio
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
49
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
50
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
51
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
48

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La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El

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Septién sobre la importancia de promover la educación de la
mujer y el gobernador interino, José Vázquez Marroquín, como
presidente del acto, declaró “en términos progresistas” que quedaba
abierto el primer Concurso Científico Queretano, dando inicio a
los trabajos de la ciencia “emprendidos para el bien común”.52
El acto público estuvo respaldado por el poder político en la
tribuna y la élite entre el auditorio, con lo cual las disertaciones
mostraron tanto el “progreso” queretano contemporáneo como
las estrategias para alcanzarlo en aquellos ámbitos en que existía
rezago, como la educación de los indígenas o el combate a las
epidemias.
A las sesiones ordinarias del Concurso acudió una
“distinguidísima concurrencia”. Por ejemplo, la primera sesión
fue presidida por los profesores queretanos residentes fuera
del estado, y ocuparon el puesto de honor los doctores Manuel
Domínguez, Fernando Altamirano y el ingeniero Felipe B.
Noriega.53 Esta sesión dio origen a una junta que se verificó al día
siguiente en el mismo salón, bajo la presidencia de Altamirano,
en la cual se aprobaron las bases constitutivas de la Sociedad
Politécnica Queretana.54 La reunión dio pie a proponer nuevos
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8. “El concurso”, 8.
52
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
53
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
54
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
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proyectos culturales, como la reunión de los egresados del
Colegio Civil y la fundación de una agrupación científica, como
se verá más adelante.
Durante la celebración del CCQ, el gobierno organizó por
las tardes diversos espectáculos en la ciudad. El principal fue la
iluminación del Jardín Zenea, cuyo aspecto “era maravilloso” por
la instalación eléctrica que aportaba “la claridad del medio día”,
junto con varios pórticos adornados por infinidad de luces de
colores y grandes festones para mostrar al público las novedades
tecnológicas del nuevo siglo.55 Dada la importancia del encuentro
académico, el gobierno buscó atraer a la población en general a
la celebración de la ciencia pública a manera de una fiesta en
que cabían todos los grupos, aunque no en el mismo espacio. En
efecto, las sesiones estuvieron restringidas a la élite y los eventos
populares asequibles a toda la sociedad.
El público del periódico oficial queretano leyó el 16 de
enero la reseña de la “magnífica velada lírico-literaria” con que
se clausuró el CCQ. La redacción afirmó:
Sin que nos ciegue el espíritu de provincialismo y en vista
de opiniones imparciales y muy autorizadas que hemos
escuchado, podemos asegurar que el mencionado Concurso fue
para Querétaro una nota brillante para cerrar el glorioso siglo
pasado e inaugurar con la labor científica de los queretanos
las nobles esperanzas que los hombres de buena voluntad y
de elevado altruismo abrigan para la presente centuria. Las
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 10.
55

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cuestiones sociológicas, los problemas jurídicos de importancia
trascendental, los asuntos pedagógicos, los de la higiene
pública y de la terapéutica en sus más interesantes aplicaciones,
el estudio preciso de la flora nacional y de la particular del
Estado, las cuestiones de aguas tratadas con precisos datos
científicos, y aun los estudios sobre literatura, cupieron en las
importantísimas sesiones del Concurso, que siempre tuvieron
asistencia de lo más selecto de la sociedad queretana y de
muy apreciables forasteros. Todos los temas de los combates
científicos fueron encaminados a sacar de ellos los resultados
prácticos y útiles que demanda el creciente progreso.56

La reseña evidencia el papel de la ciencia local en el nuevo
siglo, gracias a las propuestas de los ponentes para solucionar
problemáticas concretas de interés social. Se evidencia que el
CCQ fue un espacio de intercambio intelectual entre los sabios
queretanos y muestra de su sapiencia hacia otras regiones a través
de la publicación oficial.
El programa de la velada de clausura incluyó piezas
musicales, la lectura del acta de la última sesión ordinaria por
el licenciado Luis G. Arteaga, discursos leídos por el licenciado
Alfonso M. Septién, “brillante, erudito y filósofo”, el licenciado
Benito Reynoso “produjo una pieza oratoria de bellísimo estilo,
impregnada de sabor científico y de arranque eminentemente
progresista”, el ingeniero Adolfo de la Isla, director del Colegio
Civil, “hizo un breve resumen de los temas expuestos en las
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 23.
56

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sesiones del concurso” y la declaración de clausura hecha por
el gobernador “con expresivas frases de progreso”, quien resaltó
como uno de sus frutos la creación de la SPQ, “bella esperanza
de nuestro progreso intelectual”.57 Al parecer, los discursos no
se editaron como una memoria, aunque era una práctica común
en la época, pero es probable que algunas disertaciones se hayan
publicado en la prensa queretana e incluso en la prensa científica
nacional.
La redacción comentó que a la velada “toda la sociedad
culta de Querétaro acudió a la invitación y nuestro pueblo, nada
esquivo en las funciones del patriotismo o de la ciencia”, llenó las
localidades altas del teatro adornado con “gusto irreprochable”.58
Manuel Godoy, el “más activo y entusiasta” de los promotores del
CCQ, recibió los aplausos de la concurrencia por la organización
del certamen que había quedado coronado por el más completo
resultado. La redacción alabó al Comité porque el evento
añadió una “página de luz en la historia de nuestro progreso
intelectual”.59 La clausura en el principal teatro de la ciudad tuvo
como propósito abarrotar las butacas con la élite a manera de una
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
58
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
59
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
57

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evidencia del “progreso” intelectual regional a la altura del resto
del país e incluso del mundo.
El 30 de enero, la redacción del POEQLSA aplaudió
el “inmediato y práctico resultado” del Concurso visible en
la “compacta unión” que había producido en todos los grupos
profesionistas de Querétaro, que tanta “vida debe dar a los
intereses científicos y literarios del Estado”.60 Como un ejemplo
de esto se llevó a cabo la reunión celebrada el domingo 27 por
parte de los “representantes del elemento intelectual queretano”
en la casa de Manuel Godoy, auxiliado por Amador Ugalde. La
reunión consistió en un banquete dedicado a los organizadores
y ponentes. Estuvieron presentes los ingenieros Adolfo de la
Isla, Carlos Alcocer, José Antonio Septién y Manuel Montes, los
abogados Juan Venegas, Juan N. Rincón, Agustín R. Olloqui,
Manuel Vera y Manuel Mosqueda, el farmacéutico Amador
Ugalde, el notario Salvador Sánchez, el agente de negocios José
M. Rivera, los profesores Luis Balvanera y José María Carrillo,
el señor Ignacio Godoy Herrera, los médicos Ponciano Herrera,
Francisco Rivera y Manuel Godoy, y los jóvenes pasantes
de Derecho Florencio Herrera y José Truchuelo. El banquete
mantuvo la fraternidad alcanzada en el CCQ al iniciar un nuevo
“círculo profesionista, compacto y entusiasta” que mediante el
intercambio intelectual abonaría a concretar las “esperanzas para
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
fraternidad”, 30 de enero de 1901, 40.
60

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el porvenir”.61 Las reuniones subsecuentes al evento académico
ayudaron a que algunos de los ponentes fundaran la SPQ, así como
otros eventos culturales de corte literario, científico y educativo.
El 5 de febrero, la redacción de El Tiempo comentó que:
La parte más cuerda de la sociedad queretana no ha recibido con
júbilo, ni el pueblo con positivo entusiasmo a su gobernador, el
señor Dr. Francisco González de Cosío, que regresó de Europa;
y esta frialdad proviene de que no se está contento con su
gobierno [...] Pruebas de lo segundo: la postración y retraso en
que está Querétaro (véase el último censo): los muchos males,
aún no remediados, de orden legislativo, económico, político,
industrial, etc., asignados por los científicos en las sesiones de
un primer concurso.62

Esta nota evidencia que en un periódico de la Ciudad de México
se relacionaron las ponencias del CCQ con las problemáticas que
persistían en Querétaro en cuanto a la inconformidad social por
el gobernador electo, el cual estuvo ausente de la entidad durante
el evento. Si bien esta investigación no aborda el ejercicio de
gobierno de González de Cosío, es interesante que El Tiempo
reconociera el valor político de las ponencias.
La Sociedad Politécnica Queretana
La primera noticia que se tiene de sus actividades se dio a conocer el 8 de febrero de 1901, cuando El Tiempo anunció que como
resultado del Concurso Científico de Querétaro se había conforPeriódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
fraternidad”, 30 de enero de 1901, 40.
62
El Tiempo. La Redacción, “Querétaro”, 5 de febrero de 1901, 4.
61

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mado la Sociedad Politécnica Queretana, la cual designó una comisión para redactar los estatutos.63 El 27 de marzo, la redacción
del POEQLSA felicitó el inicio de actividades de un nuevo “cuerpo científico” compuesto por profesionistas queretanos residentes
en el Estado y fuera de él.64
La primera reunión tuvo lugar el día 20 de marzo en la
casa de Manuel Godoy para discutir las bases de la asociación
científica. Además, el señalado médico Federico Villaseñor leyó
un reporte acerca de los sueros fisiológicos artificiales utilizados
en el Instituto Médico Nacional, “trabajo concienzudo y
metódico, abundante de observación y de miras prácticas, que fue
calificado con sumo aprecio, pues revela el consumado estudio
que a él consagró el distinguido” miembro de la institución.65
Antes de concluir la junta, los socios determinaron la lista de
presentación de trabajos académicos a lo largo del año para rendir
“saludables frutos” en los intereses de la ciencia queretana.66 La
nota evidencia la dinámica interna que se puso en marcha por
los socios, la cual fue común al inicio del siglo XX, es decir,
organizar una mesa directiva que convocara a reuniones, enlistar
los turnos de exposición de los miembros para que se discutieran
en cada sesión y hacer públicas sus actividades en la prensa local.
El Tiempo. “Sociedad científica”, 8 de febrero de 1901, 3.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
65
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
66
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
63
64

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El 7 de abril, El Tiempo informó que la Sociedad a inicios
de mes celebró la segunda junta para normar los trabajos de la
agrupación a partir de la primera versión del reglamento, el cual
debería ser votado por todos los socios.67 El periódico también
expresó que algunos de estos preparaban los siguientes trabajos
académicos y no estaba lejano el día en que “el honorable cuerpo
que tomó vida al calor” del CCQ, rindiera frutos intelectuales
en el estado.68 El reglamento era el documento inicial de toda
agrupación, pues en éste se establecían los derechos y obligaciones
de los miembros, la organización interna, el proceso de admisión
de nuevas personas y los propósitos que perseguía la comunidad
en bien de la sociedad.
El 21 de agosto se informó que la SPQ celebraría la
inauguración del período de sesiones el 22 de septiembre
con una solemne fiesta, evento “de quien mucho esperan los
intereses de la ciencia” en el Estado.69 Diez días después,
La Patria anunció al público que la Sociedad llevaría a cabo
el próximo 22 de septiembre una velada científica para cuyo
acto invitaría a varios profesores de las escuelas nacionales
de la Ciudad de México.70 Se aprecia que la agrupación
inició una estrategia de realizar eventos públicos para darse a
El Tiempo. “Sociedad Politécnica Queretana”, 7 de abril de 1901, 1.
El Tiempo. “Sociedad Politécnica Queretana”, 7 de abril de 1901, 1.
69
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 21 de agosto de 1901, 320.
70
La Patria. “Velada científica”, 31 de agosto de 1901, 3.
67
68

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conocer ante la sociedad queretana y visibilizar sus intereses
académicos en la prensa local y de la capital del país. De esta
manera, se allegaría de nuevos socios e incluso de patrocinio
gubernamental y filantrópico.
El 2 de octubre, se informó que la SPQ circuló la siguiente
invitación:
En nombre de la Sociedad Politécnica Queretana tenemos el
honor de invitar a Ud. y a su apreciable familia a la velada
lírico-literaria que, para celebrar su instalación pública, tendrá
verificativo la noche del 1° de octubre próximo, en el Teatro
Iturbide, conforme al adjunto programa. Por su deferencia
en aceptar esta invitación, le anticipamos las debidas gracias.
Querétaro, Septiembre de 1901.—Ing. Pedro Moreno.—Prof.
Amador E. Ugalde.—José M. Rivera.71

La invitación se repartió entre la élite queretana conformada por el
gobernador y su gabinete, políticos y legisladores, comerciantes,
propietarios rurales e industriales, profesores normalistas y los
practicantes de la ciencia. El “Programa” constó de los siguientes
puntos:
1. Egmont. Obertura. Beethoven. Orquesta del señor J. M.
Aguilar y Fuentes.
2. Lectura del Acta de la primera sesión reglamentaria de la
Sociedad Politécnica Queretana.
[...]
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
71

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4. Reseña. Sr. Dr. Manuel Godoy, secretario general perpetuo
de la Sociedad.
[...]
6. Discurso oficial. Sr. Lic. Juan N. Rincón.
[...]
10. Alocución. Sr. Lic. José Vázquez Marroquín, presidente de
la Sociedad.
[...]
12. Tribuna libre.
13. Himno Nacional. Orquesta del Sr. J. M. Aguilar y Fuentes.72

La Mesa Directiva organizó la presentación pública de la
agrupación. Las alocuciones no se transcribieron completas en
la prensa, pero algunos fragmentos indican que el licenciado
Rincón expresó que la SPQ era resultado del “festín de ciencia y
de paz, de fraternidad y honor, que no debía ser estéril, como no
lo son las obras generosas”, emprendidas por una comunidad que
atrajo desde los distintos puntos del país a los “queridos hijos del
suelo queretano” que se comprometieron a hacer resonar la voz
“de la sabiduría en las asambleas del bien, en las lides sagradas
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
72

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de la inteligencia”.73 La sesión pública fue un evento cultural que
convocó a la élite estatal, razón por la cual hubo piezas musicales
y poéticas, espacio para las intervenciones espontáneas y la
solemnidad de cantar el himno mexicano.
La SPQ era un hecho, gracias al “entusiasmo y la
fraternidad” de los científicos queretanos tras su instalación pública
el 1° de octubre. El gobernador Francisco González de Cosío
presidió este “acto de progreso”, acompañado del licenciado José
Vázquez Marroquín (presidente), el médico J. Manuel Septién
(vicepresidente) y el médico Manuel Godoy (secretario general
perpetuo), entusiastas colaboradores y ponentes del CCQ. El
salón recibió la concurrencia de damas y caballeros de diversos
distritos, pues la Mesa Directiva se propuso dar a conocer a los
socios en toda la entidad con la intermediación de la prensa.74
La redacción concluyó el escrito señalando que la SPQ abrió
públicamente de “una manera digna, con la luz de la inteligencia
y los encantos del arte un periodo de fecunda labor que significa
un manantial de progreso para deslizarlo en el sagrado cauce de
la prosperidad común”.75 Las agrupaciones eran apreciadas al
inicio de la centuria como promotoras del “progreso” material y
social en la regiones del país al agrupar a lo más granado de la
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
74
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 377.
75
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 377
73

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intelectualidad, así como se erigían en comunidades que guiaban
a todas las clases sociales en la modernización de los hábitos, la
economía y el ejercicio del gobierno.
El 20 de noviembre se anunció que los Juegos Florales
Queretanos estarían organizados por una comisión especial de la
SPQ compuesta por el licenciado Alfonso M. Septién (presidente),
el licenciado Gabriel Estrada (vicepresidente), el farmacéutico
Manuel Altamirano (secretario), los licenciados Benito Reynoso y
Germán J. González, el médico Manuel Godoy y el señor Joaquín
Aguilera (vocales).76 Esta fue una actividad pública en que los
intelectuales locales exponían su talento literario, humanístico y
científico para ilustrar a la población.
La Patria el 29 de noviembre señaló que los Juegos
Florales convocaban a los intelectuales queretanos al certamen
que tendría lugar el 28 de diciembre a disertar sobre los siguientes
temas: 1) Leyenda sobre asunto queretano, premio otorgado por
el Ayuntamiento; 2) Poesía lírica (metro y asunto libre), premio
a cargo del Colegio Civil del Estado; 3) “El decadentismo en
México” (prosa o verso), premio concedido por la SPQ; y 4)
“Navidad” (poesía con libertad de metro), premio ofrecido por
la Junta de Navidad de Querétaro.77 Se trata de un segundo
certamen literario en que la SPQ participó como jurado de los
premios y aportó una cantidad para el tema referido.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Los
Juegos Florales”, 20 de noviembre de 1901, 430.
77
La Patria. “Certamen”, 29 de noviembre de 1901, 3.
76

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El 18 de diciembre se informó que el día 14 anterior la
SPQ había tenido lugar su primera sesión electoral, conforme a
sus estatutos recientemente puestos en vigor con el propósito de
elegir a la Mesa Directiva del año 1902. Además, el profesor José
María Rivera, tesorero del CCQ, presentó las cuentas del evento y
los socios agradecieron el auxilio pecuniario que proporcionó el
gobernador que se sumó a las cuotas de los socios.78 La redacción
concluyó con una cita de Rivera acerca de que “las ideas generosas
obran prodigios, y sus resultados son de práctica utilidad. El
impulso científico y el fraternal abrazo todo lo pudieron”.79 Esta
es la última nota que hemos encontrado en la prensa queretana
acerca de la SPQ. La agrupación continuó actividades en 1902
y es de suponer que otras fuentes hemerográficas y archivísticas
arrojen luz al respecto. Lo cierto es que la SPQ fue un espacio que
promovió las actividades científicas y humanísticas locales a partir
de los intereses de la élite intelectual de inicios de la centuria.
Conclusiones
La historia de la ciencia regional mexicana es una línea de investigación
que ha crecido en los últimos años, aunque las y los historiadores de
Querétaro no han participado de forma contundente en esta dinámica
de investigación histórica. Sin embargo, el POEQLSA presenta
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 18 de diciembre de 1901, 467.
79
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 18 de diciembre de 1901, 467.
78

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�Representantes del elemento intelectual

indicios de temas a desarrollar en el futuro semejantes a los aportes
del CCQ y la SPQ, así como la Exposición Permanente de Productos
del Estado, las cátedras del Colegio Civil, el Observatorio queretano,
los hospitales, entre otras instituciones.
Los años 1900-1902 representaron en el imaginario de
la élite queretana la llegada de una nueva época de progreso
estatal, por lo que el cambio de siglo fue recibido con eventos
académicos orientados a establecer un balance del desarrollo
material de Querétaro durante un siglo y debatir el proyecto
intelectual de la región para los años venideros. De ahí que la
comunidad científica queretana se diera a la tarea de llevar a cabo
un evento sin precedentes en la entidad.
El CCQ fue un evento público relevante para la sociedad
queretana al convocar a lo más granado de los científicos y
humanistas regionales con el objetivo de debatir sobre temas de
interés público. Esto visibilizó a los ponentes como especialistas
en sus disciplinas y sabios al servicio de la sociedad queretana.
El CCQ trascendió las barreras regionales porque al menos en
la prensa de la Ciudad de México se publicaron algunas notas
al respecto y es posible que sucediera lo mismo en las entidades
políticas colindantes a Querétaro.
La SPQ dio continuidad a la trascendencia del CCQ
y formalizó a la comunidad científica queretana a partir de un
apelativo visible al estilo de las agrupaciones del resto del país.
Si bien el POEQLSA sólo indica las actividades de los socios en
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1901, es posible que existan otras fuentes que permitan ampliar lo
aquí expuesto hasta 1902. No obstante, se trata de una agrupación
científica que se interesó en analizar las problemáticas regionales
y dar solución a éstas.
Ambos espacios académicos son un ejemplo del proceso
de conformación de una comunidad regional de practicantes
de la ciencia que abarcó a médicos, ingenieros, farmacéuticos,
profesores normalistas, abogados, funcionarios y amateurs,
incluso mujeres, que produjeron soluciones racionales a las
problemáticas de la entidad. El CCQ y la SPQ fueron posibles
porque desde finales del siglo XIX se conformó esta comunidad
y continuó con distintos proyectos en el nuevo siglo, un tema que
reclama nuevas aproximaciones.
Esta investigación requiere del examen de otras fuentes, en
particular de archivo, para reconocer nuevos actores de ambos espacios académicos y sus repercusiones al final del porfiriato. También
la prensa queretana será una fuente que complementa al POEQLSA,
una vez que se normalice la consulta de materiales históricos.
Referencias
Hemerográficas
El Imparcial
El País
El Tiempo.
La Patria
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga
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�Rodrigo Vega

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�La “sacralización” del ámbito público.
Catecismos cívicos en México durante el siglo XIX
The “sacralization” of the public sphere

Civic catechisms in Mexico during the 19th century
Edgar Iván Espinosa Martínez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
orcid.org/0000-0003-3730-0181

Recibido: 19 de octubre de 2021
Aceptado: 1 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: El artículo muestra el uso de catecismos cívicos en México
en el siglo XIX. Fueron instrumento para una tarea considerada
estratégica: convertir a los mexicanos en ciudadanos como parte de la
constitución de un Estado moderno. Para ello, se apeló a la difusión
de preceptos de tipo liberal y republicano bajo un esquema preguntarespuesta. La paradoja es por demás llamativa: una contradictoria -y
conveniente- amalgama entre sacralidad y laicismo.
Palabras clave: Catecismo cívico, ciudadanía, siglo XIX, México,
liberalismo
Abstract: The article shows the use of civic catechisms in Mexico
in the 19th century, as they were an instrument for a task considered
strategic: converting Mexicans into citizens as part of the constitution
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

402

�Iván Espinoza

of a modern State. For this, the dissemination of liberal and republican
precepts was appealed under a question-answer scheme. The paradox is
quite striking: a contradictory -and convenient- amalgamation between
sacredness and secularism.
Keywords: Civic catechism, citizenship, 19th century, Mexico,
liberalism

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403

�La sacralización

Introducción
El siguiente trabajo se centra en algunos de los catecismos
cívicos1 editados y utilizados en México entre 1824 y 1887. En
tal sentido, se sigue la línea trazada por A. Staples, D. Tanck, E.
Roldán, C. Illadés y D. Traffano, quienes en las últimas décadas
han hecho aportaciones importantes sobre el tema. Lo que
interesa es rastrear los argumentos de cada autor y obra ubicada
para entender el objetivo principal de dichos textos: convertir al
individuo (heredero de una cultura colonial que lo contemplaba
como súbdito) en ciudadano (cuyo propósito era moldearlo según
principios liberales y republicanos considerados universales).
Si identificamos el método presente en los artefactos
literarios señalados, encontramos que resulta ser bastante sencillo
y -quizá por ello- efectivo: lectura en preguntas y respuestas.
En dicho método destacan algunas situaciones: por ejemplo, su
utilidad para difundir conocimientos elementales sobre ciertos
temas; asimismo, la figura de un mentor para guiar el ejercicio
no era indispensable; además, el proceso no demandaba reflexión
ni propiciaba debate alguno entre emisor (texto) y receptor
(lector). El propósito se cumplía cuando la persona memorizaba
la información y los datos (por lo general respuestas cortas y
Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la conciencia
nacional en México (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002), 167.
Este historiador francés ya apelaba a dicho concepto desde mediados de los
años setenta para hacer referencia a un Compendio de la historia de México
para uso de los establecimientos de instrucción pública en la República Mexicana que atribuye a Manuel Payno.
1

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404

�Iván Espinoza

diferenciadas) expuestos en la obra. En dicha fórmula radicó su
éxito.2
El periodo que se indica responde a dos circunstancias muy
puntuales: por un lado, la instauración de la primera República que
supuso el inicio de un uso sistemático de este tipo de instrumentos
ante la nueva circunstancia como país independiente; por otro, la
última edición del Catecismo político constitucional de Nicolás
Pizarro. Dicho espacio temporal se divide, a su vez, en dos [182457 y 1857-87]. A lo anterior, antecede una breve explicación
acerca del método catequístico (paradójicamente, tomado del
ámbito religioso y adaptado a un propósito cívico en un ambiente
liberal, en un país y en un momento donde ambas esferas entraron
en conflicto).
El método
Si bien para el presente artículo la atención se centra en un lapso
del siglo XIX, es necesario señalar que respecto a los catecismos
cívicos que para el caso de México el proceso se inició en forma
durante la etapa novohispana. Para empezar, debe recordarse que
el modelo catequístico formó parte del proceso constitutivo de
lo que entonces se delimitó como Nueva España. En este caso,
dicho modelo fue implantado y desarrollado con el propósito
de evangelizar a la población nativa como parte medular de la
Eugenia Roldán, “Lectura en preguntas y respuestas”, en Empresa y cultura en tinta y papel (1800-1860), ed. Laura Suárez (México: Instituto Mora;
Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 327–41.
2

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405

�La sacralización

conquista de tan vasto territorio. Para tal empresa, se imprimieron
textos (doctrinas, cartillas, manuales, catecismos) elaborados por
religiosos (J. Zumárraga, P. Gante, A. Molina, M. Gilberti, G.
Ripalda) de distintas congregaciones que se disputaban las almas
de los indígenas americanos.3
Tomemos como ejemplo la estructura expositiva presente
en la Doctrina cristiana [1591] del mencionado Ripalda:
P. ¿Qué qiere decir cristiano?
R. Hombre que tiene la fe en Cristo, que profesa en el bautismo.
P. ¿Quén es Cristo?
R. Dios y hombre verdadero.
P. ¿Cómo es Dios?
R. Porque es natural hijo de Dios vivo.4

Identificado el método, encontramos que resulta ser bastante
sencillo y -quizá por ello- efectivo: lectura en preguntas y
respuestas. En dicha estrategia destacan algunas situaciones: por
La efectividad de algunos de esos materiales fue tan extraordinaria que los
mantuvo vigentes por siglos. Por ejemplo, el Catecismo de la doctrina cristiana del jesuita español Gerónimo Ripalda publicado en Burgos hacia 1591, se
continuó reimprimiendo hasta el siglo XX como instrumento para difundir el
catolicismo entre los hispanoparlantes. Asimismo, dicho método está presente
en la mayoría de los textos que componen la literatura del siglo XIX aquí estudiada. Para más detalles sobre la relevancia de esta obra, ver: Juan Manuel
Sánchez, Doctrina cristiana del Padre Jerónimo de Ripalda e intento bibliográfico de la misma. Años 1591-1900 (Madrid: Imprenta Alemana, 1909).
4
Gerónimo Ripalda, Doctrina cristiana (Salamanca: Ediciones de la Diputación de Salamanca, 1991), 3.
3

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ejemplo, su utilidad para difundir conocimientos elementales
sobre ciertos temas; asimismo, la figura de un mentor para
guiar el ejercicio no era indispensable; además, el proceso no
demandaba reflexión ni propiciaba debate alguno entre emisor
(texto) y receptor (lector). El propósito se cumplía cuando la
persona memorizaba la información y los datos (por lo general
respuestas cortas y diferenciadas) expuestos en la obra. En tal
fórmula radicó su éxito.5
El esquema mencionado permaneció incluso después de
la Independencia. El proceso que dio impulso definitivo a este
tipo de literatura -ya con un carácter secular- fue la Revolución
Francesa, por lo que a partir de la última parte del siglo XVIII
la producción y divulgación de catecismos fue masiva. Lo
anterior coincidió con la crisis en la península ibérica hacia 1808
y las consecuentes aspiraciones independentistas en la América
española. Bajo tales circunstancias, en México se dio un uso
político e ideológico generalizado de estos objetos culturales
durante las décadas siguientes.6
Auge de los catecismos, 1824-1857
Entre la instauración de la primera República y el periodo de la
Reforma -referentes para delimitar el presente espacio temporal-,
Ripalda, 327.
Dorothy Tanck, “Los catecismos políticos: de la Revolución Francesa al
México independiente”, en La Revolución francesa en México, ed. Alberro
Solange, Alicia Hernández, y Elías Trabulse (México, 1992), 73.
5
6

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México vivió la más crucial de sus experiencias como Estado
nacional: debió sortear un intento de reconquista, la separación de
entidades (Texas de forma definitiva hacia 1836) y una invasión
del ejército estadounidense que culminó con la redefinición
de la frontera norte. Al propio tiempo, los grupos en pugna
(tradicionalmente identificados como liberales y conservadores)
eran incapaces de ponerse de acuerdo sobre cómo articular un
gobierno que rigiera los destinos de la nación. El escenario de
inestabilidad descrito brevemente coincide con el uso masivo del
tipo de literatura que nos ocupa, pues dicho lapso indica el “más
intenso” empleo de los catecismos cívicos a lo largo de aquella
centuria.7
¿Cómo explicar dicho auge de los objetos culturales
mencionados en un momento de la Historia nacional caótico
e inestable? Lo primero que debe considerarse es la función
estratégica que tuvo la literatura en una época de grave crisis.
Como se explicó, mientras en los planos político (antagonismos
ideológicos, pugnas internas, caudillismos, cacicazgos) y
económico (deudas, el reclamo de otros países, la consecuente
Eugenia Roldán, “Talking politics in print. Political catechisms and the
development of public opinion in nineteenth-century (México)”, La Révolution française. Les catéchismes républicains, 2009, 3–4, hhttp://lrf.revues.org/
index128.html. Aquí se presenta una gráfica en donde se expone que entre
1824 y 1857, el número de catecismos políticos que circularon en México
fue de 41 (el más alto que en cualquier otro momento de ese siglo). A decir
de la autora, lo anterior se debió a la necesidad de reafirmar ciertos principios
políticos (soberanía, derechos y deberes ciudadanos, gobierno representativo)
considerados sustanciales para la constitución del Estado nacional.
7

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bancarrota) la situación desembocó en la imposibilidad de
constituir al Estado mexicano, la labor de los personajes públicos
activos en el ámbito intelectual logró dotar de un sentido a ese
ente nacional. Aquí es necesario señalar la incidencia de un
movimiento como el romanticismo en aquellas generaciones de
escritores mexicanos.
Según Isaiah Berlin, la tendencia de pensamiento
mencionada se gestó en Europa hacia fines del siglo XVIII y
principios del XIX con una marcada preocupación estética e
impactó de forma decisiva en rubros como la literatura (J. W.
Goethe, W. Scott), la pintura (F. Goya, C. D. Friedrich) y la música
(F. Chopin, R. Wagner).8 Su principal impulso fue otorgar valor
predominante a las experiencias inmediatas (sentimiento, fe,
espíritu) para encontrar la autoconciencia del principio creador
de todas las cosas (idealismo). El extremismo y reconciliación
literaria, la revaloración de la naturaleza, las formas grandiosas
y dramáticas del arte, así como la inspiración de compositores
en mitos y leyendas para dar vida a sus obras, hicieron del
romanticismo una forma de culto y exaltación para recrear al
mundo como representación poética. En esta línea argumentativa,
los rasgos que definieron a dicha tendencia fueron concebir la
realidad como racionalidad y perfección (optimismo), concebir
al pasado como historia y tradición (providencialismo), rescatar
Isaiah Berlin, Las raíces del romanticismo (México: Grupo Santillana,
2000), 27.
8

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lo exótico (culturas china, india, egipcia y el “retorno a la Edad
Media” en Europa) y una actitud desafiante y rebelde para ir más
allá de los límites humanos (“titanismo”).
Los aspectos mencionados estuvieron en consonancia con
otros procesos históricos como la constitución de los modernos
estados nacionales al amparo del liberalismo. En su forma
moderna -en particular durante el siglo XIX-, el Estado fue una
construcción conceptual formalista cuya composición básica
era de tres elementos: soberanía (poder político), población
(ciudadanos) y territorio (espacio geográfico). Lo anterior
obedeció al objetivo de constituir una organización coercitiva
(desde lo político y jurídico) para ordenar a las sociedades.
¿Qué impacto tuvieron los movimientos mencionados y
sus respectivas preocupaciones en la élite intelectual mexicana
del periodo?, ¿existe algún vínculo entre la producción literaria
de la época y las condiciones citadas? En México, la tendencia
romántica se desarrolla a partir de 1836 con la fundación de la
Academia de San Juan de Letrán y, más tarde, el triunfo liberal de
1867 le otorgó un nuevo impulso; así, la victoria sobre el invasor
materializada con la restauración republicana contribuyó de forma
decisiva a construir y difundir un renovado sentido de pertenencia
nacional. Dicha representación de mexicanidad se manifestó a
través de pinturas, dibujos, fotografías, novelas, poesía, diarios
de viaje, historia. Para los intelectuales mexicanos de la época,
el estudio del pasado era un reencuentro con el origen mediante
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lo cual elaboraron y difundieron un sentido de pertenencia. La
obra de generaciones completas (V. Riva Palacio, G. Prieto, J. M.
Iglesias, M. Orozco y Berra, M. Altamirano, J. M. Roa Bárcena)
tuvo su inspiración en dicho movimiento “aclimatado” a las
circunstancias nacionales. Es importante advertir lo anterior, ya
que mientras los románticos europeos tuvieron una obsesión por
la belleza (exaltada en la obra literaria, musical o artística), para
los románticos mexicanos no todo era cuestión de alcanzar las
cimas estéticas, sino imprimirle una utilidad a su trabajo (por
ejemplo, instruir a las masas para recrear los modelos de conducta
referidos).
Por otra parte, los planteamientos e ideas liberales
en aquel siglo se centraron en otorgar primacía -y, en cierta
forma, exaltaron- a los modernos Estados nacionales. Para la
situación de México independizado a principios de esa centuria,
en automático entró en la tesitura: la prioridad era, por tanto,
constituir el estado nacional mexicano. La élite entonces activa
en los planos intelectual y político reconoció tal prioridad y se
sumó a ello, al organizarse en espacios específicos (sociedades,
clubes, agrupaciones) para desarrollar sus tareas y actividades
de forma articulada (literatura, periodismo, opinión pública,
programas de gobierno). En esa intervención estratégica dirigida
a propiciar gobernabilidad, el cúmulo de literatura desempeñó
un papel relevante ya que con dicho corpus se ayudó a modelar
al ciudadano mexicano al darle a conocer cierto tipo de valores,
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principios e ideales que se consideraban imprescindibles para
lograr el gran objetivo: el estado nacional mexicano. De tal
manera que exaltar nacionalismos, erigir instituciones, crear
héroes o rescatar tradiciones fueron experiencias que delinearon
el siglo XIX y en nuestro país dicha tendencia se amoldó a la
circunstancia nacional. Por lo anterior, el romanticismo literario
mexicano no sólo tuvo la aspiración de escribir con la propiedad
debida, sino que aquellos hombres públicos se preguntaban sobre
la utilidad de sus obras. Tal utilidad se consideraba conseguida
cuando esa obra tenía como objetivo abonar a la causa nacional.
En estas circunstancias, puede afirmarse que romanticismo
y liberalismo convivieron y se complementaron en diversos
procesos de la Historia nacional durante varias décadas.
Asimismo, el mencionado auge de los catecismos cívicos fue
parte de esas preocupaciones de las élites activas en los planos
político e intelectual. Así, la literatura que nos ocupa entró en
sintonía con el ambiente descrito para responder a una pregunta
muy concreta: qué tipo de gobierno es el debido respecto a la
constitución del estado mexicano.
En dichas condiciones, hacia 1827 en la Ciudad de México
aparece un texto intitulado Catecismo de república, ó elementos
para un gobierno republicano popular federal de la nación
mexicana. Su autor firma como M. M Vargas y fue publicado
por una Imprenta y Librería a cargo de Martín Rivera. La obra
consta de veintiocho páginas y está dividida en siete capítulos
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donde aborda los siguientes aspectos: Gobierno, Derechos de los
Pueblos, Poderes en los que se divide el Gobierno, de las Leyes,
de la Libertad, de los Ciudadanos y Derechos de los Ciudadanos.
A su vez, cada capítulo se encuentra subdividido en lecciones con
un total de diez y seis.
Llama la atención, de entrada, el mensaje que aparece en la
siguiente página después de la portada: “Combatid la ignorancia y
desaparecerá la esclavitud”. De inmediato, la dedicatoria confirma
los propósitos ya decantados: “A los primeros pimpollos de la
naciente república, preciosos renuevos de la libertad; a todos los
niños de la gran México, bajo su primogénito Anselmo, dedica
este catecismo su apasionado M. M. Vargas.” Como se ve, el
volumen tenía la intención de dirigirse a un segmento específico
de la población (la niñez) de un país que hacía unos años había
alcanzado su independencia; la premisa parece enfocarse en los
futuros ciudadanos.
Apelar a la educación como factor de cambio en los
momentos constitutivos del Estado nacional mexicano parecía ser
la clave para el éxito de tal proyecto. En el caso que nos ocupa,
difundir los preceptos acerca de cómo debía gobernarse la nación
mexicana era imperativo. En tal sentido, Vargas identifica desde
el principio el gobierno de tipo republicano, que a su vez desglosa
entre aristocrático y democrático. Sería el último por el que se
decanta nuestro autor, pues en él “el pueblo sin distinción elige á
los que han de sancionar las leyes que lo rijan, y los magistrados
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que lo gobiernan”.9 Tal sistema político lo presenta, a su vez,
con dos vertientes: federal o central. A su juicio, el federal “es el
más conforme á los derechos de los pueblos y por consiguiente
el más justo”. Más adelante, alude a la composición de poderes
en la tendencia republicana: esto es, el legislativo (cámara de
representantes, senado, congresos), el ejecutivo (presidente de la
República) y el judicial (tribunales que designa la Constitución).10
Por lo anterior, nuestro personaje considera que México debe
autogobernarse mediante una República democrática de tipo
federalista y dichos argumentos deben ser difundidos entre las
nuevas generaciones de mexicanos.
Respecto a la noción de ciudadano, en el capítulo séptimo
y en la lección duodécima de esta obra se parte del siguiente
planteamiento:
P. ¿Qué quiere decir ciudadano?
R. Un hombre de bien: un individuo que pertenece a la
República, que participa de la autoridad soberana, y que
contentándose con sus derechos no ambiciona ni aspira a más
que el bien de la patria.11

El ciudadano es, ante todo, una persona que vive y se desarrolla
en los límites del modelo republicano (en cierto modo, de tipo
aristotélico). A decir de lo planteado en el librito, el ciudadano
M. M. Vargas, Catecismo de república, ó elementos para un gobierno
republicano popular federal de la nación mexicana (México: Imprenta y Libreria a cargo de Martín Rivera, 1827), 1–2.
10
Vargas, 13–14.
11
Vargas, 21.
9

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también le debe acompañar una actitud austera y sencilla, para no
ambicionar ir más allá de lo que el Estado republicano le impone.
La idea de ciudadanía expuesta por el autor ya indica el hecho de
que el individuo debe y puede desenvolverse en los parámetros
que le dicta el Estado (en este caso, el mexicano que entonces
estaba en formación). A lo anterior debe agregarse la propuesta
que aquí se hace sobre la libertad y sus vertientes: la natural
(“libre albedrío”), la civil (la que emana de las leyes) y la política
(la que permite elegir a los gobernantes).12
En tal disyuntiva, hacia 1833 aparece en Londres un pequeño texto intitulado Cartilla política, cuyo propósito lo inserta
en el cúmulo de trabajos escritos y publicados del tipo de literatura aquí aludida. En México, dicho trabajo se publicó “en entregas” -estrategia editorial ya referida muy común en aquel sigloentre agosto y septiembre de ese año.13
Su autor, Manuel Eduardo de Gorostiza (1789-1851),
provenía de una familia criolla y le tocó vivir -como otros
personajes mencionados- las inestabilidades que México
experimentó en su tránsito entre el virreinato y la etapa
independiente. Dichas convulsiones, combinadas con ciertas
experiencias vitales (estuvo en España, Francia e Inglaterra) y
Vargas, 18–19.
Alonso Lujambio, “Gorostiza, el político”, en Cartilla política, ed. Manuel
Eduardo de Gorostiza (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 31. En
su forma íntegra, la obra se publicará por vez primera en México hasta ese año
de 1999.

12
13

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su preparación (en los ámbitos literario y político), le impulsaron
a participar de manera activa en los asuntos de la vida pública
(ocupó cargos administrativos, se incorporó a diversos proyectos
editoriales). El itinerario vital de este personaje se asemeja al de
otros ilustrados mexicanos de la época (Servando Teresa de Mier
o Lorenzo de Zavala, por ejemplo), quienes por distintos motivos
abandonaron su tierra natal y desde el extranjero reflexionaron
sobre cómo debía organizarse el país desde el punto de vista
político y social.
Si el problema de entonces para nuestro país era imponer
orden, Gorostiza pone el dedo en la llaga y se pregunta por la
obediencia. Para este personaje, dicha actitud en las personas
varía según el tipo de gobierno. Por tanto, de entrada en esta obra
se hace la distinción entre “vasallos” y “ciudadano”. El siguiente
párrafo es muy puntual:
En los pueblos regidos por el capricho de un monarca, a los
vasallos les sobre con saber obedecer. En los Estados libres, los
ciudadanos necesitan, para obedecer bien, conocer de antemano
lo que van a obedecer, el porqué se les manda, y las ventajas
que les resultarán de la obediencia. En aquellos, la obediencia
es un hábito o una necesidad; en éstos es el efecto del propio
convencimiento. El estimulante de los primeros es la fuerza
coercitiva; el de los segundos es el interés de cada cual.14

Las palabras anteriores están dirigidas al público lector, que para
el caso de los mexicanos se encuentran en los primeros años
Manuel Eduardo de Gorostiza, Cartilla política (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 53.
14

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de vida independiente y aún se debate sobre qué sería lo más
conveniente en cuanto al tipo de gobierno. El debate se da de
cara a la primera gran crisis nacional como fue el conflicto con
los texanos que desembocaría en su separación y la posterior
invasión del ejército estadounidense. Como se ha explicado, la
mayoría de los habitantes del país todavía convive a partir de
preceptos propios del vasallo desarrollados y arraigados durante
la etapa colonial. Nuestro autor entiende tal circunstancia y toma
en cuenta la necesidad de “instrucción política” para el grueso de
la población (indígena, analfabeta, o como menciona uno de los
autores ya aludido, “gente ruda”). Entonces, para Gorostiza el
punto de partida es la educación del pueblo mexicano.
¿Qué tipo de educación era la necesaria? Al echar un
vistazo al índice encontramos ciertos conceptos que sirven de
referentes: sociedad, comunidad política, formas de gobierno,
soberanía, democracia, electores, tipos de representación. Se trata
de un trabajo que por el contenido estaría en el área de lo que
hoy llamamos Filosofía Política (esto es, el deber ser) y pretende
responder a cómo los individuos se organizan en su convivencia
social. El argumento retoma aquel ideal aristotélico acerca de
que el hombre es un animal político: es decir, para sobrevivir
necesita vincularse con otros (familia, vecinos, compañeros,
paisanos, compatriotas) y para desarrollar tales relaciones debe
hacer política. Para nuestro autor, la política en la especie humana
es algo inescapable y, por la condición en la que se encuentra
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México, resulta impostergable reconocer tal premisa y echar
mano de ella para constituir al estado nacional.
A partir de tal planteamiento, Gorostiza debate con las
posturas de otros personajes -el citado Barquera es uno de ellosrespecto a qué forma de gobierno, según sus propios términos,
“tiene o no mayores derechos a nuestra confianza”. Destaca
tres formas simples de gobierno (“oclocrática”, es decir, de la
muchedumbre; “aristocrática”, nobleza hereditaria; “monarquía”,
cuando es sólo uno el gobernante). A decir del autor, ninguna
de las tres formas mencionadas respondería a las condiciones y
necesidades de México en ese momento. A diferencia de Barquera,
quien proponía una monarquía limitada por una legislación de tipo
liberal moderada, en esta Cartilla su autor se desmarca y apuesta
por una democracia de tipo representativo.15 Al hacer alusión al
término democracia, este personaje apela al sentido etimológico
del término: es decir, el poder (Κράτος) debe ser ejercido por el
pueblo (δῆμος). Pero detrás de esto existen mecanismos: proceso
de elección popular, selección de representantes, articular un
poder constituyente. Dichos argumentos que pueden a primera
vista ser considerados actuales deben matizarse. Por ejemplo,
en un tipo de proceso electoral como el que Gorostiza menciona
tendría necesariamente un carácter selectivo, por lo cual no podían
participar todas las personas; para decirlo de otra forma, según tal
esquema de gobierno no todos los individuos serían considerados
15

Gorostiza, 109.

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ciudadanos. En el trabajo, el autor expone un matiz contundente
respecto a los “candados” propios de una democracia electoral,
pues se asegura que respecto a “el individuo que depende
absolutamente de otro” (“mujer”, “sirviente”, “peón”, “loco”),
su participación en dicho proceso no sería recomendable.16
El problema para lo que se expone en la Cartilla es que los
mexicanos de entonces -y aun los de ahora- conformaban un
mosaico plural, múltiple que -por supuesto- no era reconocido
y que, además, cargaba con una cultura política propia de una
sociedad estamentaria (señaladamente jerárquica y monolítica, a
pesar de haber logrado su independencia).
La propuesta de este personaje del siglo XIX -como las
otras abordadas-, es reflejo de una preocupación genuina por
ordenar a una sociedad que buscaba reconocerse independiente y,
al propio tiempo, insertarse en la modernidad de la época. Suele
decirse que en una Revolución lo más “fácil” es tumbar a un
régimen, pero lo realmente difícil es cambiar el comportamiento
Las fórmulas y procedimientos de las actuales democracias liberales no
difieren del aspecto mencionado. Baste recordar un caso que tiene que ver con
las “formas”: en México, el segmento femenino pudo tener derecho al voto
hasta 1953 como parte del proceso institucional del régimen autoproclamado
revolucionario entonces establecido y dominante. En cuanto al “fondo”, aún
ahora se discute y legisla sobre asuntos relativos a su participación como candidatas, ocupar posiciones estratégicas o de su empoderamiento. No nos sorprendamos, pues ciertos segmentos de la sociedad mexicana contemporánea
(indígenas, afrodescendientes, personas que viven en la homosexualidad o que
padecen alguna discapacidad física o mental, etc.) continúan sin ser reconocidos como ciudadanos con sus respectivos derechos y obligaciones.
16

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de las personas para crear un nuevo modelo de convivencia
política y social. Ese fue el dilema del autor, pues entendió que
para implantar una nueva forma de gobierno capaz de regular
la vida pública resultaba imperativo cambiar los valores y las
actitudes de los individuos. En tal sentido, las páginas analizadas
escritas hacia principios de los años de 1830 están encaminadas
a delinear cómo debería ser constituido el estado mexicano,
acorde al sentido contemporáneo y universal de ciudadano según
los principios republicanos (libertad, igualdad, legalidad) con su
respectiva acotación.
Mientras tanto, en el lapso señalado continuó el debate,
la escritura, la edición y circulación de este tipo de literatura. De
ahí aparecieron casos emblemáticos como aquellas obras cuya
finalidad era el “buen comportamiento” (a manera de instrumento
para promover modelos de conducta). En ese sentido, tomamos
el Código completo de urbanidad y buenas maneras de Manuel
Diez de Bonilla que sigue los planteamientos del citado Carreño.
Diez de Bonilla (1800-1864), desde el punto de vista
político-ideológico suele ser ubicado en la línea de personajes
como Lucas Alamán o José María Gutiérrez de Estrada; es decir,
lo que la historiografía suele tildar de conservadores.17 Dicha
postura estaría en concordancia con su apego a los postulados
del Antiguo Régimen que, entre otras cosas, implicaba un
José María Muriá, “Los primeros meses de 1854, según Manuel Diez de
Bonilla”, Secuencia, núm. 8 (1987): 16–23.
17

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orden férreo y efectivo. Su trayectoria vital le volvió testigo -y
en ocasiones protagonista- de las más cruciales vicisitudes que
México experimentó durante la primera parte de aquella centuria;
de tal manera, ocupó cargos públicos estratégicos (Consejo
de Estado, Secretario de Gobernación, Supremo Tribunal de
Justicia, Embajador) y participó en instituciones que abanderaron
importantes proyectos culturales (Academia de San Juan de
Letrán, detonador e impulsor del romanticismo en nuestro país).
El Código fue publicado por vez primera en 1844 por la
imprenta de Ignacio Cumplido en la Ciudad de México. La obra
cuenta con 474 páginas divididas en tres libros. Casi dos décadas
más tarde, hacia 1863, aparece una edición más a cargo de la
Librería de Rosa y Bouret que es la que ahora consultamos. Al texto
lo componen tres libros: uno dedicado a la urbanidad general con
seis artículos (o capítulos); otro de urbanidad particular (con ocho
capítulos); y uno más sobre urbanidad especial (con dos artículos).
Existe un impulso fundamental en los argumentos de este
autor: la civilización. Era imperativo, por tanto, para Diez de
Bonilla que los mexicanos de entonces se comportaran de forma
civilizada (según la noción que de dicho concepto privaba). “La
civilización”, escribió, “consiste, pues, en los triunfos que obtiene
los principios de la razón sobre los impulsos desordenados de
la naturaleza”.18 Ya apuntamos cómo la tradición de literatura
Manuel Diez de Bonilla, Código completo de urbanidad y buenas maneras (México: Imprenta de Ignacio Cumplido, 1844), IV.
18

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llamada de buen comportamiento se desarrolló con fuerza en la
cultura occidental, así como la manera en que llegó a nuestro país
quedando plasmada en múltiples libros.
El argumento del autor es propio de los preceptos ilustrados,
al conceder a la razón la posición primordial para el adecuado
desarrollo de los individuos y de las sociedades. Entonces las
naciones que se contemplaban como modelo de civilización
eran Francia e Inglaterra, lugares donde el carácter cortesano
moldeaba el comportamiento de las personas y designaba su
lugar social. Por otro lado, el fundamento tenía una fuerte dosis
organicista al mostrar una supuesta evolución de las diversas
sociedades en el mundo; así, se identificaban las “primitivas”
con una organización “elemental” (culturas de tradición oral o
trashumantes, por ejemplo) y su contraparte, las “modernas”, que
se asumían aparentemente civilizadas (que para entonces había
experimentado un progreso material entre otras razones debido
al colonialismo ejercido por esos países). Por lo visto, México se
encontraba en medio de ambos tipos de sociedades mencionadas;
no era plenamente primitiva (a pesar de su herencia indígena
y todo lo que ello implicaba), pero tampoco se encontraba a la
“altura” de los referentes europeos mencionados.
Para Diez de Bonilla, la urbanidad es el sello distintivo de la
civilización:
La urbanidad es un ramo de la civilización: consiste en el arte
de acomodar la persona y las acciones, los sentimientos y el
discurso, de forma que hagamos contentos á los demás, de
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nosotros y de sí mismos, ó bien adquirimos su estimación y
afecto dentro de los límites de lo justo y de lo honesto, ó lo que
es lo mismo, de la razón social.19

En la línea del Tratado de Escoiquiz y del Código de Diez de
Bonilla, se inserta un Manual de urbanidad y buenas maneras
del venezolano Manuel Antonio Carreño (1812-1874). Sus
actividades fueron variadas, propias del hombre público de
la época: fue músico, pedagogo y ocupó cargos públicos en
Venezuela. A pesar de abandonar ese lugar en los últimos años
de su vida (primero llegó a Nueva York y luego a París, donde
murió), Carreño entendió la situación de su país -la misma
situación que los mexicanos experimentaron después de conseguir
la Independencia-, y que se sintetizaba en una pregunta: cómo
debían gobernarse. Para aquellas generaciones de ilustrados, el
reto implicaba -entre otras cosas- aclarar qué tipo de convivencia
social era la más adecuada para regular la vida pública entre los
individuos. En tal sentido se analiza este tipo de literatura.
El Manual apareció por vez primera en 1853 y resultó
tan popular para los lectores como estratégico para gobiernos
de distintos países hispanoparlantes que, a poco más de veinte
años de su publicación, el libro llevaba 17 ediciones. El texto
consta de seis capítulos (o artículos) cuyo énfasis versa en que los
ciudadanos tengan conocimiento de las leyes y de los principios
constitutivos de la sociedad. Asimismo, otorga el respectivo
19

Diez de Bonilla, IV.

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crédito a autores que lo anteceden en este tipo de ejercicios como
el citado Manuel Diez de Bonilla.
La premisa de Carreño versa sobre reconocer los deberes
morales del hombre (virtudes, principios, valores), a partir de los
cuales -según él- se delinea la convivencia entre las personas.
Para justificar sus argumentos, el autor venezolano comparte el
cristianismo (como otros personajes abordados) que constituye en
buena manera el basamento de la tradición occidental; por tanto,
si existen tales “deberes morales”, emanan de Dios, fuente de
todo orden y conocimiento. También existe en sus planteamientos
cierto organicismo, al considerar que dichos deberes la persona
los toma de sus padres y familia para irradiarlos a sus semejantes
(vecinos, compañeros, amistades). Asimismo, existe una carga en
cuanto a promover un sentido de pertenencia, pues supone que
tales principios emanados de la religión y la moral serían útiles
para la constitución de la patria (estado nacional).
Declive de los catecismos, 1857-1887
Con un historial de múltiples guerras civiles y una invasión cuyo
desenlace supuso la “pérdida” de la mitad del territorio nacional,
las condiciones imperantes en un país que se había independizado
hacía apenas unas décadas dieron paso a que en cada región se
articularan políticas dirigidas a ordenar sus respectivos espacios.
En suma -y como se planteó al principio-, la incapacidad de erigir
un gobierno central con el respectivo orden dejó un vacío que
ocuparon poderes de alcance regional. En tal sentido, el ascenso
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de caciques, caudillos y “hombres fuertes” quienes detentaron
poder militar y político en distintas partes del territorio nacional
es muestra de ello. El argumento anterior debe matizarse, ya que
es necesario advertir que el desarrollo de los procesos históricos
en México en este periodo apunta hacia la constitución de una
incipiente y relativa unidad nacional, lo cual se logrará articular
en su forma más acabada hacia fines de siglo con el régimen
encabezado por Porfirio Díaz.
¿Cómo se llegó a dicha etapa que supuso una relativa
estabilidad nacional? Al iniciar la segunda mitad del siglo XIX,
México se encuentra -de nuevo- envuelto en un sin fin de guerras
civiles en donde destacan dos bandos que en la coyuntura de
entonces estaban bien definidos: los liberales y los conservadores.
El punto de máxima polarización entre ambos grupos fue entre
1855 (al desatarse diversos movimientos en torno a la Revolución
de Ayutla) y 1867 (derrumbe del II Imperio y restauración
republicana). Al imponerse el liberalismo como forma de desenlace
histórico, por primera vez desde que se proclamó la Independencia
fue posible plantear un proyecto de nación cuyas bases constituirán
un Estado moderno hacia la última parte de esa centuria.
Para los propósitos del presente trabajo identificar a los
segmentos mencionados no es un asunto menor, ya que unos y
otros concibieron su propia noción de Estado nacional (y, por tanto,
de ciudadano). Dichas nociones delinearon el tipo de políticas
que debían articularse para lograr gobernabilidad y estabilidad.
Puede decirse que, a grandes rasgos, unos y otros desarrollaron
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lecturas e interpretaciones propias acerca de una idea de nación
soberana; desde la forma en que ponderaban el pasado hasta la
proyección que hacían de un país próspero y moderno, ambas
posturas dieron vida al debate en la opinión pública del periodo.
En tal disyuntiva, si para unos (conservadores) lo necesario era
una monarquía y un Dios como pilares de la nación mexicana en
reconocimiento a la herencia hispánica, para los otros (liberales)
la opción debía estar anclada en los preceptos republicanos,
laicos y cívicos inspirados en el modelo emanado de la
Revolución Francesa.20 De nuevo, la aparente incompatibilidad
de los modelos aludidos debe matizarse pues ambos bandos -a
su manera-, procuraron la estabilidad nacional; de hecho, debe
señalarse que el liberalismo mexicano del siglo XIX fue un amplio
espectro en donde se definieron posturas político-ideológicas,
cuyos márgenes iban desde aquellos que pensaban mantener las
tradiciones novohispanas hasta aquellos que pretendían romper
con ese pasado. De estos sectores en pugna, a los primeros se
les identificó como conservadores (aunque lo más adecuado sería
llamarlos “liberales moderados”).
¿Qué función tuvo el catecismo cívico durante el lapso
mencionado? Para empezar, debemos decir que el periodo
tiene como inicio los procesos en torno a la Reforma y culmina
con la última edición del Catecismo político constitucional de
Beatriz Cepeda, Enseñar la nación. La educación y la institucionalización
de la idea de nación en el México de la Reforma (1855-1876) (México: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012),
42–128.
20

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Pizarro hacia 1887. En el lapso, algunos autores aun con posturas
ideológicas distintas (por ejemplo, Roa Bárcena o Rhodakanaty)
escriben material en el formato descrito y continúa su circulación
gracias a las publicaciones de diversos editores (bien en negocios
de particulares, bien en imprentas oficiales). Pese a lo anterior,
el encabezado del presente apartado muestra un primer indicio:
decae la edición, el uso y la difusión de este tipo de literatura (al
menos desde el punto de vista de lo que algunos estudios han
contemplado como “producción nacional”).
¿A qué se debió tal declive? Si en los dos periodos anteriores
se encontró el dato que indicaba el uso general, masivo y -hasta
cierto punto- exitoso de los catecismos como parte de una estrategia
política y educativa dirigida a divulgar entre el gran público
principios que entonces se consideraron universales y necesarios,
a partir de los años de 1860 y hasta los de 1880 su utilización se
orientará hacia segmentos, temas y ámbitos cada vez más acotados
y restringidos.21 En principio, una causa del declive advertido
Mílada Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, en Historia de la
educación en la Ciudad de México, ed. Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne Staples
(México, DF: El Colegio de México, 2011); Tanck, “Los catecismos políticos: de la Revolución Francesa al México independiente”; Eugenia Roldán,
The making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century Mexico [Master of Arts Dissertation] (Coventry: University of Warwick,
1996); Roldán, “Talking politics in print. Political catechisms and the development of public opinion in nineteenth-century (México)”. Un ejemplo de dicha
tendencia fue el Catecismo de derecho político constitucional de José Miguel
Macías publicado en 1873, cuyo objetivo era servir de texto para la formación
de abogados.
21

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lo representó el propio método catequístico, por lo que para la
última década del siglo dicha propuesta -de carácter elemental y
mecánico-, dejó de ser útil para los objetivos político-educativos
trazados por los distintos gobiernos que se sucedían. A su vez, poco
a poco se fueron imponiendo otros modelos de enseñanza inspirados
en las tendencias de pensamiento que entonces dominaban y se
consideraban vanguardistas (como las explicaciones de tipo
evolutivo u organicistas propias del positivismo que se convertirá
en la ideología porfiriana). Si bien se reconoce la permanencia
del romanticismo que hacia 1867 con el triunfo liberal recibió un
nuevo impulso que supuso -entre otras cosas- revalorar lo nacional,
en lo que respecta a nuestro objeto de estudio la presencia de esa
corriente se irá diluyendo. De tal manera que a lo largo el Porfiriato
continuaron apareciendo catecismos, pero ya alejados de la fórmula
pregunta y respuesta para entonces considerada monolítica y
desplazada por otras estrategias de estudio. El uso de dicha fórmula
catequística será cada vez más focalizado, por lo que su utilización
empezó a concentrarse sobre asuntos cada vez más especializados
dirigidos a segmentos específicos de la población. Teniendo en
cuenta lo anterior, ahora analizamos algunas de las propuestas
que consideramos más relevantes de este tipo de literatura, cuyo
propósito se mantuvo: crear y difundir ciertos valores y actitudes
entre los mexicanos.
En el año de 1861 se editó una Cartilla socialista. A esta
breve obra le acompaña un subtítulo que indica O sea, Catecismo
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Elemental de la Escuela Socialista de Carlos Fourier.22 Su autor,
Plotino Constantino Rhodakanaty, es un personaje que hasta la
fecha es un enigma en muchos sentidos: no existe consenso en
cuanto a su fecha de nacimiento y se desconoce cuándo y dónde
murió; si bien existen indicios de su presencia en México (escritos,
publicaciones, cursos impartidos), no se sabe con certeza cuánto
tiempo estuvo aquí; tampoco se conoce alguna imagen de él
siendo que para la segunda mitad del siglo XIX la fotografía ya
había llegado al país. En contraste, se conoce y se ha estudiado
parte de su obra escrita como la que ahora citamos.
Se dice que Rhodakanaty nació en Atenas en los años de
1820 (unos señalan 1824, otros 1828), que estudió medicina en
Berlín y que habría llegado a México hacia 1861. Participó en
diversidad de proyectos, tanto editoriales como de tipo organizativo
(La Social). En una nación que se reconstruía en medio de mil
problemas, individuos como este lo contemplaron como un gran
laboratorio propicio para promover sus ideas en torno a cómo
organizar a las sociedades. Con tal objetivo, en ese año comenzó a
circular dicha Cartilla, que por su extensión (9 lecciones en menos
de 20 páginas) tenía más bien formato de folleto. Para los propósitos
del presente trabajo, llama la atención que sus planteamientos
se encuentren ubicados en el socialismo, pues se trata de una
Para nuestra investigación, tomamos la siguiente edición: Plotino Rhodakanaty, Cartilla socialista (México: Ed. Madero, 1968). Hacia 1883, en
pleno Porfiriato, Rhodakanaty editará la obra con el título Cartilla socialista
republicana.
22

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tendencia de pensamiento que en México no contaba con arraigo
ni adeptos. Por otra parte, tal condición atípica del autor contrasta
con la utilización del método catequístico tradicional utilizado
durante siglos por una institución como la Iglesia que, como se ha
dicho, para entonces ya estaba en franco declive. ¿Cómo es que
un personaje vanguardista (introductor de ideas desconocidas por
ese tiempo en nuestro país) y feroz crítico del catolicismo (religión
mayoritaria entre los mexicanos de entonces y de ahora), siguió un
modelo (pregunta-respuesta) que ya se consideraba obsoleto?
Una posible explicación la encontramos en el primer
párrafo de la Cartilla, donde identifica a Jesús -el hijo de Dios
en la tierra según el cristianismo-, como el “primer socialista”
en la historia de la humanidad.23 Es curioso que un personaje
cuyo vocabulario está impregnado de términos propios de la
romantización positivista como “razón”, “ciencia”, “progreso”,
“perfeccionamiento”, “moderno”, tome como punto de partida el
argumento fundacional de lo que entonces criticó abiertamente:
el cristianismo. Debe matizarse el argumento, pues las críticas de
aquellas generaciones radicales iban hacia la institución (Iglesia)
y no hacía sus principios (dogma). Como otros pensadores de
aquel tiempo, Rhodakanaty consideraba que dicha doctrina
difundida por la Iglesia católica representaba un obstáculo para el
pleno desarrollo de los individuos y de los pueblos. La ironía está
en que como “solución” proponía otra doctrina: el socialismo. Su
justificación la expone en los siguientes términos:
23

Rhodakanaty, 45.

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Esta pequeña obra lleva también el objeto de que las clases
obrera y agrícola de México conozcan los verdaderos principios
científicos en que se funda la doctrina sociocrática de la que
tanto se habla y debate hoy en todas las naciones de ambos
continentes, pero sin ser aún comprendida en su esencia.
Empero como única recompensa a mi trabajo, la benevolencia
de mis lectores y que alguna vez el pueblo mexicano llegue a
emanciparse del terrible yugo de la plutocracia por medio de la
asociación.24

Se ha expuesto que el siglo XIX representó para México el
abandono del tipo de organización colonial e ir a la búsqueda
de nuevas formas para articular un estado nacional moderno.
En ese tránsito, los distintos grupos en pugna planteaban sus
proyectos de cómo debía constituirse el estado mexicano; de
hecho, la clase política en el poder alentó la llegada de extranjeros
-preferentemente occidentales- que pudieran contribuir a
dicho objetivo. En tal sentido, al toparnos con la propuesta de
Rhodakanaty encontramos que esos debates iban más allá de
la típica disyuntiva liberal-conservador. Aunado a lo anterior,
la postura del autor pone en evidencia el “atraso” en que se
encontraba la élite política e intelectual mexicana al desconocer
los principios de la doctrina socialista.
A diferencia de algunas de las propuestas analizadas,
lo que orienta la Cartilla es el problema del orden (más que el
de la gobernabilidad). La constante en los argumentos en este
24

Rhodakanaty, 46.

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texto es el determinismo, propio de los planteamientos de tipo
doctrinarios. Por ejemplo, el principal problema que el extranjero
ve en México -y, de hecho, en el mundo- es no contar con una
organización social adecuada. Eso lo aborda en la Lección II
y sugiere que el comportamiento del individuo lo determina
la organización social en que vive.25 A decir de este autor, los
desórdenes que el país padece en ese momento (luchas intestinas,
invasiones, estancamiento económico, fragmentación del
territorio nacional), se deben a que los individuos no cuentan con
la formación adecuada, la cual debería ser proporcionada por la
organización institucional (es decir, el Estado mexicano). Podría
decirse que, según Rhodakanaty, el individuo con una formación
adecuada (valores, normas, reglas, leyes) emanada del entorno
en que vive (organización social), haría posible una sociedad
eficiente y armónica.
El autor identifica de inmediato los principales problemas
en México: usureros, agiotistas, el clero, la aristocracia, los
“seudoliberales” que -según él- traicionaron la Reforma. Todos
habrían contribuido a la desarticulación de la sociedad mexicana.
Inspirado en las revoluciones europeas desatadas al mediar
la centuria, este enigmático personaje pretende reorganizar
(“regenerar”) a los mexicanos de la época a partir de un nuevo
contrato social. Si ahora -en un ambiente donde las democracias
liberales se han impuesto- se habla de todo tipo de derechos
25

Rhodakanaty, 48–49.

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respecto a las personas, Rhodakanaty señalaba que en el siglo
XIX había segmentos que carecían de sus derechos elementales
(trabajadores del campo u obreros, indígenas, mujeres). ¿Cómo
podría haber armonía en una sociedad que relega a sus propios
miembros? Tal era el impulso que propició la creación del tipo de
obras que tomamos como objeto de estudio.
Hacia 1862, iniciada la intervención francesa en nuestro
país, se publicó un Catecismo elemental de la historia de México.
Fue autoría de José María Roa Bárcena (1827-1908), prolífico
escritor y, como los otros personajes mencionados, se involucró
en los asuntos públicos de su tiempo. Si bien su obra es vasta, la
que corresponde a la temática literaria (básicamente poesía) es la
más abundante pues la ejerció desde su juventud hasta su madurez,
la cual apareció en varias publicaciones (revistas, folletos,
periódicos). Por su ubicación generacional (contemporáneo de
figuras como Riva, Payno y Altamirano), este personaje está
inmerso en el romanticismo. También ejerció el periodismo, en
este caso como “publicista”; es decir, debatió y polemizó con
otros personajes acerca de cómo debía gobernarse al país.
Identificar la posición política y perfil ideológico del
autor supone un primer paso para comprender los planteamientos
presentes en su Catecismo. Roa nace y se cría en una familia de
ascendencia española y que es fiel al catolicismo. A lo largo de
aquella centuria, las vicisitudes y experiencias que vive México
forjarán su visión respecto a su sentido de nacionalismo; en
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este caso, las invasiones estadounidenses primero y francesa
después, fueron para este católico por convicción -como para
aquellas generaciones de individuos activos en las arenas política
e intelectual-, un impulso para participar en la constitución del
estado mexicano. Respecto a la primera de las invasiones, sus
reflexiones quedaron plasmadas en el proyecto editorial intitulado
Recuerdos de la invasión norteamericana (1846-1848). Por lo
que toca al episodio de la invasión francesa su postura es clara:
como otras personalidades de la época (Larraínzar, Sánchez de
Tagle, Arango y Escandón) ve en la llegada del Habsburgo una
posibilidad de orden y estabilidad para el maltrecho país. Por
tanto, Roa se suma al proyecto del II Imperio y lo reconoce.
Así, queda en el bando “conservador” (cargando con todos los
adjetivos que implica: “traidor”, vendepatria”, etc.).
El citado Catecismo consta de cuatro partes: nociones
generales (aspectos que hoy podríamos ubicar como la geografía
nacional); Historia antes de los mexicas; Historia de la Colonia; e
Historia de la etapa independiente (hasta 1848). El autor justifica
el presente trabajo con su para entonces reconocida trayectoria
formativa, y comenta:
La bondad con el público se dignó a acoger mi ‘Catecismo
elemental de Geografía universal’, dado á luz hace ocho meses,
me ha servido de estímulo para emprender la formación de
otras pequeñas obras elementales que, en mi humilde concepto,
hacen en nuestro país para instrucción y educación de la niñez.
A esto se debe la aparición del “Catecismo elemental de la
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historia de México” que ofrezco hoy á los padres de familia
y á todas las personas que se consagran á las nobles tareas del
profesorado.26

Queda refrendado por parte de este personaje su compromiso con
la constitución de un México estable y armónico, en un periodo
de graves dificultades para la vida interna. Como los otros autores
abordados, Roa desde su posición toma la pluma y plasma sus
ideas para entrar de lleno al debate para responder a la pregunta
de qué tipo de país debería ser el nuestro. Es importante destacar
la mención que se hace en cuanto a la participación de los
padres de familia, como parte del proceso educativo (al menos
en los niveles elementales). Hoy vive nuestro país cambios
-como parte de una supuesta transición democrática- que se
pretenden plasmar en reformas constitucionales, entre otras, la
de educación; lo anterior ha desatado la pugna entre grupos y
facciones (sindicatos, clase política, gobernantes, medios de
comunicación, asociaciones civiles) por proteger sus intereses. A
lo anterior debe sumarse la apatía en buena parte de los padres de
familia, pues da la impresión que ven a la escuela como una forma
de desentenderse de sus hijos por un rato. En contraste, para este
ilustrado los padres de familia eran parte medular del proceso; es
decir, la educación de los menores no se quedaba en el aula con
la relación maestro-alumno, en ella también debían involucrarse
José María Roa Bárcena, Catecismo elemental de historia de México (México: Instituto Nacional de Bellas Artes; Secretaría de Educación Pública; Instituto
Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1986), 3.

26

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otros entornos como el familiar. Se trata, por tanto, de un trabajo
dirigido a un grupo específico: estudiantes de “primaria superior”
(lo que hoy llamamos secundaria).
En las primeras páginas del texto se habla del territorio,
los climas y de los grupos étnicos (les llama “razas”) que habitan
el territorio nacional. Este último punto llama la atención, ya
que reconoce que la población mexicana a inicios de la segunda
mitad del siglo XIX representa un mosaico de diversos grupos
(“indígena pura”, “blanca criolla”, “mezclada”, “estranjeros”).27
No es un dato menor, si recordamos su posición como conservador
en un momento de polarización política con eventos como la
guerra de Reforma, la Intervención francesa y el II Imperio.
Actualmente, nuestro país pretende esforzarse por ser reconocido
como democrático y liberal, lo cual supone, entre otras cosas, el
reconocimiento de derechos de los múltiples grupos y segmentos
que lo conforman. Pese a lo anterior, aun ahora existen sectores
de la población (por ejemplo, los mexicanos de origen africano),
que ni siquiera tiene un reconocimiento al momento de hacerse
los censos de población cada cinco años.
Otro aspecto vinculado con su posición político-ideológica
se muestra en su visión de la historia nacional de aquella
centuria; es decir, al abordar mediante el esquema de preguntas
y respuestas la etapa independiente de nuestro país, se detiene
Roa Bárcena, 18. Por “mezclada”, hace referencia a la variedad de cruces
entre grupos étnicos (indígenas, africanos, caucásicos, asiáticos, mulatos, etc.).
27

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al término de la invasión del ejército estadounidense. Como
Lucas Alamán -otro connotado “conservador”- en su Historia de
Méjico, Roa percibe en ese momento un punto de quiebre, quizá
el más apremiante desde que se consumó la Independencia. En
el lapso, el Catecismo expone los presidentes que comandaron
la nación (G. Victoria, V, Guerrero, J. M. Bocanegra, P. Vélez,
L. Quintanar, L. Alamán, A. Bustamante, A. López de SantaAnna, V. Gómez Farías), como signo de inestabilidad de la patria
emancipada pero que parece no decidirse a nacer.28 Vendrá otra
invasión -la cual ocurre mientras circula el librito-, pero la postura
de este autor será la de ver el acontecimiento como el inicio de
una nueva etapa, aparentemente próspera y llena de posibilidades
para los mexicanos. La propuesta de Roa apela a la máxima -muy
difundida entonces entre los historiadores- que debe aprenderse
del pasado, lo cual para él resulta crucial tomarla en cuenta pues
está en juego la constitución del Estado nacional.
Apenas superada la guerra de Reforma que involucró a
liberales y conservadores en busca de imponerse con un proyecto
nacional, vio la luz el Catecismo político constitucional escrito por
Nicolás Pizarro (1830-1895) y cuya primera edición corresponde
al año de 1861.29 Como otros hombres públicos de entonces
Roa Bárcena, 234.
Según E. Roldán, hacia 1851 se habría publicado un Catecismo político
del pueblo que atribuye a Pizarro (que la autora reconoce no haber localizado),
y advierte que es distinto a la obra que ahora indicamos. Ver: Roldán, The
making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century
Mexico [Master of Arts Dissertation], Appendice IV.
28
29

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activos política e intelectualmente, Pizarro entró en el debate
que generaban los problemas nacionales a través de la escritura e
inmerso en el romanticismo que en nuestro país estaba en plena
renovación. Por ejemplo, en sus novelas El monedero y La coqueta
-publicadas en ese mismo año-, ya muestra una preocupación,
implícita si se quiere, por el devenir nacional; de tal manera que
la genuina empatía con los indígenas, la crítica al clero -que no a
la Iglesia-, su distancia respecto a los conservadores, una peculiar
-podría decirse patológica- animadversión hacia Estados Unidos
y la denuncia de un país hundido en la anarquía desembocan en
una aspiración utópica donde los individuos deberían vivir en una
sociedad de tipo cooperativista.30
En tal sentido, la novela mexicana a lo largo del siglo
XIX tuvo una función social que rebasó el mero entretenimiento
de un posible sector de lectores, pues aquellas generaciones de
escritores románticos entendieron y ejercieron su oficio de una
forma estratégica. Lo anterior supuso contar historias en donde
se presentaran personajes y se recrearan situaciones encaminadas
a representar una idea de sociedad liberal que consideraban
Tras la disolución del orden colonial, hubo quienes vieron en la nueva nación un espacio con condiciones idóneas para promover proyectos cuyo objetivo era configurar una sociedad distinta. Se mencionó a Rhodakanaty con una
propuesta desde el socialismo. Otro fue el de Benjamin Lundy (1789-1839),
cuáquero estadounidense que también estuvo en México con un proyecto desde el mutualismo. Para este último, ver: Javier Villarreal Lozano, ed., Tiempos
de tormenta. La vida en Monclova, Coahuila; Ciudad Victoria y Matamoros,
Tamaulipas, 1833-1834 / Diario de Bejamin Lundy (México: Universidad Autónoma de Coahuila; Plaza y Valdés, 2011), 33–40.
30

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apropiada y necesaria para el México de esos años. Así, la
propuesta literaria de Pizarro está en consonancia con otras
novelas de la segunda mitad de aquella centuria como La navidad
en las montañas [1871] de I. Altamirano o Los bandidos del río
frío [1889-91] de M. Payno.31
La preocupación presente en la propuesta citada se vuelve
explícita en el mencionado Catecismo. La primera edición corrió
a cargo de la Imprenta N. Chávez y estaba compuesta de 72
páginas. A diferencia de las novelas referidas, el éxito de este
libro fue tal que tuvo el respaldo institucional al ser contemplado
por la clase gobernante y sus políticas educativas implementadas
entonces, por lo que se le designó texto obligatorio en las escuelas
públicas. El principal mérito que se le reconoció a este trabajo
de Pizarro fue la forma sencilla y clara en la que mostraba los
principales puntos de la Constitución de 1857, lo que se consideró
ideal para transmitir los preceptos liberales plasmados en dicho
documento. La obra alcanzó una quinta edición hacia 1887, lo que
en nuestro recorrido representa el cierre de lo que identificamos
como la tradición mexicana de catecismos cívicos. Lo anterior
Elías José Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el
pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005), 409. Aquí se
hace una ponderación para vincular “novela y nación” en la segunda mitad de
aquella centuria, para lo cual toma como referente la obra de Ignacio Manuel
Altamirano y apunta: En México…, a la novela le tocaba asumir una misión
bien concreta: la de definir modelos sociales de conducta tendientes a restablecer los sistemas de autoridades naturales que el derrumbe del viejo orden
y medio siglo de guerras civiles habían trastocado.
31

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supuso contemplar al texto como un instrumento en momentos en
que las distintas facciones liberales se fueron imponiendo. Valga
un último comentario respecto a la preocupación de este autor
por incidir de manera formativa en un potencial público lector
como la niñez: en este caso, con la redacción de unas Leyendas y
fábulas para los niños editado hacia 1872.
De vuelta al Catecismo, lo componen dos grandes
segmentos (o títulos como los nombra el autor): uno dedicado
a la constitución política y otro a las formas de gobierno. A su
vez, cada título lo desglosa en secciones (6 en el primero y 4
en el segundo). Las primeras 6 secciones tratan acerca de los
derechos (del hombre, los individuales, las garantías, de la
propiedad), mientras que las restantes 4 presentan los preceptos
constitucionales (federación, división de poderes, estados de la
federación, leyes de reforma).
Al igual que los otros trabajos aludidos, el de Pizarro
trata de responder a la pregunta cómo constituir un estado y cuál
debe ser la forma más óptima de gobernar. Para justificar sus
reflexiones, el autor refiere a los procesos históricos que el país
había padecido hasta entonces:
México, que ha sufrido como otros pueblos, pero con singular
dureza, la tiranía de los extraños y el despotismo de sus
propios hijos, ha luchado casi sin tregua por más de medio
siglo, primero, para conquistar su Independencia, y después
por asegurar su libertad. En vano se ha proclamado ésta en
varias épocas, porque se han dejado vivos algunos de los
injustificables abusos, que ahora todo mundo conoce que
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nunca debieron permitirse, y por eso es llegada ya la ocasión de
asegurar los verdaderos, generales é imprescriptibles derechos
de todo hombre, y los del ciudadano, y de establecer la manera
con que ha de regirse nuestra nación, para que no volvamos
á las desgraciadas épocas en que había esclavos, inquisición
y rey, ó en que el gefe de algunos miles de soldados disponía
á su antojo de nuestra suerte, sino al contrario, para que se
establezca en imperio de la justicia y el goze de la libertad bien
entendida. Tal ha sido el objeto primordial que se ha propuesta
nuestro representantes al formar la Constitución de 1857.32

Como liberal, nuestro personaje ve en la Constitución de
1857 el gran referente, el punto de partida para la existencia y
constitución del Estado mexicano bajo una forma de gobierno
apropiada (esto es, una República Federal). Por tanto, no sorprende
que el autor llegue a una conclusión radical: renegar del pasado
novohispano, de sus tradiciones y de su organización política.33
Según él, arrastrar con todo eso habría sido el impedimento para
Nicolás Pizarro, Catecismo político constitucional (Monterrey: Imprenta
de Gobierno, a cargo de Viviano Flores, 1861), 6.
33
El argumento está en consonancia con posturas de otros personajes de la
época. Es el caso de Ignacio Ramírez en un escrito intitulado “La desespañolización”. En este trabajo, publicado por vez primera en 1865 en La Estrella
de Occidente de Ures y donde entró en polémica con el polígrafo español
Emilio Castelar, “El Nigromante” inicia su planteamiento así: ¡Mueran los
gachupines! Fue el primer grito de mi patria: y en esta fórmula terrible se
encuentra la desepañolización de México. ¿Hay algún mexicano que no haya
preferido en su vida esas palabras sacramentales? Yo, uno de los más culpados, debo al señor Castelar, a quien admiro, una explicación razonada, sobre
por qué, en unión de mis conciudadanos, reniego de la nación que, creyendo
descubrir en la frente de Colón un camino seguro para robar a los portugueses
las Indias orientales, tropezó con nosotros, y desde entonces se ha complacido
en devorarnos.
32

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

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�La sacralización

que México pudiera constituirse como una sociedad justa a partir
de criterios universales (es decir, liberales y republicanos).34
En esa línea argumentativa, nuestro personaje -como otros
ya analizados- apela a los derechos del hombre (libre ejercicio de
las facultades naturales del individuo) que entiende como la base
de la democracia. De tal manera que expresar ideas, transitar en y
más allá de los límites del territorio nacional, tolerancia religiosa
y política, hasta considerar el derecho a portar armas que no estén
prohibidas por la ley. Al propio tiempo, destaca los deberes de todo
individuo: a Dios, a la patria, a la familia, a nuestros semejantes
y a sí mismo.35 En este aspecto, llama la atención que un
personaje de ideología liberal al tanto de las premisas consideradas
vanguardistas, señale que el primer deber sea con Dios. Si bien
los liberales de la época en su mayoría pretendieron imponer una
sociedad secular y laica, en el fondo comprendían que el catolicismo
-herencia de la tradición novohispana- era un factor de unidad entre
los mexicanos que entonces se encontraban inmersos en múltiples
incompatibilidades que parecían irreconciliables. En Pizarro, como
Liberales radicales como el mencionado Ramírez y el propio Pizarro, en su
extremismo, le negaron algún valor al periodo colonial (por ejemplo, el catolicismo y la respectiva cultura cívica -costumbres, hábitos, imaginario político,
sentido de pertenencia- que gestó y promovió entre los novohispanos, la cual
permaneció incluso mucho tiempo después de la Independencia). En esta línea
argumentativa, valdría la pena preguntarnos qué tanto de esa cultura cívica católica aun define muchas de nuestras actitudes. Ver: Brian Connaughton, Entre
la voz de Dios y el llamado de la patria (México, DF: Universidad Autónoma
Metropolitana - Iztapalapa; Fondo de Cultura Económica, 2010), 99–149.
35
Pizarro, Catecismo político constitucional, 32.
34

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�Iván Espinoza

en otros personajes, está presente cierto pragmatismo en cuanto a la
solución de los problemas más apremiantes.
Por otra parte, la propuesta de gobierno del autor empieza
por el concepto de soberanía. La explicación sobre la soberanía
tiene cierta dosis organicista, ya que ésta debe existir primero en
el individuo, después en la familia, enseguida en el municipio,
para pasar al estado o provincia, y por último a la nación.36 Sin
soberanía -dice este personaje-, no hay independencia.
Con soberanía, un estado puede organizarse en una
forma de gobierno que -a juicio de Pizarro-, “el mejor” es el
“federativo” (reunión de varios Estados sujetos a las mismas leyes
fundamentales).37 Además, acorde a los preceptos que definen al
modelo universal de república, en este texto se aboga por la división
de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial). Para ese tiempo se
encuentra viva la disputa entre liberales y conservadores, y el
consecuente debate sobre una monarquía o una república; de hecho,
después de la publicación del Catecismo, se iniciará la intervención
francesa y la posterior instauración del II Imperio. El desenlace
histórico de 1867 -que supuso la victoria liberal-, acabó por otorgarle
-por algún tiempo- un estatus casi canónico a la propuesta cívica
de Pizarro, al promover ciertos valores republicanos considerados
indispensables para el establecimiento del Estado mexicano.
La preocupación por hacer de la sociedad mexicana una
de cariz moderno y armónico acompañó a este personaje el resto
36
37

Pizarro, 35.
Pizarro, 42.

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�La sacralización

de su vida. En 1868, apenas restaurada la República y cuando
todavía circula y se lee el citado escrito cívico editado hacia
algunos años, Pizarro presentó un Catecismo de moral. En este
tratado de 224 páginas, el autor sigue la línea trazada por otros
autores (Diez de Bonilla, Carreño) y aborda algunos aspectos
(familia, educación, trabajo, virtudes, conciencia) que considera
cruciales para una convivencia socialmente aceptable.
Consideraciones finales
En lo que corresponde al contenido de los artefactos literarios
analizados, el concepto ciudadanía es el que justifica dichas
propuestas. Durante el siglo XIX, los preceptos liberales vigentes
y promovidos por los grupos política e intelectualmente activos
estaban orientados a un sentido de ciudadano, cuyo propósito
era “uniformizar” a los mexicanos. Lo anterior como parte
fundamental del proyecto de constituir un Estado nacional.
La construcción de dicho Estado en México implicó romper
con la herencia y tradición coloniales, lo que a su vez demandó
apelar a nuevos principios de legitimidad (señaladamente liberales
y republicanos). Tales principios supusieron ciertos cambios
que a lo largo del siglo XIX definieron a la sociedad mexicana,
siendo uno de ellos los mecanismos para el ascenso social. Desde
ese aspecto, los autores aludidos con su preparación, trayectoria
intelectual y reconocimiento a nivel nacional son muestra de que
se constituía una nueva clase: la élite ilustrada que ejercía alguna
profesión liberal.
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�Iván Espinoza

En una sociedad mexicana como la de entonces (población
mayoritariamente indígena, un alto índice de analfabetismo, un
acceso a la educación selectivo, diferencias étnicas, sociales,
económicas, políticas, etc.), cabe reiterar la intensa actividad
intelectual y editorial que a lo largo de esa centuria se desarrolló
de forma constante a pesar de tener todo en contra (gobiernos
débiles, crisis económicas, guerras civiles, invasiones, falta de
recursos y un largo etcétera).
Como se mostró, conforme se acercó el fin de la centuria
el uso y circulación de los catecismos cívicos vino a menos. La
fórmula pregunta-respuesta paulatinamente quedó obsoleta y
acabó siendo reemplazada por otros métodos. Ciertas condiciones
incidieron en ello, como la adopción de nuevas estrategias de
enseñanza basadas en tendencias de pensamiento consideradas
más analíticas (en este caso, el positivismo que durante el
Porfiriato se convirtió en la ideología del régimen).
Referencias
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Historia de la educación en la Ciudad de México, editado
por Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne Staples. México, DF:
El Colegio de México, 2011.
Berlin, Isaiah. Las raíces del romanticismo. México: Grupo Santillana, 2000.
Cepeda, Beatriz. Enseñar la nación. La educación y la institucionalización de la idea de nación en el México de la ReforSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

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�La sacralización

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Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012.
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- Iztapalapa; Fondo de Cultura Económica, 2010.
Diez de Bonilla, Manuel. Código completo de urbanidad y buenas maneras. México: Imprenta de Ignacio Cumplido,
1844.
Gorostiza, Manuel Eduardo de. Cartilla política. México: Fondo
de Cultura Económica, 2006.
Lafaye, Jacques. Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la
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editado por Manuel Eduardo de Gorostiza, 21–47. México: Fondo de Cultura Económica, 2006.
Muriá, José María. “Los primeros meses de 1854, según Manuel
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Palti, Elías José. La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio
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Pizarro, Nicolás. Catecismo político constitucional. Monterrey:
Imprenta de Gobierno, a cargo de Viviano Flores, 1861.
Rhodakanaty, Plotino. Cartilla socialista. México: Ed. Madero,
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Ripalda, Gerónimo. Doctrina cristiana. Salamanca: Ediciones de
la Diputación de Salamanca, 1991.
Roa Bárcena, José María. Catecismo elemental de historia de
México. México: Instituto Nacional de Bellas Artes; Secretaría de Educación Pública; Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1986.
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�Iván Espinoza

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Laura Suárez, 327–41. México: Instituto Mora; Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.
———. “Talking politics in print. Political catechisms and the
development of public opinion in nineteenth-century
(México)”. La Révolution française. Les catéchismes républicains, 2009. hhttp://lrf.revues.org/index128.html.
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Monclova, Coahuila; Ciudad Victoria y Matamoros, Tamaulipas, 1833-1834 / Diario de Bejamin Lundy. México: Universidad Autónoma de Coahuila; Plaza y Valdés,
2011.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

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�Fuentes para la historia de la industria escobera
regiomontana: el acervo documental del archivo
histórico del municipio de Cadereyta Jiménez
José Manuel Hernández Zamora
Archivo Municipal de Cadereyta Jiménez
Cadereyta Jiménez, México
orcid.org/0000-0002-1039-1610

Recibido: 22 de agosto de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

En algunos pueblos escribir la historia de un oficio o de una
industria en particular es describir la historia misma de la
comunidad. Este supuesto aplica para el último siglo de vida
del municipio de Cadereyta Jiménez, Nuevo León. La historia
fabril de la producción escobera se encuentra íntimamente
relacionada con el desarrollo municipal. No podría entenderse
la memoria local sin una reflexión sobre la misma. Su fundador,
Eugenio Serrano, estuvo relacionado con los industriales de
Monterrey, por lo que la fábrica de escobas puede considerarse
periférica o como parte del movimiento industrial generado en
esas décadas.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

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�Manuel Hernández

El objeto de la presente nota es ofrecer un panorama
general de la documentación que resguarda el archivo histórico
municipal de Cadereyta Jiménez [AHMCJ] y las posibilidades
que ofrece para el estudio de la industria regiomontana,
específicamente para la industria escobera que se ha desarrollado
en el área metropolitana. Asimismo, es una invitación para
explorar los archivos de tipo municipal, que no solo ofrecen
información local, sino que también se pueden utilizar para
estudios regionales; por ejemplo, para estudiar el impacto y
los resultados de la implementación de un programa o política
pública; para analizar las redes empresariales y/o comerciales y
su relación con centros industriales de menor relevancia; o para
estudiarlos como proveedores de materia prima.
Cadereyta Jiménez es un municipio fundado en el
siglo XVII sobre una extensa llanura irrigada por corrientes
de riachuelos de corriente semipermanente. Algo atípico para
el ecosistema predominante en el norte del país. Su economía
estuvo vinculada al sector agropecuario. En un primer periodo,
que va desde su fundación a la segunda mitad del siglo XVIII,
se caracterizó por una fuerte presencia ganadera (sobre todo de
ganado menor), y luego transitó a las actividades agrícolas. Se
puede ubicar esta etapa predominantemente en el siglo XIX, cuya
base fue la producción de caña de azúcar, maíz y frijol.
A partir de 1890, con la inauguración del ferrocarril
Monterrey al Golfo de México, la dinámica comercial de las
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�Fuentes para la historia

poblaciones agropecuarias de la región empezó a cambiar. Fue en
ese momento que se fundó la primera fábrica de escobas en 1892,
con lo que se inició la diversificación económica del municipio y se
incentivó a otros comerciantes a incursionar en el área fabril. Este
fenómeno detonado por la llegada del sistema ferroviario también
estuvo ligado a la tendencia de industrialización de Monterrey.
La importancia de este ramo industrial puede justificarse en
tres factores: la historicidad de la industria; la cantidad de fábricas
y empleados; y por último, la identidad construida alrededor del
sector. Comprender el papel de un centro de trabajo y su impacto
en la comunidad es entender, hasta cierto grado, las dinámicas
sociales, políticas y culturales de la región, de allí la importancia
de estudiar los sistemas microeconómicos o microregionales. Tal
es el caso de la industria escobera en la esfera local.
En efecto, alrededor de la industria escobera se constituyó
un grupo empresarial suficientemente fuerte que fue un contrapeso
del grupo político municipal. Esta dinámica se mantuvo hasta
la década de 1980 cuando el sector petrolero se afianzó en el
municipio. De igual forma, su importancia se ve reflejada en las
acciones sociales y culturales, siendo las fábricas de este ramo
industrial las que gozan de mejor imagen laboral. Desde 1892,
cuando se fundó la fábrica La Aldeana hasta la actualidad, el
ramo escobero no ha parado de producir, por lo que le ha dado
un lugar privilegiado entre la industria del área metropolitana de
Monterrey, de allí su importancia de estudio.
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�Manuel Hernández

Las fuentes
Las fuentes para el estudio de la industria escobera se pueden dividir
en tres áreas: archivos históricos, hemerografía y memoria oral.
Para atender la parte histórica, la riqueza documental resguardada
en el archivo histórico es fundamental; por su parte, la hemerografía
es una fuente que puede emplearse para búsqueda de información
histórica y contemporánea. A las anteriores fuentes, se agrega la
oralidad, la cual es una riquísima fuente para comprender la vida
cotidiana, cultural e ideológica en torno a la industria escobera.
a. El archivo histórico municipal
El archivo histórico de Cadereyta Jiménez resguarda un vasto
acervo cuya documentación más antigua data de 1701. La
última transferencia secundaria se realizó a finales del 2001, por
lo que se conserva documentación hasta esa fecha. En cuanto a
documentación del tipo económico registrada entre el siglo XVIII
y el XIX, se conservan libros de cuentas, impuestos (alcabalas),
recibos, cortes de caja, pagarés, presupuestos, inventarios,
informes, facturas, glosas y correspondencia. Todos ellos con rica
información del devenir fiscal del municipio y de la región citrícola.
En cuanto a la industria escobera, el archivo de Cadereyta
es la fuente de información histórica más importante para su
estudio, a nivel local, regional, y muy probablemente a nivel
nacional. Se encuentra resguardado en las instalaciones del Centro
Cultural Cadereyta y cuenta con una guía general que permite
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�Fuentes para la historia

localizar de forma más rápida la información. Casi el 90% de la
documentación del acervo se encuentra clasificada y descrita por
lo que su orden y accesibilidad son de buena calidad.
Otro punto a favor de este acervo, es que cerca del 80%
del archivo está digitalizado en formato PDF y JPG, albergado
en una base de datos local, con un buscador de fácil acceso y
manejo. De los temas que pueden investigarse se encuentran la
vida empresarial local y su vínculo con la industria regiomontana;
de forma particular, se conservan documentos sobre la familia
Serrano, pioneros de la industria. De igual forma, se puede indagar
sobre otros empresarios y familias que mantuvieron o mantienen
en funcionamiento talleres y empresas del ramo.
Asimismo, subsisten documentos sobre la cuestión fiscal en
la serie de impuestos; sobre sus trabajadores en las series sindicatos
y Junta de conciliación y arbitraje; y en las series correspondencia
y oficios, donde se dan las comunicaciones oficiales del ejecutivo
municipal y las dependencias a su cargo, también se cuenta con
información referente a esa industria. Cabe mencionar que no
existe un fondo determinado para la industria escobera, lo que se
conserva es documentación producida por la institución o bien
acuses de procesos llevados a cabo en otras instancias.
b. Las publicaciones periódicas
Otra de las fuentes es la hemerografía local y regional. A pesar
de que los periódicos constituyen una fuente muy rica de
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�Manuel Hernández

información para los investigadores y para la memoria de los
pueblos, no hay políticas públicas a nivel estatal que garanticen su
conservación. Debido a lo anterior, las publicaciones semanales
y periódicos de circulación municipal se han perdido con el
paso del tiempo. Algunos periódicos fueron de corta duración,
como el denominado “La Espiga”, nombre que está íntimamente
relacionado con la industria local. En el archivo histórico solo se
resguardan algunos recortes de estos impresos locales, por lo que
esta fuente de información es bastante pobre.
A lo anterior, se debe agregar el importante diario “El
Porvenir”, que cuenta con una base digital de gran calidad, en la que
se encuentran referencias acerca de la industria, como participación
en las ferias regionales, nacionales e internacionales; anuncios de
los productos y otros datos relacionados con los propietarios de las
fábricas, actividades deportivas y aportaciones a causas sociales.
De igual forma, se encuentra el Periódico Oficial del Estado de
Nuevo León, donde se registran datos de permisos, solicitudes y
otros asuntos relacionados con los empresarios escoberos. Para la
parte contemporánea, se pueden consultar diarios metropolitanos,
así como periódicos locales, entre ellos el Periódico Lo Nuestro y
La Última Palabra, disponibles en el archivo.
c. La memoria oral
La historia oral da la posibilidad de concurrir en la metodología
de la historia reciente y explorar la forma en que este tipo de
industria ha logrado establecerse en otros municipios del área
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�Fuentes para la historia

metropolitana. De entrada, la documentación del archivo y
algunas publicaciones de difusión han demostrado que estados
como Tamaulipas, Durango, San Luis Potosí y Oaxaca, desde
la década de 1930, empezaron a solicitar maquinaria para
fabricar escobas. Inclusive, hay correspondencia de países
centroamericanos donde solicitan información al alcalde acerca
de la industria.
De igual forma, la memoria oral nos permite conocer
las historias íntimas de los talleres, de esos espacios de trabajo
que no producen documentación y que pasan generalmente
desapercibidos en los macroprocesos económicos. Inclusive,
nos permite hacer una historia cotidiana de los establecimientos
fabriles y del entramado de relaciones familiares, típicas de la
industria regiomontana, así como de los problemas familiares en
las sucesiones de mando en las fábricas y empresas.
***
La industria y su patrimonio son parte de una temática historiográfica
muy actual, así como de la historia económica, cuya vigencia
se ha fortalecido con los estudios interdisciplinarios. En ese
sentido, la historia de los procesos de industrialización de México
conserva la relevancia en los seminarios y cuerpos académicos
de diversas instituciones del país. De allí la importancia de abrir
nuevos espacios de fuentes documentales que coadyuven en los
análisis de los procesos regionales, nacionales y sus vínculos con
los macroprocesos.
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�Manuel Hernández

Es el caso de la industria escobera del municipio de
Cadereyta Jiménez. Su presencia y relevancia en la historiografía
regional es el resultado de recurrir a los archivos municipales y
no solo a los acervos generales. Lo anterior arroja como resultado
una visión más amplia de los alcances e importancia del proceso
de industrialización de Monterrey, en particular del ramo
escobero, que se abrió paso en la periferia de la industria pesada
y se mantiene vigente en el municipio.
La variada y rica documentación que se conserva en los
archivos históricos municipales ampliará los planteamientos de
investigación, de igual forma las temáticas historiográficas. Su
inclusión y visibilidad como fuentes documentales repercutirá en
la modernización y en la aceleración de los trabajos de archivística
que ya se desarrollan en varias de estas instituciones. En fin, como
se puede observar, la historia económica y el estudio de procesos
industriales tienen una tarea pendiente con las fuentes de carácter
municipal.

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�Cautivos neoloneses, por los nómadas ecuestres, en los
expedientes de la Comisión Pesquisidora de la Frontera
Norte. Fondos del Archivo Histórico “Genaro Estrada”,
de la Secretaría de Relaciones Exteriores, México
José Eugenio Lazo Freymann
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0003-2199-8044

Recibido: 11 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Cuando se abordan las dinámicas, relaciones, sociabilidad o
influencia de los nómadas ecuestres en el noreste histórico
mexicano, se tiene múltiples niveles institucionales, en que
pueden leerse los elementos estratégicos para que se plantearan
y llevaran las campañas de exterminio o el abastecimiento
de las comunidades norteñas, o a nivel del terreno, en que se
recogen las declaraciones de vecinas y vecinos por la entrada
furtiva de apaches, comanches, kiowas, seminolas, kikapúes,
etc. Para la documentación mexicana que pervive, que podemos
dimensionarla en las escalas municipal, estatal y federal, se tiene
por base el miedo y necesidad, expondrían ellos, en acabar con
esos enemigos de la humanidad.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

�Eugenio Lazo

Si bien este conflicto entre los salvajes y vecinos del
noreste mexicano se puede rastrear entre la segunda mitad del
siglo XVIII y las últimas décadas del siglo XIX, hay un periodo
que tiene una riqueza documental que no se encuentra en décadas
pretéritas o posteriores, siendo el de 1848 a 1873.
Con el tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), en el que
Estados Unidos impuso sus condiciones para finalizar la guerra
con México, el artículo XI planteó la necesidad de una nueva
cooperación desde lo local e internacional, entre ambas naciones,
para frenar las incursiones y afectaciones de los bárbaros. Para el
año de 1853, cuando se propone la compra de La Mesilla, Estados
Unidos se encontraba inmerso en una agresiva campaña militar
de exterminio o de reservas indias, que no mostraba resultados
decisivos: el cruce de los nómadas ecuestres, a través del río
Bravo, la Sierra Madre Occidental o el desierto de Sonora se
seguía dando. Los EEUU exponen que es imposible (fiscalmente)
el seguir manteniendo ese ritmo y se decidió, en una treta legal,
que no hay una responsabilidad directa en pagar los daños
causados en México. Ese periodo es turbulento internamente para
ambas naciones, pero las razzias se seguían dando en la frontera.
No será hasta el año de 1872, cuando en México, el Ejecutivo
de la Unión, decide plantear un ambicioso proyecto para saber
qué ha pasado en la frontera, específicamente en Coahuila, Nuevo
León y Tamaulipas. El 30 de septiembre de 1872, en la ciudad
de Monterrey (Nuevo León), se instala la Comisión Pesquisidora
de la Frontera Norte.1 El objetivo es recopilar declaraciones
1

Informe de la Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte (México: Im-

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�Cautivos neoloneses

juradas e informes de los archivos estatales y municipales entre
1848 a 1873, sobre los ataques, robos, asesinatos o toma de
cautivos hechos por los nómadas ecuestres. La labor que se hizo
en su momento -maratónica para los ayudantes que recopilaron,
ordenaron, clasificaron y transcribieron en su totalidad los
documentos relacionados con el tema- quedó resguardada en 6
libros2 con los informes y un séptimo3 en donde se presentan los
prenta de Ignacio Cumplido, 1873), 3.
2
Los libros son “Cuaderno 1, 2 y 3. Contiene las invasiones de indios avecindados en los EEUU, en los Estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila
desde 1848 hasta 1873”, (L-E-1589); “Expedientes 1, 2, 4 y 5. Sobre robo de
ganado en Texas y de caballada en México, sobre situación de los ranchos
en ambos márgenes del Río Grande, sus pasos y distancias entre sí, y sobre
depredaciones de los ranchos texanos en los robos de ganado que se quejan”,
(L-E-1590); “Cuaderno no. 1. Comprobante de las incursiones de indios en el
Estado de Nuevo León, de 1848 a 1873”, (L-E-159); “Cuaderno no. 2. Comprobantes de las pérdidas sufridas por incursiones de indios en los pueblos de
Nuevo León que se expresan”, (L-E-1592); “Cuaderno no. 1. Comprobantes
de las depredaciones cometidas, en los pueblos del Norte de Coahuila, por
indios residentes en los EEUU”, (L-E-1594); y “Cuaderno no. 6. Sobre acción
de las autoridades mexicanas en el robo de ganado; invasiones de filibusteros
texanos; atentados de CC americanos para defraudación de derechos; ladrones
americanos en México, y sobre el estado general de las relaciones de ambas
fronteras”, (L-E-1595).
3
El último libro, a diferencia de los anteriores, no cuenta con un etiquetado
original en su portada, pero una pegatina en su guarda anterior, nos revela que
el texto fue restaurado en 1993 y me tengo que limitar al “asunto” mecanografiado en sus primeras páginas, para darle nombre al libro. “Asunto: Comisión Pesquisidora de la frontera norte, encargada de estudiar las reclamaciones
por las invasiones de los indios bárbaros de los Estados Unidos de América.
Informe de los trabajos realizados por esta Comisión, a cargo de los señores
Ignacio Galindo, Antonio García Carrillo y Francisco Valdés. Anexo mapas e
impresos, 336 ff”, (L-E-1597).
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

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�Eugenio Lazo

resultados. Posteriormente fue editado un libro, con el informe en
un sentido general. Estas averiguaciones, que fueron planteadas
por el Ministerio de Relaciones Exteriores, buscaron presentar
una reclamación formal a EEUU para hacerse cargo de los
daños. Más allá de los resultados diplomáticos del momento, el
fondo documental lo heredó la actual Secretaría de Relaciones
Exteriores, en su Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Este
archivo se encuentra en la Av. Ricardo Flores Magón Núm. 2,
Nivel Basamento, ala “A”, Col. Guerrero, Alcaldía Cuauhtémoc,
en la Ciudad de México. Es necesario solicitar una cita, vía correo
electrónico o teléfono, para poder hacer consulta de sus fondos.
Si se desea abordar la problemática de las correrías indias,
este fondo nos ofrece una ventana documental que no se tiene en las
décadas anteriores o posteriores. ¿Motivo? Los archivos municipales
y estatales, con el paso del tiempo, ya sea por malos manejos,
degradación natural u “otras” razones, han perdido mucha de esta
valiosa información. En el caso específico de Nuevo León, en el
primer libro que se tiene, donde se hacen las denuncias, se cuenta
con 623 fojas, con una clara descripción de lo que fue alertado,
denunciado o temido de los salvajes: avistamientos, patrullajes
vecinales, reportes de campaña de fuerzas estatales, hallazgos de
asesinados o toma de cautivos, denuncias de robos, etc.
En los reportes que envían los ayuntamientos, en cordillera
violenta, hacia la capital del Estado, es una constante encontrar,
en la parte final, el apunte de “[…] estoy dictando las providencias
oportunas con el objeto de salvar la vida de los que habitan los
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�Cautivos neoloneses

campos y si dable es, castigar al enemigo”.4 Con la generalizada
pobreza material para armar a los vecinos, o mínimo darles buena
remuda, en ocasiones se limitan con “echar de la jurisdicción” a
los bárbaros. Ya será problema de otro ayuntamiento o del Estado.
Para el caso que deseo exponer, la toma de cautivos, la
puedo explicar, de forma sucinta, cuando los nómadas ecuestres
capturaban a mujeres o infantes, con el fin de venderlos como
esclavos, la reproducción biológica o cultural, la búsqueda de
rescate, etc. Una práctica común, pero que nunca alcanzó los
números del robo de équidos.
Para entender los cruces, circulación y huida de los
nómadas ecuestres en Nuevo León, hay una firme relación de
la geografía física que configura sus correrías. El estado puede
ser dividido en dos grandes porciones, condicionada por la
Gran Sierra Plegada, subprovincia de la Sierra Madre Oriental.
Este sistema montañoso, que dificulta o imposibilita el tránsito
humano, creó rutas muy bien marcadas.
Con esto, encuentro una relación de secuestros de
habitantes, en que al norte de la sierra hay 62 casos de reporte de
cautivos (asociados con asesinatos y robos) y al sur, un solo caso,
esto dentro de la temporalidad que planteo. Del total de casos,
dimensionando por meses y años, la relación sería la siguiente:
Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE, México). Archivo Histórico
“Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de
la Frontera Norte. L-E-1591. f. 91.1
4

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Gráfico 1.
Reportes municiaples de cautivos, 1848-1869

Fuente: elaboración propia con información de la SER, México.
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Los datos, presentados por municipio:
Gráfico 2.
Reportes por municipio, 1848-1869

Fuente: elaboración propia con información de la SER, México
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De los diversos casos que se reportaron en la temporalidad
planteada, la mayor parte presentó una respuesta armada del
ayuntamiento. Esto es, que por aviso de algún vecino, que vio el
tránsito de los nómadas ecuestres, o sufrió su ataque, o encontró
evidencias tales como huellas, alguien muerto o robo, se organizó
una batida de vecinos para perseguir y “castigar” a los bárbaros.
De esto, los resultados son muy variados, existiendo momentos
como, en enero de 1849, cuando Antonio Jaymes encontró a un
joven de 16 años que “[…] en su perspectiva no manifiesta ser
cristiano, conserva aún nuestro idioma medianamente”,5 y que
aseguraba tener más de 10 años que fue tomado por cautivo.
Gracias a una persona que entendía el idioma comanche, se supo
su origen. Del interrogatorio que siguió, se pueden entender ciertas
representaciones y prácticas de ellos. Otros casos, como cuando
una partida de salvajes atacaron un rancho en Mina, asesinan a
dos hombres y toman cautivas a una mujer y una niña de 2 años.
La niña es encontrada asesinada más adelante, la madre consigue
huir, pero es herida de 5 jarazos.6
Haciendo un balance de todos los casos graficados
anteriormente, el número de personas secuestradas son 86, dándose
el caso del rescate de 2 que son dos antiguos cautivos, adoptados
por los nómadas ecuestres, y que se desconoce su origen (uno es
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. f. 104.1
6
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. ff. 265.1-2.
5

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�Cautivos neoloneses

el joven mencionado anteriormente y otro un joven, que por las
evidencias de cómo tenía afeitada la cabeza, creen que pudo ser
de los seminolas).7 De estas 86 personas, 8 son mujeres, que las
categorías que se dieron en los reportes son de mujeres, doncellas
o niñas. El resto son jóvenes. Todos los hombres, que podrían
presentar mediana resistencia, son asesinados o puestos en fuga. De
estos 86 casos, apenas y 7 son rescatados por los vecinos. De esos
79 restantes, 3 fueron encontrados asesinados. Un caso en particular
es el presentado en agosto de 1859, en Bustamante, cuando los
indios atacaron una fábrica de vino mezcal, en donde hieren de
gravedad a un joven de 13 años y se llevan cautivo a su hermano de
10. Se organizaron 30 vecinos para batir a los nómadas ecuestres,
pero lo único que encontraron fue el cuerpo del mayordomo de la
fábrica que fue muerto por jaras, lanzas y su cabeza machacada.8
Tras largas exploraciones, no consiguen dar alcance a los salvajes.
En los 76 casos de secuestrados, desconozco si hubo
algún tratado o rescate en otro estado mexicano o si en Estados
Unidos se dio un intercambio y fueron introducidos en la sociedad
estadounidense. Mientras que en Nuevo León, la prensa y archivos
de la época no hablaron del regreso pagado o por rescate de algún
cautivo.
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. ff. 548.1 /
549.2
8
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. f 480.1 /
482.2
7

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�Paisaje urbano y barrios obreros: Los planos como
fuente para el estudio histórico
José Manuel Esparza Casas
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0002-3858-5003

Recibido: 12 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El estudio del paisaje ha tomado mayor relevancia en los últimos
años, sobre todo en tópicos relacionados a las ciudades y su
habitabilidad. Esto se puede vincular al crecimiento de las mismas
y a las problemáticas que de ese fenómeno urbano emanan
-por ejemplo- de vivienda, espacios públicos, contaminación
y cuestiones más específicas como la gestión del patrimonio
(histórico, gastronómico, arquitectónico, industrial, etc.) de cada
territorio en particular.
Desde principios del siglo XX en países como Francia,
Alemania e Inglaterra se produjeron grandes obras que marcaron
las pautas metodológicas para las investigaciones posteriores.
Estos primeros trabajos, nutridos sobre todo de la geografía
física, se centraron en la influencia del espacio físico (como los
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�Paisaje urbano

ríos, montañas y llanuras) en el ser humano y la capacidad de
adaptabilidad de éste ante dichas circunstancias. Las formas de
modificar el entorno, patrones de asentamiento y las maneras
en que las sociedades hacían una fusión con este espacio físico
creando dinámicas de interacción más complejas fueron las que
posteriormente incentivaron nuevas líneas de investigación, y
de estas líneas surgió el estudio del paisaje urbano. Uno de los
primeros en plantear y estudiar este concepto fue el geógrafo y
sociólogo francés Maximilien Sorre, que a mediados del siglo
XX definió los tipos de paisaje urbano por aspectos como la traza,
la edificación y los usos del espacio.1
A pesar, pues, de que los estudios del paisaje no son algo
nuevo, en lugares como Monterrey, Nuevo León, México, no son
un tema que se haya tratado a profundidad todavía. Esto es singular
debido a que en el Archivo General del Estado de Nuevo León
(AGENL en adelante), que se encuentra en las antiguas oficinas
de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A -actualmente
Parque Fundidora-, se cuenta con una planoteca y mapoteca bien
nutrida que abarca los siglos XVII hasta casi el final del siglo XX.
Lo anterior es un punto relevante debido a que los planos y
mapas son importantes para el estudio del paisaje urbano porque por
medio de estas representaciones gráficas del espacio se puede observar
el crecimiento y jerarquización de un territorio determinado, en este
caso Monterrey, para determinar patrones, tendencias, así como
1

Maximilien Sorre, El paisaje urbano (Buenos Aires: Ediciones 3, 1962).

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�Manuel Esparza

formas en que su sociedad se adaptó al medio físico o en su defecto
terminó por modificarlo acorde a sus necesidades y propósitos. De
lo anterior, por ejemplo, Michael Aston hace la reflexión sobre las
posibilidades en el estudio del paisaje, sus metodologías, fuentes y la
importancia de la historia regional.2
Este preámbulo sobre el estudio del paisaje urbano y el
uso de planos y mapas como fuentes ha servido para introducir
mi caso particular. En específico, mi investigación de posgrado es
sobre una colonia para obreros de Monterrey construida en 1924:
la Colonia Moderna. Dicha colonia fue edificada hacia el norte
del centro de Monterrey y se vio beneficiada por su ubicación al
encontrarse justo en medio de grandes fábricas como Cementos
Mexicanos S.A., Aceros Planos Mexicanos, Vidriera Monterrey
y la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A.
Debido a su naturaleza, tiene una estrecha relación con la historia
industrial local, así como con el desarrollo urbano de la ciudad,
ya que fue de las primeras colonias propiamente planificadas
desde su concepción.
Para fines de la presente reseña y para mostrar un ejemplo
de fuentes para el estudio del paisaje urbano, se presenta el plano
original de la Colonia Moderna3 que encontré en el AGENL y
que amablemente me facilitaron para investigar.
Michael Aston, Interpreting the landscape. Landscape archeology and local history (Londres y Nueva York: Taylor and Francis Group ,2002).
3
Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL). Plano
de la Colonia Moderna, 1924. Fondo Contemporáneo, URB-00803-01.
2

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Plano 1.
Plano de la Colonia Moderna, 1924.

Fuente: Planoteca del AGENL.

Este plano fue elaborado por el Departamento de Obras Públicas
del Estado de Nuevo León a petición de los constructores
de la Colonia Moderna para solicitar el permiso de llevar a
cabo la obra. En sí mismo, el material gráfico presentado “no
dice mucho” debido a que no muestra elementos como plazas
públicas, señalizaciones de servicios públicos, escuelas o lugares
de interés particular; pero justo esas ausencias, como diría Peter
Burke en Lo visto y lo no visto,4 nos hablan de la realidad
Peter Burke, Lo visto y lo no visto. El uso de la imagen como documento
histórico (Ciudad de México: Crítica, 2001). p.16.
4

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�Manuel Esparza

material de la Colonia Moderna durante sus primeros años. El
hecho de que en el discurso oficial se esbozara como una colonia
que contaría con espacios recreativos, escuelas y servicios (agua,
electricidad y transporte) pero que en su plano de construcción no
se contemplara nada de esto, nos habla de una discrepancia con la
manera en que se fundó en realidad La Moderna.
Gracias al uso de planos y mapas para este tipo de
estudios es posible hacer comparaciones físicas de un territorio
en particular, solventando la problemática del paso del tiempo.
Son un medio por el cual se pueden contrastar, como en cualquier
otro documento histórico, las ideas e intenciones de sus creadores
con otras fuentes para así construir una narración histórica mejor
sustentada. En el caso de la Colonia Moderna tenemos un espacio
muy grande (aproximadamente 157 hectáreas)5 que en principio
fue planeado como solución al problema de vivienda derivado
de “la resurrección industrial que augura para nuestra Capital un
envidiable porvenir”,6 pero que en efectos prácticos no sucedió
de esa manera. La colonia, al igual que otros barrios históricamente
obreros, se convirtió en una zona un tanto marginada del resto de
De acuerdo a cálculos realizados en un software de medición geográfica,
esta medida aproximadamente el doble del espacio que abarca el Parque Fundidora en la actualidad.
6
Pedro Martínez, Informe rendido por el Dr. Pedro C. Martínez alcalde 1°
constitucional de esta municipalidad, para dar cuenta a sus conciudadanos de
los actos de la administración de 1900 (Monterrey, Ayuntamiento de Monterrey,
1901). Tomado de http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080006892/1080006892.
html. Fecha de consulta: 04/01/23.
5

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�Paisaje urbano

la ciudad, con problemas de servicios públicos, altos índices de
delincuencia, y al constante acecho de la gentrificación debido a
su ubicación “privilegiada” cercana al centro de Monterrey.
A fin de cuentas, las personas que hacemos investigación
tenemos una deuda con el estudio del paisaje urbano, ya que
habitamos la ciudad y no podemos ignorar los problemas que
aquejan nuestro entorno. Muchos de esos problemas tienen
explicaciones diversas, pero también comparten orígenes de
carácter histórico que podrían ser develados si pusiéramos
el mismo empeño por estudiar de manera más consciente las
calles y barrios de donde provenimos, que en solo hacer rescate
patrimonial de lugares con visibilidad muy alta y exotizar espacios
con fines estéticos y de autocomplacencia.

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�Gabriel Buendía Ramírez, La villa de Irapuato en
el siglo XIX. Barrios, pobladores y propietarios a
través de las escrituras de compraventa de inmuebles,
México, Archivo Histórico Municipal de Irapuato,
2021, 187 pp.
Recibido: 28 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

La villa de Irapuato en el siglo XIX. Barrios, pobladores y
propietarios a través de las escrituras de compraventa de
inmuebles, es un libro derivado de una investigación académica,
como tesis de maestría, cuya estructura y contenido se adaptó para
convertirse en una obra destinada principalmente a la divulgación
histórica. Para su construcción original, el autor se valió de las
armas que le ha dotado su formación profesional como historiador,
de una búsqueda paciente de fuentes, de un trabajo cuidadoso
de sistematización, de la elaboración de planos para entender y
explicar lo ocurrido en el espacio, de un reconocimiento en sentido
amplio de las investigaciones históricas realizadas previamente
sobre Irapuato, y de un conocimiento de la historia urbana como
área de especialización.
El libro cubre temporalmente los años en que Irapuato
tuvo el título de villa, es decir, de 1826 a 1893, pero cuando
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�Reseñas

es necesario se hacen referencias a momentos anteriores y
posteriores que dan mejores elementos de comprensión al lector.
La columna vertebral de su información procede de alrededor
de 1,000 escrituras notariales producidas en el período, en las
que quedó constancia de las compra-ventas de bienes inmuebles
y de las hipotecas de bienes raíces del área urbana de Irapuato.
Se trata de una ruta que no siendo nueva es muy valiosa y no
siempre suficientemente apreciada, a partir de la cual Gabriel
Buendía elaboró una poderosa base de datos en la que registró
fechas de transacción, nombre de vendedores, compradores y
apoderados, ubicación del inmueble (incluyendo calle y barrio
cuando se expresa), precio de venta y características físicas
del solar o de la casa. Del cruce de esta información resultaron
múltiples posibilidades de lectura y aprovechamiento para el
estudio de la villa, para reconstruir una caracterización de su
fisonomía, de sus plazas y edificios, de los barrios y sus calles, de
su población, propietarios y tipo de inmuebles, es decir, para hilar
explicaciones en al menos dos niveles, el de los cambios físicos y
el del desarrollo económico y social.
En sus dos primeros capítulos el libro privilegia el tono
descriptivo. En ellos se lleva al lector a conocer la población
desde su centro hacia fuera, destacando la importancia de la Plaza
Mayor, recorriendo las casas y tiendas levantadas en su rededor,
descubriendo calles, barrios, sitios de comercio, diversión y
devoción. La apuesta por equilibrar los aspectos del pasado
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�Reseñas

que pueden llamar con facilidad la atención de los habitantes
de Irapuato con los problemas que plantea la historia urbana
es adecuada, aunque a veces se hacen concesiones pensadas en
atraer a un público más amplio, que disminuyen la posibilidad de
establecer diálogos historiográficos.
En el capítulo tercero la estrategia se invierte, se aumenta
el nivel analítico para estudiar el comportamiento demográfico
del municipio de Irapuato (y no de la villa), y las dinámicas y
caracterización de las propiedades y los propietarios urbanos.
Siguiendo de manera exclusiva las escrituras notariales, se revisa
el papel de la iglesia y del ayuntamiento, y se ofrece una interesante
clasificación de los propietarios privados (grandes, medianos
y pequeños), enfocándose en cuatro hombres y una mujer que
destacaron como los más importantes dueños y comerciantes de
bienes inmuebles, con varias decenas de solares y casas cada uno.
El seguimiento puntual a las escrituras notariales da cuenta de
la dinámica de compra-venta de inmuebles, un indicador clave
para detectar la presencia de élites, para rastrear su baja o alta
capacidad económica, así como sus intereses comerciales.
Una de las aportaciones fundamentales que pueden
apreciarse del libro es la de destacar la cualidad urbana de Irapuato
a lo largo, al menos, del siglo XIX. Aunque obtuvo formalmente
su título de ciudad en 1893, fecha que marca el cierre temporal de
esta investigación, en el texto se descubren uno a uno los atributos
que evidencian el movimiento y vitalidad de la población: es cierto
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�Reseñas

que su jerarquía era menor en el conjunto nacional e incluso en la
poderosa red urbana de Guanajuato, pero se trataba de un centro
activo, que crecía demográficamente, con un gobierno propio,
con sus “vecinos acomodados” que algunos negaban pero que
estaban ahí, que podían desempeñar “los cargos propios de un
ayuntamiento” y que a lo largo del tiempo ampliaron sus intereses
y vínculos hacia el exterior.
Si tomamos como punto de partida el plano que de Irapuato
se pintó en 1805 y que Gabriel analiza en el libro, encontramos
que entonces existían al menos siete templos, incluyendo la
parroquia, dos conventos, seis barrios y tres plazas. No es la
primera vez que este plano se reproduce, pero la manera en que
se ubica en el medio de una historia que comenzó en el siglo
XVII y que se sigue con puntualidad a partir de 1826 nos informa
con elocuencia que el sitio no era un simple pueblo. Conviene
decir algo más: aunque no sabemos quién elaboró el documento,
sí conocemos su propósito (mostrar las características del terreno,
las causas de las inundaciones que sufría la población), y podemos
inferir sin dudar que no solo había una población que sostenía
templos y habitaba un buen número de barrios, sino que había
interés y capacidad para intervenir, diagnosticar, dar seguridad al
sitio, mejorarlo, proyectarlo hacia delante.
Una lectura atenta de este trabajo revela muchos aspectos
de interés para conectar el estudio del caso particular con el de
las ciudades mexicanas de la época en lo general. Entre otros
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�Reseñas

puede destacarse el proceso de desamortización y sus efectos
sobre las formas de propiedad y la pérdida que ello supuso
para las corporaciones, por ejemplo el Ayuntamiento, la iglesia
secular y sus órdenes regulares. Otro tema de gran interés es el
de los barrios, en cuya historia surgen constantemente indicios
de mayor alcance y que apoyan otra vez la imagen de una vida
urbana dinámica. Así por ejemplo, el autor encontró información
sobre la existencia de 8 barrios en el siglo XVIII; sus nombres se
perdieron en las siguientes décadas, y en el proceso se registraron
14 nuevas nomenclaturas en el siglo XIX, lo que delata rasgos
de sus cambiantes vocaciones económicas, del variable origen de
sus pobladores, de sus límites difusos y a veces sobrepuestos, del
vigor, en suma, de la vida urbana.
En el libro se llama la atención sobre algunos temas por
estudiar, es decir, se detectan asuntos sobre los que hay que echar
luz, pendientes para el autor o para otros investigadores, por
ejemplo para conocer la historia del proceso constructivo de los
templos, o sobre el origen del dinero que se requirió para sufragar
sus gastos. El autor tiene el tino para ir indicando vacíos por llenar,
ya respecto a la historia demográfica de Irapuato, de los barrios
(por ejemplo del de Santiago, del que su investigación reúne 432
escrituras relacionadas) o de las transformaciones físicas que
detonó el ferrocarril. Su lectura despierta también reflexiones
sobre los tiempos de las ciudades, sus etapas de bonanza o de
crisis, y sobre otras posibilidades que podrían derivarse al afinar
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�Reseñas

las interpretaciones, plantearse otras preguntas, aumentar las
asociaciones.
Respecto a las fuentes, conviene insistir en el papel que
juegan aquí las escrituras notariales, y subrayar el trabajo que ha
implicado al autor su revisión detallada y sistemática. A partir
de este esfuerzo considerable convendría pensar en dar pasos
adicionales en los que se incorporen otras fuentes complementarias,
un análisis más puntual de los planos; documentación generada por
diversas autoridades, civiles y militares; documentos generados
por la iglesia (actas de bautismo, matrimonio, defunción); censos
(que no son suficientemente aprovechados), y apoyarse en las
pesquisas en otros acervos documentales.
Como el espíritu de esta publicación es el de llegar a un
público más amplio, principalmente el de los interesados en el
pasado y el presente de su ciudad, el autor ha prescindido de
algunos apartados y ha modificado otros para hacer el contenido
más accesible. Los lectores con mayor apetito podrán ir en busca
del texto original, la tesis de maestría (donde encontrarán, por
cierto, planos construidos para facilitar su comprensión a quien
los observa), para encontrar aportes y discusiones formuladas en
un ámbito académico que, desde luego, no riñe con el interés de
quienes tienen otros propósitos.
También se encontrará en la investigación de la que se
deriva este libro una serie de planos que ayudan a imaginar y
entender el espacio, reproducciones modernas, que haciendo uso
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�Reseñas

de símbolos y convenciones permiten indicar con claridad lo que
se ha descubierto en ellos, lo que se estudia, lo que sucedía “en
el terreno”.
Detrás de la elaboración de este libro está no sólo el
empeño y oficio de su autor. La historiografía sobre Irapuato se
ha beneficiado en la última década de la formación que brindan
los programas de historia de la Universidad de Guanajuato, y
también de la promoción del Archivo Histórico Municipal de
Irapuato, que antes había publicado otros libros1 al que ahora se
suma éste como un eslabón para apoyar el conocimiento histórico
de una ciudad y de una región particularmente importante en la
historia de México y de sus patrones de urbanización.
Gerardo Martínez Delgado
Universidad de Guanajuato
Guanajuato, México

orcid.org/0000-0002-2916-4813

Por ejemplo: Jorge Luis Conejo Echeverría, El crédito eclesiástico en
Irapuato, 1738-1814. Un estudio histórico económico de la influencia de la
actividad crediticia de la Iglesia, Irapuato, Archivo Histórico Municipal de
Irapuato, 2013, y Luz Antonia Miranda Félix, Pueblo me llamo. La versión
indígena de la fundación de Irapuato, Irapuato, Archivo Histórico Municipal
de Irapuato, 2021 (segunda edición).
1

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�Chantal Cramaussel (ed.). Conquista y poblamiento.
Los primeros registros parroquiales y demás fuentes
tempranas para la historia demográfica del Centro y
Norte de la Nueva España, siglos XVI-XVIII.
Zamora, El Colegio de Michoacán AC, 2021, 387 pp.
ISBN 9786075441443
Recibido: 27 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

En diciembre de 2009 se formalizó la existencia de la Red
de Historia Demográfica, entidad académica que congrega
a un número importante de mujeres y hombres dedicados al
conocimiento de la historia a partir de la comprensión de los
fenómenos relacionados con la población del espacio mexicano.
Sus trabajos abarcan prácticamente la totalidad del territorio
nacional. A diez años de su existencia, la Red convocó a su
congreso que se llevó a cabo en Autlán, Jalisco, de la Universidad
de Guadalajara, en febrero de 2019. Producto de esa reunión es
este rico volumen que ahora presentamos y que fue editado por la
Dra. Chantal Cramaussel.
Los ensayos presentados en Autlán obedecieron a un
breve giro que experimentó la Red. En varias de sus reuniones
anteriores, se habían concentrado en importantes avances sobre
478
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-68

�Reseñas

catástrofes demográficas provocadas por diferentes epidemias
a lo largo del tiempo (viruela, cólera, sarampión, matlazáhuatl,
tabardillo, tifo), así como en aspectos de corte metodológico.
Quienes forman parte de este grupo de trabajo decidieron
abocarse a una temporalidad específica, las primeras décadas
de la presencia europea en el territorio que conocemos con
el nombre de la Nueva España. En realidad, tiempos de gran
dificultad para la investigación a profundidad, debido a la escasez
y dispersión de los materiales adecuados para obtener las bases
necesarias para expresar en términos numéricos y a lo largo de
un periodo determinado, el comportamiento demográfico de un
asentamiento, de una jurisdicción o de una región.
En este sentido, me parece fundamental destacar el
viejo dilema entre los enfoques cuantitativo y cualitativo en
la investigación histórica. En definitiva, se trata de una falsa
paradoja que no hace más que evitar la consecución de formas
interpretativas comprehensivas. La narrativa de la historia no
puede sostenerse solamente con adjetivos calificativos simples,
redundantes y banales como “muchos”, “pocos”, “algunos”
o “suficientes”. ¿Con respecto a qué se aplican esos términos?
En pocas palabras, para elaborar una adecuada narrativa de la
historia, es menester contar apropiadamente a los actores de la
historia. En ocasiones nos atrevemos a decir “la mayoría”, “los
menos” y hasta “casi todos”, cuando desconocemos las figuras
numéricas totales, aunque sea de manera aproximada. No deja
de ser preocupante la advertencia que aparece en la página 18,
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una advertencia a quienes definen métodos de trabajo a partir
de lo fácil y cómodo. Mencionan los autores de la introducción
que la ausencia de registros de bautizos, matrimonios y entierros
en los archivos “ha conducido a muchos autores a despreciar
la importancia numérica de la población india”. De ahí lo
trascendental de los resultados que nos presenta la Red en este
volumen publicado por El Colegio de Michoacán.
Los diez textos que integran esta colección denotan oficio,
experiencia y mucha imaginación para hurgar en diferentes
rincones de los repositorios de papel o electrónicos y hacer posible
presentar al lector una aproximación sólida a los fenómenos de
la primera parte de la vida colonial novohispana. Como bien se
advierte en la introducción a la obra, el grupo de investigadores
se permite ir al fondo en asuntos relacionados con la
[…] geografía histórica, como la distribución espacial de los
asentamientos en la que se encuentran todavía estructuras
propias de la sociedad prehispánica, retomamos el tema del
mestizaje y abordamos también la historia de la evangelización
que traslucen los códices y los registros parroquiales tempranos
que se han conservado (pp. 13-14).

A partir de esto, nos presenta en clara alusión, la importancia que
tuvo hace ya medio siglo el esfuerzo de investigación del ya clásico
Ensayos sobre la historia de la población; México y el Caribe del
fisiólogo bostoniano Sherburne F. Cook y su colega el historiador
Woodrow Borah. Ambos, desde sus posiciones académicas en la
Universidad de California en Berkeley, en 1971 se atrevieron a
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publicar lo que consideraban las tendencias demográficas a partir
del desmenuzamiento de los datos encontrados en los archivos
parroquiales formados en la Nueva España. Se trataba de un
esfuerzo revelador con el cual afirmaban que las primeras décadas
de la invasión europea fueron el escenario de una estrepitosa
caída demográfica de la población indígena, motivada más que
nada por el encuentro sorpresivo de toda esa gente originaria del
continente americano con un gran conjunto de bacterias y virus
para los cuales se carecía de los anticuerpos suficientes para evitar
su efecto mórbido, y mortal a final de cuentas.
El conocimiento no podía detenerse en los descubrimientos
de este eminente par de investigadores estadounidenses. Si
bien marcaron un importante hito en los métodos y estrategias
de interpretación de datos demográficos, carecieron del ímpetu
juvenil y el largo aliento necesario para profundizar en la veta que
recién dejaban al descubierto. Cook ya contaba con 75 años -y al
poco tiempo moriría-, en tanto que Borah alcanzaba los sesenta
cuando publicaron la primera edición en inglés de su libro. Las
propuestas de Cook y Borah tuvieron eco en México. Durante
cincuenta años, aunque no de manera permanente, las réplicas
vinieron, por ejemplo, de las propuestas de Elsa Malvido1 y
Cecilia Rabell,2 ambas con una bibliografía impresionante por
De entre los libros de la doctora Malvido están: Demografía histórica de
México, siglos XVI-XIX, México, Instituto Mora, 1993. La población, siglos
XVI al XX, México, Océano, 2006.
2
La doctora Rabell tiene, como muestra: La población novohispana a la luz
1

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su cantidad y calidad en el ámbito de la historia demográfica.
En la actualidad, no hay duda, la Red ha tomado la batuta de los
estudios de historia demográfica en el país.
Existe también un aspecto relacionado con los criterios
de oportunidad y de pertinencia. No se trata de poner de moda
tal o cual temática. La tarea de la historia ha sido, por siglos,
buscar la comprensión del presente a través del entendimiento
del pasado. ¿Por qué es trascendente comprender las expresiones
del fenómeno demográfico? ¿Puede ser solamente una moda
dictada desde algún oscuro escritorio de cierto burócrata a quien
se le ocurre ahora esto y mañana otra cosa? Los seres humanos
seguimos siendo los únicos animales capaces de tropezar con
la misma piedra una y otra vez. Por más que la gente trate de
hacer memoria, los asuntos nimios y triviales son los que siempre
aparecen en primer lugar. Sin embargo, es imposible no estar
de acuerdo con la afirmación que se hace en la introducción del
libro, elaborada seguramente en un ambiente de clausura y recato
ante los embates del sarscov-2: la pandemia de covid19 puede
resultar detonante de estudios sobre crisis demográficas,
Tan olvidadas están las catástrofes del pasado, que para mucha
gente esta nueva epidemia es un fenómeno nuevo y numerosas
de los registros parroquiales. Avances y perspectivas de investigación, México, Instituto de Investigaciones Sociales UNAM, 1990. Tramas familiares en
el México contemporáneo, una perspectiva sociodemográfica, México, Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Sociales,
2009. Los mexicanos: un balance del cambio demográfico, México, Fondo de
Cultura Económica, 2014.
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personas ignoran la gravedad posible de su incidencia cuando
no niegan incluso la existencia misma de la pandemia. Entre la
gripe española de 1918 y el Covid-19 de la actualidad midió un
siglo, suficiente para hacer olvidar las frecuentes epidemias de
los siglos anteriores (p. 15).

Hay académicos que han dedicado gran parte de su vida a este tipo
de líneas de investigación; tienen la oportunidad de replantear
sus pesquisas o dar nuevo aire a las que ya tienen una vida más
o menos larga, pues la gente busca respuestas a los males del
presente. Es el caso del compacto grupo que forma parte de la
Red de Historia Demográfica. Más allá de posibles modas o de
demandas por consumir cierto tipo de productos académicos de
acuerdo con la coyuntura, la Red plantea investigaciones que
obedecen al interés de documentar e interpretar los procesos
demográficos en la historia mexicana.
No deja de ser notable, así mismo, que en cada uno de los
textos de esta publicación se haga énfasis especial a una crítica
de las fuentes. Se trata de un ejercicio intelectual vital para el
mejor desempeño del quehacer de la Historia. Cabe mencionar,
insistir en ello, que básicamente todos los trabajos recurrieron a
los registros parroquiales como fuente primordial de información.
A partir de la comprensión de los registros demográficos
de las primeras décadas de la ocupación europea que utilizan los
colegas que han colaborado en este volumen, los caminos posibles
para la investigación histórica se amplían y tienen posibilidad de
reforzarse. Pensemos, como nos lo sugiere Chantal Cramaussel,
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en determinar los patrones de asentamiento y de organización
territorial de la población originaria en la era colonial temprana.
Al mismo tiempo, y dependiendo de la extensión de las series
de datos que se logren estructurar, se pueden lanzar hipótesis
certeras sobre la misma política de reubicación de las poblaciones
ejecutada por autoridades y nuevos propietarios de la tierra. No
deja de ser importante alcanzar a establecer los ritmos en el
avance y retraimiento de los procesos de evangelización.
En suma, el volumen que edita Chantal Cramaussel
representa una reflexión comprehensiva sobre las posibilidades
de trabajo que se abren a partir de la exploración profunda de
los registros parroquiales elaborados en la primera centuria de
la ocupación europea de la Nueva España. Al mismo tiempo,
muestra la riqueza de interpretaciones que pueden elaborarse a
partir de esas fuentes documentales que no pueden desdeñarse. Si
bien la historia demográfica es solamente una de las vetas de la
investigación científica que se siguen en la actualidad, al mismo
tiempo se convierte en la base misma de exploración investigativa
sobre el pasado.
Ricardo León García
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
orcid.org/0000-0003-0802-5045

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�Emilio Machuca Vega. Historia de la Iglesia católica
en Monterrey durante la época del Concilio Vaticano
II (1958-1968). Monterrey: Consejo para la Cultura y
las Artes de Nuevo León (CONARTE), Secretaría de
Cultura del Gobierno de Nuevo León, 3 Museos, 2021,
346 pp. ISBN 9786078598465.
Recibido: 26 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El Concilio Vaticano II (1962-1965) fue el principal
acontecimiento de la Iglesia católica durante el siglo XX.
Después de una larga etapa de intransigencia y condenación ante
el mundo moderno, la institución cristiana se decidió a ponerse
al día y dialogar con el mundo. En efecto, no sólo se actualizaron
las formas rituales, como la rancia liturgia de herencia tridentina,
sino que se entabló un auténtico encuentro ecuménico, incluso
con grupos tradicionalmente excluidos, como los judíos, los ateos
y los socialistas.
El Concilio fue una asamblea universal, que contó con
la participación de todos los obispos del mundo católico. Y,
posteriormente, sus disposiciones debieron ser asimiladas por
las Iglesias locales en todo el orbe. De tal modo, se postulan
preguntas como: ¿cuál fue la participación de la Iglesia católica
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�Reseñas

regiomontana en esta importante asamblea eclesial? Y, ¿cómo
se desarrolló la recepción de las disposiciones conciliares en la
Iglesia particular de Monterrey?
Tales son las problemáticas que se planteó en su
investigación el historiador Emilio Machuca Vega, Maestro en
Ciencias de las Religiones (Universidad Complutense de Madrid,
2022), Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades
(Universidad Autónoma de Nuevo León, 2018) y Cronista emérito
del municipio de General Escobedo (cargo que ejerció como
titular entre 2014 y 2021). Historiador consumado y autor de
múltiples publicaciones, emprendió su obra magna al desarrollar
esta investigación.
Su ardua labor desembocó en el trabajo titulado Historia
de la Iglesia católica en Monterrey durante la época del Concilio
Vaticano II (1958-1968), que fue galardonado en 2020 con el
primer lugar del Premio Museo de Historia Mexicana, en la
categoría de Trabajos de investigación, por lo que fue publicado
en 2021 por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León
(CONARTE), la Secretaría de Cultura del Gobierno de Nuevo
León y 3 Museos.
El Mtro. Machuca siguió el enfoque de la Historia
de las religiones, que conlleva una perspectiva investigativa
desapasionada, alejada de apologías y descalificaciones hacia
el fenómeno religioso, y basada netamente en la evidencia y las
categorías de análisis. En efecto, el libro tiene una copiosa base
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documental, a partir de acervos eclesiásticos y civiles, locales y
nacionales. Además, se sustentó en fuentes orales de protagonistas
del período, obras hemerográficas contemporáneas y bibliografía
especializada. De tal modo, la reconstrucción del objeto de
estudio conlleva evidencias sólidas y altamente pertinentes.
La investigación cubrió una laguna historiográfica, ya que
la temática específica no había sido abordada en ninguna obra
previa. Por ello, brinda una invaluable aportación no sólo para el
conocimiento de la historia del catolicismo regiomontano, sino
para el abordaje de una etapa coyuntural de cambios culturales
a nivel local, nacional e internacional. La década analizada en el
libro fue una etapa de emancipación social, de transformaciones
profundas cuyos efectos continúan desplegándose (y hallando
enconadas resistencias) en la sociedad contemporánea. Así, esta
obra permite comprender cómo se forjó un rumbo específico en
la sociedad local en el ámbito cultural.
El texto está dividido en cuatro grandes capítulos,
subdivididos en múltiples apartados. En primera instancia, se
aborda el contexto internacional. Se analiza la resistencia del
catolicismo frente a la modernidad desde el siglo XIX, así como
la paulatina adaptación ante los cambios que se suscitaban en el
mundo. Asimismo, el Mtro. Machuca estudia con detenimiento
el proceso del Concilio Vaticano II. Frente a las diversas
interpretaciones en torno a este gran acontecimiento, que pueden
sintetizarse como tesis continuistas (no representó cambios
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significativos) y discontinuistas (conllevó un auténtico cambio
de paradigma), el autor se decantó por una de éstas últimas: la
perspectiva de la Escuela de Bolonia, por considerarla mejor
sustentada en la evidencia. Por último dentro de este primer
capítulo, se aborda un significativo acontecimiento en la recepción
del Concilio en América Latina: la Conferencia de Medellín de
1968.
En el segundo capítulo, el historiador Machuca analiza
el catolicismo mexicano. De nuevo, primero se remite a
los antecedentes de la centuria previa, para clarificar cómo
acontecieron los conflictos religiosos y cómo se forjó la resistencia
en la Iglesia mexicana frente al avance del liberalismo. Enseguida,
el autor distingue una etapa distinta, donde la oposición católica
se orientó principalmente contra el comunismo desde la década de
1930. Por último en este apartado, se aborda la participación de la
Iglesia nacional en el Concilio Vaticano II, así como la recepción
y aplicación iniciales de sus postulados, no ajenos a resistencias.
En el tercer capítulo del libro, se presenta la situación
de la Iglesia católica de Monterrey en la etapa previa al inicio
del Concilio. El autor comienza brindando un panorama sobre
los antecedentes del catolicismo en la localidad, lo cual permite
comprender la transición de una condición de relativa debilidad en
la religiosidad de la población, a un arraigo social significativo de
la fe católica entre los regiomontanos. Posteriormente, aborda de
manera específica las condiciones del catolicismo local durante el
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período de 1958 a 1962, considerando los rasgos del episcopado
del arzobispo Alfonso Espino y Silva, uno de los protagonistas
más importantes de esta investigación.
El autor pone especial énfasis en cuatro aspectos de su
gobierno eclesiástico: el impulso a las vocaciones sacerdotales
y la formación de los seminaristas; el férreo anticomunismo del
prelado, manifiesto en su carta pastoral condenatoria de 1961; la
incidencia de la élite empresarial regiomontana en el influjo social
del catolicismo en la región; y las expectativas y propuestas de la
Iglesia regiomontana de cara a la inminente asamblea ecuménica.
En el cuarto y último capítulo del libro, el Mtro.
Machuca analiza dos procesos imbricados: la participación de la
Iglesia regiomontana en el Concilio Vaticano II, especialmente
en la persona de su arzobispo, así como la recepción inicial
que tuvieron en Monterrey las reformas conciliares. En este
apartado, que representa el clímax de la obra, el autor presenta
cuestiones como la difusión de las deliberaciones conciliares
en la localidad, la aplicación de la reforma litúrgica y la
conformación de movimientos laicales, y el incipiente diálogo
ecuménico. No obstante, se pone de relieve que, si bien algunos
cambios se aplicaron con celeridad, otros se postergaron o se
ignoraron, destacándose una postura conservadora en el prelado
regiomontano.
Cabe agregar que el libro incluye al final múltiples notas,
que no sólo refieren debidamente las fuentes de información,
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sino que incluyen innumerables comentarios aclaratorios o
explicativos, que puntualizan o amplían la información vertida en
el texto. Asimismo, presenta varios anexos que contienen valiosos
datos sobre el catolicismo de la época, como los sacerdotes y los
templos locales a principios de la década de 1960.
El libro del Mtro. Machuca es una obra esencial para
comprender el desenvolvimiento histórico del catolicismo
regiomontano. Describe, explica e interpreta, con base en la
evidencia, la participación de la Iglesia local en el Concilio
Vaticano II, el gran acontecimiento que conllevó incuestionables
cambios paradigmáticos, en medio de una década de Revolución
cultural. No sólo está destinado a los interesados en la historia
del catolicismo o de la religión, sino a toda persona que busque
comprender los cambios sociales a partir de una transformación
cultural representativa, con las correspondientes continuidades y
rupturas, intransigencias y renovaciones, resistencias y aperturas
que implicó.
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0003-0627-6203

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�Lucrecia Solano Martino, El jardín de senderos que se
bifurcan: Escenario historiográfico estadounidense del
siglo XX sobre América Latina, San Pedro Garza García, Grupo 42 Ediciones, 278 pp. 978-607-99984-2-4
Recibido: 27 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El libro de Lucrecia Solano Martino, El jardín de senderos que se
bifurcan, escenario historiográfico estadounidense del siglo XX
sobre América Latina, tiene un título interesante. La primera parte
de este pertenece a un cuento “policial” de Jorge Luis Borges,
relacionado con la labor de un espía chino durante la Primera
Guerra Mundial. Antes de iniciar la reseña del texto, considero
que es necesario analizar el título y para esto nos remitimos a
Josefina Pantoja Meléndez1 que destaca que, en este cuento,
Borges maneja el tiempo como un laberinto ramificado, porque:
“el tiempo se bifurca perfectamente hacia innumerables futuros
(relatos dentro de relatos)”. En cuanto al espacio, Borges escribe
sobre un jardín o más bien sobre “la arquitectura del jardín de la
tradición china, resaltando sus contradicciones internas”, porque
Josefina Pantoja Meléndez, “El tiempo en un cuento de Borges: “El jardín
de senderos que se bifurcan”, Thémata. Revista de Filosofía 45, 2012, 303318.

1

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es, a la vez “sólido e inestable, presente y soñado”, imagen del
caos y ambos [tiempo y jardín-espacio] representan el mundo”.
Pantoja Meléndez puntualiza, además, que el tiempo “es el ente
organizador de la novela, aunque es un tiempo multiplicado por
diversos tiempos paralelos y divergentes. Los diversos desenlaces
ocurren y cada uno es punto de partida para otras bifurcaciones”.
La segunda parte del título es el análisis de la obra de historiadores
estadounidenses que, durante el siglo XX, escribieron y aportaron
sobre la historia colonial y moderna en América Latina. Me
aventuro a lanzar una hipótesis: la doctora Solano Martino utiliza
este título en su análisis para abrir dos senderos principales, pero
estos a su vez se bifurcan en múltiples ramificaciones que, al final,
nos proporcionan un amplio panorama acerca de la historiografía
estadounidense que ha estudiado a América Latina.
El libro de Lucrecia Solano propone un tema novedoso,
eso no hay duda, y es para mí un punto ineludible utilizar
las primeras palabras de la autora en la Introducción para
comprender su posicionamiento, cuando deja claro que su
escritura pretende:
describir, analizar y evaluar dos senderos temáticos en el
marco de la historiografía estadounidense del siglo XX. Un
sendero se dirige a la historia colonial americana -entendido
este concepto como el continente americano-, específicamente
sobre la idea de la construcción del norte de la Nueva España,
y el desplazamiento de los términos de ‘frontera’ como límite,
al de ‘zonas fronterizas’ como zonas de contacto. (Solano
Martino:13)
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Este primer espacio o sendero analizado por Lucrecia Solano, es
el que me gustaría comentar. ¿Cómo eligió la autora las obras a
estudiar? Primero por su fecha de publicación (durante el siglo XX).
Debía ser historia escrita por estadounidenses, que hubiera tenido
relevancia e impacto en la Academia; textos fundacionales que
cambiaran enfoques o perspectivas; que transformaran las ideas;
que aportaran novedades; que profundizaran en sus reflexiones
sobre teoría, metodología, utilización de fuentes; que esclarecieran
ciertos temas; que descifraran problemáticas anteriores; que dieran
luz a nuevas temáticas; que utilizaran nuevas técnicas; así como
que aportaran al conocimiento histórico.
Este primer sendero permite cubrir un arco temporal que
va del siglo XV a principios del XIX, sin embargo, aclara Lucrecia
Solano, algunos trabajos rompen la línea del tiempo y debido a su
temática específica podrán ir hacia tiempos más remotos (antes y
durante la conquista); o posteriores, señalando 1848 como el año
“fundacional” de México y los Estados Unidos de América (EUA)
y, algunos otros, alcanzarán nuestro presente. Solano Martino aclara
que tuvo que tomar en consideración este tipo de diferencias en las
periodizaciones históricas, ya que en América Latina las historias
nacionales, en su mayoría, resaltan, como momentos fundacionales,
los momentos de las independencias de las coronas europeas. De
igual manera, los procesos de conformación de los estados-nación
se analizan con base en periodizaciones y categorías de análisis
distintas a las que se utilizan en EUA.
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Por otra parte, la amplitud del ámbito de estudio hace que
el sendero correspondiente a la América Colonial se encuentre
inscrito en distintos campos historiográficos, como son: Historia
del oeste de Estados Unidos; Historia del sur de Estados Unidos;
Historia de las fronteras (y la relevancia de la idea de frontera
en la conformación de las naciones, en donde se analizan las
transformaciones del significado del concepto “frontera” en los
estudios históricos estadounidenses del siglo XX; Historia del
gran septentrión, cuyos significados, afirma la autora, van desde:
“norte”, “punto cardinal”; hasta “viento que sopla del norte y
polo norte”; e Historia del norte de la Nueva España o de México,
entre otros.
Solano Martino inicia con la descripción, el análisis y la
reflexión de los textos seleccionados, y ahí identifica tres largos
períodos que tipifican la producción histórica estadounidense
durante el siglo XX: a) de 1900 a 1945, en donde se transita de
la Primera a la Segunda Guerras Mundiales, pasando por la Gran
Depresión y se es testigo del inicio de regímenes totalitarios
en regiones del mundo, por lo que, durante este periodo, los
historiadores van a escribir: “Una historia institucional y política
que estudia instituciones, su poder, sus luchas, sus alcances”; la
autora, cuando escribe “institución” se refiere a gubernamental, a
eclesiástica, y a la empresarial, entre otras (p. 29).
El segundo período abarca de 1945 a 1988, etapa de la Guerra
Fría, y ahí se escribe sobre la historia identificada como historia
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demográfica, cuantitativa, económica y social, denominadas así por
sus objetos de estudio: análisis de la población, su participación
en distintos sectores o regiones, por sus edades, enfermedades,
género, mortandad, natalidad; historia cuantitativa que aportó las
herramientas estadísticas necesarias para analizar la documentación
en el ámbito económico, en donde proliferaron los estudios debido
al sustento teórico que aportaban la gran cantidad de modelos
económicos aparecidos en la postguerra y derivados del estudio
de las estructuras sociales. Por otra parte, al término de la Segunda
Guerra, “la amplitud geográfica abrió paso al conocimiento de
culturas distintas: aparece una sociedad que empieza a concebirse
diferente de la que se identificaba entre el capitalismo al comunismo;
y en la nueva percepción, se encuentran los grupos sociales que
luchaban por conseguir sus derechos” (p. 29).
Y, el tercer período, de 1988 a finales del siglo XX, donde
aparece la historia cultural, la cual utilizará diferentes categorías
de análisis (género, raza, clase, étnicos y relaciones de poder,
entre otros); además de proponer un enfoque interdisciplinario
en donde la antropología, sociología, derecho, análisis de textos,
comunicaciones y literatura coadyuvan a la historia; lo cual
conduce a comprender la historia como una de las múltiples
relaciones e interacciones entre distintos individuos o grupos
sociales; no una historia elitista construida desde el poder, sino
la que destruye el discurso totalitario para dar cabida a múltiples
discursos de la historia (p. 29).
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En lo que se refiere al tiempo, la autora aclara: “Los
tiempos en este trabajo están entremezclados, es decir, los
tiempos que definen marcos teóricos, metodológicos y/o
temáticos y los tiempos que define cada historiador sobre su
obra”. El trabajo de análisis se complica porque existen otras
periodizaciones, las determinadas para el tratamiento individual
de cada uno de los textos revisados y analizados en el trabajo y
que la autora tratará individualmente. En esta aparente mezcla,
la autora habla “de diferentes niveles a través de los cuales se
va generando una historia que nos permite conocer parte de la
vida y el mundo de los historiadores, así como la forma del
tratamiento de los temas en distintos períodos”. Solano pasa
enseguida a explicarnos que, además, en su estudio “se trazan
gradualmente los distintos modelos, así como las intenciones
e intereses particulares, que la academia estadounidense ha
construido sobre la región” (p. 30).
En el caso de los historiadores que escriben sobre de la
América Colonial, su interés, en un primer período, se centra
en dilucidar la lucha entre imperios por el dominio de la región,
siempre presentada como espacio vacío; conforme se percibe el
avance de los imperios en el tiempo, se percibe el segundo periodo
historiográfico que presta especial atención a la conformación de
los estados-nación. Y, el tercer punto de inflexión corresponde a la
atención puesta en el estudio de las relaciones entre los distintos
sujetos y grupos de la región.
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La historiografía estadounidense sobre Historia Colonial,
durante las primeras décadas del siglo XX, fue de concentración,
especialización y elaboración de estudios de trabajo monográfico,
como estudios de los Virreyes y de las instituciones en la Nueva
España, al igual que de otros lugares del sur del continente. Al
mismo tiempo se sustenta una especialidad de la historia de los
Estados Unidos en la revista Hispanic American Historical Review
en 1916. Y aparece la llamada Borderlands Historiography, cuyo
principal representante es Herbert Bolton, y que se refiere a los
estados antes pertenecientes a México y España.
En el periodo de entreguerras aparece la historia
política sobre Audiencias, Virreyes e Intendencias, así como en
documentación comercial y financiera. Un campo adicional es la
Historia de la literatura española en donde destacan Leonard y
Chapman.
En 1944, aparece la Revista Las Américas (p.82) que va
a dar importancia a los estudios coloniales, con las aportaciones
de Lewis Hanke y Benjamín Keen. Aquí se observa el inicio de
la historia social, que tiene como objeto el estudio de la sociedad
frente a la historia, así como las estructuras sociales y sus
transformaciones a través del tiempo.
Hago aquí una parada para advertir que, en este texto, no
hay aspectos disonantes, hay un orden, un método y se trasluce
un conocimiento muy acabado de los contenidos en los cuales
se producen los diferentes textos y se explica cómo unos se van
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conectando o concatenando con otros, incluso se aprecia cómo
dos autores dialogan sobre un tema en diferentes fechas, lo que
resulta muy interesante.
Durante las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo XX la
tendencia es hacia la historia demográfica. En ella destaca la
escuela de Berkeley sobre estudios de la población indígena
del centro de México en el siglo XVI. Ellos documentan una
catástrofe demográfica después de la conquista y estudios
posteriores han mantenido vigente esta aportación. Charles
Gibson trabajó en la etnohistoria en 1964, y es cuando se empieza
a descubrir la existencia de los indígenas, aunque con fuentes de
los colonizadores.
Durante la Guerra Fría se produce un auge en estudios
sobre AL, se fortalece la interdisciplinariedad y aparece la
“historia desde abajo”, se asoman en los estudios los trabajadores,
los campesinos, los esclavos, entre otros.
A finales de los sesenta, Marvin James Lockhart abre el
campo de estudio de las lenguas indígenas de América Latina y
con ello, la interpretación de sus documentos que se van a reflejar
en los estudios sobre las estructuras sociales postcoloniales.
Las manifestaciones sociales que se van gestando en las
décadas de los 60, 70 y 80 entre distintos grupos minoritarios en
Estados Unidos dan pauta a nuevos cuestionamientos: estudios
chicanos en 1985 y 1987, en donde destacan Carlos Castañeda,
Rodolfo Acuña y Gloria Anzaldúa, que buscaban aproximarse
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a las identidades de personas, a esa población nativa del norte
de México a través del tiempo. Poco a poco se percibirá la
diferencia entre la especialidad de borderlands y la mirada de la
época colonial.
Enseguida la autora presenta un estudio específico acerca
de la construcción de la idea del norte de la Nueva España, basada
en la historiografía estadounidense del siglo XX. Recordemos que
estos estudios van hilvanando un vocabulario diferente al abordar
diversos campos; en algunos se aporta y es posible que surjan
ambigüedades; en otros casos podrían parecer ejercicios planeados,
pero lo que es cierto es que este conjunto de aportaciones nos
interpela, nos plantea nuevas preguntas, como si se tratara de un
desdoblamiento ahí aparecen las vidas, los conceptos de familia,
los viajes y la migración, la posibilidad de visibilizar dimensiones
hasta ese momento invisibles; de pronto, los territorios cambian de
dueño, y, ¿cuál es la razón por la que se observan como territorios
vacíos? De pronto, cambian los nombres de las poblaciones; unos,
subsisten, pero otros, desaparecen; una nación se ensancha, y otra,
se achica; la multitud de escritores que intervienen dan cuenta del
interés en este período: Bolton, Bannon, Turner, Cook, Borah,
Wolf, Gibson, Lockhart, Jackson, Susan Deeds, Weber, entre otros
muchos más. En este estudio específico, nos ilustra la autora acerca
de cómo piensan, perciben, escriben, describen los estadounidenses
la construcción de este norte tan difuso, dependiendo también ellos
del periodo al que pertenecen y que es analizado por la autora. De
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la página 87 a la 113, Lucrecia Solano escribe un magnífico ensayo
sobre la construcción, deconstrucción y reconstrucción de la región
norte de México, oeste, sur, sureste, suroeste de EU durante el
período colonial, que abarca más allá de la mitad del siglo XIX,
fecha fundacional para los historiadores estadounidenses, pero
época de la Reforma, de la consolidación del Estado-nación para
los mexicanos.
Y, por último, en este primer sendero, Lucrecia reconstruye,
como un prisma, una visión global y una panorámica general de
lo escrito por los mexicanistas y latinoamericanistas en EUA
durante el siglo XX sobre el tema de las fronteras, que abarca de
la página 115 a la 143 de este texto. La autora nos hace transitar,
con sus reflexiones iniciales, a través del análisis de la categoría
de alteridad, que se enfoca a estudiar las relaciones de poder
desiguales que implican subordinación, silencio y ausencia del
otro. Nos va a presentar a Michel de Certeau, quien reintroduce este
término en 1985, proponiendo como definición de la alteridad “la
posibilidad del conocimiento del otro [que] amplía la perspectiva
para conceptualizar la cultura como prácticas de la vida cotidiana
entre toda la gente; cultura entendida como un producto material
y simbólico que se encuentra en todas las sociedades, no solo
en las élites.” Y que además abrirá el camino para la aparición
de nuevas teorías sobre el concepto de cultura y para lo que hoy
conocemos como giro cultural (pp. 115-116). Ya antes, en el siglo
XVI, Jean de Lery, en su obra Histoire d’un voyage faici [fait] en
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la terre du Brésil, destacaba esta concepción cuando se refería al
descubrimiento de nuevas tierras; para él la alteridad aparece en
“la Ruptura en dos mundos separados por un océano”, cuando se
encuentran dos culturas tan diferentes (p. 115)
Enseguida la autora nos conduce hacia los Estudios
Culturales, que estudian el poder entre las instituciones,
organizaciones y sociedades y la cultura que explica la historia y a
las estructuras sociales. Aparecen entonces definiciones diversas
de cultura: sujetos sociales en movimiento con gran dinamismo;
comunicación y comunidades minoritarias: jóvenes, mujeres,
chicanos, negros homosexuales; estudios multidisciplinarios
que abren un campo, una nueva perspectiva en el estudio de las
fronteras; ya no como línea divisoria políticamente establecida,
sino como el estudio de un espacio geográfico en el cual
interactúan y se interrelacionan sujetos históricos que antes no se
percibían en el análisis.
La autora nos hace ver que la nueva cultura del concepto
de frontera llevó a un cambio en su significado, que en inglés
tiene un gran impacto, (no así en español), al ir de frontier, es
decir, una línea trazada en medio de un territorio generalmente
en los bordes, a borderlands, como espacios geográficos, zonas
de convivencia entre distintas naciones donde interactúan y se
relacionan las personas diferentes. La autora se pregunta si el
lenguaje refleja una manera particular de ver el mundo, y propone
una interesante reflexión al respecto.
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En esta nueva forma de aproximarse al análisis, la autora,
apoyándose en los historiadores mexicanos Mendiola y Zermeño,
afirma que es necesario tomar en consideración el lugar social de
producción de los autores, bajo el supuesto de que la historiografía
representa las condiciones económicas, sociales, políticas y
culturales del tiempo y el lugar en el cual fueron escritas, así
como la construcción de la periodización elaborada para sus
escritos históricos, además de relacionarlos con la cuestión del
tratamiento del otro y la alteridad, que apoyaban los novedosos
estudios culturales (p. 121).
A partir de este momento, la autora inicia el análisis de
los textos de los historiadores estadounidenses: Turner fija una
línea fronteriza y elimina de la escena los previamente invisibles
salvajes: el otro. En geopolítica, la frontera está representada
por las orillas, con la idea de un territorio vacío, deshabitado, a
no-man’s land. “El concepto de frontera se refería a la división
entre dos partes, dos naciones, una de ellas subordinada a la otra,
desde la perspectiva estadounidense. El concepto se relacionaba
con la dicotomía civilización-barbarie, al conceptualizar a los
nativos como salvajes, los historiadores en este período omiten
sus historias y la cultura de vida alrededor de estas líneas
fronterizas antes de la llegada de los anglos” (p. 120). Esta idea
permanece sin alterarse durante los primeros cincuenta años del
siglo XX. El nuevo hombre americano (el otro) en relación con
los británicos será solo el símbolo de civilización. Bolton reitera
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la retórica de las crónicas españolas y describe las campañas de
los conquistadores. Las perspectivas etnocéntricas, eurocéntricas
o imperialistas no incluyen la otredad.
Es hasta los años ochenta cuando aparece el trabajo de
Gloria Anzaldúa (estudios chicanos), que representa una teoría
feminista mediante el giro cultural y señala “el movimiento
mediante coaliciones con otras mujeres a través de la frontera
geopolítica de EUA y México”. Anzaldúa utilizó una nueva
metodología, construyó un sistema complejo al considerar
diferentes tipos de fronteras: físicas, psicológicas, sexuales y
espirituales, consolidando un nuevo significado de frontera lleno
y rico, a través de la literatura y la poesía. La doctora Solano
Martino acude a Gloria Anzaldúa, quien “Reconoce que, en
efecto, the borderlands están físicamente presentes donde dos
o más culturas se juntan, donde gente de diferentes razas ocupa
el mismo territorio, donde las clases altas, bajas y medianas se
tocan, donde el espacio entre dos individuos se comprime en la
intimidad.” Al final del siglo XX, la conceptualización abarca
una “cultura de las fronteras” asociada con tres elementos:
territorialidad, personas y tiempo. Esta nueva mirada significa
la interacción entre las prácticas materiales y creencias de la
gente que generan relaciones distintas. Esta convivencia crea
nuevas identidades y estos espacios empiezan a ser reconocidos
en la historiografía como regiones, como zonas de contacto
multiculturales dependiendo del período que se está estudiando.
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Al igual que los otros temas tratados en el libro, cuyos
elementos dialogan en diferentes tiempos, este segundo ensayo
incluye una gran cantidad de aportaciones de otros historiadores
estadounidenses del siglo XX sobre el significado de frontera. En
conjunto, contribuyen a construir una conceptualización global
de este estudio que sin duda es un aporte significativo para la
historiografía mexicana, y que está sólidamente trabajado por
Lucrecia Solano Martino.
Guadalupe Sánchez de la O.
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México

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�Maricela González Félix y Jesús Méndez Reyes (coordinadores). Sectores económicos, arreglos políticos y
empresarios en Baja California. Atisbos desde la
historia reciente 1900-1976. Baja California:
Universidad Autónoma de Baja California/Instituto
de Investigaciones Culturales-Museo, 2021, 265 pp.
ISBN: 978-607-607-702-3
Recibido: 9 de noviembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Este texto es resultado de una serie de colaboraciones de
especialistas en el área de la historia empresarial del noroeste de
México, quienes por poco más de 20 años han venido desarrollando
estudios referentes a comerciantes, áreas productivas, familias
empresariales y empresarios de Baja California y zonas
aledañas. De esta forma, Sectores económicos, arreglos políticos
y empresarios en Baja California. Atisbos desde la historia
reciente 1900-1976, representa una contribución significativa
para la historiografía regional, después de detectarse la ausencia
de estudios de vinculación geográfica, económica y política en el
contexto fronterizo (pp. 64-66).
En este sentido, y a decir de Gruel Sández, “describir
perfiles empresariales bien puede ayudar a entender el tejido
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productivo de Baja California” (p. 195). Sin embargo, además del
rastreo de las trayectorias de diferentes individuos y asociaciones
económicas de aquella entidad, la principal aportación de las
autoras y los autores responde a la búsqueda de los nexos entre el
empresariado y el sector político local y federal, siendo éste el eje
transversal de los seis capítulos del libro.
Éstos son: La importancia del prestigio familiar y los
vínculos “heredados” en la trayectoria empresarial de Alberto V.
Aldrete, por Héctor Mejorado de la Torre; la colaboración entre Jesús
Méndez Reyes y Santiago Acha Ojeda con El andar itinerante del
empresario de Baja California: Los Barbachano de la compañía
Telefónica Fronteriza y Hugo Torres Chabert; Diana Lizbeth
Méndez Medina presenta Empresarios capitalinos en la industria
vitivinícola de Baja California a mediados del siglo XX. El caso
de Bodegas de Rancho Viejo. Por su parte, Diana Irina Córdoba
Ramírez aborda la situación de trabajadores migrantes hacia Estados
Unidos en Tensiones fronterizas, mercados laborales y relaciones
gobierno-empresarios en Baja California durante el Programa
Bracero; Antonio G. Basich: Ingeniería, urbanización y relaciones
horizontales en Mexicali, 1933-1976, por Víctor Manuel Gruel
Sández. Cierra Marisela González Félix con Participación política
de empresarios. El proceso electoral de 1968 en Baja California.
En forma preliminar se retoma una pregunta detonante
planteada por Méndez y Acha, quienes se cuestionan qué significa
ser empresario en un contexto fronterizo como el de Baja
California (p. 63). Si bien las propuestas teóricas recuperadas por
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los autores proporcionan algunos elementos para responder a tal
cuestionamiento, consideran pertinente reformular el concepto
a partir de las experiencias y trayectorias específicas y, de esa
manera, ofrecer una explicación más contundente sobre los
procesos contemporáneos y de larga duración. Siguiendo esta
lógica, cada uno de los artículos contribuye con un elemento
particular para esbozar una explicación integral sobre el empresario
sudcaliforniano tanto en el siglo XX como en lo que va del XXI:
principios de asociacionismo, la diversificación productiva
(manufactura y servicios), adaptación a los diferentes contextos
políticos y, sobre todo, aprovechar la condición fronteriza, entre
otros. Así pues, esta obra colectiva se encuentra en la vía para
construir una definición sobre el empresario contemporáneo de
Baja California.
Por otro lado, los análisis en esta obra no solo abordan el
aspecto económico-productivo per se, pues buscan establecer las
asociaciones y formas de sociabilidad laboral y política derivadas
de aquél. En primera instancia, es de destacar el hecho de que
la organización productiva permitió el fortalecimiento del sector
gubernamental y viceversa; esta relación resultó necesaria en un
contexto de distanciamiento geográfico, económico y cultural
con la capital del país, y una situación mucho más cercana con
los Estados Unidos, circunstancias ocasionalmente benéficas y en
otras desfavorables. De esta forma, se desarrolló una simbiosis
muy particular entre los poderes político y económico.
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En cada uno de los capítulos las y los investigadores
identificaron algunos de los arreglos políticos desarrollados por
los sujetos estudiados, mismos que responden tanto a dinámicas
institucionales como informales. Por ejemplo, diferentes
empresarios se convirtieron en empleados municipales o estatales,
logrando que funcionarios federales accedieran a invertir en la
construcción de caminos, vías férreas, presas y otras obras de
infraestructura para facilitar el proceso productivo en Ensenada,
Tijuana, Mexicali o Tecate. Los casos de Alberto V. Aldrete,
Manuel y Rubén Barbachano y Antonio G. Basich resultan
paradigmáticos en este sentido. De manera inversa, en más de
una ocasión algunos servidores públicos se volvieron socios
minoritarios en diferentes compañías o establecieron propias,
como Abelardo L. Rodríguez, aprovechando su capital político
y redes personales. En última instancia, la discrecionalidad, la
corrupción y los conflictos de intereses fueron parte fundamental
en el establecimiento y expansión de negocios privados y en la
configuración del propio sistema político local.
La segunda mitad del siglo XX fue particularmente
significativa para el desarrollo de las relaciones políticoempresariales. En 1952 Baja California obtuvo la categoría de
entidad federativa por lo que los procesos electorales se volvieron
una actividad recurrente; en esta coyuntura, algunos de los
más prominentes empresarios de la localidad se involucraron
directamente en las actividades políticas. Dicha participación
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se efectuó a través de diferentes mecanismos: compitiendo por
ocupar cargos de elección popular, sufragando gastos de campaña
para candidatos específicos, tanto con el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) como de la creciente oposición de Acción
Nacional (PAN), o estableciendo diferentes organizaciones
cívicas para buscar incidir en la toma de decisiones administrativas
y electorales. En todo caso, la participación directa en las
actividades políticas de los empresarios sudcalifornianos, como
la realizada por Norberto Corella, es considerada como uno de los
factores fundamentales en la alternancia política de aquel estado
en el último cuarto de siglo.
Finalmente, es pertinente señalar que esta aportación
historiográfica se construyó con base en la consulta no sólo de
bibliografía especializada, sino de una variada documentación
procedente de diferentes acervos. Entre ellos destaca el Archivo
Histórico del Estado de Baja California, diferentes archivos
municipales, el correspondiente a la Secretaría de Relaciones
Exteriores y el General de la Nación. Igualmente destaca el
archivo del Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC,
el cual representa una veta para la conservación y difusión de
material documental del noroeste mexicano.
Luis Enrique Pérez Castro
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0002-3674-3389

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 3, No. 6, julio-diciembre
2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 01 de agosto de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Autores
Jorge Vázquez
Joaquín Ortiz
Josué Zalapa
Felipe Oregón
Tirso Medellín
Félix López
Emilio Bazaldúa
Pablo Lazo
Lola Yon
Raúl Reyes Camargo
Alberto Villalobos Manjarrez
Kabir Abud Jaso
Orlando Piña Elizondo
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Traducción al francés
Paula Beatriz Pinales Cabllero
Danna Paola Hernández Uresti
Daniela Alejandra López Reina
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P r e s e n ta c i ó n

Dossier
Severo Iglesias: pensamiento, trayectoria y
legado
Severo Iglesias: thought, trajectory and legacy
Severo Iglesias: pensée, trajectoire et héritage
Presentación
Tirso Medellín1

El Dossier constituye un esfuerzo por dar lugar y traer
a la reflexión el pensamiento de filósofas y filósofos
relativamente marginales de México y Latinoamérica;
aquellas y aquellos que, desde distintas posiciones y
trayectorias, han desarrollado obras y teorías filosóficas
auténticas y profundas fuera de las miradas de lo que
podríamos denominar el mainstream filosófico. El
pensador al que dedicamos el Dossier es un caso ejemplar
de ello.

1
Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL, San Nicolás de
los Garza, México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
1
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 1-3

�Severo Iglesias:
Pensamiento, trayectoria y legado

Severo Iglesias (1942-2021) fue un filósofo que
desarrolló su teoría y método al margen de la enseñanza
y la investigación estrictamente académicas, si bien, fue
profesor de filosofía por breve tiempo en la Universidad
Autónoma de Nuevo León y en la Universidad Michoacana
de San Nicolás Hidalgo. Como se podrá ver en algunos de
los artículos que componen el Dossier, su sistema filosófico
alcanzó madurez en la década de 1990, con una serie de
libros en los que presentó la dialéctica triádica –nombre
que dio a su teoría–. Sin embargo, su pensamiento no
estuvo acotado a la filosofía. Igualmente escribió sobre
historia, política, educación, ciencias, así como presentó un
proyecto de corte político denominado el México nuevo. Su
vasta obra comenzó a reunirse en el 2007 con la publicación
de sus Obras completas por la Editorial Morevallado, en
Morelia, Michoacán.
El Dossier se divide en dos secciones, la primera
titulada Vida y obra, y la segunda, Teoría. La primera de
ellas reúne trabajos que exponen principalmente aspectos
de la vida y obra del autor, así como indican y esclarecen
conceptos centrales de su pensamiento, su génesis y
perspectiva social y política. Cuestiones relevantes de
la vida y trayectoria pueden encontrarse en el artículo
de Jorge Vázquez Piñón; la perspectiva social y política
presente en el pensamiento y actuar de Severo Iglesias se
destaca en el artículo de Joaquín Ortiz; y una exposición
de conceptos centrales de su teoría aparece en el artículo
de Josué Zalapa y Felipe Oregón. Además de ello, los tres
exponen indistintamente consideraciones sobre la filosofía
del pensador mexicano.
La sección de Teoría, en cambio, reúne tres artículos
con un enfoque problemático mediante el cual se busca
llevar la teoría, el método y los conceptos propuestos por
Severo Iglesias al debate y la investigación filosóficas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 1-3

2

�Severo Iglesias:
Pensamiento, trayectoria y legado

El artículo de Tirso Medellín expone la teoría de la razón
ficticia y la emplea como marco teórico para el análisis
crítico de algunos fenómenos de la era digital; el de Félix
E. López estudia la propuesta epistemológica de Severo
Iglesias como un modelo interdisciplinar para las ciencias
y, en particular, para las ciencias sociales; por último, el
artículo de Emilio Balzaldúa constituye una reflexión
sobre el arte contemporáneo a partir de los planteamientos
expuestos en el libro La situación del arte en los tiempos
actuales.
Deseamos que este Dossier contribuya a acercar
la imponente obra del autor norestense a aquellas
personas interesadas en comprender críticamente el
mundo en que vivimos, desde la filosofía, las ciencias, la
política y, en general, desde cualquier ámbito de la vida
productiva. Seguramente es una pequeña aportación pero,
probablemente, una entre muchas otras que seguirán
encontrando en la obra de este autor una fuente inagotable
de sabiduría y conocimiento.
Monterrey, N.L., julio de 2023.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 1-3

3

�Dossier

Sobre la vida y obra de Severo Iglesias
(1942-2021)1
On the life and work of Severo Iglesias
(1942-2021)
Sur la vie et l’œuvre de Severo Iglesias
(1942-2021)
Jorge Vázquez Piñon2

Resumen
Este escrito es a la vez testimonio y semblanza de la vida,
carácter y pensamiento de uno los filósofos mexicanos más
excepcionales de la segunda mitad del siglo XX e inicios del
XXI. Narro mi larga experiencia de trato con Severo Iglesias,
desde la juventud hasta su desafortunada muerte. Planteo la tesis
de que el desarrollo de su pensamiento y su obra puede dividirse
1
Este texto no pretende abordar de forma rigurosa la vida de Severo Iglesias. Fue incluido en el Dossier como el primer artículo de una exposición de
semblanza y acercamiento a su vida. Al formar parte de un Dossier, corresponde a una primera sección de invitación a la lectura del autor. Persigue únicamente fines de divulgación.
2
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (profesor jubilado), Morelia, Michoacán.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
4
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

en tres etapas: el periodo crítico; el periodo de la gestación y
planteamiento de la dialéctica triádica; y el periodo de la praxis
política. Cuestiono sobre el testamento filosófico y político que
nos deja Severo Iglesias, arriesgando algunas interpretaciones
sobre ello, y planteo algunas reflexiones acerca del modo en que
deberemos estudiar su obra una vez desaparecida la persona.

Palabras clave
Severo Iglesias, filosofía, vida, triádica.

Abstract
This writing is both testimony and sketch of the life, character
and thought of one of the most exceptional Mexican philosophers
of the second half of the 20th century and the beginning of the
21st. I narrate my long experience dealing with Severo Iglesias,
from his youth until his unfortunate death. I propose the thesis
that the development of his thought and his work can be divided
into three stages: the critical period; the period of gestation
and approach of the triadic dialectic; and the period of political
praxis. I question the philosophical and political testament that
Severo Iglesias leaves us, risking some interpretations about it,
and I propose some reflections about the way in which we should
study his work once the person has disappeared.

Key words
Severo Iglesias, philosophy, life, triadic.

Résumé
Cet écrit est simultanément témoignage et semblant de la vie,
caractère et pensée de l’un des philosophes mexicains les plus
exceptionnels de la seconde moitié du XXe siècle et du début
du XXIe siècle. Je raconte ma longue expérience de traitement
avec Severo Iglesias, dès la jeunesse à sa décès malencontreux.
Je pose la thèse que le développement de sa pensée et de son
œuvre peut être divisé en trois étapes: la période critique; la
période de la gestation et approche de la dialectique triadique; et
la période de la praxis politique. Je m’interroge sur le testament
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

5

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

philosophique et politique que nous laisse Severo Iglesias, en
risquant quelques interprétations à ce sujet, et je pose quelques
réflexions du mode sur lequel nous devrons étudier son œuvre
une fois la personne disparue.
Mots clés
Severo Iglesias, philosophie, vie, triadique.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

6

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Las tesis principales de
Marx debían reconstruirse o cambiarse: de la conciencia como reflejo a la
conciencia concreta, de la
estructura-superestructura a la concepción triádica
del mundo, de las leyes positivas sociales a las coordenadas del hecho social.
Mi obra es, en lo general,
esa reconstrucción. Severo
Iglesias.3

Evocación de impresiones biográficas
Mi experiencia en el trato y convivencia con Severo
Iglesias en el periodo 1974-2016 -con algunos intervalos
de distanciamiento intelectual y personal, a veces cortos,
a veces, largos- es condición para afirmar que su presencia
siempre era ocasión para hablar de todo, mejor dicho,
preguntar de todo lo que fuera teórico, intelectual, reflexivo
o problemático, pero bajo un único requerimiento: bajo sus
condiciones, que eran el respeto, la interrogación expresada
de manera correcta, y si era precisa, mucho mejor, y nada
que concerniera a su privacidad o motivaciones personales;
alguna vez dijo que “a nadie le permitía cuestionar sus
motivaciones,” y “haber tenido el cuidado suficiente para
mantener alejados a sus hijos de las mismas”, cuando
alguien preguntó si uno de los mismos había incursionado
en el activismo político. Haber tenido siempre presente
esas condiciones hizo posible la comunicación continua
y apropiada, como conversación inicial, que muchas
ocasiones derivó a la exposición de monólogos formidables,
3
Frase de una carta fechada en julio de 2010.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

7

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

ilustrativos, admirables y generosos. Para mí, siempre fue el
Maestro, y por ello siempre guardé la distancia que confería
ese reconocimiento; esa distancia fue el fundamento
moral de mi cercanía y amistad con Severo Iglesias. Sin
embargo, bajo esas mismas condiciones y al paso del
tiempo, poco a poco supe algo de su vida personal por
las pláticas sostenidas, o la conversación que propiciaba;
cuando surgía algo personal era porque él lo expresaba.
Así pues, a través de los años fui recibiendo un dato, y
otro, y otro, que me permiten tener una imagen general
de lo que fue su vida. Una sola vez -creo que en 1995- le
pregunté de manera directa sobre la ocupación de su papá,
y no dio una respuesta precisa; dijo: “a muchas cosas, se
dedicaba a muchas cosas”. Igual, de su mamá; en 2013,
la mencionó, cuando hablaba de sus acciones políticas
en la Universidad de Nuevo León. Refirió lo siguiente:
habían pasado varios días sin presentarse en la vivienda
familiar, por las exigencias de un movimiento estudiantil
que dirigía en una escuela preparatoria; ahí llegó a buscarlo
su señora madre, y luego de ver que estaba bien, le entregó
un rollo de billetes, y se retiró; agregó que interpretó “la
visita” como muestra de respeto de una madre hacia las
actividades de su hijo. Así fueron las menciones que hacía
de su vida personal; así era él, cuando quería decir algo
personal; eran datos valiosos, elementos importantes para
la redacción de una monografía o semblanza biográfica;
ahora, ese proyecto de escritura requeriría de investigación
en archivos de Monterrey; por ejemplo, acudir a los archivos
de la Universidad, del Registro Civil, de la Fiscalía General
de Justicia, de la Facultad de Filosofía; y también, al
Archivo General de la Nación, y conseguir la autorización
para consultar el expediente que debió abrir el Gobierno
federal sobre el activismo político que desempeñó en el
Partido Comunista, sindicatos obreros, la universidad, etc.;
ahí deben estar los informes policiacos correspondientes;
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
8
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

por lo mismo, en 1964, el FBI le prohibió para siempre, la
entrada a Estados Unidos, luego de haber recorrido ese país,
en varias ocasiones. Cuando mencionaba esa prohibición,
gustaba de mencionar dos situaciones: la conversación que
tuvo con el agente federal, y sus gratas imágenes de Nueva
Orleáns; el maestro Iglesias mencionó haber visitado el
Pentágono y hecho consultas bibliográficas en la Biblioteca
del Congreso, en Washington; en la Biblioteca Benson, en
Austin, Texas -que tiene la colección más completa del
mundo de todo lo que se publica en lengua española-; haber
saludado a Lyndon B. Johnson y también, haber escrito una
carta a Mario Savio.
De su infancia, más de una vez refirió algunas
anécdotas, pocas, pero que ilustran lo que fue su espíritu
de niño curioso y aventurero; por ejemplo, contaba que
les gustaba caminar por las vías del ferrocarril y alejarse,
alejarse, alejarse, junto con la palomilla de amiguitos de la
que obviamente era el líder. Otra, la vez que se encontró un
billete de cinco pesos, y el “plan” que hizo para disfrutar ese
dinero con sus amigos; con serenidad especial, habló de la
felicidad que sintió cuando miró los juegos de luces, formas
y colores en el fondo de un caleidoscopio; también, cuando
leyó La sagrada familia, a los trece o catorce años, y que
sintió que en ese libro ‘había algo para él’, que decía cosas
que sentía le acomodaban, y que ‘tuvo el presentimiento’
de que, tal vez, más adelante dedicaría su vida al estudio
de cuestiones semejantes. También llegó a referir que, en
la adolescencia, “era bueno” en las peleas a golpes con sus
adversarios; y que en la escuela secundaria, llegó a comprar
una botella de un cuarto de tequila, ingerirla de un trago,
en algún jardín público, y que ahí quedaba tendido al poco
rato; en la ocasión que narró esa anécdota, allá por 1975,
era inocultable la complicidad de su mirada con su sonrisa,
y aquella luminosidad que revelaba la felicidad sentida por
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
9
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

semejante evocación, y que pude ver en ocasiones en que
latía en su interior con gran fuerza, la dicha de haber vivido
lo que mencionaba, y también, de vivir.
A lo largo de los treinta y cinco años de nuestra relación
de amistad y respeto, centrada casi siempre en la filosofía,
pregunté tres o cuatro veces sobre su interés o disposición
para escribir su autobiografía; siempre contestaba que no
tenía el mínimo interés en escribirla, sin dar mayor razón;
por mi parte, no insistía; siempre aceptaba sus palabras y
respuestas como suficientes, porque para mí, siempre fue
el Maestro, siempre. Esa actitud mía fue el fundamento
de mi amistad con él, y nunca cambió. Debo decir que en
2007, en una o dos ocasiones comenzó a hablarme “de tú”,
lo cual primero me agradó, luego lo consideré un lapsus
linguae, y después me desconcertó; por instantes creía que
me dispensaba ese trato como si hubiéramos sido amigos
de juventud, o que quería mayor cercanía como amigos, no
sólo del maestro y su discípulo; no me atreví a contestarle
de igual manera, porque lo juzgué inapropiado, pero me
ofrecía una confianza que creí no merecer, y decidí seguir
“hablándole de usted”, y así fue siempre. Además, decía
que “sabía muchos secretos” y que se los llevaría a la
tumba; pensé que, en un momento imposible de amistad a
su estilo personal, no me hubiera gustado que compartiera
“algo” de aquellos misterios; también pensé en que, para
ser su ‘amigo-amigo’, era necesario tener un carácter como
el suyo, parecerse ‘en algo’ a su temperamento, y debo
decirlo, no era mi caso.
En 2014, lo visité en su casa de Monterrey, en ocasión
de su LXXIV cumpleaños; en un momento de la visita,
volví a preguntar por su interés en escribir su autobiografía,
y en esa ocasión mostró una actitud diferente, hasta cierta
disposición para ello, “bajo la condición” de que fuera una
biografía de acuerdo con los principios de Dilthey para la
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

redacción de una biografía, y que él no la escribiría, sino que,
en todo caso, “escucharía preguntas” correctamente dichas,
y que él contestaría, que fueran grabadas y luego transcritas
y revisadas por él posteriormente; así fue siempre: la última
palabra debería ser la suya, siempre. Mencionó a alguien
-una mujer- que ya trabajaba en una semblanza biográfica
suya, en compañía de su esposo, sin decir nombres -lo
cual era característico en él- y eso fue todo. Aquella fue
la última ocasión en que pregunté por la narrativa de su
vida por mano propia; después, en sus visitas a Morelia
nada supe del resultado de aquella iniciativa que mencionó.
Deseo con sinceridad, haya alcanzado feliz culminación.
Debo decir que, al término de mi estancia en Monterrey,
tuvo la finura de ir a despedirme a la central de autobuses,
en compañía de sus nietos varones.
Comparar los acontecimientos de su vida con su
carácter, y descubrir la conexión de sus acciones sociales
con su temperamento, es labor de un biógrafo de calidad;
una verdadera biografía describe la formación del carácter, la
evolución de la personalidad y la construcción de una obra;
eso es una biografía en términos estrictos; fuera de eso, se
hace cronología, o historiografía, que es lo que más se estila
cuando se escribe una biografía. Yo tengo cierta confianza
en que en Monterrey ‘alguien’ escribe, o está por comenzar
a escribir semblanzas de su vida y de su obra; quiero pensar
que está por suceder, o que está sucediendo, de parte de
un contemporáneo de Severo Iglesias que haya escuchado
sus enseñanzas en la escuela preparatoria, o mejor aún, de
alguien que lo conoció por sus libros y activismo político.
Su vida física llegó al término natural que aguarda
a todos y cada uno de los seres humanos; vivió más de lo
que esperaba; cuando escribía La razón ficticia, decía haber
llegado a la edad de fallecimiento de sus padres (56 años,
su papá), y que no creía rebasarla por mucho, y mencionaba
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

hermanos y otros parientes para nada longevos; también
decía algo impresionante y pavoroso: “había que pasar la
estafeta”, sin mencionar a alguien en específico de Monterrey,
Ciudad de México o Morelia; mencionó lo uno y lo otro
en varias ocasiones, a largo de diez años, con intervalos
más largos al final de ese periodo. En los días finales de su
magisterio en la Escuela de Filosofía (1976), fue la primera
ocasión en que habló del morir, en el sentido de que los
hombres de actividad intelectual intensa y continua tendían
a fallecer de embolia cerebral, o de infarto fulminante, y
agregó que era mejor para todos, “irse rápido”; mi congoja
fue grande al escuchar esas palabras, mayor aún por sumarse
a la sentida en los días finales del mes de junio, cuando las
autoridades universitarias se pronunciaron contra nuestro
movimiento en defensa de la amada Escuela de Filosofía.
Algo dijo al respecto aquel joven que yo era, porque
recuerdo perfectamente que agregó lo siguiente: “todo
tiempo pasado fue mejor, aunque haya sido peor”, y “no
nos preocupemos demasiado, vendrán cosas peores”; luego
sonrió con la ironía que sólo él podía expresar, con aquella
luz que destellaba, en ocasión de sentimientos enigmáticos
en su luminosa mirada, sentimientos y emociones que
rara vez dejaba entrever. Muchos años después (creo que
era 2014) dijo “cualquier día es bueno para morir”. En
ocasión de la inauguración del Aula Severo Iglesias en
casa del doctor Ismael Acosta García (1953-2021) gran
admirador del Maestro y patrocinador de la publicación
de los primeros tomos de sus Obras Completas, dijo que
“sesenta años son suficientes para una buena vida; después
comienzan achaques y dolencias que nunca se acabarán;
por eso, los años finales son los más pesados de la vida”.
Recuerdo que dos años antes, en la presentación del libro
colectivo sobre el centenario de la Revolución Mexicana en
La Piedad, Michoacán, dijo que el hombre nace solo y con
llanto; igual, cuando muere.”
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

En los años de la Escuela de Filosofía, algunos
estudiantes platicábamos entre nosotros si el Maestro
Iglesias creería en Dios; nunca nadie se atrevió a formular
la pregunta; en cambio, sí hubo quien preguntó su opinión
sobre fenómenos paranormales (eran los años de la
película El exorcista), y los llamados ‘objetos voladores
no identificados’. A esas preguntas dio respuestas lógicas
y escuetas. Veinte años después (1996), en su seminario de
la maestría en sociología de la educación, hubo quien sí
formuló la pregunta sobre su creencia o no creencia en Dios;
dio una respuesta que pareció combinación de palabras de
San Agustín y Hegel al respecto; recuerdo el énfasis de sus
palabras en que la búsqueda de Dios responde a la intuición
de su necesidad, y que, por lo tanto, de la misma manera
es buscado, y también, conocido, ‘mediante una intuición’
-dijo-.
Periodo crítico. 1972-1976
‘En principio’ -como acostumbraba decir el maestro
Iglesias al inicio de su cátedra en la Escuela de Filosofía
de la Universidad Michoacana- en relación con el conjunto
de sus libros, quiero comentar dos cosas; una: el acto de
mirar filosóficamente la obra del maestro en su totalidad,
es condición de la propuesta de acomodo de sus libros en
una triada de subconjuntos. En esa figura clasificatoria,
cada uno de sus libros es susceptible de ubicación en
alguno de los tres subgrupos mencionados; y la otra: este
comentario es el inicio considerativo del orden históricocrítico de la formación de su obra, de la constitución de
ella a través del paso del tiempo y mediante la acción
social intensa que constituía, cargada de sentido político
estricto, y la actividad infatigable del pensamiento; una y
otra de esas actividades fueron componentes esenciales de
su existencia.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Severo Iglesias llegó a Morelia como profesor
con el manuscrito de Opción a la crítica, obra que
puede considerarse el comienzo de la constitución de su
pensamiento propio. Con ello comienza su obra, con
una teoría del sujeto; es una teoría de la conciencia y la
acción, de la alienación y sus formas, y de la liberación de
la conciencia. Respecto a la cuestión de la conciencia, y
que trataba en sus cátedras de manera recurrente, recuerdo
que en las charlas de pasillo, solía expresar frases que nos
marcarían para siempre, sin darnos cuenta de ello en aquel
momento; entre ellas, hubo dos, de condición formidable,
frases extraordinarias; una, refiere la pregunta por la
conciencia, una pregunta fundamental en la historia de la
filosofía: ¿qué es el conocimiento? “La conciencia -dijo- es
una estructura con orden propio”, y agregó: “la conciencia
siempre es trascendental”. Creo que ninguno de quienes
lo escuchamos en aquella ocasión entendió nada, pero con
esas palabras textuales, el Maestro resumió el contenido de
Opción a la crítica, que era libro que cargábamos todos los
días la mayoría de los estudiantes. Esa imagen era un marco
de belleza en el pequeño edificio que ocupaba la Escuela
de Filosofía, en la parte posterior del edificio principal de
la Universidad Michoacana: el Colegio de San Nicolás.
No está de más decir que dos de sus clases memorables
y magistrales, fueron las exposiciones de la filosofía de
Hegel, en particular, su alusión a la Fenomenología del
espíritu, como ‘ciencia de la experiencia de la conciencia’,
y que valoró como ‘el libro más importante que se ha
escrito en la historia de la filosofía’ -dijo-; ninguno de los
estudiantes tuvo el cuidado de grabar aquellas magistrales
exposiciones, y se entiende, porque la revisión de Hegel
culminó con la exposición de un aspecto de la filosofía
hegeliana, de parte de cada uno de los estudiantes, lo cual
causó cierto nerviosismo y alguna preocupación. Por mi
parte, tuve el cuidado de grabar las cinco sesiones en que
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

expuso a Husserl, cuya transcripción ocupa su lugar en el
tomo primero de sus Obras Completas.
Cuando llega a Morelia como profesor ya tenía bien
definido y perfectamente claro el conjunto de conceptos y
teorías de la ideología y de la ciencia, temas que manejaba
de manera magistral, con nivel de excelencia, temas que
fueron contenido de su tesis de licenciatura. Es procedente
decir que su examen profesional fue todo un acontecimiento
entre la base estudiantil, y que tuvo lugar en un gran
auditorio, según él mismo se permitió narrar en una charla
de pasillo con los estudiantes, a las que era tan afecto como
profesor, aunque siempre que era propicio, decía que él
‘no era profesor’, que ‘no era maestro de nadie’, y que ‘no
había aprendido a dar clases, y que si lo hacía, era porque
‘de algo había qué vivir’, y que a él, nunca le faltaría
trabajo. Esto último, siempre fue una verdad; lo otro -creoera una ‘ironía socrática’ pues sus clases, siempre, eran
exposiciones magistrales, de excelencia incomparable y
suprema. Esa clase de cosas decía en 1975 a jóvenes que
veíamos en él la filosofía encarnada y viviente; de esa
manera lo sentimos, en los pasillos y las aulas, o cuando
invitaba uno de sus cigarrillos; eran palabras que causaban
el efecto simultáneo del gozo y sufrimiento de reconocer la
verdad y de encuentro con el saber de la claridad de vivir
y pensar. Decía que la ironía socrática era una daga de dos
puntas: hería al que estaba enfrente, y también, a quien la
empuñaba.
La mirada filosófica crítica y valorativa de la obra
escrita de Severo Iglesias en conjunto, vista como una
totalidad, permite decir que llegó a Morelia en 1974 como
profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad
Michoacana de san Nicolás de Hidalgo, con un proyecto de
lo que quería investigar y escribir, a manera de continuación
de las publicaciones que había logrado en Monterrey:
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Ciencia e ideología; Introducción a la filosofía, curso para
bachilleres; Socialismo y sindicalismo en México, publicado
en 1970, y un ensayo sobre la epistemología psicogenética
de Jean Piaget. Esos libros fueron sus credenciales o cartas
de presentación en la Universidad Michoacana; no fueron
presentadas por él, sino por estudiantes que descubrieron
alguno y lo adquirieron, y luego mostraron al resto de los
mismos; muchos nos acercamos al Maestro para solicitarlos.
Tiempo después, supimos que, en 1973, había
terminado el manuscrito de Opción a la crítica; el consejo
estudiantil recién formado, hizo la petición a las autoridades
correspondientes, y apareció con el sello editorial de la
Universidad Michoacana en 1975. El primer título, fue
su tesis para obtener el grado académico de licenciado
en filosofía en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
De igual manera, llegamos a saber que había estado antes
en Morelia en varias ocasiones (1966; 1967), en plan de
activismo político estudiantil y de promoción de una
organización nacional de estudiantes universitarios.
La actividad docente de Severo Iglesias en la recién
nacida Escuela de Filosofía y su primera generación -que
tuvo una matrícula de más de cien alumnos- comenzó con
las cátedras de Historia de la filosofía medieval, y Taller
de lectura y síntesis. Sus exposiciones temáticas eran
rigurosas, serias y sistemáticas, siempre centradas en el
objeto de estudio y examen del problema en cuestión; luego
de exponer la conceptualización respectiva, expresaba
comentarios colaterales al tema que exponía, pero jamás
valoraciones personales peyorativas de un autor, aunque
llegó a manifestar su desagrado por Schopenhauer y
Nietzsche. De esa manera fue el trabajo docente en las
cátedras que expuso durante cinco semestres: Introducción a
la filosofía; Problemas científicos y filosóficos; Métodos de
la investigación científica; Filosofía de la ciencia; Estética;
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Filosofía de lo social; cursos semestrales de Historia de la
filosofía medieval, moderna, y del siglo XIX, y dos cursos
del seminario de Teoría de la crítica.
Periodo dialéctico-triádico, 1984-1997
Luego de salir de la Universidad Michoacana en junio
de 1976, en diciembre de ese año, volvió a Morelia, y
habló frente a sus antiguos estudiantes, del marxismo de
Althusser; y más tarde, de febrero a junio de 1977, una vez
al mes visitaba la ciudad para hablar a los mismos jóvenes
en el seminario de Filosofía de la historia que organizaron
los mismos, y que era asignatura del octavo semestre del
plan de estudios que diseñó el propio Severo Iglesias. Luego
de eso, durante cinco años, no tuvo actividad pública en la
misma ciudad cuando llegó a visitarla, y de lo cual poca
gente se enteraba. Ahora podemos decir que, a lo largo de
esos años, el maestro pasó por un proceso de auto examen
profundo de sus aspiraciones, de su proyecto de vida, y
de autorreflexión radical y extrema de sus pretensiones de
pensamiento y obra; los resultados de semejante proceso
pudieron verse seis años después, en los libros que dio a
conocer en 1982: Conciencia y sociedad (escrito en 1977),
y Principios del método de la investigación científica, y una
reedición con un nuevo prólogo, de Ciencia e ideología.
Puede inferirse que la autorreflexión y autoexamen
mencionados, fueron de mayor duración, aproximadamente
diez años; en el fondo, fue un proceso de reconstitución de
su pensamiento; fue transición significada y resuelta en el
libro La razón ficticia, que escribió entre 1984 y 1986.
Los quince años transcurridos entre 1980 y 1995,
fueron el periodo de crisis, descomposición y caída del
régimen socialista soviético en Europa Central y en Rusia;
esos acontecimientos fueron la condición histórica de la
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

autorreflexión de Severo Iglesias que luego instauró como
condición de posibilidad de preparación para la obra que
desarrolló a partir de la crisis del socialismo soviético;
fueron los años de constitución de elementos conceptuales
y procedimientos cognoscitivos para su ‘teoría dialéctica
de tres términos’, que comentaba con amplitud y precisión
entre 1995 y 1996; fue publicada en 1997 como edición de
autor, con el título de Triádica, dialéctica de tres términos.
Libro arduo y complejo, es como una ‘ciencia del mundo’,
una teoría de los principios y condiciones de interacción
entre la conciencia, la realidad y la acción.
Es importante ofrecer el dato siguiente: en 1982
organicé un seminario de doce sesiones mensuales
en ocasión de la conmemoración del centenario de la
muerte de Marx (1983); el maestro Iglesias fue invitado
especial, y asistió a nueve de ellas; participó con sus
brillantes exposiciones de rigor analítico y disertaciones
de precisión conceptual incomparables; en ellas, mostró
el profundo conocimiento de las teorías de Marx (citaba
de memoria pasajes de algunas de sus obras) y también,
de comprensión de las posibilidades y limitaciones de las
principales concepciones de Marx. De su participación
en el seminario referido quiero destacar lo siguiente: por
primera vez habló de los ‘tres órdenes de la realidad’: el
orden de la conciencia, el orden de la acción y el orden de
lo real, y sus interacciones y contradicciones al interior de
cada uno de esos ámbitos. En algunas sesiones de aquel
seminario se manifestaron las ‘ideas seminales’ -diría San
Agustín- de la dialéctica triádica, que quince años después
aparecieron como sistema de principios, condiciones y
fines de ‘una nueva filosofía’, y que ahora, a casi cuarenta
años de distancia en el tiempo, ponderamos -con el respeto
que siempre sentimos por él- como manifestación del
proceso de reconstitución del pensamiento y proyecto de
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

existencia de Severo Iglesias. Creemos que la culminación
de dicho proceso vital-existencial de reconstitución, es
su libro Teoría de la praxis, aparecida en 2004, y al que
dijo, dedicaba dieciséis horas diarias a su elaboración. Ese
tremendo esfuerzo intelectual fue una prueba más de la
inmensa capacidad de trabajo de su poderoso cerebro, y de
energía mental, que parecía tan intensa como inagotable.
Fue penosa la misteriosa enfermedad neurológica que
después llegó a padecer por ello, y también reconfortante,
la asombrosa recuperación de su salud y vigor intelectual
y físico que mostró en los doce años siguientes, que
fueron precisamente, los años de lo que en este escrito
consideramos como el ‘tercer periodo’. Esos son los tres
momentos que yo visualizo en la vida y obra teóricas de
Severo Iglesias, vida que, ahora puede decirse sin temor a
exageraciones o confusión, fue vida de militancia.
Podemos decir que los problemas de la ideología,
ciencia, mundo y acción, fueron el trayecto teórico y
reflexivo que recorrió el Maestro durante cuarenta y cinco
años, de 1970 a 2015, de su tesis de licenciatura, a su
libro Conciencia y mundo nuevo; fue trayecto de rigurosa
constitución de una nueva y profunda epistemología, o
teoría y ciencia del mundo en el sentido estricto, grande
y universal, una teoría de saber científico riguroso y
sistemático de la actividad humana determinada por el
sentido de justicia y libertad.
En los días finales de su labor docente en la Escuela
de Filosofía, escribió el Manifiesto filosófico publicado
en Panta Rei, (‘Todo fluye’) la revista de esa escuela; es
un documento de importancia filosófica que presenta, de
manera resumida, las líneas generales de pensamiento y
acción cumplidas por Severo Iglesias en Monterrey, de
su autoformación teórica, y el concepto y significado de
la filosofía; también contiene el proyecto de pensamiento,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

escritura y acción que cumplió durante los siguientes treinta
años; en ese manifiesto, es notorio el énfasis puesto en la
importancia y necesidad de una teoría rigurosa y estricta
de la praxis, diferente y superior a los planteamientos
existentes al respecto.
En 1982, hizo una edición de autor del libro Conciencia
y sociedad, y que consideramos, continuidad de Opción
a la crítica, y representativo del inicio de otra fase del
proyecto de existencia, pensamiento y militancia de Severo
Iglesias. En Conciencia y sociedad, el Maestro aborda el
tema de la relación entre conciencia y realidad social; es un
sistema de conceptos de reflexión problematizadora sobre
la conocidísima tesis de Marx de la determinación de la
conciencia por el ser social, un problema fundamental de la
filosofía y de las ciencias sociales; en el libro mencionado
otorga a ese problema un tratamiento crítico, que Marx
enuncia en el famoso prólogo de la Crítica de la economía
política. Así como en Opción a la crítica presenta la teoría
del sujeto, alienación y emancipación de la conciencia, en
Conciencia y sociedad presenta la tesis de la ‘conciencia
concreta’; esta es una aportación de gran importancia y
significado. La conciencia concreta es la forma específica
que adopta la autonomía de la conciencia en sus interacciones
con las condiciones, situaciones y circunstancias de la
sociedad. La teoría de la conciencia concreta marca el
inicio del segundo período de la evolución constituyente
del pensamiento de Severo Iglesias (1982-1997).
En 1994, comenzó a trabajar en el libro que significa
la continuación de Conciencia y sociedad; esa nueva obra
es síntesis de sus planteamientos anteriores, a la vez que
abre nuevos problemas; me refiero a Triádica. Dialéctica
de tres términos. Ese año también marcó el inicio de la
tercera etapa de la constitución del pensamiento de Severo
Iglesias. Es importante señalar que la nueva teoría de la
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

dialéctica que es Triádica, tiene como antecedente el largo
texto y concienzudo estudio de la racionalidad, que es La
razón ficticia. Es obra que ofrece el riguroso examen de las
‘formas imaginarias o supuestas de la razón’ que habían
estado ocultas en la historia de la filosofía; ese libro fue
publicado en 1994, y resulta susceptible de considerarse
una obra preparatoria y propicia de la teoría de la dialéctica
de tres términos. La razón ficticia es una revisión de
la historia de la filosofía desde el punto de vista de las
fortalezas y debilidades de la razón; un libro denso, arduo,
para conocedores de la historia de la filosofía en general, y
de las teorías de la razón, en particular; un libro complejo,
escrito en riguroso lenguaje filosófico; en la introducción y
capítulo final, está la síntesis de la teoría de la razón ficticia;
ahí está el sistema de planteamientos de lo que el autor
propone como la nueva dialéctica, resultante de la crítica
exhaustiva de la racionalidad filosófica y social.
Periodo práxico-político, 2004-2021
Triádica, dialéctica de tres términos, publicado en 1997,
es la obra de pensamiento que, puede señalarse -junto con
La razón ficticia-, plantea las condiciones de reflexión
constituyente de los principios, fundamentos y fines de la
teoría de la praxis. La unidad de esas dos obras aparece como
condición de articulación del sistema de planteamientos de
la teoría de la praxis. Yo me atrevo a decir que el asunto de la
praxis fue un tema de análisis constante de parte de Severo
Iglesias desde temprana edad; creo que, desde su primera
juventud, reflexionaba y reflexionaba sobre la diferencia
entre práctica y praxis, y que también, esa labor de análisis
crítico fue el ‘hilo conductor’ de sus escritos y comentarios
en clases y conversaciones con grupos reducidos de oyentes
en que exponía sus disertaciones sobre consistencia,
importancia y validez de la teoría de la praxis.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Como sabemos, la combinación de la dialéctica
triádica, la crítica de la práctica y teoría de la praxis, es
condición y fundamento de todo lo que escribió a partir de
2004, año de aparición del libro Teoría de la praxis. Todo
lo que habló y escribió después, fue un manejo dialécticotriádico y práxico de los problemas que abordó, de manera
principal, la problemática teórica y operativa -por no decir,
‘práctica’- de la liberación del trabajo, la teoría del socialismo,
teoría del México nuevo, y teoría de la desalienación; es
formidable en verdad, la propuesta estratégica que hace el
Maestro sobre la desalienación en la mediación de una nueva
teoría política; la unidad de conjunto de esos problemas,
fue la temática que expuso con amplitud y generosidad en
el grupo de estudios que organizó la asociación de teatro
independiente La Mueca, de Morelia, a partir de 2003 y hasta
junio de 2017. Luego de su retiro voluntario de la docencia
en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación en
2001, comenzó a trabajar con el mencionado grupo de teatro,
temas de estética, teoría del arte y nuevamente, el examen de
la conciencia; de esto último, resultó el libro Dialéctica del
pensamiento, publicado en 2006, con el patrocinio de varias
instituciones de educación superior. A ese respecto, por mi
parte asumo el atrevimiento no demasiado arriesgado o
ligero, de mencionar que, en 1999, comenzó la constitución
articuladora de dialéctica y praxis, y de su discurso en torno
a ese asunto, en exposiciones de cátedra y conversaciones
con grupos reducidos de acompañantes a la hora de comer
o tomar un café. Después de 2007, en más de una ocasión
hizo el comentario a estos últimos, de que la unidad de
teoría de la praxis con la dialéctica triádica representaba un
“nuevo principio de la humanidad y para la evolución de la
especie humana”, y también, corrección de rumbos inciertos
o “erróneos de la civilización”.
Quiero decir que las expresiones recién consignadas
ejercieron en mí el efecto de gran sorpresa y hasta de asombro
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Severo Iglesias casi no había habado de semejante manera;
hasta entonces, no solía hablar o escribir en términos de
‘la humanidad’. Sin embargo, debo decir -porque ahora lo
capto y asocio de mejor manera- que a partir de la dialéctica
triádica habló, en ocasiones, en ‘términos de la humanidad’;
luego de la publicación de sus planteamientos sobre la teoría
de la praxis, abrió su discurso sobre la validez del nuevo
principio para la acción humana, para la evolución histórica
y cultural de la especie humana, para la construcción de la
civilización en la mediación de la liberación del trabajo
que, decía, era la manera de convertir en efectivo el nuevo
principio, y que el mismo tenía nombre: el socialismo nuevo.
También, que la realización del socialismo nuevo requería
de ‘algo’ diferente y superior, que ya era posible mediante
la efectividad de la dialéctica triádica y teoría de la praxis;
ese ‘algo’ es el planteamiento de una nueva política. El foro
de teatro independiente La Mueca, fue el escenario de sus
magistrales exposiciones sobre las grandes teorías políticas,
de manera principal, Platón y Aristóteles. La constitución
epistemológico-axiológica del nuevo principio muestra
su validez en la constitución rigurosa, sistemática y con
fundamentos evidentes, en la propuesta de una nueva política.
Con el planteamiento anterior damos culminación a
la presentación del esquema de la evolución constitutiva
del pensamiento de Severo Iglesias, en los conceptos
de las tres periodos descritos: período crítico, periodo
dialéctico-triádico y periodo práxico-político; creo que
en la presentación de ese devenir aparece el sistema del
pensamiento de Severo Iglesias, utilizando el término
‘sistema’ en el sentido amplio y estricto del término: como
conjunto de relaciones entre propiedades de elementos
que forman una totalidad; no obstante que este concepto
pertenece a la terminología estructuralista, cabe referirlo en
el caso del ofrecimiento de una imagen general del conjunto
articulado de sus ideas, pensamientos y propuestas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Quiero decir que en febrero o marzo de 1977, el
maestro Iglesias mencionó el interés que sentía para
dirigir un seminario sobre el estructuralismo, para
someter a examen sus posibilidades y limitaciones, y que
desafortunadamente, no fue posible realizar en Morelia.
Menciono lo anterior en atención a lo siguiente: no estaría
seguro que él aprobaría mi referencia a la figura de su obra
como una estructura; si bien entre 1994 y 2001 mostraba
cierta tolerancia a los planteamientos no bien articulados
del todo, de parte de algunos estudiantes de maestría en
el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación, creo
que hubiera aceptado mi referencia a una de las imágenes
posibles para la representación de su obra en conjunto
como una estructura, pero, como estructura diacrónica:
abierta al tiempo, a los cambios, a la asimilación de
innovaciones. Entonces, agregaría que esa estructura
tendría como inteligibilidad intrínseca -el postulado básico
del estructuralismo- los tres fines del pensamiento críticotriádico-práxico de Severo Iglesias, contenido en el epígrafe
de esta semblanza: “Las tesis principales de Marx debían
reconstruirse o cambiarse: de la conciencia como reflejo
a la conciencia concreta, de la estructura-superestructura
a la concepción triádica del mundo, de las leyes positivas
sociales a las coordenadas del hecho social. Mi obra es, en
lo general, esa reconstrucción.” Considero esa expresión
como digno epígrafe general de sus obras completas, y
también, como el propio de algún libro de análisis crítico
de esa obra, en el futuro incierto, de parte de un escritor que
no ha nacido en las décadas iniciales del siglo XXI.
¿Testamento filosófico?
Un momento amargo de la juventud lejana, fue la separación
del maestro Severo Iglesias de la Escuela de Filosofía; en
aquel entonces, asumimos el Manifiesto filosófico de 1976
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

como su legado y, también, como orientación y fuente vital
para la existencia y obra filosóficas que ambicionábamos para
la vida, proyectos y acciones por venir. Severo Iglesias había
hecho sentir en nosotros el sentido de responsabilidad para
“hacer algo por la filosofía, luego de lo que la filosofía había
hecho por nosotros”, según las palabras de Bertrand Russell
-impregnadas de belleza y verdad- que mencionó en más de
una ocasión en la Escuela de Filosofía. En enero de 2021,
Severo Iglesias llegó al término de su condición biológica;
la muerte y el fracaso no fueron temas que mencionara de
manera sistemática o conceptual con nosotros; solamente la
penúltima vez que hablamos por teléfono -de manera breve
en extremo- hizo alguna alusión a lo primero. Menciono lo
anterior como ocasión para hacer referencia a lo que estimo
forma parte central de su testamento filosófico: las obras
tituladas Dialéctica de la existencia y Conciencia y mundo
nuevo, publicada ésta en 2014. Sólo quiero referirme a
la segunda de éstas, y decir que, mediante ella, el maestro
Iglesias llegó lejos, muy lejos, y alto, muy alto, en el nuevo
nivel de pensamiento y reflexión que constituyen su obra.
En Conciencia y mundo nuevo volvemos a encontrar
su aptitud de pensar, su aptitud de sintetizar en nuevos
conceptos y planteamientos, una variedad de teorías de las
más generales en las ciencias sociales, las ciencias naturales,
las ciencias formales y la reflexión filosófica; no en vano
hemos hecho alusión al carácter epistemológico-axiológico
como predominante en su pensar reflexivo. Ese libro es un
“atrevimiento gigantesco”. Nunca lo comenté con el maestro,
pero quiero decir que -hasta donde he podido captar- contiene
muchísimas disertaciones novedosas; una de ellas, de lo más
asombroso, es la que intenta encontrar la clave del misterio
de la conexión entre la neurofisiología del cerebro con los
actos de pensar. Creo que gran parte de la obra es examen
científico-filosófico interdisciplinario de la manera como
en la sinapsis neuronal ¡ocurre el brote del acto de pensar
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

mediante una carga electromagnética!, ni más ni menos; eso
es la impresión que deja la lectura de aproximación; también,
que explora la explicación del punto de unión que buscaba
Descartes en el siglo XVII, del cuerpo con la mente, en algún
lugar del encéfalo.
El intento de explicar la transmutación de la
energía física en acto intangible -no sé cómo decirlo- la
transmutación de la materia viva en acto pensante mediante
la reversibilidad, la determinación y la mediación, sería
condición de conocimiento y comprensión “del pensamiento
como modo de existencia de la humanidad, de la conciencia
y pensamiento como “suma, síntesis o conjunción de
componentes con entidad propia absoluta (…) a partir de un
punto nuclear unitario que opera como principio.”4 Creemos
que ese “principio que opera”, es la dialéctica triádicopráxica que funda el sentido universal de la liberación del
trabajo y desalienación como condiciones constitutivas de la
liberación de la humanidad en la mediación de la liberación
del trabajo. De igual manera, abrigamos la intuición de la
conexión entre ese “principio nuclear” con la noción de la
conciencia como una “estructura con orden propio”, que
tiene sus propias leyes trascendentales, algo que el maestro
Iglesias mencionaba en los pasillos de la Escuela de Filosofía,
frente a un grupo de estudiantes que lo escuchaban atónitos,
con un cigarro entre los dedos y con el sentimiento de la
agitación del alma: aquello, era el amor por la filosofía.
Quiero decir que Severo Iglesias ya está en la idea
de la historia de la filosofía, en la corriente espiritual de la
autoconciencia de la humanidad que es el pálpito vital del
pensamiento constituyente de espíritu o autoconsciencia, de
los principios y valores de la humanidad. Severo Iglesias, un
día aparecerá en los libros de historia de la filosofía; un día
4
Severo Iglesias, Conciencia y mundo nuevo (Morelia: Morevallado editores, 2014), 331.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

aparecerá en obras que escribirán autores cuyos padres no
han nacido; no sabemos cuándo saldrán esos libros a la luz
pública, para los hombres en general y para los estudiosos
y amorosos de la filosofía; estamos seguros, que así será.
¿Testamento político?
Es sabido que los ‘cinco grandes’ que son el centro estructural
de la historia de la filosofía, lo son por sus aportaciones
a la teoría de la conciencia, el mundo y la acción. Platón,
Aristóteles, Kant, Hegel y Husserl, son los grandes de todos
los tiempos; los demás, el que fuera, y que brilla con luz
propia, gira en torno a uno de ellos, con el reflejo de su luz,
o de varios de los mismos. En relación con esa visión de la
historia de la filosofía, y de la filosofía como actividad de
pensamiento reflexivo, quiero decir que Opción a la crítica,
Conciencia y sociedad; Epistemología de lo social; Dialéctica
del pensamiento, y Conciencia y mundo nuevo, contienen una
teoría singular de la conciencia; por esa singularidad, la obra
de Severo Iglesias ya tiene reservado un lugar en la historia
del pensamiento. ¿Cuál es el propósito de esa teoría diferente?
Creemos que es el de fundamento del nuevo principio de
constitución de la libertad de la humanidad, que Severo
Iglesias denomina “socialismo nuevo”. También creemos
que el sentimiento, conceptualización y divulgación de ese
principio (nuevo) fue el sentido de su existencia, de su vida
personal como militancia en favor de un ideal y de la lucha
política; en ello, casi estuvo solo, casi siempre, por razones
de sus ideas, o de su temperamento y carácter, y siempre lo
supo. Ese sentido era en Severo Iglesias, algo similar a lo
que Aristóteles llama ‘motor inmóvil’: lo que mueve sin ser
movido; ese sentido era la fuente de pensamiento y acción de
su activismo político en la Universidad de Nuevo León; no fue
notorio en los dos años y medio que estuvo en la Universidad
Michoacana, pero no dejó de latir; fue notable en los seis años
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

de su docencia en el Instituto Michoacano de Ciencias de la
Educación, con las características ya mencionadas; como
dijimos, en sus cátedras, por lo general, dedicaba la mitad
de las sesiones a la cuestión teórico-curricular, y la otra, a
la problematización de los temas sociológicos tradicionales
mediante la dialéctica triádica y teoría de la praxis. Tal vez,
llegó a considerar el sistema de principios de lo uno y lo otro,
como la superación de la filosofía; eso, que es tan fuerte
como asombroso, lo infiero de una expresión suya, externada
en el Seminario de construcción del objeto sociológico, de
la maestría en sociología de la educación; dijo “sentirse
independiente de la filosofía, libre de ella” y que la veía como
“recurso instrumental” (¿metodológico?) para la “constitución
de nuevos principios”. Juzgue el lector si es correcta o no,
mi estimación de semejantes expresiones. Debo decir que
esas frases despertaron en mí cierto escepticismo respecto
de los fines y propósitos de la dialéctica triádica, la teoría de
la praxis y el asunto de la liberación del trabajo mediante la
acción política obrera y popular; me parecieron más política
que filosofía. Nunca mencioné lo anterior al maestro Iglesias;
de haberlo hecho, estoy seguro no le hubiera importado; y
también, que hubiera sonreído con aquella ironía característica
suya. Una situación similar viví diecisiete años después
(2014), en el seminario de pensamiento triádico-práxico
que dirigía en La Mueca, cuando hice en dos ocasiones,
propuestas de examen de problemáticas de nuestro tiempo (la
escuela de Frankfurt; la exploración del espacio, significado
de la llegada del hombre a la Luna, el empleo de la energía
atómica para la destrucción; la visita del Presidente Obama a
Cuba); mis comentarios no prosperaron.
Quiero decir que, en los estudiantes de la primera
generación de la maestría en sociología de la educación,
hubo gran interés y respeto a la persona y docencia de
Severo Iglesias; él percibió lo uno y lo otro, de manera
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

gratificante. Quiero también decir que, en esos mismos años
(1994-1997), llegó a hablar de ¡convocar a la fundación de
la Quinta Internacional! Más de una ocasión pude ver que
leía libros de historia de la organización del movimiento
obrero internacional; no supe de alguna acción concreta en
ese sentido, pero se creía capaz de ello, sin duda alguna;
si dio un paso concreto en ese sentido, no lo compartió, y
con nosotros no volvió a mencionar semejante ‘inquietud’.
Hasta allá llegaba su visión prospectiva de alcances de la
dialéctica triádica y posibilidades de la teoría de la praxis
como “ideas activas y prácticas” en favor de la liberación de
la clase trabajadora. Sin temor a exageraciones o equívocos
mayores, su texto titulado Situación del México actual
cuya publicación encargó a Josué Zalapa el primero de
enero de 2021, puede considerarse con certeza, testamento
de carácter político. El folleto fue publicado en abril de
ese año, con el sello editorial del Consejo de Educación
Artículo Tercero Constitucional. El documento es breve
análisis de tres etapas históricas de México, a manera de
puntualización del discurso histórico-político de la Cuarta
Transformación, y del concepto mismo de ‘transformación’;
es reiteración del significado del movimiento en favor del
socialismo nuevo, principios del movimiento obrero, y la
economía de mercado; también es examen bastante crítico
del sentido de justicia del Presidente López Obrador.
El folleto cierra con las reiteraciones en la confianza y
esperanza en la autonomía de la clase trabajadora que un
día asumirá la construcción de un México nuevo como
República democrática de los trabajadores.
Palabras finales
A lo largo de la duración de los dos últimos periodos
constituyentes reseñados, Severo Iglesias mencionó en
tres o cuatro ocasiones la metáfora de Goethe del niño y
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

la cometa, descriptiva de la relación entre el poeta y la
sensibilidad estético-poética; decía que la cometa era el
“vuelo de la imaginación” que podía elevarse a alturas
insospechadas y distantes de la realidad, que no era problema
que el pensamiento “fuera lejos”, tan lejos como pudiera o
quisiera, mientras siguiera unido con el poeta mediante el
hilo de la cometa, y de esa manera continuaba en conexión
con la tierra, es decir, con la realidad. Decía que era una
metáfora bellísima y precisa de la acción poética; también
aprovechaba para puntualizar que, en general, no le gustaba
la poesía, y el teatro, menos; aunque llegó a confesar dos
cosas: su predilección por Shakespeare y García Lorca; de
éste último, la prosa que menciona el vaso de agua que lleva
el individuo que se dispone al descanso nocturno, y que
en su juventud, había escrito cerca de trescientos poemas,
de los cuales no conservaba ninguno, porque “alguien”
que entró a hacer limpieza de su cuarto de soltero, creyó
que eran papeles de desecho. Agregó que no los extrañaba,
sin mencionar la reacción de carácter que pudo tener,
pero no es difícil de imaginar. También habló una sola
ocasión, haber escrito una novela, titulada Un, en alguna
ocasión de sus primeros meses de su estancia en Morelia
como profesor; decía que el sólo título era inquietante y
provocativo; la mencionó en ocasión de la referencia que
hizo a Alain Robbe-Grillet y su proclama de una “novela
nueva” y del “hombre nuevo”; más de una vez, le pedimos
la oportunidad de conocer el manuscrito novelístico, y decía
que la buscaría, que no tenía idea precisa del lugar en que
la guardó. Nunca llegó la ocasión. La alusión a la metáfora
de Goethe, propició mencionar el criterio y sentimiento del
maestro Iglesias sobre la literatura en general, y la poesía
y el teatro, en particular; ahora, también es propicia para
decir que la cometa es su obra, y el niño que empuña el hilo,
su vida psicofísica, su cuerpo; el niño ha desaparecido, y el
hilo está roto; la cometa vuela sobre la realidad de la tierra,
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

proyectando la luz de su paso sobre ella; es resplandor que
clarifica grietas en la historia, hendiduras de la conciencia,
abismos de injusticia y descubre nuevas cumbres del pensar,
nuevos horizontes de libertad, y contiene, en sí, el motor
de su energía y la veleta de su dirección: rigor metódicoracional y honestidad intelectual. Dedicó gran parte de los
años de la primera década del siglo XXI a la compilación y
revisión de su obra, y, luego, a integrarla con el orden y la
forma propia de un sistema abierto con estructura propia.
Gracias a Ismael Acosta García (1953-2021) y Ursu Silva
López (1938-2023) pudo verla publicada como Obras
Completas, en nueve tomos: 12,000 páginas impresas,
5,200,000 palabras, aproximadamente. ¿Qué va a pasar con
esa obra, en el corto, mediano y largo plazos?
La obra después de la vida
La reflexión sobre la obra de Severo Iglesias después de
su fallecimiento, muestra un nuevo significado; luego de
su partida, el hablar de quien fue nuestro Maestro, implica
reacomodos de los elementos de la subjetividad propia de
cada quien, en relación con el significado de su influencia
en la existencia personal, y un ajuste en el manejo del
lenguaje en la evocación de su persona y pensamiento: no
más, en términos de persona y maestro; se impone hacerlo
en términos del autor prolífico, del escritor que deja una
obra abundante como constancia de su existencia, obra que
es su aportación a la cultura, a la ciencia social y filosofía,
a la política y clase trabajadora; esto es el significado de la
cometa que vuela con impulso propio entre las corrientes
etéreas de la historia, la mayoría de ellas, desfavorables y
contrarias a la liberación de la clase trabajadora, o sujeto
histórico; la misma metáfora es propicia para decir lo
que en nuestra juventud fue intuición o presentimiento, y
ahora, en la tercera edad, es certeza: la tensionalidad fue la
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

condición de su existencia: tensionalidad con el mundo y el
pensar, con la acción y su propia subjetividad, a esto último,
creo nadie llegó a asomarse más allá de lo que él mismo
haya dicho al respecto, como cuando hablaba de los sueños,
con tono misterioso, o de la paleontología del cerebro.
Era tensionalidad exteriorizada en figuras de su acción y
lenguaje; el vocabulario que construyó para la constitución
de la teoría de la praxis es evidencia del desafío lanzado
a sí mismo para la superación de toda filosofía política de
la mano de Platón y Aristóteles, más del primero que del
segundo, y luego, suelto de ellas, buscó la superación de sí
mismo en la sistematización de un “nuevo principio de la
humanidad doliente”; otra figura de lo mismo es su obra
Conciencia y mundo nuevo, su último libro: es figura de
superación del dualismo cartesiano, y de todo idealismo y
materialismo en el examen del ser consciente; esa obra es
figura de la voluntad de “ir más allá” de Platón y Aristóteles,
de Kant, Hegel y Husserl en el examen de la conciencia,
para llegar a la visión de un horizonte nuevo, viable y
concreto para la vida de la humanidad en la mediación de la
liberación de la clase trabajadora, “el hijo predilecto de la
humanidad”, solía decir en 2016. Y no padeció la privación
de los placeres del mundo; más bien, fue lo contrario: decía
que “era mundano”; enseñó a disfrutar el whisky y su
transparencia dorada, el tabaco y los deleites del paladar;
un trago de cerveza, la belleza del atardecer, el gran cine
italiano, Fellini en particular; la música de Beethoven
y Pink Floyd; sabía mecánica automotriz; una vez lo
vi ‘echar a andar’ el motor del automóvil de un perfecto
desconocido; excelente jugador de póker, y maestro en el
dominó -formidable-. En dos o tres ocasiones dijo que el
cerebro dedicado a pensar y la creatividad también disfruta
de la ebriedad del vino y la embriaguez del licor, pero no
sucumbe a sus efectos de descontrol o pérdida de la voluntad,
pues “hay algo” en esa clase de cerebros que, en estado de
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

ebriedad mantiene una fuente luminosa, que es el sentido
de lo real. También tenía reacciones extrañas -inesperadas o
sorprendentes- de desatención o indiferencia con personas
cercanas, en momentos importantes de examen de su obra
o presentación de sus libros.
Uno de los efectos principales de su desaparición
física, impone verlo ya no como un individuo específico y
concreto, sino como un hombre de la historia. Ese cambio
implica hablar de él en términos de su nombre de pila y con
su apellido; ya no es más “el Maestro”; no es más la presencia
psicofísica y activa, que interrogamos tantas veces acerca
de tantos temas, problemas, y a veces, situaciones vitales;
siempre, siempre, recibimos una respuesta satisfactoria,
convincente, clarificatoria, grata, o no-grata, pero siempre,
una respuesta con la forma de la verdad irrebatible; ese
fue el modo como estuvimos acostumbrados a hacerlo a
lo largo de cuatro décadas, el que esto escribe y sin duda,
muchos, muchos otros.
La desaparición física de Severo Iglesias imprime un
nuevo barniz de sentido a su obra; ahora que ya no está,
sentimos sus libros, su obra toda, de otra manera: como
revelada en la plenitud de su sentido de autonomía, en
situación de enfrentar la prueba del tiempo y el paso de las
generaciones que lo conocieron, y también, de mostración
y descubrimiento de su horizonte total de significados,
posibilidades y rumbos en el presente, orientaciones en el
futuro inmediato, y también, en el incierto y lejano porvenir.
Mientras estuvo vivo, su fuerte presencia y consolidada
personalidad eclipsaban su obra; en ella, se desafiaba a
sí mismo, para pensar y escribir según las exigencias de
la realidad, las demandas de tendencias del mundo; decía
que él no tenía vocación de escritor, que no escribía “por
gusto”: eran “las exigencias de la realidad lo que lo sentaba
a ponerse a escribir”, palabras suyas, literales.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

El disfrute de escucharle y el esfuerzo de concentración
reflexiva, y la lectura de sus libros, eran gratificaciones de
tipos diferentes. En adelante, sólo es posible el último; ello
es el barniz de sentido diferente mencionado; es la validez
y autonomía espiritual que aparecen cuando una creación
queda sola, sin su autor; es el momento en que enfrenta la
prueba del tiempo, ajena a su creador, y en adelante, tendrá
que defenderse por sí misma, conquistar su permanencia
en el mundo y carácter de condición de referencia en la
continuación del examen de los problemas que la obra
estudia, y también, para contrastación de tendencias de la
realidad histórica con propuestas sociales y políticas que
contiene, producto de la actividad teórico-política que
Severo Iglesias cumplió de 1993, hasta sus últimos días:
fue la militancia en favor de los principios universales de
justicia y libertad, que ejerció desde su primer encuentro
con Marx. Muchos años después de su activismo políticorevolucionario cumplido en Monterrey, y muchos años
después de su magisterio en la Escuela de Filosofía de
la Universidad Michoacana, continuó la constitución
de su obra teórica en solitario, animado en parte por la
docencia en el Instituto Michoacano de Ciencias de la
Educación en Morelia (1994-2001) y también -debo
decirlo- como acicateado por la aparición el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional, para pensar una nueva
política; la unidad de esos compromisos fue el fundamento
de los círculos de estudios con sede en el foro de teatro
independiente La Mueca, en el periodo 2003-2017. Los
años de actividad profesional cumplida en la ciudad de
México (1976-1988) fueron de escasa labor docente y sí, de
servicio en diferentes dependencias del gobierno federal;
siempre habló con orgullo de su participación en el diseño
y operación del subsistema CONALEP de la Secretaría de
Educación Pública; de igual manera, en la elaboración del
reglamento general del sistema de institutos tecnológicos
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

de la misma Secretaría. De esas tres ciudades, Morelia fue,
a partir de 1994, la que de mejor manera acogió su docencia
y constitución de su obra; siempre tuvo admiradores y un
público atento a sus conferencias, seminarios, cursos y
presentación de libros; y también amigos que lo invitaban
a reuniones sociales, o lo acompañaban en momentos de
descanso, intermedios de sus actividades; algunos de los
amigos y admiradores de su magisterio y escritura fueron
los patrocinadores morelianos para la publicación de sus
obras completas en el periodo de 2007 a 2017.
Severo Iglesias ha partido; queda el recuerdo de su
magisterio maravilloso en Morelia en general, y en particular,
en alumnos, admiradores y amigos que le sobrevivan un
poco más. La calidad formidable y ejemplar de su maestría
de exposición de sus temas favoritos queda testimoniada en
los videos respectivos en la Internet; la memoria de su acción
y pensamiento, en sus libros. Su vida y obra prevalecerán
como faro luminoso y referente de orientación para la
crítica de la condición humana y de la relación del hombre
con el mundo. Su vida y obra son ejemplo de compromiso
con la justicia y libertad; mientras pudo, siempre dijo que
su obra política es examen de un sentido posible para la
historia y devenir del hombre nuevo. Por nuestra parte,
dejamos a juicio del lector las opiniones de Freud y Thomas
Mann respecto de esa peculiar fe; coincidieron en afirmar
que la idea del socialismo es válida frente a las injusticias
que propicia el capitalismo; agregaron que es una idea que
pertenece al futuro, que es valiosa frente a las extremas
injusticias sociales. Freud agregó a su consideración, que
no podía afirmarse la existencia de condiciones reales para
ella “en el presente” (1937). Por nuestra parte, afirmamos
creer que el examen crítico de la obra de Severo Iglesias,
pondría a prueba el vigor del pensamiento filosófico de
México y América Latina, de facultades de filosofía y
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

ciencias políticas, de centros de estudios sociales y partidos
políticos; también pondría a prueba el compromiso de los
partidos políticos de izquierda y socialdemócratas, con la
liberación del trabajo y desalienación de la vida humana.
Bibliografía
Iglesias, Severo. Conciencia y mundo nuevo. Morelia:
Morevallado editores, 2014.
Iglesias, Severo. Obras (9 tomos). Morelia: Morevallado
Editores, 2007.

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

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�Dossier

Herencia y legado de Severo Iglesias1
Heritage and legacy of Severo Iglesias
Héritage et legs de Severo Iglesias
Joaquín Ortiz Esquivel2

Resumen
En este artículo se honra la memoria, el pensamiento y la obra
del filósofo Severo Iglesias, fallecido recientemente en 2021. Se
reflexiona sobre el legado y la herencia que ha dejado Severo
Iglesias a través de su obra. Se plantean las múltiples dimensiones
en que este filósofo ha plasmado su pensar: la obra filosófica; el
método de la dialéctica triádica, que es el entrelazamiento de lo
objetivo, lo subjetivo y la praxis; la reflexión sobre la sociedad y
la historia; el devenir histórico de la nación mexicana; la cuestión
educativa; y la propuesta del proyecto político del Socialismo
Nuevo y el México Nuevo. Esta rica herencia es en particular un
legado para los trabajadores, en quienes Severo Iglesias siempre
1
El presente texto forma parte del Dossier en torno a Severo Iglesias, es
una primera aproximación y su propósito es de divulgación.
2
La Mueca, Organización mexicana de arte, cultura, pensamiento y acción política, Morelia, Michoacán.
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

confió como agentes de la transformación social y política de
México y el mundo.

Palabras clave
Severo Iglesias, legado, triádica, obreros.

Abstract
This article honors the memory, thought and work of the
philosopher Severo Iglesias, who recently died in 2021. It reflects
on the legacy and inheritance that Severo Iglesias has left through
his work. The multiple dimensions in which this philosopher has
shaped his thinking are considered: the philosophical work; the
method of the triadic dialectic, which is the intertwining of the
objective, the subjective and the praxis; reflection on society
and history; the historical evolution of the Mexican nation;
the educational issue; and the proposal of the political project
of the New Socialism and the New Mexico. This rich heritage
is particularly a legacy for workers, whom Severo Iglesias has
always trusted as agents of the social and political transformation
of Mexico and the world.

Key words
Severo Iglesias, legacy, triadic, workers.

Résumé
Dans cet article la mémoire, la pensée et l’œuvre du philosophe
Severo Iglesias, décédé récemment en 2021, sont honorés.
On réfléchit sur le legs et l’héritage que Severo Iglesias a
laissé à travers son œuvre. Se posent les multiples dimensions
dans lesquelles ce philosophe a façonné sa pensée : l’œuvre
philosophique ; la méthode de la dialectique triadique, qui est
l’entrelacement de l’objectif, du subjectif et de la praxis ; la
réflexion sur la société et l’histoire ; le devenir historique de la
nation mexicaine ; la question éducative ; et la proposition du
projet politique du Nouveau Socialisme et du Nouveau Mexique.
Ce riche héritage est en particulier un legs pour les travailleurs,
sur lesquels Severo Iglesias a toujours fait confiance en tant que
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

agents de la transformation sociale et politique du Mexique et du
monde.

Mots clés
Severo Iglesias, legs, triadique, ouvriers.

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�Herencia y legado de Severo Iglesias

A los trabajadores de México,
América Latina y el mundo.

Introducción
El 28 de enero del 2021, ha consumado su existencia el
filósofo y militante mexicano Severo Iglesias. Con él se
ha consumado una fecunda vida comprometida con el alto
pensamiento filosófico, la alta recapitulación histórica y la
praxis política. Queda, como gran aporte a los trabajadores,
a la nación mexicana y a la humanidad, su extensa y
profunda obra. Su legado y su existencia, comparecen hoy
ante el juicio de la historia.
Quienes tuvimos el enorme honor de transitar a su
lado, estamos plenamente convencidos de que hemos
perdido a un hombre grande. Parafraseando al gran amigo
de Marx, Federico Engels, decimos como él, que hemos
perdido al “más grande pensador de nuestros días” y “es
del todo imposible calcular lo que [la clase trabajadora
de México, América Latina y el mundo] han perdido en
este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha
abierto la muerte de esta figura gigantesca.”3
Somos conscientes de que, sin la perspectiva que
puede aportar el transcurrir del tiempo, nuestra afirmación
puede parecer exagerada y motivada exclusivamente por el
profundo dolor y la simpatía. Tal vez como sonó en aquel ya
lejano 1883 en Londres, pero lo afirmamos de manera clara
y objetiva. En todo caso lo hacemos, evocando las palabras
del propio Severo Iglesias el día de la desaparición del
Comandante Fidel Castro: “Ya reside en el recinto universal
3
Federico Engels, “Discurso ante la tumba de Marx”, en Carlos Marx y
Federico Engels, Obras escogidas, Tomo III (Moscú: Progreso, 1978), 171.
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

a donde concurren los grandes”. Así pues, nos atenemos a
que (también en sus palabras), “el juicio de la historia es
inapelable, pues en ella se fundan los pueblos y las naciones
(…) Hoy es momento para reflexionar y poner los grandes
valores del trabajo y la justicia a la vista del advenir, sin
la indiferencia que ha invadido nuestros corazones. Hoy
se pone a prueba nuestra grandeza de espíritu.”4 Y cuando
muere un hombre grande, además de comparecer ante el
tribunal inapelable de la historia, corre el riesgo que han
corrido todos los grandes de ser mitificados, tergiversados y
de que en su nombre se afirmen barbaridades, se pretendan
apologías vacías o se termine por arrinconar la potencia
de un pensamiento transformador en la escolástica o la
doctrina dogmática.
Con el inmenso dolor de su partida, queremos
convocar a quienes fueron motivo central de su pensar y
acción militante: los trabajadores de México, de América
Latina y del mundo. Los generadores de la riqueza humana,
los que tenemos la alta responsabilidad de empuñar el
profundo contenido humano de la historia. Porque ser
trabajador es la más alta distinción de un ser humano.
Nuestra palabra y nuestra convocatoria es a la
clase trabajadora en una amplia concepción, como la que
determinó Severo Iglesias: a los trabajadores del campo,
de la industria, de los servicios, a los profesionales, a los
que trabajan por su cuenta, a los trabajadores jubilados,
que ya aportaron su cuota de esfuerzo y pueden contribuir
con su larga trayectoria y, desde luego, a los estudiantes,
trabajadores en formación, que han de asumir las tareas
del presente y el futuro. Ellos, al margen de si tienen o no
empleo (formal, informal o precario) son los que sustentan
la acción humana constitutiva: el trabajo.
4
Severo Iglesias, Comunicado, Inédito (26 de noviembre del 2016).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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41

�Herencia y legado de Severo Iglesias

Porque, “debemos tener presente: ayer, hoy y
siempre, el trabajo ha sido, es y será la fuente principal de
la vida social. Su liberación es la necesidad más urgente de
nuestro tiempo, sólo así el mundo y la humanidad podrán
sacudirse la opresión y la miseria”.5 Son los trabajadores
los responsables de la herencia y legado de la obra y la
militancia de Severo Iglesias.
1. Herencia, legado
Todo debe estar prevenido
para despedirse cuando ha
agotado las posibilidades
que marcan las líneas de su
consumación total.
Severo Iglesias. 6

Los términos: herencia, más allá de su origen en el latín
tardío hereditare, que hace referencia a los bienes materiales
que se reciben por disposición testamentaria, también
proviene del latín haerentia, que es propiedad, pero no
en su acepción común, sino en el sentido de aquello que
permanece adherido o fijo; legado, por su parte, proviene
del latín legare que es enviar con un encargo, confiar. Se
relaciona con legere (de donde proviene leer) y que es
reunir, recoger, coger, elegir, escoger, examinar, reconocer.
Finalmente remite a leg- que es reunir y da pie a ley con el
probable sentido implícito de colección o reunión de reglas.
Cuando una existencia es fecunda, hay algo que
permanece adherido al mundo y a los que le sobreviven y
5
Severo Iglesias, “Manifiesto del Socialismo Nuevo,” en Socialismo Nuevo, no. 3 (2008): 3.
6
Severo Iglesias, “De la universidad a la República del Saber y la Cultura.
Manifiesto,” en Obras completas. Tomo VII (Morelia: Morevallado, 2011), 1223.
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por tanto significa el encargo, la tarea que nos ha confiado
aquel que parte. Esa tarea es compleja, pero, como se
ve, es recoger, reunir esa obra, elegir, escoger, examinar
y reconocer; palabra de alto contenido filosófico, ya
que implica (en palabras de Severo Iglesias), contrastar
“el objeto real, el pensar y la acción (…) El acto de
reconocimiento, más allá de buscar la reconciliación del
mundo y la idea o del hombre y su destino, es el encuentro
de la identidad, la contradicción y la asimetría entre la
naturaleza, la humanidad y el mundo. Y tal es la base de
toda mediación posible.”7
Asumir ese legado y esa herencia es la tarea.
Más allá de saber que la desaparición física provoca, o
apologías oportunistas o denuestos ocasionales. La justa
valoración y amplia difusión de la obra y militancia de
Severo Iglesias, están por encima de esas contingencias.
Y, desde luego, es una obra que, ante todo, hay que leer y
estudiar. Esta vasta obra se despliega en muy distintas y
variadas líneas, siempre en un terreno de alta profundidad
y alto compromiso. Enumeramos de manera muy general
estas líneas a fin de aportar un panorama aproximado de
las tareas que heredan.
2. La obra filosófica
Evidentemente, la obra filosófica es un eje central del
legado de Severo Iglesias y la complejidad de su aporte
plantea retos muy importantes para el futuro del más alto
pensar humano que la filosofía implica. Tarea de futuras
generaciones interesadas y comprometidas con el pensar
filosófico. Destacamos sus líneas más generales.
Severo Iglesias, “Concepción triádica de mundo,” en Obras completas. Tomo VIII (Morelia: Morevallado, 2016), 19.
7

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Además de la reivindicación de la filosofía como
ciencia estricta y rigurosa, con valor y contenido propio,
ajena al dogmatismo, el doctrinarismo y el pragmatismo,
se asume como pensamiento reflexivo y crítico con un
compromiso claro con el hombre y su historia, con los
fundamentos de la vida humanizada que son la libertad,
la racionalidad y la praxis. La filosofía es para Severo
expresión de la conciencia de una nación que camina hacia la
libertad mediante el diálogo, es decir, como “comunicación
de conciencias que se abren para dar paso a los nuevos
pensamientos y ponerse a la cabeza del devenir histórico”.8
Con esta concepción filosófica realizó un arduo
trabajo en el desentrañamiento del fenómeno humano de
la conciencia y sus diversos planos y categorías. Es por
ello que dicha temática de la conciencia apareció desde sus
obras más tempranas.9
Con la plena asunción de las condiciones históricas
de su tiempo, penetró en el estudio profundo de las formas
de conciencia ideológicas, develando sus dos contenidos
centrales como “la inversión de los contenidos mentales
respecto a sus objetos y el desconocimiento de las causas
que la propician”.10 Igualmente detectó y determinó sus
cuatro grandes categorías: la enajenación, la alienación, la
mistificación y el fetichismo.
Con base en la reflexión crítica, estos estudios
derivaron en la concepción de la forma de razón que
predomina en el mundo contemporáneo: la razón ficticia
8
Severo Iglesias, “Manifiesto filosófico,” en Obras completas. Tomo I
(Morelia: Morevallado, 2007), 56.
9

Ciencia e ideología, Conciencia y sociedad, entre otras.

10
Severo Iglesias, “La razón ficticia,” en Obras completas. Tomo I (Moreliaa: Morevallado 2007), 898
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y su compleja arquitectura que devela cómo el fetichismo,
“más allá de ser una categoría del pensamiento ideológico,
es un principio (…) una forma de razón que se abre paso
entre las batallas del racionalismo y el irracionalismo a lo
largo de la historia”.11
Todo ello fue culminado en la profunda concepción
de la Dialéctica Triádica, una nueva perspectiva del mundo
humano, con carácter abarcador, dinámico y que integra
y supera críticamente las concepciones de la dialéctica
monádica (materia o idea) y la dialéctica diádica (teoríapráctica, objeto-sujeto, materialismo-idealismo), en un
trenzado complejo que determina, recapitula y media los
tres grandes contenidos, sin los cuales resulta inexplicable
el mundo constituido por la humanidad: lo real, lo noético
o el pensar y lo práxico.
Desarrollando esta nueva concepción, se especificó
cada uno de estos ámbitos en tres grandes obras: Teoría de
la praxis, que desbroza los tres planos de la acción humana:
la práctica, la técnica y la praxis o acción constitutiva;
Dialéctica del pensamiento, que despliega su tres
manifestaciones centrales: el pensar dialéctico, el formal y
el perceptivo-sensorial, y Dialéctica de la existencia, que
desarrolla entre otros temas el despliegue de la existencia
con base en la conciencia, la razón y el pensar noético.
Finalmente, como una cumbre de este pensar, nos queda el
texto Conciencia y Mundo Nuevo, texto imprescindible si
se pretende la transformación de la realidad humana actual.
Es esta una concepción universal que se expresa como
una sabiduría magna o excelente, (desde luego no absoluta
sino en constante devenir), que abarca el pensar triádico e
integra, además de esta triada del mundo (Mundo, Praxis y
11
Iglesias, “La razón ficticia”, 898.
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Pensar) otras dos que se median: la triada de la vida humana
(Vida, Verdad y Valor) y la triada del saber (que se integra
con la Filosofía, la Historia y la Política).
Pero la sistematización triádica no se agota en el
enunciado de esos términos, plantea su interrelación
dinámica, contradictoria y abierta a nuevas configuraciones.
Ese trenzado es factible por tres grandes momentos de dicha
dialéctica triádica: la determinación, la recapitulación y la
mediación.
Desde luego es este sólo un muy apretado resumen
general de la vasta obra que reivindica su pensar filosófico
en múltiples matices. La fuente de la que mana, conjunta:
el devenir de la especie en la historia y las condiciones
específicas de la realidad humana y sus grandes tendencias,
los grandes aportes del pensar filosófico a lo largo de dicha
historia, y las acciones constitutivas de los pueblos y la
humanidad toda, centradas en la acción constitutiva por
excelencia, la política. En palabras de Hegel: “cada cual
es sin más hijo de su tiempo; así también la filosofía es su
tiempo captado en pensamiento”.12
En el trabajo filosófico, el devenir de esta forma
superior de pensar, expresado en las grandes obres de los
grandes pensadores, fueron el punto de referencia. Ninguno
de ellos está ausente y no en un simple ejercicio de erudición
enciclopédica, sino en el sentido profundo de su aporte al
alto pensar humano.
Toda esta riqueza fue transmitida por Severo Iglesias
en distintas instituciones educativas del país, tanto del nivel
medio superior como del nivel superior, pero además, por
medio de cursos, seminarios, exposiciones, etc., con la
plena convicción de que una verdadera labor educativa se
12
G.W.F. Hegel, Filosofía del derecho (Buenos Aires: Claridad, 1968), 35.
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ejerce también fuera de las aulas. Aprovechando todo foro
público que se le abría, ejerció plenamente la labor de un
verdadero maestro.
Conjuntamente con esta tarea educativa, se fueron
perfilando las temáticas que luego serían objeto de sus
obras. Algunas de estas temáticas fueron rescatadas
por los propios estudiantes en grabaciones que, aunque
precarias, constituyeron una gran riqueza y aparecen,
debidamente revisadas en las Obras Completas. Dicha
labor se vio limitada por la patente crisis educativa
actual, que ha colocado a dichos centros de educación al
margen de los grandes problemas de pueblo, la nación y
la humanidad. Finalmente, su obra se desplegó fuera del
ámbito académico, de manera autónoma y alejada de todo
teoricismo o academicismo estéril.
Como quiera, este gran aporte se desarrolló,
atendiendo al sector que consideraba el más importante de
la educación: el estudiantado. Cerramos esta parte con una
cita al respecto:
La Filosofía, tal como se enseña en las escuelas, se
intoxica entre cuatro paredes y pierde su perspectiva
universal (…) [Entendida] como sophía, no es
saber apartado de la vida, es saber teórico que da
validez a toda ideación. Mediada con la acción, la
filosofía es phronesis o sabiduría práxica, que sabe
encontrar las mejores soluciones a los problemas
que son susceptibles de recibir la intervención de
la conciencia y la praxis humanas. Mediada con el
mundo hace germinar la posición responsable ante
todo lo que concierne al ser humano. Por eso no hay
verdadero filósofo fuera de la política.13
13
Iglesias, Concepción triádica de mundo, 17.
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3. El pensar triádico
La fecundidad del pensamiento triádico, con su
fundamentación central, permite percibir la profundidad de
las líneas que ha abierto. Las resumimos para no alargarnos
indebidamente:
•

Una nueva concepción histórica que aborde la
complejidad de mundo histórico, con la recapitulación
de sus momentos y teniendo como centro la praxis, el
pensar generador y la existencia humanizada.

•

Una nueva política, como acción humana constitutiva
por excelencia, basada en nuevos principios, nuevos
fines y nuevas formas de organización.

•

Una nueva existencia basada en la liberación del
trabajo que genere un ser humano libre, culto y
sensible. No un simple cambio económico. Ello
implica que una actitud atenta para esta concepción
no “se convierta en un engaño para los pueblos y
queramos resolver problemas muy complejos con
recetas muy viejas”.14

•

Una nueva sociedad, basada en sus fundamentos
universales, que mantenga vivas las fuerzas
constitutivas, apartadas de autoritarismo; “que funde
nuevos equilibrios y armonías que hagan efectiva la
soberanía que corresponde a la sociedad.

•

Ante todo, una sociedad basada en la liberación del
trabajo y de México.”15

14
Severo Iglesias, “Génesis de la triádica” en Obras completas. Tomo VIII
(Morelia: Morevallado, 2016), 132.
15
Iglesias, “Génesis de la triádica”, 132.
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3. La reflexión social e histórica
Alrededor de un trascendente proyecto (la reconstrucción de
las ciencias sociales), el pensar triádico abre la posibilidad
de una nueva mirada de las ciencias del mundo humano.
Severo Iglesias, comenzando por la precisión de su objeto
de estudio y su epistemología hasta llegar a la elaboración
de una nueva concepción histórica plasmada en la obra El
mundo histórico, sienta las bases para una nueva concepción
del saber sobre el mundo generado por nuestra especie.
El estudio de los aportes y alcances de las distintas
corrientes que en el devenir histórico han contribuido
al examen del mundo social, llevó a la superación de las
limitaciones mostradas por el liberalismo, el positivismo y
el pensamiento marxista, buscando una nueva concepción
que ayudara a la determinación interna de dicha área de la
realidad. Son muchos sus aportaciones en ese sentido.
En primer término, proporciona un nuevo
fundamento el haber develado el eje del mundo humano
que había quedado menos esclarecido a lo largo de la
historia del pensamiento social: la praxis, como acción
constitutiva. En segundo, el esclarecimiento del concepto
de tendencia histórica, que supera la visión positivista
de las leyes naturales como explicación inmutable de un
fenómeno, es un principio básico. En tercero, la develación
de diversas triadas que se despliegan en el mundo histórico:
la triada propiamente histórica (la naturaleza, la cultura
y la civilización), sobre la cual se producen los objetos
humanos con su triple contenido (objetual, subjetual,
accional); la triada de los fundamentos del mundo humano
(la libertad, la racionalidad y la praxis); la de los planos
societarios (natural, civil y político); las tres dimensiones
del sujeto social (persona, individuo, ciudadano); y la triada
del principio de valor que le acompaña (la moral, la ética
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y la cívica); las tres coordenadas del hecho histórico-social
(las condiciones, las situaciones y las circunstancias);
los momentos en los que transcurre el devenir humano
(constitutivo, institutivo y disolutivo), son sólo algunos de
los nuevos conceptos, determinados para la comprensión
del devenir histórico de la especie. En cuarto, la concepción
de la necesaria recapitulación del devenir, es movimiento
necesario para la propuesta de una humanidad distinta. De
esta manera, la Historia es eje que orienta, junto al pensar
filosófico, la acción práxica constitutiva de la política.
De acuerdo con estas propuestas, “La nueva ciencia
social habrá de ser reflexiva, crítica y humanista; capaz
de superar sin transacciones a las concepciones liberales,
positivistas, formalistas y a la ingeniería social.” Así se
constituye en una “racionalidad que impregna la vida social
y que sea condición para la auto-conciencia colectiva e
individual”.16
4. El devenir histórico de la nación mexicana
Apartado especial merece el aporte a una nueva concepción
de la historia nacional, pues hemos perdido a un mexicano
preocupado permanentemente por su nación que declaraba
que todo lo que escribía era inspirado por ese amor “a
México, al que todo debemos”.17 Esta concepción sobre
la historia nacional se expresa en obras como México en
deuda con la libertad18. Ahí se devela cómo, a pesar de los
grandes esfuerzos de la nación desde la independencia, no
16
Severo Iglesias, “Introducción” en Obras Completas. Tomo IV (Morelia:
Morevallado, 2010), 37.
17
Severo Iglesias, “Principios y líneas de acción de La Mueca,” en La Mueca XXX años. Comparecencia (Morelia: La Mueca, 2014), 230.
18
Severo Iglesias, Obras completas (Morelia: Morevalllado, 2010), Tomo
III
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ha sido posible conquistar la verdadera y plena soberanía.
En Estados Unidos despoja a México de la mitad de su
territorio19, se explica con detalle la trascendencia de
ese latrocinio histórico. En textos más recientes, como el
escrito para conmemorar el bicentenario del natalicio de
Benito Juárez (Juárez. Sociedad civil y nación20), se develan
los verdaderos aportes de la generación de la reforma:
la conformación de la sociedad civil y la defensa de la
nación, acosada por las potencias coloniales. En Corrientes
políticas de la Revolución Mexicana21, aborda el sentido de
ese gran movimiento, con los contenidos y las fuerzas que
la hicieron posible y destacando al protagonista central de
esa epopeya: el pueblo trabajador de México.
Y en obras como La formación social surgida de la
Revolución22 o La formación social en la Constitución de
191723 emprende análisis para la develación del devenir
postrevolucionario hasta su descomposición y la apertura
de la actual etapa desnacionalizadora de la nación. Por su
importancia permítasenos mencionar sus principales obras
sobre el tema. Un histórico libro que –hasta donde hemos
podido corroborar– aún circula en algunas organizaciones
de obreros, es Sindicalismo y socialismo en México24, un
acucioso análisis del devenir de la clase obrera mexicana,
19

Iglesias, Obras completas, Tomo III.

20
Iglesias, Obras completas, Tomo III. Hay coedición de Ediciones La
Mueca y Morevallado de 2006.
21
VV. AA., La Revolución Mexicana, perspectiva histórica (Morelia: Morevallado, 2009).
22

Iglesias, Obras completas, tomo III.

23
En prensa. Severo Iglesias, La formación social en la Constitución de
1917 (Morelia: La Mueca/Morevallado, 2017); En Obras completas, tomo X.
24
Hay varias ediciones. Severo Iglesias, Sindicalismo y socialismo en México (México: Grijalbo, 1970); (Morelia: Morevallado, 2013); y Obras completas.
Tomo III (Morelia: Morevallado 2010).
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señalando con valentía sus alcances, límites y tareas
históricas pendientes.
Otros textos los dedicó al análisis del sentido de
la época postrevolucionaria. Tal es el caso de estudios
puntuales y esclarecedores del devenir de México como
Cuestiones agrarias de México o Trabajo asalariado
y capital en México25. En relación con el devenir más
reciente de México, a partir de la incorporación del país
al carro neoliberal de Estados Unidos y las corporaciones,
que significa el fin de la era postrevolucionaria y la apertura
de la actual etapa desnacionalizadora, destaca La batalla
de México26 y El México Nuevo27, además de una amplia
colección de documentos políticos de los cuales hablaremos
en su momento.
Destacamos dos tesis centrales en el análisis del
devenir de México. La existencia de una clase burguesa con
carácter parasitario, que impide que el país esté a la altura
de sus tareas históricas, y el particular devenir de la nación
que, ante esta característica de clase y el vacío que genera,
configuran un devenir en el que es el estado nacional el que
asume la tarea histórica de generar a la clase y al México
capitalista. Un estado que, por un lado, conforma a su clase,
a diferencia de los análisis clásicos europeos, mientras
que, por otro lado, se manifiesta la tragedia de una clase
trabajadora alienada, la cual, a pesar de sus heroicas luchas,
no ha logrado reconocerse como clase llamada a empuñar
el destino de la nación.

25

Iglesias, Obras completas, Tomo III.

26
Severo Iglesias, “La batalla de México,” en Cuadernos Latidos de nación
(Morelia: La Mueca, 1995); en Obras completas, tomo III.
27
Severo Iglesias, El México Nuevo (Morelia: La Mueca, 1999); (Morelia:
Morevallado, 2006); en Obras completas, tomo III (selección).
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5. La educación, la universidad y los estudiantes
Con el pleno convencimiento de la importancia social de
la función educativa y ejerciendo una crítica profunda al
estado actual de la educación en México y en el mundo,
Severo Iglesias develó bases claras para la refundación
de la educación. Evocamos algunas centrales. Propone
deslindarse de la educación utilitaria, supeditada a la
formación de cuadros para la planta productiva que
atenta contra la formación integral, crítica, humanista y
comprometida con el pueblo, la nación y la humanidad,
desintegrando la estructura del sujeto humano.
Asimismo, postula una nueva educación que tenga
como ejes:
•

Propiciar el despliegue de las formaciones interiores
de sujeto, ya que es en ese complejo tejido de aptitudes,
facultades, habilidades y destrezas, en donde anidan
las bases para el despliegue del pensar y la acción que
constituyen la realidad del mundo.

•

Estimular la autogestión, el pensamiento crítico, libre
y autónomo, como fundamento para la comprensión
de la realidad existente y la acción constitutiva del
futuro trabajador.

•

Fomentar la responsabilidad con el trabajo, la nación
y la humanidad, desplegando los valores intelectuales,
estéticos, sociales, ambientales y políticos.

Por otro lado, la participación plena en el movimiento
estudiantil, permitió al autor abordar las líneas generales
sobre el carácter y papel del estudiantado. Así, por ejemplo,
su caracterización como parte de la clase trabajadora
en formación. El estudiantado es en efecto un sector
social particular de la vida nacional que no participa
en la producción directa, lo cual limita su capacidad de
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incidir, pero le permite una autonomía para convertirse
en vanguardia del pensar crítico y propositivo del pueblo
y la nación, para la resolución de problemas económicos,
ecológicos, sociales y políticos. Como consecuencia de
ello, contribuye a la soberanía científica y tecnológica de
México. De lo anterior se sigue la necesidad de que el
estudiantado conquiste su autonomía de pensamiento y
acción.
Ese mismo estudiantado debe, en consecuencia,
unirse a la fuerza constitutiva de los trabajadores, con
la finalidad de aportar a la transformación histórica,
para lo cual requiere contribuir a la constitución de una
organización propia de los trabajadores que impulse la
transformación histórica del pueblo y la nación mexicana.
Por tal motivo, Severo Iglesias consideró que es deber del
estudiante “abrir su conciencia y contribuir a iluminar el
mundo con su pensamiento. Su brújula, en todo caso, es
la misma que la liberación del trabajo en general.”28 Para
ello, el estudiantado debe luchar por una universidad con
fines propios y que afronte las necesidades del pueblo, la
nación y la humanidad, así como por la conquista de sus
propios derechos al lado de los derechos universales hoy
fragmentados y que no reconocen los de los estudiantes.
Por su parte, el estado y devenir de la educación
universitaria fue una preocupación temprana en Severo
Iglesias, que se tradujo en militancia estudiantil plenamente
comprometida y en una labor como maestro y funcionario
universitario. Desde esa trinchera, Severo Iglesias abordó
una crítica radical al sentido que ha cobrado la universidad
en el mundo actual, deslindándose de las posiciones que
sitúan a la universidad como un apéndice de las industrias
28
Severo Iglesias, “Desmitificar al México 68,” en Obras completas. Tomo
VII (Morelia: Morevallado, 2011), 1178.
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privadas nacionales y extranjeras, atentando contra su
universalidad. Para él, “La universidad debe ser resguardo,
impulso, innovación y generación de cultura, pensamiento
teórico, científico y técnico”29, y la educación universitaria
debe asumir un profundo compromiso con el pueblo, la
nación y la humanidad. No hay duda, también ha partido
un importante líder universitario. Abundantes artículos,
documentos y textos abordan esta temática de preocupación
permanente.
6. Otros grandes aportes
Una concepción filosófica sistemática y con ojo atento al
devenir histórico, no puede sino ser abarcadora. De ahí
que destaquen, también, obras referentes a la ciencia y la
tecnología, la metodología en su más amplio y profundo
sentido. Sus reflexiones sobre el arte, la cultura y un aporte
especialmente importante con referencia a los valores,
desarrollado en su obra Valores y sociedad30.
7. La reflexión, la militancia política y la
propuesta política
Más allá de la breve reseña de una obra de amplio calado
y que llega por el momento a la edición de diez tomos de
obras, editadas por Urso Silva a la cabeza de Morevallado
Editores, hoy ante la partida de maestro y su editor,
resaltamos su herencia y legado en el plano de la reflexión,
la militancia y la propuesta política, como decíamos al
principio, teniendo como principal interlocutor a la clase
29
Severo Iglesias, “Manifiesto. De la universidad a la República del saber
y la cultura,” en Obras completas. Tomo VII, 1221.
30
Severo Iglesias, Valores y sociedad (México: Tiempo y Obra, 2000); en
Obras completas, tomo III.
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trabajadora de México, América Latina y la humanidad
toda. La reflexión crítica como punto de partida de la
propuesta de acción política implicó abordar dicha temática
con nuevos conceptos y partiendo de la reivindicación de la
teoría política, tan despreciada por el pragmatismo político
en boga. La transformación histórica que requiere el actual
momento, implica un pensar profundo que ilumine una
acción constitutiva profunda. Y dicha acción constitutiva
es la praxis, es decir, la política. Deslindar el concepto
profundo de la política, por tanto, era central para plantear
a los trabajadores el sentido de su acción histórica.
En este sentido, además de las observaciones hechas en
la Teoría de la praxis31, Severo Iglesias abordó el tema en
dos textos. Uno de carácter divulgativo (La lucha política.
Por la soberanía nacional y popular de México32) y otro de
carácter amplio y formativo, Praxis y teoría política33. Los
aportes de Severo Iglesias al pensamiento y la acción políticos se centran en un destinatario: los trabajadores. ¿Por
qué? Por el convencimiento de que es el trabajo la acción
que constituye el mundo. Este tema se aclara plenamente en
Del control a la liberación del trabajo34.
El tercer término planteado por la concepción triádica
(al lado del pensar y la acción) involucrado en cualquier
planteamiento de transformación histórica (si no es que el
primero, en realidad) es el devenir de la Historia, de la rea31
Severo Iglesias, Teoría de la praxis (Morelia: Morevallado, 2004); en
Obras completas (Morelia: Morevallado, 2010), tomo IV.
32
Severo Iglesias, “La lucha política. Por la soberanía nacional y popular
de México,” en Cuadernos Latidos de nación (Morelia: La Mueca, 1995).
33
Severo Iglesias, “Praxis y teoría política,” en Obras completas (Morelia:
Morevallado, 2008), tomo II; se publicó además una edición especial para el
seminario de la Jornada Triádica, por Morevallado, en 2016.
34
Severo Iglesias, “Del control a la liberación del trabajo,” Obras completas (Morelia: Morevallado, 2016), tomo IX.
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lidad constituida. Además de los aportes sobre la particularidad del devenir de México como nación, que ya hemos
mencionado, la propuesta política implicó una recapitulación de la última etapa del devenir histórico global. Esta
reflexión se hizo en el momento mismo en que el cambio
histórico se iba haciendo presente.
Resultado de esta reflexión –iniciada con los cambios
ocurridos en la URSS, a partir de la llegada de Mijaíl Gorbachov, la caída del muro de Berlín y, sobre todo, de la
desaparición formal de la Unión Soviética en el 91– fue el
texto La tragedia del socialismo35, el cual significó el deslinde de ese sistema, dando cuenta de su incapacidad para
abrir otra historia y plantear algo nuevo. El eje del sistema
socialista quedó develado: el control.
Pero no bastaba con deslindarse, era importante tratar de aportar a una posible nueva historia. Toda esta reflexión se fue concretando en la propuesta de un socialismo nuevo. Como toda nueva propuesta se fue abriendo
paso con la reflexión. Los textos El socialismo nuevo36,
Del socialismo de control al socialismo nuevo37, La praxis
estratégica del socialismo nuevo38, finalmente se concretan en una nueva propuesta expresada en el Manifiesto del
Socialismo Nuevo39.

35
Severo Iglesias, La tragedia del socialismo (Morelia: La Mueca, 1991); en
Obras completas (Morelia: Morevallado, 2008), tomo II.
36
Severo Iglesias, El socialismo nuevo (Morelia: La Mueca, 2004); en
Obras completas, tomo II.
37
Severo Iglesias, Del socialismo de control al socialismo nuevo (Morelia:
Morevallado, 2007); en Obras completas, tomo II.
38
Severo Iglesias, La praxis estratégica del socialismo nuevo (Morelia: Morevallado, 2006); en Obras completas, tomo II.
39
Severo Iglesias, “Manifiesto del socialismo nuevo,” en Periódico Socialismo Nuevo, no. 3 (2008).
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Esta propuesta del socialismo nuevo se centra en principios que tienen como eje a la socialidad, fundamento de la
historia. De esta manera, Severo Iglesias sostuvo un socialismo obrerista, democrático, moderno y humanista. Veamos en qué consisten cada uno de ellos.
•

Obrerista, es decir, que tiene como centro “al
constructor del mundo”, el trabajador, creador de la
obra social que constituye el mundo y la historia.

•

Democrático, pues se centra en la soberanía
democrática de los Consejos Populares y que abarca
el plano institucional, la democracia económica y la
política, concibiendo “la democracia como forma de
vida y como representación social.”

•

Moderno, esto es, “… ajeno al estatismo, al populismo,
al clientelismo y al parasitismo social”. Además
de ello, deberá tener como bases a la tecnología
contemporánea, a la “planta laboral tecnificada
y profesionalizada”, con “medios modernos para
elevar la eficiencia, la productividad”, y deberá ser
“compatible con la justicia social para solventar
las necesidades civiles, nacionales y públicas, así
como generar la condición para el surgimiento de
necesidades humanizadas.”40

•

Humanista, “Porque tendrá por guía el cumplimiento
de los altos fines de la especie humana: la dignidad,
la justicia y la libertad (…) la praxis constitutiva
del mundo nuevo; (…) la dignidad de todos y cada
quien dando garantías a los derechos humanos (…)
Su orientación será tratar al hombre como un fin con
validez en sí mismo, que impregne la vida social con

40
Iglesias, Manifiesto del socialismo, 16.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

los valores estéticos, morales, éticos, intelectuales y
cívicos.”41
De esta reflexión y propuesta histórica universal, atento
siempre al devenir de la nación y del pueblo de México,
Severo Iglesias esbozó las propuestas para la transformación histórica de México. Del planteamiento hecho por algunos participantes cercanos de elaborar un manifiesto a
la nación, se derivó en un texto central: El México Nuevo.
República democrática de los trabajadores.
Tomando como eje la historia reciente en tres grandes
planos universales: el devenir del capitalismo contemporáneo, el del socialismo de control y la historia reciente de
México– incorporado al carro neoliberal– se trató de aportar a la elaboración de una Plataforma general de lucha de
los trabajadores de México.
Finalmente, y con el fin de convocar a grupos de trabajadores a la reflexión y la organización, con la colaboración
de los primeros Consejos Populares, se editaron los textos:
Tres principios del México nuevo y Plataforma del México
nuevo42, en los cuales están las propuestas para la discusión
y resolución que la clase trabajadora debe asumir y decidir
para una propuesta de acción transformadora.
Hacemos este breve recuento, plenamente conscientes
de la dificultad de resumir una obra de la importancia y
profundidad de la que deja nuestro querido maestro y compañero, pero lo hacemos con la intención consciente de asumir su herencia y su legado y de invitar a quienes no conocen dicha obra a acercarse, nutrirse y comprometerse con
ese legado que es ante todo, una profunda reflexión sobre
41

Iglesias, Manifiesto del socialismo, 17.

42
Severo Iglesias, “Plataforma del México nuevo,” en Periódico Socialismo
Nuevo (2013); en Obras completas, tomo IX.
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

el devenir humano contemporáneo, de nuestros pueblos y
de nuestra nación. Ajenos a la intención de mitificar, esperamos ser modestos seguidores de este gran mexicano. ¡Por
la liberación del trabajo, como eje de una nueva historia!
Bibliografía
Engels, Federico. “Discurso ante la tumba de Marx.” en
Carlos Marx y Federico Engels. Obras escogidas. Tomo
III. Moscú: Progreso, 1978.
Hegel, G.W.F. Filosofía del derecho. Buenos Aires:
Claridad, 1968.
Iglesias, Severo. Comunicado. Inédito, 26 de noviembre
del 2016.
Iglesias, Severo. “Concepción triádica de mundo.” en
Severo Iglesias. Obras completas. Tomo VIII. Morelia:
Morevallado, 2016.
Iglesias, Severo. “Del control a la liberación del trabajo.”
en Severo Iglesias. Obras completas. Tomo IX. Morelia:
Morevallado, 2016.
Iglesias, Severo. Del socialismo de control al socialismo
nuevo. Morelia: Morevallado, 2007.
Iglesias, Severo. “De la universidad a la República del
Saber y la Cultura. Manifiesto.” en Severo Iglesias. Obras
completas. Tomo VII. Morelia: Morevallado, 2011.
Iglesias, Severo. “Desmitificar al México 68.” en Severo
Iglesias. Obras completas. Tomo VII. Morelia: Morevallado,
2011.
Iglesias, Severo. El México Nuevo. Morelia: La Mueca,
1999.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 37-62

�Herencia y legado de Severo Iglesias

Iglesias, Severo. El socialismo nuevo. Morelia: La Mueca,
2004.
Iglesias, Severo. “Génesis de la triádica.” en Severo Iglesias.
Obras completas. Tomo VIII. Morelia: Morevallado, 2016.
Iglesias, Severo. “Introducción.” en Severo Iglesias. Obras
completas. Tomo IV. Morelia: Morevallado, 2010.
Iglesias, Severo. “La batalla de México.” en Cuadernos
Latidos de nación. Morelia: La Mueca, 1995.
Iglesias, Severo. La formación social en la Constitución de
1917. Morelia: La Mueca/Morevallado, 2017.
Iglesias, Severo. La lucha política. Por la soberanía
nacional y popular de México. Cuadernos Latidos de
nación. Morelia: La Mueca, 1995.
Iglesias, Severo. La praxis estratégica del socialismo
nuevo. Morelia: Morevallado, 2006.
Iglesias, Severo. “La razón ficticia.” en Severo Iglesias.
Obras completas. Tomo I. Morelia: Morevallado, 2007.
Iglesias, Severo. La tragedia del socialismo. Morelia: La
Mueca, 1991.
Iglesias, Severo. “Manifiesto del Socialismo Nuevo.” en
Socialismo Nuevo, No. 3 (2008).
Iglesias, Severo. “Manifiesto. De la universidad a la
República del saber y la cultura.” en Severo Iglesias. Obras
completas. Tomo VII. Morelia: Morevallado, 2011
Iglesias, Severo. “Manifiesto filosófico.” en Severo Iglesias.
Obras completas. Tomo I. Morelia: Morevallado, 2007.
Iglesias, Severo. Obras completas. Tomo III. Morelia:
Morevalllado, 2010.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 37-62

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�Herencia y legado de Severo Iglesias

Iglesias, Severo. Obras completas. Tomo X. En prensa.
Iglesias, Severo. “Plataforma del México nuevo.” en
Periódico Socialismo Nuevo, 2013.
Iglesias, Severo. “Praxis y teoría política.” en Severo
Iglesias. Obras completas. Tomo II. Morelia: Morevallado,
2008.
Iglesias, Severo. “Principios y líneas de acción de La
Mueca.” en La Mueca XXX años. Comparecencia. Morelia:
La Mueca, 2014.
Iglesias, Severo. Sindicalismo y socialismo en México.
México: Grijalbo, 1970.
Iglesias, Severo. Teoría de la praxis. Morelia: Morevallado,
2004.
Iglesias, Severo. Valores y sociedad. México: Tiempo y
Obra, 2000.
VV. AA. La Revolución Mexicana, perspectiva histórica.
Morelia: Morevallado, 2009.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 37-62

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�Dossier

Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo1
Basic concepts of New Socialism
Concepts fondamentales du Nouveau Socialisme
Josué Zalapa2
Felipe Oregón3

1
El texto Conceptos fundamentales del socialismo nuevo concentra y sintetiza algunos de los conceptos que conforman la teoría política propuesta por
el filósofo Severo Iglesias.
El presente trabajo es resultado del diálogo y acuerdos que se tuvieron con el
filósofo en el año de 2019 y como una forma de hacer llegar los planteamientos
del socialismo nuevo a los trabajadores de una manera más concreta y esencial.
De ahí su estilo como un compendio de paráfrasis, donde la obra y el filósofo
expresan sus planteamientos y reflexiones por sí mismos.
Consideramos importante culminar este trabajo en agradecimiento a las diferentes aportaciones hechas por parte del maestro, compañero y amigo Severo
Iglesias, al Consejo de Educación Artículo 3º Constitucional. Y como una acción de militancia en la difusión del pensamiento y obra del filósofo.
2

Subsistema de Educación Básica en Michoacán, Morelia, México.

3
Subdirección General de Educación Secundaria de la Secretaría de
Educación de Michoacán,
Morelia, México.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Resumen
El presente artículo sintetiza algunos aspectos de la propuesta
del Socialismo Nuevo de Severo Iglesias. Se inicia con el
reconocimiento de que una conciencia ideológica es condición
para la liberación de las condiciones de explotación que viven
muchos trabajadores. Por ello es preciso abordar las distintas
formaciones de la conciencia ideológica. Estas formaciones son
la enajenación, la fetichización, la mistificación y la enajenación.
En seguida, se expone la situación actual de los trabajadores, tal
como fue considerada por Severo Iglesias, desarrollando algunas
nociones fundamentales para su comprensión. Finalmente, se
proponen algunas consideraciones para una praxis política que
permite a los trabajadores una emancipación profunda, liberada
de la conciencia ideológica. Para ello se desarrollan algunos
conceptos, como el de soberanía, libertad, militancia, que
permiten, de acuerdo con Severo Iglesias, realizar una praxis
política liberadora acorde con la propuesta del Socialismo Nuevo.

Palabras clave
Severo Iglesias, socialismo, ideología, trabajador

Abstract
This article synthesizes some aspects of the proposal of the New
Socialism of Severo Iglesias. It begins with the recognition that
an ideological conscience is a condition for liberation from
the exploitative conditions that many workers experience. For
this reason, it is necessary to address the different formations
of ideological consciousness. These formations are alienation,
fetishization, mystification, and alienation. Next, the current
situation of workers is exposed, as it was considered by Severo
Iglesias, developing some fundamental notions for their
understanding. Finally, some considerations are proposed for a
political praxis that allows workers a deep emancipation, freed
from ideological consciousness. For this, some concepts are
developed, such as sovereignty, freedom, militancy, which allow,
according to Severo Iglesias, to carry out a liberating political
praxis in accordance with the proposal of the New Socialism.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Key words
Severo Iglesias, socialism, ideology, worker

Résumé
Cet article synthétise quelques aspects de la proposition du
Nouveau Socialisme de Severo Iglesias. Il commence avec la
reconnaissance qu’une conscience idéologique est une condition
pour la libération des conditions d’exploitation qui vivent de
nombreux travailleurs. C’est pourquoi il faut aborder les différents
formations de la conscience idéologique. Ces formations sont
l’aliénation, la fétichisation, la mystification et l’aliénation. On
expose ensuite la situation actuelle des travailleurs, telle comme
elle a été considérée par Severo Iglesias, en développant quelques
notions fondamentales pour leur compréhension. Finalement,
quelques considérations sont proposées pour une praxis politique
qui permet aux travailleurs une émancipation profonde, libérée
de la conscience idéologique. Pour cela quelques concepts
sont développés, comme celui de souveraineté, de liberté,
de militance, qui permettent, en accord avec Severo Iglesias,
réaliser une praxis politique libératrice conforme à la proposition
du Nouveau Socialisme.

Mots clés
evero Iglesias, socialisme, idéologie, travailleur

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

La conciencia ideológica
El conocimiento y reconocimiento de que existe una
conciencia ideológica en los trabajadores y la sociedad de
que forman parte es un primer paso para la liberación del
trabajo. Tal como ha sucedido en el pasado, la dominación de
la conciencia se ha hecho imponiendo de manera represiva
diferentes contenidos como el religioso, político, militar o
social. Ahora, se conforma esa conciencia ideológica con
otros elementos propios de nuestro tiempo como la imagen,
el consumismo, la visión cosificada de lo social, entre otros,
pero el resultado es el mismo: una conciencia ideológica.
La conciencia ideológica se caracteriza por ver la
realidad invertida: “si en toda ideología –dicen Marx
y Engels en La Ideología Alemana- los hombres y sus
relaciones aparecen invertidos como en una cámara oscura,
este fenómeno responde a su proceso histórico de vida,
como la inversión de los objetos al proyectarse sobre la
retina responde a su proceso de vida directamente físico”.4
La característica de un pensamiento ideológico
consiste en que “el hombre ve las cosas desde el sitio que
ocupa en la sociedad y la ‘toma de conciencia’ es limitada
por las condiciones materiales. Pero las fuerzas objetivas
que lo mueven a formar tal concepción y a sostenerla
permanecen ignoradas y allí radica la esencia de la
concepción ideológica”.5
En la concepción del socialismo nuevo se han
identificado distintas formaciones de la conciencia
ideológica como: enajenación, fetichización, mistificación
y alienación. Todas estas formaciones de la conciencia
4
Karl Marx y Frederic Engels, La ideología alemana, en Severo Iglesias,
Ciencia e ideología, (Monterrey: UANL, 1972), 99.
5
Marx y Engels, La ideología alemana, 99-100.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

ideológica han contribuido al control y dominio de los
trabajadores, anulando su aptitud de conocer y reconocer la
realidad en que se encuentra.
1. Enajenación
En el socialismo nuevo el problema de la conciencia
enajenada requiere un análisis serio y profundo, pues sólo
así se puede generar una organización de la conciencia, lo
cual es una condición para despertar las fuerzas sociales
que llevarán a la liberación del trabajo.
La enajenación consiste en la pérdida del ser propio del
hombre y es expresada en la clase proletaria como “la existencia
de una masa de la humanidad absolutamente desposeída”, del
proletariado que representa a la inhumanidad”.6
Así, “la actividad enajenada es forzada, desintegrada
y sometida a los medios de producción y la propiedad”.7 La
pérdida del sentido del trabajo como actividad edificante de
la humanidad ha quedado atrás.
2. Fetichización
Otro de los problemas que presenta la clase trabajadora es
la fetichización de la conciencia. Más allá de la enajenación
del trabajo hay que tener presente que los productos o mercancías son generadas por el mismo trabajo del ser humano.
Sin embargo, si no se les da su valor en el trabajo estos productos adquieren un valor en el capital, pero desvalorizado
en la funcionalidad, es decir, los objetos adquieren y esconden una relación de poder, ostentación, rivalidad, deseo,
6
34.

Severo Iglesias, El socialismo nuevo, (Morelia: Ed. La mueca, 2004), p.

7
Ibíd.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

67

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

etc., generando en ellos una funcionalidad que determina la
fantasía del sujeto y moldea una imagen deforme del sujeto.8 El fetichismo, en la época contemporánea, ha adoptado
una característica particular: los objetos que se recubren
en la cosificación son despojados de su significado y valor
propios, perdiendo su dignidad para volverse un medio.9
Con este carácter de la fetichización se renuncia a la
autodeterminación (patente en el mundo contemporáneo en
todos sus rubros: sexualidad, sentimientos, mercancías cotidianas, valores, educación, acciones, ciencia, etc.). Hace
opaca su realidad y neutraliza su capacidad racional.
La conciencia fetichizada es un fenómeno de la actualidad, la imagen sustituye la relación de sujeto con la
realidad y consigo mismo. Aquí el proceso activo de la conciencia es suspendido, la imagen o la idea fetichista subsumen toda la realidad, generando representaciones míticas
de ésta. La fantasía invade a la conciencia que toma a la
imaginación como realidad.
Con la propuesta del socialismo nuevo se considera
que “concomitantemente, el proceso empuja hacia la formación de una conciencia fetichizada cuando el intercambio de productos de ésta se calcula con base a una idea universal que resume todos los valores de cada una de ellas.
Así como el dinero es la forma fetichista de la sociedad que
acaba por dirigir el proceso económico como representación del mismo, la representación de la conciencia (de la
que se ha anulado la actividad y su nexo experiencial con
la realidad) cobra forma de fetiche. La fetichización de la
conciencia en la “cultura de la imagen” consumista es su
expresión universal”.10
8

Severo Iglesias, La razón ficticia, (Morelia: IMCED, 1994), 317.

9

Iglesias, La razón ficticia, 318.

10
Severo Iglesias, Conciencia y sociedad, (México: Ed. Tiempo y obra,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
68
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

3. Mistificación
En este concepto de la mistificación no sólo el sujeto en su
pensar se distorsiona sino también en sus formas de hacer:
“genera necesidades “falsas”, resultado del fomento del
consumo por la economía del capital y la publicidad… y
orientan el sujeto hacia el mundo artificial e imaginario”.11
Aquí se busca al objeto, pero velado y trasfigurado
por la fantasía e idealizado en el vacío que permite llenarlo
de cualquier atributo, separándolo de la vida real.
En la época contemporánea la forma mercantil
del pensamiento genera una conciencia mistificada. La
manipulación es su principal instrumento como si fuese
una especie de llave mágica a todos los problemas. La
conciencia mistificada llega a ver su propia experiencia
como ajena, como no siendo ella misma.
Con un movimiento mistificado de las mercancías:
la voluntad como asunción de la situación económica de
los sujetos en el movimiento de la propiedad presupone la
conciencia sometida a las formas de la lógica de apropiación,
surgen puntos de fractura en la mediación entre la realidad
y la conciencia, importando más la representación que la
constitución.
Aquí el hombre pierde el control por los objetos y el
mundo que construye llega a volverse en su contra. El más
claro ejemplo es el misticismo religioso: el hombre ha creado
la religión, el hombre ha ideado a los dioses y después se ha
sometido a ellos. Los hombres sostienen posturas y actitudes
mistificadas cuando no saben lo que hacen, con posturas cínicas
se sostiene que no se tiene ninguna culpa de los crímenes, la
1981), 208.
11
Iglesias, La razón ficticia, 319.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

opresión, la miseria y la injusticia de estos tiempos; porque los
que hacen la historia son la especie humana con las tendencias
y fuerzas que laten en su constitución, pero cuando omiten
que se incide en la historia o que la historia es ajena a sus
propósitos surge la mistificación; una mistificación que influye
en el devenir societario.
Cuando se cree que hay leyes en la historia de la
sociedad humana, independientes de manera absoluta en el
hombre, y sobre las cuales el hombre no puede hacer nada,
eso es mistificación.
4. Alienación
La alienación tiene su fundamento en la velación de la
conciencia: es la ficción, el antimundo, lo irreal, el deseo
distorsionado, inversión de la realidad, donde el ser es
despojado de su pensar, de su hacer y de su constitución,
creando un ser alienante.12
Con la alienación el sujeto tiene una energía
compensatoria contra el vacío, puede soportar los trabajos y las
peripecias del capital, pero no se sabe dueño de su creación y
se convierte en un autómata en todos los sentidos impidiendo
su constitución política. En este sentido la conciencia llega a
ver su propia experiencia como ajena, “como no siendo ella
misma” el sujeto se conduce al extrañamiento de sí mismo y de
su propia experiencia. Aquí se funda la alienación que hace a
la conciencia no ser lo que es como relación con la realidad.13
El sujeto alienado se escinde interiormente entre su conciencia
concreta producto de la experiencia y la conciencia exterior
introyectada, así congela su actividad consciente.
12

Ibíd., 348.

13
Severo Iglesias, Conciencia y sociedad, en Severo Iglesias, Obras. Tomo
V, (Morelia: Morevallado/UMSNH, 2010), 1335-1336.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

La cosificación de las relaciones sociales presupone la
cosificación de las personas, la relación social, que involucra
a la conciencia, es condición de posibilidad de la cosificación
de los objetos. Las formas que convierten a los productos
del trabajo en mercancías se constituyen en formas mentales
aceptadas por la sociedad. Así el poseedor de una mercancía
puede apoderarse de la del otro por voluntad de éste,
desprendiéndose de la suya propia. Ahí radica su alienación.
Para el socialismo nuevo la alienación se puede
definir como el simple hecho de creerse o volverse otro, es
decir, cuando no se tiene claro cuál es su ser real. Implica
un desfasamiento entre su conciencia y su ser real y,
constituyen una alienación tanto social como personal.
La alienación afecta la esencia íntima de un hombre
al alterar el sentido y la dirección de la conciencia a través
de la asunción de la enajenación. En la alienación el hombre
se piensa de una manera distinta a la que en realidad es;
su vida trascurre, pues, entre dos fuerzas: la conciencia
que jala en contra de lo que es, y su existencia real que
se impone contra su voluntad. Ello puede darse de manera
personal, en grupo o clase social.
Situación actual de los trabajadores
La existencia de nuevas tecnologías, grandes corporaciones
planetarias y una clase supranacional, determinan en gran
medida la movilidad económica y social de los trabajadores.
Por esto es necesario un análisis y reflexión profundos
sobre la situación actual de los trabajadores, porque a
partir de ahí surgirá la pauta para organizar la conciencia
y comprender el lugar que se ocupa en lo social como
trabajador, y de ahí partir a la organización de la clase
trabajadora que ahora se constituye por “operarios, técnicos
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

y profesionales de la agricultura, la industria y los servicios,
y es inseparable de la tecnología, la economía, la educación,
el estado y derecho. Su liberación, por tanto, sólo es posible
cambiando las condiciones generales de vida”.14
1. Trabajo
Deriva de TRABAJAR, ´sufrir´, ´esforzarse, procurar
por´.15
El concepto de trabajo es fundamental para los
planteamientos del socialismo nuevo, en tanto que es
considerado como la actividad que ha dado origen al ser
humano y el mundo construido por éste. Para el socialismo
nuevo “el trabajo ha sido, es y será la fuente principal de la
vida social”.16
A pesar de la importancia que ha tenido el trabajo
para el género humano porque ha contribuido a desarrollar
sus aptitudes, facultades, habilidades y capacidades, con el
devenir histórico del trabajo se ha ido perdiendo su función
constituyente para satisfacer desde las necesidades básicas
de los trabajadores y, sobre todo, el de dar un sentido propio
a su existencia. Fue así como en la etapa del industrialismo
“con el sindicalismo naciente, el trabajo redujo sus
pretensiones y se contentó con venderse a mejor precio. Tal
organización gira atrapada en las órbitas del mercado y el
capital”.17

14
Severo Iglesias, “Manifiesto del socialismo nuevo”, Socialismo Nuevo,
No. 3 (2008), 13.
15
Joan Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana,
(España: Ed. Gredos, 2000), 577.
16

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 3.

17
Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 4.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

“El movimiento obrero abandonó la acción política
y la lucha por la transformación histórica para vivir al
día y naufragar en la fatal espiral salario-precio. La lucha
sindical pasó a ser un factor de la economía”18 y, de igual
manera, “el salario se volvió un dato para la planeación y el
trabajador un factor de ingreso-consumo”.19
El capitalismo se ha ido adaptando y reconfigurando
para apropiarse del producto de los trabajadores, al grado
de “quien posee, no trabaja; quien trabaja no posee medios
de producción; quien proyecta la idea o el plan domina el
proceso, quien aporta el esfuerzo no participa en la idea y
el control”.20 Se tiene como única finalidad generar nuevas
formas de organización del trabajo y, junto con ello, elevar
la productividad y la ganancia.
En este contexto, el socialismo nuevo considera
que “el trabajo es la base de la vida social, él debe regir la
existencia y a él deben remitirse los avances de la historia,
para darle la capacidad de ser el rector de la nueva vida
sobre la tierra: justa, libre y racional”.21 En este sentido,
el socialismo nuevo “no tiene por finalidad la simple
elevación de vida, sino la transformación de las formas de
vida en el sentido de la humanización; que contengan una
realidad a imagen y semejanza del hombre, que fomenten
la autoconciencia y la realización libre de las tendencias del
sujeto y que propicien la capacidad constructiva del mundo,
no sólo la actividad de producir bienes”.22

18

Ibíd.

19

Ibíd., 5.

20
Severo Iglesias, La tragedia del socialismo, (Morelia: Ed. La mueca,
1991), 17.
21

Severo Iglesias, El socialismo nuevo, (Morelia: Ed. La mueca, 2004), 14.

22
Iglesias, La tragedia del socialismo, 34.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

73

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

2. Obrero
Del lat. OPERARI ´trabajar´, deriv. de OPUS, -ERIS, ´obra,
trabajo´.23
El obrero se ha constituido de muy diferentes maneras
tratando de satisfacer las necesidades más esenciales como
sujetos sociales, sin embargo, la situación y condición del
trabajo ha sido contrarrestada por la ideología capitalista
desde una conciencia alienada hasta la enajenación de su
trabajo. Se le ha arrebatado su libre autodeterminación y “su
independencia es bloqueada por los nexos de dependencia
que generan las corporaciones; si libertad ideológica es
combatida desde dentro del aparato educativo, la ideología
burguesa difundida en los medios, etc., su acción es frenada
por el monopolio político de los partidos y el estado, por
la ilusión sindicalista de resolver los problemas dentro del
sistema existente”.24
Para el socialismo nuevo “el concepto de clase obrera
hoy tiene que conjugar en un solo problema estos dos polos
del trabajo, el especializado y el carente de ocupación
proveniente del mismo desarrollo tecnológico. A la vez,
ha de reunir a los dos polos que forman el otro eje de la
clase activa: quienes ya aportaron su cuota de trabajo a la
existencia social, los jubilados, y quienes se preparan para
ingresar como estudiantes que incrementarán la cuota de
valor agregado. Todos ellos, de manera directa o indirecta,
se agrupan alrededor de los trabajadores activos y forman
hoy la clase obrera que, según algunos, ha desaparecido”.25
Por lo tanto, en los planteamientos del socialismo
nuevo el “obrero es el que hace obra; por eso la clase
23

Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 419.

24

Iglesias, El socialismo nuevo, 69-70.

25
Ibíd., 71.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

74

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

trabajadora no es sólo objetual, es decir, un conjunto
caracterizado por su condición económica de asalariados,
sino también una forma de conciencia colectiva y de
praxis”.26 Por lo mismo “la clase obrera, entonces, debe
aprender a ser vanguardia de la sociedad contra toda forma
de opresión y jalar tras de sí a los sectores y grupos sociales
que potencialmente estén en contra de las relaciones
burguesas de producción y dominio”.27
3. Clase
Tom. del latín classis ´clase, grupo, categoría. Deriv.
Clásico, h. 1630, tom. del lat. classicus ´de primera clase´,
que se aplicaba a los ciudadanos no proletarios.28
Por ´clase´ se entiende, en sentido amplio, una
agrupación de individuos que poseen el mismo grado, o la
misma calidad (social), o que ejercen la misma actividad.29
Por otra parte, en “la formación del socialismo y la
revolución suponen a la clase en cuanto fuerza histórica, no
simple realidad tangible”.30
La clase obrera presenta históricamente diferentes
momentos que corresponden a diferentes contenidos de su
organización. Su esquema general es como sigue:
Clase formal. Es el conjunto de trabajadores
distinguible porque ocupa (aunque no organiza) a quienes
desempeñan una actividad productiva. Su conciencia es la
26

Iglesias, El socialismo nuevo, 65.

27

Iglesias, La tragedia del socialismo, 47.

28

Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 153.

29
José Ferrater Mora, Diccionario de filosofía, (Barcelona: Ed. Ariel,
2001), 574.
30
Iglesias, La tragedia del socialismo, 27.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

75

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

noción general del trabajo como actividad forzosa en la
vida, dada su carencia de medios de producción.
Clase real. 1) Es la organización de la clase en grupos
de trabajadores, según su trabajo se realice en un sector,
rama o área de la producción. Su unidad va integrada a
las diferencias del trabajo y la función que cumplen en la
economía. Es la llamada “clase en sí” o “clase objetiva”. Su
conciencia se refiere a la unidad de intereses de sus grupos,
es predominantemente economista. 2) Es la organización
de la clase según su lugar en la producción y la distribución
del producto social, su situación como clase explotada a
través de la extracción de la plusvalía y la diferencia de sus
intereses con las demás clases. Es clase “para sí” o “clase
subjetiva”; su conciencia trasciende el interés económico y
se orienta hacia la política.
Clase política. Es la organización de la clase en torno a
los asuntos de la estructura y dirección global de la sociedad
a través de la constitución de su vanguardia política, cuyo
objetivo no es llevarla al poder. Su conciencia se refiere a la
organización y al funcionamiento globales de la sociedad.
Clase histórica. Es la organización del sujeto
revolucionario, de la clase y del partido político que
asumen las tendencias del socialismo en los ámbitos de
la realidad, de la acción y la conciencia socialista, con
miras a la construcción de una sociedad sin clases, guiada
por la conciencia liberada de la opresión económica y
política. Organización positiva que cambia las relaciones
de producción y la organización del trabajo para dejar paso
a la sociedad genérica sin clases y la negación de la clase
obrera en cuanto poder particular.31

31
Ibíd., 64-65.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

76

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Hacia una praxis política de los trabajadores
Alcanzar una conciencia política por parte de los
trabajadores consiste en comprender desde el lugar que se
ocupa dentro de lo social, hasta las posibilidades que se
tienen para incidir en la realidad que se quiere transformar.
En este apartado se exponen algunos de los conceptos
fundamentales para la acción política de los trabajadores y,
algunas de las consideraciones para que ésta no resulte en
lo contrario que se había establecido como fin.
Por lo tanto, hay que tener en cuenta que “la idea
debe mediarse con la acción para ser eficaz, la acción
debe organizarse para llegar al fin buscado y ambas deben
mediarse con la realidad para ser válidas y efectivas”.32
Para el socialismo nuevo esta es la forma de ver la praxis
política de los trabajadores, la que puede “contribuir a la
independencia ideológica, política y organizativa de los
trabajadores, promover la educación política del pueblo,
sentar las bases para que los trabajadores se erijan en fuerza
política autónoma, y trazar los lineamientos estratégicos y
tácticos hacia la transformación de México”33 y de cualquier
otra nación.
1. Revolución
En el socialismo nuevo el concepto de revolución toma un
significado diferente al de la tradición socialista. Significa
conformar una vanguardia revolucionaria que logre clarificar
las coordenadas de la realidad (condiciones, circunstancias
y situaciones) para aprovechar las posibilidades de acción
que contengan.
32

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 23.

33
Ibíd.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

77

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

“La revolución es el momento en el que se liberan
las fuerzas [sociales] para reorientarlas en torno a la
reconciliación; cuyo resultado es una nueva formación
económico-social; cuyos límites y problemas no son
totalmente previsibles y cuyas soluciones son en cada
caso concretas. Su orientación tiene por horizonte esa
reconciliación, cuya realización práctica es el género”34
humano y “emprender la modificación del estado de
cosas capitalistas”.35 Desde esta perspectiva la vanguardia
revolucionaria del socialismo nuevo deberá ser capaz de
concertar esas fuerzas y echar a andar la historia.36
Finalmente, en la teoría del socialismo nuevo se
considera que una revolución es el movimiento de la clase
obrera, que se abre paso con la idea y logra su independencia
ideológica y orgánica, como relación universal que mueve
a las fuerzas de producción.37
2. Política
Político. Del lat. politicus. Tom. Del gr. politikós
‘perteneciente al gobierno’, propte. ‘relativo a la ciudad’
(deriv. de pólis ‘ciudad’).38
El concepto de política tiene una importancia
fundamental en los planteamientos del socialismo nuevo
porque en ella radica la acción de los trabajadores y donde se
presenta la posibilidad de generar una nueva configuración
social, una configuración que puede ser determinada por
34
35

Iglesias, La tragedia del socialismo, 37.
Ibíd., 39.

36

Ibíd., 38.

37

Ibíd., 81.

38
Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 467.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
78
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

los mismos trabajadores porque para el socialismo nuevo
la política es una acción histórica con un fin universal: la
libertad.
Con el socialismo nuevo se intenta recuperar la esencia
de la política al considerarla “no sólo la condición de la vida
común, sino también la fuente de donde brotan, a través de
su poder constituyente, las actividades, los pensamientos
y las obras que hacen posible la vida universal”.39 En este
sentido “la política no es cualquier acción social sino praxis
en sentido estricto, o sea, la acción que adquiere alcance
universal, que corresponde a todos y que tiene la capacidad
de generar socialidad”.40 Es así como la política se convierte
en la “acción del hombre que actúa sobre sí mismo y sobre
el mundo que ha construido”.41
En el socialismo nuevo, entonces, “la política no es
mero asunto de poder. Es la acción colectiva y pública con la
cual el ser humano establece los principios constitucionales
que definen las formas de organización y convivencia, los
equilibrios de las fuerzas sociales y los fines generales de
la sociedad. Es “el arte de crear las situaciones” donde
confluyen dichas fuerzas y donde nacen las respuestas de
un pueblo a sus problemas”.42
La praxis política en “el socialismo nuevo sostiene que
la intervención de los ciudadanos en los asuntos públicos,
normada jurídicamente y a través de sus instituciones, debe
ser un derecho irrestricto”.43
39
Severo Iglesias, Praxis y teoría política, (Morelia: Ed. Morevallado,
2007), 45.
40

Ibíd., 46.

41

Ibíd., 49.

42

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 21.

43
Ibíd.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

79

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

El socialismo nuevo busca una política constitutiva que
“responda a los problemas de la totalidad social con nuevas
soluciones, en forma más eficaz, con vigencia permanente
y con mayores beneficios para la sociedad en general”;44
una política que no se reduzca a la reforma al interior de la
estructura o de sólo uno de sus aspectos institucionales como
respuesta a las demandas parciales que hace un grupo social.
3. Libertad
La libertad es uno de los principios fundamentales para el
socialismo nuevo porque significa “pasar de la imposición y
el control a la independencia autodeterminada socialmente;
y de ésta a la construcción autónoma del mundo”.45
Debe entenderse que “en una sociedad levantada sobre
del trabajo, la independencia de éste es la condición universal
de la libertad, ajena a la imposición o el paternalismo, pero
su ámbito es la libertad de todos, no de un grupo o clase
exclusiva. Y la verdadera libertad sólo puede ser ejercida
por quien la conquista, no puede ser prestada o impuesta;
por eso su fuente radica en la liberación de la clase y en su
participación general en el poder civil y político”.46
Por consecuencia, “conquistar la libertad no es
cuestión de seguir las leyes invariables de las cosas. Es
fundar lo nuevo, lo necesario y lo válido en un campo que,
como el social, es susceptible de admitir múltiples formas;
y cuyo contenido no es sólo material, sino la trenza que
enlaza las condiciones reales, la conciencia organizada y la
práxis generadora de situaciones, mediadas entre sí”.47
44
Severo Iglesias, Praxis y teoría política, (Morelia: Ed. Morevallado,
2007), 52.
45

Iglesias, El socialismo nuevo, 85.

46

Ibíd.

47
Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 14.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

80

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Se puede decir que “el principio del socialismo no
puede ser otro, entonces, que la libertad; y su historia es
la dialéctica de ésta. Este principio rebasa los intentos
de reducir la evolución del socialismo a la economía, la
política, la guerra o el pragmatismo.48
4. Militancia
El término de militancia se deriva de Militar, adj. y sust.,
tomado del lat. Militaris ‘perteneciente al soldado o a la
guerra’, derivado de miles, -itis, ‘soldado’.
Militar, v. tomado de militare, ‘practicar el ejercicio
de las armas’, militante. 49
En el socialismo nuevo no se plantea el uso de
armas convencionales. Por lo tanto, es importante definir
claramente que el concepto de ARMA no tiene el sentido y
significado convencional. Veamos.
En el latín tardío arma aparece ya como un femenino
singular (genitivo armae).50 Atiende a la noción de armar,
del lat. ARMARE id. Armada. Armadera; ast. ‘cada una de
las piedras que se ponen en el caleru, en forma de puente,
haciendo de parrilla’.
Considerando que el socialismo de control proclamó
el cambio social sin asegurarse de cambiar al sujeto actor
de dicho cambio,en el socialismo nuevo se reconoce la
necesidad de crear o armar una nueva militancia con las
características siguientes: a) se debe pasar del dogmatismo
al pensamiento crítico, es decir, al análisis de condiciones
48

Iglesias, La tragedia del socialismo, 82.

49

Corominas, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, 77.

50
Ibíd., 337.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

81

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

mediante la reflexión de los problemas, contextuados
en el horizonte del devenir histórico, la deliberación y
la dialéctica de dicho devenir; b) dejar de lado las viejas
prácticas de manipulación de masas, ya que no tienen un fin
expreso y se presta para perpetuar el sistema de control; c)
asumir un espíritu de la verdad que significa saber aprender
del devenir del mundo mismo y reconocer los límites del
conocimiento por cada quien. Convencer por la razón y la
lucidez; d) rechazar el determinismo. El socialismo nuevo
no es un bloque de conceptos que basta ser aprendido sin
dudas y sin discusión. Al contrario, es ejercer la libertad de
pensamiento crítico, capaz de encontrar lo particular a un
problema concreto. Asimismo sabe ordenar las respuestas
ideales, posibles y factibles a los problemas; e) la praxis
del socialismo nuevo pretende contribuir a la liberación
ideológica y organizativa de los trabajadores para constituir
a la soberanía social.
La nueva militancia supone: a) una militancia
consciente de su misión, que es contribuir con la conciencia
y la praxis diaria y sentar las bases para la transformación
histórica y la constitución del mundo nuevo. Considerando
siempre que el devenir histórico es el que marca los
tiempos y pone las exigencias, no así el espontaneísmo
ni el voluntarismo; b) la educación política de la clase
trabajadora implicará superar las viejas divisiones entre
los intelectuales, cuadros, base, agrarios y urbanos, etc.,
sustentándose en los principios generales y comunes al
movimiento; c) comprender que el alcance de los principios
de la teoría son los que dan fundamento a la sociedad,
humanidad y la historia. Son la razón que ilumina al mundo
para localizar sus problemas e inspirar las soluciones,
tomando en cuenta los ideales del pueblo trabajador; d)
en el análisis del México actual se tendrán que buscar las
nuevas soluciones de acuerdo con los cambios económicos,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
82
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

tecnológicos y sociales, lo cual exige detectar las tendencias
que tengan proyección a futuro y saber pensar en términos
de la praxis histórica; e) liberarse del constreñimiento de
las necesidades y organizar el ejercicio de las libertades
en el orden de los derechos del hombre, los civiles y los
políticos; f) asumir los valores como modos de existencia
con validez propia y no como algo relativo que justifica un
interés personal o de grupo. Los valores no son medios sino
fines en sí mismos.51
5. Soberanía
En griego soberanía se dice kyrios (κυριος), es lo que tiene
autoridad, pleno poder, señor, dueño, soberano, validez.
To kyrion es el tiempo señalado, el momento decisivo, lo
más importante, lo principal. Zoon kyrei es vivir, estar, ser.
Kyreo es alcanzar, encontrar, obtener, conseguir, acertar.52
Algunas de las características fundamentales que
tiene la soberanía son: “es inajenable, el poder soberano no
se compra o vende; imprescriptible, no cesa en el tiempo
pues pertenece por la propia existencia; es inalienable, no
puede transferir su ejercicio a ningún otro sujeto que no sea
su depositario, la nación organizada”.53
En el socialismo nuevo la soberanía es otro de los
conceptos fundamentales y conforma uno de los principios
y fines que están presentes en todo momento de esta teoría,
en tanto que “para el socialismo nuevo la soberanía es

51

Severo Iglesias, Socialismo nuevo, militancia nueva, (Inédito, 2008).

52
2010).

Severo Iglesias, La soberanía social. Acotaciones teóricas, (Inédito,

53
Severo Iglesias, “Tres principios del México nuevo. Plataforma del México nuevo”, Socialismo Nuevo, (2013), 15.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
83
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

el poder supremo de la vida histórica”.54 Asimismo, “la
soberanía social puede ser formulada como el fundamento
necesario o la praxis originaria que tiene la característica o
atribución esencial para constituir los principios del mundo,
las formas, equilibrios y armonías de la organización social,
y perfilar los fines y el destino del ser humano”.55
En tanto atributo efectivo, no es un mero principio
ideológico o declaración formal que inspira, orienta o guía
la sociedad. Es el modo de vida humano, emergido en la
evolución planetaria, que contiene un amplio espectro
de actividades: desde las ligadas a la satisfacción de las
necesidades innatas hasta las espirituales, pasando por las
del trabajo, las técnicas, las culturales, las estéticas, las
políticas y las históricas.
Siendo así, la soberanía social es fuente necesaria de
los modos de vida de la especie humana, de la constitución
del mundo por la humanidad, de los regímenes políticos,
las formaciones civiles, la cultura y la civilización. Está
implícita en la formulación de la soberanía del pueblo y
nacional que son principios de nuestra nación.
En consecuencia, en lugar de su imagen como lo
“superior” o la cúspide social, es el venero donde manan
las formas del mundo.56
La soberanía social es el fundamento de la vida
colectiva porque en ella “residen las dimensiones
societarias. Estas son fuentes donde mana la forma de vida
autónoma del ser humano en tanto es persona, la obligación
responsable en tanto es individuo y el compromiso público
54

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 19.

55

Iglesias, La soberanía social. Acotaciones teóricas.

56
Fragmento tomado de Iglesias, La soberanía social. Acotaciones teóricas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
84
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

en tanto es ciudadano”.57 Por tales razones, “dicha soberanía
es, en consecuencia, una base de la historia”.58
6. Estrategia
En griego estrategós es jefe militar; stratagema es astucia,
ardid, maniobra militar. Del i.e. str-to, extendido.
1) En sentido estricto, es “lanzar hacia adelante”,
como el plan o el proyecto. De ahí el latín struere, que es
disponer, arreglar, preparar. 2) Es un término contenido en
“estructura” y en “construir”, que es amontonar, disponer
en capas sucesivas, apilar (como en la formación de las
tropas). 3) Ardid viene del i. e. Kar, duro, fuerte, como la
empresa guerrera. 4) Astucia viene de asty, ciudad. Es la
conducta calculada, medida reflexivamente; distinta a la
rural, espontánea, habitual e intuitiva.59
Para el socialismo nuevo es de vital importancia definir
y clarificar cada uno de los conceptos que lo constituyen
como una alternativa política para nuestros tiempos. Los
conceptos serán las primeras herramientas con las que cuenta
el socialismo nuevo y las únicas con las que se podrá construir
una noción de la estrategia y su importancia para alcanzar su
fin primordial: la liberación del trabajo. El nuevo militante
deberá entender que “una acción histórica revolucionaria es,
por definición, una acción estratégica”60 y que “la estrategia
no es una acción aislada, guiada por los intereses de los
protagonistas, de los grupos o partidos que se disputan la
57

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 19.

58
Severo Iglesias, Del socialismo de control al socialismo nuevo, (Morelia:
Ed. Morevallado, 2007), 139.
59
Severo Iglesias, La praxis estratégica del socialismo nuevo, (Morelia, Ed.
Morevallado, 2006), 27.
60
Ibíd., 19-20.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

85

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

representación de los obreros, sino que ha de ser sistemática,
coherente, y abarcar la totalidad de la acción y vida futuras
de los trabajadores y la sociedad”.61
En el socialismo nuevo “la estrategia consiste en la
acción general orientada hacia la transformación histórica
y la liberación de los trabajadores corre paralela a ella”.62
Además de que “para el socialismo nuevo la estrategia es la
acción y el camino general hacia el socialismo”.63
Finalmente, para el socialismo nuevo la estrategia es
el resultado de un pensamiento profundo que comprende
la trenza de los contenidos históricos: la realidad, el
pensamiento y la acción. Sólo con la mediación de estos
tres ámbitos la estrategia política tendrá lucidez y eficacia.64
7. Socialismo Nuevo
El término socialismo deriva de socio que ha sido tomado
del latín socius que quiere decir ‘compañero’.65
Sin embargo, el concepto socialismo empezó a tomar
relevancia con Karl Marx y su teoría sobre la lucha de clases.
La influencia del marxismo a mediados del s. XIX y todo
el s. XX, permitió constituir nuevas naciones y transformó
el devenir histórico que era dominado por el capitalismo.
Con la caída de la URSS, a falta de una democracia y por la
imposición de un socialismo de control, surge la necesidad
de un análisis sobre las causas de su caída y constituir lo
que se ha denominado un socialismo nuevo.
61

Ibíd., 21.

62

Ibíd., 22.

63

Ibíd., 29.

64

Ibíd., 33.

65
Corominas, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, 286.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
86
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Así el socialismo nuevo es:
•

Una tendencia histórica.

Lejos de ser una invención o un deseo, un “ideal” o una
profecía para resolver los males del mundo, antes que todo
el socialismo es una tendencia histórica, es decir, una fuerza
que nace en el mundo y apunta hacia su transformación.
Tanto en el orden de las cosas reales como en la conciencia
social y en la actividad común, se gestan las tendencias hacia
la colectivización, que es el punto de partida del socialismo.
La obra pública, sobre todo la infraestructura nacional, las
instituciones civiles de salud, educación, seguridad, etc., la
socialización de la conciencia con la educación, la difusión
de la ciencia y la técnica, la generalización de los derechos
políticos, son indicadores de tales tendencias.
Una tendencia no es una ley que forzosamente se
cumple sin la voluntad del hombre, como las fuerzas
naturales. Contiene “en germen” al futuro, pero no se vuelve
una realidad completa espontáneamente, de manera ciega.
Solamente se desenvuelve y adquiere su configuración
plena si la sociedad la asume con su conciencia y si se
organiza para volverla real con su acción. A falta de esta
conciencia y esta acción, permanece latente cuando es una
tendencia necesaria en el devenir histórico; “en espera” de
que otros hombres la entiendan y tengan la voluntad para
hacerla patente.
•

Es praxis.

El mundo del hombre no sólo está formado por las fuerzas
de la realidad, éstas se entrecruzan con las de la conciencia
y la praxis para darle su contenido propio como mundo
humano.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
87
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Cuando Marx invitaba a dejar la filosofía, que es el
pensar universal, para dedicarse a transformar el mundo,
daba por supuesto que éste ya estaba interpretado o creía
que la revolución sobrevendría con la fuerza incontenible
de la realidad por sí misma. Por eso la importancia de Lenin
al establecer la dialéctica del movimiento espontáneo y el
consciente como una praxis clave de la revolución obrera.
Comprender, saber, conocer el mundo es ya transformarlo
en parte; modificarlo con la praxis impregnada de la teoría
es cambiarlo completamente. Lo cual es posible cuando ese
mundo histórico está cargado de conciencia.
En consecuencia, la clase obrera, depósito de la praxis
socialista, no es un simple agregado de hombres sino una
formación que recapitula la forma de organizarlo y la vida
del trabajo a lo largo de la historia, no existe “naturalmente”,
como actor de un drama ya escrito. Es una condición real
dada en las relaciones de producción y la vida social, pero
su formación como clase, no de masa, requiere generar
su conciencia y su modo de acción para hacer presencia
autónoma en la historia. En pocas palabras, la clase obrera
no es revolucionaria por naturaleza sino por constitución.
Grandes sectores de pobres no son revolucionarios.
Integrarla es tarea de la revolución en marcha.
Es decir, el socialismo no es sólo tendencia real y
tampoco es mera tendencia consciente. El mundo no se
agota en la idea y la realidad. La realización de la idea no
se resuelve en sí misma, pues eso depende de la existencia
de condiciones tecnológicas, económicas y políticas, de
las fuerzas sociales, etc., que convierten su posibilidad en
factibilidad. De la fusión de ambos lados resulta la nueva
realidad, a la medida de la historia, no del ideal.
No bastan la realidad y la idea. El mundo del
hombre sólo existe a condición de que éste lo construya.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

88

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Al establecerlo como algo distinto de la naturaleza, con
dialéctica, formas y contenidos propios, entonces se habla
de “constituirlo”. La palabra “constitución”, más allá de si
es un texto escrito o un conjunto de convenciones, expresa
el conjunto de principios que dan fundamento a la forma
de organización, las fuerzas y los fines de una sociedad
determinada. Esa potencia de constitución, que es acción
universal depositada en toda la existencia social, es la
praxis. Sin ella, la realidad y la idea no cambian la historia.
Y, por esto, para construir el socialismo no basta la
fuerza de trabajo que produce bienes y servicios, pero no
formas de vida universales que concentran todas las fuerzas
y contenidos de la vida humana. Para regir a la sociedad, la
acción del trabajo debe elevarse a la formación de la praxis,
que abarca todos los ámbitos de la vida social y conjuga en
sí las fuerzas totales de ésta.
Mas la acción no depende de la voluntad, las
condiciones y circunstancias históricas donde se actúa
siempre son ajenas al acto mismo (salvo en la acción
técnica industrial, donde las situaciones están a la medida
del proyecto). El alcance de la acción termina en las
limitaciones reales y del saber que la impregnan.
•

Es dialéctica propia de la historia.

En la síntesis dialéctica de las tres tendencias se gestan los
hechos históricos como resultantes que adquieren dialéctica
propia. No bastan, pues, el socialismo “ideal” o el “real”
para entender hoy lo que el socialismo es. Como hecho real
es la resultante dialéctica de las tres tendencias.
Ahora sí, con estos elementos que rebasan al simplismo
de los viejos socialistas, se puede comprender lo que Marx
escribió sobre lo que es el socialismo. “El comunismo –
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
89
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

dice en La ideología alemana- no es un estado que deba
implantarse, un ideal al que haya que sujetarse la realidad.
Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que
anula y supera el estado de cosas actual. Las condiciones de
este movimiento se desprenden de las premisas existentes”.
Y de esto se desprende otra conclusión que el
protagonismo no percibió. Si la historia adquiere su propia
dialéctica al incorporar a la conciencia y la acción humanas,
pretender gobernarla o controlarla es una insensatez o una
jactancia. Se puede contribuir a abrirla e incorporarle elementos
que atisba la conciencia, pero sus hechos se vuelven resultantes
que rebasan al control y la vida misma de los autores.66
Se puede definir que el socialismo nuevo tiende a la
constitución de una “totalidad histórica donde confluyan la
realidad, la conciencia y la acción y donde los resultados
no son asunto del conocimiento, de cálculo o de leyes
reales, sino también de actividad que conjuga las cosas y
se orienta por las ideas para volverse real”.67
Por todo lo anterior, se debe entender que “el
socialismo nuevo no es una corriente académica, […]
sino busca conjugar la más alta conciencia con la más alta
responsabilidad histórica en una praxis que haga efectiva la
liberación del trabajo”.68
Características del socialismo nuevo
Retomando el pensamiento de Marx, y sin confundirse por
el significado corriente de los términos, el socialismo nuevo
que supere al socialismo de control, debe ser:
66

Fragmento tomado de la obra de Iglesias, El socialismo nuevo, 79-82.

67

Iglesias, La tragedia del socialismo, 20.

68
Iglesias, El socialismo nuevo, 16.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

90

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

•

Moderno

Esto significa que no es un socialismo “de miseria” que
busca igualar a todos en la pobreza y repartir las privaciones.
Tampoco es un socialismo “populista”, restringido a
resolver las necesidades básicas de las personas, sino para
liberarlas de ellas y propiciar el surgimiento de necesidades
de carácter intelectual, ético, estético, cívico y espiritual.
Para ello requiere aprovechar los avances en la
tecnología, la producción y la economía contemporáneas, y así
convertir el trabajo en actividad intelectiva en sustitución de
la fuerza, aprovechando el saber científico-técnico y estético
para elevar la eficiencia y el humanismo de su actividad.
•

Humanista

Quiere decir que no es un “socialismo vulgar” guiado por
el afán de tener, donde todos buscan apropiarse de todo, sin
respetar ninguna base pública ajena a todo poder; donde se
busca “aniquilar todo lo que no es susceptible de ser poseído
por todos como propiedad privada”, donde se mitifican la
comida, el trabajo y la vida “en común” y se ahoga la vida
particular de los sujetos.
El socialismo nuevo deberá sacar al hombre de la
prehistoria, donde ha vivido dominado por las fuerzas
sociales que él mismo ha producido, para ponerlo en aptitud
de hacer su propia historia. Eso sólo es posible si, siendo
moderno, el socialismo no cae en el productivismo y el
absolutismo técnico; y si da los elementos para el desarrollo
de las aptitudes, facultades, capacidades y habilidades de
cada uno, como base para el establecimiento de relaciones
humanos libres, voluntarias y conscientes de los demás
y con la naturaleza; si vuelve capaz de autogestionar su
propia vida, de contribuir a engrandecer lo colectivo y ser
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
91
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

autoresponsable de su vida como parte del sistema viviente
planetario. Sólo así el hombre vivirá de acuerdo a su
sociedad y ésta será la imagen de su existencia.
•

Obrero

Quiere decir un socialismo basado en la liberación del
trabajo y la vida del trabajador moderno, “no en la indigencia
que retorna a la simplicidad antinatural no desarrollada”.
Lo cual excluye la suplantación de la sociedad obrera por
la burocracia estatal o el partido.
Socialismo nuevo quiere decir que la clase obrera
supere la condición práctica de su trabajo para asumir a la
praxis constitutiva como una fuerza propia; universalizar la
participación de los trabajadores en el estado y la gestión de
la sociedad en todas las instancias, cosa que, para lograrse,
requiere que la clase aprenda a liberarse por sí misma,
cobrando capacidad de construir la nueva sociedad, y
dotándose de los medios propios para ejercer sus derechos
universales. Lo cual significa superar tanto el anarquismo
como la dictadura para dar paso a la democracia nueva.
Estas características de la sociedad socialista nueva
no rigen necesariamente a la acción revolucionaria. Esta
tiene su propia dialéctica, dependiente en muchos aspectos
de las condiciones del capitalismo donde se gesta. Buscar
la vigencia plena de esas características en la acción dará
al socialismo su clara dimensión de vanguardia histórica.69
•

Democrático

Porque se regirá por la soberanía democrática de los consejos
populares, por la democracia institucional con injerencia
69
Fragmento tomado de la obra de Iglesias, El socialismo nuevo, 82-84.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

de los trabajadores normada jurídicamente, la democracia
económica con participación de los trabajadores en la
organización y dirección de las unidades de producción,
la democracia política con el libre ejercicio ciudadano, la
democracia como forma de vida y como representación
social.70
Bibliografía
Corominas, Joan. Diccionario crítico etimológico
castellano e hispánico. Madrid: Ed. Gredos, 1984.
Corominas, Joan. Breve diccionario etimológico de la
lengua castellana. Madrid: Ed. Gredos, 2000.
Ferrater Mora, José. Diccionario de filosofía. T. I. A-D.
Barcelona: Ed. Ariel, 2001.
Iglesias, Severo. A socialismo nuevo, militancia nueva.
Inédito. 2008.
Iglesias, Severo. Ciencia e ideología. México: Ed. UNANL,
1972.
Iglesias, Severo. Conciencia y sociedad. México: Ed.
Tiempo y obra, 1981.
Iglesias, Severo. Del socialismo de control al socialismo
nuevo. Morelia: Ed. Morevallado, 2007.
Iglesias, Severo. El socialismo nuevo. Morelia: Ed. La
mueca, 2004.
Iglesias, Severo. La praxis estratégica del socialismo
nuevo. Morelia: Ed. Morevallado, 2006.
70
Característica agregada en el documento Manifiesto del socialismo nuevo en 2008, 16.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Iglesias, Severo. La soberanía social. Acotaciones teóricas.
Inédito. 2010.
Iglesias, Severo. La razón ficticia. Morelia: IMCED, 1994.
Iglesias, Severo. La tragedia del socialismo. México: Ed.
La mueca, 1991.
Iglesias, Severo. “Manifiesto del socialismo nuevo”.
Socialismo Nuevo. No. 3 (2008).
Iglesias, Severo. “Tres principios del México nuevo.
Plataforma del México nuevo”. Socialismo Nuevo. (2013).

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�Dossier

La razón ficticia en la era digital:
una mirada crítica
Fictitious reason in the digital age:
a critical look
La raison fictionnelle à l’ère numérique
Tirso Medellín Barquín1

Resumen
El presente artículo recupera las teorías de la razón ficticia y de la
dialéctica triádica de Severo Iglesias para analizar fenómenos de
la era digital. Inicia con una exposición sobre el concepto de la
razón ficticia. Posteriormente, se explican aspectos relacionados
con él, como los de la fantasía, lo imaginario, la idealización y el
fetiche. En seguida se analiza la relación dialéctica entre sujeto,
objeto y praxis en el mundo ficticio, en tanto mundo en el que
domina el como si… Estos aspectos de la teoría son empleado
para analizar y reflexionar sobre fenómenos de la era digital: el
concepto de “nativos digitales” como manifestación de la razón
ficticia; la afición por los videojuegos; las redes sociales; la
pornografía. Sobre ello se hace un planteamiento crítico en tanto
formas contemporáneas de alienación.
1
Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL, San Nicolás de
los Garza, México.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

�La razón ficticia en la era digital

Palabras clave
razón ficticia, nativos digitales, alienación, dialéctica, videojuegos

Abstract
This article recovers the theories of fictitious reason and the
triadic dialectic of Severo Iglesias to analyze phenomena of the
digital era. It begins with an exposition of the concept of fictitious
reason. Subsequently, related aspects are explained, such as
fantasy, the imaginary, idealization and fetish. These aspects of
the theory are used to analyze and reflect on phenomena of the
digital era: the concept of “digital natives” as a manifestation of
fictitious reason; the fondness for video games; social networks;
pornography. A critical approach is made to these phenomena as
contemporary forms of alienation.

Key words
fictitious reason,
viedeogames.

digital

natives,

alienation,

dialectic,

Résumé
Le présent article reprend les théories de la raison fictive et de
la dialectique triadique de Severo Iglesias pour analyser des
phénomènes de l’ère numérique. Il commence avec une exposition
sur le concept de la raison fictive. Ensuite, des aspects liés avec ce
dernier sont expliqués, tels que ceux de la fantaisie, l’imaginaire,
l’idéalisation, et le fétiche. Tout de suite, la relation dialectique entre
le sujet, l’objet et la pratique dans le monde fictif est analysée, en
tant que monde dans lequel il domine comme si… Ces aspects de la
théorie sont utilisés pour analyser et réfléchir sur des phénomènes
de l’ère numérique: le concept du « natifs numériques » comme
manifestation de la raison fictive ; la passion pour les jeux vidéo
; les réseaux sociaux ; la pornographie. Il s’agit là d’une approche
critique en tant que formes contemporaines d’aliénation.

Mots clés
raison fictive, natifs numériques, aliénation, dialectique, jeux
vidéo
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

Introducción
Este artículo busca cumplir una doble función. En primer
lugar, pretende exponer la teoría del filósofo mexicano
Severo Iglesias sobre la existencia escindida de nuestra
época. La complejidad de dicha teoría supone recorrer
una serie de conceptos que se articulan y obtienen unidad
y coherencia bajo la mirada abarcadora de este autor.
En segundo lugar, busca utilizar esta teoría de la razón
ficticia para examinar algunos fenómenos de la era digital,
haciendo un análisis crítico de ellos. Conceptos como el de
“nativo digital”, prácticas como el videojuego, tecnologías
como las redes sociales y los avatares, serán mostrados
como medios por los que la razón ficticia impera sobre
las sociedades actuales. Si bien el análisis no puede ser
completo, al menos busca sentar las bases para ulteriores
esfuerzos por comprender, bajo esta perspectiva, la lógica
en la cual lo digital, en tanto asentamiento, aliena nuestra
existencia.
1. Razón ficticia y dialéctica triádica
En 2024 se cumplirán 30 años de la publicación de La
razón ficticia, obra capital en el desarrollo del pensamiento
de Severo Iglesias. Justamente, la teoría de la razón ficticia
constituyó un esfuerzo de síntesis –en sentido kantiano– de
los trabajos que sobre la conciencia alienada había realizado
desde la década de 1960, a la vez que un detonante para las
obras filosóficas escritas en los años siguientes. Estas obras
de madurez filosófica fueron: Triádica: dialéctica de tres
términos (1997) –en la que plantea el método de acuerdo
con el cual se desarrolla el resto de su obra filosófica–,
Valores y sociedad, Teoría de la praxis (2004), Dialéctica
del pensamiento (2006), Dialéctica de la existencia
(2011) y Conciencia y mundo nuevo (2014). Si bien,
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�La razón ficticia en la era digital

no todas estas obras poseen entre sí una concatenación
proyectada sistemáticamente, debido a que algunas de
ellas obedecieron a solicitudes de cursos o seminarios
que impartió mayormente en el Instituto Michoacano de
Ciencias de la Educación, otras cumplieron el cometido de
exponer sistemáticamente las diversas ramificaciones de la
tesis central de su filosofía2 que, simplificada en extremo,
dice: el mundo humano acontece en un devenir dialéctico
de tres términos, es decir, en un devenir triádico. Esta última
tesis fue esclareciéndose en el transcurso de la década de
1980 y, probablemente la encontramos por primera vez
supuesta –y, por consiguiente, sin desarrollo– en el libro de
La razón ficticia. No obstante, en él tenemos ya, desde el
capítulo inicial, un primer acercamiento cuando distingue
tres modos de la razón: la razón objetiva, la razón subjetiva
y la razón práctica.3
La dialéctica triádica, si bien supone la contradicción
que abre al devenir, no debe concebirse a la manera
de la dialéctica kantiana y fichteana, en las cuales la
contradicción se presenta como la oposición de enunciados
que se resuelven en una síntesis. Para Severo Iglesias,
el devenir dialéctico, siguiendo a Hegel, es inmanente,
es decir, encuentra en sí mismo su materia extrayendo
de sí las mediaciones y momentos que lo implican.4 Por
ello, podríamos decir que esta concepción de la dialéctica
encuentra su más remota herencia dentro del pensamiento
2
“Dialéctica de la existencia, junto con la Teoría de la praxis publicada
en 2004 […] y con la Dialéctica del pensamiento de 2006 […], integra la trilogía
del pensar dialéctico que hemos planteado en el libro Triádica. Dialéctica de tres
términos de 1997”. Severo Iglesias, Obras completas, Tomo VII (Morelia: Morevallado Editores/Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, 2011), 745.
3

Severo Iglesias, La razón ficticia (Morelia: IMCED, 1994), 3-11.

4
Iglesias, Triádica. Dialéctica de tres términos (Morelia: Morevallado
Editores, 1997), 36-38.
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�La razón ficticia en la era digital

occidental en Platón, más que Aristóteles.5 De hecho,
como dato curioso –dada la costumbre de Severo Iglesias
de hacer exposiciones sumarias, autor por autor, sobre las
temáticas que abordaba–, en Triádica omite la exposición
de la dialéctica en Aristóteles.
El rasgo característico de esta concepción de la
dialéctica es que busca integrar, a través de la mediación,
los diversos ámbitos de la existencia humana. Esto conlleva
una visión compleja del movimiento dialéctico que entona
bien con las teorías sobre la complejidad surgidas durante
la segunda mitad del siglo pasado. Lo peculiar de la postura
de Severo Iglesias, a diferencia de aquellas otras, es que
nuestro autor concibe la complejidad del mundo según el
movimiento dialéctico –fiel, en este sentido, a la filosofía
hegeliano-marxista que defendió desde su juventud.
Ante la monádica y la diádica –escribe Iglesias–,
la triádica abraza a los tres ámbitos que fundan al mundo
humano: la objetualidad, la subjetualidad y la praxis, más
las configuraciones de dicho mundo.
La unidimensionalidad deja paso a la triple dimensión
y su movimiento complejo, cuyo plexo de referencia es la
vida del hombre.

5
“La dialéctica que para Platón era la cima del saber, y permitía ascender
a los valores más altos disponibles al hombre se convierte para Aristóteles en
una lógica menor que vaga por el cavernoso mundo de la opinión, separada de
la certeza propia del saber científico por un salto insalvable y que no siempre
puede fácilmente distinguirse de la sofística.” Carlo Augusto Viano, La dialéctica en Aristóteles, en VV.AA., La evolución de la dialéctica (Barcelona: Ediciones
Martínez Roca, 1971), 49. “Pero mientras Platón recorría [sic.] a medios que
mantenían abierta y, en cierto sentido, fundamentada la posibilidad de las situaciones que se intentaban evitar, Aristóteles prefería ilustrar y generalizar las
reglas que permitirían de alguna forma concluir una discusión, con un vencedor y un vencido, sin a cada sucesivo paso impedir la posibilidad de cambiar la
relación entre los dos competidores.” Ibíd., 52.
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�La razón ficticia en la era digital

Tales ámbitos se dan conjugados en todo objeto
existente. Los objetos de la vida histórica no tienen una
existencia independiente de la conciencia y la acción
humanas, como los de la naturaleza.6
Así, pues, la complejidad del mundo humano
consiste en el inevitable entrelazamiento de lo objetivo, lo
subjetivo y la praxis, con toda la diversidad y multiplicidad
de momentos, elementos y aspectos que cada uno de esos
ámbitos implica. Por lo demás, en cada uno de ellos sucede
un devenir dialéctico propio, asimismo, complejo. La
obra de Severo Iglesias se abocó a dilucidar ese sistema o,
kantianamente, esa arquitectónica del mundo humano.
2. Concepto y alcance de la razón ficticia
Según decíamos, el concepto de la razón ficticia emergió
en el pensamiento de Severo Iglesias como momento
que resuelve una serie de intereses intelectuales previos
relacionados con la concepción crítica marxista. Estos se
habían centrado en la epistemología y los campos social
e histórico: la primera, como exploración de las formas
válidas de conocer el mundo humano; los segundos, como
medios en los que se desenvuelve la existencia humana.
Pero, acorde con la vertiente crítica del marxismo en el
siglo XX, la interacción entre estos dos campos, el de la
ciencia y el de la acción social, conllevó a la reflexión sobre
las formas invertidas de la relación entre el conocimiento
y los fenómenos sociales. Estas formas invertidas que,
en general, desde Marx reciben el nombre de formas
ideológicas, se concretizan en una diversidad de fenómenos
sociales y psicológicos en los que el denominador común
es un cierto tipo de extrañamiento de sí y del mundo. Tales
6
Iglesias, Triádica, 353.
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100

�La razón ficticia en la era digital

fenómenos eran bien conocidos, al menos nominalmente,
para las generaciones de la posguerra, con el auge de la
Teoría crítica y el humanismo marxista. Nos referimos a la
ideología, la alienación, la enajenación, la fetichización y la
mistificación. Severo Iglesias dedicó varios de sus primeros
trabajos a estas cuestiones de la ciencia, la conciencia y
la sociedad.7 Finalmente, en La razón ficticia elaboró
una teoría que busca dar unidad a esas manifestaciones
del extrañamiento y la pérdida de sentido de la propia
existencia; sólo que, a la vez que encontró los criterios que
explican unitariamente tales manifestaciones, encontró la
vía para una tarea de mayor alcance, la de la arquitectónica
a la que he hecho referencia.
En adelante, nos limitaremos a revisar algunos
aspectos de esta primera parte de su labor intelectual, para
mostrar más adelante la vigencia de sus consideraciones a
la luz de algunos fenómenos psicológicos y sociales en lo
que se ha dado en llamar la era digital.
Si algo resalta de inmediato en el concepto de la
razón ficticia es el oxímoron que implica su denominación.
La noción de razón se asocia con el conocimiento cierto y
válido, en tanto que ficticio refiere a lo ilusorio e irreal. ¿No
es caer en una contradictio in adiecto hablar de una razón
ficticia? ¿Se trata de una contradicción en los términos que
destruye el sentido del concepto que se pretender crear? El
propio Severo Iglesias advierte esta dificultad:
Por principio, la razón es luz, lo ficticio es obscuridad
y ocultamiento. ¿Cómo puede hablarse entonces
de una razón ficticia sin caer en un contrasentido?
7
Ciencia e ideología (1972), Opción a la crítica (1975), Conciencia y sociedad (1981), La construcción del objeto sociológico, y, más tarde, ya en la etapa
triádica, Epistemología de lo social (1996).
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�La razón ficticia en la era digital

Precisamente, por la función que desempeña: tanto
la luz de la razón evidente como la opacidad de
la ficticia pueden ser condición y fundamento de
formas de vida y ninguna excluye el cálculo, que es
procedimiento racional.8

Como se puede advertir en la anterior cita, la salida
a la aparente contradicción radica precisamente en los
contenidos del concepto mismo de razón. Tanto la recta
razón –para utilizar la expresión griega– como la razón
ficticia cumplen la función de fundamento o condición
de las formas de vida que adoptan las personas y las
sociedades. El proceder de ambas, de la recta como de la
ficticia, requiere del cálculo. No obstante, esta respuesta
todavía puede generar dudas, pues no queda claro si lo que
dota del carácter de racional a lo ficticio es el ser condición
y fundamento o el ser cálculo. Pareciera que es más bien
esto último, con lo cual la afirmación supondría que la
razón es cálculo.
Sin embargo, Severo Iglesias no comparte tal
concepto reductivo de la razón. Fiel al método hegeliano,
recupera las diversas determinaciones y sentidos que ha
incorporado dicha noción en el pensamiento occidental,
desde los griegos y latinos. El vocablo “razón” reúne una
polisemia particularmente amplia que se origina en la doble
raíz semántica proveniente de la lengua griega y latina.
En griego, es logos, del verbo légein, cuyos sentidos son
amplísimos: razón, cuenta, cálculo, discurso, ley; reunir,
juntar, contar, enumerar, hablar, decir, definir, leer. En latín,
es ratio, del verbo reor, reri, que significan, respectivamente:
cálculo, cuenta, proporción; calcular, contar, pensar,
creer, juzgar. Del indoeuropeo, re-, esto es, “pensar”. De
estos sentidos se desprendieron los siguientes conceptos
8
Iglesias, La razón ficticia, 304.
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�La razón ficticia en la era digital

filosóficos de razón: 1) operación de cálculo, reuniendo
y separando unidades de distinta índole (substancias,
cualidades, hechos, etc.); 2) expresión discursiva en la que
se dice y nombra algo con sustento; 3) orden y fundamento
que sustenta los seres y el decir verdadero sobre ellos; 4)
facultad humana de conocer los (o dar) fundamentos del
(al) mundo mediante pensamiento, cálculo y medida.9
Severo Iglesias abraza los dos sentidos esenciales
de cálculo y fundamento, dando preeminencia al segundo
por sobre el primero. No obstante, además de evitar
substancializar la razón, también evita reducirla al cálculo
y abrir las puertas, con ello, al sentido de dominio o
dominación que en diversos momentos, y sobre todo en la
época moderna, se impuso como correlato natural de la razón
calculadora.10 La razón no es, pues, esencia inalterable; su
condición es determinada en función de la interacción en
el mundo, de su relación con los objetos, su configuración
en los sujetos y de los modos de interactuar entre ellos.
Por ende, no es la reflexión abstracta la que determina las
funciones de la razón en una determinada época –reflexión
que tiende a concentrarla en unos cuantos y a asociarla con
9
Cfr. Iglesias, La razón ficticia, 1; Barbara Cassin (Ed.), Vocabulario de
las filosofías occidentales: diccionario de los intraducibles, 2 vols. (México: Siglo XXI/Universidad Nacional Autónoma de México, 2018); Guido Gómez de
Silva, Breve diccionario etimológico de la lengua española (México: Fondo de
Cultura Económica/El Colegio de México, 1993); Michael de Vaan, Etymological Dictionary of Latin and the other Italic Lenguages (Leiden: Brill, 2008); José
Ferrater Mora, Diccionario de filosofía (Q-Z), vol. IV (Madrid: Ariel, 2004). Vale
la pena consultar las observaciones sobre los términos légein, lógos, intellegere y
ratio expuestas por Severo Iglesias en Dialéctica del pensamiento. En esta obra
define la ratio de la siguiente manera: “Es articulación sistemática, cálculo, secuencia y sucesión, donde se puede encontrar la dirección a seguir, ya sea (en
línea recta o curva, en red, en retícula, etc.); y finalmente, es medida. Donde no
hay medida no hay razón”. Severo Iglesias, Dialéctica del pensamiento (Morelia:
IMCED/UPN/Morevallado, 2006), 82.
10
Iglesias, La razón ficticia, 1-2.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

el control–, sino el uso público de la misma. “Su astucia
–explica Iglesias– […] sale de las batallas palaciegas y
académicas, invade la calle y la intimidad […] Su criterio
de validez no depende principalmente de la argumentación
teórico-conceptual ni está circunscrito en la alta reflexión.
Más bien su estrategia se despliega en múltiples usos que
contribuyen a convertirla en razón pública, aceptada y
operante prácticamente.”11
En el uso se han impuesto, entre otros, los siguientes
contenidos asociados con la razón y que Severo Iglesias
destaca: “la actitud tolerante”; “consenso”; “conocimiento
por leyes”; “procedimiento discursivo” que “rodea y
funda”; “lo recto, lo vigente, la norma”; “sentido realista y
máxima de aceptación a las maneras establecidas”; “recurso
de apelación”.12
Ahora bien, estos usos surgen de la interacción
racional humana con el mundo. De acuerdo con la dialéctica
triádica, esta interacción sucede en los tres ámbitos de lo
objetivo, lo subjetivo y la praxis, por lo que la misma razón
adopta diversas determinaciones según intervenga en cada
uno de ellos. Hay pues una razón objetiva, para la cual
“lo real tiene orden y principio propios y subsistentes que
autorizan para tenerlo como marco de referencia”13; una
razón subjetiva, en la cual aparece el sentido de la razón
como facultad y, por consecuencia, como procedimientos
que organizan “los contenidos de la conciencia de donde
se derivan las proposiciones”14; y una razón práctica,
relacionada con la acción, el trabajo y la técnica.15
11

Ibíd., 2.

12

Ibíd.

13

Ibíd., 3.

14

Ibíd., 4.

15
Ibíd., 5.
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�La razón ficticia en la era digital

Aclarada la forma en que entiende Severo Iglesias
la razón humana, se comprende cómo es que ésta, sin
reducirse al cálculo, es capaz de generar un orden en el que
impera lo ficticio. Veamos ahora este segundo componente.
Ficticio viene del latín fictus, participio pasivo de
fingere, cuyo sentido primero es formar, dar forma, y de
él, construir, fabricar, fingir, aparentar, simular.16 Lo ficticio
es, pues, algo que se finge o simula, no con el propósito de
engañar y mentir, sino con la intención de recrear un orden
alterno al de la realidad. Se trata, por tanto, de un simulacro
que recurre al aparentar. En esa medida, en lo ficticio, del
mismo modo que en las narraciones fantásticas, interviene
la imaginación.
En el concepto de la razón ficticia, sin embargo, deben
distinguirse los contenidos artísticos y lúdicos asociados
con la ficción de aquellos contenidos que le son propios.
El arte y el juego pueden hacer uso de la simulación, de lo
imaginario, de las apariencias, pero no pretenden que esas
simulaciones sean sustitutos de la realidad. En cambio,
escribe Severo Iglesias, “lo ficticio cobra validez para la
existencia cuando ésta sufre el desarraigo”.17 El desarraigo
impele al sujeto a simular un orden que, por definición, es
otro que el existente. Lo simula porque, siéndole extraño,
es incapaz de transformarlo, y, no obstante, pertenece a él.
Así, pues, la razón ficticia no es aquella que produce
ficciones sin más, al modo del artista, sino aquella que
opera en un mundo ficticio, un mundo en el que se vive
“como si…”, puesto que la existencia ha sido vaciada de
contenido. Se actúa, se siente, se piensa, se interactúa con
16
Gómez de Silva, Breve diccionario etimológico de la lengua española; de
Vaan, Etymological Dictionary of Latin and the other Italic Lenguages.
17
Ibíd., 295.
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�La razón ficticia en la era digital

las cosas, las personas, las instituciones, pero esas acciones,
sentimientos y relaciones se perciben como vacíos.18 La
razón ficticia responde y, de hecho, construye un modo de
existencia: el existir vacío, sustituto, inauténtico.
¿Es este modo de existencia consecuencia de la
operación de una facultad específica, la de la razón ficticia?
Esta pregunta surge naturalmente de la concepción de la
razón como facultad. Si la razón es una facultad, la razón
ficticia debiera serlo en la misma medida. Sin embargo,
Severo iglesias niega esta posibilidad: “La razón ficticia,
con todo, no es una facultad especial; puede enlazarse a
cualquier facultad, pues es ‘razón’, o sea, fundamento,
manera de tener algo como algo y se da como sentido,
enlace o forma común al conjunto del sujeto.”19
Ahora bien, cabe preguntar ¿cuál es el alcance de
la razón ficticia?, ¿cuál es el campo de su manifestación
y operación?, ¿se trata de una afección mental al modo de
cuadros como el de la esquizofrenia, del trastorno paranoide,
de la neurosis o incluso de afecciones compartidas
socialmente? Atendiendo a estas interrogantes, nuestro
filósofo aclara: “se persigue localizar a la razón ficticia
y no a un hecho o dato aislados; no se trata de un hecho
curioso o de una sociopatía sino de una razón que opera,
rige y es aceptada con la naturalidad con que se acepta a
la razón objetiva y la subjetiva o con la espontaneidad con
aceptamos nuestras costumbres”.20 Esto quiere decir que la
razón ficticia es un amplio fenómeno y no una patología
particular entre otras. Ello no impide, sin embargo, que la
18
“Hace alusión del mundo porque despliega los movimientos de lo real,
la conciencia o el hacer, pero en el vacío. Alude a lo real sin representarlo, puesto
que no lo anima la voluntad de la verdad, lo oculta.” Ibíd., 296.
19

Ibíd., p. 355.

20
Ibíd., 28.
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106

�La razón ficticia en la era digital

razón ficticia pueda funcionar en distintas dimensiones. El
nivel en el que opera depende de las condiciones concretas
de la historia de las sociedades y los individuos. Por ello,
puede tener su manifestación en la esfera individual, en
lo íntimo y privado, o en lo social, público y colectivo.
En estos últimos casos, alcanza amplia perspectiva, en la
dimensión de la mentalidad de una época o una sociedad,
en la forma de conciencia común a los individuos en una
cultura determinada, en la configuración misma de la
weltanschauung de una época.21 “En algunos períodos
aparece públicamente expresada, en otros sobrevive
subterráneamente en lo privado, en unos es compensatoria
de las demás razones, en otros más es complementaria, ahora
se presenta como principal, el pensamiento contemporáneo
lo ilustra”,22 escribe Severo Iglesias.
Así como ha habido épocas en las que la razón ficticia
se circunscribe a determinados ámbitos de la existencia
humana y, por consiguiente, no se impone sobre la
conciencia de la colectividad –supongamos el florecimiento
de la democracia ateniense–, en otras, extiende su velo sobre
ella. En este punto, la teoría de la razón ficticia de Severo
Iglesias se presenta como una crítica de la modernidad.
Para él, tanto el racionalismo como el irracionalismo son
manifestaciones de este tipo de razón en la medida en que
tanto uno como otro entran en crisis, dejando ambos a la
razón como víctima y objeto de descrédito. Para el primero,
21
En este sentido, Iglesias apunta: “lo ficticio no está concentrado en un
objeto particular sino diseminado en el todo social. Hay rasgos suyos en la base
económica, en la política, la vida de relación, la educación, la técnica […] No
habita totalmente en ninguno de nosotros, pero habita en todos parcialmente,
conformando un todo de irradiaciones y un juego de complementariedades que
se desplazan fuera de los campos especializados de las teorías, entre los intersticios de los componentes sociales, como ‘red en negativo’, coexistente con la
positiva”. Ibíd., 359.
22
Ibíd.
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107

�La razón ficticia en la era digital

la razón termina por ser dogma incuestionado, acrítico que
ignora paradójicamente la realidad y se complace en los
propios formalismos que ella misma crea; para el segundo,
la razón cede absolutamente a los sentimientos y las
emociones, llegando al extremo de ser negada. Ambos polos
son la manifestación de una crisis que abre paso a la razón
ficticia. “En la crisis de estos últimos [del racionalismo
y del irracionalismo] –escribe Iglesias–, cuando son sólo
desajustes de sus modos y formas, lo ficticio interviene como
invitado curioso, deformación, decadencia o ‘enfermedad’
natural; cuando la crisis es profunda, como ahora cuando
la razón padece por la erosión de sus bases, entonces se
muestra su verdad: la razón ficticia es tendencia y categoría
principal de pensamiento.”23
3. Dialéctica de la razón ficticia
La razón ficticia es, pues, un uso de la razón que desemboca
en una determinada forma de existencia. Y si la existencia
humana, piensa Severo Iglesias, acontece mediante una triple
composición en la que interviene lo subjetivo (la conciencia),
lo objetivo (la realidad) y la acción constitutiva del mundo
humano (la praxis), también la manifestación de la razón
ficticia sucede en esa triplicidad. Hay, en consecuencia, una
construcción peculiar del objeto ficticio, de la subjetividad
ficticia y de la praxis ficticia, construcción que se da en la
interrelación dialéctica entre estos tres ámbitos. Por este
motivo, al caracterizar a cualquiera de ellos es forzoso
describir a los otros miembros de la correlación, haciendo
difícil aprehenderlos y exponerlos de manera aislada.
En las relaciones entre ellos hay, no obstante, algunos
componentes que los entrelazan. La razón ficticia aparece
23
Ibíd., 28-29.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

ante un conflicto irresoluto con la realidad o, más bien, ante
la sensación de impotencia que tal conflicto genera. Su
manifestación obedece, en consecuencia, a una necesidad,
pero una necesidad que no encuentra satisfacción. Ante
ello, la razón opera generando sustitutos gratificadores,
sólo que estos sustitutos, tanto subjetivos como objetivos y
prácticos, se pagan al precio de lo ilusorio. Los componentes
que entran en juego son la fantasía, la idealización, lo
imaginario y la fetichización.
La fantasía tiene un origen preconsciente proveniente
del fondo instintivo que la vincula con los deseos. Sin
embargo, cuando llega a disociar los deseos de su fondo
instintivo, despoja a la voluntad de los objetos concretos
para verterse sobre objetos idealizados. La fantasía es una
representación idealizada que cumple una función psíquica
auténtica, por ejemplo, las fantasías eróticas, de unión
familiar, de paz social, etc., pero que se tornan riesgosas y
amenazantes para el sujeto cuando, al no ser reconocidas
como tales, desplazan a la realidad. Si bien, “la relación
instintiva mediada por las fantasías preconscientes es
condición de adaptación donde el sujeto reconoce su mundo
y distingue lo ajeno a él”,24 cuando “el deseo es asumido
como absoluta libertad acaba por romper sus nexos con el
instinto […] Idealizando, el deseo persigue modelos, aspira
a lo total o a lo mejor sin matices reales, moviéndose en
torno a lo inalcanzable”.25 La fantasía tiende así a desplazar
a la realidad, volviéndola invisible para la conciencia. No
se sabe lo que es real y lo que es fantasía.
En el campo de la acción, por su parte, la fantasía
subvierte los fines por los medios; “opera tomando todo
24

Ibíd., 306.

25
Ibíd., 308.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

como fin y así oculta los verdaderos fines de los objetos”.26
Aunque el pasaje en el que Severo Iglesias explica esta
idea no se caracteriza por su claridad, se puede interpretar
lo siguiente: la operación por la que el acto de fantasear
hace de todo objeto un fin, no consigue sino convertir a las
fantasías en los auténticos fines; la consecuencia de esto es
que el fin real se invierte y es sustituido por el fin ficticio; el
resultado último de este proceso es la inversión de medios y
fines: en la fantasía los objetos reales se trastocan en medios
–incluyendo a las personas– y las fantasías subjetivas en
fines.
Como se acaba de ver, la fantasía está asociada con
la construcción de modelos ideales. Sin embargo, piensa
Severo Iglesias, no debemos confundir a estos con las
idealizaciones. El ideal tiene un valor positivo por estar
fincado en la realidad; la idealización se aparta de ella. El
que actúa persiguiendo un ideal sabe de las dificultades
que la empresa implica, sabe incluso que su realización
completa será imposible. No obstante, no renuncia al ideal,
éste lo guía en su actuar diario y concreto. Por consiguiente,
los ideales, “correspondiendo a las aspiraciones surgidas de
las necesidades del sujeto, se sostienen abriéndose paso y
adaptándose a la realidad. Las idealizaciones, en cambio,
son ficciones organizadas por la fantasía que adquieren
el poder de sustitución sobre las cosas, desvalorizando a
éstas.”27 Lo característico de la idealización es atribuir al
ideal un valor ilimitado, de donde deriva, evidentemente,
su peligro.
Ahora bien, según nuestro autor, la idealización
cumple algunas funciones importantes en la operación de
26

Ibíd., 311.

27
Ibíd., 312.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

la razón ficticia: “la idealización organiza lo que aparece
de manera dispersa y fragmentada en la fantasía”; además,
alienta el deseo y le da continuidad;28 por último, “cumple
una función compensatoria de las incapacidades del sujeto”.
29
Sus principales características, por otra parte, son las
siguientes: genera un “sentimiento de cruzada” generando
“polaridades dicotómicas” y maniqueas; “totaliza sus
contenidos y derriba diferencias”; “proporciona la
sensación de seguridad y previsión frente al deseo”;
se ubica en una perspectiva futurista, considerando lo
que debe ser y no lo que es; se excluye un campo de la
realidad que es catalogado como indeseable y sobre el
que recae una prohibición.30 Dada esta caracterización, es
patente que la idealización conduce, en última instancia, a
fundamentalismos y extremismos de toda índole, los cuales
se distinguen siempre por la negación de la pluralidad y la
diversidad.
Un tercer aspecto, relacionado con los dos anteriores,
es el de lo imaginario. Éste es producto de la facultad de
la imaginación. Hace uso de la imagen, pero no se reduce a
ella. Lo imaginario es un estado de conciencia determinado
por las representaciones construidas por dicha facultad. El
objeto de la imaginación, la imagen, posee en lo imaginario
características peculiares. Aunque es semejante a una
percepción, se distingue de ésta porque el objeto imaginario
es irreal, aun cuando refiera a objetos de la realidad. Como
indica Sartre, “el objeto en imagen es un irreal. Sin duda
que está presente, pero al mismo tiempo está fuera de
alcance. No puedo tocarlo, cambiarlo de lugar; o, más
bien, puedo hacerlo, pero a condición de hacerlo de manera
28

Ibíd., 313.

29

Ibíd., 314.

30
Ibíd.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

irreal”.31 A ello se debe que, a diferencia de la percepción,
en la que “se forma lentamente un saber; en la imagen, el
saber es inmediato”.32 Por ello, y este es un aspecto central
para entender su relación con la razón ficticia, lo imaginario
dispone del objeto imaginado en su totalidad y desde el primer
momento,33 sea que manipulemos el objeto o le agreguemos
“nuevos” elementos, “en la imagen […] hay una especie
de pobreza esencial”,34 y ello es lo que la diferencia de los
perceptos. Éstos son activos e independientes del sujeto;
las imágenes en la conciencia, por el contrario, dependen
de él y son pasivas respecto a él; es el sujeto quien les da
vida en su conciencia. “En una palabra –escribe Sartre en
una cita que el mismo Severo Iglesias recoge–, el objeto
de la percepción desborda constantemente la conciencia; el
objeto de la imagen nunca es nada más que la conciencia
que de ello se tenga; se define por esta conciencia: de una
imagen no se puede aprender nada que no sepa ya.”35
En lo imaginario, por tanto, el sujeto se basta a sí
mismo, conduciendo hacia un subjetivismo y un solipsismo.
En el mundo imaginario el sujeto se encuentra encerrado en
sí, aunque omnipotente. Pero, advierte Severo Iglesias, el
mundo resultante ya no es el real, sino un cuasi-mundo.
31
Jean-Paul Sartre, Lo imaginario: piscología fenomenológica de la imaginación (Buenos Aires: Losada, 1964), 188.
32

Ibíd., 20.

33
“Por eso la sensación de omnipotencia prolifera en el pensar ficticio.
Esto quiere decir que el referente del pensar y del objeto ficticios es lo imaginario. No es la imagen como percepto ni la imaginación como capacidad, sino
un estado de conciencia donde el objeto pierde su determinación para volverse
cosa a disposición. Las resistencias reales desaparecen en el objeto imaginario,
es el llamado ‘objeto del deseo’, subjetivamente liberado de toda restricción.” Severo Iglesias, Conciencia y mundo nuevo (Morelia: Morevallado Editores, 2014),
185.
34

Ibíd., 21.

35
Ibíd., 22.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

Es éste del que la razón ficticia se ha apropiado en la
industria cultural, por lo que lo imaginario ha dejado de ser,
desde el siglo XX, según explica nuestro autor,
manifestación del sujeto para ser expresión
de la realidad ajena. Lo imaginario, surgido
históricamente de la subjetividad pararacionalista
[sic.], invierte su fuente y emerge ahora de la
subjetividad cosificada. Así, la multiplicidad de
construcciones, las variaciones del sentido, las
particularidades de los objetos imaginarios, son
uniformados y se hace posible someter las mónadas
individualistas a la imaginería social.36

Por último, un cuarto aspecto de las formaciones de la
razón ficticia lo encontramos en el fetiche. Éste consiste en
un objeto sustituto o pantalla por el que las cosas ejercen un
poder sobre las personas. Fetiche viene del portugués feitiço
que significa hechizo, conjuro, encantamiento. Los fetiches
son, pues, objetos que ejercen un encantamiento sobre las
personas porque, respondiendo a una necesidad sentida,
insatisfecha o reprimida, adquieren un poder sobrenatural.
Trasladado al objeto el rasgo pulsional temido, reprimido
o, simplemente, no reconocido, el sujeto queda liberado
de la responsabilidad sobre el mismo. El fenómeno de la
fetichización tiene, pues, un trasfondo psicológico profundo
asentado en las pulsiones y los instintos por el cual adquiere
una amplia gama de manifestaciones, desde los fetiches de
las culturas ancestrales hasta las religiones monoteístas,
los fetiches sexuales y la forma moderna del fetichismo de
las mercancías. En los primeros de estos casos, el fetiche
puede cumplir una función natural –sin que ello signifique
que queda suprimido el aspecto ficticio–, pero sobre todo
36
Iglesias, La razón ficticia, 340.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

en la última de las formas mencionadas, la del fetichismo
capitalista, sucede una transmutación del fenómeno mismo
del fetichismo: el fetiche, según Severo Iglesias, transmuta
en objeto ficticio.
En varios lugares de su obra, Severo Iglesias expresa
la distinción entre fetiche y objeto ficticio,37 sin embargo,
no da ejemplos claros del segundo. La distinción esencial
consiste en que el primero conserva el carácter de “objeto
sensible y efecto de superficie”, en tanto el segundo es
“invisible y vacío”.38 ¿Cómo interpretarlo? Las sociedades
industriales del siglo XX generaron en el mundo capitalista
la “cultura de la imagen”,39 convirtiéndose, como dijera
Guy Debord, en sociedades del espectáculo. En éstas, el
objeto es mera representación, es construcción imaginaria,
desprovista de su vinculación con el mundo real. En el
sujeto, la sustitución de fetiches por objetos ficticios implica
un mayor desarraigo, pues los primeros suponen un fondo
pulsional que los vincula con las experiencias personales,
mientras que los segundos se desenvuelven en el vacío,
sin motivaciones que emerjan de las relaciones dialécticas
que conectan al sujeto con los objetos y la praxis, cual las
imágenes-producto ofertadas por la mercadotecnia.
Todos estos elementos de la razón ficticia (la fantasía,
lo imaginario, la idealización y el fetiche) determinan las
formas vacías que adquieren el objeto, el sujeto y la praxis,
generando un mundo ficticio, un mundo en el que impera
el “como si…”. Veamos brevemente las características de
cada uno de dichos ámbitos tras la operación de la razón
ficticia.
37

Cf. Ibíd., 298, 323, 317; Iglesias, Conciencia y mundo nuevo, 184.

38

Ibíd.

39
Severo Iglesias, Conciencia y sociedad (México: Tiempo y obra, 1981),
208.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La razón ficticia en la era digital

El objeto ficticio es el objeto vacío antedicho, el
cual, desvinculado de la realidad material, se despliega en
el campo de lo imaginario, donde las imágenes se vuelven
imperativas, aun si no corresponden con la realidad. El objeto
se vuelve un modelo, una pantalla. Es interesante cómo
este concepto del objeto-pantalla adquiere una connotación
muy concreta con el desarrollo de la tecnología digital.
El objeto ficticio no sólo es objeto pantalla, es la pantalla
misma como objeto en el que se proyectan infinitamente las
imágenes y a través del cual se percibe la realidad. En ella se
presentan con plenitud y propiedad los objetos que, stricto
sensu, son sustitutos. Tenemos entonces un objeto vicario
que puede ser reproducido indiscriminadamente, pues el
vínculo con lo concreto se ha desvanecido. Tal es el caso,
en la era digital, de los memes y las imágenes manipuladas
mediantes inteligencia artificial, las fotografías sacadas de
contexto en las notas periodísticas, etc. Lo decisivo aquí
es que, como sociedad, la constitución de los objetos se ve
alterada. Aunque cada uno, individualmente, pueda resistir
a estos objetos vacíos, nadie escapa a ellos del todo. Se
genera, en consecuencia, una dinámica en la que mediante
la producción de la imagen se hacen públicas las fantasías,
las cuales están a la espera de ser validadas por el gusto y el
consenso, sin atender a la validez del fundamento. De aquí
que la imagen sea objeto de la moda, de la mayoría, de las
tendencias. Incluso las noticias de la prensa se convierten
en imagen en el encabezado y la nota vacía de contenido, lo
que revela el desarraigo informativo preponderante.
El sujeto, por su parte, también se ve afectado.
Predominando en él los rasgos de la conciencia antedichos
–lo imaginario, la idealización y la fantasía–, su relación
con el mundo adquiere las mismas determinaciones. El
sujeto ficticio, que no irreal, se caracteriza por girar en torno
a un mundo sustituto o vicario. La conciencia sólo logra
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La razón ficticia en la era digital

parcialmente establecer contacto con la realidad objetiva, de
modo que el mundo aparece como intrínseco o “subsistente
en la conciencia”, por lo cual “Su irreductibilidad a otros
campos y su significación aparentemente autónoma tienden
a volver absoluta su validez”.40 Esto conlleva que sea
incapaz de reconocer los límites: se pretende una libertad
absoluta, un poder absoluto, se espera la satisfacción total
de los deseos, llegando así a un autoritarismo incapaz de
establecer diálogo, pues el diálogo implica el reconocimiento
del otro y el sujeto ficticio se encuentra abstraído en la
unilateralidad solipsista. En la conciencia ficticia impera la
fantasía, donde todo es posible sin ser real. Pero si la fantasía
conecta en principio con una base instintiva y preconsciente
que vincula al sujeto con su propia realidad, en la razón
ficticia la fantasía es disociada de ese vínculo con lo real.
Pasa así, de lo ideal como un horizonte de transformación
que responde a las necesidades del sujeto, a la idealización.
Lo que no coincide con ésta es desconocido, rechazado,
invisibilizado, pero ese alejamiento del mundo es asumido
por la conciencia como neutralidad –tal como se expresa en
las versiones más puras del positivismo–, desembocando,
por último, en la indiferencia.
Estas configuraciones del sujeto y del objeto conducen
a un cierto modo de interacción con el mundo, pues la acción
toma su sentido, forma y función de acuerdo con ellos. Según
las formas que toman la imaginación, la representación y
la fantasía, el sujeto toma conciencia de los objetos “como
si…”, es decir, como si la pareja fuera una modelo, como si
mi deseo valiera para todos, como si el espacio que ocupo
fuese el único, como si mis contactos en Facebook fuesen mis
amigos, como si la fotografía que subo a Instagram fuese mi
verdadera imagen; lo mismo sucede con los objetos: como si
40
Iglesias, La razón ficticia, 297.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

mi avatar fuese yo, como si los indicadores de la bolsa fuesen
el dinero real que posee la persona. “Entonces –dice Severo
Iglesias– la vida del sujeto es un actuar ‘como si…’”, con lo
cual “La persona deviene personaje. Éste sólo existe en la
representación, su ser es el como si…”.41
Este “como si…” es una manifiesta elusión de la
realidad, de la cual se busca escapar. El sujeto ficticio se torna
incapaz de confrontar una realidad que lo niega y le resiste.
De aquí la tentación totalitaria. Parafraseando a Hegel, si la
realidad no coincide con mi mundo imaginario, peor para la
realidad. Esta incapacidad no es, empero, inocua; origina la
acción, pero una acción que igualmente parte del como si…,
en este caso, un “como si… fuera omnipotente”.
Trátese de las cosas o de la sociedad –escribe Severo
Iglesias– tiende a eludirse la relación en el conocer,
en el acceder práctico o el contacto real. Si a esto se
le agregan los tabúes, prohibiciones y otras formas
de obstruir tal acceso, la adecuación con la realidad,
la racionalidad del proyecto práctico, el acuerdo con
los demás, tienden a exagerar sus dificultades. Se
concluye que deben establecerse fuera del contacto
que los hace posible, sin ‘rodeos’, con el ‘mínimo
esfuerzo’, buscando ‘asegurar’ que lo propuesto
coincida ‘exactamente’ con lo realizado, escogiendo
las vías más directas para llegar al objetivo. Lo que
en el terreno de la acción se traduce en violencia.42

La dialéctica de la razón ficticia se mueve, pues, entre
paradojas. Sujetos que, pretendiendo tener el dominio total
sobre el mundo, se refugian en un cuasi-mundo, imaginario e
idealizado; objetos que, sustituyendo a otros objetos, generan
41

Ibíd., 328.

42
Ibíd., 314.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

su propia dinámica desconcretizadora (abstractiva), la cual
los despoja de referentes claros en la realidad, sin contexto
espacial o temporal; acciones que, perdiendo el orden causal,
se desvinculan del acontecer.43 Podríamos decir, la razón
ficticia instaura el orden de las paradojas.
Las consecuencias de este imperio de la razón ficticia
son múltiples. Todas ellas pueden reunirse, sin embargo, en
una idea: desarraigo y extrañamiento del ser humano ante
el mundo. Por ello, son expresiones de la razón ficticia, la
alienación, la ideología, la enajenación, el fetichismo y la
mistificación.44 Al actuar y vivir en un permanente “como
si…” la identidad entra en crisis y la persona se vuelve
fantasmática.
En tal estado de cosas, el sujeto busca su
conformación en un extremo que disfraza su
verdadera identidad y la oscurece: el público, que
lo es por ser común, pero sin lo concreto de las
diferencias individuales, de los grupos, las clases
y los organismos. Constructor de lo imaginario,
pasando por el papel de espectador que contempla
al cuasi-mundo reproducido, llega a ser audiencia
que consume reproducciones: una sombra, doble o
fantasma que, como testigo evanescente, se pierde
en el objeto ficticio.45

En tal estado de cosas el individuo asume una
existencia desgarrada entre circunstancias que siente como
insoportables y posiciones que se revelan insostenibles. Tal
contradicción es asumida sin solución ni salida, al contrario
43

Ibíd., 298.

44
Sobre el modo en que Severo Iglesias trata estos conceptos, ver Iglesias,
Sociedad y conocimiento, 204ss., y Severo Iglesias, Ciencia e ideología (México:
Editorial Tiempo y Obra, 1981).
45
Iglesias, La razón ficticia, 340.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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del devenir dialéctico en el que las contradicciones son
mediaciones y momentos que se superan (aufhebung) en
configuraciones nuevas. De aquí las famosas tesis de la
segunda mitad del siglo XX sobre el fin de las ideologías y
el fin de la historia: lo que se describió como el momento
culminante del progreso civilizatorio como supresión de las
contradicciones que ponían en movimiento la historia, no
era sino la experiencia hologramática de una humanidad
que acontece en un mundo vicario, en un impasse
fantasmagórico que hace recordar La invención de Morel.
La época que procuraba dar la imagen de unidad
para expulsar la contradicción cede lugar a
la actual –escribe Severo Iglesias–; ahora las
contradicciones son presupuesto de la vida social
y su afecto ‘denotador’ es amortiguado por la
homogeneización de las relaciones sociales, la
standarización de los objetos y la uniformización de
las conciencias. La contradicción es ahora positiva
y refuerza la condición de base, reflejo simulado
de la unidad que se imprime. Las contradicciones
del trabajo y del capital, de lo masculino y lo
femenino, de lo subjetivo y lo objetivo, etc.,
refuerzan en su movimiento la unidad asimilatoria
del mundo actual. Su despliegue interior en la
posición insostenible expresa esta alternativa
sin elección, esta contradicción sin movimiento
que caracteriza a lo ficticio. Espiral descendente,
conservación destructiva, la gravedad del mundo
decrece en relación directa al peso de lo ficticio.
Si la contradicción dialéctica es movimiento que
conserva superando y sostiene destruyendo, la
circunstancia insoportable es conservación que
obstruye y la posición insostenible es ilusión que
mantiene.46
46
Ibíd., 402.
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En estas coordenadas, como las llama Iglesias, de
la circunstancia insoportable y la situación insostenible,
el individuo concreto se encuentra, pues, sin salida,
destinado al inmovilismo repetitivo ante dos caminos sin
salida. Tales coordenadas fueron en otros tiempos las del
esclavo; en la modernidad, tras la conformación de los
sistemas penitenciarios, las del preso; en la actualidad,
las de cualquiera: desde el migrante hasta el estudiante
universitario, desde el campesino hasta el empresario,
desde la mujer víctima de acoso hasta el burócrata adicto
a los videojuegos, desde los indígenas hasta los seguidores
de las iglesias evangélicas, desde las actrices y los actores
porno hasta los youtubers, desde los obreros hasta los
deportistas de alto rendimiento, desde los políticos hasta
los académicos.
Severo Iglesias cita a Soren Kierkegaard, en quien
encontramos la condición característica del sujeto escindido
por la razón ficticia:
Si te casas te arrepentirás; si no te casas, también te
arrepentirás… Si te ríes de las locuras del mundo,
lo sentirás; si las lloras también lo sentirás… Si te
fías de una muchacha lo lamentarás; si no te fías
también lo lamentarás… Si te ahorcas te pesará; si
no te ahorcas también te pesará… Este es, señores,
el resumen de toda la sabiduría de la vida.47

4. La razón ficticia y los fenómenos de la era digital
Cuando Severo Iglesias escribió La razón ficticia, la era
digital apenas comenzaba a mostrar sus rendimientos. A la
47
Søren Kierkegaard, Diapsálmata. Obras y papeles, tomo VIII (Madrid:
Editorial Guadarrama, 1969), 94, en Iglesias, La razón ficticia, 406.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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vuelta de la década de 1990, con el inicio del nuevo siglo,
ocurrió una explosión mundial en el uso de las tecnologías
digitales, el internet y las redes sociales. Las nuevas
condiciones en el uso y acceso a tales medios generaron una
transformación trascendente en todos los ámbitos de la vida
humana, desde lo privado hasta lo público. La magnitud de
tal cambio ha hecho pensar que estamos ante el inicio de
una nueva era, la era digital, producto de los desarrollos
científicos y técnicos de la cuarta revolución tecnológica,
iniciada en la década de1970.
Aunque la familiaridad con que experimentamos
estos cambios cotidianamente pueda hacerlos parecer
menores, lo cierto es que son de una magnitud enorme. La
producción, circulación y almacenamiento de la información
crece exponencialmente, al igual que los progresos de
las tecnologías relacionadas con los medios digitales. La
dependencia ha llegado a tal grado que, sin las tecnologías de
la información y la comunicación, el mismo conocimiento
científico y la tecnología se encontrarían incapacitados para
conseguir mayores progresos. Pero lo mismo sucede con los
ámbitos de la economía, la producción, la comunicación, el
comercio. La era digital ha generado, en consecuencia, una
condición de dependencia que no hace sino crecer conforme
se desarrollan computadoras y programas más potentes.
Sin embargo, las implicaciones del uso de las
tecnologías digitales no se reducen, naturalmente, a lo
social, entendiendo por este término, el conjunto de
relaciones productivas, mercantiles e institucionales.
La presencia de las tecnologías digitales en la era de la
información ha trastocado la vida humana, el cuerpo, la
mente, la imaginación, la sensibilidad, los sentimientos y
emociones, el pensar mismo, las costumbres y los hábitos.
Estos cambios han sido graduales, pero no han pasado
inadvertidos, lo que se revela en la modificación de los
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

discursos: desde la forma en que se estructuran, hasta los
vocablos y expresiones empleados y sus contenidos.
Aquí sostendré que muchos de estos discursos y
buena parte de los fenómenos asociados con la era digital
son consecuencia del imperio de la razón ficticia. O, de otra
manera, que la era digital es un asentamiento de este tipo
de razón.
En primer lugar, quiero reflexionar sobre la
autoconciencia que el ser humano toma de su instalación
en este asentamiento, la manera en que percibe y toma
conciencia de su compenetración con el entorno que habita.
Sobre ello, se han creado expresiones muy sugestivas que
nombran la condición de los habitantes de la era digital:
los migrantes y los nativos digitales. Se trata, pues, de una
colonización que ha implicado una migración, un asentarse
y un apropiarse del territorio. Casi de inmediato sale al paso
tentadoramente el concepto de Guattari y Deleuze: acontece
una territorialización. Este territorio es el de lo digital, sólo
que la migración no sucede en la dimensión espacial, sino
en la temporal.
Las expresiones “nativos digitales” y “migrantes
digitales” provienen del campo de la pedagogía. Marc
Prensky, su creador, definió a los primeros como aquellos
que “han nacido y se han formado utilizando la particular
‘lengua digital’ de juegos por ordenador, vídeo e internet”.48
De acuerdo con este pedagogo, los nativos digitales esperan
“recibir la información de forma ágil e inmediata”; realizan
“multitareas y procesos paralelos”; dan prioridad a los
gráficos por sobre los textos; se “inclinan por los accesos al
48
Marc Prensky, Nativos e inmigrantes digitales (Institución Educativa
SEK), 5, https://www.marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20
INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La razón ficticia en la era digital

azar (desde hipertextos)”; “rinden más cuando trabajan en
Red”; prefieren “instruirse de forma lúdica a embarcarse en
el rigor del trabajo tradicional”.49 A estas características del
comportamiento de los nativos digitales, se debe agregar,
piensa Prensky, la evidencia presuntamente científica sobre
cambios neurofisiológicos en los miembros de este grupo,
lo que le lleva a sostener que hay evidencia suficiente
para afirmar que los nativos digitales piensan diferente a
los migrantes digitales y a los seres humanos de la época
predigital.50
Estas hipótesis han tenido gran arraigo en el campo de
la educación, al grado que los modelos, programas y planes
educativos en el mundo se han reformado, en buena medida,
bajo consideraciones de este tipo. No obstante, la tesis es
falsa. No hay evidencia científica de que el uso de los medios
digitales desde la temprana infancia potencie y moldee el
cerebro de los jóvenes de manera que éste sea mucho más
capaz para procesar varias funciones simultáneamente,
para aprender saltando de un tema a otro de manera azarosa
o para comprender mejor los contenidos consultándolos en
el internet. El multitasking es simplemente una ficción,51 lo
mismo que es una ficción que los videojuegos desarrollen
habilidades y capacidades relevantes para el aprendizaje, la
vida diaria, la atención o el razonamiento.52 De hecho, lo que
49

Ibíd., 6.

50
Marc Prensky, ¿Realmente piensan diferente? (Institución Educativa
SEK), https://www.marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf.
51
Paul A. Kirschner y Pedro De Bruyckere, “The myths of the digital
native and the multitasker”, Teaching and Teacher Education 67 (2017), http://
dx.doi.org/10.1016/j.tate.2017.06.001; Jatin Srivastava, “Media multitasking
performance: Role of message relevance and formatting cues in online environments”, Computers In Human Behavior 29 (2013), http://dx.doi.org/10.1016/j.
chb.2012.12.023.
52
Michel Desmurget, La fábrica de cretinos digitales: Los peligros de las
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La razón ficticia en la era digital

estudios experimentales demuestran es que el multitasking
afecta el rendimiento cognoscitivo.53
Esto permite pensar que la tesis de los nativos
digitales es la muestra misma de la operación de la razón
ficticia: se ha creado una ficción, una fantasía, la de que los
seres humanos han transmutado y, por consiguiente, que
debemos transformar el entorno para adaptarnos con mayor
facilidad a tales cambios. Podría argumentarse en contra
del anterior aserto, diciendo que no hay tal ficción, sino
simplemente un error, es decir, una teoría equivocada, como
tantas otras. Se puede conceder que, en efecto, se trata de
un error, pero ello no invalida que lo que opera en todo este
discurso sobre el nativo digital es una ilusión alimentada por
múltiples motivaciones, por los intereses de las empresas,
las instituciones educativas, los funcionarios públicos y los
actores del proceso de enseñanza-aprendizaje (estudiantes
y profesores).54 De hecho, como se explicó arriba, la razón
ficticia no se mueve por un deseo deliberado de engañar. Al
final de cuentas, las fantasías bien pueden elaborarse sobre
la base de falsedades.
En cualquier caso, independientemente de que el
concepto de nativo digital tenga sustento o no, lo cierto
es que tiene utilidad descriptiva, mas no explicativa. Esto
quiere decir que dicho concepto no significa mucho más
que lo siguiente: las generaciones nacidas a mediados de
la década de 1980 o después, han estado sobreexpuestas
a los medios digitales y a las pantallas: cine, televisión,
pantallas para nuestros hijos (Barcelona: Ediciones Península, 2022), 107ss.
53
“En la literatura, se ha demostrado en general que el multitasking en
los medios causa detrimento en el performance.” Zheng Wang, Matthew Irwin,
Cody Cooper y Jatin Srivastava, “Multidimensions of Media Multitasking and
Adaptive Media Selection”, Human Communication Research 41 (2015): 123,
doi:10.1111/hcre.12042.
54
Michel Desmurget, La fábrica de cretinos digitales, 243ss.
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�La razón ficticia en la era digital

videojuegos, internet, redes sociales, y más recientemente,
realidad virtual e inteligencia artificial. Con todo, esta
referencialidad es útil en tanto permite situar un hecho o un
estado de cosas. Por otro lado, la era digital es, como decía, un
asentamiento y, en esa medida, genera prácticas, relaciones,
costumbres, dependencias, hábitos, valoraciones, etc.,
que amplían y profundizan el funcionamiento de la razón
ficticia en la vida y la conciencia de las personas.
Los datos sobre el uso de los medios digitales en
la actualidad parecen constatar este estado de cosas. En
promedio, globalmente, durante 2022 el tiempo que cada
persona diariamente navegó en internet fue de 6h37m; el
uso de redes sociales por persona se calculó en 2h31m; el
64.4% de población mundial es usuaria de internet; el 92.3%
de la población accedió a internet a través de un teléfono
inteligente; el 81.9% de los usuarios de internet utilizó
el internet para jugar videojuegos; en promedio, a nivel
mundial, los jugadores de videojuegos jugaron al día en la
consola 1h14m; el número de usuarios de redes sociales
fue de 4.76 mil millones de personas, las cuales emplearon
diariamente, en promedio, 2h31m para chatear, postear, ver
videos, etc.55 Estos datos sólo revelan información sobre
el tiempo que disponemos en el uso de pantallas, internet,
aplicaciones, etc., lo cual nos da una idea aproximada de la
presencia que los medios digitales tienen en el mundo actual.
Veamos ahora la huella de la razón ficticia en los
“nativos digitales”. Un primer elemento que quiero destacar
55
Digital 2023 Global Overwiew Report: The essential guide to the world’s
connected behaviours, (We are social/ Meltwater), https://datareportal.com/reports/digital-2023-global-overview-report. Para información sobre el uso de los
medios digitales en México, ver INEGI, Encuesta nacional sobre disponibilidad y
uso de tecnologías de la información en los hogares, 2020, https://www.inegi.org.
mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/OtrTemEcon/ENDUTIH_2020.
pdf.
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�La razón ficticia en la era digital

es la afición a los videojuegos, o más que la afición, la lógica
que opera en su uso. La combinación de lo lúdico con la
capacidad de las herramientas digitales para recrear el
mundo en la virtualidad ha proveído a la razón ficticia de un
instrumento súper potente de creación de fantasías. Pero las
fantasías de los videojuegos son precisamente del tipo que,
como indiqué más arriba, disocia al sujeto de la realidad. En
muchos videojuegos, se suelen recrear personajes realistas,
desde el punto de vista de la narrativa y la apariencia
(Call of Duty, Assassin’s Creed, Grand Theft Auto, Red
Dead Redemption, etc.), en otros, se construyen mundos
artificiales (Minecraft, SimCity, etc.). El jugador entra en
uno u otro caso en un mundo ilusorio de idealizaciones
de personajes, escenarios, poderes, habilidades, que, en
términos de Severo Iglesias, “desvalorizan” a los objetos y
los sujetos reales, mientras enaltecen a los ficticios.
Los juegos masivos de multijugador en línea –
escribe Philip Zimbardo y Nikita Coulombe– son
especialmente absorbentes porque un jugador puede
convertirse en cualquiera dentro del mundo virtual,
logrando apariencias, aceptación, riqueza y estatus
que son elusivos en la vida real para la mayoría sin
trabajo duro, educación y contactos sociales. “No
solamente son más atractivos’, dijo la viuda de un
jugador, ‘son ‘mejores’ personas”.56

El concepto de “avatar” responde a esta representación
de la identidad personal en mundos virtuales, es decir,
ficticios. Como explican Ratan y Dawson, siguiendo a
Bailenson y Blascovich, “Los avatares son representaciones
56
Philip Zimbardo y Nikita D. Coulombe, Man (Dis)connected. How
technology has sabotaged what it means to be male (Londres: Rider, 2015), 40,
https://archive.org/details/philip_zimbardo_nikita_coulombe_man_disconnected/page/n331/mode/2up?view=theater.
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�La razón ficticia en la era digital

virtuales de un individuo que aparenta o se parece al
usuario. Son el medio del yo en el medio, el yo virtual”.57
La pregunta que cabe formular respecto a estos avatares y a
los personajes representados en los videojuegos es, ¿en qué
medida el yo virtual modela el comportamiento del yo real
durante el uso del avatar y después de él? En psicología, se
ha descrito un fenómeno en el que el usuario de un avatar
modifica su comportamiento personal para ajustarlo al que
tendría su avatar, según puede inferirlo el primero de la
apariencia del segundo. En otras palabras, el sujeto actúa,
no según su propia apariencia, sino según la apariencia del
avatar que manipula. A tal fenómeno Yee y Bailenson lo
denominaron Efecto Proteus.58
Aunque las causas y los efectos neuropsicológicos de
la interacción entre usuario y avatar aún son poco claras,
lo cierto es que la identidad personal se ve afectada en
alguna medida. El avatar es precisamente el sujeto vacío.
Lo paradójico es que ese sujeto vacío termina por moldear,
según su apariencia, al verdadero sujeto, al sujeto real;
con lo cual, es éste el que desvela su vacío al moldearse y
actuar conforme a la apariencia de un sujeto que no es él
mismo, sino su fantasma idealizado. Pero el avatar también
es fetiche y, en último término, objeto vacío. En algunos
casos, el avatar ejerce un influjo tal sobre la persona, que
ésta piensa y vive en torno a su otro yo.
Sin embargo, ya hemos descrito las consecuencias
de la idealización: en ella el sujeto tiende a totalizar,
Rabindra A. Ratan y Michael Dawson, “When Mii is Me: A Psychophysiological Examination of Avatar Self-Relevance”, Communication Research 43, 8 (2016): 2, https://doi.org/10.1177/0093650215570652.
57

58
Nick Yee y Jeremy Bailenson, “The Proteus Effect: The Effect of Transformed Self-Representation on Behavior”, Human Communication Research 33
(2007): 274, doi:10.1111/j.1468-2958.2007.00299.x.
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�La razón ficticia en la era digital

a polarizar y, en el colmo de la fantasía, a asumir las
posiciones extremas que desatan la violencia. ¿Es acaso
esta una explicación de la sublimación de la violencia que
impera en los videojuegos? Un mundo ficticio en el que
los objetos siempre son cosas a disposición permite llevar
a su máxima expresión el ejercicio de la violencia. Y esto
quizás se aprecie mejor en el género de los videojuegos
pornográficos, que en los videojuegos de combate. En la
pornografía virtual que utiliza avatares, por ejemplo, y
que recurre a la tecnología de los videojuegos, el cuerpo
se sublima como objeto vacío y se convierte en objeto de
dominio y violencia absolutos.
El incremento exponencial de la producción y
consumo de pornografía debido al internet es también una
característica de esta época del imperio de la razón ficticia,
porque se trata de un mundo de fantasía, de cuerpos que
difícilmente corresponden con la realidad, de objetos a
disposición, de apropiaciones totalizadoras sobre el otro en
un mundo imaginario, en el que la perspectiva egocéntrica
se impone. En última instancia, el sujeto no distingue
entre la realidad y la fantasía. Como señalan Zimbardo y
Coulombe, “Mientras que los adultos pueden entender que
la idea del porno es tornar la vida real en fantasía, el punto
de vista de algunas personas jóvenes es que lo que ven en el
porno es lo opuesto, e incluso algo por lo que luchar. Como
un adolescente del Reino Unido nos dijo, ‘la idea del porno
es hacer las fantasías en el mundo real’.”59
Un último fenómeno sobre el que quiero reflexionar
es el de las redes sociales. Quizás sean estos medios el
espacio en el que mejor se manifiesta y es más fácil apreciar
la operación de la razón ficticia en nuestra época, pues, en
59
Ibíd., 47.
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�La razón ficticia en la era digital

principio, somos más los usuarios de las redes sociales
que los jugadores de videojuegos, la población mundial
les dedica más tiempo a las primeras que a los segundos
y, finalmente, en ellas, cada usuario expone su persona,
su vida íntima y privada. Es por esto último o, más bien,
porque la persona se muestra ante la sociedad –y al decirlo
uno se siente tentado a usar la palabra tribunal– que las
redes sociales terminan por convertirse en un incentivo
para aparentar. En este entorno, son unas cuantas las vías
para expresar el juicio aprobatorio sobre el otro: el like,
la reproducción, el retweet. La censura, en cambio, se
impone a través de una lógica que sigue con toda claridad la
lógica de la razón ficticia: la cancelación. Impedir que otro
se pronuncie, cerrar las vías de la discusión y el diálogo
cuando se considera que una expresión es contraria a lo
políticamente correcto es consecuencia de una construcción
imaginaria que sigue los criterios de un mundo idealizado.
En esa condición, no hay sino una única vía, un único
mundo admisible.
Por uno u otro camino, el de la aprobación o el de la
censura, se imponen modelos más o menos homogéneos
que las personas reproducen: el más vacío de los mundos,
la más triste de las condiciones, se presentan como sus
contrarios. Pero al hacerlo así, el sujeto se vacía porque
comienza a ser su apariencia, antes que su realidad. Desde
luego, las redes sociales también cumplen una función
de confort en muchas circunstancias; el dispositivo, la
herramienta, la máquina, nunca han sido por sí mismos el
problema, sino el uso que hacemos de ellos. En cualquier
caso, las redes sociales amplían el mundo de las apariencias
al ámbito de lo digital y, para ello, brindan las herramientas
precisas. Los filtros son ese auxilio requerido para que el
modelo idealizado de la imagen y las reproducciones se
imponga sobre el cuerpo real, sólo que en el mundo ficticio
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�La razón ficticia en la era digital

del como si…, llevando así el mundo del espectáculo al
hogar mismo de cada sujeto. Las reproducciones, que eran
el baremo de los programas de televisión, el radio y el
cine, han penetrado como medida de todos nosotros en el
celular. El juicio del gusto está al alcance de la mano desde
el despertar, hasta el anochecer. Me permito citar una nota
de periódico que describe con precisión el fenómeno filtros
y su influjo sobre las mujeres. De acuerdo con un estudio
dirigido por Rosalind Gill,
Más del 90% de las mujeres jóvenes usaban filtros
o editaban intensivamente sus fotos. Los filtros
más populares eran los que procuraban un tono de
piel uniforme, bronceado y brillante, unos dientes
blancos, y quitaban varios kilos. Empleaban filtros
para definir la mandíbula, corregir la nariz, agrandar
los ojos y rellenar los labios […] las chicas más
jóvenes reconocieron estar bajo “una considerable
presión” por parecer “felices, divertidas y con una
vida social muy activa”, todo esto siendo “guapas
sin producir” (effortlessly beauty, el término
anglosajón popular en TikTok y otras redes detrás
del que se esconden filtros e ingentes horas de
edición).60

En estos fenómenos que he comentado parece
traslucir con suficiente evidencia la condición alienada
Karelia Vázquez, “‘Mirar tu verdadera cara en un espejo de repente te espanta’: por qué los filtros dañan la salud física y mental”, El País,
29 de marzo, 2023, https://elpais.com/salud-y-bienestar/2023-03-30/
mirar-tu-verdadera-cara-en-un-espejo-de-repente-te-espanta-porque-los-filtros-danan-la-salud-fisica-y-mental.html?event_log=go. El
estudio en el que se basa la nota es el siguiente: Rosalind Gill, Changing
the perfect picture: Smartphones, social media and appearance pressures
(s/l: City, Universidad de Londres, s/f), https://www.city.ac.uk/__data/
assets/pdf_file/0005/597209/Parliament-Report-web.pdf.
60

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�La razón ficticia en la era digital

como extrañamiento de sí mismo en la era digital. Una
autoconcepción errónea y desilusionada, que se impone
sobre nuestra época, más allá de los individuos, las mujeres
o los hombres, los jóvenes o los adultos, los pueblos y las
culturas. He mencionado la falsa autoconcepción expresada
en el concepto de los nativos digitales, pero es precisamente
este asentamiento de lo digital el que, en nuestros días,
amplía el campo de dominio de la razón ficticia. Muchos
otros fenómenos podrían mencionarse como ejemplo de la
operación de la razón ficticia (las fake news, la inteligencia
artificial, la minería de datos, el cosplay, entre muchos
más). Aquí me he limitado a hacer un primer acercamiento
a aquellos que están relacionados de manera evidente con
lo digital. Sin embargo, la razón ficticia no sólo opera en
este ámbito. Al menos espero contribuir con este artículo
a que la teoría de la razón ficticia de Severo Iglesias, sea
considerada como un aparato conceptual de relevancia para
entender los fenómenos de nuestro entorno y nuestra época.
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�La razón ficticia en la era digital

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�La razón ficticia en la era digital

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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

134

�Dossier

Epistemologías de lo social. Un
posicionamiento interdisciplinar ante las
obras de Severo Iglesias y Jean Piaget
Epistemologies of the social. An interdisciplinary
approach to the works of Severo Iglesias and
Jean Piaget
Épistémologies du social. Une position
interdisciplinaire avant les travaux de Severo
Iglesias et Jean Piaget
Félix E. López Ruiz1

Resumen
En este texto se describe y considera la pertinencia de un marco
gnoseológico que dote una plataforma de sustento teóricopráctico para abordajes metodológicos desde una perspectiva
interdisciplinar. Este trabajo considera a una epistemología
social como el marco que, más que un enfoque disciplinar, se
constituye, por su organización, como un modelo incitador de
nuevas rutas científicas por recorrer. En este texto se describe
y considera la pertinencia de este marco epistémico como
1
Estudiante de Doctorado de la Universidad Autónoma de Coahuila.
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�Epistemologías de lo social

paradigma anclado o más bien soportado desde la epistemología
genética de Jean Piaget y la epistemología social basada en la
dialéctica triádica de Severo Iglesias. Esta posición dotará de
una plataforma de ordenamiento para, anudar y dar sentido a los
vínculos entre distintas ciencias orientándolas hacia un modelo
interdisciplinar.

Palabras clave
interdisciplinariedad, epistemología genética, epistemología
social y dialéctica triádica.Abstract
This text describes and considers the relevance of a epistemological
framework that provides a theoretical-practical support platform
for methodological approaches from an interdisciplinary
perspective. This work considers a social epistemology as the
framework that, more than a disciplinary approach, is constituted,
by its organization, as an inciting model of new scientific paths
to follow. This text describes and considers the relevance of this
epistemic framework as a paradigm anchored or rather supported
from the genetic epistemology of Jean Piaget and the social
epistemology based on the triadic dialectic of Severo Iglesias.
This position will provide a platform for ordering, knotting and
giving meaning to the links between different sciences, guiding
them towards an interdisciplinary model.

Key words
interdisciplinarity, genetic epistemology, social epistemology
and triadic dialectic.

Résumé
Ce texte décrit et examine la pertinence d’un cadre gnoséologique
qui fournisse une plateforme de fondement théorique et pratique
pour les approches méthodologiques dans une perspective
interdisciplinaire. Ce travail considère une épistémologie sociale
comme le cadre qui, plus qu’une approche disciplinaire, est
constitué, grâce à son organisation, en tant qu’un modèle qui
incite à suivre de nouvelles voies scientifiques à parcourir.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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136

�Epistemologías de lo social

Ce texte décrit et considère la pertinence de ce cadre épistémique
en tant que paradigme ancré ou plutôt soutenu par l’épistémologie
génétique de Jean Piaget et l’épistémologie sociale basée sur la
dialectique triadique de Severo Iglesias. Cette position fournira
une plate-forme d’ordonnancement pour nouer et donner du sens
aux liens entre les différentes sciences en les guidant vers un
modèle interdisciplinaire.

Mots-clés
interdisciplinarité, épistémologie
sociale et dialectique triadique.

génétique,

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épistémologie

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�Epistemologías de lo social

1. Planteamiento epistemológico respecto a lo social
La investigación científica es una de las distintas vías que
los seres humanos han desarrollado para tratar de entender
el mundo que les rodea. Con frecuencia, ella se sostiene
en procedimientos racionales, sistemáticos, metódicos,
contrastables y constatables, sujetos siempre a la demostración
y verificación de sus planteamientos, métodos y resultados.
Ante una clasificación hasta cierto punto arbitraria de
las ciencias (la necesidad de clasificar en sí y la imposición
del criterio resultado de ella, ya lo es), se observa una
delimitación muy rígida entre ellas que se basa principalmente
en sus sujetos de estudio, en sus teorías fundamentales y el
método como les encaran. Para la mayoría de las llamadas
ciencias formales (matemáticas, lógica, estadística,
etcétera) suelen no aparecer esta dificultad de incorporar en
su estructura este tipo de elementos estructurales: su análisis
se ejerce en lo abstracto y difícilmente se conflictúan tras
la contingencia de hechos concretos que las realidades
sociales, por ejemplo, nos presentan. Esta situación resulta
un poco más complicada para las denominadas ciencias
naturales (astronomía, física, biología, etcétera) y se
agudiza en las ciencias sociales (antropología, sociología,
historia, etcétera) cuyos procedimientos de cientización se
corroboran de manera empírica y, por su diseño, integran
lo contingente como un elemento no sólo problematizador
sino, de suyo, fundamental para sus fines. El propósito
se caotiza en el sector de las humanidades (derecho,
filosofía, teología, etcétera), que ni siquiera reclaman para
sí el término científico pero que se suponen inmersas en
él o comparten con éste operaciones afines. ¿Son ciencias
las humanidades? Es una pregunta interesante cuya
enunciación se aprovecha para plantear las dificultades que
implican, tras criterios heredados y frente a una tradición
de fragmentación disciplinar, el establecimiento de nuestro
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

�Epistemologías de lo social

problema de investigación en medio de intencionalidades
opacas, fronteras difusas y múltiples vacíos de definición.
Frente a este escenario ¿cómo lidiar con la
subjetividad de los hechos sociales concretos frente a las
necesidades de objetivación que el conocimiento científico
demanda?, ¿cómo se podrían establecer criterios de certeza
científica para aquellos estudios que, en su afán de conocer,
registran —o lo pretenden— y sistematizan sólo una parte
de las realidades que se presentan? No es asunto sencillo y
tal vez convenga, además de intentar dar respuesta a estas
interrogantes, plantear al mismo tiempo preguntas nuevas.
En las ciencias sociales y en las humanidades se han
desarrollado distintos métodos y herramientas que aspiran
a responder y satisfacer eficazmente las necesidades de
las que surgen las interrogantes antes planteadas. Sin
embargo, tales procedimientos de investigación social
y humana han sido siempre discutidos por su precisión
científica: ¿es posible establecer métodos generalizados
para la comprensión de cualquier tipo de realidad humana?,
¿cuáles son las herramientas legítimas que posibilitan la
recopilación objetiva de información?, ¿cómo pueden
establecerse medios para la verificación de la información
recabada?, ¿es posible disociar (y cómo) la objetividad de
las realidades humanas investigadas de la subjetividad de
las realidades humanas de quien investiga?
Estas consideraciones ontológico-teleológicas dan
origen a cuestionamientos críticos que desvelan con facilidad
fisuras en las narrativas en las que se sostiene la credibilidad
científica. Antes de continuar es pertinente considerar —y
declarar— que las pretensiones de verdad científica con
ambiciones de absolutez, no son sólo violentas, inadmisibles
e impertinentes aquí, sino que, además, resultan por su
anhelo perjudiciales para el progreso del conocimiento social
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

139

�Epistemologías de lo social

y humano. Ante este rechazo hacia la inalterabilidad ¿se está
proponiendo por su invalidez —como lo haría Feyerabend2—
un rechazo a la existencia de reglas científico-metodológicas
universales? Siguiendo en esa línea de interrogación, ¿habría
que estar más dispuestos a considerar alternativas distintas
de investigación científica —no postuladas como leyes
inmutables— que sean adaptables a cada contexto y donde se
incorpore la interdisciplinariedad como elemento creativo?
Es claro que para que algo sea verdadero no basta con
ser enunciado, es necesario que esa verdad sea demostrada. El
urgente arraigo con la realidad es el gran reto al que se enfrenta
la ciencia, no sólo para que sea creíble sino para que sea cierta.
Como se ha sugerido antes, en el procedimiento del conocer,
la acción de abstracción es fundamental, y es en ese proceso
donde radica el riesgo vertiginoso de la desvinculación
del hecho concreto del que parte; esa propensión genera
desconfianza. Para derrumbar esa desconfianza nos auxilia
el rigor del método científico como una interfaz por la que
quien investiga se ejercita en un contexto de verdad, sin
embargo el mismo método queda cuestionado —y es de
esperarse que así sea constantemente— por la diversidad de
las realidades que analiza y por la estructuración de nuevos y
distintos métodos para intentar lo mismo: la construcción de
conocimiento. Es por ello imperativo, tras una revisión de
sus debilidades: un indagar-de-otro-modo.
Para emprender tal empresa habría que considerar
que, en efecto, toda realidad es un ente compuesto y puede
ser fragmentada con fines de conocerle, sin embargo,
esa fragmentación no le resignifica, ella sigue siendo lo
que es, independientemente si se le abarca, entiende, o
asimila. Por lo tanto, uno de los retos que se nos presenta
es el de considerar otras formas que nos permitan generar
2
Paul Feyerabend, Tratado contra el método (Madrid: Técnos, 2010).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

�Epistemologías de lo social

conocimiento científico sobre problemáticas sociales que
forman parte de un entramado complejo multidimensional.
Por otro lado, bajo esta mirada, seguir considerando
válida la pretensión de un principio rígido de verificación
científica que establezca nítidamente un criterio de
demarcación entre lo que puede considerarse ciencia y lo
que no, sería un craso error. Una tradición que anhela una
razón absoluta e inmutable no es sino una ciencia cuya hora
ya ha pasado3 que deviene en una pretensión no sólo inútil
sino absurda4.
Así también, es menester establecer que el
conocimiento científico no es algo inmediato: todo dato y
toda idea científica son el resultado de un largo trabajo de
construcción y rectificación racional. No hay nada dado, todo
es construido5. Bajo esta premisa, el estudio de las realidades
humanas, dentro de nuevos criterios de cientificidad, debe
considerar siempre que el conocimiento es un proceso
dialéctico que no surge de manera espontánea ni se da de
manera disociada entre los elementos que le componen. Y
es en este proceso donde se podría sustentar que lo que se
construya será verdadero cuando se corresponda con los
hechos. Para Karl Popper6, la investigación se inicia partiendo
de los problemas, y continua elaborando posibles soluciones
para esos problemas. Y para solucionar los problemas se hace
necesaria la imaginación creadora de hipótesis o conjeturas:
se necesita creatividad para solucionar problemas.
3
Gaston Bachelard, La filosofía del no (Buenos Aires, Argentina: Amorrortu, 1972).
4
Gaston Bachelard, La formación del espíritu científico (Buenos Aires,
Argentina: Siglo XXI, 1973).
5

Bachelard, “La formación del espíritu científico”.

6
Karl Popper, La lógica de la investigación científica (Madrid: Técnos,
1973).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
141
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

�Epistemologías de lo social

Una estructura gnoseológica que pretenda dar
respuesta y veracidad científica de una manera ordenada
e interdisciplinar, sería aquella que incorpore —entre
principios, ordenamientos, reglas de acción y estructuras
de conocimiento— una alternativa creativa de acción. Este
trabajo considera a una epistemología social como el marco
que, más que un enfoque disciplinar, se constituye, por su
organización, como un modelo incitador de nuevas rutas
científicas por recorrer. En este texto se describe y considera
la pertinencia de este marco epistémico como paradigma
anclado o más bien soportado desde la epistemología
genética de Jean Piaget y la epistemología social basada
en la dialéctica triádica de Severo Iglesias. Esta posición
dotará de una plataforma de ordenamiento para, anudar y dar
sentido a los vínculos entre distintas ciencias orientándolas
hacia un modelo interdisciplinar.
2. Sobre la epistemología genética de Jean Piaget 7
La definición de lo que el conocimiento es y sobre las
maneras como se constituye, es una tarea que siempre ha
7
Jean Piaget (Neuchâtel, Suiza, 1896 - Ginebra, Suiza, 1980), fundador
de la epistemología genética, desarrollo su pensamiento a lo largo de una serie
de obras importantes: El juicio y el razonamiento en el niño, 1924; El lenguaje y
el pensamiento en el niño, 1924; La representación del mundo en el niño, 1926; La
causalidad física en el niño, 1927; El juicio moral en el niño, 1932; La génesis del
número en el niño (1941; en colaboración con A. Szeminska); El desarrollo de
las cantidades en el niño (1941; en colaboración con B. Inhelder); El desarrollo
de la noción de tiempo en el niño, 1946; La representación del espacio en el niño
(1948; en colaboración con B. Inhelder); La geometría espontánea en el niño,
1948; La génesis de la idea de fortuito, 1953; De la lógica del niño a la lógica del
adolescente, 1955; La génesis de las estructuras lógicas elementales (1959: en colaboración con B. Inhelder); Biología y conocimiento, 1967; El estructuralismo,
1968; Triunfar y entender, 1974; y Psicogénesis e historia de la ciencia, 1982 (en
colaboración con Rolando Garcia). Giovanni Reale y Dario Antiseri, Historia
del pensamiento filosófico y científico. Tomo tercero: Del romanticismo hasta hoy
(Barcelona, España: Editorial Herder, 1988).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

�Epistemologías de lo social

ocupado a la filosofía y a la ciencia. Como un importante
referente histórico en la reflexión sobre la construcción
del conocimiento, aparece el filósofo alemán Immanuel
Kant, quien realizó una contribución fundamental al poner
de manifiesto “el papel esencial que corresponde al sujeto
(…) en el proceso de organización de sus interacciones
con el mundo físico”8. Gracias a él, al considerar que el
conocimiento se concibe como producto de las interacciones
entre el sujeto y el objeto, se pudo rescatar y establecer la
activa participación del sujeto en este proceso. Sin embargo,
a pesar de los esfuerzos de algunos filósofos, la filosofía
(principalmente la especulativa que suele basarse en ideas
puras, intuiciones, absolutos, esencias y/o universales) por
sí sola no podía dar respuesta completa al problema del
conocimiento.
Tras la insolvencia de la filosofía para dar una respuesta
racional unívoca a los problemas del conocimiento, distintas
ramas de la ciencia “acometieron la empresa de formular
un empirismo riguroso”9. Este conclave histórico se lanzó
en contra de la filosofía especulativa, y como resultado
apareció el empirismo lógico. Sin embargo y a pesar de
tal inhabilitación, la filosofía permanece como un enfoque
valioso para el pensamiento humano. Según Rolando García
(discípulo de Piaget) Jean Piaget niega que la filosofía ya
no tenga sentido porque es imposible establecer fronteras
tajantes entre lo que la ciencia y la filosofía son. También
afirma Piaget, que “la filosofía ha sido la matriz de la
ciencia, y [lo] continúa siendo (…) de nuevas perspectivas
que hoy no podemos aún entrever, pero sólo lo será en la

8
Rolando García, El conocimiento en construcción. De las formulaciones de Jean Piaget a la teoría de sistemas complejos (Barcelona, España: Gedisa,
2000, p. 15).
9
Rolando García, El conocimiento en construcción, 20.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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�Epistemologías de lo social

medida en que (…) no crea que genera el conocimiento”10.
Pero, frente a esta última sentencia, sostiene también que
la filosofía no se descarta por su esterilidad para producir
conocimiento científico en tanto que sigue siendo valiosa
porque se ocupa de problemas “mucho más amplios que
el conocimiento y que conciernen al sentido de la vida,
la posición del hombre frente al universo o frente a la
sociedad, [problemas que] rebasan no sólo a la ciencia
sino al conocimiento en general”11. A esto último le llamó
sagesse que puede traducirse como la sabiduría del sentido
común.
Habiendo inhabilitado a la filosofía como productora
de conocimientos científicos, Piaget encuentra afinidades con
el empirismo lógico porque éste señala que el conocimiento
es dominio exclusivo de la ciencia, pero rechaza de él su
propuesta empirista que acepta como válida la posibilidad
de construcción científica a partir de la experiencia
sensorial. Al ser “refutada por la ciencia”12, la filosofía tuvo
que renunciar “a ser la que explicara los conceptos básicos
de la ciencia, de la misma manera el empirismo científico
tuvo que renunciar a ser el que fundamentara las bases del
conocimiento común”13. Rolando García sentencia así el
rechazo de Piaget para ambas disciplinas:
Ni desde los más altos niveles de abstracción de
la especulación filosófica se había logrado asentar
una teoría general del conocimiento; ni desde el
rigor de una ciencia empírica, sólidamente fundada
en la nueva lógica y la nueva matemática que se
10

Rolando García, El conocimiento en construcción, 21.

11

Rolando García, El conocimiento en construcción, 21.

12

Rolando García, El conocimiento en construcción, 45.

13
Rolando García, El conocimiento en construcción, 24.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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�Epistemologías de lo social

desarrolló en el siglo XX, se había podido establecer
una epistemología asentada sobre bases sólidas. Ni
apriorismo, ni empirismo.14

Al descartar al apriorismo (filosófico) y al empirismo
(lógico), el problema que implica una explicación sobre

el cómo el pensamiento humano es capaz de producir el
conocimiento científico, sigue vigente.
Frente a ello, Piaget intenta explicar al conocimiento a
partir de una epistemología que tiene como base la historia del
conocimiento, su contexto social y la génesis psicológica de las
nociones y operaciones sobre las cuales se fundamenta15. Aunque

tenía en consideración que el término epistemología
suele ser asociado al estudio crítico de las ciencias con
la finalidad de establecer “su valor, su fundamento lógico
y su campo de acción”16, Jean Piaget utilizó el concepto
“para referirse a su concepción del conocimiento”17 y la
nombra como epistemología genética. Piaget amplia el
espectro de la tradicional epistemología hasta definirla
como “el estudio de los mecanismos del desarrollo de
los conocimientos”18. Así, la epistemología genética
da un salto de ser “referida solamente al dominio del
conocimiento científico (…) para convertirse en una teoría
general del conocimiento”19.
Para Piaget, el conocimiento no se genera de la
nada, sino que se estructura a partir de distintos niveles
14

Rolando García, El conocimiento en construcción, 24.

15
Ramiro Gutiérrez, “Epistemología genética”. Revista Psicológica Herediana, 7(1-2) (2012): 31-36. https://doi.org/10.20453/rph.v7i1-2.2261
16

Rolando García, El conocimiento en construcción, 15.

17

Rolando García, El conocimiento en construcción, 15.

18

Rolando García, El conocimiento en construcción, 25.

19
Rolando García, El conocimiento en construcción, 26.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

145

�Epistemologías de lo social

de conocimiento que se suceden a lo largo de la vida de
un individuo y de las propias instituciones (familiares,
escolares, académicas) en las que interactúa. El individuo
asimila los elementos que le provee el mundo exterior
y en ese proceso de asimilación “el sujeto selecciona,
transforma, adapta e incorpora dichos elementos a sus
propias estructuras cognoscitivas, para lo cual debe
también construir, adaptar, reconstruir y transformar tales
estructuras”20.
La epistemología genética se ocupa, entonces, del
conocimiento y de los medios a través de los cuales se pasa
de un nivel de conocimiento inferior hasta otro juzgado
como superior. Se sustenta en la hipótesis de que existe un
paralelismo entre el progreso efectuado y la organización
racional y lógica del conocimiento, por un lado, y los
correspondientes procesos psicológicos formativos, por el
otro21.
La explicación de lo que llamamos conocer habrá de
originarse en la investigación de los procesos de cambio
de un nivel a otro. Esta investigación lleva necesariamente
a considerar niveles cada vez más elementales que se
remontan –según los actuales límites de la ciencia- sólo
hasta el nacimiento. En tanto su objetivo era estudiar la
génesis del conocimiento, la psicología y la epistemología
que estudian esos procesos fueron calificados por Piaget,
como psicología genética y epistemología genética.
La epistemología genética busca “la posibilidad de
una investigación empírica que permita establecer niveles
20
Jean Piaget y Rolando García, Psicogénesis e historia de la ciencia (Madrid, España: Siglo XXI Editores, 2008, p. 227).
21
Giovanni Reale y Dario Antiseri, Historia del pensamiento filosófico y
científico. Tomo tercero: Del romanticismo hasta hoy (Barcelona, España: Editorial Herder, 1988).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

�Epistemologías de lo social

en el desarrollo de la actividad cognoscitiva. La psicología
genética fue concebida y desarrollada para responder con
datos empíricos a esta cuestión”22. Así, la epistemología
genética se constituyó, en la historia del pensamiento, como
la primera teoría del conocimiento científica e integrada,
como “una teoría del desarrollo cognoscitivo planteada
desde la epistemología y basada en los resultados empíricos
de la investigación psicogenética y el análisis históricocritico de los conceptos y teorías”23.
Una de las características más importantes y originales
de la teoría piagetana del conocimiento y que la diferencia
de otras epistemologías, es considerarle como resultado de
un proceso constructivo.
El calificativo de constructivista es aplicado al
epistemólogo que sostiene –en oposición al empirismo
y al apriorismo- que lo que se nombra conocimiento es
producto de procesos constructivos cuya naturaleza debe
ser objeto de investigaciones empíricas, y se caracteriza
–no define- por ser “un proceso que toma sentido en
un contexto social, y cuyos grados o niveles también
adquieren significado en dicho contexto”24. De esa manera,
el epistemólogo constructivista construye la teoría del
conocimiento que interpreta y explica los resultados de
tales investigaciones.
Ante el descarte del apriorismo y del empirismo
como alternativas que expliquen el conocimiento
humano, y tras la renuncia a definir el concepto mismo
del conocimiento, el epistemólogo se enfrenta a la
problemática de establecer su objeto de estudio y desde
22

Rolando García, El conocimiento en construcción, 46.

23

Rolando García, El conocimiento en construcción, 26.

24
Rolando García, El conocimiento en construcción, 48.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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�Epistemologías de lo social

qué bases enfocarlo. Frente a la indefinición, el método
consistirá en hacer un recorte de los datos de la actividad
humana que permita caracterizar esa totalidad relativa.
Al conjunto de componentes que conforman esa totalidad
heterogénea se le denomina como complejo cognoscitivo.
Porque el contexto social en el que se desenvuelve el
complejo cognoscitivo esta cultural e históricamente
determinado, se constituye de relaciones cambiantes, por
lo tanto sus componentes no son estáticos. Por lo tanto su
estudio debe abordarse como algo dinámico. Por ello se
establece que resulta imprescindible ejecutar el “estudio
a través de secuencias de cortes temporales realizados de
acuerdo con ciertos momentos o períodos que se hayan
detectado como críticos tanto a nivel individual como en
las etapas históricas en la sociedad en cuestión”25.
Frente a esto, es necesario establecer una clara
distinción entre la descripción del material empírico con el
cual se integra el complejo cognoscitivo, y la organización
de ese material a partir de conceptualizaciones
o teorizaciones. De esta manera “se conforma la
construcción teórica que constituye lo que se denomina
el sistema cognoscitivo”26. Este sistema no se da en la
experiencia, lo que se da ahí son las actividades que se
agrupan en el complejo cognoscitivo. Ahora bien, “el
conocimiento no definido sólo puede ser caracterizado a
partir de actividades cognoscitivas socialmente generadas
y reconocidas como tales, con las correspondientes
diferencias históricas y culturales”27.
Los procesos del sistema cognoscitivo no son
lineales, por ello no siguen linealmente la ruta que
25

Rolando García, El conocimiento en construcción, 41.

26

Rolando García, El conocimiento en construcción, 41.

27
Rolando García, El conocimiento en construcción, 41.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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�Epistemologías de lo social

habría de considerarse sensata: de identificar actividades
cognoscitivas para establecer el recorte que caracteriza
el complejo cognoscitivo, a definir el sistema sobre
el cual se elabora la teoría epistemológica. Aunque
las actividades cognoscitivas no necesariamente son
disgregables entre ellos, los recortes que caracterizan al
complejo cognoscitivo, contienen elementos que pueden
congregarse en tres dominios de fenómenos: dominio
biológico, dominio mental y dominio social. El análisis de
las actividades cognoscitivas en cada dominio se fragmenta
por los análisis, explicaciones e interpretaciones de los
campos de estudio de cada disciplina que les aborda. Ahora
bien, “el conocimiento debe estudiarse como un proceso
cuyo desarrollo es sólo definible en un contexto histórico
social”28.
Así, la epistemología constructivista, “se propone
analizar en qué consiste que un individuo, o la ciencia
en un período dado, construyan lo que la misma
sociedad considera como un nivel de conocimiento más
avanzado”29. Ya que el individuo estructura la “realidad”,
es decir, a sus objetos de conocimiento, construye sus
instrumentos de organización (estructuración) de lo que
llama el mundo de la experiencia. Es por lo anterior, que
esta propuesta psicogenética de Piaget, adquiere valor y
sentido pues presenta no sólo “un enfoque enteramente
diferente de la manera tradicional de abordar los
problemas del conocimiento”30, sino una alternativa útil
y concreta.

28

Rolando García, El conocimiento en construcción, 52.

29

Rolando García, El conocimiento en construcción, 52.

30
Rolando García, El conocimiento en construcción, 52.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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�Epistemologías de lo social

3. Sobre la sociología triádica y la epistemología de los
social de Severo Iglesias31
En un contundente posicionamiento desde donde erigir su
crítica al pensamiento epistemología predominantemente
positivista, Severo Iglesias anuncia que, por principio,
desde su nacimiento “las ciencias sociales (…) fueron vistas
con sospecha. Se pensó inicialmente en que la posibilidad
de que esto fuera ciencia era realmente remota”32 y, en
seguida, que actualmente hay una crisis de la epistemología
de las ciencias sociales ya que existe “una inclinación casi
irresistible a tomar como modelo epistemológico a las
31
Severo Iglesias González (Higueras, Nuevo León, México, 1942 – Monterrey, Nuevo León, México, 2021), filósofo mexicano que ostenta como propuesta medular de su filosofía al método triádico, manifiesto en su libro capital
Triádica: Dialéctica de tres términos (1997). Fue un autor prolífico, sus escritos
se encuentran reunidos en sus Obras completas (conformadas por diez tomos)
publicadas a partir del 2007 por la Universidad Michoacana de San Nicolás
Hidalgo, la Sociedad Cultural “Miguel Hidalgo” A.C. y Morevallado Editores.
Su interés en la ciencia, la metodología y, en especial, las ciencias sociales se
desarrolló en varias obras, Principios del método de la investigación científica
(1976, 1981), Jean Piaget: Epistemología, matemática y psicología (1972, 1976),
Conciencia y sociedad (1977, 1981), Crítica de la comunicación social (1981),
Epistemología de lo social (1994) y El objeto social (1998). En el campo de la
estética, el arte y la cultura publicó los libros Estética: Teoría de la sensibilidad
(1994), La situación del arte en los tiempos actuales (2003) o Crítica de la difusión cultural (2000). Igualmente, en el ámbito de la educación y la axiología
aparecieron Valores y sociedad (2000) y Revoluciones tecnológicas y formación
profesional (2002). Desarrolló una propuesta de un socialismo democrático y
elaboró una crítica a los modelos sociales y políticos prevalecientes en los libros
La tragedia del socialismo (1991), Del socialismo de control al socialismo nuevo
(2006), El México Nuevo: República democrática de los trabajadores (1999) Manifiesto del Socialismo Nuevo y Praxis estratégica del Socialismo Nuevo (2006).
Para el tratamiento de los diversos ámbitos que constituyen el mundo humano
dedicó Teoría de la praxis (2004), Dialéctica del pensamiento (2006) y Dialéctica
de la existencia (2011). Tirso Medellín, “Semblanza de Severo Iglesias González”, en Ludivina Cantú y Humberto Salazar Forjadores de la cultura. Un homenaje al profesorado de la Facultad de Filosofía y Letras en sus 70 años de historia
(México: Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, 2022): 103-110.
32
Severo Iglesias. Epistemología de lo social (Morelia: IMCED, 1997), 17.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Epistemologías de lo social

ciencias positivas naturales; y de hecho, gran parte de los
conceptos y la terminología de las ciencias sociales están
cargadas de implicaciones de carácter naturalista”33.
Esto implica que se sigue viendo a la ciencia sólo
como un cuerpo de saber o un amontonamiento de
datos, cayéndose en un callejón sin salida. Por un
lado se reduce la ciencia a datos y formulaciones
atomizadas cerrando el paso a la comprensión cabal
de la problemática y la metodología de la disciplina
en cuestión. Y, por otro, se reducen las minucias
a unas cuantas cosas dado que la acumulación
de los datos cierra el paso a la posibilidad de un
conocimiento total en la materia dirigiéndose a
su especialización sin haber siquiera rozado la
estructura general del asunto34.

Para Severo, “esta hipóstasis de la epistemología
de las ciencias sociales que durante tres siglos ha estado
cargada del lastre del naturalismo hace crisis también en
nuestro tiempo”35. (...) Pero a medida que estos campos
se desarrollaron e incluso se fueron difundiendo sus
conocimientos, estas ciencias enfrentaron enormes problemas
para determinar plenamente su contenido. Esto conduce a
una crisis en la estructura interna de las ciencias sociales.
Hay, así dificultades metodológicas y epistemológicas para
determinar la validez del conocimiento social y, por otro
lado, aún si pudiéramos establecer la vigencia de las ciencias
sociales con estricto rigor epistémico y metodológico,
su objetividad, “ya queda lejos de nosotros. Las ciencias
sociales se han ido llenando de una parte que llamamos
33

Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 18.

34
Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”.
En Severo Iglesias, Obras Completas (Vol. VI). Michoacán, México: Morevallado Editores, 2011: 761-762.
35
Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 18.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

151

�Epistemologías de lo social

“subjetiva” (…). Esto evidentemente presenta un reto muy
importante para la presentación de su objeto36.
Ahora bien, la atomización de las ciencias “provocada
por el prurito de especialización (…), por acotamiento de los
campos temáticos propios de cada una y por las necesidades
concretas de la investigación”37, condujo a un debate sobre
el estatus fundamental de la filosofía y la ciencia positiva
y “a la guerra interna entre las disciplinas particulares de
estas dos ramas”38. Esa pugna
(…) ha resultado fructífera en muchos aspectos, en
la medida en que ha obligado a cada sector a revisar
sus principios, ganándose en rigor y consistencia.
Pero, por otra parte, es también cierto que muchos
problemas han aplazado sus soluciones, dada la
incomunicación entre las especialidades.39

Debido a esta diversidad de campos, objetos,
metodologías y modos de comprensión, parece imposible
llegar a un único concepto científico, aunque, y esto es
el meollo del asunto, se pueden establecer conexiones
interdisciplinares entre ellos. Así pues, para Severo Iglesias
“el examen de problemas comunes conduce la necesidad de
una coordinación heurística y estructural analizable bajo el
lente filosófico”40. Para él, a estos aspectos condicionantes
de la época, a cuya respuesta contribuye la obra de Piaget
36

Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 19.

37
755.

Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”,

38
755.

Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”,

39
755.

Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”,

40
Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”, 755.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
152
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

�Epistemologías de lo social

–piensa–, es menester establecer una epistemología
que incluya no sólo las premisas interdisciplinares (que
ya Piaget prevee y configura) sino también un método
epistémico que posibilite un diálogo entre ellas. Su método,
la sociológia triádica (o dialéctica triádeica como mejor se
conoce) supone el que, en palabras de Tirso Medellín “ante
la concepción de la dialéctica como oposiciones binarias
característica de la antigüedad y ante su noción como
relación sujeto-objeto surgida en la modernidad, Severo
plantea la conformación triádica del movimiento dialéctico
a través de un ámbito subjetivo, uno objetivo y otro práxico
que prevalecen en toda constitución del mundo.”41
Para Severo Iglesias la sociología triádica implica
el que “la relación unilineal causal deja lugar a una
conexión condicional múltiple. Por un lado, el objeto es
delimitado por los marcos de existencia compuestos por las
coordenadas de las condiciones generales, las situaciones y
las circunstancias”42. Esto refiere a lo siguiente43:
1. Las condiciones son los marcos generales
configurados por las relaciones generales que
enlazan todos los campos de la vida social (un tipo
de producción, de propiedad, de organización, etc.).
2. Las situaciones son configuraciones específicas que,
como cortes transversales sobre el eje longitudinal
de las condiciones, se engarzan en el cambio general
como formas, es decir, como un cruce de concreto de
los componentes de las condiciones.
41

Tirso Medellín, “Semblanza de Severo Iglesias González”, 110.

42
Severo Iglesias. “Sociología Triádica”. En Esto es... La Sociología. Michoacán: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Morevallado
Editores, 2012: 302.
43
Severo Iglesias. “Sociología Triádica”, 302-303.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

153

�Epistemologías de lo social

3. Las circunstancias son el nudo de relaciones que
singularmente se sintetiza en un hecho, una conciencia
social o una actividad. Son lo que rodea y se conecta
inmediatamente con la vida. Lo inmediato y singular
de las circunstancias (el qué, el cómo, el cuándo, el
por qué, el para qué, etcétera) que rodean y componen
directamente al acto.
Además de estas coordenadas de los objetos
sociales, también existen formas específicas en las que los
componentes de la realidad, la conciencia y la práctica se
relacionan dentro de cada coordenada y el mundo social
como un todo. De ahí que esta dialéctica triádica, inmanente
el objeto social mismo, surja de la misma sociedad, pues la
diversidad de determinaciones está en su propio contenido.
La razón negativa que disuelve la validez de las
relaciones aisladas para referirlas a las condiciones
de origen, devenir y desaparición de los objetos,
se completa con la razón positiva que enlaza las
totalidades concretas en la totalidad orgánica que
contiene las diferentes determinaciones de tal
objeto. La síntesis comprensional, como conjunto
de relaciones necesarias, deja su lugar a una
estructura de relaciones que gira sobre el eje de las
contradicciones abiertas para la transformación.44

Así, de esta manera, Severo Iglesias emplaza a
una epistemología en la que las trasformaciones de lo
social sean posibles sólo dentro del mismo objeto social
y no desde la imposición de elementos cognitivos o
conocimientos o información procedente fuera de él.
Esta es una contribución epistémica sumamente valiosa
en un contexto donde, bien lo ha señalado antes, las
44
Severo Iglesias, “Sociología Triádica”, 304.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

154

�Epistemologías de lo social

contribuciones de las ciencias sociales siguen siendo
cuestionadas por su legitimidad.
4. Conclusiones
Una vida sin examen no vale la pena ser vivida, tampoco
ejercitar la aprehensión de una realidad que –dada- se
despoja a sí de su revisión constante. El conocimiento
humano será dinámico, (auto) crítico e incidente o no será.
¿Qué podemos aportar en torno a la construcción
de las realidades a través del acto humano de ocasionar
conocimiento y sobre su (práctica) actualización? La
realidad no necesita revestirse de novedad; a través del
re-conocimiento de ella podemos descubrir otras formas
de ser ―nuevos, nosotros. En este sentido, aunque del
conocimiento se aprecia su originalidad, en este contexto
no es esa característica la relevante sino su capacidad
originaria, es decir, no urge inventar un hilo negro sino
entretejer aquellos que se sigue descubriendo como
inalienables de la esencia del ser humano y del mundo, y de
la tensión (y la creación) que los une en su contacto: única e
inagotable materia de nuestro ejercicio científico. Por eso la
eventualidad de su práctica sucede reacia a la exclusividad
de uno u otros ámbitos, pero constituyéndose en las
interacciones oscilantes de las realidades distintas; está libre
de la sujeción unidisciplinar, del monoinstitucionalismo
y en contra de la homogenización. Una sola y singular
manera de conocer no es posible, ya que se conoce con las
disyuntivas alternantes y con las recíprocas.
La humanidad tiende a procesos de desarrollo y de
transformación a partir de sus diversas potencialidades. Cada
sociedad humana está permeada por un proceso de cambio,
pero indudablemente éste tiene su propia dirección en cada
una de ellas. La humanidad en general se conforma por la
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155
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

�Epistemologías de lo social

suma de estas particularidades y en su total universalidad
se suscita como conjunto —pero reconociendo siempre el
desarrollo autónomo de cada individualidad. El respeto a
esta pluralidad debe ser la respuesta que se dé a las partes
sociales que le integran.
La historia ha demostrado la necesidad de sociedades
incluyentes y abiertas; sólo si somos capaces de apertura
ante los otros, ampliaremos el nosotros y accederemos a
una nueva ciudadanía social y política coherente con sus
propios presupuestos normativos. Aquí aparece la cuestión:
¿cómo podemos lograr una base común de solidaridad
social en nuestras sociedades complejas, respetando sus
tendencias pluralistas inherentes y evitando una orientación
fundamentalista o absolutista hacia la vida social? El desafío
de construir una nación va más allá del reconocimiento de
la diferencia y la diversidad en sectores sociales o despejar
espacios para la convivencia de diferentes valores y prácticas.
La convivencia humana implica trasgresiones identitarias
que pueden ocasionar no sólo conflictos que, en todo caso,
podrían también dar oportunidad a una reconfiguración más
justa, sino al enfrentamiento entre grupos culturales donde el
más fuerte orille al otro a su integración epistémica.
El contexto actual de globalización de la información
posibilita la diversidad pero también aumenta drásticamente
la diversidad de experiencias sociales, modifica las
percepciones del tiempo y del espacio y genera realidades
más provisorias y cambiantes, híbridas, compuestas e incluso
indiferentes. Ello deviene en una especie de relativismo
inconsciente que distrae la necesidad de conflictuación, al
pretender, sin lucha alguna, considerar cualquier aspecto
cultural como cierto, válido y legítimo.
Y son esas mismas realidades sociales, los mismos
fenómenos que “determinamos tradicionalmente como
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

156

�Epistemologías de lo social

cosas dadas, como los esquemas institucionales, lo grupal,
las unidades individuales que componen una sociedad,
se convierten en elementos tan complejos”45 dificultan su
aprehensión por las formas cognoscitivas y los métodos que
utilizamos. Es por ello que, como lo asevera Severo Iglesias,
hablar de la ciencia general resulta difícil porque las ciencias
versan sobre áreas específicas de los objetos de estudio, del
conocimiento del método, por ello parece imposible, o más
bien ocioso, el querer llegar a una concepción de ciencia
unificada, porque lo que hay son “diversas áreas, diversos
objetos, diversos métodos, diversas formas de conocer; y
a lo que se puede llegar es a una relación interdisciplinaria
entre ellas”46 con la finalidad de poder ubicar en el punto de
partida y llegada, siempre a la realidad misma.
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Argentina: Amorrortu, 1972.
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org/10.20453/rph.v7i1-2.2261
45

Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 19.

46
Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 102.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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Manual de metodología. Construcción del marco teórico,
formulación de los objetivos. Buenos Aires: Consejo
Latinoamericano de Ciencias Sociales Editorial, 2005.

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�Dossier

El arte como actividad práxica en el
pensamiento de Severo Iglesias
Art as a praxical activity in the thought
of Severo Iglesias
L’art comme activité praxique dans la pensée
de Severo Iglesias
Emilio Bazaldúa Rodríguez1

Resumen
El arte, como actividad necesariamente humana, afirma
Iglesias, puede configurar el mundo que el ser humano habita
y construye. Por ello, es importante explorar sus elementos e
importancia que esta disciplina tiene para la sociedad desde una
perspectiva filosófica. El presente artículo pretende encontrar las
características que el arte contiene en su generalidad desde el
punto de vista filosófico de Iglesias. También intenta continuar
la línea de pensamiento que el defensor de la praxis dejó sobre
el estado del arte, su dirección y finalidad. Varios autores serán
referenciados, quienes, pese a que no argumentan completamente
lo mismo, sí puede encontrarse en ellos similitudes con el
pensamiento de Iglesias, quien buscó que el arte recobrará su
condición constitutiva y su fundamento social.
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
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�El arte como actividad práxica

Palabras clave
Iglesias, praxis, dialéctica, arte, estética, sociedad, belleza.

Abstract
Art, as a necessarily human activity, stated by Iglesias, can shape
the world that human beings inhabit and construct. Therefore, it
is important to explore its elements and the significance it holds
for society from a philosophical perspective. This article aims to
identify the general characteristics of art from the philosophical
standpoint of Iglesias. It also intends to continue the line of
thought left by the advocate of praxis regarding the state of art,
its direction, and purpose. Various authors will be referenced,
who, while not necessarily advocating the exact same ideas,
share similarities with Iglesias’ philosophical perspective, as
he sought to restore art to its constitutive condition and social
foundation.

Keywords
Iglesias, praxis, dialectic, art, aesthetic, society, beauty.

Résumé
L’art, affirme Iglesias, comme activité nécessairement
humaine, peut configurer le monde que l’être humain habite
et construit. C’est pourquoi il est important d’explorer ses
éléments et l’importance que cette discipline a pour la société
dès une perspective philosophique. Cet article vise à trouver les
caractéristiques que l’art contient dans son ensemble du point
de vue philosophique d’Iglesias. Il tente également de continuer
la façon de penser que le défenseur de la pratique a laissé sur
l’état de l’art, sa direction et son but. Plusieurs auteurs seront
référencés, lesquels, bien qu’ils ne soutiennent pas entièrement
la même chose, on peut trouver en eux des similitudes avec la
pensée d’Iglesias, qui a cherché à ce que l’art retrouve son statut
constitutif et son fondement social.

Mots clés
Iglesias, pratique, dialectique, art, esthétique, société, beauté.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

Introducción
En el devenir histórico, el arte, en conjunto con cada una
de sus manifestaciones, ocupa un lugar privilegiado, pues
aparece como actividad humana sin importar tiempo ni
lugar específico. Sus procesos, técnicas y elaboraciones son
múltiples, y comunican un sinfín de contenidos por medio
de la materialización de expresiones. Estas expresiones
pueden dirigirse a diversos aspectos, como estados de
ánimo, situaciones importantes o simplemente pueden
obedecer el libre juego de la voluntad de los sujetos, entre
otros. Por estas mismas cualidades en las que se presentan
diversamente las artes, no puede hablarse de un método
único para que éstas se lleven a cabo, ya que implican
diversos contenidos y su modo de expresión se limita a la
realidad que el sujeto, creador de las obras, experimenta
en su vida. Podría decirse que la actividad artística es la
respuesta que los sujetos dan a una necesidad congénita;
una referida a la necesidad de expresarse y de comunicarse.
A pesar de eso, el arte en su generalidad ha sido una
problemática para la filosofía, teniendo desde el período
clásico un fuerte interés por encontrar su objeto propio para
que pueda comprenderse racionalmente su fenómeno. La
filosofía ha concebido de esta manera a la estética, que ha
buscado entender al arte desde diversos enfoques, como
desde el metafísico o el trascendental, por ejemplo2.
Creemos que la estética debe de dirigirse a la
comprensión universal de las actividades artísticas y no
solamente someter sus conceptos y nociones a épocas o
estilos específicos. Una filosofía que se encomiende la tarea
de especular sobre el arte debe comprenderlo como una
2
Samuel Ramos, Filosofía de la vida artística (México: Espasa-Calpe,
1976), 12-21.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

�El arte como actividad práxica

manifestación humana de carácter universal y necesaria en
la conformación del mundo, no subordinándola a un sistema
donde solo sea una parte más de un enmarañado de supuestos.
El presente texto pretende responder a nuestra
creencia, por lo que hemos decidido abordar la problemática
que las artes suponen desde la filosofía de Severo Iglesias,
pues responde adecuadamente a nuestras demandas
expuestas. Un pensamiento como el de este autor nos
permite atender la problemática desde un enfoque social
y totalizador, lo que creemos absolutamente necesario,
ya que las artes, al ser fundamentales en la conformación
del mundo, también lo son para la sociedad, pues es ésta
última la que da forma al mundo como tal. No obstante,
también haremos uso de otros autores, como es el caso de
Danto, Dufrenne, Carritt, y el ya citado Ramos, ya que los
creemos adecuados para nuestra empresa. En nuestro texto
planteamos primeramente la filosofía dialéctica de Severo
Iglesias, quien conforma la base de nuestra investigación.
Luego nos enfocamos específicamente en las artes y sus
sujetos. Después, arribamos la problemática desde un
enfoque social, ofreciendo ejemplos sobre los contenidos
que puede llegar a expresar el arte en su conformación. Por
último, nos dirigimos a tratar de continuar la reflexión que
Iglesias elabora sobre el arte, haciendo acopio de algunos
autores que, creemos, ayudan elocuentemente a nuestro
objetivo, con el fin de poder elaborar una nueva definición
de belleza que pueda recobrar el sentido práxico que las
artes tienen para configurar a la sociedad.
La triádica dialéctica de Severo Iglesias
En el pensamiento de Severo Iglesias puede encontrarse
una comprensión triádica del mundo, en la que sus
contenidos dan forma a nuevas configuraciones por medio
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�El arte como actividad práxica

de su constante movimiento. En Triádica. Dialéctica de tres
términos donde se encarga de explicar esto: el mundo, tal
como lo experimenta el ser humano, posee tres principios
diferenciados que repercuten en él, señalados por él mismo
como objetualidad, subjetualidad y praxis3: la primera
responde a la existencia; la segunda a la conciencia;
mientras que la praxis lo hace a la formación de nuevas
configuraciones, las cuales dan fundamento al mundo.
Estos tres momentos, en su contradicción, conforman
la totalidad, la cual comprende a su vez la “formación
universal de lo histórico” que contiene “los principios o
fundamentos universales… la objetualidad compuesta por
el triple contenido… [y la] objetividad cargada de sentido,
significado y valores que la enlazan a un modo de vida
del sujeto histórico”4. De esta manera, el sujeto histórico
se encuentra insertado en un estado condicionado por las
necesidades de su tiempo, mismas que determinan una
conciencia específica que permite comprender al mundo
y darle valor al mismo. Sin embargo, al contradecirse la
realidad y la conciencia se da paso a la praxis, que permite,
como comentábamos, la conformación de lo no existente.
Por ello es que este movimiento dialéctico encarna
la posibilidad de crear nuevos contenidos, llevando así al
sujeto histórico a conformar nuevas formaciones y avanzar
en su desarrollo. Estas formaciones se revelan como hechos
o resultantes, y la validez que adquiere es “el enlace con el
sujeto en el acontecer histórico”5. Esto quiere decir que el
mundo se dota de una cierta validez de verdad según el modo
de existencia y de actuar del sujeto histórico, lo que da paso a
lo denominado por Iglesias como esquematismos particulares
3
Véase Severo Iglesias, “3. La dialéctica triádica,” en Triádica. Diálectica
de tres términos (Morelia: Morevallado editores, 1997), 352-383.
4

Iglesias, Triádica, 357-8.

5
Iglesias, Triádica, 366.
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163

�El arte como actividad práxica

subjetuales6. Estos comprenden medios de producción,
objetos de consumo, artefactos tecnológicos, entre otros, y
se estructuran en modos operativos, entendidos meramente
como formas de existencia singulares de diversas épocas del
mundo histórico. Estos esquematismos derivan a su vez en las
denominadas tendencias, las cuales vienen a ser:
líneas de fuerza con potencia para generar efectos,
[que] poseen una dirección, pero [que] no tienen
un cumplimiento forzoso. [Por lo que] han de ser
asumidas conscientemente por el sujeto social y
cumplidas por la praxis, para que se plasmen como
entidades manifiestas del mundo histórico7.

En otras palabras, estas tendencias son relaciones
gestadas en “la totalidad de condiciones posibles”8 del mundo
presente, conjugándose así en una potencia conformada por
los contenidos del mundo. No son necesarias, pero sí indican
posibles direcciones hacia las que la sociedad puede avanzar.
Una sociedad, para poder dirigirse bajo estas tendencias,
necesita asumirlas dentro de su conciencia, la cual guiará a la
acción y, por tanto, configurará la comprensión de la realidad.
Las tendencias, por esto, suponen “un centro de acción propio
como vida cultural, espiritual y axiológica”, que “generan el
contenido medular de la efectividad característica de la vida
social humana”9.
Lo dicho hasta ahora quiere decir que la sociedad
está dotada de una conciencia configurada por la realidad;
luego, esta realidad lo está por la conciencia. Esta última
6

Iglesias, Triádica, 361.

7

Iglesias, Triádica, 362.

8

Iglesias, Triádica, 363.

9
Iglesias, Triádica, 364.
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164

�El arte como actividad práxica

se caracteriza por ser el movimiento subjetual de la
totalidad, y supone, por su parte, la conciencia que el sujeto
adopta según su tiempo, entorno y lugar en la comunidad.
Este estadio, por tanto, es capaz de dirigir la práctica de
todo sujeto histórico, pero al limitarse a la reiteración de
su misma concepción se reitera a sí misma y, por ende,
reitera también la práctica objetiva que elabora. Para salir
de ello, es necesaria la acción práxica, ya que es esto lo
que le permite crear nuevas formaciones y avanzar en su
desarrollo dialéctico.
Este sujeto histórico es el encargado de empuñar a la
conciencia de su tiempo y de guiar su actividad bajo ésta:
por la primera comprende al mundo, por la segunda actúa
sobre él, y al estar insertado en una sociedad que contiene
esquematismos y modos operativos concretos es capaz de
vislumbrar las tendencias a las que puede dirigirse su época.
Dichas tendencias, al devenir en ejes de la vida cultural,
comprenden amplios contenidos del mundo humanizado:
ejemplos de esto son la manera en que se desarrolla el
trabajo, los productos y objetos que se producen, las
tecnologías y los esfuerzos teóricos para desarrollarlas.
No obstante, dichas tendencias no solo repercuten en
la efectividad productiva de bienes, sino también lo hacen
en las que podrían denominarse como las más elevadas
prácticas y manifestaciones humanas, como lo es el ámbito
de las artes.
Aunque en la actividad artística se atraviesan los tres
momentos dialécticos, Iglesias la coloca como específica
de la subjetualidad, pues afirma que el arte, en este estadio,
busca su infinito10. Por lo tanto, podríamos decir que la obra
10
Severo Iglesias, La situación del arte en los tiempos actuales (México: La
mueca, 2003), 27-8.
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�El arte como actividad práxica

de arte es una realidad conformada para rebasar lo existente,
ya que: 1) al ser producto de la subjetividad, la obra de
arte expresa infinitamente dicho momento, ofreciendo
múltiples encarnaciones (entendemos por encarnación la
materialización de algún significado gestado por el sujeto
creador11) de la conciencia; 2) lo expresado propiamente
por la obra de arte corresponde a la realidad de un sujeto
histórico; 3) la obra de arte es la concretización ideal de
un esquematismo particular subjetual, puesto que, al ser
dada siempre en un momento histórico específico, expresa
en cierta manera los modos operativos propios de dicho
momento; 4) es la patente materialización de un centro de
acción social completamente dado, por lo que puede llegar
a expresar aquellos valores propios de una cultura dada.
Por otro lado, Iglesias advierte sobre las diversas
variantes en las que puede derivar el arte. Localiza,
como es característico en su obra, históricamente tres
momentos del desarrollo artístico, los cuales pueden ser
nombrados como práctica, técnica y praxis12. La primera
es la repetición, trabajo estancado en sí mismo. En este
momento puede hablarse del arte aparecido en la cultura
griega, por ejemplo, que se caracteriza por tener, más que
un valor contemplativo, uno de carácter ritual. El hecho de
que el arte en este primer momento se encontrara inclinado
hacia lo ritual quiere decir que la presencia del hombre aún
no se consolidaba como la central del pensamiento y de la
cultura, pues no es hasta el renacimiento donde la figura
del artista se separa de la del artesano13. Este artista, al ser
figura social y estar dotado de una voluntad individual, se
11

Arthur C. Danto, Qué es el arte.

12
2004).

Severo Iglesias. Teoría de la praxis (Morelia: Morevallado editores,

13
Iglesias, Situación.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

166

�El arte como actividad práxica

caracteriza por expresar de una manera mucho más perfecta
aquello que es sentido y quiere ser expresado14. El artista
es entonces humano, y crea también para ellos. Modelos
atemporales del artista renacentista, como lo es Da Vinci,
dirigen su ímpetu artístico al conocimiento del y para el
hombre: no cabe duda de que los esfuerzos que el italiano
llevó a cabo hacia el conocimiento científico son prueba
de esto. Los cuadernos de aquél también manifiestan esto,
pues los esbozos anatómicos y mecánicos revelan un
nuevo momento en la dialéctica artística al unificar arte y
ciencia, dando paso a la superación de la práctica por la
técnica. Esta técnica se concretiza en una nueva formación
a partir de la modernidad. Como es característico de esta
época, la Revolución Industrial supone una transformación
inmanente en Europa, que crea a su paso nuevos modos
operativos. Las artes asumen las tendencias de la industria
y engendran al diseño, que fue uno de los factores decisivos
en el desarrollo de la sociedad en general, puesto que la
posibilidad de ilustrar por medio de planos e instrucciones
gráficas permitió el mejoramiento de las ciencias, como
por ejemplo lo fue la arquitectura. Podemos pensar incluso
que la aplicación de la técnica en el campo de las ciencias
es el factor decisivo de ese acortamiento de brecha entre
lo material y lo abstracto, pues fue a causa de esta que
se permitió el progreso y, por ende, la conformación de
nuevas formas dialécticas y de nuevas constituciones. Esto
es importante, pues nos revela que las artes, al empaparse
de su situación histórica y de ser empuñadas por su tiempo
supone que es, en tanto, la expresión manifiesta de la
conciencia.
De este modo es como el arte, al asumir las diversas
tendencias que surgen en cada momento histórico, comprende
14
Ramos, Artística, 42-4.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

167

�El arte como actividad práxica

a la sociedad en sí, conformándose por medio de distintos
valores y sirviendo de pauta para el rumbo de dicha sociedad.
Luego, siguiendo esta dirección es como el arte deviene en
estilo artístico, el cual, para ser denominado como tal, debe
corresponderse con la tendencia asumida por su tiempo,
pues “si no responde verdaderamente a las posibilidades de
sensibilidad de una época, no llega a cobrar el carácter de
estilo. En ese sentido, la época es el referente”15. En todo
caso, tenemos que el arte, en su generalidad, comprende a
su tiempo, y es su tiempo el que lo define y lo conforma y,
en suma, el arte se consolida en estilo al ser el contenido
de un esquematismo dado, por lo que podemos hablar
concretamente del gótico o del romanticismo, por ejemplo.
Un arte que busque desvincularse completamente de su
tiempo es un absurdo, pues no expresa nada realmente. La
época en que se desarrolla la actividad artística es entonces
el referente, y este referente supone, a su vez, un principio
de validez: en él “se localizan las fuentes de donde emergen
las grandes direcciones, las grandes orientaciones y las
grandes fuerzas16”. Dicho principio (también entendido
como sentido) sirve como cimiento en el que la sociedad
erige nuevos contenidos, permitiéndole concentrar su obrar
y dirigirlo por medio del mismo.
Sujeto artístico y obra de arte
Después de haber repasado generalmente el pensamiento
del mexicano hemos podido darnos cuenta del valor que
el filósofo le atribuye a la sociedad. Es claro que para
Iglesias la sociedad repercute totalmente en los sujetos
que la conforman, ya que sirve como eje rector de la
vida individualizada. Y es esta vida individual en la que
15

Iglesias, Situación, 99.

16
Iglesias, Situación, 132.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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168

�El arte como actividad práxica

debemos profundizar, pues ¿no es el arte la obra de un
singular artista adscrito a una época? Sin embargo, aunque
se hable de un sujeto individualizado no puede hablarse
de la misma manera de una conciencia individualizada
completamente, ya que, como veremos a continuación, el
sujeto individualizado nunca se desapega de la sociedad en
la que se encuentra.
En el ámbito del arte podemos localizar múltiples
sujetos, como lo son el propio artista, el intérprete, el crítico
y, por último, el espectador17. Tales sujetos representan, a su
vez, momentos variados del fenómeno artístico: el primero
es el que hace la obra; el segundo el que la interpreta, el
tercero la evalúa y el último la contempla. Este punto es
necesario, pues cada uno de estos sujetos actúa ante la
obra, sea de una forma o de otra. El creador, el artista como
tal, es aquel que crea la obra, la que la dota de realidad,
sea esto considerado desde la necesidad de ser de la obra
o de la necesidad del artista por encarnar materialmente
expresión18. Sea como fuere, la obra de arte nace, pero ¿su
contenido es totalmente independiente de su tiempo?, y ¿el
sujeto ejecutante toma el pincel, el cincel o el cuaderno
arbitrariamente, es decir, abstraído de la realidad presente y
enfocado meramente en cumplir los caprichos de su fantasía
artística? Pasemos a ello.
Roger Scruton explora en uno de sus escritos19
la relación que la razón teórica comparte con la razón
práctica. Estos están divididos entre conocimiento y
saber: el primero se encarga de lo aplicable a establecer
valores de verdad, mientras que el segundo de la acción
17

Ramos, Artística, 41-2.

18
Véase Mikel Dufrenne, Fenomenología de la experiencia estética (Valencia: Fernando Torres – editor, 1982)
19
Roger Sruton, “XI. Cultura y sociedad,” en La experiencia estética.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
169
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

�El arte como actividad práxica

adecuada, o sea, de las habilidades prácticas20. Este saber,
a su vez, está íntimamente ligado con dos características,
tales como lo es el estado subjetivo y la corrección
objetiva. Este estado subjetivo se alinea con la conciencia
descrita por Iglesias aun cuando este mismo diferencia
entre dichos conceptos. Sin embargo, defendemos que
son completamente similares porque el inglés asevera que
“en el caso del saber práctico, el componente subjetivo
se describe ordinariamente como una especie de creencia;
característicamente, una cierta creencia21”. La creencia es
entonces una peculiar manera de entender al mundo, y es
por medio de ella por donde la cultura comparte sus valores,
representando así una totalidad para el sujeto, ya que ésta
adquiere la cualidad de universal en el momento en que
enseña al sujeto qué sentir y cómo actuar ante diversas
situaciones similares a la experimentada al momento de
su enseñanza22. El sentimiento, en tanto, es dividido en
dos, universales y singulares: los universales abarcan
conceptos tales como el de la justicia y la propiedad, a
los que Iglesias reconoce como principios. Estos mismos
pueden ser aplicables a diversas situaciones donde pueda
valorarse y ejecutarse una decisión. En cambio, los
singulares corresponden enteramente al individuo, como
puede serlo el amor o el odio, por ejemplo. La decisión,
dicho sea de paso, es lo que caracteriza al sujeto, indica
Scruton23; en ésta repercute directamente la creencia y
los sentimientos, o sea, que implica una comprensión
individual y social de la realidad. Dicha decisión se da
siempre en el sujeto individualizado y, como lo hemos
dicho ya, está siempre influenciada por la creencia y por
20

Sruton, XI. Cultura y sociedad, 316.

21

Sruton, XI. Cultura y sociedad, 322.

22

Sruton, XI. Cultura y sociedad, 328.

23
Sruton, XI. Cultura y sociedad, 318.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

170

�El arte como actividad práxica

los sentimientos, háblese de los universales como de los
particulares también. La cultura envuelve, reiteramos,
modos de ver al mundo como también modos de actuar
sobre él: en los primeros podemos localizar valores que
influyen en nuestros juicios; en los segundos prácticas ante
situaciones varias. La muerte de un ser estimado, indica
Scruton, conlleva un ritual, lo que implica una forma de
actuar; luego, esta forma de actuar también indica cómo
sentirse ante ello. Dirigir nuestro accionar de la manera en
que dicta la sociedad es hacerlo universal y objetivamente,
pues no se actúa arbitraria ni solitariamente, sino bajo
los fundamentos de la cultura de la que se es partícipe.
Todo esto lleva a encontrar cierta certeza ante el mundo24.
Cual faro contra la oscuridad, la certeza se antepone a la
incertidumbre que el sujeto carente de sitio puede llegar
a experimentar. Este faro, entonces, debe apuntar hacia
cierta plenitud, misma que se alcanza por medio de la
comprensión y desarrollo del saber práctico. La certeza
de la decisión es posible siempre y cuando le anteceda
una creencia del mundo sobre la que pueda evaluar la
repercusión de sus actos. Sin embargo, ¿cómo llegar a
tal punto? La respuesta del inglés es que es gracias a los
valores y modos de percibir al mundo como el sujeto puede
verse a sí mismo como partícipe de él, pues es gracias a
los contenidos dotados por la cultura como es posible que
los objetos se subordinen a percepciones singulares de
ellos; por tanto, los contenidos de los objetos conciernen
al sujeto, quien actúa en ellos y repercute en ellos. El
saber práctico, concluye, actúa directamente sobre el
mundo para organizarlo y, al depender de la cultura, puede
decirse que es esta certeza la que le asigna contenidos a la
realidad, lo que a nuestro parecer coincide correctamente
con el pensamiento de Iglesias.
24
Sruton, XI. Cultura y sociedad, 335-6.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

La decisión de la que habla el inglés permite al
sujeto actuar de determinada manera ante el mundo y
sus necesidades. Entendiendo por decisión la elección
deliberada que el sujeto hace de determinadas situaciones,
implica la separación de un contenido potencial desechado
para la ejecución de un contenido actuante elegido
voluntariamente. Este contenido elegido representa,
aunque Scruton no lo localice, una praxis, pues es gracias a
la corrección objetiva y al estado subjetivo como el sujeto
empuña un nuevo contenido capaz de constituir, en nueva
regla, a la sociedad. Decimos que es praxis porque una
decisión conlleva una deliberación del sujeto ante la cuestión
del saber qué hacer y el cómo hacerlo; la inclinación hacia
una de las partes debe representar sí o sí algo nuevo, algo
no existente aún, pues decidir ante algo ya existente no es
decidir, sino repetir práctica y mecánicamente25. Esto no
es arbitrario, pues como se ha expuesto con anterioridad,
el actuar del sujeto deviene universal al adquirir los
valores humanos objetivos entregados por la sociedad a
la que pertenece. En consecuencia, la acción humana no
es independiente de su presente ni el sujeto lo es de sus
congéneres, aunque es necesario indagar un poco más
sobre este punto. La conciencia en todo caso supone el
conocimiento de conceptos universales y valores, que son
el resultado de múltiples experiencias humanas, como lo
puede ser la de la experiencia estética26, de la cual nos
estamos ocupando. Por esto, es que podemos decir que
todo sujeto artístico, al ser necesariamente partícipe de una
cultura, tiene una noción prefigurada del sentido estético: la
obra para él debe ser significante, y esto puede ser posible
gracias a la expresión que ésta suscita en dicho sujeto27.
25

Véase Iglesias, Teoría de la praxis, 64.

26

Iglesias, Teoría de la praxis, 341.

27
E. F. Carrit, Introducción a la estética (México: Fondo de cultura econóAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

�El arte como actividad práxica

Que una obra sea significante implica que devenga
en expresión, y es gracias a la expresión por lo que
puede avanzar hasta la esfera de la experiencia estética:
una obra de arte solo puede ser objeto estético al ser
experimentada estéticamente por un sujeto artístico, por lo
que es congénita a la obra la necesidad de ser espectada;
luego, es gracias a su expectación como puede transmitir
su contenido28. Este contenido cubre diversos caracteres
que buscan ser expresados y, a la vez, interpretados y
comprendidos, concretando así la conformación de nuevas
constituciones de nuestro mundo, por lo que supone que,
al buscar constituir nuevos contenidos, parte desde unos
que le preceden, indicándonos que toda obra artística
se gesta desde la conciencia o creencia que se tiene del
mundo como resultado de la inserción de un sujeto en una
cultura. La obra que se gesta en el sujeto aparece como la
unión entre el núcleo inicial preconstituido y las diversas
percepciones que el sujeto adquiere a lo largo de su propia
vida29. Ante todo, el sujeto reacciona sentimentalmente a
las experiencias, y estos sentimientos, al haber adquirido un
contenido por medio de la cultura a la que pertenece, giran
en torno a la sociedad en la que aquel está inserto. El artista
es consciente de ello, pues adopta las formas estéticas que
han sido dictadas por su contexto y las eterniza en imágenes,
signos y sonidos. Él, en busca de la plenitud y no conforme
con el presente en el que se encuentra, da forma a la obra
que le exige ser creada y decide, por medio del gusto que
ha adquirido (el cual es desarrollado por todo lo que hemos
mica, 2018, 49-50.
28
Para una explicación más detallada de este punto, véase Mikel Dufrenne, “Capítulo I. Objeto estético y obra de arte” en Fenomenología de la experiencia estética, 43-58.
29
Gillo Dorfles, El devenir de las artes (México: Fondo de cultura económica, 1993), 23-4.
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173
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�El arte como actividad práxica

venido comentando), qué medios usará y de qué manera
hará uso de ellos. Persigue eternizar su expresión, y para
lograrlo asimila y absorbe a las constantes de su época30,
llevándolo a identificar las tendencias que de aquí surgen:
éstas le permiten cumplir su objetivo y al mismo tiempo
le permitirán establecerse en un estilo, pues sabe que “los
grandes estilos expresan a las grandes tendencias o a las
grandes formas de sensibilidad de una época”31. Seguro de
esto, él pondrá manos a la obra para hacer que ésta pueda
hablar por sí sola, pues al tomar a la misma sociedad como
referente consolida a su obra como propia de su sitio y de
su tiempo32.
Las direcciones de la obra
Todo lo comentado hasta el momento nos lleva a cuestionar
las direcciones hacia las que puede apuntar la obra
artística. Recapitulando los aspectos generales, tenemos
que ésta está colocada en una cultura que la consolida
como objeto estético, pues su conformación es tal que es
significante ante los miembros de la sociedad. La obra, a
su vez, comunica los valores universales que ha adquirido
el artista y su percepción de la realidad, que determina en
cierta forma la peculiaridad del creador. Sin embargo, es
en esta comunicación donde un sujeto puede disfrazarse de
artista y llevar a cabo una obra con fines propagandísticos.
Por medio de su obra puede llevar la experiencia estética
de los espectadores a campos en los que las inclinaciones
ideológico-políticas tienen superioridad manifiesta sobre la
emoción que el artista debe pretender expresar. Tal es el
caso de toda propaganda nacionalista durante la presencia
30

Dorfles, El devenir de las artes, 47-8.

31

Iglesias, Situación, 99.

32
Iglesias, Situación, 100.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El arte como actividad práxica

de las guerras, que más que transmitir un significado
expresivo, transmite concretamente una intención bélica
que busca incesantemente el reclutamiento de la población.
Como sea, hay casos que rayan la grosería, pues subordinan
la finalidad del arte para sus propios fines, en los cuales
la expresión del artista puede incluso llegar a ser nula y
carente de presencia. Un ejemplo de ello es lo expresado
por Walter Benjamin en el epílogo de su obra El arte en la
época de la reproductividad mecánica; en este apartado,
Benjamin cita directamente el Manifiesto de Marinetti,
que glorifica a la guerra fascista y, en palabras del filósofo,
estetitiza a la guerra33.
Por otra parte, creemos que, si el artista empuña
una ideología de tal manera que ésta pueda elevar sus más
altos dotes artísticos, puede llegar a revelar la existencia
de una nueva percepción del mundo. Para ejemplificar este
punto podemos hacer alusión al Taller de Gráfica Popular
que, nacido en México, produjo ilustraciones en las que
pueden observarse diversas imágenes cargadas de una
gran denotación ideológica, pues en su vasta obra aparece
ilustrada la masa popular y marginada que abundaba en
las primeras décadas del siglo pasado34. Las imágenes del
obrero representado tan continuamente por dicho Taller le
permiten al espectador (refiriéndonos al de su época, cabe
aclarar) sentirse identificado con las imágenes que son
constantemente presentadas, suscitando así una experiencia
directa y de fácil acceso al común de la sociedad.
Por este medio lo que el Taller buscaba era entonces
representar dignamente a esa parte vital de la sociedad y
de conformar un nuevo arte que acercara la experiencia
33
Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproducción mecánica (España: Casimiro libros, 2018), 58.
34
Véase José Luis Pano Gracia, “El taller de gráfica popular: un paradigma
del grabado del siglo XX,” Artigrama, no. 17 (2002), 19-48.
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�El arte como actividad práxica

estética a las masas, izando por último las banderas de
la protesta, característica de su ideología revolucionaria.
Consideramos que este es un digno ejemplo, pues muestra
concretamente lo que el impulso por una ideología (en este
caso progresista y democrática35) puede llegar a ocasionar
en una sociedad, pues, aunque bien es cierto que ambas
manifestaciones artísticas (es decir, la propagandística
bélica y la ideológica popular) usan el medio artístico para
concretizar sus intereses e incluso ser expresión viva del
presente de su tiempo, lo que modifica su contenido es la
intención con la que fueron concebidos. Esta intención es,
lo que decíamos anteriormente, la consideración que el
artista tiene al momento de conformar su obra, o sea, la de
ser concebida para espectarse. Además, creemos necesario
apuntar que si la intención es la de transmitir una expresión
al espectador, no será menor ésta a la ideología que empuña
el artista que crea a la obra, pues ésta no será nunca el
contenido total de la obra, sino más bien el principio del
que se origina el movimiento de tal expresión, misma que
supone la finalidad del arte, ya que, retornando al Taller de
Gráfica Popular, podemos observar que, incluso cuando la
finalidad de su movimiento fue la de crear un museo de arte
popular y la de representar a tal clase social, se creaba de tal
manera que las piezas artísticas hablaran singularmente por
ellas mismas, ayudándose del referente de su contexto para
poder influir genuinamente en sus espectadores, aún cuando
éstos no fueran partidarios e incluso si no supieran de la
existencia de tal ideología, sino que, armados meramente
con su fantasía36, pudieran experimentar y recibir lo que el
objeto estético tenía para ofrecerles en su experiencia37. En
35

Pano Gracia, El taller de gráfica popular, 45.

36
Ramos describiría a la fantasía como la facultad consciente que el artista tiene para crear contenidos ideales, cfr. Ramos, Artística, 48-9.
37
Carrit, Estética, 92-3.
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�El arte como actividad práxica

suma, podemos decir que en lo que el Taller concentró sus
esfuerzos fue en el llamado a politizar el arte propuesto por
Benjamin como contraparte de la estetización fascista38.
Otro ejemplo de esto puede ser es el que experimentó
el arte en la segunda mitad del siglo XX. Aunque hubo
un gran número de corrientes aparecidas durante este
periodo, como el minimalista o el contemporáneo, es
preciso referirnos específicamente al pop art, el cual fue el
resultado vanguardista de una serie de cambios en el arte
que buscaban llegar a las masas (aunque muy diferenciado
del Taller de Gráfica Popular, como se mencionará más
adelante). Danto elabora un estudio de este movimiento a lo
largo de su trabajo, en donde menciona que son los artistas
que conformaban a éste los que le hicieron cuestionarse
acerca de la estética que reinaba en la Academia. Artistas
como Andy Warhol y Marcel Duchamp son los mencionados
a menudo por el filósofo, de los que destaca del primero la
ruptura de las Bellas Artes con las denominadas artes bajas
y la contemplación de la estética comercial para pintar
verdaderamente a la sociedad39, mientras que del segundo
resalta su oposición a la belleza como intento de retornar
el elemento reflexivo del arte40. Iglesias observa, por su
parte, que tales artistas influyen críticamente en el pasado
siglo, pues mientras el primero transfiguró nuestros modos
operativos al intercambiar la percepción que tenemos de
nuestros objetos de uso, el segundo destruyó al referente del
arte y a su principio de validez. Sin embargo, reflexiona el
filósofo, fueron estos quienes ocasionaron la relativización
de las artes, como bien lo indica la pobre consideración que
tiene de las vanguardias:
38

Benjamin, Reproducción, 60.

39

Arthur Danto, Andy Warhol (España: Paidós, 2011), 38.

40
Danto, Andy Warhol, 73-4.
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�El arte como actividad práxica

[Esta corriente] no dejaba de ser una obra ingeniosa,
pero ahí el arte se quedaba solamente en el ingenio,
en la búsqueda de una singularidad que tuerce lo
normal, que tuerce lo cotidiano y con eso quiere
sorprender al espectador… Muchas corrientes y
muchas obras de arte del siglo XX… renuncian a
las formas de la belleza y se preocupan por este tipo
de cuestiones41.

En todo caso, debemos decir que el principio de
validez en el arte es la belleza, según indica Iglesias42.
Advierte también que pese a que se considere tal no es
necesario apelar a definiciones antiguas y ya estériles de tal
concepto, sino que es necesario dirigir nuestras reflexiones
a ella, en el sentido de descubrir si el quiebre total de tal
principio supone la autonomía del arte o si es necesaria una
nueva noción de la belleza que permita “tender el puente
entre el gran esfuerzo que hace el hombre por hacer arte y
el principio de validez43. Por ello se cuestiona el filósofo en
qué sentido el arte puede seguir siendo parte de la sociedad,
pues al perder su marco de referencia (o sea, su referente)
se deshumaniza, ya que al hacer caso omiso de la cultura el
hombre deja de ser su destinatario44. La estética, dice aquél,
ha buscado en su movimiento inmanente ser resultado y
encarnación eternizada de su propio tiempo, pues incluso al
haber devenido en técnica durante la Revolución Industrial
supuso la síntesis entre belleza y beneficio, lo que quiere
decir que tal fenómeno supo coincidir entre práctica y teoría.
La belleza seguía siendo aquí su principio de validez, y las
necesidades de la época su referente; empero, dice él, esta
época, al ser el resultado de la disolución estilística y por
41

Iglesias, Situación, 78.

42

Iglesias, Situación, 133.

43

Iglesias, Situación, 133.

44
Iglesias, Situación, 99.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

ende de sus marcos de referencia, ¿cómo reivindicar el sitio
del arte en tal momento?, es decir, ¿qué podemos hacer para
traer de nuevo a la belleza de tal manera que pueda avanzar y
ser parte de nuestra vida? Creemos que de las dos direcciones
a las que pretende apuntar Iglesias, la que más se acopla a
nuestro tiempo es la segunda; nos referimos a la de constituir
una nueva noción de lo bello, pues, aunque él no lo percibe, a
nuestra consideración el que en realidad logra traer la belleza
a la vida diaria es el norteamericano Andy Warhol. Este
artista, debemos reiterarlo, supo retratar a la sociedad de su
tiempo: fue capaz de ver al mundo con las percepciones de la
sociedad en la que estuvo insertado y supo darle valor a los
objetos de consumo, los cuales pasaron de ser consumidos a
ser apreciados como dignos de contemplación y reflexión45.
No obstante, al haber logrado tal cosa lo que hizo el de la
Lata de sopa Campbell’s fue trivializar la belleza, es decir,
que trasladó el valor que la belleza tenía para que, hundidos
diariamente entre propagandas y publicidad supusiéramos
que tal contenido era el más elevado posible dentro de las
creaciones que el hombre puede llegar a ejercer. Si creemos
que tal nivel de creación es el más alto posible al que
podemos aspirar, podemos indicar que entonces la belleza sí
está problematizada, estancada en su propio rubro, por lo que
es menesteroso echar a andar el movimiento dialéctico. Las
palabras bello o estético se han difuminado constantemente
hasta formar parte del léxico diario, ya que usamos tales
expresiones para referirnos a impresiones que, sometidas
a un examen minucioso, no logran alcanzar tales valores46.
Cada uno de los sujetos puede llegar a vivenciar diversas
experiencias frente a los diferentes objetos y formas que se
le presentan; sus experiencias están determinadas por sus
preconstituciones y por sus percepciones, como ya hemos
45

Iglesias, Situación.

46
Carritt, Estética, 37.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

comentado, pero es claro que no toda experiencia puede
llegar a ser estética47.
El retorno hacia la praxis
Por tanto, en este momento donde el principio de validez de
las artes está relativizado y el referente se ha disuelto, ¿hacia
dónde más podemos avanzar? Antaño, el arte ocupaba un
lugar primordial en el conocimiento del ser humano, pues
diversos autores, escuelas y corrientes consideraban a ésta
como una elevación del espíritu; tal es el caso del sistema
hegeliano, que lo prioriza como uno de los tres momentos
más elevados del espíritu dialéctico. También Iglesias lo
hace, pues como mencionábamos al inicio, el arte busca
lo infinito en lo subjetivo. La belleza y su presencia en la
vida está íntimamente ligada con el desarrollo de todo sujeto
histórico. El artista hace uso de su voluntad artística, la cual
le lleva a eternizar la finitud de su tiempo y, al hacerlo, le
permite devenir en tal sentido que los diversos sujetos
históricos que puedan llegar a experimentarla reconozcan en
ella el sentido de la belleza y todos y cada uno de los valores
objetivados en ella48. Pese a que se ha venido diciendo que
el hecho de que las obras sean significantes depende de la
consciencia del sujeto artístico e histórico, ha de mencionarse
que la posibilidad que tienen de comunicar universalmente
su contenido es posible gracias a que, al ser en su núcleo cada
una de las comunidades necesariamente humanas, es posible
percibir y aprehender esos conceptos generales en cada una
de las culturas: los conceptos y las expresiones humanas son
similares, lo que cambia es su modo de percibirlas. Por ello
es necesario hacer el llamamiento a comprender una nueva
constitución de la belleza que permita a la sociedad recuperar
47

Carritt, Estética, 37.

48
Ramos, Artística, 50.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

su posibilidad de transformación, que sea capaz de comunicar
una noción de verdad objetiva y que pueda ser experimentada
por diversos sujetos en los que pueda revelarse su valor.
Todo esto que hemos expuesto no quiere decir otra
cosa más que el arte “es un agente directo de la construcción
histórica”49. La actividad artística, como toda actividad humana, es capaz de conformar nuevos contenidos en el mundo, repercutiendo directamente en él. Esto es entendido por
Iglesias como constitución, y su concepto implica a la libertad, no entendida como negativa al estilo de Hegel, sino
más bien como la “generadora de nuevas configuraciones
que tienen un fondo que no estaba depositado ahí” 50. Asimismo, afirma Iglesias que es en esta libertad donde radica
la verdad propia del hombre51. La verdad del hombre, dice,
funciona como eje rector de su libertad para dirigir cada
uno de sus esfuerzos dentro de un marco de referencia que
le da validez a su obrar52. El hacer general, en todo caso,
funciona como condición de sí y como constitución de su
mundo. Por tanto, asevera Iglesias, cuando las artes renuncian a su referente lo hacen también al mundo, y al hacerlo
también lo hace a su existencia53. La libertad, en suma, es
el factor determinante para el movimiento constitutivo que
solo la praxis puede llevar a cabo en el mundo. Aunado
a esto, advierte que, de no recuperar a la historia del arte
(es decir, el no dar importancia a la historicidad propia del
arte), éste no puede continuar su movimiento dialéctico inmanente54 y, por ende, se condena a la repetición.
49

Iglesias, Situación, 124.

50

Iglesias, Situación, 125.

51

Iglesias, Situación.

52

Iglesias, Situación, 126.

53

Iglesias, Situación, 126.

54
Iglesias, Situación, 126.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

181

�El arte como actividad práxica

Lo que hace Iglesias es, pues, hacer un llamamiento,
advirtiendo que el estado del arte, al relativizarse, se ha
separado del mundo y perdido su validez. En el apartado
anterior hacíamos alusión a la doble vertiente que
propone el filósofo y dábamos por cerrada una de éstas,
específicamente a la que hacía referencia a la belleza en la
vida cotidiana. Eso se ha resuelto con el pop art, decíamos,
pues nos hacen apreciar de cierta manera el arte mercantil55,
suponiendo que al menos pararemos un poco en apreciar la
lata de sopa antes de que la desechemos. Apostábamos por
una nueva constitución de lo bello, por lo que es menester
profundizar en ello.
Como resultado de la lectura llevada a cabo en la
obra del mexicano, hemos de apuntar, primeramente, que
la constitución de una nueva concepción de la belleza debe
comprender dentro de sí a los valores universales que se
contienen dentro de su aprehensión. En este sentido, el arte
se presentaría, en su historicidad, al sujeto de una manera
en que pueda ser aprehendida de la forma en que esta lo
exige y merece ser experimentada, no restringiendo a la
belleza a una época, sino a la mera experiencia estética
de sus formas56. El movimiento dialéctico solamente es
posible en el momento en el que el sujeto histórico echa
mano de la libertad humana, y esta libertad, al implicarse
en la voluntad, posibilita al arte como concretización de
la praxis. Anteriormente comentábamos que la voluntad
artística le permite al artista objetivar y eternizar su
tiempo, lo cual conlleva valores y conceptos. Este es un
factor determinante en el arte, pues ejerce su función como
55

Véase Danto, Warhol.

56
A lo largo del texto hemos citado a filósofos como Danto, Dufrenne y
Ramos por el hecho de que estos apuntan hacia el mismo objetivo, lo que deja
manifiesta la preocupación que tiene la filosofía por consolidar una nueva estética que permita reconocer a cada una de las señas artísticas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El arte como actividad práxica

precedencia de cualquier creación artística. Además, al ser
precedente de toda actividad artística, supera el prejuicio
de la invariabilidad de la voluntad, como menciona
Ramos, mostrando que las artes pueden darse en contextos
cualesquiera57. Los valores, por tanto, se nos presentan
expresados diversamente, deviniendo en múltiples
expresiones subjetuales de la objetualidad concreta. Esta
belleza, al ser el principio del arte y la expresión humana
genuinamente encarnada, se presenta como uno de
los vehículos de la verdad; esto es lo que le permite ser
experimentada estéticamente por diversos sujetos artísticos,
quienes no necesitan ser parte de una cultura específica,
sino que solamente necesitan contemplar a la obra de la
manera en que ésta lo exige58. Mas la obra no es significante
per se, sino que solo lo es cuando el sujeto la especta,
convirtiéndola en objeto estético y haciéndola encarnación
presente de la belleza.
El transitar por tales sendas posibilita la
fundamentación de una estética que se componga de un
factor universalmente objetivo, donde se hace uso de los
estilos resultantes de diversas épocas para comprender los
momentos históricos del arte y, por ende, el movimiento
de su devenir. Dicho de otro modo, esta nueva concepción
permite que el sujeto histórico, al estar inserto en la totalidad,
pueda reconocer los momentos dialécticos que le conforman
tanto a él como al mundo que su mano ha formado. Con
todo esto, la práctica deviene en razón, ya que al ser capaz
de hacer bajo el influjo de su libertad puede constituir, o sea,
dar paso a nuevas formaciones. En suma, la historicidad del
arte es la historicidad de la subjetual encarnación objetiva de
la praxis constitutiva. Luego, el reconocimiento del mundo
57

Ramos, Artística, 49.

58
Dufrenne, Estética, 32.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

183

�El arte como actividad práxica

como resultado de las configuraciones inmanentes del arte
tiene como consecuencia la recuperación del principio de
validez de las artes, es decir, que supone el restablecimiento
de la belleza en la estética.
Una concepción de la belleza que esté fundada
encima de tales bases permitiría echar a andar de nuevo
el movimiento dialéctico. Estamos en desacuerdo con
Dufrenne en el momento en que comenta que estamos en
una posición privilegiada en el arte59. Es verdad que ahora,
más que nunca, podemos reconocer a artistas que en su
tiempo no lograron ser comprendidos, como ha pasado
con Van Gogh en la pintura y con Dazai en las letras. Mas
eso no basta para poder retornar a la belleza, pues mientras
no se le reconozca su valor dentro de las expresiones
artísticas y se haga caso omiso de las tendencias que surgen
en nuestro tiempo no haremos más que relativizar a la
actividad artística. En cambio, concordamos con Benjamin
cuando al final de su obra invoca a la politización de las
artes60: esto no es más que la búsqueda por rescatarlas y
de restablecer su valor, relación y dependencia que tiene
con el hombre, pues tanto la actividad artística como todas
las demás son los medios que éste ha hecho para constituir
su mundo. Por ello hemos de cuestionar, ¿si el arte se crea
para ser espectado, no necesita decirle algo al espectador?
Creemos que sí, pero la trivialización de la belleza ha dejado
a la deriva dicho concepto al ser empleado a menudo y
gratuitamente. Necesitamos contemplar racionalmente con
el fin de constituirnos conjuntamente, pues la formación de
nuevas configuraciones nos permite progresar y, por tanto,
revolucionar nuestro pensamiento y nuestra realidad.

59

Dufrenne, Estética, 32.

60
Benjamin, Reproducción, 60.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

184

�El arte como actividad práxica

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2022.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�Crítica del poder mayoritario y devenires
minoritarios que resisten
Criticism of the majority power and minority
developments that resist
Critique du pouvoir majoritaire et devenirs
minoritaires qui résistent
Pablo Lazo1

Resumen
En este artículo se evalúa críticamente el dominio que la
mayoría ejerce sobre los grupos minoritarios. Entendiendo por
mayoría la tendencia predominante de poder y de valoración
en grupos sociales, se argumenta que ésta se encarna tanto
en el despliegue de ordenaciones y discursos del Estado
y sus instituciones, como en las dinámicas económicas y
administrativas del capitalismo y su axiomática. Se examina
la crítica de Slavoj Žižek a la forma en que los grupos
minoritarios son absorbidos por la ideología capitalista en
las formas del multiculturalismo, la defensa de derechos
minoritarios y la tolerancia frente a diferencias culturales, y
se argumenta que estos son recursos ideológicos que terminan
1
Profesor investigador de tiempo completo (Departamento de Filosofía)
de la Universidad Iberoamericana, CDMX.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
186
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

�Crítica del poder mayoritario

por dominar a las minorías. Por último, se examina el devenir
minoritario que proponen Gilles Deleuze y Félix Guattari
como un flujo nómada que no es susceptible de ser absorbido
ideológicamente por la axiomática capitalista, es decir, que
puede ser el origen de una resistencia efectiva.

Palabras clave
Mayoría, minorías, devenir minoritario, capitalismo, resistencia

Abstract
This paper critically evaluates the dominance of the majority over
minority groups. Understanding by majority the predominant
tendency of power and valuation in social groups, it is argued
that this is embodied both in the deployment of orders and
discourses of the state and its institutions, as well as in the
economic and administrative dynamics of capitalism and its
axiomatics. It examines Slavoj Žižek›s critique of the way in
which minority groups are absorbed into capitalist ideology in
the forms of multiculturalism, the defense of minority rights
and tolerance of cultural differences, and argues that these are
ideological resources that end up dominating minorities. Finally,
the phenomenon becoming minority proposed by Gilles Deleuze
and Félix Guattari is examined as a nomadic flux that is not
susceptible to ideological absorption by capitalist axiomatics,
i.e., that can be the origin of effective resistance.

Key words
Majority, minority, becoming minority, capitalism, resistance

Résumé
Dans cet article, la domination que la majorité exerce sur
les groupes minoritaires est évaluée de manière critique. La
majorité comprenant la tendance prédominante du pouvoir et de
l’évaluation dans les groupes sociales, L’argument est que celleci s’incarne non seulement dans le déploiement des ordinations
mais encore dans des discours de l’État et ses institutions,
comme dans les dynamiques économiques et administratives du
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�Crítica del poder mayoritario

capitalisme et de son axiomatique. La critique de Slavoj Žižek est
examinée sur la façon dont les groupes minoritaires sont absorbés
par l’idéologie capitaliste dans les formes du multiculturalisme,
la défense des droits des minorités et la tolérance à l’égard des
différences culturelles, et ce sont de ressources idéologiques
qu’on fait valoir, en plus, qui finissent par dominer les minorités.
Pour terminer, le devenir minoritaire qui proposent Gilles
Deleuze et Félix Guattari est examiné comme un flux nomade
qui n’est pas susceptible d’être absorbé idéologiquement par
l’axiomatique capitaliste, c’est-à-dire qu’il peut être à l’origine
d’une résistance effective.

Mots clés
Majorité, minorité, devenir minoritaire, capitalisme, résistance

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�Crítica del poder mayoritario

I. Introito
¿Los grupos minoritarios están condenados a ser
manipulados por todo tipo de valoraciones, creencias
y tendencias de vida mayoritarias? ¿La extensión de una
ideologización mayoritaria en las decisiones de Estado, tiene
por fin neutralizar y debilitar todo intento de resistencia de
las minorías cuando éstas defienden sus derechos vejados
o no observados en lo absoluto? Incluso el capitalismo
como sistema globalizante y reductor de toda expresión de
lo individual a categoría de mercancía, ¿tiene como último
efecto el desactivar y nulificar toda manifestación auténtica
de carácter minoritario fetichizándola y haciéndola venial?
Un debate vigente sobre la posibilidad de transformación
social que contemple escenarios de mayor justicia, inclusión
y reconocimiento, así como una una ganancia de derechos
para los colectivos minoritarios, parece exigir la respuesta
a estas preguntas. El pasaje siempre difícil de lo minoritario
a lo mayoritario, o, si se quiere, la determinación y abuso
de lo mayoritario sobre las minorías y su posibilidad de
reacción, es lo que se juega aquí.
En este artículo pretendo orientar algunas
respuestas a tan intricandas preguntas desde la reflexión
sobre la diferencia entre mayorías y minorías, pasando
por el exámen de su integración en dinámicas propias del
capitalismo y del Estado, cuando éste es parte estructural
del ejercicio de un poder monopolizador y centralizador
de las acciones sociales. En otros términos, pretendo
encontrar respuestas que den aliento a los movimientos
minoritarios de resistencia cuando son neutralizados y
debilitados bajo las lógicas del multiculturalismo y la
llamada toleracia frente a la diferencia cultural, lógicas
que son el trasfondo funcional del capitalismo salvaje
que todo lo manipula en pos de su propia conservación
económica-ideológica.
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�Crítica del poder mayoritario

Para lo anterior, estableceré un puente poco
habitual en las explicaciones sobre la determinación
de lo mayoritario sobre lo minoritario: transitaré de la
revisión y la crítica de Slavoj Žižek del multiculturalismo
como la verdadera lógica del capitalismo multinacional
en donde todo carácter minoritario es manipulado
y pervertido, a la posible alternativa que puede
encontrarse en la distinción de Gilles Deleuze sobre la
mayoría, la minoría y el devenir minoritario, éste último
irreductible a cualquier manipulación dado su carácter
siempre fluyente o nomádico, inatrapable, no sometible
ni susceptible de ser sustraído en su potencia.
II. Las astucias perversas del capitalismo sobre las minorías
La exhaustiva descripción hecha por Daniel Bell al capitalismo
tardío como una fuente de contradicciones culturales,2
puede retomarse con provecho para una hermenéutica en
los espacios multiculturales actuales. Tal descripción es
complementaria a la explicación foucaultiana del lugar que
ocupan los grupos culturales en el esquema panóptico.
El antagonismo entre los movimientos de los grandes
capitales de una economía global y la ideología liberal que
los sustenta en donde se persigue la igualdad y la libertad
para todos en un marco jurídico político universal, por un
lado, y los altos índices de criminalidad, de insatisfacción
existencial en medio del desarrollismo, de pobreza generada
en países periféricos, que verifican que aquellos ideales
liberales no se han cumplido; este antagonismo tiene en el
multiculturalismo, y en las imágenes que entran en juego
para conseguir su legitimación, un lente de aumento que
permite ver el extremo de la contradicción.
2
Daniel Bell, Las contradicciones culturales del capitalismo (México:
Alianza, 1989), caps. I y II.
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Esta contradicción de fondo que advirtió Bell con
sustento sociológico dentro del capitalismo multinacional,
es la que Slavoj Žižek ha llamado su lógica cultural,
es decir, el multiculturalismo como imago ideológica,
como fondo fantasmático o elemento de fantasía que
permite que el capitalismo opere y se extienda en las
más diversas culturas como ideología dominante.3 Si el
capitalismo opera por la diferenciación de los deseos,
es decir, por la diferenciación de las expectativas, parece
que el multiculturalismo y su alta diversidad de anhelos
conviene al sistema de mercado, que no se distingue por
vender lo mismo a todos, sino por vender a todos cosas
distintas, según sus aficiones y peculiaridades culturales.
Según esta explicación, lo homogéneo es la función (el
consumo), lo heterogéneo es el producto (la imagen
diferenciada). La ampliación de esta determinación del
consumo como función meramente pasiva y repetitiva,
termina por ser reduccionista.
Slavoj Žižek ha mostrado esta clave del éxito o
“astucia” del capitalismo global en su utilización de las
imágenes que, como productos de mercado, producen
las so­ ciedades multiculturales. La utilización de los
rasgos típicos de cada cultura, sus pe­ culiaridades de
tradición, de género, su folclor más íntimo, su identidad
más peculiar y diferencial, son aqní utilizadas para
encarnar, para suturar, el Universal de una identidad
como consumidores y ciudadanos de la sociedad
capitalista global.4 Pero en esta encarnación hay una
3
Slavoj Žižek, “Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo
multinacional,” en F. Jameson y S. Zizek, Estudios culturales. Reflexiones sobre
el multiculturalismo, (México: Paidós, 1988), 138.
4
Žižek, “Multiculturalismo,” 139, nota 1: “Sutura es, desde luego, otro
nombre para este cortocircuito entre lo Universal y lo Particular: la operación de
hegemonía ‘sutura’ el Universal vacío a un contenido particular”.
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perversión macabra (distorsión, la llama el esloveno) del
contenido popular auténtico, una incorporación de los
deseos y prácticas endémicas o locales a la lógica del
consumo. Citando la inversión que hizo Etienne Balibar
de la clásica fórmula marxista, Žižek nos recuerda que
“las ideas dominantes no son precisamente las ideas de
aquellos que dominan”.5
Pars pro totto, el sistema universal de dominio
y explotación aprovecha lo parti­ cular para hacerse
más fuerte. La identidad particular de grupos culturales
minoritarios, la imagen qne les es inherente, es utilizada
como sustituto contingente de la batalla política
(ideológica) ya ganada de antemano de la “universalidad
hegemónica” mayoritaria del capitalismo. Dicho de
otra manera, es el deseo íntimo particular incorporado
al dominio masivo, en palabras de Žižek, el “contenido
popular” de prácticas y creencias locales es pervertido
y utilizado como herramienta político-económica
universal. El multiculturalismo es tomado aquí como
una forma de “racismo posmoderno” dado que, en
opinión de Žižek, se agota en ser la ideología actual de
tolerancia e inclusividad de lo otro en nombre de una
“posmoderna universalidad”, que defendería el igual
derecho de todos los pueblos a tener una presencia en
un mundo sin diferencias abismales. En el fondo, se
trata de una “tolerancia represiva”, dice apuntando a
H. Marcuse.6 Se trata de la tolerancia enmascarada de
igualdad, cuando lo que esconde es una condescencia
etnocéntrica, hegemónica, respecto a ese ser otro.
La lógica del capitalismo tardío, el propio de
la producción de una sociedad de la información,
5

Žižek, “Multiculturalismo,” 140.

6
Žižek, “Multiculturalismo,” 157.
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es la posmodernidad como espacio supuestamente
libre de fricción y oposiciones. El ejemplo de Žižek:
el ciberespacio democrático. Aquel espacio de “la
comunicación generalizada, la sociedad de los medios
de comunicación”, por cierto, que G. Vattimo ensalzaba
en los buenos tiempos de la posmodernidad como la libe­
ración definitiva y al fin alcanzada de las diferencias
étnicas y sexuales, estéticas y religiosas, de los dialectos
y de las preferencias múltiples:
“Pero, en qué consiste más específicamente el posible
alcance emancipador, liberador, de la pérdida del
sentido de la realidad, de la verdadera y propia erosión
del principio de realidad en el mundo de los medios
de comunicación? Aquí, la emancipación consiste más
bien en el desarraigo (dépayssement) que es también,
y al mismo tiempo, liberación de las diferencias, de
los elementos locales, de lo que podríamos llamar
en síntesis el dialecto. Una vez desaparecida la idea de
una racionalidad central de la historia, el mundo de la
comunicación generalizada estalla como una multiplicidad
de racionalidades ‘locales’ -minorías étnicas, sexuales,
religiosas, culturales o estéticas (como los punk,
por ejemplo)-, que toman la palabra y dejan de ser
finalmente acallados y reprimidos por la idea de que
sólo existe una forma de humanidad verdadera digna de
realizarse, con menoscabo de todas las peculiaridades,
de todas las individualidades limitadas, efímeras,
contingentes”.7
Gianni Vattimo, “Posmodernidad: ¿una sociedad transparente?”, en En torno a la posmodernidad (Barcelona: Antropos, 1994), 17:
“…el mundo de la comunicación generalizada estalla como una multiplicidad
de racionalidades ‘locales’ -minorías étnicas, sexuales, religiosas, culturales o
estéticas (como los punk, por ejemplo)-, que toman la palabra y dejan de ser
finalmente acallados y reprimidos por la idea de que sólo existe una forma de
humanidad verdadera digna de realizarse, con menoscabo de todas las peculiar7

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A despecho de lo que el entusiasmo prematuro de
posmodernos como Vattimo puedan desear, el esloveno
ve en estas manifestaciones de la intensificación de las
informaciones, de esta “mente holística” del hiperlenguaje
mediático de la World Wide Web o del mercado internacional
con sus iconos perfectamente expandidos, no una liberación
de las diferencias, sino justamente el borroneo ideológico de la
verdadera posición social de los integrantes de la sociedad, y el
ocultamiento perverso de las relaciones de poder que soporta
ese lenguaje y esas imágenes mediatizadas. Así, queriendo
renovar la fuerza de la crítica marxista de la reificación (una
ilusión de la mala conciencia pasa como realidad: esto es
estar alienado), delata la ideolo­ gía subterránea posmoderna:
la supuesta superación de la lucha de clases o lo que tilda de
universo posideológico, hedonismo estetizante o el actual
“pluralismo de formas de vida”, siempre falso, amañado.
Las tres fórmulas se refieren a algo idén­ tico: el racismo
multiculturalista escondido tras la aceptación o tolerancia
frente al Otro folclórico minoritario, cuando odia al Otro real:
“En este sentido preciso, el racismo posmoderno
contemporáneo es el síntoma del capitalismo tardío
multiculturalista, y echa luz sobre la contradicción
propia del proyecto ideológico liberal-democrático.
La ‘tolerancia’ liberal excusa al Otro folclórico,
privado de su sustancia (como la multiplicidad
de ‘comidas étnicas› en una megalópolis
contemporánea), pero denuncia a cualquier Otro
‘real’ por su ‘fundamentalismo’, dado que el núcleo
de la Otredad está en regulación con el goce: el ‘Otro
real’ es por definción ‘patriarcal’, ‘violento’, jamás
es el Otro de la sabiduría etérea y las costumbres
encantadoras.”8
idades, de todas las individualidades limitadas, efímeras, contingentes”.
8
Žižek, “Multiculturalismo,” 156.
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Si Hegel había sostenido que el proceso dialéctico de la
Aufhebung compromete en uno de sus momentos esenciales
el paso de una comunidad primaria (la familia, la comunidad
local) a una comunidad secundaria superior (el Estado, la
nación), vivimos hoy día un proceso perverso de inversión de
esta dialéctica, es decir, de la desvalorización del concepto de
lo total del nosotros (Sittlichkeit) hacia lo particular, vivimos
una “etnicización de lo nacional”, un regreso a las pequeñas
comunidades, pero inficionado, mediado, por una reacción al
mercado global, y por lo tanto no es una regresión auténtica.
Es un fortalecimiento de dos mecanismos: exclusión real de
las etnias y, al mismo tiempo, la utilización de su imagen
típica como crecimiento y fortalecimiento del capital que las
domina.9 El capitalismo de hoy, concluye, se aferra a una
herencia cultural particular como “pantalla que oculta el
anonimato universal del capital”, he aquí la clave de su éxito,
el por qué ha ganado todas las “batallas ideológicas”. El
multiculturalismo, con su recirculación de imágenes íntimas,
típicas o folclóricas de los grupos humanos minoritarios,
con su supuesta coexistencia híbrida y pacífica de mundos
culturalmente diversos, es la presencia masiva del capitalismo
como “sistema mundial universal”:
“Es como si, dado que el horizonte de la imaginación
social ya no nos permite considerar la idea de una
eventual caída del capitalismo (se podría decir
que todos tácitamente aceptan que el capitalismo
está aquí para quedarse), la energía crítica hubiera
encontrado una válvula de escape en la pelea por
las diferencias culturales que dejan intacta la
homogeneidad del sistema capitalista mundial.
Entonces, nuestras batallas electrónicas giran
sobre los derechos de las minorías étnicas, los
9
Žižek, “Multiculturalismo,” 168.
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gays y las lesbianas, los diferentes estilos de vida
y otras cuestiones de este tipo, mientras el capitalismo
continúa su marcha triunfal.”10

Los conflictos culturales, las luchas por los
derechos de las minorías y de las identidades, le sirve
de pantalla al sistema económico mundializado para
esconder sus objetivos y así fortalecerse. Se trata de un
falso cosmopolitismo en donde todos, por más diferentes
que fueran, tendrían un lugar como ciudadanos del
mundo. Se trata de un multiculturalismo apátrida falso,
espurio, una universalidad abstracta. Lo que en realidad
hay es una universalidad concreta, la globalización y sus
mecanismos de perversión de lo local internacionalizados,
contra diferencias reales que son violentadas por ella.
Los sin techo (homeless), los inmigrantes ilegales o
“cuidadanos de segunda clase”, los excluidos en los
guetos, los desocupados, los vagabundos (los clochards
y los paupers dirían G. Deleuze y F. Guattari en una muy
cercana explicación), son las excepciones o “fisuras”
del sistema que, como síntomas, revelan su perversión
y sus verdaderas condiciones.11 En todo caso, Žižek
aboga al final del texto por una universalidad por venir,
un mundo real y no ilusorio en donde se sabe que no hay
“neutralidad de la Ley”, en donde se sabe que no hay
ideología liberal que asegure que todos somos iguales, y
desde donde se constata el antagonismo como central, el
hecho de la exclusión como algo que no se puede evitar
(la exclusión, dice, es la verdadera universalidad), y que
por lo tanto, desde tal antagonismo de base, es igualmente
inevitable el compromiso político de tomar partido o ser
parcial: no se puede evitar luchar por alguna causa social.
10

Žižek, “Multiculturalismo,” 176.

11
Žižek, “Multiculturalismo,” 177.
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Frente a esta crítica demoledora de las argucias de la
“mayoría” que defiende una falsa tolerancia, la “mayoría”
capitalista que utiliza ideológicamente a las minorías
para su propio fortalecimiento, quiero proponer la lectura
cruzada de los movimientos minoritarios como flujos
sociales que no son susceptibles de ser absorbidos por
la lógica perversa del multiculturalismo como lo critica
Žižek. En este entorno en donde todo parece venial y, como
dice Baudrillard en “donde los signos pierden su sentido y se
agotan en la fascinación: lo espectacular”,12 cabe preguntar
si en esta nueva forma de conformación geopolítica que
entrañan las nuevos espacios multiculturales, no cabrán
formas de resignificación que escapen a la ideologización, al
amañamiento de poner lado a lado experiencias minoritarias
antagónicas pretendiendo la conciliación de las prácticas y
grupos culturales diversos que ellas encarnan.
El acercamiento ideológico de experiencias culturales
minoritarias, provoca en realidad falsos alejamientos
entre grupos culturales por medio de imágenes asimismo
difundidas y popularizadas en el imaginario social, cuando se
provoca diversidad y oposición, fragmentación social debido
a la hiperbólica insistencia sobre los derechos colectivos de
grupos marginados, históricamente maltratados o excluidos.
Podemos decir también con Foucault que una tecnología
vertical y panóptica de administración del poder, se
aprovecha de todo tipo de recursos (dispositivos) de
fragmentación y emparedamiento del todo social,
desarrollando
mecanismos
superespecializados,
microbioanos, aplicables a cada molécula de lo social y
sus peculiaridades culturales, justamente con el efecto de
extenderse en todas y cada una de las partes del todo.
12
Jean Baudrillard, J., “A la sombra de las mayorías silenciosas” en Cultura y Simulacro (Barcelona: Kairós, 2005) 118.
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El multiculturalismo es blanco de ataque justo bajo esta
acusación de ser catalizador del desmembramiento social y
enemigo, o al menos obstáculo, de la implementación de
un marco normativo liberal racional que asegure derechos
y deberes para todos por igual, sin privilegiar a ningún
grupo en particular. La acusación es la de ser una “máquina
de diversificación” y oposición que no se interesa por un
pluralismo demócrata.13 La interpretación crítica de las
imágenes minoritarias introyectadas en este multiculturalis­
mo como ideología imperialista o colonialista, puede,
y debe, llevarse a cabo con mucho provecho justo para
desarmarla o deconstruirla. Desde esta interpretación, por
supuesto, dado su enfoque crítico, es imposible decir que
estas acusaciones son falsas y que el multiculturalismo es
el feliz reino de la igualdad en la diversidad. Por supuesto,
el multiculturalismo como ideología ha sido implementado
con éxito y ha provocado fisuras sociales en beneficio de un
esquema panóptico de poder yde una economía globalizada.
Algunas de las imágenes que más beneficiosas han sido
para este tratamiento ideologizado del multiculturalismo,
explotan por ejemplo un racismo justificado por motivos
de seguridad y control nacional (la propaganda de “Club
del Rifle” y de otros grupos intolerantes en Estados Unidos,
inquietantemente retratada por E. Moore en el clásico
documental Masacre en Colombine), o bien que incluso
hacen aceptar una imagen devaluada o subordinada por
aquellos que están ya dominados, el latinoamericano o
el afroamericano creyendo que en efecto son ciudadanos
de segunda clase, o incluso racialmente de menor valor,
que el hombre blanco. Muchas de las películas de
acción norteamericanas desarrolladas en Medio Oriente
o Latinoamerica explotan la imagen de una ocupación
13
Giovani Sartori, La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo
y extranjeros (Madrid: Taurus, 2001) 32.
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militar o una política de ocupación razonable, aceptada
debido al peligro de terroristas fundamentalistas en
el primer caso, o de viciados narcoexportadores y de
nocivos inmigrantes ilegales en el segundo.
Las preguntas centrales aquí, que tienen gran alcance
ético también, son estas: ¿cómo se inoculan imágenes
minoritarias de devaluación inter o intracultural? ¿Cómo
determinan identidades minoritarias que en realidad
se ajustan a los parámetros de la mayoría dominante?
Gilles Deleuze y F. Guatarri han sabido ver los violentos
alcances de esta determinación como anuladora del
estatus entero de los grupos culturales minoritarios, de
su entera configuración identitaria. Pero también ha
sabido ver que este reflejo dominante de lo mayoritario
sobre lo minoritario no alcanza el devenir minoritario.
III. Mayorías, minorías y devenir minoritario en resistencia
En adelante quiero relacionar la práctica de una resistencia
intersticial de las minorías con la apuesta de Deleuze y
Guattari sobre un devenir minoritario. Para explicar lo que
significa una resistencia intersticial o en los intersticios,
he hablado de una “lucha en las fracturas” que se aleja en
primer lugar de la idea de que existe una dicotomía absoluta
o enfrentamiento binómico permanente y determinado
entre dos instancias, una que domina y otra que resiste, lo
que correspondería a la mayoría y las minorías en relación
homogénea, sin posibilidad de una resistencia del devenir
minoritario.14
“Lucha en las fracturas” es una metáfora que estoy
utilizando para hablar de una lucha intersticial en el medio
14
Pablo Lazo, Lucha en las Fracturas. Por una resistencia intersticial (México: Gedisa, 2021), 21.
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del poder, que se lleva a cabo en sus intersticios o heridas
que realmente presenta, a pesar de la ideologización o
reificación del poder como un conjunto de prácticas blindado
en sí mismo, cerrado y perfectamente unitario contra el cual
la resistencia lucharía “desde fuera”. Esta es la posición de
Žižek que es criticable.
Cuando indico que esta lucha se efectúa a ras
de tierra, quiero colocarme más acá o más allá de esta
abstracción sobre el poder ideológico y la resistencia,
ya que en su ejercicio se registran siempre estas fisuras
imposibles de suturar en el campo económico (cada vez
más ricos y cada vez más pobres en un capitalismo que
perversamente capitaliza su propia oposición); en el
campo jurídico y político (cada vez más outsiders de la
Ley que se quiere imponer en la forma de la biopolítica y
del autoritarismo caprichoso del Soberano); y, finalmente
en el campo más amplio de la cultura (cada vez más
contradicciones tipo esquizo, como argumentan Deleuze y
Guattari, entre las codificaciones represivas y las prácticas
habituales, artísticas, eróticas, etc., absolutamente
descodificadas por una axiomática capitalista que hace
convivir esas contradicciones de forma suicida para esa
sociedad).
En términos de Deleuze y Guattari, es necesario
superar por “involución” –ya que no se trata de una evolución
lineal y homogénea- la siempre supuesta oposición binaria,
dicotómica, y en confrontación irreconciliable, entre lo
Molar y lo molecular, entre el Aparato de Captura y la
Máquina de Guerra, entre los organismos/instituciones y
su territorialización vía una serialización lineal y aplastante
de sus funciones (burocráticas, partidistas, policíacas,
mercadotécnicas) y la desorganización que caracteriza al
Cuerpo sin Órganos que potencia la intensidad de afectación
y de ser afectado.
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O bien, si se quiere en los términos que hemos venido
planteando, la “lucha en las fracturas” no se levanta entre
lo Mayoritario como dominio y regla y lo Menor como el
agenciamiento de las individualidades y las colectividades
que generan alianzas y líneas de fuga para resistir. Aunque
estos términos son incompatibles en cuanto a su ejercicio
o materialización en el mundo en que opera la axiomática
del capital, e incluso el primer término siempre tiende
a absorber y controlar al segundo con toda suerte de
dispositivos de poder (por ejemplo, la integración de la
máquina de guerra como ejército al servicio del Estado),
la lucha de resistencia que estamos describiendo como una
lucha en las fracturas, no adopta la forma de confrontación
y oposición excluyente de los términos como si se tratara
de dos ejércitos enfrentados que chocarían queriendo
destruirse mutuamente, o de un ataque o sitio de una
fortaleza o Castillo (en la obligada resonancia kafkiana que
le interesa a Deleuze) que se hace desde fuera, que se quiere
penetrar para apropiarse de ellos como espacios de poder y
expulsar a los enemigos.
Estas representaciones binómicas-dicotómicas
fallan a la hora de querer describir la lucha en las fracturas,
a ras de tierra, porque precisamente ésta tiene lugar en
el “entre” en que ocurre el devenir minoritario, es decir,
ocurre en los flujos, que en un pendular van de un extremo
al otro, toma elementos de las instancias enfrentadas para
invertir su sentido, movilizarlo de una forma imprevista
o ganar una composición con otros flujos de grupos con
los que establece una alianza efímera y efectiva en cuanto
a resistencia. Es lo que quieren decir Deleuze y Guattari
cuando insisten en que en el devenir se describe como
las “bodas antinatura” de elementos heterogéneos que
no estarían relacionados regularmente (o incluso que se
consideran sustancialmente distintos según una teoría
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“natural” de lo que son) y que por ello vemos como
opuestos inconciliablemente.
Existe el enfrentamiento y la incompatibilidad entre
los términos, sí, pero nunca es absoluto, sino sólo relativo
al contexto social y político en el que surge la oposición,
y desde el que se toman los elementos de recomposición
o desterritorialización para la lucha orientándose por un
devenir revolucionario.
Por lo anterior, nuestra indicación enfática es que
se trata de una acción de superficies, a ras de suelo, que
busca las “fallas geológicas” provocadas por el Aparato
de Captura (el Estado, el capitalismo y sus funciones),
las dislocaciones económicas, políticas, culturales, que su
misma extensión sin límites provoca y en cuyo intersticio
surgirá la resistencia.
Entendemos por mayoritario el conjunto que actúa
en la determinación, la regla o el patrón, el criterio, de
una dominación del Todo a la parte. Algunos conjuntos
en este sentido son el Estado, el Pueblo o Volk (en un
sentido distinto al utilizado por Deleuze, que enfatiza su
potencia de resistencia), el Sindicato, pero principalmente
el Hombre-Blanco como dispositivo teórico-práctico de
sujeción, de dominio, del que derivan todos los demás usos
de la Mayoría, éticos, políticos, estéticos, culturales.
Por esto siempre es una composición molar, como
Bloque de identidades y/o instituciones fijas en el entorno de
lo macro. ¿Qué es lo molar en cuanto actividad dominante?
En primer lugar, se trata de un uso del lenguaje que se autoconfina como un ejercicio de imposición y que se expresa en
la consigna, o conjunto de consignas, “mandar-obedecer”.
Así en la “máquina de enseñanza” como adoctrinamiento
de los estudiantes, o en la “máquina-política” que transmite
informaciones aplanadoras que refuerzan la territorialización
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de un campo dominado. Por esto la preocupación primera al
querer desarticular lo molar en su aspecto lingüístico es “…
definir la abominable facultad que consiste en emitir, recibir
y transmitir consignas”, pues el lenguaje en este caso “no es
la vida, da órdenes a la vida; la vida no habla, la vida escucha
y espera”15 Se trata siempre de la determinación “masiva”,
opresiva, en nombre de lo que todos creen y todos hacen
inercialmente. Por esto insisten Deleuze y Guattari en que
no se trata de una mayoría numérica, sino de una forma de
poder como dominio:
“Por mayoría nosotros no entendemos una cantidad
relativa más grande, sino la determinación de un
estado o de un patrón con relación al cual tanto
las cantidades grandes como las más pequeñas
se considerarán minoritarias: hombre-blanco,
adulto-macho, etc. Mayoría supone un estado de
dominación, no a la inversa. No se trata de pensar
si hay más mosquitos o moscas que hombres, sino
cómo ‘el hombre’ ha constituido en el universo un
patrón con relación al cual los hombres forman
necesariamente (analíticamente) una mayoría.”16

Por minoría entendemos el subconjunto determinado
por el criterio del conjunto mayoritario, es decir,
territorializado por la mayoría, estatizado y dominado.
Muchas veces replica la territorialización que se ejerce
sobre él en una reterritorialización interna que ejerce el
dominio de la mayoría como si fuera propio, apropiándoselo
en realidad (por ejemplo, lo que Bolívar Echeverría llamó
blanquitud como autoimposición de rasgos culturales y
de comportamiento del hombre blanco a los demás tipos
Gilles Deleuze y F. Guattari, Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia (Valencia: Pre-Textos, 2004) 81-82.
15

16
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 291.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

203

�Crítica del poder mayoritario

raciales, para así ganar una inclusión y ascenso en la serie
de funciones del capitalismo17).
La minoría, pues, reduplica la acción molar, aunque
enmascarándose (en el sentido que le dio Nietzsche
a la palabra) detrás de motivos de defensa de derechos
minoritarios, e incluso luchas de resistencia minoritarias,
cuando lo que en realidad es hacerle el juego a la Mayoría.
El Devenir Minoritario no es ni mayoría ni minoría,
sino el proceso o devenir en flujo, desterritorialización
de toda categorización determinante del dominio de la
mayoría y su replicación en la minoría como subconjunto
dócil. De forma preminente, por ejemplo, desterritorializa
el multiculturalismo como lógica perversa del capitalismo,
cosa que no vio Žižek. Siempre es un flujo molecular que
se activa en lo micro de las propiedades particulares de los
agenciamientos vivos, que no se dejan atrapar por ninguna
categorización o axiomática, sobre todo hablando de la
axiomática capitalista y su función de vaciar de contenido
todo flujo, de descodificarlo para manipularlo mejor como
mera cantidad abstracta, contable.18
El devenir minoritario es el movimiento de
las haecceidades y no de los sujetos o las sustancias
determinadas. Es el movimiento de las individualidades, los
cuerpos que afectan y se dejan afectar por otros (en la clave
spinoziana de la afectación y el ser afectado en el cuerpo).
Estas individualidades se potencian como agenciamientos
múltiples en resistencia que desafían el orden Molar
existente, siempre abriendo nuevas composiciones
17
cap.4.

Bolívar Echeverría, Modernidad y blanquitud (México: Era, 2010),

Gilles Deleuze, Derrames I. Entre capitalismo y esquizofrenia
(Buenos Aires: Cactus, 2005) 16.
18

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

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�Crítica del poder mayoritario

con sus propias condiciones contextuales (condiciones
que los constituyen como tales haecceidades y que no
son simplemente atributos o predicados incidentales),
acelerándose y engarzándose con colectividades con
las que forman inter-agenciamientos subversivos. Por
ejemplo, el joven estudiante inconforme por su condición
de neoesclavitud que se embosa y pinta contraseñas (no
consignas determinadas por el lenguaje mayoritario) para
otros grupos rebeldes, digamos por caso cuando genera
un compuesto con los grupos de mujeres que protestan
contra el feminicidio creciente en México. En su condición
de depauperación y marginalidad extremas, el estudiante
puede analogarse con el trabajador neoesclavizado que ni
siquiera recibe un salario, y que por ello significa un flujo
que ha sido provocado por el capitalismo que no puede ya
ser asimilado por su axiomática contable.19 Aunque sólo
lo dejo señalado aquí, habría que discutir las cercanías y
distancias de Deleuze con la idea de Laclau en su lectura de
Gramsci acerca de la formación de cadenas de equivalencia
y hegemonía entre grupos en resistencia, pues la insistencia
delezeana radica en sostener que, si es que hay un liderazgo
de lucha, éste no puede ser anticipado en su sentido o
resultado, está en perpetúa composición inatrapable.
Una haecceidad como cuerpo o devenir minoritario,
no se define como sujeto o sustancia, sino como complejo
múltiple de su longitud –sus elementos de movimiento,
velocidad o reposo- y de su latitud –el conjunto de “afectos
intensivos” por los que se define su potencia o poder.20
Todo devenir minoritario, por intensificación de estos
elementos moleculares, libera una línea de fuga: escape
Gilles Deleuze, Derrames II. Aparatos de Estado y Axiomática
Capitalista (Buenos Aires: Cactus, 2017) 406.
19

20
Deleuze y Guattari, Mil mesetas, 264.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

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�Crítica del poder mayoritario

de la presión del poder monolítico por explosión de sus
propios términos. Pero esto lo hace en el tiempo de las
intensidades y velocidades de Aión y no de la sucesión
determinada por una medida de Cronos (que puede ser
la medida del rendimiento empresarial, de la ganancia
del capital; o bien la medida del control estatal, en la
regulación de la conducta social y la ejecución policíaca
o militarizada para asegurarla, que vemos todos los días
en las luchas por la defensa de la tierra, por los derechos
negados de las minorías, en la represión sangrienta de las
protestas). Entonces, en el lugar intersticial que abre Aión,
pueden tener ocasión los ensamblajes, las composiciones,
la potencia de un flujo que tiene su resonancia en otro, para
provocar la resistencia.
Dos son los ejemplos centrales de Deleuze y Guattari
para ilustrar la diferencia entre mayoría, minoría y devenir
minoritario, enfatizando siempre la potencia de resistencia de
éste último. Por una parte, el devenir mujer, considerado en
su fuerza y modo de expresión propios de la lucha femenina
que se levanta contra un esquema social y político machista,
diríamos hoy desde las extensiones de su pensamiento, una
lucha en contra de la cultura patriarcal y sus profundas raíces
históricas en occidente. Pero también devenir mujer –y esto
es lo más relevante de este ejemplo de haecceidad- como
modelo de todo otro devenir, como radicalización del modo
de resistencia que implica todo devenir. La consecuencia de
lo anterior es que el pensamiento mismo de este tipo se torna
femenino en cuanto activa una línea de fuga que rompe con
todo conjunto y todo subconjunto pacificador, manipulado,
domesticado. Así lo expresa el autor de Derrames:
“¿Qué es ser ‘mujer’, entonces, como movimiento
minoritario? Es el devenir mujer. No es un
subconjunto. ¿Quién deviene mujer? La respuesta,
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

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�Crítica del poder mayoritario

me parece, es que son las mujeres las que devienen
mujer en primer lugar. Las mujeres van a devenir
mujer, porque son las únicas que están en una buena
posición para hacerlo. Si por el contrario se define
ser mujer como la propiedad de un subconjunto, es
evidente que se arruina. Ellas tienen una especie de
secreto o de exclusividad por definirse, pero para
nada la propiedad de un estado. Un movimiento
minoritario es entonces el trazado de un devenir. Y
esto es exactamente lo mismo que decir que es el
trazado de una línea de fuga. No es la constitución
de un subconjunto. Digo que las mujeres deben
devenir mujer. No está ya hecho.”21

El segundo ejemplo se orienta por la lucha práctica,
incluso armada que, como radicalización de una línea de
fuga, puede tomar todas las formas de violencia y desapego a
la Ley. Cuando las condiciones de opresión fascista llegan a
su extremo y actúan cínicamente como aparatos de racismo,
exclusión y una extensa cadena de explotación, entonces
los devenires minoritarios no pueden ser ya contenidos en
nombre de la acción afirmativa de resarcimiento del daño
hecho en su historia o de ventajas en el terreno de la cesión
de derechos especiales de grupo (estrategias precisamente
del multiculturalismo como ideología liberal). Ninguna de
las codificaciones políticas o culturales puede atender la
violencia que han sufrido, debido a que estas codificaciones
son una reduplicación del aparato de captura que los ha
doblegado. Estas codificaciones, cuando son la historia
misma del hombre blanco, conquistador, heterosexual
y cristiano, no pueden ser combatidas más que con una
descodificación también extrema que toma las armas, que
se arma en contra de la cultura a la que pertenece, esta es la
forma más violenta de lucha en los intersticios. El devenir
21
Deleuze, Derrames II, 410-11.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

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�Crítica del poder mayoritario

afroamericano como algo aún por hacerse, es la praxis que
concentra esta lucha en los intersticios al modo del devenir
minoritario de las Panteras Negras:
“Los Black Panthers lo dicen muy bien: los
afroamericanos tienen que devenir afroamericanos.
No está ya hecho, para nada. Al contrario: ser
afroamericano no es ser como su padre. Los
Black Panthers tuvieron un rol y una importancia
fundamental precisamente porque han lanzado ese
tema, esa especie de conexión: los afroamericanos
tenían que devenir afroamericanos, y esa ya era la
actividad fundamental, si no serían un conjunto,
una minoría.”22

A modo de conclusión: cinco problemas que se abren en
la reflexión del devenir minoritario.
Primer problema. ¿Quién y cómo se designa una
“minoría” en el sentido de ser un subconjunto y no un
“devenir minoritario”? Evidentemente, la designación de
un subconjunto viene dada siempre por su pertenencia al
conjunto que lo comprende. Por ejemplo, el conjunto del
Estado y sus reglas a las que se atendrían los subgrupos
de representación política en las cámaras; o el conjunto
del Partido y sus subgrupos afiliados; o bien, por
último, el conjunto del Pueblo y los subconjuntos de los
ciudadanos que defenderían sus derechos. Pero la reflexión
de Deleuze y Guattari renuncia a cualquiera de estas
afiliaciones de subconjuntos diciendo que en todas ellas
“se arruina” el carácter del devenir minoritario, tanto en su
carácter de representatividad política, lo más republicana
o parlamentaria que se quiera, como en la forma de la
22
Deleuze, Derrames II, 411.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

208

�Crítica del poder mayoritario

afiliación partidista e incluso en la forma de ciudadanos
organizados para defender sus derechos. En todas ellas
se ha arruinado de antemano el devenir minoritario al
convertirlo en algo anticipable y domesticable bajo las
formas ya asignadas del conjunto al que pertenecen, esto
es, al hacer de él algo predecible y controlable, algo que
se puede capturar perfectamente bien por el “aparato de
captura” en cada caso. El Estado, el Partido o el Pueblo,
actúan como mistificaciones reificadas dadas por anticipado
a su relación con los agenciamientos de los individuos, y por
lo tanto estatizan su devenir, lo impiden por exceso de una
territorialización que demarca y embota sus flujos vivos.
O bien, al establecer una axiomática para los
subconjuntos, siempre resta de ellos lo que pretende darles,
pues es por oposición a la regla general que los reconoce:
por ejemplo, reconoce derechos de mujeres que quieren
aborto, o de niños que requieren protección y espacios
adecuados como un jardín de infantes, o de obreros que
defienden derechos laborales, pero en todos los casos es
por oposición al criterio de mayoría, esto es, derivado de él
y restringido desde él. La axiomática no cesa en su poder
de determinación. Los subconjutos reproducen este poder
de determinación al “reterritorializarlo” en sí mismos,
al reduplicarlo aunque sea en sus propios términos de
derechos. O bien, se dejan territorializar al integrarse a un
sistema tal cual se despliega de forma totalitaria al aceptar
sin chistar sus reglas y operaciones políticas, burocráticas,
financieras: es el reino de la “servidumbre voluntaria”, para
decirlo de forma que acercamos la clásica meditación de
Ettiene de la Boetié con Deleuze.
Segundo problema. El devenir minoritario es
innombrable, indeterminable por cualquier categorización
que quiera adelantarse y pre-calcular su plan de consistencia,
su resultado de composición con otros devenires. En este
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

209

�Crítica del poder mayoritario

aspecto, tiene una similitud con la apelación que hace
Alain Badiou de un “subconjunto sin nombre” para los
movimientos de resistencia, entre la individualidad egoísta
del guerrero y la uniformidad masificada del soldado.23 El
acontecimiento que deja completamente transformada una
situación. De lo que se trata en todo momento es de ganar el
devenir en su falta de designación como predeterminación,
o bien, con los propios términos de Deleuze y Guattari, el
devenir como línea de fuga o resistencia a todo calculo de la
axiomatización del capitalismo, por lo tanto, como “flujos
rebeldes” de relaciones no programables ni explotables,
“flujos indecidibles” en conexiones siempre nuevas, no
anticipables:
“¿Cuál sería entonces, si uno sueña, la fórmula
revolucionaria? (…) Si ustedes me conceden
que la axiomática es realmente conjugar flujos,
es la conjugación de los flujos o la conjugación
generalizada de los flujos, yo diría que hay que
distinguir, e incluso oponer, la conexión y la
conjugación. A las conjugaciones axiomáticas, hay
que oponerles las conexiones. Las conexiones son
las relaciones eventuales entre flujos indecidibles.”24

Tercer problema. Si despreciamos la minoría
como un subconjunto determinado por la axiomática
del capitalismo, no es que aboguemos por la mayoría,
igualmente sospechosa.
“No se trata ni de reclamar un estatus de minoría,
ni de ganar la mayoría, se trata de trazar esas
líneas de fuga donde alguien, colectivamente o
23

Alain Badiou, Philosophy for militants (London: Verso, 2012), 77.

24
Deleuze, Derrames II, 403.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

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�Crítica del poder mayoritario

personalmente, se lance en el devenir: devenir
negro de los negros, devenir mujer de las mujeres,
devenir judío de los judíos, etc. etc.”25

Parte de la sospecha sobre la mayoría y sus
estrategias de captura de lo minoritario, puede estar en el
peligro de la “dictadura de las masas”, es decir, el peligro
de que en nombre de esa mayoría abstracta que manipula
un dictador en todas las formas del totalitarismo (de
izquierda o de derecha, lo mismo da), se hable en nombre
del Pueblo, o del Proletariado o del Ciudadano, y los
individuos queden aplastados por este poder manipulado.
El devenir minoritario que se levanta en resistencia sobre
es un devenir potencial, nunca anticipado, por lo tanto,
siempre es creativo en sus formas de contestación al
poder. Lo anterior quiere decir que nunca es simplemente
confrontacional con el poder, no se trata de un automatismo
de respuesta de oposición simple al poder. Por eso dicen
los autores de Mil Mesetas:
“Hay un ‘hecho’ mayoritario, pero es el hecho
analítico de Alguien, que se opone al devenir
minoritario de todo el mundo. Por eso hay que
distinguir: lo mayoritario como sistema homogéneo
y constante, las minorías como subsistemas, y
lo minoritario como devenir potencial y creado,
creativo. El problema nunca es adquirir la mayoría,
incluso instaurando una nueva constante. No hay
devenir mayoritario, mayoría nunca es un devenir.
El devenir siempre es minoritario.”26

Y poco más adelante, agregan:

25

Deleuze, Derrames II, 411.

26
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 108.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

211

�Crítica del poder mayoritario

“Por supuesto, las minorías son estados objetivamente
definibles, estados de lengua, de etnia, de sexo,
con sus territorialidades de guetto; pero también
deben ser consideradas como gérmenes, cristales
de devenir, que sólo son válidos si desencadenan
movimientos incontrolados y desterritorializaciones
de la media o de la mayoría.”27

La “mayoría” no es simplemente una determinación
numérica, una cantidad que en relación con otra es más
grande, esto sería una consideración ingenua y peligrosa al
mismo tiempo porque no percibe su verdadera implicación
de dominio y ventaja. La mayoría se define por ser un estado
o patrón por el que forzosamente todo lo que caiga bajo su
campo tiene que considerarse “minoritario” en el sentido
de que sobre él se ejerce un poder, una dominación.28 Por
ejemplo, la determinación mayoritaria hombre-blanco
o adulto- macho ejerciendo poder sobre la mujer-blanca,
pero más aún sobre hombre-negro y la mujer-negra. Este
efecto de determinación como dominio se extiende a niñomacho, pero aún más a niño-afeminado y al extremo a
niña-negra, niña-indígena, etc. Es ésta una implicación
de poder que habla en nombre de las categorías bastante
concretas de un hombre histórico empoderado –el hombre
blanco tardomoderno “civilizado” y conquistador de su
mundo-, pero lo hace como si fueran categorías abstractas
del Hombre considerado universalmente, esta es la treta
para arrogarse el derecho y la actuación política sobre
aquéllos en los que la determinación “mayoría” cae. Por
ejemplo, hablando de cómo se determina la minoría de
votantes desde una mayoría que dicta la pauta a partir de la
abstracción “hombre”:
27

Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 108.

28
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 291.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

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�Crítica del poder mayoritario

“De la misma forma que la mayoría en la ciudad
supone un derecho de voto, y no sólo se establece
entre los que poseen ese derecho, sino que se ejerce
sobre aquellos que no lo tienen, cualquiera que sea
su número, la mayoría en el universo supone como
ya dados el derecho y el poder del hombre”.29

Nótese cómo está enfatizado en esta cláusula la
extensión de un derecho al voto propio de la Mayoría no
sólo a los que de hecho poseen ese derecho, sino hacia
aquéllos que no lo poseen, o incluso diríamos mucho más
enfáticamente, se extiende sobre aquéllos que no lo han
pedido, que no lo quieren incluso: la acción determinante
de la Mayoría sobre la minoría supone que han de quererlo,
es “natural” que lo quieran y que luchen por él, cuando esta
“naturalidad” precisamente se da como algo ya dado, en
la esencia de lo que debe ser el hombre y su régimen de
derechos. Pero ¿a quiénes ha preguntado la Mayoría si quiere
ese derecho, si lo ve como algo propio? Responderemos a
esta pregunta retórica sin retórica: a nadie, a ningún devenir
minoritario se lo ha preguntado, simplemente se lo ha
impuesto como régimen jurídico-político y policíaco, como
el único y más universal de los regímenes.
Cuarto problema. Queda asimismo cuestionada
la acción afirmativa como el instrumento político de
integración de las minorías en el Estado y su lógica de
reconocimiento de diferencias culturales, así como de su
historia de discriminación y vejaciones, y la reivindicación
de derechos como resarcimiento y justicia redistributiva. Lo
que podemos cuestionar aquí de la mano de Deleuze-Guattari
es el instrumento central de integración del multiculturalismo
y la (supuesta) tolerancia de la diferencia. Toda esta lógica
se hace siempre con la medida de la axiomática del Estado
29
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 291.
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�Crítica del poder mayoritario

y su determinación de las minorías, por ello se trata de
una inclusión forzada, hecha bajo el criterio mayoritario
que “admite” a una minoría más bien bajo la lógica de la
condescendencia, como también dice S. Žižek. Pero el
devenir como línea de fuga no puede prestarse a ninguno
de estos juegos de captura disfrazados de inclusión, pues es
pura potencia rebelde, inatrapable en su flujo disolvente de
cualquier conjunto unitario, multiplicador.
Quinto problema. La máquina abstracta de la lengua
de la mayoría despliega todos sus recursos de dominio a
través de los recursos lingüísticos de rebajamiento y
sojuzgamiento. Su desarticulación sólo es posible por el
balbuceo del devenir minoritario.
El devenir minoritario no se consigue sino en la lucha
en las fracturas provocadas en un sistema de la lengua y su
organización. Este puede ser el primer momento de la lucha,
el momento de la literatura en su capacidad de hacer balbucir
el lenguaje mediante un estilo que introduce una lengua
minoritara en una lengua mayoritaria (es el caso de Kafka
que le interesó estudiar a Deleuze). O es el momento del
arte que disloca los circuitos de comunicación-información
dominantes en su uso de códigos/contraseña, y hace entrar en
operación toda suerte de “contra-informaciones” mediante
las sensaciones e imaginaciones que pertenecen a sus usos
estéticos, nuevas aisthesis de resistencia (es el caso de Francis
Bacon que analiza Deleuze como potencia de sensibilidad).
O es el momento incluso del discurso político como
disparador de la acción de resistencia, a condición de que
invierta su sentido de reglas y de la normalización de una
vida política domesticada.
Esta lucha no tiene que ser violenta, de hecho, más
de una vez tiene lugar en la sutileza de las inversiones,
reversiones y perversiones provocadas en los fenómenos
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

�Crítica del poder mayoritario

poéticos de creación, o en las experimentaciones del
lenguaje en las que se mezcla lo mayoritario con lo menor
para devenir algo completamente nuevo. El ejemplo es
Kafka, pero también de Kerouac, Bataille, Blanchot y otros
escritores balbuceantes-subversivos son centrales.
Pero estos movimientos que provocan fracturas en la
lengua, que la hacen tartamudear y revolverse hacia dentro
de sí misma, no son excluyentes de otras formas de lucha
en el terreno del derecho y de la política. Al contrario, se
provocan otras tantas fisuras de lucha como continuación o
corrimiento de lo provocado en la lengua hacia los terrenos
de la resistencia del devenir minoritario.
Bibliografía
Badiou, Alain. Philosophy for militants. London: Verso,
2012.
Baudrillard, Jean. “A la sombra de las mayorías silenciosas”
en Cultura y Simulacro. Barcelona: Kairós, 2005.
Bell, Daniel. Las contradicciones culturales del capitalismo.
México: Alianza, 1989.
Deleuze, Gilles. Derrames I. Entre capitalismo y
esquizofrenia. Buenos Aires: Cactus, 2005.
Deleuze, Gilles. Derrames II. Aparatos de Estado y
Axiomática Capitalista. Buenos Aires: Cactus. 2017.
Deleuze, Gilles y Félix Guattari, Mil Mesetas. Capitalismo
y esquizofrenia. Valencia, España: Pre-Textos, 2004.
Echeverría, Bolívar. Modernidad y blanquitud. México:
Era, 2010.
Lazo Briones, Pablo. Lucha en las fracturas. Por una
resistencia intersticial. México: Gedisa, 2021.
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�Crítica del poder mayoritario

Sartori, Giovanni. La sociedad multiétnica. Pluralismo,
multiculturalismo y extranjeros. Madrid: Taurus, 2001.
Vattimo, Gianni. “Posmodernidad: ¿una sociedad
transparente?”, en En torno a la posmodernidad. Barcelona:
Antropos, 1994.
Žižek, Slavoj. “Multiculturalismo o la lógica cultural del
capitalismo multinacional,” en F. Jameson y S. Zizek, Estudios
culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo. México:
Paidós, 1988.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma:
pensar los retos de la identidad cultural
con el filósofo martiniqués Édouard
Glissant1
Root-identity and rhizome-identity: thinking
about the challenges of cultural identity with
Martinican philosopher Édouard Glissant
Identité-racine et identité-rhizome : penser les
enjeux de l’identité culturelle avec le philosophe
martiniquais Édouard Glissant
Lola Yon-Domínguez2

Resumen
El presente artículo toma como punto de partida las cuestiones
políticas en torno al concepto de identidad cultural en Francia,
con especial atención a la polémica del islamo-izquierdismo y
la recepción de los estudios decoloniales en la década de los
1
Este articulo está basado en una intervención oral en el grupo “Identidad y diferencia desde el pensamiento filosófico” el 12 de mayo 2022.
2
Doctorante de École des Hautes Etudes en Sciences Sociales, Île-deFrance, París Francia.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
217
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

2020. El propósito es mostrar que los conceptos de identidadraíz e identidad-rizoma permiten, por un lado, diagnosticar
la banalización de una política identitaria conservadora y, por
otro, proponer un nuevo paradigma para pensar las identidades
contemporáneas, es decir, una identidad abierta, relacional y
reticular, resultado de un proceso constante de criollización. Tras
una breve introducción a la obra de Glissant, nos centraremos
en la distinción raíz/rizoma elaborado por Gilles Deleuze y
Félix Guattari, así como en la crítica del pensamiento occidental
que conlleva. En la última parte, explicaremos con mayor
detenimiento nuestra interpretación del pensamiento de Édouard
Glissant sobre la identidad, aplicándola al caso concreto de la
creación en 2007 de un Ministerio de Inmigración, Integración,
Identidad Nacional y Codesarrollo, denunciado por Patrick
Chamoiseau y Édouard Glissant como el ejemplo paradigmático
de la identidad raíz.

Palabras claves
filosofía política, identidad cultural, Édouard Glissant, Gilles
Deleuze, esencialismo.

Abstract
This article takes as its starting point the political issues
surrounding the concept of cultural identity in France, with
particular attention to the polemic of Islamo-leftism and the
reception of decolonial studies in the 2020s. The purpose is to
show that the concepts of root-identity and rhizome-identity
allow, on the one hand, to diagnose the trivialization of a
conservative identity politics and, on the other hand, to propose
a new paradigm for thinking contemporary identities, namely an
open, relational and reticular identity, resulting from a constant
process of creolization. After a brief introduction to Glissant’s
work, we will focus on the root/rhizome distinction elaborated
by Gilles Deleuze and Félix Guattari, as well as on the critique
of Western thought it entails. In the last part, we will further
explain our interpretation of Édouard Glissant’s thinking on
identity, applying it to the specific case of the creation in 2007 of
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

a Ministry of Immigration, Integration, National Identity and Codevelopment, denounced by Patrick Chamoiseau and Édouard
Glissant as the paradigmatic example of root-identity.

Key words
political philosophy, cultural identity, Édouard Glissant, Gilles
Deleuze, essentialism.

Résumé
Le présent article prend pour point de départ les enjeux
politiques qui entourent le concept d’identité culturelle en
France, en s’arrêtant particulièrement sur la controverse de
l’islamo-gauchisme et sur la réception des études décoloniales
dans les années 2020. L’objectif de cet article est de montrer que
les concepts d’identité-racine et d’identité-rhizome permettent
de diagnostiquer la banalisation d’une politique de l’identité
conservatrice d’une part, et de proposer un nouveau paradigme
pour penser les identités contemporaines d’autre part, à savoir
une identité ouverte, relationnelle et réticulaire, résultant d’un
processus de créolisation constant. Après une brève introduction à
l’œuvre de Glissant, nous nous arrêterons sur la distinction racine/
rhizome telle qu’élaborée par Gilles Deleuze et Félix Guattari
et la critique de la pensée occidentale dont elle est porteuse.
Dans la dernière partie, nous exposerons plus longuement
notre interprétation de la pensée glissantienne de l’identité, en
l’appliquant au cas concret de la création en 2007 d’un ministère
de l’Immigration, de l’Intégration, de l’Identité nationale et du
Codéveloppement, dénoncé par Patrick Chamoiseau et Edouard
Glissant comme l’exemple paradigmatique de l’identité-racine.

Mots-clés
philosophie politique, identité culturelle, Édouard Glissant,
Gilles Deleuze, essentialisme.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

A modo de prólogo, me gustaría retomar las razones que
me llevaron a buscar conceptos útiles para reflexionar
sobre las identidades contemporáneas. En el origen de esta
reflexión se encuentra en primer lugar un contexto político,
el contexto francés desde el que escribo. Las disensiones
políticas y académicas en torno a la identidad nacional, la
inmigración, el racismo, los espantajos del comunitarismo y
el separatismo, forman parte de la actualidad política desde
al menos los años 20003 y en particular desde la creación en
2007 de un Ministerio de Inmigración, Integración, Identidad
Nacional y Desarrollo Solidario. Más recientemente, la
cuestión de la identidad se ha vuelto el meollo de una muy
tormentosa recepción de los «estudios decoloniales» que
para la opinión francesa se han sumado a la nebulosa de
studies originadas en los campus estadounidenses.
En 2020, cuando comenzaba mi investigación
sobre el giro decolonial latinoamericano, fui testigo de la
llamada polémica del “islamo-izquierdismo”, que sacudió
la política y el mundo académico franceses. Se trataba de
denunciar una supuesta connivencia de la extrema izquierda
y movimientos terroristas como el islamismo radical. Esto
condujo a la creación de un “Observatorio de las ideologías
identitarias y del decolonialismo” a finales de 2020. A raíz
de ello, se publicaron numerosos artículos denunciando el
peligro del decolonialismo, que sus detractores consideran
que fomenta el odio hacia la cultura occidental y sus valores.
El término identidad cultural se convirtió entonces en el
crisol de muchas críticas, cuya critica en telón de fondo era
la siguiente: el género, la raza y lo decolonial esencializan,
3
Según el sociólogo francés Stéphane Dufoix, se puede identificar la
formación de un discurso neorepublicano sobre la excepcionalidad cultural
francesa a partir de los años 1990, donde el universalismo francés se ve opuesto
a la idea de un comunitarismo estadunidense. Stéphane Dufoix, Décolonial, Le
mot est faible (Paris: anamosa, 2023), 50-60.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

encasillan y fijan las identidades, reduciendo la complejidad
de las relaciones sociales a unas pocas categorías y para
algunos, omitiendo la que las aglutina a todas, la clase4.
Políticamente, la cuestión de la identidad cultural
es, por tanto, candente. Filosóficamente, si tratamos de
hacernos cargo de su carga política, aparece como un
problema muy ambivalente. Por una parte, para el sentido
común, la constitución de las identidades colectivas parece
indispensable, vital para la cohesión. Como lo escribe de
manera muy acertada el sociólogo Cyril Lemieux5, es esa
estructura fija la que asegura el sentimiento de continuidad
y permanencia de las características de un grupo, y para las
poblaciones de los antiguos países colonizados, el hecho de
haber sido despojadas de su patrimonio cultural y de haber
experimentado una aculturación forzada en favor de los
valores de los colonizadores es indeciblemente violento.
Sin embargo, al sobre galvanizarlo, al querer consolidar sus
contornos y sus límites, el discurso político sobre la identidad
amenaza con convertirse en un discurso de rechazo, en un
discurso conservador y en la palanca de una política represiva
contra la inmigración. Por tanto, debemos analizar esta
tensión, que oscila entre una reacción a la homogeneización
producida por la globalización o una exigencia de reparación
por los crímenes coloniales, y un deseo de protección,
recuperación y venganza, que nos lleva a creer que la solución
está en la erección de fronteras y muros.
Para afrontar estas cuestiones, el pensamiento de
Édouard Glissant nos parece de una gran ayuda. Saliéndose
4
Stéphane Beaud et Gérard Noiriel, Race et sciences sociales: essai sur les
usages publics d’une catégorie, (Marseille: Agone, 2021).
5
Cyril Lemieux “L’identité est-elle un objet pour les sciences sociales ?
” en L’identité: dictionnaire encyclopédique, ed. Jean Gayon (Paris: Gallimard,
2020), 119-146.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

de los senderos filosóficos tradicionales, utilizando la
metáfora y la poesía, pone de manifiesto una distinción que
nos parece indispensable para establecer lo que podríamos
llamar una ética de la identidad. Creemos, como dice Alain
Ménil, que Édouard Glissant puede abrir la vía a un nuevo
paradigma para pensar la identidad.
I. Palabras preliminares sobre la obra de
Édouard Glissant
“Hay que desmitificar al autor”, escribe Glissant en su
Discurso Antillano 6. Al criticar el mito del autor que
filosofa desde una torre de marfil, Glissant afirma que no
creemos ni pensamos solos, sino desde un “nosotros” que
se plasma como una exigencia de realidad. El “sujeto real”
como lo llama Glissant, no es una mónada sino una creatura
que tiene un suelo y un contexto, que piensa con los demás,
a partir de otros pensamientos, y que, a contracorriente de
una visión individualista del filosofar, no puede no estar en
relación con su mundo circundante.
Así que no se puede retratar a la persona y al filósofo
Glissant sin recordar su prevención acerca de la mitificación
del autor y del recurso a la biografía para explicar una obra.
Trataremos de contextualizar su obra, pero probablemente
como lo subraya el especialista antillano Michael Dash,
habría que hacerlo con precauciones:
Dada la conciencia de Glissant de la necesidad de
«desmitificar» al autor, resulta problemático recurrir a un centro biográfico, el yo autoral, como
principio ordenador para explicar la evolución de su
producción literaria. 7
6

Édouard Glissant, Le Discours antillais (Paris: Folio, 1997), 25.

7
J. Michael Dash, Edouard Glissant (Cambridge England ; New York,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

1. El contexto geo-cultural: la obra y la vida
de Édouard Glissant
El “nosotros” desde el que surge Édouard Glissant es la
Martinica de los años 1920. Al considerar su superficie y
la densidad de su población, uno puede sorprenderse de
la cantidad de pensadores que albergó esta isla de unos 1
128 km². De hecho, cabe señalar que entre sus mayores
se encuentren Frantz Fanón y Aimé Césaire, tres años y
quince años mayores que Glissant, respectivamente. Entre
sus contemporáneos, nos parece también relevante la
proximidad generacional con Enrique Dussel, con quien
tiene tan solo unos seis años de diferencia.
De adolescente, estudia en la preparatoria Schoelcher,
donde se entera de que el colonialismo francés ha dejado una
jerarquía muy fuerte entre la cultura francesa y las culturas
locales. Según Dash8, de ahí viene su voluntad de defender
la diversidad cultural y de denunciar la aculturación que
hubo lugar durante el periodo colonial. En estos años de
estudios también va a apoyar la campaña electoral de
Aimé Césaire, en 1945, que llega a ser mayor de Fort-deFrance. Poco después, Glissant deja Martinica rumbo a
Francia, donde se dedica al estudio de la filosofía y de la
etnología, en un ambiente de postguerra y de luchas para
las descolonizaciones de las colonias africanas francesas.
En estos años se puede identificar un periodo que el
profesor-investigador congolés Buata Malela llama “los
tiempos del poeta” (1950-1981), en contraste con “los
tiempos del pensador” (1982-2011)9. En estas décadas de
NY, USA: Cambridge University Press, 1995), 4.
8

Dash, Edouard Glissant, 7-8.

9
Buata Bundu Malela, Edouard Glissant: du poète au penseur, editado
por Romuald Fonkoua, (Paris: Hermann, 2020).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

los 1950 a 1980, Glissant publica su primer poemario,
Un champ d’îles (1953) y su primera novela, La Lézarde
(1958), la que es galardonada con el Premio Renaudot
cuando Glissant tiene en aquel entonces 30 años. Los años
que siguen son iguales de fructíferos, con la publicacion de
varias de sus obras más importantes : Le Sel noir (1960),
Le Quatrième Siècle (1964) y L’intention poétique (1969).
Tras haber sufrido una interdicción que le obligaba
a salir del territorio francés por haber creado el partido
separatista “Frente Caribeño-guyanés por la Autonomía” en
195910, Glissant regresa a Martinica donde se queda unos
quince años e intenta desarrollar institutos de educación
enfocados en la promoción de las culturas caribeñas, antes de
irse a Estados Unidos a partir de la década de 1980 con el fin
de trabajar en la UNESCO y, a finales de la década, volverse
profesor en la Universidad de Luisiana en Baton Rouge.
El año 1992 resulta ser un momento clave para el
reconocimiento de la literatura caribeña, ya que, por un
lado, Glissant llega a ser calificado como finalista para el
Premio Nobel, que no logra alcanzar por un solo voto, y,
por otro,su compañero martiniqués Patrick Chamoiseau
consigue el Premio Goncourt por su novela Texaco. Entre sus
numerosas obras de este periodo, destacaremos dos textos
de especial relevancia para nuestro tema: la publicación en
1996 de Introducción a una poética de lo diverso, donde
por primera vez aparece el tema de la identidad-relación y
de la identidad-raíz, y el texto “Cuando caigan los muros.
¿La identidad nacional ilegal?” de 200711, un manifiesto
donde Chamoiseau y Glissant se sublevan en contra de la
creación, el mismo año, de un Ministerio de la Inmigración,
10

Dash, Edouard Glissant, 13.

11
Édouard Glissant y Patrick Chamoiseau, Manifestes, L’institut du ToutMonde (Paris: La Découverte, 2021), 50-78.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Integración, Identidad Nacional y del Desarrollo Solidario.
En este artículo nos centraremos en este periodo de los años
1990-2000 en el que Édouard Glissant produjo más escritos
teóricos y políticos, aunque todavía marcados por un alto
grado de literariedad.
Édouard Glissant siguió escribiendo y dando
conferencias hasta el mismo final de su vida, ya que su
última conferencia fue en 2010 y falleció en 2011 en París,
dejando una obra ecléctica, que incluye teatro, poesía,
ensayos filosóficos y manifiestos políticos. Aquí es menester
mencionar un aspecto central de su obra, que es la voluntad
de pensar más allá de las clasificaciones tradicionales,
de derrumbar los muros que separan oralidad y escritura,
poesía y filosofía, utopía y teoría política. Uno de los
rasgos distintivos de su obra, escribe Dash, “es la fusión
de lo imaginativo y lo teórico (...) No fue exclusivamente
poeta, novelista, dramaturgo ni ensayista, sino que combinó
creativamente todas las categorías, a menudo de forma
simultánea” 12. De esta fusión de lo imaginativo y de lo
teórico trataremos ahora.
2. Édouard Glissant, ¿un autor “difícil”?
Quisiera abordar brevemente el tema de la experiencia de
lectura de la obra de Glissant. Uno podría tachar la escritura
de Édouard Glissant de opaca, difícil, y no podríamos
negarlo. No obstante, esta dificultad que la caracteriza no
es cualquiera. No se trata de ese tipo de texto que trata de
dominar a su lector, fascinarlo o seleccionarlo mediante un
léxico rebuscado. Si bien podemos conceder que hay una
cierta dificultad en los textos de Glissant, ésta reside en la
necesidad de dejar ir sus costumbres de lectura.
12
Dash, Edouard Glissant, I.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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225

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Empezando por la forma: ya se trate de un ensayo,
una novela o un poema, la escritura de Glissant adopta casi
siempre la forma de prosa poética. Si las numerosas metáforas
pueden sorprender en sus textos más argumentativos,
aun mas será la voluntaria desorganización de la sintaxis
o la introducción de palabras en idioma martiniqués13. A
continuación, en una sola obra, el lector se encontrará con
una gran diversidad de formas. Así, coexisten en el Traité
du Tout-Monde borradores, aforismos, fragmentos, poemas
o reflexiones históricas.
Este rechazo de las separaciones entre los géneros
y los registros de lenguajes tiende a contaminar tanto la
forma como el fondo. Incluso su manera de argumentar va
a contracorriente de lo que se suele leer y entender. Más que
un intento estético, o una crítica discursiva de desmantelar
una cierta tradición retórica, se trata con Glissant de poner
en práctica esta crítica. Así que, en primera lectura, sus
textos resultan profundamente inusuales o hasta irritantes.
En efecto, en muy pocas ocasiones el autor nos brinda
definiciones claras, estrictas y definitivas de sus conceptos,
sino solo apuntes. A la imagen de su central idea de un
“derecho a la opacidad”14, Glissant exige del lector que
se haga una comprensión global recolectando las pistas y
semillas sembradas a lo largo de sus obras. Expresa su odio
hacia la sistematización filosófica que intenta fijar lo real y
que no le parece nada realístico. Al contrario, el constante
movimiento de lo que llama el Todo-Mundo” hace que este
intento sea vano y poco pertinente.
En su epilogo a Manifiestos, el periodista político
Edwy Plenel escribe a propósito de la escritura glissantiana:
13

Glissant et Chamoiseau, Manifestes, 138.

14
Édouard Glissant, Traité du tout-monde, Poétique (Paris: Gallimard,
1997), 29.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

“Aquí, el lenguaje es revolución, en el sentido de que
trastorna, sacude y desplaza, rompe grilletes al tiempo que
abre posibilidades...”15. Esta fórmula nos parece pertinente:
Glissant intenta, a su escala, participar de una revolución
y de un proyecto crítico de la práctica tradicional de la
filosofía. Sus propias metáforas, el propio ritmo de sus
frases, tienen un valor filosófico. De cierta manera, hasta
la incomodidad y la frustración que tiende a provocar en el
lector, ya que su escritura tiende a arruinar los procesos de
interpretación a los que estamos acostumbrados, hacen parte
de este proyecto, que en última instancia, quiere obligarnos
a pensar de otra manera. Veremos en la siguiente parte que
esta ambición es un punto mayor de convergencia entre el
pensamiento glissantiano y el pensamiento deleuziano.
II. Del pensamiento raíz al pensamiento rizoma: desarraigar la filosofía occidental con Deleuze y Guattari
El filósofo francés Gilles Deleuze, conocido por su larga
colaboración con el psicoanalista Félix Guattari, con
quien escribió l’Anti-Oedipe (1972), Mille Plateaux
(1980), Qu’est-ce que la philosophie (1991), resulta ser
una referencia imprescindible para entender la filosofía
de Édouard Glissant. Sus conceptos de rizoma y raíz en
particular inspiraron el pensador martiniqués. “Rizoma”
viene a ser el título del capítulo introductorio de su obra
maestra, Mille Plateaux, coescrita con Guattari. Se había
publicado en opúsculo en 1976, un pequeño libro al que se
refiere de modo expreso Édouard Glissant en las primeras
líneas de su texto “Cultura e identidad”16. A fin de entender la
15

Glissant et Chamoiseau, Manifestes, 159.

16
“(…) arrancaba de la distinción instituida por Deleuze y Guattari entre
la noción de raíz única y la noción de rizoma.” Édouard Glissant, Introduction à
une Poétique du Divers (Paris: Gallimard, 1996), 59.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

interpretación glissantiana de estos conceptos, trataremos,
a través de un breve desvió, de dar a entender la distinción
en el texto de los propios Deleuze y Guattari.
2. Una metáfora no tan metafórica
Desde el punto de vista de la botánica, el rizoma es un tipo
de vegetal, que, al contrario de las raíces, no se expande de
manera vertical sino más bien horizontal. Un buen ejemplo
de rizoma serían los bulbos del jengibre. Para Deleuze y
Guattari, el rizoma conceptualiza una forma de existir
inherente a la realidad, es decir una estructura acéntrica,
que se expande en red y que se puede encontrar tanto en
los reinos vegetal (el bambú, el jengibre) como animal (las
madrigueras o las galerías del topo) como en la política
humana (el anarquismo):
Un rizoma como tallo subterráneo se distingue
radicalmente de las raíces y de las raicillas. Los
bulbos, los tubérculos, son rizomas (…) Hasta
los animales lo son cuando van en manada, las
ratas son rizomas. Las madrigueras lo son en
todas sus funciones de hábitat, de provisión, de
desplazamiento, de guarida y de ruptura. En sí
mismo, el rizoma tiene formas muy diversas,
desde su extensión superficial ramificada en todos
los sentidos hasta sus concreciones en bulbos y
tubérculos: cuando las ratas corren unas por encima
de otras. En un rizoma hay lo mejor y lo peor: la
patata y la grama, la mala hierba.17

En estas líneas, Deleuze y Guattari se apoyan sobre
una observación empírica de la flora y de la fauna para
17
Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mille Plateaux (Paris: Editions de Minuit, 1980), 12-13.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

enriquecer el uso estrictamente botánico de la palabra. A
la vez, van construyendo una oposición entre la estructura
lineal y vertical de la raíz, por una parte, y la horizontalidad
del rizoma y su expansión bajo forma de red por otra
parte. Más adelante, el propósito de los autores es enseñar
el carácter heurístico de esta distinción para analizar el
imaginario de los seres humano.
Más precisamente, la meta de este conceptodiagnóstico de Deleuze y Guattari es mostrar la prevalencia
de una representación. Podríamos decir con los términos de
la epistemología decolonial que es una representación geoculturalmente situada, es decir, se trata de un paradigma
que domina el pensamiento moderno occidental18.
Según nuestros dos autores, el árbol es el ejemplo
paradigmático de esta obsesión por la raíz en Occidente.
Para confirmar esta hipótesis, basta con mirar a nuestro
mundo circundante y examinar nuestras imágenes mentales:
ya se trate de genealogías, de relaciones jerárquicas en el
mundo profesional o, incluso, de la representación de los
fundamentos de la filosofía, el árbol está por todas partes,
pululando en nuestra imaginación.
Por lo tanto, no se trata de una metáfora, en el sentido
de que no se trataría aquí de hacer uso de la función poética
del lenguaje, con las palabras de Jakobson19. Tampoco se
trata de hacer uso de un sentido segundo y figurado, porque
aquí el árbol y el pensamiento de la raíz son categorías, en
sentido estricto, de nuestra relación con el mundo. Deleuze
y Guattari quieren acuñar un concepto que pueda servir a
analizar una realidad concreta.
18
19

Deleuze et Guattari, Mille Plateaux, 23.

Roman Jakobson, “Closing Statement : Linguistics and Poetics ”, 1 jan-

vier 1960, 350377.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

2. Una denuncia metafísica de lo Uno
De los seis principios del rizoma que distinguen (conexión,
heterogeneidad, multiplicidad, ruptura asignificante,
cartografía y decalcomanía), tres son particularmente
relevantes para entender a la identidad-rizoma de Glissant.
Acerca de los dos primeros, inseparables, Deleuze
y Guattari escriben: “Cualquier punto de un rizoma puede
estar conectado con cualquier otro, y debe estarlo. Es muy
diferente del árbol o la raíz que fija un punto, un orden”20.
En otras palabras, a diferencia de la raíz, el rizoma no tiene
centro ni tronco, y eso hace posible un funcionamiento
autónomo de cada parte, sin control centralizado. En cuanto
al principio de la multiplicidad, que se deduce de los dos
primeros principios, distinguen una falsa y una verdadera.
Las ramificaciones de las raíces de un árbol, por ejemplo,
entran en la categoría de una falsa multiplicidad, ya que
provienen de un tronco, de una unidad.
La radicalidad de tal propuesta filosófica consiste en
descartar por completo uno de los conceptos más centrales
de la metafísica occidental: la primacía de la unidad.
Deleuze y Guattari, tal como Édouard Glissant, nos invitan
a considerar una multiplicidad “independiente”, sin unidad
previa –una multiplicidad que existe inmediatamente como
multiplicidad, por sí misma y como finalidad en sí, y no
como momento segundario, procedente del Uno. Así que,
más allá de poner en tela de juicio la primacía de la unidad,
también cuestionan la mera existencia de la unidad, como si
aquella fuera una ficción metafísica y ontológica.
La exigencia fundamental de estos autores, y su
intuición común, es la de la necesidad de proponer una
20
Deleuze y Guattari, Mille Plateaux, 13.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

filosofía más cercana al incesante movimiento de los
fenómenos, y más fiel a su propia complejidad. ¿Será que
se trata de un presupuesto pesimista según el cual no se
pueda comprender la realidad? No se trata exactamente de
un pensamiento heracliteano, basado sobre la idea de un
flujo escurridizo, como lo describía el poeta Jean-Baptiste
Chassignet en su poema “Siéntate en la orilla de un río
ondulante”, donde se enfrenta con la absurda idea de tener
un mismo nombre para una cosa tan cambiante como un
río ondulante : “Pero no verás nada de aquella primera ola /
Que una vez fluyó; el agua cambia cada día, / Cada día pasa,
y seguimos nombrándolo /El mismo río, la misma agua, de
la misma manera”21. Se trata sin embargo de apelar a la
imaginación y a la poesía para captar los fenómenos por las
categorías mismas a través de las cuales se nos presentan,
ya se trate de elementos naturales o imaginarios.
Más bien, el presupuesto que guía a Deleuze y
Guattari es que se requiere otra filosofía y otro paradigma
para entenderla, y eso debe de pasar por el cuestionamiento
del zócalo filosófico del pensamiento occidental moderno,
basado sobre lo que ahora se considera como mitos o
ficciones: la Unidad precedente a la multiplicidad, pero
también el dualismo antropológico naturaleza/cultura y
su consecuencia lógica, la división cuerpo/alma. En cierta
medida, podríamos decir más bien que se trata de una
ambición fenomenológica por la que se pretende captar la
realidad a través de símbolos y representaciones que nos
son tan indispensables, y dejar de pretender deshacerse
de su cuerpo y su imaginación para acceder a verdades
universales. Así que, al mismo tiempo que diagnostica la
raíz como un rasgo fundamental del imaginario occidental,
nos sugieren la necesidad de una transición, de un cambio de
21
Jean-Baptiste Chassignet, Le mépris de la vie et consolation contre la
mort (Bussy-le-Repos: Obsidiane, 2021).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
231
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

paradigma, invitándonos a rescatar un imaginario filosófico
reticular, el pensar rizoma.
3. El significado político
Aquí quisiera hacer una digresión sobre el significado
político de estos conceptos. Según la interpretación del
deleuziano Igor Krtolica, “la raíz es una imagen del
fundamento o del principio jerárquico (arkhè), mientras
que, a la inversa, el rizoma es una imagen del devenir o
de la red, de toda multiplicidad que se rebela contra la
centralización y la jerarquización”22.
Si la crítica de la organización política de los Estados
modernos es una dimensión clave del pensamiento de Deleuze,
nos parece, sin embargo, que podría cobrar otro sentido al
entrar en diálogo fructífero con otra corriente. Por una parte, el
pensamiento postmoderno de Gilles Deleuze, Félix Guattari
y Édouard Glissant, y, por la otra, el pensamiento decolonial
latinoamericano de un Enrique Dussel o un Santiago CastroGómez. Nos parece evidente que estas dos corrientes
conllevan una crítica común, la de una filosofía occidental
moderna que se aferra a sus mitos y a sus cánones.
Donde Deleuze, Guattari y Glissant critican la raíz,
la búsqueda de unidad, de centralización, y ven en ello
un rechazo a mirar honestamente la casi innominable
diversidad cultural de un mundo globalizado, Enrique
Dussel aboga por la reescritura de una historia de la
filosofía que desmonte el mito de la raíz griega de la

22

Igor Krtolica, “Le rhizome deleuzo-guattarien « Entre » philosophie,

science, histoire et anthropologie”, en Rue Descartes 99, no 1 (24 juin 2021),
40. https://www-cairn-info.ezpaarse.univ-paris1.fr/revue-rue-descartes-20211-page-39.htm
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
232
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

filosofía europea23 y por la refundación de los programas
de enseñanza de la filosofía, para que las epistemologías
de todas partes sean puestas en pie de igualdad. Nos
parece, pues, que el pensamiento del rizoma y de la raíz,
en particular en su aplicación glissantiana a las identidades,
son herramientas filosóficas preciosas para reflexionar
sobre las cuestiones políticas en juego en nuestros mundos
contemporáneos. En la sección siguiente, intentaremos
descifrar las distintas reivindicaciones identitarias y de
desarrollar una interpretación del pensamiento glissantiano
de las ideas para este uso.
III. De la identidad-raíz a la identidad-rizoma: la identidad cultural como criollización y relación con Glissant
Con Édouard Glissant, ya no se trata, en prioridad, de
cuestionar el pensamiento filosófico occidental, sino de
utilizar esta pareja conceptual para pensar los retos de las
identidades contemporáneas.
1. La interpretación glissantiana de Deleuze y Guattari
Nos enfocaremos sobre un texto particularmente relevante
para la recepción glissantiana de Deleuze y Guattari,
titulado “Cultura e identidad”. Se trata de una conferencia
que Édouard Glissant pronunció en un simposio en Tokio
sobre la modernidad, en noviembre 1996. El borrador de
esta conferencia se encuentra en otro volumen, Tratado del
Todo-Mundo24, publicado posteriormente en 1997, que en
aquel entonces el autor llamó “La tierra y el territorio”.
23

Enrique Dussel, “Pour un dialogue mondial entre traditions philo-

sophiques”, en Cahiers des Amériques latines, no 62 (31 décembre 2009): 116,
https://doi.org/10.4000/cal.1619.
24
Glissant, Traité du tout-monde. 193-197.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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233

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

En este texto, Glissant menciona de modo expreso
a su filiación con el concepto de raíz y rizoma de Deleuze
y Guattari. De ahí, arranca discerniendo entre dos tipos de
cultura. Primero, las culturas atávicas que tienen raíces
antiguas, cuya identidad está estrechamente vinculada
a la existencia de una génesis, un relato épico o mitos
fundacionales, así como a la identificación con un territorio
concreto. Segundo, las culturas compuestas, que son
culturas más recientes –Glissant sugiere que forman parte
de esta categoría las poblaciones que han sido colonizadas.
El ejemplo que da Glissant es justamente el caso de
México, donde las culturas atávicas corresponderían a las
culturas amerindias de Chiapas, y las culturas compuestas,
al México actual en general.
Quisiera aquí hacer un paréntesis para señalar que
Édouard Glissant no es historiador, aunque no cabe duda de
que tuvo un excelente conocimiento de la historia colonial
y de la esclavitud en particular en el Caribe. Myriam
Cottias, historiadora especializada en la esclavitud en el
Caribe y gran lectora de la obra de Glissant, afirma que si
éste escribe a veces cosas históricamente erróneas, ofrece
hipótesis muy fructíferas25. Así que los textos de Glissant
deben tomarse como ensayos, textos que pretenden ofrecer
herramientas heurísticas, y en todo caso deben tener en
cuenta estas posibles inexactitudes.
Glissant hace en este texto una lectura bastante crítica
de la Historia como gran relato colectivo de los orígenes.
Esta carga crítica se expresa en el uso de la palabra “mito”
o “Génesis”, que subrayan el carácter construido, memorial
25

“Édouard Glissant : une nouvelle philosophie de l’identité”, conferen-

cia del 18 de abril 2018 en el Museo Pompidou. https://www.youtube.com/
watch?v=eGz6zeIFi5g&amp;ab_channel=Biblioth%C3%A8quepubliqued%27information.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

y narrativo de la Historia, en contraposición a una visión
ingenua que querría que sólo hubiera hechos, expuestos
con perfecta objetividad por los historiadores.
Para Glissant, las identidades-raíces se caracterizan
como una narrativa unificadora, pero sobre todo que
legitiman el derecho exclusivo a ocupar un territorio. Esto
es lo que él llama “legitimidad ampliada”, que es la base del
sentimiento de propiedad que una población tiene hacia su
territorio. Así que este sentimiento de propiedad no sólo se
justifica por una larga presencia en un lugar, sino también
por este relato de los orígenes:
La función esencial de los mitos fundadores es la
de consagrar la presencia de una comunidad en un
territorio, vinculando por filiación legítima esta
presencia, este presente con una Génesis, con un
acto de creación del mundo. El mito fundacional
reafirma la continuidad sin quiebra de esta filiación
y autoriza desde ese momento a la comunidad
de la que se trate a considerar esta tierra como
convertida en territorio como absolutamente
privativa. Por legitimidad ampliada –ya lo hemos
observado– sucede que, pasando del mito a la
conciencia histórica, la comunidad considera
entonces que le es concedido el territorio en virtud
de un derecho de acrecentamiento de los límites de
este territorio26.

Este extracto nos permite comprender mejor el título
original dado a esta conferencia: “Tierra y Territorio”.
Un territorio no es sólo una tierra habitada, marcada por
instalaciones humanas, sino sobre todo investida de un
valor sagrado y de un papel simbólico en la constitución
26
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 62.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

235

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

del relato colectivo. Para pasar de la tierra al territorio, es
necesario poder justificar y legitimar esta ocupación a través
de una historia antigua, de la existencia de antepasados, e
integrarla en una narrativa original que le confiera un valor
esencial, asociándola indefectiblemente a la identidad de
las poblaciones que la habitan. Glissant desvela así un
poderoso mecanismo de “territorialización” gracias al
registro de lo sagrado que confiere un “derecho divino de
propiedad” 27 y de lo histórico, constituyendo el telón de
fondo de lo que denomina la identidad-raíz.
Sin embargo, examina un caso límite, que resulta
ser también el ejemplo paradigmático de “cultura
compuesta”, poniendo en tela de juicio la idea de que
no existe alternativa al modelo de identidad-raíz. En
efecto, las islas del Caribe, y en particular la Martinica
de Glissant, han visto diezmadas sus “poblaciones
originarias” por las consecuencias directas e indirectas de
la llegada de los colonizadores. Así pues, la población de
estas islas estaba formada en gran parte por una población
africana y deportada para la esclavitud. Como describe
Alain Ménil28, estas poblaciones fueron deliberadamente
mezcladas, las familias divididas, para que no pudieran
comunicarse y rebelarse.
Esto significó la aniquilación de sus culturas nativas,
sus memorias y sus lenguas. Este epistemicidio radical, de
una violencia sin precedentes, obligó así a muchas personas
de culturas diferentes a coexistir y, con el tiempo, a recrear
una cultura desde cero. Lo que caracteriza el caso del Caribe, por lo tanto, es la ausencia de un mito fundador, una
27
28

Glissant, Traité du tout-monde, 35.

Alain Ménil, “La créolisation, un nouveau paradigme pour penser

l’identité ?”, en Rue Descartes n° 66, no 4 (2009), 819.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

memoria colectiva reducida a retazos y “huellas” de culturas29. La cultura criolla, sin embargo, al ser una cultura por
derecho propio, aunque con una historia muy reciente debido a la historia colonial, constituiría para Glissant la triste
prueba de que las culturas no necesitan un aparato de mitos
y relatos de orígenes para formar una sociedad y tener una
identidad propia. El Caribe es así para Glissant un ejemplo
de identidad-rizoma.
2. La constante criollización del mundo y la crítica al
esencialismo
“Escribimos en presencia de todas las lenguas del
mundo”30. Esta famosa frase de Édouard Glissant remite
a lo que nombra el proceso de “criollización del mundo”.
Dicho concepto, que tiene poco que ver con lo que se suele
llamar la cultura criolla en la historia de América Latina,
es un concepto que está estrechamente vinculado con la
identidad-rizoma, ya que para el autor martiniqués las
“culturas compuestas” que no funcionan sobre el modelo
de la raíz sino del rizoma, son el resultado de un proceso de
criollización. Aunque este proceso sirva para comprender
lo que ocurrió durante la colonización, la criollización
abarca también el “Todo Mundo” contemporáneo y
permite nombrar los complejos y constantes cambios del
mundo globalizado.

29
El concepto de “huellas”, traducido por “rastro” en ciertos textos, es un
concepto glissantiano clave que remite a la vez al tema de la identidad como
al de la memoria. Plantea Glissant que todos y todas somos compuestos por
“huellas” de otras culturas y de nuestras relaciones en general. También le sirve
en particular para describir el tipo de memoria de las poblaciones colonizadas,
forzadas a olvidar sus culturas. Glissant, Introduction à une poétique du divers,
69.
30
Glissant, Traité du tout-monde, 85.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Antes que nada, es preciso mencionar que este
concepto de criollización tiene un origen lingüístico –y cabe
recalcar la relevancia que tienen en general los idiomas para
Édouard Glissant. No sería exagerado afirmar que la filosofía
glissantiana se apoya sobre un paradigma lingüístico, en el
cual la forma en que las lenguas se contaminan mutuamente,
por contacto y de manera imprevisible, en un movimiento
espontáneo e incontrolado, constituye el modelo para
describir las relaciones interculturales en general.
Asimismo, el concepto de criollización se inspira en
el proceso por el que surgieron las lenguas criollas en el
Caribe. Como lo mencionábamos en el párrafo anterior,
estas lenguas emergieron dentro del marco de la trata de
esclavos, donde numerosas poblaciones africanas ajenas
entre sí tuvieron que crear un idioma común, ya que:
(…) el antro del barco negrero es el lugar y el
momento donde las lenguas africanas desaparecen,
porque en el barco negrero, o en las plantaciones,
jamás convivían las personas que hablaban la misma
lengua. El ser se hallaba despojado de cualquier
elemento propio de su vida cotidiana y, sobre todo,
de su lengua31.

Como lo observaba en 2009 el filósofo franco-caribeño
Alain Ménil, la noción de criollización había “pasado al
dominio público del conocimiento, tras haber abandonado
el registro científico y académico”, abriéndose paso así en
los ámbitos periodístico y político. En su opinión, esto era
también una señal de que faltaban herramientas teóricas
que permitieran “reflexionar sobre los cambios importantes
de las identidades colectivas contemporáneas, evitando los
31
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 18.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

callejones sin salida de las cuestiones identitarias”32. Tal
observación sigue siendo pertinente hoy en día, si hemos
de creer el uso que el candidato a la Presidencia y líder de
izquierda Jean-Luc Mélenchon hizo de ella en su discurso
sobre la República en septiembre de 202033. En aquelle
época, esta noción se había utilizada para referirse a la
diversidad cultural, religiosa y social del contexto francés,
sobre todo desde los años sesenta.
No obstante, Édouard Glissant hace hincapié en la
diferencia entre criollización y mestizaje o multiculturalismo.
Lo que está comprometido en esta distinción es, según
sus palabras, la “imprevisibilidad de los resultados (la
criollización no se limita a un mestizaje, cuyas síntesis podrían
preverse)”34. Por una parte, si el mestizaje está considerado
como una mezcla previsible, es porque remite antes que nada
a una hibridez genética y a las características fenotípicas que
han sido la base del aparato racista del sistema colonial.
Por otra, la criollización es una simbiosis cultural cuyo
resultado es imprevisible y abarca, por tanto, una realidad
más compleja, más caótica y rica que la del mestizaje o de
una visión multiculturalista que consiste en yuxtaponer y
encasillar las culturas en vez de reconocer el proceso de “darrecibir”35 intercultural. Así lo resuma Glissant:
La criollización es la reunión de varias culturas, o al
menos de varios elementos de culturas distintas, en
32
”, 9.

Ménil, “La créolisation, un nouveau paradigme pour penser l ’identité ?

33
“Tribune. Jean-Luc Mélenchon : La créolisation n’est pas un projet ou
un programme, c’est un fait”, L’Obs, 25 septembre 2020, https://www.nouvelobs.
com/debat/20200925.OBS33823/tribune-jean-luc-melenchon-la-creolisationn-est-pas-un-projet-ou-un-programme-c-est-un-fait.html.
34

Glissant, Traité du tout-monde, 94.

35
Glissant et Chamoiseau, Manifestes, 53.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

una parte del mundo, lo que da lugar a un fenómeno
nuevo, totalmente imprevisible en comparación con
la suma o la simple síntesis de estos elementos. Se
esperaría un mestizaje, pero no una criollización36.

Uno de los principales propósitos de Glissant es
comprender los entresijos de la globalización y sus efectos
en las culturas. Donde algunas voces conservadoras dicen,
por ejemplo, que el español está siendo alterado por el
inglés, o el francés por el inglés, Glissant no ve un proceso
de enajenación sino de criollización, que no pone en riesgo
en ningún momento lo singular de cada idioma37. Además,
observa el filósofo que, si hay idiomas que están en profunda
transformación, no son los idiomas que integran cada vez
más anglisismos, sino más bien el propio idioma inglés,
cuya singularidad se diluye en la masa de anglohablantes
que usa del idioma de manera equivocada o aproximativa.
El “encuentro planetario de las culturas” de la globalización
desencadenó un caos “que no es el caos apocalíptico del fin
de los tiempos”38, sino una apertura mundial de cada cultura
a la diferencia, provocando una simbiosis cultural mundial
e imprevisible, de tal manera que “la diversidad ha cortado
el paso a lo universal, traspasándolo”39. Así que Glissant
llega a la conclusión de que lo que sigue protegiendo las
culturas de este peligro de homogeneización y de pérdida
de singularidad e identidad, no son los territorios ni los
idiomas, sino los imaginarios.
En este sentido, Glissant considera que el Caribe
fue una revolución cultural, ya que por primera vez en la
historia se reunieron tantas poblaciones diferentes en un
36

Glissant, Traité du tout-monde, 37.

37

Glissant, Introduction à une poétique du divers, 66.

38

Glissant, Introduction à une poétique du divers, 71.

39
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 68.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

240

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

mismo lugar. Se trata de un aspecto central: lo ve como una
prefiguración de la globalización, especialmente en este
fenómeno de simbiosis intercultural. Lo que ocurrió en el
Caribe puede ayudarnos a entender lo que está ocurriendo
en el “Todo Mundo”.
Al fin y al cabo, este aparataje conceptual, la
identidad-rizoma y la identidad-raíz, el pensamiento rastro,
la criollización y el mestizaje, así como el Todo-Mundo,
abogan por una crítica al esencialismo. Asimismo, hace del
pensamiento glissantiano un recurso sumamente precioso
para pensar los retos y debates que rodean la cuestión
de la identidad hoy en día, frente a un florecimiento de
los neonacionalismos, neofascismos y otras políticas
antinmigración que instrumentalizan la cuestión identitaria,
particularmente amenazante en Europa. Como lo explica
Glissant, “Allí donde aparecen los mitos fundadores,
dentro de esas culturas que yo llamo atávicas, la noción de
identidad se desarrollará en torno al eje de la filiación y la
legitimidad; en profundidad, es la raíz que excluye al otro
como participante”40
Esta exclusión, este rechazo al otro y a la diferencia,
resulta ser la mayor preocupación de lo que podríamos
llamar la teoría crítica de la identidad que desarrolla Glissant
a lo largo de su obra. En particular con los conceptos de
criollización y de identidad-rizoma, pretende ir más allá
de una concepción esencializadora y fijista de las culturas.
Al igual que las lenguas criollas, las identidades culturales
se conforman mediante encuentros e interacciones
entre culturas e individuos. Aparecen en la concepción
glissantiana como irreductiblemente plurales, animados
por un constante movimiento dialógico y procesal: “Llamo
criollización al encuentro, a la interferencia, al choque, a
40
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 63-63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

las armonías y desarmonías entre culturas, en la totalidad
realizada del mundo-tierra (...) Mi propuesta es que hoy el
mundo entero se criolliza y toma la forma de archipiélagos”41
3. El aporte principal: la identidad como relación
Este intento de sobrepasar la tentación esencialista se plasma
en una filosofía de la relación, que justamente es el título de
una de sus obras más relevantes42. Glissant critica duramente
la identidad-raíz, tachándola de destructiva: “La raíz única
es la que mata a su alrededor, mientras que el rizoma es la
raíz que se extiende al encuentro de otras raíces”43. Si la
raíz “mata”, es porque la identidad-raíz busca definirse en
negativo, por lo que no es, es decir, por la exclusión de otras
culturas. La identidad propia se define así por lo que no es
uno mismo: el extranjero, el otro. Este hermetismo, este
pensamiento de la identidad sobre el modelo de la propiedad
y de la frontera, es lo que condena Glissant.
La identidad raíz mata, no solo en un sentido
figurativo, sino en el sentido propio, cuando el deseo de
preservar su esencia se vuelva a través de resortes retóricos
de los origines se vuelva una justificación de las políticas
xenófobas y antiinmigración. En uno de sus pocos textos
estrictamente hablado políticos, Édouard Glissant y el
escritor Patrick Chamoiseau llegan a denunciar lo que
se podría considerar como un ejemplo concreto de este
fenómeno44: la creación en 2007, bajo el quinquenio de
Nicolas Sarkozy, de un “ministerio de la Inmigración, de la
41

Glissant, Traité du tout-monde, 194.

42
Édouard Glissant, Philosophie de la Relation: Poésie en étendue (Paris:
Gallimard, 2009).
43

Glissant, Introduction à une poétique du divers, 59.

44
Glissant et Chamoiseau “Quand les murs tombent”, en Manifestes, 4978.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
242
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Integración y de la Identidad nacional y del codesarrollo”,
a cargo de Brice Hortefeux.
Junto a numerosos intelectuales, los dos autores
martiniqueses protestan contra lo que se denunciará como
una institucionalización de la xenofobia, en la medida en
que el Ministerio es el garante de cierto número de medidas
destinadas a controlar la inmigración y a los inmigrantes.
En primer lugar, sostienen los dos autores, la
identidad no puede ser el objeto de una decisión. Aunque
en algunos aspectos la identidad nacional en particular se
haya construida durante mucho tiempo mediante una forma
de patrimonialización. Señalan cómo, históricamente, la
forma del Estado-nación en particular ha sido cómplice de
la normalización de la identidad-raíz. Además, según ellos,
fue la “sobrevaloración de la identidad” lo que justificó la
colonización y la explotación económica que la acompañó,
ya que la conquista permitió glorificar a la nación y exaltar
sus valores. Por otra parte, los dos autores señalan con
amargura hasta qué punto se trata de una traición a la propia
identidad francesa querer crear un ministerio como éste,
dedicado a la represión de los derechos humanos:
Así, en pleno siglo XXI, una gran democracia, una
vieja república, la llamada tierra de los derechos
humanos, reúne, en el título de un ministerio llamado
ante todo a reprimir los términos: inmigración,
integración, identidad nacional, codesarrollo. En
este concentrado, los términos chocan, se anulan,
se condenan y sólo dejan el hipo de una regresión.
Francia traiciona así una parte no codificable de
su identidad, uno de los aspectos fundamentales
–el otro es el colonialismo– de su relación con el
mundo: la exaltación de la libertad para todos. 45
45
Glissant et Chamoiseau, “Quand les murs tombent”, en Manifestes, 56.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
243
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Es en este punto del texto cuando entra en juego
la metáfora del muro, que completa el imaginario de la
identidad de raíz. Sugiriendo un espacio restringido, y sobre
todo más cerrado que la frontera, construida en un espacio
abierto. Este concepto de muro revela lo que las fronteras
quieren ser en realidad: muros de identidad. Sin embargo, las
murallas diagnostican que este intento responde sobre todo a
una impotencia fundamental, una incapacidad de entender:
“La tentación del muro no es nueva”, y reaparece “Cada vez
que una cultura o una civilización no ha conseguido pensar
al otro, pensarse a sí misma con el otro, pensar al otro en sí
misma (...)”46. Glissant y Chamoiseau añaden con razón que
no se trata tanto de levantar muros entre culturas diferentes,
sino entre pobres y ricos47. Estos intentos de “hacer muros”,
finalmente, parecen en cierto sentido absurdos y vanos, en
un momento en que la contaminación del imaginario y de
las culturas entre sí va mucho más allá de las fronteras. El
llamamiento de los dos poetas es, pues, claro: “que caigan
los muros”, que se disuelva este ministerio (lo que ocurrirá
en 2010) y, sobre todo, que se privilegien las relaciones.
Así, la identidad-rizoma, que Glissant llama en otros
textos identidad-relación, debe ser elevada al rango de
ideal de identidad, y sin poner en duda la necesidad de esta
última para el bien común y para lo colectivo, consigue
proporcionarnos una brújula para evaluar cuándo es fértil,
rizomática, y cuándo se vuelve devoradora, destructora.
La relación en el sentido glissantiano es, pues,
mucho más que una simple relación intersubjetiva. Es un
concepto que pretende describir una modalidad primordial
e inconquistable, no sólo de los humanos, sino también de
las culturas y las lenguas, pensada de forma paradójica y
46

Glissant et Chamoiseau “Quand les murs tombent”, 58.

47
Glissant et Chamoiseau “Quand les murs tombent”, 63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

244

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

un tanto platónica, como flotando en el Todo-Mundo por
encima de los individuos y moviéndose independientemente
de su voluntad. Este principio de primacía de la relación es
tal que no sería abusivo decir que, para Glissant, en cierto
modo, todo es relación, o todo puede entenderse como un
cierto tipo de relación.
En este sentido, para Glissant, sería un error intentar
captar una cosa sola. Esto no sólo sería imposible, sino
que también sería erróneo: una cosa está incompleta si
no se la toma como en relación con otras cosas. Como lo
observábamos anteriormente, se produce así una subversión
de una larga tradición metafísica que ha postulado la
superioridad del Uno, de la unidad, sobre la diversidad.
En otras palabras, con Glissant no hay una conexión única
y exclusiva entre dos cosas, sino siempre infinitas redes
y ramificaciones que nunca pueden ser perfectamente
captadas. Y este es un pensamiento vertiginoso, espantoso,
y que nos remite a nuestra fundamental impotencia para
conocer el mundo en su totalidad, de forma exhaustiva. Es
lo que a veces llama “caos”, que no es peyorativo, o a veces
“la turbulencia de la extensión”48.
Volviendo a la cuestión de la identidad, esto significa
que el modelo de identidad-rizoma es uno en el que la
identidad se construye a partir de sus encuentros, gracias
a una permeabilidad a la alteridad, con la que co-construye
nuevas ramificaciones. Escribe: “La noción de identidad se
realiza en torno a los marcos de la Relación que entiende
al otro como inferido”49. Inferir aquí significa participar,
en el sentido de que la identidad para Glissant nunca se
deriva únicamente de la identificación con un territorio y
las narrativas históricas, sino que las identidades son, sobre
48

Glissant, Introduction à une poétique du divers, 69.

49
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 63.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

todo, el fruto de toda una serie de relaciones diferentes. O
incluso, y esto constituye un gesto filosófico más radical,
que la identidad, lejos de ser pertenencia, es sólo relación.
Conclusión
Constatando el modo en que esta esencialización de las
culturas debilita a las comunidades humanas, el pensador
martiniqués propone, basándose en el concepto de rizoma,
un modelo que subraya el carácter cambiante y evolutivo
de las culturas, el de la identidad-rizoma.
Esta conceptualización pretende deconstruir una
comprensión de la identidad cultural que postula la
existencia de un origen, una fuente única, a la que se refiere
la imagen poética pero despreciativa de la raíz. Así, en
lugar de la ficción del origen y de la búsqueda de identidad
con la que es inseparable, encontramos en el pensamiento
glissantiano la idea de que en toda cultura hay huellas, a
veces insondables, de culturas más antiguas o extranjeras
y que esta permeabilidad es en gran parte incontrolable.
Habría así en cada individuo una copresencia de una multitud
de recuerdos, colectivos o individuales, de costumbres y
creencias entremezcladas.
Esta propuesta permite finalmente reconocer la
ambivalencia fundamental de las relaciones transculturales.
Cuando esta huella es la de la colonización, de la memoria
de las plantaciones y de los barcos negreros, es el fermento
de una revuelta contra la aculturación que resultó de ella.
En este sentido, son efectivamente esas huellas las que
alimentan los discursos de justicia epistémica tal como se
pueden escuchar por ejemplo en los estudios decoloniales.
Vemos en esta consideración de la conflictividad, de los
antagonismos propios de las relaciones interculturales, una
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

246

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

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248

�Entre Althusser y Badiou: Escribir
el acontecimiento y el sujeto en las
subversiones
Between Althusser and Badiou: To write the event
and the subject in subversions
Entre Althusser et Badiou : Écrire l’événement et
le sujet dans les subversions
Raúl Reyes Camargo1

Resumen
Se propone mostrar que la noción de acontecimiento en la obra
de Louis Althusser es un antecedente de la elaboración del
acontecimiento en la obra que pertenece a los “ años Rojos de”
de Alain Badiou. (Théorie de la contradiction and De l’ideologie
) Théorie du sujet) El problema que sutura ambos autores es la
lucha de clases, para Althusser, un acontecimiento epistemológico
posibilita la comprensión de los eventos históricos como las
Revoluciones que se entendieron como un “advenimiento” ,
bajo una perspectiva forjada desde el marxismo, la obra de Marx
y la dialéctica hegeliana. Desde dicha discusión se acendra la
1
Doctor por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, CDMX, México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
249
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 249-286

�Entre Althusser y Badiou

sobredeterminación, misma que se entiende como una idea
previa del acontecimiento, ella es un cúmulo de contradicciones
que rebasan las contradicciones descritas por Hegel y Marx.
Finalmente, se aborda el acontecimiento como un encuentro
azaroso que tiene lugar en el vacío.

Palabras Clave
Acontecimiento, sobredeterminación, contradicción, sujeto
político e historia, dialéctica y marxismo.

Abstract
It is proposed to show that the notion of event in the work of
Louis Althusser is an antecedent of the elaboration of the event
in the work that belongs to Alain Badiou´s “Red years” (Théorie
de la contradiction and De l’ideologie) and Théorie du sujet. The
problem that links both authors is the class struggle, for Althusser,
an epistemological event makes it possible to understand
historical events such as the Revolutions that were understood
as an “advent”, under a perspective forged from Marxism, the
work of Marx and Hegelian dialectic. From this discussion,
overdetermination ascends, which is understood as a prior idea
of ​​the event, it is a cluster of contradictions that overrun the
contradictions described by Hegel and Marx. Finally, the event
is approached as a random encounter that takes place in the void.

Keywords
Event, encounter, sujet; overdetermination, contradiction,
dialectics, Marxisms.

Résumé
Il est proposé de montrer que la notion d’événement dans
l’œuvre de Louis Althusser est un antécédent de l’élaboration de
l’événement dans l’œuvre qui appartient aux « années Rouges »
d’Alain Badiou (Théorie de la contradiction et De l’idéologie) et
Théorie du sujet. Le problème qui unisse les deux auteurs est la
lutte des classes, pour Althusser, un événement épistémologique
rend possible la compréhension des événements historiques
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 249-286

250

�Entre Althusser y Badiou

tels que les Révolutions qui ont été comprises comme un «
avènement », sous une perspective forgée à partir du marxisme,
l’œuvre de Marx et la dialectique hégélienne. Dès cette
discussion la surdétermination est consolidée, même qui est
comprise comme une idée qui précède l’événement, elle est un
amas de contradictions qui dépassent les contradictions décrites
par Hegel et Marx. Finalement, l’événement est abordé en tant
qu’une rencontre fortuite qui se déroule dans le vide.

Mots-clés
événement, surdétermination, contradiction, sujet politique et
histoire, dialectique et marxisme.

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 249-286

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�Entre Althusser y Badiou

Introducción
La categoría de acontecimiento se discute en los
planteamientos contemporáneos sostenidos por Althusser,
Alain Badiou, Slavoj Žižek, Jacques Derrida, Gilles
Deleuze. Podría sostenerse que dichas disputas tuvieron
cierto origen en la obra de Louis Althusser, una de las más
polémicas y relevantes del siglo XX. Resalta el materialismo
aleatorio y del encuentro. Pero se localizan antecedentes
del acontecimiento en Pour Marx y Lire le Capital, por
mencionar las más representativas.
El acontecimiento no constituye una unidad temática en
el conjunto de la obra Althusser, como tampoco se puede
encontrar una unidad temática de otras categorías de suma
importancia, tal y como lo afirma Sánchez Vázquez, en su
explicación sobre el teoricismo de Althusser. Gerald Cohen
discute la tesis althusseriana de que en la obra de Marx se
encuentra una “teoría de la historia”, pues no desarrollaría
un sistema conceptual, ni elabora definiciones y demostraciones, sino que plantea reflexiones que abarcan varias disciplinas filosóficas, al menos la epistemología, la filosofía
de la historia y la filosofía política, que se discuten alrededor de “una problemática”2. Por ello, la noción de acontecimiento es una categoría subterránea que puede explicarse
mediante una mínima ontología que culmina en el materialismo aleatorio, antecedente de la categoría de acontecimiento en Alain Badiou.3

2
Adolfo Sánchez Vázquez, Ciencia y Revolución (México: Enlace/Grijalbo) 8 ss. Gerald A. Cohen. La teoría de la historia de Karl Marx (Madrid: Siglo
XXI y Pablo Iglesias, 1986)
3
Ignacio Gordillo, “La idea de acontecimiento en las filosofías de Althusser y Badiou como forma de repensar la subjetividad política,” Oxímora: Revista Internacional de Ética y Política, no. 15 (jul-dic2019), 33-50. doi:
10.1344/oxi.2019.i15.22584LA
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Badiou no discute el acontecimiento planteado por
Althusser, aunque su problemática sea la misma, pero sí
crítica la negación de la existencia de un Sujeto, desde
el planteamiento de los aparatos ideológicos del Estado,
pues Badiou postula un sujeto que se teje alrededor de
un acontecimiento. Sin embargo, la problemática del
acontecimiento político tratada en De l’ideologie, De la
Contradiction, y Théorie du sujet, enuncia la problemática
althusseriana. Entonces, la cuestión es que aunque Badiou
no reconoce como pionero de la categoría de acontecimiento
a Althusser, sí discute la problemática alrededor de la
categoría de acontecimiento, lo que sirvió de base para su
posterior postulación.
En gran parte de la obra de Althusser la categoría de
acontecimiento está suturada al marxismo, la dialéctica
marxista-hegeliana, la historia, el teoricismo, el corte epistemológico, el psicoanálisis, el estructuralismo y la ideología.4 El acontecimiento es una categoría ontológica que
atraviesa casi toda su obra, sea desde lo epistemológico o
lo político. Ideas que son acordes a los planteamientos badiouanos.
Un antecedente de la idea acontecimiento surge en la
postulación de que la desmistificación de la dialéctica hegeliana, por parte de Marx, conlleva el descubrimiento de
la historia como un nuevo continente de la ciencia, en la
que la lucha de clases tiene como estructura ontológica la
contradicción. Es un acontecimiento epistemológico (corte o no) que conlleva a replantear la estructura de la lucha
4
Emilio de Ípola, en su libro Althusser, The infinite farewell. interpreta la
obra de Althusser en función del estructuralismo y la de la ideología. Alejandro
Lezama propone que el psicoanálisis, el marxismo, ideología y sujeto, posestructuralismo son elementos de la reflexión althusseriana. Alejandro Lezama y
Emilio de Ípola, Althusser, una introducción (Buenos Aires, Quadrata/Biblioteca
Nacional, 2012).
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de clases. De la cual se derivan dos tesis esenciales: La
historia no la hacen los humanos, sino las masas, porque
ellas son más grandes que la suma de sus miembros, se
teje una superestructura sobre las luchas de clases, que no
están predestinadas; y su estructura interna, la contradicción no ha sido mostrada correctamente, hace falta plantear un exceso y un azar, para ello sirve la sobredeterminación, contradicción sobredeterminada. Además, la obra
de Marx significa la inauguración de una nueva ciencia, la
historia, la cual explicaban las rebeliones que implicaban
una lucha clases5. Acontecimiento de carácter epistemológico permitiría comprender otro de carácter histórico y
político.
Esta categoría se tejió en la discusión del marxismo, del
materialismo histórico y de la dialéctica materialista a partir de dos tesis: la historia es un proceso sin sujeto porque
quienes hacen la historia son las masas; y el motor de la
historia del capitalismo es la contradicción que existe entre el proletariado y la clase dominante6. Estas nociones se
interpretan como un atisbo del acontecimiento histórico,
porque es un proceso que sólo sucede por el advenimiento
de la lucha de clases, sinónimo de acontecimiento porque
rebasa el proceso de desarrollo histórico, político o social,
es una irrupción en el orden establecido, la lucha de clases
es la subversión que rebasa sus propias circunstancias7. La
5
La idea de acontecimiento en la obra de Althusser se encuentra enunciado en el cruce de la epistemología y de la historia. Idea que no tiene la nacionalidad epistemológica o la histórica, sino que su linaje ontológico la vuelve una
noción cosmopolita.
6
El antecendente de la problemática marxista y estructuralista que hereda Badiou de Althusser, lo admite en Alain Badiou, L’Aventure de la philosophie
française (París, La Fabrique, 2012).
7
Althusser no desarrolla la categoría de acontecimiento, la introduce en
la discusión del corte epistemológico y la historia y al final de su obra postula la
ontología mínima del acontecimiento.
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Revolución francesa, la Revolución bolchevique no pudieron ser previstas, sus supuestas causas pueden ser explicadas a posteriori por las diversas herramientas teóricas, pero
en el propio momento de su desarrollo no hay elementos
que garanticen que sucederá una “Revolución”, pues éstos
advienen azarosamente, están en relación con los hechos y
con las modificaciones de la historia, pero en ningún momento la historia se reduce a ellas8. Se sabe que la lucha
de clase adviene, pero no el de dónde viene ni el porqué.
Entonces, el acontecimiento es un suceso que implica un
cambio de orden ontológico9. La “lucha de clases” podría
resignificarse como “advenimiento de la lucha de clases”.
Huella ontológica del acontecimiento, azarosa, relanza el
tiempo y el espacio histórico desde un lugar no declarado.
En los escritos desarrollados, podría decirse que Badiou
está de acuerdo con Althusser, salvo la tesis que postula la
inexistencia del sujeto. Al contrario, las subversiones configuran un acontecimiento político que genera un sujeto, perfectamente localizable, tanto realmente como formalmente
(topología y dialéctica reinventado).
8
Sánchez Vázquez: expone un estudio crítico sobre el problema del
teoricismo en Atlhusser desde un eje notable: la idea de que la lucha de clases
cristalizada en la palabra Revolución pasa a formar un objeto de estudio en
tanto que surge un acontecimiento científico: el descubrimiento de la historia
como ciencia. Las luchas de clases en sí mismas serían entendidas como un
acontecimiento político histórico bajo el nombre de Revolución. Ciencia y Revolución, 1983.
9
La distinción propuesta por Badiou entre metaontología y ontología
resulta pertinente para ilustrar lo que se quiere decir aquí. Ontología se refiere
en estricto sentido a la ciencia que trata del ser en tanto ser, mientras que la
metaontología del acontecimiento, lo que es suplementario más no complementario. La metaontología de Badiou explica que los acontecimientos son los
que dan lugar a las Revoluciones y acepta que los referentes de las luchas de
clases de Althusser son los mismos que los que él propone. En ese, sentido se
podría explicar que las luchas de clases en Althusser obedecen en realidad a un
acontecimiento allende al ser (metaontología) pero que tiene su huella en la
epistemología y en el desarrollo de la Ciencia historia.
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En Pour Marx se construye la categoría de sobredeterminación (surdetermination) que explica la lucha de clases
y afirma que rebasa la contradicción de origen hegeliano y
marxista. Por ello, los grandes eventos de la historia que
suponen una lucha de clases son eventos sobredeterminados, como la Revolución rusa, sus contradicciones rebasan
a la situación, crean una unidad de ruptura que realmente
significan una excepción histórica y política. En este sentido se desarrolla una mínima ontología del acontecimiento
que construye dentro del materialismo del encuentro, que
va desde Epicuro hasta Heiddegger. En esta nueva vertiente
plantea una excepción no prevista que requiere del vacío y
del azar. Operación que se desmarca de las filosofías que
proponen un fundamento. Por ello, vacío y encuentro son
las dos categorías en las que se teje el acontecimiento y en
los cuales se amplía su alcance.
Alain Badiou, en su escrito: De la contradiction en una
operación similar a la de Althusser trata de resinigficar la
dialéctica hegeliana, con una diferencia metódica crucial:
en el plano de la subversiones la contradicciones son disimétricas y su marcha implica la asignación de nuevos lugares, además, la fuerza, logra cambiar lo subjetivo en su
aspecto material y formal.10 En D’ideologie Alain Badiou
se separa de Althusser, pues los resultados de su investigación sobre la dialéctica y la contradicción arrojan que el
sujeto no es una categoría trascendente sino una categoría
que depende de una dialéctica con lo objetivo. Estos resultados serían sintetizados y llevados más lejos en Théorie du
sujet, donde Badiou traza su originiladad en relación con
Althusser.
10
Badiou, Le Petit panthéon portatif (París: La fabrique, 2008) 28-36. Ahí
Badiou señala que para Althusser la política, es un campo de pensamiento para
la filosofía y la preminencia de la práctica. Es claro para Badiou y para Althusser
hay un carácter de exceso, de vacío, y de azar en las subversiones políticas.
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I. Los antecedentes ontológicos del acontecimiento en
las reflexiones históricas de Althusser
La contradicción plantea antecedentes ontológicos al
sostener una excepción ontológica, existen elementos que
rebasan la teoría acerca de la lucha de clases, y no puede
ser prevista. Por ello, Althusser trata de encontrar algún
elemento que supere la explicación de la dialéctica de
Hegel, pues ésta formó parte de los debates del marxismo
en torno a la historia y la lucha de clases, pues se suponía
que no había algo que escape al método dialéctico.
En Lire le capital la historia la hace la lucha de clases
y su motor es la contradicción entre el proletariado y la
burguesía. Discusión que viene del cruce entre Marx y Hegel,
la apropiación de Marx de Feuerbach, y la crítica de Feuerbach
a Hegel. Althusser abreva de la nueva dimensión de la historia
elaborada por Marx, ella sería una ciencia y no una simple
disciplina del conocimiento humano, acude al materialismo
histórico y a la dialéctica materialista11 que abonan hacia
nueva comprensión de la historia como el proceso de lucha
de clases12, y demuestra que los mecanismos de explotación
y represión son operados por la clase dominante sobre la
clase proletaria. La clase burguesa dominante tiene dominio
en la ideología, en la economía y en la política. La ciencia
marxista es contraria al poder de la clase dominante porque
plantea la emancipación de la clase dominada. Así, esta
ciencia representa al proletariado y sus aliados oprimidos
por la explotación, se ha convertido en un arma teórica
para la Revolución, puesto que busca invertir su papel en la
11
Es conocido el hecho que Marx no le dio el nombre de materialismo
histórico ni el de dialéctica materialista a su propia teoría.
12
Marx sostiene que “[…] la fuerza propulsora de la historia, incluso de la
religión, la filosofía, y toda teoría no es la crítica, sino la historia”. En Karl Marx
y Friedrich Engels, La ideología alemana (Madrid: Alianza Editorial), 70.
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relación social de la dominación de clases mediante la crítica
“académica” a las ideologías burguesas. Marx afirma que una
vez asumida la posición de clase del proletariado de forma
ideológica y política es posible reescribir dicha experiencia
en una forma de abstracción teórica útil para el proletariado.
De ahí que: “la ciencia marxista se ha convertido en el arma
teórica de la revolución”13. Es decir, una lucha teórica contra
las producciones ideológicas y políticas de la burguesía en
sus distintas formas, tanto la producción ideológica y política
que se concentran en la explotación de la fuerza de trabajo,
el revisionismo. En este tenor, El capital, descubre un nuevo
continente en el conocimiento científico: la Historia14.
Marx en los “modos de producción” demuestra
que hay una revolución continua en estos mismos y que
caracterizan cada periodo histórico. Pues, al haber un
desarrollo de la tecnología al servicio de la producción, así
como el crecimiento de la productividad, la historia cambia,
dependiendo de los modos de producción la tecnología
también cambia15. Lo que llevó a cierto sector a obrero
13

Louis Althusser, Positions, (París: Éditions sociales), 35 ss.

14
Gerald Cohen escribe “La revolución teórica de Marx, de Althusser, me
convenció de que el Marx de importancia duradera es el que se encuentra en
El capital y los escritos preparatorios. Esta convicción me ayudó a escribir este
libro, y por eso estoy agradecido a Althusser. Pero cuando pasé a Para leer El
capital— una serie de ensayos de Althusser y otros—me sentí decepcionado.
Saqué poca cosa de los ensayos de Althusser, salvo comprobar de qué forma
elegante — y evasiva— podía ser usada la lengua francesa […] Sobre todo, encontré que buena parte de Para leer El capital era fundamentalmente vaga […].
Cohen, La teoría, XVI. Althusser, Sur la reproduction (París: PUF, 1995), 41.
15
Althusser, Sur la reproduction, (París: PUF, 1995), 54. Y Althusser, Lire
le Capital II, (París: François Máspero), 97. Althusser vivió en la “Edad de oro”,
época que describe el gran salto tecnológico y económico de la humanidad, éste
se dio a partir de 1950 y culminó en los 70. En este periodo creció demasiado el
capital de tal forma que escapó incluso al gobierno de los bancos más poderosos
de Estados Unidos, en dicho declive de los años dorados muchos obreros se
vieron desplazados. Vid. Erick Hobsbwan, Historia del siglo XX (Buenos Aires:
Crítica, 1998), 229-571.
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desactualizarse y no servir a la nueva línea de producción
capitalista. Se deduce que el proletario jamás podrá esperar
algún beneficio del desarrollo de la productividad, pues
el beneficio real reacae solo en el burgués. Por ello, para
Althusser, es necesario derrocar al capitalismo y tomar el
poder del Estado, para que la clase obrera pueda luchar
contra los efectos de la explotación. Es decir, es necesaria
la subversión, pero no está predestinada. A la explicación
materialista, epistemológica e histórica le faltará el azar.
El proletariado siempre está en pugna con el burgués
y sus diferencias radicales, como la del salario, sólo se
resuelve por la lucha de clases16. La lucha política puede
«variar el rumbo» y superar estos límites, al dejar de ser
defensiva para transformase en ofensiva. Conclusión que
tiene su origen en El capital y en la mayoría de los escritos
políticos de Marx, de Engels y de Lenin. Ésa es la cuestión
primordial del Movimiento obrero internacional desde que
se «fusionó» con la teoría marxista17. El capital tiende a
acumularse en pocas manos, por lo cual siempre existirán las
grandes masas obreras, y el capital hace que ellas adopten su
ideología, lo que se enuncia en Los Aparatos ideológicos del
Estado. Por ello, las subversiones entendidas como “lucha
de clases” son el objeto que Marx aporta: “[...] La fundación
16
Althusser, Pour Marx (Paris: Franҫois Maspero, 1980), 9 ss. La lucha de
clases se divide en lucha económica y la lucha política. La política significa la
toma del poder del Estado por parte proletariado y sus aliados; la económica va
por beneficios salariales mediante las huelgas, pero siempre son negados por el
mundo capitalista.
17
Althusser, Pour Marx, 281. La relación de la obra de Marx con el movimiento obrero se encuentra desarrollada en casi toda la obra de Althusser,
Philosophie Arme de la Révolution. También, el carácter revolucionario del movimiento obrero y la teoría marxista que enfrentan la ideología del mundo burgués capitalista. (Lénine et la philosophie (Paris: François Maspero,). En Lire le
Capital seencuentra una concepción de la teoría marxista con el movimiento
obrero, pero desde un terreno de la excepción (180.) y que tiene un carácter
espontaneo. Althussser, Pour Marx, 14).
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de la ciencia de la historia por Marx es el más importante
acontecimiento teórico de la historia contemporánea”18. Por
tanto, la “historia” antes de Marx sólo estaba conformada
por filosofías de la historia o por aportes de la economía
política19. Pero, “no son los «hombres» quienes hacen la
historia, aunque su dialéctica se realice en ellos y en su
práctica, sino las masas en las relaciones de lucha de clases.
En la historia política y en la historia de las ciencias, ocurre,
salvando proporciones, lo mismo”20.
En un acontecimiento científico se descubre uno
histórico que apunta hacia una ontología del acontecimiento
porque plantea la existencia de elementos, (las masas)
que supera a la suma de los elementos del conjunto y se
entiende como un “exceso” que sobrepasa, pero no es igual
a la suma de los elementos que conforman dicho conjunto,
tampoco lo es a la suma de las relaciones, lo que rebasa
está más allá de la aritmética. Este es el justo horizonte del
acontecimiento y del encuentro21.
Desde la herencia hegeliana de Marx, Althusser
conjura dos hipótesis. Una, la historia es un proceso,
entonces, no hay “sujeto” de la historia porque el motor
de la historia es la lucha de clases y la historia la hacen
18

Atlhusser, Lénine et la philosophie, 52.

19
Este acontecimiento es el que constituye la periodización de la historia
de la filosofía.
20
Ibid., 55. Para Althusser la dialéctica de la historia de las ciencias se
realiza en la práctica subversiva, los individuos empíricos constituyen relaciones que los sobrepasan. Esta operación, sea en el ámbito de la política o de la
ciencia, es clave para comprender la idea del acontecimiento como un exceso de
determinaciones del lugar en el cual ocurre del cual forma parte.
21
Esta terminología la usa Badiou para explicar el acontecimiento en El
ser y el acontecimiento. Obra posterior a los años rojos. Indica la afinidad de la
problemática sobre el acontecimiento de ambos autores. Y abona certeramente
a la hipótesis de que el problema del acontecimiento al menos se desarrolló de
forma germinal en Althusser. Badiou le da continuidad mediante un ejercicio
de apropiaciones y distanciamientos críticos de la obra de Althusser.
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las masas cuando organizan subversiones contra la clase
dominante. Huella del acontecimiento que se localiza en
los grandes cambios históricos (revoluciones) que marcan
una nueva espacialidad y temporalidad. La segunda, en
Marx hay una dialéctica materialista que desmistifica a la
dialéctica hegeliana, la que es reinventada por la tradición
marxista en la formación del materialismo histórico.
Para Althusser la dialéctica de la historia de Hegel
no capta el acontecimiento, por ello regresa a la tradicional
concepción marxista de la historia entendida como lucha de
clases y su motor: la contradicción. Pero explicada desde
la inversión y apropiación de la dialéctica de Hegel que
declara Marx en El capital22 Cuando propone ir hacia el
“núcleo” 23 de la aplicando “[…] la dialéctica hegeliana
sobre la teoría valor-trabajo (R[Ricardo]) + la lucha
de clases (S F [Socialismo francés])”24. Es decir, Marx
posee una concepción no hegeliana de la historia y de la
estructura social, a partir de las cual se elabora una crítica a
las nociones básicas de la filosofía clásica: Origen, Sujeto,
Verdad, Fin y Fundamento.
Para ello, es fundamental la dialéctica que parte de la
teoría de la alineación del hombre de Marx y Engels, que
se funda en la ruptura del humanismo de Feuerbach en su
distanciamiento materialista del “espíritu absoluto”25. De
El capital se hereda la concepción de la historia establecida
22

Karl Marx, El capital (México: FCE, 2014), 20.

23
Maurice Godelier, Lógica dialéctica y análisis de estructuras (Buenos
Aires: Caldén, 1973), 26-39. Sostiene que el núcleo de la dialéctica de hegeliana
es la unidad e identidad de los contrarios. Cf. Contribución a la Crítica de la
economía Política, y el Anti Dühring.
24
Louis Althusser, Lénine et la philosophie (Paris: François Maspero,
1972), 57 y Althusser, Politics and history, Montesquieu, Rousseau, Marx (EU:
Verso, 1979), 170. El mismo Althusser refiere a su libro Pour Marx. Entre corchetes es mío.
25
Althusser, Lénine et la philosophie, 66.
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como proceso dialéctico, desde del aporte hegeliano, el cual
es curado de su concepción de la historia que se arruina
por su configuración teleológica, la Aufhebung, (superación
y apropiación) porque desde sus orígenes persigue una
finalidad.26 Así, las masas hacen la historia, la contradicción
de clases conforma el motor de la historia, y Marx “Le
debe a [Hegel] el concepto de proceso sin sujeto”27, pues
construye una concepción material (materialismo histórico)
que se desarrolla bajo la lógica de la dialéctica materialista
que explica la contradicción entre las masas oprimidas y
las clases dominantes. Para Althusser esto constituye un
enigma de la lógica dialéctica que se cifran en los conceptos
de contradicción y sobredeterminación.
II. Determinación y sobre determinación
“Sobredeterminación” es un antecedente primordial de la
noción de acontecimiento porque postula una excepción
suplementaria en la política28 y tiene una estructura diferente
a la dialéctica que viene desde Hegel y la rebasa29. Tiene sus
26

Althusser, Lénine et la philosophie, 66.

27
Louis Althusser, Lénine et la philosophie, 67. Entre corchetes es mío.
Cf., Carlos Marx Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844
(México: FCE, 1982), 650
28
Se concuerda con Panagiotis Sotiris quien sostiene que la categoría de
sobredeterminación nace en la discusión de Althusser con la contradicción y la
dialéctica hegeliana (A Philosophy for Communism Rethinking Althusser). Pero,
el corte epistemológico que postula Althusser entre Marx y Hegel, no lo liberan
de su herencia de la discusión de la dialéctica y contradicción hegeliana.
29
Althusser, Pour Marx, 92. Leszek Kolakowski critica la apropiación de
Marx de Althusser, postula que la “sobredeterminación” se vincula con acontecimientos políticos, que según el marxismo tienen una base social y económica. Kolakowski Leszek. “Althusser’Marx.” The socialist registrer 1971. A survey
movements and ideas 8, (1971): 120-21. Rodrigo Steimberg, asume la demarcación althusseriana, pero coincidiría con este punto vista, su noción de sobredeterminación terminaría dando lugar al materialismo aleatorio y del encuentro,
pero en una innegable discusión con la dialéctica hegeliana. Steimberg “Un
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inicios en la obra de Lenin30 en su teoría de la Revolución la
metáfora “del eslabón más débil”. Ésta explica que en una
Revolución concreta como la de la Rusia Zarista, existía
un gran cúmulo de contradicciones que se albergan en el
seno de uno de los Estados imperialistas del momento y se
concentraban en oposición al sistema feudal que doblegaba
a las masas campesinas. Contradicción entre los medios
de producción y una industria desarrollada contra un
sistema agrícola feudal; lo que plantea el surgimiento de
dos revoluciones, una burguesa y otra proletaria. Lo que
deviene como demasiadas contradicciones y culmina en la
Revolución bolchevique31, convirtiendo a la Rusia zarista
en un eslabón muy débil de la cadena imperialista que creó
circunstancias excepcionales que sólo son comprensibles
dentro de la metáfora del encadenamiento. Para Althusser,
la gran sofisticación de la clase revolucionaria se cristalizó
en el partido Bolchevique y en el surgimiento de los soviets
después de la revolución de 1905, lo que predispuso la
irrupción de situaciones excepcionales que escapan al
esquema de las contradicciones planteadas en la metáfora
del eslabón más débil de la cadena, pero a su vez sólo se
entiende a partir de ésta. Por ello, la Revolución arruina
la lógica interna de la situación y de la producción en su
superestructura en el ámbito político, por lo que cambia la
lógica principal de la producción capitalista32.
recorrido por la producción de Louis Althusser: el estructuralismo aleatorio,”
Izquierdas, no. 40 (junio 2018).
30
Lenin reinventa la contradicción de la dialéctica hegeliana a partir de la
Ciencia de la lógica de Hegel. Vladimir I. Lenin, Cuadernos Filosóficos. (Madrid/
México: AKAL, ECP, 1978).
31
E. H. Carr, La Revolución Bolchevique (1917-1923) (Madrid: Alianza
universidad. 1973), 3. Dicha Revolución tendría rasgos internacionalistas, así
como la Revolución francesa los tuvo.
32
Vivir bajo un sistema capitalista afectan la forma de experiencia del
individuo y de sus sujetos.
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Además, existe una contradicción general y una
específica: contradicción entre las fuerzas de producción
y las relaciones de producción, que se resuelve en la lucha
de clases. Dichas contradicciones no son suficientes para
que se produzca una situación revolucionaria que fractura
los modos de producción capitalistas, lo que conlleva una
forma de dominación vertical de la clase dominante sobre
el proletario. La victoria de los oprimidos necesita de una
acumulación de determinaciones y de circunstancias que
puedan fusionarse en una unidad de ruptura, un exceso que
plantea una situación de excepción, esto supone que todas
las contradicciones son heterogéneas en su origen, nivel y
lugar. Lo que es un elemento muy claro del acontecimiento.
Por tanto, la Revolución no se puede reducir a un fenómeno
histórico coleccionable en el archivo historiográfico,
pues es una ruptura que no se sostiene únicamente en las
superestructuras, sus contradicciones se sostienen a sí mismas
porque la excepción que las inundan están más allá de ellas33.
La sobredeterminación es diferente de la contradicción
hegeliana que tiende a ser acumulativa y siempre lleva una idea
de interiorización, puesto que la “Consciencia” evoluciona
en la vivencia y experiencia de su propia esencia, pues
toda conciencia tiene en su presente un pasado suprimido,
pero a su vez conservado en la Aufgehebun (superación).
Para Althusser estas no son determinaciones efectivas
diferentes de sí mismas como lo sería la sobredeterminación.
Además, por “muy grande” que sea la contradicción en
el sistema hegeliano ella se acumula, mientras que la
sobredeteminación es una contradicción que suspende y
rebasa a la lógica dialéctica— Atlhusser lo atribuye a la
dialéctica de la historia de Hegel.34 — y posee un elemento
33

Althusser, Pour Marx, 99-100.

34
Althusser, Pour Marx, 100.Lo que tendría más valor en el señalamiento
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propio del acontecimiento, que no es apresado en un esquema
dialéctico “y, si como toda excepción, esta excepción no
rompe su regla —- Excepciones, pero ¿en relación a qué? En
relación a una idea abstracta, pero confortable “rassurante”,
de un esquema dialéctico depurado, simple, que tenía, en su
misma simplicidad […] como guarda la memoria del modelo
hegeliano y la fe en la “virtud” resolutiva de la “contradicción”
del Capital y el Trabajo”.35 La situación excepcional sostiene
que los hechos son diferentes del movimiento dialéctico que
los describiría, es una excepción a la dialéctica, es allende
a ella porque la contradicción obedece a una interioridad
y la intensa sobredeterminación a una exterioridad36. La
sobredeterminación como concepto se localiza en la teoría
de la historia desde Marx, pues explica la historia por la vida
material de los hombres. Las realidades abstractas de los
hombres son efectos de su vida material; la economía y la
política económica eran lo fundamental de la vida material.
En contraste, Hegel definía la historia por los momentos
de la “Idea” en el interior de una sociedad, la vida material
de los seres humanos se explica mediante la realidad de la
conciencia y de la astucia de la razón, elementos primordiales
de un proceso cuyo resultado tendría al Estado y a la sociedad
civil como instancias indispensables de la vida espiritual.
Desde la orientación de Marx no se podría postular
la astucia de la razón que describiera la esencia del Estado,
sino más bien la relación de instancias determinantes en
la formación primordial de la estructura social, la cual
explicaría las diferentes formaciones sociales regidas por
un Estado. Estas instancias son el complejo estructuraalthusseriano que sostiene que la lógica de Hegel es teleológica. Aunque Althusser lo señala desde la Filosofía de la historia y no desde la Ciencia de la lógica o
de la Fenomenología del Espíritu.
35

Althusser, Pour Marx, 103. (La traducción es mía).

36
Althusser, Pour Marx, 105.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 249-286

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�Entre Althusser y Badiou

superestructura. La relación o relaciones que hay entre la
estructura y la superestructura son las que requiere una
investigación en dos sentidos: una es la determinante
económica y otra que supone que hay una autonomía por
parte de la superestructura la cual tiene su eficacia específica,
los aparatos de dominación del Estado, entre ellos los
aparatos ideológicos. Así, la búsqueda del acontecimiento
y sus consecuencias debería centrarse en la superestructura.
El azar y la sobredeterminación circulan teóricamente
tanto en la estructura, como en la superestructura. Para
Althusser las Revoluciones son entendidas en tres formas:
la primera, política de la lucha de clases en el ámbito de
la superestructura, la segunda, como un acontecimiento
histórico que tiene rasgos políticos, y la tercera como una
nueva forma de la contradicción, pero que a su vez mantiene
ciertos elementos pasados, descritos bajo el término de
“supervivencias” y mantienen una ruptura revolucionaria,
una excepción de la excepción. En Pour Marx lo efectivo son
las sobredeterminaciones en las grandes revoluciones que
hacen la diferencia en la historia, no queda todo superado,
porque hay supervivencias, realidades que no pudieron
cambiar la situación de excepción y que corresponden con
el régimen que trató de ser superado por los ideales de la
revolución. La Revolución rusa sería un acontecimiento
porque se concibe como una inhibición histórica, es
decir, un bloqueo de la misma historia, comparable con la
Alemania guillermina donde ocurre como interrupción de
la contradicción y es una ruptura revolucionaria.
El acontecimiento y el materialismo aleatorio:
Se desprende de lo anterior
que lo culminante del materialismo, viejo como el mundo —primado de los Amigos
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 249-286

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�Entre Althusser y Badiou

de la Tierra sobre los Amigos de la tierra de Platón—,
es el materialismo aleatorio,
requerido para pensar la
apertura del mundo hacia
el acontecimiento, imaginación inaudita y también hacia toda práctica viva, incluyendo la política.37

En la etapa del “materialismo aleatorio” se distinguen
los escritos Cursos sobre Rousseau, El materialismo
aleatorio, la entrevista con Fernanda Navarro publicada
en Filosofía y Marxismo, El porvenir es Largo38. Los
elementos acontecimientales son: el vacío, el encuentro, el
advenimiento, lo aleatorio y tienen dos objetivos: el primero,
diferenciarse del materialismo dialéctico y de la dialéctica
materialista ejercidos por la tradición marxista; el segundo,
revitalizar una corriente subterránea propia de los grandes
clásicos, lo que significa relanzar un descubrimiento,
reactualizarlo y apropiarlo para dar una nueva respuesta a
las nuevas interrogantes que plantea la discusión filosófica
mediante la categoría de acontecimiento desde el ámbito
de la excepción, del encuentro, en los terrenos del vacío.
Además, es acorde con la idea de que la historia es un
proceso sin sujeto. La historia se concibe a partir de los
acontecimientos, de encuentros, que no son previsibles y la
escritura de estos no está anclada a conceptos idealistas ni a
nociones materialistas, ni teleológicas.
Althusser criticó las categorías clásicas: Sujeto, Esencia
y Dios, pero para constituir el materialismo aleatorio recurre
37
Althusser, Filosofía y Marxismo, entrevista por Fernanda Navarro
(México: Siglo XXI. 1988), 37.
38
Althusser, Filosofía y Marxismo. Althusser, L’avenir dure Longtemps
(Paris : Champs essais, 2007.)
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a una mínima ontología de la excepción que le permite
explicar los cambios históricos, que también son cambios
políticos, va de la ontología a la política y de la ontología
a la historia: “Si la filosofía es lucha de clases en la teoría,
si en última instancia ella depende de la política, ella tiene
como filosofía, dos efectos políticos: en la práctica política,
en la forma de conducir el «análisis concreto», de definir la
línea de masa y las líneas de masa”39. Es decir, la práctica
era el primado sobre la teoría, pero a partir del materialismo
aleatorio sucede lo contrario, lo primero viene de la pequeña
ontología del encuentro y luego el materialismo.
Althusser reconoce que en la historia de la filosofía
se localizan discursos filosóficos idealistas, que a su vez
tienen elementos materialistas y lo mismo sucede con el
materialismo40. Cada una contiene tendencias de la otra, por
ello esta díada ha dominado a lo largo de la historia de la
filosofía, porque ambas posturas buscan dar razón desde sus
orígenes en Grecia antigua, ya sea el idealismo que da razón
del Origen y del Fin o el materialismo que postula la Esencia
de toda materia, pero existen filosofías que escapan a la díada
materialismo-idealismo, pues se deslindan de las categorías
Origen, Fin y Fundamento. “Estas filosofías ofrecen un gran
interés en tanto que expresan — evitando la trampa— la
exigencia de abandonar el idealismo y de dirigirse hacia eso
que podemos llamar el materialismo: deslindándose, repito,
de toda filosofía del Origen — ya sea del Ser, del Sujeto, del
Sentido o del Telos—, pues consideran que eso incumben
a la religión y a la moral, no a la filosofía”41. Pensamiento
encontrado en Epicuro, Spinoza, Marx, Nietzsche y
Heidegger por mencionar algunos.
39

Althusser, Réponse a Jhon Lewis, (Paris : François Maspero. 1973), 41.

40

Althusser, Filosofía y Marxismo, 41-77.

41
Althusser, Filosofía y Marxismo, 53.
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�Entre Althusser y Badiou

Para Althusser una filosofía materialista no tiene la
intención de autofundarse bajo una base sólida, ni en un Origen
y tampoco posee la Verdad sobre su Origen. Ella reconoce
que la realidad es objetiva y que ésta es independiente de la
experiencia del sujeto. Las tendencias materialistas afirman
la preminencia de la práctica sobre la teoría, porque ella es
sólo especulación, la práctica siempre hace trizas la teoría
porque circula lo aleatorio, el azar, el vacío, el exceso. ESto
evita preguntarse por el sujeto de la Historia, por el Fin, es
decir, cancela cualquier propuesta teleológica. La cuestión
es que un cambio de términos no significa que los nuevos
términos no contengan elementos metafísicos u ontológicos
y cada vez estén más alejados de un primado materialista.
Althusser, para evitar que su propuesta sea metafísica traza
un materialismo que no forme un fundamento, de modo
que intenta fundar algo que sea material, pero no sustancial.
En consecuencia, recurre a la propuesta atomística que
permite escapar a muchos supuestos tanto idealistas como
sustancialistas, es decir, ir más allá de la metafísica, significa
volver a Epicuro y sus antecesores.
Althusser va a la zaga de la Diferencia de la filosofía
de la naturaleza en Demócrito y en Epicuro42. Demócrito
habría desarrollado su teoría atomística bajo la reducción
de la realidad sensible a la apariencia subjetiva y sostuvo
que el universo entero estaba conformado por átomo y por
el vacío, de los cuales proceden todas las cosas, pero la
realidad sensible no es responsabilidad de los átomos sino de
la subjetividad sensible: “Mientras que Demócrito reduce el
mundo sensible, a una apariencia subjetiva, Epicuro hace de
él un fenómeno objetivo”43. Epicuro llevaría más lejos esta
42
Karl Marx, Diferencia de la Filosofía de la Naturaleza en Demócrito y
Epicuro (Madrid: Ayuso, 1971)
43
Marx, Diferencia de la Filosofía, 16. Se podría decir que la realidad es
sensible al ser objetiva.
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�Entre Althusser y Badiou

propuesta, pues postula que es necesario admitir el “azar”
en la concepción atomística, pues “Un punto históricamente
cierto: Demócrito emplea la necesidad, Epicuro el azar, y
cada uno de ellos rechaza la posición contraria”44.
El materialismo que propone Althusser es: “[…] el
materialismo del encuentro no es el de un sujeto (ya fuese
Dios o el proletariado), sino el de un proceso sin sujeto
pero que impone a los sujetos (individuos u otros) a los
que domina el orden de su desarrollo sin fin asignable”45
Raíces que vienen desde Epicuro y Demócrito, discusión
que relanza Marx y que reinventa Althusser en el ámbito de
los grandes cambios históricos.
Así, el materialismo inspirado tanto en Epicuro como
en Lucrecio da pie a pensar el ser como algo advenido del
encuentro, por lo que ya no hay “El Ser”, es decir, el ser
ya no se piensa como “esencia” sino como contingencia
azarosa y acontecimiental. Entonces, rememorando a Hegel
en La Ciencia de la Lógica cuando afirma que el ser y el
vacío son las determinaciones más abstractas y primeras en
el pensamiento filosófico, en este caso las determinaciones
primeras de la filosofía, provienen del azar, ya no es
necesario hacer una génesis dialéctica de su devenir, sino
solo levantar el acta de su acaecer. Ante este hecho solo se
pueden deducir una mínima ontología:
1.- Para que un ser sea (un cuerpo, un animal,
un Estado) es necesario que un encuentro haya
tenido lugar (pretérito perfecto de subjuntivo) 2.No hay encuentro más que entre series de seres
resultantes de varias series de causas B al menos
dos, pero este dos prolifera en seguida por el efecto
44

Marx, Diferencia de la Filosofía, 22.

45
Marx, Diferencia de la Filosofía, 56
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�Entre Althusser y Badiou

del paralelismo o del contagio ambiente 3.- Cada
encuentro es aleatorio; no solo en sus orígenes, sino
también en sus efectos”46.

Todo esto tiene como punto de entronque la
consistencia de lo que es y que constituye al ente. Este
materialismo va contra la tradición metafísica, pero se
ubica por lo menos en una mínima ontología de lo azaroso.
Estos principios se aplican a la concepción de la historia de
Althusser que abreva del materialismo del encuentro que
explica cualquier existencia, A partir del encuentro se postula
cualquier existencia, conditio sine qua non para que advenga
toda forma de consistencia. Todo comienza del azar y del
encuentro hasta la realidad más compleja como el proceso
histórico descritos en la mayor parte de la obra althusseriana.
Althusser retomaría el encuentro y la consistencia
como elementos mínimos que le permiten explicar la
historia, al contar con mínimos elementos de los cuales no
se deduzca un sistema ontológico o metafísico, sino solo
levantar el acta de su existencia del encuentro, en este
sentido se podría decir que es posible superar las categorías
clásicas de Fin, Sujeto de la Historia. Por lo anterior, su
filosofía no abunda en la justificación del acontecimiento,
ni en la del encuentro, ni cómo a partir del encuentro lo
que viene toma consistencia, porque si lo hiciera postularía
una metafísica o una ontologíano da una génesis de la
consistencia, porque sería una clara metafísica.
Badiou y el recomienzo del marxisamo
Uno de los principales problemas expuestos por Alain
Badiou dentro de sus inicios se forja a través de las
46
Althusser, Para un materialismo aleatorio (Madrid: Arena libros, 2002),
59-60.
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�Entre Althusser y Badiou

discusiones del estructuralismo marxista y de los temas
cruciales expuestos por Althusser: La dialéctica hegeliana
transformada en dialéctica marxista y materialista, no
puede dar cuenta de la contradicción sobredeterminada.
Pero Badiou, busca desde la misma dialéctica hegeliana,
la de Marx, la de Lenin, una respuesta para la cuestión de
la Revolución. sobre uno de los núcleos de la dialéctica
entendida como método de reflejo de la realidad. Se
concluyen sobre la contradicción y la ideología. Es
decir, Badiou reflexiona sobre el núcleo racional de la
dialéctica hegeliania para utilizarlo como instrumento de
reflexión en torno al acontecimiento. Dicha reflexión se
plasma en sus primeras obras: De la Contradiction y De
l’idelogie, donde se discute la contradicción dialéctica
hegeliana y la ideología. En ellas, se sostiene a diferencia
de Althusser que sí existe un sujeto que se puede derivar
de un acontecimiento y que tiene una ideología que se
resiste a la ideología dominante47. Dichos resultados de la
investigación de Badiou de ambas obras son relanzados
en Théorie du sujet, donde con y contra Atlhusser, Badiou
postula lo siguiente: con Althusser, Badiou investiga quizá
una de las tesis más sobresalientes, no es tan pertinente
la dialéctica hegeliana y marxista para explicar las
subversiones; Althusser encuentra que es pertinente postular
una contradicción sobredeterminada. Mientras que Badiou
encuentra una topología de la dialéctica, se va construyendo
la teoría del horlieu y del esplacio, las contradicciones van
generándose en su propio lugar que crean un sobrelugar
(horlieu) y un espacio sobredimensionadio (esplace) en
los cuales las contradicciones no necesariamente son
47
Aquí resulta interesante el debate de Althusser y Badiou. Pues Althusser
diferenciaba entre ideología y ciencia, distinción que era muy endeble porque la
ideología era entendida como falsa y la ciencia como verdadera, lo que creaba
un maniqueísmo insalvable. Por ello, Badiou afirma, el proletariado tiene razón
en subvertirse.
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�Entre Althusser y Badiou

iguales, las contradicciones son disimétricas. Por ejemplo,
la contradicción entre la burguesía y el proletariado es
completamente desigual, porque quien tiene más poder son
las instituciones del Estado al servicio de la burguesía48
sobre el proletariado, pero cuando deviene las subversiones
la contradicción regida por el proletariado y sus aliados
funda su propio lugar al rebasar el poder del Estado por la
fuerza del proletariado.
Una de las principales apuestas althusserianas
consistió en pensar la contradicción mediante la categoría
sobredeterminación, como se mencionó arriba, esto implica
pensar un exceso en las subversiones. Badiou recorre desde
el crisol de Mao set tung, pasa por Engels49, Estalin y Lenin y
plantea los vericuetos de la contradicción. Inicia con el paso
de la cualidad a la cantidad, consagrado en la Ciencia de la
lógica, pues la subversión tiene un origen completamente
subjetivo (cualitativo) que cambia una situación en el
orden cuantitativo. Althusser cifró en la negatividad el
secreto de la dialéctica pues la concibió como su núcleo
teleológico. Sin embargo, Badiou dona otro significado
de la negatividad de la negatividad, puesto que observa
que, en el terreno de la efectividad, la negatividad genera
sus propios lugares —le negatividad y la contradicción
son dos conceptos que están en el centro de la dialéctica,
la negatividad representa el principio de movimiento y la
contradicción la es la estructura ontológica de la realidad—.
No obstante, el problema central para Badiou es cómo pensar
la subversión desde las coordenadas de la contradicción y
48
Para Badiou el Estado en sí mismo no es burgués. Pero eso no implica
que la burguesía no lo utilice como una forma de dominación.
49
Alain Badiou, « Théorie de la Contradiction » Les années rouges (Paris
: Amsterdam, 2012) 23. Los tres principios de la dialéctica de Engels son: la ley
del pasaje de la cantidad a la cualidad e inversamente, la ley de la interpenetración de los contrarios y la ley de la negación de la negación.
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�Entre Althusser y Badiou

de la dialéctica50, pensamiento claramente iniciado con la
propuesta althusseriana sobre la sobredeterminación. En
este estudio sobre la dialéctica, Badiou descubre un paso
de lo subjetivo a lo material, pero ese paso se funda en un
sistema no cerrado de contradicciones. Por ello, uno de
los inicios de Badiou consiste en pensar ya sin Althusser
el camino de la contradicción, de ahí que postule cinco
tesis sobre la contradicción que extrae: de Mao Zendong
1.- Toda realidad es proceso 2.- Todo proceso se compone
de un sistema de contradicciones. 3. En un proceso, (es
decir, en un sistema de contradicciones) siempre hay una
contradicción que es la principal. 4.- Toda contradicción es
disimétrica. En otras palabras, uno de los términos de la
contradicción es siempre dominante sobre el conjunto de
contradicciones mismas. 5.- Existen contradicciones de tipo
diferente donde la resolución revela procesos diferentes.
La principal distinción por hacer: entre contradicciones
antagonistas y contradicciones no antagonistas.51 Axiomas
que sirven para comprender las paradojas que plantean la
contradicción.
En estas cinco tesis sobre la contradicción podría
pensarse que Badiou regresa a las tesis de Althusser cuando
enuncia que la realidad es proceso, pero Badiou se demarca
de la tesis que no existe el sujeto porque las subversiones
son un proceso.
Se verá que [la tesis del proceso sin sujeto] integra
una sofística restrictiva y la elección de un campo.
Este objetivismo integral aparenta que todo cambio
opera del punto de vista de fuerzas antagónicas que
50
No toda contradicción es dialéctica hasta que se piense” su traspaso de
diferencia.
51
Badiou, “Théorie de la Contradiction,” 36.
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�Entre Althusser y Badiou

constituyen su esencia contradictoria. Él regresa a
separar la tesis del movimiento de aquella según
aquello uno de sus términos de la contradicción, y
no de los dos, es portador de la razón de proceso, es
decir, de su advenir52.

Es decir, Badiou critica que una de las operaciones
teóricas de Althusser consiste en extirpar la categoría de
sujeto del proceso sujeto-objeto, para traspasarla al mismo
nivel de la de las categorías Sujeto Dios y origen. Althusser,
apelaría a que el proceso es lo objetivo y este puede
separarse de lo subjetivo, cuando ambos son términos de
una dialéctica. Crítica que depende de la interpretación
de Lenin sobre Hegel, puesto que en la dialéctica sujeto y
objeto son codependientes. Lo que señala Badiou es que el
sujeto se escinde, pero no separa de lo objetivo, como lo
postula Althusser.53
Pero en este punto de la discusión Badiou se separa de
Althusser cuando a partir del quinto postulado donde existen
contradicciones antagónicas o no, si las contradicciones son
antagónicas entonces, es muy posible que ocupen un lugar,
es decir, la contradicción necesita de un emplazamiento (La
burguesía ocupa incluso las instituciones del Estado, pero
aunque sean abstractos ocupan un lugar, por ejemplo, la
ideología de la burguesía que se oponer al proletariado se
emplaza incluso en él. Estas contradicciones antagónicas
van creando y disponiendo de sus propios emplazamientos
debido a su dialéctica propia (existen sectores del
proletariado que se resisten a la ideología dominante) Por
ello, cuando las subversiones proletarias tienen una fuerza
mayor se vuelve el término de mayor importancia y ocupa
un mayor lugar. Por lo que se observan las siguientes
52

Badiou, “Théorie de la Contradiction,” 43.

53
Badiou, “Théorie de la Contradiction,” 45.
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�Entre Althusser y Badiou

consecuencias en la subversión: 1.- Si el proletariado ocupa
la fuerza chocará con la fuerza burguesa lo que genera una
reacción 2.- Si el proletariado logra imponer su fuerza
impondrá también su “plaza” sobre la “plaza” burguesa, 3.Si hay un cambio desigual de lugares desiguales, la “plaza”
antiguamente dominante cambiará y con ello la burguesía
y sus disposiciones: Estado burgués, política burguesa, ley
burguesa e ideología 4.- Para Badiou lo antiguo tiene que
desaparecer, la revolución implica la muerte de la burguesía.
En una contradicción disimétrica hay una asignación de
“plazas” que obedece al término principal, pero que pasará
a ocupar el término secundario si ocurre una subversión,
pero entonces el lugar, la “plaza” y todas sus implicaciones
tendrían que desaparecer para que realmente el término que
era dominado ocupe su lugar. Lo que plantea la resolución de
la contradicción entendida como la resolución del conflicto
entre burguesía y proletariado, superación que implica
la desaparición o sometimiento de uno a otro. Cuando el
proletariado gana hay un intercambio de plazas. 54
Las subversiones son el objeto de estudio de Badiou y
Althusser y en ambos está en el debate entre la contradicción
y el proceso sin sujeto. La tesis que podría ensayarse es
que para Badiou la dialéctica de las subversiones muestran
las contradicciones disimétricas y el uso de la fuerza del
proletariado contra el poder del Estado burgués.
Otro flanco de discusión de la subversión es el de
la ideología pues está en juego el materialismo dialéctico
y la dialéctica materialista. La contradicción entre uno y
otro sigue, la cuestión es que la ideología es concebida por
Badiou como emplazamiento entre uno y otro, el único que
tiene razón en subvertirse es el proletariado, aunque el poder
y el dominio lo tenga la plaza burguesa. Entonces, para
54
Badiou, “Théorie de la Contradiction” 75.
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�Entre Althusser y Badiou

Badiou existía la plaza ideológica del proletariado también
existe y se resiste a la ideología, pero la cuestión es que la
ideología pertenece a un sujeto. Tesis que se contrapone a la
del Althusser, pues para él no existe el Sujeto. La ideología
se definía en relación con el concepto de ciencia y no en
relación con la lucha, es un rasgo imaginario, la ideología
está del lado de lo imaginario y se opone al de la ciencia.
Pero el mayo francés de 1968 revela que hubo una lucha de
masas con una fuerte oposición ideológica, es la lucha del
marxismo leninismo contra el revisionismo, la raíz de esta
lucha no se encuentra en el desarrollo de una epistemología,
sino en el seno mismo de las luchas populares. La teoría de
Althusser reduce la ideología a lo imaginario, pero en la
visión de Badiou ella es un real que nace en la lucha de las
clases explotadas contra los burgueses.
Badiou contrargumenta las tesis althuserianas a partir
La Ideología alemana 55 que proponen la existencia de una
falsa consciencia que circula en la ideología, por ello, la
ideología se identificaría con el imaginario. Ella interpela
a los individuos en sujetos. Esto sucede cuando existe
la representación de la relación de lo imaginario de los
individuos sobre sus prácticas sociales. Es decir, ella al ser
una representación de la relación las prácticas sociales de
los individuos los está configurando en cierto sentido y los
pone en un lugar imaginario de la ideología. Sin embargo,
para Badiou lo que los configura como sujetos es la constante
lucha de clases y la posición que adoptan los individuos
frente a esta lucha, y para él la teoría althusseriana sólo
estudia las instancias de la ideología, más no su proceso
de contradicción, no es el análisis de la dialéctica de sus
contradicciones inherentes. En ese sentido, la propuesta
althusseriana no es ni materialista ni dialéctica porque es
55
Karl Marx y Federico Engels, La ideología alemana (Buenos Aires:
Pueblos Unidos, 1973).
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�Entre Althusser y Badiou

una concepción formalista y sociológica allende a la lucha
de clases. No es materialista pues no postula una relación
interna entre la ideología y su base material.56 Esto es visible
cuando se define a la ideología como una representación de
la relación imaginaria de los individuos en la práctica social,
ella queda enmarcada en el reflejo del imaginario social y
no en las relaciones reales, como lo podrían ser un claro
ejemplo las subversiones. Que desde una base cualitativa
comienza a cambiar las bases materiales. Por ello, es
importante la discusión con Hegel, cómo de lo cualitativo
se pasa a lo cuantitativo. Pero en este caso, podría decir que
lo que traza Badiou es que existe una base subjetiva que se
teje en las subversiones.
Entonces, entre los escritos de Althusser y Badiou
los puntos de encuentro también son de desencuentro.
Ambos autores discuten temas nodales con la dialéctica
materialista y con el materialismo histórico y caen en
cuenta de que existe elementos que están en exceso.
Además, los métodos filosóficos, la dialéctica materialista
y el materialismo histórico, ni las corrientes intelectuales
marxistas de vanguardia como el estructuralismo francés,
pueden dar cuenta de ese rasgo del acontecimiento. Para
Althusser, el azar en las subversiones ya no se explica por
la dialéctica hegeliana sino por la sobredeterminación y
posteriormente elabora una mínima ontología del encuentro,
del advenimiento que pretende desmarcarse de los métodos
y posiciones filosóficas. Mientras, Badiou encuentra que a
través de la dialéctica las contradicciones son desiguales
y generan un espacio, un lugar anormal, los rasgos
cualitativos generan espacio cuantitativo, es decir, la fuerza
y la ideología de las subversiones dan paso a un sobre lugar.
Las subversiones constituyen un acontecimiento político
56
Badiou, “De l’ideologie”, Les anées rouges.
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�Entre Althusser y Badiou

que constituye un sujeto. De ahí que uno de sus principales
libros se titule Théorie du sujet y posteriormente Badiou
construye una ontología del acontecimiento.
En Théorie du sujet es notable el siguiente esfuerzo,
Badiou localiza una entidad teórica, el acontecimiento,
y por la disputa por con la tesis althusseriana postula el
sujeto aunque ya encuentra como origen del sujeto al
acontecimiento. El punto central de es que en esta obra, para
dar cuenta del sujeto que se genera de un acontecimiento
político, abreva de las investigaciones sobre la dialéctica
y el marxismo, de las matemáticas, pero también de la
tragedias griegas de Esquilo, y del psicoanálisis lacaniano.
Badiou hace trenzas con los contenidos y con los métodos
de las vertientes nombradas lo que se puede resumir en los
diez puntos que concluye sobre el sujeto.
“El efecto-sujeto articula en escisión en una agitación
estructural alrededor de una plaza vacía y un exceso sobre
esta plaza”. A) Se remarca que la lógica de la escisión
y el emplazamiento que es generado por el camino de
las contradicciones que no son iguales y disponen las
lógicas de las plazas. En las cuales hay dos lugares que
son localizados, el del vacío y el del exceso. Dos claros
elementos del acontecimiento lo son el vacío y el exceso.
La visión heredada del marxismo, tanto en su variante
materialista como dialéctica se entreve en el siguiente
punto: “2. De un punto de vista materialista, el efecto-sujeto
expone el conocimiento al álgebra de su emplazamiento y
la topología de su forzamiento. Esto insiste en ser causado
por aquello que desaparece de su plaza y consiste en las
vecindades de su causa/”. El punto principal es que la
contradicción en el ámbito de las subversiones se desarrolla
por el uso de la fuerza en la subversión y la misma tiene
impacto en lo cuantitativo que consiste en la generación de
lugares (plazas) por ello es necesario un álgebra, y la otra
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cuestión es cómo se localizan dichos lugares, es necesaria
una topología, la cual la ofrece el psicoánalisis lacaniano,
y se concibe al sujeto como un efecto, pareciera que: “3.
Se llama subjetivación a la interrupción de agitación por
el exceso. Es una destrucción.” Se llega al efecto de la
subjetivación en una subversión, el colectivo organizado es
un sujeto que destruye la forma que lo oprimía, subversión
que no podía ser prevista. De ahí que “4. Se llama proceso
subjetivo el re-emplazamiento del exceso en un esplacio
centrado sobre el exceso mismo. Es una recomposición.”57
El espacio una vez que sucedió el acontecimiento
revolucionario significa que el lugar que estaba antes, ahora
ya no es lo mismo, hay un exceso que incluso modifica
un lugar. Además: “5. El efecto sujeto no es más que la
unidad divisible de la subjetivación y del proceso subjetivo.
Cada uno de estos momentos es abstracto. No es aceptable
hablar de sujeto sino en mira de un proceso de destrucciónrecomposición, el mismo sometido, en una segunda
articulación, a la dialéctica de la falta y del exceso.” El
sujeto se concibe como un efecto de una causa ausente a la
simbolización, pero que lo inviste de la subjetivación58, el
proceso subjetivo es lo que lo mantiene, el sujeto se explica
por un exceso, pero también por falta, un deseo que está
inserto en la nueva configuración subjetiva. Este cruce
de articulaciones “se escinde en angustia y coraje” Estas
son las dos instancias que explican el impulso subjetivo a
cambiar las cosas, se trata de la angustia/ y el coraje del
psicoanálisis lacananiano” Las instancias del sujeto que le
permite afirmar la justicia en el terreno de la acción son
la justicia y el superyó. Por lo que: “8. El efecto sujeto es
57
Badiou, Théorie du sujet (Paris: Du Seuil, 1982), 94. Para Badiou el espacio es el lugar del acontecimiento.
58
Badiou, Théorie du sujet, 124. La subjetivación corresponde a la estructura del acontecimiento.
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designado integralmente por la tópica de cuatro conceptos:
angustia, coraje, justicia y superyó. /9 La tópica hace
nudo de dos parejas: angustia-superyó designa el efecto
ψ, coraje-justicia el efecto α. No es conveniente hablar de
sujeto más que del punto de vista de un proceso en el cual la
división hace el uno de ψ y de α” “ Pero sobre todo, Badiou
encuentra una conclusión sumamente interesante para él,
significa que “10. Un sujeto no es ninguna parte dada (al
conocimiento). Él debe ser encontrado.”59 Entonces, el
sujeto no existía con anterioridad, sino solo después del
acontecimiento. Aunque ya enuncia el acontecimiento
no forma parte del núcleo de la obra de Théorie du sujet
porque el núcleo da subjetivación y el efecto de sujeto y su
proceso dan cuenta de la crítica a Althusser. El sujeto tiene
una realidad extrínseca en las subversiones políticas.
Conclusión
En el conjunto de la obra de Alain Badiou los títulos que
pertenecen a los años rojos se ubican claramente con la
problemática desarrollada e iniciada por Louis Althusser,
quien desde sus inicios trató de abordar las subversiones
desde la epistemología, la filosofía de la historia, el
marxismo, el estructuralismo francés, el psicoanálisis.
Pardojicámente un nuevo concepto que produciría un corte
epistemológico lo responde desde otras herramientas que
responden a otras problemáticas. Es por ello, que desarrolla
una mínima ontología del encuentro.
Badiou entiende que el problema de las subversiones
entendidas como Revoluciones son objeto de investigación
filosófica en cuanto al problema del sujeto. Pero él toma dos
vías, una que Althusser no había tomado, y es demarcarse
59
Badiou, Théorie du sujet, 293-294.
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del problema de la epistemología, para quedarse en un
camino libre y explicar la subversión desde la política y
la ontología. Théorie de la contradiction, De l’ideologie
y Théorie du sujet, tienen un rasgo en particular, tratar
de explicar el problema o problemática de la Revolución
(Subversiones) Desde las investigaciones que realizara
Althusser se descubren realidades cuya conceptualización
filosófica es insuficientes para explicarlas. Tanto Althusser
como Badiou recurren a la importanción de recursos
metodológicos y de contenidos de diferentes disciplinas
para explicar las realidades que postulan sí existen y
son una constante en la subversión: el vacío, el azar, el
exceso, la cuestión del sujeto, la razón de la revuelta, el
mismo acontecimiento. En el caso de Badiou acepta la
existencia del sujeto del sujeto, y a consencuencia explica
la cuasa ausente del sujeto, la subjetivicación, el broceso
mediante el cual permanece el sujeto, su aspecto formal.
En esta etapa de la obra el acontecimiento político ya
aparece dibujado como una realidad. Posteriormente,
en El ser y el acontecimiento60 se realiza una ontología
del acontecimiento y los múltiples que se deriven del él.
Operación metodológica muy similar a la de Althusser, que
tras largas investigaciones, decide que es necesario elaborar
una mínima ontología del encuentro, del azar y del vacío.
En contraste, Badiou realiza una ontología (El ser en tanto
que ser) y una metaontología (el ser del acontecimiento) y
se postula que existen cuatro acontecimientos de los cuales
se desprenden cuatro verdades (amor, política, ciencia y
arte).
El aspecto por el cual Badiou se separa teóricamente
de Althusser es por la cuestión de la verdad, la introducción
60
Badiou, L’Être et l’événement (París: Du seuil, 1988). En la introducción
se declara dicha posición teórica.
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de la verdad, la demarcación de la epistemología y la
preeminencia de lo ontológico abordado desde un punto
de vista conjuntista (interpretación filosófica de la teoría de
conjuntos y la topología desarrolla Grothendieck) lo que
marcará la originalidad.
Por último, aunque Badiou crítica la teoría de
Althusser en cuanto al sujeto, sí se ubica en la problemática
inaugurada el autor de Pour Marx. El problema no es si
Badiou abreva o no de Althusser aunque sea uno de los
objetos de estudio aquí expuestos. El asunto principal son las
discusiones desarrolladas en su tiempo: las subversiones, el
marxismo, la epistemología, la dialéctica, el materialismo e
idealismo. Puesto que ambos autores tienen como epicentro
de su obra dichos problemas filosóficos. La absorción
crítica y la inventiva conceptual es lo que distingue a estos
autores.
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�Del Espíritu a la Inteligencia: tiempo,
historia y suspensión de lo dado1
From Spirit to Intelligence: time, history and
suspension of the given
De l’esprit à l’intelligence : temps, histoire et
suspension de ce qui est donné
Alberto Villalobos Manjarrez2

Resumen
En este artículo se desarrolla la reformulación del concepto
hegeliano de espíritu en los términos de la inteligencia: el modelo
de una mente social que es definida pragmáticamente, el cual es
propuesto por el filósofo iraní Reza Negarestani. La constitución
de la inteligencia es explorada a partir de su carácter histórico,
su negatividad y su vínculo con lo humano. Por ende, se indaga
también sobre la temporalidad que posibilita su historia, lo
1
Este artículo fue elaborado gracias al apoyo del Programa de Becas Posdoctorales de la Coordinación de Humanidades y del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM), pertenecientes a la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM). De igual manera, este texto es un producto del
proyecto de investigación posdoctoral Emergencias, ensamblajes e inteligencia: la
filosofía de la historia después de Hegel y Deleuze; y se realizó bajo la asesoría del
Dr. José Agustín Ezcurdia Corona, Investigador del CRIM-UNAM.
2
Universidad Nacional Autónoma de México, Cd. de México.
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�Del Espíritu a la Inteligencia

cual deriva en la elucidación de dos problemas: la crítica de la
idea del tiempo comprendido como un flujo y el concepto de lo
atemporal. Para concluir, se examina el problema de la extinción
de la inteligencia. Conceptualizar la inteligencia mediante causas
materiales y razones, sus componentes básicos, ha posibilitado
una sugerente articulación entre el pensamiento naturalista y
normativo de Wilfrid Sellars y la filosofía de G. W. F. Hegel.

Palabras clave
pragmático, causas, razones, atemporal, extinción.

Abstract
In this paper, we develop the reformulation of the Hegelian
concept of spirit in the terms of intelligence: the model of a social
mind that is pragmatically defined, which the Iranian philosopher
Reza Negarestani proposes. The constitution of intelligence is
explored from its historical character, its negativity and its link
with the human. Therefore, we also inquire into the temporality
that makes its history possible, which leads to the elucidation of
two problems: the critique of the idea of time understood as a
flow and the concept of the atemporal. To conclude, the problem
of the extinction of intelligence is examined. Conceptualizing
intelligence through material causes and reasons, its basic
components, has made possible a suggestive articulation between
the naturalistic and normative Wilfrid Sellars’s thought and G.
W. F. Hegel’s philosophy.

Key words
pragmatic, causes, reasons, atemporal, extinction.

Résumé
Dans cet article la reformulation du concept hégélien de l’esprit
en termes d’intelligence est développée : le modèle d’un esprit
social qui est défini de manière pragmatique, lequel est proposé
par le philosophe iranien Reza Negarestani. La constitution de
l’intelligence est explorée à partir de son caractère historique, sa
négativité et son lien avec ce qui est humain. Par conséquent, la
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�Del Espíritu a la Inteligencia

temporalité qui rend son histoire possible est aussi étudiée, ce qui
conduit à l’élucidation de deux problèmes : la critique de l’idée
du temps compris comme un flux et le concept de l’intemporel.
Pour conclure, le problème de l’extinction de l’intelligence
est examiné. Conceptualiser l’intelligence à travers des causes
matérielles et des raisons, ses components basiques, a rendu
possible une articulation suggestive entre la pensée naturaliste et
normative de Wilfrid Sellars et la philosophie de G. W. F. Hegel.

Mots-clés
pragmatique, causes, raisons, intemporel, extinction.

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�Del Espíritu a la Inteligencia

Freedom is therefore a
consciousness of established
limitations as well as the
understanding that what
intelligence ought to do and
think once having shed such
limitations, once it graduates
from passivity of accepting
its given conditions to
crafting entirely new and
more objective, but also
broadened, conditions.
Engineering the World,
Crafting the Mind. A
conversation with Reza
Negarestani.

Introducción
La totalidad actual del pensamiento humano es una
cuestión que, en la modernidad, es conceptualizada por
Baruch Spinoza a propósito de su Ética demostrada según
el orden geométrico. Su teorización parte de la existencia
de una única sustancia, que es Dios o la naturaleza, la cual
consta de infinitos atributos de los que, no obstante, pueden
reconocerse solamente dos: el pensamiento y la extensión.
A su vez, de tales atributos, que son componentes necesarios
de la realidad, se derivan modos cuya organización es la
siguiente. Del atributo de la extensión se sigue un modo
infinito inmediato, que corresponde al movimiento y reposo
de los cuerpos; un modo infinito mediato, que se refiere a la
faz de todo el universo; y los modos finitos, que conciernen
a los cuerpos.3 Por su parte, el modo infinito inmediato
3
Ver Baruch Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico, trad.
Vidal Peña (Madrid: Alianza Editorial, 2011), 90-91.
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del atributo del pensamiento consiste en el entendimiento
absolutamente infinito: un orden impersonal de esencias
racionales que no es autoconsciente. Como sugiere el
filósofo Vidal Peña, se trata ya de una racionalidad de
lo real.4 Y si los modos del pensamiento son las ideas,
adecuadas e inadecuadas, y los afectos, el modo infinito
mediato es el entendimiento infinito en acto (intellectus
infinitus actu), esto es, la totalidad actual del pensamiento
humano que, ciertamente, prefigura el concepto de espíritu
(Geist) de la filosofía de G. W. F. Hegel, particularmente en
la forma del espíritu objetivo, puesto que Spinoza ubica al
conjunto del pensamiento humano en el Estado.
Con el entendimiento infinito en acto, la
impersonalidad racional adquiere conciencia de sí a través
de la totalidad del pensamiento humano, en la cual está
incluida su realidad afectiva. De modo que al constituir el
concepto de espíritu, Hegel, siguiendo esta vía abierta por
Spinoza, desarrolla el carácter histórico de la conciencia
de la experiencia humana en su conjunto. Esto se atestigua
en el prefacio de la Fenomenología del espíritu, cuando
Hegel insiste en que “[…] lo importante no es entender y
expresar lo verdadero como sustancia [alusión a toda la
tradición, pero básicamente a Spinoza], sino entenderlo y
expresarlo también como sujeto [alusión a Descartes y a
Kant]”.5 La sustancia-sujeto o el espíritu es asimismo una
conciencia, tanto histórica como colectiva, que se toma
por objeto a sí misma y que se expresa en la política, el
derecho, la ciencia, el arte, la religión y la filosofía de los
pueblos.6 Su saber absoluto se consuma cuando alcanza
4

Ver nota de Vidal Peña en Spinoza, Ética, 97-99.

5
G. W. F. Hegel, Fenomenología del espíritu, trad. Manuel Jiménez Redondo (Valencia: Pre-textos, 2009), 123.
6
Ver G. W. F. Hegel, Filosofía de la historia universal I, trad. José Gaos
(Buenos Aires: Losada, 2010), 48-57.
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�Del Espíritu a la Inteligencia

su meta, es decir, cuando “[…] el espíritu que se sabe a sí
mismo como espíritu, tiene por camino suyo la recordación
o memoria de los espíritus, tal como éstos son [eran]
en ellos mismos y realizan [realizaban] la organización
de su reino”.7 Esto significa que el saber absoluto del
espíritu dirigido sobre sí mismo es el reconocimiento de
la contingencia de la historia humana, que es reunida en
una organización conceptual como la ciencia del saber
que aparece. Por consiguiente, “[…] la historia entendida
o la historia traída a concepto, constituyen la memoria [la
recordación] y el calvario del espíritu absoluto, la realidad,
verdad y certeza de su trono […]”.8
Entre las diversas y numerosas lecturas e
interpretaciones del concepto de espíritu de Hegel, en este
texto se aborda una de sus reformulaciones contemporáneas:
el espíritu convertido en una inteligencia (Intelligence)
histórica y colectiva, expresada en términos funcionalistas
y pragmáticos, capaz redefinir el concepto de lo humano
y su relación con el tiempo. Se trata de la transformación
del espíritu en la inteligencia, efectuada en Intelligence and
Spirit del filósofo iraní Reza Negarestani. Por consecuencia,
en este artículo se explica la constitución de la inteligencia,
a partir del concepto hegeliano de espíritu, lo cual implica
definir su carácter histórico, su negatividad y su relación
con lo humano. Así también, se explora la temporalidad de
la inteligencia, la cual hace posible su carácter histórico, a
través del cuestionamiento de la idea del tiempo entendido
como un flujo y mediante el concepto de lo atemporal. Para
concluir, se pregunta por el estatuto de la inteligencia frente
a su propia extinción.

7

Hegel, Fenomenología del espíritu, 914.

8
Hegel, Fenomenología del espíritu, 914.
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Es necesario señalar que la constitución de esta filosofía
de la inteligencia se basa en articulaciones específicas entre
la filosofía continental —el pensamiento de Hegel— y la
filosofía analítica —el pensamiento naturalista y normativo
de Wilfrid Sellars—. Más aún, el filósofo iraní se dice ciego
ante esta frágil distinción, ya que las “[…] ambiciones de
la filosofía son demasiado vastas y amplias como para
encasillarlas en cómodos compartimentos”.9
Espíritu e inteligencia: la historia, la negatividad
y lo humano
En principio, el espíritu “[…] es una conciencia, pero también su objeto. La existencia del espíritu consiste en tenerse
a sí mismo por objeto”.10 El espíritu adquiere una conciencia y un saber de sí mismo, puesto que “[…] sólo sé de un
objeto por cuanto en él sé también de mí mismo, sé que mi
determinación consiste en que lo que yo soy es también
objeto para mí, […] soy aquello de que sé. Yo sé de mi
objeto y sé de mí; ambas cosas son inseparables”.11 Así, los
momentos de la historia humana quedan cristalizados en el
concepto que ella tiene de sí misma como espíritu. Como
es sabido, el desenvolvimiento del espíritu es descrito por
Hegel mediante la sucesión de determinadas figuras que
constituyen la historia de la conciencia, la cual obedece a la
lógica interna del sistema del filósofo, más que a una cronología concreta de la historia humana. El espíritu, aún demasiado dependiente de la naturaleza, avanza desde la certeza
sensible hacia la percepción y la conciencia, para después
volverse autoconciencia, devenir razón y, finalmente, ser
9
Reza Negarestani, Intelligence and Spirit (Padstow: Urbamonic/Sequence, 2018), 5. [Traducción propia]
10

Hegel, Filosofía de la historia universal I, 48.

11
Hegel, Filosofía de la historia universal I, 48-49.
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el espíritu que reúne estas figuras conceptualmente bajo el
saber absoluto de sí mismo.12 Dicho de otro modo, la vida
consciente aparecida en la naturaleza adquiere gradualmente una mayor autodeterminación como autoconciencia, razón y espíritu, hasta que este último alcanza objetivamente
su libertad en el Estado.13 En este sentido, Hegel afirma que
la finalidad de la historia humana es la siguiente:
[…] que el espíritu dé de sí una naturaleza, un
mundo, que le sea adecuado, de suerte que el sujeto
encuentre su concepto del espíritu en esa segunda
naturaleza, en esa realidad creada por el concepto
del espíritu y tenga en esa objetividad la conciencia
de su libertad y de su racionalidad subjetivas. Este
es el progreso de la idea en general; y este punto de
vista ha de ser para nosotros lo último en la historia.
El detalle, el hecho mismo de haber sido realizado,
eso es la historia.14

La idea de que la historia ha sido realizada ha llevado
a pensar que ya se terminó. Ese es el caso del filósofo
Alexander Kojève, estudioso de Hegel, para quien el
ascenso de Napoleón es el acontecimiento culminante de
la historia. Si durante la revolución francesa el burgués,
ciudadano y esclavo de sí mismo y del capital, se libera
introduciendo la muerte en su existencia mediante el estado
de excepción conocido como el terror, lo que acontece es
una síntesis final que satisface a la historia humana. Kojève
indica que es “[…] en el Terror donde nace el Estado y
donde esa ‘satisfacción᾽ es alcanzada. Ese Estado es, para
12

Ver Hegel, Fenomenología del espíritu.

13
Ver G. W. F. Hegel, Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio. Para uso de sus clases, trad. Ramón Valls Plana (Madrid: Alianza Editorial,
2005), 431-579.
14
Hegel, Filosofía de la historia universal I, 281-282.
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el autor de la Fenomenología del Espíritu, el Imperio de
Napoleón. Y el propio Napoleón es el hombre íntegramente
‘satisfecho᾽ que en y por su Satisfacción definitiva, acaba el
curso de la evolución histórica de la humanidad”.15 Se trata
del advenimiento del “[…] Estado universal y homogéneo,
realizado por Napoleón y revelado por Hegel. […] Sea
como sea, la Historia ha terminado”.16
Bajo este esquema, el tiempo posterior al final
de la historia, a la formación de este Estado, no es más
que la mundialización de la política y la forma de vida
occidentales, la cual ha sido inseparable de la expansión
global y la intensificación del capitalismo. Siguiendo
esta idea, es factible agregar que después de la historia
no sobrevendría una nueva fase del espíritu, sino, quizá,
la gradual degradación de las sociedades humanas ante la
destrucción de las condiciones materiales que posibilitan
su subsistencia, efectuada por las dinámicas del capital.
Inclusive, en este movimiento, el capital podría acabar
también con las bases materiales que permiten su
reproducción.
A través de una reorganización y de una reformulación
de la filosofía del espíritu de Hegel, el concepto de
inteligencia, desarrollado por Negarestani, rompe con la idea
del final de la historia en virtud de una afirmación contraria,
esto es, la imposibilidad de que la historia concluya. En
principio, la inteligencia se define pragmáticamente, es
decir, se concibe a partir de lo que hace y de lo que puede
hacer. Lo que ella hace es realizado por una socialidad de
agentes (sociality of agents), condicionada materialmente,
que se encuentra formada por el espacio semántico del
15
Alexander Kojève, La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel, trad.
Juan José Sebreli (Buenos Aires: Leviatán, 2012), 223.
16
Alexander Kojève, La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel, 176.
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lenguaje público. Negarestani explica que aquello que la
inteligencia hace es:
[…] estructurar el universo al que pertenece, y la
estructura es el registro mismo de la inteligibilidad
en lo que respecta al mundo y a la inteligencia.
Sólo en virtud de la estructura semántica
multiestratificada del lenguaje, la socialidad se
convierte en un espacio normativo de agentes
racionales reconocibles y cognoscitivos; y las
experiencias y los pensamientos supuestamente
‘privados’ de los agentes participantes sólo se
estructuran como experiencias y pensamientos en la
medida en que están vinculados a este espacio —a
la vez intersubjetivo y objetivo—normativo.
En este […] esbozo el lector puede reconocer
la caracterización que Hegel hace del Geist o
del Espíritu. De hecho, Hegel fue el primero en
describir la comunidad de agentes racionales como
un modelo social de la mente, y en hacerlo en
los términos de su función. La imagen funcional
del Geist es esencialmente una imagen de una
mente necesariamente desprivatizada, predicada
en la socialidad como su condición formal de
posibilidad.17

La inteligencia es el modelo de una mente colectiva
constituida de modo pragmático, semántico y público,
a partir de lo que agentes cognoscitivos realizan desde
el marco de un espacio normativo, el cual posibilita
su racionalidad. De este modo, la inteligencia se toma
a sí misma como objeto en la medida en que es capaz
de organizar el mundo en el que se encuentra. Esta es
17
Negarestani, Intelligence and Spirit, 1. [Traducción propia]
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una mente radicalmente desprivatizada debido a que su
constitución e intelección dependen de normatividades
objetivas e intersubjetivas; y porque su conceptualización
implica el desencantamiento de sí misma. En ella, todo
lo “[…] inefable será teoréticamente desencantado y todo
lo sagrado será prácticamente desantificado”.18 Aquí, el
desencantamiento significa rechazar la idea de que hay
objetos que, de modo a priori, son inmunes o irreductibles
al escrutinio racional, el cual podría incluir la elaboración
de su eventual explicación científica y natural.
La pragmática de la inteligencia está sustentada por
estructuras que son, por un lado, materiales y causales; y,
por otro, lógicas y semánticas. No obstante, Negarestani
concibe estas causas y razones en los términos de funciones
que operan a distintos niveles dentro de una organización
multiestratificada (multilayered).19 En esta perspectiva
funcionalista, pragmática y social de la mente o la
inteligencia, se “[…] especifica qué actividades, con qué
roles, qué organización espacial y temporal, y qué relaciones
de dependencia son requeridas para la realización de una
función”.20 Esto significa pensar la inteligencia como una
organización funcional, jerárquica y con una complejidad
que opera a múltiples niveles, donde las limitaciones
18

Negarestani, Intelligence and Spirit, 51. [Traducción propia]

19
Las causas materiales y las razones, las reglas que condicionan lo que
se dice y se hace, constituyen una distinción irreductible desarrollada en la filosofía de Sellars, la cual es utilizada por Negarestani para articular el concepto
de inteligencia. Esta distinción puede observarse en el lenguaje. Por una parte,
el lenguaje está conformado por objetos lingüísticos naturales, es decir, por las
marcas, los sonidos y los espaciamientos que son propios de las expresiones
lingüísticas; por otra, tales objetos se encuentran delimitados por reglas y principios que conciernen al usuario del lenguaje y su entorno. Ver Wilfrid Sellars,
“Verdad y ‘correspondencia᾽,” en Ciencia, percepción y realidad, trad. Víctor
Sánchez de Zavala (Madrid: Tecnos, 1971), 226.
20
Negarestani, Intelligence and Spirit, 13. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

297

�Del Espíritu a la Inteligencia

materiales, lógicas y semánticas condicionan actividades
cualitativamente distintas que están asociadas a dominios
diversos. Por este motivo, la “[…] descripción funcional de
la mente […] requiere una explicación de la integración de
distintos procesos, actividades y funciones tanto causales
como lógicas”.21
Las acciones de la inteligencia dependen de las
restricciones materiales y racionales que se encuentran
integradas y organizadas en múltiples dominios y niveles:
desde los patrones materiales y neurobiológicos que
posibilitan el lenguaje hasta la organización económica
de las sociedades humanas. Las relaciones e integraciones
pasadas, actuales y posibles entre las causas materiales y las
razones —las reglas o restricciones lógicas y semánticas—
constituyen la historia de la inteligencia: la historia de lo que
la inteligencia ha hecho, hace y puede hacer. Esto implica
que la inteligencia, pensada como un espacio cognitivo
y recognitivo (recognitive-cognitive space), como una
dimensión social y estructural, es capaz de expandirse y de
formar inteligibilidades teóricas, prácticas y axiológicas.22
Las inteligibilidades son las estructuras normativas a través
de las cuales la inteligencia conoce, actúa, asigna valores y
elabora los principios que rigen su actividad.
El carácter histórico de la inteligencia se define
principalmente por su capacidad para suspender lo dado
y por la incompletud de su propia historia. La potencia
negativa de la inteligencia, que puede efectuarse de modo
teórico y práctico, impide que su historia concluya en un
21

Negarestani, Intelligence and Spirit, 14. [Traducción propia]

22
Ver Engineering the World, Crafting the Mind. A conversation with Reza
Negarestani. Interview by Fabio Gironi. Nero Editions. Fecha de acceso: 15-032023. https://www.neroeditions.com/docs/reza-negarestani-engineering-theworld-crafting-the-mind/
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

estado de cosas concreto. Mientras que la negación es una
operación inherente al auto-movimiento del espíritu en
la filosofía de Hegel, la negatividad de la inteligencia se
manifiesta en su capacidad para suspender (suspend) una
realidad dada. Para Negarestani, la suspensión de lo dado
es concomitante a la Aufhebung de Hegel, la cual posee un
aspecto que es tanto temporal como espacial: “[…] lo que
parece ser inmediato, en principio, queda fuera de acción
o pospuesto (el aspecto temporal) sólo para preservar la
diferencia entre lo inmediato y su mediación en un nivel
elevado (el aspecto espacial), como en la suspensión del ser
y la nada en el ser determinado más estable”.23
De modo que la suspensión de lo dado, basada en
la Aufhebung hegeliana, se refiere a la capacidad de la
inteligencia para cancelar un contenido particular, retener la
diferencia entre su actualidad o inmediatez y lo que puede
ser, en favor de una eventual transformación. Los ejemplos
de la suspensión de realidades dadas corresponden a la
condición humana y al capitalismo.24 Las determinaciones
como especie y las condiciones de experiencia actuales de
lo humano pueden cancelarse, en el pensamiento y en la
práctica, en grados diversos, en un movimiento que puede
apuntar hacia su superación.25 Esto significa que el auto23

Negarestani, Intelligence and Spirit, 7. [Traducción propia]

24

Ver Negarestani, Intelligence and Spirit, 8.

25
Un proyecto que apunta hacia la suspensión de las determinaciones
actuales de la especie humana, elaborado en el marco de la inteligibilidad teórica, puede encontrarse en lo que el filósofo Ray Brassier, interlocutor de Negarestani, denomina como prometeísmo: la negación de que existe un límite
predeterminado para la transformación del mundo y de nosotros mismos. Este
prometeísmo se opone a hacer de la finitud humana actual una estructura ontológica inamovible. Brassier ilustra este problema mediante una reinterpretación
de la historia del Golem: “Al crearme, dice el Golem a su creador, has introducido un desorden radical en la creación. Al fabricar lo que solamente puede ser
dado, es decir, la vida, has perturbado la distribución de las esencias. Ahora hay
dos seres vivos —uno hecho por el hombre, uno dado por Dios— cuya esencia
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

movimiento histórico de la inteligencia puede modificar
su forma presente y dada. Por su parte, el capitalismo es
aquí pensado pragmáticamente, a saber, como un modo de
producción específico, en el cual la totalidad actual de las
relaciones y las prácticas sociales se encuentra subsumida y
asimilada por la acumulación del valor basada en el tiempo
de trabajo.26 La filosofía de la inteligencia se opone, por
principio, a considerar que esta totalidad actual y dada de las
relaciones y las prácticas sociales sea la conclusión histórica
de un proceso que se ha completado y que ha llegado a su
fin. La capacidad de la inteligencia para suspender lo dado
hace del capitalismo actualmente globalizado una falsa
totalidad en la que no se determina, de modo necesario, el
curso de lo que es ni de lo que puede ser, menos aún la
terminación de la historia humana.27
es indiscernible. El Golem insta a su creador a destruirlo con el fin de restaurar
el equilibrio hecho por el hombre y lo dado por Dios. […] Así, aunque hayamos
adquirido el poder de crear vida, no deberíamos crearla. La perspectiva de crear
vida sintética compromete el principio metafísico de la identidad de los indiscernibles precisamente en la medida en que la diferencia entre lo viviente y lo
no-viviente es considerada como esencial en el sentido más radical […]. Esto es
lo inquietante acerca del prometeísmo: la manufactura de vida, de otro tipo de
diferencia, podría significar la generación de una regla para lo sin-regla. […] El
prometeísmo es el intento de participar en la creación del mundo sin necesidad
de consultar un plan divino”. Ray Brassier, “El prometeísmo y sus críticos,” en
Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el poscapitalismo, comp.
Armen Avanessian y trad. Mauro Reis (Buenos Aires: Caja Negra, 2017), 217218.
26
Ver Karl Marx, El capital. Crítica de la economía política. Libro primero.
El proceso de producción de capital, vols. I, II y III, trad. Pedro Scaron (Ciudad
de México: Siglo XXI Editores, 2008-2009).
27
Un ejemplo de la suspensión de la dominación capitalista actual, formulada en el ámbito de la inteligibilidad teórica, se ubica en el programa de
transición hacia una sociedad poscapitalista propuesto por Nick Srnicek y Alex
Williams. Este programa consiste en utilizar e intensificar la desindustrialización contemporánea de las sociedades para dar lugar a los siguientes fines: que
las máquinas reemplacen, aún más, el trabajo humano; que se reduzca considerablemente la semana laboral; que se implemente un ingreso básico universal;
y que se desarticule la ética neoliberal del trabajo, en la que se asume que el
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

La suspensión de la condición humana y del
capitalismo que se efectúa, al menos, en el espacio de la
inteligibilidad teórica, es suficiente para indicar que la
historia de la inteligencia no se circunscribe a una actualidad
determinada ni a una localización espaciotemporal
específica. Por esta razón, la historia de la inteligencia
no puede completarse o acabarse en una realidad dada,
menos aún si su historia se identifica con el tiempo mismo.
La incompletud de la historia consiste en que cualquier
totalidad de estados de cosas actuales no puede concebirse
como un proceso terminado, puesto que la constitución
misma de la inteligencia es irreductible a la forma en la que
se manifiesta en el presente; su realidad no se agota en lo
dado. Dentro del movimiento de la inteligencia,
[…] cualquier estado totalizado de realización se
considera una aparición histórica con respecto a la
realidad de la historia como totalización incompleta
y en curso. […] Lo que el Geist o la inteligencia
será nunca es su presente o lo que ha sido, donde
‘nunca’ implica la eliminación de la relación uno-auno entre la secuencia de transformación del Geist.
La conciencia histórica, o la conciencia de este
hecho —lo que significa identificar las apariciones
de la historia y negarlas determinadamente—, es el
derecho a existir de los seres humanos depende del esfuerzo y del sufrimiento
que están dispuestos a intercambiar por un salario. Al margen de las dificultades
que pueda presentar este programa, como la posibilidad de su aplicación en los
territorios de Latinoamérica y África, es preciso señalar que su teorización se
basa en condiciones materiales actuales y en investigaciones empíricas mundiales, lo cual lo aleja significativamente de la utopía. Y si se parte del escepticismo respecto a su ejecución, este programa puede interpretarse en un sentido
maquiaveliano, esto es, que en esta propuesta se define lo que la organización
del trabajo y de los medios de producción pudo haber sido, como alternativa al
capitalismo, para favorecer efectivamente la preservación y las capacidades de
las sociedades. Ver Nick Srnicek y Alex Williams, Inventar el futuro. Poscapitalismo y mundo sin trabajo, trad. Adriana Santoveña (Barcelona: Malpaso, 2016).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

núcleo de la autoconciencia como el movimiento
real de emancipación.28

La capacidad de la inteligencia para intervenir,
suspender y transformar su forma actual, a través de la
reorganización de las causas y razones que la constituyen
y restringen, implica que puede modificar sus condiciones
de existencia, atendiendo a las limitaciones materiales
y cognitivas diversas que se le presentan. La historia de
la inteligencia, entendida como un proceso incapaz de
completarse en una totalidad concreta, no apunta hacia un
futuro antihumano o poshumano, sino a una redefinición
pragmática de lo humano. Negarestani expresa que los
humanos son “[…] elementos funcionales de la mente. Y
por humano nos referimos a un yo racional, una inteligencia
aperceptiva y discursiva o una criatura sapiente”.29 La
sapiencia de los seres cognitivos no es entendida aquí como
una característica esencial y exclusiva de la condición
humana actual, que la colocaría por encima del resto de
la realidad, sino que es un diagrama funcional o una
descripción mínima de las capacidades que son necesarias
para pensar y actuar. La sapiencia hace de lo humano
[…] un conjunto de características y habilidades
contingentes. La sapiencia no es un ser; ella es
una forma o Idea, en sentido hegeliano, necesaria
y positivamente constreñida. Necesaria porque,
sin esta forma, el reconocimiento del mundo y, por
extensión, de los seres sensibles o, en términos más
generales, de la dimensión de la inteligibilidad,
es imposible. Y positivamente constreñida en la
medida en que su realización se basa en condiciones

28

Negarestani, Intelligence and Spirit, 74-75. [Traducción propia]

29
Negarestani, Intelligence and Spirit, 56-57. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

necesarias o restricciones habilitadoras que son
tanto causales como lógicas.30

Desde una apropiación de la crítica del mito de lo dado
de Sellars, con la cual se pretende acabar con la confusión
entre pensar y sentir, Negarestani expresa que la conciencia
sapiente no es una conciencia sintiente. Oponerse al mito
de lo dado significa eliminar la idea de que una supuesta
estructura categorial del mundo se manifiesta a la mente, del
mismo modo que un sello se imprime sobre cera derretida.31
En su versión epistémica, el mito de lo dado consiste en la
afirmación de que hay hechos que pueden conocerse, de
manera no inferencial, puesto que pueden sentirse. Tal tesis
es insostenible porque si los hechos pudieran conocerse
debido a que pueden sentirse, implicaría que se encuentran
estructurados proposicionalmente, lo cual indicaría que la
sensación refleja una realidad estructurada también de modo
lingüístico. Contrariamente al ámbito de lo sensible, la forma
proposicional, estructura del conocimiento, pertenece al
orden de lo inteligible. Entonces, el conocimiento perceptual
y no inferencial no corresponde a una experiencia inmediata
del mundo, sino a una percepción mediada por un marco
conceptual de objetos que pueden observarse públicamente
en tiempos y espacios determinados.32
En este sentido, lo humano ya no es una realidad
esencial e inalterable ligada a una experiencia inefable e
intransferible del mundo soportada por la irreductibilidad
30

Negarestani, Intelligence and Spirit, 57. [Traducción propia]

31
Ver Wilfrid Sellars, “Foundations for a Metaphysics of Pure Process.”
The Monist 64, no. 1 (enero 1981): 12.
32
Ver Ray Brassier, “Nominalism, Naturalism, and Materialism. Sellar’s
Critical Ontology.” en Contemporary Philosophical Naturalism and Its Implications, ed. Bana Bashour y Hans D. Muller (Nueva York: Routledge, 2014), 103105.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

de la sensación, sino que corresponde a un criterio formal:
el conjunto de capacidades requeridas para pensar y actuar.
Tal criterio remite asimismo a las condiciones necesarias
para que exista una mente: la síntesis de la aprehensión en
la intuición, la síntesis de la reproducción en la imaginación
y la síntesis de re-cognición en el concepto, que Negarestani
toma, reformulándolas, de la filosofía trascendental de
Immanuel Kant.33 A su vez, la conciencia sapiente es capaz
de suspender la supuesta superioridad biológica de los seres
humanos, ya que
[…] disuelve y asimila la configuración manifiesta
de la especie humana […] dentro de las nuevas
unidades de una mente impersonal. Al formatear
la conciencia sensible con funciones lógicoconceptuales, la conciencia sapiente debilita la
función rectora de su sustrato material —ya sea
biológico o social. Libera progresivamente sus
condiciones de realización de su constitución
natural. Al sintetizar un marco en el cual es posible
ser, a la vez, responsable de pensar algo (un juicio)
y de hacer algo (una acción), aumenta sus libertades
cognitivas, teóricas y prácticas.34

Así, la conciencia sapiente se trata a sí misma como un
artefacto que posee un concepto de sí mismo, el cual es capaz
de romper con el significado que se le asigne como dado en un
momento específico. Las intervenciones que la inteligencia
puede efectuar sobre sí misma hacen de su historia un
proceso de artificialización (artificialization). En la filosofía
de la inteligencia, “[…] la conciencia sapiente es un proyecto
cognitivo y práctico a través del cual la realización de lo
humano está rigurosamente sujeta a cambios en el contenido
33

Ver Negarestani, Intelligence and Spirit, 159-163.

34
Negarestani, Intelligence and Spirit, 58. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

del concepto de lo humano”.35 Tales cambios en el contenido
de lo humano dependerán de las organizaciones posibles
entre las causas materiales y las razones que constituyen la
inteligencia. Estas organizaciones no excluyen, desde luego,
que los sustratos materiales actuales de lo humano puedan
sustituirse por otros, a partir de su ajuste a las restricciones
físicas y a los fines racionales que la mente disponga.
Reducido a sus condiciones mínimas, lo humano
también se refiere a la correlación entre razón y materia
que se realiza e interactúa mediante funciones en una
compleja organización histórica y multiestratificada. Y si
la formación de lo humano depende de las habilidades de
la sapiencia, que remiten a la elaboración de inferencias
y verdades mediante dar y pedir razones, la razón, por
su parte, “[…] es un juego únicamente en el sentido de
implicar prácticas reglamentadas y tolerantes al error en las
que ‘tomar-por-verdadero᾽ a través del pensamiento […] y
‘hacer-verdadero᾽ a través del acto […] son constantemente
contrastadas, evaluadas y calibradas”.36 Las prácticas
regladas de la racionalidad y las causas materiales son
los componentes básicos de la inteligencia, los cuales le
permiten tomar conciencia de sí misma y darse cuenta de
que puede suspender, por lo menos teóricamente, su propia
actualidad. Este saber sobre sí misma la conduce hacia el
reconocimiento de que su historia no puede completarse
en ningún presente en particular, y si se está de acuerdo
con Negarestani, ni siquiera en el de su propia extinción.
Por consiguiente, es preciso preguntar por el concepto de
tiempo que posibilita el carácter histórico de la inteligencia,
su negatividad y la imposibilidad de su conclusión.
35

Negarestani, Intelligence and Spirit, 58. [Traducción propia]

36
Reza Negarestani, “La labor de lo inhumano,” en Aceleracionismo, 227228.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

La suspensión del flujo y lo atemporal
El problema de la temporalidad de la inteligencia se sintetiza, en el presente texto, del siguiente modo: la capacidad
de la inteligencia para suspender su experiencia presente
y dada del tiempo, deriva en la intelección de un tiempo
absoluto con el que ella se identifica. La potencia negativa de la inteligencia no sólo implica que puede cancelar,
desde la inteligibilidad teórica con vistas a la práctica, la
condición humana actual y el capitalismo, sino que también
puede hacerlo con la idea un tiempo que aparece a la experiencia humana como como un flujo donde el futuro “[…]
retrocede hacia el pasado y nos experimentamos a nosotros
mismos moviéndonos del pasado hacia el futuro”.37 En la
filosofía de la inteligencia, la suspensión del tiempo, entendido como series de acontecimientos sucesivos y cambiantes, tiene como finalidad el incremento de las habilidades teoréticas y prácticas de la mente que, en su función de
agente, evita fundar el campo de su experiencia posible en
una estructura temporal específica, que en este caso es la de
un flujo de sucesos que se siguen unos a otros.
Para negar teoréticamente la experiencia del flujo
temporal, Negarestani reconstruye uno de los argumentos
sobre la irrealidad del tiempo elaborados por John McTaggart.38
Este último es un filósofo inglés que, influenciado en gran
medida por el pensamiento de Hegel, señala que no es posible
sostener que el cambio, y por tanto el tiempo, opera mediante
la sucesión de acontecimientos presentes, pasados y futuros
debido a que estas determinaciones se excluyen entre sí. La
razón es que cada acontecimiento terminaría, en su transcurso
sucesivo, perteneciendo a cada una de estas determinaciones,
37

Negarestani, Intelligence and Spirit, 202. [Traducción propia]

38
Ver John McTaggart, The Nature of Existence, vol. II (Cambridge: Cambridge at the University Press, 1927), 9-31.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

lo cual no es posible porque se anulan mutuamente. Y si la
esencia del tiempo es el cambio, como cree McTaggart,
de este problema resulta que la experiencia del cambio y
de la sucesión temporal es insostenible racionalmente. El
tiempo no sería lo que experimentamos que es. Por su parte,
Negarestani reformula el argumento de McTaggart, que trata
sobre si la realidad posee las características que aparecen
a la experiencia, de dos formas: una es modesta; la otra,
siniestra a causa de sus implicaciones. La versión modesta
del argumento sobre la irrealidad del tiempo consiste en que
no podemos
[…] extraer conclusiones sobre la realidad
objetiva del tiempo […], su dirección, su flujo
y su estructura temporal, ni de hecho afirmar la
existencia de tales propiedades objetivas, sobre
la base de la estructura y las características de la
temporalidad experimentada. El puente entre los
relatos fenomenológico, psicológico o subjetivo y
objetivo del tiempo no está ya hecho, por la razón de
que ambos son inconmensurablemente distintos.39

Este argumento apunta hacia que no existe, como algo
dado de antemano, un isomorfismo entre la temporalidad
experimentada y la realidad objetiva del tiempo; no puede
inferirse una conceptualización objetiva del tiempo desde
el carácter dinámico de la temporalidad que aparece en la
experiencia o en las condiciones de la observación. En la
versión siniestra de este argumento, las consecuencias de
la ausencia de reciprocidad entre el tiempo experimentado
y su realidad objetiva no sólo suspenden teoréticamente la
temporalidad subjetiva que se manifiesta como dada, donde
figuran el cambio y la sucesión, sino que también alcanzan
a la comprensión científica del tiempo:
39
Negarestani, Intelligence and Spirit, 204-205. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

La implicación siniestra es que si las imágenes del
flujo direccional del tiempo están negativamente
sesgadas por la estructura de la temporalidad
experimentada y las características locales de
la perspectiva/observador subjetiva, y si las
nociones clásicas de causalidad, estado del sistema
y condiciones antecedentes están envueltas
en imágenes del flujo direccional del tiempo,
entonces esas partes de las ciencias físicas y de la
complejidad que han incorporado estos conceptos
como sus elementos explicativos y descriptivos
fundamentales también están sesgadas y propensas
a una revisión significativa, si no al abandono.40

Tal es el alcance de la suspensión teorética del
tiempo entendido como un flujo, el cual se experimenta
subjetivamente y aparece también como una presuposición
del saber científico. Cuestionar el supuesto del cambio y
de la sucesión del tiempo, con el fin de emancipar a la
inteligencia de su pertenencia necesaria a una estructura
temporal en particular —como el devenir—, desemboca
en la conceptualización de un tiempo absoluto y sin forma.
Si el pensamiento es capaz de dinamitar la pertenencia
necesaria de la inteligencia a determinada forma temporal,
es posible emplazarse en una perspectiva absoluta del
tiempo que no se encuentra restringida por un isomorfismo
subjetivo ni por una flecha causal de acontecimientos
cuya fuente sea un observador que experimenta el
cambio. Se trata del concepto de tiempo que estructura
el carácter histórico de la inteligencia, su capacidad para
suspender lo dado y su incompletud, el cual corresponde a
lo que Negarestani denomina como la vista desde ningún
momento (the view from nowhen). En continuidad con la
filosofía de Hegel, la vista desde ningún momento es la
40
Negarestani, Intelligence and Spirit, 206. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

unificación del tiempo con lo eterno, como la identidad
entre el sujeto y el objeto, entre lo finito y lo infinito, es
decir, como lo absoluto:
Esta concepción es la esencia misma de la razón
como aquella que es capaz de suspender la finitud y
así evitar las contradicciones estáticas en favor de
las dinámicas que son intrínsecas a la aprehensión
de lo infinito. Mientras que el entendimiento está
atado a las formas de la finitud (causa y efecto,
sucesión, etc.), la razón suspende la finitud para
llegar al conocimiento de la Idea Absoluta. Esta
suspensión no es otra cosa que la adopción de un
punto de vista decididamente atemporal. Por lo
tanto, podemos concluir que sólo un pensamiento
atemporal de este tipo puede llegar a la verdad de la
inteligencia geistig, ya que, al adoptar un punto de
vista decididamente atemporal, la razón renuncia
al poder del tiempo sobre su Idea. La verdad de lo
que es la mente no puede fundarse en el tiempo,
puesto que es la verdad misma del tiempo como
tal. La mente no está en el tiempo, ella misma es
el tiempo.
[…] Sería un error considerar la historia del Geist
como una secuencia de autoconcepciones y autotransformaciones que ocurren en el tiempo. Es la
historia como tiempo, pero no la historia como
desarrollo temporal. […] La historia como la autoactualización del Concepto es el propio tiempo de
la Idea — un tiempo que no se opone a otro tiempo,
ni es una abstracción del tiempo, ni un tiempo fuera
del tiempo, sino que es lo eterno o el tiempo como
tal.41

41
Reza Negarestani, Intelligence and Spirit, 236-237. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
309
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

Situarse en un punto de vista atemporal significa
conceptualizar la realidad de un tiempo absoluto que
constituye perspectivas temporales locales, pero que,
a su vez, no puede reducirse a éstas. Quien realiza este
desafío cognitivo es la inteligencia, como la identidad
entre la inteligibilidad y lo inteligible, de ahí que la mente
y el tiempo se identifiquen. Por consiguiente, nuestra
actualidad temporal, el presente, es aquí concebida
como la autoexpresión local de una realidad absoluta y
atemporal. Lo atemporal no significa que el pensamiento
o la inteligencia no vayan a extinguirse en algún momento,
sino que es la perspectiva, la posición o el punto de vista
que adopta la racionalidad cuando, cognitivamente,
niega su finitud, suspende lo dado y concibe el tiempo
sin ceñirse a alguna de sus formas manifiestas. Desde la
filosofía de Hegel, Negarestani explica esta comprensión
del tiempo cuando escribe: “Al adoptar la vista desde
ningún momento —una vista que explica cualquier modo
de temporalidad experimentada sin estar circunscrito a sus
particularidades—, nos embarcamos en una tarea necesaria
que es requerida para la realización de lo que Hegel llama
Espíritu Absoluto: pasar de la conciencia particular y
contingente a la genuina autoconciencia”.42
La vista desde ningún momento, que se refiere a la
pura falta de forma del tiempo (the pure formlessness of
time), se encuentra unificada con la vista desde ninguna
parte (the view from nowhere), que corresponde a la
impersonalidad de la razón: el espacio normativo en el que
se determinan los discursos y las prácticas según reglas
y fines. En la filosofía de la inteligencia, este espacio es
identificado con el concepto que el espíritu alcanza cuando
se conoce plenamente a sí mismo, el cual remite a que el
42
Negarestani, Intelligence and Spirit, 246. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

310

�Del Espíritu a la Inteligencia

vínculo entre pensamiento y ser es atemporal, pero cuyas
determinaciones se constituyen de modo histórico.43 Por eso,
la historia se presenta como […] un proceso de totalización
en curso bajo la égida del Concepto; y la forma del Concepto
(no su contenido) es atemporal, si no intemporal.44 A través
de esta concepción del tiempo y de la historia se examina,
para finalizar este artículo, el problema de la extinción de
la inteligencia: una cuestión que se elucida a partir de la
perspectiva atemporal que adopta la mente una vez que ha
sido capaz de suspender la finitud y lo dado, para unificar
la razón y el tiempo.
Conclusión. La extinción de la inteligencia
El proceso de desencantamiento de la naturaleza y la mente,
efectuado por la racionalidad filosófica y científica, no es
considerado aquí como un motivo para cultivar la nostalgia
por un mundo en el que los dioses se han ido, sino como
una ganancia cognitiva, aunque, en primera instancia,
determinados conocimientos puedan afectar la autoestima
de la humanidad actual. Entre tales descubrimientos se
43
Para Hegel, si bien el espíritu se desenvuelve temporal e históricamente
antes de saber lo que él mismo es, la consecución de su propio concepto marca
su salida del tiempo mediante la transmutación de su sustancia en sujeto. En
este sentido, “[…] el espíritu aparece necesariamente en el tiempo […] hasta
tanto no aprehenda su concepto puro [hasta tanto no se haga con su puro concepto], es decir, hasta que no extinga y anule el tiempo. […] El espíritu es en sí
el movimiento en que el conocimiento consiste, el espíritu es la transformación
de aquel en-sí en para-sí, […] la metamorfosis del objeto de la conciencia en
objeto de la autoconciencia, en un objeto, por tanto, suprimido y superado, o
en concepto”. Hegel, Fenomenología del espíritu, 904-905. Aquí, el tiempo es el
espíritu que se ha considerado a sí mismo, pero sólo en su forma dada, intuida y
aún no entendida. Cuando obtiene el concepto de sí mismo, el espíritu suspende
la mera intuición que tiene de sí como dado, es decir, acaba con su temporalidad. Por esta razón, la forma del concepto del espíritu, comprendida como la
relación entre pensamiento y ser, puede concebirse como atemporal.
44
Negarestani, Intelligence and Spirit, 246. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

311

�Del Espíritu a la Inteligencia

encuentra, ciertamente, nuestro lugar en el tiempo. En este
sentido, Negarestani expresa que la “[…] transición a un
estado en el que uno ya no tiene miedo de estar perdido
en el tiempo, habiendo llegado a la comprensión de que el
tiempo no se acomoda a nadie, debería celebrarse como el
signo de madurez intelectual, en vez de deplorarse como
una manifestación de la impotencia del sujeto”.45 El saber
que el tiempo no se acomoda a nadie se obtiene de cara al
conocimiento de la propia extinción. El fin de la vida en la
tierra46 y la explosión del sol47 son acontecimientos que han
sido problematizados filosóficamente, en el orden dado,
por Friedrich Nietzsche y Jean-François Lyotard. Y, sobre
esta vía, Brassier ha radicalizado tales planteamientos al
hacer de la futura desintegración de la materia48 —frente
a la que el pensamiento se vuelve un objeto contingente y
condicionado por la aniquilación física, mientras que la vida
pierde todo sustrato que le permite existir y replicarse— un
límite trascendental que obliga a redefinir la función de la
filosofía como el órganon de la extinción:
Así pues, no se trata tanto de que la extinción ponga
punto final a la correlación [entre sujeto y objeto;
entre pensamiento y ser] en el futuro como que de
forma retroactiva ya le haya puesto punto final. La
45

Negarestani, Intelligence and Spirit, 243-244. [Traducción propia]

46
Ver Friedrich Nietzsche y Hans Vaihinger, Sobre verdad y mentira en
sentido extramoral. La voluntad de ilusión en Nietzsche, trad. Luis ML. Valdés y
Teresa Orduña (Madrid: Trotta, 1996), 17-18.
47
Ver Jean-François Lyotard, “Si se puede pensar sin cuerpo,” en Lo inhumano. Charlas sobre el tiempo, trad. Horacio Pons (Buenos Aires: Manantial,
1998), 17-32.
48
Ver Ray Brassier, Nihil desencadenado. Ilustración y extinción, trad. Borja García Bercero (Segovia: Materia Oscura, 2017), 418; Lawrence M. Krauss y
Glenn D. Starkman, “Life, the Universe and Nothing: Life and Death in an Ever-spanding Universe,” The Astrophysical Journal 531, no. 1 (marzo 2000): 2230.
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extinción atrapa al presente de la correlación entre
la doble pinza de un futuro que siempre ha sido
ya y un pasado que está perpetuamente por ser.
En consecuencia, no puede haber un “después” de
la extinción, pues ésta ya corroe la eficacia de la
proyección a través de la cual la síntesis correlacional
asimilaría su realidad a la de un fenómeno
dependiente de las condiciones de manifestación. La
extinción tiene eficacia trascendental precisamente
en la medida en que señala una aniquilación que
no es ni una posibilidad hacia la que la existencia
real pueda orientarse ni un datum dado a partir
del cual pueda ponerse en marcha la existencia
futura. Lo que hace es deshabilitar retroactivamente
la proyección, de la misma manera que abole
preventivamente la retención. A este respecto,
la extinción se desenvuelve en una “posteridad
anterior” que usurpa la “anterioridad futura” de la
existencia humana.49

Entonces, la extinción se vuelve trascendental porque
es una realidad que circunda, anulándolas, las distinciones
entre mente y mundo, entre origen y final, donde ya no
existe el pensamiento para saber qué era la muerte. Así
también, ella elimina el significado, el propósito y la
correlación entre la inteligibilidad y lo inteligible, por lo
cual “[…] el sujeto de la filosofía debe asimismo reconocer
que se encuentra ya muerto […]”.50 Del mismo modo, la
aniquilación física acaba con el campo de lo posible hacia el
cual los componentes básicos de la inteligencia, las causas
materiales y las razones, podrían proyectarse y organizarse.
Apropiándose de este problema, Negarestani reconoce
que, en efecto, la condición de posibilidad retroactiva
de la inteligencia es precisamente su propia muerte. Por
49

Brassier, Nihil desencadenado, 422.

50
Brassier, Nihil desencadenado, 436.
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eso escribe: “La razón nos ha enseñado que la muerte es
inevitable […]. Para la inteligencia, la muerte no es más un
impedimento existencial, sino una habilitación práctica y
cognitiva”.51
De manera que la extinción es entendida como una
condición de existencia para la mente debido a que, a
pesar de que no es actual ni está dada, el saber sobre su
inevitabilidad hace que, desde la inteligibilidad teórica,
se le considere como un futuro ya consumado que da
lugar a su pasado, el cual habitamos. Este saber filosófico
y científico en torno a la aniquilación de la inteligencia
proviene de la capacidad del pensamiento para colocarse
en una perspectiva atemporal, la vista desde ningún
momento, donde la mente no se circunscribe a su presente
ni a otro momento en particular de su existencia. Y desde
la impersonalidad de la razón, la vista desde ninguna parte,
se constituye, normativamente, el espacio de inteligibilidad
mediante el cual la extinción es conocida. La potencia de
la inteligencia para suspender la finitud y situarse en la
atemporalidad, por medio de la razón, la mantiene
[…] ajena al orden de la vida y la muerte. […]
Habiéndose adaptado a la realidad del tiempo, la
inteligencia contempla que su historia no es más
que la exploración del vacío del tiempo, del cual
ella misma es una encarnación. […] La cesación
en el tiempo ya no importa, porque la inteligencia
piensa como tiempo, como un orden más allá de la
vida y de la muerte, más allá del orden temporal
de las cosas. […] Donde la muerte termina con el
comienzo del pensamiento, los poderes de la razón
impersonal comienzan con los fines atemporales
del pensamiento. […] Un nihilismo que usa la
51
Negarestani, Intelligence and Spirit, 507. [Traducción propia]
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inevitabilidad de la muerte para extraer conclusiones
sobre la futilidad de los fines de la razón y del
pensamiento se convierte en otra variante del mito
de lo dado que confunde la vida con el pensamiento,
las causas con las razones.52

Para concluir, es preciso destacar que hay tres cuestiones
que confluyen en el saber sobre la extinción, la cual es entendida como una condición habilitadora y retroactiva de la
inteligencia. La primera es que la mente, al negar la finitud
y colocarse en la perspectiva atemporal, se integra, de una
manera cognitiva, a la unidad entre razón y tiempo, esto es,
se identifica tanto con la impersonalidad racional como con
la temporalidad absoluta. La segunda concierne a que, en
esta filosofía de la inteligencia, se mantiene la irreductibilidad del marco normativo de las razones frente a los intentos
de su naturalización, como ha sostenido Sellars. 53 Esto a
pesar de que las razones se modifican históricamente y su
surgimiento se deriva y depende de los patrones físicos en
los que se encuentran instaladas. Y aquí aparece la tercera
cuestión: que los fines que la racionalidad puede establecer
para el pensamiento y la acción son disociables de las causas materiales y los mecanismos de la naturaleza y la vida,
los cuales no poseen un objetivo último ni ningún propósito
significativo.54 Las razones no se encuentran dadas en la
vida, por lo que el pensamiento es irreductible a esta. Así,
desde una posición atemporal, la inteligencia es capaz de
52

Negarestani, Intelligence and Spirit, 494-495. [Traducción propia]

53
Las razones son irreductibles a los fenómenos naturales porque se refieren al marco conceptual que proporciona los principios y las normas que
posibilitan la existencia de la racionalidad, desde la cual justamente se elabora
el conocimiento científico de la naturaleza. Ver Wilfrid Sellars, “La filosofía y la
imagen científica del hombre,” en Ciencia, percepción y realidad, 48-49.
54
Ver David Benatar, El dilema humano. Una guía sin adornos sobre las
grandes interrogantes de la vida, trad. María Hernández (Madrid: Alianza Editorial, 2022), 57-59.
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postular fines que no coinciden con sus determinaciones actuales —materiales, biológicas o sociales—, puede conocer
la inexorabilidad de su propia muerte, del mismo modo que
le es posible saber que su surgimiento y desaparición han
ocurrido en el vacío del tiempo.
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�Sócrates en el aula. La enseñanza de la
filosofía como diálogo y crítica
Socrates in the classroom. The teaching of
philosophy as dialogue and critique
Socrate dans la salle de classe. L’enseignement
de la philosophie comme dialogue et critique
Juan José Abud Jaso1

Resumen
La tesis de este ensayo puede enunciarse de una manera simple
y clara: la naturaleza de la enseñanza de la filosofía es el
diálogo y su función es la crítica. Esta manera de enseñar ha
estado vigente desde que Sócrates la inaugurara. En lo que sigue
voy a fundamentar esta tesis. Se trata, en efecto, de ser fieles
a la pedagogía socrática que es una enseñanza de escucha y
transformación.
La enseñanza de la filosofía asume un peculiar lugar respecto
al discurso y sus interlocutores que se define por la ignorancia
consciente y deliberada que tradicionalmente se le ha denominado
docta. Esto implica que él filósofo o la filósofa, en el momento
de transmisión de su disciplina, toma una distancia crítica frente
1
Universidad Nacional Autónoma de México, Cd. de México.
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a su tradición al mismo tiempo que busca despertar la reflexión
en el alumno o alumna. Más que saberes que memorizar, el
profesor o profesora de filosofía buscan transmitir una manera de
relacionarse con el saber que es una pasión, una philía. Enseñar
filosofía es lograr que los alumnos se afilien a ella. La enseñanza
de la filosofía es despertar el amor a la filosofía, para hacerle
honor a la famosa etimología de la palabra. Por esto, enseñar
filosofía no tiene que ver con la trasmisión de saberes o técnicas,
sino de un colocarse de otra manera frente al saber: en posición
crítica, sin dar nada por sabido.

Palabras clave
Filosofía, enseñanza, Sócrates, Freire, diálogo, crítica

Abstract
The thesis of this essay can be stated in a simple and clear
way: the nature of the teaching of philosophy is dialogue, and
its function is criticism. This way of teaching has been in force
since Socrates inaugurated it. In what follows, I will base this
thesis. It is, in effect, about being faithful to Socratic pedagogy,
which is a teaching of listening and transformation.
The teaching of philosophy assumes a peculiar place with
respect to discourse and its interlocutors, which is defined by the
conscious and deliberate ignorance, traditionally referred to as
“learned.” This implies that the philosopher, in the transmission
of their discipline, maintains a critical distance from their
tradition while also attempting to stimulate reflection in the
student. Rather than simply imparting knowledge as something
to be memorized, the philosophy teacher seeks to convey a way
of engaging with knowledge that is driven by passion and philia.
Teaching philosophy is about encouraging students to connect
with it, to affiliate with it. The teaching of philosophy aims to
awaken the love of philosophy, and thus, honor the famous
etymology of the word. For this reason, teaching philosophy
has nothing to do with the mere transmission of knowledge or
techniques, but rather a different stance towards knowledge: a
critical position that does not take anything for granted.
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�Sócrates en el Aula

Keywords
Philosophy, Teaching, Sócrates, Freire, Dialogue, Criticism.

Résumé
La thèse de cet essai peut être énoncée d’une manière simple
et claire : la nature de l’enseignement de la philosophie est le
dialogue, et sa fonction est la critique. Cette façon d’enseigner
a été en vigueur depuis que Socrate l’a inaugurée. Je vais par
la suite justifier cette thèse. Il s’agit, en effet, d’être fidèles à la
pédagogie socratique qui est un enseignement d’écoute et de
transformation.
L’enseignement de la philosophie occupe une place particulière
par rapport au discours et à ses interlocuteurs qui se définit par
l’ignorance consciente et délibérée qui traditionnellement a été
qualifiée de docte. Cela implique que le ou la philosophe, au
moment de la transmission de sa discipline, prend une distance
critique par rapport à sa tradition tout en cherchant à éveiller
la réflexion chez l’élève. Plus que des savoirs à mémoriser, le
professeur ou la professeure de philosophie cherche à transmettre
un rapport au savoir qui est une passion, une philia. Enseigner la
philosophie c’est amener les élèves à s’y affilier. L’enseignement
de la philosophie consiste à éveiller l’amour pour la philosophie,
pour honorer la célèbre étymologie du mot. Pour cette raison
enseigner la philosophie n’a rien à voir avec la transmission de
savoirs ou de techniques, mais de se placer d’une autre manière
face au savoir : en position critique, sans rien tenir pour acquis.

Mots-clés
philosophie, enseignement, Socrate, Freire, dialogue, critique.

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Introducción
La tesis de este ensayo puede enunciarse de una manera
simple y clara: la naturaleza de la enseñanza de la filosofía
es el diálogo y su función es la crítica. Esta manera de
enseñar ha estado vigente desde que Sócrates la inaugurara.
En lo que sigue voy a fundamentar esta tesis. Se trata, en
efecto, de ser fieles a la pedagogía socrática que es una
enseñanza de escucha y transformación.
Este modo de enseñar y de problematizar se actualiza
en Latinoamérica en la figura de Paulo Freire para quien la
pedagogía, la conducción del educando, es, señaladamente,
dialógica y transformadora. Dice Freire: “Si diciendo la palabra con que al pronunciar el mundo los hombres lo transforman, el diálogo se compone como el camino mediante el
cual los hombres ganan significación en cuanto tales […] el
diálogo es una exigencia existencial.”2 La enseñanza de la
filosofía es una disciplina del bien decir. Esto en el ser humano, que es el ser que se caracteriza por el logos (palabra,
pensamiento, razón), quiere decir que se trata de creación
del mundo. La enseñanza de la filosofía al construir y reconstruir el mundo tiene un carácter ontológico y ético. El
mundo se construye en la perenne conversación entre mujeres y hombres, la filosofía, en buena medida, es la toma de
consciencia de este hecho.
La enseñanza de la filosofía asume un peculiar lugar respecto al discurso y sus interlocutores que se define por la
ignorancia consciente y deliberada que tradicionalmente se
le ha denominado docta. Esto implica que él filósofo o la filósofa, en el momento de transmisión de su disciplina, toma
una distancia crítica frente a su tradición al mismo tiempo
que busca despertar la reflexión en el alumno o alumna.
2
Paulo Freire, Pedagogía del oprimido (México: Siglo XXI, 2005), 107.
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Más que saberes que memorizar, el profesor o profesora de
filosofía buscan transmitir una manera de relacionarse con
el saber que es una pasión, una philía. Enseñar filosofía es
lograr que los alumnos se afilien a ella. La enseñanza de la
filosofía es despertar el amor a la filosofía, para hacerle honor a la famosa etimología de la palabra. Por esto, enseñar
filosofía no tiene que ver con la trasmisión de saberes o técnicas, sino de un colocarse de otra manera frente al saber:
en posición crítica, sin dar nada por sabido.
Voy a hablar de la “naturaleza de la filosofía” ya que
al respecto hay elementos orientadores La palabra naturaleza tiene que ver etimológicamente con el nacimiento.
Dice Eduardo Nicol: “La misma natura entraña la idea de
nacimiento. Tiene physis lo que vino a ser […] physis es
naturaleza y origen.”3 El origen de la enseñanza tiene su
origen en el magisterio socrático. La figura de Sócrates es
la invariante y lo que pervive en todos los estilos de enseñanza de la filosofía. La vocación (llamada) filosófica se
caracteriza por pensar y por enseñar a pensar, ambas cuestiones son inseparables y esto se traduce en que pensar es
pensar con-juntamente. No puede haber logos en soledad,
todo logos es diá-logo porque todo pensar requiere de inter-locutores.4 ¿Dónde encuentra el filósofo o filósofa a sus
compañeros de diálogo?
Dice Adolfo Sánchez Vázquez: “El ejemplo
paradigmático del filosofar en el pasado, fuera de la
academia, es el filósofo callejero Sócrates, no sólo porque
es en la calle donde filosofa, sino porque es en ella, o a
la vuelta de la esquina, donde encuentra a sus discípulos
3
Eduardo Nicol, Crítica de la razón simbólica (México: Fondo de Cultura
Económica, 2001), 247-248.
4
Ya desde Platón, el reflexionar, el pensar es diánoia, “el diálogo interior
y silencioso con nosotros mismos.”
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o interlocutores.5 Al comienzo de la enseñanza filosófica,
Sócrates tuvo que irrumpir en el espacio público del Ágora.
Hoy en día dichosamente contamos con el espacio público
de la Universidad para llevar a cabo el diálogo filosófico.
El magisterio filosófico es paradójico: es la enseñanza
que no enseña nada. Que trasmite una ignorancia que
califica de docta y una amistad o filiación con el saber. La
enseñanza de la filosofía trata de llevar a cabo un llamado,
una interpelación, por eso, decimos que la filosofía es una
vocación. Se trata de una transformación subjetiva, de un
despertar. Pero ¿despertar a qué? Respondo, con Heráclito,
que se trata de un despertar a la comunidad del logos.6 Este
despertar es comunitario, sin embargo, tiene que ver con el
cuidado de sí, con aquello que Sócrates llama “alma” y que
tiene que ver con aquello que no son ni los honores ni la fama
ni las riquezas, sino una “misión divina” que trasmite una
manera de ser específica que consiste en vivir cuestionando.7
Por esta razón es que este espacio de diálogo en la
universidad y en la escuela pública siempre se encuentra
acosado. Dice Mauricio Beuchot: “La filosofía en México
ha sufrido fuertes persecuciones por parte de los últimos
gobiernos, a través de las instituciones de enseñanza. Por
ejemplo, se trató de quitar de la preparatoria o bachillerato
las materias filosóficas; pero gracias a la oposición y resistencia que hicimos los filósofos fue posible conservarlas;
aún hace falta incrementarlas.”8 Los programas de enseñan5
Adolfo Sánchez Vázquez, A tiempo y destiempo. Antología de ensayos
(México: Fondo de Cultura Económica), 2013), Kindle, 3640.
6
Fragmentos 1 y 2 en José Gaos, “Heráclito” en Antología de Filosofía
Griega (México: Casa de España, 1940), 41.
7

Platón, Apología de Sócrates, 29c-30b.

8
Mario Beuchot, “La filosofía como consciencia de la sociedad” en Filosofía y Sociedad hoy: Una conversación (México: Contraste Editorial, 2021) 46.
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za de la filosofía en la Educación Media Superior y Superior están constantemente en peligro de ser clausurados
por los dogmatismos de diferentes gobiernos que se siente
amenazados por el libre pensar y el diálogo filosófico. Esto
debido a que la función de la filosofía es la crítica, es decir,
el cuestionamiento radical de lo que se nos ofrece como
realidad y su posible transformación.
“La palabra función viene del latín functio, ‘ejecución,
ejercicio de alguna facultad, función, cumplimiento de un
deber’. Éste, del verbo fungi, ‘cumplir, desempeñar una función, satisfacer, pagar, cumplir, emplear, gozar de’.”9 La enseñanza de la filosofía realiza su función, cumple con su deber y se satisface en el cuestionamiento, en la formulación
de preguntas más que en el descubrimiento de respuestas.
La función de la filosofía es dirigirse a los jóvenes para
cuestionar las opciones que la vida les ofrece y así, de este
modo, trastornar esas opciones y transformarlas, crear posibilidades inéditas a partir del pensamiento. La lección
crítica de la filosofía es que no hay que conformarse con
las posibilidades que ofrece el mundo, sino que es posible
cambiar el mundo. Esto presupone riesgos mortales, como
le sucedió a Sócrates al ser condenado a beber la cicuta.
En todo caso, siempre se pone en riesgo la totalidad de la
existencia. La acusación que pesó sobre Sócrates es la de
corromper a la juventud. Acepto la acusación: la función
de la enseñanza de la filosofía es corromper a la juventud.
¿Qué significa corromper? Quiere decir presentar a la
juventud otras posibilidades de vida que las que el mundo
ofrece. Que se puede vivir de otra forma que no sea la de la
satisfacción inmediata y el hedonismo fácil o la consecución
9
http://etimologias.dechile.net/?funcio.n#:~:text=La%20palabra%20
funci%C3%B3n%20viene%20del,sobre%20todo%20cuatro%20sentidos%20
principales.
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del poder por el poder mismo que se llama oportunismo: se
puede vivir bajo la egida de la verdad. Vivir bajo la verdad
implica poder entregarse a la búsqueda de lo novedoso, de lo
inopinado, de lo sorpresivo, en suma, quiere decir dedicarse
a conocer nuevas ideas. Mediante el diálogo y la crítica es
posible llegar a conocer lo que no conocíamos antes, producir
nuevas ideas y ser fieles a ellas. Solo así el pensar también se
resuelve en una praxis. Esta práctica se lleva a cabo dentro
del aula y es el objeto de las páginas siguientes.
1. El diálogo
El diálogo constituye la naturaleza de la enseñanza de la
filosofía, es la esencia de su experiencia. El diálogo filosófico
busca insertarse dentro de una estrategia de producción de
nuevos significados. Se trata de darle un sentido diferente
al mundo, es decir, nuevas formas de verlo y habitarlo. Para
esto, primero hay que “abrir” o destotalizar el mundo, darle
entrada a lo diferente del acontecimiento. La enseñanza es
el espacio del encuentro con el otro: donde nos encontramos
con nuestra subjetividad, con la del interlocutor y con toda
la densidad de lo real, es decir, aquello que hace frente y
resiste a nuestro discurso.
El que seamos seres caracterizados por el habla,
implica que somo seres constituidos por la interpelación
o, más bien, por diversas interpelaciones. “El efecto de
esta operación que es la interpelación, es la constitución
del sujeto o construcción de su identidad, que tiene lugar
cuando el sujeto se reconoce […] la conformación de
la subjetividad tiene que ver en primera instancia con
procesos de reconocimiento y de identificación.”10 La
10
Mariflor Aguilar Rivero, El persistente sujeto. Interpelación/identificación de Althusser a Butler (México: Monosílabo-FFyL-UNAM, 2019), 42.
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identidad o subjetividad en el ser hablante tiene que ver
con ser reconocido por el otro y por atender el llamando
que nos dirige. Así es como nos reconocemos mutuamente.
Hablar es ser y estar relacionado, la palabra está
mediada por la palabra. Esto quiere decir que estamos,
en tanto seres hablantes, íntimamente ligados con nuestra
comunidad y con nuestra historia. En la enseñanza de la
filosofía emprendemos un diálogo con su propia historia. El
diálogo, en el sentido diacrónico, tiene que ver con dialogar
con la historia del pensamiento. También existe el diálogo
en el sincrónico, que significa entablar conversación con
las diferentes voces que constituyen nuestro presente, en
especial con aquellas voces que son excluidas del mundo
actual y se les niega sentido, son caracterizadas solo como
“ruido”.
Para caracterizar el diálogo que se lleva a cabo en el
aula donde se enseña filosofía me voy a servir de la teoría
hermenéutica de Gadamer, así como de la interpretación de
Sócrates que este él mismo lleva a cabo en Verdad y método11.
En la hermenéutica gadameriana encontramos caracterizado
al amor o philía que constituye la filosofía y que se manifiesta
en el diálogo. Según el filósofo alemán, la consciencia está
mediada absolutamente por la historia. Esto quiere decir
que lo que conocemos está absolutamente mediado por ella.
Conocemos lo que nuestro tiempo y nuestra localización
espacial nos da a entender. Esto significa que comprendemos
a partir de nuestra propia tradición.
De acuerdo con Adolfo Sánchez Vázquez, “en
filosofía hay que tomar posición, y un maestro que carece de
ella o trata de ocultarla no hará más que llevar la confusión
11
Hans-George Gadamer, “Analysis of historically effected consciousness” in Truth &amp; Method (New York-London: Continuum, 2004).
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al alumno.”12 No es otra cosa que una ilusión el considerar
que es posible una filosofía “aséptica” y neutral, siempre se
habla desde algún punto de vista y, en filosofía, se trata de
tomar posición (tesis). Me parece que es honesto y frente a
los alumnos siempre hay que ser intelectualmente honesto,
no esconder la posición que uno asume intelectualmente.
Sin embargo, es igualmente honesto, que la posición propia
sea argumentada en confrontación con posiciones diversas
e incluso radicalmente opuestas.
No obstante, no hay que perder de vista que más
importante que la confrontación de ideas es la producción
de nuevos conceptos. “El gran esfuerzo del espíritu” es
reconocer lo familiar como extraño. A esto Gadamer lo
llama una “experiencia”. Una experiencia es cuando se evita
la autoproyección y podemos atisbar lo diferente, lo extraño
a nuestro modo de comprender. La clase de filosofía debe
ser una experiencia hermenéutica y, por medio del diálogo,
lograr conocer lo que no conocíamos antes. Esto quiere
decir que se tiene que llevar a los alumnos hacia ideas que
no conocían. Pero, más importante, también el profesor
debe estar abierto a aquello que él no conoce, a lo que es
diferente para él. De lo contrario, se corre el peligro de caer
en lo que Freire llama “educación bancaria”. Esto es, caer
en el dogmatismo de solo instruir o adoctrinar a los alumnos
en aquello que ya sabemos. Esto no permite situarnos en el
lugar de la “docta ignorancia” del profesor(a) de filosofía y
asumir la sorpresa del nuevo saber.
La clase de filosofía debe evitar, entonces, las dos
formas que Gadamer llama “experiencias fallidas” de
diálogo:
12
Adolfo Sánchez Vázquez, “Por qué y para qué enseñar filosofía”, disponible en: https://www.revistacoco.com/2019/04/por-que-y-para-que-ensenar-filosofia-de-adolfo-sanchez-vazquez.html
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�Sócrates en el Aula

1. Monólogos disfrazados de diálogo en los que se
instrumentaliza a la persona. En este sentido, el tú
no se reconoce en su dimensión singular, sino en su
referencia al yo.
2. Se toma en cuenta a la persona, pero sigue bajo
referencia al yo. Se busca vencer o con-vencer al yo.
Ambas formas de fracaso del dialogo deben ser
evitadas en la clase de filosofía. Es casi obvio y de sentido
común el hecho de que no se debe instrumentalizar a las
alumnas o alumnos para someterlos a nuestro servicio. El
alumnado debe estar compuesto por personas que debemos
considerar como fines en sí mismas.
No es tan evidente el hecho de evitar adoctrinar en
las clases como supone la segunda experiencia fallida
del diálogo. Es fácil caer en la tentación de querer que
los alumnos profesen nuestras mismas ideas. Un diálogo
realmente dialogal, como le gusta decir a Gadamer o a
Panikkar, tiene que ver, como he sostenido, con el lugar
de la docta ignorancia socrática en el que se toma distancia
del propio saber y no hay pretensión de conocer al otro de
antemano. Ambas actitudes impiden la experiencia exitosa
del tú. Las ideas preconcebidas y los prejuicios, ambos
inevitables, deben someterse a la experiencia del diálogo.
Si bien es imposible renunciar a lo familiar que constituyen
nuestros prejuicios, se trata de tener una actitud y de llevar
a cabo un proceso en el haya apertura hacia lo extraño,
hacia la diferencia. En clase de filosofía hay que estar
siempre atentos a la palabra del alumnado, para así poner
en cuestión y relativizar la nuestra como profesores.
Tanto Sócrates como Gadamer, consideran que pensar
y, añado yo, el enseñar la filosofía, es el “arte de no tener
razón”. A lo que agrego, es también el arte de dar razón
al otro y de dar cabida a la diferencia. Si buscamos tener
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�Sócrates en el Aula

razón no podemos aprender cosas nuevas. “Todo refutar es
en el campo del pensar es insensato”13 Sócrates y Gadamer
invierten el objetivo del diálogo como comúnmente se le
entiende: persuadir al otro de nuestra propia opinión. Lo
que supera la doxa es la actitud de escucha y apertura propia
del diálogo de aprendizaje.
Este diálogo de aprendizaje busca con-vencer, solo
en el sentido de vencer juntos, es decir, de producir en
conjunto nuevas ideas. Es un diálogo en el que nadie sale
derrotado o refutado. En este tipo de diálogo se busca
reforzar el discurso del otro, no se trata de buscar su
punto débil, sino de reforzar lo que dice. Un filó-sofo, un
buscador de sabiduría no discute para encontrar la debilidad
del interlocutor y probar que tiene razón, busca reforzar el
punto de vista para que el otro sea revelador y, según la
función crítica de la filosofía, como veremos, rebelador
también, creador de rebeldía en el pensamiento.
La apertura al tú, necesaria en una clase de filosofía, se
resuelve bajo la lógica del diálogo, de pregunta y respuesta.
El profesor de filosofía dirige la clase dirigiendo el diálogo,
no dirigiendo el pensamiento del alumno. Se trata de una
manera especial de maestría, en el que, a la manera de
Sócrates, se asume un lugar de exterioridad frente al poder
y el saber propio de los tribunales y por ello de otra lógica
que la del amo tradicional. Sócrates inaugura una práctica
novedosa del saber en el que no se enseña contenidos, sino
que se pone en cuestión en conjunto de los saberes.
Por ello, en la enseñanza dialógica de la filosofía no
interesan primordialmente las respuestas, sino las preguntas.
Dice Gadamer que: “preguntar introduce una ruptura en
13
David Couzens Hoy and Thomas McCarthy, Critical Theory (Cambridge/Oxford: Blackwell, 1964), 261.
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�Sócrates en el Aula

el ser de lo preguntado”14, es decir, preguntar inquieta,
quebranta la existencia. El diálogo socrático hace acceder
a los interlocutores a un estado de no-saber más complejo
que la simple ignorancia (por eso el adjetivo de docta). La
pregunta se impone y es lo que interpela en filosofía, por
eso, es la finalidad de la enseñanza del pensar. No se trata
de enseñar en el sentido de adoctrinar, sino de llevar al tú a
un estado de perplejidad, de no-saber doctamente.
2. La crítica como función de la enseñanza de la filosofía
He señalado ya que la naturaleza de la enseñanza filosófica
es el diálogo. Esta naturaleza debe complementarse con
la función: la crítica. Sin ella, el diálogo filosófico pierde
dirección y corre el riesgo de convertirse en un mero
ejercicio inocuo de conversación. Esto lo tienen bien
claro dos filósofos mexicanos: Adolfo Sánchez Vázquez
y Luis Villoro Toranzo. Según el filósofo de la praxis, la
función social de la filosofía es contribuir a la aceptación
o al rechazo del mundo, esforzarse por conservarlo o por
transformarlo. La filosofía interviene en lo que, para él,
son los dos ámbitos en que discurre la vida humana: la
naturaleza y la sociedad, es decir, las relaciones sociales
del hombre con la naturaleza y las relaciones sociales entre
los hombres. Escribe Sánchez Vázquez:
Con el mundo que vivimos podemos relacionarnos
viéndolo como “nuestro mundo” o como “un mundo ajeno”.
Ante él, caben, por consiguiente, dos posiciones extremas:
a. Dejar el mundo como está,
b. Rechazarlo y contribuir a transformarlo.

14
Gadamer, Truth &amp; Method, 436.
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�Sócrates en el Aula

La filosofía se ajustará siempre, con todos los matices
que se quiera, a una de estas opciones.15
Luis Villoro está de acuerdo con Sánchez Vázquez
cuando señala que:
Todo pensamiento, toda actividad están sometidos
a una alternativa, la aceptación de lo que existe (lo
mismo) o el intento de transformarlo (lo otro). En el
primer caso, obedece a una actitud conservadora; en
el segundo a una actitud “disruptiva”, esto es, la que
intenta “romper” la situación existente para cambiar
la realidad.16

Estoy de acuerdo con ambos de nuestros pensadores:
la enseñanza de la filosofía debe contribuir con la
transformación social. Si ponemos en cuestión al mundo es
para cambiarlo. A eso debe tender el diálogo que entablemos
con alumnos.
En nuestra UNAM se ha entendido bien el carácter
crítico de la filosofía, pero esto viene desde Sócrates. El
filósofo del ágora hace un llamado al examen de sí mismo
y de los demás, las relaciones sociales, diría Sánchez
Vázquez, en este punto un marxista socrático, quizá
sin saberlo. Por eso, Sócrates lleva a cabo un llamado a
invertir los valores dominantes: dejar de cuidarse de lo
que se cuidan la mayoría, esto es, la utilidad inmediata, y
cuidar lo que se abandona: el pensamiento, la verdad y el
alma.
He señalado antes que la constitución de la
subjetividad o la construcción de las identidades tienen que
15

Sánchez Vázquez, “Por qué y para qué enseñar filosofía”.

16
Luis Villoro, La alternativa. Perspectivas y posibilidades de cambio
(México, Fondo de Cultura Económica, 2015), 19.
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�Sócrates en el Aula

ver con la interpelación o llamado. La figura de autoridad
reconoce una imagen hacia la que tendemos, que deseamos.
El profesor de filosofía interpela a sus alumnos no hacia
lo que tienen que desear, sino a un desear con consciencia
y con razonamiento. Sócrates, y por ello el profesor de
filosofía, intervienen en la constitución del deseo. Por
eso se compara con un tábano, porque su labor es la de
despertar las consciencias. En realidad, Sócrates reconoce
que sus acusadores tienen razón en lo que respecta a la
segunda parte de su acusación, se encarga de “corromper”
a los jóvenes. De enseñarles otras cosas no conformes con
los valores establecidos.
El profesor de filosofía auténtico, es decir, socrático,
“corrompe” a los individuos señalándoles que pueden (y
deben) ir más allá de sí mismos, que pueden descubrir
posibilidades inéditas. Lo que se enseña es que se puede
abandonar la pasividad y convertirse en agentes. Un
auténtico maestro de filosofía no es, entonces, un agente
de prohibición. No se trata de un ¡No puedes! Ni de un
¡debes! El profesor de filosofía expresa un ¡Puedes! ¿Qué?
Realizar aquel deseo imposible que se encuentra dentro
de uno mismo y que solo uno mismo puede encontrarlo
¿Por qué imposible? Porque es algo imposible desde las
coordenadas de la situación presente. Por eso la enseñanza
de la filosofía es enseñanza de las nuevas posibilidades
imposibles.
El profesor de filosofía es un mediador destinado a
desaparecer, como en psicoanálisis los objetos transicionales
de Winnicott, porque te devuelve a ti mismo, te devuelve
al abismo de tu propia libertad. Este es el sentido de la
anamnesis platónica: descubrir lo que siempre quisimos
sin saberlo. El profesor de filosofía es necesario porque no
podemos acceder a nuestra libertad de manera inmediata
y directa, alguien nos tiene que empujar desde fuera.
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�Sócrates en el Aula

Sócrates cumplía esa función y por eso ofendió a las buenas
consciencias. Tiene que aparecer un profesor para que nos
interpele, nos empuje o azuce a la libertad.
El profesor de filosofía despierta el deseo de libertad
que se anida en el interior de cada uno de nosotros. Este
proceso dista mucho de ser solipsista o individual, todo lo
contrario. Se trata de acontecer dialógico en el que se pone
en cuestión al propio ego y se asume un reconocimiento
de la alteridad y la diferencia. Este acontecimiento tiene
dos lados: uno de clara exposición y expresión y otro, más
importante, de escucha.
En primer lugar, la filosofía trabaja con argumentos.
Estos deben de ser expuestos claramente. Estoy de acuerdo
con Sánchez Vázquez: “… hay que esforzarse por exponer
las ideas con la mayor claridad posible. Se ha dicho que
˂˂la claridad es la cortesía del filósofo˃˃ (Ortega y Gasset):
pero yo diría que más que una cortesía, en la clase es un
deber.”17
Más que exponer claramente las propias ideas,
conviene aventurarse en las ajenas. En la enseñanza de la
filosofía es mucho más importante la escucha. Hay que
practicar en el aula lo que Paulo Freire llamó “silencio
activo”18 que consiste en callar y escuchar, primero, para
no presionar a nadie a que hable. Segundo, para poder
intervenir ulteriormente no con la voz propia, sino con la
voz del colectivo que ha hallado su palabra. Encontrar la
voz propia tiene que ver con haber escuchado a la alteridad
o diferencia, es decir, a aquellas personas o grupos que
las relaciones sociales y de poder han vuelto imposible de
escuchar, a aquellas consideradas sin voz.
17

Sánchez Vázquez, “Por qué y para qué enseñar filosofía”.

18
Paulo Freire, Pedagogía de la esperanza (México: Siglo XXI, 2002), III.
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�Sócrates en el Aula

Si practicamos la enseñanza de la filosofía desde la
perspectiva emancipadora, tenemos que escuchar aquellas
a lo que no se presta atención en el discurso hegemónico.
Todo discurso social se basa en la necesaria negación de
su antagonismo fundamental. Gracias a este antagonismo
es que la sociedad no se puede representar como un “todocerrado” o como una estructura en perfecto equilibrio. A esta
negación le puede ocurrir un “retorno de lo reprimido” bajo
la representación global de lo indecidible o indeterminado.
La transformación del mundo se logra mediante esta escucha
de lo imposible de escuchar dentro de las coordenadas del
poder establecido. Para lograrla es necesario llevar a cabo
una transformación subjetiva basada en la sustracción
existencial del poder y así escuchar lo que este no alcanza.
Estas son las transformaciones que se enseñan cuando se
enseña filosofía.
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�Análisis de tres casos de trastorno
de neurodesarrollo y disrupción en
estudiantes infantiles: una aproximación
filosófica inicial
Analysis of three cases of neurodevelopmental
disorder and disruption in child students: an
initial philosophical approach
Analyse de trois cas de troubles
neurodéveloppementaux et de perturbations chez
des enfants apprenants : une première approche
philosophique
Orlando Piña Elizondo1

Resumen
En el presente trabajo, se desarrolló un estudio de campo con
niños con distintos Trastornos del neurodesarrollo, así como
en diferentes contextos escolares y en distintos momentos.
Lo observado durante el periodo de intervención remite a la
propuesta de la relación en cuanto relación como concepto
filosófico que ofrece una explicación novedosa. Durante ese
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

proceso, se identificó que la única variable en común es el maestro
de apoyo, quien aplicó las estrategias para guiar a los niños
para que éstas ayudaran a mejorar las habilidades básicas para
el aprendizaje de estos. Se acudió a un enfoque cualitativo con
estudio de caso, así como la aplicación de un estudio longitudinal
en donde hay una referencia de los conocimientos al inicio y otra
al final del seguimiento. Los resultados fueron satisfactorios y
los niños presentaron avances significativos en su aprendizaje;
ellos permiten, a su vez, una reflexión final que los confronta con
la perspectiva filosófica presentada por Cisneros en torno a su
filosofía de la relación en cuanto relación.

Palabras clave
Trastornos del neurodesarrollo,
Aprendizaje, Relación.

Estrategias,

Autismo,

Abstract
In the present work, a field study was carried out with children
with different Neurodevelopmental Disorders, as well as in other
school contexts and at different times. What was observed during
the intervention period refers to the relationship proposal as a
philosophical concept that offers a novel explanation. During
this process, it was identified that the only variable in common
was the support teacher, who applied the strategies to guide the
children to help improve their basic learning skills. A qualitative
approach was used with a case study and the application of a
longitudinal study where there is a reference of knowledge
at the beginning and another at the end of the follow-up. The
results were satisfactory, and the children presented significant
advances in their learning; they allow, in turn, a final reflection
that confronts them with the philosophical perspective presented
by Cisneros around his philosophy of the relationship as a
relationship.

Keywords
Neurodeveloment
Relationship.

disorders,

Strategy, Autism,

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

Learning,

339

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Résumé
Dans le cadre de ce travail, une étude de terrain a été menée auprès
d’enfants atteints de différents troubles neurodéveloppementaux,
ainsi que dans différents contextes scolaires et à différents
moments. Ce qui a été observé pendant la période d’intervention
renvoie à la proposition de la relation en tant que relation comme
concept philosophique qui offre une nouvelle explication. Au
cours de ce processus, il a été identifié que la seule variable
commune était l’enseignant de soutien, qui a mis en œuvre des
stratégies pour guider aux enfants de manière à que celles-ci
contribuent à améliorer leurs compétences de base en matière
d’apprentissage. Une approche qualitative a été utilisé avec une
étude de cas, ainsi qu’à l’application d’une étude longitudinale
où il y a une référence des connaissances au début et une autre
à la fin du suivi. Les résultats ont été satisfaisants et les enfants
ont présenté des avancées significatives dans leur apprentissage;
ceux-ci permettent, à la fois, une réflexion finale qui les confronte
à la perspective philosophique présentée par M. Cisneros autour
de sa philosophie de la relation en tant que relation.

Mots-clés
troubles
neurodéveloppementaux,
apprentissage, relation.

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stratégies,

autisme,

340

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Introducción
En este trabajo se narran algunas de las experiencias del
autor como maestro de apoyo de alumnos con trastornos
del neurodesarrollo, concretamente, trastorno del
espectro autista (TEA), trastorno por déficit de atención
e hiperactividad (TDAH) y el trastorno negativista
desafiante. Todos estos señalados en el Manual diagnóstico
y estadístico de los trastornos mentales por su abreviación
DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental
Disorders DSM-5),
La siguiente investigación es consecuencia de un
amplio descubrimiento del incremento en la detección
de casos de los trastornos del neurodesarrollo, como lo
es en el TEA, como lo muestra el Centers for Disease
Control and Prevention2. Además, es un segmento de la
población que necesita oportunidades para desarrollarse
al igual que los demás. El objetivo de esta investigación
es describir las estrategias que se desarrollaron durante un
proceso de aprendizaje de tres niños con los trastornos del
neurodesarrollo señalados arriba.
Con base en la práctica diaria se recolectaron datos
de las estrategias que fueron siendo útiles para que a los
niños que presentaban la condición con trastornos del
neurodesarrollo pudieran avanzar en su aprendizaje.
Las estrategias fueron elegidas dado su comprobado
funcionamiento con el avance cognitivo que se demostró
2
Centers for Disease Control and Prevention es la principal organización de servicio público en Estados Unidos de América basándose en la ciencia
y los datos que protege la salud pública nacional. En su estadística respecto a la
prevalencia identificada del Trastorno del Espectro Autista muestra que, en el
año 2000 con niños nacidos en 1992, indica que 1 de cada 150 niños aproximadamente presentaban el Trastorno y en el año 2018 con niños nacidos en 2010,
indica que 1 de cada 44 niños aproximadamente presentaban el Trastorno. https://www.cdc.gov/ncbddd/autism/data.html
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341
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

en evaluaciones psicológicas aplicadas a los alumnos por
el departamento de psicología de las escuelas. Por último,
apunto algunas reflexiones sobre cómo el concepto filosófico
de relación puede ayudar a entender la complejidad del
fenómeno.
Marco teórico
El concepto filosófico de relación, que Cisneros3 nombra
como “relación en cuanto relación” para enfatizar el carácter
relacional y no su delimitación lingüística –relación como
término o palabra– tiene su sustento en la postura metafísica
de explicación racional, es decir, connotativa, teorética en
su pleno sentido griego –contemplación del sentido de la
realidad–. Esta postura no es canónica, según explica el
mismo Cisneros, sino una nueva interpretación en torno a la
obra aristotélica. Este concepto, sin adentrarnos mucho en
él, nos permitirá conceptualizar el objeto de estudio como
el producto de relaciones y no solamente como una entidad
bien definida e hipostasiada. Empiezo con la terminología
del área específica de estudio.
El DSM-5 se define a los trastornos del neurodesarrollo
como “un grupo de afecciones con inicio en el período del
desarrollo”.4 Y, por otro lado, los trastornos disruptivos del
control de los impulsos y de la conducta son aquellos que
“incluyen afecciones que se manifiestan con problemas en
el autocontrol del comportamiento y las emociones”.5 Es
3
José Luis Cisneros Arellano. “La relación como concepto metafísico
absoluto”. YouTube, 30 marzo 2023. Video, 105 min. https://youtu.be/i6PvCXl11CI
4
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
2014, 31.
5
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
461
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

importante resaltar que existe una amplia gama de trastornos
del neurodesarrollo y, dentro de estos, según el DSM-5, hay
distintos niveles que valoran su funcionalidad a través de
las siguientes categorías para especificar la gravedad con
conceptos de clasificación que incluyen leve, moderada,
grave y profundo; también se pueden nombrar con grado
1, 2 o 3. El DSM y la IDC (Clasificación Internacional de
Enfermedades) son la base para la clasificación de la salud
mental, pero el director del NIMH (En español el Instituto
Nacional de Salud Mental de Estados Unidos de América),
Thomas R. Insel, mencionó que no es suficiente; argumentan
que lo que hoy es factible para los profesionales ya no lo es
para los investigadores, que ellos ven un futuro en donde
los sistemas de diagnóstico se sientan más, que reflejen
más la ciencia moderna y que estén abiertos a repensar las
categorías tradicionales.
Los Trastornos del neurodesarrollo según el DSM
V el grupo de afecciones que comienza en el periodo de
desarrollo “Se manifiestan, normalmente, de manera
precoz, a menudo antes de que el niño/a empiece la escuela
primaria, y se caracterizan por un déficit del desarrollo que
produce deficiencias del funcionamiento personal, social,
académico u ocupacional”6. Esto apunta, en una primera
instancia, hacia que el problema es una interacción de
factores que van desde lo biológico hasta lo cultural.
Por otro lado, el NIMH está elaborando el proyecto
RDoC7 (por sus siglas Research Domain Criteria traducción
Investigación de Criterios de dominio) donde se llevarán
6

DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 31

7
RDoC es un marco de investigación sobre los trastornos mentales. Su
objetivo es fomentar nuevos enfoques de investigación que conduzcan a un mejor diagnóstico, prevención, intervención y curas https://www.nimh.nih.gov/
research/research-funded-by-nimh/rdoc/about-rdoc.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

los enfoques de investigación moderna en genética,
neurociencia y ciencias del comportamiento de las
enfermedades mentales, y que esperan pueda ser integrado
en futuras versiones al DSM, lo cual conduce a considerar
que dentro de los trastornos clasificados por el DSM-5
está el trastorno del espectro autista (TEA). La definición
que da este manual de forma general incluye deficiencias
persistentes en la interacción y la comunicación en diversos
contextos, así como patrones restrictivos y repetitivos de
comportamiento, intereses o actividades. Los síntomas
han de estar presentes en las primeras fases del período de
desarrollo. Los síntomas causan un deterioro clínicamente
significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes
del funcionamiento habitual. Estas alteraciones no se
explican, como podría asumirse por sentido común,
por la discapacidad intelectual (trastorno del desarrollo
intelectual) o por retraso global del desarrollo8.
La concepción de este término viene de investigaciones
se remontan a Leo Kanner, quien en 1938 la enfatizó como
una condición distinguible de cualquier otra y se observa
principalmente en infantes, es decir, “El denominador
común de estos pacientes es su imposibilidad de establecer
desde el mismo comienzo de la vida conexiones ordinarias
con las personas y situaciones”9. Esta es una alusión más a
la posibilidad de que los trastornos sean producto de una
serie de relaciones… incluso de relaciones de relaciones,
como platena Cisneros en torno al concepto de relación.
En el año de 1943, en el artículo “Autistic disturbances
of affective contact” expone con mayor contundencia las
razones que describen al autismo. El psiquiatra continuó
8
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
50-51.
9
Leo Kanner, Psiquiatria infantil, (Buenos Aires: Siglo Veinte, 1982),
737.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

delimitando el trastorno obteniendo una experiencia con
más de 100 niños directamente, entre otros con los que
apoyaban sus colegas10.
Actualmente, algunas de las investigaciones en TEA
se han enfocado al diagnóstico temprano de este trastorno
desde los enfoques genéticos de neuroimagen que buscan
obtener una mejor comprensión del sistema neuroquímico
perturbado y cómo estos enfoques pueden detectar cambios
estructurales, funcionales y metabólicos y conducir
al descubrimiento de nuevos biomarcadores para su
diagnóstico11. Nótense todos los factores involucrados que,
sin relacionarse entre sí, no arrojarían ninguna condición
médica objetivable; es decir, sin la relación como condición
necesaria, no cabría la posibilidad de identificarla como
problemática.
En segundo lugar, el DSM V apunta otro trastorno
caracterizado por lo que se conoce como déficit de
atención. Se le define como un patrón persistente de
intención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere
en el funcionamiento o el desarrollo. Algunos síntomas de
inatención o hiperactivo-impulsivos estaban presentes antes
de los 12 años. Varios síntomas de inatención o hiperactivoimpulsivos están presentes en dos o más contextos. Existen
pruebas claras de que los síntomas interfieren con el
funcionamiento social, académico o laboral, o reducen la
calidad de los mismos.12
10
Josep Artigas-Pallarès e Isabel Paula, “El autismo 70 años después de
Leo Kanner y Hans Asperger” Asociación Española de Neuropsiquiatría 32, 115
(septiembre 2012): 567-587.

Sabah Nisar y Mohammad Haris, “Neuroimaging genetics approaches to identify new biomarkers for the early diagnosis of autism
spectrum disorder” Mol Psychiatry, (2023), 1.
11

12
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
59-60.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
345
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

La historia del trastorno por déficit de atención se
remonta a 1798 con Alexander Crichton, quien describía
un estado mental con problemas de incapacidad en poner
atención con un grado de constancia, esto se hacía muy
evidente en un periodo temprano de la vida de las personas,
además, cómo esto afectaba su desempeño en la escuela13.
De ahí surgieron otras investigaciones como las de George
F. Still en su escrito The Coulstonian on Some Abnormal
Psychical Conditions In Children, en donde solicitaba una
investigación más profunda sobre estos casos de trastornos
que describía como un control moral defectuoso14. El
contexto cultural de aquellos años no reparó en lo que hoy
sería considerado como clasificaciones ofensivas.
Finalmente, el trastorno negativista desafiante, según
se introduce desde la versión de la tercera revisión
de DSM-III, en donde mete una categoría muy discutible en
el apartado de los trastornos mentales del comportamiento
de la infancia y la adolescencia también conocido como
oposicionista y desafiante (ODD, según sus siglas en
inglés, o TOD, por sus siglas en español). En el DSM5, este trastorno se encuentra dentro de los trastornos
disruptivos del control de impulso y de la conducta, se
trata de “…un patrón de enfado/irritabilidad, discusiones/
actitud desafiante o vengativa que dura por lo menos seis
meses, que se manifiesta por lo menos con cuatro síntomas
de cualquiera de las categorías...”15.
Pedreira,

13
Alexander Crichton, An inquiry into the nature and origin of mental
derangement. Comprehending a concise system of the physiology and pathology of
the human mind. And a history of the passions and their effects, (Londres, 1798),
271.
14
George Still, The Goulstonian lectures on some abnormal psychical condition in children (Londres, 1902), 3.
15
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
462.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
346
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

A partir de estas características mencionadas con
brevedad, ¿qué implicaciones educativas se desprenden?
Los derechos a la educación no están en duda, pero
¿qué hacer en situaciones así en donde las capacidades
de aprendizaje no son típicas? ¿Qué relaciones deben
identificarse como condición necesaria y suficiente para
la atención educativa y emocional de estos individuos?
En el reporte de Warnock (1978) se aborda lo que llamó,
Necesidad Educativa Especial y se hizo de una manera más
pro-positiva, es decir, no desde prestando atención sólo a la
discapacidad particular en el niño, sino en relación con todo
su ser, es decir todos los factores que tienen influencia en
su progreso educativo16. Además, sugiere el mismo reporte
que esta postura debe asumirse desde el nacimiento y que
su evaluación no debe consistir sólo un examen médico.
En relación con esta postura y acotado en nuestro
contexto, en 1994 durante la conferencia de la Declaración
de Salamanca en España se aprobaron los principios, política
y práctica para las necesidades educativas especiales y un
Marco de acción17. México se encuentra en este documento
como uno de los países que han llevado la experiencia
de la RBC (Rehabilitación Basada en la Comunidad) que
promueve un esfuerzo en conjunto con el contexto para su
entendimiento y desarrollo18. Hoy la educación inclusiva
esta estipulada en las leyes de México, según la Secretaría
de Educación Pública (SEP) es la representante del Sistema
Nacional Educativo. En el Artículo 3º de la Constitución
Hellen Mary Warnock et al. Special Educational Needs. Report
of the Committee of Enquiry into the Education of Handicapped Children
and Young People (Londres, 1978), 37.
16

17
UNESCO. Declaración de Salamanca y marco de acción sobre necesidades educativas especiales (Salamanca: UNESCO, 1994), iii.
18
UNESCO. Declaración de Salamanca y marco de acción sobre necesidades educativas especiales, 18.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
347
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

mexicana se estipula que “Corresponde al Estado la
rectoría de la educación, la impartida por éste, además de
obligatoria, será universal, inclusiva, pública, gratuita y
laica”19. Esa misma prescripción se repite en el Artículo 7º
de la Ley General de Educación.
En Nuevo León la inclusión en la Ley publicada en
el Periódico Oficial el lunes 16 de octubre de 2000 en su
última reforma –publicada el 26 de octubre de 2020– en el
Artículo 4º inciso e) que la Educación especial
Está destinada a individuos con necesidades
educativas
especiales,
con
discapacidades
transitorias o definitivas, así como a aquellos
superdotados o con talento extraordinario, en donde
debemos entender por:
Superdotado: Es la niña, niño o adolescente que
posea un coeficiente intelectual superior a 13020

Respecto al tema de la inclusión en la educación,
Moliner se apoya en la Asociación Americana de
Trastornos de Aprendizaje para la definición de inclusión
como la “política/práctica en la cual todos los alumnos
con deficiencias, independientemente de la naturaleza o
gravedad de estas y de la necesidad para recibir servicios,
reciben la educación total dentro de una clase regular en
el colegio que les corresponde”21. Esto coincide con lo
declarado por la SEP, específicamente en el programa para
19
Diario oficial de la Federación, “Constitución política de los Estados
unidos Mexicanos”, 8 de Mayo de 2020, 12.
20
Periódico oficial del estado, “Ley de educación del estado”, Nuevo León,
2000, 3.
21
Odet Moliner, “Principios de la educación inclusiva, factores clave y aspectos normativos”, en Educación inclusiva, (Castelló de la Plana: Publicacions
de la Universitat Jaume I., 2013), 7-27.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

la Inclusión y la Equidad Educativa de la SEP: “tiene como
objetivo garantizar la inclusión y equidad de las personas
con discapacidad y las personas con aptitudes sobresalientes
y/o talentos específicos en todos los ámbitos de su vida,
priorizando el educativo”22. ¿Cómo conseguirlo? Con
estrategias específicas.
El tema de las estrategias de enseñanza es importante
por la necesidad de que cada caso presenta, lo que conduce
a sugerir al docente que se convierta en un ente reflexivo y
no impositivo, que realice propuestas instructivas y que a
través de estas se construya un aprendizaje que le permita
desarrollar sus propias estrategias de aprendizaje. En este
artículo se presenta información y técnicas utilizadas para
algunos casos, entre ellas se encuentra la técnica pomodoro
que consiste en un método de gestión de tiempo en el que se
dedican 25 minutos a la tarea que se va a realizar y después
se toman 5 minutos de descanso.23 Esta técnica se tomó
como base, pero se realizaron ajustes en cada uno de los
casos respecto al tiempo.
La escucha activa se considera como una técnica
que sirve para que a través de la comunicación se puedan
entender las necesidades del interlocutor, pues según
Ortiz, “es una serie de tareas encadenadas lógicamente
para obtener la totalidad del mensaje, interpretando el
significado correcto del mismo”24. Hay varios procesos que
se desarrollan en esta técnica, pero con base en lo que dice
el autor, hay uno que se considera elemental para aplicarlo
22
“Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con
Discapacidad” 25 de Enero de 2017, https://www.gob.mx/conadis/es/articulos/
que-es-el-programa-para-la-inclusion-y-la-equidad-educativa?idiom=es.
23

Francesco Cirillo, La Técnica Pomodoro. 2011

24
Rodrigo Ortiz, Aprender a escuchar. Cómo desarrollar la capacidad de
escucha activa, (USA: Lulu, 2007).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

en las estrategias de enseñanza: mostrar interés, respeto y
consideración por el interlocutor, esto es, resaltar y cuidar
en ese sentido la relación que se establece con cada persona
afectada por estos trastornos.
Para el manejo de las emociones se han propuesto
distintas teorías o modelos, entre ellas, se destaca la del
psicólogo Paul Ekman que pone atención en la valoración
automática que se hace de las emociones y en donde influye
nuestro pasado evolutivo y personal, en concreto apunta que:
“sentimos que está ocurriendo algo importante para nuestro
bienestar, con lo que un conjunto de cambios fisiológicos
y comportamientos emocionales comienza a encargarse
de la situación”, de tal forma que, continua Ekman “Las
emociones alteran nuestra forma de ver el mundo y nuestra
interpretación de las acciones de los demás”25. Esto es
importante para la reflexión del presente artículo.
Antes de exponer la metodología aplicada en la
investigación, cabe destacar una particularidad de los casos
analizados, el complejo de inferioridad, el cual afecta de una
forma negativa a las personas que lo padecen; según Oberst
&amp; Ruiz este estado “conlleva a una sobrecompensación
anormal y extrema del sentimiento de inferioridad,
caracterizada por una actitud derrotista ante las posibilidades
de cambiar la persona”26. Por ello es importante trabajar en
las situaciones que provocaron este estado y encontrar una
solución. De ahí el acento prestado por los teóricos en las
emociones, que juegan un papel fundamental, tanto en el
estado mental como en el físico. Considérese también que
más adelante se aborará una situación de enuresis, que según
25
Paul Ekman, El rostro de las emociones: Qué nos revelan las expresiones
faciles, (Barcelona: RBA Bolsillo, 2003)
26
Ursula Oberst y Juan Ruíz, La psicología individual de Alfred Adler,
(Madrid: Manuscritos, 2007), 21.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Ajuriaguerra &amp; Marcelli “No hay más que ver la frecuencia
con que aparece o desaparece la enuresis coincidiendo con
un episodio relevante en la vida del niño: separación familiar,
nacimiento de un hermano, ingreso en la escuela, emociones
de cualquier naturaleza, etc.”27 El contexto que pueden vivir
los niños pueden ser determinante para que una situación
mental termine por reflejarse en una situación física.
El tema de las emociones ha tomado mucha relevancia
en los últimos años28. Existen muchos trabajos realizados
sobre las emociones, se considera que es un tema importante
para el desarrollo integral de las personas. Finalmente, el
concepto de la neurodiversidad es una forma de abordar el
autismo acompañado por el modelo constructivista social
sin dejar de lado las consideraciones que existen en el medio
científico29. El concepto de la neurodiversidad aparece con
una postura inclusiva, esto surge porque personas que se
encontraban dentro del TEA se consideraban diferentes,
pero no discapacitadas30.
Metodología
Acudí al enfoque cualitativo para el estudio de los casos
de niños con trastornos del neurodesarrollo, y durante un
27
Julian Ajuriaguerra y Daniel Marcelli, Manual de Psicopatología del
niño, (Barcelona: Masson, 1996), 152.

Encontramos información en estudios como: La importancia de
las emociones en la neurodidáctica, La importancia de la emoción en el
aprendizaje: Propuestas para mejorar la motivación de los estudiantes,
Nurturing Nature: How Brain Development Is Inherently Social and
Emotional, and What This Means for Education.
28

29
Sebastián Sánchez, “Paradigma de la neurodiversidad: una nueva forma” Revista de Estudiantes de Terapia Ocupacional 7, nº 1 (2020): 19.
30
Conztanza Ruiz-Danegger, “Neurodiversidad y alteraciones del desarrollo” Tramas/Maepova, julio 2016, 1-3.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

periodo de tiempo que abarca desde 2016 hasta el 2022,
y se determinó que la modalidad de estudio de caso, en
virtud de la diversidad de desarrollo31 se enfocó en la
ejecución del estudio intrínseco de casos, esto debido a las
características de caso en particular32. El método, más de
corte fenomenológico en el sentido del primer Husserl, se
sostuvo además sobre las recomendaciones técnicas hechas
por Stake. Los casos, en particular, corresponden a niños
con conductas agresivas, con frustración, además de otras
especificidades. También se tomó en cuenta el contexto
como Snow &amp; Thomas recomiendan, ya que permite
una mayor descripción del objeto de estudio y abriendo
conexiones con otras teorías33. Además, la edad de los
niños oscila entre 9 – 13 años, y éstos fueron atendidos en
distintos momentos.
Según el planteamiento hecho al inicio sobre la relación
en cuanto relación, la recolección de información prestó
especial atención a la identificación de las relaciones y de
sus elementos relacionados, de tal forma que la recolección
de información se hizo a través de la observación directa
–fenomenológica–, vaciada en un diario de campo –en ese
sentido también seguimos las recomendaciones hechas por
Cisneros34 al momento de plasmar las reflexiones hechas
sobre un medio que haga visible las co-existencias implicadas en el proceso–, la cual se registró cronológicamente;
en el diario, se describió de manera narrativa por parte del
31
Robert E Stake, Investigación con estudio de casos (Madrid: Morata,
1999), 12
32

Stake, Investigación con estudio de casos, 16.

33
Charles Snow y James Thomas, “Fiel research ethods in strategic management: Contributions to theory building and testing” Journal of Management
Studies 31, (julio 1994), 467.
34
José Luis Cisneros, Metodología para el análisis de fenómenos sociales
(México: Nómada, 2020).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

investigador, quien es el que anota los fenómenos observados. En los presentes casos, hay varias temáticas que se
abordan, pero la principal consiste en las estrategias que
se implementaron para apoyar a los alumnos; los otros temas de relevancia son la inclusión y equidad educativa, que
como menciona la SEP, ésta “tiene como objetivo garantizar la inclusión y equidad de las personas con discapacidad y las personas con aptitudes sobresalientes y/o talentos
específicos en todos los ámbitos de su vida, priorizando el
educativo”35. También pueden observarse las cualidades
que deben o tienen que desarrollar los docentes como parte
de su perfil para apoyar en los casos con necesidades educativas especiales. Nótese que en este estudio se asume que
obtener la inclusión para los casos específicos debe de ser
de manera progresiva.
Metodológicamente fue pertinente, por tanto, narrar mis
experiencias como maestro de apoyo para alumnos con
trastornos del neurodesarrollo porque permiten identificar
con mayor precisión el contexto en el que se desenvuele la
investigación. En ellas se implementaron distintas estrategias en las que se tomó en cuenta los estados emocionales
en los que se encontraban los alumnos, con el propósito
de que ellos puedan seguir con su desarrollo cognitivo que
estaba estancado, esto fue realizado en el período de tiempo
desde el año 2016 al 2022.
Las experiencias personales son útiles porque contribuyen otras personas que a su vez acompañan en el ámbito escolar a quienes poseen alguna condición particular; por supuesto, siempre será necesario realizar adecuaciones según
las propias habilidades del maestro y las individualidades
35
Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con
Discapacidad. 25 de Enero de 2017. https://www.gob.mx/conadis/es/articulos/
que-es-el-programa-para-la-inclusion-y-la-equidad-educativa?idiom=es.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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neurodesarrollo

de cada alumno. La intención no es criticar ni generalizar la
labor de ningún maestro ni la manera de trabajar de ninguna
escuela, tampoco se desea cuestionar las políticas y leyes
que tengan que ver con la educación. El interés, al compartir estas experiencias, es contribuir a mejorar la educación.
La perspectiva artística de quien suscribe este artículo,
como investigador, le ha permitido aproximarse con una
mirada didáctica que ha resultado útil para conocer mejor
a las personas con funcionalidad diferente e identificar herramientas que sean útiles para posibilitar sus aprendizajes.
En lo que sigue, además del uso del pronombre personal,
se hará referencia al proceso experiencial y de intervención
didáctica de los casos que fueron objeto de investigación.
¿Cuáles son las relaciones que configuran los casos estudio? La siguiente sección da contexto para identificarlas.
Descripción de casos
Caso 1. Leonardo
Una vez concluida la etapa como docente de bachillerato, se me presentó la oportunidad de apoyar a un niño –el
segundo, en términos reales– con necesidades educativas
especiales. A partir de ese momento inició la experiencia
como maestro de apoyo en una institución privada con Leonardo36 de 10 años de edad y diagnosticado con Trastorno
por déficit de atención/hiperactivad (TDAH), por su psiquiatra privado; dicho padecimiento se encuentra en el Manual de “enfermedades mentales”, DSM-5, en los trastornos
del neurodesarrollo que son un grupo de afecciones con inicio en el periodo de desarrollo37; también fue diagnosticado
36

Los nombres utilizados a partir de este párrafo son ficticios para no

afectar la identidad de los participantes.
37
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 31
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

con el llamado trastorno negativista desafiante, que se ubica
en el mismo índice: “los trastornos disruptivos, del control
de impulsos y de la conducta, incluyen afecciones que se
manifiestan con problemas en el autocontrol del comportamiento y las emociones”38. Leonardo era un niño con una
edad congruente con la cronológica, físicamente un niño
alto, de complexión robusta con tez morena.
El niño cursaba sexto año de primaria en educación
básica en una escuela privada que utiliza el modelo
Montessori. El historial del alumno indicaba que había
tenido dos maestras de apoyo, pero ni ellas, ni el psicólogo
del colegio, habían logrado conseguir un cambio favorable
en su conducta, ya que el alumno retaba (encaraba)
constantemente a sus maestros y no obedecía las reglas
e instrucciones que se le proponían, además de tener
problemas con sus compañeros. Entonces, el psiquiatra
personal sugirió conseguir un maestro de apoyo masculino
para trabajar con el alumno, y fue así cómo me contactaron.
Caso 2. Sócrates
Debido a la recomendación del citado psiquiatra, fue posible
una tercera experiencia; en este caso, se trataba de un niño
de 11 años con TDAH y un prediagnóstico de psicosis
infantil (la cuál en realidad no puede ser diagnosticada de
forma definitiva hasta que cumplan la mayoría de edad
según comentarios de su psiquiatra). A este alumno se le ha
identificado como Sócrates. Este niño, Sócrates, pertenecía
a otra escuela privada, la cual se guía con el modelo
constructivista, que tiene dos programas, uno denominado
regular y otro, alterno, en donde pertenecen los alumnos
38
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
461
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

con necesidades educativas especiales, como los que
poseen trastornos del neurodesarrollo o, mejor dicho, que
pertenecen a la neurodiversidad. Sócrates era un niño de
estatura promedio para la edad, tenía complexión delgada,
nariz afilada, ojos rasgados, tez blanca y cabello castaño.
Antes de que se trabajara con Sócrates, él había tenido
cuatro maestros de apoyo, así que, para conocer el caso,
se llevó a cabo una reunión con el director del colegio, la
coordinadora del departamento de psicología, los padres y el
psiquiatra; en dicha reunión compartieron el historial con el
nuevo maestro de apoyo, sus características, según aseguraban
sus docentes, lo pintaban como agresivo porque atacaba
físicamente a los maestros y alumnos. Según los registros,
estas crisis se presentaban por lo menos una vez por semana,
habiendo semanas en la que estas conductas se presentaban
diariamente además de mostrar un gran rezago académico.
También, Sócrates exhibía frecuentemente incapacidad
situacional para controlar sus esfínteres, lo que, como se sabe,
no es lo regular para su rango de edad (11 años).
El colegio cuenta con 4 salones asignados para los
alumnos alternos; Sócrates cursaba el tercer grado de
primaria en un aula que incluía en el mismo tiempo y
espacio a alumnos de tercero a quinto grado (multinivel). El
psiquiatra lo tenía diagnosticado con periodos de paranoia,
en la convivencia diaria con el alumno se constataron
conductas y expresiones concordantes con el diagnostico
ya que en varias ocasiones se observó como sospechaba
que sus compañeros hablaban mal de él y eso lo molestaba,
así como en ocasiones pensaba que agarraban sus cosas.
Caso 3. Iván
Por último, se describe el caso de Iván, un niño de 10 años
con un perfil muy similar al caso anterior, según informó la
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

coordinadora de psicología de la escuela privada. Esta vez
fue el personal de la misma escuela quien me recomendó
con sus padres para atenderlo como maestro de apoyo. Ivan
venía de otra escuela privada y, al momento de iniciar sus
nuevas clases, fue agresivo físicamente con sus compañeros
y maestros además de presentar rezago académico.
El diagnóstico por su psicólogo personal es que tenía
características compatibles con el trastorno del espectro
autista. Cuando se inició con el apoyo, se observó que era
muy propenso a distraerse y que expresaba pensamientos
concordantes con las características del TEA. Por otra
parte, el psicólogo escolar agregó que denotaba paranoia,
en este caso las observaciones también eran concordantes
ya que continuamente retaba a sus compañeros porque
pensaba que hablaban de él o sentía que lo observaban de
cierta forma que no le gustaba.
Evolución de los casos
Caso 1. Leonardo
El modelo Montessori posee la característica de propiciar
un ambiente favorable para orden, de manera estética,
además de estar presentado de una manera simple y real,
cada elemento tiene su objetivo para el desarrollo del niño.
El concepto radica en la libertad del alumno, que tiene un
gran entrenamiento formal separado de lo sensorial, motor
y capacidades mentales que conduce a un rápido, fácil y
sustancial dominio de los elementos de lectura, escritura y
aritmética39.
El día de inicio de clases del maestro de apoyo en el
primer contacto con el alumno, al momento de conocerlo
39
Maria Montessori, Montessori method (Frederick A. Stokes Company,
1912), XVIII.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

se observó en sus ojos desconfianza, tal vez por mi estatura
y complexión física, lo cual puede ser intimidante para los
alumnos de 10 años que regularmente no superan el 1.50 m.
aunque también, dicha actitud podría haber sido resultado
de las experiencias anteriores. Lo saludé y de inmediato le
interrogué si sabía por qué estaba yo como nuevo maestro
ahí, con él, a lo que contestó: “porque me porto mal y
porque soy burro”.
Según la literatura especializada, ese tipo de
respuestas denotan un complejo de inferioridad porque al
momento de describirse de una manera inferior que los
demás, compararse con el burro, externaba su percepción
ante los demás, aunado a sentirse juzgado, el complejo
de inferioridad; esto lo señalan Oberst &amp; Ruiz cuando
apuntan que asumirse así, como este caso, “conlleva a una
sobrecompensación anormal y extrema del sentimiento de
inferioridad, caracterizada por una actitud derrotista ante
las posibilidades de cambiar la situación de la vida de la
persona”40. En el DSM-5 se menciona que “Además, los
niños con trastornos negativista desafiante tienen riesgo
de presentar finalmente otro tipo de problemas, incluido
depresivo o de ansiedad”41, y dentro de los trastornos
depresivos existe una parte de niños que desarrollan baja
autoestima42. Entonces inicié una charla con él en donde
le señalé que se trataba de un asunto muy importante para
sus padres, que él tuviera una ayuda para sentirse mejor,
brindándole apoyo emocional, para sentirse tomado en
cuenta, acompañado, además de ofrecerle seguridad.

40

Oberst y Ruíz, La psicología individual de Alfred Adler, 21.

41
461.

DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,

42
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
168.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Recuérdese que Leonardo no presentaba ninguna
discapacidad cognitiva; se observó que podía resolver los
problemas de matemáticas, geometría o redacción a la
par que los otros niños, era acertado en sus reflexiones y
muy práctico para trabajar, es importante mencionar que
no se esta afirmando que fuera el más brillante del salón,
pero si estaba en un nivel promedio. En consecuencia, su
problemática no era cognitiva, sino conductual; las maestras
alegaban que las retaba y aseguraban que era agresivo con
sus compañeros, también decían que era un poco holgazán
para trabajar.
El modelo Montessori les da a los alumnos la
libertad de organizarse para realizar las actividades con
más autonomía; Leonardo decía sentirse abrumado por
la cantidad de trabajo. Así que le propuse que externara
cómo quería hacer las actividades y pidió tener más
descansos, acepté sus peticiones en base a sus necesidades,
y se determinó que se le darían descansos pequeños de 5
min cada 20 min de que hiciera las actividades. Acudí a
la técnica llamada pomodoro que sirve para aprovechar
mejor el tiempo dando lapsos de reposo mental, y se ajustó
a las necesidades que se observaron del niño. Ese estilo de
trabajo no solo ayudó en el proceso de descanso, sino en
que él se sintiera escuchado con base en sus necesidades.
Su cambio fue radical… ¿Qué había sucedió? Antes no
habían sido escuchadas sus necesidades, en ese periodo el
maestro de apoyo se mantuvo constantemente en contacto
con la psicóloga de la escuela y el psiquiatra personal,
ambos estaban muy satisfechos por los cambios que fue
presentando Leonardo.
Leonardo tenía diversas inseguridades –otro aspecto
que se tomó en cuenta y como se comentó al inicio de este
caso, que se debiera tal vez a consecuencia del complejo
de inferioridad–. Constantemente mencionaba que no
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

359

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

podía realizar actividades con un tono claudicante y fue
ahí en donde se acentuó también una estrategia a través de
reforzamientos optimistas, que sí podía realizar los retos
que se le ponían enfrente por mínimos que fueran sus logros,
con este reconomiento y la mención en torno al orgullo que
en su docente provocaba, tuvieron un efecto alentador y
le permitió ser consciente de su propio cambio de actitud,
que él causaba algunos de los obstáculos y reprimía o se
autocensuraba, limitándose mentalmente a que no podría
realizar las actividades. Con el tiempo este apoyo me
permitió crear un vínculo que hizo posible además brindar
más confianza cuando algún reto no lograba ser superado,
que si no los superaba tampoco iba a suceder nada. El
objetivo principal de estas estrategias fue la de disminuir
la presión o estrés que las situaciones le podían generar “el
mundo no se detiene sino podemos realizar una actividad,
solía comentarle” y así se le apoyó hasta que él solo pudo
cumplir con lo que se le solicitaba. Fue un apoyo emocional
continuo, lo cual es aquí lo más relevante. En ese punto la
labor del maestro de apoyo con él terminó. Todo lo anterior
sucedió en un periodo de 5 meses.
Caso 2. Sócrates
Es necesario mencionar que, de acuerdo con los reportes
existentes hasta antes de la intervención de apoyo,
Sócrates exhibía frecuentemente incapacidad situacional
para controlar sus esfínteres, lo que, como se sabe, no es
lo regular para su rango de edad (11 años). Dado que no
existía reporte alguno de que arrojara una causa fisiológica,
se asumió que esto sucedía por una causa emocional, es
decir, por los factores psicológicos, como lo apuntan De
Ajuriaguerra &amp; Marcelli “No hay más que ver la frecuencia
con que aparece o desaparece la enuresis coincidiendo
con un episodio relevante en la vida del niño: separación
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familiar, nacimiento de un hermano, ingreso en la escuela,
emociones de cualquier naturaleza, etc.43. Tanto en la
enuresis como en la encopresis los factores psicológicos
son el primer plano en niños mayores de 2 a 3 años”44 que
les provocan afecciones por su control en los esfínteres.
La estrategia de inicio fue recibirlo en la puerta del
colegio y acompañarlo hasta el aula. El maestro de apoyo
comenzó preguntándole si acaso sabía por qué yo estaba con
él. Contestó: “porque me porto mal”. Se le expresó que estaba
con él porque era muy importante para sus papás saber que
estaba bien y que esto le iba a ayudar a avanzar. Su rostro
se iluminó. Nótese que, desde un primer inicio Sócrates
entendió que la estrategia era apoyarle emocionalmente, de
brindarle seguridad ante los posibles miedos.
Al iniciar las actividades escolares con él y empezar a
utilizar los libros de texto observé que no sabía leer (conocía
las letras y leía letra por letra, pero sin formar la palabra),
no sabía escribir (solo copiaba lo que veía escrito, exhibía
características relacionadas con la dislexia), tenía mala
caligrafía; además, solo hacía sumas sencillas de matemáticas
básicas y no sabía nada de historia en general, tampoco quería
hacer deportes porque, decía, no se sentía a gusto.
El psiquiatra lo tenía diagnosticado con periodos de
paranoia, en la convivencia diaria con el alumno observé
conductas y expresiones concordantes con el diagnostico,
lo cual me llevo a la estrategia de sacar a Sócrates del
ambiente áulico, porque se consideró que los distractores
y las situaciones contextuales que ahí se presentaban
no lo dejaban enfocarse y causaban que su paranoia se
manifestara, pensé que con el tiempo iba a lograr controlar
43

Ajuriaguerra y Marcelli, Manual de Psicopatología del niño, 152.

44
Ajuriaguerra y Marcelli, Manual de Psicopatología del niño, 155-157.
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neurodesarrollo

esos estados pero se tenían que ir identificándolos de
manera progresiva.
Al iniciar actividades fuera del aula le interrogué
sobre sus gustos, el anime, me dijo ¿Algún anime en
especial? “Naruto”, respondió. Le pedí que hiciera una
plana de su libro de caligrafía, después le motivé a que
hiciera dibujos sobre Naruto que se asemejaban a algunos
ejercicios de caligrafía; eso le encantó. Los ánimes, según la
enciclopedia británica, son un estilo popular de animación
en Japón45, Naruto es una serie animada de televisión que
trata de un adolescente que busca el reconocimiento y sueña
en convertirse en el líder de la aldea, es un adolescente que
actúa continuamente de manera impertinente, pero que a
la vez muestra un gran entusiasmo porque busca a toda
costa convertirse en Hokage. Además, suele colocar sus
sentimientos por encima de cualquier otra cosa.
Entonces, a partir de ese momento utilicé como
maestro de apoyo la estrategia del dibujo para motivarlo,
le comenté que podían hacer un cómic y que él podía crear
los personajes y el maestro los dibujaría para él, lo único
que tendría que hacer él era ayudar a escribir los diálogos
y la descripción de las escenas. Mediante este método
mejoró sustancialmente sus capacidades de escritura y
lectura. Esto dio pie a que se le presentaran libros, juegos y
caricaturas nuevas que le gustaron al grado de motivarlo a
leer y escribir cada vez mejor; algunos de los libros que se
le compartieron fueron de un videojuego, así como un libro
de una película, en ambos casos él sabía qué temas eran.
Algo muy importante es que siempre se prestó atención
a sus intereses y de cada cosa que le gustaba se buscó un fin
pedagógico. Así, Sócrates aprendió de geografía e historia
45
Encyclopædia Britannica, s.f: Anime.
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neurodesarrollo

gracias a un videojuego, le ayudé a investigar los lugares y
eventos en los que éste se sitúa. Todas las anteriores fueron
una serie de estrategias que ayudaron progresivamente en
su desarrollo cognitivo.
Por otra parte, se utilizaron los periodos de descanso
entre actividades (ahí se realizaba el comic o escuchaba
música), poco a poco fue tomando más confianza. Él tenía
grandes periodos de ansiedad, entonces, su tolerancia
fue mejorando progresivamente. A partir de esto, se fue
integrando al aula, primero acompañado del maestro de
apoyo, después en cortos periodos, sin compañía, y terminó
por estar completamente sin el acompañamiento del maestro
de apoyo en el aula.
Con Sócrates, el proceso fue un proceso largo; finalizó
sus estudios de educación básica, ahora está en preparatoria
y se tiene información que cada día va avanzando respecto
a sus objetivos, pues aún se tiene contacto con él.
Caso 3. Iván
Cuando el maestro de apoyo atendió a Ivan tomó en
cuenta los comentarios de la coordinadora de psicología,
se repetieron algunas estrategias como las del anterior
alumno, entre ellas sacarlo del aula (lo cual funcionó). Se
le cuestionó, al igual que los anteriores casos lo siguiente:
“¿Sabes por qué estoy aquí?” “porque me porto mal y no
aprendo”, respondió. Le hice ver lo mismo que a los casos
anteriores, que ahí estaba porque sus papás querían que él
estuviera bien y que lo querían mucho, entonces, también
su gesto se tornó optimista
Platiqué con su maestra anterior y me comentó que lo
máximo que Iván podía hacer eran 2 o 3 actividades al día,
porque después de eso empezaba con acciones negativas.
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neurodesarrollo

Hablé después con Iván y lo interrogué: “¿qué necesitas
para avanzar en tus actividades?” Contestó: “no sé hacer
las cosas, las matemáticas son muy difíciles”. Él se refería
a que no sabía leer, y pude interpretar inseguridad en su
respuesta pues sus movimientos fueron más rígidos y el
volumen de su voz se elevó, de lo que deduzco que esos
comentarios mostraban que tenía muy baja autoestima y que
reaccionaba con un mecanismo agresivo de autodefensa. Es
importante mencionar que según el DSM-5 las personas que
han pasado por un trastorno de estrés postraumático tienen
un “comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca
o ninguna provocación) que se expresa típicamente como
agresión verbal o física contra personas u objetos”46, las
cuales eran conductas que Iván presentaba.
Al momento de llegar a la práctica, se observó que
los ejercicios de matemáticas que realizaba eran muy
básicos, solo sumas de 2 líneas y a lo mucho de 2 dígitos
(lo cual le molestaba, porque prefería la de 1 solo dígito).
Con el afán de liberarlo del estrés que le causaba realizar
matemáticas le interrogué por su caricatua favorita y me
dijo Gravity Falls. En ese momento le hice un dibujo del
personaje principal y le dije: “escribe un diálogo”, pero
no lo quiso hacer. Gravity Falls es una serie original de
Disney Channel de animación creada por Alex Hirsch, la
serie trata de dos hermanos gemelos de 12 años Dipper y
Mabel, y tiene elementos de misterio y comedia, pero que a
su vez provocan en el espectador el cuestionarse las cosas,
se puede decir que provoca la curiosidad o investigación
del televidente.
En la primera intervención logré que él hiciera 4
actividades: un poco de caligrafía, un poco de matemáticas,
46
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
272.
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hizo un dibujo y una sopa de letras. Como apoyo a ese tipo
de actividades, conseguí el libro de Gravity Falls (como
un instrumento más para hacerlo leer). No se logró e Iván
terminó por arrojar (literalmente) el libro. Desde luego, no
es posible aplicar las mismas estrategias a pesar de que los
alumnos tengan similitudes, cada uno dentro de su condición
tiene necesidades específicas al igual que sus intereses, el
error fue pensar en ese momento que se había descubierto la
fórmula, pero no. Iván había dado una lección: que a pesar
de ser muy similar en condiciones al alumno Sócrates, él
era otra persona y tenía otras necesidades y mi deber era
descubrirlas, de lo que infiero que es importante que las
observaciones sean propias y no tengan el sesgo de algún
prejuicio por observaciones de otras personas.
Para Iván, una de las estrategias de lectura fue adquirir
cuentos muy cortos con letras muy grandes y con dibujos
muy simpáticos. Le pedí que se sentará a mi lado para
ayudarle a leer; mi estrategia fue pronunciar las primeras
letras del texto y él a concluirlas. Funcionó y la lectura se
convirtió en una prioridad.
Antes de esta estrategia, cuando él leía letra por
letra en pausas no entendía ningún significado de lo que
había leído. Lo supe porque al final del texto se le hacían
preguntas respecto a lo que sucedía en las historias, pero no
lograba responder. Después de practicar 4 semanas de esa
forma, poco a poco él inconscientemente se animaba a leer
un poco más de lo que le correspondía, hasta el punto en que
se le propuso: tú lees una palabra y el maestro de apoyo la
que sigue. Ese fue el siguiente paso; cuando empezó a leer
por palabra logró entender de mejor manera el significado
del texto, su siguiente paso fue leer un renglón y luego
un párrafo; para entonces él ya hacía preguntas sobre lo
que sucedía en la historia. En lo sucesivo leyó paginas
completas y, por último, libros completos.
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La siguiente estrategia de lectura para Iván para
abordar temas académicos como química, biología, física
etc. y no solo ficción, consistió en provocar su interés por
medio de libros que fueran llamativos. Le llevé un libro de
química (pop-ups de Larousse) y le encantó, la estrategia
fue que él leyera las letras grandes (títulos y subtítulos) y
yo como maestro de apoyo me encargaba de leer las letras
pequeñas (contenido), siempre poniendo atención a lo que
se le leía, esos libros tienen la característica de que se puede
interactuar con las ilustraciones moviéndolas de distintas
formas, lo cual lo motivaba a que le interesará saber que era
lo que estaba escrito.
Al momento de redactar este artículo se han trabajado
más de dos años con este alumno. Hay días que lee 1 hora
diaria y los libros que más le gustan son los de Gravity
Falls, al fin de cuentas sí terminó interesado por este tipo
de libros, los cuales disfrutó debido al continuo dominio
de la lectura. Es importante decir que al igual que los otros
alumnos él también trabajaba por periodos que funcionan
de la siguiente manera: 20 min o 2 actividades y después
10 o 15 min de receso. Hay diferencias en el manejo de los
tiempos en comparación con los otros casos de estudio, el
de Leonardo y el de Sócrates, pero en un inicio su capacidad
de enfoque o atención era menor y, como comenté, cada
uno tiene sus características individuales y hasta ahora es
lo que se deducen de las observaciones.
Otro dato importante en las estrategias para el
pensamiento matemático con Iván fue que como muchos
maestros al momento de practicar la operación matemática
de la resta se le decía “quítale 5 al 7” y se le mostraba con los
dedos para que lo relacionara visualmente. Pero se observó
que decir “quítale” le causaba un conflicto; lo que para
muchos de nosotros podía ser sencillo para él ya era una
especie de trauma por los recuerdos angustiosos que esto le
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podía provocar, pues empezaba a mover involuntariamente
algunas de sus extremidades y como se menciona en el
DSM-5 esto le provocaba un estado emocional negativo47.
Entonces se buscó otra forma y en lugar de decirle “quítale
5” le decía “suma para ver cuántos te faltan para llegar a
7”. Ese pequeño cambio hizo una gran diferencia; después
dominó las matemáticas básicas incluyendo ejercicios con
fracciones, además de estar más receptivo al cambio para
aprender cosas nuevas.
La siguiente estrategia tiene que ver con un instrumento
que se utilizó para calmar momentos de ansiedad en Iván.
Acudí a lo lúdico aplicándolo en sus descansos. Utilicé
juguetes o música para calmar momentos en los que se
mostraba con mucha ansiedad. Los descansos formaron parte
de un estímulo de recompensa, en el cual jugar le permitía
bajar sus niveles de ansiedad. Los juguetes eran diversos,
se le permitió llevar de su casa a la escuela juguetes de su
agrado. Normalmente eran figuras de acción, arena cinética
(esta última ayudaba a disminuir sus estados de ansiedad),
juegos de construcción plus, después legos sencillos, luego
legos robóticos. Otro recurso fue la música, normalmente
eran canciones de compositores urbanos que crean música
estilo rap acerca de los animes que al alumno le gustan.
En los periodos de enojo y frustración, como crisis
o rabietas, se utilizaron palos de madera del tamaño de un
lápiz para que el niño los rompiera con sus manos y esto le
causaba un efecto de descanso, esto fue utilizándose menos a
consecuencia de que cada vez controlaba más sus emociones.
Siempre acudí a la actividad física con Iván, pero no
le gustaba realizar juegos con sus compañeros, de hecho,
47
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
272.
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normalmente terminaba agrediéndoles. Entonces, realicé
con él actividades individuales como caminar-trotar-correr,
encestar con un balón de básquet, practicar lucha libre,
dominar el balón de futbol, prácticas con raqueta tipo tenis,
etc. En algunos momentos practicaba estas actividades, pero
pocas veces las realizaba de forma continua; sin embargo,
poco a poco fue generando un gusto por caminar-trotarcorrer, en donde progresivamente aumentó su condición
física empezando por 10 min hasta llegar a caminar-trotarcorrer por periodos de 40 min; cuando cumplió 12 años, él
ya había suplantado los juguetes que le ayudaban a calmar
su ansiedad por periodos de actividad física en donde
caminaba-trotaba-corría cuando las situaciones le causaban
ansiedad o estrés, después se estableció como parte de
su programa con un horario diario en donde realizaba la
actividad de 8:30 a 9:00 am. Todo esto siempre acompañado
de música.
Resultados
Caso 1. Leonardo
Sin presetar mucha atención en las relaciones mismas, el
abordaje metodológico y conceptual habría enfatizado los
elementos involucrados solamente, pero la postura filosófica
de pensar a la relación misma en el proceso permitió una
aproximación hacia la tesitura del vínculo entre docente
y alumno y de estos dos en su relación con el contexto.
De ahí que el estilo de trabajo definitivamente ayudara en
que tuviera momentos para fortalecer la conexión consigo
mismo en su entorno, como descansar, por ejemplo, pero
además para que él se sintiera escuchado con base en
sus necesidades. El cambio en ese niño fue radical, ¿qué
había sucedió? Se aplicó principalmente como estrategia la
escucha-activa entendida como relación indisoluble, pues
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la forma en que había sido escuchado anteriormente no era
con base a sus necesidades; en todo ese periodo me mantuve
constantemente en contacto con la psicóloga de la escuela y
el psiquiatra personal, y ambos estaban muy satisfechos por
los cambios que presentó el alumno Leonardo.
El alumno Leonardo tenía diversas inseguridades
como consecuencia del complejo de inferioridad. Su
pesimismo cambió cuando recibió constantemente el
exhorto a reconocer sus logros y el motivo de orgullo
que ello significa. Hacerle ver su autosabotaje le permitió
avanzar de forma consciente, entonces constantemente le
compartí información para que tuviera más herramientas y
generara la resolución de sus problemas. Logré disminuir su
estrés cuando comenzó a no magnificar cualquier dificultad
que se le presentara, un comentario recurrente que utilicé
con él fue “el mundo no se detiene sino podemos realizar
una actividad”. Todo lo anterior formó parte de un apoyo
emocional continuo.
Caso 2. Sócrates
Tomando en cuenta que él tenía constantes recuerdos
de sus malas experiencias en otras escuelas, me tomó 4
años de ayuda reducir la carga emocional de su mente de
recuerdos negativos, es decir, deshacer esas relaciones
emocionales que él había construido en su pasado. El
primer año presentó alrededor de 10 crisis de agresiones,
el segundo año 5, el tercer año 3 y el último año 2. Esta
evidente mejora no significa que ya no presentará crisis en
su vida, el trabajo hecho con el alumno fue abordar algunas
situaciones que le causaban conflicto así como recordar
experiencias del pasado que le causaban estrés, a pesar de
tener herramientas creadas de autocontrol, pueden haber
variables en el futuro que puedan provocar esos estados
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en los que se veía inmerso, pero, como ahora ya tiene un
conocimiento de cómo controlarlas y cómo identificar
estos problemas podría ayudarle en un futuro para saber
sortearlos y que no lleguen a un estado muy grave.
Por otra parte, con respecto al tema del control de
sus esfínteres, después de observarlo por un tiempo, se
deduje que la falta de control era motivada por miedo e
inseguridad en el ambiente, porque a partir de que se le
acompañó (literalmente desde la puerta del colegio hasta
el salón) en estos cambios, solo fue en un par de ocasiones
al inicio que le sucedieron este tipo de accidentes, lo cual
antes era común que se presentaran, después del tercer mes
esto ya no volvió a suceder.
Caso 3. Iván
Iván, cuando reflexiona, suele decir “¿te acuerdas cómo
era antes, que me enojaba por cualquier cosa?” Este
autorreconocimiento es importante, porque él mismo ya no
se ve como la misma persona, sabe que está avanzando, él
sigue en el proceso. La autorregulación emocional fue uno de
los cambios más importantes en Iván, a pesar de no tenerlas
controladas en su totalidad sí mejoró significativamente,
porque el hacer que no estuviera constantemente enojado,
triste o frustrado provocó que pudiera aprender y avanzar
de forma cognitiva. Las habilidades prosociales mejoraron
significativamente, ya no se sentía prejuzgado, buscaba
saludar más a las personas de su alrededor, así como ayudar
en lo que podía a los demás. El control sobre sus periodos de
ansiedad fue decisivo, como la técnica de tener objetos como
juguetes en los lapsos de tiempo de descanso que ayudó a
controlar los periodos de ansiedad. También desarrollar una
actividad física (caminar-trotar-correr) fue otra estrategia
que le ayudó a controlar esos estados de ansiedad.
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Iván se fue integrando progresivamente al aula con
la presencia de su maestro de apoyo y su maestro titular,
es decir, con una relación explícita de acercamiento con su
contexto; cuando empezó con fue en el periodo de pandemia
COVID-19 en México (en enero del 2020); él empezaba a
hacer el proceso de integración y normalización en su aula,
y este proceso quedó trunco por la contingencia. Se trabajó
en línea con él y después, de manera presencial y aislada,
en su casa, hasta que en agosto del 2021 pudo volver
a la presencialidad. Al principio Iván pasó por estados
de ansiedad porque se volvió a integrar en el aula, pero
siempre se le dio un acompañamiento y progresivamente se
fue dejando solo con su grupo, en ese periodo empezaron
a mejorar sus habilidades sociales con altas y bajas, pero
siempre guiado por el maestro de apoyo como corresponde.
Por último, pudo estar integrado por completo sin su maestro
de apoyo estando de una forma tranquila y aprendiendo,
con algunas situaciones en las cuales ha presentado enojos,
pero sin llegar a agredir de manera física y siguiendo lo
que se considera correcto para poder llevar las relaciones
sociales de forma adecuada.
Conclusiones
Hay avances con estos alumnos en comparación a como se
encontraban al inicio en que se empezó a trabajar con ellos;
estos se generaron debido al ambiente de confianza que se
pudo establecer en las relaciones maestro-alumno. y es aquí
en donde toman más sentido algunas de las advertencias
hechas a lo largo del artículo en torno a la noción de relación
como concepto explicativo de corte filosófico. Esto nos
permite también postular que la relación en cuanto relación
como concepto connotativo puntaliza, como enfoque de
vivencia fenomenológica, el papel de las relaciones mismas
juega en la generación o aparición de padecimientos, de vida
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“sana”, o de procesos de aprendizaje esperados. Además,
porque las estrategias se diseñaron y llevaron a cabo según
cada caso y sus necesidades específicas, pero a la vez,
atendiendo los propios intereses de estos alumnos, así como
las emociones que manifestaban o lograban expresar ante
las diversas propuestas de actividades, como por ejemplo el
uso de los palos de madera que fueron ayudando a controlar
momentos de frustración, o dibujar objetos de su agrado
que contribuyó a mejorar aspectos como la grafía, o a
enfocar una actividad física para controlar los momentos
en que se presentaban situaciones de ansiedad, así como
otros que ya están descritos en el documento. Todo esto,
termina por elevar la autoestima, la confianza y mejorar su
autocontrol. ¿Es esto, un tipo de relación producto de otra
relación? Eso parece, pues si nuestra hipótesis de trabajo en
este reporte implica que existe un conjunto de relaciones
que explican la aparición de los trastornos y disrrupciones
en el aprendizaje, son éstas las que deberán ser objeto de
aceramiento fenomenoógico para los casos de estudio en
esta investigación.
También, es importante encontrar las formas para
que ellos puedan replicar la serenidad de la persona que los
está guiando, ya que, si el docente muestra intolerancia o
frustración, es decir, rompe la posibilidad de una relación
firme entre él y su estudiante, esto se puede ver reflejado en
la conducta o mal aprendizaje de los alumnos. Por último,
es considerable siempre tener una visión flexible respecto
a las necesidades que pueden presentar los alumnos porque
definitivamente cada caso es único y requiere que se tomen
en cuenta todas sus peculiaridades.
La inclusión en casos específicos debe ser de manera
progresiva, cuidando especialmente el estado emocional
de los alumnos, al detectar a través de las observaciones
registradas en el diario que en dos de los casos los niños
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se veían afectados por el contexto áulico al encontrar
que el ambiente les provocaba estados de ansiedad y de
distracción. En esto no se trata solo de insertar a los alumnos
en un aula, sino estar seguros de que se están llevando los
procedimientos adecuados: la inclusión es un proceso,
un continuum de relaciones de relaciones, como puedo
deducir de Cisneros, y no solamente un estado invariable
y delimitado ontológicamente perfecto. Lo anterior forma
parte de una de las estrategias: sacar a los alumnos del
ambiente áulico en grandes periodos ya que se detectó que
había distractores y situaciones que les provocaba ansiedad
y después realizar una integración progresiva.
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 3, No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 31 de julio de 2023.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Lilia Cristina Álvarez Ávalos
Jonathan Gutiérrez Hibler
José Manuel Medrano
Javier Hernández Quezada
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Roberto Kaput González Santos
Ángel Gerardo Hernández Candelaria
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales

�Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

de la

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Arribamos al quinto número de Humanitas. Revista de Teoría, Crítica
y Estudios Literarios; la distancia temporal que separa el inicio de
este proyecto editorial y el momento actual nos permite ensayar
un breve ejercicio historiográfico: la revisión de los contenidos
(artículos, notas y reseñas) muestra una variedad de enfoques críticos
y teóricos, pero también: la exposición de algunas preocupaciones
básicas que se podrían resumir en algunas preguntas: ¿cuál es el
estado actual de la literatura latinoamericana? ¿Cuál su relación
con el mercado editorial y con los nuevos soportes? ¿Qué papel
desempeña actualmente la crítica literaria? ¿Hacia dónde se dirigen
los estudios literarios? Sabemos que ninguna de estas preguntas
ofrece una sola y definitiva respuesta. Representan, más bien, puntos
de partida: lugares desde donde leer.
En la sección de “Artículos” partimos con una “reivindicación”
de los célebres “poemínimos” de Efraín Huerta a cargo de Jesús Alberto
Leyva y Lilia Cristina Álvarez. Huerta comenzó a publicar este peculiar
registro poético en la década del setenta, y, durante mucho tiempo, la
crítica convencional los abordó como simples y llanos divertimientos.
Eso, afortunadamente, ha cambiado. Jonathan Gutiérrez Hibler ha
desarrollado una larga y fructífera línea de investigación sobre la obra
de la autora mexicana Luisa Josefina Hernández; en este número
nos entrega un estupendo artículo sobre ciertas particularidse de su
obra. La narrativa de Hernández, nos explica Gutiérrez Hibler, posee
marcas de otro modo de escritura que también practicó la escritora:
el teatro; a través de la lectura de tres de sus novelas se muestra su
diálogo con los temas del nosto y la nostalgia.
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

Jorge Eliécer Pardo es uno de los más importantes escritores
de Colombia, aunque su obra no es muy conocida fuera de su país;
para paliar esa condición adversa, José Manuel Medrano ensaya una
lectura, desde la ecocrítica, de la novela El jardín de las Weissmann de
1978. Por su parte, el escritor y académico Javier Hernández Quezada
realiza un rastreo crítico de las estrategias discursivas desplegadas,
en la década del cincuenta, por el periodista, poeta y antropólogo
Fernando Jordán en sus obras El otro México. Biografía de Baja
California, Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo y Baja California, tierra
incógnita. Finalmente, Verónica Zúñiga nos entrega un ensayo muy
interesante y oportuno sobre el uso de las herramientas tecnológicas
y digitales en la difusión de la literatura escrita por mujeres.
Roberto Kaput González Santos nos ofrece, en la sección
de “Notas”, una reflexión ensayística sobre “la forma épica chica”
en la obra de Raymond Carver, Richard Ford y Lucia Berlin. Y
en la sección de “Reseñas”, el poeta Ángel Gerardo Hernández
Candelaria realiza una lectura / intervención del poemario [Contra]
Dicción, del escritor, traductor y editor Luis Armenta Malpica.
Como señalé líneas arriba, más que encontrar respuestas
definitivas a los desafíos que enfrenta la literatura latinoamericana
actual, buscamos nuevas formas de exploración de sus
manifestaciones. Así lo constatamos en este quinto número de
Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios.
Víctor Barrera Enderle

2

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Literatura tradicional en diez poemínimos
de Efraín Huerta
Traditional literature in ten poems by
Efraín Huerta
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado
de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
jleyva@beceneslp.edu.mx

Lilia Cristina Álvarez Ávalos
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado
de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
lalvarez@beceneslp.edu.mx

Resumen. Este estudio muestra una selección de 10 poemínimos de
Efraín Huerta analizados en relación a la forma y contenido del dicho y el
refrán, géneros propios de la literatura de tradición oral. Para ello se hace
un recuento biográfico de Huerta a partir de su relación con los acervos
literarios; se ponen en contraste las distintas estéticas de las literaturas
tradicionales y de autor y, finalmente, se analizan los poemínimos a partir
de sus relaciones con la paremiología.
Palabras clave: Efraín huerta, poemínimos, literatura tradicional, refrán,
paremiología.

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Abstract. This study shows a selection of 10 poems by Efraín Huerta
analyzed in relation to the form and content of the saying and the proverb,
genres typical of oral tradition literature. For this, a biographical account
of Huerta is made from his relationship with the literary heritage; the
different aesthetics of traditional and author literatures are contrasted and,
finally, the poems are analyzed from their relations with paremiology.
Keywords: Efraín Huerta, minimal poems, traditional literature, proverb,
paremiology.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Literatura tradicional en diez poemínimos de Efraín Huerta
Entre los años de 1974 y 1978 el poeta Efraín Huerta publicó tres
libros: Los eróticos y otros poemas (1974), Circuito interior (1977) y 50
poemínimos (1978). Amor, patria mía estaba en ciernes y no vería la luz
hasta 1980. En el año de 1976, ganó el Premio Nacional de Letras
y para entonces ya había publicado al menos diez libros de poesía
desde 1935 a 1974, situación que lo ubicaba como un poeta maduro
en su última década de producción y, en las palabras fraternas de
José Emilio Pacheco (1982), era “el sabio socarrón y auto irónico
de los setentas”.
El devenir de la trayectoria poética de Huerta ha demostrado
poseer, al monos, dos líneas temáticas centrales, según la crítica
literaria sobre el bardo (Raúl Leiva [1959], Ricardo Aguilar [1984],
José Luis Martínez [1985], Guillermo Villarreal [1987], José Homero
[2005] y Jesús Alberto Leyva [2015]), la más conocida lo ubica como
un escritor contestatario, de carácter político; y, la otra, como un
poeta amoroso.
A través de décadas de producción, su visión de los temas y la
forma de presentarlos en su versificación fueron sufriendo naturales
transformaciones. Según Leyva (2015: 154-157) para apreciarse tales
cambios pudieran considerarse cuatro etapas divididas así:
a) 1935 – 1951
b) 1956 – 1973
c) 1974 – 1978
d) 1980
En cada una de ellas el yo poético se ha mostrado siempre
con un tono melancólico, a excepción del periodo de 1974 a
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

1978, en que se apreciaba irónico y lúdico, del mismo modo, su
postura crítica ante las instituciones era desinhibida y divertida;
así también con respecto a la sociedad y el amor, era explícita la
intención de mofarse de ese vínculo entre ambos y dejar en claro su
visión antimoralista. En el año de 1978 su estructura versal adoptó
totalmente al poemínimo como forma expresiva.
El presente artículo ha seleccionado 10 poemas de la edición
de 50 poemínimos (1978) que tienen estrecha relación con dichos o
refranes, como elementos de análisis para significar el vínculo entre
la literatura tradicional y la versificación de breve aliento en el poeta
Efraín Huerta. Estos poemínimos pueden representar una muestra
de la poesía contemporánea mexicana de finales de la década de los
setenta.
En el año de 1977, Elvira García entrevistó al poeta que, para
entonces, tenía 63 años de vida y, en una sección de la entrevista, el
escritor deja ver sus propias impresiones sobre sus poemínimos al
responder a la pregunta de la entrevistadora: “¿Bajo qué sentimiento
escribe usted?”
Hace muchos años se escribía ─yo al menos─ por todo. Hoy
solamente escribo por amor y porque me divierto mucho
haciéndolo, sobre todo poemínimos, esta formita poética que
tanto irrita a cierta crítica y que tantos imitadores tienen ya,
infelizmente. Digo infelizmente, porque ya he dicho que si bien
todo cabe en un poemínimo, hay que saberlo acomodar.

Es clara y congruente la respuesta con respecto a la época
en la que le fue formulado el cuestionamiento, al mencionar el
sentimiento y la razón del amor que hay detrás de su escritura, no
hace más que confirmar lo que la crítica señaló como una de sus
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

grandes temáticas y, al referirse a los poemínimos, también ratifica
ese divertimento en su creación y en el discurso del yo poético,
quien a través del poema con base en la literatura tradicional ofrece
una creación única.
Algo característico de Huerta es, en efecto, su autocrítica,
esa natural forma de humildad que ensaya con el hecho de mofarse
de su trabajo y de sí mismo en toda oportunidad, incluso en esta
conversación formal que sostuvo con Elvira García (1977), acaso
motivada por el hecho de haber obtenido el Premio Nacional de
Letras apenas un año atrás, así el escritor irónicamente no haya
relación entre el poemínimo con el idiograma oriental, pero si
con la flojera: “Huerta, por su parte, sonríe un poco cuando se
intenta relacionar el poemínimo con el ideograma chino, ‘su única
relación es con la pereza, dice, ‘los otros son, o pretenden ser,
poemáximos’”.
A pesar del carácter irónico del Huerta sexagenario que ya
apuntaba José Emilio Pacheco, el bardo también era capaz de afirmar,
con toda seriedad, su punto de vista de la poesía en su actualidad.
En una parte de la entrevista con García se le pregunta: “¿Una
aceptación de la poesía actual podría tener como razón principal
─utilizando palabras de Ernesto Cardenal─, el que ésta no vaya
más al subjetivismo o al lirismo onírico?” A lo que el entrevistado
responde:
La poesía actual se ha despojado del sobrepeso del lirismo que
la mantuvo varada. Se ha liberado: es más directa y su lenguaje
se escucha, a veces, a gritos desaforados. La veo más limpia, más
fraternal, más humana. Con ella se ha experimentado demasiado.
Da igual La palabra siempre tiene la palabra, y si es palabra poética,
mejor.
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Con esta última visión huertiana de la poesía de su época, el
poeta publicará 50 poemínimos y, con ello, dejará fuera de la edición
al verso de largo aliento que tantas décadas usó, el yo poético para
entonces, no estaba ubicado ya en la melancolía, sino más bien en el
ánimo festivo siempre agudo, alerta de su entorno, pero poniendo
como blanco principal de su ironía a sí mismo, de tal modo que
el poemínimo fue el medio perfecto en su formato breve para, en
palabras del escritor, ser escuchado a gritos desaforados.
Sobre los poemínimos del poeta originario de Guanajuato,
la crítica ha tenido coincidencias en sus apreciaciones sobre ellos.
Algunos estudiosos profundizaron y reflexionaron sobre su
fisonomía poética y le dedicaron al menos un capítulo de libro a
partir de la década de los ochenta hasta nuestros días. Mostrar un
acercamiento serio a la obra de Efraín Huerta ha permitido ubicar a
estos poemas mínimos como una propuesta artística en la literatura
nacional. Por ejemplo, Ricardo Aguilar en su trabajo de 1984 acerca
de este tipo de versos, afirma lo siguiente:
[…] los poemínimos descubren al Efraín maestro de la ironía y
del doble sentido, así como de la autocrítica. Se vale de nuevas
técnicas: de la lengua callejera, llena de elementos populares, del
neologismo, y así sus alusiones humorísticas toman el camino
del humor negro y de la abierta descripción sexual. Se ríe de lo
grandioso tanto como de lo insignificante. Las alusiones sexuales
parecen demasiado crudas a la primera lectura, pero cuanto
más las examinamos las encontramos cada vez más artísticas e
ingeniosas. Las malas palabras o los neologismos también chocan
al principio con la sensibilidad del lector, por groseras. A la
larga comprendemos que Efraín las utiliza en su afán de recrear
un ambiente, y a falta de ellas sería imposible trazar con tanta
efectividad y hermosura aquellos ritmos autóctonos que aún
imprimen su fuerza sobre nuestra lengua […] (Aguilar, 1984: 102)

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Lo que Aguilar observa en la poética huertiana, a seis años de
publicado 50 poemínimos, es un aporte de ingenio y arte en la obra donde
el escritor propone el humor echando mano del lenguaje popular. Atina
a confirmar la autocrítica, pero también la sensibilidad del escritor en su
propuesta creativa. Esa sensibilidad de Huerta está presente en la postura
aguda y a la vez juguetona que asume de las instituciones sociales, pero
muy particularmente del ser humano en general, por ello Raúl Bravo
apuntaba a inicios del siglo XXI que: “En definitiva, cada poemínimo
insiste en ese impulso vital, instintivo, que con sorpresa y rapidez se
desprende de todo efecto ilusorio para brindarnos, casi rozando, la
caricatura, lo frágil de la naturaleza humana”. (Bravo, 2002: 28)
La incursión del poemínimo en la poesía mexicana es
celebratoria, heredera de la tradición de incursiones como los de
José Juan Tablada y sus haikús, o los poemas de la vanguardia que
experimentaban con las formas en los caligramas u otros poemas
visuales. Renato Leduc retomando refranes en sus versos o Salvador
Novo y sus versos satíricos.
Llegan así los poemínimos a la literatura nacional en una
década vibrante de la historia mexicana que recién había vivido los
movimientos estudiantiles y sociales que cambiaron la confianza
en los discursos oficiales por aquellos que veían las cosas con más
verdad que ocultamiento. La poética de Huerta comienza a tener
cabida entre los jóvenes en los setenta y no necesariamente por el
humor sino por el discurso de conciencia irónica. Sobre esta última
idea Heriberto Yépez lo menciona así:
De esta conciencia irónica acerca del poetizar, arranca la
poética minimalista de Huerta. Los poemínimos son el punto
en el que la poesía deja de tomarse en serio (“el supremamente
cursi / establishment”), y toma autoconciencia de su gravedad

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

histórica en contradicción con la liviandad gozosa o nefasta de
nuestra época. Es curiosamente en esos pequeños artefactos
llamados poemínimos donde convergen las varias contraestéticas
huertianas: compromiso político e incorrección política, ludismo
y coloquialismo, antipoesía radical y alabanza de la poesía maldita.
(Yépez, 2002: 120)

De tal forma que los poemínimos, mucho más allá de
definiciones simplistas, y alejados de todo estudio formal, como el
que alguna vez ofreciera Octavio Paz, al referirse a ellos como “
chistes” (Huerta, 1995), son piezas artísticas singulares en la poesía
mexicana, elementos de crítica y conciencia, ironías con sentido, balas
verbales directas a la cabeza, versos mínimos capaces de evocar la voz
popular y transformarla en poesía. Tal como lo confirma Leyva:
[…] los poemínimos son una síntesis de su pensamiento y no
necesariamente de su obra, del pensamiento que le permite
recrear aforismos y analizar con ellos su tiempo, las ideas
populares por otras irónicas y lúdicas cargadas de sentidos, a veces
dobles sentidos agradables e ingeniosos; otras, obras abiertas a
la reflexión, al análisis de temas diversos como la política o la
historia. (Leyva, 2015: 132)

En 1978, el poeta originario de Silao Guanajuato tenía
64 años de edad; era asiduo visitante de hospitales; había ganado
momentáneamente la lucha contra el cáncer de garganta, pero a
costo de perder la voz. Aún con todo lo anterior, y alejado del verso
libre, era el Huerta jocoso y humilde.
Literatura de tradición oral y literatura de autor
En el caso de los poemínimos de Huerta resulta evidente que las
tradiciones orales y escritas de la literatura son más cercanas de lo
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que a simple vista pareciera. La tradición oral de la literatura se refiere
a aquellos textos orales que son transmitidos por medio de la voz y
cuyo soporte es la memoria; su principal característica es la variación,
ya que se adaptan a diferentes contextos para mantenerse vigentes.
(Díaz, 1991: 57) Por su parte, la tradición escrita de la literatura se
refiere al conjunto de textos escritos que son transmitidos por medio
de la escritura (valga la redundancia) y cuyo soporte es el libro, ya
sea físico o electrónico o algún otro material en el que puedan ser
grabados los signos gráficos de la escritura; su principal característica
es la pertenencia a una figura autoral. (González, 2006: 187-195)
La principal diferencia entre ambas tradiciones es la estética
literaria que presentan. La tradición oral muestra un conjunto de
valores colectivos, los transmisores tienen conciencia de que el texto
les pertenece tanto como al resto de la comunidad que lo conoce
y transmite. Por tanto, sus variaciones están encaminadas a que el
texto continúe siendo aceptado en la cadena de transmisión oral.
Es debido a esto que los recursos mnemotécnicos y los referentes
comunitarios son fundamentales. (Foley, 1988. 122) Por su parte, la
tradición escrita, al estar completamente ligada a una figura autoral,
tiene como principal característica la originalidad y la inamovilidad
(a menos que así lo indique el autor o editor). (Foley: 85)
Sin embargo, ambas tradiciones no son indivisibles ni
restrictivas la una de la otra. Aun cuando en la literatura de estética
escrita se considera que hay textos originales, en la tradición oral
esto no existe, sino que lo que hay son versiones. Una versión es
cada una de las realizaciones de un texto, así que, para la literatura
de tradición oral, el texto es una abstracción que incluiría a todas
sus versiones, pero con el que nunca se interactúa tal cual: lo único
a lo que se tiene acceso es a las versiones de un texto. (Frenk,
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1972: 34) Con la literatura de estética escrita sí tenemos acceso
al texto directo mediante su escritura. Incluso cuando se cuentan
con varias ediciones de una misma obra, existen categorías como:
original, manuscrito y primera edición que son un guía temporal de
la evolución del texto. (Mostacero, 2004: 53-75)
Como método de registro, resulta una obviedad afirmar que
cuando la escritura se convirtió en una herramienta asequible, se
buscó registrar también textos de la tradición oral. Ejemplo claro son
los cancioneros, las hojas volante muy populares durante la época
del corrido revolucionario y los libros de leyendas. Para la tradición
oral, las versiones registradas por escrito, justamente se vuelven eso:
una versión más de todas las que integran la abstracción del texto
oral. La mayoría de estas publicaciones no guardan correspondencia
directa con las características orales, sino que a menudo son
reelaboraciones realizadas por escritores que echan mano de los
recursos estéticos de la escritura de autor.
Difícilmente las versiones de textos orales que se registren
por escrito podrán volver a la cadena de transmisión oral, pues su
reelaboración al nivel del discurso puede ya no ser compatible con
la oralidad. Sin embargo, hay ocasiones en que las versiones de los
textos orales registrados por escrito no sólo vuelven a la cadena de
transmisión oral, sino que incluso la alientan. (Ong, 1986: 42) Este
es el caso, por ejemplo, de cuando los libros escolares incluyen la
versión de algún cuento, leyenda o refrán de la tradición oral: de
cierto modo activan la memoria colectiva. (Zavala, 2006: 255)
En otros casos, las recreaciones por escrito de versiones de
textos orales no vuelven a la cadena de transmisión oral, como es el
caso de “El gusto por los bailes”, cuento de Daniel Sada incluido en
Ese modo que colma (Sada, 2010: 35), que es una versión del corrido
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Rosita Alvírez. Es notorio que las tradiciones y estéticas literarias
continuamente se influyen y retroalimentan entre sí. De la misma
manera, en los autores de literatura de estética escrita no es excluyente
que posean un acervo de literatura de tradición oral, por lo que, a la
hora de crear su obra, es común que recurran a estos saberes y los
utilicen como contexto, o, en casos más evidentes, como el de los
poemínimos de Huerta, se reformulen o creen nuevas versiones de
textos de la tradición oral.
Poemínimos, lyra mínima y paremiología
Los géneros literarios pueden variar respecto a si se refieren a la
literatura de tradición oral o a la de autor. El ensayo, por ejemplo,
es incompatible con la tradición oral porque desarrolla una postura
personal. La leyenda incluye creencias y contextos comunitarios,
por lo que es propia de la tradición oral, aunque sea continuamente
reformulada por la literatura escrita. Los cuentos, sin embargo, los
hay en ambas estéticas literarias, pero con características distintas; lo
mismo ocurre con los poemas. En lo que coinciden las dos estéticas
es que ambas cuentan con diversidad de géneros narrativos y líricos.
Los textos líricos de la estética escrita cuentan con
especificidad de subgéneros y, aun cuando en la tradición oral también
se cuenta con ellos, la fragmentariedad propia de la transmisión oral
hace que el modo de estudio de estos textos sea diferente. Por tal
motivo, resulta necesario que se especifiquen los conceptos de la
tradición oral relacionados a los poemínimos, como pueden ser la
lyra mínima y la paremiología.
La base del género lírico de la tradición oral es la copla, un
conjunto de versos que pueden intercambiarse con otras coplas en
diverso orden y variación para estructurar un texto mayor, como
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una canción. Las antologías de textos líricos de tradición oral,
como los cancioneros, más que canciones, incluyen coplas y las
referencias de las canciones en las que han sido utilizadas (Masera,
2019). Un gran subgénero de la lírica de tradición oral es la lírica
infantil, caracterizada por acompañar algún juego, sorteo o acción
de entretenimiento.
Por su parte, la paremiología es la disciplina que estudia
los refranes, proverbios y demás enunciados breves y sentenciosos
cuya intención es transmitir conocimiento basado en la experiencia.
Conceptos íntimamente relacionados de este campo son: paremias,
dichos, refranes, proverbios, sentencias, juegos de palabras y
aforismos. (Pérez, 1996: 7)
Una vez establecido lo anterior, notamos que la selección de
poemínimos que se muestran aquí es una reelaboración de textos de la
tradición oral como dichos y refranes. Estos poemínimos funcionarían
como una versión de los refranes y dichos de la tradición oral, aunque
se salen de la cadena de transmisión oral por utilizar registro escrito
y artificios propios de la estética escrita y de autor. De esta manera,
sería muy poco probable que las versiones de los dichos y refranes
reformulados por Huerta fueran incluidas en los acervos de literatura
de tradición oral. Sin embargo, lo que es un hecho es que uno de los
artificios implementados por el escritor es apelar al conocimiento por
parte del lector de los dichos y refranes de la tradición oral.
Los poemínimos por sí mismos resultan entretenidos y
lúdicos, pero conocer el referente de los textos de la tradición les
da el valor agregado de sátira y parodia. Huerta utiliza un doble
juego de originalidad para sus poemínimos. Por un lado, renuncia
a proponer un texto completamente novedoso, ya que refiriere a
otro de conocimiento ampliamente difundido; pero por el otro
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lado, innova al plantear un cambio de la idea original que proponía
el texto de la tradición oral. Esta innovación ocurre al nivel de la
fábula y del discurso y analizaremos los recursos de reelaboración
implementados en cada uno de los poemínimos seleccionados.
El cambio formal más evidente que ocurre con todos los
poemínimos es en su estructuración gráfica. Los dichos y refranes,
al provenir de la tradición oral, no cuentan con un modo particular,
ni menos artificioso, para ser plasmados por escrito, así que suelen
asumirse como frases cortas. Por el contrario, Huerta se vale de
las posibilidades gráficas que ofrece la lírica escrita y los reformula
gráficamente, ya no son frases cortas, sino versos de apenas una
o dos palabras. La sintaxis, en cambio, se mantiene prácticamente
igual en ambas versiones.
Los diez poemínimos, propuestos en este artículo, se
caracterizan por convertir los refranes a los que hacen alusión al
formato de poemas, están compuestos de una sola estrofa, tienen
una estructura de cuatro a ocho versos, siendo que la mitad de ellos
contienen seis. Su métrica oscila entre el monosílabo y el tetrasílabo.
Su presentación versal implica la lectura verso a verso que pausa
palabra tras palabra, así el efecto fonológico da la impresión de
ofrecer una sentencia que emula la oralidad de su referente. El inicio
de todos los versos con la letra mayúscula, supone su independencia,
pues no sólo conlleva señalar cada punto y final de forma implícita
al término de cada línea, sino el inicio de una idea en cada verso.
La selección de poemínimos puede asociarse en dos grupos
desde una perspectiva temática. En el primero se encuentran aquellos
que hablan sobre el desperdicio en una forma de sinsentido. Los
poemínimos de esta clasificación abarcan lo absurdo de la profesión
del escritor, como es el caso de:
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No por
Mucho
Publicar
Te consagras
Más
Temprano
Este mismo grupo muestra una aparente burla al estilo de el
“mundo al revés” que se obtiene con la inversión de palabras y por
tanto del sentido original propuesto originalmente en los dichos y
refranes. Esta clasificación es en la que más evidentemente incluye
el aspecto lúdico propio del estilo de Huerta, como es el caso de:
No hay
Que
Echarles
Cerdos
A las
Margaritas
La segunda clasificación temática se refiere al asunto erótico,
donde privan las alusiones al placer sexual y los vínculos amatorios,
como se aprecia en:
Hablando
Se
Enciende
La
Gente
El ejercicio del poeta al convertir los refranes en poemas
parece simple, pero, como él mismo reflexiona sobre su elaboración,
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

“hay que saberlos acomodar” (Op. cit). La lógica del dicho es
reformulada con los versos, de tal forma que la sonoridad y el
ritmo del poema con respecto a la oralidad de la frase original son
idénticos, implicando así una analogía en dos sentidos: por un lado,
puede entenderse que la frase popular es poética; y, por otro lado, el
poema es tan cierto como la sabiduría popular.
Los dichos y refranes tienen la función de expresar una
enseñanza, la reformulación lúdica propuesta por Huerta a partir de
sus Poemínimos es una forma de actualizar esa enseñanza o incluso
mostrarla como obsoleta por medio de elementos irónicos. En
Aquiniana:
Hasta
No
Beber
No creer
No sólo se establece relación con el refrán: “Hasta no ver,
no creer”, sino también con el dicho: “Los niños y los borrachos
siempre dicen la verdad”. Se le atribuye a la embriaguez la posibilidad
de una visión que el simple sentido de la vista sobria no posee. Beber
establece una relación directa con el ver, pues la ingesta del alcohol
también abre otra posible visión que agrega nuevo sentido a lo
creíble.
Beber sustituye, repite y continúa el significado del refrán,
pero es divertido el significante propuesto por el poeta, dado que la
aliteración implícita entre las palabras ver y beber mantienen el aporte
rítmico que tendrá con la palabra creer en el poema, sino que aluden
al balbuceo y repetición propios de la enunciación realizada a partir
de la embriaguez. Además del aspecto lúdico, también está presente
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el recurso metafísico o psicologista para la reformulación de los
refranes, como en Así es:
Todas
Las
Cosas
Se parecen
A su
Sueño
El cambio de “dueño” por “sueño” podría hacer referencia a
la búsqueda aspiracional que define las características de las cosas; en
el refrán tienen el atributo del dueño, son su reflejo o representación,
sin embargo, en el poema las cosas ya no se parecen a su dueño sino
a su sueño, de tal modo que la sustitución de una palabra por otra
vuelve el discurso poético polisémico. Las posibilidades lingüísticas
se abren hasta alcanzar el territorio de lo onírico.
Otros, en cambio, son deliberadamente lúdicos y se observa
en ellos el intercambio de palabras del refrán, con el consecuente
cambio del sentido original, logrando uno nuevo, divertidamente
opuesto:
No hay
Que
Echarles
Cerdos
A las
Margaritas
La inversión de acomodo entre “margaritas” y “cerdos”
basta para cambiar la imagen que originalmente ofrecía el dicho
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popular de una más sutil a otra más inesperada. El disfemismo
propuesto le da al poemínimo un carácter de humor negro, pues
el lugar que ocupan las palabras en los versos, en contraste con el
referente, intercambia también los significados posibles, de tal modo
los cerdos, sólo por el lugar sintáctico que ocupan, pueden ser la
parte delicada y las margaritas su antítesis.
Ahora bien, el carácter enunciativo del primer verso, puede
resultar en una advertencia del debiera ser, más que un mandato.
Es un discurso amistoso, no impositivo que, por su propio carácter
versal conlleva un llamado al interlocutor para no incurrir en la
acción, dando por sentado la posibilidad del evento, creando así una
situación de juego verbal que compromete la lógica.
Hay poemínimos con recursos metalingüísticos,
como De plano:
No hay
Peor
Poesía
Que la
Que no se
Hace
El poema habla aquí de poesía en contraposición a la “lucha”
de la que hablaba el dicho popular. La frase original alude a no dejar
de luchar, porque hacerlo sería un escenario no deseable; es decir,
incluso el intento tiene más valor que la inacción. El mismo efecto
ocurre en el poema con el intercambio de poesía en el lugar de lucha,
la peor poesía es aquella que no se intenta. La lucha y la poesía tienen
el mismo peso sintáctico y, en ambos contextos, el sentido común es
hacer la una o la otra, no hay cabida para la falta de impulso.
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Similar a éste se encuentran los poemínimos destinados a
hacer burla de la profesión de escritor:
No por
Mucho
Publicar
Te consagras
Más
Temprano
Una de las características de la poética huertina es el tono
irónico con que muestra su visión del mundo, justamente es en esta
década de 1960, donde pone de manifiesto este rasgo distintivo en su
escritura y se observan propuestas artísticas donde hace mofa de su
persona con frecuencia. Aquí se demuestra la frase que José Emilio
Pacheco le dedicaría: “Sabio socarrón y auto irónico” (Op. cit.)
La consagración poética temprana no está relacionada con la
cantidad de publicaciones y, en el caso del poemínimo que contiene
esta sentencia, se percibe la sustitución de dos palabras, publicar por
madrugar y consagras por amanece, siendo que en otros poemínimos la
tendencia es la sustitución de un vocablo. Haber elegido el cambio de
una palabra en lugar de dos afectaría el mensaje significativamente.
Por tanto, es claro que la construcción de los poemínimos no
responde a un formato específico, son piezas poéticas independientes
en la interpretación de la literatura oral de la que se nutren.
Un título no es sólo el nombre de un texto, sino que
es también una guía de lectura. Es importante mencionar que
en la tradición oral no se cuentan con títulos dados a los textos,
y los que hay fueron otorgados como herramienta de estudio y
clasificación por los académicos o los editores, pero cada uno de los
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poemínimos, sí cuentan con un título como recurso de la literatura
de autor. Pareciera que en este caso el título funcionara como una
prolongación de los poemas o una nota al pie sobre el juicio que
la voz poética hace de ellos. En todo caso, esta voz poética que
prolonga el poema, también mantiene el tono irónico y lúdico que
se muestra al interior del texto. Tal es el caso de Plagiazo:
Caras
Vemos
Cromosomas
No sabemos
La elección de la palabra cromosomas, que supone la
transmisión genética y la definición sexual de los individuos, en
sustitución de corazones, que implica sentimientos y emociones de
las personas, alude en definitiva al sentido erótico que distingue la
poética huertiana más el componente lúdico, este poemínimo es un
divertimento del doble sentido.
Lo mismo ocurre con Pues sí, donde el título funciona como
una opinión sobre el contenido del poema:
Hablando
Se
Enciende
La
Gente
Una de las fuentes generadoras del fuego erótico, que bien
puede hacer las veces de oxidante por naturaleza es la palabra
hablada, ya lo señaló en su “Poema V” el poeta Pablo Neruda, esa
maleabilidad del lenguaje y la capacidad de la palabra para llegar a su
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

interlocutor: “Para que tú me oigas/ mis palabras/ se adelgazan a
veces/ como las huellas de las gaviotas en las playas”.
Encender el fuego de la pasión con el lenguaje oral va más
allá de sólo entenderse, es compenetrarse y excitarse. Esa es una
verdad, una lógica común como la que el refrán original ostenta,
simple y llana sabiduría popular de la que se vale la poética huertiana
en su divertimento, en esa alegre transformación de la literatura oral
al poema mínimo.
De igual manera ocurre con Final feliz, donde predomina la
intención lúdica:
De todos
Modos
Todo
Por
Joder
Se
Acaba
En una abierta alusión sexual, el poemínimo se aleja de las
posibilidades de la mesura verbal de la que nunca ha sido partidario
su autor y, en su elección del disfemismo utiliza el verbo joder que en
el contexto versal cobra una fuerza en su sentido: la pérdida.
Parece que el autor, motivado por dar una opinión sobre las
cosas, cuando incluye los versos que bien pueden servir de prólogo:
“De todos / Modos” hablase para sí mismo y, en esa introspección
no limita su elección de palabras, pues éstas son meros instrumentos
del sentir.
En otros poemínimos en cambio, Huerta matiza su lenguaje
desde el título donde ofrece un consejo al lector, acaso es más
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transparente y únicamente hace referencia a la función que podría
tener el poema, como Consejo III:
Hazlo
Bien
Y no
Mires
Con
Quién
En Refranero el título alude directamente a la fuente de
tradición oral a partir de la cual se realizó el poemínimo. En él
tenemos el cambio de tuertos por sabios y de manco por tonto. Esto
critica a las figuran que lideran, pues no se les otorga una habilidad
específica para ello, sino que se alude a que cuentan con este cargo
únicamente por ser distintos a los demás, en este caso, tontos.
Tierra
De
Sabios
El
Tonto
Es
Rey
Conclusiones
En sus poemínimos Efraín Huerta rompe y a la vez continúa con
dos tradiciones: la del refrán de la tradición oral y la de la poesía
culta. El resultado es que muestra estéticas de ambas tradiciones.
Es consciente de que los acervos tradiciones se mantienen “vivos”,
es decir, en proceso continuo de transmisión, gracias a su variación.
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Además de que este tipo de acervos pertenece a todos aquellos que
los conozcan y, por tanto, cada uno de ellos es su poseedor y tiene
la facultad para modificarlos. La conjunción de estos dos elementos
hizo posible que Huerta retomara textos provenientes de la tradición
oral y los reformulara.
Además, continúa la tradición de la literatura culta en México
ya que, para su reelaboración, utilizó recursos propios del artificio
de la literatura culta, sin mencionar que la forma que otorgó a los
poemínimos los relaciona con otras formas mínimas de la poesía,
como los epigramas, caligramas y haikús.

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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Nostos, nostalgia y el mundo como teatro en la narrativa de Luisa Josefina Hernández
Nostos, nostalgia, and the world as drama in the
narrative of Luisa Josefina Hernández
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen. La obra narrativa de Luisa Josefina Hernández tiene marcas de
su otro proceso artístico: el teatro. El presente trabajo analiza fragmentos
de tres novelas de la autora donde la influencia del teatro dialoga con los
temas del nostos y la nostalgia. En La plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia
de Troja (1970) y Apocalipsis cum figuris (1981), están presentes dichos temas,
pero se usan recursos dramáticos desde la perspectiva de los narradores y
de los personajes. Además, el teatro está presente como parte de la vida y
esto se extiende a un tercer tema presente desde los clásicos grecolatinos:
Theatrum mundi. Los seres humanos somos como personajes dentro
de una obra teatral. Durante el análisis se encontró el uso de diálogos,
monólogos y elementos metaliterarios en diferentes situaciones. Así
mismo, la autora noveliza géneros propios del teatro dentro de la novela,
como sucede con la comedia de enredos, las pastorelas y el teatro
alegórico. La distancia temporal que hay entre las tres novelas permite
observar una evolución en la narrativa de la autora mediante el uso de los
elementos teatrales. Los regresos o viajes de los personajes ocurren en
dos dimensiones: una física y la otra psicológica. Además de esto, el nostos
como tema no implica un éxito como sucede en la Odisea y la nostalgia
puede variar en lo temporal: pasado, presente, futuro y en lo Absoluto.

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

Palabras clave: Luisa Josefina Hernández, novela, teatro, Theatrum
mundi, nostos, nostalgia.
Abstract. The narrative work of Luisa Josefina Hernández has elements
from her other artistic experience: drama. This paper analyses fragments
from three different novels written by this autor, in which the influence
of drama dialogues with subjects such as nostos and nostalgia. In La
plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia de Troja (1970) y Apocalipsis cum figuris
(1981), for these subjects, dramatic elements play an important role with
the narrator’s and characters’ perspectives. Also, theater is there as part
of life and this thing becomes a third subject in play: Theatrum mundi.
Human beings are like characters inside a play. This research shows the
use of dialogues, monologues, and metaliterature elements on different
situations. The author also novelizes genres from drama such as sitcom
‘comedia de enredos’, ‘pastorelas’ y alegoric theater. The time between
the three novels shows and evolution in Luisa Josefina’s narrative with the
help or drama elements. Returns or journeys of the characters are shown
in two dimensions: physical and psychological. Also, nostos as a subject
does not become a success like in the Odyssey, and nostalgia can have
different times: past, present, future and the Absolut.
Key words: Luisa Josefina Hernández, novela, drama, Theatrum mundi,
nostos, nostalgia.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Los géneros literarios son dinámicos a pesar de sus demarcaciones.
A veces delimitan con claridad sus fronteras, en otras ocasiones
aparecen híbridos de difícil clasificación. Sin embargo, en medio de
estos dos espectros, cada género literario toma elementos del resto
y se nutre en diferentes diálogos que exploran lo mejor de cada uno.
En el caso de la narrativa de Luisa Josefina Hernández, el teatro
está presente en diferentes dimensiones: aparecen sus recursos
dramáticos con influencia del barroco, detalles metaliterarios al
estilo cervantino donde el arte también es parte de la vida e incluso
también tradiciones teatrales donde el mundo es un escenario
completo.
La presencia de estos elementos teatrales en la obra de la
escritora mexicana aparece en relación con dos temas importantes
en la literatura occidental: el nostos y la nostalgia. Tales son los casos
de La plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia de Troja (1970) y Apocalipsis
cum figuris (1981). En estas obras se puede observar la evolución del
nostos y la nostalgia a la par del mundo como teatro.
En el presente trabajo expondré diferentes conceptos de
nostos y nostalgia, principalmente los de Steiner sobre la nostalgia
y su relación con el absoluto y Simon Hornblower en cuanto
a la tradición del primero como tema literario. Con base en lo
anterior y las aportaciones de Antonio Vilanova sobre el gran
teatro del mundo, analizaré las variaciones de lo teatral a través de
dichos temas en estas tres novelas de Luisa Josefina Hernández.
El objetivo que planteo, como parte del análisis en este ensayo,
consiste en describir estas manifestaciones teatrales en cada
novela como una muestra de una de las constantes temáticas en la
narrativa de la autora mexicana.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

Nostos y nostalgia: diálogos desde la tradición
El nostos es un tema recurrente en la literatura occidental. Es importante
retomar el sentido de esta palabra, su evolución y variaciones, pues
incluso en la misma literatura griega tienen sus puntos en común
y rasgos distintos. Simon Hornblower (2018), en la introducción
del libro compilatorio de The Returning Hero: Nostoi and Tradition in
the Mediterranean Settlement, esboza las aproximaciones en torno al
origen de la palabra y sus diferentes acepciones en el mundo griego.
A nostos, como palabra, se le relaciona con noemai y, de acuerdo con,
Hornblower tiene diferentes sentidos como acciones que indican
“yo voy”, “yo vengo” o “yo regreso”. Lo que nos ha llegado con
mayor claridad es el sentido que le damos a su sustantivo: nostos es
regreso. No obstante, las raíces no son suficientes para definir por
completo el sentido de un tema. Por esa razón aclara: “Occasionally
it can mean ‘arrival’ or even ‘journey’, as (perhaps) when Pindar
speaks of Herakles reaching the end, telos, of his nostos” (2018:
6)1. De inmediato surgen una serie de ideas en torno a esta palabra:
regreso, viaje y llegada involucran diferentes aspectos y al mismo
tiempo comparten algunos. Un viaje no necesariamente involucra
un regreso, tampoco llegada, sobre todo si lo llevamos más lejos con
el caso de la Eneida, de Virgilio, donde Troya ha sido destruida y no
hay espacio físico para regresar, salvo el llanto de las cosas.
Hornblower continúa con las variaciones morfológicas de
esta palabra, pero aterriza finalmente en la atención que le damos
1 Lo que llama la atención de esa revisión y comparativa de la palabra
es cómo se amplía la visión clásica, por ejemplo la de Emilio Güemes Crespo
(edición crítica de la Ilíada, 1996) como el regreso de los caudillos después de
Troya, p. 17.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

como tema literario, y plantea de nuevo la concepción clásica: el
regreso. En este tema destaca algo importante: el apego al espacio,
lo que bien podríamos traducir (‘place attachment’) como el arraigo
del hogar o la patria: “But in the Odyssey, the most vigorous and
memorable lines about Odysseus’ return may not contain a nostword at all” (2018: 9). Hornblower se refiere al pasaje donde, cerca del
final, cuando muestra su identidad a los pretendientes de Penélope,
quienes no siguen las leyes del hospedaje. Claudia N. Fernández,
por su parte, apunta lo siguiente: “Como bien observa Padel (1995),
en la cultura griega el viaje no es considerado un desplazamiento
positivo. Ajenos a la idea de la excursión por placer, toda empresa
que exigiera un desplazamiento tenía para los griegos un objetivo
bien definido”. (2006: 222)
Hornblower (2018) comparte similitudes con esta descripción
del nostos al mencionar, como parte del ciclo, el vagabundeo
(‘wandering’) de Menelao, el asesinato de Agamenón, la venganza de
Orestes, pero agrega que los regresos también fracasan. De acuerdo
con el autor, existen viajes narrados en la época helenística, cambio
de espacio, que terminan con la muerte de los protagonistas.
Si bien encontramos una serie de variaciones, la constante
es la separación de un espacio por parte de un protagonista y los
acontecimientos que ocurren en su desplazamiento. Esta estructura
mítica del héroe es bien ilustrada por Joseph Campbell (2010),
en su libro El héroe de las mil caras, traducido en México por Luisa
Josefina Hernández. El autor parte de una fórmula que denomina
separación-iniciación-retorno, lo llama monomito, y explica que
la aventura del héroe empieza “…desde el mundo de todos los
días hacia una región de prodigios sobrenaturales, se enfrenta con
fuerzas fabulosa, y gana una victoria decisiva; el héroe regresa de su
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

misteriosa aventura con la fuerza de otorgar dones a sus hermanos”
(35). Campbell usa los ejemplos de Prometeo, Jason (sin aclarar
las versiones) y Eneas. Después analiza otros relatos míticos con
similares características y propone su famosa lectura de las etapas en
el relato mítico del héroe.
Además de lo complejo del nostos, su representación va más
allá de la épica o los ejemplos que usualmente se citan dentro de este
género. De ahí la importancia de dialogar con Hornblower (2018) y
mostrar cómo el nostos aparece también en otros géneros literarios,
como el caso de la tragedia y la comedia:
Tragedy naturally exploited the Trojan returns, but also the
Theban cycle of myths. More generally nostoi tragedies include
those ‘escape-plays’ in which the hero returns from exile to his
homeland. Even Euripides’ Bacchai is a version of the return-and
revenge plot of the Orestes type. (14)

Coincide Hornblower, similar a la lectura que propone
Campbell, con que el tema del regreso puede observarse en otros
ciclos (en el caso del autor de El héroe de las mil caras, en otras
culturas). En el caso que cito se observa también la ciudad de Tebas,
uno distinto al del regreso después de la guerra de Troya. Bien puede
incluirse también a Esquilo con Prometeo o el caso de Polinices en
diferentes tragedias, como protagonista o motivo (como en la
Antígona, de Sófocles).
El nostos en un sentido moderno ha tenido cambios
respecto a las polémicas en torno al pensamiento Occidental.
Emmanuel Levinas (2001), en La huella del otro, propone una
lectura distinta al tema del regreso. Frente al mito de Ulises
(Odiseo) Levinas señala: “…quisiéramos contraponer la historia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de Abraham que abandona para siempre su patria por una tierra
aún desconocida y que prohíbe a su siervo, incluso, conducir
nuevamente y de regreso a su hijo a ese punto de partida”.
(54)2 El filósofo orienta esta propuesta en cuanto a la obra
como un sin retorno, similar al concepto de juego de Gadamer
donde la construcción transforma (a diferencia de alterar)3: el
desplazamiento debe generar un cambio drástico, uno de apertura
frente a las limitaciones del objeto en su realidad4.
A las lecturas, apuntadas también por Hornblower,
sobre otros relatos griegos donde está presente el nostos, María
Begoña Ortega Villaro (2022) agrega un aspecto importante en la
imposibilidad del regreso por parte del héroe:
El exilio es una experiencia universal y lo son también los
múltiples sentimientos generados por él, entre ellos la nostalgia,
literalmente el «dolor del regreso». El regreso que duele por
ser imposible, porque el lugar del que se partió es inaccesible,
o inexistente, o ya no deseado…El exiliado sufre una situación
extrema, en condiciones materiales durísimas, pero también sufre
de «nostalgia», la primera idea que surge cuando leemos los versos
5.151-158 de la Odisea citados más arriba…De acuerdo con las
leyes compositivas del griego antiguo, podría significar: «un dolor
por aquello que regresa»... (4 y 30)
2 Esther Cohen, quien por cierto traduce esta edición de Levinas que cito,
en su libro El silencio del nombre, critica esta postura: Ulises no es el mismo
al regresar y Abraham sigue arraigado sentimentalmente a su patria.
3 Véase en Verdad y método (Trad. Ana Agud Aparicio y Rafael de
Agapito). Sígueme, p. 156-157.
4 Por un lado, el nostos implica un desplazamiento y una transformación
frente al arraigo del hogar; por el otro, todo lo anterior no involucra
necesariamente un éxito (basta recordar el Ulises, de Joyce) ni el cumplimiento
de todas las subetapas del monomito.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

En más de una ocasión surge ese dolor donde la temporalidad
y la distancia juegan un papel importante en la representación que
plantea cada obra literaria. En el nostos, la nostalgia se vuelve un
fenómeno complejo, sobre todo en la literatura moderna, porque el
dolor de eso que regresa no es necesariamente el pasado, sino por
el presente que nunca fue, el futuro que aún no llega e incluso una
nostalgia por un tiempo mítico.
Friedrich Nietzsche (2003), en La genealogía de la moral,
resalta con detalle el primer concepto de nostalgia al que aludí
en el párrafo anterior. El filósofo ve el olvido como una actitud
positiva que se desconecta de ese dolor y apunta a un principio
que él considera psicológico: “Se marca algo a fuego para que
permanezca en la memoria: sólo lo que no cesa de hacer daño
permanece en la memoria” (p. 101). Para Nietzsche, esta dimensión
de la memoria está llena y le sobra sangre, martirio y guerra: el
dolor, por lo tanto, es una fuerza auxiliadora de la memoria. En
el regreso hay otros regresos: si es físico, hay recuerdos; si hubo
destrucción, hay utopía; si hay exilio, hay catábasis. Pero ésa es
una de las trampas de la nostalgia del pasado. Nietzsche agrega
más adelante: “Cuánto más desmemoriada ha sido la humanidad,
tanto más terrible fue siempre el aspecto de sus usanzas…”
(102). La memoria se vuelve algo selectivo en el viaje del héroe,
se selecciona el dolor y entra en conflicto la Mismidad criticada
por Levinas frente a la Otredad.
Finalmente, en relación con el nostos, es necesario retomar el
concepto de nostalgia por el absoluto por parte de George Steiner
(2001). En su ensayo sobre los mesías seculares reflexiona acerca del
lenguaje propio que desarrollan las mitologías y cómo algunas áreas
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

del pensamiento crean un lenguaje similar al del absoluto cristiano5.
Steiner plantea lo siguiente:
Esa nostalgia, tan profunda, yo creo, en la mayor parte de nosotros,
fue directamente provocada por la decadencia del hombre y la
sociedad occidental, por la decadencia de la antigua y magnífica
arquitectura de la certeza religiosa. Como nunca anteriormente,
hoy, en este momento del siglo XX, tenemos hambre de mitos, de
explicaciones totales, y anhelamos profundamente una profecía
con garantías. (22)

Lo importante en la aportación de Steiner es esa nostalgia
por lo mitológico: la repetición de sus elementos estructurales,
como el caso de los mesías individuales o colectivos. La nostalgia en
el nostos moderno implica una serie de dolores a lo que se regresa,
con todo y sus fracasos, entendidos como la vuelta al espacio donde
existe el arraigo por el hogar (o lucha por el desarraigo). Uno de esos
elementos mitológicos del cristianismo y que Occidente ha seguido
adaptando de manera nostálgica es el mundo como una ficción, un
texto o una gran obra de teatro.
El mundo como teatro
El teatro estuvo en casi toda la vida de Luisa Josefina Hernández.
Desde los cuatro años iba con su madre y una pariente suya todos
los domingos. El teatro le parecía al inicio parte de esa vida de fin
de semana. No obstante, aparte de los montajes y los textos, en
5 Otro libro muy importante sobre el Absoluto en Occidente es Filosofía
accidental. Ensayos sobre el hombre y el Absoluto, de José María Ridao (2015).
Ridao relaciona el Absoluto como una máscara para esconder la soledad radical
del ser humano: un imposible, similar algunos regresos.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

su vida estaba la narrativa, pues de su madre heredó el gusto por
contar. La narrativa y el teatro están desde muy temprano y, sobre
la narrativa, específicamente el arte de novelar, menciona: “Con las
novelas sucede de otro modo; ahí hay un afán de no perder grandes
momentos de la vida, propios y ajenos, que algo no se olvide, no se
borre tan pronto como nos borramos nosotros mismos” (2016: 16).
La autora sabe distinguir bien sus impulsos y la orientación que tiene
un género del otro: “Mi relación con el teatro sigue siendo turbia,
pero profesional. Emilio me convenció de escribirlo, pero yo me
lancé a estudiarlo profesional y sistemáticamente (mis amigos no
lo hicieron)” (16). Reflexiona lo que escribe después de escribirlo,
sabe cuándo usar las unidades de Aristóteles y en qué momento no
son adecuadas para el texto, inclusive se cuestiona la noción de los
tres actos que le ponen como lectura. Y a pesar de esta distinción
del modo en que se trabajan las novelas, el teatro6 está ahí en su
narrativa de diferentes maneras.
El tema del Theatrum mundo en el mundo Occidental tiene
sus raíces desde la época grecolatina. En un inicio se entiende como
una cuestión de roles sociales, máscaras a la manera de los hipokrates
(actores) del drama ático. Pero uno de los registros importantes
y más claros sobre esta perspectiva se encuentra en la epístola
LXXVII de Séneca a Lucilio. “En el segundo pasaje, Séneca utiliza
el símil de la comedia y los comediantes para probar que las riquezas
y dignidades del mundo no son más que un disfraz, análogo al de
los actores que se despojan de sus atavíos fingidos al terminar la
representación de la comedia” (Vilanova, 1950: 154). La idea que
presenta Antonio Vilanova es todavía un concepto puesto en forma
6

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Sobre todo, la influencia de Bertolt Brecht.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

analógica para explicar los fenómenos sociales, similar a la propuesta
que cita Eugenia Bridikhina (2015) respecto al poder en las cortes y
su teatralización:
La noción de la dramaturgia de la vida, desarrollada por Ervin
Goffman (1987) y Elizabeth Burns (1972), permite comprender
cómo los individuos actúan socialmente como actores y
desempeñan un papel social a partir de las expectativas que tienen
en la reconstrucción de la imagen social por la cual desean ser
reconocidos. (10)

Hay una clara comprensión del mundo a partir de una
manifestación artística, en cuanto a los roles sociales. Cada uno
juega un papel distinto y no por nada la palabra hipócrita, en su
sentido actual, muestra estas ambivalencias entre el ser y parecer de
una persona, aspecto muy trabajado en la ficción.
La aportación de Vilanova (1950) es clave porque traza la
evolución del gran teatro del mundo desde dicha analogía hasta
convertirse en tema e incluso alegoría dentro del mundo occidental.
Uno de los primeros registros como tema se encuentra en Luciano de
Samosata, concretamente uno de sus diálogos, el de ”Menipo en los
abismos”: “…aparece una nueva versión del tema que comparando
la vida humana a una larga procesión7 cuyos miembros se revisten
de diferentes insignias y atavíos, culmina en una perfecta exposición
de la comedia de la vida humana” (157). Las ideas clásicas sobre este
tema pasaran al Renacimiento y es donde crearán la base, junto con
la influencia medieval del universo como un gran texto8, para sentar
7 Imagen muy parecida a la peregrinación en Apocalipsis cum Figuris, de
Luisa Josefina Hernández.
8

En la estética simbolista, detallada por Edgar de Bruyné en La estética

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

las bases alegóricas, cómicas, trágicas y metaliterarias del Theatrum
mundi.
Ese giro del Renacimiento y del Barroco crea las bases
dentro del teatro para que aparezca esta consciencia teatral en la
condición humana. Se desarrolla el artificio del engaño con ecos del
mundo grecolatino. Una de las traducciones y comentarios que más
destacan su influencia es la del Enquiridion, de Epicteto, en particular
las aportaciones que hace el Brocense acerca de esta obra. Antonio
Vilanova señala lo siguiente: “En efecto, la postrera interpretación
que da el Brocense del texto de Epicteto, se refiere de manera
específica a la esencia de la representación dramática, cuyo carácter
aparente y fingido subraya con particular detenimiento”. (165)
Además de lo anterior, Dios aparece como autor de la comedia,
ésta entendida como teatro en general, no específicamente lo que
conocemos como género cómico.
Sin duda es necesario agregar a todas estas nociones del
Theatrum mundi clásicos como La vida es sueño, Don Quijote de la Mancha
o Hamlet, por mencionar unos pocos donde este tema aparece en
diferentes dimensiones, sobre todo respecto al engaño y el mundo
como un gran escenario. Desde los diferentes travestismos que
vienen desde el Renacimiento y tienen un auge en el Barroco, hasta
los elementos metaliterarios como en las obras de Shakespeare y
Cervantes, este tema está ahí presente y sigue reproduciéndose en lo
social hasta el siglo XX, incluso en las cosmovisiones, por ejemplo,
Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello, o El gran circo del
mundo, de Rodolfo Usigli.
de la Edad Media, resume cómo los seres humanos son símbolos de algo más
elevado; no se trata de un símbolo como actualmente lo entendemos, sino todo
como parte de una obra de arte o un texto hecho por Dios.

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Regresos, porvenires y teatro novelesco en
Luisa Josefina Hernández
La plaza de Puerto Santo cuenta la historia de un pueblo con el mismo
nombre. En términos de Levinas, acerca del nostos de Ulises, sería
una representación de la Mismidad: se trata de un espacio que puede
cambiar en su proceso de urbanización y el tamaño de población,
pero que sigue siendo el mismo: “Lo más original, lo más terrible de
Puerto Santo y por eso lo más digno de mención, es que soportó tres
siglos sin cambiar salvo en lo que se refiere a un comparativamente
pequeño aumento de población”. (Hernández, 1985: 11) El primer
apartado o capítulo de la novela (son veinte en total) se centra en
la descripción de este pueblo inmutable en su esencia, aunque en lo
accidental parezca cambiar poco con respecto a esa resistencia de tres
siglos. Al final de esta parte se establece la expectativa de la historia:
Como es natural, todos los grupos humanos llevan a vivir
momentos críticos al igual que los seres humanos. De ellos, pueden
surgir tres cosas: una renovación, la destrucción absoluta o el
regreso a un estado anterior, pero difícilmente se logra conservar
la misma situación que dio lugar a la crisis, Puerto Santo, con
ser una excepción, no es tan excepcional que escape a toda regla
general. (13)

Después de este sembrado lleno de ironías, la narración
establece cómo un escándalo cambiará lo que no pudieron
transformar los vientos del norte ni los huracanes. Puerto Santo es
una Mismidad que sufrirá un cambio desde adentro de su tiempo
mítico negado a cambiar los incestos, las violaciones o el suicidio de
algún joven con inclinación sexual contraria a las de las costumbres
de los portosantinos.
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Un grupo de hombres importantes en Puerto Santo se
reúne, como había solido hacerlo durante treinta y cinco años,
para preguntarse cómo llegaron a un acto inmoral. Los personajes
son Fernando Camargo (casado con una de las descendientes del
fundador Arau), Gonzalo Peláez (comerciante de telas y alquilador
de doce casas), Miguel Suárez (dueño de huertos y productor de todas
las frutas) y los jóvenes Ramón Jiménez, Edgar y Claudio Ramírez,
descendientes del fundador de Puerto Santo. De esta élite, a punto
de cuestionarse sus actividades de mirones voyeristas, resalta la de
Fernando Camargo: “El doctor Camargo dejó su lugar de origen
a los doce años, estudio secundaria y preparatoria en Veracruz,
interno en un colegio militar, y luego hizo su carrera en la ciudad
de México su carrera de medicina”. (Hernández, 1985:14) En este
apartado se hace presente un desplazamiento por parte de uno de
los personajes, el doctor Camargo, quien se separa de Puerto Santo
y su iniciación y retorno, irónicamente, es resumido de la siguiente
manera: “Al terminarla tuvo una gran duda y, como en otros grandes
momentos, se dejó llevar por las angustias de su corazón más que
por los razonamientos o las conveniencias y regresó a Puerto Santo
donde se casó con una Arau, tuvo cinco hijos y empezó a envejecer”.
(14) El regreso del hijo pródigo traerá ese cambio importante en la
estructura política; el médico y compañía serán la cura involuntaria
de esa resistencia de más de trescientos años. Su nostalgia por el
regreso, angustia reflejada a la distancia de su lugar de origen, lo
llevará con una fidelidad de ritmo macilento (35 años) a cumplir
dos de las tres cosas que señaló el narrador en el primer capítulo:
renovación y un cierto regreso a un estado anterior. La crisis está en
el personaje que regresa al hogar que tiene arraigado en el corazón.
Tan arraigado que durante su labor le entraba un estupor por
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encontrarse de nuevo ahí, y ese mismo estupor lo llevaba a rencores,
sentimientos negativos y, a la chispa de la trama, el aburrimiento.
El tema de la nostalgia en el nostos está ahí y poco a poco se
introduce este mundo como un gran escenario teatral desde los diálogos
de los mismos personajes. Antes de que surja el esquema de una comedia
de enredos, hay una comparación por parte del doctor Camargo cuando
discuten la razón de cómo llegaron a semejante situación:
En segundo lugar, hay mucho escrito sobre la naturaleza de las
bromas. La risa, por ejemplo, tiene una función especial de catarsis.
Nos reímos cuando las cosas nos afectan, para disfrazarlas. Así
pudiera ser que el nombre de broma no fuera más que una máscara
para ocultar algo innombrable. (Hernández, 1985:18)

El resto del grupo ve—en la novela todavía no se devela la
actividad secreta—toda la situación como una broma pasajera, algo
que dejarán de hacer, pero en realidad ya han comenzado un viaje
histórico sin retorno. Aparecen la catarsis y la risa, como antesala de
la comedia de enredos que se aproxima, sin que ellos lo sepan.
En ese pasaje se siembran varios detalles para el manejo de
la ironía. Este grupo de élites cree tener mayor conocimiento de las
acciones que el resto del pueblo. Y, en ese juego de seres y pareceres,
el doctor Camargo reflexiona en torno a los disfraces y cómo una
palabra sirve como máscara para ocultar lo terrible que ellos están
haciendo en Puerto Santo. Lo innombrable tiene un doble sentido:
no se nos dice todavía desde la narración y los diálogos, y, al mismo
tiempo, es moralmente inaceptable para la histórica idiosincrasia de
la doble moral portosantina.
Los problemas se extienden hasta el presidente municipal,
Teobaldo López y su esposa Florinda Rentería, quienes tienen
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una rivalidad dentro y fuera de casa, y mantienen las apariencias
como personas importantes de esa sociedad: son un matrimonio
por conveniencia mutua, pero su vida está llena de rencores. Para
muestra de su actuación, a la manera del Theatrum mundi, puede
observarse la siguiente narración: “Esa tarde de jueves, Florinda
se maquilló y se vistió con el profesionalismo de una actriz
para recibir a sus amigas, mientras que Teobaldo, echado en la
cama, se preparaba para dormir la siesta”. (Hernández, 1985: 30)
La pareja llevaba dos días sin dirigirse la palabra en el espacio
privado. Los detalles son sutiles las analogías del narrador: el
maquillaje, pero sobre todo el profesionalismo de actriz con las
mujeres fuera del entorno conyugal. Teobaldo le menciona (se
inventa) que una vez en Veracruz tuvo sexo con cinco mujeres y
que podría repetirlo. Florinda esquiva todo, con una naturalidad
sospechosa, y él añade:
La verdad es que para un hombre que ha hecho una cosa así,
las mujeres carecen de importancia. Es lo único que se saca en
claro. Ustedes creen que irse a la cama con un hombre es como
concederle la corona de Francia y no es nada de eso…en realidad
no es nada. Mujeres sobran. (30)

Florinda escapa de esa realidad con su imaginación. Piensa
que es una reina en Francia y viste con las mejores telas mientras un
joven la besa la mano cuando ella la levanta. La escena es bastante
teatral, son dos mundos distintos los que chocan: “¿Qué rayos estás
haciendo?” (30), le pregunta su esposo. Lo que no sabe el alcalde
López es que su esposa tiene un joven amante que no sólo le besa
la mano: Ernesto. Dos tramas se conectarán al mero estilo del arte
nuevo de hacer comedias en los tiempos de Lope de Vega.
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El enredo es simple y esto le permite complicar dos tramas:
la de los mirones de Puerto Santo y el amorío de Florinda con
Ernesto, el joven ayudante del alcalde Teobaldo (quien no sabe jugar
ajedrez, pero irónicamente terminará triunfando en la luz pública).
Todo se complica porque Ernesto y Florinda son descubiertos por
un mirón a través de la ventana de su casa. La narración describe la
admiración de Ernesto por Florinda como un espectáculo y Florinda
no encuentra fabuloso al amante, pero necesita que la contemplen
como la persona que ella se imagina. En medio de este encuadre, se
descubre el acto del mirón:
—Mira, voy a hacer un escándalo antes de que me lo hagan a
mí. Voy a decirle a todo el mundo, empezando por mi marido,
que hoy, al desvestirme, noté que un hombre me espiaba. Que
grité y él huyó. Dejaremos de vernos por una semana y Teobaldo
pondrá que vigile la casa de noche. Así se asustará y no volverá.
(Hernández, 1985: 50)

Lo anterior resulta en una auténtica ironía: Florinda y Ernesto
critican las novelas, entendidas como ficciones; para el primero, le
reflejan un mundo inútil; para Florinda las novelas influyen en la vida
de las personas, incluso en la suya. Con tal de mantener el secreto,
imposible en un lugar como Puerto Santo, se inventa una ficción: un
engaño a la manera del Theatrum mundi, porque el regreso del marido
no significa lo mismo que el regreso del amante: dos ficciones que
vive Florinda y que chocarán con una tercera que acaba de maquilar
junto con Ernesto.
En medio de la comedia de enredos que se desarrolla,
hay diferentes expresiones del nostos como memoria de Puerto
Santo. Aparecen rencores entre las mujeres que son esposas de los
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mirones o historias de supuestos fantasmas, como la historia del
sastre cuando buscan al mirón culpable (que resultan ser varios) y
el recuerda una historia de su juventud: una pianista drogaba a los
padres, seguido, para disfrazarse del fantasma de un ahogado con
tal de verse con un hombre casado. Los ejemplos abundan en cada
diálogo, pero el culminante donde confluyen nostos, nostalgia y el
mundo como un teatro es en las palabras del doctor Camargo, en la
búsqueda simulada, cuando habla del viaje del héroe y lo divide por
los peligros internos y externos:
Todas las grandes tragedias que han conmovida al mundo tratan
de hombres así, de hombres que, como nosotros, han llevado una
vida ejemplar hasta un momento equis, el terrible momento en el
que se vieron arrastrados por una fuerza sorprendente, superior
a sí mismos, superior a sus deberes, al ejemplo de su pasado y
cedieron. (Hernández, 1985: 84)

Esa nostalgia a la que ceden los héroes trágicos, según la
comedia involuntaria del doctor, antes del remate de su compañero
como gracioso, es la del peligro. Y ese peligro se ha repetido una y
otra vez en Puerto Santo: el doctor trata de lavarse con las historias del
pasado, los escándalos de mujeres, para justificar: “Todos los sucesos
precedidos por el hambre de la emoción, por el hastío y la rebelión
contra la vida diaria que requiere humildad y renunciaciones, acaban
en una catástrofe”. (88) Los diálogos ponen en relieve esa consciencia
en el juego de la novela de la nostalgia dentro del viaje de los héroes
modernos, conscientes del escenario teatral en el que viven.
Esto toma una dirección distinta en Nostalgia de Troya. El
pasado, su representación, no es un conjunto de relatos similares
en la Mismidad de un espacio, sino diferentes desplazamientos
centrados en la figura de René. A diferencia de la otra novela, los
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recursos dramáticos, como la abundancia de diálogos, no dominan
sobre la narración, pero al tratarse de narradoras y narradores en
primera persona, entre ellos René, hay monólogos que exploran
ese regreso al pasado con la consciencia de vivir un mundo teatral.
La nostalgia está en dos niveles: el pasado de René (o sus pasados,
porque son diferentes momentos) y la nostalgia por un presente que
no existe, el cual queda de relieve en el monólogo final de la novela.
Destacan en la novela los momentos metaliterarios donde
el teatro es parte de la vida. Por ejemplo, cuando Martin, segundo
narrador, conoce a Elise (primer matrimonio de René) y su madre,
esto sucede en el teatro. Está en escena una obra de Molière, El
burgués gentilhombre. Al narrador le aburre esta obra sin importar
quién la interprete, pero cuando mira a Elise, su madre y el entonces
pretendiente René comenta:
La señora Duchamps, por ejemplo, no reía de acuerdo con el texto,
sino que tenía una sonrisa amable pintada en los labios como para
demostrar públicamente que no estaba preocupada ni tampoco de
mal humor. Elise miraba un poco debajo de la escena. Era obvio
que no se atrevía a mirar a otras partes para evitar de su madre; no se
rió ni una sola vez. René, en cambio, disfrutaba profundamente de
la obra maestra de Molière. No sólo respondía a los parlamentos y
a la actuación, sino que su rostro expresaba toda la malicia de lo que
estaba ocurriendo. Si uno quería ver el Burgués Gentilhombre en
todas sus consecuencias, lo más efectivo era espiar a René mientras
él era espectador. (Hernández, 1970: 41)

Para este capítulo, desarrollado en el año de 1950, trece años
antes de los sucesos narrados en el primer capítulo, ya se tienen los
sembrados de la profesión de René y su hipocresía.
La información narrativa filiada por este segundo narrador
amplía el conflicto de René. En la obra aludida de Molière el engaño
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está en la conversión al Islam por parte de Jourdain, de forma
teatral. René también vive un engaño: su vida, y por eso disfruta con
malicia lo que no se puede decir, pero que se muestra en el teatro.
Los matrimonios, en esa sociedad, también son farsas como la que
vivió el personaje de El burgués gentilhombre, pero se adaptan al vacío
de René, pues, aunque sea años más tarde, desde el primer capítulo
deja claro que “No busco tu alma como soñaste. No, encanto, busco
mi alma, ¿me lo permites?” (Hernández, 1970: 31). René ya le había
dejado claro a la primera narradora, la mujer colombiana, cómo
“Nos explicamos uno a través del otro”. (31) Y esa es la función
teatral que encontrará René a través de las ficciones o las personas
que se asemejan a su nostalgia, sobre todo aquellas donde se ha
dejado la patria, concretamente el hogar.
Hay dos momentos distintos en la novela Nostalgia de Troya que
conectan esta nostalgia en los diferentes viajes de René. El sembrado
ocurre en la narración de su madre, quizá el momento axial, en el
tiempo de la nostalgia, en la vida de René. En el capítulo cuarto, año
1936, la madre de René narra su historia que indirectamente toca
la de su hijo. Ella recibe por error, tal vez, la carta de la amante de
su esposo. El momento es terrible para Laura, madre de René: los
rencores estallan en la ciudad de Roma, ella sabe que François, su
marido, tiene una amante, pero él propone un viaje. Sin embargo,
le llega una carta a éste de parte de su otra mujer y quien recibe el
sobre es Laura. Ella está desolada, intenta aclararle un incidente a su
hijo, pero en la Villa Borghese encuentran por casualidad un teatro
de títeres: “En cuanto René lo vio, se paró como si hubiera echado
raíces y no hubo manera de arrancarlo de ahí a pesar de no entender
el texto… René no reía, pero gozaba”. (Hernández, 1970: 114) La
representación de la nostalgia será distinta en René y su madre Laura;
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en este capítulo se centra en la ruptura, la separación sentimental
con François y, en consecuencia, con su hijo, quien la interrumpe y
corrige constantemente hasta que ya no puede entenderlo.
Durante toda la función de títeres, que Laura considera
vulgar porque se ríen los adultos y hay policías y bofetadas, ella
piensa en la carta, en su contenido y cómo incluso en un viaje para
reencontrarse como familia, todo sigue roto: no hay regreso más
que al dolor, es a lo único que aspiran. Una vez terminada la función
ocurre lo siguiente:
—René, ¿no quieres que te compre unos títeres?
—¿Los venden? —dijo con seriedad.
—Por supuesto y el teatro también.
—Qué lástima.
Me puse impaciente.
—Creí que te gustaban.
—Sí, pero si me los compran no podré verlos ni oírlos de frente.
Manejarlos debe ser muy difícil. (Hernández, 1970: 115)

Se trata de un momento axial por una cuestión de repetición
narrativa y dramática. En otro capítulo, cuando René es narrador
en Ixtapan de la Sal, menciona la dificultad que es para él escribir
una novela y este motivo volverá a aparecer en el monólogo final, la
culminación de su nostos donde la nostalgia ya no es por el pasado,
sino por el presente9. En su niñez, René está fascinado por el teatro
9 En el capítulo donde es narrador en Ixtapan de la Sal, menciona su
nostalgia por el futuro inmediato. Véase p. 105, de la edición que cito.
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porque lo puede ver todo de frente, no como los secretos de sus
padres. Es un placer similar al que siente antes de casarse con Elise
mientras observa la obra de Molière. La imagen es simbólica porque
él es el único que se queda cuando desmontan el teatro de títeres,
como si para él la función no hubiese terminado.
Este aspecto metaliterario se retoma en el monólogo del
capítulo final donde René es narrador y su narratario es la primera
narradora de la novela: la mujer colombiana que también huye de su
país, lejos de su marido, su madre y su hijo. Le escribe de esa manera
porque puede ver las cosas de frente, como en el teatro. Le cuenta
su primera impresión del amor es sumamente teatral: una agnición
dramática. Dicha coincidencia sucede al toparse en la noche a su
padre recitando, entre la maleza, con el cabello despeinado, las
ropas mal puestas y con un rostro angustiado, un poema de Catulo
a Lesbia: “Ésa fue mi primer impresión del amor, un espectáculo
que se admira en silencio y del que uno está naturalmente excluido.
El amor era el teatro, la ópera, los títeres y el mundo” (Hernández,
1970: 196). René no ve el amor en el contacto físico, sino en la
contemplación porque solamente se pueden amar las peculiaridades.
Al final, René le menciona a su narrataria que Colombia está lejos,
pero promete que se verán en Troya, símbolo de las ruinas y la
destrucción de lo que un día puede ser vida y no sólo dolor.
Por su parte, Apocalipsis cum figuris10totaliza el Theatrum mundi.
Además de las dimensiones sacra y simbólica de esta novela está
10 Hay una relación paratextual interesante en el título. Por un lado, la
obra pictórica de Alberto Durero (1498) y la obra de teatro de Jerzy Grotowski
(1969). Inicialmente, el proyecto era una obra de teatro que terminó en novela,
viceversa de John Milton con su Paraíso perdido, que empezó como tragedia y
terminó en épica. Véase el artículo de Fabienne Bradu sobre la novela de Luisa
Josefina Hernández en la revista Vuelta, 80, 1983, pp. 41-42.

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presente el peregrinaje como parte de un escenario en la obra divina:
los personajes cumplen diferentes papeles sociales y alegóricos. En
el mundo propuesto en esta novela aparece una variedad de clanes:
Peregrinos y Peregrinas, Payasos y Payasas, Frailes, Caballeros o
personajes pertenecientes a la Commedia dell’Arte (como el caso
de Pierrot), por mencionar sólo algunos. Aunque parezcan de una
naturaleza arquetípica, algunos casos se despegan debido a los
destellos singulares que tienen, por la focalización de la narración,
con respecto al resto. Éste es el caso de la Peregrina, quien tiene
un pasado frente a la revelación a donde se dirigen todos en sus
caminos del mismo peregrinaje; de igual manera, puede citarse
el caso del Fraile que la sigue y las historias que comparten entre
sí, con un parecido algo notorio, en la intensidad, con la mujer
colombiana y René, personajes de Nostalgia de Troya. Apocalipsis cum
figuris es como un tipo de círculo hermenéutico, en el sentido de que
mucho de lo dicho es la efectuación de un texto que es el universo
y se particulariza a partir de citas bíblicas o alusiones medievales
convertidas en acción singular.
El primer momento explícito del teatro y sus parecidos
está después de una de las repetidas despedidas con el Fraile (los
personajes salen y regresan). La Peregrina piensa en evitar la presencia
de un grupo, salvo si se los encuentra en su camino, pues no hay más
opción; sin embargo, en el fondo, aunque no se lo confesara a ella,
los buscaba: los músicos. En el texto se lee: “Ahora sí, verlos. Los
músicos y los artistas. Tres músicos y el director, dos payasos, una
bailarina, un hombre vestido de domador con un león a su lado, dos
perros bailarines. Todo en movimiento…” (Hernández, 1982: 8) El
domador latiguea al león y a la bailarina. Todo se logra, como en el
teatro, por la presencia de un espectador, en este caso la Peregrina,
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aunque en un enfoque teológico Dios funcionaría también como
autor y espectador.
La descripción es importante en este pasaje porque prepara
nuevamente un motivo intratextual en la obra de Luisa Josefina
Hernández: el desenmascaramiento o el uso metafórico de las
máscaras como artificio dramático. Se describe con detalle la falta de
individualidad de los payasos: “…adorables payasos color naranja, con
las amplias sonrisas y las grandes lágrimas pintadas en la cara. Nada
de cara. Ojos como botones”. (Hernández, 1982: 19) Caso contrario
a la Payasa, que se encontrarán en dicho camino, quien perderá el
maquillaje, dándole un aspecto singular con respecto al resto de los
payasos. Ahí empieza la nostalgia: una vez desvanecidas las máscaras,
la negación de un rostro, es que comienzan a pesar las narraciones del
pasado. Hay un viaje, a manera de peregrinaje, hacia el perdón o, al
menos, el juicio del Absoluto a través de diferentes tradiciones.
Pero esta representación dentro de la novela no se queda
en el nivel de la descripción, sino que aparece tomando elementos
dramáticos, como el diálogo para introducir la reflexión más allá del
nivel literal de la novela. Esto sucede después de la discusión de la
Peregrina con el Domador, porque su alegría de circo es vergonzosa, y
es ignorada por éste por medio de la música; al final, esa cuarta pared
de la realidad se fortifica. El Peregrino aparece y observa cómo la
Peregrina cede al espectáculo que critica y se une a él. Ya lejos del baile,
entre los arbustos, como una selva oscura dantesca, dice lo siguiente:
—No es posible recibir el perdón si hago lo que odio, si hablo
sin sentido, si nadie me ha dado permiso de reformar el mundo.
¿Por qué no es mío el mundo? Somos bufones sin querer, nuestro
pan es la vergüenza y siempre tenemos hambre de inmundicia.
(Hernández, 1982: 20)

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La Peregrina deja un sembrado sobre su pasado: la búsqueda
de perdón implica una acción hecha con anterioridad, en el contexto
de ese mundo, un pecado que ella busca limpiar. Contrario a René
en Nostalgia de Troya, a la Peregrina sí le gustaría ser dueña de ese
mundo; no como él al negarse a comprar títeres. Por otro lado, el
Peregrino la interrumpe señalando que Sara, en la biblia, río cuando
Dios le anunció que sería madre. Hay un salto del teatro como
espectáculo, donde la Peregrina pasa de espectadora a actriz y luego
a un texto canónico. Dentro del mundo de la novela, se trata de un
texto que es el universo, y aunque esté fijo, requiere efectuarse en
sus protagonistas, como sucederá en las siete vueltas que dará la
Peregrina durante siete días para invocar al Peregrino desaparecido.
Otro de los momentos importantes en el regreso al Absoluto
ocurre cuando la Payasa ha dado a luz una criatura después de haberse
escapado amorosamente con el Unicornio. El Peregrino señala que
deben prepararse para el día de mañana y comienzan las indicaciones
del montaje, casi como de pastorela o escenas teatrales de peregrinaje:
—La payasa y tú tendrán que recibir a cuantos personajes vengan
a felicitarlas.
—¿Irremediablemente?
—Sí.
—¿Qué harás tú mientras?
—Pasear con el Unicornio, si él está de acuerdo.
—Los hombres escogen la mejor parte. (Hernández, 1982: 135)

Hay un claro simbolismo al cristianismo a través del unicornio. De
acuerdo con Cirlot (1992) simboliza la castidad, la palabra de Dios
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y a Cristo, y que a veces se transmuta en paloma blanca (Jung, de
acuerdo con Cirlot), en cuanto a la lectura cristiana y otras positivas11.
De manera similar, como Cristo postrado en el seno de la Virgen,
el unicornio de la novela se tiende junto a la Payasa. Además de esta
preparación teatral, se da una razón importante porque el nacimiento
de un Unicornio para muchos de los personajes que viven en ese
mundo es: “…el primero y el único suceso de sus vidas; para los
privilegiados es el último porque este testimonio ha de abrirles la
última de sus puertas cerradas y de dar luz a la más oscura y oculta
de sus cavernas”. (136) En el resto de los personajes hay una certeza
religiosa en los ritos, la que Steiner menciona que se extraña en la
modernidad de Occidente, mientras que en la Peregrina está la duda
y al mismo tiempo hay una lucha entre la nostalgia de su pasado y
la del Absoluto, una incertidumbre de seguir o no las escrituras para
que el texto se manifieste en el mundo. Y para lograrlo, hay que
representarlo con el cuerpo.
Conclusiones
Lo teatral, entendido como elementos dramáticos o la presencia de
éste dentro de la ficción, aparece en la narrativa de Luisa Josefina
Hernández, y esto se manifiesta principalmente en el nostos y la
nostalgia. La culminación de esta relación se da con base en el
Theatrum mundi. En los fragmentos analizados de las novelas, es
posible observar cómo los diálogos y monólogos de los personajes,
su configuración discursiva, se complementa con la de las narradoras
y narradores, sin importar si son heterodiegéticos u homodiegéticos.
11 El unicornio también tiene lecturas negativas, pero no aparecen así en
este texto.

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El nostos en las tres novelas tiene diferentes manifestaciones:
los regresos provocan destrucción (una élite en La plaza de Puerto
Santo), renovación (Apocalipsis cum figuris) y punto de transformación
(como René en busca de una Troya semejante a sus ruinas personales).
Pero los nostos (en plural) no son solamente vagabundeos físicos, sino
psicológicos, y su punto de partida más importante es la nostalgia;
ésta puede ir etimológicamente a un dolor del pasado, pero también se
manifiesta de otras maneras, como el presente o el futuro inmediato, y
a manera de Absoluto, en forma de duda, a diferencia de lo planteado
por Steiner. Y, como señala Nietzsche, los olvidos ocultan algo
terrorífico. La nostalgia lo devela o es síntoma de lo que se develará.
Sin duda esta línea de investigación requiere ampliar su
estudio en el resto de la obra narrativa de Luisa Josefina Hernández.
Son temas que se repiten y tienen un diálogo intratextual entre sí,
por lo cual es necesario otro estudio enfocado en el resto de sus
novelas como El lugar donde crece la hierba (1959), Los palacios desiertos
(1963) o La cólera secreta (1964), por mencionar sólo unos cuantos
casos que se pueden agregar al corpus de este ensayo.

Referencias bibliográficas
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colonial. OpenEdition.
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Luisa Josefina Hernández). Fondo de Cultura Económica.
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Fernández, C. N. (2006). “Significados del espacio en la comedia de
Aristófanes”. Jornadas filológicas homenaje a Noel Olaya (Rojas
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Otálora, J, Arriaga Díaz, L, Rincón González, A, Barajas
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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Hacia una lectura ecocrítica de El jardín de las
Weismann de Jorge Eliécer Pardo
Towards an ecocritical reading of El jardín de las
Weismann by Jorge Eliécer Pardo
José Manuel Medrano
St. Bonaventure University
Nueva York, EE. UU.
jmedrano@sbu.edu

Resumen. El presente artículo realiza una lectura, desde el modelo de
la ecocrítica, de la novela El jardín de las Weismann (1978) del escritor
colombiano Jorge Eliécer Pardo. Se describen aquí las estrategias narrativas
desplegadas en esta obra para “superar” la influencia de Macondo.
Desde el marco teórico de la ecocrítica, y más específicamente desde el
ecofeminismo, se propone que la violencia, el amor, y la esperanza están
entrelazadas con la naturaleza; pues a través de la representación literaria
de la naturaleza, es posible reflexionar sobre la relación humana con el
mundo natural y explorar cómo esa relación se ve afectada por cuestiones
como el desarrollo industrial, el cambio climático, la degradación ambiental
y la explotación de los recursos naturales.
Palabras clave: ecocrítica, ecofeminismo, Jorge Eliécer Pardo
Abstrac. This article offers a reading, from the ecocritical model, of the
novel El jardín de las Weismann (1978) by the Colombian writer Jorge Eliécer
Pardo. The narrative strategies deployed in this work to “overcome” the

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

influence of Macondo are described here. From the theoretical framework
of ecocriticism, and more specifically from ecofeminism, it is proposed
that violence, love, and hope are intertwined with nature. Because, through
the literary representation of nature, it is possible to reflect on the human
relationship with the natural world and explore how that relationship
is affected by issues such as industrial development, climate change,
environmental degradation and the exploitation of resources. natural.
Keywords: ecocriticism, ecofeminism, Jorge Eliécer Pardo

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Raymond L. Williams, en su trabajo académico titulado Novela y poder
en el Gran Tolima y América Latina (2019), recalca las aportaciones de
los tolimenses a la literatura regional e internacional. En un mismo
párrafo destaca la importancia de la literatura tolimense para los
estudios críticos y remarca los aportes de los hermanos Pardo al
crecimiento/producción en la región. Al mismo tiempo, narra los
comienzos o encuentros de la literatura tolimense con el mundo y
destaca a El jardín de las Weismann. Según Williams:
El surgimiento de dos empresas modernas, Tercer Mundo
Editores y Editorial Plaza y Janés, permitió a los novelistas
colombianos dirigirse a un verdadero mercado nacional, en vez
del regional, y por primera vez, al público internacional. Tercer
Mundo comenzó a operar a principios de los 60, especialmente en
las áreas de ciencias sociales y literatura. La multinacional Plaza
y Janés se interesó por la novela colombiana a principios de los
70, y en 1978 publicó El jardín de las Hartmann (Weismann) del
tolimense Jorge Eliécer Pardo1. A nivel regional, Pijao Editores
comenzó a jugar un papel de suma importancia en esta historia
de la novela tolimense desde su fundación en 1972, el mismo año
que los hermanos Carlos Orlando y Jorge Eliécer Pardo lanzan su
primera aventura narrativa, Primeras palabras. (22)

El jardín de las Weismann aparece como una alternativa
posmoderna que buscaba superar la influencia de Macondo en la
1 Jorge Eliécer Pardo es un escritor, poeta y crítico literario colombiano.
Nació en 1950 en el municipio de Líbano, en el departamento del Tolima.
Es uno de los más importantes y reconocidos escritores del Gran Tolima en
Colombia. Ha publicado varios relatos, ensayo y novelas, entre ellas Irene
(1986), El pianista que llegó de Hamburgo (2012), y Maritza la fugitiva (2018).
Además, ha recibido numerosos reconocimientos y premios por sus obras
literarias, como el Premio Nacional de Poesía (1985) y el Premio Nacional de
Literatura (2013).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

literatura. Pardo logra éxito marchando en contra de la corriente
literaria de tener hombres como personajes principales. Al mismo
tiempo, le otorga al “medio ambiente” importancia, permitiéndole
afectar la trama de la novela al mismo nivel que los personajes de carne
y hueso. El mismo título de la novela incluye la palabra “jardín”. A
más de cuatro décadas de su primera edición, es posible leer El jardín
de las Weismann desde una perspectiva ecocrítica. Propongo, entonces,
una relectura y análisis de El jardín de las Weismann desde el marco
teórico de la ecocrítica, más específicamente desde el ecofeminismo.
Sostengo que la violencia, el amor, y la esperanza están entrelazada
con la naturaleza, sin descuidar, por supuesto, la trama de la novela,
la cual ya obtuvo atención internacional y se está traduciendo al
inglés y al islandés (aparte de su ya traducción al francés).
Al examinar la representación de la naturaleza y el medio
ambiente en los textos literarios, podemos comprender mejor
los valores culturales, los problemas sociales, las creencias y las
actitudes que dan forma a nuestra relación con la naturaleza. A
través de la representación literaria de la naturaleza, los escritores
pueden reflexionar sobre la relación humana con el mundo natural
y explorar cómo esa relación se ve afectada por cuestiones como el
desarrollo industrial, el cambio climático, la degradación ambiental
y la explotación de los recursos naturales. Estas representaciones
pueden revelar cómo las sociedades valoran y perciben la naturaleza,
y también pueden poner de manifiesto las consecuencias de nuestras
acciones en el entorno natural. Además, los textos literarios
pueden ofrecer perspectivas diversas sobre la naturaleza y el medio
ambiente, ya sea a través de la poesía que celebra la belleza y la
armonía de la naturaleza, la ficción que presenta conflictos entre el
desarrollo humano y la preservación del entorno natural, o incluso
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los testimonios personales que exploran las conexiones emocionales
y espirituales con la naturaleza. En las últimas décadas, la ecocrítica
ha ganado cada vez más atención en el estudio de la literatura
latinoamericana, ya que reconocidos escritores y académicos de
distintas partes del mundo han explorado las complejas relaciones
entre la cultura humana, el medio ambiente natural, y los medios
ambientes artificiales (o construidos).
Las historias clásicas, como la Odisea de Homero, contadas en
términos de la trama, han capturado el interés humano durante
siglos y milenios. El atractivo duradero de la Odisea y otras historias
clásicas radica en su capacidad para abordar temas universales, como
el viaje, la aventura, el amor, el heroísmo y los desafíos humanos.
Estas historias épicas nos conectan con las experiencias humanas
fundamentales y ofrecen una visión profunda de la condición
humana. Su longevidad y persistente interés son testimonio del
poder atemporal de las grandes historias para cautivar la imaginación
y despertar la reflexión en los seres humanos a lo largo de la historia.
Brian Boyd, en su obra On the Origin of Stories: Evolution, Cognition,
and Fiction (2009), explora la relación entre las novelas y la atención
humana. Según Boyd, las novelas demandan nuestra atención de una
manera única y significativa. En su análisis, Boyd argumenta que las
novelas tienen la capacidad de atrapar nuestra atención y mantenernos
comprometidos a lo largo de extensas narrativas. A diferencia de
otras formas de entretenimiento, como el cine, los videojuegos o la
televisión, las novelas requieren que el lector participe activamente
en la creación de imágenes mentales y la construcción de la historia
en su mente. Esta participación activa estimula nuestra imaginación
y nos sumerge en un mundo imaginario de la novela. En el caso de
El jardín de las Weismann, nos enfrentamos a una trama nada simple,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

que posee una gran fuerza y múltiples ramificaciones, por lo que
precisa de una lectura atenta. Pardo logra hacer paralelos entre la
resistencia anti-Nazi en Europa y la experiencia de la violencia en
Colombia.
Desde la publicación de El Jardín…, al igual que acontece
con la Odisea, se ha convertido en un texto que se discute no solo en
círculos académicos, sino también entre el público general: la trama
invita a lector a convertirse en protagonista omnipresente. Por eso,
me interesa explorar la importancia de la novela y al mismo tiempo
analizar y prestar atención al tema del medio ambiente. Lawrence
Buell, uno de los pioneros de la ecocrítica, la define como: “study
of the relation between literature and environment conducted in
a spirit of commitment to environmentalist praxis”. (Buell, 2008:
430) Esta definición destaca la importancia de examinar tanto las
dimensiones estéticas y narrativas de las obras literarias, como su
implicación en la comprensión y la valoración del entorno natural.
Buell sugiere que la ecocrítica puede ayudarnos a entender cómo la
literatura y la cultura influyen en nuestra comprensión y apreciación
de la naturaleza, así como en la forma en que nos relacionamos
con ella. Dentro de este contexto, no solo me interesa analizar
los ambientes naturales de espacios rurales, sino en particular
ambientes construidos (no naturales) en zonas urbanas (cárceles,
casas, prostíbulos, monasterios y edificios), como han señalado
Laura Wright en el campo de inglés y Raymond L. Williams en
el campo latinoamericano. ¿Qué significa, entonces, leer con
conciencia ecocrítica o hacer lecturas ecocríticas? La lectura con una
conciencia ecocrítica o “eco-amistosa” tiene una gran importancia
para este trabajo porque, como ha notado el filósofo y crítico cultural
esloveno Slavoj Žižek en su trabajo Living in the End Times (2010),
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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existe una crisis ecológica y debemos repensar radicalmente nuestra
relación con la naturaleza. Žižek critica la ideología capitalista
predominante que prioriza el crecimiento y el consumo sin límites,
argumentando que esto conduce a la explotación y destrucción
del medio ambiente. El filósofo esloveno aboga por un enfoque
más consciente de lo ecológico que reconozca la interconexión
entre los seres humanos y el mundo natural. Para leer la obra de
Žižek con una mentalidad eco-amistosa debemos centrarnos en las
implicaciones ecológicas de los problemas políticos y sociales. Esto
implica examinar críticamente cómo los sistemas económicos, las
ideologías y las prácticas culturales contribuyen a la degradación
ambiental, y explorar posibles enfoques alternativos que prioricen la
sostenibilidad y la armonía ecológica. Según Žižek:
Disbelief in an ecological catastrophe cannot be attributed
simply to our brain‐washing by scientific ideology that leads us
to dismiss our gut sense that tells us something is fundamentally
wrong with the scientific‐technological attitude. The problem
is much deeper; it lies in the unreliability of our common sense
itself, which, habituated as it is to our ordinary life‐world, finds
it difficult really to accept that the flow of everyday reality can
be perturbed… Our attitude here is that of the fetishist split: “I
know that global warming is a threat to the entire ecosystem, but
I cannot really believe it. It is enough to look at the environs to
which my mind is wired: [T]he green grass and trees, the whistle
of the wind, the rising of the sun… can one really imagine that
all this will be disturbed? You talk about the ozone hole, but no
matter how much I look into the sky, I don’t see it—all I see is the
same sky, blue or grey! (58)2.

2 Žižek,
Pp. 37-72.

S. (2008). “Nature and Its Discontents.” Substance Madison.

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

Partiendo del enfoque propuesto de Žižek, propongo analizar
El jardín… desde una perspectiva ecocrítica: porque la guerra al
igual que la violencia y el terrorismo afectan al medio ambiente. En
la primera página del Jardín podemos observar la importancia que
tendrá la naturaleza con la trama y a la vez veremos una conexión
entre la naturaleza y las Weismann. La primera descripción de las
Weismann es que “atravesaron el parque sin saludar a nadie” (Pardo,
2022: 73). Después se describe su apariencia “en la figura de sus
vestidos estampados y en el olor a las flores que expelían”. (Pardo,
2022: 73) En estos dos ejemplos podemos apreciar el vínculo de
las mujeres con la naturaleza. Si esto no fuese prueba suficiente
para recalcar la importancia de la ecocrítica en la novela, el tercer
párrafo dice lo siguiente, “Compraron una casa alejada del parque y
de la iglesia, con ante jardín encerrado en ladrillos… con sus manos
plantaron semillas de todos los tamaños y nombres, removiendo la
tierra”. (Pardo, 2022:73) Y en la última oración el autor claramente
apunta a una conexión donde las emociones de las Weismann afectan
la naturaleza: “Las dalias, los claveles, las azucenas, los crisantemos
y las rosas, crecieron como en orgullo de las Weismann desde el
momento que pusieron sus tacones cuadrados y sus ojos azules en el
lugar más imaginado en sus sueños de niñez y adolescencia”. (Pardo,
2022: 36)
Bryan Boyd explica cómo los autores emplean diversas
estrategias narrativas para capturar y mantener la atención de los
lectores. Sostiene que los escritores son conscientes de la importancia
de mantener a sus audiencias involucradas en la historia y utilizan
una variedad de técnicas para lograrlo. También argumenta que las
novelas demandan nuestra atención de manera especial debido a la
participación activa que requieren y a la inmersión profunda que
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permiten. A través de la atención sostenida, las novelas nos brindan
la oportunidad de explorar y reflexionar sobre la complejidad de la
vida humana y nos invitan a sumergirnos en mundos imaginarios
de ficción. Jonathan Gottschall, en su libro The Storytelling Animal:
How Stories Make Us Human (2012), explora la relación entre el
lector y los personajes en las historias. Gottschall argumenta
que los seres humanos están intrínsecamente conectados con las
historias y que nuestra identificación con los personajes es una parte
fundamental de nuestra experiencia de lectura. Según Gottschall,
nos identificamos con los personajes de las historias de diferentes
maneras. A través de la empatía, nos ponemos en el lugar de los
personajes y experimentamos sus emociones y experiencias como
si fueran propias. Esta identificación nos permite conectarnos
emocionalmente con la historia y nos involucra en un nivel más
profundo. La relación entre el lector y los personajes se fortalece
aún más cuando éstos son complejos y realistas. Sostiene, además,
que los personajes bien desarrollados, con motivaciones y conflictos
creíbles, nos resultan más atractivos y nos permiten explorar
aspectos de la condición humana. A medida que nos identificamos
con ellos, reflexionamos sobre nuestras propias vidas, experiencias
y dilemas. Por si esto no fuera suficiente, Gottschall destaca que esta
identificación con los personajes no solo ocurre en la ficción, sino
también en la vida real. Los seres humanos somos naturalmente
inclinados a entender y comunicarnos a través de historias, y la
identificación con los personajes es una forma en la que procesamos
y entendemos las experiencias y emociones de los demás,
demostrando con ello el efecto cognitivo (cognitive effects) de contar
o escuchar historias. La narrativa no solamente se mantiene en la
tinta y en papel: tiene efecto en la química del cerebro de quienes
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

leen o escuchan la historia o, mejor dicho, la trama de la historia.
Gottschall explica: “The human mind was shaped by story so that it
could be shaped by story…When we experience fiction, our minds
are firing and wiring, honing the neural pathways that regulate our
responses to real-life experiences”. (Gottschall, 2012: 65)
En el caso del Jardín esta empatía con las Weismann se
construye desde muy temprano cuando aprendemos de como
perdieron a sus padres. “El señor Weismann fue asesinado mientras
protestaba en las calles de Berlín. La Señora Weismann embarco a
sus cuatro hijas para que huyeran de la Gran Guerra, saco la bomba
que había preparado en el sótano, lleno la cartera con ella y se voló
con trece soldados alemanes”. (Pardo, 2022:99) Aparte de que aquí
la madre tiene un papel activo, ella también tiene una conexión
con el medio ambiente y este la arropa después de mostrar gran
valentía. “La nieve quedó como pedazos de nubes sobre el cuerpo
de la mujer”. (Pardo, 2022: 99). Las Weismann usan, de manera
interesante, los eventos trágicos para cumplir uno de sus objetivos.
La Casa del Amor y de la Ternura se convierte rápidamente en
un lugar obligatorio para los que sufren. Un ejemplo de esto es la
escena entre Marlene y el hombre que llego de Asia con el corazón
ablandado: “El olor a flores acabo de trastornar al asiático; le
comentaron la historia de Alemania, el cautiverio de su madre, y
termino llorando desnudo, sobre una cama formada con pétalos
frescos. El hombre salió de espaldas rogándole que se casara con él,
con los ojos llenos de lágrimas”. (Pardo, 2022: 102) Aquí claramente
vemos como las protagonistas utilizan la naturaleza para poder
conquistar a los hombres, reproducirse y algún día vengarse. Según
Gottschall, cuando nos involucramos en la lectura de una historia,
nuestro cerebro activa los mismos circuitos neuronales que se
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activarían si estuviéramos experimentando las emociones y acciones
de los personajes en la vida real. Esta capacidad de empatizar con
los personajes nos permite comprender sus estados mentales, sentir
sus emociones y compartir sus experiencias. La empatía con los
personajes se basa en nuestra capacidad de atribuir estados mentales
a otros, conocida como teoría de la mente. A través de la narrativa, los
escritores nos brindan información sobre los pensamientos, deseos
y motivaciones de los personajes, lo que nos permite entender su
perspectiva y experimentar empatía hacia ellos. La empatía con los
personajes nos sumerge más profundamente en la historia y nos
permite conectarnos emocionalmente con ella. Nos preocupamos
por el destino de los personajes, experimentamos alegría o tristeza
con sus logros o fracasos, y nos vemos afectados por sus luchas
y conflictos. Gottschall sostiene que la empatía con los personajes
en las historias tiene importantes implicaciones para nuestra vida
cotidiana. Al ponernos en el lugar de los personajes y experimentar
sus emociones, desarrollamos una mayor comprensión y sensibilidad
hacia los demás. La empatía cultivada a través de la lectura puede
tener un impacto positivo en nuestras relaciones interpersonales y
nuestra capacidad para comprender las perspectivas de los demás.
Regresando a los estudios de Boyd, las estrategias narrativas
utilizadas por Pardo en El Jardín… mantienen a los lectores interesados
en la trama. Menciono algunas de ellas: el suspenso, el lenguaje
evocador y el desarrollo de los personajes. El primero mantiene a los
lectores interesados y los motiva a seguir leyendo para descubrir qué
sucede a continuación. El segundo estimula los sentidos del lector
y crea imágenes mentales vívidas. Esto ayuda a mantener el interés
y la participación activa del lector en la trama. Por último, y más
importante, el desarrollo de los personajes genera empatía y conexión
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

emocional en los lectores. En mejores términos, cuando leemos o
escuchamos historias con una buena trama, el lector empieza a ver al
personaje como un ser de carne y hueso. Se construye un vínculo entre
lector y personaje, ya que el cerebro produce la hormona oxitocina
durante el proceso de contar o leer buenas historias. En términos
de supervivencia, la oxitocina tiene varias funciones relevantes.
Por ejemplo, durante el parto, desencadena contracciones uterinas
que ayudan en el proceso de dar a luz. Además, está involucrada
en la producción de leche materna y en la conexión emocional
entre la madre y el bebé durante la lactancia. Además de su papel
reproductivo, la oxitocina se ha asociado también con la formación de
vínculos sociales y relaciones afectivas. La liberación de oxitocina está
relacionada con sentimientos de confianza, empatía y apego, lo que
fomenta la conexión entre los individuos y la cooperación en grupos
sociales. Estos vínculos sociales y la cooperación son fundamentales
para la supervivencia y el bienestar en muchas especies, incluidos los
seres humanos.
Un estudio realizado por Paul J. Zak y su equipo de
investigación mostró que los niveles de oxitocina aumentaban en
los participantes después de escuchar historias conmovedoras y
emocionalmente relevantes. Se encontró, además, que las historias
que generaban una mayor respuesta emocional estaban asociadas
con una mayor disposición de los participantes a donar dinero a
obras benéficas.
As social creatures, we depend on others for our survival and
happiness. A decade ago, my lab discovered that a neurochemical
called oxytocin is a key “it’s safe to approach others” signal in
the brain. Oxytocin is produced when we are trusted or shown a
kindness, and it motivates cooperation with others. It does this by

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enhancing the sense of empathy, our ability to experience others’
emotions. Empathy is important for social creatures because it
allows us to understand how others are likely to react to a situation,
including those with whom we work.3 (2014: 1-5)

Como demuestran los estudios de Boyd y los de Zak,
aunque la oxitocina es conocida principalmente por su papel en la
reproducción y las relaciones afectivas, también desempeña un papel
importante en la supervivencia. Esta hormona facilita la conexión
social, el apego y la cooperación entre los individuos, lo que es esencial
para nuestra adaptación y bienestar en entornos sociales. Sumado
a lo anterior, la oxitocina puede tener efectos beneficiosos en la
salud mental y emocional, lo que contribuye a nuestra capacidad de
enfrentar los desafíos y sobrevivir de manera saludable. Por lo tanto,
una buena trama surge de una conexión sólida con el arte de contar
buenas historias, o storytelling. El storytelling es el arte de comunicar
una historia de manera efectiva, utilizando técnicas narrativas y
elementos emocionales para involucrar y cautivar al público. Una
trama sólida es fundamental para el storytelling exitoso. La trama es la
estructura de la historia, la secuencia de eventos que se desarrollan
a lo largo de la narración. Una buena trama tiene elementos como
la introducción de los personajes y la configuración del escenario, el
desarrollo de un conflicto o problema central, la construcción del
clímax y la resolución satisfactoria. El storytelling efectivo implica una
conexión emocional con el público. Esto significa que la historia
debe despertar emociones, captar la atención e involucrar a los
lectores o espectadores de manera significativa. Para lograr esto, es
3 Zak, P. (2014). “Why your brain loves good storytelling.” Harvard
Business Review. Pp 1-5.
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

importante utilizar técnicas narrativas que generen intriga, suspenso,
sorpresa o empatía. Además, los personajes bien desarrollados y
las situaciones realistas también contribuyen a crear una conexión
emocional con la trama. El jardín de las Weismann cuenta una historia
con una buena trama, lo que lleva al lector a invertir emocionalmente
en las mujeres. Esto la convierte, y aquí radica nueva parte de mi
crítica, en unas de las novelas más importantes de Latinoamérica. La
trama, las buenas historias y la naturaleza no solamente construye
un vínculo importante entre el lector y las hermanas Weismann,
sino que también los mismos hombres se convierten adictos a
ellas. Es tanta la obsesión que el marinero prefiere suicidare antes
de estar separado de Marlene. El poder sobrenatural que la mujer
mantiene sobre el hombre es tan fuerte que “Los demás marinos lo
desconocieron tanto que propusieron un exorcismo para sacarle el
demonio, pero el decidió echarse al mar con la boca cerrada, el sexo
erecto y en el pensamiento marcado el lecho de las flores”. (Pardo,
2022: 112-113) De nuevo vemos que la naturaleza está del lado de
las mujeres.
Dentro del contexto del estudio del arte de contar historias y
la ecocrítica, Brian Boyd ofrece una observación de sumo interés. En
su libro On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction, Boyd
explora la relación entre la narración de historias y la comprensión
de la naturaleza humana, incluyendo nuestra relación con el entorno
natural. Boyd propone que la capacidad humana para contar
historias y crear ficción tiene raíces evolutivas y cognitivas profundas.
Sugiere que, a través de la narración de historias, los seres humanos
podemos explorar y comprender nuestra relación con el mundo
natural, incluyendo nuestra conexión con el medio ambiente y la
importancia de la conservación. Desde la perspectiva de la ecocrítica,
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que examina la relación entre la literatura y el medio ambiente, la
observación de Boyd es relevante. La narración de historias puede
ser una herramienta poderosa para comunicar mensajes sobre la
importancia de la conservación y la protección del entorno natural.
Las historias pueden ayudarnos a comprender las consecuencias
de nuestras acciones en el medio ambiente, generar empatía hacia
otras especies y promover la conciencia ambiental. Al explorar la
naturaleza humana y nuestras interacciones con el entorno natural
a través de la narración de historias, la ecocrítica busca promover
una comprensión más profunda y una mayor responsabilidad hacia
el medio ambiente. La obra de Boyd, al abordar la evolución y la
cognición en relación con la narración de historias, puede enriquecer
nuestra comprensión de cómo las historias pueden influir en nuestra
percepción y relación con el entorno natural. Desde una perspectiva
ecocrítica, este autor propone que hay narrativas donde el medio
ambiente puede competir con los personajes por la atención del
lector. Así sucede en El jardín de las Weismann: la naturaleza está
siempre presente, al igual que las hermanas. Por ejemplo, el texto le
dedica más palabras a la naturaleza que a los mismos hombres. “Los
hombres de la resistencia cruzaron el jardín oliendo con agrado
los geranios, los claveles, las orquídeas, las dalias, las rosas, los
crisantemos, las violetas, los gladiolos, las azucenas, las gardenias, los
lirios, las margaritas, los cartuchos”. (Pardo, 2022, p. 123) Aquí se les
da más importancia a las flores que a los personajes que, aunque son
ficticios, son de carne y hueso. Por esto, me gustaría afirmar que El
jardín… es una novela esencial para la literatura Latinoamérica:
porque el autor en la década de los 70 ya estaba escribiendo con una
conciencia ecológica donde las mujeres tenían un papel importante
en la trama y en la historia.
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

El ecofeminismo es el resultado de la mezcla del feminismo
y la ecología que surgió por primera vez en los años setenta en
Francia. El término ecofemismo nació de los estudios y trabajos de
la escritora y feminista Françoise d’Eaubonne. Según Marta Pascual
Rodríguez y Yayo Herrero López, en su artículo “Ecofeminismo,
una propuesta para repensar el presente y construir el futuro”
(2010), los ecofeministas “buscan una profunda transformación en
los modos en que las personas nos relacionamos entre nosotras y
con la naturaleza, sustituyendo las fórmulas de opresión, imposición
y apropiación y superando las visiones antropocéntricas y
androcéntricas”. (Rodríguez y Herrero, 2010: 6-7) El Ecofeminismo
intenta recuperar los valores matriarcales por medio de la unión de
la mujer y la naturaleza. Greg Garrard destaca lo siguiente, “Si las
mujeres han sido asociadas con la naturaleza, y cada una ha sido
denigrada con referencia a las demás, puede parecer que vale la pena
atacar la jerarquía revisando los términos, exaltando la naturaleza, la
irracionalidad, la emoción o el cuerpo no humano frente a la cultura,
la razón y la mente.” (Garrard, 2004: 24)4 El ecofeminismo critica los
sistemas de opresión y dominación que afectan tanto a las mujeres
como a la naturaleza. Se argumenta que tanto las mujeres como la
naturaleza han sido históricamente subordinadas y consideradas
recursos a ser explotados por el patriarcado y el capitalismo. Esta
perspectiva sostiene que las estructuras patriarcales y capitalistas
fomentan la explotación tanto de las mujeres como de la naturaleza,
y que ambas formas de opresión están interrelacionadas. Entonces
si el ecofemismo le permite a la mujer por medio de la naturaleza
atacar las jerarquías patriarcales. La mujer entonces, desde su
4

70

Garrard, G. (2004). Ecocriticism. London: Routledge.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

posición subalterna, puede moverse en una sociedad patriarcal sin
levantar sospechas de sus intenciones reales.
Pardo les otorga a las Weismann agencia, control y poder
económico. Pero no se aleja de la conexión entre la mujer y la
naturaleza, incluso es algo que se pasa naturalmente a la nueva
generación de las Weismann: “La casa del amor y la Ternura pagaba
más de la cuenta a las monjas por las hermanas Weismann que crecían
con la misma rapidez de las flores”. (Pardo, 2022: 81) Incluso Clara
Weismann se marcha con la resistencia posicionándola al mismo
nivel de los hombres que han estado luchando contra la violencia
causada por el sargento Peñaranda. En una nota, “Clara Weismann
les explicaba que por su propia voluntad se había marchado con los
dirigentes de la resistencia para las montañas y, además, les pedía que
nadie supiera el secreto, que tendría un hijo de uno de los hombres
más importantes de la guerrilla, que las Weismann no se acabarían y
que cualquier día, con las manos listas para la venganza, regresarían
a su país a cobrar las dos guerras”. (Pardo, 2022: 108) De nuevo, la
naturaleza le sirve de refugio a la menor y más bella de las hermanas.
Al mismo tiempo, estar en el monte, en medio de la naturaleza,
le permitirá quedar embarazada y continuar el linaje de su familia.
Olaya Fernández Guerrero también propone que “el ecofeminismo
sitúa la libertad dentro de los límites de lo natural y la territorializa,
en tanto que interpreta la tierra como espacio cultural y simbólico
donde se desarrolla la libertad”. (Fernández Guerrero, 2010: 2)5 En
el caso de Clara, aunque está escondida, tiene la total libertad de
cumplir su meta; la de no extinguirse.
5 Fernández Guerrero, O. (2010). Cuerpo, espacio y libertad en el
ecofeminismo. Nómadas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences,
27(3).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

El ecofeminismo sirve como venganza porque permite que
las mujeres, por medio y con la ayuda de la naturaleza, obtengan
papeles de poder. Esto convierte al hombre, al que usualmente
vemos como seguro y fuerte, en un alguien sumiso y lleno de miedo
a enfrentar la realidad. Marta Pascual Rodríguez y Yayo Herrero
López proponen que
El ecofeminismo cuestiona aspectos básicos que conforman
nuestro imaginario colectivo: modernidad, razón, ciencia,
productividad... Estos han mostrado su incapacidad para conducir
a los pueblos a una vida digna. El horizonte de guerras, deterioro,
desigualdad, violencia e incertidumbre es buena prueba de ello.
Por eso es necesario dirigir la vista a un paradigma nuevo que debe
inspirarse en las formas de relación practicadas por las mujeres.
(Rodríguez y Herrero, 2010: 7)

El mismo Ramón, o Ramoncito, es víctima del hechizo de
Gloria y admite no pensar con la mente:
Ramoncito espero la noche con el corazón partido... con los nervios
en las espinas de su jardín. Ramoncito había organizado una clave
para saber el acercamiento, con el cuerpo entero recostado en la
cama blanda de Gloria. Sintió el aroma de flores, y por primera vez
se dio cuenta de que los hombres tienen el alma en medio de las
piernas cuando desean una mujer. (Pardo, 2022: 90)

En este ejemplo, el hombre no recibe el mismo respeto de la
naturaleza que recibe la mujer. Mientras que Ramon recibe espinas,
Gloria utiliza las flores para seducirlo. El ecofeminismo destaca la
importancia de dar voz a las mujeres y a sus experiencias en la lucha
por la justicia ambiental. Reconoce que las mujeres a menudo son las
más afectadas por los problemas ambientales, como la contaminación,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

el cambio climático y la degradación de los recursos naturales. Por lo
tanto, se enfatiza la necesidad de incluir las perspectivas y las voces de
las mujeres en la toma de decisiones y en la búsqueda de soluciones.
Para concluir este trabajo sobre El jardín de las
Weismann de Jorge Eliécer Pardo quisiera destacar algunos puntos
importantes. Primero, el contar historias no solo es un arte, sino
que también tiene beneficios emocionales y sociales para los seres
humanos. La liberación de oxitocina durante el proceso de contar
historias puede fortalecer los lazos emocionales, fomentar la
empatía y promover la conexión social. Esta capacidad de compartir
historias ha sido esencial para la evolución de la especie humana,
permitiéndonos transmitir conocimientos y experiencias, aprender
de los demás y construir sociedades más cohesionadas. Segundo, el
enfoque ecocrítico nos brinda una perspectiva valiosa para releer y
reexaminar viejos textos. Nos permite apreciar la importancia de
la naturaleza y colocarla en un nivel de relevancia similar al de los
personajes de carne y hueso. Tercero, la ecocrítica resalta la interacción
entre la naturaleza y la narrativa, y nos invita a reflexionar sobre
nuestras responsabilidades hacia el medio ambiente y la necesidad
de preservar y proteger la naturaleza para las generaciones futuras.
Incluso cuando las Wesimann son encontradas sin vida, la naturaleza
está allí y nunca las abandona: “En el fondo del cuarto con cortinas
de terciopelo, geranios, claveles, crisantemos, margaritas, hortensias,
cubrían los edredones que arropaban los rostros pálidos de las viejas
Weismann con la respiración acabada”. (Pardo, 2022: 115) Por último,
una buena trama en la novela moderna6 no se limita a una sucesión
6 Raymond L. Williams explica ha descrito   las   características de
la novela moderna: “Las estrategias narrativas que típicamente emplea el
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

de eventos emocionantes, sino que está intrínsecamente conectada
con la sociedad y la realidad contemporánea. La trama debe reflejar
las preocupaciones sociales, políticas y culturales de la época, y
proporcionar una comprensión más profunda de las relaciones
humanas y las estructuras sociales. Además, la trama debe estar
integrada con los personajes y su desarrollo, ofreciendo una visión
crítica y reflexiva sobre la realidad contemporánea. El movimiento
físico ha sido fundamental para el crecimiento del cerebro humano
a lo largo de la evolución. El contar historias, aunque no implica un
movimiento físico directo, activa una forma de movimiento mental
que estimula el cerebro y promueve el desarrollo cognitivo. Al contar
historias, reproducimos una necesidad primordial de movimiento y
exploración que ha sido crucial en nuestra evolución como especie.
Y es en movimiento como termina la última parte de la novela. Las
novelista moderno de los años cuarenta y cincuenta son el uso de múltiples
narradores, la fragmentación, el estilo indirecto libre, el monólogo interior,
el fluir de conciencia y la inversión de causa y efectos. En las historias de
la novela latinoamericana, desde Anderson-Imbert y Fernando Alegría hasta
Ángel Rama y Jean Franco, ninguna novela colombiana ha figurado entre las
destacadas pioneras “modernas” en la novela latinoamericana. Esta ausencia
y quizás ignorancia es una de las explicaciones de la necesidad de este libro
[…] Los principios básicos de lo que es la literatura moderna, antes de Borges,
fueron desarrollados por escritores como Marcel Proust, James Joyce, Kafka
y T.S. Elliot. Después de Borges, esos principios fueron desarrollados por
escritores como Faulkner, ampliamente traducido al español. Estos principios
básicos tenían que ver con innovaciones formales (fragmentación, el uso de
múltiples puntos de vista, el uso de neologismos, y la falta de causalidad).
Además, hay una tendencia en la novela moderna del siglo XX de fluir desde
un mundo relativamente caótico a un mundo ficticio relativamente harmónico
[…] Visto en retrospectiva, la novela moderna (Modernism, en inglés, no tiene
absolutamente nada que ver con el término «modernismo» en español), tal
como ha sido practicada en las naciones industrializadas del norte, ha sufrido
más críticas de lo que ha sido el caso en América Latina.” Para más información
remitirse a Williams, R. L. (1997). The postmodern novel in Latin America:
Politics, culture, and the Crisis of Truth. Macmillan.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Weismann sacaron el Ford, el cual llenaron de flores, y recurrieron a
la naturaleza (5 mulas) para poder conducirlo. Y aunque la casa del
amor y la ternura termina incendiada, el jardín siempre se mantuvo
florecido porque siempre hubo muertos.

Bibliografía
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culture, and the Crisis of Truth. Macmillan.
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

La península de Jordán
Jordán´s Peninsula
Javier Hernández Quezada
Universidad Autónoma de Baja California
Tijuana, México
hernandezf71@uabc.edu.mx

Resumen. En el siguiente trabajo estudio los argumentos relativos a la
península de Baja California plasmados por el escritor Fernando Jordán
en los libros El otro México. Biografía de Baja California (1951), Mar Roxo de
Cortés. Biografía de un golfo (1995) y Baja California, tierra incógnita (1996). O,
para decirlo de manera más específica, analizo las implicaciones generales
de la estrategia discursiva seguida por Jordán una vez que viaja por el
interior de este espacio e incorpora, a través de la escritura periodística, sus
signos más llamativos a algo que bien podemos denominar el imaginario
mexicano-revolucionario de mediados del siglo pasado. Tomando en
cuenta, por lo mismo, los correlatos de factores como el desconocimiento
colectivo que existía sobre el entonces territorio federal o su lejanía con
respecto al centro del país, señalo el papel proactivo de Jordán en esta
labor divulgativa que conjuga la manifestación de diferentes cuestiones
vivenciales, culturales y políticos.
Palabras clave: Fernando Jordán, Baja California, viaje, centralismo,
escritura.
Abstract: In the following work I study the arguments related to the
Baja California peninsula embodied by the writer Fernando Jordán in the
books El otro México. Biografía de Baja California (1951), Mar Roxo de Cortés.

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Biografía de un golfo (1995) and Baja California, tierra incógnita (1996). Or, more
specifically, I analyze the general implications of the discursive strategy
followed by Jordán once he travels inside this space and incorporates,
through journalistic writing, its most striking signs into something that
we can well call the Mexican-revolutionary imaginary of the middle of
the last century. Taking into account, for the same reason, the correlates
of factors such as the collective ignorance that existed about the then
federal territory or its distance from the center of the country, I point out
the proactive role of Jordán in this informative work that combines the
manifestation of different experiential, cultural and political issues.
Keywords: Fernando Jordán, Baja California, journey, centralism

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
En el contrastado escenario de las letras mexicanas, la figura poco
conocida de Fernando Jordán resulta significativa, especialmente si se
consideran los alcances generales de su obra. Una obra testimonialdocumentalista que, sin duda, refiere todo lo correspondiente a la
península de Baja California de los años cuarenta y cincuenta del
siglo pasado: todo lo correspondiente a esa entidad distante y remota,
vista y representada por nuestro escritor al tener en mente muchos
de los dinamismos políticos, sociales y culturales que influyeron en la
“narrativa instrumental” del llamado “nacionalismo revolucionario”
(Ochoa Bilbao, 2017) y que condicionaron un concepto de país
probablemente vigente hasta la fecha. Por tanto, entiendo que el
corpus peninsular de Jordán ––constituido por El otro México. Biografía
de Baja California (1951), Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo (1995)
y Baja California, tierra incógnita (1996)–– se convierte en un referente
interesante y necesario para pensar en los límites oficiales del
esencialismo de “lo dado” (Marion, 2008: 292), independientemente
de que, me parezca, participe del proceso de unificación-vinculación
mexicanista, tan exigido cuando se fortalece el paradigma retórico
del “Estado estabilizador y unificador de la sociedad en un solo
partido y bajo un solo gobierno, heredero de una mitología gloriosa
y todavía vigente y actuante” (Córdova, 1995: 24).
Determinada, pues, por dichos influjos, el corpus de Jordán
subraya los aspectos peninsulares a difundir en la impostergable
tarea de acercar el elemento bajacaliforniano al cuerpo definido de
la nación y establecer así los anclajes referenciales que lo constituyen
y determinan: de relacionar su singularidad espacial a un mapa
identificable que extiende sus dominios geográficos gracias a la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

labor escrituraria de este intrépido periodista, quien sabe que debe
nombrar lo que se desconoce u olvida.
A mi juicio, es interesante entender que tal captación de la
totalidad peninsular se constituye, per se, en una verdadera referencia
textual si partimos del hecho de que estamos ante la obra de un
autor viajero, nómada e impulsivo, el mismo que recorre de punta
a punta uno de los lugares más agrestes del mundo: de un autor
errante, dispuesto a cruzar los linderos de ese espacio desconocido,
de tal modo que sus descripciones resulten vividas y honestas y
favorezcan la concreción expresiva de un proyecto individual que
enfatiza algo, a saber: la “experiencia [...] de la errancia”. (Gasquet,
2015: 86)
Volcado entonces en las exigencias de lo que a simple vista es
una empresa extenuante, Jordán refiere la imagen llamativa de Baja
California a partir de 1) recorrer sus caminos y brechas, sus valles y
sierras, sus desiertos y mares, y 2) concebir una especie de producto
cultural que, en lo especial, muestra las claves fundamentales de ese
espacio extraño y lejano para el resto de México, donde la sensación
de soledad y vacío se multiplican con creces y obligan a cualquiera
a fundirse ––constantemente–– con el paisaje.
Sobre las exigencias de tal apuesta, Federico Campbell ha
dejado plasmadas algunas estampas interesantes en su excelente
novela semibiográfica Transpeninsular (2000), que hablan del motivo
y la causa personales que impulsan a Jordán a adentrarse en una
geografía aparte, fatigante y límite:
No era improbable que los pensamientos de Jordán fueran
cambiando con el paso de los días. Aislado, suelto, libre, el hombre
entraba en una fase de la concentración que gracias al transcurso

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del tiempo propicia que cada jornada sea diferente de la anterior:
la mente en efecto, desde la perspectiva sedentaria, escapa como
una cabra loca y esclaviza a su sujeto; pero en el destino nómada
y en el ensimismamiento de la más íntima soledad, el curso de las
ideas y las emociones se va centrando. Jordán, luego de más de
dos semanas de travesía [por la península], se hacía uno con el
paisaje y la tierra. (Campbell, 2000: 11-12)

De acuerdo con Campbell, el recorrido de Jordán exhibe el
esfuerzo de quien se pierde en los ámbitos de una geografía solitaria o
poco habitada y, por tal motivo, realiza un proceso veloz e inusitado
de adaptación y despliegue físicos que le garantiza distinguir y
catalogar los signos fundamentales de ese mundo perdido en los
mapas oficiales de la nación. Asimismo, tal recorrido lo impulsa a
volcarse en la exploración del espacio hostil, o difícil de transitar,
dadas las características naturales que ahí existen y apenas si permiten
la sobrevivencia de algunas especies. Es decir, en el fondo lo que
Jordán recrea es la estampa de ese espacio complejo e indómito, capaz
de retar el temple y el carácter individuales, ya que las dificultades que
el desierto o el despoblado entrañan siempre son extremas y obligan
a cualquiera a sacar lo mejor de sí. Hablo, en efecto, del desierto
y su significación menor, de su valía y vocación hostil, en virtud de
los aspectos complejos que conlleva en tanto espacio vacío, de difícil
integración al imaginario reconocible del país.
Desde luego, en dicha empresa Jordán se asume como un
explorador teledirigido, enfocado, que pretende describir-descubrir
lo que resulta distante y excepcional: como un explorador motivado
por aquello que le sale al paso y le hace concebir una obra divulgativa
que, de acuerdo con Karina Flores Acevedo, siempre apela al goce
estético:
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Nadie sino Jordán podría haber escrito de forma tan bella, precisa
e informada como lo hizo de sus experiencias de viajes, realmente
nos ha prestado su mirada que es una posición privilegiada para
observar como lectores el México de los años 50; es un observador
poeta, un observador científico y un observador periodista, todo
esto unido a una curiosidad ilimitada que lo lanzó a recorrer en
jeep, sin la ayuda de la carretera Transpeninsular, la península de
norte a sur; que lo lanzó a recorrer en una pequeña embarcación
“Urano” el Golfo de California [...]. Fue un explorador inspirado
en las historias de aventuras de Joseph Conrad o en las obras de
Julio Verne. (2020: 46)

Es por esa razón, entiendo, que Jordán se convierte en
un autor fundamental-fundacional en la literatura del noroeste
mexicano, sobre todo si valoramos el ahínco que demuestra tras
abordar y poner por escrito ítems relacionados con ciudades como
Tijuana o La Paz, u otros vinculados con la flora o la fauna, el mar
o el desierto, las pinturas rupestres o los tipos sociales, etcétera:
por decir algo, imágenes sugerentes de una espacialidad incógnita
que, después de ser descritas minuciosamente, facilitan su rápida
captación por parte de aquel lector que desconoce las cualidades
múltiples de lo peninsular y, mediante las palabras de Jordán,
comprende que el territorio mexicano es amplio y singular: que,
además, posee características propias e irrepetibles, las cuales definen
una y otra vez formas y estilos de vida de muchos seres humanos
que demuestran que “la cultura nacional” está lejos de ser “un todo
uniforme y compartido”. (Bonfil Batalla, 1992: 122)
Desde luego, los libros bajacalifornianos de Jordán hay
que valorarlos a partir de un momento específico del país en el
que su literatura pareciera atender dos frentes: por un lado, el del
nacionalismo centralista que viabiliza la iteración del ideal integrador
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debido a los esquemas que traza sobre usos y costumbres, prácticas,
formas de ser, hábitos (Sefchovich, 1990: 282); y por otro, el de
la modernidad expresiva que, sabemos, a mediados del siglo XX
cosecha infinidad de frutos formales derivados de los novedosos
tratamientos que establecen y patentizan autores como Juan Rulfo,
José Revueltas o Juan José Arreola. (Monsiváis, 1988: 1482-1483)
En más de un sentido, la apuesta de Jordán se acerca al
primer frente, y tal interés lo mete de lleno en la lógica del escritor
documental que, antes que apostar por la creación autonómica, o
volcada de lleno en la recuperación del mundo interior, se lanza al
escenario del afuera con la consigna de revelar las manifestaciones
que más lo seducen e intrigan, y, he indicado, le brindan las
motivaciones suficientes para concebir ese tipo de producto textual
que mezcla los recursos del periodismo, la antropología, el relato
testimonial y la historia. (Rodríguez-Luis, 1997: 84)
Tal planteamiento, percibido en sus tres libros, obedece
a la labor de mostrar las características de una península lejana,
que revela otra imagen de la nación. Otra imagen de su diversidad,
no atada necesariamente a los esquemas mexicanistas de un
esencialismo vigente sino a aquellos que expresan lo diferencial
como piedra de toque y esquema fundamental de un diálogo
vinculante y transformador, y favorecen, en lo inmediato, “la
puesta en marcha de un proyecto nacional pluralista”. (Bonfil
Batalla, 1990: 237) Con lo cual se entiende, en definitiva, que la
vocación documental de Jordán, gestada “en el ensimismamiento
de la más íntima soledad”, procura descubrir la inmensidad de una
tierra incógnita que lo increpa y que, más allá de la parquedad
y aislamiento que implica, le ofrece motivos suficientes para
comprender el valor de su singularidad y atracción.
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Como resultado, el corpus bajacaliforniano de Jordán se
suma a la empresa estatal de definir lo mexicano, admitiendo
primeramente que la revelación escrita de semejante espacialidad
supone el ensanchamiento de un concepto: el de país; huelga
decir, de un concepto dialógico y centrífugo, que nombra los
elementos desconocidos, los elementos que se escapan de la norma
y muestran los rostros y facetas del contraste, luego de “abonar a
la manifestación de lo que, desde la perspectiva nacional, no había
sido considerado por motivos diversos, entre los cuales destaca el
franco desconocimiento que ha privado de la otredad”. (Hernández
Quezada, 2019: 155)
En el caso de Jordán y sus aportaciones, es importante
señalar que la presentación del constructo bajacaliforniano subsume
la pieza faltante. De suerte que, como producto lingüístico-literario,
contribuye sobremanera al reconocimiento expreso de eso que
Enrique Florescano ha definido como la “fundación de instituciones
y sus propuestas de identidad”: “propuestas” que posibilitaron que
entre “1930 y 1950 un contingente de antropólogos, historiadores
del arte, museógrafos, folcloristas, musicólogos, escritores, artistas
y políticos promovieran la fundación de instituciones consagradas
a rescatar, conservar, estudiar y difundir el patrimonio histórico,
arqueológico y cultural de la nación”. (2006: 389)
Tres libros sobre “el conocimiento del interior
bajacaliforniano”
Puntualmente, ¿que plantean los libros de Jordán?
Comencemos por el primero, publicado en 1951 ––El otro
México. Biografía de Baja California––, en el cual el escritor declara que
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una de las cuestiones principales que tuvo presente al concebir y dar
forma al libro fue transmitir el “desconcierto” que este territorio
le supuso después de “haber recorrido 7.000 kilómetros por los
desiertos, la cordillera y los mares” (1997: 63): esto es, mostrar a
los demás el desajuste íntimo y experimental que implicó la acción
insólita y especial de atravesar la península de una esquina a otra
y pensar detenidamente en ello, comprendiendo que este locus
establece, desde siempre, una movilidad diferente.
La reiteración, por tanto, de este “desconcierto” al también
navegante le permite asumir que en Baja California se experimenta
la vivencia del locus especial, único en su tipo, en el que se vuelve
necesario desligarse de aquellas trabas mentales que inhiben el
ejercicio de la apreciación profunda y detallada, y solamente insisten
en lo que Jordán define como “lo obvio, lo superficial, lo sensacional”:
en pocas palabras, en aquello que él capta en un primer momento
tras toparse con un territorio ajeno, que le resulta extraño, pero que
poco a poco, al recorrerlo, se convierte en algo diferente y contumaz;
en algo envolvente y tiránico que modifica la percepción obtusa
de las cosas para, en su lugar, estimular el “lento descubrimiento”
de éstas: el encuentro o hallazgo con el exterior que revela que la
“vida peninsular” potencia el surgimiento de “un otro México”. O
sea, de “un otro” país que lleva “implícito un mensaje y un signo”
penetrantes, condicionantes de la experiencia del trayecto, a la vez
que ese “volver atrás”: ese “Regresar nuevamente a los caminos, al
desierto, a los hombres” y a “los hechos que fueron... la clave de los
hechos que son”. (63)
Y ello es que la invocación de tal reconocimiento, después
de viabilizar la “revisión regresiva” (que consiste en volver la mirada
al pasado para resemantizar las vivencias), sustenta la propuesta
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

descriptiva de Jordán con respecto a la península: una espacialidad
arrastrada hacia los adentros del sujeto en pos de verbalizar un
proyecto cultural, de índole divulgativa, que engrandece la patria
(que la diversifica) y que, al mismo tiempo, muestra los indicios
textuales de la relación subjetiva, pasional y amorosa del yo viajeroescritor con el espacio. Escribe Jordán:
Solamente me he permitido una libertad: romper los tabúes
científicos de la rigidez expositiva (que casi siempre resulta
solemnemente aburrida), de las precisiones cronológicas (cuando
las creí innecesarias) y de la pasividad crítica. He manejado la
historia como novela y la geografía como aventura. Por eso ha
resultado una biografía.
Me han dicho que es éste un libro apasionado. ¡Enhorabuena! No
importa que sea ése el menor de sus defectos. Si eso es verdad,
para mí representa un motivo de orgullo.
Sentiría vergüenza de haber escrito acerca de un trozo lejano de
mi patria sin calor, sin emoción, sin amor... (64)

En general, El otro México. Biografía de Baja California
congrega los procedimientos formales de un vitalismo discursivo
que garantiza que las descripciones y los argumentos vertidos
aludan a los sentidos, a los sentimientos, a las pasiones, logrando
que la escritura propuesta opere gracias a una “revisión regresiva”,
sustentadas en las experiencias vivenciales. Situación que la coloca,
en mi opinión, en un lugar destacado, al lado de aquellas que, en su
momento, ahondaron en el tema de la identidad nacional y dieron
forma precisa a obras ensayísticas como La raza cósmica (1925), de
José Vasconcelos; El perfil del hombre y la cultura en México (1934), de
Samuel Ramos o El laberinto de la soledad (1950), de Octavio Paz,
entre otras (Bartra, 2002: 11-21).
86

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Aunado a esta pulsión afectiva, detectada en los diferentes
capítulos de El otro México, descubro también búsquedas
fundamentales que revelan el verdadero valor de sus aportaciones:
así, por ejemplo, detecto que para Jordán es fundamental el repaso
histórico propuesto en la primera parte del libro donde comenta
el pasado del territorio peninsular, remitiéndose a la época de la
conquista y al rol que tuvieron los misioneros en tal proceso; de
igual modo, me resulta significativa la reflexión que ofrece sobre
las ciudades afincadas en Baja California, señalando aspectos
característicos de su planeación urbana, infraestructura, comercio,
productividad, vocaciones cultural, sociedad, procesos migratorios,
relación con el resto del país y con el extranjero (Estados Unidos);
a la par, no está demás señalar que con esta “biografía” territorial
Jordán se esfuerza como pocos en mostrar las características físicas
de la península, cuestión que lo impulsa a hablar de las islas que
se encuentran frente a las costas, de los animales y las plantas que
la habitan, de los caminos y brechas que se han de recorrer para
salir avante en ese “otro México”, de las llanuras y sierras, de los
desiertos y oasis, en suma: de una entidad material y simbólica que
“cuida un flanco de la nación y se ofrece a ella con un abrazo filial,
cálido y generoso, olvidando los siglos de abandono”. (1997: 366)
En lo que toca a Baja California, tierra incógnita, hablamos de un
libro que Jordán no publicó en vida, pero que recoge sus reportajes
escritos entre los años de 1949 y 1953 para la revista Impacto:
reportajes que, individualmente, se dejan leer como acercamientos
iniciales y exploratorios a la realidad de tal espacialidad; asunto
que, me parece, también abona al desarrollo futuro del libro El otro
México. Biografía de Baja California, en el que es notorio que Jordán
parte de una lógica organizativa bastante clara, que le viene bien
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

para desarrollar con mayor soltura sus argumentos y temas. Incluso,
analizado a la distancia, se puede afirmar que El otro México. Biografía
de Baja California depende de la base informativa de estos trabajos
concebidos para el consumo inmediato.
Pero volviendo a Baja California, tierra incógnita conviene
retomar las reflexiones de Felipe Gálvez, para quien este documento
demuestra las habilidades narrativas de Jordán: escritor de viajes que
se dedica a informar, desde la perspectiva que brinda el periodismo,
sobre las características generales de Baja California: “En los
reportajes de Baja California, tierra incógnita Jordán busca cumplir
con las reglas que rigen el quehacer de un observador imparcial.
Sin embargo, de pronto apela al dato precioso y preciso, al que
enseguida añade el detalle especioso y el rasgo humano que torna su
empresa en non, alegre, juguetona”. (2005: 17)
Esta idea me parece que es bastante relevante para entender
la propuesta periodística de Jordán, al tiempo que para reconocer
el asunto de que, si bien el acercamiento que realiza al mundo
peninsular es de carácter vivencial, profundo y sentido, éste suele
esquivar los excesos de la escritura subjetiva, indagando, más
bien, en una serie de matices objetivos-materiales del exterior. En
consecuencia, es fácil advertir que nos encontramos ante un libro
de reportajes bastante trabajados, que en su concepción estructural
reiteran la obligatoria y urgente labor de informar a aquellos que,
obviamente, saben muy poco de la península y reclaman un tipo
de datos sustanciales, fehacientes, contrastados, pero que al final
también los atrape y traslade a ese territorio de por sí remoto.
En todo caso, la propuesta de Jordán consiste en apegarse lo
más posible a la realidad del exterior y dar fe, puntualmente, de las
manifestaciones habituales de un extraño universo (“un otro país”),
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que debe ser asimilado rápidamente a los esquemas del imaginario
autóctono. Solo que tan rígida labor, pareciera decir el escritor, no
excluye la adhesión descriptiva de lo vivencial, que de vez en vez
lo obliga a ser parte protagónica del suceso: o sea, a convertirse en
actor principal del trayecto peninsular que, al momento de referir
los recuerdos, se concibe como un yo dinámico que plasma las
muchas situaciones en que participa y le otorga datos necesarios
para decantar el relato y hacerlo verosímil y “alegre”. Por ende, los
criterios informativos perseguidos por Jordán lo llevan a explorar
el territorio de la península con el cuidado que se requiere en
toda empresa destinada a difundirse en las páginas de un medio
importante como lo es Impacto, que contribuye al conocimiento de la
nación más allá de sus límites tradicionales-institucionales.
Este planteamiento, de algún modo, reitera la singularidad de
Baja California, tierra incógnita y es lo que nos obliga, de acuerdo con
Gálvez, como lectores, a ser conscientes de que sus aportaciones
puede que resulten menos efectivas o contundentes si se comparan
con las de El otro México. Biografía de Baja California:
Los resultados de aquellos empeños de Jordán palpitan ahora, de
nueva cuenta, entre las manos de los lectores contemporáneos de
su obra. Y aunque Baja California, tierra incógnita es una suerte de
El otro México que se hubiera quedado en la fase de obra negra, su
calidad no desmerece ante los ojos del lector que al mismo tiempo
que sabe apreciar sus diferencias, también cata sus innegables
bondades. [Lo cual es así porque en] el presente volumen Jordán
resulta más reportero que escritor. En cambio en El otro México,
aparecido por primera vez en 1951, el escritor se manifiesta con
absoluta destreza. (2005: 21)

Aunado a ello, no debemos olvidar que los reportajes que
conforman el libro, casi de forma unitaria, obedecen al esfuerzo
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

personal de Jordán por informar sobre la península, asumiendo
todos los riesgos (incluso los de la propia vida); pero, también, que
se conciben, y se difunden, como parte de una estrategia comercialgrupal de Impacto.
En función de lo anterior, se comprende el porqué el
entonces director de la revista, Regino Hernández Llergo, presenta
este conjunto de trabajos periodísticos con verdadero entusiasmo,
dejando entrever la singularidad del objetivo informativo que se
persigue, consistente en revelar, valga la redundancia, la singularidad
de una “tierra incógnita”, ausente del imaginario nacional, y “tierra”
virgen que reclama su pronta divulgación:
Con el título general de Baja California, tierra incógnita, Impacto
inicia la publicación de una serie de reportajes sobre la región
más interesante y desconocida de México: Baja California.
Marchando sobre las rutas de la lejana península, en jeep, a
pie o a caballo, cumple su misión periodística nuestro redactor
fotógrafo, Fernando Jordán, cuya especialización dentro del
terreno periodístico parece ser la de llevar a cabo expediciones,
divulgando todas las bellezas y los problemas de la patria.
Para ejecutar una expedición de esta índole, decidida por Impacto desde su
fundación y preparada durante largos meses de estudio y documentación
por Fernando Jordán, hacíase necesaria no sólo la voluntad del periodista
y la decisión de esta revista, sino también, y en gran medida, el apoyo y
la protección de los bajacalifornianos, quienes mejor que nadie conocen
las dificultades de realizar un viaje de estudio con fines de divulgación
en una región de tan adversas condiciones geográficas que, al decir del
propio Jordán en carta al director, es “mitad montañas y mitad desierto”.
(2005: 25)

Sirva la larga cita para subrayar los propósitos explícitos de
los reportajes que conforman Baja California, tierra incógnita y que
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evidentemente dejan claro que la empresa jordaniana es una empresa
dual ––individual y grupal-empresarial––, ideada para mostrar los
aspectos más desconocidos de ese espacio “interesante”. Una labor
infrecuente, que, de acuerdo con los términos de Hernández Llergo,
reclama los esfuerzos de muchos para hacer realidad y “ejecutar
una travesía” reveladora, que sólo es posible gracias al empeño
y perseverancia de un periodista como Jordán y, especialmente,
al apoyo fáctico de la dirección de la revista Impacto: un medio
comprometido con la idea de mostrar-vender aquello que resulta
impactante, desde la perspectiva noticiosa.
Periodísticamente hablando, solo hay que agregar que los
reportajes de Baja California, tierra incógnita manifiestan el vigor
del escritor versado, profesional y desenvuelto que maneja a la
perfección la gama de sus recursos: recordemos, un reportero de
tiempo completo que está inmerso en el mundo de la información,
y que además, en términos académicos, es antropólogo y gracias a
esa profesión cuenta con una mirada entrenada para comprender
los distintos modos de ser y actuar de aquellos que viven en la
península y se convierten, a lo largo de la extenuante travesía, en sus
interlocutores y confidentes.
Tal impronta formativa, igualmente, contribuye a la
concepción integral y compleja de sus reportajes y muestra los
recursos intelectuales de un estudioso de la cultura nacional que capta
aquellos aspectos relevantes. En amplio sentido, y parafraseando a
Claudio Lomnitz, apuntemos que en lo tocante a Jordán se cumple
el papel del “mediador”, el cual “media entre el Estado y la nación,
explorando las distancias entre el orden legal del Estado y las
realidades del “pueblo”, que pretendía ser la fuente de la soberanía”.
(2006: 110)
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Los 23 reportajes “sobre la región más interesante y
desconocida de México” que constituyen Baja California, tierra
incógnita nos hacen comprender, en fin, el rol que Jordán asume
en la tarea periodística-antropológica de nombrar y describir la
otredad mexicana: una condición identificable con el(os) sujeto(s)
bajacalifoniano(s), con las actividades que realizan y las percepciones
e ideas que expresan sobre su tierra y cultura.
23 reportajes pioneros, que muestran el camino recorrido
por Jordán después de desarrollar infinidad de temas incógnitos,
llamativos e impactantes.
En lo referente a su tercer libro bajacaliforniano, intitulado
Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo, Jordán concibe una reflexión
complementaria a la de El otro México. Biografía de Baja California que,
de entrada, busca extender la imagen mexicana de lo peninsular,
aunque eso sí, centrando buena parte de su atención en esa porción
oceánica, poco conocida, también denominada golfo de California
o mar Bermejo.
Por lo demás, resulta incuestionable que Mar Roxo de Cortés.
Biografía de un golfo es un texto inconcluso y publicado post mortem
(1995, primera edición); al mismo tiempo, que, como lectores, esta
situación obliga a reconocer sus aspectos inacabados e imprecisos,
o que si no, al final, pudieron haber alcanzado una presentación
muy distinta a la conocida. Lo cierto es que este libro, desde sus
primeras páginas, es bastante legible, contribuyendo a evidenciar
los criterios fundamentales que sostienen el proyecto discursivo
de Jordán respecto a la península y que justifican ampliamente su
empresa vivencial. Un proyecto, para el caso, complementario,
extensivo, mediante el cual pareciera ser que Jordán se avoca a
describir el golfo de Cortés hasta el cansancio, a recorrerlo hasta
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donde es posible, con la seguridad de que al adentrarse en tal espacio
contribuye a la divulgación nacional-colectiva de éste y, también,
a efectuar un designio personal, bastante subjetivo, consistente en
recorrer la península por tierra, mar y aire y asumir el reto que esto
le supone como personaje de su propia historia; historia que, huelga
decir, le obliga a ser algo más que un simple escritor o periodista
solvente, que realiza su trabajo con bastante rigor: que lo obliga,
principalmente, a ser un viajero extremo, superviviente de la otredad
peninsular y, como los antiguos conquistadores y misioneros
coloniales, a recorrer los caminos desconocidos, a perderse en ellos
para después encontrarse y extender al público lector un mensaje
estimulante.
El propósito que Jordán persigue, de esta suerte, supone
la reflexión de que en cuanto escritor está dispuesto a hacer lo
imposible para llevar a cabo sus proyectos profesionales y concebir
una imagen sugerente de sí al emprender tal odisea, consistente en
viajar, a veces, por un mar tranquilo y sereno, y en otras, por uno
salvaje y peligroso que lo convierte en ese navegante osado que debe
luchar contra las inclemencias del tiempo.
Asimismo, creo no equivocarme si afirmo que Mar Roxo
de Cortés. Biografía de un golfo es un texto autobiográfico ––o para
ser más preciso: semiautobiográfico––, y que en términos de sus
virtudes argumentales muestra la imagen parcial del sujeto que ha
decidido dar cuenta de sí y de los demás (Gusdorf, 1991). Insiste en
ello el propio Jordán cuando asegura, sin reparos, que escribir sobre
el mar californiano se le convierte, frecuentemente, en un pretexto
para hablar de su persona, más que en otras ocasiones en las que se
dedicaba a describir lo que veía y le contaban:
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Posiblemente, a los lectores que me leyeron antes [...] les extrañe
un tanto el estilo personal en que se inician estos reportajes y
que, por lo demás, continuaré utilizando en todo lo que siga.
Siempre tuve una aversión definida a incluirme yo mismo en la
crónica de viaje. A escribir: hice tal cosa o fui después a este lugar
o me sentí enfermo o emocionado. Hice uso de ello en algunas
ocasiones, pero siempre con el propósito de constatar un hecho,
de atestiguarlo con mi propio testimonio. Sin embargo, cuantas
veces pude procuré conservarme en el plan de observador
imparcial; haciendo reportaje y no crónica personal. Esta vez no
me será posible aplicar el mismo sistema. (2005: 31)

La pulsión autobiográfica ––que manifiesta el interés
testimonial por recrear las vivencias del yo–– es un rasgo que poco
se percibe en los libros previos de Jordán, relacionados con la
península; específicamente, hablo de una pulsión reveladora, cuyos
matices hay que interpretarlos a la luz del “curso de la vida visto
más como un proceso que como una entidad estable, como una
configuración psíquica que hace de esta vida la que es y no otra” y
que, por lo demás, entiende que “la memoria” es una “facultad del
presente y un reflejo exacto del mismo”. (Olney, 1991: 35)
Tal postura, en sí, comprendo que obedece a una apuesta
escritural que vigoriza la experiencia personal del trayecto, al tiempo
que a algo que, planteaba, no está presente del todo en los libros El
otro México. Biografía de Baja California y Baja California, tierra incógnita: me
refiero a la incorporación plena y absoluta del elemento peninsular,
antepuesto como referente existencial-material que garantiza la
fundición del yo con el entorno. Por este motivo, Jordán se libera
de ataduras previas que impiden la manifestación narrativa de un
mayor protagonismo y se concentra, más bien, en la elaboración de
ese producto que extraña gracias a la contundencia de un “estilo”: el
“estilo personal”, que dialoga con el exterior.
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En sí, el argumento supone una confesión pública que
utiliza recursos periodísticos para expandir la voz subjetiva del yo e
insistir en la singularidad de ese espacio físico que atrapa, envuelve
y devora:
lo que voy escribiendo ahora, plantea Jordán, en una carta dirigida
a Hernández Llergo, no se parece mucho a lo que escribía antes.
Para mi gusto le falta estructura y estilo, aunque en verdad le
sobra sinceridad y sencillez. Sin embargo (acaso solamente por
ahora durante las primeras semanas) no puedo hacerlo mejor, y
eso deberán disculparlo usted y sus lectores. Le estoy enviando
la crónica simple de lo que sucede y lo que observo, sin análisis
ni conclusiones, porque me falta tiempo para deducirlas. Créame
que no puedo hacerlo mejor, mientras no me haga al ritmo de la
vida de mar. (2005: 91-92)

En general, este libro inacabado pero vigoroso versa sobre
el golfo de California, refiriendo aquellos asuntos que favorecen
la comprensión total del elemento líquido, siempre cambiante e
incierto, poderoso y estimulante. También revela los matices de su
particularidad cada vez que moja a la península y a la gente que vive
ahí, y somete a Jordán a la dinámica de un proceso transformativo, de
cambio, pues tras recorrerlo y navegarlo hace las veces de marinero
advenedizo, muchas veces inseguro, que aprende la gramática del
mar sobre la marcha:
Nací lejos del mar y aunque siempre envidié sinceramente la
vida de los navegantes, nunca me fue posible imitarlos, y mi
experiencia en estos menesteres se reduce a mi lejana práctica
como remero en el equipo de regatas del Instituto Politécnico
Nacional, a mis aún más lejanos paseos en lancha por el lago de
Chapultepec, y a dos o tres viajes, recientes, en barcos de guerra
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

de la Armada Nacional. [...] Pero el buen día que se me ocurrió
la idea no me puse a pensar en ello. Ni siquiera tuve la humorada
de cantarme el estribillo aquel de “Yo no soy marinero...” (que,
entre paréntesis, me está gustando para nombre de mi barco).
Desde el primer momento mi idea me pareció factible, de
interés periodístico, de interés nacional (por lo que más adelante
diré sobre la importancia del golfo de California) y, sobre todo,
me pareció y me sigue pareciendo más la loca aventura que haya
intentado hasta ahora. (27)

Compuesto por 23 reportajes interconectados (donde se
explican los motivos del viaje, se describen las características de las
bahías y los puertos que Jordán visita, las islas y las poblaciones que
ahí viven, entre otros temas), Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo
muestra las cualidades prosistas de este escritor, que si bien está
limitado para enaltecer sus “pretensiones marineras” (27) nos lega
uno de los libros más bellos y profundos que se han concebido en
México vinculados con el tema de lo bajacaliforniano y sus costas.
Conclusión
El otro México. Biografía de Baja California, Baja California, tierra incógnita
y Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo conforman una trilogía
fundamental para verbalizar las percepciones territoriales (y marinas)
de un escritor que normalmente carece de reparos al abordar los
aspectos más atractivos y sugerentes de la península bajacaliforniana.
A la consecución de tal objetivo se añade también la necesidad
personal de Jordán de adentrarse en el universo de lo desconocido e
incierto, de lo elusivo y hostil, que lo reta, como sujeto, a asumir un
papel desafiante, casi heroico, justo cuando se desplaza y lidia con el
cansancio y el fastidio físicos que ese entorno extremo y poco apto
para la vida le provocan.
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El resultado, finalmente, de su proyecto literario son tres
textos esenciales para comprender el tópico de lo bajacaliforniano;
tres textos regionales que subsumen la pieza perdida o faltante en
el mapa simbólico-monológico de la nación, y que se concreta en la
idea del espacio remoto, ajeno y distante.
Lo anterior, es evidente, hace pensar en la cuestión de que un
discurso diferente, empeñado en mostrar solo el aspecto reconocible,
propio de la impositiva mitología gloriosa” del nacionalismo mexicano,
es algo ajeno a los intereses manifiestos del escritor. Y tan lo es que
sus libros reiteran, de principio a fin, la necesidad de voltear a ver el
territorio ausente de lo bajacaliforniano, tomando en cuenta lo que es
y no lo que debería ser; o expresado de otra manera, la obligación
y urgencia de incorporar al México de lo peninsular, dado que, en
conjunto, expresa muchos matices relevantes para comprender las
características de un país inmenso y diverso.
Con sus libros, Jordán establece definitivamente tal criterio,
reiterando el ejercicio de una pluma solvente que describe todo lo que
existe y se desarrolla en el perímetro, remoto, de ese universo. En
síntesis, es como si se hubiera impuesto, desde siempre, el reto de
nombrarlo detalladamente con el objeto de recuperar la espacialidad
faltante, ignorada, desconocida, ajena. De igual modo, de recuperar el
locus singular, que, de acuerdo con la óptica personal, ofrece una serie
de referentes impactantes vinculados con la naturaleza, la gente, el
mar, las ciudades, los caminos, o sea: con aquello que es parte, anotaba,
de un “otro México” que conviene prontamente difundir y sumar.
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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Una relectura digital: el uso de herramientas
tecnológicas para la difusión de la literatura
escrita por mujeres en México
A digital rereading: the use of technological tools
for the dissemination of literature written by
women in Mexico
Verónica Tadea ZúñigaSánchez
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Monterrey, México
veronica.zsanchez97@gmail.com

Resumen: El presente trabajo explora el uso de herramientas digitales
para el rescate y difusión de la literatura escrita por mujeres en México.
Se hará un recorrido por el concepto de ciberfeminismo y su relación con
escritoras y literatura, cómo realiza la función de promoción por medio
de plataformas y las implicaciones sociales que conlleva la literatura y el
activismo digital en nuestro país. Posteriormente, se hará un análisis de
caso al sitio web Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, una
iniciativa de recuperación de escritoras que fueron excluidas del campo
literario de la época, y cómo a partir de los medios digitales se permite una
relectura de su obra. Para concluir, se habla acerca de las posibilidades del
Internet y las herramientas tecnológicas como prácticas para cuestionar el
discurso patriarcal en la literatura.
Palabras clave: Literatura, Mujeres, Ciberfeminismo, Redes Sociales,
Comunicación.

100

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Abstract: This paper explores the use of digital tools for the rescue
and promotion of literature written by women in Mexico. There will be
a review of the concept of cyberfeminism and its relation with female
writers and literature, how it performs the function of promotion through
platforms, the social implications that literature and digital activism
entail in our country. Subsequently, a case analysis will be made to the
website Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, an initiative
to recover women writers who were excluded from the literary field of
the time, and how, through digital media, a rereading of their work is
allowed. To conclude, we talk about the possibilities of the Internet and
technological tools as practices to question the patriarchal discourse in
literature.
Keywords: Literature,
Communication.

Women,

Cyberfeminism,

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

Social

Media,

101

�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

Introducción
Las nuevas tecnologías se han vuelto un medio imprescindible
para la convivencia humana, a partir de ellas se destacan varios
aspectos como la creación y difusión de contenido, entretenimiento,
compartir información, todo esto ligado a la participación de los
usuarios. Con el paso de los años, cada uno ha tomado distintas
vertientes, debido a que las personas le dan el uso que necesitan
e incluso han llegado a tomar un carácter de activismo, que ayuda
a comunicar preocupaciones sociales y a tomar medidas de acción
para acabar con ellas.
El activismo y las mujeres han estado relacionados desde
tiempos remotos, y las ha llevado a realizar distintos movimientos
sociales como marchas feministas, protestas y eventos artísticos;
pero este activismo pasó a un campo más grande gracias al Internet
y las plataformas digitales, de acuerdo con Bárbara Duhau (et al.):
El activismo y la participación de las mujeres en el ambiente digital
vive un momento único. Internet habilitó la discusión de nuevos
temas para la agenda feminista, y las mujeres están usando cada
día más sus herramientas (sitios, redes sociodigitales, boletines
por e-mail, etcétera) para organizarse, comunicarse, informarse y
autogestionar sus actividades. (2021: 21)

Un lugar importante ocupan la literatura y las mujeres como
escritoras en esta agenda, quienes pasan distintas problemáticas
como cuestiones de autoría, temáticas en sus textos y la dificultad
para ser publicadas. El Internet les ha dado la posibilidad de
compartir su obra, pero también ha logrado que establezcan redes
feministas que les permiten crear comunidad y hacer circular los
libros de otras autoras.
102

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Para este trabajo se toma como objeto de estudio el sitio web
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX de Haydeé
Gisela Salmones Castañeda, el objetivo es explorar cómo el uso de
herramientas digitales permite el rescate y difusión de la literatura
escrita por mujeres a partir del concepto de ciberfeminismo. Se hará
un análisis de datos al sitio web para visualizar los elementos que
permiten poner en circulación las obras de las autoras e insertarlas
nuevamente en los estudios literarios.
La sociedad red feminista: el ciberfeminismo como un
campo de acción para la difusión de la literatura escrita
por mujeres
En la actualidad, el espacio digital ha tomado un significado mayor
en materia de información y movimientos sociales. Es común
ver por medio de posts, videos y páginas web algunas cosas como
noticias, acontecimientos y denuncias, pero también se observa
cómo convocan a la participación de las personas ya sea de manera
virtual o presencial, retomando esta idea, Manuel Castells menciona
que “está surgiendo una nueva cultura: la cultura de la virtualidad
real” (1996: 400), la cual está relacionada con los nuevos medios de
comunicación masiva, la manera en la que interactuamos con ellos,
no sólo como usuarios sino como generadores de nuevos discursos.
En el contexto de esta nueva cultura virtual, se puede
establecer su relación con las mujeres y cómo la han utilizado para
cuestionar distintas problemáticas y cambiarlas en diferentes ámbitos
de la vida. Castells (1996) establece que la comunicación ahora se
da a través de un ordenador, y si bien no se está en físico con las
personas, se forman comunidades virtuales que toman conciencia
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

103

�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

y deciden crear prácticas de acción utilizando estas herramientas
digitales.
La problemática que es el eje central de este trabajo es
la difusión de la literatura escrita por mujeres. Las escritoras
encontraron en la red el lugar para la promoción de sus obras, al igual
que el de sus compañeras; y es que las plataformas les permitieron
desarrollar su creatividad y hacer del proceso de circulación más
grande y significativo. Algunos de los elementos que utilizan son
los sitios web con documentos PDF de su obra publicada, redes
sociales como Instagram o Facebook, donde pueden compartir
fotografías como frases de sus libros, qué lecturas están haciendo,
recomendaciones de otros textos o también reels y vídeos en vivo
donde hacen lectura en voz alta. ¿Cómo se relacionan estas prácticas
de acción para difundir el trabajo escritural de las mujeres con el
activismo digital?
El uso de herramientas digitales, espacio cibernético y
activismo puede ser analizado desde el ciberfeminismo, el cual
es denominado por Claudia Laudano como una “corriente de
pensamiento y acción feminista que explora los vínculos entre las
mujeres, internet y las tecnologías digitales”. (2021:23) Esta corriente
feminista permite estudiar a las mujeres como usuarios de una
nueva red virtual, la cual logra potenciar sus discursos y acciones,
de manera creativa y, por supuesto sin la necesidad de establecer un
contacto físico.
Por lo tanto, los vínculos mujeres, Internet y tecnologías
digitales que menciona Laudano, se ven inmersos en la difusión de
escritoras y sus textos literarios, ya que se realiza una acción feminista
que permite la circulación de nuevas voces de la literatura, y no sólo
las que están propuestas por las editoriales y el canon ya establecido.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Las plataformas como medios de producción artística se
encuentran relacionadas con la idea del cuarto propio expuesto por
la escritora inglesa Virginia Woolf, de acuerdo con Remedios Zafra,
exponente de la literatura y su relación con el ciberfeminismo, en la
actualidad las mujeres realizan activismo por medio de “un cuarto
propio conectado”, el cual es:
crucial para el desarrollo intelectual de las mujeres sigue siendo un
lugar singular para la reivindicación creativa, pero también para
reflexión política, ampliada hoy a la comprensión de las nuevas
dinámicas económicas e identitarias de (auto)gestión a través de
la pantalla conectada a la Red. (2010: 49-50)

Estas nuevas dinámicas de difusión de la literatura femenina
toman distintos rumbos, muchas veces dependiendo de factores
como el país, el contexto social y las herramientas a las que se
tiene acceso, pero todas comparten un propósito: visibilizar la
labor escritural de las mujeres. En el caso de México, son distintos
los proyectos que tratan esta cuestión, algunos de ellos son:
LibrosB4Tipos, el cual comenzó como un círculo de lectura pero
ahora es una asociación civil que difunde la obra escrita de autoras
y cuenta con 12.8 millones de seguidores en Instagram; Archivo
Conservas, un laboratorio digital de escritura con 665 seguidores en
Instagram y la Red Universitaria de Mujeres Escritoras, blog que difunde
textos de mujeres y disidencias y que cuenta con 4266 seguidores en
la misma red social.
Por supuesto, parte importante del ciberfeminismo es su
activismo digital y las implicaciones sociales que tiene, en el caso del
tema presente la difusión también crea redes feministas que permiten
una mayor participación en la esfera pública de la literatura, sirven
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

como acompañamiento en distintos proyectos, pero también como
espacios de contradiscursos y denuncia.
Un ejemplo de contradiscurso es la Red Universitaria de
Mujeres Escritoras, quienes a falta de espacios para publicar, deciden
crear este proyecto autogestivo en donde las fundadoras realizan
la labor de una editorial, como difundir convocatorias, seleccionar
textos, labores de cuidado editorial y finalmente divulgación de
escritos literarios en su propia plataforma, trabajo que les ha creado
reconocimiento en instituciones como la Universidad Nacional
Autónoma de México.
Análisis de caso: Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas
del siglo XIX.
XIX Rescate y difusión de la literatura escrita por
mujeres
En México existen distintos proyectos que buscan visibilizar
la escritura de las mujeres, son diversos los medios que utilizan
como círculos de lectura, talleres de escritura creativa, open mics, entre
otros; pero es a través de las plataformas digitales donde encuentran
un espacio para difundir con gran magnitud sus propuestas acerca
de este tema.
La red se vuelve un lugar importante para poner a la mesa
los discursos relacionados con el trabajo literario de las mujeres,
pero también se muestra como una zona de sociabilización entre
distintos individuos, quiénes comparten opiniones, experiencias
y por supuesto recomendaciones sobre autoras y libros. Diversas
personas (de manera individual) y colectivos realizan distintas
acciones para difundir la literatura escrita por mujeres, cada uno
con diversas acciones que se concentran en aspectos específicos,
lo que permite una mayor diversidad, y como menciona Zafra
(2010):
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Aquí el pensamiento puede ser ya comunicación, archivo y acción
pública; la actividad remunerada sin exigencia de desplazamiento
físico, viable y cada vez más incentivada por emprendedores,
administraciones públicas y empresas; las relaciones afectivas,
implementadas a través de una interfaz. Tal que hoy el cuarto propio
conectado amplifica el poder de pensamiento (concentración) y
acción desde una posición localizada. (2010: 49)

Por lo tanto, estos grupos e individuos a partir de sus
actividades de promoción y difusión establecen comunicación por
medio de la red, lo que da lugar a una conciencia sobre el tema y al
mismo tiempo tomar una posición y realizar acciones que permitan
una mayor circulación de la problemática. En esta investigación se
destaca el papel de un proyecto autogestivo que tiene como objetivo
difundir la literatura escrita por mujeres en nuestro país durante el
siglo XIX.
El análisis de caso se centra en el proyecto digital:
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, el cual hace
uso de plataformas digitales para realizar esta labor, si bien en un
principio sólo se trataba del uso de las páginas web, poco a poco la
iniciativa fue creciendo y para tener más visibilidad utiliza de otras
redes sociales, en las cuales no sólo difundieron su base de datos,
sino que realizaron otro tipo de contenido que involucra elementos
audiovisuales, gráficos, entre otros, el cual, como menciona Castells
(1996) logran un cambio en la comunicación, que permite un mayor
acercamiento a la comunidad:
La integración potencial del texto, imágenes y el sonido en el
mismo sistema, interactuando desde puntos múltiples, en un
tiempo elegido (real o demorado) a lo largo de una red global,
con un acceso abierto y asequible, cambia de forma fundamental
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

el carácter de la comunicación, y ésta determina decisivamente la
cultura. (399)

El objetivo central de este análisis es explorar de qué manera
este proyecto hace uso de la tecnología y las plataformas digitales
para rescatar y difundir la literatura escrita por mujeres, y cómo
esta labor entra en el campo de acción del ciberfeminismo. Para la
delimitación se tomará en cuenta el sitio web, puesto que es el lugar
donde se presenta más actividad, y donde se muestra a mayores
rasgos el objetivo principal de la iniciativa. Las categorías con las
que se examina el proyecto son las siguientes: objetivo, contenido,
financiamiento del proyecto y participación de los usuarios. En la
parte final, se agrega un esquema de información con las redes
sociales, número de seguidores y enlace de cada proyecto.
Decimonónicas: una nueva mirada al siglo XIX
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX nace en el
año 2016 y es dirigido por Haydeé Gisela Salmones Castañeda,
egresada de la Maestría en Producción Editorial de la Universidad
Autónoma del Estado de Morelos. Su proyecto se trata de una página
web que funciona como una base de datos para crear un corpus
de datos biográficos y textos de autoras mexicanas del siglo XIX.
Esta iniciativa permite una relectura de las producciones literarias
de nuestro país en esa época, ya que no sólo toma en cuenta los
géneros considerados mayores en los estudios de la literatura (como
el cuento, la novela y la poesía), sino que toma otros como la carta,
la crónica, la edición, entre otras.
Por otro lado, se realiza una labor de rescate, ya que muchas
de las autoras que aparecen en las plataformas son mujeres que
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fueron relegadas por el canon literario, y que gracias a Decimonónicas
vuelven a estar en circulación. De acuerdo con el sitio web, el objetivo
de esta iniciativa es el siguiente: “Decimonónicas surge de la necesidad
de construir una base de datos que permita rastrear y reflexionar
la participación de las mujeres como autoras, editoras y lectoras
de publicaciones periódicas durante el siglo XIX en México”.
(Salmones Castañeda, 2016) A partir de esta idea se observa una
acción ante la problemática (que sería la falta de información de
obras y escritoras) y que gracias al espacio digital puede tratar de
resolverse, además que permite un acceso libre a la información por
parte de otros usuarios.
De acuerdo con Salmones Castañeda (2016) la página se
divide en dos vertientes principales: la primera son las autoras, que
se centra en un catálogo bibliográfico y de biografías de mujeres
que publicaron en la prensa mexicana del siglo XIX, además de un
acceso a un corpus representativo de sus textos; y la segunda son
los artículos, que consta que referencias bibliográficas y enlaces a
distintos estudios interdisciplinarios que abordan el surgimiento del
discurso de las mujeres durante el México decimonónico.
Por otra parte, Salmones Castañeda realiza la autodefinición
del proyecto como “una obra abierta en constante crecimiento”
(2016), lo que habla de la constante actualización del catálogo
ante nuevos datos, además de su característica de “abierta” que se
entiende como un sitio que invita a la participación, no sólo a partir
de la visualización, sino de la colaboración para publicar.
La organización de contenidos del sitio se divide en cuatro
pestañas: “Proyecto”, “Autoras”, “Hojas Sueltas” y “Contacto”.
A continuación, se definirá cada uno de manera descriptiva. La
primera pestaña se subdivide en tres categorías: la primera es la
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

“Presentación”, en donde se establece el objetivo del proyecto,
las vertientes de estudio y la autodefinición, que se mencionaron
anteriormente; la segunda es “Nuestro Corpus”, en donde se
establecen los parámetros de selección de autoras que son: que sea
mujer, que sea mexicana y que haya colaborado en alguna publicación
periódica mexicana entre los años 1800 y 1899 (2016).
En los criterios de selección se observa una labor de
búsqueda dentro del contexto feminista, ya que en el parámetro de
“ser mujer” se toma en cuenta a las escritoras que firmaron con
pseudónimos o de manera anónima, siempre que se compruebe que
se trata de un sujeto discursivo femenino (2016), también se hace
una exclusión a los autores masculinos que firmaron con el nombre
de una mujer, lo anterior demuestra que la creadora digital toma en
cuenta cuestiones históricas pertenecientes al campo de la literatura
y los estudios de género, como la noción de la autoría y el problema
que significaba para una mujer lograr que la publicaran:
Los impactos que la potencia creativa y política de la literatura
hecha por mujeres posibilitan en una sociedad irreversiblemente
conectada, para, en consecuencia, delinear un modo posible de
subvertir el ecosistema tradicional literario actual de la región, con
una red femenina y feminista que empiece a contar otra historia,
ya sea desde el apoyo a mujeres que escriben o desde el fomento a
la lectura de obras de escritoras. (Duhau et al., 2021: 21)

Como se establece en la cita anterior, Decimonónicas establece
una red femenina y feminista que permite contar otra historia de
la literatura mexicana del siglo XIX, la de escritoras que fueron
excluidas del campo literario de su época, pero que ahora se realiza
un fomento de su obra en un contexto actualizado. Para finalizar,
la última subdivisión de la pestaña “Proyecto” es “Advertencia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

editorial”, donde se habla de los criterios de edición para los textos
que aparecen en el sitio web, aquí se establece una actualización
ortotipográfica de las normas editoriales (2016).
La segunda división es la pestaña “Autoras”, en la cual se
encuentra la base de datos de las escritoras, ésta se subdivide en
nueve pestañas que agrupan tres letras del abecedario (ejemplo A, B,
C), al hacer clic en una de ellas nos lleva a otra pestaña donde vienen
las autoras acomodadas por orden alfabético comenzando por el
apellido, el cual, cuando se le da clic te lleva a su biografía.
Los elementos por los que está organizada la biografía
son variados, ya que Decimonónicas es un proyecto que aún se está
gestando, por lo que no todos los datos están completos. Para
este trabajo, se toma de ejemplo la entrada de la escritora María
Enriqueta Camarillo Roa [de Pereyda], la cual se organiza de la
siguiente manera (2016):
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

Lugar y fecha de nacimiento
Lugar y fecha de muerte
Seudónimos
Estudios
Vida profesional
Participación en prensa
Obra individual
Obra colectiva
Estudios críticos
Obras para descargar

Por medio de la observación de estos elementos se destacan
algunos aspectos como la formación de redes femeninas por medio
de la comunicación digital, ya que permite coordinar estrategias de
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

difusión mediante otras instituciones, un ejemplo se observa en el
apartado de obra individual de Camarillo Roa, donde gracias a la
relación de Decimonónicas con la biblioteca digital de la Casa Museo
María Enriqueta, se puede tener acceso a textos literarios de la autora
por medio de un hipervínculo, al respecto Duhau et al., menciona
que:
La posibilidad de que el espacio electrónico funcionara como un
lugar de comunicación y empoderamiento, accesible a las mujeres,
para coordinar estrategias globales, amplificar denuncias sociales
y actuar en el mundo digital, ofreciendo una nueva dimensión a la
lucha feminista. (2021: 23)

La tercera división presente en la página web es la de “Hojas
Sueltas”, cuya función es un blog en donde se transcriben textos
escritos por mujeres que presentan aspectos sociales o políticos
de México del siglo XIX. Esta parte se encuentra subdividida en:
“Todas las entradas”, “Crónicas”, “Tradiciones”, “Discursos”,
“Derechos de las Mujeres” y “Mujeres que escribe”, esta sección se
presenta menos trabajada que el resto ya que sólo cuenta con dos
entradas.
Una de ellas se titula Crónica mexicana (fragmento) de Laureana
Wright de Kleinhans. En él se pueden establecer las siguientes
etiquetas: fecha de publicación original, fecha de publicación en el
sitio web, tiempo de lectura, visualizaciones, enlaces para compartir
en otras redes sociales y un botón de “me gusta” en forma de
corazón (2016).
La última división es “Contacto”, que como su nombre
lo indica, esta pestaña permite establecer relación con la creadora
del proyecto. Este punto establece importancia con la cuestión de
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

participación, puesto que una de las características de este proyecto
es que los usuarios son invitados a colaborar en la recolección de
información para la base de datos.
Si bien en otros proyectos las personas también participan,
esto es diferente porque no se hace sólo por medio de interacciones,
sino que requiere una búsqueda de datos, selección y un pensamiento
crítico para la contribución. Para lograr esta colaboración el sitio de
Decimonónicas pone a disposición de los usuarios documentos PDF
de “Lineamientos para la recepción de documentos” y “Manual
editorial”, con el fin de conocer mejor el proceso de edición y
establecer redes de apoyo desde la virtualidad.
El último punto de análisis de este caso es el financiamiento,
si bien el proyecto cuenta con muchas herramientas e información,
Salmones Castañeda realiza esto de manera autogestiva, lo cual
demuestra la realidad de muchas iniciativas de divulgación de
literatura, si bien Decimonónicas le ha abierto puertas a congresos,
conferencias y programas, no hay una remuneración económica. En
el sitio web existe una pestaña de “Mecenas” donde los visitantes
pueden hacer un donativo para el proyecto y lograr que siga
creciendo.
La iniciativa de Decimonónicas se relaciona con el ciberfeminismo
porque utiliza herramientas digitales para incursionar en el campo de
la producción literaria mexicana, pone de nueva cuenta en circulación
autoras desconocidas para muchas lectoras, y al compartir sus textos
literarios permite que los usuarios realicen una relectura de todas estas
producciones. Por medio del espacio literario y el espacio cibernético
abre posibilidades infinitas de interpretación y por supuesto a nuevos
proyectos que se dediquen a la misma labor, con el objetivo de
reivindicar todas esas voces femeninas.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

A continuación, en la siguiente tabla se observa el número
de seguidores de las distintas redes sociales del proyecto. A pesar
de contar con un número pequeño en comparación a otros que
se mencionaron anteriormente en el trabajo, se establece que
el crecimiento ha permitido su expansión a otros medios, en los
cuales, si bien difunde su trabajo de base de datos, el uso de distintas
plataformas le da la oportunidad de experimentar con otros aspectos
de los medios digitales como videos, imágenes y escritura.
Tabla 1
Número de seguidores en redes sociales de Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX
Red Social

Seguidores

Enlace

Sitio Web

Sin
https://www.decimononicas.com/autoinformación ras-abc

Instagram

743
seguidores

https://www.instagram.com/decimononicas_xix/

Facebook

1,7 mil
seguidores

https://www.facebook.com/decimononicas

Twitter

1174
seguidores

https://twitter.com/Decimononicas_

Nota. Última fecha de actualización de seguidores: 13 de junio de 2023.

Sin duda, el uso de la virtualidad permite elaborar una
nueva narrativa de la literatura escrita por mujeres, al igual que
en los siglos XIX y XX, en el siglo XXI se crean nuevos grupos
literarios que desean entrar a la escena cultural para expresar sus
preocupaciones y romper con lo ya establecido. Si bien, la mayoría
de estos proyectos son autogestivos, es importante mencionar que
las instituciones comienzan a notar su importancia y son invitadas
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

a hacer participaciones en distintos eventos como ferias de libros,
presentaciones editoriales, talleres, entre otras.
Conclusiones
A manera de conclusión, es importante mencionar el valor del
Internet en la sociedad y las redes que se conforman por medio
de las distintas plataformas. El activismo digital propuesto por las
escritoras y creadoras de contenido en nuestro país está pasando por
un momento significativo, puesto que son mayores las comunidades
que se forman alrededor de ellas.
Las herramientas tecnológicas propuestas por los medios
digitales no sólo muestran contenido, sino que generan prácticas
para repensar ciertos discursos, que en algún momento parecen
inamovibles. Proyectos como Decimonónicas demuestran que incluso
es posible cambiar el discurso del pasado, ya que su labor de
búsqueda y rescate permite la combinación de dos elementos (el
texto escrito en papel y su transcripción a computadora) logrando
un archivo digital, que puede ser útil no sólo a gente del ámbito
literario, sino social e histórico.
Finalmente, se destaca la necesidad de seguir analizando
estos proyectos digitales desde la cuestión feminista; si bien el
panorama de muchos es de reciente creación, demuestra que cada
vez son más las mujeres que ven en las redes sociales un lugar de
pronunciamiento y el paso de una esfera privada a una pública.
Referencias
Castells, M. (1996). La era de la información: economía, sociedad y cultura.
Volumen I. La sociedad red. Alianza Editorial.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

Duhau, B. et al. (2021). “Un cuarto compartido y conectado a la red:
entrecruzamiento entre mujeres, literatura e Internet en
América Latina”. Debate Feminista, 61, 19-45. https://r.search.
yahoo.com/_ylt=AwrFY4J_OYlk1uUAmYXD8Qt.;_
ylu=Y29sbwNiZjEEcG9zAzEEdnRpZAMEc2VjA3Ny/
RV=2/RE=1686743551/RO=10/
RU=https%3a%2f%2fwww.scielo.org.mx%2fscielo.
php%3fscript%3dsci_ar ttext%26pid%3dS2594066X2021000100019%26lang%3des/RK=2/
RS=f0X8GPt76Rf5YFGkghhrSLJ0kNULaudano, C. (2021). “Ciberfeminismo”. En Gamba, S. B. et al. (Ed.),
Nuevo Diccionario de Estudios de Género y Feminismos (pp. 220223). Editorial Biblos.
Salmones Castañeda, H. G. (2016). Decimonónicas. Catálogo de autoras
mexicanas del siglo XIX. https://www.decimononicas.com/
contacto
Zafra, R. (2010). Un cuarto propio conectado (ciber)espacio y (auto)gestión del
yo. Fórcola Ediciones.

116

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Notas
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Americana: apuntes sobre la forma de la épica
chica en Raymond Carver, Richard Ford y
Lucia Berlin
Roberto Kaput González Santos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
roberto.gonzalezsnts@uanl.edu.mx

Desinflado
En algún lado leí, o me contaron, que el cuento posmoderno era
como una rueda de bicicleta alterada: el autor iba quitando uno a uno
los rayos, para ver hasta dónde aguantaba. El arte de dicha fórmula,
fórmula que a menudo cito, recae en saber detenerse antes de que la
llanta ceda; ahí se juega la calidad del cuento. O sea, la forma circular
de la rueda, aunque disminuida, permanece. Está bien, la imagen
se sostiene, ilustra una intención. Pero ahora que estamos a nada
de mudarnos al metaverso de la realidad clasemediera, donde todo
es alterno, donde seremos sostenidamente felices, desdoblados en
formas redondas, me gustaría escribir sobre lo que pasa en el lector
cuando esa circularidad se desinfla.
El minimalismo de la cuentística estadounidense de los 80 es
la cara académica del realismo sucio anunciado por la revista Granta
en el verano de 1983. De Granta se pueden decir muchas cosas, una
117

�Roberto Kaput González Santos / Americana

al menos es cierta: en el circuito editorial americano sus opiniones
suelen ser afortunadas, lo mismo en Nueva York que en las capitales
latinoamericanas. Sus críticas imponen, o al menos intentan hacerlo,
el gusto continental. Para esto echan mano, con bastante suerte, de
una prosa de bautizo, pensada para futuros cintillos. “La casa de la
nueva escritura”, se hace llamar; y lo es a su manera. El realismo
Kmart, por otra parte, no es sino la masificación del realismo sucio, el
Monsanto de una semilla mucho menos modificada: sus principales
cultores buscaban probar que es posible contar la estandarización
de la tragedia americana echando mano de las mercancías de
un automercado de remate. Un plan de trabajo así denota una
autoconciencia que el Nuevo Realismo, como se autonombraba,
rehuía como a la peste. El término minimalismo, finalmente, resulta
más impreciso que explicativo, porque mientras que la academia
no se percata o decide no ocuparse de las contradicciones entre
el término y sus descripciones, el lector menos especializado pero
igualmente informado relaciona los textos con las artes visuales de
los 60 y 70. La historia de las bicicletas.
La lista de dos and don’ts de Raymond Carver, Bobbie Ann
Mason, Richard Ford, Tobias Wolff y Ann Beattie no se produjeron
pensando en las salas del MoMA. Carver seguramente borroneó la
suya en un volante de Alcohólicos Anónimos.
El amor en Carver
La diferencia entre “Bienvenido, Bob” (1944) de Onetti y “De
qué hablamos cuando hablamos de amor” (1981) de Carver es la
ausencia de autoconciencia ética. ¿Por qué digo esto? Porque el gesto
artificial de autolimitarse al momento de discutir autores americanos
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

me cansa un poco, sólo por eso. Y el ejemplo vale porque permite
percibir una de las ausencias importantes en el cuentista de Oregon:
el narrador que desea algo. El lector puede compartir o no el ethos
que ordena la atmósfera afectiva del relato del montevideano, en
este caso el fracaso de su antagonista; no importa, ahí está, latiendo,
guiándolo en esa atmósfera de revancha largamente aplazada.
Onetti es un maestro en lograr ese efecto. Pienso en Juntacadáveres.
Los narradores de Carver procuran por el contrario la neutralidad,
se detienen, ecuánimes, en la superficie. Cuando dan con una de
las muchas cuarteaduras que comparten sus personajes, cierran. Por
este camino podemos apreciar su diálogo con Fitzgerald, no sólo
con Hemingway. Sus cuentos parecieran surgir de los ensayos que
publicó Scott en la revista Esquire en 1936, The Crack-Up. Pero en otro
registro, con otro estilo, prescindiendo de marcos valorativos. Sus
narradores se limitan a consignar para el lector, y éste, casi siempre
de manera diferida, experimenta el sentido de una forma que se niega
a la circularidad, reproduce la pérdida asordinada de algo medular
(el cierre del relato, el sentido de la historia, la experiencia del amor),
de ahí el efecto de interpretación desplazada hacia el lector, aunque
éste sepa que ese sentido no está enteramente ahí, que bien pudiera
ser otro. La mentada simplicidad inexpresiva de Carver nos implica,
el narrador no sólo participa en una partida de Jenka, recorta para
el lector una pequeña muestra del blue collar cotidiano, haciéndolo
partícipe del colapso: “Fat”, “Boxes”, “Lemonade”, “Feathers”,
“Signals” y ese cacho de americana titulado con derroche “What we
talk about when we talk about love”.
Por cierto, gracias a Gordon Lish, el “capitán ficción” de los
primeros 70, Carver publicó “Vecinos” en Esquire, año 71. Lo apunto
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�Roberto Kaput González Santos / Americana

para documentar, así sea editorialmente, la conexión de Ray con
Fitzgerald, y porque Lish fue el Max Perkins de su época: un artista de
la edición, un tiburón editorial, un hombre de letras americano.
La nota deportiva en Ford
Hay vidas que no se ajustan al punto de vista de un periodista
deportivo, o eso dice Frank Bascombe después de entrevistar a
Herb Wallagher, exdelantero del club de futbol de Detroit. Herb es
ejemplo de coraje y determinación para sus antiguos compañeros.
Frank no puede dejar pasar tremendo cachalote: tras sufrir un
accidente de esquí acuático que lo deja en silla de ruedas, Herb se
licencia en ciencias de la información, desposa a su fisioterapeuta
negra, es nombrado capellán honorario de su equipo. Bascombe
viaja de Nueva Jersey a Walled Lake, Michigan, para encontrarse
con un hombre pequeño, de piernas encogidas, hombros huesudos,
camiseta con la palabra BIONIC en el pecho, zapatillas rojas y
bermudas a cuadros. El aspecto general, apunta mentalmente, es
el de una cigüeña con gruesas gafas de concha empotrada de mala
manera en el porche. No importa. Si le sigue el juego, la entrevista
con Frank lo hará superar el dolor, convirtiéndose en modelo de
conducta. Ese es su destino, está en la última yarda del touchdown.
Pero Herb es un exdelantero de americano, en silla de ruedas, con
zapatillas rojas, así que sólo se le antoja mandar todo al cuerno,
insultar al periodista, contarle un sueño, afirmar que él, lo mismo
que Ulysses Grant, es un verbo, arrancarse a llorar para terminar
disculpándose. El veterano, claramente, no se ajusta a lo que Frank
tiene en mente (perseverancia, trabajo en equipo, camaradería), así
que se despide sin perder jamás la compostura. Su profesionalismo
es a prueba de extravíos y dudas melancólicas.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El periodista deportivo aparece en 1986 y para mí ahí termina el
minimalismo del realismo sucio. Porque Ford es un novelista capaz
de contar un día en 236 páginas. Su narrador estrella prolonga —con
ajustes regionales, me parece— la ecuanimidad superficial de Carver.
Su mérito reside en otro lado: trasplantar al campo del periodismo
deportivo —subgénero de otro subgénero si somos idealistas,
género estrella del mercado estadounidense si somos realistas— el
hábito más rancio del modernismo literario: ficcionalizar la poética
de la novela como el código operativo encargado de significar en
última instancia los materiales de la historia. En la siguiente novela,
El día de la independencia (1995), Frank Bascombe trabaja en bienes
raíces, el tono edificante de la nota deportiva le parece inhabitable.
Los cuervos en Berlin
Entonces, reconozcamos que nadie sabe exactamente qué fue el
realismo sucio, o el minimalismo estadounidense, o cualquier otro
mote aplicado a la brigada redneck de los 80, como llamaron al
grupo sus detractores. Eso nos permite hablar de Lucia Berlin, a
quien el mercado editorial suele comparar con Carver a pesar de los
desmarcajes de la autora: “I wrote like him before I ever read him”.
La producción de Berlin, hasta donde sé, arranca en 1961
con la publicación de “Mama and dad” en el número 4 de la revista
de Saul Bellow, The Noble Savage. O sea que algún hijo putativo de
Granta anda por ahí, reciclando cintillos. No, Lucia es una autora
de frontera en la línea de James Fenimore Cooper, Louis L’Amour,
Ray Loriga cuando quiso ser neoyorquino y se conoció todas las
casas del panqué de la frontera Estados Unidos-México. Esa mirada
imperial sobre el otro racializado no me interesa, no en el caso de
Berlin. Pero me interesan mucho sus series de miniaturas: salas de
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�Roberto Kaput González Santos / Americana

emergencia, problemas con la bebida, trabajos manuales, drifters
solitarios, cuerpos frágiles, cuervos, parejas fracasadas, fragmentos
dispersos en sus cuentos con los que el lector puede reconstruir
paisajes afectivos profundamente americanos.
Podría decirse que los matices autoficcionales de las series de
Berlin funcionan como las acuarelas de Winslow Homer: la autora
echa mano de las cualidades de las superficies con las que trabaja
persiguiendo en última instancia un efecto de luz. El mejor realismo
americano dialogó siempre con la pintura. Tengo la impresión de
que la fijación de Martín Luis Guzmán —quien vivió a las orillas
del Hudson— con la luz del valle de México surgió de ahí; igual me
equivoco, no pasa nada. El punto es que justo en ese cruce se aprecia
mejor la manera en que las narradoras de Lucia iluminan la realidad.
Bajo esa diafanidad sombría, de secado impredecible, “Homing”
es su obra maestra, un clásico de la cuentística estadounidense, la
narración que articula, además, la serie que más me inquita.
El pequeño misterio de la aparición de los cuervos abre el
cuento. El lector —quién no— recuerda las figuras, escucha los
graznidos de la parvada al atardecer. Pero lo que mengua tras sus
formaciones es la luz del sol. Cuando la noche finalmente cae, las
aves se ocultan en uno de los árboles situado frente a su casa. La
mañana siguiente, cuando los primeros albores iluminan las rocas
del monte Sanitas, la narradora sólo ve ciervos. ¿Se marcharían por
la noche? La escena se repite por algún tiempo: cientos de pájaros
negros salidos de quién sabe dónde por la tarde, ocultos entre el
follaje de un arce por la noche, desaparecen antes del amanecer.
Ahora es invierno, los cuervos migran. Su ausencia empuja a la
narradora a repasar su vida desde los supuestos de una ficción
asordinada que opaca el remordimiento: ¿Y si hubiera hablado
122

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-64

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

con Paul? ¿Y si se hubiera casado con H? ¿Y si hubiera vivido con
Wilson? ¿Y si su familia hubiera muerto en un terremoto? ¿Y si
hubiera pedido ayuda? No importa, declara aferrada a su tanque de
oxígeno, todas las combinaciones desembocan en la misma soledad,
en el mismo porche bajo las piedras de Dakota. Los hechos de la
vida son predecibles e inevitables, llegan al pardear la tarde, como
cuervos.
Cintillo
Ahora que la gran mudanza digital nos transformó en exploradores
de mundos virtuales, espero que el metaverso sucio o cualquier otro
sistema de notación formal nos libre de la tentación de reescribirnos
sin culpas ni consecuencias; lo otro, como lo mostraron en su
momento estos tres autores, es insoportable.

Referencias
Berlin, L. (2016). A manual for cleaning women: Selected stories. USA:
Picador.
Carver, R. (1989). What we talk about when we talk about love: Stories.
USA: Vintage.
Ford, R. (2010). The sportswriter. USA: Vintage.
Onetti, J. (2012). Cuentos completos. España: Alfaguara.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-64

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�Reseñas
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Saberse no solx:
sobre [Contra]Dicción
(Monterrey, UANL: 2022, 112pp.)
de Luis Armenta Malpica.
Ángel Gerardo Hernádez Candelaria
Universidad Autónoma de Nuevo León,
San Nicolás de los Garza, México
Comenzaré por fingir que no escribo esto siendo víctima del descoloco
y los nervios. exponerse a un poemario, así como quien habla de la
exposición a cierto material radioactivo, nunca es tarea fácil. eso queda
claro. no solo por el despojo que nos convidan los puntos de inflexión
ni las coyunturas que el/la posible lector/a encuentra en sí, en el
lenguaje, en el poema, sino porque siempre, siempre, siempre, leer y
escribir poesía lleva consigo cierto grado de convicción, cierto riesgo.
no cabe duda, hay que aclararlo, que incluso con todo y las tensiones
tendidas entre el gusto y lo est-ético, aquello que quizás se conmina
cuestión de gustos, puede entreverse un rastro, e l r a s t r o , que el
lenguaje cimbra tras de sí, en los poemas. este rastro puede guiarnos,
en el mejor de los casos, a una alta esfera, ora ficticia, ora entreverada
de revuelos y maromas, que termine por convertirse en una cierta
incertidumbre de que algo, quizás, en su ir y venir, nos ha sido dado.
tengo fe y certeza de ello. podría incluso jurarlo por Madonna.
124

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Leí a tiempo, justo después de sobajar pendientes y
pintarme las uñas, [Contra]Dicción (UANL, 2022) del poeta Luis
Armenta Malpica para terminar por no arrancarme las cejas de
tanta coraje. la obra galardonada con el Premio Iberoamericano de
poesía Minerva Margarita Villarreal 2021 hace gala de un conjunto
variopinto de inquietudes que constriñen a Yo entre los muros del
poema. hablamos de Yo, entonces, porque Yo se nombra atravezdx
en un juicio donde cuartilla a cuartilla, como si habláramos de salar
el terreno de conquista, deja claras cada una de sus convicciones que
no son pocas. “No me importa si la poesía/resulta transparente/o
es oscura/mientras sirva de espejo”(p.12) sentencia Yo y los poemas
de los que allí se habla nos devuelven astillada la certeza y su palabra.
si bien este recurso donde lo que convencionalmente llamamos E
L yo poético pasa a tomar forma, a ser un ente autónomo bien
cincelado a gusto de quien escribe, Armenta Malpica y su [Contra]
Dicción son capaces de retorcer la torcedura y ofrecernos una obra
honesta, consciente, íntima y profundamente viva que, al filo de
la incertidumbre, sin miedo, se abre en canal a las posibilidades
construyendo para sí, para ti, para Yo, un espacio que invita a
habitarlo, un espacio para habitar[se].
Ahora, hoy en este tiempo tan raro, en este mundo tan
inmerso en la inquietud y en las políticamente correctas buenas
consciencias, las más de las veces, si no es a forma de correctivo,
pareciera que un poema es una máquina que pretende resanar
superficies cariadas, y ya ni hablar del ultraje a la palabra donde
ese quehacer que supuestamente acuñaban lxs poetas y que devino
incendio y urgencia, de hoy a un tiempo, se ha volcado en agresividad
pasivamente pasajera. pero no todo se ha echado a perder un libro
como este, un yo como Yo que se sabe en movimiento e inserto
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-65

125

�Ángel Gerardo Hernández Candelaria / Saberse no solx

en un lugar, en una lengua, en alguna parte, deja en evidencia que
siempre existe algo que nos une con lx otrx, porque Yo se sabe
no solx. basta con revisar el apartado que da cierre a la obra,
donde quedan declarados los rostros que acompañan a Yo y sus
poemas, para comprender que, así como el lenguaje se compone de
convenciones y retazos de otros tiempos, [Contra]Dicción también
invita a otras voces, tales como John Ashbery, James Merril, el
grupo Los Dragones, J.M. Coetzee, a decir[se] y [contra]decirse a la
cercanía y a la distancia.
Voy a concluir brevemente porque es indudable que Armenta
Malpica distribuye la potencia del recio azote que recibe hoy día la
poesía cuando nos acerca a Yo, cuando además de invitarnos a la
purga de las convenciones usuales en el acto de leer, nos recuerda
que un poema es materia viva en constante combustión, que “a “yo”
no le interesa lo que no arde.” (p.16), que Yo es yo, es tú, es otrx, es
y es siempre.

126

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-65

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Sillares Vol. 3, No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl
Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329- 4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: José
Eugenio Lazo Freymann. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020313502900-102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del
Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número:
Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz
Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida
Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 1 julio de 2023.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Reynaldo de los Reyes Patiño
Autores
Javier Rodríguez Cárdenas
Elsy Anahí Mendoza Moo
Nancy Selene Leyva Gutiérrez
Carolina Yeveth Aguilar García
David Felipe Gutiérrez Ugalde
Fernando Marco Calleros García
Camilo Zarza Valencia
Arnoldo David Diaz Tamez
Elsy Anahí Mendoza Moo
Patricia Quintana Lantigua
Rebeca Martínez-Tibbles

�Isla Citlalli Jiménez Pérez
Mónica Samantha Amezcua García
Jairo Eduardo Jiménez Sotero
Consejo Editorial
Alberto Barrera-Enderle, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Mario Italo Cerutti Pignat, Universidad Autónoma de Nuevo León
Camilo Contreras Delgado, El Colegio de la Frontera Norte
Diana Irina Córdoba Ramírez, Universidad Nacional Autónoma de México
Claudia Roxana Domínguez García, Universidad Autónoma de Nuevo León
Luis Alberto García García, Universidad de Monterrey
Eva Luisa Rivas Sada, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
Editor / José Eugenio Lazo Freymann
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Asistencia Editorial / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Imagen generada por el programa de inteligencia
artificial Midjourney, utilizando palabras clave del dossier “Carreras
eclesiásticas en las Indias Occidentales durante el periodo Borbónico (1700-1821)”,
coordinado por Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Un sevillano en las Indias Occidentales.
Trayectoria episcopal de fray Francisco de san
Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco:
espacios, gestiones y ámbitos de acción, 1729-1760
A Sevillen in the West Indies. Episcopal trajectory
of Fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco: spaces, negotiations,
and scope of action, 1729-1760
Javier Rodríguez Cárdenas
orcid.org/0000-0001-7994-014X
El Colegio de Michoacán, Zamora, México
Recibido: 28 de febrero de 2023
Aceptado: 30 de abril de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, Rodríguez Cárdenas, Javier. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87
Email: javier.rodriguezc@colmich.edu.mx

�Dossier
Carreras eclesiásticas en las Indias Occidentales
durante el periodo Borbónico (1700-1821)
Introducción
Church careers in the West Indies during the Bourbon
period (1700-1821)
Introduction
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán,

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Elsy Anahí Mendoza Moo
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0003-1433-8080

Tras la muerte de Carlos II, se produjo un cambio dinástico en
la monarquía española. Terminaba el reinado de los Austria y
Felipe de Borbón, duque de Anjou, fue el heredero a la Corona.
Este acontecimiento inició un enfrentamiento entre dos potencias
europeas que estaban interesadas en adquirir tan vasta territorialidad.
1
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 1-8
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

�Carreras eclesiásticas

Los bandos estaban divididos entre quienes apoyaban la continuidad
de la dinastía Habsburgo, representados por José Fernando de
Baviera, apoyado por el emperador del Sacro Imperio Leopoldo I;
y quienes al mando del nieto del “rey sol”, Luis XIV de Francia,
apoyaban al mencionado duque de Anjou.
Esto puede contextualizarse dentro de una crisis europea
generalizada hacia finales del siglo XVII, ya señalada con Geoffrey
Parker, que se proyectó en la península ibérica con el inicio de la
guerra de sucesión española y que concluyó con la firma de los
Tratados de Utrecht (1701-1713).1 Como consecuencia, se modificó
la forma en la que el triunfante Felipe V dirigió sus políticas internas
y externas, al estar permeadas de sanciones a los reinos que apoyaron
la alianza antiborbónica y su simpatía al bando austriaco.2
Dentro de los reajustes administrativos emprendidos
por el nuevo monarca hispano-borbón estuvo la relación con la
Santa Sede a través la confirmación del Patronato Real. Desde
el Examen de Concordato de 1737 o un año después, con el
Dictamen en justicia sobre la jurisdicción de los señores de
Castilla y su supremo Consejo de Cámara para el conocimiento
de todos los negocios pertenecientes al Real Patronato de la
Corona, Felipe V buscó la manera de reafirmar sus derechos
Geoffrey Parker, Global Crisis. War, Climate Change and Catastrophe in
the Seventeenth Century (London: Yale University Press, 2013).
2
John Elliot, Imperial Spain, 1469-1716 (London: Penguin, 2002); John
Lynch, The Hispanic World in Crisis and Change, 1598-1700 (London: Blackwell, 1994); John Lynch, Bourbon Spain, 1700-1808 (London: Blackwell,
1994).
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

2

�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

como patrón indiscutible de la Iglesia en la monarquía, de manera
que buscaba la sujeción total del poder espiritual al temporal en
decaimiento del Papado.
Hay que considerar que este regalismo borbónico no
fue instaurado ex abrupto, sino que obedeció a un proceso
enmarcado en un doble contexto. En primer lugar, dentro de los
reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, bajo una misma
visión administrativa del imperio; y en segundo, dentro de un
episcopalismo decadente caracterizado por una menor influencia
de los obispos en el Consejo de Indias y por su sujeción real dentro
de su misma función espiritual. De este modo, los eclesiásticos en
la monarquía tenían un objetivo muy claro: el servicio a ambas
majestades; como funcionarios reales, su formación, desempeño
y movilidad obedecieron a dicho propósito, pero como hombres
se vieron motivados a un ascenso social, prestigio y formación
de redes locales para su sobrevivencia en ámbitos desconocidos,
caminos a veces conseguidos y en ocasiones frustrados.
Así pues, el presente dossier titulado Carreras eclesiásticas
en las Indias Occidentales durante el periodo borbónico (17001821) tiene como objetivos demostrar –mediante casos concretos–
cómo los clérigos eran también sujetos presos de diversos
intereses, personales, familiares y de lealtad a la monarquía; y
cómo la “excepcionalidad” ayuda a explicar dinámicas más allá
de los ámbitos locales. Las diversas trayectorias que en esta
compilación se pretenden exponer, darán cuenta de lo complejo
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�Carreras eclesiásticas

que era ser un eclesiástico en un periodo transitorio como el
Borbónico, en un espacio que aún se encontraba en proceso de
poblamiento en el siglo XVIII, como las Indias Occidentales.
Más allá de las diversas demarcaciones espirituales –regulares o
seculares– los sujetos que aquí se presentan darán cuenta que su
ejercicio de movilidad, como cumplimiento a los dos ejes que se
han planteado, estaban en constante circulación a lo largo y ancho
de la monarquía, motivados por sus intereses, revelando así la
excepcionalidad que los caracterizaba.
A final de cuentas, la monarquía hispana, como entidad
planetaria, hace pensar que los esquemas de historia trasatlántica,
comparada y también la historia global, son paradigmas válidos
siempre y cuando se tengan en cuenta las realidades regionales.
De manera que, estas dos categorías de análisis –lo regional y lo
imperial– hacen que los procesos puedan ser comprendidos en
perspectivas complementarias.
Ante la vasta historiografía que antecede estos estudios,
la originalidad y pertinencia de este dossier radica en el énfasis
que se hace en torno a los conceptos de agencia, movilidad y
circulación de los eclesiásticos en las Indias Occidentales. Nuestra
propuesta radica en visualizar a los ministros de la fe como sujetos
con habilidad para conseguir el ascenso social en un mundo
donde parecía estar condicionado por la abnegada obediencia al
servicio de “ambas majestades”. Con esto, se demuestra que la
monarquía española fue un espacio conectado y que la lejanía
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

de los principales centros de poder no fue impedimento para que
ciertos individuos lograran cumplir sus objetivos.
Las conexiones que cada uno de estos individuos fueron
tejiendo a lo largo de su carrera fueron evidencia de que, en
el servicio a ambas majestades, había que ir más allá del “mar
océano” para ejercer una vocación ministerial y un ejercicio real
como agentes del monarca. Fue el caso de la trayectoria episcopal
de fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco, cuyo análisis estuvo a cargo de Javier Rodríguez Cárdenas.
Originario de Sevilla, su movilidad estuvo encauzada a administrar
obispados ubicados en zonas estratégicas de la monarquía, donde,
por un lado había que consolidar el cristianismo y la presencia
española por ser lugares de interacción tanto con indios no
hispanizados y extranjeros ingleses y franceses, y por otro lado
promover el poblamiento y garantizar la total sujeción al monarca
por parte de aquellas poblaciones que carecían del pasto espiritual,
lo mismo en el presidio de San Agustín en Florida (perteneciente al
obispado de Cuba), como en Yucatán y en Guadalajara.
También es importante considerar las implicaciones
que conllevó para un individuo que se decidiera por la carrera
eclesiástica, en un periodo histórico donde, al menos en el clero
secular, la vocación era un elemento secundario. Si bien el
sacerdocio era un medio para ganarse la vida de parte de muchos
naturales en las Indias, en la legislación estaba claramente
expresado que se necesitaba tener un sustento propio para poder
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Carreras eclesiásticas

ser candidato a las órdenes sagradas. Desde un ámbito local,
Nancy Selene Leyva Gutiérrez analizó el caso de una familia
prominente del Nuevo Reino de León: los Cantú.
Los obispos no eran los únicos eclesiásticos con
circulación activa en las Indias. Hubo otros casos, de sumo
interés, que revelaron que las aspiraciones individuales estaban
por encima de los intereses familiares, como lo fue el caso de la
trayectoria de José Rodríguez Hurtado, analizado por Elsy Anahí
Mendoza Moo. Natural de La Habana, su circulación por distintos
espacios como Maracaibo, Puebla y la culminación de su carrera
en el obispado de Yucatán, mostraron que no necesariamente las
trayectorias eclesiásticas terminaban con éxito. Hubo quienes
intentaron congeniar con los clérigos naturales del lugar y, tras
diferencias políticas, terminaban marginados al no poder ingresar
en los espacios de poder ya consolidados. Bajo esta tónica de
la “historia del fracaso” se inserta el trabajo de Carolina Yeveth
Aguilar García, quien analizó las trayectorias clericales en el
arzobispado de México entre la finalización del siglo XVIII y
los inicios del siglo XIX. Al igual que Mendoza Moo, Aguilar
García mostró que no todas las carreras eclesiásticas son exitosas,
pues muchas de ellas, al ser un contexto complejo, tuvieron
que replantearse pues los puestos más importantes en la sede
episcopal eran muy competidos. Esta situación lo comprobó a
partir del análisis de concursos de oposición a curatos vacantes
en el arzobispado de México y demostró que algunos clérigos
mostraron frustración ante la necesidad de querer ser colocados
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�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

en un curato de grandes rentas.
Este dossier también está integrado por cinco reseñas
de libros, cuyos ejes temáticos versan sobre la movilidad, la
circulación y los espacios de las Indias. Elsy Anahí Mendoza Moo
analizó cómo las diversas interpretaciones que le dan al estudio de
los obispos durante la segunda mitad del siglo XVIII se interesan
por demostrar la “ilustración católica” dentro de la Iglesia
indiana. A diferencia de ello, el texto que reseñó, Los obispos
y las reformas eclesiásticas en la América hispánica borbónica
de Rodolfo Aguirre Salvador, Lucrecia Enríquez y Susan E.
Ramírez da una propuesta diferente, revelando el ejercicio de la
autoridad episcopal dentro de la cultura jurisdiccional de cambios
administrativos. También Patricia Quintana Lantigua, con el
texto de Juan Camilo Galeano Ramírez, Curas en la diócesis de
Popayán: la carrera eclesiástica y el regalismo borbónico, 17701808, da cuenta del acucioso trabajo documental del autor y su
rigor metodológico para analizar la carrera de los curas párrocos
en Popayán dentro de los reinados de Carlos III y Carlos IV.
Abonando a los conceptos de movilidad y circulación
durante el siglo XVIII, también el conocimiento tenía esta cualidad.
A partir de los juicios inquisitoriales, los propietarios de las
bibliotecas privadas –que estaban al margen de las institucionales,
mayormente de la Iglesia– demuestran la activa circulación del
conocimiento en las Indias. La complejidad de la cultura del libro
en la Nueva España durante el siglo XVIII y el minucioso abordaje
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Carreras eclesiásticas

que hizo Idalia García para su comprensión en su texto La vida
privada de las bibliotecas: rastros de colecciones novohispanas
(1700-1800), fue reseñado por Isla Citlalli Jiménez Pérez.
Finalmente, los procesos de poblamiento también
conciernen a los ejes planteados en este dossier. Rebeca MartínezTibbles con El imperio español en Oceanía de David Manzano y
Javier Rodríguez Cárdenas con “Coahuila” o Tierra Adentro, 15771722 de Chantal Cramaussel y Celso Carrillo Valdés, dan cuenta
de la manera en que se llevó a cabo los procesos de poblamiento
y cristianización de espacios considerados zonas de frontera: el
primero en un lugar considerado como puerta ante los imperios
asiáticos y el segundo en el septentrión de las Indias. En ambos
casos se demuestra un tránsito continuo de agentes y bienes, y
también la importante participación de la Iglesia en dichos eventos.

Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 1-8
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Un sevillano en las Indias Occidentales. Trayectoria
episcopal de fray Francisco de san Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco: espacios, gestiones y
ámbitos de acción, 1729-1760
A Sevillen in the West Indies. Episcopal trajectory of Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco:
spaces, negotiations, and scope of action, 1729-1760
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X
Recibido: 28 de febrero de 2023
Aceptado: 30 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Resumen: En este artículo se analiza la trayectoria episcopal de un
franciscano recoleto procedente de la Provincia Bética andaluza, fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada, natural de Sevilla.
Muestra cómo la movilidad de este personaje dentro de espacios en
apariencia lejanos, pero bastante conectados de las Indias Occidentales,
fue reflejo de las políticas de territorialización que la monarquía española,
dirigida por los borbones, tenía para con sus posesiones ultramarinas. El
trabajo se sustenta con documentación del Archivo General de Indias,
en Sevilla, y se complementa con fuentes del Archivo del Convento de
Nuestra Señora de Loreto, lugar del cual este personaje fue ministro
guardián previo a su nombramiento episcopal.
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

Palabras clave: Sevilla, Martínez de Tejada, movilidad, Indias
Occidentales, frontera
Abstract: This article analyzes the episcopal trajectory of a Franciscan
Recollect from Andalusian Bética Province, Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada, native to Seville. It shows how the
mobility of this character within apparently distant spaces, but quite
connected in the West Indies, was a reflection of the territorialization
policies that the Spanish monarchy, led by the Bourbons, had towards
its overseas possessions. This work is supported by documentation from
the General Archive of the Indies in Seville, and is complemented by
sources from the Archive of the Convent of Nuestra Señora de Loreto,
where this character was a guardian minister prior to his episcopal
appointment.
Keywords: Sevilla, Martínez de Tejada, mobility, West Indies, frontier

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Javier Rodríguez

Introducción
La movilidad de los diversos actores de la monarquía hispánica es
un aspecto que ha llamado la atención de los especialistas en los
últimos años. La circulación de agentes por los diversos espacios
es sin duda un aspecto de gran interés para quienes intentamos
comprender la dinámica espacial de las territorialidades en las
Indias Occidentales, acaso para atisbar si existe alguna lógica
dentro de las diversas trayectorias de individuos que, más allá de
ser agentes de la Corona, tenían un proyecto propio a raíz de sus
propias experiencias vividas.
El caso de los eclesiásticos es un tema sencillamente peculiar.
Eran personajes cuya labor era compleja pues –a diferencia de los
militares que forjaron su carácter en batallas y cuya experiencia era
de utilidad real para los espacios de difícil interacción– tenían que
lidiar con el hecho de que eran ajenos a la territorialidad que les era
asignada y la adaptación física, psicológica y hasta climatológica
podía ser determinante para considerar si hacían una gestión más o
menos larga en ese lugar o pedían al rey su traslado a un sitio mejor,
como sucedió en muchos casos.
Mucho se ha trabajado en el tema de las gestiones
episcopales.1 Pero en realidad, poco se ha abordado el tema
Óscar Mazín Gómez, Entre dos majestades. El obispo y la Iglesia del gran
Michoacán ante las reformas borbónicas, 1758-1772 (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 1986); Richard E. Greenleaf, Zumárraga y la inquisición mexicana, 1536-1543 (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2017);
Stafford Poole, Pedro Moya de Contreras. Reforma católica y poder real en
la Nueva España, 1571-1591 (Zamora: El Colegio de Michoacán; Fideicomi1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

de la movilidad en la monarquía con base en un personaje. El
presente estudio revela la trayectoria de un sevillano que fue
obispo auxiliar de Cuba con sede en San Agustín de Florida
(1734-1746), de Yucatán (1746-1751) y de Guadalajara (17531760): fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco. El objetivo de este trabajo es demostrar el
perfil de un prelado y la configuración de una política episcopal
en su trayectoria en las Indias Occidentales. Aunque lo idóneo
para comprender en su totalidad esta movilidad en la monarquía
es la biografía del personaje, nos hemos de conformar con un
sucinto análisis que pueda dar cuenta de algunos indicios
iniciales en aras de definir metodológicamente lo que en un
futuro se pudiera convertir en una biografía. Consideramos tener
como punto de partida la comprensión contextual del lugar de
origen de nuestro personaje, es decir su natal Sevilla en torno a
1729. Posteriormente, se examinará su trayectoria en las Indias
Occidentales, tanto en Florida, Yucatán y Guadalajara. Finalmente,
se hará un análisis sobre la política episcopal, la gestión territorial
de sus jurisdicciones y la relación con las diversas autoridades
temporales para caracterizar semejanzas y diferencias.
Para finalizar, este trabajo se sustenta con documentación del
Archivo General de Indias, en Sevilla. Se revisaron particularmente
so “Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor”, 2012); Juvenal Jaramillo
Magaña, Hacia una iglesia beligerante: la gestión episcopal de Fray Antonio
de San Miguel en Michoacán, 1784-1804. Los proyectos ilustrados y las defensas canónicas (Zamora: El Colegio de Michoacán, 1996).
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Javier Rodríguez

los fondos Santo Domingo, México y Guadalajara, pero también
el fondo Contratación. Se complementará esta información con
fuentes documentales procedentes del Archivo del Convento de
Nuestra Señora de Loreto, lugar del cual nuestro personaje fue
ministro guardián previo a su nombramiento episcopal.
El Lustro Real en Sevilla (1729-1734)
En la historiografía, Sevilla siempre ha sido valorada como un
sitio que servía tanto para embarcar mercancías y personas al
Nuevo Mundo como para el desembarque de riquezas, bienes y,
de igual modo, personas que tenían algún asunto que tratar ya
fuese en el Consejo Real o en el Consejo de Indias. Para 1729,
este lugar era un simple punto de conexión en el cual llegaban
los avíos a la Península Ibérica para ser transportados a su lugar
de destino –alguna edificación real– o algún otro sitio. Tampoco
hay que dejar de lado que durante el periodo de reinado de
los Habsburgo había sido la sede de la Casa de Contratación,
en la cual se atendían muy importantes negocios, motivo por
el cual se habían establecido en la ciudad una gran cantidad
de agentes que trabajaban en la burocracia y que atendían
asuntos concernientes a las Indias. No obstante, tal como lo
señaló Francisco Fernández López, esta oficina de expedición
documental para el gobierno de las Indias en 1717 fue trasladada
a Cádiz ya que era una de las tareas del entonces nombrado
intendente general de Marina y súper intendente del reino de
Sevilla, José Patiño, en cuyo cargo recayó una serie de tareas que
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

�Un sevillano en las Indias Occidentales

hasta ese momento habían sido competencias de la institución,
como la fabricación y carena de los avíos, el abasto de víveres,
compras de armas, administración de las cantidades entregadas
para ese efecto o para pagar a los marineros, entre otras cosas.
Y claramente, para evitar conflictos, se le nombró presidente de
la Casa de Contratación y como una de sus primeras misiones
se le adelantó el trasladar tanto la Casa de Contratación como el
Consulado a Cádiz, ciudad portuaria.2
El hecho de que doce años atrás el aparato burocráticoadministrativo de la monarquía y su vínculo con las Indias
cambiaran de lugar, no significó que Sevilla hubiese pasado a un
segundo plano, sino todo lo contrario. El espacio sevillano era
un lugar residente de gran tradición arraigada, pues no solamente
era la puerta de acceso a las Indias Occidentales, sino también
al norte de África. Debe recordarse que Sevilla había sido parte
fundamental por más de seis siglos del emirato de Córdoba, y
gran parte de su arquitectura, vestigios y urbanidad dataron de
los tiempos en que la mayor parte de la población era musulmana
hispanoárabe.3
Pero también, además de Córdoba y Granada, la lucha
por el espacio entre cristianos y musulmanes en Sevilla tuvo
episodios épicos. Una vez tomada la ciudad e incorporada a la
Francisco Fernández López, La casa de contratación. Una oficina de
expedición documental para el gobierno de las Indias (1503-1717) (Sevilla:
Universidad de Sevilla; El Colegio de Michoacán, 2018), 61.
3
Adeline Rucquoi, Historia medieval de la península ibérica (Zamora: El
Colegio de Michoacán, 2000), 200.
2

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jurisdicción castellana –de forma paralela a la instauración del
aparato burocrático de las Indias–, de este lugar también se
organizaron importantes proyectos misionales con el objetivo de
convertir al cristianismo a todos los “infieles” del norte de África,
particularmente los que radicaban en el reino de Marruecos.
¿Cultura de la reconquista? Puede ser. Lo importante es que, desde
Sevilla se tenía una conexión privilegiada tanto con África como
con el Nuevo Mundo. En este sentido, la monarquía española no
demoró en hacer de esta ciudad –atravesada por el impresionante
río Guadalquivir– un sitio de contacto donde convergían todos los
que entraban y salían de Sevilla tanto a las Indias como al norte
de África a través del monopolio de la Casa de Contratación.
Así se convirtió Sevilla en el sitio multicultural por excelencia
de la monarquía. Múltiples agentes de distintas corporaciones,
ya fuesen reales, eclesiásticos, gremiales, universitarios, entre
otros, tenían en esta ciudad un lugar de interacción, atención de
negocios y cultivo fructífero de redes.
Sevilla, para 1729, estaba en proceso de conversión
simbólica para la monarquía hispano-borbónica: de ser el centro
de la administración burocrática para las Indias Occidentales a
ser un significativo emblema de la llamada reconquista española.
La conexión de Sevilla para con Madrid, Buen Retiro, Aranjuez
o Badajoz era eficiente a pesar de encontrarse al sur de la
península. Hay quienes afirman que la ubicación de Andalucía
era complicada, pero sin duda, el haber sido por casi 200 años la
puerta de entrada y salida al Nuevo Mundo hacían de este lugar
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el sitio adecuado para hacer negocios, tanto para los peninsulares
como para los indianos, incluso para asiáticos procedentes de las
islas Filipinas.
Para recapitular, la ciudad hispalense era uno de los
centros urbanos más populosos de Castilla, aunque había
sufrido las agresiones de las epidemias de peste, de los años de
sequía, de las hambrunas, de las frecuentes inundaciones del
río Guadalquivir, la pérdida de la cabecera del monopolio de la
Carrera de Indias y el consiguiente desarraigo de gran parte de la
floreciente colonia de comerciantes españoles y extranjeros, y de
los profesionales vinculados con las actividades económicas del
comercio con las Indias Occidentales (almacenistas, corredores
de comercio, consignatarios, aseguradores, prestamistas,
intermediarios, marineros, carpinteros de ribera, calafateadores,
transportistas, cesteros, toneleros, artesanos de las afamadas,
manufacturas sevillanas, etc. y una serie de estratos más humildes
de la sociedad sevillana dedicadas a las tareas más diversas
relacionadas con el microcosmos del tráfico ultramarino). Según
Carlos Martínez Shaw y Marina Alonso Mola, barrios enteros
habían quedado despoblados y algunas calles antaño llenas de
casas de comerciantes y talleres de artesanos “no mostraban más
que ruinas y solares cubiertos de maleza”.4 No obstante, pese
a la recurrente nostalgia por las grandezas pasadas, Sevilla era
Carlos Martínez Shaw y Marina Alonso Mola, Felipe V (Madrid: Arlanza,
2001), 141.
4

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una ciudad que contaba con un arzobispado, una universidad
muy reconocida y uno de los tribunales superiores de Castilla,
“ingredientes todos para convertirse en la sede de la monarquía,
como lo había sido bajo Pedro I el Justiciero”.5
Ahora bien, hay algunas consideraciones de importancia
que debemos de tener al momento de caracterizar el reinado de
Felipe V en el contexto del lustro real sevillano. En primer lugar,
hay que tomar en cuenta que se encuentra inmerso dentro del
segundo periodo de reinado del duque de Anjou, que fue iniciado
en 1724. Este segundo momento de reinado coincidió con una de
las fases de mayor lucidez y buena salud del rey. Sin embargo,
en 1725 se vio ensombrecido por la devolución de María Teresa
Victoria seguido por la ruptura del compromiso del infante Carlos
con Mademoiselle de Beaujolais, con la consiguiente tensión en
las relaciones entre Francia y España. Al año siguiente (1726)
José Grimaldo fue sustituido por José Patiño y cayó en desgracia
el padre Bermúdez, su confesor.
Por otro lado, según Carlos Martínez-Shawn y Marina
Mola, una vez restablecida la normalidad tras la abdicación y
vuelta al trono, el rey inició una ruta viajera con destino a los
reales sitios que habían sido restaurados o que estaban en vías
de restauración, al experimentar la Hacienda un cierto desahogo
por la reducción de los gastos extra generados por los conflictos
bélicos, los cuales exigían un buen número de criados desplazados
5

Martínez Shaw y Alonso Mola, 141.

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

para atender a los soberanos, así como para tener cuidado del
transporte de muebles, tapices y demás efectos personales de
cada uno de los miembros de la familia real.
También debe tomarse en cuenta la situación personal de
Felipe V, y cómo la relación con su entorno fue deteriorándose
con el paso del tiempo. Según algunos autores, entre 1727 y 1728
Felipe V tuvo presente todo el tiempo la idea de abdicar en favor
de su hijo Fernando, pero en realidad eso nunca se concretó.
Durante su estancia en Badajoz, un aspecto que hubiese podido
distraer al monarca pudo haber sido la boda precisamente de su
mencionado hijo con la infanta Ana María Victoria, que podía ser
un catalizador de esfuerzos para sacar al rey de su postración pues
“había que ocuparse de los preparativos y el tema de conversación
podía resultar atractivo como revulsivo a la apatía a la que de
nuevo estaba sumido el monarca”.6
Gran parte de la historiografía española que ha dado
cuenta del análisis de la gestión político-administrativa del
reinado de Felipe V afirma que su estancia en Badajoz no
llenó las expectativas de la familia real. El rey seguía teniendo
un estado de ánimo decadente y una profunda melancolía que
se apoderaba de él al momento de tomar decisiones, lo que le
dificultaba por mucho gobernar un extenso territorio como lo era
la monarquía española. Ante esto, Isabel de Farnesio organizó la
llamada Jornada en Andalucía, pues creyó conveniente que, ante
6

Martínez Shaw y Alonso Mola, 138.

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ese ánimo tan deprimente por el cual estaba pasando su marido,
sería oportuno buscarle un alivio en un prolongado viaje por el
soleado y polícromo Sur. Asimismo, cuando se confirmó la fecha
de llegada, en realidad la familia real no tenía idea de que la
estancia en Sevilla se prolongaría por casi un lustro, de modo que,
en una experiencia sin precedentes en la historia de la monarquía
española, la comitiva real iba a residir por un largo periodo fuera
de Madrid y de los Sitios Reales, aquellos que como ya hemos
mencionado, fueron visitados por el rey, su familia y todo su
comité antes de llegar a Sevilla.7
Otra variable que debe añadirse al análisis en el reinado
de Felipe V en el lustro real sevillano es la gran influencia que
tuvo Isabel de Farnesio, tanto en su esposo como en la dirección
política de la monarquía en este periodo. Había nacido el 25 de
octubre de 1692 en Parma y era hija tanto de Eduardo Farnesio
como de la duquesa de Baviera Dorotea Sofía de Neoburgo, VIII
duque de Parma y Piacenza.8 Tras regresar al trono en 1724, y ante
el constante desánimo y falta de dirección política de su esposo,
era la reina quien asumía el rol de tomar importantes decisiones y
en muchas ocasiones dirigir la política de la monarquía. Por este
mismo papel que asumió, era víctima de actitudes hostiles hacia su
persona y su actuación porque consideraban que estaba teniendo
mucho protagonismo. No obstante, no tomaba las decisiones de
7
8

Martínez Shaw y Alonso Mola, 140.
Martínez Shaw y Alonso Mola, 97.

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manera unilateral, pues en torno a ella se reunieron una serie
de personajes de influencia y personalidad muy interesante: el
marqués Annibale Scotti, el ministro José Patiño, el arzobispo
Amida (Domingo Guerra, confesor de la reina) y la camarista
Pellegrina.
Si alguien tenía que soportar los drásticos cambios de
humor de Felipe V, era Isabel de Farnesio, quien poniendo a
prueba toda su capacidad de resiliencia, logró poner resistencia
psicológica y mostró inteligencia emocional ante los embates que
sufría por causa de su marido. Según Martínez Shaw y Alonso
Mola, sufría las destemplanzas reales con paciencia, incluso
aquellas que al calor de las reyertas en privado incluían maltrato
de palabra (improperios subidos de tono) y de obra (agresiones
físicas) por parte del soberano.
Ahora bien, hasta este momento se ha delineado un perfil
político-administrativo de lo que fue el gobierno de Felipe V
durante el lustro real sevillano. Lo que hasta este momento hemos
prefigurado es una monarquía con un rey desgastado, enfermo y
en varias ocasiones incapaz de ejercer el gobierno porque estaba
imposibilitado para tomar decisiones, una reina que fungió
como una especie de regente ante las condiciones en las que se
encontraba su marido (y que no gobernaba de forma unilateral
sino que estaba aconsejada por un grupo de expertos, un círculo
selecto de amistades que el rey conocía perfectamente), una
familia real itinerante con el objetivo de buscar la manera de
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que el rey recobrase la salud para poder ejercer su cargo y una
sociedad sevillana que tuvo sus mejores momentos cuando era
gobernada por la dinastía anterior y que estaba en un proceso
de transición para convertirse en una ciudad de gran tradición
hispánica por haber sido parte del emirato de Córdoba, parte
importante en el proceso de readquisición del espacio por parte
del reino de Castilla y la puerta a las Indias Occidentales y el
norte de África.
Como parte de las decisiones que el monarca debía
tomar, estaba nombrar a las altas autoridades de las Indias tanto
del poder temporal como del espiritual: virreyes, gobernadores,
presidentes de las Audiencias y oidores dentro del primero; y
arzobispos, obispos, ministros provinciales, priores, abades,
rectores de universidades y miembros de los cabildos catedrales
por el otro. El nombramiento de los altos cargos eclesiásticos,
debemos recordar, se hacía por el derecho del real patronato, es
decir la regalía que el Papa Alejandro VI concedió a los reyes
católicos en 1493 de las bulas Intercaetera I y el breve menor, en
virtud de los procesos de exploración y encuentro con el Nuevo
Mundo, y a partir de allí, por la labor emprendida por la Corona
de Castilla en la conversión de sus naturales a la fe católica.9
Ma. de Lourdes Bejarano Almada, “Las bulas alejandrinas: detonantes de
la evangelización en el Nuevo Mundo”, Revista de El Colegio de San Luis 6,
núm. 12 (2016): 224–57. Véase también: Ibot León, La Iglesia y los eclesiásticos españoles en la empresa de Indias (Barcelona: Salvat, 1954); Juan Manuel
Pérez Collados, “En torno a las bulas alejandrinas: las bulas y el derecho censuario pontificio”, Anuario Mexicano de Historia del Derecho, núm. V (1993):
9

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¿Estaba el monarca en condiciones de efectuar tales
nombramientos? Esta pregunta es muy interesante, y más si nos
enfocamos a lo que a este artículo atañe: el nombramiento de
obispos, como parte del poder espiritual. Si hasta este momento
hemos reflexionado que Felipe V estaba prácticamente
imposibilitado para gobernar mientras se encontraba en Sevilla,
lo más seguro era que hubiese habido varias motivaciones
que hayan incidido en el nombramiento de los titulares de
diversas mitras en los episcopados indianos. Si bien, pudiera
ser que Isabel de Farnesio –aconsejada por su círculo más
cercano– hubiese estado detrás de tales nombramientos, son
aspectos que evidentemente no se van a encontrar expresos en
la documentación. Quizás, para indagar sobre la obtención de la
orden episcopal de fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco, así como sobre su designación como
obispo titular de Tricali y auxiliar de Santiago de Cuba con sede
en el puerto de San Agustín de la Florida, debemos averiguar
en torno a las elecciones episcopales dadas por Felipe V en el
lustro real sevillano, tal vez para tener un panorama del tipo de
obispos que se estaban eligiendo, de cuáles eran sus trayectorias
antes de la obtención de la mitra y el báculo, y para saber sobre
sus destinos.
En el rastreo propuesto anteriormente encontramos que
entre el periodo de 1729 y 1734, ocho individuos fueron elegidos,
237–55.
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ordenados y designados obispos para algunas mitras vacantes en
las Indias Occidentales por Felipe V. En 1729, fray Francisco
Santiago y Calderón para el obispado de Antequera-Oaxaca en
la Nueva España. Dos en 1730: fray Gaspar de Molina y Oviedo,
regular agustino que tuvo como destino el obispado de Santiago
de Cuba y José Antonio Gutiérrez de Ceballos para el obispado
de Tucumán. En 1731 fray Juan Lazo de la Vega y Cansino
franciscano también para el obispado de Cuba (en sucesión del
obispo fray Molina y Oviedo) y fray Juan Ángel Rodríguez,
trinitario para el obispado de Manila. En 1732 fray Diego Fermín
de Vergara –agustino– que tuvo como destino el obispado de
Popayán; y en 1734 dos prelados más: Manuel Ocio y Campo que
fue designado obispo de Cebú y nuestro personaje fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada, franciscano recoleto.
Para ilustrar mejor lo que acabamos de describir, se mostrará
en la siguiente tabla tomando en consideración las siguientes
variables: el nombre del obispo, el tipo de clero al que perteneció,
su origen, el año de nacimiento, su trayectoria antes de haber sido
elegido obispo por Felipe V (dentro del lustro real sevillano), el
año en que obtuvo el grado del episcopado y su primer obispado
de destino.
De los ocho individuos que fueron designados para
ocupar una mitra vacante en las Indias Occidentales, siete
fueron originarios de la Península Ibérica y solamente un obispo
novohispano. También hay que destacar, que seis formaban
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parte de las filas de las órdenes religiosas –tres franciscanos, un
agustino, un trinitario y un mercedario– y dos más pertenecientes
al clero secular. Además, sobre los destinos, hay que señalar que
tres fueron destinados al obispado de Cuba (dos como obispos
titulares y uno como auxiliar), dos a los obispados ubicados en
el archipiélago filipino, dos a las Indias meridionales y uno a una
mitra de la Nueva España.
No obstante, hay un elemento muy valioso de la tabla 1
que es de gran utilidad para nuestros intereses. Como se pudo
apreciar, hubo dos individuos de origen sevillano que ocuparon
una dignidad episcopal, como lo fueron fray Juan Lazo de la
Vega y Cansino como obispo titular de Santiago de Cuba en
1731 y fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco en 1734 como obispo auxiliar de Santiago de
Cuba con sede en San Agustín de la Florida. Y dentro de este
mismo dato, otro aspecto de sumo interés es el hecho de que el
obispo fray Lazo de la Vega sustituyó a fray Gaspar de Molina y
Oviedo, quien antes de ser designado como obispo de esa misma
mitra era guardián del Colegio de San Acacio en Sevilla, prior de
la orden de San Agustín en Cádiz y asistente general de la orden.
Tampoco se puede dejar de lado a fray Juan Ángel Rodríguez,
quien dentro de su trayectoria por Sevilla estaba terminando
sus estudios en 1730 antes de embarcarse con rumbo a Lima
para ser el confesor del arzobispo fray Diego Morcillo Rubio de
Auñon y Robledo.
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Pareciera que hay un vínculo entre el lustro real sevillano
y la designación de obispos de origen o vinculados en trayectoria
con Sevilla por parte de Felipe V. Más aún, parece haber una
estrecha relación entre los prelados sevillanos con el espacio de
desenvolvimiento del mar Caribe de las Indias, más directamente
entre la ciudad hispalense y la isla de Cuba. Pero, en lo que concierne
a nuestro personaje –fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco– su vínculo con los otros dos prelados
sevillanos de la isla fue un vínculo directo, pues mientras él era el
guardián del Convento de Nuestra Señora de Loreto en Espartinas,
Sevilla, fray Lazo de la Vega era el ministro provincial, es decir,
su superior; y resulta una obviedad que estos dos hayan conocido
a fray Gaspar de Molina y Oviedo, quien era prior en ese mismo
lugar, y aunque originario de Mérida, la mayor parte del tiempo
radicó tanto en Sevilla como en Cádiz. ¿Quién recomendó a fray
Gaspar de Molina y Oviedo y a fray Juan Lazo de la Vega a la
dignidad episcopal? ¿Habrá sido Felipe V o Isabel de Farnesio?
Por el momento resulta imposible determinar quién es el verdadero
responsable de la recomendación a la dignidad episcopal, pero si
esas mismas preguntas se plantean para nuestro personaje, el obispo
fray Martínez de Tejada Diez de Velasco, quizás también podamos
añadir a la lista de las posibles recomendaciones a fray Juan Lazo
de la Vega pues no cabe duda que tenían un lazo presente, quizás
habían trabajado juntos en alguna etapa de sus trayectorias en
Sevilla o sus familias estaban vinculadas.
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

Francisco
de San
Buenaventura
Martínez
de Tejada

Regular
franciscano

Diego
Fermín de
Vergara

Regular
agustino

Sevilla

Sevilla

¿?

Destino

Regular
franciscano

Episcopado

Juan Lazo
de la Vega
y Cansino

Mérida

Trayectoria

Regular
agustino

Nacimiento

Gaspar de
Molina y
Oviedo

Origen

Tipo clero

Nombre

Tabla 1.
Eclesiásticos que obtuvieron la dignidad episcopal
por Felipe V de 1729-1734

1694

Guardián del Colegio San Acacio
(agustinos de Sevilla), prior de Cádiz
en 1712, asistente
general de la orden
en 1720.

1730

Cuba

1674

Definidor general de
la orden, guardián
de varios conventos
y ministro Provincial de Andalucía.

1731

Cuba

1693

Guardián del convento de Loreto, en
Sevilla.

1734

Auxiliar
de Cuba
con sede
en Tricali

1675

Definidor de la Provincia de Castilla,
prior de San Felipe,
examinador sinodal
del arzobispado de
Toledo.

1732

Popayán

Se desconoce

1729

Oaxaca

Francisco Regular
Santiago y merce- Torralva 1673
Calderón
dario

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José Antonio Gutiérrez de
Ceballos

Juan Ángel Rodríguez

Manuel
Ocío y
Campo

Secular

Regular
trinitario

Secular

Toledo

1682

Estudio en el Colegio real de Salamanca, pasó como inquisidor a Cartagena
de Indias de 1713 a
1718 y de Lima de
1718 a 1730.

1730

Tucumán

Medina
del
Campo

Se desempeñó como
canónico en varias
universidades de
España, entre ellas
1687
la de Sevilla. Al
nombramiento, era
confesor del arzobispo de Lima

1731

Manila

Celaya

Estudio en la Real
Universidad de
México donde también fue catedrático,
abogado de esa Real
Audiencia.

1734

Cebú

1688

La trayectoria episcopal en las Indias Occidentales
Nacido en Sevilla en 1686, Francisco de San Buenaventura
Martínez de Tejada Diez de Velasco fue hijo de don Juan Martínez
de Tejada y de doña Francisca de Velasco, ambos miembros de
familias nobiliarias de su ciudad natal. En la adolescencia tomó el
hábito de San Francisco –en la rama de los recoletos– y pronunció
los votos de profesión religiosa en el monasterio de San Pablo
de la Breña, ubicado en la misma ciudad. Se graduó de doctor
y maestro, y fue lector sucesivamente de filosofía y teología en
dicho monasterio. Fue guardián del convento de Nuestra Señora
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

de Loreto en su ciudad natal de 1724 a 1731, y de 1732 a 1734,
año en que fue promovido a la dignidad episcopal enviándosele las
ejecutoriales correspondientes, que él aceptaría y que le obligarían
a dejar el cargo de guardián del convento y abandonar Sevilla.
Lo poco que se sabe de su personalidad, de acuerdo con algunas
crónicas, es que era un “varón de Dios, hombre de oración, estricto
y severo para consigo mismo pero amable, dulce y atento para
con los demás, austero, penitente, temeroso de Dios, pero siempre
dispuesto a socorrer a quien le pedía auxilio. Entregado en cuerpo
y alma a sus labores y al servicio de su prójimo”.10
Plantean las crónicas que fue el propio monarca español
Felipe V, quien promovió a la dignidad episcopal a Martínez
de Tejada al considerar en él esa personalidad de abnegación,
entrega y servicio a los demás, “a fin de que, realzada su frente
con el esplendor de la mitra, y colmado su espíritu con la gracia
sacerdotal en la dignidad suprema del episcopado, empuñase el
cayado pastoral y fuese más allá del mar océano a dirigir a su
grey”. Esto es, que fuese a las Indias Occidentales para que, entre
el mar de las Antillas y las inmediaciones del Seno Mexicano,
diera impulso a una de las Iglesias fundadas desde el siglo XVI.
Así, aprobado por el Papa Clemente XII para recibir la ordenación
episcopal, Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de
Tejada fue nombrado obispo titular de Tricali y auxiliar de Cuba
con sede en Florida, todo esto dentro de la monarquía hispánica.
Archivo General de Indias (AGI). Santo Domingo 865, Despacho del rey
al obispo de Cuba, 29 de noviembre de 1733.
10

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Al llegar a Cuba, se planteó el problema de su consagración
episcopal y la entrega de su mitra. Ansioso de conseguir un nuevo
obispo auxiliar para la jurisdicción de San Agustín en Florida, el
rey Felipe V ordenó que la ceremonia fuera realizada en Cuba.11
Para ello, su majestad dispensó la ley que exigía que tres obispos
estuvieran presentes en la consagración episcopal de un clérigo,
y ordenó que sustituyese a los prelados. Cuando los sustitutos
llegaron, el fraile ya había partido rumbo a Veracruz, para ser
consagrado obispo en la Ciudad de México en julio de 1734, por
el arzobispo Juan Antonio Vizarrón Eguiarreta, según refieren
algunas crónicas.12
A pesar de haber sido ordenado obispo en América,
Fray Francisco de San Buenaventura sabía muy bien cuál era su
función: ser pastor y guía de la grey que su majestad le había
encomendado. Por lo tanto, salió a relucir inmediatamente su
relación para con el monarca español, pues desde que llegó
a tomar posesión de Cuba, de inmediato se lanzó a una visita
pastoral con rumbo al fuerte de San Agustín. Mientras realizaba
su visita, levantó un informe que envió a Felipe V en el que daba
fe del estado espiritual y material de la zona.
En lo material, ya no había casa decente para poder vivir.
Tampoco había iglesia ya que se estaba construyendo una, pero
John J. Tepaske, The governorship of Spanish Florida (1700-1763)
(Durham: Duke University Press, 1964), 182.
12
AGI. Santo Domingo 867, “Del obispo auxiliar al rey”, 29 de noviembre
de 1733.
11

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aún no estaba terminada; suplía a dicha iglesia una ermita de
tablas, arruinada y pequeña, en la que no cabía ni el tercio del
pueblo, careciendo de ornamentos para el santo sacrificio de
la Eucaristía. En lo espiritual, existía un olvido de las virtudes
y ninguna frecuencia de sacramentos. El número de personas
de la ciudad por el padrón de dicho año era de 1,428 personas
entre hombres, mujeres, niños y algunos esclavos.13

Su actitud como obispo regalista hizo que detallara grandes
informes directamente a la corona española, algo muy común en
los obispos de su época. En sus diez años como obispo de Tricali,
sacó a su grey de la apatía religiosa en que se encontraba. Por otro
lado, se vio inmiscuido en algunos conflictos entre el gobernador
de Florida y los franciscanos, pero supo mediarlos de hábil forma.
Promovió con fracaso rotundo la evangelización de la Florida,
pero sus ánimos nunca decayeron “en defensa de su majestad
y de la santa fe católica y apostólica”.14 Sin embargo, el 25 de
junio de 1745, el rey español Felipe V y el Papa Benedicto XIV
lo designaron obispo de Yucatán, tomando posesión de su nueva
diócesis el 15 de junio de 1746, pasando así de ser un obispo
in partibus infidelium de Tricali y auxiliar de Cuba con sede en
Florida, a ser titular de la diócesis yucateca.
De este modo, el 20 de noviembre de 1745, Fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada llegó a Mérida y en
AGI. Santo Domingo 867, “Del obispo auxiliar al rey”, 15 de octubre de
1735.
14
AGI. Santo Domingo 864, “Del obispo auxiliar al rey”, 15 de octubre de
1735.
13

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su toma de posesión advirtió que saldría lo más pronto posible
en visita pastoral hacia Tabasco, pues le interesaba saber las
condiciones en que se encontraba dicho territorio por ciertos
rumores que le había comentado la tripulación del barco en el que
se trasladó.15 El prelado dio cuenta de haber confirmado a 10,814
almas, y de su recorrido por la zona afirmó haber:
Remediado algunos males espirituales y hallado los templos,
aunque muy humildes, así por la pobreza de los vecinos como
por la carencia que hay de materiales, aseados, pero viendo
quemada la Iglesia de Cunduacán, por ser como las demás de
madera, se quedaron previniendo materiales, así en este pueblo
como en el Villahermosa para reedificarlas de material.16

Además, visitó los ocho pueblos del río Usumacinta y treinta
de Chontalpa, los cuales encontró en buen estado de fe y salud
espiritual a pesar de ser muy pobres. En total realizó cinco visitas
pastorales durante su gestión en Yucatán desde su llegada en 1745
hasta 1749, año en que fue su quinta y última visita.17
Dentro de su labor pastoral en su segunda gestión
episcopal, se confirmaron 68,966 almas en 1,491 leguas
recorridas entre las cinco visitas. Y es que a pesar de no ser tan
extenso el territorio, da cuenta de que los caminos estaban en
pésimas condiciones, y que muchos de ellos estaban cubiertos
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 20
de noviembre de 1745.
16
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 20
de noviembre de 1745.
17
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 1 de
octubre de 1749.
15

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por una excesiva cantidad de vegetación y el temperamento
de la tierra era bastante húmedo. Aun así, se reedificaron más
de 80 curatos, creó un Seminario Tridentino y un hospital para
pobres, visitó el presidio de Balcázar –que nunca había sido
visitado por ningún otro obispo–, intercedió por la gente caída
en desgracia dentro de su cabildo catedralicio, como asimismo
denunció que había lugares que “al estar alejados de los curatos e
imposible visitarlos, se practican incestos, cópulas entre mujeres
y diabólicas supersticiones que el común enemigo no escatima
en la gravedad de su pecado por no tener pasto espiritual”, como
también había denunciado mujeres por abandonar a sus esposos
queriendo llevar vida libertina, y que al igual que algunas solteras
españolas “se embriagan en tabernas y desatan sus bajas pasiones
para satisfacer el muy alto libido que tienen”, asunto que trató
con el gobernador de Yucatán y resolvieron crear un reformatorio
para que aprendieran la mesura y el control de sus instintos.18 Y
cuando se estaba en planes de erigir dicho reformatorio espiritual
en coordinación con su homólogo secular, Fernando VI tendría
planes diferentes para él, ya que el 28 de septiembre de 1751 lo
eligió para ocupar la sede vacante en la diócesis de Guadalajara.
Fue así como en su informe al Consejo de Indias, el R.P.
José Barbosa y Cabrera informó que Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada recibió las bulas pontificias en el
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 15
de junio de 1749.
18

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puerto de Veracruz, que fueron transportadas hasta él por el navío
Bizarra.19 En su respuesta, el fiscal aclaró que, si el obispo no hacía
juramento debido ante el presidente, gobernador y capitán general
de la Audiencia de Guadalajara, José de Basarte, no podía tomar
posesión del obispado.20 De este modo, fue como el nuevo obispo
de Guadalajara entró en ejercicio episcopal el 24 de febrero de
1753 tras haber tomado el juramento cuatro días antes.
Este nuevo territorio eclesiástico representó para él un
nuevo reto en su tarea pastoral, pues aun teniendo 65 años de
vida, recibió un inmenso territorio bajo su resguardo. Era el
obispado más grande de toda la América hispánica septentrional,
una jurisdicción que iba de la costa del océano Pacífico a la costa
del Seno Mexicano, ya que fue obispo de Guadalajara, Nueva
Galicia, Nuevo Reino de León, provincias de Nayarit, Coahuila y
Texas, y las Californias; o lo que se conocía hasta ese momento.
Así, una de sus primeras acciones, fue recorrer la mayor magnitud
de su obispado, y para ello, en mayo de 1753, se aventuró en una
primera visita pastoral con rumbo al Nuevo Reino de León, para
reconocer la constitución mayoritaria de su obispado.
Era evidente que el obispo neogallego tenía un fuerte interés
por conocer la zona limítrofe de sus territorios. De antemano se
sabe que era una labor de los prelados diocesanos realizar visitas
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1753.
20
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1753.
19

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periódicas a todos los curatos bajo su administración, pues eso
era un mandato tanto del Concilio de Trento como del Tercer
Concilio Provincial Mexicano, pero, en la visita que hizo el
obispo de Guadalajara en 1753, hay un fuerte interés por conocer
la zona.21 Un primer indicio pudiera ser que se trata de una visita
de reconocimiento de territorio –y puede que haya sido así– pero,
por otro lado, la comprensión de las territorialidades eclesiásticas
implica aspectos que trascienden el simple reconocimiento
panóptico: la dinámica eclesiástica del territorio, la administración
de los sacramentos, el reconocimiento de su personal (o en este
caso los curas subordinados a su cargo), la religiosidad popular de
la feligresía, y un aspecto de suma importancia, el conocimiento
de la recaudación de los diezmos y las entradas monetarias que
tienen esos territorios tan lejanos de la sede episcopal.
Sin embargo, el obispo Martínez de Tejada Diez de
Velasco realizó una segunda visita pastoral en 1760. Tal pareciera
que su actividad pastoral fue muy intensa: tenía que cerciorarse
por sí mismo que las cosas en el obispado funcionaran de forma
correcta, ya que, a pesar de su avanzada edad, nunca envió un
representante suyo al ejercicio de dicha actividad, como lo habían
hecho sus antecesores en la zona. Esto es un indicador del fuerte
celo apostólico que sentía por su trabajo como dirigente diocesano.
Como gobernante eclesiástico, tenía que responder ante la Corona
por los habitantes dentro de su jurisdicción sin importar que ésta
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1754.
21

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transgrediera los límites fronterizos entre la Nueva España y la
Nueva Galicia, pero como pastor y dirigente espiritual, tuvo que
velar con gran celo apostólico que los sacerdotes de su diócesis
cumplieran con su trabajo como debían de hacerlo. Por las demás
autoridades temporales, el obispo Martínez de Tejada debía
trabajar de forma conjunta para salvaguardar la espiritualidad de
todos los feligreses. Para esto, el obispo de Guadalajara mostró
una actitud de respeto y de buena disposición para el trabajo y la
cooperación tanto con el presidente de la audiencia de la Nueva
Galicia, como con los virreyes de la Nueva España, aunque éstos
no se llevaran bien.
Sin embargo, el Sr. Tejada fue muy claro desde un
principio: para él, al único que había que rendirle cuentas era a
su majestad, y los conflictos de intereses que los gobernadores de
los territorios tuvieran entre sí no eran de su incumbencia. Esto
fue realmente significativo porque evidenció que su principal
objetivo era la custodia y la salvación de las almas dentro de su
obispado, e incluso fuera de él, ya que estaba dispuesto a llegar
hasta los confines de su territorio para llevar a cabo esa labor.
Es obvio que, como franciscano, su mística espiritual hizo a su
personalidad preocuparse primero por las cosas eternas, es decir,
que los curas llevaran la liturgia de forma correcta, así como
tener todo lo necesario y en orden para el culto divino, además
de llevar de forma correcta la administración parroquial, y que
las condiciones materiales de los templos estuvieran en óptimas
condiciones para poder llevar los actos de culto.
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Tras haber realizado la visita pastoral de 1753, dio informe
al presidente de la Audiencia de Guadalajara sobre el estado
en el que se encontraban las tierras del Nuevo Reino de León,
enfatizando que las misiones se encontraban en un pésimo estado.22
Asimismo, reportó a su majestad, que las iglesias y los pueblos
del Nuevo Reino de León se hallaban sumamente deteriorados no
solo por haber padecido el incremento de temporales debido a las
constantes lluvias y culebrones de agua, sino por la gran falta de
vecinos que se habían pasado a las nuevas poblaciones.
Cabe recordar, que entre 1749 y 1753, José de Escandón
dirigió un asentamiento que –según se menciona– era de más de
seis mil personas para la colonia de Nuevo Santander, y fundó
veinte poblaciones, lo que provocó que el mapa del norte de la
Nueva España se completara con la fundación de este asentamiento
como un gobierno militar. Pero, por otra parte, si bien esta mejora
redundaba en bien para el Nuevo Reino de León porque le quitaba
la guerra contra los indios en el lado oriente, le ocasionó un grave
atraso de disminución de la población porque una buena parte de
sus moradores se pasaron a colonizar el territorio ya mencionado.
Este era uno de los males que el obispo de Guadalajara le reportó
a Fernando VI.
A su vez, José de Basarte –presidente de la Audiencia de
Nueva Galicia– mostró la mejor disposición para ayudar a corregir
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo”, 8 de febrero de 1754.
22

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el “mal de poblaciones” que aquejaba al Nuevo Reino de León, pues
después de haber hablado sobre el tema con su obispo, le hizo una
proposición a su majestad para ayudar a mejorar la situación social
de aquellas lejanas tierras. Lo primero fue que había que mantener
las misiones de Hualahuises, Gualeguas y Guadalupe en la mejor
situación que se pudiere, y prestar más atención a aquellas que se
encontraban descuidadas y desatendidas: Río Blanco, Purificación y
Concepción; en segundo lugar, que San Antonio de los Llanos fuera
anexada a Nuevo Santander, y que en tercer lugar los misioneros de
Charcas atendieran el Valle de Matehuala y las misiones descuidadas
del Nuevo Reino de León.23 Era evidente que los intereses de Basarte,
lejos de mejorar la situación social de aquellas tierras, eran hacer
méritos con el monarca español para después proponerle la anexión
del Nuevo Reino de León a la Audiencia de Nueva Galicia y así
arrebatarle aquel territorio al virrey de la Nueva España, debido a
que tenía intereses en ese territorio.
Además, también le propuso al rey hablar personalmente
con José de Escandón, para que, a largo plazo, “una vez
poblado el Nuevo Santander, hiciera devolución en número de
gentes que se había llevado por motivo de compensación”.24
Desafortunadamente para él, el fiscal le respondió en carta
fechada en 25 de octubre de 1755 que tomaría en cuenta sus
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo”, 8 de febrero de 1754.
24
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 8 de febrero de 1754.
23

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sugerencias pero que no se metiera en los asuntos del Virrey de
la Nueva España.25 Asimismo, informó el obispo Martínez de
Tejada al fiscal del Consejo de Indias haber confirmado 64,987
personas, una cantidad que es indudablemente exagerada pues
la cantidad real –como se vio– ni siquiera llegaba a las 20,000
almas confirmadas.26 Sin duda alguna, era una buena táctica del
episcopado novohispano para evidenciar que hacían bien su
trabajo, pues lo mismo sucedía con el obispo Sánchez de Tagle
en Durango, quien afirmó haber confirmado como a 300,000
personas, cuando la cifra real era bastante menor.27
Así pues, entre 1754 y 1758, el obispo Fray Francisco de
San Buenaventura tuvo una intensa agenda por atender. Además
de resolver el conflicto que tuvo con el Virrey de Nueva España
por la jurisdicción del curato de Bolaños –que dicho sea de paso
el gobernador Basarte ganó su custodia de vice-patronato tras un
litigio de cuatro años–, realizó tres visitas pastorales más dentro
de su obispado: una con rumbo a la vereda de Tierra Caliente entre los curatos de Lagos de Moreno y la Villa de Aguascalientes,
otro camino a Zacatecas y de regreso a Guadalajara, y la tercera
rumbo a la provincia de Nayarit.28
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 25 de octubre de 1755.
26
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 8 de febrero de 1754.
27
AGI. Guadalajara 206, Cartas y expedientes del obispo de Durango, 30 de
diciembre de 1751.
28
El obispo Martínez de Tejada nunca hizo una visita pastoral hacia las
25

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No obstante, El 9 de mayo de 1759 en la catedral de
Guadalajara, el obispo Martínez de Tejada mandó un edicto
circular por la ruta cordillera del Nuevo Reino de León. En ella,
comunicaba su resolución de salir en visita pastoral para aquellas
regiones el último día del mes de junio que se aproximaba. En su
edicto, el obispo comunicaba a los curas que su comitiva estaría
compuesta por el Br. Mateo de Arteaga –cura beneficiado de la
villa de Aguascalientes– y cinco ayudantes más, y ordenaba que
a su llegada le fueran preparados una olla de frijoles, tres gallinas
cocidas, asadas, o en caldo con cinco tortillas y chocolate y agua
para beber, además de un no costoso postre. Asimismo, advertía a
los curas que no prepararan pompa o grandes celebraciones a su
llegada, mucho menos que se le dieran regalos de ningún tipo, pues
deseaba verse asistido de una decente pobreza. Solo se conformaba
con que también tuvieran preparado para su llegada agua y paja
para sus bestias de carga, y que tuvieran personas que los cepillaran
y atendieran en caso de sucederles algún inconveniente.29
Por otro lado, a los fieles, vecinos y moradores de los
pueblos y partidos ubicados en la vereda por recorrer, exhortaba
y requería que si alguno de ellos sabía si había eclesiásticos
Californias, pero los jesuitas que misionaban en aquellas zonas le mandaban
informes sobre la región, diciéndole que era una región “altamente cálida al
punto que el ganado mayor y algunas personas mueren de tabardillo”. AGI.
Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos
por el Consejo”, 20 de mayo de 1756.
29
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; m.19. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
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que hubiesen cometido pecados públicos, que lo declarasen al
momento de la visita, pues era una labor episcopal corregir la
disciplina de su clero para que pudieran ejercer su ministerio con
la mayor dignidad posible.
Asimismo, también pedía que pasaran a declarar si algún
vecino o feligrés se encontraba amancebado con alguna mujer,
si tuvieran negocios deshonestos, si hubiesen transgredido la
excomunión, si hubiese blasfemado, si decían palabras deshonestas,
si habían comido carne en cuaresma o vigilia de precepto, si no
hubiese cumplido con el precepto anual, si había sospechas de
sodomía, si había mujeres libidinosas o que imitaran o quieran ser
como hombres, si habían puesto a trabajar a sus esclavos en día de
fiesta, si conocían indios que jugaran juegos prohibidos, si conocían
a hechiceras o adivinas, personas que maltrataran animales o que
hubieran matado a alguno sin causa, o si conocían personas que
callaran todos los pecados anteriores incurriendo en la omisión; todo
esto para que las personas que resultaran implicadas fueran castigadas
bajo la pena de excomunión mayor latae sentenciae una potrina
canonica monitione, y aquellas que se hubiesen animado a confesar,
resultarían apremiadas con exenciones de pago en las obvenciones
parroquiales por cinco años a partir del día de la denuncia.30
Para la recepción del sacramento de la confirmación,
otorgó la indulgencia plenaria a todos los fieles que se confesaran,
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; ms.20-21. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
30

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recibieran la comunión, e hicieren una oración en la parroquia
a la que pertenecieran por la Iglesia, el romano pontífice y los
progresos de la monarquía española delante de la custodia con
la hostia sacramentada expuesta.31 Esta indulgencia, estaba
enmarcada en el contexto de la muerte del monarca Fernando VI
y el ascenso de Carlos III, la muerte del Papa Benedicto XIV y el
ascenso de Clemente XIII, así como el decreto de jubileo hecho
por este último a raíz de “los estragos que padece la religión
católica y la santa sede vulnerada primero en la fe, y conociendo
que la relajación de costumbres y de la disciplina eclesiástica
son causa de graves daños y de las sangrientas guerras que se
experimentan junto con los constantes y repetidos temblores de la
tierra en muchos puntos de la monarquía española”,32 por lo cual
el Papa otorgaba la indulgencia plenaria, pero cada obispo tenía
la libertad de adaptarla a su diócesis.33
Así, las indicaciones del obispo Martínez de Tejada para
su visita pastoral en 1759 dejaban muy en claro que deseaba
realizarla con la mayor decencia y pobreza posible, pero que
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; m. 21. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
32
Seguramente se refería al terremoto de Lisboa en 1755 cuyos efectos pudieron sentirse prácticamente por toda la Europa occidental (desde Andalucía
hasta Finlandia) y parte de Marruecos.
33
Este punto lo hemos de tocar en el siguiente capítulo de esta investigación. FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; ms.39-40. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981.
31

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todos los actos de fe que se llevaran a cabo en el trascurso de
ella fueran realizados con la mayor piedad y contrición para la
enmienda espiritual que su grey esperaba. Sin embargo, además
de lo que hasta aquí hemos mencionado, había otros intereses
detrás de esa visita, ya que la ruta de ella había sido modificada,
pues ya no era el objetivo del obispo recorrer el Nuevo Reino de
León, sino una provincia que estaba ubicada más al norte y que
hasta el momento era un territorio desconocido para él, a donde
ningún obispo había llegado antes en visita pastoral.
Así pues, Fray Francisco de San Buenaventura salió
a los confines de su obispado por segunda ocasión, pero ahora
el destino indiscutible era la provincia texana. Su recorrido, en
primera instancia, era el que había hecho en la ruta anterior pues
llegó a los curatos del Santiago del Tonalá, San Francisco de
Tepatitlán, Sierra de Pinos, Venado, Charcas y Matehuala, entre
el 8 de junio y el 3 de octubre de 1759. Las visitas se realizaban
conforme al itinerario protocolario que el obispo había anunciado
en mayo de 1759, siendo la excepción Charcas, donde celebró
el otorgamiento de órdenes menores (de lectorado y acolitado)
y mayores (de presbiterado) a cinco frailes del Colegio de
Guadalupe de Zacatecas.34 Pero una vez terminado su paso por
Matehuala, su siguiente destino sería la Villa de Monclova el 22
de octubre, luego el pueblo de San Buenaventura dos días después,
FamilySearch. Charcas, San Francisco, Bautismos 1755-1768, m.129.
www.familysearch.com/Mexico,SanLuisPotosí,CatholicRecordsChurch
34

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continuando con el presidio de Santa Rosa el 30 de octubre y la
Villa de San Fernando el 5 de noviembre, para finalmente llegar
al presidio de San Antonio de Béjar el 10 de noviembre de 1759.35
Después fue al presidio de Los Adaes, bajó a la Bahía del Espíritu
Santo, para pasar a Río Grande y continuar para llegar al rancho
de Nuestra Señora de los Dolores en el Nuevo Santander.36
Lo anterior es interesante porque en este último sitio no
había parroquia o templo que visitar, ya que era una ranchería
perteneciente a don José Borrego de la que el obispo desconocía
su existencia. Apuntó que este sitio formaba parte de una de las
poblaciones fundadas por el general José de Escandón, llamada
la Villa de Laredo. Dicho lugar, estaba situado “en el camino
real que sale de la villa de Monclova, capital de la provincia de
En la Villa de Monclova el cura beneficiado era el Br. Miguel Sánchez
Navarro y su teniente el Br. José Miguel Molano; en el pueblo de San Buenaventura el doctrinero era fray Nicolás Salcedo de la provincia de Jalisco;
en el presidio de Santa Rosa el cura beneficiado era el Br. Carlos Sánchez de
Zamora; y en la Villa de San Fernando de Austria se encontraba fray Antonio
Aguilar religioso franciscano de la provincia de Jalisco. Cabe mencionar sobre
este último que era un curato informal pues el templo era de “paja y terrado”,
y el religioso que lo atendía solo contaba con permiso de su superior y no del
obispo de Guadalajara, por lo que el obispo Martínez de Tejada ordenó que se
le despacharan las licencias correspondientes para que pudiera celebrar, confesar y predicar en las doctrinas franciscanas de la provincia de Jalisco, y no
en otras ni mucho menos en curatos seculares, por lo que lo nombró párroco
y ministro de doctrina de ese lugar. FamilySearch. Zaragoza, San Fernando
de las Rosas, Bautismos 1754-1797, m.17. www.familysearch.com/Mexico,Coahuila,CatholicRecordsChurch
36
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759.
35

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Coahuila, para las misiones de San Juan Bautista del Río Grande
en el norte, y de la Villa de San Fernando y Real Presidio de
San Antonio de Béjar, y el que viene de las misiones y Real
Presidio de la provincia del Espíritu Santo, ambos de la provincia
de Texas”.37 Además, era un lugar estratégico pues se ubicaba
en las inmediaciones del camino que conducía al Pueblo de la
Punta de Lampazos, en lo que era la entrada al Nuevo Reino de
León. Era un sitio que constaba de 20 familias con un total de 150
personas. Sin embargo, había un problema con este sitio: no tenía
cura propio que les administrara los sacramentos: ni regular, ni
secular. Así, dichos habitantes reconocían que en lo conducente
a lo espiritual, a pesar de ser jurisdicción de la Villa de Laredo,
un religioso de la Villa de Revillagigedo –a doce leguas de ese
lugar y que los visitaba cada que podía (esto era, casi una vez al
año)– era quien les administraba los sacramentos a ellos y a las
rancherías circunvecinas, y que con la ayuda de este religioso
habían comenzado la construcción de una capilla para que se
pudiera celebrar el oficio divino.38
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759. No obstante, no se encontró
información detallada sobre el paso de Fray Francisco de San Buenaventura
por Texas. Lo único existente es lo que hay son los informes disponibles en el
Archivo General de Indias, pero que fueron cartas del obispo informando al
rey del estado de la provincia, aspecto que se retomará más adelante.
38
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759. Inmediatamente, el obispo
preguntó al dueño del rancho con qué licencias administraba los sacramentos,
pero él no supo responderle. Dicho misionero había sido enviado por José de
37

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Lo que más le preocupó al prelado neogallego, es que
los vecinos de esos lugares en ocasiones pasaban hasta un año
sin oír misa y que muchos vecinos habían muerto sin recibir los
sacramentos porque no había quién los confesara, además de
que los niños pasaban años sin recibir el bautismo.39 Esta era
la situación en una zona de frontera de la América hispánica
septentrional, donde la escasa población existente carecía del pasto
espiritual porque no había quién se los administrara. En lugares
poco poblados, con constantes ataques de los indios, la religión
era un aspecto de segundo plano pues lo primordial era sobrevivir
ante las adversidades. Esa era la situación del dueño del rancho de
Nuestra Señora de los Dolores, Joseph Borrego: un capitán que
se avecindó en la Villa de Laredo en 1755 y que tenía el mandato
de José de Escandón de poblar esa Villa.40 En un testimonio de
Tomás Sánchez –español vecino de ese rancho– declaró que las
personas de ese lugar morían sin recibir los sacramentos, y que
cuantos tenían salud y posibilidad de trasladarse, no les interesaba
acudir a misa. Además, mencionó la importante labor espiritual
que hacían las mujeres de la Villa de Laredo por preocuparse por
Escandón.
39
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, 13 de diciembre de 1759. Se menciona que el religioso sólo fue
una vez a ese lugar –de forma extraordinaria– a confesar a la hija de don Tomás de Cuellar, y aprovechando su estancia, bautizó a todos los niños recién
nacidos. En esa ocasión el misionero tardó 9 meses en acudir.
40
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, 13 de diciembre de 1759.
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la salvación de esposos, hijos y familia al ser ausente cura alguno.
Eran las mujeres quienes, en este lugar, enseñaban los puntos
básicos de la doctrina cristiana a sus seres queridos, sin embargo,
menciona el testimonio que las mujeres se esforzaban mucho
y que “a los hombres solo les interesa pelear y defenderse del
indio y no hacen caso alguno”.41 Así, eran las mujeres norteñas
las que con fervor religioso velaban por la salud espiritual de los
varones, quienes solo mostraban interés en la protección de sus
tierras ante amenazas de ataques de indios, e incluso de rumores
de invasiones francesas, y en sobrevivir ante las adversidades
como ya lo hemos referido.
Ante esto, el obispo Martínez de Tejada Diez de Velasco
ordenó que entre todos los vecinos pagaran 150 pesos anuales a
un ministro para que residiera en la Villa, celebrara misa y les
administrara los sacramentos, además de ayudarle a hacer los
ornamentos y conseguir lo preciso para la celebración del culto
divino, y porque “siendo todos unos pobres miserables que no
tienen facultades por sí solos para costearlo del todo”, el prelado les
ayudaría con cien pesos anuales que serían directamente puestos
en los fondos de fábrica de la capilla que estaban construyendo.42
Archivo Histórico Arquidiocesano de Guadalajara (AHAG). Otras diócesis, Monterrey, testimonio de Tomás Sánchez sobre el estado de la Villa de
Laredo en la visita pastoral por Nuevo Santander en 1759, caja 2, exp.5, f.2,
13 de diciembre de 1759.
42
AHAG. Otras diócesis, Monterrey, testimonio de Tomás Sánchez sobre
el estado de la Villa de Laredo en la visita pastoral por Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.5, f.2, 13 de diciembre de 1759.
41

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Así, cuando la situación lo ameritaba, el obispo también estuvo
dispuesto a mejorar las condiciones materiales para que se pudiera
administrar de mejor forma el pasto espiritual.43
Cabe señalar que esta fue la única parte del Nuevo
Santander por la que pasó el obispo de Guadalajara. A pesar de que
se le indicó que había un religioso en la Villa de Revillagigedo,
no tuvo la intención de dirigirse a ese lugar. Ante esto, tenemos
que recordar que era José de Escandón el encargado de poner
ministro en sus poblaciones para que hicieran su trabajo, pero
también tenemos que aclarar que eran curatos administrados
por regulares del Colegio de propaganda fide de la ciudad de
Querétaro, ya que habían sido ellos los que habían acompañado
a Escandón a establecerse en la costa del seno mexicano, aparte
de que para 1754 el virrey conde de Revillagigedo decidió que
se establecieran misiones en ese territorio porque retardaban
el crecimiento económico y territorial de la Nueva España.44
Dicha disposición iba de acuerdo con el impulso borbónico a
la secularización de las misiones que reflejaban el interés más
amplio de la Corona en reducir la riqueza y el poder de la Iglesia
católica en su ardua labor por someter la Iglesia al estado secular.
En cuanto el obispo llegó a la ciudad de Guadalajara, casi
de forma inmediata informó al rey sobre lo que encontró en su
Actualmente dicha capilla es la catedral de San Agustín de la diócesis de
Laredo Texas, en los Estados Unidos y fue concluida su construcción en 1778.
44
David J. Weber, The Spanish Frontier in North America (Los Angeles:
Yale University Press, 2009), 163.
43

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

visita por el Nuevo Reino de León, habiendo primero visitado
la provincia de Texas, la cual encontró despoblada y sólo con
algunos presidios y fortificaciones militares. Uno de los aspectos
que informó a su Majestad, era que el presidio de San Antonio
de Béjar se encontraba sin fortaleza y deteriorado, añadiendo
que los indios que “infestaban” el presidio eran bárbaros y que
era habitado por 65 familias de isleños, urgiendo en la necesidad
de que se poblara y que fluyera el comercio; asimismo, informó
que en Los Adaes –cabecera de la provincia de Texas– los
indios que se habían puesto en misiones se habían retirado a los
establecimiento franceses, en donde pasaban desertores y herejes
que van por los pueblos, “sembrando su doctrina entre aquellas
cristianas gentes”, para lo que pidió ayuda al rey y al virrey para
que pusieran más atención en ese territorio.45
Por otro lado, informó el obispo que una vez concluida su
visita por la Bahía del Espíritu siguió su camino por Río Grande
en 80 leguas desiertas donde llegó a un rancho llamado Nuestra
Señora de los Dolores de un vecino de Coahuila llamado don José
Vázquez Borrego, que tenía cinco años establecido y donde se
criaban mulas y caballos.46 Allí se le juntó mucha gente de la Villa
de Laredo, ocho leguas al sur, y descubrió que la Villa estaba en
completo desamparo en lo espiritual y pidió ayuda al virrey para
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 8 de
abril de 1760.
46
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
45

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�Javier Rodríguez

que enviase apoyo “para que estos miserables reciban el pasto
espiritual”.47 En su respuesta, el fiscal señaló al obispo como
responsable que esas almas estuvieran en desamparo y le encargó
que averiguara sin mayor demora si en el seno mexicano hubiese
más poblaciones en esa misma condición de vulnerabilidad
espiritual.48
Fue muy evidente que el obispo de Guadalajara evitó por
completo pasar en visita hacia el Nuevo Santander. El conflicto
jurisdiccional con el arzobispado de México por el control espiritual
del seno mexicano provocó que la mitra neogallega pisara esas
tierras. Pero no solo fue eso, sino que quería evitar una confrontación
con José de Escandón, pues el colonizador, con empresa propia, se
estableció en la zona y con él llevó misioneros franciscanos del
Colegio de Querétaro. Sin embargo, eso no fue suficiente pues era
evidente que el estado en el que se encontraba el Nuevo Santander,
en términos espirituales, era deplorable. Por esta razón, estando en
Boca de Leones, informó al rey que él no tenía noticia del inmenso
territorio que ocupaba su obispado, ya que comprendía todo lo que
se miraba al subir San Antonio de Béjar, Bahía del Espíritu Santo
y Los Adaes, y eran territorios completamente despoblados debido
a que no había ni siquiera un rancho, por lo que pidió al rey que
ese territorio, junto con la Villa Revilla, Camargo y Reynosa –en
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
48
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.

47

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

donde había varios ranchos establecidos por curas de su obispado–
dejaran de pertenecer a la mitra de Guadalajara porque “me aquieta
la conciencia el que a esos pobres miserables no se les administren
los sacramentos o que muera un alma sin recibir la confesión”.49
Por esa razón, los curas de Boca de Leones y Cerralvo recibieron la
orden que en caso de ser necesario administrasen los sacramentos
y llevaran el viático a esas poblaciones con suma precaución para
evitar conflictos.
En el caso del Nuevo Reino de León, reconoció que tenía
cinco misiones: la Purificación y Concepción –que estaban junto
al Valle del Pilón– Gualeguas, Guadalupe y el Pueblo de Santo
Domingo de Hoyos. Además, también informó que había gran
deterioro en este reino pues la gente que habitaba en Nuevo
Santander fue sacada de ese reino, con lo que quedó desolado de
gente y de bienes.50
Hubo lugares donde dio lástima ver las casas por el suelo por
haberse ido sus habitantes y dejarlas desamparadas. A eso
les llevó la promesa que no habían de pagar obvenciones a
la Iglesia ni diezmos, de eso se ha seguido que los diezmos
han bajado cerca de la mitad de lo que producían las Iglesias
y las Iglesias de este reino a seis años de mi visita no se han
reparado; hice exhortación para que los vecinos las reparasen
sin mayor demora.51
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
50
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
mayo de 1760.
51
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
49

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Algunas de las causas que señaló el obispo sobre la razón que
motivó a las familias a emigrar al Nuevo Santander, fue que éstas
se encontraban cargadas de deudas y allá no pagaban, que llevaban
mala vida y allá querían seguir llevándola, o ambas, añadiendo
que no estaban congregadas sino dispersas en ranchos y labores, y
para que tuvieran el pasto espiritual y oyeran misa había grandes
distancias en las capillas a las que iban los misioneros.52 Así, la
situación en la que se encontraba el Nuevo Reino de León era
crítica, pues una buena parte de su feligresía se había mudado
a las nuevas poblaciones. Desde la última visita pastoral del
obispo Juan Gómez de Parada –el 22 de diciembre de 1741– en el
padrón de la feligresía había registradas 4,307 personas tan solo
en el curato de Monterrey.53 En comparación con los padrones de
1753 y 1760 –donde se registraron 3,334 y 3,767– la población
había disminuido por lo menos en un 10% en la ciudad por esta
circunstancia, pero también se puede considerar que de forma
paulatina se iba recuperando.
Otro aspecto para señalar –y que es de suma importancia–
es la personalidad y el carácter del obispo. Su temperamento era
mayo de 1760.
52
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
mayo de 1760.
53
FamilySearch. Monterrey, Catedral, Bautismos 1731-1768, m.181-182].
Debe de señalarse, que para ese momento el curato de Monterrey lo comprendía la feligresía de Monterrey, los Valles de las Salinas, Carrizal, y Huajuco, el
Valle de Pesquería Grande, y Valle de Santa Catarina. www.familysearch.org/
México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1677-1981
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el de un padre guardián de la orden franciscana, pero ahora con
lealtad plena al rey y a la monarquía hispánica. Su carácter debía
de ser rígido en cuestión administrativa, pues estaba perdiendo
feligreses y era algo que debía preocuparle por descender la
cantidad de diezmos que entraban a la catedral de Guadalajara.
Sin embargo, como buen padre espiritual que cuida que a su
rebaño no le falte el pasto espiritual, cuidaba que a los feligreses
de su obispado no les faltara la administración de los sacramentos.
Aun cuando en su administración, su mitra y la del arzobispado
de México sostuvieron un conflicto por la posesión del curato
de Bolaños en la Nueva Galicia, fue un conflicto que terminó
asumiendo José de Basarte como Presidente de la Audiencia de
Guadalajara contra las autoridades de la capital del virreinato,
saliendo victorioso Basarte; sin embargo, el obispo Martínez de
Tejada Diez de Velasco estaba dispuesto a ceder el curato si se
le comprobaba que el arzobispado de México lo atendería de
mejor manera en lo espiritual.54 Él por su parte, en reiteradas
ocasiones cedió su cuarta episcopal para obras de beneficencia
en Guadalajara –como fue la construcción de un puente o la
fundación de un hospital–, ayuda a los pobres, e incluso en
acuerdo con el arzobispo de México, se llevó a cabo la fundación
de un convento de religiosas capuchinas del cual mostró gran
contento por llevarse a cabo esa obra.55 Incluso, a pesar de tener
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 15 de abril
de 1757.
55
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 15 de abril
54

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�Javier Rodríguez

territorios con jurisdicciones seculares diferentes –y a pesar de
que José de Basarte siempre quiso usar los informes de su obispo
para mostrarle al Rey el descuido que el virrey tenía para con
sus territorios– el obispo Martínez de Tejada Diez de Velasco
siempre mostró buena disposición para la cooperación mutua con
los territorios que estaban bajo la potestad del virrey, como fue el
caso de los curatos de Bolaños, Xerez, Hostotipaquillo, Mojarras,
San Pedro de Analco, y –por supuesto– el Nuevo Reino de León
y Texas; prueba de ello fue el haberse puesto a las órdenes del
nuevo virrey, Agustín de Ahumada, marqués de Amarillas, tras
su toma de posesión de 1755 para las cuestiones concernientes al
vice-patronato.56
Además, dentro de sus políticas episcopales, siempre dio
prioridad a la instrucción de los jóvenes en el seminario, e incluso
permitió que mestizos ilegítimos fueran ordenados sacerdotes
en 1754.57 De este modo, mientras el obispo Juan Gómez de
de 1757; Guadalajara 205, “Expedientes y cartas de los obispos de Guadalajara
vistos por el consejo”, 20 de marzo de 1756; Calvo, Thomas. Poder, religión y
sociedad en Guadalajara del siglo XVII. México: Centro de estudios mexicanos y mesoamericanos, 1992; p.9.
56
AGI. Guadalajara 205, Expedientes y cartas de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo, 15 de diciembre de 1755.
57
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 8 de mayo
de 1754. Cfr. Aguirre Salvador, Rodolfo. “Formación y ordenación de clérigos
ante la normativa conciliar. El caso del arzobispado de México, 1712-1748”,
en Martínez López Cano, María del Pilar (coord.). Los concilios provinciales
en Nueva España. Reflexiones e influencias (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas; Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla; Instituto de Ciencias Sociales y HumanidaSillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
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Parada pidió al padre provincial del colegio de Zacatecas 30
religiosos para el obispado, ante la escasez de clérigos, Fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada exhortó
a que los clérigos dejaran su vida en el seminario –ya fuera el
diocesano o el de la Compañía de Jesús– para que participaran
en los concursos de oposición, pues había muchas parroquias y
muy pocos sacerdotes.58 Ante la falta de sacerdotes, muchos de
ellos se vieron obligados a salir de su jurisdicción parroquial a
celebrar y administrar sacramentos –como sucedió en el Nuevo
Reino de León con los curas de Boca de Leones, Cerralvo y el
Valle del Pilón– aun cuando no contaran con los objetos litúrgicos
y material necesario para el culto. Empero, muchos clérigos, al
concursar y ganar un curato en beneficio, tenían que cambiar
de residencia pues el Concilio de Trento obligó a los seculares
a residir en la parroquia a la que sirvieran. Aun así, en algunos
lugares recónditos del obispado, hubo clérigos que no tuvieron
la necesidad de ser cambiados de residencia pues, aunque no
tuvieran parroquia, había otros medios de ejercer el ministerio
sacerdotal sin salir de su tierra.

des, 2005), 337-362.
58
AGI. Guadalajara 207, Cartas y expedientes sobre personas eclesiásticas,
3 de febrero de 1753. Incluso, el gobernador del Nuevo Reino de León, Pedro
del Barrio Junco y Espriella, escribió en 1745 que las misiones de Guadalupe,
San Cristóbal y Gualeguas no tenían ministro regular que las atendiese, por lo
que le rogaba mandara tres, uno a cada misión. AGI, Guadalajara 207, Cartas
y expedientes sobre personas eclesiásticas, 4 de abril de 1745.
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�Javier Rodríguez

Elementos de análisis de una trayectoria episcopal
Al analizar la trayectoria de nuestro personaje sevillano por
las Indias Occidentales, se puede claramente visualizar que los
lugares recorridos, si bien parecieran ser espacios completamente
diferentes, en realidad compartían mucho en común.
Sin lugar a duda, desconfiamos de las crónicas que apuntan
que fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez
de Velasco fue llamado a la dignidad episcopal directamente por
Felipe V, ya que como hemos visto, el monarca no estaba física
y psicológicamente en condiciones de hacer tales nombramientos
mientras estuvo en Sevilla. Tampoco es conveniente considerar
que la responsable fue Isabel de Farnesio o algún miembro de su
círculo más cercano debido a que los nombramientos episcopales
para las mitras de las Indias se dieron a individuos con trayectorias
destacables en España, ya sea por haber estudiado en alguna
universidad como Salamanca o Sevilla, haber ostentado alguna
canonjía en alguna catedral pingüe –como la de Toledo o la propia
ciudad hispalense–, y en el caso del único natural de las Indias que
fue promovido al obispado de Cebú en el archipiélago filipino, por
su destacable trayectoria en la Real Universidad de México.
Definitivamente, los mecanismos de promoción a la
dignidad episcopal están directamente relacionados con las redes
que los mismos individuos iban tejiendo en sus trayectorias
particulares. En esto influían las familias de los prelados. En
el caso del clero secular, influían mucho sus estudios y el tipo
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

de vínculos que iban generando en las universidades, así como
la cercanía al Consejo Real; y en el caso del clero regular, la
corporación religiosa a la que estaban adheridos (franciscanos,
agustinos, dominicos, jesuitas, mercedarios, etc.), y los vínculos
que la orden religiosa tenía con el Consejo del Rey; esta misma
lógica funcionaba para las prebendas en las Indias y de hecho,
era más factible tener influencia en el Consejo Real que en el de
Indias.59
Dada la información que disponemos, es impreciso
determinar que la familia Martínez de Tejada Diez de Velasco
hubiese sido una familia influyente en el Consejo real, aunque
hubiese sido una familia que ostentara un título nobiliario
en Sevilla. Descartando el factor familiar, pareciera que el
mecanismo de promoción de nuestro personaje recae en la
Provincia Franciscana Bética y a la relación que fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada tenía con su ministro
provincial fray Juan Lasso de la Vega, familia de alcurnia que
fue destacada por luchar en favor de la causa de Felipe de Anjou
en la guerra de sucesión española contra los Habsburgo de 1702
a 1715.60 No obstante, por la lista de pasajeros que solicitaron
permiso para pasar a las Indias con el ya electo obispo de Cuba
Juan Luis Castellano, Jean Pierre Dedieu, y Ma. Victoria López-Cordón,
eds., La pluma, la mitra y la espada. Estudios de historia institucional en la
edad moderna (Madrid: Marcial Pons, 2000), 156.
60
Archivo de la Real Chancillería de Granada, Archivo Lasso de la Vega-Cabrera (Granada: Archivo de la Real Chancillería de Granada, 2008).
59

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�Javier Rodríguez

fray Lasso de la Vega en 1732, uno de sus integrantes era el
obispo auxiliar de Cuba con sede en San Agustín de Florida, fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada.61
Desde la designación episcopal de nuestro personaje hasta
su llegada a San Agustín de Florida pasaron dos años, pues la toma
de posesión fue en 1734. Al parecer, tuvo muy buena relación con
su superior el obispo de Cuba –fray Lasso de la Vega– pues como
su obispo auxiliar duró hasta que fue promovido al obispado de
Yucatán en 1746, es decir, doce años (fray Lasso de la Vega murió
en 1752). No obstante, en Florida, a juzgar por Isabel Arena Frutos,
la relación no fue buena con los dos gobernadores, aunque en un
principio el gobernador Francisco de Moral y Sánchez lo había
recibido cálidamente.62 El asunto fue que, en un conflicto interno
entre franciscanos peninsulares con naturales de las Indias de la
Custodia de Santa Elena, los segundos acusaban a los primeros
de malos tratos. Y cuando el gobernador Francisco de Moral y
Sánchez arrestó a los peninsulares, gracias a la intervención del
obispo auxiliar los liberó. Esto en realidad reveló que había buena
sinergia entre el gobernador y el obispo. Pero la discordancia vino
a raíz de que, a causa de las disputas entre los franciscanos, tenía
AGI. Contratación 5480, Expediente de información y licencia de pasajero
a Indias a Juan Lasso de la Vega, obispo de Santiago de Cuba, fraile franciscano natural de Carmona… 30 de julio de 1732.
62
Isabel Arenas Frutos, “De San Pablo de la Breña a San Agustín de la Florida. Fray Francisco de San Buenaventura obispo de Tricali” (Andalucía y América en el siglo XVIII. Actas de la IV jornadas de Andalucía y América, 1984),
316.
61

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

la intención de solicitar que los jesuitas se hicieran cargo de las
misiones, a lo cual el obispo se negó.63
Como era natural, la gran mayoría de los conflictos que el
obispo fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
tenía con los gobernadores fue por el choque –acaso natural–
de los proyectos que tenían. El obispo, como agente externo al
territorio, tenía una propia visión de la manera de emprender una
política episcopal de acuerdo con su propia experiencia, mientras
que los gobernadores, a pesar de ser también la gran mayoría de
ellos externos al lugar, tenían mayor tiempo residiendo en él.
Para el caso del obispado yucateco, a pesar de haber
gobernado esa mitra por cinco años, la cantidad de reformas y
proyectos emprendidos por el prelado tuvieron gran trascendencia.
Por su experiencia en Florida, tal pareciera que la relación con el
gobernador Antonio Benavides Bazán y Molina en Yucatán fue
muy buena, pues él había sido gobernador de Florida de 1718 a
1734. Tenían trayectorias similares y la experiencia del prelado en
aquellas tierras vinieron a ser de gran utilidad para emprender los
proyectos en Yucatán que fueron bien vistos por el gobernador, a
saber: salir en visita pastoral a lugares donde ningún otro obispo
había llegado (como el presidio de Bacalar), haber fundado un
hospital, y erigir un lugar propio donde se formara un clero local al
servicio de la feligresía yucateca, fundando en 1751 con anuencia
del gobernador Juan José de Clou el seminario conciliar de San
63

Arenas Frutos, 317.

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Ildelfonso, pues en 1750 Bazán y Molina había sido traslado a
Filipinas como gobernador en Manila.
Pero no todo fue tan sencillo para el obispo. Al ser
trasladado de Mérida, en Yucatán, a Guadalajara, en la Nueva
Galicia, tuvo que emprender la gestión episcopal de un territorio
jurisdiccionalmente más complejo pues, si Florida y Yucatán
únicamente tenían un gobernador (con funciones de vicepatrono),
en el obispado de Guadalajara tenía que lidiar con seis: el
gobernador y presidente de la Audiencia de Nueva Galicia, el
virrey de la Nueva España, y con los gobernadores del Nuevo
Reino de León, Nueva Vizcaya, Coahuila y Texas. La relación
con todos ellos fue cordial y de muy buena cooperación, hasta
que emprendió su visita pastoral en 1753 con rumbo al Nuevo
Reino de León cuando se enteró que había un nuevo territorio
fundado en 1748 denominado Nuevo Santander, y ante esto, tenía
que lidiar con un gobernador adicional.
El obispado de Guadalajara era el más extenso de los
tres que fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
había gobernado. Si bien la capital episcopal en Guadalajara
estaba ubicada en una zona con gran accesibilidad tanto a la
Ciudad de México, la ciudad de Valladolid, el Bajío y las minas de
Zacatecas, gran parte de la política episcopal del mitrado estuvo
enfocada hacia las zonas de misión. Como se pudo apreciar, gran
parte de esta gestión estuvo dedicada a promover ante el Consejo
de Indias el poblamiento y comercio del Nuevo Reino de León,
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Coahuila y Texas, el fomento de las misiones en estos dos últimos
lugares –que eran administradas por los Colegios de Propaganda
Fide de la Santa Cruz de Querétaro y de Nuestra Señora de
Guadalupe de Zacatecas–, corregir vicios y malas costumbres
en su obispado, disciplinar al clero del cual se había percatado
que había relajado sus costumbres, ejecutar la secularización de
doctrinas pertenecientes a la Provincia franciscana de Santiago
de Xalisco en sus corredores de Guadalajara y de la Provincia
de san Francisco de los Zacatecas en el Nuevo Reino de León,
entre otras cosas. De hecho, a diferencia de otros obispados –
como en el de Michoacán o en el arzobispado de México– donde
el proceso de secularización conllevó fuertes litigios entre las
órdenes religiosas y los obispos, en el de Guadalajara dicha
transición se llevó a cabo sin mayor problema.
Sin embargo, el mayor problema que enfrentó, no
solamente en el obispado de Guadalajara, sino que pudo haber sido
el mayor problema de su carrera episcopal y como eclesiástico,
fue el asunto del poblamiento del Nuevo Santander que conllevaba
tres problemas insertos: un supuesto despoblamiento del Nuevo
Reino de León, prácticas matrimoniales ilícitas entre las familias,
la administración del pasto espiritual y el cobro de los diezmos;
todo esto claramente a las poblaciones cristianas viejas. El
gobernador del Nuevo Santander, José de Escandón, les había
prometido a los pobladores que, al emigrar a ese lugar, él como
gobernador la dispensaría del cobro de impuestos, incluyendo el
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pago del diezmo. Por supuesto que esto no fue del agrado ni del
obispo Martínez de Tejada ni de las autoridades catedralicias en
Guadalajara. Por lo tanto, toda la gestión episcopal del obispo de
1753 a 1760 fue un constante litigio con el gobernador Escandón
para que regularizara el asentamiento de cristianos viejos en su
territorio conforme a las Leyes de Indias y a la tradición de las
Iglesias en las Indias pertenecientes a la Corona de Castilla. Pero,
como se pudo apreciar, gran parte de su labor episcopal estuvo
enmarcada en los contextos de tierras de misión con gran cantidad
de población india en proceso de cristianización.
Conclusiones
Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez
de Velasco falleció el 23 de diciembre de 1760 en la ciudad de
Guadalajara. Sus restos fueron colocados en el altar mayor de
la catedral y no testó “por no tener con que testar”, según la
información de su partida de defunción.64 Su última visita pastoral
fue la que realizó entre septiembre de 1759 y abril de 1760 cuando
salió en dirección hacia el Nuevo Reino de León, Coahuila y
Texas, pero naturalmente que su objetivo también era realizar la
visita pastoral al Nuevo Santander, efectuándola solamente en
la Villa de Laredo y de Santo Domingo de Hoyos. Su vacante
en el obispado de Guadalajara fue ocupada por el obispo Diego
Rodríguez Rivas y Velasco, natural de Quito y anterior obispo de
FamilySearch. Guadalajara, Sagrario Metropolitano, Defunciones 17591782, m.45. www.familysearch.com/México_Jalisco_CatholicChurchRecords [
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

Comayagua, Honduras. No obstante, el legado de litigio contra el
coronel José de Escandón de parte del obispo Martínez de Tejada
fue seguido tanto por el cabildo catedral y por el nuevo titular el
obispo Rodríguez Rivas y Velasco.
El estudio de la trayectoria episcopal de nuestro personaje
por los obispados de las Indias Occidentales ha revelado asuntos de
movilidad y política eclesiásticas interesantes que, considero, no
se habían vislumbrado por la historiografía. En primera instancia,
se mostraron los mecanismos de promoción al episcopado, la
labor pastoral en las Indias Occidentales, la política episcopal y
la relación con quienes ostentaban el vice-patronato; todo esto
contextualizado como una forma de movilidad muy particular de
un personaje que siempre estuvo vinculado a espacios en común,
aunque en apariencia parecieran ser escenarios distintos.
Sobre los mecanismos de promoción, si bien las familias
de los prelados jugaban un papel importante, también lo fueron
sus trayectorias y carreras individuales. Pero cuando se revisa con
detenimiento la manera en que se estaba llevando la política real bajo
el periodo de gobierno de Felipe V, se puede llegar a la conclusión
de que al generalizar mecanismos de promoción directa se pudiera
incurrir en un error. Y aunque a final de cuentas, redes son vínculos,
el estudio de caso que aquí hemos analizado demuestra que los
nexos corporativos como los que tenían las órdenes religiosas eran
tan grandes que una promoción episcopal podía ser obtenida sin
tener una relación directa con el monarca o su consejo. En el caso
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de nuestro prelado, su promoción fue dada por la relación que
tenía con fray Juan Lasso de la Vega, quien tenía estrechos lazos
con Felipe V y su comité debido a que su familia había luchado
en defensa de su legítimo reinado durante la guerra de sucesión
de 1702 a 1715, y tras su victoria, el rey coronó a su familia con
grandes privilegios. Esto prueba que el mecanismo de promoción
de fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco fue indirecto, es decir, a través de un compañero suyo de la
orden franciscana de la Provincia Bética de Sevilla, tal vez porque
fray Lasso de la Vega como titular de Cuba necesitaba un ayudante
y la relación del Guardián del Convento de Nuestra Señora de
Loreto-Ministro Provincial había sido tan fructuosa y amigable que
se ganó la mitra episcopal y un trabajo de sinergia en las Indias,
aunque conservando una relación de subordinación y obediencia.
Ya en las Indias, fue evidente que su movilidad estuvo
basada en espacios de alta densidad de población india no
cristianizada. Como es bien sabido, tanto los obispados de Cuba,
Yucatán y Guadalajara tenían una gran cantidad de población en
proceso de cristianización, por lo que fue destinado a obispados
“frontera” donde el proceso misional estaba en auge y necesitaba
el impulso episcopal. En cierto modo, fue una coincidencia
que, en los tres obispados, la orden religiosa predominante
eran los franciscanos: la Custodia de Santa Elena dependiente
de la Provincia franciscana de la Santa Cruz de la española, en
Florida, la Provincia de san José en Yucatán y en el obispado de
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

Guadalajara la Provincia de Santiago de Xalisco, San Francisco
de Zacatecas y los Colegios de Propaganda Fide de la Santa
Cruz de Querétaro y Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas.
No obstante, el que hubiera jurisdicciones franciscanas dentro
de su territorio episcopal no significó que no ejecutara órdenes
reales que negoció en los diversos ámbitos locales, como lo fue
la secularización de doctrinas que ejecutó en el obispado de
Guadalajara a partir de 1755.
Su política episcopal fue muy clara: impulsar la
evangelización en los espacios de misión, consolidar los diversos
cleros locales, vigilar que el culto divino y las costumbres de la
Iglesia fueran las correctas y que no incurrieran en la desviación,
hacer valer la doble potestad episcopal (orden y jurisdicción) y
llevar una buena relación con los vice-patronos correspondientes.
Está claro que intentó llevarlo a cabo dentro del marco de
una visión propia de gobierno eclesiástico, y para reconocer
las condiciones en las cuales se encontraban su diócesis, tal y
como lo ordenaba el Concilio de Trento y los diversos concilios
provinciales, recurrió a las visitas pastorales. Empero, no todas
las relaciones fueron armoniosas, tal y como sucedió con José de
Escandón y el conflicto por la jurisdicción espiritual del Nuevo
Santander fundado en 1748, cuyo análisis dejaremos para otro
momento porque da para un estudio por sí mismo.
Por último, consideramos que el objetivo principal de
este artículo fue cumplido en la medida que se pudo analizar la
trayectoria eclesiástica de nuestro personaje. Reconocemos que de
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�Javier Rodríguez

este ejercicio surgieron más dudas que pueden ser materia de otros
estudios, pues tanto el personaje como los procesos en los cuales se
vio involucrado dan para reflexionar sobre cómo se estaba dando la
política episcopal en las Indias Occidentales durante la transición
de reinado de Felipe V a Fernando VI y de éste a Carlos III: este
personaje es el ejemplo adecuado, pues su gestión episcopal fue
transversal a los tres reinados. Sin duda, una biografía de este
personaje sería un reto de gran envergadura y compromiso, pero el
producto sería fundamental y una gran aportación historiográfica
a cómo se daban los distintos mecanismos de promoción, redes,
movilidad, gestión episcopal y política eclesiástica en un personaje
que aparentemente era atípico en la forma en que delineaban sus
carreras otros prelados. Estamos en deuda con esa investigación,
pero, en algún momento, daremos cuenta de ello.
Referencias
Archivo
Archivo General de Indias (AGI)
Archivo Histórico Arquidiocesano de Guadalajara (AHAG)
Family Search
Bibliografía
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Vega-Cabrera. Granada: Archivo de la Real Chancillería
de Granada, 2008.
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�Javier Rodríguez

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�Los Cantú. Sacerdotes y bienhechores del
Nuevo Reino de León1
The Cantú Family. Priests and Benefactors of the
Nuevo Reino de León
Nancy Selene Leyva Gutiérrez
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-9553-6171

Resumen: En la época virreinal, las familias que quisieran contar con
un descendiente sacerdote debían, además de patrocinar su formación,
garantizar su sostenimiento. Con base en los protocolos notariales del
Archivo Histórico de Monterrey y en las solicitudes de ordenación
remitidas al obispado de Guadalajara, se estudian las estrategias que
realizaron estos grupos para sostener la educación de los jóvenes. En
este trabajo se toma como estudio de caso la familia Cantú originaria
del Nuevo Reino de León. Se muestra cómo las mujeres de este clan
familiar colaboraron no sólo en el incremento del prestigio familiar,
estableciendo buenas alianzas matrimoniales, sino como patrocinadoras
de las carreras de los jóvenes sacerdotes.
Palabras clave: Cantú, sacerdotes, patrocinio, mujeres, familia
Para este trabajo recurrí a información disponible en la tesis doctoral. Nancy Selene Leyva Gutiérrez, “Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste
de la Nueva España durante el siglo XVIII” (Tesis para obtener el grado de
doctora en Historia, Zamora, El Colegio de Michoacán, 2022), passim. Agradezco a los coordinadores de este dossier, Anahí Mendoza y Javier Rodríguez,
la invitación.
1

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�Nancy Leyva

Abstract: In the viceregal period, families who wanted to have a
relative in the priesthood had to guarantee their support, in addition
to sponsoring their education. Using notary protocols of the Historical
Archive of Monterrey, and requests for ordination referred to the
Bishopric of Guadalajara, I explore the strategies carried out by these
groups to support the education of these youths. This paper takes the
Cantú family, native to Nuevo Reino de León, as a case study. I show
how women in this family clan collaborated not only to increase family
prestige by establishing good marriage alliances, but also to sponsor the
careers of these young priests.
Keywords: Cantú, priests, patronage, women, family

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�Los Cantú

En el centro de la Nueva España el número de ministros se
incrementó desde finales del siglo XVII, 2 pues contar con un
buen número de sacerdotes resultaba importante para la atención
de la feligresía. En Nueva España las jurisdicciones parroquiales
fueron más extensas que las comprendidas en la península ibérica,3
por lo que era necesario que el párroco contará con asistencia. Sin
embargo, la llegada y permanencia de los curas en las parroquias
más alejadas dependió de diversos factores económicos y sociales
y no sólo de la designación episcopal. Con base en las solicitudes
de ordenación enviadas al obispado de Guadalajara, resguardadas
en su Archivo Histórico, y en los protocolos notariales disponibles
en el Archivo Histórico de Monterrey, se estudian las estrategias
seguidas por la familia Cantú para incorporarse al estamento
eclesiástico y mantenerse como un grupo potentado en el Nuevo
Reino de León. Se analizan las características de la clerecía que
se estableció en los márgenes del reino. Con base en el estudio
de caso, se mostrará que los curas a cargo de las iglesias de la
frontera se educaron en los colegios y seminarios más importantes
Para saber más sobre la clerecía establecida en el arzobispado de México:
John Frederick Schwaller, Origins of Church Wealth in Mexico: Ecclesiastical
Revenues and Church Finances, 1523-1600 (Albuquerque: University of New
Mexico Press, 1985); John Frederick Schwaller, The Church and Clergy in
Sixteenth-Century Mexico (Albuquerque: University of New Mexico Press,
1987).
3
Celina G. Becerra Jiménez y Rocío Castillo-Aja, “Reformas borbónicas
en el obispado de Guadalajara. División de curatos, negociación y discurso
cartográfico”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos, 2020, https://doi.org/https://doi.
org/10.4000/nuevomundo.81272.
2

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�Nancy Leyva

del reino. Finalmente, se dará cuenta de la importancia que tuvo
la familia extensa, hombres y mujeres, en el patrocinio de las
carreras eclesiásticas en el Nuevo Mundo.
El Nuevo Reino de León se fundó como gobernación a
finales del siglo XVI. La población hispana que se asentó en la
naciente provincia se encontraba establecida en villas aledañas
como Mazapil o Saltillo. Se ha identificado que las campañas de
colonización emprendidas a título personal de los conquistadores
fueron determinantes en la consolidación de los hispanos en el
noreste.4 Los recién llegados fueron dotados de mercedes de tierra
e indios en encomienda como premio por los servicios prestados.
A pesar de que la capital de la gobernación reinera era Monterrey,
las concesiones de tierra entregadas alrededor de la jurisdicción
favorecieron el asentimiento de los vecinos en los valles de San
Gregorio y Extremadura.5 Conforme los hispanos tomaron posesión
de tierras, ya sea por fundación de alguna hacienda o localización
de minas, los territorios comenzaron a tomar nombre. Los parajes
fueron repartidos alrededor de la naciente gobernación norteña
antes de que se constituyeran las alcaldías. Se repartieron tierras en
los valles del Pilón y Salinas desde que comenzó la colonización
en el Nuevo Reino.6 En estas dos poblaciones abrieron los ojos los
Valentina Garza Martínez, Poblamiento y colonización en el Noreste novohispano, siglos XVI-XVII [Tesis de Doctorado] (México, DF: El Colegio de
México - Centro de Estudios Históricos, 2002), 50–168.
5
Garza Martínez, 37.
6
Raúl García Flores, El rancho en movimiento. La construcción sociodemográfica de un ámbito regional en el norte novohispano: San Felipe de Li4

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�Los Cantú

ministros que se estudian en este trabajo. El valle de las Salinas
tuvo su origen en las concesiones mineras entregadas a Bernabé de
las Casas. Recibió ese nombre por “los parajes salitrosos que hay
en su jurisdicción”,7 y contó con alcalde mayor desde 1646.8 Los
actuales municipios neoleoneses de El Carmen, Hidalgo, Abasolo,
Salinas Victoria, Ciénega de Flores, General Zuazua, Mina, Marín
e Higueras formaron parte de esa amplia jurisdicción donde abundó
el ganado cabrío. Por otro lado, el valle de Pilón fue alcaldía mayor
hasta 1716, se comenzó a poblar desde mediados del siglo XVII y
en él se fundaron haciendas agrícolas y ganaderas. Formaron parte
de esta demarcación China, Doctor Coss, General Bravo, General
Terán y Montemorelos del actual estado de Nuevo León (mapa 1).
La clerecía reinera
Los estudios sobre el clero que se estableció en regiones alejadas de
las sedes episcopales lo caracterizaron como un grupo carente de
educación y con pocas oportunidades para ascender socialmente.9
nares, 1712-1850 [Tesis de Doctorado] (Zamora: El Colegio de Michoacán,
2017).
7
Antonio Ladrón de Guevara, Noticias de los poblados del Nuevo Reino de
León (Monterrey: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1969), 11.
8
Peter Gerhard, La frontera norte de la Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 433.
9
William B. Taylor, Ministros de lo Sagrado. Sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII, vol. I (Zamora: El Colegio de Michoacán; Secretaría
de Gobernación; El Colegio de México, 1999), 148–50; Guillermo Porras Muñoz, Iglesia y Estado en Nueva Vizcaya (1562-1821) (Pamplona: Universidad
de Navarra, 1966), 253–56.
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Fuente: Elaboración propia con base en Peter Gerhard, La frontera norte.

Mapa 1
Los valles de las Salinas y el Pilón en el Nuevo Reino de León en la época colonial

Nancy Leyva

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�Los Cantú

Sobre estos curas párrocos pesó el lastre de haberse quedado a
cargo de una feligresía con rentas bajas. Se consideró que debido
a su falta de educación contaron con pocas oportunidades para
incorporarse a los altos niveles en la Iglesia, es decir, pasar a formar
parte del cuerpo de clérigos a cargo de una catedral. Pero, como
veremos a continuación algunos de los curas que conformaron
el denominado “bajo clero” fueron educados. Se regresaron
a sus tierras de origen donde hicieron carreras eclesiásticas y
fortalecieron el prestigio familiar. Algunos de estos sacerdotes no
alcanzaron la titularidad de un curato, pero su desempeño como
miembros de los estamentos eclesiásticos y letrados benefició al
sostenimiento de la monarquía.10
Las autoridades episcopales se preocuparon por la
formación de curas desde que se celebró el tercer concilio
provincial mexicano en 158511 para evitar que sacerdotes
mal instruidos atendieran a los naturales recién convertidos.12
Siguieron los lineamientos que se habían estipulado desde el
Concilio de Trento, donde se sistematizó la educación de los
Rodolfo Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical,
cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 17001749 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de
Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2012).
11
Leticia Pérez Puente, Los cimientos de la Iglesia en la América española.
Los seminarios conciliares, siglo XVI Title (Ciudad de México: Universidad
Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2017), 50–72.
12
Pilar Gonzalbo, Historia de la educación en la época colonial: el mundo
indígena (México, DF: El Colegio de México, 1990), 89–110.
10

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�Nancy Leyva

futuros ministros a través de los Seminarios y se asentó que para
la obtención de las órdenes sacerdotales los aspirantes debían
contar con una renta que garantizara su sostenimiento.13 Con
estos ingresos se pretendió que los ministros pusieran su atención
en la cura de almas. La formación de sacerdotes y sus ingresos
en el arzobispado de México ya han sido bien estudiados por
los historiadores.14 Tener un vástago sacerdote significaba un
gasto importante para las familias. Había que solventar el viaje
a alguna de las ciudades donde podían recibir instrucción, pagar
la estancia y cubrir el costo de los exámenes para acreditar la
ordenación; sobre todo, el joven debía avalar que contaba con una
renta fija para sostenerse. La fundación de capellanías colativas
o de patrimonios permitió acceder al sacerdocio. Estas dos vías
fueron a las que recurrieron la mayoría de los nacidos en el
noreste del obispado de Guadalajara para ordenarse sacerdotes.15
Entre los aspirantes al presbiterado que vieron la luz en el norte
han destacado los trece interesados que formaron parte de la
Rodolfo Aguirre Salvador, “Problemáticas parroquiales y escasez de ayudantes de cura en el arzobispado de México a fines del siglo XVIII”, Fronteras de la Historia 22, núm. 1 (2017): 110–34, https://doi.org/https://doi.
org/10.22380/20274688.15.
14
Rodolfo Aguirre Salvador, “El tercer concilio mexicano frente al sustento del clero parroquial”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 51 (2014):
9–44, https://doi.org/https://doi.org/10.1016/S1870-9060(14)70263-8; Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y
política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749.
15
Nancy Selene Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en
el Noreste de la Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado]
(Zamora: El Colegio de Michoacán, 2022), 73–82.
13

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familia Cantú. Estos jóvenes nacieron entre 1666 y 1783 en el
Nuevo Reino de León. Fueron más los nacidos en Salinas, Pilón
y Monterrey (cuadro 1).
Cuadro 1
Aspirantes al sacerdocio de la familia Cantú (1666-1783)
Aspirantes al sacerdocio

Lugar y fecha de su bautismo

Lorenzo Pérez de León [Cantú del Río] Pilón, 1666
Bernardo Cantú del Río

Pilón, 1679

Miguel Cantú de Villareal

Monterrey, 1685

José Miguel Cantú del Río y de la Cerda Salinas, 1690*
Carlos Sánchez Zamora [Cantú]

San Antonio de los Llanos, 1701

Francisco Tomás Alcántara Cantú [de la
Salinas, 1728*
Garza Falcón]
Pedro Alcántara Cantú [de la Garza
Salinas, 1733
Falcón]
Francisco Tomás Cantú del Río y de la
Salinas, 1720*
Cerda
Cipriano García Dávila [Cantú del Río] Pilón, 1728*
Francisco Antonio Larralde [Cantú del
Monterrey, 1732
Río]
Juan Bautista García Dávila [Cantú del
Pilón, 1746
Río]
Juan Nepomuceno Larralde [Cantú del
Monterrey, 1739
Río]
José Estanislao Cantú16
1783*
Fuente: AHAG, Gobierno, Sacerdotes y órdenes sacerdotales. *= Fecha
estimada.
Archivo Histórico del Arzobispado de Guadalajara (AHAG). Gobierno,
órdenes sacerdotales, XIX, caja 2, exp. 35, 1803, Canto [sic], José Estanislao
16

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No se sabe con certeza las conexiones familiares entre todos los
aspirantes al sacerdocio de apellido Cantú, pero este grupo parece
descender de los primeros migrantes de apellido Cantú del Río y
de la Cerda que arribaron a la villa de Cadereyta hacia 1636. El
miembro más famoso de este grupo fue Jusepe Miguel Cantú del
Río y de la Cerda quien contrajo nupcias con María de Treviño
(o Tremiño).17 En la segunda parte de este trabajo se presenta su
descendencia. Las familias del noreste fueron muy numerosas,
aunque lo más seguro es que muchos de los infantes fallecieran,
algo común en las sociedades de antiguo régimen; aun así, los
Cantú comenzaron a migrar desde mediados del siglo XVII con dos
rumbos: en dirección al norte se instalaron en valle de las Salinas
y hacia el sur en el Pilón. Un siglo después la parentela Cantú del
Río y de la Cerda había emparentado con algunos migrantes con
quienes conjuntaron sus riquezas. Las familias que alcanzaron
una mejor posición social pudieron instalarse en la capital de la
gobernación. No se han identificados todos los vínculos familiares
que conectaron a los trece ministros. Lo que sí queda claro es
que la línea familiar de los Cantú, originarios del valle del Pilón,
se distinguió por el uso de apellido simple y todos afirmaron
descender de los primeros pobladores hispanos en el Nuevo Reino.
En cambio, los originarios de Salinas utilizaron con frecuencia el
Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora,
Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo
México, ed. Israel Cavazos Garza (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León,
2005), XLVIII–XLIX.
17

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�Los Cantú

apellido compuesto: Cantú del Río y de la Cerda. Ambos grupos
provenían de los vecinos instalados en Cadereyta. Durante el siglo
XVIII el grupo de esta familia que permaneció en el seno de la
Iglesia descendió principalmente por vía materna; ninguno de ellos
eliminó el uso del apellido, lo que permite suponer que la familia
seguía siendo una de las más destacadas en la gobernación.
La educación y la carrera de los ministros
Los jóvenes interesados en el sacerdocio debían estudiar hasta
alcanzar los veinticinco años necesarios para ser examinados como
presbíteros. Los estudiantes recibían lección de gramática, retórica,
latín, canto, sagradas escrituras, entre otras materias. Los nacidos
en el noreste acudieron a varias ciudades y villas a recibir las
lecciones, entre las que destacaron la ciudad de México, la capital
de la Nueva Galicia, Querétaro, Michoacán, Durango y San Miguel
el Grande.18 Se conoce la formación eclesiástica de diez de los
aspirantes que formaron parte de la familia Cantú; siete acudieron
solamente a los colegios establecidos en Guadalajara; y tres de los
jóvenes, Lorenzo Pérez de León, Francisco Antonio Larralde y
Juan Bautista García Dávila, recibieron instrucción en la ciudad
de México, aunque sus exámenes de ordenación se realizaron en
el obispado de Guadalajara. Todos los estudiantes referidos en el
cuadro 1 obtuvieron el presbiterado. Se conoce también la vía de
ordenación de ocho de los interesados en el sacerdocio. Cuatro de
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 42–71.
18

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los jóvenes contaron con la fundación de un patrimonio para poder
conseguir el presbiterado: Bernardo Cantú de León, Cipriano
García Dávila [Cantú del Río], Juan Bautista García-Dávila [Cantú
del Río] y Francisco Antonio Larralde [Cantú del Río]. Esta vía
de ordenación fue muy poco frecuente entre los aspirantes al
sacerdocio del noreste,19 así como de toda la Nueva España.20 Para
conseguir la autorización episcopal y obtener las órdenes a título de
patrimonio los estudiantes tenían que comprobar que sus familias
poseían riqueza. Solamente Cipriano García Dávila y Francisco
Antonio de Larralde demostraron que contaban con el caudal
suficiente para ordenarse bajo esa condición.21
Francisco Antonio de Larralde tuvo el apoyo de su padre,
Francisco Ignacio, quien había sido gobernador del Nuevo Reino
de León. Este prominente hombre, además de miembro destacado
en el gobierno temporal, también fue síndico de los franciscanos,
colector del diezmo y mayordomo de fábrica de Nuestra Señora de
Monterrey. Francisco Ignacio logró formar un caudal importante que
le permitió establecer el principal de 4,000 pesos para la ordenación
de su hijo. Pero, la fortuna de Larralde resultó de su trabajo como
comerciante y de su buen lazo matrimonial. Larralde desposó a
Josefa Francisca Cantú del Río y de la Cerda (Árbol genealógico 1).
Leyva Gutiérrez, 86–88.
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio
parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749,
65–66.
21
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 86–88.
19
20

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Fuente: Elaboración propia con base en AHAG, órdenes sacerdotales
y Sacerdotes.

La familia Cantú de Río y Larralde del Nuevo Reino de León

Árbol genealógico 1

Los Cantú

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�Nancy Leyva

Josefa fue hija de Francisco Cantú del Río y de la Cerda, uno
de los propietarios más importantes en el valle de las Salinas y
Manuela de la Garza, otra mujer con parentela destacada en el
Nuevo Reino de León.22 Josefa Francisca Cantú del Río tuvo dos
hermanos que se formaron para sacerdotes como se puede ver en
el diagrama de arriba. El patrimonio para la ordenación de Francisco Antonio de Larralde se garantizó con propiedades que el
gobernador tenía en diferentes poblaciones del Nuevo Reino de
León: una casa en Monterrey donde se avalaron 1,000 pesos del
principal, y el resto, es decir 3,000 pesos, se respaldaron en tierras
y agostaderos en Cerralvo y Santiago de las Sabinas.23
Por otro lado, el patrimonio que avaló la ordenación de
Cipriano García Dávila se fundó en las propiedades que tenía la
familia de su madre Rosa María Cantú en “un paraje que llaman
de San Felipe de China”. Esta hacienda fue la garantía de los
4,000 pesos que se estipularon como principal en la escritura
de fundación del patrimonio de Cipriano García Dávila. Los
hermanos, cuñados y cuñadas de su madre validaron la fundación
del compromiso piadoso. A cambio la familia pidió que el
sacerdote celebrara cada año:
25 misas rezadas. [El] 2 de febrero que es la Purificación de
Nuestra Señora la Virgen María, 19 de marzo que es San José, 3
Leyva Gutiérrez, 87, 360–68.
Archivo Histórico de Monterrey (AHM). Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl.
264, n° 124, 26 de febrero 1753. Escritura que constituye al Gral. Francisco
Ignacio de Larralde como tenedor de 4,000 pesos pertenecientes a su hijo.
22
23

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de mayo Santísima Cruz, 13 de junio de San Antonio de Padua,
25 de julio el de Santiago, 26 a Santa Ana, en agosto a los
Dolores de Nuestra Señora la Virgen María, el 8 de septiembre
a San Francisco, en noviembre cuando pueda, 12 de diciembre
a Guadalupe, el día de San Miguel y el día de Santa Gertrudis.
El resto los días que tuviere en la iglesia que menos afectara.24

Además de llevar a cabo las misas el bachiller García Dávila
debía tener siempre las tierras de San Felipe de China cultivadas
y beneficiadas. Lo anterior, escribieron los fundadores, con la
intención de que el valor de su propiedad “vayan en aumento y no en
disminución”.25 El ministro debía cumplir con esas tareas mientras
necesitara contar con los 200 pesos anuales que le brindaban su
patrimonio de renta, cuando obtuviera un mejor sustento él mismo
podía extinguir el compromiso piadoso de la propiedad. Cipriano
debió retirar la obligación de la hacienda de San Felipe, porque años
más tarde, cuando su hermano Juan Bautista solicitó las órdenes
mayores, afirmó disponer de un patrimonio con 2,000 pesos de
principal, es decir 100 pesos de renta anual, garantizados en una de
las propiedades de su hermano. Cuando aspiró al sacerdocio Juan
Bautista, Cipriano era el cura en Cadereyta. La posición del mayor
de los García Dávila le permitió ordenarse por las vías de patrimonio
y administración, además de la renta obtenida por el patrimonio que
era de 100 pesos anuales. Juan Bautista entregó a las autoridades
AHAG. Justicia, Capellanías, caja 69, exp. 2, 1753, Patrimonio de Cipriano García Dávila.
25
AHAG. Justicia, Capellanías, caja 69, exp. 2, 1753, Patrimonio de Cipriano García Dávila.
24

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episcopales una carta en la que su hermano, párroco de Cadereyta,
se comprometió a darle 350 pesos anuales por su asistencia.
Juan Bautista no fue el único de los Cantú que tuvo la dicha
de tener a un hermano párroco. Francisco Tomás Cantú del Río y
de la Cerda obtuvo el sacerdocio a título de administración en el
valle de las Salinas. Francisco Tomás se hizo cargo de la iglesia
que hasta antes de su ordenación en 1748 atendía su hermano José
Miguel (Árbol genealógico 1). En el expediente de ordenación no
se especificó la cantidad de renta que recibiría el menor de los Cantú
del Río y de la Cerda. Francisco Tomás arribó como el encargado
del curato del valle de las Salinas porque su hermano expiró un
poco antes de que éste recibiera el presbiterado. No sé sabe nada
sobre la vía de ordenación a la que recurrieron José Miguel, Pedro
Alcántara, Francisco Alcántara y José Bernardino Cantú. Lorenzo
Pérez de León y Juan Nepomuceno de Larralde se ordenaron a
título de capellanía. De la fundación piadosa para la obtención de
las órdenes mayores de Pérez de León se expondrá más adelante.
Juan Nepomuceno contó con una renta de 100 pesos anuales porque
el principal de su capellanía ascendió a 2,000 pesos.
Además, de cumplir con los requisitos de ordenación.
Los aspirantes a sacerdotes también debían contar con un grado
universitario. Obtener ese reconocimiento les permitió formar parte
de dos estamentos en la sociedad de antiguo régimen. Los clérigos
integraban el estamento eclesiástico, lo que les permitía además de
ser juzgados en su propio tribunal, exentar el pago de impuestos;26 y
26

Maximiliano Barrio Gozalo, El clero en la España moderna (Córdoba:

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los sacerdotes que contaron con grado universitario se incorporaron
al grupo de letrados en el Nuevo Mundo. Los miembros de la
familia Cantú solamente obtuvieron el nivel de bachiller, grado
que era el más bajo dentro de la carrera universitaria, pues además
se podía ser maestro y doctor, como sigue vigente hasta nuestros
días. Sin embargo, los sacerdotes que tenían el bachillerato podían
aspirar a un beneficio parroquial. Todos los jóvenes interesados
en el sacerdocio debían demostrar su limpieza de sangre, es decir,
formar parte de una familia de cristianos viejos. Los jóvenes Cantú
afirmaron ser españoles, hijos legítimos y miembros de las estirpes
más destacadas del noreste. Incorporarse a la universidad sumaba
honor y prestigio para toda su parentela, de forma que estos jóvenes
reunían en su persona las virtudes de la ciencia, la conciencia y la
justicia.27 Además, contar con el grado universitario les permitía
desempeñar otras actividades de gobierno en beneficio de ambas
majestades. Estos miembros de la familia Cantú, además de ejercer
como eclesiásticos actuaron como testigos y fueron encomendados
a realizar diferentes tareas del gobierno temporal.
Los trece curas del cuadro 1 hicieron carrera eclesiástica:
diez estuvieron en alguna iglesia del Nuevo Reino de León, uno
en Coahuila, otro más en la villa novovizcaína de Saltillo y solo
un cura se instaló en la capital de la Nueva Galicia. Cinco fueron
tenientes de cura de la parroquia de Nuestra Señora de Monterrey,
Consejo Superior de Investigación Científica; Caja Sur, 2010), 15.
27
José Antonio Maravall, “La formación de la conciencia estamental de los
letrados”, Revista de Estudios Políticos, núm. 70 (1953): 72–74.
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que fue la más importante desde mediados del siglo XVII hasta la
primera mitad de la centuria siguiente.28 Los primeros tenientes a
cargo de otras iglesias alejadas de la ciudad capital del Nuevo Reino
de León fueron Lorenzo Pérez de León de 1691 a 1701 en el valle
del Pilón, seguido de José Miguel Cantú del Río, ministro encargado
en el valle de las Salinas desde 1711 hasta su fallecimiento en 1740.
Su hermano, Francisco Tomás, estuvo a cargo de la feligresía tras
su muerte. Esta iglesia se erigió en parroquia a mediados del siglo
XVIII, pero hubo que esperar hasta finales de la centuria para que
otro Cantú tomara el beneficio, ya que en 1799 Juan Nepomuceno
de Larralde Cantú del Río fue designado cura en encomienda del
valle de las Salinas.29 La carrera eclesiástica de Larralde evidencia
las diversas actividades que podía ejercer un eclesiástico en las
sociedades de antiguo régimen. Como se explicó arriba, Larralde
era el menor de los hijos del matrimonio de Francisco Ignacio de
Larralde y Josefa Francisca Cantú del Río y de la Cerda. Se ordenó
diácono en 1766 y lo más seguro es que al año siguiente obtuviera el
presbiterado, como lo marcaban las reglas del concilio tridentino.30
Celebró sacramentos en Monterrey y muy pronto se estableció
como clérigo domiciliado en el valle de las Sabinas. En ese real
Para más información sobre el sistema parroquial del noreste véase: Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la Nueva
España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado].
29
AHM. Protocolos, vol. 24, exp. 1, fl. 239v, n° 104, fj. 3, 5 de octubre de
1799.
30
Pérez Puente, Los cimientos de la Iglesia en la América española. Los
seminarios conciliares, siglo XVI Title, 38–40.
28

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minero la familia Larralde había comprado la mitad de la hacienda
de San Francisco Javier, que hasta el día de hoy se conoce como
La Larraldeña.31 Este cura además tenía derechos de agua del río
Sabinas.32 Juan Nepomuceno se encargó de administrar los bienes
terrenales de la familia, y como miembro letrado fue consultado
por el gobernador del Nuevo Reino en 1783 sobre el desempeño
del alcalde mayor del Vallecillo, pueblo cercano a su hacienda.33
Larralde falleció como cura en encomienda del valle de las Sabinas.34
Cipriano García Dávila también falleció como cura,
vicario y juez eclesiástico de San Juan Bautista en 1782 después
de veintidós años de servir a la feligresía de Cadereyta. A este
ministro le tocó la fundación del obispado de Linares en 1777.
Cuando el obispo fray Rafael Verger envió su petición al Consejo
de Indias para fundar el cabildo catedral, consideró que Cipriano
podía ocupar una prebenda.35 Su hermano fue su teniente, pero
no tenemos certeza que haya tomado la titularidad del curato al
fallecimiento de Cipriano.
Isabel Ortega Ridaura y Israel Cavazos Garza, Nuevo León. Historia breve
(Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2016).
32
AHM. Protocolos, vol. 19, exp. 1, fl. 20v, n° 10, 3 fjs. 16 de mayo de 1774.
El Bachiller Juan Nepomuceno de Larralde
33
AHM. Correspondencia, vol. 123, exp. 22, 1fj, 22 de noviembre de 1783.
Carta dirigida al Bachiller Juan Nepomuceno Larralde
34
AHM. Protocolos, vol. 24, exp. 1, fl. 239v, n° 104, fj. 3, 5 de octubre de
1799. Pedro Manuel de Llano, vecino y del comercio de esta Ciudad, otorga
fianza a favor del Bachiller Juan Nepomuceno Larralde.
35
José Gabino Castillo Flores, “El obispado y el cabildo eclesiástico de Linares, 1777-1808”, Hispania 80, núm. 265 (2020): 467–72, https://doi.org/
https://doi.org/doi.org/10.3989/hispania.2020.013.
31

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Los ministros que ejercieron en otra gobernación fueron
Carlos Sánchez de Zamora, quien pasó de ser interino a cura, vicario
y juez eclesiástico en Santa Rosa de Sacramento en Coahuila de
1738 a 1768. José Bernardino Cantú celebró sacramentos en Saltillo
en 1798. Pedro Alcántara Cantú, fue el único de los miembros de
esta familia que salió del noreste, y ocupó el cargo de prepósito del
oratorio de San Felipe Neri en Guadalajara.36
Las carreras de estos ministros brindaron prestigio a sus
familias, quienes formaban parte del grupo de poder local. La
oligarquía del noreste actuó como otros grupos en el Nuevo
Mundo.37 Recurrieron a diversas estrategias para mantener su
dominio, entre ellos buenos enlaces matrimoniales, diversidad
de actividades productivas, presencia en el gobierno temporal y
también injerencia en las actividades eclesiásticas. Como se verá
a continuación, no sólo las figuras masculinas destacaron para el
fortalecimiento del poderío familiar en el noreste.
Bienhechores de la familia Cantú
El patrocinio de las carreras eclesiásticas muestra la capacidad
que tenían las familias para formar a su grupo de ministros. En
este apartado se mostrará a través de los bienhechores como estos
miembros también aprovecharon sus conexiones con la Iglesia para
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 185–86.
37
Richard M. Lindley, “Criollos, peninsulares y oligarquía en la teoría de la
Independencia”, Primer Anuario, núm. 1 (1977): 92–126.
36

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mantener o incrementar su poder. Para que los jóvenes obtuvieran
el sacerdocio la familia cubría los gastos del traslado, hospedaje,
comida, cursos y las cuotas por las certificaciones. Se estimó que un
estudiante del noreste necesitaba más de 250 pesos anuales de renta
para vivir en Guadalajara.38 En esta suma no se consideraron los
compromisos piadosos. No se tiene la información sobre todos los
fundadores de los patrimonios y las capellanías que se utilizaron para
la ordenación de los sacerdotes Cantú. En el cuadro 2 se consignan
el nombre de la persona que constituyó la obra pía que sirvió para
que los jóvenes pudieran ser examinados para sacerdotes.
Hubo más fundadoras que bienhechores en la familia Cantú.
Llama la atención que los únicos progenitores que se encuentran
dentro del listado corresponden al matrimonio establecido entre
Francisco Ignacio Larralde y Josefina Francisca Cantú del Río.
El resto de los benefactores de las obras pías fueron parte de la
familia extensa de los jóvenes interesados en el presbiterado. En
el noreste casi siempre se designaron mujeres como patronas de
las capellanías, quienes podían “nombrar o remover a su voluntad
al capellán”.39 No ha quedado constancia de que se haya retirado
alguna de las manutenciones que garantizaban el sustento de los
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 62.
39
Para más información: Abelardo Levaggi, “Papel de los patronos en las
capellanías. Cuestiones suscitadas a su respecto en el Río de la Plata”, en Cofradías, capellanías y obras pías en la América colonial, ed. María del Pilar
Martínez López-Cano, Gisela von Wobeser, y Juan Guillermo Muñoz Correa
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1998), 143–44.
38

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Cuadro 2
Los aspirantes al sacerdocio y sus bienhechores en el Nuevo Reino
de León (s. XVII-XVIII)
Aspirantes al sacerdocio
Bienhechores
Lorenzo Pérez de León [Cantú del Alonso de León (capitán), fundador
Río]
Agustina Cantú, patrona de capellanía
Bernardo Cantú del Río
María de León fundadora del
patrimonio
Cipriano García Dávila [Cantú del María Rosa Cantú y sus hermanos,
Río]
fundadores del patrimonio.
Francisco Antonio Larralde [Cantú Francisco Ignacio de Larralde,
del Río]
fundador del patrimonio.
Juan Bautista García Dávila [Cantú Cipriano García Dávila
del Río]
Juan Nepomuceno Larralde [Cantú Josefa Francisca Cantú del Río y de
del Río]
la Cerda, fundadora y patrona de la
capellanía
Fuente: AHAG, Gobierno, Órdenes sacerdotales y Sacerdotes

ministros. En la sociedad novohispana las mujeres poseían bienes
recibidos como dote y en el caso de viudez actuaban como
administradoras de los caudales obtenidos durante el matrimonio.
Todas las fundadoras y patronas contrajeron nupcias con personajes
importantes en la gobernación reinera. A continuación, se muestra
brevemente cómo algunos de los miembros seglares de la familia
Cantú fundaron obras pías y también lograron beneficiarse al
mantener buenas relaciones con los miembros de la Iglesia.
En las únicas dos fundaciones que se realizaron durante la
segunda mitad del siglo XVII estuvo involucrada la familia Pérez
de León (Árbol genealógico 2).
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Fuente: AHAG, Gobierno, Órdenes sacerdotales y Sacerdotes

Árbol genealógico 2
Los sacerdotes de la familia Cantú del Río, Pérez de León y García Dávila (siglo
XVII-XVIII)

Los Cantú

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Esta parentela tuvo su origen en el matrimonio del cronista
Alonso [Pérez] de León y Josefa González Hidalgo. Ambos
personajes arribaron a Cadereyta como parte de un grupo más
amplio de ganaderos de Huichapan, municipio del actual estado
de Hidalgo, que recibieron mercedes de tierra para poblar el
norte.40 Entre los descendientes de Alonso de León y Josefa
González se encontraron el general Alonso, María y Lorenzo.
Los tres vástagos Pérez de León González Hidalgo contrajeron
nupcias con hijos de Jusepe Miguel Cantú del Río y de la
Cerda y María de Treviño. María se casó con Carlos; Alonso
con Agustina y Lorenzo con Ana María. Lorenzo y Ana María
fueron los padres del bachiller Lorenzo Pérez de León Cantú.
María y Carlos fueron los progenitores de Bernardo Cantú de
León. Ni duda cabe de que la familia provenía de la riqueza que
habían acumulado los Pérez de León. Al menos durante el siglo
XVII, los Cantú no garantizaron obras pías en sus bienes.
Alonso de León fue comisionado del gobierno reinero
en la ciudad de México y en España; realizó incursiones hacia el
Seno Mexicano; escribió una crónica sobre la historia del Nuevo
Reino de León y recibió mercedes de tierra y rancherías de indios
en la provincia norteña.41 Para la ordenación de ambos nietos del
capitán Alonso de León, se recurrió a sus bienes para garantizar las
obras pías. La escritura de la capellanía de Lorenzo fue realizada
Ortega Ridaura y Cavazos Garza, Nuevo León. Historia breve, VI–VIII.
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, V–XLV.
40
41

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por la albacea testamentaria del cronista. Alonso, el mozo, fundó la
donación piadosa y designó a su esposa Agustina como la patrona
de la capellanía. El general dispuso las condiciones de la obra pía,
solicitando que el capellán celebrara las misas en las fiestas de la
Encarnación y el día de Nuestra Señora de Guadalupe.42 Lo más
probable es que la familia Pérez de León patrocinara, en el valle
del Pilón, la capilla en la que sirvió Lorenzo como teniente de cura
de la parroquia de Nuestra Señora de Monterrey. La carrera de este
ministro fue corta, pues falleció en 1706;43 pero fue el antepasado
más enunciado por los aspirantes al sacerdocio de esta familia.
Lorenzo destacó por ser el primer sacerdote de su parentela en
regresar al septentrión. A la muerte del ministro, los franciscanos
que estaban en el valle se encargaron de atender a la feligresía.
La familia Pérez de León mantuvo estrecha relación con
otros miembros eclesiásticos como se constata en el proceso que
siguió Juan de León a nombre de su madre Agustina. En 1713
decidieron reclamar la titularidad de una congrega de indios a
Juan García de Pruneda. Los de León presentaron a cuatro testigos
para que comparecieran. De éstos, tres eran sacerdotes: Santiago
García Guerra, Domingo García Guerra e Ignacio Martínez.44 Los
tres ministros afirmaron que Agustina estaba muy preocupada por
AHM. Protocolos, vol. 4, exp. 1, fl. 145, n° 60, 27 de marzo de 1691. Se
dictan clausulas testamentarias.
43
La mención de su fallecimiento se encuentra en: AHAG, Gobierno, Sacerdotes, caja 6, exp. 19, Bernardo Cantú de León.
44
AHM. Protocolos, vol. 10, exp. 1, fl. 1, n° 1, 25 de abril de 1713. Querella
de congrega de indios.
42

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la atención de los indios. A decir de los curas, la nación de indios
pertenecía a la familia Pérez de León Cantú, pero el gobernador
Luis García de Pruneda se la había retirado de manera arbitraria.45
No se sabe si la ranchería volvió a sus antiguos dueños, solamente
que Agustina tenía al párroco de Monterrey y dos ministros más
de su lado.
Para la ordenación de Bernardo Cantú se usó como garantía
la dote que recibió la hija del general Alonso de León. Cuando
María contrajo matrimonio con el sargento mayor Carlos Cantú
recibió la labor de pan coger “San José”. Esta fue la propiedad
que utilizaron para fundar el patrimonio de su hijo, pero María
había llevado más bienes al matrimonio. Además, poseía unas
mercedes en Guadalupe, el agostadero del Copudo y cerro de
Santiago, tierras en las ciénegas de Caballero, otra más cercanas
a la villa Cadereyta y más de mil cabezas de ganado menor.46
Es probable que la riqueza de María superara los bienes de su
marido, por eso no resulta sorprendente que fuera la encargada de
patrocinar la carrera eclesiástica de su vástago.
Los otros tres benefactores consignados en el cuadro 2
solicitaron las escrituras de su fundación piadosa durante el siglo
XVIII. El patrimonio de Cipriano García Dávila quedó en tierras de
la familia de su madre Rosa María Cantú. Para el establecimiento
AHM. Protocolos, vol. 10, exp. 1, fl. 1, n° 1, 25 de abril de 1713. Querella
de congrega de indios.
46
AHM. Protocolos, vol. 8, exp. 1, fl. 62, n° 28, 9 de enero de 1706, Inventario por la muerte de María de León.
45

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de este compromiso se llamó a todos los hijos de Carlos Cantú
y Josefa González Hidalgo. Carlos era hermano del bachiller
Bernardo Cantú del Río y de la Cerda como se observa en el árbol
genealógico 2. Las tierras que se usaron como garantía estuvieron
en el valle del Pilón. No es posible saber cuántas fueron las obras
pías que establecieron esta generación de Cantú González Hidalgo
porque hubo bastantes homónimos. Una vez que Cipriano obtuvo
el beneficio de Cadereyta se encargó de patrocinar la carrera de su
hermano. Cuando murió el cura a cargo de la feligresía de San Juan
Bautista fue enterrado en la parroquia donde sirvió. Los vínculos
entre la oligarquía del noreste superaban los lazos familiares como
se evidencia en la designación que hizo Cipriano García Dávila
al bachiller Juan José Amato Arizpe Fernández, eclesiástico
originario de Saltillo y miembro de la oligarquía local, como su
albacea testamentaria.47 La obra pía de los García Dávila sirvió
para la graduación de al menos tres ministros más y fue redimida
hasta mediados del siglo XIX.48
Ocurrido en 1728, el matrimonio de Francisco Ignacio
de Larralde y Josefa Francisca Cantú de Río, como se mencionó
arriba, constituyó una gran fortuna. El gobernador del Nuevo Reino
murió en 1753 y su viuda le sobrevivió al menos unos veinte años.
Durante ese tiempo, Josefa Francisca fundó la capellanía colativa
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 86–89, 188.
48
AHM. Protocolos, vol. 40, exp. 243, 13 de mayo de 1841, ff. 1-2. Poder
legal otorgado al cura Juan José García.
47

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para la ordenación de su hijo menor Juan Nepomuceno Larralde
Cantú del Río. Ella administró los bienes familiares que incluían
como se explicó arriba una parte de la hacienda San Francisco
Javier, tierras en Cerralvo, Agualeguas y Salinas, así como una
casa en Monterrey y algunos esclavos, tomando varias de las
responsabilidades que tenía su marido. En 1754 se presentó ante
las autoridades episcopales y tomó las funciones como colectora
del diezmo en Monterrey, tareas que habían sido encomendadas a
su marido, por tres años más.49 Josefa Francisca debió ser buena
administradora porque obtuvo el cargo de mayordoma de fábrica
de la iglesia de Nuestra Señora de Monterrey por más de quince
años, y hasta ahora es la única mujer localizada, originaria del
noreste, que se encargó de recoger el diezmo y fue mayordoma
de fábrica en la región más alejada del obispado de Guadalajara.
Sin embargo, Josefa Francisca comenzó a tener diferencias
con el doctor José Antonio Martínez Benavides, párroco de
Monterrey, a finales de la década de los sesenta del siglo XVIII.
Este cura notó que la administradora no había realizado obras en
el templo parroquial, pero sí había recibido los más de 7,000 pesos
que dieron las autoridades diocesanas para la fábrica. El matrimonio
Larralde se encargó de las obras en la Iglesia parroquial desde 1747
hasta 1769, aunque no se sabe con precisión qué cambios hicieron.
Además, Josefa Francisca había recogido 1,080 pesos para fundar
AHM. Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl. 305, n° 133, 15 de marzo de 1754, f.
1-2. Se obliga a la administración de los diezmos del Nuevo Reino.
49

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una escuela en Monterrey, de los cuales entregó la mitad a Agustín
de Acosta, párroco de Nuestra Señora entre 1748 y 1757; como
el cura Aguirre no supo qué hacer con los ingresos, los devolvió.
Josefa Francisca reconoció que debía a la Iglesia un poco más de
8,000 pesos, no obstante, al momento de aceptar su compromiso,
en 1769, se encontraba sin recursos, ya que la mayordoma ya había
heredado todos los bienes a sus hijos. A pesar de que ella había
recibido como dote algunas parcelas en el valle de las Salinas,
afirmó no disponer de los recursos suficientes para pagar.50 La
contaduría del obispado le dejó cubrir en parcialidades el saldo
pendiente, aunque no se tiene constancia que haya terminado de
cubrir su compromiso. Josefa Francisca no había mentido, sus
bienes habían sido repartidos entre sus vástagos; como se mencionó
arriba, el cura Juan Nepomuceno recibió la hacienda en Sabinas;51
y sus hijas, María Josefa y María Francisca, contaron con buenas
dotes matrimoniales porque ambas emparentaron con personajes
destacados en el norte. María Josefa de Larralde se casó en
primeras nupcias con Ignacio Ussel de Guimbarda, gobernador del
Nuevo Reino de León, quien falleció en 1772; su segundo marido
fue Cosme Damián de Arrese, administrador del tabaco y asentista
La dote se mantenía separada durante todo el matrimonio. En el reparto
que realizó de sus propiedades no se especificó qué tierras entregó a sus hijas.
AHM. Protocolos, vol. 22, exp. 1, fl. 169v, n° 92, 22 de febrero de 1794, ff.
1-2, Se confiere poder a José Nicolás de Ibarra para aclarar unas partes de tierra.
51
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 361–67.
50

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de pólvora y naipes.52 Por otro lado, María Francisca se desposó
con José Antonio de Urresti, sargento mayor de las compañías
milicianas y ayudante de su padre. Urresti, una vez que pasó a
formar parte de la familia Larralde, se convirtió en el principal
socio de su suegra, y además de ayudar en la administración de los
bienes familiares, se encargó de recolectar el diezmo en Monterrey
y fue alguacil mayor del Santo Tribunal de la Inquisición.53 Ambas
hijas tuvieron una relación cercana con la parroquia de Monterrey.
Bernardo Ussel de Larralde, hijo de María Josefa, tomó lecciones
en el seminario de Monterrey. Gracias a los negocios de la familia
y a su participación en el gobierno eclesiástico la familia Larralde
Cantú del Río de la Cerda, creó vínculos cercanos con los clérigos
establecidos en Boca de Leones, Salinas, Cadereyta y Saltillo, como
se deja ver en los compromisos protocolarios que se conservan en
el Archivo Municipal de Monterrey. Todos los miembros de la
familia Larralde fueron enterrados “con el privilegio debido” en la
iglesia parroquial de Nuestra Señora de Monterrey.
La familia Cantú se mantenía cercana a los miembros de
la Iglesia todavía a finales del siglo XVIII. José Miguel Cantú
del Río y de la Cerda, sobrino de los ministros Larralde y los
Jaanay Sibaja Nava et al., Colección de biografías. Vive la historia. Bernardo Ussel y Guimbarda Larralde (Monterrey: Coordinación Editorial del
Poder Judicial del Estado de Nuevo León, 2019), 1–5, https://www.pjenl.gob.
mx/Publicaciones/Libros/83/docs/83.pdf.
53
AHM. Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl. 294, n° 129, 18 de enero de 1754.
Se otorga fianza a favor de doña Josefa Francisca Cantú del Río y la Cerda. fl.
295, n° 130, 21 de enero de 1754. Se confiere poder a don Antonio de Urresti.
52

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Cantú del Río y de la Cerda, comerciante del Nuevo Reino, había
obtenido beneficios de su relación cercana con la Iglesia. El
principal de 6,000 pesos que se estipuló en la capellanía colativa
que sirvió para la ordenación de Juan José Paulino Fernández de
Rumayor se garantizó en la hacienda de San Antonio en el valle
del Huajuco propiedad de José Miguel.54 Éste había contraído
matrimonio con Isabel María Gómez de Castro. Ambas familias,
los Cantú y los Gómez de Castro eran muy cercanas a la iglesia en
Monterrey. Isabel y Miguel mantuvieron una relación de amistad
con el bachiller Alejandro de la Garza, teniente en la parroquia de
Nuestra Señora. Isabel María le vendió una casa en Monterrey al
segundo obispo de Linares,55 fray Rafael José Verger, el mismo
prelado que había promovido el nombramiento de Cipriano
García Dávila como prebendado del cabildo de Linares. También
la hacienda de San Antonio fue adquirida por el obispo Verger,
quien redimió el censo en 1791.56 José Miguel y su esposa fueron
devotos de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores que estaba
en la iglesia parroquial en Monterrey,57 que fue una de las más
veneradas por el grupo de poder local.58
AHAG. Gobierno, órdenes sacerdotales, caja 24, exp. 8. 1771, Fernández
de Ramayor[sic] Juan José Paulino.
55
AHM. Protocolos, vol. 20, exp. 1, fl. 161, n° 104, 8 de noviembre de 1784,
f.1. Venta de casa.
56
AHM. Protocolos, vol. 21, exp. 1, fl. 169, n° 91. 18 de julio de 1791, f. 2.
Obligación de pago.
57
AHM. Protocolos, vol. 24, exp.1, fl. 121, n° 48, 18 de diciembre de 1798,
f. 1-3. Testamento de doña Isabel María Gómez de Castro.
58
María Nicolasa de Treviño y María Antonia de Cossío legaron 700 pesos
54

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�Nancy Leyva

Conclusiones
Los primeros miembros de la familia Cantú del Río de la Cerda
se instalaron en la villa de Cadereyta a mediados del siglo
XVII. Desde la primera generación se vincularon con el grupo
de colonizadores más potentados en el Nuevo Reino de León,
entre los que destacaron los descendientes Pérez de León. Los
buenos lazos matrimoniales les permitieron constituir un buen
patrimonio, y como parte de la oligarquía buscaron posicionarse
también en la Iglesia secular. En el noreste fue común que los
grupos de poder enviaran a sus hijos a poblar en regiones cercanas
donde se instalaban y se convertían en parte de los propietarios
más acaudalados. Gracias a la formación de sacerdotes, quedó
constancia que la familia Cantú del Río mantuvo su posición
privilegiada en Cadereyta y logró posicionarse en el valle de las
Salinas y Monterrey. Los sacerdotes de este grupo familiar se
formaron en la ciudad de México y Guadalajara. A diferencia de
otros ministros que acudieron a más de una población, este grupo
no necesitó viajar tanto para completar su formación clerical.
Los Cantú aspiraron al sacerdocio por las vías de patrimonio,
capellanía y administración. Las primeras dos vías les permitieron
evidenciar su fortuna. La ordenación por administración fue
posible gracias a que uno de los vástagos ya estaba instalado en
las parroquias septentrionales del obispado de Guadalajara.
para celebrar en el altar de la virgen de los Dolores. AHM. Protocolos, vol.
18, exp. 1, fl. 138v, n° 74, 14 de septiembre de 1770, f. 2. Obligación de pago.
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�Los Cantú

Estos miembros privilegiados del noreste de la diócesis de
Nueva Galicia hicieron una carrera eclesiástica, y aunque no todos
fueron curas párrocos, realizaron tareas en el gobierno eclesiástico.
Los curas Cantú tuvieron un patrimonio por herencia y compra.
Pero, en el sostenimiento de la familia fueron importantes los
vínculos matrimoniales, los conquistadores, las carreras exitosas en
el gobierno temporal, los comerciantes y los hacendados a los que se
sumaron los miembros del clero. Fue posible rastrear por casi dos
siglos la permanencia de una parte de los miembros de la familia
Cantú en las esferas más altas del poder en el Nuevo Reino de León;
como vimos, esta familia logró mantener su posición de poder
incluso cuando la región fue segregada y formó parte de la diócesis
de Linares. Finalmente, como parte de un grupo privilegiado, no solo
patrocinaron carreras eclesiásticas, sino que también fomentaron
algunas devociones de las que todavía hace falta realizar estudios.
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Archivo
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�“Pero ellos señor ilustrísimo, han triunfado”.
Las escaramuzas de un habanero en el provisorato del
obispado de Yucatán a finales del siglo XVIII1
“Pero ellos señor ilustrísimo, han triunfado”.
The Habaneros’s skirmishes in the provisorato of the diocese of
Yucatan at the end of the 18th Century
Elsy Anahí Mendoza Moo
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0003-1433-8080

Resumen: El objetivo de este artículo es comprender las relaciones
de poder dentro del obispado de Yucatán a partir de la trayectoria
eclesiástica de Manuel José Rodríguez Hurtado como vicario general y
provisor (1793-1794). A través de dos expedientes judiciales contenidos
en el Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán y en el Archivo
General de la Nación, me interesa conocer el contexto de la vicaría
general y provisorato antes de su llegada a dicha diócesis, entender
cómo se inserta este hombre en la dinámica eclesiástica regional, e
indicar los grupos de poder decisivos en el obispado y analizar sus
acciones dentro del obispado en pro de sus intereses.
Palabras clave: Yucatán, obispado, trayectoria eclesiástica, provisorato,
Manuel José Rodríguez Hurtado.
Agradezco los comentarios puntuales de los dictaminadores de este artículo; mi gratitud a la Dra. Carolina Aguilar por su lectura y comentarios al primer
manuscrito.
1

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�Anahí Mendoza

Abstract: The objective of this article is to understand the power
relationships in Yucatan bishopric from Manuel José Rodríguez
Hurtado’s ecclesiastical career as vicario general and provisor (17931794). Using two judicial files of the Archivo Histórico del Arzobispado
de Yucatán and the Archivo General de la Nación, I want to explore
the context of vicaria general and provisorato before his arrival at that
diocese to understand how this agent is involved in the dynamics of
the local church to show the crucial power groups in this bishopric and
analyze their actions in favor of their interests.
Keywords: Yucatan, Bishopric, ecclesiastical career, provisorato,
Manuel José Rodríguez Hurtado.

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�“Pero ellos señor…”

Introducción
Los obispos tenían doble potestad: de orden y jurisdicción. Para
llevar a cabo esto, estaban rodeados de un grupo de colaboradores
distribuidos en la curia de gobierno –encargada de funciones
administrativas– y en la curia de justicia –donde se ejerció la
jurisdicción contenciosa eclesiástica, es decir, todo en relación
con los asuntos legales en “los que estuviese involucrado el
clero diocesano y, en algunos casos, también el clero regular
en la medida que estuviera sujeto a su jurisdicción”–.2 Ambas
eran presididas por el vicario capitular o general3 y el provisor,
respectivamente. En el caso del obispado de Yucatán, los pocos
emolumentos del empleo y sobre todo la carga de actividades
que se desarrollaron tanto en la curia de gobierno y de justicia
de la diócesis, determinaron en muchas ocasiones que el
eclesiástico nombrado para el vicariato general también asumiera
la responsabilidad del provisorato para, de esta manera, abarcar
“casi” todo el ministerio episcopal. Por esta razón, el provisorato
y la vicaría general fueron percibidos como sinónimos.4
Jorge E. Traslosheros, “El Pecado y el delito. Notas para el estudio de la
justicia criminal eclesiástica en la Nueva España del siglo XVII”, Alegatos,
núm. 58 (2004): 372.
3
Aunque en la documentación de esta investigación se observa que los términos de “vicario general” y “vicario capitular” se utilizaban de manera indistinta, el primero se desempeñaba durante la sede plena y el segundo, en la sede
vacante.
4
Juvenal Jaramillo Magaña, Los capitulares y el Cabildo Catedral de
Valladolid-Morelia, 1790-1833. Auge y decadencia de una corporación
eclesiástica [Tesis de Doctorado] (Zamora: El Colegio de Michoacán,
2

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�Anahí Mendoza

Considerando que en las Indias Occidentales “gobernar
era hacer justicia”, estos cargos recayeron en “personas bastante capaces, prestigiadas y de toda la confianza del prelado o, en
caso de sede vacante, del cabildo catedralicio”. Para su poseedor
significaba tener una “carrera consolidada” o en vías de consolidación, puesto que también se configuró como un “trampolín que
proyectaban hacia una prebenda –si es que no contaban ya con
ella–, o inclusive hacia una silla episcopal”.5 Al conferir “enormes responsabilidades de carácter jurídico, poder” y jerarquía, su
nombramiento era “grandemente apetecido por varios hombres
de la Iglesia, ya de los propios cabildos catedralicios o ya fuera
2011), 536. Juvenal Jaramillo menciona que “durante los finales del siglo
XVIII y la primera mitad del siglo XIX, en la diócesis michoacana estuvieron unidos los cargos de vicario general y provisor, como parece que
sucedió en la mayoría de las catedrales españolas y americanas”. Esto tal
vez como resultado –y como señala el mismo autor – del Concilio III Provincial Mexicano que trató como de una misma persona al provisor y al vicario general a lo largo de los documentos que emanaron de él. Concilio III
Provincial Mexicano, celebrado en México en el año de 1585, confirmado
en Roma por el Papa Sixto V, y mandado observar por el gobierno español en diversas reales órdenes. Publicado con las licencias necesarias por
Mariano Galván Rivera, segunda edición en latín y castellano, (Barcelona:
Imprenta de Manuel Miró y D. Marsá, 1870), 77; citado en Jaramillo, Los
capitulares y el Cabildo Catedral, 536. Otros historiadores señalan que “el
cargo de vicario general iba unido generalmente al de provisor, aunque su
naturaleza y atribuciones tengan notables diferencias que la historiografía
no tiende a diferenciar”, provocando confusión en ambos cargos. Andoni
Artola Renedo, “El patrocinio intraclerical en el Antiguo Régimen: curias
y familias episcopales de los arzobispos de Toledo (1755-1823)”, REDESRevista hispana para el análisis de redes sociales, Vol. 21, Núm. 6, (2011),
284.
5
Jaramillo Magaña, 536.
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�“Pero ellos señor…”

de ellos”.6 Por otro lado, como menciona Aguilar García, además de permitir y coadyuvar en el gobierno de los prelados, estos
hombres contribuyeron con “el nacimiento, desarrollo y consolidación de las audiencias episcopales y sus estructuras burocráticas, convirtiéndose en un elemento de primer orden que ayudó a
expandir y asentar la jurisdicción episcopal”.7
Hasta ahora se sabe que la mayoría de los jueces provisores
llegaban a Indias en calidad de familiares de los obispos. Algunos
alcanzaban el cargo al ser miembros del cabildo catedral, corporación
conformada por los eclesiásticos más sobresalientes de la diócesis;
mientras que otros lo obtenían al conseguir la confianza y simpatía
del obispo en turno o por recomendación de otros prelados. Ejemplo
de esta última circunstancia fue Manuel José Rodríguez Hurtado,
quien a través de Salvador Biempica y Sotomayor, obispo de la
Puebla de los Ángeles, llegó a San Francisco de Campeche el 28
de junio de 1793 para servir a fray Luis de Piña y Mazo, obispo de
Yucatán.
Este artículo tiene por objetivo general comprender las
relaciones de poder dentro del obispado de Yucatán a partir de la
Mariano Galván Rivera, Concilio III Provincial Mexicano, celebrado en
México el año de 1585, confirmado en Roma por el Papa Sixto V y mandado
observar por el gobierno español en diversas reales órdenes (Barcelona: Imprenta de Manuel Miró y D. Marsá, 1870), 439.
7
Carolina Aguilar García, “El caso de Juan Cienfuegos, juez provisor y
vicario general del arzobispado de México (1788-1800)”, en Pastores, misioneros, inquisidores, jueces y administradores: el clero del antiguo régimen,
siglo XV-XIX, ed. Guillermo Nieva Ocampo y Henar Pizarro Llorente (Salta:
Editorial La Aparecida, 2021), 226–44.
6

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�Anahí Mendoza

trayectoria eclesiástica de Manuel José Rodríguez Hurtado como
vicario general y provisor (1793-1794). A través de dos expedientes
judiciales contenidos en el Archivo Histórico del Arzobispado de
Yucatán y en el Archivo General de la Nación,8 de manera específica
se pretende conocer el contexto de la vicaría general y provisorato
antes de su llegada a dicha diócesis, entender cómo este letrado se
insertó en la dinámica eclesiástica de la región, indicar los grupos
de poder decisivos en el obispado y analizar sus acciones dentro del
mismo en pro de sus intereses. Es importante señalar que son muy
pocos los estudios sobre el provisorato en el obispado de Yucatán,
pero se pueden indicar tres directrices que siguen aquellos trabajos:
la primera tiene que ver con el juzgado del provisorato de indios;9
Esta documentación forma parte de un conflicto posterior. Su uso se debió
a la necesidad de los miembros del cabildo catedral de Yucatán de argumentar
la “imposibilidad” de considerar a Rodríguez Hurtado para el cargo de vicario capitular y provisor durante la sede vacante de 1795-1799. Este asunto
se aborda en la tesis de licenciatura: Elsy Anahí Mendoza Moo, El cabildo
eclesiástico yucateco en pugna por el provisorato durante la sede vacante de
1795-1802 [Tesis de Licenciatura] (Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán, 2018). Pero particularmente en “¡Que es justicia, juro en forma y en la
necesario! El orden normativo en un ámbito de acefalia diocesana: el cabildo
catedralicio del obispado de Yucatán, 1795-1802”, en prensa. Consciente de
sus limitaciones, tanto esa documentación contenida en el Archivo Histórico
del Arzobispado de Yucatán como la respuesta de Rodríguez Hurtado resguardada en el Archivo General de la Nación, permiten una lectura “sensible” del
discurso eclesiástico y así, develar los posibles móviles de acción de una corporación eclesiástica.
9
Caroline Cunill, Los defensores de indios de Yucatán y el acceso de los
mayas a la justicia colonial, 1540-1600 (México, DF: Universidad Nacional
Autónoma de México; Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, 2012); John F. Chuchiak IV, El castigo y la reprensión: el Juzgado del
8

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�“Pero ellos señor…”

la segunda, aunque de forma indirecta, se vincula con la necesidad
de relacionar a los provisores del siglo XVIII a la “ilustración
católica”10 y, por último, aquella centrada en el provisor capitular.11
Este último enfoque da luces sobre las dinámicas internas del cabildo
catedral y su movilización para controlar la designación del vicario
capitular y provisor del obispado durante la sede vacante; además,
nos lleva a preguntarnos sobre la actuación del cuerpo capitular y
sus estrategias en sede plena, y visibiliza a los provisores interinos
que, a pesar de su poca duración e injerencia en los empleos, eran
agentes que demostraban la homogeneidad de intereses del clero.12
Provisorato de Indios y la extirpación de la idolatría maya en el obispado de
Yucatán, 1563-1763 (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de
México - Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2022).
10
Víctor Hugo Medina Suárez, “Utillaje y prebenda: las reformas del doctor
Rafael del Castillo y Sucre en el obispado de Yucatán, 1780-1783”, en Educación y prebenda: investigaciones sobre la formación y las carreras del alto
clero novohispano, ed. Leticia Pérez Puente y José Gabino Castillo Flores
(Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de
Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2019).
11
Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco en pugna por el provisorato durante la sede vacante de 1795-1802 [Tesis de Licenciatura].
12
Es importante mencionar que este trabajo se circunscribe en una línea de
investigación abierta por Rodolfo Aguirre Salvador, interesada en la historia sociopolítica del clero novohispano, “más allá de las gestiones arzobispales o de las
prosopografías de clérigos, y que ahonde en los juegos de poder y los mecanismos
internos en cada diócesis para su gobierno”. Rodolfo Aguirre Salvador, “La carrera
hacia el cabildo eclesiástico de México: méritos, estrategias y amistades, 16801730”, en Educación y prebenda: investigaciones sobre la formación y las carreras del alto clero novohispano, ed. Leticia Pérez Puente y José Gabino Castillo
Flores (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto
de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2019), 118.
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�Anahí Mendoza

1. El problema de encontrar un provisor: la vicaría y
provisorato del obispado de Yucatán antes de Manuel José
Rodríguez Hurtado
Después de ser nombrado maestreescuela del cabildo catedral
del obispado de Yucatán, Rafael del Castillo y Sucre, miembro
de una noble familia de La Habana, partió a dicho destino en
1779.13 En el trayecto a su nuevo cargo se encontró con el recién
nombrado obispo, fray Luis de Piña y Mazo, quien logró hacerlo
su vicario general y provisor. Así, ambos eclesiásticos llegaron al
obispado de Yucatán en 1780; sin embargo, tres años más tarde,
Castillo y Sucre sucumbió ante el cólera, enfermedad que lo llevó
a la muerte el 9 de abril de 1783.
La muerte de este hombre enfrentó a Piña y Mazo a
una realidad de la región enmarcada, en primer lugar, en la
desarticulación del cabildo catedral provocada por la muerte de
sus miembros y por el agotamiento propio tanto por los achaques
de los cargos y del temperamento natural de la península; y en
segundo, en la ausencia de eclesiásticos y seglares facultativos
tanto en Derecho Civil como en Derecho Canónico,14 tal y como
lo expresó aquel obispo en un oficio dirigido al rey:
Acuerdos del Venerable Cabildo Metropolitano de Yucatán (AVCMY).
Acuerdos del Cabildo Eclesiástico, Libro 5, ff. 208-209.
14
Elsy Anahí Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara
en el orden eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría] (Mérida:
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social,
2021), 131–35; Antonio Rubial García, ed., La Iglesia en el México colonial
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación; Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla, 2013), 130–34.
13

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Cuanta es la necesidad que padece esta catedral de prebendados
[de estudios en ambos derechos] por haber carecido, y carecer
casi siempre, especialmente de sujetos con quienes poder
consultar en los indispensables lances que ocurren, para
proceder con arreglo a sus dictamines sabios y discretos, no
sólo por lo que corresponde a los individuos de mi cabildo,
porque ninguno de ellos ha profesado ni profesa el Derecho,
sino también por lo que mira al común de esta ciudad, en donde
para los asuntos civiles y contenciosos no se encuentra un
letrado que dirija, defienda o instruya a las partes.15

Como bien señala, no había en el obispado a quién depositarle
un cargo tan importante como el que ostentaba el desaparecido
Castillo y Sucre, ni siquiera dentro de su propio senado. Por ello es
comprensible que, ante la situación anímica del venerable cuerpo,
el obispo insertara paulatinamente a hombres de su confianza,
es decir, sujetos a quienes podía consultar y disponer en lo
concerniente al gobierno del obispado y, sobre todo, desligados
a lo local. Por otro lado, aquella declaración del obispo también
lleva a repensar sobre la relación que algunos capitulares –sobre
todo los más jóvenes– guardaban con la cabeza de la diócesis.16
Así las cosas. El hombre facultativo que se necesitaba sólo
podía venir de fuera del obispado. Situación que no ignoraba Piña
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY). Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 399, exp. “Representaciones e informes del Ilustrísimo y Reverendo Señor don fray Luis de Piña y Mazo”, ff. 110- 110v. Rubial
García, La Iglesia en el México colonial, 130–34.
16
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
La Iglesia en el México colonial, 130–34.
15

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112

�Anahí Mendoza

y Mazo y que fue un tema recurrente dentro de su correspondencia,
tanto con las altas autoridades como con sus conocidos. De hecho,
parece que durante la enfermedad de Castillo y Sucre, fueron
constantes las comunicaciones sobre el tema que el prelado de
Yucatán estableció con Santiago José Echeverría y Elguezua de
Villalobos, entonces obispo de Puebla de los Ángeles, ya que, a los
pocos días de la muerte del antes mencionado provisor, el obispo
de Yucatán mandó una carta cordillera firmada por su secretario,
Antonio Carvajal, estipulando el reconocimiento por parte de su
clero de Manuel de Zerquera y Ponciano de Escazena –cercano al
obispo Echeverría y Elguezua– como provisor y vicario general.17
Zerquera era natural de la ciudad de la Trinidad en la isla
de Cuba, e hijo de Benito de Zerquera y Rodríguez de Morejón,
bachiller en Medicina, profesor público de Medicina, y director
del Hospital de Caridad de Trinidad. Manuel cursó tres años de
Filosofía y cuatro de Teología; se graduó de bachiller en Cánones
y en Derecho Civil en la Universidad Real y Pontificia de San
Gerónimo de La Habana, y se recibió de abogado en la Real
Audiencia de la Nueva España en 1778. Posteriormente, continuó
su formación en la Real Audiencia de Santo Domingo, en el Real
Colegio de Abogados de la Corte de México y sirvió durante
cinco años en la secretaría y curia de Santiago José Echeverría y
Elguezua de Villalobos, obispo de Santiago de Cuba.18
AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 251, exp. 8, s/f
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
17
18

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Es importante señalar dos cosas: la primera, tanto
Castillo y Sucre como Zerquera estaban vinculados a
Echeverría y Elguezua, eclesiástico natural de la isla de Cuba,
miembro de una poderosa familia y hombre de confianza de su
homólogo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz (1753-1768).19
Probablemente, Echeverría y Elguezua siendo obispo de
Santiago de Cuba, inició una relación de amistad con el obispo
Piña y Mazo cuando éste llegó a La Habana para trasladarse
al obispado de Yucatán en 1780; su amistad, posiblemente,
continuó hasta el nombramiento de Echeverría y Elguezua
como obispo de Puebla de los Ángeles. La segunda, el fallecido
provisor y vicario general y Zerquera desempeñaron cargos
de confianza dentro del gobierno episcopal de Echeverría
y Elguezua: Castillo y Sucre, por ejemplo, fue nombrado
director del recién fundado Seminario Conciliar de San Carlos
y San Ambrosio en 1774, mientras que Zerquera –como se ha
mencionado– se vinculó dentro de la curia diocesana.20 Como
La Iglesia en el México colonial, 130–34.
19
Juan Bosco Amores y Consolación Fernández Mellén, “La iglesia en Cuba,
1760-1830”, en Tradición y reforma en la iglesia hispanoamericana, 17501840, ed. Javier Francisco Cervantes, Lucrecia Enríquez, y Rodolfo Aguirre
(Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Pueba - Casa Presno Instituto
de Ciencias Sociales y Humanidades; Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación; Centro
de Estudios Bicentenario, 2011), 349.
20
Por otro lado, es importante mencionar que la familia Zerquera y Ponciano estaba fuertemente vinculada a la administración colonial en la villa de
Trinidad. La información recopilada sobre Manuel de Zerquera y Ponciano
de Escazena pertenece a la Collection of Genealogies from Trinidad and Villa
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fuere, ese vínculo y la experiencia dentro de la administración
diocesana contribuyó a que Zerquera estableciera una relación
de confianza con el obispo Piña y Mazo, hasta el punto de que
este último lo proponga como arcediano en sus informes sobre
los eclesiásticos beneméritos del obispado de Yucatán.21
Sin embargo, a pesar de aquella relación de confianza
establecida entre el obispo y Zerquera, Piña y Mazo se limitó
a nombrarlo como “provisor auxiliar”. Este matiz es importante
porque la actuación del recién nombrado se suscribió únicamente
a involucrarse en los negocios pertenecientes al tribunal de justicia
mientras el obispo estuviera impedido por enfermedad o se viera
en la necesidad de abandonar la ciudad en cumplimiento a sus
obligaciones pastorales. En este sentido, la muerte de Castillo y
Sucre significó la consolidación del poder episcopal en un solo
hombre: el obispo, quien se dedicó a despachar todos los asuntos
judiciales y que, en casos extraordinarios, se apoyaba de alguien
para evitar que “el común no quedasen sin audiencia y sin curso
sus expedientes”. Las facultades de Zerquera como provisor
auxiliar cesaban cuando Piña y Mazo recuperaba su salud o se
restituía a la capital del obispado.22
Clara de Cuban Genealogy Club of Miami, Fl, Inc. https://www.cubangenclub.
org/wp-content/uploads/2022/05/Zerquera.pdf
21
AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 399, exp. “Representaciones e informes del Ilustrísimo y Reverendo Señor don fray Luis de Piña y
Mazo”, ff. 109v-110.
22
A partir de la muerte de Castillo y Sucre, los provisores designados estarán
en calidad interina por decisión del prelado Piña y Mazo.
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�“Pero ellos señor…”

Además de Echeverría y Elguezua, otro medio para
encontrar a un provisor fue Emeterio Cacho Calderón, oidor
de la Real Audiencia de México y pariente del obispo, quien
a través de las letras del prelado era testigo de las peripecias
que enfrentaba. Por esto, le recomendó a José Rafael Valdés de
Anaya, abogado del tribunal de la Real Audiencia; sin embargo,
el mismo Valdés de Anaya decidió rechazar aquella invitación
debido a que tenía bajo su protección a su madre, una mujer
anciana a la que no quería abandonar. Así, el provisorato en el
obispado de Yucatán estuvo vacante por dos años más, lo que
nos lleva a estimar que el periodo de Zerquera concluyó en 1791,
porque en 1793 llegaría a la provincia alguien decidido a ser ese
hombre que Piña y Mazo necesitaba: Manuel José Rodríguez
Hurtado.
En la siguiente tabla, se puede observar a los provisores
y vicarios generales durante el gobierno episcopal de fray Luis
de Piña y Mazo (ver cuadro 1). Aún falta comprender las razones
por las cuales el prelado decidió limitar el cargo de provisor
inmediatamente después de la muerte de Castillo y Sucre. Aunque
este tema está fuera del alcance de esta investigación, conocer los
motivos de aquel prelado nos brinda pautas para comprender las
dinámicas del clero en el obispado de Yucatán y, con ello, entender
la configuración del círculo de confianza de Piña y Mazo.23
23

so.

Este asunto forma parte de mi investigación doctoral actualmente en cur-

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Cuadro 1
Provisores y vicarios generales durante el gobierno episcopal
de fray Luis de Piña y Mazo (1780-1795)
Origen

Circunstancias

Provisor
/ provisor
auxiliar

Período
de
funciones

Rafael del
Castillo y Sucre

Maracaibo/
La Habana

Facultativo e
idóneo

Provisor

1780-1783

Manuel de
Zerquera y
Ponciano de
Escazena

Trinidad,
Isla de Cuba

Facultativo e
idóneo

Provisor
auxiliar

1783-1792

Manuel José
Rodríguez
Hurtado

San Cristóbal de La
Habana

Facultativo e
idóneo

Provisor
auxiliar

1793-1794

Luis Joaquín
de Aguilar

Mérida de
Yucatán

Idóneo

Provisor
auxiliar

1794-1795

Nombre

Fuente: Mendoza, La estrategia letrada, 131-135. AGI, Indiferente 247, “Méritos: Luís de Aguilar y Páez”, y AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja
405, Exp. 1, f. 46v. Ismael Testé, Historia eclesiástica de Cuba. Vol. 2, parte
1. (La Habana: Editorial El Monte Carmelo, 1969), 128. Archivo General de
la Nación (más adelante AGN), clero secular y regular, vol. 206, f. 126-126v.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.

2. Manuel José Rodríguez Hurtado y su movilidad
Rodríguez Hurtado nació en 1749 en la ciudad de San Cristóbal
de La Habana, Cuba, y sus padres fueron Lorenzo Rodríguez de
la Cruz y Juana Josefa Hurtado, oriundos de Castilla. Sus abuelos
por la línea paterna fueron Lorenzo Rodríguez de la Cruz y María
Blanca Gómez, y por línea materna Cristóbal Hurtado de Ximena
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y Feliciana de la Vega. Tuvo un hermano llamado José Agustín,
quien también se dedicó a la carrera eclesiástica, pero murió en
1785. Comenzó a construir su carrera eclesiástica cuando recibió
la primera tonsura en 1758 y después, las órdenes menores. El
subdiaconado lo obtuvo en 1763 y al año siguiente el diaconado.
Diez años después logró el presbiterado y con él, las licencias
generales de celebrar y predicar. Fue colegial de la Universidad
Real y Pontificia de San Gerónimo de La Habana. Ahí adquirió
conocimientos en lengua latina, y se convirtió en bachiller.
Posteriormente pasó a la Universidad Santo Tomás de Aquino
de Santo Domingo, en la cual se licenció, adquirió el doctorado
y, finalmente, facultades en Filosofía, Teología, Derecho Civil y
Canónico. Al regresar, obtuvo su licencia de confesar.
En las siguientes líneas se describirá el desarrollo de
su carrera eclesiástica a través de su movilidad por las Indias
Occidentales. En el mapa 1, podemos observar a simple vista
que el movimiento de Rodríguez Hurtado se suscribió en los
territorios que rodeaban el mar Caribe. Además, encontramos que
su carrera tuvo un auge dentro de la Isla de Cuba, es decir, en un
espacio eclesiástico local, y que su salida de dicha isla implicó
un desenvolvimiento dentro de materias contenciosas, y también
se observa una clara necesidad de adentrarse a un grupo clerical.
Sin embargo, como señala Aguirre Salvador, esto dependió de las
“relaciones previas” y de “la pertenencia o no a diferentes grupos
de origen familiar, de amistad o clientelares”.
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Mapa 1
Circulación vital y eclesiástica de José Manuel Rodríguez Hurtado

Fuente: AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, f. 46v.
Archivo General de la Nación (más adelante AGN), clero secular y regular,
vol. 206, f. 126-126v. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405,
Exp. 1, ff. 46-51.

A. Diócesis de Santiago de Cuba
En la diócesis de Cuba, el obispo Pedro Agustín Morel de
Santa Cruz (1753- 1768) lo nombró catedrático de Latinidad en
el Seminario Conciliar de San Carlos y San Ambrosio cuando
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aún era un ordenante, y después fue catedrático de Filosofía,
Sagrados Cánones y Teología Moral –ésta última por mandato
del obispo Echeverría y Elguezua– en el Seminario Conciliar
de San Basilio Magno. En dicha diócesis se desarrolló como
promotor fiscal general y como promotor fiscal particular en los
tribunales de diezmos, cuentas de fábrica y visita de testamentos,
así como también se desempeñó como defensor de los derechos
del hospital de pobres de San Juan de Dios a cargo de la orden de
Nuestra Señora de Belén.24 En 1771 hizo oposición de la canonjía
doctoral de la Iglesia Catedral de La Habana.
Por un breve periodo de tiempo se trasladó a la Audiencia de
Santo Domingo y en 1775 regresó a Cuba y ahí se le destinó al curato
de monte25 de San Anselmo de los Tiguabos. Este curato formaba
parte de Guantánamo, un extenso partido territorial caracterizado
por una “política de abandono” de la metrópoli, principalmente por
“las condiciones fisiográficas y la no fortificación de la bahía de
Guantánamo”. Esto provocó que el poblamiento en esta zona fuera
“incipiente” y con ello, la necesidad de control del territorio, en un
contexto donde Tiguabos se configuró como un lugar estratégico
para las potencias, en especial la inglesa, puesto que este territorio
conectaba con Santiago de Cuba. En pocas palabras, mientras las
Adriam Camacho Domínguez, “De la iglesia a la plantación: tras la huella de los betlemitas en la Habana (1704-1842)”, Hispania Sacra, núm. 131
(2013): 239–74.
25
Entendemos al curato de monte como aquel espacio espiritual caracterizado por dispersión de población y con una estructura arquitectónica eclesiástica
carente o rudimentaria.
24

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fortificaciones protegían a la isla, la red parroquial establecida
cumplía con la misma función.26
En este curato de monte sólo estuvo dos meses, pues
Rodríguez Hurtado regresó a La Habana al ser nombrado por el
obispo Echeverría y Elguezua coadjutor del curato de San Felipe
y Santiago de Bejucal a consecuencia de las enfermedades de
Dionisio Manrique, cura propietario de dicho curato;27 en 1777,
fue nombrado capellán castrense del regimiento de infantería
de voluntarios blancos de La Habana y en julio del mismo
año, teniente de cura de la parroquia del Espíritu Santo. Estuvo
ejerciendo estos dos empleos hasta 1784.28
a. Diócesis de Mérida Maracaibo
El 6 de enero de 1784 salió de La Habana rumbo a Maracaibo en
compañía de franciscano Juan Ramos de Lora, el primer obispo
de la diócesis de Mérida de Maracaibo.29 Durante el gobierno de
Oscar Zanetti, Historia mínima de Cuba (México, DF: El Colegio de México, 2013), 61; Jorge Cerdá Crespo, La guerra de la oreja de Jenkins un
conflicto colonial (1739-1748) [Tesis de Doctorado] (Alicante: Universidad
de Alicante, 2008); Javier Alvarado Planas, ed., La Administración de Cuba en
los siglos XVIII y XIX (Madrid: Boletín Oficial del Estado; Centro de Estudios
Políticos y Constitucionales, 2017).
27
Dionisio Manrique sirvió en el curato de San Felipe y Santiago de Bejucal
de 1745 hasta su muerte en 1784. Jacobo de la Pezuela, Diccionario geográfico, estadístico, histórico de la Isla de Cuba. t. I (Madrid: Imprenta del establecimiento de Mellado a cargo de don Joaquín Bernat, 1863), 180.
28
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.
29
En este punto es importante mencionar que, aunque fray Ramos de Lora
mantuvo una estrecha amistad con José de Gálvez y con Joaquín de Eleta, confesor de Carlos III, fue su desempeño misional en la Sierra Gorda y California de
26

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Ramos de Lora, Rodríguez Hurtado se desempeñó como provisor,
juez de rentas decimales y colector del real subsidio hasta 1786,
año en el que por instrucciones del obispo abandonó Maracaibo
para restituirse a La Habana.30 Cabe señalar que Maracaibo no
era el destino final de fray Ramos de Lora, puesto que la silla
episcopal debía radicar en la ciudad de Mérida.31 Por ello, el 5
de febrero de 1785 decidió partir rumbo a dicha ciudad con toda
su comitiva; sin embargo, en un informe dirigido al rey Carlos
III, Ramos de Lora mencionó que Rodríguez Hurtado se negó
a abandonar Maracaibo, incluso ya cuando estaba posicionado
en la sede episcopal.32 Por esta razón, nombró a Luis Dionisio
de Villamizar33 como provisor interino, esperando la llegada
del eclesiástico habanero. No obstante, según el obispo, esto
la Nueva España, por 16 y 4 años respectivamente; y su procedencia del Colegio
Apostólico de Propaganda Fide de San Fernando de México, lo que lo puso en
las puertas de aquel nuevo obispado en las Indias Occidentales. María Dolores
Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis
de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, Procesos Históricos, núm. 7 (2005): 6–7.
30
Odolio Gómez Parente, “Segunda parte: El Ilustrísimo fray Juan Ramos
de Lora, obispo”, Revista Montalbán, núm. 50 (2017): 261–355; Odolio
Gómez Parente, “Tercera parte: Obispado en Mérida y fundación del Colegio
Seminario San Buenaventura”, Revista Montalbán, núm. 50 (2017): 356–465.
31
La diócesis de Mérida se conformó a partir de los “territorios desgajados
de los obispados de Caracas y Santa Fe”, poseía menos recursos y alicientes
que otras áreas, principalmente por estar en una zona periférica y caracterizada
por un aislamiento secular. Fuentes, “La justicia de un obispo”, 6-7.
32
Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la
diócesis de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, 3–4.
33
Lina Constanza Díaz Boada, “Alianzas de poder en una región histórica: el
caso de la élite pamplonesa en el Virreinato de la Nueva Granada, 1795-1808”,
HiSTOReLo. Revista de Historia Regional y Local 8, núm. 15 (2016): 90–128.
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no sucedió porque Rodríguez Hurtado “sólo quería quedarse en
Maracaibo”34 por “el partido que tenía con otros eclesiásticos a
los que se había adherido y con quienes iba trabando estrecha
unión que podría en lo sucesivo ser causa de más turbaciones”.35
Hay que señalar dos cosas; en primer lugar, la actitud
–aunada a la edad– de fray Ramos de Lora parece que fue
determinante para las relaciones un poco distantes que estableció
con su clero. Un segundo aspecto son las medidas “disciplinarias de
extraordinario rigor”36 que caracterizaron a su gobierno episcopal,
motivadas a romper con las diversas “presuntas corruptelas” que
En este periodo, la provincia de Maracaibo se configuró como una zona de
tráfico comercial, principalmente por la laguna de Maracaibo; no obstante, la
población en sus territorios se conservaba en los mismos números, la ganadería como la agricultura se mantenían en constante crisis, y los grupos indígenas
aún no estaban “plenamente hispanizados”. Es decir, que aún se encontraba en
un proceso de integración. Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, 4.
35
Dentro de los obispados del Nuevo Reino de Granada en 1798, Maracaibo
era de las que menos ingresos decimales tenía: 1) Santa Fe, 2) Cartagena, 3)
Popayán, 4) Panamá, 5) Santa Marta, 6) Caracas, 7) Guayana, 8) Maracaibo,
9) Quito, 10) Cuenca. David Brading y Óscar Mazín Gómez, eds., El gran
Michoacán en 1791. Sociedad e ingresos eclesiásticos en una diócesis novohispana (Zamora: El Colegio de Michoacán; El Colegio de San Luis, 2009),
46. AGN, clero secular y regular, vol. 206, f. 125. Tulio Febres Cordero, Obras
completas. Tomo IV. Clave histórica de Mérida. Documentos para la historia
del Zulia en la época colonial. (Mérida: Comisión Editora de las Obras Completas del Doctor Tulio Febres Cordero, 1960), 193-194.
36
Entre aquellas medidas se encontraba la reclusión de los sacerdotes “remisos” a sus mandatos en los cuartos habilitados para ese fin en el hospital de
Mérida. María Dolores Fuentes Bajo. “Sobre la justicia en la etapa hispánica.
El caso de Maracaibo”, en Trocadero. Revista del Departamento de Historia
Moderna, Contemporánea, de América y el arte, núm. 14-15, 51-55.
34

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fue encontrando en su obispado. Por ello, considerando estos dos
aspectos de la personalidad de aquel mitrado, no es de extrañar que,
ante la negativa de Rodríguez Hurtado de acatar con su disposición
de seguirlo a Mérida –sin considerar los malos caminos que
unieron a aquellas regiones–, Ramos de Lora lo vinculara con otros
eclesiásticos con los que también había tenido fuertes diferencias y
una mala relación: Fernando Sanjust, Baltasar Rodríguez, Francisco
Villamil y Gabriel Salom.37
La situación eclesiástica que se vivía en Maracaibo en
este periodo evidenció, por un lado, la “resistencia” clerical
a cumplir todo lo que el obispo mandaba y por el otro, la
intervención secular en los asuntos eclesiásticos. Sobre lo
primero, el obispo señaló que aquellos eclesiásticos interpusieron
recursos de fuerza para impedir sus mandatos, sobre todo,
aquellos vinculados a la administración de los curatos vacantes.
Sanjust fue acusado de no cumplir las disposiciones del obispo con la
ayuda del teniente mayor de Mérida, Luis de Celis. Por otro lado, Rodríguez,
al igual que Sanjust, se negaba a ejercer su labor apostólica en el curato de
San Antonio de Ciruma, el cual era considerado como “un lugar olvidado”. El
cura Villamil fue perseguido por el prelado, y Salom fue suspendido debido a
su indisciplina. Las investigaciones indican que las disputas entre el obispo y
su clero tuvieron su origen en la política rigurosa para lograr un clero disciplinado y obediente. Esto se debía no sólo a que aquella diócesis era de reciente
creación, sino también a la necesidad de “domesticar a un clero que dependía del diocesano de Caracas y que había gozado de una total autonomía”.
María Dolores Fuentes Bajo, “Sobre la justicia en la etapa hispánica. El caso
de Maracaibo”, Trocadero. Revista del Departamento de Historia Moderna,
Contemporánea, de América y el arte, núm. 14–15 (s/f): 51–55; Fuentes Bajo,
“La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis de Mérida
-Maracaibo, 1784-1790”, 8–9.
37

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En relación con lo segundo, Ramos de Lora vinculó a dichos
eclesiásticos con el brazo secular. En este sentido, este obispo
estaba seguro que las interacciones que los párrocos mantenían
con él, en sus palabras, eran producto del “demasiado asilo que
encontraban en el tribunal” de Francisco Arce, comandante
general de Maracaibo.38
Finalmente, la relación un tanto áspera de Rodríguez
Hurtado con el obispo de Mérida de Maracaibo justifica la
invisibilidad de aquel provisor dentro de la historiografía
eclesiástica venezolana. De hecho, por ello se alude que
“Ramos de Lora gobernó solo, sin provisor, sin vicario general
y sin cabildo”; 39 sin embargo, aunque en parte es verdad, es una
afirmación que esconde por completo a Rodríguez Hurtado dentro
de las dinámicas eclesiásticas de aquel obispado.
A. Diócesis de Puebla de los Ángeles
En la documentación sobre su carrera eclesiástica, Rodríguez
Hurtado menciona que después de terminar sus labores en dicho
territorio, de Mérida de Maracaibo pasó a Veracruz. Según sus
letras, en este puerto esperó hasta 1788, tiempo en el que llegó el
recién nombrado obispo de Puebla de los Ángeles: Santiago José
Tulio Febres Cordero, Clave histórica de Mérida. Documentos para la
historia del Zulia en la época colonial, t. IV (Mérida: Comisión Editora de las
Obras Completas del Doctor Tulio Febres Cordero, 1960), 193–94.
39
Baltazar Enrique Porras Cardozo, Diálogo con el presente: escritos 19831987 (Mérida: Universidad de Los Andes - Ediciones del Rectorado; Arquidiócesis de Mérida - Archivo Arquidiocesano de Mérida, 2004), 30.
38

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de Echavarría y Elguezúa, quien se convirtió en su protector. Sin
embargo, aquello no ocurrió de esa forma. Debido a sus roces
con el obispo Ramos de Lora, se le ordenó pasar de Maracaibo
a La Habana, lugar donde posiblemente aguardó para alcanzar
a Echavarría y Elguezúa en Veracruz. Como sea, a la muerte de
este último, se desempeñó como abogado en la Real Audiencia de
Santo Domingo y en la de México.40
Como podemos darnos cuenta, de nuevo salta a relucir el
nombre de Echavarría y Elguezúa como el enlace de los letrados
habaneros destinados al obispado de Yucatán durante las últimas
décadas del siglo XVIII.
B. Diócesis de Yucatán
En noviembre de 1792 se le propuso el provisorato del obispado
de Yucatán, el cuál aceptó, y el 15 de marzo de 1793 tomó rumbo
al mismo. De Puebla de los Ángeles pasó a Veracruz donde estuvo dos meses por falta de buques que lo condujeran a San Francisco de Campeche, donde arribó el 12 de junio. Llegó a la ciudad
de Mérida hasta el 28 de junio de 1793 y se instaló en el Palacio Episcopal. Hasta aquí podemos observar que la trayectoria
de Rodríguez y Hurtado implicó tanto una movilidad eclesiástica
(que involucró un desempeño en la administración institucional y
religiosa, así como dentro de las comisiones eclesiásticas que los
obispos dejaban en sus manos) como extraterritorial, que fue conAHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.
AGN, clero secular y regular, vol. 206, f. 125.
40

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jugando y desarrollando paulatinamente.41 Sin embargo, veremos
que aquella destitución significaría el fin de su movilidad y por lo
tanto, de su trayectoria.
Muy poco tiempo se desempeñó como provisor y vicario
general, puesto que fue cesado de su cargo a finales de enero
de 1794. No sólo fue la conclusión de éste lo que causó gran
sobresalto en él, si no la manera en la que ocurrió, ya que creyó
tener el respaldo del propio obispo debido a su instrucción y a las
buenas prendas que lo adornaban: “[…] (fray Luis Piña y Mazo)
tuvo a bien mandarme a decir [si] podía retirarme de su casa, por
no necesitar ya de mi persona, […] Ninguna otra cosa se me dijo
y ni se me ha notificado particular que lo motivase”.42
3. Los motivos de escándalo y murmuración…
Ahora bien, ¿qué motivó al obispo para tomar esa decisión? Para
responder a esta pregunta me enfocaré en los discursos emitidos
por eclesiásticos del obispado de Yucatán. Con esto pretendo, en
primer lugar, reconstruir la percepción que tenían del “otro”, en
este caso de Rodríguez Hurtado, en el obispado y, en segundo lugar,
comprender los intereses detrás de la necesidad de caracterizarlo para
sus fines. Cabe destacar que la decisión del prelado se fundamentó
en tres circunstancias. La primera fue por las “impresiones” que la
“conducta” del eclesiástico causó no sólo en los habitantes, sino
también dentro del clero, mismas que llegaron a oídos del obispo.
41
42

AGN. clero secular y regular, vol. 206, f. 73.
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.

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Entonces, ante un “descontento de la población en general” y a
pesar de que Piña y Mazo lo tenía en buena estima, éste comenzó
a pedir información de manera “secreta” de la conducta tanto en la
ciudad de Mérida como en el puerto de San Francisco de Campeche
del entonces provisor y vicario general.43
Estos informes se alimentaron de los testimonios del chantre
Pedro Faustino Brunet y del racionero Santiago Martínez de Peralta,
así como del presbítero Manuel Correa, cura beneficiado, vicario
y juez eclesiástico de la parroquia de Tecoh; del cura coadjutor
de la iglesia Catedral, Antonio Cavero; de José González, cura
beneficiado, vicario foráneo y juez eclesiástico de la parroquia
de Maxcanú; y de Lorenzo Mateo Caldera, cura beneficiado,
vicario foráneo y juez eclesiástico de la parroquia de Kopomá. Los
testimonios de estos eclesiásticos nos remiten a un provisor lleno
de “despotismo, altivez, soberbia y orgulloso” y cuyas acciones se
caracterizaban de “cavilosidad, de poca atención y de mala política
que le dominan”. Pedro Faustino Brunet mencionó que con malos
modos trataba a los sacerdotes, de cuya actuación “varios” se
habían quejado. El ejemplo que ilustra aquellos testimonios es el
“desprecio” con el que Rodríguez Hurtado trató al presbítero Manuel
Correa y a Antonio Solís, curas de Tecoh y Peto, respectivamente,
cuando fueron a visitarlo. Según los informes, Rodríguez Hurtado
recibió a los curas con “desprecio” y los despidió con “desaire”,
circunstancias que reflejaron fielmente su carácter “áspero y altivo”
43

AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 400-407.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-95

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y su “mal modo” de tratar a los eclesiásticos, y que justificaban el
disgusto que había provocado en el clero.44
Otro testimonio es el dado por Santiago Martínez de Peralta
quien, al darle la bienvenida a la diócesis, percibió que era poco
acomodado al mando de los eclesiásticos. Por su mala experiencia
decidió ya no volverlo a visitar. En contraparte, el testimonio que
nos refleja una opinión un tanto objetiva es el del cura coadjutor
de la catedral, Antonio Cavero, quien, conocedor de las noticias
de varios sujetos, comprende que tal vez los eclesiásticos de la
diócesis no están “acomodados” al genio de Rodríguez Hurtado.
De hecho, sobre el “genio dominante” de Rodríguez Hurtado,
el cura de Maxcanú difirió con los demás entrevistados, ya que
declaró tener una relación con él de “afabilidad, mucha urbanidad
y política”. Sea como sea, la caracterización áspera de aquel
eclesiástico hablaba de él por ser distinto “al espíritu de lenidad
que debe ser propio de un eclesiástico”.45
El carácter del eclesiástico no fue lo único que le
ocasionó problemas, porque también se hablaba del rumor
público provocado por una mujer. Parte del clero y de la mayor
parte de los habitantes de la ciudad no veían con buenos ojos
a la mujer y a la hija de ésta que habían llegado junto con
Rodríguez Hurtado desde Puebla, mucho menos que él las
hubiera colocado provisionalmente en la casa de María Ignacia
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 403v.
AGN, clero secular y regular, vol. 206, ff. 74-76 y 136- 137.
45
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 403-404.
44

Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 104-158
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�“Pero ellos señor…”

Cavero y Cárdenas, suegra del regidor José Rendón y Valdez,
para posteriormente darles casa propia. Fue tanto el escándalo
que desató esta “compañía”, que en el informe de Lorenzo
Mateo Caldera se menciona que:
Ha causado escándalo de tal modo [que] en Campeche […]
tuvo carta de un vecino de aquella ciudad en la que le dice
estas formales palabras: Ha llegado aquí un provisor casado
pues trae mujer y una hija de que todos están azorados por cosa
nunca antes vista […].46

Sin embargo, estas características “morales y temperamentales”,
no fueron lo único que afectó la permanencia de este juez
eclesiástico en el cargo. Según los informes, había tomado
posesión del provisorato sin haber hecho juramento, ni esperado
la aprobación del virrey para despachar, dar providencias y actuar
en las causas que no correspondían a su cargo. Tal fue el caso de
las diligencias matrimoniales de José María Ancona, vecino de
Campeche, para esposarse con Francisca Peralta. Su empeño “con
ardor en avocarse contra el mandato de su obispo [sobre] el curso
de un matrimonio cuya licencia en juicio contradictorio estaba
ya dada por el juez real”, y al manifestar “despotiquez y absoluto
imperio con que quería gobernar hasta con independencia” del
obispo, le provocó ciertos roces con Piña y Mazo. Sin embargo,
y a pesar de haber sido amonestado, según los testimonios, pasó
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 400-407 y
Exp. 11, f. 406. José María Valdés Acosta, A través de las centurias. Historia
genealógica de las familias yucatecas, vol. II (Mérida: Talleres Pluma y Lápiz,
1926), 345.
46

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un oficio al intendente O’Neill solicitando auxilio para que el
escribano certificase si había apelado la parte que disentía el
matrimonio.47
Para agravar la situación, José María Ancona y su gente
comenzaron a intrigar al pueblo de San Francisco de Campeche,
evidenciando que la actuación de Rodríguez Hurtado se debía
a que un vecino de aquella ciudad, Sebastián Betancourt, el
cuñado de Francisca Peralta, “con cohechos y gratificaciones
se había granjeado la voluntad del provisor”48 para impedir
el matrimonio. Está situación llegó con el obispo, mismo que
decidió mandar al vicario y juez eclesiástico, José Estafor, para
recabar la información sobre el asunto. La relación que guardaba
el provisor con Santiago Betancourt era que éste había conducido
del puerto de Veracruz a la ciudad de Campeche al electo Provisor
aparentemente “sin interés ni paga alguna”, pero con el objeto,
según Estafor, de entorpecer las diligencias de Ancona, y según
el propio José María Ancona, con “la promesa” de un beneficio
económico para el provisor de parte de Betancourt.49 Lo cierto
es que probablemente, el eclesiástico se vio envuelto en un
enfrentamiento entre navieros de San Francisco de Campeche,
porque dentro de los testimonios también resaltan los de Juan
Nepomuceno Echave y Domingo Carvallo, ambos navieros, a
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, f. 268.
48
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
49
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
47

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�“Pero ellos señor…”

favor de la causa de Ancona y en contra de Santiago Betancourt,
también naviero.50
Lo anterior, sobre todos los discursos que manifestaban la
“despotiquez y absoluto imperio con que quería gobernar hasta
con independencia” del obispo, dejaron en claro que Rodríguez
Hurtado intervenía en cuestiones más allá de justicia y que estaba
abarcando funciones fuera de su competencia. De hecho, como
juez eclesiástico, sólo le correspondía dar fe y legalidad a las
diligencias matrimoniales para la dispensa de matrimonio que
estaba solicitando José María Ancona y comunicarle al obispo
los resultados para que éste liberara la dispensa. Sin embargo, no
se sabrá realmente si Rodríguez Hurtado se dejó seducir por la
gratificación de 500 pesos que Sebastián Betancourt le prometía,51
puesto que el asunto se manejó de manera secreta y dentro del
círculo de eclesiásticos contrarios a Rodríguez.
Para evitar “posibles infortunios” y atendiendo a sus
cualidades contenciosas, el obispo Piña y Mazo dio por cerrado
el caso. Realmente no comprendía por qué el provisor ponía
tanto “ardor y empeño” en defender sus ideas, al menos que sus
motivaciones se guiarán por algún interés personal como una
“acepción de personas, una recompensa de servicios o alguna
promesa que pudo intervenir”. Además, ante estas circunstancias
resultaba escandaloso que alguien encargado de castigar, entre
otras cosas, la conducta con causas comprobadas y quien
50
51

AGN. Clero secular y regular, vol. 206, f. 130- 137.
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.

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ostentaba la “autoridad moral” de la sociedad estuviera envuelto
en asuntos de esa índole.52
Como consecuencia de aquellas informaciones que daban
muestra que aquel provisor no poseía lenidad,53 característica
propia del carácter sacerdotal, el obispo consideró que ya no
era idóneo para el cargo y decidió removerlo. Sin embargo, con
el afán de “no abochornar o desacreditarlo”, se le ocultaron
las causas de su remoción, y por medio de Diego Agustín de
Lorra, cura de San Cristóbal y de Bernardo Antonio de Solís,
prosecretario de cámara, se le informó que ya no tenía el
empleo. Por si fuera poco, Rodríguez Hurtado recibió por parte
del prelado la orden de abandonar en ocho días el obispado,
y si no acataba su mandato, recibiría la pena de supresión de
órdenes. Como era de esperarse, éste se rehusó en abandonar la
diócesis, provocando que la intimidación fuera aún más grave:
la excomunión.54 A pesar de las penas eclesiásticas, siguió con
la misma postura de no abandonar el obispado, por lo que el
promotor fiscal, Manuel José González, el obispo y su cabildo
Berenice Bravo Rubio y Marco Antonio Pérez Iturbe, Una Iglesia en busca de su independencia. El clero secular del Arzobispado de México 18031822 [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Universidad Nacional Autónoma
de México, 2001), 42.
53
Lenidad. s. f. Suavidad o blandúra. Sale del Latino Lenitas, que significa
lo mismo. Diccionario de Autoridades - Tomo IV (1734). https://apps2.rae.es/
DA.html
54
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405 Exp. 1, ff. 46-51. AHAY,
Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 409-410.
52

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-95

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optaron por advertirle que solicitarían “el auxilio real” sino
cambiaba de parecer.55
Los principales obstáculos que tuvo este provisor, que al
final le costaron el cargo fueron provocados por su temperamento,
por relación con aquella mujer y por su vínculo con Betancourt,
porque fueron motivo de “voces y sospechas” del pueblo. Con
esto podemos observar cómo las acusaciones sobre las acciones de
Rodríguez Hurtado comenzaron con molestias personales para pasar
a asuntos de índole jurisdiccional; y también, cómo se basaron en la
“trasgresión de las normas más susceptibles de escándalo”, es decir:
“sexo, dinero y poder”.56 La ahora escandalosa figura del provisor ya
era percibida contraria al orden público. De hecho, el promotor fiscal
señaló que, aunque Rodríguez Hurtado se hubiera desempeñado
correctamente en el cargo y hubiera acatado las órdenes del obispo,
el problema era la existencia de aquellas acusaciones porque “tal
vez no haya realmente culpa [en él] pero sí sospecha y [eso] da
motivo de escándalo” por ser moralmente indignos.57
Manuel José Rodríguez Hurtado continuó residiendo en
la provincia de Yucatán hasta 1800, según consta al concurso que
emprendió por la canonjía penitenciaria entonces vacante. En
este concurso señalaba que era:
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 417.
Natalia Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje
infame en Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII (Bogotá: Editorial
Universidad del Rosario, 2021), 50 y 62.
57
Silva Prada, 62. AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp.
11, f. 416.
55
56

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Un pobre eclesiástico que no nació en el obispado. Que en él
se halla sin protección, sin acomodo, ni valimiento alguno pero
un hombre de bien que vino a él con ánimo recto a servir a la
causa pública y cuyos buenos deseos aún permanecen. Vuestra
Señoría y Muy Venerable que ha tenido a su cargo el gobierno
de la diócesis, en la mayor parte del tiempo de la larga sede
vacante sabe muy bien que no he dado el menor motivo de
disciplina o disgusto; ni que haya habido contra mi denuncia,
queja o demanda alguna. He vivido y vivo a su vista; y así no
dudo, le consta y sabe de mis operaciones […].58

Y a pesar del tiempo transcurrido, se declaraba víctima de
difamación –sin saberlo– con los que en el pasado declararon en
su contra. Al parecer, fue su última oportunidad para moverse
dentro de la jerarquía eclesiástica del obispado de Yucatán,
porque Santiago Martínez de Peralta –entonces vicario capitular
y provisor en sede vacante– accedió a esa silla. Así, Rodríguez
Hurtado ya no encontró modo de reanudar su carrera en el
obispado de Yucatán, y volver, ante el fracaso, al lugar donde
había partido era impensable.
Finalmente murió cinco años después, desterrado en las
sombras del obispado de Yucatán.
3.1 “La entrada a esta provincia el inicio de mis presares”:
La otra mirada.
Hasta aquí podemos comprender que el despojo de Rodríguez
Hurtado fue un asunto que se manejó con bastante hermetismo, y
como resultado de averiguaciones por parte del obispo. Rodríguez
58

AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405 Exp. 1, ff. 1-52 y 49v.

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Hurtado no supo de las causas, y tuvo poca oportunidad para
defenderse. Fue hasta recibir una carta del obispo Salvador
Biempica de Sotomayor, a quien seguramente mantenía
informado sobre su situación en el obispado, lo que ayudó a
entender lo que estaba ocurriendo. En esa carta, Biempica de
Sotomayor le comentó que Piña y Mazo no lo había aceptado
como provisor por “inutilidad”. Sin embargo, es claro que la
noticia no lo tranquilizaría. Aquellos informes, lograron atacar
su fama pública y con ello, pusieron en duda la honestidad de
su comportamiento.59 Aunque Rodríguez Hurtado respondió que
aceptaría la decisión del obispo Piña y Mazo, era consciente
que aquel despojo repercutiría negativamente en su carrera. De
manera que tenía dos opciones: irse o remendar su honor. Optó
por lo segundo, y con ello empezó armar una defensa no expresa:
señalar las acciones de algunos eclesiásticos del obispado de
Yucatán ante las más altas autoridades del virreinato.
En una representación enviada en 1794, Rodríguez
Hurtado expone su versión. Mencionó que desde el 2 de julio
de 1793 se le solicitó que pasara a la sala de la audiencia para
comenzar a despachar los asuntos pendientes. Ahí se encontró
con dos problemas: desconocía los términos en los que había de
servir en el tribunal eclesiástico –porque todavía no le habían
despachado el título de provisor– y no sabía si se le había dado el
Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje infame en
Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII, 31.
59

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debido cumplimiento a la Real Cédula del 4 de agosto de 1790.60
La única respuesta que recibió del obispo fue que el título de
provisor se le despacharía luego y que en el próximo correo se
le notificaría al virrey de la decisión. Entonces, en contra de “su
voluntad”, ejerció el cargo en calidad de “interino” para atender
la necesidad del obispado de justicia mientras el virrey daba la
aprobación.61 Al ver que nada pasaba decidió escribirle al virrey
conde de Revillagigedo para entrar en el ejercicio del provisorato
y para que, además, se le diera cuenta de la elección al Consejo
de Cámara de las Indias. Pero el virrey ya estaba al tanto de su
situación. En una carta reservada el obispo le señaló que todos los
informes que le habían comunicado sobre la “conducta y buena
operación” de Rodríguez y Hurtado se “desvanecieron a primera
vista”, que en su desempeño en el provisorato no representaba el
“espíritu cristiano” que previene la antes citada cédula, y que le
falta lo más esencial: “gobernar en paz con acierto, sin alterar la
tranquilidad y sosiego de los diocesanos”.62
Para su sorpresa, el 23 de julio de 1793 le suspendieron
el derecho a despachar argumentando la poca validez de sus
AHAY. Sección Gobierno, Serie Cédulas Reales, Caja 40, Exp. 3, f.231233v. AGN, Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3. En esta Real Cédula disponía
que sólo el obispo de cada diócesis se encargaba de seleccionar al individuo
facultativo o idóneo para ocupar el cargo y de enviar la propuesta a la secretaría de Cámara o al virrey de Nueva España, para la aprobación y después la
posesión del empleo.
61
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3.
62
AGN. Clero secular y regular, Vol. 206, ff. 74v-76.
60

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procedimientos, más aún sin haberle librado el título de provisor.
No obstante, Rodríguez Hurtado consideraba suficiente el
ejercicio del empleo acatando el mandato del obispo Fray Luis
Piña y Mazo, lo que –a su consideración– le daba legitimidad
de sus actos.63 Sin embargo, meses después, se le informó que el
obispo ni siquiera lo había propuesto como provisor y que, por
lo tanto, no existía a quien aprobar ni por qué dar cuenta al rey y
Consejo y Cámara de Indias.64
Con esta noticia, Rodríguez Hurtado asumió que las
“graves ocupaciones y la falta de salud” eran sólo pretextos para
aplazar el asunto de su interés, y producto de toda falsedad el
hecho de que su propuesta había sido firmada para ser enviada
en el correo ordinario, tal y como le aseguraba el obispo Piña y
Mazo. Ante esta situación totalmente desfavorable, encontramos
en sus letras a un eclesiástico desconsolado frente a una realidad
adversa. En definitiva, ante el fracaso, recalcaba que había llegado
desde el obispado de Puebla de los Ángeles, donde a su parecer,
era mucho “mejor país” y, desde luego, mejor “la comodidad” que
ahí disfrutaba. Que, aun así, no le molestó el largo camino y la
variación de clima que significaba migrar de obispado. Confiaba
en las palabras de Piña y Mazo, porque “el hombre ingenuo y
veraz mide el corazón ajeno por el suyo”. Cayó en cuenta que
las palabras del obispo de Yucatán eran para “entretenerlo” y
63
64

AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3v.
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 77- 78.

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así, retardar la verdad. Sin embargo, esta simulación y falta de
sinceridad no iba a ser el único problema.65
4. “El haber aceptado el provisorato de la diócesis se me abrió,
sin advertirlo, una gran puerta por donde entraron los enemigos”: Rodríguez Hurtado y los intereses de los eclesiásticos
de Yucatán.66
La pluma de Rodríguez Hurtado resulta interesante porque pone
en la superficie algunas cuestiones sobre la actuación de algunos
eclesiásticos de la diócesis, situaciones que iban más allá de las
irregularidades en el orden de enjuiciar.
Durante su desempeño como provisor su presencia en el
obispado se fue invisibilizando de manera que el obispo declaró
que “no tenían otro profesor de jurisprudencia a quien consultarle
sobre los expedientes de justicia”. Por otro lado, esta persona era
víctima de desaires, casos y expedientes que habían sido tratados
sin su presencia. Además, se le excluía completamente de los
sínodos para la ordenación o provisión de curatos. Ante estas
situaciones expresaba que:
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 92-95.
Como parte de una honestidad intelectual, este texto matiza la participación de otros agentes más allá del cabildo catedral de Yucatán. En otra investigación se dotaba de preponderancia política a esta corporación y se negaba,
de manera indirecta, la negociación del obispo con su senado. Con esto, nos
acercamos poco a poco a una visión más integral de los actores sociales en
el obispado de Yucatán. Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco en
pugna por el provisorato durante la sede vacante de 1795-1802 [Tesis de Licenciatura], 80–89.
65
66

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[…] no se me miraba con aquella estimación que parece exige
mi encargo, y el haber venido desde tan lejos a servirlo, se
recomienda; lo atribuí siempre a efecto de las sugestiones de los
que solo porque vine, me quieren mal: procuraba disimular lo
sensible que me era, esperanzando de que llegando la referida
aprobación y puesto de una vez en el ejercicio de mi encargo
mudaría de aspecto el teatro y buenos modales, [y] podría yo
contener a los que entre tanto me perseguían; pero ellos señor
ilustrísimo han triunfado, y yo no he llegado a ver el día de mi
pacífica posesión.67

Ante su despojo, su ánimo no mejoró ni con el ofrecimiento de
un curato vacante en “compensación” por su servicio.68 Aquí es
importante considerar que el traslado a dicho curato significaba
su alejamiento político de los espacios disputados por los grupos
inmiscuidos en la curia episcopal y dentro de la alta jerarquía
eclesiástica, situación de la que Rodríguez Hurtado era consciente.
Por eso, declaró que con su separación también se concretaron
las intenciones de un grupo para apoderarse del gobierno y de la
confianza del obispo. Según Rodríguez Hurtado, estos hombres
“dominaban el ánimo” de Piña y Mazo con la mayor frescura y sin
el menor remordimiento, y aprovechaban cualquier oportunidad
para “desgarrar” su buen nombre y opinión en el obispado. En
cierto modo, mencionaba que: “[…] hacían burla de que yo
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4.
Desconozco el nombre del curato, pero lo que es cierto es que, aceptar ese
ofrecimiento, también significaba un retroceso dentro de su carrera. Al menos,
podemos intuir sus aspiraciones a través del “sufrimiento” de sus letras causado por el fracaso que significó aquel despojo del provisorato.
67
68

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hubiese convenido en dejar mi residencia de Puebla y venir al
llamado del señor su prelado, que ciertamente me solicitó; porque
quiso, sin la menor intervención ni diligencia mía”.69
Consideraba que el empleo de provisor le trajo enemigos
que “lo han perseguido y persiguen” sólo porque llegó y por ser
contrario a sus ideas. Esta declaración es interesante porque el
seguimiento a su persona involucraba a todos con los que se
relacionaba. De hecho, estos hombres informaban al obispo
toda acción realizada por el negro, propiedad del provisor, con
el más mínimo detalle. Como menciona Salomón Pérez, la vida
de los hombres relacionados con la curia eclesiástica o con los
tribunales de justicia eran espacios cotidianos donde la cercanía
del vivir proporcionaba información del prójimo y derecho a
hablar de él, sobre todo, cuando tomamos en cuenta que aquellos
espacios estaban vinculados con el poder.70
Rodríguez Hurtado sabía que estaba en un lugar “extraño,
sin alianzas, ni conocimientos” y que era un “forastero”, por ello
decidió que para poder “obrar con más libertad en desempeño del
encargo”, vivir retirado y, así, evitar todo tipo de comunicaciones.
Sin embargo, en un ambiente hostil era casi imposible. Así que
no pudo evitar observar cómo el “triunvirato” divulgaba que lo
“iban a lanzar de la casa episcopal”. Pero “la distribución de
AGN. Bienes Nacionales, vol. Vol. 584, ff. 3-4.
AGN. Bienes Nacionales, vol. 206, f. 130. Rodrigo Salomón Pérez, “Porque palabras duelen más que puñadas. La injuria en Nueva España, siglos XVI
y XVII”, Fronteras de la Historia 13, núm. 2 (2008): 356–57 y 361.
69
70

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justicia y la generosidad del buen gobierno”, le mantenían la fe.
A pesar de que desde su primer pie en la provincia lo convirtió
en el “blanco de un crecido número de saeteros”, consideraba que
no era “vulnerable la inocencia sí le hace sombra a la justicia”.71
El triunvirato antes mencionado estaba conformado por
Antonio Carvajal, secretario del obispo; José Zavalegui, cura de la
parroquia de Santiago; y el chantre del cabildo catedral, Pedro Faustino Brunet. Estos hombres copaban las instancias de poder en el
obispado de Yucatán; por ejemplo, Zavalegui desempeñaba tres cargos: era consultor y fiscal de Cámara y, por si fuera poco, también
era “provisor auxiliar”.72 Por su parte, Carvajal y Zavalegui usaban
su influencia para intervenir en varias causas que mantenían ocultas,
situación que Rodríguez Hurtado veía con indiferencia para no chocar con aquellos hombres, a menos que la parte afectada acudiera
a su persona como intermediario. En una representación dirigida
al virrey, mencionaba: “Que hay entre nosotros hombres que aman
más a las tinieblas que a la luz; y que huyendo de ella, procuran no
les vean lo que hacen para evitar ser redargüidos de su torpeza”.73
Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje infame
en Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII, 62. AGN. Clero secular y
regular, vol. 206, ff. 90-95.
72
AGN. Bienes Nacionales, vol. 206, ff. 80-87. Rodríguez Hurtado denunciaba que los primeros dos empleos de Zavalegui no podían recaer en su persona por las competencias que cada uno requería; y el tercero, porque no cumplía
con una de las disposiciones de la Real Cédula de agosto de 1790 al recaer en
una persona ajena a la jurisprudencia, y porque entró en el ejercicio sin tener
la aprobación del virrey.
73
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, f. 95.
71

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�Anahí Mendoza

Con esto hizo referencia a la situación por la que
fue acusado de mantener alianzas con Betancourt para el
impedimento de un matrimonio y señala el empeño de Carvajal
por favorecer la causa de Ancona aun sabiendo que la justicia
no estaba de su parte. Esa no sería la única intervención del
secretario del obispo. Otra fue la provisión de la mayordomía
del Sagrario de la catedral, donde resultó beneficiado –pues era
uno de los opositores a la misma– a pesar de la decisión del
intendente Arturo O’Neill como vicepatrono. La tropelía con
la obraba era producto de su coalición con Zavalegui, quien
en ese momento tenía bajo sus manos todos los expedientes de
justicia. Por esta situación, el intendente O’Neill74 apoyaría el
testimonio de Rodríguez Hurtado. Con el asesinato de Lucas
de Gálvez, Arturo O’Neill fue nombrado su sucesor y llegó
a la provincia casi al mismo tiempo que dicho eclesiástico.
El intendente de origen irlandés consideraba que a pesar de
que Rodríguez Hurtado era un “buen abogado”, era una
Así como con O’Neill, Rodríguez Hurtado también se relacionó localmente con el coronel Alonso Manuel Peón y Valdés y con los Cavero y Cárdenas,
a través de Antonio Cavero, cura del Sagrario. Sin embargo, intuyo que la
relación entre estos últimos terminó con la vinculación de Antonio Carvajal -a
través del matrimonio- con María Francisca Cavero y Cárdenas. Por otro lado,
en ámbitos más amplios, se relacionó con Salvador Biempica y Sotomayor,
obispo de Puebla de los Ángeles; Alonso Núñez de Haro, arzobispo metropolitano; Francisco de Arce, gobernador y comandante general de la provincia
de Maracaibo; y con fray Antonio Acuña, guardián y con los doce religiosos
-cuyo nombre todavía es desconocido- del convento de San Francisco en Maracaibo.
74

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“lástima que teniéndolo ahora no se aprovecha para todo de
él; sino que sigue oyendo a su secretario y otros que carecen
de inteligencia para dirigirle bien” en prejuicio de las regalías
del real patronato y de su relación con algunos miembros del
cabildo catedralicio.75
Otro testimonio, aunque tardío, es el de Juan Crisóstomo
Mimenza, alcalde ordinario de Yucatán. En una representación
enviada al virrey en 1798 –posterior a la muerte del obispo
y en plena sede vacante–, enfatiza que las actuaciones de los
principales eclesiásticos en Yucatán se caracterizan por la
“pasión y las intrigas”. Así pone a la vista las actuaciones de
Luis Joaquín de Aguilar y Páez, arcediano y de Pedro Faustino
Brunet que aprovechaban la suma ancianidad y decrepitud
de Agustín Carrillo Pimentel, deán del cabildo catedral, para
actuar a favor de sus intereses.76 La participación de estos dos
capitulares nos ayuda a repensar la importancia del cabildo
catedral para el gobierno de los prelados. Aunque Pérez Puente
menciona que:
[…] de forma tradicional algunos autores, antiguos y modernos, se han referido a los cabildos como a senados de los obispos, en realidad no lo eran, pues ni jurídicamente ni en la práctica se constituyeron como verdaderos órganos consultivos. El
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 90-92. Ver más: Israel Cetina
Nahuat, Trayectoria militar y política de un irlandés al servicio de la monarquía hispánica: Arturo O’Neill, 1752-1814 [Tesis de Maestría] (Mérida: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2020).
76
AGN. Archivo cofradías, caja 3340, exp. 5, f. 31.
75

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único gobernante de la Diócesis fue siempre el obispo, cuya
actuación no dependía del consejo ni del voto de los miembros
del Cabildo.77

Si bien esta situación pudo ser común, en la diócesis de Yucatán,
al parecer, el cabildo catedralicio (ver cuadro 2) tenía más peso
y, sobre todo, tomando en cuenta el contexto que envolvió la
situación de Rodríguez y Hurtado. En estos años, el obispo fray
Luis de Piña y Mazo estaba enfrentando el encarcelamiento de su
sobrino78 Toribio del Mazo por el asesinato del intendente Lucas
de Gálvez. La prisión de aquel familiar del obispo resultó ser un
catalizador para la movilización de sus relaciones con su senado,
principalmente con el arcediano y el chantre. Incluso, aquellos
eclesiásticos formaron parte de una de sus estrategias para hacer
uso de su poder y así, valerse de la localía de ambos miembros. Es
decir, que tanto la relación de estos dos capitulares con el obispo
fue de mutuo beneficio; mientras éstos, intentaban mediar con las
autoridades seglares a favor de la causa del prelado, Piña y Mazo
confiaba parte de su gobierno en ellos en tiempos donde no le
quedaba opción alguna.79
Leticia Pérez Puente, “Una difícil relación. obispos y cabildos en la creación de los seminarios tridentinos”, en Poder y privilegio: Cabildos Eclesiásticos en Nueva España, siglos XVI al XIX (Ciudad de México: Universidad
Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2016), 74.
78
Toribio del Mazo era hijo de Vicente del Mazo Nieto, hijo de Pedro del
Mazo Villazán que, a su vez, era tío del obispo Piña y Mazo. Es decir, Toribio
era el hijo del primo del entonces prelado de Yucatán.
79
Archivo Histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (AHI77

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Cuadro 2
Conformación y procedencia del cabildo catedral (1792 1795)

Arcediano

Luis Joaquín de Aguilar

Natural de San
Francisco de
Campeche
Natural de Mérida

Chantre

Pedro Faustino Brunet

Natural de Mérida

Maestreescuela

Lorenzo de Mendicuti

“Yucateco”

Canónigo de Merced

Manuel de Salazar

Peninsular

Canónigo Magistral

José Joaquín Chacón

“Yucateco”

Racionero primero

Bernardo Baamonde y
Puga

Peninsular (Galicia)

Racionero segundo

Santiago Martínez de
Peralta

Peninsular
(Segovia)

Dean

Agustín Carrillo Pimentel

Fuente: AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario, Caja 513 exp 33 f. 223;
AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario, Caja 519, Exp. 188, s/f; Boletín
del AGN segunda serie tomo IX número 1-2 1968 p.107-108; AHAY. Caja
242, Sección Gobierno, Serie Mandatos, Exp. 2, f. 36; AGI. INDIFERENTE,
246, N. 18, “Méritos: Lorenzo de Mendicute y Álvarez”. AHAY, Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 241, f 37. AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, Caja 245, Exp. 3, f. 20. AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario,
Caja 253, Exp. 11 f. 4. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405,
Exp. 1 Legajo 2 año de 1800. Autos creados para la provisión de la canonjía
penitenciaria en alternativa en la magistral de esta Santa Iglesia Catedral.
Juez el Muy Ilustre y Venerable señor Deán y Cabildo sede vacante, ff. 43-45,
citado en Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco, 63.
NAH). Fondo: Ignacio Rubio Mañe, Sesión Conde de Revillagigedo, caja 3,
leg. 177, f. 39.
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Eso justificaba la visión de Rodríguez Hurtado sobre Piña y Mazo
frente aquellos hombres. Para él, Piña y Mazo era un prelado
que poseía “los más finos conocimientos, vasta erudición y una
singular sindéresis para discernir”, pero que no logró evitar caer
en “las intrigas de tres o cuatro que hay en esta diócesis, amantes
de la confusión y enredo y enemigos declarados del buen orden
y dirección de los negocios”.80 No importaba si las relaciones de
interdependencia del obispo Piña y Mazo con su cabildo fueron
determinantes para las relaciones establecidas con el brazo seglar
–ya que Rodríguez Hurtado los acusaba directamente de ser “los
que excitan la discordia entre la potestad real y el sacerdocio”
con la motivación de “sostener privilegios y facultades que no
se gozan”–,81 ya que en ellos, el obispo encontraba un espacio
ideal rodeado de hombres cercanos a su persona e intereses y
adentrados a la dinámica local.
De esta forma, el prelado evitaría cualquier oposición
a sus designios y fortalecer la figura episcopal denigrada por
el involucramiento de su familia en el asesinato del intendente
Gálvez. A decir verdad, esa no era la posición inicial del obispo a
su llegada a la diócesis. Se sabe que intentó combatir esa localía
para acotar el poder de la iglesia yucateca, y con ello, el poder de
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4v.
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4v. Mendoza Moo, Elsy Anahí. “Los
movimientos del afecto que produce el parentesco”: Fray Luis de Piña y Mazo
ante el homicidio de Lucas de Gálvez”, en Machuca Gallegos, Laura y Franco
Cáceres, Iván. Yucatán y los Gálvez. En prensa.
80
81

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los grupos familiares locales.82 De manera que el obispo adecuó su
política a su entorno, porque a estas alturas no resultaba positivo
combatir lo “local” del cabildo, no sólo para evitar enfrentarse a
un cabildo catedral fortalecido internamente sino por estrategia
política ante el encarcelamiento de su sobrino.83
En este contexto se encontraba inmerso Rodríguez Hurtado
quien, además, era objeto de “desaires y desprecios” por su “modo”
de pensar “muy contrario” de los hombres que rodeaban al obispo.
Aunque se acercó al intendente O’Neill, como vicepatrono no pudo
hacer nada, puesto que no era necesario su consentimiento para
la decisión que tomó el obispo. Por lo tanto, Rodríguez Hurtado
confió en la justicia del obispo metropolitano. Pensó que Alonso
Núñez de Haro podría impedir las disposiciones que Piña y Mazo,
“mal aconsejado”, resolvió con “poca consideración”.84 Sin
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
La Iglesia en el México colonial, 407.
83
En una investigación planteo que el cabildo catedral, en los primeros años
del gobierno episcopal de Piña y Mazo, se encontraba fortalecido y que había
adquirido poder por cuatro circunstancias: al reforzar lo local con el obispo
Caballero y Góngora por una política entre la negociación y consenso; por las
fortunas familiares o personales de sus miembros; por las sedes vacantes y, por
último, por sus extensas redes con autoridades eclesiásticas y civiles. Sin embargo, es una hipótesis que está por comprobarse. Por otro lado, también falta
probar cómo el obispo logró crear alianzas y demarcar los intereses que prevalecían entre lo “local”. Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás
de Lara en el orden eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría],
131–35; Rubial García, La Iglesia en el México colonial, 430.
84
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 5. Nancy Farriss, La corona y el
clero en el México colonial, 1579-1821 (México, DF: Fondo de Cultura Eco82

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embargo, el virrey conde de Revillagigedo ya había establecido
que el obispo propusiese a alguien de manera interina. De manera
que, acatando el orden normativo establecido con Trento, Piña y
Mazo propuso al arcediano Luis Joaquín de Aguilar. Así, en marzo
de 1794, en cumplimiento del criterio de idoneidad, Aguilar era
nombrado provisor interino.85 Aunque Aguilar carecía de la facultad
de Derecho, el prelado lo consideraba “bien instruido en leyes
y cánones”, y porque durante el gobierno del intendente Lucas
de Gálvez, se le propuso para catedrático de prima en Sagrados
Cánones en el Seminario Conciliar, seguramente como parte del
proyecto educativo que finalmente no se concretó. Cabe señalar
que el criterio de idoneidad de Aguilar lo obligaba a consultar a un
asesor letrado en circunstancias que se ameriten según los casos.86
Ante la situación, Rodríguez Hurtado recurrió a otra
instancia: el tribunal de la Cámara de Indias. No obstante, a pesar
nómica, 1995), 33.
85
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, ff. 268v- 269.
Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento, Sesión XII. Cuáles deban ser los que se promuevan a las dignidades y canonicatos de las iglesias catedrales; y qué deban hacer los promovidos. Consultado en: https://web.archive.org/web/20070701235452/http://www.multimedios.org/docs2/d000436/
p000012.htm#h18
86
Por esta razón, Aguilar se hizo propietario de una colección de libros de
Derecho Canónico “R. P. F. Lucii Ferraris Prompta bibliotheca hodie etiam
juris hispani”, publicados en 1786. En aquellos libros podemos observar su rúbrica de propiedad: “Aguilar”; y actualmente se encuentran en la biblioteca del
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán, cuyas ediciones concuerdan
con la temporalidad en que dicho prebendado ocupó el cargo. AHAY, Sección
Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, ff. 268v- 269.
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de que intentó sostener sus ideas, muy poco pudo hacer. Ellos
habían triunfado. El arcediano Aguilar siguió desempeñándose
como vicario general y provisor hasta la muerte de Piña y
Mazo, ocurrida en el mes noviembre de 1795, mientras que el
eclesiástico natural de La Habana observaba cómo su separación
del provisorato se convirtió en un “lunar” que oscureció su carrera
en el obispado de Yucatán.
Comentarios finales
El caso de Rodríguez Hurtado resulta fundamental para
comprender la dinámica del clero del obispado de Yucatán;
primero, ante el clero criollo no natural del obispado y, segundo,
en la disputa de los tribunales de justicia eclesiástica en la
diócesis. Resulta importante señalar que la discreción del caso,
podemos suponer, se debía a que su situación se entrelazó con
el encarcelamiento de Toribio del Mazo, sobrino del obispo.
Probablemente, el juicio por el asesinato de Lucas de Gálvez
ocupaba todas las energías de Piña y Mazo, y fue el contexto
idóneo para la consolidación de un grupo para coaptar espacios
de poder en el obispado de Yucatán. Debido a la rapidez y
discreción con la que se actuó, la situación de Rodríguez
Hurtado no había sido digna ni siquiera de ser mencionada a
pie de página en la historiografía de la iglesia en Yucatán, sin
embargo, como se ha visto son aquellos espacios pequeños y
“aparentemente” aislados donde es notoria la enunciación del
ejercicio del poder.
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Por otro lado, parece ser que Rodríguez Hurtado es el
único eclesiástico “fuereño” que ha enfrentado una situación de
destitución y, sobre todo, de invisibilización dentro del obispado.
Atentar contra el honor de Rodríguez Hurtado significó dos
cosas: sacar del juego y evitar de nuevo el ingreso a un agente
externo al universo eclesiástico de la región. El hecho de que la
injuria no se haya corroborado manifestó el dolo y premeditación
de ésta; no obstante, aunque era una práctica común en las
Indias Occidentales y no sólo de los eclesiásticos locales y de
aquellos que lograban “regionalizarse” con respaldo del prelado
en turno, visibilizó las pugnas, imposiciones y negociaciones,
así como también definió dinámicas imprescindibles para
comprender el ejercicio del poder.87 Sin embargo, la forma en
que fue depuesto de los ámbitos de poder más importantes no
fue un caso aislado, sino que posiblemente fue una práctica
común durante el gobierno de Piña y Mazo. Esta práctica solía
iniciarse con un discurso proveniente de algún grupo cercano
al obispo, en el cual se atacaba su honor vinculado a sus
prácticas administrativas o morales. El clima de desconfianza
que rodeaba al sujeto señalado era suficiente para dar lugar a
una investigación secreta, cuyo resultado casi siempre era la
destitución. En realidad, los implicados rara vez podían salir
indemnes y retomar sus carreras eclesiásticas. No obstante, hubo
casos como el de José Nicolás de Lara, un eclesiástico perseguido
por el obispo durante más de diez años, que logró limpiar su
87

Parte de una investigación más amplia actualmente en curso.

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honor y reiniciar su carrera como fraile agustino pero fuera del
obispado de Yucatán. A diferencia de Rodríguez Hurtado, Lara
pudo desafiar a un orden eclesiástico yucateco pero eso le valió
su desaparición del ámbito regional hasta el siglo XIX donde su
figura fue retomada por las plumas liberales.88
Sobre la carrera de Rodríguez Hurtado podemos señalar
tres características: la primera, su movilidad, que no terminó
de afianzarse en espacio determinado; la segunda, su campo de
acción dentro de la Isla de Cuba y su desempeño de letrado fuera
de la misma; y por último, su dependencia al obispo Echeverría y
Elguezua. Gracias a ese vínculo fue catedrático, obtuvo curatos,
se movió a Maracaibo y continuó moviéndose en espacios de
la Nueva España. A pesar de su mala experiencia con el obispo
Ramos de Lora, la existencia de su vínculo con Echeverría y
Elguezua (quien falleció en 1789) le garantizó posibilidades
de cambiar su trayectoria dentro de las dinámicas eclesiásticas.
Seguramente aquel prelado dejó favorables informes de Rodríguez
y Hurtado a su sucesor Salvador Biempica de Sotomayor, mismos
que lo acercaron al obispado de Yucatán. Sin embargo, ante la
desaparición de Echeverría y Elguezua, principal sostén de la
reputación –de manera directa– de Rodríguez y Hurtado, y su
aislamiento de las dinámicas en la región, posicionaron a aquel
letrado en una situación de desventaja ante el despojo de Piña y
Mazo de su cargo dentro del provisorato del obispado de Yucatán.
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría].
88

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Finalmente, no podemos establecer la influencia de su
hermano José Agustín Rodríguez Hurtado dentro de su carrera
y qué papel jugaba su familia dentro de la misma, por carecer
de fuentes –hasta ahora– que sustenten esto. Pero este aspecto
puede ayudar a entender –más allá de la pena ante el fracaso–
las razones por las que decidió irse a la Puebla de los Ángeles e
insistir en permanecer en el obispado de Yucatán. Probablemente
se encontraba también solo en La Habana. En definitiva, la historia
del poder también se escribe con las trayectorias que poseen la
misma “suerte” que la de este eclesiástico habanero.
Referencias
Archivos
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Archivo General de la Nación (AGN)
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY)
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Bibliografía
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�De fracasos, éxitos e inconformidades. Una trayectoria
clerical en una época de crisis y transición: el caso de
José Miguel Guridi y Alcocer (1795-1805)
Of failures, successes and disagreements. A clerical career in a
time of crisis and transition: the case of José Miguel Guridi y
Alcocer (1795-1805)
Carolina Yeveth Aguilar García
El Colegio Mexiquense

Zinacantepec, México
orcid.org/0000-0003-1400-5112

Resumen: El objetivo de este artículo es el de reflexionar en torno a las
trayectorias eclesiásticas entre los años 1795 y 1805 en el arzobispado de
México a partir de un estudio de caso: el del clérigo José Miguel Guridi y
Alcocer. Este acercamiento se hará a partir de contextualizar la situación
social del clero durante la segunda mitad del siglo XVIII y de cómo los
problemas señalados durante esos años dan cuenta de una profunda crisis
en el ámbito clerical urbano. Tal circunstancia intentó solucionarse a partir
de dos proyectos arzobispales de corrección y reforma del clero secular:
el Real Colegio Seminario de Instrucción, retiro voluntario y corrección
de Tepotzotlán, fundada en 1777 y la Congregación de Sacerdotes
Oblatos, establecida en 1803. Es en este contexto de crisis clerical en el
que podemos insertar una trayectoria singular, la del párroco José Miguel
Guridi y Alcocer, quien a partir de sus apuntes de vida y una representación
al rey nos proporciona el marco ideal para comprender cuáles fueron los
detonantes y las problemáticas más representativas y características de la
crisis del clero a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-88

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Palabras clave: crisis clerical, José Miguel Guridi y Alcocer, arzobispos,
trayectoria eclesiástica, corrección del clero.
Abstract: The objective of this article is to reflect on the ecclesiastical
trajectories between 1795 and 1805 in the archbishopric of Mexico
based on a case study of the clergyman José Miguel Guridi y Alcocer.
This approach is based on contextualizing the social situation of the
clergy during the second half of the eighteenth century and how the
problems that arose during those years reflect a profound crisis in the
urban clerical sphere. This circumstance tried to be solved by two
archbishops’ projects of correction and reform of the secular clergy:
the Royal Seminary College of Instruction, voluntary retirement and
correction of Tepotzotlán, founded in 1777, and the Congregation of
Oblate Priests, established in 1803. It is in this context of clerical crisis
in which we can insert a singular trajectory, that of the parish priest José
Miguel Guridi y Alcocer, who from his life notes and a representation
to the king provides us with an ideal framework to understand the
triggers and the most representative and characteristic problems of the
clergy crisis at the end of the 18th century and the beginning of the 19th
century.
Keywords: clerical crisis, José Miguel Guridi y Alcocer, archbishops,
ecclesiastical trajectory, correction of the clergy.

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Los años 1795-1805 constituyen un periodo de transición y
de cambio tanto en las políticas reales como arzobispales en
cuanto a la provisión de beneficios y trabajos eclesiásticos en la
arquidiócesis de México. Este momento de cambio es significativo
y estuvo vinculado con el deceso del arzobispo Alonso Núñez
de Haro y Peralta y la llegada de su sucesor, Francisco Xavier
de Lizana y Beaumont, así como de las rupturas y continuidades
en sus políticas pastorales. Del mismo modo podemos rastrear
algunos planteamientos y retos que pusieron en evidencia la
necesidad de redefinir la noción del clérigo ideal y esperado y las
manifestaciones en torno al éxito, el fracaso o las expectativas de
esas trayectorias eclesiásticas, así como las posibles soluciones
planteadas para contrarrestar la imagen que se tenía de un clero
con poca vocación y sí con muchos problemas, aspectos que será
posible rastrear a partir de un caso concreto.1
La historiografía en torno a las trayectorias del clero secular
nos ha proporcionado diversas luces: en primer lugar, se parte
de seguir trayectorias masivas –apoyadas en la prosopografía–
usualmente lineales y exitosas, reparando poco en los sinsabores
y dificultades de esas vidas particulares.2 Por ello es necesario el
Agradezco a la Dra. Nancy Leyva por los comentarios hechos a una primera versión de este texto.
2
Algunos de los trabajos más representativos que han abordado el tema
para el arzobispado de México son: John Frederick Schwaller, The Church and
Clergy in Sixteenth-Century Mexico (Albuquerque: University of New Mexico
Press, 1987); Rodolfo Aguirre Salvador, El mérito y la estrategia. Clérigos,
juristas y médicos en Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Au1

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análisis y la reconstrucción de las trayectorias mismas, contadas
por sus artífices, así como con el estudio de los fracasos y los éxitos
en esas vidas tan dispares entre clérigos americanos y aquellos
llegados de la península que comenzaron a acaparar algunas
posiciones de importancia en el ámbito eclesiástico novohispano.
En este sentido, tal aproximación es posible a partir de las probanzas
de méritos y servicios, testimonios y ocursos de estos personajes
ante la provisión de beneficios y cargos, así como mediante la
reconstrucción de los concursos de oposición por canonjías y otros
beneficios y las dinámicas relacionales involucradas en ellos. Así,
proponemos acercarnos a esas trayectorias a partir de dos ejes
muy concretos: colocando en perspectiva dos proyectos de mejora
clerical, y mediante el análisis de los apuntes biográficos de un
clérigo del siglo XVIII, José Miguel Guridi y Alcocer.
La antesala a la sensación del fracaso
Según el Diccionario de Autoridades, el fracaso era aquel “precipicio, caída o ruina de alguna cosa, por lo regular con quiebra

tónoma de México - Centro de Estudios Sobre la Universidad, 2003); Rodolfo
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749 (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones
sobre la Universidad y la Educación, 2012). Para los siglos XVI y XVII es clave el trabajo de Antonio Cano Castillo, El clero secular en la diócesis de México (1519-1650). Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación
regia y tridentina (México: El Colegio de Michoacán, Universidad Pontificia
de México, 2017).
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y rompimiento”.3 También se definía como el “suceso lastimoso,
inopinado, lamentable y funesto”.4 Para la segunda mitad del siglo
XVIII podemos encontrar indicios de ese precipicio o caída en el
ámbito clerical en crónicas y testimonios sobre la tensa situación en
la que se encontraba el clero secular. Hipólito Villarroel argumentó
que existía un elevado número de clérigos en la ciudad de México,
que se resistían a salir a curatos alejados de la capital, “porque pretextando que no les es adaptable el temperamento de los pueblos,
quieren más bien estarse de míseros en México, que vivir con lo necesario fuera”.5 Luisa Zahino ha señalado que era más la cantidad de
clérigos disponibles que la cantidad de curatos ofertados y confirma
lo dicho por Villarroel respecto a que estos preferían quedarse en la
capital a pasar hambres o sujetos a alguna capellanía, que optar por
un curato lejano con un ingreso seguro pero menor.6
La preocupación por el bienestar del clero fue permanente
durante toda la época colonial. Ya desde la prelatura de fray Juan
de Zumárraga se visibilizaron grandes esfuerzos por procurar que
Real Academia Española. Diccionario de Autoridades, tomo III, 1732, https://apps2.rae.es/DA.html (consultado el 26 de diciembre de 2022)
4
Real Academia Española. Diccionario de Autoridades, tomo III, 1732, https://apps2.rae.es/DA.html (consultado el 26 de diciembre de 2022)
5
Hipólito Villaroel, Enfermedades políticas que padece la capital de esta
Nueva España en casi todos los cuerpos de que se compone y remedios que
se le deben y aplican para su curación si se requiere que sea útil al rey y al
público (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994), 54.
6
Luisa Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1996).
3

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llegase al virreinato un clero idóneo y apropiado para el gobierno
de las almas. Las quejas del primer obispo fueron constantes y
visibles en la variada correspondencia que mantuvo con el rey y la
emperatriz, pero destacó una preocupación especial: los clérigos
que arribaron en los primeros años del virreinato no eran del todo
idóneos, pues tenían “más aparejo para hacer males y perpetrar
pecados, de los cuales se escandalizan estos naturales más que
en Castilla”.7 Las acusaciones más frecuentes sobre ese primer
clero secular giraban en torno a la solicitación, maltratos a la
población indígena, el concubinato en el que vivían, la ignorancia
y su ambición de riquezas y de una mejor posición.8 Gran parte
de los primeros años de construcción del obispado de México
se dedicaron a tratar de sentar las bases de la Iglesia mexicana,
cosa harto dificultosa por la falta de clérigos bien preparados, con
vocación y leales a la jurisdicción eclesiástica.
La preocupación por contar con un clero idóneo no fue
exclusiva de la mitra mexicana. En 1540 Vasco de Quiroga
Joaquín García Icazbalceta, Don fray Juan de Zumárraga, primer obispo y
arzobispo de México. Estudio biográfico y bibliográfico/Apéndice documental
(México: Antigua librería de Andrade y Morales, 1881), 92. Núm. 21, Carta
de los ilustrísimos señores obispos de México, Oaxaca y Guatemala, sobre la
ida al Concilio General y piden sobre distintos puntos, así de diezmos como
otros para la buena planta y permanencia de la fe en este Nuevo Mundo, 10 de
noviembre de 1537.
8
Antonio Cano Castilllo, El clero secular en la diócesis de México (15191650). Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación regia y tridentina (Ciudad de México: El Colegio de Michoacán; Universidad Pontificia
de México, 2017), 165–74.
7

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estableció el Colegio de San Nicolás en el obispado de Michoacán,
dedicado a la formación del clero, proyecto que no tuvo mucho
eco y que no fue imitado por otros obispos.9 A raíz del Concilio
de Trento surgió la necesidad de crear seminarios conciliares para
la educación de sacerdotes, aspecto que se refrendó durante la
realización de los Concilios Provinciales Mexicanos del siglo
XVI, en los que uno de los temas puestos a discusión fue el de la
formación del clero. Bajo la influencia de Trento se hicieron varios
esfuerzos por establecer un seminario conciliar en el arzobispado
de México, mismos que no tuvieron un efecto inmediato. Mientras
tanto, la formación del futuro clero tendría lugar en la escuela
episcopal creada por Zumárraga, en los conventos de regulares,
en la Real Universidad de México, establecida en 1553, así como
en los colegios jesuitas que se fundarían a lo largo del siglo XVI
y la primera mitad del XVII, mismos que dominarían y serían
los predilectos de muchos aspirantes a clérigos, situación que
prevaleció hasta la expulsión de la orden.10
A pesar de que otros virreinatos ya contaban con seminarios
conciliares, en Nueva España fue hasta 1643 que se fundó el
primero. Se trató del seminario de San Pedro y San Juan, mismo que
fue establecido por el polémico obispo Juan de Palafox y Mendoza
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 28.
10
Cano Castilllo, El clero secular en la diócesis de México (1519-1650).
Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación regia y tridentina,
319–21.
9

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en Puebla. El resto de los seminarios se fundaron en los obispados
de Oaxaca (1673), Guadalajara (1696) y el de México en 1697.
Otros tantos seminarios y colegios se fundarían a lo largo del siglo
XVIII.11 Más allá de su función educativa y formativa, los seminarios
conciliares tuvieron como función fortalecer a los obispos, sus
catedrales y reforzar la presencia del poder temporal del rey.12
Se pensó que el establecimiento de los seminarios conciliares
contribuiría a tener un clero no sólo muy bien formado en aspectos
teológicos y canónicos, sino también en los aspectos morales y
conductuales. Nada más lejos de la realidad, pues los problemas y
escándalos de algunos clérigos continuaron, manteniendo ocupados
así a la audiencia eclesiástica del arzobispado de México, en
especial al tribunal del provisorato, instancia encargada de procesar
a los clérigos que habían cometido algún delito. Incluso se tiene
registro de conductas licenciosas en los seminarios conciliares, en
donde los estudiantes galanteaban y se divertían con mujeres (cuya
presencia estaba prohibida al interior de estos recintos).13 A este
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 31.
12
Leticia Pérez Puente, Los cimientos de la iglesia en la América española:
los seminarios conciliares, siglo XVI (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y
la Educación, 2017), 14.
13
Rafael Castañeda García, “Unos jóvenes tan dedicados al galanteo, que
viven más entre el sexo blando, que en las aulas. La relajación de las costumbres en los seminarios conciliares de la Nueva España”, Los Reinos de las Indias, 2020, https://losreinosdelasindias.hypotheses.org/2017. Publicada el 22
de marzo de 2020, consultado el 5 de febrero de 2023.
11

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problema contribuía la eterna rivalidad con las órdenes regulares,
quienes a pesar de las quejas existentes contra ellos tenían detrás
de sí una imagen más que benigna, misma que se remontaba a los
primeros años de la evangelización, lo que les granjeó la simpatía de
los indios y de la feligresía, en contraparte a los clérigos seculares.
Como vemos, el establecimiento del seminario conciliar en
el arzobispado de México no logró resolver del todo los problemas
formativos y morales del clero secular. Pero sí fue determinante
en la conformación de nuevos mecanismos relacionales entre una
institución que estaba bajo el control y patrocinio del arzobispo
y los aspirantes a clérigos. Ingresar al seminario conciliar
constituyó no sólo una oportunidad de formación académica,
sino de socialización en la que se establecían lazos con otros
jóvenes seminaristas (que en un futuro ocuparían posiciones
privilegiadas) y personalidades importantes del ámbito clerical.
Es decir, se convirtió en un espacio en el que el talento y el buen
desempeño ayudaban a granjearse la amistad, el favor y el apoyo
de otros eclesiásticos mejor posicionados.14
De la tensa calma al reformismo eclesial
Con el ascenso borbón al trono español se dio un pronunciado
cambio en la relación Iglesia-corona, mismo que trastocó la
aparente calma con la que ambos poderes habían sobrevivido los
Antonio Rubial García, ed., La Iglesia en el México colonial (Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México; Ediciones Educación y
Cultura; Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2020), 319–20.
14

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siglos anteriores. En busca de una mejor administración y de un
control más centralizado, la corona optó por reforzar la figura y
autoridad de los obispos, a quienes se les asignaron varias tareas,
como la secularización de doctrinas, un mayor control sobre el clero
regular, el cobro del subsidio eclesiástico, una mejor atención al
joven seminario conciliar y la mejora y corrección del clero llamado
“bajo”. 15 Todas estas políticas fueron continuas y gozaron de etapas
de mayor o menor intensidad, según la política seguida por los
arzobispos que gobernaron la mitra entre los años 1698 a 1765.
El recrudecimiento reformista dentro de la Iglesia
novohispana alcanzó su cúspide con la llegada de Francisco
Antonio de Lorenzana y Butrón en 1766. Su prelatura fue breve,
pero no por ello menos importante, pues fue en ella en donde
se gestaron importantes proyectos de mejora y cambio para la
mitra mexicana. Para el caso de Puebla, la presencia de Francisco
Fabián y Fuero fue también trascendente, siendo estos dos
prelados quienes sentarían las bases para un nuevo proyecto de
renovación eclesial en sus respectivas diócesis.16
Como bien ha señalado Mónica Hidalgo, una nueva oleada
de preocupación por el clero vendría a partir de la promoción
Rodolfo Aguirre Salvador, Cofradías y asociaciones de fieles en la mira
de la Iglesia y de la Corona: arzobispado de México, 1680-1750 (Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2018), 105.
16
Al respecto remitimos a la tesis: Teresa Yolanda Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopado novohispano, 1765-1804
[Tesis de Doctorado] (México, DF: El Colegio de México, 1997).
15

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del Tomo regio, mismo que proporcionó los fundamentos para
la celebración del IV Concilio Provincial Mexicano, que estuvo
a cargo del mismo Lorenzana. Este Tomo Regio incluyó varios
puntos relativos a las funciones del clero. Por ejemplo, el punto
IV indicaba atender los excesos y abusos en el cobro de derechos
parroquiales, o el XII que recomendaba atender la conducta del
clero, en especial aquellas actividades orientadas a las granjerías
y comercio, pues su labor debía ser “espiritual y encaminada a
conducir a los fieles en el camino de la virtud, renovando las
penas canónicas contra los infractores”.17
El punto XIV del Tomo Regio atizaba sobre un problema que
comenzaba a ser un verdadero dolor de cabeza para los prelados: el
número de sacerdotes en cada diócesis, “para que no se ordenen los
que no sean precisos o convenientes, pues la abundancia excesiva
les hace menos apreciables”. Siguiendo a Luisa Zahino, existían
estimaciones sobre la cantidad de clérigos, que rondaba los 1,000
presbíteros contra 1,357 frailes, oscilando incluso a un total de
3,000 religiosos de uno y otro tipo.18 El IV Concilio Provincial
Mexicano no fue aprobado por el rey ni por Roma, pero lo vertido
en él fue fundamental para las reformas y transformaciones que
sufriría la Iglesia novohispana en los años venideros.19
Mónica Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero
secular en el arzobispado de México, 1777-1821”, Hispania Sacra LXVI,
núm. 134 (2014): 50–51.
18
Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones, 45–46.
19
Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopa17

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Como producto del proceso mismo de instauración de la
Iglesia en Nueva España, se privilegió la erección de conventos y
doctrinas, antes que de parroquias seculares. Diversos intentos se
hicieron de secularizar las doctrinas de regulares, fenómeno que
alcanzó un singular éxito tan sólo en el obispado de Puebla. De
este modo, conforme se avanzó en el siglo XVIII, el arzobispado
de México inició una segunda etapa de secularizaciones, misma
que vio sus frutos durante las prelacías de Manuel Rubio y
Salinas, Francisco de Lorenzana y Alonso Núñez de Haro
y Peralta. A pesar de ello, los curatos existentes y disponibles
estaban alejados de la demanda de clérigos. La mayor apertura
del Seminario Conciliar y el incremento poblacional provocaron
una mayor inclinación a los estudios eclesiásticos, antes que la
dedicación a otras actividades más lucrativas. Así, el número de
clérigos disponibles era mucho mayor que el de curatos libres
y disponibles (incluidos los ya secularizados). Siguiendo a
Zahino, era común que ante la oferta de unos cuantos curatos
concurriesen por ellos más de 200 clérigos venidos de todo el
virreinato y también algunos provenientes de la península.20 Sobre
este último punto, comenzó a mostrarse otro conflicto, que fue el
antecedente de los problemas que se desencadenarían después de
1808: la dotación de curatos y beneficios eclesiásticos a clérigos
peninsulares, dejando de lado a los nacidos en Nueva España.
do novohispano, 1765-1804 [Tesis de Doctorado], 4.
20
Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones, 45–46.
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Además de la competencia existente por ocupar esos
curatos, existían otro tipo de problemas, asociados a la práctica
clerical y parroquial. Tomando como base el Papel sobre el
arreglo de parroquias de la ciudad y arrabales de México
podemos anotar que estos problemas también influyeron en forjar
una mala opinión e imagen sobre el clero bajo. Por ejemplo, la
distinción de feligresía indígena y española se había difuminado
por completo, yendo unos y otros a distintas parroquias, mudando
de jurisdicción, lo que sin duda afectó la congrua de muchos
ministros y complicó el cobro correcto de aranceles parroquiales.
Este exceso y movilidad de feligreses dificultaba que el párroco
conociese bien a su grey. Los párrocos gastaban mucho en los
paramentos de sus iglesias, mientras otros echaban mano de sus
vicarios y sacristanes, esquivando sus obligaciones clericales.
Otros tantos se apoyaban en otros clérigos para gobernar sus
parroquias, pero dichos ayudantes se desentendían de todo
y acudían muy de vez en cuando a ellas. Algunos gustaban de
“ejercer su ministerio en iglesias en que hay diaria y lucida
concurrencia”.21 Las quejas y la inconformidad se extendían hacia
las parroquias en su sentido físico y a los llamados “monigotes”,
asistentes de clérigos, de los que se consideraba no tenían aptitud
ni aspiraciones, pues según la apreciación de la época “son de
aquellos pobres que meditan sus ascensos por alguno de los
Biblioteca Pública de Toledo. Fondo Antiguo, manuscrito 26. “Papel sobre
el arreglo de parroquias de la ciudad y arrabales de México. Breve introducción”, 1769.
21

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idiomas del país, en que se ejercitan con más lentitud que otros”.
Otras críticas se orientaron al relajado estilo de vida de los
eclesiásticos y al abuso en sus vestimentas. En el IV Concilio se
recomendaba que la sotana fuera de color negro, que se usara el
cabello corto, se prohibía el uso de capa, sombrero y joyas. Esto
sancionaba también la asistencia a diversiones públicas, ya fuera
como participante o como espectador.22
Si bien las situaciones arriba anotadas habían estado
presentes en épocas anteriores, fue a partir de 1765 que
recobraron un inusitado interés en los arzobispos reformadores.
Esto se insertó en lo que se ha dado a llamar la reforma de las
costumbres, que fue aquella tendencia de la ilustración católica
enfocada en “ajustar la vida y conducta de los fieles –clérigos y no
clérigos– a los mandatos episcopales y el adecuado desarrollo del
culto divino”.23 El arzobispo Lorenzana implementó así algunos
mecanismos que le permitiesen reformar esas costumbres, que
como vemos abarcaban a ambos cleros (regular y secular), a
las religiosas y a la feligresía. Uno de esos instrumentos fue la
visita pastoral, foro judicial que le permitió no sólo verificar el
estado de su diócesis, sino también conocer de manera cercana
Luisa Zahino Peñafort, El cardenal Lorenzana y el IV Concilio Provincial
Mexicano (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1999),
201–6.
23
Clemente Cruz Peralta, Entre la disciplina eclesiástica y la reforma de
las costumbres: visitas pastorales de Francisco Antonio de Lorenzana a la
Arquidiócesis de México, 1767-1769 [Tesis de Maestría] (Ciudad de México:
Universidad Nacional Autónoma de México, 2016), 27 y 28.
22

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las condiciones de su clero. Estas visitas realizadas entre 1767 y
1769 fueron los primeros acercamientos a la realidad material y
espiritual del arzobispado de México, pues de ellas se obtendría
un primer balance de lo que era urgente corregir y reformar.24
A decir de Teresa Sotomayor, con la llegada de Lorenzana
y hasta la época de Lizana y Beaumont se dio un fenómeno
de reformulación del poder clerical, pues se proyectó que los
sacerdotes fuesen “el brazo derecho” de los obispos. Este clero
ideal debía dedicarse exclusivamente a su labor pastoral, lo que
significó el paulatino alejamiento de la feligresía. Así “el clero
tendría que convertirse en un auténtico profesional de la religión
para administrar adecuadamente una parroquia, para predicar
sermones persuasivos y para catequizar ortodoxamente”.25 Esta
nueva concepción del clero también se enfocó en los aspectos
exteriores como la vestimenta y por supuesto en los aspectos
morales y la buena conducta de este sector. Debían ser un ejemplo
para los feligreses, de ahí que la disciplina eclesiástica sería el
cauce para una reforma de los fieles.26 Pero para corregir a los
sacerdotes no bastaban los edictos y cartas pastorales, se requería
algo más.
A raíz de la expulsión jesuita, algunos de los espacios de
la orden como el Colegio de San Francisco Xavier de Tepotzotlán
Cruz Peralta, 48–52.
Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopado novohispano, 1765-1804 [Tesis de Doctorado], 317 y 318.
26
Maya Sotomayor, 325.
24
25

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se destinaron a usos similares, ya fuese para establecer seminarios
de misiones o casas correccionales para clérigos relajados. Estas
tareas y proyectos quedaron en el tintero del arzobispo Lorenzana,
ya que en 1772 fue llamado para ocupar el cargo arzobispal en
Toledo.27 Sería hasta 1777, en pleno pináculo de la crisis del clero en
el arzobispado de México, que se fundó el Real Colegio Seminario
de Instrucción, retiro voluntario y corrección de Tepotzotlán, bajo
el amparo y entusiasmo de Alonso Núñez de Haro y Peralta.28 Su
pertinencia anunciaba varias preocupaciones entre los clérigos del
arzobispado, siendo una de ellas la falta de vocaciones:
Que los jóvenes se resuelven a tomar estado, considerando
solo los respetos humanos, atendiendo a la impresión que en
la tierna edad hacen en el corazón las máximas interesadas y
las persuasiones de muchos padres poco piadosos o siguiendo
únicamente el impulso de sus pasiones…los que nos siguieron
la voluntad de Dios en su vocación, experimentarán los efectos
de su voluntad airada y justiciera.29

Tres eran los objetivos por seguir en dicho Colegio Seminario:
primero, el de instruir a todo aquel que quisiese ordenarse como
cura de almas; segunda, instruir y corregir a todos aquellos que
“se extraviaren e incurriesen en los vicios; o porque resfriado
Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero secular
en el arzobispado de México, 1777-1821”, 604.
28
Hidalgo Pego, 604–7.
29
Alonso Núñez de Haro y Peralta, Carta pastoral dirigida a los directores
del Real Colegio Seminario de Instrucción y Corrección de Tepotzotlán y a
todos los sacerdotes y demás clérigos que aspiran al estado sacerdotal en
nuestro arzobispado (México, 1776), 8.
27

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el fervor de su vocación abandonaren el estudio necesario”.30
Tercero, funcionaría como centro de retiro para todo aquel clérigo
deseoso de pasar el resto de sus días en la soledad y tranquilidad
de Tepotzotlán.31 El colegio-seminario de corrección avanzó
de manera efectiva como uno de los remedios, si no que el
único, contra la indisciplina y mala imagen del clero. Según las
indagaciones de Mónica Hidalgo, para el año de 1796 habitaban
dicho colegio alrededor de 44 clérigos, cifra que bajó en 1806 a
41. Fue con el fin de la centuria que este colegio vino a menos,
pues la muerte de Alonso Núñez de Haro impactó en el ímpetu y
en los recursos con los que se sustentaba tal proyecto.32
Entre eclesiásticos beneméritos y de genio inquieto
Los arzobispos tenían obligación de informar al rey sobre los
eclesiásticos más beneméritos e idóneos de la diócesis. Estos
informes, muy reservados, también son una fuente documental
que nos permite acercarnos a las diversas miradas arzobispales
en torno al alto clero urbano. Una comparativa de los informes de
1790 y de 1797 nos arroja información interesante, pues vemos
que en un transcurso de siete años se incrementó la participación
de clérigos peninsulares o europeos, como los llamaba Alonso
Núñez de Haro y Peralta.
Núñez de Haro y Peralta, 24.
Núñez de Haro y Peralta, 25 y 26.
32
Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero secular
en el arzobispado de México, 1777-1821”, 607.
30
31

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Cuadro 1
Informe de cien eclesiásticos beneméritos, 1790
Americanos

Europeos

No dice
/ otro
origen

Cabildo catedralicio

13

9

1

Cabildo de la Colegiata de Guadalupe

13

1

Familiares y dependientes del Arzobispado

7

8

Curas

29

1

Colegios

14

1

Eclesiásticos particulares

2

1

Corporación

Total
78
21
1
Fuente: Rodolfo Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México, 1790” en Leticia Pérez Puente y Rodolfo Aguirre Salvador
(Coords.), Voces de la clerecía novohispana. Documentos históricos y reflexiones sobre el México colonial (México: IISUE, 2009)203-226.

Cuadro 2
Informe de cien eclesiásticos beneméritos, 1797
Americanos

Europeos

No dice
/ otro
origen

Cabildo catedralicio

10

12

1

Cabildo de la Colegiata de Guadalupe

13

2

Familiares y dependientes del Arzobispado

10

10

Curas

23

3

Colegios

11

2

Eclesiásticos particulares

2

1

Corporación

Total
68
30
1
Fuente: Margarita Menegus B., Descripción del Arzobispado de México
de 1793 y el informe reservado del arzobispo de México de 1797 (México:
CESU, 2005)79-93; también en AGI, México 2556.
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Mientras en 1790 predominaban los americanos en el cabildo
catedralicio, para 1797 la situación se había equilibrado con
los peninsulares. Como ha señalado Rodolfo Aguirre, esta
comparativa demuestra que la cédula del 21 de febrero de 1776 se
había impuesto de forma paulatina, pues en tal disposición limitó
el número de criollos dentro del cuerpo catedralicio.33 El cabildo de
la Colegiata de Guadalupe contó con una mayoría de americanos,
simbolizando el fuerte vínculo entre el culto guadalupano y una
posible identidad como novohispanos. De manera aventurada,
observamos que para finales de 1797 se registró un ligero
incremento en la presencia de clérigos peninsulares respecto a los
nacidos en Nueva España.
Estos informes también respondían a la necesidad de la
corona de conocer mejor al clero que estaba en allende el mar,
por lo que instaba a los prelados a informar, cada fin de año y de
forma “secreta”, de la “idoneidad, costumbres y conductas de los
prebendados, curas y otros eclesiásticos”.34 En este informe se
daba un breve pormenor de sus méritos y del posible destino al
Rodolfo Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de
México, 1790”, en Voces de la clerecía novohispana. Documentos históricos
y reflexiones sobre el México Colonial, ed. Leticia Pérez Puente y Rodolfo
Aguirre Salvador (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2009), 207.
34
Este informe fue publicado en: Margarita Menegus B., Descripción del
Arzobispado de México de 1793 y el informe reservado del arzobispo de México de 1797 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Centro
de Estudios sobre la Universidad, 2005), 80. Si bien se menciona que se da información de 100 eclesiásticos, para dicho año estaban vacantes las canonjías
penitenciaria, magistral y de gracia del cabildo metropolitano.
33

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que podrían aspirar (según el arzobispo). El conteo comprendía
a los clérigos pertenecientes al cabildo metropolitano (23),
del Cabildo de Guadalupe (15), familiares y dependientes del
arzobispado (17), curas (26), colegiales y catedráticos (13) y
eclesiásticos particulares (3). Estos clérigos circularon en el
arzobispado ostentando diversos cargos. Algunos americanos,
otros peninsulares, la gran mayoría albergaba en sí una esperanza:
la de ser promovido a un nuevo beneficio, en calidad de sus
méritos y servicios.
De estas relaciones de clérigos destacan los comentarios
realizados por el arzobispo, caracterizados por adjetivos sobre el
carácter, desempeño y personalidad de los eclesiásticos. Analizar
este aspecto permite reconstruir la imagen del clérigo ideal, al
menos para finales del siglo XVIII: este debía ser buen teólogo,
buen predicador, de arreglada y ejemplar conducta y buen genio,
características más que deseables de todo aquel buen cura. Otras
características deseables eran el poseer un “amabilísimo genio”
o una “irreprensible conducta”, un “juicio sólido”, aspectos de la
personalidad que determinaban la recomendación que podía ser
la llave del ascenso en la jerarquía eclesiástica: “digno de mayor
ascenso” o “merece ascenso” podían marcar el destino futuro
y las carreras exitosas de estos clérigos. Llaman la atención las
máximas palabras de Núñez de Haro sobre ciertos casos: Don
Manuel Lino Guerra, europeo y cura juez eclesiástico de Actopan
era considerado “uno de los mejores curas de este arzobispado y
muy digno de cualquier prebenda, canonjía o dignidad, aunque
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juzgo que no la pretenderá porque es eclesiástico desengañado”.
No sólo congregaba en su persona las mejores características
(buen teólogo, de conducta ejemplar e irreprensible, gran celo y
genio amable), gozaba de dos más: humildad y poca ambición.35
Otros calificativos no eran del todo positivos, aunque eso
no influyó en que los adjudicatarios de estos quedasen fuera de
listado de beneméritos idóneos: “su genio lo hace poco sociable”,
característica atribuida a don Manuel Antonio de Sandoval, de
origen europeo y que ostentó el cargo de provisor de indios y
chinos; el peninsular Juan de Mier y Villar era considerado
“mediano en su facultad” pero capaz de servir cualquier dignidad.
Tales opiniones contrastan con las expresadas sobre los americanos
José Mariano Beristain, canónigo catedralicio tachado de “genio
entrometido, inquieto y demasiado vivo y su conducta poco
arreglada”, mientras que otro notable novohispano, don Francisco
Beye de Cisneros, canónigo de la Colegiata de Guadalupe, era
considerado “bullicioso y proyectista”.36
Otro aspecto mencionado en estos informes era la relación
salud-enfermedad. Para 1790 son constantes las alusiones a la
mala salud y enfermedad de algunos integrantes del cabildo
catedralicio: Don Leonardo José Terralla, europeo, contaba con
más de setenta años y era aquejado por la gota, lo que le impedía
Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México,
1790”, 218.
36
Menegus B., Descripción del Arzobispado de México de 1793 y el informe
reservado del arzobispo de México de 1797, 80–85.
35

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acudir a sus labores. Don Joaquín Serruto, americano, no asistía al
coro por su mala salud, y don Agustín Bechi, a pesar de tener más
de ochenta años y estar algo enfermo, merecía mayor ascenso.
Igualmente es usual encontrar expresiones como “está enfermo y
tan viejo” o “está tan inútil y enfermo”.37
Pero mientras había eclesiásticos ejemplares e idóneos,
dignos de toda prebenda, había otros cientos que no lo eran tanto.
El periodo que va de 1795 a 1805 se inserta en el momento de
quiebre y de transición de un gobierno episcopal caracterizado
por una larga estabilidad (28 años de la prelatura de Alonso Núñez
de Haro) y por una continuada política seguida por Xavier de
Lizana y Beaumont, un arzobispo cuyo nombramiento se había
dado en un contexto político particular, en el que comenzó una
preocupación por contar con súbditos fieles a la causa peninsular.
Por mencionar algo, entre 1805 y 1811 se contabilizaron
alrededor de 137 denuncias criminales y civiles contra clérigos.38
Los delitos a perseguir eran, en su mayoría, golpes, maltratos,
injurias, amistad ilícita, amancebamiento, excesos en el cobro
de derechos parroquiales, entre otros.39 Además, en medio se
Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México,
1790”, 212–15.
38
Berenise Bravo Rubio y Marco Antonio Pérez Iturbe, “Para vigilar la disciplina, sancionar a los clérigos y cuidad la dignidad clerical. El fuero eclesiástico en el arzobispado de México, 1803-1811”, en Iglesia, historiografía
e instituciones. Homenaje a Brian Connaughton, ed. Juan Pablo Ortiz Dávila,
Luz María Uhthoff López, y Norma Angélica Castillo Palma (Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana - Unidad Iztapalapa, 2018), 166–67.
39
Bravo Rubio y Pérez Iturbe, 169–168.
37

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encontraba la discusión en torno a la inmunidad del clero, lo que
de alguna manera articuló otros mecanismos más de prevención
que de sanción para los clérigos faltantes.
La mala conducta del clero incentivó en Lizana y
Beaumont que en 1803 solicitase al rey la licencia correspondiente
para crear la Congregación de sacerdotes oblatos, establecida
por el arzobispo Lizana y que tuvo como fin primordial la
reeducación del clero secular a través de la salvación de sus
almas, la instrucción y su doctrina, todo ello mediante charlas,
reflexiones y la caridad ejercida con presos, enfermos, mujeres,
etc. El objetivo era más que claro: siguiendo el espíritu de la
iglesia, era más que necesario “apartar a sus hijos del camino de
la perdición a que les conducen las disoluciones del tiempo”.40
Las constituciones de esta congregación estaban inspiradas en las
de otra de mayor antigüedad, ya desaparecida: la congregación
de sacerdotes oblatos de Guadalajara, establecida en 1694.41 Esta
versión renovada de la congregación fue establecida finalmente
en 1804. Encabezada por el arzobispo, se integraba además por
dos consiliarios, un secretario y un tesorero. Todos los sacerdotes
oblatos se reunían el último día de cada mes para repartirse diversas
tareas espirituales y caritativas. Se designaban dos oblatos para
Archivo General de Indias (AGI). México 2544. Dictamen del Consejo
de Indias, sobre la petición del arzobispo Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, sobre establecer una congregación de sacerdotes oblatos, Madrid, 22 de
marzo de 1804.
41
Thomas Calvo, Poder, religión y sociedad en la Guadalajara del siglo
XVII (México, DF: Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 1991).
40

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cada parroquia de la capital, mismos que debían instruir a los
jóvenes feligreses de ellas. Otros dos se enviaban a cada cárcel
existente, para confesar y asistir a presos y ajusticiados, mientras
que se disponían otros dos para visitar y consolar enfermos. Un
número similar se destinaba a visitar las casas de recogidas o a
hacer labores caritativas con los mendigos y gente desproveída.42
Estas acciones se llevaban a cabo a partir de la reflexión y
el ejercicio espiritual de los sacerdotes enlistados, quienes debían
acudir todos los domingos a alguna parroquia a reflexionar y a
escuchar las lecciones que algún otro clérigo exponía. De manera
general existían dos clases de oblatos: unos de obediencia, quienes
se sujetaban fielmente al destino que se les indicaba; y otros
voluntarios, que no se comprometían a la obediencia total pero
sí a determinadas acciones.43 La prelacía de Lizana y Beaumont
lidió desde un inicio con un clero que se sentía agraviado, en
particular por las políticas borbónicas que habían perjudicado en
gran medida a la Iglesia novohispana.44 Por ejemplo, el embate
AGI, México 2544. Dictamen del Consejo de Indias, sobre la petición del
arzobispo Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, sobre establecer una congregación de sacerdotes oblatos, Madrid, 22 de marzo de 1804.
43
Joseph Julio García de Torres, Oración eucarística que en la solemnidad
con que la venerable congregación de eclesiásticos oblatos celebró el aniversario primero de su fundación (México: Imprenta de don Mariano de Zúñiga y
Ontiveros, 1806), 9.
44
Ana Carolina Ibarra, “De tareas ingrata y épocas difíciles. Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México, 1802-1811”, en Poder civil
y catolicismo en México, siglos XVI al XIX, ed. Francisco Javier Cervantes
Bello, Alicia Tecuanhuey Sandoval, y María del Pilar Martínez López-Cano
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Benemérita Uni42

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a la inmunidad eclesiástica fue un factor determinante para
generar en este sector el germen de una inconformidad y de la
incertidumbre, que encontraría formas de expresión bastante
peculiares. La corona determinó que el clero estuviese sometido
a la jurisdicción directa de los tribunales reales, no importando
si se trataba de un asunto civil o criminal.45 La vinculación entre
la jurisdicción real y la eclesiástica comenzó a ser más áspera y
problemática, pues en medio estaba un intento de delimitación
de fronteras jurisdiccionales, en afán de centralizar y concentrar
mayor poder en el brazo real.
Nunca tuve inclinación al empleo de párroco
Escasos son los testimonios personales o autobiográficos de
clérigos novohispanos.46 La excepción tal vez sea José Miguel
versidad Autónoma de Puebla, 2008), 341–42.
45
Nancy Farris, La corona y el clero en el México colonial, 1579-1821. La
crisis del privilegio eclesiástico (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
1995).
46
Traemos a colación que otro testimonio de tipo autobiográfico es el del
clérigo Gregorio Pérez Cancio, quien legó una obra que retrata su labor como
párroco así como un excelente retrato del contexto religioso y eclesiástico de
la ciudad de México de finales del siglo XVIII. Véase Libro de fábrica del templo parroquial de la Santa Cruz y Soledad de Nuestra Señora (años de 1773
a 1784) (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1970).
Para el siglo XIX contamos con la edición realizada por Brian Connaughton
sobre el cura de Iztacalco, Manuel Espinosa de los Monteros, Miscelánea Curato de Iztacalco (1831-1832), Edición, estudio introductorio y notas de Brian
Connaughton (México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad
Iztapalapa; Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 2012); Ernesto de la Torre Villar también tuvo a bien editar Diario de un
cura de pueblo y relación de los señores curas que han servido la parroquia
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Guridi y Alcocer. De él se conocen varios escritos notables, a la
sazón sus Apuntes, que conforman su narrativa personal en torno
a las peripecias vivenciales y clericales hasta el año de 1802.
Pasarían tan sólo tres años para leer de nueva cuenta a Guridi,
en una representación del año 1805 que era la sólida muestra
de la crisis que se vivía en el clero de la capital arzobispal. Son
estos dos escritos los que nos ayudarán a apreciar, de manera más
cercana, una de las etapas más críticas para el clero secular del
arzobispado de México de la segunda mitad del siglo dieciocho y
su impacto en una trayectoria particular.47
de Nuestra Señora de la Asunción de Tlatlauqui, escrita por el señor cura don
Ramón Vargas López, (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto Nacional de Antropología e Historia; Universidad de las Américas; Gobierno del Estado de Puebla, 2006).
47
Los Apuntes de José Miguel Guridi y Alcocer han sido poco tratados en la
historiografía mexicana, particularmente en la que se ha orientado a estudiar
las trayectorias clericales. Existen pocas referencias de dicho texto, siendo tal
vez uno de los trabajos más interesante el artículo de Beatriz de Alba-Koch,
“Los Apuntes de la vida de Guridi y Alcocer: lo privado y lo público en una autobiografía novohispana”, Bulletin of Hispanic Studies, vol. 76/4 (1999) 463486. Para este trabajo recurrimos a la edición realizada en 1984 y publicada
por SEP Cultura, versión que recupera aquella primera impresión hecha por
Luis García Pimentel en 1906. A la par, existe otra edición, más reciente, bajo
el cuidado de Willebaldo Herrera, El camaleón de viento. Escritos literarios
y políticos de José Miguel Guridi y Alcocer (1763-1828) (Tlaxcala: Gobierno
del Estado de Tlaxcala, 2007). Incluso la misma figura de nuestro clérigo ha
recibido poca atención, al menos para la etapa previa a su actuación como
diputado a cortes, siendo esta la que más ha cautivado la atención de los estudiosos, especialmente de aquellos dedicados al proceso de independencia.
Algunos de los trabajos que recuperan a Guridi y Alcocer son: Cristina Gómez Álvarez y Ana Carolina Ibarra, “El clero novohispano y la Independencia
mexicana: convergencias y divergencias de tres clérigos poblanos”, Álvaro
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José Miguel Guridi y Alcocer, cuyo nombre completo era
José Miguel María Esteban de Jesús, nació el 26 de diciembre
de 1763 en San Felipe Ixtacuiztla, Tlaxcala. Hijo de padres
españoles, atribuye su llegada al mundo a un milagro y a una
promesa. Ante la imposibilidad de concebir, sus padres acudieron
al santuario de San Miguel del Milagro para pedir que el ángel
intercediera en tal concepción, y como tal les fue dado. De ahí en
parte el origen de su nombre.48
Su crecimiento y desarrollo infantil y juvenil coincidieron
con esos años de cambio y transformaciones políticas y
eclesiásticas que señalamos líneas arriba, además de intercalarse
con una estadía en San Martín Texmelucan. Si bien menciona
que su vocación no estaba muy del todo clara (pues tuvo algunos
contratiempos personales y amorosos, además de alegar que
nunca tuvo inclinación por el empleo de párroco), desde muy
Matute, Evelia Trejo y Briana Connaughton (Coords.), Estado, Iglesia y sociedad en México. Siglo XIX (México, DF: Miguel Ángel Porrúa Editor; Universidad Nacional Autónoma de México - Faculta de Filosofía y Letras, 1995),
137-173; Ana Carolina Ibarra, “Guridi y Alcocer, José Miguel”, Alfredo Ávila,
Virginia Guedea y Ana Carolina Ibarra, Diccionario de la Independencia de
México (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2010), 6568; Rubén Jiménez Martínez, Entre la dependencia y la independencia: José
Miguel Guridi y Alcocer y Miguel de Lardizábal y Uribe [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Facultad de Estudios Superiores - Acatlán, 2012); de manera
reciente José M. Portillo Valdés refiere brevemente a los hermanos Guridi y
Alcocer en Fuero indio. Tlaxcala y la identidad territorial entre la monarquía
imperial y la república nacional 1787-1824 (México, DF): El Colegio de México; Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora, 2015).
48
José Miguel Guridi y Alcocer, Apuntes. Discurso sobre los daños del juego (México, DF: Secretaría de Educación Pública; Cultura, 1984), 15 y 16.
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niño mostró cierta inclinación a la carrera de las letras –como se
decía en ese entonces– en la que gozó de buena fama y ayudas
para avanzar. Con una familia venida a menos, su padre se vio en
la necesidad de pedir al obispo poblano de aquel entonces, don
Victoriano López González –que casualmente se hallaba de visita
en el santuario mencionado– la oportunidad de ser admitido en el
seminario palafoxiano. Fue admitido como porcionista de capa,
con opción a obtener una beca de gracia o mérito. Cabe anotar lo
prodigioso del asunto, pues el milagro de San Miguel obró en la
buena voluntad del obispo, momento clave en la vida de Guridi
pues dice de sí mismo “de este modo tuvo su principio mi carrera
en el mismo sitio en donde comenzó mi ser”.49
Dando muestras de ser travieso, sus primeros años en
el colegio palafoxiano fueron sumamente provechosos. Guridi
vivió y conoció un colegio que ya había sufrido una importante
transformación entre 1765 y 1773 gracias al ímpetu reformista
del obispo Francisco Fabian y Fuero. Según Sergio Rosas, el
colegio era un grupo de colegios ligados y vinculados entre sí:
San Pedro, San Juan, San Pablo y San Pantaleón. En San Pedro
se aprendía gramática y retórica, mientras que en San Juan artes,
teología y cánones.50 Sin embargo, algunos vicios se mantuvieron
en su interior. Llama la atención la claridad del recuerdo en un
Guridi y Alcocer, 18.
Sergio Rosas Salas, La Iglesia mexicana en tiempos de la impiedad: Francisco Pablo Vázquez, 1769-1847 (Puebla: Ediciones Educación y Cultura; Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; El Colegio de Michoacán, 2015),
37.
49
50

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episodio particular. Sus maestros, dignos catedráticos vestidos
de las mejores prendas, influyeron hasta cierto grado en esos
primeros años, excepto uno, del cual señaló no logró influir en su
persona, a raíz de “haber estado ausente casi todo el tiempo que
cursé su aula, presidiendo esta un sustituto. La causa fue haber
ido a recibir el grado mayor de teología y hecho oposición”.51
Siendo esta una de las primeras críticas a catedráticos y clérigos,
pues como hemos mencionado, estaban en permanente búsqueda
de la seguridad profesional y laboral que tanto se anhelaba en
aquella época, descuidando en ocasiones sus otras ocupaciones,
fuesen estas de catedráticos o de pastores de fieles.
Al punto de cumplir 13 años y terminando de estudiar
gramática, Guridi prosiguió con sus estudios de filosofía y artes.
El pupilo se recreaba en lecturas como el Teatro Crítico de Benito
Jerónimo Feijoo. Su calidad de becario de gracia le impedía
tomar el estudio de la jurisprudencia, por lo que nuestro joven
colegial tomó el camino de la teología. Solicitó otra beca para
estudiar jurisprudencia, especialmente en la rama canónica, en la
cual comenzó a especializarse.
Nuestro personaje se opuso a las becas del Colegio Mayor
de San Pablo, tarea poco fructífera, pues a decir de nuestro personaje hubo otros más que sí lograron, a pesar de ser considerados
de inferior mérito.52 Graduado ya de bachiller en teología, prosiguió con el estudio de la jurisprudencia, pero el contexto eclesiás51
52

Guridi y Alcocer, Apuntes. Discurso sobre los daños del juego, 20–21.
Guridi y Alcocer, 35.

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tico ejerció una primera preocupación. Pensando en ordenarse,
Guridi alude que “no tenía capellanía, si sabía idioma alguno a
cuyo título recibirlas. Me pesó entonces no haber empleado en los
del país el tiempo que invertí en aprender el francés”.53 Como vemos, se consideraba importante que un clérigo supiese alguna de
las lenguas, pues ello podía facilitar el camino hacia las becas o
la pronta colocación. Acto seguido, el siguiente paso en su formación académica era el licenciarse, para lo que recurrió a solicitar
el apoyo económico de su familia. Vendió algunas mantas en el
Parián de la ciudad de México y con un préstamo de una tía logró cubrir el gasto del examen, licenciándose. Para 1787, con 24
años, Guridi comenzó como catedrático de filosofía, dedicándose
a la docencia con gran fervor y entrega.54
A lo largo de sus Apuntes, Guridi destacó una y otra vez
las ventajas y la fortuna de contar con un protector o con alguna
persona de alta jerarquía e importancia dentro de determinadas
instituciones. Estos personajes podían agilizar el ascenso de un
clérigo a otros cargos de mayor rango en la jerarquía eclesiástica
o bien, entorpecerlos. Los concursos por beneficios y cargos
representaron el escenario ideal para la puesta en escena de los
vínculos entre protectores y protegidos. Guridi y Alcocer indica
que para 1797 se presentó a un concurso por una lectoral en
Puebla, misma que fue disputada por dos grandes eminencias
de aquel tiempo: José Joaquín España y Mariano Beristáin y
53
54

Guridi y Alcocer, 37.
Guridi y Alcocer, 42–44.

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Souza. De dicho concurso, que no ganó Guridi, se desprende
la utilidad de “contraer estrecha amistad” Guridi con Beristáin
y ganar también el “concepto” del prelado de Puebla Salvador
Biempica y Sotomayor, es decir, de hacerse conocer por este.55
El acercamiento funcionó para que el obispo lo destinase a un
curato en el pueblo de Acajete, cercano a Tepeaca. Guridi anota
que en franca conversación con Biempica éste reconocía que en
la promoción y ascenso clerical “el juego es el que vale” y no
tanto el mérito de los aspirantes.56
La mocedad de José Miguel Guridi y Alcocer alternó
entre momentos de amplia satisfacción y regocijo y otros de
nubarrones e incertidumbre. Ante las promesas no cumplidas
de hacerlo secretario de visita y de beneficiarse con otro cargo,
Guridi se entregó al vicio del juego, lo que motivaría la escritura
de Discurso sobre los daños del juego. Los diversos vicios del
clero se volvieron una preocupación mayor para los arzobispos.
La soledad era también otro reto para los clérigos, en especial
cuando se trataba de curatos lejanos de los centros urbanos,
en donde había poca población y la existente eran indios y no
hablantes de castellano. Algunos párrocos no encontraban
estimulantes sus curatos y mucho menos las pesadas labores
de visitar otros pueblos sujetos a las parroquias. De ahí que a
la menor oportunidad se enfrascaban en un sinfín de trámites y
55
56

Guridi y Alcocer, 63.
Guridi y Alcocer, 69.

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actividades –como las oposiciones a curatos– que los alejaban
por algún tiempo de la aburrida rutina parroquial, acercándolos
a las ciudades, como la de México, en donde encontraban una
boyante vida intelectual y política.
Otro frente que mantenía en vilo a los clérigos era el
de dar protección y sustento a su numerosa familia, de la cual
decía Guridi “eran unos grillos, una cadenas fuertísimas que
me embarazaban la empresa”.57 Ello implicaba que muchos de
ellos estaban siempre en busca de curatos urbanos y de canonjías
en los cabildos catedralicios. Guridi tuvo a bien concursar por
una canonjía magistral en el cabildo catedralicio de Oaxaca en
1796, que no ganó. Pasó después a la ciudad de México, para
concursar por otro cargo catedralicio que tampoco obtuvo, pero
a cambio logró granjearse el respeto y aprecio de otros clérigos
capitalinos. En resumen, Guridi y Alcocer ocupó tres curatos: uno
en Acajete, Puebla; Tacubaya (en los alrededores de la Ciudad
de México) y el Sagrario, la parroquia más importante de la
catedral; además, concursó alrededor de 14 ocasiones a diversas
canonjías: magistral, lectoral y doctoral (dos veces) en Puebla;
por la magistral de la Colegiata de Guadalupe y del obispado de
Oaxaca; y en la Catedral de México cuatro veces por la magistral,
dos por la lectoral y dos por la doctoral. Ocupó otros tantos
cargos de importancia, como promotor fiscal en Puebla, defensor
del Juzgado de Testamentos y Capellanías de ese obispado;
57

Guridi y Alcocer, 77.

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examinador sinodal del de México, provisor y vicario general,
además de los cargos políticos que ocupó a partir de 1810, como
el de diputado representante de Tlaxcala en las cortes generales y
extraordinarias de Cádiz.
“Quedar sin premio el mérito y tareas literarias”
Como hemos visto, el camino profesional de José Miguel Guridi
y Alcocer fue diverso e intenso. Contrario a lo que se piensa, era
muy común que los clérigos capitalinos desempeñaran diversas
actividades con el fin de asegurarse un modesto ingreso pero
sin dejar de buscar colocarse siempre en una mejor posición.58
Tal fue el caso de nuestro clérigo, que a pesar de encontrarse
muy ocupado en su curato de Tacubaya, no cejó en buscar una
mejor posición en la alta clerecía capitalina. Esta oportunidad se
dio en 1805 al queda vacante la canonjía magistral del cabildo
catedral por el deceso del doctor Gaspar González de Candamo.
Oriundo de Santiago de Pruvia, en Oviedo, González arribó a
Nueva España en 1787, en donde se desempeñó como canónigo
de merced en el cabildo catedral de Guadalajara, pasando después
a ser gobernador eclesiástico de la diócesis de Monterrey en el
Nuevo Reino de León (entre 1790 y 1792), para ingresar en 1799
al cabildo de la catedral de México.59
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 116.
59
Antonio Astorgano Abajo, “El magistral González de Candamo en la Metropolitana de México (1799-1804)”, Trienio 62 (2013): 1–52.
58

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Como solía ocurrir, los decesos de los integrantes de
avanzada edad y enfermedad de los distintos cuerpos eclesiásticos
de la diócesis abrían la oportunidad a las nuevas generaciones para
concursar y obtener dichos beneficios. En este caso, la canonjía
de González de Candamo quedó disponible para aspirantes
y opositores, de los cuales Guridi y Alcocer era considerado
“sobresaliente”. En general se presentaron tres naturales de la
península, que no eran “los superiores en mérito y literatura”.60
A decir de un testigo, Don Joaquín Barrientos, escribano, los
hombres más sabios de la capital atestiguaron de los méritos y
la sobresaliente función literaria en dicha oposición. El público
esperaba que nuestro clérigo Guridi obtuviese el primer lugar
en dicho concurso.61 Otro testigo, don José María de Castro,
escribano y teniente de Cámara y Caja del juzgado general de
bienes de difuntos daba su opinión, misma que vale la pena leer:
Además de José Miguel Guridi y Alcocer los concursantes fueron: los doctores don Jacinto Moreno y Bazo, Pablo Feliciano Mendivil, don José María
Couto, don José Ignacio Couto, don José María Cos, Alejandro García Jove,
don Manuel Ignacio de Ramírez, don Jacinto Moreno, don José María Alcalá,
don Manuel de Burgos y don Gregorio González, sumándole los licenciados
Pedro Pascasio Herce y don José Ponce de León. Diana González Arias, “Los
prebendados del cabildo eclesiástico de México en el cambio de siglo. Provisión de canonjías y dinámicas corporativas, 1789-1808”, en Poder y privilegio: cabildos eclesiásticos en Nueva España, siglos XVI al XIX, ed. Leticia Pérez Puente y Gabino Castillo Flores (Ciudad de México: Universidad Nacional
Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la
Educación, 2016), 293.
61
AGI. México 2545. Certificación del escribano Joaquín Barrientos a favor
de José Miguel Guridi y Alcocer, Ciudad de México, 28 de mayo de 1805.
60

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Certifico y doy fe haber oído decir a muchas personas literatas y
de carácter que asistieron a la oposición de la canonjía magistral
vacante en esta Santa Iglesia Catedral, por muerte del Doctor
don Gaspar González de Candamo, que entre los opositores
se distinguió con especialidad en las respectivas funciones
literarias el Doctor Don José Miguel Guridi y Alcocer, cura de
la villa de Tacubaya, tanto que no dudaban obtendría el primer
lugar.62

Ante la derrota, José Miguel Guridi y Alcocer decidió enviar una
representación de su puño y letra, en que manifestó su enojo e
inconformidad ante lo que consideraba una injusticia. Su primer
argumento se destinó a exponer “las funestas consecuencias de
una votación desarreglada”.63 Guridi apelaba al clamor y enojo
popular ante las votaciones a la canonjía magistral por la que
había concursado. El pueblo veía con dolor “que la protección
no sólo suplanta el mérito sino que también reviste de su nombre
y apariencia a la mediocridad y aun a la ineptitud. Y que hemos
llegado al extremo antes de abrirse un concurso, ni saberse
los que salen a él se sabe ya quien ha de optar al canonicato,
sin atenderse a más que al juego y a los valedores”.64 Si bien
nuestro personaje conocía las reglas de la dinámica relacional
que influía en la designación de curatos y canonjías, eso no lo
exentó de sentir frustración ante lo que veía como un favoritismo
AGI. México 2545. Certificación de Don José María de Castro a favor de
José Miguel Guridi y Alcocer, Ciudad de México, 7 de agosto de 1805.
63
AGI, México 2545, 1v. Representación de José Miguel Guridi y Alcocer al
rey, México, 28 de mayo de 1805.
64
AGI, México 2545, Representación, fs. 1v. y 2.
62

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�Una trayectoria clerical

de la protección de algún otro clérigo influyente contra la justicia
de una oposición sin corruptelas. Hacía referencia a tramas e
intrigas, aspectos que conocía de sobra porque ya de tiempo atrás
se había visto involucrado en ellas: las promesas incumplidas de
una promotoría fiscal o de un provisorato en Puebla se vinieron
abajo justo por ese juego de ajedrez de tramas e intrigas, que
colocaban y quitaban clérigos de manera estratégica:
Lo peor es que la falta de mérito es la que más estimula a poner
en acción los resortes políticos; pues aquel ha descuidado al que
lo posee y lo que es más retrae en cierto modo a los valedores
del mismo cuerpo porque los deslumbra su brillo y excita
sus celos, siendo así que la mediocridad y aun la ineptitud,
encuentra con facilidad padrinos, porque el amor propio quiere
ahijados, pero ahijados que nunca puedan hacer sombra. A más
de que nadie ignora que la desgracia es compañera inseparable
del mérito.65

José Miguel Guridi y Alcocer denunció varias prácticas usuales,
como el que los familiares arzobispales tuviesen un favoritismo
en los concursos de oposición. El señalamiento fue claro y
directo: el protegido era el licenciado Pedro Pascacio Herce.
Guridi reconstruye, bajo su mirada y experiencia, las incidencias
del concurso de oposición: un arzobispo aquejado por sus
enfermedades, que prestó poco interés en los otros opositores
y cuyo poderío influyó en el resto de los votantes. A decir de
Guridi, Lizana “se declaró abiertamente por su familiar”,
hablándole a los vocales que tampoco pudieron presenciar los
65

AGI, México 2545, Representación, f. 2 v. y 3.

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actos de los demás concursantes, dando lugar a una votación
más que arreglada”, nadie votó por su voluntad o siguiendo a su
propio dictamen, sino cautivándolo en obsequio del prelado. Los
vocales también fueron severamente criticados por Guridi: “son
hombres; tienen hechuras y parientes eclesiásticos que quieren
colocar o adelantar en su carrera; no les faltan hermanas, sobrinas
o ahijadas que desean entren en los monasterios, o que adquieran
dotes y nombramientos”.66
Según Guridi el resultado de la votación tuvo una gran
repercusión entre la población, pues “ha levantado el grito más que
nunca, resonando sus voces por las calles y las plazas y formándose
una especie de conmoción”. La crítica de Guridi fue voraz: “si el
camino más breve para obtenerlos (los beneficios) es adscribirse
en la familia de un prelado, ¿para qué es emplear tantos años en el
estudio, ni derretirse los sesos sobre los libros? ¿Cuánto mejor es,
dirán los jóvenes, afanarse por lograr una familiatura, la que puede
conseguirse con menos trabajo que el de las tareas literarias? Ella
no solo facilita el premio, sino que también aparenta el mérito”.
Guridi apelaba a la idea de que los americanos pudiesen gozar
de los mismos honores y oportunidades que los peninsulares,
refrendada en la Real Orden del 2 de enero de 1778, algo que en
la realidad tuvo poca aplicación y sí mucho abuso. Una política
velada del régimen borbón eclesiástico fue la de dotar con cargos
y beneficios a clérigos peninsulares y no tanto a los locales. Cada
66

AGI, México 2545, Representación, f. 4

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arzobispo que arribó a la Nueva España venía acompañado de
un séquito de individuos conocidos como familiares, a los que
regularmente se procuraba colocar en los mejores cargos dentro
de la curia eclesiástica, el cabildo catedralicio o dentro de la red
de parroquias de la ciudad de México.
Decía Guridi de sí mismo:
He gastado toda mi vida desde mis más tiernos años en la carrera
de las letras y en el servicio de la Iglesia y del Público y aún no
logro un pan entero qué comer. He visto y estoy mirando cada
día elevarse sobre mí a mis inferiores. No solo huyen de mí
las gracias, sino que aun en materias de rigurosa justicia se me
desatiende y mi infausta suerte ha apurado las heces del amargo
cáliz que me ha dado a gustar siempre. En cualquier otro
destino a que me hubiera dedicado o en cualquiera otra carrera
que hubiera seguido, quizá habría avanzado más después de los
años que llevo de tareas, trabajos y servicios, pero los sucesos
no han correspondido a las esperanzas fundadas en los servicios
mismos.67

Conclusiones
Brian L. Price, en su estudio sobre la retórica del fracaso,
orientada hacia el contexto narrativo nacionalista que se formó en
el México del siglo XIX, señala que “la retórica del fracaso surge
con mayor fuerza en momentos de crisis”.68 Esta misma sentencia
puede enlazarse perfectamente con el problema aquí planteado.
AGI, México 2545, Representación, f. 15
Brian L Price, El culto a la derrota. Narrativas del fracaso en la novela
histórica mexicana (México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana - Unidad Iztapalapa, 2015), 26.
67
68

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La crisis y etapa crítica del clero de finales del siglo XVIII es
notoria entre líneas y en los diversos escritos y testimonios de la
época. Aquí nos hemos centrado en primer lugar en la apreciación
de un clero en decadencia, que si bien siempre estuvo como una
tarea pendiente para los arzobispos, fue a partir de la presencia
de Francisco Antonio de Lorenzana que tal problema cobró
dimensiones imperiales. De ahí el abordaje de dos diferentes
proyectos, uno orientado a corregir al clero –el Colegio seminario
de Tepotzotlán– y otro enfocado en la prevención de malas
conductas y no tanto en el castigo o en el sentido punitivo, como
fue el caso de la congregación de sacerdotes oblatos.
Otro tanto de esa narrativa del fracaso, propicio de la
crisis clerical, aparece en los informes de clérigos beneméritos
realizados en 1790 y 1797, y cuyas amplias descripciones nos
permiten apreciar que el modelo de clérigo ideal distaba mucho
de la realidad y de la personalidad y aptitudes mostradas por los
eclesiásticos seculares del arzobispado. Entre las apreciaciones
institucionales y los proyectos lanzados para mejorar la situación
del clero, se entrecruza una trayectoria de vida particular. La
construcción discursiva realizada a partir de algunos puntos de
los Apuntes y de la Representación de José Miguel Guridi y
Alcocer compagina a su vez con la narrativa de los arzobispos en
torno al clero que gobernaban. No es casualidad que las mayores
faltas, señaladas a través de cartas pastorales, edictos, sermones y
en los informes de eclesiásticos beneméritos, destaquen aquellas
características consideradas poco idóneas y susceptibles de
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mejora. La falta de genio, de habilidades clericales, de la salud
y demás aptitudes predominaban por encima del buen genio
o de la amabilidad. Pero existía algo todavía más poderoso
que se imponía por sobre todo eso: los vínculos relacionales
y padrinazgos al interior de la jerarquía del alto clero. Queda
como tarea pendiente realizar estudios de trayectorias de vida en
perspectiva comparada, por ejemplo entre Guridi y otro notable
como Francisco Pablo Vázquez. Se invita también al análisis de
esas redes relacionales al interior del clero del arzobispado de
México, en especial de aquel que encontraba su razón de ser y
su vida en un entorno urbano, como lo fue la ciudad de México
y sus bulliciosos e inquietos clérigos, siempre en búsqueda de
conseguir un mejor cargo y adaptarse a un mundo que cambiaba
aceleradamente ante sus ojos.
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202

�Productividad agropecuaria de la hacienda Ajuchitlán
El Grande durante el Porfiriato
Agricultural productivity of the hacienda Ajuchitlán El Grande
during the Porfiriato
David Felipe Gutiérrez Ugalde
Universidad Autónoma de Querétaro
Querétaro, México
orcid.org/0000-0001-6365-7921

Resumen: La hacienda de Ajuchitlán El Grande, durante el Porfiriato,
atravesaba por una etapa de transición a la modernización, contando con
los medios físicos y sociales fundamentales, lo que permitió alcanzar
los mayores niveles de producción agropecuaria y la introducción de
cultivos novedosos en el Semidesierto de Querétaro. Este artículo
se centra en describir e interpretar los niveles productivos de esta
hacienda junto con sus anexas, evaluando su productividad dentro
de su distrito, para evidenciar la importancia que la institución de la
hacienda tuvo en la historia agraria queretana y mexicana. Las fuentes
primarias utilizadas fueron informes estadísticos productivos distritales
y estatales, así como artículos sustraídos de La Sombra de Arteaga,
periódico oficial del estado de Querétaro.
Palabras clave: Hacienda; Ajuchitlán; Porfiriato; productividad;
historia agraria.
Abstract: The Ajuchitlán El Grande hacienda, during the Porfiriato,
went through a stage of transition to modernization, having the
fundamental physical and social means, which allowed it to reached the
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-71

203

�Productividad agropecuaria

highest levels of livestock and farming production and the introduction
of novel crops in the Semi-desert of Querétaro. This article describes
and interprets the productive levels of this hacienda together with
its annexes, evaluating its productivity within its district, to show
the importance of the hacienda institution in the agrarian history of
Querétaro and Mexico. The primary sources used were district and state
productive statistical reports, as well as articles from La Sombra de
Arteaga, the official newspaper of the state of Querétaro.
Keywords: Hacienda; Ajuchitlan; Porfiriato; productivity; agrarian
history.

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204

�David Gutiérrez

Introducción
El objetivo del presente artículo es descubrir la importancia de la
productividad agropecuaria de una hacienda ubicada en el distrito
de Tolimán, Querétaro, México, durante el Porfiriato, llamada
Ajuchitlán El Grande, y sus anexas, Panales y Zituní, a través de
la descripción, comparación e interpretación de los volúmenes de
productos agrícolas y pecuarios que estas haciendas aportaban al
total de la producción distrital.
La historiografía sobre la hacienda de Ajuchitlán
El Grande es limitada y ofrece aspectos generales sobre su
estructura y desarrollo, donde las dinámicas productivas y datos
que argumentan dichas investigaciones no suelen ser claros.
David Brading, en su libro Haciendas y Ranchos del Bajío,
León 1700-1860, se enfocó en las actividades productivas de
esta hacienda, e indagó en fuentes primarias para conocer la
producción agropecuaria. Si bien su estudio está enfocado en
el siglo XVIII, representa el antecedente específico de este
artículo.1
Juan José Gutiérrez Álvarez, a través de fuentes
hemerográficas y estadísticas, aborda la producción de las
haciendas queretanas a nivel distrital. Señala que Ajuchitlán,
junto con la hacienda de la Buena Esperanza, era un modelo de
productividad,2 mas no ofrece un estudio más específico sobre
David Brading, Haciendas y ranchos del Bajío. León 1700-1860 (México,
DF: Grijalbo, 1988).
2
Juan José Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Que1

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205

�Productividad agropecuaria

los volúmenes de producción, aspectos laborales dentro de la
hacienda y dinámicas de distribución de los productos.
Por su parte, Marta Eugenia García Ugarte, basada en
fuentes orales, describe aspectos sociales y productivos de
Ajuchitlán El Grande durante el Porfiriato. Esta autora afirma
que en esta hacienda “la alta producción cerealera mantenía
las trojes llenas hasta arriba”;3 sin embargo, no proporciona
datos sobre las cantidades producidas para fundamentar su
importancia agrícola.
Otras obras sobre Ajuchitlán no fueron escritas por
historiadores, sino por los cronistas del municipio de Colón,
Querétaro. Esas crónicas describen aspectos generales de la
hacienda y realizan varios saltos cronológicos, ofreciendo datos
dispersos sobre su historia, y al igual que otros autores, no
demuestran cuán productiva era Ajuchitlán El Grande.4
Con base en este breve estado de la cuestión, es pertinente
señalar que la hacienda de Ajuchitlán no ha sido estudiada en
rétaro del Porfiriato”, en Historia de la Cuestión Agraria Mexicana. Estado de
Querétaro, vol. II, ed. Héctor Samperio Gutiérrez (México, DF: Juan Pablos
Editor; Gobierno del Estado de Querétaro; Universidad Autónoma de Querétaro; Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, 1986), 269.
3
Marta Eugenia García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas (Querétaro: Gobierno del Estado de Querétaro, 1991), 43.
4
Cristóbal Vega Prado, De Tolimanejo a Villa de Colón. Haciendas colonenses (Querétaro: Calygramma, 2015); Jesús Solís de la Torre, “Ajuchitlán,
El Grande, Colón, Querétaro”, en Vidas y haciendas de Querétaro y la Nueva
España, ed. Sonia Butze Aguilar (Querétaro: Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes; Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006).
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el aspecto productivo durante el Porfiriato, y es importante
responder dos cuestiones centrales: ¿Cuáles eran los volúmenes
de producción agropecuaria en el distrito de Tolimán, en
Ajuchitlán y sus haciendas anexas? ¿Qué tan productivas fueron
estas haciendas en relación a otras haciendas de la región y
cuáles eran las cantidades que aportaban a nivel distrital? Para
responder a estas interrogantes será pertinente indagar sobre los
datos productivos que las fuentes primarias aportan, y realizar su
descripción e interpretación.
Es importante señalar que los estudios que se realizaron
en la década de los noventa arrojaron que las haciendas “no eran
empresas mal organizadas e ineficientes, y que la concentración
de la propiedad de la tierra que representaban no causaba
despilfarro y mala distribución de los recursos”;5 en este sentido,
esta investigación quiere sumar a la postura positiva de la
producción y explotación de los recursos naturales y humanos
en las haciendas, sin por ello decir que no existieron aspectos
negativos en esta institución.
El concepto de hacienda al que se recurre aquí es el de
Herbert J. Nickel, quien la define como una Institución social y
económica cuya actividad productora se desarrolla en el sector
agrario.6 De la misma manera, Nickel menciona una serie de
John H. Coatsworth, Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia
económica de México en los siglos XVIII y XIX (México, DF: Alianza Editorial Mexicana, 1990), 8.
6
Herbert Nickel, Morfología social de la hacienda mexicana (México, DF:
5

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�Productividad agropecuaria

elementos primarios constitutivos de esta institución, de los
cuales, para fines de esta investigación, se retomarán los de
elección del producto y volumen de producción.7
El presente artículo se inserta en los estudios de historia
económica agraria, debido a su objeto de estudio, al tratamiento
de las fuentes primarias y a la metodología que sigue. Para aportar
evidencia empírica sobre la descripción e interpretación que se
hace en este trabajo, se consultaron documentos encontrados
en el Archivo Histórico del Estado de Querétaro (AHEQ),
fondo “Ejecutivo”; y en el Archivo del Centro de Estudios de
Historia de México (ACEHM), fondo “CCCLXXIII-1 Hacienda
Ajuchitlán y Panales”, y fondo “CCCLLXXIII, Testamentaria
de Manuel María Gorozpe y Echeverría”. Asimismo, se consultó
La Sombra de Arteaga, periódico oficial de Querétaro, en su
parte no oficial y la sección de manifestaciones, años 1880 a
1912. El método utilizado es cuantitativo, teniendo en cuenta
los datos duros de producción de las haciendas y su pertinente
interpretación.
Esta investigación está estructurada en tres apartados:
el primero explora la producción agrícola que generaba el
distrito de Tolimán; en el segundo, se describen e interpretan los
volúmenes de la producción agrícola de la hacienda de Ajuchitlán
El Grande, haciendo énfasis en la producción de cereales; y en el
Fondo de Cultura Económica, 1996), 19–20.
7
Nickel, 20.
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�David Gutiérrez

tercer apartado, se describen algunos aspectos de la producción
pecuaria de Ajuchitlán y sus haciendas anexas.
1. Producción agrícola en el distrito de Tolimán, 1891-1912
1.1 Contexto
En México, a partir de 1880 se modificaron las condiciones
político-económicas y comunicativas del desarrollo de la
hacienda, así como un aumento de la población. Además,
el mercado ofreció mejores perspectivas y posibilidades de
transporte, se introdujeron maquinaria, semillas mejoradas y
nuevas técnicas de cultivo, que permitieron la profesionalización
de la actividad agraria.8 La política agraria de Porfirio Díaz
estaba encaminada al desarrollo de una agricultura de tipo
intensivo, forjando las condiciones para crear pequeñas
empresas agrícolas dirigidas por los hacendados, quienes eran
los sucesores del proceso de desamortización de bienes de la
Iglesia en algunos casos, y en otras, representantes de una larga
tradición de terratenientes latifundistas. 9
En Querétaro, a finales del siglo XIX, “la provincia empezó
a recuperar su viejo aliento productivo”.10 Marta Eugenia García
Ugarte refiere que la productividad en las haciendas queretanas se
Nickel, 105.
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 238.
10
Marta Eugenia García Ugarte, Querétaro. Historia breve (México, DF: El
Colegio de México, 1999), 186.
8
9

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�Productividad agropecuaria

incrementó debido al control de los recursos hídricos, los cuales
se administraron en instalaciones e infraestructuras de regadío.
Por otra parte, las relaciones entre gobierno y rancheros y entre
minifundistas y grandes hacendados fue armónica, permitiendo el
desarrollo del sector primario en la entidad.11
La gubernatura en Querétaro, desde 1880 hasta 1911, con
un paréntesis de 4 años ocupados por Rafael Olvera, estuvo en
manos de Francisco González de Cosío, quien fue un poderoso
hacendado en el estado. González de Cosío comenzó a propiciar
el desarrollo de Querétaro con el antecedente de que la provincia
no sólo había sido agrícola sino también industrial.12
Una de las regiones del estado queretano es el
Semidesierto,13 donde durante el Porfiriato se encontraba el
distrito de Tolimán, conformado por las municipalidades de
Tolimán, Colón y Peñamiller.
García Ugarte, 186.
García Ugarte, 186–87.
13
Existen razones suficientes para llamarle Semidesierto o región seca a esta
zona, ya que la lluvia es exigua con una precipitación anual que fluctúa entre
370 y 470 mm, verificándose en los meses de junio a septiembre. Los ríos y
arroyos son escasos. El clima es seco semicálido, con temperatura media de
25°C; además este clima es extremoso, pues la variación de temperatura entre
estaciones es de 7°C. Regularmente, la altura de las montañas sobre el nivel
del mar oscila entre 1300 y 2000 metros, con algunas montañas excepcionales
que superan los 3000 metros. Ocasionalmente se ven paisajes con vegetación
exuberante y agricultura intensiva. Censo INEGI, 1986, citado en: Francisco
Javier Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller (Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro,
2001), 35–36.
11

12

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Mapa 1
Distrito de Tolimán

Fuente: Distrito de Tolimán, Ing. Pedro Moreno, 1895. Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra, http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/204OYB-7245-A.jpg
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�Productividad agropecuaria

Este distrito tenía una producción agrícola modesta, pues los
volúmenes de producción de cereales de esta región se encontraban
por debajo de lo producido en los distritos del Centro y San Juan
del Río; pese a esto, es necesario reconocer la productividad que
en Tolimán existió y los espacios específicos que fueron referentes
de la misma.
De acuerdo con Francisco Meyer, en el distrito de
Tolimán “la hacienda y el rancho agropecuarios eran las
principales formas de explotación de la tierra y de la gente. El
campo era el espacio vital de aproximadamente el 80% de los
habitantes de Tolimán”.14 En el año de 1892, se reportaban 11
haciendas, 2 fracciones de haciendas y 36 ranchos en el distrito
de Tolimán. Para 1904, aparecía en los informes la producción
de sólo 6 haciendas,15 pues algunas habían sido absorbidas por
otras, además de que algunas que en décadas anteriores habían
detentado la categoría de hacienda ahora las consideraban
ranchos; por otro lado, sólo 8 ranchos reportaban sus niveles de
producción.
El distrito de Tolimán, afirma Gutiérrez Álvarez, poseía
pocas haciendas de gran producción en comparación con otros
distritos como el del Centro y el de San Juan del Río: “Ajuchitlán y
Buena Esperanza –decía– son dos ejemplos de gran productividad
Meyer Cosío, 53.
Archivo Histórico del Estado de Querétaro (AHEQ). Graciano González,
Boleta para recoger datos sobre estadística agrícola, Tolimán, 28 de febrero de
1905. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª. Fomento Estadística, caja 2, Exp. 156.
14
15

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en la zona del distrito tolimanense.”16 De igual manera, Aurora
Castillo refiere que estas haciendas estaban ubicadas en las
planicies del distrito, lo que permitió la explotación de cultivos
temporaleros.17 En el Semidesierto queretano era complicado
encontrar suficiente cantidad de agua para regar los cultivos, por
lo que sólo algunas haciendas, como las ya mencionadas, podían
producir de forma eficiente.
1.2 Disposición del agua
La producción agrícola de una hacienda está condicionada por los
factores naturales, pero como dice Luis Fernando Flores Olague,
“en mayor grado está condicionada a integración de unidades
productivas al entorno urbano en crecimiento y la adopción de
tecnologías para los procesos de producción.”18 Las cosechas de
cereales en el distrito de Tolimán se veían condicionadas tanto
por los años de buenas como malas lluvias, puesto que la mayor
parte de sus tierras eran de temporal; sólo aquellas haciendas con
obras hidráulicas como presas, pozos o norias tenían ventajas
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 270.
17
Aurora Castillo Escalona, Tolimán. Entre el Imperio y la República (Querétaro: Universidad Marista de Querétaro, 2020), 64.
18
Luis Fernández Flores Olague, “Haciendas de Querétaro en el siglo XIX y
principios del XX: personajes y relaciones”, en Historia de la Cuestión Agraria Mexicana. Estado de Querétaro, v. II, ed. Héctor Samperio Gutiérrez (México, DF: Juan Pablos Editor; Gobierno del Estado de Querétaro; Universidad
Autónoma de Querétaro; Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, 1986), 323.
16

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�Productividad agropecuaria

para almacenar el agua y regar sus cultivos, teniendo mejores
cosechas de cereales.
Varias de las haciendas del distrito de Tolimán tenían
desventaja con las de los distritos del Centro y de San Juan del
Río, tanto en el aspecto de la fertilidad de suelos y abundancia
de agua, como por la cercanía a las grandes urbes y el acceso
a los medios de comunicación, especialmente al ferrocarril. La
hacienda del distrito de Tolimán más cercana a una estación era
la Esperanza, seguida por la de Ajuchitlán, ubicada a 28 km de la
estación de la Noria donde embarcaba sus productos.19
En la municipalidad de Tolimán, la propiedad rural
más próspera, era la hacienda de Panales, a orillas del río San
Miguelito. Esta hacienda poseía obras hidráulicas para regar
las tierras planas de cultivo, donde se sembraba maíz dos veces
al año, y en algunas ocasiones se cultivaban cebada, jícama,
cacahuate y chile. En la vega del río San Miguelito, se llegaba a
sembrar caña de azúcar, y existían a lo largo de ésta varias huertas
donde se podían encontrar nogales, limones, aguacates, naranjos,
guayabos, duraznos y otros árboles frutales.20
Tanto Ajuchitlán y Buena Esperanza, ubicadas en la
municipalidad de Colón, debían su importancia productiva a la
existencia de obras hidráulicas que permitían una mayor irrigación
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, p. 455.
20
Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller, 56.
19

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que en otras tierras del distrito. Antonio del Raso, encargado del
distrito de Tolimán, informaba a mediados del siglo XIX que “las
aguas depositadas en los bordos sirven para regar las siembras de
maíz y trigo y para el uso común del semoviente. La mejor obra
hidráulica en el distrito es la presa de La Compuerta en la hacienda
de Ajuchitlán.” Por 1854 había siete norias en todo el distrito,
mismas que se concentraban en los terrenos de las haciendas de
Ajuchitlán y Esperanza.21
Teniendo una idea de la disposición del agua en esta región
de Querétaro, ahora surge la pregunta: ¿Qué especies agrícolas se
cultivaban en el distrito de Tolimán?
1.3 Producción de cereales en el distrito de Tolimán
La base alimentaria se encontraba en los cereales, siendo los más
cultivados en las haciendas y ranchos del distrito. El maíz era la
semilla que más se cultivaba en el Bajío, en Querétaro y en el
distrito de Tolimán. Graciela Ayala Jiménez afirma que “durante
la primera parte del Porfiriato, el maíz no perdió su importancia
dentro de la producción y consumo de alimentos.”22
Se calculaba que el rendimiento del maíz era de 200
fanegas cosechadas23 por una sembrada, dependiendo de la
Graciela Ayala Jiménez, Bonanza y estabilidad económica. Precios, cotizaciones y salarios en la ciudad de Querétaro durante el Porfiriato, 1905-1911
(México, DF: Plaza y Valdés, 2010), 134.
22
Ayala Jiménez, 134.
23
La fanega para maíz equivale a 46.024 kg. Información tomada de Iris
E. Santacruz F. y Luis Giménez Cacho García, “pesas y medidas; las pesas y
21

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�Productividad agropecuaria

calidad del terreno. Dicho cereal se podía encontrar generalmente
en tres colores: encarnado, amarillo y blanco, siendo este
último el más preferido en uso doméstico como en las ventas de
mayoreo y menudeo.24 El maíz era, como en muchas regiones
de México, el principal cereal cultivado. Según datos de la
Secretaría de Fomento, dentro de la municipalidad de Tolimán,
se obtenían anualmente 10,900 hectolitros25 de maíz; sin embargo
esa cantidad sólo representaba la mitad de lo consumido por la
población tolimanense, que demandaba un estimado de 21,800
hectolitros anuales.26
Por su parte, Gutiérrez Álvarez afirma que Tolimán
era el tercer distrito en importancia productiva en Querétaro,
pues cosechaba anualmente en promedio 20,000 hectolitros de
maíz.27 Sin embargo, la cantidad referida por Gutiérrez Álvarez
resulta inverosímil, puesto que ésta apenas se acerca a la que
se producía en promedio en la municipalidad de Tolimán. Si el
distrito estaba conformado por tres municipalidades, y en Colón
estaban las haciendas más productivas, la cifra debió ser más
elevada.
medidas en la agricultura” en Enrique Semo (Coord.) Siete Ensayos sobre la
hacienda mexicana 1780-1880 (México: UNAM/INAH, 2012), 432.
24
La Sombra de Arteaga. Año XXI, Núm. 11, Querétaro, “La Agricultura en
Querétaro”, Parte no oficial. Marzo 18 de 1888, p. 117.
25
Un hectolitro equivale a 100 litros. Su abreviatura es hl.
26
Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller, 56.
27
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
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�David Gutiérrez

El otro cereal con amplia demanda era el trigo. El del
valle de Querétaro se consideraba como uno de los mejores de la
República Mexicana, siendo sólo superiores los trigos de Sonora
y los del Valle de San Martín Texmelucan, Puebla. El mejor trigo
en el distrito de Tolimán se podía encontrar en la hacienda de
Ajuchitlán; y en otros distritos las haciendas con buena calidad de
este cereal eran las de La Llave, Bravo, Chichimequillas, Atongo,
Juriquilla, Balvanera y El Batán.28
A diferencia del maíz, el trigo necesita que se riegue
frecuentemente, por ello “cuando en las fincas no hay agua
permanente, se deposita en presas y cajas construidas ad
hoc.”29 Lo anterior explica por qué en Ajuchitlán El Grande y
La Esperanza, a diferencia de otras haciendas del distrito de
Tolimán, eran importantes las presas, puesto que con el agua de
estos depósitos se irrigaba el trigal de dichas fincas. La cebada, el
otro cereal relevante en el distrito, se cultivaba en menor cantidad
y se destinaba en muchas de las ocasiones para alimentar a los
animales de tiro empleados en los trabajos agrícolas.
En la tabla 1 se muestran los volúmenes de cosecha de
los cereales del distrito de Tolimán, reportados por los prefectos
de distrito ante la Secretaría de Fomento entre los años 1889 y
1912.
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro, Alfonso Luis Velasco, “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio 24
de 1891, 316.
29
La Sombra de Arteaga. “La Agricultura en Querétaro”, Parte no oficial,
118.
28

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�Productividad agropecuaria

Tabla 1
Producción de cereales en el distrito de Tolimán (1889-1912)
AÑO

CEBADA

MAÍZ

TRIGO

1889

3,620 hl

30,770 hl

36,200 kg

200,000 hl

36,200 kg
36,200 kg

1891
1892

1,086 hl

905 hl

1896

2,830 hl

9,176 hl

1897

1,400 hl

46,500 hl

59,300kg

1898

825 hl

42,732 hl

161,860 kg

1899

825 hl

40,980 hl

161,860 kg

1900

190 hl

17,939 hl

4,000 kg

1901

2,191 hl

164,580 hl

80,960 kg

1902

3,000 hl

151,598 hl

82,960 kg

1904

100 hl

80,842 hl

38,350 kg

1905

300 hl

33,865 hl

2,100 kg

1906

300 hl

80,842 hl

38,330 kg

80,842 hl

38,330 kg

1907
1908

150 hl

85,442 hl

38,330 kg

1909

100 hl

237,842 hl

38,330 kg

1912

1570 hl

26,000 hl

79,200 kg

Fuente: Elaboración del autor con base en fuentes primarias del AHEQ,
Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, años 1889-1912.

Todas estas cantidades provienen de las cosechas que se
levantaron en las tres municipalidades que conformaban el
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�David Gutiérrez

distrito de Tolimán (Colón, Tolimán y Peñamiller), y eran la suma
de lo que reportaban tanto las haciendas como los ranchos del
distrito. Es de notar que el maíz era el cereal con mayor volumen
de cosecha llegando a los 237,842 hectolitros (hl) en 1909, cifra
lejana a la que refiere Gutiérrez Álvarez;30 mientras que el trigo
alcanzó su cúspide productiva en el año de 1899 con 161,860
hl. La producción de trigo que se reportaba en estos informes
dados a la Secretaría de Fomento provenían básicamente de dos
haciendas: Ajuchitlán El Grande y la Buena Esperanza. Los datos
para los años 1910 y 1911 no se reportaron porque hubo sequía
provocando un desastre en las cosechas.
1.4 Leguminosas, bebidas fermentadas y frutas
Otros productos que se cultivaban en el distrito eran las
leguminosas, siendo el frijol la más importante. Según una nota de
La Sombra de Arteaga, en 1888 se observaba que los rendimientos
de esta leguminosa en buenos terrenos eran que por cada fanega
sembrada se cosechaban 35.31 También era común que en todo
Querétaro y en el Bajío la siembra de frijol se intercalara con la
de maíz, obteniendo así dos productos a la vez, los cuales eran
básicos en la dieta de los habitantes de la región. Entre 1892 y
1912 se cosecharon anualmente un promedio de 2,612.13 hl de
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
31
La Sombra de Arteaga. “La Agricultura en Querétaro”, Parte no oficial,
118.
30

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�Productividad agropecuaria

frijol en el distrito de Tolimán.32 El arvejón, garbanzo y lenteja
se cultivaban en menor proporción, sobre todo en las grandes
haciendas, como Ajuchitlán y Esperanza, donde se contaba con
mejores tierras y disposición de obras hidráulicas que en las
labores de los pequeños productores en los pueblos del distrito.
Además de los cereales y leguminosas, se cultivaban
algunos tubérculos como el camote y la papa; asimismo, se
sembraban cacahuate y chile verde. Antes de 1888, el cultivo
de chile había estado monopolizado por los propietarios de las
grandes fincas rústicas; posteriormente esa situación cambió,
puesto que el chile fue cultivado por los pequeños agricultores
de la clase pobre, quienes lo sembraban en pequeñas huertas,
vendiendo su producto en los mercados de las ciudades, sin que
por este hecho los hacendados dejaran de cultivarlo en grandes
cantidades, pues éstos tenían agua suficiente para su producción.33
Por otra parte, es importante mencionar que los suelos
de la región del Semidesierto son ideales para el cultivo de
magueyes y en las haciendas del distrito de Tolimán era común
encontrar magueyeras. Ajuchitlán tenía una buena parte de su
tierra cultivada con estas plantas. La producción de aguamiel
para la elaboración de pulque fino y del llamado tlachique, era
importante para satisfacer la demanda de bebidas fermentadas que
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª de Fomento. Dato fundamentado en
las boletas de producción agrícola del distrito de Tolimán, años 1892-1912.
33
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118.
32

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�David Gutiérrez

consumía la población local de las haciendas y de los pueblos, y
en algunos casos para la venta en las grandes urbes.
La producción más importante de tlachique o pulque en
el estado provenía del distrito de Tolimán,34 donde en promedio,
entre los años 1892 y 1908, se produjeron anualmente 5,244 litros
de pulque tlachique. Según un informe del prefecto Francisco
de Vargas, en las municipalidades de Tolimán y en Colón se
elaboraba pulque, pero era en pequeñas cantidades, ya que no
existían tinacales.35 Lo anterior es verosímil, puesto que antes de
1897 no existen informes de producción a mediana y alta escala
de pulque en el distrito, pero en 1912, en la hacienda de Ajuchitlán
se refiere la existencia de un tinacal, que registró una ganancia
por $3,565.60;36 y hasta hace veinte años, en la hacienda de El
Zamorano se podía observar la estructura completa de su tinacal,
por lo que se presume que casi cada hacienda tenía estos espacios
de fermentación.
Otra de las bebidas fermentadas que se elaboraban en
la región era el aguardiente. En un punto de la Villa de Colón,
nombrado El Salto, existió una fábrica de aguardiente, su
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
35
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 30. Francisco
de P. Vargas, “Cuestionario. Industria agrícola. Elaboración de pulque”, Tolimán, 23 de noviembre de 1888.
36
Archivo del Centro de Estudios de Historia de México (ACEHM). Fondo
CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y Familia. “Balance de
comprobación”, Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912. Carpeta 7,
Documento 162, f. 3.
34

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�Productividad agropecuaria

propietario era el señor Nicolás de la Torre, residente en Querétaro.
Dicho taller producía cincuenta barriles de aguardiente de 20
grados de fuerza alcohólica al año, empleando para ello tres cubas
y dos alambiques.37
Además de los productos citados, el distrito producía
diversidad de frutas entre las que se podían encontrar plátanos,
naranjas, limas, caña de Castilla, y guayabas, cultivados en las
huertas de las haciendas y en las de los pobladores indígenas de
las riberas del río San Miguelito.38 En 1900, el distrito de Tolimán
registró ante la Secretaría de Fomento la producción de 337,590
kg de fruta, cifra engrosada principalmente por la cosecha de
zapote blanco, aguacate, tunas, limas y naranjas.39 Incluso en
pleno siglo XXI, en los tradicionales tianguis de las principales
poblaciones de los municipios de Colón, Peñamiller y Tolimán
se pueden encontrar personas que comercializan sus frutas y
semillas cultivadas en sus huertas, lo que es un claro signo de las
prácticas productivas y económicas que vienen de siglos atrás.
A pesar de que el Semidesierto queretano es un espacio
geográfico donde no existen amplias planicies con tierras muy
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Pedro de la Vega y José R.
Landaverde, “Cuestionario. Industria agrícola. Fábricas de aguardiente”, Villa
de Colón, 31 de octubre de 1888. Caja 1, Exp. 30.
38
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro. Alfonso Luis Velasco, “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio 24
de 1891, 317.
39
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento. Jesús Aguilar, “Producción
de frutas y legumbres. Distrito de Tolimán”, Tolimán, 21 de mayo de 1901.
Caja 2, año 1901, Exp. 132.
37

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�David Gutiérrez

nutritivas, ni la presencia de muchos cuerpos de agua, con lo
anteriormente expuesto se permite valorar un amplio espectro de
producción agrícola en el distrito de Tolimán, que abarca desde
los cereales hasta las frutas. Por eso resulta “sorprendente”40 la
producción agrícola de esta zona, como decía Juan José Gutiérrez,
porque con pocos recursos naturales se producían los alimentos
necesarios para el sustento de la población.
Una vez descrita la producción distrital, conoceremos
un poco de los antecedentes históricos de la hacienda. Además,
se dará a conocer lo que producía la hacienda de Ajuchitlán,
destacando sobre todo la producción de trigo y otros cultivos
innovadores en la región.
2. Producción agrícola en la Hacienda de Ajuchitlán El Grande
En 1547, el virrey Antonio de Mendoza otorgó una merced de
cuatro sitios mayores y ocho caballerías al oidor licenciado
Hernando Gómez de Santillán en el sitio llamado Juchitlán.41 Para
1572 se le dieron a este mismo personaje doce sitios más y nueve
caballerías.42 Después, Gómez de Santillán vendió todos esos
sitios a Gregorio Gómez que era vecino de Michoacán,43 quien
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
41
ACEHM, “Documentos sobre integridad de tierras de Ajuchitlán, Panales
y Zituní arreglada con el Gobierno General”, Fondo CCCLXXIII-Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, Carpeta 3, Documento 225, ff. 11-12,
México, Mayo-Noviembre, 1889.
42
Torre, “Ajuchitlán, El Grande, Colón, Querétaro”, 126.
43
Solís de la Torre refiere que a un tal Gonzalo Gómez, pero en realidad su
40

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�Productividad agropecuaria

tenía una hija llamada Catalina Gómez Corona la que casó con
Juan de Villaseñor Cervantes,44 mismos que vendieron la estancia
de Ajuchitlán en 1576 a Diego Alonso Larios, vecino de la
Ciudad de México.45 Sólo 20 años Ajuchitlán estuvo en posesión
de Diego, ya que para 1596 se remató y formalmente, quedó en
manos de Alonso Pérez de Bocanegra en 1600, quien la adquirió
en 12,000 pesos de oro común,46 pero que estaba condicionada
por un censo47 que debía ser pagado por el mismo Pérez de
nombre era Gregorio, lo cual se comprueba con el documento de la foja 74
del fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, del
ACEHM, donde Juan de Villaseñor Cervantes le menciona con este nombre y
además declara que es su suegro.
44
Dicho personaje era vecino de Guanajuato y se dedicaba a la minería. En
el documento sobre la venta de la estancia de Ajuchitlán ubicado en el fondo
CCCLLXXIII-1, carpeta 12, foja 65 del ACEHM, se hace mención de algunas transacciones que Villaseñor Cervantes hacía en relación al azogue de las
minas que él tenía en Guanajuato. Al parecer las minas de Ajuchitlán aún no
habían sido descubiertas, Peter Gerhard apunta que éstas se descubrieron alrededor de 1700, pero no da dato exacto.
45
El documento que describe todos los sitios que le venden a Diego Alonso
Larios se ubica en ACEHM, Fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y
Panales, Querétaro, Carpeta 12, Legajo1, f. 55 y ss.
46
ACEHM, Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 111. Melchior Xuares, Ciudad de México, 24-31
de octubre de 1643.
47
El censo era un impuesto que era aplicado a la tenencia de la tierra. Aunque había distintos tipos de censos, consignativos, reservativos o vitalicios, los
más utilizados fueron especialmente los de tipo “consignativo” redimible, que
eran la adquisición de un capital bajo la garantía de una finca o un inmueble,
sujetándola al gravamen de una pensión anual. El censatario (aquel que solicitaba el préstamo) conservaba el pleno derecho sobre el bien inmueble y podía
venderlo, enajenarlo, si el comprador aceptaba el censo y las obligaciones que
se derivaban del mismo, y el censualista (quien otorgaba el censo) daba la
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Bocanegra.48 A los pocos años, Alonso falleció y la hacienda pasó
a manos de Pedro, su hijo, quien la administró junto con su madre
Beatriz Jaramillo.
Por el año de 1627 falleció Pedro Pérez de Bocanegra,
y a su viuda Elena, su cuñado Marcos le ofreció la cantidad de
14,000 pesos oro común por la hacienda de Juchitlán, en 1628;49
sin embargo, Elena no aceptó y dio en posesión la hacienda a
Juan López de Soto.50 El último heredero de los Bocanegra
también remató la hacienda Juchitlán en nombre propio y
de sus padres Alonso y Beatriz Jaramillo. Esta situación se
verificó en el año de 1674.51 En 1680 la Real Audiencia aprobó
el remate de Ajuchitlán en favor de Pedro de Solchaga,52
autorización. Las propiedades gravadas no podían ser divididas. El porcentaje
que se pagaba sobre la tierra puesta en censo era bajo. En el siglo XVI era
de poco más del 7% En el siglo XVII se redujo al 5%. A comienzos del siglo
XVIII sólo era del 3% de acuerdo con las cifras ordenadas por las pragmáticas
reales españolas.
48
Torre, “Ajuchitlán, El Grande, Colón, Querétaro”, 126. Solís de la Torre no
ofrece la cita, sin embargo podemos encontrar una referencia de ese remate en
ACEHM, Fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 82-83, y ff. 111-112.
49
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 204 y ss. Domingo de Urquiza, Pueblo de Querétaro, 2 de mayo de 1628.
50
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 212-214. Felipe de Santiago, Pueblo de Querétaro, 10 de mayo de 1628.
51
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 146. Lázaro de Vitorica y Solarte, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 17 de octubre de 1689.
52
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�Productividad agropecuaria

personaje que pronto la vendió en 1691 a su sobrino, también
llamado Pedro de Solchaga.53 Para 1724, Pedro Solchaga
sobrino había muerto y su viuda doña Gerónima de Arteaga
Almaraz quedó como la dueña de la hacienda de Juchitlán,
pero además era propietaria de la hacienda de San Pedro y San
Pablo en la Villa de Cadereyta.54
Es prudente realizar una digresión para comentar que las
minas y ciudades son consideradas como polos de crecimiento
regional según los esquemas analíticos desarrollados por Pedro
Pérez Herrero. La minería considerada como “motor de arrastre” puede explicar la formación de cinturones de ranchos y haciendas55 en la región de Cadereyta, Tolimán y Tolimanejo en
el siglo XVIII, dentro de la cual aparece la hacienda Juchitlán o
Ajuchitlán. Por el año de 1700 se descubrieron yacimientos de
plata y oro en Juchitlán, lo que provocó que en poco tiempo se
estableciera el poblado de San Sebastián Bernal. Más hacia la
parte de Cadereyta se halló otro yacimiento en San Juan Nepotaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 134-135. Francisco Sáenz de Segura, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 11 de agosto de 1680.
53
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 150. Lázaro de Vitorica y Solarte, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 31 de mayo de 1691.
54
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 257. Joseph Antonio de Anaya, Ciudad de México,
26 de mayo de 1724.
55
Pedro Pérez Herrero, “Los factores de la conformación regional en México
(1700-1850): Modelos existentes e hipótesis de investigación”, en Región e
historia en México (1700-1850), ed. Pedro Pérez Herrero (México, DF: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1997), 210.
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muceno, que propició la fundación del asentamiento nombrado
El Doctor.56
Para 1725, a doña María Gertrudis de Solchaga, hija de
don Pedro de Solchaga, se le embargó la hacienda y la mina
descubridora de Ajuchitlán,57 y en 1777, siendo ya propietario de
dicha hacienda don Pedro Romero de Terreros, conde de Regla,
habiendo realizado previa solicitud, recibió autorización para
adjudicarse un terreno para la mina.58 El conde de Regla vendió
la propiedad a Pedro José Miguel Echeverría, quien la poseyó de
1821 a 1830. Posteriormente su yerno Manuel María Gorozpe
es su propietario de 1866-1877, teniendo en cuenta que la gran
propiedad abarca tanto Ajuchitlán con sus anexas Panales y
Zituní. Para 1877, Pedro Miguel Gorozpe y Echeverría la recibe
en herencia, y es éste hacendado el que dirige la hacienda durante
el periodo del porfiriato y del que se menciona en este artículo.
Hasta el momento no conocemos los planos de la hacienda
de Ajuchitlán y sus anexas durante los siglos XVI, XVII y XVIII,
pero por la información referenciada anteriormente, sabemos de que
llegaba cerca de San Pedro Tolimán, casi el mismo territorio que tenía
Peter Gerhard, La frontera norte de la Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 65.
57
Archivo General de la Nación (AGN). Instituciones Coloniales, Real Audiencia, Tierras (110), Contenedor 1090, Vol. 2646, Exp. 1, años 1725-1755;
Instituciones Coloniales, Real Audiencia, Tierras (110), Contenedor 1098, Vol.
2643, Exp. 1, años 1777-1790.
58
AGN. Instituciones Coloniales, Gobierno virreinal, Vol. 59, Exp. 31, año
1777.
56

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�Productividad agropecuaria

la hacienda en 1870, donde aparece la hacienda de Panales como
su anexa, además teniendo en cuenta que el sitio de Panales ya se
mencionaba desde la administración de Pedro Pérez Bocanegra, por
el año de 1621. En 1883, según una copia de la escritura de hipoteca
otorgada por Pedro Gorozpe a favor de José Lozano y Echeverría, la
hacienda de Ajuchitlán lindaba al norte con el pueblo de Tolimanejo,
Hacienda de Zamorano y Rancho de Ocotillos; al este con el Rancho
de don Francisco Verde, fracción de la Hacienda del Capulín, y
pueblos de San Pedro y San Miguel Tolimán; al sur con los pueblos
de San Antonio el Prelado y de Santillán; y al poniente con las
haciendas de la Laja y la Esperanza hasta Tolimanejo.59
Durante el Porfiriato, a 8 km de la cabecera de la
municipalidad de Colón, se encontraba la hacienda de Ajuchitlán
El Grande con una extensión de 30,702 ha, donde además de trigo
se cultivaban otros cereales, leguminosas, magueyes y frutas. Los
productos de esta hacienda eran embarcados en la estación de la
Noria, y llevados a México para su comercialización.60 Ajuchitlán
El Grande cultivaba sus distintos productos agrícolas en terrenos
de enlame que comprendían 84 ha, sin embargo la mayor extensión
de tierra era de temporal de segunda clase, que abarcaba 3,901 ha.61
Gil Mariano León, Copia de la escritura de la hipoteca otorgada por el Sr.
D. Pedro M. Gorozpe en favor del Sr. Lic. D. José Lozano y Echeverrí, en:
ACEHM. Fondo CCCLXXIII “Testamentaria Manuel María Gorozpe y Familia”, Carpeta 3, doc. 217, f. 7. México, 5 de junio de 1886.
60
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
61
La Sombra de Arteaga. Cesáreo Barrera y M. Vázquez, “Sección de Mani59

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�Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 203-250
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Fuente: Sección de la Carta general del estado de Querétaro de Pedro Moreno, año 1897.
Fuente: http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/CINGVACA01-12-CGE-7244-A.jpg

Sección de la Carta general del estado de Querétaro

Mapa 2

David Gutiérrez

festaciones”, 454.

229

�Productividad agropecuaria

En Ajuchitlán, debido a la calidad de sus suelos y a la presencia
de manantiales, se lograban cosechas de cereales que cubrían
las necesidades tanto de la hacienda como del mercado local.62
Esta hacienda desde mediados del siglo XIX, tenía “renombre
nacional por la excelencia de sus trigos”.63 De esta calidad dan
testimonio las múltiples ocasiones en que don Pedro Gorozpe y
Echeverría, propietario de Ajuchitlán de 1877 a 1912, participó
en exposiciones internacionales y locales a donde llevó muestras
de sus productos. En 1882, en la Primera Exposición Industrial
de Querétaro, Gorozpe presentó su mejor trigo tanto de riego
como de temporal, algodón y queso de vaca,64 donde obtuvo el
primer lugar por la calidad de su trigo.65 Para la Exposición de
París en 1900, Gorozpe mandó sacos con trigo, maíz, arvejón y
frijol negro, que fueron recibidos por Carlos M. Loyola, uno de
los organizadores de las muestras que se enviaron a Francia por
parte de la Junta directiva.66
Durante el Porfiriato, el dueño de Ajuchitlán y sus
haciendas anexas Panales y Zituní, era Pedro Gorozpe Echeverría,
Juan José Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del Porfiriato”, 269.
63
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 40.
64
Celestino Díaz, Memoria de la Primera Exposición Industrial de Querétaro y lista de los objetos presentados en la misma (Querétaro: Imprenta de
Luciano Frías y Soto, 1882), 47–48.
65
Díaz, 101.
66
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 14. Carlos M.
Loyola, Documento sobre las semillas que envía Pedro Gorozpe a la Exposición de París, Querétaro, 19 de agosto de 1899.
62

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�David Gutiérrez

reconocido agricultor en el estado de Querétaro, y quien además
fue presidente de la Sociedad Agrícola Mexicana,67 una importante
sociedad civil de agricultores que pretendía impulsar el desarrollo
tecnológico en el campo.68 Pedro recibió como herencia de su
padre Manuel Gorozpe las haciendas en 1877, pero tiempo antes
ya se había encargado de administrar la hacienda de la Gavia, en
el estado de México, por lo que ya tenía experiencia en fincas
rústicas.
Un elemento primario en el concepto de hacienda
mexicana de Herbert J. Nickel es el absentismo de los hacendados
en sus fincas,69 lo cual paulatinamente fue provocando que los
mayordomos o administradores tuvieran un papel protagónico
en la administración dentro de las haciendas. Pedro Gorozpe,
iniciando el siglo XX, era un dueño que se hallaba ausente en
sus fincas; la persona que atendía directamente los asuntos de
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, caja 3, Exp. 426. Sociedad
Agrícola Mexicana, “Informe sobre la conformación de la mesa directiva para
el año 1907”, México, 5 de abril de 1907. Existe un boletín de esta Sociedad
que muestran a Pedro Gorozpe como presidente en el año de 1898, mismo que
se puede consultar en AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª de Fomento, Caja
1, Exp. 166.
68
Marta Eugenia García Ugarte, Hacendados y rancheros queretanos, 17801920 (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1992), 367.
Marta Eugenia considera a la Sociedad Agrícola Mexicana como un grupo
de hacendados que buscaban defender sus legítimos intereses y procurar el
progreso y adelanto de la agricultura nacional. Además de que los estatutos de
esta sociedad eran un reflejo del cambio de mentalidad de los propietarios de
las fincas rústicas.
69
Nickel, Morfología social de la hacienda mexicana, 19–20.
67

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�Productividad agropecuaria

administración y producción de las haciendas era su mayordomo
Cesáreo Barrera, quien por correspondencia mantenía informado a
Pedro Gorozpe que residía en la Ciudad de México.70 Sin embargo,
el señor Gorozpe solía visitar sus propiedades eventualmente, ya
fuera para despejarse de la bulliciosa ciudad o para arreglar algún
asunto de gran necesidad en las fincas.
2.1 Producción de cereales y otros productos agrícolas
Ya se ha mencionado que Ajuchitlán El Grande era reconocida
por su producción de trigo, grano de buena calidad que estaba a la
altura de lo producido en otras haciendas de los distritos queretanos
con mejores tierras y recursos hídricos como los del Centro y
San Juan del Río.71 Como el trigo requería suficiente agua, en
Ajuchitlán las obras hidráulicas eran sumamente importantes. En
la hacienda existían para el año de 1903, tres presas: La Vieja,
construida a fines del siglo XVIII; la llamada Nueva, que Pedro
Gorozpe mandó construir en 1903; y la de Pilares de donde se
regaban los campos de trigo: un aproximado de 84 ha donde se
cultivaban tanto de primera como de segunda clase. 72
ACEHM, Fondo CCCLLXXIII Hacienda Ajuchitlán y Panales, Querétaro,
Carpeta 7, Documento 158. Cesáreo Barrera, “correspondencia del administrador de Ajuchitlán a Pedro M. Gorozpe”, Hacienda Ajuchitlán, 1911.
71
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro. Alfonso Luis Velasco “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio
24 de 1891, p. 316. También aparece referido en: Alfonso Luis Velasco, Geografía y estadística de la República Mexicana, t.VIII. Querétaro de Arteaga
(México: Oficina de la Secretaría de Fomento, 1891), 46.
72
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 42.
70

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�David Gutiérrez

La producción triguera en el distrito de Tolimán, según los
datos que nos proporcionan las boletas de estadística de producción
agrícola, oscilaba entre 16,500 y 50,000 kg por año, y de la cual
Ajuchitlán aportaba alrededor del 40%, con un promedio de 22,500
kg, el resto del trigo era producido en las haciendas de La Esperanza,
Galeras y el Blanco. Parte de este grano era molido en un molino de
harina ubicado en la Villa de Colón. Su dueño era el señor Cipriano
Obregón. Era un molino pequeño conformado por dos piedras, un
cernidor, y dos elevadores: uno para trigo y otro para harinas. Su
producción anual era: 600 arrobas harina flor,73 200 arrobas grano,
150 arrobas de semita y 300 arrobas de salvado.74 La hacienda de
Ajuchitlán molía parte de su grano en ese molino, pero la mayor
cantidad de su cosecha era embarcada en la estación de La Noria
con destino a la Ciudad de México para su venta.75
El maíz era el principal cereal en la producción al ser la
base alimenticia de los trabajadores de la hacienda, pero también
tenía como destino su venta en los mercados locales del distrito
de Tolimán, en la Ciudad de Querétaro y en México. La cantidad
cosechada de este cereal llegó a su cúspide en los años de 1904
a 1909, donde se almacenaban 30,000 hectolitros76 (tres millones
Se refiere a la harina de molido fino.
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 30. Pedro de
la Vega y José R. Landaverde, “Cuestionario. Industria agrícola. Molinos de
trigo”, Villa de Colón, 31 de octubre de 1888.
75
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 43.
76
Información recabada según las boletas de producción agrícola años 18911909, AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª. Fomento. Los años de 1910 y
73
74

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�Productividad agropecuaria

de litros); éste era un volumen excepcional si tenemos en cuenta
que el maíz se cultivaba sobre todo en las tierras de temporal a
expensas de la lluvia.
Anterior a 1904, la producción de maíz en Ajuchitlán
oscilaba entre los 4,000 y 10,000 hectolitros, pero posteriormente
se triplicó debido a la construcción de la presa Nueva en 1903,
de donde se pudo regar una mayor extensión del cultivo de este
cereal. La tabla 2 concentra los volúmenes de producción de los
principales cultivos en la hacienda de Ajuchitlán.
Tabla 2
Principales productos agrícolas de la hacienda de Ajuchitlán el Grande
AÑO
1891
1892
1904
1905
1906
1907
1908
1909
1910
1911

Maíz
4, 000 hl
10,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
Pérdida total
(p.t.)
p.t.

Trigo

Frijol

300 hl
500 hl
161 hl
21 hl
222.3 hl
222.3 hl
161 hl
222.3 hl

100 hl
1,000 hl
60 hl
60 hl
60 hl
120 hl
290 hl
186 hl

p.t

p.t.

p.t.

p.t.

Fuente: Elaboración del autor. AHEQ, Fondo Ejecutivo,

Sección 4ª Fomento, años 1891-1911.

1911, fueron de pérdida total (p.t.) debido a los malos temporales.
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�David Gutiérrez

Según lo informaba Cesáreo Barrera en 1912, los años de
1910 y 1911 habían sido de mal temporal, lo que provocó una
pérdida total en las cosechas de los cereales de la hacienda de
Ajuchitlán.
Para el almacenamiento del trigo, maíz y frijol, que eran
los granos básicos que se producían en Ajuchitlán, se usaban
las trojes de hasta dos niveles. Arnulfo Cabrera afirmaba que en
lo que hoy es la casa del hacendado, remodelada por el coronel
José García Valseca, “donde está el comedor, el antecomedor y
la cocina era una troje de dos naves”,77 lo que da una idea de los
grandes volúmenes que se cosechaban y almacenaban en estas
bodegas.
En los informes estatales de la Secretaría de Fomento
no aparece toda la gama de productos agrícolas cultivados en
Ajuchitlán El Grande; pero según un balance de comprobación de
esta hacienda, todavía para 1912 se seguía produciendo arvejón,
haba, lenteja, garbanzo, papa y chile,78 lo que denota que la finca
era productiva y seguía manteniendo la diversidad de cultivos
como en los años previos al Porfiriato, cuando el dueño era el
señor Manuel María Gorozpe, padre de Pedro.
Por otra parte, la producción de pulque fino y tlachique,
demandaba una superficie considerable de magueyes sembrados,
Vega Prado, De Tolimanejo a Villa de Colón. Haciendas colonenses, 61.
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y
Familia, Carpeta 7, Documento 162. “Balance de comprobación”, Hacienda de
Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912.
77
78

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�Productividad agropecuaria

llegándose a registrar 21,500 plantas,79 y que en 1912 verificó un
ingreso por $41, 035.79. La huerta, era otro espacio de donde se
obtenían diversas frutas como el membrillo, durazno, chirimoyo,
granadas, entre otros; y que en ese mismo año reportó ganancias
por $2,252.91.80
A pesar del absentismo de algunos dueños, “hubo en
Querétaro haciendas que estuvieron hacia finales del siglo
XIX impulsando la introducción de productos hasta antes
insospechados en la zona como la caña de azúcar o el algodón”.81
Por ejemplo, Pedro Gorozpe introdujo cultivos nuevos en su
hacienda de Ajuchitlán; no sólo siguió con los clásicos cereales
y leguminosas, sino que se decidió a introducir linaza, algodón y
morera. La linaza se cultivaba con éxito en la finca de Ajuchitlán,
y su grano se vendía en Querétaro y México, pero no se explotaba
para desfibrarla, pues Gorozpe desconocía el procedimiento
químico o mecánico para tal efecto. El algodón se producía en un
lugar llamado la Salitrera donde había abundancia de agua.82 En
cuanto a las moreras, Gorozpe, en diciembre de 1882, solicitó un
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
80
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y
Familia, Carpeta 7, Documento 162, f.1. “Balance de comprobación”, Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912.
81
Flores Olague, “Haciendas de Querétaro en el siglo XIX y principios del
XX: personajes y relaciones”, 323.
82
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja1, Exp. 3. Jesús Mota,
“Cuestionario sobre frutos susceptibles de exportación”, Villa de Colón, 17 de
octubre de 1882.
79

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número de plantas de morera blanca para “plantarlas y aclimatarlas
en su finca de Ajuchitlán”,83 y con ello impulsar la producción de
seda que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Fomento
tenía planeado.
La agricultura era una actividad menor en las haciendas
anexas de Panales y Zituní, debido a la calidad y extensión de
sus terrenos inferiores a los Ajuchitlán. La hacienda de Panales,
ubicada en parte de los municipios de Tolimán y Colón, en 1912
poseía dos tipos de terrenos para la producción agrícola: 44 ha
de tierra de riego de segunda clase y 88 ha de tierras de temporal
de segunda clase.84 Zituní, en Cadereyta, explotaba 363 ha de
temporal de segunda clase.85
Las cosechas de maíz y frijol de Panales y Zituní eran
muy inferiores a las de la hacienda principal de Ajuchitlán. Por
ejemplo, en 1891, en Ajuchitlán se cosecharon 4,000 hectolitros
de maíz, mientras que en Panales, sólo se obtuvieron 200; y para
1892, en Ajuchitlán se levantaron 10,000 hectolitros de maíz, y
en Panales sólo 300.86 La producción agrícola en estas haciendas
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 13. México, 23 de diciembre de 1882. Pedro Gorozpe, “Carta solicitud dirigida a José
María Esquivel, secretario del gobierno constitucional de Querétaro, 1882”,
México, 23 de diciembre de 1882.
84
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 37, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Septiembre 12 de 1912, 352.
85
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
86
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 2, Exp. 25. Jesús E.
Monsalve, “Noticia aproximada que manifiesta la cosecha media en el año
83

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�Productividad agropecuaria

anexas estaba más enfocada a la alimentación de la población
trabajadora que habitaba en ellas. Tanto la hacienda de Panales
como Zituní, se dedicaron más a la explotación de ganado mayor
y menor.
3. Haciendas anexas de Panales y Zituní: agostaderos
de Ajuchitlán El Grande
La mayor parte del territorio de las haciendas de Ajuchitlán,
Panales y Zituní, era de agostadero y no tanto de tierras de cultivo,
debido a que la topografía de la región del distrito de Tolimán
en la parte nororiental está conformada por cerros y montañas,
encontrándose pocas planicies. Los agostaderos son aquellos
terrenos de los cerros en donde pastan los ganados mayores y
menores. En las partes bajas corrían arroyos en donde abrevaban
los ganados.
La hacienda de Panales era considerada como el gran
agostadero de Ajuchitlán El Grande, pues en ella se criaban miles
de cabezas de ganado. Su extensión era de 29,702 ha, siendo
agostadero de segunda clase debido a la calidad de pastos y aguas.
Según cifras de la estadística del estado de Querétaro, elaborada
por Alfonso Luis Velasco, en 1891, en el distrito de Tolimán
había un total de 59,060 cabezas de ganado mayor y menor, con
un valor total de $242,840.
anterior comparada con la que se obtiene en años normales y la existencia de
ganados que tienen las fincas rústicas de este distrito”, 7 de enero de 1892.
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Fuente: Sección de la Carta general del estado de Querétaro (1897), ing. Pedro Moreno. Tomado de la mapoteca
“Manuel Orozco y Berra”. http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/CINGVACA01-12-CGE-7244-A.jpg

Sección de la Carta general del estado de Querétaro (1897)

Mapa 3

David Gutiérrez

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�Productividad agropecuaria

Este ganado incluía el vacuno, caballar, mular, asnal, cabrío y
porcino.87 En ese mismo 1891, la hacienda de Panales reportó en su
haber 150 vacas, 80 caballos, 80 mulas, 50 asnos, 1,000 animales
de pelo88 y 200 ovejas.89 En 1912, el administrador Cesáreo Barrera
informaba al gobierno de Querétaro la existencia de 5,118 cabezas
de ganado mayor y menor, donde las cabras de vientre y chivos
eran los más numerosos. 90 Por su parte, Marta Eugenia García
Ugarte apuntaba que los agostaderos de Panales criaban alrededor
de ocho a diez mil cabezas de ganado menor y seiscientas reses,91
cifra de ganado menor que parece elevada al contrastarla con los
datos oficiales reportados ante las instancias gubernamentales de
fines del siglo XIX y comienzos del XX. En la época novohispana
sí se registraron en esta zona grandes rebaños de ovejas y cabras;
así, según lo investigado por David Brading, entre 1752-1763, la
hacienda de Panales mantenía un rebaño de 11,000 cabras.92 En
referencia al volumen de ganado menor en la zona del Semidesierto
queretano, Antonio Vera Soto indica que:
Velasco, Geografía y estadística de la República Mexicana, t.VIII. Querétaro de Arteaga, 82.
88
Se refiere a las cabras.
89
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 2, Exp. 25. Jesús Mota
y Jesús E. Monsalve, “Noticia aproximada que manifiesta la existencia de ganados que tienen las fincas rústicas de este distrito”, Tolimán, enero de 1892.
90
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 37, Querétaro. Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Septiembre 12 de 1912,
352.
91
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 45.
92
Brading, Haciendas y ranchos del Bajío. León 1700-1860, 83.
87

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A lo largo del siglo XIX se registró el descenso en la crianza
de las ovejas y las cabras, práctica que tanta fama le diera a la
provincia queretana por más de 300 años. Gran parte de los
terrenos erosionados de los actuales municipios de Tolimán,
Colón y Peñamiller se debe, sin duda a la falta de carga de
ganado menor en la región, pues todavía a mediados del siglo
XX, el inventario de ganado debió ser incluso superior al actual
de todo el estado, en materia de ganado ovicaprino.93

Lo citado por Vera Soto permite dimensionar, aunque
parcialmente, la importancia ganadera en el distrito de Tolimán
en la época novohispana y su paulatino declive en el siglo XIX.
En el Porfiriato, Tolimán ya no era el distrito con mayor número
de cabezas de ganado mayor y menor en el estado, pues el primer
lugar lo tenía el distrito del Centro, seguido por San Juan del Río;
no obstante, Tolimán continuó siendo un distrito que criaba gran
cantidad de cabras, casi igual al Centro. En 1902, el distrito del
Centro reportó la existencia de 33,302 cabezas de ganado cabrío,
mientras Tolimán lo hizo con 27,510, cifras muy cercanas.
El volumen de producción ganadera en Tolimán debía
mucho a la crianza de ganado mayor y menor en la hacienda de
Panales. En esta finca, durante el periodo del hacendado Pedro
Gorozpe, había un mayordomo quien a su mando tenía la plantilla
de trabajadores que básicamente se dedicaba a la ganadería.
Ese conjunto laboral estaba integrado por un mayordomo de
campo, un sobresaliente de vacieros, un caporal, dos vaqueros,
Antonio Vera Soto, Historia de la ganadería en el estado de Querétaro
(Querétaro: Gobierno del Estado de Querétaro, 2003), 66.
93

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�Productividad agropecuaria

dos vacieros y quince pastores.94 Dicho grupo de trabajadores
sólo es una referencia, pues su cantidad en cada categoría con
seguridad fue variando año con año. Ajuchitlán El Grande era la
hacienda con más trabajadores en el distrito de Tolimán, llegando
a registrarse hasta 270 jornaleros, lo que es otro indicador de su
importancia; seguida por Extoraz con 80; La Esperanza, 70; y
Galeras, 72. Todos los trabajadores sin importar la hacienda en la
que laboraran ganaban 25 centavos.95
También es significativo que para 1902, en la hacienda de
Panales, los arrendatarios tenían más cabezas de ganado vacuno
que la misma hacienda, y un número de cabras nada despreciable;
las cifras apuntan a que dichos arrendatarios poseían 518 cabezas
bovinas con un valor de $8,845, en comparación de las 235
con valor de $2,590 registradas a nombre del administrador de
Panales, José María Peña.96
La Estadística Ganadera de la República Mexicana
que encabezó el Dr. Antonio Peñafiel en 1902, arrojó que en el
distrito de Tolimán existían 4,809 cabezas de ganado vacuno, de
las cuales 1,175 se encontraban en Tolimán. Recordemos que la
ACEHM. Fondo CCCLXXIII Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, carpeta 7, Documento 524, f. 1. “Sueldos de dependientes de la hacienda
de Ajuchitlán”, sin año.
95
AHQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento. Graciano González, “Boleta
para recoger datos sobre estadística agrícola”, años 1900-1912.
96
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 3, Exp. 282.Benito
Morales, “Estadística ganadera. Distrito Tolimán”, Tolimán, 29 de octubre de
1902.
94

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�David Gutiérrez

hacienda de Panales estaba en esa municipalidad, y si sumamos las
cabezas de ganado de los arrendatarios de Panales con las cabezas
pertenecientes a la hacienda se contabilizan 753, lo que es más del
50% del total de cabezas de ganado vacuno en la municipalidad,
dejando ver la importancia que esta hacienda tenía en la zona.97
Por su parte, la hacienda de Ajuchitlán no estaba tan
dedicada a la producción pecuaria, como sí a la agrícola.
Las yeguas, caballos y burros eran la prioridad en esta finca,
seguramente porque las labores del campo exigían este tipo de
animales, al igual que el transporte de productos y leña. En ese
mismo año, Ajuchitlán reportaba de ganado: 307 yeguas, 79
caballos, 37 mulas, 41 machos y 200 asnos;98 sin embargo, en esta
finca también eran criados cerdos, vacas, toros y ovejas, tanto
para venta, como para pago a través de la carne y leche a algunos
trabajadores especiales de la hacienda.99
Según un informe de 1912 redactado en la sección de
manifestaciones de La Sombra de Arteaga, la finca de Ajuchitlán
Antonio Peñafiel, “Estado de Querétaro”, Estadística ganadera de la
República, 1902 (México: Oficina tipográfica de la Secretaría de Fomento,
1903). Consultado en AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 3.
98
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento Estadística, Caja 1, Exp. 28.
Jesús Mota y Jesús E. Monsalve, “Noticia que rinde esta oficina a la Secretaría
del Superior Gobierno del Estado, respecto de la cantidad de cabezas de ganado caballar, mular y asnal existentes en las haciendas y ranchos de este distrito
con expresión del número de machos y hembras de esas diferentes especies, su
precio medio y clase”, Tolimán, octubre 6 de 1890.
99
ACEHM. Fondo CCCLXXIII Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, carpeta 7, Documento 524, f. 1, “Sueldos de dependientes de la hacienda
de Ajuchitlán”, Sin año..
97

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poseía 26,716 ha de agostadero donde se criaban variedad de
ganados mayores y menores, donde los más numerosos eran las
borregas de vientre, borregos de arredro y las vacas de vientre.
Por su parte, los cerdos eran criados en zahúrdas o chiqueros en
las inmediaciones de la casa grande. En Ajuchitlán El Grande,
durante 1912 se reportó la cantidad de 3,218 cabezas de ganado,
donde los borregos eran los más numerosos.100
La hacienda de Zituní, en el distrito de Cadereyta,
colindante con el de Tolimán, era prácticamente una hacienda
ganadera, porque casi toda su extensión era un agostadero de
4,463 ha, donde en 1912, criaba a 383 cabezas de ganado vacuno,
ovino, equino y asnal, principalmente;101 a pesar de esto, la
producción ganadera era inferior a la de los Panales y Ajuchitlán.
La producción ganadera de Ajuchitlán El Grande era un
rubro que reportaba ganancias a la economía del hacendado, ya que
de otro modo no hubiera continuado Pedro Gorozpe con la crianza de
los distintos ganados en sus propiedades, sin embargo, representaba
sólo una de las tantas actividades para generar ingresos. En 1912,
por concepto de venta de ganado vacuno ingresaron a la economía
de la hacienda $24,799.96; de ganado caballar, $9,737.12; por
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912,
455.
101
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912,
455.
100

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�David Gutiérrez

boyada de tiro, $21,006.02; y por ganado lanar, $7,675.93.102 Estas
cifras sólo correspondían a la finca de Ajuchitlán; por su parte,
Panales y Zituní, en 1912, reportaron sus ingresos de forma global
sin desglosar el rubro de la producción ganadera.
La hacienda Ajuchitlán El Grande, junto con sus anexas,
por lo ya expuesto en los anteriores apartados, significaron para el
hacendado Pedro Gorozpe espacios de producción agropecuaria
que cubrían las necesidades de su población trabajadora, y por otra
parte, podía producir granos que posteriormente se embarcaban a
la Ciudad de México.
Resultados
Conforme a los elementos primarios de elección del producto
y volumen de producción en la definición de hacienda de
Herbert J. Nickel, Ajuchitlán El Grande era un espacio dedicado
primordialmente a la producción de trigo, maíz y frijol. Panales y
Zituní se habían especializado en la ganadería. Los volúmenes de
producción agropecuaria de estas haciendas son relevantes para
la historia económica regional al ser los mayores en la región y un
referente de productividad en el distrito de Tolimán.
Entre las haciendas más extensas del distrito de Tolimán
en los años 1891 y 1892, tales como la Esperanza, Extoraz,
Zamorano, Panales y Ajuchitlán El Grande, es relevante observar
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe
y Familia, Carpeta 7, Documento 162, fs. 1-3, “Balance de comprobación”,
Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912..
102

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�Productividad agropecuaria

cómo Ajuchitlán producía todos los cultivos de cereales y
leguminosas, y sus volúmenes eran superiores a las otras, sobre
todo en maíz y trigo. De maíz, Ajuchitlán producía hasta 10,000
hl, seguido por La Esperanza con 4,000 hl; y de trigo se reportó
500 hl. En el rubro ganadero, si bien la hacienda de Ajuchitlán
presentó buenas cantidades de cabezas de ganado menor y mayor,
las haciendas del Zamorano, Panales y Extoraz estaban dedicadas
a la ganadería y tenían la primacía en la producción ganadera,
donde el ganado de pelo era el más abundante.
Gutiérrez Álvarez afirmaba que Tolimán era el tercer
distrito en importancia productiva en Querétaro, pues cosechaba
anualmente en promedio 20,000 hectolitros de maíz,103 cantidad
engrosada por la producción de las haciendas y ranchos de las tres
municipalidades. No obstante, de acuerdo a los datos recuperados
de las boletas de producción agrícola para el distrito de Tolimán,
entre los años 1889 y 1912, este distrito cosechó anualmente un
promedio de 54,513.47 hl de maíz, cifra superior a la estimada
por Gutiérrez Álvarez.104
Entre 1904-1909, la producción de maíz en el distrito de
Tolimán ascendía a 80,842 hectolitros, de los cuales la hacienda
de Ajuchitlán aportaba 30,000 hectolitros, posicionándose como
la hacienda que más maíz producía; en segundo lugar, aparecía
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
104
AHEQ, Boletas de producción agrícola, años 1899-1912, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento.
103

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�David Gutiérrez

la hacienda de la Esperanza con una producción de 18,129
hectolitros; seguida por la hacienda de Galeras con 15,000
hectolitros. Aunque la hacienda de Extoraz era muy extensa, la
mayor parte de ésta se destinaba a la ganadería, reportando sólo
800 hectolitros de maíz cosechado.105
Por otra parte la producción triguera en el distrito de
Tolimán oscilaba entre 16,500 y 50,000 kg, a la cual Ajuchitlán
aportaba alrededor del 40%, con un promedio de 22,500 kg
anuales. El otro 60% de las cosechas de trigo era aportado por las
haciendas de La Esperanza, Galeras y el Blanco.
A diferencia de otras haciendas del distrito, Ajuchitlán El
Grande buscó diversificar la producción de los cultivos, desde los
cereales, leguminosas, frutas y magueyeras, hasta la introducción
de cultivos como la morera, la linaza y el algodón, que no se veían
en muchas fincas de la región, con lo que la hacienda se convirtió
en modelo de nuevos procedimientos agrícolas. Este artículo no
exploró la introducción de maquinaria, ni las nuevas técnicas
de producción agropecuaria en las haciendas mencionadas, sin
embargo, al mencionar que el hacendado de Ajuchitlán se aventuró
a sembrar nuevos productos en la región se infiere que debió haber
adoptado nuevas formas de producción para su cultivo.
Ajuchitlán El Grande y sus anexas, en su estructura física
y organizativa-laboral, se encontraban en una fase de transición
Información extraída de las boletas de estadística de producción agrícola,
años 1904-1909, AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento.
105

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�Productividad agropecuaria

hacia la modernización, observada en la inversión en obras
hidráulicas, introducción de nuevos cultivos, el uso del mayor
número de fuerza laboral en la zona y aprovechamiento óptimo de
los recursos naturales, lo que le favoreció para tener los mejores
niveles de producción agropecuaria en el distrito de Tolimán.
Referencias
Archivos
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�La Sauceda de los Pérez Gavilán. Desintegración de la
hacienda y conformación del ejido en La Sauceda,
Durango (1883-1933)
La Sauceda of the Pérez Gavilán. Disintegration of the hacienda
and conformation of the ejido in Sauceda, Durango (1883-1933)
Fernando Marco Calleros García

Universidad Autónoma de Aguascalientes
Aguascalientes, México
orcid.org/0000-0003-1096-0075

Resumen: El presente trabajo aborda el proceso de desintegración
de la hacienda de La Sauceda y por consiguiente la conformación
del ejido en la misma comunidad, en la municipalidad de
Canatlán, Durango. Se ofrece de manera breve la trayectoria de la
finca en las manos de la familia Pérez Gavilán y la manera en que
éstos la administraron durante el tiempo que les perteneció; se
analizan las circunstancias particulares y ajenas que provocaron
la desarticulación de la hacienda, desde finales del siglo XIX hasta
la ejecución de la reforma agraria. Con ello, se pretende contribuir
a la historia regional a partir de la comprensión y análisis de
procesos que transformaron las estructuras políticas, económicas
y sociales. Las principales fuentes primarias utilizadas son
contratos de venta formalizados antes diversos notarios públicos,
el registro de las propiedades rurales, así como otros documentos
agrarios.
251
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 251-296
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-94

�La Sauceda

Palabras clave: hacendados; ejido; tierra; conflicto; La Sauceda
Abstract: The present work exposes the process of disintegration
of the hacienda of the Sauceda and, therefore, the conformation of
the ejido in the same community in the municipality of Canatlán,
Durango. It briefly offers the trajectory of the estate in the hands
of the Pérez Gavilán family and the way in which they managed
it during the time that it belonged to them, and the particular
and foreign circumstances that caused the disarticulation of the
hacienda are analyzed from the end of the 19th century until the
implementation of the agrarian reform. The aim is to contribute
to regional history by understanding and analyzing processes
that transformed political, economic, and social structures. The
main primary sources used are contracts of sale formalized before
various public notaries, a register of rustic estate and various
agrarian documents.
Keywords: landowners; ejido; land; conflict; La Sauceda

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Introducción
Desde la época colonial hasta principios del siglo XX la hacienda
fue el centro de la vida rural en México. Su importancia radica
en que trascendió el ámbito económico, determinando también
aspectos sociales, políticos y culturales de la sociedad mexicana.
Sin embargo, a pesar de haber existido como unidad productiva
desde el período colonial, fue durante el siglo XIX cuando la
hacienda mexicana llevó a cabo su expansión y consolidación
como sistema productivo, debido particularmente a los efectos de
las leyes de reforma, la implementación de nuevos mecanismos
de producción y a la propia consolidación del Estado mexicano.1
De esta forma, durante el porfiriato, el desarrollo del sector
agropecuario resultó ser más evidente que en épocas anteriores,
en gran medida por las políticas económicas estimuladas por el
propio Estado, las cuales buscaban incentivar la inversión de
grandes capitales, y con ello lograr la modernización del sector
agrario. En el caso de Durango, las zonas con riqueza viable
fueron las que gradualmente incorporaron sus tierras hacia
la producción mercantil, por lo que el valor de la tierra estuvo
ligado directamente con el potencial productivo y la posibilidad
de irrigación que había para dichas tierras; los productos con
mayor importancia fueron aquellos ligados al mercado nacional
y exterior.2
Juan Felipe Leal, “Campesinado, haciendas y Estado en México: 18561914”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 5 (1986): 8.
2
Gloria Cano Cooley y Miguel Vallebueno, “El campo y la tenencia de
1

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�La Sauceda

La hacienda de La Sauceda estaba ubicada en la
municipalidad de Canatlán, y desde la segunda mitad del siglo
XIX perteneció a la familia Pérez Gavilán, quienes gracias a sus
relaciones políticas y económicas lograron mantenerla como una
importante finca productora hasta principios del siglo XX. Fue
pionera en la transformación de las actividades agrícolas de la zona
y en su incorporación en la dinámica mercantil en la transición al
siglo XX. El objetivo del presente trabajo es abordar el proceso
histórico que llevó a la desintegración de la mayor parte de la
hacienda, para lo que en primera instancia se da cuenta de manera
breve de la trayectoria de la finca y de sus dueños; posteriormente
se pretende analizar el proceso de desintegración, que inició desde
el porfiriato con la separación de algunas fracciones por parte de
la misma familia, y se concluyó en el periodo posrevolucionario,
como resultado del propio movimiento.
Para esto, el texto se divide en los tres apartados siguientes:
“Concentración y fragmentación de las tierras de La Sauceda y sus
anexas”, donde se expone la trayectoria de la hacienda en las manos
de los Pérez Gavilán y la forma en la que dicha familia administró
la finca hasta los primeros años del siglo XX; igualmente, se aborda
el proceso de desintegración iniciado con la separación de bienes
llevada a cabo por una de las hermanas. Posteriormente, en “La
desarticulación de la hacienda de La Sauceda”, se estudia la manera
la tierra (1880-1910)”, en Durango (1840-1915) Banca, transportes, tierra
e industria, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Universidad Juárez del Estado de
Durango; Universidad Autónoma de Nuevo León, 1995), 59–85.
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en que los dueños llevaron a cabo el fraccionamiento de la finca en
el contexto de la aplicación de la reforma agraria de acuerdo con
algunas etapas identificadas y diversas modalidades. Finalmente,
en “Reforma agraria y conformación del ejido de La Sauceda”
se expone el proceso de conformación del ejido de La Sauceda,
a partir de las dificultades que el propio trámite implicaba y las
estrategias que los campesinos llevaron a cabo para contrarrestar la
defensiva por parte de los hacendados, como la incorporación de
alianzas con agrupaciones políticas y sindicales que les brindaron
aparentes ventajas en el proceso de reparto.
1. Concentración y fragmentación de las tierras de
La Sauceda y sus anexas
Durante el porfiriato, en la municipalidad de Canatlán había un
total de 135 fincas rústicas de acuerdo con la información registrada
en el padrón de 1898,3 de las cuales once fueron registradas como
“haciendas”, veintiuna como “ranchos” y el resto no contiene
algún nombre que las clasifique (únicamente aparecen el nombre
del dueño y la localidad en la que se ubicaban). Sin embargo, a
pesar de que el tipo más numeroso era el de la pequeña propiedad,
la mayor parte de la zona estaba ocupada por grandes propiedades,
dentro de las cuales destacaban cinco latifundios y seis haciendas
cuya extensión era mayor a 10,000 hectáreas, asentadas en los
valles de Cacaria y Guatimapé, y que abarcaban casi la totalidad
Archivo Histórico del Estado de Durango (AHED), Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán, 1898.
3

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�La Sauceda

de las llanuras y parte de la sierra de dicho territorio.4
La hacienda de La Sauceda era propiedad de los Pérez
Gavilán, familia que formó parte de la elite duranguense del siglo
XIX, cuyas características comunes fueron el haber conformado
un gran capital a lo largo de siglo, así como el establecimiento de
estrategias que les permitieron mantener y acrecentar su condición
de notabilidad por medio de sus relaciones de parentesco y
amistad con las demás familias prominentes. Además, siguieron
cánones tradicionales que identificaban la posesión de tierras con
estatus, prestigio y poder económico.5
Los Pérez Gavilán heredaron fincas rústicas por línea
paterna y materna, lo cual influyó considerablemente para que
aumentara su prestigio como terratenientes importantes y con
ello también su poder económico. De esta forma, en 1863, tras
la muerte de su tío Leandro Sánchez Manzanera y Salas, Manuel
Pérez Gavilán tomó posesión de la hacienda de La Sauceda,6
la cual estaba considerada como una de las fincas rústicas más
importantes del estado.
Estas propiedades fueron: Guatimapé con 86,400 ha; Santa Lucía, San
Bartolo y Anexas con 52,600 ha; La Sauceda 32,080 ha; Cacaria 86,440 ha;
De Los Ángeles 53,380 ha; Santa Isabel 22,724 ha; El Maguey 68,300 ha; San
Francisco del Sauz y Cañas 23,597 ha; Los Pinos 33,068 ha; La Magdalena
27,152 ha y Punta de Levario con 10,425 ha. AHED, Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán, 1898.
5
Graziella Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana
en Durango”, Transición, núm. 25 (2001): 87–112.
6
Archivo de Notarías del Estado de Durango (ANED), Felipe Villarreal, 8
de noviembre de 1889.
4

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Mapa 1
La Hacienda de La Sauceda y sus anexas

En ese momento, la finca abarcaba alrededor de 54,000 hectáreas,
además del casco con sus respectivos potreros y edificaciones.
También tenía anexados los ranchos de San Bartolo y Santa Cruz,
las estancias de Cosinas, Gogojito y Medina (véase mapa 1);
de manera general, la finca poseía tierras de buena calidad con
acceso a diferentes cuerpos de agua; por lo tanto, era importante
productora de maíz, frijol, trigo e incluso algunos frutales, como
el perón que en años posteriores le daría renombre; además,
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contaba con un amplio número de cabezas de ganado vacuno,
menor y caballar.
En la segunda mitad del siglo XIX, el arrendamiento
se había convertido en un sistema que se ajustaba a las nuevas
condiciones que se manifestaron en los mercados productivos,
muchos de los hacendados preferían sacrificar ganancias con
tal de disminuir los riegos de pérdidas.7 Por tal motivo, en el
año 1870, algunas fracciones de las estancias y potreros de La
Sauceda estaban arrendadas como tierras de cultivo. En total para
ese año, había ocho campesinos designados como arrendatarios,
los cuales también eran considerados como fuerza de la clase de
jornaleros del campo; asimismo, había un total de 238 individuos
que trabajan en las labores de la hacienda y sus estancias, la
mayor parte de los cuales aparecen registrados como labradores
de campo (no se sabe cuántos se pueden asumir como peones
acomodados o permanentes, pues recordemos que dicha figura
resulta ser un elemento fundamental para la compresión de la
hacienda como unidad productiva).8 En seguida estaban los
Jesús Gómez Serrano, Haciendas y ranchos de Aguascalientes. Estudio
regional sobre la tenencia de la tierra y el desarrollo agrícola en el siglo XIX
(México, DF: Universidad Autónoma de Aguascalientes; Fomento Cultural
Banamex, 2000), 65.
8
Jan Bazant considera como elemento fundamental de la hacienda a los
peones acomodados o permanentes, incluso afirma que ésta puede funcionar
sin la existencia de trabajadores temporales, medieros o arrendatarios, pero no
sin el grupo permanente de familias que gozan de ciertos derechos tradicionales y que contribuyen de manera permanente en las labores del campo. Jan
Bazant, “Peones, arrendatarios y aparceros en México: 1851-1853”, Historia
7

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vaqueros, después los pastores y por último los arrieros, quienes
por lo regular laboraban de manera temporal.9
El sistema de arrendamiento siguió utilizándose en décadas
posteriores en la hacienda de La Sauceda, e incluso se llegó a
arrendar la totalidad de la finca en 1882, probablemente debido a
la necesidad que tuvo el propietario de mantenerse ausente para
atender los demás negocios que poseía. Para ello contamos con
la inscripción del contrato protocolizado ante el notario Felipe
Villarreal el 20 de octubre de 1882, el cual, a pesar de ser breve,
permite revisar de manera precisa las condiciones generales bajo
las cuales se llevó a cabo dicho acuerdo.10
La hacienda, con sus edificaciones, potreros y ranchos
anexados, cabezas de ganado, usos y servidumbres, se le arrendó
al señor Felipe López Negrete, quien era propietario de la hacienda
de Santa Lucía;11 el plazo del contrato estipuló un periodo de
Mexicana, núm. 90 (1973): 330–57.
9
AHED. Lista de los campesinos que trabajan en la hacienda de la Sauceda
del municipio de Canatlán, 1870, documento sin clasificar.
10
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, 20 de octubre de 1882, 3-4.
11
La Familia López Negrete tuvo presencia en tierras duranguense desde
finales del siglo XVIII, al igual que los Pérez Gavilán, sus miembros establecieron lazos de parentesco y amistad con diversas ramas de la élite duranguense del siglo XIX, lo cual influyó para que ocuparan un lugar importante en la
alta sociedad. Por lo tanto, no es de extrañarse que ambas familias estuvieran
emparentadas, ello debido al lazo con los Sánchez Manzanera, familia de prestigiados terratenientes españoles de la época colonial vinculados con la iglesia
Católica y poseedores de una considerable fortuna. Felipe López Negrete era
hijo de Antonia Sánchez Manzanera y Salas, mientras que Miguel Pérez Gavilán lo era de Nicolasa Sánchez Manzanera y Salas, es decir, eran primos.
Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana en Durango”,
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siete años, sin embargo, éste podía prolongarse un año más, si así
convenía a las partes involucradas. El precio del arrendamiento
fue de $7,500 pesos anuales y debía pagarse en mensualidades
vencidas. Asimismo, el contrato menciona la elaboración de dos
tantos del inventario, en los que se anotó de manera puntual lo que
se estaba entregando, dígase cabezas de ganado, herramientas y
todo aquello que iba incluido en la transacción; evidentemente,
la intención de dicho documento era que sirviera como base al
momento que se realizara la devolución por parte del señor López
Negrete.
Por último, se estipuló que había una fracción de la
hacienda que se excluía del arrendamiento, se trataba del potrero
denominado de los “Flojos”, situado a un par de kilómetros del
casco de la hacienda; dicho terreno estaba arrendado desde hacía
tiempo a los hijos de Francisco Saracho.12 Casi un año después
de haber protocolizado el referido contrato de arrendamiento,
Manuel Pérez Gavilán falleció; de esta forma, los cinco hijos
que procreó con Arcadia Centeno (Isabel, Diego, Petra, Ángel
y Nicolasa) heredaron la propiedad, lo cual, entre otras cosas,
implicó su fragmentación.
En 1883, la hacienda se dividió materialmente entre los
herederos. A Diego se le adjudicó la parte correspondiente al
rancho de San Bartolo y la estancia de Medina, ambas fracciones
18–20; Guadalupe Villa Guerrero, Elites y Revolución en Durango (México,
DF: Instituto de Cultura del Estado de Durango, 2010), 20.
12
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, 20 de octubre de 1882, 3-4.
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cercanas una de la otra, ubicándose en las inmediaciones del
bordo de San Bartolo. Para Isabel fue el rancho de Santa Cruz y la
estancia de Gogojito, también en las cercanías de San Bartolo y la
laguna de Santiaguillo. El resto de la propiedad, consistente en el
casco de la hacienda con sus respectivas edificaciones, la estancia
de Cosinas, tres sitios de ganado mayor y tres caballerías ubicadas
en la Sierra Madre, fue dividida en tres partes iguales y adjudicada
a los tres hijos menores, aunque en 1889 Petra le vendió a Nicolasa
su respectiva parte en la cantidad de $10,000 pesos.13
Un par de años después, Ángel Pérez Gavilán falleció
intestado y sin descendientes, por lo que los bienes que éste
poseía se dividieron entre sus hermanos; la mayor parte de
ellos correspondía a la tercera fracción de La Sauceda, la cual
no admitía división alguna de acuerdo con lo estipulado en el
testamento paterno, por lo que los involucrados convinieron que
se le adjudicara de manera íntegra a Nicolasa; a cambio, ésta les
pagaría en dinero lo correspondiente a la porción de cada uno,
además de que el resto de los bienes también quedarían en favor de
los otros tres herederos.14 De esta forma, Nicolasa Pérez Gavilán
fungió como la propietaria de la totalidad de la finca hasta su
desintegración en la primera mitad del siglo XX.
Respecto a la estancia de Gogojito y el rancho de Santa
Cruz, Isabel Pérez Gavilán los separó de la Sauceda para después
13
14

ANED. Felipe Villarreal, 08 de noviembre de 1889.
ANED. Alberto Lazalde, registro 34, 09 de octubre de 1902.

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conformar la hacienda de Santa Isabel. Dicha finca registró un
total de 22,724 hectáreas de extensión en el año 1898, de las que
destacaban las 900 de tierras de temporal y 24 de riego,15 aunque
desde que se tuvo posesión de dichos terrenos, la propietaria
comenzó a trabajar bajo el sistema de arrendamiento en algunas
fracciones. En 1883, por medio de su esposo Esteban Fernández,
se celebró un contrato de arrendamiento con Joaquín Gurrola, el
cual estipuló que el lote se encontraba en la parte de Gogojito
y tendría que ser por la extensión suficiente para que el señor
Gurrola sembrara y cultivara 150 fanegas de maíz; el periodo
establecido fue por un lapso de nueve años, de los cuales los
primeros cinco años no pagaría nada y por los cuatro restantes la
cantidad de $1,700 pesos anuales de manera anticipada.16
La razón por las que los primeros años no se pagó nada de
renta fue porque el arrendatario a cambio adquirió la obligación
de realizar algunas mejoras en la propiedad, las cuales fueron las
siguientes: una galera de cuatro naves, cada una de ellas con pisos
enladrillados y techo de hormigón; un aventadero para maíz; una
casa con siete u ocho piezas, zaguán, patio, corral y macheras;
así como cuatro o seis casas necesarias para la cuadrilla. Todas
las mejoras deberían ser entregadas al término del contrato y por
supuesto quedarían en favor de la finca, sin costo alguno para
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
16
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 8, 30 de octubre de
1884.
15

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los propietarios.17 Como se puede observar, dejar en manos de
los arrendatarios las mejoras y adecuaciones de las propiedades,
traía bastantes beneficios futuros a la finca; al parecer, en la
parte arrendada a Joaquín Gurrola no había construcción alguna,
únicamente tierras de labor, por lo que una vez concluido el
arreglo, se proyectaba que la fracción pudiera seguir funcionando
de la misma manera.
Asimismo, en 1890 se firmó un contrato con Manuel
Castaños por la totalidad de la hacienda Santa Isabel con todos
su animales, herramientas, usos y servidumbres, exceptuando
únicamente la parte que seguía rentada a Joaquín Gurrola. El plazo
del arrendamiento fue de siete años y el precio se fijó en $3,000
pesos para el primer año y $2,200 para los seis restantes; además,
como era común en los contratos, se estableció como obligación
del arrendatario cuidar y respetar los linderos de la finca, con la
intención de evitar que en ellos se establecieran extraños o fueran
aprovechados por ellos. En este caso, las mejoras quedaron a
consideración del arrendatario, es decir, si así lo requería, podía
realizar las obras necesarias para la mejor y mayor recolección de
las aguas aprovechables, y así poder aumentar lo más posible la
labor de riego; sin embargo, en dado caso de hacerse, no habría
costo alguno para la dueña de la finca.18
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 8, 30 de octubre de
1884.
18
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 11, 24 de abril de
1890.
17

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Una vez terminado el contrato con Manuel Castaños, casi
de manera inmediata Isabel Pérez Gavilán dio en arrendamiento
la totalidad de la hacienda Santa Isabel y anexas, con un extensión
de aproximadamente 25,000 hectáreas, a Cayetano Oxandabaratz,
originario de Fresnillo, Zacatecas, para que éste la explotara
como finca agrícola durante un periodo de siete años. El precio
del arrendamiento se fijó en $6,000 pesos anuales, el cual debía
pagarse en anualidades anticipadas, ya que en caso contrario se
daría por rescindido el acuerdo.19
En este caso, en el contrato se incluyó un inventario que
de manera minuciosa estableció las condiciones en las que se
entregaba la finca, las cuales tendrían que respetarse al momento
de la devolución. En Santa Isabel había una casa principal, casas
de cuadrillas y una troje de tres naves; en San Esteban (Gogojito)
“veinticinco hoces, dos palas de fierro, treinta y tres rejas sin calzar,
talachos, diecinueve yugos”, además de una amplia cantidad de
ganado de los diferentes tipos, muebles y enseres como “una
carreta enllantada con eje de fierro”, “dos carabinas Winchester
y un rifle Remington”, “una prensa para quesos, una cuchara de
albañil”, etcétera; asimismo, se incluyó una descripción precisa
de la mercancía existente en la tienda de raya.20
Igualmente, Oxandabaratz se comprometió a hacer
un buen uso de la finca, lo cual implicaba realizar mejoras en
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
20
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
19

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beneficio de ésta y hacer que se respetaran los linderos para evitar
invasiones de algunos vecinos extraños que pudieran pretender
hacer derechos dentro de los terrenos.21 Esto último nos habla
de las medidas tomadas por los propietarios para prevenir las
posibles invasiones de extraños en las haciendas; probablemente
se trataba de campesinos pobres que buscaban hacer uso y
aprovechamiento de las tierras en las zonas periféricas, o incluso
también pudiera haberse tratado de la presencia de bandidos, tan
común en la época.22
A pesar de que el periodo del arrendamiento se había
establecido por siete años, en 1902, es decir, un año antes del
término, las partes involucradas decidieron dar por concluido
el contrato de arrendamiento de la hacienda de Santa Isabel,
por lo que celebraron un contrato de rescisión ante el notario
Alberto Lazalde, con el cual Isabel Pérez Gavilán quedó obligada
a devolver la suma de $7,000 pesos que se le había pagado de
manera previa; por su parte, Cayetano Oxandabaratz tuvo que
hacer entrega del ganado, enseres y semillas de acuerdo a lo
estipulado en el inventario que se elaboró en un principio, y en
cuanto al sobrante de uno y otros, la señora Pérez Gavilán se
comprometió a pagar a precios convencionales, es decir, a precio
de mercado.23 Se desconocen las razones por las que ambas partes
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
22
La Evolución. Durango, 17 de febrero de 1898, tomo I, núm. 58,
23
ANED. Alberto Lazalde, registro 40, 01 de noviembre de 1902, 37-39.
21

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acordaron concluir con el arrendamiento de dicha finca de manera
anticipada; al menos en el documento elaborado por el notario
Lazalde no hay ninguna pista de ello, sin embargo, queda claro
que los involucrados estuvieron conformes con la conclusión a la
que se llegó.
Por otra parte, la hacienda de La Sauceda desde finales del
siglo XIX estaba en manos de Luis Pérez Gavilán, esposo y primo
de Nicolasa. Funcionaba bajo la firma social “Gavilán Hermanos”
y tenía una extensión de 32,080 hectáreas, de las cuales 1,000
eran de temporal, 80 de riego y el resto de agostadero y sierra;
de acuerdo con el censo de 1895, contaba con un total de 915
habitantes y registró un valor de $100,950 pesos.24
La Ley de Impuestos a los Capitales Rústico y Urbano
de 1897, además de establecer y regular el cobro de impuestos,
también pretendía incentivar el desarrollo económico del estado y
que las fincas se incorporaran de manera gradual a la dinámica de
producción mercantil, por lo que otorgaba ciertas exenciones en el
pago de impuestos a aquellos propietarios que hicieran mejoras en
las fincas por medio de obras de irrigación.25 De esta forma, aunado
a la apertura de tierras de labor que se manifestó en la segunda mitad
del siglo XIX, con la llegada del nuevo siglo, las haciendas más
ricas de la municipalidad de Canatlán también roturaron tierras para
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
25
Periódico Oficial del Estado de Durango (POED). Tomo XX, Durango,
jueves 23 de diciembre de 1897, núm. 102, 1.
24

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cultivarlas mediante el riego, principalmente para la producción
de trigo26 y frutales; por lo que fue necesaria la construcción de
sistemas de riego y diferentes obras para el almacenamiento de
agua que permitieron un mayor aprovechamiento.
Es por ello por lo que bajo la administración de Luis Pérez
Gavilán en la hacienda de La Sauceda se hicieron importantes
mejoras que trajeron grandes beneficios a la sociedad “Gavilán
Hermanos”, y en general a la producción agrícola de la región. En
1899 solicitó al gobierno del estado permiso para la reconstrucción
de la presa de Caboraca existente en el cauce del río de La Sauceda
frente al pueblo llamado el Presidio; la obra fue refabricada con
cal, arena y mampostería, y tuvo una altura de dos metros por 100
de extensión y contenía cinco compuertas.27 La inversión que se
hizo en obras de irrigación y de almacenamiento de aguas no solo
contribuyó a que la finca incrementara los cultivos de productos
tradicionales, sino también a que se diversificaran las actividades
agrícolas en los primeros años del siglo XX; particularmente, se
incentivó el desarrollo de la producción frutícola.
Debido a la necesidad que hubo por el incremento en la
plantación de árboles frutales, Luis Pérez Gavilán nuevamente
solicitó permiso para la construcción de otra presa, esta vez fue
Gloria Cano Cooley, “Las fincas rústicas del estado de Durango según los
padrones catastrales de 1898.Un recuento de la calidad de sus tierras, extensiones territoriales y valores catastrales”, en Historia de Durango, t. III, ed.
María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado
de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 472–544.
27
La Evolución, Durango, domingo 30 de abril de 1899, Número 51, 2.
26

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ante el ayuntamiento de Canatlán; se trataba de un proyecto más
ambicioso que el anterior, con una altura de 25 metros y 220 de
extensión; además, el vaso podría contener 25 millones de metros
cúbicos, los cuales podrían regar algunos terrenos de 48 metros
cuadrados por minuto.28
Como se puede asumir, se trataba de una obra que
requería gran capital, por lo que Luis Pérez Gavilán solicitó al
ayuntamiento que a cambio se le cedieran “sin condición alguna”
y a “perpetuidad”, los derechos de aprovechamiento que tenía
sobre algunas corrientes y tomas en los márgenes del río de La
Sauceda; sin embargo, el ayuntamiento se opuso a la solicitud
porque consideró que con la obra, las corrientes y tomas de agua
que poseía el municipio resultarían afectadas. Por tanto, Pérez
Gavilán acudió con el gobernador Esteban Fernández, quien
era su concuño, para resolver el asunto; después de establecer
algunos acuerdos, el mandatario concedió personalmente el
permiso para la construcción de la nueva presa de Caboraca. No
obstante, la obra no logró concretarse, debido a que el asunto se
resolvió a finales de 1909, cuando el movimiento revolucionario
en la región estaba por iniciarse.29
A lo largo de la lucha armada, la gran propiedad en el
estado se vio afectada de diferentes maneras, no solo a través
Graziella Altamirano, De las buenas familias en Durango. Parentesco,
fortuna y poder (1880-1920) [Tesis de Doctorado] (México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2008), 215–16.
29
Altamirano, 215–16.
28

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de las exigencias por parte de los pueblos que reclamaban sus
tierras despojadas, sino también por las intervenciones y/o
confiscaciones llevadas a cabo por los diferentes gobiernos
revolucionarios. De esta forma, desde los primeros años, la
propiedad de los Pérez Gavilán padeció los embates de estas
demostraciones de justicia, aunque en menor medida que otras
haciendas de la entidad que poseían problemas más arraigados;
en 1914, la hacienda de La Sauceda estuvo administrada por un
oficial villista30 y posteriormente, en 1916 fue la primera finca del
municipio que se afectó durante el proceso de reparto para dotar
de tierras al pueblo de San José de Gracia.
Ante el peligro que representó la Revolución y debido a la
inminente persecución que padecieron la mayoría de las familias
de terratenientes duranguenses, los Pérez Gavilán se fueron a vivir
a la ciudad de México y desde allá nombraron a un apoderado
legal para que administrara y explotara la hacienda. Una vez que
la revolución constitucionalista asumió el control del movimiento,
se ofreció a los antiguos dueños la devolución de sus propiedades,
de forma que comenzó el proceso de desintervención de las fincas
en la entidad, aunque al mismo tiempo Carranza también prometió
el reparto de tierras para los pueblos que las solicitaran,31 por
Graziella Altamirano, “Las confiscaciones revolucionarias”, en Historia
de Durango, t. IV, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas,
2013), 62–100.
31
Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana en Durango”, 99–100.
30

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lo que fue inevitable la afectación de la propiedad de los Pérez
Gavilán.
2. La desarticulación de la hacienda de La Sauceda
La necesidad de reparto de tierras fue un elemento que se
mantuvo presente durante el tiempo que duró la lucha armada.
Una vez concluida ésta, la cuestión agraria se convirtió en una
preocupación primordial a resolver por parte de los gobiernos
revolucionarios. La solución a ese problema se materializó con la
promulgación de la Ley Agraria el 6 de enero de 1915, considerada
como la primera ley agraria a nivel nacional, con la que se inició
un largo proceso de reparto de tierras que concluyó en 1992.
Esta ley se basó en la idea de despojo sufrido por las
comunidades agrícolas con relación a sus tierras de propiedad
comunal, y buscaba asegurar la existencia de la clase indígena
que había sido desposeída de manera paulatina;32 pretendió
dar solución a estas cuestiones, esbozando la necesidad de una
repartición y distribución equitativa de las propiedades, mediante
la expropiación de las haciendas, como la única forma efectiva
de asegurar la paz y la mejor vía para garantizar el bienestar
de las clases populares que históricamente habían estado
desamparadas.33
Elena del Rosario Patiño y María de Jesús Espinoza Villela, Ley Agraria
del 6 de enero de 1915: semilla de la propiedad social y la institucionalidad
agraria en México (México, DF: Procuraduría Agraria, 2015), 18.
33
Entre los principales expositores de esta idea tenemos a: Andrés Molina
Enríquez, Los grandes problemas nacionales (Ciudad de México: Instituto
32

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Durante muchas décadas, la idea anterior gozó de
aceptación y fue dominante al momento de llevar a cabo una
interpretación sobre los resultados del movimiento revolucionario,
sin embargo, conforme fue avanzando el tiempo y gracias a
numerosos estudios regionales, se ha demostrado la debilidad
y carencia de sentido del argumento para muchas regiones del
país. Resultó que “la hacienda”, no fue la entidad estática que
se creía, ni tampoco que podían equipararse las condiciones y
características de unas con las otras, ni mucho menos eran las
responsables por el acaparamiento de tierra que había ocasionado
el empobrecimiento del campo; más bien, se trató en muchas
ocasiones de una institución dinámica que pudo adaptarse a
diferentes épocas y lugares.34 Asimismo, la reforma agraria pasó
de ser la herramienta a través de la cual se estaba haciendo justicia
a los despojos, para luego ser interpretada como una política de
incorporación y subordinación que se aprovechó de la situación
en la que se encontraban las poblaciones rurales.35
Fue un proyecto mediante el cual las élites revolucionarias
pretendieron ganar apoyo de las clases populares, lo que debía
Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 2016); George M
McBride, Los sistemas de propiedad rural en México, en Dos interpretaciones
del campo mexicano (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes; Colección Cien de México, 1993).
34
Gómez Serrano, Haciendas y ranchos de Aguascalientes. Estudio regional
sobre la tenencia de la tierra y el desarrollo agrícola en el siglo XIX, 461.
35
Arturo Warman, El campo mexicano en el siglo XX (México, DF: Fondo
de Cultura Económica, 2015), 57–60.
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servirles para debilitar a sus enemigos y fortalecer el poder del
Estado revolucionario, a la vez que los pueblos se favorecían de
la lucha revolucionaria.36 Los beneficios ofrecidos por la reforma
agraria estaban fuertemente condicionados, lo que colocó a los
campesinos en una situación de desventaja y sujeción a merced de
los dirigentes revolucionarios. De esta manera, el reparto de tierras
no se dio de la noche a la mañana, ni tampoco de manera fácil, y
mucho menos de manera pacífica. El reparto de tierras fue un proceso
lento que implicó que los pueblos tuvieran que afrontar obstáculos
no solo violentos, como se habían estado experimentando desde el
estallido en 1910, sino también involucró una serie de dificultades
político-administrativas que las comunidades tuvieron que afrontar
y a las que se tuvieron que someter, como ocurrió con el surgimiento
y desarrollo del gran aparato de la legislación agraria con todas sus
implicaciones administrativas.
El trámite de dotación o restitución de tierras para un
pueblo podía durar varios años, desde que los vecinos hacían la
solicitud hasta que el gobierno emitía la resolución,37 aunado a
las implicaciones económicas que dicho trámite conllevaba y
Alan Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de las grandes haciendas”, en Repensar la Revolución mexicana, ed. Alan
Knight (México, DF: El Colegio de México, 2013), 26.
37
“Entre 1915 y 1967 se requirieron en promedio 60 meses entre la solicitud
procedente y la entrega provisional de tierra, otros 30 meses entre la posesión
provisional y la firma de la resolución provisional, y 17 meses para la ejecución o posesión definitiva, de tal forma que podían pasar nueve años entre la
solicitud y la posesión definitiva.” Warman, El campo mexicano en el siglo XX,
59.
36

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al desconocimiento del mismo; sin dejar tampoco de lado los
retrasos provocados por los hacendados que recurrían de manera
inmediata al amparo agrario para alargar el litigio. Este fue el
caso, por ejemplo, de la dueña de la hacienda de la Sauceda,
Nicolasa Pérez Gavilán, quien en 1919 elaboró una carta dirigida
al gobernador aludiendo que su propiedad era el fruto del trabajo
de su difunto marido y que además se trataba del patrimonio de
sus hijos. Por ello, pedía que no le fuera expropiada la propiedad
y que, de no haber solución, entonces “suplicaba” al menos que
fueran pocas hectáreas las que se le expropiaran.38. Asimismo, los
hacendados recurrían a otras formas de sabotaje no tan legales,
como interceptar el correo de sus contrincantes o estropear sus
propiedades una vez que se aproximaba la expropiación,39 hasta
llegar a situaciones hostiles en donde los campesinos y sus familias
eran arrojados de sus casas quitándoles las tierras que poseían en
aparcería o arrendamiento y entregándoselas a incondicionales de
los terratenientes, creando así grupos contendientes en donde se
daban fuertes agresiones.40
Igualmente, se hizo presente la tendencia a fraccionar
las tierras, con la intención de adelantarse a la amenaza de
Archivo del Registro Agrario Nacional, Delegación Durango (ARAN).
Carpeta básica del ejido La Sauceda, exp. de dotación.
39
Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de
las grandes haciendas”, 40.
40
AHED. Circular con motivo de la agresión de que son víctimas los campesinos que solicitan ejidos de parte de terratenientes. 1920, documento sin
clasificar.
38

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afectación agraria. En la mayoría de los casos, las partes fueron
vendidas a amigos, familiares y conocidos; resulta evidente
que sus trabajadores o demás campesinos pobres no estuvieron
contemplados en dicho proceso, probablemente por no tener el
recurso para pagar, aunque como se verá más adelante, tampoco
eso fue pretexto.
Se tiene registro que para 1917, los dueños de la hacienda
de La Sauceda ya habían empezado a fragmentar la propiedad.
Al parecer, la primera fracción que se dividió fue la referente
al denominado potrero de “Los Flojos”; recordemos que dicho
espacio estuvo arrendado desde finales del siglo XIX y se
encontraba a un par de kilómetros del casco de la hacienda,
pero también en colindancias con el pueblo de Canatlán y en
los márgenes del río de La Sauceda. En este caso, la evidencia
señala que la extensión de estos primeros lotes fue relativamente
pequeña. El contrato de compraventa entre Mariano Calderón y
Genaro Ochoa celebrado en 1919 hace referencia a una variedad
de manzanas existentes; la transacción fue por un lote de 1,290
metros cuadrados, cuyo valor se estableció en $400 pesos;
también en el documento se señala que dos años antes, Calderón
había adquirido dicha propiedad por compra directa a los dueños
de la hacienda.41
En 1918, Nicolasa Pérez Gavilán nombró a su primo
Miguel, también Pérez Gavilán, como su apoderado legal para
41

ANED. Rafael Favela y Peinbert, 07 de mayo de 1919.

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que se hiciera cargo del fraccionamiento de la hacienda que había
resuelto llevar a cabo, debido a que la dueña estaba persuadida
de que debía contribuir a la formación de la pequeña propiedad
“con arreglo a la ley a la justicia”. Es decir, se pretendía favorecer
a esta clase de compradores, pero respetando el derecho a la
propiedad. ¿A qué hacía referencia dicha cuestión?, ¿acaso a
eludir la obligación inminente de reparto para la conformación de
los ejidos? Tal y como se verá en el siguiente apartado, la primer
solicitud de tierras que se hizo en Canatlán fue en 1917, y entre
las fincas afectadas evidentemente se encontraba la Sauceda; por
lo que podemos asumir que esta “contribución a la formación
de la pequeña propiedad” en realidad se trató de una medida
desesperada por adelantarse a la expropiación.42
De no ser así, ¿qué caso tendría haber “vendido” lotes a
crédito a compradores sin recursos para pagar? Al menos así se
asienta en el formato de contrato que se hizo para llevar a cabo las
transacciones, en el que se agregó información general sobre el
procedimiento, datos sobre la propiedad y la manera en la que su
propietaria había adquirido la finca; únicamente quedó en blanco
el nombre del comprador, cantidad y número de lote, superficie,
colindancias y precio convenido en cinco anualidades. Por
ejemplo, en 1922, a Jesús Rodríguez González se le otorgaron
los lotes 1 y 2 con una superficie de ocho hectáreas cada uno
y un precio de venta de $375 pesos, el cual debía pagarse de la
42

ANED. Silvestre Piñera, 25 de marzo de 1922.

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siguiente manera: $25 pesos al firmar el contrato y el resto en
anualidades de $70 pesos durante cinco años.43 La idea era que
el mismo terreno fuera dando beneficio para pagarlo, por lo que
el comprador podía cultivar lo que más le conviniera. Asimismo,
en marzo de 1922 le vendió a Antonio Reyes una fracción de seis
hectáreas de temporal en $300 pesos; además, en julio de 1922
se le vendió a Candelario Ruiz los lotes 41 y 42 de la Sauceda,
consistentes en 16 hectáreas con un valor de $320 pesos en total,
y el 30 de junio de 1923, a Joaquín Rodríguez, el lote 17 con
extensión de ocho hectáreas y un valor fiscal de $160 pesos.44
A pesar de contar con dicho formato, no se puede establecer
con precisión el número total de lotes que se vendieron en décadas
posteriores hasta lograr su desarticulación, ni tampoco determinar
si fue el único que se hizo y si éste aplicó para todas las fracciones
vendidas. También se tienen localizados otros 15 contratos de
compraventa notariados que nos brindan información sobre 75
lotes vendidos. Si bien, asumimos que dicha cantidad de lotes
no representa la totalidad vendida; si podemos utilizarla para dar
cuenta de lo que aconteció de manera general en dicha hacienda
durante periodo posrevolucionario.
Como se refirió anteriormente, la mayoría de las primeras
ventas se hicieron en favor de gente cercana a los propietarios,
como fue el caso de la fracción que se le vendió a Leonardo Vázquez
ANED. Silvestre Piñera, 25 de marzo de 1922.
AHED. libro 3 de fincas rústicas de la municipalidad de Canatlán, 19091926, 38.
43
44

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Salcido en representación legal de sus cuatro hijos menores. Se
trataba del último administrador de la hacienda hasta antes del
movimiento revolucionario, y durante su gerencia se iniciaron los
negocios que posibilitaron el desarrollo de la producción frutícola
a escala comercial. El contrato celebrado el 22 de marzo de 1923
estableció que fueron cinco lotes que se le vendieron a Vázquez
Salcido, cuya extensión total fue de 283 hectáreas con un valor
de $16,100, cantidad que debería pagarse en abonos anuales en
un plazo convenido de 10 años para saldar la deuda; cada uno de
los lotes tuvo diferentes medidas y quedaron enajenados para él y
para cada uno de los hijos (véase tabla 1).45
Tabla 1
Fracción vendida a Leonardo Vázquez Salcido
Lote

Nombre

Labor de
temporal

Agostadero

ha

ha

Precio

1

Leonardo Vázquez Salcido

52

23

$4,500

2

Jesús Vázquez Salas

33

25

$3,500

3

Leonardo Vázquez Salas

30

20

$2,800

4

Ramón Vázquez Salas

25

25

$2,500

3

José María Vázquez Salas

30

20

$2,800

TOTAL
170
113
$16,100
Fuente: Elaboración propia con información del contrato celebrado entre
Miguel Pérez Gavilán y Leonardo Vázquez Salcido, ANED, Salvador
Fernández, 22 de marzo de 1923, 131-134.
45

ANED. Salvador Fernández, 22 de marzo de 1923, 131-134.

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Aunado a las ventas, también siguieron arrendando fracciones
de la finca, como fue el caso del contrato celebrado el 26 de
marzo de 1924 con Juan Losoya,46 quien fungió como gestor
oficioso de Manuel Castillón por un terreno ubicado en los
márgenes de la laguna de Santiaguillo con una extensión de 400
hectáreas y por un periodo de arrendamiento de tres años; sin
embargo, también existió la opción de venta. La intención era
explotarlo de manera agrícola, por lo que se tenía proyectada la
inversión en algunas obras de irrigación, en dado caso de que
no hubiese venta, las obras realizadas en los terrenos quedarían
en beneficio de Nicolasa Pérez Gavilán sin ningún costo para
ella.47 Finalmente, la compra de la fracción se llevó a cabo
en 1926, por medio de la empresa “Castillón y compañía”;
a la extensión original se le agregaron 197 hectáreas, por lo
que en total fueron 597 hectáreas con un precio de venta de
$4776.48 Resulta interesante que la adquisición fue realizada
para la Comisión Nacional de Irrigación; si bien en el contrato
no se especifica la utilidad que dicha institución pretendía
darle a los terrenos, se sabe que su objetivo era desarrollar
Juan Losoya era el propietario de la hacienda de Guatimapé ubicada en la
parte norte del municipio, igual que los dueños de La Sauceda también estaba
llevando a cabo un proceso de fraccionamiento de la finca, exactamente con
las mismas intenciones; lo interesante de la fragmentación de su propiedad es
que la mayoría de los lotes fueron vendidos a menonitas que llegaron a establecerse a la región en la década de 1920.
47
ANED. Salvador Fernández, 26 de marzo de 1924, 32-35.
48
ANED. Salvador Fernández, 28 de julio de 1926, 81-84.
46

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obras de irrigación, para lo que era necesario estudiar posibles
tierras irrigables, elaborar los proyectos, llegar a acuerdos con
propietarios de tierras y dar concesiones a aquellos particulares
que estuvieran dispuestos a financiar obras.49 En este caso,
la pretensión fue un proyecto de irrigación en La laguna de
Santiaguillo en Guatimapé, con el propósito de incrementar la
producción agrícola en la región.50
Nuevamente la familia se hizo presente en el proceso de
venta de fracciones, esta vez, en 1925, los hijos y sobrinos de
Nicolasa Pérez Gavilán figuraron como compradores; dos de
ellos ni siquiera vivían en el país. La compraventa se realizó por
cinco lotes, uno para cada uno de sus familiares, y en total fueron
1,296 hectáreas con un precio de $2,292 pesos (véase tabla 2).
Llama la atención el precio de las fracciones, y también que en
el mismo contrato se asentó que la vendedora declaraba que de
manera previa ya había recibido por parte de cada uno de los
compradores el pago correspondiente.51

Jean Meyer, “La nueva política y el campo”, en Historia de la Revolución
mexicana 1924-1928, la reconstrucción económica, ed. Por Enrique Krauze,
Jean Meyer y Cayetano Reyes (México: El colegio de México, 1981), 107182.
50
Archivo Histórico del Agua (AHA). Estudios y proyectos, Núm. 1 /Dgo/
Anaquel 15, Entrepaño A, 1926, 10
51
ANED. Salvador Fernández, 11 de mayo de 1925, 193-195.
49

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Tabla 2
Fracciones vendidas a los Pérez Gavilán
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

1

Joaquín Pérez Gavilán

240

$480

2

Ana María Pérez Gavilán

250

$500

3

Asunción Pérez Gavilán de
Navarro

255

$510

4

Rafael Pérez Gavilán

317

$334

5

Jorge Pérez Gavilán

234

$468

1,296

$2,292

TOTAL

Fuente: Elaboración propia con información del contrato celebrado entre
Nicolasa Pérez Gavilán y sus familiares, ANED, Salvador Fernández, 11 de
mayo de 1925, 193-195.

En agosto de 1930 se registró la venta de 10 lotes pertenecientes
al potrero denominado “El Chaparro” (véase tabla 3). Entre todos
tenían una extensión de 1,767.5 hectáreas y representaron un
ingreso de $23,771 pesos; el precio por hectárea osciló entre los
$10 y $15 pesos, y si lo comparamos con la fracción vendida a
los Pérez Gavilán en 1925, podemos decir que el precio estaba
elevado, si consideramos que ambas fracciones fueron calificadas
como tierras de agostadero; sin embargo, también es evidente que
en un lapso de cinco años la tierra aumentó su valor.52
AHED. Libro 4 de fincas rústicas de la municipalidad de Canatlán, 19301931, 74 y 76.
52

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Tabla 3
Lotes vendidos pertenecientes al potrero denominado “El Chaparro”
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

234.5

$3,752

1

Jesús R. Rodríguez

2

Juan Quiñones

170

$2,210

3

Heriberto Díaz

167.5

$2100

4

Raúl Rodríguez

225

$3,150

5

Antonio Sifuentes

118

$1,180

6

Rafael Diaz y Diaz

240

$3,600

7

Ismael García González

205

$2,665

8

Juan García

176

$2122

9

Miguel García

129

$1,762

10

Fidel Guerrero

102.5

$1,230

TOTAL
1767.5
$23,771
Fuente: Elaboración propia con información del AHED, libro 4 de fincas
rústicas de la municipalidad de Canatlán, 1930-1931, 74 y 76.

Igualmente, en noviembre de 1931 se vendió la fracción de terrenos
perteneciente al denominado “Llano de San Francisco”, ubicado
en la parte noreste de la finca en colindancias con la hacienda de
Santa Isabel (véase tabla 4). Nuevamente, se trató de 10 lotes con
extensiones variadas y un precio promedio por hectárea de $19.7
pesos; entre todos abarcaban 1,830 hectáreas y el valor total fue de
$35,020 pesos. Igualmente, las tierras estaban clasificadas como de
agostadero, sin embargo, en una de las porciones había un manantial
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al que algunos de los lotes tenían derecho, como se asentó en la
escritura pública elaborada por el notario López Portillo, lo cual
nos indica que en este llano había posibilidades de abrir campos de
cultivo de manera relativamente rápida.
Tabla 4
Parte de los lotes vendidos pertenecientes al “Llano de San Francisco”
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

11

Tomás Cortés

261

$4,230

12

Salvador Rosa

211

$3,390

13

Jerónimo Vázquez

177

$3,240

14

Porfirio Ruiz y Heriberto Ruiz

269

$6,210

15

Marcelo Rivas

55

$1,510

16

Manuel Nieves

263

$4,050

17

Jesús María Quintana

50

$1,000

18

Jerónimo Vázquez

177

$3,240

19

Porfirio Ruiz y Heriberto Ruiz

269

$6,210

20

Gregorio Valenzuela

98

$1,940

1830

$35,020

TOTAL

Fuente: Elaboración propia con información del AHED, libro 4 de fincas
rústicas de la municipalidad de Canatlán, 1930-1931, 177 y 178.

Se estima que en la década de 1930 fue cuando se registraron las
últimas ventas de la hacienda de La Sauceda, sin embargo, no se
puede determinar con exactitud cuál fracción fue la última vendida
ni tampoco el año preciso. Lo que sí podemos afirmar es que durante
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dicha década se dotaron la mayor parte de los ejidos de Canatlán, por
lo que se asume que fue cuando la propiedad perdió el mayor número
de hectáreas. Respecto a los adquirentes de los lotes, podemos decir
que los primeros eran personas cercanas a los propietarios, dígase
amigos, familia o gente de confianza como el caso de Leonardo
Vázquez Salcido o el de Jesús Rodríguez González. Sin embargo,
con el paso del tiempo también hubo interés por parte de pequeños
propietarios y rancheros vecinos de la zona, los cuales probablemente
no quisieron desaprovechar la oportunidad de comprar buenas tierras
para incorporarlas a las que ya poseían.
3. Reforma agraria y conformación del ejido de la Sauceda
Alan Knight caracterizó la historia de la reforma agraria en dos
maneras distintas. Por un lado, una reforma primaria realizada de
manera más o menos rápida, la cual tuvo un carácter institucional
y respondió de manera directa a los postulados de la Revolución
que se había llevado a cabo con anterioridad. Y por otro lado,
una reforma agraria secundaria o “de arriba hacia abajo”, con una
articulación no tan clara respecto a la movilización revolucionaria,
que además requirió de la organización y apoyo estatal, de forma
que las acciones de dotación que se realizaron durante este tiempo
obedecieron más a un carácter político que a causas populares.53
Debido a que la reforma primaria fue la que manifestó y
dio continuidad a la idea de despojos ocurridos de manera previa,
Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de
las grandes haciendas”, 33.
53

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y además abanderó la redistribución equitativa de las tierras como
forma efectiva de garantizar la justicia, fue la que se instaló en
el imaginario político nacional y sirvió como herramienta para
explicar y justificar el movimiento revolucionario, aunque se trató
de un movimiento muy diverso. Sin embargo, lo definido como
reforma secundaria también resulta ser interesante para comprender
la historia del reparto de tierras en la primera mitad del siglo XX,
debido a que en algunos contextos fue la modalidad operante.
De manera tentativa, se plantea que el reparto de
tierras en la región de Canatlán puede incorporarse a la idea de
reforma secundaria propuesta por Alan Knight, debido a que
durante el proceso hubo manifestaciones que se ajustan a dicha
representación. Esto puede observarse, por ejemplo, con el apoyo
condicionado de líderes políticos a través de organizaciones
sindicales que beneficiaban a sus miembros, o con la fuerte
intromisión estatal por medio del impulso de proyectos, lo cual
permitió que para finales de la década de 1930 hubiera cincuenta
y cuatro ejidos agrícolas en el municipio.
Durante el proceso de reparto se establecieron alianzas con
agrupaciones políticas y sindicales que fueron surgiendo a nivel
nacional y también en el ámbito local cuya intención aparente
era encausar las demandas de los campesinos, fungiendo como
intermediarios entre los campesinos y el Estado. De tal manera
que en marzo de 1920 se constituyó en esta entidad el Sindicato
Agrario Confederado de Durango, agrupación que se integró por
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los comités particulares ejecutivos que por ley debían organizarse
en todos los núcleos de poblaciones como solicitantes de tierras.
Dicho sindicato se formó bajo la dirigencia de Alberto Terrones
Benítez54 y resultó ser la primera y más importante agrupación de
su tipo constituida en el estado.55
El objetivo de tal agrupación era luchar por la restitución y
dotación de tierras, enfrentando a las autoridades que obstaculizaran
o impidieran la aplicación de las nuevas leyes agrarias,56 para lo
cual era necesario congregar al mayor número de campesinos que
tuvieran dicha necesidad, además del establecimiento de alianzas
con otras agrupaciones a nivel nacional. En octubre de 1920, el
Sindicado encabezado por Alberto Terrones y Severino Ceniceros
decidió unirse al recién conformado Partido Nacional Agrario
(PNA) y de esta forma fortalecer las acciones que pretendían
llevar a cabo en materia agraria en el estado, y logrando convertir
a Severino Ceniceros en un importante líder del PNA.57
Aunque la actividad del sindicato se desarrolló con mayor
amplitud en la zona oriente del estado, también tuvo una fuerte
presencia en la región de valles, dentro de las cuales se pueden
Pedro Salmerón Sanginés, “Lucha agraria y revolución en el oriente de
Durango (1900-1929)”, Historia Mexicana 6, núm. 1 (2006): 117–73.
55
Pavel Leonardo Navarro Valdez, El cardenismo en Durango: Historia política regional 1934-1940 (Durango: Instituto de Cultura del Estado de Durango, 2005), 29.
56
Salmerón Sanginés, “Lucha agraria y revolución en el oriente de Durango
(1900-1929)”, 164.
57
Salmerón Sanginés, 164.
54

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�La Sauceda

mencionar: Nombre de Dios, Durango, Canatlán, San Juan del Río,
Pánuco de Coronado y Peñón Blanco, zonas en las que el reparto de
tierra tenía que darse de manera urgente, debido principalmente a la
presión ejercida por la alta densidad de la población y la existencia
de grandes latifundios que se habían establecido en las llanuras,
acaparando la tierra y por ende la actividad agrícola.58
En la zona de la Sauceda en Canatlán, en 1929, se
conformó el Comité Particular Ejecutivo de La Sauceda, el cual
estaba encabezado por Juan Soto, Apolinar Reyes, Aniceto Martel,
Emiliano Talamantes, Anacleto Vela y Amalio Hernández, quienes
eran vecinos de la hacienda. Dicha agrupación presentó ante la
Comisión Local Agraria una solicitud de tierras correspondiente,
donde se estableció la apremiante necesidad que tenían de tierras
ejidales, debido a que se trataba de un pueblo agricultor que no
poseía tierras propias, lo cual los había obligado a malbaratar su
trabajo con los dueños de la hacienda de la Sauceda, con lo que
habían descuidado la educación de sus hijos.59
La solicitud elaborada por los campesinos estaba dirigida
al gobernador del estado, quien a su vez la remitía a la Comisión
Local Agraria para que se iniciara el trámite y recabara los datos
necesarios de cada pueblo o congregación y así darle continuidad
a lo solicitado. El pueblo debía contar con un mínimo de 25
Navarro Valdez, El cardenismo en Durango: Historia política regional
1934-1940, 30.
59
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango (POGED). Tomo
LXII, Durango, Domingo 19 de mayo de 1929, Núm. 40, 530. Solicitud de los
vecinos de La Sauceda Canatlán pidiendo tierras ejidales.
58

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�Fernando Calleros

capacitados o campesinos sin tierra, siendo jefes de familia o
varones solteros mayores de 18 años sin capital y dedicados al
cultivo de la tierra. Una vez reunida toda la información de cada
pueblo o congregación, se procedía a dictar resolución de los casos
por parte de la Comisión Local Agraria, quien regresaba el trámite
al gobernador para que lo ratificara de manera provisional y después
la Comisión Nacional Agraria pudiera someter los expedientes a la
resolución definitiva por parte del presidente de la república.60
En 1930, en el pueblo de La Sauceda se constituyó el
“Sindicato Ignacio Altamirano” conformado por un grupo de
campesinos que estuvieron impulsando el derecho a obtener la
dotación ejidal en conjunto con el Comité particular, liderados por
Anacleto Vela, Ángel Reyes, Eraclio Nieves y Juan Castañeda.
Evidentemente, su objetivo fue establecer alianzas con las demás
agrupaciones estatales para poder tener ventaja en el proceso
burocrático en que se encontraban inmersos. Sin embargo,
también tuvieron que enfrentar las estrategias emprendidas por
los dueños de la hacienda para retrasar o entorpecer los trámites.
Con base en la Ley de Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas publicada el 23 de abril de 1927, se consideraba que todos los pueblos que carecieran de tierra y agua eran sujetos de derecho ejidal, cada uno de los poblados
que quisieran ejercer dicho derecho tenían que con al menos 25 campesinos
capacitados, asimismo, se estableció la capacidad agraria individual, y parar
ello habría que ser mexicano varón mayor de 18 años o mujer soltera o viuda
con familia a su cargo, ser vecino del pueblo solicitante, ser agricultor y no
tener bienes con valor mayor a mil pesos. Jorge Gómez de Silva Cano, El derecho agrario mexicano y la Constitución de 1917 (Ciudad de México: Instituto
Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, 2017).
60

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�La Sauceda

A los pocos meses de haberse creado, el sindicato interpuso una
queja ante la Comisión Local Agraria, en la cual se mencionó
que un grupo de setenta vecinos que eran incondicionales a los
dueños de la finca habían sido incluidos en el padrón ejidal, por
lo que también resultarían beneficiados con la dotación, lo que
no tendría que haber sucedido ya que ellos contaban con tierras.61
De acuerdo con el censo de población de 1930,62 en
La Sauceda había un total de 476 habitantes, es decir, treinta
y siete personas más que en 1910. Si bien el aumento pudiera
considerarse como mínimo, no lo es tanto si pensamos que durante
el movimiento revolucionario en la mayoría de las comunidades
la tendencia fue a la baja; por lo tanto, es probable que el aumento
registrado esté vinculado con el hecho de un año antes se iniciaron
los trámites para conformar el ejido, lo cual influyó para que
llegaran campesinos con la pretensión de obtener tierras ejidales.
Durante las averiguaciones del proceso para la
conformación del ejido, la dueña de la hacienda compareció
para defender su predio de la solicitud de dotación de tierras, e
hizo objeciones al censo con el argumento de que 14 solicitantes
no tenían derecho a recibir parcela ejidal. Además, señaló que
la finca solo contaba con 210 hectáreas de terrenos de temporal
de segunda y por lo tanto no podía ser afectada, y exhibió un
AHED. Queja interpuesta ante la Comisión Local Agraria por parte del
Sindicato Ignacio Altamirano de “La Sauceda”, 1930. Agrario del siglo XX,
documento sin clasificar.
62
Secretaría de la Economía Nacional, Censo General de la República Mexicana (Dirección General de Estadística, 1930).
61

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escrito firmado por 84 vecinos que rechazaban recibir tierras. No
obstante, el procedimiento continuó y el 4 de diciembre de 1933
la Comisión Local Agraria publicó la resolución que le otorgó a
los vecinos del poblado de la Sauceda 2,736 hectáreas de tierras
(véase mapa 2), después de haber comprobado la existencia de 130
individuos capacitados para recibir parcelas ejidales, afectando
únicamente a la hacienda de la Sauceda debido a que era la única
que había en un radio de siete kilómetros. En esta zona había
terrenos de humedad, de temporal de segunda, por la cercanía
del río de La Sauceda, así como una gran cantidad de tierras de
agostadero para la cría de ganado y una huerta.63
Sin embargo, ante la necesidad de más tierras, los habitantes
de La Sauceda tramitaron la solicitud de ampliación al año
siguiente, y se les dotó por resolución presidencial el 13 de octubre
de 1937 con una superficie de 2,874 hectáreas para beneficiar a 122
solicitantes; la extensión total también se tomó de manera íntegra
de la misma hacienda, de las cuales 296 eran de temporal y 2,578
de agostadero, que se ubicaban en los Potreros del Zorrillo y El
Bosque.64 Además de la dotación del referido pueblo, la hacienda
de los Pérez Gavilán también resultó afectada por las dotaciones y
ampliaciones del pueblo de San José de Gracia iniciadas en 1919;
Canatlán, Presidio y la Cañada en 1926; Donato Guerra y Bruno
Martínez en 1930 y Rancho Seco en 1932.
63
64

ARAN. Expediente 42/638, municipio Canatlán, núcleo agrario La Sauceda.
Diario Oficial de la Federación. 8 de noviembre de 1937, 1.

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Mapa 2
Dotación y ampliación del ejido de La Sauceda

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Tres décadas después de haberse iniciado el reparto agrario, la
mayor parte de la hacienda de la Sauceda estaba desarticulada.
De las 29,730 hectáreas con las que contaba en 1903,65 para la
década de 1940 solo contaba con dos huertas de poco menos 20
hectáreas cada una y el casco con una extensión de 10 hectáreas.66
Después de haber sido una de las fincas más importantes de
la región desde tiempos coloniales, y haber permanecido por
más de ochenta años en las manos de la familia Pérez Gavilán,
quienes supieron usufructuar el vasto territorio, con el paso del
tiempo La Sauceda quedó reducida a un conjunto de edificaciones
abandonadas.
Consideraciones finales
La desintegración de la hacienda de La Sauceda fue un proceso
complejo en el que intervinieron diversos elementos a lo largo
del tiempo. De lo que sí se está seguro es de que, en la última
etapa, fue resultado del movimiento revolucionario que se había
propuesto acabar con el régimen de Porfirio Díaz y todo lo que
éste representaba; desde luego, la tenencia de la tierra figuró
como un componente primordial.
Como se pudo observar, la desintegración de hacienda de la
Sauceda se dio a partir de dos formas distintas: el fraccionamiento
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
66
AHA. Testamento de la Sra. Nicolasa Pérez Gavilán, Aguas Nacionales,
Caja 784, Exp. 9461, Legajo 1
65

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�La Sauceda

y la dotación ejidal. En el caso del fraccionamiento, se manifestó
desde el porfiriato, quizás en menor escala que durante el
periodo posrevolucionario, pero encontramos evidencia de dicha
fragmentación. Por una parte, la separación que hizo Isabel Pérez
Gavilán, la cual dio origen a la hacienda Santa Isabel; y por
la otra, la venta del Rancho de San Bartolo a la familia López
Negrete; de las 32,080 hectáreas que abarcaba la finca en 1898,
pasó a poseer 29,730 hectáreas en 1903, es decir, en tan solo cinco
años hubo una reducción de 2,350 hectáreas. Esto demuestra, de
manera contraria a lo que tradicionalmente se cree, que durante
el porfiriato, al menos en esta finca, hubo una tendencia a la
disminución de su tamaño.
La Revolución Mexicana iniciada en 1910 fue un proceso
de gran importancia que dio paso a la transformación de las
estructuras económicas, políticas y sociales del país, y estableció
las bases para una nueva etapa de desarrollo de la nación mexicana,
debido entre otras cosas a que posibilitó el debilitamiento del
viejo orden agrario que había imperado hasta el momento. Por lo
tanto, una vez concluida la lucha, hubo necesidad de redistribuir
la tierra y beneficiar a las clases rurales. Sin embargo, este fue un
proceso que implicó una serie de conflictos entre los diferentes
grupos o fracciones de la sociedad mexicana, en donde cada
uno de ellos luchó para defender su posición. Por una parte,
los campesinos exigían ser dotados de tierras, y por la otra, los
hacendados buscaban diferentes alternativas para retrasar o evitar
la expropiación de sus fincas.
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Es por ello por lo que Nicolasa Pérez Gavilán resolvió
iniciar con el fraccionamiento de su hacienda, para lo cual
nombró a su primo Miguel como su apoderado legal para que se
hiciera cargo de dicha encomienda. Si bien en el discurso se hacía
referencia a las buenas intenciones por parte de la dueña para
contribuir a la formación de la pequeña propiedad, es evidente
que su intención fue contrarrestar los efectos de la reforma en su
propiedad. De esta manera, el proceso de fragmentación se dio en
diferentes etapas y modalidades. En un primer momento fueron
fracciones pequeñas que medían aproximadamente mil metros
cuadrados; después, hubo algunas ventas que favorecieron a
familiares y gente cercana, por lo que las extensiones fueron
mayores y en algunos casos los precios fueron mínimos; en la
última etapa, se logró estandarizar tanto las medidas de las
fracciones como los precios en los que se vendieron. Además, los
compradores fueron propietarios de la zona que ya poseían tierras
con anterioridad, es decir, el campesino sin tierras no figuró en el
proceso de fragmentación.
Respecto a la dotación ejidal, podemos decir que fue
un proceso en el que ambas partes lucharon para conseguir sus
propósitos. Los hacendados buscaron a toda costa mantener su
estabilidad y predominio, sin embargo, las circunstancias políticas
del periodo posrevolucionario no les fueron favorables. A pesar
de los intentos de eludir el proceso de reparto, como se vio en el
último apartado, la hacienda fue afectada para la constitución de
siete ejidos, entre ellos el del poblado de la Sauceda que atañe al
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presente trabajo. Por su parte, los campesinos no sólo tuvieron que
enfrentar las dificultades político-administrativas del gran aparato
de la legislación agraria, sino también los mecanismos legales y
de represión que el hacendado emprendió como dispositivo de
defensa. Fue durante la década de 1930 cuando la reforma agraria
se ejecutó de manera más amplia y sistemática, lo cual constituyó
la mayor pérdida de tierra de las haciendas, y por consiguiente del
poder de los hacendados que hasta ese momento habían tenido el
control del territorio.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico del Estado de Durango (AHED)
Archivo de Notarías del Estado de Durango (ANED)
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Hemerografía
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Periódico Oficial del Estado de Durango (Durango)
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango (Durango)

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�Documentos para la historia social del catolicismo
rioplatense: La visita episcopal de Benito Lué y Riega
(1803-05)
Camilo Zarza Valencia
Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”
(UBA-CONICET), Buenos Aires, Argentina
orcid.org/0009-0006-5361-2053

Introducción
El documento que vamos a introducir en este texto es la “Santa y
General visita pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo Don Benito
Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa
María de Buenos Aires”. Visita pastoral que fue llevada adelante
entre 1803 y 1805 por quien era en aquel entonces obispo de
Buenos Aires, Benito Lué y Riega. El documento cuenta con el
valor excepcional de ser el único registro disponible de una visita
episcopal para el periodo colonial en el Río de la Plata. A su vez,
posee una riqueza particular porque también nos permite conocer
el estado del despliegue de dispositivos religiosos en el espacio
diocesano para el trienio que abarcó y que incluyó en su itinerario
a los pueblos de indios y parroquias de Corrientes, Entre Ríos,
Santa Fe, Buenos Aires (provincias del actual territorio nacional
argentino) y los dispositivos religiosos de la Banda Oriental del
río Uruguay (Uruguay).
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�Documentos para la historia

Trabajamos en este apartado con la versión que editó
Prohistoria Ediciones en el año 2021. El libro, coordinado por
la Dra. María Elena Barral,1 presenta una versión transcripta y
comentada de la visita episcopal por un grupo de investigadores
formados y en formación. La publicación forma parte de los
resultados de un proyecto de investigación radicado en el
Departamento de Cs. Sociales de la Universidad Nacional de
Luján, titulado “El gobierno de territorios y poblaciones rurales
en el espacio litoral rioplatense: disputas y conflictos, 17561810” (2016-2019) dirigido por la Dra. María Elena Barral, el
Prof. Raúl O. Fradkin y el Dr. Oscar Trujillo.
El libro presenta además de la transcripción comentada,
un glosario de términos eclesiásticos y unas cartografías de los
sitios de culto. Estos capítulos son importantes porque brindar
una información complementaria que acerca el documento a
lectores no especializados en la historia religiosa tanto como
para los lectores que no estén familiarizados con la geografía
rioplatense o con los términos vinculados a la ritualidad
cristiana. Otros de los trabajos que acompañan la edición fue
escrito por Fernando Heinzen, responsable del Archivo Histórico
del Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz, y presenta un
aporte valioso para contextualizar el hallazgo del documento y
María Elena Barral, coord., La visita del obispo Lué y Riega: transcripción
y edición de la Santa y General Visita Pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo
Dn Benito Benito Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa María de Buenos Aires (1803-1805) (Rosario: Prohistoria, 2021).
1

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�Camilo Zarza

su preservación. Un último texto acompaña el documento que
nos brinda un estudio introductorio sobre mundo social que nos
permite conocer la visita escrito por el Prof. Raúl O. Fradkin
y la Dra. María Elena Barral. No me detendré específicamente
en los artículos que acompañan la visita, ya que el propósito
de este texto es el de brindar al lector ejemplos y referencias
del documento que nos permitan dimensionar algunos de los
posibles aportes que brinda la fuente para la historia social del
catolicismo rioplatense.
1. Un archivo fragmentado o el derrotero de una
fuente primaria
Los documentos para la historia de la iglesia en el Río de la
Plata, o al menos para la histórica diócesis de Buenos Aires, se
encuentran dispersos y fragmentados. Esto se debe a que en 1955
se incendió el archivo de la Curia Metropolitana perdiéndose
un valioso repositorio que sin embargo está presente para otras
latitudes como la diócesis de Córdoba del Tucumán, en el centro
del actual territorio nacional argentino. De aquel incendio de
la catedral de Buenos Aires, sobrevivió algo de los papeles
vinculados al cabildo eclesiástico y algunas colecciones de
documentos editados previamente al incendio. Como resultado de
aquella ausencia, por lo general, los trabajos y las investigaciones
que se llevan adelante en el marco de la historia social del
catolicismo rioplatense, entonces, deben recurrir a las salas del
Archivo General de la Nación Argentina o bien a los diferentes
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�Documentos para la historia

archivos eclesiásticos que se pueden encontrar en las antiguas
iglesias matrices de la diócesis.2
Previamente a la edición que se refiere en este apartado,
circuló una versión que compiló el presbítero e historiador Edgar
Stoffel en el año 1992 bajo el nombre “Documentos inéditos de la
santa visita pastoral del obispado del Río de la Plata”. En ella se
reproducían en copia facsimilar el original de la visita y contaba
con una introducción histórica al documento.
El manuscrito original de la visita pastoral fue encontrado
en el Archivo Histórico del Arzobispado de Santa Fe de la Vera
Cruz. El texto se divide en dos apartados, como veremos, el
primero llamado “cuaderno de la visita”, que incluye 84 folios
en su mayoría de 21 cm de ancho por 31 cm de largo, mientras
que el “registro de las licencias” incluye 29 folios.3 En cuanto
al contenido de cada uno de estos apartados, mientras que uno
trabaja sobre la recorrida y visita de los dispositivos religiosos
desplegados por el espacio diocesano, el otro versa sobre las
licencias que otorgó en el transcurso de su recorrida el obispo
Lué y Riega.

Roberto Di Stefano y José Zanca, “Iglesia y catolicismo en la Argentina.
Medio siglo de historiografía.” En Anuario de Historia de la Iglesia, no. 24
(2015), https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35542301002.
3
Fernando Heinzen, “Hallazgo de los escritos de la Santa Visita Pastoral del
Obispado del Río de la Plata por el Obispo Lué y Riega 1803-1805” en La visita del obispo Lué y Riega… coord. María Elena Barral (Rosario: Prohistoria,
2021).
2

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300

�Camilo Zarza

2. El obispo y sus secretarios
El obispo Benito Lué y Riega nació en Asturias, el 12 de marzo
de 1753, se doctoró en sagrada teología y arribó al obispado de
Buenos Aires a los 50 años de edad, luego de una trayectoria
eclesiástica en la península. El último cargo que detentó allí fue el
de deán, en la catedral de Lugo, Galicia. Desembarcó en América
un 22 de abril y luego de que el obispo Mariano Moscoso, de la
diócesis de Córdoba del Tucumán, lo ungiera –a principios de
junio– partió a Santa Fe de la Vera Cruz para llevar adelante la
visita episcopal. A grandes rasgos, se sabe que la visita pastoral
constituyó una obligación para los prelados establecida por el
concilio de Trento (1545-1563) y que estas permitían recoger y
recopilar información sobre las diferentes realidades sociales y
religiosas que se encontraban en el espacio diocesano que les toca
gobernar.
Su gobierno episcopal en Buenos Aires, se extendió
desde 1803 hasta 1812 y estuvo signado por un agitado clima
político en la ciudad de la Trinidad, si tenemos en cuenta que una
vez terminada la visita, la ciudad se vio conmocionada por las
invasiones inglesas en dos oportunidades, primero en 1806 y casi
un año después en 1807. Luego, años más tarde, el obispo fue
testigo de otros acontecimientos que tuvieron un fuerte impacto
político, como la asonada de Martín de Álzaga en 1809 y después,
en mayo de 1810, el establecimiento del cabildo abierto y la
primera junta de gobierno. El obispo mostró, por aquellos días,
sus convicciones realistas frente al movimiento independentista.
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�Documentos para la historia

Falleció en 1812 dejando el obispado en sede vacante que el
contexto revolucionario prolongó durante décadas. 4
Es más que probable que también el obispo no haya
realizado el recorrido en soledad. Del texto se desprenden en
general la presencia de, al menos, dos secretarios de la visita los
cuales llevaron adelante la escritura del documento en distintos
momentos. Fue el primer secretario de la visita, el Licenciado
Don Mariano Ruiz de Navamuel, quien aparece mencionado al
comienzo de la visita en la ciudad de Santa Fe, el 13 de junio
de 1803. Según consta en su relación de méritos y servicios
presentada en el obispado de La Paz en septiembre de 1803 –
ya luego de la visita–, era natural de la Villa Paredes de Nava
en Palencia y tenía 27 años y de “estado noble”. Arribó a este
continente en la comitiva que llegó junto al prelado Benito Lué
y Riega. Navamuel contaba entre sus méritos con una trayectoria
en la administración eclesiástica en la península que incluían,
entre otras cosas, haber sido visitador general, abogado de
cámara y secretario al servicio del difunto obispo Buenaventura
Moyano, en su efímero obispado en Palencia. A finales de 1803,
el secretario abandonó al prelado porteño para concursar en la
canonjía doctoral en la catedral de La Paz.5
En reemplazo del anterior encontramos a José Francisco
de la Riestra, quien ocupó el rol desde el segundo tramo iniciado
Vicente Cutolo, Nuevo Diccionario biográfico argentino (1750-1930),
Tomo Cuarto. (Buenos Aires: Editorial Elche, 1983)
5
Archivo General de la Nación Argentina (AGN). Sala IX 2747 Exp. 1394.
4

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el 8 de mayo de 1804 hasta la finalización de la visita pastoral, el 1
de noviembre de 1805. De la Riestra, natural de Gijón, sacerdote,
se graduó de doctor en ambos derechos. Luego de su trabajo como
secretario de la visita, fue director del Convento de las Catalinas
en Buenos Aires y a su vez, rector del Seminario Conciliar entre
1807 y 1810. Al momento de la independencia, fue enviado a las
provincias por su “fervor a la causa realista”.6
Es posible que el obispo recién llegado a la diócesis de
Buenos Aires haya elegido personas de su confianza para ser sus
secretarios. En este sentido, no es llamativo que ambos secretarios
hayan sido naturales de la península ibérica y de comprobada
trayectoria en el Viejo Mundo e incluso, que hayan tenido
conocimientos en derecho. Sería interesante seguir indagando sobre
el rol de secretario de la visita en futuros trabajos de investigación,
para poder pensar en si además de registrar los acontecimientos,
quizás, haya podido intervenir frente a algunas situaciones
aconsejando o asesorando en la toma de decisión al prelado.
3. El cuaderno de la visita
De manera general, este primer apartado de la visita presenta un
formato más o menos estandarizado. Encontramos que se informa
sobre el nombre de la parroquia o capilla que se está visitando –
incluyendo muchas veces un listado de oratorios dependientes–,
el cura vicario que la tiene a su cargo, el teniente si lo hubiese, el
Vicente Cutolo, Nuevo Diccionario biográfico argentino (1750-1930),
Tomo Sexto. (Buenos Aires: Editorial Elche, 1975)
6

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capellán o mayordomo, el notario y se comienza con la visita de la
iglesia. Tomaremos en las páginas que siguen algunos ejemplos de
este registro de la visita, referidos a las instancias administrativas
parroquiales, la materialidad de los sitios de culto y el registro en
los pueblos de misión. Luego de esta somera revisión del itinerario
episcopal podremos observar más detenidamente la información
que se brinda el registro de Licencias.
La revisión de las instancias administrativas parroquiales:
Cuando pensamos en las instancias administrativas parroquiales
lo hacemos principalmente a partir de los libros de partidas –
bautismos, matrimonios, entierros– y las cuentas de fábrica.
Ambos registros guardan relación con la recaudación que lleva
adelante cada dispositivo religioso, no sólo para su subsistencia
y la del cura sino también el sustento de toda la diócesis y sus
agentes religiosos (obispo, cabildo eclesiástico, beneficiados).
En primera instancia, el obispo solía revisar los libros de
partidas en el que se registraban los bautismos, los casamientos
y las defunciones. Esta revisión podía generar obligaciones
y compromisos del cura vicario con el prelado en términos
administrativos, vinculados a la omisión de alguna nota, como por
ejemplo en la Parroquia de Santa María del Puerto de Las Conchas:
Se comisionó al sobredicho Cura actual para que enmendase
varias partidas que se hallan con defectos notables como son
falta de firmas, omisión de nombres de bautizados y sus padres.
Y a fin de que averigüe si viven los que han incurrido en estos
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defectos, y repararlos del mejor modo, anotando al margen la
causa de ellos y firmándolo.7

Estas omisiones llamaron la atención al obispo, pues una
adulteración en estas entradas redundaba en un menor ingreso a
las cajas de la fábrica de la iglesia local, por un lado, pero también
en una reducción en los ingresos a nivel general del obispado, por
ejemplo, en las “cuartas episcopales” que recibía el prelado por
cada nacimiento, casamiento o defunción.
Es por esto que, de la misma manera, se llevaba adelante
una revisión de los libros de cuentas de fábrica. Era una tarea de
los mayordomos o tenientes de cura mantener estos libros en los
que se registraban ingresos y egresos de la fábrica de la iglesia,
pudiendo esta quedar con saldo a favor o registrando alguna
deuda, por ejemplo, en la Capilla de Mercedes ayuda parroquia
de la de Santo Domingo Soriano en la Banda Oriental del Río
Uruguay encontramos la siguiente anotación:
Cuentas. Se han aprobado con caudal existente en deudas de 46
pesos corrientes: se ha comisionado en forma al actual teniente
y a sus sucesores para el ajuste de las futuras, como para el
recobro de las deudas: igualmente se le previno que de los
matrimonios de españoles exija dos pesos para la fábrica y uno
de los de Naturales (Barral, 2021: 103).

Conocemos que algunas parroquias contaban con unidades
productivas anexadas a las iglesias. Conocidas con la
denominación de “Estancias de la Virgen”, el prelado en la
7

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 100.

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medida que se encontraba con alguna pretendía conocer su
estado general. Así encontramos que, en la parroquia de Santo
Domingo Soriano, por ejemplo, frente al vencimiento próximo
del contrato de arrendamiento de dicha estancia con Don Pedo
Manuel García el prelado “…les ha prohibido celebrar contrato
alguno, enajenarla, y empeñarla sin intervención, y aprobación de
Su Señoría Ilustrísima…”.8
De esta manera la visita nos da la posibilidad de observar la
gestión de curas y tenientes de cura desde la revisión de los libros
que hacen a las administraciones parroquiales. Los ejemplos que
se traen aquí no agotan las situaciones que se presentaron en los
años de recorrida pero sí nos sirven para dimensionar una forma
posible de intervención episcopal en dichas gestiones locales.
La materialidad de los sitios de culto:
Otra cuestión interesante que aparece en esta visita episcopal es
el estado material de los dispositivos religiosos.
Muchas veces categorizados a partir del binomio “decente/
indecente” el prelado guarda una preocupación sobre el aspecto y
el mantenimiento de los sitios de culto. Así, por ejemplo, para la
Capilla de Nuestra Señora de la Concepción de la Isla de Martín
García, el mandato episcopal fue que
[…] en vista de su indecencia para celebrar en ella los divinos
oficios por el reducido espacio de su construcción y por estar
contigua a la habitación de los presidiarios se destine para
8

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 104.

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sacristía el terreno necesario; que se compren crismeras de
plata, que se cierre cementerio de pared con puerta y llave; y
una Cruz en el medio…9

El ejemplo nos permite pensar entonces que la materialidad del
lugar de culto no estaba ligada solamente al estado de las paredes,
techos o puertas sino también por el estado material de los objetos
litúrgicos o sagrados. Esta atención episcopal estuvo presente en
otros puntos que visitó el prelado en la diócesis. Así, cuando visitó
la “Capilla de Nogoia, vice parroquia del Gualeguai”, actualmente
situada en la provincia argentina de Entre Rios, el obispo mandó:
[…] que de las existencias, y limosnas, que se recojan se
compre un Cáliz y patena decentes, beneficiando al efecto
que actualmente sirve, por estar indecente: que se encarguen
unas crismeras de plata con su caja de madera: que se haga
pila bautismal con su cubierta y cerradura para conservar el
agua consagrada, según lo previene el Ritual: que se haga un
incensario y naveta aunque sea de bronce: un porta viatico
dorado por lo interior: que se compre un Misal, y un Ritual…10

La observación sobre los objetos sagrados también era extensiva
a la indumentaria que se debía utilizar para la liturgia, como
podemos encontrar en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar de
la Guardia del Cerro Largo en la Villa de Melo (actual Uruguay),
donde se registró que:
[…] con consideración a la extremada pobreza de esta Iglesia,
tanto en su construcción, por ser un rancho cubierto de paja sin
9
10

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 107.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 129.

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sacristía ni otro adorno exterior, que la distinga, como por los
ornamentos y vasos sagrados, reducidos aquellos a una casulla
vieja, que sirve para los tres colores, blanco, encarnado y verde
y otra mejor acondicionada, que hace a negro y morado…11

Este ejemplo de Cerro Largo nos muestra cómo se integraban
realmente los ítems que venimos enumerando. Es decir, de qué
manera se vinculaban en torno a la sacralidad del espacio tanto
la materialidad del sitio de culto como el estado material de
los objetos, alhajas y vestimentas rituales para garantizar cierta
“decencia” o “solemnidad” del culto.
Otra información que nos permite recuperar el documento
que estamos introduciendo es el de los emplazamientos o
erecciones de los sitios. En la visita el obispo llevaba adelante una
actualización de las jurisdicciones. Por ejemplo, llevó adelante
la erección de nuevos dispositivos en atención a la necesidad
que presentaban las feligresías, en la Parroquia de Concepción
del Uruguay (parroquia que hemos mencionado más arriba) nos
encontramos que el prelado dio lugar a la erección de oratorios:
En consideración a la larga distancia de esta Parroquia encargo
Su Señoría Ilustrísima al Cura Vicario que en las dos Poblaciones
de Guayquiraro, y Villaguai proporcione la erección de dos
oratorios públicos para el pasto espiritual de aquellas Almas
exigiendo en estos vecinos el correspondiente allanamiento de
mantener en ellos Sacerdote Secular, o Regular con aprobación
de Su Ilustrísima…12
11
12

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 112.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 102.

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Lo que nos encontramos en este tipo de situaciones es otra manera
de afirmar el poder episcopal que tiene el prelado. Tomando parte
y haciendo tomar parte a párrocos y vecinos en el establecimiento
de nuevos dispositivos tanto como en la manutención de los sitios
sagrados que en ese momento se encuentran en actividad.
Los pueblos de indios:
En 1767 la expulsión de los Jesuitas implicó que las reducciones
que éstos instalaron y administraron en la jurisdicción de Buenos
Aires fueran ocupadas por sacerdotes pertenecientes a otras órdenes
religiosas como los Franciscanos. Llevada adelante entre abril y
noviembre de 1805, la visita constituye un documento de valor
histórico inestimable para conocer la administración de los pueblos
luego de cuatro décadas de la expulsión. La información recabada
por la comitiva episcopal no se refiere sólo a las cuestiones ya
mencionadas como los objetos vinculados a liturgia, las cuentas de
fábrica o el estado material de los sitios de culto, sino que aparecen
otras problemáticas que han llamado la atención del prelado y nos
parece importante poder mencionar aquí.
A modo de ejemplo, en el pueblo de Santa Lucia de
los Astos, pueblo fundado en 1615 y ubicado actualmente en
la provincia de Corrientes, Argentina, el prelado registró la
estructura gubernamental del pueblo al destacar que:
En él reside un subdelegado, que tiene jurisdicción en lo civil,
criminal y Real Hacienda, la que ejerce igualmente en los
Pueblos de Garzas e Itatí; un administrador de temporalidades,
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con un cabildo compuesto de un Corregidor, dos alcaldes
reales, otro de la Santa Hermandad, un regidor, procurador y
alférez real.13

El administrador tenía la función como enviado de la Corona
de poner límites a la administración religiosa de los frailes que
vivían en los pueblos y a la vez limitar el uso y abuso sobre los
indios, que aún estaban en el régimen de encomienda conocido
como régimen de comunidad por parte de los vecinos.
La preocupación por la situación de los indios bajo el
régimen de comunidad se puede observar cuando se lee que la
comitiva buscó registrar a las familias que habitaban en aquellas
jurisdicciones e identificar cuáles de éstas aún pertenecían a esta
forma de encomienda. En el cuaderno de la vista se anotó que
Santa Lucia de los Astos, “comprende el número de 31 familias,
de las cuales 13 están libres de Comunidad y las restantes viven
bajo su yugo”. Esta información es relevante no sólo porque
nos habla de la pervivencia del régimen de comunidad a pesar
de la ofensiva de la Corona por su supresión definitiva desde
1804 sino que también nos permite saber, cuándo el número está
registrado, cuántas son efectivamente las que aparecen aún bajo
esa modalidad de explotación económica.
Un elemento que también se destaca en la visita de
los pueblos de indios es la corrección de las costumbres. Esta
“corrección” estaba fuertemente relacionada con la cuestión
13

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 133.

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moral y la vigilancia de los cuerpos. Siguiendo con Santa Lucía,
el prelado recomendó en sus mandatos generales que:
Advertida asimismo por Su Ilustrísima la desnudez con que
se presentan en público las mujeres ordinarias y el abuso de
traer los niños desnudos, previno al cura que en las pláticas
dominicales reprenda esto y privadamente encargue a los padres
de familia se moderen en el disimulo con que han procedido
hasta ahora en tolerarlo.14

Resulta interesante el ejemplo que mencionamos anteriormente
para ponderar las posibles intersecciones entre género y raza en
el contexto de los pueblos de indios. La visita aparece como un
documento plausible de ser abordado desde diversas perspectivas
historiográficas y la información que brinda puede resultar útil
para resolver diferentes problemas.
Encontramos entonces que el “cuaderno de la visita” registró
situaciones de la más diversa índole. Desde aquellas cuestiones
vinculadas a la “decencia” del culto y sus sitios hasta la “corrección
de las costumbres”, pasando por la reformulación de jurisdicciones y
erección de dispositivos religiosos. Veamos ahora cómo además de
la “vigilancia” sobre los sitios de culto y las feligresías se extiende a
los agentes religiosos que pueblan la diócesis.
4. Las licencias
El segundo apartado de la edición anotada y comentada que
introducimos en este texto se trata del registro de la visita que el
14

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 133.

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�Documentos para la historia

obispo llevó adelante sobre los agentes religiosos de la diócesis.
Instancia privilegiada para pensar la relación interpersonal entre
el prelado y los frailes, capellanes, curas, tenientes de curas y
mayordomos que hacían al personal de la diócesis. El apartado
es variado y no guarda un formato necesariamente estandarizado
como el primero de las visitas a las iglesias. A modo de ejemplo
veamos algunas de las situaciones de los frailes franciscanos del
convento de San Pedro, localidad ubicada al norte de la actual
provincia de Buenos Aires, Argentina, el cuaderno de la visita
registró el paso del obispo y el vínculo con los frailes así en:
Agosto 15, el Padre Fraile Rafael Sainz Orden Franciscano
Recoleto residente en la Estancia de doña Josefa Rodríguez sita
en la Parroquia de San Pedro para celebrar y confesar ambos
sexos en el obispado por dos meses solamente y concluidos se
retirará a su convento de Buenos Aires.15

El sacerdote residía extra muros y prestaba servicios religiosos
en una estancia, con lo cual el prelado extendía esta licencia
por un tiempo concreto y solicitaba que el regular vuelva a su
convento. Sin embargo, no siempre se extendían las licencias sin
más. Para dimensionar por completo el encuentro del prelado con
estos frailes podemos citar una suspensión y sus condiciones, por
ejemplo, el 7 de agosto de 1803 ordenó al “Padre Fraile Francisco
Cuesta del mismo convento suspensas las licencias que tenía
hasta que se presente a examen en la Capital”.16 El “examen”
15
16

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 183.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 182.

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�Camilo Zarza

expresaba entonces el vínculo interpersonal entre el obispo y los
agentes que se encontraban desplegados por el espacio diocesano
y de alguna manera, se presentaba como un ámbito propicio para
ejercer la “corrección” de algunas “fallas” o para reafirmar así
control sobre éstos.
Vemos entonces que el documento registra la fecha de
contacto, junto con el examen de los curas, es decir, la renovación
o revocación de las licencias para celebrar, predicar y confesar
tanto hombres como mujeres o llegado el caso, sólo hombres.
Estas entradas también indican en la mayoría de los casos las
condiciones de esa renovación y el tiempo estipulado para ella.
Existen algunas renovaciones que podríamos llamar “especiales”
que implicaban la habilitación para absolver un tipo específico
de pecados o habilitar matrimonios según sea necesario. El
apartado de las licencias en general puede ser útil a los fines de
reconstruir la red de agentes. Porque brinda al lector una especie
de radiografía del clero secular y regular que se encontraba activo
en la diócesis realmente existente y sus áreas de actuación.
A modo de cierre me gustaría proponer que esta es solo una
lectura posible de la información que nos brinda un documento
que como explicamos más arriba puede considerarse excepcional.
Es importante valorar el trabajo en conjunto y la necesidad de
integrar los repositorios documentales eclesiásticos con el trabajo
de instituciones públicas como son las universidades para su
mayor difusión y visibilidad. Estos documentos, y a esto apuntó la
edición comentada de la visita, no son excluyentes para la historia
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�Documentos para la historia

del mundo religioso. Son fuentes que también nos arrojan datos
sobre la sociedad que contribuyó y dio forma a los dispositivos
religiosos, así como a las prácticas de religiosidad. Es decir, una
visita y su registro de licencias, nos son de utilidad para pensar
el despliegue diocesano y sus agentes, pero también contribuye
a aproximarse a las relaciones sociales interétnicas, de género y
clase de un mundo social más vasto. Espero que esta introducción
sirva para contribuir a que otros lectores de otras latitudes se
aproximen a estas fuentes con otros (y nuevos) interrogantes y
trabajos de investigación.
Referencias
Archivo
Archivos General de la Nación Argentina (AGNA)
Fuentes editas
Barral, María Elena, coord., La visita del obispo Lué y Riega: transcripción y edición de la Santa y General Visita Pastoral
del Ilustrísimo Señor Obispo Dn Benito Benito Lué y Riega
Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa María de
Buenos Aires (1803-1805). Rosario: Prohistoria, 2021
Bibliografía
Cutolo, Vicente, Nuevo Diccionario biográfico argentino (17501930), Tomo Cuarto. Buenos Aires: Editorial Elche, 1983.
Cutolo, Vicente, Nuevo Diccionario biográfico argentino (17501930), Tomo Sexto. Buenos Aires: Editorial Elche, 1975.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-109

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�Camilo Zarza

Di Stefano, Roberto y Zanca, José “Iglesia y catolicismo en la
Argentina. Medio siglo de historiografía.” En Anuario de
Historia de la Iglesia, no. 24 (2015)
Heinzen, Fernando, “Hallazgo de los escritos de la Santa Visita
Pastoral del Obispado del Río de la Plata por el Obispo
Lué y Riega 1803-1805” en La visita del obispo Lué y
Riega: transcripción y edición de la Santa y General Visita Pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo Dn Benito Benito Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de
Santa María de Buenos Aires (1803-1805). coord. María
Elena Barral, Rosario: Prohistoria, 2021. 21-27.

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�La conservación del patrimonio bibliográfico:
colecciones especiales de la Biblioteca UDEM
Arnoldo David Diaz Tamez
Universidad de Monterrey

San Pedro Garza García, México
orcid.org/0000-0002-2341-9248

Introducción
Las bibliotecas han sido reconocidas como guardianas
del patrimonio escrito de la humanidad. Dicha labor debe
desempeñarse bajo el equilibrio entre la protección y conservación
del documento y las facilidades para su consulta y acceso al público
en general.1 Con este texto pretendo mostrar las colecciones de la
Biblioteca UDEM, en la Universidad de Monterrey, en las que
se desarrollan estas actividades y su potencial para la generación
de nuevas investigaciones en los campos de las humanidades, las
artes y las ciencias sociales.
Primero definamos algunos puntos sobre la importancia
de la conservación del patrimonio bibliográfico en la labor de la
investigación histórica. Para ello debemos tener en claro el papel
que juega la escritura en la historia de la humanidad:
Francisca Hernández, El patrimonio cultural: la memoria recuperada (Gijón: Trea, 2002).

1

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�David Díaz

Con este instrumento [la escritura] la memoria humana se
vuelve física y permanece. La escritura sirvió para transmitir
los acontecimientos de la historia humana, pero también pasó
a formar parte del proceso creativo del pensamiento humano.2

Regularmente, historiadores e historiadoras consideramos los
archivos como el recinto clave para obtener información original,
es decir, fuentes primarias en forma de reportes, estadísticas,
mapas y un sinfín de documentos que nos permiten acercarnos
a los pensamientos de quienes vivieron la época que nos
encontremos estudiando.
Sin embargo, las bibliotecas, y la Biblioteca UDEM en
particular, nos proveen de una enorme cantidad de materiales
escritos que pueden considerarse en sí mismos fuentes primarias.
Y en sí mismos, los libros son considerados patrimonio por el
conjunto de valores que representan y su papel como generador
de nuevo conocimiento.3
Ante el crecimiento de la escritura en línea, la conservación
de los materiales bibliográficos se hace una tarea cada vez más
ardua y necesaria pues los libros creados tras la industrialización
del oficio editorial que normalmente no eran incluidos en los
Idalia García Aguilar, Idalia, Miradas aisladas, visiones conjuntas: defensa del patrimonio documental mexicano (México: Sistemas Bibliotecarios de
Información y Sociedad, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, UNAM, 2001) , 66.
3
Olaia Fontal Merillas, La educación patrimonial: teoría y práctica para el
aula, el museo e Internet. Biblioteconomía y administración cultural (Gijón:
Trea, 2003).
2

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�La conservación del patrimonio

programas de conservación y restauración, hoy son revalorados
y pasan a formar parte de las colecciones históricas de diversas
bibliotecas, entre ellas la biblioteca central de la UDEM.
Pasaremos a mostrar las diferentes colecciones especiales
que se resguardan en esta universidad, su valor, la historia
de algunos de sus creadores, las posibilidades de su uso y las
maneras en la que la comunidad puede sacar provecho de las
mismas. Como biblioteca consideramos que nuestra labor es
principalmente la de custodios, siendo el conocimiento y la
creatividad el objeto de nuestra protección. Pero creemos que la
función de una biblioteca no termina en la simple custodia, sino
que debemos impulsar el uso del patrimonio bibliográfico con
miras a crear nuevos conocimientos.
1. Colecciones especiales en la Biblioteca UDEM
En la Biblioteca UDEM se consideran colecciones especiales a
aquellas que han sido donadas y conservadas íntegramente por
personalidades relevantes en la historia académica, artística
o política de México, así como a aquellos tomos con más de
cien años de antigüedad que se encuentran en nuestra colección
general pero que ahora necesitan de una conservación más ardua.
Actualmente contamos con tres colecciones especiales.
1.1 Colección histórica
Nuestra colección histórica se conforma de aquellos tomos que
pertenecieron a nuestra colección general y que poco a poco
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�David Díaz

cumplen con los cien años de antigüedad. Una vez cumplido este
tiempo, se hace necesario conservarlos en una estantería especial
para mantenerlos alejados del polvo y del maltrato físico por parte
de los usuarios inexpertos.
Ya que hablamos de ejemplares que pertenecieron a la
colección general, en la colección histórica se cuenta con las más
variadas temáticas. Aunque en ella podemos encontrar manuales
escolares de filosofía, textos clásicos de derecho, primeras
ediciones de diversos tomos sobre medicina y ciencias naturales,
se trata de un fondo especialmente rico en literatura e historia.
La mayoría de los tomos están fechados entre los finales
del siglo XIX y el principio del XX, sin embargo, contamos con
libros aún más antiguos, por ejemplo, el libro Vida maravillosa
de la venerable virgen Doña Marina de Escobar, natural de
Valladolid: sacada de lo que ella misma escrivio de orden de sus
padres espirituales, y de lo que sucedio en su muerte, que data de
1665, donado por la familia Moyssén Lechuga.
Esta colección se destaca por ser rica en fuentes
documentales sobre el porfiriato y la revolución mexicana,
contando con varias primeras ediciones de textos clave para el
periodo como la Sucesión Presidencial de Francisco I. Madero,
así como diversos testimonios de militares y civiles de la época.
Otros temas provechosos para la investigación histórica es la rica
colección de textos históricos sobre Monterrey y Nuevo León,
donados principalmente por la familia del cronista José P. Saldaña.
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�La conservación del patrimonio

Actualmente la colección se encuentra en una
reestructuración en la que será evaluada la pertinencia de conservar
cada ejemplar, así como se plantea su expansión con el rescate de
diversos tomos que cumplieron los cien años durante la pandemia
y de ser posible expandirlo hasta 1939 para lograr incluir leyes,
diarios y testimonios fundamentales para comprender el desarrollo
del Estado mexicano antes de las Segunda Guerra Mundial.
1.2 Colección Xavier Moyssén Echeverría
Xavier Moyssén (1924-2001) es reconocido como uno de los
principales críticos e historiadores del arte en México. Para
Louise Noelle, fue una de las figuras centrales de la Academia
de las Artes en nuestro país y como profesor formó y asesoró
a un sinfín de generaciones tanto a nivel preparatoria como en
licenciatura y posgrado.4 Desde el 2004, la Biblioteca Central
UDEM cuenta con su biblioteca personal, acervo que contiene
libros sobre múltiples áreas del conocimiento como filosofía, arte,
literatura, historia e incluso música. En sus libros se conserva su
espíritu curioso y el legado de sus muchos años como profesor.
Pero la colección Xavier Moyssén (XM) se distingue
por su especialidad en historia y teoría del arte, un fondo sin
comparación a nivel local. Su extenso acervo sobre pintura
y arquitectura, así como de muchas otras disciplinas del arte
Louise Noelle, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”, en Anales del
Instituto de Investigaciones Estéticas, vol. XXIII, núm. 78, primavera, 2001,
pp. 7-13
4

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�David Díaz

mexicano, son ventanas para investigadores del arte que de otra
manera no podrían acceder a dichos acervos en la ciudad.
Como mencionamos, sus libros son reflejo de su
dedicación como profesor, por lo que abundan ejemplares de
literatura mexicana e iberoamericana, materia que impartió en la
Escuela Nacional Preparatoria. De igual manera, su bibliografía
sobre arte moderno y contemporáneo en México abarca buena
parte de la colección, cuya materia impartió en la UNAM.5
Desde su ingreso a la Academia de las Artes, se dedicó al
estudio del arte virreinal y decimonónico en México, produciendo
una enorme cantidad de libros, catálogos y ponencias sobre
dichos temas, algunos de los cuales se encuentran dentro de esta
colección. Pero, así como menciona Noelle en el obituario a su
maestro, fueron las relaciones personales de Xavier Moyssén las
que hicieron que su carrera fuera tan fructífera, como se demuestra
hasta el día de hoy.
Aquí hago referencia a que el mayor recurso que se
consulta en esta colección es el llamado “Archivo Vertical”, el
cual consiste en folletos y programas de diversas exposiciones a
las que asistió y que suelen complementarse con algún catálogo
de las obras expuestas. Estas son las fuentes que las casas de
subastas y galerías suelen consultar en esta biblioteca, donde
hemos recibido peticiones de este tipo de nivel local, nacional e
internacional. Otro motivo común de uso de esta colección es la
5

Noelle, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”.

Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 316-324
DOI: https://doi.org/10.29105/3.5-101

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�La conservación del patrimonio

cantidad y calidad de libros sobre teoría del arte, crítica del arte y
teoría de la arquitectura; desde los clásicos hasta los rebeldes de
cada una de estas disciplinas, todos están presentes en la colección
de Xavier Moyssén.
1.3 Colección “Luis M. Farías”
La colección “Luis M. Farías” es la última que se ha integrado a
las colecciones especiales. Luis M. Farías fue un locutor y político
mexicano originario de Monterrey. En Nuevo León se desempeñó
primero como gobernador interino y después como alcalde de la
ciudad de Monterrey. A lo largo de su vida fue construyendo su
biblioteca personal que ahora se resguarda en la UDEM.
El enfoque de esta colección es el derecho y las ciencias
sociales, y en ella se pueden encontrar los clásicos del pensamiento
político de México y el mundo. Dentro de su biblioteca se pueden
encontrar tratados, constituciones y estudios legales del siglo
XVIII y XIX, principalmente de México, España y Francia.
Destacan ejemplares facsimilares de la Constitución de Cádiz y
del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, reproducciones
contemporáneas a la publicación de los documentos originales.
Cuenta con un importante acervo de libros sobre la
revolución mexicana, muchos de ellos editados al calor del
movimiento, como son los libros editados por el Grupo Cultural
Ricardo Flores Magón, y junto con ellos podemos encontrar
algunas ediciones del periodo revolucionario de los textos que
se debatían en los clubes liberales, entre los que destacan los
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-101

�David Díaz

libros de pensadores revolucionarios como Kropotkin, Bakunin
y Trotsky.
Adentrándonos más hacia el siglo XX, la colección de
Luis M. Farías cuenta con un rico acervo de investigaciones
históricas, textos de diversos líderes sociales y políticos de
gran relevancia en este siglo, donde podemos encontrar textos
de personajes como Stalin, Churchill, Kim Il-Sung y muchos
más. En el caso de México, la colección contiene diversas
investigaciones sobre los movimientos campesinos y obreros, así
como diversos documentos internos del Partido Revolucionario
Institucional, informes de gobierno y diversas fuentes primarias
que corresponden a los puestos que Luis M. Farías ocupó en los
diferentes momentos de su vida.
Conclusiones
Como biblioteca se ha comprendido y practicado la importancia
de la conservación, no solo de los ejemplares más antiguos que
suelen priorizarse en los archivos, sino también aquellos creados
en la época de la publicación industrial, respondiendo al contexto
de la ciudad en la que se encuentra el acervo.6
La labor de conservación de estas colecciones no responde
únicamente al almacenamiento, sino que nuestro propósito es que
sean utilizadas por la comunidad como fuente de información e
inspiración para generar nuevos proyectos tanto de investigación
6

Hernández, El patrimonio cultural: la memoria recuperada.

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DOI: https://doi.org/10.29105/3.5-101

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�La conservación del patrimonio

como de creación. Como dice García, el libro “No enlaza
únicamente con el pasado, sino que logra jugar con los tres
momentos del tiempo: pasado, presente y futuro se entremezclan
mostrando la complejidad del espíritu humano”.7
Cabe aclarar que con comunidad no nos referimos
únicamente a la comunidad UDEM. La biblioteca mantiene una
política de puertas abiertas a pesar de pertenecer a una institución
privada. Cualquier persona dedicada a la investigación puede
recurrir a nuestro catálogo en línea y si existen ejemplares que sean
de su interés pueden consultarlo en nuestras instalaciones enviando
un correo a la siguiente dirección: biblioteca@udem.edu.mx.
Referencias
Fontal Merillas, Olaia. La educación patrimonial: teoría y práctica para el aula, el museo e Internet. Biblioteconomía
y administración cultural, editado por Trea. Gijón, 2003.
García Aguilar, Idalia. Miradas aisladas, visiones conjuntas: defensa del patrimonio documental mexicano. Sistemas Bibliotecarios de Información y Sociedad, editado por Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas.
México: UNAM, 2001.
Hernández Hernández, Francisca. El patrimonio cultural: la memoria recuperada. Gijón: Trea, 2002.
Noelle, Louise, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”, en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, vol. XXIII,
núm. 78, primavera, 2001, pp. 7-13
7

García, Miradas aisladas, visiones conjuntas, 68.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-101

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�Rodolfo Aguirre Salvador, Lucrecia Enríquez y Susan
E. Ramírez. Los obispos y las reformas eclesiásticas
en la América hispana borbónica (coords.). Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México,
Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la
Educación; 2022, 315 pp. ISBN: 978-607-30-6430-9;
ISBN (PDF): 978-607-30-7132-1

https://www.iisue.unam.mx/publicaciones/libros/los-obispos-y-las-reformas-eclesiasticas-en-la-america-hispana-borbonica
Recibido: 10 de mayo de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En la historiografía de la Iglesia católica en México, la biografía
episcopal es el género por excelencia para entender dicha institución
en determinadas coyunturas. Aunque se han privilegiado regiones
y sujetos de trascendencia en la historia nacional, sería deshonesto
negar la existencia de un enfoque más plural en la actualidad.
Varios trabajos son prueba de ello: algunos se han interesado por
las expresiones de la “ilustración católica” dentro de los proyectos
episcopales, otros por los diversos discursos que giran en torno
a los obispos, algunos por el empuje de políticas eclesiásticas en
determinados espacios, así como por el entendimiento de la cultura
jurisdiccional y la convivencia entre las potestades temporal
325
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�Reseñas

y espiritual. Otros han utilizado las visitas pastorales como un
dispositivo para entender tanto los cambios de tipo administrativo
y religioso como la “realidad” de la vida cotidiana.
No obstante, pocos son los trabajos que permiten
comprender y comparar dichos procesos a nivel más amplio, es
decir, en el contexto de las Indias Occidentales. Entre estos trabajos
se encuentra la obra que nos interesa en esta reseña: Los obispos y
las reformas eclesiásticas en la América hispana borbónica. Esta
obra, editada por el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad
y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México
y coordinada por Rodolfo Aguirre, Lucrecia Enríquez y Susan E.
Ramírez, tiene como objetivo entender el papel de los obispos en
sus respectivos espacios de poder y en sus propias particularidades
durante el siglo XVIII. Asimismo, invita al lector a reflexionar
sobre el periodo conocido como “reformismo borbónico”.
El libro se conforma de un estudio introductorio y cuatro
secciones. El estudio introductorio es fundamental, ya que es
una crítica conceptual y a su vez, justifica la pertinencia de la
obra. Está constituido por dos artículos: el primero es un análisis
elaborado por Lucrecia Enríquez, en el que pone en discusión
dos elementos. En primer lugar, si las reformas eclesiásticas
fueron en sí mismas una más de las reformas borbónicas o si se
fundamentaron en el ejercicio del real patronato; y en segundo,
la categoría de obispo reformista y su sumisión a la Corona
determinada por las interpretaciones de la normativa, del contexto
diocesano y político, o por la resistencia al cambio. Miriam
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�Reseñas

Moriconi se encarga del segundo, cuyo interés es entender
otras posibilidades de problematizar las reformas eclesiásticas
durante este periodo. Por esta razón, propone revisar el uso de
las categorías “obispos reformistas” y “obispos borbónicos”,
cuestionar ciertas temporalidades que terminaron enmarcando el
proceso borbónico, discutir la excepcionalidad de las “reformas
borbónicas” dentro de una larga experiencia reformista en la
Iglesia, y finalmente, entender aquel periodo a través de la noción
“reformismo eclesiástico borbónico”.
Una vez que se han cubierto los aspectos conceptuales y
metodológicos, la obra se divide en cuatro partes que llevan por
título: “Obispos receptores de las reformas eclesiásticas borbónicas”,
“El reformismo eclesiástico borbónico cuestionado”, “La defensa
de la jurisdicción eclesiástica frente a la Monarquía y la sociedad” y
“Proyectos singulares y realidades irresolubles”. Cada una de estas
partes contiene artículos que abordan diferentes diócesis de las Indias
Occidentales. Así, al leer esta compilación, se podrá observar que
reúne las experiencias reformistas en los obispados y arzobispados
de México, Trujillo, Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile,
Santa Fe de Bogotá, Lima, Caracas, Puebla y Quito. Con esto, el
lector podrá entender la diversidad de posturas de los obispos dentro
de sus espacios y plantearse las mismas preguntas que los autores se
hacen, pero en sus propios ámbitos de interés.
Lo valioso de este texto, además de sus dos textos
introductorios -necesarios para los estudiantes interesados en el
periodo y en la historia política de la iglesia- es que a través de
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�Reseñas

una lectura comparativa, la obra permite visualizar el ejercicio
de la autoridad episcopal en un espacio y periodo específico, así
como la manera en que sus conflictos influyeron en el desarrollo
de diferentes proyectos reformistas, la defensa de la jurisdicción
eclesiástica y la dependencia de las reformas borbónicas de la
conducta de los obispos. La pluralidad de la agencia episcopal
es perceptible a través de cómo algunos historiadores han
interpretado a los obispos como “observadores etnográficos”
que, a través de sus “sensibilidades”, construyeron proyectos
acordes a las circunstancias, aunque éstas fueran lejanas a las
normas eclesiásticas y justificaron medios de control social. Es
decir, cómo las reformas borbónicas se convirtieron en pretexto
y catalizador de la manera en la que las autoridades diocesanas
miraban los males sociales.
En las páginas de este texto, la tinta de las historiadoras e
historiadores colaboradores devela al lector la manera en la que
los hombres receptores de las “reformas eclesiásticas borbónicas”
permiten comprender la sintonía de intereses entre el poder seglar
y el poder eclesiástico. Asimismo, se presentan las expectativas,
frustraciones y otras respuestas que las reformas podían generar
en el ámbito eclesiástico, como, por ejemplo, la disidencia que
perjudicaba a diversos grupos. También se muestra la importancia
de las gestiones episcopales para fortalecerse como la máxima
autoridad de las corporaciones religiosas en la diócesis y su apoyo
a las reformas borbónicas cuando coincidían con sus propios
intereses.
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�Reseñas

Otra aportación de la obra es que, a través de los
resultados de los proyectos episcopales, estos estudios plantean
el “fracaso” del reformismo eclesiástico. En primer lugar, porque
sus efectos estuvieron lejos de las expectativas que se tenían en
Madrid y, en segundo lugar, por la resistencia discursiva de los
obispos a la figura del rey, motivada principalmente por vínculos
“antagónicos” a los intereses de la corona.
Para finalizar, podemos decir que esta obra ofrece una
valiosa contribución al campo de la historiografía de la Iglesia
durante el siglo XVIII. Al abordar las reformas eclesiásticas desde
la perspectiva de los obispos y su papel en las particularidades de
sus espacios de poder, se nos ofrece una mirada más completa
y matizada de este periodo histórico. Además, los artículos que
conforman esta compilación abordan temas y problemáticas
diversas que enriquecen aún más la reflexión sobre el reformismo
borbónico y su impacto en lo “sagrado”.
Elsy Anahí Mendoza Moo

El Colegio de Michoacán
Zamora, México

orcid.org/0000-0003-1433-8080

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�Juan Camilo Galeano Ramírez. Curas en la diócesis
de Popayán. La carrera eclesiástica y el regalismo
borbónico, 1770-1808. Bogotá: Instituto Colombiano
de Antropología e Historia ICANH, 2021, 152 pp.
ISBN: 978-958-8852-94-2
Recibido: 14 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Los “ministros de lo sagrado”, aquellos seres “apartados, pero
en el mundo” que describió William Taylor,1 articulan desde
su constreñido espacio redes de movilidad que exponen el
complejo entramado de un mundo que, si no fuera por los
acercamientos como el que nos ocupa en esta reseña, ignoraríamos
completamente. Curas en la diócesis de Popayán. La carrera
eclesiástica y el regalismo borbónico, 1770-1808 nos revela algo
que podría tomarse como una verdad apodíctica: La historia de
los curas está íntimamente relacionada con los asuntos relativos
al poder y la autoridad. Sin embargo, las complejidades en que se
fundamenta esa relación llevan a Juan Camilo Galeano Ramírez a
indagar por las intersecciones críticas donde confluyeron el oficial
clerical con las corporaciones eclesiásticas y civiles, la feligresía
William B. Taylor, Ministros de lo sagrado: sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII (México: El Colegio de México, 1999).
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-83

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�Reseñas

seglar y las dinámicas políticas de la monarquía española, para
presentar cómo estos sujetos (los curas) operan y se mueven en
esos espacios, donde su oficio y adscripción a una institución
trascendió el ámbito aparentemente doctrinal del sacerdocio.
Curas en la diócesis de Popayán… analiza las carreras
eclesiásticas de los clérigos que desempeñaron la “cura de almas”
en la diócesis de Popayán en un contexto definido por el avance
de la política regalista de la Corona borbónica en América, a
fines del siglo XVIII, para demostrar que ese ejercicio definió
la promoción eclesiástica en el citado espacio. Galeano Ramírez
va hilvanando la historia del clero secular a partir del efecto que
tuvieron sobre el clero las iniciativas regalistas y mediante el
estudio de las características de las estrategias de promoción de
los clérigos en sus carreras eclesiásticas. Con ello, hace aflorar
las relaciones, procesos y expectativas que tuvieron los clérigos
encargados de la cura de almas a finales del siglo XVIII en varias
provincias colombianas, logrando una profundidad de análisis
que salva el texto de ser una crónica más que salva del anonimato
al clero secular.
Para abordar un espacio tan amplio como Popayán,
Antioquia, Chocó y Pasto, el autor se sumergió en varios fondos
documentales de archivos dentro y fuera de Colombia, entre ellos,
Archivo Histórico Eclesiástico de la Arquidiócesis de Popayán,
Archivo General de la Nación, en Bogotá, y el Archivo General
de Indias, sito en Sevilla. Las fuentes primarias recabadas le
permitieron identificar la posición de los párrocos dentro de la
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�Reseñas

jurisdicción del obispado y analizar a partir de los testimonios
de los propios curas un fenómeno de proyección universal, en
un proceso que requiere de una ardua persistencia y búsqueda de
información a partir de los rastros de la presencia de los clérigos
en los archivos. Concursos, cédulas reales, nombramientos,
expedientes episcopales, correspondencia, testamentos, visitas
eclesiásticas, intervienen en la construcción y determinación de
las carreras eclesiásticas presentes en el libro.
En consonancia con su propuesta de explicar las
características del ministerio parroquial desde el análisis de
la carrera eclesiástica de sus integrantes y su relación con
las autoridades reales, y sustentado en los postulados de
William Taylor, entre otros, se despliegan tres capítulos que,
aunque sucintos, conducen a la conformación de los proyectos
particulares (y políticos) de los curas. Un primer capítulo titulado
“El servicio de las almas. Aspirantes al ministerio parroquial”,
expone un componente medular como punto de partida para
comprender la carrera eclesiástica: la movilidad. En este primer
momento nos sumergimos al ámbito de los estudios de los
clérigos y a un acercamiento a su nivel de estudios, así como a
las particularidades de los concursos de oposición, asistiendo a
una porción del mundo desde donde perfilaban su carrera. Las
formulaciones de este capítulo se bifurcan en dos direcciones. En
primer lugar, se orienta a una horizontalidad donde se revelan la
formación clerical y las cuestiones relativas al aprendizaje. De
esta forma, y en un loable desmenuzamiento de datos a partir de
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�Reseñas

las relaciones de méritos y servicios, se nos ofrecen los detalles
más reveladores sobre la formación de los clérigos. Su nivel iba
a estudios menores a “títulos superiores”, algunos con doctorado;
otros, incluso, no tenían grado alguno de formación.
En segundo lugar, se despliega en esta parte del libro un
desplazamiento vertical donde se estructuran los mecanismos
de la movilidad en la jerarquía eclesiástica. Los concursos de
oposición son un pasaje a los intersticios en la vida parroquial de
los curas que aspiraban a ascender en su carrera y le posibilitan
al autor encontrar anomalías, o casos salidos de la norma en la
aspiración a vacantes de parroquias en las diócesis estudiadas.
Para dimensionar la posición de los clérigos en conexión
con la política eclesiástica monárquica y las gestiones episcopales
de los prelados, un segundo capítulo se detiene en las dicotómicas
relaciones entre curas y justicias reales. El autor, en su atinada
definición de las competencias entre la jurisdicción civil y
eclesiástica a fines del siglo XVIII en Popayán, determina que el
regalismo borbónico definió la aplicación de la autoridad real en
asuntos eclesiásticos y procuró la jerarquización y uniformidad
de la Iglesia. Los curas parroquiales, insertos en este contexto
político, no escaparon a las tensiones fronterizas entre una y otra
autoridad y se buscó limitar sus funciones y equilibrar sus rentas,
para resultar en jurisdicciones mixtas, autoridades traslapadas y
una creciente pugna entre autoridades civiles y eclesiásticas.
El mayor acierto del libro está, quizás, en su tercer y
último capítulo, cuando las dos primeras partes de la investigación
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confluyen en la reconstrucción de la carrera eclesiástica de Juan
Mariano de Grijalba, como análisis de caso que deviene un
modelo para acercarse a fenómenos particulares que, inscritos
en un espacio geográfico puntual de las Indias meridionales,
dialoga y es consecuencia de las políticas instauradas en el otro
lado del Atlántico. La movilidad de Juan Mariano de Grijalba
es el punto de concurrencia de actantes aparentemente aislados
como el Consejo de Indias, las reales audiencias, las autoridades
virreinales y provinciales, los cabildos seculares y eclesiásticos,
obispos y arzobispos. Su estudio visibiliza las características y los
escenarios en que los clérigos persiguieron comenzar, afianzar y
culminar su carrera en la extensa jurisdicción de la diócesis de
Popayán. El recorrido de Grijalba, adscrito al servicio del gobierno
diocesano como secretario episcopal y posteriormente, al círculo
del obispo; nombrado cura de catedral y por último, rector del
Real Colegio Seminario de San Francisco de Asís, evidencia,
además, que “la cura de almas” fue la labor que marcó las carreras
eclesiásticas de los clérigos en las demarcaciones de Popayán que
apostaron por la educación como solución a los vicios, el ocio y la
ignorancia. En este valioso análisis, sin embargo, se echa en falta
una profundización mayor en el ejercicio de la “cura de almas” y
su vínculo con la feligresía, que esperamos sea objeto de estudio
de siguientes entregas del autor.
Legitimado ya como un certero aporte a la historiografía
novohispana, Curas en la diócesis de Popayán. La carrera
eclesiástica y el regalismo borbónico, 1770-1808 se suma a una
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�Reseñas

tradición de investigaciones que cada vez con mayor frecuencia
claman por acercar la mirada a otros ámbitos de la Monarquía
Hispánica en América. El estudio de Galeano Ramírez, concebido
en función de la metodología esbozada por William Taylor en
Ministros de lo Sagrado, no es un simple calco ni un trabajo
escueto de pregrado, tampoco es una descripción y contabilidad
de casos, sino el análisis detenido de un fenómeno complejo y un
entramado de relaciones que son producto de un proceso político
y religioso que permeó las diócesis de los territorios virreinales.
Patricia Quintana Lantigua
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México

orcid.org/0000-0002-7879-4010

Referencias
William B. Taylor. Ministros de lo sagrado: sacerdotes y feligreses en el México del siglo XVIII, México: El Colegio de
México, 1999.

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�David Manzano Cosano. El Imperio español en
Oceanía. Córdoba: Almuzara, 2020, 512 pp.
ISBN 978-84-18089-14-5
Recibido: 10 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En el libro de David Manzano, El Imperio español en Oceanía
(2020), el autor cuenta la larga historia de las islas Filipinas, las
Marianas y las Carolinas bajo el imperio español. Una historia
normalmente olvidada o designada menos importante en la
historiografía española, Manzano propone muy claramente cómo
esta esquina del mundo fue importante económica y políticamente
para España y para el globo entero. El libro también subraya los
aliados y enemigos europeos y estadounidenses que resultaron a
causa de tener poder de estos territorios.
Manzano escribe su libro cronológicamente, empezando
su historia en el siglo XV y terminando en el XIX. El autor
empieza con los viajes del periodo, cuando el afán de las
monarquías ibéricas era crear sus rutas hacia las Indias —el
hallazgo de América por Colón, el viaje a la India por Vasco de
Gama, la circunnavegación del mundo entero por MagallanesElcano—, todos siendo momentos que poco a poco agrandaron el
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�Reseñas

territorio que los españoles intentaban dominar. El libro después
entra en una discusión sobre los conflictos en las diferentes islas,
comenzando con los primeros intentos de colonización. Como
Manzano subraya, el interés por las islas subió y bajó para los
europeos por razones variadas. Esto normalmente dependía de
cuáles colonias españolas generaban ganancias económicas. Las
batallas contra otros países igualmente afectaban los intereses de
los españoles en esta área del mundo. La obra dedica tiempo, en
particular, para explicar el conflicto en el área de Joló-Borneo,
que probó ser importante en mostrar la necesidad de buenos
aliados (p. 169). Los franceses, los alemanes, los ingleses, los
estadounidenses y otros más lucharon por tener su propio control
en el área, mostrando la gran importancia de las islas en una
escena internacional.
El libro destaca dentro de la historiografía del imperio
español por señalar cómo las islas fueron una conexión importante
para los hispanos, una suerte de portal en el gran océano que unía
al imperio globalmente. La historiografía del imperio español,
que es profunda y extensa, ha producido bastantes estudios sobre
la península y las colonias en el Caribe y las Américas. Ambas
investigaciones de las islas Filipinas han mostrado la historia del
comercio español en el océano Pacífico, pero rara vez incluyen
las islas Marianas y Carolinas en el mismo proyecto. En esta obra
podemos ver como las islas fueron desde un principio mucho
más que unos puertos con industria y movimiento de gente. Las
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337

�Reseñas

islas Filipinas, Marianas, y Carolinas tienen una historia distinta
de colonización, vida social, política y economía que aquí se
revela por primera vez en un libro bien cohesionado. La tesis
más importante del libro se concentra en el siglo XIX, cuando
el imperio español empezó perder el control sobre sus territorios
en Oceanía, terminando con la última venta de las islas a los
alemanes en 1899.
Este trabajo es innovador principalmente por el uso de
nuevas fuentes. Manzano utiliza mapas, diarios de misioneros y
capitanes, órdenes reales de España y de otros países, así como
muchos otros recursos que contribuyen a iluminar la importancia
de las islas. El manejo que hace de ellos muestra su buena
capacidad como historiador, misma que le permite navegar entre
documentos de cuatro siglos. La técnica requerida para leer
diarios de misioneros del siglo XV, en comparación con la técnica
necesaria para entender revistas y su propaganda y fotografía del
siglo XIX, son bastante distintas y reflejan esas habilidades.
Los documentos también presentan una considerable
información sobre lo que pensaban los poderes europeos y
estadounidenses de la gente nativa y sus culturas. Con similitud
a la perspectiva de los españoles hacia los nativos de las Indias,
ciertos misioneros españoles en las islas Filipinas promovieron
la paz y la amistad entre los españoles y la gente local, aunque
también existió la violencia y discriminación, como muestra
Manzano en su obra. “Teniendo presente a que sea la tierra sana
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�Reseñas

y fértil…que se reparta a los pobladores no ocupando ni timando
cosa particular de los indios…”, decía la Real Instrucción del 28
de agosto de 1569 (p. 38). Como éste, Manzano usa ejemplos
muy reveladores en su libro, asegurándose de acompañarlos de
profundas aclaraciones cuando resulte necesario.
Por otro lado, merecería más atención una comparación
entre las instrucciones reales del imperio español en las islas
Filipinas, las Marianas y las Carolinas, con las de Nueva
España o el Virreinato del Perú. Mucho del idioma y los tropos
que los españoles usaron tienen mucho en común con ciertas
instrucciones, leyes y eventos que sucedieron en las colonias
americanas. Por ejemplo, los españoles llevaron gente nativa de
las islas Filipinas a la capital en Madrid durante el siglo XIX, y los
pusieron en exhibición para que los “madrileños acudiesen a sus
inmediaciones para conocer a los nativos de la Oceanía traídos a
la península” (p. 410). Algo parecido pasó cuando los españoles
llevaron a nobles indígenas a la corte en España durante los siglos
XV y XVI. Semejanzas de este estilo aparecen varias veces dentro
del libro, pero no están suficientemente elaboradas. Una pequeña
discusión entre las diferencias ideológicas de los españoles hacia
la gente en América y la gente en las islas Filipinas, las Marianas
y las Carolinas beneficiaría esta historia y la haría resaltar más en
la historiografía.
Finalmente, el libro de Manzano es un gran logro
historiográfico que provocará tanto conversaciones intelectuales
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�Reseñas

como preguntas históricas acerca del imperio español y las islas
Filipinas, Marianas y Carolinas. Este libro cubre casi todo lo que
hay que saber sobre España y sus éxitos y desastres políticos y
económicos en Oceanía. Los protagonistas de esas aventuras
sobresalen en la historia, y Manzano explica bien los conflictos
internacionales que se presentan. Además, es una nueva
perspectiva sobre la historia de las Filipinas, que no solamente
se concentra en el galeón. La obra utiliza archivos de los tres
continentes, Europa, Asia y las Américas, y crea una historia
económica, política, social y cultural bien realizada. El Imperio
español en Oceanía sirve como un excelente ejemplo del quehacer
historiográfico y metodológico, y será útil no solamente para la
enseñanza del imperio español, sino también para trabajos que se
centren en el estudio de las islas por largos periodos de tiempo.
Rebeca Martínez-Tibbles

University of California Los Angeles,
Los Ángeles, Estados Unidos de América
orcid.org/0009-0009-5706-6880

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-80

340

�Idalia García. La vida privada de las bibliotecas:
Rastros de colecciones Novohispanas (1700-1800).
Bogotá: Tierra Firme, Universidad del Rosario,
Universidad Autónoma Metropolitana, 2020, 603 pp.
ISBN 9786072817982
Recibido: 30 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En 2020, en Bogotá, Colombia, vio la luz La vida privada de las
bibliotecas: Rastros de colecciones Novohispanas (1700-1800),
de la pluma de Idalia García, bajo el sello editorial de Tierra
Firme, la Universidad del Rosario y la Autónoma Metropolitana.
Esta obra se une a los diferentes textos que la autora ha dedicado
al estudio de la historia del libro en la Nueva España, línea
de investigación en la que la autora es especialista y que ha
abordado desde diferentes perspectivas, como la del patrimonio
bibliográfico, el papel de la Inquisición en la circulación de obras
y las fuentes. En esta obra, García nos presenta un análisis de las
bibliotecas privadas novohispanas de 1700 a 1800. El objetivo
principal de este texto, tal como se hace explícito, es ampliar esta
problemática de investigación mediante el estudio de bibliotecas
privadas que no aparecen en los estudios previos, para mostrar las
lecturas a las que pudieron tener acceso algunos novohispanos.
341
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�Reseñas

La fuente principal con la que la autora construye su trabajo
son las “memorias de libros” que ha localizado, sobre todo, en el
Archivo General de la Nación, lo que resulta innovador, ya que
la mayoría de los estudios de historia del libro han considerado
a los inventarios post mortem como la fuente principal. Debido a
esto, este texto nos muestra que es posible acercarnos a estos temas
desde otras fuentes, lo cual es enriquecedor. Estas memorias eran
generadas debido a que, por normativa, los poseedores de libros
debían informar a las autoridades cuáles libros tenían, su traslado,
o también se hacían tras su deceso para así poderlos vender. Esto se
relaciona con la cuestión institucional y los diferentes mecanismos
de la corona española y de la Iglesia católica para controlar la
circulación de textos. En este renglón, la Inquisición tenía un
papel de gran relevancia, debido a que pedía esa información a los
tratantes de libros a manera de inventario o memorial, para evitar
la herejía. Así, esta obra nos acerca al interés de esta institución en
esas listas y a sus procedimientos en el escrutinio de los textos.
De este modo, las memorias utilizadas por Idalia García
son las que se hacían a la muerte de los lectores, ya que su interés
está en las bibliotecas ya consolidadas. Estas eran hechas por
familiares, albaceas o libreros, siendo estos últimos compradores
de ese libro usado dándole nueva vida. Además, otro punto a
resaltar es que la autora estudia las amplias bibliotecas como las
más modestas, lo cual es un aporte relevante ya que no solo toma
en cuenta las grandes colecciones de libros que son las que más
se han estudiado en la historiografía. En esto se muestra su gran
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�Reseñas

conocimiento de las fuentes de archivo que están debidamente
referenciadas y que pueden ser una guía muy útil. Lo mismo
sucede con las fuentes secundarias, ya que se nos brinda un
panorama completo de lo que se ha escrito hasta ese momento
sobre el tema, los principales autores y enfoques, lo que resulta
muy esclarecedor. Asimismo, se analiza desde una perspectiva
crítica ciertos conceptos, metodología y las fuentes, de las que
presenta su potencial, pero también los retos que enfrenta el
investigador al trabajar con ellas.
Uno de esos retos es la reconstrucción bibliográfica de
las listas de libros de las memorias, por los escasos datos que
regularmente ofrecen ese tipo de fuentes acerca de cuál edición se
trata. Sin embargo, esto es más que necesario para mostrar las obras
circulantes para ese momento, ya que no es lo mismo que haya sido
una u otra, pues tiene un impacto. Esto tiene todo el sentido, ya que
otro de los objetivos de esta investigación es mostrar la presencia
o circulación de los libros y sus ediciones correspondientes, mas
no de asegurar su lectura, lo cual, acertadamente, se señala por
Idalia García como un terreno complejo de analizar, además de
que esta actividad tenía un significado diferente entonces. En este
punto, la autora nos comparte una útil guía metodológica para la
identificación de las obras con casos y ejemplos concretos, como
cuando se carece de lugar de impresión, inexactitud de datos
sobre los libros y la ambigüedad de información. Así, el enfoque
de la autora son las ediciones, no los lectores, de una manera
general y no individualizada.
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�Reseñas

Otro punto importante es que García aboga por no tildar
peyorativamente esas fuentes de archivos, a pesar de lo que se
ha dicho en la historiografía, ya que son muy importantes para
entender la cultura de los libros. Al contrario, nos exhorta a
reconocer su potencial y los valiosos datos que brindan para el
análisis de una colección concreta en un momento específico,
conocer las colecciones por profesión, las temáticas que contenían
las bibliotecas y el gusto lector. Además, nos aproximan al libro
usado, las ediciones del siglo XVI y XVII circulantes en la centuria
dieciochesca, varias ediciones de un mismo autor, el estado de
los libros al momento de su venta como “viejo” o “apolillado” y
las ediciones antiguas que han desaparecido. En añadidura, Idalia
García incluye una reflexión muy importante sobre el precio de
los libros que influye en la circulación de estos, invitándonos a no
dejarlo de lado.
Para finalizar, y no menos importante, en el texto se
nos ofrecen diversas tablas que concentran información sobre
las bibliotecas localizadas con el nombre del poseedor con
su profesión, número de títulos y las ediciones por ciudades
tipográficas. Además, al final de la obra se ofrece la reconstrucción
completa de las memorias utilizadas por la autora ordenadas
alfabéticamente, lo cual puede ayudar a otros interesados en la
ubicación de ediciones y a saber cuáles obras circulaban en ese
momento.
Así, la obra de Idalia García llegó en un importante
momento en el que la historia del libro ha tenido un auge
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�Reseñas

importante, lo cual resulta más que necesario para conocer nuestro
patrimonio bibliográfico, las ediciones circulantes, el gusto lector
y los temas y autores que encontraron un espacio en los estantes
de las bibliotecas institucionales y privadas. Aún falta mucho por
hacer al respecto, pero, sin duda, este texto abona a esta causa.
Isla Citlalli Jiménez Pérez
El Colegio de Michoacán
Zamora, México

orcid.org/0000-0001-8464-0555

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�Chantal Cramaussel Vallet y Celso Carrillo Valdés.
“Coahuila” o Tierra Adentro, 1577-1723.
Un valle transformado en gobernación. Zamora:
El Colegio de Michoacán, 2021. 511 pp.
ISBN 9786075441603
Recibido: 25 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Este es un texto donde se analiza la formación de la gubernatura
de Coahuila entre los siglos XVI y XVIII. Consta de cuatro
capítulos: el primero abarca de 1585 a 1673, que abarcó desde el
descubrimiento del valle donde se fundó el Nuevo Almadén hasta
que se reconoció provincia; el segundo es de 1673 a 1678, cuando
el virrey de la Nueva España ordenó la fundación del presidio; en
el tercero se analizó la vida en torno al presidio de 1679 a 1686 y
en el cuarto se dio cuenta a partir de 1687, año en que Coahuila
se convirtió en una gobernación, hasta 1721 cuando se segregó
el espacio norte para dar nacimiento a Texas. La temporalidad
que los autores tomaron fue válida para comprender la evolución
estatalista del territorio.
Los autores no renunciaron a la perspectiva colonialista
que tiene la historiografía sobre Coahuila, pero reconocieron que
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�Reseñas

las corporaciones españolas tuvieron un papel determinante en la
conformación de la gobernación. Demostraron que las empresas
de avanzada española no fueron únicas y que los intereses por
ocupar el espacio dependieron de los cuerpos de avanzada que
lo llevaron a cabo. Revelar las instancias jurisdiccionales del
poder y cómo éste fue negociado por los diversos actores, es un
argumento poderoso sin lugar a duda.
Cramaussel Vallet y Carrillo Valdés sostienen que
una razón para fundar Coahuila fue la amenaza francesa y
las exploraciones dadas por el río Mississippi. Teniendo en
cuenta la amenaza francesa y Coahuila como el baluarte más
septentrional, la Corona reactivó la línea de presidios que
ya se habían fundado desde la Guerra del Mixtón en 1542 al
establecerlos como líneas defensivas al norte de Coahuila. Se
demostró en esta obra que, más allá de ser un espacio disputado
antagónica y colonialmente, Coahuila formaba parte de la
avanzada hispana por territorializar el espacio y contener las
amenazas que afectaban el orden social hispano, como lo fueron
los franceses y los ingleses. A ello respondió la fundación de
San Antonio de Béjar en 1717 y de la gobernación de Texas en
1723, año de finalización de este trabajo.
En su argumento, la obra guarda distancia de la
configuración de

misiones

franciscanas destacándose la

importancia de los presidios. Reconoce el trabajo realizado por
fray Juan de Larios de la Provincia de Xalisco. Pero afirman que
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�Reseñas

el personaje está sobrevalorado. Ante esto, debe considerarse
el impacto que tuvieron los establecimientos franciscanos de la
segunda mitad del siglo XVII, partiendo de las cuatro misiones
que dieron origen a la Provincia de Coahuila.
También, se debe sopesar la posición estatalista que
manejan los autores. En el apartado intitulado pleitos internos de
la Iglesia, se hace referencia a la visita pastoral del obispo Juan
Santiago de León Garabito y su disgusto con los franciscanos
de la Provincia de Xalisco. Cabe señalar que, en la época
hispánica, la iglesia formaba parte del poder espiritual. Pero esto
no implicaba que, como institución, todas sus ramificaciones
tuvieran un proyecto en común. La diversidad de corporaciones
religiosas que conformaban a la Iglesia en las Indias hizo que
cada una de ellas tuviera sus propios intereses. Finalmente,
quien sancionaba todo era el virrey como su vicepatrono, pero,
entre el clero secular y la gran variedad de órdenes religiosas,
provocaban enfrentamientos por el choque de intereses que
tenían.
Vale la pena hacer una aclaración. En la página 122 del
apartado ya referido –cuando se refiere a las luchas internas
dentro de los franciscanos de Provincia de Xalisco con los que
estaban asentados en Nueva Vizcaya– los autores afirman que se
trataba del Colegio de Propaganda Fide de Zacatecas, cuando
en realidad era el de la Provincia de San Francisco de Zacatecas,
una confusión común porque ambas corporaciones son de la
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�Reseñas

misma ciudad, con la diferencia de que las misiones del Colegio
de Zacatecas se orientaron hacia Texas y el Nuevo Santander y
nunca estuvieron en la Nueva Vizcaya.
Sobre el apéndice documental, es interesante cómo este
apartado es incluso mayor que la propia investigación. Los
autores consultaron el Archivo Franciscano de la Biblioteca
Nacional de México de la Universidad Nacional Autónoma de
México, la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, el Archivo
General del Estado de Coahuila, el Archivo Histórico de Saltillo,
el Archivo Histórico de Parral y el Archivo Histórico Municipal
de Monterrey. No obstante, hubiera sido de provecho incluir en
su consulta el Archivo Histórico Franciscano de la Provincia de
San Pedro y San Pablo de Michoacán en Celaya, pues contiene
documentación muy valiosa sobre el Colegio de Propaganda
Fide de la Santa Cruz de Querétaro, instituto que desarrolló las
misiones del norte de Coahuila. Pero a juzgar por el manejo de
fuentes en su interpretación y crítica, los autores de “Coahuila”
o Tierra Adentro, 1577-1723 hicieron un magistral trabajo tanto
en lo cualitativo como en lo cuantitativo.
A final de cuentas, este texto es una referencia obligada.
Primeramente, porque ayuda a problematizar el espacio en el
contexto de la disputa jurisdiccional de varias corporaciones por
poseerlo, esto es, la producción de una territorialidad. La dinámica
del conflicto es indispensable para comprender el papel de la
sociedad hispano-nueva máxime en lugares considerados zonas
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�Reseñas

de frontera. En segundo lugar, la importancia del poder espiritual
en la formación de nuevos espacios. Si de modo estatalista se
quiere comprender todo desde la perspectiva del poder temporal,
se estaría incurriendo en un grave error de interpretación por
menospreciar a la Iglesia como una corporación determinante
para estos procesos.
Javier Rodríguez Cárdenas

El Colegio de Michoacán
Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X

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�Carlos Manuel Valdés. Los bárbaros, el rey, la Iglesia.
Los nómadas del noreste novohispano frente al Estado
español. México: Fondo de Cultura Económica, 2022,
356 pp. ISBN 9786071674036
Recibido: 2 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

La historia del virreinato de la Nueva España está marcada por
profundos contrastes regionales que, a su vez, se expresaron en
una notable variabilidad cultural e histórica en cada territorio.
Más allá de los intentos de la Monarquía Católica por crear y
consolidar un poder centralizado y de la preeminente importancia
de la capital virreinal como centro político en el mundo hispánico,
las regiones como construcciones histórico-sociales marcaron en
muchos sentidos sus rumbos en función de sus propias dinámicas
internas de desarrollo. Por su lejanía respecto al poder central y
por la composición social y características de los pueblos nómadas
que allí existieron previamente y durante la época colonial, este
espacio tendió en muchos sentidos a construirse desde su interior.
Uno de los libros pioneros en los estudios del noreste novohispano es La Guerra Chichimeca (1550-1600) de Philip W.
Powell1 en el cual se analizaron los cambios y transformaciones
1

Philip Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600) (México: Fondo de

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�Reseñas

en las estrategias creadas por los españoles para intentar que las
naciones de indios aceptaran las normas impuestas por la Monarquía, sin encontrar una solución duradera. También existen
autores que han escrito sobre la participación de los indios en las
diversas instituciones como lo es la misión y el presidio.2
Dentro de esta tradición historiográfica se encuentra el
libro Los bárbaros, el rey, la Iglesia. Los nómadas del noreste
novohispano frente al Estado español de Carlos Manuel
Valdés Dávila. Este trabajo constituye un valioso aporte para
el entendimiento de los procesos históricos y sociales que
emergieron en la región noreste de México desde el siglo XVI.
Se considera que este libro ayuda a ampliar el conocimiento sobre
las integración pacífica y obligada de los indios norteños en la
vida occidental desde la historia regional
A partir de una notable capacidad de análisis y una precisa
rigurosidad en la lectura de las fuentes, Valdés Dávila genera un
aporte para el entendimiento y comprensión de los pueblos indios
de Coahuila y la región, específicamente situados y culturalmente
definidos. En todo momento, evita el uso de etnónimos
generalizadores y que homogenizan a los antiguos habitantes
Cultura Económica, 1996).
2
Martín González de la Vara, “Historiografía norteamericana sobre las instituciones militares en la frontera norte de Nueva España”, Iztapalapa: Revista
de Ciencias Sociales y Humanidades, no. 51 (julio-diciembre 2001): 69-90;
y Arnoldo Hernández Torres, “Las misiones y presidios del Nuevo Reino de
León y de la Colonia del Nuevo Santander”, Equilibrio Económico, vol. 5 no.
1 (agosto-diciembre 2009): 69-98.
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�Reseñas

del noreste mexicano, como lo fueron chichimeca y bárbaro.
De la lectura del libro se desprende que, para el historiador, es
de suma importancia despojar del anonimato a esas sociedades
y entenderlas como grupos diferenciados y con características
culturales específicas.
Entonces, dichas sociedades debieron de afrontar la
instauración de un nuevo orden social en el siglo XVI. Aquellos
que no estuvieran dispuestos a someterse a las nuevas normas
estipuladas serían exterminados de la sociedad norestense. De ahí
que el autor se propone analizar cómo esas poblaciones “llegaron
a instalarse entre los límites de la subordinación y la inobediencia
desafiando a menudo a sus opresores y calculando las posibilidades
de su autonomía” (p. 26). Por tal razón, el historiador se enfocó
tanto en los grupos que padecieron el orden social represivo de
matriz hispánica como en aquellos que ejercieron y configuraron
esa misma imposición.
Para conocer a los diferentes grupos que habitaron el
noreste, el autor se cuestiona “¿quiénes eran ellos?” y “¿cómo
reconstruir esa época, sus instituciones y acontecimientos?” (p.
24). Para responder estas preguntas, el libro se compone de tres
secciones o capítulos titulados: I. Los aborígenes, II. Los indios
frente a la Corona y III. Los indios y la Iglesia.
En el primero de los capítulos, Los aborígenes, Carlos
Valdés hizo una caracterización cultural. Por tal razón, define, en
la medida de los posible, las diferentes identidades étnicas de los
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�Reseñas

indios que habitaron el estado de Coahuila y la región desde antes
de la conquista. Continúa posteriormente con lo sucedido en este
mismo aspecto en el periodo colonial. A partir de la utilización
de evidencias de tipo arqueológico y fuentes históricas, el
historiador analizó diversos temas, entre los que se encuentra el
parentesco y la sexualidad, la guerra y la alimentación. Además,
propuso la existencia de cuatro grandes familias lingüísticas:
coahuilteco, zacateco, concho-salinero y cuachichil (p. 88).
Con esta información pudo entender la noción de territorio, que
desde su enfoque constituye “un espacio de vida relacional entre
el hombre, la naturaleza y el pasado, dígase religioso, mítico
o simplemente, dónde han tenido lugar su ascendencia y la
descendencia familiares” (p. 107).
El capítulo dos, Los indios frente a la Corona, tuvo como
objetivo exponer el papel de la Monarquía hispánica frente a los
indios nómadas del noreste (p. 157). El apartado comienza con una
importante y pertinente reflexión sobre la naturaleza política del
virreinato para entender las interacciones entre la Corona, la Iglesia
y los indios. Para Valdés, las estructuras de gobiernos, instituciones
políticas y funcionarios al servicio de la Monarquía no surgen en
abstracto ni a partir de realidades genéricas de la teoría política de la
época, sino que deben ser entendidas como sujetos históricamente
determinados y que se expresan en una Monarquía que propició en
las Indias “un estado corporativo con privilegios complementarios
y administrativamente paternalista” (p. 164).
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Este Estado, con todas las características que el autor
enumera, existió y se configuró en muchos sentidos, a partir de
un referente cultural y social que debía de ser dominado mediante
el uso de la violencia o a través de estrategias más sutiles como la
asimilación cultural con otras sociedades: ese enemigo y referente
identitario fueron los indios nómadas del noreste. De ahí que,
como se señala en el escrito, “los españoles debieron de crear una
imagen del indio que les impidiera sentir lástima” (p. 202).
El último capítulo del libro se titula Los indios y la
Iglesia. En éste, Carlos Manuel Valdés analizó la manera en
que las instituciones del Estado y la Iglesia funcionaban en
sus interrelaciones con los indios del noreste. A través de
las fuentes utilizadas, buscó darle palabra a los indios para
entender a la misión y a la parroquia como espacios en los que
salvaguardaron su identidad (p. 246). La Iglesia virreinal, con
su naturaleza jerárquica y su visión integradora del mundo, se
proponía asimilar a la mayor cantidad de personas a la fe católica.
Este largo y complejo proceso la llevó a enfrentar en muchas
ocasiones múltiples dificultades en su labor. Éstas relaciones se
hicieron patentes en la continua instalación de instituciones entre
las que se encuentran la misión y el presidio en la región noreste
de Nueva España (p. 281). Proceso que alude a las complejas
dinámicas de poblamiento y colonización de estos territorios y la
persistente resistencia de los indios nómadas por aceptar el nuevo
orden social impuesto.
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�Reseñas

La historia contada en este texto buscó comprender la vida
de los indios del noreste a partir de sus particularidades, analizando
las transformaciones de su actuar desde antes de la llegada de los
conquistadores hasta el intento del Estado por implementar las
normas occidentales en estas personas. Esta historia se construyó a
través de documentos realizados por aquellos individuos que sabían
leer y escribir, pero que no necesariamente querían comprender a
los indios, ya que sólo se dedicaban a realizar su labor. A pesar de
esto, es a través de estas voces que se puede tener un acercamiento
a la vida de las diferentes naciones indias, las cuales crearon y
transformaron su identidad y cultura a través de nuevos sujetos e
instituciones que se iban asentando en el territorio norestense, hasta
su exterminio a manos de los nuevos pobladores.
Mónica Samantha Amezcua García

Escuela Nacional de Antropología e Historia
Tlalpan, México
orcid.org/ 0000-0001-7773-9936

Jairo Eduardo Jiménez Sotero

Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro
Saltillo, México
orcid.org/0000-0002- 6168-8027

Referencias
González de la Vara, Martín. “Historiografía norteamericana sobre las instituciones militares en la frontera norte de NueSillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 351-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-79

356

�Reseñas

va España”. Iztapalapa: Revista de Ciencias Sociales y
Humanidades, no. 51 (2001): 69-90. https://revistaiztapalapa.
izt.uam.mx/index.php/izt/article/view/503/656

Hernández Torres, Arnoldo. “Las misiones y presidios del Nuevo Reino de León y de la Colonia del Nuevo Santander”
Equilibrio Económico, vol. 5 no. 1 (agosto-diciembre
2009): 69-98. http://www.equilibrioeconomico.uadec.
mx/descargas/Rev2009/Rev09Sem1Art3.pdf
Powel, Philip. La Guerra Chichimeca (1550-1600). México:
Fondo de Cultura Económica, 1996.

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357

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares Revista de Estudios Históricos, 2023, Vol 3, No. 5, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                    <text>�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales

Presentación

Beatriz Liliana De Ita Rubio
Centro de Estudios Humanísticos, UANL,
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-8615-0418

Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, De Ita Rubio, Beatriz Liliana. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-96
Email: beatriz.deitarb@uanl.edu.mx

�D.R. 2023 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 3,
No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz
Liliana De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
01 de julio de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Hannah Amigo-Castillo
Rebeca Moreno Zúñiga
Itati Liliana Arce
Oscar Campos
Ana Beatriz Palma
Catalina Ya Umuk Barroso
José Luis Jofré
Sergio Raúl Gómez
Bambina Dorotea Stinga
Alejandro Nuñez Manquez

�Alejandro García García
Luis Alejandro Martínez-Canales
Ricardo Eduardo Lavín Salazar
Marcela Cavazos-Guajardo Solís
Dagoberto Salas Zendejo
Erizbed Romero
Carlos Lomelí
Guillermo Vargas
Alma Elena Gutiérrez Leyton
María de Jesús Ávila-Sánchez
José Alfredo Jáuregui-Díaz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Presentación
Este quinto número de Transdisciplinar, como es propio a sus
características, presenta un abanico de problemáticas sociales
actuales que se analizan desde distintas perspectivas teóricas
y metodológicas. Aborda temas relativos a la migración, el
refugio, el encuentro multicultural, estrategias de supervivencia
y formas de vida y de resistencia, -cultural, social y política-, de
minorías, poblaciones marginadas, grupos vulnerables y pueblos
originarios. También analiza problemáticas socioculturales
referentes a la desigualdad de género.
Hannah Amigo-Castillo presenta: “Comment l’état
français voit l’habitat informel, et comment réagit-il quand il
apparaît dans l’espace urbain ? ”, un interesante estudio que
aborda los problemas sociales relativos a aspectos urbanos,
políticas gubernamentales sobre la percepción respecto a la
informalidad en el tema de vivienda que tienen los estados
europeos, particularmente el francés, asociándola con ilegalidad
y criminalidad. Presenta un análisis comparativo tanto de las
percepciones como de la evolución de diversas estrategias
puestas en marcha por Francia y otros países europeos y del sur
ante el surgimiento de barrios marginales con casas precarias,
-principalmente de migrantes-, con la intención de regular la
vivienda informal. Discute los resultados de las acciones tomadas
1

�Presentación

por los gobiernos para atender el tema de los barrios marginales
con sus particulares circunstancias.
También en relación con problemas generados por la
migración, Rebeca Moreno presenta en “Los refugiados en
México: un proceso a lo largo de la historia”, una importante
exploración de los diversos contingentes de migrantes que han
solicitado refugio en México desde el siglo XIX y los caracteriza.
Estudia las circunstancias sociales, económicas y políticas que
han motivado su desplazamiento y la mayor complejidad que
atraviesan en la actualidad, lo que ha determinado un incremento
considerable de las solicitudes de refugio. Reflexiona sobre las
condiciones que presenta México ante esta creciente demanda
y las acciones que deben de tenerse en consideración por el
gobierno para hacer frente a esta situación.
“Notas para pensar la Interculturalidad en la Universidad.
Reflexiones sobre una experiencia de extensión universitaria con
Pueblos Originarios en Pandemia desde un enfoque antropológico
educativo.” en este artículo colaboran: Arce; Campos; Palma;
Ya Umuk; Jofré; Gómez; Stinga y Núñez, investigadores y
educadores interculturales que comparten una experiencia
notable de diálogo intercultural entre académicos universitarios
con comunidades indígenas urbanas en Argentina. Se cuestiona
acerca de la diversidad cultural en las universidades, las políticas,
programas y convenios universitarios en materia indígena y
análisis crítico de las prácticas de extensionismo y la formación
de las alteridades locales en las que las comunidades indígenas
luchan por su reconocimiento, por lo que es también un texto que
expone el tema de las resistencias culturales.
2

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Y entre las temáticas que exploran distintas formas de
resistencia, en el texto: “La otra resistencia cultural: el gusto
como constructor de identidad territorial. Los tamales en la
Zona Metropolitana de Monterrey” desde la antropología de
la alimentación y la semiótica, Alejandro García presenta un
artículo que analiza la forma en que el sentido del gusto participa
en la construcción de la identidad territorial que concibe como
un acto de resistencia ante la pérdida de identidad y diversidad
cultural. Expone el caso específico del tamal y analiza el ritual
que se realiza desde su preparación hasta su consumo. Plantea
la importancia para las ciencias sociales y las humanidades, de
incorporar en sus investigaciones un análisis multisensorial.
Otras formas de resistencia y organización son analizadas
por Alejandro Martínez-Canales en “&lt;&lt;¡No es sequía, es saqueo!&gt;&gt;
Propaganda y movimiento social durante la crisis hídrica en
Monterrey, México, desde el sentido común de Gramsci”. A partir
del análisis de información que se presentó en medios masivos de
comunicación y redes sociales confronta la postura oficial y la de
la sociedad civil con respecto al problema de sequía en el estado
de Nuevo León y particularmente en la ciudad de Monterrey.
Examina la organización de un movimiento social en defensa del
agua y cuestiona si es posible una mayor convocatoria ante este y
otros problemas sociales que ponen en riesgo la gobernabilidad.
Aplica el concepto “sentido común” de Gramsci, como guía del
análisis de la información que se expuso con carácter de certeza
en los medios señalados.
Ricardo Lavín y Marcela Cavazos-Guajardo exponen la
importancia de extender la aplicación del análisis de impacto
regulatorio como instrumento de calidad de la Ley al poder
3

�Presentación

Legislativo, actualmente empleado en el Poder Ejecutivo, ya que,
de acuerdo con los autores, dicha herramienta generaría mayor
calidad en el proceso legislativo al evaluar los costos y beneficios
para los particulares al emitirse nuevas reformas y leyes.
Sostienen los autores que con esta herramienta se apoya científica
y metodológicamente la tarea legislativa, al proporcionarles
elementos que apoyen la toma de decisiones en la expedición
de nuevas leyes, teniendo siempre presente que dicha tarea se
realiza al servicio de la ciudadanía. Sin duda alguna, la propuesta
que se presenta en el artículo “El análisis de impacto regulatorio
como instrumento de calidad de la Ley en el Poder Legislativo
en México”, constituye una acción sumamente importante e
indispensable en México.
Compartimos también los resultados de una investigación
realizada mediante el análisis de contenido de notas periodísticas
locales y nacionales, relativo a las representaciones de las mujeres
en el deporte, estudio fundamental para comprender que en nuestra
sociedad se requiere más trabajo para lograr igualdad y equidad
en la atención que brindan los medios masivos de comunicación a
las actividades deportivas femeniles, a las trayectorias y logros de
las mujeres que participan en las mismas, en suma para garantizar
la igualdad en la valoración social y económica de sus carreras
profesionales en dicho ámbito. Dagoberto Salas, Erizbed Romero,
Carlos Lomelí, Guillermo Vargas y Alma Elena Gutiérrez, son
los investigadores e investigadoras que en: “La representación
de las mujeres deportistas en periódicos deportivos: análisis de
contenido de dos medios locales y dos nacionales”, nos permiten
reflexionar sobre esta arraigada desigualdad social y la necesidad
de un cambio cultural al respecto.
4

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

María de Jesús Ávila-Sánchez y José Alfredo JáureguiDíaz, presentan la reseña del libro Perfiles del Electorado
Nuevoleonés 2021, de José María Infante Bonfiglio y Carlos
Javier Vázquez Ferrel. Coord. (2021). Publicado por la Comisión
Estatal Electoral de Nuevo León. México. Anticipan que en
el texto se encuentran trabajos de diversos investigadores e
investigadoras de distintas universidades de Nuevo León que
examinan las preferencias electorales en el estado, mediante
análisis de datos empíricos y considerando las elecciones y los
votos, la participación de medios masivos de comunicación y
redes sociales y la ciudadanía y los valores en relación con los
partidos políticos. Lectura que resulta imprescindible para el
estudio de los procesos democráticos en esta entidad federativa.
Beatriz Liliana De Ita

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, enero-junio, 2023

Comment l’état français voit l’habitat informel, et
comment réagit-il quand il apparaît dans l’espace
urbain ?
How does the French state see informal housing
and how does it react when it appears in the urban
space?
¿Cómo ve el estado francés la vivienda informal
y cómo reacciona cuando aparece en el espacio
urbano?
Hannah Amigo-Castillo1
Résumé: Dans cet article, je m’intéresse à présenter les réflexions sur
la façon dont l’État français a abordé l’habitat informel et comment
il y répond lorsqu’il apparaît dans l’espace urbain. Tout au long du
XXe siècle, l’informalité s’est présentée sous la forme de bidonvilles,
qui présentent des particularités comme la précarité. Je présenterai
les solutions de l’État et les difficultés qu’ils rencontrent, ainsi que les
analyses qui ont été faites dans d’autres espaces géographiques.
1 Architecte et étudiant en master à l’Ecole Nationale Supérieure
d’Architecture de Nantes. Nantes, France. hannahamigocastillo@hotmail.
com

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Mots clés : espace urbain, bidonville, habitat, informalité.
Resumen: En este artículo me interesa presentar las reflexiones acerca
de cómo el Estado francés ha abordado la vivienda informal y cómo
responde cuando aparece en el espacio urbano. A lo largo del siglo XX
la informalidad se ha presentado en la forma de tugurios, que presentan
particularidades como la precariedad. Presentaré las soluciones desde
el Estado y las dificultades que tienen, así como los análisis que se han
hecho en otros espacios geográficos.
Palabras clave: espacio urbano, informalidad, tugurio, vivienda.
Abstract: In this article I am interested in presenting reflections on
how the French State has approached informal housing and how it
responds when it appears in the urban space. Throughout the 20th
century, informality has been presented in the form of slums1°, which
present particularities such as precariousness. I will present the
solutions from the State and the difficulties they have, as well as the
analyzes that have been done in other geographical spaces.
Keywords: urban space, informality, slum, housing.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

1° Quartier informel, situé à la périphérie de la ville.

Introduction
L’informalité est une des plus grandes problématiques et
préoccupations des états européens et du nord en général. Il
existe un préconçu de l’informalité, on la voit comme quelque
chose de mauvais et que les pays doivent éviter ou éradiquer.
On voit l’informalité comme une suite d’actions
spontanées, sans caractère officiel, et sans règles préétablies.
Souvent elle est perçue comme quelque chose de mauvais. Cette
caractérisation se reproduit dans le monde entier, en grande
partie grâce à la colonisation européenne dans de nombreuses
régions du monde et atteint les pays dits du sud, imposant la
culture et la façon de penser européenne.
Le long du 20ème siècle l’informalité est devenue de plus
en plus apparente en Europe, notamment en France après les
deux guerres, sous la forme de bidonvilles. Ces bidonvilles sont
compris comme un groupe de logements précaires où habitent
des personnes avec peu de moyen, construit dans les alentours
des grandes villes.
Les politiques de relogement visent à donner des
logements salubres aux habitants des bidonvilles. C’est une
solution, mise en place à cette époque pour faire disparaître
les logements informels en France, qui a fonctionné pendant
un certain temps. Puis des grands problèmes sociaux se sont
manifestés ; la ségrégation des personnes dans la banlieue, des
gangs, le chômage, etc. Ils n’avaient pas été pris en compte par
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

l’État directement. Des problèmes existent encore aujourd’hui et
créent une nouvelle informalité.
On demande aux migrants qui s’installent en France de
s’intégrer culturellement et socialement, c’est une politique
d’assimilation. Mais parallèlement à cela les Français et l’État
craignent une perte des valeurs républicaines. De plus, il se
manifeste dans certains espaces de la société des préjugés envers
les migrants.
Le long de ma recherche, j’ai travaillé à partir de textes
de cinq chercheurs. Les auteurs S. Jacquot et M. Morelle sont
deux géographes et maîtres de conférences à l’université de
Paris 1. Ils travaillent ensemble sur plusieurs sujets, mais ce qui
m’a intéressé ce sont leurs deux recherches. Dans la première
intitulée : Comment penser l’informalité dans les villes « du
Nord », à partir des théories urbaines « du Sud » ? Les auteurs
comparent l’informalité entre le nord et le sud. L’autre recherche
s’intitule : Informalité, migrations et « urbanisme temporaire
» ils y abordent le thème des migrants qui arrivent en France
pendant ces dernières années et leur précarité dans le pays.
G.A. Savarí est un anthropologue social et chercheur, le long du
siècle dernier il a beaucoup théorisé sur l’informalité dans les
villes en Amérique Latine, son article s’intitule, Marginalidad e
informalidad : aportaciones y dificultades de la perspectiva de
la informalidad.
Puis pour approfondir mon sujet vers ce qui se passe
concrètement en France, j’ai étudié le livre, LE PLANÈTE DES
BIDONVILLES. Migrations et urbanisme informel de Julien
Damon sociologue français, professeur associé à Sciences Po
Paris et conseiller scientifique de l’Ecole National Supérieur de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Sécurité Sociale. Il travaille sur le thème de la pauvreté, et parle
de la marginalité dans l’espace urbain aujourd’hui en France.
Enfin le livre, EN FINIR AVEC LES BIDONVILLES
Immigration et politique de logement dans la France des trente
Glorieuses de M-C Blanc-Chaléard, enseignante et chercheuse
d’histoire contemporaine à l’Université Paris Nanterre ; parle
des questions de migrations avant et pendant les trentes
glorieuses, ainsi que la solution de l’État France aux Bidonvilles
à cette époque. C’est une étude de cas pour me permettre de
comprendre les logiques appliquées aux mêmes problématiques
dans l’actualité.
Aux fins de cette enquête, sont considérés comme
logements précaires ceux qui ne respectent pas les règlements de
construction établis par les organismes responsables. Ces normes
prennent en compte les conditions d’isolation (température,
acoustique, nature, etc.), l’accès adéquat à l’eau et à l’électricité,
la construction avec des matériaux résistants, entre autres.
Généralement les maisons précaires sont autofabriquées, avec
des matériaux très chers, mais elles ne sont pas de qualité.
De même, les bidonvilles répondent aux imaginaires
sociaux construits dans les trentes glorieuses. Ce sont des
quartiers situés à la périphérie, qui à l’origine dans les villes
européennes était délimité par les murs qui entourent la ville.
Mon intention c’est de répondre du mieux possible à la
problématique de base : Informalité urbaine : perspective globale.
J’en ai donc formulé une autre grâce à toutes mes lectures :
Comment l’État français voit l’habitat informel, et comment
réagit-il quand il apparaît dans l’espace urbain ?
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

L’habitat informel dans le monde et les différentes politiques
Le sud et l’informalité aujourd’hui
Qu’est-ce que l’informalité dans les pays dit du Sud ? Comment se
génère cette informalité et où a-t-elle commencé ? Pour les pays
du sud, l’informalité est un point de réflexion depuis longtemps
et beaucoup de théories, analyses et propositions ont été écrites
sur ce sujet.
Celles- ci vont s’appliquer pour tous les pays du Sud, car
même si de plus en plus de pays dans le sud font des recherches. Ce
n’est pas toujours simple parce que ça dépend des susmentionnés
que vont avoir les chercheurs en fonction du type de régime
politique. Sachant que ce n’est pas la même chose, une dictature
et une démocratie. Cela explique pourquoi la plupart des études
parlent du Brésil et de l’Inde. On trouve aussi de plus en plus de
théories qui viennent de chercheurs Sud-Africains et qui sont un
exemple pour les autres pays du continent Africain.
Il existe une acceptation de l’informalité dans les pays du
Sud, qui a beaucoup contribué à la création de théories et analyses
diverses. L’anthropologue G. Savari, explique que l’informalité et
la marginalité vont ensemble, du moins pour l’Amérique Latine.
Ou les processus de modernisation et de développement des pays
se sont confrontés à de tels défis qu’une partie de la population,
la plupart pauvre, reste dans la marginalité de ces nouveaux
systèmes. C’est ce qu’on va appeler dans les années 60, « comme
le problème de la marginalité urbaine », (1996, p.473)
Cette informalité marginale, veut dire que ce n’est ni
illégal, ni hors la loi, comme on sous-entend dans le pays du Nord.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Dans le quotidien des pays du Sud l’informalité fait partie de la
vie de tout le monde, dans l’occupation de l’espace urbain, avec
des commerces ou d’autres activités. Mais c’est aussi une façon
de construire les villes. Les états voient l’informalité comme une
façon de faire évoluer les pays. S. Jacquot et M. Morelle vont citer
L. Lomnitz, pour illustrer cette situation au Mexique, « Pour elle
(L. Lomnitz) l’informalité n’était pas le résidu d’une quelconque
tradition mais un élément intrinsèque et imbriqué à la formalité
[...] » (2018)
Le nord et l’informalité aujourd’hui, le cas de la France
Dans les pays du Nord la perception de l’informalité est très
différente de celle du Sud ; elle est souvent synonyme d’illégalité,
du moins en France c’est assimilé aux migrants. Pour comprendre
pourquoi, on doit se référer à l’histoire du xx siècle, période où
la plupart des théories actuelles ont été conçues. Et même si
ces théories commencent à changer et évoluer, elles sont très
représentatives dans l’imaginaire collectif.
S. Jacquot et M. Morelle présentent Balan et Milliot,
deux auteurs français, qui parlent de l’informalité comme une
conséquence de la migration et comme si elle était une attitude
culturelle liée aux pays du Sud. Ces théories qui ne sont pas
réellement représentatives veulent d’une certaine façon, envoyer
la responsabilité de l’informalité en France au migrant et pas à
l’état français. Même si comme mentionné M-C Blanc-Chaléard,
dans son livre, il y avait statistiquement plus de français en
situation d’informalité que de migrants, pendant les trente
glorieuses.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

On doit aussi tenir compte que la pauvreté associée
à l’informalité dans les pays du Sud, elle n’est pas du tout
représentative des migrants clandestins qui arrivent en France
et en Europe. S. Jacquot et M. Morelle citent A. Bayet, qui dit
que même si les deux ont une origine commune, ils n’ont pas le
même statut. Aujourd’hui un migrant ne peut pas ou c’est très
compliqué, de s’approprier de ces droits.
Dans leur texte, Comment penser l’informalité dans
les villes « du Nord », à partir des théories urbaines « du Sud »
? les auteurs formulent, « […] que l’informalité est structurante
des économies et des sociétés urbaines au Nord. » (2018,
p.10) Si cela est correct, il faut revoir la manière de penser les
études des villes du Nord. Pour appuyer cette affirmation, ils
entrent dans un récit historique ; des villes vont évoluer et se
retrouveront avec des espaces vides ou à déceler une volonté de
renouvellement urbain. C’est le cas de Detroit aux États-Unis
ou dans plusieurs villes de Seine-Saint-Denis. Dans la première,
les habitants vont s’approprier des espaces vides qui sont restés
après la décroissance de la ville. Dans le cas des villes françaises,
un commerce informel de mécaniciens et de restauration va
s’installer dans certains quartiers, proposés par des personnes
originaires de Côte-d’Ivoire.
Mais, quelle est la position des pouvoirs publics face
à cette informalité ? Il y a une prétendue tolérance zéro selon
quelques travaux. D’autres vont nous dire une réalité différente,
par exemple à Barcelone, les pouvoirs publics n’interdisent pas
l’installation de l’informel, mais agiront après pour le cadrer. Il
en va de même avec la mécanique de Seine-Saint-Denis. Cette
tolérance apparaît aussi dans le la restauration dans la rue, où
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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

elle est un moyen de subsistance pour les plus pauvres. C’est la
tolérance guidée par la morale, il est moralement correct de les
aider à survivre. Par conséquent, l’informalité n’est pas quelque
chose que les politiques publiques arrêtent, mais un moyen de
gouverner ; même s’ils le nieront.
L’informalité dans un monde globalisé
En ayant connaissance de la réalité de l’informalité dans les
deux hémisphères, on ne peut pas continuer à voir l’informalité
comme quelque chose qui arrive seulement dans le Sud ou dans
le Nord. Depuis les années 2000 des auteurs comme A. Roy et J.
Robinson, cherchent à intégrer le Sud dans les débats urbains
à travers le monde, avec l’intention de revoir la définition
d’urbanisme global.
Pour les pouvoirs publics, l’informalité est quelque chose
qui est déjà théorisé dans le Sud et qu’elle n’est pas importante de
le réétudier dans le Nord. C’est une logique globale, mais comme
on l’a vu avant, le Nord a peut-être d’autres processus pour
pouvoir aborder l’informalité urbaine.
Dans le cas de la France, la migration est une des
principales causes de l’informalité dans le pays. Tout de même,
c’est l’État français qui met en place les camps de migrants pour
les accueillir, comme celui de Calais en 2015. C’est un modèle
qui s’applique déjà dans les pays de Sud, et qui n’est pas prévue
dans la loi d’urbanisme d’aucun pays, il est donc informel. « Ils
commencent en 1950, après la fin de seconde guerre mondiale, et
la création du Haut- Commissariat des Nations Unies pour les
Réfugiés » (HCR)(2018a)
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

L’intervention du HCR dans les pays du Sud, est due
en grande partie aux politiques migratoires d’Europe de plus
en plus contraignantes. Les camps du HCR sont un moyen
pour empêcher les réfugiés d’arriver en Europe. Les problèmes
commencent quand les camps sont tellement débordés que les
gens décident de partir de façon clandestine en Europe.
L’informalité a donc toujours fait partie de la société.
Mais les réponses, des États, à cette informalité, sont différentes
et parfois les médias de chaque pays donnent aussi une autre
perspective. Un exemple, ce sont les camps de migrants, au début
quand l’Europe a commencé à les mettre en place, c’est une bonne
solution pour les migrants clandestins aujourd’hui ; mais les
camps de réfugiés qui sont pratiquement la même chose devrait
changer ou avoir une nouvelle solution à cause de leur précarité.
La migration comme synonyme d’informalité,
puis de bidonville
L’immigration en France et les logements insalubres aux
19ème et 20ème siècle, réalité et politique
Pour comprendre logement informel et insalubre, ainsi que
l’évolution des politiques de logement qui l’accompagnent en
France, on doit connaître les processus historiques des deux
siècles derniers. Le long de 19ème siècle la question des taudis et
des logements insalubres, étaient une source d’inquiétude pour
le gouvernement. C’est une question de santé publique ; après
des épidémies comme le choléra avec beaucoup de morts à cause
de la mauvaise hygiène, c’est en partie ce qui fait naître le projet
haussmannien à Paris.
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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

C’est aussi une question sociale, la classe ouvrière qui
vient de partout en France s’installe dans des immeubles anciens
et insalubres. « Si la misère sociale est énoncée comme cause du
mal-logement, les épidémies de choléra (1832-1849) incitent très
vite à dénoncer l’existence de quartier où seraient concentrées les
maisons qui tuent. » (Blanc-Chaleard, 2016, p.35)
C’est le début de la “police de l’insalubrité”, les maires de
chaque commune doivent identifier les immeubles insalubres, les
exproprier, puis les démolir. Mais c’est n’est qu’une partie de la
solution, comme les habitants de ces logements n’ont pas accès
à de nouveaux logements, ils s’installent dans d’autres endroits
où ils construisent eux même leurs logements des baraques. En
1902, un règlement sanitaire pour chaque commune doit être mis
en place. Mais ce règlement est difficile à faire respecter.
Avec les deux guerres mondiales, le manque de logement
prend une ampleur différente. Puisque ce ne sont pas seulement
les Français, ceux qui ont besoin de se loger mais aussi les
migrants qui viennent travailler dans la reconstruction de la
France, surtout après la deuxième guerre en 1945.
C’est au début des années 50, quand la politique de logement
social change et dans une mesure pour éradiquer complètement
les bidonvilles, grâce au relogement. La construction en masse
de HLM, obligent les habitants des baraques à se loger ailleurs
pendant la construction. Puis la Mairie de la ville, leur offre de
nouveaux logements.
Migration en France pendant le 20ème siècle, conséquence
des bidonvilles ?
Entre les deux guerres des migrants venant de toute
l’Europe arrivent en France dans l’espoir de trouver de meilleures
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

conditions de vie. La plupart du temps il s’agissait d’Italiens, de
Portugais ou d’Espagnols, qui ont tout perdu à cause des situation
politiques instables de ces pays à cette époque.
Mais à la fin de la deuxième guerre mondiale, avec les
travaux de reconstruction de tout le pays, beaucoup de travailleurs
des colonies, comme l’Algérie, arrivent en France. Ils sont français,
mais ils viennent en métropole pour avoir du travail.
En voyant que la plupart des arrivés sont des hommes.
L’État français, commence à donner des aides aux familles qui
arrivent en France. Mais le logement est très dur à trouver. Et
ces familles commencent à s’installer dans des taudis autour des
villes. Paris ne peut plus les accueillir et ils s’installent dans les
villes autour comme Nanterre. Néanmoins le niveau d’insalubrité
et le manque de sécurité dans ces espaces alerte les maires de ces
villes. En 1955, le maire de Nanterre commence à parler de ces
espaces comme des bidonvilles, après un incendie sur plusieurs
logements précaire, avec plusieurs morts et blessés.
En 1955, la guerre d’Algérie, a fait que ces citoyens français
algériens sont dans un statut ambigu, ils deviennent des migrants.
En même temps que la France commence à parler de bidonvilles,
mot qui vient du Maroc à cause de la guerre d’Algérie beaucoup
de personnes sont parties.
Qu’est-ce qu’un bidonville et comment la France a fini
avec eux ?
Pour M-C Blanc-Chaléard les débuts des bidonvilles,
sont dus à la mauvaise gestion des volontaires humanitaires
des communes. Nanterre en est un exemple. Au départ la ville
contrôle la situation puis elle se voit vite débordée.
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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

En 1955, ils deviennent en quelque sorte des réfugiés avec
un statut qui est devenu flou. Ils n’ont pas les mêmes conditions
de travail car leurs statuts, leurs conditions de vie deviennent de
plus en plus précaires. Ils commencent à l’installer ainsi dans les
communes voisines de Paris, où il y a beaucoup de terrains laissés
à l’abandon de terre vide.
Avec la politique de relogement qui commence dans
les années 50, le but est de faire disparaître les bidonvilles, et
de donner de meilleures conditions de vie aux personnes qui y
habitent. Nanterre est un espace d’expérimentation. Elle compte
avec trois grands bidonvilles, qui vont être détruits, et où ils
vont construire, le plus vite possible des barres d’immeubles
d’Habitation à Loyer Modère (HLM). Ce sont des logements
sociaux administrés par l’État ou bailleurs sociaux.
Les années 70 marquent la fin des bidonvilles, du moins
pour le 20ème siècle en région parisienne. Après 20 ans de
politique de relogement, les résultats ne sont pas suffisants, elle
doit prendre fin dans deux ans.
C’est dans la crainte à ces grands regroupements
de migrants souvent du même pays qu’on trouve dans ces
Bidonvilles que cette politique va prendre autant d’ampleur.
La guerre est finie depuis un moment et les gens commencent
à voir les migrants étrangers comme une menace à leur stabilité
économique et sociale. Ils demandent aussi aux étrangers une
intégration culturelle et sociale complète.
Cette politique prend fin en 1975, on ne voit plus des
bidonvilles en régions parisienne du moins pas de la même
ampleur que les décennies précédentes. Maintenant ce sont les
barres de HLM, le reflet de la banlieue parisienne.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Le rôle de l’informalité dans le monde aujourd’hui,
les bidonvilles dans le monde
Le rôle de l’informalité dans l’urbanisme, le nord et le sud
Avant tout, on doit comprendre comment se développe
l’urbanisme aujourd’hui. D’un côté, l’urbanisation veut aussi
dire métropolisation, avec la concentration de richesse et de
pouvoir dans les espaces urbains. Mais ça va en parallèle de
la “bidonvilisation” qui est formée par des habitats dégradés
ou spontanés. Cette deuxième sorte d’habitat touche
particulièrement les pays en voie de développement, mais pas
seulement. Elle concerne aussi les pays riches, la France inclus,
dans la métropole et en outremer.
L’année 2008 c’était un point d’inflexion ; l’ONU a annoncé
que la majeure partie de la population vit dans des espaces
urbains. Cette déclaration dessine un paysage différent, mais a
aussi changé les projections démocratiques et urbaines. On doit
savoir que le processus d’urbanisation dans les pays développés
est très grand, avec des limites fixes qui sont la manifestation
d’une planification urbaine à long terme ; contrairement aux
pays en développement, où l’urbanisation se maintient dans une
croissance constante dans des volumes considérables.
Pour J. Damon, il y a trois raisons à cette croissance
urbaine : l’augmentation naturelle de la population, qui se fait
avec la migration de la campagne à la ville, puis le développement
de petit village en villes. Ceux-ci expliquent l’extension physique
des espaces urbains et impliquent aussi qu’on vit beaucoup plus
dans les villes qu’à la campagne ; on vit tous dans les mêmes
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

dynamiques sociales, les mêmes normes et les mêmes désirs.
Finalement c’est aussi la connexion virtuelle, les personnes sont
de plus en plus connectées et c’est ce qui contribue à pouvoir
voir comment vivent les autres. Les gens qui habitent dans les
bidonvilles peuvent voir comment habitent les gens des quartiers
privilégiés et se comparent à eux, essayant de vivre comme eux.
L’acceptation de l’informalité une nouvelle
politique avec une vision global
Dans les pays du nord plusieurs données montrent une grande
préoccupation concernant les problèmes des personnes sansabris. Ces problèmes sont l’accès aux logements ou la précarité ces
derniers. Mais on ne trouve pas des données sur les bidonvilles,
dans les statistiques officielles. Le manque de logements et
l’exclusion est perçue de façon différente dans l’UE, on a voit la
typologie ETHOS (European Typology on Homelessness and
Housing Exclusion) faites en 2005
… couvre toutes les situations des personnes sans domicile
à travers l’Europe : être sans-abri (dormir dans la rue) ; être sans
logement (avec un abri, mais provisoire, dans des institutions ou
des foyers d’hébergement) ; être en logement précaire (menacé en
raison de baux précaires, expulsions, violences domestiques) ; être
en logement inadéquat (dans des caravanes sur des sites illégaux,
en logement indigne, dans des conditions de surpeuplement
sévère). (Damon, p. 20)
Avec ce point, ces catégories indiquent aux pays les
politiques à développer, suivre et évoluer pour combattre le
manque de logement. Il n’existe aucun chiffre valable au niveau
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

européen, qui puisse déterminer la quantité et où se situent les
bidonvilles ; mais les réalités sont facilement visibles dans chaque
pays.
La France à sa propre catégorisation, (rapport annuel de la
Fondation Abbé-Pierre sur “le mal-logement”, qui évalue quatre
dimensions : le manque de logement personnel, les difficultés
d’accès aux logements, les mauvaises conditions de vie, et la
difficulté pour conserver son logement. La fondation a donc
… compte ainsi, en 2015, 3,8 millions de personnes non
ou très mal logées. Elle y ajoute plus de 12 millions de personnes
« fragilisées par rapport au logement ». Parmi ces dernières
se trouvent plus de 4 millions de personnes en situation de «
surpeuplement modéré » et, surtout, 5,7 millions de personnes
en situation d’effort financier excessif. Il s’agit ici des personnes
subissant un taux d’effort net supérieur à 35 %, leur laissant
un reste-à-vivre inférieur à 650 euros par mois et par unité de
consommation. (Damon, p. 21)
Néanmoins il tient compte des quartiers marginaux.
Avec l’analyse du manque de confort et de services, ou encore les
habitations de fortune, c’est ce qui permet d’aborder la question
des bidonvilles. Mais il n’y a pas une vraie évaluation sur ce qu’est
un bidonville en France ; il n’y a pas de recherche, ni un suivi
officiel.
Les services préfectoraux déclarent entre 400 et 600
bidonvilles, pour environ 20 000 habitants sur ces sites. Apparaît,
selon cette approche, une diminution du nombre de personnes
en bidonville et une augmentation du nombre de ces bidonvilles,
témoignant de la dispersion croissante du phénomène. [...]En Îlede-France, le seul département de la Seine-Saint-Denis concentre
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

presque la moitié des personnes recensées dans des bidonvilles.
(Damon, p. 21)
Il existe toujours des bidonvilles en France, ils n’ont pas
disparu comme on a voulu nous le faire croire à la fin des années
70. C’est juste qu’ils sont moins visibles, plus encadré comme les
campings de caravanes, ou simulée derrière une aide humanitaire,
comme les camps de réfugiés, ils peuvent être aussi éphémères
comme c’est le cas de squats.
Les différentes formes de logement informel qu’on trouve en
France aujourd’hui
Savoir exactement, combien de personnes habitent dans des
bidonvilles, c’est pour le moins compliqué. Il y a surtout des
recensements de « campements illicites et de leurs occupants ».
Ce recensement en France, a commencé comme une initiative
d’une politique sociale et policière de « campements roms. »
La DIHAL (Délégation interministérielle à l’hébergement et
à l’accès au logement) présente, « que les données présentées
portent sur les campements illicites, bidonvilles et grands squats,
indépendamment de l’origine ethnique de leurs habitants. Elles
ne permettent pas en particulier de comptabiliser le nombre de
personnes s’identifiant ou identifiées comme Roms » (Damon,
p. 21).
Cette initiative est une façon qu’a la France d’essayer
d’éviter que les bidonvilles commencent à grandir, comme dans
les années 50 et 70. C’est une période que l’État français essaye de
faire disparaître. Et depuis, comme l’ampleur de ces bidonvilles
ne s’est pas reproduit, dans l’imaginaire de la France il n’existe
plus.
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

En tout cas, pour J. Damon ce recensement ne représente
pas tous les bidonvilles qu’il y a en France, ni sa quantité, ni
ces compositions. Il ne touche pas non plus les campements de
migrants, surtout ceux qu’il y a au nord de la France ou dans les
alentours de Paris. Des camps qui sont habités par des milliers de
personnes qui, « à un moment ou à un autre, se sont trouvées dans
des formes urbaines ressemblant tout à fait à des bidonvilles et
labellisées comme telles » (Damon, p. 21). Des bidonvilles, qui sont
mis en place par l’État. De plus, c’est assez clair que les chiffres
n’incluent pas la situation que vivent les DOM (départements
d’outre-mer).
Le résultat à cet aveuglement auto-imposé fait que la
France ne sait pas combien de bidonvilles il y a actuellement
dans le pays et combien de personnes résident dans des
conditions particulièrement précaires. Mais ce n’est pas qu’en
France, l’Europe subit le même problème. La bidonvilisation
est visible dans les grandes métropoles de l’Union Européenne,
plus récemment le plus flagrant sont les camps « illégaux » de
migrants, où les gens habitent dans des conditions pour le moins
déplorables.
Pourtant, tant politiques que habitants, sont les premiers
à mettre en avant les problèmes qu’on trouve dans ces espaces.
Les plus grands bidonvilles vont attirer l’attention d’ONG qui
vont créer, depuis J. Damon, une offre et une demande, et vont
comme ça réguler qui va recevoir les aides, car ce sont eux qui
dictent les règles. Mais les petits bidonvilles, vont rester à l’écart,
ils attirent moins l’attention de cette charité ; pourtant ils sont
plus nombreux et sont souvent moins visibles, dissimulés dans
les villes et ces alentours, comme un quartier de plus. Beaucoup
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

sont souvent difficiles à identifier car, temporaires et éphémères,
avec une population qui bouge et diffuse.
En tout cas, si les nouvelles technologies nous aident à
connaître comment habitent les autres, les possibilités de traçage
téléphoniques pourraient nous donner une estimation réelle
des chiffres ; et peut-être ne pas tout réduire à des roms ou les
migrants, car ce ne sont pas les seuls dans ces espaces. Même si
c’était le cas dans les années 70, on ne peut pas continuer à avoir
les mêmes solutions qu’à cette époque puisque les circonstances
ont changé.
Conclusion
Je constate après mes lectures et mes recherches, que l’informalité
est une question à laquelle l’État français s’intéresse. Mais il y
a encore beaucoup de préjugés autour de l’informalité, même si
les Français commencent à voir que les politiques ne sont pas
adaptées aux circonstances d’aujourd’hui.
Les politiques n’ont pas évolué suffisamment depuis
les trentes glorieuses, qui sont très focalisées sur les migrants
étrangers qui arrivent en France. Mais c’est l’inverse, il y a plus
de français qui habitent dans des conditions précaires, pas
seulement dans les départements métropolitains mais aussi dans
les départements en outre-mer. Ces derniers sont presque oubliés
par l’État français, très centralisé.
C’est évident que les diverses situations vécues pendant
le 20ème siècle ont marqué la France. Avec plusieurs périodes
d’instabilité, avec les deux guerres et après avec l’indépendance
des anciennes colonies. Tout ça peut expliquer pourquoi ils ont
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

agi comme ils l’ont fait à l’époque, mais ça ne justifie pas l’actuelle
volonté de vouloir nier la réalité actuelle.
Si on voit comment d’autres pays travaillent la question
de l’informalité, la France a beaucoup à apprendre. Avec des
exemples comme le Brésil ou l’intégration des logements de
fortune dans la ville. À encadrer et aider à développer les favelas,
pour améliorer les conditions de vie des habitants. Sa implique
bien sûr une acceptation de l’informalité comme une partie de la
société et du développement des villes.
Le problème est, peut-être, que la France est déjà un pays
développé, a besoin de revoir les politiques et actions urbaines
existantes pour s’adapter mieux aux circonstances d’aujourd’hui. En
même temps, on doit essayer de comprendre que la migration apporte
une diversité humaine, qui peut enrichir la société, culturellement,
socialement et économiquement. On doit comprendre que ce ne
sont pas eux qui ont créé l’informalité, elle existait déjà.

Bibliographie
Blanc-Chaléard, M. 2016. EN FINIR AVEC LES BIDONVILLES
Immigration Et Politique Du Logement Dans La France
Des Trente Glorieuses. 1st éd. Publications de la Sorbonne / Histoire contemporaine. p.456.
Damon J., 2017. Un monde de bidonvilles. Seuil ; La république
des idées, p.128.
Jacquot, S. ; Morelle M. 2018. « Comment penser l’informalité
dans les villes « du nord », à partir des théories urbaines
« du sud » ? » https://journals.openedition.org/metropoles/5601
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Jacquot, S..; Morelle M. 2018a, « Ville informelle et urbanisme
temporaire » https://www.revue-urbanites.fr/informalite-migrations-et-urbanisme-temp/
Savarí, G. 1996. «Marginalidad e Informalidad: aportaciones dificultades de la perspectiva de la informalidad”. Estudios
sociológicos, vol. 14, n° 41, 435-452.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Los refugiados en México: un proceso
a lo largo de la historia
Refugees in Mexico: a process throughout history
Rebeca Moreno Zúñiga1
Resumen: El texto que a continuación se presenta hace un esbozo
histórico del refugio en México, atendiendo a los diferentes contingentes
de población que desde finales del siglo XIX y hasta nuestros días han
visto en México o bien un lugar para pedir asilo o solicitar refugio, o
simplemente una ruta de paso hacia los Estados Unidos de América. El
texto abreva en fuentes documentales y literatura especializada en el tema
y caracteriza a la población en condiciones de refugio en nuestro país.
Palabras clave: migración, refugiados, asilo.
Abstract: The text that follows presents a historical outline of the refuge
in Mexico, attending to the different contingents of the population
that, from the end of the 19th century and up to the present day, have
seen in Mexico either a place to request asylum or request refuge, or
simply a transit route to the United States of America. The text draws
on documentary sources and specialized literature on the subject and
characterizes the population in refugee conditions in our country.
Key words: migration, refugees, asylum
1
Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autónoma de
Nuevo León. Monterrey, México. rebekamoreno@yahoo.com

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Introducción
Si bien, se corre el riesgo de equiparar la migración de extranjeros
a México con el asilo brindado por nuestro país a las personas
que así lo soliciten, en este apartado abordaremos esto último.
Nuestro objetivo es hacer un recorrido histórico de los diferentes
contingentes de personas refugiadas en nuestro país partiendo
desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, simplemente para
observar como este fenómeno social se ha complejizado junto
al contexto en el que tiene lugar y cómo requiere adecuarse a
las exigencias de éste. Para ello, hemos realizado una revisión
de la literatura que aborda el tema y que abreva en fuentes
principalmente mexicanas, aunque también latinoamericanas,
cabe aclarar que no hemos abarcado todas las fuentes disponibles,
pero si aquellas que esclarecen el tema.
También debe aclararse que, si bien el texto aborda la
figura del refugio y se concibe a México como un país con una
larga tradición de asilo, dada la experiencia de otorgar protección
a personas que por motivos políticos tuvieron el exilio como
alternativa, la figura del refugio no existió hasta ya entrada la
década de los ochenta (Hernández-Ortega, 2006).
Asimismo, aunque en el escrito se utiliza indistintamente
las palabras refugio y asilo, cabe hacer el señalamiento que se trata
de cosas distintas. Hernández-Ortega (2006) retoma el contenido
de la Ley General de Población, Artículo 42, fracciones V (asilo)
y VI (refugio) de México, 1974, para establecer la diferencia entre
estas dos figuras institucionales utilizadas, en la mayoría de las
veces, como sinónimos:
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El asilo es una figura jurídica, que en el caso de México está
diseñada para proteger únicamente a aquellas personas que se
ven en la necesidad de huir de su país de origen por motivos
de persecución por razones políticas, mientras que el refugio es
una figura que está diseñada para brindar protección por otras
muchas razones: para proteger su vida, seguridad o libertad,
cuando hayan sido amenazadas por violencia generalizada,
agresión, extranjera, conflictos internos, violación masiva de
derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado el orden público en su país de origen que lo hayan obligado
a huir a otros país. (Hernández-Ortega, 2006, p. 14)

Además de las diferencias entre asilado y refugiado,
también advertimos la ambigüedad de otros términos como los
de migración y desplazamiento forzado. Para los estudiosos del
fenómeno la diferencia más significativa radica en la voluntad
del individuo. Mientras que la migración económica o por otros
motivos (expectativas de una mejor vida, emocionales como
establecerse con una pareja o incluso libertarias como escapar
de la vigilancia de la familia) ocurre de manera aparentemente
voluntaria, en el desplazamiento forzado las personas se ven en
la necesidad de salir de sus lugares de origen por situaciones que
amenazan su vida y su integridad como personas, esto en contra
de su voluntad.
De acuerdo con Celis y Aierdi (2015) hay suficientes
elementos en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos
para sugerir que los movimientos de población a causa de graves
violaciones de éstos pueden considerarse como movilizaciones
forzadas. Esta vulneración de derechos incluye no solo los
derechos civiles y políticos, sino también los derechos económicos,
sociales y culturales, además muchas de estas violaciones se dan
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

en un contexto de grave daño al medio ambiente que conduce
a la vulneración de estos derechos, asimismo los proyectos de
desarrollo a gran escala son un elemento fundamental, si no
central, en la conformación de la actual migración.
Resulta que la línea entre la migración económica y
desplazamiento forzado es muy delgada. En América Latina se ha
preferido hablar de migración forzada, en lugar de desplazamiento
forzado para diferenciar este último término del desplazamiento
de población al interior de sus propias fronteras, él cual también
tendría un carácter forzado, pero escaparía a la protección
internacional (Celis y Aierdi, 2015).
Así la migración forzada se refiere al cambio involuntario
de residencia de un individuo o grupo de personas que huyen
forzadamente, para abandonar su residencia habitual con el fin
de proteger su vida o dignidad. La migración forzada también
incluye a las personas que han migrado por otras razones pero
que corren el riesgo de sufrir torturas y tratos inhumanos o
degradantes si regresan a su país de origen o a un tercer país.
Es esta migración forzada la que precisamente es atendida
por los instrumentos de protección internacional y por la
legislación de países como México que reciben continuamente
población que se ha visto en la necesidad imperativa de dejar sus
lugares de origen buscando establecerse en un mejor lugar, y que
por diversas circunstancias buscan acogerse a la figura legal del
refugio.
Ahora bien, en relación al marco jurídico que
articula la legislación en torno al refugio encontramos que el
reconocimiento de derechos y obligaciones, la protección de los
derechos humanos, el ejercicio de los derechos y el control de la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

inmigración en México están consagrados en el marco legal y las
normas migratorias establecidas en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, tales como la Ley General de Población y
el Reglamento a la Ley General de Población; la Ley de Migración;
el Reglamento a la Ley de Migración y los Lineamientos para
Trámites y Procedimientos Migratorios; la Ley sobre Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político; el Reglamento a
la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo
Político; la Ley de Nacionalidad y el Reglamento de la Ley de
Nacionalidad. La legislación en materia de migración hasta aquí
mencionada no es más que la formalización de los derechos de
inmigrantes y refugiados y también define diversas condiciones,
derechos y obligaciones de la política de inmigración y refugiados
de México (Arzaluz y Zamora, 2021).
En el ámbito de la protección internacional, la Ley de
Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político se centra
en tres figuras: refugiados, protección complementaria y asilo
político. La Convención sobre el estatuto de refugiados de 1951 y
su Protocolo de 1967 no solo incluye elementos de la Convención,
sino que también tiene en cuenta específicamente las condiciones
previas contenidas en la Declaración de Refugiados de Cartagena.
En México, la COMAR es la autoridad competente en materia de
refugiados de conformidad con lo dispuesto en la LSRPCyAP y su
reglamento (Arzaluz y Zamora, 2021).
Habiendo hecho estas aclaraciones, el trabajo fue dividido
en tres partes, con el firme propósito de ver la evolución de los
grupos de personas que han venido a México y han sido protegidos
o bien a través del asilo, o en su caso del refugio. El primer apartado
trata el tema de los primeros contingentes de personas asiladas
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

en nuestro país –españoles y cubanos--, situación novedosa para
un Estado que no tenía la infraestructura institucional, ni había
establecido jurídicamente el refugio como un recurso para quienes
así lo solicitaran, y que, sin embargo, acogió de manera solidaria
a estas personas. Detrás de esta sincera preocupación por los
perseguidos políticos de ese momento, también existía el velado
deseo de poblar el vasto territorio de la República Mexicana con
población extranjera y blanca, dedicada las labores propias del
campo, deseo inútil que no pudo concretarse por el perfil de la
población recibida.
La segunda parte aborda la llegada de los perseguidos
políticos provenientes de Sudamérica, región que, en la segunda
mitad del siglo XX, instauró dictaduras militares y persiguió a sus
opositores. Aún aquí la figura del refugiado no estaba definida y
de nueva cuenta, la admisión de estas personas en situación de
riesgo de vida fue más una cuestión de solidaridad que de un
recurso legal.
La migración de centroamericanos, venezolanos y haitianos
que requieren de refugio, es abordada en el tercer y último apartado.
Esta migración se da en condiciones y contextos particulares, donde
el refugio ya está institucionalizado y la movilidad de personas en
busca de este, va más allá de una cuestión de persecución política,
ésta más bien apunta a una violencia social, que es desencadenada
por la pobreza estructural y la vulnerabilidad social y que se
manifiesta en el desplazamiento de población hacia zonas más
seguras o con oportunidades de una mejor vida.
Durante las décadas de los años ochenta y noventa la
migración centroamericana vio en nuestro país, un lugar de
tránsito, pues su destino final eran los Estados Unidos, las
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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condiciones políticas actuales de contención de la migración
por parte de los Estados Unidos, han hecho de México un país
“tapón”, en el que la población migrante se asienta para lograr
arreglar su entrada al país del norte, o en su defecto optar por ser
refugiados en nuestro país y así evitar su deportación a sus países
de origen, hecho que se enfrenta como una verdadera tragedia.
Cubanos y españoles: los primeros refugiados
Españoles y cubanos mantuvieron una migración constante en
el México independiente, quizás los primeros casos de exiliados
cubanos se dieron en la segunda mitad del siglo XIX con el inicio
del movimiento armado por la independencia en Cuba, bien
conocido es el establecimiento de José Martí en nuestro país.
Otros cubanos participantes de las guerras de independencia se
vieron obligados a venir a México por ser perseguidos políticos.
Esta emigración continuó debido a la persecución política que
llevaron a cabo los gobiernos de Gerardo Machado y Fulgencio
Batista (Martín, 2005).
Muchos de estas personas asiladas en nuestro país
regresaron a Cuba con el triunfo de la revolución de 1959 y el
flujo de migración a México se interrumpió debido a la acogida
que el gobierno estadounidense brindo a los opositores al sistema
(Martín, 2005).
En el caso de los españoles, éstos llegaron a México debido
a la derrota republicana en la guerra civil española. El éxodo de
personas procedentes de España tuvo un primer destino, antes
de México, éste fue Francia. Se calcula, que entre 250 mil y 500
mil personas huyeron a este país tras la caída del frente catalán y
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

la ocupación de las tropas nacionales en España, hecho ocurrido
en febrero de 1939 (Velázquez, 2012). Algunos de estos exiliados,
tuvieron un segundo destino en México, y otros llegaron
directamente desde España. De acuerdo con Velázquez (2012), el
número de asilados en México, en el periodo de 1936 a 1950 fue de
aproximadamente 20 mil personas.
Dolores Plat Brugat (2001) señala que esta emigración
se caracterizó por ser familiar y provenir primordialmente
de grandes urbes como Madrid y Barcelona; muchos de estos
refugiados pertenecían a la clase media y contaban con una
importante formación académica, se desempeñaban en el sector
industrial y de servicios y se dedicaban a actividades educativas,
intelectuales y artísticas (Lida, 2006).
Lo interesante del caso de los asilados españoles es que
su arribo a México se dio en el marco de la ausencia de la figura
del refugio en este país. El recibimiento de los expatriados en el
país se dio a iniciativa de un grupo de señoras, preocupadas por
los huérfanos de la guerra civil española, las cuales incidieron en
que el presidente mexicano Lázaro Cárdenas, y otros agentes
como el embajador de México en España Narciso Bassols, así
como algunos dirigentes socialistas generaran las condiciones de
acogida de los exiliados españoles (Hernández-Ortega, 2006).
En opinión de Abdón Mateas (2002), esta política de asilo fue
“reconocida por su generosidad [pero] resultó contradictoria,
carente de medios e improvisada” (Mateas, 2002, p.116).
Para este momento, México ya había firmado varios
acuerdos regionales sobre el asilo político, reflejados en la
primera Ley General de Población de 1936, no obstante, ésta no
contemplada la figura del asilado, ni del refugiado. De acuerdo
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a Alfonso Hernández Ortega (2006) los exiliados españoles
entraron al país con otras características migratorias, y de no
haber sido por la solidaridad y gestión del presidente Lázaro
Cárdenas no hubieran podido ingresar al país.
El recibimiento y acogida de los exiliados españoles, roza
con el anhelo de poblar lugares en México con baja densidad
de población como la península de Yucatán. Se tenía la ilusión
de que entre la población acogida hubiera personas dedicadas
a actividades primarias como la agricultura y la pesca, o bien
obreros y técnicos (Mateas, 2002). Esto contradice lo señalado
anteriormente y referido por Dolores Plat (2001) pues muchos
de los emigrados procedían de centros urbanos, pertenecían a
la clase media y eran empresarios, comerciantes, intelectuales y
artistas.
Los refugiados del cono sur
Otros contingentes de asilados políticos lo constituyeron
aquellos que huyeron de las dictaduras instaladas en Brasil, Chile,
Argentina, y Uruguay en el periodo que comprende las décadas
de 1970 y 1980. Al respecto Norambuena (2008) señala que:
El mapa del Cono Sur americano se fue coloreando de verde olivo a medida que las asonadas militares se iban sucediendo. Así,
en la Argentina el derrocamiento del régimen de María Estela
Martínez de Perón, en 1976, tras dos años de gobierno, dio paso
a una cruenta dictadura militar que se prolongó hasta 1983 con
la llegada al poder de Raúl Alfonsín, líder del Partido Radical.
Mucho más amplio es el tiempo que cubre el período militar en
el Brasil cuyo régimen, entre 1964 y 1985, fue una combinación de
dictadura y gobierno democrático restringido. Para el Uruguay,

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

la relación entre su limitado régimen de partidos políticos y el
sistema electoral determinaron las condiciones que llevaron a la
caída de la democracia en 1973. Esto significó, también, la salida
de cientos de personas al exilio. (Norambuena, 2008, p.164)

El autoritarismo que vivieron los países sudamericanos
en la segunda mitad del siglo XX fue producto de los escenarios
contrapuestos y con visiones distintas entre sí. Por un lado, el
triunfo de la revolución cubana genera un clima de confianza
y esperanza para algunos grupos de izquierda en el sentido de
pensar que lo que pasó en Cuba podría repetirse en cualquier otro
lugar, particularmente de América Latina. Por otra, el combate
a la extensión del comunismo en el continente fue parte de las
políticas de los Estados Unidos en el continente americano, tales
como “Solidaridad Continental y “La Doctrina de Seguridad
Nacional”, las cuales en opinión de Leis (2015) “promovieron y
consolidaron la formación de dictaduras a lo largo y ancho del
continente” (p. 89).
De esta manera, el exilio fue unos de los tantos mecanismos
de represión utilizados por las dictaduras establecidas en
Sudamérica. En palabras de Norambuena (2008) el exilio afecta
los planes políticos y de vida de las personas, a la vez que los
desarraiga social y culturalmente. Al igual, que como pasó con
la población española desterrada a causa de la Guerra Civil
Española, los desterrados del cono sur en su mayoría se dedicaban
a actividades clasificadas como artísticas y culturales. En el caso
de los chilenos, por ejemplo:
Un grupo, cualitativamente relevante, estuvo constituido por
escritores, artistas plásticos, artesanos, músicos, gente de teatro

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y de cine, hombres de ciencia y académicos de las más variadas
disciplinas. Grupos teatrales funcionaron en muchos países; y los
conjuntos musicales chilenos recorrieron el mundo. Las exposiciones de pintores, fotógrafos, y escultores chilenos eran frecuentes en las más importantes ciudades americanas y europeas, a la
vez que en el marco de casi todas las manifestaciones de solidaridad las artesanías, obras de artistas profesionales y ocasionales,
eran puestas a la venta; muchos refugiados lograron sobrevivir del
producto de este tipo de trabajo. (Norambuena, 2008, p. 171)

El exilio de estos latinoamericanos del cono sur se dio
primero, en los mismos países sudamericanos, por ejemplo, los
uruguayos optaron, en un principio, por exiliarse en Argentina o
Chile. Mientras Argentina era un destino percibido como de “tensa
calma”, en Chile, el triunfo de Salvador Allende lo hacía ver como
el destino por excelencia de los simpatizantes de las izquierdas
latinoamericanas. Los primeros en optar por estos destinos o
lugares de residencia fueron los militantes del Movimiento de
Liberación Nacional-Tupamaros, seguidos de líderes sindicales,
gremiales, universitarios de distintas organizaciones. En poco
tiempo, las condiciones favorables para vivir en estos países
se vieron comprometidas debido al clima de autoritarismo y
represión, propios de las dictaduras que ahí se establecieron. El
establecimiento del Plan Cóndor fue otra de las causas para que
los ciudadanos del cono sur buscarán otros destinos. Dicho plan
consistió en la coordinación de varios estados para coordinar
la represión y persecución de militantes políticos, sociales,
sindicales y estudiantiles, estuvo vigente desde la segunda mitad
de los años setenta y hasta inicios de los ochenta y operó como
una acción coordinada entre Argentina, Uruguay, Paraguay,
Bolivia y Brasil. (Boeglin, s/f).
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Las condiciones descritas dificultaron la vida de quienes,
por las condiciones políticas de sus países, se vieron en la
necesidad de huir y protegerse en otro lugar. Los tentáculos de la
represión y la desaparición de personas opuestas a los regímenes
dictatoriales se extendieron por el sur del continente, por lo cual
se buscaron otros lugares como Cuba y México en Latinoamérica;
y España, Francia, incluso Holanda y Suecia en Europa.
Las experiencias históricas de asilo y refugio en México,
antes descritas, de acuerdo con Ernesto Rodríguez (2011), se
caracterizaron más por la solidaridad y las decisiones de los
políticos en turno, que por las normas vigentes que regulasen
la protección y la acogida en el país de personas que solicitaron
refugio. La estructura institucional que reguló la situación de las
y los solicitantes de refugio se estableció recién en la década de
los ochenta, del siglo XX con La Comisión Mexicana de Ayuda
a Refugiados (COMAR) y la apertura en México de una Oficina
de Representación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR). Por otra parte, el enfoque de
protección a los derechos humanos de migrantes extranjeros en
tránsito y personas solicitantes de asilo datan de 2011: Ley sobre
Migración y Ley sobre refugiados, Protección Complementaria y
Asilo Político (Torre, 2020).
La migración reciente y el incremento de
solicitudes de refugio en México
La revisión de literatura sobre el tema del refugio en México
apunta por lo menos, a cuatro temas relevantes: 1) el incremento
de la migración centroamericana y de las solicitudes de refugio;
2) Las caravanas de migrantes centroamericanas de 2018 y 2019:
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

3) La migración centroamericana de niños y adolescentes solos
que requieren protección de las autoridades mexicanas, 4) El
incremento de la migración y de las solicitudes de asilo por parte
de personas venezolanas y 5) el reciente arribo al país de los
haitianos, y la figura del refugio como estrategia.
El incremento de solicitantes de refugio en México: el caso
de la población centroamericana, venezolana y haitiana.
Es desde finales de 2017, que la población centroamericana, que
abandonó sus respectivos países, ha llegado a México y se ha
incrementado de manera significativa. La inestabilidad política,
social y económica que se vive en la región centroamericana
ha obligado a que miles de personas escapen de la violencia, la
violación a los derechos humanos y el desempleo y se dirijan al
norte (Villaseñor y León, 2020).
Además de la pobreza, otra de las causas de la migración
centroamericana es la violencia, no se trata solo de una violencia
política, sino de una con profundas raíces estructurales que
socavan las bases sociales que permiten una vida digna y segura.
Además, la reciente migración centroamericana se caracteriza por
ser marcadamente urbana, y menos rural (Escobar-Sepúlveda,
2008).
Por ejemplo, un estudio reciente sobre la migración
hondureña a los Estados Unidos, realizado por Vladimir López
(2021) señala que hoy esta migración se caracteriza por ser
compulsiva —en relación a los numerosos contingentes de población que abandonan sus lugares de origen— y forzada, estos
adjetivos se deben a una serie de fenómenos tales como: “ingobernabilidad, corrupción, violencia, criminalidad, narcotráfico,
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

impunidad, desempleo, bajos salarios, secuelas de fenómenos
naturales y ambientales, entre otros” (López, 202, p.78). Esta
caracterización de la migración es extensiva a la región centroamericana.
En este contexto, hemos de reconocer que tradicionalmente
México fue un país de tránsito para la migrantes, tal como ocurrió
en los años noventa, con los migrantes centroamericanos. Es
en años recientes, con las políticas migratorias de los Estados
Unidos de América y de México que han ocurrido cambios en
los patrones de movilidad y asentamiento de los migrantes. Se
han impuesto trabas a la movilidad migratoria como muros,
restricciones legales y controles migratorios que dificultan
la llegada de centroamericanos a los Estados Unidos (Torre,
2020). De acuerdo con Verónica Ruiz y Amarela Varela (2020),
México se ha convertido en un “país tapón” al adoptar una
política de contención migratoria que ha implementado dos
medidas medulares durante el gobierno de López Obrador: el
despliegue de la Guardia Nacional y el Programa Quédate en
México, lo cual “hizo de México un país al que ingresar desde la
frontera sur resulta cada vez más difícil, y una vez adentro, &lt;&lt;sin
papeles&gt;&gt;, no se puede salir hacia el norte” (p.97).
Esta situación plantea dos grandes retos, por una parte
el arribo de población centroamericana que viene huyendo de
sus países por el deterioro social y económico que enfrentan y
no por persecución política hace difícil distinguir entre quienes
son migrantes y quienes buscan refugio; por otra parte, la
situación geográfica de México dificulta también distinguir
entre quienes tienen una verdadera intención de solicitar refugio
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para establecerse en México y quienes utilizan este mecanismo
a conveniencia, o sea, en tanto, consiguen llegar a territorio
estadounidense (Rodríguez, 2011).
Con todo, Adrea Villaseñor y Claudia León (2020)
refieren que de 2014 a 2018 más de 55 mil personas han solicitado
refugio en México, esta población proviene fundamentalmente
de Honduras, El Salvador y Venezuela, aunque también se ha
detectado a personas africanas y asiáticas. Otros datos presentados
por la COMAR. apuntan a un incremento de las solicitudes de
refugio por parte de migrantes centroamericanos entre 2013 y
2018, de 530 a 13,674 solicitudes realizadas por hondureños y de
309 a 6,193 de salvadoreños (Torre, 2020).
La mitad de las solicitudes de refugio referidas arriba
son de 2018, año conocido como el del éxodo centroamericano
y que inaugura una nueva estrategia de movilidad de personas
migrantes: las caravanas. Estas caravanas estuvieron integradas
por familias completas y hasta adultos mayores, pero también
por jóvenes y niños solos. Se cree que al menos una decena de
caravanas de migrantes entró al país con destino a los Estados
Unidos (Ruiz y Varela, 2020).
Al principio, el reciente gobierno de López Obrador
otorgó visas, pero después, obligado por las presiones del
gobierno estadounidense, adoptó una política de contención de
los flujos migratorios, lo que obligó a muchos de estos migrantes
a establecerse en México y buscar una regularización de su
situación migratoria, algunos de éstos, y ante el miedo de ser
devueltos a sus países de origen solicitaron asilo en México, sin
que esto signifique que lo hayan logrado (Arreola y Martínez,
2020; Torre, 2020).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Conseguir asilo en México es una situación con muchas
adversidades que deben enfrentar quienes así lo requieren. De
acuerdo a Luis Arreola y Santiago Martínez (2020) las personas
centroamericanas que solicitan refugio en México enfrentan
una serie de inseguridades como la jurídica al no contar con
documentos que les permitan tener un estatus legal, lo cual
dificulta su acceso al empleo formal; también padecen inseguridad
social pues no tiene acceso a la vivienda y a la educación; así
mismo sufren de los abusos de algunos representantes de las
instituciones gubernamentales y de xenofobia por parte de
algunos sectores de la sociedad mexicana.
Quienes si consiguieron ser refugiados aún vieron difícil
el ejercicio de los derechos fundamentales que les protegen y su
integración social y laboral, ya que muchos ciudadanos mexicanos
los ven como una amenaza y un peligro (Ruiz y Varela, 2020).
Para Paola Posada (2009), la figura del refugiado es
importante para comprender como la comunidad internacional
controla las migraciones “indeseadas”, éstas que llevan a cabo las
personas afectadas por los embates de las políticas neoliberales, de la
pobreza, la violencia y las inclemencias de los fenómenos naturales.
Condiciones sociales que afectan y ponen en riesgo la vida de las
personas y sin embargo, no son contempladas en la categoría de
refugiado, que según el Estatuto de Refugiado de 1967 es
Toda persona que a fundados temores de ser perseguida por
motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera
de su país, de su nacionalidad y no pueda […] o no quiera acogerse a la protección de tal país… (Posada, 2009, p.136)

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La restricción de las causas para solicitar asilo hace que
muchas solicitudes de refugio sean rechazadas. Por lo cual sólo
una parte de los migrantes forzados pueden tener la protección del
Estado receptor y un estatus legal en el mismo. Sin embargo, para
el caso de una persona acosada para unirse de manera forzada a un
grupo delictivo, paramilitar o a las maras con el riesgo de perder su
vida o bajo amenaza de daño a su propia familia sino acepta, puede
ser rechazada al solicitar ser ecategorizada bajo la figura de refugiada.
Uno de los argumentos, más comunes, esgrimido por la COMAR
para negar el estatuto de refugiado en México a una persona es algo
que se conoce como “alternativa de huida interna”, esta noción es
utilizada actualmente para denegar asilo a las personas que huyen de
sus países y es explicada de esta manera, por Elisa Ortega Velázquez
(2017): “Esto sugiere que la persona amenazada podría haber huido a
otra zona más segura dentro de su país de origen” (Ortega-Velázquez,
2017, p. 728). De esta manera, la persona es deportada a su país y su
situación reclasificada como desplazamiento interno.
Así, y pese a los cambios en los escenarios en los que se
da la migración forzada y por ende la solicitud de asilo, ni el
Protocolo de 1967, ni las leyes mexicanas han modificado los
causales para obtener la calidad de refugiado (Posada, 2009).
Esto es todo un problema para estas últimas oleadas de población
centroamericana, venezolana y haitiana que se encuentran
varadas en nuestro país y que, al no avanzar en su camino hacia
los Estados Unidos, buscan legalizar su estancia en México a
través de la categoría del refugiado.
Como se estableció renglones arriba, una estrategia de
presión y de seguridad frente a la contención migratoria que
ejerce el Estado a través de los cuerpos policiacos y militares,
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

han sido las caravanas que arropan a familias enteras, ancianos,
discapacitados, pero también a adolescentes, niñas y niños no
acompañados de sus padres o tutores.
El tema de los niños, niñas y adolescentes no acompañados
es una situación relativamente nueva registrada por la literatura
especializada en el tema de migración; esta población particular
ha optado por unirse a las caravanas, o a grupos que reúne a otros
en su misma condición, con el fin de proteger su integridad.
Muchos de éstos huyen de un contexto adverso en sus países de
origen debido a los conflictos armados y el reclutamiento forzoso
de grupos paramilitares y delictivos (Rea, 2019).
Los niños, niñas y adolescentes no acompañados, a
diferencia de los adultos, requieren un “tutelaje específico de las
instituciones estatales, por existir el ‘interés superior del niño’”,
ya que se encuentran expuestos a una serie de violencias no sólo
en su lugar de origen, sino también en el de destino” (Ruiz y
Varela, 2020, p.90).
Según afirma Sergio Rea (2019), la población infantil y
adolescente que migran sin su familia, “utilizan las migraciones
mixtas para viajar de un estado a otro y, por lo tanto, suelen
confundirse con aquellos migrantes que no entran en la
definición de refugiados” (Rea, 2019). Muchos de estos niños,
niñas y adolescentes enfrentan muchos obstáculos para iniciar el
proceso de asilo en México, uno de los principales es no contar
con los documentos personales requeridos para el mismo, y por
lo tanto transitan en la clandestinidad para no ser detenidos por
los agentes de migración. El riesgo de no ser refugiados los hace
presa fácil de la trata y el tráfico de personas (Rea, 2019). Además
de que pocas veces se les comunica, por parte de los agentes de
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

migración que tienen derecho a solicitar asilo en México y optar
por ser refugiados, aunado a este obstáculo y los otros señalados
anteriormente, se enfrentan al hecho, de que, en el caso de solicitar
el asilo, la asesoría jurídica que se les puede brindar no es gratuita
(Ortega-Velázquez, 2017).
En el caso de la migración venezolana, ésta hunde sus
raíces en las condiciones sociopolíticas del gobierno de Hugo
Chávez, pues sus acciones contribuyeron, en mucho a que este
país dejara de ser un país receptor de migración internacional, al
que arribaron personas de todo el mundo atraídos por la bonanza
petrolera y el alto nivel de vida, para ser un país expulsor de
población. En 2002 con el intento de golpe de estado, se acentúa
la salida de población de clase media uno de cuyos destinos fue
México (Franco, 2020).
Otros autores, como Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco
(2019), sitúan el inicio del proceso de emigración venezolana, en
2014. Pues es aquí donde el país presenta problemas políticos
y económicos, lo cuales se manifestaron en los altos índices de
inseguridad, escasez productos básicos, corrupción, entre otros.
Para estos autores esta situación ocasionó una crisis migratoria,
debida al alto número de venezolanos que abandonó el país, en
busca de mejores condiciones de vida.
El auge del éxodo venezolano se dio entre 2017 y 2018,
según cálculos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR), fueron aproximadamente 3
millones de personas las que salieron de Venezuela, de las cuales
2, 4 millones se encuentra en América Latina (Martínez-Ochoa
y Márquez-Blanco, 2019). Para 2017, los refugiados venezolanos
son el primer grupo de extranjeros demandantes de asilo en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

México (Suárez y Trejo, 2018). Es probable, que esto se deba al
alto nivel de estudios que posee la mayoría de la población de este
país y, por lo tanto, su acceso a una mayor información sobre su
estatus migratorio y su derecho a solicitar asilo e interponer una
solicitud de refugio.
A diferencia de las y los desplazados centroamericanos
que poseen una baja escolaridad y realizan trabajos relacionados
con el sector primario de la economía (Pardo y Dávila, 2017), la
población venezolana se caracteriza por un alto nivel de estudios y
se desempeñan en actividades profesionales, por eso ha preferido
asentarse en la Ciudad de México y en menor medida en estados
de Veracruz, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Nuevo León
(Suárez y Trejo, 2018 ), donde puede desempeñar las actividades
para las que está cualificada.
Uno de los problemas a los que se enfrentan los países
de América Latina, con mayor población migrante venezolana,
es la manera en cómo esta población será clasificada. A pesar,
de la cantidad de solicitudes de refugio presentados por esta
población, los estados receptores no siempre consideran que estas
personas poseen los requisitos necesarios para que su solicitud
sea aprobada y acto seguido, son clasificadas simplemente como
migrantes, lo que los lleva a la vulnerabilidad social y casi siempre
a la pobreza (Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco, 2019). Es aquí,
y en otros casos, que se hace imperante revisar las concepciones y
los acuerdos internacionales que definen la categoría de refugiado.
En el caso revisado, la población se encuentra en
condiciones de vulnerabilidad producto de la pobreza de la que es
víctima, dadas las condiciones estructurales de su país, situación
que vulnera sus derechos, sobre todo de carácter económico. De
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

ahí que los autores Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco (2019)
propongan una categoría política para las y los venezolanos
en pobreza, que sea adoptada por los países latinoamericanos
receptores o bien, que forme parte de los acuerdos internacionales,
esta categoría la denominan como “Migrante de carácter forzado
en razón de pobreza” Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco, 2019,
p. 37).
Por su parte, la migración haitiana data de la segunda mitad
del siglo XX y se ha dirigido principalmente a Estados Unidos,
República Dominicana, Canadá y recientemente a Brasil y Chile
Las causas de ésta pueden encontrase en un contexto política y
socialmente poco estable y en una total falta de confianza en el
Estado y sus instituciones, consecuencia de una democracia débil
y un entorno económico marcado por la pobreza (Contreras,
2022).
Tres periodos de tiempo son emblemáticos para el estudio
de la población migrante procedente de Haití, uno es 2010-2012 y
otro es 2016 y 2021. El primer periodo, el que comprende de 2010
a 2012 está marcado por los fenómenos naturales que afectaron
la vida de las personas: el terremoto y la epidemia de cólera de
2010 y los huracanes Isaac y Sandy en 2012, circunstancias, todas
ellas que obligaron a una buena parte de la población haitiana a
desplazarse, sobre todo por los países que integran el cono sur.
En 2016 ocurre otro huracán denominado Matthew, ocasionando
más daño a la infraestructura material del país y acrecentando los
niveles de pobreza y vulnerabilidad social de la población, por lo
cual la ésta se ve forzada a desplazarse fuera de su país, ahora con
la idea de llegar a Los Estados Unidos de Norteamérica (RojasWiesner, 2022).
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Ante las dificultades que enfrentan las y los haitianos para
entrar a los Estados Unidos, una buena parte de ellos se establece
en las ciudades mexicanas fronterizas de Tijuana y Mexicali.
Éstos pudieron hacerse de algún documento transitorio, con
vigencia de 20 días, lo cual les permitió desplazarse por México
hasta llegar al norte, otros se quedaron en la estación migratoria
de Tapachula, Chiapas, esperando que sus solicitudes de refugio
en México fueran favorables, o les fuera otorgado el mismo
documento transitorio (Rojas-Wiesner, 2022).
Para quienes han llegado al norte de México, sus
condiciones de existencia no son tan fáciles, algunos están
varados en tanto pueden ser aceptados en los Estados Unidos,
además en nuestro país no pueden trabajar o acceden a trabajos
precarios por la falta de papeles. La opción es optar por el refugio,
pero se enfrentan a la misma situación que quienes provienen de
Venezuela, que se considere que su vida y su libertad no corren
peligro en su país de origen, o que pudieron salvaguardar su
integridad dentro del territorio de su país de origen.
Conclusiones
A manera de conclusión se puede afirmar que México enfrenta
hoy una situación compleja en cuanto el tema del refugio, pues
aunque cuenta con instituciones y un marco legal para llevar a
cabo el proceso, aún debe resolver el alto número de solicitantes
de asilo, ampliar su capacidad institucional y presupuestal, así
como hacer frente a las situaciones no contempladas por la ley
como identificar a quienes realmente necesitan de protección
internacional y quienes si bien, no son perseguidos políticos,
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enfrentan otro tipo de violencias como la de género, el tráfico de
personas y la adhesión forzada a grupos paramilitares y delictivos.
En esta tarea pendiente, es urgente cambiar las
restricciones para solicitar asilo que aparecen en la categoría de
refugio, figura legal que ha operado como otra medida de contener
las migraciones no deseadas por la comunidad internacional,
en lugar de proteger a la población que se ha visto forzada a
desplazarse fuera de las fronteras de su país.
A sabiendas, que la solicitud de refugio va presidida de la
migración forzada y que es difícil diferenciarla de la migración
voluntaria. Lo importante aquí es considerar que la población que
se ve obligada a abandonar sus lugares de origen, casi siempre es
población vulnerable que requiere de la atención de las agencias
internacionales, ya que vivimos tiempos convulsos tendientes a
una crisis humanitaria.
Además, cabrían soluciones más profundas como evaluar
los efectos de las políticas económicas (como el neoliberalismo)
en los países del sur como los centroamericanos, así como
emprender políticas públicas que acaben con las condiciones de
vulnerabilidad y marginalidad social, y en general con la violencia
estructural, así como brindar protección a los desplazados
por estas causas. Asimismo, tendrían que generarse fondos
internacionales de ayuda en caso de que los fenómenos naturales
dañen la infraestructura y la economía de un país. Es decir,
atender las causas profundas detrás de las migraciones forzadas y
la gran cantidad de solicitudes de refugio.
También es oportuno considerar que el procedimiento
para solicitar el refugio en México, o en su caso, la protección
complementaria debería tener un apartado especial y
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

procedimientos más sencillo y pensados para los adolescentes,
niñas y niños no acompañados que han huido de sus lugares de
origen por no considerarlo seguros para vivir.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, enero-junio, 2023

Notas para pensar la Interculturalidad en la
Universidad. Reflexiones sobre una experiencia
de extensión universitaria con Pueblos
Originarios en Pandemia desde un enfoque
antropológico educativo
Notes to think about Interculturality at the
University. Reflections on a university extension
experience with Native Peoples in a Pandemic
from an educational anthropological approach
Itati Liliana Arce1
Oscar Campos2
Ana Beatriz Palma3
1 Docente, investigadora y extensionista, Universidad Nacional de San
Luis, Argentina. E-mail: itatiarce@gmail.com
2 Samay de la comunidad Palma-Ayayme, Pueblo Huarpe. Tayta,
Educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue). Extensionista,
Universidad Nacional de San Luis. Pueblo Preexistente al Estado Argentino.
E-mail: pucuyhuarpe@gmail.com
3 Samay de la comunidad Palma-Ayayme. Pueblo Huarpe. Tayta,
Educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue). Extensionista,

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Catalina Ya Umuk Barroso4
José Luis Jofré5
Sergio Raúl Gómez6
Bambina Dorotea Stinga7
Alejandro Nuñez Manquez8
Resumen: El presente ensayo es una sistematización colectiva de una
experiencia de trabajo común entre integrantes de la Universidad
Nacional de San Luis (UNSL), en la República Argentina, e
integrantes de diversas comunidades indígenas pertenecientes al
Pueblo Nación Huarpe. Esta experiencia formó parte de un proyecto
de extensión universitaria y tiene relación, a su vez, con el Programa
de Pueblos Indígenas de la UNSL. Este ensayo recoge un conjunto
de reflexiones críticas en torno a las dificultades que se presentan
en la construcción de espacios interculturales en el marco de las
instituciones universitarias.
Palabras clave: Extensión Universitaria, Pueblos Indígenas, Pueblo
Universidad Nacional de San Luis. Pueblo Preexistente al Estado Argentino.
E-mail: pucuyhuarpe@gmail.com
4
Samay comunidad pinkanta Pueblo Nación Huarpe Pinkanta.
Tayta, educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue), Estudiante del
Profesorado de Educación Especial, Universidad Nacional de San Luis. Pueblo
Preexistente al Estado Argentino. E-mail: catalinabarroso25@gmail.com
5 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina, E-mail: joseluisjofre@yahoo.com.ar
6 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina. E-mail: sergiogomez21@gmail.com.ar
7 Centro de Pensamiento Crítico Pedro Paz. Docente, investigador y
extensionista jubilada. Universidad Nacional de San Luis. Argentina. E-mail:
bambinastinga@gmail.com
8 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina. E-mail: amanzquez@unsl.edu.ar
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

Huarpe, interculturalidad crítica, antropología educativa
Abstract: This essay is a collective systematization of a common
work experience between members of the National University of
San Luis (UNSL), in the Argentine Republic, and members of various
indigenous communities belonging to the Huarpe Nation People.
This experience was part of a university extension project and is
related, in turn, with the UNSL Indigenous Peoples Program. This
essay includes a set of critical reflections on the difficulties that arise
in the construction of intercultural spaces within the framework of
university institutions.  
Keywords: University extension, indigenous peoples, Huarpe people,
critical interculturality

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
La siguiente presentación a modo de notas o apuntes reflexivos
tiene por objetivo sistematizar la experiencia de diálogo entre
integrantes de la Universidad Nacional de San Luis junto con
comunidades indígenas urbanas que residen en la ciudad de San
Luis, en la República Argentina. Estos diálogos se dieron en el
período comprendido entre los años 2018 - 2021. Desde la primera
fecha distintos espacios académicos de esta universidad trabajan
con integrantes de pueblos originarios en la incorporación de
perspectivas interculturales en la educación superior, disputando
así diferentes miradas, sentidos y prácticas en torno a la diversidad
cultural en la formación universitaria.
Interesa entonces describir el proceso de construcción
e implementación de uno de los espacios de trabajo que se
formalizó como un Proyecto de Extensión de Interés Social
(PEIS) con comunidades Huarpes urbanas, en un contexto de
consolidación de políticas culturales neoliberales y de creación de
diferentes dispositivos universitarios de vinculación con pueblos
originarios. En el primer apartado, apuntamos consideraciones
generales acerca de la formación de alteridades a nivel local,
que permiten contextualizar e historizar ciertas narrativas y
políticas provinciales en materia indígena. En segundo lugar,
describimos algunos procesos de institucionalización de espacios
interculturales en la UNSL, a partir de la creación de convenios
y programas de cooperación mutua con pueblos originarios,
identificando así ciertas perspectivas interculturales en disputa.
En el tercero y cuarto apartado analizamos reflexivamente el
proceso de construcción e implementación de un proyecto
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

57

�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

de extensión, que se vio fuertemente reconfigurado a partir de
situación pandémica a nivel mundial, pero sobre todo a partir
de la apertura a un diálogo intercultural crítico, que más que
certezas fue habilitando deconstrucciones problematizadoras de
las prácticas extensionistas.
1. Notas contextuales sobre la formación de
alteridades en la provincia de San Luis
En el proceso de formación del Estado nación argentino, la
construcción o “invención” de una comunidad (Anderson, 1993)
se basó, en parte, en un “ideario nacional” blanco y europeo que
operó como homogeneizador y silenciador de las diversidades
socio-étnicas del territorio. La metáfora del “Crisol de Razas”,
ocultó el genocidio (Lenton, 2011) y etnocidio sistemático por parte
del estado hacia los Pueblos Originarios. En consecuencia, esos
“otros internos” quedaron expulsados del proyecto modernizador,
cimentando una narrativa de una nación “sin indígenas” y
“sin afrodescendientes”. Según Briones (2008), esta matriz
productora de jerarquías socioculturales diferenciales produjo
lógicas de clasificación, identificación y distinción, entre unos
supuestos legítimos pobladores (“blancos” y “civilizados”) y “esos
otros” internos representados por indios, mestizos, migrantes
y afrodescendientes. Este interjuego de marcaciones sociales se
constituyó a partir de clivajes económicos, políticos, sociales
en la construcción de dichas categorizaciones hegemónicas
(diversidad-desigualdad).
Bajo una lógica, la construcción del Estado nación
argentino implicó un proceso de unificación política y cultural
del territorio. Sin embargo, éste se constituyó diferencialmente
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a escala provincial y regional. Briones (2008) denomina a esta
configuración “geografías provinciales de inclusión /exclusión”,
donde se administran y regulan las diversidades en un modo
particular de explotación económica.
Antes de la constitución del Estado Argentino,
las actuales provincias de San Luis, Mendoza y San Juan
conformaron una región denominada Cuyo. Este corregimiento
o provincia de Cuyo constituyó una división territorial del
Imperio Español que incluía, además, parte de las actuales
provincias de Córdoba y La Rioja. En consecuencia, entre los
años 1568 y 1776, Cuyo formó parte de la Capitanía General de
Chile. Puede decirse que, de esta manera, durante más de dos
siglos esta región, que hoy forma parte del territorio argentino,
fue la zona trans-cordillerana de Chile. Por aquel entonces, y
de manera errónea, los españoles llamaron huarpe a todos los
habitantes de esta región, hasta el extremo de atribuirle a la
región el nombre de “País de los Huarpes”. En este contexto,
entre 1598 y 1658, muchos de los integrantes de los pueblos
indígenas fueron deportados desde Cuyo hacia Santiago de
Chile con destino al sistema de encomiendas asentadas en tal
ciudad. Con estos hechos se originó la leyenda de la extinción,
por deportación de la población indígena de esta región llamada
Cuyo (Obregón-Iturra, 2018).
Por este motivo, entre otros, en la región de Cuyo persiste
aún hoy un imaginario de “extinción” huarpe en el sentido común
hegemónico, por la cual se considera que “no existen indios en
San Luis”. Además, Diego Escolar (2007) en su análisis de los
procesos de etnogénesis huarpes, advierte que esta narrativa (que
precede desde la misma colonización europea) se profundizó
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

con la idea de “desindianización”. Esta ideología supone que
la incorporación de elementos occidentales en las prácticas
culturales indígenas iría en desmedro de su “autenticidad”. Este
supuesto efecto de transformación cultural va acompañado por
la ideología de la “blanquitud” que impuso la idea que sostiene de
que se deja de ser indio “puro” al mezclarse con la sangre blanca.
Esta imagen conlleva a crear la representación de que, tras el
paso de las generaciones, las “razas” no europeas terminarían por
desaparecer9.
Será recién a comienzo del siglo XXI cuando en las
provincias de San Juan y San Luis, comienza a reconocerse la
existencia de pueblos indígenas y este reconocimiento estará
asociado a la implementación de una serie normativas por medio
de las cuales los gobiernos provinciales consagran parte de los
derechos de los pueblos originarios, a nivel local. Al respecto,
María Celina Chocobare (2013) define como “tutelares” este
tipo de políticas emprendidas por el estado, siguiendo el
análisis de Antonio de Souza Lima para el caso de Brasil. Se
trataría de políticas gubernamentales destinadas a poder tutelar a
diferentes movimientos de auto adscripción indígena de familias
perteneciente a los pueblos ranqueles y huarpes, otorgándoles así
el status jurídico de “indígenas”.
9 En el caso Huarpe, además, predomina el mito de “desaparición
huarpe”, fundamentada en diferentes construcciones históricas como la
“invasión incaica”, y más tarde la asimilación a la sociedad blanca en
términos de “mestizaje”, procesos de migración. A esto se le suma un silencio
historiográfico y etnográfico en la región de Cuyo, que contribuyó durante
mucho tiempo a la legitimación de una narrativa oficial de “extinción”,
silenciando otras fuentes históricas, y la presencia y lucha de las comunidades
Huarpes en la región (Escolar, 2003).

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El carácter de tutelar surge de la acción política del estado
que define a estos colectivos como “desprotegidos”, susceptibles
de ser sujetos a la acción estatal, reconociendo derechos especiales,
a modo de reparación histórica. Chocobare (2013)argumenta que
estas políticas estatales funcionan no sólo como mecanismos
de inclusión al otorgarles beneficios sociales, sino también de
diferenciación, ya que les considera destinatarios especiales con
una “deuda histórica”.
En San Luis se elaboró un corpus normativo que legalizó
las acciones de administración y de regulación de estas familias
“adoptadas” por el estado como “ranqueles” y “huarpes”. Estas
acciones incluyeron un conjunto de tierras cedidas por el
gobierno, la construcción de viviendas, el traslado de las familias
a esas zonas y el otorgamiento de subsidios económicos10.
Estas políticas de reconocimiento se confrontan con otras
desplegadas por el gobierno de San Luis. Junto al reconocimiento
de los pueblos indígenas y sus derechos, el gobierno provincial
despliega el discurso político de unidad bajo la noción de
“puntanidad”. Esta palabra procede del gentilicio “puntano/a” y
su origen se remonta al nombre que se le asignó a la ciudad en el
contexto de su fundación: “San Luis de la Punta de los Venados
Nueva Medina del Río Seco”. Es relevante señalar que hasta el
siglo XXI este adjetivo designaba únicamente a los habitantes de
la ciudad Capital, sin embargo, en los últimos años el gobierno
10 Se crean así dos comunidades bajo la figura de “municipios”, una
al sur de la provincia para los ranqueles y otra al norte para los huarpes,
efectivizadas mediante el decreto Nº V-0600-2007. En cada uno de ellos se
construye una escuela digital y un hospital, además de viviendas para sus
pobladores. Quedan por fuera de esta política las comunidades comechingonas,
como una diversidad de comunidades originarias urbanas y rurales.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

comenzó a usar este gentilicio para designar a todos los habitantes
de la provincia de San Luis.
Bajo la lógica decimonónica, la puntanidad confronta a los
puntanos con los no-puntanos, los locales versus los extranjeros.
Ahora bien, siguiendo la lógica histórica del Estado Argentino,
desde principios del siglo XXI se acentúa la distinción entre
puntanos legítimos, es decir descendientes de europeos y los
“otros internos”, los ranqueles, huarpes y comechingones. Como
sostienen Celeste Romá y Ramón Sanz (2018), en la discursividad
tutelar del estado puntano, estos “otros internos” son “rescatados”
de la sombra histórica gracias a la acción gubernamental y, al
mismo tiempo, se los emplaza fuera del paraguas de la puntanidad.
En este marco, con el desplazamiento poblacional hacia las
tierras cedidas por el estado provincial, la pretendida reparación
histórica se configuró a partir de una lógica de poder que asimiló
la identidad cultural a un territorio geográfico específico. Como
se señala más arriba, esta asimilación se gestionó desplazando a
“algunas” familias de origen huarpe y ranqueles (excluyendo a
los pueblos Comechingones) a tierras estatales baldías donde no
había asentamientos humanos. Junto con este desplazamiento, el
estado les impone una estructura burocrática basada en la lógica
del estado moderno, bajo la figura de municipio rural11.
11 Esta situación de “acompañamiento” (como ellos lo definen)
si bien, les permitió valiosos procesos de formación etnopolítica, dejó
vulnerables a las comunidades no Pinkanta frente al acceso a determinados
recursos económicos y derechos jurídicos que otorga dicho documento
oficial. Por este motivo, entre otros, se generaron situaciones de fricciones al
interior de estas grupalidades, en cuanto a la mayor legitimidad de unas en
desmedro de otras, siendo el estado el otorgador de dicho reconocimiento.
Se ha de notar que, si bien, en la ley nacional indígena la autoadscripción es
criterio suficiente para el pleno reconocimiento como pueblo originario, en

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Junto con estas acciones, San Luis incorpora la dimensión
étnica a las políticas sociales asistenciales ya existentes. De
esta manera, a los habitantes auto reconocidos indígenas se los
incorpora a los planes de ayuda social del estado. Generando una
dependencia vital de las comunidades al gobierno de turno (en
manos de la misma familia desde 1983).
En relación a estos procesos, acordamos con Rita Segato
(2002) quien argumenta que es necesario distinguir entre una
diferenciación de alteridades históricas e identidades políticas.
Esta distinción resulta pertinente ya que esta gobernanza de
corte neoliberal, como la define Briones (2008), paradójicamente
promueve una politización de las identidades en un contexto
de retiro del estado en materia de responsabilidad social y
política. En consecuencia, este tipo de política tutelar enfatiza
en el reconocimiento de derechos particulares a determinados
sectores sociales en desmedro del reconocimiento de los derechos
económicos y de su autonomía.
Un efecto particular de esta lógica del ordenamiento social
de la diversidad consiste en que el estado reconoce determinadas
parcialidades como indígenas, mientras que otras quedan por
“fuera” de dicho estatus jurídico.
Ahora bien, lo descrito hasta aquí no implica que los
procesos de reconocimiento se restringen sólo a la esfera
gubernamental (Calderón, 2015). Por el contrario, en San Luis
muchas familias y comunidades originarias urbanas y rurales
que no fueron reconocidas por el estado provincial comenzaron
los circuitos burocráticos, el poder legal es un criterio excluyente muchas
veces del acceso pleno a determinados derechos, programas y subsidios
económicos.
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a llevar adelante procesos de visibilización indígena en la esfera
pública.
Este es el caso de varias comunidades huarpes entre las
que se encuentran las comunidades Palma-Ayayme, la comunidad
Cuchi Funes, Chutrum, entre otras. La agrupación huarpe urbana
Palma-Ayayme viene luchando desde 2014 por la tramitación de la
personería jurídica nacional en el Instituto Nacional de Asuntos
Indígenas (INAI, por su sigla) y por su inscripción en el Registro
Provincial de Comunidades Originarias (creado en 2008 bajo el
Decreto Ley Nº V- 613-2008). Lo mismo sucede con las familias
huarpes de la comunidad rural Cuchi-Funes [Territorio-Funes]
que, al sufrir la expropiación de tierras con fines turísticos por
parte del estado, también comenzaron procesos de producción
de visibilidad y una lucha etno-política por el reconocimiento. En
el mismo derrotero transita la comunidad Chuntrum que habita
en las cercanías de San Francisco del Monte de Oro, hacia el norte
de la provincia.
Las tres comunidades acompañaron desde el año 2010
a las familias pertenecientes al pueblo Huarpes Pinkanta de la
ciudad de San Luis en la lucha por los derechos indígenas, la
recuperación de prácticas ancestrales (como lo denominan los
comuneros), y la valorización de la identidad étnica a nivel local.
La comunidad Pinkanta está integrada por más de 70 familias
huarpes que viven en distintas áreas rurales y urbanas de Cuyo,
es decir, en los territorios bajo la administración de las provincias
de Mendoza, San Juan y San Luis.
Como estrategia de producción de visibilidad, durante los
años 2017 y 2018, estas comunidades desarrollaron un proyecto de
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educación intercultural con “talleres huarpes” en escuelas de nivel
inicial, primario y secundario de la ciudad de San Luis. Los talleres
se desarrollaron en tres Escuelas Públicas Autogestionadas (EPA
15 “Polo Godoy Rojo”, EPA 16 “María Delia Gatica de Montiveros”
y EPA 17 “Quintina Acevedo de Mendoza”).
Durante ese período la directora general de estas escuelas
públicas autogestionadas aceptó llevar adelante el desarrollo
de “talleres huarpes” remunerando a los docentes indígenas.
Estos talleres estuvieron a cargo de diez maestros y maestras
tradicionales que dentro de las comunidades huarpes se
denominan Taytas.
El trabajo con niños en dichos talleres de cantos,
genealogías familiares y juegos, entre otras dinámicas grupales,
generó el auto-reconocimiento público de 300 estudiantes, de un
total de 1300 que concurren a las escuelas. De ese grupo, 21 niños
y niñas dieron su compromiso a la simbología Huarpe Pinkanta,
el mismo día en que junto al resto de los alumnos de cuarto grado
de primaria realizaron su promesa a la bandera a la Argentina.
Este hecho se constituyó en un hito histórico en la región de
Cuyo (Redacción M24, 2018).
Esta experiencia de trabajo en una escuela periférica de la
ciudad llevó a este grupo de Taytas a acercarse a la Universidad
Nacional de San Luis a principios del 2018, con la necesidad de
solicitar al Departamento de Educación y Formación Docente de la
Facultad de Ciencias Humanas, el asesoramiento pedagógico para
la creación de una escuela pública huarpe en la ciudad de San Luis.
En el apartado que sigue, abordaremos en profundidad
este proceso de acercamiento a la universidad.
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2. Notas sobre la interculturalidad en la Universidad Nacional de San Luis
En 2018, un grupo de representantes de comunidades huarpes
urbanas se acercaron a la Universidad Nacional de San Luis
(UNSL) con el motivo de solicitar asesoramiento pedagógico
para presentar un proyecto de escuela autogestionada indígena
al Ministerio de Educación de la provincia de San Luis. Este
acercamiento a la universidad fue impulsado principalmente por
una Tayta, - “como se les llama a los maestros indígenas huarpes
pinkanta”-, que a su vez era estudiante de la carrera de Educación
Especial. Una estudiante que tiempo atrás había sufrido violencia
simbólica cuando un profesor, repitiendo el mito de extinción,
aseveró que “los huarpes no existen”. Frente a esto, la estudiante
pinkanta pidió la palabra y afirmó “los huarpes estamos vivos”,
causando un revuelo en dicha clase. Esta situación fue conocida
por algunos docentes del Departamento de educación, que
defendieron a la estudiante y articularon la posibilidad de trabajar
con pueblos originarios en el Centro de Prácticas Pedagógicas
y Socio-comunitarias (CPPSC) de la Facultad de Ciencias
Humanas.
Este Centro es un espacio de intercambio entre la
Universidad y la Comunidad, creado el 15 de septiembre de
2016 desde la Facultad de Ciencias Humanas, dependiente de la
Secretaría de Extensión, Secretaría Académica y la Secretaría de
Ciencia y Técnica de la UNSL. El Centro tiene por objetivo la
articulación entre los diversos espacios curriculares que buscan
relacionar la producción de conocimientos con la transformación
de la realidad social, fortaleciendo de este modo el compromiso de
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la universidad con la comunidad. La principal intención del centro
es promover el compromiso académico-político de docentes y
estudiantes con la comunidad, para favorecer la formación crítica
social. En su estructura, el Centro está organizado por líneas de
trabajo.
Desde el Centro de Prácticas se conformó entonces un
equipo de trabajo interdisciplinario para el abordaje de la demanda
de las comunidades, consolidando la línea de interculturalidad
dentro de la universidad. Entre abril y julio de 2018 se realizaron
jornadas semanales de trabajo, donde las propuestas y objetivos
de la línea se fueron modificando acorde al proceso de mutuo
conocimiento entre el equipo de docentes, estudiantes y las
comunidades huarpes antes señaladas.
Una de las primeras limitaciones en la elaboración de
una propuesta de escuela autogestionada indígena, fue la falta de
titularización estatal de nivel secundario de muchos integrantes
de las comunidades. Esta necesidad se convirtió en un paso
prioritario para que los “Taytas” pudiesen trabajar en el sistema
educativo formal en iguales condiciones laborales que los demás
maestros y profesores no indígenas.
Se debatió por aquel entonces la posibilidad de la creación
de una diplomatura, de una tecnicatura y una licenciatura
intercultural para los Taytas huarpes y todas las personas que
pudieran estar interesadas en la recuperación de las identidades
indígenas. Cada una de estas instancias formativas fue evaluada
de manera conjunta, en sus beneficios y limitaciones. Se analizó
a su vez las normativas internas de la universidad, los requisitos
y procedimientos para la acreditación de las propuestas, tanto
desde el punto de vista del sistema educativo provincial como
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

nacional. En este marco, se consideraron otras experiencias
universitarias con pueblos originarios.
Desde esta línea de interculturalidad, se llegó a la idea de
la firma de un Convenio-marco de trabajo entre comunidades
originarias y universidad. Finalmente, el 18 de junio de 2018 se
firmó un convenio Marco de Cooperación entre la Universidad
Nacional de San Luis y la Comunidad Pinkanta del Pueblo Nación
Huarpe12. Acuerdo que habilitó un marco legal de reconocimiento
institucional de cooperación mutua e intercambio recíproco,
enmarcado en la Constitución Nacional de 1994 y la legislación
relativa a los derechos indígenas.
La presencia de las comunidades generó un conjunto
de acciones desde la docencia involucrada. Es así que, luego
este mismo convenio fue suscrito por la Facultad de Ciencias
Humanas de la UNSL, invitando a otras unidades académicas a
unirse al mismo. En este marco, se organizaron una diversidad
de actividades conjuntas que incluyeron asesoramientos
pedagógicos-antropológicos, acompañamiento y participación
en la realización del año nuevo huarpe en el Territorio Tripartito
del Junquillal13 y la organización de un Encuentro Intercultural
de Educación Intercultural, realizado en noviembre de 2018. En
12 Este convenio fue firmado por el entonces rector de la Universidad
Nacional de San Luis, Doctor Félix Nieto Quintas y el Omta Samay Pachay
Miguel Roque Gil, autoridad tradicional de la Comunidad Pinkanta, en
el salón de los escudos de la UNSL, siendo definido el mismo como un
convenio histórico para la institución y para el pueblo nación Huarpe, desde
una concepción “inclusiva” de las diversidades. En dicha ocasión, el rector
mencionó que la universidad tenía una “deuda de años” hacia los huarpes.
13 El año nuevo huarpe de la comunidad pinkanta se realiza entre los
días 23 y 30 de agosto de cada año en el territorio tripartito del junquillal, que
abarca las provincias de San Luis, Mendoza y San Juan.

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dicho encuentro se problematizaron diferentes temáticas, entre
las que destaca la propuesta de “una universidad inclusora de
carreras indígenas; experiencias en educación intercultural
bilingüe; desafíos de la interculturalidad y aportes a la
descolonización; e incorporación curricular de la cosmovisión
indígena”.
En septiembre de 2019 se llevó adelante el segundo
Congreso Nacional de Educación, Universidad y Comunidad,
que llevó por título “Discursos y prácticas sobre la Educación
Pública en la UNSL” (conocido como EDUCO-2019). En ese
evento se incluyó un eje de intercambio sobre pueblos originarios
denominado “Educación intercultural bilingüe” que contó con la
participación de especialistas de diversas universidades con una
extensa trayectoria en la temática14.
En diciembre de ese mismo año, se lanza el Programa de
Pueblos Originarios - UNSL, conformando un nuevo equipo de
trabajo respaldado por un comité internacional de referentes
académicos en la problemática, e integrantes de la comunidad
Huarpe Pinkanta15.
El Programa, según la página institucional de la UNSL,

14 Como la Dra. Elena Achilli y la Magister María Claudia Villarreal,
integrantes del Programa de Antropología y Educación radicado en el CEACU,
de la Universidad Nacional de Rosario.
15 En el marco de la elaboración del programa de pueblos originarios,
el Dr. Daniel Mato (Director de la Cátedra UNESCO de interculturalidad y
Red ESIAL- UNTREF), brindó una conferencia referida a pueblos originarios
y educación superior, y asesoramiento para la elaboración de dicho dispositivo
institucional.
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(..) se erige y configura como un espacio para generar y sostener la formación pluricultural y plurinacional, recuperando,
fortaleciendo e innovando en los saberes, conocimientos y en
las ciencias de los pueblos indígenas de Abya Yala, a través del
diálogo intercultural e inter-epistémico de carácter complejo
que contribuya a la construcción de una propuesta de educación superior decolonial. (Secretaría de Relaciones Interinstitucionales UNSL, 2019)

Entre los objetivos que se propone el programa figura el
fomento de proyectos, la articulación con redes universitarias en
materia de pueblos originarios, la formación en temas específicos
y líneas de acción referidas a la medicina ancestral, “la pedagogía
intercultural bilingüe, el arte indígena, los procesos lingüísticos
y culturales, y las espiritualidades y cosmogonías indígenas”
(Secretaría de Relaciones Interinstitucionales UNSL, 2019).
Al respecto, Daniel Mato (2019) en una sistematización
de diferentes experiencias interculturales de Educación Superior
en América Latina, reconoce que estos convenios de co-ejecución
entre universidades y comunidades indígenas son excepcionales.
Agrega además que, si bien las universidades habilitan la creación
de programas especiales, estos espacios no dejan de estar exentos
de diferencias y conflictos. Por este motivo surge la necesidad
de negociar objetivos e intereses. Diálogos que se vuelven
fundamentales para el sostenimiento de los acuerdos.
De este breve recorrido de la institucionalización
de ciertas políticas y dispositivos en torno a la diversidad
cultural en la universidad, queremos dejar en consideración
dos situaciones que nos permitieron ir construyendo ciertas
miradas críticas sobre los usos de la diversidad (Sinisi, 1999) y de
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la interculturalidad en estos espacios formativos. Por un lado, si
bien la firma del Convenio-Marco permitió visibilizar el racismo
epistemológico (Mato, 2019) y la ausencia de problematización
sobre las diversidades étnicas en UNSL, la misma operó como
un catalizador de las diferencias y jerarquías al interior de las
mismas comunidades huarpes.
Efectivamente, la mayoría de las comunidades huarpes
que acompañaron todo el proceso de producción y redacción de
dicho acuerdo, quedaron por “fuera” del convenio en términos
legales. Precisamente, este acuerdo se firmó oficialmente sólo
con una comunidad huarpe, la comunidad Pinkanta. Las demás
comunidades no fueron reconocidas, ni mencionadas, a expensas
de haber sostenido la posibilidad de la realización de dicho
convenio histórico.
Esta situación fue percibida por quienes integran las otras
comunidades como una “traición”. Una persona perteneciente a
la comunidad Palma Ayayme, frente a esta situación, expresó “a
mí la universidad me traicionó”, haciendo referencia a esta doble
invisibilización por parte del estado, esta vez representado por la
universidad.
Contradicción y repetición de esquemas coloniales
Desde este complejo proceso, en el horizonte institucional,
emergen algunas reflexiones necesarias desde el trabajo colectivo
de quienes escribimos estas notas. En primer término, resulta
evidente que la conformación de un equipo interdisciplinario
para el trabajo intercultural desde la universidad mostró posturas
divergentes en la forma de entender y abordar esta perspectiva.
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Las contradicciones, la repetición de esquemas coloniales
conducen a problematizar lo que se entiende por “perspectiva
interdisciplinaria” ya que ésta no se restringe a la sumatoria de
enfoques disciplinares, sino que debería aportar a la construcción
de una mirada en común.
En segundo lugar, en este entramado de construcción de
vínculos primó una interpretación de la pedagogía intercultural
fundada en viejos culturalismos orquestados bajo discursos
políticamente correctos de “lo decolonial”. Se impuso una
performatividad teórica (Briones, 2020) sobre lo decolonial
sostenida en la mirada neoliberal de la interculturalidad,
reproduciendo así lo que se trataba de deconstruir.
Una de estas contradicciones performativas se manifestó
en la dinámica de trabajo que enuncia un pretendido “diálogos de
saberes” pero que, como advierte Novaro (2006), en general aportó
a una mirada esencialista, folklorizada y estática de los llamados
“saberes ancestrales”.
A su vez, emergieron ciertas visiones dicotomizantes
de lo “intercultural”, que representaban a las políticas estatales
como imposiciones “desde arriba” del estado, versus un campo
de luchas sociales “desde abajo”. En este sentido, Achilli
(2008) propone el concepto de “interculturalidad en acto”,
haciendo referencia a la dimensión cotidiana de las prácticas
interculturales, como un campo complejo de entrecruzamiento
de diferentes miradas, intereses y propuestas, donde se ponen
en juego acuerdos transitorios, y se generan múltiples conflictos.
Interculturalidades que se desenvuelven en el mismo hacer, en los
diferentes y contradictorios sentidos en que los que se configuran
dichas prácticas.
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En este sentido acordamos con Dietz (2017), que un
aporte de la antropología y educación al campo de la pedagogía
intercultural radica en desentrañar las complejas relaciones entre
cultura, etnicidad, interculturalidad y nacionalismo. Es decir,
desmontar ciertos sentidos liberales de la interculturalidad,
problematizando la relación entre estos discursos y sus
respectivas prácticas culturales. Como lo señala el autor, la
operalización de ciertas terminologías antropológicas escindidas
de un marco teórico -metodológico crítico termina reproduciendo
perspectivas relativistas. La noción de diferencia, en ciertos
enfoques pedagógicos, sostiene Czarny (2012) producen un
encierro de los particularismos, que en algunos casos esencializan
las diferencias, mientras que en otros desdibujan los contextos en
que se producen dichas diferencias. En este sentido acordamos con
la autora en la necesidad de trabajar en un abordaje intercultural
que reflexione sobre los modos de producción del conocimiento
disciplinar, la producción de la investigación educativa y las
luchas por la ampliación de la ciudadanía en sociedades plurales.
El desafío permanente consiste en reformular las concepciones
sobre la diversidad y la diferencia cultural y sus laberintos
ideológicos, que nos permitan trabajar en un marco de derechos y
transformación de las asimetrías históricas de poder.
3. Notas sobre la construcción un proyecto de extensión universitaria desde, con y para pueblos originarios
De manera contemporánea a la firma de los convenios entre la
Universidad, la Facultad de Ciencias Humanas y la Comunidad
Pinkanta, un grupo de docentes e integrantes de otras
comunidades huarpes emprendimos un recorrido que pretendía
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

ser alternativo.
Un camino que, tal como lo relatan las personas integrantes de
las comunidades, se recorrió por fuera de las murallas institucionales,
“por afuera de la universidad” y en diálogo entre integrantes de las
comunidades, docentes y estudiantes. Un transitar cooperativo, un
muto acompañamiento, que tuvo como sur la recuperación de las
prácticas ancestrales de las diferentes comunidades. En este devenir
colectivo, docentes y estudiantes participaron en las ceremonias
del año nuevo huarpe, celebrado en territorios habitados de
manera ancestral por estas comunidades en un intento común por
recuperar el valor pedagógico de las ceremonias de las comunidades.
Con posterioridad y movidos por la agitada situación política del
estado provincial y los pueblos indígenas, se generó la oportunidad
de compartir el año nuevo ranquel con la participación de las
comunidades huarpes. Una experiencia que abre nuevos horizontes
de diálogos desvanecidos en el último siglo. El compartir entre
docentes, estudiantes y las comunidades huarpes, a su vez, permitió
recuperar los diálogos circulares donde la palabra circula de manera
democrática y rituales a la vez. Espacios que las comunidades
designan como tau-taus.
Entre los años 2018 y 2019 este mismo grupo integrado
por personas de la universidad y de las comunidades, participó
en la recolección de hierbas con fines medicinales y contribuye a
la recuperación de la práctica de la medicina ancestral del pueblo
huarpe. Una práctica que estaba reducida a las personas ancianas
de las comunidades.
Al mismo tiempo, se generaron espacios de encuentros
entre integrantes de comunidades pertenecientes a distintos
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pueblos originarios y estudiantes y docentes contribuyeron a
generar espacios de diálogos con otros espacios de la ciudadanía.
Instancias que algunos integrantes de las comunidades
consideran que fueron un aporte a la construcción de visibilidad
etnopolítica. Al tiempo que, entienden, constituyen el aprendizaje
vertebral de las prácticas interculturales. En palabras de una de
las autoras de este escrito, Ya Umuk, et al. (2023):
Este conocimiento espiritual y político, muchas veces queda
por fuera de lo que se escribe en los textos académicos, pero
representa el contexto afectivo y vivencial desde el cual vamos
construyendo vínculos de trabajo y compromiso mutuo entre
comunidades y universidad. (p.13)

En este contexto de trabajo común, a finales del año 2019,
la Universidad Nacional de San Luis abrió una convocatoria para
la presentación de Proyectos de Extensión de Interés Social (PEIS)
para su ejecución durante el 202016. Fue entonces que se decidió
constituir un equipo con docentes, estudiantes e integrantes de
las comunidades17 que habían quedado fuera del Convenio Marco
del año 2018.
16 El proyecto presentado es el PEIS Nº 04-0620 “Memoria, Identidad
y Educación desde los Pueblos Originarios de Cuyum”. Facultad de Ciencias
Humanas. Universidad Nacional de San Luis. Duración 12 meses (Inicio
marzo de 2020- Finalización marzo de 2021). Fue aprobado por Resolución
del Consejo Superior Nº56/2020.
17 Comunidad Palma Ayayme (Huarpe) San Luis- Mendoza; Comunidad
Cuchi Funes (Huarpe) San Luis; Comunidad Chutum -(Huarpe) San FranciscoSan Luis; Familia huarpe villegas (Huarpe) San Luis- Mendoza- San Juan;
Comunidad Tulián (Comechingón) ; Estudiantes de pueblo originarios que
asisten a la UNSL; Profesores de la UNSL, pertenecientes a distintas carreras
y unidades académicas.
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La decisión de presentarnos como equipo intercultural
se constituía en una estrategia de reconocimiento de estas
comunidades. Un gesto de denuncia ante la exclusión. Al mismo
tiempo, uno de los objetivos que definió la propuesta de trabajo,
esta vez en el marco institucional, comulga con otras experiencias
de extensión con pueblos originarios (Guaymás, et al., 2020;
Abduca, et al., 2015), “trabajar en el acompañamiento de procesos
de reconocimiento identitario y derechos indígenas”. Entendiendo
al reconocimiento, como parte de las dinámicas etnopolíticas de
los pueblos indígenas en esta región del mundo; de sus relaciones
sociales históricas; como también de las tramas de saber-poder
donde se configuran las geopolíticas del conocimiento.
A pesar de configurar un espacio común que contaba con
recorridos en busca de acuerdos, la presentación de este proyecto
no estuvo exenta de contrariedades. La primera está asociada a los
roces entre los tiempos institucionales y los tiempos comunitarios.
Si bien la intencionalidad estratégica era de carácter
política, la presentación del proyecto debía ser consensuada. La
dificultad son los tiempos para crear consensos y el breve período
que se establece entre la convocatoria y cierre de la misma por
parte de la universidad. Plazos regulados por los principios
burocráticos de eficiencia, eficacia y prontitud que no coinciden
con los tiempos de diálogo necesario para trabajar sea con pueblos
originarios, como con cualquier otro sector social.
En este caso, la duración de cada encuentro condensado
por la prisa contrastaba con los tiempos que cada integrante de las
comunidades requería para tomar la palabra18, definir una noción,
18 Esta dinámica grupal es denominada “tautau”por las comunidades

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una propuesta, una idea. La cuidadosa escucha, la necesidad de
traducir códigos y categorías de la normativa en dimensiones
de la vida cotidiana y la gran dificultad que implica condensar
esas dimensiones en una idea sucinta. Temporalidades que se
manifiestan en conflicto permanente incluso en la ejecución y
evaluación del proyecto presentado.
Otra de las tensiones que percibimos giró en torno a
los requisitos formales de presentación del PEIS. Precisamente
porque en la dirección y coordinación del proyecto no podían
participar en pie de igualdad las comunidades y familias
originarias ya que solamente los docentes pueden figurar como
responsables de un proyecto de extensión de este tipo. Esto
despertó duras críticas de parte de las personas pertenecientes
a las comunidades indígenas que entendieron esta situación en
términos de exclusión de sus saberes.
En una reunión una integrante de la comunidad huarpe,
que estudia en la universidad, se manifestó en desacuerdo con
este criterio, argumentado que estaba cansada de “que el indio
siempre esté por debajo del blanco”. Se abría así a la discusión,
consideraciones sobre la hegemonía de ciertos conocimientos
científicos y la deslegitimidad de los conocimientos originarios
en la academia.
La interpelación devino en una pregunta que visibiliza
la problemática, de por qué los profesores podían dirigir un
proyecto con pueblos originarios, si ellos mismos no eran
huarpes, circulo sagrado de escucha, nos permitió reflexionar sobre la forma
de comunicación académica, el uso de palabra muchas veces desigual (incluso
entre varones y mujeres), y sobre los lugares de autoridad epistémica desde la
cual muchas veces se ejerce la locución.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

originarios y además no conocían “la vivencia de ser un
originario”.
Desde la reflexión crítica, Czarny (2012) historiza este
poder de los “saberes de escritura”, refiriéndose a los saberes
científicos y técnicos que se plantean como “universales” en
los espacios educativos, los cuales conforman una ligazón
homologable entre conocimiento científico/conocimiento
universal. Esta forma imperativa en que occidente impone su
racionalidad cognitiva moderna, niega otras formas de conocer y
aprender en este caso los saberes indígenas.
Frente a esta interpelación recurrimos a la señora
Secretaria de extensión Universitaria solicitando la
incorporación de las comunidades en la dirección del futuro
proyecto. La negativa fue rotunda. De esta forma surgió un
primer núcleo problemático en torno al lugar de los pueblos
originarios en los espacios extensionistas, la autoría de ciertas
instancias de producción académica y la visibilización de
una racionalidad epistémica que concibe al conocimiento en
términos de productividad individual, en contraste con la
propuesta de las comunidades originarias que proponían una
dirección colectiva del proyecto.
Mato (2019) refiere a esta situación en las universidades
como racismo epistemológico, es decir la desvalorización o
desprecio de los conocimientos indígenas como saberes no
legítimos de ser enseñados en los espacios académicos, lo cual
constituye nuevos mecanismos de subalternización de los
conocimientos y las personas. La contracara de este “privilegio”
de los saberes científicos es la inferiorización de los saberes
indígenas, populares, de las mujeres etc, lo que Grosfoguel
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(2013) denomina racismo/sexismo epistémico. A esta exclusión
epistémica, se le suman los obstáculos institucionales que
provienen de la poca flexibilidad de los criterios académicos
aplicados por las universidades.
Estas situaciones generaron la reflexión grupal sobre la
necesidad de explicitar nuestros lugares de enunciación, es decir
reubicar las prácticas extensionistas dentro de las geopolíticas
del conocimiento, en tanto lógicas de conocimientos y formatos
preestablecidos en que se realizan dichas producciones. Esto nos
permitió abrir interrogantes acerca de la “colonización interna”
de nuestras propias prácticas extensionistas, dimensionar
las posibilidades dialógicas de cada una, reconstruyendo los
lugares simbólicos y contextuales desde dónde hablamos cuando
hablamos (Arroyo, 2016). Este proceso nos llevó a intercambiar
ideas y explicitar ciertos sentidos y usos de términos como
interculturalidad, cultura, diálogo de saberes, extensión,
territorio, entre otros. En esta instancia reflexiva, se pensó en
buscar otros espacios de trabajo que pudiesen contemplar la
co-dirección de los proyectos y de reconocimiento de la autoría
conjunta.
Frente a esta nueva búsqueda, los tiempos burocráticos
y el trabajo previo realizado, un hermano originario expresó la
necesidad de continuar con la propuesta de extensión, incluso
a sabiendas que su lugar como pueblos originarios quedaría
invisibilizado en la categoría de “Actor social”. Para él, este
proyecto representaba la oportunidad de acceder a cierto margen
de reconocimiento como originario. Marcaba la diferencia con
aquellas comunidades que estaban inscriptas en el INAI, que
habían firmado el acta acuerdo con la UNSL, y que, a su vez,
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tenían ciertas experiencias formativas dentro de la universidad,
en contraste con aquellas que no tenían la posibilidad de acceder
a ninguna de estas instancias. Entendía a la extensión como una
estrategia de búsqueda de reconocimiento institucional-estatal
mínimo, enfatizando que la universidad posee cierto capital
simbólico que les puede ser beneficioso. Es decir, trabajar con
la universidad, les permitía a dichas comunidades posicionarse
en otro lugar dentro del espacio social local, sintetizando esta
idea en una frase recurrente “trabajar con la universidad te da
chapa”. En relación a este punto consensuamos que todo aquello
que se produjese en el proyecto sea en calidad de coautoría,
que se respetase el consentimiento libre e informado como
marco jurídico-ético de las actividades que se generase, que las
comunidades fuesen partícipes activos en todo el proceso de
ejecución del proyecto (elaboración, diseño, implementación
y autoevaluación) y por último, que el compromiso de sostener
dinámicas grupales en donde no existieran jerarquías académicas
entre les integrantes.
Los acuerdos en torno a aquello que se iba hacer y cómo, es
decir los objetivos y metodología del proyecto, implican también
largas discusiones donde se fueron explicitando ciertas lógicas
de trabajo que muchas veces entran en fricción. Se acordó una
metodología desde un “diálogo de saberes” pero en un sentido crítico.
Como advierte Mato (2019), en muchos espacios universitarios esta
forma de trabajo refiere a exposiciones de conocimientos indígenas
o populares de modo “cosmético”, es decir se convierten en nuevas
formas de exotizar ciertos conocimientos y con ello neutralizar
la posibilidad de abrir el debate sobre la dimensión política del
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conocimiento. Para ello se reconceptualiza la noción de “Diálogos
de saberes”, en el sentido que lo propone Achilli (2008), como un
diálogo crítico que habilita a la interrogación, a la contrastación
y a la sistematización de instancias de intercambio grupales. Que
lejos de buscar cómodos consensos, busque desestructurar ciertas
visiones jironadas del sentido común. Es decir, el diálogo entendido
como una herramienta de construcción de los conocimientos, que
lo amplíe, que permita instancias de mayor objetivación de las
ideas, y que produzca procesos de transformación social en los
sujetos que lo llevan adelante.
Partimos entonces de un ideal de “horizontalidad” grupal
como horizonte de trabajo como lo propone Briones (2020),
que interpele la violencia simbólica y abra las posibilidades de
instancias de co- producción, que no pretenda enmascarar las
desigualdades que nos constituyen como sujetos. Por el contrario,
esta meta representa una apertura siempre utópica, que permite
ir problematizando las miradas de cómo entender nuestras
realidades, los procesos formativos de los que hemos sido parte
y las asimetrías de poder de las políticas de conocimiento.
Nos interrogamos en aquel momento cómo ir generando
horizontes de relación que nos permitan objetivar los procesos
de construcción de las alteridades locales, cuestionar las lógicas
de relación históricamente producidas (e inconscientes) que nos
van encorsetando en formas de interactuar en lo público, en lo
académico, en lo comunitario. Formas sociales de relacionarnos,
que tiene el potencial de profundizar o desafiar las jerarquías
históricas, a partir de las cuales se estructuran nuestras sociedades
(Briones, 2020).
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Unas de estas problematizaciones surgieron a partir del
debate sobre la elección de los ejes de trabajo del proyecto, donde
se explicitan criterios diferenciales en torno a la organización
del conocimiento. La lógica disciplinar científica fue disputada
por les compañeres originarios, ya que para elles el abordaje de
las prácticas medicinales, el territorio, la educación (en sentido
amplio), el vínculo con la naturaleza, los marcos normativos que
amparan los derechos indígenas, la historia y memoria de cada
pueblo y cada comunidad, no admitía análisis disciplinaresfragmentarios. Entre los objetivos que fuimos dialogando se
estableció la necesidad: 1) Reconocer, valorizar y defender
los derechos indígenas, dando a conocer, las leyes, las normas
y las garantías constitucionales de los pueblos indígenas. 2)
Recuperar y reconstruir memorias de las familias y comunidades
huarpes urbanas y rurales participantes del proyecto. 3)
Fomentar prácticas educativas interculturales en la universidad.
A su vez, para cada objetivo/eje de trabajo, nos habíamos
propuestoobjetivos específicos, que nos permitieran profundizar
en cada temática proyectada.
Para el primer eje de trabajo: “Pueblos originarios y derechos
indígenas”, la propuesta diseñada fue la de un taller presencial
que abordase las leyes internacionales y nacionales en materia
indígena; los procesos de expropiación de tierras comunitarias
por parte del estado provincial; el proceso de reconocimiento y
adquisición de la personería jurídica del INAI, el derecho al trabajo
y el acceso a las tierras por parte de las comunidades indígenas.
Este eje surgió del reconocimiento, dentro del grupo de extensión,
del escaso conocimiento en general del derecho indígena (en
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particular el estado de situación en la provincia de San Luis).
Se proyectó entonces la consulta con referentes y especialistas
con quienes intercambiar diálogos, saberes y experiencias sobre
estas problemáticas. Para ello se emprendería la búsqueda de
profesionales idóneos en nuestro ámbito local, con el propósito
de que pudiesen asesorar a las comunidades judicialmente,
contemplando la particularidad de cada una de ellas.
El segundo eje de trabajo denominado “Educación Intercultural
Indígena y Bilingüe” contempló la propuesta de trabajar en la
recuperación de experiencias formativas familiares y comunitarias.
Por otra parte, problematizar la ley de educación intercultural
indígena en San Luis y en Cuyo, a partir de la sistematización de
la experiencia de “Taytas Huarpes” (maestros huarpes) en la escuela
EPA 15,16 y 17 de la ciudad de San Luis. A su vez, se planteó la
necesidad de trabajar las efemérides indígenas y su importancia
en la educación como una estrategia de visibilizar diferentes
realidades de los pueblos originarios en la provincia de San Luis19.
Este taller permitiría comenzar a abordar la problematización de la
Educación Intercultural Bilingüe en la provincia. Esta modalidad
educativa fue impulsada desde el gobierno como una política
inclusiva, que se enmarca dentro del proyecto de Escuelas Digitales
llevado adelante por la Universidad de la Punta. Baldivieso y
Carrasco (2004) describen este proyecto como una experiencia
educativa en donde los pueblos originarios tienen poder de
19 En aquel momento se había pensado en una actividad de socialización
de lo trabajo durante el año, en la organización de unas Jornadas de trabajo
en la universidad para el día 11 de octubre, a modo de socialización de la
experiencia grupal, y como forma de concientización del último día de libertad
americana.
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autonomía y decisión, al brindarles una educación del siglo XXI,
con proyectos que articulan la cultura local, con una “ventana al
mundo” a través de internet. Sin embargo, Levratto (2007) marca
una serie de contradicciones en cómo se articulan los saberes
étnicos con los saberes tecnológicos. Visualiza las tensiones que se
generan entre tradición y tecnología, en el modo en que se integra la
alfabetización digital con saberes de la identidad huarpe. El trabajo
con cuero, cestería o de tejidos se incorporaron parcialmente en el
currículum de la escuela, además de la significativa falta de la lengua
originaria en la enseñanza. En este sentido Hecht (2019) señala que
en la Argentina los modelos escolares bilingües, enmarcados desde
programas educativos neoliberales, encubren las desigualdades
socioeducativas, a partir de ciertas políticas compensatorias que, al
focalizar, terminan segregando. Es decir, en un esfuerzo de inclusión
de la diversidad, esta termina por folklorizarse, produciendo más
desigualdad. Es por ello, que en el equipo de extensión muchas
veces surgieron tensiones en torno a la idea “interculturalizar” la
currícula provincial o la idea construir una escuela indígena para
indígenas y no indígenas, que pudiese comenzar a transitar otras
formas de enseñar y aprender la educación formal con contenidos
originarios.
El tercer eje de trabajo Pueblos originarios, memoria e identidad,
tenía como objetivo la recuperación y registro de la memoria e
identidad cultural de las comunidades huarpes urbanas, a través
de la documentación del proceso de revitalización de la práctica
de la lengua, cantos, ceremonias (como el año nuevo huarpe,
entre otras prácticas que eran de interés de les compañeres
originarios). En particular nos interesaba poder registrar las
memorias orales familiares de los integrantes del proyecto,
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

con el fin de historizar a cada comunidad y que dicho trabajo
les fuese útil para la tramitación de la personería jurídica. En
dicha instancia se había definido un cronograma de viajes a los
territorios de las comunidades que tenían familiares en zonas
rurales u otras provincias. El propósito general de dichos viajes
era entablar “diálogos intergeneracionales e interculturales” con
diferentes integrantes y representantes de las comunidades en
cuestión. Para ello se habían pautado una serie de entrevistas
a referentes reconocidos de cada comunidad, con el fin de
documentar la memoria viva y la historicidad de cada familia,
visibilizando procesos identitarios, territoriales y etno-políticos.
En relación a este último eje se había pensado un taller específico
de Pueblos originarios y madre tierra, que abordaría la defensa de los
derechos de la naturaleza, la valorización de la medicina natural y
la recuperación de prácticas ancestrales medicinales en el trabajo
con plantas como la jarilla, el chañar y el algarrobo.
En este último aspecto, resulta ilustrativo el argumento
de Mato (2019) en cuanto a la necesidad de cuestionar ciertas
visiones occidentales dicotómicas entre humanidad y naturaleza
presentes en los espacios universitarios. Muchas cosmovisiones
originarias parten de una implicación con el mundo natural, sin
una división tajante entre ambos mundos (pensemos en la visión
de recurso natural, como una mercancía y el concepto de pacha
mama, como una entidad contenedora y generadora de vida).
Estas visiones, afirma el autor, no representan sólo una diferencia
discursiva, sino que implican prácticas concretas asociadas a cada
una de ellas. Por ende, es fundamental el análisis crítico sobre
estas categorías análisis, de ser y estar en el mundo, que conllevan
formas de producir conocimiento, y configuran las coordenadas
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del cómo, por qué y el para qué del mismo. Esta situación relativa
a los conocimientos del mundo vegetal trajo fuertes discusiones
grupales. Los integrantes de la comunidad Palma-Ayayme estaban
preocupados por el patentamiento de las propiedades de la
algarroba por la UNSL, con fines de comercialización en Europa,
por lo cual instaban a la necesidad de reconocimiento formal de
su uso medicinal y espiritual de dicha planta por las comunidades.
Aquí se hizo evidente la contradicción entre la desvalorización
de los saberes indígenas en determinadas áreas del conocimiento
como la social o educativa, y el robo de autorías intelectuales en
otras áreas disciplinares, académicas como la botánica.
Por último, en cuanto a los contextos de producción, es
interesante remarcar que cuando preguntamos a la secretaría
de extensión el monto del financiamiento para el sostenimiento
de este tipo de proyectos, nos sorprendió la precarización de
dicha actividad. En este sentido Mato (2019) advierte que este
aspecto representa un obstáculo no menor, ya que la insuficiencia
presupuestaria atenta contra el sostenimiento de este tipo de
prácticas interculturales, y vulnera a los derechos de los pueblos
originarios en su acceso a la educación, en una larga historia de
incumplimiento por parte de las instituciones del estado. A su
vez, daña las relaciones entre les integrantes del equipo, ya que la
posibilidad de llevar adelante determinadas actividades depende
en muchas ocasiones de contar con un presupuesto económico
para el financiamiento de viajes, producciones, instancias
formativas, etcétera20.
20 La reflexión grupal sobre la problemática del presupuesto, nos llevó
a presentarnos a la convocatoria anual del programa nacional denominado
“Producir”, con el fin de acceder al financiamiento para la compra de

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3. Notas sobre las prácticas de extensión universitaria en
tiempos de pandemia
Con el advenimiento de la crisis sanitaria mundial de la pandemia
del COVID-19 y su impacto en nuestra realidad nacional a partir de
marzo del 2020, dicho cronograma de trabajo se vio drásticamente
interrumpido. Durante los meses de marzo, abril, mayo y junio,
no se pudieron realizar reuniones grupales presenciales. Nuestras
comunicaciones telefónicas e intercambios por mensajería,
versaban sobre la situación económica y sanitaria de las familias
y comunidades. En el comienzo de la crisis sanitaria, se priorizó
la construcción de redes solidarias con otras organizaciones
sociales y espacios, como el sindicato de docentes universitarios,
para la ayuda alimentaria a les integrantes de las comunidades
que así lo requerían, debido a muchas familias indígenas urbanas
que vivían del trabajo callejero o en negro, no podían circular
debido a las restricciones sanitarias.
Es importante destacar que nuestros objetivos como
proyecto de extensión se vieron fuertemente resignificados e
interpelados en la pandemia. Debatimos entonces los propósitos
y sentidos de las actividades de extensión, como la continuidad
herramientas para la producción de crema de jarilla, con el fin de generar
independencia económica de mujeres originarias. Estuvimos varios meses
trabajando en conjunto con la Secretaría de la Mujer, Diversidad e Igualdad
del estado provincial quien facilitó ciertos trayectos y requisitos burocráticos
para la presentación del mismo. En este sentido acordamos con Briones
(2020) en que muchas veces es necesario saber colocar como prioridad la
agenda de luchas de las comunidades, a pesar de que podamos tener diferentes
perspectivas sobre ciertos programas estatales. Aquí la necesidad económica
de las mujeres se volvió urgente luego de la pandemia, por sobre cualquier
espacio de trabajo universitario.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

o no del trabajo conjunto en dicho espacio. Si bien se valorizó
la presencialidad como forma de trabajo que nos inscribe en una
experiencia vivencial, en tanto vinculación del cuerpo, el espíritu
y el territorio, por parte de mismas comunidades se planteó la
necesidad de seguir trabajando, ajironados a la nueva situación
de distanciamiento social. Se enfatizó en la importancia de no
quedar “aislados” y “desinformados” en momentos de gran crisis
social y económica. Por otra parte, las comunidades manifestaron
que históricamente lo “indígena” siempre ha quedado relegado a
otras “problemáticas” más importantes, por lo cual propusieron
no cortar el proceso de trabajo y evaluar de qué otra forma se
podrían generar actividades conjuntas.
Se propuso entonces generar espacios de diálogos e
intercambios virtuales (whatsapp, meets, llamadas telefónicas),
como forma de mantener una red de información y comunicación
cotidiana. Una de las demandas que surgió al interior del
grupo fue la necesidad de realizar capacitaciones en manejo
de plataformas como meet y zoom, para poder generar dichos
espacios sincrónicos. En vista de esta propuesta, generamos
encuentros virtuales de trabajo y diálogo de dos a tres horas
de duración y con una frecuencia de cada 15 días. También
asistimos a diferentes propuestas virtuales organizadas por otras
universidades, colectivos militantes e instituciones que abordan
problemáticas en torno a los pueblos originarios. Participamos
como proyecto de extensión, a su vez, en distintas instancias
de formación e intercambio como conversatorios, encuentros
virtuales, conferencias, diálogos por meet, de oyentes a cursos de
posgrado etc sobre derechos indígenas y situación de los pueblos
originarios en contexto de pandemia, entre otros.
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Esta participación activa nos permitió ir tejiendo redes
de intercambio con investigadores, militantes y activistas
originarios que cuentan con una trayectoria reconocida en el
campo de la defensa de los derechos indígenas. A su vez, esta
participación nos posibilitó construir una mirada general de la
situación de los pueblos originarios en la Argentina en contextos
de pandemia, identificando procesos socio-históricos y políticos
comunes a los distintos pueblos de nuestro país, como así
también particularidades de nuestro propio territorio. Nuevas
problemáticas en contexto de emergencia sanitaria, visibilizaron
y profundizaron históricos procesos de discriminación, exclusión
y violación sistemática de los derechos que vienen sufriendo los
pueblos originarios desde hace décadas.
En la segunda mitad del año, este proceso formativo
de participación en diferentes espacios de intercambio como
equipo de extensión, nos impulsó a la idea de llevar adelante
dos conversatorios virtuales con el objetivo de reflexionar sobre
algunos de los ejes temáticos que nos habíamos propuesto
en el inicio del proyecto. En el primer conversatorio virtual21
denominado “Guatay yka tumtaguay Cuyum chumanyy kuchi”
21 Mediante la Resolución nº 650, se protocolizó el conversatorio
llevado adelante el día 10 de octubre de 2020, el cual contó con entre otras
participaciones con la disertación de la Amta Argentina Quiroga, Autoridad
filosófica del pueblo Huarpe de la provincia de San Juan, quien comenzó
historizando la lucha de más 500 años de los pueblos originarios en nuestro
continente hasta llegar a nuestros días y el significado de la pandemia en
relación al ecocidio hacia la madre tierra y los ciclos de la naturaleza. Es
interesante remarcar que la actividad contó con la participación de más de
60 asistentes entre profesores, estudiantes y público en general. Número
significativo si tenemos en cuenta la ausencia de abordaje de esta temática en
nuestra universidad.
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(Memorias e Identidades en el territorio del Cuyum) se trabajó
el significado del 12 de octubre (Día de la diversidad cultural)
y la conmemoración simbólica del 11 de octubre (Último día de
soberanía americana) desde una perspectiva intercultural crítica.
En la fundamentación del conversatorio nos propusimos abordar
la “memoria e identidad” en el marco de los 528 años desde la
interrupción violenta de la autonomía y libertad de los pueblos
que habitaban y habitan este continente. Más de cinco siglos
pasaron desde el último “Grito de Libertad” (como reivindican
las comunidades originarias). En este proceso de dominación
colonial, occidente se adjudicó el poder de nominar a los
pueblos originarios, desde perspectivas racistas y eurocéntricas,
a partir de nociones supra étnicas como “indios”, “indígenas”,
“aborígenes”. Subsumiendo, de esta manera, la pluralidad de
pueblos americanos en una otredad inventada e inferiorizada.
Es por ello que entre los propósitos del conversatorio nos
propusimos generar un espacio de diálogo intercultural sobre
los procesos de memoria e identidad de los pueblos originarios
del Cuyum. Así como también, valorar las voces de referentes
indígenas y de investigadores comprometidos con la temática en
la región. De allí que esta propuesta nos llevó a reflexionar acerca
de las dinámicas etnopolíticas de las comunidades y pueblos
indígenas y los procesos de construcción de la memoria (Jelin,
2005). Se hicieron evidentes entonces las disputas en torno a
los sentidos políticos de un acontecimiento histórico como el 12
de octubre. Si bien en San Luis se reconoce el día 11 de octubre
como el último día de libertad de los pueblos originarios22, en la
22 Ley No V-0639-2008. Declara el Día 11 de Octubre de 1492 como

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mayoría de las escuelas públicas dicha efeméride se conoce como
el “Día de la diversidad cultural” desde visiones culturalistas,
que celebran el respeto y tolerancia a lo distinto. La necesidad de
politizar los sentidos en torno esta fecha histórica, lo podemos
pensar siguiendo a Villarreal y Greca (2016) como un campo
de disputas por la legitimidad de ciertas representaciones en
torno al pasado. Los cuales no son un hecho aislado, sino que se
encuentran en estrecha vinculación con demandas más amplias
de reivindicación de derechos. En los conflictos por los regímenes
de visibilidad étnica (Katzer, 2010), la crítica a las narrativas
hegemónicas de la desaparición de los pueblos originarios, se
vuelve esencial como estrategias de lucha por el reconocimiento
actual.
En este sentido les compañeres huarpes, identificaban
que esta fecha ejercía una triple invisibilización, por un
lado, en la vigencia del relato hegemónico de la conquista y
colonización, donde los europeos se convirtieron en “héroes
aventureros” y los originarios en “salvajes o bárbaros”,
quedando así su existencia asociada a un pasado lejano (están
desaparecidos, o se extinguieron). Esta narrativa, sin embargo,
continúa operando en el presente, exigiéndoles dar cuenta de su
identidad (frente a la sospecha de que sean “indígenas truchos”
o “descendientes”), en la exacerbación de una diferencia que
legitime su distinción de “indígena”. A su vez, identificaron
un reconocimiento folklorizado, por el cual a muchos de ellos
les invitaban a dar charlas en las escuelas, pero sólo para
dicha fecha. Situación que elles criticaban bajo el argumento
“último día de libertad de los pueblos originarios”.
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“nosotros somos indígenas los 365 días del año, no sólo para
el 12 de octubre”. En los procesos nacionalistas, afirma Dietz
(2017) la temporalización es una estrategia hegemónica del
Estado-nación, que consiste en construir un relato ficcional de
un pasado común e ideal del proyecto nacional. De esta forma,
se institucionaliza una memoria legítima, al mismo tiempo
que una “amnesia colectiva”, es decir un “olvido” fundado
en el silenciamiento y desautorización de todas las demás
memorias colectivas (IBIDEM), por ende el propósito de
dicho conversatorio era habilitar otras memorias largamente
silenciadas en los espacios universitarios.
Por último, es interesante remarcar que la organización,
la elección de los disertantes, y la moderación de la actividad
estuvo a cargo de las comunidades originarias, colaborando
los docentes y estudiantes integrantes del equipo con
cuestiones técnicas y de ciertos circuitos de formalización
y protocolización. Durante la planificación del encuentro
surgieron diferentes lógicas de organización del trabajo, como
lo fue la elección del día de la actividad (día sábado). Algunos
docentes proponían que se realizará un día de semana de tal
forma de tener mayor cantidad de asistentes, mientras que
un compañero originario manifestó que una de las oradoras
la Amta23 Argentina Quiroga “trabaja con la luna”, por lo cual
el criterio de elección no debía ser un día de semana, sino la
23 Amta es una voz que procede del idioma Huarpe-Allentiac que en la
actualidad describe a la Autoridad Filosófica Espiritual del Pueblo Huarpe del
Kuyún. En su variante Huarpe-Millcayac toma la forma de Omta y en otras
regiones se pronuncia Umta. En el contexto actual, se suele emplear la primera
variante, Amta, cuando la autoridad es una mujer.

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energía de los astros. Esto nos llevó a interpelarnos ciertas
concepciones temporales que construimos cotidianamente
en la academia, y la finalidad de ciertas actividades, es decir
si la prioridad era tener mayor cantidad de asistentes o si era
trabajar en una “verdadera interculturalidad” como lo definían
les compañeres originarios, remitiendo a nuestra capacidad de
descentrarse de ciertas lógicas académicas crono céntricas y
racionalidades eficientistas.
El segundo conversatorio24 denominado “Mujeres Indígenas:
Derechos y participación” tenía como propuesta deconstruir ciertas
miradas esencialistas de los pueblos originarios, a partir de convocar
al intercambio de diferentes experiencias de participación política
de referentes comunitarias que se auto perciben como “Mujeres
indígenas”. Las mismas estaban organizadas y con una activa
militancia desde su posición de mujeres dentro de las comunidades,
pero excediendo la lucha ampliamente por fuera de ellas (Gómez
y Sciortino, 2015). Es por ello que se partió de la importancia de
generar espacios de visibilización y reflexión sobre la complejidad
de las dinámicas de opresión que intersectan no sólo la dimensión
étnica, sino también la de género y clase. En esta mirada compleja y
multidimensional de la identidad étnica, el género representa otra
lógica de poder que difícilmente podamos omitir en el abordaje
de las dinámicas interculturales. Stolcke (2004) afirma que no
24 Resolución nº 650. El día 17 de noviembre tuvo lugar el conversatorio,
participando una diversidad de mujeres referentes de diferentes comunidades
originarias y una especialista en la temática como lo fueron: Juana López
(Autoridad de la Comunidad “Hijos del Sol” – Pueblo Nación Comechingón),
Nadia Celia Goméz (Representante CPI San Juan – Pueblo Nación Warpe del
Cuyum), Ange Cayuman Valderrama (Periodista Mapuche) y Ludmila Rizzo
(Antropóloga de la Universidad Nacional de Rosario).
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

se trata de sumar categorías analíticas como la clase, la etnia y el
género sino de comprender el cómo y por qué la intersección entre
estas dimensiones produce experiencias diferenciales y desiguales
de poder.
En los últimos años, la participación de las mujeres
indígenas ha ido ganando mayores espacios de visibilización, no
sólo en el terreno de las políticas públicas sino también como
objeto de indagación académica. Rizzo (2018), reseñando los
diferentes estudios sobre la participación femenina indígena en
latinoamericana, señala que ciertas investigaciones relacionan
este proceso de creciente participación a un contexto de
mayor acceso a la educación formal, de constitución de sujeto
beneficiario de políticas públicas y género, de trabajo en
organizaciones de mujeres, y en espacios de representación
política nacional e internacional. Por otra parte, la autora nos
advierte que el acceso de las mujeres indígenas a la justicia y
derechos estaría enmarcada en una lucha doble, dentro de
sus propias comunidades -demandado por sus derechos como
mujeres- y hacia el Estado, -en repudio a las violaciones a los
derechos colectivos de sus pueblos-. En la Argentina existe una
escasa investigación y abordaje académico en la temática, a lo cual
se le suma como lo advierten Mariana Gómez y Silvana Sciortino
(2015), la persistencia de análisis de una visión esencialista de
las identidades, que niega la dinámica compleja de la condición
de género en su interseccionalidad con la dimensión étnica, y
encasilla principios de división del mundo en una dicotomía
“indígena” u “occidental”. Estos enfoques no toman en cuenta
procesos de misionalización, escolarización, o las nuevas formas
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de racialización, explotación laboral y procesos de participación
política, que reconfiguran la dinámica de las identidades étnicas
en estas últimas décadas. Estos abordajes no hacen otra cosa
que generar imágenes “reificadas” de las mujeres indígenas,
que operan desde un ideal de “mujer indígena” que no permite
la visibilidad de los contextos de violencia y exclusión en sus
espacios cotidianos y de participación política y social.
En este sentido, Dietz (2017) sostiene la necesidad de
un enfoque multidimensional y de perspectivas múltiples para
el estudio de las identidades en su relación con la diversidad
cultural. El abordaje de la diversidad debe apuntar al estudio
de las dinámicas interseccionales, que se encuentran presentes
en los procesos de construcción de identidades, así como en sus
transformaciones. Estas dinámicas producen desigualdades,
discriminaciones y estigmatizaciones diferenciales (racismo,
sexismo, clasismo), por lo cual la situacionalidad e historicidad
de dichos procesos debe ser primordial en un enfoque
intercultural crítico en los espacios universitarios para no caer en
viejos (pero siempre renovados) culturalismos. Es por ello que el
conversatorio tuvo por objetivo generar instancias de reflexión
y deconstrucción de estas representaciones esencialistas y
reificadas de las mujeres indígenas, fomentando el debate entre
ellas, el mundo académico y la militancia feminista. Si bien se
buscó identificar diferentes posicionamientos, y lugares de
enunciación (representativas de los diferentes procesos de
lucha de las mujeres), también se problematiza la necesidad
de encontrar ciertos contextos convergentes que permitieran
construir estrategias conjuntas para desmontar dichas
dinámicas de opresión. Finalmente, el proyecto culminó en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

marzo del 2021, ya retomando algunas instancias presenciales,
realizamos un balance y puesta en común de lo trabajado
durante el 2020.
Palabras finales
Las familias y comunidades originarias urbanas de la provincia
de San Luis que se autoreconocen Huarpes vienen luchando hace
más de una década por el reconocimiento público legal de su
existencia cultural, el cumplimiento y ampliación en materia de
derechos indígenas, como por su autonomía política, económica
y cultural. En la formación nacional de las alteridades locales
(Briones, 2008) persiste un imaginario hegemónico de la “no
existencia” de pueblos originarios en las ciudades. A esto se le
suma la ideología racial de la blanquitud, por la cual aquellos
que son reconocidos, son conceptualizados como descendientes
de indígenas, por lo cual se representan como “menos indios”,
o en el peor de los casos “indios truchos”. Estos procesos de
negación, exclusión, discriminación y estigmatización, por
parte de la sociedad, se ven acompañados paradójicamente de
la implementación desde el 2006 de políticas multiculturales
por parte del estado provincial, que regulan y administran las
diversidades/desigualdades locales.
Sin embargo, en los últimos años, han tenido lugar
procesos de visibilización política de comunidades indígenas
que disputan territorios (materiales y simbólicos) al estado
provincial. En este contexto las comunidades perciben la
vinculación con la universidad como parte de un proceso más
amplio de lucha por el cumplimiento de derechos en materia
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de educación, pero también como estrategia de reconocimiento
y legitimación de sus saberes, sus memorias e identidades. El
espacio de extensión, constituido desde una mirada crítica, nos
permitió ir construyendo diálogos problematizadores, que nos
fueron llevando por un camino sinuoso de reflexión sistemática
y colectiva que generó procesos de re-politización de las
prácticas extensionistas (Erreguerena, 2022). No obstante, falta
mucho por deconstruir, pensar y repensar, y volver a edificar en
nuestros espacios universitarios para la incorporación de mirada
intercultural crítica (Walsh, 2010). El racismo epistemológico
y los múltiples socio-centrismos continúan presentes en los
discursos y prácticas cotidianas en el sistema superior. A
esto se le suma la sedimentación de ciertas lógicas de relación
social herederas de las políticas neoliberales en la universidad,
que fueron cristalizando formas de trabajo fragmentadas,
credencialistas y en muchos casos extractivistas de las prácticas
académicas que trabajan con sujetos subalternizados.
Es por ello que a lo largo del proyecto de extensión hemos
intentado construir una lógica de trabajo grupal intercultural,
donde primen ciertos acuerdos inquebrantables como la
participación igualitaria, la explicitación de las relaciones
de poder y el conflicto en la cual se llevan adelante nuestras
interacciones, la “horizontalidad” grupal como utopía productiva
(Briones, 2020), la circulación de la palabra, la co-autoría, el
consentimiento libre e informado, la toma de decisiones conjunta,
y el lugar de la expresión de los pensamientos, sentimientos y
espiritualidades.
El cuestionamiento profundo a las prácticas esencialistas
de las identidades étnicas en nuestra universidad nos interpela
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

y desafía para ir construyendo una “vigilancia culturalista”,
de ciertas miradas exótizantes (incluso de desigualdades
maquilladas como diversidades), de miradas racistas e
inferiorizantes de las diversidades en los espacios universitarios.
El diálogo reflexivo nos movilizó al debate minucioso sobre
los objetivos de cada actividad planteada, desnudando microprácticas cotidianas donde la matriz colonialista continúa
presente en la académica. Por último, consideramos que este tipo
de proyectos aporta a la reflexión (o al menos ilumina pistas para
hacerlo) en torno a la compleja búsqueda de construir espacios
interculturales críticos en la universidad, comprometidos con
la ampliación de derechos indígenas y la transformación de las
desigualdades históricas.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La otra resistencia cultural: el gusto como
constructor de identidad territorial. Los tamales
en la Zona Metropolitana de Monterrey.
The other cultural resistance: taste as a builder
of territorial identity. The tamales in the
Metropolitan area of Monterrey.
Alejandro García García1
Resumen: En este trabajo se realiza un breve análisis desde la
antropología de la alimentación acerca de una forma de resistencia
cultural de un patrimonio intangible, la permanencia de los tamales
en nuestra dieta a pesar de las hibridaciones producto de la invasión
europea hace más de 500 años así como de otros fenómenos que han
influido en nuestra historia culinaria y cultural como país. Se intenta
exponer la forma en la que un alimento detona la configuración de
ciertas relaciones interpersonales y espaciales y ocupa por tanto un
lugar de fundamental importancia en el conjunto de expresiones de las
culturas y sus cosmovisiones. Es fundamental sacar la importancia de
estas herencias que están internalizadas y que van con nosotros aún al
sitio más remoto, configuraciones expresivas poco abordadas desde las
humanidades y que representan otra forma esencial de ser y habitar en
nuestro país y en el caso concreto del noreste mexicano.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Facultad de Arquitectura.
Monterrey, Nuevo León, México. alegarcia@hotmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Palabras clave: resistencia cultural, patrimonio intangible, antropología
de la alimentación
Abstract: In this work a brief analysis is made from the anthropology
of food about a form of cultural resistance of an intangible heritage, the
permanence of tamales in our diet despite the hybridizations product
of the European invasion more than 500 years ago as well as other
phenomena that have influenced our culinary and cultural history as
a country. It tries to expose the way in which a food detonates the
configuration of certain interpersonal and spatial relationships and
therefore occupies a place of fundamental importance in the set of
expressions of cultures and their worldviews. It is essential to draw
out the importance of these legacies that are internalized and that go
with us even to the most remote place, expressive configurations little
addressed from the humanities and that represent another essential
way of being and living in our country and in the specific case of the
Mexican northeast.
Keywords: cultural resistance, intangible heritage, anthropology of
food

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

Introducción.
En este trabajo reconoceremos los procesos simbólicos que
surgen de la expresión cultural en términos de degustación,
y de las formas organizativas que se propician a partir de la
preparación colectiva de un platillo tradicional, además del rol
festivo al que está vinculado en un contexto norteño: mestizo,
urbano o suburbano; en contraste con los frecuentes estudios
sobre el tema vinculados a las formas de vida y organización de
los pueblos originarios de México, en Mesoamérica.
Abordaremos el consumo festivo de tamales en
Monterrey, Nuevo León, noreste de México, pero también
y de manera relevante, el papel de los saberes, los sabores y
los intangibles, como parte de la construcción de territorios
de identidades. “El simple acto de comer se convierte
frecuentemente también en una forma de afirmación local.”
(González, 2000 p. 5)
De forma específica nos centraremos en el tema del tamal,
que se consume de manera festiva, en la Zona Metropolitana de
Monterrey, a partir de la recuperación de recuerdos personales
y trazos etnográficos que parten del contacto directo con los
escenarios descritos.
La idea es mostrar cómo están entrelazadas las actuales
formas de celebrar con un tipo de alimento, sus vínculos
ancestrales con la ritualidad, su elaboración colectiva, su olor
y sabor; además de vislumbrar los procesos de desplazamiento
que la manera moderna de vivir está impulsando, en este tipo de
alimentos tradicionales.
106

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Metodología.
Ariès y Dubby (2001) han recurrido a un planteamiento de la
investigación histórica, que remite a una manera más abierta de
abordar la vida social en la vida cotidiana, desde la riqueza que
posee ella misma y de la vivencia de las personas en su día a día.
Todo ello sin recurrir a las formas estereotipadas de construcción
de las historias nacionales o incluso mundiales, a partir de las
luchas por el poder, la dominación territorial de líderes y jefes
civiles, militares vituperados o vanagloriados.
Siguiendo esta orientación, nos interesa registrar algunas
vivencias cotidianas vinculadas con los sentidos. Aunque hay
un reconocimiento de nuestra identidad múltisensorial en el
discurso, operativamente no se ha reflejado en las investigaciones
humanísticas y sociales, que mantienen una cierta ortodoxia
metodológica. Realmente pocos autores y trabajos de
investigación se enfrentan a sus objetos de estudio desde una
perspectiva transdisciplinaria y sobre todo bajo un carácter
holístico en términos perceptivos.
Este recorte sensorial que señalamos se ha consolidado
por un contexto tecnológico -especialmente en el ámbito de las
telecomunicaciones-, donde también se reitera el rol de lo auditivo
y visual, marginando al gusto de los elementos donde se expresa
la vida social y sus particularidades culturales, como lo expresa
Pallasmaa (2020): “Esta creciente conciencia representa una especie
de insurgencia atrasada contra la dolorosa privación de la experiencia
sensorial que hemos sufrido en nuestro mundo tecnificado”( p. 199).
Se trata, por lo tanto, de ir abriendo las formas de
investigación de las ciencias sociales, para mostrar los ejes de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

nuestras formas de vida desde una perspectiva que articule las
diversas manifestaciones culturales y conocer los metalenguajes
de esa lógica de conexión entre niveles de expresión, pero de
carácter distinto, no sólo textuales, paramétricas y visuales.
La idea es profundizar en la memoria colectiva y el gusto
construido a través de generaciones, por medio de la participación
directa de las personas en la preparación y consumo de un platillo
tradicional, aunque este tipo de prácticas es cada vez menos
frecuente, debido la ingesta de comida rápida y toda suerte de
alimentos preparados, estandarizados.
He tratado de privilegiar la percepción del gusto y el
olfato, aunque sabemos que es imposible desarticularlos de la
vista, el oído y el tacto, constelación multisensorial que configura
la percepción total del sujeto; sin embargo, será necesario poner
en práctica un esfuerzo de “operación selectiva”, como lo llamaría
Luisa Ruíz Moreno (2022 p. 31), útil para poder enmarcar un
ámbito de estudio y especificar sus niveles de particularidad, a
partir de asumir sin embargo una articulación entre todos los
sentidos a la vez, con formas de interrelación que van más allá de
una mera suma de estímulos.
En un trabajo anterior hemos tratado de describir la
semiosfera (Lotman, 1998), es decir, el mundo de los signos que
es creado en la cocina en un ambiente rural de preparación y
degustación de alimentos con su estética propia (García, 2017,
p. 61). Este concepto es importante en este trabajo, porque nos
dedicaremos a hablar de aspectos poco usuales en las ciencias
sociales como el olfato, que escapan a la posibilidad de construir
datos precisos y por tanto imposible de abordar por una disciplina
que se precie de ser “científica”.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

En este sentido, el concepto de la semiosfera nos permite
entender como los olores y sabores que tenemos tan impregnados,
sólo pueden reconocerse como parte importante de nuestra
identidad, cuando los confrontamos con un contexto cambiante
que pretende sustituir nuestros referentes perceptuales.
Pero como veremos, tanto el gusto como el olfato, generan
percepciones que permiten construir territorios e influyen en la
vida y en la memoria de la colectividad, lo que constituye un rasgo
de identidad como la vestimenta o el lenguaje.
En otro trabajo también publicado (García, 2017 p. 117
a 125) se habla de la condición específica de los alimentos y la
forma de preparación que se usa entre las personas sin recursos
económicos, las estrategias primarias de sobrevivencia frente
a una situación de escasez cotidiana y, por otra parte, la carga
simbólica del momento que luego pasa a la memoria; es decir,
componentes centrales de la intimidad que configuran de manera
invisible la esencia real de los sujetos.
En este sentido se trata de destacar lo que por no tener
ese carácter de “evidencia” de una realidad, se considera como
elemento que no puede ser medido, ni cuantificado; esto,
debido a que suele ser constreñido por las estrategias analíticas
positivistas, que se ciñen a las correlaciones de tipo estadístico o
numérico como base para sus interpretaciones.
Ahora bien, entre los métodos cualitativos, los análisis
de corte etnometodológico se han acercado a sus objetos de
estudio privilegiando el discurso verbal de los actores sociales
y una observación dirigida, descartado el contacto con las
problemáticas sociales desde todos nuestros sentidos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

Es hasta hace muy poco que se ha planteado, por ejemplo,
una arqueología de los sabores, una recuperación de la vida pública
y privada a partir de expresiones que permiten decodificar un
diferente tipo de información, tanto del pasado remoto como del
presente.
En suma, por medio de descripciones de las sensaciones
gustativas y olfativas que conlleva la experiencia de comer tamales
durante las fiestas en Monterrey, Nuevo León, se pretende abonar
al campo de estudio de una antropología de la alimentación, de
los sentidos, sobre todo para entender el impacto que conlleva
el cambio de elección de nuevos olores y sabores desde las
estructuras de poder económico y la vida cotidiana.
Contexto socio histórico y territorial de los tamales.
Hay que señalar la situación desde la cual parte el platillo del que
hablaremos y sus necesidades de adaptación territorial, ya que,
como señala González de la Vara (2000), “tenemos la tendencia a
soslayar a la cocina norteña, a lo que en un prejuicio generalizado
le acusa de pobre, sencilla, poco imaginativa y esencialmente
carnívora; dependiente de la tortilla de harina y del asado” (p. 2).
Efectivamente, ante un modo de vida sumamente diferente al que
se desarrolló en el centro y sur, el autor citado refiere que “los
habitantes del norte de México casi no tenían acceso a muchos
productos tropicales u hortícolas y tuvieron que desarrollar una
cocina tradicional comparativamente más modesta que en el
centro del país o en las costas.” (González, 2000, p. 5). Por ello es
importante entender -señala en mismo autor-, lo que determinado
alimento significa en diversos territorios, pues, por ejemplo, en la
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colonización del norte del México actual, la fusión de las comidas
se realizó de manera diferente a lo sucedido en Mesoamérica.
Particularmente el maíz, en el norte, no tiene las
connotaciones que, en los pueblos del centro o sur, porque desde la
época prehispánica la forma de vida y el sustento eran marcadamente
diferentes. En esta zona del país el consumo del mezquite tenía una
amplia diversidad de formas de aprovechamiento, lo que incluso
lleva a Carlos Manuel Valdés a titular su texto precisamente “La
gente del mezquite” (1995). De este alimento arcaico poco quedó
en la cocina actual, salvo el consumo directo de las vainas del
árbol, o como queso de mezquite en algunos municipios del sur del
estado de Nuevo León, México. En contraste, uno de los platillos
ancestrales que se mantiene, en el norte, es el de la “barbacoa de
pozo”, que antes era de venado u otros animales locales y que es
continuidad de una técnica primitiva de cocción, que utilizaban
los pobladores nativos norteños.
Sin embargo, no podemos decir que un tipo de comida
tenga mayor o menor importancia, pero el uso del maíz es
fundamental como alimento festivo hoy en día, dotándolo de un
significado propio en cada región de México.
Mientras en los pueblos mesoaméricanos el maíz
constituye un alimento y regalo de los dioses, la vinculación a
su consumo, así como sus derivados, tiene esta ancestral visión
de un pasado propio que permanece claramente como herencia
y ritual; en este orden el maíz se ofrenda y se agradece a la tierra
por ese fruto que viene de su boca a la nuestra.
El consumo del maíz se asume como parte de un bien
identitario de un grupo social particular y hace las veces de
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una ofrenda, que conecta ese bienestar con la bendición de sus
deidades:
Los tamales continúan siendo una ofrenda frecuente en las ceremonias relacionadas con el ciclo agrícola del maíz, aunque
también hay tamales especiales para momentos del ciclo de
vida, para bendecir una casa o para otras ceremonias. Se trata
de una muestra más de continuidad cultural. (Barros, 2021, p.
73)

Una de las formas más evidentes de esta herencia cultural
que se resiste a morir, es la presencia de los tamales como
elementos centrales en ciertas ritualidades, como en las ofrendas
del día de muertos. En Mesoamérica existe una amplia y compleja
mitología, así como un dios y diosa del maíz, cuyos componentes
histórico-culturales ya han sido ampliamente explorados por
antropólogos y arqueólogos en esa zona centro del país.
En Mesoamérica, este alimento formaba parte de la
ritualidad, de la relación que se establecía con los dioses a partir
de protocolos muy bien pautados:
Ese día la gente presentaba como ofrenda, entre otras cosas,
ciertos tamales que el fraile dominico llamaba ceceños. Los describe así: “que cocido el maíz en sola agua lo molían y molido
deshacían aquella masa en agua dejándola bien espesa y luego
colabanlo por unos paños ralos”. Esta masa se envolvía en hojas
de maíz y se cocía todo en ollas; a este pan -agrega el fraile- le
llamaban en la lengua atamalli (que quiere decir “pan de agua
sola”) (Durán, t. I. p. 67); no se les ponía sal. Claramente se trata de un tamal de ayuno -a la manera del pan ácimo judío o de
las hostias de la tradición católica, hechos de harina de trigo y
agua… (Barros, 2021, p. 74)

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La ceremoniosa preparación del alimento y la exclusión de
la sal como ingrediente, habla de su función e ilustra la forma en
que se producían antes de la llegada de la manteca de cerdo, que
le agregó la cultura hispana: “seguramente la masa para aquellos
primeros tamales debió ser de harina de maíz mezclada con agua,
envuelta como ocurre hoy, en hojas de ciertas plantas para luego
coserla (sic) al rescoldo” (Zinzumbo-Villarreal et al, 2012, como
se citaron en Barros, 2021, p. 73)
El tamal se cuece actualmente al vapor, lo que ha
significado el uso de diversas técnicas para su preparación, y que
es la continuación de un milenario procedimiento: el “tapextle,
tapextli, rejilla de carrizo, olotes, hojas de maíz o tejamanil que se
coloca al fondo de una olla para convertirla en vaporera, sobre ella
se ponen los tamales para que se cuezan” (Buenrostro y Barros,
2010, p.76).
También en la cultura maya formaron parte importante
de la vida religiosa:
Los primeros testimonios acerca de los tamales como parte de
las ofrendas los podemos encontrar en varias pinturas murales
que se localizan en la zona maya… en las pinturas del sitio arqueológico de San Bartolo -que data de hace poco más de 2000
años-… hay una imagen en la que se ve una mujer arrodillada
que lleva en las manos una ofrenda de tamales para el dios maíz.
Otros ejemplos mayas de tamales como ofrenda se encuentran
en el Códice de Dresde… (Barros, 2021, p. 74-75)

Hay que señalar que Mazzetto (2022) habla de una puesta
en práctica en la Mesoamérica prehispánica de la llamada teofagia,
el comer a sus dioses, un alimento donde se encarnaba la deidad
-muy semejante a lo que pasa en la liturgia cristiana con el pan y
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el vino-, el tamal por tanto es al mismo tiempo la condensación
mítica del origen del maíz y del propio hombre y su mundo; un
eje simbólico que seguramente de manera inconsciente atraviesa
aun la percepción gustativa actual, urbana, que mantiene viva
una cosmo-degustación (frente al concepto de cosmo-visión)
con una identidad propia que otorga una identidad callada a los
mexicanos, una herencia silenciosa pero “en boca de todos”.
Por otra parte, la diversidad de tamales tenía un sentido
con relación a su tiempo de conservación y lugar de consumo,
por ejemplo, se hacían los tamales “blancos”, sin contenido en su
interior y con una forma más bien cuadrangular, que generalmente
no se consumían el día de la fiesta, sino que eran llevados o
enviados luego para su consumo en el almuerzo, comida, o a casi
cualquier hora, pues al no tener contenido de carnes, no sufría un
proceso de descomposición tan rápido.
El tamal creó un puente entre las culturas, una amable
combinación donde no se sufrió la discriminación de otros
platillos y bebidas prehispánicas como el pulque. También el
consumo de la tortilla, aparejado con el uso del pan de trigo,
fue uno de los esfuerzos misionales en tierras indígenas, para
despojarlos de sus ejes de identidad e integrarlos a una idea de
que ahora eran vasallos del rey.
La presencia protagónica del pan y por tanto del trigo fue
parte del “discurso” evangelizador no verbal, pero que trastocaba
una dieta cuyo elemento central era: el maíz. Además de ser
consumido como alimento puede ser fermentado y usado como
bebida embriagante, en forma de tesgüino o cerveza de maíz, así
como en otras formas de consumo particular como el atole.
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La conquista pudo bloquear la preparación de algunos
platillos, pero los tamales resistieron y se combinaron con
elementos como la carne y manteca de cerdo, sustituyendo al
guajolote. Algunos historiadores y antropólogos han fijado su
atención en la historia de los recetarios de cocina y cómo estos
van a ir incorporando paulatinamente una serie de platillos,
combinaciones de productos locales y de ultramar, además de
reflejar en las costumbres asociadas al consumo, las formas de
jerarquización social que se manifestaban en la mesa, a la hora
de comer.
Así se pone en evidencia como el gusto por los alimentos
determina no sólo la configuración de las interrelaciones
personales en el espacio, sino un siguiente nivel de carácter
simbólico, que afianza identidad y sentido de la configuración
de esas formas de vinculación entre los sujetos. El territorio de
la memoria colectiva prehispánica sigue siendo ocupado por el
amaranto, los quelites, junto al frijol, la calabaza y claro el maíz;
es decir, los productos principales para la alimentación a partir
del uso de la milpa mesoaméricana.
Sin embargo, en el norte de México las condiciones
ambientales y geográficas, así como los programas del uso del
territorio en la colonia, han forjado un tipo de trabajo diferente
que, en el centro y sur del país. Aquí hay un mundo campesino
mestizo, que poco reconoce su legado de los pueblos originarios
y que está orientado en su creencia religiosa por el predominio de
lo cristiano.
Como antes se mencionó, aquí una de las plantas
centrales fue el mezquite, que se consumía en diferentes formas,
una de las cuales era denominada por los conquistadores como
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“mezquitamal” (Valdés, 2021), por el uso de la planta y el formato
parecido a los tamales mesoamericanos. Sin embargo, con la
llegada de colonos tlaxcaltecas, otomíes y nahuas, se comienzan
a consumir los tamales de maíz.
A pesar de no ser un alimento local ancestral, se
convirtieron en parte de la cocina tradicional norestense. No solo
su sabor, sino el aroma que desprende, serán protagonistas en los
ambientes festivos populares, donde costumbres remotas hacen
de nuevo aparición reconfigurando o replanteando una identidad.
Ello es particularmente relevante en las ciudades, donde se abre
paso y mantiene, no obstante, el consumo de las hamburguesas
tipo McDonald’s o las cadenas económicas de comida china,
entre otras.
El tamal actual en la Zona Metropolitana de Monterrey,
Nuevo León, es producto de la fuerte migración e hibridación
cultural, manifiestas en la enorme diversidad de formas
de preparación en las cocinas locales, haciendo cambios
y combinaciones muy particulares. Pensemos en el tamal
oaxaqueño que usa la hoja del plátano y no de la mazorca para
recubrir la masa de maíz, que en el sur lleva pedazos grandes de
carne, mientras que, en el noreste, la carne va deshebrada. De
hecho, habría qué preguntarse en el caso específico del noreste
mexicano, si este proceso de hibridación con la manteca de cerdo,
la carne de res y pollo, y particularmente el uso de carne de cerdo,
es un claro ejemplo que niega la defensa de una herencia judía,
sefardita, en nuestra dieta básica, popular.
En esta zona del norte del país, el tamal forma parte de
cualquier evento festivo, como en las épocas decembrinas y en
cumpleaños o aniversarios celebrados de manera familiar, donde
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cumplen la función de nutrir a los cuerpos y de dotar de una
referencia, a través de una conjunción de estímulos gustativoolfativos, que influyen directamente en la sensación de bienestar
de las personas; también se acostumbran en los velorios y como
alimento básico en actividades al aire libre como excursiones y
días de campo, debido a su portabilidad; los tamales, además,
sacan del apuro, tanto como lonche para trabajadores como
para los niños en la escuela. Quizás no tengan un vínculo ritual
ancestral como en Mesoamérica, pero ciertamente forman parte
de nuestra particular forma de ritualizar la vida y dotarla de
sentido. Se podría aplicar para este alimento el juego de palabras
que aún se utiliza para el mezcal: para todo mal, tamal y para
todo bien, también. Incluso, preparados con carne de monte
como jabalí, armadillo y venado, son la mezcla perfecta entre la
civilización sedentaria del maíz y la cacería de los aborígenes
nómadas norteños.
Etnografía del consumo de tamales
El procedimiento.
El tamal concentra el valor único del maíz como un cereal
producido a través de su “invención”, a partir de la selección de
las semillas de teocintle y por ese motivo, su reproducción no
puede realizarse sino a través del cultivo intencional de los seres
humanos.
Esto ha forjado una cultura propia en la preparación
y consumo, que se ha vinculado a un pasado milenario y en el
caso del noreste, de siglos, pues la producción de maíz de forma
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extensiva, en esta zona del país no está probada y sólo un
trabajo de Beatriz Braniff (2000, p. 127) desarrolla la idea de la
reproducción de plantas en terrazas de manera temporal.
El maíz llega de Mesoamérica, y es probable que haya
llegado a la región a través de la población tlaxcalteca que
acompañó la invasión española aquí.
El proceso de la nixtamalización, que implica el
desgranado, el reposo con cal y después el cocimiento, evita la
pelagra y potencia una mayor ingesta de calcio, mayor contenido
de almidón y fibra, reduce las toxinas en el grano y puede aumentar
la biodisponibilidad de hierro. Se sabe que antes de la presencia
de los propios toltecas, la nixtamalización tiene al menos de 4 a 5
mil años de existencia comprobada, previos a la elaboración de la
tortilla que aparece más recientemente en la historia de México.
La nixtamalización, “…es un producto antiquísimo. Al parecer,
es uno de los descubrimientos culturales más importantes para
Mesoamérica…” (Ochoa, 2018, p. 179).
En el noreste de México, el maíz como grano se traduce en
dos elementos básicos en la dieta: la tortilla y el tamal.
La cocina como espacio, además del sabor de los alimentos
ahí preparados, sigue siendo central dentro de las dinámicas
campesinas y urbanas de México. La vinculación de la comida
está ligada a cada momento de nuestra vida cotidiana y rituales
de paso: bodas, cumpleaños, nacimientos, celebraciones varias,
etc. Imposible evitar hablar de los alimentos del altar de muertos
como una forma de conexión con los familiares ya fallecidos.
Desde nuestro punto de vista el “rito” de la preparación
y consumo de alimentos lo es, como tal, para el investigador, no
para el participante. No hay plena conciencia del patrimonio y la
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ritualidad que está implicada. El simbolismo en lo culinario es un
elemento que está por encima de las concepciones personales de
los involucrados y que se percibe a través de todos los sentidos.
Digamos pues, que este tipo de expresiones culturales son parte
nuclear de la semiosfera, de los significados compartidos.
Cada generación pareciera participar en diversos
momentos de la elaboración de los tamales, los hombres atrapan
y matan al cerdo que aportará la carne y la manteca, los niños
mayores llevan el nixtamal y traen la masa del molino, las mujeres
son las protagonistas, pero en resumen, la labor de todos culmina
precisamente con el consumo grupal, el disfrute final une a las
generaciones en la fiesta y este hecho se difiere luego en las casas
de las familias nucleares, ya sea en los almuerzos o en la cena,
aunque aquí los tamales tienden a consumirse a cualquier hora del
día. Al ser platillo que se come caliente, es con el frío del invierno
en estas regiones norteñas, una agradable compensación térmica,
además del sabor que va impregnando a la masa a lo largo de los
días. Es un gran manjar acompañado de champurrado, chocolate
o café caliente.
La preparación de este platillo festivo involucra un
proceso que, si se hace en colectivo, aminora su laboriosidad. Se
mezcla la exacta cantidad de manteca de puerco, sal y polvo para
hornear, buscando que se genere una consistencia cremosa, para
luego comenzar a incorporar la harina de maíz, hasta que quede
completamente homogénea.
Esta labor tradicionalmente se hace a mano y se dice que
debe hacerlo una sola persona para que no se corte la masa, para
ello se elige a alguien con fuerza suficiente en los brazos, ayudada
de alguien que le detenga la batea de madera, preferentemente.
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Existen mitos o saberes vinculados a la relación estrecha
entre la actitud de quien prepara los alimentos y el sabor final de
estos, se dice que sí hay discordia entre las personas la masa se
hecha a “perder”, “la masa se enoja, se agría”.
Para entonces ya deben estar remojadas las hojas de maíz
o de plátano, así como el guiso del cual se van a rellenar, en el
caso del noreste, los preferidos son con carne de puerco guisada
y desmenuzada y mezclada con una salsa de chiles rojos secos
(guajillo, cascabel), cebolla, ajo y sal.
El siguiente procedimiento es donde se da la mayor
interacción del colectivo, casi siempre conformado por mujeres,
se colocan sobre una mesa las hojas de maíz o plátano, la masa,
el guiso y las ollas; cada participante con cucharas o espátulas
toma una hoja, embarra la masa y luego, en el centro añade una
parte del relleno, para luego enrollar la masa y dar la forma del
tamal, así, entre conversaciones y la diversidad de olores, se van
acumulando las piezas.
Los tamales son dispuestos en las ollas anchas y altas, de
manera circular, habiendo dejado abajo una parrilla para separarlos
del agua, que al estar evaporándose desde la parte baja, irá cociendo
los tamales poco a poco durante varias horas. La tarea de colocar
los tamales, así como poner la cantidad de agua y manejar la altura
de la flama o las cantidades de leña, según el caso, era y es para las
abuelas, madres, hermanas mayores, que asumían la responsabilidad
de apagar a tiempo los cientos de tamales de diversos rellenos, pero
principalmente frijoles, carne de cerdo y algunos de dulce con
pasas y nueces. A las tres o cuatro horas de haberlos puesto a cocer,
el olor de los tamales ya listos es perceptible, con satisfacción, por
la familia que los observaba y cuidaba todo el tiempo. El alimento
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configura la relación de las personas en el espacio de manera en una
digamos “permanencia dinámica”.
Al prepararse en casa, las relaciones entre los miembros se
estrechan, las conversaciones, el chisme, el rumor, la broma, van
tejiendo las formas de vinculación personal donde el trabajo deja
de tener el sentido cotidiano, para intervenir en un proceso de
preparación y posterior consumo, que genera una secuencia que
va del sacrificio y el trabajo, a la fiesta y diversión.
Además de los antes mencionados, persisten otros tamales
tradicionales, los llamados “borrachos” que eran de 5 a 6 veces la
dimensión de uno normal, estos generalmente llevan grandes rajas
de chiles jalapeños y siguen siendo muy celebrados en la mesa,
especialmente por los adultos varones, quienes regularmente los
utilizan como “cura”, después de una noche de borrachera.
La labor colectiva de preparación, que era previa al ambiente festivo, llenaba la casa de personas en diversas actividades
y del olor característico de los tamales, lo que auguraba la proximidad del festejo, asociándolo con el júbilo y la alegría.
Hoy en día, el consumo de tamales en Monterrey es común
en cualquier época del año, a partir de la venta de establecimientos
fijos, lo que ha permitido que pierda el protagonismo que tenía en
las fiestas decembrinas, así, en la frontera de la semiosfera, este
alimento tradicional comparte su lugar ahora con otros platillos,
incluso extranjeros, que se combinan o lo desplazan de la mesa.
Incluso, afortunadamente, hay una pequeña industria cultural del
tamal, con familias y cadenas especializadas locales y regionales,
así como epicentros de producción tamaleros muy conocidos
como el de Ciudad Juárez, Nuevo León.
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La degustación
Comer, desde una perspectiva psicoanalítica está vinculado con
la fase oral, la primera en la vida de las personas, conexión con
el seno materno que lo provee del alimento necesario, luego el
destete y la sustitución de la leche materna por alimentos que
van a contener aromas, sabores, que perdurarán en nuestras redes
neuronales y comunitarias hasta el resto de nuestros días. Es por
eso que la experiencia del gusto, tan ligada a lo olfativo, es una de
las que nos vinculan a recuerdos muy íntimos
A veces hay que abrir su cuerpo para saber de qué es, lo
que establece un ambiente de ausencia de jerarquías, sociales o
culturales, todos comemos lo mismo. Los frijoles fueron fritos con
la manteca del cerdo sacrificado, la masa de maíz también la lleva
mezclada. Porque la combinación entre el contenido y la masa
es total, el sabor no tiene quiebres, se extiende su contenido, se
disuelve mezclándose en la boca, texturas donde la suavidad es la
característica principal.
Cuando los tamales son de carne de puerco, el principal
sabor que satura nuestro gusto es el salado, pero es la combinación
de la masa de maíz suave, el picante del chile y lo jugoso de la
carne, lo que dan ese sabor característico a cada bocado. Los
tamales secos o resecos son un pequeño pecado que se puede
perdonar a falta de otra cosa o andando apurado o en el camino.
En una ocasión, una mujer de origen oaxaqueño relataba
que cuando hace tamales con hojas de plátano para vender en
Monterrey, tiene que desmenuzar la carne, lo cual no se hace
originalmente en su tierra. Esto nos hace reflexionar en torno a
que, en el norte, la carne en trozos pequeños da un sentido de
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uniformidad en el gusto, pero también es una forma de “hacer
rendir” el producto.
En contraste, la preferencia del consumo denota diversos
orígenes, formas distintas de producir, pero también de disfrutar,
de preferir unas consistencias a otras. Por ejemplo, también es
bastante gustado el comer tamales recalentados, casi a punto
de quedar quemados, teniendo una consistencia más crujiente;
incluso, no faltan los fundamentalistas que prefieren los tamales
“estilo Texas”, tostados en el comal al rojo vivo o hasta las brasas,
quemados en buena parte de la hoja.
Es claro que la hoja de mazorca que es receptáculo para
la preparación y muchas veces como plato mismo, mantiene
raíces arquetípicas en el inconsciente colectivo. Su organicidad,
su fuerza como elemento que nos remite a la tierra, a un vegetal
que es parte atávica de la dieta de generaciones y generaciones en
los distintos contextos demográficos con un mayor o menor peso,
pero siempre ahí.
El tamal se puede ir comiendo uno a uno, no es una porción
de carne o sopa que haya que consumir en su totalidad, permite ir
combinando los distintos sabores e ir poco a poco llenándose, sin
el “compromiso” de acabar con un platillo. Son pequeñas partes,
lo que semeja el carácter colectivo de la preparación y el consumo,
“envueltos” de unos 25 o 30 gramos. Tiene alta portabilidad
debido a su carácter modular, lo que lo convierte en un alimento
fácil de llevar.
El tamal es sumamente versátil, es de una complexión
y tamaño que permite comerlo parado, a veces de dos o tres
bocados, incluso sin plato, usando la hoja de la mazorca en la
que se preparó y cocinó a manera de soporte. El consumo con las
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manos, sin cubiertos metálicos como intermediarios, hace que,
con el tacto, se puedan sentir los cambios de la temperatura, lo
que incluso nos recuerda los postulados tantristas sobre la función
sagrada de este tipo de prácticas.
Así, las manos le anticipan a la boca, que hay una
temperatura adecuada para que no se queme la lengua y le
advierten de determinada consistencia.
Cuando han sido preparados en casa, el evento comienza
cuando se abre la olla y se esparce el vapor oloroso, al recibirlos es
bueno esperar a que se enfríen un poco y ello mismo conlleva una
especie de espera ritual.
En cambio, cuando son comprados, se puede recurrir a dos
tipos de puestos, por un lado, están los callejeros, casi siempre
atendidos por la misma mujer que participó en el proceso,
conoce en qué lugar están colocados los de cada guiso y los
entregan aún calientes, para su pronto consumo. Por otro lado,
están los comercios establecidos, en donde se pueden refrigerar
en paquetes que consisten en un plato de unicel, forrados con
plástico, de modo que quien los compra debe ir a recalentarlos, ya
sea al vapor, o en el comal.
A diferencia de los puestos callejeros, comprar los
tamales refrigerados no conlleva el sentido del olfato, que si nos
puede avisar de aquel sabor que pronto llenará nuestras papilas
gustativas.
Así pues, esta nueva oferta culinaria, desplaza la semiosfera
que conlleva el proceso de producción, hasta el consumo festivo
de este platillo, que de manera remota nos vincula con lo casero,
lo familiar, las viejas cocinas, lo religioso.
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A manera de cierre
Nuestros espacios cotidianos y extraordinarios, como los
festivos, están dotados de capas de significación establecidas
por el lugar que ocupan los estímulos que recibimos mediante
nuestros sentidos. La degustación y el aroma son un patrimonio
intangible, que asegura una herencia cultural.
Alimentos tradicionales como los tamales todavía nos
remiten a las vivencias de la infancia, donde las fiestas tenían
olores y sabores y sonidos específicos, atmósferas colectivas y
alegres, por tanto, se presentan como una resistencia, a la invasión
de una serie de productos extranjeros que pretenden ocupar un
lugar en las mesas y costumbres de nuestro hogar.
En la semiosfera de la elaboración y consumo de los
tamales en eventos festivos, la frontera antes estaba delimitada
por platillos y gustos que nos eran ajenos, pues eran costosos o
formaban parte de otras culturas.
Somos testigos de un radical cambio de paradigmas en
lo que a alimentarse se refiere, y será necesario analizar estos
cambios en sus consecuencias en la salud, pues, por ejemplo,
muchos de estos productos contienen ingredientes con poca
fibra, exceso de azúcares y elementos hidrogenados, saborizantes
artificiales, grasas saturadas, etc.
Así mismo, debemos considerar el impacto en los
productores locales, tanto del producto mismo, como de
los diferentes elementos que se requieren para elaborarlos,
colapsando formas de vida agrícolas, principalmente, que
están siendo sustituidas por lo que ahora se consideran nuevas
“necesidades”.
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Hay un tránsito entre la preparación directa de los
alimentos, a la transferencia de esta actividad a establecimientos
privados, no es comida preparada en ese momento cerca del
consumidor, sino a distancia, siendo un receptor pasivo de los
alimentos. El involucramiento de nuevas empresas dedicadas a
estos ramos, las transformaciones de las preferencias del gusto en
las nuevas generaciones, son fenómenos de carácter económico y
cultural de una enorme relevancia y que deberían partir de una
búsqueda a fondo de las formas cotidianas que han favorecido y
favorecen la calidad de vida en las familias.
Las consideraciones acerca del valor de estas formas
de comer, habitar y degustar no pueden cuantificarse pues se
decodifican en una inconsciente memoria remota, disparada
por el aroma y el sabor inmediato, detonando un sentido de
pertenencia, de ubicación en el tiempo y en el espacio, todo lo
cual, finalmente dará sentido a la perspectiva y prospectiva de los
sujetos.
La antropología y otras ciencias sociales deberán arriesgarse en estos ámbitos de la expresión de las culturas, saliendo de
los temas y metodologías tradicionales. Reconocer la importancia que merecen temas como éstos, que nutren la vida de nuestros
habitantes, temas para los que no hay herramientas comunes ni
sencillas, y que requieren perspectivas transdisciplinarias para
identificar la complejidad de su importancia, no sólo en el ámbito sociocultural sino de -por ejemplo- salud, biodiversidad y
nutrientes.
Es probable que hechos como las transformaciones en el
consumo de alimentos vayan a favor de lo que Dorfles (1974) llama
la muerte de una metáfora “… el progresivo desgaste del lenguaje y
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de sus expresiones y por las transformaciones que muchas veces
se producen en la relación entre significante y significado…”
(p. 87), una banalización de un acto fundamental para la vida y
que tiene consecuencias directas en la salud, en las que el hecho
mencionado repercute a través de enfermedades, las más de las
veces crónico-degenerativas, que van generando un estado de
malestar en los consumidores tarde o temprano.
El conjunto de sabores que constituyen el patrimonio
de una identidad cultural profunda, constituye un paradigma
innato de articulaciones entre estímulos que habían permitido
establecer una más directa relación entre el alimento y el propio
acto de alimentarse. La comida rápida, los servicios de comida
a domicilio y toda una parafernalia en torno a las modas en este
ámbito, han ido logrando una desconexión entre ese paradigma y
otro que pretende imponerse a través de medios de comunicación
y una comercialización con una publicidad intensiva para
reconfigurar el gusto colectivo.
Los tamales son una de las puntas del iceberg de un
conjunto de saberes y sabores que permanecen y resisten los
viejos y nuevos embates, que aun habiendo vivido un proceso
de hibridación, mantienen un contacto directo con otras formas
auténticas de expresión cultural -y solo un ejemplo-, de cómo la
rapidez intenta sustituir la vivencia de la ancestral forma lenta
de preparación y de consumo, la alimentación se ha convertido
en un mecanismo comercial que nos desvincula del placer de
cocinar y convertir la mesa en el mejor sitio para ser quien se es.
Somos responsables de comprender la enorme importancia de las
formas de vida que han llevado a la población a alimentarse hasta
hace poco de manera correcta, en este último sentido habría que
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

recordar que no obstante el paso del tiempo y la vida urbana,
los tamales siguen siendo un alimento natural y mayormente
orgánico.
La academia debe tomar su responsabilidad para afrontar
este tipo de temas y detectar los ámbitos donde la pérdida
de identidad está vinculada con una evidente presencia de
enfermedades crónico-degenerativas, posibles a partir del abuso
en el consumo de nuevos alimentos chatarra, así como maneras
de comer, en forma apresurada y sin placer.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

“¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y
movimiento social durante la crisis hídrica
en Monterrey, México, desde el sentido común
de Gramsci.
“It’s not drought, it’s looting!” Propaganda
and social movement during the water crisis in
Monterrey, Mexico, from Gramsci’s common sense.
Luis Alejandro Martínez-Canales1
Resumen: Se propone el sentido común (senso comune) de Antonio
Gramsci para aproximarse a las «certezas» en las informaciones sobre
la emergencia hídrica en Monterrey, México, durante 2022. El senso
comune se presenta como un cúmulo de conocimientos que proporciona
una certidumbre paradójica frente a sucesos que descomponen la rutina
urbana. El cuestionamiento guía es si la coyuntura noticiosa del déficit
de agua daría pie, en el largo plazo, a un movimiento social que suponga
un sentido común diferente al gubernamental hegemónico. Se analiza
la información aparecida en medios masivos, ofrecida por autoridades,
y la originada en redes sociales y actos públicos del “Frente de
Organizaciones Ciudadanas por la Defensa del Agua NL”. Se describe el
escenario de incertidumbre metropolitano como una circunstancia que
1 Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social (CIESAS) Noreste. Monterrey, Nuevo León, México. alejandro.
mtzcanales@gmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

acogería colectivos de mayor convocatoria para fraguar un pensamiento
y acciones frente a fenómenos que como el desabasto de agua, ponen en
riesgo la gobernabilidad de la población.
Palabras clave: Sentido común, escasez de agua, contingencia de vida,
colectivos urbanos, medios masivos
Abstract: Antonio Gramsci’s common sense (senso comune) is
proposed to approach the “certainties” in the information on the
water emergency in Monterrey, Mexico, in 2022. The senso comune
is an accumulation of knowledge that provides a paradoxical certainty
against events that disrupt the urban routine. The guiding question is
whether the news situation of the water deficit would give rise, in the
long term, to a social movement that assumes a different common sense
from the hegemonic one. The article analyzes the information that
appeared in the mass media, offered by authorities, and the information
posted on social networks and disseminated in public events by the
“Frente de Organizaciones Ciudadanas por la Defensa del Agua NL”.
The scenario of metropolitan uncertainty is described as a circumstance
that would embrace groups of greater convocation to forge thinking
and actions against phenomena that, such as the shortage of water, put
the governability of the population in the struggle.
Keywords: Common sense, water scarcity, life contingency, urban
groups, mass media

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

Introducción
Durante 2022 Nuevo León vivió una larga temporada de sequía,
tal vez no tan extraordinaria como el desabasto de agua potable
que padeció la zona metropolitana de Monterrey (ZMM), entre
marzo y septiembre de ese año. 2 Desde febrero las entonces
entrantes autoridades estatales alertaron sobre el bajo nivel de las
tres presas que surten del vital líquido la metrópoli; informaron
que comenzaría una campaña de racionamiento que suspendería
el suministro un día a la semana por zonas y municipios.
Sin embargo, los cortes fueron prácticamente a discreción,
impidiendo que la población planificara su consumo diario. La
errática estrategia oficial se acompañó de decenas de pipas que
repartieron el vital líquido por cientos de colonias; compañías
que venden agua en garrafón se unieron a la tarea gubernamental
de repartirla gratuitamente, tratando así de contrarrestar los
reclamos de la ciudadanía sobre el desmedido usufructo del
recurso por parte de éstas.
Aunque para inicios de septiembre de 2022 la
circunstancia pareció superarse, el riesgo de un nuevo episodio
permanece. El abasto de agua de Nuevo León “está agarrado
con pincitas”, declaraba el director general de la Cuenca del Río
Bravo de la Comisión Nacional de Agua (Conagua) en noviembre
del mismo año. Advertía que “si el agua de [las presas] La Boca y
Cerro Prieto se sigue usando como hasta ahora, el vital líquido
alcanzaría hasta marzo o abril de 2023” (Cavazos &amp; Pérez,
2 La ZMM se integra por los municipios de: Apodaca, García, General
Escobedo, Guadalupe, Juárez, Monterrey, San Nicolás de los Garza, San Pedro
Garza García y Santa Catarina (Gobierno de Nuevo León, 2020).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

2022). En los últimos días de 2022, el mismo organismo matizaba
enumerando acciones para garantizar el abasto “y avanzar hacia
el equilibrio hídrico de las cuencas” (ABC, 2022). Destacaban
la “restitución hidráulica” de arroyos, la perforación de pozos
exploratorios y la construcción de un segundo acueducto en el
embalse “El Cuchillo”; así también mencionaba el proyecto de la
presa La Libertad, que llegaría a unirse a las tres actuales (ídem).
Sobre los responsables del desabastecimiento se
sucedieron señalamientos no del todo nuevos, si consideramos
que los destinatarios eran conocidos y se repetían de otros
acontecimientos de dominio público: la población acusando al
gobierno de falta de planeación y de contubernio con industrias
favorecidas con un suministro preferencial, funcionarios estatales
subrayando el uso inadecuado de la población y acusando al
gobierno anterior por no haber tomado acciones preventivas.
Los posicionamientos que aparecieron durante semanas
en medios regionales y nacionales, así como en redes sociales,
partían de tales acusaciones reproducidas como «certezas» a
través de las cuales, por un lado, la población en general suele
opinar sobre los problemas que aquejan a Monterrey3 provenidos,
según su perspectiva, de la corrupción e ineficiencia del gobierno;
y, por el otro, las autoridades justificando las desavenencias como
resultado de decisiones y hechos que competen a todos.
Algunos colectivos civiles hicieron suyo el reclamo
ciudadano bajo la consigna “No es sequía, es saqueo”. El
autodenominado “Frente de Organizaciones Ciudadanas por
3 ZMM, Monterrey y metrópoli aparecerán como sinónimos. Cuando
haga referencia al municipio de Monterrey, así lo aclararé.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

la Defensa del Agua NL” (FOCDA)4 irrumpió pocas semanas
después del aviso sobre el racionamiento. El Manifiesto publicado
en redes sociales confrontaba la versión oficial:
Las últimas semanas nos han inundado con noticias sobre la
falta de agua, pero hay una pregunta que permanece, en el mejor de los casos, contestada vagamente ¿Por qué no hay agua en
Nuevo León? A veces pasa completamente a segundo plano en
un intento de hacer ver la escasez de agua como una cuestión
enteramente natural y en otros casos, se culpabiliza a la persona promedio. Pero sin duda hay una tercera vía para darle
respuesta a este cuestionamiento: no es sequía, es saqueo (Manifiesto FOCDA, 28 de marzo de 2022).

Para el Frente, continúa el Manifiesto, la pregunta clave es
“¿Quiénes son los dueños del agua en México?”, pues “ni la escasez
tiene un origen meramente natural ni las personas de a pie cargan
con la culpa”. Agregan: “¿A qué hace caso un gobierno como el
nuestro, al poder económico o al pueblo?”. El FOCDA aseguraba
que la falta del líquido partía de una selectiva regulación en la que
refresqueras y embotelladoras tienen prioridad sobre la población.
Esta declaración sobre la gestión del agua es una «certeza»
constituyente del sentido común metropolitano respecto a sus
actores y políticas, que, desde luego, no son exclusivas de Nuevo
León. Su penetración en la población, aún insuficiente para pensar
en una mayor convocatoria, resultó positiva pues patentizó que
el agua no es un recurso priorizado para sus habitantes:
Coca Cola, las cerveceras, [la acerera] Ternium, entre otras
empresas…estamos reunidos aquí para ponerles un alto…nos
4

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En adelante Frente o FOCDA
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

están queriendo culpabilizar a nosotros, gente de a pie, por la
escasez que no es ni una escasez: ¡es un saqueo de toda nuestra
agua! Nosotros no somos responsables de lo que está pasando,
los responsables están en Agua y Drenaje [de Monterrey], el
arquitecto Juan Ignacio Barragán [director general de esa dependencia]… ¡son ellos los que están acabando con toda nuestra
maldita agua! (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

La aseveración fue catapultada por la inercia de noticias,
datos que suelen pasan inadvertidos o no se consideran materia
informativa, aparecieron indiscriminadamente; sucedió con el
ofrecimiento del gobierno federal de “estímulos fiscales” a las
empresas que cedieran agua para consumo doméstico, empresas
algunas que lograron concesiones entre “2009 y 2020” con
vencimiento hasta “2034” (El Financiero, 28 de junio de 2022). En
la misma publicación se ofrecían porcentajes: del total del agua
extraída de fuentes subterráneas (“4 mil 895 litros por segundo”),
“el 60 por ciento se destina al público urbano; 32.3 por ciento a la
industria;5 4.1 por ciento a servicios y 3.5 por ciento al uso agrícola”.
Los datos que no se leían en los comunicados del gobierno
del estado, los presentaba la Conagua con especificaciones
relevantes: “La producción de acero, cerveza, refrescos, carbonato
de sodio, embutidos, carbón, aceites, azúcar, la industria
inmobiliaria” acaparan el agua en Nuevo León, asimismo “34
personas físicas”, entre empresarios y exgobernadores (Ramírez,
2022, párr. 1). En la misma nota, un vocero del FOCDA lamentaba:

5 Este 32 por ciento repartido “entre más de un centenar de empresas,
las cuales acaparan 49 millones 960 mil 285 metros cúbicos de agua” (El
Financiero, 18 de junio de 2022).
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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

“Mientras, la ciudadanía sufre por ″tandeos‶6 del vital líquido que
les llega de madrugada e insuficientemente” (ídem).
Además de la estadística, espacios noticiosos en la red
comenzaron a tomar testimonios y posicionamientos del Frente.
Los voceros recordaban que si bien los últimos dos años la lluvia
estacional no alcanzó el promedio, resultaba “extraño” que “en
apenas siete meses la presa de La Boca” se secara, cuando durante
julio de 2020 estaba por encima de su capacidad con riesgo de
sobrellenado (Ramírez, 2022).
Si el estado no es capaz de regular el agua, si los empresarios
son los héroes del cuento “donando” de sus fuentes como quieren pintarlo, y si las embotelladoras se dedican a vender agua
¿cuál es el siguiente paso en un gobierno como el nuestro? la
privatización (párr.6).

El desabasto de agua, en efecto, encontraba algunas de
sus razones en la falta de prevención de distintos gobiernos. En
particular se señalaba a los dos más próximos, el sexenio 20092015, cuyo gobernador fue Rodrigo Medina de La Cruz, y el 20152021, que tuvo como mandatario a Jaime Rodríguez Calderón.
Entre 2011 y 2012 ocurrió el que, hasta entonces, fue
considerado como el periodo de sequía más severo de los últimos
50 años en la entidad (Vargas, 2022).7 En ese periodo, la población
que se vio afectada por el desabasto de agua fue, principalmente,
6 Distribución de agua de riego alternativamente o por tandas.
Diccionario de la Real Academia Española. Aunque también se aplica a la
distribución de agua para uso urbano, como en este caso. Nota de la editora.
7 Durante 2011 se registraron pérdidas en más 40 mil hectáreas de
cultivos, así como la muerte de más de 9 mil cabezas de ganado (Vargas, 2022).

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la del sur de Nuevo León, de características rurales en su mayoría
(ídem). Durante el sexenio del gobernador Medina, emergió el
proyecto “Monterrey VI”, cuyo propósito era traer agua desde el
río Pánuco, en el norte de Veracruz, y garantizar con ello el abasto
para la ZMM. El proyecto, que incluía un acueducto de más
de 500 kilómetros de largo, también beneficiaría a Tamaulipas,
entidad limítrofe (IAGUA, 2014). Acusaciones de corrupción
que, a la fecha, no han ocasionado acciones legales, indujeron al
gobernador Rodríguez a desestimar esta obra, aunque sin tomar
otras acciones preventivas. Acaso la propuesta de la nueva presa
“Libertad” (que durante 2023 seguía en construcción) parecía
evidenciar la atención gubernamental a una potencial situación
de emergencia como la que sobrevino en 2022.8
En agregado a las declaraciones que buscaban respaldar la
inoperancia de pasadas administraciones, el gobierno del estado
se apresuraba a retomar el argumento de la anormal sequía:
“Para los que no creen en el cambio climático, aquí están las
consecuencias”, justificaba Samuel García Sepúlveda, gobernador
de Nuevo León; 9 “Esto es claramente el resultado del cambio
climático: una zona semidesértica se vuelve más seca” (Boyle,
2022, párr.7). La declaración sucedía cuando algunas colonias de
Monterrey llevaban ya “50 días sin agua corriente” (ídem).
Mítines y marchas, además de publicaciones en redes
sociales, fueron la base para que el FODCA confrontara los
8 Durante 2018, un nuevo problema de desabasto en la región del sur
de Nuevo León ocasionó acciones emergentes para restituir el servicio de agua
a más de 7 mil personas, aunque no significaron toma de decisiones de más
largo plazo (El Universal, 2018).
9

Sexenio 2021-2027.

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

argumentos oficialistas; ya fuera en la explanada de palacio de
gobierno o en otros sitios públicos, demandaba la restitución
inmediata del suministro. Aunque su forma de manifestarse era
desagradable para algunas personas que veían interrumpida su
jornada por el paso de una marcha o se incomodaban por las
denuncias a viva voz que a veces incluyeron palabras altisonantes,
el mensaje representaba una «certeza»: la mala administración
gubernamental y el acaparamiento del sector empresarial habían
sido la causa de la falta de agua. Aun así, la desigual aparición
en medios masivos de las posturas defendidas por el Frente, más
la situación de incertidumbre e inseguridad que caracteriza a
Monterrey, favorecieron la versión del gobierno y la negociación
en detrimento de la identificación de responsables como se
exigía. Las «certezas» son un elemento empírico clave para pensar
conceptualmente, como explicaré en breve.
Propósito, trabajo empírico y bases teóricas
El cuestionamiento que guio mis indagaciones es si el déficit
de agua provocó la emergencia de un movimiento que cuenta
con el alcance y penetración para la instauración de un
sentido común diferente al gubernamental de características
hegemónicas. Complementariamente, cabe preguntarse qué
aspectos contenidos en el reclamo y demandas de la población,
congregadas por el Frente, son muestras del buen sentido (buon
senso) inmerso en el conglomerado de ‘verdades’ o conocimientos
del sentido común preponderante.
El propósito vigente de la investigación es proponer
ambos conceptos, sentido común y buen sentido (Crehan, 2016;
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Gramsci, 1984), para aproximarse a fenómenos cuya influencia
socava y modifica, de forma ambivalente, la rutina poblacional,
a la vez que condiciona su situación de incertidumbre como
característica primordial de la vivencia en las grandes ciudades.10
Respecto al registro que efectué, éste valoró un atributo
evidente en los medios: informaciones muchas de las cuales
se repetían, aunque con diversos matices. No obstante que el
número de notas revisadas fue mayor que el consignado en este
artículo, elegí aquellas cuya sintaxis y redacción ofrecían claridad
y precisión, independientemente de su veracidad u objetividad.11
Por otra parte, aunque fue evidente la profusión de las versiones
oficiales, el cometido no era dilucidar entre notas producto del
genuino interés periodístico frente a boletines de prensa, muchas
veces, transcritos por el reportero encargado de la fuente. De
la misma manera, tampoco me propuse rastrear evidencias que
soportaran la denuncia del Frente (ni de ningún otro actor)
acerca de la desigual cobertura.
Desde una perspectiva siempre cualitativa, no realicé
juicios de valor sobre la veracidad o imparcialidad de las notas
periodísticas o reportajes consultados. Es conocido que ciertos
medios, por su cercanía con la fuente gubernamental, pueden
10 El estudio se propone, en el mediano y largo plazo, dar seguimiento
a la actividad de los colectivos, más allá de la coyuntura del déficit de agua.
11 Además de la precisión, busqué que los medios citados en el artículo
ofrecieran una versión relativamente diversa, a pesar de que el fenómeno que
se comunicaba daba pie a la reiteración de actores y sus posturas. La diversidad
de fuentes, a lo largo de mi monitoreo, devino en amplitud de detalles como
una pauta para el proceso de síntesis informativa que realicé. Otro criterio
primordial se fincó en citar distintos medios, aun cuando las notas, en términos
generales, repetían datos y declaraciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

inducir respuestas de manera deliberada, de algún funcionario
de gobierno, con distintos fines; a la par, quienes detentan una
opinión contraria a la oficial, muy probablemente aleguen falta
de probidad u honestidad por parte de las autoridades. Ninguna
de las dos situaciones convierte a priori una nota o reportaje en
“correcto” o “incorrecto”, pero es claro que pueden jugar en favor
de una percepción inadecuada de los hechos, que homogeneice los
referentes en los que la opinión pública asienta sus comentarios.
Es acerca de esto que el artículo explora.
En la lógica de los dos párrafos anteriores, la cantidad y
celeridad de la información actualizan la tesis gramsciana del
senso comune, respecto a la dificultad de asimilar con detenimiento
la deriva de discursos y versiones. Se identifica, no obstante, un
hilo conductor cimentado en una tentativa de reconfiguración
del sentido común hegemónico nutrido por la propaganda
gubernamental, que apelaba a la cordura y a disminuir las
tensiones provocadas por el desbordamiento de la situación.
Entre marzo y septiembre de 2022 llevé a cabo un
seguimiento en campo y en redes sociales del FOCDA, al que
identifiqué como un actor sobresaliente en el debate y conflicto
desencadenados por la sequía y el desabasto de agua potable en
la ZMM. Conformado por más de 15 organizaciones civiles12 el
Frente congregó la frustración y la incertidumbre que condicionó
la rutina metropolitana durante varios meses. Aproveché mítines y
marchas que tuvieron lugar en plazas públicas y céntricas avenidas
de Monterrey capital, para hacer un registro escrito y de audio del
12 Entiendo por organizaciones civiles (o ciudadanas) cualquier grupo de
personas voluntarias y sin ánimo de lucro que operan en favor de ciertas causas
de interés común o general; su movilización puede ser local, regional, etc.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

posicionamiento, datos y demandas concomitantes. En medios
electrónicos di seguimiento a desplegados, entrevistas y ruedas de
prensa auspiciados por el gobierno de Nuevo León, en particular
Agua y Drenaje de Monterrey, dependencia responsable del
suministro de agua en la ZMM. Publicaciones basadas en acciones
de los ayuntamientos metropolitanos y de la Conagua también
fueron insumo para el inacabado y amplio registro.
Volviendo al Frente, su conformación es diversa por el
número de colectivos y, asimismo, por el perfil de quienes los
integran. El rango de edad va desde agrupaciones conformadas
por jóvenes entre 20 y 30 años, estudiantes y profesionistas,
hasta adultos entre 40 y 70 años (hombres y mujeres) dedicados
a la docencia y a la abogacía, entre otras profesiones y empleos.
Aunque suelen interesarse en distintas problemáticas locales y
nacionales, compartieron en el FOCDA su tiempo y recursos. 13
Como ya adelantaba, la base conceptual recupera el
sentido común (senso comune): un cúmulo de conocimientos
que proporciona una seguridad paradójica frente a sucesos que
descomponen la rutina de la urbe. El sentido común “tiende a creer
que lo que existe hoy ha existido siempre” (Gramsci, 1984, pág.
61), aunque sus supuestos se modifican frente a nuevas realidades;
posee una base cultural de conocimientos morales e intelectuales
“que son asimilados, con frecuencia inconscientemente, a partir
del mundo que nos toca vivir” (Crehan, 2016, pág. 184). Estos
13 La identificación individual de las personas adherentes al Frente no es
relevante para la parte de la investigación que constituye este escrito. Además,
algunos de sus miembros con los que conversé brevemente para cotejar ciertos
datos, hicieron hincapié en que las actividades debían reconocerse como del
Frente por encima de sus miembros en lo individual.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

conocimientos explican esa realidad que durante nuestra infancia
concuerda con los lugares y personas con las cuales socializamos:
familia, escuela, vecindario; conforme nos adentramos en
otras relaciones y entornos, nuestro sentido común “resultará
modificado y aumentado”, aunque su mutabilidad no es siempre
perceptible debido a que la cotidianidad acapara nuestra atención
(ídem).
El sentido común propuesto por Gramsci es
“intrínsecamente asistemático” (Crehan, 2016, pág. 84). Se
caracteriza como un saber “inmediato, ligado a la resolución de
conflictos o necesidades ocurridos en la vida cotidiana”; esta
cercanía con el día a día dificulta la reflexión sobre lo que se vive
y sus causas, por lo que el conocimiento de una situación dada
suele no problematizarse (Bravo, 2006, s/p). Al carecer de una
concepción única, el carácter fundamental del sentido común
“es el de ser una concepción del mundo disgregada, incoherente,
inconsecuente, conforme al carácter de las multitudes” (Gramsci,
1984, p.303). Se trata, asimismo, de una concepción fragmentaria
que surge de “la posición social y cultural de las masas de las que
es su filosofía” (Crehan, 2016, pág. 85), por lo que su naturaleza
es más compleja que la sola potestad por parte de un gobierno.
Gramsci subraya que el sentido común no se relaciona
exclusivamente con “las masas”: “En cierta medida, todos
vivimos en un mundo con sentido común, solo que no en el
mismo: Toda clase social tiene su propio sentido común” (citado
por Crehan, 2016, p.85). El sentido común hace concurrir
verdades que comparten características, pero “en su conjunto
son demasiado múltiples y variadas como para constituir un
sistema coherente” (Crehan, 2016, pág. 84). La multiplicidad de
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verdades es el resultado de una concepción pluritemporal de la
realidad experimentada por las masas, que contiene elementos
de conflictos presentes y pasados (Filippini, 2017); todos pasan
por el tamiz de una interpretación situada de los acontecimientos
de acuerdo con la vivencia de cada persona: los riesgos asumidos
debido a la situación de inseguridad; las oportunidades laborales
que le han permitido (o no) cierta movilidad social, o su
experiencia con la falta de agua a través de los años originada en
la fragmentación económica y urbana.
Gramsci no se refiere a las masas en términos peyorativos,
empero, acota que una masa humana “no puede distinguirse a sí
misma” o “independizarse” si no se organiza, y esta capacidad
no es posible sin intelectuales (Crehan, 2016, pág. 66). Por
«intelectuales», Gramsci se refiere a sujetos que hagan las veces
de dirigentes que logren un nexo entre acciones y pensamiento;
se trata de un proceso “largo, difícil, lleno de contradicciones, de
avances y retiradas, de desbandadas y reagrupamientos” (ídem),
propio de la dialéctica, en este caso, entre el Frente y una población
afectada por decisiones de gobierno, pero también por sus propias
respuestas y vacilaciones ante la incertidumbre que padecen.
Gramsci observa en las vacilaciones la causa de que no
cualquier colectivo trascienda. La complicación sobreviene
debido a que las responsabilidades frente a la inequidad que
se combate, sólo son asumidas por agrupaciones sin una clara
relación con acciones que co-responsabilicen a sectores de la
población. De forma análoga (e irónica para el caso esbozado)
Gramsci se refiere a las multitudes reunidas circunstancialmente
como las que se cubren “durante un aguacero bajo un cobertizo”
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(1984, p. 153), sin estar compelidos en la resolución de sus
problemas.
La contingencia o incertidumbre da lugar a reacciones en
las que cunden la indolencia y los prejuicios. A través de estos
aspectos negativos presentes en el sentido común se determinan
las formas para la incorporación de las masas al “Estado en sentido
amplio” (Casas, 2022, s/p): “actividades económicas, políticas
e ideológicas” que un gobierno o una clase dirigente justifican
como imperativas, “obteniendo para ello el consenso, activo o
pasivo” de la opinión pública (ídem). 14
Emprender campañas con todos los recursos con los que
cuenta a su disposición un gobierno, despliega indefinidamente
relatos que explican una situación límite sin perjuicio del poder
que ostenta. Inducir en la población la urgencia de modificar el
consumo doméstico de agua cae en terreno fértil, un conjunto
de ideas y criterios hegemónicos se van arraigando como sentido
común en las masas, reproduciendo las desigualdades existentes
e interiorizándolas como la realidad posible, sin alternativas
viables salvo por un cambio en su actitud (Casas, 2022).
En circunstancias como las descritas, el sentido común es
un espacio toral de lucha para superar «certezas». Para los sucesos
en que me centro, franquear las verdades preponderantes implica
una colectividad cuyo lenguaje y demandas sean reconocidos por
quienes se sienten o se perciben como afectados; los mensajes
14 Entiendo por opinión pública, una forma de pensar compartida
por una población (las masas para este caso) acerca de un tema o problema
(social, cultural, político, etc.) que les es de interés. El interés puede surgir de
las implicaciones que el fenómeno en cuestión tiene para dicha población y/o
inducida por una estrategia de comunicación o propaganda.

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deben ser cercanos a la vivencia de la gente que padece la falta de
agua potable. Los comunicados en redes sociales y los compartidos
a pie de calle deben compatibilizar con el buen sentido (buon
senso) que forma parte del sentido común de los estratos sociales
que soportan en mayor magnitud coyunturas como la presentada
en Monterrey durante 2022.
Como lo he enunciado ya, el sentido común puede
representarse como un conjunto de certezas que incluyen
pensamientos y posturas de dudosa veracidad; pero también
contiene lo que Gramsci denomina buon senso. El sentido común
no es solamente un ente que debe transformarse en beneficio
de la sociedad, es, igualmente, un conjunto de conocimientos
y verdades que un gobierno o una clase élite defenderán para
garantizarse el control de la opinión pública y la perseverancia
en el poder, si bien este cometido nunca ocurre de forma
absoluta (Crehan, 2016). Lo que Gramsci identifica como
buon senso es un conocimiento de otra naturaleza, más real en
tanto puede relacionársele con una ética fundada, por ejemplo,
en una solidaridad más reflexiva que mecánica, asumida
desde un posicionamiento que supere el axioma en el que
descansa la elección de ayudar. Es esta posibilidad, establecida
conscientemente, la que puede confrontar la permanencia de un
sentido común hegemónico.
La hegemonía es otro concepto tratado por Gramsci,
íntimamente relacionado con el senso comune. A diferencia del
dominio (también dilucidado por el pensador sardo), cuya forma de
control reside en la coerción y la fuerza física, la hegemonía permite
a un gobierno alcanzar consensos basados en una negociación –
desigual por antonomasia – con una diversidad de detractores
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como pueden ser los grupos civiles.15 La capacidad de comunicar
de un gobierno logra que sus mensajes alcancen cualquier espacio
informativo, esto opera en favor de la díada “coerción-consenso
en función de un ″nosotros-ellos‶ como garante de las formas
imperantes” (Puentes &amp; Suárez, 2016, pág. 451).
El sentido común comprende un proceso dentro del que
coexisten la coerción, la violencia, y formas de resistencia y, al
mismo tiempo, una aceptación (explícita o implícita) de prácticas
gubernamentales de sujeción, así como “un conformismo social
y una subordinación más o menos voluntaria que, a la larga, se
hace legítima”; tal consenso da “sustento simbólico y físico al acto
mismo de la dominación” (Puentes Cala &amp; Suárez Pinzón, 2016,
pág. 451).16 La subordinación desde la mirada gramsciana parte
del individuo como “ser estratificado” compuesto por elementos
“estrictamente individuales junto con otros socialmente
determinados” en un continua tensión que reproduce la
circunstancia de una sociedad dividida (Filippini, 2017, pág. 108).
En este complejo escenario emergen colectivos que intentan
organizar otro tipo de significados recuperados de sectores de
población a los que ellos mismos pertenecen, rescatando, a la par,
un papel en el ejercicio del poder (Puentes &amp; Suárez, 2016). En
15 La tesis gramsciana históricamente parte de la “descorporativización
del proletariado” y la cimentación de “alianzas que incluyan a todos los que
tienen similar situación de explotación” con el fin de fundar una “nueva
hegemonía” (Albarez Gómez, 2016, pág. 153).
16 Gramsci veía en el conformismo una tendencia que estandariza
el modo de pensar y de actuar, obligando a la “voluntad colectiva” a actuar
bajo el impulso emergente “de un héroe, de un hombre representativo”
que aprovechaba “factores extrínsecos” que se componen y descomponen
continuamente (1984, p.153).

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medio del caos que representa la carencia de agua, surgen voces
exigiendo que se garantice el servicio a hospitales y escuelas por ser
instituciones que albergan personas con una necesidad inmediata
y vital; otros subrayan las desiguales condiciones entre distintas
colonias y municipios, opinando que el agua debe ser primero para
personas de clase social pobre que no tienen otra manera de hacerse
del líquido si no es mediante la tubería que llega a su casa. Estas
manifestaciones pueden considerarse como ejemplos del buon senso
radicado dentro de la confusión consustancial al senso comune.
Gramsci sostiene que este tipo de alusiones a la particular
contingencia de ciertos grupos poblacionales, son insumos
potenciales para crear movimientos de oposición que logren revertir
decisiones de la autoridad. El buen sentido alberga hechos “cuya
″verdad‶ no precisa evidencia” (Crehan, 2016, pág. 10): atiendan
primero a los hospitales y lleven agua a los más pobres, son ideas
perennes a las que agrupaciones que quieran organizar acciones de
solidaridad o de defensa deben prestar atención; serían un punto
de partida en sus afanes de convocar nuevos adeptos a través de un
discurso político alternativo, afín a causas sociales concretas.
¿Son movimientos o agrupaciones como a los que me
refiero potencialmente «intelectuales» de las masas? ¿Su propósito
explícito es actuar en consecuencia con esas masas?, Este artículo
no define a los colectivos como intelectuales, pero sí analiza una
situación que genera conjeturas al respecto.
Sequía versus saqueo en una urbe contingente
Como he argumentado antes, la vivencia de problemas y
complicaciones de las personas son, en principio, condicionadas
individualmente; así lo es la subjetividad que nace de las experiencias
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de vida y de las condiciones bajo las que ésta se desarrolla. Cada
estrato social así como posee un sentido común, de acuerdo con
Gramsci (Crehan, 2016), en consonancia posee una visión sobre su
acontecer y sobre las formas que responden a situaciones de riesgo
o para aprovechar oportunidades de diversa índole.
Las distintas maneras de acoger la realidad rutinaria se
estructuran bajo lo que llamaré “contingencia de vida” (Lorey,
2016). La contingencia o incertidumbre que he mencionado en
páginas anteriores sobreviene de la “precarización” que, como forma de gobierno, “abarca la totalidad de la existencia” y no implica
únicamente una magra economía o puestos de trabajo inseguros
(Lorey, 2016, pág. 17). La contingencia es ambivalente: “amenaza
y constricción” y, al mismo tiempo, “nuevas posibilidades de vida
y trabajo” (ídem). Puede conjeturarse que la inseguridad social en
la que se sitúan actualmente las zonas metropolitanas se mantiene bajo un “umbral” que permite al gobierno regular los riesgos y
las posibilidades de conflicto (Lorey, 2016).
Durante el estiaje algunas resoluciones oficiales
lograron restringir parcialmente reacciones que inducían a la
ingobernabilidad. Un ejemplo concreto: la disposición de pipas
que surtían con agua a muchas de las colonias de los municipios
metropolitanos; esta acción, replicada decenas de veces por la
propaganda gubernamental, apoyaba el propósito de reencausar
las negociaciones con cientos de pobladores que cerraban
avenidas; junto con una fila de carros cisterna varados a lo largo
de la avenida Garza Sada, se observaba a funcionarios intentando
convencer a los manifestantes de liberar la importante vía.17
17

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Se trata de una arteria vital para el desfogue de tráfico vehicular
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Los cierres mostraron que el desabasto generó un descontento
generalizado que podría extenderse a gran parte del noreste
mexicano en el corto plazo.18
La acusación pública “no es sequía, es saqueo” se situó en
el seno de una sociedad sumamente desigual. La ZMM, la segunda
más poblada del país, concentra 5 341 171 habitantes (INEGI,
2020).19 A pesar de que son los municipios de Nuevo León que no
forman parte de la metrópoli los que aparecen calificados en niveles
de “pobreza”, “pobreza moderada” y “pobreza extrema” (CEFP,
2018), varios enclaves actualmente toleran una situación precaria
en cuanto a la disposición de servicios públicos y seguridad.20
Para abundar sobre la conformación y reproducción
de un sentido común particular de Monterrey, me referiré a
que circula de sur a norte, atravesando el municipio de Monterrey. La avenida
entronca con la Carretera Nacional que conecta Nuevo León con Tamaulipas.
18 En la región de La Laguna, del limítrofe estado de Coahuila con
Durango, el programa “Agua Saludable para La Laguna” ha recibido diversos
cuestionamientos. Se critica el avance de los trabajos, que no representa
“una solución real para el desabasto y la crisis del recurso hídrico” en esa
región. Además de lo que se señala como un lento avance en la adjudicación
y licitaciones para la obra, grupos ambientalistas locales denuncian que
el proyecto “no involucra estrategias encaminadas a la regulación de la
sobreexplotación de los mantos acuíferos y la contaminación del agua para
consumo humano” persistente en el importante enclave interestatal (López,
2023).
19 Del total, 1 142 994 viven en Monterrey capital (INEGI, 2020).
20 Respecto a la condición de “pobreza” y “pobreza extrema”, el Coneval
(2020, s/p) identifica “carencias sociales” tales como: rezago educativo,
deficiente o insuficiente acceso a seguridad social y a servicios de salud; un
espacio doméstico insuficiente para el número de personas que lo habitan, así
como un acceso limitado a los servicios básicos para la vivienda; por último,
considera también las limitantes o carencias respecto a una alimentación
“nutritiva y de calidad”.
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otros dos fenómenos que, indiscutiblemente, requieren de su
propio espacio para tratarse con detenimiento. La intención en
los siguientes renglones es proponer elementos que ayuden a
complejizar la situación metropolitana, tanto en sus «certezas»
como en su contingencia. Ello no necesariamente implica una
relación directa con el problema del agua, sino con el escenario
de incertidumbre general de la metrópoli.
El primero, el de la inseguridad que experimenta la
urbe desde hace varios años. La desaparición de personas es
un crimen que da lugar, como en el caso de la escasez de agua
(guardada toda proporción), a discusiones públicas sobre sus
causas. En Nuevo León se reportaban, hasta septiembre de
2022, 6 338 personas desaparecidas (FUNDENL, 30 de agosto
de 2022), las «certezas» al respecto corren desde consecuencias
derivadas del narcotráfico hasta el descuido personal o familiar.
Sobre todo con las adolescentes y las jóvenes se fustiga que
su forma de vestir y/o los lugares que frecuentan hacen una
diferencia entre quienes permanecen relativamente a salvo y
quienes son desaparecidas, según se delibera ampliamente en
redes sociales. Tanto la actitud y responsabilidad personal son
explicaciones que parecen regular la incertidumbre provocada
entre la población y constituyen una ‘verdad’.
Sin ser equiparables, tanto la probable colusión de
algunas de las personas con el narcotráfico como la oportunidad
que representa para otro tipo de delincuentes la presencia de
mujeres jóvenes en sitios y horarios calificados de peligrosos,
son explicaciones secundadas por la Fiscalía General de Justicia
de Nuevo León a fin de paliar, en parte, lo que diversas ONG
de búsqueda y apoyo a familias de desaparecidos(as) acusan
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como negligencia, entre otras motivaciones por la negativa “para
presentar peritos independientes” por parte de organizaciones
y familiares que colaboren en las investigaciones, así como el
incumplimiento de fechas para la entrega de avances o informes
(FUNDENL, 30 de septiembre de 2022).
El segundo fenómeno es la presencia de inmigrantes
nacionales indígenas e indocumentados centroamericanos. Desde
el conjunto de «certezas» que prevalecen entre la población de
la ZMM, en términos generales, ambos personifican riesgos
e incomodidades en distintos grados. La población indígena
reapareció con fuerza particularmente en Monterrey, a finales del
siglo pasado, a donde llegaron provenientes del centro y sur del
país (Martínez-Canales, 2018).
El Censo 2020 del INEGI arrojó que en Nuevo León viven
352 mil 222 personas que se autoadscriben como indígenas, lo que
representa un 6.88% de la población del estado. Criticados por la
población nativa por su ‘falta de conocimiento’ sobre la dinámica
y convivencia en una urbe, los adultos son constantemente
discriminados. En contrapartida, niños y niñas de origen
indígena son aplaudidos y reconocidos en asambleas escolares
en donde se entona el Himno Nacional o se declama poesía en
alguna lengua vernácula, así también los y las jóvenes que logran
terminar una carrera (Martínez- Canales, 2019). Estos distintos
niveles de tolerancia se sostienen en una perspectiva dicotómica:
la del “Otro” que representa la raíz y la tradición cultural (las
infancias) y aquel cuyo comportamiento es calificado de necio o
incivilizado, por ejemplo, por dedicarse al comercio informal en
la vía pública.
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Por su parte, los centroamericanos que atraviesan el
territorio de Nuevo León en dirección a la Unión Americana,
son vistos como un peligro. No es solamente su presencia sino,
como en el caso de los indígenas, su fenotipo y su conducta
frente al ‘regio’;21 a tales características se agrega la acusación de
convertirse en asaltantes, una vez que su propósito de atravesar
la frontera se dificulta y optan por quedarse en la entidad. A
otros parece molestarles su contratación o empleo en trabajos
temporales lo que les da una garantía relativa de permanencia.
Respecto a la acción gubernamental, se divide entre el control
migratorio y el socorro proporcionado a través del apoyo a
albergues (administrados por particulares o fundaciones), se
trata de procedimientos estatales de contención.22
En ambas situaciones estamos frente a un tipo de
tolerancia que forma parte del sentido común citadino que
distingue retóricamente al foráneo, sus problemas y carencias,
sin aceptar esta condición como causa de los comportamientos
juzgados como impertinentes o desagradables y que provocan
una discriminación sobresaliente.23Los dos fenómenos exponen
21 “Regio” y “regiomontano” son dos gentilicios con los que se
identifica a los nativos de Monterrey.
22 Un análisis elaborado por la Coparmex Nuevo León indica que en el
Censo 2020 “la población mayor a 5 años de edad que emigraron hacia México
en busca de trabajo, fue de 1 129 177, de esa cifra, Nuevo León registró 133 541
personas”, ocupando el primer lugar entre los estados receptores de migrantes
(Flores, Nuevo León lidera a estados receptores de migrantes mexicanos y
extranjeros, 2021).
23 En 2014, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
(Conapred), informó que la población de Monterrey tenía “los mayores niveles
de intolerancia”. Esta actitud resaltaba “contra grupos indígenas, personas
que vienen de fuera, que tienen otra cultura, o contra mujeres y hombres

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el encasillado social normalizado en la urbe regiomontana que
surge de procesos de incertidumbre diferenciada, establecida
por “relaciones de desigualdad” generadoras de un dominio
naturalizado (Lorey, 2016, pág. 27). Este dominio se basa en
gran medida en la heterogeneidad de la población afectada. Así,
mientras ciertos estratos sociales perciben, por ejemplo, los
riesgos de la desaparición de personas como la consecuencia de
actitudes y formas de sociabilidad que les son ajenas (por clase
o posición económica, por la zona en la que habitan, etc.), otros
más, en el caso de la población inmigrante, pueden considerar que
su interacción con indígenas, hondureños o caribeños es apenas
necesaria y, por tanto, ‘tolerable’.
Al contrario, el vigor evidenciado por las protestas y en
los cierres de calles, provocado por la crisis del agua, sentó sus
bases en el hecho de que las acciones de dominio y regulación
gubernamental, debían ensayarse ahora en la población en
general. Aunque cada sector de la población tomó acciones con
familiares y vecinos, las autoridades encontraron, atípicamente,
distintos individuos y agrupaciones con una demanda y opinión
en común, difícilmente encasillable por zona de residencia o por
capacidad económica.24
A las carencias y riesgos enfrentados por la población
de la ZMM se sumó el recelo provocado por los primeros avisos
sobre las restricciones hídricas. En varias colonias suburbanas y
homosexuales” (Martínez-Canales, 2018, pág. 159)
24 Obviamente, esta aseveración no debe ser óbice para dar seguimiento
a las distintas maneras o estrategias que el gobierno implementa a discreción
para negociar o tratar con unos u otros sectores de la población de la ZMM,
según su representatividad y cantidad.
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en la periferia el agua nunca había sido un servicio regular, pero
a partir de la “Declaratoria de Emergencia por Sequía”, emitida
por el gobierno de Nuevo León, la situación se recrudeció; varios
espacios públicos, como albercas que cada año se abren en marzo,
fueron suspendidas por su “uso excesivo de agua” (Milenio, 17 de
febrero de 2022).
A la par, se reprodujeron datos sobre el acaparamiento
por parte de la iniciativa privada, incluso afirmando que ese
sector consumía “el 54 por ciento del agua de Monterrey
[capital]” (Milenio, 17 de febrero de 2022): las refresqueras,
aquellas dedicadas a la extracción, envasado y su venta, pero
también la industria del acero, entre otras, fueron blanco de
las presunciones. Las versiones encontraron eco en la opinión
pública no por novedosas, sino por la emergencia, ya que es
‘normal’ asociar la explotación de los recursos y la corrupción
a empresas y distintos órganos de gobierno; éste es uno de los
‘conocimientos’ que el común de las personas incluye como parte
de sus «certezas», aunque en ocasiones no exista una verificación
fehaciente de lo que se afirma. No es únicamente una cuestión
de señalar culpables, sino, a la vez, un proceder para evadir una
responsabilidad proporcional.
No es menester del artículo contrastar cifras ni ubicar la
más fidedigna, sino mostrar cómo de entre los medios informativos, el reclamo por la escasez de agua y el posicionamiento gubernamental, surgen criterios formadores de una ‘verdad’ que, entre
sus efectos, dispersa u obstaculiza la atención sobre las causas u
origen del problema. Otros datos que fueron surgiendo se relacionaban con el bajo nivel de las presas y la urgencia de conseguir
autorización para perforar pozos; el gobernador del estado hacía
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promesas: “…si logramos la emergencia climática federal por Conagua en todo el estado, va a haber muchas más acciones y mucho
más recurso” (Milenio, 8 de febrero de 2022).
Las comunicaciones del gobierno de Nuevo León
continuaron preconizando la prolongada sequía como la causa
mayor; respecto al “saqueo” la autoridad no identificaba con
la misma claridad a los posibles responsables ni las sanciones
respectivas. Al paso de los meses se aceptó que existían
concesionarios al margen de la ley a los que se les confiscaron
veneros y pozos en una campaña que ya era llamada “cruzada
por el ahorro de agua”.25 El cúmulo de testimonios y datos acerca
de lo que estaba sucediendo se perfilaba social y políticamente
como un conflicto social de grandes proporciones. “A Monterrey
le llegó el día cero” titulaba un sitio internacional de noticias
al referirse a “temperaturas que superan los 40°C”, más una
subsistencia ajustada a “solo seis horas al día de bombeo de agua
potable, una restricción nunca antes vista e implementada por las
autoridades” (Brooks, 2022, párr. 2).
He aquí el riesgo de quebrantamiento en condiciones de
una contingencia compleja de regularse mediante estrategias
25 En coordinación con personal de la Conagua, autoridades de la
Procuraduría Estatal del Medio Ambiente clausuraron “seis pozos que no
contaban con los permisos de la dependencia federal” y levantaron “actas
administrativas” en propiedades donde se encontraron “tomas clandestinas,
que estaban conectadas directamente a la red de agua potable” (Flores,
Gobierno de Nuevo León clausura seis pozos ilegales, en cruzada por ahorro
de agua, 2022). Otro ejemplo preclaro fue el aseguramiento de “tres pozos”
pertenecientes a una empresa, que se utilizaban para el riego de panteones
ubicados en tres municipios; “uso de conexiones a la red de agua potable,
cisternas de agua con capacidad de más de 91 mil metros cúbicos, más de 50
tomas de agua, tuberías y llaves de paso” se incluyeron en la descripción del
hallazgo (Gobierno de Nuevo León, 13 de julio de 2022).
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y propaganda frecuentes creadas a partir de la normalización
de otras problemáticas no menos graves (como las enunciadas
en páginas anteriores), pero que, a diferencia de la falta de
agua potable, no involucran directamente a la totalidad de sus
habitantes:
El agua no es algo con lo que se esté jugando, la vida de las personas no es algo con lo que se deba de estar jugando. Así como
desde años antes han existido problemas de desapariciones,
ahora estamos aquí por algo que nos afecta absolutamente a
todos, se están quedando con el vital líquido y les venimos a
poner un alto (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

Los problemas padecidos por una población y su intensidad,
se relacionan íntimamente con el reparto heterogéneo de la
incertidumbre verificada, en este caso, en función del acceso a
servicios públicos básicos. Las diferencias en la disponibilidad de
alumbrado público, espacios de esparcimiento como parques y,
por supuesto, agua potable, cimientan las bases de: a) una gestión
individualizada de los riesgos (Lorey, 2016): cada quien resuelve
la falta de agua según su capacidad o su posición social, y b) una
intersubjetividad sobre las causas del desabasto, alimentada de
distintas fuentes de información, contradictorias y, en ocasiones,
poco relacionadas con lo que sucede en barrios donde la
ineficiencia de los servicios públicos es una forma de violencia.
Los incisos sintetizan puntos de vista forjados de manera
compleja, pero que, en la experiencia derivada del estiaje, indujo
a la población a autoresponsabilizarse del suministro de agua en
sus hogares, con el apoyo del envío de pipas o la participación de
la iniciativa privada. Ante todo, primó la ‘concientización’ para
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disminuir el uso del agua como acción sustancial, “Para que haya
agua para todos ¡ahorra te toca a ti!”, promovía Servicios de Agua
y Drenaje de Monterrey en internet y en espectaculares ubicados
en las principales avenidas. Periódicamente, de acuerdo a como
se iba atendiendo el problema, en redes sociales se avisaba de los
horarios y días en los que habría abastecimiento y en los que el
servicio se suspendería.26
La propaganda oficial profería implícitamente un cometido
de propósitos ulteriores, profundamente relacionado con la
actualización del sentido común hegemónico: la población debía
asimilar la escasez como parte de una normalidad consecuencia
de las condiciones ambientales. A pesar de la creciente oposición
al mensaje, su penetración no fue, en absoluto, inocua; en la
contingencia rutinaria de Monterrey el riesgo latente por las
características ambientales, se vinculó mediáticamente con una
condición precaria diferenciada a través de la responsabilidad
individual frente al desabasto. Ciertamente, se trató de un
objetivo orientado a garantizar la gobernabilidad.27
Al tiempo que se propagaba la necesidad de ahorrar agua,
embotelladoras especializadas en su venta apuntaban al mismo
objetivo de gobernabilidad ‘solidarizándose’ con la población:
para julio de 2022, una de éstas sumaba “a más de 2 100 familias”
26 La página oficial de la campaña dejó de actualizarse en junio de
2022. A pesar de ello, continuaba disponible durante diciembre de 2022:
https://ahorratetoca.mx/
27 La estrategia tuvo su colofón, una vez regularizado el servicio, durante
septiembre, con la campaña “Ciudadanos de a 100” que buscaba reducir el
consumo per cápita en la ZMM de “160 a 100 litros diarios”, repartidos entre
las distintas necesidades domésticas habituales (Gobierno de Nuevo león, 25
de septiembre de 2022). Esta acción se retomó en el transcurso de 2023.
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beneficiadas “con la donación de pipas de agua potable que se
distribuían diariamente en distintas colonias del municipio de
Guadalupe [en donde la corporación tiene sus instalaciones]”
con el beneplácito de la alcaldesa (Martínez, 2022). Así también
durante el evento “Agua para todas las Personas”, funcionarios de
la Secretaría de la Igualdad y la Inclusión, del gobierno de Nuevo
León, agradecieron a la misma empresa la distribución gratuita
de “2 000 garrafones de agua” con lo que se alcanzaban “más de
240 000 litros de agua repartidos” (ídem).
A mediados de junio del mismo año, la Conagua, a través del
gobernador nuevoleonés, informaba que se obligaría a la cervecera
local “a entregar una tercera parte del líquido que le concesionó,
ya que no la usan en sus procesos”, de “seis millones de metros
cúbicos del agua…sólo usa cuatro, por lo que debe ceder esa parte a
la comunidad”, aseguraba (El Financiero, 18 de junio de 2022). Un
mes después la empresa respondía que estaba en posibilidades de
ceder “el 20% de su consumo de agua de la ciudad [de Monterrey]
a favor de la red de Servicios de Agua y Drenaje” y recalcaba “su
donación de un nuevo pozo profundo de 3.1 millones de metros
cúbicos de agua al año” que aportaría “más agua de la que consume”
la propia cervecera (Forbes, 2022, párrs. 1 y 2).
¿Qué efecto sobre el sentido común hegemónico puede
tener este tipo de noticias? Por lo pronto, podemos observar la
comunión entre gobierno e iniciativa privada lo que refrenda una
‘verdad’: que esta relación es positiva, pues responde al interés
de la metrópoli y sus habitantes; asimismo, promueve un modelo
de “autorresponsabilidad neoliberal” (Lorey, 2016, pág. 96) cuyo
ejemplo a seguir es la ‘solidaridad’ de las embotelladoras y de la
cervecera: cada quien cumple (o debe cumplir) con un cometido
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frente a una situación límite. Sociedad, gobierno y sector
empresarial asumen riesgos, nadie escapa a ello, todas las partes
deben corresponsabilizarse. Lo que se obvia es la heterogeneidad
de la incertidumbre poblacional en la que acaece el desabasto,
las acciones emprendidas por la gente común preferentemente
se orientarán al autoaseguramiento en menoscabo de una acción
política colectiva.
Esta acción política, fraguada en sentido contrario a las
versiones propagadas por la autoridad estatal, ganó una atención
temporal en las plazas públicas. El FOCDA compartía sus propios
criterios:
…el modelo económico que agarra preferencia en estas concesiones [de agua] a los magnates dueños de esta ciudad a quienes siempre han estado sirviendo nuestros gobernantes, no
han sido capaces de detener esta barbaridad. Pedimos a toda
la ciudadanía, a los medios de comunicación y hacemos esta
reflexión: ningún partido político [nos atendió], se les fue a
buscar en el congreso…ninguno ha mostrado interés más que
una supuesta rabia e indignación por medio de las redes sociales que no es más que para cumplir con las órdenes de la
simulación… la ciudadanía está sola porque ni los alcaldes están
respondiendo (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

Para el Frente es una «certeza» que la política de
suministro de agua en la ZMM eventualmente indujo el consumo
de agua embotellada en detrimento de la economía y los derechos
de la población; es un propósito, según afirman, consecuente con
el imaginario de un Nuevo León como “desierto ideológico” en el
cual no existen movimientos que ofrezcan resistencia “al interés
de la clase dominante”:
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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

¡Qué pinche necesidad de estar en el sol! ¡Qué necesidad de estar
exigiendo algo que nos corresponde! El pueblo con estos calores necesita el agua, nuestras mascotas, nuestros enfermos…las
grandes compañías internacionales se han apoderado del agua…
¿Quiénes la tienen?, pues la tiene la Coca Cola, la tiene la Cervecería [Heineken], la tiene Agua Mineral [Topo Chico], la tiene
Ternium… reconocen que ellos tienen el agua, y que la van a regalar porque son benefactores de Nuevo León. ¡Son unos fantoches!
¡Son unos desgraciados que son los que tienen los recursos naturales, que están para su disposición para enriquecerse!... ¿Cuándo
han visto que haya parado la Coca Cola? ¿Cuándo ha parado la
producción de la Cervecería? ¿Cuándo ha parado la producción
de la Topo Chico? (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

El FODCA anunciaba que se tomarían acciones legales en
contra del tandeo, invitaba a la población a firmar un documento
que se dirigiría a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos para detener el “saqueo”. Durante las manifestaciones
subrayaban la necesidad de unirse a la demanda, sin importar si las
personas firmantes militaban en algún colectivo o no; convocaban
“al monstruo del ocho marzo, aquellas mujeres que llenaron aquí la
macroplaza”, pero ahora acompañadas “con los padres de familia,
los novios, los amigos” para lograr la atención del gobernador.28 “En
abril venimos una minoría a visitar el palacio [de gobierno]…no nos
dejaron entrar a nuestra casa ciudadana, porque somos minoría”,
denunciaban refiriéndose al mitin del 2 de abril de 2022 en el que
exigieron a Samuel García detener las “atrocidades contra los
ciudadanos” por el racionamiento del agua.
28 Alusión a la manifestación con motivo del Día Internacional de la
Mujer (8 de marzo), que reunió a “más de 20 mil mujeres” en el centro de
Monterrey capital, para exigir “respeto, justicia y alto a la violencia” (Ayala,
2022).

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Contrario a lo que ocurría con la información
gubernamental, que es una fuente crucial para los medios, el Frente
se veía precisado a encontrar sus propios espacios mediáticos. A
través de contactos lograban, por ejemplo, que la toma simbólica
de una refresquera apareciera en un periódico nacional, aun
cuando la convocatoria no reunía a más de 40 o 50 personas entre
vecinos y manifestantes (Rivera, 2022). Durante el mismo acto se
reproducía la demanda de restituir el servicio de agua potable y
se llamaba “a los usuarios del servicio doméstico” a manifestarse
“en las calles y en los tribunales” para que las empresas detuvieran
su producción y se lograra con ello “un mayor abastecimiento del
líquido a la población” (ídem).
El que las afectaciones y la invitación a unirse a los reclamos
no hayan alcanzado aún la magnitud de un movimiento de masas,
nos enseña que tanto el núcleo de la propaganda gubernamental
como el del mensaje del Frente, cada uno a su manera, reconfiguran
discursos y ‘verdades’ posicionadas en un ámbito urbano complejo
en el que las posturas de sus habitantes no se reducen al desabasto
de agua, sino que sus decisiones y reacciones consideran riesgos
de distinta magnitud y naturaleza. Las demandas ciudadanas
recuperadas por el Frente avanzan a contracorriente de la acción
gubernamental como opción única. Desde la perspectiva gramsciana
su posicionamiento contiene vivencias y vicisitudes que anticiparían
la emergencia de un sentido común opuesto al dominante, pues
tales experiencias congregan conocimientos que permiten atisbar
el buon senso dentro de la incertidumbre aglutinada en el senso comune:
El agua es un recurso natural fundamental y necesario para la
vida y ellos [los empresarios] lo están utilizando para lucrar,
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para enriquecerse. Para ellos no hay remordimiento de que una
señora se queda sin agua hoy porque ellos están produciendo
más cerveza, a ellos no les importa eso (Mitin FOCDA, 5 de
junio de 2022).

No necesariamente se visualiza un nuevo tipo de
conocimiento, sino una oportunidad de reinsertar narrativas de
formas más efectivas, en la medida que la población se sienta
representada y elija problemáticas como la carestía del agua, ante
las que no permanecerá pasiva o desorganizada.
Pensamiento y acción
Esta es una parte final “preventiva” ante la probabilidad de un
nuevo episodio de desabasto que actualice la postura oficial y
renueve la presencia de actores que como el Frente buscarían
fortalecer su convocatoria. Al respecto se puede citar a Agua y
Drenaje de Monterrey, que en octubre de 2022 sentenciaba que
una crisis similar a la de ese año no se presentaría, siempre que
la población fuese “cuidadosa” (Fuentes, 2022). A principios
de 2023, el organismo informaba que “siete municipios” de la
ZMM estaban “bajo el programa Modulación de presión para
evitar fugas y despilfarre”, al tiempo que la misma dependencia
se preparaba “para otra posible crisis hídrica” debido al descenso
del nivel de las presas y mantos acuíferos (Fuentes, 2023). Para
finales de enero de este año la “disminución de presión del agua”
sobrevenía en horas de la noche y la madrugada (García, 2023).
Ante el trance ocasionado por la crisis hídrica, el gobierno
de Nuevo León implementó una relativamente eficaz campaña
basada en ‘verdades’ cuyo objetivo ha sido que la población
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asuma un fenómeno corriente en climas semidesérticos como
el del noreste de México. Estrategia eficiente puesto que trajo
a colación la voluntad y el trabajo ante la adversidad que,
históricamente, ha dado sentido y hasta identidad a la zona
debido a las dificultades ocasionadas por el clima extremo.
Pero, así también, eficacia de corto plazo, pues a los elementos
que objetivan la circunstancia ambiental, deben agregarse los de
orden económico y sociocultural.
La disímil situación de sus habitantes ofrece un escenario
susceptible de moldearse conforme a la rutina de quienes
viven en la metrópoli. Las condiciones de trabajo, el acceso a
servicios públicos y la normalizada inseguridad configuran
una incertidumbre que es confrontada heterogéneamente por
personas y familias. Aunque desde la subsistencia irrumpan
subjetivaciones tendientes al rechazo del discurso y soluciones
oficiales, ello estará mediado por las tensiones entre estratos
sociales y por la desigual aceptación de los planteamientos que
disputen la hegemonía del mensaje estatal y su función reguladora.
En el escenario de la contingencia de vida en una urbe
como Monterrey, el sentido común se actualiza a la par que se
desarrollan nuevas formas de relacionarse socialmente en el marco
de fenómenos negativos como la carestía hídrica o la desaparición
de personas. De forma ambivalente junto con la crisis, la
oportunidad para la creación de movimientos populares se basa,
en gran medida, en la irrupción de escenarios de comunicación e
intercambio cuya contención por parte de los gobiernos es cada
vez más complicada. Y, no obstante, la trascendencia de tales
movimientos no debe asumirse.
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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

Crehan, desde la vis gramsciana, ofrece una aproximación
para contextualizar el posicionamiento y las acciones
emprendidas por el Frente.
“Pensamiento y acción” son relevantes para comprender
lo conseguido por la iniciativa del FODCA. Ambos elementos
representan “la coexistencia de dos concepciones del mundo,
una afirmada mediante palabras y la otra mostrada en acción
efectiva” (Crehan, 2016, pág. 228). Cuando esta coexistencia se
ubica en “la vida de las grandes masas” el contraste entre ambas
concepciones suele ser la expresión “de contrastes más profundos”
(ídem), lo cual implica que aunque haya evidencia de que ciertos
sectores de la población posean una concepción crítica sobre las
circunstancias en las que subsisten, ésta es todavía primigenia,
lo que gravita en que su interés y acciones sean ocasionales y
condicionadas por acontecimientos como el aquí tratado.
Parafraseando a Gramsci (1984), el problema que desafía
la organización de las masas, de las cuales forman parte diversas
figuras colectivas, es que el discurso oficialista no pierde su
lugar preponderante y persiste como referente incluso en el
pensamiento de los grupos que se resisten a éste: por lo regular
se trata de contestar la propaganda y esto, por sí solo, reclama
tiempo y recursos pocas veces sostenibles para quienes apelan a
conjuntar esfuerzos para exigir y exhibir al orden gubernamental.
Así, la movilización emprendida para retar la acción oficial parece,
por ahora, inmediata y de pronta dispersión.
El dominio de “intereses inmediatos o presas de la
pasión suscitada por las impresiones del momento transmitidas
acríticamente de boca en boca” (Gramsci, 1984, pág. 153),
convergen en conductas poco racionales; para los colectivos
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que buscan representatividad implica contener exigencias cuyo
potencial de acción es incierto. Para una población agraviada
como la de Monterrey, un conjunto de argumentos que matizara
sus reclamos, sería suficiente para desinteresarle del incipiente
movimiento que divisaba como a su favor. La clave estriba en
un proceso de largo aliento que supere la conjunción casual de
personas que buscan escuchar a alguien que piensa y vive de
manera similar a ellas, pero sin asumir responsabilidades que les
vinculen entre sí y/o con respecto a una realidad concreta que les
afecta (Gramsci, 1984).
Una segunda perspectiva gramsciana, complementaria a la
primera, es citada por Crehan (2016). En ésta podemos conjeturar
la aparición de sujetos que, eventualmente, se identifiquen como
“intelectuales orgánicos” surgidos de entre los sectores sociales
cuyas causas defienden. Un punto a favor de los integrantes del
Frente, como hipotéticos intelectuales en ciernes, es que partieron
de una expectativa dilucidada de forma colectiva para otorgar
coherencia a una demanda popular; son voces cuya reflexión se
basa en su experiencia y en el testimonio de subsistencia de la
población que representan. La coherencia entre el testimonio,
el posicionamiento y las demandas es fundamental para su
influencia social y mediática.
El mensaje y las acciones emprendidas por el Frente
lograron durante 2022 un éxito relativo, ‘desigualdad’ y
‘corrupción’ regresaron a la vanguardia del debate metropolitano.
La emergencia por el colapso en el suministro de agua recreó
elementos del sentido común inconcusamente obvios: hay
empresas y particulares que mantienen privilegios en detrimento
del resto de la población, y esta inequidad es ignorada u ocultada.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

“¡No es sequía, es saqueo!” dio nombre al enojo y la insatisfacción
de la población, aun cuando la convocatoria se supeditó al periodo
que duró la crisis.
La lucha iniciada en defensa del derecho al agua en
Monterrey manifestó la honda injusticia en la que acontece la
rutina de cientos de miles de sus habitantes y renovó la tensión
que envuelve la vida de la gente de a pie con la gobernabilidad. La
modificación del sentido común que continúa condicionando el
cauce de tales tensiones, implica desafiar las certezas prevalentes
y alcanzar la coherencia que organice a la población frente a la
inequidad social, la desinformación y la propaganda oficialista.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El análisis de impacto regulatorio como
instrumento de calidad de la Ley en el
Poder Legislativo en México
The analysis of regulatory impact as an instrument
of quality of the Law in the Legislature in Mexico
Ricardo Eduardo Lavín Salazar1
Marcela Cavazos-Guajardo Solís2
Resumen: La presente investigación consiste en un análisis vinculado a
la calidad de la ley y de la herramienta denominada análisis de impacto
regulatorio, la cual es implementada ordinariamente en México a
la regulación que emite el Poder Ejecutivo, se expone la relevancia y
conveniencia de su incorporación al proceso legislativo con la pretensión
de incidir en su calidad, al evaluar y proyectar principalmente los costos
y beneficios que podrían impactar en los particulares al momento de la
consecución de sus objetivos, incorporando con ello una mayor dosis
de ciencia y racionalidad a la toma de decisiones legislativas.
Palabras clave: Poder Legislativo, análisis de impacto regulatorio,
calidad de la ley.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. r_lavin@hotmail.com
2 Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. dra.marcelacavazos@gmail.com

173

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Abstract: This research consists of an analysis linked to the quality
of the law and the tool called regulatory impact analysis, which is
ordinarily implemented in Mexico to the regulation issued by the
Executive Power, the relevance and convenience of its incorporation
into the legislative process is exposed with the aim of influencing its
quality, by evaluating and projecting mainly the costs and benefits that
could impact on individuals at the time of achieving their objectives,
thereby incorporating a greater dose of science and rationality to
legislative decision-making.
Keywords: Legislature, regulatory impact analysis, quality of the law.

174

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
La función constitucional más relevante concedida al Poder
Legislativo es la creación de legislación, es trascendente la
importancia de la calidad de la ley en cuanto a la técnica en la
que se apoya para la elaboración de las mismas, es decir a su rigor
lingüístico, su congruencia y claridad expositiva y sistemática,
la coherencia con el resto de los ordenamientos jurídicos, como
de los efectos que produce a la hora de la consecución de sus
objetivos, ya que se justifica en ello, termina siendo su razón de
ser, su objetivo fundamental.
A nivel internacional existe mucho interés con respecto
a la calidad de la ley, y ese interés no solo está vinculado como
una consecuencia de una percepción de la existencia de sobre
legislación o de proliferación o inflación legislativas y a la
devaluación de ciertos atributos técnico-formales de la misma
legislación, sino también de la conciencia que un sistema
económico eficiente y competitivo depende de su entorno
institucional y de la calidad de su regulación (Mercado, 2013).
La regulación puede entenderse como la emisión de reglas
que norman las actividades tanto sociales, como económicas de los
particulares. Mediante esas reglas se garantizan el funcionamiento
eficiente de los mercados y los derechos de propiedad, se genera
certeza jurídica, se evitan daños inminentes o bien se reducenlos
daños existentes en la salud, el medio ambiente y a la economía
(CONAMER, 2022) .
La regulación brinda capacidad al Estado para el uso de
sus facultades coercitivas para otorgar subvenciones, al control de
entrada al mercado, la fijación de precios, entre otros (Stigler, 1971).
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La regulación puede ser empleada en tres ámbitos:
1. Una serie de reglas: Consiste en la promulgación de
normas que se aplican por un organismo dedicado a
ese fin.
2. La influencia deliberada del Estado: Abarca todas las
acciones del Estado que están diseñadas para influir
en el comportamiento social o económico de los
individuos (incentivos).
3. Una forma de influencia social o económica: la regulación
se refiere a todos los mecanismos que inciden en la
conducta de los individuos (Baldwin, 2012).
Toda

regulación

tiene

como

propósito

moldear

comportamientos, en un sentido ideal puede ser percibida como
aquello que restringe las actividades o comportamientos no deseados
de una sociedad o que los facilita o promueve para que la beneficien.
La regulación se puede definir como el ejercicio del poder
colectivo con el propósito de remediar los fallos del mercado,
de competencia, la asignación de bienes públicos, del abuso del
poder económico y del efecto de las externalidades (Ogus, 2004).
Según Larrañaga (2009) todos estos aspectos fundamentan
la regulación como un mecanismo de control que complementan
los límites del sistema de mercado, dichos límites se comprenden
como tres aspectos fundamentales básicos:
1. la presencia de fallos de mercado;
2. los agentes reguladores son los que detentan
el poder público y tienen la capacidad para
establecer las normas sociales;
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3. la regulación se justifica por el interés público
y por la necesidad de normar la conducta de las
personas.
En ese contexto, resulta relevante poner el acento en lo
que está antes de la ley: la evaluación prospectiva de las decisiones
y lo que está después: la reacción efectiva del comportamiento de
los destinatarios a los incentivos que la propia norma establece,
sus consecuencias y efectos económicos (Castellanos, 2017).
Existen muchos ordenamientos en los tres niveles y
órdenes de gobierno en México de los cuales la eficiencia de los
mismos no se ha analizado, ni comprobado la relación causal con
respecto al objetivo que pretendían cumplir y/o los resultados que
produjo o en su caso si satisfizo, resolvió o por lo menos mitigó la
situación problemática que originó la medida o si previno alguna.
Por lo anterior, resulta relevante entender la novedad del
paradigma de las nuevas formas de gobernanza, en donde hay que
tener en cuenta que existe una imposibilidad de separar la fase
de creación normativa de la fase de su ejecución, implementación
y evaluación. Esta visión del proceso legislativo o reglamentario
no permite hacer distinciones rígidas entre la promulgación y la
aplicación (Castellanos, 2017).
Mercado (2013) asegura que la versión integrada del
proceso legislativo permite la experimentación de nuevos
instrumentos de mejora de la calidad de la ley tanto en la fase
preparatoria del texto normativo mediante estudios de impacto
normativo, el asesoramiento de expertos, así como en la fase de
ejecución, control y evaluación de los resultados de la regulación
jurídica.
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El estudio o análisis de impacto normativo forma parte de
la evaluación que se realiza previo a la expedición de la norma,
es decir ex ante lo cual debería servir como base fundamental
de su motivación para la expedición de esta o de su justificación
racional. A través de dicho análisis se busca conseguir que las
normas aprobadas sean solo las necesarias, con el propósito de que
no exista una sobre regulación, que resulten proporcionadas a las
finalidades que persiguen, que sean eficaces en el cumplimiento
de sus objetivos y que impliquen el menor costo posible para los
ciudadanos y las empresas (Mercado, 2013).
Esta evaluación, según lo que establece Castellanos
(2017) si se presenta de manera sistemática de forma anterior,
simultánea y posterior al acto legislativo (lo cual es lo ideal)
permitirá maximizar, incluso optimizar los recursos públicos
aplicados a la función o tareas legislativas. Por lo anterior, habría
que pensar si las evaluaciones ex ante y ex post deben formar
parte también del proceso y del procedimiento legislativo.
Es una realidad que existe cierta dificultad para que
prevalezca la técnica legislativa sobre la decisión política, a
diferencia por ejemplo del poder judicial no existe una teoría que
pueda guiar al legislador a diferencia de los jueces y magistrados,
quienes están orientados por una gran cantidad de doctrina,
estudios y jurisprudencia sobre el desempeño de sus funciones
y de la racionalización de los mismos, en el proceso legislativo
se adolece de esa posible orientación, en términos generales
persiste la percepción de que en el poder legislativo solo se
encuentra inmerso el juego de poder y eso dificulta una adecuada
racionalización en la toma de decisiones. Sin embargo, existe
la convicción de que no sólo es indispensable y necesario sino
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también es posible articular técnicas, procedimientos y una
organización del proceso normativo que, utilizadas de forma
apropiada por los redactores de las normas, permitirían avanzar
en el objetivo de incorporar mayores elementos racionales a la
voluntad (Zapatero, 2009).
Lo anterior encamina al legislador a articular un proceso,
que al ser correctamente utilizado, permitirá avanzar en el
objetivo planteado de Mejora Regulatoria, particularmente el
relativo a la calidad de la ley mediante la implementación de la
herramienta de análisis de impacto regulatorio.
Teoría de la Legislación
La Teoría de la Legislación se ha hecho cargo de la política
legislativa, del proceso legislativo y de la técnica legislativa. Su
método no es el de la dogmática jurídica, sino el interdisciplinario;
el objeto de la nueva disciplina de la teoría de la legislación es el
ciclo legislativo en su extensión más amplia, y su método supera
el de la dogmática jurídica y se extiende al de las ciencias humanas
en general, camina sobre los campos de la sociología, la ciencia
política, la economía, comunicación, entre otros (Arias-Schreiber
&amp; Peña, 2015).
Según Meßerschmidt, citado por Arias-Schreiber &amp;
Peña (2015) los asuntos propios de esta nueva disciplina jurídica
están relacionados con ciertas preguntas centrales, por ejemplo,
¿Por qué y cuándo es necesario que se apruebe una ley?, ¿Cómo
se crean las leyes?, ¿Qué efectos podrían alcanzarse y cuáles
produce realmente?, ¿Qué tan lejos puede llegar el legislador con
su normatividad? y ¿Cómo deben redactarse las leyes?
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Según Ulrich Karpen (1995) la teoría de la legislación debe
situarse en la praxis política como una teoría práctica y técnica y
el objeto de estudio debe ampliarse incluyendo no solo la teoría
de la legislación en sentido estricto, sino de la regulación jurídica
en general, conectando con la investigación en las ciencias que se
ocupan del direccionamiento social.
Se señala que no hay consenso pleno sobre los temas
atribuidos a cada rubro de los que hacen la teoría de la legislación,
sin embargo, se considera que son tres los complejos temáticos
principales según (Arias-Schreiber &amp; Peña, 2015).
1. La promoción de una buena legislación (Política
legislativa). Entre los temas comprendidos bajo
esta denominación están el concepto de ley, su
función social, la definición de los fines concretos
de cada norma legal, los tipos de leyes, sus efectos o
consecuencias, la efectividad de la ley, los medios de
evaluación y su cumplimiento.
2. Los temas problemas del proceso legislativo (Teoría
de la dación de leyes en sentido circunscrito). Entre
los temas comprendidos bajo esta denominación están
los de la legitimación de la actividad del legislador,
el impulso legislativo y los procesos sociopolíticos y
jurídicos en la elaboración, aprobación, publicidad,
evaluación y revisión de las normas jurídicas. Estos
aspectos del proceso legislativo son los de mayor
tradición en los estudios de la teoría de la legislación.
3. Los temas problemas de la técnica legislativa (Técnica
de la dación de leyes). Entre los temas comprendidos
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bajo esta denominación, están el de la formulación de
las normas, su expresión alternativa en enunciados
generales y abstractos o específicos y casuísticos,
el cuidado y la conservación de la consistencia
sistemático jurídica así como el uso adecuado de
remisiones normativas al legislar, el lenguaje jurídico,
el orden y modo de organización de las materias que
dan contenido al texto legal, el tamaño de las leyes,
así como la exactitud y concisión de la expresión de
las normas.
La presente investigación se centra en lo que respecta con la
promoción de una buena legislación, particularmente lo referente
al uso de la herramienta de análisis de impacto regulatorio para la
definición de los fines concretos de cada norma legal, sus efectos
o consecuencias, la efectividad de la ley, los medios de evaluación
y su cumplimiento.
Es importante destacar las contribuciones de Manuel
Atienza (2014) para una teoría de la legislación, donde parte de
considerar el proceso de producción de leyes como una serie de
interacciones que tienen lugar entre elementos distintos: editores,
destinatarios, sistema jurídico, fines y valores y al mismo tiempo
proponía cinco modelos, ideas o niveles de racionalidad, desde los
que puede contemplarse la legislación: una racionalidad lingüística,
en cuanto que el emisor debe ser capaz de transmitir con fluidez
un mensaje (la ley) al receptor (el destinatario); una racionalidad
jurídica-formal, pues la nueva ley debe insertarse armoniosamente
en un sistema jurídico; una racionalidad pragmática, pues la
conducta de los destinatarios tendría que adecuarse a lo prescrito
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en la ley; una racionalidad teleológica pues la ley tendría que
alcanzar los fines sociales perseguidos, y una racionalidad ética,
pues las conductas prescritas y los fines de las leyes presuponen
valores que tendrían que ser susceptibles de justificación ética.
En este modelo tradicional expuesto por Atienza es
importante destacar de igual forma la concepción del proceso
legislativo en tres etapas o fases: la prelegislativa, en la cual se
persigue la construcción de los argumentos y razones políticojurídicas y socio-económicas que justifican las instituciones
formales y la formulación de los fines y valores que den
legitimidad empírica y normativa; la legislativa, es la etapa en
donde se dan los procesos de negociación y discusión su objetivo
es la construcción de instituciones jurídicas congruentes y
consistentes; la etapa post legislativa abarca la evaluación de la
adecuación de las normas al sistema jurídico. El proceso se enfoca
fundamentalmente a analizar las consecuencias de las normas y a
determinar su eficacia (Rodríguez, 2000).
El legislador tiene la obligación de mejorar y readaptar
las leyes, puesto que éstas deben someterse a las exigencias de
adecuación, necesidad, proporcionalidad, claridad y exigibilidad,
cuando una ley determina defectuosamente los supuestos de
hecho y establece precisiones defectuosos, reconocibles ex ante
o a posteriori, está fallando en su esencia, en su finalidad, pierde
su razón de existir frente a la regulación que pretende, deviene
inapropiada y no es susceptible ni digna de constreñir derechos
(López, 2014).
En ese sentido una de las novedades más importantes
en el ámbito de la teoría de la legislación ha sido el desarrollo
de un renovado movimiento por la calidad de la ley; se ha
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impulsado de forma muy significativa el debate sobre la calidad
normativa y han institucionalizado nuevos principios de buena
legislación y nuevos instrumentos de mejora regulatoria en los
que la evaluación de impacto económico de las normas cobra un
protagonismo principal (Mercado, 2013).
Según López (2014) un país que se preocupa por mejorar
la calidad de las leyes es un país que avanza en todos los aspectos:
económicos, culturales, tecnológicos, entre otros.
Sin embargo, hoy la calidad de los textos normativos sigue
estando entre cuestionamientos, dado que las normas jurídicas
pueden ser tanto instrumento de desarrollo como freno a los
objetivos trazados de una comunidad (Díaz, 2011).
De esta manera, existe un interés particular en escudriñar
tal preocupación y, en su caso, mitigar dicha percepción o realidad
vinculada a la calidad de la ley o a los objetivos alcanzados
mediante la expedición de la ley.
En la literatura especializada donde se trata el tema de
calidad de la ley se utilizan diferentes expresiones que tienen
una referencia divergente. Entre las más comunes, según la
recuperación de Carrillo (2012) se encuentran: calidad de la
legislación, calidad del ambiente legislativo, calidad de la acción
normativa, calidad técnica de las leyes, calidad de las normas y
calidad de las leyes.
Según Tala (2010) la reflexión sobre lo que implica una
buena legislación o sobre los problemas que afectan la elaboración
de las leyes o normas en general es de larga data refiere las notables
reflexiones sobre técnica legislativa en las obras de Montesquieu,
Adam Smith y Jeremy Bentham (siglos XVIII y XIX).
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Bentham, filósofo y economista inglés, quien es
considerado el padre del derecho parlamentario, estableció
cuatro principios para la formulación de las normas:
1. En el proceso de elaboración de una norma, deberían
ser preparadas diversas propuestas alternativas.
2. Los autores de las propuestas no deberían ser pagados.
3. Cada propuesta debería ser escrita solo por un autor
para que no genere confusión sobre la responsabilidad,
los méritos y defectos que pudiera tener.
4. Entre las alternativas de propuestas que se presenten, la
prioridad debe ser puesta en aquella que ha sido preparada
por un autor foráneo o externo, porque este suele ser
inmune a los diferentes intereses locales especiales.
Según Arias-Schreiber &amp; Peña (2015) los antecedentes
históricos de la reflexión sobre temas de técnica normativa en la
cultura de occidente pueden situarse por lo menos a la antigüedad
grecolatina. Ya en el siglo IV d.C., el emperador Gratianus decía
en relación con las leyes (según la tradición de San Isidoro en sus
Etimologías, libro V - De legibus et temporibus): “…la ley será
entonces honesta, justa, posible, según la naturaleza, según las
costumbres de la patria, adecuada en cuanto a lugar y tiempo,
necesaria, útil, asimismo clara para que no induzca a error por
razón de oscuridad…” (p. 198).
Es deseable entonces, una regulación que no sea costosa
para el sistema productivo, más esencial y eficaz, que intervenga
solo cuando sea estrictamente necesario, solo cuando los
beneficios superen a los costos y en el que las medidas no sean
impuestas desde arriba en un modelo de command and control,
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sino que sean el resultado de consultas y del diálogo con los
destinatarios de las normas, en esta visión, la calidad de la ley se
justificaría en términos funcionales por su estrecha relación con
el desarrollo económico (Mercado, 2013).
Cumplimiento y efectividad legales son hoy conceptos
medianamente diferenciados, a partir de ello, se ha hecho
necesario distinguir entre los efectos queridos de la ley y los
no deseados, entre las normas simbólicas, instrumentales y
regulatorias, entre el tipo de causalidad que se presenta en la
relación norma-comportamiento, si este se sustenta en un cálculo
“costo beneficio” o en un principio de eficacia racional económica,
en prácticas tradicionales o en la emotividad (López, 2014).
Calidad de la Ley
Se podrían enunciar tres estratos de significados bajo la noción
de calidad de la ley, en un primer y más amplio significado,
calidad equivaldría a bondad, acierto, adecuación, técnica, en un
segundo nivel, la calidad de la ley aparece vinculada a categorías
más próximas a los caracteres propios de la ley, conceptos de
generalidad y estabilidad de la ley, con sus acompañantes, la
racionalidad y la coherencia del ordenamiento jurídico en su
conjunto, en su tercer nivel calidad de la ley de reconduce a
principios constitucionales explícitos o implícitos, derivados de
la moderna idea de Estado de Derecho: seguridad jurídica como
protección de la confianza, seguridad jurídica como certeza
del derecho, interdicción de la arbitrariedad, razonabilidad,
tolerabilidad. Todo lo anterior viene a prolongarse en conceptos
transversales que han resultado fundamentales: proporcionalidad,
ponderación, subsidiariedad (Cruz, 2003).
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Nos señala Córdoba (2014) que la ley ha perdido su
primacía jerárquica, en cuanto a su calidad técnica padece un
agravamiento en el deterioro de los clásicos atributos racionales
de generalidad, abstracción, simplicidad, sencillez, claridad,
etcétera.
Para evaluar la calidad de una ley, no solo es necesario
ponderarla en términos técnico-normativos (rigor lingüístico,
claridad expositiva y sistemática, y coherencia con el resto del
ordenamiento jurídico), sino formando parte de un análisis más
amplio sobre su calidad material que provea de un material
empírico riguroso que permita motivar la necesidad, adecuación
y proporcionalidad de la norma, especialmente en lo referido a
su racionalidad pragmática o instrumental, esto es, realizando
un juicio sobre la eficacia y eficiencia de la norma a la hora de la
consecución de sus objetivos (Mercado, 2013).
Que sea una buena ley o legislación será algo difícil de
precisar, sobre todo si se tiene en cuenta el análisis que se ha
expuesto de forma precedente. Sin embargo, varios autores han
definido ciertos criterios generales que le aportan un gran valor
analítico.
Según Carrillo (2012) generó una sistematización de esos
criterios, la cual se expone a continuación:
1. Una ley puede ser buena en sentido técnico-jurídico, aunque:
a) No consiga los objetivos previstos;
b) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones o;
c) Sea de dudosa validez.
2. Una ley puede ser buena en sentido sociológico, aunque:
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a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones o;
c) Sea de dudosa validez.
3. Una ley puede ser buena en sentido instrumental, aunque:
a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No consiga los objetivos previstos o;
c) Sea de dudosa validez.
4. Una ley puede ser buena en sentido normativista, aunque:
a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No consiga los objetivos previstos o;
c) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones.
Con respecto a los problemas más apremiantes que se
señalan como causantes de la mala calidad de las leyes, se podrían
enunciar muchos, se podría señalar que son medianamente los
mismos desde hace mucho tiempo, tal vez siglos y se presentan
de la misma manera en diferentes países, en últimas fechas su
complejidad ha aumentado significativamente porque la sociedad
también se ha vuelto más compleja y han intervenido factores que
la han impactado de manera significativa como las tecnologías
de la información, desde mi perspectiva nos encontramos en
un cambio de época y eso significa transformaciones de fondo
en nuestra convivencia social y la manera en la que se regula es
mediante la ley.
A continuación, se expone una recuperación que realiza
Carrillo (2012), sobre la problemática que enfrenta la calidad de la
ley, la lista no es exhaustiva ni tampoco limitativa: proliferación
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legislativa; rapidez con que son modificadas las leyes después
de aprobadas; fragmentación y estratificación; ambigüedades del
lenguaje; pluralidad de las fuentes de producción; ambigüedad
sintáctica y semántica; antinomias; redundancias; crecimiento
exponencial de la legislación; ineficacia de las leyes; ineficiencia
de las leyes; intervencionismo estatal en las relaciones sociales;
proceso legislativo secreto, engorroso y excluyente; aumento
de las normas de contenido difuso; avalancha de leyes que se
contraponen y contradicen; la pérdida de los atributos clásicos
de la ley (generalidad, abstracción, unidad, estatalidad) y los
valores por ella garantizados (certeza, seguridad, igualdad,
libertad); ignorancia del derecho vigente; sustitución de las leyes
por interpretaciones arbitrarias o ilegítimas.
Con lo anterior podemos situar la magnitud o la diversidad
de factores que pueden incidir en la calidad de la ley, por lo que
el análisis de impacto regulatorio no pretende resolver todas las
situaciones problemáticas, sino que pretende ser expuesta como
una herramienta de naturaleza racional que brinde un aporte
para mitigar en lo posible estos factores.
Es importante de igual forma reconocer que en la creación
de leyes, el trabajo legislativo en su conjunto se encuentra
en medio de una intensa acción política. Sin duda uno de los
espacios en donde más impacto de naturaleza política se puede
injerir es en el poder legislativo y en el ejercicio de sus funciones
constitucionales, siendo esta, la legislativa, la central. Por tanto,
cualquier posibilidad o planteamiento de solución para atender
la calidad de la ley no dependerá enteramente de su consistencia
teórica o su probable utilidad práctica, sino de que quien ejerce el
poder político, es decir los diputados, la asuman como tal.
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La creación legislativa termina siendo “un proceso de
interacción entre distintos elementos (editores, destinatarios,
sistema jurídico, fines y valores) y que, además, puede examinarse
desde distintas perspectivas o ideas de racionalidad (lingüística,
lógico-formal, pragmática, teleológica y ética)” (Marcilla, 1999).
La racionalidad, la objetividad y la cientificidad de
las propuestas teóricas deben ser puestas en relación con la
irracionalidad, la subjetividad y el voluntarismo latentes en el
ejercicio del poder político para comprender por qué la mejor
solución teórica o técnica puede no ser la mejor solución práctica
que se adopte.
Derecho y Economía
Una parte sustantiva del análisis de impacto regulatorio se
vincula en gran medida en estimar cómo afectan o impactan las
regulaciones en la vida de las personas y las comunidades y
entre esos impactos los de naturaleza económica son uno de los
principales.
En la época actual, existen dos ópticas por las cuales se
estudia la relación del derecho con la economía, la escuela “Law and
Economics” nacida en los Estados Unidos, y la segunda denominada
“Derecho Económico”, en donde la relación del derecho con la
economía se logra a través de la regulación de la economía. Con base
en los anteriores elementos, economistas y juristas en los Estados
Unidos han analizado varias instituciones del Common Law System,
tales como: la responsabilidad, los contratos, el derecho de propiedad,
los accidentes de trabajo, el mercado financiero, el derecho de la
competencia y el sistema federal. Recientemente, el movimiento ha
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venido aceptando y aplicando otros elementos como la igualdad y
la solidaridad, propuestos por el profesor Robert Cooter, principal
actuario del movimiento Law and Economics en los Estados Unidos.
(Ferney, 2020).
El concepto de eficiencia, desde el punto de vista de la teoría
económica, tiene un significado muy preciso: nos encontramos en
situación de eficiencia en el sentido Pareto (eficiencia de asignación)
cuando la asignación de recursos es tal que no resulta posible mejorar
la situación de uno de los agentes económicos sin perjudicar la de
cualquier otro agente. Una situación se considera en general como
eficiente en sentido Pareto, si los bienes se producen de la forma más
eficaz posible (menos costosa) (Witker &amp; Varela, 2003).
Ahora en referencia al contexto utilizado por el profesor
Coase, en el que se parte de la base que existen en el mercado
costos de transacción y manifiesta que sin ese elemento sería
imposible entender el sistema económico. En el mismo sentido
se expresó Dalham, quien cristalizó el concepto de costo de
transacción describiéndolo como costo adicional de búsqueda e
información, costo de arreglo y decisiones y costos de acción de
policia (Ferney, 2020).
En este sentido, Velázquez (2014) señala que los costos
de transacción son aquellos en que se incurre por llevar a cabo el
intercambio de un bien o servicio y por vigilar el cumplimiento
de lo convenido. Un ejemplo clásico es el costo de los abogados
involucrados en un convenio entre dos empresas. Los trámites
para abrir un negocio y los costos asociados (contadores,
almacenamiento de información, etc.) para pagar impuestos son
otra forma de costos de transacción.
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También es necesario detallar sobre las externalidades,
definidas como efectos secundarios, ya sean buenos o malos, que se
producen cuando una persona o una empresa realiza una actividad
y no asume todos los costos de esta, o todos los beneficios que le
podría reportar (Pindyck &amp; Rubinfeld, 2009). En este sentido, una
externalidad negativa surge cuando no se asumen todos los costos
de un efecto negativo, mientras que una externalidad positiva
surge de un efecto positivo que no se reporta como beneficio.
La aversión al riesgo es uno de los elementos de mayor
aporte y utilización de la escuela Law and Economics, por cuanto
mide el comportamiento individual y colectivo frente al riesgo. La
conducta del individuo debe ser de limitación o aversión frente al
riesgo (Ferney, 2020).
El fenómeno de la aversión al riesgo supone por definición
un cierto nivel de rechazo al riesgo por parte de una persona que
invierte en los mercados financieros. Una persona puede tener
ante una situación aversión al riesgo ser neutral ante el riesgoo ser
propenso al riesgo (El economista, 2020).
La teoría del Derecho Económico relaciona el derecho
y la economía a través de la regulación de la segunda,
fundamentándose en un conjunto de principios o elementos de
base que la sustentan. Es una nueva rama del derecho que hace
superar la tradicional división para dar paso a una moderna
división del derecho positivo: derecho privado, derecho público
y derecho económico (Ferney, 2020).
En ese sentido, es necesario definir a los sujetos del
Derecho Económico o los agentes económicos tales como: el
Estado, la empresa, los particulares y los órganos supranacionales,
es decir toda persona física o moral, con o sin fines de lucro,
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dependencias y entidades de la administración pública federal,
estatal o municipal, asociaciones, cámaras empresariales,
agrupaciones de profesionistas, fideicomisos, o cualquier otra
forma de participación en la actividad económica (Ley Federal de
Competencia Económica, 2014).
Ferney (2020)
asegura que el Estado, a nivel
macroeconómico, regula las políticas económicas tales como: la
planeación como instrumento de intervención, la política fiscal, la
política monetaria, la política de crédito, la política cambiaria.
La intervención del Estado a nivel microeconómico se orienta a
corregir las fallas del mercado.
Por otra parte, el derecho económico actual se presenta
como una disciplina mínima deregulación que tiene como objeto
normas jurídicas que enmarcan los comportamientos de los
agentes económicos tutelando intereses generales con criterio de
economía y simplificación (UNAM, 2020).
El Derecho Económico ha impactado y reformado el
derecho clásico (derecho privado y derecho público), es decir, sin
desconocer el derecho privado y público, el derecho económico ha
creado nuevas formas jurídicas que han evolucionado el derecho,
comprendiendo nuevos procedimientos.
El Análisis Económico positivo del Derecho (AED) tiene
por objeto el planteamiento del deber ser, del contenido de una
institución jurídica, en otras palabras y describiendo cada punto
de una mejor manera, se puede afirmar que respecto al análisis
económico positivo o normativo del Derecho estudian hechos, que
a su vez pueden ser de dos tipos donde las consecuencias reales
de las normas jurídicas (ya sean de origen constitucional, legal,
administrativo, judicial, privado, etc.), precisar cómo reaccionará
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la gente frente a una determinada norma y cuáles serán los costos
y beneficios. También puede ser objeto de análisis positivo,
en un segundo lugar, la manera cómo influyen determinadas
circunstancias reales en el contenido y forma de ciertas decisiones
jurídicas (Ferney, 2020).
Se sostiene que se ha evolucionado de la reducción
positivista del derecho a un modelo basado en normas, pero
también en principios que abren la teoría y el razonamiento jurídico
a necesidad de la ponderación de argumentos y a la búsqueda de
la mejor decisión, o de la más razonable que no es otra que aquel
que consigue convencer a la comunidad jurídica por estar basada
en razones. En este nuevo contexto de ponderación de soluciones
jurídicas basadas en razones, el AED ha encontrado un espacio
propicio y confortable, en tanto que los argumentos económicos
resultan en especial relevancia y convicción en muchos casos por
su carácter pragmático y funcional (Mercado, 2013).
La teoría económica se ha utilizado para explicar por
qué ciertas regulaciones legislativas adoptan determinados
contenidos y no otros. Por otro lado, el Análisis Normativo
se ocupa de estudiar qué es lo que los agentes (el legislador, la
administración, los tribunales, las partes contratantes, etc.), a la
vista de las consecuencias esperadas de sus diversas alternativas
de actuación, deberían hacer, qué decisiones deberían adoptar,
qué normas deberían eventualmente establecer, a fin de maximizar
la satisfacción de ciertas preferencias (Ferney, 2020).
Según Lleras (2008) el concepto positivo del AED explica
cuáles son los efectos que las leyes producen y a partir de estos,
establece qué leyes permiten alcanzar una serie de resultados
que se toman como deseables. En consecuencia, se debe definir
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

193

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

otro concepto que se encuentra relacionado con el anterior, que
es la rama normativa del AED, la cual busca establecer qué tipo de
resultados se pueden tomar como deseables para la sociedad, lo
cual implica razonar a partir de juicios de valor.
El jurista tradicional estaba abocado en su mayoría
a hablar de los efectos de las leyes o de la bondad, la justicia
o la oportunidad y necesidad de una determinada decisión,
norma o política legislativa basándose simplemente en
intuiciones y en presuposiciones no empíricas. El AED, por el
contrario, dota de una fuerza pragmática y cuantitativa a los
argumentos cualitativos de justicia o injusticia utilizados por el
jurista. El AED, al fijar su interés en los efectos que las normas
tienen en el comportamiento efectivo de sus destinatarios y
en las consecuencias que pudiera tener la adopción de una
determinada norma o decisión en términos de eficiencia, de
equidad, etc., permite que el discurso jurídico trascienda el mero
análisis exegético y sistemático, y las valoraciones intuitivas y
escasamente refutables de los argumentos en pro o en contra de
una norma (Mercado, 2013).
Análisis de impacto regulatorio en el poder
legislativo en México
El análisis de costo beneficio, que se encuentra inserto en los
Análisis de Impacto Regulatorio (AIR) contemplados en la Ley
General de Mejora Regulatoria (2018) publicada en México,
no solo se justifica por la aportación que arroja en la evaluación
de la eficacia y eficiencia de las normas, sino también por su
contribución a la transparencia y coherencia en la toma de
decisiones políticas.
194

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Dicha herramienta ha sido implementada en la regulación
expedida por el Poder Ejecutivo y ha sido muy poco explorada
su incorporación como parte del proceso de creación de leyes del
Poder Legislativo en México.
Desde el punto de vista de la transparencia, el estudio
de impacto y el análisis costo beneficio dotarían de mayor
publicidad a la acción de los poderes públicos. Pueden servir
para evitar fenómenos de “captura del legislador” por parte de los
grupos de interés y hacer más transparente la decisión mediante
la información sobre los costos y beneficios de las distintas
opciones de regulación. De igual forma podrían contribuir a un
comportamiento más responsable y cauteloso de los poderes
públicos a la hora de hacer promesas políticas y de proponer
cualquier tipo de medida legislativa. Como argumenta Sunstein
(2009), los poderes públicos podrían optar por proceder incluso
cuando los costos exceden los beneficios, pero si lo hacen, debería
ser después de recibir la información que brinda el análisis costo
beneficio, y si con esa información los entes reguladores optan
por imponer costos que son desproporcionadamente altos en
comparación con los beneficios esperados, deberán explicar por
qué eligieron hacerlo (Mercado, 2013).
El análisis de impacto económico nos aporta una forma
de interpretar las relaciones entre el sistema legislativo y el
sistema económico que parte del reconocimiento de la función
constitutiva de las relaciones económicas por parte del sistema
legislativo (PWC , 2020).
Según Valderrama (2021) dentro de las contribuciones
que aportan los análisis económicos ex ante de la legislación es
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

195

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

que proveen a los poderes públicos de argumentos económicos
para realizar tres juicios importantes sobre la legislación:
1. Determinar qué alternativas políticas son viables
(factibilidad o viabilidad económica: es necesario
tener en cuenta los recursos disponibles y los costos
previstos).
2. Puede contribuir a la identificación de entre las
consideradas viables, las propuestas más eficaces y
eficientes.
3. Realizar un balance entre los costos estimados y
los beneficios que se espera alcanzar con la decisión
normativa.
El estudio de impacto normativo formaría parte de la
evaluación ex ante de la norma que debería servir como base
fundamental de su motivación o justificación racional. A través
de él se busca conseguir que las normas aprobadas sean solo las
necesarias, que resulten proporcionadas a las finalidades que
persiguen, sean eficaces en el cumplimiento de sus objetivos
y comporten el menor coste posible para los ciudadanos y las
empresas (Mercado, 2013).
Los AIR son una herramienta que aportaría una mayor
racionalidad a la toma de decisiones legislativas, reduce la
complejidad de un juicio de ponderación a un ejercicio pragmático
e instrumental que puede orientar el proceso legislativo con
elementos de juicio funcionales, cuantitativos y ello sin duda
es en beneficio de la calidad de la ley, pero esto no implica que
deba sustituir otro tipo de consideraciones en el debate como la
justicia o la oportunidad de una decisión, es decir no debería ser
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

por completo determinante, pero sí una parte sustantiva de la
argumentación.
En cuanto al Análisis del Impacto Regulatorio en México,
es importante señalar que el 31 de octubre de 2018 se expidió la
Ley General de Mejora Regulatoria en México (2018), dicho
ordenamiento se inserta bajo la visión de fortalecer la calidad de
las regulaciones, incluyendo la ley, incorporando principios para
una buena expedición normativa, así como instrumentos técnicos
de mejora regulatoria, en donde se contemplan los análisis de
costo-beneficio, entre otros, que confirman la relevancia de las
evaluaciones de impacto económico.
En conformidad a la Ley, el poder legislativo está obligado
a contar con un responsable oficial para coordinar, articular y
vigilar el cumplimiento de la política de mejora regulatoria y la
estrategia al interior de cada Sujeto Obligado, particularmente
lo que tiene que ver con el Catálogo Nacional de Regulaciones,
Trámites y Servicios, se considera indispensable que debiera
ampliarse la obligatoriedad en lo relativo al análisis de impacto
regulatorio. (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión,
2018)
De acuerdo con las legislaciones locales es importante
señalar que las 32 entidades cuentan con una Ley de Mejora
Regulatoria, en la mayoría de ellas contempla al poder legislativo
como Sujeto Obligado pero acotado a la obligación de participar
en el Registro Estatal de Trámites y Servicios. Aquellas entidades
en las cuales el Poder Legislativo no se encuentra referido como
sujeto obligado de dicho ordenamiento son: Baja California, Baja
California Sur, Chiapas, Durango, Michoacán, Sinaloa, Tabasco,
Tlaxcala y Zacatecas. Ver Tabla 1.
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197

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Tabla 1
Legislación en materia de mejora regulatoria en entidades federativas.

Entidad federativa
1. Aguascalientes
2. Baja California
3. Baja California Sur
4. Campeche

Ley de
mejora
regulatoria
vigente

El poder
legislativo es
sujeto obligado

Se obliga a
presentar air en
iniciativas de
ley

✓

✓

X

X

X

X

X

✓
✓
✓
✓

5. Chiapas

✓
X

6. Chihuahua

✓

✓

7. Ciudad De México

✓

✓

✓

✓

8. Coahuila
9. Colima
10. Durango
11. Estado de México
12. Guanajuato
13. Guerrero

✓

17. Morelos
19. Nuevo León

22. Querétaro
23. Quintana Roo
24. San Luis Potosí

X

✓

X

✓
✓
X

✓

✓

✓

✓

✓

21. Puebla

X

✓

✓

20. Oaxaca

X

✓

✓

18. Nayarit

X

✓

✓

✓

16. Michoacán

X

✓ (Propuestas
que remita Ejecutivo Estado o
municipios)

✓

✓

15. Jalisco

✓

X

✓
✓

14. Hidalgo

198

✓

X

✓
✓
✓

X
X

✓
X
X

✓

✓

✓

X

✓
✓
✓
✓

X
X
X
X
X

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

25. Sinaloa
26. Sonora
27. Tabasco
28. Tamaulipas
29. Tlaxcala
30. Veracruz
31. Yucatán

✓

X

X

✓

✓

✓

✓

✓

✓

✓

X

✓
✓
✓

X
X

✓

X
X
X

✓

✓
32. Zacatecas
X
X
Fuente: Elaboración propia con información de los Congresos Locales de cada
entidad.

En la tabla que antecede, también se señala aquellas
entidades en las cuales se obliga al poder ejecutivo del estado
o de los municipios a que las iniciativas de ley que remitan el
legislativo y que tengan costos para los particulares incorporen
el Análisis de Impacto Regulatorio, así como aquellas entidades
más evolucionadas desde nuestra perspectiva en donde se exige
que el mismo Congreso garantice que en sus proyectos de reforma
contengan dicho análisis, son el caso de los estados de Chihuahua,
Guerrero, Hidalgo, Nayarit, Tamaulipas y Yucatán.
Según la Ley General de Mejora Regulatoria de México
(2018), en su Artículo 66 señala:
El Análisis de Impacto Regulatorio es una herramienta que tiene por objeto garantizar que los beneficios de las Regulaciones
sean superiores a sus costos y que éstas representen la mejor
alternativa para atender una problemática específica. La finalidad del Análisis de Impacto Regulatorio es garantizar que las
Regulaciones salvaguarden el interés general, considerando los
impactos o riesgos de la actividad a regular, así como las condiciones institucionales de los Sujetos Obligados. (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Como se puede observar, la finalidad de esta herramienta es
garantizar que los beneficios de las regulaciones sean superiores a
sus costos, garantizando con ello que las regulaciones salvaguarden
el interés general, lo cual de implementarse o insertarse en el
proceso legislativo impactaría claramente en la calidad de la ley.
El Artículo 67 establece:
Los Análisis de Impacto Regulatorio deben contribuir a que las
Regulaciones se diseñen sobre bases económicas, empíricas y
del comportamiento, sustentadas en la mejor información disponible, así como promover la selección de alternativas regulatorias cuyos beneficios justifiquen los costos que imponen y
que generen el máximo beneficio para la sociedad. (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018)

El poder público que tiene como función principal la
generación de leyes, las cuales tienen un impacto en toda la
comunidad, es el poder legislativo, por lo mismo, dicha instancia
al contar con una autoridad de mejora regulatoria debería
elaborar dicha herramienta de AIR para cada iniciativa de ley que
se discuta que tenga costos para los particulares.
El Artículo 68 señala:
“Los procesos de revisión y diseño de las Regulaciones y Propuestas Regulatorias, así como los Análisis de Impacto Regulatorio
correspondientes, deberán enfocarse prioritariamente en contar
con Regulaciones que cumplan con los siguientes propósitos:

I. Que generen el máximo beneficio para la sociedad
con el menor costo posible;
II. Que sus impactos resulten proporcionales para el
problema que se busca resolver y para los sujetos
regulados a los que se aplican;
200

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III. Que promuevan la coherencia de políticas públicas;
IV. Que mejoren la coordinación entre poderes y órdenes
de gobierno;
V. Que

fortalezcan

las

condiciones

sobre

los

consumidores y sus derechos, las micro, pequeñas
y medianas empresas, la libre concurrencia y la
competencia económica, el comercio exterior y los
derechos humanos, entre otros, y
VI. Que impulsen la atención de situaciones de riesgo
mediante herramientas proporcionales a su impacto
esperado. Las Propuestas Regulatorias indicarán
necesariamente la o las Regulaciones que pretenden
abrogar, derogar o modificar, en términos del
artículo 78 de esta Ley. Lo anterior deberá quedar
asentado en el Análisis de Impacto Regulatorio.”
(Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión,
2018, p. 24)
Como se puede observar en dicho artículo, se describen
los propósitos del AIR, mayor beneficio al menor costo, que
los impactos sean proporcionales al problema que se pretende
resolver, que sean coherentes con respecto a otras políticas
públicas, mejorar coordinación entre poderes, fortalecer
condiciones de consumidores, entre otros. Dichas pretensiones
son fundamentales para mejorar la calidad de las leyes.
El Artículo 69 señala los elementos mínimos que debe
contener los Análisis de Impacto Regulatorio, los cuales deben
pasar por un proceso de consulta pública:
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201

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

I. “La explicación de la problemática que da origen a
la necesidad de la intervención gubernamental y los
objetivos que ésta persigue;
II. El análisis de las alternativas regulatorias y no
regulatorias que son consideradas para solucionar la
problemática, incluyendo la explicación de por qué
la Regulación o Propuesta Regulatoria es preferible
al resto de las alternativas;
III. La evaluación de los costos y beneficios de la
Regulación o Propuesta Regulatoria, asícomo de otros
impactos incluyendo, cuando sea posible, aquéllos
que resulten aplicables para cada grupo afectado;
IV. El análisis de los mecanismos y capacidades de
implementación, verificación e inspección;
V. La identificación y descripción de los mecanismos,
metodologías e indicadores que serán utilizados para
evaluar el logro de los objetivos de la Regulación, y
VI. La descripción de los esfuerzos de consulta pública
previa llevados a cabo para generar la Regulación o
Propuesta Regulatoria, así como las opiniones de los
particulares que hayan sido recabadas en el ejercicio
de Agenda Regulatoria a que se refiere el artículo 64
de esta Ley.” (Cámara de Diputados del H. Congreso
de la Unión, 2018, pp- 24-25)
Como se puede observar, se muestra una guía de los
elementos que deben contener los análisis respectivos. Otro punto
importante tiene que ver con la consulta pública, conveniente para
la transparencia y para una buena gobernanza, lo cual implicaría
202

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

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que cada ley que se pretendiera reformar pasara por un proceso
de consulta pública.
En el Artículo 70, se señalan las posibilidades del AIR el
cual puede ser ex ante y/o ex post:
“Para asegurar la consecución de los objetivos de esta Ley, los
Sujetos Obligados adoptarán esquemas de revisión, mediante la
utilización del Análisis de Impacto Regulatorio de:

I. Propuestas Regulatorias, y
II. Regulaciones existentes, a través del Análisis
de Impacto Regulatorio ex post, conforme a las
mejores prácticas internacionales. Para el caso de las
Regulaciones a que se refiere la fracción II del presente
artículo, las Autoridades de Mejora Regulatoria,
en sus respectivos ámbitos de competencia, y de
conformidad con las buenas prácticas internacionales
en la materia, podrán solicitar a los Sujetos Obligados
la realización de un Análisis de Impacto Regulatorio
ex post, a través del cual se evalúe la aplicación,
efectos y observancia de la Regulación vigente, misma
que será sometida a consulta pública por un plazo de
treinta días con la finalidad de recabar las opiniones
y comentarios de los interesados…” (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018, p. 25)
La consideración es que tanto la aplicación de los AIR de
propuestas regulatorias como las de regulaciones ya existentes
son igualmente relevantes y por tanto resultan convenientes en
su implementación para el poder legislativo. Es fundamental
tal como lo señala la Ley, evaluar los efectos de la aplicación
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

203

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

de las reformas y en todo caso sea el mismo poder legislativo
quien determine a partir de esa información la pertinencia de
su abrogación, modificación o permanencia, para alcanzar sus
objetivos originales y atender a la problemática vigente.
Un análisis de impacto regulatorio en términos generales
deberá expresar con claridad el objetivo de la regulación o de
la ley, el problema que se abordará, la propuesta regulatoria
propiamente dicha, su explicación, los grupos afectados con
la misma, la estrategia para garantizar su cumplimiento, la
estimación de los costos ya sea administrativos, económicos,
sociales, ambientales, de aplicación y cumplimiento, etc., la
estimación de los beneficios, la comparación de los costos y
beneficios, la identificación de alternativas, la comparación de
los costos y beneficios de las alternativas, la comparación de
alternativas con propuestas regulatorias, una consulta ciudadana
y sus resultados, la proyección de los impactos de la regulación,
en fin en ese sentido existen metodologías aplicadas las cuales es
recomendable sean integradas dentro del proceso legislativo.
Es trascendente que todas las regulaciones que generen
costos de cumplimiento para los particulares deban ser evaluadas
periódicamente, de tal manera que se cerciore mediante dicha
evaluación de los beneficios sociales que se pretendían con su
expedición se están cumpliendo.
Conclusiones
Como se ha podido constatar, es relevante la utilización de
argumentos económicos al razonamiento jurídico y político que
se produce en la elaboración de leyes en el poder legislativo.
204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

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Es importante acotar que aunque se reconozca la
fortaleza que puede llegar a tener una argumentación con un
aporte económico mediante los análisis de impacto regulatorio,
no se puede olvidar que solo tiene una racionalidad instrumental
y que resulta indispensable respaldarla con la naturaleza de
principios político-morales, es decir, en donde se persiguen fines
distintos a los de la eficacia o eficiencia económica no debería
forzarse su aplicación, por ejemplo en temas tales como: la
equidad, protección de los derechos fundamentales, lucha contra
la pobreza u otros de tal naturaleza.
Los análisis de impacto regulatorio terminan siendo una
herramienta, son auxiliares en la toma de decisión, pero tampoco
son la decisión en sí misma, son un instrumento que transparenta
las decisiones, aporta alternativas y proyecta consecuencias lo
que redunda en una mejora en la calidad de la ley.
La calidad de la ley toma gran relevancia en el marco del
nuevo paradigma de la gobernanza que nos encontramos en la
actualidad, en donde se privilegia la transparencia, el uso de
las nuevas tecnologías de la información y la participación del
ciudadano en los asuntos que tradicionalmente se encontraban
de forma exclusiva en la esfera de actuación del Estado. La
herramienta del análisis de impacto regulatorio como se ha
podido exponer en el presente documento contribuye a dicho
propósito y con ello a la obtención de una mayor legitimidad de
resultados por parte del Poder Legislativo.
Los análisis de impacto regulatorio no solo se justifican
debido a la eficiencia y eficacia de la norma, lo cual ya es bastante
significativo, sino que también contribuye a la transparencia y
coherencia en la toma de decisiones en este caso legislativas, es
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205

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

decir, mejora la calidad en la ley, ya que dota al proceso legislativo
de una dosis técnica, pragmática y funcional, pero abona también
a una mejora en la calidad democrática.
El proceso legislativo debe concebirse como un ciclo
integral en donde no solo se debe ponderar su trascendencia
en el momento de la expedición de la norma, sino en la
valoración preexistente a la expedición de la ley y también en las
consecuencias que se proyectan tendrá su implementación.
Es un proceso dinámico, en el cual se debe escudriñar
la realidad, pretendiendo buscar ser pertinente para resolver
conflictos de muy diversa naturaleza entre ellos los relativos
a la oferta de bienes y servicios públicos, en un contexto de
restricciones de naturaleza política y también económica.
Otro ingrediente relevante es vinculado a la participación
ciudadana, en la medida en que las leyes generen condiciones
estables para cooperar y propicien la coordinación para que los
ciudadanos y distintos actores tomen decisiones colectivas, se
podrá asimilar que es una ley efectiva.
Hacer buenas leyes implica que sean claras, legibles para
la mayoría, pero sobre todo que resulten útiles, que favorezcan
al bien común y por supuesto, que provoquen bienestar social y
económico.
El legislador debe trabajar pensando que lo que hace es al
servicio del ciudadano, ahí radica la soberanía del pueblo y por lo
tanto están en su legítimo derecho de exigir eficiencia, para el caso
legislativo una buena forma de reflejar dicha eficiencia es mediante
la menor expedición de normas posibles, que las que se emitan
sean de buena calidad, con el menor costo y con el mayor impacto
favorable para los intereses del ciudadano, del estado y del país.
206

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Por todo lo anterior concluimos que la implementación
del análisis de impacto regulatorio es una herramienta que
contribuye a una mayor calidad y justificación racional de las
reformas legislativas o emisión de nuevas leyes.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La representación de las mujeres deportistas
en periódicos deportivos: análisis de contenido de
dos medios locales y dos nacionales
Sportswomen represented in newspaper sports
media: Two local media and two national media
content analysis
Dagoberto Salas Zendejo1
Erizbed Romero2
Carlos Lomelí3
Guillermo Vargas4
Alma Elena Gutiérrez Leyton5
1 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. dago.salas@gmail.com
2 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. erizbed.romerop@uanl.edu.mx
3 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. carlos.lomelis@uanl.edu.mx
4 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización Deportiva,
UANL. Monterrey, Nuevo León, México. guillermo.vargasgrz@uanl.edu.mx
5

Catedrática de Posgrado de la Facultad de Organización Deportiva

211

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Resumen: Antecedentes: Los estudios acerca de la representación de
las mujeres deportistas en los medios de comunicación han aumentado,
y entre estos, destaca la preferencia por el análisis de contenido como
la técnica que utilizan los investigadores interesados en estudiar
cómo es la cobertura de los medios hacia las mujeres deportistas.
Este estudio tiene el objetivo de identificar la cobertura que conceden
los medios deportivos a las mujeres que practican deportes, tanto a
nivel profesional como amateur, en las diversas disciplinas, a fin de
establecer cómo aparece cuando se le concede espacio, si existe alguna
diferencia cuando la cobertura la realiza un hombre o una mujer, y el
tipo de enfoque que se le da a la información que se maneja sobre las
mujeres deportistas. Muestra: Se analizaron cuatro medios deportivos
impresos, dos de circulación nacional (Récord y el ESTO) y dos de
circulación local en Monterrey, Nuevo León (El Norte y El Horizonte).
La unidad de análisis fue la noticia y el criterio de selección fue que
aborde información sobre una mujer deportista. La muestra abarcó
una semana natural, del 23 de agosto al 29 de agosto de 2022 y para su
análisis se diseñó un Manual de Codificación con datos tomando en
cuenta 11 categorías.
Resultados:Durante el periodo analizado se publicó un total de 758
notas en los medios analizados, de las cuales solo 84 notas cubrieron
actividades de las mujeres deportistas, lo que representa apenas el 11%.
De esas 84 notas, en 71 las mujeres fueron protagonistas, el resto fue
compartido. El deporte a partir del cual se mencionó más a la mujer
fue el fútbol, seguido del tenis. 60 publicaciones mostraban a las
mujeres como ganadoras, 13 como especialistas, 7 como víctimas y 3
como perdedoras. En cuanto al crédito de la nota, 51 notas estaban
acreditadas a un nombre propio, siendo 28 a hombres y 23 a mujeres;
mientras 19 eran del staff de cada periódico, 4 de una agencia y 10 no
tenían crédito alguno.
Conclusiones: A pesar del avance que han tenido las mujeres en el
desarrollo de actividades deportivas, los medios de comunicación no
ofrecen espacios de manera equitativa con relación a los hombres.
Sigue marcando mayoría la cantidad de notas y reportajes dedicados
a los hombres, aunque el mismo deporte sea jugado por mujeres. Los
y Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, Monterrey, Nuevo León, México. alma.gutierrezly@uanl.edu.mx

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

únicos dos deportes que marcan la excepción y por consecuencia son
esta mayoría dentro del limitado espacio en los medios deportivos para
las mujeres son el fútbol femenil y el tenis femenil. El espacio que se
les da a las mujeres que practican o comunican el deporte sigue siendo
muy poco, ya que la mayoría de las pocas noticias encontradas miden
apenas un tercio de espacio con respecto al deporte varonil.
Palabras clave: mujeres, deporte, periodismo; análisis de contenido
Abstract
Background: Studies about sportswomen’s representation in mass
media have grown in quantity, and among these, content analysis stands
out as the preferred technique used by researchers when studying
sportswomen’s mass media coverage. The goal of this investigation is
to identify the coverage that sports media gives to female sports, from
amateur to professional levels, in various disciplines, to determine
how they are showcased when space is given, if there is any difference
compared to masculine coverage, and the focus that is treated when the
information is about women in sports. Sample: Four sports print media
were analyzed: two with national distribution (Récord &amp; ESTO) and
the other two with local distribution in Monterrey city (El Norte &amp; El
Horizonte). The analysis unit was the report, and the selection criteria
were information that approached women in sports. The sample took
about a natural week, from August 23rd to August 29th, 2022, and for
its analysis, a coding manual was designed. The data was divided into
11 categories.
Results: During the said span, the analyzed media published a total
of 758 reports, of which only 84 covered sportswomen’s activities,
representing barely 11%; these were the main ones used for the research.
Women were the protagonists in 71 of these reports, while men shared
the rest. Sports-wise, soccer was the most popular, followed by tennis.
60 News showed women as winners, 13 as specialists, 7 as victims, and
3 as losers. Credit-wise, 51 notes were credited by a proper name, 28 to
a man and 23 to a woman; 19 were published by the staff, 4 were from
an agency, and 10 had no credit at all.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Conclusions: Although there’s been development in women’s sports
activities, mass media doesn’t offer spaces equitably compared to men.
There’s still a majority of news about men’s sports, even if women
participate in the same activity. The only two sports that make an
exception are women’s soccer and tennis, so these take up most of the
media’s limited space. The space given to women who practice sports
is still reduced because it is barely one-third of that used in male sports.
Key words: women, sports, journalism, content analysis

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La representación de las mujeres deportistas
en periódicos deportivos: análisis de contenido
de dos medios locales y dos nacionales
La aparición de las mujeres es objeto de estudio desde hace muchos
años, pero hubo un mayor auge a finales del siglo XIX y principios
del XX, tanto que hoy en día muchas hacen una constante lucha
en todo el mundo con el fin de defender y obtener sus derechos.
Si hay un nicho donde las mujeres han buscado destacar
es en los deportes, un mundo que por costumbre está relacionado
con hombres, sin embargo, en los últimos años hemos visto
muchas más mujeres participando en los deportes, pero la prensa
no les ha dado la importancia suficiente a los hechos destacables
de las mujeres dentro del mundo deportivo.
Es por eso que este trabajo surge con el fin de analizar
cómo es representada la participación de las mujeres deportistas
en algunos medios mexicanos, ya que pese a los avances la mujer
como deportista y como periodista sigue teniendo poca relevancia.
Las mujeres desde hace muchos años han sido excluidas
dentro del periodismo deportivo, no solo como periodistas, sino
también como deportistas y aunque ahora hay un gran avance
en el deporte femenil, las tradiciones a las que fuimos sometidos
por parte de los medios de comunicación nos han llevado a
que muchas veces no se les reconozca como se debe dentro del
deporte, sabiendo que ellas deberían tener la misma ventana de
oportunidades que tienen los hombres.
Objetivo de investigación
El objetivo de esta investigación es identificar la cobertura que
conceden los medios deportivos a las mujeres que practican
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

deportes, tanto a nivel profesional como amateur, en las diversas
disciplinas, a fin de establecer cómo aparece cuando se le concede
espacio, si existe alguna diferencia cuando la cobertura la realiza
un hombre o una mujer, y el tipo de enfoque que se le da a la
información que se maneja sobre las mujeres deportistas
Esta investigación nos dará una visión más clara de cómo
es que las mujeres deportistas son representadas en los medios,
dándonos cuenta que aún existe cierta diferencia en la proyección
de las mujeres deportistas y de los hombres deportistas
Marco teórico
Las mujeres en el deporte
Desde el inicio de lo que para muchos es la mayor justa deportiva
(Juegos Olímpicos) las mujeres estuvieron excluidas de cualquier
competición. Los Juegos Olímpicos nacieron en Grecia, pero su
mayor importancia se cobró a finales del siglo XIX, cuando un
hombre llamado Pierre de Coubertin creó un Comité Olímpico
que dio paso a los Juegos Olímpicos modernos con un mensaje
de competición pacífica entre los pueblos de la humanidad, sin
embargo, el pensamiento de Coubertin era claro, las mujeres no
podrían formar parte de las competencias, estaban completamente
descartadas (nationalgeographic.com, 2022)
Coubertin señaló que la presencia de las mujeres dentro
de las competencias era antiestético, incorrecto, no práctico
y poco interesante, por lo que los inicios se dieron con simple
participación masculina. Pero además la mujer sólo podía
participar para aplaudir a los vencedores y coronar a los ganadores
(Salido, 2020).
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

En la década de los setenta se pudo ver una participación
más activa de las mujeres dentro del deporte, sin embargo, solo era
para mostrar sus cuerpos, en algunas disciplinas como el ballet, y no
podían participar en aquellos deportes que les permitieran “deformar
sus cuerpos” (aumento de masa muscular), ya que esto podría afectar
la misma naturaleza de la mujer (Hinojosa et al., 2022, p. 33).
En 1971 se dio el Segundo Campeonato Mundial de Futbol
Femenil en México y aunque la prensa estuvo mucho más abierta
al ver a las mujeres participar en el “Rey de los deportes”, la mayoría
de las opiniones era negativas, a pesar de la visión optimista de
cierto sector de la prensa (Hinojosa et al., 2022, p. 34).
Desde siempre ha existido una desigualdad en los recursos
aportados para el fútbol femenino y masculino; las instituciones
mantienen una diferencia en los salarios, materiales, patrocinios o
difusión. La justificación para esto es la poca rentabilidad que existe
en el deporte femenino en comparación con el fútbol masculino, que
para muchos representa más atractivo y rentable (Hinojosa et al.,
2022, p. 22), “pese a que las mujeres empezaron a jugar desde antes
de la fundación de Conmebol en 1916” (Hinojosa et al., 2022, p. 22).
Pese a los avances que se han logrado en el deporte
femenino, uno de los mayores problemas de desigualdad en
el fútbol es la invisibilización por los estereotipos que siguen
imperando. Hay muchos que siguen sin querer romper con estas
tradiciones que favorecen al género masculino, por lo que la
difusión ha sido mediática (Hinojosa et al., 2022, p. 39).
Cobertura sobre las mujeres en la prensa deportiva
En el ámbito de la prensa deportiva predominan las noticias
masculinas; la discriminación en este tipo de noticias se da desde
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

la selección, distribución y composición de los contenidos (Rojas
Torrijo, 2010, p. 129). Esto ocurre porque en España, y en la
mayoría de países de habla hispana, los deportes son para el sexo
masculino, empezando por el futbol. Según un informe del Consejo
Audiovisual de Andalucía citado por Rojas Torrijos (2010), hay
invisibilidad de las mujeres en los programas deportivos, pero
esta es aún más notoria en la prensa especializada en el deporte y
en la información general.
Pese a los avances sociales que buscan la igualdad entre
hombres y mujeres dentro de los medios de comunicación existe
una desigualdad notoria dentro del deporte femenino (Consejo
Audiovisual de Andalucía, 2008). Este organismo llevó a cabo un
análisis de canales de televisión, teniendo en cuenta diferentes
períodos, un mes en el caso de la RTVA y las desconexiones
de TVE y quince días para TVE2 y La Sexta. Este estudio
cualitativo concluyó que, por cada 19 minutos dedicados al
deporte masculino, tan solo un minuto era dedicado al deporte
femenino. El Consejo Audiovisual de Andalucía analizó las
noticias deportivas de 325 informativos y en 24 horas de noticias
se dedicaron sólo 44 minutos a acontecimientos deportivos
femeninos.
Aunque las mujeres se han ido incorporando poco a
poco dentro del deporte a nivel mundial, sigue existiendo cierta
invisibilidad del deporte practicado por mujeres, ya que en
los medios apenas se les da cabida a las noticias sobre deporte
femenino. Hay una sobreoferta de noticias masculinas sobre las
femeninas, y un sexismo informativo, el cual no hace visible el
protagonismo de las mujeres deportistas como el de los hombres
(Vigara Tauste en Rojas Torrijos, 2010, p.128).
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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Existe una inclinación muy fuerte al machismo dentro de
la prensa deportiva, que ubica a la mujer dentro del deporte y las
actividades físicas en general en un segundo plano, en el que se
busca exaltar más por su belleza, que por sus méritos deportivos.
“Pese a los códigos éticos, la mujer se convierte en un
producto publicitario en sí mismo para periódicos dirigidos
fundamentalmente al sector masculino” (Gómez y Méndez,
Méndez Muros y García Estevez, 2011, p. 821). Estos autores, al
realizar un estudio acerca de La imagen de la Mujer en la Prensa
deportiva de Quiosco de Sevilla encontraron que dentro de los
principales “roles” que se le asignan a la mujer dentro de los
deportes, de acuerdo con lo mostrado en contenidos de diarios
deportivos, están los siguientes: Mujer deportista, familiar de
deportista, fanática del deporte, especialista del deporte y mujer
como objeto de deseo.
Los medios son “un instrumento de control social que
opera mediante la integración de normas, símbolos y valores
interiorizados por las audiencias” (Baum y Potter en Salido, 2020,
p. 177).
En el periodismo deportivo, siempre se ha visto a los
hombres ya sea como deportistas o como presentadores, pero
las mujeres han tenido que hacer un doble esfuerzo para ser
reconocidas mediante la victoria, mientras que los varones no
necesitan llegar a un grado de éxito para ser reconocidos (Sanz
Garrido et al. en Salido, 2020, p.177).
A pesar del incremento de la participación y éxito de la mujer
en el deporte, la cobertura de los medios no está en sintonía con
dicha proporción, asegura Salido (2020). Como justificación, señala
que “sus éxitos profesionales son menores” (López Díez, 2011, p. 16)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

refiriéndose a la cantidad, lo cual incluso se puede desacreditar ya
que en varias ediciones de juegos olímpicos las mujeres han llevado
mayor cantidad de medallas que hombres (Salido, 2020). Además,
el desconocimiento o ignorancia del deporte femenil no permite
que se demande su presencia en los medios (Eastman y Billings, en
Salido, 2020), lo cual obedece a la construcción y determinación de
un rol social (Rodrigo-Alsina en Salido, 2020).
El lenguaje refleja la desvalorización de la mujer en el
deporte. Un ejemplo es cuando se les refiere con relación a algún
hombre famoso, es decir: madre de, esposa de, novia de, entre
otros; además de que con frecuencia se les termina referenciando
con términos de sexualización o de maternidad (Salido, 2020).
No solo es en el texto donde se pueden notar estas
tendencias. La fotografía, al ser una parte importante para cualquier
medio por su uso gráfico, también es usada para formar parte de este
patrón de sexualización y diferenciación entre los sexos masculino
y femenino. El problema ya no solo radica en que el número de
fotos sea menor, sino además en las distintas connotaciones que
se dan. Ordóñez (2010) señala que estas fotos son “sexualizadas,
acompañadas de referencias al estado marital, su feminidad, sus
vidas privadas o sus problemas personales”. Por otro lado, también
resalta que las fotografías femeninas son más pasivas y en pose que
resalta su figura, tomadas de forma individual mientras que en el
lado masculino se va más a lo colectivo y en acción, que tiene cierta
representación de poder (Ordóñez, 2010).
La cobertura del periodismo sobre el deporte femenino en
el mundo ha evolucionado, sin embargo, aún no hay suficiente,
tal como lo muestra el resultado de un análisis comparativo en
los informativos deportivos de televisión en la Universidad de
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La Laguna en España en el que se demostró que el 95.2% de
las noticias que salían en el medio deportivo eran masculinas,
mientras que la cobertura que hacia las mujeres era de 2.1%.
Dichos resultados evidencian la ausencia sistemática del deporte
femenino en contraste con una sobreoferta del masculino.
Dejando claro que la cobertura del deporte femenino es mínima.
El hecho de que el hombre también prevalezca como
profesional de la información en todos sus roles pone de
manifiesto cómo las diferencias sexuales son justificadas no solo
para la práctica, sino también para cualquier esfera del deporte,
esto es, “en el nivel que se analice, es por demás evidente que el
domino del ámbito deportivo es masculino; genéricamente, el
deporte es cosa de hombres” (Pedraza, 2012 citado por Calvo
Ortega y Gutiérrez San Miguel 2016, p. 1240).
Un trabajo donde se analiza la presencia de la mujer
deportista en la prensa deportiva española de las portadas
de los diarios Marca, As, Mundo Deportivo y Sport realizado
entre 2010 y 2015 encontró que hay un desequilibrio de género
en el periodismo deportivo, ya que solo el 12% de las portadas
publicadas durante el marco de la observación contuvieron
información sobre mujeres deportistas, y no se detectó una
evolución destacable durante el periodo de estudio.
La misma constante se repite en Latinoamérica. Mujica
y Concha (2020) analizaron el diario El Mercurio, de gran
importancia en Chile, durante los siete días finales de mayo y
agosto de 2018, y contabilizaron un 90.3% de noticias deportivas
masculinas frente al 9.6% de las femeninas, y un 92.1% de
fotografía de deporte varonil en contraste del escaso 7.8% de la
representación femenil.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Como menciona Calvo et al. (2016)
La duración es una señal evidente que indica la menor importancia otorgada al deporte femenino en comparación con el
masculino ya que el 98.3% del tiempo de los informativos está
dedicado a las noticias sobre deporte masculino frente a un
escaso 0.30% sobre el femenino (p. 1238).

Las noticias de mujeres se realizan bajo un estereotipo
de género, basado principalmente en las características físicas
que poseen mujeres y hombres, lo que da como resultado que
las mujeres deportistas sean poco conocidas por el público, lo
que ocasiona también que las deportistas no tengan las mismas
oportunidades de atraer patrocinadores y marcas. López Albalá
(2016) encontró que los estereotipos pueden marcar la diferencia
en la cobertura sobre las mujeres deportistas y señala la escasez
de visibilidad de las mujeres en la prensa en comparación con los
hombres.
La acción de estereotipar es la de fijar de manera permanente y de identificar lo estereotipado como el seguimiento de un
modelo preestablecido, conocido y formalizado que se adopta
de una manera fija. Podríamos aventurar que los medios de comunicación tienden a reproducir y a difundir los estereotipos
sociales sin cuestionarlos previamente. (Bach Arús et al. citado
por López Albalá, 2016, p. 91)

A lo largo de la historia, el deporte (sobre todo la práctica
profesional) se ha asociado al sexo masculino ya que, para el
femenino, la práctica deportiva implicaba una pérdida de feminidad,
un perjuicio para la salud o directamente, el pensamiento de una

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

negación absoluta de aptitud, falta de interés, etc. (López Albalá 2016,
p. 93). Por el contrario, para los hombres, el deporte es una manera de
afianzar y confirmar su masculinidad. Es un reconocimiento social a
su hombría. Por eso,
es frecuente escuchar que en deportes como el futbol, rugby,
baloncesto, boxeo, balonmano etc., no hay homosexuales. Es
una manera de decir que quien practica algún deporte es “demasiado hombre” y por ello es imposible que un homosexual
pueda “colarse”; hay una negación por parte del género masculino hacia esta posibilidad. Y con respecto a la mujer, si se
sale de los deportes “establecidos” para ellas como lo puede
ser la gimnasia rítmica o el tenis, por ejemplo, entonces se
pone en duda y se cuestiona su sexualidad. (López Albalá,
2016, p. 94)

Una mirada feminista sobre el periodismo deportivo
Las mismas mujeres se han dado a la tarea de analizar cómo se ve la
mujer dentro del periodismo deportivo y ha encontrado que tiene
un trato discriminatorio que va más allá de un lenguaje sexista,
porque se convierte en un sexismo informativo e incluso sexismo
discursivo, cuando se habla de deportistas, ya que se ofrece a
los consumidores de la información deportiva un protagonismo
distorsionado de sus logros y fracasos, construyendo un discurso
con lenguaje que orienta a los prejuicios y valores, expresando
contradicciones y marcado estereotipos (Vigara, 2008).
Las actuaciones de mujeres deportistas muchas veces se
ven sometidas a comparaciones con el sexo masculino. Además
de que existe una tendencia a no brindar información meramente
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

deportiva, sino que los medios ahondan en aspectos como el
estado de ánimo o los detalles de la vida familiar de la deportista,
sin olvidar muchas veces las referencias de belleza y la vestimenta
de las mujeres deportistas, algo que muy pocas veces ocurre en el
caso de los hombres (Guerrero, 2006).
Las propias mujeres periodistas han señalado que
el periodismo deportivo es sexista, ya que muchas veces no
les importa identificar a la mujer deportista, sino más bien
objetivarla, ya sea por las circunstancias en que aparecen o por
sus características físicas. Además “si una mujer es agredida, la
prensa deportiva toma el hecho como una debilidad natural y la
describe como víctima”, (Hernández Carballido, 2010, p. 151).
¿Por qué la Teoría del Framing?
“Los medios de comunicación juegan un papel muy importante
al trasladar e inclusive traducir a la ciudadanía la información
en referente a distintas posturas existentes sobre asuntos de
importancia” (Muñiz, 2022, p.13).
Según la teoría del framing mencionan que “una
herramienta crucial con la que cuentan los medios es el framing,
a partir del cual pueden dotar de un determinado tratamiento
informativo al contenido de sus noticias para narrar la realidad
social” (De-Vreese et al, 2005, citado en Muñiz 2020, p.1).
“En ese sentido los periodistas elaboran sus noticias
valiéndose de diferentes encuadres o enfoques con los que pueden
ofrecer ese tratamiento informativo particular de la realidad”
(D’Angelo et al,2002, citado en Muñiz, 2020, p.2)
Y como menciona De-Vreese et al, citado en Muñiz (2020):
“Los encuadres noticiosos o frames constituyen la manera como
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

los acontecimientos son presentados a través de los mensajes
informativos, enfatizando o excluyendo posibles aspectos de la
realidad existente” (p. 2).
Habitualmente se define el framing como un “proceso
de creación, selección y establecimiento de frames por parte
de los periodistas, a quienes corresponde seleccionar y utilizar
ciertos encuadres periodísticos para presentar acontecimientos
políticos a la sociedad” (Semetko; Valkenburg, 2000 citado en
Muñiz, 2020, p.5). Por lo tanto, esto implica la traslación de los
encuadres periodísticos en encuadres noticiosos.
Duckman, 2011 citado en Muñiz (2020) menciona que
Se plantearon desde temprano dos visiones acerca de la configuración de los frames y de sus posibles efectos sobre la audiencia. Por una parte, se planteó la existencia de encuadres equivalentes, que remiten a la utilización de conceptos o palabras
para elaborar mensajes que, aun siendo diferentes, se presentan
como lógicamente equivalentes (p.4).

“Esto llevaría, por ejemplo, a presentar en el mensaje los
efectos de una política pública en términos de una ganancia para
el 80% de la población o bien como una pérdida para el 20% restante” (Muñiz, 2020, p.5).
Los campos más propensos a la utilización del framing lo
pueden ser: la política, la economía, la salud, el medio ambiente y
la educación, por lo que esta teoría llega a abarcar distintas áreas,
(D’Angelo, citado en Muñiz, 2020,p.3) donde además se menciona
que “El framing constituye un constructo con raíces profundas,
tanto en ciencias sociales, como en humanidades, lo que posibilita
su estudio por investigadores desde postulados teóricos y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

225

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

metodológicos diferentes” (Borah et al, 2011 citado en Muñiz 2020,
p.5).
Elementos que componen al Framing
Entman, 1993 citado en Muñiz, 2020 señala que “los encuadres
se pueden encontrar en cuatro posibles localizaciones dentro
del proceso comunicativo: en el emisor del mensaje, dentro del
mensaje, en el receptor y en la cultura” (p.4).
Igualmente Entman (1993) menciona que el proceso del
framing se hace presente en cuatro localizaciones:
–

–
–
–

En los comunicadores, que hacen juicios para decidir
qué informar guiados por frames que organizan su
sistema de creencias;
En los textos que los contienen para el tratamiento de
la información;
En el público, puesto que los frames guían el
pensamiento del público y, finalmente;
En la cultura social, en cuanto que se crea un conjunto
de frames exhibidos en el discurso y pensados por la
mayoría de las personas dentro de un determinado
grupo social.

Tipos de Frames
En una clasificación llevada por D’Angelo (2018), establece una
tipología que describe de forma amplia los diferentes encuadres
que se presentan dentro del proceso del framing y que han sido
centrales en los estudios realizados hasta la fecha en sus diferentes
campos de aplicación.
226

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

D’Angelo menciona las siguientes clasificaciones
-frames de asunto, también conocidos como de promoción: Estos
son los encuadres establecidos a través de sus discursos por los
actores que tienen la capacidad de construir y aportar al debate
público sus razones para apoyar un lado u otro del asunto sobre
el que se está debatiendo. Este encuadre ha sido normalmente
definido como encuadre de promoción (advocacy frame), utilizado habitualmente por la elite política para trasladar a otros
actores, principalmente los medios de comunicación, sus puntos
de vista acerca de los asuntos de actualidad (De-Vreese, citado
en Muñiz, 2020).
–

–

–

frames periodísticos: Son utilizados por los periodistas
en el terreno de la comunicación para enfocar la
información transmitida por las fuentes (De-Vreese,
citado en Muñiz, 2020), ofreciendo de esta manera
un contexto para comprender, interpretar así como
expresarse acerca de los asuntos transmitidos por los
medios (D’Angelo, citado en Muñiz, 2020).
frames noticiosos; remiten a las “diferentes modalidades
de mensaje escrito, hablado, gráfico y visual que los
periodistas utilizan para contextualizar un evento,
asunto y/o actores dentro de una o más noticias”
(D’Angelo; Shaw, 2018, citado en Muñiz, 2020).
frames de la audiencia, cognitivos, del individuo o
frames en el pensamiento: describe la percepción
individual de una situación particular, es decir, se
revela qué entiende la persona como relevante de
la información recibida para poder comprender la

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

situación narrada (Druck- man, citado en Muñiz,
2020).
Cada uno de estos encuadres abre la posibilidad de un proceso de investigación amplio que implique, tanto al estudio en
profundidad de su uso dentro del proceso comunicativo, como
de las relaciones existentes entre ellos, donde los encuadres
pueden adoptar tanto un rol de variable dependiente como de
variable independiente, en función de los efectos que se busque
explicar. (De-Vreese y Scheufele, citado en Muñiz 2020)

Sociología de la producción de mensajes
Durante años, los estudios de la comunicación se limitaron a
cuestiones empíricas y se centraban en su mayoría en el receptor.
Con apenas unos cuantos estudios sobre los emisores durante los
setentas y ochentas, Shoemaker y Reese se dedicaron a construir
un modelo para estudiar las “condicionantes que inciden en la
producción de mensajes, desde los niveles micro hasta los niveles
macro”. Para ello, analizaron distintos parámetros y características
que involucran a las noticias y mensajes, a sus emisores, y hasta
en cierta medida a los receptores. Estos parámetros quedarían
jerarquizados en los siguientes niveles: factores individuales,
procedimiento (o rutina) de los medios, organización, extra
medios e ideológico.
Factores individuales. Los factores individuales son los
rasgos del comunicador que van a influir en qué noticia se da a
conocer y cómo es relatada. Género: el primer factor es si trata de
hombre o mujer, que además ya deriva no solo en el aspecto de las
noticias, sino que hay otras cuestiones como la diferencia de salarios o la proporción cuantitativa. En cuanto a la segunda, Shoe228

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

maker y Reese (1996) afirman que, en televisión, apenas un 25%
de los presentadores eran mujeres en el año 1992. La etnia es correspondiente a mayorías y minorías de razas. El crecimiento que
ha tenido la presencia femenina en los medios no ha acompañado
al de la representación de las minorías (Shoemaker y Reese, 1996).
La educación del comunicador. Se refiere al grado de
escolaridad que tiene el comunicador, los distintos grados de
estudio de educación superior que llevó a cabo el comunicador
para llegar a esa profesión (Shoemaker y Reese, 1996).
Valores personales y creencias. Estos son basados en las
actitudes que tienen los comunicadores frente a las historias que
presentan (Shoemaker y Reese, 1996). Actitudes políticas: “las
actividades personales políticas de los comunicadores deben ser
respetadas por el medio en el que trabajan” (Shoemaker y Reese,
1996, p. 81).
La orientación religiosa está relacionada cercanamente
con las actitudes políticas, y tiene que ver si se practican o están en
contra de cualquier religión. El número de noticias relacionadas
ha decaído, al menos en Estados Unidos, y a veces se relaciona en
noticias con algún tono paranormal (Shoemaker y Reese, 1996).
Valores profesionales: Shoemaker y Reese (1996) separan
estas aptitudes de los valores individuales, ya que estos valores
son formados dentro del trabajo, es decir, el impacto del medio es
directo en el comunicador.
Rutina de medios
Después viene el nivel de la rutina de los medios. “Las personas
son criaturas y participan en patrones de su grupo que ellos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

229

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

mismos no crearon” (Shoemaker y Reese, 1996, p. 100) Es decir,
describe cómo los miembros de una organización se adaptan a
un ambiente laboral y adquieren sus costumbres, que van desde
acciones que realizan hasta algunas apropiaciones del lenguaje
(Shoemaker y Reese, 1996).
Definen rutina como “prácticas repetidas y formas que
los trabajadores de los medios hacen regularmente en su trabajo”
(Shoemaker y Reese, 1996, p. 100).
Nivel de organización
Va de la mano de la necesidad de los medios de generar ganancias
económicas, pues generan más poder a la hora de dictar decisiones
periodísticas, incluso entre la competencia. “La estructura de
las organizaciones afecta el contenido al impactar en la cultura
ocupacional” pues tiene que ver con lo que determina la agenda
entre la población (Shoemaker y Reese, 1996, p. 165). Son los
dueños los mayores determinantes de estas organizaciones, no solo
por el hecho de ser los líderes, sino porque reflejan los intereses
políticos y sociales que tendrá el medio (Shoemaker y Reese, 1996).
Nivel extramedios
Las fuentes determinan qué información sale a los medios, es
decir, si la exponen o la esconden, mientras que los comunicadores
determinan el ángulo que se le da a la nota informativa (Shoemaker
y Reese, 1996).
Los grupos de intereses siempre intentarán influir en el
contenido, usando desde guiones hasta apoyo económico, aunque
el éxito de estos ha variado. Otras prácticas que realizan en este
230

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

control de medios es la creación de pseudoeventos, e incluso, la
autocensura de los mismos medios (Shoemaker y Reese, 1996).
Nivel ideológico
La ideología se define como un “sistema articulado y relativamente
formal de valores y creencias (Williams en Shoemaker y Reese,
1996, p.213) que controla lo que vemos como ‘natural’ u ‘obvio’
que forma parte de un cuadro de referencia al que ajustamos
nuestras acciones (Becker en Shoemaker y Reese,1996, p.213).
Estos valores son transmitidos hacia las audiencias, pero se
seleccionan los que tengan una coherencia con la cultura que
prevalezca dentro una sociedad (Shoemaker y Reese, 1996).
Método
Esta investigación se realizó a través de la técnica de análisis de
contenido, a partir de un estudio de una semana natural del 23 al
29 de agosto de 2022, en cuatro periódicos deportivos impresos:
dos locales y dos nacionales.
Macnamara (2018) menciona que
A lo largo de la mayor parte de su historia, el análisis de contenido se ha definido y ejecutado como un método de investigación
cuantitativo; a menudo, aún utiliza este enfoque metodológico.
Sin embargo, un número cada vez mayor de investigadores aboga por el análisis de contenido como método cualitativo, lo que
da lugar a enfoques de métodos mixtos. (p. 2)

Tanto en el análisis de contenido cuantitativo como
cualitativo, las unidades de análisis suelen ser palabras o frases
seleccionadas utilizadas en un contexto particular, denominadas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

231

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

palabras clave en contexto (Key Word In Context). Estos pueden
ser parte del lenguaje cotidiano o significantes especializados,
como nombres de marcas, nombres de lugares o nombres
de personas, según el propósito del análisis y las hipótesis o
preguntas de investigación que se investigan. Las imágenes como
fotografías, dibujos animados o fotogramas de películas y videos
también se pueden estudiar mediante el análisis de contenido.
(Andreú, 2002) menciona que
El muestreo que se utiliza en la investigación cuantitativa es el
muestreo probabilístico, en el que se insiste en la adopción de
una serie de reglas para determinar: a) El número de unidades y
b) la selección al azar de cada una de ellas. (p. 24)
El muestreo utilizado en la investigación cualitativa, por el
contrario, exige al investigador que se coloque en la situación
que mejor le permita recoger la información relevante para el
concepto o teoría buscada. El muestreo se orienta a la selección
de aquellas unidades y dimensiones que le garanticen mejor: a)
La cantidad (saturación), b) La calidad (riqueza) de la información. (Andreú, 2002, p. 25)

Las unidades de análisis (es decir, palabras, frases e
imágenes) se asignan a categorías en el proceso de análisis de
contenido. Por ejemplo, un investigador podría categorizar
palabras como “ataque”, “asalto”, “golpe”, “amenazado”, etc.
en una categoría llamada “violencia”. Los investigadores que
estudian la reputación de una organización deberán establecer
categorías como “calidad”, “confiabilidad”, “desempeño
ambiental”, etc., y luego contar palabras, frases o imágenes
visuales, como fotografías, que se relacionen con esos conceptos.
La categorización comúnmente incluye la identificación de
232

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

representaciones tanto positivas como negativas de los diversos
conceptos y factores estudiados.
El método más común para asignar unidades de análisis a categorías es la codificación. Se han utilizado tres métodos de
codificación en el análisis de contenido a medida que las tecnologías han cambiado. En los primeros análisis de la era anterior
a la informática, la codificación implicaba marcar físicamente
el contenido con un número de categoría o descriptor, junto
a una transcripción de televisión o un recorte de prensa. Con
la fácil disponibilidad de las computadoras, la codificación se
realiza cada vez más mediante el registro de recuentos de palabras clave en varios contextos en una aplicación informática.
(Macnamara, 2018, p. 4)

“La codificación generalmente se guía por pautas de
codificación, referidas en el Libro de códigos, eso en una era preinformática, ya que las instrucciones se escribían en el cuaderno
de un investigador”. (Macnamara, 2018, p. 4).
Las pautas de codificación se componen de notas e
instrucciones para minimizar los efectos de la subjetividad
humana entre los codificadores que realizan análisis de contenido.
Si bien la categorización de las menciones explícitas de palabras
clave es sencilla, la presencia de sinónimos, símiles, metáforas,
metonimias, sinécdoques y el uso del lenguaje, como matices,
sarcasmo y doble sentido, requieren interpretación, que puede
variar entre codificadores (Macnamara, 2018, p. 4).
Berelson citado en Macnamara (2018) sugirió que existen
cinco propósitos principales del análisis de contenido:
1. Para describir las características de la sustancia del
contenido del mensaje
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

233

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

2. Para describir las características de forma del
contenido del mensaje
3. Hacer inferencias a los productores de contenido
4. Para hacer inferencias a audiencias de contenido
5. Para predecir los efectos del contenido en las audiencias
Uno de los principales beneficios del análisis del contenido es
que es un método de investigación no intrusivo. Al analizar el
contenido de los informes de los medios y los comentarios de
las redes sociales, los investigadores pueden identificar temas y
problemas que son objeto de debate y/o preocupación pública,
y explorar discursos rastreando la frecuencia y el dominio de
ciertas ideas y mensajes, sin contacto humano directo. (Neuman citado en Macnamara, 2018, p. 12)

Además, el análisis de contenido puede informar las
inferencias sobre las políticas, puntos de vista e intenciones de
varias fuentes, así como los posibles efectos de la audiencia, sin
contactar directamente a esas fuentes. Esto puede ser importante
cuando las fuentes son difíciles de alcanzar o no están dispuestas a
participar en la investigación. Hoy en día, muchas encuestas reciben
bajas tasas de respuesta porque los grupos objetivo están “sobre
investigados” y sufren “fatiga de encuesta”. En algunos casos, como
una organización que desea comprender las opiniones o actividades
de sus competidores, los métodos de investigación directa no son
prácticos y los métodos no intrusivos, como el análisis del contenido
de los medios, pueden ser la única opción (Macnamara, 2018, p. 13).
Otro beneficio del análisis de contenido es que se puede realizar con frecuencia para realizar un seguimiento longitudinal de
problemas, temas y portavoces, mientras que la investigación
de audiencia, como las encuestas a gran escala, generalmente se

234

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

restringe a una vez al año o incluso cada pocos años debido a su
costo. (Macnamara, 2018, p. 13)

Muestra
El periodo de análisis fue una semana natural del 23 al 29 de agosto
de 2002 en cuatro periódicos impresos, dos nacionales y dos locales.
Los periódicos nacionales fueron el ESTO y Récord y los locales, la
sección deportiva de El Norte (Cancha) y El Horizonte. Durante los
días analizados se publicaron 758 notas en total relacionadas con
deportes, 132 de ellas en Cancha, la sección deportiva de El Norte;
306 en Esto, un periódico nacional exclusivamente dedicado a la
cobertura deportiva; 13 en El Horizonte, un periódico generalista
impreso de distribución gratuita una filial del Grupo Azteca, y
266 en Récord, un periódico exclusivamente deportivo que tiene
circulación a nivel nacional. La tabla 1 muestra el número de notas
deportivas que aparecieron en cada diario por cada día.
Tabla 1.
Relación de notas por periódico y por día
El Norte

Esto

El Horizonte

Récord

23/09/2022

15

52

13

31

24/09/2022

18

52

10

38

25/09/2022

16

49

12

43

26/08/2022

6

42

7

33

27/08/2022

25

38

40

28/08/2022

26

39

44

29/08/2022

26

34

12

37

TOTAL

132

306

54

266

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

235

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Después de revisarlas y separarlas, finalmente la muestra
quedó conformada solo por 84 notas que abordaban cobertura
exclusivamente sobre mujeres deportistas y que representaban solo
el 11% del total de total de notas publicadas en los diarios analizados.
Manual de códigos
El análisis de contenido se basó en un manual de codificación
integrado por varios aspectos definidos previamente con el
objetivo de estudio de este trabajo. Se tomaron en cuenta las notas
de los cuatro diarios seleccionados en donde había aparición
de mujeres, tanto deportistas como creadora de la misma nota,
o como referencia en el texto de la misma, se analizaron un
total de 84 notas resultantes, de las cuales se identificaron los
siguientes reactivos: fecha de publicación, llamado en primera
sección, ubicación, espacio y tamaño de la nota, deporte, tipo de
deporte, género periodístico, protagonista, papel principal, papel
secundario, modo en que se representa, cabeza de la nota, lenguaje
sexista, estereotipos, crédito de la nota, resumen de la nota, apoyo
gráfico, contenido de la foto, pie de foto y product place.
Cada uno de estos elementos fueron codificados con
valores numéricos que facilitan el procesamiento analítico, con el
cual se pudieron generar tablas y gráficos que apoyan visualmente
los datos de los resultados.
Resultados
A continuación, se muestran los resultados obtenidos a partir
del procesamiento de los datos obtenidos a partir del análisis de
contenido.
236

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Tabla 2.

El Horizonte

ESTO

Record

Total

Futbol

8

7

13

15

43

Tenis

6

2

9

7

24

Atletismo

1

3

4

Raquetbol

2

1

3

Golf

2

Deporte

Cancha

Cantidad de notas sobre los deportes en los que aparecen mujeres.

2

Futbol americano

2

2

Fisicoconstructivismo

1

1

Basquetbol

1

1

TaeKwonDo

1

1

Ciclismo

1

1

Automovilismo

1

NA

1

Total

21

1
1

9

31

23

84

En la tabla 2 podemos ver que el deporte con más
cobertura de participación femenina, en los cuatro diarios, es el
fútbol, seguido del tenis.
En el diario Cancha las notas que predominan con
deportistas mujeres son el fútbol y tenis. Sin embargo, el diario
ESTO publicó muchas más notas del deporte femenil que el resto.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

237

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 3.
Distribución de géneros periodísticos en los

Total general

Record

ESTO

El Horizonte

Cancha

Medio

cuatro medios seleccionados

Columna

1

1

Crónica

2

2
2

3

6

5

13

4

22

13

56

2

1

3

3

9

21

9

31

23

84

Entrevista

1

Fotoreportaje

1

1

Nota/Noticia

17

Reportaje
Total general

De las apariciones de las mujeres deportistas dentro de
la sección deportiva, solo se encontraron cuatro llamados en la
primera sección, es decir, en la página de portada de la sección o
del periódico deportivo en general, que fueron los siguientes:
El primero de ellos pertenecía al diario Cancha, con el título
de la nota “¡Sonrían!”, la cual describe que Tigres y Monterrey
femenil jugaban el mismo día; el segundo respondió a “Tigres
femenil, sinónimo de gol”; que era la previa del equipo femenil de
Tigres en contra de Santos.; el tercero se tituló: “Tri femenil…muy
regio” que eran los nombres de las convocadas de equipos regios a la
selección mexicana femenil; el cuarto responde al título “Orgullosa
238

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

representante”, la cual hablaba de una bombera Citlalli Ramirez
que participó en la edición 39 del Maratón de la CDMX.
Con relación al género periodístico, la mayor representación la tuvo el género Nota/Noticia con un total de 56 apariciones
que representa el 66% de un total de 84 notas registradas. Después el Fotoreportate con 13 apariciones que representa un 15%,
el Reportaje con 9 apariciones y al final la Entrevista, Crónica y
Columna, con 3, 2 y 1 aparición respectivamente.
Del total de registros (84), las mujeres fueron protagonistas
solamente 71 veces, 10 veces fue compartido el protagonismo con
los hombres y en 3 ocasiones no lo fue. El protagonismo se refiere
a que la mujer fue el punto central de la nota y los resultados se
muestran en la tabla número 4.
Tabla 4.
Distribución de notas por tipo de género periodístico y medio

Reportaje

Total
general

1

Nota/Noticia

El Horizonte

Fotoreportaje

Cancha

Entrevista

Crónica

Columna

Medio

donde la mujer es protagonista

1

1

16

2

20

1

2

1

7

6

17

3

26

2

2

11

3

18

3

10

46

9

71

2

ESTO
Record
Total general

1

2

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

239

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 5.
Relación de deportes donde la mujer fue protagonista
Deporte

Compartida

No

Sí

Futbol
Tenis
Atletismo
Raquetbol
Golf
Futbol americano
Fisicoconstructivismo
Basquetbol
TaeKwonDo
Ciclismo
Automovilismo
NA
Total general

3
3

2

38
21
4
2
2
2

1

1
1
1
1
1
10

3

1
71

Total
general
43
24
4
3
2
2
1
1
1
1
1
1
84

Se identificaron 11 deportes donde la mujer fue
la protagonista. En las 84 notas, solo el 84.5% (71 notas)
fueron totalmente protagonistas, 12% (10 notas) tuvieron un
protagonismo compartido y solo tres notas que representan el
3.5% del total no fueron protagonistas como se muestran en la
tabla 5.
En cuanto a la ubicación de la nota, apenas el 3.6% de
las notas en primera plana, el 60.7% de las notas aparecieron en
las páginas impares de estos diarios, y el 35.7% apareció en las
páginas pares.
Uno de los puntos contemplados en la codificación fue el
de espacio y tamaño en las notas siendo la media plana y el tercio
de plana los que más predominan con 19% cada espacio antes
240

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

mencionado; el 11.9% de las notas ocupó un cuarto de plana, el
13.1% de las notas ocupan un octavo de la página. Apenas 11.9% de
las notas aparecieron en una plana, con un total de 8 notas. 8.3%
de las notas ocupa dos tercios de espacio; el 3.5% apenas apareció
con una nota breve a una columna y la menor aparición se dio con
1 nota que ocupó dos páginas de espacio.
Evaluaciones y criterios
Se analizó la manera en cómo son representadas las mujeres en
las notas, es decir, cómo era su rol en el hecho de la nota, si había
alguna victimización por el hecho de ser mujeres. Se identifica un
gran porcentaje de notas en las cuales las mujeres aprecian como
“ganadoras” verificando que las notas son sobre sus logros deportivos,
que vienen acompañados del triunfo en su disciplina. Menos del 10%
las victimiza, es decir, las pone en un papel de vulnerabilidad.
Trece de estas notas las muestra como “perdedoras”,
destacando que esto es inevitable en algún punto dentro de la
naturaleza competitiva de lo que es el deporte. Cuatro notas no
mostraban un rasgo de triunfo o fracaso, por lo que se añadió
el término “como especialistas” en las que simplemente se
mostraron como profesionales ejerciendo su labor. Una nota no
entró en ninguna de las categorías vistas, por lo que simplemente
se dejó fuera de cualquier grupo.
En cuanto a lenguaje sexista y estereotipos, de las 84 notas
en ninguna detectó lenguaje sexista, aunque se encontraron notas
con estereotipos femeninos. Fueron en cuatro de estas notas, que
fueron clasificados todos como indirectos. No se detectó lenguaje
sexista directo en cualquiera de las 84 notas.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

241

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

También se revisó quién o quiénes escribían las notas,
analizando también cuántas mujeres y hombres eran los encargados
de redactarlas. En la tabla 6 se muestra que, aunque sigue siendo un
hombre el encargado la mayoría de las veces, la diferencia no es tan
grande con respecto a las mujeres acreditadas, siendo esta apenas
de 5 notas. Y esto sin contar las que no tuvieron un nombre en
específico, por lo que bien este número podría aumentar de haber
sido así. Dentro de estas, se incluyen 19 de los staff, 10 sin ningún
crédito y 4 a alguna agencia noticiosa, siendo casi la minoría si no
fuera por el cero absoluto de alguna coautoría.
Tabla 6.

Reportero

Reportera

Staff

Sin crédito

Agencia

Coautoría

Total

Créditos en las notas

28

23

19

10

4

0

84

De las 84 notas vistas, 51 estaban acreditadas a un nombre
propio, ya sea hombre o mujer. Si bien el periodismo deportivo
se caracterizó por ser dominado por los hombres, se puede ver
que la tendencia va a la baja, pues fueron 28 las notas que estaban
acreditadas a un varón, mientras otras 23 mostraban un nombre
femenino. No es una diferencia grande, apenas de cinco notas, y
muestra un paso hacia adelante en la búsqueda de la equidad en
el mundo del periodismo deportivo.
De la misma manera, se examinaron los encabezados de
las notas buscando indicios de algún uso de lenguaje sexista, ya
242

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

sea para hacerlo llamativo a los lectores o dando un ejemplo del
enfoque que llevaría la nota. Además, se analizaron de manera
más profunda cuatro de ellos que llamaron la atención:
Campuzano dice que no: Al no saber la situación por la
que se tiene una negativa, este título puede generar morbo en la
audiencia, sin embargo, sólo trata acerca de una negativa por una
falta de ayuda a la deportista.
Margarita Hernández quedó muy satisfecha. Este título
de alguna manera puede ser muy sugerente e incluso interpretarse
con un doble sentido debido a la palabra “satisfecha”.
El último baile de las Williams. Este título podría ser
llamativo para el público y aunque no tiene un lenguaje sexista,
si se puede interpretar como un anunció de muerte, más que de
retiro del deporte que es de lo que trata la nota.
Rojitas gloriosas. Es una cabeza muy sugerente y en este
caso se podría usar más bien un título que realce el triunfo de la
selección española al ganar un campeonato, que es de lo que trata
la nota.
Apoyo Gráfico
Se analizó la forma visual en que las mujeres en el deporte fueron
plasmadas en los diarios. En la Tabla 7 se muestra que el recurso
más utilizado fue la fotografía a color con un total de 70 apariciones
(83.35%) del total de 84 notas que se tomaron para la muestra,
seguido luego por otro tipo de apoyos como ilustraciones con
un 10.75% y destacando que fueron un total de 5 veces las que la
ausencia de un apoyo visual se hizo notar sin recurrir a otro tipo
de recursos como las infografías ni las gráficas llegando a tan sólo
un 5.9% del total de notas.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

243

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 7.

Foto a
color

Gráfica

Infografía

Varios
apoyos

Sin apoyo

Foto B/N

Total

Tipo de recurso más utilizado en las notas

Apoyos

70

0

0

9

5

0

84

Porcentajes

83.35%

0%

0%

10.75%

5.9%

0%

100%

Contenido de la fotografía
Partiendo de los resultados anteriores, en los casos en los que se
utilizó, se analizó qué tipo de fotografía fue utilizada para apoyar
a la nota. A continuación, se presentan los resultados obtenidos
en la siguiente tabla.
Tabla 8.
Tipo de fotografía utilizada en la nota.
NA
En acción
En Festejo
Entrevista
Equipo
Afición
Posando
Entrenador
Staff
Estadio
Directivos
Logo
Total

244

9
29
24
1
4
1
13
2
0
0
0
1
84

10.71%
34.52%
28.57%
1.19%
4.76%
1.19%
15.47%
2.3%

1.19%
100%

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Se observa que el tipo de fotografías más recurrente fue el
de jugadoras en acción, jugadoras en festejo y jugadoras posando;
10.7% no utilizaron una fotografía donde apareciera alguna
jugadora, entrenadora o directivo de un club.
Pie de foto
Dentro del análisis también se estudió junto a las imágenes y la
manera en la que estas representaban a la mujer en los medios
deportivos, el acompañamiento o no de las fotografías con un texto,
o pie de fotografía, el cual tiene la función de relatar lo que está
aconteciendo en la acción de la imagen, o por otro lado también
puede aportar otro valor a la imagen, como puede ser referirse a
algún logro, estadística, el nombre de quien se encuentra a cuadro,
entre otras cosas, en donde se pudo observar que casi en un tercio
de las notas en donde aparecía una mujer deportista no existía un
pie de foto. De acuerdo con lo observado el 74% de las imágenes
tenía un pie de foto y tan solo el 26% no tenía ninguna descripción.
Product Placement
Dentro del estudio se analizó también si en las fotografías
o imágenes mostradas existía un product placement, o la
presentación de algún producto o marca de manera intencional
para generar una publicidad a la marca, arrojando un resultado
contundente en donde no se mostró esta herramienta como tal,
siendo que de las 84 notas, solamente en 2 ocasiones apareció un
product placement. La primera nota de ella se tituló: Se presentará
la edición 70 del clásico Mister México, donde estará la Wellness
Weekend Fitness Expo 2022 dedicado a las mujeres y el segundo
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

245

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

de ellos Se entregó el Premio a la excelencia y Alexia Putellas,
futbolista tuvo un galardón.
Tabla 9.
Relación de créditos de las notas.
Crédito de
hombre

Crédito
de mujer

Staff u otras
agencias

Sin
autoría

Cancha

9

5

3

4

Esto

9

16

14

2

El Horizonte

4

1

4

0

Récord

6

1

2

4

Total 28

Total 23

total

Total 10

PERIODICO

Notas 84

En 10 notas hubo un lenguaje negativo hacia ellas, en las
que se les categorizó como “víctimas” (7) o “perdedoras” (3). Es
la naturaleza del deporte en la que haya un perdedor, visto sobre
todo desde un punto de vista protagónico (por ejemplo, que un
periódico de Monterrey hable sobre la derrota de Rayadas), sin
embargo, se buscaba encontrar ejemplos donde se victimiza a las
mujeres por el hecho de serlo, en la cual se detectó en poco menos
del 10% de las notas, frente al más del 85% de las notas de se ve
una imagen de “ganadora” o “especialista” en ellas.
Tabla 10.
Cómo son consideradas las mujeres en las notas.
Ganadoras

Víctimas

Como
especialista

Perdedoras

No
Aplica

Notas
totales

60

7

13

3

1

84

71.42%

8.33%

15.47%

3.57%

1.19%

99.98%

246

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Discusión y conclusiones
Este estudio nos permitió conocer que continúan siendo aún
pocas las notas deportivas en la cual son las protagonistas, tanto
como deportistas o redactoras de la misma. De 758 notas totales
solo 84 fueron detectadas representando apenas un 11% del total.
Los dos deportes principales donde se identificó con mayor
participación de la mujer fue el fútbol seguido del tenis siendo
los dos más populares en participación femenina. De las 84 notas
analizadas, 51 estaban acreditadas a un nombre propio, ya sea
hombre o mujer. Si bien el periodismo deportivo se caracterizó
por ser dominado por los hombres, podemos apreciar que ya no es
tan grande la diferencia, pues solo fueron 28 las notas que estaban
acreditadas a un varón, mientras que las 23 notas restantes eran
acreditadas a una mujer. Una diferencia de apenas 5 notas que
muestran un avance positivo en la búsqueda de equidad en el
mundo del periodismo deportivo principalmente dominado por
los hombres.
Es probable que con otro estudio más amplio que
pudiera abarcar un periodo más largo y que pueda involucrar a
diferentes periódicos de la república mexicana puedan mostrar
resultados diferentes. Sin embargo, este resultado es una muestra
de un instante que puede utilizarse en otro estudio para una
comparativa correlacional entre regiones y culturas. También
se detectó que había créditos de mujeres periodistas dentro
de la sección deportiva, sin embargo, el nombre de un hombre
prevalece más en la sección deportiva.
Los medios de comunicación a pesar del avance que han
tenido las mujeres en el desarrollo de actividades deportivas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

247

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

no ofrecen espacios de manera equitativa con relación a los
hombres. Las mujeres siguen siendo minoría dentro de los medios
deportivos tanto como deportistas como periodistas. El espacio
que se les da a las mujeres que practican o comunican el deporte
sigue siendo muy poco, ya que la mayoría de las pocas noticias
encontradas miden apenas un tercio de espacio con respecto al
deporte varonil y solo se les brinda espacio para dar un resultado.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

251

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021
José María Infante Bonfiglio y Carlos Javier
Vázquez Ferrel. Coord. (2021)
Comisión Estatal Electoral de Nuevo León. México.
María de Jesús Ávila-Sánchez1
José Alfredo Jáuregui-Díaz2
En esta obra José María Infante Bonfiglio y Carlos Javier
Vázquez Ferrel recopilan un conjunto de reflexiones sobre la
cultura política de la ciudadanía neoleonesa fundamentadas
en evidencias empíricas que proporciona la encuesta Perfiles del
electorado nuevoleonés 2021: Cultura política de la ciudadanía en el nuevo
contexto electoral, realizada por la Comisión Estatal Electoral de
Nuevo León. En la introducción se menciona que esta obra tiene
1 Instituto de Investigaciones Sociales de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. maria.avilasnz@uanl.edu.mx
2 Instituto de Investigaciones Sociales de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. alfredo.jaureguidz@uanl.edu.mx

252

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

como antecedentes dos estudios previos uno realizado en el año
2009 y otro en el 2019. El libro es el resultado del trabajo de varios
investigadores y académicos de las universidades de Nuevo León
que por invitación de Comisión Estatal analizan los datos que
arroja la encuesta desde su perspectiva, es por ello, que las ideas
y conceptos pertenecen a las y los autores. El libro con arbitraje
de pares, garantiza que los artículos tengan rigor metodológico,
es decir una argumentación fundamentada en el saber científico
por encima de otras argumentaciones y motivos.
Los coordinadores y autores son José María Infante
Bonfiglio, y Juan Carlos Montero Bagatella. Participan en otros
capítulos Marcela Ávila-Eggleton, José Juan Cervantes Niño,
Ana Claudia Coutigno Ramírez, Alejandro Díaz Domínguez,
Viviana Díaz Urrea, Víctor Alejandro Espinoza Valle, Karola
García Alvarado, Luis Antonio González Tule, Luis Eduardo León
Ganatios, Felipe Alfonso Méndez Romo y Eduardo Peredo Gómez.
Es un libro con un tema central, las preferencias electorales
desde tres temáticas diferenciales: votos y elecciones que consta
de cuatro artículos; redes sociales y medios de comunicación con
tres artículos; y, ciudadanía, valores y relaciones con los partidos
políticos con cinco artículos. Hay análisis desde la perspectiva
cuantitativa predominantemente, es una obra que expone,
impulsa e invita a desarrollar estudios independientes a partir de
un instrumento diseñado con rigor metodológico. Los hallazgos
son muchos, por ejemplo, José María Infante, encuentra evidencia
suficiente para señalar que no existe diferencias entre hombres y
mujeres sobre el interés por la política. Otro hallazgo interesante
es que para el electorado neolonés los valores del autoritarismo o la
riqueza personal son centrales. Este resultado nos ayuda a entender
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

253

�María de Jesús Ávila, José Alfredo Jáuregui / Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021

lo que se encuentra en el artículo Candidaturas independientes en
Nuevo León: una cuestión de estatus económico de Solís Delgadillo,
Peredo Gómez y Méndez Romo. Singularmente los autores nos
señalan personas con recursos económicos superiores al promedio,
en el que si se cubren las necesidades básicas se muestra interés
en ampliar los horizontes hacia otros propósitos intelectuales,
aspiracionales y de otro tipo. Además, existen factores dentro del
juego institucional que impiden el ingreso de cualquier aspirante
que no tenga tiempo, recursos y logística suficiente. También
estos autores encuentran el efecto negativo del desempeño
del gobernador, “quemo la marca de los independientes” (p.
259) erosionando y frenando el optimismo por este tipo de
candidatos. Otro resultado, interesante es que en las candidaturas
independientes no han participado las mujeres, también señalan
que los aspirantes habrían tenido antecedentes en otros partidos
y hay una alusión a que se vuelven independientes porque no son
elegidos en los partidos de origen. Sobre el artículo La compra
de voto en Nuevo León: perfil del elector, bienes de intercambio
y efectividad de la prebenda de Luis Antonio González, los datos
encontrados para Nuevo León invitan a una reflexión mucho más
detallada, pues en este Estado quienes presentan más probabilidad
de ser sujetos al ofrecimiento de prebendas por su voto fueron
personas que manifestaron un mayor interés por la política, con
nivel de escolaridad medio, insatisfechas con el funcionamiento
de la democracia y con algún vínculo partidista y la pobreza no
resultó significativa, por lo que debemos evitar sobredimensionar
su efecto.
En la sección de redes sociales y medios de comunicación,
Carlos Vázquez y la maestra Viviana Díaz, encuentran que, de
254

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

manera específica, los usuarios de Twitter, YouTube, y en mucho
mayor medida Instagram, parecen rechazar la idea de nunca
votar por nuevos partidos políticos. Asimismo, los consumidores
de información política generada por Twitter se relacionan
estadísticamente con la inasistencia a la iglesia y tanto los
usuarios de esta red como los de Instagram suelen percibir poco
limpias las elecciones en el Estado. De acuerdo con Vázquez y
Díaz, es probable que los usuarios de las redes sociales sostengan
una actitud crítica con la calidad de las elecciones. En tanto,
Alejandro Díaz y Karola García, señalan que existen diferencias
generacionales claras cuando se observa la importancia de ciertos
canales de comunicación, como la televisión y las redes sociales.
En ese sentido, Azucena Rojas encuentra que el consumo y
atención de medios digitales no garantiza un perfil más abierto y
liberal, al menos en Nuevo León. Si bien, en la actualidad las y los
jóvenes tienen acceso a más información este no necesariamente
implica mayor tolerancia y apertura a valores liberales.
Respecto al panorama democrático en el Estado y
considerando el comportamiento del electorado en las elecciones
de 2021, Juan Carlos Montero abona una serie de elementos
relevantes destacando la capacidad de atracción por parte de
los candidatos, la identificación partidaria y el hecho de que las
elecciones en Nuevo León sean coincidentes con las federales,
ya que estas a su vez generarían efectos de «arrastre» en favor o
en contra de determinados partidos políticos en las votaciones
del Estado (p. 20). Sobre las preferencias ideológicas hacia los
partidos, señala que existe una ambivalencia que, si bien existe
un rechazo hacia los partidos, aun así, el PRI logró resurgir
para seguir teniendo su particular relación de amor y odio con
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

255

�María de Jesús Ávila, José Alfredo Jáuregui / Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021

el electorado nuevoleonés. Además, el electorado nuevoleonés
decide su voto valorando principalmente el perfil de las
candidaturas; en segundo lugar, su identificación ideológica con
el partido; y, finalmente, la crítica hacia el Gobierno. Aunque los
cambios en el sistema de partidos, a pesar de parecer abruptos,
especialmente con la elección de un Gobernador independiente
en 2015 y otro de Movimiento Ciudadano en 2021, en realidad no
marcan cambios ideológicos importantes, para un futuro proceso
electoral, el votante nuevoleonés seguirá orientado hacia una
posición de derecha. Sobre la participación electoral, José Juan
Cervantes nos ayuda a entender este panorama democrático,
hace una afirmación interesante: una baja participación
ciudadana en los procesos electorales no puede legitimar un
proceso democrático, que debe llevar a la reflexión y a la acción.
También, Marcela Ávila, en su artículo Votantes sofisticados y
voto dividido, encuentra, tanto los datos agregados (resultados
electorales) como los individuales (encuestas y grupos de
enfoque) “un electorado sofisticado que se «arriesga» a votar en
la elección de la Gubernatura por alternativas de las cuales tiene
poca información, pero establece límites a ese poder a través de
un voto por los partidos tradicionales tanto en las Diputaciones
—Federales y Locales— como en la elección de Ayuntamientos”
(p. 322). Es decir, un segmento importante del electorado
equilibra su decisión estableciendo contrapesos a partir de los
partidos que ya conocen, pero a quienes no quieren ver regresar
al Ejecutivo estatal.
No obstante, hay una necesidad clara de avanzar en
la discusión teórica, un ejercicio de contrastación y reflexión
respecto al panorama nacional y los resultados obtenidos en
256

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

algunos de los capítulos. También priorizar la diversidad en los
enfoques con temáticas centrales como el voto por categorías
interseccionales como el género, la condición de migración, clase
social y etnia, equilibrar la producción del apartado de influencia
de redes y dejar otros en los que la encuesta está limitada por
el tipo de información generada. Sin duda, enriquecerán la obra
evidenciando el potencial de la encuesta. La obra abre muchas
líneas de investigación, algunas muy sugerentes, como la
relación entre la participación política y el mercado laboral, la
vinculación entre ideología, política y religión y otra sobre las
brechas digitales. Además, en la encuesta hay una gran cantidad
de información que no han sido analizadas y que quedan como
tarea pendiente para los estudios de la sociopolítica neoleonesa.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

257

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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario  e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 4, No. 7, enero-junio
2024, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 31 de enero de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier titulado Donoso Cortés, coordinado por Raúl Jorge Alejandro
Rodríguez Garza.
Autores
Juan Carlos Moreno Romo
Ángel Campo Díaz
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza
José Manuel Marín Mena
Carlos Andrés Gómez Rodas
Omer Buatu Batubenge
Benjamín Panduro Muñoz
Roberto Mora Martínez
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Traducción al francés
Valeria Aimé Dávila Garza
Paula Beatriz Pinales Caballero
Traducción del inglés
Olaf Chávez Reyna

�Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P r e s e n ta c i ó n

Dossier
Donoso Cortés: místico, pensador, teólogo
y profeta
Donoso Cortés: mystical, thinker, theologian and
prophet
Donoso Cortés: mystique, penseur, théologien et
prophète
Presentación
Raúl Jorge Alberto Rodríguez Garza1
Coordinador del Dossier

Donoso Cortés fue un pensador español cuya aportación
filosófica, desde la mirada teológica, ha logrado aportar
suficientes tesis y argumentos para pensar la política en
tiempos de incertidumbre. No suele ser un autor concurrido
en las facultades de filosofía, por lo que en este Dossier
1
Licenciado en Filosofía por la UANL de México y Maestro en Filosofía
y Humanidades por el Universitat Abad Oliba de Barcelona
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
1
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

�Donoso Cortés: místico, pensador,
teólogo y profeta

hemos considerado oportuno darlo a conocer, con el
objetivo de aportar perspectivas y críticas que enriquezcan
el debate social, político y cultural hoy.
El siguiente conjunto de artículos trae a la discusión sus
ideas, solían llamarle Marqués de Valdegamas. Pensadores
como Schelling, Metternich y Ranke lo comentaron y admiraron, e incluso sus ideas fueron meditadas por grandes
hombres como Luis Napoleón, Federico Guillermo IV y el
zar Nicolás II. Carl Schmitt no dudaría en decir que: “A mis
más de 60 años puedo asegurar con toda tranquilidad que
el gran discurso de Donoso del 4 de enero de 1849, sobre la
dictadura, es el discurso más extraordinario de la literatura
mundial, y no hago excepciones ni con Pericles, Cicerón ni
Miarabeau.”2
Donoso paso al olvido y al silencio, aún nos preguntamos
por qué, pues Edmund Schramm y Dietmar Westemeyer
mostraron al hombre moderno de entreguerras la profundidad donosiana y las advertencias que el mismo pensador
español hacía a la humanidad occidental de lo que terminaría por ocurrir al haber despreciado, lo que él llamaba, las
vías católicas. Carl Schmitt se preguntaría, legítimamente,
por el despreció y olvido que se ha tenido por Donoso Cortés en los últimos años a causa de su postura decisionista:
“No se trata de una hostilidad normal, propia de la lucha
política. Esta aversión dice relación precisamente con la
racionalidad de la idiosincrasia donosiana y se apoya en
motivos más profundos, metafísicos.”
De acuerdo con Donoso, el hombre tiene una postura
sobre la divinidad, sobre su naturaleza y sobre el mundo,
y solo así se puede entender a la sociedad humana y su
devenir hacía el orden o la catástrofe. Al contrario de las
2
Carl Schmitt. Glossarium, (Madrid: Editorial el Paseo, 2021). Pág. 52
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
2
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

�Donoso Cortés: místico, pensador,
teólogo y profeta

explicaciones de la sociología marxista que parten de las
condiciones materiales, en tanto su capacidad de producción, la mirada desde la teología que hizo Donoso logró
ver el devenir de Europa y la catástrofe que sufriría con las
guerras mundiales. Sin embargo, lo interesante del hombre contemporáneo es que, a pesar de negar la importancia
de la teología para explicar el mundo, sigue estando en un
mito religioso que cree racional debido a una historia que es
contada desde la perspectiva de los pensadores ilustrados.
La gran mayoría de las academias mexicanas no conocen
a dichos autores tradicionalistas (De Maistre, Donoso, De
Bonald) porque han tendido a enseñar la historia de la filosofía según la versión del racionalismo. Además, la historia
de la filosofía que se enseña en las aulas universitarias no
ayuda al estudiante de humanidades a ver la dimensión religiosa de la época moderna. El pensador español, sin duda,
es una guía para comenzar a cuestionar de verdad los mitos
de nuestra época, pues detrás de toda sociedad humana hay
una forma de entender la divinidad.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

3

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés
About the life and work of Severo Iglesias, (1942-2021)
Braises de Don Juan Donoso Cortés
Juan Carlos Moreno Romo
https://orcid.org/0000-0002-7468-0710
Universidad Autónoma de Querétaro
Santiago de Querétaro, Qro., México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Moreno Romo, Juan Carlos. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.7-86
Recepción: 24-10-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: juancarlosmorenoromo@yahoo.com.mx

�Dossier

Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés
Embers Of Don Juan Donoso Cortes
Braises de Don Juan Donoso Cortés
Juan Carlos Moreno Romo1

Resumen
Tras un mínimo balance de lo que principalmente nos aparta
o nos disuade del estudio y comentario de la obra de este
importante pensador político español —entre nosotros mismos
efectivamente relegado, descuidado u olvidado—, se recogen y
comentan en el presente trabajo, por lo pronto —tanto del Juan
Donoso Cortés de la etapa liberal como del de su segundo, o
su tercer periodo—, algunas de las ideas, observaciones o
advertencias que en nuestro propio contexto histórico y filosófico
poseen —cual se verá también gracias a algunas referencias
cruzadas— una mayor vigencia.

Palabras clave
Modernidad, revolución, soberanía, liberalismo, catolicismo.

Abstract
After a minimum balance of what mainly separates us or
dissuades us from the study and commentary of the work of
1
Universidad Autónoma de Querétaro, Querétaro.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

4

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

this important Spanish political thinker —among ourselves
effectively relegated, neglected or forgotten—, they are collected
and commented on in the present work, for now —both of Juan
Donoso Cortés of the liberal stage and of his second, or third
period—, some of the ideas, observations or warnings that they
possess in our own historical and philosophical context —which
will also be seen thanks to some cross references— greater
validity.

Keywords
Modernity, revolution, sovereignty, liberalism, Catholicism.

Résumé
Après un assez court bilan de ce qui nous sépare ou dissuade de
l’étude et du commentaire de l’œuvre de cet important penseur
politique espagnol —effectivement relégué, négligé ou oublié
parmi nous- nous rassemblons et commentons dans ce travail,
pour l’instant -aussi bien pour le Juan Donoso Cortés de l’étape
libérale que pour celui de sa deuxième ou sa troisième période—,
quelques-unes de ses idées, observations ou avertissements que
dans notre propre contexte historique et philosophique, possèdent
—ce que nous verrons aussi grâce à quelques références
croisées— une plus grande actualité.

Mots-clés
Modernité, révolution, souveraineté, libéralisme, catholicisme.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

5

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Por poco practicada senda, y en no demasiado
cómodas compañías
Se nos invita a que nos ocupemos, en este dossier de
revista, nada más y nada menos que de la obra de don
Juan Donoso Cortés, marqués de Valdegamas, quien
por lo pronto se nos presenta como uno de los actores,
y sobre todo como uno de los pensadores políticos más
importantes del siglo XIX. La invitación es difícil de
rechazar, en primer lugar, porque es muy pertinente,
interesante, y hasta justa. Aunque también lo es por lo que
en nuestras para, o post o hipermodernas circunstancias
tiene de “incorrecta” o atrevida.
Al mismo tiempo es preciso admitir que la tarea que
de ese modo hacemos propia o asumimos es inevitablemente
incómoda, o mínimamente embarazosa en la medida en la
que de entrada nos arroja a tierras más o menos incógnitas,
solitarias, empolvadas… Y hasta llenas de maleza, o de
flores, si se quiere, pero de flores de esas que hacen, por su
excesiva densidad, una suerte de más o menos estorbosa,
o impracticable selva de imágenes, frases, florituras y
sentencias.
Respecto del estilo de Donoso el profesor y jurista
valenciano José Corts Grau hablaba ya, por ejemplo,
a mediados del pasado siglo XX, de “su genialidad
avasalladora, ávida de efectismos.”2 Y él mismo recordaba
la crítica que de Donoso había hecho un célebre político y
hombre de letras del propio siglo XIX (o de la inmediata
generación, subrayarían los orteguianos, que sucedió a
la suya): “¿Qué son sus obras —pudo decir Valera con
su parte de razón— sino un conjunto de odas, canciones,
2
José Corts Grau, “Perfil actual de Donoso Cortés,” Revista de Estudios
Políticos no. 19-20 (1945): 88.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
6
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

sátiras, elegías y trenos, escritos o pronunciados con acento
apocalíptico en resonante prosa?”3
Frutos hay, desde luego, en la exuberante obra de
Juan Donoso Cortés. Y los hay incluso de indudable, y hasta
de irrenunciable valor. Pero no es nada sencillo ubicarlos,
cogerlos, y nutrirse con ellos. Y es una viña la suya,
además, lo decíamos ya, en la que tampoco abundan los
obreros, pues entre el rechazo “espontáneo” o pavloviano
y la adhesión entusiasta o partidaria el punto medio o
ponderado del lector sereno —¡y del investigador! — no es
terreno fácil de alcanzar, ni de transitar tampoco.
“Para comprender a Donoso —escribía por su parte,
en 1972, Guillermo Fraile— es preciso encuadrarle
dentro de su ambiente romántico, en que prevalece
la forma sobre el fondo, el sentimiento sobre
el raciocinio, la impresión inmediata sobre las
abstracciones filosóficas, la ampulosidad oratoria
sobre el análisis frío y disecador de los hechos
escuetos.”4

No escribía ni para los manuales ni para los profesores,
subrayaría Unamuno, sino para la vida, y desde ella misma,
desde lo más vertiginoso y enredado que la vida humana
tiene, incluso. Y sin embargo es cierto que el pensamiento
siempre exige un alto, una distancia, una ponderación y un
discernimiento.

3
José Corts Grau, “Perfil actual de Donoso Cortés”, 85. Aunque bien
vistas las cosas el texto está ligeramente adaptado al propósito de quien lo cita:
véase Juan de Valera, Florilegio de poesías castellanas del siglo XIX, con introducción y notas biográficas y críticas por Juan De Valera (Madrid; Ricardo Fe,
1902), 47-48.
4
Guillermo Fraile, Historia de la filosofía española (Madrid: Biblioteca
de Autores Cristianos, 1972), 101.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
7
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Para distinguir con lucidez —comenta José Antonio
Ullate— conviene que se sosiegue la pasión.
Podremos así reconocer que hay en Donoso algo
misterioso que nos gana a su afición por encima de la
exactitud de sus pensamientos. Es precisamente esa
apasionada entrega suya a la búsqueda de la verdad
la que nos seduce, junto con un don excepcional para
expresar felizmente su anhelo, para decir las cosas con
fórmulas vibrantes e inflamadas. Capacidades éstas
no exentas de peligro, puesto que su prosa embriaga y
entusiasma hasta el punto de hacernos dar aprobación
a algunas de sus formas de pensar que no llegaron a
purificarse en esa transición que caracterizó su vida
entre el naturalismo y lo sobrenatural.5

Y entonces cabe señalar que entre seducir o convencer,
y orientar, enseñar o conducir, media un anchuroso trecho
que acaso sea excesivo exigir de un hombre que, en tan corta
vida, hizo desde luego tanto como pudo dejándonos a los
demás, a la pausada y serena labor de lectura y reflexión, y
asimismo de investigación y de confrontación, esa otra tarea.
El genio de Donoso, fulgurante y acerado,
torrencial en intuiciones que rebasan con holgura
sus propias premisas intelectuales —seguimos
leyendo en el texto de José Antonio Ullate—, fue
reconocido de inmediato en su propio tiempo como
una feliz anomalía y ha gozado de una afortunada
aunque guadianesca posteridad que, sin embargo,
no siempre, y hasta podríamos decir que en pocas
ocasiones, ha permitido que el aplauso de sus
escritos fuese parejo con la profundización de su
pensamiento.”6
5
José Antonio Ullate, “La evolución truncada de Donoso Cortés,” Anales
de la Fundación Elías de Tejada, Año XVI (2010): 172.
6
Ullate, “La evolución truncada de Donoso Cortés,” 171.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

8

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Y es que, a la vehemencia, o a la urgencia de la vida
—y de una vida tan corta y tan intensa—, le falta entonces,
como complemento, la pausa del estudio, o de los muchos
estudios, comentarios, discusiones…. Y por si lo de la
dificultad de acceso intrínseca no fuera suficiente, y como
si en lo que la obra de Donoso tiene de más fácilmente
transitable diésemos con el letrero ese de “prohibido pisar
el pasto” —que en nuestras ciudades nos veda el contacto
directo con lo poco que en ellas queda de vivo o natural,
confinándonos al duro y harto gris cemento—, también
aquí nos sale al paso, asaz comedida, la algunas veces
velada y otras veces más bien estridente advertencia de que
si seguimos adelante nos vamos a comprometer por unas
sendas que no solamente están muy poco despejadas o
allanadas, sino también muy drásticamente amenazadas, o
francamente prohibidas.
Esto es así, por lo que leo, veo y escucho, especialmente
en otros horizontes, en las cercanías de esos “centros”
de poder, y de “producción”, y sobre todo de control del
pensamiento, en donde al parecer todavía hay quien sienta,
o intuya, o recuerde que pende sobre ellos su “amenaza”.
En nuestros arrabales a Donoso Cortés de nombre lo
conoce casi todo mundo (como a Lucas Alamán, por citar
aquí a otro ilustre desconocido), pero es un nombre el suyo
que entre nosotros permanece apenas, vago o vaporoso,
en el ambiente universitario, libresco o cultural, como
aferrado a éste, apenas, con sus últimos ecos o sus últimas
fuerzas, tan sólo como una tenue o fantasmal invitación que
está a la espera de que surja, aquí o allá, en algún lector,
algún estudiante, profesor o investigador, una curiosidad
lo suficientemente abierta (y ni siquiera osada, como en
otras partes en donde los letreros de “prohibido el paso” se
respetan rigurosamente) como para incursionar en relativa
soledad por sus harto intransitados parajes.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
9
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

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El arrabal es más libre, desde luego, pero para la
investigación formal, documentada y rigurosa es cierto que
depende en muy buena medida del centro, o de los centros,
desde los que recibe en especial los libros que conforman,
todavía, sus bibliotecas, amén de los “espacios” en los que
eventualmente él también se puede expresar.
No sorprende demasiado, pero sobre todo no deja
de ser significativo el silencio que sobre Donoso Cortés
guardan las historias de la filosofía, e incluso las específicas
historias de la filosofía política. La por lo demás muy densa
y muy completa Introducción a la historia de la filosofía
de Ramón Xirau, por ejemplo; o la mucho más extensa y
detallada del propio Emile Bréhier, que el propio Ortega
elogió por haber tomado en cuenta no sólo las grandes
cimas, sino también las zonas algo menos elevadas de la
historia del pensamiento;7 o la extensísima de Copleston.
Julián Marías le dedica apenas un párrafo de seis líneas,
en el que simplemente da noticia de su existencia, que
ya es algo.8 Y en el muy grueso volumen, algo extraña o
repetitiva o incongruentemente titulado El pensamiento
filosófico latinoamericano, del Caribe y “latino” [13002000], coordinado por Enrique Dussel, Eduardo Mendieta
y Carmen Bohórquez, sólo se le menciona una vez, en la
sección correspondiente a las corrientes filosóficas del siglo
XX, en el artículo de Arnaldo Mora titulado “La filosofía
cristiana”. Se afirma ahí, en un solo párrafo también, por
lo demás bastante edulcorado, la muy fuerte influencia que
tuvieron Balmes y Donoso en los “pensadores cristianos”
de nuestro continente (que en la estrategia retórica del libro
aparecen pues, harto liberal, westfaliana o ilustradamente,
7
José Ortega y Gasset, Obras completas VI (Madrid: Santillana de Ediciones, 2006), 137.
8
Julián Marías, Historia de la filosofía (Madrid: Alianza, 2005), 337.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
10
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

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como los representantes de una corriente filosófica más,
harto específica y minoritaria), y sin embargo, y no obstante
esa influencia así reconocida, en todo el resto de ese extenso
pavé no se los vuelve siquiera a mencionar.9
Alain Guy lo nombra una sola vez, en su Panorama
de la philosophie Ibéro-Américaine, como a uno de los
autores estudiados por el argentino Alberto Caturelli en su
respectiva dimensión de historiador de la filosofía.10 Y en
su propia Histoire de la philosophie espagnole le dedica
apenas poco más de una página, de la que al menos cabe
decir que es lo suficientemente seria, profesional y rigurosa.
“Ignorante de la escolástica y del espiritualismo
al mismo tiempo que del idealismo alemán de
su época —escribe—, él conocía muy bien la
Escritura, la Ciudad de Dios, Bossuet, Vico y sobre
todo L. de Bonald, lo mismo que Montalembert y
J. De Maîstre. Bastante extrinsecista, acordaba a
la acción del Poder y de la Iglesia los más grandes
derechos, en la restauración del catolicismo y del
orden tradicional.”11

Es interesante hacer notar, a este respecto (y para
abundar en esta simple toma de pulso que hago aquí, a
defecto de una exploración más extensa y exhaustiva), que
en el también muy amplio volumen coordinado por Santiago
Castro Gómez, Alberto Flores Malagón, Guillermo Hoyos
Vásquez y Carmen Millán de Benavides, sobriamente titulado
9
Dussel, Mendieta y Bohórquez (Eds.), El pensamiento filosófico latinoamericano, del Caribe y “latino” [1300-2000] (México: Siglo XXI, 2009), 320.
10
Alain Guy, Panorama de la philosophie Ibéro-américaine, du XVIe siècle à nos jours (Ginebra: Patiño, 1989), 223.
11
Alain Guy, Histoire de la philosophie espagnole (Toulouse: Association
des Publications de l’Université de Toulouse-le-Mirail, 1983), 198.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
11
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Pensamiento colombiano del siglo XX, publicado en 2007
por la Pontificia Universidad Javieriana, a Donoso no se lo
menciona para nada, y en cambio sí se hace mención de Louis
de Bonald y de Joseph de Maîstre. Nuestra cultura es muy
celosa, ya se sabe, y Donoso no es el único en pagar el precio
de aquello, evangélico, de que “nadie es profeta en su tierra”.
Heleno Saña, en una Historia de la filosofía española
que está expresamente enfocada a explorar el influjo que ha
tenido ésta en el pensamiento universal, le dedica a Donoso
casi tres páginas de una exposición bastante convencional en
la que lo resume más o menos aceptablemente y le reprocha,
con lo de su influencia especialmente concentrada “en los
círculos alemanes y austriacos de extrema derecha entre la
Primera y la Segunda Guerra mundiales”,12 sobre todo su
pesimismo antropológico, histórico y político. Para Donoso,
subraya —y desaprueba—, de entrada no es congruente
hablar de una “soberanía popular”, en substitución de la
divina; y “el intento del racionalismo moderno y las utopías
sociales y políticas salidas de su seno de crear un paraíso
terrenal, significa una rebelión contra el orden divino y
contra el sagrado dogma del pecado original.”13
Cierto es que, aunque hay en la obra del gran
extremeño, amén de la teológica, una indudable dimensión
filosófica, Donoso Cortés es ante todo un pensador político.
“La política —escribe Carlos Valverde— era definitivamente
su camino”.14 Y es incluso Donoso, como bien advierte el
propio Heleno Saña, uno de los más importantes, o de los
más radicales críticos de lo que la política deviene en la
Modernidad.
12
Heleno Saña, Historia de la filosofía española. Su influencia en el pensamiento universal (Córdoba: Almuzara, 2007), 75.
13

Heleno Saña, Historia de la filosofía española, 176.

14
Juan Donoso Cortés, Obas completas I, edición de Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
12
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Si su filosofía primera, al igual que su fe, le viene
dada desde fuera, su experiencia política es en cambio —y
eso no es nada baladí— directa o de primera. Y es por eso,
por la atención que siempre puso en los problemas políticos
reales y concretos, que en la escuela de Gustavo Bueno, por
ejemplo, sin hacer caso ni a censuras ni a satanizaciones,
valoran muy positivamente su “materialismo”.15
Giovanna Scocozza nos recuerda, a este respecto, lo
que sobre él escribía, en Italia, el politólogo Ivan Scarcelli,
para quien:
“Existe una originaria e irremediable duplicidad en
Donoso: pragmático hasta el exceso en la política
minuciosa y cotidiana, y, sin embargo, en el
plano teórico, crítico intransigente de sus propios
tiempos”.16

¿Cómo conciliar, en la vida misma y no sólo en la vida
política, distancia y cercanía? Descartes meditó sobre ello,
en su morale par provision, pues el filósofo es también un
ser humano y como todos los demás tiene que hacer frente a
las urgencias de la vida. Pero entre la vida ordinaria y la vida
política hay todavía otra distancia y es por eso que él mismo
se excusaba, ante la princesa Elisabeth de Bohemia, de la
insuperable ignorancia, no sólo del común de los hombres
sino también del propio filósofo, o del pensador político
inclusive, en relación a los detalles, o las complicaciones y
sutilezas mil de la vida política ejercida al más alto nivel.
15
Véase la exposición de Joaquín Macías, y en especial también los comentarios de Gustavo Bueno, en https://www.youtube.com/watch?v=KyuEYeuLGWg
16
Giovanna Scocozza, “Donoso Cortés en Italia: Gioberti y Taparelli
d’Azeglio,” en Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las
Artes XIX (2011), 678.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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“Por lo demás —le escribe—, tampoco estoy de
acuerdo en la opinión de ese autor [Maquiavelo],
cuando dice en su prefacio: Que, como es necesario
estar en el valle para ver mejor la figura de las
montañas, cuando se quiere usar el lápiz, así debe
uno ser de condición privada para conocer bien el
oficio de un príncipe. Pues el lápiz no representa
sino las cosas que se ven de lejos; pero los
principales motivos de las acciones de los príncipes
son frecuentemente circunstancias tan particulares
que, si no es uno mismo príncipe, o no ha estado
mucho tiempo participando de sus secretos, no los
podría imaginar” (AT IV, 492).17

Y el caso es que, precisamente en eso, Donoso es un
protagonista, y un testigo de primerísimo nivel. Un actor
político de sólida y creciente cultura literaria, histórica,
filosófica y teológica; y al mismo tiempo un pensador de
lleno involucrado en los hechos, y en los epicentros mismos
del poder, y de la historia misma de su tiempo.
“A Donoso sólo se lo puede entender —escribe
Carlos Valverde— en función de Fernando VII y
María Cristina, de la Constitución de Cádiz y del
Manifiesto de los persas, del motín de La Granja y
el destierro de la reina, de Espartero y de Narváez,
de los enciclopedistas y de Proudhon, de Guizot
y de Luis Napoleón, de la matanza de frailes
y de las revoluciones de 1848, del nacimiento
del proletariado y del desarrollo de los partidos
socialistas”.18

17
Juan Carlos Moreno Romo (Coord.), “Moral e historia en Descartes, en
Descartes vivo. Ejercicios de hermenéutica cartesiana (Barcelona: Anthropos,
2007).
18
Donoso Cortés, Obras completas I, edición de Carlos Valverde, 1.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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14

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

¿Qué tanta atención le ponen, pues, los historiadores
del pensamiento político? La famosa Historia de la
filosofía política de Leo Strauss y Joseph Cropsey lo ignora
totalmente. Y Simone Goyard-Fabre hace lo propio. Y
François Châtelet y el conjunto de sus colaboradores tampoco
lo toman en cuenta a la hora de explorar el pensamiento
histórico moderno. Nosotros mismos, en Modernidad,
postmodernidad, hipermodernidad…, en el que colaboran
reputados estudiosos suyos —Miguel Ayuso por ejemplo—,
tampoco lo hemos mencionado, a decir verdad.
Jean Frèderic Schaub, en cambio, sí lo menciona en el
estudio, bastante más específico, que le dedica a La France
espagnole.19 El inglés John W. Burrow, en cambio, en La
crisis de la razón: el pensamiento europeo 1848-1914, lo
ignora también. Al igual que lo ignoran Yvon Belaval y su
equipo de colaboradores, en su respectiva Histoire de la
philosophie. ¡Y ni siquiera Antoine Compagnon le reserva
un mínimo lugar en Los antimodernos!
Y sin embargo, al parecer no siempre ha sido así, o
al menos no por doquiera. Y en ciertos ámbitos, entonces,
y en ciertas épocas —como señalan José Antonio Ullate y
Heleno Saña—, Donoso ha sido de cualquier manera un
pensador muy influyente.
Unamuno lo leyó, en sus años de formación, y en sus
Recuerdos de niñez y de mocedad habla de sus “noches de
vela leyendo a Balmes y a Donoso Cortés.”20 Lo recuerda,
luego, en 1905, en el interesante ensayo titulado “Poesía
y oratoria”, en el que hace el elogio del orador-poeta
19
Jean-Frédéric Schaub, La France espagnole. Les racines hispaniques de
l’absolutisme français (París: Seuil), 69.
20
Miguel de Unamuno, Recuerdos de niñez y de mocedad (Madrid,
Alianza, 1998), 92.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
15
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uruguayo, y católico —y ante todo o sobre todo, subraya
Unamuno, cristiano—, Juan Zorrilla de San Martín.
“Aquella visión de la gran entidad humana, a
modo de gigantesca nube que recorre los siglos
—escribe—, recuerda algunas de las imágenes
oratorias de que gustaba otro orador católico:
Donoso Cortés.”21

En 1912, en el capítulo IV de Del sentimiento trágico
de la vida en los hombres y en los pueblos en el que, de vuelta
ya de su propio liberalismo, y de su modernismo, se ocupa
positivamente de “La esencia del catolicismo”, contrasta el
credo ut intelligan de San Agustín precisamente con algunos
de los ecos modernos de Tertuliano, entre los que destaca, al
lado del il faut s’abêtir pascaliano, la donosiana constatación
de que “la razón humana ama el absurdo”, que, insiste, debe
tener su origen en de Maîstre.22 Comme quoi…
Y en 1916, en fin, en “Estética y política”, recogido
luego en Monodiálogos, en donde por cierto defiende a
de Maîstre contra quienes, habiendo oído decir que éste
tomó el partido del verdugo, de la Inquisición y de la santa
ignorancia, no han querido leerle —asegurando que las
cosas dichas por él no son desde luego las mismas que
repiten quienes, sin decirlas ni pensarlas como él, se las
apropian—, vuelve a recordar una vez más a Donoso.
“De Maistre —dice— era un soberano orador,
un orador por escrito, pero soberano. Y era un
formidable artista Luis Veuillot. Y lo era también,
aunque en menor grado, en mucho menor grado
21
Miguel de Unamuno, Obras completas III (Madrid, Afrodisio Aguado,
1958), 933.
22
Miguel de Unamuno, Obras completas XVI, 201.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

16

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

—subraya—, nuestro don Juan Donoso Cortés, el
marqués de Valdegamas.”23

El propio Ortega —cuyo estilo, a veces oratorio, o
histriónico, y casi siempre preciosista e ingenioso, recuerda
en parte al de Donoso—, apenas lo menciona, en su muy
extensa obra, una sola vez (el 20 de octubre de 1912), en
un artículo critico —y autocrítico tal vez— en el que se
plantea el problema de si el pensamiento político, utilitario
y oportunista, es capaz de calar hondo o de decir verdad y,
sobre todo, si no miente de suyo.
Rubín de Cendoya, místico español —escribe—,
descubrió un día no lejano que se había entregado
excesivamente a la política. Su espíritu, siguiendo
la exigencia de la época, había llegado a contraer
el hábito de no pensar sino políticamente. Esto era
muy grave. La política es el mundo de la eficacia.
Todo lo que no es eficaz es impolítico. Pensar
políticamente no es, pues, pensar la verdad, sino,
más bien, producir ideas que muevan los ánimos de
las gentes en un sentido o en otro, ideas oportunas y
estratégicas cuyo valor no yace en sí mismas, sino
en sus efectos externos y mecánicos.24

De lo que infiere Ortega que a la larga surge, en el que
así procede de continuo, la propensión a mentir y a hacerlo
incluso no ya, como el catecismo nos previene, a sabiendas,
sino inercial e inconscientemente.
“He aquí —escribe Ortega— la mentira íntima,
la gravísima. ¿Cómo describir su esencia en muy
23

Cfr. Miguel de Unamuno, Obras completas IX, 877.

24
Cfr. José Ortega y Gasset, Obras completas I (1902-1915) (Madrid: Santillana de Ediciones, 2004), 545.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
17
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

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pocas palabras? El pensamiento, contra lo que
afirmaba el óptimo Donoso Cortés, sólo piensa la
verdad, unas veces mayor, otras menor. Cuando
pretendemos conseguir algo nos ocurren algunas
ideas que son verdaderamente útiles para lograr
aquella intención nuestra. Pues tal vez consista
la mentira en que al ocurrírsenos alguna cosa
verdaderamente útil, pensemos que, aun aparte de
su utilidad, es verdadera”.25

Y el caso es que la época no había cambiado, entre
Donoso y Ortega, demasiado, y que cuando leemos a ese
“optimo Donoso Cortés” y somos, de añejo ya, lectores de
Ortega, le encontramos desde luego, tanto en sus aciertos
como en sus desaciertos —en sus excesos estilísticos, sobre
todo, y asimismo en su feraz prurito de eficacia—, un cierto
aire de familia.
Aranguren, por su parte, cita mucho a Donoso, y
parece que en general fue muy citado durante el franquismo,
lo que desde luego no sorprenderá a nadie.
Así pues, la obra de Donoso Cortés no siempre ha
padecido el olvido, o el ostracismo en que ahora mismo
pareciera estar sumida, y hay situaciones y momentos en
los que se la lee, o por lo menos se la cita.
El hispanista Juan Juretschke señalaba, en 1946, a la
entrada justamente de su edición de las Obras completas de
Donoso, que, no obstante la fama que éste había vuelto a
ganar en el último cuarto de siglo, se le citaba desde luego
mucho más que se le conocía, “y sería oportuno clasificarle,
con Lessing —observaba—, entre aquellos autores más
elogiados que leídos.”26
25

Ibídem.

26
Juan Donoso Cortés, Obras completas I, edición de Juan Juretschke
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
18
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No sólo es pues, don Juan Donoso Cortés, un autor
desconocido u olvidado, cuyas obras hay que ir a buscarlas
a las librerías de usado, en ediciones muy añejas (la de
Juretschke es ahora mismo la que más fácilmente se
consigue, la de Valverde muy difícilmente, y hay quien cita
aún las anteriores). Es también, ya lo decíamos, un autor
que molesta, o que por lo menos inquieta a los inquisidores
“liberales”, o a esos “bien pensantes” cortesanos que gravitan
en torno a los centros del pensamiento “progresista”,
“correcto” u oficial.
De hecho, la “opinión” ambiente apenas sabe de él
otra cosa que esa: que es uno de esos autores que la doxa
liberal o “democrática” no recomienda, y califica o clasifica
incluso con algunos de sus más feroces anatemas.
Por ese rumbo está prohibido pensar (y por el
otro también)
¿Qué reacción cabe esperar, pues, de esta cultura
ambiente tan “abierta, tolerante y transgresora” —a la
que extrañamente casi nadie toma en serio en lo que dice
y sí, más bien, en lo que no dice— si, con esa “libertad
e irreverencia” que ella tanto proclamaba, ayer apenas,
hacemos caso omiso de sus semiocultas —y a veces harto
impudorosas— advertencias, y nos atrevemos a leer, aquí y
ahora, en estos tiempos tan convulsos, a uno de esos autores
que ella abiertamente no tolera?
Cuenta Rémi Brague, en Moderadamente moderno,
que, cuando al historiador estadounidense Roger Shattuck,
preguntándose si de verdad es bueno saberlo todo con
respecto a todo, se le ocurrió cuestionar la pertinencia y
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1946), XI.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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19

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

el valor de una obra como la del marqués de Sade, todos
los “perros guardianes” del París intelectual ladraron,
indignados, al unísono. Si de ese modo son felices,
reconoce el erudito pensador católico francés, naturalmente
pueden hacerlo, es su derecho. Pero “sería más inteligente
—agrega— enfrentar el problema con valentía y dejar de
considerar la Ilustración como algo inatacable.”27
Tolerante de bandera o “por definición”, el mundo
“moderno, liberal y democrático” no tiene ningún empacho
en ejercer, contra toda crítica realmente seria de sus propios
dogmas, y contra toda reivindicación o revalorización
serena o imparcial de la tradición cristiana (contra la que
él mismo se construye y cuya caricatura le es entonces
esencial), su intolerancia selectiva.
Hay que reconocerlo —escribe Jean-Luc Nancy
en La déclosion—: la Reforma y la Ilustración,
con y a pesar de toda su nobleza y todo su vigor,
se acostumbraron también a comportarse frente
al pasado de Europa como los etnólogos de otros
tiempos lo hacían frente a los “primitivos”.28

No debería sorprendernos entonces que, tratándose
de un autor que ni rechaza ese pasado multisecular, ni
separa tampoco, como impone la lobotomía corriente, esos
dos hemisferios de nuestra cultura que son la fe y la razón,
contraviniendo de ese modo los absurdos dogmas liberales
y modernos que se nos inculcan desde niños (el sacrosanto
dogma evolucionista, por ejemplo),29 no se tenga hacia él,
27

Rémi Brague, Modérément moderne (París: Flammarion, 2014), 190.

28
Jean-Luc Nancy, La Déclosion (Déconstruction du christianisme, 1)
(París : Galilée, 2005), 19.
29
Juan Donoso Cortés. Obras completas I, edición de Carlos Valverde,
120-121 (II, 147 en la edición de Juretschke): “Ni cabe siquiera imaginar que el
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
20
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

en las instituciones y en los medios oficiales de esa misma
cultura política e intelectual, demasiada simpatía. Y sin
embargo…
A finales del siglo y del milenio pasados tuvo lugar
en París, en la Sorbona, un congreso que, si pretendía hacer
ante todo el balance de dos mil años de cristianismo, se
prestaba asimismo para hacer lo propio con casi medio
siglo de Modernidad “postcristiana”. El reputado crítico
literario estadounidense —y austriaco y francés— George
Steiner se concentra en ello, en su intervención, y, tras
enumerar algunas de las principales catástrofes históricas
o civilizacionales que nos convencen de que aquello, a fin
de cuentas, no ha sido, ni de lejos, el paraíso de progreso y
de felicidad que antaño se proyectó, se pregunta por qué, a
contracorriente de un Voltaire, un Jefferson, un Dickens o
un Stuart Mill, “uno solo, quizás, entre los espíritus de la
Ilustración, vio las cosas con justeza”.30
“¿Por qué esa inmensa falla? ¿Las Luces han cegado
en vez de iluminar? ¿Por qué ese error catastrófico?
Juicios hechos por espíritus en absoluto ingenuos —
subraya—, por hombres irónicos, admirablemente
informados y que todo lo vieron mal. ¿Por qué?”31

Y aunque muchos han hecho, desde la derecha
(Schmitt, Maurras, Soljenitsyne) y desde la izquierda
también (Baboeuf, Marx, la Escuela de Frankfort), la
crítica de la Ilustración, a juicio de Steiner (quien, entre
sus múltiples lecturas, no parece contar con la de Donoso)
ninguno vio tan claro como Joseph de Maîstre.
hombre saliera de las manos de Dios sin sus atributos esenciales.”
30
George Steiner, “À l’ombre des Lumières,” en Christianisme: héritages et
destins, Cyrille Michon (Dir.) (París: Librairie Générale Française, 2002), 30.
31
Steiner, “À l’ombre des Lumières.”
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

21

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

“Maistre prevé las guerras planetarias, la tortura,
jurídica, a todos los niveles; prevé eso que hemos
llamado luego “ideología”: eso que no se puede
negociar. Se puede negociar —precisa— un
territorio, una dinastía, un interés económico, pero
no el absoluto de la ideología. Y mientras que
Leibniz y Kant formulan la promesa de una paz
universal, ese hombre profundamente desagradable
ve venir nuestro siglo.”32

Quizás, si Steiner le prestara atención a Donoso,
vería también en él, y de ahí su cercanía con de Maîstre y
de Bonald, todo un parejo profetismo, o un muy elocuente
anuncio o advertencia de lo que se nos viene encima como
consecuencia de las imprudencias de la Modernidad.
Steiner prefiere leelo sólo en de Maîstre, como el Francis
Fukuyama de The Great Disruption lo lee, por razones
culturales o lingüísticas, nada más en Edmund Burke.33
Pero su observación no deja de venir perfectamente a
cuento aquí, a propósito del autor que nos ocupa.
Rémi Brague, quien por cierto también intervino en
aquel congreso de fin de siglo y de milenio, en la Sorbona
—en donde se ocupó, apoyándose en un gran demógrafo
francés, de “Las condiciones de un porvenir”—, en
Moderadamente Moderno recuerda, a propósito del Siglo
de las Luces, que “el español Donoso Cortés, de vuelta de
su entusiasmo juvenil por el liberalismo a una actitud que
se considera el día de hoy como francamente reaccionaria”,
compara justamente, en su obra cumbre, a las famosas Luces
de sus viejos mentores políticos e intelectuales, y ahora
nuevos adversarios, con las que arrojaría un devastador
32

Steiner, “À l’ombre des Lumières”, 36-37.

33
Francis Fukuyama, La Gran Ruptura. Naturaleza humana y reconstrucción del orden social (Barcelona: Ediciones B, Barcelona, 2000), 81.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
22
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

incendio como el de aquel cuento alemán, de finales del
siglo XVIII, en el que “un simio incendia un bosque de
cedros y se felicita por haber ilumidado de ese modo la
comarca”.34
El joven talento romántico, liberal y católico
Quizás lo más significativo de la crítica que un de Maîstre,
un Donoso o un Baudelaire hacen del progresismo —y lo
más irritante para los propios progresistas— sea que esa
crítica está hecha, en cierto modo, desde dentro —lo cual
hace de ella todo un testimonio, y un testimonio de peso.
El joven Juan Donoso Cortés fue, como su propio
padre, que financiaba y promovía la difusión, en España,
de esa ideología “progresista”, un liberal inconsciente o de
buena fe que, como muchos, muchos otros (dominación
educativa, cultural y mediática obliga),35 no alcanzaba desde
luego a darse cuenta de las profundas consecuencias de las
ideas que con tanta devoción y tanto empeño abrazaba.
He contado ya, en “Occidente y nosotros”, mi
prólogo a Occidentes del Sentido / Sentidos de Occidente, el
enojoso desencuentro que tuve con quien moderaba aquella
sesión del Seminario de Pensamiento Iberoamericano
Contemporáneo en la que leí, en el CSIC, el primer
capítulo de Ortega y la filosofía del arrabal (“La época
de la privatización del buen sentido”).36 Los colegas
34

Rémi Brague, Modérément moderne (París: Flammarion, 2014), 190.

35
Hilaire Belloc, Richelieu (México: Diana, 1953), 26. Donde a propósito
del ejemplo muy concreto de la transculturación de Metz se habla de “la fuerza del Estado moderno, con su aplastante mecanismo de instrucción universal
obligatoria”.
36
Jean-Luc Nancy y Juan Carlos Moreno Romo, Occidentes del Sentido /
Sentidos de Occidente, (Barcelona: Anthropos, 2019), 39.
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colombianos que intervenían también como ponentes en ese
mismo seminario, el uno historiador y el otro especialista
en Alfonso Reyes, coincidieron en trazar conmigo la crítica
del liberalismo —o de esa contra-civilización que se nos
ha impuesto en nuestro continente a fuer de sangre, fuego
y demagogia, desde hace un par de siglos—, y cuando a
la hora del debate barajábamos, con recíproco interés,
nuestras distintas pero coincidentes perspectivas, de pronto
el colega de la UNED que formalmente moderaba aquello
emergió, desde lo más profundo de su tablet, para decirnos
harto consternado que no podía seguir oyéndonos hablar
así del liberalismo cuyas extraordinarias virtudes, para su
gusto del todo irrenunciables, hacen que las sociedades
liberales sean, en pleno siglo XXI, nada más y nada menos
que “las únicas sociedades decentes”.
A lo que repuse yo que esas virtudes, que también
nosotros apreciábamos, eran en realidad virtudes cristianas
parasitadas por el supuesto “orden liberal”, que se jactaba
encima falsamente de haberlas conquistado para nuestros
pueblos, mientras que precisamente nuestro siglo iba
mostrando ya, a las crudas y a las claras —¡como a su modo
habían mostrado ya los anteriores!—, que el liberal no era
en realidad ningún orden, sino más bien todo lo contrario:
un río cada vez más revuelto frente al que naturalmente se
frotaban las manos, felices y prósperos, los pescadores.
Así las cosas, y aunque el debate era entre nosotros
solos, pues no había prácticamente público en el
seminario, el señor moderador optó por dar por terminada,
abruptamente, esa peligrosísima sesión en la que tres
indianos trasnochados decididamente daban muestras de
no estar al tanto de lo pensable, y de lo no pensable en las
decentes, ilustradas y asaz libres academias esas —que,
por cierto, visten a la moda y vuelan por Iberia a Nueva
York.
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El liberalismo, se excusaron él y el anfitrión,
rehuyendo el debate, es muy complejo y tiene muchas
versiones distintas. “¡Sí, como el sofista!”, habría podido
responderles si me hubieran dado la ocasión. O “sí, como
su padre el protestantismo, de cuyas variaciones mil ya se
ocupó Bossuet”. O “sí, como a la inversa de la verdad, que
es una, asume mil y un rostros el error”.
Pierre Manent nos lo deja ver muy claramente —acaso
en la estela del propio Donoso—, en su Historia intelectual
del liberalismo. A ese poder que, en el orden teológicopolítico que caracterizó a la Cristiandad europea, la verdad
cristiana le oponía al Poder, incluso en su espacio propio,
que sería el político (al “poder espiritual” que limitaba y
ordenaba al “poder temporal”), la Reforma lo dividió y
la Ilustración logró por fin desprestigiarlo, y desarmarlo
también.
De hecho el propio Pierre Manent de lo que habla,
concediéndole ya de ese modo a la ideología dominante
su primera, o su esencial petición de principio, no es de la
verdad sino de “la opinión”:
“Es con la ocasión del problema planteado, o el
desafío presentado por una opinión particular, el
cristianismo —escribe—, que la disyunción liberal
entre el poder en general y la opinión en general fue
operada.”37

Hillaire Belloc, y el propio Juan Donoso Cortés
nos ayudan a comprender que la lucha entre el Poder,
que Richelieu remodela, o resucita en la aurora misma de
los tiempos modernos, tiene justamente ese preámbulo,
37
Pierre Manent, Histoire intellectuelle du libéralisme (París: Calman-Lévy, 1987), 14.
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absolutista, del que heredarán las ideologías, intransigentes
todas ellas como bien subraya Steiner, y las revoluciones
que, en apariencia dirigidas contra el Leviatán, no servirá a
la postre más que para engrandecerlo.
En toda gran comunidad debidamente organizada
existe, hoy día —escribe Hilaire Belloc en 1929—,
un príncipe omnipotente, llámese dictador, rey
hereditario, presidente electo, alcalde cívico,
gobernador del Estado, grupo de magnates
financieros y políticos o clase dirigente. Su
voluntad determina directamente la Justicia y la
Administración, el ejército y la policía, el sistema
tributario.38

Cuando, en 1906, en Uruguay, en un ejercicio de
un asaz altruista —y consecuente o programático— celo
liberal se ordenó el retiro de los crucifijos de los hospitales
del Estado, José Enrique Rodó reaccionó, desde las propias
filas liberales para sorpresa de muchos, con una serie de
cartas en defensa de los crucifijos y, en su opinión, del
“liberalismo auténtico”. Son los ensayos que recoge luego
en el libro titulado Liberalismo y jacobinismo.
“¿Liberalismo? No: Digamos mejor “jacobinismo”.
Se trata, efectivamente —escribe—, de un hecho
de franca intolerancia y de estrecha incomprensión
moral e histórica, absolutamente inconciliable con
la idea de elevada equidad y de amplitud generosa
que va incluída en toda legítima aceptación del
liberalismo, cualesquiera que sean los epítetos con
que se refuerce o extreme la significación de esta
palabra.”39
38

Hilaire Belloc, Richelieu.

39
José Enrique Rodó, Obras completas (Madrid: Aguilar, 1957), 249.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Para Rodó el liberalismo, “rectamente entendido”
(pero, ¿puede entenderse rectamente nada ahí donde, de
entrada, se renuncia a la verdad?), no es otra cosa que
“el más decidido amor a la libertad”, desde el que por lo
demás él mismo guarda, para con la figura del Cristo, “una
admiración puramente humana, aunque altísima”.40
Uno es el acto, diríamos con el Descartes del Discurso
del método, por el cual se cree una cosa, y otro acto es aquel por
el que conocemos o nos damos cuenta de que la creemos (AT VI).

También Juan Donoso Cortés tuvo, en un primer
momento (como Unamuno, Ortega y tantos, tantos otros),
una idea idílica del liberalismo. Niño especialmente
estudioso y joven talentoso y erudito, la experiencia que
hace sabios a los hombres (la que los pone a prueba,
cargándole a cada uno su cruz; y la que de tal suerte los
va forjando, por un lado, mientras que a sus corazones de
piedra los va haciendo de carne), esa ciertamente no podía
tenerla antes de tiempo, por mucho que leyera.
Pero su talento es cierto que era desbordante, y precoz.
Humanista, mucho antes que filósofo; y orador, amén de
pensador político; y muy lúcido observador, desde muy
pronto, del espíritu de los tiempos; a sus escasos veinte años
tiene puesta la atención en las claves de su mundo y diserta
ya, por ejemplo, a propósito del “equilibrio europeo”.
Ha asistido a las universidades de Salamanca y de
Sevilla, y aunque esto ha sido en tiempos ya más bien de
decadencia, no deja de sacar provecho de su paso por ellas.
Donoso no escribe un Discurso del método, ni una Carta
a Sor Filotea de la Cruz, pero su Discurso de apertura en
Cáceres, de 1829, nos deja asomarnos, en el ponderado
40
Ibídem.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

recorrido que hace para sus futuros estudiantes, a lo que él
mismo ha recibido, hasta entonces, como bagaje cultural.
En vez de la vieja, o de la nueva escolástica (la célebre
escolástica española, de la que se sirvió el propio Leibniz
para formarse él mismo, en la muy rica biblioteca de su
padre); y en lugar, también, de Descartes, Leibniz, Spinoza
o Malebranche, en las maltratadas universidades españolas
lo que le han dado a leer ha sido el sensualismo de Bacon,
Locke, Condillac y Helvecio que, ya lo advierte el propio
novel catedrático, “nos lanza de nuestro yo moral a todo lo
que nos rodea.”41
Y es que la filosofía padece justamente de ese nuevo
orden inmoral en el que el Poder subsume, a partir del
cuius regio, eius religió, con la verdad religiosa, la propia
búsqueda de la que ya ni siquiera se atreve a llamarse
verdad —o, si se atreve, lo hace a la manera del pachuco,
aquel “clown siniestro” que describe Octavio Paz en El
laberinto de la soledad: exagerando absurdamente —en el
racionalismo, en el idealismo e incluso en el cientificismo—
sus pretensiones de “verdad absoluta”.
Según el mito fundador de la Europa liberal, el nuevo
orden que, tras la Cristiandad vencida, se instauró con la Paz
de Westfalia, superaría, por fin, el irreconciliable conflicto
de “verdades” que, a partir de la Reforma luterana y todo lo
que ésta desencadenó, habría dado origen a las guerras de
religión (cuyo origen acaso se explique mucho mejor como
concentración o gestación de nuevos, y mayores poderes en
Europa, o como los dolores de parto del Estado moderno).
De hecho, observa el joven Juan Donoso Cortés,
también en su Discurso de apertura en Cáceres, si a la
41
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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filosofía propia de la cristiandad la vino a suplir esa que él
conoció en la universidad, no fue precisamente en aras de
la paz y la concordia.
“Desde el nacimiento de esta filosofía —observa—
todo es agitación, todo es disputa en el seno de
la Europa. Hobbes, en el más consiguiente y
monstruoso de todos los sistemas, será el primero
que niegue la existencia de Dios citando de
continuo la Escritura, y el único tan imprudente que
se atreva a dar el nombre de impiedad a su creencia,
mostrándose así digno maestro de Spinoza.
Montaigne asentará con su indiferencia filosófica
las bases del escepticismo que Bayle profesará más
adelante.”42

Y aunque, lleno todavía de admiración hacia los
célebres “filósofos” del llamado “Siglo de las Luces” habla
con cierto entusiasmo de la muy alta consideración que
entonces tuvo toda Francia por ellos, toma nota ya, de todos
modos, de su muy pronta decadencia, que fue hija en muy
buena medida, piensa él, de su harto fácil, y pueril, y frívolo
éxito temporal. Y, apropósito de aquello de “prohibido pisar
el césped” …
“Uno solo —advierte el joven catedrático Juan
Donoso Cortés—, lanzándose del seno de los
hombres al centro de su corazón y del torbellino
de las sociedades al silencio de la Naturaleza, supo
trazarse el camino de la originalidad, atacando
de frente las opiniones de su siglo; el filósofo de
Ginebra, con menos erudición y quizás menos
talento que casi todos los filósofos franceses, pudo
elevarse a su nivel inspirado por el genio de la
42
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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soledad y de la melancolía. La Francia, asombrada
de ver a un hombre que, sin respeto a la opinión,
pensaba por sí mismo, se prosternó como ante
un Dios ante los pies del filósofo extranjero; la
posteridad, más justa porque es más sabia, sólo le
ha concedido el título del más terrible, como el más
seductor y elocuente de todos los sofistas.”43

Ni siquiera, pues, en el terreno de la estricta historia
de la filosofía se le puede negar que tenga, aunque no
haya estudiado a los escolásticos, ni a Descartes, cierta
agudeza de miras. Hobbes, Rousseau… Todavía es todo un
entusiasta del liberalismo, y ya va viendo que éste vacila en
sus propios cimientos.
Pero, tiempo al tiempo. Y por lo pronto, el flamante
novel catedrático, cuyo discurso procura situar su labor
educativa en el amplio espectro de la historia de Europa, y
de la humanidad, no puede cerrar esa su primera aparición
en público (en substitución, encima, del prohombre liberal
Quintana) sin un elogio del siglo XIX y del propio Colegio
de Humanidades:
“En medio de tal siglo se levanta —dice— este
establecimiento literario, que no debe perecer.
¡Cuán firmes son las columnas que le sostienen!
¡Cuán grandes los destinos que le esperan! Todas las
universidades establecidas entre nosotros lo fueron
en los siglos casi bárbaros o en los de oscilación y
de disputa. Este colegio nace en el siglo que debe
serlo de las luces, y en el que se hallan bastante
discutidas todas las opiniones que dividieron a los
filósofos y que abrazaron las escuelas. Nuestras
universidades sólo aprendieron en el seno de la
disputa a ergotizar; este Colegio puede aprender,
43
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 43.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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en el siglo de la observación y la experiencia, a
juzgar y a decidir; si aquellas mueren abrumadas de
preocupaciones y oprimidas de recuerdos, éste nace
vestido de luz y coronado de esperanzas.”44

Por muy decisiva que haya sido su posterior
“conversión”, entonces, conviene destacar que los gérmenes
de ésta son visibles ya desde sus primeros textos. Gérmenes
que, por otro lado, cual rescoldos que encontramos,
encendidos todavía, entre las cenizas del tiempo, si
soplamos sobre ellos un poco, o si los repensamos nada
más lo suficiente…
Al respecto es especialmente interesante su
“Exposición al rey don Fernando VII” (de 1831 o 1832)
en la que, tras hacer un gran repaso de la historia europea
en el que recuerda que la Iglesia favoreció, con su tutela y
protección, el surgimiento del imperio de los reyes francos
(a quienes con su apoyo les permitió que se elevaran por
encima de los belicosos señores feudales, de modo que
pudieran favorecer también al pueblo), reconoce a la vez
que la filosofía moderna —esa misma, sensualista, de la
que habló en su discurso de Cáceres— no ha representado,
al respecto, ningún progreso.
“Los filósofos quisieron explicar al hombre y
constituir la sociedad —escribe—, y la sociedad y
el hombre se han aniquilado entre sus manos; ellos
disputaron a la religión los títulos de su existencia
y de su gloria; este porqué universal resonó en los
oídos de una manera siniestra; el germen de la duda
se introdujo en el seno de los pueblos, y con él el
germen de las revoluciones. Una sociedad no puede
existir sin una base común de creencia, que sea
44
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 44.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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como el vínculo que dé unidad a todos los intereses
particulares; si este principio de unidad desaparece,
el espíritu de individuación se entroniza y la sociedad
perece; faltando el vínculo que los unía, todos los
elementos que la componen son heterogéneos y
tienden a la disolución. Así, de la lucha del principio
religioso, que reúne para conservar, y del principio
filosófico, que individualiza para destruir, han
nacido todos los males que agitan a la desgraciada
Europa.45

La Reforma luterana, la revolución de Inglaterra, y
la revolución francesa, sobre todo, explica Donoso, cuyos
efectos han golpeado a España y siguen agitando a la nación
vecina, se derivan de ese fundamental error del que la
sociedad y la corona españolas todavía están relativamente
a salvo:
“En España, Señor, el principio religioso se respeta
todavía como le respetaron nuestros padres; el
Trono aquí tiene hondas raíces, y aun puede resistir
el huracán de las revoluciones, las costumbres se
conservan puras, porque es pura la religión que
profesamos, y un pueblo religioso no puede ser un
pueblo corrompido.”46

Westfalia y el orden de los “diplomáticos”
Sus Consideraciones sobre la diplomacia, de agosto
de 1834, son especialmente interesantes no sólo para el
historiador, sino también para el específico historiador
de la filosofía, y sospecho incluso que la muy reveladora
45

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 59.

46
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
61-62.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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digresión que en su libro Génesis, estructura y crisis de
la Modernidad hace Carlos Valverde a propósito de la paz
de Westfalia, que va a provocar una transformación radical
de la entera civilización europea, y por ende también de
la filosofía, se inspira muy ampliamente en sus lecturas de
Donoso, y acaso especialmente en la lectura de este libro. 47
Hilaire Belloc aprobaría, para empezar, las
consideraciones que hace sobre Roma, ese Poder inmenso
que, “después de haber devorado la tierra, se devoró
a sí mismo”,48 y en cuya caída la idea misma de Estado
desapareció, hasta que resurgió en la Francia de Richelieu
y en la Europa, justamente, de la Guerra de los Treinta
Años. Entre tanto, en los largos siglos de las monarquías
germánicas, Europa se mantuvo unida ante todo gracias
al cristianismo, y a la Roma de San Pedro, entonces, que
eclipsó a la de los césares.
“Roma aspiró a la dominación en nombre de la
fuerza —observa el todavía muy joven Donoso—; la
Iglesia, en nombre de la verdad.”49 Y ahí está la clave de
la quiebra, a la vez teológico-política que filosófica, que el
resurgimiento del Estado, o de la otra Roma, va a significar
para la historia de la civilización europea, y para la historia
del mundo en general. Y aunque Donoso tiene entonces una
muy buena opinión de la paz de Westfalia, lo que Valverde
ve que aquella diplomacia provocó, es lo que Donoso va a
denunciar a propósito del congreso de Viena de 1815.
Si bien es cierto que, como respondiéndole a Georges
Steiner, también observa ya que: “Con Lutero nació la
47
Carlos Valverde, Génesis, estructura y crisis de la Modernidad (Madrid: BAC, 1996), 132-134.
48

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 01.

49
Ibídem.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

lucha de los principios: los reyes aparecieron en la escena
como sus representantes, y las naciones se arrojaron al
campo de batalla no en nombre de un señor, sino en el de
sus creencias.”50
En el congreso de Viena, entonces, en el que la
Santa Alianza, vencedora de Napoleón, establece su tutela
“diplomática” sobre el famoso equilibrio de potencias,
Donoso ve que se consagra el reino, o la restauración de la
fuerza. No es una vuelta, entonces, al “Antiguo régimen”,
si por éste se entiende el régimen monárquico tradicional
de antes de las revoluciones burguesas, y también de antes
del absolutismo, sino una vuelta a la Roma pagana.
Así —escribe Donoso—, un congreso que se
anunció al mundo como el reparador de todos
los agravios, como el restaurador de todos los
derechos y como el apoyo más firme de los débiles
oprimidos, ejerció el poder más tiránico que
conocieron los hombres. La fuerza, no la justicia,
decidió de los más sagrados intereses. Napoleón
—subraya—, sujetando las naciones con el poder
de su espada, doró la esclavitud con la gloria,
ennobleció sus acciones con su valor y sus peligros
y supo dominar con el ascendiente de su genio; pero
los que sobre el cadáver del gigante se repartieron
sus despojos sin enemigos que les combatieran, sin
tempestades que turbaran su sosiego; los que en el
seno de la paz se proclamaron señores del mundo
por el derecho de la fuerza, unieron a la opresión la
perfidia, desmoralizaron los tronos y disolvieron las
sociedades.51
50
103.

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,

51
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
108.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

¿El pueblo soberano?
Ya en la “Memoria sobre la monarquía”, del 13 de
octubre de 1832 (en la que como sabemos anima al rey
Fernando VII a abolir la ley sálica), hace a la vez la apología
de “las clases intermedias” en las que, en su opinión, debe
apoyarse la monarquía de modo que evite excesos como
el despotismo oriental o la “democracia borrascosa”.52
En La ley electoral, de 1835, en donde, asaz ilustrado ahí
sí, considera que “el poder de la Iglesia “dejó de existir
cuando sus ministros la despojaron de la inteligencia y
la dotaron largamente de absurdos”;53 y en donde alaba
incluso con elocuente entusiasmo a la Revolución francesa,
es interesante leer el encomio —que también hará, por
ejemplo, Charles Baudelaire— de lo que Donoso llama las
“aristocracias legítimas”, que vendrían a ser precisamente
(al lado de los propietarios, en la Francia de Baudelaire) las
clases “ilustradas”.
El argumento que esgrime en contra de la “progresista”
idea de la “soberanía popular” no deja, por antipático, de ser
particularmente agudo e interesante; y anuncia justamente
aquello que quisiera destacar, para cerrar este estudio que
por estrictas razones de espacio ya no puede prolongarse,
en el Donoso ya maduro: su crítica del panteísmo socialista.
Y de hecho aquí podríamos detenernos largamente
en una lectura a la René Girard, y hasta en cierto ensayo
de Unamuno, también, en el que el de Bilbao y Salamanca
observa que el linchamiento puede ser leído como un acto
de soberanía del pueblo. “El pueblo no es verdaderamente
soberano —escribe— más que durante los motines y
52

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 70.

53
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
189.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

revueltas; conseguido lo que con éstos se propone —si
es que se propone algo—, vuelve, por hado inflexible, a
hacer dejación de su soberanía.”54 Y esa es precisamente la
opinión de Donoso, quien ve de sobra que si la revolución,
cuyo huracán rebasa los dispersos y enfrentados intereses,
si efectivamente conjunta al pueblo en unidad (en el “todos
contra uno”, subrayaría Girard, de la crisis mimética), lo
hace de tal forma que el pueblo “sólo es soberano una
hora”.55
La religión, explica René Girard —no la religión
cristiana, desde luego, sino la religión arcaica o pagana—,
consiste en la repetición, digamos que homeopática, o
estrictamente controlada y con fines catárticos, de dicha
“crisis mimética”. Y es cierto que todo esto bien podría
arrojar alguna luz sobre nuestra presunta “vida política”,
y sobre ese absurdo y recurrente proceso electoral
“democrático” en el que, una vez que se ha identificado
al mal, o al enemigo (a la “extrema derecha”, en nuestras
más egregias “democracias liberales” de hoy en día),
el “soberano” se fragmenta en individuos de esos que,
debidamente contabilizados, pasan a ejercer su respectiva
impotencia en esa suerte de retretes que en Francia se
llaman isoloires, y que bien vistas las cosas son la antítesis
del ágora, y todo ello con el presunto fin de que a partir de
semejantes átomos resurja un poder político que, como ya
decía Belloc, será de cualquier modo harto religiosamente
“absoluto”.
Y al respecto (amén de aquello tan agudo, de Valéry,
que Nancy pone a la entrada de su oportunísimo libro Que
faire?) este rescoldo nada más, o esta viva brasa de Donoso:
54

Unamuno, Obras completes X, 126.

55
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
198.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

“Ahora bien; la ley que abandona a la casualidad
la creación del poder político que ha de gobernar
el Estado es una ley sin inteligencia y absurda, y
que, entregándose ciegamente en manos de la
casualidad, en manos de la casualidad abdica.”56

El catolicismo y lo insacrificable
Como no me queda espacio ya para desarrollar la aguda
crítica que hace Donoso, adelantándosele en más de un
siglo al más avanzado pensamiento “contemporáneo”, de la
idea moderna de Sujeto (o de Historia, o de Progreso) y de
su muy dañino rol teológico-político, e histórico, el lector
me permitirá que lo remita muy especialmente a mi estudio
titulado “La vida lograda de Jean-Luc Nancy”, en donde
verá el inusitado rol que le es dado a Donoso.57
Tras las catástrofes históricas, precisamente, que semejante concepción del mundo y de la historia humana provocó, y que por ejemplo defraudó, y desengañó a Lyotard de su
fe en la moderna filosofía de la historia (fe inmanente y secular
que en efecto era vivida por las élites intelectuales y políticas
de medio mundo como un sucedáneo de la fe cristiana), JeanLuc Nancy quiere atraer nuestra atención (muy fuerte o muy
profundamente inspirado él mismo en su propio origen católico), hacia lo insacrificable que de suyo recupera, en la época
del final del Sentido escrito con mayúsculas de ídolo, y en la
insuperable decepción de todas las promesas revolucionarias,
cada vida humana.
56
199.

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,

57
Cfr. https://reflexionesmarginales.com/blog/2021/11/30/la-vida-lograda-de-jean-luc-nancy/
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
37
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Y todo esto Donoso lo vio muy bien, y lo anunció,
con más de un siglo de anticipación con respecto a todo el
pensamiento que ahora mismo viene y hace el duelo de esa
Modernidad que, entre muchas otras catástrofes, condujo
nada menos que a Auschwitz, a Hiroshima y al Gulag —
al “malheur du siècle” que diría Alain Besançon. Entre
el Leviatán de Hobbes y el proletariado de Marx, Lenin,
Stalin, Mao y compañía, entre la Ilustración, la Revolución,
el Progreso y el Crecimiento, ¿cuántas cosas no han venido
a confirmar las predicciones de este otro pensador, para
los que duermen el sueño “liberal y democrático”, tan
“profundamente desagradable”?
Como la Reforma propició, en su lucha contra el
poder de la Roma papal, el surgimiento del absolutismo,
el liberalismo engendró a su vez, en el seno de su presunta
neutralidad religiosa, el formidable ídolo que en efecto
resultó ser, como previó Donoso, el socialismo. “El que no
conoce a Dios, reza sabiamente nuestro pueblo, a cualquier
cosa se le hinca”.
Y cuidado, que ahora se habla de Equilibrio ecológico,
de Sostenibilidad, de Energía limpia… y hasta de Gaya se
habla, sin cuidado alguno de ocultar, entonces, su dimensión
neo-religiosa. Se trata de los nuevos ídolos, denuncia Rémi
Brague, quien como Proudhon y como Donoso Cortés,
como Miguel de Unamuno y René Girard, —o como Régis
Debray y George Corm— sabe que la verdadera lucha en el
fondo es una lucha religiosa.58
¿En qué se reconoce a un ídolo?, se pregunta
últimamente Rémi Brague con cierta frecuencia. Y no da
58
Juan Carlos Moreno Romo, Vindicación del cartesianismo radical
(Barcelona: Anthropos, 2010), 386-422: “La filosofía, el cristianismo, el Proyecto Moderno y la post, o la sobre, o la hipermodernidad”.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

demasiadas vueltas para darnos la respuesta: se le reconoce
en que reclama, más temprano que tarde, su respectiva
cuota de sacrificios humanos. “En pos de los sofismas —
escribía a su vez Donoso, en su célebre Ensayo sobre el
catolicismo, el liberalismo y el protestantismo— vienen las
revoluciones, y en pos de los sofistas los verdugos”.59
Bibliografía
Belloc, Hilaire. Richelieu. Versión española de Ricardo
Baeza. México: Diana, 1953.
Brague, Rémi. Le règne de l’homme. Genèse et échec du
projet moderne. París: Gallimard, 2015.
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Iglesia y religión en el pensamiento histórico-político de
Donoso Cortés
Church and religion in the historical-political thought of
Donoso Cortés
Église et religion dans la pensée historico-politique de Donoso Cortés
Ángel Campo Díaz
https://orcid.org/0009-0001-6659-3123
Universidad San Pablo CEU
Madrid, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Campo Díaz, Ángel. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-83
Recepción: 30-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-21
Email: campodiazangel@gmail.com

�Dossier

Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de donoso cortés
Church and religion in the historical-political
thought of Donoso Cortés
Église et religion dans la pensée
historico-politique de Donoso Cortés
Ángel Campo Díaz1

Resumen
La inmersión en la obra del pensador extremeño, Donoso Cortés,
revela la importancia capital que concede al principio religioso
en toda comunidad política, a la cual influye profundamente, así
como a la bondad de la civilización católica. En este artículo se
explora su postura que señala que, tanto hombres como pueblos
son por naturaleza religiosos, y en esta re-ligación con lo divino
se ordena su particular cosmos. Por eso detrás de lo político se
encuentra lo sagrado, que además es la cuestión pública por
excelencia, con base en la cual cada comunidad conforma su
ethos, su constitución histórica. Con la Revelación católica el
hombre recibe la Verdad y una religión (religación) verdadera,
de la que se extraen unos verdaderos y saludables principios, con
los que se edifica una verdadera civilización. Aunque estos sean
1
Universidad San Pablo CEU, Madrid.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

católicos, es decir, universales, válidos para todo tiempo y lugar,
no por ello todos los pueblos cristianizados son iguales, sino que
ven transformarse y elevarse el espíritu de las instituciones que
los caracterizan, a la vez que se reúnen en la Iglesia por encima
de las distancias y distinciones históricas.

Palabras clave
Iglesia, religión, Donoso, principio, orden.

Abstract
Immersion in the work of the Extremaduran thinker, Donoso
Cortes, reveals the capital importance he gives to the religious
principle in every political community, which it deeply
influences, as well as to the goodness of Catholic civilization. In
this paper, we explore his stance of, both men and peoples, are
by nature religious, and in this re-ligation with the divine their
particular cosmos is ordered. That is why behind the political is
the sacred, which is also the public issue par excellence, based on
which each community forms its ethos, its ancient constitution.
With Catholic Revelation, man receives the Truth and a true
religion (religation), from which true and healthy principles are
extracted, with which a true civilization is built. Although these
are Catholic, that is, universal, valid for all times and places,
this does not mean that all Christianized peoples are equal, but
rather they see the spirit of the institutions that characterize them
transform and elevate, while they meet in the Church above
distances and historical distinctions.

Keywords
Church, religion, Donoso, principle, order.

Résumé
L’immersion dans l’œuvre du penseur d’Estrémadure révèle
l’importance capitale qu’il accorde au principe religieux dans
chaque communauté politique, qu’il influence profondément,
ainsi qu’à la bonté de la civilisation catholique. Les hommes
et Les peuples sont par nature religieux, et dans cette religature
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

avec le divin, leurs cosmos particulier. C’est pourquoi derrière
le politique se cache le sacré, qui est aussi l’enjeu public par
excellence, à partir duquel chaque communauté forme son ethos,
son constitution historique. Avec la Révélation catholique,
l’homme reçoit la Vérité et un vraie religion (religion), dont la
vraie et saine principes avec lesquels se construit une véritable
civilisation.
Bien qu’ils soient catholiques, c’est-à-dire
universel, valable pour tous les temps et tous les lieux, pas pour
tous les peuples Les gens christianisés sont égaux, mais ils voient
l’esprit du institutions qui les caractérisent, en même temps
qu’ils se rencontrent dans l’Église au-dessus des distances et des
distinctions historiques.

Mots-clés
Église, religion, Donoso, principe, ordre.

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

La naturalidad de la religión y la importancia del orden
El principio religioso, el principio democrático y el principio
monárquico, he aquí los tres elementos de la Constitución
Histórica española según el Marqués de Valdegamas2.
Tal es la conclusión extraída de sus estudios acerca de la
historia de España que tanto le interesaron durante su corta
vida3. Entre ellos, para Donoso Cortés el primero es origen
y fundamento de los siguientes4, pues afirma que en la
religión se encuentra el principio por antonomasia de toda
comunidad política, no solo de España5. Así lo entiende y
lo expone claramente en el inicio de su Ensayo, apoyándose
en gran cantidad de citas que merecen presentarse en toda
su extensión:
La religión ha sido considerada por todos los
hombres, y en todos los tiempos, como el fundamento
2
«¡La monarquía! Ved ahí para nosotros la verdad política. ¡El
catolicismo! Ved ahí para nosotros la verdad religiosa. ¡La democracia! Ved
ahí para nosotros la verdad social. El catolicismo, la monarquía, la democracia;
ved aquí por completo la verdad española.» Juan Donoso Cortés, Obras completas, tomo II (Madrid: BAC, 1946), 17 Lo cual, para evitar caer en esencialismos, ha de ser visto a la luz de la historia española y al ethos característico de
sus habitantes, que han podido conservar mejor o peor estos principios que
constituyen su pueblo y que no dejan de ser los propios de las naciones integrantes de la Cristiandad. El lema del tradicionalismo hispánico, bajo la causa
de la legitimidad carlista alzada contra los principios anticristianos, es el conocido «Dios, patria y rey». En Francia, cuando contra la misma Revolución
se alzó el católico pueblo, esto es, la patria, bordó en sus banderas «Dieu [et] le
Roi» por quienes luchaban. Y esto no deja de entroncar con el viejo proverbio
que Michel de l’Hôpital recordó a los Estados Generales en 1560: «Une foi, une
loi, un roi».
3
Recordemos su intención de escribir una historia de España que quedó
en fragmentos.
4

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 519.

5
Tanto es así que «originalmente lo Político estaba integrado en lo
Sagrado». Dalmacio Negro Pavón, Historia de las formas del Estado (Madrid: el
Buey Mudo, 2010), 10.
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histórico-político de Donoso Cortés

indestructible de las sociedades humanas: Omnis
humanae societatis fundamentum convellit qui
religionem convellit, dice Platón, en el libro X de
sus Leyes. Según Jenofonte (sobre Sócrates): «Las
ciudades y naciones más piadosas han sido siempre
las más duraderas y más sabias». Plutarco afirma
(contra Colotés), «que es cosa más fácil fundar una
ciudad en el aire, que constituir una sociedad sin la
creencia de los dioses». Rousseau, en el Contrato
Social, libro IV, capitulo VIII, observa «que jamás
se fundó Estado ninguno sin que la religión le
sirviese de fundamento». Voltaire dice, Tratado de
la tolerancia, capítulo XX, «que allí donde hay una
sociedad, la religión es de todo punto necesaria».
Todas las legislaciones de los pueblos antiguos
descansan en el temor de los dioses. Polibio declara
que ese santo temor es todavía más necesario que
en los otros, en los pueblos libres. Numa, para
que Roma fuese la ciudad eterna, hizo de ella la
ciudad santa. Entre los pueblos de la antigüedad, el
romano fue el más grande, cabalmente porque fue
el más religioso. Como César hubiera pronunciado
un día en pleno Senado ciertas palabras contra la
existencia de los dioses, luego al punto Catón y
Cicerón se levantaron de sus sillas, para acusar al
mozo irreverente de haber pronunciado una palabra
funesta a la república. Cuéntase de Fabricio, capitán
romano, que como oyese al filósofo Cineas mofarse
de la divinidad en presencia de Pirro, pronunció
estas palabras memorables: «Plegue a los dioses
que nuestros enemigos sigan esta doctrina, cuando
estén en guerra con la república».6

La sociedad, la cual para Donoso no es sino «la
reunión de una multitud de hombres que viven todos bajo
6
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 347.
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histórico-político de Donoso Cortés

la obediencia y al amparo de unas mismas leyes y de unas
mismas instituciones»7, emana de la religión y así lo han
reconocido los hombres de todas las épocas8, donde no se
ha podido encontrar una desprovista de ella y a la que no
remitiese su fundación, de un modo u otro9. Si la comunidad,
al fin y al cabo, se reúne en torno a unas instituciones que le
distinguen de otras, que le vinculan entre generaciones, que
representan su constitución es porque tales instituciones
no representan otra cosa que los principios en los cuales
se fundamenta tal pueblo10. Pues, como recuerda Balmes,
ninguna idea puede conservarse e influir en una sociedad
si no es a través de concretarse en una institución que la

7

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 462.

8
Dalmacio Negro frecuentemente que la res más pública de todas es la
religiosa: «La palabra latina publicum, público, significa (…) lo común, sentido
que todavía conserva en el idioma inglés. Y publicum se relaciona con populus,
pueblo. Lo público es lo común a todos los hombres. Pero como estos se agrupan en pueblos, es lo común en cada pueblo. Como decían los latinos la res
publica, la cosa del pueblo, es lo que es de todos y de ninguno en particular, de
la que nadie puede apropiarse porque es de lo que vive todo el pueblo, lo que le
da la seguridad. Dicho de otra manera: lo público es primariamente lo religioso,
el ámbito de lo sagrado, porque, a fin de cuentas, depende de los dioses la salud o
salvación del pueblo, de la colectividad, en este mundo y en el otro y, en segundo
lugar, los bienes materiales comunes, que por su carácter común están fuertemente vinculados a lo religioso. Esta se ve muy bien en las sociedades antiguas,
si bien no resulta de fácil comprensión debido a que nuestra forma de ver las
cosas está fuertemente influida por el cristianismo, una singular concepción de
lo religioso radicalmente desmitificadora». Dalmacio Negro Pavón, «La aporía
de lo público y lo privado», Cuadernos de pensamiento, no. 21 (2008): 36. El
subrayado es propio.
9
«El Oriente es la cuna del género humano; la India es la cuna del Oriente; la religión es la cuna de la India». Donoso Cortés, Obras completas, t. I, 249.
«La fe, que mueve a las montañas, mueve también a las naciones». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 108.
10
Tal es el caso de la nación española que se re-conoce a lo largo del tiempo en una Iglesia, manifestación del principio religioso, en un rey, manifestación del principio monárquico, y en unas Cortes, manifestación del principio
democrático; siguiendo los estudios del Marqués de Valdegamas.
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defienda y aplique11. Todos los pueblos de la historia han
institucionalizado su religiosidad.
De ahí que el político extremeño sostenga que «las
instituciones son la expresión social de las ideas comunes,
las ideas comunes el resultado colectivo de las ideas
individuales, las ideas individuales la forma intelectual de
la manera de ser y de sentir del hombre»12. Los pueblos son
según los hombres que los forman: de hombres libres nacen
pueblos libres, de gentes esclavas salen naciones esclavas,
de individuos preocupados solo por los placeres sensibles
surgen los gobiernos consagrados a los intereses materiales,
de corazones piadosos brotan las grandes empresas y los
sacrificios memorables13. Por lo tanto, «nada puede estar
11
Cfr. El capítulo XX de El Protestantismo de J. Balmes. «El orden natural
en la vida de las ideas es: primero aparecer, en seguida difundirse, luego realizarse
en alguna institución que las represente, y por fin ejercer su influencia sobre los
hechos obrando por medio de la institución en que se han personificado». Jaime
Balmes, El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones con la
civilización europea (Buenos Aires: Emecé Editores, 1945), 266.
12
Continúa: «y que el hombre pagano y el hombre católico dejaron de ser
y de sentir de la misma manera, siendo el uno el representante de la humanidad
prevaricadora y desheredada, y el otro el representante de la humanidad redimida. Las instituciones antiguas y las modernas no son la expresión de dos sociedades diferentes sino porque son la expresión de dos diferentes humanidades. Por
eso, cuando las sociedades católicas prevarican y caen, sucede que luego al punto
hace irrupción en ellas, y que las ideas, las costumbres, las instituciones, y las sociedades mismas tornan a ser paganas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
392-393.
13
Al analizar el principio monárquico español, Álvaro D’Ors sostiene que,
a pesar de la influencia del catolicismo, éste es «un rasgo propio de la identidad
histórica de España» y no nace exclusivamente del Magisterio. De ahí que sea tan
marcado entre los hispanos y que otras sociedades católicas no sean monárquicas
o al menos en este grado. Cfr. Álvaro D’Ors, La violencia y el orden (Madrid: Editorial Criterio-Libros, 1998), 83. Se trata de un principio tan fuertemente arraigado en el ethos español, localizable ya en la devotio ibérica, que ha sobrevivido a
pesar de todos los embates de la historia y de las ideas revolucionarias para dar un
ejemplo tan claro como el liderazgo monárquico del Caudillo Francisco Franco y
la adhesión que tuvo, puede consultarse Discurso sobre la situación de España y
capítulo 1 del libro I del Ensayo.
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en la sociedad que no esté antes en los individuos»14. Y si
todos los pueblos presentan el mismo fundamento y una
institución equivalente, partirá de un hecho que aparezca
con la misma intensidad entre los hombres15. Tratándose la
religiosidad de algo natural para las naciones, aún más lo
será para las personas: el hombre es un ser religioso16.
En la naturaleza humana se hace patente un orden,
inscrito en toda la Creación, por el cual se inclina hacia
su último fin, que no es sino su primer principio: Dios. Tal
jerarquía se extiende a los propios pueblos, rigiendo tanto
la política como la moral, a partir de la ley eterna y sus
concreciones17. Fuera de este orden divino establecido en
el principio «no hay bondad, ni belleza, ni justicia; y como
estas tres cosas constituyen el supremo bien, el orden que
a todas las contiene es el bien supremo»18. Y ese orden
consiste en:
la superioridad jerárquica de todo lo que es
sobrenatural sobre todo lo que es natural, y por
consiguiente, en la superioridad jerárquica de la fe
sobre la razón, de la gracia sobre el libre albedrío,
14

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 462.

15
Tenemos siempre presenta la citada analogía platónica, vertebradora de
la República.
16
«El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso». «Catecismo,» Iglesia Católica, acceso agosto 25, 2023, https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c1_sp.html «El hombre es por naturaleza religioso,
inteligente y libre». Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 375.
17
«Las leyes generales del mundo moral, a que el hombre vive sujeto en
calidad de inteligente y libre, ahora se le considere como individuo, ahora como
sociedad, existen con una existencia independiente de la voluntad humana; puestas fuera de la jurisdicción de los vanos antojos de los hombres, están exentas
también de las injurias de los tiempos, siendo como son divinas, eternas e inmutables». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 153.
18
Juan Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV (Madrid: Imprenta de
Tejado, 1884), 131.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de la Providencia Divina sobre la libertad humana,
y de la Iglesia sobre el Estado; y, para decirlo todo
de una vez y en una sola frase, en la superioridad de
Dios sobre el hombre.19

Para Donoso, tal es la importancia de la jerarquía
impuesta por la ley divina a toda la Creación. Por lo tanto, si
no hay bien alguno fuera del orden, «no hay nada fuera del
orden que no sea un mal, ni mal ninguno que no consista en
ponerse fuera del orden»20. Así el Marqués de Valdegamas
identifica al orden con el bien supremo y al desorden con el
mal por excelencia: fuera de éste no hay mal ninguno, fuera
de aquel no hay ningún bien. Porque el mal, «producido
por el libre albedrío angélico o el libre albedrío humano,
no pudo ser y no fue otra cosa sino la negación del orden
que puso Dios en todas las cosas creadas». El pecado es un
desorden y el desorden la negación del orden, es decir, «de
la afirmación divina relativa a la manera de ser de todas las
cosas»21:
Si el pecado no es otra cosa sino la desobediencia
y la rebeldía, ni la desobediencia ni la rebeldía sino
el desorden, ni el desorden sino el mal, síguese
de aquí, que el mal, el desorden, la rebeldía, la
desobediencia y el pecado, son cosas en que la
19

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628.

20
Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 131-132. «Siendo toda desobediencia y toda rebeldía contra Dios lo que se llama un pecado, y siendo todo
pecado una rebeldía y una desobediencia, síguese de aquí que ni puede concebirse el desorden en la creación, ni el mal en el mundo, sin suponer la existencia
del pecado».
21
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 418. «Y así como el orden
consiste en la unión de las cosas que Dios quiso que estuvieran unidas y en la
separación de aquellas que quiso que anduvieran separadas, de la misma manera que el desorden consiste en unir las cosas que Dios quiso que anduvieran
separadas y en separar aquellas que quiso Dios que estuvieran unidas».
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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histórico-político de Donoso Cortés

razón encuentra una identidad absoluta; así como el
bien, el orden, la sumisión y la obediencia son cosas
en que encuentra la razón una completa semejanza.
De donde se viene a concluir que la sumisión a la
voluntad divina es el bien sumo, y el pecado el mal
por excelencia.22

Y el mayor de todos los pecados, fue la prevaricación
adánica23, por el cual se introdujo el desorden en el mundo
y en toda la descendencia humana: destruido el orden
original, quedó olvidado de las gentes. A partir de entonces,
la jerarquía antes natural solo puede ser restaurada por lo
sobrenatural. Por eso «al compás mismo con que disminuye
la fe, se disminuyen las verdades en el mundo; y […] la
sociedad que vuelve la espalda a Dios ve ennegrecerse de
súbito, con aterradora obscuridad, todos sus horizontes»24.
Tal es el sino de los pueblos caídos al otro lado de la cruz
y de los cristianos cuando han abandonado el referente
divino: la pérdida del orden y el imperio del error.
Una disminución de verdades que no implica la
disminución de la inteligencia humana, sino su extravío25.
De ahí que Donoso sostenga que todos los errores
antropológicos y políticos, «en su variedad casi infinita se
resuelven en uno solo; el cual consiste en haber desconocido
o falseado el orden jerárquico, inmutable de suyo, que Dios
22

Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 131-132.

23
Este dogma divino es otra confirmación del origen de todas las sociedades a partir de la verdad religiosa, pues «no ha permitido Dios que cayera de
todo punto en el olvido de las gentes. Esto sirve para explicar por qué todos los
pueblos del mundo vienen dando de él clarísimos testimonios, y por qué esos
testimonios están consignados con una consignación elocuentísima en la historia.
No hay pueblo tan civilizado ni tribu tan inculta, que no haya creído estas cosas».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 251.
24

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 348.

25
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 348.
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ha puesto en las cosas»26. En el fondo de la política y de la
moral siempre se encuentra lo sagrado, pues si Dios es la
Suma Verdad (Jn. 14,6), cualquier otra partirá de Él; y a la
inversa, una verdad particular remitirá a la total. La religión,
que une, religa al hombre con Dios o con un ídolo27, hará lo
propio con la verdad y el error, pues una y otra disyuntiva
no dejan de ser la misma con distintas palabras. Entonces,
esta verdad se identificará con el orden y la ley divina, no
habiendo diferencia entre ellos y la bondad suprema; por lo
cual, quien conozca a una conocerá a los otros, y viceversa.
En palabras del político extremeño:
Posee la verdad política el que conoce las leyes a
que están sujetas los gobiernos; posee la verdad
social el que conoce las leyes a que están sujetas
las sociedades humanas; conoce estas leyes el que
conoce a Dios; conoce a Dios el que oye lo que Él
afirma de sí y cree lo mismo que oye. La teología
es la ciencia que tiene por objeto esas afirmaciones.
De donde se sigue que toda afirmación relativa a
la sociedad o al Gobierno supone una afirmación
relativa a Dios, o lo que es lo mismo, que toda
verdad política o social se convierte forzosamente
en una verdad teológica.28

De semejante manera puede concluir con su renombrada
sentencia «en toda gran cuestión política va envuelta siempre
26

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628.

27
Religión, del latín religare, «unir fuertemente». «Etimología de “religión”», Diccionario etimológico, acceso agosto 12, 2023, https://etimologias.
dechile.net/?religio.n San Agustín da la siguiente definición: «Religio dicitur ex
eo quod nos religar omnipotenti Deo». Según Max Scheller, el hombre necesita a,
«cree en un Dios o en un ídolo». VV. AA., «Max Scheler», en Enciclopedia de la
Religión Católica, tomo VI, ed. Rafael Dalmau Ferreres (Barcelona: Dalmau y Jover Editores, 1950-1956, 1954), 1117-1119.
28
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 349.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

una gran cuestión teológica»29. Mas no finaliza en esta síntesis
su pensamiento político relativo a la religión.
Las consecuencias políticas de la aparición
del catolicismo
Esta afirmación susodicha, a pesar de ser normalmente
referida a cuestiones gubernativas o ideológicas, no pierde
sentido cuando se refiere a otros aspectos, como la naturaleza
religiosa de la vida moral y política. A su vez, adquiere una
importancia capital cuando se trata de descubrir las verdades
propias de tales ámbitos y las leyes por las cuales se rigen,
pues hace necesario llegar hasta las verdades y las leyes del
orden sagrado. Detrás de cada pueblo, de sus principios y su
ethos, se esconde una teología, una determinada forma de
afrontar y resolver los problemas que plantea la religiosidad
inevitable de lo humano, de restaurar y conservar el orden
de la ley divina30.
En la manera de pronunciar ese nombre [divino]
está la solución de los más temerosos enigmas; la
vocación de las razas, el encargo providencial de
los pueblos, las grandes vicisitudes de la Historia,
los levantamientos y las caídas de los imperios más
famosos, las conquistas y las guerras, los diversos
temperamentos de las gentes, la fisonomía de las
naciones, y hasta su varia fortuna.31
29

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 347.

30
Conocimiento que tienen los hombres de una manera perfecta gracias
a la Revelación y de una manera imperfecta a la ley natural, la ciceroniana lex
in corde conscripta. «Cuando los gentiles, que no tienen Ley, hacen por la razón
natural las cosas de la Ley, ellos, sin tener Ley, son Ley para sí mismos, pues
muestran que la obra de la Ley está escrita en sus corazones, por cuanto les da
testimonio de su conciencia y sus razonamientos, acusándolos o excusándolos
recíprocamente» (Rom. 2,14-15).
31
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 350.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Cada pueblo tiene una propia configuración de su
principio religioso –la cual determina su forma de ser–; y la
historia de aquel no es sino la sucesión de vicisitudes que
atraviesa éste. Después de repasar y comparar los sistemas
teológicos y los sistemas políticos del Oriente con los de
Grecia en tanto que Occidente, y de Roma en tanto que su
síntesis32, Donoso concluye que los primeros sirven para
explicar los segundos, resultando en que «la teología es la
luz de la Historia»33.
Al ser lo sagrado el principio vital de las comunidades
humanas, de mantenerse vigoroso o enflaquecer depende el
auge o decadencia del pueblo que vivifica. Por eso, no podrá
desaparecer aquel que conserve su teología y no podrá vivir
aquel que la pierda. De ahí que los antiguos, como plantea
el diplomático extremeño, librasen cada guerra como parte
de un enfrentamiento cósmico entre dioses y religiones34.
Los antiguos, que tenían una noticia confusa de la
fuerza vital que reside en todo sistema religioso,
creían que ninguna ciudad podía ser vencida si
antes no era abandonada por los dioses nacionales.
Seguíase de aquí, en todas las guerras de ciudad a
ciudad, de pueblo a pueblo y de raza a raza, una
contienda espiritual y religiosa, que seguían los
mismos pasos que la material y política.35
32

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 350-352.

33

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.

34

Véase la Ilíada.

35
Continúa: «Los sitiados, al mismo tiempo que resistían con el hierro,
volvían los ojos a sus dioses para que no los dejaran en mísero abandono. Los sitiadores, a su vez, los conjuraban al abandono de la ciudad con misteriosas imprecaciones. Desventurada la ciudad en donde resonaba tremenda aquella voz que
decía “Vuestros dioses se van, vuestros dioses os abandonan”. El pueblo de Israel
no podía ser vencido cuando Moisés levantaba las manos al Señor; y no podía
vencer cuando las derribaba hacia el suelo. Moisés es la figura del género humano,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Empero, estas religiones unían a hombres y pueblos
con el error y por eso los conducían a la muerte36: únicamente
la verdad da vida y solo la suma verdad da vida eterna37.
Si llegaron a existir fue gracias a que semejantes teologías
respondían a la naturalidad religiosa de las gentes, a unas
verdades fundamentales y compartidas en las que sustentar
la sociedad y a la necesidad humana de la Revelación. El
error, como negación que es, no puede destruir del todo la
verdad en la que se sustenta38. Pero al depender de ello su
vida, habían de defenderlo frente a las armas, pero sobre
todo ante las nuevas religiones que trastornen la suya
propia. Pues «todas [las potestades del mundo] han puesto
fuera de discusión el principio en que descansan; todas han
llamado error, y han despojado de toda legitimidad y de
todo derecho al principio que le sirve de contraste»39.
proclamando en todas las edades, con diferentes fórmulas y de diferente manera,
la omnipotencia de Dios y la dependencia del hombre, el poderío de la religión y
la virtud de las plegarias». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.
36
«En el anchísimo campo de la Historia (…) nadie recoge sino lo que
siembra, pero todo lo que se siembra se recoge. Todos los pueblos de la tierra
han sembrado el error, y por eso han recogido todos la muerte. Solo el pueblo
judío y el pueblo cristiano han sembrado la verdad, y por eso son inmortales».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 156.
37
«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn. 14,6) y «Yo soy el pan, el
vivo, el que bajó del Cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre, y por lo
tanto el pan que Yo daré es la carne mía para la vida del mundo» (Jn. 6,51).
38
Según el cardenal González, el error «viene a ser la adhesión del entendimiento a una cosa falsa que aprehende como verdadera». Zeferino González,
Filosofía elemental, tomo I (Madrid: Imprenta de Policarpo López, 1876), 109.
Ha de existir una vinculación con el bien, aunque solo sea en apariencia, pues
de otro modo sería completamente rechazado por la razón y la voluntad, y, en
último término ontológico, ni siquiera podría existir.
39
«Todas se han declarado infalibles a sí propias en esa calificación suprema; y si no han condenado todos los errores políticos, no consiste esto en que la
conciencia del género humano reconozca la legitimidad de ningún error, sino
en que no ha reconocido nunca en las potestades humanas el privilegio de la
infalibilidad en la calificación de los errores». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo II, 365.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

En esta situación se entiende la reacción manifestada
ante la irrupción en el mundo de la verdad y del orden por
excelencia. La Encarnación supone un acontecimiento sin
igual en la Historia humana y la prédica del Evangelio trae
una nueva teología. Y un nuevo sistema teológico supone
un nuevo sistema político. Así se resuelve la existencia
de las naciones: de todos los pueblos de la antigüedad,
sostiene Donoso, el romano fue el más grande, porque fue
el más religioso; mas «Roma sucumbió porque sus dioses
sucumbieron; su imperio acabó porque acabó su teología»40.
El estudio de su historia, ethos y religión revela cómo el
dogma cristiano trastornaría su orden político, cómo «un
nuevo Dios destronaría al César». Esto pudieron percibirlo
tanto los judíos como los romanos. Ambos combatieron y
persiguieron a los que venían a alterar su status quo41. Aunque
su Reino no fuese de este mundo, semejante Rey venía a
cambiar éste radicalmente. ¿Por qué cambió el mundo?
Porque se anunció una nueva teología, llamada catolicismo:
40

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.

41
«El que tales cosas había dicho y el que tales obras había obrado,
era necesario que muriera por el pueblo. Faltaba solo justificar estos cargos,
y aclarar debidamente estos puntos. Por lo tocante a los tributos, como fuese
preguntado sobre el particular, dio aquella célebre respuesta con que desconcertó a los curiosos, diciéndoles: “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo
que es del César”; que fue tanto como decir: “Os dejo vuestro César, y os quito
vuestro Júpiter”. Preguntado por Pilatos y por el gran sacerdote, ratificó su dicho, afirmando de sí, que era el Hijo de Dios; pero que no era de este mundo su
reino. Entonces dijo Caifás: “este hombre es culpable y debe morir”; y Pilatos
al revés: “Dejad libre a este hombre, porque es inocente”.
Caifás, gran sacerdote, miraba la cuestión bajo el punto de vista religioso. Pilatos, hombre lego, miraba la cuestión bajo el punto de vista político. Pilatos no
podía comprender qué tenía que ver el Estado con la religión, César con Júpiter, la política con la teología. Caifás, por el contrario, pensaba que una nueva
religión trastornaría el Estado, que un nuevo Dios destronaría al César, y que
la cuestión política iba envuelta en la cuestión teológica. La muchedumbre pensaba instintivamente como Caifás, y en sus roncos bramidos llamaba a Pilatos
enemigo de Tiberio». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 355-356.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Llámese esta teología católica, porque es universal;
y lo es en todos los sentidos y bajo todos los aspectos:
es universal porque abarca todas las verdades; lo es
porque abarca todo lo que las verdades contienen;
lo es porque su naturaleza está destinada a dilatarse
por todos los espacios y a prolongarse por todos los
tiempos; lo es en su Dios y lo es en sus dogmas.42

Siendo el cristianismo la verdad, es por su esencia
católico, es decir, «universal y apropiado a todos y a cada
uno de los hombres, a todas y cada una de las sociedades
humanas»43. Es el sistema teológico y el sistema político
por excelencia. Gracias a esta Revelación, el hombre
aprendió «todo lo que debía y podía saber acerca de Dios,
acerca del mundo, acerca de los demás hombres y acerca
de sí propio»44. Al traer la ley divina de nuevo al hombre
prevaricador, ha recordado las verdades teológicas y con
ellas las políticas y las morales. De esta manera ha podido
abrir la posibilidad de restaurar el orden en que descansa
el mundo humano, de volver al cumplimiento de la ley
divina45.
42

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 357.

43

Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 574.

44
«Siendo el cristianismo la única religión verdadera, es también al mismo tiempo la más alta de todas las filosofías, porque resuelve cumplidamente
todos los problemas que jamás pudieron resolver los filósofos gentiles». Donoso
Cortés, Obras completas, tomo I, 574-575.
45
Aunque nunca de un modo completo y perfecto a la manera del Paraíso,
pues lo que no puede hacer es pretender eliminar el pecado original. Y siendo
la santidad personal –el estado más cercano al que un hombre puede alcanzar–
algo indudablemente heroico, la santidad de toda una sociedad es algo de todo
punto imposible. A pesar de ello, no se ha de cejar en perseguir el acomodo del
mundo caído en que vive el hombre a la ley divina, pauta de toda perfección.
Para Donoso ese es el criterio para reconocer la grandeza de un pueblo: «Una
cosa llama poderosamente mi atención en la Edad Media, y es su tendencia constante, aunque casi siempre infructuosa, a constituir la sociedad y a constituir
el Poder con arreglo a los principios que forman como el Derecho público de
las naciones cristianas. (…) El resultado final de aquella dichosa tendencia fue
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Allí donde imperaba el error, la luz de la verdad ha
restituido en su lugar a la jerarquía establecida por Dios en
su Creación. Debido a ello afirma el Marqués de Valdegamas
que «el catolicismo ha puesto en orden y concierto todas
las cosas humanas»46. Semejante acción comenzada en
el mundo religioso pasó al mundo moral y desde éste al
mundo político, abarcando así toda la vida humana: «por el
catolicismo entró el orden en el hombre, y por el hombre en
las sociedades humanas»47. Necesariamente esto habría de
plasmarse en una institución, que es la Iglesia, para custodiar
las leyes divinas perdidas en el día de la prevaricación y
encontradas en el de la Redención.
Y si bien la Iglesia y la religión «no se propone hacer a
los pueblos potentes, sino dichosos; ni hacer a los hombres
ricos, sino santos», centrándose en lo más importante –y
por ello superior– de la jerarquía inscrita en la Creación,
no descuida aquello inferior y subordinado, elevándolo al
reconocer su propio ámbito y su verdadero lugar dentro
del orden. Como el cuerpo sigue al alma, la naturaleza a
la gracia, lo material ha de subordinarse a lo espiritual, los
intereses económicos a los morales; y no a la inversa48.
la constitución de la Monarquía hereditaria; (…). La Monarquía hereditaria, tal
como existió en los confines que separan la Monarquía feudal y la absoluta, es
el tipo más perfecto y acabado del Poder político y de las jerarquías sociales».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 637-638.
46

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 373.

47
«El mundo moral encontró en el día de la Redención las leyes que había perdido en el día de la prevaricación y del pecado. El dogma católico fue el
criterio de las ciencias, la moral católica el criterio de las acciones, y la caridad
el criterio de los afectos. La conciencia humana, salida de su estado caótico,
vio claro en las tinieblas interiores, como en las tinieblas exteriores, y conoció
la bienaventuranza de la paz perdida, a la luz de estos tres divinos criterios».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 358.
48
«Vea el Congreso adónde van a parar las cosas cuando tan solo se mire
a los intereses materiales; los pueblos que les rinden culto se quedan en la indigencia, se quedan sin nada: sin los morales, porque los rechazaron; sin los
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Tampoco se ha de enaltecer uno hasta el punto de despreciar
el otro, so pena de romper la jerarquía que requiere tanto
del elemento superior como del inferior. Para conservarla:
Lo que la Iglesia busca es un cierto equilibrio entre
los intereses materiales y los morales y religiosos;
lo que en ese equilibrio busca es que esté cada cosa
en su lugar y que haya lugar para todas las cosas; lo
que busca, por último, es que el primer lugar venga
ocupado por los intereses morales y religiosos y que
los materiales vengan después.49

Como recuerda en su Discurso sobre la situación de
España, los intereses materiales son algo bueno y necesario,
pero no son ni los únicos ni los más importantes para un
pueblo50. Del mismo modo que la salud no consiste solo
en la del cuerpo, sino también en la del alma, el equilibrio
entre la de uno y otro «constituye la plenitud de la salud en
la sociedad como en el hombre. […] Cuando este equilibrio
se rompe, los imperios comienzan a declinar hasta que
desaparecen del todo»51. Por este motivo, el interés supremo
materiales, porque la revolución se los quitó». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo II, 337-338.
49
«Y esto no solo porque así lo exigen las nociones más elementales del
orden, sino también porque la razón nos dice y la Historia nos enseña que esa
preponderancia, condición necesaria de aquel equilibrio, es la única que puede
conjurar y que conjura ciertamente las grandes catástrofes, prontas siempre a
surgir allí donde la preponderancia o el crecimiento exclusivo de los intereses
materiales pone en fermentación las grandes concupiscencias». Donoso Cortés,
Obras completas, tomo II, 620.
50
«Ningún hombre que ha alcanzado la inmortalidad ha fundado su gloria en la verdad económica; todos han fundado las naciones sobre la base de
la verdad social, sobre la base de la verdad religiosa». Donoso Cortés, Obras
completas, t. II, 303. Además, «el orden material no es nada sin el orden moral, y
el primero no es otra cosa sino el plazo que da la Providencia a los gobernantes
para que restauren el segundo». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 343.
51
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 327. Lo cual le lleva a formar
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de una nación, pues de ello depende su existencia, reside en
que prevalezcan en ella los verdaderos principios religiosos,
políticos y sociales, constituyentes del orden verdadero, el
cual solamente es ofrecido por el catolicismo:
El orden verdadero está en la unión de las
inteligencias en lo que es verdad, en la unión de
las voluntades en lo que es honesto, en la unión de
los espíritus en lo que es justo. El orden verdadero
consiste en que se proclamen, se sustenten y se
defiendan los verdaderos principios políticos, los
verdaderos principios religiosos, los verdaderos
principios sociales.52

Las características de la civilización católica
De tales razonamientos se extrae la consecuencia de que
«toda civilización verdadera viene del cristianismo»53. Si
solo el catolicismo civiliza, solo la civilización puede ser
católica y, en consecuencia, aquellos pueblos no católicos
tampoco serán civilizados54. La disyuntiva queda entonces
el siguiente juicio sobre el devenir de las dos grandes dinastías europeas: «Ved
ahí dos razas más enemigas todavía en el campo de las ideas que en los campos
de batalla: la raza austríaca pone en olvido los intereses materiales, y muere de
hambre; la raza borbónica (…) afloja en la conservación intacta y pura de los
principios religiosos, sociales y políticos, para convertirse en reformistas e industriales, y tropiezan con el espectro de la revolución, (…)». Donoso Cortés, Obras
completas, tomo II, 328.
52

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 327.

53
Además, «el catolicismo es un sistema de civilización tan completo, que
en su inmensidad lo abarca todo: la ciencia de Dios, la ciencia del ángel, la ciencia
del universo, la ciencia del hombre». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
356.
54
«Esto es tan cierto, que la civilización toda se ha concentrado en la zona
cristiana; fuera de esa zona no hay civilización, todo es barbarie; y es esto tan
cierto, que antes del cristianismo no ha habido pueblos civilizados en el mundo,
ni uno siquiera.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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entre el catolicismo y la barbarie: «Todo movimiento
político y social que sale de las vías católicas conduce a las
naciones fuera de las vías de la civilización, hasta volver a
dar con ellas en las edades bárbaras»55.
El modo en que el cristianismo ha civilizado a los
pueblos, según el Marqués de Valdegamas, consiste en
tres pilares: «haciendo de la autoridad una cosa inviolable,
haciendo de la obediencia una cosa santa, haciendo de
la abnegación y del sacrificio, o, por mejor decir, de la
caridad, una cosa divina»56. Al incluir dentro del verdadero
orden tanto al mando como a la obediencia, condenó al
despotismo y a la rebeldía, manifestaciones del orgullo tan
enemigo de la ley divina. Por eso, «dos cosas son de todo
punto imposibles en una sociedad verdaderamente católica:
el despotismo y las revoluciones»57.
Hasta entonces, el poder político confundía en sí lo
religioso y lo civil, dominando toda la vida del hombre,
exigiéndolo sumisión en sus actos y en su conciencia58. No
(…) no ha habido pueblos civilizados, porque el pueblo romano y el pueblo
griego no fueron pueblos civilizados; fueron pueblos cultos, que es cosa muy
diferente. La cultura es el barniz, y nada más que el barniz de las civilizaciones».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 313.
55
«Tan cierto es, que donde no está el catolicismo, está la barbarie». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 100. Valga recordar la siguiente cita: «Las
instituciones antiguas y las modernas no son la expresión de dos sociedades diferentes sino porque son la expresión de dos diferentes humanidades. Por eso,
cuando las sociedades católicas prevarican y caen, sucede que luego al punto hace
irrupción en ellas, y que las ideas, las costumbres, las instituciones, y las sociedades mismas tornan a ser paganas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
392-393.
56

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 313.

57

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 360.

58
Véase Fustel de Coulanges, La ciudad antigua (Méjico: Porrúa, 2003).
En especial Cap. XIII, 219-223. «La ciudad se había fundado sobre una religión
y se había constituido como una Iglesia. De ahí su fuerza, de ahí también su
omnipotencia y el imperio absoluto que ejercía sobre sus miembros. En una soAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
62
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

será hasta la institución de la Iglesia cuando se recupere la
jerarquía debida59. Situados en el lugar que les corresponde,
conscientes de su misión, los gobernantes gracias al
catolicismo pudieron dejar de basar su poder en la fuerza
y la opresión y ganar la tranquila obediencia del pueblo al
que servían. «Cuando el hombre llegó a ser hijo de Dios,
luego al punto dejó de ser esclavo del hombre»60. Y así,
quebráronse todas las servidumbres y ganándose todas las
libertades61:
ciedad establecida sobre tales principios, la libertad individual no podía existir.
El ciudadano estaba sometido en todas las cosas y sin ninguna reserva a la ciudad: le pertenecía todo entero. La religión, que había engendrado al Estado, y el
Estado, que conservaba la religión sosteníanse mutuamente y sólo formaban una
sola cosa; estos dos poderes, asociados y confundidos, formaban una fuerza casi
sobrehumana, a la que alma y cuerpo estaban igualmente esclavizados. (…) ¡Cuál
no sería, pues, el poder del Estado, que ordenaba la inversión de los sentimientos naturales y era obedecido! (…) Es, pues, un error singular entre todos los
errores humanos el haber creído que en las ciudades antiguas el hombre gozaba
de libertad. Ni siquiera tenía idea de ella. (…) Los antiguos, y sobre todo los
griegos, exageraron siempre la importancia y los derechos de la sociedad; esto se
debe, sin duda, al carácter sagrado y religioso que la sociedad había revestido en
su origen». El subrayado es propio. «Esta forma social tiene la ventaja de reunir
el culto divino y el amor a las leyes; en las teocracias antiguas, morir por su país
era ser mártir; violar las leyes ser impío, y entregar al culpable a la execración
pública era también integrarle a las iras de los dioses». Juan Jacobo Rousseau, El
contrato social. Cit. en Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 85.
59
«Hay, en verdad, augustísimo emperador, dos poderes por los cuales
este mundo es particularmente gobernado: la sagrada autoridad de los papas
y el poder real. De ellos, el poder sacerdotal es tanto más importante cuanto
que tiene que dar cuenta de los mismos reyes de los hombres ante el tribunal
divino». Gelasio I, Carta al emperador Anastasio.
60
«San Pablo dice en su Epístola a los Romanos (cap. XIII): non est potestas nisi a Deo. Y Salomón, en los Proverbios (cap. VIII, v. 15): per me reges regnant, et conditores legum justa decernunt. La autoridad de sus vicarios fue santa,
cabalmente por lo que tuvo de ajena, es decir, de divina. La idea de la autoridad
es de origen católico. Los antiguos gobernadores de las gentes pusieron su soberanía sobre fundamentos humanos; gobernaron para sí, y gobernaron por la
fuerza. Los gobernadores católicos, teniéndose en nada a sí propios, no fueron
otra cosa sino ministros de Dios y servidores de los pueblos». Donoso Cortés,
Obras completas, tomo II, 358-359.
61
«El catolicismo ha quebrantado en el mundo todas las servidumAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

De la distinción e independencia recíprocas de la
potestad civil y de la potestad religiosa, proclamadas
por el catolicismo, ha venido a resultar la victoria
definitiva de la libertad individual y el definitivo
quebrantamiento de la omnipotencia tiránica del
Estado. Esta distinción, haciendo inevitable la
lucha entre las fuerzas morales y las materiales
de la humanidad, ha venido a hacer de todo punto
imposible aquella servidumbre que resultaba, en lo
antiguo, de la reunión de esas fuerzas en una sola
mano. El príncipe, depositario de todas las fuerzas
materiales de la sociedad, puede oprimir los cuerpos,
pero deja exentas de todo yugo las almas. La potestad
religiosa, depositaria de las fuerzas morales de la
humanidad, y sobre todo de las verdades divinas,
no ejerce señorío sobre los cuerpos, si bien afirma
su imperio en las conciencias. Siendo el hombre, a
un mismo tiempo, corpóreo e incorpóreo, no puede
ser completamente esclavo sino de una potestad que
reúna ambas naturalezas, que sea materia y espíritu,
corpórea e incorpórea, humana y divina.62

Esta civilización católica, la única verdadera y la
única donde el hombre es libre, desarrolla sus ramas a
partir del tronco formado por la familia, núcleo de toda la
vida humana e institución de origen divino, cuyas raíces se
bres y ha dado al mundo todas las libertades: la libertad doméstica, la
libertad religiosa, la libertad política y la libertad humana». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 87.
62
«Esto es cabalmente lo que sucedía en las antiguas repúblicas; esto es lo
que sucede, en nuestra edad, allí donde están establecidas las religiones nacionales,
y en donde, en consecuencia de este establecimiento, el soberano es a un mismo
tiempo rey y pontífice. Y véase por dónde el protestantismo, que ha venido a
restaurar esa confusión, ha venido a restaurar el despotismo quebrantado por la
doctrina católica, y con él todas las tradiciones paganas». Donoso Cortés, Obras
completas, tomo II, 88. El subrayado es propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
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hunden en el orden bondadoso de la ley divina. Para Donoso
la civilización se desenvuelve de la siguiente manera:
El catolicismo, que todo lo refiere y todo lo ordena
a Dios, y que, refiriéndolo y ordenándolo a Dios
todo, convierte la suprema libertad en elemento
constitutivo del orden supremo, y la infinita variedad
en elemento constitutivo de la unidad infinita, es
por su naturaleza la religión de las asociaciones
vigorosas, unidas todas entre sí por afinidades
simpáticas. En el catolicismo el hombre no está
solo nunca: para encontrar un hombre entregado a
un aislamiento solitario y sombrío, personificación
suprema del egoísmo y del orgullo, es necesario
salir de los confines católicos. En el inmenso
círculo que describen esos confines inmensos, los
hombres viven agrupados entre sí, […]. Los grupos
mismos entran los unos en los otros, y todos en
uno más universal y comprensivo, dentro del cual
se mueven anchamente, obedeciendo a la ley de
una soberana armonía. El hijo nace y vive en la
asociación doméstica, ese fundamento divino de
las asociaciones humanas. Las familias se agrupan
entre sí de una manera conforme a la ley de su
origen, y […], forman aquellos grupos superiores
que llevan el nombre de clases; las diferentes clases
se consagran a diferentes funciones: unas cultivan
las artes de la paz, otras las artes de la guerra; unas
conquistan la gloria, otras administran la justicia y
otras acrecientan la industria. Dentro de esos grupos
naturales se forman otros espontáneos, compuestos
de los que buscan la gloria por una misma senda,
de los que se consagran a una misma industria, de
los que profesan un mismo oficio; y todos estos
grupos, ordenados en sus clases, y todas las clases
jerárquicamente ordenadas entre sí, constituyen el
Estado, asociación ancha en la que todas las otras
se mueven con anchura.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Esto desde el punto de vista social. Desde el punto
de vista político, las familias se asocian en grupos
diferentes: cada grupo de familias constituye un
municipio; cada municipio es la participación en
común de las familias que la forman, del derecho de
rendir culto a su Dios, de administrarse a sí propias,
de dar pan a los que viven y sepultura a los muertos.
Por eso cada municipio tiene un templo, símbolo
de su unidad religiosa; y una casa municipal,
símbolo de su unidad administrativa; y un territorio,
símbolo de su unidad jurisdiccional y civil; y un
cementerio, símbolo de su derecho de sepultura.
Todas estas diferentes unidades constituyen la
unidad municipal, la cual tiene también su símbolo
en el derecho de levantar sus almas y de desplegar
su bandera. De la variedad de los municipios
se forma la unidad nacional, la cual a su vez se
simboliza en un trono y se personifica en un rey.
Sobre estas magníficas asociaciones está la de todas
las naciones católicas con sus príncipes cristianos,
fraternalmente agrupados en el seno de la Iglesia.
Esta perfectísima y suprema asociación es unidad en
su cabeza y variedad en sus miembros: es variedad
en los fieles derramados por el mundo, y unidad en
la cátedra santa que resplandece en Roma, cercada
de divinos resplandores. Esa cátedra eminente es
el centro de la humanidad, representada, en lo que
tiene de varia, en los concilios generales, y en lo
que tiene de una, por el que es en la Tierra Padre
común de los fieles y Vicario de Jesucristo.63

Ahora bien, la civilización católica puede ser
considerada de dos formas distintas: en sí misma, esto
es, como los principios que la conforman y que la hacen
perfecta; o en su realidad histórica, donde aquellos se
63
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 369-370. El subrayado es
propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
66
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

combinan con la libertad humana, sujetándose entonces a
todas las vicisitudes e imperfecciones de todo lo que vive
en el tiempo y en el espacio64. El modo en que se ha dado
esta concreción histórica ha sido por medio de la influencia
de la Iglesia, faro y roca segura de la civilización65. Mas
esta obra de la institución representante del verdadero
principio religioso, también tiene dos formas desde las
que apreciarse: como una más sita en el mundo de los
hombres y, por tanto, con una influencia limitada, o como
una institución divina66. En este caso, disfruta de una fuerza
sobrenatural, que la hace trascender el espacio y el tiempo.
Gracias a esto, no solo conserva su identidad propia frente
al devenir de las edades, sino que transmite a cada época
algo propio.
64
«Considerándola ahora desde su punto de vista segundo, es decir, en su
realidad histórica, diré que, habiendo nacido sus imperfecciones únicamente de
su combinación con la libertad humana, el verdadero progreso hubiera consistido en sujetar el elemento humano, que la corrompe, al divino, que la depura.
La sociedad ha seguido un rumbo diferente: dando por fenecido el imperio de
la fe y proclamando la independencia de la razón y de la voluntad del hombre,
ha convertido el mal, que era relativo, excepcional y contingente, en absoluto,
universal y necesario. Este período de rápido deterioro comenzó en Europa con
la restauración del paganismo literario, la cual produjo, unas después de otras, las
restauraciones del paganismo filosófico, del paganismo religioso y del paganismo político. Hoy el mundo está en vísperas de la última de estas restauraciones:
la restauración del paganismo socialista». Donoso Cortés, Obras completas, tomo
II, 212.
65
«Cuando el Imperio romano desapareció, la herencia de los Césares
fue el patrimonio de los Pontífices de Roma; en medio del naufragio de todas las
instituciones y de todas las ideas, el mundo no hubiera podido reorganizarse si no
hubiera encontrado una idea que lo sirviera de modelo; aquella idea fue la idea
religiosa; esta institución fue la Iglesia; el Pontífice era el representante de una y
otra; así, señores, en medio de la civilización antigua que perece y la civilización
moderna que nace, solo divisamos entre aquel sepulcro y esta cuna un personaje social y un trono vacío: el Pontífice y el Capitolio. Cuando el Pontífice se hizo
monarca y el Capitolio le sirvió de asiento, los tiempos se anudaron y el mundo volvió a gravitar hacia la Ciudad Eterna». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo I, 223. El subrayado es propio.
66
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 394.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

67

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Las instituciones políticas y sociales, sin perder
la naturaleza que les era propia, tomaron una
naturaleza que les era extraña: la naturaleza católica.
[…] El catolicismo dejaba las formas y mudaba
las esencias, y al mismo tiempo […] conservaba
íntegra su esencia y recibía de la sociedad todas las
formas. La Iglesia fue feudal, como el feudalismo
fue católico.67

Pero tales formas, sujetas a cada siglo y lugar, sujetas
al nacimiento y a la muerte, no eran sino accidentes sobre
una esencia inmutable y eterna como la verdad que la
sustentaba. Así se constituyó la civilización católica, donde
se presenta con aún mayor intensidad que en las otras la
ley de la unidad y de la variedad, la ley del orden para
Donoso68. Todos esos elementos propios de cada pueblo y
de cada edad le daban lo que tiene de varia, mientras que la
Iglesia la dio lo que tiene de una y de esencial, de donde se
tomó su nombre. Pues «la civilización europea no se llamó
germánica, ni romana, ni absolutista, ni feudal; se llamó y
se llama la civilización católica»69.
La historia de la Europa es la historia de la
civilización; la historia de la civilización es la
67
«Al ponerse en contacto con ella la sociedad romana, sin dejar de ser
romana como antes, fue algo que antes no había sido: fue católica. Los pueblos
germánicos, sin dejar de ser germánicos como antes, fueron algo que antes no
habían sido: fueron católicos». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 394.
68
Esta ley se encuentra presente a lo largo de toda la obra del autor vertebrándola, y en especial en su Ensayo. «La unidad, sacando perpetuamente la
diversidad de su fecundísimo seno, y la diversidad, resolviéndose perpetuamente en la poderosa unidad en donde tuvo su origen, nos muestran claramente
cuál es la ley eterna e inflexible del orden, así en las cosas divinas como en las
humanas, así en el Cielo como en la Tierra, siendo a un mismo tiempo la ley
a que quiso sujetarse el Criador y la ley a que vive sujeta la criatura». Donoso
Cortés, Obras completas, tomo II, 120.
69
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 395.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

68

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

historia del cristianismo; la historia del cristianismo
es la historia de la Iglesia Católica; la historia de
la Iglesia Católica es la historia del Pontificado; la
historia del Pontificado, con todos sus resplandores
y todas sus maravillas, es la historia de aquellos
hombres enviados por Dios para resolver en su
día y en su hora los grandes problemas religiosos
y sociales en provecho de la humanidad y en el
sentido de sus designios y de su Providencia.70

Las influencias sociopolíticas de la Iglesia
La esencia católica que aporta la Iglesia a los pueblos
para constituirlos en verdadera civilización, dándoles una
unidad en su principio más el importante, el religioso,
era completamente desconocida en el mundo pagano. Si
bien las sociedades estaban fuertemente cohesionadas en
torno a un mismo poder humano, no gozaban de la unión
de los espíritus, fruto de la unión de las creencias71. Solo
tenían noticia de la unidad de la polis, donde se confundían
sociedad y ciudad, y cuyas conquistas no hacían más que

70

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 82.

71
«Y, sin embargo, aunque el Imperio Romano era uno, porque obedecía
a un señor y, además, porque estaba regido por unas mismas leyes, todavía le
faltaba una especie de unidad, sin la cual no existen verdaderamente los pueblos; siendo uno mismo el legislador y unas mismas las leyes, todavía era necesario, para que la unidad fuese absoluta, que fuesen unas mismas las creencias,
porque, cuando no se unen entre sí por medio de las creencias los espíritus, hay
en el Estado desorden, en las relaciones entre el Poder y el súbdito confusión y en
la sociedad anarquía. Ahora bien: esa unidad de los ánimos en una creencia común no podía ser obra de Roma, porque no podía serlo de la espada; no podía
ser obra de los Césares, porque no podía serlo de la fuerza; no podía ser obra
de los filósofos, porque no podía serlo del error, y la filosofía de los gentiles era
el depósito de los errores humanos; no podía, en fin, ser obra de los hombres,
porque los hombres reciben, pero no son inventores de las creencias religiosas o
sociales». Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 578. El subrayado es propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

extender su propio orden72. El cristianismo reveló no solo la
sociedad humana, sino también una trascendente y carente
de término: la Iglesia73.
Al proclamar la ley de la unidad y de la variedad,
esta institución divina mostró en sí propia como ejemplo
inmortal a las naciones aquel modo excepcional de las
formas políticas, en el cual se combinan todos los principios
de gobierno en uno solo superior: «una inmensa aristocracia
dirigida por un poder oligárquico, puesto en la mano de un
rey absoluto, el cual tiene por oficio darse perpetuamente
en holocausto por la salvación del pueblo»74.
Entre todas las influencias de la Iglesia, Donoso
Cortés no duda en resaltar aquella por la cual es custodia
de la verdad divina, del origen y sustento de la vida de los
pueblos, del principio religioso. Exclusivamente suyo es el
derecho de afirmar y de negar75, so pena de la disminución
la verdad y el extravío de la inteligencia. Tal es el poder
de su auctoritas, que no se limita al campo político, sino
que llega a todas las ciencias, a cualquier investigación que
pretenda ser profunda y fructífera.
72
«Para el romano la sociedad era Roma; para el ateniense, Atenas. Fuera
de Atenas y de Roma no había más que gentes bárbaras e incultas, por su naturaleza agrestes e insociables». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 374.
Para los antiguos, el cosmos se reducía e identificaba con su propia comunidad.
Cfr. Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano (Barcelona: Paidós, 1998), cap. I,
passim.
73
«De ella son ciudadanos los santos que triunfan en el Cielo, los justos
que padecen en el Purgatorio y los cristianos que combaten en la Tierra». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 374.
74

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 373.

75
«El día en que la sociedad, poniendo en olvido sus decisiones doctrinales, ha preguntado qué cosa es el error, a la prensa y a la taberna, a los periodistas y a las asambleas, en ese día el error y la verdad se han confundido en todos
los entendimientos, la sociedad ha entrado en la región de las sombras, y ha
caído bajo el imperio de las facciones». Donoso Cortés, Obras completas, tomo
II, 367.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
70
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

La intolerancia doctrinal de la Iglesia ha salvado al
mundo del caos. Su intolerancia doctrinal ha puesto
fuera de cuestión la verdad política, la verdad
doméstica, la verdad social y la verdad religiosa;
verdades primitivas y santas, que no están sujetas
a discusión, porque son el fundamento de todas las
discusiones; verdades que no pueden ponerse en
duda un momento, sin que en ese momento mismo
el entendimiento oscile, perdido entre la verdad y el
error, y se obscurezca y enturbie el clarísimo espejo
de la razón humana.76

En su misión trascendental de guardar el dogma
divino y proclamar ante el mundo las leyes de su Creador,
representa la verdad y por tanto, la vida. La existencia de los
pueblos depende de su sumisión jerárquica a la autoridad
eclesiástica77. El que desoye su palabra y pretende por sí
mismo juzgar el bien y el mal, incurre en el pecado de
soberbia y sentencia su propia muerte, consecuencia del
pecado. Del mismo modo, quien pretenda subsanar los
males y la decadencia de las sociedades únicamente por
medios materiales, se limitará a combatir los síntomas
corporales de una enfermedad del alma78. El principio vital
no es físico, sino espiritual, religioso. Si bien es posible
sanar a un pueblo, y uno de los más graves cometidos
de un gobernante es conservar y fortalecer su salud, no
76
«Esto sirve para explicar por qué, mientras la sociedad emancipada
de la Iglesia no ha hecho otra cosa sino perder el tiempo en disputas efímeras
y estériles, que, teniendo su punto de partida en un absoluto escepticismo, no
pueden dar por resultado sino un escepticismo completo, la Iglesia, y la Iglesia
sola, ha tenido el santo privilegio de las discusiones fructuosas y fecundas».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 367-368.
77

«Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn. 6, 68.

78
Como le recuerda a María Cristina, «Dios ha hecho a las naciones curables; pero no son las intrigas, sino los principios, los que tienen la divina virtud
de curar a las naciones enfermas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
600.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

puede hacerse de otra forma que acudiendo a su origen,
manteniendo firmes las raíces y constante el brotar del
manantial. De conservar los principios de su Constitución
Histórica depende la vida de las naciones y, en especial, de
vivir de la verdad católica:
De la restauración de estos principios eternos del
orden religioso, del político y del social, depende
exclusivamente la salvación de las sociedades
humanas. Esos principios empero no pueden ser
restaurados sino por quien los conoce; y nadie los
conoce sino la Iglesia Católica.79

Referencias bibliográficas
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Catolicismo en sus relaciones con la civilización europea.
Buenos Aires: Emecé Editores, 1945.
Coulanges, Fustel de. La ciudad antigua. México: Porrúa,
2003.
Dalmau Ferreres, Rafael, ed. Enciclopedia de la Religión
Católica. Barcelona: Dalmau y Jover Editores, 1954, t. VI.
Donoso Cortés, Juan. Obras completas, Tomo I-II. Madrid:
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Donoso Cortés, Juan. Obras completas, Tomo I-V. Madrid:
Imprenta de Tejado, 1884.
D’Ors, Álvaro. La violencia y el orden. Madrid: Editorial
Criterio-Libros, 1998.
79
«Su derecho de enseñar a todas las gentes, que la viene de su fundador y
maestro, no se funda solo en ese origen divino, sino que está justificado también
por aquel principio de la recta razón, según el cual toca aprender al que ignora,
y enseñar al que más sabe». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628-629.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Donoso Cortés profeta ignorado. Un análisis de la secularización y la religión de la humanidad
Donoso Cortés ignored prophet. An analysis of secularization and the religion of humanity
Donoso Cortés a ignoré le prophète. Une analyse de la sécularisation et religion de l’humanité
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza
https://orcid.org/0000-0001-5641-6126
Universidad San Pablo, CEU
Barcelona, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Rodríguez Garza, Raúl Jorge Alejandro.
This is an open-access article distributed under the terms of
Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which
permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-81
Recepción: 28-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: raul.gza.rdz@gmail.com

�Dossier

Donoso Cortés profeta ignorado. Un
análisis de la secularización y la religión
de la humanidad
Donoso Cortés ignored prophet. An analysis of
secularization and the religion of humanity
Donoso Cortés a ignoré le prophète. Une analyse
de la sécularisation et religion de l’humanité
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza1

Resumen
El siguiente trabajo pretende desarrollar la tesis de Donoso
Cortés sobre la secularización. Para el pensador español, la
descristianización del mundo conlleva a la desintegración del
orden natural y su sustitución por un orden artificial político que
se sacraliza. La secularización para Donoso es la sacralización
de instituciones como el Estado o entes abstractos como el de
humanidad. Además, subraya que el orden artificial que surgen
como sustitución están compuestos de diversos mitos como
el del progreso indefinido de la humanidad, negando así el
carácter puramente racional de la modernidad, y que, llevan a la
humanidad a senderos de aniquilación
1
Universidad San Pablo, CEU, Barcelona.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

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�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

Palabras claves

Secularización, familia, Dios, Estado, pecado original, naturaleza
pura.

Abstract

The following work aims to show Donoso Cortés’ thesis on
secularization. For the Spanish thinker, the de-Christianization
of the world entails the disintegration of the natural order and
its replacement by an artificial order that becomes sacralized.
Secularization for Donoso is the sacralization of institutions such
as the State or abstract entities such as humanity. Furthermore,
he emphasizes that the artificial order that arises as a substitution
is composed of various myths such as that of the indefinite
progress of humanity, thus denying the purely rational character
of modernity, and that they lead humanity to paths of annihilation.

Keywords

Secularization, family, God, State, original sin, pure nature

Résumé
Le travail suivant vise à développer la thèse de Donoso
Cortés sur la sécularisation. Pour le penseur espagnol, la
déchristianisation du monde conduit à la désintégration du
monde. L’ordre naturel et son remplacement par un ordre
politique artificiel et sacralisé. La la sécularisation pour
Donoso est la sacralisation d’institutions telles que l’État
ou des entités abstrait comme celui de l’humanité. En outre, il souligne que l’ordre artificiel qui apparaît substitution
sont composés de divers mythes comme celui du progrès
indéfini des l’humanité, niant ainsi le caractère purement
rationnel de la modernité, et qui conduisent à la l’humanité
sur les chemins de l’anéantissement
Mots-clés

Sécularisation, famille, Dieu, État, péché originel, nature pure
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

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�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

Toda cuestión política contiene un problema teológico
Donoso Cortés inicia su obra más importante con la siguiente
frase: “Es cosa que admira el ver de qué manera en todas
nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la
teología”.2 Para él, toda sociedad se configura bajo una
metafísica o una teología. Esto quiere decir que cualquier
comunidad de seres humanos no podría existir sin una
concepción de lo divino que fundamente su estructura social.
Para entender la cultura de un pueblo siempre se
debe de tener como punto de referencia la religión –dicen
algunos filósofos y teólogos–. La religión no es parte de
la cultura, sino que la religión es la cultura. Los seres
humanos suelen vivir en comunidad según su noción de la
divinidad y de como ésta se relaciona con el mundo. Como
señala Dalmacio Negro “lo normal es que la política, que
ha salido de la religión, haga suya esta creencia de origen
religioso interpretándola como la condición humana.”3
Parafraseando a Hegel y Rene Girard, el ser humano no
crea la religión, sino que la religión crea al hombre.
Ahora bien, esta realidad se ve eclipsada en la época
moderna porque se argumenta que la secularización expulsa
del espacio público relegando esa dimensión al ámbito
privado, como si la religión fuera un simple ornamento de la
cultura. Sin embargo, vamos a defender una tesis contraria: la
era moderna está fundada en mitos que pretende disfrazarlos
de posturas racionales bajo un lenguaje científico y filosófico.
A partir de esta premisa señalaremos que la
historia del pensamiento moderno gira entorno a varios
2
Juan Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el
liberalismo (Salamanca: Biblioteca del pensamiento conservador, 2003), 95.
3
Dalmacio Negro, El mito del hombre nuevo (Madrid: Encuentro,
2009), 280.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

mitos. Enumeramos, por ejemplo, el mito del Estado, el
del progreso indefinido de la humanidad, el mito de la
emancipación de toda autoridad, el mito de la lucha de
clases, el mito del feminismo, etc. El teólogo estadounidense
William Cavanaough lo ilustra de la siguiente manera: “La
modernidad no está acostumbrada a considerar la teoría
política como algo de carácter mitológico. Sin embargo,
el Estado moderno está fundamentado sobre determinados
relatos acerca de la naturaleza y de la naturaleza humana,
de los orígenes del conflicto humano y de los remedios para
tal conflicto mediante la actuación del estado.”4
La modernidad maneja mitos escatológicos y
soteriológicos con un lenguaje inmanentista y racionalista.
El Estado, por ejemplo, no surgió como un aparato
puramente racional, sino que emergió con simbolismos
teológicos. Hobbes, el inventor del Estado, lo nombro el dios
mortal o Leviatán. Aquel dios mortal debe procurar la paz
y la seguridad a los individuos que luchaban intensamente
en el estado de naturaleza. La simbología no es un simple
elemento retórico, sino que lo que buscaba hacer Hobbes
es que el Estado se invistiera de elementos sagrados para
sustituir el orden de la Iglesia. Por esa misma razón, Eric
Voegelin ponía a la par a San Pablo con Hobbes, porque
si San Pablo creó los elementos simbólicos para la Iglesia
naciente, Hobbes hace lo mismo con el Estado.5
Siguiendo esta línea argumental, Donoso Cortés nos
propone que lo divino en la modernidad no se ha ido del
mundo, sino que emigra a la dimensión humana. Lo humano es lo divino. Parafraseando a Nicolás Gómez Dávila:

4
William Cavanaough, Imaginación teo-política (Granada: Nuevo Inicio, 2007), 23.
5
Eric Voegelin, Las religiones políticas (Madrid: Trotta, 2014), 54.
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�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

La modernidad propone una religión antropoteista.6 El mito
central que Donoso critica es el de la religión de la humanidad propuesta por la vertiente socialista. En el presente
trabajo propondremos que la época secular es la era donde
el hombre ocupa el lugar de Dios. Desarrollaremos a profundidad ese punto en el siguiente apartado.
El problema del mal. Cambio de paradigma en
la era moderna
Donoso Cortés señalará que los pensadores racionalistas
trataron de desaparecer de la consciencia del hombre
occidental el dogma del pecado original para sustituirlo
por la noción de un hombre naturalmente bondadoso e
inmaculado. Para el marqués de Valdegamas, el principal
problema del racionalismo es su tesis sobre el origen
del mal, debido a que niegan que el hombre tenga una
inclinación interior por el mal.
El cristianismo parte del dogma del pecado original,
que consiste en subrayar que la naturaleza humana esta caída y dañada; mientras que el racionalismo propone que el
hombre es perfecto e inocente por naturaleza. Estas dos nociones antropológicas son contradictorias y plantean soluciones distintas para tratar el problema del mal. Es la lucha
entre dos mitos: el dogma del pecado original y el dogma
del estado de naturaleza pura.7
6
La cita exacta es la siguiente: “La democracia es una religión antropoteísta. Su principio es una opción de carácter religioso, un acto por el cual
el hombre asume al hombre como Dios. Su doctrina es una teología del hombre-dios; su práctica es la realización del principio en comportamiento, en instituciones, y en obras” Francisco Pizano de Brigard, “Semblanza de un colombiano universal,” Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario LXXI,
no. 542 (abril de 1988): 12.
7
Hans Von Huyn nos recuerda que el mito que busco contradecir mito
del pecado original es el de naturaleza pura. “En lo que concierne a la natuAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

La civilización católica enseña que la naturaleza
del hombre está enferma y caída; caída y enferma de una
manera radical en su esencia y en todos los elementos que
la constituyen […] La civilización filosófica enseña que la
naturaleza del hombre es una naturaleza entera y sana.”8
Entendamos aquí a la noción de sociedad filosófica
por la propuesta racionalista de sociedad humana. Si bien,
esta forma de entender el dogma del pecado original en
Donoso fue criticado por varios teólogos de su tiempo
por exagerarlo a tal punto de compararlo con una visión
luterana, debemos entender que su uso no es dogmático,
sino agonístico como señala Carl Schmitt, pues pretende
exagerar el dogma para luchar teóricamente contra los
racionalistas.
sería injusto pasar por alto que, para Donoso, se
trataba de una decisión religiosa y política de enorme
actualidad, no de la elaboración de un dogma. Al
hablar de la maldad natural del hombre, se dirige
polémicamente contra el anarquismo ateo y su
axioma del hombre bueno; el sentido de sus palabras
es ἀγωνικῶς y no δογµατικῶς. Pese a que en esto
parece coincidir con el dogma de Lutero, observa,
no obstante, una actitud distinta a la del luterano
que se doblega ante cualquier autoridad; también
raleza humana, la naturaleza pura sería un estado en el que el hombre posee
todo lo que pertenece a su esencia, todo lo que necesita para el ejercicio de sus
facultades, todo lo que es preciso para una vida coherente y para alcanzar un fin
proporcionado a su naturaleza. Presupone que tanto la gracia como los dones
naturales que se dicen recibidos del Dios cristiano son propiedades inherentes
a la naturaleza humana puramente biológica. Algo así como el «Seréis como
dioses», pero excluyendo la idea de lo divino o la intervención de la divinidad.”
Hans Von Huyn, Seréis como dioses. Vicios del pensamiento político y cultural
del hombre de hoy (Madrid: El buey mudo, 2010).
8
Juan Donoso Cortés, Cartas al Conde Montalembert (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1979), 324-325.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

aquí conserva la altiva grandeza de un descendiente
espiritual de los Grandes Inquisidores.9

Lo importante a resaltar es que Donoso hace el
hincapié que para el cristianismo el mal esta intrínsecamente
el hombre, mientras que las vertientes racionalistas, como
el socialismo y el liberalismo, el mal está en el gobierno
o en las instituciones. Por lo cual, la forma de resolver
el problema del mal son los cambios estructurales e
institucionales de la sociedad. Cito a Donoso:
La escuela liberal tiene por cierto que no hay otro
mal sino el que está en las instituciones políticas que
hemos heredado de los tiempos, y que el supremo
bien es echar por el suelo esas instituciones. Los
más de los socialistas tienen por averiguado que no
hay otro mal sino el que esta en la sociedad, y que
el gran remedio está en el completo trastorno de las
instituciones sociales […] En efecto: la teoría según
la cual el mal está en el hombre y procede del hombre
es contradictoria de aquella otra según la cual el
mal está en las instituciones sociales o políticas y
procede de las instituciones políticas y sociales […]
Por la teoría católica se condena todo trastorno, ya
sea político y social, como insensato e inútil. Las
teorías racionalistas condenan toda reforma moral
del hombre como inútil y como insensata.10

Donoso subraya que la consecuencia lógica de dicha
negación es la de proponer al hombre en el lugar de Dios,
“su esencia deja de ser humana para ser divina”11. Supuesta
9
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés (Madrid:
Rialp, 1952), 32.
10
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalismo, 229-230.
11
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalisAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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religión de la humanidad

la bondad ingénita del hombre, él mismo es reformador
universal. Por eso, tras el cambio de paradigma sobre
el mal, la consciencia del hombre occidental devino en
cuestionamiento obsesivo contras las instituciones que
ordenaban la vida social. Por esta razón, para el pensador
español, el fin último de los movimientos socialistas y
liberales era destruir las instituciones políticas, sociales y
religiosas para llegar a una época de oro sin opresiones.
Muy distinta a la forma premoderna de entender las
instituciones, pues se consideraba que eran ellos los que
evitaban la discordia y la violencia entre las personas.
Los movimientos de masas modernos como el
feminismo, el comunismo, el anarquismo, etc, presuponen
dicha tesis que Donoso subrayaba como viciosa. Carl Schmitt
en su estudio sobre los pensadores conservadores observó
que la lucha que sostuvieron contra los racionalistas giraba
en torno a la concepción del hombre y las instituciones:
Todas las doctrinas anarquistas, desde Babeuf
hasta Bakunin, Kropotkin y Otto Gross, giran en
torno de este único axioma: Le peuple est bon et
le magistrat corruptible. De Maistre, en cambio,
declara, precisamente a la inversa, que la autoridad
es buena, con tal de que exista: tout gouvemement
est bon lorsqu’il est établi.12

La tesis de los termómetros
El tema de la secularización es profundizado por Donoso
Cortés en su famoso discurso sobre la dictadura. La forma
en que lo abordó el pensador español es mediante la tesis
mo, 231.
12
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 31.
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del termómetro. “No hay más que dos represiones posibles:
una exterior y una interior, la política y la religiosa. Estas son
de tal naturaleza que cuando el termómetro religioso sube,
el termómetro de la represión baja, y cuando el termómetro
religioso está bajo, la represión y la tiranía suben.”13
Ahora bien, hay que precisar bien los conceptos. Por
religión, Donoso Cortés no entiende cualquier forma de
creencia, sino se refiere específicamente al cristianismo. Es
la única religión que da una represión interna, pues los credos
no cristianos son formas de represión externa. “Nosotros
habeís visto que, en el mundo antiguo, cuando la represión
religiosa no podía bajar más, porque no existía ninguna, la
represión política subió hasta no poder más, porque subió
hasta la tiranía. Pues bien: con Jesucristo, donde nace la
represión religiosa, desaparece completamente la represión
política.”14
La tesis es clara. Donoso habla de dos formas de
represiones posibles en una comunidad humana. Si
la influencia del cristianismo en una comunidad está
alta, el termómetro indicará que hay una comunidad
libre y sin necesidad de represiones políticas, pero
si está baja, la represión política (exterior) será
alta, porque las personas tenderán al nihilismo
y al anarquismo, por ende, se volverán sujetos
difíciles de gobernar por lo que no quedará más
que la fuerza del brazo coercitivo del Estado para
ordenar. En resumen, en un mundo secularizado y
descristianizado el Estado se hace todopoderoso.

Donoso pondrá ejemplos históricos interesantes que
usa como argumentos a favor de su tesis. La vida de la Iglesia
13
Juan Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura (Madrid: Biblioteca
de autores cristianos, 1970), 316.
14
Donoso Cortés, Discurso sobre la dictadura, 317.
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primitiva representa, para el marqués de Valdegamas, la
comunidad humana con un orden perfecto sin represión
exterior, es decir, sin la necesidad de los poderes políticos
que ejercen un control exterior para conservar el orden.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo esto se va a ir
deteriorando en dicha represión interior. Desde las reformas
protestantes, que ponen en duda la autoridad de la Iglesia,
núcleo de la civilización occidental, hasta la creación de
la policía y el telégrafo. Donoso notará que en la época
moderna, tras la paulatina sustitución de la noción cristiana
de orden, el Estado fue ganando terreno sobre la vida de
los hombres europeos. Por lo cual, las formas exteriores
de represión se irán incrementando e irán destruyendo las
formas naturales de orden.
Para Donoso, las formas naturales de gobierno como
la familia, no se fundamentan por medio de la naturaleza,
sino que dependen de un fundamento sobrenatural: Dios.
“El padre no puede tener autoridad sin Dios. La paternidad
viene de Dios, y sólo de Dios puede venir en el nombre y
en la esencia. Si Dios hubiera permitido el olvido completo
de las tradiciones paradisíacas, el género humano, con la
institución, hubiera perdido hasta su nombre.”15 Las formas
de comunidad natural se van perdiendo en la consciencia del
hombre, porque el universo metafísico que fundamentaba
dicho orden se irá desintegrando en la modernidad. La
forma de entenderse el orden en la época moderna es
artificial, esto significa que el ser humano es el fundamento,
pues él es quien lo crea.
Negada la familia, los individuos no tienen una
autoridad natural a quién obedecer, por lo cual naturalmente
tienden al nihilismo que desordena la vida social. Siendo
15
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalismo, 110.
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así la realidad social del hombre, ésta solo puede ordenarse
con el Estado y su brazo coercitivo. El pensador español
señalará que eso conlleva a necesariamente a la politización
total de la vida, dominio de la técnica, inhumanidad y
fuerza omnipotente del Estado sobre la vida de los hombres
en todas sus dimensiones.16 Ahora bien, la fuerza del poder
político se incrementará mediante el poder de la técnica y
será la religión de la humanidad que tomará impulso por
dicho avance técnico.
La religión de la humanidad
Para Carl Schmitt, la genialidad de Donoso Cortés fue
“haberse percatado de un modo exacto de que precisamente
la seudorreligión de la Humanidad absoluta es el principio
de un camino que conduce a un terror inhumano.”17 La
exageración sobre el pecado original hecha por Donoso
tiene sentido si se entiende que lo que buscaba combatir
era el endiosamiento de la razón y la autonomía del
hombre de todas las instituciones. El pensador español
entendió que todas las propuestas racionalistas parten
de la negación del pecado.18 El fin de erradicar la noción
de pecado en el hombre occidental, sigue Donoso, era
implantar a la sociedad occidental un ambiente propicio
al odio a las instituciones que se fundamentaban en la
16
José María Beneyto, Apocalipsis de la Modernidad (Madrid: Gedisa,
1993), 225.
17

Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 26.

18
“La negación fundamental del socialismo es la negación del pecado,
esa gran afirmación que es como el centro de las afirmaciones católicas. Esta negación lleva consigo por vía de consecuencia una serie de negaciones, relativas
unas al ser divino, otras al ser humano y otras al ser social. Recorrer toda esa
serie sería cosa imposible y ajena además de nuestro propósito; lo que nos cumple solamente es señalar las más fundamentales entre esas negaciones.” Donoso
Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 292.
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cosmología cristiana y establecer un nuevo humanismo
antropocentrista.19
El principio del mito de la naturaleza pura conlleva
a la divinización del hombre, con dicha divinización se
procede a cuestionar toda institución que le ordenaba la
vida para derrocarlas y liberarse de toda opresión, pues,
dice el mito, del hombre no sale el mal porque el pecado
no existe, sino que si ha existido el mal es sencillamente
porque las estructuras son injustas. Las consecuencias
pueden verse en varios movimientos sociales modernos.
Por ejemplo, el socialismo marxista aspiró a liberar a las
clases obreras de la opresión del burgués mediante una
lucha final entre proletarios y burgueses. Después de dicha
lucha la humanidad viviría una época de oro donde las
clases sociales dejarían de existir y la humanidad estaría
libre de las formas represivas de gobierno, porque toda
autoridad habría desaparecido debido al avance técnico. El
feminismo, otro mito moderno, tiene la misma semejanza
con el mito marxista. La lucha de las mujeres contra el
patriarcado que se acomoda en las estructuras sociales,
llevara al fin de la opresión a la mujer, pues habrán destruido
toda institución que sostuviera al patriarcado, llevando a
una época de igualdad nunca vivida.
Donoso Cortés lo plantea una postura crítica y se
expresa al respecto de la siguiente manera:
19
Señala Roger Scruton lo siguiente: “No es mi intención sugerir que los
orígenes de la Revolución francesa se encuentran en una falacia, sería simplificar un inmenso acontecimiento a nivel de la caricaturización. Pero la aquiescencia de los revolucionarios con la devastación que causaron fue suavizada
por el pertinaz optimismo de su filosofía. Y esa filosofía no dio un paso atrás,
ejemplo extraordinario del optimismo sin escrúpulos de su habilidad para creer
lo imposible pese a encontrarse cara a cara con la adversidad más evidente. La
idea misma de libertad como condición natural de un género humano que sólo
desea la eliminación de las jerarquías, instituciones y estructuras.” Roger Scruton, Usos del pesimismo (Madrid: Ariel, 2010), 46.
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Supuesta la bondad ingénita y absoluta del hombre, el
hombre es a un mismo tiempo reformador universal
e irreformable, con lo cual viene a ser transformado
de hombre en Dios; su esencia deja de ser humana
para ser divina; él es en sí absolutamente bueno
y produce fuera de sí, por sus propios trastornos,
el bien absoluto; bien sumo y causa de todo bien,
es excelentísimo, es sapientísimo y potentísimo.
La adoración es una necesidad tan imperiosa, que
los socialistas siendo ateos y no pudiendo adorar a
Dios, hacen a los hombres dioses para adorar alguna
cosa de alguna manera.20

Para Donoso las sociedades humanas pueden
considerarse solo de dos maneras: la forma católica y la
panteísta.21
Considerado desde el punto de vista católico, no
es otra cosa que la multitud de hombres reunidos
bajo la obediencia y el amparo a unas leyes y unas
mismas instituciones; considerada desde el punto de
vista panteísta, es un organismo (la sociedad) que
existe individual, concreta y necesaria.22 [y agrega]
La humanidad, que para los católicos no existe sino
en los individuos que la constituyen, existe para los
socialistas individual y concretamente; de donde
resulta que, cuando socialistas y católicos afirman
que la humanidad es solidaria, aunque parece que
afirman una misma cosa, afirman en realidad dos
cosas distintas.23
20
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 231.
21
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 233.
22
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 233.
23
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialisAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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religión de la humanidad

¿Qué quiere decir esto? Para la visión católica, la
sociedad no es independiente de los individuos, sino que la
sociedad depende de ellos. Entendido esto, el bien y el mal que
se refleja en la sociedad es debido a la libertad de individuos
que le constituyen. Considerado de esa forma para Donoso
es absurdo, desde el pensamiento católico, extirpar el mal
de la sociedad, porque ésta no es algo distinto al conjunto
de individuos que la constituyen; bajo la postura panteísta,
que son los socialistas, las instituciones y la sociedad es la
que está mal, entendido como algo existente por sí mismo
independiente de los individuos. Entonces, bajo dicha postura
que Donoso critica, lo que se tiene que hacer para erradicar
el mal es destruir las instituciones que ordenan la sociedad.
Esa destrucción de toda institución humana es el
principio de la religión de la humanidad que el socialismo
del siglo XIX propugnaba. Pues los principios socialistas
conllevan a una negación de los actos individuales, pues lo
que importa cambiar es la estructura. Donoso ve en eso el
peligro del nihilismo y el anarquismo.
Negada la libertad, queda negada la responsabilidad
del hombre. La negación de la responsabilidad
lleva consigo la negación de la pena; negada esta,
procede por una parte la negación del gobierno
divino, y por otra la de los gobiernos humanos.
Luego, por lo que hace a la cuestión del gobierno,
la negación del pecado va a parar al nihilismo.
Negada la responsabilidad individual queda negada
la responsabilidad en común: lo que se niega del
individuo no puede afirmarse de la especie, lo cual
significa que no existe la responsabilidad humana
[…] Luego todas las doctrinas socialistas, o para
hablar con más exactitud, todas las racionalistas van
mo, 280.
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a parar forzosamente al nihilismo; y ninguna cosa
hay más natural y lógica, si bien se mira, sino que
no habiendo sino la nada fuera de Dios, los que se
separan de Dios vayan a parar a la nada.24

Para el pensador español, las revoluciones que
ocurrían en la Europa del siglo XIX tenían el peligro de
generar sociedades sin principios de autoridad, debido
a que buscó la desaparición de las jerarquías naturales
empezando por Dios, para proponer una sociedad donde la
igualdad fuera la regla y el camino para seguir. La igualdad
es el motor del racionalismo.
Y seréis como los ricos: ved ahí la fórmula de las
revoluciones socialistas contra las clases medias.
Y seréis como los nobles: ved la fórmula de las
revoluciones de las clases medias contra las clases
nobiliarias. Y seréis como los reyes: ved ahí la
fórmula de las revoluciones de las clases nobiliarias
contra los reyes. Por último, señores, y seréis a
manera de dioses. La primera rebelión del hombre
contra Dios. Desde Adán, el primer rebelde, hasta
Proudhon, el último impío, esa es la fórmula de
todas las revoluciones.25

Las consecuencias son obvias: con la acogida de las
ideas de la revolución francesa, la autoridad corre peligro
en toda la civilización occidental. Por eso Donoso subrayó
en las cortes europeas lo siguiente: “Pero el mal es mucho
más hondo, el mal es mucho más grave. El mal no está en
los gobiernos, el mal está en los gobernados; el problema
es que los gobernados han llegado a ser ingobernables.
24
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 292.
25
Donoso Cortés, Discurso sobre la dictadura, 311.
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Señores, la verdadera causa del mal hondo y profundo que
aqueja a la Europa está en que ha desaparecido la idea de
autoridad divina y de la autoridad humana.”26
Aquí hemos de mostrar la cadena lógica de las
premisas de Donoso: el racionalismo tiende al nihilismo,
y, por lo tanto, al anarquismo e imposibilidad de todo
gobierno, pues los actos individuales son negados a favor
de la tesis de una humanidad desencarnada y ajena a los
individuos. El pensador español, por ende, señalará en las
cortes europeas que el principal problema de la civilización
occidental es que ha acogido en su seno las semillas de su
propia destrucción con las ideas de la revolución francesa.
Ahora bien, bajo el nihilismo que el racionalismo
impregnó en la consciencia occidental la principal institución
que se ve en peligro es la familia. La razón por la cual la
institución familiar estuvo bajo el fuego teórico socialista
fue el principio de igualdad. Dicho principio es contrario al
principio familiar, pues parte de la jerarquía de sus miembros.
La escuela liberal y racionalista niega la solidaridad
familiar por cuanto proclama el principio de la
aptitud legal de todos los hombres para obtener
todos los destinos públicos y todas las dignidades del
Estado, lo cual es negar la acción de los ascendientes
sobre sus descendientes, y la comunicación de
las calidades de los primeros a los segundos por
trasmisión hereditaria.27

Para Donoso, la existencia de la comunidad familiar
contradice el principio de igualdad de los socialistas. “En
26
Juan Donoso Cortés, Discurso sobre Europa (Madrid: Biblioteca de autores cristianos, 1970), 457.
27
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 268.
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vano proclamaréis la idea de la igualdad; esa idea no tomará
cuerpo mientras la familia esté en pie”.28 Donoso prosigue
con su análisis: de la igualdad de las familias surge la
igualdad de los pueblos en el seno de la humanidad. Dicha
igualdad consiste en que las costumbres de los pueblos no
son significativas y se tienen que superar para la unidad
plena entre todos los hombres. Los socialistas, señalaría
el marqués de Valdegamas, se creían “ciudadanos del
mundo”. Así los describe el pensador español: “La prueba
de que lo es está en que los socialistas, apremiados por la
lógica, lo que no quieren ser en la teórica eso mismo son
en la práctica. En la teórica son todavía franceses, italianos,
alemanes; en la práctica son ciudadanos del mundo y,
como el mundo, su patria no tiene fronteras. ¡Insensatos!
Ellos ignoran que donde no hay fronteras no hay patria,
y que donde no hay patria no hay hombres, aunque haya
por ventura socialistas.”29 En resumen, la igualdad de los
hombres conlleva a la negación de las patrias y los pueblos,
pues sencillamente las costumbres son algo superfluo y sin
importancia.
Posteriormente, señalará Donoso que la igualdad
propuesta por los socialistas no tiene fundamento. La
historia, por un lado, no puede ser la razón por la cual se
pueda sostener la tesis de la igualdad de los pueblos, pues
ella misma está repleta de luchas a muerte entre grupos
humanos que por cualquier pequeña diferencia sentían
al otro como amenaza. “Si la historia viene en apoyo de
algún sistema filosófico, no es ciertamente en apoyo del
que proclama la solidaridad, la libertad, la igualdad y la
fraternidad del género humano, sino más bien de aquel
28
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 269.
29
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 272.
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articulado virilmente por Hobbes, según el cual la guerra
universal, incesante, simultánea, es el estado natural y
primitivo del hombre.”30 La idea de igualdad socialista
se presenta como una hueca abstracción que oscurecer la
realidad de la historia humana: océanos inmensos de sangre.
También Donoso observa que dicho fundamento
en el racionalismo no puede provenir de una revelación
divina, pues sólo se basaban en la razón. El marqués saca a
relucir esto, debido a que el cristianismo afirma la unidad
del genero humano por revelación divina con el mito de
Adán y Eva, el cual todos los hombres proceden de una
misma familia y que dicha unidad se perdió por el pecado.
“Por lo que hace a esa época primitiva que precede a todos
los tiempos históricos, es claro que no podemos conocerla
si no nos es revelada.”31
Donoso lo que terminará por señalar es que las
ideas racionalistas se basan en una abstracción que no
tiene fundamento en nada y que pretenden con ello anular
las jerarquías y diferencias entre los hombres. Pues como
señalaba Proudhon, el ateísmo y el panteísmo tienen que
acabar con toda jerarquía.
Ahora bien, el mismo Donoso observará que el
racionalismo al negar los principios de las jerarquías
naturales, al mismo tiempo aceptan el gobierno del
Estado absoluto y que éste absorba todos los derechos de
los individuos, convirtiéndose, en palabras del pensador
español, en un despotismo. Pues los gobiernos naturales que
surgen de las jerarquías entre los hombres son sustituidos
30
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 276.
31
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 277.
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por una doctrina abstracta que reduce a todo ser humano en
un individuo desarraigado que no tiene más gobierno que la
del Estado. Cito a Donoso:
Monsieur Proudhon, en sus contiendas con aquellos
partidarios del nuevo Evangelio que están por la
expropiación de todos los derechos individuales
y por la concentración en el Estado de todos los
derechos domésticos, civiles, políticos, sociales
y religiosos, no ha necesitado de gran esfuerzo
para demostrar que el comunismo, es decir, el
gubernamentalismo elevado a su última potencia,
era una cosa extravagante y absurda bajo el punto
de vista de los principios que son comunes a
los nuevos sectarios. En efecto, el comunismo,
concibiendo el Estado como una unidad absoluta
que concentra en sí todos los derechos y absorbe a
todos los individuos, viene a concebirle como alta
y poderosamente solidario, como quiera que unidad
y solidaridad son una misma cosa considerada bajo
dos puntos de vista diferentes.32

Rechazado el gobierno natural que procede de las
jerarquías familiares surge el gobierno de la igualdad por
parte de un Estado mundial que pregona la fraternidad
humana. Para Donoso el racionalismo trata de justificar
su teoría con contradicciones, pues al mismo tiempo que
socaba las formas de gobierno propone uno basado en la
fraternidad humana que hace superfluo a las patrias y al
mismo tiempo, propone que el Estado sea quien se apropie
de todos los derechos de los individuos para poner orden,
convirtiéndose así en un despotismo mundial. Es aquí
donde vuelve a relucir la tesis del termómetro, pues los
32
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 281.
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racionalistas, sobre todo el socialismo, encarna la represión
exterior. Eliminado de la consciencia del hombre occidental
el cristianismo, no quedará más que la represión externa del
Estado que debe unir a los hombres y evitar la lucha entre
ellos neutralizando toda diferencia entre ellos con el dogma
de la igualdad.
Si el cristianismo libró al hombre de la esclavitud
de las religiones de orientales panteístas en las cuales se
absorbían a los individuos para formar una masa controlada
por el monarca, así el comunismo, resultado necesario del
racionalismo, terminaría por volver a proponer lo mismo
que las religiones orientales: un panteísmo que niegue la
libertad individual y que absorba a todos en un mismo ente
denominado “humanidad”. El socialismo, para Donoso, era
la revancha de Oriente contra Occidente.33
Pero debemos señalar otro punto importante: Para
Donoso el racionalismo no hace más que desvirtuar las
tesis cristianas, apropiárselas y deformarlas. La idea de
fraternidad que blandeaba la ilustración no podía ser
posible en un mundo paganizado donde cada pueblo tenía
un dios doméstico y que otro pueblo era un extraño y una
amenaza constante. Fue el cristianismo que bajo el mito del
origen común propuso la unidad primordial entre los seres
humanos. Sin embargo, dicha fraternidad se perdió debido
al pecado original que conllevó al desorden, a la división
y a la lucha de todos los hombres entre sí. Sin embargo,
33
“Porque para el asiático la Naturaleza es el agregado de todas las fuerzas
existentes y de todas las fuerzas posibles; ¿qué mucho que el hombre conceda
los atributos de la omnipotencia a quien le ha vencido siempre y a quien no
ha podido vencer nunca? Para el asiático, el hombre es un ser cuya voluntad es
esclava de Dios, es decir, esclava de la fuerza; ¿qué mucho que el hombre niegue
la libertad cuando su voluntad ha sido siempre vencida? Así. el panteísmo es
su religión, y el fatalismo su dogma.” Juan Donoso Cortés, Sobre la cuestión de
Oriente (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 674.
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dicha unidad fue restablecida por Jesús, quien bajo su
sacrificio restauró la unidad perdida y dio armonía a todos
los hombres a pesar de sus desigualdades.
Esta es aquella fraternidad pacífica que Él enseñó
a los que abrieron sus entendimientos y sus oídos
a su divina palabra. Esta es aquella fraternidad
evangélica que vienen predicando unos después
de otros, con perpetua e incansable predicación,
todos los doctores católicos. Negad a Nuestro
Señor Jesucristo, y luego al punto comienzan los
bandos y las parcialidades, y los grandes tumultos,
y las soberbias rebeliones, y las vociferaciones
siniestras, y las discordias insensatas, y los rencores
implacables, y las guerras sin término, y las
sangrientas batallas […] Los pobres alzan pendones
contra los ricos, contra los venturosos los escasos
de ventura, las aristocracias contra los reyes, las
muchedumbres contra las aristocracias, y unas con
otras, como dos inmensos océanos que se juntan
en la boca del abismo, las alteradas y bárbaras
muchedumbres. La verdadera humanidad no está en
ningún hombre: estuvo en el Hijo de Dios.34

Por ende, Donoso ve en el socialismo y no en el
liberalismo el enemigo a vencer. La unidad del genero
humano para el socialismo la da la humanidad como
abstracción; mientras que el cristiano acepta la unidad del
genero humano por Dios y su Iglesia. En sí, es la lucha entre
dos eones que proponen dos formas radicalmente distintas
de entender el orden. Toda la obra de Donoso muestra la
decisiva batalla que se llevó acabo entre el catolicismo y el
socialismo ateo.

34
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 331.
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El triunfo de la civilización filosófica sobre
la civilización católica
Esta lucha que Donoso describe se da entre dos candidatos:
la civilización católica y la civilización filosófica. Ambas
van a luchar en occidente por la supremacía en la cultura
sin tregua alguna, porque ambas proponen dos modelos
distintos de seres humanos.
El destino de la humanidad es un misterio profundo,
que ha recibido dos explicaciones contrarias: la del
catolicismo y la de la filosofía; el conjunto de cada
una de esas explicaciones constituye una civilización
completa; entre esas dos civilizaciones hay un
abismo insondable, un antagonismo absoluto; las
tentativas dirigidas a una transacción entre ellas han
sido, son y serán perpetuamente vanas. La una es el
error, la otra es la verdad; la una es el mal, la otra
es el bien.35

Ahora bien, tenemos que matizar que quiere decir
con esto Donoso Cortés. Para empezar, en sus polémicas
contra la prensa española, él deja en claro que no es un
irracionalista que despotrica a la razón y a la filosofía en sí
mismo, todo lo contrario, las ve como bienes que procuran
la salud del pueblo siempre y cuando no se aleje del dato
revelado.
Porque la razón, tal como ha salido de las manos
de Dios, y la filosofía, tal como ha salido de
la religión católica, que es su madre, son para
mí cosas venerables y santas. Si por razón se
entiende la facultad que ha dado Dios al hombre
de recibir y comprender lo que le revela y de sacar
35
Donoso Cortés, Cartas al Conde Montalembert, 324.
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consecuencias provechosas para la vida y para la
sociedad de lo que le ha sido revelado, yo acato y
venero, como una de las obras maestras de Dios, a
la razón humana.36

Pero por si filosofía se entiende la soberanía de
la razón en tanto ella sola pueda encontrar la verdad, el
pensador español lo rechaza37. Para el pensador español, el
racionalismo descansa entonces en la emancipación de la
razón de su Creador. “Eso y no otra cosa es lo que niego; lo
cual quiere decir que niego todos los sistemas racionalistas,
los cuales descansan en este principio absurdo, a saber: que
la razón es independiente de Dios y es competente para
todo.”38
¿Qué corrientes surgieron bajo las premisas del
racionalismo bajo los ojos del pensador español? “Del
racionalismo han salido el spinosismo, el volterianismo,
el kantismo, el hegelianismo y el cousinismo, doctrinas
todas de perdición, que, en el orden político, religioso y
social, son para la Europa lo que en el orden físico es para
el Celeste Imperio el opio de los ingleses.”39 Todas estas
36
Juan Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, Tomo I (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 339. Incluso, adelantándose a los
analíticos, el pensador español define a la filosofía como una forma de ordenar
los contenidos para poder hacer proposiciones bien estructuradas. “Si por filosofía se entiende la ciencia que consiste en reducir a sistema y a método las
verdades fundamentales de este o de aquel género que nos han sido reveladas,
en ordenarlas entre sí de manera que formen un armónico y luminoso conjunto,
en señalar las relaciones en que están las unas con respecto a las otras y en sacar
de su fecundísimo seno otras verdades secundarias que pueden servir de enseñanza a la sociedad y al hombre, acato y venero la filosofía, como una cosa que
honra y enaltece al género humano.” Donoso Cortés, Polémica contra la prensa
española, 339.
37

Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, 339.

38

Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, 340.

39
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 340.
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�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

corrientes son catalogadas por Donoso como un veneno
que mata por dentro a la civilización europea, debido a
que sustituyen lo que una vez fue su núcleo civilizatorio:
el cristianismo.
Ahora bien, como hemos señalado en los apartados
anteriores, Donoso sugerirá que el racionalismo parte de la
naturaleza pura del hombre, por lo cual el pecado original
no tiene sentido bajo dicha premisa. Con esta premisa, el
hombre es el centro del universo y el que genera orden.
Además, como su razón es el fundamento del orden, puede
conocer todos los secretos del mundo. La revelación es
ya algo obsoleto que respondió algunas necesidades del
hombre en su tiempo, pero la humanidad ha llegado a la
madurez. Este es el principio de la civilización filosófica,
pues esta enseña
que la naturaleza del hombre es una naturaleza
entera y sana: sana y entera de una manera radical
en su esencia y en los elementos que la constituyen.
Estando sano el entendimiento del hombre, puede
ver la verdad, descubrirla e inventarla; estando
sana la voluntad, quiere el bien y obra el bien
naturalmente.40

Donoso, ante esta forma de entender la inteligencia
humana por parte de la escuela racionalista, la confrontará con
una visión metafísica distinta: la visión del tradicionalismo.
Carl Schmitt define la posición que toma Donoso de
la siguiente manera: “La tradición es, para él, la única
posibilidad de alcanzar el contenido que la fe metafísica
del hombre puede aceptar, porque la razón del individuo
es demasiado débil y mísera para conocer por sí sola la
40
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 325.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

verdad.”41 La tradición debe entender como la revelación
de lo divino al hombre. Pues para Donoso el ser humano
conoce la verdad solo por revelación directa de Dios.
El ser humano para Donoso solo conoce el orden
porque Dios se lo enseña. Sin la intervención divina el
hombre no podría conocer nada. Ahora bien, como para el
pensador español el orden verdadero es solo dado a conocer
por revelación, donde se niega este principio se tiende al
nihilismo y por lo tanto a la potencialización de la represión
externa. ¿Cuál es la consecuencia de la civilización filosófica
sobre las tierras que germina? Donoso sugiere la siguiente
consecuencia: “La tierra por donde ha pasado la civilización
filosófica será maldecida: será la tierra de la corrupción y
de la sangre. Después vendrá... lo que habrá de venir.”42
Donoso creyó ver que donde el racionalismo se asentaba
con fuerza, la Iglesia iba a ser poco a poco sustituida por el
Estado, y éste tendrá un poder sobre los individuos como
ninguna institución lo ha tenido. La represión exterior se
hará muy fuerte en la era secular.
Para Donoso la única salida posible de la hecatombe
a la que llegaría occidente por la secularización era la de
una revaloración del cristianismo como base civilizatoria.
Sin embargo, el pensador español no lo ve como una
posibilidad real.
Una sola cosa puede evitar la catástrofe; una y
nada más; eso no se evita con dar más libertad,
más garantías, nuevas constituciones; eso se evita
procurando todos, hasta donde nuestras fuerzas
alcancen, provocar una reacción saludable, religiosa.
41

Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 30.

42
Juan Donoso Cortes, Carta a Monseñor Gaume, Tomo I (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 346.
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religión de la humanidad

Ahora bien, señores: ¿es posible esta reacción?
Posible lo es; pero ¿es probable? Señores, aquí hablo
con la más profunda tristeza; no la creo probable. Yo
he visto, señores, y conocido a muchos individuos
que salieron de la fe y han vuelto a ella; por desgracia,
señores, no he visto jamás a ningún pueblo que haya
vuelto a la fe después de haberla perdido.43

Ahora bien, Donoso como católico no deja de lado
el fin escatológico de la historia cristiana y propone que
todo se va a decidir en el juicio final. La lucha entre ambas
civilizaciones tendrá como fin natural la victoria de la
filosofía sobre el catolicismo y la victoria sobrenatural del
catolicismo sobre la filosofía. Lo que quiere decir esto es
que la sociedad occidental se desenvolverá políticamente
hacía el socialismo sin mayor obstáculo. El racionalismo
triunfará en la civilización porque tanto las patrias han sido
resquebrajadas y los pueblos ya no quieren ser cristianos.
Sin embargo, la mano poderosa de Dios, bajo su soberanía
salvará milagrosamente a la humanidad de sí misma. El
decisionismo de Donoso se hace presenta en esta tesis.
La fuerza de la decisión soberana y no la razón es la que
restablece el orden corrompido.
Aquí se trata de una cuestión muy grave: se trata
de averiguar nada menos cuál es el verdadero
espíritu del catolicismo acerca de las vicisitudes
de esa lucha gigantesca entre el mal y el bien, o,
como San Agustín diría, entre la ciudad de Dios
y la ciudad del mundo. Yo tengo para mí por cosa
probada y evidente que el mal acaba siempre por
triunfar del bien acá abajo, y que el triunfo sobre
el mal es una cosa reservada a Dios, si pudiera
decirse así, personalmente. Por esta razón no hay
43
Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura, 320.
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período histórico que no vaya a parar a una gran
catástrofe. El primer período histórico comienza en
la creación y va a parar al diluvio. Y ¿qué significa
el diluvio? El diluvio significa dos cosas: significa
el triunfo natural del mal sobre el bien y el triunfo
sobrenatural de Dios sobre el mal por medio de una
acción directa, personal y soberana.44

La unidad del género humano por la técnica
Teniendo como núcleo la concepción antropológica del
racionalismo la era moderna acoge el mito del progreso
indefinido robusteciéndose por el avance técnico y científico.
Mediante el control de los cuerpos por parte de la técnica
se cree posible alcanzar un progreso indefinido tanto moral,
material y espiritual. En el Discurso sobre la dictadura, el
pensador español observó que la técnica facilitaba la difusión
del mito racionalista que iba emergiendo en Europa.
Señores: las vías están preparadas para un tirano
gigantesco, colosal, universal, inmenso; todo está
preparado para ello; señores, miradlo bien; no hay
resistencias físicas ni morales; no hay resistencia
física porque con los barcos a vapor y los caminos de
hierro no hay fronteras; no hay resistencias físicas;
no hay resistencias físicas porque con los telégrafos
eléctricos no hay distancias; no hay resistencias
morales porque todos los ánimos divididos y todos
los patriotismos muertos.45

La técnica destruye las frontes y conecta a todos los
hombres a pesar de las distancias. Donoso temía que las
ideas de la revolución se expandieran a prisa por los avances
44

Donoso Cortés, Cartas al Conde de Montalembert, 326.

45
Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura, 203.
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Un análisis de la secularización y la
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técnicos, y con ello, el despotismo y el fin de la libertad,
que representaba el racionalismo, se expandieran más allá
de Europa. El mundo de la técnica representa la posibilidad
de que el mundo tienda a una centralización del poder
como nunca ha existido en la historia, pues Donoso observó
que la técnica fungiría como medio para el incremento
del poder del Estado sobre las personas. Ya Carl Schmitt
observaba dicho fenómeno: “Además, según su entender,
el desarrollo técnico-industrial produce por esencia cada
vez mayores organizaciones y centralizaciones. En este
sentido, la dualidad no puede ser otra cosa que un estadio
de transición hacia la unidad definitiva. En sus palabras
&lt;&lt;se podría decir que hoy el sino del mundo es la técnica
como proceso irresistible de centralización absoluta&gt;&gt;46
Donoso señaló, atinadamente, que la Modernidad
sustituye al símbolo de la Cruz por el concepto abstracto de
humanidad para lograr la unidad de todo el género humano.
Si el cristianismo no lo logro, según los pensadores
modernos, la razón si lo hará. Al respecto, Donoso señala
en una de sus obras inéditas, que
El mundo sueña en cierta unidad gigantesca que
Dios no ve con buenos ojos, y que este Señor no
permitirá, porque esa unidad sería el templo del
orgullo […] Dos veces el hombre ha tenido esa
intención satánica: la primera, cuando quiso erigir
la torre de Babel; y la segunda, el mismo día de
hoy, en la cual una democracia insensata pretende
constituir el mundo de manera unitaria.47
46
Betania Caggiano Blanco, “Carl Schmitt: la unidad del mundo. La posibilidad de la unidad del mundo actual,” Serendipia. Anuario de Investigación en
Ciencias Sociales, no. 1 (2014): 156.
47
Juan Donoso Cortes, Pensamientos varios (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1946), 824.
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Un análisis de la secularización y la
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El proyecto del que habla Donoso en este párrafo es
el proyecto moderno que pretende sustituir al cristianismo,
en tanto ambos luchan por ser aquel autentico eon que
reúna a la humanidad en una unidad. Subrayará, además,
que el proyecto de la modernidad se alió ilícitamente con el
progreso técnico. Notará muy atinadamente Carl Schmitt,
que el pensamiento racionalista manejó el discurso ilegitimo
que consistía en la unidad necesaria entre racionalismo y el
avance tecnológico.48
Mediante el avance técnico el ser humano podrá
manipular la realidad, sin embargo, también el mismo
avance científico lo absorberá. La ciencia se transformará
en la vara de la verdad y el orden. Así, para Donoso el
avance la técnica constituye una amenaza a la libertad,
porque intensifica el mito del progreso y hace más fuerte
la tentación de divinización del hombre por sus propias
fuerzas, desubicándolo de su orden original y natural que
le daba la autentica libertad. Algo similar pensaba Don
Nicolás Gómez Dávila:
Toda sociedad que se cree dueña de su historia, que
se halla segura de sus propósitos, convencida de la
excelencia de sus principios y persuadida de poseer
la verdad tiraniza y oprime. Como la ciencia nos
amenaza ya con un conjunto imponente de verdades,
la sociedad que los acoja puede, empleando algunas
deshonestas extrapolaciones, transformarlas en el
instrumento de un despotismo ilimitado.49

Esta unión, ilegitima, entre pensamiento moderno y
técnica, llega a acelerar no solo la posibilidad de expansión
48
Carl Schmitt, La era de las neutralizaciones y de las despolitizaciones
(Madrid, Alianza, 2016), 126-127.
49
Nicolás Gómez Dávila, Notas (Bogotá: Villegas, 2001).
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física del proyecto racionalista, sino también a excitar las
conciencias del hombre de occidente en tanto se convencen
de la victoria del pensamiento de las luces sobre cualquier
forma tradicional de pensar. La secularización se expande a
pasos agigantados por medio de la técnica.
La secularización no es más que la divinización
del hombre
Actualmente vivimos en la fase avanzada de la modernidad
que se expandió en nombre de la liberación definitiva del
hombre de la edad oscura de la humanidad. Las sociedades
humanas bajo dicho proyecto mutan hacía una humanidad
más manipulable mediante la técnica, permitiéndose dichos
actos bajo el principio de la curiosidad. Sin embargo, lo
más llamativo es que las sociedades humanas son cada vez
más controlables, pero menos gobernables.
La autoridad del padre sobre los hijos, por ejemplo,
se diluye cada día más entre las sociedades occidentales. La
autoridad del profesor universitario y de cualquier maestro
sobre los alumnos también se debilita cada vez más, pues
el hombre occidental está cada vez más ensimismado en
sí mismo. No puede generar una comunidad porque se ha
disuelto todo mundo común con los otros.
Si seguimos la crítica que hace Donoso Cortés a la
modernidad, en tanto negación del principio de autoridad al
negar la existencia de Dios, todas las autoridades y jerarquías
se diluyen porque no hay posibilidad de fundamentarlo.
Donoso lo subraya y profetiza las consecuencias lógicas
que iban a terminar por ocurrir.
Ahora bien, a pesar de para Donoso la modernidad
es anarquista y nihilista en sí misma, esto no significa
carencia de poder, pues como ya hemos señalado, control
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de los cuerpos es más potente cada vez más por la técnica
y el Estado. La secularización no significa fin del poder,
sino que la autoridad se traslada a otras realidades como lo
es el Estado nación, la humanidad, etc., que se legitiman
con principios metafísicos como, por ejemplo, lo fue la
diosa razón en la Revolusión francesa o la lucha de clases
con el marxismo. La secularización significa para Donoso
Cortés el inicio de una época que tiene como núcleo la
centralización del poder, el control de la masa por medio
de la técnica y la alienación. Pues si ya la religión no lleva
a la unidad entre los hombres, la política tiene que tomar su
lugar. En palabras de Dalmacio Negro:
Da la impresión de que ha dejado de funcionar
la ley del péndulo enunciada por Donoso Cortés
en el Discurso sobre la dictadura. Según esa
famosa ley, cuando la religión no religa o lo hace
deficientemente, le compete a la política ejercer la
imprescindible función religatoria.50

La acción y el conocimiento (gnôsis) son el motor
de la historia. Bajo dichos principios, el poder político
sustituye al religioso tradicional y la política se torna
sagrada. Ejemplos ahora de instituciones inmanentes
sacralizadas abundan en la modernidad y en nuestra época
contemporánea. ¿No fue en su momento el Estado nación
una especie de Iglesia? ¿No es, actualmente, la declaración
de Derechos Humanos una especie de nuevo “evangelio”
que pretende abarcar a todos los pueblos? ¿Quién no
observa que muchos intelectuales piensan que los Derechos
Humanos son una especie de neo-evangelio incuestionable?
Esto lo señala Dalmacio Negro:
50
Dalmacio Negro, El fin de la normalidad y otros ensayos (Madrid, Dykinson, 2021), 62.
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La respuesta del siglo al silencio de Dios fue el
recurso a una nueva religión enteramente secular,
mundana, inmanentista, y al espíritu científico,
cuyo cometido consiste justamente en explorar lo
inmanente. Una religión artificiosa, constructivista,
pretendidamente ateiologica, hontanar de las
sacralizaciones, que ha suscitado y suscita las
ateiologías contemporáneas legitimadoras de la
política. En esta religión descansan las ideologías
como religiones políticas.51

Ahora bien, bajo estas premisas la secularización
tiene que acabar necesariamente en el totalitarismo pues
se configuran en la creencia de que el fin de la historia se
hace en la tierra. Es decir, el escathon cristiano se hace
inmanente, rasgo que Donoso observó con las posturas
racionalistas, sobre todo con la socialista. Eric Voegelin
vería en estos movimientos ideológicos de la modernidad
el renacimiento de la gnôsis. Con esta tesis, el pensador
alemán nos propone leer las corrientes filosóficas de la
modernidad como mitos que plantean un orden inmanente
y no como meras reflexiones racionales. La idea de una
humanidad más perfecta conforme pase el tiempo es el
nuevo mito que está de núcleo en la era moderna.
Evidentemente nuestra comprensión de los
movimientos políticos modernos contemporáneos
y posteriores a la Ilustración ganará una nueva
profundidad cuando dejemos de ver como “nuevas”
las ideas de Comte, Marx, Lenin y Hitler sobre la
transfiguración definitiva de la historia y las veamos
como especulaciones escatológicas que se remontan
al misticismo activista del siglo XIII; cuando

51
Dalmacio Negro, Historia de las formas políticas del Estado (Madrid: El
Buey Mudo, 2010), 167.
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dejemos de considerar la dialéctica hegeliana o
marxista de la historia como un nuevo historicismo
y un nuevo realismo, y la consideremos como un
nuevo ascenso de la especulación gnóstica.52

En la actualidad la divinización de lo inmanente
altera la consciencia de las personas. Creyendo que los
estados totalitarios fueron superados en el siglo XX, surgen
hoy en día una forma más sutil de totalitarismo: el estado de
derecho o de bienestar, pues como señala Dalmacio Negro,
es la forma definitiva de Estado totalitario. En palabras del
pensador español:
El Estado de bienestar que les ha sucedido (se refiere
a la URSS y al nazismo) es todavía más totalitario,
si bien no apela directamente a la violencia.
Interviene en todo legalmente, incluso directa o
indirectamente en la consciencia, en la vida más
íntima, y es por eso el verdadero Estado Totalitario.
Retrospectivamente, con una perspectiva histórica,
los anteriores fueron algo así como un ensayo
prematuro y preparatorio.53

En conclusión, y en resumidas palabras, la crítica
de Donoso Cortés a la modernidad es sólida y nos
parece pertinete, apuesto incluso por que es correcta.
La secularización no significa el fin de lo sagrado, sino
que emigra a la política. Tendríamos que escuchar a los
pensadores tradicionalistas, como Donoso, para tener una
perspectiva distinta de lo que se nos ofrece en cualquier
52
Eric Voegelin, Nueva ciencia de la política (Madrid, Editorial Rialp,
1968), 39.
53
Dalmacio Negro, La situación de las sociedades europeas, la desintegración del ethos y el Estado (Madrid,
Unión Editorial, 2008).
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

universidad de filosofía, y así, quizás, ver con mayor (o
verdadera) profundidad los problemas de nuestra época.
Bibliografía
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Madrid: Dykinson, 2021.
Negro, Dalmacio. El mito del hombre nuevo. Madrid:
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Negro, Dalmacio. Historia de las formas políticas del
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Negro, Dalmacio. La situación de las sociedades europeas,
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Pizano de Brigard, Francisco. “Semblanza de un colombiano
universal.” Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora
del Rosario LXXI, no. 542 (abril de 1988): 09-20.
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Von Huyn, Hans.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Donoso Cortés. la pasión del pensamiento católico
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
José Manuel Marín Mena
https://orcid.org/0009-0005-8261-7374
Universidad Pontificia Comillas
Madrid, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Marín Mena, José Manuel. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-78
Recepción: 25-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: jmmarinextremadura@gmail.com

�Dossier

Donoso Cortés, la pasión del pensamiento
católico
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
José Manuel Marín Mena1

Resumen
Se realiza un recorrido histórico desde los primeros años
de la vida de Donoso Cortés hasta su muerte (1820-1853),
mostrando su evolución ideológica y religiosa, que va desde
un liberalismo progresista con pasividad religiosa hasta un
decisionismo político de impronta cristiana. Se destacan cuáles
son sus ideas más originales en un intento por pensar toda
la realidad desde el catolicismo. Finalmente se ofrecen unas
preguntas a propósito de la actualidad que tienen las grandes
preocupaciones de Donoso.

Palabras clave
Donoso Cortés; Iglesia española; siglo XIX; decisionismo;
cristianos en política; Pío IX; antiliberalismo.

1
Universidad Pontificia Comillas, Madrid.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Abstract
A historical journey is made throughout the intellectual life
of Donoso Cortés (1820-1853), Spanish thinker. It is showed
his ideological and religious evolution, which goes from a
progressive liberalism with religious indifference to a political
decisionism with a Christian imprint. His most original ideas
are highlighted in an attempt to think about the whole of reality
from the perspective of Catholicism. Finally, some questions are
asked about the current relevance of Donoso’s concerns.

Keywords
Donoso Cortés; Spanish Catholic Church; 19th Century;
Decisionism; Christians in Politics; Pío IX; Anti-liberalism.

Résumé
Un parcours historique est effectué depuis les premières années
de la vie de Donoso Cortés jusqu’à sa mort (1820-1853), montrant
son évolution idéologique et religieuse, qui va d’un libéralisme
progressif avec une passivité religieuse à un décisionnisme
politique avec une empreinte chrétienne. Il met en évidence ses
idées les plus originales dans une tentative de penser l’ensemble
de la réalité d’un point de vue catholique. Enfin, quelques
questions sont posées sur l’actualité des préoccupations majeures
de Donoso.

Mots-clés
Donoso Cortés; Église espagnole; 19e siècle; décisionnisme;
chrétiens en politique; Pie IX; illibéralisme.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Introducción
Presentamos un breve estudio sobre Donoso Cortés, un
cristiano que ha sido sobre todo conocido como político.
Haremos un recorrido histórico del personaje desde distintos
puntos de vista con el fin de poder apreciar su evolución. Así
tendremos un mejor acercamiento a toda su persona, a su fe
y a su pensamiento. Creemos que de esta forma podemos
exponer la figura de Donoso de una forma más integral sin
caer en estereotipos y anacronismos. No sería muy lógico
quedarse sólo con el Donoso liberal de la juventud, pero
tampoco sería justo reducirlo al Donoso decisionista2. Una
mirada histórica desde distintos ángulos nos ayudará a
comprender en qué España, en qué Europa y en qué Iglesia se
va formando nuestro personaje. Al conocerlo en perspectiva
entenderemos mejor sus convicciones políticas marcadas
profundamente por el factor cristiano. Acudiremos a sus
escritos más significativos, entre los que se encuentra su obra
de mayor repercusión para sus contemporáneos: el “Ensayo
sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo”3. A partir
de su contexto eclesial y social, su biografía, sus relaciones
personales y escritos creemos que podremos ofrecer algunas
notas sobre su forma de ser cristiano.
Pretendemos mostrar a un personaje de interés para
la historia de España y su Iglesia. Queremos recuperar
los elementos más positivos de su pensamiento que han
sido olvidados y contextualizar y razonar sus desaciertos
políticos y teológicos. Por último, queremos sacar a la luz

2
Calificativo al que se asocia a los defensores de la dictadura, lo usa
entre otros Carl Schmitt en su obra Interpretación europea de Donoso Cortés
(Madrid, Rialp, 1952). Para Schmitt decisión se contrapone a discusión. Donoso
consideraba a la burguesía clase discutidora.
3
Desde ahora nos referiremos al Ensayo sobre el catolicismo, el
liberalismo y el socialismo como Ensayo.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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pensamiento católico

su originalidad cristiana seglar, ya que éste fue el ambiente
donde siempre se movió.
Vida, obra y contexto
Dividimos este capítulo en tres apartados para apreciar
mejor las características de cada etapa. Cada apartado ha
sido titulado según los rasgos de Donoso en su momento
histórico. En ellos veremos que la evolución que sufre la
misma sociedad y la Iglesia. Comentaremos los movimientos
en su vida, el ambiente eclesial y lo más significativo sobre
las relaciones entre la Iglesia y el Estado.
Etapa liberal de Donoso (1820-1836)
Nuestro protagonista, Juan Donoso Cortés, nace en el Valle
de la Serena (Badajoz) el 6 de mayo de 1809 en una familia
de Don Benito que se refugió temporalmente en una finca
del Valle a causa de la complicada situación de la Guerra de
Independencia con los franceses. Aquella zona, denominada
actualmente las Vegas Altas, estaba dominada por los
franceses en aquel momento. Sirva este simpático dicho
popular para contextualizar: “Batalla de Medellín, / bien
carita nos costó, / pero en Arroyomolinos / el francés nos
la pagó”. Tiene en su infancia una formación personalizada
en Don Benito donde ya respira en esos años el ambiente
liberal de entonces. Su padre, que quería verlo de abogado
como él, le envía a la Universidad de Salamanca a la edad
de once años para que empiece los estudios preparatorios
de formación humanística. Al cabo de un año en Salamanca
continúa sus estudios en Cáceres en el Colegio de San
Pedro, allí tendrá buena relación con el también extremeño
José García Carrasco con quien empezaría a entusiasmarse
por el progresismo liberal4.
4
Carlos Valverde, “Introducción,” en Obras completas. Tomo I, de Juan
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En estos años conocerá a Manuel Quintana, al
menos se sabe que el verano de 1823 lo pasaron juntos en
Cabeza del Buey por la amistad que éste tenía con el padre
de Donoso. A partir de aquí irán juntos a Sevilla donde
Donoso empieza sus estudios de Derecho. Seguramente
conoció el ambiente de las ideas románticas de la mano de
su amigo y maestro literato. Será el poeta Quintana quien,
tras terminar los estudios en Sevilla, lo apadrine para una
plaza como profesor de Humanidades en el Colegio de
Cáceres, allí tuvo como fiel alumno al que después sería
su amigo, biógrafo y compilador de sus obras, el escritor
Gabino Tejado. Apenas dura un año en Cáceres. Al dejar
la ciudad se casará con Teresa García Camacho en 1830 y
se irán dos años a Don Benito. En el año 32 va a Madrid
a comenzar su carrera política, allí se dará a conocer por
medio de la prensa, difundiendo sus ideas liberales.
Como escrito representativo de esta época de juventud
debemos destacar el “Discurso en el Colegio de Cáceres”,
en el que se puede apreciar un estilo propio de oratoria, con
simpatías hacia la estética clásica y cristiana. Ensalza los
valores del romanticismo y la Ilustración y se muestra muy
confiado en el poder de la razón5.
En el año 33 empieza su carrera política y entra como
oficial en la Secretaría de Estado. En esos años conoce
desde dentro la escisión de progresistas y moderados.
Este misma sufrirá la muerte de su hija –a la edad de un
año– y posteriormente en 1835 la de su mujer. Estos datos
biográficos coinciden con su primer giro ideológico.
La primera etapa de Donoso transcurre en un ambiente
contrario a su pensamiento, fenómeno que se aprecia en
Donoso Cortés (Madrid, BAC, 1970), 33-34.
5
Juan Donoso Cortés, Obras completas. Tomo I (Madrid, BAC, 1970),
182-205. Todos los escritos del autor se tomarán de esta obra y edición.
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sus tres etapas. Sus años de mayor fervor liberal suceden
precisamente en los años del absolutismo fernandino. Donoso
fue heredero de las ideas liberales de la Constitución de 1812
y fue tolerante con las ideas católicas que la Constitución
abrazaba de forma confesional –que suponía la exclusión
oficial de otras confesiones religiosas– . Parece que hubo
total unanimidad para aprobar la confesionalidad –rasgo
marcadamente antiliberal– en las Cortes de Cádiz. Esto se
habría debido a dos factores: correspondía con el espíritu
español contrario a la ocupación francesa y la presión que
ejercía el clero español, inflexible en ese asunto6.
Como cabe suponer, esta declaración oficial no
correspondía plenamente con la realidad de la gente.
Había grandes manifestaciones de piedad popular que
no se reflejaban en las costumbres públicas y privadas,
muchas veces alejadas de la moral cristiana. Había uniones
extramatrimoniales e incluso comportamientos anticatólicos
como profanaciones y misas negras –especialmente en
el trienio liberal–, que denotaban un notable odium Dei.
Además se daba el hecho de la adscripción a sociedades
secretas, especialmente en el ámbito intelectual7.
Tampoco se refleja en estos años el ethos cristiano
en la redistribución equitativa de los bienes ni en las
condiciones laborales8. Donoso esperaba en aquel momento
que las ideas liberales de la ilustración trajesen la anhelada
igualdad, sin embargo, no vería cumplido ese sueño ni
continuaría por esa vía ideológica su utopía de la equidad
social.
6
Manuel Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX. Desafíos y
respuestas (Madrid, Publicaciones de la Universidad Pontificia Comillas, 2005),
35-41.
7
José Manuel Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal (Madrid,
Ediciones Pegaso, 1979), 40-42.
8
Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal, 44-45.
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La desigualdad social quedaba ligeramente
amortiguada por la caridad cristiana y la ausencia de
ostentosidad entre los cristianos españoles, mientras que la
teología mantenía la situación justificando la necesidad de
pobres en la gracia de “compartir la condición de Cristo”9.
Esta confianza en la caridad sería también la que tuviera
Donoso en esta cuestión a partir de su conversión, aunque
con matices que expresará sintéticamente en la “Carta a Mª
Cristina”.
En estos momentos finales del reinado de Fernando
VII los burgueses hacían planes de hegemonía para
aprovecharse de la ruptura con el antiguo régimen que iba
llegando a su fin. Posteriormente Donoso se dará cuenta,
como nadie, de los intereses de poder que se encontraban
detrás de la ideología burguesa. Desde esta perspectiva
Donoso hará en sus últimos años algunos de los ataques
más finos y constantes al liberalismo. Por su parte, el clero
no había logrado conectar ni con la burguesía liberal ni
con la juventud en el trienio del 20 al 23. Precisamente en
ambos grupos sociales se encontraban tanto la familia de
Donoso como la mayor parte de sus amistades.
A la muerte de Fernando VII, entre los liberales había
diversas interpretaciones de lo religioso. Se visibilizan las
discrepancias con Roma, pues el papa Gregorio XVI había
dado aval a las doctrinas teológicas que condenaban el sistema
de separación entre Iglesia-Estado y con ello retrasaba la
llegada de la secularización política y el fin del Antiguo
Régimen10. Las determinaciones de censura y prohibición
9

Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal, 46.

10
Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX, 37. Sería de gran interés
ver la relación y el paralelismo entre Donoso y los intelectuales franceses de
L’Avenir. Lo más que podemos mencionar tangencialmente es la relación por
correspondencia con Montalembert a raíz del Discurso sobre la dictadura.
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eran comunes en la Iglesia española como soluciones a
estos comportamientos. Esto le acarreó a Donoso bastantes
antipatías por parte de los sectores liberales, entre los que se
encontraban también algunos católicos.
Con el inicio de la etapa isabelina y el estatuto Real del
34 la regencia adquirió un tono liberal, incluso anticlerical.
Como ya hemos dicho, este momento coincide con el
comienzo de la moderación de Donoso en sus ideas políticas.
Etapa moderada de Donoso (1836-1847)
Según indica Carlos Valverde, Donoso, a raíz del rol que
el conde de Toreno ejerce en el gobierno español, se había
moderado en sus ideas liberales, continuando en este
momento afiliado al partido progresista11. Pronto caería su
gobierno, el de Mendizábal a finales del 35, continuando
como diputado por Badajoz. En ese momento empieza a
impartir varias “Lecciones de Derecho Político” en el
Ateneo de Madrid. Estas “Lecciones” suponen la exposición
doctrinal más clara de su cambio de orientación. Se sitúa
en un término medio rechazando absolutismo y soberanía;
rechazando derecho divino y soberanía popular; defendiendo
la razón y atacando la libertad ilimitada; y todavía, durante
este período, se opondría a los tradicionalistas franceses12.
Hubo un hecho que aceleraría esta moderación liberal:
el motín en La Granja, que reclamaba la Constitución
de 1812. A partir de estos hechos, Donoso cambiará de
bando político y comenzará una intensa labor periodística
en contra de los progresistas a través del periódico El
Porvenir. Por medio de él combate al gobierno progresista
11

Valverde, “Introducción”, 41-42.

12
Valverde, “Introducción”, 42-43.
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de Calatrava, exponiendo un pensamiento liberal cada vez
más conservador.
En esta época (en torno a 1838) vive el episodio
de la polémica sobre los doctrinarios con Pellegrino
Rossi –político italiano– , con el que había coincidido
en ideas anteriormente, pero del que ahora comenzaba a
distanciarse. En estos artículos que publica muestra un
rechazo hacia el eclecticismo que tenían los doctrinarios
franceses, al considerar que las ideas del doctrinarismo
italiano permanecían en la indefinición política. A pesar de
la polémica que vive, el distanciamiento con ellos es más
deseo que realidad, pues, hasta años posteriores, seguirá
con sus ideas liberales.
Pasamos, entonces, a un momento importante de su
vida política y personal: su primera estancia en Francia. Sale
del país con la regente María Cristiana para Francia, tras ceder
el gobierno en favor de Espartero, el héroe isabelino durante
la Primera Guerra Carlista. En esos tres años estrechará
su relación con Cristina, vive con gran lealtad su servicio
y servirá para ella de intermediario en varias ocasiones.
Además, durante este tiempo, conocerá mejor a doctrinarios
como Guizot, y leerá más a tradicionalistas franceses como
De Maistre. Los escritos de este período se han agrupado
como las “Cartas de París”13 y en ellos se observa una
pérdida de confianza en la razón y una acentuación del tono
pesimista, aunque todavía atemperado14.
Según el profesor Cuenca durante el bienio progresista
de Espartero hubo un fuerte anticlericalismo y se favoreció
a los sacerdotes liberales frente a los tradicionalistas, en
un ambiente de violencia general hacia el clero, a lo que
13

Donoso Cortés, Obras Completas. Tomo I, 870 y ss.

14
Valverde, “Introducción”, 46-47.
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habría que sumar los empeños regalistas de José Alonso,
ministro de Gracia y Justicia15. Sabemos que había habido
movimientos políticos con la Iglesia durante la regencia
de Cristina que beneficiaron a ambas partes: se trataba de
la Constitución del 1837, que seguía siendo confesional y
prometía el mantenimiento económico del clero por parte
de la nación. Paradójicamente esto coincidió con la época
de desamortización de bienes eclesiásticos, que sí resulta
coherente con un intento del gobierno de controlar a la
Iglesia.
La situación de Espartero como regente no duró
mucho. Adquirió fama dictatorial al bombardear la ciudad
de Barcelona por una revuelta en el año 1842. Cristina había
ido trazando un plan desde el año 41 que se llevaría a cabo
en el 43 cuando los generales O’Donell, Narváez, Serrano y
Prim fueron quitando el poder sobre el ejército y el Estado
a Espartero. Finalmente, Isabel II sería nombrada reina con
13 años. Donoso intercedió a favor de ella por lealtad a su
madre. Poco después sería nombrado secretario personal de
la reina por recomendación de Cristina.
En su vuelta a España Donoso participará en
varios asuntos de Estado. En el gobierno de Narváez y
como diputado por Badajoz en las Cortes será uno de los
encargados del proyecto de reforma de la Constitución del
45, que según Carlos Valverde llevó su sello16, y ayudará
en los matrimonios de Cristina y de Isabel. En la nueva
Constitución –a diferencia de la anterior– ahora sería el
Estado y no la nación la que se obligaba a mantener el culto
y los ministros. Esto sería un asunto de la administración
central y suponía una reconciliación unilateral con la Santa
Sede, con la que se reanudaban los acuerdos anteriores a
15

Cuenca, Estudios sobre la Iglesia española del XIX, 69-73.

16
Valverde, “Introducción”, 49.
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la muerte de Fernando VII, que se habían detenido con el
Papa Gregorio XVI.
Por estos servicios a la corona, especialmente por
ayudar en la boda de Isabel, a Donoso le sería concedido
el título de Marqués de Valdegamas. A partir de estos
acontecimientos Donoso sufrirá unos cambios profundos
sobre todo a nivel personal. En el año 1847 dos hechos le
interpelarán sobre su vida cristiana: la muerte de su hermano
Pedro y el trato con alguien que él llegó a considerar un
cristiano auténtico17.
Etapa de madurez de Donoso (1847-1853)
Lo llamamos etapa de madurez porque en ella se concentra
el pensamiento definitivo de Donoso hasta su muerte. En
esta etapa de su pensamiento vemos una síntesis de todo
lo anterior con cambios de los que el mismo Donoso se va
haciendo consciente.
Después de la boda real, Donoso marcha otra vez a
París, allí conoce la inesperada noticia de la agonía de su
hermano Pedro, fiel cristiano. Esto le conmueve y vuelve a
España para estar con él antes de que muriera para cuidarlo.
Al tiempo de esta pérdida Donoso conoce a un tal Masarnau,
del que le impresionaría su bondad y honradez. Encontraría
en esta persona algo sobrenatural. Por medio de él es
cuestionado sobre el sentido de la bondad sin fe y el amor
a Dios. El testimonio de la santa muerte de su hermano y
la bondad cristiana de Masarnau le llevaron finalmente a la
fe. A partir desde su conversión, que no duda en admitir, se
propone no hacer otra cosa que amar y adorar a Dios. Desde
estos hechos hasta el momento de su muerte conocemos
al Donoso que ha permanecido en el tiempo de verdad, al
17
Valverde, “Introducción”, 52.
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Donoso conocido en Europa por sus escritos apasionados,
provocativos y polemistas.
Antes de hablar de sus escritos de madurez parece
oportuno comentar la situación política entre Iglesia y
Estado. Después de la Constitución del 45 sólo se iba a
añadir el Concordato del 51, obra también de los políticos
moderados, por el que se regularizaban las relaciones con el
Pontífice Pío IX; se daba vigencia a los sagrados cánones a
nivel civil; se excluía toda confesión no católica; la Iglesia
renunciaba a los bienes perdidos en la desamortización; y
se otorgaba el monopolio religioso de las ideas religiosas
a la Iglesia. De esta forma gran parte de la Iglesia quedó
satisfecha pues ganaba autonomía, es decir, disminuía la
influencia estatalista18. Algunos pensaban además que la
Iglesia tenía que ser una referencia para el Estado, y esta
posición se veía favorecida por el Concordato, que será la
línea que seguirá Donoso en su etapa final.
En estos años Donoso ha adquirido un fuerte deseo de
vivir todo cristianamente. Naturalmente esto se transmite
a su faceta política y se conjugará con su apasionado
temperamento. En este punto reside su gran originalidad,
ahora que ha encontrado el sentido de su vida, aquello que
los doctrinarios no lograban definir, aquel sueño de igualdad
liberal que no se había logrado alcanzar, finalmente tenía
una respuesta: la religión cristiana. No era ya una simple
idea estética, era la idea que vertebraba su vida e ideología
política sin ningún tipo de complejo. De aquí nacería el
pensamiento que habría ido incubando durante los años de
formación liberal, doctrinaria, ilustrada y romántica.
A nivel intelectual da muestras de esta conversión
en sus artículos sobre la elección de Pío IX como Papa,
18
Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX, 48-49.
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los publicará en torno a septiembre de 184719. En estos
escritos, a pesar de haber dejado muy atrás sus ideas
liberales, es comprensivo con Pío IX, que en un primer
momento sorprende con medidas liberales; he aquí que sus
afectos son puramente eclesiales. Por otra parte, también
está su “Discurso académico sobre la Biblia”20, que había
proclamado en abril de 1848. En éste supera el cristianismo
como idea estética o simplemente merecedora de tolerancia
para atreverse con un pensamiento esencialmente teológico,
de inspiración cristiana pura. Este será un rasgo clarísimo
en el pensamiento de madurez: el gran deseo de ser cristiano
y serlo en todo. Lo cual le lleva a utilizar la teología para
hacer política, incluso haciendo el proceso inverso de
trasponer lo político a lo teológico, que se verá con mayor
claridad en la “Carta al Cardenal Fornari”.
Es curioso cómo en su “Estudio sobre la historia” –
publicado en 1848– vemos a un Donoso nuevo, pero que
no ha dejado de ser el que era. Él cree dejar atrás a uno de
sus referentes pasados, Vico, pero no es así. Nos sirve este
estudio para ver la continuidad y una cierta unidad interna
entre el Donoso liberal y el decisionista católico21.
En el ámbito político en estos años continuará como
diputado de las Cortes en medio de gobiernos moderados,
aunque cada vez la actividad política le interesará menos,
como cuenta a su amigo francés Louis Veuilllot22. Sin embargo, ahora es cuando causan mayor impacto sus escritos
e intervenciones. Es llamativo el alcance que tuvo su “Discurso sobre la dictadura” pronunciado en el Congreso el 4
19
y ss.

Donoso Cortés, Obras Completas. Tomo II (Madrid, BAC, 1970), 195

20

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 278-301.

21

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 226 y ss.

22
Cortés, Obras Completas. Tomo II, 470 y ss.
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de enero de 1849 a propósito de las acciones represivas del
gobierno de Narváez a consecuencia de las revoluciones de
184823. Es difícil sintetizar sus ideas sin caer en simplificaciones. Algunos lo veían como un político brillante, otros
como un teórico del despotismo, en todo caso estos cambios ideológicos mucho tienen que ver con las revoluciones
que ya fue rehuyendo desde comienzo de los años 30. En
este caso defenderá públicamente la necesidad excepcional
de la dictadura ante la revolución y el caos. Resulta de interés ver cómo valoraron fuera de España el discurso, como
por ejemplo Montalembert, del que Donoso se sentiría orgulloso por cómo valoró el contenido de sus ideas24. Importa este suceso porque Montalembert representaba una de las
líneas más abiertas de catolicismo político francés. Otros
discursos de relevancia fueron el que tuvo “Sobre Europa”
en noviembre de 184925 y “Sobre la situación de España” en
185026, en ellos destacaba su fino análisis y su conocimiento
de la situación política nacional e internacional y se anticipaba a revoluciones como la de Rusia.
De esta etapa es importante su actividad diplomática,
primero en Berlín como ministro entre febrero y
noviembre de 49 y, posteriormente, también como ministro
plenipotenciario en Francia, en París desde febrero de
1851 hasta el 3 de mayo de 1853 (fecha de su muerte).
De Francia destacamos sus relaciones con Luis Napoleón
con quien compartiría sus ideas antirrevolucionarias27 y
especialmente con Veulliot28, que fue quien más dejaría
23

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 305-323.

24

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 324 y ss.

25

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 450 y ss.

26

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 479 y ss.

27

Valverde, “Introducción”, 68-71.

28
Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 470 y ss.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

en la correspondencia pasiva de Donoso Cortés los rasgos
personales sobre su vivencia de la fe. Retrataba un Donoso
Cortés caritativo con los pobres, con quienes pasaba días
enteros en hospitales; generoso, dando lo último de su sueldo
a los necesitados; que vivía austeramente en lo privado; que
practicaba lo que pensaba, a saber, la obligación que tenían
los ricos de socorrer a los pobres29.
En mitad de su actividad diplomática dedicó uno
de sus mayores estudios a sintetizar su pensamiento
teológico-político, conocido como el “Ensayo”. En él se
ve todo su pensamiento filosófico y político, sus análisis
sociológicos, su visión de la historia y de la teología y,
sobre todo, su rechazo de la razón pura, del liberalismo
y del socialismo, proponiendo una sociedad configurada
cristianamente. El libro tuvo un gran éxito en Francia,
donde lo editó en español y francés. Pero, como era de
esperar, causó una gran polémica, incluso entre teólogos
que pronto atacaron su ensayo, como es el caso de Gaduel,
que en febrero del 52 le acusa de ir contra los principios
católicos, aunque a este teólogo lo que le interesaba –a
juicio del profesor Valverde– era atacar indirectamente a
Louis Veuillot, amigo de Donoso y director del periódico
L’univers. Donoso era sabedor de que no gustaba a todos,
sin embargo, por su sentido eclesial y su temor a la
heterodoxia, Donoso llega a escribir al Papa Pío IX con
notoria humildad para aclarar la situación30.
Todavía faltaría mencionar algunos documentos
significativos de Donoso, que son mencionados en la
siguiente sección, dado que condensan todo el pensamiento
político reformador de Juan Donoso Cortés.
29

Valverde, “Introducción”, 74-79.

30
Valverde, “Introducción”, 72-73.
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�Donoso Cortés. la pasión del
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Principales ideas de reforma
Debemos hablar aquí de sus propuestas de reforma que,
a nuestro modo de ver, vienen recogidas principalmente,
además de en el “Ensayo”, en la “Carta al Cardenal Fornari”
y en la “Carta a María Cristina”. Advertimos que, aunque en
el lenguaje de Donoso no existe la palabra reforma aplicada
a la Iglesia, sí se extrae un pensamiento de renovación cuyo
sujeto es la sociedad. Respecto a la reforma eclesial no
plantea propuestas concretas, cosa que sí llegaron presentar
algunos contemporáneos suyos en Francia31.
Empecemos por la “Carta a María Cristina”32 –escrita
en 1851– que es relevante, no sólo por su contenido, que
es casi exclusivamente social, sino por la repercusión
que tuvo, tratándose de una carta privada. Sabemos, por
ejemplo, que el influyente obispo san Antonio María Claret
recoge citas de la “Carta”33 en algunos de sus escritos y que
José María Palacio, dominico especialista en doctrina social
martirizado en España en 1936, en una de sus obras, cita
sólo frases de esa carta para hablar de cómo Donoso trata
la cuestión social34. En esta carta Donoso habla de la mala
redistribución de la riqueza, de la necesidad de la caridad y
del ministerio de la Palabra de Dios. Para él es esencial que
la gente sepa lo que dice el Evangelio, la Biblia y la Iglesia
sobre la cuestión social y moral. Cree que la sociedad va a
peor porque se le ha retirado a la Iglesia su palabra –palabra
de vida–, este sentimiento inunda todo el pensamiento de
31
Nos referimos aquí a católicos como Lacordaire, Ozanam,
Mantalembert y otros, que plantearon una reforma más estructural durante su
tiempo en el periódico L’Avenir y en el período posterior.
32

Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 722 y ss.

33
San Antonio M.ª Claret, Escritos autobiográficos (Madrid, BAC,
1981), 263.
34
José María Palacio, La propiedad (Madrid, Dédalo, 1935), 241-252.
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pensamiento católico

estos años. Lo que ha ocurrido según él es que los ricos
han hecho la revolución contra los pobres y los reyes para
concentrarlo todo ellos y desplazar a la Iglesia. Ya en esta
carta llama la atención cómo Donoso identifica liberalismo
con socialismo, atribuyéndole grandes similitudes y
consecuencias comunes. Realmente para Donoso España o
será católica o será socialista. Él cree que de hecho en ese
momento España ya es socialista.
En el “Ensayo”35 destaca mucho la idea del orden
cristiano que debe regir la sociedad. En este sentido es pesimista en cuanto a la confianza en la libertad y la razón
humana: éste es el pensamiento que más han criticado los
teólogos a Donoso. Esta visión se debe a la influencia agustiniana en la doctrina del pecado original que quizá él expone de una forma exagerada. También propone extrapolar la
solidaridad cristiana de la familia a la sociedad, dado que,
según él, por una parte el liberalismo sería individualista y
no atendería a la solidaridad social y, por otra, el socialismo
se habría olvidado de la solidaridad en el ámbito familiar36.
En el “Ensayo” enfrenta el cristianismo con el liberalismo
y el socialismo; enfrenta el racionalismo –corriente a la que
también se refiere como filosofía– con la civilización católica; y contrapone el orden divino a la revolución37. Detrás
de su idea de orden y creación puede verse algo de la influencia de San Agustín, a quien leyó mucho en los años en
torno a su conversión38. Además, su particular visión de la
historia da sentido al carácter pesimista y apocalíptico de
sus discursos.

35

Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 499-700.

36

Valverde, “Introducción”, 132-133.

37

Valverde, “Introducción”, 107-109.

38
Valverde, “Introducción”, 106.
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pensamiento católico

En todo el “Ensayo” se aprecia que está pensando en
una reforma social y a la vez eclesial donde se entremezclan
constantemente elementos civiles y religiosos. Esto se ve
de forma clara en la “Carta al Cardenal Fornari”39. Sabemos
que esta carta es una respuesta al Cardenal que pidió a varios
intelectuales cristianos de aquel tiempo hacer un análisis
de la sociedad y recoger los peligros políticos, religiosos
y filosóficos –y de cualquier tipo– que amenazaran la
ortodoxia católica. Parece bastante posible que fuera una
preparación o consulta de lo que después Pío IX publicaría
como “Syllabus”. La Carta es del año 53 y Donoso apenas
tardó un mes en responderla. Esto se puede intuir habida
cuenta de que a su amigo Veuillot también le enviaron la
petición que se ha conservado.
Esta última carta sirve de síntesis de su pensamiento
y, según Carlos Valverde, representa el culmen y lo mejor
del pensamiento de madurez de Donoso. En él recogerá
elementos del “Ensayo” pero de forma menos reiterativa.
En esta carta hace un diagnóstico socio-eclesial en el
que localiza varios peligros teológico-políticos que
sintetizamos a continuación y acompañamos de las razones
que Donoso da:
•

El racionalismo, que ensalza la razón humana. Para Donoso, dado que la razón por sí sola no es autónoma, la
fe es un auxilio necesario. Por esto, para él la discusión,
que es el principal ejercicio de la razón, será oscura y
ocultará lo que muestra la fe.

•

El deísmo, que niega la providencia y la acción santificadora de Dios sobre el hombre. Donoso ve el deísmo como origen del liberalismo. El liberalismo aparece
como un deísmo llevado a la política, consecuencia di-

39
Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 744-762.
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pensamiento católico

recta de la herejía. Esto habría llevado a que se relegue
a la Iglesia sólo a lo privado, al santuario y al cielo.
•

El panteísmo, que sería el origen del comunismo. Para
Donoso cuando todo es Dios y Dios es todo, los individuos, serían átomos divinos y nada más, salen del todo.
De esta manera tanto el hombre como su libertad son
completamente despreciados.

•

Una especie de pelagianismo, en la que el hombre no
habría sido tocado por el pecado. Para Donoso, de
acuerdo con la visión cristiana, la voluntad humana es
pobre y tocada por el pecado. Para él Dios es el Señor
de la historia, quien dispone de los acontecimientos humanos, con lo cual el hombre debería dejar de ser dueño
de sus acciones. Por lo tanto, sería un error creer que
la voluntad no necesita de la gracia. Según Donoso la
creencia en la bondad natural del hombre ha llevado al
sufragio universal, de esta manera no se deja a Dios que
sea él quien dirija la sociedad.

•

La falta de equilibrio entre los intereses materiales, morales y religiosos. Según Donoso la ambición habría
hecho perder el horizonte de la felicidad que da la religión. El lugar de la religión sería lo espiritual, que da
consistencia a lo demás.

•

Negar al Papa como Vicario de Cristo, que según Donoso equivale a pensar que Dios solo gobierna en el cielo
y no en la tierra. Esto llevaría al regalismo, a las usurpaciones al poder eclesiástico y a la separación absoluta
de la Iglesia y el Estado.

•

Negar el derecho de la Iglesia a enseñar los principios
que pueden restaurar a la sociedad. Según Donoso la
enseñanza libre para él supone afirmar que la verdad y
el error tienen los mismos derechos.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Conclusión
A modo de conclusión recogemos algunas notas sobre su
relación con otros autores y algunas preguntas a propósito
de su visión social de la fe.
Relación con algunos autores
Aunque le falta mayor sensibilidad social en el tema de la
distribución de los bienes en la sociedad, tiene una buena
doctrina de la caridad que mezcla con su finura sociológica.
Es posible encontrar aires de familia por adelantado
respecto a la Rerum Novarum. Reconoce las carencias e
insuficiencias del sistema liberal y hace un inteligente
análisis sobre las causas, situando el foco en los intereses
de los mismos burgueses liberales. Se da cuenta de que
los que han causado el problema de la injusticia social
son los abanderados de la solución al problema. Tampoco
le convencía la solución del socialismo, en especial por
su crítica hacia la religión. Es de entender que cualquier
diálogo con el socialismo utópico –que era lo más cercano
a él– en ese momento era del todo imposible.
En el “Ensayo” todas las contraposiciones que va
desarrollando se deben a una falta de valoración de la razón y
libertad humana por el pecado original. Sólo la providencia
puede remediarlo. Se puede apreciar algo del influjo del
pensamiento de Hegel y Vico. Ambos son sus modelos
filosóficos para su idea de orden y de providencia divinas.
Resulta curioso que cuanto más reniega de Hegel más usa
el modelo trifásico hegeliano, incluso usando conceptos
similares40. En todo caso, sabemos que en su formación
como filósofo de la historia están muy presente sus lecturas
40
Valverde, “Introducción”, 111.
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pensamiento católico

de san Agustín, que inspiran su visión del pecado y de la
providencia en la historia41.
Donoso identifica voluntad y razón –normalmente en
un sentido deficitario–, y en su idea de pecado a veces roza
la herejía, pero también trata de salvar la razón y la libertad
en un intento por huir de otras herejías que le suenan.
Asimismo, debemos advertir que no conoció la declaración
del Concilio Vaticano I a favor de la razón humana, Dei
Filius. Es hijo de su tiempo. De ahí sus lógicos prejuicios,
que además se verían acrecentados por algunos amigos
ultramontanos que conoció en Francia y por su pasión
personal y la ingenuidad que le corresponde a todo neoconverso.
Carl Schmitt ha explicado el fracaso de Donoso
en Europa. La primera razón sería por su estilo retórico,
que no respondía a los gustos del momento; la segunda,
por las antipatías despertadas por el “Ensayo”, que eran
razonables; la tercera, por sus contradicciones políticas (p.
e., el apoyo a Napoleón III); y en último lugar, por la lucha
contra Proudhon, que Schmitt entiende como desacertada
porque en ideología podía haber sido más su aliado que su
enemigo. En cualquier caso el propio Schmitt lo disculpa
por sus grandes intuiciones políticas y su bondad personal42.
La fe vivida en sociedad
Con todo esto, Donoso, a pesar de sus errores y excesos
en el campo doctrinal religioso y político ha demostrado
ser un cristiano auténtico en pleno siglo XIX sin tener
un influjo directo eclesiástico o clerical. Su itinerario
41

Valverde, “Introducción”, 104.

42
Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 127-143.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

intelectual y seglar se forja gracias al testimonio de otros
laicos y de su cercanía a la vida eclesial. Su ejemplo puede
ilustrar a las sociedades que ven cómo la fe cristiana pierde
relevancia en la sociedad actual. La vida y los escritos de
Donoso mantienen vivo el debate y las preguntas a nivel
social, eclesial y pastoral. ¿Es legítimo intentar que los
valores cristianos estén presentes en las leyes?, ¿debe haber
autonomía plena o colaboración?, ¿sería muy anacrónica la
propuesta de Donoso hoy día?
Donoso se atrevía a proponer el cristianismo
como solución porque estaba confiado en su veracidad y
actualidad. Donoso confiaba, como san Agustín, que toda
alma humana había venido a este mundo para seguir los
mandatos de Dios. Para Donoso la fe era el gran remedio
que necesitaba la gente ante las injusticias. Para él la justicia
que la gente demanda era la voluntad de Dios. Pero no
separaba demasiado la voluntad de Dios sobre la Iglesia y
la voluntad de Dios sobre la sociedad civil. Por eso, merece
la pena reconocerle a Donoso el mérito de aportar razones
teológicas en contra del secularismo. Para él Dios no ocupa
un ámbito más de la vida, sino el núcleo desde el que se rige
y ordena todo lo demás.
Por último, no hay que olvidar la faceta de Donoso
como reformador eclesial. Dado que él no distingue
demasiado entre Iglesia y sociedad, es de tener en cuenta
que sus propuestas teológicas de reforma social se refieran
a una reforma eclesial. En una sociedad donde la Iglesia
tenía logrado un fuerte calado, que ésta no pudiera dar
respuesta a los desafíos del momento debía considerarse
una responsabilidad también suya. Para Donoso la reforma
eclesial in capitibus debía ser más de corte doctrinal e
intelectual y la reforma in membris más a nivel moral y
social. ¿Podrían ser de actualidad estas sugerencias de
Donoso?
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Sirva como colofón una cita del escritor español Azorín
que intenta resumir lo que fue la vida de Donoso Cortés:
Existe en la vida de Donoso una continuidad
admirable; en todo momento, si lo expresado es
distinto, el modo de expresión es el mismo; la
sensibilidad no ha variado nunca en Donoso. Y esto
es lo que nos interesa; esto lo que nos acerca, íntima,
cordialmente, a Juan Donoso Cortés. Todo Donoso es
sinceridad, nobleza y amor. En un biógrafo extranjero
hemos leído que, siendo Donoso embajador en París,
llegó a quedarse en cierta ocasión sin camisas: todas
se las había regalado a los pobres43.

Bibliografía
Azorín, “Nota sobre Donoso,” publicado el 09 de abril
de 1946 en ABC. diario ilustrado de información general
número 12.515, Madrid, http://filosofia.org/hem/dep/
abc/9460409.htm.
Cuenca, José Manuel. Estudios sobre la Iglesia española
del XIX. Madrid: Rialp, 1973.
Cuenca, José Manuel. Iglesia y burguesía en la España
liberal. Madrid: Ediciones Pegaso, 1979.
Donoso Cortés, Juan. Obras completas. Tomos I y II.
Madrid: BAC, 1970.
Revuelta, Manuel. La Iglesia española en el siglo XIX.
Desafíos y respuestas. Madrid: Publicaciones de la
Universidad Pontificia Comillas, 2005.
43
Azorín, “Nota sobre Donoso,” publicado el martes 09 de abril de 1946
en ABC. diario ilustrado de información general n° 12.515, Madrid, consultado
el 25 de mayo de 2023 en: http://filosofia.org/hem/dep/abc/9460409.htm.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Schmitt, Carl. Interpretación europea de Donoso Cortés.
Madrid: Rialp, 1952.
Valverde, Carlos. “Introducción”. En Obras Completas.
Tomo I, de Juan Donoso Cortés. Madrid: BAC, 1970.

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Anuncio y denuncia. El carácter profético del pensamiento
donosiano
Announcement and denounciation. The prophetic
character of donosian thought
Annonce et plainte. Le caractère prophétique de la pensée
donosienne
Carlos Andrés Gómez Rodas
https://orcid.org/0000-0001-5370-1431
Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid
Medellín, Colombia
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024.Gómez Rodas, Carlos Andrés. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-78
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: cgomezrodas@gmail.com

�Dossier

Anuncio y denuncia. El carácter profético
del pensamiento donosiano1
Announcement and denounciation. The prophetic
character of donosian thought
Annonce et plainte. Le caractère prophétique de
la pensée donosienne
Carlos Andrés Gómez Rodas2

Resumen
El presente artículo arroja algunas luces acerca del carácter
profético del pensamiento de don Juan Donoso Cortés, marqués
de Valdegamas (1809-1853), y su importancia en la reflexión
filosófica y política desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Donoso, figura destacada del pensamiento tradicionalista y
contrarrevolucionario, sobresalió por su capacidad de anunciar
y denunciar las dos acciones características del profeta, persona
que, por señales o cálculos hechos con anterioridad, conjetura
y predice acontecimientos futuros, pero que, simultáneamente,
alza su voz para advertir a la sociedad acerca de los rumbos
errados que toma y de los riesgos que esto implica. En el artículo,
se explora cómo Donoso anticipó hechos fundamentales como
1
El artículo se presenta como resultado de investigación de la línea de
Filosofía Política del Grupo de Investigación en Filosofía del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.
2
Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, Medellín, Colombia.
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profético del pensamiento donosiano

la crisis de la democracia, la secularización y la desintegración
paulatina de Europa. Se resalta su perspicacia al abordar
cuestiones como la relación entre religión y política, el papel del
Estado y la decadencia de la sociedad.

Palabras clave
Anuncia, denuncia, profecía, Juan Donoso Cortés.

Abstract
This article sheds some light on the prophetic character of the
thought of Don Juan Donoso Cortés, Marquis of Valdegamas
(1809-1853), and its importance in philosophical and political
reflection from the 19th century to the present day. Donoso,
an outstanding figure of traditionalist and counterrevolutionary
thought, stood out for his ability to announce and denounce,
the two characteristic actions of the prophet, a person who,
through signs or calculations made in advance, conjectures
and predicts future events, but who, simultaneously, raises
his voice to warn society about the wrong directions it is
taking and the risks involved. The article explores how
Donoso anticipated fundamental events such as the crisis of
democracy, secularization and the gradual disintegration of
Europe. It highlights his insight in addressing issues such as
the relationship between religion and politics, the role of the
state and the decadence of society.

Keywords
Announcement, denounciation, prophesy, Juan Donoso Cortés.

Résumé
Après un assez courte bilan de ce que principalement nous
sépare ou nous dissuade de l’étude et commentaire de l’œuvre
de cet important penseur politique espagnol —parmi nous
effectivement relégué, négligé ou oublié—, on rassemble et
commente ici, pour l’instant —aussi bien pour le Juan Donoso
Cortés de l’étape libérale que pour celui de sa deuxième, ou sa
troisième période—, quelques-unes des idées, observations ou
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avertissements que, dans notre propre contexte historique et
philosophique, possèdent —ce qu’on verra aussi grâce à quelques
références croisées— une plus grande actualité.

Mots-clés
Modernité, révolution, souveraineté, libéralisme, catholicisme.

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profético del pensamiento donosiano

Introducción
Más que el Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el
socialismo, que solo podía llegar a una audiencia limitada,
los discursos que pronunció en el Congreso de 1849 a 1851
llevaron la reputación de Juan Donoso Cortés mucho más
allá de las fronteras de España. Extraña fue su posición en
esta asamblea, que le escuchó con fervor y cuya aclamación
fue casi unánime. La excepción estuvo en algunos bancos
de extrema izquierda que se mofaron de sus divagaciones
teológicas y no demoraron en expresar su rechazo. Él
mismo lo constató sin amargura y no se hacía ilusiones, lo
que confirmó cuando dio a conocer las razones por las que
tuvo que separarse de sus amigos:
Yo no sé, señores, si estaré solo; es posible que lo
esté; pero, solo y todo, mi conciencia me dice que
soy fortísimo; no por lo que soy, señores, diputados,
sino por lo que represento. Porque yo no represento
sólo a 200 ó 300 electores de mi distrito. ¿Qué es
un distrito? ¿Qué son 200 ó 300 electores? Yo no
represento solamente a la nación. ¿Qué es la nación
española, ni ninguna otra, considerada en una sola
generación y en un solo día de elecciones generales?
Nada. Yo represento algo más que eso; represento
mucho más que esto; yo represento la tradición,
por la cual son lo que son las naciones en toda la
dilatación de los siglos.3

Muchos que le aplaudían, sin por ello seguirle,
porque querían una política basada en las necesidades del
momento, no una política que cabalgara sobre las nubes,
percibieron en él una elocuencia que forjaba la convicción;
3
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación de España”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 496.
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profético del pensamiento donosiano

tan grande y sincera era la fe de la que brotaba esa
elocuencia. Adivinaron que el orador vislumbraba, más allá
de las fugaces imágenes del presente, las leyes que rigen el
destino de los pueblos y la marcha de las civilizaciones4.
Utópica, decían muchos, era su afirmación de la necesidad
de una profunda reforma moral, única forma de salvar a
los pueblos cuya moral se ha pervertido. Pero parecía aún
más utópico esperar de un simple cambio de instituciones
o de la victoria del proletariado una comunidad en la que
toda contradicción haya desaparecido. Utopía la apelación
a los santos para rectificar la historia humana y sacarla de
revoluciones que, de repetirse —y siempre se repiten—
traen de vuelta la barbarie, pero mucho más utópico era
creer en la perfectibilidad indefinida del hombre cuando
las barreras erigidas por espíritus generosos, preocupados
por humanizar la guerra que, reconocían, no podía ser
abolida, fueron barridas como paja. Se esperaba todo de la
instauración de la democracia, pero el único regalo que ha
hecho al mundo es la sustitución de las guerras ideológicas
por guerras de intereses y de ejércitos permanentes por
ejércitos profesionales. Donoso estaba, por tanto, justificado
para pensar que el desarrollo de la tecnología, que él
consideraba desde una perspectiva similar a la de Gandhi,
solo podía dotar al hombre de medios desproporcionados
a su capacidad de reflexión y a su valor moral. No creía
que pudiera, por sus propios medios, adquirir esa alma
adicional que Bergson consideraba indispensable5. A la luz
de una revuelta popular que acababa de barrer un gobierno
sabio, preocupado ante todo por reconciliar el pasado y el
futuro, y ante la aventura que estaba a punto de acaecer
4
José María Beneyto, Apocalipsis de la modernidad. El decisionismo político de Donoso Cortés, trad. Alfredo Báez (Barcelona: Gedisa, 1993).
5
Henri Bergson, Las dos fuentes de la moral y de la religión, trad. Jaime
de Salas y José Atencia (Madrid: Trotta, 2020).
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profético del pensamiento donosiano

para Francia y para Europa, sintió, como Ferrero6 cincuenta
años más tarde, que Talleyrand había tenido razón cuando
recordó a Napoleón I que la guerra no es un fin en sí
misma, sino un medio, el último recurso desesperado de
que disponen las naciones para subsistir o para que sus
derechos sean reconocidos, por lo que debe pensarse en una
paz más justa o más capaz de delinear la situación exacta
de las fuerzas que seguirán y cuidar de no hacer imposible
el equilibrio que debe surgir del conflicto y la pacificación
que ese equilibrio debe engendrar.
Lucidez sobre la naturaleza del poder político
Su intento de basar el poder en la legitimidad fue calificado
como utópico, pero tenía razón cuando decía que los
problemas surgieron del hecho de que todas las formas de
gobierno que se habían adoptado sucesivamente podían
ser y eran impugnadas. La Carta de 1830 no había sido
más que un compromiso entre las viejas tradiciones y las
nuevas aspiraciones; para constituir una definición aceptable
del orden restaurado, habría exigido la aceptación de un
principio que Donoso, más que nunca, consideraba esencial:
toda autoridad procede de Dios y sólo puede ejercerse en su
nombre. Si, además, el soberano legítimamente investido de
poder deja de ejercerlo por el bien de todos y sólo piensa en
su propio interés, o en el de una casta, se separa de la nación.
Este fue el error cometido por Carlos X. La Monarquía de julio
había pretendido derivar su poder del pueblo; al hacerlo, lo
abandonó a los impulsos del momento. Lo que el entusiasmo
de una hora había concedido, un resentimiento, un simple
malentendido de un momento iba a arrebatarlo. La República
había llegado, pero no podía reclamar ningún poder, pues el
6
Guglielmo Ferrero, L’Europa giovane: studi e viaggi nei paesi del nord
(Milano: Fratelli Treves Editori, 1898).
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pueblo no pensaba conceder nada a una autoridad dividida
entre voluntades contradictorias. En estas condiciones, ¿qué
podía encontrar que perdurase, sino su propia caricatura: el
imperio autoritario? Y sólo podía aceptar este imperio con la
condición expresa de que se convirtiera en el portavoz de su
propio mensaje en Europa y en el resto del mundo7.
Sin duda, todas estas opiniones solo estaban viciadas
por esa tendencia al sistematismo, esa falta de todo matiz
o reserva que, con el paso de los años, iría marcando cada
vez más la mente de Donoso. No vio, como Pascal, que
la legitimidad necesita tiempo para asentarse. El tiempo
es el único que puede confirmar y hacer estable lo que, en
un principio, surgió por azar o usurpación. Poco a poco,
los orígenes del poder se olvidan, mientras se aprecian sus
beneficios. Este es el precio del respeto y esta transferencia
lleva a una autoridad largamente discutida a la esfera de lo
sagrado. Al menos, hizo hincapié en la condición que por
sí sola puede protegerla de la duda y de las fluctuaciones
de la voluntad humana: debe servir, no ser servida. Sólo así
podrá resistir al espíritu crítico cuyos análisis y paradojas
arruinan las ficciones que la sostienen. Por ello, algunos
podrían sorprenderse al ver a Donoso defender la dictadura
en su célebre discurso del 4 de enero de 1849. Sin embargo,
si se lee con más atención el texto de este discurso, pronto se
comprenderá que su aprobación no estaba exenta de reservas
y que se limitaba a repetir lo que había dicho Montesquieu:
toda constitución debe prever los casos extremos y mostrarse
lo bastante flexible como para incluir en ella la cláusula que
tantas veces aseguró la salvación de la República romana:
Caveant consules. La libertad de que puede disfrutar un
pueblo está sujeta a incesantes variaciones. Solo es real si el
7
Luis Villar Borda, Donoso Cortés y Carl Schmitt (Bogotá: Universidad
Externado de Colombia, 2006).
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pueblo es capaz de gobernarse a sí mismo, lo que requiere
una moral sólida y esa virtud que el autor de El espíritu de las
leyes llamaba frugalidad, es decir, la voluntad de cada uno
de renunciar a su bien propio por el interés general; también
es necesario, si se quiere preservar, que ninguna amenaza se
cierna sobre sus fronteras, que ninguna tiranía se establezca
en los Estados vecinos, que, internamente, ninguna facción
pretenda tomar el poder para sus propios fines. La ocasión en
que Donoso exclamó: “Cuando la legalidad basta para salvar
la sociedad, la legalidad; cuando no basta, la dictadura”8, se
empeñaba en señalar la existencia de una ley que está por
encima de todas las demás: la salvación de la nación, la
salvaguarda de los más altos intereses y valores superiores que
representa. Benedetto Croce planteó un problema idéntico:
el liberalismo se fija la misión de promover la libertad, que
para él es el único valor auténtico. Pero, ¿qué hacer cuando la
libertad se ve amenazada? cuando, permaneciendo fieles a la
necesidad que impone, se está seguro de perderla ¿perderla
y experimentar la servidumbre? Croce no dudaba que, en
tal caso, hay que renunciar al principio y, para salvar la
libertad, negar sus ventajas a quienes se proponen sofocarla9.
Donoso, por su parte, utilizó otro argumento para justificar la
dictadura: las naciones, dijo, habían cambiado las libertades
concretas por una libertad abstracta e ineficaz:
El mundo, señores, camina con pasos rapidísimos a
la constitución de un despotismo, el más gigantesco
y asolador de que hay memoria en los hombres. A
esto camina la civilización y a esto camina el mundo.

8
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, en Obras completas
de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 306.
9
Renato Treves, Benedetto Croce: filósofo de la libertad (Buenos Aires:
Ediciones Imán, 1944).
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�Anuncio y denuncia. El carácter
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Para anunciar estas cosas no necesito ser profeta.
Me basta considerar el conjunto pavoroso de los
acontecimientos humanos desde su único punto de
vista verdadero: desde las alturas católicas.10

Para él, no se trataba de una visión imprecisa. En
efecto, el 30 de enero de 1850, en su Discurso sobre la
situación general de Europa, se apresuró en precisar de
dónde vendría el peligro y la forma que adoptaría. Con
un conocimiento muy preciso de las doctrinas políticas
imperantes, había previsto, ya en 1842, las dos direcciones
divergentes y muy opuestas que tomaría el socialismo,
cada una correspondiente, según él, a una concepción
cosmológica: unos, deseosos de llevar hasta el límite
extremo la búsqueda de la libertad, de desarrollar todas
las consecuencias del liberalismo, tenían necesariamente
que aspirar a la abolición de todo gobierno, a la sustitución
de las relaciones fijadas por la autoridad y fundadas en la
ayuda mutua. Los otros, por el contrario, deseando solo la
unidad de una humanidad divinizada por ellos, aspirarían
a transferir al Estado todo el poder político y económico11.
Una expropiación sin excepciones ni límites atribuiría la
totalidad de los bienes e instrumentos de producción a
unos pocos hombres y, finalmente, a un solo hombre, que
aparecería así como la manifestación misma del Anticristo.
No sería su papel dar a los hombres acceso a los bienes
espirituales, sino distribuir bienes materiales entre ellos.
Considerad una cosa, señores. En el mundo antiguo
la tiranía fue feroz y asoladora, y, sin embargo, esa
tiranía estaba limitada físicamente, porque todos
10

Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, 316.

11
Edmund Schramm, Donoso Cortés, ejemplo del pensamiento de la tradición (Madrid: Ateneo, 1952).
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los Estados eran pequeños y porque las relaciones
internacionales eran imposibles de todo punto;
por consiguiente, en la antigüedad no pudo haber
tiranías en grande escala, sino una sola: la de
Roma. Pero ahora, señores, ¡cuán mudadas están
las cosas! Señores: las vías están preparadas para
un tirano gigantesco, colosal, universal, inmenso;
todo está preparado para ello; señores, miradlo
bien; ya no hay resistencias, ni físicas ni morales;
no hay resistencias físicas, porque con los barcos
de vapor y los caminos de hierro no hay fronteras;
no hay resistencias físicas, porque con el telégrafo
eléctrico no hay distancias, y no hay resistencias
morales, porque todos los ánimos están divididos y
todos los patriotismos están muertos (…)
Una sola cosa puede evitar la catástrofe; una y
nada más; eso no se evita con dar más libertad,
más garantías, nuevas constituciones; eso se evita
procurando todos, hasta donde nuestras fuerzas
alcancen, provocar una reacción saludable,
religiosa. Ahora bien, señores: ¿es posible esta
reacción? Posible lo es; pero ¿es probable? Señores,
aquí hablo con la más profunda tristeza; no la creo
probable. Yo he visto, señores, y conocido a muchos
individuos que salieron de la fe y han vuelto a ella;
por desgracia, señores, no he visto jamás a ningún
pueblo que haya vuelto a la fe después de haberla
perdido.12

De esta supresión progresiva de una religión que solo
es efectiva a condición de ser vivida resulta un desequilibrio
que solo puede empeorar. Se manifestó en Francia bajo el
gobierno de julio, donde se vio a ministros afirmar que el
objetivo de todo ciudadano es enriquecerse; el siglo XIX
12
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, 319-20.
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fue testigo del saint-simonismo poniendo en el desarrollo
de la industria todas las esperanzas de renovación social.
En todas partes se ha sostenido una y otra vez la primacía
de la economía basada en la creencia de que, eliminando las
desigualdades más flagrantes y asegurando una distribución
más equitativa de la riqueza, llegaría la paz social13.
Fue este un triple error: por un lado, olvidar que
“la naturaleza humana es una naturaleza inarmónica, una
naturaleza antitética, una naturaleza contradictoria”14; por
otro, ignorar las condiciones permanentes de la existencia
humana temporal, haciéndoles creer a los pobres que la
desigualdad provenía de un defecto de las instituciones,
cuando, en realidad, tenía su fuente en una ley de la
naturaleza. Por último, dejar de lado los valores espirituales
que eran muy superiores a los económicos. Según Donoso,
la humanidad había actuado como un médico que define la
salud sin tener en cuenta lo psíquico, el alma, descuidando el
antiguo precepto de que no puede haber equilibrio duradero
si una mente sana no se desarrolla en un cuerpo sano. Las
tensiones sociales, que tienen causas mucho más profundas,
no pueden reducirse únicamente a las contradicciones
económicas, a conflictos microsociológicos. En este sentido,
podría decirse que Donoso vislumbró, a veces, las teorías
sociométricas, pero, a diferencia de Moreno, creía que el
hombre no puede resolver sus conflictos representándolos,
que debe trascenderlos, superarlos mediante un sacrificio
que disipe las hechicerías del amor propio. Solo una
religión que enseñe la caridad y la abnegación a los
ricos, la paciencia a los pobres, los límites exactos de sus
13
Miguel Fagoaga, El pensamiento social de Donoso Cortés (Madrid: Ateneo, 1958).
14
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,
en Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed.
Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 451.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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profético del pensamiento donosiano

derechos a los gobernantes y la extensión de sus deberes a
los gobernados puede resolver la creciente desarmonía que
sufren los pueblos. “El mal no está en los gobiernos, el mal
está en los gobernados; el mal está en que los gobernados
han llegado a ser ingobernables”15.
Nadie podría negar de mala fe la solidez del
diagnóstico: no faltan hombres inteligentes en ningún
país hoy en día; pero nadie se atreve a proponer limitar
una libertad que se está convirtiendo así en una tiranía
universal. En el desorden creciente de las mentes, en el
debilitamiento progresivo de la moral, Donoso solo veía
un punto más o menos fijo: la raza anglosajona debe el
haber constituido una isla de orden en medio de un mar de
anarquía mundial a la permanencia de su patriotismo, al
mantenimiento de una aristocracia legítima renovada por
una cuidadosa selección, a la estabilidad de un poder que
todos respetan. No obstante, el pensador español veía con
claridad una contradicción interna que sufría Inglaterra.
Esta consistía en haber sustituido el catolicismo por una
religión disidente, rápidamente disgregada en múltiples
sectas; además, en su propia definición del gobierno,
se inspira en un deísmo que, al negar a Dios todo poder
real en el universo, se lo niega inevitablemente al rey, su
representante, que reina pero no gobierna16. Por último, su
política constante de dividir el continente para que pueda
unirse contra ella la obliga, hasta hoy, a una perpetua
paradoja: ella, que es una potencia de orden, que representa
por sus tradiciones, por sus instituciones, un principio
de estabilidad, en todas partes fomenta el desorden y la
revolución. Y, mientras prosigue sus actividades, su obra
15
457.

Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,

16
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, trad. Francisco
de Asís Caballero (Madrid: Ediciones Rialp, S.A., 1952).
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de disociación, no ve crecer en Europa del Este un Estado
gigantesco, monstruoso, cuya historia entera no es sino
el símbolo y la ilustración del despotismo. De Rusia se
podía temer todo en época de Donoso, pero el mal podía
parecer lejano. Hoy, casi dos siglos después, las cosas
son muy distintas. Debe temerse la constante dirección de
un dinamismo que sólo ha conocido breves detenciones:
lentamente, como si el tiempo no contara para él, pero con
la seguridad de un mecanismo, el despotismo de los zares,
soberanos espirituales y temporales a la vez, mediante una
presión incesante e inhumana, ha reducido a la esclavitud a
naciones más antiguas, más civilizadas que ella, pero a las
que nadie podía separar ni liberar de tan poderoso vecino.
Un doble movimiento inexorable la llevó hacia los mares
libres del Sur, hacia las estepas desérticas de Asia Central.
Sin embargo, sólo es poderosa en Europa en la medida en
que se encuentra frente a una Alemania dividida. Cuando se
encuentra con una Confederación Alemana fuerte y unida,
inmediatamente vacila y se retira. Parece, diríase hoy, que
un complejo de inferioridad casi insuperable la priva de
toda capacidad de agresión contra su vecina e incluso del
sentimiento de su propia fuerza real17.
Pese a lo anterior, llegará un día en que estén dadas
las tres condiciones para la expansión eslava. Estas tres
condiciones son: una revolución que, después de haber
desintegrado las sociedades occidentales, habrá dislocado
sus ejércitos permanentes; una extensión del socialismo que,
despojando a todos los propietarios, habrá alcanzado la raíz
misma del patriotismo; y, por último, la reunión de todos los
pueblos eslavos en una inmensa confederación superior a la
de la Unión Soviética. Puede predecirse sin vacilar que ese
17
Federico Suárez, Introducción a Donoso Cortés (Madrid: Ediciones
Rialp, S.A., 1964).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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día el despotismo ruso establecerá un poder tiránico. Puede
ser que el despotismo, en Rusia, cambie su forma, pero su
estructura seguirá siendo la misma. Un hombre poseerá un
poder colosal; en él encontrará expresión el Estado-Moloch,
el Estado-Dios, o, más bien, el Estado Luciferino18. Y el día
en que los ejércitos del déspota se pongan en marcha, todas
las naciones del continente se darán cuenta de que tenían
problemas más urgentes que resolver que los económicos:
Hay un solo medio, señores, de hacer reformas y
grandes reformas económicas : ese solo medio es
el licenciamiento o el casi licenciamiento de los
ejércitos permanentes. Esto, señores, podría librar
a los gobiernos por algún tiempo de la bancarrota;
pero ese licenciamiento sería la bancarrota de la
sociedad entera; porque, señores, y aquí llamo
vuestra atención, los ejércitos permanentes son hoy
los únicos que impiden que la civilización vaya a
perderse en la barbarie.19

Los ejércitos ponen un doble obstáculo a la barbarie:
por su sola presencia, un invasor teme ser sometido a
una nueva y severa derrota; en una sociedad cuya moral
vacila, son una fuente de virtud y una escuela de disciplina.
Renuncia, espíritu de sacrificio y valor heroico son
cualidades tradicionales; junto a la Iglesia, ofrecen un asilo,
un refugio a todos aquellos que rechazan la primacía de
los bienes materiales, que creen que hay cosas superiores
y más nobles que la mera riqueza y la concupiscencia
carnal. Que las fuerzas militares cedan a un desarme total
o parcial y no quedará ninguna regla moral, no sobrevivirá
18
Jules Chaix-Ruy, Donoso Cortés. Théologien de l’Histoire et prophète
(Paris: Beauchesne et ses files, 1956).
19
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,
464.
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ninguna delicadeza de sentimientos, ningún sentido de la
caballerosidad20. El día en que la barrera ceda, el propio
Imperio Británico revelará su descomposición latente; se
desmoronará y caerá en pedazos21.
La carta al cardenal Fornari, destinada a responder
a los agudos ataques del abate Gaduel, llevaría a Donoso a
clarificar aún más su pensamiento. El comunismo proporcionaría su ideología y estructura al Imperio, cuyo brazo
secular aseguraría el triunfo temporal del mal sobre el bien:
Por lo que hace al comunismo, me parece evidente
su procedencia de las herejías panteístas y de todas
las otras con ellas emparentadas. Cuando todo es
Dios y Dios es todo, Dios es, sobre todo, democracia
y muchedumbre; los individuos, átomos divinos y
nada más, salen del todo, que perpetuamente los
engendra, para volver al todo, que perpetuamente
los absorbe. En este sistema, lo que no es el todo no
es Dios, aunque participe de la divinidad; y lo que no
es Dios, no es nada, porque nada hay, fuera de Dios,
que es todo. De aquí ese soberbio desprecio de los
comunistas por el hombre y esa negación insolente
de la libertad humana: De aquí esas aspiraciones
inmensas a una dominación universal por medio de
la futura demagogia, que ha de extenderse por todos
los continentes, y ha de tocar a los últimos confines
de la tierra. De aquí esa furia insensata con que
se propone confundir y triturar todas las familias,
todas las clases, todos los pueblos, todas las razas
de las gentes en el gran mortero de sus trituraciones.
20
Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución (Medellín:
Sociedad Colombiana Tradición y Acción-Centro Cultural Cruzada, 2018).
21
Arnaud Imatz, “Donoso Cortés: hombre de estado, filósofo y teólogo”,
Verbo, no. 247-248 (agosto-octubre de 1986).
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De ese oscurísimo y sangrientísimo caos debe salir
un día el Dios único, vencedor de todo lo que es
vario; el Dios universal, vencedor de todo lo que
es particular; el Dios eterno, sin principio ni fin,
vencedor de todo lo que nace y pasa; ese Dios es la
demagogia, la anunciada por los últimos profetas,
el único sol del futuro firmamento, la que ha de
venir traída por la tempestad, coronada de rayos
y servida por los huracanes. Ese es el verdadero
todo, Dios verdadero, armado con un solo atributo;
la omnipotencia, y vencedor de las tres grandes
debilidades del Dios católico: la bondad, el amor, y
la misericordia. ¿Quién no reconocerá en ese Dios a
Luzbel, dios del orgullo?
Cuando se consideran atentamente estas
abominables doctrinas, es imposible no echar de ver
en ellas el signo misterioso, pero visible, que los
errores han de llevar en los tiempos apocalípticos.
Si un pavor religioso no me impidiera poner los ojos
en esos tiempos formidables, no me sería difícil
apoyar en poderosas razones de analogía la opinión
de que el gran imperio anticristiano será un colosal
imperio demagógico, recogido por un plebeyo de
satánica grandeza, que será el hombre de pecado.22

Como puede verse, estos textos se iluminan mutuamente. La afirmación de Vico de que todas las civilizaciones
son mortales, que todas van desde la brutalidad de la barbarie primitiva hasta los refinamientos perversos de la segunda
barbarie engendrada por el exceso de reflexión, se ilumina,
por instantes, con destellos del Infierno de Dante23. El autor
22
Juan Donoso Cortés, “Carta al Cardenal Fornari”, en Obras completas
de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 754-55.
23
Giovanni Turco, “Donoso Cortés tra metafisica e politica: la critica del
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de la Scienza Nuova estableció una rigurosa correspondencia
entre la progresiva purificación de la idea de Dios, primero
antropomórfica y magnificada, luego cada vez más espiritualizada, y la elevación y el desarrollo de las naciones, entre
la fusión en un Dios único de las múltiples divinidades y la
organización de las familias en ciudades y de las ciudades
en naciones, hasta el advenimiento de una humanidad liberada. Donoso insiste en el movimiento contrario. Muestra la
influencia sobre las instituciones humanas de la degradación
de la idea de Dios, los desórdenes provocados por la regresión de la idea de Dios del catolicismo, cuya decadencia está
marcada por la reaparición de sectas y el nuevo florecimiento
de supersticiones, hasta llegar al ateísmo socialista, que erige
al individuo en Dios, al panteísmo comunista que hace del
Estado el déspota supremo24. Mientras la fe declina, la razón
se libera y se erige en medida de todas las cosas, la autoridad
vacila, el poder se fragmenta y desmorona, la virtud y el patriotismo se desvanecen; bajo la prisa de apetitos materiales
desatados y el instinto de goce, todo retorna al caos, a menos
que, siendo aún más poderoso el apetito de dominación, las
frentes se inclinen ante el monstruoso ídolo del Dios del orgullo, de Satanás.
El fin de la historia
Sería errado pensar que tales profecías son las de un
visionario o colocar el Ensayo y los discursos al lado de las
obras de Joaquín de Fiore y de Campanella. Lo que llama
la atención, por el contrario, en Donoso, es una capacidad
liberalismo e del socialismo”, Anales de la Fundación Francisco Elías de Tejada,
no. XVI (2010).
24
Juan Donoso Cortés, “Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el
socialismo”, en Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas
Tomo II, ed. Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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poco común para sacar las últimas consecuencias de los
principios que enuncia, y, al mismo tiempo, negarse a
dejarse engañar por ilusiones o falsas esperanzas. En
ninguna parte, excepto quizás en Pascal, se encuentra una
imagen más detallada y precisa de la profunda miseria del
hombre, de las perversiones y desórdenes que entraña el
uso del libre albedrío cuando es abandonado a sí mismo,
cuando se somete a los sentidos y a la voluntad de poder.
No se ha hecho un diagnóstico más objetivo de la insensatez
que guía casi todas las acciones del “animal racional”, de
las supersticiones que abraza y de las idolatrías que practica.
Donoso sobresale al mostrar la agresividad instintiva del
hombre, el peso de las cargas emocionales que pesan aún
más sobre la sociedad que sobre el individuo; analiza las
motivaciones más secretas, pone al descubierto las raíces
mezquinas de los resentimientos, las envidias, los odios,
el exceso del orgullo humano, la asombrosa capacidad
del hombre para olvidarse de todo lo que no repercute en
su más inmediato interés, su desprecio del prójimo y su
susceptibilidad ante todo lo que le toca; por último, revela
el espejismo que lo hace transformar en bienes infinitos
los bienes más ilusorios y fugaces25. Y concluye que el
ser humanos, todopoderoso para perderse, es incapaz de
salvarse. Esto es lo que escribió a Montalembert:
Aquí se trata de una cuestión muy grave: se trata de
averiguar nada menos cuál es el verdadero espíritu
del catolicismo acerca de las vicisitudes de esa
lucha gigantesca entre el mal y el bien, o, como San
Agustín diría, entre la ciudad de Dios y la ciudad
del mundo. Yo tengo para mí por cosa probada y
evidente que el mal acaba siempre por triunfar del
25
Edmund Schramm, Donoso Cortés. Su vida y su pensamiento, trad. Ramón de la Serna (Madrid: Espasa-Calpe, 1936).
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bien acá abajo, y que el triunfo sobre el mal es
una cosa reservada a Dios, si pudiera decirse así,
personalmente.26

El problema esencial para Donoso, como para San
Agustín y Bossuet, que son sus maestros, es el del fin
de la historia, de su término temporal y su culminación
supratemporal, cuyo contraste no hace sino llevar a su límite
extremo la oposición del bien y del mal. Una verdad se le
aparece cada vez más inscrita en la experiencia, de modo
que le sorprende que tan pocos la vean. Una ciudad crece
ante los ojos de la humanidad, extendiendo sus tentáculos
e impondrá a todas las naciones que lo consientan “el
orden que reina en Varsovia”. Entonces no habrá otro
destino para los buenos, para los que permanezcan fieles
a Cristo hasta el martirio, que un destino supraterrenal.
Se podrá recoger la cosecha, ya que el mal y el bien se
habrán separado. El cambio de dirección y la inversión
de perspectivas engendrada en el mismo principio de los
tiempos por el predominio de la voluntad de dominio sobre
el orden de la caridad, imperceptibles al principio, fueron
acentuados, acumularon sus consecuencias y revelaron sus
posibilidades apocalípticas en el transcurso de los siglos.
Hoy se asiste a una aceleración vertiginosa de este ritmo.
El progreso de la tecnología parece justificar el orgullo del
hombre, su pretensión de expulsar a Dios de la creación. Así
se hacen perceptibles el fin y el desenlace: el fin, es decir, la
exasperación de los delirios del odio, luego el advenimiento
de un orden impuesto, una teocracia al revés, exactamente, el
reinado del Gran Inquisidor que Dostoievsky bien anunció.
De hecho, en 1850, Donoso previó lo que hoy temen los
26
Juan Donoso Cortés, “Cartas al conde de Montalembert”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 326.
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hombres clarividentes: la destrucción de la tierra o de todas
las posibilidades de vida en la tierra ya no aparece como
un posible acontecimiento cósmico, sino como un probable
acontecimiento histórico27.
La humanidad, o buena parte de ella, por lo menos, ha
tomado conciencia, casi simultáneamente, de la inutilidad y
del absurdo de la guerra y de su carácter inevitable. Ahora se
sabe que la guerra no resuelve ningún problema; más aún,
que sus efectos han llegado a ser tales que corre el riesgo
de conducir no sólo a la destrucción de las civilizaciones
de las que el hombre está tan orgulloso, sino también al fin
temporal de la humanidad. Pero, además, es sabido que,
por mucho que lo intenten, por muy ansiosos que estén,
por muy real que sea la buena voluntad de unos pocos,
eliminar la guerra es imposible. Por otro lado, es posible
que un imperio mundial totalitario imponga un orden aún
peor que la guerra: una paz mantenida por persecuciones
y suplicios monstruosos; la humanidad puede un día caer
presa de ella, presa del vértigo, y encontrar allí una forma de
olvidar su angustia, un refugio a sus complejos de miedo y
desconfianza, sus resentimientos y delirios de odio ¿Quién
puede dejar de ver que semejante orden, que es el del Gran
Inquisidor, sería el fin de toda vida espiritual, la culminación
de un proceso demoníaco sobre el que la voluntad humana
no puede tener ningún control? El conocimiento de la
humanidad al respecto, por lúcido que fuera, no podría
salvarla. Fue porque Donoso era agudamente consciente de
esta dialéctica de envidia y desesperación que consideraba
que el fin temporal de la historia sólo podía ser el triunfo del
mal y el reinado del Anticristo. Pero, entonces, se desvela el
otro panel del díptico, donde esta historia llega a su punto
culminante. El Hijo del Hombre ha rechazado el reino de
27
José María Beneyto, Apocalipsis de la modernidad.
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este mundo; a través de él se manifestará la eternidad que
sustenta el tiempo28.
El caso de Napoleón III
Esta visión precisa del curso de la historia y de su
constante aceleración, esta conciencia de vivir en tiempos
cada vez más inciertos, por el contrario, no contribuyó en
nada a mejorar la precisión del diagnóstico que Donoso
hizo de los hombres y los acontecimientos de su tiempo.
En su opinión, merecían especial atención los hombres
excepcionales, que llevan en su interior, incrustado en
las estructuras más profundas de su carácter, el signo de
su destino. Una fatalidad de la que son confusamente
conscientes, pero a la que son incapaces de escapar, les
hace, a su vez, confiar demasiado en su estrella, y luego,
los vuelve inseguros de sí mismos cuando el destino, que
refleja su yo más secreto, se vuelve contra ellos. Donoso
se encuentra a gusto en las fronteras de la psicología y la
parapsicología, como Racine cuando muestra a Fedra ya
derrotada por la herencia que la abruma. A los retratos
de Lamartine, de Guizot, de Talleyrand que tan bien supo
hacer Donoso, debe añadirse otro, aún más asombroso, el
de Napoleón III29.
Con aguda aprehensión y apasionado interés, Donoso
escrutó esta enigmática figura y trató de descifrar las
razones y las fuentes ocultas de la debilidad de un hombre
sobre el que la historia aún se pregunta. Llevado al poder
por el más extraño concurso de circunstancias, fue hábil
28
ción.

Edmund Schramm, Donoso Cortés, ejemplo del pensamiento de la tradi-

29
Comunidad de Madrid, Donoso Cortés. El reto del liberalismo y la revolución (Madrid, Comunidad de Madrid, 2015).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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en aprovechar las divisiones de los monárquicos, los
excesos de los revolucionarios, la nostalgia de un pueblo
que había olvidado sus derrotas para ver sólo grandezas
pasadas, servido por un nombre prestigioso, y, más aún,
por sus propias vacilaciones, que parecían el más hábil de
los cálculos, el Príncipe-presidente tardó solo unas horas
en asumir el poder absoluto30. Pero, como previó Donoso,
este poder ilegítimo, arrebatado a la insurrección de las
barricadas, convertiría a su beneficiario en prisionero de
las fuerzas que había derrotado, obligándole a servir a una
revolución que había traicionado. El 12 de febrero de 1849,
el marqués de Valdegamas escribe a Raczynski:
No sé si Luis Napoleón tiene talento, no sé si tiene
carácter; pero sé que es fatalista como un turco.
Cree en el destino. Tiene la convicción vehemente
y la persuasión íntima de que está destinado a ser
emperador de los franceses. Jamás ha desechado ni
un solo momento esta idea; es el único pensamiento
que le absorbe, y el hecho de haber sido elegido
presidente ha contribuido no poco, como
comprendió bien, a confirmarle en esta superstición
musulmana.31

Nótese la última palabra tan esclarecedora. Explica
la constancia del comportamiento del Emperador, su
perseverancia ante las dificultades, su paciencia ante
los obstáculos al principio de su fulgurante ascenso, su
resignación, su pasividad final, que hará de él, en Sedán,
testigo indiferente de su propia derrota.
30
Jesús M.ª Osés Gorraiz, “De Maistre y Donoso Cortés: Hermeneutas de
lo inefable”, Revista de Estudios Políticos, no. 152 (abril-junio de 2011).
31
Juan Donoso Cortés, “Correspondencia con el conde Raczynski”, en
Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed.
Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 915-16.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Véase en lo que sigue, además, en un despacho
escrito desde París, el retrato tan bien esbozado de los
hechos:
Un Imperio popular pacífico sería una cosa nueva
debajo del sol, y debajo del sol no hay cosas
nuevas. Si se considera la persona misma del nuevo
emperador, no hay quien no deba entrar en cuidado;
arrojadísimo en sus intentos, prudentísimo en la
ejecución, ambicioso sin medida, invariable en
sus propósitos, tenaz en sus resoluciones, amador
de aventuras, poco escrupuloso de los medios con
tal que lleven a los fines, supersticioso adorador de
una estrella que él solo ve, de la que recibe a solas
sus inspiraciones y con quien comunica a solas
sus secretos, representa una fuerza misteriosa y
desconocida que no obedece a la impulsión prevista
y ordenada de las otras fuerzas sociales que se
mueven en Europa con un concertado movimiento.
Esta fuerza, ¿se pondrá al servicio de la revolución
o al servicio del orden? Nadie podrá decirlo. ¿Se
derramará por el África, para levantar allí un Imperio
formidable como el de la India inglesa? Nadie lo
sabe. ¿Caerá sobre la Bélgica el rayo imperial?
La Bélgica lo teme y todos lo ignoran. ¿Intentará
este hombre, nuevo Guillermo conquistador, un
desembarco en las costas británicas? La Inglaterra
tiene miedo; esto es seguro. ¿Reclamará para el
príncipe Murat el reino de Nápoles? Esto no es
imposible; a lo menos es cierto que el príncipe
Murat se da los aires del pretendiente y que ha
habido contestaciones sobre este negocio entre
ambos Gobiernos. ¿Concentrará todas las fuerzas
de la nación en gigantescas obras interiores, dejando
en paz a los extraños? Así lo asegura él mismo, y la
cosa no es imposible de todo punto. Pues bien, yo
digo que donde ninguna de estas cosas es imposible,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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ni siquiera improbable, la desconfianza universal se
apoya en sólidos fundamentos.32

Lo que hizo a Donoso particularmente circunspecto en
sus previsiones fue la intuición de que tenía contradicciones
enmascaradas por una apariencia de firmeza. El Príncipe se
dirigía hacia su destino. ¿Qué ocurriría cuando el fracaso
se hiciera visible, sucediendo a la engañosa apariencia de
éxito? Donoso afirmó que todo dependería de la prudencia
del Presidente. Su prudencia, dice el pensador español, era
muy grande, pero estaba neutralizada por la ambición y por
un indolente fatalismo que lo hacía permanecer indiferente
ante las mayores catástrofes. Seguía la estrella de un destino
que, posiblemente, consideraba glorioso, pero que, muy
probablemente, era el abismo33.
No es, pues, sorprendente la exactitud de estas
predicciones, que se verían confirmadas por los
acontecimientos diecisiete años más tarde. Ellas se basan
en un análisis preciso de los fundamentos del poder y
sus perversiones. El Emperador sólo había fundado una
República gobernada por un tirano coronado. Sabía que para
Europa no era, ni sería nunca, más que un advenedizo; y muy
pronto, sintiéndose rechazado, se adornó con este título. Lo
arrojará como un motivo de gloria en la cara de aquellos que
lo habían provocado. Por fuera, se pondrá al servicio de la
causa de la Revolución de la que es heredero y se esforzará en
propagar sus ideas porque sabe muy bien lo que representa:
en el interior, la autoridad contra los rebeldes; en el exterior,
la revuelta contra las monarquías. Así que, según el marqués
de Valdegamas, podía haber seguridad de que, tras un periodo
32
Juan Donoso Cortés, “Despachos desde París (1851-1853)”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 878.
33
Jules Chaix Ruy, Donoso Cortés. Théologien de l’Histoire et prophète,
175.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de moderación más o menos largo, se embarcaría en una serie
de aventuras y, al final de estas aventuras, se podía predecir
otro desastre que tendría consecuencias aún más graves para
Francia y para Europa.
De todo esto se deduce, excelentísimo señor, que
estamos en vísperas del Imperio. El Imperio no será
todavía la guerra; pero será, a su vez, vísperas de la
guerra, como lo ha sido del Imperio la dictadura. Y
lo será porque será la víspera de las conquistas, las
cuales, a su vez, serán el día de la guerra. Que el
Imperio lleva a las conquistas, es una cosa evidente;
tan evidente, que sin ella no se concibe el Imperio.
El príncipe ni puede desconocerlo ni lo desconoce.
La venganza de Waterloo ha estado siempre en su
corazón, aunque no ha pasado todavía del corazón
a los labios34.

A este segundo imperio le fue negada la gloria del
primero; Donoso no prevé una batalla de la grandeza de
Waterloo, sino una derrota más oscura, más irremediable,
como la de Novara, por ejemplo. Una vez realizadas todas
estas eventualidades —una lleva a la otra en una cadena
inevitable—, podía prever una nueva restauración, seguida
de una revolución definitiva, una vez más instigada por
Inglaterra, fiel a esa constante de su política que busca el
orden en el interior y el desorden en el exterior35.
Naturaleza auténtica del carácter profético de Donoso
No hay que tratar de explicar la exactitud de las previsiones
de Donoso invocando algún éxtasis apocalíptico. Él
34

Juan Donoso Cortés, “Despachos desde París (1851-1853)”, 863.

35
María Rafaela Seguí Terol, “Juan Donoso Cortés. Teoría del Estado y
visión de Europa” (PhD diss., Universidad de Alicante, 2013).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 130-162

�Anuncio y denuncia. El carácter
profético del pensamiento donosiano

buscaba, como cualquier embajador, informar a su
gobierno con la mayor precisión posible, para prevenir
probables eventualidades. Para lograrlo se propone, más
allá de las inciertas intenciones de los hombres, escudriñar
las fuerzas conocidas y ocultas de las naciones, los rasgos
geográficos, históricos, económicos, caracterológicos y
espirituales, que, tras haberlas hecho fuertes y grandes,
generan su decadencia, causan su destrucción. Desde
esta exacta perspectiva, está en condiciones de señalar
los factores permanentes que garantizan a Francia que
su influencia y su peso no estén sujetos a los efectos de
las vicisitudes y los contratiempos: en primer lugar, su
posición geográfica, que le permite extenderse como un
enorme cuadrilátero hasta el borde mismo de la Europa
continental, lo que la convierte en una encrucijada vital y un
lugar único de intercambios y contactos, pues la diversidad,
la renovación incesante de una región a otra, de una época
a otra. De ahí que, bajo su aparente inestabilidad, existiera
un fondo de conservatismo que, a juicio de Donoso, se
conjugaba armónicamente con un infinito poder de
adaptación. Ninguna población está asegurada, gracias
a la ausencia de toda compartimentación entre clases, de
una circulación más segura de las élites, para que pueda
irradiar hacia el exterior una cultura inagotable. Tan aguda
es la reflexión de la que es capaz esta nación, tan preciso
es su lenguaje, maravilloso instrumento de análisis que
lo aclara todo, que sólo lo que piensa o traduce tiene
garantizada una audiencia mundial. Por eso, nada de lo
que ocurre en su suelo, crisis, convulsiones, revoluciones
o el restablecimiento del orden, puede dejarla indiferente.
El mundo siempre espera ansioso la menor pista que le
indique la dirección de su sorprendente destino36.
36
Jesús M.ª Osés Gorriaz, “De Maistre y Donoso Cortés: Hermeneutas de
lo inefable”.
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profético del pensamiento donosiano

De ahí la perplejidad de Donoso ante los
acontecimientos de los que fue testigo, perplejidad agudizada
aún más por el afecto que siempre le prodigó a Francia. Le
parecía que Francia, desarraigada de sus tradiciones, estaba
condenada al declive y a la decadencia. Ella ya no tenía un
poder legítimo y estable, y solo un poder así puede asegurar,
por su permanencia y solidez, la grandeza de una nación; sus
mismos valores le parecían sacudidos; veía debilitarse su
lealtad a una larga tradición católica, de la que su gobierno
había sido la expresión durante mucho tiempo; impaciente
por disipar lo que siglos de previsión y virtud habían
acumulado, vagando de institución en institución en busca
de un equilibrio imposible, inseguro de sus fines, ciega a sus
verdaderos medios, era sorprendente cómo había podido
mantener por mucho tiempo esta pretensión a una primacía
que, en este mundo, solo tienen el cálculo o la fuerza. Pero,
si lo veía más difícil de gobernar que cualquier otro país,
le asombraba por sus virtudes demasiado arraigadas y
antiguas para que estuvieran a merced de un conflicto casi
permanente y de susceptibilidades individuales disociadas
de toda disciplina. Por debajo de esta agitación superficial,
la gente seguía siendo trabajadora y apegada a la vida
hogareña. Sobre todo, dócil al prestigio de los hombres cuya
superioridad y liderazgo podían muy rápidamente recuperar
lo que yacía cubierto por la desunión y la discordia37. Así
que Donoso se guardó de formular pronósticos demasiado
precisos, en el mismo momento en que declaró a Rusia
incapaz de liberarse del despotismo, cualquiera que fuese
la forma que adoptase el Estado Moloch en Rusia, y en el
que se entristecía al ver a España condenada a la alternativa
de la dictadura y la anarquía.
Así como sería un error ignorar la sólida base de sus
profecías, sería injusto reprocharle su fundamentalismo
37
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés.
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y conservadurismo social. No cabe duda de que es un
tradicionalista: sus ideas están ciertamente más cerca de
las de Joseph de Maistre, De Bonald, Le Play, sus amigos
Louis Veuillot y Montalembert que a las de Lacordaire,
Lamennais y el abad de Tourville38. Pero este tradicionalismo
no riñe con un fervor, una generosidad y una humildad que
singularmente amplían su mente. Si no acepta que el orden
sea perturbado, que las jerarquías necesarias sean sacudidas,
que la indisciplina arraigue en las costumbres, si desconfía
de los excesos de la libertad tanto como Toqueville desafiaba
las quimeras de la igualdad, si considera que la obediencia
es necesaria para todos los súbditos aunque perpetúe ciertas
injusticias, no es porque no deplore dichas injusticias ni que
no esté dispuesto a alzarse contra el sufrimiento que infligen
a aquellos cuyo deber es obedecer. Sabe que la inestabilidad
del poder proviene no solo del hecho de que su origen y
fundamento son mal comprendidos y, en particular, del
dogma, absurdo en su opinión, de la soberanía del pueblo,
sino también del mal uso del poder por parte de quienes lo
ejercen en beneficio propio, sin recordar que lo recibieron
como un simple derecho de tutela, como un ministerio sagrado
del que tienen que rendir cuentas. Que los hombres llamados
a gobernar comprendan que son servidores y garantes de
un Orden que los sobrepasa y la obediencia volverá a ser
fácil para los súbditos. Casi siempre, las clases más pobres
permanecen tranquilas; son el egoísmo y la sequedad de
corazón de los gobernantes, combinados con la ambición de
los agitadores y demagogos, lo que les empuja a la revuelta.
Por lo tanto, son más dignos de lástima que de reproche. Por
esta razón, Donoso ha querido disociar la cuestión social de
los problemas políticos. El gobierno debe ser fuerte, porque,
sin un gobierno fuerte, la sociedad es impotente, incapaz de
actuar internamente y externamente con eficacia, y, por lo
38
Edmund Schramm, Donoso Cortés. Su vida y su pensamiento.
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tanto, condenada a todo tipo de aventuras39. Pero no debe
defender los privilegios o intereses de una clase particular.
Donoso previó esa rebelión de las masas que el siglo XX
conoció, la gran revuelta de los desheredados, de la que
saldrá un más cruel despotismo. Si prefirió la caridad que
da amor a las obras de beneficencia que solo proporcionan
seguridad mediante un mecanismo indiferente, no pretendía
en modo alguno justificar, por la caridad, el egoísmo de los
propietarios. Quería que la limosna, perdiendo su carácter
ofensivo, fuera lo suficientemente amplia como para
constituir una redistribución de la riqueza que él consideraba
necesaria: del aumento de la producción, del trabajo facilitado
por el progreso de las técnicas, legítimas y subordinadas a la
vida espiritual, no esperaba ni el enriquecimiento de unos
pocos, ni el reparto faccioso de los bienes ni su expropiación
en beneficio de un despotismo económico, sino ganancias
proporcionales a la capacidad de cada individuo y al valor
social de las tareas40. Sabía, en efecto, que, debido a la
situación real del hombre en una historia temporal plagada
de servidumbres, la ganancia no puede ser proporcional
al mérito; varía, según varían constantemente los dones,
aptitudes y posibilidades originales de cada uno, que ningún
gobierno puede igualar. Intentar vincular el valor del trabajo
únicamente al ritmo de producción es caer en la utopía de
Richard Owen y los saint-simonianos, es querer construir un
mundo sobre arena. Predijo, sin embargo, que las tensiones
que surgen en la historia, que las contradicciones de todo
tipo, lejos de disminuir como resultado del progreso de
la “ilustración”, seguirían creciendo como resultado del
creciente egoísmo de las clases dominantes y la disminución
de la paciencia de las clases oprimidas; creía cada vez menos
39
María Rafaela Seguí Terol, “Juan Donoso Cortés. Teoría del Estado y
visión de Europa”.
40
Federico Suárez, Introducción a Donoso Cortés.
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en la comprensión y el desinterés de las clases medias,
preocupadas, sobre todo, de alzarse con la victoria, e, incluso,
de adelantarse a ella41. Un vacío en Europa occidental debido
a la resignación de Francia, infiel a sus tradiciones, y, sobre
todo, por una irreconciliable antinomia entre las necesidades
de la defensa nacional y las necesidades sociales. ¿Cómo
interesarse por el ideal patriótico de unas clases conscientes
de su miseria, llenas de resentimiento hacia un poder egoísta
e interesado? Estas son las verdaderas fuentes del pesimismo
de Donoso. Él veía en el mundo inhumano que se iba
configurando ante sus ojos la prefiguración de los últimos
siglos de la historia anunciados en el Apocalipsis. Pero su
fe le devolvió el optimismo, puso su confianza en Dios, no
en los hombres. Es precisamente el carácter de la profecía
discernir un sentido, un movimiento general, a través de los
siglos, la proximidad de un final y una culminación, los hilos
entrelazados de una ciudad temporal y una ciudad divina.
Abandonada a su suerte, la historia humana sólo puede acabar
en la destrucción universal, pero en ella se ha insertado un
germen que surgirá del tiempo y del que surgirá la cosecha de
la eternidad. Los historiadores dirán, sin duda, que la historia
no tiene nada que ver con tales hipótesis, que debe limitarse
a darnos cuenta exacta del pasado mediante una paciente
investigación documental. Dirán que no hay historiador que
no intente hacer inteligible el pasado que evoca. Pero ¿quién
no ve que esta necesidad de comprender y racionalizar la
realidad, sin la cual la historia no sería más que una crónica,
implica un acuerdo, una correspondencia entre el hecho y la
idea, entre la historia y la filosofía? Esto es precisamente lo
que Donoso había visto desde el principio, y por eso se negó
a considerarlas por separado, rechazando tanto a los filósofos
que sólo discuten sobre conceptos abstractos como a los
historiadores que se limitan a yuxtaponer hechos aislados
41
Miguel Fagoaga, El pensamiento social de Donoso Cortés.
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e insuficientemente comprendidos. Pero también pensaba
que la idea excede y excederá cada vez más su capacidad
de encarnarse en hechos, que se abre constantemente una
brecha entre la dialéctica histórica y la expresión lógica de
una correspondencia perfecta entre el ideal y la realidad.
Solo Dios puede realizar esta concordancia, que no es otra
cosa que la Verdad.
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Convivencia con la naturaleza en el Sur Global: deforestación y agricultura regenerativa
Conviviality with nature in the Global South: deforestation and regenerative agriculture
Convivialité avec la nature dans le Sud Global: la déforestation et l’agriculture regénérative
Omer Buatu Bantubenge
https://orcid.org/0000-0002-0639-4413
Universidad de Colima
Colima, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024.Buatu Bantubenge, Omer. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-77
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: omerbuatu@ucol.mx

�Convivencia con la naturaleza en el sur
global: Deforestación y agricultura
regenerativa
Conviviality with nature in the global south:
Deforestation and regenerative agriculture
Convivialité avec la nature dans le sud global: La
déforestation et l’agriculture regénérative
Omer Buatu Bantubenge1

Resumen
Los cambios climáticos y la degradación del medio ambiente
se atribuyen en gran parte a las actividades industriales y
las emisiones del transporte personal o colectivo, las cuales
actividades responden al eslogan capitalista de generación de
ganancia. Pese a la veracidad de esta consideración, es preciso
anotar que tiende a eximir de responsabilidad ambiental a los
países en desarrollo o los que carecen de tales actividades. Ello
hace creer que la convivencia de aquellos países con la naturaleza
es perfecta sin ningún reproche y que sus poblaciones son las
cuidadoras de los bosques y aguas del planeta. Sin embargo,
la desaparición constante de todo el entorno forestal y la
1
Universidad de Colima, Colima.
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�Convivencia con la naturaleza en el
sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

contaminación de escasas fuentes de agua en regiones tropicales
se deben también a métodos agrícolas de subsistencia, así como
hábitos de caza y pesca tradicionales. Esos métodos y actividades
comprometen la convivencia con la naturaleza y me empujan a
preguntarme: ¿cuál sería la estrategia idónea para erradicar la
pobreza y a la vez proteger de manera duradera la relación del ser
humano con sus bosques? Postulo que los acuerdos recíprocos
implementados en Bolivia inicialmente y en muchos otros países
de América Latina, pueden inspirar acciones convivenciales con
el medio ambiente en los países africanos de la cuenca del Congo.
Con este trabajo pretendo mejorar la convivencia entre el ser
humano y sus bosques y aguas, analizando el fundamento de la
estrategia de los acuerdos recíprocos bolivianos con sus posibles
aplicaciones en otros países latinoamericanos y africanos.

Palabras clave
Bosques tropicales, convivencia medioambiental, deforestación,
acuerdos recíprocos, responsabilidad ambiental.

Abstract
Climate changes and environmental degradation are largely
attributed to industrial activities and emissions from personal
or collective transportation, which activities respond to the
capitalist slogan of generating profit. Despite the veracity of
this consideration, it should be noted that it tends to exempt
developing countries or those that lack such activities from
environmental responsibility. This leads us to believe that the
conviviality of those countries with nature is perfect without any
reproach and that their populations are the caretakers of the forests
and waters of the planet. However, the constant disappearance of
the entire forest environment and the contamination of scarce
water sources in tropical regions is also due to subsistence
agricultural methods, as well as traditional hunting and fishing
habits. These methods and activities compromise conviviality
with nature and push me to ask myself: what would be the ideal
strategy to eradicate poverty and at the same time permanently
protect the relationship between human beings and their forests?
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sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

I postulate that the reciprocal agreements initially implemented
in Bolivia and in many other Latin American countries can
inspire conviviality actions with the environment in the African
countries of the Congo Basin. With this work I intend to improve
the conviviality between human beings and their forests and
waters, analyzing the basis of the strategy of Bolivian reciprocal
agreements with their possible applications in other Latin
American and African countries.

Keywords
Tropical forests, environmental conviviality, deforestation,
reciprocal agreements, environmental responsibility.

Résumé
Les changements climatiques et la dégradation de l’environnement
sont largement attribués aux activités industrielles et aux émissions
des transports personnels ou collectifs, activités qui répondent au
slogan capitaliste de génération de profit. Malgré la véracité de
cette considération, il convient de noter qu’elle tend à exempter
de la responsabilité environnementale les pays en développement
ou ceux qui ne disposent pas de telles activités. Cela nous porte
à croire que la convivialité de ces pays avec la nature est parfaite
et sans reproche et que leurs populations sont les gardiennes
des forêts et des eaux de la planète. Cependant, la disparition
constante de l’ensemble de l’environnement forestier et la
contamination des rares sources d’eau dans les régions tropicales
sont également dues aux méthodes agricoles de subsistance,
ainsi qu’aux habitudes traditionnelles de chasse et de pêche.
Ces méthodes et activités compromettent la convivialité avec la
nature et me poussent à me demander : quelle serait la stratégie
idéale pour éradiquer la pauvreté et en même temps protéger en
permanence la relation entre les êtres humains et leurs forêts ? Je
postule que les accords de réciprocité initialement mis en œuvre
en Bolivie et dans de nombreux autres pays d’Amérique latine
peuvent inspirer des actions de convivialité avec l’environnement
dans les pays africains du bassin du Congo. Avec ce travail,
j’entends améliorer la convivialité entre les êtres humains et
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�Convivencia con la naturaleza en el
sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

leurs forêts et eaux, en analysant les bases de la stratégie des
accords réciproques boliviens avec leurs applications possibles
dans d’autres pays d’Amérique latine et d’Afrique.

Mots-clés
Forêts tropicales, convivialité environnementale, déforestation,
accords réciproques, responsabilité environnementale.

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sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

Introducción

La noción de “Sur global” alude a los países en vías de
desarrollo interconectados por una misma historia de
colonialismo o poscolonialismo, por una estructura
socioeconómica con extensas exclusiones, las cuales
afectan el nivel de esperanza de vida y el acceso a los
recursos para la satisfacción de las necesidades básicas.
En estas regiones de bajo desarrollo socioeconómico e
industrial, la transnacionalización de las empresas permite
que estas últimas se instalen y produzcan a bajos precios,
aprovechando de la mano de obra barata, para maximizar
sus propias ganancias. Si bien el concepto de “Sur global”
contempla también a las regiones más pobres de los
países ricos, uso esa noción con la voluntad de impulsar
un trabajo colaborativo, una solidaridad entre países
en vías de desarrollo, a partir de la evaluación de sus
cosmovisiones con miras a alcanzar el buen vivir individual
y convivencial. Por eso, creo que los países de la cuenca
del Congo pueden inspirarse de las cosmovisiones de los
países latinoamericanos como Bolivia, Brasil y México, así
como de su modo de realizar la convivencia con el medio
ambiente.
En efecto, gran parte de la población africana
(RDC: 54%; Camerún: 42%, Congo: 32%, República
centroafricana: 57%; Gabón 12%, África al Sur de Sahara
58%)2, así como de la población latinoamericana (Bolivia
2
“Población rural (% de la población total) en 2020” Banco Mundial,
Consultado el 23 de mayo de 2023. https://datos.bancomundial.org/indicator/
SP.RUR.TOTL.ZS?locations=CM Parto de esos países africanos y latinoamericanos como ejemplos de los integrantes del Sur Global. Esta última noción se
refiere a los países en desarrollo del hemisferio sur, pero también a muchos
otros del hemisferio norte como México, Nigeria, Egipto, Indonesia, India, etc.,
por no ser altamente desarrollados ni ricos; por no pertenecer a los países capitalistas hegemónicos y por tener rasgos de cultura de subsistencia.
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sur global: Deforestación y agricultura
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29%, México 19%, Guatemala 47%; Belice: 54%; Brasil:
13%) vive en zonas rurales y practica el cultivo alimentario,
el cual consiste en hacer la agricultura para producir
bienes destinados a la satisfacción de las necesidades de
alimentación. Por considerar este tipo de necesidades como
primordial en la pirámide de A. H. Maslow3, el cultivo
alimentario es también llamado cultivo de subsistencia. Los
dos términos se usan de manera exclusiva para mostrar que
los productos agrícolas no están destinados al comercio.
Con base en esta consideración, se exige una suficiente
producción para la familia y, para ello, en algunos países, los
agrónomos andan en los poblados para medir la producción
y asegurarse de que sea suficiente para las necesidades
locales.
El carácter no comercial del cultivo alimentario, su
corto alcance como una práctica restringida a la familia,
así como su rasgo tradicional por el único uso de hachas,
azadones y machetes (o por la falta de tecnología) y sobre
todo la falta de insumos como fertilizantes y maquinaria
pesada han dado la impresión de que todas las prácticas de
subsistencia son amigables con el medio ambiente y que
la conducta humana que destruye este último tiene que
ver con los cultivos extensivos realizados con variadas
tecnologías y destinados a la exportación y al comercio.
Me refiero aquí a la crítica de Edgar Morin a la civilización
occidental para reconstruir el concepto del buen vivir, el
cual se habría degradado con las comodidades materiales

3
Habraham A. Maslow, “The theory of human motivation”, Psychological
Review 50, no. 4 (July 1943): 394. En este trabajo, Abraham H. Maslow establece
cinco niveles de necesidades que son: fisiología, seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización. Los cuatro primeros niveles son considerados niveles
de necesidades básicas o primordiales y la alimentación ocupa la base de la pirámide junto con la respiración, el descanso, el sexo y la homeostasis.
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sur global: Deforestación y agricultura
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y facilidades técnicas de la civilización occidental4. Si
bien no podemos pensar en el buen vivir excluyendo los
aspectos materiales o tecnológicos, quisiera aclarar que,
para este artículo, el buen vivir es la capacidad de integrar,
en la satisfacción de las necesidades humanas, todos
los aspectos de la vida humana tanto en su dimensión
individual como en la comunitaria. Vivir bien incluye
conocer o practicar la virtud, tener buena salud, bienes
materiales; ser reconocidos por los demás. Roxana
Kreimer añade que el buen vivir incluye igualmente el
dolor y la existencia de problemas, así como la posibilidad
de convertirlos en la virtud5. Es a este concepto complejo
del buen vivir que aspira Edgar Morin cuando observa
en la sociedad industrializada el reduccionismo a bienes
materiales que emergen de la tecnología.
La visión de que la devastación del medio ambiente
se debe sólo a una sociedad tecnologizada se encuentra
igualmente en la teoría de responsabilidad ambiental
acuñada por Hans Jonás como una necesidad sólo para
la sociedad moderna tecnológica, ya que la promesa de
la técnica moderna se ha vuelto una amenaza6. Me llamó
también la atención el concepto de capitaloceno entendido
como una visión económica en la cual la naturaleza es
evaluada como un objeto de producción y mercantilización,
el cual debe ser dominado y explotado. Francisco Serratos,
al usar este término, no sólo muestra cómo los procesos
del colonialismo, industrialización, globalización,
discriminación, mantenimiento de desigualdades sociales
4
Edgar Morin, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación,
trad. Núria Petit Fontserè (Barcelona: Paidós, 2016), 28.
5
Roxana Kreimer, Artes del buen vivir. Filosofía para la vida cotidiana
(Buenos Aires: Editorial Anarres, 2002), 27.
6
Jonás Hans, El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la
civilización tecnológica (Barcelona: Herder, 1995), 15.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Convivencia con la naturaleza en el
sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

son responsables de la crisis ambiental, sino que, sobre
todo, puntualiza que la agricultura industrial junto con la
cría intensiva de animales constituye la paradoja de un
sistema alimentario que mata todo por igual7.
Es imposible negar el impacto del sistema
capitalista, junto con el uso de las tecnologías modernas,
en la degradación y devastación del medio ambiente. Sin
embargo, la descripción de los teóricos referidos deja creer
que los bosques están siendo destruidos directamente por
las empresas madereras y por los cultivos extensivos; por
otra parte, se cree que los mejores cultivos son los que no
usan los fertilizantes químicos y que el cultivo tradicional
de subsistencia es amigable con el medio ambiente. Sin
embargo, no se necesita ser experto para observar, en zonas
libres de esa tecnologización, la degradación de la tierra y
la desaparición de los bosques tropicales, la disminución
de los animales de todo tipo, la contaminación de los
ríos y manantiales de agua potable, así como el aumento
de la pobreza en la población y la subordinación de ésta
última a los intereses políticos sin reales visiones de futuro.
Todo lo anterior es el resultado de métodos y actividades
agrícolas y de caza que comprometen la convivencia con
la naturaleza. Por consiguiente, he de preguntarme: ¿cuál
sería la estrategia idónea para erradicar la pobreza y a la vez
proteger de manera duradera la relación del ser humano con
sus bosques?
Postulo que los acuerdos recíprocos implementados
en Bolivia inicialmente y en muchos otros países de
América Latina, pueden inspirar acciones convivenciales
7
Francisco Serratos, El Capitaloceno. Una historia radical de la crisis climática (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2020), 41-46. Este
libro es un conjunto de relatos que muestran a través del tiempo y del espacio las
características del capitaloceno.
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sur global: Deforestación y agricultura
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con el medio ambiente a partir de la implementación de
una agricultura sostenible y regenerativa en los países
latinoamericanos y los africanos de la cuenca del Congo.
Con este trabajo, pretendo mejorar la convivencia entre
el ser humano y sus bosques y aguas, analizando el
fundamento de la estrategia de los acuerdos recíprocos
bolivianos con sus posibles aplicaciones en otros países
latinoamericanos y africanos. Para lograr este objetivo, en
primer lugar, describo el impacto del cultivo en barbecho;
en segundo lugar, analizo los cambios instituidos por los
acuerdos compensatorios en América Latina; luego, explico
la convivencia y responsabilidad medioambiental a partir
de la implementación de la agricultura regenerativa.
Barbechos, deforestación y convivencia con
la naturaleza
El cultivo en barbecho, la caza de animales y la pesca son
actividades habituales que la mayoría de los habitantes a la
periferia del sistema capitalista realizan para subsistir. Son
actividades dirigidas a satisfacer las necesidades básicas
del ser humanos. Sin embargo, su estatismo y falta de uso
de la tecnología conllevan el riesgo de aumentar la pobreza
y de comprometer la convivencia sana con la naturaleza.
1.1 Sobre el cultivo en barbecho
En un primer momento, es preciso constatar que el cultivo
alimentario en gran parte de África se realiza sobre tierras
ejidales pertenecientes a todo el poblado o a la familia
del jefe tradicional. Este último reparte esas tierras entre
las familias o los clanes de su pueblo y éstos las cultivan
juntos; sin embargo, cada familia o persona tiene una
superficie bien delimitada. Por lo general, las regiones del
África Central producen para su alimentación variados
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cultivos tales como yuca, maíz, frijoles, ñame, plátanos,
taros, arroz, mil, etc. Estos cultivos que forman parte del
platillo principal agotan rápidamente la tierra. Por lo que no
pueden producirse sucesivamente año en año en la misma
tierra. A causa de lo anterior, tradicionalmente, las familias
o los poblados tienden a dejar la tierra en reposo durante
un periodo que varía entre 5 y 10 años antes de volver a
trabajar sobre las mismas tierras. Esta práctica de cultivo se
llama cultivo en barbecho.
Así, el suelo es mantenido sin explotarse para su
regeneración entre la cosecha del último cultivo y la siembra
del siguiente. La calidad y cantidad de la vegetación son un
indicio para que el jefe o la jefa del pueblo decida volver a
desmalezar el terreno. La práctica del cultivo en barbecho
es posible y da sus frutos porque las tierras comunitarias
son abundantes y diversificadas: tierra negra, arenosa, roja,
arcillosa, rocallosa, bosques, galerías forestales, etc. Tanta
tierra implica en general una densidad de población baja. Por
eso, mientras están en reposo unas tierras, la población se
desplaza a otras tierras regeneradas para trabajar y sembrar.
Durante milenios, gran parte de la población africana y
latinoamericana ha vivido así trabajando los barbechos y
en una aparente convivencia con la naturaleza.
En segundo lugar, hay que enmarcar que esa población
se dedica también a actividades tales como ganado menor,
cría de aves de corral, caza de animales salvajes, pesca
y recolección de varios productos de la naturaleza como
orugas, champiñones, insectos, etc. Esas actividades son
complementarias para los pueblos agricultores, mientras que
para los pastores son actividades principales dependiendo si
la región es húmeda o árida. Mi reflexión se centra en zonas
de agricultores, caracterizadas geográficamente por bosques
tropicales y galerías forestales. Estas últimas son bosques que
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siguen las corrientes y arroyos de agua y permiten alternar el
terreno entre la sabana herbácea con arbusto y los bosques.
1.2 Desaparición de los bosques y pretendida
convivencia con la naturaleza
Hace 40 años, en las galerías forestales, era posible
encontrar árboles milenarios de más de 30 m de longitud y
1.5 m de diámetro. Los campesinos los tumbaban dejando
más o menos treinta metros entre dos árboles para permitir
la entrada de los rayos solares sobre los cultivos. Luego
practicaban, tanto en el bosque como en la sabana, la quema
de la maleza cortada. Esas acciones se repiten cada año sobre
un terreno diferente en función del cultivo en barbecho. Es
preciso notar que aquellos árboles milenarios no se pueden
regenerar en 5 o 10 años del barbecho; además, la quema tiene
por efecto de exterminar las semillas caídas y los arbustos,
sin contar la contaminación por el humo. Esa dinámica de
aniquilación de la naturaleza en tierras comunitarias se
observa también en las actividades complementarias como
la caza, la pesca, la colecta de orugas, así como de insectos,
las cuales necesitan la quema de hierbas y bosques o la tala
de árboles, así como el uso de sustancias venenosas en el
agua para atrapar a los peces. En los bosques tropicales, la
extensión anual de las tierras arables significa la pérdida de
grandes superficies de bosques por la tala practicada.
Resulta difícil al considerar todas esas actividades
de subsistencia imaginar que la población que realiza el
cultivo tradicional es convivencial con la naturaleza. Por
otro lado, las necesidades de alimentación nunca han sido
satisfechas con el uso de barbecho por la población. No
solamente el trueque y el comercio interno es insuficiente
para subvenir a todas las necesidades, sino que también esa
población cuenta entre las más pobres del mundo. El uso de
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sur global: Deforestación y agricultura
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los fertilizantes se ha prohibido alegando la incapacidad de
la población de costearlo cuando se agote el suelo y cuando
aparezcan enfermedades relacionadas. Las leyes sobre el
respeto a los bosques y la caza de animales salvajes nunca han
sido respetadas. Por lo que las autoridades se han limitado
sólo a la prohibición de las prácticas de deforestación y de
contaminación del agua, tales como la quema de bosques
y sabanas para la caza, el envenenamiento de las aguas
para la pesca, la caza de animales únicos o en peligro de
extinción, etc.
Entonces, no existe casi ninguna propuesta nueva que
acompañe y mejore las actividades de subsistencia y, que,
a la vez, fomente la convivencia con el medioambiente.
En otras palabras, la fe intrépida en el barbecho no está
acompañada de técnicas o estrategias adecuadas para
cambiar positivamente la vida de las poblaciones y su
relación con el medio ambiente. Por eso, la ausencia o
inoperancia de las autoridades políticas tiene como efecto
principal la desaparición de los bosques tropicales y
galerías forestales, la disminución de los animales en los
bosques y aguas, el aumento de la pauperización de la
población. Tal incremento de pobreza se debe a que las
tierras son reusadas a menudo antes de que se regeneren
completamente. Eso hace que las cosechas se registren por
debajo de las esperanzas de los agrónomos y las políticas
nacionales de seguridad alimenticia.
Acuerdos compensatorios y cambios radicales
en América Latina
Dejo a los expertos de los países tropicales africanos la tarea
de evaluar los perjuicios del uso de los insumos agrícolas
necesarios a la realización de la siembra, mantención en buen
estado y cosecha de los cultivos. Pienso principalmente en el
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uso de fertilizantes y agroquímicos, herbicidas, insecticidas
y productos contra plagas y enfermedades de las plantas,
equipos para desmalezar, limpiar, sembrar, cosechar, etc.
Por el momento, hay que observar que, en otras latitudes,
existen estrategias que han permitido a la población cambiar
radicalmente su forma de vida, tanto desde el punto de vista
de la alimentación como de la relación que mantiene con el
medio ambiente. Dos casos relacionados de cerca o de lejos
llaman mi atención: Bolivia y México.
Los bolivianos de las tierras comunitarias altas
firmaron un acuerdo compensatorio con la empresa
distribuidora del agua de Bolivia. El objetivo de este
acuerdo consiste en crear conciencia de que la protección
del agua y los bosques es responsabilidad de todos y no
sólo de los habitantes de tierras altas de donde fluye el
agua. El acuerdo estipula que los campesinos de tierras
altas se comprometen a proteger bosques y agua en sus
tierras y, a cambio, reciben de la organización los insumos
necesarios para sus cultivos y ganados8. Es claro que los
campesinos que firmaron estos acuerdos compensatorios
fueron atraídos por los beneficios palpables que consistían
en el aumento de la producción de cultivos y ganados, en
las ganancias financieras, en la conexión al sistema antes
inexistente de agua potable, etc.
No se contempla aquí directamente el valor intrínseco
que se debe reconocer en los bosques y las aguas a proteger,
sino que esos beneficios se subordinan simplemente a la
protección de los bosques. Sin embargo, este compromiso
8
Michelle Carrere, “Acuerdos recíprocos de agua: el modelo de conservación que protege millones de hectáreas de bosques en Bolivia,” Mongabay,
27 de octubre de 2022. https://es.mongabay.com/2022/10/modelo-de-conservacion-que-protege-el-agua-y-millones-de-hectareas-de-bosques-en-bolivia/.
Véase también https://es.mongabay.com/2023/04/video-conservacion-bosques-agua-bolivia/ Consultado el 12 de abril de 2023.
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ha permitido en diez años beneficiar a más de 24 mil
agricultores, los cuales conservan 600 mil hectáreas de
bosques y agua. Hoy en día, la Fundación Natura, empresa
gestora de los acuerdos, ha creado 23 áreas protegidas
de una superficie total de 3.4 millones de hectáreas.9 Se
puede decir que la realización de proyectos productivos
sostenibles sobre espacios reducidos y la conexión de la
población al sistema de agua posibilitaron una verdadera
regeneración de los bosques y las aguas en los municipios
referidos de las zonas altas de Bolivia.
En México, la empresa Rainforest Alliance otorga a
los agricultores de café en Chiapas una Certificación compensatoria que les ayuda a realizar proyectos sostenibles y
mejorar la producción de café y a la vez proteger la naturaleza. Con la ayuda financiera de USAID en México, esta
empresa junto con su filial la Olam Agro México, promueve prácticas agrícolas y forestales sostenibles, a la vez que
mejora las condiciones de vida de la población10. Pese a que
la Fundación Natura expresa que su modelo es recuperado
en otros países como México, ignoro si la Rainforest parte de esa experiencia boliviana. La fundación Carlos Slim
hace prácticamente lo mismo para proteger áreas de bosques y agua en Chiapas. Lo que me llama la atención es
que todas esas organizaciones están convencidas de que la
protección del medio ambiente debe operarse a partir de un
cambio radical de la agricultura tradicional a la agricultura
sostenible o verdaderamente regenerativa. Ésta última no
sólo protege a la naturaleza, sino que también vela a la satisfacción de las necesidades de los campesinos. Por eso,
9
Carrere, “Acuerdos recíprocos de agua.” Dejo aquí el sitio de internet de
la Fundación Natura en Bolivia. https://www.naturabolivia.org/
10
“Crece la producción de café más sostenible en Chiapas,” Consultado
el 18 de mayo de 2023. https://www.rainforest-alliance.org/es/en-el-campo/crece-la-produccion-de-cafe-mas-sostenible-en-chiapas/.
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en Rainforest se afirma: “La agricultura regenerativa ofrece
soluciones integradas para permitir que los ecosistemas se
usen, se mantengan y se rehabiliten”11.
Es entonces necesario un cambio de paradigma en la
agricultura. Pasar del cultivo en barbecho a la agricultura
regenerativa que se observa en América latina, es clave
esencial para recuperar los bosques tropicales y las galerías
forestales en desaparición, y a la vez aumentar la cosecha de
los productos alimentarios. Muchos autores han inculpado
unilateralmente a las empresas madereras y las industrias
capitalistas como las únicas responsables de los cambios
climáticos y de la contaminación del medio ambiente. En este
sentido, el estudio de Sandra Luciana Dalmagro y Janaina
Goulart Oliveira de Queiroz muestra que el uso intensivo
de los pesticidas en el cultivo de manzanas y jitomate con
visión de lucro contamina el suelo y el agua de la región
de Urubici en Brasil. Lo mencionan en estos términos: “Os
venenos entram em contato com o solo e escorrem para os
rios, nascentes e córregos, chegando ao aquífero e dessa
maneira comprometem os recursos hídricos da região”12.
(Entran venenos en contacto con el suelo y desembocan
en ríos, manantiales y arroyos, llegando al acuífero y
comprometiendo así los recursos hídricos de la región.)
Por otro lado, el trabajo sobre la responsabilidad
medioambiental de Hans Jonás, se dirige directamente al
mundo moderno tecnologizado y no al campesino pobre.
La novela ya referida de Francisco Serratos se dirige a
11
Rainforest, “Transformando la agricultura tradicional a regenerativa”,
Rainforest Alliance, 27 de febrero de 2023. Consultado el 18 de mayo de 2023.
https://www.rainforest-alliance.org/es/en-el-campo/transformando-la-agricultura-tradicional-a-regenerativa/.
12
Sandra Luciana Dalmagro y Janaina Goulart Oliveira de Queiroz, “Recursos hídricos em municípios catarinenses e o trabalho da escola,” Revista Pedagógica 22, (2020): 4.
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los complejos procesos de mercantilización del medio
ambiente. Para este autor, el culpable no es todo el género
de Homo sapiens: “La devastación actual del planeta no es
el resultado de actividades emprendidas por toda la especie
Homo Sapiens: al contrario, se deriva de un pequeño grupo
de humanos con un poder sostenido por las injusticias de
la supremacía blanca, el colonialismo, el patriarcado, el
heterosexismo y el capitalismo”13.
Esa afirmación, más allá de su propósito del cuidado
del medio ambiente, es muy reduccionista al considerar que
sólo un pequeño grupo de humanos daña a la naturaleza. Por
lo que la responsabilidad medioambiental sería una categoría
sólo relacionada con ese pequeño grupo devastador tal como
lo hacen Hans Jonás y Francisco Serratos. Sin embargo,
todas las pequeñas acciones que realizamos tienen un
impacto nocivo en la naturaleza si esas acciones no se llevan
con responsabilidad. Se trata de la responsabilidad de toda
la especie humana y no sólo de algunos de sus miembros.
En ello tiene razón Leonardo Boff cuando propone a la ética
planetaria como el punto de referencia en lo que concierne
a la responsabilidad medioambiental para la totalidad de los
seres humanos. Lo expresa en estos términos: “Se necesita
un punto de referencia para la totalidad de los seres humanos,
habitantes del mismo planeta, que ahora se descubren como
especie, interdependientes, habitantes de una misma casa y
con un destino común”14.
En consecuencia, todos somos responsables, quizás a
grados diferentes, de la devastación de la convivencia con el
medio ambiente. Es cierto que las naciones industrializadas
y tecnologizadas tienen gran parte de responsabilidad en la
13

Serratos, El Capitaloceno. Una historia radical de la crisis climática, 329.

14
Leonardo Boff, Ética Planetaria desde el Gran Sur (Madrid: Trotta,
2001), 25.
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degradación del medio ambiente, sin embargo, no podemos
por ello olvidar de considerar que esta degradación se lleva
a cabo con todas las acciones que cada ser humano realiza.
Ciertas prácticas, aunque asumidas culturalmente, no son de
por sí amigables con la naturaleza y podrían necesitar ciertos
cambios e incluso abandono total o parcial. Es en este sentido
que creo que se pueden minimizar las acciones que los
campesinos pobres realizan sobre los recursos materiales o no
humanos: al contrario, la responsabilidad medioambiental es
asunto de todos los humanos en su relación con la naturaleza.
En este sentido, estoy de acuerdo con Sandra Dalmagro y
Janaina Goulart cuando consideran que cada ser humano es
responsable del problema ambiental15. En el mismo sentido,
las actividades realizadas con la conciencia de regenerar la
naturaleza y a la vez proveer al ser humano de lo necesario
para vivir configuran lo que podemos llamar convivencia
sana con el medio ambiente.
Conciencia, responsabilidad y convivencia
medioambiental
Creo que este impulso de conciencia y responsabilidad
regenerativa del medio ambiente en América Latina
puede inspirar a otras regiones y en especial a África, la
cual es mi punto real de partida. Es cierto que los desafíos
dependen de las culturas y de las condiciones reales de
vida; sin embargo, sin ninguna intervención con un acuerdo
tipo compensatorio para los campesinos por parte de las
autoridades medioambientales, hemos de esperar no sólo la
continua destrucción de los bosques y agua, sino sobre todo
el aumento de la pobreza del pueblo. No importa quien haga
el primer paso para este tipo de acuerdos compensatorios
15
Dalmagro y Oliveira de Queiroz, “Recursos hídricos em municípios
catarinenses e o trabalho da escola”, 15.
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o de políticas de una agricultura regenerativa, me parece
que es una urgencia cuando comparamos los bosques y ríos
actuales con su situación de hace 40 años.
La proliferación de asociaciones civiles tanto en
África como en América Latina, si es ordenada en función
de los desafíos ambientales, es posible establecer diálogos
con los gobiernos locales y comunidades, y así apoyar la
transformación y adaptación requeridas para mejorar la
salud del suelo, las condiciones de vida de las personas,
la protección de la biodiversidad, así como el combate a
los cambios climáticos y a la hambruna. A este respecto,
la asistencia técnica combinada con un enfoque social de
conflicto en tierras ejidales puede ser la clave para cambiar
la situación de los campesinos y proteger al medio ambiente.
Por un lado, la asistencia técnica permite a los expertos
identificar las tareas que necesitan ser reforzadas, mientras
que el enfoque de conflicto ayuda a que las personas se
junten y discutan sus aspiraciones y problemas, así como
el modo de llegar a las metas comunes. En este sentido,
Cornelia Butler Flora et alter afirman: “The technical
assistance model stresses the task that is to be performed…
A conflict model …brings people together to articulate their
needs and problems, to develop indigenous leadership, and
to help organize viable action groups”16. (El modelo de
asistencia técnica enfatiza la tarea que se debe realizar... Un
modelo de conflicto... reúne a las personas para articular
sus necesidades y problemas, desarrollar el liderazgo
tradicional y ayudar a organizar grupos de acción viables.)
La práctica de las asambleas comunitarias en América
Latina y la de la contienda africana en África Subsahariana
posibilitan la realización de estos modelos para atender
16
Cornelia Butler Flora, Jan L. Flora y Susan Fey, Rural communities. Legacy and change (Boulder-Colorado: Westview Press, 2004), 333-334.
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desafíos humanos y medioambientales, sin minimizar el
uso de la tecnología ni usarla en desorden sin evaluación
previa de la comunidad. En efecto, la agricultura tradicional
en barbecho y los modos de recolección de la comida son
perniciosos al medio ambiente en general y a la población en
particular. La posibilidad de la transformación en algunos
países de América Latina es la muestra de que, con cierto
realismo y herramientas disponibles, se pueden operar
cambios en las tierras comunitarias en África y en América
Latina donde no se ha implementado la regeneración de la
agricultura mediante la compensación de la protección por
la aportación de los insumos a los pobladores.
Las tierras comunitarias son más flexibles a la
regeneración que las tierras individuales, ya que en ellas y
basándose en el conocimiento de los autóctonos, se pueden
establecer zonas de cultivos y zonas de protección. Por lo que
el carácter comunitario o ejidal de las tierras y ríos o lagos
junto con la familiaridad de las poblaciones con sus espacios
de cultivos y crías son el motor de la nueva responsabilidad
ambiental. Digo “nueva”, porque no se trata sólo de la
responsabilidad del mundo moderno tecnologizado, sino
también y sobre todo de los campesinos que extraen de
la tierra los elementos necesarios a la satisfacción de las
necesidades básicas. El carácter comunitario de las tierras
debe influir igualmente en la intervención. En efecto, no se
trata sólo de escoger algunos campesinos a beneficiar sin
objetivos ambientales, sino de considerar comunidades o
aldeas, así como tierras, ríos y bosques que proteger. Eso
dará a la dinámica de convivencia medioambiental no sólo
un carácter sostenible, sino también humanístico. Se trata
de beneficiar no sólo a individuos, sino a comunidades
humanas y ambientales.
Desde el punto de vista de la convivencia, la
familiaridad es una de las condiciones constructoras de
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la unidad. La evoco aquí con el objetivo de desarrollar la
unidad y el respeto entre las personas y el medio ambiente.
En efecto, la supervivencia de ambas entidades depende
del conocimiento mutuo que se tengan una de la otra. El
medio ambiente es frágil, ya que no puede defenderse por
sí mismo ni tampoco puede darse a sí mismo las estrategias
de solución a los problemas que enfrente17. La conciencia
de esa vulnerabilidad a partir de años de vida juntos entre
el medio ambiente y la población, esto es, el conocimiento
que se tiene del suelo, de los ríos y de los bosques es no sólo
fruto de la familiaridad sino también el punto de partida
de la institucionalización del respeto y de la valoración del
otro. Por institucionalización entiendo todo proceso por el
cual, con base en el conocimiento mutuo, uno puede prever
la conducta del otro o su reacción ante un comportamiento
determinado.
Creo que el conocimiento mutuo entre ambas entidades
es la base de la valoración del otro y el fundamento de la
responsabilidad medioambiental. Sin él, no hay unidad ni
integración del ser humano en la naturaleza y viceversa;
con él se puede instaurar una familia sistémica entre los
dos, familia basada en el respeto y valoración mutua. A
este respecto, me gusta usar el refrán ético y comunitario
de la filosofía africana según el cual “Todos formamos una
sola familia”18. No es un simple principio valioso, es una
exigencia humanística que implica reconocer el valor de
la alteridad. Por eso, en la filosofía africana cada gesto que
tengamos que hacer debe apelar a la magnitud y grandeza de
17
Roberto Pizarro, “La vulnerabilidad social y sus desafíos: una mirada
desde América Latina,” Estudios Estadísticos, no.6 (Santiago de Chile: CEPAL,
División de Estadística y Proyecciones Económicas, 2001). https://repositorio.
cepal.org/bitstream/handle/11362/4762/S0102116_es.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y (consultado el 28 de mayo de 2023).
18
C. Stephen Lundin &amp; Bob Nelson, Ubuntu. Una fascinante fábula sobre
la filosofía africana del trabajo en equipo (Barcelona: Alienta, 2010), 18.
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la humanidad y sobre todo del valor intrínseco de cada ser
en la naturaleza; debe ser un reconocimiento de la posición
privilegiada de cada ser en la misma familia, posición que
hace que todos los seres existan en el mismo sistema, en la
misma familia.
Resulta de lo anterior que la interdependencia y la interrelación entre los diferentes existentes en el planeta es una
categoría importante desde donde concebir la responsabilidad ambiental y las formas de convivencia con la naturaleza.
Leonardo Boff ya se refería a la interdependencia de todos los
humanos en la cita arriba mencionada. Sin embargo, hay que
completar que no sólo los humanos son interdependientes,
sino que todos los seres del planeta lo son. En este sentido,
no es casual que Víctor Hugo Salazar defina al ecosistema
como “…sitios en donde se dan múltiples interrelaciones entre diversos organismos naturales, bióticos y abióticos, ámbito que hace posible el sostenimiento de estos espacios, de
las especies y de la vida”19. La connotación holística de esta
definición constituye una exigencia ética de un conocimiento
complejo susceptible de generar formas de convivencia amigables con todos los seres.
Aunque haya partido de la desaparición de los bosques
tropicales, de las galerías forestales y de muchos animales
locales para entender la importancia medioambiental de los
acuerdos compensatorios y de la agricultura regenerativa,
mi sentido de esa responsabilidad medioambiental es
autónomo, porque instituye la capacidad del ser humano
de darse a él mismo las reglas de conducta en la naturaleza,
que esas reglas deben tener fines razonables o valorativos
y que el ser humano debe tener herramientas igualmente
libres de intereses y de inclinación. Esa advertencia
19
Víctor Hugo Salazar. Una visión pragmática de la ética ambiental
(Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes, 2018), 77.
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debe ser un referente permanente para evitar de volver a
romper “la alianza de la convivencia armónica”20 entre el
humano y la naturaleza. Por eso mismo, mi planteamiento
no se inscribe en el pragmatismo ambiental propuesto
por Víctor Hugo Salazar y Juan José Láriz. Por lo que los
acuerdos compensatorios con los campesinos y la política
de la agricultura regenerativa deben considerarse en este
trabajo como herramientas didácticas a la responsabilidad y
convivencia ambiental. Una vez que la conciencia ambiental
se haya integrado en la población, creo que ya no serán
necesarias esas herramientas. Sin embargo, la vigilancia
será necesaria para que el pacto entre el medio ambiente y
la población campesina no sea traicionado.
Conclusión
A modo de conclusión, me pregunté si la responsabilidad
ambiental atañía sólo al mundo moderno tecnologizado o
concernía también a las poblaciones campesinas de países en
desarrollo, las cuales usan todavía técnicas tradicionales de
extracción de los productos de alimentación para satisfacer
sus necesidades básicas. Esta pregunta se encaminaba a
encontrar estrategias adecuadas para proteger el medio
ambiental y al mismo tiempo erradicar la pobreza de las
poblaciones campesinas de África y América Latina que
practican el barbecho en tierras ejidales. Se trata de una
estrategia que mejore la convivencia entre el ser humano y
sus bosques y aguas.
Si bien los expertos conciben que el medio ambiente
está siendo devastado por un sistema capitalista dirigido por
un pequeño grupo de humanos en busca de las ganancias
20
Leonardo Boff, Ética Planetaria desde el Gran Sur (Madrid: Trotta,
2001), 16.
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individuales a partir del uso de la tecnología, observé
desgraciadamente que la agricultura en barbecho practicada
en muchas regiones de África y América latina es perniciosa
a la naturaleza y a la misma población, ya que no mejora
ni la convivencia entre el ser humano y su lugar de vida ni
tampoco la producción de suficientes alimentos para cubrir
las necesidades. Por otra parte, no se puede negar la magnitud
del impacto que la tecnología guiada por la concepción
capitalista de las ganancias produce sobre el medio ambiente,
en la convivencia humana y medioambiental.
Esas observaciones permitieron la valoración de los
acuerdos recíprocos bolivianos, y sus posibles aplicaciones
en otros países latinoamericanos y africanos. Esta estrategia
posibilitó pensar en la idea de una agricultura regenerativa,
la cual permite generar la conciencia del cuidado del medio
ambiente y de la necesidad de la convivencia sana entre
humanos y no humanos. Un cambio duradero para acciones
responsables desde el enfoque ambiental considera la
asistencia técnica de los expertos que pueden determinar
las acciones urgentes y la realización de asambleas o
contiendas comunitarias en las que las aspiraciones,
deseos y posibilidades de las comunidades se discuten y se
proponen a los expertos. Por lo que, el cambio del barbecho
a la agricultura regenerativa necesita de la tecnología y de la
deliberación comunitaria para impulsar una responsabilidad
y conciencia ambiental.
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Vivir a la expectativa en América Latina el drama
histórico y el problema actual
Living to expectation in Latin America the historical
drama and the current problem
Vivre selon nos attentes en Amérique Latine le drame
historique et le problème actuel
Roberto Mora Martínez
https://orcid.org/0000-0003-2563-773X
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Mora Martínez, Roberto. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-79
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: rmoramar@unam.mx

�Vivir a la expectativa en América Latina el
drama histórico y el problema actual
Living to expectation in Latin America the
historical drama and the current problem
Vivre selon nos attentes en Amérique Latine le
drame historique et le problème actuel
Roberto Mora Martínez1

Resumen
En la actualidad, es común vivir a la expectativa, con la esperanza
de que “algo” ha de pasar, para que mejore la situación social.
Pero ello, choca con las circunstancias actuales, bajos sueldos y
escasez de empleo, además de que la vida actual está en peligro de
desaparecer. Percepción de futuro que se combina con una visión
bíblica. Así, como con un sinnúmero de profecías de diferentes
personas. Por ello, es importante promover la apropiación del
mundo, por parte de las mayorías. De ahí la importancia de la
interculturalidad, trabajo que se está llevando a cabo en América
Latina.

1
Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones
sobre América Latina y el Caribe, México.
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

Palabras clave

Expectativa, Identidad, Existencia, Historia. Interculturalidad,
Biblia.

Abstract
Currently, it is common to live in expectation, hoping that
“something” will hapen so taht the social situation improves. But
this clashes with the current circumstances, low wages and job
shortages, in addition to the fact that current life is in danger of
disappearing. Perception of future that is combined with a biblical
visión. So, as with countless prophecies from different people.
For this reason, it is important to promoteownership of the world
by the majority. Hence the importance of interculturality, work
that is being carried out in Latin America.

Keywords
Expectation, Identity, Existence, History, Interculturality, Bible.

Résumé
De nos jours, il est courant de vivre dans l’attente, dans l’espoir
que « quelque chose » se produise et que la situation sociale
s’améliore. Mais cela se heurte aux circonstances actuelles,
aux bas salaires, à la rareté de l’emploi, ainsi qu’au fait que
la vie actuelle risque de disparaître. Il s’agit d’une perception
du futur combinée à une vision biblique de la vie, telle que
cela est révélé dans d’innombrables prophéties émanant de
différentes personnes. C’est pourquoi, Il est important de
favoriser l’appropriation du monde par la majorité et de réfléchir
sur l’importance de l’interculturalité, tel que cela se réalise
actuellement en Amérique latine.

Mots-clés
L’Attente, l’identité, l’existence e l’istoire, l’interculturalité et la
Bible.

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Latina el drama histórico y el
problema actual

Introducción

Es importante señalar que estoy consciente de la
importancia que tiene para las personas el vivir a la
expectativa, ya que es una de las tres dimensiones humanas
de la vida actual. Desafortunadamente, la percepción del
futuro es oscura, por la ausencia de empleos con salarios
bien remunerados, sumados a la cercana escasez de agua,
aire limpio, etcétera.
En América Latina, las dificultades actuales se
suman a una equivocada y molesta percepción sobre la
falta de identidad, no sólo de la población, sino también
de intelectuales nacionales y extranjeros, quienes a pesar
del tiempo transcurrido en el que se han presentado
múltiples libros y publicado diversos artículos, aún
persiste la idea, según la cual, el tema de la identidad es
asunto de los pueblos que fueron dominados, debido a que
las expresiones culturales provenientes de otras partes el
mundo se han difundido más que las propias. Idea que
deja al margen a los descendientes de las poblaciones
originarias, que a pesar de todos los embates en su contra,
así como superposiciones culturales, mantienen un núcleo
sólido.
Para ofrecer una orientación sobre dichos equívocos,
abordo el tema de la identidad y junto con éste, su proyección
o construcción a futuro, para lo cual es de suma importancia
considerar la expectativa, ya que la esperanza de que algo
ha de cambiar para el bienestar social es un sentir latente
en la población, a pesar de que los problemas políticos,
económicos y medioambientales, entre otros, presenten un
futuro desesperanzador. De ahí, la importancia de incluir
los problemas de la visión apocalíptica del mundo legada
por la Biblia, ya que tiene hondas repercusiones en el ánimo
de la población.
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Latina el drama histórico y el
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1 La identidad

Es oportuno iniciar este trabajo con lo que podría
considerarse como parte de las conclusiones, ya que el
venezolano Ernesto Mayz Vallenilla (1925-2015), en su
libro titulado El problema de América (1979), señaló
que desde antes de 1950, en América, específicamente
en la subregión que ahora denominamos Latina, se tenía
la intención de consolidar una cultura original. Así, lo
atestigua el trabajo del uruguayo José Enrique Rodó (18711917), en su libro titulado Ariel (1900), en donde formula
un llamado a la juventud para que retomase las expresiones
culturales que les eran propias, ya que debido a la conquista
hispana comenzó la imposición de hábitos y costumbres,
así como de religión, que alejó a las naciones originarias de
sus expresiones culturales. Ello motivó la nordomanía, esto
es la aceptación de las creaciones culturales del Norte del
continente, como si fueran mejores que las propias.
También es dable citar el trabajo del chileno Francisco
Bilbao (1823-1865), El evangelio americano (1910)
que fue destinado a dotar, principalmente, a la juventud
latinoamericana de un libro que expusiese los ideales
políticos de libertad y republicanismo, en contra de las
tendencias arcaicas heredadas por España y el catolicismo.
De tal modo que, en las ideas expresadas por Bilbao, se
brinda el impulso necesario para consolidar naciones
pujantes, destinadas a forjar, en igualdad, el mundo en el
que se vivía. Así, de estos y otros autores, Mayz Vallenilla
se valió para expresar lo que en su opinión eran las tareas
de los latinoamericanos. En primer lugar, que no debían
considerarse como menesterosos de identidad, como
indefinidos ante los demás seres humanos, debido a que:
La originalidad de nuestras creaciones no la
alcanzaremos desvirtuando nuestro modo de ser
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Latina el drama histórico y el
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actuales —yendo de alguna manera en contra de
nuestra propia historia de criollos— o proyectando
ser de una manera radicalmente nueva o novedosa.
Esto no pasaría de ser un programa a priori,
intelectual o teórico, pero en forma alguna un
genuino quehacer cultural que nazca preñado de
fuerzas verdaderamente originales y libérrimas.
El único recurso que queda para ser originales y
originarios en las creaciones es entregarnos a vivir
lo más auténticamente posible2.

Con esta base señaló que
El ser latinoamericano no puede revelarse por obra
de un discurso. El ser se revela pacientemente
en la historia, en lo cotidiano familiar, social, a
nivel nacional y regional. Como americanos que
somos nuestro “ser” tiene ya, en cada caso, una
comprensión originaria de América en la que se
halla implícito el sentido del ser “nuevo” –original–
de este “Nuevo Mundo”. Dejar que el sentido del
ser original de América venga a la luz mediante
la analítica existenciaria de nuestra preontológica
comprensión de seres-en-un-nuevo-Mundo... He
aquí el cambio a recorrer a lo largo del tiempo y de
la historia: la historia original de América.3

Por lo expuesto, entonces se entiende que la identidad
se experimenta a diario, es la cultura en todo lo que ello
implica. Es cierto que amplios sectores de la población
desconocen datos históricos, así como personas relevantes,
lugares o centros de interés mundial, etcétera. Sin embargo,
2
Ernesto Mayz Vallenilla, “El problema de América,” en Latinoamérica, Cuadernos de cultura Latinoamericana (México: CCyDEL/UNAM, 1976), 7
(Fragmento).
3
Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 8-9 (Fragmento).
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Latina el drama histórico y el
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ello no es desconocimiento de la identidad, sino falta de
preparación que contribuye a complementar la formación
social que les permite integrarse a las diversas actividades
necesarias para mejorar el propio nivel de vida y con
tendencia a mejorar la convivencia social.
Así, continuando con las ideas de Mayz Vallenilla,
ya somos latinoamericanos con cultura propia, aunque ésta
tenga herencias de otras. Empero, al considerar el papel que
ha jugado la conquista y la condición de subalternidad a
la que se ha sometido a la población de Latinoamérica, es
posible decir que dicho rol no gusta a los latinoamericanos,
por lo que se quiere cambiar, transformar en algo mejor.
Sin embargo, ello es muy distinto a señalar que se carece
de identidad.4 Por ello, se tiene la tarea de iluminar nuestra
comprensión sobre el mundo en el que vivimos, iniciando
por lo que ya nos es propio, esto es la historia y las
expresiones culturales. En este sentido, no se debe continuar
con la búsqueda de alguna originalidad, ya que, de acuerdo
con el filósofo venezolano, ello sería lo menos original del
mundo, porque implica vivir en continua insatisfacción.
Por tanto, se vive a la expectativa, esto es con la
esperanza de conseguir algo que, por lo tanto, se desea y
no se tiene. Se olvida que en lo que destella la originalidad
del americano, es en su temple de conciencia de habitante o
morador de un nuevo mundo. Así, se trata de un haz de actos,
en los que descuella, de manera fundamental, la expectativa
de lo venidero. Así, yendo un poco más allá, entonces es
dable decir que, en términos generales, el latinoamericano
4
No está de más señalar que el debate continuó en otros términos, por
ejemplo, autores como Leopoldo Zea (2001), proponían aceptar las asimilaciones culturales que ya se habían producido y por otra parte, Augusto Salazar
Bondy (1982), señaló que sólo superando la dependencia económica, política,
educativa, etcétera, de la que se era objeto es como se podía llegar a tener una
cultura y filosofía originales.
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no vive su presente de una manera responsable, esto es
asumiéndolo, por lo que entonces se proyecta al futuro. Por
ello, Mayz Vallenilla se plantea la pregunta: “En efecto, ¿es
que por vivir de Expectativa... no somos todavía? ¿O será, al
contrario, que ya somos... y nuestro ser más íntimo consiste
en un esencial y reiterado no-ser-siempre-todavía?5
El filósofo venezolano se pregunta sobre ese no ser
siempre todavía, ¿puede concebirse como un simple no
ser, ya sea físico o histórico? En la respuesta señala que
más bien se ignora en qué se basa lo nuevo del mundo de
los latinoamericanos. Por ello, al desconocerse los rasgos
ontológicos del ser histórico americano, no se vive en
plenitud y autenticidad. En conseciencia, ello ya es signo
de una conciencia que busca autorrevelarse, en la cual se
fue imponiendo una expectación de lo advenidero, lo cual
brotó de la relación del morador con su mundo entorno.
Mayz Vallenilla se pregunta si ¿por vivir en
expectativa, es que no somos todavía? Para responder,
señala que junto a otros temples prospectivos6 como la
sospecha, la curiosidad y el presentimiento, la expectativa
trasciende lo presente para constituirse en una previsión de
lo porvenir. Puedo decir que los latinoamericanos a pesar
de no tener plena consciencia de los rasgos ontológicos,
viven cotidianamente su identidad. Empero, un dato de
suma importancia es que para Mayz Vallenilla, lo presente
no es meramente lo actual, ya que hay por lo menos tres
características: 1) una presencia de lo pasado, 2) una
presencia de lo actual y 3) una presencia de lo advenidero.
Así, el ser humano no es un ente condenado a vivir en lo
actual, debido a que es un ser que también vive pre-siendo,
5

Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 13.

6
Esto es, en tanto estudio de las causas sociales, económicas, científicas
y técnicas que aceleran el cambio y la evolución del mundo moderno.
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Latina el drama histórico y el
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que aparece en su conciencia como “un no ser siempre
todavía”. No está de más apuntar que esta última frase,
merece más desarrollo.
En primer lugar, la expectativa realiza en los
sujetos un acto de prevención de lo porvenir sobre lo que
posiblemente llegará a ser, pero es posible que aquello que
se esperaba, resultase en algo completamente diferente y
el resultado, podría ser considerado por algunos, como un
engaño o farsa. Empero, cuando se sabe que pueden ocurrir
transformaciones en aquello que se esperaba, entonces ya
no hay engaño.
La expectativa se relaciona estrechamente con
el presentimiento, la sospecha y la esperanza. Pero
no debe sucumbir a la ilusión de creer que es capaz de
seleccionar aquella realidad que se aproxima, por ello
sólo debe aguardar lo que adviene y, por ello, coloca al
ser humano en la posibilidad de estar listo o preparado
para enfrentarlo, sea lo que sea, lo que en resumen es la
conciencia del acaecer de un Nuevo Mundo. Por ello, la
propia comprensión de su existencia se la revela como
un “No-ser siempre-todavía”: síntoma inequívoco de ser
esencialmente “Expectativa”7.
Así, en opinión del filósofo venezolano, ese no ser
todavía es una falsa perspectiva, ya que la duda es testimonio
de un ser en plenitud y ya existente. Por ello señala que
“Nuestro ´ser´, antes que un ´no ser´, es plenamente ´ser´
y no ser tal (pero ex-tasiado en el Advenir por obra de una
fundamental Expectativa) constituye un siempre y reiterado
´no-ser-siempre´, siendo, sin embargo, ya, en absoluta
plenitud”8.
7

Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 20.

8
Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 21.
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Es oportuno comentar que aquello que advenga no
debería esperarse ni para bien ni para mal, sin sentirnos
capaces de escrutar en su concreto contenido. De ahí que
sea erróneo confundir la expectativa con la esperanza. Por
ello, es sólo una ilusoria hipótesis aquella que adscribe a la
existencia de los latinoamericanos un destino mesiánico o
de provechoso y fructífero porvenir.
Uno de los primeros aspectos que el latinoamericano
debe cumplir en su expectativa es la de no dejarse engañar,
ya que, si se piensa en América Latina como el reino del
futuro, por sus grandes riquezas, es oportuno recordar que
también éstas son ambicionadas por las grandes potencias.
Por ello, se debe contar con lo fortuito y tratar, en la medida
de lo posible, de dominarlo, y si no completamente, si lo
mejor posible. Así, el estar preparado es una forma de acción.
Para Mayz Vallenilla es falso partir de la premisa de
que ese “no ser siempre todavía sea su expectativa”, pues
ello implicaría que algo le falta, pero no es un ser carente;
sin embargo, como se indicó, no debe dejarse seducir por la
esperanza debido a que nada augura el incremento de valores
positivos. Por tanto, el estar preparado para cualquier tipo
posible de engaño debe ser la base de su acción, ya que para
Mayz Vallenilla la existencia tiende al conocimiento de lo
más interno de su posibilidad de ser y eso es a lo que se ha
dedicado el latinoamericano.
Finalmente, este autor señala que la originalidad del
americano está encubierta, por ello hay que descubrirla, en
el sentido de destaparla, des-ocultarla, no de inventarla, ya
que consiste en una diversa forma de comprender el Ser, esto
es, una experiencia ontológica que brinda la comprensión a
la cual se le puede denominar como de “Origen”, en tanto
que permite descubrir y esclarecer esa peculiar experiencia
del Ser, lo que constituye el germen de una filosofía original.
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En este sentido, un dato que no se debe soslayar es que
Latinoamérica es un verdadero crisol de razas y culturas.
En dicho crisol está la base o el sustento de la
creatividad con la que se vive en el presente, empero, no
hay que dejar de lado a los descendientes de las naciones
originarias, quienes continúan enriqueciendo los marcos
culturales heredados, ya que así, han podido avanzar sobre
la dominación y las imposiciones que iniciaron con el arribo
hispano a estas tierras. Así, hay formas culturales que se han
adoptado y adaptado en casi todas las poblaciones. Por ello,
complemento el tema de la expectativa con la concepción
de Reinhart Koselleck, de quien retomo dos tipos de
expectativa: 1) La que forma parte de una concepción
religiosa que además se entremezcla con otras tendencias
como la parapsicología y la clarividencia y 2) La que se
está forjando con la acción de las poblaciones emergentes.
1.1 Experiencia y expectativa
En primer lugar, es oportuno recordar que en América Latina
no carecemos de identidad, sino que hay que esclarecer la
que tenemos, pues si bien es cierto que se vive con ella
a diario, ello no implica que se tenga conciencia plena
de la riqueza que contiene, con base en la cual es posible
impulsar la acción que permita los cambios adecuados para
mejorar la propia existencia. No obstante, como se señaló,
lo que adviene por lo general no es lo que se proyecta; por
tanto me pregunto, ¿cómo se constituye la expectativa?
Respondo con el trabajo de Reinhart Koselleck,
titulado: “&lt;&lt;Espacio de experiencia&gt;&gt; y &lt;&lt;horizonte de
expectativa&gt;&gt;, dos categorías históricas” (1993), cuyo
propósito principal es señalar que las nociones de pasado
y futuro, son insuficientes en lo referente a lo que está por
venir. Por ello apunta Koselleck que “la experiencia y la
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expectativa son dos categorías adecuadas para tematizar el
tiempo histórico por entrecruzar el pasado y el futuro” 9.
Pero esto implica saber que el pasado, como presente en la
conciencia, ya es distinto a considerar el futuro.
Para explicar su propuesta Koselleck señala que,
únicamente, cuando se es capaz de abarcar con una sola
mirada una larga serie de datos, sin confundirlos con un
petulante todo organizado, como si lo que se observa
hubiese sido preconcebido, entonces es posible percibir
la concatenación de lo pasado con lo futuro, por lo que
es viable construir un pasaje histórico con el recuerdo y
la esperanza. No obstante, es importante enfatizar que una
expectativa abarca más que sólo la esperanza, como ya se
había señalado con May Vallenilla, debido a que también se
debe incluir el pasado. Tómese en cuenta además que para
el historiador alemán se debe considerar a la experiencia
debido a que ello permite profundizar más que en el sólo
recuerdo, ya que nunca se podrá deducir una expectativa sólo
de un pasado, esto es, sin considerar sucesos adyacentes. En
este sentido, ambas constituyen el conocimiento histórico
que implica una relación interna entre lo pasado y lo futuro.
Un dato a tener en cuenta es que experiencia y
expectativa contienen distintas connotaciones, por lo que
se desenvuelven y se experimentan de diferente manera.
Ello es así porque la experiencia es un pasado presente,
cuyos acontecimientos pueden ser recordados. Empero, es
preciso considerar que profundizar en el conocimiento del
pasado, implica transformar la visión de la expectativa. En
este sentido, Koselleck anota:
9
Reinhart Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos categorías históricas,” en Futuro pasado. Para una semántica de los
tiempos históricos, ed. Reinhart Koselleck (Paidós: Barcelona, 1993). http://posgradocsh.azc.uam.mx/cuadernos/induccion/KoselleckAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
201
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Latina el drama histórico y el
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En la experiencia se fusionan tanto la elaboración
racional como los modos inconscientes del
comportamiento que no deben, o no debieran
ya, estar presentes en el saber. Además, en la
propia experiencia de cada uno, transmitida
por generaciones o instituciones, siempre está
contenida y conservada una experiencia ajena. En
este sentido, la Historia se concibió desde antiguo
como conocimiento de la experiencia ajena10.

Por otra parte la expectativa es la vida por realizar, es
un futuro proyectado desde el presente, así aquello que se
aguarda se puede extender desde minutos hasta siglos, es
un tiempo indefinido e impersonal. En ella se combinan la
esperanza y el temor, deseo y voluntad, así como un análisis
racional, entre otros factores. Empero, señala Koselleck
que la expectativa se descompone en una infinidad de
trayectos temporales diferentes. Por ello, emplea la noción
de horizonte de expectativa, ya que así se expone aquello
que no está fijo, que se aleja en cuanto quien lo busca se
aproxima.
Para Koselleck, las circunstancias, situaciones o
consecuencias de las acciones de las que se compone la
expectativa, no causan sorpresa cuando ésta se realiza. Sólo
sorprende cuando acontece algo que no se esperaba. Dicha
ruptura ofrece una nueva experiencia. Por ello, “la tensión
entre experiencia y expectativa es lo que provoca de manera
cada vez diferente nuevas soluciones, empujando de ese
modo y desde sí misma al tiempo histórico”11. Así es como
surge el análisis de los pronósticos ya que su verosimilitud
no sólo se debe a lo que se espera que suceda, sino también
10
Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos
categorías históricas,” 338.
11
Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos
categorías históricas,” 342.
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a lo que es inesperado, incluso lo inverosímil. Se debe tener
en cuenta que en todo presente hay diversas expectativas
interrelacionadas; además, a nivel social hay que contar
la información difundida que, junto con las innovaciones
principalmente en materia de ciencia y tecnología, producen
una serie de expectativas que no se pueden organizar
fácilmente ya que la velocidad de las invenciones no permite
organizar una visión duradera del mundo.
Por otra parte, ya que se argumenta a nivel social,
puedo agregar que, a nivel mundial, en las posibles visiones
resultantes no se han considerado a todas las poblaciones
de humanos y animales, así como a sus espacios naturales,
lo cual es el objetivo de trabajos como los de este tipo.
En otras palabras, en las percepciones futuristas sólo se
incluye a un determinado tipo de personas y se excluye
a otras, generalmente a las mayorías de las poblaciones
más pobres y, en el caso de América Latina a los grupos
descendientes de las naciones originarias. Por ello, en este
trabajo se abordan dos tipos de expectativa a las que puedo
denominar recurrentes, 1) la visión apocalíptica del mundo
y, 2) la experiencia de horizonte que es el resultado de las
propuestas interculturales, la cual se ha desarrollado en
América Latina. No está de más señalar que esta última ha
dado lugar a una propuesta de ética intercultural.
2 Expectativas en América Latina
Para abrir espacio a las expectativas señaladas, es necesario
apuntar brevemente la experiencia histórica de América
Latina, la cual se ha caracterizado por las luchas de conquista,
dominación y sojuzgamiento de unas poblaciones sobre
otras, en donde se dio un proceso de imposición cultural y
religiosa. En esta última, a pesar de las promesas de inclusión
en una vida ultraterrena, en ésta, es decir en la terrenalidad,
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

se aprecia una exclusión de los beneficios que ha generado
el conjunto de la humanidad. Ello se debe al pensamiento
de una superioridad racial, que quienes la defienden, opinan
que se manifiesta en la ciencia y tecnología, e incluso en la
moral, ya que este ámbito del comportamiento humano lo
relacionan con la concepción religiosa. Ejemplo de ello, es
que históricamente, las invasiones llevadas a cabo por los
Estados Unidos hay una incesante búsqueda del anticristo o
la bestia 666, por ello, como lo señala Jaime A. Prieto, uno
de los autores cuyas ideas tuvo presente el Presidente de
los Estados Unidos George W. Bush, es Tim LaHaye, cuyo
trabajo intelectual lo destinó a analizar la profecía bíblica
de la segunda venida de Cristo.
La Haye, junto con otro autor Jenkins, consideraron
el surgimiento económico de Irak como el resurgimiento de
Babilonia, ciudad que tenía que ser destruida para que el
reino de dios se levantase. Por ello Prieto apunta:
El gobierno sangriento y dictatorial que impuso
Sadam Hussein en Irak, y sus intereses expansionistas
que le llevaron a la guerra contra Irán, a la invasión
de Kuwait y a poner su mirada conquistadora en
los Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, Siria
y Jordania no pasó desapercibido por LaHaye y
Jenkins. Considerando estas características de
Sadam Hussein, LaHaye y Jenkins lo llegaron a
designar como el nuevo Nabucodonosor y “siervo
de Satanás”12.

En este sentido, no está de más señalar que la
búsqueda del anticristo, es un tema que no debe dejarse
12
Jaime A. Prieto Valladares, “La gran tribulación premilenarista: Análisis del enfoque bíblico de los fundamentalistas a la guerra del gobierno de Estados Unidos contra Irak,” Sebila (2003) https://repository.globethics.net/bitstream/handle/20.500.12424/207615/VP231-5.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y
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Latina el drama histórico y el
problema actual

de lado por parecer absurdo, debido a que hay personas
quienes lo consideran una realidad. Así, la posibilidad de
una tercera guerra mundial no sólo implica concepciones
económicas y políticas, sino que también se deben incluir
posturas religiosas. De ahí que las expectativas sobre el
final de la civilización actual no sea un tema sencillo. Como
un ejemplo de lo escrito, es oportuno citar la investigación
de Asael Mercado y Gilberto Enríquez, quienes destacan
que en la primera década del siglo XXI, se forjó una nueva
élite del poder que se denominó “Los amos del universo”,
personas que han convertido a los Estados Unidos y otros
países en departamentos de sus estructuras corporativas,
quienes “presentan un perfil mesiánico religioso que se
puede sintetizar en su esencia como los predestinados por
Dios y su destino manifiesto para “salvar a la humanidad” de
las garras del socialismo [y de otras religiones] imponiendo
su racionalidad destructiva y colonizadora”13.
Entre los datos que aportan Mercado y Enríquez, es
oportuno citar el caso de los Bush, quienes tenían como
arma a los Think tank, compuestos de diversos pensadores
provenientes de los centros de elaboración de estrategias
de control de los interese mundiales. Por otra parte, se
cita a Michael Gerson quien elaboraba los discursos de la
Casa Blanca (2001-2006), quien creyó en un inminente
apocalipsis, la aparición del anticristo y el regreso del
mesías, por lo que organizaba círculos de lecturas de la
Biblia en donde participaba todo el personal de la Casa
Blanca. “Sin embargo, y después de leer la Biblia se van
a atender al salón oval de la Casa Blanca los negocios
turbios que los vinculan a las guerras más sangrientas de
13
Asael Mercado y Gilberto Enríquez Esquivel, “El ocaso de la política
trasnacional y el auge de los olvidados,” Espacios públicos 9, no. 17 (febrero,
2006). https://www.redalyc.org/pdf/676/67601712.pdf
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Latina el drama histórico y el
problema actual

la humanidad, habría que preguntarse si están adorando a
Dios o a Satanás”14.
No está de más señalar, y enfatizar, el hecho de
que hay personas que se toman las predicciones bíblicas
como realidades que deben acontecer, por lo que su trabajo
consiste en ir preparando el terreno para encontrarse en la
mejor posición posible para lograr el triunfo y, claro, para
ello es necesario considerar cualquier situación contraria
a sus intereses que, además, pudiese salirse de su control,
como una amenaza del inicio de las batallas que deben
llevarse a cabo para el triunfo de Dios.
2.1) La expectativa del final de los tiempos
En la época moderna aumenta la diferencia entre experiencia
y expectativa debido a los cambios tecnológicos. En
efecto, las visiones del mundo eran más estáticas debido
a la velocidad que transcurrían las modificaciones. De
ello señala Koselleck un interesante discernimiento de la
percepción ligada al ámbito religiosa en la que apunta:
Mientras que la doctrina cristiana de las
postrimerías —o sea, hasta mediados del siglo XVII
aproximadamente— limitaba inalcanzablemente
el horizonte de expectativas, el futuro permanecía
ligado al pasado. La revelación bíblica y su
administración eclesial entrecruzaron la experiencia
y la expectativa de tal modo que no podían
separarse15.

14
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,” 217.
15
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,” 344.
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problema actual

Un dato de suma importancia con relación a la
percepción religiosa, es que no se refieren a este mundo,
sino a la vida ultraterrena. Ello coloca el discurso en el
terreno de las profecías. Sin embargo, señala Koselleck,
si las predicciones no se cumplían no pasaba nada; al
contrario, la expectativa se convertía en prueba de que en la
próxima ocasión ocurriría, incluso aumentaba la certeza de
que así sería. Por ello, con referencia al apocalíptico final
de este mundo, es que cito in extenso a Koselleck, quien
señala:
Nada se perdía cuando resultaba, una vez más, que
no se había cumplido una profecía sobre el fin de
este mundo.
Siempre se podía reproducir una profecía no
cumplida. Aún más, el error que comportaba el
incumplimiento de esa expectativa se convertía
en prueba de que el augurio apocalíptico del
fin del mundo ocurriría la próxima vez con
mayor verosimilitud. La estructura iterativa de
la expectativa apocalíptica cuidaba de que las
experiencias opuestas quedaran inmunizadas en
el terreno de este mundo. Ex post, atestiguaban lo
contrario de lo que en principio parecían afirmar.
Así pues, se trataba de expectativas que no podían
ser superadas por ninguna experiencia transversal a
ellas, porque se extendían más allá de este mundo.
Esta circunstancia, que hoy es difícil de comprender
racionalmente, se podría explicar también. Desde
una expectativa frustrada acerca del fin del mundo
hasta la siguiente pasaban generaciones, de manera
que la reanudación de una profecía sobre el fin de
los tiempos quedaba incrustada en el ciclo natural de
las generaciones. De este modo, nunca colisionaron
las experiencias terrenales a largo plazo de la
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

vida cotidiana con aquellas expectativas que se
extendían hasta el fin del mundo. En la oposición
entre expectativa cristiana y experiencia terrenal,
ambas permanecían referidas la una a la otra sin
llegar a refutarse. Por lo tanto, la escatología podía
reproducirse en la medida y en tanto que el espacio
de experiencia no se modificase fundamentalmente
en este mundo16.

A pesar de lo puntual de la idea expresada por
Koselleck, el contenido fundamental de las profecías
continúa reproduciéndose racionalmente, debido a que la
creencia del final de los tiempos sigue presente. Por ello
abro un espacio de análisis a este tema, ya que constituye
la expectativa de un sector importante de la población en
América latina.
2.2) El mundo apocalíptico
Debido a la actual situación social y ambiental por la que
atraviesa el mundo, es muy frecuente escuchar recordatorios
sobre el final de los tiempos en los que se había vaticinado
la presencia de plagas, enfermedades o pandemias, guerras,
etcétera, ello se puede leer en Mateo 24. 12, en donde se indica
que habrá guerras en las que las naciones y seres humanos
se levantarán contra otras naciones y seres humanos. Por
otra parte, están las predicciones de Nostradamus, en la
que, de acuerdo a varios estudiosos de su obra, para este
año 2022, se había predicho la muerte de algún importante
líder político, lo que motivará desestabilización, pues se
colocará a otro en su lugar que muy posiblemente impulsará
o acelerará los conflictos.
16
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,”, 344-5.
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Latina el drama histórico y el
problema actual

Claro que no huelga señalar que los que creen en la
profecía de Nostradamus están de plácemes, pues como se
sabe la muerte de la reina Isabel II de Inglaterra les dejó un
grato aliciente para continuar, pues ahora se profetiza para el
2026 el fallecimiento de Carlos III17, quien no durará mucho
en el trono, lo cual históricamente se echa de ver como algo
ya acontecido, esto es, que después de un dirigente capaz,
el que le sigue no es tan apto. Como ejemplos, es posible
considerar los casos de la India después de Gandhi, así
como de Sudáfrica posterior a Mandela.
Por otra parte, en la historia de la humanidad no han
cesado las guerras y las pandemias, así como la muerte
de dirigentes políticos. Para no ir tan lejos, el Síndrome
de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), cuyos primeros
casos que se dieron a conocer a nivel mundial fueron los de
Estados Unidos en 1981, sin embargo, “Una de las últimas
investigaciones situó el origen de esta pandemia a principios de
1920 en Kinsasa, actual capital de la República Democrática
del Congo (entonces conocida como Leopoldville), para
luego expandirse por el resto del mundo a partir de los
años 60”18. En este punto es importante relacionar la que
en los años en que apareció el SIDA19. Principalmente en la
década del 90 del siglo XX, estaba en pleno la guerra IránIrak, la cual realmente comenzó en la década del 70. Este
enfrentamiento bélico, posteriormente condujo a la Guerra
del Golfo, la cual se desarrolló entre Kuwait e Irak en la que
17
M.L.C., “¿Predijo Nostradamus la muerte de la Reina Isabel II?” 14 de
septiembre de 2022, en ABC. https://www.abc.es/sociedad/predijo-nostradamus-muerte-reina-isabel-nsv-20220914190337-nt.html
18
Gaceta Médica, “La historia del VIH: cómo el virus pasó del mono al ser
humano,” 12 de enero de 2018, https://gacetamedica.com/opinion/la-contra/lahistoria-del-vih-como-el-virus-paso-del-mono-al-ser-humano-ad1342174/
19
Cf., National Geographic, “El SIDA, origen, transmisión y evolución de
la enfermedad,” actualizado por última vez el 8 de mayo de 2023. https://www.
nationalgeographic.es/ciencia/sida
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Latina el drama histórico y el
problema actual

intervinieron Estados Unidos y algunos países aliados. En
otras palabras, se relacionó a esta pandemia con las guerras,
como signo del final de los tiempos.
Para consolidar la información que se expone es
oportuno señalar que en la etapa de las secuelas de las
guerras comentadas, en la Primavera del 2009, se dio a
conocer la existencia del virus que fue nombrado como
N1H1, el cual fue declarado como Pandemia mundial, pues
causó en los seres humanos infecciones respiratorias, la
cual no fue severa, incluso en el presente ha sido declarado
como una gripa estacional, pero, su aparición, contribuyó
a la difusión de las predicciones ya señaladas, debido a
que 2010 inició la Primavera Árabe, esto es, una serie de
conflictos sociales que comenzó con la inmolación de un
vendedor ambulante en Túnez, lo que dio lugar a protestas
sociales que llevaron a la renuncia del presidente Zine El
Abidine Ben Ali, quien había gobernado por más de veinte
años. Las protestas pronto se extendieron a otras naciones,
provocando la caída de más dirigentes como Hosni Mubarak
(Egipto), Muamar Gadafi (Libia) y de Bashar Al Asad
(Siria). Acciones que fueron positivas para la liberación de
los pobladores oprimidos, pero se emplearon para reforzar
la idea del final de los tiempos.
Considero que no es necesario relatar más incidentes,
pero sí es importante recordar que las predicciones son
volátiles, es decir, son aplicables a cualquier circunstancia.
Como ejemplo, es posible señalar la imagen de un individuo
que se pone de pie en la banqueta de una avenida transitada
y predice un choque, acción que repite diariamente, de
modo tal que cuando ello ocurre, se autoriza a sí mismo
a indicar que tenía razón ya que sabía que iba a ocurrir;
así, no sería extraño que algunas personas creyeran en sus
palabras formándose un grupo de seguidores.
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

Para culminar esta parte, sólo resta señalar que el
equipo de animación de “Los Simpsons”, señaló que “Si
se tiran muchos dardos a una Diana, algunos acabarán
dándole”, esto es, si haces un número amplio de predicciones,
algunas se cumplirán otras no. La expectativa del final del
mundo, dependiendo de los pueblos, puede impulsar hacia
convivencia pacífica entre comunidades. Tal es el caso de
los pueblos emergentes, quienes trabajan cotidianamente
para avanzar sobre la situación de exclusión que han
padecido por poco más de quinientos años. Me refiero a la
propuesta de ética intercultural.
La ética intercultural
En este punto entro al ámbito de la expectativa que
he venido trabajando como concepto, y que desde la
experiencia de América en las poblaciones descendientes
de las naciones originarias, ha dado lugar al terreno de la
interculturalidad, así como de una ética intercultural. Es
oportuno señalar, como primer paso, que para Ana Luisa
Guerrero la noción de interculturalismo resulta esencial, ya
que ésta se debería considerar en la construcción de todo
Estado en la actualidad, pues estos deberían reconocer
plenamente los derechos de identidad y autogobierno de los
grupos culturales; es decir, las propuestas de lo que se ha
dado en nombrar como Estado pluriétnico o plurinacional,
el cual estaría comprometido a incorporar y dar solución a
las demandas de los grupos culturales20.
Empero, estos grupos también pueden aportar a la
cultura nacional y por qué no, a la mundial, por ello la
interculturalidad debe atenderse de manera intracultural
20
Ana Luisa Guerrero Guerrero, Hacia una hermenéutica intercultural de
los derechos humanos (México: CIALC/UNAM, 2011), 92
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

y extraculturalmente. Por ello es necesaria una ética
intercultural, que de acuerdo con Ricardo Salas Astrain debe
abordar la conflictividad inherente a la desigualdad cultural
y, con esa base, buscar las formas sociales que garanticen
justicia para todos, aunque procedan de comunidades
distintas, lo cual pone en la mesa de debate las dificultades
a la conciliación de diferentes códigos, leyes, normas,
etcétera. Pero de ahí la importancia de la interpelación, sobre
todo cuando se desarrollan en situaciones de asimetría:
entre naciones, grupos o personas.
Para ello es necesario crear espacios para la
convivencia, en los que descentrar las hegemonías culturales
es fundamental, incluso la propia. Así, Salas muestra que
el aporte de esta ética discursiva enfatiza el recambio del
establecimiento de las relaciones con el otro y entre los
otros, debido a que
permite dar cuenta de los diversos sistemas de
exclusión que se han gestado en los ‘mundos de
vida’: una ética intercultural se hace siguiendo una
idea que establece una propiedad analógica entre los
mundos de vida que permita articular ‘identidad’ y
‘diferencia’, ‘pertenencia’ y ‘distancia’21.

En definitiva, el esfuerzo debe estar destinado a la
resolución de problemas a través de un proceso y resultados
que no lesionen, minusvaloren o nieguen los aportes de
alguna de las partes que intervienen. Sin embargo, nos resta
señalar el ámbito religioso, místico de las profecías, que en
la actualidad están presentes, principalmente relacionadas
con el fin de los tiempos.
21
Ricardo Salas Astrain, Ética intercultural. Ensayos de una ética
discursiva para contextos conflictivos. (Re) Lecturas del pensamiento latinoamericano (Quito: Abya-Yala, 2006), 162.
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

A manera de conclusiones
En primer lugar, es oportuno preguntar ¿qué es aquello
que no nos gusta de la propia identidad? Como respuesta
a esta interrogante, es necesario señalar que nos seguimos
identificando con la parte atrasada del mundo. Para
ejemplificar esta idea es oportuno citar la experiencia de
la negritud, en Estados Unidos, en donde se ha generado
un pensamiento en el que los afronorteamericanos son
presentados como si fueran gente sucia, delincuentes por
naturaleza, sin mucha capacidad intelectual, etcétera.
Situación que también pervive en Latinoamérica, en donde
todavía se juzga a las personas por el color de piel, sin
olvidar el persistente clasismo.
Así, las mayorías indígenas, hasta el presente, siguen
viendo cuestionadas sus formas de organización social y
política, sus leyes y códigos morales y éticos, a los que se les
da el nombre de “usos y costumbres”. Pero aún más, el resto de
las poblaciones también padecen discriminación por el color
de piel, así a piel más clara, mayor oportunidad de sobresalir.
Una de las tendencias actuales, en periódicos y mensajes en
las redes sociales, en páginas electrónicas, es la de señalar a
personajes que dicen ver el futuro, cuyas predicciones son
nada alentadoras. Clima favorecido por citas a ciertos pasajes
de los libros de la Biblia, las cuartetas de Nostradamus y a
algunas personas quienes afirman que ven el futuro. Lo cual
incrementa la incertidumbre social causada por la falta de
empleos, de escuelas, viviendas dignas, etcétera. Por lo
que, sumando los múltiples problemas sociales, entonces, la
humanidad ya estaría desapareciendo, lo que no es así.
Entonces, el problema de fondo es la mentalidad
o visión del mundo, ya que así es como los problemas
mundiales también nos afectan, por ejemplo las caídas de las
casas de bolsa del mundo, por obra de las guerras, desastres
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

naturales, desfalcos, etcétera, así como las soluciones a los
problemas cotidianos. También la percepción del mundo
actual tiene presencia en nuestros imaginarios. Empero, en
lugar de apostar por concepciones de final, considero que
enfocarse en concepciones de construcción y mejoramiento
de la vida, lo que constituye una visión, sino de principio,
por lo menos sí de continuidad y permanencia, lo que está
más relacionado con la vida, esto constituye la preservación
de la existencia en condiciones óptimas.
Por tanto, estar atentos al trabajo que se está llevando
a cabo en diversas comunidades de América Latina, quienes
trabajan cotidianamente para avanzar en la solución de los
problemas que los aquejan, aunque ello sea despacio, es
mejor, que estar esperando un final de los tiempos cuyo
terreno, está siendo preparado por los dirigentes de otras
naciones, con el objetivo de obtener ventajas sobre el resto
de las poblaciones, como es el caso de las latinoamericanas.
Bibliografía
ABC Sociedad. “¿Predijo Nostradamus la muerte de la
Reina Isabel II?” 14 de septiembre de 2022. https://www.
abc.es/sociedad/predijo-nostradamus-muerte-reina-isabelnsv-20220914190337-nt.html
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Guerrero Guerrero, Ana Luisa. Hacia una hermenéutica
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

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de expectativa´ dos categorías históricas.” En Futuro pasado.
Para una semántica de los tiempos históricos, editado
por Reinhart Koselleck. Barcelona: Paidós, 1993. http://
posgradocsh.azc.uam.mx/cuadernos/induccion/koselleckespacio_experiencia_y_horizonte_expectativas.pdf
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el 8 de mayo de 2023. https://www.nationalgeographic.es/
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Prieto Valladares, Jaime Adrián. “La gran tribulación
premilenarista: Análisis del enfoque bíblico de los
fundamentalistas a la guerra del gobierno de Estados Unidos
contra Irak,” Sebila (2003): 87-113. https://repository.
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Rodó, José Enrique. Ariel. México, FCE, 1984.
Salas Astrain, Ricardo. Ética intercultural. Ensayos de una
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Salazar Bondy, Augusto. ¿Existe una filosofía de nuestra
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Zea, Leopoldo. La filosofía americana como filosofía sin
más. México, Siglo XXI, 2001.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
215
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/

El sentido común y la enseñanza de la Lógica a
finales del Siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana
Common sense and the teaching of Logic at the end
of the 19Th century in México restoring confidence
in daily reflection
Le bon sens et l’enseignement de la Logique á la fin
du XIX siècle au Mexique restaurer la confiance dans
la réflexion quotidienne
Benjamín Panduro Muñoz
https://orcid.org/0000-0002-7595-7267
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli
https://orcid.org/0009-0006-3215-1892
Omer Buatu Bantubenge
https://orcid.org/0000-0002-0639-4413
Universidad de Colima
Colima, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Panduro Muñoz, Benjamín. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-84
Recepción: 02-10-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: omerbuatu@ucol.mx bpanduro@ucol.mx
adrianamancilla@ucol.mx

�El sentido común y la enseñanza de la
lógica a finales del siglo xix en México
devolviendo la confianza en la reflexión
cotidiana1
Common sense and the teaching of logic at the end
of the 19th Century in Mexico
Le bon sens et l’enseignement de la logique à la fin
du xix siècle au Mexique Restaurer la confiance
dans la réflexion quotidienne
Benjamín Panduro Muñoz2
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli3
Omer Buatu Bantubenge4

Resumen
Se pretende mostrar que, en los debates sobre los libros de
texto para enseñar lógica durante el porfiriato, se argumentó y
defendió la idea del sentido común en una forma muy similar a la
1
Investiación realizada en el Cuerpo Académico Filosofía de la Convivencia, UCOL-CA-66.
2

Universidad de Colima, Colima.

3

Universidad de Colima, Colima.

4
Universidad de Colima, Colima, líder de CA.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 163-187

216

�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

utilizada en la práctica filosófica que se realiza en la actualidad.
Varios profesores de la Escuela Nacional Preparatoria usaron
ese concepto para reclamar ante la visión elitista del positivismo
mexicano; para hacer notar que existe relación entre la ética y
la lógica, las actitudes y la convivencia dentro de la formación
humana. Dicha argumentación, ideas y conceptos constituyen
una justificación para la práctica filosófica como ejercicio
necesario y fundamental para el desarrollo de las personas.

Palabras clave
Práctica filosófica, sentido común, Porfiriato.

Abstract
It is intended to show that, in the debates about textbooks to
teach logic during the Porfiriato, the idea of ​​common sense was
argued and defended in a very similar way to the one used in
the philosophical practice that is carried out today. Concept
approached by several professors of the National Preparatory
School to protest against the elitist vision of Mexican positivism;
to note that there is a relationship between ethics and logic,
attitudes and coexistence within human formation. Said
argumentation, ideas and concepts constitute a justification for
philosophical practice as a necessary and fundamental exercise
for the development of people.

Keywords
Philosophical practice, common sense, Porfiriato.

Résumé
L’objectif de ce travail est de montrer que, dans les débats sur les
manuels pour enseigner la logique au cours du Porfiriato, l’idée
de bon sens a été argumentée et défendue d’une manière très
similaire à celle utilisée dans la pratique philosophique menée
actuellement. Plusieurs enseignants de l’École Préparatoire
Nationale ont utilisé ce concept pour se plaindre de la vision
élitiste du positivisme mexicain. Il faut noter qu’il existe une
relation entre l’éthique et la logique, les attitudes et la convivialité
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

217

�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

au sein de la formation humaine. Cette argumentation, ces
idées et ces concepts constituent une justification de la pratique
philosophique en tant qu’exercice nécessaire et fondamental
pour le développement des personnes.

Mots-clés
Pratiques philosophiques, bon sens, Porfiriato.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

218

�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

Introducción

La sociedad de la información ha sido una idea acariciada
por la globalización de las tecnologías de la información y la
comunicación desde los 80s del siglo pasado. Sin embargo,
no ha cuajado bien tal pretensión, pues no se ha logrado
propiciar la creatividad, reflexión, crítica y discernimiento
de la información de manera palpable. Antes, por el
contrario, el exceso de la información y comunicación, en
muchos casos, ha sumergido a las personas en un delirio
de consumo, repetición, imitación, enajenación, banalidad
y fanatismo como nunca se había visto: terraplanistas,
antivacunas, seguidores de trivialidades, supremacistas,
separatistas, terroristas, radicales absurdos, etc. Entonces,
podemos dar por cierto que existen rezagos y hasta desvíos
en la agenda internacional para propiciar una sociedad
del conocimiento y de la información. Esta situación ha
llevado a la sugerencia reiterada por parte de pedagogos,
sociólogos, filósofos de cultivar el pensamiento crítico
que no es otra cosa que ejercitar habilidades de análisis y
evaluación de la información recibida.
Lo anterior muestra la necesidad del diálogo
filosófico en la sociedad de la información. Analistas
de varios campos del conocimiento se han dado cuenta
de la necesidad imperiosa de procesar la información5,
analizarla y criticarla para no dejarse llevar por la corriente
mercantilista, consumista, manipuladora y enajenante, a la
vez de propiciar creatividad en los habitantes de la aldea
global. La antigüedad de la práctica filosófica tendría que
ser suficiente para valorarse y tenerse por una actividad muy
recomendable. Sin embargo, con el paso del tiempo, parece
5
Por ejemplo, consúltese a Noam Chomsky, La Propaganda y la opinión
pública (Barcelona: Crítica, 2002); Edgar Morin, Introducción al pensamiento
complejo (México: Gedisa, 1990), 14-20.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

la humanidad se siente más razonable, más inteligente y
sabia, por la simple acumulación de conocimientos que
harían la vida más sencilla, eficiente y buena. Por lo tanto,
la interrogante incide más en por qué la reflexión, el diálogo
filosófico, no han permanecido en las prácticas humanas.
Concretamente, nos preguntamos: ¿Por qué la ciencia se ha
quedado con el criterio de verdad y la reflexión humana se
ha rezagado y quedado a expensas de ella? ¿Es porque es
más fácil imitar, dejarse conducir, dejar que otro piense?,
¿por qué el ser humano en gran medida se aleja de las
prácticas filosóficas y se arroja en aquellas donde ya todo
está masticado, digerido, opinado?
Sostenemos que, frente a prejuicios y estereotipos en
contra de la filosofía, la reflexión crítica es indispensable
para un habitante de la aldea global, ya que permite
comprender la vida cotidiana y tomar con criterio decisiones
que favorezcan la convivencia en general a partir del
sentido común, esto es, de una suerte de lógica básica que
hace posible que el diálogo sea razonable, entendible y
comunicable.
1 De la arrogancia del positivismo al sentido
común en México del siglo XIX
A finales del siglo XIX en México, se suscita una polémica
interesante al respecto del criterio de verdad monopolizado
por la ciencia. El positivismo irrumpe como el modelo de
salvación ante una incipiente nación que pretendía salir del
atraso cultural, social, político y económico. Sin embargo,
un grupo de profesores se opone a esta imposición por
considerarla pretenciosa y arrogante, despegada de una
cruda realidad propia de una sociedad en ciernes. Ante
la apropiación del criterio de verdad por parte de los
cientificistas y positivistas, se argumenta el sentido común,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

como un criterio que siempre ha estado en las personas
que pretenden llegar a la verdad a base de reflexión. El
humanitarismo de considerar a todas las personas capaces
de reflexión y razonamiento, contrasta con la visión
excluyente de una gran parte de profesores y funcionarios
públicos.
En la práctica filosófica, el sentido común es
constitutivo de la razón práctica, y en este sentido es
considerado de vital importancia para fundamentar el
quehacer discursivo como ejercicio de reflexión crítica.
Oscar Brenifier lo considera como una recuperación del
sentido razonado, una especie de lógica básica6 que hace
posible darle seguimiento a una inquietud o pesquisa. En
los textos y prácticas de este persistente filósofo se aprecia
el anhelo de Séneca, cuando sostenía en las cartas a Lucilio
que la misión de la filosofía es la de desarrollar el sentido
común7. Justo esa es la sensación de participar en una
actividad del Profesor Brenifier: habilitar ese gusto por dar
y darse cuenta del proceso lógico cuando se abre un espacio
de diálogo.
El sentido común es un término ambiguo y en el
mejor de los casos analógico, pues en parte se entiende
igual y en parte no, mientras tanto existen diferentes usos
según las áreas de abordaje y las circunstancias. Algunos
lo entienden en la modalidad de pre-comprensión acrítica
que se tiene del mundo, idea cercana a una inteligencia
común o popular. Sin embargo, la acepción que se pretende resaltar es aquella que viene del mundo griego donde
se entendía más bien como la conciencia de la percep6
Oscar Brenifier, « Le bon sens est-il commun ? » Diotime, no. 34 (julio
2007) : 21.
7
“Hoc primum philosophia promittit, sensum communem, humanitatem et congregationem.” Séneca. Ep., 5, 4.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

ción8, como criterio y apercepción al mismo tiempo. En
este mismo sentido lo retoma Séneca, Leibniz, T. Reid,
entre otros. Por lo que el sentido común es la capacidad de
tomar conciencia de la realidad y de formarse un juicio de
manera segura. Entonces, no nos referimos a ese concepto
cartesiano consistente en la acumulación del conocimiento sin discernimiento.
En México, el concepto fue abordado por Ezequiel
Chávez y José María Vigil y otros profesores, en
las polémicas que se dieron en la Escuela Nacional
Preparatoria en torno a la enseñanza de la lógica durante
los últimos 20 años del siglo XIX. Por su parte, denuncian
que el positivismo no es más que un traje a la medida de
pretensiones y afanes individuales o sectoriales que pugnan
por el poder; que el cientificismo y la falsa argumentación
anti espiritualista son un ataque frontal contra el baluarte
de encuentro social que deben ser los espacios académicos;
señalan que contrariamente a la unidad posmetafísica que
propone Comte, lo que se vive en México es una completa
anarquía, pues de manera dispersa y hasta encontrada, se
defienden tesis excluyentes, completamente enajenadas del
sentido común. Lanzan sus escritos contra la ideología que
se instala en el régimen porfirista, les increpan carecer de
profundidad y de un proyecto común para el cuidado de
la convivencia social en el diálogo y la consideración de
opiniones divergentes9. En este sentido, se puede sostener
que esta visión humanista – espiritualista de los profesores,
enarbola la idea de sentido común como criterio de verdad
y vía metodológica, en la vida cotidiana.
8
El sentido común (Koiné Aisthesis) (Aristoteles, De anima, III, 1, 425
a 14). Hay muchos estudios al respecto, vgr: Deborah Modrak, Aristotle. The
Power of Perception (Chicago: The University of Chicago Press, 1987), Capitulo
3 “The Five Senses and the Common Sense. Perception and Apperception”.
9
José María Vigil, Textos filosóficos (México: UAM, 2005), 123-177.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

La polémica sobre los libros de texto de lógica10
que se dio durante varios años y en diferentes espacios,
eventos académicos y publicaciones (1880 - 1900),
se hizo notoria y aún hoy despierta interés porque
representaba la lucha ideológica más frontal entre
católicos y progresistas11. El cambio de libro que debían
usar los alumnos llevó a debatir a los profesores, mismos
que también eran notables intelectuales, funcionarios o
políticos; esta discusión se dio en el mundo periodístico
con ricas consideraciones sobre la utilidad de la lógica
en la vida cotidiana, su carácter dialógico, su valor en la
formación académica de los alumnos y en la construcción
de ciudadanía. A pesar de la distancia cronológica, la
disputa guarda relación con un tema importante en la
práctica filosófica: el sentido común como criterio y ruta
metodológica en el diálogo efectivo.

10
Charles A. Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del
siglo XIX, (México: FCE, 2002) capítulos II y III; Porfirio Parra, Nuevo sistema
de lógica inductiva y deductiva (México: Tipografía Económica, 1903) Discurso
Preliminar, §1, 3.
11
Uso el término progresistas, por la ambigüedad del término Liberalistas. El liberalismo es importante para entender el escenario en el que se desarrollan las propuestas y visiones en la segunda mitad del siglo XIX en México.
Es revelador que en estas circunstancias exista un hervidero de contradicciones:
liberales de nombre, pero de actuaciones fuera de este enfoque; conservadores
que adoptan un discurso seudoliberal; una élite política y económica que añora
la paz y sigue un programa político de orden y progreso, pero que combate
encarnizadamente actitudes contrarias a la tradición; personajes que resulta
complicado ubicarlos en las tendencias políticas y sociales de la época por su
misma aparente indeterminación. Considero que sí es posible sacar en claro
que el liberalismo como ideología logra dar alas a personas con cierta movilidad
social (económica y cultural), que sin bien no dejan de lado sus convicciones
religiosas y culturales, logran madurar desde la ideología imperante una visión
de esperanza para el bienestar social, mediante la educación o las oportunidades
políticas.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

2 El sentido común y la necesidad del dialogo
convivencial
Hay que hacer notar que el sentido común también se
entiende como una necesidad de incorporar el ámbito
cotidiano a la formación de la ciudadanía; en un momento
histórico de suma desigualdad social, los profesores
no pueden dejar de ver la exclusión del mundo de
todos, consideran al cientificismo como una abigarrada
apología de modus vivendi12. Entonces, el sentido común
permite relacionar la categoría de lo práctico, utilitario y
ensimismamiento placentero a fin de contemplar el bien
común y todo el proceso de convertirse en persona. Así
lo sostiene el profesor Chávez de manera explícita, pues
retoma e interpreta la intuición de Sor Juana Inés de la Cruz
(ella la visualiza como el andamio o estructura de toda la
actividad humana: poesía, ciencia, filosofía, tecnología.)
describiendo doce tipos de intuición elementales que
se requieren para el desarrollo de una persona íntegra
y culta. La intuición es un complemento de la razón, sin
lo cual quedaría reducida a pequeña razón o inteligencia
instrumental, en donde sólo aportaría astucia para sortear
problemas prácticos sin ver el ámbito común13.
En esta intuición participa directamente lo bello
que, para Ignacio Manuel Altamirano, al igual que el
profesor Chávez, tiene una función ética, pues al provocar
sentimientos sublimes se llega a una armonía con el entorno
y la alteridad en general, preparando al individuo para
utilizar su libertad en la contemplación de este espacio de
coexistencia que enfoca la filosofía mexicana. Una prueba
12
Resulta hasta comprensible esta polémica dado el antecedente sangriento y desastroso del siglo XIX mexicano.
13
Ezequiel A. Chávez, Obra Filosófica I, (México: El Colegio Nacional,
2002), 244.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

más de esta visión de convivencia fue la defensa del laicismo
durante el porfiriato, argumentando que se debía crear un
ambiente de diálogo con la religión y la ciencia; cuarenta
años después, durante la educación socialista en los años
treinta se opone a la educación “laica” que promovía el
escarnio y ultraje de las creencias religiosas, argumentando
lo mismo, que se perdía la posibilidad de diálogo y reflexión
sobre la religiosidad mexicana. Esta actitud que para muchos
significó una flagrante contradicción, desde la perspectiva
de la filosofía mexicana es una constatación del espacio de
diálogo y convivencia que debe garantizarse por encima de
la violencia y la arrogancia14. Convicción que es acorde con
la promoción de la lógica cotidiana, la certeza de que la base
para una argumentación correcta y bien lograda es la ética,
pues ofrecer buenas y suficientes razones para construir
conocimiento es una cuestión de honestidad intelectual.
Así, los profesores no niegan la importancia del positivismo ni del cientificismo. Sin embargo, se erigen en
contra de su pretensión de constituirse en el único criterio de verdad y de formación de la ciudadanía. Abogan
por una formación integral que posibilite el entendimiento
de la complejidad de la realidad y que la refleje en el área
de conocimiento. En términos de Edgar Morin, diríamos
que buscan un pensamiento complejo que integre todos los
aspectos del conocimiento en la formación de la persona,
en lugar de un aislamiento que provocaría un empobrecimiento. Lo menciona en estos términos: “…El pensamiento
complejo está animado por una tensión permanente entre la
aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto
de todo conocimiento”15. En otras palabras, los profesores
14

Chávez, Obra Filosófica I, 278.

15
Edgar Morin, Introducción al pensamiento complejo, (Barcelona: GediAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

rechazan el reduccionismo y buscan una formación cuidadosa, la cual rinda cuenta de la madurez humana y de su
actuar en la convivencia cotidiana. No es entonces casual
que el profesor Chávez al ocuparse del diseño e implementación de la formación en la Escuela Nacional Preparatoria,
retome libros cuestionados por su ateísmo (como la lógica
de Stuart Mill), y por el otro, propone materias como moral
y psicología tratando de apuntalar todos los aspectos humanos para propiciar un diálogo16, no un adoctrinamiento
sobre el método científico.
El profesor Ezequiel A. Chávez se daba cuenta de
que había una serie de concepciones equivocadas sobre el
uso de la argumentación en los estudiantes. Al respecto,
consideró que la lógica informal era una lógica formal
práctica, es decir, aplicada al lenguaje ordinario con fines
puramente didácticos; tiene cierta razón de ser, pues es un
tipo de lógica destinada a quienes no son especialistas en
ella, es decir, a aquéllos que no estudian los lenguajes y
sistemas formales. De acuerdo con esto, todos los temas de
la lógica formal podrían ser impartidos a través del supuesto
“enfoque didáctico” de la lógica informal. Por otra parte, el
profesor Chávez tenía muy claro que la lógica formal en
sí tiene un derrotero que se justifica por sí mismo. Así lo
muestra, por ejemplo, cuando expone en una nota a pie de
página la inutilidad del trabajo del filósofo Hamilton donde
le dice que no hay necesidad de aumentar el número de
proposiciones por su cantidad y cualidad:
“(...) resulta que de las ocho proposiciones de
Hamilton sólo tienen un real valor las cuatro ya
conocidas A, E, I, O, pero el examen de las 8 y su
sa, 1990), 11.
16
Chávez, Obra Filosófica I, 167-170.
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confianza en la reflexión cotidiana

representación gráfica tienen utilidad para recordar
con exactitud la cantidad respectiva del sujeto y
del predicado y para entender mejor ciertas formas
poco usadas de razonamientos”17.

En consecuencia, esa afirmación muestra la inutilidad
de una reflexión desconectada de la realidad cotidiana. En
este sentido, la economía de la argumentación forma parte
de la sensibilidad con el espacio de convivencia, pues el
sentido de cuidar la expresión implica también evitar los
análisis rebuscados que pueden llegar a complicar más el
análisis sobre la expresión. Y en el caso de la propuesta
de Hamilton, que provee de otras cuatro categorías de
proposiciones con el fin de hacer un estudio lingüístico más
preciso, se justifica la apreciación que se le hace, pues en
efecto, no tiene una función práctica sino analítica, ya en el
rango de filosofía de la lógica.
Ligado a la anterior también, se cuestiona que lógica
informal y razonamiento inductivo sean términos que se
refieren exactamente a lo mismo y que, por ello, al impartir
lógica formal, pero con un enfoque más didáctico que el
tradicional, automáticamente también se estaría enseñando
a pensar de manera científica. Ésta es una situación alejada
de la realidad, pues la ciencia tiene un camino andado con
respecto a su proceder, y la lógica informal tiene a su vez el
precepto de incidir en el lenguaje ordinario para establecer
un vínculo con las cuestiones formales de la lógica. Es
decir, la lógica en general forma parte del sentido común, y
una manera de entender su observancia e investigación es
precisamente con la lógica informal.
17
Resumen sintético del sistema de lógica de John Stuart Mill (con notas
complementarias por el Lic. Ezequiel A. Chávez). En: Chávez, Obra Filosófica I,
273.
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confianza en la reflexión cotidiana

Incluso se hace notar que en realidad hay una tercera
especie de argumentación que consiste en razonar de lo
particular a lo particular, sin embargo, esto no implica
tirar por la borda la deducción o casarse con la inducción;
la inferencia que realmente logra salir de una cadena
interminable de variables particulares es la deducción, tal
especie de argumentación es en realidad el fundamento de
las otras. Es decir, el razonamiento inductivo no está peleado
con el deductivo, en la práctica cotidiana se enriquecen y
complementan.18
No obstante, es claro que, aunque para pensar de
manera ordenada es necesario razonar, no basta con ello,
sino que se requieren muchas más habilidades y, sobre todo
actitudes,19 tradicionalmente consideradas extra-lógicas,
por ejemplo, la evaluación de las fuentes de información.20
Por eso, enseñar a identificar, analizar, evaluar y elaborar
razonamientos, ya sea formales o informales, no es ni puede
ser igual a enseñar a pensar científicamente y la idea de que
la lógica informal son “lo mismo” no sólo es equivocada
sino, incluso, dañina, pues tiene como consecuencia que
un profesor de lógica crea que ha conseguido algo que
ni siquiera ha intentado. Es decir, no se está viendo el
18

Chávez, Obra Filosófica I, 301-

19
Como vendría a ser importante mucho después en Latinoamérica, resultando todo un debate sobre el pensamiento crítico, como parte del desarrollo de una persona. Véase: J. Passmore, “La enseñanza del criticismo” (en) R.
S. Peter (compilación), El concepto de Educación (Buenos Aires: Paidós, 1969),
293- 320.
20
Normalmente el asunto de la evaluación de las fuentes de la información ha sido considerado algo extra- lógico, pues se considera que la lógica,
sobre todo la formal, únicamente se ocupa de las relaciones sintácticas o abstractas entre entidades cuyo valor de verdad ya se conoce o puede darse como
supuesto. Sin embargo, llama la atención el énfasis que pone el profesor Chávez
en las pruebas cuando son concebidas de manera indistinta rayando en la confusión. Resumen sintético del sistema de lógica de John Stuart Mill, en: Chávez,
Obra Filosófica I, 474.
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razonamiento como parte de la vida cotidiana, sino que se
espera que el contacto con la ciencia afecte al educando
de un proceder metódico, argumentativo y convincente por
contagio; y se deja de lado la preocupación por llevarlo hacia
el conocimiento de la argumentación misma que se da en la
expresión cotidiana. De esta manera, surge una falacia de
falso dilema en la mente del educando y termina creyendo
que todo lo que sabía era falso, considera la tradición y la
sabiduría popular como patrañas. Así es cómo se forma a
personas despegadas de su entorno, creyendo que poseen la
verdad por su roce con la ciencia y considerando lo demás
como cuestionable.
Hay que remarcar que el pensamiento ordenado,
deseable en los alumnos que estudian lógica, no es un
mero conjunto de habilidades o siquiera la suma de todas
las habilidades propias del pensamiento de orden superior
o complejo, sino que, más bien, constituye una actitud o
una serie de actitudes. De la misma manera, el pensamiento
dogmático no es, tampoco, el resultado de una simple falta
o carencia de desarrollo de las habilidades del pensamiento,
sino que supone una postura ante el mundo o hasta una forma
de ser, y comúnmente está ligado a organizaciones sociales
particulares. Más aún, podría decirse que el pensamiento
ordenado y metódico que se considera deseado en los
alumnos supone la posesión y práctica de algunas virtudes
intelectuales, por ejemplo, la honestidad, la modestia, la
tolerancia21, las cuales no se adquieren mecánicamente como
21
En el capítulo con el nombre de “La evolución de la educación mexicana desde sus orígenes hasta 1900”, que Chávez escribió en la obra que dirigió
Sierra: México, su evolución social, explica las reformas hechas a los estudios
preparatorianos que realizó en 1896 en este sentido. También Francisco Larroyo
hace notar que se procura la formación de los adolescentes de manera integral,
cuidando sus capacidades físicas e intelectuales, así como su condición moral y
gusto estético. Véase, Historia comparada de la educación en México, (México:
Porrúa, 1956), 259. De igual manera, Juvencio López Vázquez y Alicia Huerta
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resultado de un ejercicio diario o de algún tipo de gimnasia
mental, sino que se les llega a poseer como consecuencia
de muchos factores personales, sociales e históricos, que no
han podido ser completamente comprendidos o explicados
y mucho menos controlados. Y esto va contra los profesores
que crean o hayan llegado a creer que también enseñaban,
mágicamente, a pensar, pues, en última instancia, afirmaban
estar muy convencidos, para pensar es necesario razonar,
es decir, simplemente “aplicar” la lógica que enseñan. El
problema, obviamente, es cómo el estudiante puede realizar
el salto mortal, por ejemplo, de las inferencias inmediatas a
los ensayos, de la deducción natural al diálogo o de las tablas
de verdad a la toma de decisiones.
Así, la formación de un pensamiento metódico y
ordenado apunta a una finalidad educativa de cualquier
materia, incluida la lógica, pero no sólo de ésta. En efecto,
se puede ejercer el pensamiento en todos los ámbitos de
la vida humana y social, ya sea en el arte, la ciencia o la
política, y no sólo en el caso de los razonamientos o las
relaciones de consecuencia entre portadores de verdad,
pues se puede enseñar a pensar por medio de la literatura,
la historia o alguna otra disciplina.
3 Sobre la confianza en el sentido común como
actitud preponderante
Es interesante que los profesores del bachillerato más
importante de México a finales del siglo XIX recurran a los
textos que en esos momentos estaban siendo cuestionados
Castañeda dicen que el ideal educativo del proyecto de Chávez era la de una
educación integral, física, intelectual, estética y moral. Cfr. Escuela Nacional
Preparatoria. Presentación comparativa de sus planes de estudio de 1868 a 1964.
(Comisión organizadora de los festejos del Centenario de la Escuela Nacional
Preparatoria: México, Junio de 1968).
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(desde el Congreso de la Unión y por algunos profesores
casados intelectualmente con el positivismo) como es el
de la lógica de Stuart Mill, cuando habían sido tachados
de carente de formación moral y hasta promotor de un
intelecto alocado, perverso y pernicioso.22 Esta actitud de
los profesores por exponer a sus alumnos a pensadores
considerados inmorales en México, sólo es comprensible si
se visualiza la confianza en el derrotero del sentido común.
En la Introducción de su libro de Lógica, Mill se
va justo a la yugular del positivismo al cuestionar las
cavilaciones que no estén sustentadas en la evidencia y la
constatación, a pesar de ser un distintivo de esta corriente de
pensamiento. El empirismo tan cacaraqueado por el método
positivista es dejado a un lado para arrojarse en los brazos
del racionalismo de corte más idealista, llegando a proponer
principios y creencias sólo sostenibles desde el ámbito de
la metafísica, como la idea evolutiva del género humano
y la perspectiva aristocrática de la sociedad, cuestiones
que favorecieron la adopción de esta corriente por parte
de las élites económicas y políticas en Latinoamérica justo
después de un pasado colonial.
Menciona Mill que es comúnmente aceptado que la
objetividad de la materia o del espíritu, del espacio o del
tiempo, no sean, de manera elemental, susceptibles de ser
demostradas y, que, si existe algún conocimiento de ellas,
debe ser por intuición inmediata. Chávez así lo reconoce
cuando sintetiza su obra haciendo énfasis en las “verdades
de intuición [...] premisas de las cuales los razonamientos
22
En 1880, durante el gobierno de Manuel González, el ministro de Instrucción Pública, Ezequiel Montes, orquestado por profesores de la ENP quitaron el libro de Lógica de Stuart Mill, precisamente con estas preocupaciones.
Leopoldo Zea, El positivismo en México: nacimiento, apogeo y decadencia (México: FCE, 1968), 134.
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se infieren”23 para hacer notar el proceso adecuado en la
formación de la mente humana.
El filósofo inglés arremete contra los metafísicos
evidenciándolos, precisamente, de creyentes de las
figuraciones de la mente. Esto con obvia dedicatoria a los
positivistas que tenían por cierto cuestiones como la ruta
del crecimiento humano y la bondad de un mundo diseñado
por la razón.
“Our assent to the conclusion being grounded on the
truth of the premises, we never could arrive at any
knowledge by reasoning, unless something could
be known antecedently to all reasoning. (...) But
metaphysicians usually restrict the name Intuition
to the direct knowledge we are supposed to have of
things external to our minds, and Consciousness to
our knowledge of our own mental phenomena”.24

Sí pensamos en el pensamiento inglés, ya desde
Roger Bacon se ha buscado el camino de la experiencia para
llegar a conocimientos verdaderos mediante la intuición
inmediata o la acción de aprehender algo mediante la
experiencia sensible. El hombre debe luchar contra las
causas del error y la ignorancia, evitar las autoridades
inadecuadas, costumbres, prejuicios y saberes ficticios;
sólo de esta manera es posible avanzar en una ruta hacia un
conocimiento cierto y verdadero. Después de Roger Bacon
vinieron otros pensadores ingleses a reforzar esta visión
donde la ruta del conocimiento y el discernimiento sólo
23

Chávez, Obra Filosófica I, 134.

24
John Stuart Mill, System of Logic ratiocinative and inductive. Being a
connected view of the principles of evidence and the methods of scientific investigation (Londres: Longmans, Green, Reader, and Dyer, 1868), 5. Introducción,
§3.
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es posible mediante la experiencia, donde no se entiende
a una persona de ciencia (o culta sin más) que no sepa
emprender el vuelo del pensamiento desde la experiencia
sensible, que no esté preparado para dar razón fehaciente de
sus argumentos y que considere posible la construcción del
conocmiento desde el ámbito de la cotidianidad.
Es de llamar la atención que Roger Bacon no se
queda sólo en la propuesta de una ruta para la ciencia, sino
que cierra en su Opus Maior25 (en la parte séptima) con una
propuesta para el comportamiento que debe ser resultado
de una mente seria, rigurosa, ordenada como hábito en el
desarrollo de las ciencias. Es decir, que ya desde el siglo
XIII, este autor vio el riesgo ético de la mera elucubración
argumentativa tan usual en esta época; insiste en el hábito
de la referencia a la experiencia, lo constatable, no como
mera pedantería, sino como parte de la conducta honesta
de las personas que no pretenden ser espadachines o
mercenarios de la retórica dispuestos a defender o atacar
cualquier posición según les convenga, sino personas con
un proceder honesto.
Esta es la línea que llega a Mill, y a su vez, la faceta
que promueve Chávez al publicar una síntesis de la lógica
de ese autor. La pregunta que surge aquí es: ¿en qué se
ampara el profesor de lógica de la ENP para proponer un
texto antipositivista, en contra de todo un reclamo por parte
de profesores y burócratas preocupados por la formación
moral? Por supuesto que él ve precisamente que la moral
no está peleada con el pensamiento riguroso, como ya lo
hemos abordado, sino que lo implica. También visualiza que
no son las ideas o visiones las que hay que combatir para
enmendar la conducta de las personas, sino las actitudes.
25
Roger Bacon, Opus Maius (Oxford: Clarendon Press, 1900), v 3, Parte
VII.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

No son los pensamientos en sí lo que hace que las personas
sean malas o buenas, sino la condición y perspectiva para
hacerse de ellos.
Es decir que la ruta, el camino y procedimiento
para hacerse de conocimientos sea la preocupación por el
espacio de convivencia. Y esta perspectiva viene aglutinada
con el entendimiento de la intuición como consideración
del entorno: actitud cuidante. Pero una intuición inmediata,
que de repente haga suya la verdad, que caiga fuera de
toda posibilidad de investigación y de razonamiento está
privada de significación filosófica; la separación que Stuart
Mill establece entre lógica y metafísica no es en realidad la
condenación y eliminación de esta última, por el contrario,
y acorde con la intención de los profesores de la ENP, la
lógica debe ser una preparación del entendimiento para
cuestiones más elevadas partiendo del razonamiento que se
da en el ámbito ordinario.
Los profesores de la ENP confiaban en que los
cambios provienen de una germinación en el sistema
educativo y que la psicología y la moral se constituyen en
un arma contra la hegemonía positivista, proponiendo una
estrategia que se ocupa de la condición humana.26 De aquí
la sugerencia de educar a los jóvenes por ser ellos la arcilla
que harían el México que se pensaba en su tiempo: educarlos
en su espíritu, educarlos para hacerlos gente de bien o de
buen actuar. No es que la sociedad, sus requerimientos
y reclamaciones dejaran de ocupar la atención de los
profesores; sin embargo, puede decirse que la preocupación
se centró y canalizó en la búsqueda de alternativas y en la
26
Chávez, “La ley de enseñanza preparatoria. El Sr. Dr. Porfirio Parra y el
Sr. Lic. Don Justo Sierra,” El Mundo, (México: 1897), publicado en: Clementina
Díaz y de Ovando, La Escuela Nacional Preparatoria. Los Afanes y los días 1867
– 1910, (México: UNAM, 1972), 200.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

espera del resultado de un sistema de enseñanza que daría
otro modelo de ser humano, donde la moralidad fuese no
solamente patrimonio social, sino proceso y camino de
crecimiento humano en el ámbito académico. Y para que
este proceso se llevará a cabo sin ser clase de religión,
entonces se procede a confiar y dar por seguro el camino
del sentido común, pero no como como un manual, sino
como resultado de la práctica en diálogo.
Por su parte, el profesor José María Vigil, nos muestra
también su esperanza en el discernimiento en la práctica del
diálogo. “(…) si pudiésemos discernir con la precisión, que
solo puede ser el fruto de largos estudios, los elementos de
bien y mal que nos ofrecen en confusa mezcla, para distinguir
hasta dónde llegan las necesidades legítimas y hasta dónde
comienzan las aspiraciones absurdas, estamos persuadidos
que cesaría por encanto ese misterio que hoy nos abruma,
y que haciendo lugar a esperanzas bien fundadas, podría
emprenderse la obra fructuosa de nuestra regeneración, con
la confianza del que sabe el fin al que se dirige.”27
Al respecto, el profesor Chávez hace alusión a las
polémicas, charlas, simposios y eventos que se llevaron a
cabo a fin de pulir el sentido común: “Sin ellos, sin cuanto
ellos nos han hecho sentir, pensar, querer y hacer, no sería yo
quien espiritualmente soy, ni lo habría sido nadie que haya
desempeñado algún papel constructivo de la nacionalidad
mexicana”.28 Con esto se muestra el carácter común y
convivencial del camino que se propone.
27
José María Vigil, “Necesidad y conveniencia de estudiar la historia patria,” Recopilado en Juan A. Ortega y Medina, Polémicas y ensayos mexicanos en
torno a la historia (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1992),
269.
28
Sergio López Ramos, Historia de una psicología: Ezequiel Adeodato
Chávez Lavista (México: Plaza y Valdez, 1997), 301.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

Así pues, usar el criterio como método filosófico es
fundamental, básico y general a la vez; el sentido común
entendido así consiste en el camino de la razón como ruta
hacia la verdad partiendo siempre del ámbito cotidiano, sin
escindir la realidad en lo verdadero y lo falso, sino más bien
en aceptar que ella es racional y la razón puede dar cuenta
de ella. Parece un camino obvio, pero ya en la práctica es
fácil percatarse de lo complicado que resulta, pues siempre
existen fuerzas subjetivas, particulares, intereses específicos
que irrumpen en esa ruta de la razón hasta dejar muchas
veces en la zozobra al caminante del entendimiento.
Conclusión
El punto de partida de esta averiguación ha sido el sentido
común como convivencialidad, como rasgo distintivo,
propio del ser humano, el cual lo hace capaz de expresarse
con propiedad, de ser social y educado en un Estado de
derecho y por lo tanto, no sólo racional sino razonable29.
Sin embargo, la convivencialidad no es un rasgo natural
ni esencial ni necesario filosóficamente hablando; es más
bien una condición deseable sin la cual la violencia se
hace presente en todas sus facetas: exclusión, segregación,
dominación, colonización, clasismo, racismo, machismo,
etcétera. Irónicamente, cuando se cree en una definición
del ser humano y a partir de ella se explica la socialidad,
argumentando que se es social desde la familia, esencia,
historia o naturaleza, se fortalece el discurso de violencia30,
29
Es decir, más allá de un comportamiento instrumental y egoísta basado
en el establecimiento de medios y fines; hablamos de un estadio que trasciende
la sola preocupación por el bienestar individual, en donde se puede visualizar lo deseable para todos, así como las condiciones básicas para interactuar y
convivir. Esto sin caer en un comunitarismo soez que minimice el proceso de
individuación, que a su vez tiene que ver precisamente con la percepción de
integridad y consistencia convivencial.
30
Hanna Arendt, Sobre la Violencia (Madrid: Alianza Editorial,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
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pues se legitima una forma de organización defendible
de manera circular viciosa: el orden social es justificable
porque el ser humano es social, viene de una familia que es
la célula de la sociedad.
Aquí vemos una clara falacia de petición de
principio, pues se concluye justo lo que se pretende
probar, y con ello se pretende legitimar la violencia de
un orden social establecido. Se trajo a colación la disputa
sobre los libros de lógica en el porfiriato, porque el
esfuerzo de los profesores reacios a la imposición del
positivismo, era precisamente esa: la de hacer notar al
sentido común como una vocación humana, que permea
todas las esferas sociales y los ámbitos del saber; donde
nada es ajeno, apartado y exclusivo, donde se hace notar
que la convivencialidad del sentido común es un rasgo
distintivo del ser humano. Con esto, queda evidenciado el
camino o ruta que proponen con el ejemplo y la práctica
algunos profesores del porfiriato mexicano. Derrotero que
coincide con la práctica filosófica que tiene como objetivo,
como decía Séneca, fortalecer el sentido común y con esto
nada más y nada menos que lo humano.
Así, la formación integral del individuo aboga por el
sentido común, ya que es la facultad de tomar conciencia
de la complejidad de la realidad cotidiana y de formarse un
juicio ético como fruto del diálogo entre diferentes aspectos
de la realidad. Por otra parte, el diálogo es posible sólo si
estamos educados a abandonar el espíritu dogmático que
reduce todo el conocimiento a un solo aspecto cientificista.
Por lo que no importa tanto el cumulo de conocimientos,
el tipo de libros de lectura, sino sobre doto la actitud de
evaluación, creatividad y valoración de la realidad cotidiana
a la luz del sentido común.
2006), 57-69.
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 3, No. 6, enero-junio 2024, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 31 de enero de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Coordinadora Dossier / Dalina Flores Hilerio
Autores
Arnulfo Uriel de Santiago Gómez
Laura Guerrero Guadarrama
Dalina Flores Hilerio
Azael Abisaí Contreras López
José Manuel de Amo Sánchez-Fortún
Carmen Pérez-García
Marcelo Bianchi Bustos
Adolfo Córdoba
Alejandro Vergil Salgado
Gloria Vergara

�Jonathan Gutiérrez Hibler
Elsa Margarita Ramírez Leyva
Michelle Monter Arauz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

de la

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Las transformaciones y resignificaciones que ha experimentado
la literatura en las últimas décadas, posibilitan una amplia gama
de enfoques críticos. Nuevas conductas lectoras han aparecido;
algunos géneros discursivos se han renovado; otros más han caído
en desuso. Sumemos a eso los nuevos soportes para la escritura y la
lectura (y el estrecho vínculo con los medios audiovisuales y digitales
de todo tipo) y tendremos más o menos el complejo panorama del
fenómeno. Entre estos acontecimientos, destaca el crecimiento de la
llamada literatura infantil y juvenil.
Si bien no es un género nuevo, podemos encontrar sus
antecedentes en obras muy lejanas, como las Fábulas de Esopo, la
literatura infantil y juvenil se ha consolidado en el presente como
una de las manifestaciones más potentes y creativas de la literatura
actual. No faltan, por supuesto, los detractores que intentan reducirla
a mera estrategia de mercado, o a simple herramienta pedagógica.
Ni tampoco escasean los apologistas que ven en ella la panacea de
la creación. ¿Cómo encontrar un punto medio? La necesidad de un
acercamiento crítico se hace evidente.
Es por ello que hemos decido dedicar el número 6 de Humanitas.
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios al tema de la literatura infantil
y juvenil. Para tal propósito, invitamos a la escritora e investigadora,
Dalina Flores Hilerio, experta en el tema, para que coordinara el
número. El resultado ha sido excepcional: más de una decena de agudos
e inteligentes artículos, escritos por especialistas de México, España y
Sudamérica. Estamos convencidos que esta edición de Humanitas…
representará un importante aporte para la comprensión del fenómeno.
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

Finalmente, en la sección de Reseñas, Michelle Monter Arauz
nos habla del ensayo Sor Juana Inés de la Cruz. De reliquia histórica a
texto vivo, de Hilda Larrazábal Cárdenas. Uno de los trabajos más
importantes que se han escrito recientemente sobre la escritora
novohispana.
Cerramos, así, la sexta entrega de Humanistas. Revista de Teoría,
Crítica y estudios Literarios, y con ello reafirmamos el compromiso de
seguir generando nuevos modos de conocimiento sobre la literatura
y sus múltiples y heterogéneas manifestaciones.

2

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

La literatura infantil y juvenil desde la
investigación académica
A guisa de introducción
El estudio sistemático sobre la literatura infantil y juvenil (LIJ) dentro
del mundo académico cada vez cobra más relevancia para detonar
diálogos cuyo proceso incide en la profundización de los enfoques
desde los que se ha ejercido la crítica literaria. Sin duda, la riqueza y
calidad que caracteriza el corpus de la LIJ contemporánea ha sido
una materia prima idónea para dirigir las miradas de los especialistas
en el ámbito literario hacia esta producción, lo cual nos ha llevado a
trascender el cerco de los enfoques pedagógicos y moralizantes con
que se estudiaba todavía a finales del siglo XX.
A pesar de que en la actualidad es evidente que la producción
literaria para la infancia atrae las miradas de investigadores de
múltiples campos, aún quedan algunas reticencias de la crítica
literaria formal; sin embargo, la complejidad de los textos infantiles
contemporáneos ha planteado la necesidad de que las investigaciones
que pretenden explicar o profundizar en el análisis de esta tradición
se alleguen de diversas disciplinas y recursos para ello.
Los libros para niños suelen estar enmarcados en el ámbito
pedagógico porque, desde la mirada adultocéntrica, que ha definido la
forma en que nos relacionamos con los niños, solemos suponer que
3

�Dalina Flores Hilerio / A guisa de introducción

su función es enseñarles valores y conductas que irán matizando hasta
convertirse en adultos. Pero cuando damos relevancia al contenido
estético de las obras para niños, encontramos que esta producción
se asocia con otros elementos que se alejan de la dogmatización
(o colonización ideológica en que inciden algunas propuestas
modelizantes) a partir de narrativas ficcionales ricas que potencian el
desarrollo del pensamiento crítico, imprescindible para la formación
de individuos que analicen y cuestionen la realidad para transformarla.
A pesar de que muchas editoriales enfatizan la función
didáctica de la literatura infantil, es primordial que su propuesta
estética apuntale el pensamiento crítico, el gozo estético y el sentido
ético respecto a la configuración de la comunidad, a través de
recursos lúdicos, como la polisemia o la plasticidad del lenguaje,
para lograr efectos intelectuales y emocionales en el lector. En
este sentido, lo más valioso del texto literario es su capacidad para
llevar al lector a hacerse preguntas. En este sentido, es fundamental
interesarse por desentrañar los elementos que configuran el texto
literario dirigido a públicos no adultos, a través de la investigadción
en este campo. Asimismo, resulta alentador tener un espacio en el
que, investigadores de diversos contexto involucrados en el estudio
crítico de la LIJ, tengamos cada vez más espacios formales para
socializar nuestras experiencias desde la lectura crítica.
En este número de la revista Humanitas, de gran tradición
y reconocimiento en el ámbito académico de nuestro país, hemos
reunido la mirada de diferentes investigadores que con su trabajo
han contribuído, desde hace décadas, a afianzar el estudio crítico
sobre la LIJ que, a su vez, plantea nuevos retos a los escritores,
editores y otros agentes involucrados en la producción de estos
bienes culturales.
4

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

En los artículos que conforman este número podemos
acercarnos a la LIJ desde diferentes perspectivas que sin duda
abren un diálogo con quienes están interesados o involucrados en
la mediación literaria tanto fuera como dentro del contexto escolar.
Hemos tratado de presentar los contenidos de acuerdo con tres
líneas temáticas: a) textos que plantean una mirada histórica o
proponen maneras para definir o conceptualizar el canon literario
infantil; b) aportaciones que analizan poesía infantil contemporánea
y tradicional, así como textos narrativos; y c) artículos que plantean
o analizan estrategias de mediación de la lectura.
En “La Letra niña aspira a un rostro clásico”, de Arnulfo Uriel
de Santiago Gómez, el investigador de la UAM hace un recorrido
por la función tan importante que han ejercido las editoriales
para integrar un corpus de literatura infantil en México, desde las
primeras ediciones que se hicieron de los textos clásicos para niños,
hasta las editoriales más actuales que han integrado diferentes
propuestas de libros infantiles; resulta relevante la detallada lista
que ofrece de referencias bibliográficas de ejemplares que son casi
incoseguibles. En el siguiente artículo, “Un viaje memorioso por la
literatura infantil y juvenil”, Laura Guerrero Guadarrama presenta
los resultados, interesantísimos, de la indagación que hicieron ella y
su equipo sobre un corpus muy numeroso de libros para la infancia,
a partir de la revisión de diferentes catálogos, y los clasifican de
manera que establece diferencias muy claras de las funciones que
tiene cada una de las categorías identificadas, dentro de las que
privilegian la función de la memoria como detonadora de efetos
neosubversivos –y literarios– sobre otras intenciones ancilares en
los diferentes grupos de textos. En el artículo “Lenguaje literario, la
experiencia estética y la literatura infantil”, Azael Abisaí Contreras
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

5

�Dalina Flores Hilerio / A guisa de introducción

y yo reflexionamos sobre la relevancia de la literatura infantil para
detonar el pensamiento crítico y el desarrollo de la emoción estética
a partir del acercamiento a propuestas literarias que privilegien
la experiencia emocional y la participación activa de los niños.
Finalmente, para este primer apartado, José Manuel de Amo
Sánchez-Fortún y Carmen Pérez-García proponen la configuración
de un canon escolar híbrido que considere la integración de los
libros relevantes para la historia literaria, que aún sean atractivos
para los lectores contemporáneos, así como otros texto juveniles
que, aunque sean de tipo comercial, incentivan el gusto por la lectura
en los estudiantes en pos de crear lectores competentes y críticos
que también disfruten el proceso de lectura literaria.
La segunda línea temática inicia con una propuesta muy
detallada para revisar la obra de la extraodinaria escritora argentina
Ana María Shua en el ámbito infantil, realizada por Marcelo Bianchi
Bustos, quien describe algunas características de la producción
literaria infantil de la autora para proponer una especie de poética
que dé unidad a su registro de escritura que es tan diverso. Por otra
parte, Adolfo Córdova, creador de una de las bitácoras virtuales
más relevantes por su estudio sistemático y profesional de la LIJ,
Linternas y Bosques, en su artículo “Otra música, otros retratos
de infancias: una mirada a la poesía infantil en Latinoamérica”,
revisa algunas formas de la poesía infantil que han abonado a la
configuración de un corpus lírico importante para la infancia, desde
mediados del siglo XX a la actualidad, en México, Argentina y Chile.
A través de una mirada crítica amplia, que reconoce la complejidad
de la literaura infantil, Córdova explora también la presencia de
los recursos visuales en el diseño editorial de este tipo de libros
y ofrece una mirada muy valiosa para la promoción de la poesía
6

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

entre los lectores infantiles. Con una visión renovada de la crítica
literaria, centrada en la obra infantil –escrita en su infancia– de la
autora cubana Juana Borrero, Alejandro Vergil propone en “Los
poemas infantiles de Juana Borrero”, una exégesis que integra estos
textos infantiles como una forma de conocer y comprender la obra
literaria adulta de la autora. Sin duda, esta propuesta incide en la
función de la crítica literaria formal pues revisa un corpus que ha
sido sistemáticamente ignorado en la tradición crítica. En el último
texto de esta parte, Gloria Vergara plantea, en su artículo “Verdad
y ficción en Verano, de Carmen Villoro”, un ejercicio crítico que
analiza la relevancia de aspectos socioculturales que rodean a la
autora como parte fundamental de la ficcionalización literaria, lo
que propicia un proceso dialógico entre la realidad histórica y la
ficcionalización literaria donde se pueden rastrear huellas incluso
autobiográficas. De esta manera, el texto literario se configura desde
recursos personales e íntimos que provocan la empatía del lector.
El último eje de esta compilación está conformado por
sendos artículos propuestos por Jonathan Gutiérrez Hibler y Elsa
Margarita Ramírez Leyva, quienes llevan los efectos del texto literario
al ámbito social, al considerar que ofrecen diferentes recursos para
consolidar las comunidades, desde la oralidad y la función de las
bibliotecas públicas. En el texto “Cuando contar es enseñar otros
mundos: de la oralidad al mundo audiovisual en las adaptaciones
de Bernardo Govea”, Gutiérrez Hibler explica algunos recursos,
derivados de la intertextualidad, utilizados por Govea para actualizar
algunas propuestas de la tradición infantil con estrategias innovadoras
y contemporáneas que incluyen la representación oral escénica para
acercar a los lectores/espectadores a la literatura clásica mediante
elementos lúdicos, que conforman un puente muy sólido entre los
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

7

�Dalina Flores Hilerio / A guisa de introducción

textos tradicionales y el pequeño lector contemporáneo. Por último,
Elsa Margarita Ramírez Leyva, en “La literatura infantil y juvenil para
la formación de comunidades lectoras del presente hacia el futuro”,
expone una mirada panorámica sobre las transformaciones de la LIJ
propiciadas por las circunstancias sociales y como respuesta a las
diferentes necesidades del público lector y luego explica cómo se
han integrado una serie de prácticas de acompañamiento, dentro de
los programas de las bibliotecas públicas, para que el acerecamiento
temprano a la LIJ pueda afianzar la permanencia de comunidades
lectoras, desde la infancia hasta la edad adulta, pues la naturaleza de
los textos literarios estimula de forma permanente el pensamiento
crítico y aporta entretenimiento y disfrute a lectores de todas las
edades.
Es innegable que el estudio sobre esta categoría literaria
(infantil y juvenil), que algunas veces se asocia con lo comercial,
aporta miradas diversas derivadas de su misma complejidad y nos
conduce a reflexionar sobre las maneras en que podemos aprovechar y
potencializar sus alcances para contribuir a la formación de individuos
sensibles y críticos, que sean capaces de transformar su contexto, en
beneficio del diálogo y la armonía dentro de las comunidades que
vamos construyendo. Asimismo, resulta estimulante que cada vez
sea más nutrido el número de investigadores que nos interesamos
en el estudio de la LIJ porque esta práctica conlleva también una
mirada crítica que contribuye a la gestación de obras literarias más
atractivas y retadoras para el público lector.
Dalina Flores Hilerio

8

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
La letra niña aspira a un rostro clásico
The small letter aspires to a classic face
Arnulfo Uriel de Santiago Gómez
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco,
Ciudad de México, México
orcid.org/0000-0003-1666-0399

Fecha entrega: 16-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, De Santiago Gómez, Arnulfo Uriel. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79
Email: ausgomez@correo.xoc.uam.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

La letra niña aspira a un rostro clásico
The small letter aspires to a classic face
Arnulfo Uriel de Santiago Gómez
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco
Ciudad de México
ausgomez@correo.xoc.uam.mx

Resumen: De los cuentos clásicos a la literatura actual, hago un recorrido
por las múltiples trayectorias de la literatura infantil en México, durante los
siglos de vida independiente, cuyas obras son testimonio de la transmisión
de saberes y las concepciones del mundo de las comunidades a partir de su
distribución entre la infancia, donde destaco la labor de algunas editoriales
importantes en sus propuestas para el público infantil.
Palabras clave: historiografía literaria, literatura infantil, comunidad
Abstract: From classic stories to current literature, I take a tour of the
multiple trajectories of children’s literature in Mexico, during the centuries
of independent life, whose works are testimony to the transmission
of knowledge and world conceptions of the communities based on its
distribution among children, where I highlight the work of some important
publishers in their proposals for children.
Keywords: literary historiography, children’s literature, community

9

�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

¿Cuándo llegan las primeras versiones de relatos clásicos para
niños a nuestro territorio? ¿A qué nos referimos con el término
¨clásico”? Las respuestas acerca de sus fuentes probables, si bien
comenzaron su recorrido americano tras la conquista, hunden sus
raíces en el tiempo. Tienen que ver primero con la transmisión oral
de la literatura, como indica el italiano Enzo Serge, en entrevista
realizada por Luis de la Peña, a partir de sus investigaciones acerca
del sincretismo religioso en comunidades indígenas de México:
… si se toma en consideración la aportación española, es interesante
ver que mucha de la narrativa que los españoles trajeron aquí en
el siglo XVI es divisible en dos partes. Una es la que pueden ser
anécdotas o historietas que se originaron en la misma España y
forman parte de la vida diaria de los españoles. La otra es una gran
tradición cultural de cuentos y fábulas que tienen un camino muy
largo: un camino que pasa a través de los árabes, de los sefarditas,
que remite al mundo de los persas, y de éstos al mundo de los hindús,
y de ahí hasta los siberianos. Hay una capacidad de estos cuentos y
motivos para cruzar civilizaciones, épocas y tiempos. (1992, 23-29)

Esta transmisión, proveniente de la oralidad, es la lírica
popular y puede darse de generación en generación, como indica
Margit Frenk:
Los niños son muy viejos. Hacia 1626, el poeta español Rodrigo
Caro, autor de la famosa “Canción a las ruinas de Itálica”, escribió
un tratado en el que comparaba los juegos de los niños españoles
de su tiempo con los que –según testimonios de escritores griegos
y latinos– jugaban los niños de la Antigüedad. Encontró un
sinnúmero de coincidencias… (1973, 25)

En una acepción primera, la literatura que consideramos
como parte de los textos clásicos destinados a la infancia proviene de
10

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

la recopilación de cuentos de la tradición popular en Alemania, con
los hermanos Grimm, así como sucedió con su vertiente francesa,
donde Charles Perrault les dio forma literaria a versiones tradicionales.
Un segundo corpus de textos “clásicos” infantiles podría
incluir algunas adaptaciones de textos de autores reconocidos, como
Don Quijote, que han sido graduadas por edades o niveles educativos,
pero sus posibilidades son más amplias.
Aunque no corresponda estrictamente al rubro de lecturas
clásicas, incluyo una tercera categoría: el establecimiento de un canon
de lecturas dentro de la institución educativa, a partir del siglo XIX,
donde fueron paulatinamente editadas las consideradas como valiosas,
y agregadas en las listas de lecturas destinadas a los diferentes niveles
educativos. Esta tendencia también ocurrió en México.
1. Librerías francesas para América
Al referirme a lecturas clásicas, no pretendo abarcar un tema tan
amplio como el de la difusión de la literatura infantil en México,
pues resulta complejo identificar la referencia precisa a periodos
específicos como el siglo XIX. Con todo, y advirtiendo lo limitado
del recurso empleado, resulta ilustrativo mostrar algunos títulos
hallados, en espera de formular hipótesis plausibles sobre su
influencia en nuestra cultura.
Incluyo además títulos que formaron parte de colecciones.
Desde el siglo XIX las casas editoras lanzaron “bibliotecas” para
un público familiar o infantil, como las ediciones de la “librería
española”, producidas en Francia para su distribución en México
y otras naciones de habla hispana. Ello muestra que la literatura
infantil en México tuvo, desde tiempos muy antiguos, una aportación
cosmopolita; es decir, sus fuentes provinieron del resto del mundo.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

11

�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

A partir de esa tendencia, puede ubicarse mejor la lógica
que explica una coedición, en 1838, de Las mil y una noches, cuentos
árabes, por Galland. Traducidos del francés, y adornados con muchas
láminas, que acredita la colaboración de un librero de París y otro
de México. Hoy es un ejemplar que se encuentra en la Biblioteca
Nacional de Francia.

Tomo primero. Paris, Libreria de Rosa. Méjico.- Libreria de
Galvan. 1838
Esta “librería española” tuvo una producción en diversos
campos para responder a los requerimientos de una sociedad en
formación, como la mexicana, aunque esta empresa editorial
internacional tuvo alcances más amplios: hubo libreros franceses e
ingleses puestos al servicio de nuevos gobiernos, en los que fueron
dominios españoles y portugueses en América:
Hemos tenido cuidado en conservar sus caracteres, no desviarnos
de sus modos de hablar y pensar, ni separarnos jamas del testo, á

12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

no ser cuando lo ha exigido la decencia. El traductor se lisongea de que
las personas que entiendan el árabe, y quieran tomarse el trabajo
de confrontar el original de la copia, convendrán en que en esta
se presentan los Arabes con toda la circunspeccion que exigia la
delicadeza de nuestra lengua y de nuestra época, y aun por poco dispuestos
que se hallen los que lean estos cuentos á aprovecharse de los
ejemplos de virtud y de vicio que hallarán en ellos, podrán sacar
una ventaja que no se saca de la lectura de los demás cuentos, que son
mas á propósito para corromper las costumbres que para corregirlas.(11-12)1

¿Pudo esta obra ser leída por niños? Quizá lo subrayado
por mí en la cita (itálicas) corresponda a un cuidado del lenguaje
que abarca a todos los lectores posibles, y que es nuestra visión la
que hace de estos cuentos un material de lectura infantil cuando
originalmente fueron lecturas para adultos. Serían pues las posteriores
ediciones infantiles de esta obra, realizadas en el siglo XX, las que
me sugirieron la inclusión de sus datos bibliográficos.
1.1 Algunos títulos en español de la Librería de Garnier
Hermanos
Posteriormente hay otros ejemplos que ligan más directamente a
editores franceses con este tipo de ediciones; los datos provenientes
de las obras mismas indican claramente a quiénes se dirigen, al
ser denominadas “bibliotecas” para la infancia o para la juventud.
A continuación, intercalo alguna explicación con las ediciones
localizadas. La primera referencia es de Hans Christian Andersen,
considerado como clásico infantil:
Andersen, El Hijo del portero. Claudio el grande y Claudio el chico, traducción
castellana de García-Ramón, ilustraciones de Yan’Dargent,
1

Las mil y una noches. Las cursivas son mías.

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segunda edición, París, Librería Española de Garnier
Hermanos, 6, calle des Saints-Pères, 6, 1885, 88 p. Corbeil,
Imprenta Crète. (Biblioteca Selecta para los Niños)2
Destacan las ediciones de la Librería de Garnier Hermanos
(cuya actividad en México ha sido hasta ahora poco mencionada,
así como las provenientes de algún miembro de la familia Bouret
e, incluso, de Hachette; es decir, algunas de las principales casas
editoras francesas que editaron en español durante la segunda mitad
del siglo XIX.
Sus ediciones están hechas para la competencia editorial, que
apareció primero en el mercado francés: en cartoné con cubierta
roja, muchas veces de tela impresa con grecas, letras doradas y
grabado. Son además obras adornadas con grabados; podría decirse
que buscaban un público que tuviera poder adquisitivo.
Sin embargo, son obras cuya oferta no es frecuente para los
lectores mexicanos o latinoamericanos, debido a que han circulado
en librerías de ocasión, donde yo pude localizarlas, por lo que las
incluyo con el caso mexicano, aunque fueron editadas para lectores
en vastas regiones americanas. Son testimonios de una gran empresa
de edición internacional, al menos desde la década de 1810 en el
mercado ibérico, y desde 1820 en América Latina.
Mi segundo ejemplo es una adaptación de un clásico de las
letras españolas, Don Quijote. ¿Corresponde esta edición a la señalada
por Jorge Luis Borges entre sus lecturas? Para el célebre escritor
argentino, El Quijote que leyó en su infancia era una edición de
2 Andersen, El Hijo del portero…,  en cartoné: cubierta roja impresa con
grabado de pareja de niña mayor leyéndole a un niño menor con un libro abierto.
Contiene además los cuentos ”El traje nuevo del emperador” y “Chismes de
muchachos”.

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Garnier Hermanos. Es difícil asegurarlo, pero habría semejanzas
entre ediciones similares de la misma editorial.
Domingo López Sarmiento, El Quijote de la Juventud. Extracto de la
célebre obra de Cervantes, tercera edición, París, Librería
de Garnier Hermanos, 6, rue des Saints-Pères, 6, 1894,
186 p. Tip. Garnier Hermanos, 6, Calle des Saints-Pères. –
Paris. (Biblioteca Selecta para la Juventud).
Ricardo Fuente, La Antigüedad Clásica, París, Garnier Hermanos,
Libreros y Editores, 6, rue des Saints-Pères, 6, 1894, 192
p. París. – Tip. de Garnier Hermanos. (Biblioteca Selecta
para la Juventud) (Cartoné, con filos dorados.)
Ducray-Duminil, Las tardes de la granja ó Las lecciones del padre,
séptima edición, París, Librería de Garnier Hermanos, 6,
rue des Saints-Pères, 6, 1890, 546 p. París. Tip. de Garnier
Hermanos. (Cartoné, con filos dorados).
De este título hubo una edición de 1950, de Editorial Orión
–editorial hoy desconocida–, cuya conexión con la realizada por esta
casa francesa es innegable, pues incluye el “Prólogo a la edición
de Garnier”. Es una edición en rústica, económica, que en nada
recuerda los cantos dorados y cubierta de lujo de la original.
Los Garnier no son los únicos editores en español que
produjeron libros en Francia. Agrego aquí solamente como muestra
una edición de Hachette.
J. Girardin, Mi abuelito, versión española de F. Corona Bustamante,
adornada con numerosos grabados, París, Librería
de Hachette y Cía., 79, Boulevard Saint-Germain, 79,
1890, 312 p. Derechos de traducción y de reproducción
reservadas. (Biblioteca de las Escuelas y las Familias). París,
Imprenta de Lahure, 9, calle de Fleurus, 9 (Cartoné con
filos dorados.)
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1.2 Otras ediciones de la familia de Bouret
Después de los títulos de Garnier Hermanos, hay que mencionar otra
de las principales librerías francesas que editaron en español, cuyas
actividades dejaron huella en la historia de la edición en México,
y muy activa además en el resto de América Latina: la Librería de
Rosa y Bouret (si bien la Librería de Rosa comenzó sus actividades
en 1820, la vimos en coedición con la Librería de Galván, en 1838
(que paulatinamente toma el nombre de algún integrante de la familia
Bouret).
En esta época, por supuesto, Jules Verne aparece en las
propuestas editoriales hechas por editores franceses en español. ¿Cuál
fue la recepción que tuvo en México, en América Latina? Esta edición
puede ser útil para seguir la línea de sus publicaciones, que seguramente
llegaron a ser más frecuentes a lo largo del siguiente siglo.
Julio Verne, Una invernada entre los hielos. Obra escrita en francés por
Julio Verne, traducida al español por D. Vicente Guimera.
Edición ilustrada con grabados, Librería de la Vda. de Ch.
Bouret, París 23, rue Visconti, 23. México 14, Cinco de
Mayo, 14, 1893, 128 p. Propiedad del editor. París, Imprenta
de la Vda. de Ch. Bouret.
Anoto a continuación algunas otras ofertas que estas
editoriales incluyeron en sus “bibliotecas”; a la distancia de cien años
–en algunos casos– puede advertirse que muchas de estas propuestas
no fueron consideradas como lecturas básicas para la niñez. No por
ello pierden interés en un recuento, digamos, de clásicos fallidos:
Carlos Nodier, Tesoro de las Habas y Flor de Garbanzo. El genio Bonachón.
Historia del perro de Brisquet por Carlos Nodier, viñetas de Tony
Johannot, traducción española por D. Mariano Urrabieta,
París, Librería de Ch. Bouret 23, rue Visconti, 23. México 18,
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Calle San José el Real, 18, 1881, 128 p. Propiedad del editor.
Sceaux.- Imp. Charaire e Hijo. En la carátula puede leerse:
“París. Librería de la Vda. de Ch. Bouret”.
León Gozlan, Interesantes y maravillosas aventuras del Príncipe Cañamón
y de su hermanita, viñetas por Bertall, versión española por
D. Mariano Urrabieta, París, Librería de Ch. Bouret 23, rue
Visconti, 23. México 18, Calle San José el Real, 18, 1881,
128 p. Propiedad del editor. Sceaux.- Imp. Charaire é Hijo.
(Cartoné, tela verde con grabados, letras y cantos dorados.)
Alfonso Karr, Las Hadas del mar, viñetas por Lorentz, traducción
española por D. Mariano Urrabieta, París, Librería de Ch.
Bouret, 23, Calle Visconti, 23. México Librería de Ch.
Bouret, 18, calle San José el Real, 18, 1882, 96 p. Propiedad
del editor. Sceaux. – Imp. Charaire é hijo. (Cartoné, tela
roja con grabados y letras doradas.)
1.3 Otras vías para seleccionar las lecturas integradas en
planes escolares
Menciono ahora aquellas ediciones que, dada su inclusión en
programas escolares, paulatinamente fueron incorporadas a un
canon de lecturas adecuadas para la formación de niños y jóvenes.
Ese dato lo indican a veces las propias obras. Incluyo también
algunas citas de los propios textos. Por ejemplo, en el Libro de lectura
n° 2, su autor Luis F. Mantilla, “profesor de idiomas en España,
Cuba y Nueva York”, señala: “Para leer bien, no basta pronunciar
clara y distintamente las palabras, sino que es indispensable dar á la
frase toda la entonación que requiere su sentido: de lo contrario, no
nos daremos á entender del oyente, y será la lectura un ejercicio tan
enojoso al que lee como al que escucha” (1885, 3).
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Entre una vasta producción, la familia Bouret realizó varias
ediciones educativas para lectores de varias naciones, como puede
verse en Rasgos biográficos de Niños célebres extractados, de J. B. Suárez, la
cual indica en su edición para Méjico, en 1889, que tuvo “Aprobación
Universitaria” Santiago [de Chile], agosto 10 de 1859.
Al anotar que la obra fue producida por la “Librería é
Imprenta de Ch. Bouret”, los editores hacen a sus lectores una
“Advertencia”: ellos han “pintado el acento” en las palabras que
lo requieren. El término tiene su gracia, pero sobre todo quizás
indique un elemento que los editores franceses tratan de resaltar
para presentar su producción como muy cuidada:
Con el objeto de habituar á los niños á pronunciar bien las
palabras, en el curso de esta obra hemos pintado el acento en las
voces que lo requieren, siguiendo en todo las reglas de la ortografía
de la Academia española. Desearíamos que en todos los textos
de lectura destinados á los alumnos de las escuelas primarias, se
siguiese este sistema, cuyos buenos resultados hemos podido
apreciar nosotros mismos. (Suárez, 1889, 5).

Habiendo comenzado a mediados del siglo con la Librería
de Rosa y Bouret, esta empresa continuó luego con Charles Bouret,
y después con la muy famosa Librería de la Viuda de Ch. Bouret,
activa todavía hasta la segunda década del siglo XX. Sin duda fue
un punto de contacto que propuso libros de texto para su adopción
en escuelas de diversos países, incluso algunas que requirieron
traducción y su adaptación para nuevos públicos como en el caso de
la obra siguiente:
Jean Bedel, El Año infantil de Lecciones de Cosas, adaptación castellana
por Luis G. León, Librería de Armand Colín, 5, calle de
Mèzières, París. En venta en la Librería de la Vda. de Ch.
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Bouret, 14, Cinco de Mayo, México, 1899, 72 p. (Colección
Infantil Jean Bedel)
¿De qué medios de difusión se valieron estos libreros franceses para
favorecer la circulación de sus libros? Anoto una operación publicitaria que
resultará de interés para los estudiosos de la publicidad: la portadilla
en la primera página tiene un sello en tinta negra: “Obsequio de la
FABRICA DE CIGARROS ‘EL BUEN TONO,’ S. A.”
En la Escuela de Párvulos anexa á la Normal de México […]
reciben los niños una instrucción muy vasta, en forma de Lecciones
de Cosas. Mi primer libro de la Colección publicada en Lecciones
de Cosas comprende el programa marcado por la ley para el Primer
Año de Instrucción Primaria Elemental; pero hacía falta un libro
para la enseñanza de párvulos y que también pudiera ponerse como
libro de lectura para los niños de 1º y 2º año de Primaria Elemental.
El libro que, con el título de “Año infantil de Lecciones de Cosas”
acaba de publicar en francés el Sr. J. Bedel es precioso y su lectura
me interesó tanto que desde luego le traduje y arreglé para los niños
de México y, en general, de todas las escuelas hispanoamericanas.
[…] México, Julio de 1899. Luis G. León.

1.4 Un paréntesis sobre esta producción escolar. Ediciones de
Estados Unidos en español
Otra vertiente de exportación de libros, esta vez proveniente
de Estados Unidos, puede mostrar que el mercado escolar
latinoamericano resultaba atractivo, y que además había que tomar
precauciones ante las copias, con el registro de las obras en México
para proteger su propiedad, o declarar que ésta se garantizaba “por
las leyes de España y otros países donde se perseguirán las ediciones
fraudulentas”, como la siguiente:
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Esteban Echeverría, Manual de enseñanza moral. Edición
arreglada para las escuelas megicanas por Francisco Sosa, The History
Company, Libreros Editores, San Francisco, Cal., 1892, 78 p.
Escrito el Manual para las escuelas argentinas, era preciso, al
adaptarlo á las de México, introducir ligeras variantes por lo que
respecta á las alusiones á la historia patria. Ningún esfuerzo se
necesitaba para la tarea. Pueblos de idéntico origen y de iguales
instituciones el argentino y el mexicano, ansiosos ambos de
colocarse al nivel de los más adelantados del mundo, apenas si
he tenido que cambiar algunas fechas y algunos nombres. […]
Francisco Sosa. (Echeverría, 1892, 4)

Como vemos, la producción destinada a la infancia –y
sobre todo la escolar– no es siempre literaria en el sentido que
lo entendemos ahora, como se observa en este segundo ejemplo
relacionado con la adaptación para lectores latinoamericanos en
general y, a la vez, con la traducción de un texto del inglés al español:
Asa Smith, Primer libro de Geografía de Smith, ó Geografía Elemental,
dispuesta para los Niños. Adornado con cien grabados y
catorce mapas, por Asa Smith, M. A. Traducida del inglés
y adaptada al uso de las escuelas de Sur América, las Indias
Occidentales y Méjico, con adiciones, por Temístocles
Paredes. Nueva edición, revisada, corregida y aumentada
de un capítulo y mapa nuevo de las Repúblicas Argentina,
del Paraguay y del Uruguay. Un tomo de 142 páginas, en
cuarto menor, con mapas y muchas estampas. Nueva York,
D. Appleton y Compañía, [1847].3
3 Asa Smith…, cartoné. Con grabados: en la portada con la leyenda “Primer
libro de Geografía de Smith”, una niña vista de frente montada sobre un caballo
que aparece de costado. En la contraportada con la leyenda “Las cinco razas de
hombres. 1. Europeo. 2. Chino. 3. Natural de la Malecia. 4. Indio norte americano
(los cuatro de pie, en desorden con su número, con un atuendo característico). 5.
Africano, el único sentado a sus pies, cubierto por una saya blanca.

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2. Siglo XX. Los clásicos como oferta primordial para la
lectura infantil
Antes de mediados de siglo, y dominando las colecciones infantiles
prácticamente durante las siguientes cinco décadas, podemos ver
que las ediciones de los clásicos para la niñez se suceden una tras
otra. ¿Qué versiones circularon de cada relato? En un mercado
editorial en el que no había en la mayor parte de los casos que pagar
derechos de autor, ¿qué características gráficas ofrecían las distintas
editoriales para atraer a sus públicos?
En el siglo XX, ya no encontramos la uniformidad de las
ediciones de lujo de las casas francesas. Seguir más detenidamente
tales obras permitiría ver las características propias del avance técnico
de la imprenta mexicana y, en algunos casos, la extensión de estas
características en ediciones que por los mismos años aparecieron en
distintos países con diversos sellos editoriales.
Dado lo anterior, ¿podemos hablar de una literatura infantil
“exclusivamente” mexicana? Pienso que este enfoque sería muy
limitado, dado el panorama hasta ahora presentado, si consideramos
el escaso número de estudios sobre ella. Trazo algunas líneas acerca
de esta literatura clásica para la niñez durante el siglo XX, a partir de
ejemplares que he ido reuniendo a lo largo del tiempo.
2.1 De las Lecturas clásicas para niños a la intervención de
notables autores
Tras los años de lucha revolucionaria, ofrecer una calidad literaria a
la niñez mexicana no pudo tener mejor continuación; en su primer
tomo, las Lecturas clásicas para niños fue una de las primeras ediciones
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de la recién creada Secretaría de Educación Pública en 1921, un
proyecto de José Vasconcelos para que, una vez aprendieran a leer
en el primer año de escuela, los niños pudieran leer todo, y para
eso hacían falta materiales de lectura, lo que nos recuerda que la
literatura destinada a la infancia tiene rasgos que la asocian a una
pedagogía planeada.
La SEP adquirió 50 mil ejemplares de Don Quijote de la
Mancha, que aparece con el sello de la SEP y Editorial Calleja, de
España. Por definición, a los clásicos hay que volver, y las ediciones
del Quijote van a continuar después.4
Una segunda propuesta es la edición de La luna nueva (poemas
de niños), de Rabindranath Tagore, que formó parte del volumen
dedicado a él en la colección de Clásicos Universales, editado por
la SEP en 1924. También se integró en las mencionadas Lecturas
clásicas. Es otro caso de autores a los que acudieron algunos editores,
así fuera ocasionalmente.5
Otro ejemplo posterior: Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote
de la Mancha, 1, México, Editorial Edicol, S. A., 1982, 132 p. Leemos en
la p. 3: “Sois los primeros lectores jóvenes del mundo que van a tener un
“Quijote” en forma de historieta con ilustraciones. […] Y, para mayor encanto,
este libro todavía os ofrece algo más: hemos fotografiado –recorriendo los
caminos de la Mancha, de Aragón y de Cataluña– los escenarios reales donde
Cervantes coloca las aventuras quijotescas y hemos situado sobre estos fondos
reales los dibujos de los episodios imaginarios.” Guillermo Díaz-Plaja, de la
Real Academia Española. p. 2 Recomendado por The International Society
Education Through Art, Órgano consultivo de UNESCO.
4

Como ejemplo encontramos: Rabindranaz Tagor, Verso y prosa para
niños, con dos poemas de J. R. J., edición exclusiva para las escuelas de
Puerto Rico, segunda edición, México, Editorial Orión, 1948, 335 p., 9,000
ejemplares. p. 12 “Nota preliminar.” De la obra de Tagor, traducida por
Zenobia Camprubí Aymar y Juan Ramón Jiménez, hemos escogido […] lírica,
canciones, cuentos, teatro, pensamientos. […] Hemos respetado también la
ortografía de la traducción”.
5

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De las ediciones originales de los años veinte, hubo hacia
1950 una nueva edición que ilustra este punto de rescate de Tagore,
por lo que anoto la ficha completa, ya que nos permite ubicar otra
casa de edición:
R. Tagore, Poemas de la luna nueva (Poemas y cuentos para niños), México,
Editorial Nueva España, s/a, 64 p. Taller de la Editorial
Nueva España, S. A., Burdeos, 15. (Colección de Lecturas
Clásicas para Niños) (Anotación con pluma: “Ma. E.
Nahoul. 1950”)
En esta reedición, la Editorial Nueva España hace una
especie de homenaje a las Lecturas clásicas para niños: “Forman
esta colección las obras maestras de la Literatura Universal,
adaptadas para niños y adolescentes por los mejores escritores
hispanoamericanos. La mayoría de las adaptaciones e ilustraciones
fueron realizadas por encargo de la Secretaría de Educación Pública,
siendo ministro el Sr. Lic. Don José Vasconcelos”.
Otros títulos de la serie de 1950 fueron Mitos griegos, Cuentos
escogidos (Tolstoi), Tristan e Isolda y otras leyendas europeas, entre otros.
Hago especial mención de Las Sagradas Escrituras, por la sensibilidad
que demostraron los antologadores y autoridades de la SEP en los
años de 1920 al incluir en esta selección textos ligados a la religión
católica.6
También de estas Lecturas… se reeditó Libertadores de América,
propuesto dentro de una serie de “Narraciones americanas”. Este
texto sobre los héroes de la Patria, como lectura complementaria,
6 No presagiaba esa amplitud de miras la Guerra Cristera que enlutó a
México años después. Las heridas que dejaron los enfrentamientos entre la
Iglesia y el gobierno mexicano pueden todavía leerse en las páginas de algunos
textos religiosos dirigidos a la niñez.
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volvió a ser publicado por el Partido Revolucionario Institucional
en 1976, ahora ilustrado con dibujos de niños menores de 12 años,
como un presente “de José López Portillo a los niños de México”,
con el título Lecturas para niños. Forjadores de América Latina. Hidalgo,
Morelos, Bolívar. “Los textos los tomamos de las ‘Lecturas Clásicas
para Niños’, que la Secretaría de Educación Pública editó por
primera vez en el año de 1925. Fueron escritos por los poetas
Manuel Gutiérrez Nájera y Carlos Pellicer y por el historiador
Genaro García.” (1976, p. 5)
Un dato relevante acerca de los escritores reconocidos de
quienes trata la cita anterior, es que un documento oficial de la SEP
explica la relación que la escritora chilena Gabriela Mistral, quien más
tarde ganaría el Premio Nobel de Literatura, mantuvo con México;
de forma particular, con el entonces secretario de Educación Pública
José Vasconcelos quien la invitó a venir a nuestro país para asistirlo
en sus planes de reforma educativa:
… se la contrata en calidad de Comisionada para la redacción de Libros
de Lectura infantil, dependiente del Departamento Editorial de esta Secretaría
[…]. En Oficio – Nº 23555 – de la misma Secretaría se consigna
que el contrato, fecha 26 de julio 1922, se extenderá desde el 1º del
actual hasta el 31 de diciembre. […] Fuente: Archivo Histórico y
Reprografía, México. (Valenzuela, 2009, 22-23).

El primer volumen de las Lecturas clásicas es de octubre de
1924 y tuvo un tiraje de 50 mil ejemplares; en su colofón menciona
como adaptadores de las diversas fuentes literarias a Gabriela Mistral,
Palma Guillén –la joven maestra normalista a quien Vasconcelos
encomendó la atención de la escritora chilena en nuestro país–, y
dos jóvenes que luego desarrollaron una carrera literaria de primer
nivel: Salvador Novo y José Gorostiza.
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Los textos clásicos consignados en el índice del primer tomo
son: el Kata Upanishad, el Ramayana, textos sobre Buda, pasa a Las mil y
una noches, Tagore y algunas leyendas. Luego, de Grecia, incluyeron La
Iliada y La Odisea; y cierra con textos del Antiguo testamento de los hebreos.
El segundo tomo apareció en junio de 1925 con un tiro de
cinco mil ejemplares, y da crédito en su colofón a otros autores
que alcanzarían enorme prestigio en nuestras letras: Jaime Torres
Bodet, Francisco Monterde, Xavier Villaurrutia, Bernardo Ortiz de
Montellanos. Consigna así mismo la intervención en la ilustración
de la obra de Gabriel Fernández Ledesma y Roberto Montenegro.
Aquí los clásicos representan obras de diversos países: El
Cid y Don Quijote, leyendas europeas, Shakespeare, Tolstoi, entre
otros “cuentos célebres” que van de versiones en verso como La
Bella Durmiente, de Gabriela Mistral, a “Pulgarcito, “El patito feo”,
“El príncipe feliz”. La obra se nutre también de versiones de Luis
González Obregón, Carlos Pereira, José Martí y Alfonso Reyes.
Carlos Pellicer escribió sobre Simón Bolívar; de autores del siglo
XIX, aparecen Vicente Riva Palacio y Ricardo Palma.
Es evidente la continua entrada de obras provenientes de
otras regiones. Veamos dos ejemplos de Italia: el primero traza la
trayectoria seguida por la obra de Edmundo de Amicis, Corazón
(diario de un niño), en una edición de Herrero Hermanos Sucesores de
1934, con un tiraje importante de 10 mil ejemplares. Vino de Italia
por la vía de España:
¡Cuán feliz sería si mi pobre libro pudiese, en algún modo, proporcionar solaz
y deleite a los niños españoles; a los niños de esa noble y querida tierra,
a la cual me llevan constantemente los recuerdos más gratos de mi
juventud! EDMUNDO DE AMICIS. Turín, Abril de 1887.
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

La traducción al español de H. Giner de los Ríos fue muy
utilizada por esos años, incluida la edición de 50 mil ejemplares hecha
por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 1925, con prólogo
del entonces secretario José Manuel Puig Casauranc. Éste es otro
límite del presente ensayo, al no compaginar aquí la información
correspondiente al sector oficial, a la SEP principalmente, dada la
amplitud de su actividad editorial durante el siglo XX. Introduzco
un segundo ejemplo de esta literatura italiana adoptada:
Ciuglio Cesare Dalla Croce, Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno, o sean las
astucias sutilísimas de Bertoldo y la ridícula simpleza de
Bertoldino con la novela de Cacaseno. Obra de diversión
y moralidad. 8ª edición ilustrada con seis láminas, Herrero
Hermanos, Sucesores, México, D. F., 1942, 316 p.
La Biblioteca Infantil “Cervantes” presentó la traducción
del inglés al español hecha por Adolfo Sánchez Vázquez de El
príncipe feliz. El gigante egoísta. El amigo fiel, de Oscar Wilde. Anoto
una ficha bibliográfica completa de otra de las traducciones de este
autor venido con el exilio español de 1936:
Hans Christian Andersen, El valiente soldadito de plomo y otros
cuentos, traducción de Adolfo Sánchez Vázquez y J. Roca,
ilustraciones de A. Artis-Gener, México, Ediciones
Cervantes, S. A., 1944, 64 p. (Biblioteca Infantil
“Cervantes”) Contiene: “Cinco chícharos, “El escarabajo”,
“La sopa al asador”.
Otro escritor de renombre que participó en la edición de
literatura infantil fue Salvador Novo; en el colofón de una serie
dirigida por Luz María Díaz-Caneja, en Ediciones Inves-Mex, se
anota que sus cinco títulos fueron prologados y seleccionados por
“el cronista de la Ciudad, Salvador Novo” para la Navidad de 1968:
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Fábulas, Poemas, Cuentos, Leyendas y tradiciones, De la Tragedia griega, con
tirajes de 40 mil ejemplares:
Salvador Novo, selección, De la Tragedia griega, tomo V, México,
Ediciones Inves-Mex, S. A., Navidad 1968, 128 p., 40,000
ejemplares. Ilustraciones de Elvira Gascón. (Primer Festival
de Literatura Infantil), p. 128 “se terminaron de imprimir
[…] el día de La Purísima Concepción, 8 de diciembre de
1968, en la ciudad de México.”
También es de interés la participación de José Emilio
Pacheco, entre estos escritores, a principios de los años 80, en la
dirección de una serie notable por sus textos y por su diversificada
propuesta de ilustración: Clásicos Infantiles Ilustrados Promexa, con sede
en Canoa 521 en la Ciudad de México. Un registro de título puede
darnos una idea más precisa de las características de esta propuesta,
aunque en muchos de sus títulos se anota que la “versión en español
es de José Emilio Pacheco” como en este caso:
La Bella y la Bestia, contado por Marianna Mayer, ilustrado por
Mercer Mayer, versión en español de José Emilio Pacheco,
México, Promociones Editoriales Mexicanas, S. A., 1982,
48 p., 30,000 ejemplares. Título del original en inglés:
Beauty and the Beast, publicado por Four Winds Press, una
division de Scholastic Magazines, Inc., Nueva York, 1978.
p. 2 “Agradecemos a Fomento Cultural Banamex las ideas
aportadas para la realización de esta colección.”
A La Bella y la Bestia, añadimos una lista amplia de versiones
de Pacheco que incluye otros doce títulos: Aladino; Charles Perrault,
La Cenicienta o El zapatito de cristal; Oscar Wilde, El príncipe feliz; El
frijol mágico, por Tony Ross, y Brian Wildsmith, El arca espacial del
profesor Noé. Luego hay dos obras de los Hermanos Grimm, La Bella
Durmiente y Hansel y Gretel, y de Alexander Pushkin, El cuento del Zar
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Saltán o el príncipe y la princesa-cisne, El cuento del gallo de oro. Finalmente,
Hans Christian Andersen tiene tres versiones: Los cisnes salvajes,
Almendrita, El valiente soldadito de plomo
La misma colección integra una adaptación (Tajín y los Siete
Truenos. Una leyenda totonaca) y cinco versiones de Felipe Garrido:
tres de relatos tradicionales primero mongol, luego húngaro y El
don del Perro Sagrado, una leyenda de pueblos originarios de Estados
Unidos. Y a ellos sumamos de los Hermanos Grimm, Blanca Nieves
y los siete enanos, y de Andersen, El patito feo.
Son parte de esta serie dos títulos más: La tortuga y los dos
patos. Fábulas de Animales de La Fontaine, en versión de Ana Luz Trejo
Lerdo y, como en los casos anteriores, transcribo la edición que falta
de mencionar para dar una idea más completa de esta colección.
El Tomten. Un cuento de Suecia, un poema de Viktor Rydberg,
narrado por Astrid Lindgren, ilustrado por Harald Wiberg,
versión en español de Yolanda Moreno Rivas, México,
Promociones Editoriales Mexicanas, S. A., 1982, 32 p.,
19,000 ejemplares. Título del original en sueco: Tomten,
publicado por Ab Rabén &amp; Sjögren, Estocolmo, Suecia, 1960.
2.2 La integración de nuevas editoriales
Resultaría tedioso incorporar todos los asientos bibliográficos
pertinentes a la edición de los clásicos infantiles durante el siglo XX
en México, aunque ofrecen pistas para rellenar huecos en la historia
de la literatura infantil y juvenil que muy poco ha abrevado en las
décadas que anteceden los años 80.
¿Nació esta literatura a partir de estos últimos 40 años?
Hay quien lo afirma. Frente a ello, la recopilación de ediciones
ofrece algunos puntos para la discusión, por eso hay que considerar
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también a las editoriales no conocidas, que son fuente de mis datos
y permiten trazar un mapa de un territorio poco explorado.
Durante los años cincuenta, comienza a crecer la lista de
editoriales interesadas en los libros infantiles. Las menciono por
número de títulos registrados:
Con cuatro títulos: la Editorial Extemporáneos en su
colección “Arte para niños” editó en la serie “Ballet” La Bella
Durmiente (1973); y tres títulos en su serie “A través de los ojos del
artista” (1976), impresos en la República Democrática Alemana,
con 5 mil ejemplares.
Con dos títulos, la Editora Nacional: Fábulas completas
de Samaniego é Iriarte, con otras sacadas de Fedro y Esopo, 1951, con
ilustraciones de Granville, y Las mil y una noches, 1973.
Con un título en este recuento:
El hijo de Robin Hood, Editorial Leyenda, 1946.
J. M. Barrie, Peter Pan y Wendy, Editorial Época, 1978.
Oscar Wilde, Cuentos cortos. El príncipe feliz y otros cuentos, Ediciones
Prisma, 1980.
Rudyard Kipling, Cuentos para niños, ilustración del autor, Ediciones
Quinto Sol, 1984.
Juan Ramón Jiménez, Platero y yo, Editores Mexicanos Unidos, 1987.
Antoine de Saint-Exupéry, El Principito, Editorial Grijalbo, 1998.
Con distribuidoras en varios países:
Los más bellos cuentos de Las Mil y una noches, traducción directa del
árabe, selección y prólogo del Dr. Juan Vernet, Editorial
Labor (Barcelona – Madrid – Buenos Aires – Río de
Janeiro – México – Montevideo, 1960).
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Antiguas fábulas hindúes, Queromón Editores (México, Madrid,
Barcelona, Buenos Aires, Río de Janeiro. Colección
“Maestros del relato infantil”, 1965.)
En este recuento, que muestra la diversidad de editoriales de
literatura infantil y juvenil, está Ediciones Cervantes que lanzó en
1944 su “Biblioteca infantil Cervantes”, con autores como Oscar
Wilde, Andersen, Perrault, y algún relato de Las mil y una noches. Da
el crédito de A. Artis-Gener como ilustrador, poco frecuente para
esos años. La oferta es más amplia si atendemos su lista de “títulos
publicados” y en prensa.7
En 1955 la Editorial Latino Americana publicó libros muy
simples, con una característica: “Las ilustraciones interiores de estos
cuentos se han hecho de manera que los niños puedan colorearlos,
añadiendo así un motivo más de interés y enseñanza a esta bella
colección.” 8
Estas ediciones (las encontramos en su cuarta reimpresión
en 1993 con tirajes de 5 mil ejemplares en rústica) alimentan un
mercado que se nutre de ediciones económicas:
¡De los niños de ayer… para los niños de hoy! Las mismas historias
maravillosas que hace años deleitaron a mamá y papá, hacen
hoy la dicha del pequeño que posee completa, la formidable…
’Colección Infantil’. Cada uno lleva su mensaje de enseñanza.9
7 Biblioteca Infantil “Cervantes”: a El príncipe feliz, se agrega El valiente
soldadito de plomo, La Bella Durmiente…, agrega: El patito feo. La sirena,
La isla del tesoro, pero también otros temas: Los niños de la Biblia, Casos y
pláticas de animales, entre otros.
Juan sin miedo, México, Editora “Latino Americana”, S. A., 1955,
28 p. Editora “Latino Americana”, S. A., Guatemala 10-220, México, D. F.
(Cartoné) 5,000 ejemplares. La cita es de la p. 2.
8

9

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El Barón de la Castaña, México, Editora Latino Americana, S. A., 1ª
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Obras mucho más cuidadas (en cartoné con cubierta de tela
para un público con capacidad adquisitiva) integraron la “Colección
Ilustrada de Obras Inmortales”, de Editorial Cumbre, cuyas
primeras ediciones datan de 1955. Además, de El último mohicano, de
J. Fenimore Cooper, con un cuarto tiraje en 1962 de 4 mil ejemplares.
En 1986, Fernández Editores reprodujo una serie de
ediciones italianas de gran formato, letra grande, texto original de
Rossana Guarnieri e ilustraciones de Cesare Colombi, con tiraje de
5 mil ejemplares, cuyo título era I Capolavori Della Fiaba, en español
Tesoro de cuentos en tres volúmenes dedicados a Perrault, Andersen y
los Grimm:
Charles Perrault, Perrault. Tesoro de cuentos, texto original de Rossana
Guarnieri, ilustraciones Cesare Colombi, México,
Fernández Editores, S. A., 1986, 136 p., 5,000 ejemplares.
Traducción Liana Halphen. Título original: I Capolavori
Della Fiaba Perrault, 1979, editrice AMZ Milano.
Por su parte, Editorial Diana participó en esta oferta con su
“Colección Cuentos y Fábulas”; aunque se presentan en pasta dura,
son ediciones para un público amplio. Un ejemplo Slico amplio adas
edición 1955, 4ª reimpresión 1993, 28 p. La cita es de la contraportada: Vea
qué desfile de “cuentos inmortales”:
Pulgarcito
El sastrecillo valiente
Blancanieves y los siete enanitos
Blanca Rosa, la bella durmiente
del bosque
Pinocchio
Piel de asno  
Caperucita Roja
El soldadito de plomo
La casita de chocolate
El Rey Midas
Alí-Babá y los cuarenta ladrones
El gato con botas
La Cenicienta
El Barón de la Castaña
La tortuga y la liebre
Gulliver en el país de los enanos
Aladino o la lámpara maravillosa
Gulliver en el país de los gigantes
Juan SinMiedo
El ladrón de Bagdad
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

con esta famila, son ediciones para un pes, formatos, adaptaciones.
Una especie de cllacionadas con esta famil: Swift, Gulliver en el país de
los gigantes, adaptación de F. L. Álvarez, ilustración de Serra Mesana,
México, Editorial Diana, 1ª edición de 1952, 9ª reimpresión 1982,
118 p.10
2.3 Novaro, Diana, Fernández, Trillas… ediciones de Clásicos y
Walt Disney
La tendencia a editar obras clásicas se explica por un hecho: la
progresiva consolidación de casas editoras que basan una gran parte
de su producción en los textos escolares. Las menciono con su año
de fundación: Editorial Patria (1933), Fernández Editores (1943),
Libreros Mexicanos Unidos (1944; pasa a ser Editorial Limusa
en 1962), Editorial Porrúa (1944, aunque como libreros iniciaron
operaciones en México en 1900), Editorial Diana (1946), Editorial
Trillas (1953).
El desarrollo de la edición mexicana en las décadas marcadas
por el periodo anterior y posterior a la segunda guerra mundial se
originó por el apoyo oficial a la industria editorial. Juan Manuel
Aurrecoechea y Armando Bartra explican el dinámico mercado
editorial a partir de la venta de historietas como Chamaco y Pepín:
10 Swift, Gulliver…, contraportada: “Colección Cuentos y Fábulas”
Alicia en el país de las maravillas
Fábulas de Esopo
Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno
Fábulas de Samaniego
Cuentos de Andersen
Gulliver en el país de
los enanos
Cuentos de Grimm
Gulliver en el país de
los gigantes
Cuentos de Perrault
Las mil y una noches
Don Quijote de la Mancha
Pinocho

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

… a fines de los treinta. El auge historietil de chamacos y pepines
–difícil mientras el abasto de papel dependía del monopolio
privado constituido por la empresa San Rafael– se facilita con
la creación en 1935 de la paraestatal Productora e Importadora
de Papel, Sociedad Anónima (PIPSA) que subsidia a editores
como Herrerías, Sayrols y Valseca. Igualmente ventajosa es la
disposición cardenista, de 1937, de liberar de porte postal a los
periódicos y revistas que no contengan más de 25 por ciento de
anuncios en sus páginas. (78)

En este ensayo no incluyo el peso que las historietas tuvieron
en el desarrollo de la literatura infantil y juvenil mexicana, pero la
referencia anterior me permite por lo menos mencionarlo.
Tras la Revolución, la obra educativa aumenta progresivamente
a partir de la alfabetización, al dotar de materiales de lectura a
nuevos lectores, en la ciudad y el campo, entre adultos y la población
infantil. Desde el régimen de Lázaro Cárdenas (1934-1940) existen
programas definidos de publicidad y propaganda –como se les
denominó oficialmente–, que favorecen a las publicaciones. Ello es
evidente en los programas editoriales de la SEP que, en 1958, dio
origen a los libros de texto gratuitos, política oficial de dotación de
textos para la educación básica, vigente en la actualidad.
2.3.1 Editorial Novaro y sus otras firmas
Editorial Novaro merece particular atención, pues hay evidencia
de que sus fundadores provienen de la edición de periódicos, entre
ellos La Prensa. Bartra y Aurrecoechea explican el contexto de la
edición de la época:
Los efectos de la segunda guerra mundial también son capoteados
a bajo costo por la industria de la prensa. Los grandes editores
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

obtenían parte de su papel en países como Suecia y Alemania,
y con el estallido del conflicto bélico las importaciones se
suspenden. En este predicamento, Herrerías –que había mostrado
simpatías por el Eje– cambia rápidamente de bando y en 1941 se
asocia con De Llano, de Excélsior, Lanz Duret, de El Universal, y
Novaro, de La Prensa. Para presentarle a Washington un proyecto
de colaboración por el que los norteamericanos deberían poner
papel y aportaciones monetarias para rehabilitar la industria
editorial mexicana, a cambio de una política de prensa favorable
a los aliados. Esta venta de simpatía política no se concreta en lo
referente a las inversiones, pero sí en el suministro privilegiado de
papel por parte de EUA. (78-79)

Desde la década de 1950 puede rastrearse la relación de
Novaro con firmas editoriales de Estados Unidos, por medio de las
que ofrece a los lectores mexicanos algunas fórmulas probadas allá,
incluso de títulos para la infancia.
Técnicamente son series novedosas cuyos textos se
acompañan eficientemente de la ilustración. Algunos ejemplos
incluyen títulos de Walt Disney, una de las cartas fuertes de la
Organización Editorial Novaro.
El nivel de sus operaciones, a finales de 1958, logró que
en sus instalaciones se realizaran los primeros libros de texto
gratuitos. El librero del exilio español, y fundador en México de las
Librerías de Cristal en 1941, Rafael Giménez Siles, estuvo a cargo
de su producción, cuando la Comisión Nacional de Libros de Texto
Gratuitos se le confió al renombrado escritor Martín Luis Guzmán.
Un segundo ejemplo indica que su producción se extendió
hasta la década de 1980, cuando la Organización Editorial Novaro
anunciaba su distribución en México, D. F. (México), Barcelona
(España), Lima (Perú), Bogotá (Colombia), Santiago (Chile).
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Sir Walter Scott, Clásicos ilustrados. Ivanhoe, Versión española adaptada
por Rodolfo Bellani, ilustraciones de Ricardo Ceballos,
México, Organización Editorial Novaro, 2ª edición 1980,
96 p., 2,000 ejemplares.
Esos fondos fueron retomados por editoriales que
sobrevivieron al cierre de Novaro, como Trillas, con distribución
internacional en México, Argentina, España, Colombia, Puerto Rico
y Venezuela.
Anna Sewell, Belleza negra, México, Editorial Trillas, 1990, 96
p., 10,000 ejemplares. Adaptación de Bárbara Nolen,
versión de Raúl de Zaldo Galina, ilustración de Tom Gill.
(Colección “Clásicos Ilustrados”).
En este caso, el copyrigth también está asignado a una empresa
Norteamérica: Western Publishing Company, Inc., en 1990 y 1963.
Es muy probable que la edición de 1963 la hiciera Editorial Novaro,
no sólo para este título sino para toda la serie:
Colección “Clásicos Ilustrados”
Belleza Negra			
Los ocho primos
Ben-Hur			
Los patines de plata
El conde de Montecristo
Los tres mosqueteros
El Mago de Oz			
Mujercitas
Heidi				Robin Hood
Huckleberry Finn		
Sherlock Holmes
La isla del Tesoro		
Tom Sawyer
La vuelta al mundo en 80 días Viaje al centro de la Tierra.
(1996)11
Esta producción compartida de títulos editados en décadas
distintas, la de 1960 por Novaro, junto con la de 1990, ambas con
11 En 2ª de forros
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

sus respectivas reediciones, evidencia la continua inclusión de obras
clásicas en los catálogos editoriales mexicanos, como una oferta
privilegiada para los lectores infantiles.
Esa fórmula de la repetición (Jules Verne, Mark Twain,
Robert L. Stevenson, Alejandro Dumas, etcétera) puede igualmente
apreciarse en otras series editadas por Novaro o por alguna otra
de las firmas relacionadas con esta familia, como es el caso de la
Editora Cultural y Educativa, en Bahía de San Hipólito 56, en la
Ciudad de México, que tuvo como fundador a Luis Novaro: de ella
encontré dos series muy diferentes.
Presento la primera de ellas, con ediciones que se caracterizan
por su portada en cartoné en color negro, con estampa en tercera
dimensión en plástico, y hojas en cartulina, con ilustraciones a doble
página, con técnica de maqueta en tercera dimensión. Es un trabajo
de impresión de una empresa japonesa, como se observa en la ficha:
Hans Christian Andersen, La Reina de la Nieve, México, Editora
Cultural y Educativa, S. A. de C. V., 1969, 34 p., 25000
ejemplares. Ilustraciones de Shiba Productions. Froebel –
Kan Co., Ltd. Copyrigth 1968 Shiba Production.
Los datos coinciden con los de la revista Había una vez…,
de periodicidad semanal impresa en México por la Editora Cultural
y Educativa, de 16 páginas que acredita estar “aprobada por la
Secretaría de Educación Pública”, cuyo fundador fue Luis Novaro,
ya para entonces fallecido. Su primer número es del 8 de julio de
1970, y en su “Presentación” señala:
Es mentira que el PAÍS DE LOS CUENTOS sea solamente un
sueño. Existe en las páginas a colores de nuestra revista HABÍA
UNA VEZ… Aquí es posible “tocarlo” y ser acompañado
por sus maravillosos personajes. Este PAÍS para los niños –y

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creo que todos, en alguna forma, tendremos siempre algo de
niños– es una valiosa parte de la herencia que nuestro fundador
y maestro, LUIS NOVARO, q.e.p.d., nos ha dejado. Lo hemos
construido, pedacito por pedacito, con las ideas, con el amor
por la sana diversión y con el recto profesionalismo que él supo
enseñarnos.12

En los siete números revisados de la revista Había una
vez…, se presenta una versión resumida de un cuento clásico cuya
ilustración sirve de portada: “Aladino y la lámpara maravillosa” en el
primer número. Enlisto los siguientes títulos de clásicos conocidos,
provenientes de versiones holandesas si atendemos a los derechos
contratados por Novaro:
Núm. 23, 8 de diciembre de 1970, La princesa y el enanito
zapatero
Núm. 27, 5 de enero de 1971, La Bella Durmiente
Núm. 28, 12 de enero de 1971, Los leñadores y el oro de las hadas
Núm. 31, 2 de febrero de 1971, Las habichuelas mágicas
Núm. 38, 23 de marzo de 1971, El caballo encantado
Núm. 40, 6 de abril de 1971, Blanca Nieves y los siete enanos
Puede notarse que la constante aparición de títulos de
obras infantiles está ligada a la variedad de las adaptaciones, cuyas
características, en cuanto a su redacción más o menos extensa o
en su ilustración más o menos elaborada, prefiguran habilidades
espécificas de lectura del público infantil.

12 Revista Había una vez…, p. 2. [Copyright] N V Uitgeverij Spaarnestad,
Haarlem, Holland. – Derechos mundiales reservados. – Revista semanal
editada en México por Editora Cultural y Educativa, S. A. de C. V. – Oficinas
generales: Bahía de San Hipólito Núm. 56, México 17, D. F. – Fundador Luis
Novaro. – […] Precio por ejemplar, en la República Mexicana, $ 2.00.
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2.3.2. El comic, característica de Editorial Novaro, y otras de
sus ofertas editoriales
Posiblemente los datos de historietas o “libros-comic” de Editorial
Novaro serían los más numerosos en la recopilación de obras
correspondientes a esta empresa. Cosecha por este medio lo
sembrado por sus antecesores –Chamacos y Pepines, como los
presentaron Bartra y Aurrecoechea–. Para muestra bastan dos
botones:
Joyas de la mitología. Los trabajos de Hércules: Los establos de Augías, El
Toro de Creta, México, Organización Editorial Novaro, S.
A., MCMLXXII, 40 p. (Libro Comic).
Grandes viajes. Legazpi, el navegante de Oceanía, tomo VI, México,
Organización Editorial Novaro, S. A., 1972, 64 p. (Libro
Comic).
Organización Editorial Novaro: México, D. F. (México), Barcelona
(España), Lima (Perú), Bogotá (Colombia), Santiago
(Chile). Cuarta de forros: $ 9.50 M Mex.
La lista de productos de Novaro no quedaría completa sin las
colecciones como Desprende y arma, impresiones en cartulina de pocas
páginas que contienen figuras que una vez desprendidas permitían
a los niños construir maquetas de temas vistos como centros de
interés infantil. Una edición como ésta conlleva la posibilidad de la
lectura ligada con el juego:
El Circo, México, Organización Editorial Novaro, 3ª edición 1980,
15,000 ejemplares. Título en inglés: “Three-Ring Circus”…
por arreglo exclusivo con Western Publishing Company,
Inc., de los E. U. A. (Colección “Desprende y arma”).
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Una aldea india, México, Organización Editorial Novaro, 4ª edición
1981, 15,000 ejemplares. (Colección “Desprende y arma”).
¿Qué se conserva de toda su producción? Durante años,
Novaro se identificó con las ediciones de Walt Disney en variadas
presentaciones, formatos, adaptaciones. Una especie de clásico
moderno, que hoy habría que buscar en librerías de oportunidad,
como:
Pedro y el lobo, versión española de Héctor D. Shelley, México,
Organización Editorial Novaro, S. A., 1983, 44 p. (Walt
Disney presenta) Título de esta obra en inglés: Peter and the
Wolf.
2.3.3 Fernández Editores: de materiales para la escuela a los
textos infantiles
En la búsqueda de ediciones de Walt Disney, que identificó a
Novaro, también participó otra casa mexicana que tradicionalmente
ofreció productos a las escuelas: Fernández Editores, con versiones
asequibles a diferentes edades e intereses: para los más pequeños
destacó la ilustración que acompaña con textos breves, como en
Walt Disney presenta. El libro de la selva, México, Fernández Editores,
1986, 24 p. (Colección “Perfiles Disney”)
Con otra presentación, apoyada en recursos fotográficos,
implicó una propuesta editorial atractiva, en la que la ilustración
tradicional de Disney variaba, para el público infantil de Estados
Unidos:
La isla de las focas es el nuevo tema para la realización de una película.
[…] escogimos a los animales silvestres como protagonistas,
encargándose la propia Naturaleza del argumento. Nosotros
solamente ayudamos como camarógrafos y editores.
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Ésta fue la primera película que se hizo dentro de la serie: Una
Aventura de la Vida Real […] de la cual “La isla de las focas” es
un volumen, se publica por convenio entre Fernández editores,
S. A., y Walt Disney Productions de Burbank, Cal., E. U. A., que
tiene asegurados los derechos de reproducción total o parcial en
todo el mundo. (1964, 3)

Esa búsqueda técnica puede apreciarse también en una
impresión realizada para Fernández Editores en Japón: Números, para
niños muy pequeños con 8 páginas, todas en cartoné con cubierta
plástica, y con ilustraciones que recuerdan el estilo de la década de
1950, aunque no precisa en sus datos el año en que se realizó.
Para una conclusión, siempre provisional
Cerramos este recorrido por las lecturas clásicas, donde miramos
uno de los rostros de esta producción cultural dirigida a la niñez
mexicana. Nos detenemos en un momento alejado de nuestro
presente: es claro que cualquier propuesta sobre la producción más
reciente amerita una mirada muy atenta para tratar de describir las
estrategias editoriales que vehiculan una producción que, como la
aquí mostrada, es juzgada como parte ineludible del canon ofrecido
a nuestras infancias.
Al hurgar en las ediciones antiguas, rescatadas de las librerías
de ocasión, de viejo como también las denominamos en nuestro
país, recuentos como éste pueden ofrecer aspectos de interés para el
estudio de esta producción cultural.
Rescatar esta herencia cultural, fija en las páginas de
impresos cuya existencia misma no es preservada en bibliotecas
especializadas (depende de las búsquedas, los medios para
adquirirlos, el lugar para almacenarlos, el tiempo para reflexionar
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

sobre sus características y organizar un panorama –así sea
preliminar como éste– y ciertamente del interés de quienes leen),
implica reconocer que en su edición han intervenido, y lo siguen
haciendo hasta nuestros días, una larga serie de personas que
escriben, ilustran, diseñan, arman colecciones, proponen nuevos
proyectos, invierten fondos, leen en voz alta en busca de nuevos
títulos para hacerlos llegar a escuelas, plazas públicas, cines, teatros,
la radio, las nuevas tecnologías, la soledad de la lectura en casa o la
invitación a dormir cuando una voz susurrante recrea las hazañas
de héroes y heroínas para nutrir nuestros sueños.
Referencias
Aurrecoechea, J. M. y Bartra, A. (s/a). Puros cuentos. Historia de la
historieta en México, 1934-1950. México. Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes / Editorial Grijalbo.
Echeverría, E. (1892). Manual de enseñanza moral. (Edición arreglada
para las escuelas megicanas por Francisco Sosa). The
History Company, Libreros Editores. San Francisco.
Frenk Alatorre, M. (1973). El folklor poético de los niños mexicanos,
en Artes de México, núm. 162, año XX.
Luis F. Mantilla, L.F. (1885). Libro de lectura n° 2. Nueva edición.
Bélgica. Librería de Ch. Bouret,
Peña Martínez, L. (1992). Entrevista con Enzo Serge. Sincretismo y
narrativa indígena, en La Jornada Semanal, domingo 23 de
agosto de 1992, pp. 23-29
J. B. Suárez. (1889). Rasgos biográficos de Niños célebres extractados,
traducidos y referidos á los alumnos de los colegios y escuelas por J. B.
Suárez. Librería de Ch. Bouret,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Secretaría de Educación Pública. (1976) Lecturas clásicas para niños.
Forjadores de América Latina. Hidalgo, Morelos, Bolivar.
Sewell, A. (1990). Belleza negra. Adaptación de Bárbara Nolen,
versión de Raúl de Zaldo Galina, ilustración de Tom Gill.
Colección “Clásicos Ilustrados”. México. Editorial Trillas.
Tagore, R. (s/a). Poemas de la luna nueva (Poemas y cuentos para
niños). Colección de Lecturas Clásicas para Niños. México.
Editorial Nueva España.
Valenzuela Fuensalida, A. (2009). Patrias Pedagógicas de Gabriela
Mistral. Valparaíso. Ediciones Universitarias de Valparaíso,
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Walt Disney. (1964). La isla de las focas. Una Aventura de la Vida Real.
Adaptación de Jane Werner Watson, traducción de Ana
Ma. Martínez Gil y Willy de Winter. Serie “Una aventura
de la vida real”. Cartoné. México. Fernández editores, S. A.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Un viaje memorioso por la literatura infantil
y juvenil
A thoughtful journey through children’s
and youth literature
Laura Guerrero Guadarrama
Universidad Iberoamericana,
Ciudad de México, México
orcid.org/0000-0003-2801-8969

Fecha entrega: 25-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Guerrero Guadarrama, Laura. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81
Email: laura.guerrero@ibero.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Un viaje memorioso por la literatura infantil
y juvenil
A thoughtful journey through children’s and
youth literature
Laura Guerrero Guadarrama
Universidad Iberoamericana
Ciudad de México
laura.guerrero@ibero.mx

Resumen: dentro del panorama de la literatura infantil y juvenil
contemporánea, que parece dirigirse a un modelo de producción
uniformizado, altamente influenciado por los bestsellers, surgen los
géneros memorísticos como una modalidad neosubveriva que busca no
solo romper los moldes y funcionar como un antídoto contra el olvido,
sino otorgar visibilidad a la historia de aquellos grupos que han sido
invisibilizados y reconocer la historicidad de la memoria misma.
Palabras clave: Memoria – Literatura infantil y juvenil – Neosubversión
Abstract: Within the panorama of contemporary children’s and young
adult literature, which seems to be heading towards a uniform production
model, highly influenced by bestsellers, the memoir genres emerge as a neosubversive modality that seeks not only to break the molds and function
as an antidote against oblivion, but also to give visibility to the history of
invisibilized groups and to recognize the historicity of memory itself.
Key words: Memory – Children´s and young adult literature –
Neosubversion

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�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

“Esos días, lo rápido que pasan.
Memorias no: destellos, aerolitos
en galaxias de olvido o invención
Esos días” (Pacheco, 2005, p. 38)
“Jardín de niños” (fragmento)
La nostalgia no se marcha como
el agua de los ríos se vuelve un
mar que nos arrastra implacable.
(Pineda, 2018, p. 151) Dos es mi
corazón (fragmento)

Hace poco tiempo terminamos el proyecto “Los géneros de la
memoria como modalidad neosubversiva de la Literatura Infantil y
Juvenil Contemporánea, un estudio de esta corriente en los últimos
años en México, (2010-2018)”, tarea que iniciamos en 2019 con la
revisión de 103 catálogos de editoriales comerciales, independientes,
universitarias y estatales con el fin de seleccionar textos memorísticos
de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) que estaban circulando en
nuestro país, por lo que se encontraban al alcance de la población
y podían ser leídos por los infantes y jóvenes, aun cuando las y los
autores o las editoriales no fueran nacionales.1
A partir de la búsqueda realizada, encontramos 22
colecciones centradas en temas sobre la memoria y analizamos 418
volúmenes con diferentes plantillas de acuerdo con los variados
formatos creativos, incluyendo textos intermediales: narrativa,
álbum, narrativa gráfica, dramaturgia y cine. La adquisición y el
análisis de todo el material fue posible gracias a los apoyos de la
Beca de Investigación Científica Básica SEP-CONAHCYT 2018 y la
1 Este trabajo se sustenta en el volumen Los géneros de la memoria como
modalidad neosubversiva de la literatura infantil y juvenil contemporánea,
escrito en coautoría con Cutzi L. M. Quezada y Alejandro Vergil Salgado,
actualmente [2023] en prensa.

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Dirección de Investigación de la Universidad Iberoamericana Ciudad
de México. El trabajo ameritó un gran esfuerzo por parte de todo el
equipo pues se realizó en medio de la pandemia, que requirió del más
completo aislamiento, por lo que laboramos a distancia y luchamos
arduamente para conseguir los textos (las librerías, bibliotecas y
editoriales estaban cerradas). En esta difícil labor colaboraron, de
manera ejemplar, la doctora Cutzi Quezada Pichardo y el maestro
Alejandro Vergil Salgado como coinvestigadores y posteriormente
coautores del libro que está por publicarse; también nos apoyaron
18 asistentes de investigación y otras personas especialistas en las
diferentes formas artísticas analizadas.
El antecedente inmediato de esta investigación fue el estudio
sobre la neosubversión en la LIJ2 que reflejó cuatro modalidades
importantes en la creación contemporánea: el neorromanticismo, el
neorrealismo, el humor posmoderno y los géneros de la memoria. Lo
neo de la subversión posmoderna significa una nueva mirada sobre la
infancia y la adolescencia, una postura antiautoritaria y una marcada
rebeldía contra el adultocentrismo, más un desarrollo estilístico
contemporáneo con formatos innovadores, en muchos casos
intermediales. No toda la producción contemporánea es neosubversiva,
pues el mundo actual está caracterizado por las contradicciones o
2 Noción que se desarrolló gracias a dos investigaciones previas que
dieron como resultado los volúmenes: Posmodernidad en la Literatura Infantil
y Juvenil. (2012, México: Universidad Iberoamericana) y Neosubversión en la
LIJ Contemporánea: Una Aproximación a México y España. (2016, México:
Universidad Iberoamericana, Textofilia). Lo neosubversivo indica un giro
posmoderno que desestabiliza y cuestiona los patrones heteropatriarcales de
la escritura para la infancia y adolescencia. Siguiendo la idea de la socióloga
Alison Lurie, siempre ha existido una corriente subversiva en la LIJ, pero esa
irreverencia tenía un límite, por lo que era común que las y los personajes
regresaran al orden y se incorporaran en los roles sociales establecidos.  
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81

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�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

paradojas posmodernas o hipermodernas3, como se les prefiera
denominar. Hal Forster, crítico e historiador norteamericano, destaca
dos posturas, “un posmodernismo de resistencia y otro de reacción”
(1988, p. 11): el primero realiza un estudio crítico de la modernidad,
una revisión de sus postulados y se opone al status quo; el segundo es
reaccionario, por lo que repudia al modernismo y muestra una clara
tendencia neoconservadora, que brotó como “una reacción ante la
penetración infecciosa del modernismo y la postmodernidad cultural,
que amenaza al sistema de valores y socava con su hedonismo,
narcisismo y permisividad las estructuras […] de la sociedad y cultura
burguesas” (Mardones, 1996, pp. 81-82). Esta última postura ideológica
está muy presente en el hecho literario de la LIJ; las personas adultas
(que por lo general son muy conservadoras cuando se trata este tema)
sostienen una imagen de infancia romántica, idílica y anquilosada, y
pretenden preservar o mantener una inocencia imaginada como el
paraíso perdido, sin querer atender lo que la psicología o la pedagogía
revelan sobre el desarrollo infantil ni la complejidad de los primeros
estadios del desarrollo humano.
Incluso la inocencia a la que aluden los neoconservadores
paradójicamente está sesgada por la raza, la clase social e incluso por
el género: existe una discriminación soterrada que otorga esos rasgos
románticos solo a unos grupos privilegiados.4 Este conservadurismo lo
3 Al respecto es importante señalar que el filósofo y sociólogo francés
Gilles Lipovetsky indica que la categoría Posmodernidad en cuanto remite
al post mortem de la Modernidad es incorrecta, por lo que él decidió dejar
de utilizarla, y propuso que más bien vivimos en una segunda o acaso tardía
modernidad que se caracteriza por una revolución hiperindividualista, por lo
que cree que el término Hipermodernidad describe mejor el mundo actual
(Trujano, 2016, p. 30).
4

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Crf. Giroux, H. A. La inocencia robada. Juventud, multinacionales y
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observamos en la narrativa ilustrada, que es el acervo más importante
en la producción de las editoriales estudiadas. De los 177 textos
narrativos analizados, solo el 46.32% resultaron neosubversivos, es
decir, menos del cincuenta por ciento; y en esas mismas historias, la
imagen de la mujer es la prototípica o tradicional del patriarcado en
un 33.3%. Asimismo, domina la actitud explicativa de la voz narrativa,
que es la posición adulta superior que informa, aclara o enseña a las y
los lectores, con lo que se refrenda el desequilibrio de poder entre el
adulto emisor y el receptor infante o adolescente.5
También es cierto que la producción de la literatura infantil
y juvenil se ha mundializado, se han disuelto las fronteras, y en ella
influyen en gran medida los bestsellers, que son aquellos textos que
reciben excesiva publicidad y son leídos por muchas personas, y por
ende resultan atractivos, e incluso llegan a pasar por procesos de
adaptación a otros formatos, como novela gráfica o filme; aunque
hablamos de una categoría amplia, hay subcategorías importantes,
como las que señala Viñas Piquer. 6 Este tipo de obras crean
tendencias que uniforman la creación.
política cultural. Madrid: Ediciones Morata, 2000.
5 No obstante, no debemos olvidar el doble destinatario de la LIJ: el
primer lector/a siempre es la persona adulta, quien se vuelve cómplice de la
voz explicativa del narrador, ya que considera que es apropiada para los niños,
niñas o jóvenes.
6 En El enigma best-seller. Fenómenos extraños en el campo literario,
David Viñas Piquer indica que en la noción best-seller existen variantes: el
fast seller indica un éxito enorme y breve; el steady-seller es aquel que ya no
está entre los más vendidos, pero sigue en la lista; el long-seller señala aquellos
textos que no aparecen en las superventas, pero tienen una larga duración,
como sería el caso de algunos clásicos. Incluso diferencia bestseller (fórmula
comercial) del best-seller, que incluye el éxito comercial pero también valores
estéticos importantes o valiosos. (2009, p. 10)
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Frente a esta constante globalizadora del mercado hay
respuestas diversas que se oponen o se enfrentan a la moda, y una
de ellas es la que está fuertemente vinculada con la memoria y los
recuerdos que nos permiten evocar y recrear hechos, sucesos o
personas del pasado, antídoto que detiene el olvido absoluto y total,
así como la pérdida en el subsuelo oscuro del tiempo. La memoria
es del pasado, señala Ricoeur (2003) siguiendo a Aristóteles: “Es
el contraste con el futuro de la conjetura y de la espera y con el
presente de la sensación (o percepción)” (p. 34); el recuerdo es algo
que nos llega sin ningún esfuerzo, pero rememorar es el resultado de
una búsqueda activa, de un trabajo que conduce a una recordación
correcta o eficaz, con fidelidad al pasado y una ambición veritativa
apegada al ideal, aunque sabemos que la memoria es poco fiable y la
otra cara de la moneda es el necesario olvido. Lo que realmente se
anhela es que aquello que sucedió no sea una borradura o tachadura
completa, y que las voces silenciadas, por ejemplo, se recuperen y
resuenen después de periodos de censura, porque “La rememoración
lograda es una de las figuras de lo que llamamos la memoria ´feliz´”
(Ricoeur, 2003, p. 48). Lo recordado y lo imaginado no son lo mismo;
ambos procesos se valen de las imágenes, pero mientras por un lado
está la búsqueda veritativa del hecho o suceso acaecido en el pasado,
del otro lado está la ficción como producto imaginario; son extremos
que, no obstante, se suelen aliar en la literatura. En nuestro estudio,
por ejemplo, distinguimos las autobiografías de las autoficciones y
las narrativas de la memoria de las narrativas históricas o la historia
para las infancias y adolescencias, de tipo instrumental.
Después de todos los análisis y reflexiones realizadas durante
la investigación, entresacamos de la producción nueve géneros
memorísticos diferentes, sin embargo, nos interesa hacer notar que
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son formas que pueden relacionarse, pues bien sabemos que en la
actualidad los constructos están en movimiento y se enriquecen en
la heterogeneidad. De esta manera localizamos:
1. Narrativas tipo catálogo: textos que utilizan recursos visuales
en formato de libros ilustrados o álbumes divertidos para
representar un listado o una serie de elementos con un
fin didáctico o instrumental, por ejemplo: enumeraciones,
numerologías, abecedarios, diccionarios, recetarios, bestiarios,
adivinanceros, etcétera.
2. Autobiografías y autoficciones: las primeras privilegian,
como se ha señalado, el aspecto veritativo, el llamado “pacto
autobiográfico” del que hablaba Philippe Lejeune (1994), y las
segundas incorporan elementos imaginarios o ficcionalizados
en la aceptación de la poca fiabilidad de la memoria y gran
importancia de lo imaginario en la vida diaria.
3. Mitos subvertidos: el concepto lo tomamos del investigador
Carlos García Gual, catedrático de filología griega de la
Universidad Complutense de Madrid, y con él se refiere a los
mitos que sufren una transformación ideológica y subvierten el
texto tradicional o prototexto.
4. Narrativas de la memoria: relatos que trabajan la memoria, el
recuerdo o la nostalgia. Pueden ir desde lo personal a lo familiar
o colectivo y cultural.
5. Las narrativas históricas: relatos de la historia oficial en
entramados ficcionales que reescriben los hechos o enfatizan
aspectos olvidados.
6. Cuentos, novelas y leyendas actualizadas: la pervivencia del
legado cultural narrativo popular, pero en nuevas historias o
formatos que los revigorizan y traen al presente.
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7. La historia para infancias y adolescencias: estas cumplen una
función instrumental, y recrean para los jóvenes lectores la
historia oficial a partir de relatos sustentados en documentación
y/o testimonios en un proceso historiográfico.
8. Transcripción y/o literaturización de la tradición oral: historias
que se heredan del mundo popular como transcripción o como
recreación literaria. La oralidad y la escritura se contagian.
9. Biografías históricas y/o literarias: historias de vida de personas
que fueron relevantes en la historia, incluso de aquellas que en
su tiempo no fueron reconocidas.
En las narrativas de la memoria, las narrativas históricas o
biografías históricas, podemos encontrar lo que Don Luis González
y González, historiador mexicano, llamó microhistorias o historias
matrias, que son lo contrario a las historias patrias, y están ligadas
a la familia, a las comunidades pequeñas, regiones, barrios, gremios
y monasterios: “La microhistoria se interesa por el hombre en toda
su redondez y por la cultura en todas sus facetas.” (1986, p. 33);
es por esto que puede tomar como asunto las fiestas, el ocio, la
vida infantil, los juegos o festejos familiares; también tiene que ver
con reivindicaciones de los grupos invisibilizados, pues rellena los
huecos enormes del relato patrio oficialista, lo que provoca que, en
el espacio literario, niños, niñas y jóvenes puedan escuchar versiones
diferentes de las cosas o revivir hechos olvidados o negados, con
lo que se activa la lucha por la memoria feliz, la del recuerdo y el
reconocimiento. Como señala Ricard Vinyes, catedrático español
especialista en el tema:
La memoria es un espacio de poder, un instrumento de
adquisición de sentido y legitimidad […] Llevo años interesado en

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los mecanismos y recursos que han utilizado y utilizan las clases
subalternas para comprender el mundo que habitan y el sentido de
la vida que llevan, aspiran o sueñan, y me atrevería a sostener que
su confianza o desolación halla respuesta en los relatos heredados,
modificados o construidos. (Jelin y Vinyes, 2021, p. 17).

Los relatos forjan y sedimentan identidades, luchas,
búsquedas, reacciones frente al poder y reafirmaciones sobre la
justicia. Los recuerdos que se narran sostienen las luchas por el
pasado, como señala Elizabeth Jelin, socióloga argentina que trabaja
desde hace muchos años el tema, lo que implica reflexionar sobre
los sentidos del pasado mismo, porque un mismo hecho puede ser
interpretado de maneras muy diferentes, las versiones pueden variar,
y en esas divergencias se señala un camino hacia la interpretación.
Ella explica:
La “historicidad de las memorias” se refiere al hecho de que, aunque
se trate de un “mismo” pasado, las interpretaciones y sentidos van
transformándose en distintos escenarios y momentos, a partir de
la intervención de nuevxs actorxs y de cambios en las posturas de
lxs viejxs. Cada presente echa nueva luz y nuevos puntos de mira
para encarar ese pasado. (2021, p. 19).

No resulta anodino o banal la selección que un artista hace
de los elementos memorísticos ni la forma como los representa.
Al elegir los materiales del recuerdo, al ficcionalizar los mismos o
expresarlos de una manera didáctica, está ejerciendo un poder que
tiene repercusiones en las y los lectores de cualquier edad.
Incluso las buenas intenciones no siempre funcionan: dentro
de las narrativas de la memoria, se encuentra el libro Frida y Diego en
el país de la calaveras, de Fabián Negrin, álbum editado por Hiperlibro
y la Secretaría de Cultura en 2016. El relato modifica y altera la
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personalidad de los referentes, que pierden su relevancia artística o
cultural, y los convierte en dos seres simpáticos y aniñados, pretextos
para el arte gráfico, que es bueno e imita el estilo de Rivera y recrea
los referentes de la Catrina así como los de la tradición mexicana del
Día de Muertos, pero no sostiene una buena historia.
Figura 1

Portada del volumen Frida y Diego en el país de las calaveras, de Fabían Negrin

La voz adulta explicativa nos narra el Día de Muertos en un
cementerio, y Frida (ilustrada como Frida Kahlo) y su novio Diego
(ilustrado como Diego Rivera) participan en la celebración. Frida ve
a Diego besando a Rosa y lo persigue, por lo que él cae en un hoyo.
Ella decide seguirlo y entra al país de las calaveras acompañada de un
xoloitzcuintle. Hacia el final, los niños se reencuentran y logran salir
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del lugar subterráneo. El sobrepeso del artista es un recurso para
la comicidad y Frida es estereotípica, la típica niña/mujer celosa.
Aunque apunta hacia el folklore del Día de Muertos y a la relación
tortuosa de Frida y Diego, no logra profundizar en esta última y
resulta un mero pretexto. Lo más interesante es el juego del pastiche
del artista gráfico con la obra de Rivera.
Por otro lado, la novela El nombre de Cuautla de Antonio
Malpica, Premio Gran Angular de SM México del 2005, es una
narrativa histórica enmarcada en el episodio conocido como el
Sitio de Cuautla del 19 de febrero al 2 de mayo de 1812; uno de los
primeros hechos memorables de la campaña militar independentista
de Don José María Morelos y Pavón. Sucedió cuando las tropas
realistas al mando de Félix María Calleja cercaron a los insurgentes,
y durante 72 días. En este contexto, Malpica coloca a un joven de
14 años llamado Bruno Belline Fernández quien antes de migrar
a Europa para estudiar música llega al poblado de Cuautla para
resolver asuntos familiares; ahí se enamora de su prima Claudia,
por lo que se queda más tiempo y es atrapado por el cerco. En
ese espacio de tiempo, el joven cambia su ideología realista por una
insurgente debido a todo lo que ve y escucha. El relato intercala
datos e información documental que le otorgan certeza histórica, y
al mismo tiempo juega con la historia no oficial al referir la presencia
heroica de Narciso Mendoza, un joven de 12 años quien según
algunos autores detuvo a los realistas con un cañonazo, y ha sido
conocido como “el niño artillero”:
Y Narciso, en un alarde ejemplar de sensatez militar, oculto
detrás del cañón, esperó un poco más. Y un poco más. Y un
poco más. Entonces cuando casi tenía a los realistas encima,
tomó el botafuego y accionó la imponente pieza de artillería. La
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�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

descarga fue portentosa y el frente de la columna de soldados
fue parcialmente acribillado. Mas eso no fue lo que hizo el
milagro: don Hermenegildo Galena se percató de lo que pasaba
del lado este y rápidamente concentró sus fuerzas en ese punto.
Cuando llegó, encontró a Narciso aún a la expectativa. (Malpica,
2008, p. 84).

Los historiadores actuales dudan de la existencia de Narciso
Mendoza y de su participación en el hecho, pero muy bien podría ser
la representación de todos los jóvenes humildes que lucharon junto
a Morelos. La novela finaliza con la muerte por fusilamiento de José
María. La voz de Bruno se levanta en un ejercicio de memoria futura:
He guardado todas estas cosas en mi memoria con el único fin
de escribirlas para que otros las sepan. […] Escribo estas últimas
líneas con la esperanza de que mis palabras lleguen lejos y duren
años, con la ilusión de que permitan a los que murieron, vivir
siempre y en la memoria. (Malpica, 2008, pp. 220-221).

La voz del narrador se fusiona con la del autor que así
cumple con el ejercicio de la justa memoria para una memoria feliz.
Un cuento que representa la transcripción de la tradición oral
es El conejo y el coyote, narración de Joaquín Trujillo Maldonado,
recopilación de Diane Poole Stockwell, editado y presentado por
Francisco Arellanes y Jaime Pérez González, ilustrado por Carolina
Tovar, texto bilingüe en versión en español y en tzeltal, una lengua
maya que se habla en Chiapas. Pertenece a la colección Xoc Na:
Casa de la lectura del Instituto de Investigaciones Filológicas de la
UNAM del año 2016. La información previa al relato es sencilla
pero inteligente: dirigida al lector/a infantil, señala los antecedentes
y las versiones variadas del relato, así como la importancia de que el
cuento esté escrito en ambas lenguas. La historia relata las desventuras
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del coyote que se ve burlado de manera constante por el conejo. La
estructura es circular, pues el coyote quiere atrapar y comerse al
conejo, pero este lo engaña constantemente escapando de la muerte:
“Y así varias veces el coyote se fue en busca del conejo, pero como
nunca pudo hacer nada, se regresó a su casa. Y aquí termina este
cuento” (Arellanes, 2016). Este texto permite percibir la riqueza de
la oralidad y sus rasgos, como la repetición y sonoridad, y en su
aparente simplicidad otorga la sabiduría que este tipo de historias
tienen, en este caso remarcando que la astucia es más valiosa que la
fuerza, una moraleja que no es explícita pero resulta divertida.
Una obra narrativa tipo catálogo que no sigue la norma de
la numerología o el abecedario tradicional es Noticias al margen, de
María José Ferrada y Andrés López, libro de Alboroto ediciones
del 2020. El volumen ilustrado enlista noticias informativas que han
circulado en el mundo (notas que hablan de desapariciones, desastres
ecológicos o crisis humanitarias) y las coloca al margen, y esos breves
textos de la prensa diaria son interpretados poéticamente, con lo
que cobran otra dimensión más humana que apela a una revisión
crítica de eso que leemos y escuchamos sin atender realmente a su
contenido. Un breve ejemplo:
Sale por la mañana
y llama por su nombre al Sol.
Lo mismo que a la montaña,
al árbol y al río.
Y le parece que de alguna manera silenciosa
ellos responden el saludo.
Porque cada cosa tiene
en el centro del corazón un sonido
que la llama:
Sol.
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Montaña.
Árbol.
Río.
Piensa en el hombre que pronunció
las palabras por primera vez.
El balbuceo.
La dulce costumbre de nombrar el mundo. (Ferrada, 2020, p. 9)

Y al final de la página, se encuentra la nota periodística “La
muerte de un idioma” de El Nuevo Diario de Nicaragua, el 8 de diciembre
de 1999: “Cada año, la humanidad pierde cuatro idiomas. Se estima
que dentro de cincuenta años estaríamos utilizando solamente unos
cincuenta idiomas, siendo el español uno de ellos” (p. 9).
El contraste acelera la comprensión, en este caso, de la
pobreza lingüística en la que va cayendo la humanidad, aquello
tan propio de los diferentes pueblos, que es la lengua, y que es tan
difícil de traducir o interpretar; aquello que es pensamiento propio,
interpretación de la existencia, maneras diferentes de vivir y pensar.
Los géneros de la memoria como modalidad neosubversiva
de la LIJ contemporánea libran la batalla frente a la uniformidad de
la globalización y del cosmos bestseller y otorgan visibilidad y voz a
los grupos marginados por la historia oficial, la de los ganadores y
colonizadores, con lo que cumplen con la justa memoria. También
recrean mundos, pueblos y personas perdidas que necesitamos
atender y traer a la época actual como una memoria feliz, la del
hallazgo y del encuentro que recupera lo importante del abandono
injusto. En sus diferentes modalidades, responden al giro
memorístico del siglo XXI que anhela realizar una revisión crítica
del pasado para generar nuevas interpretaciones en el presente que
puedan proyectarse hacia el futuro, ya que son espacios en los que
se guardan las huellas de la memoria personal, colectiva y cultural.
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Entrevista a Gilles Lipovetsky y comentarios críticos de sociólogos
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Viñas Piquer, D. (2009). El enigma best-seller. Fenómenos extraños en el
campo literario. Barcelona: Editorial Ariel.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Lenguaje literario, experiencia estética y
literatura infantil
Literary language, aesthetic experience and
children’s literature
Dalina Flores Hilerio

orcid.org/0000-0002-4354-0109

Universidad Autónoma de Nuevo León,
Monterrey, México
Azael Abisaí Contreras López
orcid.org/0009-0008-0850-8825

Fecha entrega: 23-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Flores Hilerio, Dalina. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-86
Email: dalina.floreshl@uanl.edu.mx azaelcontreraslopez@gmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Lenguaje literario, experiencia estética y
literatura infantil
Literary language, aesthetic experience and
children’s literature
Dra. Dalina Flores Hilerio
Universidad Autónma de Nuevo León
Monterrey, México
dalina.floreshl@uanl.edu.mx

Orcid: 0000-0002-4354-0109
Ing. Azael Abisaí Contreras López
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
azaelcontreraslopez@gmail.com

Resumen: Este artículo explora la relación entre el lenguaje literario, la
experiencia estética y la literatura infantil desde una perspectiva teórica y
pedagógica. La lectura literaria se plantea como beneficiosa en términos
cognitivos, culturales y éticos. Respecto a la literatura infantil, se defiende
la necesidad de reconocer la inteligencia, sensibilidad y creatividad de los
niños, proporcionándoles textos que los estimulen y desafíen.
Palabras clave: pensamiento crítico, literatura infantil, experiencia estética
Abstract: This article explores the relationship between literary language,
aesthetic experience, and children’s literature from a theoretical and

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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

pedagogical perspective. Literary reading is posited as beneficial in
cognitive, cultural, and ethical terms. Regarding children’s literature, the
need to recognize the intelligence, sensitivity, and creativity of children is
advocated, providing them with texts that stimulate and challenge them.
Keywords: critical thinking, children’s literature, aesthetic experience

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-86

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

El lenguaje nos ha puesto a pensar en él, a dilucidar su esencia, desde
que existe, ya que, entre otras cosas, es el vehículo del pensamiento.
Conocemos al ser humano por su lenguaje. Sabemos lo que piensa a
partir de sus estructuras lingüísticas; es más: conocemos el mundo,
lo transformamos y reproducimos a través del lenguaje. A lo largo
de la relación que las personas hemos establecido con él, se ha ido
modificahdo su función. De haber sido una herramienta meramente
comunicativa en los orígenes de la civilización, hoy es un pretexto
para el gozo, para la experimentación de la emoción, para sacudir
conciencias.
A simple vista, parecería que el lenguaje utilitario es igual
que el lenguaje literario. Por lo menos están construidos con los
mismos elementos: fonéticos, gramaticales, sintácticos; sin embargo
su esencia es casi opuesta: mientras el primero es referencial, el
lenguaje de la Literatura es afectivo. En apariencia, es fácil asegurarlo;
pero ubicar tangiblemente la diferencia entre ellos es casi imposible.
Cuando se está frente al texto artístico se puede reconocer esta
esencia mediante la comunicación emotiva que el escritor teje a
través de su texto; pero explicar en qué estriba su condición es una
tarea ardua aún para los expertos.
El artista, cual prestidigitador, otorga a la palabra cotidiana
una carga diversa y compleja de sentidos, a través de los giros a que la
somete. El brillo que éstas adquieren se logra sólo a través de los efectos
del estilo; de las elecciones léxicas, semánticas, sintácticas, fonéticas,
etcétera que lleva a cabo el escritor; es decir, asume el lenguaje no
como herramienta exclusivamente comunicativa, sino como vehículo
y esencia del Arte. Este uso es la esencia de la Literatura.
Para el lector, la Literatura significa la posibilidad de llevar a
cabo elecciones y de dotar las palabras de valores con los que configura
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estética y literatura infantil

su filosofía personal, a partir de sus propias competencias para leer
los textos y su mundo. La infinita diversidad de las artes literarias
sumadas a la complejidad de la personalidad y los antecedentes de
cada lector justifican la insistencia en integrar la peculiar naturaleza de
la experiencia literaria en la formación escolar, para prepararlo para
la experiencia literaria (proceso individual para evocar los referentes
intelectuales y emocionales implícitos en el texto).
El texto artístico, por lo tanto, es insustituible, a diferencia
de la lectura eferente (utilitaria) que puede ser parafraseada y
remplazable; (un poema no puede parafrasearse sin que cambie su
significación) además, nadie puede leer un poema por nosotros,
ya que el lector debe tener una experiencia a partir de su propia
experiencia vital. Debe “vivir a través” de lo que está siendo creado
durante la lectura (Rosemblat, 2002, 24-56). Esta transacción
remueve los aspectos referenciales y los afectivos, de manera que la
atención que se le concede a cada uno determina dónde se ubica el
texto respecto a un continuum que va desde lo predominantemente
eferente a lo predominantemente estético. A partir de esta mezcla
de sensaciones, sentimientos, imágenes e ideas se estructura la
experiencia que constituye la narración, el poema, en el ensayo o la
obra dramática (60-61).
Las definiciones de la experiencia estética suelen postular
que el arte brinda una satisfacción más compleja de los impulsos y
necesidades humanas que la vida cotidiana con sus frustraciones e
irrelevancias; pero este tipo de experiencia depende tanto de la obra
misma como de las capacidades y disposiciones del lector; es decir,
de sus competencias lectoras o, como las llama Mendoza Fillola, sus
competencias lecto-literarias (2004, 45-78). Al respecto, Rosemblatt
sostiene que no sólo se debe leer Literatura, sino también aprender
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a leer literariamente. Esto quiere decir que además de leer pensando
en el placer individual y estético, el acto de leer Literatura tendría
que ser una experiencia (una forma de vivir vicariamente vidas
y emociones ajenas) que se integre en el lector para dotarlo de
herramientas que lo lleven a enfrentar dilemas vitales. En el ámbito
de la “enseñanza de la literatura”, la formación del lector literario es
el acto de abrir un espacio para que vidas y emociones individuales
se compartan y discutan de manera razonada (10).
El proceso que surge al estar leyendo (los ojos recorren una
serie de signos y éstos remueven huellas de su experiencia pasada)
es una acción recíproca entre el lector y los signos, que Rosemblat
llama “transacción” porque se complementan y determinan a la vez.
El sentido no está ni en el texto solo ni en la mente del lector, sino
en la mezcla continua, recurrente, de ambos, lo cual conduce a este
último a la activación de muchas diferentes líneas de pensamiento.
A esta particularidad del acto de leer Rosemblatt la llama “teoría
transaccional” (14).
La lectura es un proceso selectivo, contractivo, que ocurre en
un tiempo y en un contexto particulares. La relación entre el lector y
los signos sobre la página avanza como en un movimiento de espiral
que va de uno a otro lado, en el cual cada uno es continuamente
afectado por la contribución del otro. El significado emerge en ese
continuo dar y tomar del lector con los signos impresos en la página;
no está en uno solo de ellos, pues ambos son fundamentales para
el proceso transaccional de construcción del significado. Todo el
contexto del lector, en una combinación irrepetible, determina su
fusión con la particular contribución del texto literario (Rosemblatt
2002, 53-57). Sin embargo, canónicamente se ha señalado que el
texto artístico conlleva la existencia de dos entidades inseparables:
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la forma, regida por patrones estéticos; y el fondo o contenido, por
lo que esta perspectiva implica que el acercamiento del niño lector
active tanto la función comunicativa del lenguaje como la expresiva,
lo que promoverá el desarrollo de habilidades cognitivas referenciales
y expresivas o intencionales (van Dijk 1998, 56). Para Rosemblatt, lo que
hace que un texto sea literario es su alejamiento de la referencialidad.
El texto literario hace que los pequeños lectores, lejos de “traducir”
el código a uno más accesible, experimenten y jueguen con las
diversas percepciones que evocan los textos.
Para Rosemblatt, la obra literaria se rige por estructuras
propias; sin embargo, la forma de distinguir un texto literario de uno
que no tiene pretensiones estéticas estriba en su “referencialidad”
(2002, 25). Entre menos literal sea la propuesta del autor, mayor
será el contenido literario de su obra; aunque también Rosemblatt
reconoce que el texto literario existe a medida en que se actualiza al
encontrar un lector. Para ella, lo literario se define a partir del proceso
de lectura, no necesariamente por el texto mismo. La autora asegura
que lo literario tiene que ver con el nivel afectivo y evocativo del
texto, y no necesariamente con los parámetros de la clasificación de
diferentes escuelas o tendencias literarias. Lo literario entonces podría
evidenciarse en un texto a través del grado de motivación que causa
en el lector. Para que el acercamiento de los niños al arte literario sea
efectivo y amigable es necesario que se lleve a cabo sin abrumarlos
con teoría de crítica literaria, aunque el contacto con ella, idealmente
en la escuela, se realice de una forma metódica que permita optimizar
las características y las posibilidades de proyección de cada una de
las formas literarias, dentro de las cuales se distinguen estructuras
distintas. Por ejemplo, Sartre, igual que otros teóricos, reconoce
diferencias fundamentales entre la poesía y la prosa (1991, 25-28).
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La estructura del texto dramático, por su parte, permite
a los niños un acercamiento menos formal, por lo que para los
pequeños es una oportunidad para integrar la Literatura como parte
de un juego en su cotidianeidad: a medida que el niño juega con los
géneros literarios va estableciendo una relación fraternal y cómplice
con el mundo de las Letras. El texto literario ya no es una imposición
académica, sino un pretexto para la diversión, la risa y el placer.
El pedagogo español Antonio Mendoza-Fillola ha elaborado,
a partir de las definiciones de otros críticos y autores literarios
(Borges, Reyes, Todorov, Barthes, Coseriu, Lázaro Carreter, entre
otros), una concepción amplia del texto literario en su libro La
educación literaria. Bases para la formación de la competencia lecto-literaria:
Hay un espacio común para la lengua y la literatura. Entre el
discurso cotidiano y el discurso poético hay un uso compartido
de registros, de formas de expresión, de recursos, de modo que
no es posible delimitar un punto de ruptura entre ambas formas
de discurso (…) las propiedades literarias se encuentran también
fuera de la literatura (Todorov, 1975) (…) La literatura es como
un espejo de aumento donde se ve el funcionamiento del lenguaje
agrandado, multiplicado, complicado a propósito y a veces,
analizado en varios niveles (…) por ello es también un medio de
conocimiento del mundo y de la cultura. (2004, 61)

A causa de la expresividad y recursividad de sus usos, la
literatura se convierte, como señala Barthes en El grado cero de la
escritura, en la utopía del lenguaje (1973, 13). Los efectos estéticos
de la lengua literaria se basan en la selección de elementos y
estructuras y en la intención de sugerir valores connotados (sin
embargo esta condición no es privativa del lenguaje literario); “el
empleo del lenguaje en la literatura, no es un uso particular, sino
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representa la plena funcionalidad del lenguaje o la actualización de
sus posibilidades, de sus virtualidades” (Coseriu, 1987,37). Mendoza
Fillola establece entonces los siguientes presupuestos respecto a la
literaturidad de un texto:
•

La lengua y la Literatura se relacionan entre sí por el vínculo que
supone el uso poético del mismo sistema de lengua, razón por la
que, señala Lotman (1981), la producción literaria resultante se
ubica en el amplio ámbito semiótico de la cultura.

•

Los textos literarios contienen significados connotados que no
suelen ser unívocos.

•

Las obras literarias se construyen según usos y recursos que
cada autor recrea con una intencionalidad específica;

•

su finalidad es la de ser leídas/interpretadas por distintos
lectores-receptores en épocas y contextos culturales muy
distintos (multiplicidad de interpretaciones, dependiendo de la
competencia lecto-literaria de cada lector);

•

en su recepción intervienen los condicionantes de cada lector
(marcos de referencias que le permiten ser coautor de la obra
literaria).

•

La literatura no es necesariamente sinónimo de complejidad
lingüística

•

La actualización de una obra literaria, que siempre es una lectura
lúdico estética o crítica, desencadena en el individuo un proceso
interno de interacción cognitiva.

•

La lectura literaria tiene la capacidad de desarrollar los
conocimientos

(lingüísticos,

culturales,

enciclopédicos,

metaliterarios) las experiencias y capacidades analíticas del
lector, a través de lo que se entiende como proceso constructivo
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de aprendizaje (a partir de la correlación e identificación de los
conocimientos previos acumulados).
•

Desde la perspectiva intertextual, la obra literaria es un hipertexto en
el que están presentes las evocaciones de otros discursos literarios.
Esta dimensión confiere una nueva perspectiva de observación,
valoración y comprensión del hecho literario, puesto que su
significado está en relación de interconexión y de dependencia con
otras producciones. (Mendoza-Fillola, 2004, 109-117).

Lo Bello y lo Sublime
Si se redujera el perfil del arte a su contenido estético, sería necesario
establecer la forma de “medir” o evaluar la estética desde una postura
objetiva; sin embargo esto mismo le restaría gran parte de su valor.
Es obvio que, según reza un dicho popular, en gustos se rompen
géneros, pero esto no quiere decir que cualquier cosa que sea del
gusto público podría elevarse a la categoría de “arte”.
En su ensayo sobre Lo bello y lo sublime, Kant asegura que
las sensaciones de gusto o disgusto obedecen más a la sensibilidad
particular de cada persona que a condiciones externas; es decir, cada
quien tiene una sensibilidad particular para percibir las características
de las cosas y dicha percepción puede inclinarse hacia la emoción de
lo bello o de lo sublime, según sea la propuesta del medio exterior.
Para Kant, lo sublime conmueve; lo bello encanta. La expresión
de quien está dominado por el sentimiento de lo sublime es seria;
a veces fija y asombrada. Lo sublime presenta a su vez diferentes
caracteres. A veces le acompaña cierto terror o melancolía; a veces,
sólo un asombro tranquilo. Según su disposición particular, lo
sublime puede inclinarse hacia lo terrorífico, lo noble y lo magnífico;
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de la forma que sea, finalmente, lo sublime siempre es grande. Lo
bello, al contrario: puede ser pequeño. Lo sublime es sencillo; lo
bello, engalanado (2002, 19).
Kant reconoce que algunas características del ser humano
son proclives hacia lo sublime; y otras, hacia lo bello: mientras
la inteligencia, la audacia, la verdad y la rectitud son sublimes, el
ingenio, la astucia, la broma y la lisonja son bellas. En general, las
cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor. Sin embargo,
la emoción de los sublime es más poderosa que la de lo bello y, por
su capacidad de conmover, está siempre en el Arte (2002, 27). El
arte “verdadero”, según Kant, siempre es sublime, aunque también
sea bello; no ocurre lo mismo con lo bello que no siempre producirá
el efecto de lo sublime.
Para Kant, el arte no puede ser percibido a través de lo que el
intelecto reconoce, sino a partir de lo que el sentimiento experimenta
(2002, 36). El arte no se entiende; se vive. No tendría caso, según
Kant, desarrollar las habilidades intelectuales si, al mismo tiempo,
no se tiene un vivo sentimiento de lo bello (37); tomando en cuenta
lo anterior, es posible asegurar que cuentos infantiles como la Breve
historia del mundo, de Eliseo Alberto, establecen un diálogo intenso
con el niño que involucra sus capacidades cognitivas y también toda
su emoción. El pequeño lector entiende el mensaje: el ser humano
está acabando con el mundo en medio de una constante: la guerra.
El texto por sí mismo hace un llamado a que el pequeño explore las
razones por las que no debe destruir nuestro entorno, llevándolo a
buscar la belleza y a sentir emociones (vivir una experiencia estética)
frente a su contexto.
La Literatura ofrece a los lectores la posibilidad de
“filosofar” informalmente respecto a la vida y de formarse un
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criterio basado en sus decisiones y participaciones; más aún:
les da herramientas lingüísticas para que organicen sus ideas y
las sustenten con validez. En la Literatura infantil se percibe la
tendencia de provocar la emoción de lo bello y de lo sublime; sin
embargo, la esencia literaria implica que se trascienda la simple
belleza, y la forma despierte un sentimiento de lo sublime que
conmueva al lector; es decir, que sea llevado hasta el punto en que
la experiencia literaria haga explosión en él y lo desborde hacia una
nueva experiencia de vida.
Los seres humanos, según Kant, estamos predispuestos a
encontrar lo bello en lo que nos resulta útil; sin embargo, lo sublime
está en aquello que no presta un servicio particular, de tal forma
que la esencia del objeto en sí mismo se sublima. Esta disposición
para reconocer lo esencialmente estético se desarrolla a partir del
contacto con el objeto y su asimilación a través de la experiencia que
detona, no de su conocimiento.
La Literatura y sus géneros
Sartre asegura que las palabras, materia prima del arte literario, no
son trabajadas por el poeta y el prosista de la misma manera; lo
que pretende el poeta es casi igual a las proyecciones de los artistas
plásticos: construir imágenes y provocar la evocación, de tal forma
que el “autor” se pone al servicio de las palabras; “el poeta no habla,
pero tampoco se calla: el poeta se ha retirado por completo del
lenguaje-instrumento, en pos de la actitud “contemplativa” poética
que considera las palabras como cosas, no como signos” (1991, 49).
La función de la poesía privilegia el sentido estético de la palabra
sobre el referencial, ya que el poeta talla, cincela, pule la palabra en
estado salvaje (utilitario) en busca de la imagen.
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estética y literatura infantil

El poeta es un demiurgo que intenta exorcizar sus demonios;
el prosista, en cambio, se rige por el razonamiento que lo convierte
en su propio demonio. El escritor hace un llamado a la conciencia
para que su lector reflexione sobre las condiciones que lo rodean.
Saramago ha dicho que lo que nos hace quitarnos el sombrero
frente a la Literatura es el poder que tiene para sacudirnos a partir
de la reflexión (el reflejo de la realidad en el mundo ficcionalizado)
siendo éste el fin último de la escritura. De acuerdo con el autor
portugués, la obra literaria no es importante por sí misma, como
creación, sino por lo que provoca: el momento más importante de la
lectura es cuando el lector, por instantes, entrecierra el libro y pierde
su mirada en lontananza1.
El narrador está cerca del objeto. Para él, las palabras están
domesticadas; por el contrario, para el poeta las palabras están en
estado salvaje; son cosas naturales que crecen naturalmente sobre la
tierra, como las hierbas y los árboles. “El poeta mira al mundo desde
afuera y considera a las palabras como una trampa para atrapar una
realidad evasiva; todo el lenguaje, entonces, es como el espejo del
mundo” (Sartre, 1991, 50). En este sentido, el proceso de recepción
en los niños, al ser puestos en contacto con la poesía, es similar al
que ocurre cuando están en contacto con otras artes plásticas: el
poder evocativo es mucho más intenso y logra que, en vez de captar
definiciones, perciban ideas generales abstractas o concretas que los
llevan a una experiencia sensorial y emotiva.
El prosista, en cambio, señala Sartre, es un “hablador” en
el sentido de que lo que dice, dice algo; “el habla habla” (Heidegger,
1951, 12) La prosa es utilitaria por esencia: demuestra, señala,
1

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En conferencia dictada en la Escuela de Graduados del ITESM, 2004.
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ordena, niega, suplica, insulta, persuade, insinúa. Sartre asegura
que no hay nada en común entre los dos actos de escribir (poesía y
prosa) más que los movimientos mecánicos del brazo; en lo demás,
no hay comunicación entre sus universos. La prosa se ejerce sobre
el discurso y su materia es naturalmente significativa; el lenguaje es
usado como caparazón que protege de los demás como si fuera una
prolongación de nuestros sentidos (1991, 54).
El prosista, para Sartre, es un hombre que ha elegido cierto
modo de acción secundaria que podría ser llamada acción por
revelación, por lo que debe preguntársele qué es lo que quiere revelar
y a partir de tal revelación, qué cambio quiere producir en el mundo
(1991, 57); este efecto es evidente en el cuento referido de Eliseo
Alberto, pues se nota el compromiso social del texto y los efectos
que produce en los lectores (incluso en los más pequeños); es decir,
la palabra es acción. Para explicarlo, Sartre utiliza una analogía de
Brice-Parain: las palabras son “pistolas cargadas”. “Si el hombre
habla, tira; aunque puede elegir callarse. Pero si ha optado por tirar,
es necesario que lo haga como un hombre, apuntando a blancos, y
no como un niño, al azar, cerrando los ojos y por el solo placer de
oír las detonaciones” (1991, 57). Con esta analogía, Sartre pretende
justificar la idea de que la prosa, antes que nada es “compromiso”. Se
escribe para transmitir mensajes y pensando en que ese mensaje será
recibido por muchos lectores, lo que le dará validez a la idea de hacer
un cambio trascendental a través de la escritura; no se puede olvidar
que “no se es escritor por haber decidido decir ciertas cosas, sino
por haber decidido decirlas de cierta manera; este estilo representa
el valor de la prosa, pero debe pasar inadvertido” (58).
El contenido literario de un texto podría definirse como
“algo” intrínseco en él que, sin ser panfletario, logra mover al lector;
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estética y literatura infantil

le provoca una respuesta que lo transforma, sin que necesariamente
implique una acción concreta. La literariedad es, en palabras de
Man, otra forma para designar la respuesta estética, construida a
partir de los usos retóricos y estilísticos de cada autor (1990, 650).
Es difícil definir el proceso, pero se evidencia en la recepción. Es
innegable que al estar frente a la obra literaria se experimenta un gozo
emanado del estímulo estético. Así como hay adagios (música) que
inexplicablemente provocan con su sonido una intensísima tristeza,
cristalizada en lágrimas, algunas palabras, puestas estratégicamente
junto a otras, conmueven al lector. Esta respuesta surge de la
búsqueda del escritor por provocar ese efecto.
La estética, según de Man, tiene que ver con el efecto
del significado, no sólo en la poesía, también en la prosa y en el
drama, ya que cada uno de estos géneros se plantea a partir de una
superestructura canónica específica enriquecida por la propuesta
única e irrepetible de cada autor (1990, 648). Para los niños que
empiezan a involucrase con las propuestas estéticas de la palabra, el
género dramático es todavía más lúdico ya que es más dinámica por
sus posibilidades de “re-presentación”. Durante la infancia se lleva a
cabo un ensayo natural que consiste en ir “entrenándose” para ser.
Los niños sienten un placer especial en el juego de roles. Les gusta
interpretar y matizan sus interpretaciones a partir del pacto ficcional
establecido con el juego. Ellos no juegan a ser un tigre o un rey; ellos
son el tigre y el rey. Son actores natos, por eso la experimentación
lúdica a partir del teatro les resulta tan atractiva. Stanislawsky (1981)
establece en Un actor se prepara, algunos preceptos básico en el arte
de la actuación que son realizados, de forma intuitiva, por los niños.
“El sí mágico”2 es llevado por los pequeños, a la escena de la vida
2

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Consiste en condicionarse de manera que tal condición sea percibida
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cotidiana, con la maestría que les permite romper los paradigmas del
mundo adulto.
El teatro es un juego donde se experimenta la vida. Para el
niño, el juego es una actividad tan seria como el trabajo para un adulto;
no es un pasatiempo. Cuando hemos trabajado en la mediación de la
lectura literaria con niños, resulta interesante ver el proceso creativo
que experimentan los participantes a partir de la co-construcción de
los personajes. Ellos juegan con la caracterización y los conflictos;
experimentan vicariamente, mientras se divierten, diferentes
maneras de enfrentar la vida. Ensayan relaciones y conflictos que
probablemente vivirán, pues la literatura lleva implícita la vida.
La Literatura ofrece vastas posibilidades de exploración que
pueden ser aprovechadas de manera óptima si se parte de la idea
de que cada uno de sus géneros dispara potencialidades distintas
en los lectores. Hemos observado, a través de numerosos talleres
infantiles de estimulación literaria que, mientras el contacto con la
narrativa permite a los niños ser críticos y explorar inferencias, la
poesía despierta en ellos la sensibilidad y el gusto por los sonidos;
y el teatro, la búsqueda de la experimentación y el desarrollo de
diferentes habilidades sociales.
La literatura infantil
Hasta la primera mitad del siglo XX, se consideraba que lo único que
podía ser literario era la escritura de textos para adultos; actualmente
se reconoce que la literatura forma parte de la vida del niño desde
temprana edad y es uno de los alimentos más precisos para su
desarrollo integral, por lo que algunos autores contemporáneos han
por el actor como una realidad incuestionable
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estética y literatura infantil

enfocado su atención en la escritura para niños creando un género
particular con objetivos específicos. En Europa y Estados Unidos
los anaqueles no sólo se clasifican por género, sino también según
la edad de los lectores. En otros países como Alemania y Suecia, el
libro infantil ocupa un lugar imprescindible en el proceso formativo
integral (Montoya 6). Esto quiere decir que los textos de Literatura
infantil persiguen un propósito particular que es formativo,
informativo, pero sobretodo, recreativo; esta última capacidad
impulsa el pensamiento crítico y la emoción estética, a través de la
experimentación lúdica del mundo. Indiscutiblemente, la literatura
infantil es un puente que comunica las necesidades formativas de los
pequeños con el arte.
La Literatura infantil contemporánea incluye entre su
corpus textos literarios que se acompañan de propuestas plásticas
cuya integración, en el libro álbum, configura un tercer lenguaje
que dimensiona las posibilidades de su interpretación y disfrute.
Así como la música, la danza y la pintura contribuyen a desarrollar
otras áreas de la capacidad intelectual de los chicos en formación,
la Literatura permite, además de enriquecer su acervo lingüístico,
experimentar la vida desde una perspectiva estética y, con ello,
trascender el mundo rapaz de lo material. La estética de la palabra y
la imagen es, sobre todo, una posibilidad para el juego. La práctica
del juego renueva cualquier rutina. Si a un pequeño se le priva de
esta posibilidad, se le está coartando su libertad espiritual.
Retomando la idea de Sartre de que el arte no pierde nada
con el compromiso (1991), en el ámbito de la Literatura infantil
observamos que las exigencias siempre nuevas de lo social imponen
al artista la necesidad de reencontrar o arriesgarse en la búsqueda de
un lenguaje o técnicas nuevas.
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La postura sociológica respecto al Arte pareciera pesimista
y tajante. La Literatura infantil contemporánea, como cualquier
texto circunscrito al universo textual de una cultura, posee una
ideología, o manifiesta subrepticiamente los usos de una cultura; sin
embargo, su apertura hacia lo lúdico permite que el niño explore
y se cuestione sobre el universo que lo rodea y que está integrado
en el texto. A pesar de que refleja claramente valores concernientes
a la realidad social, no pretende una “reproducción” burguesa de
valores superficiales, al contrario: persigue, a partir de la estructura
de sus textos y sus respectivas propuestas visuales (ilustraciones)
hacer de los niños seres críticos, intuitivos y creativos, capaces de
“sentir” y asimilar el texto desde una perspectiva artística.
La prosa invita a que el pequeño lector dialogue con el
texto en un proceso en el que complementa la información (o
el mensaje) planteada por el escritor. Dentro de la literatura
infantil (particularmente la dirigida a preescolares de 5 y 6 años,
en los que ya se empieza a manifestar cierta rebeldía) es necesario
reconocer esta función de la prosa pues mientras más preceptivo
es un texto, más rechazo provoca en los niños; es decir, a pesar
de que existe una función social en la Literatura, ésta no debe
ser predominante (o exclusiva) ni esquemática, para que no le
provoque aversión.
La Literatura infantil contemporánea se ha generado con
características que tratan de cubrir las necesidades de los niños
del siglo XXI. Entre ellas, se prioriza el derecho a la fantasía y la
imaginación, y se reconoce su inteligencia y su participación como
coautores del texto. Aún así, es difícil que el “género” infantil no sea
visto como un género menor, la crítica literaria académica todavía
no abandona los prejuicios del pensamiento adultocentrista.
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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

En 1948 un grupo de personas se reunió en Munich para
plantear la importancia de reconocer la Literatura infantil, con
sus características distintivas, como un género tan importante, o
más, que la dirigida a los adultos, pues los estragos que la Segunda
Gran Guerra dejó en los niños debían enfrentarse a través del
arte. Gracias a esta iniciativa, desde los años 50 se han creado
publicaciones especializadas en Literatura infantil y los medios de
comunicación han dedicado un espacio especial a quienes serán
los futuros lectores de la “gran” Literatura universal; asimismo
se ha reconocido que la literatura válida para los adultos podría
también serlo para los niños.
De acuerdo con Sartre, el escritor debe comprometerse
por completo en sus obras y no proceder con pasividad (1991, 6367). Los escritores de Literatura Infantil contemporánea se han
comprometido con un público cada vez mayor y más exigente que
ejerce, en la medida de sus requerimientos, una crítica activa y más
incisiva que la de la crítica especializada. Desde que el niño ha ido
asumiendo el lugar que le corresponde en el contexto social, es
quien ejerce una crítica directa que exige que quien escribe literatura
infantil sea capaz de interpretar el mundo de los niños desde su
interior, como si fuera un niño más. En palabras de Alfonso Reyes:
“Poesía para niños no es ni puede ser una poesía que meramente
trata temas infantiles, sino una poesía que sea limpia y sencillamente
poesía infantil; en la que no hay un adulto que canta el mundo infantil,
sino un poeta que mira el mundo desde la propia alma del niño”.
Afortunadamente, esta tendencia en la Literatura escrita para niños
responde a las necesidades y exigencias de sus lectores motivándolos
de tal manera que en cada texto literario infantil buscan detonar
habilidades afectivas, cognitivas, lingüísticas y sociales.
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Por otra parte, se considera que la lectura de imágenes es una
actividad que realizan los bebés cuando empiezan a conocer el mundo;
sin embargo, algunas investigadoras como Arizpe y Styles consideran
que debe incluirse, en los programas educativos, un sistema de
alfabetización visual que realmente aporte a los pequeños el andamiaje
para decodificar los textos visuales; este proceso se lleva a cabo al poner
en contacto a los pequeños con las múltiples alternativas de textos
visuales que ofrecen los álbumes infantiles ilustrados. El texto visual
ayuda a que los pequeños integren el mundo a su experiencia a través
de sus sentidos (2004,16). La Literatura infantil contemporánea no se
limita a ser sólo una propuesta plástica; integra el texto escrito, tal como
ubica Vygotsky la función del lenguaje (1995), como un mediador entre
los procesos internos del pensamiento (razonar o reflexionar) para
llegar al conocimiento y a la socialización. Para Vygotsky, el desarrollo
de los niños interactúa con su experiencia cultural, por lo que el libroálbum infantil es un andamiaje para la construcción del conocimiento.
El texto visual complementa y sostiene lo que el niño integra al texto
escrito, a través de un proceso dialógico entre el texto visual y el
lingüístico que estimula el desarrollo del pensamiento complejo.
El libro-álbum, considerado como texto literario, tiene
características particulares en el uso del lenguaje. Su inclusión en
diversos talleres de acercamiento a la lectura se debe, en gran parte,
a sus propuestas plásticas. Las imágenes tienen un gran poder de
seducción. Invitan al pequeño a entrar en su particular universo de
ficción, sea ésta una ciudad renacentista, plasmada en tonos grises, o
la locura de planos coloridos y esquemáticos de una ciudad moderna
vista desde la mirada de un niño. Sobre todo, abren la puerta al mundo
de la interpretación; sus códigos no son lineales y requieren de diversas
competencias “lectoras” para ser decodificados. En ello estriba su
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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

mayor mérito: cuando un lector pasa de lo visual al texto escrito, ha
desarrollado una experiencia previa en la recepción e interpretación de
códigos. Arizpe y Styles aseguran que un niño que ha sido estimulado
literariamente a través de los álbumes ilustrados tendrá la capacidad
de ser más receptivo frente a los textos sin imágenes.
Una característica primordial de la Literatura infantil
contemporánea, sea ilustrada o no, es la relevancia del texto
lingüístico por sus recursos estilísticos, retóricos y ficcionales. Quien
escribe para niños está comprometido con la visión infantil, lo cual
no quiere decir que elija un registro fácil o elemental; al contrario,
su aproximación reconoce a los lectores como seres inteligentes
que, sin ser adultos, poseen ya o están en el proceso de adquisición
y desarrollo de una visión crítica, reflexiva y profunda de la vida.
La Literatura infantil contemporánea no da recetas para aprender
a vivir la vida, ni marca un camino axiológico en el desarrollo de
los pequeños. Crea una ficción a la que es invitado el niño y lo
conmueve, invita, reta a que reflexione al respecto y configure un
punto de vista a partir de sus propias ideas.
A partir de la propuesta integradora del texto literario, el
pequeño lector va armando rompecabezas con su experiencia
personal y con el texto (“proceso transaccional”, ya que lector y
texto se condicionan y complementan), con un amplio rango de
libre interpretación. En La vaca que se creía mariposa, por ejemplo,
Emilio Ángel Lome escribe en la primera estrofa: “Tras un sueño
sabroso y colorido/ salpicado de ronquidos y mugidos,/ cierto
día una vaca fantasiosa/ despertó creyéndose mariposa” (2004:7),
independientemente de que los recursos líricos son sencillos por la
edad del niño a la que va dirigido el texto, se perciben claramente
algunos tropos como el hipérbaton en la sintaxis y las imágenes
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que parten de la exageración y, aparentemente, lo ridículo. Esta
introducción parecería apuntar hacia una ficción sin dificultades;
sin embargo, la situación del personaje se complica, pues luego de
confeccionarse unas alas, la vaca se pone a volar de flor en flor, lo
que genera un caos en el pueblo ya que su nueva condición propicia
la destrucción de todos los jardines. Los habitantes deciden llevarla
a “una terapia de grupo”, en la que “Un doctor, cada tarde, muy
puntual,/ le decía, buscando curar su mal:/ &lt;Naciste para dar leche
y mugir;/ ese sueño de volar déjalo ir&gt;” Después de seis meses de
sesiones, al fin, la vaca se cura y todos festejan que ya es normal;
sin embargo “Cuando todos estaban festejando,/ pasaron tres
mariposas volando,/ y al verlas, como un murmullo pequeño,/
la vaca recordó su antiguo sueño(…)” (20) y, “sin más alas que el
deseo” (26), la vaca se eleva y llega al espacio, orgullosa.
Además de la musicalidad de la propuesta lírica del poema,
los niños suelen sentirse atraídos e identificados por la trama, pues
cuando empiezan a asistir a la escuela, van interiorizando ciertos
patrones conductuales de la vida social y confrontan las necesidades
(instintivas) de su voluntad contra las del deber ser, impuestas por
su comunidad. Asimismo, los pequeños lectores pueden identificar
que el registro léxico es ajeno al que usan de forma cotidiana, por lo
que entran en contacto y van reconociendo rasgos estilísticos. Otro
mérito del texto es su estructura: la presentación de personajes y el
planteamiento del conflicto se narra en pretérito; mientras el clímax y
el desenlace, en presente. Este recurso le da mayor velocidad al texto
y, con ello, genera más tensión en la trama; pero lo que suele ser más
estimulante para los pequeños lectores es el desenlace abierto, lo cual
detona una serie de preguntas que los conducen a reflexionar sobre
la vida social y sus propias experiencias para proponer soluciones.
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estética y literatura infantil

Los ejemplos de este tipo de textos literarios son numerosos y
pueden atribuirse a autores modernos o clásicos, quienes escriben, o lo
hicieron, pensando en que los pequeños lectores son aún más exigentes
que los adultos ya que si se acercan a un texto y se quedan con él, será
seguramente porque los ha cautivado y no motivados por pretensiones
intelectuales vacías, como suelen hacer aquellos diletantes que gustan
de pasear con una obra clásica bajo el brazo. Los cuentos de Quiroga,
por ejemplo, ofrecen a los lectores una variedad dialectal que abre las
puertas de otros mundos y sus criaturas. Las imágenes de García Lorca
los llevan a transitar por los colores de la vida a través de la melancolía;
y las de Neruda, a través del humor y lo cotidiano; Benedetti y
Saramago les plantean el dilema de la escritura creativa desde la óptica
de la infancia y la vejez como “antónimos complementarios”. Eliseo
Alberto acaricia el espíritu con su prosa poética que busca rescatar al
mundo de la intrascendencia; y otros, como Ann Fine, detonan los
efectos emocionales tras el estilo, como se observa en El diario de un gato
asesino: “Está bien, está bien. Cuélguenme. Maté al pájaro. Por todos los
cielos, soy un gato. Mi trabajo, prácticamente, es andar sigiloso por el
jardín tras los dulces pajaritos de antojo que apenas pueden volar de
un seto a otro. Entonces, ¿qué se supone que debo hacer cuando una
de esas pelotitas emplumadas revoloteantes casi se arroja a mi boca?
O sea, de hecho aterrizó en mis garras. Me pudo haber golpeado”
(2004, 5). La autora, a través del humor y la ironía, crea un texto que
apela al sentido común y al respeto por la naturaleza desde un discurso
desenfadado y ligero que es sumamente accesible para los pequeños y
que además les permite identificar elementos que construyen el tono
irónico, como propuesta estilística.
La Literatura infantil contemporánea en formato de
cuento, novela, poema o álbum ilustrado, lleva a los lectores por
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un camino afable y amistoso que les presenta opciones diferentes
y complementarias de las que han vivido, respecto a su concepción
del mundo; por lo que pueden establecer relaciones y referencias
más allá de sí mismos. Este tipo de literatura reconoce al niño
como un ser pensante con el que dialoga y co-construye el texto; le
ofrece retos para que desarrollen diferentes habilidades cognitivas y
competencias lecto-literarias que irán conformando su experiencia
lectora, así como la madurez para proponer opiniones libres y
autónomas respecto al mundo que los rodea.
La emoción estética a través de la literatura infantil
contemporánea
La contemplación estética es una característica inherente a los
seres humanos. Está presente en la mirada risueña del bebé cuando
escucha la voz de su madre, o en la plácida sonrisa que se dibuja
en su rostro cuando escucha su melodía favorita, quizás reconocida
desde que se gestaba en su vientre. De la misma forma que
tuvimos la necesidad de dibujar sobre piedras, la contemplación de
pinturas rupestres nos llevó a vivir una experiencia en que la simple
observación nos transportó a un estado de éxtasis y liberación
espiritual. Asimismo, investigar sobre los procesos cognitivos y
emocionales que intervienen en la percepción del arte y la forma
en que reacciona el organismo ante ella ha sido un asunto de interés
constante en la historia de la cultura.
¿Por qué algunas imágenes, historias, movimientos tienen la
capacidad de conmover al espectador hasta llevarlo a la sublimación
de sus emociones?, ¿por qué algunas manifestaciones de la emoción
son evidentes y otras sólo dejan huellan internas que apuntalan el
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crecimiento espiritual del individuo? Responder a estas incógnitas
es una labor que desvela a los investigadores. Gardner y su grupo
de colaboradores en la Universidad de Harvard tratan de explicar la
relación entre el desarrollo humano y los procesos artísticos, por lo
que han realizado investigaciones en las que concluyen que los niños
menores de cuatro años experimentan “emociones discretas” frente
al hecho artístico (Arizpe y Styles, 2004, 68) “mirar una pintura implica
la consideración de su estatus de “cosa” en el mundo, como objeto
atractivo y como comentario sobre aspectos del mundo expresado
en un medio simbólico. El poder y la fascinación del arte residen
precisamente en que el individuo participa en los dos planos: sensomotor y simbólico” (Gardner 1973, 132). Como parte del mismo
proyecto de investigación, Perkins (citado por Arizpe y Styles 2004,
70) identifica seis categorías en relación con la percepción artística:
1. anclaje sensorial: el arte es un objeto físico sobre el cual enfocarse
2. acceso instantáneo: está abierto a todo el que quiera ver y alienta
3.
4.
5.

6.

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al espectador a acercarse más.
compromiso personal: está hecho para mantener la atención y
sirve para sostener una reflexión prolongada
atmósfera abierta: cultiva la disposición al pensamiento y
proporciona una atmósfera de influencia elevada
multiconexión: promueve las conexiones entre los aspectos
morales y los sociales, alusiones filosóficas, temas históricos,
estructuras formales, relevancia para la experiencia personal, etc.
conocimiento de amplio espectro: estar frente a la obra artística
une diferentes tipos de conocimiento, como elaboración visual,
pensamiento analítico, cuestionamientos, puesta a prueba de
hipótesis y razonamiento verbal,
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A partir de las conclusiones anteriores Perkins desarrolla
la idea de la “inteligencia experimental y reflexiva” que describe el
proceso de los recursos intelectuales hacia una conducta inteligente.
Los puntos que establece Perkins respecto a la contemplación
estética se han podido observar de forma gradual en diferentes
grupos de niños con los que se ha trabajado la animación a la lectura
literaria. Los libros anclan la atención de los pequeños tanto por su
propuesta plástica como por la lingüística; tomando en cuenta la
edad y escolaridad de los participantes.
Así como las manifestaciones de la emoción estética no son
percibidas objetivamente en el individuo, las huellas que deja el arte,
sea plástico, literario o musical, tampoco son tangibles con precisión
en la conducta y la cognición; sin embargo, Vigotsky propone acercar
al niño a las artes, que son expresivas, por lo que no pretenden modelar
las respuestas en él, al contrario, éstas generan una marca invisible
que alimentará su goce estético y su juicio crítico posterior, no sólo
respecto al arte, sino en torno a todas las áreas de su interés:
Nuestro cerebro y nuestros nervios, poseedores de enorme
plasticidad, transforman fácilmente su finísima estructura bajo la
influencia de diversas presiones, manteniendo la huella de estas
modificaciones si las presiones son suficientemente fuertes o
se repiten con suficiente frecuencia. Sucede en el cerebro algo
parecido a lo que pasa en una hoja de papel si la doblamos por
la mitad: en el lugar del doblez queda una raya como fruto del
cambio realizado; raya que propicia la reiteración posterior de
ese mismo cambio. Bastará con soplar el papel para que vuelva
a doblarse por el mismo lugar en que quedó la huella (2001, 12)

Vygotsky señala que, antes de ocuparse en “moldear” al niño
para que sea capaz de desarrollar estructuras de cualquier tipo del
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estética y literatura infantil

modo adulto, es importante fomentar el desarrollo de su imaginación
para que así ponga a ejercitar sus capacidades cognoscitivas
individuales. La imaginación es un proceso complejo donde toda
actividad creativa tiene una larga historia detrás; la creación, entonces,
es como una especie de parto, consecuencia de una larga gestación,
que se percibe de manera tanto externa como interna (31). Tomando
en cuenta estas ideas, podedmo inferir que la emoción estética no
sólo es un proceso pasivo y contemplativo que vive el niño al estar
frente a la experimentación artística; la emoción conduce al niño a
vivir apasionadamente la experiencia vicaria (Rosemblatt, 2004) que se
transmutará en creación y creatividad. La emoción se transforma en
pensamiento y éste está latente, como andamiaje, en todo el proceso
de desarrollo cognoscitivo que no finaliza en la infancia.
El pensamiento crítico y el pensamiento estético en la
creatividad infantil
El proceso de pensar objetiva y profundamente empieza a gestarse en
el niño cuando manifiesta actitudes y respuestas críticas hacia lo que
lo rodea y hacia sus propias sensaciones y pensamientos. Este proceso
se percibe claramente frente al texto literario ya que tiene un poder
evocativo, pero también desafiante y reflexivo. La literatura provoca que
el lector cuestione su realidad y que haga inferencias que conformarán
su personalidad; por ser polisémica, activa procesos interpretativos
que relacionan diferentes ámbitos de la experiencia humana. Los
textos de literatura infantil contemporánea promueven un rol activo
en el lector que le permite emitir juicios y cuestionamientos sobre los
textos lingúísticos y gráficos con los que experimenta una visión más
reposada sobre la obra artística en su totalidad.
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Un texto (entendido como un tejido complejo) atractivo
alienta a los lectores al escrutinio; la literatura infantil los invita a ver
con detenimiento, a explorar y a sentir para establecer una comunión
con el texto que los lleva a ser conscientes de lo que piensan. Según
Arizpe y Styles, mediante el cultivo de la conciencia de nuestro propio
pensamiento, del planteamiento de las preguntas adecuadas, la guía
de estrategias, dirigimos nuestra inteligencia empírica en direcciones
fructíferas (2004, 70). El texto de Literatura infantil por sí mismo
abre estas posibilidades al lector; sin embargo, es necesario apoyar
este proceso con una serie de actividades que activen los sentidos de
los pequeños, para hacerlos más perceptivos. Las juego-estrategias
diseñadas especialmente para cada lectura funcionan como guía para el
desarrollo de diversas habilidades; también es fundamental establecer
un ambiente amigable que motive la libre expresión, la confianza y la
experimentación de los pequeños lectores, para que se acompañe su
proceso de maduración emocional, social, lingüística e intelectual.
Los procesos que suceden en el pensamiento de los niños
algunas veces son involuntarios, ya que relacionan inconscientemente
el texto infantil con experiencias previas. La literatura estimula la
identificación de saberes latentes, que quizás el niño aún no se daba
cuenta de que los tenía, y reconoce referentes que se integran a su
forma de ver el mundo. A este proceso creativo en operación, Arizpe
y Styles lo consideran como la mezcla de imaginación, fantasía,
recuerdo y asombro: el inconsciente colabora con la actividad
consciente para generar un “nuevo” conocimiento (2004, 82)
Un elemento fundamental que promueve la activación del
pensamiento crítico en los niños es, según Perkins, su acercamiento
a las artes plásticas (en Arizpe y Styles, 2004). En la Literatura
infantil contemporánea, los recursos visuales son tan importantes
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estética y literatura infantil

como los lingüísticos, ya que provoca “poderosas reacciones […]
como la pasión genuina en el ojo del espectador, que activa en
ellos la participación de múltiples modalidades sensoriales. Para
Perkins, el arte es un asunto de múltiples conexiones que une temas
sociales, preocupaciones estéticas, […] para unir disposiciones del
pensamiento a través de otros y diversos contextos explorados
en conjunto con la obra de arte (85). Otros investigadores han
realizado pruebas con álbumes ilustrados y han observado su
capacidad para detonar juicios y emociones en la recepción de los
niños. Kiefer, citado por Arizpe y Styles, concluyó que los libros
que generan emociones más profundas en los niños son aquellos
alrededor de los cuales la respuesta de mayor duración creció y
se profundizó (2004, 88) y no necesariamente los que más les
gustaron; es decir, los libros que generaron más discusiones y retos
para la interpretación.
La mayoría de los álbumes ilustrados para niños ayuda
de forma lúdica a que los pequeños se cuestionen, incluso se
confundan, mientras provoca sus pensamientos obligándolos a
mirar más allá de la simple trama textual, lo que da como resultado
una mayor comprensión de la forma en que las narraciones,
visual y verbal, se complementan y generan un texto complejo. La
mayoría de los niños entonces trascienden el nivel de comprensión
literal y entienden los hechos y detalles ocultos en el texto que
estimulan su concepción crítica del hecho artístico en su totalidad
(aunque no tenga imágenes). Arizpe y Styles consideran que la
obra de arte tiene la capacidad de llevar al espectador hacia su
interior comprometiendo expectativas, recuerdos, etcétera, por
lo que cuestiona “la respuesta acostumbrada del espectador
contradiciendo sus expectativas con nuevas posibilidades: desplaza
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el reconocimiento con extrañamiento” (2004, 165) El lector, frente
al texto literario, rompe con su rutina interpretativa y, también
de forma lúdica, experimenta con los códigos y registros que el
mismo texto le facilita.
Como ya se ha señalado, la manera más tangible de conocer
el pensamiento es a través del lenguaje; el uso y entendimiento del
lenguaje de los niños es el parámetro para organizar y reconocer la
forma en que se transforma su pensamiento. A través de algunas
propuestas sociolingüísticas y pedagógicas, se pueden ubicar
cuatro categorías empleadas por diferentes grupos de niños en sus
respuestas verbales, ante la lectura literaria: 1. la informativa, donde
sus comentarios se centran en las formas de las ilustraciones, la
trama, y hacen comparaciones con otros libros; 2. la heurística, en
que hacen inferencias, participan en la resolución de problemas y
emplean un lenguaje hipotético; 3. la imaginativa, donde los niños se
integran como parte de la ficción y la llevan a su experiencia personal
previa o presente, y puedem llegar incluso al empleo de lenguaje
figurado; y 4. la personal, en que los niños expresan sentimientos y
opiniones personales, se refieren a los personajes y evalúan (valoran)
las ilustraciones; el lenguaje que emplean empieza a reflejar un estilo
propio, (2004, 86-87).
A través de la observación y registro de datos, luego del
trabajo de estimulación literaria con niños, hemos observado que
las capacidades fortalecidas en lectores iniciales, a partir del contacto
con textos estéticos (literarios) les permite desarrollar habilidades
intelectuales y emocionales, básicas para impulsar su pensamiento
crítico y creativo, lo cual es fundamental para que las generaciones de
niños lectores literarios propongan alternativas para la construcción
de una comunidad más empática e integradora.
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estética y literatura infantil

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
La configuración de un canon híbrido para la
formación de lectores competentes
The configuration of a hybrid canon for the training of competent readers
José Manuel de Amo Sánchez-Fortín
Universidad de Almería,
Almería, España
orcid.org/0000-0002-5680-2921

Carmen Pérez-García

orcid.org/0000-0002-5995-4111
Fecha entrega: 15-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, De Amo, José Manuel. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-77
Email: jmdeamo@ual.es cpg516@ual.es

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

La configuración de un canon híbrido para
la formación de lectores competentes
The configuration of a hybrid canon for the
training of competent readers
José Manuel de Amo Sánchez-Fortún
Universidad de Almería
Almería, España.
jmdeamo@ual.es

Carmen Pérez-García
Universidad de Almería
Almería, España.
cpg516@ual.es

Resumen: Este estudio aborda la cuestión del canon literario desde una
perspectiva teórica que profundiza en el debate histórico generado en
torno a su conformación y aplicación en el ámbito educativo. En este
sentido, se incide en la necesidad de implementar un canon escolar híbrido
en el que se incluyan obras prestigiadas por la institución literaria y obras
que partan del horizonte de expectativas del alumnado y se vinculen con
sus gustos, necesidades e intereses. De este modo, la Literatura Infantil y
Juvenil (LIJ) y las prácticas letradas desarrolladas en comunidades virtuales
deben tenerse en cuenta para configurar itinerarios de progreso en la
formación lectora del alumnado de las diferentes etapas educativas.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Palabras clave: Canon – Educación literaria – LIJ – Prácticas letradas –
Competencia lectora
Abstract: This essay approaches the question of the literary canon from
a theoretical perspective that delves into the historical debate generated
around its formation and application in the field of education. In this
sense, it emphasizes the need to implement a hybrid school canon that
includes works that are prestigious for the literary institution and works
that are based on the horizon of students’ expectations and that are linked
to their tastes, needs and interests. In this way, Children’s and Young
Adult Literature (PYL) and the literary practices developed in virtual
communities must be taken into account in order to configure itineraries
of progress in the reading education of students at any stage.
Keywords: Canon – Literary education – LIJ – Literate practices –
Reading literacy – Reading competence.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-77

91

�José Manuel de Amo Sánchez-Fortún y Carmen Pérez-García / La configuración de
un canon híbrido para la formación de lectores competentes

El canon literario, la canonicidad y la LIJ
La cuestión del canon ocupa un lugar preferente en el ámbito actual
de la investigación de los estudios literarios y culturales (Bloom,
2001; Pozuelo y Aradra, 2000; Ordine, 2018; Cerrillo, 2013; Muñoz,
García y Cordón, 2020; Gullón, 2008; Amo, 2021). Al hablar del
canon de una comunidad, se hace referencia a un listado de obras
prestigiadas por los grupos culturales dominantes, utilizado como
instrumento idóneo para construir, identificar y conceder legitimidad
a su propia herencia histórica, geográfica y artística. Son textos que
en el campo literario central ostentan un estatus hegemónico que ha
ido configurándose mediante criterios ideológicos, políticos, éticos
y/o estéticos relacionados, entre otras dimensiones, con la (re)
construcción de la tradición (Talens, 1994) y/o con modelos legítimos
de cultura fuertemente estructurados y excluyentes (Mignolo, 1998).
Constituyen, en definitiva, un punto de referencia moral, educativo,
lingüístico y literario para ser imitados, reproducidos o consumidos
por parte de los miembros de la comunidad.
Desde hace décadas, el interés por la selección de obras,
autores y modelos de escritura se mantiene debido a la controversia
abierta por algunas teorías literarias que se definen por su escepticismo
epistemológico y por la negación de toda jerarquía cultural (Bobes
Naves, 2008). En este sentido, el debate se ha polarizado entre:
a.

92

Los que atienden exclusivamente a universales estéticos como
supuesto principio de selección de las obras. Por ejemplo,
Harold Bloom (2001), considerado el exponente principal de
este polo, acota el catálogo de autores y libros preceptivos,
estableciendo veintiséis escritores como autoridades de nuestra
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-77

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

cultura (occidental): Shakespeare, Dante, Chaucer, Cervantes,
Montaigne, Molière, Milton, Samuel Johnson, Goethe,
Wordsworth, Austen, Whitman, Dickinson, Dickens, Eliot,
Tolstoi, Ibsen, Freud, Proust, Joyce, Woolf, Kafka, Bordes,
Neruda, Pessoa y Beckett.
b.
Los que, posicionados en movimientos de apertura y
participación más inclusivos, reclaman la ampliación de la
lista aplicando otros criterios, tales como raza, sexo o lugar de
procedencia. Reivindican la revaloración de un amplio corpus
considerado periférico, de escaso reconocimiento simbólico por
parte de la institución literaria, y etiquetado, en la mayoría de
las ocasiones, de literatura de escasa calidad, literatura menor,
subliteratura o paraliteratura.
Este último es el caso de la literatura juvenil. Aunque, en
términos económicos, se trata de uno de los subsectores con mayor
peso en el ámbito editorial español por su volumen de ventas, como
señala el Observatorio de la Lectura y el Libro (2017), ocupa una
posición irrelevante en la configuración del polisistema cultural. En
este sentido, la mayoría de los esfuerzos académicos han consistido
no solo en una defensa de su calidad literaria, sino también en
justificar su valor formativo y, por consiguiente, en promover su
inclusión en el canon curricular (Mendoza, 2001; Cerrillo, 2013;
Lluch, 2010), ya que está constituida por obras que parten del
horizonte de expectativas de los jóvenes, de sus gustos, necesidades
e intereses (Lomas y Matas, 2014; Bombini y Lomas, 2020). Además,
su recepción permite acercar al alumnado a la cultura literaria y
favorece el desarrollo de sus hábitos lectores; es la base literaria para
que se habitúen a reconocer las peculiaridades discursivas, identificar
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un canon híbrido para la formación de lectores competentes

el género literario en el que se inscribe y establecer interconexiones
con otros productos culturales, así como aprender a tener una
respuesta ética y estética.
Por otro lado, la cuestión del canon debe plantearse no
tanto como un simple catálogo de autores y obras, sino como un
corpus constituido a partir de una «gramática» (Pozuelo y Aradra,
2000), es decir, una combinación de rasgos formales, temáticos y
discursivos que consagran o confieren legitimidad a los textos que la
posean. Estas normas y materiales que determinan los mecanismos
de producción y consumo textuales harían referencia al repertorio,
interiorizado por cada individuo en el seno de su comunidad (habitus).
Se hablaría, entonces, de canonicidad; no es una característica
intrínseca del texto que define la buena o mala literatura (EvenZohar, 2017, p. 14), sino la posición que los textos y normas ocupan
en un momento determinado según los factores que intervienen
en los fenómenos culturales. Por consiguiente, el incumplimiento
de esta gramática, que tiene vigencia en un momento histórico
específico, es el elemento que determina que las obras de un escritor
de superventas, por ejemplo, queden excluidas del elenco de textos
consagrados, y sus lectores caminen en sentido contrario al marcado
por la crítica.
Las propuestas de descomposición, fragmentación o
ensanchamiento del canon literario han tenido un campo abonado
especialmente en el ámbito de la formación lectora. La lista de
lecturas elegidas por el docente para enseñar a leer suele ser, en
líneas generales, el núcleo de las experiencias de lectura que los
jóvenes tienen a lo largo de su proceso de escolarización; de ahí que
la construcción de este canon sea un reto educativo prioritario desde
el punto de vista teórico y práctico. Los intentos de configuración
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de este repertorio constituyen lo que se ha venido en llamar canon
escolar, curricular o formativo.
El canon escolar
El significado original de canon se circunscribe al conjunto de obras
seleccionadas por parte de la institución educativa (Bloom, 2001).
Las escuelas, en este sentido, tienen un papel decisivo en el proceso
de consagración de textos y autores: si bien no crean o establecen
los rasgos literarios que determinan y dan notoriedad a una obra,
sí tienen la función expresa de reproducirlos y conservarlos en el
tiempo; constituye, en términos de Bourdieu (2017), la institución
transmisora garante de la cultura legítima y del gusto por las obras
reconocidas socialmente.
A este respecto, Pozuelo Yvancos reconoce que el
centro educativo “actúa como puente entre los valores estéticos
y los consumidores” (Pozuelo y Aradra, 2000, p. 47). Desde
esta perspectiva, los individuos de una comunidad adquieren
y desarrollan la disposición estética hacia los textos del canon
académico principalmente mediante su proceso formativo en el aula
y el contacto continuo con ellos (Amo, 2021). La propia noción de
literatura se forja y desarrolla durante el proceso de escolarización
(Schaeffer, 2013): la manera en que se conciben los textos literarios
y se reconoce su posición en el polisistema cultural se interioriza en
el seno de la comunidad interpretativa de la clase.
Desde su posición privilegiada, la escuela ejerce, por lo tanto,
una fuerza centrífuga sobre toda manifestación que no cumpla los
dictados de la institución literaria. Para garantizar el capital escolar,
los agentes educativos deben: (a) mantener la distinción entre
productos consagrados y aquellos de escaso o nulo valor simbólico
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un canon híbrido para la formación de lectores competentes

(Bourdieu, 2017); (b) validar los modos reconocidos de interpretar;
(c) concretar las obras imprescindibles de su comunidad; (d)
condicionar o modelar el horizonte de expectativas y (e) orientar
las posibles experiencias lectoras de sus miembros en un marco
curricular perfectamente estructurado.
En definitiva, la institución educativa tiene como función
encomendada la preservación y perpetuación del canon literario.
Reconoce en él un valor esencial para que los estudiantes se integren
en la sociedad y en su cultura. Son, por consiguiente, textos clave
(Fleming, 2006, p. 6) a los que los estudiantes deben ser expuestos
para adquirir capital cultural. Ordine, en este sentido, señala que “la
actividad primordial de un profesor debería ser (…) leer los clásicos
a los alumnos y partir de los clásicos para mostrar después su
interacción con los demás saberes y, sobre todo, con la vida misma”
(2018, p. 16). Por ello, durante el proceso de escolarización, se les hace
una aproximación a los autores y obras más significativas del acervo
literario. En su desarrollo curricular, además, esta representatividad
viene condicionada por la reivindicación de los textos generados en el
seno territorial de cada una de las comunidades autónomas, por lo que
el canon oficial se delimita aún más al atender a criterios geopolíticos.
En este blindaje del repertorio, los clásicos ostentan el lugar preferente,
ya que son muestras relevantes del patrimonio cultural, gracias a los
cuales se fomentan la creatividad literaria del alumnado, su visión
crítica acerca de la sociedad, así como su referente ético.
En la materia de Lengua Castellana y Literatura, el
profesorado tiene como objetivo prioritario formar lectores
capaces de disfrutar con los libros o textos. Esta es una cuestión
de extraordinaria relevancia en un enfoque innovador de la
educación literaria orientado a la lectura. Sin embargo, leer no ha
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

sido históricamente enseñado como acto de placer (Bloom, 2000, p.
19). El enfoque didáctico tradicional se ha centrado exclusivamente
en el aprendizaje memorístico de contenidos conceptuales (fechas,
autores, obras…) seleccionados, entre otros criterios, por el grado
de representatividad del movimiento o periodo al que pertenecen,
por constituir un modelo retórico y de uso de la lengua, o por el
elemento del código literario que se desee trabajar en clase (narrador,
estructura narrativa, coordenadas espaciotemporales, el diálogo
intertextual, etc.). Esta práctica docente se contradice, como se
acaba de señalar, con uno de los propósitos curriculares prioritarios
en las diferentes etapas educativas: utilizar la lectura como fuente
de disfrute y diversión. Se trata de despertar en los más jóvenes el
placer de la lectura, el deseo de compartir sus experiencias literarias,
la necesidad de socializarse en comunidades letradas, etc., para que
desarrollen la sensibilidad literaria y el criterio estético en tanto que
instrumentos de formación y enriquecimiento cultural.
En este sentido, se han comenzado a revisar los mecanismos
de confección del canon escolar, abriéndolo a diferentes
repertorios que dialoguen con otros discursos sociales y con otras
manifestaciones artísticas multimodales (Bombini, 2020); es el caso
de la narrativa gráfica y de los textos cuya propuesta ética y estética
favorece la construcción de identidades en el seno de sociedades
complejas, pluriculturales, plurilingües, altamente tecnologizadas y
en constante cambio. Debe hacerse hincapié, por consiguiente, en
que el repertorio escolar no ha de circunscribirse únicamente a los
textos canónicos o clásicos, sino también a aquellas obras (literarias,
multimodales o transmedia) que partan del horizonte de expectativas
de los jóvenes, de sus capacidades lectores y de su universo de
experiencias (Lomas y Matas, 2014; Bombini y Lomas, 2020).
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un canon híbrido para la formación de lectores competentes

Desde esta perspectiva, los agentes educativos deben
acercarse necesariamente a “esas prácticas incontroladas y
diseminadas” (Chartier, 2018, pp. 64-65) en Internet que no son
tenidas en cuenta por la escuela.
Las prácticas letradas en comunidades virtuales
Al consagrar un repertorio, la institución educativa desestima otras
prácticas letradas emergentes vinculadas tanto al ámbito formal
como al privado y personal de los estudiantes (Cassany, 2012 y 2019).
No obstante, los blogs, las páginas de escritura colaborativa, las tuitnovelas, las entradas en Instagram… son lugares de lectura también
(CERLALC, 2014, p. 23). Constituyen prácticas que implican una
cultura de aprendizaje lector no institucional de primer orden
(Sorensen y Mara, 2014, p. 89) y que ponen en valor el carácter
social de la lectura. Pensemos, por ejemplo, en los fanfictioners y su
activa participación en comunidades virtuales mediante hipertextos
que apenas tienen reconocimiento social (y, en teoría, escasa calidad
literaria), pero que les permiten desarrollar sus capacidades lectoras
y escritoras al margen de la cultura oficial. En la página www.
fanfiction.net, el 14 de marzo de 2022 se registraban más de 840000
fanfics escritos en torno al universo de Harry Potter; son cifras nada
desdeñables para tomar conciencia de que, fuera de las aulas y del
currículo escolar, los jóvenes leen y escriben de manera asidua (Amo,
2021). Los fans de una obra se afilian a un espacio de afinidad con el
objetivo de seguir disfrutando de la trama, de los personajes… de lo
que llaman el canon (o fuente material oficial de la que se nutren los
escritores de fanfics). Constituyen un grupo considerable de personas
que comparten un mismo interés y afición. Se convierten en lectores
no solo de la obra original, sino también de todo cuanto forme parte
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del fandom. Además de leer, pueden elaborar propuestas creativas que
amplíen, complementen o expandan el hipotexto. Por esta razón, el
libro y la lectura dejan de estar sujetos actualmente al monopolio
exclusivo de los contextos formales de aprendizaje (Lluch, 2017
y 2021) y a los preceptos de la crítica literaria (Amo, 2021) para
abrirse a otros escenarios: más informales, menos jerarquizados
y más orientados a la puesta en valor de la función socializadora
del acto de leer. En ellos actúan nuevos agentes que, situados fuera
de los circuitos culturales tradicionales, canalizan las necesidades
sociales y crean estados de opinión sobre temas vinculados al libro
y su recepción.
Se produce, en este sentido, un desplazamiento del
centro de transmisión del gusto cultural y lector. Pensemos, por
ejemplo, en comunidades como BookTube, que ponen al servicio
de sus usuarios una amplia gama de medios para que se realicen
como lectores: no solo median entre los libros y los lectores, sino
también modifican los comportamientos y gustos de su audiencia.
En un estudio realizado por Kraemer (2016), se constata que un
porcentaje muy elevado de suscriptores (92 %) ven vídeos en
los canales de BookTube como forma de orientarse a la hora de
comprar libros. Solo un 5 % de los encuestados admite que su
compra viene motivada por la lectura de una crítica o una reseña
en un blog literario. A propósito de los usuarios, Lebeau (2018)
identifica trece tipos según la función, el grado y el tiempo de
participación en la red social: (a) el nuevo, (b) el seleccionador, (c)
el instagrammer, (d) el comprador, (e) el habitual, (f) el ocasional,
(g) el nativo, (h) el liker, (i) el fan, (j) el pasivo, (k) el suscrito y (l)
el periódico; estas son categorías que pueden tenerse en cuenta en
los estudios sobre lectores adolescentes.
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un canon híbrido para la formación de lectores competentes

Existen investigaciones (Hughes, 2017), a este respecto, que
señalan la importancia de los booktubers en el proceso de constitución
de un canon juvenil adulto y, por consiguiente, en la formación de un
horizonte de expectativas vinculado a estas comunidades letradas.
Un análisis detallado de las recomendaciones que en estos espacios
o grupos se realizan, muestra una clara tendencia hacia la llamada
literatura de jóvenes adultos (YAL) y la literatura de nuevos adultos
(NAL), más cercanas a los intereses y necesidades de la audiencia que
al repertorio desarrollado por las instituciones literaria y educativa
(Amo, Domínguez-Oller y García-Roca, 2021). YAL y NAL son
categorías recientes que englobarían, desde una perspectiva general,
todo tipo de ficción dirigida a un lectorado con edades comprendidas
entre 13 a 17 y 18 a 30 años, respectivamente. Suelen tener a un
adolescente o joven adulto como protagonista y desarrollar temas
que preocupan o interesan especialmente a estos grupos sociales. En
el caso de la YAL, serían los tópicos relacionados con la mayoría de
edad (Rybakova y Roccanti, 2016): drogas, trastornos alimentarios,
primeras relaciones de pareja, etc.
YAL no es una categoría genérica bien delimitada
conceptualmente. No se circunscribe a un único subgénero, sino
que se expande y abarca diferentes posibilidades formales: narrativa
gráfica, chick lit, romance, etc. Incluso, algunas obras canónicas
podrían tener acomodo en esta etiqueta: El guardián entre el centeno
(Cole, 2008), por ejemplo.
Asimismo, y teniendo en cuenta que la mayor parte de la
audiencia de esta comunidad está formada por jóvenes lectoras, ocupa
un lugar especial la subcategoría llamada chick lit, un tipo de narrativa
protagonizada por mujeres entre 20 y 30 años, a medio camino entre
la novela romántica y la revista de moda (Merrick, 2006; Ryan, 2010).
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Aunque no puede hablarse aún de un canon de YAL
propiamente dicho (Hugues, 2017), es innegable el papel esencial
que juega BookTube en su difusión como fenómeno cultural y en
su acelerado proceso de legitimación social. En el presente estudio
(Amo, Domínguez-Oller y García-Roca, 2021), puede observarse
que más del 75% de los libros recomendados pertenecen a esta
categoría. En cambio, los textos clásicos se reducen a un 4%.
Desde el punto de vista formativo, los vlogueros, que en
general se sitúan en la misma franja de edad que sus suscriptores,
constituyen un puente que acerca a los lectores a textos clásicos
mediante temas, personajes, ambientación o cualquier otro elemento
narrativo en común (Herz y Gallo, 2005, p. 12); se convierten en
facilitadores que gradúan las lecturas. Se establece así una escalera
de lectura (Lesesne, 2010) que ayuda a que los jóvenes se enfrenten
de manera progresiva a obras cada vez más complejas. Además,
promueven actitudes positivas hacia la literatura y les proporcionan
marcos interpretativos que los ayudan a analizar e interpretar textos.
Un factor importante radica en la pérdida de confianza en las lecturas
prescriptivas recomendadas por los docentes, más preocupados en
ofrecer el canon literario que en atender las verdaderas necesidades
lectoras de su alumnado.
Para ciertos especialistas, los youtubers son, en general,
un valioso instrumento de mercadotecnia por la viralidad de sus
contenidos generados (Valls-Osorio, 2015). En el ámbito concreto
de los suscriptores de los canales de BookTube, sus edades se sitúan
en el llamado sector juvenil adulto: es un nicho de mercado ideal
al que las casas editoriales desean seducir mediante determinadas
estrategias publicitarias no tradicionales. Entre sus objetivos se
encuentra convertirse en referentes de colecciones de YAL. Son
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conscientes de la influencia que los vlogueros ejercen sobre este
segmento de la población. En un estudio realizado por Mennour
(2019) acerca de los miembros inscritos a canales franceses de
BookTube, se constató que el 81% de los encuestados leían más
gracias a esta red social. Por ello, aquellos sellos editoriales que
pretenden tener una gran relevancia en este sector envían sus
novedades a estos prescriptores de la lectura, con el fin de que,
a partir de su juicio y gusto independiente, las promocionen y las
conviertan en éxito de ventas. Como indican Castelló-Martínez y
del Pino (2015, p. 50), las editoriales reconocen en estos blogueros
el perfil idóneo: conocen el sector, tienen un gran alcance entre sus
abonados y generan un contenido que aprovechan como apoyo al
sello o a la colección.
Entre los hallazgos del estudio de Amo, Domínguez-Oller
y García-Roca (2021), se observa que los libros más recomendados
por los booktubers estudiados han sido publicados en Alfaguara,
Montena, Norma y Nube de tinta, si bien es cierto que se han
registrado más de 40 editoriales (la mayoría de ellas con una sola
referencia) en el periodo acotado para el estudio.
De acuerdo con la tesis mantenida por Tomasena
(2019), los booktubers más populares, que representan verdaderas
microcelebridades, se relacionan con la literatura más comercial o
de superventas. Esto es especialmente relevante en el caso de las
sagas literarias o narrativas transmedia (Álvarez y Romero, 2018). Los
consumidores, en esta nueva ecología de los medios, son translectores,
usuarios que no solo son lectores en términos tradicionales, sino
también consumidores de narrativas que se expanden en diferentes
medios y generadores de contenido en escenarios de afinidad (Amo
y García-Roca, 2019).
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Si consultamos los diferentes informes de Hábitos de Lectura
y Compra de Libros en España preparados por la Federación de
Gremios de Editores de España, puede observarse que los libros
que aparecen como preferidos por los lectores españoles de manera
continuada en el tiempo son la saga de Los pilares de la Tierra (Ken
Follett), La catedral del mar (Idelfonso Falcones) y la serie Harry
Potter (J. K. Rowling). No es casualidad que las tres propuestas se
hayan convertido en narrativas transmedia, ya que es la forma de
transformarse en verdaderos fenómenos sociales en la esfera digital.
En Goodreads, el premio 2021 al libro más votado en la plataforma
fue otorgado a Sally Rooney, por Beautiful World, where are you? Es una
autora muy popular, entre otras razones, por una obra exitosa que
ha sido llevada a la televisión en formato serie: Gente Nueva.
El elemento clave en estas narrativas es el proceso de
generación de contenidos por parte de su público. En torno a la saga
Harry Potter, de J. K. Rowling, se desarrolla el fandom, una comunidad
de fans centrada en la creación de hipertextos y en el consumo de
medios en un entorno social digital y colaborativo. Transforman el
texto original o canon y lo publican en repositorios o plataformas
específicas: FF.net (fanfiction.net), Wattpad, etc. (Amo, 2019). En la
primera, los productos hipertextuales difundidos se generan, sobre
todo, mediante procesos de trasposición de la acción consistentes,
entre otros mecanismos, en expandir la trama y centrarse en un
aspecto, tema o personaje secundario o en reescribir la historia
por estar en desacuerdo con los hitos narrativos (Barnes, 2015). Se
registran menos procedimientos de imitación, ya que los escritores de
estos hipertextos se ocupan de una obra y no tanto de un estilo. Para
realizar pastiches deberían poseer, además, un modelo de competencia
genérica, extraída de esa performance singular que es el hipotexto, que
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les permita generar un número indefinido de productos hipertextuales
(Genette, 1989, p. 101). Dadas la edad y la formación literaria de los
fanfictioners, el desarrollo de este modelo está aún en ciernes.
A modo de conclusión: el canon híbrido
Como mediador y facilitador de la formación lectora, el profesorado
debe procurar transmitir el repertorio educativo y seleccionar un
buen canon de lecturas que tenga en cuenta el umbral de intereses
del alumnado, así como sus habilidades lectoras adquiridas con una
doble finalidad: (a) formar lectores capaces de enfrentarse a textos
de gran complejidad formal, temática y discursiva y (b) promover el
gusto por la lectura como fuente de entretenimiento y ocio personal.
Atribuirle mayor peso a este segundo objetivo está contribuyendo
a que el profesorado reivindique su reconocimiento institucional
(best sellers canónicos como Harry Potter, Juegos del hambre,
Crepúsculo…) e introduzca un vector que desestabiliza, en gran
medida, la dinámica que define el sistema literario canónico. En este
sentido, los centros escolares forman parte no solo de la institución
literaria, sino también del mercado: el profesorado promociona y
comercia estos bienes culturales entre su alumnado, a la vez que
fortalece sus hábitos y desarrolla las competencias necesarias para
reconocer el valor social de estos (Even-Zohar, 1999, p. 52).
Se debe proponer, por consiguiente, un canon híbrido en
el que, junto a un corpus textual canónico, se incluyan obras de
LIJ, YAL o NAL cuyas propuestas narrativas estén más próximas al
horizonte de expectativas de los jóvenes y, quizá, subordinadas a la
tendencia temática impuesta por los consumidores. De esta forma,
se favorecen la construcción y afianzamiento de un perfil lector a lo
largo de la vida.
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En este repertorio no constituye un factor negativo el hecho
de que los textos estén condicionados por estrategias comerciales
de la industria editorial, acomodada a los nuevos circuitos de
distribución, difusión y recomendación de lecturas. Ahora son
las plataformas, páginas webs o redes sociales los espacios de
interacción que orientan a los jóvenes a la hora de seleccionar
libros o planificar su formación como escritores. Son, en la mayoría
de los casos, comunidades de catalogación de lectura que facilitan a los
usuarios agrupar, clasificar u ordenar los libros que les interesan, así
como compartir repertorios de archivos y formar parte de grupos
de debate sobre temas u obras específicas. Permiten, asimismo,
incrementar y perfeccionar la catalogación, ofreciendo a sus
miembros recomendaciones basadas en un algoritmo que tiene en
cuenta el número de obras leídas y las valoraciones o experiencias
lectoras.
En definitiva, el enfoque didáctico centrado en la lectura debe
promover un canon híbrido gracias al cual se pueda interrelacionar
la experiencia lectora del alumnado, y su nivel de desarrollo de la
competencia lecto-literaria, con un repertorio de textos clásicos
prescritos por la institución literaria y educativa.

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Cuentos y poemas para niños en la obra de
Ana María Shua
Stories and poems for children in the work of
Ana María Shua
Marcelo Bianchi Bustos
Academia de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina. Instituto Superior del Profesorado de Educación Inicial “Sara
Eccleston”,
Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino,
Tucumán, Argentina
orcid.org/0000-0001-5860-7807

Fecha entrega: 15-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, De Amo, José Manuel. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-78
Email: marcelobianchibustos@gmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Cuentos y poemas para niños en la obra de
Ana María Shua
Stories and poems for children in the work of
Ana María Shua
Marcelo Bianchi Bustos
Academia de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina.
Instituto Superior del Profesorado de Educación Inicial “Sara
Eccleston”.
Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino.
marcelobianchibustos@gmail.com

Resumen: Ana María Shua es una autora argentina que ha escrito una gran
cantidad de obras literarias que pertenecen a distintos géneros literarios,
destinadas tanto al público infantil como a los adultos. En este artículo, de
tipo exploratorio, se analiza la producción de cuentos y poemas destinados
a los niños y se intenta identificar la existencia de una poética que una su
obra, que es tan diversa.
Palabras clave: Literatura infantil – Ana María Shua – Poética
Abstract: Ana María Shua is an Argentine author who has written a
large number of literary works belonging to different literary genres,
intended for both children and adults. This exploratory article analyzes
her production of stories and poems for children and tries to identify the
existence of a poetic that unites her work, which is so diverse.
Key words: Children´s literature – Ana María Shua – Poetic

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

“Odio los cuentos en los que
de entrada hay un guiño al lector que dice: no te lo creas,
esto es en broma. Me encantan
las historias para ser creídas”
(Ana María Shua, s.f.).

El fragmento del epígrafe, perteneciente a una entrevista realizada
a la escritora argentina Ana María Shua por el especialista Antonio
O. Rodríguez, es una puerta para ingresar a un mundo ficcional muy
particular en el que todo es posible. El universo literario creado
por Shua es realmente amplio: se trata de una de las escritoras
contemporáneas de la Argentina cuya obra destinada a niños es muy
numerosa e interesante, ya que ofrece, desde sus textos, algunas
visiones particulares sobre la literatura. En toda su extensa carrera
literaria no solo se ha dedicado a escribir para niños, sino también
para adolescentes (aunque no crea particularmente en la literatura
juvenil) y adultos; y como cualquier obra literaria, la suya puede ser
analizada desde distintos ángulos. En este artículo, se abordan los
cuentos y poemas de Shua destinados a los niños que conforman
una poética particular, en la cual entran temáticas y perspectivas
en torno a lo literario, el niño y sus características, estas últimas
implícitas en su obra.
Nada mejor que la literatura para ofrecer otras miradas
sobre mundos diversos o cosas imposibles en nuestra realidad,
pero que dejan de serlo en la ficción. Son esos otros mundos, que
muestran las distintas maneras que poseen los escritores de concebir
obras literarias destinadas para niños, los que hacen que una obra
sea atractiva y genere en los lectores una serie de sensaciones
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-78

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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

maravillosas. Esto es lo que sucede en Caracol presta su casa (2000), un
interesante cuento en el que un niño y un caracol deciden cambiar
de casa. Por un lado, el niño descubre diferentes cosas del mundo
de los caracoles, como por ejemplo, lo incómoda que resultaba la
casa del molusco, pues era demasiado pequeña, los peligros que
todo el tiempo lo acechaban y otra manera de vivir y de comer. El
caracol, por su parte, aprende lo que es vivir en una familia, que la
madre le dé chocolatada mientras mira la televisión y hasta llega a
sentirse muy a gusto con el hermano del niño, un bebé, pues tienen
en común que ambos se arrastran. Se trata de un cambio temporal,
y luego cada uno vuelve a su casa, pero continúan siendo amigos.
En el cuento se presenta de una manera literaria la forma de vivir de
“los otros”, en este caso de los niños y de los animales, hecho que
también fue llevado al papel por otros escritores, como Isol en su
Intercambio cultural, y otros tantos escritores.
Su pluma se vale, en varios textos, del recurso del humor
mediante el uso de lo semántico y generando situaciones absurdas
que pueden ser pensadas desde el nonsense. Esto es notable en su
poema La niña olvidadiza, en el que se describe todo lo que le ocurre
a una niña llamada Romina Brodo:
Romina Brodo
perdía todo.
Yendo a la playa
perdió la malla.
Yendo a la escuela
perdió una muela.
Una mañana
perdió a su hermana
perdió el cuaderno

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-78

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

y una banana.
De vuelta en casa
mamá furiosa
le dijo: “Nena,
pero qué cosa,
segunda muela,
quinta banana,
¡y cuarta hermana
que vas perdiendo
esta semana!”. (Shua, 1998, p. 14).

Lo interesante, y es allí donde lo absurdo se hace presente,
es que el personaje llega a perder hasta sus dos orejas y las muelas.
El efecto de este nonsense es el humor y la comicidad. Aquí, Shua se
instala en un lugar en el que, desde el disparate, crea historias que no
tienen explicación en el mundo de lo real.
Mascotas inventadas y otras verdaderas
Como una gran conocedora del mundo de los niños y de sus deseos
más profundos, Shua se anima a pensar en las mascotas. En muchas
obras literarias destinadas a infantes, es común leer que desean un
animal que los acompañe, pero muchas veces hay negativas (al menos
en un primer momento) por parte de sus padres, como ocurre en
Miedo, de Graciela Cabal, o en ¡Cuidado con el perro!, de Liliana Cinetto;
en estos dos casos, los niños consiguen lo que desean y terminan
siendo los amos de un perro.
En “Mascotas”, la autora ingresa a este mundo, y por medio
de un texto poético inicia una historia en la que un niño presenta
qué mascota desea, sabiendo que existe una negativa constante en
su hogar: “Odio que no me dejen / tener mascotas. / No pretendo
jirafas / no pido focas, / solo quiero un amigo / con quien jugar,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-78

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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

/ peludo y calentito / para abrazar, / y no esos tontos peces / para
mirar” (Shua et al., 2015, p. 6).
Los deseos del niño están presentes durante todo el
texto, pero por suerte puede comprar en la feria de animales tres
microbios domesticados, que tiene escondidos debajo de la cama.
De esta forma se apela al humor: con la introducción de estos tres
seres y esa enumeración que ofrece la autora desde el inicio del
texto.
No solo este libro toma el tema de las mascotas, pues
también se aborda en Mascotas inventadas, en el que la imaginación
y el poder de invención de los niños se hace presente. El narrador
señala que cualquiera puede tener un gato o un perro, “pero no
cualquiera tiene un pólter, una marmolia, un rebudillo, una frátola,
un cantejo” (Shua, 2012, p. 5); algunos de estos seres imaginarios
son de gran utilidad, como en el caso de los mimimones, que
pueden transformarse en acentos, en puntos sobre las íes y en
signos de puntuación; son tan importantes que, gracias a ellos, los
niños que los tienen se sacan buenas calificaciones en la escuela.
Sabiendo que en la niñez muchos niños tienen amigos imaginarios,
Shua (2012) cierra su historia con una especie de texto apelativo
en el que el niño se dirige a los lectores, y les dice que sus animales
tienen tanto éxito que decidió poner un negocio de mascotas, y
por ese motivo, si necesitan una mascota, le digan qué es lo que
desean y él lo inventa.
Pero no todas las mascotas del universo literario de Shua
son inventadas. Algunas, si bien tienen un nacimiento extraño, son
seres reales y logran ser muy bien recibidas en los hogares. Esto es
lo que sucede con Carozo, un perro muy especial, que comienza con algo
cotidiano y extraño al mismo tiempo:
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Un chico se comió un durazno y el carozo se le cayó en el pasto.
Vino el viento, vino la lluvia y el carozo quedó enterrado como si
lo hubieran plantado.
Vino más lluvia, vino el sol y un día algo empezó a brotar en el
suelo, justo en el lugar donde se había caído el carozo. (Lavezzi y
Shua, 2017, p. 3).

De ese carozo nació un perro de nombre poco original,
Carozo, que tuvo como primera misión conseguirse un dueño.
Pero como era un perro distinto, pudo comunicarse con un niño,
hablándole, y pedirle un hogar. Este perro era atractivo, pues hacía
cosas que los demás no podían, como guiñar un ojo, sentarse a la
mesa, comer con cuchillo y tenedor, y hasta leer un libro con la
historia de Super-Can acostado en su camita. En el final de la historia
hay un cambio, y Carozo comienza a comportarse como un perro;
se generan aquí muchas dudas en el lector, y hasta en los mismos
personajes: ¿realmente Carozo hablaba? ¿Sucedieron esos hechos o
todo fue producto del deseo de cada uno de ellos?
En esta obra se apela al recurso filosófico en el que se pone en
tensión “el ser y el parecer”. Carozo parece un perro común, pero es
en realidad un perro MUY especial. ¿Qué es lo que lo hace especial?
La respuesta es muy sencilla: es capaz de cambiarle el humor a la
gente, y las clásicas negativas provenientes del mundo de los adultos
desaparecen ante su presencia, pues actúa de otra manera hasta lograr
su objetivo. Pero ¿cuál de los dos representa al ser y cual al parecer?
¿Cuál de los dos representa la “verdad”? Algunas posibles respuestas
pueden desprenderse de este fragmento de Heidegger:
En la medida en que se entienda ‘verdad’ en el sentido ‘natural’
tradicional, como la concordancia probada ónticamente entre el
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

conocimiento y el ente (...) la Alétheia, el no ocultamiento (...), no
podrá ser equiparada a verdad. La alétheia es, más bien, lo único
que permite la posibilidad de la verdad. (Heidegger, 1978, p. 114).

Tal vez la verdad sea dual y dependa de la perspectiva que
adopte el lector, pero la alétheia posiblemente sea esa imagen del
perro que es capaz de comer milanesas con tenedor y cuchillo.
Como afirma Castro Santiago (1995), ambos componentes son dos
imágenes de una misma cosa, conforman una unidad, que en este
caso permite ver al personaje de una manera más acabada.
Ahora, cuando un niño comienza a crecer y descubrir lo
que lo rodea, las ganas de tocar todo y de hacer cosas comienzan
a ser cada vez más grandes, lo cual implica apropiarse del mundo,
conocer sus reglas y convivir con todas las convenciones creadas por
los adultos; y eso es precisamente lo que utiliza Shua para construir
un texto que es una gran enumeración de NO, es decir, de cosas
prohibidas. Genéricamente se trata de un texto difícil de clasificar:
podría ser, desde la perspectiva de Julio Cortázar, un manual de
instrucciones o, estilísticamente, un conjunto de enumeraciones que
se encuentran casi todas separadas por comas, que dan una idea del
peso de todas esas censuras:
No toques a los perros por la calle,
a los gatos tampoco,
no toques los faroles, las paredes o los cocos,
no toques mis papeles,
no toques mi cartera,
no toques la tele, la computadora, la heladera,
la nariz, el gomero, el techo, la vajilla,
no toques las estrellas, los monos, las vainillas,
no toques la perinola, la llave, la bombilla. (Shua, 2008, p. 8).

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La escritora utiliza también en otros textos el recurso del
miedo, no creando cuentos de terror infantiles, sino generando desde
su narrativa una obra en la que afloran los miedos de un niño de
diez años cuando sus padres se van y él se queda solo. Precisamente
eso es lo que ocurre en Solo de noche (2006), una historia que tiene a
Leandro como protagonista. Se está frente a un texto extraño, que
puede considerarse como fantástico, pues genera en el lector y en el
personaje principal una serie de dudas sobre lo que realmente ocurre.
Con algunos giros borgeanos por momentos, donde el lector lee un
libro de cuentos sobre un niño que lee un libro de terror que termina
generando lo que a primera vista parece un sueño (hecho que resulta
muy interesante, pues el lector por un momento cree que se cae en
un lugar literario común), pero deja alguna huella que da cuenta de
un suceso extraño. Shua remarca que se trató de una pesadilla, sin
embargo una pregunta final vuelve a instaurar la duda en el lector.
Algo similar ocurre en otro de sus cuentos, Fiestita con
animación, en el que Silvita, una niña de siete años, el día del festejo
de su cumpleaños hace desaparecer con un truco de magia a su
hermana Carolina. Lo que parece ser un simple juego de niños se
complica, pues Silvia había visto en un programa de televisión cómo
desaparecer a su hermana mediante el uso de la magia, pero cuando
le piden que la haga aparecer, la respuesta es aterradora: “No sé
cómo se hace –dijo Silvita–. El truco lo aprendí en la tele y en la
parte de aparecer papi me cambió de canal porque quería ver el
partido” (Shua, 2008, p. 6). Una elipsis temporal provoca un salto
en el tiempo, y Silvia, ya señora, recuerda ese día y destaca lo útil
que le hubiera resultado tener a su hermana el día del velatorio de
su marido. No hay explicaciones, y es precisamente eso lo que deja
aterrado al lector en las líneas finales del cuento. Esta cuestión no
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

es extraña, sino que tiene que ver con decisiones y procedimientos
propios de la escritura de Shua, quien dijo en una entrevista: “en
mi escritura el realismo y la fantasía se mezclan de manera azarosa,
arbitraria y muy argentina, por el puro gusto de perturbar al lector”
(Shua en Gigena, 2022).
Otras cosas que quieren los niños … y también que odian
Además del deseo de poseer una mascota, el cual los lleva a generar
distintas situaciones para poseerlas, algunas de ellas muy inventivas,
los niños también desean muchas otras cosas, y es posible verlas
en un libro en particular: Las cosas que quiero, escrito por Ana María
Shua con Paloma Fabrykant.
Es obvio que aquellas cosas que los niños desean son distintas
a las de los adultos, pero lo interesante aquí es que las autoras son
capaces de escribirlas con cierta clave humorística. Hay dos preguntas
clásicas que se hacen a todo niño: ¿qué querés ser cuando seas grande?
y ¿De qué te gustaría trabajar? Las respuestas que los niños ofrecen
muchas veces tienen que ver con el mundo que conocen, con los seres
que han descubierto y aman, como los animales, y por eso una de
las profesiones que normalmente eligen es la de veterinario, aunque
también suelen aparecer las profesiones de sus padres, por un proceso
de identificación. En Un trabajo de verdad, se propone algo por
demás interesante: “No quiero ser cocinero / ni doctor ni economista
/ ni informático ni artista / ni bombero. / Lo que quiero es conseguir
/ un trabajo de verdad: / quiero ser paseador de dragones / en mi
ciudad” (Shua y Fabrykant, 2019, p. 7).
Lo que sigue a estas dos cuartetas geniales, en las que se
presenta el tema del poema, es un listado de distintos tipos de
dragones y el orden en que el personaje los iría a buscar, hecho que
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

da cuenta del grado de conocimiento que posee de estos animales
imaginarios. Al niño le parece una profesión maravillosa, y concluye
preguntándose si es posible estudiar esta carrera en la universidad.
La preocupación por el paso del tiempo y que las horas del
día no alcancen para hacer todo lo que una persona desea, también
son cuestiones que se abordan en otro de sus textos poéticos: en
Cuatro o cinco horitas más se plantea el profundo deseo de un
niño de poseer, por semana, esas horas de más: “Quisiera tener más
tiempo, / cuatro o cinco horitas más: / un par para ver la tele / dos
o tres para jugar” (Shua y Fabrykant, 2019, p. 9).
La falta de tiempo y el deseo de que éste dure mucho más al
que hace referencia, parece dialogar con unos versos de la Marcha
de Osías, de María Elena Walsh (2000), que dicen: “quiero tiempo,
pero tiempo no apurado / tiempo de jugar que es el mejor” (p. 23).
El niño no deja de hacer lo que debe hacer: las tareas del colegio,
cenar con su familia en el momento que corresponde, jugar al fútbol
con sus amigos y leer las historietas de los X-Men. Son tantas las
cosas, que advierte al lector que vive estresado, aunque para los
adultos eso no sea estrés. Sin perder esa mirada de niño, cierra el
poema diciendo que sólo desea, como regalo de navidad, esas cuatro
o cinco horitas más.
Otro de los deseos que pide el niño parte de una reflexión
en la que un niño se pregunta retóricamente cómo la humanidad y la
ciencia han avanzado tanto y, sin embargo, los seres humanos siguen
protegiéndose de la lluvia con un paraguas. Lo interesante de estas
reflexiones profundas y preguntas que se van desplegando en el poema,
tienen que ver con que cualquier niño se las podría hacer. Hace un
llamado a los científicos para que piensen en algo para cuando vengan
los marcianos o turistas de otras partes de la galaxia a visitar el planeta,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-78

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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

pues se sentirán muy decepcionados por lo que sucede cuando llueve:
“Qué pensarán de nosotros / cuando lleguen los marcianos / y nos
encuentren a todos / con paraguas en las manos. / ¿Estas son las
grandes mentes / que inventaron internet, / estaciones espaciales / y
la tele y el bidet?” (Shua y Fabrykant, 2019, p. 14).
Pero, además de querer muchas cosas, que las autoras
describen en estos dieciséis poemas, los niños también odian
muchas otras, y en Las cosas que odio y otras exageraciones, se propone
un viaje por distintas exageraciones y odios que ellos experimentan.
Por ejemplo, en el poema, Las cosas que odio, puede leerse:
Odio que me acaricien la cabeza
y que me escriban mal el apellido.
Odio toda la fruta excepto las cerezas.
Odio a los árboles porque tienen arañas
y a las películas dobladas en España.
Odio que nos visite gente extraña
porque me obligan a poner la mesa. (Shua, 2016, p. 9).

Además, aparece el odio hacia una comida que forma parte
de los “odios comunes de los niños”, la sopa, y que literariamente se
conoce gracias a La historia de Gaspar Sopas, de Heinrich Hoffmann
(1987), que crea un personaje que se niega a comer la sopa y al
quinto día muere, o a Quino con su universal Mafalda.
Este poema sirve como puerta de entrada para presentar
distintas cuestiones que aparecen en la imaginación de un niño, como
por ejemplo, cuando le dice a su médico que tenga cuidado con
ponerle debajo del brazo un termómetro, porque si lo hace estaría
empollando un huevito de mercurio del que nacerán termometritos
nuevos que tendrán mucha hambre. También se habla sobre una
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

amiga del niño protagonista que tiene muchos dientes muy cuidados,
y que usa cada tanto cuando le da un mordiscón a algún odontólogo.
Compilaciones de cuentos clásicos, no tan clásicos y
otras yerbas
Además de historias que son producto de su creación, Ana María
Shua, que es una buena lectora-investigadora de obras destinadas a
niños provenientes del folklore universal, también ha escrito un gran
número de libros en los que ofrece sus propias versiones de ellas.
Como manifestó en la entrevista mencionada al inicio del artículo,
los mitos, leyendas y cuentos populares le parecen los mejores del
mundo, y es en su reescritura donde se siente realmente cómoda; son
esos clásicos que provienen de antaño y que, más allá de la forma
literaria que adopten, poseen un algo que resulta siempre atractivo
para los lectores de todas las épocas. Expresó: “frente al cuento
popular, tuve que admitir que había algo más, algo que todavía no
soy capaz de definir teóricamente pero que allí está, inmutable, algo
que se puede contar de mil maneras y sin embargo subsiste, atrapa,
sugiere, interesa” (Shua en Rodríguez, 2007).
Algunos de los textos que reversiona pertenecen a la
mitología de la antigua cultura griega. En Dioses y héroes de la mitología
griega presenta, entre otros, los mitos de Dionisio, Hermes, Apolo y
Artemisa. Resultan muy interesantes algunos de los conceptos que
Shua menciona en la introducción a esta obra, pues explica que más
allá de que pueda parecer algo repetitivo que aparezca un nuevo
libro con los mitos griegos, los mismos, y aunque muchas veces no
se lo piense desde esta perspectiva, forman parte de la cultura del
hombre siendo:
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

Extraños y maravillosos, pero también familiares y cercanos.
Porque están vivos. Porque seguimos hablando de ellos, porque
los tenemos incorporados al idioma (¿acaso a un hombre forzudo
no se lo llama un hércules?, ¿acaso las palabras Eros o Venus no
siguen evocando al amor y al deseo?), porque son la fuente de
la que seguimos nutriéndonos los escritores, los guionistas de
cine, los inventores de historias del mundo entero, y también los
pintores, los arquitectos, los músicos. En los dibujos animados, en
las películas de aventuras, en las estatuas, en los edificios, los mitos
griegos y romanos están presentes y nos saludan (o nos acechan)
todos los días. (Shua, 2011, p. 6).

Es muy interesante como les explica a los propios niños que,
en muchos de esos dioses, los escritores encuentran temas y son su
fuente de inspiración para escribir nuevas historias. Al valerse de
ellos, los reactualiza, y por medio de su escritura demuestra que se
encuentran totalmente vivos y que continúan siendo, en palabras
de Ana María Machado (2004), esas fuentes inagotables de las que
siempre se puede beber.
En Cuentos con magia, una vez más se dirige al niño-lector: le
dice algo sobre los textos que va a leer, y lo hace reflexionar sobre los
límites de los cuentos de magia (una denominación que adopta para
los cuentos maravillosos) al decir que lo importante en estos “no es
lo que la magia puede hacer, sino cuáles son sus bordes, hasta dónde
llega, qué es lo que no puede hacer y en qué momento se vuelve
peligrosa” (Shua, 2015, p. 8); de esa forma, explica que más allá del
poder de la magia hay límites precisos que posee, por ejemplo, el
hecho de que a alguien se le concedan tres deseos y que sean solo
tres, o que con una varita mágica se puedan hacer muchas cosas,
pero nada impida que la misma sea robada, etc. Resulta interesante
que utilice sus recuerdos de la infancia y cuente que, desde que los
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

leyó por primera vez durante su niñez en el famoso libro El tesoro
de la juventud que estuvo de moda en los años cincuenta y sesenta
del siglo XX, esas historias nunca dejaron de acompañarla, y ahora
desea que los nuevos lectores también las disfruten.
En Cuentos del mundo (2008), ofrece una selección de cuentos
provenientes de cada uno de los continentes. Se trata de una apuesta
muy importante, pues le permite a un pequeño lector adentrarse en
el universo del cuento de las distintas partes del mundo y conocer, de
esa forma, las más diversas culturas de países alejados. Muchas veces
se trata de cuentos y otras de apólogos, en los que, como sucede con
El contrabandista misterioso, se ofrece una moraleja final, que en este
caso dice: “Lo que está más a la vista es, a veces, lo que menos se ve.
Saber mirar el mundo es uno de los secretos de sabiduría” (Shua,
2010, p. 7). Más allá de la elección de este texto y que cuente con una
sentencia final, no debe confundirse el estilo de la autora, pues como
una gran creadora de ficción literaria aboga por la existencia de una
literatura en la que el goce y el placer estético estén presentes.
Dentro de las distintas reversiones que realiza, también se
dedica a las leyendas, como El lobizón oculto y otras leyendas de miedo (2012)
o La leyenda de la yerba mate (2017). Gracias a su estilo de escritura, es
posible adentrarse en la historia de Yací, la luna, que agradecida con
un anciano por salvarle la vida, le obsequia al pueblo guaraní la yerba
mate, planta que da origen a la costumbre de Argentina, Uruguay y
Paraguay de tomar mate como un símbolo de unión. En el caso del
primer libro mencionado, aparecen distintas leyendas originarias de
las civilizaciones quechuas, guaraníes y la mapuche, ofreciendo una
mirada intercultural que permite que los niños conozcan parte de
la herencia de esos hombres que poblaron el territorio americano.
Sucede aquí algo muy interesante, y que muestra un interés de Shua
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

por que los niños conozcan más de la cultura vernácula, al presentar
el personaje del lobizón, similar a un perro negro, que es propio
del folclor de Argentina, Uruguay y Paraguay, y de esa manera
diferenciarlo del hombre lobo que proviene del folclor europeo.
En otros libros se dedica exclusivamente a compilar y ofrecer
sus versiones de historias provenientes de la Argentina, tal como
sucede en El Hombre de Fuego y otras leyendas argentinas, siete leyendas
pertenecientes a distintas civilizaciones prehispánicas, como los
aymaras, guaraníes, qoms, mapuches, selknam, calchaquíes y wichis.
En estas versiones hay una decisión de Shua, como escritora, que
es digna de rescatarse: iniciar los relatos con una descripción, por
ejemplo, de animal al que se hace referencia. Esta inserción de un
párrafo de tipo expositivo-explicativo en el texto literario resulta
de gran utilidad si el lector no conoce dicho objeto cultural. Por
ejemplo, El sapo y el quirquincho, comienza así:
El quirquincho es un animalito que se las arregla muy bien para
vivir en cualquier lado: en las llanuras y en las montañas, en regiones
muy frías o muy calurosas. Se lo encuentra en toda América del
Sur, y en la Argentina vive casi por todas partes, desde el norte
hasta la Patagonia. Tiene muchos nombres. En algunos lugares se
lo llama “mulita”, otros le dicen “piche”, “peludo” o “tatú”. Y en
España lo llaman “armadillo”. Tiene un caparazón muy grande
que le permite defenderse de sus perseguidores haciéndose bolita
para esconder su tripa tierna. Vive en túneles y cuevas que él
mismo excava con sus uñas enormes y duras. Cavando encuentra,
además, su alimento preferido: deliciosas lombrices, caracoles y
gusanos. (Shua, 2017, p. 5).

De las distintas compilaciones que realizó de cuentos e
historias para niños, provenientes de la literatura universal, es
importante mencionar Este pícaro mundo (2007), que posee como eje la
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figura del pícaro en la Literatura. Todas las culturas tienen sus pícaros,
con características similares, donde lo importante es la función que
realizan más allá de los animales o personas que se encargan de
materializarlos. Por ejemplo, en Costa Rica o en Colombia es el Tío
Conejo, y en la Argentina el zorro que es conocido por este nombre
o por Juancito (Bianchi Bustos, 2021). En este caso, Shua se vale
de distintos pícaros provenientes de distintas culturas: una liebre, un
zorro, una araña o un hombre.
Tanto por los estudios preliminares que se han mencionado
como por las obras que reversiona, es posible deducir el lugar que
la autora le otorga a los cuentos de origen folclórico de las más
diversas culturas y que, desde su perspectiva, pueden actualizarse
para ofrecer a los nuevos lectores historias que forman parte del
patrimonio universal pero que no poseen, en palabras de Machado
(2004), una fecha de expiración, ya que abordan temáticas que son
vigentes en cualquier momento de la historia.
Y la historia se hizo presente
En el mundo ficcional que Shua crea por medio de sus personajes,
utiliza la historia para construir obras en las que se abordan temas
del pasado, no solo gracias a una muy buena documentación de
fuentes históricas, sino también por la ficcionalización de la vida
de grandes personalidades, como la gran escritora Juana Manuel
Gorriti, denominada en el libro con el seudónimo de Mamela, de
quien se toma su niñez para transformarla en un objeto literario.
La obra La flor de la maleza. Una historia de Juana Manuela Gorriti,
ambientada en la ciudad de Salta, ubicada al norte de la República
Argentina, inicia en 1827 y presenta algunas escenas de la vida de
esta mujer que, si bien ya mostraba su amor por las letras desde su
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

infancia, al mismo tiempo era tremendamente inquieta y juguetona.
En ese momento la educación era muy distinta a la actual, ya que la
formación de las mujeres se diferenciaba de la de los hombres , y se
menciona que su madre “les enseñaba a las chicas religión, lectura y
escritura. Y buenos modales, por supuesto” (Shua, 2020, p. 8).
Presenta a una niña como cualquier otra, que no se comporta
de acuerdo con las reglas sociales, sino como una niña impulsiva:
Esta vez, para variar, había vuelto a meterse en problemas. Dos
chicas fueron a contarle a la señora de Velazco que Mamela se
estaba peleando con una compañera en el patio de recreo. ¡Dónde
se ha visto a una dama tirándole a otra de las trenzas! Cuando llegó
la maestra, se encontró con un espectáculo todavía peor del que
esperaba. Mamela y su compañera Carmicha se revolcaban por el
suelo ¡peleándose como si fueran varones! (Shua, 2020, p. 13).

Por un lado, llama la atención la expresión del final de la cita
con la que se puede disentir hoy desde una perspectiva de género
distinta pero que, en el contexto de la época en la que transcurre
la obra, era totalmente común. Y por el otro, tenemos a una niña
que se comporta como tal en un colegio de monjas de la capital
y termina volviendo a la libertad de su hogar por no adaptarse y
después de haber sufrido las consecuencias de una educación
que indudablemente no era para ella. Además, presenta algunas
cuestiones muy interesantes sobre los vínculos de esta escritora con
el General Martín Miguel de Güemes, uno de los guerreros de la
independencia argentina.
Con menos basamentos históricos, Shua presenta una
versión distinta sobre una perra que fue muy conocida durante
su infancia: Laika. Es posible que muchos niños no la conozcan,
y por lo tanto, la autora contextualiza la historia en la época de la
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conquista del espacio con expediciones encabezadas por los rusos
y los norteamericanos. Sin ofrecer toda la información, el narrador
establece un diálogo con el lector y lo anima a que si desea saber
sobre el tema, le puede preguntar a su abuelo. De esa forma, en Ani
salva a la perra Laika (1996) explica que los rusos lograron poner en
órbita el primera satélite llamado Sputnik, que llevaba en su interior
a Laika, una perra destinada a morir dando vueltas alrededor de la
tierra; es ahí donde la protagonista interviene para salvarle la vida.
Retomando algunas ideas de Fanuel Hanán Díaz (2015) sobre
la ficcionalización de la realidad, en el caso de hechos históricos,
podría decirse que la ficción moldea la realidad resignificando
hechos sencillos que tienen que ver con lo cotidiano o modificando
el curso de la historia, para ofrecer otra mirada que no deja de ser
crítica.
Si se piensa en los dos últimos textos mencionados, el
primero tiene mayor anclaje a la realidad que el segundo, al tratarse
de una obra de corte histórico, pero ambos tienen la importancia de
acercarle a los niños hechos de la historia de la humanidad por medio
de la ficción y generando de esa forma, además del disfrute estético,
un aumento de las competencias culturales. A estos títulos se le
podría sumar otro que, si bien no pertenece al ámbito de la ficción,
resulta de especial interés para los niños: Vidas perpendiculares: veinte
biografías de personajes célebres (2019). En él se encarga de escribir las
biografías de grandes personalidades con un tono en el que mezcla
lo literario con los periodístico (una de sus grandes pasiones), para
presentar la historia de hombres y mujeres que se han dedicado,
a lo largo del tiempo, al arte o a la ciencia: Miguel de Cervantes
Saavedra, Marie Curie, Walt Disney, Isadora Duncan, Thomas Alva
Edison, Albert Einstein, Galileo Galilei, Carlos Gardel, Lola Mora,
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

Wolfgang Amadeus Mozart, Mary Shelley o Sor Juana Inés de la
Cruz, entre muchos otros. Son en total veinte personajes que, si bien
son de épocas y de países diferentes, tienen en común la manera
distinta de haber mirado el mundo.
Sus ideas en torno a la literatura infantil
Como lo han hecho otras escritoras pertenecientes al campo de la
literatura infantil, como Graciela Cabal, María Elena Walsh, Laura
Devetach y Graciela Montes, Ana María Shua también aporta algunas
ideas muy valiosas en torno a esta rama de la literatura tan particular
que, si bien no es depreciada ahora como lo fue en otros tiempos,
es utilizada aún con fines que nada tienen que ver con el disfrute del
lector. Por un lado, se encuentran distintos conceptos aparecidos
en prólogos que se han ido presentando a lo largo del artículo, pues
sirvieron como presentación de algunas de sus obras literarias, pero
por el otro algunos trabajos de corte académico. Precisamente en
uno de éstos, intenta definir (al igual que lo han hecho otros) qué es la
literatura infantil. Si bien cae en algunos lugares y lecturas comunes,
sostiene que concebirla como recreación y entretenimiento es algo
relativamente nuevo que proviene del siglo XIX y, aunque se diga lo
contrario, nunca renuncia a la moral. Menciona dos hechos de gran
importancia: la guerra y la censura hacia los cuentos de hadas que
presenta como la última y la aparición de un concepto que caracteriza
como temible, y es la consideración de que algo sea políticamente
correcto. Seguramente su idea sobre este último aspecto la llevó
a crear una gran cantidad de personajes que no cumplen con esa
premisa y son más parecidos a los niños de verdad.
Consciente del valor formativo de la literatura, en el prólogo
a los Cuentos del mundo (2008), Shua se dirige a los lectores y les dice
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que van a compartir su asombro al observar dos hechos que se dan
en paralelo: qué tan distintos son los pueblos del mundo entero y,
aunque parezca contrario a lo anterior, que los seres humanos se
parecen muchísimo.
Además de estas cuestiones, hay otra interesante de tipo
implícito que tiene que ver con el uso de la intertextualidad en sus
textos, apostando por un niño-lector en construcción que es capaz
de vincular distintas obras literarias o provenientes del cine como
un trabajo de apropiación que va realizando mientras avanza en su
camino lector. Esto, por ejemplo, se observa en el cuento Un ciervo
muy famoso, en el que el narrador presenta a Tony, y dice que desea
ser un famoso actor de cine y triunfar como le sucedió a otro ciervo
que había vivido en su mismo bosque, llamado Bambi. Se trata de
un procedimiento literario que resulta ser de gran atractivo para los
niños, pues al mismo tiempo de presentar un escenario geográfico
de la Patagonia argentina como el Bosque de los Arrayanes en
un contexto mucho más amplio, genera un espacio literario que
trasciende las fronteras de un país para pasar a ser universal. Al leer
este cuento de Shua, pareciera que el cervato está fuera del espacio
y del tiempo al intentar ser como ese otro ciervo famoso, y su
accionar al confundir la mira de un arma de fuego con una cámara
fotográfica hace que se combine la inmovilidad y el movimiento,
situando al animal en el ámbito de lo eterno (Arreola, 1972), pues
Shua le da un final (propio de muchos cuentos infantiles) en el que
el narrador apela al lector y le dice que si va al sur puede conseguir
un autógrafo de Tony.
No puede dejarse de lado una cuestión que tiene que ver
con el respeto al sujeto que recibe la producción literaria de esta
escritora. Al igual que lo hace María Elena Walsh (2014) en su
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

prólogo a Versos tradicionales para cebollitas, en el que explicita que el
contenido de ese libro proviene de grandes compilaciones folclóricas
realizadas por especialistas de la Argentina, Ana María Shua, en los
distintos cuentos, mitos y leyendas menciona cuál es su procedencia.
En palabras de la autora, “no me gustan los autores que se apoderan
de la tradición sin informar a los lectores que no están creando sino
adaptando o reescribiendo” (Shua en Rodríguez, s.f.). Por ejemplo,
en su libro, Planeta miedo, señala:
Las historias de este libro no fueron inventadas por mí. Son
cuentos populares, es decir esos cuentos que pasan de boca en
boca, que las abuelas les cuentan a los nietos sin saber de dónde
salieron (…) Todo lo que hice fue contarlos a mi manera. (Shua,
2010, p. 8).

Jugando con el humor, cierra el prólogo que ya se ha
mencionado, al libro Cuentos del mundo, con una frase por demás
atractiva en la que juega con un dicho popular (“los libros no
muerden”), dándole su toque de humor y de escritora comprometida
con el mundo de la cultura:
Yo pienso que los buenos libros muerden, por eso reescribí todos
los cuentos para afilarles los dientes. Cuando un libro te muerde,
te contagia las ganas de leer otro, y esto es lo que me propuse con
Cuentos del mundo. ¡Qué así sea! (Shua, 2008, p. 7).

Cerrando ideas
Este recorrido por una pequeña parte de la obra de Ana María Shua
permite conocer algunas características de una narrativa destinada
para los infantes en la que todo es posible y donde su autora utiliza,
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desde su concepción estética de la literatura y del valor del niño,
dos tipos de textos: por un lado, los provenientes de la tradición
folclórica de los distintos países del mundo y que reescribe, y por el
otro, los que son producto de su creación pero que siempre generan
vínculos con otros textos. Un elemento para destacar, y que se ha
mencionado, tiene que ver con la perspectiva ética de la autora
frente a la literatura de tradición oral y el respeto hacia los niños,
que se evidencia en el hecho de que en todos los casos mencione la
procedencia de los textos, creando en los lectores una competencia
cultural muy importante.
Puede observarse cómo es dueña de una poética de la infancia
particular, en la que la parodia y el humor se hacen presentes, al igual
que una intencionalidad implícita de dotar a los niños de universos
ficcionales en los que el centro sea la palabra literaria como una
puerta a más lecturas y a otros mundos posibles. Su literatura está
dirigida al niño actual, con sus características, los temas que le
preocupan y todas las aristas de un mundo complejo, como lo es el
de la niñez.

Referencias
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Tusquets.
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-78

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Otra música, otros retratos de infancias: una
mirada a la poesía infantil en Latinoamérica
Other music, other portraits of childhood: a look
at children’s poetry in Latin America
Adolfo Córdova
Linternas y Bosques. Blog sobre Literatura infantil y Juvenil
Universidad Veracruzana,
Veracruz, México
orcid.org/orcid.org/0000-0002-6990-5663

Fecha entrega: 20-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Córdova, Adolfo. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution,
and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85
Email: adolfo.cordova@gmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Otra música, otros retratos de infancias: una
mirada a la poesía infantil en Latinoamérica
Other music, other portraits of childhood: a look at
children’s poetry in Latin America
Adolfo Córdova
Linternas y Bosques. Blog sobre Literatura infantil y Juvenil
Profesor invitado Universidad Veracruzana
Profesor invitado Universidad de Zaragoza
Veracruz, México
adolfo.cordova@gmail.com

Resumen: El artículo proporciona una visión general de la poesía para
niños escrita en español desde mediados del siglo XX hasta la actualidad.
Se destaca la diversidad temática, formal y estética de esta producción
poética, desvinculándola de estereotipos y prejuicios asociados a la
literatura infantil y a las culturas latinoamericanas. A través de ejemplos
de autores y autoras de México, Argentina y Chile, se explora cómo la
poesía infantil latinoamericana aborda temas como migración, violencia,
naturaleza, juego, humor, memoria y asombro, con sensibilidad que respeta
la complejidad psicológica de la infancia y busca ampliar el concepto de
poesía e infancia. También se analizan las propuestas editoriales e ilustradas
que acompañan a estos textos, creando zonas híbridas entre el álbum y el
libro ilustrado, problematizando la relación entre texto e imagen.
Palabras claves: Poesía infantil – Literatura latinoamericana – Libro
ilustrado – Infancia

137

�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

Abstract: This article provides an overview of poetry for children written
in Spanish from the mid-20th century to the present. It emphasizes
the thematic, formal, and aesthetic diversity of this poetic production,
distancing it from stereotypes and preconceptions associated with
children’s literature and Latin American cultures. Through examples from
authors in Mexico, Argentina, and Chile, the article explores how Latin
American children’s poetry addresses themes such as migration, violence,
nature, play, humor, memory, and wonder, with sensitivity that respects
the psychological complexity of childhood and seeks to expand the
concept of poetry and childhood. The article also analyzes the editorial
and illustrated proposals accompanying these poetic texts, creating hybrid
zones between the picture book and the illustrated book, problematizing
the relationship between text and image.
Keyword: Children’s Poetry – Latin American Literature – Illustrated
Book – Childhood

138

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

En una cajita de fósforos / se pueden guardar muchas cosas.
Un rayo de sol, por ejemplo. / (Pero hay que encerrarlo muy
rápido, / si no, se lo come la sombra.) / Un poco de copo de nieve,
/ quizá́ una moneda de luna, / botones del traje del viento, / y
mucho, muchísimo más. // Les voy a contar un secreto / en una
cajita de fósforos / yo tengo guardada una lágrima (Walsh, 1965).

María Elena Walsh guardó una infinidad de tesoros en este poema
y lo ofreció a niños y niñas, codo a codo, en 1965. Desde allí,
“entre chicos” y no “para chicos”, como le gustaba aclarar, parecía
susurrarles que los comprendía, que sabía de sus tristezas y gozos,
que no importaba que “las personas mayores” los juzgaran. Ella,
igual que ellos, seguiría coleccionando “palitos, pelusas, botones, /
tachuelas, virutas de lápiz, / carozos, tapitas, papeles…”. Y podían
creerle, porque Walsh lo decía con una voz nueva, que sonaba
distinto, libre de métricas y rimas, íntima, dispuesta a ampliar las
maneras de leer y escribir, habitar, la infancia.
Lo mismo hizo Aquiles Nazoa más de dos décadas antes, en
1943, cuando publicó su poema “Método práctico para aprender a
leer en VII lecciones musicales con acompañamientos de gotas de
lluvia”. Aunque éste no apareció en un libro dirigido a niños y niñas es
evidente que quería hablarles. En su voz, cómplice y cercana, también
sin rima, se dan cita un papá tan heroico como Simbad el Marino, un
hada que hechiza un dedal de plata con su varita, canarios que calzan
“zapatillas de cristal y taconcito algo” y gacelas y cervatillos de lino.
Mi papá era Simbad el Marino. / Mi papá tiene un barco de vela
y un tren. Y un caballo blanco / de general. Y un cinturón de
hebilla de plata. / Mi papá es cazador y el tuyo no. / Mi papá me
trajo del bosque una mariposa verdeazulmar y un arcoíris chiquito
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

que encontró desnudo en el fondo del río. / La voz de mi papá es
como el viento entre los pinos (1943).

Walsh y Nazoa son dos de los paladines en la historia
de independencia estética e ideológica de la poesía infantil
latinoamericana. Contribuyeron a la liberación de la poesía para
niños y niñas de los deberes escolares, de la instrumentalización
moral, de un imaginario exclusivamente europeo, del encasillamiento
y arbitraje adulto; miraron críticamente las formas clásicas de la
lírica tradicional infantil para expandirlas hacia territorios temáticos
y estilísticos nuevos, más cercanos a los mundos interiores de
cualquier niño o niña.
Allí donde antes había una lección o rima que aprender,
proponían parodia, humor, disparate, duda y placer por la
experimentación, rejuveneciendo a las palabras o dándoles nuevos
significados, como quería Gaston Bachelard (1997), y diversificando
las tonalidades y el ritmo. Su sensibilidad poética, en continuidad
con la de fundadores decimonónicos como José Martí, Rubén Darío,
Carmen Lyra, Amado Nervo, Gabriela Mistral, Rafael Pombo y
Juana de Ibarbourou, y contemporánea a la de poetas como Javier
Villafañe, Dora Alonso, Óscar Alfaro, Jairo Aníbal Niño, Manuel
Agustín Aguirre, Laura Devetach y Alicia Morel, amplía el concepto
de poesía para la infancia, el concepto de infancia en sí mismo, y de
escritura que reproduce una sintaxis infantil.
Con la intención de responder quienes habían sido los
primeros en desplazarse formalmente de la tradición y quienes
continuaban explorando nuevas formas y actualizando los retratos
de infancia, inicié una investigación en 2017 con el apoyo de dos
becas, una de la Biblioteca Internacional de la Juventud en Múnich,
140

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Alemana, y otra del Centro de Estudios para la Promoción de la
Lectura y la Literatura Infantil, CEPLI, en Cuenca, España. Luego
de dos años de trabajo concluí una selección de poemas que publicó
Ediciones Ekaré a principios de 2021 con la edición de María
Francisca Mayobre y Ana Palmero e ilustraciones de Juan Palomino.
El poema de Walsh, inaugural en la antología y en la historia
moderna de la literatura infantil, inspiró, por sugerencia de María
Francisca, un muy justificado título para la antología: Cajita de fósforos.
El recorrido del presente artículo es resultado de esa
investigación y de otras lecturas previas que realicé en 2016, con
la ayuda de la Fundación SM y la biblioteca de IBBY México, para
presentar un panorama de poesía publicada entre 2013 a 2016 en el
Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil
(CILELIJ) de 2016. Se integra, en su mayoría, por poemas distintos
a los que reuní en la antología. Intento mostrar, con algunos
ejemplos, la diversidad temática y el compromiso político de las
obras contemporáneas. La pequeña muestra proviene de autores y
autoras de México, Argentina y Chile.
Hacia nuevos territorios políticos
Todas las lecciones del “Método práctico para aprender a leer en
VII lecciones musicales con acompañamientos de gotas de lluvia”,
de Nazoa, evidencian una profunda comprensión del mundo
infantil. Tan solo el título del poema ya propone una revolución
pedagógica, el tránsito de una educación para alfabetizar a una
educación artística, y de ahí, un quiebre mayor, el del juego poético.
La transición es entonces ruptura: del texto normado, escolar,
instrumental (y el poema muy a menudo se encuentra al servicio de
procesos de aprendizaje), al poema que resignifica con un enfoque
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infantil en Latinoamérica

lúdico, que libera, reordena o amplía el mundo. Una cualidad del
quehacer o el cómo hacer infantil.
Este renovado entendimiento de la poesía infantil en
Latinoamérica se refina con la cajita de fósforos de Walsh de 1965
y continúa con poetas como Mercedes Calvo, Gloria Cecilia Díaz,
Antonio Orlando Rodríguez, María Baranda, Clarisa Ruiz, Jorge
Luján, Aramís Quintero, María Cristina Ramos, Marina Colasanti,
Jacqueline Goldberg, María García Esperón, Cecilia Pisos, Micaela
Chirif, Germán Machado, Laura Escudero y María José Ferrada.
Todos ellos y ellas, igual que Walsh, guardan lágrimas en las cajitas
que ofrecen a la infancia, respetan la complejidad psicológica de esa
etapa y aceptan acompañar dudas y temores.
La chilena María José Ferrada es una de las poetas
latinoamericanas más prolíficas y reconocidas de los últimos
años. Desde 2010 ha publicado 53 libros en los que se mezclan la
versificación libre, los poemas en prosa, las narraciones breves y
poéticas e incluso los textos informativos con haikús, siempre libre
de rima y explorando hibridaciones genéricas.
En El lenguaje de las cosas (2011) o en Escondido (2016) revela los
secretos de los objetos de casa, como los ovillos de lana, la chimenea
(donde se oculta un fantasma de humo), el armario o los fósforos.
“Los fósforos son las semillas alargadas del fuego que viven en el
interior de su caja. / Las personas los sacan, los encienden y ellos
brotan. / Su luz dura solo un par de segundos. Lo suficiente para
iluminar la primavera minúscula de la cena” (2011).

En El interior de los colores (2017), el túnel hacia la reelaboración
semántica es más profundo porque además de léxico es gráfico:
propone imaginar un breve momento en la vida privada de un
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color mirando un sencillo círculo de color sólido, una apuesta del
artista visual Rodrigo Marín. El libro recuerda otros experimentos
artísticos, como los lienzos monocromáticos franceses de finales del
siglo XX, o el arte conceptual y minimalista de Sol LeWitt. La voz
en segunda persona tiene un tono de instrucciones pero para un
juego, instrucciones siempre bienvenidas en la infancia.
“Mira el brote / Imagina lo que sueña / la flor que duerme en su
interior”.

El compromiso sociopolítico de Ferrada destaca en libros,
para niños y niñas mayores y adolescentes, como Niños o Notas al
Margen, en los que ensaya formas de habitar la infancia, desde la
poesía, que no niegan la violencia.
Niños (2018) se compone de poemas narrativos breves donde
Ferrada recupera la intimidad y, al mismo tiempo, la universalidad de
la perspectiva infantil, la forma de responder a deseos y reacomodar
la realidad operada por niños y niñas; Jaime, Héctor, Alicia:
Alicia.

De todos los regalos que le han dado este cumpleaños, / prefiere
los globos / con los que han adornado la casa para la fiesta. //
Porque si vuelan, si abre la ventana y los echa a volar, / será como
hacerle un regalo al viento. // Porque el viento también debe
tener un día de cumpleaños. / Aunque no lo sepamos, debe tener.

Sin embargo, como nos enteramos en el epílogo, los niños y
niñas evocados en este poemario fueron ejecutados en la dictadura
militar chilena.
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infantil en Latinoamérica

La poesía de Ferrada materializa la tensión dialéctica entre
vida y muerte porque los imagina vivos, los hace vivir en tiempo
presente en sus poemas, como en pequeñas habitaciones textuales,
y, al mismo tiempo, no oculta el asesinato del que son víctimas.
Aunque la lectura de los poemas y del epílogo podría realizarse con
independencia de sentido, Ferrada las hace dialogar para activar
la dimensión política de la propuesta: recordarlos y nombrar la
injusticia. Una cara muchas veces oculta a la infancia. Y a pesar del
horror y la tristeza que revela el final del libro, alguna esperanza
mantiene por esa enunciación de los nombres de los niños y niñas
en presente y porque informa, asimismo, que uno de los 34 niños
secuestrados sobrevivió.
Notas al margen (2020) es otra fuerte sacudida en la que la
poeta retoma titulares y párrafos de notas periodísticas como “Miles
de personas desplazadas una vez más por la represa Tres Gargantas”,
“No podemos volver a Rumania, es el infierno” o “Protesta por la
desaparición de sus hijas con cientos de zapatos rojos”, para escribir
un poema que recupera la emotividad de las historias, tantas veces
normalizadas por la impunidad, y despierta la emotividad, empatía,
del lector.
Paisajes familiares, búsquedas y migraciones
Visibilizar un contexto específico también es importante para la autora
mexicana María Baranda, quien le habla a niños y niñas que nunca han
visto elefantes, jirafas y cebras en su patio trasero. En Un ajolote me dijo
(2017) construye paisajes familiares para niños y niñas mexicanos.
“Vienes de la Cueva del Tecolote. / Tienes los ojos negros y la piel
/ como tambor en la cálida selva / de la lluvia (…). Perro mío,

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perro único, / perro monstruo, monstruo mío. // Dame tus ojos
abiertos / para mirar adentro de la noche”.

El xoloitzcuintle, el jaguar, el venado cola blanca, el teporingo,
el lobo gris, la iguana e incluso el buitre dicen sus nombres para
evitar que los lectores les teman. María Baranda explora y juega con
varios tonos y pausas hechas con aullidos, aleteos, deslizamientos
y chapuzones. Las ilustraciones poéticas de Armando Fonseca
aumentan el asombro, la belleza y el tiempo que dedicamos a
cambiar de piel en cada doble página.
En Diente de León (2012), un largo poema narrativo, cargado
de lirismo, Baranda particulariza más al dar testimonio de la precaria
vida de una niña que no puede invitar a todos sus amigos a su fiesta
de cumpleaños porque “la comida no le alcanza”. Entre pueblos
ocupados por soldados, paisajes secos y mucha soledad, la niña tiene
que lidiar con el dolor de perder a seres queridos y viajar en busca de
su madre, que se va casi desde el principio de la historia:
Mañana cumplo once años. / Mamá dice que podrán / venir
Felu y Maki. / Ella hará un pastel grande, / inmenso, enorme,
de ciruela. / Once es mi número de la suerte. / “¿Podrían venir
once amigos?”/ “No”, dice mamá, “no alcanzará la comida. /
Y las fiestas son para celebrar, / No para padecer”. / Padecer
es una palabra que / se cae / lenta / de la boca de todos. / “Se
padece”, susurra la abuela, “ahora / todo se padece”. / “¿Y cómo
era antes?”, quiero saber. / “Diferente”, contesta mamá. / Y sus
ojos se llenan de aire.

Esta dura realidad de exilios y migraciones involuntarias,
que tantos niños atraviesan en México y Centro y Sudamérica, es el
eje de Los hermanos Zapata. Una ópera del desierto mexicano (2017), de
Torgeir Rebolledo Pedersen y Lilian Brogger. Se trata de un soplo
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infantil en Latinoamérica

de aire fresco para la epopeya: las hazañas narradas aquí son las de
un par de gatos que cantan corridos y terminan perseguidos por el
crimen organizado porque no le quieren componer un corrido a un
presidente municipal narco. Cumplir el sueño americano será el plan
de escape y supervivencia, para uno de los gatos, en compañía de
otros personajes amenazados. Pero su trayecto en el desierto, cruzar
la frontera, tampoco será fácil.
Una característica elogiosa de esta arriesgada propuesta
radica en dar visibilidad a un tema casi inédito en los libros para
niños y niñas que se publican en México: la complicidad entre
gobierno y narcotraficantes, las ejecuciones públicas y el exilio. El
tono entre crudo y cómico del poema se corresponde perfectamente
con las ilustraciones hiperbólicas y en clave de cómic. El libro vuelve
paródica la monstruosidad y permite a niños, niñas y adolescentes
transitar una realidad atroz a través del humor.
En un tono muy distinto, pero también con realismo
social y revisitando la lírica de tradición oral infantil, cabe
mencionar Cancionero para los niños invisibles de Emilio Lome y Jimena
Estíbaliz (2022), uno de los diez libros ganadores del concurso
«Alas de lagartija», convocado por el programa Alas y Raíces de la
Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil (CNDCI) en
2021.
Ahí, Lome, también músico y poeta a quien le gusta versionar
retoma distintas canciones infantiles tradicionales y las lleva a un
sitio muy distinto: el de los niños y niñas migrantes de México y
Centroamérica.
«Una muñeca vestida de azul», arrebatada por policías
fronterizos; «Tin marín de do pingüé», a ver a quién le lanza una
piedra a la migra; «Jugaremos en el bosque» mientras el coyote no
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está; «Una rata vieja que era planchadora», como la abuela de un niño
que junta todos sus ahorros para que él se vaya; «Doña Blanca está
cubierta…», canta una mamá para que su hija se tranquilice luego de
una detención; «Los pollitos dicen pío pío pío» y una niña adopta a
otros niños como si fueran sus hijos…; y varios más, con una crudeza
que en algunos casos se aleja de lo que podría considerarse «apto»
para niñas y niños, problematizando esa categoría. También recuerda
al Libro centroamericano de los muertos de Balam Rodrigo (Premio Bellas
Artes de Poesía Aguascalientes 2018), como si esta fuera su versión
infantojuvenil, que abona a la renovación de la lírica de tradición
oral de la presente década.
Hacia interiores más hospitalarios y hasta las estrellas
De una noche fría e incierta en el desierto a una noche, al fin, bien
cobijados. En La casa de mis abuelos (2017), el narrador oral Jermán
Argueta hace que los lectores disfruten de la compañía de los
abuelos en una atmósfera hogareña, acogedora y rural. No depura
la nostalgia adulta, cuenta en verso como si fueran sus memorias
de niño, pero es elocuente y consigue convencernos de habitar
ese recuerdo. “Yo jugaba con el lodo / y hacía pacientemente /
animalitos de barro. // Mis manos eran de barro; / yo era de barro”.
Las ilustraciones de Rosi Aragón exploran en distintas capas,
igual que sucede con los recuerdos, texturas de papel recortado,
fotografía e imagen digital.
Y de esa noche familiar en la memoria a otra noche que
conjura el temor común a la oscuridad en Esto que brilla en el aire de
la argentina Cecilia Pisos (2017). Ahí un chico reinventa la relación
con los temores nocturnos.
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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

“La noche es / un animal oscuro / que llega cada día / a la hora
del sueño. // Algunos niños temen / su color profundo / y
dejan / una lucecita / para tenerlo a raya. // Yo en cambio /
me acurruco / entre sus blandas patas / que me protegen del
resplandor del mundo”.

Cecilia Pisos coloca a los niños y niñas en el centro con un
motivo poético clásico: la fascinación por la naturaleza. La nieve, la
tela de una araña, un cardumen de peces como estrellas, una bandada
de versos como pájaros en el cielo, muchos juegos entre charcos de
noche y algunas preguntas recostados en la hierba son abordados
desde una mirada que la hizo ganar el Premio Hispanoamericano
de Poesía para Niños 2016. El libro, ilustrado por Ana Pez, quiere
que la infancia gane territorio. Calma una sed universal de juego y
expedición, independientemente del contexto.
Y ese deseo expedición llega a la luna con dos poemarios
más.
Pequeño elefante transneptuniano de Martha Riva Palacio Obón
(2013) es un extraño paseo estelar, lleno de caligramas, en el que una
niña, Ana, salta, se balancea y explora estrellas, planetas y satélites
junto a un elefante imaginario.
Pequeño / elefante: / tus colmillos / en cuarto creciente / brillan
/ en el cielo. / Si me deslizo / por ellos, / ¿Llegaré hasta Neptuno?
// Lluvia / de estrellas: / Desde su nave en cuarto / menguante
/ Ana pesca meteoritos / con su red de uranio. / Perlas-sideritas
/ para una niña / fantasma.

Y Astronomía poética, escrito e ilustrado por Juan Lima (2018),
en el que se invitar a los lectores a prepararse para ser astronautas,
crear sus propios trajes espaciales, despegar en una nave espacial
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latinoamericana, conquistar galaxias desconocidos y escribir poemas
inéditos.
“Dibujo / en el cuaderno / una nave con forma de flecha /
apuntando al cielo / enciendo los motores / remonta vuelo /
parece pájaro / oriento la antena / y mando señales bip bip/ le
saco una pluma / y escribo este / poema”.

El mismo Lima escribió, en un libro hermano y previo,
Botánica poética (2015), un poema que sintetiza la inquietud de este
artículo: “Si la poesía / no se fuera alguna vez / para el lado de los
tomates / sólo probaríamos / ensalada de / frutas // (el poeta /
cuando no sueña / vuela)”.
Lo que está por suceder
Estas expresiones poéticas sin rima rompen con la idea de que este
tipo de poesía es exclusivamente para jóvenes y que la poesía rimada
es la forma adecuada para dirigirse a los más pequeños. Al hacer
esto, también multiplican nuestras ideas sobre la infancia y dibujan
retratos de niñas y niños más diversos.
Como había publicado ya en 1993 Antonio Orlando
Rodríguez, en un libro pionero en su diversidad de formas, Mi
bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo:
“Mi verso es libre de volar a donde quiera. Viene y se posa en la
rama de algún árbol, en un alero, en la tendedera de la vecina, en
cualquier página en blanco de mis cuadernos”.

Si bien todavía existe un estilo poético que recicla y desgasta
el repertorio léxico formal y temático de la poesía escrita en castellano
desde principios del siglo XX, una parte considerable de la creación
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infantil en Latinoamérica

actual en Latinoamérica busca una musicalidad distinta (en forma de
verso libre, poema en prosa y poesía visual, normalmente sin rima,
o con tonalidades mixtas, e incorporando variaciones en sangrado,
espaciado y puntuación), que cuestiona y rechaza los estereotipos
y preconceptos generalmente asociados a la poesía infantil y las
culturas latinoamericanas.
En aquella cajita de fósforos de Walsh hoy caben héroes
y heroínas que emprenden viajes simbólicos y se sumergen
afectivamente en paisajes personales complejos y ricos, objetos
cotidianos o colores interiores que revelan secretos, formas de
nombrar y resistir a la migración, el terrorismo de Estado y el
crimen organizado, regresos a la naturaleza y a lo salvaje y hasta
ampliaciones del espacio en naves espaciales.
Además, esta poesía suele ser publicada en ediciones
ilustradas que problematizan la relación texto e imagen con reglas
distintas a las del álbum y que tampoco se limitan a la lógica del libro
ilustrado, van creando una zona híbrida con sus propias reglas y
potencias que investigadoras como María del Rosario Neira Piñeiro
han llamado “álbum lírico” (2019).
Termino este itinerario con un libro emblemático por su
variedad de formas: poemas con rima y sin rima, con métrica clásica
y libre de ésta, de apenas un par de versos, como greguería o retahíla,
o integrando acrósticos, con tono de haikú o de ronda, usando
hemistiquios que parten palabras, proponiendo juegos visuales y
verbales… Su exploración de temas o tradiciones poéticas (hablar
de la naturaleza, animar los objetos, plantear preguntas…) también
es amplia.
Se trata de Palabras manzana de Jorge Luján, publicado
originalmente hace 20 años con ilustraciones de Manuel Marín por
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la editorial Anaya en España y reeditado el año pasado en México
con ilustraciones de Jesús Cisneros (2022).
Un caligrama reproduce a una bandada en vuelo o es un
pájaro hecho de palabras que dice: “se van / como las aves / Los
días” y también: “Los días / como las aves / se van / Como la
luna que cruza el lago”, y en la ilustración: aleteos en distintas fases
y un ave que lleva en su pico el cordel de una cometa-sol. La tensión
justa entre la literalidad imagen-texto y su reelaboración metafórica
hacen que lector o lectora se sume a la bandada de significados y no
vuele hacia otros libros.
También “La presa” sirve para abrir mundos y cerrar este
recorrido:
“Vi un lobo / pero en realidad / ¿cómo saber si estaba allí? / Su
aliento azul, / no provocaba menos mareas que la luna / De sus
patas sobre mi pecho / no puedo hablar / porque yo aún dormía
/ Todo lo demás / está por suceder” (Cisneros, 2022).

Esto es lo que nos dice la poesía para niñas y niños en
Latinoamérica: que todavía hay vasto un camino de singularidades,
sonoridades, infancias, por escuchar y escribir.

Bibliografía
Argueta, J. y Aragón, R. (2017), La casa de mis abuelos, México,
Edelvives.
Bachelard, G. (1997), La poética de la ensoñación, México, FCE.
Baranda, M. y Esquivel, I. R. (2012), Diente de león, México, Ediciones
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

Baranda, M. y Fonseca, A. (2017), Un ajolote me dijo, México, Ediciones
Castillo.
Córdova, A. (Ed.) (2019). Renovar el asombro. Un panorama de la poesía
infantil y juvenil contemporánea en español, España, UCLM.
Córdova, A. y Palomino, J. (2020). Cajita de fósforos. Antología de poesía
sin rima, Venezuela/España, Ediciones Ekaré.
Ferrada, M. J. y Carrió, P. (2011), El lenguaje de las cosas, España,
El Jinete Azul.
Ferrada, M. J. y Marin, R. (2014), Escondido, Chile, Ocho libros.
Ferrada, M. J. y Marin, R. (2017), El interior de los colores, Chile,
Editorial Planeta.
Ferrada, M. J. y Valdez, M. E. (2018), Niños, México, Alboroto
Ediciones.
Ferrada, M. J. y López, A. (2020), Notas al margen, México, Alboroto
Ediciones.
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Lujan, J. y Cisneros, J. (2022), Palabras manzana, México, Loqueleo.
Lome, E. y Estíbaliz, J. (2022) Coordinación Nacional de Desarrollo
Cultural Infantil (CNDCI)
Nazoa, A. (2020), “Método práctico para aprender a leer en VII
lecciones musicales con acompañamientos de gotas de
lluvia”, Cajita de fósforos. Antología de poesía sin rima,
Venezuela/España, Ediciones Ekaré.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Neira Piñeiro, M. R. (2019), “Adaptación de poesía en forma de
álbum ilustrado para niños y jóvenes”, Renovar el asombro.
Un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en
español, España, UCLM.
Pisos, C. y Pez, A. (2017), Esto que brilla en el aire, México, FCE.
Rebolledo Pedersen y T., Brogger, L. (2017), Los hermanos Zapata.
Una ópera del desierto mexicano, México, Libros para imaginar.
Riva Palacio, M. (2013), Pequeño elefante transneptuniano, México, El
Naranjo.
Rodríguez, A. O. y Vallejo, E. (1993), Mi bicicleta es un hada y otros
secretos por el estilo, Colombia, Panamericana.
Walsh, M. E. (1965). El reino del revés, Argentina, Alfaguara.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Los poemas infantiles de Juana Borrero
Juana Borrero’s children’s poems
Alejandro Vergil Salgado
El Colegio de México,
Ciudad de México, México
orcid.org/0000-0002-4950-212X

Fecha entrega: 17-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Vergil Salgado, Alejandro. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-82
Email: avergil@colmex.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Los poemas infantiles de Juana Borrero
Juana Borrero’s children’s poems
Alejandro Vergil Salgado
El Colegio de México
Ciudda de México
avergil @colmex.mx

Resumen: dentro de la obra literaria de la poeta cubana Juana Borrero, se
ha desestimado aquella parte de su producción escrita durante su infancia.
Considerándolos indispensables para conocer la gestación de la lógica
conceptual, mirada, sensibilidad e imágenes que la seguirían caracterizando
en sus etapas posteriores, el presente artículo analiza, entre otros, poemas
como Sol poniente, «Vino un niño», A la luz de la luna, «¿Dónde estás?...»,
¡Amor perdido!... y Todo para ti, en conjunto con algunas de sus cartas,
para complementar el panorama del imaginario de esta mujer, antes niña,
y establecer conexiones sobre su proceso creativo.
Palabras clave: Poesía cubana – Poética infantil – Juana Borrero
Abstract: within the literary work of the Cuban poet Juana Borrero, that
part of her production written during her childhood has been neglected.
Considering them indispensable to know the gestation of the conceptual
logic, gaze, sensibility and images that would continue characterizing her
in her later stages, the present article analyzes, among others, poems such
as Sol poniente, Vino un niño, A la luz de la luna, ¿Dónde estás?..., ¡Amor
perdido!... and Todo para ti, along with some of her letters, to complete
the panorama of the imaginary of this woman, once a girl, and establish
connections on her creative process.
Key words: Cuban Poetry – Children’s Poetic – Juana Borrero

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Juana Borrero (1877-1896), escritora y pintora cubana, legó una obra
poética breve e intensa, así como lo fue su corta vida. El único libro
publicado mientras vivía, Rimas (1895), reúne apenas dos decenas
de sus poemas. El resto de ellos se encontraban desperdigados en el
tomo iv de La poesía lírica en Cuba (1928), de José Manuel Carbonell, o
en revistas, tales como La Habana Elegante, El Fígaro o Revista de Cayo
Hueso. Algunos se difundieron por Ángel Augier y Dulce Borrero en
sus conferencias sobre la poeta, y otros estuvieron inéditos hasta que
Fina García Marruz compiló todo ese material, junto con dibujos y
fragmentos de prosa que le proporcionó Mercedes Borrero, en su
edición de Poesías (1966).
Más vasta fue su producción escritural en forma de diario y
la correspondencia con su amado, Carlos Pío Uhrbach, editada en
dos tomos por Cintio Vitier en Epistolario I-II (1966-1967), donde
“llevó a cabo la más exquisita y a la vez atormentada (re)creación
de sí misma” (Moris, 2009, p. 104). En mayor medida, la estrecha
vinculación entre vida y literatura que sus cartas revelan ha llamado
la atención de la crítica, en comparación con sus poemas. ¿Cómo
no va a provocar intriga, admiración o hasta morbo el hecho de que
una joven de diecinueve años escriba una carta con su propia sangre,
meses previos a su muerte, porque se siente limitada para expresarse
a través de las palabras? Borrero redacta el 11 de enero de 1896:
jamás me he sentido tan triste al comenzar a escribirte. Jamás el
lenguaje ha sido más indócil ni más insuficiente tampoco. Por eso
te he querido escribir en esta clase de tinta que te sugerirá la mitad
de mis pensamientos. (1967, p. 256).

Dicha especie de acto performativo representa sólo una parte
de los deseos, de las preocupaciones y emociones que atribularon a
la adolescente.
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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

Con respecto a los poemas que Borrero escribió durante
su infancia, entre 1886 y 1887, debemos enfatizar que han sido
completamente relegados de los estudios literarios. Quizás lo
anterior se deba a que son considerados a priori como “literatura
infantil”, de escaso valor literario, o caracterizados como meros
ejercicios poéticos, porque fueron escritos por una niña.1 En parte, la
recepción de Borrero ha sido la de una poeta cuya muerte temprana
le impidió “llegar a la plenitud de su talento” (Henríquez, 2003, p.
23), o a “la completa floración de esta excepcional mujer, tanto en
el plano intelectual como en el humano” (García, 1997, p. 294). Las
enunciaciones predisponen la lectura de su obra literaria en cuanto
a inacabada, en gestación, como si hubiera una meta en la creación
poética que sólo se alcanza hasta la edad madura.
Por consiguiente, el presente artículo se aproxima a los
poemas producidos entre los nueve y diez años de Borrero, porque
quiero comprender cómo se relacionan con otros y, así, evidenciar
su importancia dentro del conjunto de su obra literaria. Los textos
considerados en este estudio son: Sol poniente, «Vino un niño», A la
luz de la luna, «¿Dónde estás?...», ¡Amor perdido!... y Todo para ti.2
Como respuesta tentativa propongo que, en estos poemas, el sujeto
lírico configura una mirada interior, una sensibilidad infantil (mas no
infantilizada) e imágenes poéticas que se expanden y transmutan en su
1
García Marruz titula Versos infantiles a la sección donde están
recopilados los primeros poemas de Borrero. Presentarlos como versos y no
como poemas, implica una escisión o diferenciación con el resto de los textos
incluidos en el volumen. En cambio, la edición de Francisco Morán, La pasión
del obstáculo. Poemas y cartas de Juana Borrero (2005), restituye su valor
estético, cuando los reúne bajo el conjunto Poemas escritos en la infancia.
Tales determinaciones editoriales condicionan una mirada crítica.
2 Citaré los poemas desde la edición de García Marruz, Poesías (1966).
Respeto la puntuación como aparece en los títulos.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

obra posterior, escrita durante su adolescencia. Es decir, la melancolía,
el dolor amoroso, la ambientación nocturna, la búsqueda del amado
y las preocupaciones expresivas fueron motivos recurrentes en su
poesía, aun en aquellos poemas que escribió cuando era una niña.
La “virgen triste” es el epíteto “que más ha trascendido en
la recepción de la escritora” (Moris, 2009, p. 112), asignación que
proviene del poema homónimo compuesto por Julián del Casal,
quien apreció antes que nadie la obra de Borrero.3 Como bien señala
Natalie Roque, desde entonces los acercamientos psicológicos o
biográficos han prevalecido en los estudios literarios y han reforzado
la imagen mítica de su personalidad (2018, pp. 9-10). Aunado a ello,
me parece que se produce un fenómeno paradójico porque, por
un lado, sus contemporáneos y la crítica del modernismo cubano,
entrado ya el siglo XX, abundan en otros epítetos para enaltecer el
mito de la niña prodigio;4 por el otro, no profundizan en su obra,
sino que la vinculan con figuras masculinas, como Casal o Uhrbach.5
3 El poema “Virgen triste” fue publicado en La Habana Elegante, en
1893, e incluido en la edición de García Marruz (cfr., la nota al poema de
Casal, 1966, pp. 168-169).
4 Por ejemplo, Casal la denominó “una niña de doce años [que] ha dado
tan brillantes muestras de su genio excepcional” (1966, p. 160). Por su parte,
Aniceto Valdivia, mejor conocido como el Conde Kostia, la llamó “niña-musa”,
“niña-maga” (1966, p. 59), mientras que Rubén Darío se refirió a ella como “una
dulce y rara niña”, “extraña virgen” (1966, p. 175). De manera semejante, la nota
que acompaña el poema “Crepuscular”, publicado en La Habana literaria el 15
de noviembre de 1981, la describe así: “la encantadora y dulce niña” (Borrero,
1891, p. 109). Para Pedro Henríquez Ureña, Borrero es la “hermana menor [de
Casal]” (2003, p. 22); para su hermano, Max Henríquez, una “niña genial” y un
“caso de precocidad sorprendente” (1962, p. 125; p. 419).
5 Francisco Morán apunta que Borrero fue considerada por mucho tiempo
una “sombra casaliana” o un “apéndice [...] de su padre [Esteban Borrero], o de
Casal” (2005, p. xxii).
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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

Por supuesto, es lógico que no exista mención alguna sobre su poesía
infantil escrita antes de los doce años, pues ésta no se conocía hasta
la edición de García Marruz.
Aunque desde 1966 los estudios han aumentado, la estela
de las percepciones anteriores permanece, pues la mayoría están
“orientados hacia el estudio de su vida y su epistolario” (Schulman,
1997, p. 323), como he mencionado. Escasas excepciones han
intentado deconstruir el mito de la “virgen triste” y reposicionar
la obra como punto central de las inquisiciones. Recientemente
cabe destacar a Ivan Schulman, quien inserta la obra de Borrero
dentro de la poesía modernista hispanoamericana y rescata sus
rasgos más esenciales, como “los paisajes vistos a través de un
cristal interior, concreciones de la vida espiritual”, “la lucha entre
la vigilia y el sueño”, “las bipolaridades simbólicas” (1997, p. 328),
entre otros. Por su parte, Morán insiste en acercarse a la obra de
Borrero “desde la pulsión erótica” y “el protagonismo sensorial
del cuerpo” (2005, p. xxiii). En cambio, Ottmar Ette, desmantela
el concepto de niña-prodigio a partir de las ideas sobre el enfantpoète de Roland Barthes (2017, pp. 272-276), propone una lectura
novedosa sobre el vínculo entre poesía, pintura y juego de miradas, y
evidencia los cuestionamientos de Borrero sobre los roles de género
en sus cartas. Roque (2018) sigue la línea anunciada por Schulman
sobre los paisajes interiores, analiza las configuraciones de espacios
discursivos nocturnos, luminosos y aquellas espacializaciones
vinculadas con la figura del amante. Finalmente, aunque Judith
Moris no realiza ningún análisis textual en su artículo La saga/fuga
de J. B. (2009), el recuento minucioso sobre el devenir crítico de la
obra de Borrero es una valiosa síntesis.
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Con este somero recorrido, puede darse uno cuenta que
ya existe un cambio fundamental en la apreciación de la poesía de
Borrero, desde finales del siglo XX y principios del XXI. Aunque
muchos críticos subrayan que la poeta escribió poemas desde los
siete años, nadie se ha detenido en comentarlos, pues dentro del
corpus los más constantes son Apolo, ¡Todavía!, Mis quimeras, Su
retrato, Las hijas de Ran y Última rima. De esta manera, aún falta
llenar huecos. Un modo de hacerlo es reconsiderar la imagen de la
niña, ya no como virgen ni como prodigio puesto sobre un pedestal,
sino como una mujer que desde temprana edad fue instruida en
las letras y en las artes; condición clave que impulsó y desarrolló
sus habilidades creativas, las cuales, en palabras de Beatriz Espejo,
alcanzaron “una madurez estilística” (1992, p. 70), aunque la poeta
cubana sólo vivió casi veinte años.
Antes de dar paso al análisis de los poemas infantiles,
brevemente quisiera evidenciar la escasa bibliografía acerca de la
creación literaria realizada por niños y no para niños. Si bien en
los últimos años los avances para revalorizar la literatura infantil y
juvenil –aquella escrita por los adultos, pero destinada a los infantes
y adolescentes (Cervera, 1992, p. 18)–, trascendiendo su función
meramente didáctica y reconsiderando sus cualidades estéticas, en
general, los mismos “autores que escriben sobre la literatura infantil
producida por el adulto no mencionan ni hablan de la producción
literaria del niño” (Rodríguez-Bello, 1992, p. 27). Respecto a este
asunto, Laura Guerrero explica:
Los expertos y conocedores que definen el concepto [de literatura
infantil y juvenil] y lo clasifican, no obstante y de manera también
general, no conciben que los textos escritos por niños o niñas

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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

sean literatura. Están convencidos de que la configuración artística
es una capacidad o destreza que sólo se logra con los años y el
aprendizaje de las reglas de composición. (2012, p. 13).

Cabe preguntarse, entonces, ¿qué ocurre cuando una niña o
un niño tiene una formación disciplinada y se le incentiva a pintar
o escribir con intención expresiva? ¿Es suficiente que las infancias
tengan la aspiración de hacer literatura (escribir un cuento o un
poema), para que lo producido sea analizado por los críticos como
tal? “¿Cómo medir o evaluar los poderes del intelecto del niño si
se considera sólo un consumidor de literatura?” (Rodríguez-Bello,
1992, p. 28). En este momento no tengo respuestas, sin embargo,
el caso de Juana Borrero es particular, porque desde pequeña vivió
dentro de un contexto que posibilitó las condiciones de su escritura.
Ette es muy claro en este punto:
Juana Borrero no era de ninguna manera autodidacta ni como
pintora ni como poetisa, sino que disponía de una excelente
educación gracias a su formación artístico-literaria [...], las
habilidades de la pequeña Juana, sin lugar a dudas muy superiores
a su promedio, fueron promovidas sistemáticamente desde el inicio;
se discutían sus trabajos y se dieron a conocer pronto más allá del círculo
familiar. (2017, p. 273. Énfasis personal).

Dicho lo anterior, el primer poema de Borrero del que se tiene
noticia es Sol poniente,6 escrito a los siete años (Morán 2005, p. ix).
Según García Marruz, Dulce Borrero lo recupera en su conferencia
Evocación de Juana Borrero, de 1945; la editora lo considera un
6 Hay otro poema de Borrero titulado Sol poniente, publicado en El fígaro
de septiembre de 1895. Son dos poemas distintos, en cuanto a estructura métrica
y desarrollo temático.

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fragmento, aunque no justifica por qué.7 A mi parecer, existe un
concepto concluyente entre la puesta de sol y la inspiración poética,
así como una estructura unitaria conformada por endecasílabos y
heptasílabos. Borrero compone una pequeña silva que sólo cumple
con rimas consonantes en los primeros cuatro versos. El poema dice:
Por la tarde, en los sitios misteriosos
cuando cesa la alondra de cantar
y Véspero se oculta tembloroso
en el seno del mar;
cuando agoniza el sol reverberante
y extiende por el cielo su arrebol,
sobre mi frente pensativa siento
bajar la inspiración! (1966, p. 111)8

Llama la atención la configuración del espacio poético y el
detalle de cómo el anochecer es personificado con Véspero, es decir,
la estrella Venus. La transición entre luz y oscuridad, o viceversa, es
una de las imágenes constantes que aparecerá en la poesía posterior
de Borrero. Por ejemplo, el astro es mencionado con su carácter
tembloroso en el soneto Vespertino: “Hacia el ocaso fúlgido titila
/ el temblador lucero vespertino” (vv.1-2, p. 117), mientras que en
el primer cuarteto, la imagen del sol agonizante se repite: “El rayo
débil que las nubes dora, / lentamente se extingue, agonizante,” (vv.
9-10, p. 117).
En palabras de Roque, “con luminosidades que nacen o se
disuelven en la sombra, la aurora y el crepúsculo devienen límites
7

Cfr. nota 1 al poema (Borrero, 1966, p. 111).

8 En cuanto a otros poemas contenidos en el mismo volumen editado por
García Marruz, indico el número de versos (vv.) y paginación.
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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

entre la noche y el día; integran [...] [una] orilla de tonalidades vagas
definible solo por su mutabilidad, extrañamente detenida” (2018, p. 31).
Los heptasílabos de los versos cuarto y octavo funcionan para agrupar
dos escenas: la primera contiene los elementos visuales y sonoros para
configurar un ambiente íntimo (la alondra, Véspero y el mar), y tiene
como protagonista a Venus; la segunda, desplaza la mirada hacia el sol,
cuyo adjetivo evoca un sentimiento doloroso en sintonía con el color del
crepúsculo, e introduce a la voz poética como observadora y participante
de ese paisaje exterior. Así, el poema enuncia cómo el sujeto lírico siente
“bajar la inspiración”, momento crucial para el proceso creativo. De
manera semejante, y retomando la noche como un tiempo misterioso,
la adolescente Borrero profundizará en Mis quimeras: “En el misterio
de la noche / Cuando el insomnio me atormenta / Gira en mi mente
visionaria / Alado enjambre de quimeras” (1966, vv. 1-4, p. 64).
Ahora bien, cabe mencionar mi sospecha sobre la veracidad de
que Sol poniente sea el primer poema de todos. A pesar de su brevedad,
percibo cierta complejidad en la selección del léxico. Es decir, palabras
como “Véspero”, “reverberante” y “arrebol” son elevadas para una
niña de siete años. Debido a la formación y el estudio de Borrero,
es posible que las conociera y las utilizara, pero no tengo forma de
comprobarlo. Sin embargo, no hay que olvidar que el testimonio al
respecto proviene de la conferencia de su hermana, Dulce, de 1945, y
la crítica lo ha tomado sin cuidado; en su lugar, hay que considerarlo
con recato. Como demuestro a continuación; los siguientes poemas
analizados contrastan drásticamente en el manejo de un vocabulario
más simple, pero que no por ello pierden carga emotiva y poética.
Veamos el primer caso. Fechado en 1886 (para entonces,
Borrero tendría alrededor de nueve años), «Vino un niño» está
compuesto por catorce versos tetrasílabos. Según Rudolf Baehr,
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este tipo de verso es el más corto capaz de lograr autonomía rítmica,
debido a la acentuación en primera y segunda sílabas, configurando
un ritmo trocaico; además, señala que sólo a partir del Romanticismo
comenzó a utilizarse independientemente de otras métricas para
estructurar un poema (1973, pp. 87-90). Escribe Borrero: “Vino un
niño / Pasajero / que se llama / Cupidillo / Mensajero / del amor.
/ Vino aquí / Con alegría / Sana flecha / Me clavó / Que me hiere
/ Noche y día / Y me agobia / De dolor (1966, p. 141). Nótese
la diferencia del vocabulario usado en “Sol poniente”, por lo que
intuyo que éste es posterior.
“«Vino un niño»” es un poema aparentemente sencillo, breve
y condensado, con un léxico llano. Sin embargo, puede apreciarse
cómo Borrero cumple con la condición rítmica y métrica (a excepción
del verso cinco, donde debe producirse un hiato para evitar que sea
hipermétrico), y utiliza algunos recursos formales y retóricos. Por
ejemplo, la anáfora (“Vino”) que ocurre entre el inicio y la mitad
exacta del poema, o la pausa en el sexto verso para establecer dos
unidades de acción distintas (la primera presenta a Cupido como
mensajero, el segundo como arquero que hiere). Dichos elementos
provocan el giro que causa una impresión inmediata en el cambio
de tono. La situación alegre y lúdica se traslada a una emoción
dolorosa, marcada a su vez por la coincidencia de una rima simple
entre “amor” y “dolor”, pero que tiene significado en cuanto a que
los vocablos cierran dos bloques contrapuestos. De esta manera, el
concepto y la imagen desarrollados adquieren una intensidad similar
a la flecha que el pequeño Cupido clava en la voz poética.
Por otro lado, Borrero utiliza encabalgamientos para dar
aliento a versos tan cortos. También emplea un ligero hipérbaton
entre “Sana flecha / me clavó”, que constituye la parte medular
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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

del poema, pues la “herida de amor” es la que permanece. A fin
de cuentas, lo que estructura el poema es la alegoría configurada
con la alusión mitológica. El dios del amor es caracterizado con
tres palabras tetrasílabas aisladas que forman un encadenamiento:
Cupidillo-pasajero-mensajero. Cabe destacar el diminutivo para el
nombre, porque permite a la voz poética igualar al personaje con su
propia edad; un niño cuya presencia es efímera, ya que sólo viene
a dar un mensaje con su flecha para, después, abandonarla. En este
sentido, Borrero da sus primeros pasos literarios con un poema
corto y alejado temáticamente de lo que uno esperaría leer de un
infante. La herida de amor, que será constante en su obra poética,
aquí aparece como una primera huella.
El dolor permanece en su siguiente poema, A la luz de la
luna, compuesto por dos cuartetas endecasílabas, con una estructura
rimada ABAB CDCD:
Densa es la noche en extranjero suelo,
Me duele el corazón, siento fatiga;
Mas ya, tu blanda luz baja del cielo,
Como una bendición oh! luna amiga.
¡Oh luna! con los rayos de tu lumbre
Ahuyentas de mi noche los enojos;
Se disipa mi inmensa pesadumbre,
Y se arrasan de lágrimas mis ojos... (1966, p. 142).

El discurso poético despliega emociones profundas, como
la pena de amor, el cansancio y el peso de los días. Destaco el
sintagma “los rayos de tu lumbre”, pues el predicativo asignado
parece inapropiado para designar la luz del satélite, produciendo
una tensión entre el calor y la densidad de la noche. Así, la niña
encuentra un escape para desahogar sus emociones negativas en el
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silencio y en la blanda luz de la luna; un refugio, un alivio que llega
como una bendición.
La mirada infantil le permite a Borrero aproximarse a una
realidad distinta, imaginativa, donde el sujeto lírico establece una
relación de amistad con la luna que le brinda cierto consuelo. “¿Acaso
no tiene el niño el poder de representar en sus escritos lo que él es?”
(Rodríguez-Bello, 1992, p. 26). Ette considera que el sistema patriarcal
donde fue disciplinada la niña, así como el ambiente familiar de altas
ambiciones artísticas, “le ponía delante un modelo de convivencia, al
que las jóvenes obedientes, bien educadas y bien vestidas se tenían que
someter” (2017, p. 274). Desde este punto de vista, la imagen de Casal
sobre el hogar de los Borrero se despoja de tintes idealizantes,9 pues
al interior se vivía con normas, exigencias y expectativas que podrían
haber provocado sensaciones de sofoco.
Lo anterior muestra el esbozo de una poesía modernista,
donde las ambientaciones nocturnas perfilan la expresión de los
poetas que se sienten victimizados por el mundo burgués (Schulman,
1997, p. 327). En el caso de Borrero, la situación se interioriza dentro
del ámbito familiar. La opresión sentida y la nostalgia por la infancia
se representan nuevamente, con un tono más reflexivo, en 1891; a
modo de queja o reclamo, la poeta escribe en ¡Todavía!:
¿Por qué tan pronto oh mundo! me brindaste
tu veneno amarguísimo y letal?...
¿Por qué de mi niñez el lirio abierto
te gozas en tronchar?
9 Véase la descripción del viaje para llegar a Puentes Grandes realizada
por Casal (1966, p. 159-161), donde exalta la figura de Juana Borrero como
niña-pintora, al mismo tiempo que el paisaje idílico y tranquilo es “iluminado
por los rayos de oro de un sol de fuego y embalsamado por los aromas de
lujuriosa vegetación” (1966, p. 160).
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[...]
Entonces sienta de tu burla el frío
y de la duda el aguijón mortal...
pero deja que goce de la infancia
en la hora fugaz! (1966, vv. 1-4; 17-20, p. 61).

Con ello, se expresa la pérdida de la infancia y el anhelo por
gozarla. El mundo ha cortado de tajo ese lirio abierto de su niñez,
pero a diferencia de cómo se representa el hastío en A la luz de la
luna, aquí la posibilidad de consuelo y esperanza es sustituida por
el pesimismo y la nostalgia. No obstante, esto no quiere decir que
en otros poemas infantiles no existan también ambas actitudes; por
ejemplo, en la redondilla «¿Dónde estás?...», cuya deficiencia en la rima
cruzada consonante sólo ocurre entre el primero y el tercer verso:
¿Dónde estás divina llama
Que antes en su corazón
Ejercías tu influencia
Y me amaba con pasión?
¿Qué se hizo de aquel cariño
Que ya rayaba en amor?
Todo se ha desvanecido,
Sólo me queda el dolor!...
No eres una mariposa,
Como antes yo te creía
No eres una fresca rosa
Como antes yo te creía. (1966, p. 143)

De esta manera, la niña Borrero sigue la tendencia de la
tradición modernista de la redondilla, como forma usada con
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frecuencia por Casal, Martí, Darío, Mistral, Díaz Mirón y Gutiérrez
Nájera (Baehr, 1973, p. 245). El inicio del poema anterior también
me recuerda a San Juan de la Cruz: “¡Oh llama de amor viva / que
tiernamente hieres / de mi alma en el más profundo centro” (1989,
p. 105). Por el contrario, la “divina llama” de Borrero que alguna
vez insufló al destinatario poético se “ha desvanecido”. Se muestra
a una niña enamorada que ya conoce los estragos del amor, de la
pérdida y del rechazo, si no es que sólo los imagina por el momento.
Recordemos que, hasta 1891, Borrero conoce a Casal, cuya muerte
ocurrirá dos años después. Según la crítica, este acontecimiento
marcará ineludiblemente su poesía. Sin embargo, «¿Dónde estás?...»
anticipa el motivo de la búsqueda del amado que permea la obra
posterior de la poeta cubana, colocando así el antecedente de un
mismo sentir, desde la perspectiva de una niña.
Nótese que la rima “amor”-“dolor” aparecida en «Vino un
niño», se repite aquí como sello particular de la poesía infantil de
Borrero, aunque desaparecerá en sus poemas juveniles; no así la
tensión entre ambos conceptos. Por ejemplo, en Amargura existe
“[...] el anhelo vehemente / en que me incendia sin cesar la llama /
de esta pasión tan triste y tan ardiente” (1966, vv. 7-9, p. 136); en este
caso, la llama no se apaga en el pecho del sujeto lírico, pero le causa
sufrimiento. Por otra parte, el símbolo de la mariposa que en «¿Dónde
estás?...» alude al amado, también conserva una función similar en
Himno de vida: “Allí al posarse en clavel fragrante / se enciende
de pasión la mariposa!” (1966, vv. 3-4, p. 81). En el primer caso, el
destinatario poético deja de ser el insecto alado porque su pasión se
apagó, mientras que, en el segundo, se enciende gracias a la flor. En
consecuencia, la doble repetición del verso “Como antes yo te creía”
tiene la intención de subrayar la pérdida de la fe en el otro.
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En 1887, Borrero sigue algunas de las líneas temáticas antes
señaladas: la herida de amor y la pérdida del amado se conjugan
en ¡Amor perdido!..., poema escrito en versos alejandrinos. Por
consiguiente, la poeta cubana tiene la intención de alongar su
escritura y experimentar con otras formas métricas:
Qué bello luce el mundo!... qué azul el alto cielo!...
Cuán dulce entre las ramas el aura musical,
Las flores cómo brillan regadas por el suelo,
Prendidas con las perlas del llanto matinal.
Do quiera que los ojos dirijo sólo veo
Semblantes que respiran amor, felicidad!...
Yo en tanto en el sepulcro yacer sólo deseo,
teniendo entre mis brazos tu pálida beldad. (1966, p. 144)

A diferencia de la queja contra el mundo que señalé en los
versos citados de ¡Todavía!, en Amor perdido!... este es admirado
por la voz poética. El poema comienza con la descripción sobre lo
sorprendente que puede ser la naturaleza, esa “madre inconsciente”,
porque “la consciencia está en nosotros y no en ella”, según escribe
Borrero en Pensamientos, para la revista El Fígaro, en 1895 (1966, p.
119). Entonces, la dualidad consciente e inconsciente se delimita por
las dos cuartetas: en la primera, los ojos infantiles sólo ven armonía
y hermosura, tal como un niño se asombra con lo novedoso del
espacio que lo circunda; en tanto, la segunda introduce al yo poético
que cobra consciencia de su situación, alienado de lo que ocurre,
porque esa felicidad que está en otros es trastrocada por Borrero
en los dos últimos versos. La imagen de vida se transforma en
una de muerte, metamorfosis que se logra con un hipérbaton más
elaborado que el de «Vino un niño»: “Yo en tanto en el sepulcro
yacer sólo deseo” (v. 7).
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Esa pulsión de muerte, obliga a pensar, otra vez, cuál sería
la situación de la niña Borrero para que sienta la necesidad de
expresarse de este modo, cuando tiene diez años. No se trata de una
muerte solitaria porque en el último verso se configura sutilmente
la figura del amado, que el sujeto lírico desea estrechar entre sus
brazos. Ésta es una más de las obsesiones de Borrero, junto con
el insomnio, las horas del atardecer o el anochecer, que marcan su
obra. Basta mencionar la reelaboración de la “pálida beldad” entre
los brazos del yo poético en el soneto Apolo, de 1891; sobre todo,
los últimos tercetos: “Contra su pecho inmóvil, apretada / Adoré su
belleza indiferente, / Y al quererla animar, desesperada, / Llevada
por mi amante desvarío, / Dejé mil besos de ternura ardiente / Allí
apagados sobre el mármol frío!” (1966, vv. 9-14, p. 77).
Apolo es uno de los textos más citados y estudiados por la
crítica en relación con la producción poética de Borrero. Coincido
con la idea de que es la consolidación de “la imagen masculina
modernista acuñada por la plasticidad del Parnasse francés que nos
revela el paisaje de un cuerpo masculino sin hálito de vida poseído
por los labios del yo femenino” (Ette 2017, p. 278). Además, dicho
cuerpo es un eco de aquél que apareció en ¡Amor perdido!.... Es
claro que existe una coherencia en el imaginario de Borrero que va
cargándose de sentidos durante su adolescencia.
Si recordamos la carta escrita con sangre mencionada al inicio
de este trabajo, el siguiente cuarteto inicial del poema infantil, Todo
para ti...,10 debería parecernos significativo: “Todo... todo... mi bien!...
mi vida entera..., / Mi sangre generosa derrama, / Mi corazón amante
te ofreciera, / Y mi lira tus gracias inspirara” (1966, vv. 1-4, p. 145).
10 Es el único poema infantil donde se anota la fecha y el lugar de escritura
exacta: “Octubre 26, 1887” (1966, p. 145).
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Dichos versos resuenan en la prosa suplicante de Borrero,
donde le pide a Uhrbach que no se enliste en la guerra: “En esta
carta escrita con mi sangre quisiera encerrar todo mi amor hecho
un sollozo vibrante, hecho un grito de angustia, hecho una queja...!”
(Borrero, 1967, p. 256). Su desesperación, ya acentuada por su
enfermedad, le hace recriminarle:
¡Alma mía, será posible que haya algo que valga para ti más
que mi vida? Mi dolor y mis lágrimas no representan nada? Me
sacrificarás a la opinión de todos! Ay! El desprecio del universo
entero me importaría muy poco si tú me apreciaras! (1967, p. 258).

No puedo menos que sorprenderme al descubrir cierto
paralelismo con la cuarteta final, también de Todo para ti...: “Mas si
vuelvo los ojos dulcemente / Para implorar un signo de tu amor...,
/ De desdén una cifra solamente / Me reserva tu ingrato corazón!”
(1966, vv. 13-16, p. 145).
Con ello se demuestra que hay una sensibilidad similar entre
la niña y la adolescente. Juana Borrero se configura a sí misma
como una amante apasionada, fervorosa y desquiciante, que desea
entregarse por completo. Esa “sangre generosa” puesta de modo
metafórico en el poema infantil, se desborda literalmente, años
después, cuando utiliza la suya para escribir sobre el papel. Un hecho
meramente literario se convierte en un acto real, para expresar dos
sentimientos: el amor y el dolor; tal dicotomía persiste, aunque las
condiciones de escritura sean diferentes.
El trabajo aquí propuesto, en síntesis, considera la importancia
de los poemas infantiles como parte del sistema literario y de la
formación del imaginario poético de Juana Borrero. Más allá de
gestar los motivos recurrentes, marcan la pauta y la continuidad que
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caracteriza el resto de la obra de la poeta cubana. Por estas razones,
me parece indispensable que se analicen dentro del conjunto de
otros poemas, así como de sus cartas, para seguir indagando sobre
los puentes que den cuenta sobre su proceso creativo.
Aún queda por explorar qué significó para Juana Borrero
su infancia. Los textos analizados no pueden considerarse simples
ejercicios poéticos, pues como se vio con algunos de ellos, son
textos con lógicas conceptuales, con atención al cuidado de la
forma, aunque no sean perfectos. Sin embargo, los poemas escritos
tanto en la infancia como en la adolescencia desarticulan la noción
tradicional y la idealización de esos estados de vida. Como enfatiza
Borrero en su poema titulado Nostalgia: “el engaño feliz de la
infancia”, entre otras cosas, “no ha podido llenar un instante / el
vacío que siento en el alma!” (1966, v. 8; vv. 11-12, p. 131).

Referencias
Baehr, R. (1973). Manual de versificación española (K. Wagner y F. López
Estrada, trad.). Gredos.
Borrero, J. (1891, 15 de noviembre). Crepuscular. La Habana
Literaria, (15), p. 109. Consultado el 22 de octubre
de 2023, en https://digital.iai.spk-berlin.de/viewer/
image/872832635/119/#topDocAnchor
Borrero, J. (1966). Poesías (F. García Marruz, ed.). Academia de
Ciencias de Cuba, Instituto de Literatura y Lingüística.
Borrero, J. (1967). Epistolario II (C. Vitier, ed.). Academia de Ciencias
de Cuba, Instituto de Literatura y Lingüística.
Casal, J. (1966). Juana Borrero. En J. Borrero, Poesías (pp. 159-167).
Ed. cit.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-82

171

�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro
Fact and fiction in Verano by Carmen Villoro
Gloria Vergara
Universidad de Colima,
Colima, México

orcid.org/0000-0003-1959-7305
Fecha entrega: 18-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Vergara, Gloria. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution,
and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-84
Email: glvergara@ucol.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro
Fact and fiction in Verano by Carmen Villoro
Gloria Vergara
Universidad de Colima
Colima, México
glvergara@ucol.mx

Resumen: En el presente artículo analizamos la realidad representada en
la literatura infantil y juvenil (LIJ), de manera específica en la obra Verano,
de Carmen Villoro. Partimos de los conceptos teóricos de Geog Lukács
relacionados con la teoría del reflejo y la noción de realidad en el arte
literario, para revisar aspectos del contexto sociocultural, las problemáticas
familiares y, en general, la idea de mundo que emerge de la novela. De
esta forma, entramos en diálogo con los problemas cotidianos de la
familia Hermosillo, los enfrentamientos de Ana y sus hermanos con las
situaciones y el contexto que los impacta y, finalmente, vemos cómo el
mundo mágico de Manuntlán resulta un espacio de resiliencia.
Palabras clave: Realidad – ficción – idea de mundo – Verano – Carmen
Villoro
Abstract: In this article we analyze the reality represented in children’s
and youth literature, specifically in Verano, by Carmen Villoro. We
start from Geog Lukács’ theoretical concepts related to the theory of
reflex and the notion of reality in literary art, to review aspects of the
sociocultural context, family problems and, in general, the idea of the
world that emerges in the novel. In this way, we dialogue with the daily
problems of the Hermosillo family, the confrontations of Ana and

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her siblings with the situations and the context that impacts them and,
finally, we see how the magical world of Manuntlán turns out to be a
space of resilience.
Keywords: Reality – fiction – idea of ​​the world – Summer – Carmen
Villoro

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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

Introducción
La relación entre literatura y realidad se ha vuelto a discutir
de nueva cuenta, como pasó hace un siglo con los críticos del
realismo, a partir de las ideas positivistas y la crítica marxista. Hoy
no hablamos mucho de la teoría del reflejo como lo hacía Georg
Lukács, o de las homologías como Lucien Goldman; pero hay, sin
duda, entreverada en los conceptos que rigen a la crítica literaria
actual, una corriente que ancla sus redes en la visión que sobre
el arte ya tenían quienes, como Lukács, heredaron el camino de
Kant a Hegel y de éste a las propuestas estéticas de Marx. En este
contexto surge la noción de realidad en el arte literario que aquí
retomamos para acercarnos a la literatura infantil y juvenil (LIJ),
específicamente a Verano, de Carmen Villoro. En nuestro abordaje
partimos de las siguientes preguntas: ¿cómo opera la relación entre
realidad y ficción en la LIJ?, ¿el contexto social, las problemáticas
familiares impactan en la complejidad de los personajes que aquí
se delinean?, ¿cuál es la cosmovisión o idea de mundo que emerge
de Verano? Con esto nos adentramos en el análisis e interpretación
de la realidad representada, buscando las estrategias que pueden
llevar a niños y jóvenes lectores a la apropiación de un mundo
en el que se identifiquen, pero también encuentren espacio de
crecimiento y transformación.
Realidad y ficción en la LIJ
Desde los cuentos populares recogidos por los hermanos Grimm
o Hans Christian Andersen, por no ir más allá del siglo XIX, hasta
la tradición oral que perdura en nuestros pueblos, encontramos
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realidades mágicas, fantásticas, grotescas, irónicas, etc., que nos hacen
pensar, por un lado, que el mundo cotidiano se presenta a los niños
con estas esferas terribles y que, sin embargo, para ellos resultan
atractivas y naturales. Son mundos llenos de retos y obstáculos con
los que los personajes luchan para salir adelante. Por otro lado,
vemos la impronta moral que se impone en las obras, a partir de
valores y actitudes diferentes de cada época. Nos encontramos así,
versiones y adaptaciones de los cuentos populares clásicos en la
literatura de hoy, la música, el cine, etc., en donde los estereotipos
cambian y se transforman.
Tomando el ejemplo de algunas representaciones femeninas
como Blanca Nieves o la Bella Durmiente, vemos que las heroínas
no esperan ya al príncipe que las despertará con un beso de amor.
Tampoco impera, en las expresiones literarias de nuestro tiempo,
el modelo de Penélope tejiendo, mientras aguarda a que regrese su
amado. Pero hay personajes en la literaria infantil tradicional, que
siguen tocando las emociones de los niños, más allá de los enfoques
críticos de género y la metaliteratura. Caperucita corre peligro y
lo comunica a los pequeños lectores, igual que los siete cabritillos.
Pulgarcito y Jack con su habichuela se renuevan en su lucha contra
gigantes monstruosos. El patito feo sigue conmoviendo por el
rechazo que sufre y por su sorprendente transformación, cuando
reconoce su verdadera identidad. De esta forma, hacemos notar que
lo que no cambia en la LIJ es precisamente esa dimensión de lo
profundamente humano que sale a flote en cualquier época.
En la literatura infantil de nuestros días podemos encontrar
novedosas representaciones que por un lado retoman tipos de héroes
de otras épocas, y, por otro, rompen con acciones inesperadas.
Hallamos en este repertorio:
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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

una realidad sin palabras, un mundo fantástico con dragones y
guerreros, una señora malvada que castiga a sus hijos incluso
cuando se portan bien, un elefante que se convierte en rey, un
joven que resuelve misterios en África, animales ponzoñosos
preocupados porque ya no asustan, un pingüino perdido en su
soledad, una estrella a la cual alcanzar, un conejito blanco que
desearía ser negro, una niña peculiar que lucha por recuperar el
tiempo perdido (Enciso, 2020, s.p.).

Son mundos distintos, realidades misteriosas y complejas
que cambian el rumbo de nuestro devenir cotidiano. Y es que, en la
literatura, como veía Lukács, no se trata de encontrar un espejo fiel
de la realidad, pues “el asunto principal a dilucidar en el problema
del reflejo artístico, no es el de encontrar un equivalente sociológico
a los contenidos de la obra artística; no se trata únicamente de referir
la copia al original”1 (Quesada, 1981, p. 95).
Esto, en la literatura infantil, resulta aparentemente más
fácil de entender, pues, claro está, los animales referidos como el
lobo o los cabritillos no hablan, no habitan en una casa del mundo
real tal como los humanos, aunque así se diga en los cuentos. Aquí
entendemos que la fábula cumple a cabalidad su función y deja
clara la distancia con la realidad en cuanto a la naturaleza de los
1 En este sentido, Lukács transformó los estudios de sociología de la
literatura al ir más allá de la crítica que busca solamente “las correspondencias
entre la obra y el contenido de la conciencia colectiva [...] En la medida en
que [los críticos] consideran la obra como un simple reflejo de la realidad
social se afirman como más eficaces [sus juicios] cuando se aplican a obras
poco creadoras que reproducen la realidad con un mínimo de trasposición;
e incluso en el mejor de los casos, desmenuzan el contenido de las obras,
insistiendo en sacar a la luz lo que es reproducción directa de la realidad y
dejando a un lado todo lo que se refiere a la creación imaginaria” (Goldman,
1969, p. 215).

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personajes. Acciones como las del lobo para entrar a la casa de
los cabritillos o el hecho de que el cazador le abra la panza para
sacar íntegros a los personajes que se había tragado, resultarían
inverosímiles si intentáramos verlas como el reflejo del mundo
original. Pero nos imaginamos sin problema esas escenas, las voces
del lobo; incluso sus intentos en el cambio de tono para tener una
voz más dulce.
Todo esto es posible en el mundo ficcional, porque entramos
en un hálito de realidad a través en los objetos representados, diría
Roman Ingarden2. Volvemos, asimismo, a la mirada ineludible de
Aristóteles, cuando en su Poética afirma que la naturaleza es sólo un
patrón para el arte, pues en el “como si” metafórico, ya sea en la
literatura en general o en la LIJ, hay un principio de contradicción
que corresponde al “es, no-es; es-como” en la estructuración
metafórica de la mimesis o representación de la realidad3.
2 Para ampliar este punto se puede revisar el concepto de cuasijuicios y
el estrato de los objetos representados en La obra de arte literaria. Ingarden
asegura: “En los objetos representados hay solamente un habitus externo de
realidad, que no tiene la intención de ser tomado en cuenta con toda seriedad,
aunque, cuando se lee la obra, puede darse el caso que el lector tome las
proposiciones cuasi-juiciales por juicios genuinos y así considerar como reales
objetos que simplemente simulan realidad” (1998, p. 263).
3 Resulta obligado mencionar aquí a Paul Ricoeur, que retoma de
Aristóteles tanto el concepto de metáfora como el de mimesis. En La metáfora
viva y en Teoría de la interpretación aborda la naturaleza de la metáfora.
En esta última dice: una metáfora “tiene más que un valor emotivo porque
ofrece nueva información. En síntesis, una metáfora nos dice algo nuevo
sobre la realidad” (2006, p. 66). Y es que el excedente de sentido nos lleva
precisamente a relacionar la ficción (el como si) con la realidad. En Tiempo y
narración, Ricoeur deja clara la complejidad de esta relación, cuando retoma el
concepto aristotélico de mimesis y habla de mimesis I o prefiguración, mimesis
II o configuración y mimesis III o refiguración. Ricoeur asegura esta relación,
cuando refiere la cita de Eric Blondel: “Todo discurso está en parte relacionado
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Y en este estira y afloja entre realidad y ficción, con la visión
del realismo de Lukács, es posible decir que:
gracias a la forma en que han sido captados y relacionados los
diversos elementos [...], la extremidad y exageración de los casos
aislados se anulan recíprocamente y en conjunto dan la impresión
de ser un reflejo auténtico de la totalidad de las contradicciones
morales y sociales de su período histórico. (Quesada, p. 93)

Cuando esto ocurre, la conexión entre los diversos elementos
representados provoca que entremos en el mundo de la ficción y
establezcamos reconocimientos análogos con la realidad en la que
estamos inmersos. Se da una correspondencia entre la creación y la
conciencia social, “no a nivel de los contenidos sino de las categorías
que estructuran una y otra y, sobre todo, a nivel de su coherencia”
(Goldmann, 1969, p. 215). De hecho, asegura Lucien Goldmann,
siguiendo a Lukács: “las mismas categorías y la misma coherencia
pueden regir universos de contenidos totalmente diferentes, de forma que
la trasposición imaginaria no constituye ningún obstáculo para la
existencia de una relación íntima entre la cultura y la sociedad” (p.
216). En esta línea, la estética de Lukács “utiliza las categorías de
reflejo y de particularidad, [... para hablar de] antropomorfización y
humanización, para formular como perspectiva final de todo arte el
hecho de que este representa la memoria de la humanidad” (Werner,
2009, s.p.).
Al rebasar la simple descripción de la realidad, toda obra
realista “hace que nos familiaricemos con los problemas, estructuras
y complejos de la época correspondiente” (Werner, 2009, s.p.). La
con el mundo. Porque si no se hablara del mundo, ¿de qué hablaría?”.

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noción de “tipo” de Lukács, afirma Werner, es el medio idóneo para
configurar la realidad en la ficción, pues para el pensador húngaro,
“la verdadera literatura [...] la realista, [...] nos presenta en forma
de «tipos» la soldadura orgánica entre el hombre y el desarrollo
histórico-social” (Anderson, 1979, p. 64).
Lukács asegura que la representación del personaje, así como
las situaciones «típicas», “convergen y se entrelazan en una unidad
viva y dinámica” (Quesada, p. 92), sin limitarse a algunos de sus
aspectos. Realismo, además, implica hacer visible con plasticidad y
perspicacia, la existencia autónoma de los personajes y sus relaciones.
Pues como asegura Lukács:
Todo reflejo adecuado de la realidad abarca ese dinamismo [...] que
tiene una dirección concreta y determinada. Los tipos y formas
responden, según la época y la personalidad del escritor, a una
variabilidad estilística infinita; pero, precisamente de esa intención
de la subjetividad literaria que selecciona y suprime según el ¿de
dónde? y ¿adónde? concretos de la vida autoexperimentada,
surge la íntima unión del sujeto poético con la objetividad, surge
ese salto dialéctico que pasa justamente de la profundidad más
auténtica de la esencia subjetiva interior a la esencia objetiva (en
alguno de sus aspectos esenciales) de la realidad histórico-social
de la época. (1977, p. 69)

Veamos cómo, a través de estas ideas, podemos adentrarnos
en Verano, de Carmen Villoro, que utiliza estrategias para subvertir
los modelos originales de realidad, como ocurre con obras como
Monstruos mexicanos, de Carmen Leñero; La peor señora del mundo,
de Francisco Hinojosa, o El dragón blanco y otros personajes olvidados,
de Adolfo Córdova y Dios es mi corazón [Chupa ladxidua] de Irma
Pineda, citados por Enciso (2020, s.p.).
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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

El contexto social y las problemáticas familiares en Verano
La novela Verano, de Carmen Villoro4, publicada en 2022 por
la Universidad de Guadalajara, narra la historia de la familia
Hermosillo, durante un verano en el que los padres deciden
separarse. Todo cambia en sus vidas. Ana y sus hermanos conocen
a la novia de su papá, ven el proceso de liberación de su mamá y
tienen el acompañamiento de una joven indígena que les enseña a
ver el mundo de manera diferente. De esta suerte, hay una especie
de resiliencia y transformación de la familia, especialmente de los
niños, al enfrentarse a una realidad que los violenta en su mundo
cotidiano. En esta noción de mundo entran aspectos típicos, como
los llama Lúkacs, que vienen del contexto social en el que se ubica la
narradora. De hecho encontramos algunos rasgos relacionados con
el entorno biográfico de la autora, que impactan la totalidad de la
4 Carmen Villoro estudió Psicología en la Universidad Iberoamericana y
la especialización en psicoterapia psicoanalítica en la Asociación Psicoanalítica
de México. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores y es consejera
del FONCA. Es profesora de tiempo completo, directora de la Cátedra “Octavio
Paz” y de la Biblioteca Iberoamericana “Octavio Paz” de la Universidad de
Guadalajara. Es miembro del Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalía
Guadalajara. En 1984 obtuvo la beca INBA/FONAPAS (Fondo Nacional
para Actividades Sociales) en poesía, y en 1989, la de Jóvenes Creadores del
FONCA, en poesía y la Beca Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, en
la categoría Autores con Trayectoria (1998). Recibió el Premio de Ensayo
FILIJ (Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil) 1993. Fue galardonada
con el Premio Jalisco en Letras en 2016, el Premio Internacional de Artes y
Humanidades “Hugo Gutiérrez Vega” en 2018 y el Premio “Francisco González
León” en 2020. Es autora de Barcos de papel, Que no se vaya el viento, Delfín
desde el principio, Herida luz, En un lugar geométrico, Marcador final, Obra
negra, El tiempo alguna vez, El oficio de amar, Jugo de naranja, El habitante,
La algarabía de la palabra escrita, Liquidámbar, así como de Papalote,
papelito (poesía infantil) y los cuentos infantiles: La media luna, Amarina y el
viejo Pesadilla y otros cuentos y Verano, entre otros títulos.

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obra, no en el sentido de un reflejo fiel, sino en la conformación de
una idea de mundo.
Carmen Villoro cuenta en una entrevista para el programa
“Contraseñas” del canal 22, su experiencia con el teatro infantil,
cuando su madre era directora del Centro de Teatro Infantil del
INBA.
Yo pasé las tardes de los 6 a los 10 años, por lo menos 4 años
de mi vida, en ese centro. Ahí hacíamos títeres, hacíamos teatro,
hacíamos pintura. Y los domingos salíamos a las calles de la
colonia Roma. Salíamos a caminar en zancos, con cabezas de
papel maché, haciendo ruido con cacerolas. Y las familias se
iban pegando a nosotros. Regresábamos al patio de la casona,
todo mundo se sentaba en el suelo y comenzaba la función...Yo
recuerdo algunos fines de semana con mi mamá en una combi
con un megáfono y los payasos y los mimos ahí trepados porque
íbamos a los pueblitos a llevar función. (2021)

El Centro de Teatro Infantil fue inaugurado el 5 de
septiembre de 1965, en la Colonia Roma y tanto Carmen como su
hermano Juan Villoro hablan de este espacio y lo que representó en
su niñez.
“Era un centro del INBA, ahí empecé haciendo teatro cuando era
niño, tenía 5 años y estuve hasta los 10 años. Luego los egresados
de ese centro nos volvimos a reunir cuando éramos adolescentes,
ahí mismo pusimos una obra de teatro de León Felipe: Tristán
e Isolda, en donde yo actuaba de El Juglarón”, recuerda [Juan]
Villoro. (Paz, 2017, s.p.)

En Verano, la hermana menor de Ana se refugia en el teatro.
El capítulo V nos muestra rasgos de esa realidad que hace eco de lo
enunciado por los Villoro:
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Un domingo en la mañana salió a comprar pastelitos a la tiendita
de la esquina [...] Cuando salía de la tienda, un alboroto callejero
le llamó la atención: era un desfile de gente disfrazada, algunos
venían montados en zancos, otros llevaban una enorme cabeza de
cartón, otros portaban sartenes, cacerolas y cucharas con las que
hacían un ruido escandalozo. Una mujer gorda y pelirroja con las
trenzas paradas, llevaba un altavoz por el que gritaba:
—¡Vengan, vengan todos a ver la función de teatro! (Villoro,
2022, p. 47)

Matilde, la niña despistada, la que siempre salía con pláticas
que no venían al caso, es quien escapa de las circunstancias complejas
de su familia de una forma más “fácil”, y encuentra en la casona
vieja del teatro, aspectos de una minirealidad más llevadera: “Sin
pensarlo dos veces, Matilde se unió a la carbana. Hechizada por los
colores, las formas, el ruido y la alegría, desfiló por varias calles de la
colonia entre payasos y mimos...” (p. 47). Desde este ámbito externo
de la calle, el móvil de la fiesta la atrapa y se identifica en los rasgos
definitorios de su vida familiar:
Llegaron a la puerta de una casona vieja que tenía un letrero en
donde podía apreciarse el dibujo de dos máscaras, una con el gesto
de reír, otra con el gesto de llorar. La de reír se parecía a la propia
Matilde: una línea delgada con los extremos hacia arriba era la
sonrisa; dos rayitas pequeñas los simpáticos ojos. La de llorar se
parecía a su mamá. (p. 48)

Así el teatro se convierte en un rasgo que impacta la
totalidad de la obra y ayuda a Matilde en su actitud de resiliencia.
La niña se adentra en una intratemporalidad. Cuando se da cuenta
de que los actores son pequeños como ella, su emoción crece y
se olvida del tiempo que transcurre allá afuera, donde su madre
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la busca angustiada. Ese día, después del enojo de Clara, viene la
comprensión, y Matilde tiene permiso para asistir a los talleres
durante la vacaciones de verano.
La casona estaba llena de sorpresas. “Era vieja y un poco
descuidada, como las de las películas de monstruos, pero a ella no le
daba miedo” (p. 49). Exploraba cada habitación: la de los disfraces
empolvados, el cuarto de las pinturas y los bastidores, la habitación
del piano.
Lo que más le gustaba a Matilde de la casa del Centro de Teatro
Infantil era el taller de Pepe, el titiritero. En su taller fabricaba
los muñecos con los que, los fines de semana, presentaba
sus funciones. Había todo tipo de personajes: brujas, burros,
sacerdotes, duendes, campesinos, reyes, vacas, marineros,
policías... (p. 50)

Matilde disfrutaba el espacio de la casona, los tacos que le
regalaban el titiritero y su esposa cuando iba Amable a recogerla
en lugar de su mamá. Se imaginaba el teatro ambulante mientras se
bañaba en la tina y cuando salía con los dedos arrugados de tanto
estar en el agua, “Matilde se imaginaba que cada dedo era la cara de
una ancianita y, antes de acostarse, les pintaba ojos y boca para que
la acompañaran en sus sueños” (p. 53).
Así, más allá de las descripciones, Verano nos deja ver
aspectos individuales y sociales en cuanto a las emociones que
pueden tener los niños frente a la separación de sus padres.
Afloran rasgos socioculturales de México de los años 70 del siglo
XX, tradiciones y hechos de la realidad cotidiana que se enlazan
y, que nos muestran la profundidad de esas almas que afloran en
las interrrelaciones del mundo representado. Las ilustraciones de
Helena Climent complementan la historia en tanto que ayudan a
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reconstruir la idea visual de la época: la casa de barrio, el carro viejo
de la familia de clase media, incluso la portada del libro que nos
trnasporta a Manantul abonan a la imaginación de los pequeños
lectores. Villoro dice: “He incorporado a mi escritura lo cotidiano.
La cocina, el mundo de los hijos, etc. Todo eso que es tu vida
ordinaria se puede compartir en literatura” (Lavin, 2021). Y, si bien,
como decíamos, lo que reconocemos en la novela no es meramente
una copia de la realidad, “en la aparente incoherencia y contingencia
de los hechos y valores cotidianos, en sus contradicciones internas,
se esconden las fuerzas y procesos latentes cuyo desarrollo lleva a
la afirmación de nuevos y auténticos valores y a la necesidad de
transformar la realidad” (Quesada, p. 89).
En Verano, Ana cuestiona las acciones de los otros personajes;
nos hace entrar en una reflexión profunda sobre el amor y la familia
como núcleo social. La ironía, el juego, la puesta en evidencia de
determinadas normas y conductas son estrategias que le sirven para
cuestionar el mundo de los adultos. Ana es consciente de que sus
padres están planteando las cosas como si todo fuera a seguir igual
en la familia y los enjuicia:
Sus padres habían hablado con ella y sus hermanos la noche
anterior, y les habían dicho toda esa sarta de mentiras que dicen
los papás cuando se van a divorciar: “Lo que más nos importa son
ustedes; su papá y yo ya no queremos seguir viviendo juntos, eso
no quiere decir que ustedes pierdan a su papá o a su mamá porque
la relación de cada uno de nosotros con ustedes seguirá siendo la
misma”, y bla, bla, bla. (Villoro, p. 10)

Rafa también expresa su preocupación ante la separación
de sus padres. “Ahora que sus papás iban a divorciarse, a Rafael
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le importaba sobre todo el sufrimiento de su hermano. Él, por lo
menos, había vivido hasta los doce años con sus papás, pero Callo no
recordaría nunca lo que había sido tener una familia unida” (p. 16).
Por su parte, el niño pequeño “había oído hablar a sus papás
de la separación, y se había imaginado que un malo vendría y se
llevaría a su mamá. Su papá no le preocupaba gran cosa” (p. 17),
pero las reacciones nerviosas de Rafa y de Ana eran la evidencia
de “que algo terrible sucedería, como cuando llovía en la noche y
caían truenos, y su papá no lo dejaba ir a dormir con su mamá” (p.
17). Ante estos ambientes complicados, la narradora omnisciente
encamina los conflictos de Ana y su familia hacia salidas positivas.
Así, aunque Callo y sus hermanos están temerosos, la chispa de
humor que se deriva de la inocencia del pequeño sale a flote: “Por
eso, mientras seguían hablando de cómo sería la separación, él
había ido a ponerse su capa de hombre murciélago, y había sacado
la espada de pilas que prendía lucecitas, para que el mundo no se
convirtiera en esa pesadilla horrible que significa crecer” (p. 17).
Las emociones relacionadas con la separación de los padres
salen aflote, como saldrían en el contexto de una realidad de los años
setenta y de cualquier época. En las acciones de Ana y sus hermanos
hay preocupación, muestras de tristeza, enojo, confusión. Hay rebeldía,
principalmente cuando conocen a la novia del papá. El día que salen
a pasear con ellos, los niños ejecutan su plan para hacer quedar mal
a Rodrigo, quien al principio los regaña y trata de frenar su mala
conducta. Pero ante cada prueba, Natasha sale ilesa y se va ganado
la simpatía de los hijos de Rodrigo y Clara. Así, los niños transitan de
su preocupación por el núcleo familiar a la aceptación de Natasha. Al
principio vemos cómo Ana le llama a su amiga Isabel para confesarle
que sus papás se divorciarán. La idea de familia rige este sentimiento y
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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

crítica hacia los padres. Como ocurre en el contexto cultural en el que
para la mayoría de los mexicanos la unión familiar es fundamental, en
el mundo de Verano la familia es también uno de los valores de mayor
peso, de ahí el impacto que tiene la noticia. Por esto, aún con los toques
de suavidad y razonamiento que Rodrigo y Clara le ponen al discurso
sobre la separación, Ana manifiesta un sentimiento de frustación:
Es difícil tener papás considerados, de esos que piensan cómo
decir las cosas para que no te duelan; que te toman en cuenta —o
que por lo menos creen que te toman en cuenta— para decidir
su vida; que están dispuestos a escucharte si algo te perturba. Es
difícil porque no puedes odiarlos. No puedes ni siquiera enojarte
y decirles que en realidad tú no les importas porque si tú les
importaras lucharían por quedarse juntos. (p. 10)

Desde la perspectiva de Ana, vemos una familia típica
urbana, de clase media. Rodrigo es un profesor universitario; Clara,
una enfermera que dejó su trabajo para dedicarse al hogar pero
que ante las circunstancias debe volver al trabajo. Como extensión
de la familia, aparece Amable, quien es contratada para llevar a
cabo labores domésticas, pero amplía sus funciones como soporte
psicológico de los niños, pues Clara regresará al trabajo y Rodrigo
sólo estará los fines de semana con ellos.
La idea de familia es revisada desde diversos puntos de vista
que dialogan con la realidad cultural de México en cuanto al valor
e importancia de los lazos familiares. Ana manifiesta su anhelo de
reconciliación: “quería creer que las cosas tenían remedio, que eran
desajustes pasajeros, dificultades que tienen todas las parejas y que
acaba resolviéndose con un ramo de rosas una tarde cualquiera” (p.
9). Pero la cuestión se volvía formal con la noticia y ahora llegaba la
incertidumbre de la nueva vida con el papá fuera de casa.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

El lenguaje coloquial y los elementos mágicos sirven a la
narradora para construir intimidad con los lectores. Surge también
una especie de complicidad con los personajes y sus acciones. Así el
texto nos mueve de la realidad íntima al ámbito externo. Ocurre, por
ejemplo, cuando aparece Amable, la jóven indígena, y las tradiciones
orales de Oaxaca se hacen presentes. Entonces, a partir de lo que
refiere Amable de su cosmovisión, lo mágico impacta en los niños.
Amable sacó una manta bordada con diminutas cruces de hilo
negro que en su conjunto figuraban flores y la colocó sobre
algunas de las cajas a manera de mantel, después fue colocando
sobre él una serie de objetos que a Matilde le parecieron mágicos:
un caracol del tamaño de una mano, una cajita de madera
adornada con una línea roja y una verde, unas semillas con forma
de ojos de vaca, un cofre en el que guardaba cartas, una bolsa de
alpiste, unos frijolitos rojos encerrados en una caja hecha con tiras
ensambladas de madera, un frasco de vidrio que contenía flores
blancas que más bien parecían nubes por su manera de moverse
en el aire encerrado, y una vela. La niña preguntó:

—¿Qué son todas esas cosas?
—Son regalos de mis viejos, cosas que ayudan a la gente de
Manantul, mi pueblo —contestó Amable. (p. 20)

Manantul es un espacio mágico que se traslada a la casa de
los Hermosillo a través de las historias de Amable. “Si te quedas
oyendo, los maíces te cuentan con sus grititos muchos cuentos —
decía” (p. 21). Pero además de los elotes que crepitan en las llamas y
su personificación, Amable les confesó que “siete pericos la vendrían
a visitar pronto desde su pueblo, le traerían noticias de sus vecinos,
de todo lo que pasaba allá, en aquel territorio habitado por la niebla”
(p. 21). Así, en la obra de Villoro se va construyendo un entramado
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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

contextual que modifica la psicología de los personajes en ese ir y
venir de la mirada de Amable. De Manantul viene la magia, el alivio,
la transformación. Viene una nueva forma de vivir la realidad. Ante
las circunstancias adversas para los niños, Amable pone, en cada
acción cotidiana, una nueva estrategia para cambiar el ánimo:
—Vénganse, les tengo preparado un té de hierbas bien calientito
con unos tamales de hoja y una salsita bien picante.
Como siempre, con palabras sencillas y espíritu alegre, Amable les
hacía sentir que comprendía su confusión de sentimientos y les
ayudaba a ver las cosas con naturalidad y alegría.
—Están ricos los tamales, dijo Ana.
—Es que están hechos con puercos juguetones —dijo Amable, y
todos rieron gozosos. (p. 46)

Amable también cura el enojo de Clara, cuando Matilde no
aparece porque está entretenida en el teatro. Con “un puño de nubes
blancas” hace una bebida que logra calmar a la mamá y provoca una
vez más el cambio de ambiente para la familia:
—Toma Clara, para que se te quite la muina —dijo.
Clara tomó la bebida a sorbitos y se fue calmando. La niebla
de Manantul se iba metiendo por su garganta, llegaba hasta su
estómago, se diluía en sus brazos y en sus piernas, le llegaba a la
cabeza como una brisa tibia... (p. 49)

Rodrigo era tal vez el más distante de ese mundo mágico
en el que Amable lo envolvía todo. Él, inclinado más a la razón,
se mostraba receloso de las acciones y el discurso de la joven. La
historia de que Amable hubiera venido a trabajar con su familia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

porque “había soñado que un árbol perdía todas sus hojas” (p. 23),
le molestaba. Pero ante su regaño por la ligereza de sus palabras y
decisiones, la joven indígena responde:
—Si hubiera sido un árbol de ciruelo o jacaranda, yo no hubiera
venido; porque esos siempre mudan sus hojas, pero los tabachines
no, sólo si están enfermos de tristeza.
—¿Y eso qué tiene que ver con nosotros, Amable? —replicó el
papá.
—Usted sabrá, señor, yo sólo vine a recoger las hojas —dijo
Amable, y siguió barriendo la banqueta. (p. 23)

De esta forma, el texto deja claras huellas de su dimensión
mágica que se extiende por momentos a las acciones de los niños
más pequeños, Matilde y Callo. Cada uno de los personajes de
Verano va modelando su realidad en la ficción. Ana en la amistad
y el primer amor, Rafa en el fútbol, Matilde en el teatro y Callo
en sus luchas contra los monstruos. Incluso los mayores tienen su
espacio-refugio. El papá en su estudio lleno de búhos y Amable en
el rincón de su cuarto, donde monta su altar con objetos traidos de
Manantul. Sólo Natasha y Clara quedan al margen de ese ambiente
mágico. Pero Clara cae bajo lo efecto de serenidad que le da Amable
y Natasha logra ganarse la admiración de los niños, porque en lugar
de perder la paciencia, entra en su juego.
La realidad de Verano se muestra entonces como una
totalidad compleja en donde los rasgos ficcionales están matizados
de realismo. La obra de Villoro nos muestra cómo durante un lapso
que corresponde a las vacaciones de un verano, la familia Hermosillo
enfrenta una crisis familiar que hace crecer a todos los miembros.
Poco a poco viven la transformación de su entorno y de su vida
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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

propia. Incluso Clara, que es vista con cara de tragedia por su hija
Matilde, sale al reencuentro de una nueva vida. Hubo un divorcio,
pero su impacto no es letal; todos se dan cuenta de que la vida sigue,
en gran parte gracias a Amable y su manera de ver el mundo.
Palabras finales:
La interrelación entre realidad y ficción en la obra de Carmen Villoro
es visible por lo menos en tres momentos que a su vez contienen
rasgos mágicos: el teatro, como una marca metaliteraria, indica el
espacio de resiliencia para Matilde. Este ambiente colorea su mundo
aparentemente distante de la realidad de los otros. El estudio de los
búhos de Rodrigo en un momento dado adquiere una dimensión
mágica para Ana y sus hermanos, cuando pasan el fin de semana con
su padre. Y el mundo de Amable se reconfigura en el rincón de su
cuarto, en donde coloca los objetos mágicos; su espacio determina
la presencia de seres que viajan de Manantul a la Ciudad de México,
en donde se desarrolla la obra.
Manantul está presente en todo el proceso de transformación.
Sirve a la cura de Rafa, como a la imaginación de Callo y Matilde
y, sobre todo, aclara la visión del mundo de Ana. Da lugar a una
mirada resiliente de las problemáticas sociales y su significación,
como ocurre aquí con el divorcio y la fractura que implica en la
unidad familiar mexicana de los años setenta del siglo XX. Es el
mundo de una familia citadina típica, de clase media, impactada por
el mundo indígena que arriba al ámbito urbano en busca de trabajo,
aunque en la obra no es la necesidad de trabajo sino el deseo de
ayudar lo que trae a la joven hasta el seno de la familia Hermosillo.
Amable se convierte en presencia definitoria e indispensable para la
transformación individual y del núcleo familiar.
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De esta forma, Carmen Villoro nos entrega una visión crítica
de las relaciones familiares en una situación compleja. Pero también
la obra apunta hacia un mundo en donde es posible salir adelante
de los conflictos, crear una resignficación individual y colectiva, y
recuperarse. Es necesario cambiar de opinión, valorar a los demás
y respetar su manera de ver el mundo. Aquí, la familia completa
cambia, se sale de las normas establecidas y se adapta a las nuevas
circunstancias. En este sentido, como diría G. Lukács, es una familia
más humana. A través de personajes “tipos” como Ana o Amable,
se abonan rasgos transversales que nos ayudan a concretizar y
reconfigurar un mundo total más humano, con sus interrelaciones
entre lo creíble y lo mágico.

Referencias:
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Goldmann, L. (1969). “El estructuralismo genético en sociología de
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Literatura y sociedad. Ediciones Martínez, pp. 205-234
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-84

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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

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Lukács, G. (1977). Significación actual del realismo crítico. Editorial Era.
Quesada, A. (1981). “Arte y «realismo» en el pensamiento de
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ucr.ac.cr/w p-content/uploads/2022/05/Vol.%20
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Paz A., R. (2017). El Centro de Teatro Infantil del INBA
simplemente se desvaneció. La Crónica de hoy, Crónica Cultura,
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Ricoeur, P. (2001). La metáfora viva. Trotta.
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georg-lukacs-y-el-realismo-revision-de-un-paradigma

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-84

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Cuando contar es enseñar otros mundos:
de la oralidad al mundo audiovisual en las
adaptaciones de Bernardo Govea
When telling is teaching other worlds:
from orality to the audiovisual world in the
adaptations of Bernardo Govea
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León,
San Nicolas, México
orcid.org/0000-0002-7686-7896

Fecha entrega: 17-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Gutiérrez Hibler, Jonathan. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83
Email: jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Cuando contar es enseñar otros mundos: de la
oralidad al mundo audiovisual en las adaptaciones
de Bernardo Govea
When telling is teaching other worlds: from orality
to the audiovisual world in the adaptations of
Bernardo Govea
Jonathan Gutiérrez Hibler
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen: Este artículo examina las adaptaciones de cuentos de literatura
infantil realizadas por Bernardo Govea, un escritor, guionista y director
de cine mexicano. Con base en las contribuciones de varios teóricos sobre
tradición oral, ficcionalización, intertextualidad y experiencia del lector, el
análisis se centra en las estrategias y recursos utilizados por Govea en sus
adaptaciones. Se muestra cómo Govea fusiona narración oral, teatro y cine
para recrear versiones de los cuentos originales, respetando sus núcleos, pero
modificando sus formas y contextos. A través de recursos como el humor, la
música, la interacción con el público, el maquillaje, la pantomima y el montaje,
Govea amplía la experiencia del lector al acercarle lo extraño y lo lejano.
Palabras clave: Intertextualidad – Ficcionalización – Experiencia del
lector – Adaptación – Tradición oral

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

Abstract: This article examines adaptations of children’s literature tales by
Bernardo Govea, a Mexican writer, screenwriter, and film director. Drawing
on contributions from various theorists on oral tradition, fictionalization,
intertextuality, and reader experience, the analysis focuses on the strategies
and resources employed by Govea in his adaptations. It demonstrates how
Govea blends oral storytelling, theater, and cinema to recreate versions
of original tales, respecting their cores while modifying their forms and
contexts. Through elements such as humor, music, audience interaction,
makeup, pantomime, and staging, Govea enhances the reader’s experience
by bringing the strange and distant closer.
Keywords: Intertextuality – Fictionalization – Reader experience –
Adaptation – Oral tradition

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Walter Benjamin (1981), en su texto “Viejos libros infantiles” de 1924,
deja claro que el niño le exige a los adultos que sus representaciones
sean claras, es decir, que éste último no debe confundir la niñez con lo
infantil. Por lo tanto, debe representar algo comprensible porque los
niños tienen la capacidad de entender las cosas serias en su gravedad,
siempre y cuando éstas sean sinceras por parte de quien las enuncia.
Para el filósofo alemán, hay algo de eso en los libros viejos y relaciona
estas cualidades exigidas por los niños con la claridad de la Ilustración.
Sin embargo, encontramos dos problemas fundamentales desde la
hermenéutica: los textos son contingentes, es decir, lo que es claro
pertenece a otro horizonte, y no es lo mismo el libro original que la
adaptación; esto nos sitúa ante una cuestión transitiva (Beuchot, 2011)
o de mediación, la cual se vuelve un problema de tejidos, distintos a
los de las palabras, en un mundo con diversas interacciones.
Bernardo Humberto Govea Hernández1, además de escribir
literatura infantil y juvenil, es guionista y director de cine. Su
formación en el teatro le ha dado técnicas para experimentar con
diferentes artes y géneros literarios. Como resultado, su obra no sólo
se limita a creaciones de su autoría, sino a diferentes adaptaciones
de cuentos catalogados como parte de la llamada literatura infantil:
Gorila, de Anthony Browne; El grillo y el topo, de Giambattista
Basile; El flautista de Hamelin, de los hermanos Grimm; La hija del
espantapájaros, de María Gripe, entre otros.
Las adaptaciones de Bernardo Govea combinan la tradición
oral, el teatro y el cine como una forma de ampliar la experiencia
1
Bernardo Govea autor también de novelas, cuentos y textos
teóricos como La muerte en segunda persona: presencia de la soledad y
de la muerte en la literatura infantil y juvenil (2020) https://altexto.mx/
autor/523c1d5ee7c38c0eb8aac7b18cff618a.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

del texto original, pero es en las presentaciones en vivo donde la
ficcionalización cobra otra dimensión y la ruptura de la cuarta pared
permite interactuar con la obra. Por esta razón, a pesar de que la
obra original de este autor también involucra un tipo de adaptación,
me centraré solamente en aquellas actuaciones que parten de un
texto de otra autoría.
Para efectos de este trabajo, partiré de las aportaciones de
Hanán, López Tames (1990), Díaz Rönner (2012) y Colomer (2005)
para dimensionar las representaciones de las siguientes obras: “La
cucaracha, el ratón y el grillo”, de Giambattista Basile, y “Patrono y
contable”, adaptación de uno de los cuentos de Gianni Rodari. De
Hanán (2015) tomaré la intertextualidad como un elemento clave
en la literatura infantil con el fin de contrastar esta postura con las
adaptaciones de Bernardo Govea.
Las aportaciones de López Tames, sobre la tradición oral en
este tipo de literatura, y Díaz Rönner, acerca de cómo se lleva a cabo
en este campo la ficcionalización, servirán como base para analizar
el cambio de una producción cercana a lo cinematográfico a una
donde el público es parte del juego textual. Finalmente, Colomer
plantea que una propuesta en la literatura infantil para ampliar la
experiencia de quien lo lee, sin embargo, la distancia entre el libro
y un mediador mejoran las posibilidades para que se den dichas
condiciones.
En el presente texto, resumiré brevemente cada obra, para
describir los recursos de Bernardo Govea, pues, aunque exista un
hipotexto, su propuesta es transitiva, es decir, interpreta con su
cuerpo y/o con el lenguaje audiovisual una historia que se convierte
en otra obra: permanente en los dígitos, por un lado, pero fugaz y
única para quienes interactúan en un espectáculo en vivo.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Tradición oral y ficcionalización en la literatura infantil
Román López Tamés (1990), en Introducción a la literatura infantil,
trata el panorama de siglo XX en adelante, después de una revisión
entre instituciones, colectividades e individuos en la cultura,
respecto a la tradición oral y su condición. Para él, los tiempos
de la infancia son también los tiempos de la primera. El autor
observa una similitud entre ésta y el estado de la cultura antes
de la creación de la imprenta. Menciona la importancia de las
tradiciones de los aedos, bardos, juglares, por mencionar unos
pocos, y cómo el oído es de vital importancia en la transmisión
de los relatos: “No hay hoy en la civilización occidental esas
formas de enseñanza colectiva. Hace tiempo que la imprenta fue
desterrando al rincón de la infancia la palabra contada y desarrolló
el conocimiento por los ojos, la lectura” (p. 113). Su aportación
es radical, pero entendible: no son las mismas condiciones de los
ejemplos que enumera. Además de la imprenta, para el año de la
publicación de su libro, la tradición escrita se fue ampliando hasta
llegar a más sectores, en comparación con esa etapa del pasado en
Occidente. Y ése es el primer punto por tratar desde su aportación:
los cambios de la tradición oral frente a la escrita. En el caso de
nuestro siglo, no es sólo la escritura, sino el lenguaje audiovisual el
que la impacta.
Bernardo Govea, por su parte, se mueve en este escenario
actual de la tradición oral: media los cuentos en diferentes eventos,
ya sea organizados por instituciones o por cuenta propia, pero en
el últimos años ha aumentado el registro de sus participaciones a
través de los dispositivos móviles. Con la llegada de la pandemia
COVID-19, llegó un reto para todo el mundo cultural: transmitir
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

el conocimiento lejos de los cuerpos, tratar de enseñar y comunicar
desde la distancia física, fenómeno que, por cierto, también evidenció
más las distancias sociales.
Esto, con base en su formación de cuentacuentos, el teatro
y el cine, lo llevó a realizar otro tipo de adaptaciones para transmitir
el contenido de los textos que eligió compartir con su público,
generalmente niñas y niños y una que otra persona adulta con la niñez
en la frente. De los espacios narrativos-orales pasa a experimentar
los del cine por medio de la magia del montaje, pero sin perder la
reminiscencia de la oralidad. Y, en ese sentido, coincidiendo con
López Tamés (1990), el video editado es un embudo similar, hasta
cierto punto, con el alfabeto.
Sin embargo, no deja de estar ahí la base o los espacios
que intentan mantener o adaptar la dinámica de la tradición oral.
Por supuesto, hay reglas y aspectos para tomar en cuenta en el
caso de Bernardo Govea: 1) la prohibición del decir innecesario
(López Tamés, 1990) y 2) la adaptación de lo escrito a pesar de su
transmisión oral. Esto es importante porque “El que narra porque la
colectividad le ha encargado esa función desgrana también su propia
vida y apresura su propio final” (p. 115). Los contadores de cuentos
son, desde esta perspectiva, educadores de pueblos. Para el autor
de Introducción a la literatura infantil, ya no existe en nuestra cultura el
oficio de contar y reduce a la escuela como uno de los pocos sitios
de transmisión oral, aunque en menor medida. No obstante, dentro
de lo que permanece de esta lectura sobre esta tradición, pueden
retomarse algunos rasgos importantes: portar una voz desconocida,
el perfecto conocimiento de lo que se cuenta; no sólo importa el
contenido, sino el ritual de contar, es decir, la repetición como vía
de la expectativa.
200

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

En este sentido es importante tomar en cuenta dónde están
las transgresiones de las personas que se dedican a contar cuentos
en la actualidad. En el caso de Bernardo Govea, como se verá más
adelante en el análisis, no cambia los hechos fundamentales de los
textos de donde parte su transmisión: los conoce a la perfección,
trae voces ajenas a la suya y suele cerrar sus actuaciones con un rito
fundamental: colorín colorado, este cuento ha acabo. Por cierto, se
trata de una frase dentro del ritual que en lugar de cerrar todo un
ciclo es recordatorio de que vienen otras historias en el próximo
espacio donde se enuncien los cuentos por parte de su mediador.
La clave y desviación de todo lo anterior en el oficio de contar
cuentos, dentro de la obra y adaptaciones de Bernardo Govea, se
encontrará en lo dramático del cuerpo, la ruptura de la cuarta pared
y la forma del montaje, esto último para el caso de los videos donde
la experiencia del cine combina el oficio del contar con el lenguaje
audiovisual y las palabras orales.
De ahí la importancia de tomar en cuenta la ficcionalización
en la literatura infantil desde este horizonte. María Adelia Rönner
Díaz (2012), en su libro Cara y cruz de la literatura infantil, toma el
caso de Marco Denevi para plantear una propuesta al respecto. Esto
se debe a un constante dominio en el mundo de la producción de
este tipo de literatura: son generalmente adultos quienes la escriben.
No es la experiencia directa de la infancia, sino la ficcionalización
desde un contexto autorial determinado, según sea el texto o la
enunciación de uno. Es ahí donde quienes escriben historias, además
del oficio de contar, se topan con un primer reto: sus lectores,
niñas y niños, no continuarán la lectura ante la falta de sinceridad:
“…intuyen un mundo insincero para contar o explicar o inventar
detalles del inmenso mundo que los atora y los acompleja debido
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

a su enmarañado andar” (p. 125), algo muy parecido a lo señalado
por Walter Benjamin en cuanto a las exigencias de este público. Por
lo tanto, a las complicaciones de la tradición oral inmersa en un
mundo audiovisual se le agrega este principio: lo que se cuenta debe
provocar un placer, de acuerdo con Rönner Díaz, por averiguar, y
esto se verá en la interpretación de “Patrono y contable”, basada
en uno de los cuentos de Rodari, concretamente el giro que añade
Govea como adaptación libre. En sí, para Rönner Díaz, un relato
donde se intuye dicha insinceridad no genera curiosidad porque el
público infantil ya reconoce ese laberinto y sabe cómo salir o ni
siquiera desea adentrarse en él.
Por ejemplo, en el caso de la adaptación de Anthony Brown
sobre sus libros con gorilas, uno de los retos en las actuaciones en
vivo es decidir si solamente contar la historia y generar la curiosidad
mediante las palabras (cosa que ya hace el autor original) o si tomar
en cuenta el contexto donde se lleva a cabo la función, sobre todo
frente a públicos que practican cada día más el sentido de los
habitantes digitales.
Esto será un aspecto, más adelante, por analizar cuando se le
agregan elementos a manera de exordio moderno: captar la atención
del público infantil no con las palabras, sino con aquello que la
literatura no puede mostrar debido a sus silencios. En el caso de
Bernardo Govea, se apoya generalmente de elementos del teatro: una
máscara de gorila—cosa que ya genera muchas preguntas, porque
los gorilas son robustos y el contador de cuentos es sumamente
delgado—y un tambor o instrucciones que marcan el ritmo de la
atención2.
2

202

Véase “Bernardo Govea cuentacuentosyoutube com”, video publicado
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Intertextualidad y experiencia del lector
Los temas son varios en la literatura infantil y no hay un límite
establecido. Dentro de todos ellos está un eje que los cruza: la
intertextualidad. Sin embargo, a primera instancia esta palabra es
extraña a los lectores cuando se le sitúa dentro de un público como
el del presente trabajo, pero no lo es porque en la actualidad las
referencias cruzadas son parte del juego en la literatura.
Y esto es algo que intenta delimitar Fanuel Hanán Díaz (2015)
en Temas de literatura infantil. Aproximación al análisis del discurso para la
infancia. Realiza una lista de fenómenos donde la intertextualidad
aparece dentro de la literatura infantil: a) textos tempranos, b)
diferentes versiones de una misma historia, c) los arquetipos, d) las
convenciones y lo identificable de un género, e) referentes narrativos
de tipo sociohistórico, f) otros discursos dentro del texto, y g) textos
subsecuentes.
Dentro de estos 7 fenómenos que identifica Hanán Díaz,
éste señala cómo toda la literatura infantil actual parte de un texto
ya conocido, aunque en diferentes niveles, no necesariamente con el
título o la cita exacta del mismo. Por esta razón, indica que se trata de
“Un rico entramado de referencias, citas e influencias no parecieran
tejer de manera ingenua los hilos de esta sólida trama, donde muchas
veces los autores utilizan ex profeso un modelo anterior para crear
una nueva obra llena de significaciones contemporáneas” (p. 44). Sin
el 18 de marzo de 2020. No se analiza en este trabajo, por la longitud del
registro, pero es un ejemplo claro donde niñas y niños aplauden, saltan
y se mueven como en un juego de “Simón dice”, pero con un personaje de
Anthony Brown.   https://www.youtube.com/watch?v=0kdOUUGtAsM&amp;ab_
channel=BernardoGovea.  
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mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

embargo, esta concepción de la intertextualidad está en función de
la escritura, lo que se convierte en texto, y no de una manifestación
artística donde éste se adapta con y en otros lenguajes. En el caso
de la adaptación, entrarán en dinámica tanto la intertextualidad del
texto base (hipotexto), como la mediación transitiva (hipertexto) del
primero.
Dentro de la intertextualidad, Hanán (2015) añade una
distinción con base en la propuesta de Genette acerca de la
copresencia de dos o más textos en uno solo. El autor añade lo
siguiente:
La capacidad que tienen todos los textos de relacionarse en
diferentes formas con oír los textos es lo que se conoce como
transtextualidad, y no necesariamente indica una relación
intertextual propiamente, ya que esta se rige por el principio de la
copresencia efectiva. (p. 48)

Se daría lugar, como resultado de lo anterior, los llamados
hipertextos o reelaboraciones de un texto. En este sentido, cuando
se trata de una adaptación que será mediada en vivo o mediante
elementos del lenguaje cinematográfico, la transtextualidad deberá
tomar en cuenta las artes que entran en conflicto a la hora de
transmitir el texto que sirve como base (hipotexto). Por ejemplo, los
silencios en un espectáculo en vivo no son los mismos que los de
la tipografía; y las transiciones en un video, donde se usa el montaje
cinematográfico, obedecerán a una relación transtextual entre el
nuevo producto y el que está debajo suyo.
Esto trae como consecuencia nuevas experiencias en lo
que llamamos “lector”. Hanán (2015) plantea también lo mismo a
partir de estas definiciones y experiencias con la intertextualidad,
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pues todo esto involucra lo que comúnmente se denomina lector
activo. En el caso de la adaptación o de un intento transitivo de un
texto a otro lenguaje, conlleva a una experiencia a las nociones que
tenemos del término ‘descifrar’. Por esta razón, para Hanán, “…
el proceso de creación comienza a cargarse de intencionalidad ya
que el autor trabaja sobre un hipotexto que conoce y maneja a la
perfección, de manera que las alteraciones que introduce generen el
efecto deseado” (p. 49). Esto involucra, desde la perspectiva de este
autor, la presencia de un lector implícito, aunque no en el concepto
exacto de Wolfang Iser, sino hacia un tipo donde se reconozcan
convenciones y exista una participación.
Por esta razón, es necesaria también la postura de Teresa
Colomer (2005) sobre este mismo aspecto, en cuanto a la experiencia
del lector, sobre todo porque existe una búsqueda para ampliarla. La
autora toma en cuenta la importancia de la elección de los temas
para identificar qué es lo lejano y cómo convertirlo en algo cercano.
En pocas palabras, es una forma de explicar, hasta cierto punto, la
mediación en la literatura infantil. Otras expresiones pueden usarse
de manera similar, por ejemplo, convertir lo extraño en lo familiar.
Colomer apunta lo siguiente:
En un sentido completamente distinto, la experiencia de temas
y contextos lejanos puede provenir de la traducción de obras
provenientes de otras culturas o de la reedición de obras del pasado.
La aproximación de la experiencia se produce aquí por inmersión
del lector si la obra permite salvar el desnivel informativo entre
sus destinatarios originales, los niños de esa cultura, y sus nuevos
lectores. Si ello es posible, incluso dejando zonas de sombra, no
hay duda de que su lectura enriquece de un modo muy potente.
(p. 149)
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Y esto que señala Colomer es una parte importante en el
impacto que tiene la literatura en quien la experimenta: colores
de otro sitio, climas que no son ajenos, nombres de ciudades,
expresiones coloquiales, labores sociales que tal vez no se parecen
a las que existen donde se enuncia el cuento, países inventados,
lenguas imaginarias. Todo entra en este punto donde se amplía la
experiencia del lector, siempre y cuando se encuentre la manera de
mostrar lo extraño para facilitar su acercamiento.
Encontramos, entonces, dentro de una transtextualidad, la
necesidad de ampliar la experiencia del lector, tanto en su actividad
más allá de descifrar, como aquella donde lo lejano necesita acercarse.
Por esta razón, Colomer (2005) propone reconocer algunos recursos.
No basta con un prólogo, una nota a pie de página o los apéndices,
aunque son importantes, según la intención de quien escribe. Sin
embargo, esto abre la puerta a otros recursos como las ilustraciones.
La experiencia del lector, entonces, se amplía en una relación entre
las palabras y otros lenguajes:
Otras formas de traspasar informaciones o valoraciones es buscar
maneras asumibles o deseables para los niños. Contar cosas a
través del humor, por ejemplo. Parodias históricas o culturales,
sobre personajes u obras famosas, narraciones que desdramatizan
temas, etcétera, a la vez que dan información o que asumen su
valoración a través de la asociación de los lectores en la perspectiva
humorística adoptada. (p. 152)

Tenemos, en este caso, dentro de una gama de recursos para
ampliar la experiencia del lector, además del código por descifrar y la
transtextualidad en la obra, el humor como una manera de proponer
una valorización de lo que se cuenta. La clave en este recurso estará
en las estrategias para mediar esta información, sobre todo cuando
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puede volverse demasiado explícita hasta convertirse en algo que no
es literatura.
Las adaptaciones de Bernardo Govea: contar para enseñar
un mundo con otros lenguajes
El primer cuento adaptado que se analizará en este apartado es “El
grillo y el topo”, concretamente la presentación que se encuentra
registrada en el canal de YouTube de Bernardo Govea, con fecha
del 11 de junio de 20233. El espectáculo ocurrió en el marco del
FENAL 2023, casi un mes antes de su publicación. El subtítulo
del video es el siguiente: “Espectáculo de narración oral escénica y
músico del periodo renacentista. ¡Ah, y un toque de cumbia” (Canal
Bernardo Govea, 2023). Al tratarse de narración escénica, por
medio de los conocimientos de teatro por parte del cuentacuentos,
tiene también la participación de Arantxa Carré Medina (flauta) y
Ramón Hernández (percusiones). Existen otras versiones sobre
esta adaptación, como la publicada por la Corporación Cultural
Universidad de Concepción en 2021, pero para efectos de este
trabajo se tomará la que se realizó en vivo en la FENAL, con el fin
de contrastar con la faceta cineasta del cuentacuentos.
El título hace ruido en quien conoce el referente textual
porque se presenta como un cuento de Giambattista Basile, pero en
el Pentamerón. El cuento de los cuentos no aparece exactamente de esa
forma, indicio ya de un primer problema de adaptación. El cuento
que adapta Bernardo Govea es el de “La cucaracha, el ratón y el
3 Hay otras adaptaciones en su canal, pero no son en vivo. Cabe destacar
que el cuentacuentos ajusta los cambios después de cada presentación, por lo
cual sería necesario un estudio de las variaciones de un mismo cuento, en el
futuro.
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grillo”4, en la traducción de César Palma (2019). La historia narra
las aventuras de Nardiello, quien es enviado por su padre en tres
ocasiones diferentes a comprar becerros a la feria de Salerno. Sin
embargo, el protagonista se encuentra cada uno de esos viajes con
un hada que le cambia su dinero por una criatura diferente: un ratón
(topo en otras traducciones), una cucaracha (escarabajo, a veces en
el cambio de idioma) y un grillo.
En la segunda parte de esta historia, Nardiello es corrido
por su padre y éste termina conociendo a la princesa Milla, hija del
Rey Cenzone, en Lombardía, lugar a donde huye el protagonista.
El gobernante está preocupado porque su hija vive triste y
propone que quien la haga reír se quedará con su mano en sagrado
matrimonio. Como Nardiello no pertenece a su clase y gana el reto,
le propone consumar el matrimonio en tres días, pero lo droga con
opio para que se quede dormido. En consecuencia, lo lanza a los
leones y la cucaracha, el ratón y el grillo lo ayudan a salvarse. Sin
embargo, la princesa ya está comprometida con otro hombre y
debe consumar también el matrimonio sin los obstáculos de un
narcótico. Los tres “bichos”, como se les nombra en la traducción
de César Palma, ayudan a detener al nuevo pretendiente y al final
el rey decide cumplir, por arrepentimiento, con la promesa que le
hizo a Nardiello.
La adaptación de Bernardo Govea es amplia por muchas
razones, pero no cambia gran parte de los núcleos. El primer punto
de partida está en la interacción con el público. No necesita un
exordio clásico ni su respectiva captatio beneolentiae en términos de un
4 Originalmente, antes de iniciar los registros de su obra, el mediador
contaba esta historia con todos sus detalles, pero la representación escatológica
fue un motivo difícil de adaptar.

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canon retórico. El extrañamiento que sirve de gancho para captar la
atención de niñas y niños es una especie de ruido que atrae a alguien
para decirle “hola” (Canal Bernardo Govea, 2023, m0s38-m0s41)
y que éste le conteste. El inicio es difícil porque hay problemas
con el micrófono, pero el cuentacuentos no pierde el control y
logra arreglarlo por su cuenta para presentarse como “Brunildo”.
Bernardo Govea hace dos cambios drásticos, uno nominal y el otro
de diégesis, en esta parte: 1) cambia el nombre del personaje, de
acuerdo con el original, y 2) ajusta la posición del narrador de tercera
a primera persona, pero sobre todo por el tiempo de la enunciación
con respecto al del enunciado. Comparemos la introducción del
hipotexto con el hipertexto:
«La fortuna es mujer puntillosa y escapa a las caras de los doctos,
porque éstos prestan más atención al paso de unas hojas que a las
vueltas de una rueda; y por ello más gustosamente se relaciona
con la gente más ignorante u de valía escasa y no tiene reparo—
porque es de costumbres plebeyas—en repartir sus bienes entre
los tontos, del modo que me oiréis en el cuento que sigue»”.
(Basile, 2019, p. 265)
El día de hoy es la historia de cómo me convertí en el chico
más inteligente, más astuto y, sobre todo, el más guapo de todo
el pueblo. Comenzamos…[inicia la música de la flauta y las
percusiones]. (1m35s)

En el primer caso, se trata de la historia marco del Pentamerón
en la que diez mujeres cuentan cinco historias a Zoza después de
una serie de acontecimientos similares a los cuentos dentro de éste
que sirve como marco, muy al estilo de la tradición de Boccaccio.
Nos encontramos en el enlace entre el pasatiempo cuarto al quinto
de la tercera jornada, el turno de Popa la gibosa (jorobada).
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mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

En el caso de Bernardo Govea, hay un proceso de
ficcionalización enfocado en darle oportunidad al personaje de
introducirse primero a sí mismo, creando una expectativa por
parte del público y una cercanía de algo completamente lejano: el
cuentacuentos actúa como alguien lento, sin muchas luces, pero su
tiempo de la enunciación corresponde a un presente que ha superado
un pasado, y es que el inicio del cuento original presenta a Nardiello
como un zoquete, dejándolo sin palabra. En ese sentido, esto coincide
con las ideas de Rönner Díaz: se crea una expectativa por averiguar.
Esto sucede tanto en el hipotexto como en el hipertexto, con
diferentes recursos. Por un lado, el cuento de Basile lo hace por medio
de sentencias que establecen la temática de lo que se va a contar, y, por
el otro, Bernardo pone en primer plano al personaje principal para
establecer la existencia de una evolución, sin dar más detalles.
La siguiente parte contiene una serie de adaptaciones
interesantes con respecto al original. Es cuando se detalla que el
personaje principal es un tonto, aunque el cuento lo hace con una
intencionalidad irónica: establece información que debe asumirse
como verdadera para que quien la lee note que es todo lo contrario.
En el cuento leemos:
Había una vez en el Vomero un estanciero muy rico, llamado
Miccone, que tenía un hijo de nombre Nardiello, el más rematado
zoquete que se ha visto jamás en la barcaza de los golfos: hasta el
punto de que el pobre padre estaba amargado y afligido, y no sabía
de qué modo ni de qué manera enderezarlo para que hiciese algo
a derechas. (Basile, 2019, p. 265)

El cuento, compilado y escrito para su contexto, establece un
espacio determinado: una colina de Nápoles. También determina la
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cualidad principal de Nardiello al retratarlo de una forma que incluso
su propio padre no puede soportar sus carencias en el pensamiento,
y esto da pie a una larga enumeración de actividades que ponen en
evidencia la inteligencia del protagonista: los amigos de la taberna lo
engañan, pagaba dinero de más por mujeres que cobraban menos,
en los juegos de azar le hacían trampa, todo relacionado con dinero
para aludir que estaba dejando en la ruina al padre.
En el caso de la adaptación en vivo de Bernardo Govea
sucede algo distinto. Sobre todo porque cambia la imagen del padre
y el enfoque de su enojo. Mientras que el padre de Nardiello está
sumamente borracho, regañándolo en el hipotexto en el que se basa
el cuentacuentos, en su versión es el papá de Brunildo quien decide
planear una prueba para demostrarle al pueblo, cuyo nombre no
conocemos, que su hijo es alguien digno de alabanza:
Un día el padre se acercó a su hijo y con la idea ya muy clara en
la cabeza le dijo lo siguiente: —Brunildo, Brinuldo. ¿Sabes qué,
Brunildo? He estado pensando desde hace tiempo y sabes qué, he
estado muy cansado de que la gente, toda la gente de este pueblo
se esté burlando de ti a tus espaldas. Por eso, lo que vamos a
hacer es algo que te va brindar la oportunidad de demostrar, a
mí y a todo este pueblo, que eres un chico brillante, un chico
astuto, y sobre todo que puedes hacer cualquier tarea, sin ningún
problema. (Canal Bernardo Govea, m4s19)

Después de este diálogo del padre, el cuentacuentos da
una descripción de Brunildo tratando de dormir para cumplir
al día siguiente con la misión que le encarga el padre (en esta
versión, le pide comprar ovejas). Son dos aspectos que cambia en
la ficcionalización para replantear el modo de la historia original.
Omite el estado de ebriedad del padre y cambia su molestia: en el
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original, el problema es la pérdida del dinero, hay un enfoque hacia
el valor de la economía, mientras que en la versión de Bernardo
Govea hacia la imagen de protagonista. Brunildo se pierde en el
bosque; a Niardello lo corren de su casa. El segundo aspecto en la
ficcionalización está en omitir el espacio geográfico, permitiendo
la posibilidad de un extrañamiento por el nombre de la ciudad
y las referencias regionales. La experiencia del público cambia
también porque Brunildo es víctima de las circunstancias y de su
ansiedad, no tanto como la versión despistada de Nardiello y sus
malas amistades.
Este enfoque de la experiencia del lector, entendido en este
caso como el público presente, se acrecienta cerca del final de esta
adaptación. Los llamados bichos en la traducción de César Palma al
Decamerón traen a Nardiello al palacio para que sea reconocido como
hijo político por el Rey, recibiendo un beso suyo, y lo convierten en
un hombre hermoso. El padre es traído a verlo y todo se arregla:
“vivieron juntos felices y contentos, demostrando, después de mil
penurias y mil desvelos, que lo que no acontece en un año acontece en
una hora” (Basile, 2019, p. 272). El cierre permite conectar con una
sentencia a manera de sabiduría popular, para después relacionarse
con la historia marco donde las narradoras y público ríen todavía
por el contenido de la historia, concretamente con la travesura que
hace el ratón.
En el caso de la adaptación, cerca del final del video, la
manera en la que se amplía la experiencia del público radica en
un giro de la música. Durante todo el espectáculo la flauta y las
percusiones interpretan música de estilos medieval y renacentista, y
esta ficcionalización se transforma cuando Bernardo Govea narra lo
siguiente en el triunfo del protagonista:
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Brunildo levantando su copa, mirando a todos los invitados
había preparado algo especial para su amada, quería conquistar
su corazón y quería demostrar todo su afecto, así es que había
acordado con el grillo y el topo tocar algo especial en su día de
bodas. Levantando su copa y mirando al público, Brunildo le
dijo a todos: ¡CUUUUUMBIA! (Canal Bernardo Govea, 2023,
m43s48)

Las percusiones inician y pasa algo sumamente impactante.
Se rompe la cuarta pared desde el público y no desde la actuación
de Bernardo, quien todavía no baja del escenario, y los músicos.
Algunas de las personas del público comienzan a bailar. Uno al
frente, derecha de la pantalla, se pone de pie y esto desencadenará
que el público, fundiendo la ficción del cuento, se encuentre en la
fiesta de Brunildo.
Ese espacio de transgresión amplía la experiencia de sus
espectadores para que los cuerpos participen en el mundo contado
en combinación con elementos de las artes escénicas. Sin embargo,
luego de este espectáculo viene un momento que hace que regresen
a la ficción: aparece el somnífero, en lugar de opio, y esto ocurre
mucho después a manera de la trampa del Rey, similar a como
sucede en el original. Lo que hace el cuentacuentos es cambiar
el final al hacerlos ganarse la vida tocando música, como una
emancipación contra el poder. La princesa (llamada Segismunda) lo
acepta, a Brunildo, como es y no por su riqueza.
El otro cuento que analizamos a continuación es el de
“Patrono y contable o
El automóvil, el violín y el tranvía de carreras”, de Gianni
Rodari (2013), traducción de Esther Benítez. La historia trata sobre
la envidia del comendador Mambretti, dueño de una fábrica de
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accesorios para sacacorchos. Dos son las características físicas que
lo distinguen: tiene treinta carros y treinta pelos. Cuando monta
su carro más lujoso, de doce metros de largo, suele preguntarle al
espejo retrovisor que de quién es el autor más hermoso de todo el
país. Al inicio la respuesta es placentera: no hay automóvil más bello
que el Mambretti. Sin embargo, un día el espejo emite una opinión
distinta de la anterior: el más hermoso de todo el país es nada menos
que el de su empleado, un contable, llamado Giovanni.
En el resto de la historia de Rodari (2013), el patrón de
Giovanni tratará de deshacerse de su competencia para que el espejo
regrese al juicio del inicio. Sin importar que al inicio haya fallecido
una tía del empleado, el jefe Membretti choca un día, a propósito,
contra el carro rojo y pequeño que resulta ser más bello que el suyo.
A pesar de esto, el mejor mecánico de la ciudad lo repara mientras
Giovanni toca el violín; como el espejo sigue repitiendo la misma
respuesta, el patrón, también líder de ladrones de coches que la
ciudad, manda a robar el coche reparado.
No obstante, otra pariente del contable fallece y le hereda
un caballo que resulta ser el nuevo automóvil, para el espejo, más
hermoso de todo el país. Nuevamente, Membretti manda a robar el
caballo, hasta que, en medio de la tristeza del violinista, un maestro
le ofrece trabajar con el para que gane dinero. Como las cosas van
mal (parientes muertas, robos inesperados) decide hacerlo y con
todas las ganancias de su gira se compra un tranvía. Al final, el
horrible hombre que le tenía tanta envidia se queda sin cabello de
tantos corajes, y ahí es cuando se cumple el humor como un tipo de
experiencia.
El primer cambio, en la adaptación, que ocurre del lenguaje
escénico al cinematográfico está tanto en el logo del cuentacuentos,
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como en la primera imagen con un fondo negro. Bernardo
Govea (2022) combina su actuación, ahora maquillado como el
comendador Mambretti, con su voz fuera de la escena. En lugar
de describirlo con poco cabello, resalta lo tanto que le encanta éste:
“El comendador ama su cabello. Se consiguió un peine de Carey,
y con mucho cuidado se acicala” (Canal Bernardo Govea, 1m08s).
En cuanto contenido, este es el primer aspecto que resalta en su
hipertexto de tipo audiovisual: no hay un lamento como en el
original sobre la poca cantidad de cabello, sino que hay un gran
apego a éste. Lo segundo que resalta entre los primeros cambios es
que se le da un mayor énfasis a los carros: son treinta, como los días
del mes, y escoge el que usará dependiendo del humor.
La experiencia de la narración es distinta al de las actuaciones
en vivo. Bernardo Govea juega con los límites de cada lenguaje y los
estira para mantener una tradición oral. No incluye en el video un
carro rojo tal cual, sino que a través de la pantomima y los sonidos
de su boca imita el motor del coche y al comendador Membretti
conduciéndolo:

El cuentacuentos interpreta a Mambretti.
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mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

El cuentacuentos aparece como narrador

A pesar de presentarse con actuaciones caracterizadas con
maquillaje, en pantalla aparece el narrador en persona y ya no
por medio de una voz fuera de la escena. Este primer plano no
es gratuito: se trata de un recordatorio de la tradición oral en un
medio audiovisual, no al estilo de los cuentos de Alberto Laiseca
con diferentes tomas al mismo sujeto contando una historia de
terror, sino como una disrupción necesaria para recordar la oralidad
de los cuentos en un mundo dominado por un montaje alejado de
lo teatral, en cuanto a arte escénico.
Dos de los cambios más notables de esta adaptación del
cuento de Rodari son la representación del espejo y la destrucción
del primer coche del contable. En el caso de este último pasaje, en el
original leemos lo siguiente:
Esa misma noche el comendador Mambretti decide ir al cine para
olvidarse de su disgusto. Ante el Cine Star encuentra automóviles
parados, tan abundantes como los pinos en el pinar, las encinas
en el encinar y las guindas en el frasco de aguardiente de guindas.
Mientras busca un sitio para aparcar su supercoche, descubre allí

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mismo, a dos metros de su parachoques delantero, el molinillo, el
miniescuerzo, el microgarabato del contable Giovanni. La plaza
está desierta. Los de Carpi están todos en el cine, en casa viendo
la televisión y en el café jugando al mus. No circula un alma, no
hay guardacoches fraudulentos a la vista, la luna tiene una falta
justificada. (Rodari, 2013, p. 17)

El hipotexto del que parte Bernardo Govea para su
adaptación crea un ambiente de verosimilitud para poder realizar el
crimen. Éste no ocurre dentro de la zona de trabajo, se trata de un
momento en el que nadie puede ver al patrón, y es cuando decide
destruir el coche para dejarlo similar al fuelle de un acordeón, para
después ser reparado por el Siete manos, personaje secundario
dedicado a reparar coches.
El hipertexto es curioso porque elimina este cronotopo
de verosimilitud para el crimen (lugar desierto, sin almas, perfecto
para un crimen, de noche). Después de la explicación del contable
Giovanni sobre la muerte de una pariente, su jefe lo manda de
regreso al trabajo mientras diseña una idea para deshacerse de su
competencia. En el caso de esta adaptación, se trata de un bocho
amarillo y no de un carrito de color rojo:
Finalmente su cabeza llegó a una idea. Salió de su oficina, del
trabajo, se subió en su auto y manejó hasta su casa. Abrió la
cochera de par en par y observó que ahí entre sus treinta autos
había un tanque de guerra. Se subió en él y condujo [sonidos de
vehículo] No hubo semáforo rojo que lo detuviera. Llegó hasta su
trabajo y ahí con su enorme tanque de guerra se el echó encima al
pobre bocho. (Canal Bernardo Govea, 2022, 6m8s)

El crimen en este caso sucede a plena luz del día durante la
jornada laboral del contable. El cuentacuentos magnifica de varias
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mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

maneras el hecho: 1) reitera la cantidad de coches para resaltar su
opulencia, 2) no usa el carro de lujo, el primero, sino un tanque como
declaración explícita de guerra contra la belleza determinada por el
juicio del espejo, y 3) prescinde del maquillaje y la caracterización
anterior de Mambretti para narrar el acontecimiento con ayuda de
la imitación de los sonidos de las llantas del bocho tronando con el
peso del tanque. La escena es sumamente caricaturesca como en
el hipotexto, pero contiene un aspecto escalofriante: transgrede el
cronotopo. Un hombre de poder no necesita ocultarse y, además,
cuenta con las armas para no estropear su auto de lujo en una
venganza. Al día siguiente despierta tranquilo, no porque haya sido
un secreto, sino porque tiene el poder para hacerlo.
El otro cambio importante, de los varios que están presentes
en esta adaptación, está en la caracterización y participación del
espejo. El acierto que toma Bernardo Govea en no quitarlo, a
diferencia del escarabajo o cucaracha en el cuento anterior, radica
en un consejo del mismo autor del hipotexto: “Podemos ver en
Andersen al primer creador de la fábula contemporánea: aquella en
que temas y figuras del pasado salen de su limbo intemporal, para
actuar en el infierno y en el purgatorio del presente” (Rodari, 1973 ,
p. 56). Es importante mantener los elementos de la fábula popular,
como el espejo mágico que habla, pero no en el sentido didáctico
que critica Rodari en cuanto a éstas como materia prima.
Por esta razón, detalla la importancia de lo hecho por
Andersen de cómo transformar estas fábulas en lo contemporáneo.
Y esto es lo que ocurre tanto con el espejo como con el crimen.
Nuestro infierno en el presente no necesita de un cronotopo como
el del hipotexto para que ocurra. En el caso del segundo elemento, el
espejo tiene una participación mucho más activa y permite un final
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abierto cuando, triunfante, el contable Giovanni se detiene con su
triciclo frente a la luz roja que el patrón no respetó con su tanque.
El personaje dice lo siguiente: “Espejito, espejito, espejito…espejito,
¿cuál el auto piú grande, piú bella di tutto Milano?” (Canal Bernardo
Govea, 2022, 17m47s). La sorpresa es distinta y enigmática. Mientras
en el texto original, el de Rodari, es un maestro quien saca de las
penas al contable con su violín, en la adaptación de Bernardo Govea
resulta que el personaje del espejo también habla con Giovanni y no
sólo con el patrón. ¿Complicidad? No lo sabemos. Ese cambio amplía
la experiencia del espectador para completarlo o dar respuestas más
allá del final cerrado del hipotexto.
Juan Cervera (1992) en su libro Teoría de la literatura infantil
ya observaba preocupado por el papel de esta literatura en el marco
de la pedagogía, sobre todo en las cuestiones institucionales, los
medios de comunicación social y el papel del mediador. A propósito
del último, Cervera dice:
El mediador debe estar convencido de que una de sus funciones
más interesantes es la información, para lo cual tiene obligación
de estar informado él mismo de las innumerables creaciones
literarias y aproximarlas a los niños de la forma más adecuada.
Cultivará mejor el gusto de los lectores sugiriendo y compartiendo
gustos con ellos que imponiendo y prohibiendo. (p. 354)

Esto se relaciona muy bien con la claridad que Walter
Benjamin señaló sobre no confundir la niñez con lo infantil. El papel
que toma Bernardo Govea es el de mediar mundos que provienen
de textos que le gustan, pero los comparte con adaptaciones que
no impongan una lectura pura o literal, es decir, contar tal cual es
el cuento, aspecto delicado si la historia tiene un arraigo poderoso.
Narrar actualmente debe tomar dos cosas en cuenta para ampliar la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

experiencia de quien recibe la historia: involucrar el cuerpo como
una vía de claridad y jugar con los medios audiovisuales sin olvidar
que también somos animales que cuentan historias y que la oralidad
nos hace movimiento.
Conclusiones
Las adaptaciones de Bernardo Govea se basan en la combinación
de las artes escénicas y el lenguaje cinematográfico, pero se resiste a
dejar la oralidad por un lado. No es teatro lo que hace ni tampoco
cine en los trabajos analizados. El hecho de narrar con las palabras
permanece en ambas propuestas, en parte como resistencia, en
parte como experimentación que nutre también a las otras artes que
el autor practica.
Son varias las aportaciones para poner reflexionarlas en este
primer cuarto de siglo. La primera está en no perder la oralidad,
pero adaptar los lenguajes que dominan los diferentes espacios de
enunciación. La segunda consiste en recordar que el cuerpo es parte
de la interacción con las historias; si existe una escritura con éste,
también se puede narrar por medio de él y convertir el acto en un
ritual donde cobre vida la historia: los relatos accionan cuerpos, y
ahí está parte de la ampliación de la experiencia.
Por otro lado, es importante volver cercano lo lejano sin
perder lo auténtico de nuestra época. Las fábulas populares deben
permanecer y dialogar con nuestra circunstancia. Pueden mantenerse
los tropos literarios, pero llega un punto, como Crisóstomo en Don
Quijote de la Mancha, donde lo artificial nos impide ver la realidad,
similar a la impunidad del patrón en la adaptación de Bernardo
Govea. De ahí lo que apuntaba Benjamin acerca de esa claridad
en la literatura infantil: no tiene que ser de noche para que ocurra
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

la maldad. La literatura de Bernardo Govea es una propuesta para
enseñar otros mundos; contar con el cuerpo es también una de las
formas de la educación sentimental.

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
La literatura infantil y juvenil para la formación
de comunidades lectoras del presente hacia
el futuro
Children’s and youth literature for the formation
of reading communities from the present to
the future
Elsa Margarita Ramírez Leyva
Universidad Nacional Autónoma de México,
Coyoacán, Ciudad de México, México
orcid.org/0000-0001-8407-9059

Fecha entrega: 27-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Ramírez Leyva, Elsa Margarita. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-87
Email: eramirez@unam.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro
Children’s and youth literature for the formation of
reading communities from the present to the future
Elsa Margarita Ramírez Leyva
Directora General de Bibliotecas y
Servicios Digitales de Información, UNAM
Investigadora del Instituto de Investigaciones
Bibliotecológicas y de la Información, UNAM
Ciudad de México
eramirez@unam.mx

Resumen: El artículo analiza la evolución y el potencial de la literatura
infantil y juvenil (LIJ) para la formación de comunidades lectoras desde
la infancia hasta la edad adulta1. La autora repasa los orígenes y los
géneros de la LIJ, así como su relación con los cambios sociales, culturales,
tecnológicos y ambientales. Destaca el papel de la LIJ en el desarrollo
cognitivo, emocional y social de los niños, así como en la construcción de
su identidad, su imaginación y su pensamiento crítico. También señala la
importancia de la lectura en voz alta, la diversidad, la igualdad y la inclusión
en la LIJ, y su contribución al desarrollo sostenible de las comunidades.
Palabras clave: Literatura Infantil y Juvenil – Desarrollo Cognitivo –
Identidad – Lectura en voz alta – Inclusión – Desarrollo Sostenible
Abstract: The article examines the evolution and potential of Children’s
and Young Adult Literature (CYAL) in shaping reading communities from
childhood to adulthood. The author reviews the origins and genres of

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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

CYAL, exploring its relationship with social, cultural, technological, and
environmental changes. It highlights CYAL’s role in cognitive, emotional,
and social development in children, as well as in shaping their identity,
imagination, and critical thinking. The article also underscores the
importance of practices such as read-aloud sessions, diversity, equality,
and inclusion in CYAL, along with its contribution to the sustainable
development of communities.
Keywords: Children’s and Young Adult Literature – Cognitive Development
– Identity Read-Aloud – Inclusion – Sustainable Development

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-87

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Evolución de la literatura infantil
La literatura infantil y juvenil (LIJ) a través del tiempo ha adquirido
relevancia en el proceso cognitivo, emocional y social de la comunidad
infantil, ya que, mediante la lectura en voz de la persona que lee, —
madre, padre, algún otro familiar, docentes, personal de bibliotecas,
promotores de lectura y también ahora audiolibros— se logra
transmitir emociones, despertando la curiosidad y la imaginación,
y también se puede propiciar el gusto por la lectura desde etapas
tempranas antes de iniciarse en la educación prescolar; y cuando la
capacidad motriz avanza, las y los niños pueden sostener el libro en
sus manos, abrirlo, mirar imágenes, identificar formas, colores, letras
o figuras, elementos que pueden incrementar el placer y desde luego
las capacidades cognitivas.
La LIJ, al igual que los distintos géneros literarios, tiene su
origen en los géneros orales, y ha sido parte del proceso del desarrollo
cognitivo de los seres humanos, quienes lograron ir aprendiendo
a leer y a descifrar el mundo natural y social, creando lenguajes
orales, gestuales, visuales (imágenes) y escritos para comunicarlos
en creaciones que sorprenden por la imaginación que lograron
tejer, creando leyendas, mitologías, cuentos, canciones, poemas o
refranes que contienen creencias, experiencias, conocimientos de
comunidades ancestrales que se han transmitido de generación en
generación y que aún son parte de las tradiciones que se preservan y
de las identidades, por lo mismo es fundamental seguir revalorándolas
y difundiéndolas. Así, los podemos considerar no solo como fuentes
de disfrute estético, sino también de información primaria, pues
muchos de ellos se han logrado preservar en formato escrito, grabado
y en representaciones icónicas. Por su valor histórico y cultural en la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-87

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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial
de 2003 de la Unesco, se reconoce a las tradiciones y expresiones
orales como parte de esa categoría (UNESCO, 2022).
La LIJ está integrada por diferentes géneros y temas que
provienen de leyendas, creencias y experiencias que las comunidades
crean y transforman al pasar de manera oral hasta que se logran
registrar de manera escrita, y aunque a veces la narrativa puede ser
muy sencilla y adecuada a la población infantil permitiendo que
se entienda de manera explícita el mensaje, puede contener un
significado implícito que requiere de una lectura profunda, incluso
investigar el contexto en donde surge para entender el mensaje que
puede ser metafórico y que, por lo general, busca ser formativo
en el sentido moral, ideológico, de comportamiento, aleccionador,
con la intensión de divertir, que quizás puedan estar dirigidos al
inconsciente.
Como legado de esas culturas de antes de nuestra era, tenemos
por ejemplo Gilgamesh, epopeya escrita en cuneiforme en tablilla de
arcilla, proveniente de Mesopotamia y se ubica entre 626-539 a.n.e.
Aunque la leyenda se preservó de manera oral, el descubrimiento
de la tablilla que se encontraba en el museo permitió verificar y
ampliar la información, y hoy es un cuento infantil que, a través la
narrativa de las experiencias, sentimientos, comportamientos de los
personajes, muestra los valores de empatía, valentía y humanidad.
En cuanto a las historias de personajes que se integraron
a los cuentos infantiles como hadas, animales, criaturas fantásticas
y otros seres mágicos, se usaron como una forma de enseñar a los
niños sobre el mundo que les rodeaba, los valores morales y la
importancia de la imaginación. Como refiere E. F. Aguilar, tienen
su origen en Europa, pues “se las equiparaba con los duendes, los
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

gnomos durante la Edad Media,” y agrega que en la Edad Media se
les dio “una imagen más benigna a través de los libros de caballería,
donde se las presentaba como altas, aristócratas y de gran belleza”
(Aguilar, 2015).
En los siglos XVII y XVIII, entre los primeros autores de
cuentos infantiles que han llegado hasta nuestra época se encuentran
el francés Charles Perrault, quien escribió algunos basados en
leyendas orales como Caperucita Roja, Piel de asno, Pulgarcito, Barba
Azul, La Cenicienta, La bella durmiente y El Gato con Botas. En la
primera mitad del siglo XVIII, se publicaron Los viajes de Gulliver de
Jonathan Swift y Robinson Crusoe de Daniel Defoe, ambas escritas
para adultos, pero con el paso del tiempo recomendadas también
para niños. Otros autores también considerados clásicos del siglo
XIX, los hermanos Grimm, escritores alemanes, investigadores
culturales y lexicógrafos que se destacaron en filología y mitología,
son conocidos por sus cuentos, El príncipe rana, La pastora de ocas,
Hansel y Gretel, y Blancanieves; Christian Andersen, poeta y escritor
danés, se destacó por sus obras más conocidas Osho, Pulgarcita, La
reina de las nieves, El soldadito de plomo, La sirenita, El traje nuevo del
emperador; James Matthew Barrie escritor escocés, más conocido
por sus personajes de sus cuentos Peter Pan y Wendy; Lewis Carroll,
matemático, fotógrafo y escritor británico se destaca por su novela
Alicia en el país de las maravillas; del siglo pasado, J. R. Tolkien,
escritor, poeta, filólogo, lingüista y profesor universitario británico,
muy conocido por El hobbit y El Señor de los Anillos; también el
novelista, cuentista, poeta y guionista británico Roald Dahl, autor
de Charlie y la fábrica de chocolate y Matilda; y la escritora británica
Joanne Rowling, productora de cine y guionista británica, desde su
infancia le gustaba escribir, alcanzó fama con la saga Harry Potter
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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

que se compone de siete novelas de género fantástico escritas entre
1997 y 2007 y una obra de teatro que escribió junto con Jack Thorne
y John Tiffany, cuyo guion dramático fue publicado en 2016, de
todas las publicaciones se han alcanzado más de quinientos millones
de ejemplares vendidos, y es tema de una serie que contribuyó a
despertar el gusto y deseo por la lectura.
En el siglo XX como parte de la LIJ, también surgió el
género de la literatura gráfica, en donde prevalecen las imágenes
que representan emociones y acciones y se complementan con
textos cortos, se conforman por historietas, por ejemplo, de los
personajes de Walt Disney como Mike Mouse, Pato Donald, y aparte
otros personajes como Superman, obra del dibujante Joe Shuster
y el escritor Jerry Siegel, y Batman creado por Bob Kane y Bill
Finge. Después surgieron los cómics y los mangas japoneses, cuya
narrativa se compone de imágenes y textos, que se incorporado a
las colecciones de las bibliotecas por ser del gusto de la población
infantil y juvenil.
En suma, la LIJ ha evolucionado a lo largo del tiempo,
respondiendo a los cambios sociales, culturales y educativos, pues
antes del siglo XIX por lo general contenía mensajes formativos
y moralejas, además valores morales con finales felices que
indicaban que las conductas se corregían hacia el rumbo correcto
determinado por el contexto moral y social de la época. Después
los avances políticos, sociales y económicos, empiezan a darle otro
lugar a la LIJ, con un propósito educativo, pero después con fines
de entretenimiento y de fomentar el gusto por la lectura, aunque
durante el siglo XIX se tuvieron que vencer obstáculos incluso
para la lectura de géneros de literatura destinados a la comunidad
adulta, pero buscaban la manera de obtenerla y leerla toda vez
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que en las bibliotecas no era frecuente encontrarlas, sólo las que
se consideraban dentro de los cánones morales aceptados, ya que,
por lo general, se consideraba que distraía o desorientaba a las y los
lectores de los fines pedagógicos. Es hasta el siglo XX cuando se
empieza a tener más libertad, y surgen nuevos géneros literarios y
temáticas destinadas a distintos tipos de públicos.
La literatura infantil y juvenil en el siglo XXI
Desde finales del siglo pasado, el sector educativo de distintos países
identifica deficiencias en las capacidades de lectura y escritura en
poblaciones que han concluido la educación básica, pero también
en las de educación superior, y se consideraba que posiblemente la
escuela era responsable, por lo que empezó a recurrir más al sector
bibliotecario para que emprendiera programas de fomento de la
lectura, en especial en la población infantil. Un ejemplo en México
es que en 1983 la Dirección General Bibliotecas, a cargo de la Dra.
Ana Ma. Magaloni, después de identificar brechas en el acceso y
capacidades de lectura, inició el programa de verano Mis vacaciones en
la biblioteca, actividades destinadas a la población infantil y juvenil de
las entonces 6,101 bibliotecas públicas. A la fecha dicho programa
continúa y se sigue renovando, ofreciendo talleres de distintas
temáticas que además de fomentar el gusto y propiciar momentos
de gozo, incluyen otros aspectos que buscan que los grupos
participantes amplíen conocimientos sobre diversas temáticas y
desarrollen capacidades y valores. En el Programa 2021, al reanudar
actividades presenciales después del confinamiento por la pandemia
Covid-19, se incluyeron los siguientes talleres: Arcoíris de Cuentos que
incluye aspectos históricos, artísticos y simbólicos del mundo del
color; Computus que tiene el objetivo de fortalecer capacidades de
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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

atención, la comprensión lectora y la expresión corporal, mediante
el teatro en atril, la escritura creativa, el teatro de sombras y la lectura
en voz alta; Tres Culturas… Grandeza de México que dedica la lectura a
tres acontecimientos históricos más relevantes, a saber, los 700 años
de la Fundación de México-Tenochtitlan, los 500 años de la llegada
de los europeos a tierras mexicanas y los 200 años de la Guerra de
Independencia, el taller incluye la elaboración de un códice en donde
se recrean los eventos y sus reflexiones en torno a nuestra identidad;
Aterrarte se centra en la literatura de terror con el desarrollo de la
creatividad, capacidades de razonamiento y compresión emocional,
además de alentar la imaginación, la fantasía y el gozo; Tito, la vuelta
a Monterroso, dirigido a adolescentes, utiliza las fábulas del autor
con el fin de propiciar la lectura y escritura creativas, el debate y
las dinámicas grupales, además de la diversión, se promueven las
actividades en grupo y valores de convivencia; Un reto saludable busca
promover beneficios de la alimentación sana con frutas y verduras,
se presentan videocuentos, juegos y actividades creativas con el fin
de motivar prácticas para una vida saludable; también, gozarán de
un momento de fama con y como se refiere en el Programa:
La Biblioteca Pública es y seguirá siendo un lugar habitable, hay
que leer para conocer y conocernos; hay que leer para fortalecer
vínculos; hay que leer para contagiar una actitud vital que
anime a todos a avizorar nuevos horizontes; hay que leer para
transformar la realidad. (Secretaría de Cultura Dirección General
de Bibliotecas, 2021).

El fomento del gusto de la lectura también es parte de las
políticas culturales de varios países, en México se han emprendido
programas nacionales, además del que ya mencionamos, se han
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incluido bibliotecas de aula en la educación básica, que se conforman
por colecciones de LIJ, salas de lectura en donde se proporcionan
libros y colecciones de literatura infantil e historietas, y se organizan
círculos o clubes de lectura con apoyo de personas voluntarias. En
algunas universidades se han emprendido actividades de lectura
para sus comunidades y otros públicos, incluso infantiles, además
de cursos para la formación de mediadores que se especializan en
lecturas y actividades con apoyo de la LIJ.
En 1953 en Zurich, Suiza se crea la Organización Internacional
para el Libro Juvenil (IBBY), que es un colectivo sin ánimo de
lucro. Está compuesto por asociaciones y personas de 60 países que
emprende actividades que interrelacionan a comunidades infantiles
con los libros. En 1979 se funda IBBY México, actualmente se
denomina Asociación para Leer, Escuchar, Escribir y Recrear, A.C.,
cuenta con una biblioteca especializada en LIJ, apoya programas de
lectura y la creación de pequeñas bibliotecas que IBBY denomina
Bunko destinadas al público infantil. Asimismo, imparten cursos y
talleres, aparte promueven la LIJ en distintos eventos.
La LIJ en la actualidad se compone de géneros literarios
dinámicos y en constante evolución. Los autores de literatura infantil
están experimentando con nuevos formatos y temáticas, y están creando
obras que son relevantes para los niños del siglo XXI. Los cuentos, las
novelas y otros textos literarios a los que se han incorporado elementos
multimedia como videos, música y animaciones, algunos con realidad
aumentada, permiten a los niños interactuar con los libros de una
forma más inmersiva, los personajes cobrar vida o explorar mundos
imaginarios, asimismo la realidad virtual permite a los niños adentrarse
en los cuentos desde la perspectiva del protagonista. Además, estas
aplicaciones interactivas incluyen juegos educativos. Otra ventaja
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comunidades lectoras del presente hacia el futuro

de las tecnologías es que facilitan el acceso desde cualquier lugar y
en cualquier momento a las obras. Algunas aplicaciones son para
aprender a leer y escribir como Google Play Books y Voice Dream
Reader. Leo con Grin, IQ Aprende a leer con juegos. Asimismo, ya
se está incursionando en cuentos por Inteligencia Artificial (IA), tales
como plataformas como Cuenti.to que utilizan inteligencia artificial
para crear cuentos personalizados a demanda. Los “cuentitos” no sólo
son personalizados, sino que son únicos. “Cada historia es original
e irrepetible, de manera que las posibilidades son infinitas. También
existe la posibilidad de imprimirlo y convertirlo en un regalo”. Estos
recursos pueden ser útiles para introducir a los niños en el mundo de
la tecnología y la inteligencia artificial.
La literatura infantil desarrollo de capacidades
cognitivas y estéticas
A la literatura infantil se le han dado distintos usos como ya lo
referimos, y es importante enfatizar su potencial en el desarrollo
del proceso cognitivo y metacognitivo, desde los primeros meses
de edad. Señala J.H. Flavell citando a Gibson y Spelke: “parece
muy probable que los bebés estén predispuestos de forma innata
a prestar atención de forma preferencial al habla humana frente
a otros sonidos” (Flavell, 2000: 32). Un medio que sigue siendo
indispensable es la lectura en voz alta realizada por una o un
mediador que sea capaz de reproducir sonidos. Un medio que sigue
siendo indispensable y puede ayudar a revertir los efectos negativos
de la tecnología y que también debe mantenerse aun cuando los
avances de las tecnologías aportan otros medios complementarios
como los antes mencionados, es la lectura en voz alta.
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La LIJ contribuye al desarrollo y fortalecimiento de las
capacidades cognitivas relacionadas con la oralidad, ya que el niño
progresivamente aprende las palabras y cuando es capaz de ver las
imágenes en los libros, aprende a relacionarlas con su significante y
su significado, además va desarrollando la memoria, comprensión,
interpretación, imaginación y las emociones en la medida que identifica
distintos sonidos, entonaciones y el significado de las palabras, además
la gestualidad, en especial cuando la o el lector que le lee en voz alta
logra expresar la historia, por lo que es necesario darle vida al cuento.
Si se logra que durante esta etapa preescolar se despierte
el gusto de leer y después tener el cuidado de seguirla fomentando
durante la etapa de la educación escolar, el interés de saber más, seguir
ampliando vocabulario, la memoria, comprensión, imaginación y
pensamiento crítico, con sus capacidades cognitivas y estéticas podría
dirigir al lector autónomo en su proceso de formación, ya no solo en la
etapa de educación sino también en el de su formación y actualización
a lo largo de la vida, ya que la capacidad cognitiva no se logra de una vez
y para siempre, para ello se requiere también el proceso metacognitivo
basado en lo que Flavell denomina como metaconocimiento o los
conceptos relacionados con él (por ejemplo, procesos ejecutivos),
que han sido muy útiles recientemente en los campos de la psicología
cognitiva, inteligencia artificial, habilidades humanas, teoría del
aprendizaje social, modificación de conducta cognitiva, desarrollo de
la personalidad, gerontología y educación, así como en el campo del
desarrollo cognitivo durante la infancia (Flavell, 2000:185).
Sin duda, la LIJ es importante para la formación de lectores
desde los primeros años de la infancia, porque favorece el desarrollo
cognitivo, contribuye al desarrollo de la memoria, a través de la
información que obtiene con sus cinco sentidos, en especial con
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el lenguaje oral, los sonidos y el visual que, al relacionarlos con el
significante y significado, se va creando una especie de diccionario
mental mediante narraciones orales y lectura en voz alta de cuentos
destinados a la población infantil, previo al aprendizaje, pues son
por lo general composiciones de texto breves muy elocuentes.
Si el mediador tiene habilidades para imitar sonidos y
entonaciones y los complementa con la gestualidad, los niños que
escuchan y ven a la persona y las imágenes del cuento, van desarrollando
los procesos cognitivos, la memoria, el aprendizaje de significados y
así van conformando, incrementando y diversificando su vocabulario.
Como ya lo referimos, también se van estimulando la comprensión y la
imaginación y se activan distintas emociones, aparte puede contribuir
al desarrollo de la motricidad manual y la cognición de los niños si
se complementan actividades de dibujo y garabatos, en la medida
que su destreza psicomotriz avanza, puede imitar las imágenes, crear
formas geométricas, etc. y poco a poco puede crear los productos de
su imaginación e interpretación de sus propias historias. Con todo ello
se puede lograr el gusto por la lectura. Así se va iniciando la formación
integral en las dimensiones emocional, social y cultural, incluso
medioambiental, como veremos más adelante, y el paso para aprender
a leer facilita diversas experiencias cognitivas y estéticas. Cuando los
niños disfrutan de la lectura, es más probable que sigan leyendo a
medida que crecen e inicien su proceso de formación integral hasta
dirigir sus procesos cognitivos.
Los cambios sociales, culturales, tecnológicos y
medioambientales en la literatura infantil y juvenil
La LIJ actualmente aborda en sus narrativas los cambios sociales,
culturales, tecnológicos y ambientales, la diversidad, igualdad,
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inclusión, violencia, familia, medioambiente, todo lo cual se
identifica en distintas situaciones cotidianas, aparte de contribuir a
desarrollar concentración, comprensión, imaginación y creatividad,
identificar y asimilar valores, todo lo cual favorece que los niños
tomen conciencia de situaciones que les afecta, así como identificar
sus experiencias e incluso puedan emitir opiniones. Todo ello ayuda
en su formación integral de las dimensiones cognitivas, emocionales,
sociales, culturales y éticas. La tecnología, como ya lo mencionamos,
además, ha empezado a incorporar temas de vanguardia como
el cuento Robótica e inteligencia artificial (Futuros Genios 5): La ciencia
explicada a los más pequeños de Carlos Pazos, ¿Querés saber qué es la
inteligencia artificial? de Antonio Vázquez Brust y Marcos Vergara.
Asimismo, en las temáticas de la LIJ se aborda temas como
la diversidad, la igualdad y la inclusión y aunque puede ser una
forma divertida, atractiva, emocionante o gozosa, también puede
ser conmovedora y educativa. La LIJ puede promover el aprendizaje
sobre diferentes culturas, además puede ayudar a los niños y jóvenes
a conocer sus emociones, desarrollar empatía y comprensión, y
reducir el denominado bullying; los prepara para integrarse al entorno
escolar, social y cultural, además, les ayuda a comprender situaciones
e interactuar con distintos grupos y el entorno natural y digital.
Los educadores y mediadores deben analizar los mensajes
culturales contenidos en los libros infantiles para identificar en los
lectores sus capacidades de comprensión, cómo los interpretando,
lo efectos en sus proceso cognitivo y emocionales e incluso en
comportamientos, ya que pueden tener consecuencias que no
siempre son positivas y es necesario trabajar esos efectos, a fin
rectificar los alcances en las ideas o conductas de niño y jóvenes,
hasta en adultos.
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La literatura infantil y juvenil: su potencial en el
desarrollo sostenible de comunidades lectoras infantiles,
juveniles y adultas
En la población adulta, la LIJ puede producir nostalgia al
recordar su infancia, estimular la imaginación y emociones de
esas lecturas o por los temas fantásticos, ofrecerles momentos
divertidos, activar su fantasía que con frecuencia se relega por el
pensamiento racional. Pero de igual manera, la LIJ aborda temas
que les permite evocar experiencias personales que les provocaron
un sufrimiento emocional o físico y haya quedado velado. Una
lectura aflora la experiencia y la hace consciente, y hasta puede
tener un resultado terapéutico. O bien, esa literatura les ayudar a
percatarse de comportamientos o situaciones que afectan a seres
humanos, fauna o medioambiente. Aparte, las personas adultas
cuando leen para la población infantil y logran involucrarse con
la historia y transmitirla con pasión, también tienen efectos que
provocan sensaciones en las y los escuchas, les pueden generar
estados emocionales que tengan efectos en su ser.
Algunas actividades de lectura con adultos que se han
realizado en la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales
de Información de la UNAM, son por ejemplo: con la Secretaría
de Movilidad de la Ciudad de México, en el programa Fotocívicas,
el pago de multas de tránsito se realizaba con trabajo comunitario,
como parte de ellas se impartieron los talleres de lectura en voz
alta de cuentos infantiles sobre temas relacionados con ODS de
la Agenda 2030, los efectos entre varios adultos fueron muy
significativos, despertaron emociones conmovedoras de vivencias
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que experimentaron en su infancia, les hicieron reflexionar y analizar
críticamente situaciones de la realidad, les motivaron a emprender
actividades de lectura. Y esas lecturas de cuentos sobre ODS a la
población infantil y juvenil, por ejemplo, el tema de deterioro del
agua y violencia también les ha provocado emociones, incluso deseo
de “salvar”, en palabras de varios de ellos, al medio ambiente.
En conclusión, la literatura infantil y juvenil tiene un
potencial más allá de iniciar e incentivar el gusto por la lectura, no
solo en las comunidades de niños y jóvenes, sino igualmente en
las adultas, pues activa y contribuye al desarrollo de competencias
cognitivas, comunicativas, sociales y culturales, y ayuda en la
construcción de identidad, conocimientos de distintos entornos,
la curiosidad, la innovación y la creación, aparte el desarrollo
emocional y personal.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-87

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Desnaturalizar a Sor Juana
Sor Juana Iné s de la Cruz. De reliquia histó rica
a texto vivo. Hilda Larrazá bal Cá rdenas,
Iberoamericana Vervuert, Españ a/Alemania,
272 páginas.

Michelle Monter Arauz
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey
Monterrey, México
Fecha entrega: 23-7-2023 Fecha aceptación: 24-7-2023

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024. Monter Arauz, Michelle. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-74
Email: michellemonter@tec.mx

�Reseñas
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Desnaturalizar a Sor Juana
Sor Juana Iné s de la Cruz. De reliquia histó rica
a texto vivo. Hilda Larrazá bal Cá rdenas,
Iberoamericana Vervuert, Españ a/Alemania,
272 páginas.
Michelle Monter Arauz-ITESM
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey
Monterrey, México
¿Qué transformaciones culturales se han imantado en la figura
de sor Juana para que su imagen se encuentre tanto en una pared
del barrio Pilsen en Chicago, acompañada de Joan Sebastian y
Ramón Ayala, así como en la pieza Striptease de sor Juana de Jesusa
Rodríguez, pasando por supuesto por las series de Netflix de
nuestra época? ¿Qué nos lleva a identificar en sor Juana un ícono
nacional mexicano, pero nos aleja de leer su obra? Más allá de un
puñado de poemas, cuyos versos los reconocemos como parte de
alguna antología que seguro tuvimos que leer en nuestra formación
básica, la reconocemos como un producto cultural que puede ser
consumido. Para Hilda Larrazábal, la figura de Sor Juana Inés de
la Cruz funciona como un espejo que devuelve a quien lo mira lo
que desea observar (2023, p.15). Así, la preocupación principal de
Sor Juana Inés de la Cruz. De reliquia histórica a texto vivo es estudiar el
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�Michelle Monter Arauz / Desnaturalizar a Sor Juana. Sobre Sor Juana Inés de la Cruz.
De reliquia histórica a texto vivo, de Hilda Larrazábal Cárdenas

devenir de la figura de sor Juana Inés de la Cruz en ícono no sólo
nacional, sino latinoamericano.
Si las transfiguraciones entre la obra y la figura de sor Juana
son el objeto de estudio de este libro, a través del concepto de campo
cultural Larrazábal se decanta por analizar “qué criterios la juzgan
[a sor Juana] y qué es lo que cada generación considera como digno
de valor literario”, además de estudiar “la manera en que su figura
se convierte en mito nacional de forma paulatina y cómo su obra se
institucionaliza” (2023, p. 38). Con esto en mente, el acercamiento
de la autora es transversal. Si bien es de sobra conocido el libro Sor
Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe de Octavio Paz, que para
Larrazábal es un hito de la crítica literaria, para 1930, cuando Paz
comienza a escribir acerca de la monja, ésta ya formaba parte del
imaginario nacional. En el viaje de reliquia histórica a texto vivo
es necesario “acotar las coordenadas y seleccionar un corpus”, es
decir, concentrarse en los momentos liminares, en las coyunturas
y bisagras que marcan el proceso de consolidación de sor Juana en
no sólo dentro de México, sino en el extrajero. Estas coordenadas
comienzan con el capítulo “Sor Juana en la velada literaria de 1874”.
Es necesario recordar que si bien sor Juana gozó de gran popularidad
durante el virreinato, para 1725 su obra cesó de editarse en México.
La autora recurre a Henríquez Ureña para indicar que, en los albores
del siglo XVIII los valores literarios de la época habían desplazado
a todo lo que tuviera un tufo gongorino por “malo y extravagante;
como a sor Juana se le consideraba su discípula quedaba olvidada
y condenada por el culteranismo gongorino” (2023, p. 21). Es así
que la velada marca una vuelta de la figura sorjuanina a los terrenos
celebratorios y su recuperación como reliquia histórica en un
momento de construcción nacional, como un “nudo unificador”.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-74

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Asimismo, esta velada marca el tono con el cual recuperamos a sor
Juana, no a partir de la lectura de su obra, sino los proyectos de
nación reflejados en su figura.
Posteriormente, la autora trabaja la otra cara del debate
decimonónico a través del debate político a la sombra de uno
estético: ¿es sor Juana mexicana o no y qué implicaciones tiene esta
filiación? Para ello Larrazábal analiza la Historia crítica de la literatura y
de las ciencias en México: desde la conquista hasta nuestros días de Francisco
Pimentel y las antologías que se publicaron para conmemorar el IV
Centenario del Descubrimiento de América. En suma, la inclusión
o exclusión de la monja, como en toda antología, es una muestra de
los proyectos ideológicos que subyacen y que buscan validarse.
El siguiente momento liminal es la publicación de Juana de
Asbaje de Amado Nervo en los albores del siglo XX. Aquí estamos
ante “el primer verdadero rescate que empareja la vida y obra de
Juana Inés” (2023, p. 40). Si antes lo que se encontraba en discusión
era la filiación de la figura de la monja, Amado Nervo realiza una
ponderación de su obra poética bajo la mirada modernista, es
decir, una búsqueda del origen de la revitalización de la poesía
escrita en América Latina. Y aquí el espejo que es sor Juana le
regresará a Nervo una transformación propia y estética: el cambio
notorio en la poética nerviana deviene de una lectura y análisis
minucioso de la vida y obra de sor Juana. Me interesa retomar algo
que considero fundamental de este libro: Larrazábal enmarca su
argumento central en la premisa nerviana de la imitación literaria
como fuente digna de admiración. ¿No es acaso la imitación de
la escritura de sor Juana lo que posibilitó la revitalización de la
escritura de Amado Nervo? Incluso Nervo mismo aseguró que
Juana de Asbaje es quizá su mejor libro. Así, la autora posiciona
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-74

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�Michelle Monter Arauz / Desnaturalizar a Sor Juana. Sobre Sor Juana Inés de la Cruz.
De reliquia histórica a texto vivo, de Hilda Larrazábal Cárdenas

al espejo que es sor Juana como una revitalización nerviana, cual
transfiguración del modernismo.
La última bisagra: Cuesta, Villaurrutia y Novo a través del
espejo sorjuanino. Larrazábal apunta que la Revolución Mexicana
transformó el campo cultural y abrió la puerta a otra discusión
literaria que tuvo como interlocutor a los textos vivos de sor Juana,
con ello la autora reitera el argumento de los “elementos geopolíticos
que configuran la asignación de valor” (2023, p. 138). No hay
verdad literaria, sino una ponderación de valores estéticos situados.
Larrazábal contextualiza este último capítulo en los dos proyectos
culturales que nacieron en la posrevolución: la escritura con ideales
nacionalistas o con influencia extranjera. Lo cual nos lleva a la
querella de 1932 que, según Díaz Arciniega, muestra las tensiones
estéticas e ideológicas sobre “el planteamiento de un proyecto
político y cultural que se desea para el México posrevolucionario”
(2023, p. 173). ¿Y cómo entra la monja en todo esto? No lo hace.
Según Larrazábal, la restitución que Los Contemporáneos hacen de
sor Juana, es decir, su transfiguración en texto vivo, se da fuera de
los márgenes de esta pugna, pues los jóvenes contemporáneos ya no
“tienen que justificar los usos que le dan a la monja. Sin embargo,
cada uno lo hace a su manera. Para Cuesta, sor Juana es un escudo
contra los golpes retóricos de sus contrarios [...] para Villaurrutia, la
monja es un espejo en el que va a encontrarse [...] Para Novo, es una
risa sarcástica, dirigida a una sociedad a la que quiera escandalizar,
pero que le regresa el aplauso” (2023, p. 225).
El estudio de Sor Juana Inés de la Cruz. De reliquia histórica a
texto vivo abarca un siglo: comienza en 1874 con la velada organizada
por el Liceo Hidalgo y termina con el libro Las locas, el sexo y los
burdeles (y otros ensayos) de Salvador Novo publicado en 1972. La
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-74

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

magnitud de tal investigación exige la consulta de una variedad de
fuentes. La autora consultó y analizó no solo fuentes bibliográficas,
sino hemerográficas y de archivo, como el Archivo Histórico del
Fondo de Cultura Económica. Más aún, la prosa de Larrazábal, ágil
y afilada, ilumina el complejo andamiaje teórico y argumental que
sostiene su trabajo.
Por último, este libro presenta el potencial retórico que ha
tenido la figura de sor Juana, además de las diversas ponderaciones
de valor literario bajo las cuales se ha analizado su obra. Este estudio,
que me parece codificado en clave nerviana, inscribe a sor Juana
como parte de un sistema en el que el valor se construye como parte
de una red extensa y compleja (2023, 140). Sea sor Juana espejo, genia
y poeta, la lectura de Sor Juana Inés de la Cruz. De reliquia histórica a
texto vivo de Hilda Larrazábal se vuelve imprescindible para entender
no solo a la monja, sino a lo que concebimos como literatura.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-74

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                    <text>�D.R. 2024 © Sillares Vol. 3, No. 6, enero-junio 2024, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel
Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29-4000 Ext.
6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Reynaldo de los Reyes
Patiño. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 15 enero de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Reynaldo de los Reyes Patiño
Autores
Massimo Gatta
Karen Elizabeth Flores Bonilla
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
José Eugenio Lazo Freymann
Eliana Celeste Olguin Hernández
María Isabel Araujo Alvarado
Daniela Giacomina Quintanilla Merino
Allerim Callejas Guarneros
Ana Lilia Nieto Camacho
Pedro L. San Miguel

�Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Eugenio Lazo, 2022.

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

“Espolones y poder”. El juego de gallos como
espejo de control y desafío social en Durango
(1794-1851)
“Spurs and power”. The game of cockfighting
as a mirror of social control and challenge in
Durango (1794-1851)
Massimo Gatta
orcid.org/0000-0002-3291-9519
Universidad Juárez del Estado de Durango
Durango, México
Recibido: 31 de mayo de 2023
Aceptado: 3 de octubre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 22024, Gatta, Massimo. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-106
Email: actasdecabildoesm@gmail.com

�“Espolones y poder”. El juego de gallos como espejo
de control y desafío social en Durango (1794-1851)
“Spurs and power”. The game of cockfighting as a mirror of
social control and challenge in Durango (1794-1851)
Massimo Gatta
Universidad Juárez del Estado de Durango
Durango, México
orcid.org/0000-0002-3291-9519
Recibido: 31 de mayo de 2023
Aceptado: 3 de octubre de 2023

Resumen: Este artículo tiene como objetivo explorar los cambios y
continuidades en los usos y significados de la pelea de gallos en Durango
desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX. La investigación
busca analizar cómo este fenómeno ha funcionado como un lente
para comprender las estrategias de control gubernamental y los usos
heterodoxos de la sociedad duranguense. Se utilizan fuentes históricas
estatales y municipales que incluyen concesiones del asiento de gallos,
incidentes en las galleras y normas de combate, lo que proporciona una
perspectiva sobre los valores éticos y morales de los representantes del
poder y sobre los usos heterodoxos de este juego. El análisis revela la
tensión entre las autoridades y los grupos populares en relación con el
juego de gallos e ilustra cómo la cultura persiste a pesar de los cambios
y conflictos; además, muestra que las expresiones tradicionales pueden
desafiar e influir en los sistemas de poder establecidos. Este estudio
contribuye a la comprensión del papel de la pelea de gallos en la cultura
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-106

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�Espolones y poder

e historia de Durango, y sienta las bases para futuras investigaciones
sobre el tema, resaltando la importancia de este fenómeno en la
formación de la identidad cultural y los espacios urbanos.
Palabras clave: pelea de gallos; Durango; asentista; poder; grupos
populares.
Abstract: This article aims to explore the changes and continuities in
the uses and meanings of cockfighting in Durango from the late 18th
century to the mid-19th century. The research seeks to analyze how this
phenomenon has functioned as a lens for understanding government
control strategies and heterodox uses of the Durango society. State
and municipal historical sources are used, including cockfighting
seat concessions, incidents in cockpits, and combat rules, providing a
perspective on the ethical and moral values of power representatives and
on the heterodox uses of this game. The analysis reveals the tensions
between authorities and popular groups in relation to cockfighting
and illustrates how culture persists despite changes and conflicts, and
how traditional expressions can challenge and influence established
power systems. This study contributes to understanding the role of
cockfighting in Durango’s culture and history, laying the groundwork
for future research on the subject, highlighting the importance of this
phenomenon in shaping cultural identity and urban spaces.
Keywords: cockfighting; Durango; leaseholder; power; popular groups.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-106

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�Massimo Gatta

Introducción
La pelea de gallos ha sido una componente notable de la cultura de
Durango durante siglos. Históricamente, este juego ha generado
controversias en la opinión pública, al enfrentar a quienes defienden
su naturaleza tradicional con aquellos que buscan erradicarlo por
considerarlo una expresión de ocio incivilizado. Sin embargo, a
pesar de tales contradicciones, la afición por la lidia de gallos
persiste entre diversos grupos sociales, mayormente debido a
su intrínseco carácter de juego que combina la competencia y la
apuesta.1
Específicamente en Durango, el apego al juego de los
grupos populares, aun frente a la oferta recreativa moderna y pese
a las limitaciones impuestas por las autoridades, se manifiesta
en el hecho de que las peleas de gallos siguen realizándose en
arenas clandestinas en los barrios marginales. Por otro lado, ese
fenómeno representa las actitudes ambiguas de control estricto
y flexible de las autoridades estatales y municipales ante tal
fenómeno.
Dentro de este marco se encuentra la justificación de
este artículo, que se propone tratar la pelea de gallos como una
lente para analizar las estrategias de control ejercidas por el
gobierno y los usos sociales heterodoxos en torno al juego de
gallos en Durango desde finales del siglo XVIII hasta la primera
Roger Caillois, Los juegos y los hombres, la máscara y el vértigo (México:
Fondo de Cultura Económica, 1987), 8-10.

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mitad del XIX. Este periodo abarca desde la introducción de las
legislaciones borbónicas en el juego de gallos y el surgimiento de
un conflicto en 1794 entre los poderes del asentista de gallos y el
Intendente, hasta el refinamiento del juego y de su administración
en 1851.
Adicionalmente, dentro de la historiografía local de
Durango, la investigación respecto a la pelea de gallos es
relativamente limitada. Por ejemplo, Miguel Vallebueno,2 en
su análisis de la conformación histórica del espacio urbano de
Durango, ha brindado información pertinente respecto a la
ubicación de la plaza de gallos en el siglo XVIII y su posterior
reubicación hacia el sur de la traza urbana. A pesar de ello, la
explicación de la creación de este nuevo espacio dedicado a dicha
actividad se presenta de manera simplificada, omitiendo el análisis
de las negociaciones culturales y políticas que precipitaron tales
cambios.
En contraste, Pedro Raigosa Reyna3 aborda el fenómeno
cultural del juego de gallos en el siglo XIX como un elemento
constante en la identidad de los grupos populares de Durango
a lo largo de dicho siglo. Su trabajo supone un esfuerzo para
desentrañar cómo el juego de gallos fue catalizador en la
Miguel Vallebueno Garcinava, Civitas y Urbs - la conformación del
espacio urbano de Durango (Durango: UJED-IIH, 2005), 81-89.
3
Pedro Raigosa Reyna, “Romanticismo y modernidad. La vida cotidiana
en el Durango del siglo XIX”, en Historia de Durango-Siglo XIX, ed. Gloria
Estela Cano Cooley (Durango: UJED-IIH, 2013), 696-743.
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identificación de nuevos espacios de los grupos populares al sur
de la ciudad hacia la época porfiriana.
A un nivel historiográfico más extenso, en el tomo III de
la colección de Francisco de Fonseca y Urrutia4 se observa una
amplia referencia en cuanto a los cambios patentizados dentro
la estrategia borbónica de control, regulación y repercusiones
económicas y sociales de la Real Hacienda española en las
colonias. En particular, esta sección se enfoca en los juegos de
gallos no solamente como un medio de recaudación económica,
sino como una expresión del control económico y social. Este
estudio general, aunque proporciona un marco contextual
amplio y profundo sobre las estrategias y prácticas coloniales,
requiere ser contrastado y complementado con investigaciones
más localizadas para entender la diversidad y complejidad de las
respuestas y adaptaciones locales a dichas estrategias y prácticas
coloniales.
De manera complementaria, a partir del texto anteriormente
mencionado se desprenden otras dos lecturas que proporcionan
aspectos valiosos para esta investigación. El primero se refiere a la
obra de María Justina Sarabia Viejo5 que proporciona explicaciones
según un panorama amplio del contexto jurídico en torno a las
legislaciones de la pelea de gallos durante el periodo colonial.
Fabián Fonseca y Carlos de Urrutia, Historia general de Real
Hacienda (México: Impr. por V.G. Torres, 1845).
5
María Justina Sarabia Viejo, El juego de gallos en la Nueva España
(Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevillas, 1972).
4

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�Espolones y poder

Para la etapa borbónica en particular, los datos aportados por
Sarabia ofrecen una base sólida para entender las razones políticas
que suscitaban conflicto entre los poderes locales y la figura del
asentista de gallos. El relato de la autora se apoya mayormente en
información recolectada tanto en los archivos españoles y de la
Ciudad de México. Mientras la obra de Sarabia proporciona una
base sólida y amplia sobre las peleas de gallos en la Nueva España,
es esencial complementarla ahora con indagaciones focalizadas y
específicas para entender completamente las dimensiones locales
y regionales del fenómeno. Así pues, las peleas de gallos, siendo
una práctica profundamente arraigada en la cultura y tradición,
ofrecen una ventana única para explorar la interacción entre lo
local y lo global, entre tradición y legislación, y entre resistencia
y acomodación en el contexto colonial.
Asimismo, Ernest Sánchez Santiró6 ofrece una exploración
en profundidad de las finanzas y estructuras fiscales de la Nueva
España durante el régimen borbónico, revelando una metodología
crítica y detallada para abordar las fuentes fiscales y contables
y derivando una reflexión inédita del funcionamiento de la Real
Hacienda. Entre los diferentes puntos, la obra destaca el papel del
control fiscal en la regulación de las diversiones públicas, como
las peleas de gallos, lo que implica una fuerte correspondencia
con componentes de control social y cultural en la Nueva
Ernest Sánchez Santiró, Corte de caja: la Real Hacienda de Nueva
España y el primer reformismo fiscal de los Borbones (1720-1755): alcances
y contradicciones (México: Instituto Mora, 2013).
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España. Por tanto, esto proporciona una base conceptual sólida
para explorar la tensión y dinámica entre las autoridades fiscales
y las prácticas culturales a nivel local. Por lo mismo es crucial
avanzar del plano general proporcionado por Sánchez Santiró
a un estudio particular y específico del espacio neovizcaíno.
Investigar cómo la administración y regulación de estos juegos
se aplicaron y experimentaron en este espacio específico permite
un entendimiento más matizado de las interacciones entre la
administración colonial y las comunidades locales, y de cómo
las estrategias de control fiscal se adaptaron o enfrentaron a las
prácticas y resistencias locales.
En cuanto al estudio regional del fenómeno de las
peleas de gallos, Martín Velázquez Rojas7 en su indagación
sobre la pelea de gallos en Monterrey en época contemporánea,
proporciona antecedentes históricos valiosos sobre este juego en
la Nueva España. Su aporte ofrece una perspectiva fascinante
respecto a la afinidad de los grupos populares hacia este juego
desde la provincia, presentándolo como un mecanismo de
resistencia cultural en la época moderna y contemporánea. Este
proceso de resistencia y contraposición ha brindado una serie de
argumentos útiles para este estudio, especialmente en relación
con la explicación de la creación de nuevos espacios urbanos
vinculados con las peleas de gallos.
Martín Velázquez Rojas, “Las peleas de gallos como forma de resistencia
en la cultura popular en Monterrey”, (Tesis de doctorado) (Monterrey:
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2014).
7

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�Espolones y poder

Para esta investigación, se ha utilizado un corpus de
diferentes fuentes históricas estatales y municipales que informan
sobre las concesiones del asiento de gallos, los incidentes en
las galleras, la gestión de los espacios dedicados al juego y las
normas del combate de las aves. Consecuentemente, el discurso
contenido en esos expedientes brinda una valiosa perspectiva
sobre los valores éticos y morales de los representantes del
poder en relación con el juego de gallos; de forma indirecta,
esos documentos informan sobre los consumos heterodoxos
del juego de gallos por parte de los grupos populares, así como
los conductos políticos que dieron pie al surgimiento de nuevos
espacios urbanos relacionados con esa diversión.
Para la interpretación de la información se partió de la
premisa de que la permisividad de la lucha de gallos representó
un proyecto hegemónico según el planteamiento de Gramsci;
es decir, esa relación se instaura en la ‘escucha’ de los grupos
gobernados por parte de los gobernantes que sugiere cómo
el dominio no se mantiene solo a través de la fuerza bruta o el
control político directo, sino también a través del control cultural
e ideológico. En este sentido, las ideas, valores y normas de
los grupos dominantes se convierten en ‘sentido común’ y son
aceptadas por los subalternos, a veces incluso en contra de sus
propios intereses.8 De una forma más fina, la pelea de gallos
Guillermo Miranda Camacho, “Gramsci y el proceso hegemónico
educativo”. Revista Electrónica Educare, 9(2) (2006), 17-18.
8

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�Massimo Gatta

representa acá una morigeración del poder, que consistió en el
aprovechamiento de esa tradición arraigada para imponerse sobre
los demás grupos sociales involucrando a éstos para la unidad
de fines políticos, económicos, intelectuales y morales.9 Dentro
de esa estrategia se tomó también en cuenta que el discurso, aun
representando la voz del estado, deja subyacente la presencia de
las expresiones de la cultura popular.10
Finalmente, el objetivo de este artículo será explicar
cambios y continuidades en los usos y significados de la pelea
de gallos desde finales del siglo XVIII hasta la primera mitad del
siglo XIX en Durango. El relato del presente estudio se articula
según un proceso histórico inmerso en las estructuras económicas,
políticas y sociales que abarca el juego de los gallos según los
espacios urbanos, la relación de poder entre agentes sociales
hegemónicos implicados en el control del juego, las expresiones
populares en las apuestas y el uso del juego como una estrategia
de enseñanza de buen gobierno. Este trabajo pretende contribuir
a la comprensión del papel de la pelea de gallos en la cultura y la
historia de Durango, y espera proporcionar una base sólida para
futuras investigaciones sobre el tema. A través de este análisis,
esperamos dar luz a las tensiones y los conflictos que han surgido
Urbina Chester Gaitán, “Homogeneizando culturas. Peleas de gallos,
corridas de toros y estado en Costa Rica (1870-1914)”. Revista de Ciencias
Sociales 3(89) (2000), 59.
10
Philip Corrigan, “La formación del estado”, En Aspectos cotidianos de
la formación del Estado, ed. Gilbert M. Joseph y Daniel Nugent (México:
Producciones Era, 2002), 25-27.
9

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�Espolones y poder

en torno a la pelea de gallos, y explorar cómo estos han sido
mediados y negociados dentro de la sociedad duranguense.
Arenas para los gladiadores emplumados
Es posible que, desde los albores de la fundación de Durango en
el siglo XVI, el juego de la pelea de gallos haya tenido un papel
crucial en la configuración de los espacios urbanos, reflejando
las prácticas recreativas de sus habitantes. Estos espacios lúdicos
se originaron a partir de dinámicas de negociación y resistencia
política en el contexto de una relación cambiante entre esferas
públicas y privadas. Por lo tanto, se puede deducir que las
primeras arenas dedicadas a la pelea de gallos se ubicaban en
huertos y patios privados, o durante festividades de la catedral o
el gobierno civil, cerca de la plaza de armas.11
Desde el último cuarto del siglo XVIII, se produjo un ambiente crítico y reformista imbuido por la Ilustración, que influenció el ocio de las ciudades novohispanas, reflejando transformaciones en la percepción y utilización de estos, alineándose con las
ideas ilustradas de progreso y crítica de la época; estas críticas,
dirigidas a las administraciones políticas y religiosas, buscaban
impulsar cambios en la administración y en las condiciones de
vida de la población, marcando así una evolución tangible en la
organización social y urbana de la ciudad novohispana.12
José Ignacio Gallegos Caballero, Historia de Durango (1563-1910)
(México: Imprenta Gómez, 1952), 150-152.
12
Pedro Raigosa Reyna, “Romanticismo y modernidad. La vida cotidiana en
11

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Un momento histórico significativo en la creación de
los escenarios dedicados al juego de gallos coincidió con las
variaciones en las estructuras económicas y sociales de la Nueva
Vizcaya a fines del siglo XVIII, suscitadas por los efectos de un
auge minero en el sur de la entidad.13 Este escenario se amplificó
a causa de una situación prevalente en Nueva España. Aquí, un
emergente mercado e industrialización propiciaron el éxodo de las
comunidades agrarias y la proletarización, lo que, a su vez, generó
cambios en los comportamientos y actitudes de las personas.14 En el
caso de la Nueva Vizcaya, diversos actores sociales, enriquecidos
por la minería y motivados por la búsqueda de mejores condiciones
de vida, se desplazaron entre los centros mineros de Guarisamey,
Chihuahua y Parral y particularmente hacia la ciudad de Durango.15
Con esta pujanza económica, Durango experimentó un
subsiguiente aumento demográfico, una expansión de su traza
urbana y, por ende, adquirió un aspecto de “ciudad llena de vida
y arquitectónicamente encantadora”.16 También se incrementaron
el Durango del siglo XIX”, 706-707.
13
María Angélica Martínez Rodríguez, El momento del Durango barroco
(Durango: Amaroma Ediciones, 2013), 26.
14
Juan Pedro Viqueira Albán ¿Relajados o reprimidos? Diversiones públicas
y vida social en la Ciudad de México durante el Siglo de las Luces (México:
Fonde de Cultura Económica, 1987), 12.
15
Miguel Vallebueno Garcinava, “Poblamiento y estructura social en
Durango”. En Historia de Durango-La Nueva Vizcaya. Coord. Gloria Estela
Cano Cooley (Durango: UJED-IIH, 2013), pp. 340-343.
16
María Angélica Martínez Rodríguez, El momento del Durango barroco
(Durango: Amaroma Ediciones, 2013), 26.
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�Espolones y poder

los accidentes, que, si bien representaron nuevos desafíos para el
poder, también delineaban una sociedad vibrante con el deseo de
expresarse de manera heterodoxa.17
Los duranguenses disfrutaban de su amado juego de gallos
en un recinto similar a un corral de madera, fácil de desmontar
y trasladar, sin embargo, susceptible de ser destruido por un
incendio; ese escenario, por tanto, buscaba atraer a eventuales
jugadores locales y a los viajeros que se hospedaban cerca del
Mesón de Santa Ana.18
Un cambio significativo en cuanto a la utilización de los
espacios del juego de gallos se produjo a partir de 1794, momento
en el que en el área urbana de Durango se establecieron nuevas
infraestructuras que originaron nuevas lógicas de consumo del
espacio público por parte de los distintos grupos sociales. Un
ejemplo notorio de esta transformación urbana en la capital se
manifestó con la construcción en el centro urbano de un mercado
público, un teatro y un empedrado público.19
A raíz de estos cambios incitados por el gobierno, los
grupos populares, en contraposición, redefinieron áreas urbanas
Gatta, Massimo. “Sonoridades en la conformación del espacio urbano de
Durango (1620-1866)”. Revista de Historia de la UJED 11 (2019), 120.
18
Archivo Histórico del Estado de Durango (en adelante AHED). Expediente
sobre construcción de la plaza de gallos a orillas de la Acequia Grande”,
1794, Nueva Vizcaya, cajón 9, exp. 39, s/f (En adelante, “Expediente sobre
construcción de la plaza de gallos”, s/f).
19
Massimo Gatta, “El teatro coliseo y la capilla de música de la catedral:
tensión y sinergia en los espacios del ocio de Durango (1800-1802)”. Escripta
1(2) (2019), 223.
17

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adecuadas a sus gustos ociosos. En el sur de la ciudad, cerca de
la Acequia Grande, la población comenzó a identificar un paseo
público. Ante el aumento del tránsito de personas, el ayuntamiento
embelleció ese espacio promoviendo la construcción de un puente
de cal y canto y de baños públicos.20
Abriéndose nuevas oportunidades comerciales, el
encargado de la plaza de gallos optó por establecer ahí una nueva
arena en 1794. Esos cambios urbanos que ocurrieron en Durango
vinculados a la lid de gallos, reflejaban movimientos análogos a
otros centros importantes de la Nueva España, como la Ciudad
de México, Guadalajara y Guanajuato.21 En dichos lugares, los
distintos gobiernos estaban reubicando las lidias de gallos en
las afueras, en “suburbios y lugares cercanos, donde se juegan
gallos”.22 Este traslado suponía la reubicación de las plazas en
áreas adonde “la gente acude para disfrutar de corridas de toros
y otras diversiones y entretenimientos que el gobierno político
ofrece al público”.23
La construcción de la nueva plaza de gallos se alineó
también a la creciente afición por este juego que se observaba
en la zona aledaña del área del barrio de San Juan Bautista de
Analco, un área socialmente diversa donde todavía, para fines del
siglo XVIII e inicios del XIX había una sociedad étnicamente
Enrique Mijares Verdín, “El Coliseo de Durango, hoy Teatro Victoria”,
(1997). En http://cdigital.uv.mx (Fecha de consulta 25 de julio de 2016), 108.
21
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
22
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
23
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
20

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heterogénea.24 En este lugar, desde tiempos anteriores -durante
el periodo que iba desde la Navidad hasta carnestolendas-, se
celebraban corridas de toros, lo que también contribuyó a la
afición del juego de gallos en plazas improvisadas en esa zona.
La nueva arena cerca de la acequia fue “diseñada para todo
tipo de vecinos”,25 resultando más segura frente a la posibilidad
de incendios por su ubicación cercana al cauce de agua de la
acequia y también debido a su composición de piedra y adobes.26
Según el empresario de gallos, el nuevo espacio contribuía al
ornato y la eficiencia de la vida urbana: mejoraba la calle y la
manzana de la ciudad, ya que estaba situada “frente a la Alameda
que disfrutaba el vecindario”.27 Esta ubicación brindaba la ventaja
de que aquellos que deseaban participar en el juego de gallos no
tenían que desplazarse hasta el centro de Analco, sino que podían
disfrutar de este entretenimiento con mínimas incomodidades en
el límite de la ciudad.
En resumen, la travesía de la evolución del juego de
gallos en Durango, de ser un pasatiempo realizado en espacios
privados y centros improvisados a tener su propio espacio
estable en la periferia de la ciudad, refleja un microcosmos de
los cambios socioeconómicos y culturales de finales del siglo
Miguel Vallebueno Garcinava, Civitas y Urbs - la conformación del
espacio urbano de Durango (Durango: UJED-IIH, 2005), 76.
25
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
26
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
27
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
24

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XVIII. La emergente industrialización, la transformación urbana,
los cambios de actitud de la población y la redefinición de los
espacios de ocio son elementos intrínsecos de este relato.
“En la cancha se ven los gallos”: el asentista y el intendente
(1794-1796)
A partir de las nuevas ordenanzas novohispanas sugeridas al virrey
por el ministro José de Gálvez en 1789, se reformó la industria
de las peleas de gallos en la Nueva Vizcaya, generando un
notable incremento en los ingresos en esta rama; las nuevas leyes
centralizaron y precisaron las normativas de gobierno interno de
los palenques, las jurisdicciones y la fiscalización del juego.28
En esos años surgiría la figura del “asentista”, quien
debería encargarse de administrar el juego y la plaza de gallos en
la provincia asignada; ese agente buscaba un beneficio económico
personal y también dependía del control económico directo de la
Real Hacienda y de la supervisión del intendente local.29
Es necesario ahora, revisar el proceso de designación
del cargo del asentista, visto que el gobierno central tenía la
intención de filtrar sus intereses a través de una estrategia pública,
parecida a las licitaciones de hoy en día. La concesión del
“asiento de gallos” se otorgaba mediante subasta en la Real Casa
de Almonedas de la Ciudad de México. Se lanzaban campañas
publicitarias masivas para atraer a los mejores postores dentro de
28
29

Sarabia Viejo, El juego de gallos en la Nueva España, 73.
Sarabia Viejo, 67-73.

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los centros poblacionales más importantes de la Intendencia. La
concesión del asiento permitía al beneficiario administrar la plaza
durante cinco años, tras lo cual debía pagar periódicamente una
suma acordada en la Casa de Almonedas.30
Según las nuevas leyes, el asentista tenía amplios
poderes y responsabilidades, entre las cuales el mantenimiento
del orden en la plaza, la restricción de conductas inapropiadas
y la persecución de los infractores de la ley; por ello, podía
tomar medidas para detener a un infractor del juego en la plaza
y recurrir a la justicia ordinaria, si era necesario.31 A pesar de
ciertas restricciones en cuanto al establecimiento de los horarios
de las peleas y la participación femenina, el asentista gozaba de
cierto grado de autonomía para maximizar tanto sus beneficios
económicos como los de la Real Hacienda. Por ejemplo, tenía la
facultad de aumentar el costo de las entradas durante festividades
especiales cuando se esperaba una mayor afluencia de público;
además, podía transferir, ceder o arrendar el asiento; en caso
de su fallecimiento, sus poderes y responsabilidades pasaban
automáticamente a sus descendientes.32
Es evidente que la adquisición de estos poderes por
parte del asentista, actuando como agente del gobierno central
AHED, “Expediente de Remate de la plaza de gallos”, Nueva Vizcaya,
cajón 16, exp. 83, 1796, f. 34. (En adelante “Expediente de Remate de la plaza
de gallos”, 1796).
31
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
32
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
30

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y como empresario, coadyuvó a la generación de tensiones con
el gobierno local de la Intendencia de la Nueva Vizcaya, pues
el creciente poder económico y jurídico del asentista amenazaba
la autoridad del intendente como el tradicional recolector de
impuestos y administrador de ingresos.33
Las circunstancias empeoraron a partir de 1794, cuando
el intendente presentó al asentista unas quejas sobre desorden
público debido a apuestas descomunales, presencia excesiva de
gallos y conductas indecentes en las galleras:
El Señor Gobernador Intendente Interino de la Provincia
de la Nueva Vizcaya dijo que por cuanto con motivo del
desorden público que le advierte haber causado en ella y en sus
inmediaciones el crecido número de gentes de distantes partidos
y lugares que se ha presentado en este territorio ha traído del
exceso con que se jugaron el año anterior tapadas de gallos -con
expreso quebrantamiento de las condiciones con que se arrendó
por la Junta Superior el asiento de este juego y de otros órdenes
superiores expedidos en la materia-, se ha visto precisado
a examinar con puntualidad las reglas que prescribieron al
asentista para precaver tan sensibles consecuencias.34

El mandatario tachaba el asentista de “incurioso”35 dado que no
estaba cumpliendo con las cláusulas pactadas, entre las que se incluían: la tarifa de entrada a las tapadas, estipulada en medio real
por asistente en los días comunes del año, y el doble (es decir, un
33
34
35

Sarabia Viejo, El juego de gallos en la Nueva España, 72.
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
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real) en días de eventos especiales y funciones particulares;36 la
prohibición expresa de permitir el ingreso de mujeres a la plaza
en cualquier día y la obligación de no suspender el asiento de
Su Majestad en ningún momento.37 Esta última condición incluía
además la obligación del asentista de abonar a la Real Hacienda
“una cantidad equivalente a la que habría otorgado a su antecesor
por el cerco de xacal y otros incidentes relacionados con la plaza”.38 Finalmente, el intendente advertía al asentista que dichas
contravenciones implicarían una multa y la posibilidad de clausurar la plaza de gallos.
La respuesta del asentista no tardó en llegar. Con una
personalidad estratégica y atrevida, el empresario fue capaz de
identificar y explotar oportunidades en el contexto económico de
la región y la popularidad del juego de gallos en la gente de todos
los niveles sociales. Definiendo abiertamente el intendente como
una autoridad “miope”, el proveedor le hacía ver que:
en otras muchas poblaciones se lidian gallos tapados y careados
en ciertas temporadas del año, con apuestas de millares de
pesos, en cuya comparación es una miseria lo que aquí se juega
de dos años a esta parte, que se va aumentando la ciudad con la
prosperidad de las minas de Guarisamey.39

Su defensa de las peleas de gallos como una práctica cultural
aceptada en muchas ciudades de la Nueva España sugiere una
36
37
38
39

AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
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conducta pragmática capaz de utilizar este conocimiento para
convertir la situación a su favor. Al señalar que los juegos se
practicaban según una visibilidad pública, el asentista subrayaba
la naturaleza abierta y visible de estas actividades, sugiriendo que
ocurren con el conocimiento y, posiblemente, la aprobación tácita
de las autoridades. Este punto refuerza la idea de que los juegos
de gallos eran una parte aceptada y reconocida de la cultura y las
actividades recreativas de la sociedad:
En el año pasado por Pascua de Navidad y con motivo de las
subsecuentes fiestas de toros y días de carnaval, tuvo bastante
incremento el juego de gallos y vinieron varias personas de
facultad a divertirse que trajeron gallos escogidos y muchas
ganas de jugar su dinero en esta permitida diversión. Así lo
verificaron y como se desparramó bastante plata en el público,
corrió la fama por las provincias inmediatas de donde nace
que ahora están viniendo gentes, forasteros con muchos gallos
para lidiarlos y buscar su vida por este medio que parece lícito
y se practica públicamente en toda tierra fuera a vista de los
tribunales y jefes superiores.40

Además, el asentista de gallos no perdió la oportunidad de restregar
en la cara al intendente que tanto él como sus representantes
legales no eran los responsables de los desórdenes en las galleras.
El control y la corrección de estas conductas inapropiadas fuera
de la arena recaían en la vigilancia del gobierno local y los
alcaldes, mientras que él era responsable de lo que sucedía dentro
de la plaza del juego, donde tenía la autoridad completa “para
40

AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.

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evitar y corregir lo que convenga con inhibición de la jurisdicción
ordinaria”.41
El asentista reiteraba su autoridad en cuanto representante
de una actividad legalizada, por ser una figura de negocios privada
y pública, y además representante de un juego que alcanzaba
la afición de toda la gente popular. Ahora, las restricciones y
reglas impuestas por el Intendente despojaban al administrador
de la plaza de gallos de su autoridad y respeto. Esta situación,
argumentaba el proveedor, desalentarían a futuros interesados en
arrendar plazas de gallos, perjudicando los intereses de la Real
Hacienda y levantando el descontento de la población que del
juego de gallos dependía su subsistencia:
Se hace notable a algunas personas la multitud de gallos que
con este motivo hay en el lugar; pero su introducción procede
de diversas causas, aunque todas conspiran a un mismo
fin: varios vecinos de aquí las compran y hacen traer para
pelearlos: algunos forasteros los traen escogidos y destinados
para apostar a ellos el dinero que juntamente conducen; y otros
se dedican a comprar estos animales en varias jurisdicciones y
los vienen a vender a mejor precio, procurando por este medio
ayudarse para su necesaria subsistencia: pero en resolución, la
muchedumbre de gallos es un inconveniente que [en] breve lo
verá Usted desaparecer, con la continuación de las peleas en
que casi todos ellos mueren.42

En cuanto a las tarifas de entrada para las peleas de gallos en la
plaza, el asentista puntualizaba que el costo era de medio real en
41
42

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días comunes, pero tenía el derecho de cobrarlo en un real en días
especiales, a saber, durante las Pascuas, las corridas de toros y las
carnestolendas.43 Frente a la prohibición de utilizar otros sitios para
el juego fuera de la plaza de Santa Anna, reclamaba que él tenía la
“facultad para poner y quitar las plazas que les parezcan oportunas
en las partes y lugares donde juzgue más conveniente”.44
En ese entorno social y cultural, las reglas estrictas
dictaban normas de conducta rigurosas que, a menudo, prohibían
la entrada de mujeres a ciertos espacios públicos, como aquellos
asociados con el juego de gallos. A pesar de tales prohibiciones,
el asentista, consciente de la realidad circundante y de los usos y
costumbres públicos, recurría a pedir flexibilidad en la aplicación
de las leyes. Este acto no solo revela la dinámica y tensiones
existentes entre normas formalizadas y prácticas sociales
concretas, sino también destaca el poder de influencia social del
asentista como mediador en la intersección de la legalidad y la
cotidianidad. Por otra parte, el hecho de que las mujeres, bajo
ciertas circunstancias y acompañamientos, fueran admitidas,
pone de manifiesto la permeabilidad y adaptabilidad de las
normas y leyes en función de las situaciones específicas y de los
agentes involucrados. Este fenómeno ilustra el carácter dinámico
y contextual de las prácticas y normativas sociales, así como del
juego constante entre reglas formalizadas y el flujo de la vida
diaria y las tradiciones de una comunidad.
43
44

AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
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Ha llegado noticia que, en ocasiones hayan entrado señoras
decentes y, a su ejemplo, otras sin haberlo impedido el
asentista, por parecerle demasiada inhabilidad negarle la
entrada a una señora de honor en presencia de su marido, padre
o hermano que lo acompaña; pues como Usted mejor sabe, aún
las leyes admiten temperamentos y modificaciones según las
circunstancias de los casos.45

Y, finalmente, llegaba la estocada final: sin el respaldo equitativo
del gobierno, el asentista renunciaría a su puesto debido a la
vergüenza y el descontento público.46
La actitud empoderada y amenazadora del asentista se endulzaba con la promesa de un buen manejo futuro del gobierno
interno de la arena de gallos. Por ello, reconocía la existencia de
reglas claras y estrictas para el comportamiento adecuado de los
espectadores dentro de la plaza. El asentista, por ser una figura
pública, debía preservar la imagen de respetabilidad dentro de
la plaza, y se consideraba fundamental el mantenimiento de las
normas de decencia y decoro. En este sentido, aquellos que se
comportaran de manera indecente, faltaran al respeto o causaran
disturbios, independientemente de su sexo, serían inmediatamente expulsados de la plaza.47 Por ello era importante la representatividad del asentista según una apariencia parecida al de un soberano “portando la insignia del bastón dentro de la plaza de gallos”.48
45
46
47
48

AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
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A pesar de que el negocio dependía en gran medida del
dinero que se jugaba en las peleas, el asentista buscaría evitar
los excesos que pudieran llevar a situaciones conflictivas o
problemáticas. De esta manera, exponía su compromiso al
intendente en mantener el equilibrio entre la búsqueda de
beneficios económicos y el mantenimiento de la armonía y la
buena conducta en la ciudad:
Efectivamente los asentistas siempre han recelado y cuidado
de que no haya desórdenes en la plaza de gallos, ni en su
circunferencia. Así lo haré en la presente ocasión y sucesivas
sin que sea obstáculo la mucha concurrencia de forasteros,
quienes además de cooperar al mayor corriente del juego, sabe
Usted muy bien que influyen con sus precisos consumos en el
aumento del comercio e industrias del vecindario en la utilidad
de los hacendados inmediatos que tiene ocupado mucho maíz y
trigo y le darán salida con estimación y finalmente contribuirán
todo esto a dar a la ciudad mayor población y nombre del que
ha tenido hasta ahora.49

El proveedor de la plaza de gallos enfrentó los obstáculos a
la recaudación de dinero interpuestos por la Intendencia, por
el aumento de los precios de las entradas en ciertas ocasiones
especiales, como la temporada de Pascua y el periodo de
carnaval. Aunque el incremento en los costos era una estrategia
para maximizar los ingresos en momentos de alta demanda,
también podía ser visto como una forma de explotación y abuso
por parte de la población. En respuesta a estas críticas, el asentista
argumentó que el precio de las entradas reflejaba el costo de
49

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organización y mantenimiento de las peleas y que la calidad del
espectáculo justificaba la inversión.50
Este debate sobre el papel del asentista y el funcionamiento
de la plaza de gallos en la Nueva Vizcaya representa una clara
manifestación de las tensiones y los conflictos inherentes a la
interacción entre tradición, economía y autoridad. A pesar de
las críticas y las controversias, el juego de gallos se mantuvo
como una práctica cultural significativa y una fuente importante
de ingresos para la Real Hacienda durante la época colonial,
resaltando su importancia en la configuración de la sociedad
duranguense de la época.
A medida que avanzaba el siglo XIX, el juego de
gallos y el papel del asentista continuaron evolucionando en
respuesta a los cambios sociales y económicos.51 Con el paso del
tiempo, el asentista se consolidó como una figura fundamental
en la organización y el mantenimiento del juego de gallos,
contribuyendo de manera significativa a la preservación y la
promoción de esta tradición en Durango. La relevancia histórica
de esta figura se evidencia no solo en su papel en la gestión de
la plaza de gallos, sino también en su contribución al desarrollo
económico de la región y en su influencia en la formación de la
identidad y la cultura de la región.
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
Aimer Granados, “Las contratas en la ciudad de México. Redes sociales
y negocios: El caso de Manuel Barrera (1800-1845)”. Política y cultura 26,
(2006), 263-266.
50
51

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El doble filo de la navaja: los perjuicios económicos y
sociales del juego de gallos (1801-1830)
Como se ha venido diciendo, en Durango las peleas de gallos a
finales del siglo XVIII despertaron un fervor sin igual. Siendo ese
juego un entretenimiento considerado “libre de malicia, tanto moral
como social”,52 en todo el contexto novohispano ese espectáculo
capturaba la atención de la aristocracia y también de los diversos
grupos socioétnicos; atraídos por la emoción del espectáculo
del juego de gallos, los grupos populares veían en este juego una
oportunidad de incrementar su capital económico y mejorar su
posición social.53 En particular, en el periodo ubicado a finales del
siglo XVIII e inicios del XIX, las peleas de gallos alcanzaron una
popularidad sin precedentes, eclipsando a otros pasatiempos, como
el juego de naipes y las corridas de toros; este auge se debió a la
atracción irresistible que ejercía la posibilidad de apuestas, a veces
incluso más allá de las capacidades económicas de los apostadores.54
Las peleas de gallos, pese a su popularidad, fueron un foco
de múltiples problemas sociales y económicos para toda la primera
mitad del siglo XIX. La adicción al juego, los efectos perjudiciales
sobre la economía local y los problemas morales y de género
asociados a estas peleas representaron un desafío significativo
para las autoridades de la época. Hipólito de Villarroel a través de
Fabián Fonseca y Carlos de Urrutia, Historia general de Real
Hacienda (México: Impr. por V.G. Torres, 1845), 6.
53
Sarabia Viejo, El juego de gallos en la Nueva España, 10.
54
Sarabia Viejo, 12.
52

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una mirada ilustrada sobre la capital novohispana había alertado
la opinión pública sobre el impacto social negativo de estos
juegos, asociándolos con la miseria y la pobreza, viéndolos como
un reflejo de la moral y los valores contradictorios de la época;
los juegos de azar y la lid de gallos eran, entonces, espacios de
liberación y transgresión, pero también escenarios de represión
y violencia, reflejando las contradicciones y tensiones de una
sociedad que oscilaba entre la tradición y la apertura, entre el
control y la libertad, y entre la equidad y la desigualdad.55
Hay que destacar que, para mantener el orden y optimizar
la economía, los diferentes gobiernos del Antiguo Régimen
decidieron limitar el número de gallos tapados y el monto de dinero
apostado.56 Hasta ese momento la regulación de esta actividad
también permitía al gobierno establecer reglas que se consideraron
oportunas, para prevenir abusos y excesos, conteniendo posibles
repercusiones negativas en la estabilidad económica y social de
la colonia, evitando el endeudamiento extremo de los súbditos
y posibles daños, perjuicios y escándalos. Habrá que recordar,
que, durante el gobierno borbónico, más allá de los beneficios
económicos directos, permitir y regular el juego de gallos había
servido como una herramienta política para mantener el orden
Para más información véase Teresa Lozano Armendares, “Los juegos de
azar ¿Una pasión novohispana?” Estudios de Historia Novohispana 11.011
(1991), 109-111.
56
Martín Velázquez Rojas, “Las peleas de gallos como forma de resistencia
en la cultura popular en Monterrey”, 19.
55

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y aplacar el descontento social.57 A través de la integración y
adaptación de prácticas culturales locales, la autoridad había
logrado equilibrar la autoridad local con cierto grado de tolerancia
cultural, concediendo diversiones. Esta estrategia de adaptación
cultural también se enmarcaba en un intento más amplio de
incorporar y gestionar las prácticas y tradiciones locales dentro
del sistema colonial, fusionando intereses económicos y políticos
con una gestión cultural y social equilibrada en el vasto y diverso
territorio de la Nueva España.58
En el caso particular de Durango, fue desde principio
del siglo XIX, que los perjuicios en torno a la riña de gallos
despertaron serias preocupaciones. El deterioro de las arenas y la
mala organización para las tapadas,59 ponían en riesgo el negocio
del estado. El problema no se limitaba a estos detalles logísticos,
pues, el juego había calado tanto en la población que comenzaba
a amenazar la economía en general. José de Zambrano, rico
minero y alcalde mayor, fue testigo directo de esos perjuicios.
Observó cómo sus propios negocios se veían amenazados por
la inasistencia de sus trabajadores, quienes preferían asistir a las
peleas de gallos en lugar de cumplir con sus deberes laborales.
Fabián Fonseca y Carlos de Urrutia, Historia general de Real
Hacienda (México: Impr. por V.G. Torres, 1845), 5.
58
Fonseca y De Urrutia, 6-7.
59
AHED, NV, Copias del oficio, pasado a varios sujetos, y de sus
contestaciones sobre vicios y perjuicios observados en el juego de los gallos,
caja 2, exp. 197, 1801, f. 2. (en adelante, AHED, “Vicios y perjuicios …”,
1801).
57

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[…] la mayor parte que asiste a este juego son artesanos que,
dejando sus oficios, causan mucho daño a esta república y con
este motivo no se halla quien haga un par de zapato en ocasión;
los pocos maestros de sastres, plateros y carpinteros y otros
oficios necesarios se quejan y molestan a los jueces por las
fallas de los oficiales siguiéndose el grave perjuicio de que las
obras que ponen a su cargo los empeñan y venden y se recargan
de deudas que nunca llegan a pagarlas.60

La afición al juego de gallos, enlazada a los métodos de
producción locales, era algo más que un simple juego; se erigía
como un detrimento social, reflejo de un ocio que permeaba la
sociedad, desde adultos hasta jóvenes. Este fenómeno, enraizado
profundamente en la cotidianidad de la sociedad, se convertía
en un caldo de cultivo de ociosidad y desapego a los valores
tradicionales, especialmente los cristianos conservadores, que
promovían la diligencia, el trabajo y la moralidad como pilares
de la vida cotidiana.61 Los amarradores y cuidadores de gallos,
sumidos en esta perpetua inactividad, no solo se alejaban de
estos principios, sino que también contribuían al detrimento del
bienestar social y moral de la colectividad. La participación de
los jóvenes, bajo diversos pretextos, revelaba una desviación
temprana hacia el desinterés en actividades productivas y
moralmente enriquecedoras, erosionando los cimientos de una
sociedad basada en la doctrina cristiana conservadora, que veía
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 1v.
Para más información véase Massimo Gatta, “Entre tradición y modernidad
- ocio y cultura en Durango durante la primera mitad del siglo XIX” (Tesis de
doctorado) (Culiacán: Universidad Autónoma de Sinaloa, 2019), 350.
60
61

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en estas prácticas una decadencia moral y un alejamiento de los
valores y principios que deben regir la vida y las acciones de los
individuos.
[…] muchos de los amarradores y pastores de gallos no
tienen otro ejercicio, ni otro modo de subsistir que esta
perpetua ociosidad en que están empleados y que no puede
serle útil ni a ellos ni al público y principalmente a los
muchachos que concurren o con el pretexto de vendimias o
de llevar gallos.62

Este panorama de abandono laboral no solo amenazaba el
tejido social, sino que también ponía en jaque los beneficios
económicos percibidos por el estado a través de estas prácticas
lúdicas. El juego de gallos se tornaba insostenible en la medida
en que eran los artesanos y jornaleros, cuyo sustento dependía
directamente de su labor diaria, que conformaban el grueso de
los concurrentes capaces de realizar apuestas. La presencia de
individuos ociosos que merodean en estos eventos con el único
propósito de beneficiarse del fruto del trabajo ajeno resultaría en
un conglomerado de individuos enfrascados en conversaciones
baldías y actividades infructuosas, que lejos de representar
un beneficio para el Real Erario, convertirían al asiento en un
hervidero de apuestas insustanciales y de diálogos carentes de
valor, contraviniendo los principios de productividad y beneficio
mutuo que deberían primar en las actividades económicas y
sociales del estado:
62

AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 1.

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�Espolones y poder

El juego de gallos no puede sostenerse siempre que no
concurran a ella los artesanos y jornaleros que son los que
pueden hacer apuestas, porque sujetándose a aquellos ociosos
sin destino que asisten con el fin de buscar de los que trabajan,
sería una concurrencia de platicones, cuya conversación no
sería de provecho al Real Erario, ni tampoco habría que hiciera
postura el asiento.63

Como se puede apreciar, el negocio del juego de gallos dependía
de la participación de trabajadores, quienes aportaban las apuestas
que mantenían el negocio a flote. Sin embargo, la adicción al juego
llegó a tal punto que muchos apostaban más de lo que podían
permitirse, comprometiendo no solo su estabilidad económica,
sino también la de sus familias.
[…] que nadie podrá dudar que entre la multitud hay muchos
que abusan perjudicándose con la falta de asistencia a sus
trabajos jugando aquello que no les permiten sus facultades y
trabajo hasta llenarse de drogas que no podrían satisfacerse y
valerse de sus prendas.64

El juego de gallos también planteaba para las autoridades
un ulterior problema: la falta de pudor debido a la potencial
convivencia en el público de hombres y mujeres del “pueblo
inferior”.65 Además de violar las normas de decencia y decoro
establecidas en una sociedad de antigua raigambre colonial, el
duelo avícola siempre se relacionó con la amenaza de la violencia
sexual, atribuida desde siempre con la asociación del gallo con la
63
64
65

AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 3.
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 3.
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 5v.

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masculinidad dominante.66 Este discurso ubicado en el contexto
de Durango deja patente la presencia de una mentalidad ilustrada
que permeaba toda la Nueva España.
Un caso ejemplificador de esos perjuicios involucró a dos
mujeres, una soltera y una casada, que en 1801 fueron engañadas
y violadas por jugadores de gallos tras una tapada. En un giro
inesperado, el alcalde optó castigar a las mujeres por su supuesta
condescendencia con los agresores, mientras que los perpetradores
quedaron impunes:
Como quiera que suenen que los gallos están buenos en esta
ciudad vienen de las poblaciones de afuera muchos ociosos
y vagabundos; éstos han hecho frecuentes robos y cometido
maldades, pues no ha muchos días que dos de esta profesión
sacaron engañadas a una mujer doncella y una casada al campo,
las violaron e hicieron fuga, cuyas mujeres estoy castigando
por la condescendencia de haber salido con ellos.67

La adicción por las apuestas de gallos llevó a algunos a la
desesperación, poniendo en riesgo su sustento y el de sus familias
con tal de seguir jugando. Algunos incluso llegaron al extremo
de robar para poder apostar, especialmente los “vagamundos”
que venían de otras regiones y que “no tenían otra forma de
subsistir más que a través de las trampas que pueden surgir en
estos juegos”.68
Alan Dundes, “Gallus as Phallus: A Psychoanalytic Cross-cultural
Consideration of the Cockfight as Fowl Play”, en The Psychoanalytic Study of
Society, ed. L. Bryce Boyer (E.E.U.U.: Routledge, 2018), 310-311.
67
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 2.
68
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 3.
66

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�Espolones y poder

Problemáticas ulteriores surgieron en el ámbito de la tensión
entre las leyes formales y las costumbres arraigadas en los años
treinta del siglo XIX, siendo evidencia que las normas sociales y
las tradiciones tuvieron una influencia más poderosa que las leyes
promulgadas por las autoridades. Esta división se hizo evidente
cuando las leyes locales intentaron limitar las lidias de gallos, pero
se encontraron con resiliencias sociales, inclusive por parte de
figuras de autoridad religiosa. En 1833, el presbítero José María
Rodríguez, adicto al juego de gallos, desafiaba las restricciones
eclesiásticas y estatales que prohibían las apuestas de gallos durante
la Cuaresma. Por dicha situación, el alcalde ordinario se dirigía
escandalizado al Intendente con las siguientes palabras:
Supe por varias personas que en la tarde del mismo se habían
corrido en Cuaresma por algunos individuos y, entre ellos, por
el señor presbítero don José María Rodríguez: que, estando
presentes los señores alcaldes Don Ramón Mojica y don
Casimiro Briones trataron de impedir la corrida, y el dicho
señor presbítero se opuso diciendo que eso era capricho, que
lo que no prohibían las leyes no podían prohibir los jueces, y
tomando un gallo los corrió hasta entregarlo a otro individuo
para que lo continuara corriendo.69

A pesar de las amonestaciones por parte de las autoridades, el
sacerdote continuó jugando, amenazando la publicación de
pasquines irreverentes contra de la Iglesia y del gobierno estatal
en las calles de la ciudad.70
69
70

AHED, 1834, caja 8, exp. 59, f. 5.
AHED, 1834, caja 8, exp. 59, f. 5v.

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Gallos y ciudadanos: nuevas luchas y pactos
Tras la consumación de la Independencia, persistía vigorosa la
afición de los duranguenses por las peleas de gallos. Durante esta
época, el gobierno local continuaba administrando las peleas de
gallos mediante concesión y remate de asientos.71 En los años
cuarenta del siglo XIX, en particular, la pasión por las peleas de
gallos cautivó a los habitantes de Santiago Papasquiaro, San Juan
del Río y Nombre de Dios.72
Sin embargo, a partir de la tercera década del siglo XIX, se
produjeron cambios significativos vinculados a la consolidación
pública del espacio dedicado a las peleas de gallos. En esos años,
la gallera empezó a albergar otros tipos de entretenimientos
públicos. Una mayor relación de las peleas de gallos con el
espacio público se intensificó por la construcción, en 1820, de
una plaza de toros adyacente a la arena de gallos.73
Desde entonces, y durante todo el siglo XIX, ambas
plazas operaron en sinergia, proporcionando diversas formas de
entretenimiento para todo tipo de público. Este arreglo fomentó
la colaboración entre empresarios del entretenimiento locales,
forasteros y las autoridades locales. Éstos compartieron recursos
y experiencias en la gestión y promoción de los espectáculos;
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
73
Archivo General e Histórico del Municipio de Durango (En adelante,
AGHMD), Expediente de la creación de la plaza de toros, 1820, sala Capitular,
exp. 13, f. 1v.
71
72

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�Espolones y poder

todo esto fue un factor clave para el desarrollo económico de la
capital.74
La plaza de gallos y la de toros de Durango propiciaron,
durante la tercera década del siglo XIX, transformaciones
ulteriores en las relaciones sociales y culturales con el antiguo
barrio de Analco. Cabe destacar que el desarrollo de este barrio
durante las últimas tres décadas del siglo XVIII condujo a su
consolidación como parroquia y, en 1814, a la formalización
de sus calles, dotándole de un carácter más urbano. Con el
tiempo, Analco dejó de ser percibido como un pueblo indígena,
alineándose con los objetivos del naciente Estado nación, que
buscaba integrar a los grupos indígenas en la nación mexicana. De
esta forma, el poblado se transformó en un barrio de la ciudad de
Durango, a través de un decreto del legislativo local que también
ordenaba la disolución de su recién formado ayuntamiento.75
Sin embargo, los cambios no fueron recibidos de forma serena
por la élite de la ciudad, ya que, impregnados por modelos de
modernidad europea, veían con desdén las tradiciones rústicas y
religiosas de los habitantes del antiguo barrio.76
Más allá de ello, hay que contemplar que Analco
mantenía una población culturalmente activa, que promovía
Massimo Gatta, “Entre tradición y modernidad …”360-361.
Vallebueno Garcinava, Miguel. Civitas y Urbs, La conformación del
espacio urbano de Durango, 81-82.
76
AGHMD, Expediente de la creación de la plaza de toros, 1820, Sala
Capitular, exp. 13, f. 20.
74
75

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�Massimo Gatta

con entusiasmo sus diversiones públicas, incluyendo las peleas
de gallos y las corridas de toros.77 De hecho, a pesar del desaire
de las autoridades, esto generó una competencia de públicos,
amenazando los negocios de la ciudad cabecera. Como resultado,
en 1825 las autoridades municipales de Durango, presionadas por
los intereses del asentista de gallos decidieron limitar el número
de diversiones en Analco con la siguiente justificación:
porque aquel pueblo que por su situación está unido a esta ciudad
en donde disfruta de todos los establecimientos de comodidad,
utilidad y beneficencia, es cierto que jamás tomará empeño en
situarlos en su ceño; y pues que tendrá siempre que ocurrir para
su goce a esta capital, justo también será que contribuya por su
parte a engrosar los fondos públicos privándose de un arbitrio
que en realidad sólo puede pertenecer a la misma ciudad.78

A través de esas imposiciones, la ciudad de Durango logró
asegurarse la exclusividad del público a los gallos aumentando
la recaudación de esa rama y aumentando la concentración de
público en proximidad de la Alameda.
A partir de los años treinta del siglo XIX, y con un largo
periodo de luchas políticas entre centralistas y federalistas que
generaron accidentes al interior de capital,79 el gobierno trataba
de reconquistar el control social del área urbana. De esa manera,
AGHMD, Expediente de la creación de la plaza de toros, 1820, Sala
Capitular, exp. 13, f. 1v.
78
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
79
José de la Cruz Pacheco Rojas, Historia breve de Durango (México: El
Colegio de México, Fondo de Cultura Económica, 2013), 105.
77

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�Espolones y poder

vista la gran circulación de gente en la plaza de gallos, se
colocaron tropas dentro del recinto del juego, un juez censor y se
establecieron rondas en las calles aledañas.11
A partir de ese momento las peleas de gallos se hicieron
más organizadas y reguladas. En lugar de los duelos aleatorios de
la época previa, las riñas comenzaron a organizarse en torneos,
con reglas más definidas;80 estas normas buscaban cubrir aspectos
como el peso de los gallos, el tipo de espuelas utilizadas, y el
manejo de las apuestas.81 Los gallos también comenzaron a ser
criados y entrenados específicamente para las peleas.82
Llegando la primera mitad del siglo XIX, la regulación
de la lucha de gallos alcanzó una etapa interesante debido a su
introducción dentro de un sistema administrativo moderno, en el
cual el gobierno municipal adquirió un papel fundamental. Las
diferentes comisiones del ayuntamiento trataron el tema de las
peleas de gallos como una expresión popular ahora engarzada al
funcionamiento de las funciones dramáticas en el teatro, los paseos
musicales en los parques, la circulación ordenada de la ciudadanía
en las vías públicas, la organización de las nuevas fiestas patrias.83
Esta nueva mirada a las peleas de gallos se debió a
la “escucha” por parte de la hegemonía del pulso vital de las
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
82
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
83
María del Carmen Santa Cruz Bradley, “Historia de la estructura orgánica
del cabildo en el Municipio de Durango, 1848-1912” (Tesis de Maestría
inédita), Universidad Juárez del Estado de Durango, 2008], 78.
80
81

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diferentes capas sociales. Esto fue posible por la recopilación y
computación estadística de los crímenes.84 Esa actitud obsesiva
de las autoridades se manifestó en la discreción de la expedición
de licencias de diversiones públicas y la promulgación de varios
reglamentos. En esos procesos de revisión de los gustos del ocio
popular, los intelectuales al gobierno criticaban la barbaridad
de las corridas de toros, o lo “despreciable” de las funciones de
coloquio y de títeres que no aportaban ninguna instrucción al
pueblo.85
A diferencia de las diversiones mencionadas, las
autoridades no descalificaron la tradición del juego de gallos,
quizás por seguir controlando la masa de la población apegada
a una tradición inveterada y por reconocerla como una fuente
significativa de recaudación económica. De hecho, los impuestos
derivados de las peleas de gallos sirvieron a los gobiernos para la
activación de proyectos cívicos como el de educación pública.86
En 1851, el juego de gallos obtuvo un reglamento
específico, “tabla de gallos”, que establecía las condiciones técnicas
para la lucha de las aves y definía los roles de los participantes
y del público. Empero el discurso presente en las normas de ese
estatuto representa en sí un texto que, adecuadamente descifrado,
Gatta, “Entre tradición y modernidad - Cultura y ocio en Durango durante
la primera mitad del siglo XIX”, 345.
85
Massimo Gatta, “Entre tradición y modernidad - Cultura y ocio en Durango
durante la primera mitad del siglo XIX”, 281-282.
86
Luis Carlos Quiñones Hernández, Las escuelas de Primeras Letras en
Durango-Siglo XIX (Durango: UJED-IIH, 2017), 66-67.
84

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puede esclarecer un determinado momento histórico según los
mecanismos de dominación, explotación y resistencia social más
allá de un simple juego.87
Las normas de la lidia de aves reflejaban valores éticos y
morales a través de una teatralización, proyectándose como un
modelo ideal de relación entre el gobierno y los gobernados. Las
cláusulas dejan entrever que la lucha de gallos y la convivencia
pública en la plaza se consideraron como una experiencia
pedagógica para el hombre como animal político y económico
dentro de una ciudad moderna.88
Según el reglamento, el poder del gobierno de la arena
ciudad estaba personificado en el asentista. Este, a su vez,
contaba con el respaldo del “veedor”, un juez y árbitro encargado
de asegurar peleas equitativas. Sin embargo, el veedor no era una
figura de un poder absoluto, dado que entrelazaba los intereses
del gobierno y los derechos del pueblo. Tal y como el gobierno
municipal establecía muros y cercas en la ciudad, y con el fin de
garantizar la seguridad y el orden público, al inicio de cada pelea,
el veedor señalaba el límite espacial del tablero de juego, con la
marcación “en el piso con las cuatro rayas de costumbre”.89
Eduardo Nivón Bolán, y Ana María Rosas Mantecón, “Para interpretar a
Clifford Geertz. Símbolos y metáforas en el análisis de la cultura”. Alteridades
1 (1991), 40-49.
88
Andrés Felipe Agudelo Zorrilla y Joel Isaac Román Negroni, “Reflexiones
en torno al concepto de participación ciudadana: consideraciones aristotélicas
y neoaristotélicas.” Revista Filosofía 17, no. 2 (2018), 66-67.
89
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
87

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El acto de presentación de las navajas de los gallos
reforzaba el valor de honorabilidad entre ciudadanos, como en
el duelo de dos caballeros que enseñan las superficies metálicas
de las espadas o de dos comerciantes estrechándose las manos a
principio de una negociación. Por ello, ese momento culminaba
con el ritual público de la “limpieza de las navajas con un lienzo
blanco mojado en agua”.90
Significados de vida y muerte, victoria o derrota dependían
de teatralizaciones humanas percibidas en los gallos al final de
cada embestida. La derrota se estipulaba por señales de cobardía,
fuga o rendición de una de las aves: “llamándose rendido el
gallo que lo esté de pie buche y pico”.91 Por otra parte, el triunfo
del gallo representaba la imagen del hombre fuerte, valeroso y
dominante:
Los gallos ganan con firmeza y con vida; y, de dos moribundos,
ganará el que viva más, o quede en una aptitud dominante; para
un lance dudoso, tomará el verdor por sí o acompañado por otra
persona los dos gallos y poniéndolos a corta distancia el que
primero rendirse, perderá.92

En la práctica del juego de gallos, se evidencia un marcado
énfasis en la visibilidad pública y en el seguimiento de reglas
claras y precisas, reflejando así la concepción de una sociedad
ideal basada en la transparencia y la justicia. El juego, violento y
90
91
92

AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.

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competitivo, prevé varias eventualidades, incluida la oportunidad
de un empate, una circunstancia que, como el resto de los posibles
resultados, debe anunciarse mediante un acto público ante todos
los asistentes. Esta necesidad de manifestación pública de los
resultados sugiere la importancia de la integridad y claridad en
la ejecución del juego como reflejo de un deseo de equidad y
transparencia en la sociedad más amplia.
El gallo que resulte muerto en manos del saltador, lo manifestará,
le fingirá golilla y si al contrario no golillase, no quisiere o se
fuere a fondo, ganará el muerto; no quisiere y el contrario se
fuere a fondo, sin haberse presentado por muerto será tablas la
pelea.93

En el intricado mundo de las peleas de gallos, la figura del árbitro o
“veedor”, emerge como un pilar central, un mediador indispensable
entre la cruda contienda de los gallos y la apasionada voluntad del
pueblo observante. En estos enfrentamientos, no son únicamente
los gallos los protagonistas de la lid; los veredictos del veedor
tienen un peso significativo y, en ocasiones, la participación del
público puede influir notablemente en sus decisiones.
Si bien el veedor posee una autoridad determinante,
su papel se tiñe de cierta democraticidad; pues, en caso de
desacuerdo con sus decisiones, cada saltador tiene la facultad
de nombrar a una persona entre los concurrentes para que, junto
con otra nombrada por la parte opuesta, formulen un fallo. La
introducción de terceros aporta una nueva dimensión al proceso
93

AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.

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de toma de decisiones, creando un sistema en el cual, en caso de
discrepancia entre las partes, estas podrán designar a un tercer
mediador, y será el veredicto respaldado por dos de las tres voces
el que determine la sentencia final.
Este proceso de mediación y decisión refleja un compromiso
con la equidad y la representatividad, donde el veedor, aunque
figura central, no es un ente autocrático, y la voluntad del pueblo,
manifestada por los individuos seleccionados, juega un rol
fundamental en la determinación de los resultados. La posibilidad
de disputar y reconfigurar las decisiones del veedor mediante un
sistema de votación y consenso resalta la importancia del diálogo
y la negociación en esta práctica, y, por extensión, subraya la
valorización de la voz del pueblo como entidad mediadora y justa
en la resolución de conflictos.
El veedor, en su rol de árbitro, se erige así como un
canalizador de la voluntad popular, un equilibrador de fuerzas
entre la contienda y la multitud, subrayando la relevancia de la
transparencia, la justicia y la participación colectiva en el universo
de las peleas de gallos. Este método, donde la autoridad y la voluntad
popular convergen y se entrelazan, refleja, en última instancia, un
ideal de comunidad unida por la legitimidad y el respeto mutuo, y
es este intrincado juego de poder y equidad lo que contribuye a la
fascinante complejidad de este ancestral rito de combate.
si las partes no se conformaren con el veedor, éste nombrará
cada saltador una persona de las concurrentes, para que ambas
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pronuncien sentencia, y en caso de discordia, éstas nombrarán
un tercero; el fallo que resalte por dos votos unidos de las tres
hará sentencia.94

De esta manera, el público tenía un papel importante
permitiéndole señalar irregularidades o problemas durante
el transcurso de la pelea. La intervención del público en los
aspectos del juego aseguraba de forma ideal un nivel adicional
de transparencia y justicia, al permitir a los observadores señalar
posibles infracciones, trampas o problemas con los gallos, como
“problemas con sus navajas, hilos o si un gallo tenía plumas en el
ojo”.95 Este nivel de participación del público podría haber servido
para mantener la integridad del juego y podría haber permitido
a los espectadores sentirse más involucrados e invertidos en el
resultado de la pelea, promoviendo un sentido de comunidad y
participación democrática entre los asistentes.
Como se puede observar, la participación del público en
el juego actuaba de facto como un contrapeso al gobierno del
asentista, quien, para mantener su posición privilegiada, debía
demostrar apertura a las propuestas de los consumidores del
juego. Así las cosas, los interesados podían presentar al asentista
condiciones y reglas adicionales si deseaban jugar bajo otros
términos de apuesta o diversión.
Como si fuera una ciudad, en la arena se consideraba
crucial manejar la seguridad y el orden público, así como vigilar
94
95

AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.

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�Massimo Gatta

el asentista del cumplimiento de las reglas y el mantenimiento
de la disciplina durante los combates de gallos. Por ello, se
mencionaba el uso de multas y sanciones para aquellos que no
cumplieran las normas establecidas.96 En época colonial era
importante que, para evitar fuga de recursos y el mantenimiento
del orden público, el asentista debía cerciorarse que las peleas de
gallos se jugasen únicamente en el recinto estipulado: “Ninguna
persona podrá jugar peleas fuera del local del asiento, y el que lo
hiciese, pagará al empresario de uno a cinco pesos de multa por
cada pelea según el interés con que los jugare”.97
El reglamento, por su parte, reconocía que las apuestas
constituían un elemento integral de las peleas de gallos, aclarando,
sin embargo, que el asentista no asumía responsabilidad sobre
las apuestas realizadas individualmente, permitiendo que cada
persona apostara por su cuenta o mediante intermediarios de
confianza. La libertad de apostar en las peleas de gallos y la
responsabilidad individual en las apuestas puede ser indicativo
de una sociedad en el cual la hegemonía estaba buscando los
mecanismos de diálogo con el pueblo. Estas normas se reflejaban
en la teoría de un reglamento formulado por las autoridades
No se ha podido encontrar datos sobre el tipo específico de castigo
mencionado en el reglamento del juego de gallos. Sin embargo, es posible
que, dependiendo de la gravedad, el gobierno local imponía multas en dinero,
prisión o inclusive con la pena de los azotes. Para más información, véase
Massimo Gatta “Entre tradición y modernidad - Cultura y ocio en Durango
durante la primera mitad del siglo XIX”, 266-267.
97
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
96

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�Espolones y poder

gobernantes. Los gallos, emblemas de los hombres en eterno
conflicto, revelaban una cultura popular que destacaba la
importancia de la autonomía personal y de la toma de decisiones
individuales. Finalmente, los conflictos y las estrategias de
control social y político generadas entre fines del siglo XVIII y
la primera mitad del siglo XIX, fueran los que, eventualmente,
desembocaron en los próximos procesos y significados históricos
del juego en el periodo porfiriano y el postrevolucionario del siglo
XX. Aunque esta historia es inconclusa, las plumas y los picos de
los gallos en duelo siguen escribiendo el tiempo de Durango.
Conclusiones
Con este estudio, se ha explorado la tradición duranguense de
las peleas de gallos entre finales del XVIII y mediados del XIX,
intentando ilustrar tanto las evoluciones como las permanencias que
surgieron en aquel período. De manera precisa, se han examinado
las dinámicas gubernamentales del juego en el contexto de la
Intendencia y su relación con una sociedad y cultura en proceso
de transformación. Se ha enfatizado el impacto significativo de
la política centralista de los borbones en el gobierno local, que
experimentó presiones para revisar meticulosamente los ingresos
y manejar los desórdenes relacionados con el juego de gallos.
Se resaltaron las respuestas notables de estas situaciones,
especialmente de 1794 a 1801 con la lucha del asentista por
mantener los privilegios económicos y su papel como portavoz de
los intereses de la Corona, pese a los embates de la Intendencia.
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En esencia, la historia del juego de gallos en la Nueva Vizcaya,
y en especial el papel del asentista, ha proporcionado una
perspectiva única para entender la complejidad y dinámica de la
interacción entre la tradición, la economía y la sociedad durante
la era colonial.
El papel del asentista ha ilustrado también cómo las
costumbres culturales y tradiciones pudieron ser administradas y
adaptadas en respuesta a los cambios socioeconómicos que sufrió
Durango, tanto en la capital como en otros centros periféricos.
Pues, a pesar de las tensiones y desafíos inherentes a este papel,
el asentista logró mantener y preservar la tradición del juego de
gallos, asegurando su supervivencia y relevancia en el tejido
social. Empero, el papel del empresario no solo buscó preservar
una tradición cultural, sino que también intentaba encontrar el
equilibrio entre los intereses económicos y sociales en juego.
Con su habilidad para gestionar las tensiones y conflictos dentro
de la plaza de gallos, el proveedor del asiento de gallos jugó un
papel clave en el mantenimiento de la armonía y estabilidad en
la comunidad. A pesar de los desafíos y críticas a lo largo del
tiempo, el asentista se mantuvo firme en su papel, demostrando
su compromiso con la protección y promoción de esta práctica
cultural.
Dentro de ese relato fue también importante el papel de
Intendente. Su papel en la organización y gestión del juego de
gallos es un claro ejemplo de cómo los actores locales pueden
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desempeñar un papel activo y significativo en la interpretación
y adaptación de las políticas y prácticas impuestas por el poder
borbónico.
También se ha destacado la importancia del apoyo que
el juego de gallos recibió por parte de los grupos populares
que en aquellos años demostraron una afición inusitada por las
apuestas. En este sentido, se ha podido constatar que la pasión
por el juego por parte de artesanos y mineros condujo a mostrar
apreciaciones inéditas por aquellos individuos privilegiados que
presenciaban con desesperación una crisis en sus negocios. Esta
actitud hacia el juego de la riña de gallos evidencia el poder de
la cultura popular que, en estas circunstancias, pudo mostrar una
resiliencia significativa frente a las estrategias impuestas por
el gobierno local. De este modo, se ha enfatizado que el juego
de gallos representó una válvula de escape para las personas
que, frente a la restricción, provocaban incidentes y hacían un
uso indiscriminado de las apuestas. Estos aspectos tuvieron un
impacto en la definición de los espacios vitales y generaron una
atención al juego de gallos al sur de la ciudad. Esos procesos de
contraposición y negociación entre los distintos grupos sociales
llevaron a la construcción de un nuevo espacio apto y eficiente
para la lucha de gallos. Una nueva arena se instaló al sur de la
ciudad, cerca del antiguo barrio de Analco en 1794.
La lidia de gallos, como entretenimiento manifestado en la
empatía de las peleas de las aves y la euforia dada por la apuesta,
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se mantuvo a lo largo del periodo estudiado e incluso se retrotrajo
a los primeros tiempos de la colonia, y fue destinada a continuar
para todo el siglo XX. Se ha indicado que esta constancia de
la afición de la gente se derivó de la presencia en la sociedad
duranguense de rasgos conservadores, lo que se evidencia
en el reglamento de 1851 redactado por los representantes del
gobierno. Este documento representa en su discurso la esencia
de los juegos de gallos como clave de comprensión de las
negociaciones entre el gobierno y los gobernados en la historia
de ese juego y espacio. La técnica de lucha de las aves sirvió a los
duranguenses para definir una regla humana fundamental de las
relaciones sociales: el establecimiento de las reglas y los límites
del juego. Se ha postulado que los gallos, como definió Geertz, no
fueron simplemente animales, sino hombres, y que, por lo tanto,
desde la navaja del gallo hasta el cuadrante del juego marcado
en el piso, son un ejemplo de cómo las tradiciones y prácticas
culturales pueden desafiar o ser cooptadas por el poder estatal
en diferentes momentos históricos. La tabla de gallos de 1851 de
la plaza de gallos de Durango deja ver, más allá del espectáculo
sangriento de animales, cómo la élite y el pueblo encontraron
signos conscientes de la manifestación de las complejidades y
contradicciones de la sociedad de la época.
En la plaza de gallos, comparable a una ciudad, los gallos,
comparables a los humanos, participaban en la vida política y en
la pertenencia a una comunidad. La ciudad, como entidad natural,
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proporciona el marco en el cual los individuos pueden desarrollar
su potencial y cumplir con su propósito propio en armonía con el
bien común. Se destaca la importancia de la interdependencia y
la colaboración entre los miembros de la sociedad para alcanzar
el florecimiento individual y colectivo. Además, se subraya que el
ser humano es un ser social por naturaleza y que la autosuficiencia
individual es insatisfactoria y se equipara a una condición
bestial. En resumen, el mensaje utópico de ese reglamento es
que la participación y comprometida en la vida política y en la
comunidad es esencial para alcanzar la felicidad y la plenitud
como seres humanos.
Este artículo representa, por tanto, el esfuerzo inicial de
destacar la importancia de analizar estas prácticas culturales y
tradiciones como fuentes valiosas para comprender la historia
de una sociedad en su complejidad y diversidad. Todavía existen
muchas otras fuentes históricas por explorar que podrían ofrecer
nuevas perspectivas sobre este fenómeno cultural. En este sentido,
es fundamental seguir revisando otras fuentes históricas, como
crónicas, registros y diarios de la época, para encontrar nuevos
significados y matices sobre la pelea de gallos y su importancia
en la sociedad duranguense y mexicana en general. Los vestigios
documentales referentes a otros espacios de la intendencia como
en Chihuahua, Parral y Guarisamey invitan a la revisión de otros
repositorios que se han analizado aquí y que seguramente podrán
ofrecer una indagación más rica y amplia.
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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

El vocabulario ferroviario de México en los años
de 1850 a 1930: entre préstamos lingüísticos y
variación dialectal
The railway vocabulary of Mexico in the years
from 1850 to 1930: between linguistic loanwords
and dialectal variation
Karen Elizabeth Flores Bonilla
orcid.org/0000-0001-5591-6436
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Recibido: 7 de noviembre de 2023
Aceptado: 15 de enero de 2024

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Flores Bonilla, Karen Elizabeth. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-115
Email: floresbonillak@yahoo.com.mx

�El vocabulario ferroviario de México en los años
de 1850 a 1930: entre préstamos lingüísticos y
variación dialectal
The railway vocabulary of Mexico in the years from 1850 to
1930: between linguistic loanwords and dialectal variation
Karen Elizabeth Flores Bonilla
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
orcid.org/0000-0001-5591-6436

Recibido: 7 de noviembre de 2023
Aceptado: 15 de enero de 2024

Resumen: El presente artículo forma parte de un proyecto de
investigación más amplio cuyos objetivos son el rescate y análisis de
las palabras que conformaron el vocabulario ferroviario de México
entre los años de 1850 a 1930. Basado en los documentos resguardados
tanto en la biblioteca especializada como en el archivo histórico
pertenecientes al Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, este
trabajo lleva a cabo una revisión histórica y lingüística que permite
comprender el proceso de constitución del vocabulario empleado por
todo el personal nacional durante las primeras décadas de construcción
y funcionamiento del ferrocarril en el país. Su principal aporte
radica en que, hasta ahora, no se han realizado estudios similares en
México que posibiliten conocer los distintos fenómenos lingüísticos
que se desencadenaron tras la llegada de este medio de transporte e,
incluso, existen periodos extensos de los que se ignoran los vocablos
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�El vocabulario ferroviario

utilizados entonces. Dada la importancia del ferrocarril en el desarrollo
económico y cultural del país, el análisis de su vocabulario proporciona
un acercamiento a la historia lingüística de México.
Palabras clave: vocabulario ferroviario, contacto entre lenguas,
variación dialectal, neologismos, especialización semántica.
Abstract: This article is part of a broader research project whose aims are
the rescue and analysis of the words that made up the railway vocabulary
in Mexico between the years of 1850 to 1930. Based on the documents
stored both in the specialized library and in the historical archive
belonging to the Nacional Museum of Mexican Railways, this work
carries out a linguistic historical review that allows us to understand the
process of constituting the vocabulary used by all the national personnel
during the first decades of construction and operation of the railway in
the country. Its main contribution lies in the fact that, until now, similar
studies have not been carried out in Mexico that makes it possible to
know the different linguistic phenomena that were unleashed after the
arrival of this means of transport and, even, there are extensive periods
of which the words used at the time are unknown. Given the importance
of the railway in the economic and cultural development of the country,
the analysis of its vocabulary provides an approach to the linguistic
history of Mexico.
Keywords: railway vocabulary, language contact, dialectal variation,
neologism, semantic narrowing.

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Introducción
La llegada del ferrocarril a México, en el siglo XIX, trajo
consigo transformaciones sociales, culturales, políticas y
hasta territoriales que dieron lugar a una serie de fenómenos
lingüísticos, los cuales se reflejaron directamente en el
vocabulario ferroviario del país. De hecho, la implantación
de este medio de transporte desencadenó un encuentro sin
precedentes entre distintas lenguas y variantes del español, ya
que la construcción de sus vías a lo largo de todo el territorio
mexicano concentró mano de obra de muy diverso origen, tanto
nacional como extranjera. Primero, debido a la participación de
técnicos especializados que arribaron de países como Estados
Unidos, Inglaterra, Francia, Bélgica, entre otros, con la intención
de involucrarse en el tendido de las vías y el funcionamiento
de los trenes. En segundo lugar, porque el proyecto ferroviario
requirió de personal en todas las regiones donde la fuerza de
trabajo nacional aún era escasa, lo que provocó desplazamientos
intensivos hacia diferentes áreas del país. En consecuencia,
dentro del vocabulario del ferrocarril de México se manifestó la
influencia de este contacto lingüístico.1
El término contacto lingüístico hace referencia a todos los procesos que se
dan cuando los hablantes interactúan con más de una lengua de manera constante. Dicha convivencia es tan frecuente que puede generar cambios internos
en cada uno de los sistemas lingüísticos involucrados, sea a nivel semántico, léxico, fonético-fonológico, entre otros. Klaus Zimmermann, “Disglosia y
otros usos diferenciados de lenguas y variedades en el México del siglo XX:
entre el desplazamiento y la revitalización de las lenguas indomexicanas”, en
1

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�El vocabulario ferroviario

A diferencia de lo que sucede con otros léxicos
especializados como el de la medicina o el de las matemáticas, el
vocabulario ferroviario de México no es estándar y esto significa
que presenta variaciones dialectales. Por ejemplo, ya desde la
década de 1880, en la península yucateca se optó por emplear
retranquero para nombrar al trabajador responsable de accionar
los frenos del tren; operario que, en cambio, se denominaba en el
centro del país a través del vocablo garrotero.2 En realidad, como
la migración interna y externa se multiplicó al ritmo en que se
extendieron las vías férreas, esta situación motivó al surgimiento
de centros urbanos contiguos a las estaciones *e, incluso, a la
concentración de gran parte del personal extranjero en las
localidades ahora conectadas mediante el ferrocarril.3 Por tanto,
Historia sociolingüística de México, vol II, ed. Rebeca Barriga Villanueva y
Pedro Martín Butragueño (México, DF: El Colegio de México, 2010), 889.
2
David Casares, “Informe relativo á las operaciones del Ferrocarril de Mérida a Calkiní, en el segundo semestre de 1884”, en Memoria presentada al
Congreso de la Unión por el Secretario de Estado y del Despacho de Fomento,
Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General Carlos
Pacheco, ed. Secretaría de Fomento (México: Oficina Tipológica de la Secretaría de Fomento, 1887), 885.
3
La transformación que sufrió el estado de San Luis con la llegada del
ferrocarril es una clara muestra del impacto que tuvo este medio de transporte: desde 1878 se registró un descenso en las cifras de los habitantes de la
huasteca potosina ya que, tras la puesta en marcha del Ferrocarril Mexicano,
cientos viajaron hacia el centro del país para trabajar en las reparaciones y el
funcionamiento de dicha línea. En su lugar, arribaron obreros extranjeros y de
diversas partes del territorio mexicano para continuar con el tendido de otros
dos ferrocarriles, el Central y el Nacional Mexicano. Luz Carregha Lamadrid
y Begoña Garay López, Un camino olvidado. Estaciones de ferrocarril en el
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su vocabulario registra la incorporación y adaptación de vocablos
procedentes de otras lenguas,4 así como la creación de nuevas
formas léxicas para designar objetos y actividades desconocidas
hasta entonces.5
No obstante, si bien el vocabulario ferroviario permite
estudiar una parte de la historia lingüística de México, en el país
se carecía de investigaciones que lo abordaran. A pesar de los
primeros avances que se han hecho respecto de los fenómenos
lingüísticos originados en los territorios por los que corrían los
trenes, existen periodos de los que todavía se desconocen los
vocablos utilizados debido a la falta de trabajos que busquen
estado de San Luis Potosí: Línea México-Laredo (Ferrocarril Nacional Mexicano) (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 1999), 59.
4
Por ejemplo, el nombre dado a la ciudad de Empalme (Sonora) es una
traducción del vocablo inglés junction, que refiere a la unión de dos líneas
férreas. La selección de este topónimo se debe a que la ciudad se fundó hacia
1905, en el punto en que un ramal del Ferrocarril de Cananea se encontraba
con las vías del Ferrocarril de Sonora. Alfredo Nieves Medina, “Los ferrocarriles en Sonora”, Mirada Ferroviaria, núm. 7 (2009): 28–29.
5
Vale la pena aclarar, antes de avanzar, el empleo de vocablo en vez de
palabra para referir los datos lingüísticos obtenidos en el estudio: palabra es
un término que presenta dificultades al momento de ser definido lingüísticamente debido a su uso más coloquial, motivo por el que vocablo, una etiqueta
teórica bien delimitada, cumple con los requerimientos para su aplicación en
el análisis. Por vocablo se entiende al signo lingüístico que contiene, desde
un punto de vista morfológico, la menor cantidad de morfemas, razón por la
que representa a todos sus paradigmas de flexión, derivación y conjugación
posibles (por ejemplo, niño es el signo que, por convención, se impuso como
vocablo de su paradigma de flexión nominal: niña, niños, niñas, etc.). Luis
Fernando Lara, Curso de Lexicología (México, DF: El Colegio de México,
2006), 138–40.
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retomarlos. En dicho sentido, el presente artículo forma parte
de un estudio más extenso sobre el vocabulario del ferrocarril
de México empleado específicamente entre los años de 1850 a
1930 y, por tanto, consiste tan sólo en un breve acercamiento
a los resultados obtenidos. La elección del periodo de análisis
(1850-1930) se fundamenta en el hecho de que este lapso
coincide con los trabajos de tendido y funcionamiento de las
primeras y más largas líneas férreas del país, lo que ocasionó
mayor movimiento migratorio que refleja gran riqueza y
diversidad lingüística.
Metodología
Antes de avanzar con los resultados del estudio, es pertinente
realizar especificaciones sobre el proceso de recolección y
análisis de los datos obtenidos. El corpus de la investigación
comprendió 166 documentos pertenecientes a las empresas que
construyeron y operaron sus ferrocarriles en México durante el
periodo de análisis: son textos que forman parte del acervo actual
tanto del archivo histórico como de la biblioteca especializada del
Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, los cuales no se
habían utilizado previamente con el objetivo de rastrear formas
lingüísticas. No obstante, es importante resaltar que el estado de
conservación de algunos textos es delicado pues las compañías
tendían a emplear papel cebolla (un tipo de soporte delgado y
frágil) para registrar sus nóminas; material que, con el paso del
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tiempo, se rompe más fácil y comienza a borrar las letras. Esta
situación, junto con el poco cuidado que los archivos recibían
en los talleres ferroviarios antes de su resguardo definitivo en el
Museo de Ferrocarriles, apremiaba sin duda la recuperación de
los datos que ofrecen.
Ahora bien, las formas consideradas como integrantes
del vocabulario del ferrocarril de México fueron aquellas cuyo
significado se encontraba directamente relacionado con este
ámbito en particular (como piezas, actividades, materiales,
vehículos, etc.); motivo por el que la categoría gramatical de los
vocablos es diversa en el corpus. En sí, la revisión detallada de los
textos permitió la identificación de los términos especializados
pertenecientes al entorno ferroviario del país y, posteriormente,
se determinó su definición de acuerdo con el contexto lingüístico
en que se documentaban, mismo que era validado mediante la
confrontación con los demás escritos que conforman la muestra.
Por último, la ubicación temporal y geográfica de cada vocablo se
llevó a cabo con base en la información proporcionada en el texto
del que se extrajo o, en su caso, por la establecida en los registros
del propio Museo de Ferrocarriles; esto debido a que una parte de
los documentos no contiene una fecha exacta.
Hacia la constitución de un vocabulario ferroviario en
México: los préstamos léxicos
Para comprender en su totalidad los diversos fenómenos
lingüísticos presentes en el vocabulario ferroviario de
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�El vocabulario ferroviario

México, resulta crucial conocer las circunstancias particulares
que marcaron la llegada de este medio de transporte. Su
implantación, que inició desde mediados del siglo XIX, trajo
consigo un desarrollo sin precedentes en los distintos ámbitos
de la vida mexicana: antes de su aparición, no existía en el país
un medio de transporte que posibilitara el traslado dinámico
de sus pobladores dentro y fuera del territorio nacional, ni
que permitiera una movilización adecuada de productos,
herramientas y bienes. Dicha situación produjo un atraso
industrial, agrícola e, incluso, un debilitamiento del mercado
interno; condiciones que no fomentaron los desplazamientos
y, por consiguiente, tampoco el contacto lingüístico entre el
español y otras lenguas, indígenas o extranjeras. En realidad,
durante la época colonial, la Independencia y las primeras
décadas del siglo XIX, no se tenía una idea clara de la
geografía del país y se desconocía su número de habitantes, al
igual que datos específicos como la edad, la lengua materna, la
composición étnica, entre otros.6
La falta de caminos que conectaran las distintas zonas
del territorio nacional dificultó la comunicación, lo que ocasionó
que áreas de difícil acceso se mantuvieran aisladas del resto del
país durante siglos. Por ende, las comunidades indígenas poco
participaron en la creciente economía, ya que obtenían subsistencia
Sergio Ortiz Hernán, Los ferrocarriles de México. Una visión social y
económica. Vol. I. La luz de la locomotora (México: Ferrocarriles Nacionales
de México, 1987), 22.
6

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mediante el cultivo de tierras comunales: sembraban con el fin
de satisfacer sus necesidades y no encontraban ni los medios
ni los alicientes para llevar sus productos a los mercados de las
grandes ciudades. En consecuencia, estos pueblos continuaron
excluidos tanto económica como lingüísticamente hablando, sin
condiciones que facilitaran una interacción entre las diversas
lenguas originarias y el español de las capitales. Por ejemplo,
si bien antes de la llegada del ferrocarril ya se documentaban
intentos de mejorar las carreteras mediante el trabajo de los
indígenas (como ‘la carretera de la plata’, que cruzaba Zacatecas
para dirigirse al cerro de la Bufa con el objetivo de extraer sus
minerales), las obras solían detenerse sin terminar la construcción
o las reparaciones; 7 razón por la que el contacto lingüístico no era
constante.
Sin embargo, a mediados del siglo XIX, el gobierno
mexicano, al igual que el de otros países de la misma época, optó
por promover la instalación de empresas ferroviarias mediante
capitales extranjeros que fueron atraídos por amplias concesiones
sobre el territorio. Aunque esta medida propició la oposición de
diversos sectores, fue la inestabilidad política en que se encontraba
el país la causa principal por la que, a pesar de las iniciativas
propuestas desde la década de 1830, la expansión ferroviaria
comenzó durante el primer periodo presidencial de Porfirio Díaz
Sergio Ortiz Hernán, Los ferrocarriles de México. Una visión social y
económica, vol. I. La luz de la locomotora (México: Ferrocarriles Nacionales
de México, 1987), 47–54.
7

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(que comprende los años de 1877 a 1880). Si bien para 1850 se
había concluido el tramo Veracruz-El Molino, precursor de lo
que sería la línea del Ferrocarril Mexicano, fue hasta 1880 que
se entregaron permisos a compañías constituidas en la Unión
Americana; por ejemplo, la del Ferrocarril Central Mexicano, que
correría de la capital hacia Ciudad Juárez.8
La mayor influencia de Estados Unidos en la construcción
de estas líneas se reflejó también en el aspecto lingüístico ya que,
de los 196 vocablos identificados en el estudio, 21% (41/196) son
formas provenientes de otras lenguas, de las cuales 66% (27/41)
proceden del inglés.9
Resulta necesario detenerse en este punto para explicar
algunos conceptos lingüísticos de vital importancia para
comprender la constitución del vocabulario ferroviario de la
época. La convivencia frecuente entre dos o más lenguas puede
ocasionar que una (o las dos) adopte formas y/o significados
procedentes de otra, los cuales reciben el nombre de préstamos.
Éstos van desde extranjerismos (es decir, vocablos que se
María Isabel Bonilla Galindo, “Los ferrocarriles en México: un recuento
de su desarrollo”, Glifos, núm. 26 (2021): 11.
9
Aunque también hubo inversión británica durante la construcción de los
ferrocarriles, la mayoría de los empleados, hablantes del inglés, que mantuvieron contacto frecuente con los operarios nacionales procedían de Estados
Unidos, motivo por el que los mexicanos tuvieron acceso a la variante del
inglés utilizada por ellos (y que, en algunos casos, difiere de la británica).
Al hablar de contacto entre lenguas deben tomarse en cuenta, principalmente,
factores como el grado de convivencia y cercanía entre los respectivos grupos
de hablantes de cada idioma.
8

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integran, en su forma nativa, a una lengua distinta sin presentar
modificaciones; como sucede con el uso en español de software
o jeans) hasta préstamos adaptados (en donde los vocablos se
integran tras presentar cambios que les permiten adecuarse a
las reglas de su nueva lengua; como en futbolista, creado tras
la anexión del sufijo español -ista a football para referir oficio
o profesión).10 Ambos tipos de préstamo se documentan en el
corpus, hecho que evidencia los distintos mecanismos utilizados
por los trabajadores mexicanos para la conformación de su
vocabulario.
Entre los extranjerismos del inglés identificados se
encuentra, por ejemplo, el vocablo brakeman (del inglés brake
‘freno’, man ‘hombre’), empleado en el norte para denominar al
encargado de accionar los frenos del tren, así como de examinar
el estado de las chumaceras y otros componentes. Sin embargo,
este préstamo es sólo una de las cuatro formas lingüísticas
documentadas entre las décadas de 1880 y 1890, que refieren al
mismo trabajador. Como se había adelantado en la introducción,
durante este lapso también se registra el uso de garrotero y
retranquero en el centro y sur del país, respectivamente; fenómeno
que refleja la existencia de variaciones dialectales dentro de este
vocabulario desde sus primeros años de constitución. Además,
se verifica el empleo de guardafrenos, vocablo proveniente
Gloria Guerrero Ramos, “El préstamo lingüístico, uno de los principales
procedimientos de creación neológica”, Quaderns de Filologia. Estudis lingüistics 28 (2013): 126.
10

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de España utilizado, en menor grado, al norte del país. Estas
diferencias diatópicas se explican a través del hecho de que la
introducción de préstamos en una región particular puede, en
ocasiones, manifestarse como variaciones en un determinado
idioma; lo que esclarece el uso de brakeman en el norte de México
debido a su cercanía con los Estados Unidos y a la influencia de
dicho país en los ferrocarriles de la zona.11
Imagen 1.
Distribución geográfica de las formas brakeman, garrotero,
guardafrenos y retranquero durante la década de 1880

Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias (en adelante CEDIF). Ferrocarril de Sonora. Nómina del departamento de servicio de trenes,
Tomo I, noviembre 1887.
11

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Otro ejemplo es el del extranjerismo bogie, proveniente de la
zona norte de Inglaterra, cuyo uso se extendió dentro del léxico
ferroviario francés, en donde se utilizó por encima del vocablo
truck que designa a la misma estructura de hierro diseñada para
soportar el peso de los vagones y las locomotoras. En sí, el empleo
de esta forma en México se explica mediante la presencia de
técnicos e ingenieros francófonos durante los años de inicio del
tendido férreo, ya que para la construcción del tramo Veracruz
a El Molino del Ferrocarril Mexicano (la que sería la primera
línea ferroviaria del país) se involucraron especialistas belgas,
motivo por el que, incluso, algunos de los textos se encuentran
escritos en francés.12 Aunado a lo anterior, en la década de 1860
tuvo lugar la segunda intervención francesa, a partir de la cual
el ejército invasor tomó posesión de este ferrocarril. Por tanto,
es en los años posteriores a 1880, tras la entrega de concesiones
a empresas norteamericanas, que se esclarece la gradual
desaparición de la forma bogie (ampliamente documentada en
el país hasta entonces) en favor del vocablo truck, utilizado
entre los operarios ferroviarios de Estados Unidos que arribaron
a México.
Aunque con anterioridad habían llegado trabajadores
extranjeros para laborar en otras industrias y empresas radicadas
en México, la proporción de dichas inmigraciones fue menor
John Greshman Chapman, La construcción del Ferrocarril Mexicano:
1837-1880 (México, DF: Secretaría de Educación Pública, 1975), 189.
12

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en comparación con la que trajo consigo la instalación del
ferrocarril.13 Como las compañías involucradas eran, en su
mayoría, de capital foráneo, los empleados especializados (como
los ingenieros, maquinistas y conductores, etc.) eran también
extranjeros y arribaron al territorio en número considerable ante
la falta de personal capacitado. Más aún, estas empresas optaron
por contratar mano de obra procedente de países como China,
Japón, Bélgica o Rusia, que a su vez se integró a las labores
de construcción en zonas donde escaseaba la fuerza de trabajo
nacional. Pero, en las décadas previas a la de 1910 (y, por tanto,
al estallido de la Revolución), el inglés fue la lengua privilegiada
dentro de las propias compañías ferroviarias establecidas en
México, las cuales incentivaban su empleo entre los operarios
nacionales;14 situación que contradecía lo estipulado en sus
reglamentos donde se exigía el uso oficial del español.15
Ortiz Hernán, Los ferrocarriles de México. Una visión social y económica,
vol. I. La luz de la locomotora, 59–59.
14
Un factor, poco considerado antes, que contribuyó a la desigualdad laboral
dentro de las compañías ferroviarias fue la lengua, ya que el sólo hecho de hablar inglés podía asegurar un lugar en los rangos más altos del escalafón. Esto
puede constatarse, por ejemplo, en una nota publicada el 30 de mayo de 1904
en El Ferrocarrilero, el periódico bisemanal de los trabajadores mexicanos:
“podríamos llenar las columnas de nuestro periódico comentando casos en los
que el mecánico mexicano es doblegado por un extranjero que, con la sola recomendación de hablar en inglés, se presenta como títere a quitarle el trabajo”.
“Redacción”, El Ferrocarrilero, el 30 de mayo de 1904.
15
Por ejemplo, desde el Reglamento para la construcción, conservación y
servicio de los ferrocarriles, publicado en 1883, ya se estipulaba el empleo
obligatorio del español dentro de las compañías. Todos los empleados en el
servicio de oficinas y trenes [...] hablarán español y emplearán con las perso13

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A pesar de la existencia de estos documentos, se tiene
registro de que, al menos hacia 1905, los maestros de las
denominadas casas redondas (traducción del inglés roundhouse,
de round ‘redondo’ y house ‘casa’) del Ferrocarril Nacional
sometían a fogoneros mexicanos a exámenes de orden en inglés
si éstos buscaban ascender a maquinistas. Lo mismo sucedía con
los empleados del Ferrocarril de Tehuantepec, en cuyo caso se les
impedía trabajar si no acreditaban las pruebas.16 Es más, algunos
de los textos correspondientes a la época presentan una edición
bilingüe inglés-español o se encuentran totalmente escritos en
inglés, lo que tuvo como consecuencia un menor acceso a los
documentos debido a que no todos los empleados nacionales
conocían esta lengua extranjera;17 aunado a los altos índices de
nas con quienes traten asuntos de servicio, el lenguaje y consideraciones que
al público son debidos. Todos los anuncios, libros de contabilidad, recibos
y demas (sic.) documentos que hubieren de darse al público ó presentarse á
las autoridades, agentes de fisco ó inspectores (sic.), deberán estar escritos
en el idioma español. Secretaría de Fomento, “Reglamento para la construcción, conservación y servicio de los ferrocarriles”, en Memoria presentada al
Congreso de la Unión por el Secretario de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General
Carlos Pacheco, ed. Secretaría de Fomento (México: Oficina Tipológica de la
Secretaría de Fomento, 1887), 554.
16
Guillermo Guajardo Soto, Trabajo y tecnología en los ferrocarriles de México: una visión histórica, 1850-1950 (México, DF: Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, 2010), 53.
17
La socióloga Shabot Askenazi ha estudiado la lucha de don Felipe Pescador, un antiguo trabajador mexicano que expuso la necesidad de cumplir
debidamente con el uso oficial del español ante la Junta Directiva de los Ferrocarriles Nacionales de México el 1° de julio de 1909. Esther Shabot Askenazi,
“La Gran Liga de Empleados de Ferrocarril y la huelga de 1908”, Estudios
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analfabetismo que entonces imperaban en el país. Para demostrar
lo dicho hasta ahora, se muestra a continuación una boleta de
despacho, en inglés, que se solía entregar a los conductores del ya
mencionado Ferrocarril de Tehuantepec para registrar la entrada
y salida de los trenes.
Imagen 2.
Boleta de despacho del Ferrocarril de Tehuantepec empleada
en 190818

Debido a este predominio del inglés, gran parte de los vocablos
provenientes de dicho sistema se incorporaron al español tras
presentar modificaciones para adecuarlos a las reglas de su nueva
lengua; esto dado a que el español constituía el idioma materno
Políticos, núm. 18–19 (1979): 242.
18
Compañía del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, Reglamento para el
Departamento de Transportes (México: Imprenta Lacaud, 1908), 43.
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de la mayoría de los trabajadores mexicanos.19 Tales préstamos
adaptados, a diferencia de los extranjerismos abordados en los
párrafos anteriores, documentan distintos tipos de cambio que
van desde lo fonológico hasta lo ortográfico. Entre los más
interesantes se encuentran las modificaciones registradas a
nivel morfológico; por ejemplo, mediante la anexión del sufijo
español -ero para referir a la persona que realiza la acción. Es
el caso de la forma donquero, usada para denotar al empleado
encargado de alimentar y dirigir a las mulas durante las labores de
terraplenado; vocablo creado en el país a partir de la forma inglesa
donkey ‘burro’.20 Como puede esperarse, el préstamo se utilizó
únicamente en la región del norte de México entre las décadas de
1890 y 1900, mientras que en el centro se optó, en su lugar, por el
vocablo mulero para denominarlo a causa de la menor influencia
ejercida por los Estados Unidos en la zona.
Por otra parte, también se documentaron préstamos que
sufrieron modificaciones al adaptarse, específicamente, a las
normas de formación de plural del español, las cuales dictan que,
Para poner un ejemplo, el Censo General de la República Mexicana de
1895 (el primero de su tipo en el país) registra que, en todo el territorio, los
hablantes de español alcanzaban los poco más de 10 millones, mientras que
los de náhuatl apenas 649 mil y los de maya 249 mil. Dirección General de
Estadística, Censo General de la República Mexicana verificado el 20 de octubre de 1895 (México: Oficina Tipológica de la Secretaría de Fomento, 1899),
91–116.
20
CEDIF. Ferrocarril de Sonora. Nómina del departamento de conservación
de vía, julio de 1905.
19

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si una palabra termina en vocal, su plural se crea al añadir el sufijo
-s (como mesa-s), en tanto que si finaliza en consonante se agrega
el alomorfo -es (por ejemplo, árbol-es). Algunos de los préstamos
siguieron la pauta de esta lengua: es decir, si el vocablo terminaba
con vocal se optó por el sufijo -s como en locomotivas (procedente
del inglés locomotive) y si finalizaba en consonante se anexó el
alomorfo -es, como sucede con furgones (en este caso, proveniente
del francés fourgon).21 No obstante, se registraron casos en los
que estos préstamos presentan formas alternantes, lo que significa
que un mismo vocablo aparece tanto con el sufijo -s como con
el alomorfo -es. Esto ocurre con la forma inglesa caboose, la
cual se mantuvo invariable en su estatus de extranjerismo (sin
sufrir cambios) hasta la década de 1890, momento a partir del
cual comenzó a documentar alternancia entre una forma singular
(caboose, cabús) y otras dos posibilidades de formas plurales,
una al agregar el sufijo -s al vocablo original (1a) y otra al anexar
el alomorfo -es al préstamo adaptado, como en (1b).
1a. En todas las terminales habrá una vía destinada solo para
cabooses y los empleados del patio los moverán solamente
para ponerlos en esa vía.22
Cabe aclarar que en esta investigación se analizaron todas las formas extranjeras, registradas en el corpus, que se integraron y emplearon dentro del
ámbito del ferrocarril de México, por lo que se toma en cuenta también aquellos préstamos que se introdujeron en España y se usaron sin modificaciones
entre los trabajadores del país.
22
Ferrocarriles Nacionales de México, Cédula de sueldos y reglamento para
los conductores y empleados de los Ferrocarriles Nacionales de México (México: The American Book and Printing Co., 1909), 15.
21

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1b. Los conductores de los trenes de carga deberán tener en sus
cabúses una provisión de palos de enganchar y cerciorarse de
que sus garroteros tienen de esos palos.23

El plural creado mediante el préstamo adaptado (es decir,
cabúses), que constituye el más integrado a las pautas del
español, es el que permanece dentro del vocabulario ferroviario
del país, pues el extranjerismo caboose comienza a desaparecer
paulatinamente en favor del vocablo modificado a fines del siglo
XIX.24 El fenómeno contrario ocurre con los préstamos truck
(en sus dos formas plurales trucks y truckes, identificadas en el
transcurso de la década de 1860) y ténder (con ténders y ténderes,
ambas registradas a inicios de la década de 1850), donde la forma
menos ajustada a las normas del español (trucks, ténders) fue la
que perduró.
Ahora bien, aunque los préstamos del inglés son los más
recurrentes (y, por tanto, los más citados de momento), también
se introdujeron algunos provenientes de otras lenguas con
menor prestigio en México. Al hablar de contacto entre lenguas
resulta vital tomar en cuenta el dominio social y el grado de
Camino de Fierro Nacional Mexicano, Reglamento para gobierno de los
empleados (México: Crawford Press, 1892), 25.
24
Cuando, en una lengua, se emplean dos elementos que designan al mismo
referente, al principio se utilizan ambos de manera alterna hasta que uno de
los dos restrinja o expanda su uso, o sea eliminado por completo. Esto depende, principalmente, de tres aspectos: su frecuencia de empleo, su integración
al sistema y la aceptabilidad que tenga entre los distintos hablantes. Yolanda
Lastra, Sociolingüística para hispanoamericanos (México, DF: El Colegio de
México, 1992), 189.
23

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estimación de cada idioma en el territorio, ya que determinan el
comportamiento de los actores implicados, así como el tipo de
influencia que el encuentro tiene en ambas lenguas.25 Por ende,
el predominio técnico de los países angloparlantes derivó en
una marcada preferencia por la incorporación de palabras del
inglés por sobre las que se habían originado en otros sistemas
lingüísticos. Con todo, la expansión ferroviaria en México
involucró, desde el tendido de sus primeras vías, la labor de
campesinos, obreros y jornaleros procedentes de ciudades y
comunidades cercanas a las nuevas vías e, incluso, el traslado
de personal a regiones en las que se carecía de mano de obra, lo
que dio lugar a desplazamientos intensivos que incentivaron el
contacto entre diferentes variantes del español y otros idiomas
nacionales. Como resultado de este fenómeno surge la forma
tlacualero, préstamo adaptado del náhuatl tlacualli ‘comida’ al
que se anexó el sufijo español -ero para designar al empleado
encargado de transportar y distribuir los alimentos entre las
cuadrillas. Sus primeros registros se limitan, a inicios del siglo
XX, al área del centro debido al mayor uso de esta lengua en
la zona, ya que al norte se denominó mediante el compuesto
portador de comidas.26
Para cerrar el apartado, vale la pena referir brevemente
un caso particular de préstamo que no se había abordado hasta
Lastra, 173.
CEDIF. Ferrocarril SudPacífico de México, división Tepic a la Quemada.
Nómina, noviembre de 1923.
25
26

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ahora: el calco, que consiste en la traducción exacta, miembro
por miembro, del compuesto extranjero (por ejemplo, perro
caliente es una reproducción fiel de la forma inglesa hot
dog, de hot ‘caliente’ y dog ‘perro’).27 En particular, dentro
del corpus investigado se registran dos calcos del francés;
primero, camino de hierro/fierro, proveniente del compuesto
chemins de fer (de chemin ‘camino’ y fer ‘hierro’), empleado
en España desde 1831 e introducido en el país durante la década
de 1850.28 En segundo lugar, material rodante que procede
a su vez del francés matériel roulant (de matériel ‘material’
y roulant ‘rodante’), utilizado para denotar al conjunto de
vagones y locomotoras que circulan sobre una vía férrea. No
obstante, también se documentan calcos del inglés como mesa
giratoria (de turntable, de turn ‘girar’ y table ‘mesa’), usado
para referir a la plancha circular que facilita la distribución de
las máquinas en los talleres; o derecho de vía ‘franja de terreno
dispuesta a cada lado de la vía para la óptima operación de los
trenes’, las cuales recibieron el nombre de servidumbres en
Juan Gómez Capuz, “El tratamiento del préstamo lingüístico y el calco en
los libros de texto de bachillerato y en las obras divulgativas”, Tonos. Revista
Electrónica de Estudios Filológicos, núm. 17 (2009), https://www.um.es/tonosdigital/znum17/secciones/tritonos-1-librosdetexto.htm.
28
La alternancia en el empleo de hierro y fierro dentro del compuesto se
registra más en el corpus de México en comparación con el de España, donde el lingüista Rodríguez Ortiz documenta camino de fierro en un sólo texto
publicado en 1844. Francisco Rodríguez Ortiz, Introducción y desarrollo del
léxico del ferrocarril en la lengua española [Tesis de Doctorado] (Barcelona:
Universitat de Barcelona, 1996), 229.
27

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España y cuya denominación en México resulta una traducción
del compuesto inglés right of way (de right ‘derecho’ y way
‘camino, vía’).
Mecanismos lingüísticos internos identificados en el
vocabulario ferroviario de México
Aunque el contacto lingüístico originado en México tras la
llegada del ferrocarril tuvo como consecuencia la introducción
de nuevos préstamos, los trabajadores mexicanos optaron por
recurrir también a otro tipo de mecanismos para conformar su
vocabulario. Esto no es un fenómeno nuevo ya que, en realidad,
las lenguas humanas evolucionan para adecuarse a las necesidades
comunicativas de sus hablantes, en ocasiones motivadas por la
serie de cambios que experimentan todas las sociedades a lo largo
del tiempo (como ejemplo de estos factores externos al sistema
se encuentran, justamente, los avances tecnológicos). Con la
implantación y funcionamiento de este medio de transporte en
el país se desencadenaron innovaciones que obligaron a los
operarios nacionales a crear formas léxicas (y a trasladar viejas
palabras a un uso especializado, como se verá más adelante). Esas
unidades de reciente creación se conocen como neologismos y
son el resultado de la manipulación, formal y/o semántica, de
elementos lingüísticos que existían previamente en la lengua
(como palabras y morfemas).29
Luis Alberto Hernando Cuadrado, “Sobre la formación de palabras en español”, en Lengua y cultura en la enseñanza del español a extranjeros: actas
29

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De hecho, algunas de las formas registradas durante el
periodo de estudio se crearon en México con vocablos que ya se
usaban antes en el español, debido a que esta lengua cuenta con
mecanismos que le permiten producir neologismos con base en
los elementos existentes en su sistema. Entre los más habituales
está la composición, que consiste en la unión estable de dos
unidades previas, lo que da lugar a un compuesto con significado
propio (por ejemplo, abrelatas y rompecabezas son resultado de
la combinación de dos palabras independientes). Sin embargo, se
reconocen varios tipos de composición, de acuerdo con la fusión
gráfica de sus constituyentes. En el corpus, la mayoría de las formas
se crearon por sinapsia; es decir, a partir de una unión dispuesta
mediante la preposición de, como en casa de máquinas: puesto
que la construcción de los talleres no siguió siempre la estructura
circular en sus edificios, se optó por formar el compuesto para
indicar el vehículo destinado a su uso, las locomotoras.30 Este
ejemplo se concibe como un compuesto (y no como dos palabras
separadas) dado a que, sólo en conjunto, ambos elementos
designan un referente único. En sí, la creación de dichas formas
del VII Congreso de ASELE (España: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 1998), 257.
30
Cabe recordar que los talleres para locomotoras que mantuvieron una estructura redonda recibieron el nombre de casas redondas, una traducción del
inglés roundhouses. Por tanto, se creó el compuesto casa de máquinas para
diferenciar aquellas que no mantuvieron dicho patrón, aunque los trabajadores
decidieron retomar el primer elemento del calco (casas) al momento de su
formación.
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es de gran productividad en la terminología científica y técnica,
porque su estructura posibilita una especificación detallada del
objeto.31
Imagen 3.
Casa de máquinas de los talleres de Doña Cecilia en Tamaulipas,
1926.32

Entre los compuestos por sinapsia dignos de mención se
encuentran chapas de unión, placas de unión y planchuelas
de unión, los cuales son sinónimos que denominan a la misma
pieza de hierro rectangular, con cuatro tornillos, colocada en
cada extremo del riel para unirlo a su inmediato sucesivo; tal
como puede comprobarse en los ejemplos (2a), (2b) y (2c). Sin
Manuel Alvar Ezquera, La formación de palabras en español (México, DF:
Arco, 1995), 22.
32
Casa de máquinas de los talleres de Doña Cecilia en Tamaulipas, 1926.
Fondo FNM, Sección Comisión de Avalúo e Inventarios. Secretaría de Cultura,
CNPPCF, CEDIF.
31

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embargo, antes de la creación de estos neologismos, en el país
ya se documentan otras formas empleadas para designarla entre
las décadas de 1860 y 1870: eclisas (préstamo adaptado del
francés éclisses ‘tableta, tablilla’), bridas (procedente de España)
y orejetas (vocablo que, de acuerdo con el ingeniero Santiago
Méndez, proviene del alemán die lahese).33
2a. Desde entonces, esta vía ha sido notablemente mejorada,
construyéndose de nuevo con rieles ligados entre sí por chapas
de unión atornilladas.34
2b. Se ligarán entre sí los rieles por medio de placas de unión
aseguradas con tornillos, y se fijarán á (sic.) los durmientes con
clavos de hierro.35
2c. Cada junta o extremo del riel será asegurado con un par
de planchuelas de unión, con sus cuatro tornillos, rectas o de
ángulo y de tamaño uniforme.36
En el Manuscrito del ingeniero Santiago Méndez, de 1879, se explica que
este vocablo procede del compuesto alemán die lasehe. No obstante, su traducción actual no corresponde con la registrada en dicho documento: “el riel
tenía que vencer aun otra objeción: la dificultad de unir convenientemente las
extremidades. Se decía que no era posible unirlo por medio de chapas de unión
u orejetas (en franc. éclisses, tablillas. - fish plates en inglés; se dice en alemán
“die lasehe”, orejetas de zapato, que expresa bastante bien el objeto de estas
fuerzas)”. Santiago Méndez y Méndez, Manuscrito (México: Edición del autor, 1879), 17.
34
Generalidades sobre ferrocarriles de fuertes pendientes y sobre el sistema
de vía angosta (México: Imprenta de Ignacio Escalante, 1871), 10.
35
E. Velasco, “Capítulo III. Ferrocarriles. Informe del jefe de la sección 3a”,
en Memoria presentada al Congreso de la Unión por el Secretario de Estado
y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General Carlos Pacheco, ed. Secretaría de Fomento (México:
Oficina Tipológica de la Secretaría de Fomento, 1887), 280.
36
Camino de Fierro Nacional Mexicano, Reglamento para cabos de cuadri33

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Cuadro 1.
Variación dialectal de los sinónimos de planchuela durante la
década de 1880

Vocablo

Línea(s) férrea(s) en que se documenta

Chapas

Ferrocarril de Matamoros, Ferrocarril de
Veracruz

Chapas de unión

Ferrocarril Nacional Mexicano (división Al
Salto y Maravatío)

Fish plates

Ferrocarril Internacional Mexicano

Placas de unión

Ferrocarril Central (división Fresnillo a
Santa Rosalía)

Planchas

Ferrocarril de Mérida a Peto, Ferrocarril
Central (división San Luis Potosí a Tampico)

Planchas de
unión

Ferrocarril de Hidalgo, Ferrocarril de San
Marcos, Ferrocarril de Mérida a Calkiní,
Ferrocarril
Internacional,
Ferrocarril
Mexicano

Planchuela de
unión

Ferrocarril de Mérida a Peto

Pero, es durante la década de 1880 que se documentan hasta
siete sinónimos utilizados para designar esta misma pieza de
llas (México: Editorial Bouligny y Schmidt, 1892), 19.
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hierro, los cuales se incluyen en el siguiente cuadro. Como se
puede apreciar, los vocablos están repartidos a lo largo de todo el
territorio nacional y sólo uno, fish plates, constituye un préstamo
de otra lengua (en este caso, del inglés). Por su parte, el compuesto
planchas de unión, identificado en España desde 1862,37 es la
forma más usada en la década, con registros de su empleo en
ferrocarriles pertenecientes al centro, norte y sur del país. Incluso
en una línea férrea es posible reconocer sinónimos que alternan
entre sí; por ejemplo, planchas y planchuela de unión, ambas
utilizadas en el Ferrocarril de Mérida a Peto en el transcurso de la
década. Dichas formas competidoras desaparecieron de manera
gradual en favor del vocablo planchuela, que se documentó por
primera vez a mediados de la década de 1860 y que, a partir de la
de 1880 (cuando se comienza a registrar paulatinamente en textos
generales sobre ferrocarriles), constituirá la forma predominante
en México.
Otros de los neologismos identificados son los compuestos
aglutinados, que consisten en la completa fusión gráfica de los
elementos que los integran (como en la palabra telaraña). En un
inicio, muchas formas se encontraban enlazadas por un guion;
no obstante, algunas lo perdieron conforme su uso era cada vez
más recurrente. Por ejemplo, guarda-camino es un compuesto,
creado en México hacia la década de 1850, que se utilizó para
Rodríguez Ortiz, Introducción y desarrollo del léxico del ferrocarril en la
lengua española [Tesis de Doctorado], 267.
37

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referir al empleado destinado a la vigilancia de una vía (3a). Sin
embargo, a mediados de la década de 1860 surge también su
forma aglutinada, guardacamino (3b), con la que alterna hasta la
década de 1880. Además de los neologismos competidores, se
presentan otros dos sinónimos: la forma guarda camineros (3c) y
el compuesto guarda-vía, el cual se analiza a continuación.
3a El guarda-camino que, con algunos cuantos hombres,
reponga las descomposturas de los puentes y algunas otras
obras que amenazasen algun riesgo á los caminantes (sic.),
debe estar pendiente en su puesto.38
3b. Los guardacaminos no se separarán de sus tramos durante
todo el día, ni permitirán que caminantes a pie o a caballo
transiten por la vía.39
3c. Una bodega de ladrillo para combustible y seis casitas para
los guarda camineros fueron construidas en igual periodo
para el cuidado de la vía.40

Como se adelantó en el párrafo anterior, guarda-vía es la forma
predominante durante el periodo de estudio. Proveniente de
Empresa del Camino de Toluca a Morelia, Tercer informe de la junta directiva del camino de Toluca a Morelia (México: Imprenta de Ignacio Cumplido,
1852), 3.
39
Ferrocarril Nacional de Tehuacán a La Esperanza, Reglamento para el
servicio económico del Ferrocarril de Tehuacán a La Esperanza (México: Imprenta de Ignacio Escalante, 1879), 9.
40
I. Garfias, “Compañía Constructora Nacional Mexicana-Tramo de Matamoros a Monterrey. Inspección oficial”, en Memoria presentada al Congreso
de la Unión por el Secretario de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General Carlos Pacheco, ed. Secretaría de Fomento (México: Oficina Tipológica de la Secretaría de
Fomento, 1887), 800.
38

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España donde se creó, llegó al país como un compuesto separado
por guion a inicios de la década de 1880 (4a) y desde sus primeros
años alternó con las formas mencionadas; aunque es justamente, a
mediados de la década de 1880, que aparece aglutinado, tal como
se muestra en el ejemplo (4b). Cabe aclarar que la desaparición del
signo (-) es relevante dado que evidencia la completa integración
de ambas formas en una sola, así como el hecho de que los
hablantes ya la conciben como si fuera una misma palabra. Es
más, guardavía resulta el único compuesto registrado entre los
años de 1900 a 1930, pues el resto (guardacamino y guarda
camineros) deja de emplearse de manera paulatina a lo largo de
las últimas dos décadas del siglo XIX.
4a. Se ha sostenido constantemente sobre la vía en explotación,
además de los seis guarda-vías que incesantemente la
recorren, una cuadrilla de 20 hombres con un jefe inteligente
y práctico, que se ocupa en componer los desperfectos
ocasionados por el tráfico, reponiendo los durmientes que se
inutilizan.41
4b. Es también deber de los guardavías apagar los fuegos que
se originen por las chispas de las locomotoras en la vía y vigilar
las propiedades de los demás.42

Ahora bien, el uso excesivo del inglés durante los años de
inicio de tendido y servicio ferroviarios, junto con otros
Casares, “Informe relativo á las operaciones del Ferrocarril de Mérida a
Calkiní, en el segundo semestre de 1884”, 657.
42
Compañía Limitada del Ferrocarril Central Mexicano, Reglamento para el
Departamento de transportes (México: Imprenta de Hull, 1903), 40.
41

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fenómenos discriminatorios de los que eran objeto al interior
de las compañías, generaron descontento entre los empleados
mexicanos; a tal magnitud que se desencadenaron movimientos
que coincidirían con la adquisición de las líneas férreas más
importantes del país por parte del gobierno de Porfirio Díaz
(esto imprimió a la lucha un sello nacionalista al convertirse el
Estado, por primera vez, en dueño del 51% de las acciones de
las empresas ya establecidas en el territorio). Tras la creación de
Ferrocarriles Nacionales de México en 1908, empezó de manera
definitiva la mexicanización de este medio de transporte,
proceso que legitimó las demandas de sus trabajadores, quienes
exigían la mayor contratación de personal nacional, así como
la eliminación de todas las segregaciones que, hasta entonces,
habían prevalecido en estas compañías.43 Por supuesto, entre
las peticiones se encontraba el empleo del español para los
asuntos relacionados con la administración y funcionamiento
de los ferrocarriles, antes llevados a cabo en inglés (tal como se
explicó en el apartado previo).
Estos movimientos tuvieron un impacto directo en el
vocabulario ferroviario del país, pues el número de trabajadores
extranjeros comenzó a decaer en las siguientes décadas y, por
tanto, también el uso de otras lenguas no mexicanas. Además, el
constante crecimiento de la red ferroviaria se vio afectado por el
estallido de la Revolución, aunado a que la lucha armada permitió
Shabot Askenazi, “La Gran Liga de Empleados de Ferrocarril y la huelga
de 1908”, 217.
43

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al personal nacional asumir, por primera vez, puestos de control
y otros cargos altos dentro de las compañías en las que antes
habían tenido poca incidencia; esto debido a la salida paulatina
de aquellos empleados no nacionales que todavía quedaban
en México y que habían ocupado posiciones superiores en el
escalafón. Aunque ese ambiente de inestabilidad política afectó
la educación universitaria del país, a partir de 1917 sus alumnos
de ingeniería lograron realizar sus prácticas profesionales en
algunas de las empresas ferroviarias e integrarse a las tareas de
restauración de maquinaria y vías que se llevaron a cabo, así como
a la construcción de nuevas líneas y a la operación de trenes.44
Desde entonces, la lengua oficial del ferrocarril en el país sería el
español y sus actividades de servicio mantendrían el movimiento
migratorio que había iniciado con el tendido mismo de sus vías;
condición que incitó cambios frecuentes en los componentes de
su vocabulario.
A pesar del empleo obligatorio del español en las décadas
posteriores a la Revolución y, por tanto, del menor registro
Esta situación no siempre fue así. Por ejemplo, durante el mandato de Benito Juárez se modificó la organización del antiguo Colegio de Minería, creado
desde 1792, para establecer la Escuela Especial de Ingenieros, que después dio
origen a la Escuela Nacional de Ingenieros (ENI). Además, se intentó vincular
fuertemente esta profesión con el ferrocarril, por lo que se decretó, desde el 25
de marzo de 1867, que las compañías constructoras de líneas férreas estaban
obligadas a recibir a los estudiantes de ingeniería civil, de puentes y caminos
de la ENI para que realizaran sus prácticas. No obstante, la disposición encontró fuertes resistencias que dificultaron o imposibilitaron el aprendizaje de
muchos mexicanos. Guajardo Soto, Trabajo y tecnología en los ferrocarriles de
México: una visión histórica, 1850-1950, 31–32.
44

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de préstamos léxicos en comparación con el periodo anterior,
el vocabulario ferroviario siguió documentando fenómenos
lingüísticos como la creación de neologismos y la variación dialectal.
Por ejemplo, las formas cambia-vía y agujita, utilizadas para referir
al empleado a cargo de accionar los cambios en la vía, se registran
sólo en la zona norte del país. Ambas aparecen en nóminas de la
década de 1910 a 1920,45 momento para el que los contactos entre
el español y otras lenguas extranjeras habían aminorado dentro de
las compañías ferroviarias. Además, durante el periodo en que se
documentan conviven también con otros sinónimos incluidos en
textos generales sobre el ferrocarril. Así entonces, las cuatro formas
léxicas alternantes reconocidas en la época son:
a) Las formas cambia-vía y agujita, empleadas al norte
de México.
b) El vocablo derivado cambiador (del verbo cambiar, al

que se agregó el sufijo –(a)dor para indicar el agente de la
acción), registrado en las zonas del centro y del sur.
El compuesto guarda-agujas, procedente de España,
el cual se documenta en las tres regiones (norte, centro y
sur del país).
c)

La zona dialectal que abarca el empleo de cada una de las cuatro
formas identificadas en el corpus se muestra en la siguiente
imagen.
CEDIF. Ferrocarriles Nacionales de México y anexos, división Torreón.
Nómina del departamento de transportes, diciembre de 1925.
45

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Imagen 4.
Distribución geográfica de las formas cambia-vía, agujita,
cambiador y guarda-agujas en la década de 1910

Finalmente, un fenómeno que se documenta, en menor grado,
desde los primeros años de tendido férreo es la especialización
semántica. Esta se da porque, a través del tiempo, una misma
palabra puede obtener más significados que alternan con el original:
entre los factores que producen esto se encuentra su empleo en
contextos distintos al primero en que se usó, lo que es posible
explicar debido a la necesidad de nombrar nuevos referentes
ante, por ejemplo, los avances científicos y tecnológicos, como
la aparición del ferrocarril. Entonces, al requerir de vocablos que
designen objetos, ideas o conceptos recientes, surgen tres opciones
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(dos de las cuales han sido expuestas antes): 1) generar formas
a partir de elementos existentes en la lengua (neologismos), 2)
introducir vocablos procedentes de otra (préstamos) o 3) agregar
el nuevo significado a una palabra vieja. En sí, la especialización
semántica sucede cuando una forma adquiere un significado
particular que sólo es aplicable dentro de un ámbito específico.
En realidad, lo más frecuente es que posea un significado general
en la lengua común y otro sentido especializado en un contexto
restringido.46
Sin embargo, las especializaciones semánticas resultan
el fenómeno menos frecuente en el corpus, pues la mayoría de
los vocablos del español general que se trasladaron al ámbito
ferroviario adquirieron esos significados en España, sin registrar
modificaciones semánticas en México. Es el caso, por ejemplo,
del vocablo carril, el cual designó primero a la barra de hierro
utilizada para soportar y guiar a los trenes (5a); no obstante, en
el contexto ferroviario también se empleó como sinónimo de vía
(5b), debido a que ésta se conforma de varios rieles. En México,
el término carril llegó con ambos significados, por lo que no se
puede hablar de cambios semánticos llevados a cabo en el país.
5a. Las juntas están aseguradas con eclisas ahuecadas que
abrazan la cintura y cabeza inferior del carril, sugetas (sic.)
por medio de tornillos y tuercas.47
Stephen Ullman, Semántica. Introducción a la ciencia del significado (México, DF: Aguilar, 1976), 182–83.
47
Proyecto de un ferro carril de Veracruz a Mejico (México: Imprenta de Va
46

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5b. El asiento del ferro-carril se ha formado con la mayor
economía y para un carril solamente, con rieles de 25
kilogramos por metro de largo.48

Otro ejemplo de especialización semántica resulta el uso de
la forma plural empalmes a mediados de la década de 1860,
momento en el que recibió un significado particular dentro del
contexto ferroviario del país, ya que se comenzó a utilizar, como
sinónimo de planchuela, para denominar a la pieza de hierro
que une a un riel con otro (6a), la cual ha sido mencionada
previamente. Pero esta acepción (únicamente adjudicada al
plural de la forma) no se mantuvo en el corpus, pues el nominal
empalme (tanto singular como plural) sólo continuó denotando,
en el ámbito ferroviario, al punto en que convergen dos líneas
de ferrocarril, como en:
6a. Los empalmes (eclisses, fish-plates), tal es el nombre que
se da á (sic.) las placas que unen las extremidades de los rieles.49
6b. Cuando una línea tenga que enlazarse con otra, los
empalmes se harán únicamente en las estaciones designadas.50
Woutes, 1851), 11–12.
48
Proyecto de un ferro carril de Veracruz a Mejico, 11–12.
49
Pedro Almazán, Tratado sobre caminos comunes ferrocarriles y canales.
Construcción de puentes ordinarios, oblicuos de madera y suspendidos; teoría
del vapor y su aplicación a las locomotrices y navegación (México: Imprenta
Literani, 1865), 87.
50
Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, Reglamento para la construcción, conservación y servicio de los ferrocarriles expedido por decreto el
10 de julio de 1883 (México: Imprenta de la Oficina Impresora de Estampillas,
1892), 31.
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Otro caso es el de la palabra garrote (que inicialmente refería al
palo grueso que puede emplearse a modo de un bastón), la cual
adquirió en México una nueva acepción en el ámbito ferroviario
al denominar al sistema que permite frenar el tren. Esta acepción,
registrada desde 1860, se debe al hecho de que en el país se
empezó a usar un palo que permitía hacer palanca para girar el
disco del freno; motivo por el que su empleo frecuente entre
los trabajadores del ferrocarril provocó que el vocablo garrote
designara entonces a todo el mecanismo, como se evidencia en
los ejemplos de (7a) y (7b). Dicho fenómeno semántico dio lugar
también a una locución verbal, dar garrote, creada en México
para denotar la acción de utilizar el garrote y accionar el freno,
como en (7c).
7a. De algunos años á esta parte, se ha ido generalizando
el empleo de unas locomotivas que los ingleses llaman
tank-engines y que llevan consigo su provision de agua y
combustible y el aparato que ayuda á contener su marcha (el
freno ó garrote).51
7b. Tanto los Jefes de Estacion (sic.) como los conductores de
trenes cuidarán de que el último carro de todo tren tenga buen
garrote antes de partir.52
7c. Las locomotivas mas (sic.) comunmente (sic.) utilizadas
llevan tras de sí, en otro vehículo llamado tender, su provisión
Santiago Méndez Echazarreta, Nociones prácticas sobre caminos de fierro
(México, 1864), 194.
52
Ferrocarril Mexicano, Recopilación de órdenes y circulares emitidas en
diversas fechas y relativas al servicio de este Ferrocarril (México: Tipografía
de Gonzalo A. Esteva, 1879), 19.
51

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de agua y combustible, y el aparato para dar garrote y contener
su marcha.53

Conclusiones
El análisis de los distintos términos permitió identificar
características particulares en el vocabulario ferroviario de
México, debido a que las condiciones de construcción y servicio
de los ferrocarriles en el territorio fueron únicas si se las compara
con otras regiones. El hecho de que las empresas a cargo eran,
en su mayoría, extranjeras se reflejó en la incorporación de
préstamos léxicos, ya que la influencia de los Estados Unidos en
el tendido y la operación de los ferrocarriles del país tuvo un fuerte
impacto sobre su vocabulario, lo que explica que gran parte de
los términos foráneos procedan del inglés. Mediante el recorrido
en el tiempo llevado a cabo antes, también se pudo apreciar la
incidencia de fenómenos históricos sobre la lengua al documentar
préstamos del francés ligados a la Intervención francesa. Además,
es llamativo haber encontrado vocablos del náhuatl, pues éstos
están ligados a los trabajadores, a su origen y a la vitalidad de su
lengua. No obstante, tanto la naturaleza multilingüe de México
como el contacto lingüístico que propició el tendido de sus vías
generaron, incluso, el surgimiento de variaciones dialectales. Si
se observa todo esto de manera general, es posible distinguir en
el vocabulario ferroviario de México, palabras que no pertenecen
a ningún otro vocabulario de su tipo.
53

Méndez Echazarreta, Nociones prácticas sobre caminos de fierro, 194.

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La perspectiva diacrónica de la investigación permitió
comparar, además, las décadas de mayor afluencia de trabajadores
extranjeros con las posteriores a la Revolución; momento para
el que estos empleados se habían visto forzados a abandonar
el país. Los datos muestran más variación dialectal durante
la década de 1880, cuando inician las labores de construcción
de las grandes líneas del Ferrocarril Central y del Ferrocarril
Nacional que cruzaban desde la capital hasta la frontera norte,
las cuales importaron mano de obra procedente de regiones y
países muy diferentes. Es el caso, por ejemplo, de los sinónimos
de planchuela, ya que hacia esta época se documentan hasta siete
formas para denominar a la misma pieza de hierro. Pero, incluso
para la década de 1920, se registran variaciones con formas del
español, como lo son agujita y cambia-vía empleadas sólo en el
norte, lo que posibilita aventurar la existencia de este fenómeno
lingüístico en décadas posteriores.
Una vez que han sido evidenciadas estas diferencias entre
el vocabulario ferroviario de México y otros léxicos técnicoespecializados, resulta de vital importancia continuar con la
recuperación de la información lingüística contenida en los
escritos que aún se conservan en los archivos del Museo Nacional
de los Ferrocarriles Mexicanos y que no forman parte de la
investigación. Primero, debido a que el estado actual de algunos
de los textos apremia su rescate antes de la pérdida definitiva de
los datos que incluyen. En segundo lugar, porque el recuperarlos
permite también la reconstrucción tanto histórica como lingüística
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de los demás periodos de funcionamiento de los ferrocarriles,
los cuales presentan sus propios fenómenos particulares. Dada
la relevancia de este medio de transporte en el país, su estudio
posibilita rescatar una parte de la memoria colectiva de México.
Referencias
Archivo
Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias (CEDIF)
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Marquesinas ferroviarias. Tipología arquitectónica
de las antiguas estaciones de pasajeros en
Nuevo León
Railways Portals. Architectural typology of the
old passenger stations in Nuevo León
Óscar Abraham Rodríguez Castillo
orcid.org/0000-0003-3040-7840
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
José Eugenio Lazo Freymann
orcid.org/0000-0003-2199-8044
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México

Recibido: 14 de noviembre de 2023
Aceptado: 15 de enero de 2024

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Rodríguez Castillo, Óscar Abraham / Lazo Freyman, José Eugenio. This is an open-access article distributed under
the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0],
which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-121
Email: orodriguez.cien@gmail.com jelazof@gmail.com

�Marquesinas ferroviarias. Tipología arquitectónica de las antiguas estaciones de pasajeros en
Nuevo León
Railways Portals. Architectural typology of the old passenger
stations in Nuevo León
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0003-3040-7840

José Eugenio Lazo Freymann

Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0003-2199-8044
Recibido: 14 de noviembre de 2023
Aceptado: 15 de enero de 2024

Resumen: En este trabajo se propone una tipología de las estaciones
ferroviarias de pasajeros de Nuevo León, las cuales quedaron en
desuso tras la extinción de Ferrocarriles Nacionales de México, y
la concesión de las vías férreas a la iniciativa privada. Para ello, se
lleva a cabo una revisión de las particularidades arquitectónicas,
el contexto histórico en que se construyeron, así como el valor
patrimonial que le es conferido en la actualidad. Cabe mencionar
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que la tipología es producto de una investigación documental,
pero sobre todo de campo, la cual dio inicio hace más de cinco
años. En este sentido, el texto viene acompañado de fotografías
tomadas por los autores. El objetivo de la investigación es
visibilizar el potencial de las estaciones ferroviarias para formar
parte del patrimonio cultural del estado, especialmente para
las comunidades cercanas a estas. No hay que olvidar que las
estaciones fueron puntos neurálgicos de la actividad económica
y social de los pueblos. En este sentido, ocupan un lugar especial
en la memoria colectiva de las comunidades.
Palabras clave: Ferrocarriles Nacionales de México, Ferrocarriles,
México, Patrimonio, Estaciones ferroviarias
Abstract: This work proposes a typology of the passenger railway
stations of Nuevo León, which fell into disuse after the extinction
of Ferrocarriles Nacionales de México, and the concession
of the railway tracks to private initiative. To accomplish this,
we conducted a review of the architectural particularities, the
historical context in which they were built, as well as the heritage
value that is conferred on them today. It is worth mentioning that
the typology is the product of documentary research, but mainly
field research began more than five years ago. In this sense, the
text is accompanied by photographs taken by the authors. The
objective of the research is to make visible the potential of railway
stations to form part of the state’s cultural heritage, especially for
the communities near them. We must not forget that the stations
were nerve centers of the economic and social activity of the
towns. In this sense, they occupy a special place in the collective
memory of the communities.
Keywords: Ferrocarriles Nacionales de Mexico, Railways,
Mexico, Heritage, Railway stations
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Introducción
El presente trabajo tiene por objetivo presentar una tipología
arquitectónica de las estaciones de pasajeros que hay en Nuevo
León (México), considerando variables como los elementos
constructivos, contexto histórico y su valor como patrimonio
cultural material e inmaterial. Dicha tipología se basa
principalmente en el trabajo de campo, es decir, en el registro
fotográfico de las estaciones, así como información general de
las mismas. Para ello, dividimos el texto en dos apartados. En el
primero, recuperamos la tipología de elaborada por Lucina Rangel
y Juana María Rangel,1 que agruparon las estaciones en cuatro
categorías a decir: principales, provisionales, tipo y bandera. Con
base en lo apuntado por las autoras, identificamos las estaciones
en Nuevo León que entran en dichas categorías. Posteriormente
presentamos una propuesta tipológica de las estaciones de Nuevo
León con tres categorías: Estaciones Históricas, Estaciones
Contemporáneas y Las Estaciones.
La primera conformada con aquellas estaciones construidas
previo a la fusión de las dos grandes compañías ferroviarias El
Central y El Nacional; que se prolonga hasta la nacionalización
Lucina Rangel Vargas y Juana María Rangel Vargas, “Estaciones ferroviarias de México”, en Estaciones ferroviarias de México. Patrimonio histórico, cultural y artístico, ed. Teresa Márquez Martínez, Lucina Rangel Vargas, y Juana María Rangel Vargas (México, DF: Centro Nacional para la
Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero; Instituto Nacional del
Antropología e Historia; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010),
55–116.
1

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de los Ferrocarriles Nacionales durante el periodo presidencial
del general Lázaro Cárdenas (1934-1940); la segunda, abarca el
periodo comprendido entre 1940 y la privatización del sistema
ferroviario a través de la figura de concesiones. En esta etapa
se observa la introducción de nuevos materiales y la tendencia
a la uniformidad de los edificios; la tercera es de carácter
transversal y la utilizamos para resaltar las singularidades de las
cuatro estaciones incluidas en esa categoría. En este sentido, la
variable a considerar no es la temporalidad sino los elementos
arquitectónicos que las hacen únicas en el contexto local o incluso
nacional.
1.
Tipología histórica de las estaciones
Las estaciones forman parte de la infraestructura ferroviaria, cuya
importancia no es mayor ni menor al resto de los activos materiales
y los miles de ferrocarrileros que hacen posible el funcionamiento
adecuado de este medio de transporte; no obstante, son las más
visibles dado que una de sus principales funciones es regular la
afluencia de carga y pasajeros.
Gracias a ello, el diseño arquitectónico de las estaciones,
además de orientarse a la funcionalidad, es decir, a una distribución
racional de los espacios, adquirieron una carga simbólica siendo
la carta de presentación de las compañías ferroviarias. En este
sentido, las dimensiones y los detalles ornamentales se asociaron
a la solidez empresarial, pero también a la pujanza de las ciudades
que formaban parte del itinerario. No es casual el esmero que las
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compañías pusieron en las estaciones terminales, regularmente
instaladas en las capitales de los estados, en contraste con las
ubicadas en poblaciones no estratégicas o de baja demografía,
donde el diseño arquitectónico fue generalmente modesto y hasta
cierto punto genérico.
Imagen 1.
Estación Villaldama

Asimismo, las estaciones estaban equipadas para abastecer a
los trenes de carbón y agua, brindar un mantenimiento básico y
proporcionar las instrucciones de ruta para el resto del trayecto.
Para ello, el interior del edificio se dividía en diferentes secciones
que albergaban al personal operativo como telegrafistas, jefe de
estación, ayudantes, entre otros. Bodegas de carga, cuarto de
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herramientas, viviendas de los trabajadores, vías secundarias, etc.
completaban el complejo ferroviario, cuyo tamaño variaba según
el tráfico de trenes en la región.
En México, la construcción y administración de las líneas
de ferrocarril estuvo, hasta antes de la nacionalización, a cargo
de compañías extranjeras, esto es británicas y estadounidenses
principalmente. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, las
segundas solicitaron la autorización del gobierno federal para
construir caminos de hierro que unieran la capital del país con
la frontera norte y, de esa forma, enlazarlas con las propias. Las
compañías ferrocarriles estadounidenses Central y Nacional fueron
las responsables de unir la capital del país con la frontera norte. La
primera estuvo a cargo de la construcción y administración de la
vía México-Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez), y la segunda de la
vía México-Nuevo Laredo. Ambas tenían experiencia probada y
trajeron consigo el equipo, el personal y las técnicas constructivas,
así como los estilos arquitectónicos de las estaciones. La vía
troncal de El Ferrocarril Central entró en operaciones en 1882,
en donde en cuatro años construyeron casi dos mil kilómetros
de vía. Al Ferrocarril Nacional le tomó seis años la construcción
de 1352 kilómetros de vía, quedando concluidos los trabajos en
1888. Pero la celeridad en la construcción del tendido férreo no
fue la misma respecto a las estaciones. De acuerdo con una reseña
elaborada por Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas en
1902, citada por Ortiz Hernán2, las estaciones y paraderos en la
Sergio Ortiz Hernán, “De estaciones, trenes y paisajes”, en Estaciones
ferroviarias de México. Patrimonio histórico, cultural y artístico, ed. Teresa

2

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línea México-Laredo, “nada tienen de notable”. La prioridad era
la vía, pues entre más tardaran en abrir el servicio de trenes, más
tiempo les tomaría recuperar la inversión.
Pero aquí nos hacemos los primeros cuestionamientos:
¿había una norma oficial para ese tipo de edificios? ¿Cuál fue
el marco arquitectónico de referencia para la construcción de
estaciones? Una manera sencilla de responder a estas interrogantes
es: sí, en términos generales, pero no en lo particular. Ciertamente
una respuesta como la anterior no deja satisfecho a nadie, por lo
que es necesario ahondar en el tema. Veamos.
De acuerdo al reglamento ferroviario de 1883, las
compañías constructoras estaban obligadas a “establecer en ellas
[las estaciones] un local convenientemente resguardado en el que
pueda el público en general sin incomodidad ni inconveniente,
esperar la salida o llegada del tren”.3 Aunado a lo anterior, en la
fachada principal debía colocarse un letrero con el nombre de la
estación y de la localidad, así como un reloj en sincronía con el
movimiento de los trenes. Además, antes de construir cualquier
edificio para el servicio de pasajeros, las compañías estaban
Márquez Martínez, Lucina Rangel Vargas, y Juana María Rangel Vargas (México, DF: Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero; Instituto Nacional del Antropología e Historia; Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, 2010), 17–54.
3
Ortiz Hernán, Sergio, “De estaciones, trenes y paisajes”, en Estaciones
ferroviarias de México. Patrimonio histórico, cultural y artísticos, de Márquez Martínez, Teresa, Rangel Vargas, Lucina (México: Centro Nacional para
la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, Instituto Nacional de
Antropología e Historia, Conaculta, 2010), 39.
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obligadas a presentar el proyecto a la Secretaría de Fomento para
su autorización. Como advierte Ortiz, quedaba implícito en el
reglamento que una estación, además de ser el lugar donde el tren
detenía su marcha, constaba de un edificio cuyas dimensiones
podían variar según la localidad. No obstante, el mismo reglamento
hacía mención de “paraderos”, aunque sin dar mayor información
al respecto. Esto lleva a inferir que las especificaciones señaladas
arriba aplicaban principalmente para las estaciones terminales o
las intermedias de importancia relativa, mientras aquellos puntos
marcados en el itinerario donde el servicio de carga y/o pasaje
tenían poca o nula demanda, lo estipulado en el reglamento
era pasado por alto. Cabe señalar que la tecnología de la época
aplicada al transporte ferroviario exigía grandes cantidades de
provisiones para su operación. Junto a las locomotoras de vapor
era enganchado un tender, vagón tipo góndola con las reservas de
combustible, aceite y agua necesarios para recorrer una distancia
determinada, el cual era reabastecido en cada estación o paradero.
Por consiguiente, el tren no solamente detenía su paso para
subir o bajar pasaje o mercancías, sino también por cuestiones
meramente operativas.
Ahora bien, tal vez parezca una obviedad la relación
estación-edificio; sin embargo, ya en el siglo XX, bajo la
administración de la paraestatal Ferrocarriles Nacionales de
México (FNM), el reglamento ferroviario de 1944 define a la
estación como “un lugar designado en el Horario con determinado
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nombre”. Así, FNM tomó distancia con el reglamento anterior,
rompiendo la relación estación-edificio. Entonces, con base en
lo dicho hasta aquí, respondemos la primera interrogante de
manera afirmativa, aunque la normativa aplicaba preferentemente
para la estaciones terminales e intermedias. En ambos casos,
la suntuosidad de la estación era proporcional a la dinámica
comercial de la localidad donde se ubicaba.
Respecto a la segunda interrogante, el estilo arquitectónico
de las estaciones no fue uniforme, sino variopinto según los
marcos de referencia de los propietarios de las líneas ferroviarias.
Como señalamos antes, las compañías extranjeras tenían una
experiencia previa construyendo caminos de hierro en sus países
de origen, en este sentido, el diseño de las estaciones se basó
en dicha experiencia. Para cuando se construyó la primera línea
de ferrocarril en México, había transcurrido prácticamente medio
siglo de la inauguración de la primera línea férrea en Gran
Bretaña. A lo largo de esos años surgieron principios básicos
sobre un diseño funcional de estación, más allá de los criterios
estéticos en fachadas e interiores.
Lora Ann Cunningham recupera la tipología realizada
por el arquitecto francés Cesar Daly en 1846, quien clasificó las
estaciones con base en su diseño arquitectónico, identificando
cinco tipos diferentes. Comienza señalando la estación tipo “T”,
donde el edificio es representado por la parte superior de la letra y
las vías por la parte más alargada, cubiertas por un cobertizo, algo
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típico de las estaciones europeas. Esta tipología tenía una variante
parecida a una doble “TT”, cuyo objetivo era separar los accesos a
los andenes de salida y llegada de los trenes. La segunda es quizá
la más común en edificios terminales, con dos cuerpos paralelos,
ambos con acceso al andén central y un par de vías para arribos y
salidas con su respectivo cobertizo. El tercer tipo tenía forma de L,
siendo la estación de Berlín (1838) su referente. Integrada por dos
vías paralelas bajo un cobertizo para salidas y entradas, donde la
primera giraba a la izquierda (dando la forma de L) hacia uno de
los edificios de la estación, mientras que la otra hacía lo propio,
pero en línea recta. La cuarta fue la más recurrida en estaciones
secundarias, ubicadas en ciudades con baja actividad comercial o
zonas rurales. La estación constaba de un edificio y anden lateral
para salidas y llegadas. Finalmente, el quinto tipo de estación,
parecido al anterior, consistió en un solo edificio, aunque de
mayores dimensiones, cuyos extremos daban acceso a los andenes.4
Como antecedentes en México, el ingeniero mexicano
Santiago Méndez publicó en 1864, Nociones prácticas sobre
caminos de fierro en el que aborda prácticamente todo lo
relacionado con las vías férreas, desde las obras de construcción
hasta el tipo de locomotoras más adecuadas a la geografía de
nuestro país. Respecto a las estaciones terminales, Méndez señaló
diez criterios5 básicos que debían cubrir:
Lora Ann Cunningham, “A Forgotten Typology: The Rediscovery of the
Train Stations on the Oldest Railroad in the Country”, 2011, 20–23.
5
Santiago Méndez, Nociones prácticas sobre caminos de fierro (México:
4

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1.

Un vestíbulo o pórtico cerrado [...] que forma la fachada del
frente.

2.

Las oficinas para la distribución de las boletas de pasaje,
inscripción del equipaje...

3.

Salas para depositar el equipaje y los efectos que salen y
para repartir los que llegan.

4.

Una oficina en donde se reclaman los objetos perdidos, y
una sala para depositarlos.

5.

Un local para el telégrafo.

6.

Otro para el despacho del correo, sillas de postas,
diligencias.

7.

Una o más salas de espera...

8.

Un local para los enseres del alumbrado.

9.

Meaderos y comunes.

10.

Un local para el despacho del jefe de la estación y otra para
los empleados, sobrestantes y peones de servicio.

Siguiendo a Lucina Rangel y Juana María Rangel6, el periodo
previo a la nacionalización de los ferrocarriles, esto es entre 1867
y 1940, se caracterizó por la diversidad de estilos arquitectónicos
en las estaciones principales, más no así en las intermedias o
paraderos. Las autoras proponen una tipología integrada por
Agustín Masse Editor, 1864), 160–61.
6
Rangel Vargas y Rangel Vargas, “Estaciones ferroviarias de México”, 58–
60.
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estaciones provisionales, estaciones urbanas (principales),
estaciones tipo y estaciones bandera. Las características de estas
fueron las siguientes:
Estación provisional, que eran construcciones de madera,
a decir por las autoras, similar a la vivienda rural austera y con
techo de dos aguas, aunque acondicionada con los elementos
propios de una estación como el mirador, telégrafo, sala de espera,
taquilla. Como señalamos con anterioridad, la prioridad era poner
en funcionamiento las líneas, por consiguiente, las compañías
levantaron tales edificaciones que luego, en su mayoría, fueron
reemplazadas por otras construidas con materiales duraderos.
Estación urbana: ubicadas en las ciudades principales de
México, siendo puntos neurálgicos de las relaciones comerciales
y sociales. Estos edificios, además de las características propias
de una estación, tenían un diseño exterior imponente, símbolo de
la modernidad y el progreso. Dadas las particularidades estéticas
de estas estaciones una parte importante de ellas han sobrevivido
al inexorable paso del tiempo y políticas urbanas.
Estación tipo: estas fueron las más común en las estaciones
intermedias, edificios generalmente de una planta carente de
elementos ornamentales, salvo algunas mínimas en puertas y
ventanas, techo de dos aguas de madera o zinc, y un cobertizo
lateral para proteger a los pasajeros de las inclemencias del
tiempo mientras esperaban el arribo del tren. Algunas contaban
con una segunda planta en el cuerpo central del edificio, el cual
era acondicionado como vivienda para el jefe de estación.
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Estación bandera: carecían de edificio, únicamente
constaban de una señal fijada al suelo con el nombre de la estación.
En algunos casos, había un escape destinado al encuentro de
trenes. Las locomotoras detenían su marcha en caso de tener
orden de hacerlo o si había personas que quisieran abordar, las
cuales esperaban junto a simples cobertizos improvisados, que
desconocemos si fueron levantados por la institución ferroviaria
o por los habitantes de dicho espacio.
Pero, ¿esta tipología es aplicable al contexto nuevoleonés?
Definitivamente sí. Pero antes de ampliar la respuesta, primero
un poco de historia. Como adelantamos, la Cía. El Ferrocarril
Nacional obtuvo la concesión del gobierno federal para enlazar la
capital del país con la frontera norte, específicamente con Nuevo
Laredo (1882-1888). El itinerario de El Nacional fue el primero
en incluir a Nuevo León. Proveniente de Saltillo, Coahuila, el
trazo de la vía enfiló hacia Monterrey enlazando a su paso los
actuales municipios de García y Santa Catarina. Posteriormente
siguió rumbo al norte a través de los municipios de San Nicolás,
Gral. Escobedo, Salinas Victoria, Villaldama y Lampazos de
Naranjo, para finalmente internarse en jurisdicción del vecino
estado de Tamaulipas.
El itinerario estableció 32 estaciones en Nuevo León,
trece de las cuales eran de bandera. De acuerdo con la publicación
De México a Chicago y Nueva York: Guía del Viajero7, además
7

Adalberto de Cardona, De México a Chicago. Guía para el viajero en la

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de Monterrey, otros puntos relevantes del trayecto fueron
Villaldama, Guadalupe y Lampazos, donde las principales
actividades económicas eran la agricultura, la ganadería y la
minería.
Al Ferrocarril Nacional le siguió la Compañía del
Ferrocarril Al Golfo, construido en pleno auge industrial de
Monterrey, entre 1888 y 1891, enlazando la capital regiomontana
con el puerto de Tampico. El trazado de esta vía incluyó catorce
estaciones en territorio nuevoleonés, partiendo de la emblemática
estación Del Golfo hacia el este por los municipios de Guadalupe,
Cadereyta, para luego hacer un arco hacia el sureste por los
municipios de Montemorelos y Linares. Partiendo de Monterrey,
también contó con un ramal hacia el norponiente, cuya terminal
fue la estación Treviño en territorio coahuilense, donde hacía
conexión con la zona carbonífera de ese estado, por medio de
la Cía. Ferrocarril Internacional, indispensable para satisfacer
la demanda industrial de combustible. En 1901, esta línea fue
absorbida por el Ferrocarril Central.
El Ferrocarril Internacional obtuvo en 1894 autorización
del gobierno federal para construir un ramal hacia Monterrey.
Con ello, la compañía buscó prescindir de intermediarios,
transportando ella misma los minerales del norte de Coahuila
hasta las puertas de las industrias regiomontanas. Para no
que se describen las principales ciudades y ferrocarriles de México y los Estados Unidos del Norte (Nueva York: Imprenta de Moss Engraving Co., 1892).
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discurrir de manera paralela con el Ferrocarril al Golfo, se internó
a Nuevo León por el cañón de El Delgado para luego seguir por
el valle de las Salinas (en su momento un fértil espacio dedicado
principalmente a la caña de azúcar), cruzando por los municipios
de García, Mina, Hidalgo, Abasolo, El Carmen y Gral. Escobedo
hasta llegar a Monterrey. Esta línea quedó concluida en 1898 y en
su itinerario incluyó apenas ocho estaciones. Años más tarde el
Ferrocarril Internacional y el Nacional se fusionaron, es por ello
que la estación principal de ambas compañías en Monterrey llevó
el nombre de Unión.
Por su parte, el ramal Monterrey-Matamoros fue el
último en terminarse pese a que comenzó a construirse en 1880.
Ante el incumplimiento de la compañía que obtuvo la concesión
del proyecto, el Ferrocarril Nacional adquirió los derechos de
esa vía que entró en operaciones en 1905. El trazo de la vía
se tendió rumbo al este de la ciudad de Monterrey, pasando
por los municipios de San Nicolás de los Garza, Apodaca y
Pesquería, luego se desvía ligeramente al sureste alcanzando el
municipio de Los Ramones para luego enfilar al noreste rumbo
a Matamoros no sin antes enlazar los municipios de los Herreras
y Los Aldamas.
Esta apretada síntesis de las vías férreas que a finales
del siglo XIX colocaron a Monterrey como una de las ciudades
mejor comunicadas en el país, da una idea de la fuerte herencia
ferrocarrilera no solo en la capital del estado sino en los diferentes
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municipios conectados por este medio de transporte. Asimismo,
evidencia el importante número de estaciones en la entidad, y
con ello la variedad de estilos arquitectónicos. Efectivamente, en
Nuevo León encontramos ejemplos de las cuatro variantes según
la tipología realizada por las autoras mencionadas líneas arriba. A
continuación presentamos ejemplos de cada una.
Los vestigios de estaciones provisionales son, por su
misma condición temporal, muy pocos. Ya sea que las mismas
compañías las derribaran una vez levantado otro edificio en su
lugar, fueran arrasadas durante la vorágine revolucionaria, o simplemente sus materiales se reutilizaran una vez finalizada su vida
útil. Afortunadamente, Nuevo León cuenta con una de ese tipo,
la estación Hidalgo, ubicada en el municipio de igual nombre. La
estación Hidalgo se ubica en la actual Línea M (Gómez Palacio/
Torreón-Tampico/Altamira), concesionada al Ferrocarril Mexicano, S.A. de C.V. (FERROMEX). La Línea M integró el ramal a
Monterrey construido por el Ferrocarril Internacional con la vía
del Ferrocarril al Golfo. Esto fue posible gracias a la fusión de las
principales compañías ferroviarias, bajo la rectoría de un organismo federal descentralizado Ferrocarriles Nacionales de México
(1908), haciendo innecesaria la duplicidad de vías.
El edificio de la estación Hidalgo es de una planta con
forma rectangular, construida con madera, con techo de dos
aguas de lámina galvanizada. Sobresaliendo de cuerpo central del
edificio se ubica el mirador, con ventas tipo bay windows y en la
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parte superior de la misma el letrero con el nombre de la estación,
destino, kilómetro en que se ubica y la altura respecto al nivel del
mar. El mirador estaba reservado para el telegrafista y su ayudante,
Asimismo, contaba con una palanca para manipular el sistema de
señales según las instrucciones del despachador. Salvo los marcos
y rejas de forja en ventanas y puertas, el edificio no cuenta con más
elementos ornamentales. El edificio contaba con una bodega, andén
lateral (sin cobertizo) y escape. Completan el conjunto ferroviario
el tanque de agua que descansa sobre una base de piedra, así como
vagones-vivienda para los trabajadores de vía.
Imagen 2.
Estación Hidalgo

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¿Por qué si era temporal no fue demolida por FNM? Seguramente
por su ubicación. El ramal del Ferrocarril Internacional fue
construido en el Valle de las Salinas, región semidesértica de baja
demografía y de poca relevancia económica en comparación con
otros espacios enlazados por el ferrocarril. La importancia de la
vía radicó en la transportación de minerales hacia las fundiciones
de Monterrey. Había pocas estaciones a su paso. Los trenes que
recorrían el trayecto eran mixtos, es decir, de carga y pasajeros.
Como no era una vía estratégica, probablemente FNM pasó por
alto reemplazar la estación.
Otra razón que pudo jugar a favor de su conservación:
la cementera Hidalgo. Ubicada a un costado de la estación cuya
producción requería de mil carros anualmente. Aunado a lo
anterior, en mayo de 1972 el gobierno federal publicó en el Diario
Oficial de la Federación la Ley Federal Sobre Monumentos y
Zonas Arqueológicas, que seguramente abonó a la conservación
de la estación considerando su valor histórico.
Las estaciones urbanas de Monterrey fueron dos: La estación Del Golfo, cuyo diseño arquitectónico fue elaborado por Isaac
S. Tylor y la obra estuvo a cargo del ingeniero W. W. Price; y la
Estación Unión de los Ferrocarriles Nacional e Internacional. De
acuerdo con el periódico local El Monterrey News, la construcción
de la estación comenzó en febrero de 1905 a cargo del ingeniero en
jefe del sistema Merger (fusión de la compañía Nacional e Internacional) R. T. Mc. Donald, mismo que años antes había construido
la estación Querétaro (1903-1904). Ambas estaciones tuvieron un
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gran parecido. Contrario a lo ocurrido en la capital queretana, la
estación Unión fue demolida en la década de los 60, al poco tiempo
de entrar en operación una nueva estación ubicada al poniente del
primer cuadro y con la infraestructura necesaria para satisfacer la
demanda de una ciudad industrial como Monterrey.
Imagen 3.
Estación Querétaro

Como mencionamos más atrás, la prensa local tuvo un trato
diferenciado con las compañías ferroviarias del Ferrocarril
al Golfo y del Ferrocarril Nacional a causa de la estación de
pasajeros. Esto a partir de que la primera adquiriera tres manzanas
sobre la calle de la Zona Norte donde construiría un edificio de
piedra destinado al servicio de carga y pasajeros. El periódico La
Defensa del Pueblo elogió la decisión del Ferrocarril al Golfo, y
destacó que ésta no escatimaría en gastos. Remató la nota de la
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siguiente manera: “Ojalá y la del Nacional imitara su ejemplo;
pero, por desgracia debemos estar desengañados ya por lo que
respecta a sus intenciones”. La crítica no era para menos, pues
la línea Monterrey al Golfo tenía menos tiempo de haberse
construido; no obstante, hay que considerar que dicha compañía
tenía como punto terminal la capital nuevoleonesa al norte, y
Tampico en su extremo sur; en cambio, la Cía. del Ferrocarril
Nacional unió la Ciudad de México con Nuevo Laredo, siendo
Monterrey un punto intermedio en el itinerario.
Retomando la obra del ingeniero Santiago Méndez, las
estaciones de pasajeros exigían para su operatividad un terreno
amplio, complicando su construcción en el interior de las ciudades
debido al costo de la tierra. Y así ocurrió para ambas estaciones,
que estuvieron ubicadas sobre la calle de la Zona, límite norte
del primer cuadro de Monterrey, donde dispusieron de un espacio
vasto para construir la infraestructura complementaria para las
operaciones ferroviarias.
¿Cuáles eran las dimensiones idóneas de una estación
terminal considerando el edificio como tal, pero también el terreno
para el resto de la infraestructura? Méndez sugirió tomar como
referencia las estaciones europeas, entre ellas la de París, cuya
extensión era de 50 mil metros cuadrados y la de mercancías de 260
mil. En el caso de La estación Del Golfo, la infraestructura llegó a
tener una extensión de 150 mil metros cuadrados. Probablemente,
la estación Unión tenía dimensiones similares, ya que los terrenos
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de la estación abarcaban de la avenida Cuauhtémoc hasta Calzada
Victoria, entre Miguel Nieto y Cuauhtémoc.8 En cuanto a las
dimensiones del edificio, la estación del Golfo ocupó un espacio
de más de 2 mil metros cuadrados, y 3 mil la estación Unión.
Por otro lado, siguiendo a Juan Antonio Casas, el lenguaje
arquitectónico de la Estación del Golfo fue neorrománico, sin
parangón en la ciudad en esa época. Incluso, Casas afirma que dicha
estación fue la única diseñada por el arquitecto estadounidense
Isaac S. Taylor, lo cual la vuelve todavía más especial. Con un
cuerpo central de cinco pisos y de dos en los cuerpos laterales, la
estación se construyó con ladrillo, algo poco usual en la región,
pero común en Estados Unidos. Para las columnas y torreones
centrales que custodian el cuerpo principal se utilizaron bloques
de piedra de las canteras del Topo Chico.
El techo a cuatro aguas y soportes decorados de madera
sosteniendo los aleros, así como las buhardillas le dan un toque
singular. Es por ello que el edificio fue visto con beneplácito por
los redactores de los periódicos locales, al mismo tiempo que
arremetían contra la austera estación de madera de El Nacional.
La crítica no paró hasta 1907, cuando finalmente se inaugura la
estación Unión.
Oscar Abraham Rodríguez Castillo y José Eugenio Lazo Freymann, “Los
patrimonios negativos. La estación Del Golfo y las identidades cartográficas
en el centro de Monterrey”, en Monterrey: Patrimonio e Industria. Seis estudios históricos, ed. Oscar Abraham Rodríguez Castillo (Ciudad de México:
Fides, 2021), 101.
8

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En la construcción de esta última se utilizaron materiales
de la localidad como la piedra de Los Ramones y ladrillo de una
fábrica de la localidad; el edificio era de dos plantas y, como
elemento diferenciador del resto de las estaciones en México,
contaría con un cobertizo para trenes de 152 metros de largo,
con el ancho suficiente para cubrir cuatro vías. Al inaugurarse en
mayo de 1907, la prensa local no escatimó en elogios:
En cuanto al edificio no es menos bello que su interior. Desde
el andén, alto, espacioso y con vías para todos los trenes que
en un mismo momento o a una misma hora puedan estar en
la estación, hasta la fachada principal del mismo edificio, son
hermosas todas sus partes. Es una estación, permítasenos la
orgullosa frase, como para Monterrey.9

Respecto a los interiores, ambas estaciones se ajustaron a las
recomendaciones del ingeniero Méndez, pues contaron con un
vestíbulo cerrado, oficina de boletaje, sala de equipaje, sala de
pasajeros, oficinas administrativas, etcétera.
Los redactores de El Renacimiento, que por años criticaron
a la Cía. del Ferrocarril Nacional, reseñaron sus impresiones sobre
La Estación Unión: “Sus magníficas oficinas tan bien montadas
como numerosas, la amplitud de todos los departamentos […]
hacen de nuestra Estación una de las mejores y más bien montadas
con todas las exigencias del despacho en la actualidad”.10
“Las estaciones de las líneas nacionales”, Semanario Renacimiento, el 12
de mayo de 1907.
10
“Las estaciones de las líneas nacionales”.
9

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Imagen 4.
Croquis de Estación Del Golfo

La tercera variante tipológica, estación tipo, fue la más común
fuera de la ciudad de Monterrey. Como señalamos, la principal
característica de esta era el edificio regularmente de un piso con
el andén lateral al descubierto, construido con materiales durables
regularmente de la misma región circundante. En las vías trazadas
por Nuevo León se construyeron estaciones tipo tanto de un piso
como de dos.
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Imagen 5.
Estación Cadereyta

Sobre la vía al Golfo predominó la estación de un piso, con un
diseño estandarizado, como se aprecia en el caso de las estaciones
Cadereyta,

Montemorelos

y

Linares.

Dichas

estaciones

prácticamente son replica una de la otra. Para la construcción,
se empleó una base de piedra laja, muros de piedra con aplanado
de cal, excepto en las columnas donde se aprecian los bloques
de piedra como elemento funcional, pero a la vez decorativo, ya
que también se utiliza en jambas y dinteles de puertas y ventanas.
Otros elementos que se observan son el techo de dos aguas, el
frontón de forma irregular, combinando líneas rectas y curvas en
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la parte central. Una ventana de ojo de buey en el aguilón del
frontón completa los elementos ornamentales de estos edificios.
De ahí se desprende un cobertizo lateral, que sirvió de abrigo a
las y los usuarios del transporte ferroviario. En la parte central del
cuerpo se puede observar el mirador y encima de éste un madero
en horizontal con el nombre de la estación.
Imagen 6.
Estación Linares

La distribución del espacio interior se resolvió de una manera
funcional; dividido en cuatro secciones, sala de espera, bodega de
Express, oficina, y equipaje. A excepción de la sección de oficina,
las otras tres tenían una puerta al frente y una posterior con acceso
al andén. También hubo estaciones tipo con un piso extra en el
cuerpo central del edificio, que era utilizado como vivienda del
jefe de estación. La distribución del espacio fue similar, salvo que
carecía de cobertizo lateral. Este tipo de estación se encuentra en
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la vía a Matamoros, siendo las de Pesquería o Los Herreras un
claro ejemplo de ello. En la estación Jarita, vía México-Laredo,
aunque sin el aplanado de cal en los muros exteriores.
Imagen 7.
Estación Los Herreras

Finalmente, las estaciones bandera, ubicadas en los puntos
del itinerario de baja demografía y poca o nula importancia
en la explotación económica y que carecieron de edificio,
identificándose por una estaca de fierro enterrada verticalmente
en la tierra que sostenía en la parte superior un letrero con el
nombre de la estación. En ellas, el tren detenía su marcha
solamente en caso de pasaje o por indicaciones del despachador
para introducirse al escape, cediendo el paso al tren que venía
en sentido contrario. A decir por antiguos ferrocarrileros, el
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reglamento estipulaba que las personas en una estación de este
tipo, debían agitar una bandera verde al aproximarse el convoy;
sin embargo, agrega, dicha cláusula del reglamento era muchas
de las veces ignorada.11
Imagen 8.
Estación Benítez

Cabe recordar que el número de estaciones incluidas en el
itinerario respondía no solo a la necesidad de integrar el
mercado nacional, sino a los continuos trabajos de conservación
y mantenimiento de las vías. Para ello, siguiendo a Méndez,
Óscar Abraham Rodríguez Castillo y José Eugenio Lazo Freymann, Oficio
y memoria ferroviaria. Divisiones Monterrey y Golfo (Benito Juárez: Editoria
An·Alfa·Beta, 2019).
11

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se conformaban cuadrillas de hasta 30 hombres, quienes tenían
a su cargo entre seis leguas de vías férreas, aproximadamente
29 kilómetros. Los materiales y herramientas utilizados por las
cuadrillas estaban almacenados en las estaciones o almacenes
distribuidos estratégicamente a lo largo del tendido férreo.
Considerando la baja demografía de la región norte del país,
es posible afirmar que las estaciones bandera daban servicio
principalmente a los trabajadores de vía que, por las exigencias
propias de su labor, acampaban en un punto intermedio del
tramo bajo su cuidado.
Recapitulando, las dimensiones y el diseño de las
estaciones estuvo influenciada por los patrones resultantes de la
experiencia acumulada desde los albores del siglo XIX hasta la
llegada del ferrocarril a México. En general, los edificios tuvieron
un diseño funcional con una distribución racional de los espacios,
con base en las exigencias del servicio de carga y pasajeros. En los
núcleos poblacionales más amplios las compañías ferroviarias,
antes de la fusión de las compañías Central y Nacional, a la que
se sumó el Estado mexicano, desembolsaron fuertes sumas de
dinero para la construcción de edificios, además de funcionales al
interior, estéticamente atrayentes al exterior. En este sentido, las
personas asociaban la bonanza de la ciudad con la estación y, por
ende, con la compañía constructora.
No obstante, las estaciones intermedias si bien fueron
más austeras, también sobresalieron en el paisaje arquitectónico
donde fueron instaladas. Las hubo con edificios de un piso y de
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dos, y en otros casos de ninguno. Paulatinamente las estaciones
intermedias fueron el punto estratégico de los intercambios
comerciales y culturales en su contexto geográfico inmediato.
Ciertamente, el papel de las estaciones ha ido cambiando
con el transcurrir de las décadas. Los avances tecnológicos
aplicados al transporte ferroviario y una mayor competencia
del transporte automotor fueron desplazando la importancia de
dichos inmuebles, que son parte de la historia del estado. La
desaparición del servicio de pasajeros, aunado a la modernización
de las locomotoras, que hoy en día recorren largos trayectos
sin necesidad de reabastecer provisiones, vuelve aún más
complejo el reciclaje de las estaciones intermedias. Algunas han
sido acondicionadas como albergue de la seguridad privada a
cargo de la vigilancia de los vagones, en otras por cuestiones
de seguridad, tapiaron sus accesos o en el peor de los casos,
simplemente fueron derruidas. El contraste es la nota dominante
entre las estaciones del ferrocarril, aunque mayormente inclinado
a las sombras.
Desafortunadamente, por encima del valor históricopatrimonial están la indolencia, la especulación o los negocios, lo
cual deriva en la paulatina e irremediable pérdida del patrimonio
arquitectónico de la región. De ahí la importancia de visibilizar
las estaciones que siguen en pie a pesar de la indiferencia de
las instancias de gobierno de los tres niveles, y sobre todo del
inexorable paso del tiempo.
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Imagen 9.
Nueva Estación Monterrey

2.
Hacia una tipología regional de las estaciones
ferroviarias
En esta segunda parte, proponemos una tipología propia, basada
en el universo de estaciones en territorio nuevoleonés. Con esto no
queremos decir que la elaborada por Lucina Rangel y Juana María
Rangel sea inaplicable al contexto regiomontano. Por el contrario,
como presentamos en el apartado anterior, Nuevo León cuenta con
ejemplos de cada uno de los tipos de estación identificados por las
autoras. En este sentido, la tipología que enseguida presentamos
no compite con la anterior, sino que la complementa, pues
presta atención a variables como la temporalidad, los materiales
constructivos y la singularidad de los diseños.
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Comenzamos por clasificar las estaciones con base
en una variable temporal: estaciones históricas y estaciones
contemporáneas. En esta primera categorización dividimos las
construidas durante el porfiriato hasta antes de la nacionalización
de los ferrocarriles; mientras las construidas a partir de 1937 en
adelante entran en la categoría de contemporáneas. Asimismo,
agregamos una variable adicional: Las Estaciones, donde incluimos
los edificios sin parangón, por lo menos en el contexto local.
Estaciones históricas
Aunque existe imprecisión o desconocimiento de las fechas de
construcción, proponemos un par de subcategorías de los edificios de
pasajeros, la cual responde a la lógica de las empresas propietarias.
Así tenemos que a lo largo del tendido de hierro construido por
el Ferrocarril Monterrey al Golfo (absorbido por el Ferrocarril
Central en 1901) las estaciones intermedias de los municipios de
Cadereyta, Montemorelos y Linares sean de un solo piso, y un estilo
arquitectónico que son una calca una de otra, y que se encuentra en
otros lugares de México, como en Iguala (Guerrero).
En cambio, en la vía a Matamoros, propiedad de El
Nacional, los edificios son de un cuerpo central de dos pisos,
mientras los cuerpos laterales son de uno. Hasta antes de 1908, las
líneas ferroviarias eran administradas por distintas compañías. Por
consiguiente, dichas compañías definieron el diseño arquitectónico.
Por lo menos parcialmente se observa tal diferenciación en la línea
Monterrey a Matamoros, donde El Nacional optó por un edificio
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principal de andén lateral, con un segundo piso en la parte central,
acondicionado como vivienda del jefe de estación; por su parte,
en la vía al Golfo se optó por el diseño de una planta y cobertizo
lateral. Ejemplo de lo anterior son las estaciones de Pesquería, y
los Herreras en la vía a Matamoros que, de acuerdo al catálogo
de estaciones ferroviarias, fueron construidas a principios del siglo
XX, caso similar a la estación Cadereyta en la vía al Golfo.
Imagen 10.
Estación Pesquería

Así, las estaciones en la vía a Matamoros, por lo menos en
el trazado por Nuevo León tuvieron un patrón homogéneo –
edificio rectangular con una planta adicional en el cuerpo central
y techo a dos aguas- y lo mismo ocurrió en la vía al Golfo –
edificios de una planta, techo de dos aguas y cobertizo lateral.
Considerando las características particulares de las estaciones
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década compañía, nos referiremos a ellas en adelante como
patrón nacional y patrón central.
Ahora bien, en la vía a Laredo convergen ambos patrones,
lo cual en un primer momento pudiera parecer un contrasentido,
pues dicha convergencia invalida la existencia de patrones
arquitectónicos de compañías competidoras. No obstante, es
importante recordar que los edificios de las estaciones fueron en
un principio de madera, sustituyéndose paulatinamente por otros
construidos por materiales más duraderos. Entonces, ¿qué motivó
la utilización de estaciones con distinto estilo arquitectónico en una
misma vía? La clave está en el año de construcción. A pesar de que
las fechas pueden ser imprecisas, para la estación Jarita, primera
en territorio nuevoleonés viniendo de la frontera, fue utilizado el
patrón nacional. A reserva de corroborar la fecha exacta de su
construcción, el edificio de Jarita fue levantado antes de 1908, es
decir, previo a la fusión de las empresas Central y Nacional, en la que
tuvo el Estado una participación mayoritaria de las acciones, que
a partir de ese año fue renombrada como Ferrocarriles Nacionales.
Pero ¿cómo se justifica que la estación Villaldama en
la misma vía a Laredo fuera levantada bajo el patrón central?
La respuesta es que dicha construcción se edificó después de
1908, una vez que las empresas fueron fusionadas por el Estado.
Siguiendo este razonamiento, podemos afirmar que Ferrocarriles
Nacionales se decantó por el patrón central, como ocurrió en
Villaldama y en la estación San Juan de la vía al Golfo, cuyo
edificio se construyó en 1925.
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Imagen 11.
Estación San Juan

Respecto a los materiales utilizado para su construcción de las
estaciones incluidas en esta categoría fueron los siguientes:
Estación

Vía

Muros

Puertas y
ventanas

Techo

Cadereyta

Golfo

Piedra

Madera
y fierro

Lámina

Linares

Golfo

Adobe y
concreto

Madera
y fierro

Lámina

Montemorelos

Golfo

Piedra

Madera
y fierro

Lámina

San Juan

Golfo

Piedra

Madera
y fierro

Lámina

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Golondrinas

Laredo

Piedra

Fierro

Lámina

Jarita

Laredo

Piedra

Madera

Lámina

Lampazos

Laredo

Ladrillo

Fierro

Lámina

Morales

Laredo

Piedra

Madera

Lámina

Villaldama

Laredo

Piedra

Madera

Lámina

Los Aldamas

Matamoros

Mampostería

Madera

Lámina

Herreras

Matamoros

Mampostería

Madera
y fierro

Lámina

Pesquería

Matamoros

Cantera

Lámina

Lámina

Ramones

Matamoros

Mampostería

Madera
y fierro

Lámina

La tabla muestra el uso generalizado de materiales como la lámina
para los techos regularmente de dos aguas, y el uso de madera y
fierro en puertas y ventanas. Donde vemos ciertas diferencias es
en los muros. Por ejemplo, en la vía a Laredo y Golfo predominó
el uso de piedra y aplanado de cal mientras en la de Matamoros,
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la mampostería. Tal particularidad responde a los materiales
constructivos disponibles en cada región. De acuerdo con Jimmie
L. King, en los Ramones abunda la cantera que es extraída del
río Pesquería, por lo que su uso se extiende a los municipios
aledaños como Los Herreras, Pesquería y Los Aldamas.12 Un
caso excepcional es la estación Lampazos construida con ladrillo
a finales de la década de los 20. Décadas más tarde, el uso de
tabique y columnas de concreto se extendió no solo en estaciones
contemporáneas, sino también en las casas de sección asignadas
a los trabajadores de vía y sus familias.
Imagen 12.
Estación Salinas Victoria, casa de la sección de tabique

Jimmie L. King, “La Arquitectura Vernácula del Noreste de México”, The
University of Texas at Austin: Texas Scholar Works, 2011, 1–23.
12

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Estaciones contemporáneas
Como adelantamos anteriormente, las estaciones contemporáneas
son aquellas que datan de la década de los 40, después de que
la compañía Ferrocarriles Nacionales pasara a manos del Estado
mexicano, bajo la figura de empresa paraestatal. Con el control
monopólico de la mayor parte del sistema ferroviario mexicano,
la paraestatal llevó a cabo planes de modernización, entre las
cuales incluyó las estaciones. A partir de ese momento, por lo
menos en el caso de Nuevo León, los diseños y materiales fueron
más homogéneos.
Los edificios incluidos en esta categoría son: estación
Lagrange y Apodaca en la vía a Matamoros, estación Álcali en
la Laredo, así como la nueva estación Monterrey. Son pocas las
estaciones en comparación con la categoría anterior, no obstante,
el patrón arquitectónico de dichas estaciones probablemente se
hubiese extendido en la región de no haber ocurrido la extinción
de Ferrocarriles Nacionales y la posterior concesión del sistema
ferroviario a la iniciativa privada.
Esta categoría la dividimos en tres: terminal, intermedias y
paraderos. Siguiendo ese orden comenzamos por la nueva estación
terminal Monterrey, inaugurada en 1960, tomando el lugar de la
estación Unión, que había operado el servicio de pasajeros por
espacio de 53 años. Al poco tiempo de caer en desuso la estación
Unión, esta fue demolida y sus terrenos adquiridos para la central
de autobuses, lotificaciones privadas, pero principalmente por
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una empresa de mueblera que recientemente cerró sus puertas por
malos manejos financieros.
El diseño arquitectónico era simple pero funcional. Para
su construcción se utilizó concreto armado, mármol y mosaico.
El edificio tiene forma de un prisma rectangular, de dos plantas, la
planta baja para la operación del servicio de pasajeros y la planta
alta para funciones administrativas.
Al igual que como ocurrió con la estación Colonia y
Unión (Ciudad de México y Monterrey respectivamente), la
estación terminal Monterrey fue prácticamente una réplica
de la estación Buenavista. Es probable que se utilizara como
referencia el mismo plano arquitectónico. Ferrocarriles
Nacionales tenía el monopolio de las vías, por lo que no tenía
caso derrochar recursos para dotar de singularidad a las distintas
estaciones terminales. Por el contrario, la tendencia apuntó a la
uniformidad de los edificios. Una de las características de las
estaciones intermedias fue el uso de materiales contemporáneos
como el ladrillo o block, techos planos de concreto, en lugar del
de dos aguas, típico de las estaciones históricas. La cornisa es
de tipo funcional y se extiende medio metro en horizontal del
cuerpo del edificio. No obstante, la estación Apodaca tiene una
cornisa es de igual tamaño del edificio con una inclinación hacia
arriba de 10 grados, aproximadamente, con lo cual alcanza a
cubrir el andén.
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Imagen 13.
Estación Apodaca

Entre los elementos característicos que fue posible identificar están
la bodega del Express con un desnivel superior al resto del edificio
con tal de facilitar el manejo de las mercancías; luego se observa
el mirador, y en seguida dos secciones más, posiblemente sala de
espera o viviendas para los trabajadores. Otra particularidad fue lo
alargado de sus ventanas que van de columna a columna.
Imagen 14.
Estación Lagrange

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Por otro lado, la subcategoría paraderos consiste en
construcciones cúbicas de hormigón de tres paredes y techo
de concreto, abiertas en dirección del andén y con una banca
de concreto en su interior. De esa manera, los pasajeros podían
resguardarse de las inclemencias del tiempo mientras esperaban
el tren.

Imagen 15.
Estación Naranjo

Estos paraderos podemos ubicarlos en las vías a Laredo,
Paredón y Golfo. Son construcciones sencillas que se levantaron
durante la segunda mitad del siglo XX. La única diferencia fue
su tamaño. Por ejemplo, la estación Huertas el paradero era
dos veces más grande que las otras. Probablemente, una de las
secciones era utilizada como almacén por los trabajadores de
vía.
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Imagen 16.
Estación Huertas

Finalmente, una categoría más que incluímos lleva por nombre
Las Estaciones. Esta se integra con los edificios singulares, sin
parecido alguno en Nuevo León e incluso en el resto del país. Me
refiero a las estaciones: Del Golfo, Candela, Arista y Anáhuac.
La estación Del Golfo, a la que nos hemos referido líneas
atrás, fue un edificio que rompió con la simetría arquitectónica de
la ciudad a finales del siglo XIX. De estilo victoriano, su fachada
contó con elementos ornamentales que contrastó con la austeridad
de la arquitectura norestense.
Por su parte, la forma de castillo medieval de la estación
Candela resulta fascinante a la vista. Si bien guarda los elementos
propios de una estación, como el mirador y un segundo piso en
el cuerpo central donde se alojaba el jefe de estación, la fachada
cuenta con un par de torreones a los extremos con aspilleras y
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pretil almenado, como si se preparara para la batalla. En efecto, su
construcción data del periodo revolucionario cuando Venustiano
Carranza ordenó su construcción y las fuerzas armadas se movían
en ferrocarril y los nodos férreos eran de importancia táctica y
estratégica. Los materiales de construcción son la mampostería,
aplanado de cemento.13
Imagen 17.
Estación Golfo

José Eugenio Lazo Freymann, Tren al Norte: estaciones ferroviarias en
Nuevo León: vía México-Laredo, Primera edición (México: Fides ediciones,
2022), 82.
13

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Imagen 18.
Estación Candela

Por otro lado, la estación Arista se distingue por ser la única
estación en ser totalmente vernácula. Ubicada en el Valle de las
Salinas, el material constructivo por excelencia en dicha región
es el adobe. En algún momento tuvo un aplanado de cemento que
paulatinamente se ha ido desprendiendo, dejando al descubierto
el adobe de los muros.
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Imagen 19.
Estación Arista

Finalmente, la estación Anáhuac se construyó en el municipio
de igual nombre, cuya creación tuvo lugar en 1935. La creación
del Distrito de Riego 004 “Don Martín” y la cercanía con la
frontera, favorecieron a la construcción de una estación moderna
para pasajeros y carro Express, y otro edificio a corta distancia
destinado a la carga. Si bien guarda parecido con el patrón de
El Nacional, el edificio tiene la particularidad de contar con tres
plantas y usar materiales modernos como el block. La planta
superior tiene amplios ventanales en sus cuatro caras, siendo
una especie de mirador extra. De hecho, actualmente el puesto
de vigilancia instalado ahí, revisa desde ahí que los carros del
ferrocarril no tengan rotos los sellos de las tapas superiores.14
14

José Eugenio Lazo Freymann, Tren al Norte. Estaciones ferroviarias en

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Imagen 20.
Estación Anáhuac

Comentarios finales
El ferrocarril tuvo un impacto significativo no sólo en el ámbito
económico, sino en el social. Gracias a este medio de transporte,
la migración interna se incrementó y con ello la interacción entre
grupos culturales. Las estaciones tuvieron un rol protagónico en
ese movimiento de personas, ideas y mercancías, siendo el punto
de encuentro de conocidos y desconocidos.
Por consiguiente, las estaciones de pasajeros son
repositorios de la historia y la memoria colectiva de las
Nuevo León: vía México-Laredo (Ciudad de México: Fides, 2022), 74.
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comunidades. Los materiales, ornamentos y diseños constructivos
nos hablan sobre la manera en que nos relacionamos con el medio
que nos rodea. Pero también son un ancla del tiempo que nos
transporta aun tiempo pretérito determinado y esto, a su vez, a la
resignificación de ese pasado.
En esta línea de ideas, las estaciones de pasajeros tienen
un valor patrimonial, que vale la pena luchar por él, cada quién
desde su trinchera, pero unidos, para establecer de abajo hacia
arriba los bienes culturales que son parte nuestra identidad. El
olvido es el principal enemigo del patrimonio cultural edificado.
De ahí que este breve texto sea un ejercicio modesto en aras de
visibilizar las estaciones ferroviarias, esperando con ello despertar
la curiosidad de quienes conviven con esas edificaciones y a partir
de esa provocación, comiencen a salir a flote los significados
contenidos en ellas.
Referencias
Bibliografía
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ferrocarriles de México y los Estados Unidos del Norte.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-121

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-121

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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
La formación y preservación de tejabanes en
Monterrey: el caso de la colonia Terminal, 19501970
The formation and preservation of tejabanes in
Monterrey: the case of the Colonia Terminal,
1950-1970
Eliana Celeste Olguin Hernández
orcid.org/0000-0003-3015-8450
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
Recibido: 21 de enero de 2022
Aceptado: 23 de octubre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Olguin Hernández, Eliana Celeste. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-26
Email: celeste_aazul@hotmail.com

�La formación y preservación de tejabanes en
Monterrey: el caso de la colonia Terminal, 1950-1970
The formation and preservation of tejabanes in Monterrey: the
case of the Colonia Terminal, 1950-1970
Eliana Celeste Olguin Hernández
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0003-3015-8450

Recibido: 21 de enero de 2022
Aceptado: 23 de octubre de 2023

Resumen: El crecimiento industrial de Monterrey durante los primeros
años del siglo XX, y su consecuente concentración demográfica,
provocaron una alta demanda de espacios habitacionales que excedieron
la infraestructura de la ciudad. Ante la necesidad inmediata de un lugar
para vivir, una parte de la población optó por construir sus propios
hogares, mismos que fueron denominados “tejabanes”. Este concepto
hace referencia a una vivienda autoconstruida por trabajadores, cuyos
materiales constructivos más recurrentes fueron la madera y la lámina
para el techo. Aunque estos se distribuyeron por diferentes zonas, un
asentamiento importante de tejabanes se conformó al norte del primer
cuadro de la ciudad, cerca de las principales industrias, avenidas y
medios de transporte. Privilegiando las fuentes orales, el objetivo de
este trabajo es analizar las circunstancias que dieron pie a la formación
y preservación de los tejabanes en un espacio de esa zona, la colonia
Terminal, entre 1950 y 1970.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-26

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�Tejabanes en Monterrey

Palabras clave: tejabanes; crecimiento urbano; preservación; memoria.
Abstract: The industrial growth of Monterrey during the first years of
the twentieth century, and its consequent demographic concentration,
caused a high demand for housing spaces that exceeded the city’s
infrastructure. Faced with the immediate need for a place to live, part
of the population opted to build their own homes, which were called
“tejabanes”. This concept refers to a self-built dwelling built by workers,
whose most common construction materials were wood and sheet
metal for the roof. Although these were distributed in different areas, an
important settlement of tejabanes was formed north of the first square of
the city, near the main industries, avenues, and means of transportation.
The objective of this paper is to analyze the circumstances that gave
rise to the formation and preservation of the tejabanes in a place in that
area, the Terminal neighborhood, between 1950 and 1970.
Keywords: tejabanes; urban growth; preservation; memory.

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Introducción1
El crecimiento industrial de Monterrey durante los primeros años del
siglo XX, y su consecuente concentración demográfica, provocaron
una alta demanda de espacios habitacionales que excedieron la
infraestructura de la ciudad. Ante la necesidad inmediata de un
lugar para vivir, una parte de la población optó por construir sus
propios hogares, mismos que fueron denominados “tejabanes”.
Este concepto hace referencia a una vivienda autoconstruida por
trabajadores, cuyos materiales constructivos más recurrentes fueron
la madera y la lámina para el techo.2 Aunque estos se distribuyeron
por diferentes zonas, un asentamiento importante de tejabanes se
conformó al norte del primer cuadro de la ciudad, cerca de las
principales industrias, avenidas y medios de transporte.3
Con el acelerado crecimiento poblacional y de la mancha
Agradezco a los editores de la revista Sillares, así como a quienes dictaminaron anónimamente este trabajo, por sus valiosas sugerencias y comentarios.
2
Para el arquitecto Barragán, en su estudio publicado en 1996, estas construcciones fueron comunes en la frontera norte de México, en parte como
consecuencia del intercambio cultural entre Estados Unidos y México tras la
instalación del ferrocarril. La afluencia de extranjeros norteamericanos trajo
consigo la adopción de materiales y acomodos en la vivienda al estilo chalet
californiano/viviendas obreras estadounidenses. Juan Barragán, 100 años de
vivienda en México: historia de la vivienda en una época económica y social
(Monterrey: URBIS Internacional, 1994).
3
Las delimitaciones del primer cuadro de la ciudad datan de 1888. “El primer cuadro de la ciudad de Monterrey se compone a partir de las siguientes delimitaciones: al Norte, hasta la calle del 15 de mayo, al Sur hasta la de Hidalgo
y San Francisco, al Oriente hasta la del Colegio de Niñas, y al Poniente hasta
la del Hospital Civil. Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante
AHMM), Fondo Monterrey contemporáneo/ actas/ 10/07/1888/ actas de cabildo vol. 999 exp. 1888/033.
1

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�Tejabanes en Monterrey

urbana registrado en el segundo tercio del siglo XX, estos antiguos
asentamientos del margen norte quedaron atrapados en el centro
de la ciudad. De esta forma, los asentamientos se vieron rodeados
de profundas transformaciones urbanas como la ampliación de
avenidas o el cambio de giro habitacional de algunos espacios, que
en ocasiones terminaron por expulsar a los vecinos. Hacia 1970,
importantes cambios en la legislación de construcción de vivienda
que tenían por objetivo modernizar la mancha urbana dejaron fuera
a los tejabanes por considerar que “afeaban” el paisaje de la ciudad,
además de promover su estigmatización al relacionarlos con
problemáticas sociales y de salubridad. A partir de esta década, el
número de tejabanes disminuyó considerablemente, y se pronunció
la transición a casas de material (concreto, en particular), marcando
así un declive en las prácticas antiguas de habitar los tejabanes, al
menos en las cercanías del centro de Monterrey (ver mapas 1 y 2).4
Esto no significó, sin embargo, la total desaparición de este
tipo vivienda. Por tal motivo, considero fundamental recuperar el
testimonio de otros partícipes, es decir, de aquellos que no transitaron
a casas de material y preservaron sus tejabanes. Para ello se eligió el
caso de la colonia Terminal, que en la actualidad se ha caracterizado
por ser un espacio que, aun y con la transformación urbana, mantiene
una comunidad activa que autogestiona la conmemoración de su
propio pasado relacionado con los tejabanes, a través de interacciones
sociales y actividades culturales bien definidas.5
COLEF, Reporte Barrio CONARTE. (Monterrey: CONARTE, 2019).
En COLEF, se menciona que esta colonia se conformó en un contexto
urbano importante por su cercanía al centro, a las principales industrias como
4
5

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�Celeste Olguin

El objetivo de este trabajo es analizar las circunstancias
que dieron pie a la formación y preservación de los tejabanes,
privilegiando fuentes orales para dar cuenta de una “identidad
en la que se entrega una visión propia”.6 El artículo se divide
en dos partes. En la primera, se presenta un panorama general
de la formación de colonias proletarias en el margen norte de la
ciudad —entre ellas la Terminal—, desde inicios del siglo XX
hasta 1970. En la segunda, se abordan las acciones de defensa en
pro del mantenimiento de los tejabanes como hogar, se exponen
los lazos comunitarios forjados en torno a ellos, y se muestra la
percepción de los habitantes sobre su pasado en estas viviendas.
Cabe mencionar que, lejos de ser un fenómeno local,
la autoconstrucción es un fenómeno que ha tenido una larga
historia en América Latina y que mantiene gran vigencia. Como
lo señalan investigadoras como Sandra Calvo, este tipo de
viviendas “erróneamente fueron llamadas ilegales e informales,
cuando en realidad eran la norma que sustentaba la vida de miles
de personas”.7 En este sentido, la relevancia de la investigación se
Vidriera Monterrey, Peñoles, ASARCO y a las estaciones del Ferrocarril Central Mexicano. Aunado a esto, la Terminal fue lotificada —en el marco de un
reordenamiento espacial urbano—, por empresarios y compañías importantes,
entre ellos Lorenzo Zambrano y la siderúrgica Fundidora de Monterrey.
6
Jorge E. Aceves, “Sobre los problemas y métodos de la historia oral”, en
La historia con micrófono: textos introductorios a la historia oral, ed. Graciela de Garay Arellano (México: Instituto Mora, 1994), 33–46.
7
Constanza Lambertucci, “‘Pagué hasta el último peso pero no me dieron
la escritura’: una obra de arte sobre construir y habitar fuera del mercado de
la vivienda en América Latina”, El País, el 4 de septiembre de 2021, https://
elpais.com/icon-design/2021-09-04/pague-hasta-el-ultimo-peso-pero-no-medieron-la-escritura-las-miserias-de-vivir-fuera-del-mercado-de-la-viviendaSillares, vol. 3, núm. 6, 2024, 143-178
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�Tejabanes en Monterrey

encuentra en que, a partir de las y los habitantes de estos espacios,
se intenta recrear el ambiente comunitario que se forjó en torno
a los tejabanes, que son recordados como hogares legítimos y
constituidos en contraste con la visión actual “de disgusto”
asociada “a la pobreza y carencias”.8 Por último, consideramos
que el tema es pertinente ya que desde la historiografía refuerza
la conexión entre historia y comunidad, debido a que concede un
carácter íntimo a los acontecimientos históricos y sociales.9
Mapa 1.
Mapa de las colonias en el margen norte de Monterrey

El espacio que ocupaban las colonias en el margen norte se delimitaba al
poniente por la avenida Alfonso Reyes, hasta la altura de la calle Manuel
Barragán, al oriente por la avenida Félix U. Gómez, y cerrando el rectángulo,
al sur, por la avenida Cristóbal Colón.
Fuente: Elaborado por G. Vázquez, COLEF, 2019.
en-america-latina-contadas-en-una-obra-de-arte.html.
8
Eduardo Guzmán, “El imaginario del barrio San Luisito” (Tesis de maestría, Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012), 59.
9
Aceves, “Sobre los problemas y métodos de la historia oral”, 43.
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�Celeste Olguin

Mapa 2.
Mapa de los tejabanes que aún se conservan en la colonia
Terminal, 2019

Fuente: Elaboración propia en Microsoft BI, utilizando longitud y latitud de
Google Maps.

La formación de colonias en el margen norte del centro de
Monterrey, 1900-1970
Durante el siglo XX, según las fuentes oficiales de normativas
de la ciudad, los esfuerzos por erradicar viviendas “indignas” se
relacionaron con el crecimiento demográfico, la legislación y la
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�Tejabanes en Monterrey

extensión de la mancha urbana. Como se presenta en la Tabla
1, la injerencia de los reglamentos urbanos se fue extendiendo a
medida que creció el número de fábricas, habitantes y espacios
habitacionales. Así, el margen norte se convirtió en uno de los
principales destinos para familias de estratos sociales variados,
quienes, ante la dificultad de encontrar viviendas adecuadas,
se hacinaban en tejabanes alrededor de las fábricas como una
primera opción de vivienda.10
A partir de 1912, algunas fábricas y empresarios
inmobiliarios comenzaron el acondicionamiento de terrenos
que formalizaron la ubicación de colonias. Hacia el norte, por
ejemplo, Mariano Treviño construyó la colonia Hidalgo, y otros
casos fueron las colonias Estrella, Niño Artillero y General
Autores como Barragán, Guzmán, y Zavala, han propuesto un origen en el
estilo de estas casas de madera. Señalan que entre 1890 y 1930, los elementos
arquitectónicos que llegaron a través del ferrocarril le otorgaron a los tejabanes
un estatus diferente al de las casas de madera nativas y vernáculas, llamadas por los lugareños “jacales” Esto se debía al innovador uso de la lámina y
al tratamiento de la madera en aserraderos norteamericanos, que la convertía
en una casa autoconstruida con materiales procesados por la industria. Por
otra parte, consideramos que el término tejabán es complejo debido a que:
1) Barragán menciona que es un vocablo del noreste mexicano (regionalista) vinculado a procesos fronterizos, y porque 2) basándonos en Guzmán, a
lo largo de los años se ha venido distorsionando, cayendo en connotaciones
de estigma, pobreza y suciedad. Barragán, 100 años de vivienda en México;
Eduardo Guzmán, “El imaginario del barrio San Luisito” (Tesis de maestría,
Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012), http://eprints.uanl.
mx/11069/; Juan Roberto Zavala, Diccionario biográfico de constructores de
Monterrey (Monterrey: CMIC, Delegación Nuevo León, 2003). Ver también
Andrés Montemayor, Historia de Monterrey, (Monterrey: Asociación de Editores Libreros de Monterrey, 1971), 343.
10

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Reyes. Al noreste, entre Cervecería Cuauhtémoc y la Fundición
no. 3 (ASARCO), se construyó la colonia Larralde. La Sarabia
se instaló en los terrenos de la Fundación de la Estrella, mientras
que ASARCO destinó su depósito de madera para formar su
propia colonia de obreros. Posteriormente, “a partir de 1928 se
inauguraron las colonias General Treviño, 15 de mayo, Terminal,
Moderna y Francisco I Madero”.11
En 1927, en el marco de la Ley de Planificación y
Construcciones Nuevas de la Ciudad de 1928, el director de obras
públicas otorgó los permisos correspondientes a la “Constructora
y colonizadora de Monterrey, S.A.” de Lorenzo Zambrano,12
para urbanizar y lotificar los terrenos de la comunidad Terminal,
por medio de la introducción de servicios, banquetas y tanques
sépticos. Según los archivos del municipio, en un principio
los terrenos debieron ser valuados en 0.5 centavos por metro
cuadrado. A pesar de que la zona estaba relativamente alejada del
centro de la ciudad, el lugar resultaba de provecho por estar cerca
de las principales fuentes de trabajo.13
César Salinas, “El anhelo de un hogar. El programa de vivienda de las
empresas del Grupo Industrial Monterrey”, en Libro de Oro de la Sociedad
Cuauhtémoc y Famosa (Monterrey: FAMOSA, 2018), 152.
12
Este empresario fue importante en los proyectos de modernización urbana
de la época: lotificó otras colonias en la ciudad como la residencial Mirador
(cerca del Obispado) y la Moderna. Además, formó parte del corporativo de
Cementos Mexicanos.
13
AHMM, Monterrey Contemporáneo, Actas de cabildo, vol. 999, exp. 1927
/046 diciembre 30, 1927. Al mismo tiempo que se realizaba este proyecto,
en el lado sur de la ciudad, la misma compañía construyó la colonia residen11

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�Tejabanes en Monterrey

Tabla I.
Antecedentes demográficos, legislativos y de extensión urbana en
Monterrey
Periodo

Población

Reglamento

Mancha urbana
En 1900 la periferia de la ciudad se extendió de la calle
Aramberri hasta Av. Fco. Madero y Colón. Hacia el noreste
Ley de planifica- se instalaron plantas industriación y construc- les y las colonias 15 de mayo
1920
98,305
ciones Nuevas de y la Moderna, mientras que al
la Ciudad (1928)
poniente se ubicaron las colonias Beldem, Armendáriz, y
Urdiales; todas ubicadas dentro del municipio de Monterrey.
Reglamento esta- Comenzó la formación de
tal de la ley mu- la Zona Metropolitana con
1950
339, 286
nicipal: Segunda la anexión del municipio de
Ley de urbaniza- Guadalupe y San Nicolás de
ción (1945)
los Garza
Plan Regulador de El área metropolitana de MonMonterrey y sus terrey se extendido a Apodaca,
1970
858, 107
municipios veci- Santa Catarina y General Esnos (1962)
cobedo
Fuente: Elaboración propia con base en Carlos Estuardo Aparicio Moreno,
María Estela Ortega Rubí, y Efrén Sandoval Hernández, “La segregación
socio-espacial en Monterrey a lo largo de su proceso de metropolización”,
Región y Sociedad XXIII, núm. 52 (2011): 173–207; INEGI, 1921; INEGI,
1970; y CDMT, s/f.

En 1929, al finalizar las actividades de construcción, dicha
compañía publicó en el periódico El Porvenir numerosos anuncios
cial Mirador, “para personas con sobrada capacidad económica y la Terminal
para quienes tenían menos recursos”. Zavala, Diccionario de constructores en
Monterrey, 348.
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publicitarios bajo el slogan “La colonia Terminal, la ventana por
donde se ventila Monterrey”, asegurando la prosperidad de las
fincas, la pavimentación de las calles y el equipamiento de todos
los servicios urbanos. Así, mientras el gobierno de Aaron Sáenz
mandó retirar todos los tejabanes que se ubicaban sobre la calzada
Francisco Madero (antes Unión), tan sólo dos cuadras al norte, la
colonia Terminal comenzó a poblarse a través de la compraventa
de lotes abiertos. En un principio, una característica importante
de esta colonia fue que, en comparación con los fraccionamientos
planificados por fábricas,14 la compra de lotes consistió en la
adquisición de un terreno a pagos mensuales en el cual las
familias autoconstruían sus viviendas según sus posibilidades.
Sin duda, esta característica fue importante, porque da cuenta de
la complejidad de clasificar a los tejabanes basándonos sólo en su
tipología constructiva.15
En los primeros años de operación (1910), Cervecería Cuauhtémoc acondicionó tejabanes para obreros. Sin embargo, ante la denuncia de condiciones insalubres, el sindicato impulsó proyectos habitacionales que estimularon
el ascenso social de ciertas familias, al trasladarlas de un tejabán a una casa
prefabricada. Posiblemente, esta movilización influyó en la formación de la
clase media, como fue en el caso de la colonia Hidalgo y Cuauhtémoc. (N. del
E.: Sobre esta última, ver por ejemplo Azucena Garza, Colonia Cuauhtémoc:
Vida cotidiana de una colonia obrera en Monterrey (1957-2020), (Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, UANL, 2023), reseñado en este número de
Sillares por Isabel Araujo).
15
En el tiraje de los anuncios de venta en la Terminal se publicó la siguiente
lista: “Sección económica donde se admiten construcciones de madera: Sr.
Severo Stevis Talleres de los ferrocarrileros nacionales [..,] Sr. Lino Obregón
Talleres de los señores Salinas y Rocha Sr. Víctor Balboa Monterrey country
Club. Sr. E. Casas Propietario de pulquería Sr, Fernando Tijerina Propietario
14

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Sin embargo, y pese a lo establecido en la normativa y
a los anuncios de la compañía inmobiliaria de Zambrano, en
algunos casos la población de estas colonias se encontró con
proyectos inacabados y carentes de los servicios más vitales. Tal
era la necesidad de vivienda que, aunque los fraccionamientos no
estuvieran equipados, las familias se afincaban rápidamente con
tejabanes, mientras la mayor parte de los recursos se destinaba
a liquidar el financiamiento del terreno. Al respecto, Salinas
menciona que estas colonias, entre ellas la Terminal, “no eran
residenciales cómodas ni bien establecidas, y tenían que gestionar
constantemente la instalación de servicios básicos como luz
y agua, además de financiar junto con el gobierno municipal,
parques y mejoras”.16
Estas condiciones no impidieron que cinco años después
de haber concluido los trabajos en la colonia Terminal, en 1934,
Zambrano vendiera al municipio de Monterrey una parte de la
colonia con extensión de 48,468 metros cuadrados, con el objetivo
de construir viviendas prefabricadas de acero y cemento.17 Para
esto, el ayuntamiento pidió un crédito hipotecario de 100 mil
pesos y contrató a la Compañía Constructora Popular (empresa
de Fundidora Monterrey, una de las siderúrgicas más importantes
de Cantina Sr. Ignacio Bacaseguat y Sr, Pedro Luna Mecánico”. El Porvenir,
Monterrey, 25 de septiembre de 1928.
16
Salinas, “El anhelo de un hogar. El programa de vivienda de las empresas
del Grupo Industrial Monterrey”, 152.
17
Esta parte estaba ubicada al oriente cruzando la calle Félix U. Gómez,
detrás de la recién construida Escuela Industrial.
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de la ciudad). Al finalizar la obra en 1939, el municipio quedó con
una deuda de 120 mil pesos a favor de la Constructora Popular.18
Imagen 1
Anuncio publicitario de la colonia Terminal en El Porvenir, 1929

Fuente: Hemeroteca Digital de El Porvenir.

Ante problemas financieros, el ayuntamiento decidió ceder las 48
casas construidas a la Constructora Popular para pagar su deuda,
por lo que Fundidora se posicionó como dueña de una parte de la
colonia. Concretado el acuerdo, y en vista de que aún quedaba una
extensión de terreno, se pensó ofrecerlo a la empresa de muebles
Salinas y Rocha. Sin embargo, al final se vendió al empresario
AHMM, Monterrey contemporáneo, sección actas 12-09-1939, Colección
Actas de cabildo, vol. 999 expediente 1939/015.
18

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�Tejabanes en Monterrey

Ing. Esteban Rock, quien pagó más por el metro cuadrado. Según
se dijo, esa proposición resultaba “conveniente para los intereses
municipales, tomando en cuenta que son terrenos malos, pues
para la edificación necesitan cimentación especial”.19
Pese a que la Terminal fue lotificada por diversas
empresas y personalidades, desde sus inicios mantuvo un perfil
popular. Las diversas intervenciones no unificaron la instalación
de servicios, y en su lugar se introdujeron por iniciativa de los
propios habitantes hasta décadas posteriores, como veremos
más adelante. De esta forma, la colonia se pobló gradualmente
por vecinos que recurrieron a lotes para autoconstruir tejabanes,
mientras que otros se establecieron en casas prefabricadas.
En todo caso, la presencia de tejabanes sin duda
contrastaba con las aspiraciones de algunos sectores que veían en
Monterrey una gran capital industrial.20 A lo largo de las décadas
de 1930 y 1940, los tejabanes fueron objeto de críticas tanto
AHMM, Monterrey contemporáneo, sección actas 12-09-1939, Colección
Actas de cabildo, vol. 999 expediente 1939/015.
20
Si bien no estaban prohibidos, tal parece que se buscaba esconderlos. Al
respecto, sobre la construcción de tejabanes, en 1945 la Segunda Ley de Urbanización clasificó a las casas de madera como edificios tipo “D”, los cuales
solo podían edificarse en zonas industriales. A través de esta ley se estableció
que las viviendas debían de tener por lo menos dos ventanas amplias, una
puerta y árboles en las banquetas, además especificaban que “dentro de esta
clase habrá una subdivisión denominada E-1, a los que pertenecen los edificios de madera de una (1) o (2) dos piezas y de tipo provisional, solo pueden
levantarse únicamente una de estas construcciones en un lote de terreno que
no tenga otra construcción y que no dé frente a la calle”. Oscar Flores, Monterrey origen y destino. Tomo II: Monterrey, una ciudad industrial (1910-1980).
(Monterrey: Municipio de Monterrey, 2009), 295.
19

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�Celeste Olguin

en la prensa como en la opinión pública, ámbitos en los cuales
era común encontrar expresiones que aludían a estas viviendas
como “un horroroso adefesio para la presentación de la ciudad”.21
Igualmente, la construcción de nuevos edificios solía mostrarse
como oposición: durante la construcción del Hotel Genova, por
ejemplo, que se ubicaba en la avenida Madero en cruce con
Galeana, se indicó que se construía un “moderno edificio, en
donde anteriormente se levantaban sucios tejabanes”.22 Por otro
lado, en 1940, durante la construcción de la conexión de la calle
Guerrero-Carretera Nacional, el gobernador Bonifacio Salinas
(1939-1943) opinó “que se cambiara de lugar todos los tejabanes
de madera instalados en la calle, a fin de que no sean lunares entre
el embellecimiento que se esperaba llevar a cabo”.23
A partir de 1950, Monterrey entró en una segunda fase
de metropolización caracterizada por una expansión popular
y horizontal dispersa, en la que múltiples agentes urbanos
“accionaron para recuperar las áreas decadentes del primer cuadro
de la ciudad, enviando a sus pobladores a la periferia”.24 Como
Un tejabán a mitad de la calle”, El Porvenir, Monterrey, 3 de abril de
1948.
22
Se habla de utilizar la calle de Guerrero como eslabón de la carretera México-Laredo, El Porvenir, 3 de julio de 1940.
23
“
Monterrey cada día para recibir la corriente turística de los E.U.”, El Porvenir, Monterrey, 14 de noviembre de 1940.
24
Roberto García Ortega, “El área metropolitana de Monterrey (1930-1984):
Antecedentes y análisis de su problemática urbana”, en Monterrey: siete estudios contemporáneos, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Facultad de Filosofía y
Letras, UANL, 1988), 104.
21

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�Tejabanes en Monterrey

en otras ciudades industriales, el espacio céntrico se convirtió
en la nueva veta capitalista, destinado para la instalación de
negocios y actividades políticas. En este tenor, algunos habitantes
recurrieron al amparo para defender la legitimidad de los tejabanes
y terrenos. Este amparo consistió en demostrar que el tejabán era
una vivienda familiar, que no obstruía el paso en alguna avenida
y que se encontraba en una colonia no urbanizada.25
Con una población de 858,107 habitantes, la normativa
y crecimiento demográfico siguieron modificando la forma
de habitar de la población regiomontana. De 1950 a 1970, la
concentración poblacional del municipio de Monterrey respecto
al resto del estado disminuyó del 86.4% al 63.3%.26 Además del
crecimiento demográfico en municipios aledaños, es posible que
dicha disminución se haya relacionado con la regeneración del
ambiente urbano, la ampliación de avenidas, la introducción de
servicios, y el cambio de zonas habitacionales por corredores
comerciales. Por mencionar un ejemplo, en 1972 se llevó a cabo
la ampliación de la calzada Madero, en la cual desaparecieron
numerosos hoteles y negocios. Por otro lado, a partir de 1970,
comenzaron a manifestarse los efectos del paracaidismo, así
como los movimientos masivos para obtener una vivienda, tales
como el Frente Popular Tierra y Libertad.
Retira el municipio un tejabán y al dueño lo ampara la Federación, dispone el juzgado de distrito se restituya el bien por considerarlo casa habitación”,
El Porvenir, Monterrey, 24 de abril de 1958.
26
Gustavo Garza, “La estructura socioespacial de Monterrey, 1970-1990”,
Estudios Demográficos y Urbanos 14, núm. 3 (42) (1999): 545–98.
25

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�Celeste Olguin

Como barrios históricos, las colonias Larralde, Obrerista,
Cantú, Treviño y Terminal siguieron desarrollando lazos
comunitarios particulares en medio de ambientes de inseguridad,
invasión de negocios, problemáticas de salud y cambio
generacional. Según el cronista López, el ambiente familiar
decayó en estas colonias cuando los negocios cercanos a la avenida
Colón y Francisco I. Madero fueron obligados a cambiar su giro
comercial, tras la apertura de clubs nocturnos y prostíbulos, que
en opinión de los vecinos se habían originado por el enorme flujo
de población masculina derivado del Programa Bracero.27
Otra situación importante ocurrió a finales de la década
de 1970, cuando la zona metropolitana se consolidó con cinco
municipios, integrándose por completo García, Santa Catarina y
General Escobedo. Según los datos oficiales de Garza, de toda la
población que habitaba en Monterrey en 1970, el 57.6% poseía
una vivienda con un solo dormitorio, el 64.7% con drenaje, y el
51.4% con un techo permanente.28 Estos datos, en particular el
último, nos indicaría que un alto porcentaje de las viviendas en la
ciudad coincidiría con las características de los tejabanes.
Gerardo López, “Barrio Nacional”, en Historia de nuestros barrios, ed.
Celso Garza (Monterrey: Gobierno del estado, 1985).
28
Gustavo Garza, “El proceso de metropolización de Monterrey / hay
que planear a largo plazo”, DemoS, núm. 007 (1994), 548. https://doi.
org/10.22201/%6634. En el documental “Tierra y Libertad” (1978), un participante declaró que Monterrey era un “engaño”: “No hay posibilidades de
adquirir una casa habitación decorosa”. D. Álvarez, “Tierra y Libertad”. Video
de YouTube publicado el 20 de enero 2020: https://www.youtube.com/watch?v=ExCbBcM-wX0.
27

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Con base en fuentes documentales, es posible inferir
que, ante la difusión en los medios de comunicación, no solo de
la prensa, sino de la televisión, se divulgó de forma masiva un
estigma de lo que implicaba vivir en un tejabán. Un claro ejemplo
de esta situación se documentó en el reportaje de la colonia “La
coyotera” (hoy Garza Nieto), en la cual, de nueva cuenta, los
tejabanes fueron vinculados a problemáticas sociales de “mala
fama” como la prostitución y drogadicción. En dicho reportaje, el
gobernador Alfonso Martínez Domínguez (1979-1985) expresó:
Representa un foco de vergüenza para la comunidad del
estado. El origen de La Coyotera está en […] que los señores
Garza Nieto primero alquilaban pedazos de tierra (6x10 o 6x6)
y la gente pagaba una renta y hacía allí su tejabán. Después se
fueron reduciendo los espacios para rentar y fueron espacios
de 3x4, mínimos, y se multiplicaron los tejabanes […] Llegó
un momento en el que estos arrendatarios se negaron a pagar
la renta reclamando servicios y atención. Este es el origen de
estas zonas. El gobierno ha estado impulsando el Programa
“Tierra Propia” […] para vender a [un] precio barato […] al
que los viejos y antiguos posesionarios puedan pagar […]
Estamos introduciendo algunos servicios […] Son fenómenos
dramáticos que se dan en las grandes concentraciones urbanas
como Monterrey y todas las ciudades, no sólo de México sino
del mundo […] Pero ahora estamos enérgicamente metiendo
la mano y vamos a reivindicar a toda el área metropolitana
que se encuentra en condiciones paupérrimas para que tengan
un mínimo decoroso de vida. La prostitución, el alcoholismo,
la drogadicción, que se concentran, se esconden o se
albergan generalmente en los medios de esta naturaleza va
desapareciendo, porque a medida que, por así decirlo, entra
la civilización, la gente adquiere conciencia de la ventaja de
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�Celeste Olguin

vivir mejor […] No son vicios o dramas que puedan resolverse
con acciones policiacas que reprimen, que sancionan. Esto
sería una aspirina, un parche. El problema de fondo es el de
crear un hábitat propicio para la vida decorosa y luego vigilar
que no se contamine esta vida decorosa, aunque sea modesta
[…]29

En suma, con una crisis de vivienda tanto en la zona metropolitana
como en las cercanías con el centro, los tejabanes siguieron
siendo el hogar de numerosas familias. La transición de los
tejabanes a casas de material ocurrió por factores como los planes
de desarrollo urbano de distintos gobiernos, la reestructuración
familiar, el cambio generacional y el crecimiento en la capacidad
adquisitiva.30 Aun así, en espacios como la colonia Terminal
estos cambios tuvieron otro ritmo. Ahí, como veremos en el
siguiente apartado a través de diversas entrevistas a profundidad,
la movilización de los vecinos y lazos comunitarios crearon un
sentido de arraigo que influyó en la permanencia de los tejabanes,
misma que se extiende incluso hasta hoy día.
Gilberto Marcos, “Reportaje de Gilberto Marcos para Foro en ‘La Coyotera’”, Vídeo de YouTube publicado en 2014: https://www.youtube.com/watch?v=BhBOa95nQmg&amp;t=770s
30
El proyecto de Barrio CONARTE consistió en una intervención cultural
que se realizó en las colonias Obrerista, Sarabia, Treviño y Terminal a través
de talleres, reuniones con vecinos, proyección de películas y elaboración de
murales. Los resultados del trabajo de campo se presentaron en la Casa de
la Cultura de Nuevo León, y posteriormente se publicaron en un informe en
el que se recopiló información histórica sobre el origen de las colonias, sus
festividades y viviendas, para la cual se consultó bibliografía y se recopilaron
testimonios orales de los vecinos con más antigüedad.
29

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Construcción y preservación de un espacio urbano: la
colonia Terminal a través de la memoria de sus habitantes
a)
Herencia y movilización
Como hemos visto, dentro de la colonia Terminal la venta de
terrenos y la autoconstrucción de tejabanes comenzó a finales de
la década de 1920. Estos espacios fueron valiosos para las familias
porque, a pesar de su perfil socioeconómico, pudieron comprar o
rentar terrenos a precios accesibles, en los que se les permitió
autoconstruir o montar sus casas de madera para instalarse.
Algunos testimonios tienen muy presente el momento en que sus
familias se instalaron en la colonia. Uno de sus habitantes, Óscar
Ortegón, recordó que su padre compró un terreno y construyó
un tejabán “a 50 pesos mensuales, […] en 1942”.31 Por su parte,
Angélica Sáenz señaló que sus padres llegaron de San Luis Potosí
“a unos tejabanes que están a un lado de las vías del ferrocarril
de la colonia Terminal, porque tenían ya la idea de que podían
salir a trabajar en el mismo centro”.32 Gloria Medellín, por
último, también expresó que su abuela se asentó en calidad de
posesionaria en “puro monte”, por la calle Platón Sánchez, donde
“hicieron su jacal y nacieron sus hijos”.33
Óscar Ortegón, entrevistado por Edurne García y Celeste Olguin, 21 de
octubre de 2021, audio, 01:38.
32
Angélica Sáenz, entrevistada por Celeste Olguin, y Crispin Alonso, 31 de
octubre de 2021, audio, 00:40.
33
Gloria Medellín, entrevistada por Celeste Olguin, 9 de noviembre de 2021,
audio 00:37.
31

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Como lo afirmó también esta última entrevistada,
aunque hacia las décadas 1960 y 1970 algunas familias habían
incrementado sus ingresos, éstas decidieron seguir habitando en
esos mismos espacios. Esto hizo que, con el tiempo, se fueran
desarrollando diferentes modalidades de residencia en tejabanes:
propietarios, posesionarios y arrendatarios. Los propietarios
se caracterizaron por tener un tejabán en un terreno fijo, por lo
que el cambio de materiales se dio a partir del ingreso paulatino
de recursos. Por otro lado, los posesionarios fueron dueños de
los tejabanes, pero no de los terrenos, por tanto, se movilizaron
constantemente a espacios disponibles para rentar. Es posible
que este tipo de tejabán arrendado se conservara por más tiempo,
debido a que era difícil encontrar un terreno a bajos precios
para fincar con material (cemento). Por último, los arrendatarios
residieron en pequeños cuartos de renta hechos de madera,
mismos que componían algunas vecindades como la ubicada en
una de las manzanas de la calle Héroes del 47, dentro de la cual se
compartía el patio, los lavadores, la regadera y el baño.
Estas modalidades dieron cuenta de que el espacio
comunitario se constituyó por la participación de escalas sociales
variadas, que en sus inicios habían compartido un estilo de
vivienda común. Sáenz, quien vivió en la vecindad entre 1976 y
1980, señaló:
Nosotros no completábamos a rentar ni siquiera un tejabán de
los que […] daban a la calle, eran más caros porque eran más
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grandes, […] tenían su puerta principal en la calle. Ya hacia el
fondo eran unos […] tejabancitos (sic), […] más económicos,
[…] a mi papá le rentaron un espacio […] muy pequeño. La
gente tenía buenos trabajos […] los que vivían en los [otros]
tejabanes, porque estaba Cristalería [Vidriera Monterrey], […]
Tenían una calidad de vida […] clase media baja y nosotros
una […] pobreza extrema […] Los tejabanes [de la vecindad]
prácticamente estaban cubiertos […] con plástico y periódico.34

Para los arrendatarios, los tejabanes fueron ideales debido a que
se les facilitaba movilizarse. Si por algún motivo necesitaban
dejar el terreno arrendado, se mudaban sin salir de la colonia.
Ortegón comenta que:
Podías tener tu tejabán, pero no ser dueño del piso, […] si
estaba un terreno solo, tú movías el tejabán y lo asentabas ahí,
y le pagabas renta de piso al dueño del terreno […] Allá a […]
mediados de los 50 pasaba una yunta de bueyes con dos rieles
atravesados en forma de equis, [y] una lanza muy larga, para
ir levantando los alambres [cables de electricidad], y subían el
tejabán allí a los rieles esos […] y [cobraban]. Pero y luego […]
a los bueyes los suplió un tractor.35

Este último caso lo ejemplificó otra de las entrevistadas, Medellín.
Ella relató que, cuando la dueña de la manzana, doña Rosaura,
aceptó venderles un pedazo de terreno en otro lugar, tuvieron que
mover su casa por “medio de un tractor que traía rieles”, y la
trasladaron “adonde estamos ahorita”.36
34
35
36

Sáenz (entrevista).
Ortegón (entrevista).
Medellín (entrevista).

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Por otro lado, pese a que la colonia fue lotificada,
también hubo presencia de posesionarios, que figuraron como
parte de un anexo que incrementó la delimitación territorial de
la comunidad. El parentesco sanguíneo unió varias casas para
un mejor alojamiento familiar, motivo por el cual las viviendas
se edificaron con patrones muy heterogéneos tanto en medidas
como en materiales.
Imagen 2
Foto de tejabán ubicado en la colonia Terminal, 2019

Fuente: Fotografía de la autora

La necesidad de regularizar la situación patrimonial de familias
que habitaban en tejabanes y la introducción de servicios urbanos
se debieron en gran parte a la movilización de los vecinos y a
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su participación en las Juntas de Mejoras. En el caso de la
Terminal, antes que los servicios urbanos, la primera tarea fue la
de regularizar la situación patrimonial de familias que habitaban
en tejabanes. Medellín recordó que entre 1955 y 1961, ella y
su abuela acudían a las reuniones, en las cuales se trataba “de
convencer a la dueña para que vendiera”, y que lo hiciera “a un
precio accesible” porque pedía mucho dinero de enganche; a
través de la junta, recuerda, “lograron que les dejara el terreno
con cien pesos, […] y los pagos eran (de) sesenta mensuales”.37
La resolución de estas situaciones no fue fácil, debido a
que en este proceso:
Las juntas [empezaban] a las ocho de la noche y a veces que
se alargaban hasta las doce o una de la mañana porque […]
no se ponían de acuerdo […] y había ocasiones en que […] se
calentaban los ánimos […], y ‘escóndete debajo de las bancas’,
porque […] ¡vuelan los palos! […] [Además] iban a Palacio
Federal a pedir audiencia, para que les ayudaran, hasta que
lograron que un gobernador, [fuera] intermediario para que
Doña Rosaura vendiera aquí los terrenos […] El que intervino
[…] [fue] […] Raúl Rangel Frías […], ya después la dueña
aceptó venderles, no precisamente donde estábamos nosotros,
sino a la vuelta de la cuadra donde estamos ahorita.38

Dentro de la colonia, la cantidad de posesionarios fue grande y
dispersa. Por el testimonio de Medellín se tiene conocimiento de
que en la calle Platón Sánchez estaba una parte, mientras que
37
38

Medellín (entrevista).
Medellín (entrevista).

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Ortegón comentó que el predio 16 de la colonia Terminal,39 que
estaba cerca de las vías de Vidriera Monterrey, se legalizó hasta
1985, y que por vía Tampico había una privada que le dicen
Bondojito, que también era de posesionarios”.40 En este proceso
conciliatorio los/las líderes vecinales y el clientelismo político
ejercieron un gran impacto, porque en algunos casos de ello
dependió la obtención de un terreno propio.41
Medellín expresó que su familia tenía preocupación por su
tejabán, debido a que escuchaban los casos de desalojo de otros
espacios. “Querían que les vendieran, o sea, no querían estar
viviendo de oquis [sic] […] pero no querían [venderles] y les
destruían las casas”.42 También se registraron otras incongruencias
por parte de los planes de regulación urbana y las empresas
inmobiliarias, porque la colonia creció sin parques recreativos, ni
mercados cercanos para abastecerse de alimentos.
Después de regularizar la vivienda, en 1960, los
propietarios y vecinos se movilizaron para introducir el drenaje
El predio 16 comprendía un gran polígono dentro de la colonia, el cual
partía de la avenida Colón hasta Zuazua a Manuel Doblado y de Doblado a
Jesús M Garza y de Zuazua a Dr. Coss por vía Tampico y por Dr. Coss a Jesús
M Garza.
40
Ortegón (entrevista).
41
Hilda Lara, entrevistada por Francisco Cortés y Celeste Olguin, 2021.
42
Medellín. Años más tarde, en 1970, surgiría el movimiento Tierra y Libertad, el cual dio otra interpretación a la figura del posesionario(a), admitiéndolo
con orgullo y expresando todas estas dificultades en un marco de injusticia
y explotación capitalista. Álvarez, “Tierra y Libertad”, video de YouTube
publicado el 20 de enero de 2020: https://www.youtube.com/watch?v=ExCbBcM-wX0.
39

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pluvial y pavimentación, lo que ocurrió hasta principios de
la siguiente década.43 Tal como se mencionó anteriormente,
en contraste con los anuncios publicitarios de la compañía de
Lorenzo Zambrano, la colonia era conocida como el barrio de la
Cañada Prieta porque “Cuando llovía […] pasaba el agua de lado
a lado […] y nos tirábamos, como si fuera un río, aunque fueran
aguas chocolatozas (sic) sucias, […] Por la escuela Primero de
Mayo, se juntaba una lagunita antes de que pavimentaran las
calles que vienen de sur a norte. Era un lodazal tremendo”.44
En cuanto al servicio de agua, cada calle o manzana contaba
con una sola toma, y a falta de drenaje pluvial, los excusados eran
de pozo. En estas condiciones, la junta promovió la introducción
gradual de la infraestructura urbana. Al respecto, Ortegón comentó:
“allá en una privada (Barragán) se puso el drenaje en cierto año”,
pero “no se generalizó la instalación, [sino que] fue por tramos”,
lo que en ocasiones dependía del trabajo de las lideresas.45 Por otra
parte, Palacios menciona que en ocasiones la Vidriera Monterrey
sirvió a la comunidad con tomas de agua cuando fallaba el servicio,
y lo mismo pasó con el sistema de alumbrado.46
Las calles pavimentadas eran las que corrían de norte a sur: Julián Villarreal, Álvaro Obregón y Héroes del 47. Mientras que las calles de Oriente
a Poniente eran de terracería. Los testimonios recolectados en el Reporte de
Barrio Conarte, 2019, confirmaron que fue hasta principios de los 70 cuando
pavimentaron por completo las calles.
44
Ortegón (entrevista).
45
Ortegón (entrevista).
46
Lylia Palacios, “Transformaciones en los usos de la calle en barrios de
origen obrero. El caso de la colonia Terminal”, en Monterrey a través de sus
43

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�Celeste Olguin

A falta de infraestructura urbana, los habitantes de la
Terminal encontraron la forma de adecuar sus tejabanes para
sobrevivir, y pese a las normativas y el estigma, éstos no se vieron
afectados por inspecciones ni por otro tipo de conflictos. Según
Ortegón: “en las colonias no se estableció esa regla” de destruir
tejabanes, y la prueba estaba en que “en cada manzana [hay] de
perdido un tejabán”.47
b)
Vínculos vecinales y el sentido de pertenencia
Además de la búsqueda de mejores condiciones de vida, que sin
duda contribuyó a la formación de fuertes vínculos vecinales,
los habitantes de la Terminal fomentaron otro tipo de soporte
mutuo y de convivencia generalizada. Las colonias se poblaron
de familias sanguíneas entre las cuales se afianzaron lazos
de apoyo, mismos que sirvieron para amortiguar carencias y
necesidades tales como el cuidado de los hijos/as, el alojamiento
para otros familiares, así como el suministro de recursos, comida,
dulces y juguetes. Entre la comunidad, los lazos se fortalecían
también tras el acompañamiento en el duelo y en la festividad,
eventos que muchas veces tenían como escenario principal los
tejabanes. Por lo que respecta a los duelos, uno de ellos mencionó
que “al ser gente pobre, [los muertos] se velaban en las casas.
Los vecinos guardaban el respeto bajando la música de radio y
calles. Una revisión desde las ciencias sociales, ed. Camilo Contreras (Monterrey: CONARTE, 2015).
47
Ortegón (entrevista).
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cooperando con comida o flores para el funeral”.48 En cuanto a
festividades, Lara mencionó que en bodas y fiestas de quince
años se invitaban a padrinos, que “los vecinos aportaban y [había]
mucha familiaridad”.49
Las fiestas colectivas estuvieron sin duda entre las
actividades que impulsaron la vinculación vecinal. En los
años 60, según recuerda una entrevistada, por la calle Héroes
del 47 y la calle Privada Quinta Avenida se tenía la costumbre
de celebrar Navidad realizando la pastorela y colocando un
Nacimiento, mientras que a los niños se les daba colaciones
(dulces) y pinole. En la fiesta de fin de año, por su parte, se
donaba mercancía, se realizaban rifas, tocadas de grupos de
rock y juegos de voleibol.50
La integración de propietarios, posesionarios y
arrendatarios en este tipo de celebraciones colectivas podría
verse como un indicio de que, dentro de la colonia, el estigma
social exterior no afectó la convivencia vecinal. Como hemos
observado a través de los testimonios, se evidencia una
participación incluyente en la festividad, el duelo y el juego
entre infantes, que contribuyó a una construcción identitaria en
torno a los tejabanes en el pleno centro industrial de Monterrey.
Esta construcción identitaria o sentido de pertenencia puede ser
también una manera de entender su permanencia, y el desarrollo
48
49
50

Ortegón (entrevista).
Lara (entrevista), 02:18.
Medellín (entrevista).

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de un hábitat comunitario que se aleja de los estigmas que la
rodean. En efecto, para algunos entrevistados habitar en un
tejabán “era de lo más natural”,51 lo que nos recuerda la frase
de Lefebvre respecto a que, al interior de una comunidad, las
prácticas se vuelven “naturales”, “comunes”, y escapan del
entendimiento de la lógica exterior.52
Si bien debe reconocerse que la persistencia de tejabanes
se debe sobre todo a la carencia de recursos económicos, también
es necesario mencionar que los tejabanes representaban ciertas
ventajas que pudieron contribuir a la creación de un fuerte
vínculo hacia ellos, como es el caso de la situación climática. En
una ciudad como Monterrey, con clima extremoso, el tejabán se
volvió también sinónimo de resguardo del frío y del calor. Uno de
sus habitantes, por ejemplo, dice tener “bien presente” la nevada
del 67, y recuerda que su padre hacía unas “tiritas” de periódico
para tapar las rendijas “para que no se chiflonara [sic] el aire
helado”. Por otro lado, el mismo entrevistado comenta que en
tiempos de calor se podía dormir con las puertas abiertas o sobre
banquetas para esperar el sereno. En su opinión, los tejabanes
incluso eran más frescos y térmicos que las casas de concreto, y
aunque el techo era de hierro, se ideaban aislantes con cubiertas
de palma para amortiguar el calor.53
A. Haros, entrevista realizada por E. Rangel, F. Cortes, y C. Olguín, 6 de
noviembre de 2021.
52
Henri Lefebvre, El derecho a la ciudad. (Madrid: Península, 1975), 42.
53
Ortegón (entrevista).
51

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Imagen 3
Angélica Sáez frente al tejabán de la vecindad donde vivió, 1978.

Fuente: Angelica Sáenz.

En general, las entrevistas realizadas dieron cuenta de que
generaciones de adultos/as que habitaron la colonia Terminal
después de 1950, y que hoy tienen entre 50 y 75 años, mantienen
en su memoria vivencias que se desarrollaron en torno a la
construcción y preservación de sus tejabanes. “[Tengo] grandes
recuerdos, carencias posiblemente ¡pero no las sentíamos!”.54
“Para nosotros [fue] una cosa muy natural, es pobreza, es humildad
54

Ortegón (entrevista).

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y todo eso nos ha gustado […] todos esos recuerdos, nunca me
dan a mí […] vergüenza, […] a mí me da mucho gusto”.55 Otro
testimonio menciona: “Recuerdos muy bonitos, nos salíamos
la güercada [sic]. [Mi] niñez […] fue muy bonita, con muchas
penurias, pero fue muy bonita”.56 También es posible que estos
testimonios den cuenta de la concepción de que la colonia fue un
espacio relativamente seguro para habitar en un tejabán.
En algunos casos, tal era la costumbre y arraigo, que
algunas personas no quisieron abandonar sus tejabanes. Así lo
expresó la señora Gloria, quien recordó que su madre y abuela
no cambiaron su tejaban a pesar de que ya tenían otra casa de
material. Lo mismo comentó Sáenz, quien sí experimentó el
cambio:
Aun en mi pobreza en el centro, yo sabía que había pavimento,
luz, agua, gas y […] [me movieron de] Félix U. Gómez hasta
llegar a Diego de Berlanga, acá a San Nicolás […] Me llevaron
a un mundo que no me gustó […] porque ya era la casa y era
estar sola […] [Experimenté] soledad, […] disgusto, […] enojo,
muchos sentimientos bien encontrados. Aun y que mis papás
llevaban un pensamiento de que ‘allá ya va a ser de nosotros,
ahí vamos a construir’. En cuanto a lo emocional y lo social, fue
[…] un cambio muy drástico. Pues acá ya no había vecinitos…
[…] era sal y [conoce] amigos, […] al vecino, experimenta ir
a tocar la puerta, tratar tantas cosas que yo las daba por hechas.
Entonces, pues fue un cambio muy difícil, muy difícil.57
55
56
57

Haros (entrevista).
Medellín (entrevista).
Sáenz (entrevista).

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�Tejabanes en Monterrey

Como podemos apreciar, en algunas ocasiones los testimonios
tienden a minimizar las carencias materiales, y en su lugar
enfatizan los lazos sociales que se forjaron en torno a los
tejabanes. Como concluye la misma Sáenz, “para mí vivir en
un tejaban significó muchísimo […] yo de ahí aprendí lo que
es la convivencia, a socializar, a no perder esperanza, a buscar
oportunidades […] porque aun con la carencia, yo aprendí […] a
vivir en comunidad”.58
Conclusiones
Las colonias ubicadas en el margen norte del centro de Monterrey
se desarrollaron en un marco de crecimiento urbano y de necesidad
de vivienda. Ante esta situación, numerosas familias ocuparon
los terrenos de la colonia Terminal sin que estos estuvieran
propiamente acondicionados, a partir de la autoconstrucción de
viviendas propias, comúnmente conocidas como “tejabanes”.
Éstos se multiplicaron a través de diversas modalidades de
tenencia, ya que sus habitantes eran tanto propietarios, como
posesionarios o arrendatarios. Sin embargo, la mayoría participó
en movilizaciones sociales para buscar mejores condiciones de
vida, en vinculaciones vecinales y en otras formas de interacción
social que tenían como punto en común el habitar en un tejabán.
Sáenz (entrevista). Véase también la imagen 3: Una foto que nos compartió Saénz, una participante de la investigación que mostró un gran ánimo de
cooperación, y que expresó su ánimo por el reconocimiento de los tejabanes al
recordar su niñez con emotividad.
58

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�Celeste Olguin

Por último, es importante mencionar que también se
desarrolló una valorización personal de los tejabanes entre los
habitantes de estas colonias. Entre las calles más estrechas de la
capital industrial de Nuevo León, sus vivencias promovieron un
pasado comunitario que tiene su punto de partida en su inicio
como familias trabajadoras. Compartieron la carencia de servicios
básicos y se apoyaron en procesos de mejora que han contribuido
a que su población conciba lazos comunitarios más profundos y
cercanos. Por tal motivo, consideramos que el tejabán tiene una
historia no solo como objeto, sino como un referente tangible a
través del cual se puede generar un acercamiento a la historia de
esos seres humanos que fueron vecinos del “progreso industrial”
en la ciudad de Monterrey.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico Municipal de Monterrey (AHMM).
Bibliografía
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Sillares, vol. 3, núm. 6, 2024, 143-178
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-26

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Medellín, G. Entrevista realizada por C. Olguin, 9 de noviembre
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-26

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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Azucena Garza. Colonia Cuauhtémoc. Vida
cotidiana de una colonia obrera en Monterrey
(1957-2020)
María Isabel Araujo Alvarado
orcid.org/0000-0002-8416-9625
Archivo Municipal de San Pedro Garza García
San Pedro Garza García, México
Recibido: 25 de octubre de 2023
Aceptado: 14 de noviembre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Araujo Alvarado, María Isabel . This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-122
Email: isabel.araujoal@outlook.com

�Azucena Garza. Colonia Cuauhtémoc. Vida cotidiana
de una colonia obrera en Monterrey (1957-2020).
Colección NortEstudios, no. 12. Monterrey: Centro de
Estudios Humanísticos, UANL, 2023, 186 pp.
ISBN 978-607-27-1991-0.
https://libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/135
Recibido: 25 de octubre de 2023
Aceptado: 14 de noviembre de 2023

A través de este libro, resultado de una tesis de licenciatura que
obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional Luis
González y González, Azucena Garza nos da un recorrido por
la colonia Obrera de Monterrey, inaugurada en 1957 con la
intención de satisfacer las necesidades básicas de los trabajadores
de la Cervecería Cuauhtémoc. Por medio de testimonios orales —
principalmente de mujeres, que se convirtieron de alguna manera
en las impulsoras del habitar de la colonia—, la autora nos acerca
a la vida cotidiana de esos espacios y devela los sentimientos de
nostalgia y amor, en recuerdo de aquellos años de tranquilidad y
comunión, pero también de recelo ante el cambio y el desequilibrio
de su lugar seguro.
En el primer capítulo, Azucena nos muestra su propuesta
metodológica, retomando la microhistoria y la historia oral. Señala
179
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�Reseñas

también algunas desventajas de ésta, y el difícil papel que juega
quien investiga al tener que descartar ciertos testimonios orales,
ya que se enfrenta a los sentimientos y sesgos de las personas. Así
mismo, retoma puntos sobre la historia de bronce nuevoleonesa,
que enfatiza cómo los empresarios dieron paso al “progreso”,
mencionando en particular el caso Cervecería Cuauhtémoc,
fundada en 1890, con una historia que gira en torno a nombres
como José Calderón Penilla, Isaac Garza, José A. Muguerza, y
posteriormente José María Schneider.
En el siguiente capítulo, “Imagen de la Cuauhtémoc”, la
autora nos muestra un panorama complejo en donde las personas
rechazaban la idea de comprar una casa en la colonia fundada por
la empresa. Aunque el proyecto parecía prometedor, la lejanía de
las fábricas y un entorno rural provocaron la reticencia de los
trabajadores. Fueron sobre todo sus esposas, señala Garza, quienes
convencieron a sus maridos de aceptar las nuevas viviendas. Para
ellos, además, existía cierto temor de que la mudanza trajera
cambios en las dinámicas sociales y familiares. En uno de los
testimonios, por ejemplo, la entrevistada hace mención de que
su papá tenía miedo de “verse incompetente” al afrontar la nueva
distribución de las casas-habitación; considera que, de alguna
forma, implicaba que el “jefe de familia” perdiera control, pues
los nuevos espacios —una separación formal de la cocina, la sala
o las habitaciones— daban pie a una vida más privada al interior
del hogar.
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�Reseñas

Otro punto interesante que se menciona dentro del capítulo
es la poca percepción social sobre la desigualdad. Por supuesto,
había detalles que diferenciaban a unos habitantes de otros, como
las formas de caminar en pareja: mientras que un supervisor de
Cervecería y su esposa se dirigían a la iglesia tomados de la mano,
otras parejas iban uno delante del otro, él adelante y ella atrás,
cargando una red para llevar la fruta. Sin embargo, en general
casi todos recibían el mismo trato, recurrían a los mismos lugares
y sus hijos a los mismos colegios (aunque, eso sí, las casas sí
estaban distribuidas de manera diferente).
Dentro del capítulo “Las puertas cerradas”, la autora nos
habla de la colonia y las formas de ver lo que sucedía fuera de ésta.
Busca la relación entre la historia local y la nacional, y a partir
de ello nos habla de cómo los habitantes se encontraban dentro
de su propia burbuja, sumado a que los medios de comunicación
generaban prejuicios que iban adoptando los vecinos. Esto
quedó de manifiesto, por ejemplo, con el caso del movimiento
estudiantil y la lucha por la autonomía universitaria de la entonces
Universidad de Nuevo León. Durante esos mismos años tuvieron
lugar acontecimientos como la fundación de colonias como
Tierra y Libertad, o sucesos violentos como el “Halconazo”.
Garza menciona que a pesar de que hubo miedo, éste fue fugaz y
no afectó su visión de vida ideal dentro de la colonia; los vecinos
sentían que vivían en un ambiente de tranquilidad. Mucho de
esto tenía que ver con que estaban más “apegados” a los sucesos
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locales o relacionados con la empresa, ya que leían las revistas
publicadas por la misma. Esto propició la relevancia de ciertos
discursos, como el enaltecimiento de la figura de Eugenio Garza
Sada, el “culto al emprendedor”, así como todo lo que implicó su
muerte en 1973.
En el capítulo, “Buenas vecinas (2010-2020)”, la autora
nos adentra en los cambios ocurridos en los años más recientes.
Nos remite a los problemas de seguridad y de control que se
dieron de manera generalizada en el país; en el contexto de la
colonia, menciona el asesinato del dueño de uno de los primeros
restaurantes del lugar, y la restricción de ciertos espacios como
los centros recreativos. Todo eso provocó el sentimiento de que
ya nada era como antes, de que la tranquilidad de la que siempre
hablaban los vecinos se empezaba a desvanecer, convirtiéndose en
miedo e inseguridad, y dando paso también a la creación de redes
de apoyo y comunicación virtual con el fin de evitar robos, asaltos,
etc. En esta historia, el papel de la iglesia —principalmente de las
Misioneras Clarisas— también fue muy importante para tratar de
mantener vivos los lazos de la comunidad, pues se fomentaban
actividades para involucrar a las familias.
Por otra parte, el discurso de valores y cultura que se había
arraigado en la colonia dio paso a la formación de prejuicios hacia
las personas ajenas a las primeras generaciones de habitantes. Esto
llevó a que, de alguna manera, los vecinos se sintieran amenazados
con los recién llegados, y vieran al “otro” como malo, como si todo
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aquel que no fuera de Cervecería Cuauhtémoc o de Hylsa fuera
un extraño, o como si se tratara de personas que no contaban con
los mismos valores y educación. Esto causó, naturalmente, que
las personas “externas” o recién llegadas (trabajadores de otras
empresas, albañiles, etc.) se sintieran incómodas ante las miradas
de los viejos habitantes. Conforme avanzó el tiempo, también
surgieron otros prejuicios: que la mujer trabajara era mal visto,
pues hacía ver al hombre como un “mantenido”, y la llevaba a
la búsqueda de otras formas de ganar dinero (venta de comida,
costuras, lavado de ropa) para evitar la crítica.
Por último, el testimonio de la autora sobre la muerte de
su abuela y la de otros vecinos, o la forma en que los mismos se
mantenían al tanto de su salud por las rutinas marcadas/conocidas
que seguían, da pie para reflexionar sobre cómo va envejeciendo
la colonia. Se abordan temas bastante interesantes como la soledad
por falta de compañeros de vida, las amistades y los procesos de
cuidados por enfermedad o el acompañamiento entre mujeres. En
el cierre, la autora ofrece unas reflexiones finales donde apunta
que el fin de la colonia “ha sido lento, ambiguo y complejo” (p.
177). A explorarlo ayuda la fusión de su propio testimonio como
parte de la comunidad con el de los demás vecinos, además de
que la cercanía pudo contribuir a que las entrevistas resultaran
más abiertas y en un entorno de confianza. Sin embargo, como
señala la misma autora, no es difícil suponer que los testimonios
busquen preservar los buenos recuerdos, y que los abusos o las
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malas historias se omitan, fomentando visiones románticas y
enaltecedoras.
Colonia Cuauhtémoc. Vida cotidiana de una colonia
obrera en Monterrey (1957-2020) trata de ir más allá y complejizar
ese relato. El libro de Azucena Garza tiene la virtud de acercarnos
a la colonia y acompañarnos en el camino de su investigación,
lo que resulta muy valioso sobre todo porque retoma aspectos
que tienen que ver con el sentir de los habitantes ante diversas
situaciones de la vida cotidiana, mismos que suelen omitirse en
otras historias y que considero representan uno de los grandes
aportes de este libro.
María Isabel Araujo Alvarado
Archivo Municipal de San Pedro Garza García
San Pedro Garza García, México
orcid.org/0000-0002-8416-9625

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-122

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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Carmen Ramírez Domínguez, Óscar Flores
Solano y José Antonio Ruíz Jarquín (Dir.).
Esperanza, las vendedoras del tren
Daniela Giacomina Quintanilla Merino
orcid.org/0009-0008-9803-7384
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Recibido: 25 de octubre de 2023
Aceptado: 14 de noviembre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Daniela Giacomina Quintanilla Merino. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-120
Email: daniela.quintanillam@uanl.edu.mx

�Carmen Ramírez Domínguez, Óscar Flores Solano
y José Antonio Ruíz Jarquín (Dir.). Esperanza, las
vendedoras del tren. México: OCIBE, PACMyC &amp;
Mediátika producciones, 2021.
1 h. 09 m.
Recibido: 20 de octubre de 2023
Aceptado: 27 de noviembre de 2023

“Esperanza” es el nombre de una de las estaciones ferroviarias
establecidas en Puebla a finales del siglo XIX. También es
el nombre del pueblo que se fundó en su lugar cincuenta años
después a causa de la animada actividad que se generó en torno
al paso del tren. Esperanza, las vendedoras del tren (2021), es un
filme documental mexicano dirigido por Carmen Ramírez, José
Antonio Ruiz y Óscar Flores; un espacio audiovisual de 69 minutos
dedicado a la memoria de las vendedoras de Esperanza, un grupo
de mujeres incansables que hoy son patrimonio intangible de la
cultura ferrocarrilera en México.
La cámara sigue a las vendedoras que mantienen viva la
Esperanza aún tres décadas después de que la ruta El Mexicano
fuera inhabilitada y el tren dejara de hacer sus paradas usuales.
La memoria es la protagonista de esta historia, porque se
hila alrededor de las entrevistas que ofrecen los habitantes del
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pueblo, segundas y terceras generaciones de quienes fundaron
originalmente el municipio al separarse legalmente de sus vecinos
en Atzitzintla. Así, partiendo de distintas perspectivas, se conjuga
el panorama cultural de Esperanza en los días del tren.
No es noticia que las oportunidades en México están
terriblemente mal distribuidas. Las personas que viven alejadas
de los centros urbanos, en comunidades rurales, no dejan de
solventar sus necesidades cuando la pobre infraestructura de sus
contextos les impone trabas para hacerlo, sólo encuentran formas
de subsistir por cuenta propia; para las mujeres de Esperanza,
el tren fue la respuesta. Encontraron en él un medio accesible
y constante para el desarrollo de una actividad económica:
vendiendo comidas y bebidas típicas que ellas preparaban a
los pasajeros del tren, lograron sustentar a sus hermanos, hijos,
padres y madres, y generar aunadamente una economía estable
en su comunidad. En torno al pasaje del tren se construyó una
estación, algunos restaurantes, edificios de gobierno, tiendas de
suministros… pero más importante: una identidad.
Esta identidad otorgada por la acción colectiva que supuso
trabajar con lo que respectaba al tren envuelve diferentes aspectos
de la vida del habitante de Esperanza, ayer y hoy. Hay roles, por
supuesto; además de las vendedoras y sus familias, estaban los
conductores, los garroteros, los maquinistas, los empleados del
tren, los encargados de la estación, los inmigrantes propietarios
de negocios, el personal del restaurante, los comerciantes, los
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vendedores de suministros, y hasta los pasajeros del tren. Cada uno
de estos roles representaba los diferentes contextos de Esperanza,
donde aún era posible distinguir entre sí las particularidades de
los miembros de cada grupo.
La ruta del tren visibilizaba las costumbres locales.
La estación de Esperanza era un punto de convergencia con la
otredad. En ella, distintos grupos y clases sociales interactuaban
en lo cotidiano: los símbolos abundaban en cantidad y distinción
destacando como estandartes las identidades de sus portadores,
claros y reconocibles. La diferencia iniciaba desde las canastas,
con sus servilletas tejidas a mano, la sazón de su contenido, la
mujer que la cargaba, el lugar desde el cual se le permitía vender.
Tampoco era lo mismo viajar en un vagón de segunda que en
uno de primera clase, comprar comida a las vendedoras o en
algún restaurante; ni sentirse con la libertad, desde la cabina del
maquinista, de elegir entre las mujeres las que podían subir a
vender al tren y las que no.
Unidas por todo lo que compartían, pero únicas a su
manera, cada una aportaba significados valiosos al contexto
cultural de su comunidad, enriquecido por su calidez, esfuerzo y
resiliencia. Sin embargo, las vendedoras de Esperanza enfrentaron
terribles dificultades impuestas por la naturaleza, sus familias,
la sociedad y políticos locales, sometiéndose a programas
ineptos del gobierno (como siempre imprudente), caminatas de
kilómetros a pie descalzo, abundantes lluvias, heladas, un intento
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de uniformarlas, además de las ineludibles críticas y burlas;
que, como ellas, se levantaban todos los días con el sol y no se
detenían, tal como pasan las horas del día. Hasta que, de pronto,
el tren comenzó a desviarse, y después a no pasar para nada. De la
noche a la mañana se derrumbó la tradición; dejaron de pasar los
trenes, dejaron de pasar las vendedoras y la Esperanza se perdió.
Cuando comenzó la construcción de una nueva línea que
bajaba por Acultzingo, en el nuevo trazo del Nazareno, a nadie
en Esperanza le importó lo que sucedería con las vendedoras.
Ellas, como siempre, siguieron al tren y mudaron su actividad
a la estación más cercana que todavía recibiera pasajeros. Fue
un periodo muy difícil. El pueblo se apagó por completo en un
instante; entonces fue palpable el vacío que dejaron el tren y las
vendedoras en Esperanza.
Un sector que, como corazón, mantenía viva la comunidad,
se vio obligado a desplazarse y abandonar la costumbre, sin
oportunidad de hacer una transición a una nueva con la capacidad
de sustituir lo que ofrecía la anterior. Todo Esperanza padeció su
ausencia. Es así que un nuevo capítulo en la identidad del pueblo
y sus habitantes debe inaugurarse: sin tren, sin pasajeros, sin
calles concurridas inundadas de colores, olores y sabores; pero
con los vestigios de una rica historia que permea su esencia y
trasciende a través de su memoria. En su pasado se encuentra
el valioso patrimonio que les destaca y otorga terreno fértil para
fortalecer los lazos en la comunidad hacia el futuro.
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Ahora que sólo quedan recuerdos, los habitantes de
Esperanza se dedican a celebrar la identidad de las vendedoras en
el pueblo, traduciendo su experiencia en el presente y celebrando
su pasado. Hacen representaciones históricas en las que suena un
silbato de tren que no está ahí y ellas salen a vender sus antojitos
como hacían antes, entre aplausos y sonrisas. De esta forma se
recupera el patrimonio intangible que dejó el tren: narrando el
pasado a través de la experiencia vivida por las vendedoras. La
identidad construida en base a lo que ellas representaban dotó de
unidad a su comunidad porque supieron traducir los elementos de
su entorno en herramientas para la superación. El rescate que se
hace hoy en Esperanza conmemora a aquellas grandes mujeres.
Daniela Giacomina Quintanilla Merino
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0009-0008-9803-7384

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-120

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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Silvia Federici. El patriarcado del salario.
Críticas feministas al marxismo
Allerim Callejas Guarneros
orcid.org/0009-0008-1029-7828
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Recibido: 16 de octubre de 2023
Aceptado: 26 de octubre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Allerim Callejas Guarneros . This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-119
Email: allerimcg@gmail.com

�Silvia Federici. El patriarcado del salario. Críticas feministas al
marxismo. Madrid: Traficantes de Sueños, 2018, 121 pp.
ISBN: 978-84-948068-3-4
https://traficantes.net/libros/el-patriarcado-del-salario
Recibido: 16 de octubre de 2023
Aceptado: 26 de octubre de 2023

La innegable influencia del capitalismo sobre las problemáticas
a las que se enfrentan los movimientos sociales existentes ha
provocado el surgimiento de distintas corrientes dentro de cada
uno de éstos. Para el feminismo, la corriente marxista ha puesto
sobre la mesa una lucha por la libertad basada en la crítica al
sistema capitalista, tomando como punto de partida las ideas
que Karl Marx proponía en El Capital. Sin embargo, aun siendo
la fuente principal de esta rama, las feministas marxistas están
conscientes de que la obra de Marx no está en sí misma enfocada
en la mujer y la opresión que sufre en su entorno, lo que las ha
llevado a criticar también su perspectiva patriarcal.
En El patriarcado del salario. Críticas feministas al
marxismo (2018) Silvia Federici, una de las activistas feministas
más influyentes de la época, presenta un análisis crítico de la
teoría marxista, concentrándose en la nula consideración que
Marx tiene hacia la labor reproductiva de la mujer y la importancia
que ésta tiene para la producción del capital. Esta recopilación
190
Sillares, vol. 3, núm. 6, 2024, 190-196
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-119

�Reseñas

de cuatro ensayos aborda los diferentes aspectos que la autora
cree necesarios para que el feminismo marxista, e incluso el resto
de los movimientos socialistas, puedan fortalecerse y lograr un
verdadero cambio.
En su primer ensayo, “Contraatacando desde la cocina”,
Federici reprueba cómo la izquierda ha ido desplazando a las
personas no asalariadas del movimiento socialista. En específico,
señala que, al no ser considerada parte de la clase obrera,
cualquier trabajo no asalariado que realiza la mujer ama de casa
se ve reducido a un mero acto de amor, un aspecto natural de su
género. Esto quiere decir que la mujer no es merecedora de un
lugar dentro de la lucha por mejores condiciones hasta que no sea
parte activa del capitalismo.
Empero, Silvia Federici no duda en esclarecer uno de los
hechos más relevantes presentados en su libro:
Porque tan pronto como levantamos la mirada de los calcetines
que remendamos y de las comidas que preparamos, observamos
que, aunque no se traduce en un salario para nosotras,
producimos ni más ni menos que el producto más precioso que
puede aparecer en el mercado capitalista: la fuerza de trabajo
(p. 30).

Es a partir de aquí donde la idea que defiende Federici cobra
fuerza, pues es quizá el momento en el que las lectoras pueden
comenzar a verse reflejadas y por fin entender en su totalidad
lo que trata de decir: la mujer en el sistema capitalista está tan
involucrada que, en pocas palabras, éste depende completamente
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de ella. Por supuesto, no recibe remuneración alguna por cargar
en brazos, por poner un plato de comida caliente en la mesa, por
criar de manera correcta, por asegurarse de que los actuales y
futuros miembros del capitalismo se mantengan dentro del mismo
sin inconvenientes desde la supuesta comodidad que representa
el hogar. Según la autora, reconocer a través de un salario la
importancia de las mujeres en el funcionamiento del capitalismo
no sólo las colocaría en una posición digna, sino que les permitiría
dar un gran paso hacia el objetivo final del feminismo de ser
individuos sin precio dentro o fuera de las fábricas.
El segundo ensayo, “El capital y el género”, toma un
rumbo mucho más teórico, aunque tiene tanta relevancia como
el resto de los ensayos para comprender la crítica que hace
Federici al marxismo. Durante la primera parte de este capítulo
la activista se dedica a presentar todas las ideas de Marx en las
que de alguna u otra manera la mujer se ve involucrada, incluso
si sólo es superficialmente. También incluye en sus comentarios
aquellas partes de El Capital en donde ella cree que hubiese sido
pertinente que Marx considerara a la mujer más allá de su papel
de madre o esposa, sin olvidar el contexto histórico en el que se
encontraba.
Si bien en la primera parte se muestran conceptos básicos
para el entendimiento del movimiento socialista, es en la segunda
sección donde se encuentra tanto la idea principal del ensayo
como la idea principal del feminismo marxista. Para Federici y el
resto de las feministas pertenecientes a esta corriente, encontrarse
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con la falta de consideración que Marx tiene para con las mujeres
no representa un obstáculo. Más bien, son capaces de adueñarse
de la idea y mejorarla luego de establecer el rol vital que ellas
tienen para mantener en pie al capitalismo. Tomando como
argumento principal la importancia que otorga Marx a la creación
de los productores de capital (en otras palabras, la reproducción
humana), las feministas convierten su teoría en un escalón más
para alcanzar su libertad dentro del sistema capitalista.
“La construcción del ama de casa a tiempo completo”,
el tercer ensayo de este libro, retoma en un inicio mucha de la
información planteada en el ensayo anterior, aunque ya no de
manera tan profunda. Así mismo, habla acerca de la división que el
capitalismo ha creado entre la clase obrera y la mujer y, aún peor,
entre la mujer ama de casa y la mujer prostituta. La exploración
que hace Federici sobre cuál es el factor que diferencia a ambas
y por qué esto las hace merecedoras o no de los derechos que el
resto goza es, probablemente, lo que vuelve este ensayo el más
interesante de los cuatro.
Este análisis es de suma importancia ya que en la
segmentación de las mujeres radica uno de los medios más
destructivos que tiene el capitalismo para dañar a nuestra sociedad
y demeritar el valor que tienen dentro del sistema. Porque, como
dice la autora, “la respetabilidad se convierte en la compensación
por el trabajo no remunerado y la dependencia del hombre”, por
lo que la mujer prefiere ser esclava del capitalismo antes que
dejar ser merecedora de respeto (p. 79). De esta manera, Federici
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se asegura de quitar la venda de los ojos de las lectoras y les hace
ver que no sólo están en una lucha permanente contra el sistema,
sino también contra ellas mismas, lo que termina por debilitar aún
más a la mujer como conjunto y la retrasa en su camino hacia la
libertad.
Finalmente, en Marx, el feminismo y la construcción de
los comunes, la activista habla acerca de todo aquello dentro de
la teoría marxista que puede y debe redireccionarse para ser de
ayuda al movimiento feminista. A pesar de que una vez más se
retoman conceptos planteados en ensayos anteriores, este cuarto
ensayo involucra efectivamente la teoría ecofeminista para
fortificar la crítica hacia Marx, quien creía necesaria la existencia
del capitalismo para después lograr una liberación de la clase
trabajadora, esto considerando que sólo bajo el sistema capitalista
se podrían generar las condiciones que llevan a una vida productiva
y con todas las necesidades cubiertas. El argumento más relevante
de esta colaboración teórica podría ser que el capitalismo, aun
cuando vuelve más productivos a los trabajadores, destruye el
entorno y vuelve más difícil la tarea de la mujer de producir y
mantener aptos a los trabajadores que tanto necesita el sistema.
Es entonces que Federici invita al movimiento socialista
a alejarse un poco de las ideas de Marx que, al ser anticuadas
para el contexto social y político de la época, fallan en considerar
factores como las luchas sociales de las últimas décadas, las
nuevas condiciones bajo las que el trabajador es explotado, el
papel de la mujer, entre otras omisiones. En cambio, alienta a la
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comunidad a unirse, a compartir la lucha contra el capitalismo
porque, según Federici,
Oponerse a las divisiones basadas en la raza, el género o la
edad creadas por el capitalismo, reunir lo que se ha separado en
nuestras vidas y reconstituir un interés colectivo debe ser una
prioridad política para las feministas y para otros movimientos
por la justicia social (p. 108).

Esta cooperación social entre los distintos grupos
marginados es la fuente del vigor necesario para reconstruir
la sociedad, porque sólo de esta manera se podría asegurar la
extinción de la ideología capitalista que se ha internalizado a lo
largo de los años. Así, las feministas y el resto de los movimientos
involucrados podrán hacer frente al opresor que tienen en común
y alcanzar la libertad por la que tanto han luchado.
Mencionado todo lo anterior, es posible concluir que El
patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo es un libro
ideal para iniciar a explorar una de las batallas más importantes
a las que las mujeres y el resto de los individuos relegados en la
sociedad actual se enfrentan día con día. Sin duda ofrece una base
sólida de conceptos y teorías que permiten al lector involucrarse
más en el tema, sin dejar de lado una aportación significativa para
comenzar a formar un pensamiento propio en la materia. Incluso
cuando algunos de estos conceptos son explicados en demasía, y
otros tantos podrían haber sido evaluados con mayor profundidad,
Silvia Federici logra presentar correctamente las ideas cruciales
del feminismo marxista, lo que vuelve esta lectura fundamental
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para aquellas personas que quieran introducirse en esta corriente
feminista.
Los ensayos expuestos en el libro tienen gran valor
educativo y ciertamente podrían ser la primera piedra para
formar una generación de feministas, entre otros miembros de
movimientos sociales, capaces de identificar las problemáticas
que representa ser parte del sistema capitalista. Aún más allá,
estas mujeres podrán ser dueñas de las herramientas necesarias
para lograr un verdadero cambio, con la ventaja que representa la
fuerza de la comunidad que por tanto tiempo ha sido oprimida y
el conocimiento de que sólo unidas se puede derrotar al opresor.
Allerim Callejas Guarneros
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0009-0008-1029-7828

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-119

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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Luis Alberto García García. Frontera armada.
Prácticas militares en el noreste histórico, siglos
XVII al XIX
José Eugenio Lazo Freymann
orcid.org/0000-0003-2199-8044
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
Recibido: 8 de diciembre de 2023
Aceptado: 13 de diciembre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Lazo Freymann, José Eugenio . This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-124
Email: jelazof@gmail.com

�Luis Alberto García García. Frontera armada. Prácticas
militares en el noreste histórico, siglos XVII al XIX.
Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica y
Centro de Investigación y Docencia Económicas, 2021,
279 pp. ISBN: 978-607-16-7065 (FCE),
978-607-8791-11-8 (CIDE).
Recibido: 8 de diciembre de 2023
Aceptado: 13 de diciembre de 2023

“¡Bárbaros, bárbaros, bárbaros…!”, fue un grito recurrente que
se escuchó en la frontera septentrional de la Nueva España y que
hizo eco hasta finales del siglo XIX en México. De las avanzadas
hispanas y francesas en Norteamérica, de los proyectos de frontera
mexicanos y estadounidenses, Luis García nos presenta Frontera
armada Prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII al
XIX como un retrato de las doctrinas militares y el ordenamiento
espacial español, y posteriormente mexicano, en ese noreste
histórico que alguna vez planteó Manuel Ceballos Ramírez.
Originalmente este libro fue la investigación doctoral
titulada A Medieval Frontier. Warfare and Military Culture in
Texas and Northeastern Mexico (1686-1845), defendida en 2015
en la Southern Methodist University (Estados Unidos). Dicha
investigación le hizo acreedor del premio Citibanamex “Atanasio
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G. Sarabia” de historia regional, en su 17° edición en el año
2018. Actualmente Luis García es profesor en la Universidad
de Monterrey (México). De forma conjunta el Fondo de Cultura
Económica y el Centro de Investigación y Docencia Económicas
nos edita esta profunda investigación que es tributaria de los
estudios de las borderlands de David J. Weber y que podríamos
rastrear hasta los inicios del siglo XX con Herbert Eugene
Bolton. Obligado decir que este libro es parte de esa corriente
historiográfica contemporánea que busca explicar procesos que
creíamos ya resueltos, pero que bajo novedosas concepciones
teórico-metodológicas nos arroja otras lecturas.
Como menciona el autor, este libro tiene sus orígenes en
sus primeras averiguaciones de grado que resultarían en Guerra
y frontera: el Ejército del Norte entre 1855 y 1858, que le editó
el Archivo General del Estado de Nuevo León en 2007. Para su
proyecto doctoral cuajó las ideas de una problemática fundamental
para entender las relaciones de una frontera actual, y sabiendo
aprovechar las posibilidades que se le brindaron en el rastreo
archivístico y una atenta supervisión académica, sin decirlo, nos
trae al presente la sentencia marxiana de la violencia como partera
de la historia. El argumento que defiende Luis García está en que
en la amplitud septentrional novohispana, que va desde el rosario
de misiones en el occidente, hasta el frágil andamiaje presidial,
misional y civil en el oriente, hay una serie de argumentos de
conformación que pueden ser exponenciados en 4 localidades
hispanas, y esto es por sus orígenes, sus redes y la plasticidad
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de sus funciones. En una abstracción conceptual, define los
límites ambiguos del imperio español y cómo tras una serie de
reformas y abandonos institucionales, las prácticas culturales de
los vecinos en una longue durée pervivieron a políticas impuestas
desde Madrid o la Ciudad de México.
Sus pesquisas archivísticas le llevaron por tres países,
en dos continentes: desde el Archivo General de Indias (Sevilla,
España), hasta el Archivo Municipal de Bustamante (Nuevo León,
México). Los retos para el acceso, consulta, trabajo paleográfico,
sistematización y etiquetado de ese universo de información de
instancias públicas y privadas, municipales, estatales y federales,
estadounidenses, españoles o mexicanos, fotografías propias,
repositorios digitales o microfilms, son un trabajo muchas veces
invisibilizado, que siempre merece ser mencionado y elogiado.
Pero todos esos andares y pesares parten de la pregunta “¿de qué
manera la organización militar española en la frontera formó
parte de una estrategia más antigua proveniente de la frontera
cristiano-musulmana de la Iberia medieval y cómo fue aplicada a
otras regiones fronterizas?” (p. 15). Pregunta que no está libre de
polémica y de un acalorado debate.
Siguiendo la formulación de Weber en sus textos sobre los
orígenes de la frontera sur estadounidense, por su construcción
española o mexicana, Frontera armada… podría dividirse en tres
apartados de estudio muy precisos: a) el choque e imposición en el
septentrión novohispano de un feudalismo tardío, una modernidad
mal intentada y la ilustración sui generis, b) la creación de ese
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ethos fronterizo precapitalista que se mantuvo al margen de las
dinámicas agromineras que se encontraban más al sur y que poseyó
conexiones atlánticas, y c) la explicación del fenómeno histórico
exclusivamente desde las élites en sus prácticas de la guerra. Si bien
la temática por su espacio, sujeto y tiempo puede presentar ciertas
dificultades en su abordaje por la precisión al objeto de estudio
planteado, la narrativa en que se van integrando las preguntas de
investigación, las evidencias de archivo y las explicaciones hacen
de este libro una lectura agradable y que motiva a la reflexión. No es
de tomar a la ligera que incursionar en un estudio sobre San Miguel
de Aguayo, la Punta de Lampazos, Laredo y los San Antonio de
Béxar y Valero, poblaciones que nacen con distintos propósitos y
orígenes, nos vaya a explicar toda la frontera, como alguna vez
intentó Weber, pero aporta una base a esa historiografía que ha sido
puesta en revisión.
En un primer sentido, desde un carácter diacrónico,
somos mudos testigos de las generaciones de vecinos que vieron
pasar modas y tendencias políticas sobre cómo debía ordenarse
y regirse las fronteras de los Austria o Borbón, que de ello está
la adaptación local para problemas locales. Para esto surge la
creación institucional de enemigos ciertos o inventados, que van
desde la Guerra Chichimeca (1550-1590) hasta esos que tras el
artículo XI del tratado Guadalupe Hidalgo (1848) son extranjeros
que cruzan la frontera. Por encima de ello están esos grupos
de poder que mediante símbolos, representaciones, rituales y
prácticas consiguen movilizar a los estamentos inferiores que
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sujetan bajo la idea de la defensa común de la tierra.
Algo a mencionar y que es parte de esa tradición
estadounidenses sobre construcción de su frontera sur, es el
carácter persuasivo que se encuentra a lo largo del texto para
afirmar los antecedentes medievales estrictamente ibéricos,
cuando bien estos contrastes se pueden encontrar en un carácter
extendido y endémico en toda la Edad Media europea, y previo
a ello, hasta los escitas. Más allá de la deshumanización que
sufrieron, ¿qué hay en común entre el jefe moro y el comanche?
A la “excepcionalidad” fronteriza eurocéntrica, que es garante
de un imperio con sus altas y bajas, depositaria de una tradición
militar que se remonta a ese invento historiográfico llamado La
Reconquista, haría falta una introspección decolonial que nos
sitúe en sus particularidades y en una discusión horizontal con
esas tendencias y narrativas históricas.
La obra de Luis García, el más reciente aporte
historiográfico para el noreste mexicano, es un invaluable libro
que merece y debe ser integrado en los espacios académicos y
de difusión, ya que nos invita a reflexionar sobre los distintos
procesos violentos por los que ha pasado este espacio y que
tienden a ser olvidados.
José Eugenio Lazo Freymann
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0003-2199-8044

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-124

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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Aarón Benjamín López Feldman. Resentimientos de la Nación. Regionalismo y
separatismo en Monterrey
Ana Lilia Nieto Camacho
orcid.org/0000-0001-7306-2323
El Colegio de la Frontera Norte
Tijuana, México
Recibido: 25 de octubre de 2023
Aceptado: 14 de noviembre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Nieto Camacho, Ana Lilia . This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-117
Email: anieto@colef.mx

�Aarón Benjamín López Feldman. Re-sentimientos de
la Nación. Regionalismo y separatismo en Monterrey.
Cuaderno del Centro de Estudios Humanísticos, n. 3.
Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, UANL,
2020, 241 pp. ISBN: 978-607-27-1387-1
https://libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/65
Recibido: 17 de septiembre de 2023
Aceptado: 26 de octubre de 2023

La obra de Aarón Benjamín López Feldman, titulada Resentimientos de la Nación. Regionalismo y separatismo en
Monterrey, no es propiamente historiográfica, pero considero
importante traerla a la atención de los historiadores porque
presenta asuntos que permiten reflexionar sobre nuestra disciplina.
A través de este estudio de caso, es posible observar diversos
puntos de interacción entre presente y pasado, los usos políticos
del pasado en la arena pública, así como la pertinencia de analizar
desde la historia los procesos de reconfiguración del pasado en la
sociedad contemporánea.
El objetivo del autor es estudiar la “formación cotidiana del
Estado-nación” a través de las tensiones entre la concentración de
poder económico, político y simbólico del Estado y los intereses
regionales. López Feldman plantea que en el caso de Nuevo
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León, estas tensiones se han expresado a través de una serie de
relatos que sustentan la identidad nuevoleonesa y que tienen su
origen en el siglo XIX, a las que ha denominado “narrativas de
excepcionalidad”. Estos relatos se encuentran en constante disputa
con las “narrativas centralistas y centralizantes del Estado-nación
mexicano” (p. 14) y constituyen “afirmaciones apologéticas,
reivindicatorias y nostálgicas” (p. 55) que se refieren al éxito de
Monterrey y su élite empresarial, a los valores sociales y aun a
las características étnicas que, de acuerdo a quienes las enuncian,
han sustentado ese desarrollo económico.
A lo largo de cinco capítulos el autor utiliza un corpus de
textos que han puesto en circulación estas narrativas para explicar
la forma en que representan las diferencias entre la sociedad
nuevoleonesa y el resto del país. López Feldman encuentra que la
oposición se articula en torno a la Ciudad de México y la herencia
indígena mexica frente a Monterrey y la herencia hispana. De
especial interés para el autor es el estudio de la radicalización en
estos puntos de vista y su expresión contemporánea a través de
los medios digitales. Los textos se estudian de forma temática
y se vinculan a una clasificación sobre tipos de regionalismo
elaborada por el autor, haciendo referencia en ciertos casos
a figuras retóricas (metonímico, sinecdótico, autonómico,
metafórico y separatismo) que señalan distintos niveles de
relación entre las narrativas locales y las nacionales. El conjunto
de textos analizados incluye libros, periódicos, revistas, heráldica
y publicaciones en Facebook.
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Los diversos soportes que transmiten las “narrativas
de excepcionalidad” permiten al autor observar dos espacios
sociales: los “gestores cívicos centrales” y los “gestores cívicos
periféricos”. Los gestores centrales son aquellos vinculados a las
élites que expresan sus ideas desde posiciones de autoridad, ya
sea política o académica. Los gestores periféricos son aquellos
que están al margen de esos ámbitos privilegiados de expresión
y recurren a la formación de espacios digitales de encuentro e
interacción, siendo además parte de los ánimos más radicales
que discuten sobre la posibilidad de Nuevo León como un
Estado independiente. El autor señala, aunque sin ahondar al
respecto, que esta división también permite considerar dos
temporalidades en el proceso social y discursivo de la formación
de la identidad nuevoleonesa. Los gestores centrales estuvieron
especialmente activos en el periodo 1938-1996, época también
de la consolidación del poder económico, político y social de
la élite empresarial regiomontana. Los gestores periféricos han
estado presentes particularmente desde los 2000, tiempo ya de
declive de la influencia de la empresa y los empresarios como
los articuladores hegemónicos de la vida social nuevoleonesa,
dando lugar a expresiones que López Feldman califica como
“nostálgicas”.
Dentro de los relatos producidos por los “gestores
centrales” se encuentran algunos textos clásicos de historia
de Nuevo León y otros que, partiendo de esas primeras
sistematizaciones históricas, han profundizado en algunos de los
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elementos que explican el desarrollo socioeconómico de Nuevo
León y Monterrey, notablemente la dimensión étnica expresada
en el “mestizo fronterizo”. Estos textos hacen referencia al
pasado histórico explicando el desarrollo nuevoleonés a partir
de su fundación por valerosos colonizadores españoles. El
elemento indígena, aunque presente, está subordinado al ejercicio
civilizatorio de la cultura hispánica. Otros temas históricos
recurrentes son Santiago Vidaurri y la República de Río Grande.
Las historias clásicas de la primera época son también punto de
partida para las posturas más radicales que difunden los gestores
periféricos, aunque esta relación intertextual no se haga explícita.
En todos los casos, la recuperación e integración de imágenes,
acontecimientos, personajes y paisajes del pasado es fundamental
para la construcción de las narrativas y su eficacia como elementos
de memoria colectiva.
Al ser un trabajo claramente enfocado en el estudio de
las estrategias discursivas y la reconstrucción de contextos
semánticos y tropológicos, se extraña una consideración más
consistente sobre el contexto sociopolítico que enmarca estos
procesos de formación y consolidación de relatos. El autor señala
que la dimensión lingüística está acompañada de una dimensión
sociohistórica y ésta se aborda a partir de la recapitulación de la
formación en el tiempo de “las narrativas de excepcionalidad”
y sus interacciones a nivel discursivo con las narrativas
“centralizantes” del Estado. Aunque el objetivo de la obra alude
a elementos con una dimensión política, no se presta atención
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a las transformaciones que en un lapso de más de 80 años han
sufrido conceptual, política y socialmente los otros elementos
de la investigación: el Estado, la nación, el regionalismo y el
nacionalismo. La escasa atención que se presta a los contextos y
realidades del Estado mexicano en sus relaciones con Nuevo León,
no permite considerar que los fundamentos del nacionalismo
mexicano han cambiado desde finales del siglo XX; en tanto que
durante el siglo XXI se han modificado los marcos de relación
del Estado y los integrantes de la federación, a pesar de que el
autor asegura que es de su interés explorar al regionalismo y al
separatismo como parte del “ejercicio del Estado-nación”. Así,
al seguir el objetivo de rastrear la construcción narrativa de la
alteridad regiomontana, el “otro” de esa alteridad, el Estado
mexicano, e incluso la mexicanidad o lo que eso ha significado a
lo largo del siglo XX y el siglo XXI, queda poco explorada.
Al respecto, un estudio reciente que también tiene su
origen en una investigación doctoral, elabora una revisión
del regionalismo desde la política y las coyunturas que han
fomentado expresiones a favor de la región no solamente en el
norte del país.1 Este estudio es un buen punto de contraste con el
trabajo de López Feldman que analiza minuciosamente el caso
nuevoleonés, pero no explica con suficiente amplitud los marcos
de referencia sociopolítica desde donde se presenta el separatismo
Jaime Villasana Dávila. “Regionalismo político en México en el periodo
2000-2007. ¿Un fenómeno que resurge?” (Tesis doctoral, Universidad del País
Vasco, 2011).
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de principios de siglo XXI, que corresponde tanto a cambios
políticos y económicos en México como a tendencias globales
sobre los derechos de las minorías a su historia e identidad.
Sin embargo, la perspectiva tan específica que privilegia
López Feldman, así como la estructura misma del trabajo,
permiten observar no sólo lo que él llama el continuum
regionalismo/centralismo, sino la recuperación de textos, hechos,
personajes e imágenes del pasado a lo largo del tiempo. En este
caso, la historiografía sentó los fundamentos y la legitimidad de
las “narrativas de excepcionalidad” que circulan entre diversas
comunidades de recuerdo que las retoman, modifican y mantienen
vigentes en una relación clara entre presente y pasado. Si bien el
punto de partida teórico de este trabajo es el análisis del discurso,
particularmente los tropos que articulan las narrativas y sus
lugares de enunciación, lo que hace este trabajo especialmente
interesante para los historiadores es que señala la relevancia de la
historiografía, profesional o no, para los procesos de formación
de identidad y para la movilización de grupos sociales al sentar
las bases para establecer relaciones explícitas entre pasado
y presente. En otras palabras, de la memoria histórica como
memoria colectiva de un grupo social.
Como muestra la obra de López Feldman, la diversidad
de lugares y actores que en la sociedad contemporánea reclaman
el derecho de producir historia, resulta de gran interés para los
historiadores profesionales, pues abre la posibilidad de indagar
sobre la relación de los actores con el entorno social y con el
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tiempo. De igual forma, historizar las reconfiguraciones que los
actores sociales elaboran sobre el pasado y señalar los objetivos e
intereses que se encuentran detrás de los eventos que se recuerdan,
dice mucho sobre cómo se han interpretado y rememorado esos
eventos y permite comprender las preocupaciones sociales,
políticas o económicas de un grupo, así como los valores que lo
articulan.
Re-sentimientos de la Nación es una obra que abre temas
de discusión sobre el Estado, la nación y la región en términos
históricos, pero también permite a los historiadores pensar
en nuevos objetos de estudio y en la relevancia de estudiar
las relaciones presente/pasado en una sociedad en la que la
preocupación por el pasado, reciente o remoto, forma parte de
acciones sociales concretas, ya sea en discusiones sobre derechos,
inclusión y justicia o, como preocupa a Aarón López Feldman, de
exclusión, racismo y violencia.
Ana Lilia Nieto Camacho
El Colegio de la Frontera Norte
Tijuana, México
orcid.org/0000-0001-7306-2323

Referencias
Villasana Dávila, Jaime. “Regionalismo político en México en el
periodo 2000-2007. ¿Un fenómeno que resurge?” (Tesis
doctoral, Universidad del País Vasco, 2011).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-117

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Lucrecia Solano Martino. El jardín de senderos
que se bifurcan: Escenario historiográfico
estadounidense del siglo XX sobre América
Latina
Pedro L. San Miguel
orcid.org/0000-0003-4298-571X
Universidad de Puerto Rico-Río Piedras
San Juan, Puerto Rico
Recibido: 25 de julio de 2023
Aceptado: 23 de octubre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, San Miguel, Pedro L . This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC
BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in
any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-111
Email: sanmiguelupr@hotmail.com

�Lucrecia Solano Martino. El jardín de senderos que
se bifurcan: Escenario historiográfico estadounidense
del siglo XX sobre América Latina. San Pedro Garza
García: Editorial 42 Líneas, 2022.
ISBN: 978-607-99984-2-4.
Recibido: 25 de julio de 2023
Aceptado: 23 de octubre de 2023

Apelando al famoso cuento “El jardín de senderos que se
bifurcan”, Lucrecia Solano Martino propone una aproximación
a la historiografía de Estados Unidos sobre México y América
Latina. En este cuento, Jorge Luis Borges efectúa una reflexión
acerca del transcurrir de los humanos en el tiempo, que concibe
no como un limitante destino predeterminado, sino como un
abanico de futuros posibles. Para las personas de mi generación,
lastradas por visiones que conciben el pasado como obligación,
servidumbre o mandato —ya debido al origen nacional, a la
pertenencia de clase social, o a la ubicación en el espectro de
identidades étnicas, raciales, de género o sexuales—, la propuesta
borgiana, a mi modo de ver, brinda la posibilidad de imaginar el
porvenir en base a ese principio señero de la modernidad que es
la idea de la libertad.
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Y esto entronca con la obra de Solano Martino, que
constituye una indagación que asume que en ese campo del saber
que es la historiografía de los Estados Unidos sobre América
Latina ha prevalecido una variedad de perspectivas temáticas,
conceptuales, teóricas, ideológicas y metodológicas, instituyendo
así un “jardín de senderos” historiográficos. Ese cúmulo de
miradas es tan amplio que resultaría dificultoso que una sola obra
pueda dar cuenta de la diversidad de tan abigarrado “escenario”.
De modo que la autora ha optado por concentrarse en dos de las
múltiples vertientes de las investigaciones históricas efectuadas
en los Estados Unidos sobre América Latina durante el siglo XX.
Por un lado, explora la historiografía sobre el periodo colonial y,
por el otro, la historiografía sobre las empresas multinacionales
que se establecieron en dicha región y cuyas repercusiones
trascendieron por mucho los ámbitos de la economía.
Con la intención de ubicar dicha producción historiográfica
en un contexto más abarcador, Solano Martino ofrece un
escenario que incluye las principales corrientes historiográficas
que, durante los siglos XIX y XX, marcaron la labor de los
clíonautas en el mundo occidental. Esta puesta en escena facilita
al lector —sobre todo al no iniciado en los laberínticos pasadizos
de la historiografía— ubicar en un contexto internacional la
producción histórica estadounidense dedicada a América Latina,
posibilitando incluso una comprensión comparatista de dicha
tradición intelectual. Vale indicar que esta producción también ha
estado marcada por los procesos políticos, económicos, sociales
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y culturales que han vivido los mismos Estados Unidos a lo
largo del tiempo. Ello se patentiza tanto en sus énfasis temáticos
como en sus abordajes teóricos y metodológicos, signados por
las transformaciones que ha sufrido la sociedad estadounidense,
sobre todo en la centuria pasada, cuando, por un lado, llegó a
convertirse en una gran potencia mundial, y por el otro, cuando el
país pasó por profundas transformaciones sociales.
Pero incursionemos en el primer sendero de la
historiografía estadounidense que nos propone la autora.
Acertadamente, Solano Martino inicia su libro destacando esa
tradición que, en el siglo XIX, inaugura los estudios históricos
estadounidenses sobre América Latina, que casi naturalmente se
inclinó por las exploraciones y los descubrimientos geográficos y
la Conquista. En tal sentido, como atinadamente ha señalado el
historiador Mauricio Tenorio Trillo, el “padre historiográfico” de
los latinoamericanistas estadounidenses es William H. Prescott
en virtud de sus magnas obras acerca de las conquistas por
los españoles de los imperios azteca e inca (de 1843 y 1847,
respectivamente). Prescott perteneció a un cenáculo de hispanistas
de la Nueva Inglaterra que, en el siglo XIX, se interesaron por la
cultura y la historia de España (entre ellos el autor de los Cuentos
de La Alhambra, Washington Irving) y que, como derivado de ello,
fueron transitando hacia el mundo colonial hispanoamericano.
Más allá de consideraciones intelectuales y de la fascinación
que sintió tan selecto grupo por la cultura española, ese interés por
la expansión ibérica tuvo como trasfondo el crecimiento territorial
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de los Estados Unidos en esas décadas, que incluyó la guerra con
México en los 1840s, lo que conllevó un encuentro —o más bien
un “encontronazo”— con lo español y con sus ramificaciones en
América. Ese proceso de expansión geográfica y política propició
el surgimiento de una importante tradición historiográfica que tuvo
como eje central el estudio de esas regiones de los Estados Unidos
más próximas a lo ibérico: México, por un lado, y las Antillas
hispanas, por el otro. En este interés, por supuesto, también
primaron consideraciones geopolíticas. De ahí se desprendió ese
énfasis en los conceptos de “frontera”, borderlands y afines, asuntos
que fueron abordados, como resalta Solano Martino, por figuras
como Bernard Moses, Herbert Bolton y, ya en el siglo XX, Edward
G. Bourne. Las indagaciones de tales historiadores —ubicados
mayormente en las universidades del suroeste y el oeste de los
Estados Unidos— se enmarcaron en el crecimiento territorial del
país y en lo que conllevó el encuentro con la alteridad, que incluyó a
los nativoamericanos, pero también a esos territorios recientemente
incorporados a los Estados Unidos, donde México y lo mexicano
estaban presentes de formas muy palpables. Esas inquietudes en
torno a lo fronterizo fueron sintetizadas por Frederick Jackson
Turner en su archifamoso ensayo “The Significance of the Frontier
in American History” (1893), que pese a su brevedad es uno de los
textos más influyentes en la historiografía de los Estados Unidos.
Originalmente, esas indagaciones estadounidenses en
torno a la frontera respondieron a una concepción acerca de la
civilización y la barbarie, encarnada esta última por la alteridad.
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Desde tal óptica, la frontera se percibía ya como límite, como
demarcación entre lo civilizado y lo bárbaro, ya como espacio
vacío, inhabitado, por tanto, como salvaje o montaraz. Tanto en
un caso como en el otro, se concebía que los espacios fronterizos
requerían de la acción civilizadora, ejercida, por supuesto, por
los Estados Unidos. Mas eventualmente, como arguye Solano
Martino, esa visión se fue modificando: el concepto de frontera
fue cediendo para dar paso a la noción de borderlands —cuya más
cercana traducción al español sería “tierras o zonas fronterizas”—,
concepción que, amén de sus connotaciones territoriales, engloba
dimensiones sociales y culturales, y que resalta ante todo las
interacciones entre los humanos que ocupan y transitan por dicho
espacio. Connota, por ende, el reconocimiento de los Otros,
que en las concepciones previas eran obviados, estereotipados
o menospreciados como agentes históricos. El abandono de
estas posturas conllevó la ponderación de los borderlands como
ámbitos no sólo de tensiones y de conflictos, sino también
de convivencias, de imbricaciones, de transculturaciones, de
mixturas, mestizajes y aleaciones humanas. Y esto ha propiciado
el quiebre de los estereotipos y la alteración de las formas
tradicionales de representar el conflicto entre la civilización y la
barbarie.
En el ámbito de la historiografía estadounidense sobre
América Latina, ello ha entrañado una reconceptualización, que
desembocó en novedosas formas de concebir la historia colonial
del norte de la Nueva España. Entre otras cosas, estas nuevas
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visiones prestan mayor atención a los agentes sociales, por lo
que las determinaciones geopolíticas y las narraciones centradas
en los Estados nacionales son matizadas por los procesos
locales y regionales, signados intensamente por sus dimensiones
humanas. En los relatos históricos producidos desde estas nuevas
perspectivas, la frontera en cuanto límite, borde, término o margen
pierde relevancia, como han demostrado los “estudios chicanos”.
Actualmente, son estos los enfoques que, como apunta la autora
de esta obra, prevalecen en las indagaciones estadounidenses
sobre la región septentrional de México, tanto en las referentes
a la época colonial como en las centradas en épocas posteriores.
El segundo “sendero” historiográfico examinado en
esta obra se refiere a las multinacionales estadounidenses, cuya
presencia en los países de América Latina adquirió una dimensión
ominosa tanto por sus implicaciones económicas —como su
concentración de la tierra y de los recursos mineros, su explotación
de los trabajadores, sus trapacerías comerciales y financieras, sus
devastaciones ecológicas, etc.—, así como por sus desmanes
políticos y sociales —entre ellos, su apoyo a infames dictadores
y sus violencias contra trabajadores y campesinos. Basta recordar
esa ficcionalización que ofreció Gabriel García Márquez en Cien
años de soledad acerca de esas empresas multinacionales que
contribuyeron a imprimirle a varios países de América Latina el
despectivo rótulo de “repúblicas bananeras”. Tales empresas se
encuentran entre las primeras que se estudiaron en los Estados
Unidos, como evidencia el libro de Charles D. Kepner Social
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Aspects of the Banana Industry, de 1936, o The Banana Empire:
A Case Study in Economic Imperialism, obra colectiva en la que
participó este autor y que fue publicada en 1935 por Vanguard
Press, singular editorial estadounidense que publicó en los años
veinte y treinta del siglo pasado estudios sobre el “imperialismo
americano”, dedicando obras a varios países de América Latina
(República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, entre ellos), y que
escrutó empresas latifundistas, mineras y bancarias.
En su rastreo, Solano Martino destaca las modificaciones
que con el correr del tiempo sufrió el estudio de las multinacionales
estadounidenses. Inicialmente, sus énfasis eran los temas
económicos, así como las repercusiones sociales y políticas del
establecimiento de tales empresas en América Latina. Hacia los
años cincuenta-setenta, las nuevas teorías económicas y políticas
—como la “escuela de la dependencia” o las “teorías de la
modernización”— comenzaron a irradiar dichas investigaciones.
Más recientemente, hacia los años ochenta y noventa del siglo XX,
hubo modificaciones adicionales, impulsadas por las corrientes
intelectuales e historiográficas que, en esas décadas, promovieron
tendencias como los Estudios Culturales y la Historia Cultural.
En tales trabajos se abordan, por ejemplo, las modificaciones que
esas empresas han inducido en las manifestaciones culturales de
los trabajadores, o los choques generados por las divergencias
entre la cultura popular local y los esquemas organizativos
impuestos por las empresas. Por otro lado, las aproximaciones a
las clases subalternas se ha complejizado ya que a las tradicionales
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miradas sustentadas en la categoría de “clase social” —criterio
eminentemente económico—, se han añadido variables de análisis
como el género, y la raza/ etnicidad. Asimismo, se han escrutado
las representaciones y los imaginarios culturales de esos sectores
sociales, lo que ha conllevado escudriñar sus “resistencias” a las
empresas multinacionales.
Así que estas nuevas investigaciones han imprimido un
nuevo sello a los trabajos históricos sobre las multinacionales
en América Latina. Asimismo, han contribuido a transformar las
metodologías, las técnicas de investigación y los fundamentos
conceptuales y heurísticos de los historiadores. Por ejemplo, dado
el caso de que las clases subalternas usualmente generan escasas
fuentes documentales, ello ha movido a los historiadores a explorar
otros tipos de fuentes. Entre las más promisorias se encuentran
los testimonios orales, que con frecuencia ofrecen información y
perspectivas ausentes en las fuentes más convencionales, como
las fuentes escritas. De igual modo, los esfuerzos por aquilatar
cabalmente las aportaciones de esas fuentes no convencionales
han llevado a los historiadores a acercarse a las técnicas y
las propuestas conceptuales de otras disciplinas, como la
Antropología, los Estudios Culturales o hasta la Literatura.
Y todo esto ha enriquecido de forma notable el trabajo de los
historiadores y sus investigaciones. Como evidencia de ello se
puede mencionar To Lead as Equals, de Jeffrey Gould, que estudia
las clases trabajadoras y campesinas en Nicaragua durante el
somozismo y cómo sus modestas luchas fueron transformando
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sus concepciones políticas. Obras como ésta son sintomáticas
de las transformaciones que, a lo largo de la centuria pasada,
sufrieron las investigaciones sobre las compañías multinacionales
efectuadas por los mismos historiadores estadounidenses.
Por restricciones de espacio, resulta imposible abordar
otros aspectos del libro comentado. Apenas querría señalar que la
autora tiene presente cómo las condiciones históricas particulares
incidieron sobre la evolución de la historiografía estadounidense
sobre América Latina. Entre tales factores sobresalen, por
supuesto, las posiciones que a lo largo del tiempo han desempeñado
los Estados Unidos en el entramado internacional. La época que
comprende las dos Guerras Mundiales, así como el periodo de
la Guerra Fría resultaron determinantes, por razones más que
comprensibles, en los temas, los enfoques, las teorías y hasta las
metodologías que signaron las obras históricas. En ello incidieron,
asimismo, los procesos internos de la sociedad estadounidense,
como las luchas por los derechos civiles de las minorías étnicoraciales, en las que desempeñaron papeles protagónicos los
afroamericanos. Como nota al calce, cabe señalar que durante
los años de auge de esas luchas ocurrió un verdadero “boom”
en las investigaciones sobre la esclavitud y sus repercusiones
sobre las relaciones raciales en las Américas. En esa eclosión,
los historiadores estadounidenses desempeñaron verdaderos roles
estelares. Asimismo, el auge de las luchas sociales en los países
del llamado Tercer Mundo —en las cuales los movimientos
agrarios fueron cruciales— explican en gran medida el interés
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que emergió en los Estados Unidos, en las décadas de 1960-1980,
en torno a la historia de los campesinos y los trabajadores del
campo. No en balde se publicó entonces la que, durante años,
fue posiblemente la obra histórica sobre América Latina más
nombrada en el mundo académico occidental. Me refiero, por
supuesto, a Zapata and the Mexican Revolution, del historiador
estadounidense John Womack. Esta obra, como he argumentado
en mi estudio sobre ella, encarna la paradoja de que, si bien
representa magistralmente un movimiento popular mexicano, por
otro lado, está arraigada en las realidades sociales de Oklahoma,
el estado natal de su autor, así como en la investigación previa
que había efectuado Womack en torno a los movimientos agrarios
en su lar nativo. En tal sentido, dicha obra es emblemática de
ese rasgo inherente a la historiografía estadounidense sobre
América Latina. Ella, ciertamente, contribuye decisivamente a
la comprensión de los países de esta región, pero eso no obsta
para que esta rica y compleja tradición intelectual también posea
sus “coartadas”, como el hecho de que, como toda historiografía,
también esté afincada en las realidades más inmediatas de sus
autores, respondiendo a los dilemas de sus sociedades, sus
culturas, sus tiempos; es decir, de sus respectivas “historicidades”.
Por su potencial de ofrecer reflexiones en torno a esa
intrincada relación entre el estudio del pasado y las inquietudes
del presente, considero crucial alentar las indagaciones críticas
sobre esa “mirada de miradas” que es el estudio teórico de la
historiografía. Es esta, precisamente, la cuestión central del
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libro de Solano Martino. Este tipo de aproximación, que cruza
fronteras y que sugiere perspectivas “transversales”, ajenas
a las sofocantes y, con frecuencia, simplificadoras visiones
nacionalistas, contribuyen a que veamos con otros ojos y con
miras más amplias el mundo contemporáneo, constituido por una,
cada vez más apretujada, “aldea global”.
Pedro L. San Miguel
Universidad de Puerto Rico-Río Piedras
San Juan, Puerto Rico
orcid.org/0000-0003-4298-571X

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Reyes Patiño, Reynaldo de, Editor</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 3,
No. 6, enero-junio 2024, es una publicación semestral editada por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional
del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan
José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación 10
de enero de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Beatriz Liliana De Ita Rubio.
Luciana Manildo
Giselle Querejeta
Felipe De Alba
Hugo Hernández-Gamboa
Edgar Iván Espinosa-Martínez
José Domingo Carrillo-Padilla
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame
Flor Patricia González-Tapia
Elizabeth Jenny-Hernández

�Andreas Portillo
Juan Antonio Fernández-Velázquez
César Morado
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales

Presentación

Beatriz Liliana De Ita Rubio
Centro de Estudios Humanísticos, UANL,
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-8615-0418

Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, De Ita Rubio, Beatriz Liliana. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

Email: beatriz.deitarb@uanl.edu.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Presentación
El sexto número de Transdisciplinar, presenta artículos que
investigan problemas actuales, cada vez más frecuentes en las
sociedades globalizadas y muestran sus particulares expresiones
en México, así como en otros países latinoamericanos, temas que
analizan las transformaciones territoriales [y las ]desigualdades
sociales [que ocasionan],los problemas hídricos aunados a
las relaciones de poder en torno y los conflictos que de ellos
resultan; la experiencia de la guerra desde la perspectiva de la
vida cotidiana de los combatientes, sus formas de abastecimiento
de víveres y alimentación.
Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en torno a la producción
de conocimiento a partir de un estudio de caso, de Luciana Manildo y
Giselle Querejeta en el que elaboran una compleja estructura
que caracterizan como “transdisciplinaria y multidimensional”
entretejida a partir de tres perspectivas: teórica; epistemológicometodológica y pedagógica para el estudio de las desigualdades
generadas por las transformaciones en tres dimensiones: el
ambiente, la salud y el territorio en Buenos, Aires, Argentina.
El caso investigado es construido y presentado como estrategia
pedagógica.
En la micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis a
la luz de la ecología política y el metabolismo urbano, Felipe de
1

�Presentación

Alba y Hugo Hernández-Gamboa, examinan un caso relacionado
con la crisis hídrica. Los autores resaltan las dimensiones política,
social y económica de los problemas ambientales y se interesan
por el uso político del recurso hídrico, las relaciones de poder que
se generan en el entorno de mayor proximidad y por comprender
también la política desde las emociones que involucra.
Edgar Iván Espinosa-Martínez en su artículo
historiográfico denominado: Cómo seguir el hilo de la razón…México
y los mexicanos según Lesley B. Simpson, analiza la caracterización,
que éste hace de México, sus habitantes y cultura en su obra
Many Mexicos (1941), la cual continúa teniendo resonancia
en el ámbito académico debido a sus subsecuentes ediciones.
Espinosa cuestiona el lugar desde el que se construye la otredad
del mexicano y lo mexicano en la historiografía estadounidense
y sostiene que las conclusiones de los estudiosos de la historia
mexicana respecto a lo otro como “ajeno, diferente y difícil de
comprender” las hicieron extensivas a América Latina. Resulta
por ello de gran interés mirar nuestras culturas latinoamericanas
desde la perspectiva de quienes sobre ellas han escrito.
Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura testimonial
guatemalteca, escrito por José Domingo Carrillo-Padilla presenta
diversos testimonios de combatientes que formaron parte de
la guerrilla guatemalteca, que el autor examina como parte de
una historia de la alimentación y de una historiografía de los
conflictos armados, además el estudio permite comparar el tipo
de alimentación al que tenían acceso distintas clases sociales y los
diversos aspectos culturales relacionados con el gusto y el consumo
diferenciado. Para el autor, los textos analizados permiten conocer
nuevas facetas interpretativas de las guerrillas en Guatemala.
2

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Luis Alonso Hagelsieb-Dórame en Análisis de la libertad
religiosa en México y Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y socioreligiosa, se centra en las transformaciones sociales y religiosas del
estado de Chiapas que analiza desde el punto de vista jurídico en
los marcos legislativos nacional y estatal. El trabajo permite tener
una visión panorámica de la libertad religiosa como un derecho y
las importantes transformaciones sociales que ha generado, así
como, algunos conflictos entre creyentes de distintas religiones.
La formación superior como capacidad para el desarrollo y el
bienestar, ensayo escrito por Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez
y Flor Patricia González-Tapia, en el que retoman la teoría de
las capacidades de la filósofa Martha Nussbaum y el economista
Amartya Sen que aplican al análisis de la relación entre el
desarrollo profesional de la persona y su calidad de vida. Proponen
las autoras el empleo de dicho enfoque para la formación de
profesionales que sean además ciudadanos reflexivos acerca de
sus valores y aspiraciones.
Nuestro sexto número incluye también un panegírico y 3
reseñas.
Beatriz Liliana De Ita Rubio. Enrique Dussel. In memoriam.
Reseña de: Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A Marxist
Theory of the Economic Power of Capital, de la autoría de Andreas
Portillo.
Reseña de: Alejandro García García (2023). De la morada
nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac, arquitectura viva
entre en desierto y el mar. Por Juan Antonio Fernández Velázquez.
Reseña: La cooperación académica entre México y Estados
Unidos. Cesar Morado

3

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Enrique Dussel. In memoriam
La humanidad ha perdido a un gran pensador: el pasado 5 de
noviembre falleció en Ciudad de México Enrique Domingo
Dussel Ambrosini, filósofo de la liberación, filósofo de la realidad
concreta. En el presente panegírico, no pretendemos presentar
una biografía exhaustiva ni un ensayo filosófico sobre este
querido filósofo, deseamos honrar su memoria con algunas notas
que permitan atisbar sus grandes aportaciones.
Nacido el 24 de diciembre de 1934 en La Paz, Mendoza,
ciudad capital de la provincia argentina, exiliado en México y
naturalizado mexicano en 1975. Dussel fue licenciado en Filosofía
y en Teología, así como doctor en Historia y Filosofía por diversas
universidades internacionales. Entre otras distinciones fue
profesor emérito de la Universidad Autónoma Metropolitana,
investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y
Rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Su trayectoria formativa temprana dio a la luz sus
primeras obras y su producción filosófica floreció y se transformó
como producto de su continua formación y de sus vivencias
existenciales, entre las cuales resaltamos su militancia en la Acción
Católica, su participación como activista político, sus viajes, una
vez concluido su doctorado en España, que le permitieron trabajar
y compartir la vida cotidiana con las comunidades oprimidas en
4

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

el sur de Europa, norte de África, Israel y Palestina, en donde
vivió entre los pobres, lo que generó el vuelco de su proyecto
hacia los pobres, los oprimidos y miserables. Al respecto, en
un texto autobiográfico (1998) narra una vivencia temprana, a
los quince años, que denomina “experiencia de conversión a la
responsabilidad para con el otro... al visitar hospitales para niños
deficientes mentales”. (p. 15)
Fundó junto con otros, la filosofía de la liberación, la
cual desarrolló y practicó, así como la ética de la liberación. Su
filosofía se caracteriza por un gran sentido político, definió a la
filosofía de la liberación como latinoamericana y este es uno de
los mayores méritos de la misma, el desarrollar una filosofía que
nos permitió sabernos periferia económica, colonias ideológicas,
oprimidos. Sobre la filosofía de la liberación sostuvo que “está en
la base de la teoría del giro decolonizador…es la fundamentación
filosófica de la teoría de la decolonización epistemológica hoy.”
(Curso Filosofía de la Liberación, 2015). Planteó que liberación
supone llegar a ser lo que no se es: “el esclavo se hace libre”.
Afirmó que cuando descubrió, -junto con otros filósofos-,
la obra Totalidad e Infinito. Ensayo sobre la Exterioridad, de
Emmanuel Lévinas, su ética ontológica se transformó en Para
una ética de la liberación latinoamericana. Reconoció también
la influencia de muchos otros importantes filósofos cuya
enumeración rebasa los límites de este breve escrito. Sostuvo
que el paso siguiente fue pasar de los niveles de las categorías
abstractas a las complejidades concretas.
Expresó que “lo mejor de su obra…[fue] praxis, comunidad
de acción”. (1998, p. 14) Por fortuna, su muerte no marca el fin de
su obra ya que su pensamiento ha sido legado a través de su labor
5

�Beatriz Liliana De Ita Rubio / Enrique Dussel. In memoriam

docente a la que le confería gran importancia y que desempeñaba
con cariño y entusiasmo, de sus conferencias, así como mediante
la publicación de más de 50 libros y más de 400 artículos.
El equipo editorial de Transdisciplinar. Revista de Ciencias
Sociales, lamenta su fallecimiento, ofrece sus condolencias a sus
familiares y seres queridos y mantiene la confianza en que el
germen de su filosofía de la liberación seguirá dando frutos.

6

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en
torno a la producción de conocimiento a
partir de un estudio de caso
Environment, health and territories. Reflections on the
production of knowledge from a case study
Luciana Manildo
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376
Giselle Querejeta
https://orcid.org/0000-0003-4240-0363
Universidad Nacional de General Sarmiento
Los Polvorines, Argentina
Fecha entrega: 07-06-2023 Fecha aceptación: 10-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Amigo-Castillo, Hannah. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-85
Email: lmanildo@campus.ungs.edu.ar
gquereje@campus.ungs.edu.ar

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en torno
a la producción de conocimiento a partir de un
estudio de caso
Environment, health and territories. Reflections on
the production of knowledge from a case study
Manildo, Luciano1 y Querejeta, Giselle2
Resumen: El objeto de este trabajo es habilitar y profundizar
debates referidos a la relación entre producción académica y
sociedad, reflexionar sobre la construcción de objetos de estudio
y sobre los procesos de investigación. Además, aportar elementos
para la comprensión del rol que los procesos pedagógicos
tienen en la formación y de la potencialidad extraordinaria del
sistema educativo y del campo científico-técnico para favorecer,
acompañar y estimular procesos de ciudadanización activa para
la emancipación social. Estas reflexiones parten de la reafirmación
del carácter político y colectivo de la producción de conocimiento,
remiten a interrogar quiénes son los sujetos, cómo se produce y
para qué. Por lo tanto, el estudio de caso es un recurso heurístico
para desarrollar un ejercicio de interrogación sobre nuestra praxis
1
Área Sociología, Instituto de Ciencias, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. lmanildo@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376
2 Área Ecología, Instituto del Conurbano, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. gquereje@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0000-0003-4240-0363

7

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

como investigadores y como docentes, una invitación a subvertir
las lógicas y los métodos convencionales en las que las relaciones
entre ciencia y sociedad se constituyen.
Palabras clave: Ambiente, Territorio, Salud, Educación, Barrio.
Abstract: The purpose of this work is to enable and deepen debates
regarding the relationship between academic production and society,
reflect on the construction of study objects and research processes.
Furthermore, provide elements for understanding the role that
pedagogical processes have in training and the extraordinary potential
of the educational system and the scientific-technical field to favor,
accompany and stimulate processes of active citizenship for social
emancipation. These reflections start from the reaffirmation of the
political and collective nature of the production of knowledge, they
refer to questioning who the subjects are, how it is produced and
for what. Therefore, the case study is a heuristic resource to develop
an exercise of interrogation about our praxis as researchers and as
teachers, an invitation to subvert the logic and conventional methods
in which the relationships between science and society are constituted.
Keywords: Environment, Territory, Health, Education, Neighborhood.

8

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Introducción
En este trabajo nos proponemos reflexionar sobre los aspectos
conceptuales, epistemológicos, metodológicos y pedagógicos
inherentes al abordaje de la relación entre territorios, ambiente y
salud desde una perspectiva transdisciplinaria. La base empírica
para realizarlas es un proyecto desarrollado en 2019 en un barrio
del conurbano norte de la provincia de Buenos Aires, Argentina. El
objeto de este trabajo es habilitar y/o profundizar algunos debates
referidos a la relación entre producción académica y sociedad,
reflexionar sobre la construcción de objetos de estudio y sobre los
procesos de investigación desde un enfoque contrahegemónico y
anti-academicista (Bourdieu y Passeron, 1977; Bourdieu, 1998 y
2008; Apple, 1997; Brusilovsky, 1992, Breilh, 2020) En la misma
línea, aportar elementos para la comprensión del rol que los
procesos pedagógicos tienen en la formación de científicos,
profesionales, técnicos portadores de un pensamiento crítico y
autónomo y, sobre todo, de la potencialidad extraordinaria del
sistema educativo y del campo científico-técnico para favorecer,
acompañar y estimular procesos de ciudadanización activa para
la emancipación social (Freire, 2007; Apple, 1997; Tadeu da Silva,
1997). En suma, estas reflexiones parten de la reafirmación del
carácter eminentemente político y colectivo de la producción de
conocimiento (y por extensión, de la didáctica de las ciencias),
y por ello, remiten a interrogar quiénes son los sujetos de esa
producción, cómo se produce y para qué (Manildo, 2018a). Por lo
tanto, el estudio de caso que sustenta este trabajo es casi un recurso
heurístico para desarrollar un ejercicio de interrogación sobre
nuestra propia praxis como investigadores y como docentes, una
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�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

invitación a subvertir las lógicas y los métodos convencionales
en las que las relaciones entre ciencia y sociedad se constituyen.
Para comenzar, en los apartados que siguen realizaremos
en primer término una caracterización del proyecto que nos
sirve de base empírica, de las preguntas y problemas que le
dieron origen. A continuación, haremos una caracterización del
territorio en estudio, inscribiéndolo en el problema más amplio
de la expansión de las urbanizaciones cerradas (UB) en la Región
Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) y de los problemas
que estos procesos de reorganización territorial plantearon
o agudizaron, en términos de desigualdades ambientales,
sociales y sanitarias, en los barrios populares que lindan con
las UB o las obras de infraestructura relacionadas con ellos. A
partir de allí, abordaremos algunas cuestiones metodológicas y
epistemológicas centradas en dos aspectos fundamentales: por
un lado, la pregunta en torno a cómo construir herramientas
metodológicas capaces de dar cuenta del problema en estudio
desde un enfoque transdisciplinario y multidimensional; y por el
otro, la cuestión de cómo traducir esa construcción en procesos
pedagógicos transmisibles y apropiables (y, por tanto, dinámicos,
interrogables y mutables).
El proyecto Diagnóstico socioambiental y sanitario del barrio
San Luis, Municipio de Escobar desarrollado durante el año 2019,
surgió a partir de una necesidad concreta explicitada desde
actores sociales e institucionales con presencia en el territorio,
en el contexto del desarrollo de un proyecto previo. Contempló,
para su desarrollo, una articulación intra e interinstitucional
entre la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS)
y el Instituto Superior Municipal de Formación Docente y
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Técnica del Municipio de Escobar. El proyecto co-dirigido por
investigadoras del área de Sociología y de Ecología de la UNGS.
También participaron en diferentes instancias de trabajo,
investigadoras del área de Popularización de la Ciencia y del Museo
Imaginario de la UNGS, y de la Universidad Nacional de La Plata.
Por parte del Instituto, participaron docentes de la Tecnicatura
Superior en Gestión Ambiental y Salud, que programaron el
dictado anual de las materias a su cargo, tomando el proyecto
como caso de aplicación de los contenidos conceptuales de sus
asignaturas. Por supuesto, dada la naturaleza del proyecto y su
anclaje institucional, tuvieron un rol destacado en el desarrollo
del trabajo los y las estudiantes de la Tecnicatura, así como las
estudiantes avanzadas de la carrera de Ecología que participaron
del mismo.3
Esta mención al origen del problema y a la pertenencia
institucional de quienes participamos del proyecto trasciende
la caracterización descriptiva, sino que sirve a un triple
fin: en primer término, establecer que desde la perspectiva
transdisciplinar partimos de la construcción del problema, y a partir de
la identificación y jerarquización de las dimensiones de análisis,
3 El equipo de trabajo que participó de las diferentes etapas del
proyecto estuvo conformado por la Dra. Silvia Cerdeira, el Dr. Bruno Caram,
las estudiantes de la carrera de Ecología de la UNGS María Sol Comas y Paula
Segovia, y los estudiantes de la Tecnicatura Superior en Gestión ambiental y
Salud del ISMFDyT 8034 del Municipio de Escobar: Arias, Natalia, Galván,
Olga; Gianforte, Sara; Ordoñez, Facundo; Quijada, Estefanía; Quinteros,
Ivana; Ramos, Yamila; Romero, Karen; Sarmiento, Bárbara. González, Mónica;
Gutierrez, David; Lagani, María Agustina; Mina, Diego; Perez, Natalia;
Sarmiento, Daiana; David, Elena; Rivero, Sandra; Rivero, Diego. Abrego,
Norma; Cano, Mariana; Fernandez, Carolina; Frino, Jorge; Gardiol, Francisco;
Gardiol, Lorena; Kluge, Analía; Ovejero, Evelyn; Rivero, Sandra; Russo, Elian;
Short, Jésica; Moreno, Maximiliano.
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�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

fuimos abrevando en distintas áreas de conocimiento necesarias
para su abordaje. En segundo término, explicitar cómo, desde
su formulación y para su desarrollo, el proyecto planteó una
articulación al interior de cada una de las instituciones además
de una articulación entre ellas. En tercer lugar, para señalar que
el objeto de estudio, así planteado, deja de concebir a la población
que habita el territorio como mera “unidad de análisis” o “fuente
de datos”, para constituirse como parte activa del proceso
de investigación. Vale decir: lo que para el equipo de trabajo
fueron preguntas de investigación, fueron previamente preguntas
vitales para los sujetos de la investigación (Manildo: 2013).
Desde este marco, indagar sobre el impacto de un desarrollo
inmobiliario y urbano vertiginoso, caracterizado por la escasa
o nula planificación, sobre las condiciones de vida o el estado
de salud de la población significa algo profundamente distinto
a un diseño de investigación o incluso a una concepción de la
extensión universitaria convencionales. Queremos explicitar aquí
las preguntas de partida, hipótesis y objetivos que guiaron
nuestro trabajo en el desarrollo del proyecto.
Preguntas de partida
¿Cuál es la importancia de producir conocimiento situado, sobre
todo en un contexto de crecientes problemáticas y demandas
sociales en torno a la relación entre territorio, ambiente y salud?
¿Cómo abordar la doble dificultad de un enfoque
productivista y compartimentado desde el sistema educativo en
sus distintos niveles y desde la lógica académica, para contribuir
a la formación de sujetos críticos, con capacidad de diagnóstico y
de intervención transformadora de la realidad?
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Objetivos generales
Ū

Ū

Ū

Identificar y caracterizar las principales problemáticas
ambientales territorializadas que afectan las condiciones de
vida y la salud de la población
Caracterizar la trama institucional, organizacional, los
marcos culturales y los recursos disponibles en la comunidad
(generación de instancias participativas de auto-organización
para el despliegue de prácticas alternativas y estrategias
saludables, a la par que proveer insumos a los actores
institucionales para el diseño de políticas públicas).
Construir herramientas conceptuales y metodológicas que
permitan producir información relevante para el diseño de
política pública, el despliegue de estrategias de mitigación
y/o remediación ambiental, y de acciones comunitarias de
promoción y prevención de la salud.

Hipótesis de trabajo
Nuestra hipótesis general es que, partiendo del paradigma de la
determinación social de la salud y del enfoque del metabolismo
sociedad – naturaleza (Breilh, 2004), las condiciones de vida, las
condiciones del ambiente y del territorio tienen una incidencia
sustantiva en el estado de salud de la población.
La expansión inmobiliaria a través de urbanizaciones
cerradas implicó cambios significativos en el patrón de tenencia
y uso del suelo (Pirez, 2006). En la zona bajo estudio, involucró
el loteo de tierras públicas alterando los usos sociales del
territorio, reconvirtieron tierras de uso productivo agrario, y
en buena medida, se construyeron sobre humedales, por lo que
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implicó la re-nivelación del suelo con la consiguiente alteración
del desagüe natural del Arroyo Escobar y de otros cursos de agua
superficial (Fernandez y Herrero, 2008; Pintos y Narodowski,
2012; Astelarra, 2016). En consecuencia, esta dinámica del
desarrollo inmobiliario agudizó problemáticas socioambientales
preexistentes, entre las que se destacan las inundaciones, y causó
otras nuevas por la alteración de los servicios ecosistémicos.
Como señala Astelarra (2016)
El impacto ambiental de estas acciones es rotundo: consiste en
la destrucción de los ecosistemas costeros y ribereños, y de su
funcionalidad como zona de anegamiento y amortiguación en
épocas de crecidas e inundaciones. Esto produce, además, una
externalidad negativa sobre los barrios lindantes, ya que sufren
mayores inundaciones. (p. 89)

En segundo término, las obras de infraestructura, en
particular las autopistas que facilitan el acceso rápido a la
ciudad y las bajadas que unen las urbanizaciones cerradas con la
autopista fueron construidas por encima del nivel del terreno,
debido a la problemática de las inundaciones ya referida, por
lo que los barrios populares emplazados entre ambos quedaron
deprimidos respecto a ellos. La combinación entre elevación de los
terrenos y obturación de los desagües naturales, tanto de arroyos
como de aguas pluviales, agudizaron también la problemática
de las inundaciones. Asimismo, las obras de infraestructura
facilitaron la accesibilidad a las urbanizaciones cerradas,
pero complejizaron el acceso a los barrios populares linderos,
modificaron significativamente las dinámicas de desplazamiento
al interior del barrio e incluso la unidad territorial como mundo de
vida. (Pirez, 2006; Aizcorbe et al, 2013; Carrasco, 2019)
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De lo dicho se desprende que, la hipótesis fundamental
que guía nuestro trabajo es que la expansión de urbanizaciones
cerradas -asociadas a las expectativas residenciales y los modos
de habitar de clases medias y altas- reconfiguraron territorios,
produjeron

impactos

ambientales,

sociales

y

sanitarios

significativos; modificaron patrones de uso y tenencia del suelo,
pautas de sociabilidad, accesibilidad, dinámicas de poblamiento,
entramados institucionales y, además, agudizaron problemas y
desigualdades preexistentes.
En virtud de estas preocupaciones, nuestra hipótesis
desde el punto de vista epistemológico es que el abordaje de estas
problemáticas requiere de una perspectiva compleja, transdisciplinar
y multidimensional que tienda a la des-compartimentación de las
ciencias y a la superación del empirismo descriptivo como horizonte
de conocimiento. También, que la posibilidad de tales abordajes
requiere de procesos formativos que formen científicos y técnicos
capaces de desarrollarlos; y de procesos de ciudadanización capaces
de apropiárselos y usarlos activamente.
El barrio San Luis como parte del territorio metropolitano
El barrio San Luis se encuentra ubicado en el municipio de Escobar,
Provincia de Buenos Aires (Figura 1). Este municipio forma
parte del conurbano bonaerense, que tradicionalmente se analizaba
según “oleadas” de poblamiento en los contornos de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (CABA), capital de la República.
Cada una de esas oleadas fue conformando, históricamente,
anillos o “coronas”. En esa lectura, el municipio de Escobar
integra la tercera de esas coronas, caracterizada hasta la década
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del ’80 como un área en la que coexisten zonas urbanas con áreas
rurales. El enfoque de análisis territorial a partir de las “coronas”,
traducía espacialmente las relaciones de poder centro-periferia entre
la CABA y el territorio bonaerense, fue resultando caduco debido
a que planteaba una separación analítica artificial a la dinámica
integrada de las relaciones entre ciudad y conurbano, Por ello, fue
reemplazada por la definición de Área Metropolitana de Buenos
Aires (AMBA), que integra la CABA y otros 24 municipios que
la rodean y que constituyen el Gran Buenos Aires (GBA). A esta
definición se integra la de Región Metropolitana de Buenos Aires
(RMBA), que incorpora otros 16 municipios que mantienen esa
caracterización periurbana o de coexistencia entre áreas urbanas
y rurales que habían definido, en el pasado, a la tercera corona del
conurbano en su totalidad (INDEC, 2003). En la RMBA habitan
actualmente unos 15.8 millones de personas, que corresponden
al 35% de la población total del país, en un territorio que
corresponde al 0.4% de la superficie territorial total (Fundación
Metropolitana, 2020). El dinamismo asociado a los procesos
de expansión urbana e inmobiliaria en las últimas décadas
(Pizarro, 2010), plantea nuevamente una serie de dificultades
analíticas concretas para las distinciones entre AMBA y RMBA,
en particular en lo referido a algunos municipios específicos,
por el carácter acelerado y significativo de las transformaciones
operadas. Entre ellos se encuentra el municipio de Escobar.
Escobar posee una superficie de 304 Km2 y una población
de 213.619 habitantes de acuerdo con el Censo Nacional de
Población 2010 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
de Argentina (INDEC). Debido al dinamismo demográfico del
municipio, esta cifra resulta poco precisa. Debido a la pandemia
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por COVID-19 resultó imposible el censo previsto para 2020 pero,
de acuerdo con las proyecciones realizadas por la Dirección de
Estadística de la Provincia de Buenos Aires, la población actual
se estima en 255.000 habitantes aproximadamente. Hemos
caracterizado previamente como vertiginoso el crecimiento
poblacional del municipio de Escobar; en efecto, registra un
crecimiento poblacional del 350% en los últimos 30 años
(Barsky, 2010), esto ocurre a contrapelo de la tendencia general
en el conurbano bonaerense, que muestra un amesetamiento del
incremento poblacional intercensal (Reese, 2020).
Figura 1
Ubicación del Barrio San Luis, Municipio de Escobar, Buenos
Aires, Argentina

Fuente: Elaboración de las autoras
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De modo complementario, una lectura diacrónica de la
configuración socio-territorial permite rastrear este proceso de
aceleración de la densidad poblacional y del entramado urbano
desde mediados del siglo XX, y a través de un análisis histórico
es posible identificar el impacto local de las distintas fases de
los modelos de desarrollo en la Argentina. Lo primero que debe
señalarse en esta línea es que el actual municipio de Escobar
inicia el proceso de configuración socio-territorial al calor del
modelo agroexportador (1880-1930). En particular, la puesta
en producción agraria de las tierras a partir de una estructura
latifundiaria de propiedad y uso del suelo hacia fines del siglo
XIX asociada al tendido de las vías del ferrocarril determinó un
primer proceso de poblamiento. En las primeras décadas del
siglo XX, comenzó el loteo de tierras aledañas a las estaciones
del ferrocarril, que dio origen a la ciudad de Belén de Escobar
-principal aglomeración urbana y cabecera del municipio de
Escobar- y posteriormente a la localidad de Ing. Maschwitz,
en la que se ubica nuestro objeto de estudio, el barrio San
Luis (Pizarro, 2010). En las décadas siguientes, en particular a
partir de la segunda mitad del siglo XX, la estimulación para la
radicación de industrias fuera de la CABA en el contexto de la
industrialización sustitutiva de importaciones (1945-76) aceleró
la dinámica demográfica del municipio (Manildo, 2018c). Más
recientemente, a partir de la década del setenta, los loteos para
casas de fin de semana, la construcción y extensión de autopistas
urbanas y suburbanas, las inversiones en infraestructura de
transporte y telecomunicaciones ampliaron las redes de conexión
entre la Ciudad de Buenos Aires y los municipios más alejados,
propiciando la instalación de parques industriales (Parque
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Industrial Garín, Escobar) y el desplazamiento de sectores de
ingresos medios y altos hacia sectores cuyos espacios verdes
eran valorados una forma de escape (Pizarro, 2010; Carrasco,
2019). En la década del noventa, la consolidación neoliberal trajo
consigo tres fenómenos interrelacionados: a) el desarrollo de
las urbanizaciones cerradas, que al calor de políticas estatales
de producción del espacio implicaron un desplazamiento o
alteración de la población históricamente residente -en muchos
casos con situaciones de partida precarias en lo referido a sus
condiciones de vida-, y una subordinación de la naturaleza
a la lógica de valorización económica (Aizcorbe, Fernández
y Wertheimer, 2013); b) la transformación de los inmuebles
recreativos en vivienda permanente y c) la profundización
de los procesos de segregación socio-residencial de las clases
medias y altas, en contrapunto de la territorialización de los
sectores populares frente al desmantelamiento del trabajo como
organizador del mundo de vida, organizan la vida cotidiana
en torno a la recursividad del barrio (del Cueto y Luzzi, 2013;
Manildo, 2020).
Algunos datos permiten comprender la magnitud de
los contrastes y las desigualdades socio-territoriales que han
traído aparejados estos tres procesos concatenados: en la
RMBA, de acuerdo con datos correspondientes a 2019, existen
1084 asentamientos y barrios populares, en los que viven
358.523 familias. De ese total, 25 barrios populares y 5556
familias se localizan en el municipio de Escobar (RENABAP,
2019; Dombroski, 2020). En la RMBA, hacia fines de 2019,
cerca de un millón y medio de personas residentes en barrios
populares y asentamientos, presentaban problemas de trabajo: la
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desocupación y la subocupación alcanzaron, cada una, el 12,4% de
la población económicamente activa. El 38,4% de los asalariados
no se encontraban registrados en el sistema de seguridad social
y 44,5% de personas (unos cinco millones) se encontraban
por debajo de la línea de pobreza y que, de ellos, el 12,2% eran
indigentes (Observatorio del Conurbano UNGS, 2020; Reese,
2020)
En sentido inverso, las urbanizaciones cerradas en la
actualidad abarcan en el AMBA unas 50.000 hectáreas y residen
en ellas trescientas mil personas. Esta superficie corresponde
a 2,5 veces la de CABA, donde residen más de tres millones de
personas (Venturini, Ferlicca y Apaolaza, 2020). En el municipio
de Escobar, el desarrollo de urbanizaciones cerradas para vivienda
permanente, con diferentes extensiones, grados de endogamia y
complejidad interna, se ha expandido hasta alcanzar al 15.6% del
total de la superficie del municipio (Carrasco, 2019).
La reconfiguración del mercado de tierras y las formas
de apropiación y uso del suelo son un aspecto sustantivo
del problema, sobre todo en la medida que profundiza una
problemática artificial, la de la escasez de tierra y el consiguiente
impacto en los precios de los terrenos (Reese, 2020b). Sin
embargo, no son el único: la tierra, en el modo de producción
capitalista, es una mercancía más, pero desde un enfoque más
amplio es mucho más que eso: es anclaje del mundo de vida y de las
identidades, es ámbito de producción material y de reproducción
social (Manildo, 2013).
Pensar la cuestión de la tierra más allá de su valor como
mercancía o de los modos de apropiación de las élites, nos
permitirá un abordaje de la problemática en toda su complejidad:
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la disputa por la tierra ha sido también, históricamente, la
disputa por el sentido. La forma que asume esa disputa, tanto
en la constitución (o ausencia) de un campo de interlocución
entre actores, como en sus objetivaciones concretas, revelan
la dinámica de las relaciones de poder y las asimetrías entre
actores, los sentidos que cada uno de ellos asigna a lo que se
disputa, así como la definición sobre lo disputado y sobre su
vínculo con él. Como advierte Porto Goncalves (1989) “los
hombres y mujeres sólo se apropian de aquello que hace sentido;
sólo se apropian de aquello a que le atribuyen una significación
y, asimismo, toda apropiación material es, al mismo tiempo,
simbólica” (p. 230).
En esa medida, entendemos que el concepto de territorio
se presenta como el de mayor alcance, capaz de dar cuenta de
esa polisemia y de la multiplicidad de niveles que comporta la
articulación entre actores, instituciones y estructuras sociales
ancladas tempo espacialmente (Manildo, 2012). El territorio
puede entenderse, entonces, como indicador de especificidades
que localizan las vivencias y los problemas propios de cada una
de las comunidades, ámbito de procesos económicos, sociales,
culturales, étnicos (Manzanal, 2007). Constituye un conjunto de
relaciones que integran la tierra, los colectivos que la habitan, y
la trama en la que se articulan -no siempre de manera armónicarelaciones sociales, culturales, políticas, de sostenimiento o
subsistencia, relaciones económicas y relaciones ambientales
(DESC, 2009, p.14). Así pensado, no es sino una tensión constante
entre estructuras y procesos, entre producción y reproducción
social. Como señala Bozzano (2009), “el territorio no es
únicamente un objeto dado (resultado de procesos que están por
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�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

detrás), sino que también es un objeto por hacer (resultado de
procesos que están por delante)” (p.19).
Retomando la dimensión del poder y la dominación
legítima, Bernardo Mançano (2005) define al territorio como
el espacio apropiado por una determinada relación social que
lo produce y lo mantiene a partir de una forma de poder. En la
medida en que el territorio posee límites, fronteras, es al mismo tiempo, una convención y una confrontación, un espacio de
conflictualidades. (p. 276). En él se ven involucradas relaciones de expropiación/apropiación, de presencia/ausencia, de inclusión/exclusión, y de subordinación o dominación, material o
simbólica. A su vez, suponen mecanismos de clausura o cercamiento para ejercer la autoridad o el control: un territorio es tal
cuando sus límites son usados para ejercer el control legítimo.
Esos límites, inestables y cambiantes históricamente, le otorgan especificidad a aquellas áreas geográficas que constituyen
territorios. (Gras y Bidaseca, 2010, p.23)

Todo lo dicho es de vital importancia para comprender
los procesos de reconfiguración violenta y vertiginosa del
territorio en el que se inserta el barrio San Luis, y el modo en que
éstos delimitan y/o agudizan múltiples niveles de desigualdad:
social, territorial, ambiental, sanitaria. En efecto, es posible
rastrear en el territorio donde se localiza el barrio, todos los
procesos descriptos en relación con los modelos de desarrollo y
sus clivajes territoriales en la Argentina, desde fines de siglo XIX
hasta la actualidad: el barrio se asienta sobre las antiguas tierras
de la hacienda Villanueva, familia terrateniente fundadora de la
localidad de Ing. Maschwitz que cedió los terrenos para el trazado
del ferrocarril con la condición de que la estación estuviera a
menos de 500 mts. de la entrada a la finca. A fines de la década del
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

cincuenta comienza un proceso de reconversión en términos de
usos y apropiación, tanto de áreas productivas como de humedales
y valles de inundación en el área de referencia (Carrasco, 2019).
En este período, el estímulo a la localización de las empresas en
la periferia urbana, se tradujo en la radicación de tres parques
industriales próximos a esta zona y de múltiples industrias, con
el consiguiente impacto en la dinámica demográfica de la zona y
el desarrollo de nueva infraestructura urbana. En este contexto
se produjeron los primeros loteos en el barrio San Luis. Por las
características del terreno, en particular debido a la recurrencia
de las inundaciones, los lotes fueron mayoritariamente adquiridos
por familias trabajadoras de bajos ingresos. Sin embargo, también
en este período aparecen las primeras urbanizaciones cerradas en
la zona, bajo la forma del “club de campo”, es decir, como vivienda
de uso recreativo más que como pauta de residencia permanente.
Ya en los años noventa, el barrio San Luis es cabal expresión
de la tensión señalada por la expansión de las urbanizaciones
cerradas: como puede verse en la figura 2 ha quedado encapsulado
entre las nueve urbanizaciones cerradas que lo rodean.
El renivelamiento de los terrenos para la construcción
de la autopista, de las bajadas que permiten el acceso a las
urbanizaciones cerradas y de los propios barrios, profundizaron
la problemática preexistente de las inundaciones en el barrio y
complejizaron la accesibilidad del barrio. Del mismo modo, la
construcción de los barrios sobre los humedales de la cuenca
Luján y del Paraná, particularmente cercano al Río Paraná
de las Palmas,4 afectaron servicios ecosistémicos, pautas de
4 Ver cuadro 2.
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apropiación y de sociabilidad propias de los modos de habitar el
territorio de la población preexistente, no solo por la alteración
del paisaje y la agudización de los problemas ya referidos, sino
porque las tierras ahora ocupadas por las urbanizaciones eran
para ellos lugar de esparcimiento y de juego, de caza, pesca y
recolección de alimentos, en suma, mundo de vida. Así, confluyen
dos lógicas contrapuestas, ambas subproductos territorializados
de la consolidación neoliberal en nuestro país: por un lado, la
segregación residencial de las élites, por otro, la territorialización
compulsiva de los sectores populares (Svampa, 2001; Pirez,
2006; Manildo, 2012; Aizcorbe, Fernández y Wertheimer, 2013;
del Cueto y Luzzi, 2013). De este modo, el desmantelamiento
de los mecanismos de integración social a través del mundo
del trabajo, confluyen en la centralidad que adquiere el barrio
como mecanismo de resolución de necesidades para los sectores
populares. En otros territorios, este proceso se expresó en el
desarrollo de organizaciones de base territorial que plantearon
estrategias colectivas para problemáticas como el desempleo, la
alimentación o la vivienda entre los sectores populares. Aquí,
en cambio, tomaron otras formas que agudizaron las asimetrías
entre los residentes en las urbanizaciones cerradas y la población
del barrio, confirmando inequívocamente que, en la relación entre
ambos, proximidad no implica vecinazgo,
Algunos indicadores que permiten sostener la afirmación
que precede fueron surgiendo de las entrevistas y actividades
participativas realizadas durante el trabajo de campo, pero
también durante los recorridos exploratorios por el barrio que
realizamos en diferentes instancias de aproximación al territorio
y de observación con diferentes grados de participación. Entre
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ellos, los muros de las urbanizaciones -y sus sistemas de exclusas,
sus garitas y cámaras de vigilancia que apuntan al barrio, sus
alambrados electrificados y la ausencia de veredas aunadas a
las canaletas que los bordean para impedir el tránsito peatonalson simultáneamente barreras físicas y señal de hostilidad.
En segundo término, el barrio cercado por un perímetro de
cañas, a modo de “muro vivo” que impide que sus viviendas
precarias y sus calles de tierra resulten visibles desde las bajadas
hacia las urbanizaciones, priorizando el derecho al paisaje
de los residentes en las urbanizaciones cerradas por sobre la
accesibilidad y la seguridad de los residentes en el barrio. Por
último, la relación entre ambos grupos sociales se expresa en
dos formas de interacción predominantes que reproducen esa
lógica asimétrica: una, mediada por el mercado de trabajo, bajo
formas extraordinariamente precarizadas. El barrio provee
a las urbanizaciones de fuerza de trabajo para el servicio
doméstico, el mantenimiento de jardines o piletas o para las
obras de construcción, en las que las formas de contratación, las
remuneraciones, pero por sobre todas las cosas el trato cotidiano
refuerza la subordinación y subalternidad del barrio. La otra,
en el mismo sentido, se despliega a través de relaciones de don
y contra-don, en el sentido definido por Bourdieu (1972, 1997)
asociadas a la caridad a través de las fundaciones u organizaciones
de beneficencia que donan ropa usada, útiles e insumos escolares,
o financian celebraciones tales como el aniversario de la
escuela o el día del niño en el barrio. En suma, aunque barrio y
urbanizaciones comparten espacio geográfico, sus condiciones
de vida, sus pautas culturales, sus formas de sociabilidad y la
resolución de necesidades discurren por vías paralelas que no
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implican interacciones definidas en términos de paridad o de
igualdad, ni reconocimiento mutuo (Elias, 1998).
En resumen, el Barrio San Luis como objeto de estudio es
relevante tanto por sus singularidades, como por la regularidad
que expresa respecto de los procesos de reconfiguración sociourbana que tuvieron lugar en la Argentina en las últimas décadas.
Esto resulta central para nuestra reflexión metodológica ulterior,
en particular en lo que refiere al recurso a los estudios de caso y
su capacidad explicativa.
Figura 2
Barrio San Luis y alrededores

Fuente: Elaboración de las autoras

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Relaciones entre territorio, ambiente y salud
Es imposible comprender los procesos de salud-enfermedad si no
se interrogan los factores ambientales, económicos y culturales
que los constituyen (Breilh, 2004). Los procesos que impactan
en la salud de las poblaciones “ocurren” en el territorio que estas
habitan, pero no se producen sólo allí: intervienen procesos de
carácter multiescalar, así como un entramado complejo de actores
y relaciones. Interviene también, como ya se ha señalado, el Estado,
que define parámetros de cómo se accede a la tierra, quiénes
acceden y qué pueden o no hacer en / con ella. Ya a mediados de la
década del cuarenta, el pionero de la medicina social en la Argentina
señalaba que “El medio social físico, de cuya armonía depende
la salud del pueblo, cuando se modifica, cuando se altera o se
desequilibra, produce todas las enfermedades posibles” (Carrillo,
2018, p.52). A diferencia de la epidemiología ortodoxa que se
desprende del paradigma biomédico, cuyo eje es la cuantificación
de fenómenos ya existentes (procesos de enfermedad), el enfoque
de la salud colectiva propone un abordaje epidemiológico de
naturaleza diferente. Este paradigma implica un pasaje desde
la vigilancia al monitoreo y desde los efectos a las causas (de las
causas): los procesos de determinación social de la salud (Breilh,
2004; Soliz, 2018; Manildo y Poth 2020 a y b). En esta medida,
el énfasis no está puesto en la atención de enfermedades, como
en el paradigma biomédico, ni en su prevención, exclusivamente,
sino ante todo en la promoción de la salud, entendida como el
desarrollo de prácticas que mejoran integralmente el estado de
salud de la población, que se sostienen en un vínculo armonioso
con el territorio, con los otros y con la naturaleza, y que
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identifica factores favorecedores y desfavorecedores y desarrolla
herramientas para su fortalecimiento o transformación, desde un
enfoque colectivo y comunitario. De este modo, la salud colectiva
es una construcción compleja y multidimensional, determinada
por tres escalas o dominios de la realidad: ‘la realidad general’
(los contextos históricos- territoriales), ‘la realidad particular’
(los modos de vida de las comunidades) y ‘la realidad singular’
(los ‘estilos de vida’). Estos tres dominios operan en una suerte
de relación dialéctica de interafección e interinfluencia. (Breilh,
2004 y 2020; Soliz, 2018). Así, como señala Soliz (2018),
Los tres dominios de la realidad configuran la salud como un
proceso que va más allá de la lógica organizativa social, la vida
se despliega en y con la naturaleza en una relación dialéctica y
metabólica. Esta relación dialéctica ser humano-naturaleza a
su vez determina la configuración y apropiación de los territorios. Desde esta visión de la determinación social de la salud,
los territorios son espacios socioecológicos vivos en los que los
grupos organizados, con relaciones de poder, con unas formas
específicas de producción, unas maneras de reproducción social, modos diferenciados de consumo, una vida cultural y una
construcción de identidad, transforman sus naturalezas y, en
ese proceso, también son transformados por ellas. (p. 45)

Reflexiones epistemológicas y diseño metodológico
Hasta aquí, hemos realizado un recorrido que, en los términos de
la producción académica hegemónica, podría resultar sinuoso e
incluso algo caótico. Si respetáramos, con obediencia, lo que los
manuales de metodología de investigación nos han enseñado y
que probablemente hemos enseñado también en nuestra labor
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docente o reproducido en nuestra práctica como investigadores,
esta sección habría sido presentada apenas después de los
objetivos e hipótesis. En esa lógica, también, se habría presentado
como una descripción de técnicas e instrumentos que tradujeran
en acciones de investigación cada uno de los objetivos. Por el contrario,
creemos que la reflexividad crítica en torno a nuestra praxis
de investigación debe situarse, más que nunca, en el centro
de la escena. La naturaleza y la urgencia de los problemas que
el campo académico debe abordar, de manera conjunta con el
campo social y el campo político, así lo requieren. Las preguntas
en torno a cómo, quiénes y para qué producimos conocimiento
involucra la necesidad de subvertir las relaciones de poder que
configuran el campo científico. Implica descentrar el saber
científico y académico como conocimiento legítimo exclusivo.
Implica reconocer la pluralidad de voces y saberes, de puntos
de vista, de campos disciplinares que se requieren para abordar,
comprender y responder las problemáticas que el siglo XXI nos
plantea. Implica, también, interrogar los modos de integrar
lo disímil y contradictorio, los mecanismos para la puesta en
disponibilidad del conocimiento para que pueda ser reapropiado,
usado, ampliado, puesto a prueba y/o en cuestión, e incluso
refutado por otros. E implica, por último, afirmar(nos) en el
carácter eminentemente político y colectivo de la producción
de conocimiento y por extensión, de la didáctica de las ciencias
(Manildo, 2018a, Colella, Flores y Manildo, 2018; Manildo y Poth,
2020a).
Por tanto, nos hemos propuesto, reflexionar sobre
los aspectos conceptuales, epistemológicos, metodológicos y
pedagógicos inherentes al abordaje de la relación entre territorios,
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ambiente y salud desde una perspectiva transdisciplinaria,
contrahegemónica y anti-academicista (Bourdieu y Passeron,
1977; Bourdieu, 1998 y 2008; Apple, 1997; Brusilovsky, 1992,
Breilh, 2020). Cada una de estas cuestiones pone en juego
transiciones disruptivas en el campo científico, en la medida
en que todo proceso de investigación es realizado por sujetos
portadores de habitus específicos que propenden a la reproducción
naturalizada del sistema de reglas en cuyo seno se han formado
(Bourdieu, 2007; Bourdieu y Passeron, 2003). Como señala Breilh
(2020), el poder explicativo de la ciencia y el poder práctico de
la tecnología son herramientas potentes para el dominio y el
control social. Esto ha puesto el trabajo científico bajo la presión
del poder económico y político. Por eso, la desnaturalización de
estas condiciones de producción del conocimiento, demandan
la transición desde la ciencia cartesiana y sus metodologías
empírico-analíticas hacia la teoría de la complejidad (Breilh,
2020; Samaja, 2001; Klimovsky e Hidalgo, 1998; Leff, 2007). La
primera se sustenta en un modelo epistémico que fragmenta el
mundo, obtura su naturaleza dinámica y asocia las partes de
manera lineal. Al suprimir el proceso de determinación social
de los fenómenos analizados, solo puede describir y calcular
probabilidades, pero no explicar. Por ello, solo puede leerlos desde
sus efectos. Por el contrario, la teoría de la complejidad, asume
el movimiento concatenado y contradictorio de los procesos
analizados mediante metodologías participativas y desde una
filosofía de la praxis que involucra un triple reconocimiento: como
objeto complejo de la transformación, como sujeto metacrítico de
la sociedad y como praxis emancipadora (Breilh, 2004 y 2020;
Bourdieu, 1999; Manildo, 2013 y 2018 a).
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Así planteado, de este primer movimiento se desprende
la segunda transición: el pasaje desde modelos de sistemas de
ciencia y técnica basados en la hiperespecialización hacia la
transdisciplinariedad. Esta toma como punto de partida el problema
que se propone abordar, y en función suya construye el marco
conceptual, el diseño metodológico y las operacionalizaciones
necesarias para identificar las áreas de conocimiento requeridas para
analizarlo y explicarlo integralmente, desde sus condicionantes
estructurales y no desde sus manifestaciones fenoménicas
emergentes. La transdisciplina, por tanto, es transgresora, es
trascendente y es transformadora (Breilh, 2020; Frodeman, R.,
Thompson, J. y Mitcham, C., 2010). Por el contrario, en la ciencia
hegemónica, los casos de estudio acaban por ser una yuxtaposición
de descripciones detalladas que “ilustran” los postulados teóricos
que en torno a los cuales se definió la investigación. A comienzos
de este siglo, Bengoa (2003) planteaba su preocupación en torno
al empequeñecimiento de los objetos de estudio, la estrechez de
la teoría para abordarlos y la mesura en el planteo de las hipótesis,
el temor a postular hipótesis generalizadoras. Creemos que no
está en la escala de los objetos de estudio ni el abordaje mediante
casos la naturaleza de los problemas de la producción académica
contemporánea. Por el contrario, consideramos que la disposición
a asumir riesgos, a que los diseños metodológicos estén más atentos
a potenciar su capacidad explicativa que a resultar “aceptables”
en los términos de los sistemas de validación y acreditación
científica puede redundar en estudios de caso profundamente
fértiles y factibles de transpolación a otros objetos o escalas de
observación (Manildo, 2013). Poner por delante el principio de
utilidad y relevancia social del conocimiento producido, desde este
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enfoque, implica asumir a priori el cuestionamiento y la crítica,
la incomodidad como praxis y como regla durante el proceso de
investigación, el desafío del diálogo con otros que portan lenguajes,
saberes, recursos y preocupaciones heterogéneos y el propio
posicionamiento del investigador ya no como portador del saber
legítimo sino como vector en la articulación de lo disperso, de lo
múltiple, de lo heterogéneo y casi siempre, de lo contradictorio.
La construcción de una nueva matriz latinoamericana
de pensamiento metacrítico, intercultural y contrahegemónico,
involucra una complejidad heurística nueva que trasciende las
capacidades descriptivas o explicativas particulares para avanzar
en una perspectiva dialéctica superadora, a partir del principio
de subsunción y autonomía relativa (Samaja, 2001; Breilh, 2020).
Estas reflexiones remiten a otro aspecto sustantivo de
nuestras preocupaciones iniciales: ¿Cómo se traducen estas
premisas en procesos pedagógicos que propendan a la formación
de los sujetos metacríticos de esta praxis transdisciplinar y
comunitaria de la producción de conocimiento? En este sentido,
recuperamos los aportes de T. Tadeu da Silva (1997) y de M. Apple
(1997), quienes señalan la necesidad de construir y elaborar nuevos
materiales contrahegemónicos para ‘descolonizar el curriculum’,
así como de reorientar los existentes, para subvertir y desestabilizar
los significados y representaciones existentes, y construir a partir
de allí una educación desfetichizada. Construir una educación y
un currículo inclinados hacia la crítica y la disidencia, hacia la
trasgresión y la subversión, hacia la diseminación y la pluralidad,
hacia la desestabilización y la interrupción, hacia el movimiento y
el cambio y no hacia la aceptación y el conformismo, la sujeción y
la sumisión, el odio y el separatismo, la fijación y la estabilización,
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el inmovilismo y la permanencia. En suma, hacia una educación y
un currículo que multipliquen los significados en vez de cerrarse
en los significados recibidos y dominados, hacia una educación
para la insurrección y para la trasgresión de fronteras.
Una vez más: ¿Qué propuesta pedagógica contribuye a
la transposición didáctica (Chevallard, 1998; Carli, 2003) para
la formación de los sujetos metacríticos? A priori, diremos
que mediante la articulación de una pluralidad de fuentes,
registros y perspectivas teóricas que habiliten la interrogación
y el cuestionamiento, la reflexión sobre el carácter construido
de los objetos de estudio y el atravesamiento de las relaciones
de poder en la selección de contenidos y su secuenciación
(frente a un mismo tema/problema, ¿qué preguntas pueden formularse,
según las distintas matrices de interpretación? ¿Qué dimensiones
pondrían de relieve y de qué conceptos y herramientas metodológicas se
valdrían para explicarlo?), en perspectiva histórica (¿cuándo
pasa? ¿En qué procesos sociopolíticos más amplios se inscribe
este problema de investigación?, ¿Quiénes participan? ¿Qué
marcos interpretativos y recursos para la acción despliegan?,
entre otros disparadores para la interrogación). Así, este
abordaje pluridimensional y transdisciplinario implica un
trabajo exhaustivo de sistematización y “traducción” analítica,
a partir de sucesivas “rupturas epistemológicas” que habilitan
la interrogación de los universos cognitivos preexistentes y la
apropiación de nuevos saberes constituidos colectivamente.
Como señala Astolfi (2003), “no son los objetos los que definen
una disciplina, sino los interrogantes que ella se plantea, ya que
un mismo objeto puede ser materia de disciplinas divergentes”
(p.76). El pasaje de las prenociones, saberes prácticos y de
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sentido común a la construcción de conocimiento científico sólo
es posible si se establecen puentes cognitivos que vinculen los
nuevos conocimientos con los preexistentes, que den sentido a
la necesidad de aprehenderlos y que puedan traducirse en una
praxis reflexiva y autónoma (Manildo, 2017)
En virtud de todo lo que antecede, abordaremos por
último el diseño metodológico que construimos para abordar la
problemática socioambiental y sanitaria del barrio San Luis. Este
diseño contempló una serie de etapas y estrategias de trabajo,
que estuvieron atravesadas por todas las premisas, tensiones y
contradicciones descriptas en los apartados precedentes. Para
cada una de ellas diseñamos herramientas a través de procesos
colaborativos entre equipo de investigación, docentes del
instituto terciario, estudiantes y actores sociales e institucionales.
La fase preliminar de construcción teórica del objeto de estudio
y sus dimensiones, se desarrolló a partir de sesiones de trabajo
desarrolladas por los distintos grupos de estudiantes, en
ocasiones en sesiones de trabajo plenario, en otras en sesiones
grupales de acuerdo con el año de la carrera que estuvieran
cursando. La transversalidad en el proceso de construcción
del problema se realizó mediante el abordaje simultáneo desde
las distintas materias, y mediante el recurso a actividades de
formación -talleres con el equipo del Museo Imaginario de la
UNGS, aproximación a dispositivos interactivos, discusión
de fuentes, desarrollo de conversatorios con funcionarios de
la administración local o expertos en el campo de estudios al
que los estudiantes estaban aproximándose. Debe señalarse
un aspecto de que añadió, simultáneamente, complejidad,
dificultad y riqueza al proceso: muchos de los estudiantes que
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participaron del proyecto, residen en el barrio analizado debido
a su proximidad con la localización del Instituto donde cursan;
de este modo, el aprendizaje de la puesta en distancia reflexiva
de las propias prenociones, saberes prácticos e incluso memorias
familiares o personales como necesidad sustantiva para poder
interrogar el territorio.
Una vez realizada la construcción del problema, la
discusión sobre las dimensiones de análisis y las herramientas
metodológicas, la primera etapa del trabajo de campo fue de
aproximación exploratoria al territorio y sensibilización de la población.
En esta etapa, destacamos tres estrategias: a) la realización de
recorridos preliminares por el barrio acompañados de vecinos y
referentes; b) el trabajo en talleres comunitarios participativos
sobre cartografía y con el material fotográfico relevado durante
los recorridos; c) el desarrollo de acciones de difusión a través de
grupos de whatsapp barriales y grupos de difusión desde la escuela,
y la realización de un taller de cartografía comunitaria en la escuela
primaria del barrio, del que participaron las familias de los niños.
Del mismo modo, mientras se desarrollaba el taller con los adultos,
en todas las aulas, se desarrollaron simultáneamente talleres que
introdujeron la problemática del proyecto, adecuándola a la edad
y etapa de aprendizaje de los niños. Ello implicó un trabajo previo
de planificación articulada con la institución educativa.
Esta estrategia tuvo una doble finalidad: por un lado, nos
permitió, a través del taller de cartografía comunitaria poner a
prueba las dimensiones definidas para el estudio de nuestro
objeto, al generar espacios en los que los propios residentes
pudieran establecer puntos de referencia, transiciones,
recorridos, jerarquizar lugares, es decir, guiarnos a través de su
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territorio. Este aspecto es de fundamental relevancia pues, sin esa
mediación, nosotros solo podríamos ver un territorio. El segundo
aspecto de esta estrategia tuvo que ver con intentar reducir la
violencia simbólica inherente a todo proceso de investigación social
(Bourdieu, 1999), al presentarnos y anticipar nuestra llegada a
las casas, explicar la naturaleza del proyecto, y hacerlo desde un
lugar propio y cotidiano: la escuela del barrio. Históricamente, las
ciencias y sus metodologías han naturalizado la des-subjetivación
de los grupos humanos que constituye como objeto de estudio,
o como unidades de análisis (Manildo, 2013). Vale decir: incluso
partiendo del reconocimiento de la legitimidad, la relevancia
social o el valor intrínseco y extrínseco de las preguntas que
dan origen a una investigación, en la medida que abordarlas
involucra indagar sobre aspectos que suelen identificarse con
la esfera privada de la vida personal o familiar, es necesario
también reconocer que, a estos sujetos devenidos fuente de datos
nuestras preguntas pueden resultarles en ocasiones incómodas,
vergonzantes e incluso dolorosas. Por todo ello, anticipar en
una actividad abierta a la comunidad qué se está haciendo,
cómo y para qué, permite recuperar la subjetividad activa de la
población, correrse del lugar cosificado propio de una unidad de
análisis en un punto muestral, para decidir si las razones que la
ciencia y sus actores ofrecemos le resultan válidas y suficientes
para permitirnos entrar a su casa a tomar muestras de agua,
a preguntar sobre sus condiciones de vida o sobre el estado de
salud de su grupo familiar.
Recién entonces estuvimos en condiciones de desarrollar
la etapa más exhaustiva del trabajo de campo. Esta fue llevada
a cabo en simultáneo por cuadrillas integradas por estudiantes
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con formación y capacitación específica de acuerdo con el tipo
de herramienta a aplicar. Cada cuadrilla fue acompañada por
un investigador formado, en 30 puntos muestrales distribuidos
en 3 zonas del barrio. Se aplicaron dos herramientas diferentes:
por un lado, se realizó un relevamiento por encuesta que incluyó
a) variables sociodemográficas básicas, b) caracterización del
barrio y sus problemas y c) situación de salud de los integrantes
del grupo familiar. Asimismo, los estudiantes realizaron registros
de observación del territorio durante el relevamiento, además de
entrevistas espontáneas sin criterios preestablecidos de cuotas,
género o edad. Si, como parte del proceso de discusión previa,
se habían definido dimensiones de análisis para abordar en
esas entrevistas, a la par que estrategias para hacer lugar en el
intercambio a las dimensiones no contempladas a priori, pero que
expresaran criterios de clasificación y jerarquización subjetivos
de los entrevistados. Por otro lado, se realizó la toma de muestras
de agua que luego fueron procesadas y analizadas en laboratorio.
Una vez completada la etapa de campo, volvimos a la
dinámica de desarrollo de ateneos plenarios o por subgrupos
para la discusión de los hallazgos y materiales relevados.
Guiamos a los estudiantes en la tarea de indagar y definir
estrategias para la sistematización, el análisis y la comunicación
de resultados. En ese sentido, aunque como ya explicamos
previamente el procesamiento y la devolución de resultados
no pudieron concretarse, sí fue posible realizar un seminario
interno de presentación de resultados preliminares, cuyo
objetivo fundamental era hacer el ejercicio práctico de comunicar
los resultados a los sujetos que participaron de las diferentes
instancias de la investigación y en un espacio académico. Así,
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no solo se trataba de evaluar hallazgos y resultados, sino de
estimular las habilidades comunicacionales relacionadas con
diferentes ámbitos de interacción y con diferentes usos posibles
del conocimiento.
Conclusión
A partir de una serie de preguntas, preocupaciones y problemas,
en este trabajo hemos intentado dar cuenta de un diálogo múltiple
y polifónico, no exento de tensiones y contradicciones. De ese
diálogo participaron instituciones cuya misión es la producción y
socialización de conocimiento e instituciones que deben gestionar
las expectativas ciudadanas propendiendo al mejoramiento de las
condiciones de vida y la integración social de los ciudadanos. En
consecuencia, se lograron identificar y caracterizar los problemas
ambientales que afectan las condiciones de vida y salud de la
población del barrio utilizando un método participante y análisis
sencillos en los que convergían metodologías que abogaban desde
la transdisciplina a una visión integral del territorio en estudio.
Participamos sujetos que habitamos esas instituciones, que las
interrogamos y somos interrogados por ellas. Hemos intentado
reconstruir, por aproximaciones sucesivas, un proceso de trabajo
que ha sido simultáneamente académico, ciudadano y político.
La culminación de dicho proceso, que implicaba construcción
de herramientas metodológicas y conceptuales para producir
información relevante a ser aplicada en políticas concretas que
se involucren con la promoción de la salud, ambiente y territorio
sano, donde el diálogo academia, ciudadanía y política se fortalecía
y enriquecía, se encontró interceptada por un contexto sanitario
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que nos interpeló a todos en el territorio nacional y particularmente
local. Esto fue lo que, como se mencionó anteriormente, truncó
el diálogo y, por ende, la construcción colectiva de información
para actuar sobre el territorio. Explicitamos, en esa dirección, el
sentido que consideramos debe asumir el campo científico, y la
centralidad de disputar los sentidos, la lógica y las premisas con
las cuales se enseña y se aprende a investigar. Como cualquier
otro proceso socio-histórico, toda investigación y todo proceso
formativos son, por definición, inacabados y abiertos. Pero
también, abrevan en la historia y se nutren de la experiencia
acumulada. Los procesos de sedimentación de experiencia
pueden, sin embargo, contribuir a la invisibilización de su propia
naturaleza dinámica y mutable si se pierde de vista la atención
reflexiva y la praxis como horizonte de acción.
Como una fértil analogía en la que pueden devenir mutua
referencia, lo dicho – multitemporalidad, complejidad, coproducción de conocimiento, historicidad, atravesamiento por
relaciones de poder, tensión entre cambio y continuidad, entre
contingencia y determinación- aplica a los tres niveles que hemos
intentado abordar: la configuración del territorio y sus problemas,
sean emergentes, recientes o estructurales; los procesos de
producción de conocimiento y las instituciones / modalidades
de validación social, circulación y apropiación desigual; y las
herramientas metodológicas y pedagógicas involucradas en los
dos anteriores. Como señala Breilh -integrando el pensamiento
de Gramsci con el de Echeverría y el de Freire- las instituciones
educativas tienen la responsabilidad de propender a la transición
desde el conocimiento instrumental hacia el conocimiento
para la emancipación, y para ello, requiere a) transformar y
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tensionar los modelos explicativos y los procesos de producción
de conocimiento; b) salir de las aulas, abrir los espacios de
investigación y docencia al diálogo con otros saberes, abandonar
la concepción de la investigación y la “extensión” universitaria
como procesos separados entre sí y proyectados unilateralmente
sobre la sociedad, que en ambos casos asume un lugar pasivo:
como fuente de información o como destinatario, pero nunca
como agente activo portador de saberes que desafían y tensionan
a los de la academia; c) revolucionar la ética científica de modo
que se ponga al servicio de las necesidades y la emancipación
social; y d) proponer, a partir de estas premisas, la construcción
de una plataforma academia-comunidades-gobierno plural,
horizontal y democrática, fundada en el respeto a la diversidad
cultural, social y de la naturaleza (Breilh, 2020), porque como
lúcidamente advirtió Paulo Freire: “cuando la educación no es
liberadora, el sueño del oprimido es convertirse en opresor”
(Freire, citado por de Souza Santos, 2020: 11)

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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
La micropolítica del agua en Ecatepec,
México: un análisis a la luz de la ecología
política y el metabolismo urbano
The micropolitics of water in Ecatepec, Mexico: an
analysis in the context of political ecology and urban
metabolism
Felipe de Alba
https://orcid.org/0000-0002-6578-6695
Cámara de Diputados. Ciudad de México, México
Hugo Hernández-Gamboa
https://orcid.org/0000-0003-0878-5685
Universidad Autónoma Chapingo. Texcoco,
Estado de México, México
Fecha entrega: 07-06-2023 Fecha aceptación: 10-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, De Alba, Felipe. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original
author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-105
Email: dealbamf@gmail.com hugohernandezgamboa@gmail.comr

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La micropolítica del agua en Ecatepec, México:
un análisis a la luz de la ecología política y el
metabolismo urbano
The micropolitics of water in Ecatepec, Mexico:
an analysis in the context of political ecology and
urban metabolism
Felipe de Alba1
Hugo Hernández-Gamboa2
Resumen: Los conflictos socio-ambientales ligados con disputas
por recursos hídricos obligan a revisar los supuestos y conceptos
generales del análisis social que parecen perder significado dado
las diversas escalas en las que se presentan estas disputas. Esto
nos obliga a enfocarnos en el detalle y la micropolítica. Desde este
enfoque de lo micro, analizamos las particularidades políticas del
suministro de agua en Ecatepec, un municipio de la metrópolis
central de México que enfrenta importantes desafíos hídricos.
Para ello, realizamos diez entrevistas con actores involucrados
1
Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. Cámara de
Diputados. Ciudad de México, México. dealbamf@gmail.com https://orcid.
org/0000-0002-6578-6695
2 Universidad Autónoma Chapingo. Texcoco, estado de México,
México. hugohernandezgamboa@gmail.com https://orcid.org/0000-00030878-5685

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

en los conflictos hídricos cotidianos, identificando acciones
específicas, individuales y colectivas que generan disputas
por el recurso. Observamos la presencia del “poder hídrico” en
elecciones vecinales y una disputa entre actores locales. Esto nos
brindó una mayor comprensión de la complejidad y el alcance
político de tales confrontaciones. Finalmente, se destaca que
las emociones y el reconocimiento social son factores clave en la
micropolítica del agua.
Palabras clave: Ecología política, Metabolismo urbano,
micropolítica, estudios urbanos.
Abstract: Socio-environmental conflicts tied to water resource
disputes compel us to revisit the foundational assumptions and
overarching concepts of social analysis. The significance of these
concepts appears to diminish given the diverse scales at which
these conflicts manifest. This necessitates a shift in focus towards
granular details and micro-level politics. Through this microfocused lens, we delve into the intricate politics surrounding
water supply in Ecatepec, a municipality in Mexico’s central
metropolis grappling with substantial water challenges. To
accomplish this, we conducted ten interviews with stakeholders
deeply involved in daily water conflicts, pinpointing specific,
individual, and collective actions that ignite disputes over this
vital resource. We observed the emergence of “hydro-politics”
in local elections and a dispute among local stakeholders. This
afforded us a more profound understanding of the intricate
complexity and political implications of these confrontations.
Ultimately, it is essential to emphasize that emotions and social
acknowledgment play pivotal roles in the micro-politics of water.
Keywords: Political ecology, Urban metabolism, Micropolitics,
urban studies.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

1. Observar el ‘detalle en lo político’
Recientemente se han destacado análisis interdisciplinarios
que buscan entrelazar conceptualmente procesos complejos.
Particularmente aquellos estudios que se refieren al tratamiento
de problemas ambientales en interconexión con sus impactos
sociales (Blaikie y Brookfield, 1987; Swyngedouw, 2004; Kaika,
2006; Loftus, 2006). Dicha perspectiva de entrelazamiento
permite resaltar “la dialéctica constante del cambio entre la
sociedad y los recursos naturales, así como entre las clases y los
grupos dentro de la sociedad misma” (Blaikie, 1987, p. 19).
El objetivo de este artículo es analizar algunos detalles de
las relaciones de poder, en una temática hídrica: el análisis de las
redes de poder a pequeña escala en el abastecimiento de agua en
el municipio de Ecatepec, en la metrópolis central de México.
Al hablar del ‘detalle en lo político’ nos referiremos
aquí al accionar menor, al accionar en muy pequeña escala, de
grupos de personas e individuos en lo más próximo (Delueze y
Guattari 2002), sin que esto toque necesariamente el ámbito de la
intimidad (entendido como lo privado). Pretendemos que con el
análisis de estas particularidades que componen su cotidianeidad,
podamos constituir otra comprensión del conflicto hídrico, de las
relaciones de poder que se generan en torno a los usos del agua
en territorios urbanos, como el de la metrópolis mexicana. Es
decir, la relación no sólo de la sociedad con la naturaleza, sino del
individuo en sociedad y con la naturaleza en la ciudad.
Por tanto, aquí se trata, primero, de renovar nuestra
perspectiva analítica “acercándola a la reflexión y al análisis de
los problemas centrales de nuestro tiempo” (Comas, 1999, p.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

80); segundo, de analizar al ser humano como un sujeto en su
acción cotidiana, cuando éste está “lleno de emociones”, es decir,
de microactos que nos dan otra comprensión de la política, otra
comprensión del poder; tercero, de analizar lo político cotidiano
para dar relevancia al acto humano en su entorno, y que a veces
parece lo menos significativo.
Para desarrollar esta estrategia analítica, emplearemos
la ecología política como marco teórico, utilizando el concepto
de metabolismo urbano como categoría de análisis. Ambas
herramientas teóricas y metodológicas nos permitirán abordar
en detalle los aspectos políticos de los conflictos relacionados
con el agua.
Aquí se concibe a la naturaleza a través de un análisis de lo
político como acto cotidiano, un desafío que implica: a) suponer
que el acceso a los recursos naturales no implica sólo analizarlos
en sus formas técnicas de gestión, sino en la “constitución de sus
intersubjetividades” (Salazar, 2012, p.179); y b) entender al ser
humano como un “conjunto emocional” que, aún a nivel micro,
estructura la vida política en la ciudad.
Desde el punto de vista metodológico: para investigar las
prácticas vinculadas al uso cotidiano del agua, se eligió realizar
una investigación de campo y llevar a cabo entrevistas con actores
clave en el área de estudio entre los años 2014 y 2020. Estas
actividades se llevaron a cabo con el propósito de obtener una
comprensión minuciosa y contextualizada de dichas prácticas.
En total, se realizaron diez entrevistas semiestructuradas a
actores clave que habían estado involucrados en el proceso de
suministro de agua en el municipio de Ecatepec. Sin embargo,
debido a la identificación de una disputa específica relacionada
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

con la gestión y administración del agua en la colonia CROC
de Aragón, se optó por centrar las entrevistas en este grupo de
residentes del municipio.
2. Entrelazamientos teóricos
Cuando hacemos referencia al ‘detalle en lo político’, a la
micropolítica, nos referimos al concepto que maneja Salazar
(2012) quien sugiere que este enfoque nos ayudaría a pensar
“lo local en la vida cotidiana, no como contraposición de la vida
política –en el sentido más amplio del término–, sino que se lucha
en lo micro” (Salazar, 2012, p.179).
Este enfoque es aplicable tanto en las disputas cotidianas
por el agua como en las disputas por los recursos naturales en
general en el ámbito urbano. Según Romana (2013), el “detalle en
lo político” se refiere a los temas relacionados con la vida diaria
de los ciudadanos, como los servicios básicos, el acceso a los
alimentos y la educación. Al adoptar esta perspectiva detallada,
se observa un momento de cruce en el que se manifiestan el deseo
y la construcción de la subjetividad (Salazar, 2012, p.179).
En dicho sentido, se justifica aquí la pertenencia de
establecer una relación entre las disputas del día a día con los
conflictos socioambientales a partir de identificar el ‘detalle
en lo político’, o de entender la estructura política a muy baja
escala (la intimidad del detalle, como se refiere en el idioma de la
arquitectura).
Para lograrlo, adoptamos el enfoque teórico de la Ecología
Política (EP) para explorar la discusión en un nivel detallado,
aunque comúnmente sus autores lo relacionan con enfoques de
tipo estructuralista. Aquí encontramos un elemento conceptual
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

propulsor del reconocimiento de los entornos de precariedad y
crisis hídricas, para el caso que nos ocupa.
Este enfoque de la EP puede ser interpretado como “una
perspectiva innovadora basada en la economía política, los
estudios culturales y sus derivaciones críticas que se emplean
para comprender las interacciones entre la sociedad y el entorno
natural (Keil, 1998). Esta perspectiva pretende presentarse como
“una alternativa a la ecología clásica o «apolítica», que incorpora
“explícitamente la influencia significativa de las fuerzas políticas,
sociales y económicas en el estudio del cambio socioambiental”
(Domene, 2006, p.170).
Sin embargo, la apertura teórica y metodológica se
percibe cuando se indaga “más allá de lo evidente y simple,
[cuando se busca] ampliar el espectro de visión y no pensar en los
problemas socioambientales como algo neutral” (Velasco, 2014,
p.9). Este enfoque, relativamente nuevo, tiene el objetivo último
de “desenmascarar las fuerzas políticas que hay detrás del acceso
a los recursos ambientales, su gestión y su transformación”
(Ressenyes, 2005, p. 181).
En suma, la EP puede entenderse a través de los siguientes
conceptos: emociones, escala y poder. Es decir, partiendo del
supuesto de que ningún proceso puede ser completamente
analizado considerando únicamente los acontecimientos a nivel
local (comprender la escala), este artículo se propone entender los
problemas ambientales a través de las interacciones sociales que
generan (comprender las emociones), los discursos y las redes de
actores involucrados en dichos problemas (comprender el poder),
en diferentes momentos de un proceso urbano (comprender el
tiempo cotidiano).
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2.1. Ir más allá de los “bordes”
Según Leff (2006) innovar en el pensamiento requiere de “bordar
sobre los bordes”, encontrar algunas explicaciones de lo que se
ha estudiado hasta ahora, pero con nuevos enfoques, en este
caso, entender lo político de la cotidianidad en los conflictos
hídricos. Según este autor, se trata de “analizar los procesos
de significación, valorización y apropiación de la naturaleza
que no se resuelven ni por la vía de la valoración económica
de la naturaleza ni por la asignación de normas ecológicas a la
economía” (Leff, 2006. P. 256).
Los conflictos cotidianos en los microespacios están
estrechamente relacionados con los conflictos más amplios
de la sociedad, y se ven afectados de manera combinada en sus
microespacios íntimos. Para comprender estos conflictos, es
necesario politizarlos, es decir, considerar sus cualidades en el
ámbito político. Leff (2006) sugiere que dicho análisis se puede
plantear
en términos de controversias derivadas de formas diversas ―y muchas veces antagónicas― de significación de la
naturaleza, donde los valores políticos y culturales desbordan al campo de la economía política, incluso de una
economía política de los recursos naturales y servicios
ambientales. De allí surge esa extraña politización de ‘la
ecología’. (Leff, 2006, pp. 22-23)
Con esta “extraña politización de la ecología” nos
acercaremos a la micropolítica con una exploración teórica
y sistemática, que nos sirva para explicar “el cambio de los
sistemas socioambientales”, como una estructuración “explícita
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

de las relaciones de poder” (Robbins, 2004, p.12) en la vida
cotidiana.
2.2. Desbordar los límites, con la ecología política y el metabolismo hídrico
Estudiar lo complejo es aquí entrelazar la cotidianidad en el
ambiente, la acción política cotidiana y las relaciones de poder.
Ello nos permitirá construir un enfoque sobre la ecología política
de lo político en el detalle. Es decir, en las acciones de poder en la
cotidianidad a la escala ciudadana más próxima en el suministro
de agua potable.
Redefinamos los bordes teóricos de este acercamiento.
En contraste con los múltiples trabajos de EP que se enfocan
casi exclusivamente en espacios rurales (Escobar, 2010; Soares,
2021), los ejemplos de casos complejos de la politización
ecológica de la vida cotidiana parecen referirse más bien a
situaciones que pueden ocurrir en países subdesarrollados o en
vías de desarrollo, como México (Leff, 1995; Toledo, 1992, 1996,
2000).
En este sentido, investigaciones recientes realizadas en las
periferias urbanas mexicanas han identificado que las condiciones
y circunstancias ambientales requieren de una atención especial
en las escalas microurbanas, tal como lo señalan algunos autores
(Domene, 2006, p. 169).
Por ello, el análisis de lo político ambiental y de lo político
cotidiano no debe verse como algo opuesto a la ecología de las
emociones que dibuja la política en los espacios cotidianos en
casos de desastre natural, por ejemplo (De Alba y Hernández,
2016). Al respecto Ostos (2014) sugiere que también hay que
“perder” la neutralidad.
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Desde la perspectiva construccionista de la EP, no existe
una ciudad insostenible en general, sino más bien una serie de procesos urbanos y ambientales que afectan negativamente a algunos grupos sociales mientras que benefician a otros, lo que requiere investigar quién gana y quién
pierde y qué necesidades de ser sostenidas por quién y
cómo, dado que los procesos de cambio socioambiental
no son nunca ni social [ni política] ni ecológicamente
neutrales. (p.113)
En paralelo a la ecología política, ha surgido una categoría
de análisis interdisciplinaria conocida como metabolismo urbano.
Este término se deriva del concepto marxista de “metabolismo”
(Stoffwechsel), que se utiliza como una metáfora biológica para
describir la circulación de mercancías, de manera análoga a los
procesos internos que ocurren dentro de un organismo vivo
(Martínez Alier, 2004; Fischer-Kowalski y Haberl, 2000). Su
objetivo es describir “la manera en que las sociedades humanas
gestionan sus crecientes intercambios de energía y materiales
con el entorno” (Martínez Alier y Walter, 2015, p.17).
Cuando aplicamos la perspectiva del metabolismo al
análisis del entorno urbano, estamos considerando los procesos
urbanos como sistemas de flujos de materiales y energía. Sin
embargo, es esencial destacar que el enfoque del metabolismo
urbano trasciende el simple modelo de flujos de entrada y salida
(Swyngedouw, 2006). Según Keil y Boudreau (2006), un enfoque
metabólico adecuado requiere prestar atención a diversos
aspectos cruciales en el área de estudio, que abarcan desde
cambios políticos y económicos hasta factores sociales como las
formas de regulación y los patrones de consumo, así como los
flujos de materiales (p. 42).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

Es así que este enfoque metabólico llevado al ‘detalle en
lo político’ puede ser explicado como flujo para entender, en la
cotidianidad de la urbe, tanto el proceso urbano de apropiación
de recursos naturales (cuerpos de agua, ríos) como el proceso
urbano de evacuación de materiales de desecho (canales de aguas
residuales).
Víctor Toledo y Manuel González (2013) señalan que el
metabolismo urbano sirve para explicar a las sociedades como
flujo y para explicar los detalles de su funcionamiento. Para los
autores, las ciudades representan:
Un conjunto de procesos por medio de los cuales los seres
humanos organizados en sociedad, independientemente
de su situación en el espacio (formación social) y en el tiempo (momento histórico), se apropian, circulan, transforman, consumen y excretan, materiales y/o energías
provenientes del mundo natural (Toledo y González,
2013, p.4)
En consecuencia, los trabajos que aplican el enfoque
del metabolismo urbano contribuyen a la comprensión de los
microprocesos en los que “la ciudad se reinserta en la naturaleza
y la naturaleza en la ciudad” (Regolini y Junyent, 2009, como
se citaron en Díaz, 2014, p. 61). Por otro lado, el enfoque de la
EP adopta una perspectiva analítica sobre el poder que implica
“la obtención de energía y materiales y la gestión de residuos”
(Álvarez y Delgado, 2014, p.12).3
3
Para ciertos autores, no obstante, el metabolismo urbano va más
allá de un modelo input-output de flujos (Swyngedouw, 2006; Keil y Boudreau,
2006; 42).

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Recapitulando, aquí analizaremos los microprocesos de
abastecimiento de agua potable entrelazándolos con un análisis
de las disputas por el recurso y lo que ello significa en los flujos
de poder urbano (Swyngedouw, 2004).4 Nuestro estudio de caso
es el municipio de Ecatepec, en la Zona Metropolitana del Valle
de México.
3. La intricada realidad de la escasez de agua en Ecatepec
Una larga variedad de autores ha demostrado que la explosión
demográfica en la Ciudad de México provocó un proceso de
metropolización (Unikel, 1976; Moreno, 2007), entendiendo que
dicho proceso “no se relaciona solamente con una dimensión [o
escala] urbana, sino que se presenta como un proceso que sensibiliza
distintos espectros de la vida, como los ámbitos social, económico,
ecológico, político y administrativo” (Montejano, 2013, p. 39).
En primer lugar, la Ciudad de México experimentó un
crecimiento demográfico significativo, y posteriormente, expandió
su influencia hacia municipios circundantes que sirvieron como
receptores de población. Entre estos municipios se encuentra
Ecatepec, que es el caso de estudio en esta investigación, así como
Nezahualcóyotl, La Paz, Chimalhuacán y otros más. Este proceso
ha llevado a la formación de la Zona Metropolitana del Valle de
México y también de lo que varios expertos y fuentes denominan
la Megalópolis de la Región Centro (MRC) en México (véase
mapa 1).5
4 Erick Swyngedouw utiliza el término de Flujos de poder para señalar
la relación entre la circulación del agua y la corriente del poder, que a su paso
va dejando.
5

La Megalópolis de la Región Centro la integran los territorios de la

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

Mapa 1
Localización de Ecatepec, la ZMVM y la MRC

Fuente: Elaboración propia.

El municipio de Ecatepec tiene diferentes problemáticas,
alguna de las cuales serán analizadas aquí como parte de su
metabolismo urbano del agua6. Entre las problemáticas que pueden
Ciudad de México y el Estado de México, así como de los estados de Hidalgo,
Puebla, Morelos, Querétaro y Tlaxcala.
6 En el caso de Ecatepec, se resaltan las siguientes características: 1)
es el municipio más poblado del Estado de México, albergando a 1,645,352
habitantes según el censo nacional (INEGI, 2020); 2) figura entre los seis
municipios urbanizados de mayor extensión territorial en el país; 3) posee
la mayor superficie urbanizada dentro de la Zona Metropolitana del Valle de
Mexico (ZMVM); 4) constituye un “capital político significativo” para los
partidos en elecciones locales y nacionales (Bassols y Espinosa, 2011:7); y 5)

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señalarse vinculadas con el agua son la escasez, el abastecimiento,
el uso político del agua, y las inundaciones. El gobierno del
municipio de Ecatepec enfrenta muchas de estas problemáticas,
aunque con una atención deficiente. Pero ¿cómo el agua puede ser
analizada haciendo énfasis en el ‘detalle en lo político’?
En Ecatepec, existen dos tipos de problemáticas: 1)
precariedad hídrica y 2) abundancia negativa, las cuales inscribimos
alrededor del concepto metabolismo urbano del agua. Según
Salinas (2009), “para satisfacer por completo las necesidades de
los habitantes de este municipio se necesitarían al menos 6,200
litros por segundo”, sin embargo, el municipio “cuenta solamente
con 4,500 litros”, lo que resulta en un déficit de 1,700 litros por
segundo, equivalente al 28% del suministro total necesario.
Además, en ciertas áreas, la presión de bombeo para el
suministro de agua es insuficiente, lo que significa que, en algunas
colonias, el abastecimiento de agua no se lleva a cabo mediante
la red hidráulica. En algunos casos, incluso con la intervención
de personal municipal, se utilizan métodos informales que
carecen de regulación y operan sin legislación o mecanismos
establecidos. Estas prácticas incluyen el abastecimiento a través
de camiones cisterna, conocido como “pipeo”, y la compra de
agua en garrafones, es decir, agua embotellada suministrada por
empresas privadas que no siempre están debidamente reguladas.7
cuenta con la mayor población de personas mayores de 18 años con derecho
a voto en el Estado de México. La densidad poblacional promedio en el país
es de 64 personas por km2, en el Estado de México es de 760 personas y en
Ecatepec es de 10,615 h/km2.
7 Para una referencia más detallada, consultar el trabajo de Pike,
J. (2005). Water by Truck in Mexico City, tesis de maestría en Planeación
Urbana por el Massachusetts Institute of Technology.
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Asimismo, en el caso de Ecatepec, el fenómeno de la
precariedad hídrica no es explicable únicamente por la falta de
agua, sino también por su abundancia, aunque dicha abundancia
sea “negativa”. En otras palabras, la cantidad de lluvia a veces
supera la capacidad de los sistemas de drenaje, lo que provoca
inundaciones de aguas residuales, es decir, agua sucia proveniente
de las tuberías. Esta situación ha dado lugar al desarrollo de ciertas
acciones políticas por parte de actores con intereses específicos,
como se ha estudiado en investigaciones previas centradas en el
caso de Ecatepec. (De Alba y Hernández, 2016).
4. El ‘detalle en lo político’ en las luchas hídricas en Ecatepec
El asunto del agua atraviesa todas las esferas de la vida política
contemporánea. Está en el centro de las disputas cotidianas, en sus
formas sociales de convivencia y sus formas rutinarias de acuerdo.
En el municipio de Ecatepec, más precisamente en la colonia-barrio
CROC de Aragón, varios entrevistados, incluyendo a residentes
y líderes políticos de la localidad, compartieron perspectivas
coincidentes sobre la situación del suministro de agua en Ecatepec.
Podemos a lo mejor vivir con las calles sucias, podemos vivir con muchos perros en la calle, podemos vivir a lo mejor
sin alumbrado, podemos estar sin que nos vengan a podar
los árboles, pero sin lo que no podemos vivir, es el agua.
[En la vida cotidiana, la falta de agua] es lo que fractura o
lo que une a toda la colonia (Entrevista a la señora Celia
“vecina”, 2014).
El carácter esencial del recurso hídrico para el
mantenimiento de la vida cotidiana, también, define la
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acción política de otros actores, quienes pueden aprovechar
electoralmente dicha carencia. Sin embargo, es fundamental
resaltar que esta explotación no se circunscribe únicamente a las
prácticas corporativas comunes en el sistema político mexicano. A
pesar de que pudiera parecer una forma de clientelismo electoral, el
uso político del agua presenta características distintivas. Dado que
el agua es un recurso esencial en la vida diaria y su relevancia no se
limita a los períodos electorales, aquellos que se benefician de la
escasez de agua no pueden ser clasificados dentro de las prácticas
políticas convencionales. Además, en estas disputas cotidianas, sus
intereses están notablemente distantes de filiaciones partidistas.
Vinieron, vino Bedolla (candidato a presidente municipal), vino Inocencio Chávez (candidato a síndico), Vicente Cox (líder de transportistas) anduvo por aquí también,
y cada vez que venían, ¡pum! Las pipas de agua y el agua
[de la red hídrica] a todo lo que daba; tenías que cerrar
hasta tu llave de paso porque solita llegaba. Y ahorita, otra
vez sin agua. Entonces, ¿a qué se debe? ¿cuál es el misterio? ¿dónde está la llave que abre la compuerta? No sé,
pero ¿dónde está? (Entrevista a la señora Magda, 2014).
Entre los entrevistados se evidencia una perceptible
comprensión de que el agua encarna un poder intrínseco en lo
cotidiano. Un micropoder, un producto que es parte consustancial
también del mercado de intercambios, de las interrelaciones
políticas (con una línea de separación muy delgada con los
procesos electorales, por ejemplo).
En líneas generales, se percibe que los participantes en
las entrevistas interpretan que la falta o el exceso de agua como
recurso, se relaciona directamente con los intereses cotidianos
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de aquellos que cuentan con algún tipo de participación política.
Esta problemática no se restringe únicamente al suministro
formal a través de la red, sino que también se extiende a los
métodos informales empleados para suplir la falta de servicio,
como la distribución mediante camiones cisterna conocidos
como “pipas”.
En diferentes niveles de actuación, tanto los políticos
con capacidad de decisión como los “piperos” (conductores
de camiones cisterna) se convierten en actores relevantes y
significativos en la vida cotidiana de los vecinos.
Quien trae pipas [camiones cisterna con agua] es quien se
convierte, así como que en el ídolo y en el que dicen “éste
es el bueno, éste es el que nos va a resolver el problema”.
Quien tiene el poder del agua tiene todo el poder, tiene
todo el apoyo y tiene, no tanto el apoyo, sino la conveniencia de los vecinos (Señora María Luisa, 2014).
En la colonia CROC de Aragón, la insuficiencia de agua se
entiende como un medio de dominio que está ligado a intereses
específicos y que impacta la vida diaria de los residentes. De
acuerdo con los habitantes, el presidente de la colonia, quien
previamente ocupó una posición de liderazgo, ejemplifica
claramente esta dinámica de micropoderes.
Los líderes atraen a pequeños grupos de seguidores dentro
de la población y aseguran su legitimidad en roles específicos
como solucionadores de problemas, lo que les permite mantener
una interacción cercana con la gente en su vida diaria. A estos
“políticos de lo cotidiano” se les puede reclamar más fácilmente
debido a su cercanía con la gente, en comparación con otros
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políticos. Los vecinos sienten al político cercano, expresan en
sus actos toda clase de emociones sobre el acto político de ser
abastecidos, aunque este abastecimiento sea de manera temporal.
Por esa razón [por abastecer de agua a la colonia] él ganó
[la elección de presidente del Consejo de Participación Ciudadana, COPACI], pero pues a un principio (sic), cuando
estaba en campaña, se le veía, se movía, y las pipas, y todo
mundo se fue con la finta de las pipas y vamos a tener agua
los 365 días del año y las 24 horas y todo mundo se fue con
esa finta. El día de hoy que le recordamos su promesa, responde: “¿Yo? Yo no dije eso”. (Señora Magda, 2014)
El agua es usada para crear emociones como la esperanza,
o para mantener percepción de cohesión, o para crear la ilusión, la
promesa de un futuro mejor. Si la vida cotidiana no puede vivirse
sin agua, la política de lo cotidiano, en ambientes de precariedad,
está fundada en las promesas de tener el líquido. La creencia del
colono en su líder o presidente local es profundamente emocional,
aunque en ocasiones expresen desconfianza.
[En el curso de campaña del líder local, ahora presidente
de la colonia] decía: “vecino, pagues o no pagues tú vas a
tener agua las 24 horas del día” y yo [habla la entrevistada] decía “no puede ser, no puede ser, si por ejemplo pagando tienes la ventaja de que te pueden traer (una pipa),
no pagándola ¿cuándo?” (Señor Alberto, 2014).
Como componente emocional de esta lealtad, el deseo
de acceso al agua fomenta la conveniencia y la proximidad de
intereses entre la población de las colonias de Ecatepec. En este
contexto, aquellos que están más cerca del líder son los primeros
en obtener acceso al agua, seguidos por aquellos que realicen
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algún tipo de pago. Un ejemplo de esto es lo que manifestaron
los entrevistados, quienes señalaron que el beneficio principal
proporcionado por el actual presidente de la colonia fue de
naturaleza económica.
Él (el señor Ángel8) tiene primero [una conveniencia]
económica porque él no trabaja, ni él ni su esposa trabajan, y tiene como tres chamacos y no trabaja. Tú le preguntas: ¿a qué te dedicas?, ¿en qué trabajas? No, no trabaja
el señor (Señora María Luisa, 2014).
El control cotidiano del agua por parte de aquellos
que son cercanos al líder o interesados en el recurso define el
flujo de poder en la zona. La persona que ejerce este control se
convierte en la figura dominante, y esta dominación no solo tiene
una dimensión racional-económica, sino que también tiene un
componente emocional. A diferencia del clientelismo tradicional,
que involucra la entrega de favores a cambio de votos, esta forma
de dominación se construye a partir de la explotación de la escasez
que experimenta la población en su vida cotidiana. El suministro
de agua es el medio que permite la práctica del “acercamiento”
emocional y la calle es el lugar donde las emociones de los vecinos
se manifiestan en relación con el acceso o exclusión del recurso,
ya sea a través de pipas u otros medios.
La calle en donde el líder de la colonia vive es así (un
andador), es Baja California Norte, que es la calle princi8 A pesar de haber solicitado entrevistas con el señor Ángel, estas
fueron reiteradamente pospuestas por su parte. Sin embargo, logramos
llevar a cabo una entrevista con el pipero y su asistente (chalan), quienes son
responsables de proveer agua al señor Ángel.

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pal. Él vive, su suegra, sus vecinos y ahí se vacía la pipa, y
si tú hablas a SAPASE [Organismo Público Descentralizado para la Prestación del Servicio del Agua Potable
Alcantarillado y Saneamiento de Ecatepec]y te dicen:
“ahorita le marco, voy a ver qué es lo que está pasando,
ahorita le devuelvo la llamada”. Nunca te devuelven la
llamada. Entonces ya, ante esta inconformidad de todos
los vecinos de no ser equitativo, al (no) decir: “hoy voy
a llevar la pipa acá, mañana me voy a venir acá”, […] o al
menos a mis grupos vulnerables, a mis viejitos, a la gente que tiene personas con discapacidades. Entonces ese
es el malestar de la gente, de que ya lo vamos a linchar,
o sea, ya le avisamos a las autoridades y nada (Señora
Magda, 2014).
El líder que tiene el poder total sólo lo tiene porque está
controlando el recurso preciado, querido, deseado, que crea
intereses, que crea cercanías y, sobre todo, crea lealtades. Estas
lealtades pueden, eventualmente, traducirse en apoyo político.
Cuando este poder se acaba, o la razón porque dicho
poder se acabe, está intrínsecamente relacionado con el uso
emocional del recurso hídrico: aquí encontramos la paradoja
de la justicia y de la igualdad en la distribución del agua; el
reconocimiento. ¿Quién tiene el poder, la legitimidad de
abastecer el agua?
¿Por qué SAPASE le otorgaba las pipas [exclusivamente al
líder]? Antes de ser presidente de la colonia el señor Ángel,
él traía las pipas, ¿por qué se las otorgaba SAPASE? Yo fui
a solicitar pipas y me dijeron: “no señora, usted no tiene
derecho, hay dos pipas que se mandan diario a la cisterna
de la colonia y si les alcanza bien y si no…”, así casi me
dijeron y tengo mi escrito. Entonces, ¿qué hay que hacer?
¿postularte [para ser presidente]? (Señora Silvia, 2014).
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5. Las luchas por el poder
En las suspicacias por el manejo del agua de manera cotidiana,
aunque hay un uso político del agua no hay una “lucha” por el
poder, en términos clásicos de la ciencia política. La disputa en
torno al recurso natural trasciende el análisis del clientelismo
electoral, ya que, además de ser un recurso esencial, se convierte
en un recurso discursivo de poder. Parece tratarse de una vieja
forma rural (a veces, de pueblo originario), de una disputa por
la adquisición de relevancias, de formas individuales de adquirir
importancia frente a los otros, o de una idea comunitaria de “hacer
el bien” que significa impartir justicia.
En el contexto de la colonia CROC de Aragón, se
evidenciaba un claro conflicto entre los líderes denominados
“comunitarios”, incluso cuando uno de ellos no había sido
seleccionado a través de procedimientos electorales formales,
sino que había logrado su posición gracias a su empatía emocional
con aquellos que carecen del recurso hídrico y a su habilidad para
posicionarse como alguien “capaz” de resolver los problemas
relacionados con el agua.
Dentro de estos dos líderes potenciales, uno de ellos (el
Sr. Ángel) ostenta la capacidad de facilitar el acceso al agua, en
un contexto de limitaciones, mientras que la otra líder (la Sra.
Magda) encuentra dificultades en su intento de actuar como
intermediaria para proporcionar servicios, ya que en 2014 carecía
del poder para controlar el acceso al agua.
En este caso, resultaba evidente la existencia de una
disputa entre los líderes “comunitarios”, que en algunas ocasiones
se manifestaba de forma soterrada y en otras era más evidente, en
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su intento por posicionarse ante su comunidad. Por lo tanto, es
de vital importancia examinar los factores subyacentes que han
dado lugar a esta situación de conflicto y buscar soluciones que
contribuyan a mejorar la calidad de vida de los residentes de la
colonia CROC de Aragón y de otras localidades del municipio de
Ecatepec.
No obstante, surge la pregunta de por qué se recurre a
prácticas comunitarias como el apego, la identificación directa,
el trato cotidiano, el control de los recursos y el manejo de las
posibilidades. Esta pregunta parece encontrar respuesta en
la “insuficiencia” del Estado para atender las necesidades de la
población. Veamos una afirmación de la líder potencial:
[Anteriormente] Sí se veía el movimiento y sobre todo la
atención de los políticos, de los que están a cargo. Pero
ahorita no, ahorita nada. Y más que nada te voy a decir por
qué: el seudo-presidente, el presidente de (la calle) Baja
California [señor Ángel], a él principalmente se le conoció
y se presentó siendo perredista. [del partido PRD…] Ahorita ya es priista [PRI], pero no tiene un respaldo. No hay
una gente [sic], digamos el primer síndico, un regidor, un
diputado, digamos alguien que esté detrás de él. Porque tú
sabes que para eso se necesita alguien que esté detrás de ti
para que te apoye en la gestión de servicios, ¿No? (Señora
Magda, 2014).
El retorno a la comunidad de los actores políticos parece
justificarse por un abandono del Estado en la atención de la
demanda de agua. No es ausencia, sino incapacidad la que está en
el centro de los reclamos de la señora Magda. Estamos hablando
de procesos que generan relaciones políticas de naturaleza
distinta, es decir, aquellas que son cotidianas y se ubican en el
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ámbito inmediato, en contraposición al terreno lejano de los
intereses partidistas, como el clientelismo electoral.
[El señor Ángel] Inclusive bajó apoyos de un diputado,
del diputado Octavio Martínez que es del PRD, de la regidora, de la tercera regidora Nancy, o algo así 9. Entonces
estuvo bajando recursos. Por ejemplo, el diputado le dio
dos lámparas y dos cámaras de vigilancia. ¿Dónde están?
Quién sabe. Le estuvo dando despensas también para los
grupos vulnerables. ¿Dónde están? Quién sabe. Todos esos
apoyos no le llegan a la gente. Por ejemplo, él gestiona las
famosas despensas, que dice que gestiona, pero a la gente
no le llegan (señora Magda, 2014).
La líder, la señora Magda, ha experimentado una pérdida
de su posición de autoridad, sin embargo, ella misma reconoce
mantener influencia emocional dentro de la comunidad. Con
este motor de disputa por el liderazgo, reprocha, chantajea,
evoca la necesidad de la justicia, es decir, apela a las emociones
comunitarias para volver “a la justicia”. Aunque no de manera
completamente explícita, es posible inferir que quienes respaldan
a la señora Magda carecen de la capacidad para gestionar con
otros actores políticos el abastecimiento y los flujos del agua. El
agua evoca en la líder potencial un sentimiento de nostalgia hacia
el poder perdido o no reconocido, como un suspiro hacia lo que
una vez fue o lo que no ha sido reconocido.
Mucha gente [líderes] piden el apoyo […] Les llegan
las pipas a sus colonias y de las gentes que ellos tienen
9 En la estructura del ayuntamiento durante los años 2012 a 2021, la
tercera regiduría, así como cualquier otra, no estuvo bajo la responsabilidad de
ninguna regidora llamada Nancy.

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apuntados, que van a sus reuniones, que se presta a favoritismos, es a la que les dan el servicio. (Pipero Juan
Carlos, 2014).
Con base en lo expuesto, la señora Magda opta por llamar
la atención mediante la convocatoria a una marcha cuyo destino
son las instalaciones del Organismo encargado del Servicio
del Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento de Ecatepec
(SAPASE), entidad responsable de despachar las pipas hacia su
colonia. A través de esta acción, ella desestima al presidente del
Consejo de Participación Ciudadana (COPACI) de la colonia, el
señor Ángel, argumentando que CROC de Aragón debe regirse
por el Régimen de Propiedad en Condominio y no como una
colonia. Según este razonamiento, el COPACI carecería de
relevancia. 10 Los autores de este texto formaron parte de uno de
esos encuentros.
[La señora Magda ante funcionarios de SAPASE] Lo
que nos mandan (por medio de pipas) ¿es suficiente
para que yo abastezca a la gente, a la población? No.
Entonces, ¿cuál es el propósito de esta mesa de trabajo?
Ya no queremos que nos llenen la cisterna [con pipas],
queremos que nos conecte a la red principal. De la misma
10 La estructura de gestión del agua en el municipio se compone de
tres componentes esenciales. En primer lugar, la Presidencia Municipal, que
ostenta la autoridad ejecutiva y desempeña un papel central en la toma de
decisiones relacionadas con el agua. En segundo lugar, el Cabildo, que está
conformado por Síndicos y Regidores, tiene la responsabilidad de representar
a los ciudadanos y contribuir a la formulación de políticas y regulaciones
relacionadas con el agua. Por último, el Organismo Público Descentralizado
para la Prestación del Servicio del Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento
de Ecatepec (SAPASE), opera de manera autónoma y desempeña un papel
fundamental en la provisión de servicios de agua potable, alcantarillado y
saneamiento en Ecatepec.
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forma que conectaron la parte de (las calles) Ávila
Camacho y Francisco I. Madero. […] Esas conexiones
las hizo su gente (personal de SAPASE), cobraron
$9000 por conexión, las hicieron en coordinación
con la señorita Malena [secretaria del señor Ángel], el
encargado Leonardo [persona allegada al señor Ángel],
con las personas responsables.
Frente a la situación mencionada y tras la visita a las
instalaciones de SAPASE coordinada por la señora Magda, ¿cuál
fue la propuesta de solución presentada por los funcionarios de
SAPASE? El representante de dicho organismo responde con
nerviosismo debido a la presión ejercida por los vecinos:
Me dice el Arq. Bobadilla que ya tiene un acuerdo con
ustedes de mandarles el tandeo de martes a jueves y que
cuando no caiga agua, se les manden 2 pipas grandes para
que se llene su cisterna. No sé si esas pipas se sigan mandando [al día de hoy], sino les mandamos las pipas cuando
toquen… Bueno, ahorita, ahorita se las mandamos. Le voy
a decir [al Arq. Bobadilla] que aun y cuando les toque el
tandeo, se las mandemos para que se llene su cisterna (gerente de Construcción de SAPASE, 2014).
No obstante, el funcionario precisa sobre las conexiones
clandestinas denunciadas por la Sra. Magda:
Si ellos pudieron hacer esas conexiones [se refiere a los
técnicos que hicieron las conexiones clandestinas] no
veo por qué no las podamos hacer, pero yo tengo que ir
a checar técnicamente. […] Mientras, ya quedamos en
el acuerdo con el arquitecto Bobadilla, de ahorita darles
el agua en pipas, pero…ya existe la solución (gerente de
construcción de SAPASE, 2014).
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A pesar de que el suministro de agua provenga de la agencia
gubernamental responsable, sigue desencadenando disputas, en
busca de “beneficios” sobre la utilización de este recurso.
No se me hace justo que una de las pipas vaya y se pare enfrente de la casa del presidente […] Ese es el malestar, en contubernio con el presidente del COPASI, se encarga de vender
las pipas. (Vecina de la Colonia CROC de Aragón, 2014).
Durante la misma reunión y en respuesta a la persistente
inquietud de los residentes acerca de este asunto, el gerente de
operaciones opta por una explicación emotiva, abordando las
deficiencias gubernamentales, resumiendo todo a un “interés
personal” de quienes conducen la pipa y a la promesa de rectitud
que muestra en su declaración:
Hay que checarlo, porque a lo mejor el pipero tiene algún
negocio con él [se refiere al señor Ángel]. Hay que checarlo. Todo eso que nos dicen, nosotros ya lo sabemos,
nosotros ya no les damos juego a esas personas (líderes),
pero ahorita el problema es con los piperos, a lo mejor los
piperos ya sin mandarlos nosotros van a dejar el líquido
(gerente de operación de SAPASE, 2014).
En resumen, se puede concluir que el agua emerge como un
recurso natural que, tal como sucede en el caso de Ecatepec, actúa
como un impulsor emocional de la acción política cotidiana en una
dimensión local. El agua se convierte en un punto de conflicto entre
diversos protagonistas (gobierno, partidos, intermediarios, líderes
comunitarios, entre otros); sin embargo, también constituye “un
componente del proceso” para adquirir legitimidad en distintas
esferas (De Alba y Hernández, 2014, p.137).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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6. Reflexiones finales
¿Son los conflictos hídricos un espacio de disputa a escala
micropolítica? ¿Qué papel juega el recurso hídrico en las disputas
políticas en la vida cotidiana? ¿Es posible concebir a la naturaleza
a través de un análisis de lo político como acto cotidiano?
Lo que se intentó en este artículo fue observar en el ‘detalle
en lo político’ las diferentes formas cotidianas de actuar ante la
precarización del agua en el territorio urbano de Ecatepec, en la
metrópolis de México. Se identificaron las disputas políticas de
los vecinos por el agua, como un recurso que provee a los líderes
y a los propios ciudadanos comunes de legitimidad y poder: a
unos legitima, en tanto forma discursiva de lucha ligada a las
emociones, y a otros empodera, en tanto el control material del
recurso. Al mismo tiempo, partimos del supuesto de entender
al ser humano como un conjunto emocional entendido como un
plano que estructura la vida política cotidiana de la ciudad.
Esto permitió demostrar que los conflictos ambientales,
particularmente las cuestiones relacionadas con el agua
están intrínsecamente ligados a procesos sociales, políticos,
económicos y culturales, así como a la escala micropolítica, es
decir, la cotidianeidad.
Tal como sostienen algunos autores, en las disputas
cotidianas por el agua, siempre hay quien gana y siempre quien
pierde, pero dichas disputas no son nunca ni social, ni política, ni
ecológicamente neutrales (Ostos, 2014, p. 113).
En este artículo, el análisis del acceso a los recursos
hídricos, en particular el suministro de agua, no se abordó
únicamente desde una perspectiva técnica, sino que se exploraron
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

sus interconexiones, lo que implicó un enfoque detallado en lo
cotidiano y lo emocional. En otras palabras, nos propusimos
examinar los microprocesos que emergen en torno al suministro
de agua potable, como consecuencia de la escasez o la falta de
este recurso.
A partir de allí, dichos micro procesos fueron entrelazados
con un análisis de las disputas cotidianas por el recurso y lo que
ello significa en los flujos de poder. Con ello se demostró que en la
colonia CROC de Aragón los líderes disputan posiciones de poder,
dicha posiciones son determinadas por quién de los dos tiene
acceso, cercanía con el ciudadano común. Esa cercanía implica
una serie de relaciones emocionales de apego, de identificación,
de lealtad y de ayuda, entre otros.
Por lo tanto, con el uso emocional del recurso, el líder
legítimo y el líder potencial tienen una capacidad para gestionar,
alcanzar, pelear, disputar el abasto y la distribución del agua,
donde eventualmente puede cambiarse o no por favores políticos,
a diferencia de lo que ocurre en el clientelismo clásico, donde esta
cuestión es intrínseca a dicha práctica. La señora Magda, al ser
desplazada de su posición de poder por carecer de capacidad de
gestión del líquido, intenta hacerse del recurso evocando a un
sentimiento de injusticia, pretendiendo ocultar su incapacidad,
acercándose a la vida cotidiana de los vecinos, invocando el
principio de igualdad y sobre todo, las anomalías en las acciones
del líder reconocido por las autoridades.
En las microdisputas pudimos identificar emociones. Los
vecinos expresan desconfianza en la gestión, en la esperanza de
obtención de líquido, o condicionan la lealtad hacia el líder y la
escucha a las autoridades. Por ello, la líder carente del recurso
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

denota indignación y enojo, los vecinos desesperación; por último,
el sentimiento comunitario puede adjetivarse como de pesimismo
y desamparo. Esta situación conlleva la formación de relaciones
políticas distintas a las conexiones convencionales y a los objetivos
tradicionalmente perseguidos por los partidos políticos. En este
contexto, se revela un impulsor de acción política a nivel local,
donde los residentes de Ecatepec se movilizan por la obtención
del valioso recurso hídrico.

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Entrevistas
Chalan Jorge, comunicación personal realizada el 24 de septiembre de 2014. Duración: 11 minutos.
Gerente de construcción, grabación de la plática entre vecinos de
la CROC de Aragón y personal de SAPASE, 30 de mayo
de 2014. Duración 71 minutos.
Gerente de operación de SAPASE, grabación de la plática entre
vecinos de la CROC de Aragón y personal de SAPASE,
30 de mayo de 2014. Duración 71 minutos.
82

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Pipero Juan Carlos, comunicación personal realizada el 24 de
septiembre de 2014. Duración: 7 minutos.
Señor Alberto, comunicación personal realizada el 23 de abril
2014. Duración: 12 minutos.
Señor Luis, comunicación personal realizada el 22 de abril 2014.
Duración: 22 minutos.
Señora Celia, comunicación personal realizada el 11 de abril 2014.
Duración: 7 minutos.
Señora Magda, comunicación personal realizada el 11 de abril
2014. Duración: 37 minutos.
Señora María Luisa, comunicación personal realizada el 11 de
abril 2014. Duración: 37 minutos.
Señora Silvia, comunicación personal realizada el 22 de abril
2014. Duración: 22 minutos.
Vecina CROC de Aragón, grabación de la plática entre vecinos de
la CROC de Aragón y personal de SAPASE, 30 de mayo
de 2014. Duración 71 minutos.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Cómo seguir el hilo de la razón… México y
los mexicanos según Lesley B. Simpson
How to follow the thread of reason... Mexico and Mexicans according to Lesley B. Simpson
Edgar Iván Espinosa Martínez
https://orcid.org/0000-0002-3801-7479
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez,
Ciudad Juárez, Chihuahua, México
Fecha entrega: 24-06-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Espinosa Martínez, Edgar Iván. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-91
Email: edgarivan.espinosamartinez@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Cómo seguir el hilo de la razón…
México y los mexicanos según Lesley B. Simpson
How to follow the thread of reason...
Mexico and Mexicans according to Lesley B. Simpson
Edgar Iván Espinosa Martínez1
Resumen: El presente artículo trata sobre el libro Many Mexicos,
escrito por el historiador estadounidense Lesley Byrd Simpson.
Publicado por primera vez en 1941 y con numerosas ediciones, el texto
aborda la historia de nuestro país (desde la etapa precolombina hasta
las primeras décadas del siglo XX). El propósito es identificar, a partir
de la escritura de la historia, su caracterización tanto de México como
de los mexicanos. Así, aspectos como la cultura, las costumbres y las
tradiciones las identifica a la par de ciertas condiciones, personajes y
eventos que han conformado la historia nacional.
Palabras clave: México, historia, historiografía, cultura mexicana.
Abstract: This article deals with the book Many Mexicos, written
by the American historian Lesley Byrd Simpson. First published in
1941 and with numerous editions, the text deals with the history of
our country (from the pre-Columbian stage to the first decades of
1 Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Ciudad Juárez, Chihuahua,
México. edgarivan.espinosamartinez@gmail.com
https://orcid.org/00000002-3801-7479

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the 20th century). The purpose is to identify, from the writing of
history, its characterization of both Mexico and Mexicans. Thus,
aspects such as culture, customs and traditions identify them along
with certain conditions, characters and events that have shaped the
national history.
Key words: Mexico, history, historiography, cultura mexicana.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

México es un país desatento con
la obra de los extranjeros que
lo estudian y lo aman. Nuestra mentalidad de víctimas nos
ha restado libertad y sensibilidad para reconocernos en las
miradas externas. Una suerte
de eterno solipsismo nos condena a juzgarnos siempre bajo
premisas internas. El resultado
es la irrealidad y la inmadurez.
Enrique Krauze

Planteamiento
El presente articulo trata sobre la “escritura de la historia”. La
expresión se le debe a Michel de Certeau (1925-1986) e identifica
una serie de procedimientos que definen el trabajo del historiador,
el cual conceptualiza como “operación historiográfica”.2 En
dicha premisa, el historiador jesuita francés identifica ciertas
prácticas realizadas desde un lugar (en este caso, un ambiente
2 Michel de Certeau, L´Ecriture de l´histoire, p. 20. Al respecto, el
autor argumenta: En supposant un mise á distance de la tradiction et du corp
social, l´historiographie s´appouie en dernier ressort et de tout la société.
La “faire de l´historire” s´arc-boute sur un pouvoir politique qui creé un lieu
propre (cité, nation, etc.) où un voulior peut et droit écrire (construire) un
système (un rason articulant des practiques). Y agrega: D´un autre part, le
pouvoir droit se légitimer affecter à la forcé qui le rend effectif un autorité qui
le rend croyable. D´autre part, le rapport entre un “vouloir faire l´histoire” (un
sujet de l´opération politique) et l´ “environnement” sur lequel se découp un
pouvoir de décisión et d´action, appele un analyse des variables mise en jue
par tout intervention qui modifique ce rapport de forces, un art que manipule
la complexité en fonction d´objetifs, et donc un “calcul” des relations posibles
entre un vouloir (celui le prince) et un tableau (les donneés d´un situation).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

académico institucional). Desde tal ámbito, se delinean tanto
las posibilidades como las limitaciones sobre lo que se investiga
(objetos de estudio, teorías, conceptualizaciones, metodologías).
Tal planteamiento logra identificar el vínculo entre Historia y
Política, a partir del cual se comprende el lugar desde donde el
historiador se desempeña. En concreto, se trata del lugar (ámbito
con reglas propias) que le permite al oficio, a su vez, legitimar
(otorgándole autoridad) sus actividades (operaciones, prácticas).
En última instancia, la propuesta del autor pugna por una mayor
eficacia al ejercer el oficio a partir de mejores controles para una
práctica cada vez más científica.
Expuesto en estas breves líneas, la propuesta a la que
apelamos pareciera ponernos ante una disyuntiva: por un lado,
aparentaría poseer un carácter inamovible e imperturbable;
por otro, ese supuesto carácter nos animaría a cuestionarla. En
todo caso, de Certeau llama a reflexionar sobre los mecanismos
científicos de una disciplina como la historia que pueden ser
útiles para el análisis de procesos acontecidos en otras épocas
-los cuales cobran relevancia para entender nuestro presente.
Al propio tiempo, nos advierte que una obra de historia -y toda
actividad en general-, se realiza desde un ambiente -en este
caso, cognitivo- previamente establecido. Al aceptar y encarar
tal reto, el historiador se ve obligado a hacer autocrítica no solo
del oficio que ejerce, sino también respecto a su momento y su
cultura.
A partir de tal premisa, nos proponemos abordar un
texto (parte de su propuesta historiográfica) de un autor
estadounidense de la primera mitad del siglo XX que versa sobre
México y los mexicanos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

“El otro” como objeto de estudio: la historiografía
estadounidense sobre México
México, como objeto de estudio, ocupa un lugar preponderante
en la tradición historiográfica estadounidense; condiciones y
problemáticas de diverso tipo (geográficas, económicas, políticas,
culturales) presentes -al menos- desde la segunda mitad del siglo
XIX, han “obligado” a intelectuales y académicos de aquel país
a interesarse por ese vecino del sur. Estudios recientes suelen
identificar el inicio de dicha tradición con la obra de William Hickling
Prescott (1796-1859);3 textos como The history of the conquest of Mexico
publicado en 1843, lo ubican como el iniciador de los estudios que
desde Estados Unidos se han elaborado no sólo sobre nuestro país,
sino también de ese vasto entorno denominado América Latina.4
Otro personaje que destaca en el estudio del tema es Hubert
Howe Bancroft (1832-1918). Uno de sus méritos fue integrar al
estudio de la historia de Estados Unidos los vastos territorios
del Oeste (incluso Alaska, adquirido en 1867 e incorporado a la
Unión en 1959). Como se sabe, parte de su obra -The Works of Hubert
Bancroft, que consta de 39 volúmenes los cuales se publicaron entre
1875 y 1891-, la dedica a México [vols. IX-XIV] en un periodo que
abarca de la Conquista hasta el Porfiriato [1521-1887].5
3 Pedro L. San Miguel, “Muchos Méxicos”. Imaginarios históricos
sobre México desde Estados Unidos, p. 271.
4 En tal sentido, valga señalar otro trabajo destacado de este historiador
estadounidense: The history of the conquest of Peru [1847]. Si a ello se le suman
sus investigaciones sobre la unificación de los reinos de la península ibérica
bajo los monarcas católicos y el posterior dominio del Imperio español hacia el
siglo XVI, puede concluirse que nos encontramos ante el primer “hispanista”.
5

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Como su antecesor Prescott, Bancroft investigó temas más allá de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

En esa línea argumentativa, también cabría mencionar a
Frederick Jackson Turner (1860-1932). Figura emblemática de la
historiografía estadounidense a fines del siglo XIX gracias a su
frontier thesis, en ella postula cómo la expansión hacia la costa del
Pacífico significó el impulso decisivo para el asombroso desarrollo
de aquel país.6 Un aspecto clave de la tesis fue el concepto
borderlands: es decir, aquellos espacios al oeste del Mississippi
ocupados por “el otro” (las culturas indígenas de Norteamérica y la
herencia hispánica establecida desde la etapa colonial). Fue tal el
impacto de la tesis de frontera que, a unos lustros de haber iniciado
el siglo XX, H. E. Bolton elaboró el concepto de spanish borderlands;
bajo tal premisa, hacía alusión al dilatado periodo novohispano y
sobre una empresa particular en el septentrión: la expansión del
cristianismo a través de instituciones clave (misiones, presidios)
y personajes relevantes (Cabeza de Vaca, Kino).
A partir de esos sólidos antecedentes, es posible encontrar
una pléyade de autores que comparten al menos dos rasgos: tanto
su erudición como su interés por la tradición y cultura hispánica.
Incluso la obra que desde otras áreas de estudio elaboraron
W. Irving (con su trabajo biográfico sobre Colón), G. Ticknor
(conocedor de la literatura española), H. W. Longfellow (también
conocedor de las letras hispánicas), hasta H. Mann (novelista),
en cierto modo dieron continuidad a lo elaborado por aquellos
historiadores pioneros.
la geografía estadounidense. Ese fue el caso de los volúmenes sobre América
Central, siglos XVI-XIX.
6 Dicha tesis fue presentada en 1893. Será hasta 1921 cuando en Nueva
York, Henry Holt and Company publica The frontier in American history,
libro que incluye en el capítulo I aquel seminal y célebre planteamiento.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

Asimismo, desde el campo de la incipiente arqueología en
las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, destacan los
trabajos de A. F. Bandelier, J. L. Stephens y W. H. Homes. Sus
investigaciones -aun cuando ahora pueden ser consideradas de
aficionados-, pusieron su atención en el entorno mesoamericano
y abrieron áreas de estudio hacia temas como el “descubrimiento”
de América y la “conquista” de México. En este ambiente, el
impacto institucional toma fuerza y se hace presente con el
compromiso (patrocinio) de algunas de las más poderosas e
influyentes universidades estadounidenses (Harvard, Yale,
Berkeley). En consonancia con lo anterior, es necesario indicar
la aparición de la Hispanic American Historical Review, cuyo primer
número se publicó en 1918 por Duke University.
Como se ha explicado, ciertos episodios del acontecer
nacional han llamado la atención (incluso preocupado) en
Estados Unidos no sólo a académicos, sino también a escritores.
Tomemos como referencia a la Revolución Mexicana y la obra
que sobre dicho tema se elaboró en su momento por los autores
norteamericanos identificados como “militantes”.7 Desde las
crónicas comprometidas de J. S. Reed [Insurgent Mexico, 1914] y J.
K. Turner [Barbarous Mexico, 1911], hasta las sólidas investigaciones
de F. Tannenbaum [Méxican agrarian revolution, 1929 y Peace by
revolution: Mexico after 1910, 1933], muestran la multiplicidad de
enfoques que se generaron desde aquel país sobre el nuestro. Cabe
mencionar que parte de la obra de Prescott, Bolton y Tannenbaum
es utilizada por el autor en el texto abordado.
7 Mauricio Tenorio, “Viejos gringos. Radicales norteamericanos en
los años treinta y su visión de México”, Secuencia (1991) 21 septiembrediciembre: 99.

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De este breve recorrido puede advertirse que, el interés
de autores estadounidenses por estudiar los procesos históricos
-aunque también está presente aquellos de tipo literario y
arqueológico- sobre México, inició hacia la mitad del siglo XIX.
También es posible afirmar que sus conclusiones respecto a la
tradición mexicana como objeto de estudio, las hacen extensivas
para América Latina. Por otra parte, puede afirmarse que en
dicho lapso descollaron dos grandes epicentros de actividad
académica: uno desde la región de Nueva Inglaterra (Prescott);
otro en California (Bancroft, Turner). Al iniciar el siglo XX,
circunstancias como el fin del dominio español en el continente,
su respectivo relevo hegemónico por parte de Estados Unidos,
el estallido de la Primera Guerra Mundial, el fin de la fase
imperialista y la crisis del 29, provocarán que los estudiosos de
la realidad latinoamericana se enfoquen en temas cada vez más
contemporáneos (por ejemplo, qué responsabilidad debía asumir
la potencia del norte respecto a Latinoamérica).8
Lo “otro” no es sólo el pasado (como lo explica de Certeau),
también puede ser lo extraño, lo ajeno, lo diferente y, en general,
todo aquello que nos es difícil comprender.
Sobre nuestro autor
Escribo “nuestro” en itálicas por tratarse del objeto de estudio
que he identificado y, a partir de ciertos datos e información y
bajo un enfoque específico, construido. Expuesto lo anterior,
¿cómo posicionar al autor en las diversas líneas esbozadas? ¿Acaso
8 Pedro L. San Miguel, “Muchos Méxicos”. Imaginarios históricos
sobre México desde Estados Unidos, p. 274.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

encaja en esa tradición historiográfica norteamericana que data
de mediados del siglo XIX?
Lesley Byrd Simpson nació el 21 de marzo de 1891 en St.
Louis, Missouri y falleció el 23 de septiembre de 1984 en Berkeley,
California. Al estallar lo que entonces se denominó la “gran guerra”
de 1914 a 1918 (que después será conocida como Primera Guerra
Mundial), este oriundo del medio-este se enlista en el ejército de
su país donde sirvió como piloto de la fuerza aérea y alcanzó el
grado de capitán. En la década siguiente comienza su formación;
su interés en temas mexicanos puede decirse arranca con el
estudio y aprendizaje del español (Bachelor of Arts in Spanish),
para después continuar con su especialización (Philosophie
Doctor In History). Ambos grados los obtuvo en University of
California-Berkeley y es desde ahí donde elabora su obra.9
Su labor como historiador formó parte de lo señalado
respecto al interés de diversos académicos estadounidenses sobre
variados aspectos de la cultura mexicana. Así, un punto de partida
es su libro The Encomienda in New Spain: forced native labor in the spanish
colonies, publicado en 1929. El impacto del texto le brindó a su autor
la posibilidad de volver a publicarlo bajo una versión revisada en
1950, con el título The Encomienda in New Spain: the beginning of spanish
Mexico. Para 1970, se elaboró una versión al español intitulada
Los conquistadores y el indio americano. En síntesis, el planteamiento
versa sobre la población indígena de esa zona mesoamericana y la
afectación que sobre ella tuvo la conquista (elaboración y aplicación
de reglamentos, ordenanzas, leyes y estatutos como punto de
partida de las tempranas instituciones coloniales). En dicha línea
9 Woodrow Borah, “Obituary. May 01, 1985. Lesley Byrd Simpson
(1891-1984)”, Hispanic American Historical Review, (1985) 62 (2): 353.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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argumentativa, aparecerá otra investigación de su autoría: The
population of central Mexico in the sixteenth century publicado en 1948.
La afinidad en cuanto al tema de investigación con otros colegas
de su país, le valdrá integrarse a proyectos con historiadores por
entonces reconocidos como W. W. Borah y Sh. F. Cook. Llama la
atención que además del trabajo académico mencionado, Simpson
desarrolló traducciones del español al inglés de obras de distinta
índole (desde una de las más anticipadas biografías sobre Hernán
Cortés escrita por Francisco López de Gómara hasta novelas de
Mariano Azuela sobre la época de la Revolución Mexicana).10 El
último dato no es menor, pues nos revela a un académico completo
que no sólo estudió problemáticas propias del especialista (en este
caso, acerca de la población indígena mexicana y las formas de
control en un periodo de la etapa colonial), sino que contaba con
una preparación sólida más allá de su área de investigación.
Sobre el texto
Como suele suceder en una investigación, quien la realiza
se ve obligado a delimitar su objeto de estudio (es lo que en
términos metodológicos se llama tomar una “muestra”). Ante la
imposibilidad de abarcar el “todo”, se ubica y define una parte
de ello para enfocar de la mejor manera posible el trabajo. En
nuestro caso y luego de mostrar en líneas generales la tradición
historiográfica estadounidense desde mediados del siglo XIX
hasta las primeras décadas del XX, decidimos tomar el texto ya
mencionado de este historiador.
10 Woodrow Borah, “Obituary. May 01, 1985. Lesley Byrd Simpson
(1891-1984)”, Hispanic American Historical Review, (1985) 62 (2): pp. 354356.
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Como se señaló, Many Mexicos fue publicada por vez primera
en 1941.11 Se trata de una síntesis sobre la historia de México, en
la cual presenta de manera cronológica aquellos eventos que
considera más relevantes. A juzgar por las subsecuentes ediciones
del título en las siguientes décadas, se advierte que en Estados
Unidos (y en otros países angloparlantes) resultó una publicación
exitosa (situación extraña para el historiador profesional).12

Imagen tomada de internet: https://www.
amazon.com.mx/Mexicos-Silver-AnniversaryEditon-Revised/dp/0520011805

Pasemos ahora a la arquitectónica de la obrita. Para ello,
tomamos la propuesta conceptual de José Gaos en “Notas sobre
historiografía”.13 A decir del filósofo español exiliado en México,
11 New York, G. P. Putnam´s son.
12 Hasta mediados de la década de 1960, contaba con 4 ediciones y 4
impresiones [1941, 1946, 1952 y 1966]. Para el presente trabajo, utilizamos la
“cuarta edición revisada” [fourth edition revised] de 1969. Asimismo, la edición
contiene los prefacios tanto de la tercera como de la cuarta ediciones y en
ellos aclara algunos de los motivos de su obrita. En 1977, el Fondo de Cultura
Económica publicó una versión al español, cuya traducción se acredita a Luis
Monguio y al propio autor.
13 Apareció en Historia Mexicana [vol. IX, núm. 4, abril-junio 1960,
pp. 481-508]. Para el presente trabajo, utilizamos la que forma parte de la

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todo texto posee su articulación, composición y disposición;14 bajo
tal premisa, es posible deducir que la preparación, el dominio y el
conocimiento del autor sobre el tema, le permitió agrupar y exponer de manera coherente su versión de la historia mexicana. El libro tiene 389 páginas, lo componen 27 apartados y le acompañan
5 mapas (uno sobre la división política, otro sobre las condiciones
geográficas, otro sobre precipitación y uno más sobre las órdenes
mendicantes en la época novohispana). En la exposición de dichos
apartados, pueden advertirse las tres “grandes etapas” de la historia nacional: el periodo colonial (donde muestra al lector que, como
especialista, lo conoce bien), el siglo XIX -en el cual pone énfasis
en tres figuras: Santa Anna, Juárez y Díaz- y el siglo XX (donde le
llama la atención la constitución de un “nuevo” régimen político
tras la Revolución). Un detalle que salta a la vista en esta breve exposición del contenido temático, es la ausencia del indio como elemento clave del relato. Dicho detalle llama la atención, si se toma
en cuenta que una de sus líneas de estudio fue las condiciones de la
población autóctona (como se señaló).
Los motivos del autor
Tratemos de explicar qué llevó a Simpson escribir el texto en
cuestión. De entrada, se trata del trabajo de un académico con
una sólida preparación y colocado en un ámbito profesional
(para entonces, es un historiador reconocido con una trayectoria
compilación La teoría de la historia en México (1940-1968), publicada en 2015
por el Fondo de Cultura Económica.
14 José Gaos, “Notas sobre la historiografía”, en La teoría de la historia en
México (1940-1968), p. 244.
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dilatada). Bajo tales circunstancias, desde el principio el autor
deja claro que su interés es estudiar de la forma más equilibrada
(científica) posible su objeto de estudio (México y los mexicanos).
En el prefacio a la tercera edición, expone su justificación en
los siguientes términos: Mexico as a subject of discussion seems to be
charged with emotion beyond reasonable necessity. There seems to be no
confortable halfway station in which to take shelter, pleasantly remote from
extremes of love and hate.15 Al reconocer las tempestades que genera
ahondar en el pasado mexicano -como se explicó con la tradición
historiográfica estadounidense desde mediados del siglo XIX-,
este historiador opta por la mesura. Quizá ahí radica el éxito del
texto entre lectores angloparlantes.
Al propio tiempo, advierte ciertos aspectos que aborda en su
trabajo como “los hábitos” que conforman la cultura mexicana (…the
study of habit gives meaning to history). En consonancia con lo anterior,
también advierte que estar en el “sitio” (México) le permitió hacer
una especie de lo que podríamos llamar labor etnográfica (Notes
of friendly observer…), así como interactuar con personas durante el
lapso que estuvo en nuestro país (A lot of conversations…). En dichas
conversaciones asevera que no sólo habló con gente de cierta
preparación (schoolarteachers, college professors and writers); también
admite haber platicado con personas de diverso oficio (bus drivers,
barbers, priest, politicians, hotel keepers, bartenders…). Si nos atenemos
a lo anterior, es posible concluir que tuvo un panorama amplio,
variado y rico en cuanto a puntos de vista que escuchó.
Otro aspecto que resulta toral en este caso tiene que
ver con el receptor del texto. Para el historiador profesional, el
15 Simpson, Many Mexicos, p. vi [Preface to the third edition].

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lector suele ser alguien inmerso en el ámbito; es decir, puede ser
un colega especialista que analiza y valora las aportaciones o los
límites de una investigación, o bien algún estudiante interesado
en el tema. En el caso de Simpson, sus lectores -al menos de este
libro-, lo conforman un público más amplio. Al respecto, en el
prefacio a la cuarta edición no oculta su satisfacción e indica: The
gratifying acceptance that Many Mexicos has long enjoyed carries with it
a growing sense of responsability towards its readers.16 De entrada, me
pregunto cuántos historiadores pueden concluir que su trabajo (en
concreto, lo que escriben y publican), tiene un grado de aceptación
en un potencial público lector. En consonancia con lo anterior, las
ponderaciones que aparecen en la contraportada de la edición que
ahora utilizamos -una de Los Angeles Times y otra de New York HeraldTribune-, corroboran su éxito (palabra extraña en el ambiente
académico). Para continuar con el contraste, tómese en cuenta lo
que suele suceder con las actividades del historiador profesional:
cada vez más alejadas de un posible lector y, por lo general,
orientadas -diría asfixiadas- por las directrices burocráticas.
Primero estar
estar, después ser
El tema con el que comienza el texto aludido, indica la relación de
las culturas mesoamericanas con su entorno; es decir, se identifican
las relaciones que vinculan a dichos pueblos con los territorios
en donde se asentaron. A mi entender, tal premisa apuntaría
a señalar elementos presentes en la naturaleza que acabaron
otorgando una suerte de identidad a aquellas civilizaciones del
México antiguo (puntualmente, Mesoamérica). En concreto,
16 Simpson, Many Mexicos, p. v [Preface to the fourth edition].
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nuestro autor se centra en el maíz y cómo a lo largo de milenios se
ha convertido no sólo en elemento de sustento alimenticio, sino
también ha definido una identidad nacional.
Un primer aspecto que se destaca es considerar a dicha
planta como invención de las culturas mesoamericanas (“…progress
of intelligent people”, “early American scientists”).17 Por lo visto, ya no se
trató de grupos que llegaban a asentarse en algún lugar y tomaban lo
que estaba a su alcance para sobrevivir; a decir de Simpson, aquellas
culturas modificaron dicho cultivo (domesticación y elaboración
de variedades) para alimentar a sus poblaciones. Así, destaca
como en multitud de grupos étnicos -mayas, toltecas, zapotecas,
mixtecas, tarascos y aztecas-, lograron semejante invención (…was
one of the most important achievements of mankind anywhere).18
Pese a reconocer ese “progreso”, en el libro se explica la
manera en la que aquellos grupos indígenas fueron incapaces
de desarrollar otras formas para abastecerse de alimento,
convirtiendo de manera dramática dicha actividad en un
monocultivo (Maize would brook no competitors. It made ancient Mexico
a one-crop country).19 De tal manera que lo anterior limitó a los
pueblos mesoamericanos al menos en dos sentidos: por un lado,
su alimentación habría quedado reducida a esta planta; por otro,
al concentrar buena parte de sus esfuerzos en producirlo, terminó
como factor de “atraso”. El apartado remata sus argumentos
atribuyendo al maíz el grado de destrucción tanto de las culturas
indígenas como de su medio ambiente (Maíze extraits another and
17 Simpson, Many Mexicos, p. 13.
18 Ibid, p. 13.
19 Ibid, p. 14.

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more insidious tribute from her slaves. It is one of the most soil-exhausting
of crops…).20 Su conclusión aparece desde el título del capítulo:
Tyrant; en efecto, un producto cuyo uso provocó una serie de
problemas (deforestación, destrucción de tierras) que, al paso
de los siglos, implicaría desgaste de los suelos y una posterior
insuficiencia alimentaria para su población.
Con todo -y por contradictorio que parezca-, el maíz
sigue siendo símbolo de mexicanidad. Asimismo, llama la atención
que es el único apartado del texto donde da crédito a la población
indígena en un plano general. Retomando el argumento inicial,
aquella población indígena mesoamericana representada por el
historiador estadounidense, pareció apelar a la naturaleza para
constituir uno de sus principales rasgos identitarios.
Negación del pasado
En los años setenta del siglo anterior, Octavio Paz escribió sobre
lo que consideraba “pendientes” de los mexicanos. En específico,
se refería a su historia y a la manera en que cada etapa parecía
negar la anterior. Su conclusión la planteó en forma de pregunta:
“¿cómo reconciliarnos con nuestro pasado?”21
La Conquista sirve de ejemplo, pues hasta la fecha se sigue
considerando como una muestra de barbarie, saqueo y dominación.
Su consecución, el periodo colonial, no ha corrido con una suerte
distinta, pues para muchos aun representa humillación. La fuerza
de toda esa argumentación suele dirigirse a un personaje (Hernán
20 Ibid, p. 15.
21 Octavio Paz, “Prefacio” en Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe.
La formación de la conciencia nacional, p. 18.
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Cortés) y al férreo veredicto en su contra (villano). Ni dicho periodo,
ni tal personaje serían los únicos ejemplos de ese resentimiento que
sigue presente en muchos mexicanos.
Simpson dedica un apartado al extremeño y, en efecto,
comienza por advertir que no hay lugar en nuestro país que haga
alusión al conquistador (pueblo, villa, municipio, ni siquiera algún
parque, colonia o avenida). Incluso señala a quienes, en su momento,
hicieron “investigación” para elaborar su retrato; a dichos trabajos
el historiador estadounidense los considera poco convincentes.22
Al respecto, el autor indica una circunstancia que desde el
punto de vista histórico resulta innegable: In any case it is true that
Cortés put end to Aztec power. And yet, while destroying that civilisation
(or, rather, its political and religious structures), Cortés become the founder
of modern Mexico, unless we are willing to deny all meaning to the word.23
Tal planteamiento puede -y debe- sustentarse en las condiciones
de aquel siglo XVI -incluso antes-: me refiero al cúmulo de lo
que hoy se consideran grandes acontecimientos -hallazgos,
descubrimientos, conquistas-, que abrieron paso a la civilización
moderna. Sin olvidar la destrucción que ello supuso, al mismo
tiempo significó el inicio de algo nuevo; para las Américas, supuso
la constitución de una nueva geografía política que, más adelante,
hará posible la proyección de los Estados nacionales (entre ellos
22 Simpson, Many Mexicos, p. 23. En particular, habla de la arqueóloga
Eulalia Guzmán (1890-1985) -a quien considera “an enthusiastic Cortéshater”-, quien habría representado al conquistador a partir de adjetivos
despectivos (“undersized”, “bowlegged”, “chinless”, “repulsive cretin”). Tales
posturas permanecen y me hacen recordar un acontecimiento relativamente
reciente: el retiro en octubre de 2020 de la estatua de Colón en la Ciudad de
México.
23 Simpson, Many Mexicos, p. 26.

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México). Incluso nuestro autor considera ciertos detalles en sus
decisiones para matizar el actuar del conquistador; en tal sentido,
al compararlo con otros conquistadores de la época como Pizarro
en Perú o Nuño de Guzmán en Nueva Galicia, llega a la conclusión
que Cortés no perpetró masacres innecesarias.
Al terminar el periodo colonial, comenzaría a permear
aquella preocupación expuesta por Paz: el osado capitán español
quedaría como villano y, por extensión, se niega ese pasado
novohispano. Ejemplo de ellos fueron las posturas de liberales
radicales (como I. Ramírez), quienes concluyeron que la tradición
nacional comenzaba con el proceso de Independencia. Simpson lo
expone así: Since Independence, and especially since the Revolution of 1910,
it has been the fashion among the liberals elements to decray of things Spanish,
a fashion which of late has been carried to the absurd extreme of denying
Mexico´s Spanish heritage altogether.24 Hay algo que debe tomarse en
cuenta tratándose de un estadounidense: y es que mientras en
Estados Unidos su Independencia no significó ruptura con su
pasado colonial -tradición, cultura, valores, historia-, en México lo
que acompañó al proceso de emancipación fue no saber qué hacer
con aquello de lo que alguna vez formaron parte. Lo anterior debe
matizarse, pues voces cultas y moderadas del México decimonónico
-por ejemplo, Vicente Riva Palacio hacia fines del siglo XIX-, ya
anticipaban los argumentos de Simpson, en cuanto que Cortés
y su actuar (Conquista) definieron el inicio de lo que al paso de
los siglos será México.25 Lo curioso, irónico y hasta paradójico de
24 Simpson, Many Mexicos, p. 22.
25 José Ortiz Monasterio, México eternamente. Vicente Riva Palacio
ante la escritura de la historia, p. 152 y ss.
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esta referencia, es que Riva esgrimió tales reflexiones durante el
Porfiriato y al amparo de dicho régimen (otro periodo de la historia
nacional que, hasta la fecha, sigue estigmatizado).
Sobre “irregularidades” e “incertidumbres”
Para México, el siglo XIX supuso un periodo de refundación.
Tránsito entre la etapa virreinal y el Estado moderno, durante ese
lapso de tiempo se constituyeron muchas de las bases que aún
sustentan la vida institucional del país. Sin embargo, en un vistazo
a ese periodo de nuestra historia encontramos que dicho tránsito
tuvo su grado de dificultad, y es que si bien se logró romper con
el régimen colonial, durante décadas fue imposible instaurar otro
estable y duradero; también están documentadas las incontables
luchas intestinas que por distintos motivos -monárquicosrepublicanos, centralistas-federalistas, conservadores-liberales,
regiones-centro- se desataron en una sociedad heterogénea
-mestizos, criollos, indígenas, mulatos, negros-; otro aspecto
conocido es el poco desarrollo de las vías de comunicación en
el territorio nacional lo que incidió en la aislamiento de ciertas
regiones, en la consecuente irrupción de cacicazgos, incluso en la
separación de entidades -Texas lo consiguió, Yucatán lo intentó-;
asimismo, ciertas investigaciones indican la condición precaria
-podría decirse al borde del colapso- de la economía nacional; por
si todo esto fuera poco, hay que recordar las invasiones de los
ejércitos estadounidense [1846-48] y francés [1862-66].
Todo este cuadro anómalo, Simpson lo explica de la
siguiente manera: It is not easy to follow the thread of reason through the
generation following the Independence of Mexico. The loosely cemented strata of
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colonial society had split apart in the cataclysm of 1810-1821, and their mending
is still an uncertain and remote aspiration.26 Una pregunta podría orientar
tal planteamiento para el México y los mexicanos de entonces: ¿qué
hacer después de tres siglos de virreinato? No es un asunto menor,
pues durante ese dilatado periodo se forjaron hábitos, valores,
costumbres, solidaridades y todo un entramado de formas de actuar
y de pensar que conformaron una cultura cívica -en este caso, anclada
en el catolicismo. Hacia principios del siglo XIX se rompió con el
dominio colonial español, pero dicha cultura perduraría.27
Tal disyuntiva -entre Dios y la patria-, habría sido para
nuestro autor el comienzo del caos (…the beginning of the age of
caudillos).28 Ante la ausencia de un poder central que impusiera
orden, inevitablemente pulularon los “hombres fuertes” por
todas las regiones del maltrecho país. A lo anterior, es necesario
agregar los parámetros que este historiador estadounidense trae
consigo, como es el caso del republicanismo, la democracia y el
liberalismo (…no body of citizens).29 Por supuesto, México adoleció
por generaciones de una ciudadanía que articulara al nuevo
Estado. Tales condiciones las sintetiza en una ingobernabilidad
crónica (It was a lawless society).30
Por contradictorio que parezca, en ese mar de inestabilidad
Simpson ubica a un personaje que considera fue capaz de apelar
26 Simpson, Many Mexicos, p. 230.
27 Brian Connaughton, Entre la voz de Dios y el llamado de la patria.
Religión, identidad y ciudadanía en México, siglo XIX, p. 99 y ss.
28 Ibid, p. 230.
29 Ibid, p. 230.
30 Ibid, p. 231.
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a la legalidad: Benito Juárez (…the man of law).31 Lo presenta en los
siguientes términos: Juárez faced the most appaling conditions that any
mexican president ever faced, economic and political chaos, but he faced them
confidently, or stoically. He meant to weld all factions into a nation, a nation
ruled by Law.32 Como se sabe, se refiere a que el oaxaqueño de origen
zapoteco como jefe de Estado asumió el mando en momentos de
invasión y luchas intestinas que llevaban décadas, así como de
crisis económicas y políticas constantes. Sin exagerar, el país
experimentaba su mayor prueba para convertirse en Estado
soberano.
En tal línea argumentativa, Simpson -de nuevo-, pone el
dedo en la llaga al señalar lo extraño, anómalo, incluso grotesco
de la experiencia decimonónica mexicana: en este caso, el arribo
al poder -años más tarde-, de Díaz. Cómo fue posible tal némesis,
es una pregunta que el académico norteamericano parece no poder explicar. Al respecto, escribe: It is one of many charming inconsistences of Mexico that Porfirio Díaz, the military caudillo and bitter enemy
of Juárez, should have succeeded the Lawgiver of Oaxaca and ruled Mexico
for a third of century as an irresponsable despot, under the cloak of the liberal Constitution that Juárez and his devoted company had fought so long
to establish.33 Parecería que nuestro autor expusiera el paso de lo
sublime a lo ominoso, de la cordura a la insensatez; en efecto, esas
“encantadoras inconsistencias” devinieron en dictadura (Porfiriato). Al referirse a la Pax Porfirinana, este historiador concluye
que su precio fue alto: It threw Mexico back into de hands o fan irres31 Ibid, p. 270.
32 Ibid, p. 285.
33 Ibid, p. 287.

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ponsable autocracy, without the Law of the Indies or the salutary fear of a
royal visitor to curb it. Theres was no law but the will of Don Porfirio.34 Pero
lo difícil de explicar y comprender no termina ahí, pues resulta
que el gobierno que encabezó aquel “irresponsable déspota”, logró imprimir cierta estabilidad (a costa de las libertades) que la
nación había perdido durante aquella centuria.
Como lo afirma un renombrado historiador contemporáneo, el siglo XIX (no sólo en México, también en América Latina),
da la impresión de haber sido un periodo extraño, cuyo sello se
asemeja al caos y la anarquía.35 Con todo y su dosis de contrariedad, tal disyuntiva resultó el inicio de los modernos Estados
nacionales para la referida región.
El México ¿moderno?
Nuestro autor cierra el texto en cuestión abordando la Revolución
de principios de siglo XX y el régimen que emanó de dicho
proceso. Para Simpson, se trató de una serie de cambios (nuevas
instituciones, nueva constitución, nuevos líderes), pero dentro del
modelo político-económico vigente. Su argumento es el siguiente:
A new capitalist class had come into being during the Obregón-Calles régime:
generals, provincial caciques, and labor racketeers. The money was invested
the land and industry. The revolucionary plutocrats found theirselves same
boat with their ancient enemies, the old-hacendado-clergy-foreigner complex
of Don Porfirio´s day. Like Díaz, Calles was the policeman of the New Order.
He was also the principal beneficiary.36 Ese capitalismo -ya afianzado
34 Ibid, p. 293.
35 Elias José Palti, El tiempo de la política. El siglo XIX reconsiderado,
p. 13.
36 Simpson, Many Mexicos, p. 316.
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en la época de Díaz y que pudo mantenerse durante las etapas
más violentas de la guerra civil-, prosiguió con los nuevos jerarcas
(autodenominados) “revolucionarios”. Si bien sólo se mencionan
a Obregón y Calles, quienes les sucedieron (Cárdenas, pero sobre
todo durante el periodo de Miguel Alemán), configuraron a partir
de una serie de políticas ese “nuevo orden”. Una de esas políticas
fue constituir una institución capaz de aglutinar los diversos
estratos de lo que se llamó “familia revolucionaria”. The Party of the
Revolution, renamed the Institutional Revolutionary Party (the PRI), has
become a vast burocracy with endless proliferations, and each cell is presided
over by a functionary who owes the party his loyalty and his livelihood. The
President is the titular head of the official family and is bound by the same
discipline as the others members. He is the front man of a monolithic hierarchy
and he has obey its mandates. For better or for worse, Mexico has become a
corporate state under the direction of the Party, and it is the President´s job to
make its program work and to see that the Party gets the credit.37 Fundado
en 1929 como Partido Nacional Revolucionario, fue un esfuerzo
estratégico para integrar a los distintos bandos (políticos,
militares) presentes y activos por todo el país. Rebautizado como
Partido de la Revolución Mexicana en 1938, para finalmente quedar
como Partido Revolucionario Institucional en 1946, significó la
institucionalización del corporativismo (fase necesaria para la
estabilización nacional).
Bajo estas condiciones, en el texto se concluye que
ese entramado institucional resultó la base para un Estado
(autoproclamado) revolucionario con tintes paternalistas. Más
precisamente, Simpson destaca dicho welfare state en los rubros
37 Ibid, p. 330.

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político y económico; así, a partir de la década de 1940 el régimen
promovió la industrialización -que nuestro autor califica como
“mito”, al ser protegida por el propio Estado-, creó empresas
paraestatales que siguen operando -con muchas dificultadeshasta la fecha y controló vía corporativismo (sindicatos y líderes)
a buena parte de los contingentes obreros. Todo este parcial y
relativo desarrollo, contrastó con un control cada vez más férreo
por parte de dicho régimen hacia las libertades -individuales y de
grupo. Lo anterior no es un dato menor, pues si bien en este texto
se menciona a grupos opositores como el sinarquismo (a kind of
mexican Carlist crusade… feeding on the myth of Spanish glory)38 y a un
incipiente Acción Nacional (conservative catholic)39, su actividad e
impacto por ese tiempo resultó acotado.
Pero no todo fue política en el sentido más estricto del
término. Muestra de ello fue la serie de acontecimientos artísticos
e intelectuales que acompañaron el proceso revolucionario. Al
historiador estadounidense le llama la atención tal eclosión cultural
que acompañó al movimiento revolucionario y afirma: The Revolution
could hardly fail to stimulate literary expresión, although its turbulence and
the lack of a large reading public prevented a flowering comparable with that
of the plastic arts.40 En efecto, la mención a personajes como Mariano
Azuela, Gregorio López y Fuentes, así como a Martín Luis Guzmán
es por la ponderación de sus respectivas novelas cuya relevancia
se mantiene hasta nuestros días. A ello agrega la notable obra de
artistas plásticos que dio vida al muralismo mexicano.
38 Simpson, Many Mexicos, p. 336.
39 Ibid, p. 340.
40 Ibid, p. 314.
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Al final y pese a los “logros” de la Revolución, dos
circunstancias le preocupan al autor sobre México respecto
a su futuro: por un lado, una agricultura atrasada; por otro,
una población cuyas proyecciones indicaban que en pocas
décadas se multiplicaría. ¿Cómo será posible que este país sea
autosuficiente?
Pocos años más tarde de la primera edición del texto que
abordamos, circularía una reflexión adusta -y, en su momento,
incómoda- acerca de lo que ocurría por ese entonces en nuestro
país. Me refiero a Daniel Cosío Villegas quien publicó a principios
de 1947 un texto titulado “La crisis de México”41 -que, por
cierto, Simpson menciona. Se trató de un diagnóstico y, a la vez,
proyección sobre la situación nacional; planteó una conclusión
(la Revolución había terminado) y se preguntó qué pasaría con
México. En un momento de aparente estabilidad -incluso de
cierto desarrollo-, este académico mostró su preocupación debido
a la ausencia de un programa que orientara a la nación.42 Pero la
mayor de sus preocupaciones era que se repitiera aquello con
lo que la Revolución había terminado: un régimen (Porfiriato)
cuyo pilar fuera -de nuevo-, un hombre fuerte (en este caso,
quien ocupara la Presidencia). La forma como culmina su texto
Simpson respecto a cómo enfrentaría México sus problemas
más inmediatos: acceso a alimentación y explosión demográfica,
41 Originalmente se publicó en Cuadernos Americanos, marzo de
1947. Asimismo, del 1 al 4 de abril de ese año se reprodujo -sin permiso de su
autor-, en el periódico Excelsior. También se publicó en Extremos de América,
FCE, 1949 y en su versión al inglés por University of Texas Press, 1964. Para
este trabajo, utilizamos la edición presente en la compilación El intelectual
mexicano y la política, 2002.
42 Daniel Cosío Villegas, “La crisis de México”, p. 26.

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se asemeja a lo que poco después escribirá Cosío. La referencia
del historiador estadounidense al politólogo mexicano se debe a
que compartieron una misma preocupación en cuanto al devenir
nacional. Resulta llamativo que tal preocupación irrumpiera a
contrapelo de la época; es decir, ambos académicos cuestionaban
el optimismo del régimen.
Consideraciones finales
Puesto que el propósito es acercarnos a un historiador y su
respectiva propuesta historiográfica, ello obliga a reconocer la
peculiaridad del objeto de estudio. Me refiero a que más allá de
cuestiones de enfoque -ubicarlo en una tradición- o aspectos
de tipo técnico -conceptualizaciones, teorías, metodologías-,
las cuales permiten abordar dicho objeto de interés, el intento
no deja de tener su carga subjetiva -especulativa, incluso. De
tal manera que cuando se expone en este trabajo que Simpson
argumenta, señala o refiere tal o cual cosa sobre México y los
mexicanos, hacemos alusión a la forma en la que construimos
nuestro objeto de estudio. En otras palabras, diré lo que ya todos
sabemos y solemos dar por sentado: los datos -en este caso, autor,
texto y época- los construye quien investiga para darle sentido a
su indagación. Lo que se acaba de presentar sobre Simpson y su
libro, es una lectura entre otras tantas posibles a partir de cierta
información que pudimos conseguir y procesar. Así, quedamos
a la espera de más y mejores argumentos que permitan conocer
otras miradas sobre la historia nacional.
Ahora bien, en lo que corresponde al contenido del libro, su
autor recurre a referencias de opuestos; es decir, se plasma cierta
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tensión entre “sujeto de estudio” (historiador estadounidense) y
“objeto de estudio” (México). Parte de tal tensión está presente en
ese “encuentro/desencuentro”, en cómo el observador lidió con “lo
otro”, con aquello que le es “ajeno”, “distinto”, “distante” -idioma,
religión, tradiciones, historia. Ello nos lleva a una tensión más
paradójica: el problema -para Simpson- de acercarse a “lo otro”,
siempre manteniendo la distancia como historiador profesional
que busca objetividad. Así, como integrante de la comunidad
académica estadounidense nota en el vecino del sur condiciones
de “atraso” y “subdesarrollo”, ambos símbolos de una “barbarie”
con la que parece identificar a nuestro país. Por lo anterior resulta
curioso -por decir lo menos-, notar en su escritura cierta simpatía
por dicho vecino y sus habitantes -pese a esa imagen sombría e
inquietante que construye.
Tales nociones acerca de “lo otro” encontradas en la
argumentación del historiador estadounidense, nos remiten a
una serie de métarécits; es decir, aquellas grandes síntesis teóricoconceptuales mediante las cuales la modernidad se legitima a
sí misma. Si, como se ha planteado a partir del punto de vista
historiográfico, el epicentro lo representa Estados Unidos
como cumbre del modelo civilizatorio occidental, entonces les
resultará “legítimo” exponer -e imponer- asuntos relativos a la
democracia, el liberalismo, el progreso encuadrados en una suerte
de “metarrelatos modernos”.43 La historia -como campo que
estudia el pasado- y la historiografía -su expresión más concreta-,
no escapan a esas formas de legitimidad; por tanto, México y
43 Mauricio Tenorio, “De encuentros y desencuentros: la escritura
de la historia en Estados Unidos. Ensayo de una visión forastera”, Historia
Mexicana, vol. XLVI, núm. 4, abril-junio 1996: 916.

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los mexicanos -con sus tradiciones y en sus circunstanciasparecieran quedar fuera de esas meta-narraciones. Quizás por
ello para Simpson fue “difícil encontrar el hilo de la razón” al
indagar la historia de México; sus parámetros de historiador
estadounidense y nuestra realidad no encajaron, a pesar de
tratarse de alguien que se consideró “amigo” del país vecino.
Otro aspecto para destacar es el posible impacto que
la obra de este historiador habría tenido en historiadores
estadounidenses posteriores. De la pléyade de investigadores
interesados en el estudio de nuestro país, en particular ubico a
John Womack, Jr., quien décadas más tarde también tomará una
parte de México como objeto de estudio. Dicha aventura culminará
con la publicación Zapata and the mexican revolution en 1969, donde
-en contraste con Simpson-, la población indígena destaca por
el papel desempeñado en el proceso. La principal diferencia en
la propuesta de ambos autores resulta sutil: en lo que respecta
a Simpson, elabora una historia general, mientras que Womack
hace una investigación especializada sobre un proceso histórico
específico. Pese al detalle señalado, los textos pueden catalogarse
exitosos en sus respectivos ámbitos: Many Mexicos dedicado a un
público general y Zapata a otro más especializado.
Por otra parte, si bien puede identificarse al libro de Simpson
de “divulgación” -termino que mantiene una carga despectiva
en el ámbito académico-, es necesario advertir que los datos e
información que lo sustentan son propios de un trabajo acucioso.
En tal sentido, se advierten dos tipos de fuentes: bibliográfica y
oficial. La primera corresponde a investigaciones de especialistas,
desde aspectos relativos a la industrialización (S. Mosk) hasta
cuestiones culturales (J. T. Lanning). Incluso integró textos que,
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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

en su momento, renovaron los estudios sobre los pueblos indígenas
(Ch. Gibson), hasta otros que incomodaron al régimen en México
(O. Lewis). En lo que corresponde a la información oficial, el autor
recurre a las Secretarías de Desarrollo y Economía -en particular
para asuntos de geografía, así como aspectos de políticas públicas
durante la primera mitad del siglo XX.
El impacto del texto en la actualidad puede ponderarse
a partir de las menciones por parte de algunos académicos. En
México, Pedro Sanmiguel -citado en este artículo-, es uno de
los historiadores que recientemente ubicó el texto (así sea para
señalar limitaciones y aun cuando no se centre en él). Si ahora
nos acercamos al librito, es para mostrar los posibles ángulos que
existen para el estudio de los procesos históricos. En este caso,
los mexicanos podemos vernos a nosotros mismos a través de la
mirada del otro.
Por último, cabe mencionar algunos aspectos de tipo
metodológico presentes en la propuesta estudiada. En específico,
llama la atención la forma en que el autor sigue los preceptos
del modelo historiográfico dominante del siglo XIX (remitirse
a los “hechos”), propia de la escuela germano parlante.44 Así lo
atestiguan sus datos geográficos (territorio, costas, montañas,
ríos), demográficos (población) o económicos (productividad).
Tal premisa que suele atribuírsele a Ranke -considerado “padre”
de la historia moderna-, apuntaría a consignar “lo que realmente
pasó”. Bajo tal planteamiento, Simpson ve y se acerca a México
como el “hecho” definido por sus condiciones y, al mismo
tiempo, definible por el historiador que lo estudia (a partir de
44 Carlos Antonio Aguirre Rojas, La historiografía en el siglo XX.
Historia e historiadores entre 1848 y ¿2025?, p. 57.

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conceptos, teorías y metodología). Junto a lo anterior -y aunque
parezca contradictorio-, en el libro es posible identificar cómo
su autor “califica” a los mexicanos (“antiguos” y del siglo XX,
novohispanos y decimonónicos); tal presentación del “otro” se
basa -inevitablemente-, en sus inquietudes, pasiones, ideas y
prejuicios -que, por lo demás, todos tenemos. A eso agregaría
la creatividad, la curiosidad y la preparación del autor para (re)
presentar a un país tan complejo como México.

Referencias
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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

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México: Fondo de Cultura Económica, 2002.
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University of California Press/London: University of
California Press, Ltd. [Fourth edition revisited], 1969.
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forastera”, Historia Mexicana, vol. XLVI, núm. 4, abril-junio 1996: 899-925.
Tenorio, Mauricio. “Viejos gringos. Radicales norteamericanos
en los años treinta y su visión de México”, Secuencia.
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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Sopa de letras: gastronomía y guerra en la
literatura testimonial guatemalteca
Alphabet soup: gastronomy and war in Guatemalan
testimonial literature
José Domingo Carrillo Padilla
https://orcid.org/0000-0003-2940-8862
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Carrillo Padilla, José Domingo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-99
Email: jose.carrillo@uaslp.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura
testimonial guatemalteca
Alphabet soup: gastronomy and war in Guatemalan
testimonial literature
José Domingo Carrillo Padilla1
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Bertolt Brecht

Resumen: El artículo examina el lugar que ocupa la cocina
y cocinar alimentos en la narrativa testimonial cuya autoría
proviene de militantes de movimientos armados guatemaltecos
que se publicaron durante los años de conflicto armado (1960–
1996) y posteriormente a la firma de los acuerdos de Paz en el
año 1996. El artículo se sustenta en lectura y recolección de
secciones específicas en las cuales comida, cocinar y alimentos
asoman en medio de los relatos bélicos. Además de confrontar un
oponente superior en tecnología y número de hombres, las líneas
de abastecimiento fueron un obstáculo para el despliegue de la
estrategia de guerra revolucionaria diseñada por la insurgencia
guatemalteca.
1 Profesor-investigador. Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
San Luis Potosí, México. jose.carrillo@uaslp.mx. https://orcid.org/00000003-2940-8862

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�José Domingo Carrillo-Padilla / Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura

Palabras clave: Gastronomía, Guatemala, guerra, historia
reciente, literatura.
Abstract: The article examines the place of cooking and cooking
food in the testimonial narrative authored by militants from
Guatemalan armed movements that were published during the
years of armed conflict (1960-1996) and after the signing of the
Peace Agreements in the year 1996. The article is based on reading
and collecting specific sections in which food, cooking and food
appear in the midst of war stories. In addition to confronting
a superior opponent in terms of technology and number of
men, the supply lines were an obstacle to the deployment of
the revolutionary war strategy designed by the Guatemalan
insurgency.
Key words: Gastronomy, Guatemala, war, literature, recent
history

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El presente artículo tiene como objetivos: primero, conocer el
lugar que ocupa la culinaria en testimonios provenientes de
militantes de movimientos armados guatemaltecos. En segundo
orden, describir las delicias gastronómicas que degustaban los
guerrilleros, sus apreciaciones sobre aromas, colores, sabores de
alimentos destinados al consumo en el frente de batalla. Tercero,
conocer el significado de cocinar, por consiguiente, comer en
medio de la guerra.
Interesa saber cómo era el abastecimiento de víveres
(Schneider, 1966), quien preparaba los alimentos, en qué
condiciones se llevaba a cabo. Conocer qué papel desempeñó
el origen económico y social, el étnico, el género en el ejercicio
de tareas culinarias. A partir de ahí, advertir cómo se concebía
el espacio de la cocina, lugar exclusivo de procesar materia
prima y transformarla en alimentos o lugar de empoderamiento
femenino debido a que las tareas culinarias fueron las primeras
responsabilidades asignadas a las mujeres incorporadas a la
guerra de guerrillas en Centroamérica (Ávila, 2008).
Esta y otras interrogantes son guías que consienten explorar
la vida cotidiana en los campamentos guerrilleros, observar por
medio de recreaciones literarias las jornadas del día a día, mirada
que deja de lado el accionar militar o político, para dar lugar a
explicaciones que hacen hincapié en la interacción existente entre
alimentos, cocina y combatientes en medio de la guerra.
Este artículo se compone de tres apartados principales.
El primero, titulado terminología, orienta teóricamente la
interpretación de la literatura testimonial seleccionada. Incluye la
estrategia metodológica empleada en la escritura de estas páginas.
El segundo apartado, resume contribuciones bibliográficas que
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�José Domingo Carrillo-Padilla / Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura

dedican su atención al consumo de alimentos correlacionados
a la cultura, la política e ingredientes por supuesto. La tercera
sección examina la afinidad existente entre cocinar, comer y
hacer la guerra en Guatemala. Las conclusiones ponen de relieve
los hallazgos relevantes encontrados en el estudio de la dieta
guerrillera.
1. Terminología
Primeramente se definen conceptos apropiados en el estudio del
consumo de alimentos de acuerdo a las fuentes de información
seleccionadas. Por consiguiente, cocinar y comer, son acciones
biológicas y sociales que explican el lugar que ocupa en los
relatos testimoniales la gastronomía guerrillera. No obstante,
la primacía del acto biológico de alimentarse, la acción de llevar
los comestibles a la boca, se encuentra repleto de un conjunto de
significados culturales.
En primer lugar, anotar que dos conceptos claves son el
fundamento de estas reflexiones. Cocinar, concebido como la
acción que incluye la habilidad y competencia en la preparación
de determinada receta; cocina consecuencia de la acción previa
consistente en preparar platillos y comestibles que refuerzan
identidades nacionales. Ambas, el verbo cocinar y su resultado
la cocina nacional o regional se correlaciona con cultura. ¿Por
qué? Porque cultura definida en estas páginas es el intercambio
de significados de acciones gastronómicas. Cocinar y comer son
experiencias culturales porque reconstruyen simbólicamente la
realidad por medio del paladar. Los comensales cuando degustan
platillos se inclinan por gustos y preferencias de condimentos
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cuyo consumo, azafrán por ejemplo, puede señalar fronteras
entre grupos sociales que conocen la sazón de acuerdo al canon
establecido del buen gusto (Giner, 2006), en particular el deleite
y consumo de lujo opuesto al consumo por necesidad.
En los frentes guerrilleros lo usual fue el consumo por
necesidad, es decir, provisiones de alimentos baratos, grasosos,
pesados para la digestión describe Vera Sánchez. Mientras que,
entre las élites políticas revolucionarias, es decir, liderazgos
insurgentes, privó el consumo y gusto por condimentos exclusivos,
recetas sofisticadas, finos licores, además de los buenos modales
de mesa, determinantes en la manera de consumir alimentos
naturales culturalmente tratados por medio de recetas (Vera
Sánchez, 2007).
Si bien, como afirma Aguirre (2017), comer no es una
acción exclusivamente humana, cocinar si lo es, por consiguiente,
al cocinar elegimos, cocemos, combinamos, freímos, lavamos,
ordenamos, picamos, probamos, sazonamos, servimos.
Disponemos de los restos –el recalentado–. Al compartir alimentos
y clasificarlos se imponen categorías de encasillado social. La
cocina, comiéndola en comensalidad, apunta la autora, une
aspectos biológicos –lo que se puede metabolizar– y simbólicos,
lo que se define y comparte como comida (Aguirre, 2017).
Cultura gastronómica desde la perspectiva de estas
páginas, es concebida por los actos cotidianos realizados mediante
el aprendizaje. Aprender a cocinar, comer y departir es una forma
de interpretar la realidad a través de sabores, aromas culinarios,
delicias que contribuyen a fijar en recuerdos identidad familiar,
local, regional, nacional, experiencias repletas de significados
desentrañados mediante descripción densa, es decir, cocinar con
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�José Domingo Carrillo-Padilla / Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura

alguna finalidad cuando hay códigos sociales establecidos qué
definen qué se come, cuándo y con quién. Son como apunta Geertz
(2003), gestos culturales, una pizca de cultura alimentaria armada.
La alimentación ocupa un lugar privilegiado entre los
humanos. Comer, es lo opuesto a la hambruna (Prado Córdova,
2011) y ambas, generalmente se experimentan en países del
tercer mundo como Guatemala. El instinto de cocinar y comer,
advierte la importancia de escuchar el retumbo de nuestras
tripas (Silvertown, 2019), estridencia que nos recuerda que
somos los únicos animales que cocinan. Una breve etapa de cómo
evolucionó ese hábito desde el descubrimiento de la agricultura
y la ganadería y cuáles son sus resultados se encuentra en cartas
y recetarios: menús que ofrecen al lector en dos columnas,
el deleite imaginario de platillos, de acuerdo con el orden de
aperitivos, entradas, plato fuerte, digestivos y postres, en caso de
restaurantes. En la segunda columna, precios de la pitanza.
Los recetarios de cocina del siglo XIX, preservan,
transmiten saberes y sabores culinarios (Vernot, 2018) que
uniforman el gusto nacional a través de sofisticada gastronomía y
su contraparte, el hambre y los hambrientos, sin cuya inclusión no
sería posible contemplar los hábitos de comer o, como los nativos
mesoamericanos, ser devorados por lebreles conquistadores
durante el siglo XVI (Piqueras, 2006). En algunas ocasiones, la
pirámide alimenticia puede invertir su orden.
Cultura alimentaria en Guatemala, es el concepto
desarrollado por Riddle quien lo define como opuesto al consumo
vinculado de comida rápida. Cultura alimentaria (Riddle, 2016)
es, por consiguiente, el proceso de cultivo, cosecha, producción,
preparación y consumo de comida que se inclina por compartir
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y departir el pan y la sal, en comidas corridas, fondas de barrio
o puestos callejeros en horario laboral, o, en ocasiones festivas
que demandan recetas de comidas exquisitas. A su vez, la cultura
alimentaria significa que socialmente se aprendió a comer tal o
cual cocina, asociada con tradiciones e identidades familiares,
locales y nacionales. Cocinar y comer, son acciones que además de
hecho biológico que conviene la supervivencia humana, favorece
la coexistencia incluso en medio de condiciones sociales adversas
como la guerra.
Pero ¿qué tipo de guerra y de combatientes se trata? Sosa se
inclina por denominar como insurreccionales a los contingentes
de revolucionarios surgidos en la segunda mitad del siglo XX en
Latinoamérica con base en dos criterios, uno, compartieron la
protesta armada, dos, diferían en ideología y propósitos (Sosa,
1998). Sin embargo, en estas páginas serán denominados guerrillas
por el tipo de guerra librada por la insurgencia, es decir grupos
insurgentes móviles que llevaron a cabo escaramuzas sin llegar
a establecer batallas como tales, combates de corta duración en
marcos geográficos específicos (Carrillo, 2008).
Si bien, en campañas militares el comestible es un recurso
estratégico que tiene consecuencias en el desenvolvimiento de
combates, en particular cuando estas son responsabilidad de fuerzas
irregulares que enfrentan dificultades en el sostenimiento de líneas
de suministro de víveres, municiones, uniformes, refacciones y
otros recursos necesarios para vivir en montañas, selvas y ciudades
transformadas en zonas de guerra. De igual forma la organización
de la logística alimentaria fue una preocupación constante entre
ambos bandos en guerra, esto se advierte en las declaraciones de
los propios participantes en las filas insurgentes y también tuvo
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�José Domingo Carrillo-Padilla / Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura

consecuencias en las filas del ejército nacional, institución para la
cual fue dificultosa la manutención de líneas de aprovisionamiento
de alimentos como lo han pronunciado oficiales y soldados rasos
de las fuerzas armadas (Vela Castañeda, 2014).
De ahí que la cocina en campamentos guerrilleros es
lugar para entablar conversaciones, disfrutar de un momento de
relajación o ser el recinto de trabajo de chefs y ayudantes, destino
para personas con oscuros pasados. Decidir quienes ocupan
un sitio en la cocina por razones de género o etnia, conduce a
destinar a estas personas a lugares confinados mal aireados
y abrasadores. La cocina es la historia del dolor de cocineros,
lavaplatos y sommelier (Bourdain, 2011).
Sin embargo, la cocina y cocinar puede también ser nicho
de resistencia cultural, de encendidos debates en torno a las
variantes de una misma receta en diferentes regiones del mismo
país. Cocinar sin utensilios, con leña mojada, sin ingredientes
adecuados, fueron condiciones recurrentes en las cuales se
preparaban los alimentos para la tropa. Por consiguiente,
añorar la cocina de casa fueron recuerdos recurrentes entre los
guerrilleros ante la escasez de alimentos que sobrellevaron con
tiradores hábiles en la cacería y la pesca, con pequeñas hortalizas
posteriormente abandonadas o destruidas por las tropas del
ejército nacional en las constantes batidas que realizaban contra
la insurgencia (Cabezas, 1987).
Las habilidades culinarias por razones de género reforzaron
la creencia generalizada según la cual, las mujeres eran apropiadas
para cumplir esta misión. Los relatos de mujeres en armas
describen primero, que los movimientos armados reprodujeron en

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su seno la subordinación de género a causa de repetir estereotipos
tales como la mujer útil en la cocina, organizar fiestas, recaudar
fondos. En segundo orden de ideas, si bien, los mismos relatos
testimoniales de mujeres en armas apuntan que los hombres en la
guerrilla cocinan, lavan loza y ropa mientras ellas portan sobre sus
espaldas leña y combaten (Fallas Arias, 2012). Ambas narrativas
se contradicen entre sí. De una parte los liderazgos eran ocupados
mayoritariamente por hombres, de otra, la aparente distribución
equitativa de responsabilidades en el frente de batalla no significó
que roles y relaciones de poder entre hombres y mujeres fuesen
simétricas (Castrillón Pulido, 2015).
De acuerdo con las líneas precedentes, cocinar y comer
no son usualmente nombradas en las memorias de guerra por
considerarse actividades marginales, no estelares como hazañas
bélicas o pugnas políticas entre líderes y tropa guerrillera. La
bibliografía existente acerca del conflicto armado en Guatemala
se avoca a temáticas ideológicas, militares y políticas; a construir
héroes y mártires cuya actuación oscurece la acción social
colectiva, entre esas formas de acción se encuentra exponer el
significado que tiene cocinar y comer sin las cuales las acciones
heroicas no se hubieran llevado a cabo.
Así pues, existen oportunidades temáticas en el ámbito
de las ciencias sociales enfocados en desvelar significados de
acciones, conductas y rituales que ofrecen posibilidades de
reconstruir la acción social cotidiana de agentes involucrados
en la guerra de guerrillas. Contribuciones que incrementan el
conocimiento de los movimientos armados guatemaltecos que
hacen hincapié en hábitos como cocinar y comer, que dejan por
fuera complacencias teóricas con el proyecto social sustentado
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por aquellas organizaciones guerrilleras.
2. Breve estado del arte
Este apartado, degustado como tentempié, alude al estudio
de las culturas culinarias, realizados por autores cuyo énfasis
fija su atención en la naturaleza de los ingredientes, es decir, el
origen geográfico, la mano de obra que lo produce, el territorio
productivo, el transporte que lo lleva a la mesa. De igual forma,
esta síntesis bibliográfica se refiere a creencias, ritos y tradiciones
sobre determinados alimentos tales como fechas y ocasiones en
que se prepara determinada receta, la tecnología empleada en la
creación gastronómica y su consumo.
La temática que nos ocupa es deudora del viraje
temático de las ciencias sociales y de la historia en particular. El
desplazamiento del énfasis puesto en narrativas concentradas en
acontecimientos y personajes fue abandonado frente al interés
por mostrar las reglas que explican la lógica de la vida cotidiana
(Burke, 1991), entre ellas, estudios de historia social de la comida,
de comer y de las esferas productivas vinculadas al acto biológico
y social de alimentarse puesto que no es la comida por sí misma,
sino las acciones emprendidas por los guerrilleros en el afán de
obtener, procesar y consumir lo que comían en un medio en el
cual privó la escasez, o lo opuesto, fiestas y comilonas.
De ahí que, ambos extremos, las comilonas y hambrunas e
indigestiones fueron el punto de partida que dio lugar primero, al
estudio de la historia de la alimentación a través de información
aportada por fuentes de consulta de distinta naturaleza. El énfasis
se pone en el consumo alimentario de diferentes clases sociales,

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en el contenido calórico de los alimentos, la composición de las
comidas (proteínas, grasas, hidratos de carbono), variedades
de manjares y bebidas, difusión de nuevos productos, nuevos
destilados y excitantes como el café o el chocolate o postres como
cannabis apunta la bibliografía consultada.
La segunda vertiente ha sido el estudio del gusto culinario,
el desarrollo de una cultura alimentaria de personas con pedigrí gastronómico o que fingen tenerlo. Cuyos marcadores son la evolución
de la despensa, conocimiento de recetas de cocina, uso de especias
exóticas como el azafrán en sustitución del achiote, la cuidadosa
preparación de banquetes, festines, la aparición de refrescos y particularmente, la emergencia del gourmet –el entendido en gastronomía– frente al glotón, comensal que engulle lo que le sirvan.
El mismo concepto de arte culinario, continúa Casado, se
aleja de la mesa monótona de las clases bajas repleta de frijoles y
tortillas de maíz lo que pone de relieve el interés de la disciplina
histórica por desentrañar los significados culturales, los cambios
y permanencias inducidos en la cocina que sitúa en el menú la alta
cocina, pero no la comida callejera, infame e indigna de figurar en
recetarios (Casado Quintanilla, 2008).
Pilcher (2006) apunta que además de analizar recetarios
e inventarios de gastronomías nacionales, deberá contemplarse
producción de flora y fauna comestible, hábitos alimenticios,
creación y difusión de cocinas nacionales, así como distinciones de
clase, etnia y género en la distribución y preparación de alimentos,
en el consumo de especias y víveres exóticos preparados bajo la
guía de recetas elegantes. Pilcher también cita el desempeño de
labores culinarias por género. De ahí que, mientras las mujeres
cocinan de manera cotidiana, los hombres lo hacen en fechas
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y ocasiones especiales lo que provoca el demérito del trabajo
habitual de las mujeres al frente de la estufa y el comal. Finalmente,
el autor concluye que es básico contemplar el papel que desempeña
el Estado en la asignación de recursos alimenticios (Pilcher, 2006).
De acuerdo con Laudden (2019), gastronomía, es la
conexión creada entre comida y ser humano. Cocinar es un
acto cultural, puesto que significa lo producido para subsistir,
proporciona la posibilidad de transformar ingredientes naturales
en comida, consumo reconstituyente determinado por el acto
cotidiano de alimentarse, inducido no solamente por razones
biológicas, también por tradiciones inventadas alrededor de
ocasiones festivas. Animales y vegetales constituyen la materia
prima que habilidades culinarias transforman en platillos
suculentos servidos a la mesa (Laudden, 2019).
Los estudios locales, regionales y nacionales que hacen
hincapié en gastronomías de territorios específicos, concluyen
que echar un bocado de alimentos locales refuerzan tradiciones
e identidades específicas a través de viandas ceremoniales, que
rompen con el consumo de comida cotidiana. En las comilonas
ceremoniales participan varias personas en la elaboración de un
platillo que enriquece el imaginario social (Sagastume García,
2015). Por consiguiente, apunta Sagastume, la gastronomía, su
quehacer y consumo refuerzan los vínculos sociales, cuanto más
ceremonial, más tradicional el alimento que se consume.
Existe bibliografía volcada al estudio de cocinas y
comidas en diferentes países de américa latina cuyos principales
productos han sido desde estudios analíticos que ponen de relieve
significados culturales de cocinar y comer (Anleu Villar, 2012),
hasta diccionarios de cocina que explican conceptos usuales en el
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arte de picar y freír así como recetarios y compilaciones que hacen
hincapié en cocinas nacionales con sus variantes regionales tales
como el Pepian (Pipian en México) negro o colorado en Guatemala
o los diferentes tipos de moles en México. Otros son cartografías
territoriales que localizan zonas productivas, procedimientos
de cultivo, cosecha y los resultados, cocinas y recetas regionales
en ámbitos locales, que se subsumen en la invención de cocinas
nacionales delimitadas territorialmente durante el siglo XIX
(Ávila Hernández, 1988).
Cambios y continuidades en las cocinas latinoamericanas se
advierte en reportes de investigación que citan cronistas y viajeros
para rastrear la historia de la cocina a partir del encuentro entre
el mundo mesoamericano y los descubridores y conquistadores
españoles. La fusión culinaria con especies y productos de uno
y otro continente dieron vida a la cocina nacionalista que en el
transcurso del siglo XIX se reivindica como propia de cada país
que busca distinguirse por medio de exquisiteces culinarias
establecidas como nacionales (Pilcher, 2001, p. 230).
Esta revisión bibliográfica explica el interés por estudiar
la gastronomía a partir de fuentes de investigación específicas que
en estas páginas son testimonios de militantes de movimientos
armados de Guatemala. Ámbito de estudio específico que las
ciencias sociales guatemaltecas soslaya, debido a que según esas
interpretaciones, no contribuyen a formar conciencia de clase
que predisponga a las masas a emprender luchas sociales. Olvidan
que antes de luchar, previamente hay que comer.
3. Metodología y apreciación documental
A continuación se desarrolla una breve apreciación documental del
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corpus testimonial seleccionado y la metodología empleada para
extraer los datos que sustentan las reflexiones aquí presentadas.
En primer lugar, apuntar que la información de la cocina
durante los años de guerra en Guatemala, proviene de testimonios
escritos por los propios actores sociales que participaron en los
sucesos narrados (Carrillo, Pensar la guerra desde la historia:
Mujeres y guerrillas en Guatemala, 1960–1996 222–238,, 2006).
No obstante, ha sido de suma utilidad la consulta de literatura
testimonial proveniente de otros paises latinoamericanos con el
propósito de ampliar el horizonte literario de consulta.
En segundo lugar, indicar que la literatura testimonial
en Guatemala goza de una apetitosa producción editorial que
mezcla experiencias ficcionalizadas por el narrador al momento
mismo de recordar pasajes bélicos de la historia reciente del país.
El conjunto de obras sustentadas en testimonios y resultados
de entrevistas, incluyen contribuciones que explican las
desigualdades sociales en el seno de la guerrilla guatemalteca
(Carrillo Padilla, 2007), hasta aquellas inscritas en ámbitos
específicos de historias institucionales de las izquierdas en
Guatemala (Vásquez Medeles, 2019).
En tercer orden de ideas, las referencias a las controversias
que causaba el hurto de comestibles en los campamentos
guerrilleros ponen de relieve las precarias condiciones en las cuales
la insurgencia entabló la confrontación en el país. De ahí que los
reglamentos internos de los movimientos armados estipularan
los cuidados que debían procurarse en el almacenamiento de
comestibles y en su distribución equitativa entre los miembros
de la tropa.
En la elaboración de esta sopa de letras, fueron localizadas
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páginas específicas del conjunto de textos con el propósito de
extraer referencias en las cuales el autor narra la confluencia de
dos acciones básicas en la vida del ser humano, comer y guerrear.
Estas citas textuales conforman el sustento documental que da
soporte a las reflexiones en torno a cocinar, comer, combatir y al
insaciable apetito por conocer nuevas facetas interpretativas de
las guerrillas en Guatemala.
4. Análisis de resultados
El 12 de septiembre del año 1956, el diario El Imparcial publicó,
como lo hacía habitualmente, la columna Rincón, en la cual el autor
anónimo exalta la gastronomía nacional, apunta que se encuentra
a la altura de la literatura clásica de la antigüedad.
Cuando se habla de un gallo en chicha, digno de figurar en
la mesa de algún prócer; o cuando se menciona un tamal
colorado de los que le servían a Mariano Gálvez; cuando
se cita una gallina en mole, de las que hacían las locatarias en tiempo del alcalde Manuel María Herrera; o unos
chiles rellenos dignos de figurar en la Ilíada de Homero.
(Rincón, 1956, p.6)
Beber, celebrar, cocinar, comer es una característica de la
sociedad guatemalteca que inspiró al autor del artículo a imaginar
al Homero de la antigua democracia esclavista griega, degustar
chiles rellenos, rebosantes de grasa. En el día a día o en ocasiones
especiales, el consumo de alimentos induce a la convivencia en
torno a la mesa, degustar con la mirada, el olfato y el paladar, las
viandas bien servidas. Saborear bebidas espirituosas y concluir
con café y postre el opíparo manjar.
Sin embargo, durante el transcurso de la guerra civil
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en Guatemala, mujeres y hombres empeñados en relevar el
poder gobernante por medio de armas no de urnas, enfrentaron
dificultades en hacerse de comestibles necesarios y oportunos
para sostener el proyecto armado y acallar el sonido de las
entrañas de los combatientes. En la literatura testimonial
ocupan un lugar estratégico las referencias de los procedimientos
empleados en la obtención de víveres tales como la cacería y la
pesca, además de la organización de pequeñas hortalizas. En una
sola obra cuantifiqué, de manera preliminar, cuarenta y siete
relatos en diferentes páginas en las cuales aparecen citas de la
cocina, cocinar y comer.
Así mismo, en otros libros empleados en la escritura de
este capítulo, es frecuente localizar pedazos de texto referidos a
las controversias y riesgos que corrían por encontrar alimentos,
preservarlos, transportarlos para finalmente consumirlos
en medio de cocinas improvisadas en las cuales las recetas
también fueron creaciones culinarias del momento ante la falta
de ingredientes. De ahí que, atraídos por el aroma culinario,
restaurantes, cafeterías y puestos callejeros de comida, fueron
lugares idóneos para conspirar, inclusive aquellos localizados en
las cercanías de instituciones de seguridad del estado.
El 7 de febrero del año 1963, Pablo Monsanto apunta
que se llevó a cabo la reunión de una célula clandestina en el
centro de la ciudad de Guatemala, a pocas cuadras del palacio
nacional de gobierno, en el restaurante Fu Lu Sho, de la 6 avenida y
12 calle de la zona 1 (Monsanto P. , 2013). Así pues, los autores

del testimonio incluyen en su narración lugares de la memoria
colectiva, referencias citadinas para generaciones que conocieron
ese restaurante de comida china apropiado para conspirar y
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disimular la clandestinidad en la que transcurría la vida de los
militantes revolucionarios.
El testimonio escrito, sea por el mismo declarante, sea
por intermedio de la autoridad narrativa de alguien que solicitó
esa declaración de vida, se encuentra repleto de información que
se presenta con alusiones y metáforas que hacen del género, una
narración específica que mezcla ficción y realidad. Los comestibles
en sociedades como la guatemalteca en la cual ha privado el
hambre no es la excepción. Las preocupaciones por disponer o no
de qué comer, ponían en peligro no solamente la salud personal
del guerrillero sino la moral, la disposición para ofrendar la vida
exigía en reciprocidad contar con alimentos disponibles.
Para comenzar es oportuno el aperitivo, es decir, referir
la infraestructura necesaria para elaborar alimentos y bebidas
en terrenos de superficie irregular en los cuales las columnas
guerrilleras instalaban sus campamentos. Por medio del desbroce
de maleza se aplanaban montículos de tierra de forma tal que el
paraje pudiera albergar improvisadas habitaciones al aire libre,
cuya privacidad dependía de la densidad de la vegetación. En la
edificación de la cocina se procedía de manera similar, un lugar
apropiado en el cual cupiera el fogón y colgados de lianas y ramas
de árboles las ollas y sartenes de peltre.
Cada guerrillero, además de portar el armamento personal,
incluía en su carga tecnología tales como cubiertos y platos,
algunos con navajas suizas que facilitaban las tareas. Las fogatas
eran importantes para cocinar, obtener calor corporal, secar
ropa y la posiblidad de reunirse junto al fuego con la discreción
debida para que el humo de la fogata no delatara sus posiciones.
¿Quiénes prepararon los alimentos? Las mujeres que participaron
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en las guerrillas centroamericanas ocuparon tres estamentos. El
primero, mujeres de bajo prestigio que ocuparon cargos como
cocineras, enfermeras, cuidadoras de casas de seguridad y niñeras
de hijos de combatientes. El segundo, mujeres de prestigio medio
compuesto por estudiantes o mujeres profesionistas. El tercero
y último, las mujeres de prestigio alto que ocuparon cargos de
comandante (Kampwirth, 2007).
La temática que nos ocupa en estas páginas se refiere a
cocinar, beber y comer en medio del conflicto armado desatado
entre la insurgencia guatemalteca y las fuerzas armadas.
Frente a la asimetría en disposición de recursos existente
entre la insurgencia y las fuerzas de seguridad del Estado, los
comunistas agrupados en el Partido Guatemalteco del Trabajo
(PGT), diseñaron una dieta con el propósito de que la guerrilla
consumiera adecuadamente la cantidad de calorías para sostener
el esfuerzo de guerra.
El régimen alimenticio, incluyó el consumo por día de
dos onzas de frijol precocido acompañados de una cucharadita
de aceite y una pizca de sal dos veces al día. En un vaso de agua,
diluir incaparina con sal y una cucharadita de azúcar dos veces al
día. Tortillas de harina de maíz, hechas a mano por supuesto, café
soluble y dos pastillas de vitaminas diarias (Monsanto, 2013).
El plan de dieta fue desechado por las mismas condiciones
bélicas y porque el medio ambiente del bosque tropical
húmedo atentó contra la fecha de caducidad de los productos.
O por la competencia de roedores y animales que devoraban
los comestibles ocultos en los llamados buzones, pequeñas
excavaciones en las cuales los víveres se almacenaron cubiertos
con bolsas de plástico. En consecuencia, fue recurrente encontrar
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frijoles con gorgojos y latas de alimentos procesados perforadas.
La escasez recurrente provocaba inquietud entre la milicia, lo
que se explica por lo precario de las líneas de abastecimiento, las
cuales consistían en una persona responsable de llevar a casas
de seguridad en la ciudad de Guatemala cada tres o cuatro días
tambos de plástico con agua y víveres (Payeras, 1987).
Con el propósito de educar a la tropa en el consumo
racional de alimentos y bebidas, la Organización del Pueblo
en Armas (ORPA), redactó un reglamento interno que buscó
disciplinar la conducta de la guerrilla. En ese cuerpo de reglas
denominado Manual del buen combatiente, se hace hincapié en
abstenerse de consumir bebidas embriagantes:
Quien se emborracha pierde el control de sí mismo, comete muchos abusos, comete muchas fallas a su seguridad personal, hace mal uso de su equipo militar y habla
muchas tonterías. Hay que evitar esas actitudes que solo
desprestigian a la guerrilla, escuchar música, participar en
bailes y celebraciones que se realizan de vez en cuando.
(Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas, 1984,
pp. 59-60, 114)
A su vez, el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP),
incluyó en sus documentos internos un decálogo de conducta en
el que se prohibía la ingesta de bebidas espirituosas que ocasionó
la captura y asesinato de algunos de sus militantes (Colom, 2000).
Para olvidar las penas ocasionadas durante el exilio, era frecuente
que los militantes expatriados en México se emborrachaban y
deprimían, regodeándose en sentimientos de culpa y soñando
con Guatemala (Saxon, 2017).
No obstante, las prohibiciones existentes, Santiago Santa
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Cruz relata como los mismos comandantes que tuvieron tropa bajo
su mando, rompieron la disciplina establecida en los reglamentos
de conducta interna. Santa Cruz apunta que cuando la columna
guerrillera de ORPA tomó por asalto La Vega, finca localizada en
el departamento de Suchitepéquez el capitán Pancho apareció en
el balcón de la entrada principal de la casa, llamó la atención de
la concurrencia –guerrilleros y trabajadores– mientras blandía en
su mano una botella de whisky. Cuando se retiraron de la finca al
concluir la reunión política y las arengas revolucionarias a coro
con los campesinos, “el capitán Pancho sacó la botella y ofreció un
trago a todos, diciendo esa era la única forma de poder soportar la
vida dura que llevábamos, y fue el primero en empinársela” (Santa
Cruz Mendoza, 2004, pp. 39, 110).
El consumo de licor fue severamente castigado, en
particular cuando se hacía en comunidades indígenas en las
cuales reclutaban nuevos militantes. Cuando coincidía el arribo
de patrullas guerrilleras con la fiesta patronal del municipio
elegido para realizar propaganda armada, Santa Cruz apunta que
se organizaron pelotones de seguridad que tenían bajo su cargo
velar por el orden y amarrar en sus hamacas a los camaradas
borrachos y claveros, este último modismo se refiere a los ebrios
escandalosos y agresivos.
No obstante, las críticas formuladas por Santiago Santa
Cruz, el mismo admite páginas adelante que, contar con un whiskey
y algunos bocadillos para picar de forma ocasional y discreta era
un deleite extraordinario. Pedro Palma Lau, cuyo seudónimo era
Pancho dedica en el testimonio de su autoría, un capítulo a las
bondades que deparaba consumir escocés de reconocida marca

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(Palma Lau, 2010).
Es recurrente leer en páginas de literatura testimonial, los
apetitos por cierto tipo de comestibles imposibles de encontrar en
la montaña tales como café, crema, chocolate, queso, mantequilla
y pan. El hambre atávica de los guatemaltecos que en la soledad
de la selva conducía a los guerrilleros a añorar platillos humeantes
repletos de carnes, frutas y legumbres para aplacar el hambre
periódica, herencia de la pobreza y la desigualdad social y de la
insuficiente y desorganizada logística de la insurgencia.
A pesar de las restricciones, la tropa realizó convivios con
los recursos disponibles para beber y “picar” fruslerías menos
sofisticadas. En improvisadas mesas iluminadas por la luz de luna
y las estrellas, Juan Francisco Saloj, guerrillero del Ejército de los
Pobres (EGP), narró que las celebraciones fueron acompañadas
de comidas y bebidas que ponían en riesgo vida y misiones
encomendadas. En una noche con la discreción del caso, a orillas
del lago Atitlán, situado en el departamento de Sololá, la patrulla
de Juan Francisco organizó una cena. El menú fue el siguiente y el
resultado casi les cuesta la vida. Narra Saloj que:
Asamos carne, agarramos cangrejos y jutes –caracoles–,
además de los famosos gorditos de Venado especial –licor
destilado– que casi no faltaban. Como a las cuatro de la
tarde algunos se retiraron y solo nueve seguimos la parranda. Con unos tragos encima decidimos ir al otro lado
del lago. Nos montamos en un cayuco a pesar de que otros
dos y yo no sabíamos nadar. Como veinticinco metros
adentro del lago, el cayuco dio vuelta. De milagro nos salvamos. (Saloj J. F., 2002, pág. 7)
Cuando concluían las capacitaciones de formación política
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o de entrenamiento en estrategias y tácticas de guerra, lo usual
fue celebrar la finalización de los ciclos educativos, con festivales
gastronómicos: “mataron cuatro cabezas de ganado, hicimos una
gran fiesta. Después regresamos a nuestro campamento. Tuvimos
que despedirnos, hubo quienes lloraron y los tragos no faltaron”.
(Saloj J. F., 2002, p. 9)
Mientras que en ocasión del 24 de diciembre:
el teniente nos llamó a un compañero y a mí, para ir a comprar vino, uvas y manzanas, además de los cohetes para celebrar. A media noche prepararon una sangría con la fruta.
Nos formamos y pusimos a tiro. Disparamos tres balas al
aire y tomamos un vasito cada uno. (Saloj, 2002, p. 10)
Las fiestas decembrinas invadían de nostalgia a la tropa
de la guerrilla, la narrativa de Pablo Monsanto confirma las
añoranzas por el calor de la cocina familiar de los combatientes
campesinos, “aunque sea tamales y un trago de guaro clandestino
se toman” (Monsanto, 2013, p. 85).
Si bien, los convivios no se realizaron con frecuencia,
cuando se llevaron a cabo en ocasión de nupcias, bautizos y
otros eventos socialité fueron realizados en la clandestinidad,
acompañados de bebidas, danza y música. En el texto Los años de la
resistencia, el autor narra “Cuando llegamos a la fiesta la animación
apenas se iniciaba. Había algo de ron, algo de música bailable, y
a ratos se constituían focos de conversación animada” (Sandoval,
1998, pp. 69-71).
La mesa fue otro escenario en el cual la desigualdad
social en el seno de los movimientos armados se hizo presente.
Mientras la tropa guerrillera recurría a cazar, pescar, recolección
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de frutas y legumbres para surtir el puchero, las elites políticas
revolucionarias, tuvieron acceso a otros recursos disponibles,
entre ellos, servir una mesa sibarita. De nuevo es el testimonio
de Santiago Santa Cruz quien detalla la cena servida en casa
del comandante supremo de ORPA, Rodrigo Asturias Amado
conocido con el seudónimo de Gaspar Ilóm. Instalados en casa del
comandante Rodrigo Asturias, luego de beber algún aperitivo y
degustar algunas delicadezas Santa Cruz refiere que:
La cena de despedida se convirtió en una tradición. Personas cercanas al círculo íntimo de Gaspar asistían, él mismo se encargaba de preparar una pierna de cerdo al horno,
que decía ser su especialidad culinaria. El ofrecimiento de
la silla de la cabecera, que regularmente correspondía a su
persona, el brindis anticipado por los éxitos a obtener y el
disfrute de una mesa bien servida, culminaban el tiempo
de estancia afuera. (Santa Cruz, 2004, pág. 33)
A diferencia de una mesa refinada, en la cual se degusta
pierna de cerdo horneada acompañada de verduras cocidas cuyo
maridaje apropiado es vino tinto. Este menú contrasta con la
carta de Saloj. Mientras unos disfrutaron de una velada bohemia
acompañada de recetas de alta cocina, aperitivos y vinos, la tropa
regular realizó el convivio a las orillas del lago. De manera que
alimentos, bebidas, consumo, preparación, diferían entre uno y
otro segmento del mismo movimiento armado. Sin embargo, a
pesar de la desigual presentación de mesa y platillos de comida
advertidos en los textos citados, en condiciones adversas,
comandantes y tropa regular comieron lo mismo y soportaron
hambrunas a excepción claro está de la cúpula política de la

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insurgencia que residió fuera del país.
A medida que las incipientes organizaciones armadas
en Guatemala iniciaron su implantación en las regiones del país
elegidas en función de estrategias de guerra definidas previamente,
una de las dificultades fue sostener líneas de suministro de víveres
regularmente. A causa del asilamiento establecido por razones
geográficas entre la ciudad y la montaña, y por la misma presión
de las fuerzas de seguridad del estado, las hambrunas fueron
recurrentes entre las columnas guerrilleras.
De ahí que la organización de bases de apoyo entre la
población rural de indígenas y ladinos fuese estratégica en el
abastecimiento de racionamientos. Monsanto (2013) narra que
en una de las marchas guerrilleras en la Sierra de las Minas, el
hambre, la sed, y las inclemencias del clima causaron estragos
en la tropa. Al anochecer, cuando arribaron al campamento, dos
lancheros conocidos les llevaron algo de comer, la cena consistió
en una lata pequeña de sardinas, y dos panes para cada uno.
El harina de maíz, azúcar, arroz, incaparina, y otros
productos eran transportados en las espaldas por porteadores
quienes además del armamento personal, echaban sobre sus
hombros la dieta de sus camaradas en “bultos” de alimentos
que después serían enterrados y debidamente embolsados para
resistir las inclemencias del tiempo en la selva. Dicha tarea
provocó que el responsable, por falta de tiempo ante las difíciles
condiciones topográficas, decidiera hacer solo dos comidas al día
luego de subir todos los bultos (Monsanto, 2013).
En vista de las dificultades ocasionadas por la escasez de
alimentos, las habilidades para la cacería eran fundamentales para

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sobrevivir. Cuando el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP)
inició sus operaciones de implantación de frentes guerrilleros.
Durante la travesía hacia el Chixoy, “uno de los acontecimientos
memorables fue la cacería del venado moro” (Payeras, 1984, p.
57), carne que satisfizo la necesidad de consumo de proteínas.
Sin embargo, los cambios abruptos de dieta ocasionaron
estragos en la salud del aparato digestivo de la insurgencia.
En épocas de abundancia alimentaria, en el campamento de
Las Orquídeas, según narra Monsanto, el arribo de carne
prensada, sardinas, chorreadas, tortillas de maíz salteadas con
manteca de cerdo, lo que provocó diarrea entre los guerrilleros
desacostumbrados al consumo de grasa por algunos meses
(Monsanto, 2013).
Los rituales para engullir los alimentos estuvieron
rodeados de misterio. Según Monsanto (2013), en algunas
ocasiones con el objetivo de preservar la identidad de los
combatientes, usaron gorras pasamontañas de tal manera que los
rostros permanecieran ocultos. Sentados en círculo en torno a la
fogata pero de espaldas a la misma para no observarse mientras
comían. Esta extraña etiqueta contribuía a la seguridad y
clandestinidad de los hombres y mujeres alzados en armas.
Conclusiones
En conclusión y de cara a nuevas investigaciones que incrementen
nuestro conocimiento sobre la cultura alimentaria de las fuerzas
guerrilleras, estas páginas ponen de relieve en primer lugar, el
papel desempeñado por los alimentos, cocinarlos y consumirlos
en las filas de los movimientos armados. La posesión y consumo

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no autorizado o el hurto de los mismos en campaña, podía
concebirse como faltas a la disciplina militar, en particular cuando
la escasez provoca desavenencias entre la tropa hambrienta.
En consecuencia, la pena de muerte podía considerarse para
alguien que sin la debida autorización consumiese algo de leche
condensada y azúcar, por ejemplo.
Acciones como cazar, pescar con anzuelo y atarraya,
recolectar hortalizas y frutos fueron los procedimientos empleados
para hacerse de comida en los días de la selva. El proyecto
revolucionario de guatemaltecos indígenas y ladinos empeñados en
cambiar el país tuvo su primer obstáculo en la logística alimentaria.
Así como los testimonios describen con detalles alimentos y
cocinas de la misma forma aparecen con frecuencia descripciones
de la desnutrición que asoló a los frentes guerrilleros. Retratos de
las consecuencias físicas ocasionadas por la inadecuada ingesta
de proteínas y carbohidratos provocan una imagen de guerrillas
famélicas, mujeres y hombres errantes en medio de la selva con
retazos de uniformes de campaña pegados a los huesos.
En segundo lugar, los testimonios son prolíficos en
mostrar flora y fauna consumida en la montaña que obtenían por
medio de caza y pesca como fue narrado en páginas aneriores. Sin
embargo, a inicios de la década de los años ochenta, en medio de
la ofensiva militar lanzada por el ejército nacional, la precariedad
alimentaria fue agobiante para las columnas insurgentes que
debieron proteger a los refugiados indígenas que huían de las
campañas de tierra arrasada.
Gustavo Porras apunta que “La gente que huía del ejército
era recibida “aquí no van a pasar hambre, tenemos un poco de
comida. Vamos a matar esas gallinas, ese chivo. Todos vamos a
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lograr comer algo y descansar” (Porras Castrejón, 2008, p. 55).
Además de alimentos procesados que escasamente llegaron
a sus manos por las dificultades en el transporte debido a la
vigilancia establecida por las fuerzas armadas en carreteras y
veredas. No obstante, las dificultades geográficas y las de control
policial, el consumo de granos básicos tales como maíz cocinado
en diferentes formas como tortillas o combinado con otros
productos que formaron la dieta junto a legumbres silvestres y
tubérculos son citados en las páginas de los textos. De igual forma
la algarabía cuando la cacería les favorecía y podían disfrutar de
carne asada de animales como venado o monos aulladores entre
otros. El consumo de bebidas tales como café, té o refrescos era
menos frecuente. Eran delicadezas que en contadas ocasiones
podían disfrutar, así como de cigarrillos y un trozo de chocolate.
Los convivios sociales abrieron la puerta para consumir
alimentos y bebidas que no fueron del diario vivir. En esos
episodios autorizados de felicidad colectiva, debido a que eran
actos que culminaban acciones educativas entre la tropa o
reunión de líderes de la insurgencia en las cuales el menú difería
por el origen económico y social de los comensales. De una parte
los gourmet conocedores de recetas y maridajes entre manjares y
vinos, comidas horneadas sazonadas de acuerdo a recetas que
celosamente se guardaban, tanto como los planes de guerra.
Mientras de otra parte se encuentra la tropa regular,
aquellos cuyos oscuros orígenes económicos y sociales los hacían
comer sin distinguir las diferencias de sabor que le imprimen
el achiote o el azafrán al arroz. Eran quienes conocedores de la
jungla, sabían qué frutos y qué animales eran comestibles. Por
consiguiente, lo devoraban todo, incluidas las entrañas de los
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animales. En esas condiciones tanto tropa como estado mayor de
la insurgencia consumían los mismos alimentos. Eran ocasiones
especiales las que indicaron que del plato a la boca se encuentra
una sopa repleta de significados sociales y culturales en el ritual
de la pitanza que indicaba, junto con el obsequio de un Rolex, los
tiempos de volver a la guerra en las montañas de Guatemala.
En la mesa la desigualdad social la indicaba el menú, la
disposición de los cubiertos, las maneras de mesa, los comensales
y las marcas e ingredientes de alimentos y bebidas. Mientras que
durante las campañas militares cocinaron por igual hombres y
mujeres. Fue en los frentes urbanos de la insurgencia en los cuales
las mujeres tuvieron la responsabilidad de la logística alimentaria.
En algunos casos no solamente cocinar, también barrer y trapear,
lavar ropa y ser niñera de hijos de combatientes. Así pues, en el
frente de batalla cocinar y alimentar a la tropa podían ser tareas
compartidas por hombres y mujeres, sin embargo, como se anotó
en páginas anteriores, la igualdad en el plano de acciones tácticas
o de índole doméstica como cocinar o lavar ropa, no significó que
las relaciones de poder en el seno de los movimientos armados
fueran igualitarias, los privilegios sociales seguían siendo
masculinos y mestizos.
Quisiera concluir estas páginas con una anécdota personal.
Durante la realización del trabajo de campo en Guatemala, tuve
la oportunidad de convivir con desmovilizados de la guerrilla
en la colonia 29 de diciembre localizada en el departamento de
Chimaltenango. En una ocasión, me encontraba en casa de una
pareja de ex combatientes del Ejército Guerrillero de los Pobres
(EGP) ambos indígenas kakchiqueles. Después de entrevistarlos
nos sentamos a la mesa a comer.
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Mientras el esposo y yo comíamos, frijoles, tortillas,
bebíamos café, preparados por la mujer de la casa. Ella permaneció
de pie, a un lado de su marido, solícita por si se ofrecían más
tortillas, frijoles o algo de beber. Ella tomó asiento y consumió
sus alimentos cuando ambos no retiramos a la habitación que
cumplía funciones de dormitorio y sala de estar a continuar con
la entrevista. Cuando me retiré a buscar la salida para abordar
el transporte hacia la ciudad, me obsequiaron un tamal de viaje.
Buen provecho.

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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Análisis de la libertad religiosa en México y
Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y socio-religiosa
Analysis of religious freedom in Mexico and Chiapas: a
doctrinal, normative and socio-religious exploration
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame
https://orcid.org/0000-0001-9382-9878
Universidad de Sonora. Nogales, Sonora, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Carrillo Padilla, José Domingo. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author
and source are credited.

DOI: https://doi.org/ 10.29105/transdisciplinar3.6-80
Email: alonso_hd28@hotmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Análisis de la libertad religiosa en México y
Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y
socio-religiosa
Analysis of religious freedom in Mexico and Chiapas:
a doctrinal, normative and socio-religious exploration
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame1
Resumen: El presente artículo de investigación tiene como
objetivo realizar un análisis del derecho fundamental a la libertad
religiosa, abocado al examen doctrinal y normativo, en donde se
contempla la legislación internacional, sin embargo, se enfoca en
la normatividad nacional.
Por ello, realiza análisis cualitativo y cuantitativo en torno al
objeto de estudio en lo que respecta a la realidad socio-religiosa
que se vive en México y en el Estado de Chiapas.
La importancia de este tema es que México se encuentra como
segundo país del mundo con más ciudadanos que profesan
la religión católica, pero, el Estado de Chiapas es la entidad
federativa que cuenta con menos seguidores de la mencionada
religión y con más ciudadanos que no profesan ninguna religión.

1 Universidad de Sonora. Nogales, Sonora, México. alonso_hd28@
hotmail.com https://orcid.org/0000-0001-9382-9878

148

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Desde una realidad socio-religiosa de la actividad estatal como
eclesial que se vive en México y Chiapas es de suma importancia
el tema, dada la evolución normativa estatal que pasó de ser
un estado confesional a ser un estado laico con los efectos y/o
complicaciones que esto conlleva.
Palabras clave: laicidad, libertad religiosa, pluralismo religioso, religión
católica
Abstract: The objective of this research article is to carry out an
analysis of the fundamental right of religious freedom, focused on
doctrinal and normative analysis, where international legislation
is contemplated, however, it focuses on national regulations.
For this reason, it contemplates a qualitative analysis around
the object of study and also a quantitative analysis regarding the
socio-religious reality that is lived in Mexico and in the State of
Chiapas.
The importance of this issue is that Mexico is in the second
country in the world with more citizens who profess the Catholic
religion, but the State of Chiapas is the federative entity that
has fewer followers of the religion and the entity with the most
citizens who do not prosecute any religion.
From a socio-religious reality of state activity as an ecclesiastical
one that is lived in Mexico and Chiapas, the issue is of the utmost
importance, given the state normative evolution, it went from
being a confessional state to being a secular state and the effects
and/or complications that this entails.
Keywords: Catholic religion, religious freedom, religious pluralism,
secularism.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

149

�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Introducción
Partiendo de la realidad socio-religiosa que se vive en México,
fuese un error comenzar con la premisa de que México es un
Estado laico, sin antes conocer los antecedentes. Partiendo de
ello, es importante reconocer el contexto señalando que México
a lo largo de su historia fue un estado confesional a partir de la
conquista española, señalando como única la religión católica,
pues bien imponía a la religión católica como religión oficial del
estado mexicano, prohibiendo el ejercicio religioso de alguna otra.
Con el paso del tiempo y la evolución socio-religiosa y
múltiples reformas constitucionales dieron pie al status jurídico
estatal de Estado aconfesional, en donde se enfatiza en la libertad
religiosa de una manera parcial, pues bien, el Estado versaba en
su legislación la protección en el ejercicio del culto católico y de
las demás religiones.
Al examinar la evolución socio-religiosa fue a partir de
la constitución de 1917 cuando México contempla en todo su
esplendor a una verdadera libertad religiosa a partir del Estado
laico, sin enfatizar a ninguna religión y adoptando el pluralismo
religioso, sin embargo, y como se verá en las siguientes líneas el
reconocimiento constitucional se encuentra, pero en la práctica
difiere en sus actividades propias.
En relación con el estado de Chiapas, la realidad es
importante ya que se encuentra con la entidad federativa con
menos católicos, con más indígenas y con más personas que
declaran no tener religión, genera una combinación que se ha
llamado “cristianismo indígena” con la creación muy particular
de su estilo de vida, por ejemplo, el templo de San Juan Bautista, o
150

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

mejor conocido como “San Juan Chamula”, en donde se practican
expresiones religiosas católicas y mayas, única del país.
Partiendo de la situación particular, es menester reafirmar
el planteamiento del problema que versa en la relación jurídica de
actos religiosos en México y Chiapas, enfatizando en la relación
entre los mismos, buscando la premisa de Estado laico o Estado
confesional a partir de las prácticas de culto religioso, procurando
una verdadera libertad religiosa.
Ahora bien, es necesario esclarecer los principales
conceptos que se utilizarán, por ello, Soberanes (2001) define:
La libertad religiosa es que el Estado garantice a todos
sus ciudadanos la posibilidad de escoger y adherirse a los
principios religiosos que deseen, a llevar a cabo todos los
actos externos que dichos principios exigen, asociarse
con otros para realizar tales conductas y a obtener las facilidades para todo ello (p. 43).
Dicha libertad religiosa se encuentra adoptada en la
normatividad internacional, siendo a juicio propio la más
adecuada, el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos (2015), señala la libertad de religión como:
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento,
de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad
de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de
manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza,
la práctica, el culto y la observancia. (ONU, Párr. 27)
Siguiendo la misma sintonía, en el ámbito internacional, la
Corte Interamericana de los Derechos Humanos ( vid en Arlettaz,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

151

�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

2011), reconoce en el artículo 12 el derecho a la libertad de conciencia
y de religión, que permite que las personas conserven, cambien,
profesen y divulguen su religión o sus creencias religiosas. Es decir,
un derecho de libertad, en cuanto se reconoce la libre coacción e
interferencias en el actuar personal, tanto de acción u omisión en
el ejercicio de la libertad religiosa (Palomino, 2020).
Por ello, la libertad religiosa se distingue en lo particular
en dos vertientes, por un lado, la faceta positiva, que aboca a las
implicaciones que se tiene desde lo personal hasta la sociedad,
pues, contempla la libertad de culto y de creencias; y la faceta
negativa, que significa que nadie puede ser obligado a creer ni
adherirse o ser clasificado en razón de las mismas.
En lo que corresponde a la actividad de la libertad religiosa,
la Suprema Corte de Justicia de la Nación señala que posee dos
vertientes, por un lado, la faceta interna establece que la libertad
religiosa se relaciona íntimamente con la libertad ideológica,
atiende a la capacidad de los individuos para desarrollar y actuar
de conformidad con una particular visión del mundo en relación
del hombre con lo divino, además protege en contraposición a
ideas; y, por otro lado, la faceta externa se refiere a su multiplicidad
en relación con diversos derechos individuales como son libertad
de enseñanza, de expresión y de reunión.
Por ello, se puede afirmar que el derecho a la libertad
religiosa es de cierta manera intrínseco, ya que todo ser humano
es libre de influencias, es decir, libre de creer o no de no creer,
en algo o en alguien, de profesar o no hacerlo, salvo los casos de
las limitaciones prescritas por la ley o bien cuando esta libertad
afecte a un tercero, a lo que señala el Pacto San José. En su artículo 12 señala las limitaciones de la libertad religiosa que son las
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

prescritas por la ley y que son necesarias para proteger los derechos y libertades de terceras personas, así mismo, su seguridad,
el orden, la salud o la moral públicos (Arlettaz, 2011).
El efecto socio-religoso en la vida diaria, es de suma
importancia, como bien menciona Garland (1999): “La convicción
religiosa y la sensibilidad humanitaria desempeñaban un papel
crucial en su motivación y en su comprensión del proceso reformador”
(p. 239). En el ejercicio del derecho a la libertad religiosa tanto en
su actuar particular como en sociedad, por ello, como menciona
Vicenzo (2015): “La acción social es resultado de la interacción entre
varios individuos se desarrolla sobre un escenario ideal” (p. 22).
El mismo escenario ideal ha ido evolucionando a través de
los tiempos, México pasó de ser un estado confesional a un estado
aconfesional, generando así un estado laico y los efectos que ello
conlleva son importantes, más como se verá a continuación en
la relación entre el Estado de Chiapas y el panorama nacional
partiendo de la interrogante ¿México es un Estado Laico o
aconfesional en la práctica?
Libertad religiosa normatividad nacional
Antes de abordar el tema de la libertad religiosa desde la
dimensión actual mexicana, es necesario conocer el actual estatus
socio-religioso en que nos encontramos, siendo un estado laico,
por su principio de laicidad en la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.
Ahora bien, al mencionar Estado laico implica que no se
requiere de la religión para mantener la cohesión social ni para
establecer la unidad nacional:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

153

�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Por lo anterior, es menester definir “Estado laico” por lo
que se puede aludir es que el Estado ya no requiere o necesita del
elemento de la religión como elemento para la unidad nacional
y/o integración social. Ahora bien, el elemento laicidad viene a
referir al régimen social en donde las instituciones políticas no
se encuentran legitimadas por la soberanía popular y ya no por
los elementos religiosos. Afinando aún más el concepto de Estado
laico, es cuando el origen de la soberanía recae en el pueblo y ya
no en un elemento religioso como tal (Adame, 2016).
Actualmente México, es considerado como estado laico,
pues bien, la norma suprema desde 1917 lo menciona en su
artículo 24:
Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa
que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, en los templos o en su
domicilio particular, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. (Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos [CPEUM], p. 2)
Consagrando así la libertad de culto y bien la separación
Iglesia-Estado.
Pero, lo anterior no fue siempre así, como se mencionó con
anterioridad, el estatus mexicano de ser un estado confesional
ocurrió desde la conquista de España, pues bien imponía a la
religión católica como religión oficial del estado mexicano,
prohibiendo el ejercicio religioso de alguna otra, como lo menciona
en su artículo 12 la Constitución de Cádiz (1812) “la religión de la
nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica,
romana, única verdadera. La nación la protege por leyes sabias y
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra” (p. 3). Aunado a
lo anterior nos encontramos con la Constitución de Apatzingán
(1814) que también denota el estado confesional señalando en su
artículo 1 lo siguiente: “la religión católica, apostólica, romana, es
la única que se debe de profesar en el Estado” (p.2).
Como podemos analizar desde esta perspectiva
comparativa, la relación de la religión católica con el Estado
es patente, sin embargo, como se mencionó a partir de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917
se crea una verdadera libertad religiosa, adoptando un pluralismo
religioso en toda la República Mexicana.
Ahora bien, el derecho a la libertad religiosa se encuentra
reconocido y protegido en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos en los artículos 1, 3, 24 y 130. En lo
que respecta al artículo primero queda prohibido cualquier tipo
de discriminación, incluyendo la religiosa; en el artículo tercero
tenemos el fundamento de que la educación debe de ser laica, es
decir, ajena a cualquier doctrina religiosa.
El artículo 24 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos señala que: “Toda persona tiene derecho a la
libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a
tener o adoptar, en su caso, la de su agrado” (p. 27); también la
libertad de practicar las ceremonias, devociones o actos de culto,
manifestar ideas religiosas y de asociarse pacíficamente con fines
religiosos; y, por último, el centésimo trigésimo menciona el
principio histórico de la separación del Estado y las iglesias.
Dicha separación entre Estado e Iglesias tiene como
finalidad el principio de laicidad, que a bien aboca a la libertad de
soberanía en relación al régimen social en donde las instituciones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

155

�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

políticas se encuentran legitimadas por la soberanía popular y no
por elementos de índole religioso (Blancarte, 2000).
Y lo curioso es que la fundamentación principal del estado
laico mexicano, no se encuentra en la Constitución Politica de
los Estados Unidos Mexicanos, que no lo menciona, sin embargo,
en una ley secundaria sí, siendo esta la Ley de Asociaciones
Religiosas y de Culto Público (2015) en su artículo 3 menciona
“El Estado mexicano es laico.” (p. 2)
Dada la importancia de lo anterior a nivel social, el modelo
secular se ha convertido prácticamente necesario en sociedades
caracterizadas por su diversidad religiosa, tanto en lo particular
como en lo plural, donde se busca establecer un entorno de
libertad y plena autonomía y coexistencia pacífica (Blancarte,
2004). Con base al principio de laicidad propuesto y protegido
por la normatividad mexicana, dio pie a una serie de factores
socio-religiosos como se verá a continuación.
Pluralismo religioso
En lo que respecta a la vida socio-religiosa de México, se refleja
una latente diversidad de religiones, convocando al pluralismo
religioso, siendo esta una realidad evidente y permanente. En la
cual se observa que ha habido, hay y habrá, un pluralismo religioso
cambiante a partir de los cambios socio-culturales. Abocado lo
anterior a las raíces del hombre de o para acceder a dicho ente
divino (Guerra, 1999).
En la actividad punitiva del Estado Mexicano, es preciso
señalar también las obligaciones que se tienen ante la pluralidad
religiosa y qué postura deberá de adoptar, por tanto, la Suprema
Corte de Justicia de la Nación establece:
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Este derecho impone ciertos deberes a cargo del Estado
para que se pueda materializar. Al respecto, es preciso que el
Estado asuma un rol neutral e imparcial frente a las diversas
religiones que se profesen en su territorio y se ha indicado
su deber de promover la tolerancia entre los diversos grupos
religiosos. Asimismo, el Estado debe abstenerse de intervenir
injustificadamente en la organización de las comunidades
religiosas, y reconocer que la autonomía de estas asociaciones
es indispensable en una sociedad democrática. A través de estas
garantías de protección y abstención el Estado se asegura de que
los creyentes puedan efectivamente ejercer su libertad religiosa y
que no se les inhiba de su expresión tanto en su ámbito interno
como en el ejercicio de un culto público (como se citó en Ibarra,
2021).
En el rol neutral e imparcial que asume el Estado Mexicano,
uno de los señalamientos más importantes es la tolerancia y el
respeto entre las diversas asociaciones religiosas, por tanto, el
Estado como las y los ciudadanos, debemos de respetar y tolerar
de ser así, las creencias y pensamientos de terceras personas, aun
cuando no sean similares a las propias, generando una armonía
vital en el entorno social (Habermas, 2003).
Ahora bien, una vez presentada y explicado la teoría,
se procederá al análisis de una serie de datos cuantitativos con
relación a México y en concreto al estado de Chiapas.
En lo que respecta al contexto nacional presentado por
el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a partir
del Censo de Población y Vivienda la base más actualizada es
la del 2020, en el cuestionario básico en el punto número III.
Características de las personas, en su apartado 4. Religión hacen
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

la interrogante: ¿Cúal es la religión de (NOMBRE)? ANOTE LA
RELIGIÓN. Donde nos arroja los siguientes datos:
En una población total de mexicanos de 126,014,024,
nos señala que la religión católica es la más abundante con una
población de 97,864,218, correspondiente al 77.7% de la población.
Como se verá en la siguiente tabla:
Tabla 1
Religiones en México e índice de población
Religión

México

Población

Católica

77.7%

97,864,218

Cristiana

5.4%

6,778,435

Evangélica

1.40%

2,387,133

Testigo de Jehová

1.9%

1,530,909

Otras religiones

0.2%

70,376

Sin adscripción religiosa (creyente)

2.5%

3,103,464

Sin religión

8.1%

10,211,052

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020).

También, dicho estudio nos muestra las edades ahora en
lo especifico de las y los ciudadanos que pertenecen a la religión
católica, como se muestra en la siguiente tabla:
158

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Tabla 2
Católicos en México por edades
Edades

Población

0-4 años

7,636,526

05-14 años

16,856,570

15-29 años

22,877,586

30-44 años

20,677,387

45-59 años

16,360,990

60-74 años

9,051,666

75 años y más

3,400,460

no especificó

3,133

Total

97,864,218

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020).

En donde se puede ver, a simple vista, que la mayoría de
ciudadanos que profesan la religión católica se encuentra entre
los 15 y 29 años de edad y la minoría de esta se encuentra en los 75
años en adelante, también, siendo la menor parte del muestreo la
que no se especifica.
Cabe destacar en este momento, que México es un Estado
laico, como se mencionó con anterioridad, un estado neutro,
donde no establece una religión como oficial, tampoco ejerce
algún tipo de apoyo alguno o bien alguna imposición implícita,
sin embargo, domina la religión católica.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

159

�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Ahora bien, en lo que respecta al contexto Chiapaneco
el mismo estudio proporcionado por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI) a partir del Censo de Población y
Vivienda señala que cuenta con una población total de 5,543,828
de los cuales nos arroja los siguientes datos:
Tabla 3
Religiones en Chiapas e índice de población
Religión

Chiapas

Población

Católica

53.8%

2,985,644

Cristiana

5.1%

282,888

Evangélica

3.8%

211,848

Testigo de Jehová

2.5%

141,167

Otras religiones

0.03%

1,974

Sin adscripción religiosa
(creyente)

0.3%

17,966

Sin religión

12.5%

695,496

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020).

En una población total de Chiapanecos de 5,543,828.
Donde nos señala que la religión católica es la más abundante, con
un 53.8% del total de la población. También, dicho estudio nos
muestra las edades ahora en lo específico de las y los ciudadanos
que pertenecen a la religión católica, como lo verá en la siguiente
tabla:
160

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Tabla 4
Católicos en Chiapas por edades
Edades

Población

0-4 años

281,205

05-14 años

612,134

15-29 años

750,742

30-44 años

602,542

45-59 años

422,465

60-74 años

228,978

75 años y más

87,550

No especifico

28

Total

2,985,644

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020)

Y bien, tomando en cuenta la dimensión que aboca a las y
los que pertenecen a la religión católica en Chiapas, se añade que
se encuentra la mayoría de fieles entre los 15 y 19 años de edad,
por otra parte, la minoría se encuentra de los 75 años en adelante.
Lo curioso es que el Estado de Chiapas es la entidad
federativa que cuenta con menos ciudadanos adscritos a la religión
católica, por otra parte, también es el Estado con menores índices
de ciudadanos que profesan alguna religión, y por consiguiente
es el Estado con mayor número de ciudadanos que no profesan
ninguna religión.
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161

�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

De acuerdo con Vicenzo (2015): “La religión normalmente
une, pero los conflictos religiosos se encuentran entre los más
sangrientos de la historia humana, frecuentemente con el objetivo
de la eliminación del enemigo “infiel” de la faz de la tierra” (p.
16). Desde una particularidad específica del Estado de Chiapas a
partir del Estado Laico sufre una serie de adhesiones religiosas de
distinta índole, no siempre fueron pacíficas. La transformación
de las creencias y afiliaciones religiosas de la población en
Chiapas ha sido evidente debido a los conflictos que han surgido.
En varios municipios, la diversidad religiosa ha desencadenado
enfrentamientos violentos que, en apariencia, tienen un trasfondo
religioso (Bastian, 2008).
Partiendo de lo anterior, y desde la realidad de Chiapas,
varios son los conflictos religiosos que se han vivido en la entidad
entre católicos y protestantes, uno de los más emblemáticos es
la rebelión de Catarina de San Juan del siglo XVIII, en donde
se vivieron tensiones por razones religiosas entre comunidades
indígenas y frailes franciscanos que buscaban imponer la religión
católica, sin embargo, no pudieron y concluyo con la ejecución de
Catarina de San Juan. O bien por mencionar conflictos actuales,
el conflicto de San Juan Chamula de 1994 que se produjo entre
población católica-indígena y grupos protestantes, centrándose
en el control de las prácticas religiosas y la autoridad local,
abocándose a una amenaza por sus tradiciones religiosas,
resultando en la expulsión de los protestantes de la región. Y
similar a ello, las disputas en Zinacantán en el año 2020, donde
las disputas se centraron por tierras y recursos entre católicos y
protestantes, que también resultaron expulsados de la comunidad
los protestantes.
162

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

A partir de lo anterior, se puede ver una clara diversidad
religiosa, sin embargo, la intolerancia y hasta cierto punto, la
discriminación entre religiones, aun cuando se menciona el
principio de laicidad en México, en la práctica chiapaneca ocurre
distinto, pues sus múltiples conflictos e intolerancia, reflejan lo
contrario, en donde se puede añadir, en que Chiapas es un mosaico
étnico (Bastian, 2012) y que, en las comunidades indígenas, lo
religioso y lo político van de la mano.
Aun así, la infraestructura católica es basta y celebrada
por católicos y no-católicos, a lo largo de sus 124 municipios,
en las festividades patronales, en donde todos por igual, fieles,
simpatizantes y curiosos, se sumergen en la esfera religiosa (Pérez
y Campos, 2022).
Conclusiones
México se encuentra bajo el régimen democrático, y así mismo, es
un Estado laico gracias a la separación de Iglesias-Estado. Desde
su plena autonomía estatal, queda impregnado el principio de
laicidad y también de igualdad ante las distintas confesiones
religiosas, a partir de una autonomía e independencia entre
Iglesias-Estado, desde una evolución socio-jurídica.
Un efecto contundente que se observa en dicha relación
iglesias-Estado es como afectan los datos cuantitativos de
feligreses a la república mexicana la vemos en las celebraciones
de festividades religiosas en las distintas entidades federativas,
por ejemplo Chiapas, donde a lo extenso de nuestro territorio
mexicano los católicos y los acatólicos celebran con el mismo
fervor expresando su libertad, en la cual en muchas ocasiones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

163

�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

es apoyado de sobre manera por el Estado, a lo que habría de
preguntarnos con base en la reflexión realizada. ¿México es un
Estado Laico o aconfesional en la práctica? A partir del análisis
realizado se señala que es un Estado aconfesional entorno a las
múltiples actividades apoyadas por las entidades federativas.
Se analizó el pluralismo y las asociaciones religiosos
más abundantes de México, mostrándose que prevalece
contundentemente la religión católica con un 77.7% y que el
rango de edad que cuenta con más seguidores es entre los 15 y
29 años. Por otra parte, vemos que los mexicanos que no tienen
religión son un 8.1%.
A modo de comparación con el estado de Chiapas que
se encuentra en el último lugar de las entidades federativas
con menor adscripción religiosa, encontramos que prevalece la
religión católica con un 53.8% y que el rango de edad que cuenta
con más seguidores es también entre los 15 y 29 años. Mientras
que los Chiapanecos que no tienen religión constituyen un 12.1%
de la población del estado, siendo la estadística más alta en la
república mexicana. Y, aun así, las diferencias socio-religiosas
del estado de Chiapas han sido, son y serán violentas, generando
un conflicto socio cultural religioso entre los habitantes de dicha
población. Sin embargo, el turismo religioso y sus festividades
patronales celebran por igual, fieles, simpatizantes y curiosos, se
sumergen en la esfera religiosa.

Fuentes de información:
Adame, J. (2016). Estado Laico y Libertad Religiosa. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de
164

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

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www/bjv/libros/8/3920/11.pdf

168

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
La formación superior como capacidad para
el desarrollo y el bienestar
Higher education as a capability for development and
well-being
Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez
https://orcid.org/0009-0007-0445-2804
Universidad Rosario Castellanos
Ciudad de México, México
Flor Patricia González-Tapia
https://orcid.org/0000-0002-0823-8617
Universidad Rosario Castellanos
Ciudad de México, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Hernández-Ramírez, Elizabeth Jenny. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-95
Email: elizabeth.hernandez@rcastellanos.cdmx.gob.mx
flor.gonzalez@rcastellanos.cdmx.gob.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La formación superior como capacidad para el
desarrollo y el bienestar
Higher education as a capability for development
and well-being
Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez1
Flor Patricia González-Tapia2
Resumen: Este ensayo tiene por objetivo presentar la conexión
existente entre la posibilidad de desarrollo de una vida profesional
y la calidad de vida de las personas universitarias, bajo el marco del
enfoque por capacidades de Nussbaum y Sen. Se plantea que, si bien
la educación superior es un derecho para la ciudadanía, es necesario
otorgar posibilidades reales de desarrollo profesional para quienes
transitan una carrera universitaria, de modo que, al graduarse, puedan
convertirse en ciudadanos del mundo. Se propone que el enfoque por
capacidades sea el eje a implementar en las universidades, como guía
para la formación de personas capaces de reflexionar sobre aquello que
valoran y aquello a lo que aspiran como futuros profesionistas.

1
Universidad Rosario Castellanos. Ciudad de México, México.
elizabeth.hernandez@rcastellanos.cdmx.gob.mx
https://orcid.org/00090007-0445-2804
2 Universidad Rosario Castellanos. Ciudad de México, México. flor.
gonzalez@rcastellanos.cdmx.gob.mx https://orcid.org/0000-0002-0823-8617

169

�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Palabras clave: Enfoque por capacidades, educación superior, proyecto
de vida, calidad de vida, bienestar.
Abstract: The purpose of this essay is to present the association between
the possibility of a professional life development and the quality of life
in university students, within the framework of Nussbaum and Sen’s
Capability Approach. It is proposed that, although higher education is
a right for all citizens, it is still necessary to grant real possibilities of
professional development to people who go through a college career,
so that they can become citizens of the world after graduation. We
propose the Capability Approach as the axis to be implemented in
universities, as a way of training people able to reflect on what they
value and aspire to as future professionals.
Key words: Capability Approach, higher education, life project, quality
of life, well-being.

170

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

1. Introducción
El presente ensayo forma la antesala del proyecto de investigación
‘Factores que influyen en el proceso de titulación de alumnos de
psicología de la Universidad Rosario Castellanos. Tiene el objetivo
de presentar los lineamientos del enfoque por capacidades
implementados en el ambiente académico, señalando los diferentes
elementos que en el marco de la educación superior puede llevar
a comprender. Las ideas aquí presentadas ayudarán al lector a
tener una noción más amplia de la conexión que existe entre la
obtención de un título profesional, la correspondencia entre la
finalización eficiente de la carrera y la posibilidad de desarrollo y
el nivel de logro en la vida profesional-laboral y su relación con la
calidad de vida y bienestar de las personas graduadas.
Para ello, en el primer apartado se hace un recorrido
por los supuestos que defiende a la educación como la vía de
desarrollo de las sociedades, en el segundo apartado se describe
el enfoque por capacidades -CA, por sus siglas en inglésseñalando sus particularidades en relación con la educación
superior, en la tercera sección se pone en cuestión la percepción
de bienestar relacionado con el deseo y la libertad real que tienen
los individuos para desarrollar sus capacidades y convertirlas
en logros; en el cuarto apartado, se discuten los dilemas entre
la subjetividad estudiantil frente a los retos de la formación
superior.
Finalmente, en la última sección se abordará la lista de
capacidades de Martha Nussbaum, y se pondrá en discusión con
las capacidades de Melanie Walker quien propone, a partir de
un estudio de caso, la aplicación del enfoque por capacidades,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

171

�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

mostrando su potencial como herramienta que permita facilitar
el camino de las y los estudiantes como ciudadanos globales.
2. Origen de la cuestión
La evolución de la educación universitaria se ha entendido desde
diferentes modelos y propuestas sobre qué debe brindar la
universidad y cómo hacerlo. Entre los enfoques que han tratado de
dar respuesta a esa cuestión están los que consideran la educación
como un valor instrumental para generar riqueza económica,
como el enfoque de capital humano de Becker propuesto en 1973,
y los enfoques que, por su parte, defienden que la educación
universitaria debe proporcionar una educación liberal, que tenga
como meta la mejora de la calidad de vida, como la propuesta de
Nussbaum y la de Habermas (Aristizábal et al., 2010).
A la educación universitaria, por otro lado, se le ha
relacionado con el ‘proyecto humanista’ que, desde la época
ilustrada, tenía un objetivo claro: dotar a las personas de
herramientas teóricas, conceptuales y culturales que les
permitieran desarrollar las habilidades suficientes para
convertirse en ciudadanos capaces de tomar decisiones y
plantear un posicionamiento político. Ese proyecto, en palabras
de Sloterdijk (2011), tenía el objetivo de emancipar los instintos
‘bestializadores’, reprimirlos, de manera tal que los humanos se
convirtieran en ciudadanos comprometidos con un proyecto
social enfocado al desarrollo de las naciones.
Esa intención, como lo señala Sloterdijk (2011), fue
criticada por Martin Heidegger en Brief über den Humanismus
(1947) después de la Segunda Guerra Mundial, como muestra
172

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

fehaciente de que el humanismo no era suficiente para formar
mejores humanos o ciudadanos.
Ahora bien, más allá del objetivo humanista, estudios
actuales ponen en tela de juicio la propiedad de suficiencia de la
educación –en general y superior en particular–, como sinónimo
de desarrollo pleno de las personas. Eberle (2022) señala que
ascender a la educación académica superior se ha considerado
durante mucho tiempo un símbolo de las puertas abiertas hacia la
cima. Sin embargo, las cifras tanto de estudiantes como docentes
de universidad apuntan a una realidad diferente, en la que la
formación académica no constituye necesariamente el elemento
principal para alcanzar bienestar ni calidad de vida.
Después de un largo recorrido en el ámbito académico,
en el de derechos humanos y en el pedagógico, principalmente,
se han replanteado una y otra vez, qué significa tener una buena
educación, o las buenas prácticas en la educación (Durán y Estay,
2016), qué tipo de modelo educativo es superior en relación con
lo que una sociedad pretende obtener de sus ciudadanos, o qué
modelo responde a las necesidades sociales y contextuales de
cada época.
Actualmente, uno de los modelos más utilizados en
las universidades es el modelo centrado en el alumno, que
pretende que los y las estudiantes adquieran no solo una serie
de conocimientos -como era el modelo tradicional, centrado
en el profesor (Suárez, 2012)-, sino que también se desarrollen
procedimientos autónomos de pensamiento. La actividad
espontánea del alumno bajo esa perspectiva es, a la vez, meta y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

173

�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

punto de partida de la acción educativa; la interrogante que surge
es si ese modelo realmente responde a lo que los estudiantes de
nivel superior necesitan para poder desarrollarse exitosamente,
no solo en el ámbito laboral, sino también, si brinda elementos
necesarios para la calidad de vida.
En ese sentido, Nussbaum (2020a) plantea una discusión
sobre qué significa la excelencia académica ofertada por la mayoría
de las universidades en la actualidad, y cómo esa oferta se puede
entender como una posibilidad real en términos de desarrollo,
calidad de vida, pero sobre todo se cuestiona si al terminar la
educación superior un individuo realmente está capacitado para
ser un ciudadano del mundo. Esto es, “un ciudadano capaz de actuar
como un participante inteligente en los debates que involucran
a las diferencias –raciales, sociales, de género, etc.–, ya sea
como profesional o simplemente como elector, jurado o amigo”
(Nussbaum, 2020a, p. 27).
Para dar respuesta a ese problema, Nussbaum propone la
discusión retomando un proyecto socrático del autoexamen, la
visión aristotélica del retorno a la reflexión y la necesidad estoica
volcada a la recuperación del valor de la persona.
Siguiendo su propuesta, en este texto nos proponemos
reflexionar e identificar qué es lo que brinda en términos reales la
educación superior para la formación de ese tipo de ciudadanos
y qué es lo que, en términos de capacidades, los y las estudiantes
realmente pueden ser y hacer. Esa cuestión pone énfasis no solo
en las prácticas educativas ni exclusivamente en el potencial
subjetivo de los estudiantes, sino que, además, enfatiza en
174

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

los factores que convierten el potencial de los estudiantes en
posibilidad de elegir libremente con sensibilidad y agudeza mental
(Nussbaum, 2020a) su desarrollo como parte la sociedad.
De esta manera, se discutirá a lo largo del texto cuáles son
los elementos que les permiten a los y las estudiantes potenciar
lo que quieren ser e identificar las posibilidades de lo que realmente
pueden hacer, esto es, poner sobre la mesa lo que Sen (2000) llama
libertades sustantivas que refieren al conjunto de oportunidades
reales para poder elegir y actuar; es decir, necesarias para que
las personas puedan hacer valer su agencia. De esta manera, se
realizará un análisis de la cuestión, a partir del CA propuesto por
Amartya Sen y Martha Nussbaum.
3. Enfoque por capacidades: camino de posibilidad
El enfoque por capacidades es una teoría que cuenta con algunas
afirmaciones normativas, como que la libertad para lograr el
bienestar es de relevancia moral y que además debe entenderse
en términos de capacidades y funcionamientos de las personas.
Entendiendo que las capacidades son posibilidades de lo que las
personas realmente pueden lograr (alimentarse, educarse, viajar,
etc.), mientras que los funcionamientos son las capacidades ya
logradas. Para que una persona logre convertir sus capacidades
en funcionamientos depende de los factores sociopolíticos,
personales y ambientales a los que se les nombra como factores de
conversión (Robeyns y Morten, 2021).
Si bien, algunos aspectos del enfoque por capacidades
se pueden encontrar en Aristóteles, Adam Smith o Karl Marx
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

175

�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

(Robeyns y Morten, 2021), fue en una conferencia del Ciclo
Tanner sobre los valores humanos pronunciada en la Universidad
de Stanford, que el filósofo y economista Amartya Sen (1979)
expuso su trabajo ‘¿Igualdad de qué?’, en la que introdujo por
primera vez el término de capacidades como un sentido de igualdad
que denominó igualdad de capacidad básica (Urquijo, 2014). En ese
sentido, la propuesta de Sen es un marco que intenta evaluar
la libertad real y las oportunidades disponibles que tiene un
individuo en una sociedad particular.
Posteriormente, Nussbaum (2020b) señala que, con el
concepto de capacidades, Sen revolucionó la forma de entender
la noción de bienestar y calidad de vida, puesto que considera la
perspectiva del individuo y apuesta por un cambio de paradigma
en el desarrollo de políticas públicas que ha tenido relevancia
para los campos de la economía, la filosofía aplicada y la filosofía
de la educación. Además, tiene como objetivo evaluar la calidad
de vida de las personas, en donde una vida buena se define por
la capacidad de las personas para realizar una serie de cosas que
son valiosas para ellas. Esto quiere decir que las capacidades no
son únicamente habilidades con las que cuenta una persona, sino
más bien como una combinación de facultades obtenidas gracias
a factores que se encuentran en el entorno, ya sea político, social
y/o económico. Entonces, una capacidad sería la libertad con la
que una persona cuenta para alcanzar combinaciones alternativas
de logros o funcionamientos (Nussbaum, 2020b).
Asimismo, el objetivo primordial del CA se centra en que el
desarrollo debe ser el resultado de mejorar las capacidades de las
personas para que puedan llevar vidas significativas en términos
176

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

de calidad de vida y bienestar. Esta teoría ha sido ampliamente
discutida por resaltar temas relacionados no solo con el desarrollo,
el empoderamiento y los derechos humanos, sino sobre todo con
el concepto de justicia social que enmarca lo que las personas
realmente pueden alcanzar de manera objetiva (Sen, 2006).
De esta manera, se puede entender que para que un
funcionamiento devenga en capacidad, son necesarios factores
materiales, sociales e institucionales que participen en el proceso
de conversión, en este caso, se hará énfasis en uno de los factores
de conversión más relevantes: la educación superior.
Nussbaum (2020b) considera que el CA es esencial para
la realización efectiva de los estudiantes en lo que respecta a la
educación superior. En este sentido, la educación superior no solo
debería proporcionar habilidades y conocimientos prácticos, sino
que también debería permitir a las personas desarrollar habilidades
críticas y reflexivas esenciales para la vida en una sociedad
democrática, brindar de herramientas a los ciudadanos para que
puedan pensar por sí mismos, en lugar de remitirse solamente a
la opinión de las autoridades; es decir, que puedan razonar juntos
sobre sus opciones en lugar de limitarse a intercambiar argumentos.
El cuestionamiento que aquí se plantea es si realmente
la universidad, en el contexto mexicano, puede brindar de
tales herramientas para la formación, no solo de individuos
profesionales, sino de ciudadanos que tengan la capacidad de
responder a los desafíos de su época en diferentes contextos.
De acuerdo con Nussbaum (2020b), la educación superior
debe ser accesible para todas y todos, independientemente de su
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

177

�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

origen, género, nivel socioeconómico, etc. Eso es algo que hasta
hace pocos años en México no era posible, pues el acceso a la
universidad dependía solamente al número de plazas que podían
ofertar universidades públicas como la Universidad Nacional
Autónoma de México, la Universidad Metropolitana, el Instituto
Politécnico Nacional, etc. Eso dio un giro a partir del 2019 que se
abrió un nuevo proyecto de universidad, constituido inicialmente
como la Universidad Rosario Castellanos que ha tratado de
abrir la posibilidad para la universidad para todos –como apela
Nussbaum– tratando de garantizar que todas las personas, que
así lo deseen, tengan acceso. Sin embargo, esto no resuelve la
problemática totalmente, pues habría que valorar el compromiso
que tienen este tipo de instituciones para propiciar experiencias
para el desarrollo, no solo de las capacidades que se pueden
obtener con la educación superior, sino también el acceso a vías
de desarrollo laboral, económico y político, que realmente les
convierta en ciudadanos comprometidos con las problemáticas
actuales más relevantes.
En ese orden de ideas, este ensayo propone un acercamiento
a los elementos más sobresalientes del enfoque por capacidades,
se realiza una distinción entre el deseo y la posibilidad, es decir,
entre lo que los estudiantes quieren ser y la libertad real que
tienen para poder lograr lo que se proponen.
Por otro lado, se distinguen algunos de los dilemas que
implica la subjetividad estudiantil frente a lo que realmente
tienen a su alcance en una institución de formación superior
como el IESRC, esto con la finalidad de problematizar el enfoque
por capacidades en relación con los indicadores de calidad de
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vida y bienestar, no solo a partir de índices objetivos como el PIB,
el ingreso per cápita o variables macroeconómicas que se ligan
con los procesos de crecimiento de los países en desarrollo, sino
como lo propuso Sen, desde una visión más humanizada centrada
en el desarrollo de capacidades que posibilitan el desarrollo y los
logros reales de las personas.
Se profundizará en esa discusión en el tercer apartado de
este trabajo, en el que se plantea qué significa la libertad real en
términos de posibilidad y su relación con el concepto de agencia;
puesto que la agencia se considera un catalizador que pone en
marcha los factores de conversión que hacen posible que las
capacidades se conviertan en funcionamientos.
4. Entre el deseo de ser y el hacer como libertad real
Una de las aportaciones del CA es que realiza una distinción entre
los indicadores subjetivos del bienestar que hacen referencia a
lo que las personas quieren ser, es decir, lo que se conecta con
los propios deseos, el potencial individual, la propia percepción
sobre la calidad de vida, etc., y los indicadores objetivos como
tener una vivienda, alimentación, vestido, entre otros, mismos
que dan cuenta de lo que las personas realmente pueden hacer en
términos de posibilidades.
Existen dos posturas que se debaten sobre el tema de los
indicadores de bienestar o calidad de vida. La primera refiere a la
percepción subjetiva del individuo acerca de ciertas condiciones
de su vida (indicadores subjetivos), mientras que la segunda
considera que el concepto debe incluir tanto los indicadores
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subjetivos como objetivos -condiciones, regularmente materiales,
que no dependen del sujeto (Fernández, 1998 en Yasuko et al.,
2005). Para Sen (1999) ambas posturas son importantes, lo cual
plantea que hablar de calidad de vida es mucho más complejo, pues
el asunto tiene diferentes dimensiones relacionadas con equidad,
políticas sociales, derechos económicos, sociales y culturales, que
en su conjunto pueden considerarse propiedades fundamentales
para poner al alcance de la mano la libertad sustantiva.
Este tipo de libertad, de acuerdo con Sen (1999), no
significa simplemente la ausencia de coerción o restricciones
externas, sino también la capacidad de las personas para tomar
decisiones que les permitan llevar una vida que valoren. En otras
palabras, la libertad no se trata solo de libertades negativas, como
el derecho a la libertad de expresión o reunión, sino también de
libertades positivas, que permiten a las personas desarrollar todo
su potencial y perseguir sus propios objetivos.
Asimismo, Sen (1999) sostiene que el aspecto más
importante de la libertad sustantiva es la capacidad de elegir el
propio plan de vida. Esto significa que las personas deben tener
acceso a recursos como la educación, la atención médica y el
empleo, que les permitan desarrollar sus capacidades y tomar
decisiones que sean significativas para ellas. Sin acceso a estos
recursos, las personas no son verdaderamente libres para perseguir
sus propias metas y aspiraciones, esto lleva poner en cuestión lo
que se considera como indicadores positivos de bienestar.
De acuerdo con Sen (1987) la apreciación de tales
indicadores puede estar equivocada. Pongamos como ejemplo
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el caso del consumo de tabaco, una persona que piensa que el
fumar le permite disminuir el estrés o que le permite manejar
mejor las situaciones de trabajo bajo presión, en ese caso, puede
que le otorgue placer a quien lo consume, pero esa acción no
contribuye objetivamente a su bienestar o calidad de vida. Por
lo que, en este sentido, poco importaría el deseo de la persona,
lo más crucial sería crear las condiciones para que la persona en
cuestión se oriente a dejar de fumar gracias a la implementación
de mecanismos sociales y políticas públicas de salud que faciliten
la toma de consciencia por un lado y, por otro, a la modificación
de su comportamiento hacia una vía más saludable.
Continuando con el ejemplo del consumo de tabaco, en
México, a partir de diciembre de 2021 se aprobó una ley nacional
que dio como resultado que el país se convirtiera en la primera
subregión de las Américas 100% libre de humo de tabaco, esto
debido a las políticas implementadas como el incremento de
impuestos (67.6 %), al tiempo que ha implementado cuatro de las
seis recomendaciones de la organización mundial contra el consumo
de tabaco, lo que provocó un descenso en el consumo y para el 2025
pretende haber logrado una disminución del 30 % del consumo en
mayores de 15 años (Pérez, 2022). De manera que la prohibición
de consumir tabaco en lugares públicos, en conjunto con todas las
medidas sobre el aumento de impuestos y venta de tabaco en el país
ha permitido que las personas, que solo son fumadoras sociales, se
contengan más de fumar a cuando podían hacerlo libremente sin
ninguna restricción, es decir, las políticas públicas en relación con
medidas reales de posibilidades de bienestar pueden tener mucho
más peso, que solo la idea o el deseo de alguien de dejar de fumar.
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Otro caso, relacionado específicamente con la educación
superior, puede ser el de un estudiante que desee realizar un
posgrado en el extranjero, podría dedicarse mucho a estudiar,
a realizar las cosas que están a su alcance para poder lograrlo,
pero si no existen las condiciones institucionales, convenios
entre universidades o un programa de becas que haga posible
su transición, será muy complejo que logre satisfacer su deseo si
tampoco cuenta con el suficiente capital económico y redes de
apoyo institucional que le permitan la realización de su deseo en
términos de desarrollo académico.
Casos como estos hacen evidente la incompatibilidad,
en determinadas ocasiones, entre los indicadores subjetivos
del bienestar y los indicadores reales u objetivos (como los
medios institucionales, económicos, asistenciales, etc.) que
suponen la construcción de un camino, en el caso de estudiantes
universitarios, hacia la calidad de vida.
Entonces, ¿con qué realmente cuentan las y los estudiantes
universitarios en términos de capacidades para poder forjar ese
camino hacia el bienestar y calidad de vida? Esta pregunta lleva al
planteamiento de si realmente tienen la libertad sustantiva para
hacer valer su agencia3 en esos términos.

3 Amartya Sen define a un agente como alguien que actúa y provoca
cambios, cuyo logro puede evaluarse en términos de sus propios valores y
objetivos. Esto difiere del uso común del término “agente” que a veces se usa en
economía y teoría de juegos para referirse a una persona que actúa en nombre
de otra persona. La agencia depende de la capacidad de elegir personalmente
los valores funcionales, una elección que puede no correlacionarse con el
bienestar personal (Sen, 1998).

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5. Dilemas entre la subjetividad estudiantil frente a
los retos de la formación superior
Uno de los objetivos que plantea Nussbaum (2020b) para trazar
un camino de posibilidades en relación con la formación superior,
es plantear la noción de educación liberal en el “sentido de liberar
a la mente de la esclavitud de los hábitos y la costumbre, esto es,
formar personas que puedan actuar con sensibilidad y agudeza
mental como ciudadanos del mundo” (p.27). Tal como argumenta la
autora, para lograr tal objetivo no solo se necesita de los estudiantes
la capacidad de verse a sí mismos, es decir, de que reconozcan sus
deseos y necesidades, sino también de que tengan la posibilidad de
conectarse y crear lazos de reconocimiento y preocupación tanto
con sus pares, como con los problemas de la vida social en todos los
niveles -nacionales e internacionales-, conectarse en tales términos
con lo humano y lo no humano. Sin embargo, habría que plantear
en términos de libertad sustantiva qué es lo que realmente los y las
estudiantes de nivel superior tienen al alcance para el logro de un
nivel de vida que les permita no solo el desarrollo profesional, sino
también tengan lo necesario para vivir con calidad.
En ese sentido, instituciones educativas que, como el
IESRC, ofrecen un modelo educativo híbrido que pretende
poner en vanguardia a la población estudiantil frente al mundo
tecnológico y digital que en nuestros tiempos lo está penetrando
todo, podría ser una capacidad para lograr un funcionamiento.
Sin embargo, es crucial que también se brinden herramientas
que permitan una adecuada selección, análisis y crítica dentro
del mar de información que se puede encontrar en el mundo
digital, pues si bien las plataformas o buscadores de información
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pueden tener algunas virtudes como la inmediatez, exactitud,
completitud y comprensibilidad (Fallis, 2008), también pueden
resultar contraproducentes para la adquisición del conocimiento
en esta época de la postverdad.4 Es necesario pues, crear un habitus5
que construya una nueva apreciación del mundo, sobre todo de
cómo narramos la realidad.
Asimismo, otro de los factores que es necesario considerar
en los modelos híbridos educativos que se plantean de manera
innovadora y que utilizan la tecnología como herramienta de
aprendizaje es la brecha digital.
Durante la pandemia de COVID-19 el problema de la
brecha digital fue expuesta como uno de los problemas de
millones de personas en una posición vulnerable en todo el mundo.
Particularmente en México, esta brecha digital se hizo más
evidente, sobre todo, en el ámbito escolar. Durante la pandemia,
el índice de deserción escolar -por causa de falta internet y de
insumos digitales- fue del 2.2% de la población de 3 a 29 años
(738.4 mil personas) que declaró no concluir el grado escolar en el
que se encontraba inscrito, siendo ligeramente más alto para los
hombres (2.4%) que para las mujeres (2.0%). Por nivel educativo,
4 El concepto de postverdad es acuñado por R. Proctor y la define como
la relativización y descrédito por la verdad, como mera opinión o manipulación
en el mundo digital. Para profundizar en el tema se puede revisar Proctor,
R. N. &amp; Schiebinger, L. (2008). Agnotology: The making and unmaking of
ignorance. Stanford University Press.
5
El habitus, para Bourdieu, explica las estructuras sociales
internalizadas y encarnadas en un conjunto de disposiciones y esquemas,
mediante las cuales las personas se manejan en el mundo social y reaccionan
ante diversas situaciones, las personas ponen en juego su capital promoviendo
su integración a la realidad (Hamui Sutton, 2011, p. 52).

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es en el nivel medio superior en el que se identificó el porcentaje
más alto de no conclusión del ciclo escolar 2019-2020, con 3.6%,
seguido de la secundaria con un 3.2 % (Instituto Nacional de
Estadística y Geografía [INEGI], 2021).
México es un país donde la brecha digital ha existido
durante mucho tiempo. Según datos del INEGI, en 2020 el 43,9%
de la población en México no tenía acceso a internet, y el 65,8%
de los hogares no tenía una computadora. Actualmente, el uso
de internet ha aumentado en 5.3 puntos porcentuales que el año
anterior, sin embargo, el problema aún está presente y no solo eso,
sino que solo el 27,9% de los hogares mexicanos tienen acceso a
una computadora y conexión a internet de banda ancha (Instituto
Federal de Telecomunicaciones [IFT], 2022). Esto significa que
muchas personas no tienen la capacidad de trabajar o estudiar en
línea y se ven obligadas a depender de recursos limitados como
el teléfono celular, desde el cual, realizar las actividades digitales
complejas para la población estudiantil en esa circunstancia
resulta uno de los primeros desafíos a resolver.
Ahora bien, han pasado ya tres años desde que se declaró el
COVID-19 como una pandemia, en la que durante más de un año
el confinamiento fue obligatorio para las escuelas y universidades,
esto provocó que el rezago educativo aumentara, pues a pesar
de que el acceso a internet es un derecho constitucional desde
2013,6 4,8 millones de la niñas y niños se vio privada de asistir a
la escuela en 2019 (Instituto Nacional para la Evaluación de la
6 Desde 2013 el acceso a Internet es un derecho garantizado por el
Artículo 6° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en
materia de telecomunicaciones (Diario Oficial de la Federación, 2013).
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Educación [INEE], 2019) y cerca de 600 mil estaban en riesgo de
dejar la escuela por la falta de recursos, la lejanía y la violencia
(UNICEF, 2018).
Lo que devela este planteamiento es que, si bien la intención
de este tipo de modelos educativos persigue la inmersión de los
estudiantes en la realidad virtual y tecnológica actual, el tema de
la brecha digital, así como temas relacionados con la justicia social,
resultan ser de impedimento para que muchos de los usuarios de
ese tipo de modelo educativo no sean suficientes en lo que refiere
a las herramientas que deben tener los estudiantes al finalizar una
carrera profesional. Por lo que se deberían plantear, antes que nada,
el acceso no solo a dispositivos electrónicos de manera gratuita
en las universidades, internet de banda ancha (realmente útil) y
gratuito o de bajo costo para zonas marginadas en donde aún no
cuentan con ese servicio, cosa que solo sería posible estableciendo
convenios entre los sectores de comunicación en el ámbito público
y privado, además de políticas públicas que favorezcan el acceso,
no solo de educación pública para todos, sino también servicios
públicos para todos que favorezcan el desarrollo educativo del
país, en términos de justicia distributiva.
De otra manera, las necesidades de desarrollo no se
quedarán más que en términos de indicadores subjetivos de
bienestar, sin que necesariamente se facilite su realización.
6. Lista de capacidades y justicia social: ¿solución o desafío?
Finalmente, en este apartado, se ha llegado al punto de realizar una
discusión sobre la lista de capacidades que propone Nussbaum
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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(2020b), poniendo en cuestión su suficiencia para comprender
la problemática de la educación superior, es decir, ¿qué tanto nos
dice esa lista de capacidades en el contexto universitario? ¿Son
suficientes para comprender la relación entre la finalización de
la carrera con el desarrollo y éxito profesional, el logro y calidad
de vida?
Como se señaló al inicio de este texto, el valor de la
educación y/o la formación de los individuos de una sociedad,
radica en una visión instrumentalista; puesto que el éxito y alcance
en términos de desarrollo de un país radica en la posibilidad de que
sus miembros alcancen una formación profesional que les garantice
el acceso a mejores trabajos, la posibilidad de tener un mejor acceso
a servicios de salud, mayor movilidad personal y profesional,
mejora en el nivel de ingresos, participación política, etc. Además,
incide en que las personas logren desarrollar mejores habilidades
en relación con la toma de decisiones y mayor autonomía, lo que en
consecuencia favorece el nivel de calidad de vida de las personas;
esto es, entre mayor formación académica, mejores posibilidades
de desarrollo y calidad de vida (Shields, et al., 2023).
Por otro lado, se piensa que la educación superior contribuye
como factor principal de las sociedades al proceso de desarrollo
económico y competitivo de un país en la economía mundial, este
tipo de afirmaciones llevan a pensar que la creciente importancia
de la institución universitaria en la sociedad del conocimiento ha
ido en paralelo al interés en el capital humano y las habilidades
y atributos para la empleabilidad. (Aristizábal et al., 2010). Esto
es, el alcance a la educación y sobre todo a la educación superior
posibilita el desarrollo en términos de justicia social.
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Sin embargo, de acuerdo con el CA, la educación para los
individuos es una capacidad que tiene que entenderse en relación
con otras capacidades que favorezcan realmente al desarrollo y
calidad de vida.
En relación con ese último punto, para Nussbaum
(2020b, pp. 53-54), un orden político aceptable está obligado a
procurar a todos los ciudadanos y ciudadanas la siguiente lista de
capacidades centrales:
•

Vida: vivir hasta el término de una vida humana, no de manera
prematura o que no merezca la pena vivirla.

•

Salud física: incluida la salud reproductiva, tener una
alimentación adecuada, disponer de un lugar digno para vivir.

•

Integridad Física: poder desplazarse de un lugar a otro, estar
protegidos de ataques violentos; incluidas las agresiones
sexuales y domésticas.

•

Sentidos, imaginación y pensamiento: poder utilizar los
sentidos, la imaginación, en pensamiento y el razonamiento,
de un modo “verdaderamente humano”, un modo formado
por una educación adecuada que incluya la alfabetización y la
formación matemática y científica.

•

Emociones: poder sentir apego por cosas y personas, poder
amar, sentir el duelo, añoranza, gratitud, etc.

•

Razón práctica: poder formarse una concepción del bien
y reflexionar críticamente acerca de la planificación de la
propia vida.

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•

Afiliación: poder vivir con y para los demás y disponer de
las bases sociales necesarias para sentir respeto por nosotros
mismos y se nos trate de con dignidad.

•

Otras especies: vivir en una relación próxima y respetuosa
con los animales, plantas y el mundo natural.

•

Juego: poder reír, jugar y disfrutar de actividades recreativas.

•

Control sobre el propio entorno: político y material.

Para la autora, estas diez capacidades se tienen que
entender primero en las personas individuales y posteriormente
en los colectivos, en donde el logro de tales capacidades y la
persona se convierte en un fin en sí mismo. Además, en (2020)
propone otras tres capacidades necesarias en la formación de los
estudiantes como ciudadanos del mundo: el autoexamen crítico,
el ideal del ciudadano del mundo y el desarrollo de la humanidad
narrativa. La pregunta es si la lista de capacidades que propone
Nussbaum es suficiente para poder entender el entramado
persona-educación-logros-calidad de vida.
En esta misma línea de discusión y tratando de
responder a la pregunta ¿es la universidad el espacio propicio de
adquisición de conocimientos, habilidades y entendimiento para
que los estudiantes puedan incrementar al máximo su libertad
como futuros empleados, así como para el desarrollo de su
personalidad individual como ciudadanos informados, seguros y
globales? Melanie Walker (2007 como se citó en Aristizábal et
al., 2010, p.126). También se da a la tarea de proponer una lista
de capacidades en el entorno de la educación superior que en
seguida se mencionan:
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•

Razón práctica: ser capaz de realizar elecciones bien razonadas,
informadas, críticas, independientes, intelectualmente agudas,
socialmente responsables y reflexionadas.

•

Resiliencia educacional: La habilidad para negociar el
riesgo, para perseverar académicamente, para responder a las
oportunidades educativas y adaptarse a las restricciones.

•

Conocimiento e imaginación: implica la adquisición de
conocimiento a través procesos de investigación académica
estandarizados. Ser capaz de utilizar el pensamiento crítico
y la imaginación para comprender perspectivas de otros y
formarse juicios imparciales.

•

Disposición al aprendizaje: ser capaz de tener curiosidad y
deseo por aprender. Tener confianza en la propia habilidad
para aprender. Ser investigador.

•

Relaciones sociales y redes sociales: ser capaz de participar
en un grupo para aprender, trabajar con otros y resolver
problemas y tareas. Formar buenos y eficientes grupos de
aprendizaje colaborativo y participativo. Ser capaz de formar
redes de amigos para el aprendizaje y el ocio.

•

Respeto, dignidad y reconocimiento: ser capaz de tener
respeto por uno mismo y por otros, ser tratado con dignidad
y no ser discriminado […] ser capaz de demostrar empatía,
compasión, justicia y generosidad, escuchar y considerar el
punto de vista de las personas.

•

190

Integridad emocional, emociones: No estar sujeto a la ansiedad
o el miedo lo que disminuye el aprendizaje. Ser capaz de
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desarrollar emociones para la imaginación, comprensión,
empatía, toma de conciencia y el discernimiento.
•

Integridad corporal: seguridad y libertad de todas las formas
de acoso físico y verbal en el entorno de la educación superior.

Como se puede apreciar, la lista de capacidades que propone
Walker, a diferencia de la propuesta por Nussbaum, hace énfasis
en cómo tales capacidades se pueden interpretar como elementos
personales necesarios para el desarrollo a nivel académico.
Siguiendo a Walker, Aristizábal et al. (2010) emprendieron
un proyecto que se focalizó en valorar la implementación del CA
en la universidad de Sheffield en Reino Unido. Su interés los llevó
a explorar cómo el potenciar las enlistadas capacidades, puede
cambiar no solo la experiencia de enseñanza-aprendizaje basada
en la investigación, sino también y de manera más relevante,
la comprensión del propio ser ontológico, entendido como el
razonamiento reflexivo sobre el propio yo y su capacidad de
“convertirse y ser” yo en el mundo, bajo el contexto del CA.
A través de testimonios que obtienen en entrevistas
a estudiantes y profesores concluyeron que el CA aplicado al
ámbito de educación superior, además de facilitar el camino
para construir políticas públicas sobre mejoras educativas,
desmantela también a otros enfoques como el de competencias
y el de capital humano, puesto que estos enfoques podrían
evaluarse como adaptativos y reformistas a diferencia del enfoque
por capacidades, que es crítico y transformador.
Finalmente, lo que se plantea en este trabajo a manera
de conclusión es que el enfoque por capacidades es una teoría
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que nos ayuda a entender a la formación superior como un
camino a recorrer, pero ese camino que las y los estudiantes
tienen por andar, debe estar acompañado de facilitadores, de
factores sociales como el acceso a becas que les permita tener
una estabilidad económica suficiente para que la preocupación
por el transporte, la comida y demás gastos de manutención no
se conviertan en factores que imposibiliten la finalización de
su carrera, ni el logro de su titulación. Por otro lado, también
necesitan de factores ambientales como el transporte seguro,
el acceso a espacios áulicos con los insumos necesarios para el
aprendizaje, además de espacios que favorezcan los encuentros
académicos interinstitucionales y espacios recreativos que
potencien sus redes sociales y el trabajo colaborativo.
La propuesta final de este trabajo es que se entienda a
la educación superior no solo como un factor de medición del
desarrollo social, sino como una capacidad que, en conexión
con otras capacidades y factores, brinde la capacidad crítica
en las y los estudiantes para que puedan no solo sentirse como
ciudadanos del mundo, sino que logren evaluar, decidir y elegir
de manera libre lo que representa la construcción de una vida de
calidad para sí mismos y para los otros humanos y no humanos.
7. Conclusiones
El acceso a una educación superior, si bien debe y es un derecho
para cada uno de los ciudadanos en nuestra sociedad, deben
de considerarse una serie de factores que hagan posible que la
educación que se oferte, otorgando las herramientas necesarias
y suficientes para que las personas desarrollen cada una de las
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capacidades propuestas por Nussbaum y específicamente por
Walker y que realmente se pueda pensar en que los y las estudiantes
al graduarse se han convertido en ciudadanos del mundo.
Las herramientas que ofrecen en las universidades, no
sólo tienen que corresponder con las necesidades de innovación
y desarrollo en términos generales, sino que también tienen que
considerar las capacidades de las y los estudiantes, para que
realmente puedan convertirlas en funcionamientos.
Se puede considerar que el CA se podría implementar en
el ámbito universitario, como un eje conductor de la formación
de sujetos capaces de reflexionar y reexaminar constantemente el
conocimiento que valoran haciendo valer su libertad sustantiva.
Para terminar, se propone como parte del proyecto de
investigación del cual forma parte este trabajo, implementar el
CA en la Universidad Rosario Castellanos con la finalidad de 1)
identificar aquellas capacidades con las que realmente cuentan,
2) valorar la posibilidad que existe de que esas capacidades
se conviertan en funcionamientos y 3) evaluar en términos
institucionales si la planta docente facilita las herramientas
necesarias para el fomento de la reflexión, la crítica, el desarrollo
de habilidades investigativas, además de habilidades sociales, de
empatía, comprensión, reconocimiento, etc.

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https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29210106

196

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A
Marxist Theory of the Economic Power of
Capital. Verso. 352 páginas
Andreas Portillo
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376
Universidad de Buenos Aires
Buenos Aires, Argentina
Fecha entrega: 07-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Portillo, Andreas. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original
author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-125
Email: andreasportillo94@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A Marxist
Theory of the Economic Power of Capital. Verso.
352 páginas
Andreas Portillo 1
Desde hace algunos años que estamos ante un resurgir del
marxismo y de grandes proyectos que se proponen no solo una
relectura de la teoría del valor contenida en El Capital y el resto
de las obras de Marx y Engels, sino también una interpretación
política para los tiempos que corren. En este sentido, destacan
los esfuerzos de algunos autores como Michael Heinrich y
su Introducción al Capital, Andreas Malm y el Colectivo
Zetkin con sus análisis del combustible fósil en Fossil Capital,
Black Skin, White Fuel, la problematización de la concepción de
la humanidad y naturaleza cómo algo separado de Jason W.
Moore, la reproducción social como problema fundamental en
los libros de Nancy Fraser y Mariarosa Dalla Costa, la geografía
crítica de Mike Davis y David Harvey, y los textos políticos del
colectivo EndNotes han sido leídos masivamente y debatidos
continuamente en lo que va de la década.
1 Área Sociología, Instituto de Ciencias, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. lmanildo@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376

197

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

Sin embargo, hace mucho tiempo que no estábamos ante
un intento de síntesis y ambición como el que realiza Søren Mau
en Mute Compulsion. Como se ha dicho, la amplitud de temas es uno
de los fuertes del libro. No obstante, este empieza con el núcleo
de la teoría marxista: los conceptos de poder y capital. Es que,
para el autor, el concepto de poder en Marx no es entendido como
un atributo exclusivo de las clases o los individuos —siempre
relacional—, sino también de las cosas y las formas sociales como
el valor, el dinero, el capital, y las máquinas. El poder también es
conceptualizado por Marx como una habilidad o potencial para
actuar como valor de cambio, y en este sentido es que se puede
hablar del dominio del capital como trabajo objetivado sobre
el trabajo vivo. En esta senda, Mau propone que la mayoría de
las teorías del poder se basan en una ontología social donde la
voluntad, los deseos e intenciones de los individuos constituyen
la razón última de cualquier fenómeno social y que la sociedad es
una suma agregada de estos individuos. Esta concepción, postula,
presenta al menos cinco problemas comunes: la ya mencionada
ontología social individualista, la tendencia a conceptualizar el
poder de una forma diádica en una estructura dual donde hay
un agente dominante y un subordinado que ignora las relaciones
sociales y la capacidad de ejercer influencia en las condiciones
materiales de la reproducción social, la asunción que el poder solo
puede ser un evento observable y causal, la aseveración de que las
identidades en una relación de poder existen preconstituidas, y
finalmente, el locus del poder en una concepción de la sociedad
dividida en donde el Estado, la economía y lo social existen
separadamente ocluyendo así la economía como una esfera de
poder.
198

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

No tarda en aparecer en escena uno de los teóricos más
críticos de esta concepciones del poder: Michel Foucault, a
quien Mau separa de lo que denomina idealismo constructivista
con representantes como Ernesto Laclau, Chantal Mouffe,
y Judith Butler. Aquí podríamos hacer una primera crítica
argumentando que estos autores distan de ser tan simples y
que cuando hablan del poder del discurso siempre lo hacen
pensando en su materialidad. Además, propone que Foucault
se distanció del concepto de ideología para distanciarse del
althusserianismo, la ortodoxia marxista del Partido Comunista
Francés, y el maoísmo.
En suma: la relación problemática entre Foucault y
el marxismo y viceversa debe ser tomada con pinzas. Mau
propone leer a Foucault no como una crítica al marxismo en su
totalidad sino a la ortodoxia marxista que era estadocéntrica
y economicista en su comprensión del poder, y su tendencia
a reducir cualquier instancia de dominación a la homogénea
dominación de clase de la burguesía. No obstante, a pesar de
todos los méritos, de la complejización de las relaciones duales
de poder, de la imposibilidad de la preexistencia de identidades
de los sujetos ajenas al poder, de la miríada de relaciones sociales
inmiscuidas en el poder, del rechazo al economicismo y sus
esfuerzos en incluir la esfera económica como un locus de poder,
de la necesidad del poder de transformar a las personas mediante
una red microscópica y capilar en agentes de producción, afirma
que Foucault falla al proponer una teoría nominalista del poder.
En dicho nominalismo se rechaza la influencia de la burguesía
y las clases sociales por la multiplicidad de técnicas concretas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

199

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

y mecanismos de poder. Pareciera que Foucault propone
entender el poder sin tomar en cuenta al capital. Las relaciones
de propiedad son ignoradas porque no encajan con la noción del
poder como un proceso o como un mecanismo que se emplea
para la sujeción de los cuerpos humanos a cierta normatividad.
Para Mau, el poder que se deriva de la propiedad privada no es
un proceso, no puede ser aprehendido examinando las prácticas
sociales concretas. La lógica social que instaura la propiedad
entre productores y explotados es necesariamente ignorada con
la concepción microscópica, el contexto social más amplio en
donde surgen estas relaciones es dejado de lado.
Mau propone una posición superadora del marxismo
ortodoxo, la teoría social tradicional, y la teoría foucaultiana: el
poder del capital como una lógica social.
A primera vista, parecería contradictorio hablar de una
lógica social y de poder, pero el capital tiene poder porque este debe
ser entendido como referido a las relaciones entre actores sociales
como a las propiedades emergentes de esas relaciones. Mau va a
proponer después de un largo rodeo que el poder económico del
capital es el resultado de dos divisiones constitutivas: la sujeción
del proletariado a los capitalistas, y la sujeción de todos los
actores al capital. Y ninguna de estas dos configuraciones puede
ser reducida a la otra porque se derivan de dos formas distintas e
irreductibles de relación social. La compulsión muda del capital
es el resultado de la mediación entre ambas formas: sucede cuando
los proletarios son sometidos a los capitalistas por una serie de
mecanismos que simultáneamente someten a todo el mundo a la
lógica de valorización y lo mismo es cierto en sentido contrario.
200

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Para Mau el elemento mudo del poder del capital es el resultado
de una serie de relaciones de producción históricas y específicas.
Las relaciones de producción en el capitalismo, por
otra parte, si son vistas como un proceso, tienen la habilidad
de transformar una precondición en su propio movimiento,
dinámicas que son resultado y fuente de poder del capital. Es una
paradoja circular que se puede encontrar en la totalidad social y
que opera en múltiples niveles ya sea en la lucha de clases que se
libra en los lugares de trabajo que busca disciplinar, intensificar la
explotación o restructurar la división del trabajo. Esta subsunción
real que busca roer los cuerpos de los proletarios y someterlos a
la temporalidad abstracta de la producción capitalista también se
encuentra en la relación con la naturaleza como fuente de energía,
con los animales, las plantas, todo ser viviente, e incluso el suelo
mismo. Esto sucede a un nivel nacional, regional e internacional
como sabemos desde que existe la división internacional del
trabajo. El espacio es aniquilado y el trabajo reestructurado en el
globo constantemente. El capital está inserto en la reproducción
social de forma omnipresente fracturando y reconfigurando para
la valorización de los valores.
La circularidad de la compulsión muda también se puede
encontrar en la existencia misma de población excedente que
genera la competencia entre proletarios y las crisis cíclicas que se
generan por la presión de la competencia entre capitales que a su
vez tiene como consecuencia una búsqueda de reforzamiento del
disciplinamiento proletario y la intensificación de la subsunción
real de todo lo existente (trabajo vivo, naturaleza y las cadenas de
producción internacional).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

201

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

Es de esta forma que la compulsión muda que propone
Mau va más allá del poder coercitivo o ideológico. Y buena parte
de los capítulos del libro son un balance y un ajuste de cuentas
con distintas corrientes marxistas que hacen énfasis en uno u
otro aspecto como el materialismo histórico inspirado por Engels
y desarrollado posteriormente por Karl Kautsky, Gueorgui
Plejanov y Franz Mehring, las teorías del Estado como elemento
fundamental y central de la dominación con autores como
Lenin, Rudolf Hilferding o Paul Sweezy, y posteriormente los
derivacionistas como Yevgueni Pashukanis y Joachim Hirsch, o
la teoría de la ideología que hacían énfasis en la centralidad de
esta para la reproducción social como Lukács, Antonio Gramsci,
Theodor Adorno, o Louis Althusser. Y aquí podemos esbozar una
segunda crítica que necesitaría otro texto para profundizar: Mau
hace una lectura parcializada y deficiente de Althusser ya que
su teoría es más compleja y toma en cuenta una lógica que no
se deriva de los sujetos en sí mismos para la reproducción de la
totalidad social similar a la que propone Mau.
El libro también presenta, a lo largo de varios capítulos,
una discusión profunda sobre las constantes antropológicas en
contraposición a lo específico de modo de producción capitalista,
el intercambio metabólico entre humanidad y naturaleza, y la
definición misma de lo humano en términos marxistas que ha
sido tan relegada en el pasado.

Bibliografía
Mau, S. (2022). Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic
Power of Capital. Verso.
202

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Alejandro García García. De la morada
nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac,
arquitectura viva entre el desierto y el mar
Juan Antonio Fernández Velázquez
https://orcid.org/0000-0002-9297-9812
Universidad Autónoma Indígena de México
Mochicahui, El Fuerte Sinaloa, México
Fecha entrega: 21-11-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Fernández Velázquez, Juan Antonio. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-129
Email: jantoniofernandezv@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Alejandro García García. De la morada nómada
a la vivienda urbana. Los Comcáac, arquitectura
viva entre el desierto y el mar
Juan Antonio Fernández Velázquez1
Estudiar a los pueblos originarios en México, es un desafío
intelectual, pero además es un acto de compromiso social y
cultural. El libro de Alejandro García García es un trabajo muy
completo, que permite, desde una versión más cercana a la
descripción densa2 de Geertz, entender la importancia del espacio, las
actividades económicas, sociales, culturales y cotidianas de una
comunidad como los Comcáac.
Aspectos como la economía, el territorio, su esencia
nómada y los mecanismos de redistribución comunitaria; los
saberes tradicionales expuestos en la cacería como actividad de
esparcimiento, además de la pesca y la elaboración de artesanías,
permiten dar cuenta de las formas y prácticas culturales de un
pueblo enclavado en el noroeste de México. Esa transición de la vida
nómada a seminómada nos muestra su cotidianidad y cosmovisión.
1 Universidad Autónoma Indígena de México. Mochicahui, El Fuerte,
Sinaloa., México. Orcid: https://orcid.org/0000-0002-9297-9812
2 Clifford Geertz, La Interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona,
2003, p. 21.

203

�Juan A.Fernández-Velázquez / Alejandro García García. De la morada nómada a la vivienda urbana

Alejandro García García, analiza cómo es que la
comunidad Comcáac se construye a partir de las formas de
organización social, el sistema de clanes y de parentesco. Esto nos
permite entender que el entramado social también es parte de una
configuración cultural y se establece a partir de la confluencia de
patrones de comportamiento en un grupo.
La cultura Comcáac y su vida cotidiana es otro de los
temas que aporta el autor de este libro; la lengua, la educación
tradicional y moderna, la dinámica demográfica, son elementos
básicos para entender la cotidianidad de un pueblo que se
reconoce con su propia interpretación del mundo, a través de la
cual se muestran prácticas sociales como lo son la religiosidad, la
evangelización, los rituales funerarios tradicionales, las fiestas y
el cúmulo de símbolos que se manifiestan en ello.
En una segunda parte del libro, Alejandro García García
realiza lo que considero un diálogo interdisciplinar entre los
estudios culturales y la arquitectura como disciplina. El autor
entiende a la vivienda como una extensión de la cultura Comcáac;
además de ello, la observa mas allá del espacio físico, destacando
su dimensión simbólica; para llegar a ello, primeramente explica
la transición de las cuevas a la vivienda tradicional, sus funciones
básicas, materiales y rituales.
La construcción de la vivienda implica un conjunto
de sabres y prácticas tradicionales compartidos y puestos en
manifiesto al momento de cimentación y edificación del espacio.
Con sus formas y simbolismos, la ocupación del territorio, el
diseño y la geometría de la vivienda expresan una cultura que es
204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

resignificada por los propios integrantes de la tribu Comcáac, un
ejemplo de esto es el círculo, el eclipse y el espiral como formas
estructurales esenciales. El trabajo de campo realizado por el
autor nos permite comprender la relación entre el espacio, la
cultura y sus significaciones. Con la vivienda llegan las formas de
asentamiento, su relación con la vida urbana genera un conjunto
de prácticas diversas que posibilitan un hibrido cultural entre lo
rural y lo urbano, en el sentido más amplio del término.3
En la tercera y última parte del libro, el autor realiza un
recorrido histórico contextual, así como la incorporación de
los Comcáac como sujetos dignos de ser estudiados desde la
historiografía regional. La historia es la disciplina que estudia
el pasado de los pueblos y sociedades, asimismo nos permite
comprender las causalidades de nuestro presente.
La creación de los primeros asentamientos, el inicio de
las actividades económicas, la transición cultural y material de
la comunidad, además del surgimiento del turismo y el trabajo
artesanal como respuesta a la crisis del cooperativismo, así como
el paso de la vivienda tradicional a la vivienda de concreto y la vida
urbana, son aspectos que están inmersos en la Historia Comcáac. En
este sentido, sería complicado entender la historia del noroeste de
México sin incorporar y resaltar la importancia de esta comunidad.
En este libro está presente la confluencia entre el mar y el
desierto, al más puro estilo historiador francés Fernand Braudel
3 Néstor García Canclini, La puesta en escena de lo popular, en
Culturas Hibridas, Estrategias para entrar y salir de la modernidad, México,
Editorial Grijalbo, 1997, pp. 196 – 197
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

205

�Juan A.Fernández-Velázquez / Alejandro García García. De la morada nómada a la vivienda urbana

y su larga duración4. Con ello, el diálogo entre la arquitectura,
la antropología y la historia complementan la propuesta del
autor, Alejandro García García interpreta las formas de vida,
cotidianidad y cultura Comcáac como procesos de permanencia
y cambio, observando a los Coomcac, no como una estructura
social, estática e inerte, sino como parte un proceso dinámico,
diversos matices y prácticas comunes.

García García, Alejandro. De la morada nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac,
arquitectura viva entre el desierto y el mar. (2023). Universidad Autónoma de
Nuevo León/La Biblioteca.5
4 Fernand Braudel, La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial,
1990, pp. 47-59.
5 Este libro aborda la construcción, uso y carga simbólica de la haaco
hahéemza: la llamada casa encorvada, que ha tenido un papel central en las
formas de vida milenarias como nómadas en la cultura Comcáac, llevando la
investigación más allá del estudio de caso de este grupo étnico del Noroeste de
México, para explorar el sentido mismo que adquiere el hogar como cavidad
geométrica para la vida, propiciando una reflexión crítica colateral sobre las

206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Referencias
Braudel Fernand, La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial, 1990, pp. 47-59.
Geertz Clifford, La Interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona,
2003, p. 21.
García Canclini Néstor, La puesta en escena de lo popular, en
Culturas Hibridas, Estrategias para entrar y salir de la
modernidad, México, Editorial Grijalbo, 1997, pp. 196 –
197.

formas cuadrangulares, cúbicas, que saturan las ciudades modernas de casi
todo el planeta. Se trata aquí no de mostrar una idealización etnográfica,
folclórica, se documenta también el violento contacto que han enfrentado
con el exterior en términos históricos desde las luchas contra los invasores
españoles hasta llegar a una situación actual que -especialmente con la llegada
de la energía eléctrica y la carretera-, ha provocado una serie de cambios
radicales en el modo de vida de los Comcáac; sobre todo, a partir de 1974,
con la llegada de programas de vivienda, edificaciones hechas con concreto
y muchas de ellas con techo de láminas de asbesto, materiales exógenos -y
hasta probadamente dañinos-, que no están diseñados para cumplir la función
de habitar dignamente las condiciones climáticas en el territorio desértico
sonorense. La haaco hahéemza, morada viva hecha de plantas de ocotillo, salvia,
torote, fue el abrigo familiar de los Comcáac durante milenios y sobrevivió a
una guerra de más de 300 años, primero contra una civilización agricultorasedentaria extranjera y luego con los habitantes mestizos de las viejas y nuevas
ciudades mexicanas. Tal vez sea uno de los últimos ejemplos arquitectónicos
de lo que significó habitar un territorio libre, abierto. Morada que era extensión
de las dinámicas de la naturaleza y que se desprendió, como intuida lección,
de las formas de vida que en su contexto tenían lugar. El trabajo de Alejandro
García contribuye a la recuperación de saberes de los pueblos originarios y
documenta formas primarias de conexión simbólica que existen entre los seres
y formas de vida del mundo natural, su geometría básica y el uso del espacio
habitado, su forma particular de expresar así en lo cotidiano lo sagrado.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

207

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
La cooperación académica entre México
y Estados Unidos
César Morado
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Fecha entrega: 28-11-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Morado, César. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use,
distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-131
Email: cesarmorado614@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La cooperación académica entre México y
Estados Unidos
Cesar Morado1
En la búsqueda de nuevas rutas para la cooperación académica
entre México y los Estados Unidos, a convocatoria de la Dra.
Verónica Castillo de la Universidad de California en Santa
Bárbara, un grupo de colegas se dio cita en la Casa de la
Universidad de California en México (Colonia Del Carmen 1,
Chimalistac, Álvaro Obregón, Ciudad de México) para asistir el
21 y 22 de noviembre de 2023 al Coloquio Titulado: Rompiendo
barreras. Género, Feminismo y transnacionalismo en la
Revolución Mexicana, que sirve como punto de partida para
poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer el intercambio
académico entre ambos países.
En la apertura del evento, Verónica Castillo, Verónica
Barroso y Anaid Linares explicaron a la audiencia la misión
de Casa California: fungir como enlace entre los campus de la
Universidad de California y los centros académicos mexicanos
interesados en trabajar conjuntamente. Enseguida dio inicio el

1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México. Orcid:
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376

208

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

citado coloquio poniendo a discusión dos tendencias significativas
que han renovado los enfoques sobre la Revolución Mexicana, la
perspectiva de género y el transnacionalismo.
Desde la primera de ellas, se contó con la participación
de María Teresa Fernández Aceves de CIESAS Occidente, quien
expuso un recorrido historiográfico sobre los estudios sobre
las mujeres con perspectiva de género que participaron en la
Revolución Mexicana, producidos desde los años ochenta del siglo
XX hasta la actualidad. Aunque no realizó un estudio interpretativo
sobre los trabajos enumerados, alguna tipología o implicaciones
epistémicas de esta producción, su abordaje cronológico resultó
muy útil para la finalidad de este coloquio. Enseguida Gabriela
Cano, del Colegio de México trazó un perfil de Elena Arizmendi
Mejía que estudió enfermería en Texas en el Colegio del Verbo
Encarnado de San Antonio y trabajó apoyando a la comunidad
mexicana confirmando a dicha ciudad como nodo de exiliados del
conflicto armado. Explicó que se trató de una mujer con recursos
económicos, sexualmente emancipada que publicó en Nueva York
una Revista sobre feminismo. Más adelante, detalló, fue fundadora
de la Liga de Mujeres Ibéricas. Lamenta que se le conozca más como
una de las amantes de Vasconcelos, que como una mujer autónoma
que le supo abandonar a tiempo y forjarse una trayectoria propia.
Para hablar de las mujeres revolucionarias desde la
perspectiva transnacional participó la Dra. Sonia Hernández,
adscrita a Texas A&amp;M University en College Station exponiendo
el caso del transnacionalismo feminista en el noreste de la frontera
méxico norteamericana. Hernández define el transnacionalismo
feminista basado en las tesis de Gloria Anzaldua. Estudia el caso
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

209

�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

de Tampico y Villa Cecilia –hoy Ciudad Madero- que actúa
como bisagra en tanto puerto para las ideas que entran y salen
de la región. Para Hernández, las mujeres estudiadas profesan
un feminismo más radical que no se interesa solo por obtener
el sufragio, sino que sostienen posturas más radicales contra el
Estado y el sistema capitalista.
Habló de Reynalda González Parra como delegada al
Segundo Congreso Obrero de 1917 realizado en Tampico y que a su
juicio es un reflejo de las ideas de Francisco Ferrer sobre el trabajo y
los derechos de las mujeres a la autonomía económica. Mujeres que
critican el movimiento maderista o carrancista, a los que clasifican
como parte de una revolución burguesa. Destaca el trabajo de
Caritina Piña y su relación con Esteban Méndez Guerra de filiación
villista quien funda un Grupo de Apoyo a Presos Políticos, del que
Piña funge como Secretaria de Correspondencia. Hernández afirma
que, aunque Piña nunca sale de Tamaulipas sostiene redes de
correspondencia. Concluye que el anarquismo influye fuertemente
en el punto de Tampico y como los grupos de anarquistas buscan
castigar a los socialistas del postesgilismo tamaulipeco.
Kevan Antonio Aguilar de UC Irving expuso en inglés las
conexiones de las mujeres mexicanas y españolas durante la Guerra
Civil Española. La polarización que se produce en España llega hasta
estos territorios donde llegan los exiliados. Analiza los mecanismos
de propaganda y los comités de ayuda a los refugiados republicanos
en México a través de la revisión de fuentes documentales de
archivos mexicanos donde examina periódicos, revistas y otros
medios de propaganda. En general analiza la propaganda del
bando republicano durante el año de 1937 donde aparecen mujeres
210

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que realizan actividades de solidaridad internacional. Las mujeres
aparecen en reuniones con mantas y pancartas que condenan el
fascismo: maestras, campesinas y mujeres de clase media aparecen
en las imágenes resguardadas en la Cineteca Nacional y que hoy
ven la luz a través de su investigación.
José Alamillo, estudioso de los deportes en perspectiva
trasnacional. Adscrito a California State University en Channel
Island, expuso sobre la organización Cruz Azul Mexicana un
organismo norteamericano que hacia brigadas en apoyo a la
comunidad mexicana. Una organización femenil que combate
la pobreza extrema, con trabajos en San Antonio, El Paso, Los
Ángeles, Nueva York entre otros lugares. En cada ciudad que tenía
comunidades mexicanas amplias, hubo sucursales. En virtud de
que los integrantes de la Cruz Roja en Estados Unidos no hablaban
inglés, la Azul apoyó mucho a las comunidades mexicanas
particularmente en casos de desastre. Destacó el rol de Elena de la
Llata presidenta del Capítulo de los Ángeles de la CAM, originaria
de la Laguna en Coahuila, cantaba opera y recaudaba fondos para
numerosas actividades caritativas en Los Ángeles. En síntesis, se
trata de una de las primeras organizaciones latinas en USA por lo
que Alamillo invita a investigar sobre entidades afines.
Verónica Castillo Muñoz del Departamento de Historia
de la UC Santa Bárbara, experta en la historia de las mujeres en
la revolución particularmente en el área de California, expuso en
esta ocasión las vidas de mujeres y niños que no pudieron cruzar
a USA para refugiarse de la revolución, entre 1913 y 1916 y fueron
recluidos en campos de detención en la frontera estadounidense.
Sin Convención de Ginebra, rodeados de alambres de púas y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

211

�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

custodiadas por soldados del ejército era como permanecían
estos refugiados de guerra. Se trata de un legado racista que aún
perdura. Castillo analizó la imagen de un par de niños solos,
probablemente huérfanos cruzando descalzos de Juárez a El
Paso en pleno invierno. Recordó también que hubo desertores
del ejército federal que huyeron y fueron deportados. En síntesis,
recupera la imagen de caravanas de personas huyendo de las
ciudades fronterizas mexicanas hacia USA, víctimas del racismo
y discriminación a uno y otro lado de la frontera.
La siguiente mesa enfocól los archivos y repositorios que
resultan fuentes útiles para los estudios de las mujeres. En ese
tenor participó Gabriela Pulido directora de Memorica expuso
que el nacimiento de la Comisión para la Memoria Histórica
y Cultural de México, encabezada por Beatriz Gutiérrez, no
nació con la idea de controlar la memoria sino de enriquecerla,
diversificarla, con la meta de establecer el derecho a la memoria
como un derecho humano. Reconoció el Repositorio digital de la
UANL y la reciente Coordinación de Repositorios de la UNAM.
Todo ello reforzó la idea de que es imposible concentrar toda la
memoria en un solo micrositio. Subraya haber hecho lo posible
en cinco años de trabajo en Memorica apegándose al Calendario
Cívico y trabajando en coordinación con otros repositorios. Se
trata de una memoria que construye prácticas democráticas.
Actualmente, Memorica se ha convertido en la oficina de
divulgación del Archivo General de la Nación.
Kimberly Sumano del Instituto de Historia Oral de la
Universidad de Texas en El Paso explicó que dicha institución
fundada en 1972 reúne muchos testimonios de personas que
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sobrevivieron a la revolución. A su juicio es una revolución que
moldeó una conciencia nacional. Sus acervos, son testimonios de
la gente común que no siempre está en los libros o en las historias
nacionales. Son historias orales que requieren interpretación. Se
trata de contemplar a las personas, no solo a los comandantes
militares o políticos relevantes. El miedo a las balas y las
percepciones de inseguridad se percibe en los testimonios. Los
traumas que causaron en las personas los hechos de violencia
sufridos durante la revolución.
Liliana Maria Diosdado del Museo Nacional de la
Revolución destaca la importancia de darle voz a los silenciados.
Habla de la confección de los dispositivos archivo-museo frente al
espectador. El museo, señala es un repositorio, un lugar para dar
visibilidad. La necesidad de contar procesos nacionales, muchas
veces hegemónicos. Hay “muertes de contenido” cuando hay
vacíos en el discurso museográfico. El museo en tanto construcción
moderna es patriarcal y excluyente. Criticó que en ninguna de las
ocho salas del MNR se cuente la historia de las mujeres además
de que el guion curatorial termina en el cardenismo. Explicó que
mediante Exposiciones Temporales se busca subsanar los vacíos
y las omisiones, es el caso de la exposición sobre Ricardo Flores
Magón donde se subrayan nuevas facetas. Para Diosdado, estas
exposiciones buscan revolucionar el pensamiento.
Un debate sobre archivos de la revolución Mexicana no
puede hacerse sin aludir a las imágenes de Casasola. Por ello,
Nadia, depositaria del archivo de la familia de la cual fue una pieza
fundamental Agustín Víctor Casasola (1874-1938), narró como
este empezó a tomar fotos con cámara prestada en el centro de la
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�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

ciudad de México. Contó como la fotografía lo llevo a emprender
la Agencia Herrerías y Casasola, de las primeras agencias de
fotografías de prensa en México. Su abuelo, buscaba hacer
libros de historia con fotografías de la agencia. En sus acervos
tienen la icónica foto de la Adelita asomándose desde un vagón
del ferrocarril. Para comprender mejor la narración de Nidia, los
asistentes pudieron recorrer una exposición fotográfica sobre las
imágenes más icónicas de la colección.
Enseguida, Pablo Yankelevich director del Centro de
Estudios Históricos del Colegio de México, expuso la importancia
de que la revolución mexicana contara en América Latina con
una diplomacia revolucionaria. A su juicio, el hecho de contar
con intelectuales en numerosos representaciones diplomáticas,
como por ejemplo el caso de Alfonso Reyes, en Brasil, Argentina,
España, cimentó una buena imagen de México en el exterior que
permaneció vigente varias décadas. Ello, sumado a las posturas
mexicanas de política exterior brindando asilo a los perseguidos
políticos, le dio a México un sitio privilegiado en el horizonte
latinoamericano. Estar junto a Estados Unidos y tener una política
exterior divergente, fue un activo cultural muy importante que se
preserva hasta hoy.
Tampoco podía faltar en un foro de estas características,
la presencia de la Dra. Guadalupe Villa, destacada académica
adscrita al Instituto Mora, descendiente de Pancho Villa y
reconocida investigadora de su aporte revolucionario. Hablo
de la dificultad de ser objetivos frente a la figura del Centauro
del Norte, sobre quien hay trabajos que lo ubican como héroe y
otro como bandido. En general, convocoóa leer sus trabajos que
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

buscan reivindicar los aportes del personaje y dimensionar mejor
sus contribuciones y las de sus colaboradores cercanos.
Enseguida, Kelly Lytle Hernández de la Universidad
de California en los Ángeles, una de las voces femeninas más
prestigiadas en lo relativo a estudios chicanos, habló de su
más reciente libro: Bad mexicans. Race, empire and revolution in the
borderlands (2022) de la experiencia maravillosa de buscar en
archivos, en su caso para estudiar los temas migratorios. Habló
de que afortunadamente cada vez hay más y mejores archivos,
algunos ya digitalizadas aunque desde luego no se han abierto
por casualidad sino que se ha tenido que luchar por muchos años
para que estos hayan sido desclasificados.
Casi al cierre del evento, José María Serralde a nombre
propio y en representación de Aurelio de los Reyes presentó a
los asistentes una selección de cine silente sobre la revolución,
imágenes de Madero, Villa y Zapata provenientes de cintas que
han sido restaurados en Canadá y que actualmente se resguardan
como parte de los acervos fílmicos de la UNAM. Para fortuna de
los asistentes, la exposición estuvo fondeada por interpretaciones
al piano del mismo Serralde con las melodías más emblemáticas
del tema aludido en pantalla.
La relatoría del coloquio estuvo a cargo de Fabiola García
Rubio, Consejera de Educación Cooperativa del Consulado de
México en los Ángeles. Señala que aunque el tema del coloquio
es la revolución enfocada desde dos perspectivas: el género y el
transnacionalismo, al parecer se ha trabajado mucho en lo primero,
menos todavía en el segundo. Propone repensar estas historias de
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�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

mujeres en este movimiento revolucionario. Mapear los circuitos
no solo de mercancías o de migrantes, también de ideas. De lugares
que fungen como bisagras entre México y USA- San Antonio
y los Angeles- por citar solo dos de ellos. Urge a estudiar a los
refugiados y refugiadas de guerra que al no tener una convención de
Ginebra sufrieron las decisiones arbitrarias de los actores locales.
Los archivos y las imágenes guardan esas historias silenciadas.
También de personas que por su liderazgo fueron agentes. Convoca
a dimensionar como las ideas atraviesan las fronteras pues no
requieren visa ni pasaporte para surcar los territorios.
Demanda que existan publicaciones bilingües que
agilicen el proceso de compartir los estudios y los enfoques.
Destaca también la necesidad de mapear los archivos y bibliotecas
con recursos para la investigación binacional. Visibilizar a todas
las mujeres que fueron parte de la revolución. A su juicio, a una
revolución nacionalista, no se le debe estudiar nacionalmente.
La revolución mexicana desbordó al país hacia el norte. Emergió
entonces lo mejor y lo peor de ambas sociedades fronterizas.
¿Qué significa -se pregunta García- pensar la memoria
en tiempos de la posverdad? La disputa por esa memoria es
permanente. La revolución mexicana siempre es la misma, lo que
se propone hoy es enfocarla desde dos lentes, desde dos ángulos:
la perspectiva de género y el transnacionalismo. Se desafían dos
imperios de interpretación, la narrativa patriarcal y la narrativa
nacionalista.
Concluye así el evento, con un mensaje de Verónica
Castillo, con los mejores augurios para que a partir de este
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coloquio se puedan detonar más y mejores iniciativas para
estudiar las interacciones entre México y Estados Unidos desde
todas las perspectivas científicas.

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                    <text>�D.R. 2024 © Sillares Vol. 4, No. 7, julio-diciembre 2024, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl
Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329-4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Emilio
Machuca. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 1 julio de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Emilio Machuca
Autores
Marina Torres
Xiaolin Duan
Raul Alencar
Juan Carlos González Balderas
Pablo Sierra Fáfila
Stephanie Porras
Angela Schottenhammer
Denisse Alisa Palomo Ligas
David Adán Vázquez Valenzuela
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez
Mario Magaña Mancillas

�Director Editorial / Emilio Machuca
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Enrique González.

�Dossier
Repensando la globalización temprana en el Pacífico:
De las Indias Orientales a las Indias Occidentales:
espacios, agentes e intercambios.
Introducción
“Connecting both Indies: rethinking archaic globalisation and
global history from a Pacific perspective: actors, spaces, and
exchanges”.
Introduction
Coordinadores
Juan Carlos González Balderas
KU Leuven, Leuven, Bélgica
ORCID: 0000-0001-9042-7152

Marina Torres Trimállez
KU Leuven, Leuven, Bélgica
ORCID: 0000-0002-3041-0831

La globalización temprana es asociada generalmente con las
conexiones transatlánticas. Hasta las últimas décadas del siglo
pasado el gremio de la historia, desde una mirada eurocéntrica,
focalizó su atención en los procesos históricos globales tomando
como punto de partida a Europa y la expansión del comercio
1
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-148

�Repensando la globalización

de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Con una mirada
fundamentalmente económica, la primera globalización fue
caracterizada por la intensificación del comercio internacional,
las migraciones masivas y el movimiento de capitales entre
regiones que supuestamente habían estado anteriormente aisladas.
Pronto nuevas investigaciones subrayaron la importancia de la
incorporación de América, la circunnavegación, la llegada a la
India de Vasco de Gama, y la conquista ibérica de las Filipinas
como hitos fundamentales para entender la creación de un sistema
de intercambios mundial. Sin embargo, espacios como el Pacífico
han sido subrepresentados en las historiografías tradicionales.
Incluso historiadores como Pierre Chaunu (1923-2009) en su
obra pionera Les Philippines et le Pacifique des Ibériques definió
a dicho espacio como una extensión de la dinámica Atlántica,
negándole una personalidad propia. 1 Sin embargo, hacia finales
del siglo XX, y en línea con las críticas más recientes a las
historias nacionales, una nueva generación de historiadoras e
historiadores comenzaron a cuestionar las fuentes desde otras
perspectivas. Al renovado interés por reexaminar las conexiones
económicas transpacíficas, donde han destacado autores como
Arturo Giráldez, Carlos Martínez Shaw, o Guillermina del Valle,2
Pierre Chaunu, Les Philippines et le Pacifique des Ibériques (XVI, XVII,
XVIII siècles). Introduction, Méthodologique et Indices d’activité. (Paris :
S.E.V.P.E.N., 1960).
2
Cf. Arturo Giraldez, The Age of Trade. The Manila Galleons and the Dawn
of the Global Economy, Exploring World History (Maryland: Rowman &amp;
Littlefield, 2015). Carlos Martínez Shaw, Un océano de seda y plata: el universo
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-148

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�Juan Carlos González Balderas / Marina Torres Trimállez

entre otros, se le ha sumado un nuevo énfasis en el estudio del
Pacífico como objeto de estudio central y no “complementario”
de la historia americana y europea. Los trabajos de Oscar H.K.
Spate, Carmen Yuste, Guadalupe Pinzón, Mariano Bonialian,
Bernd Hausberger, Meha Priyadarshini, o Paulina Machuca,3
económico del Galeón de Manila. (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 2013); Guillermina del Valle, Redes, corporaciones comerciales y
mercados Hispanoamericanos en la economía Global, siglos XVII-XIX. (Ciudad
de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2017).
3
Cf. Oscar H.K. Spate, The Spanish Lake (Canberra: ANU Press, 2004);
Carmen Yuste, Emporios Transpacíficos. Comerciantes Mexicanos en Manila
1710-1815, Historia Novohispana 78 (México D.F.: Universidad Nacional
Autónoma de México, 2007); Carmen Yuste ‘Una familia modelo en la
negociación transpacífica del siglo XVIII’, en Redes Imperiales, intercambios,
interacciones y representación política entre Nueva España, las Antillas y
Filipinas, siglos XVIII-XIX (Madrid, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 2018), 25-46; Guadalupe Pinzón Ríos, ‘Quinto Real, licencias
y asientos en torno a la extracción de perlas en el Pacífico Novohispano.’,
en La Fiscalidad Novohispana en el Imperio Español. Conceptualizaciones,
Proyectos y Contradicciones. (México D.F.: Instituto de Investigaciones Dr.
José María Luis Mora, 2015), 139–64; Guadalupe Pinzón Ríos, Acciones y
reacciones en los puertos del Mar del Sur. Desarrollo portuario del Pacífico
novohispano a partir de sus políticas defensivas, 1713-1789., Historia
Novohispana 87 (México D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México
/ Instituto Mora, 2011); Guadalupe Pinzón Ríos y Pierrick Pourchasse,
‘Expediciones Francesas y Sus Proyectos Marítimos En Torno a Filipinas:
El Caso Del Capitán Boislore (1710-1735)’, n.d.; Mariano Ardash Bonialian,
El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en el Imperio
Español (1680-1784). (México D.F.: El Colegio de México, 2012); Mariano
Ardash Bonialian, China en la América colonial: bienes, mercados, comercio
y cultura del consumo desde México hasta Buenos Aires (Ciudad de México:
Instituto Mora, 2014); Mariano Ardash Bonialian, El Pacífico Colonial: ¿Una
Economía Mundo?’, in Tribute, Trade and Smuggling, East Asia Maritime
History 12 (Wiesbaden: Harrassowitz Verlag, 2014), 109–30; Mariano
Ardash Bonialian, ‘El Perú virreinal transpacífico, 1580-1604. Agentes,
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�Repensando la globalización

entre otros muchos, dan buena cuenta de los nuevos avances en el
ámbito transpacífico.
El presente dossier titulado Repensando la globalización
temprana en el Pacífico: De las Indias Orientales a las Indias
Occidentales: espacios, agentes e intercambios se suma a estos
esfuerzos, aglutinando a un conjunto de siete académicas y
académicos ubicados en tres países diferentes - Bélgica, España, y
los Estados Unidos- para aportar nuevos hallazgos que contribuyan
a la discusión sobre la globalización temprana con un enfoque
en el Pacífico Iberoamericano, y con particular énfasis en las
conexiones entre el Sudeste Asiático y la América Española. Así,
de manera general este dossier persigue contribuir a la discusión
histórica sobre las conexiones económicas, sociales y culturales
entre ambos extremos del Mar del Sur a través de nuevos casos de
plata y productos chinos entre Potosí, Lima, Nueva España, Filipinas y
Macao’, Historia (Santiago), Historia, 55, no. 1 (2022): 43–81, http://dx.doi.
org/10.4067/S0717-71942022000100043; Mariano Ardash Bonialian, ‘El Perú
Colonial En La Temprana Globalización El Caso Del Navío Nuestra Señora
Del Rosario (1591)’, Mediterranea. Ricerche Storiche 53 (2021): 573–94,
https://doi.org/10.19229/1828-230X/53042021; Mariano Bonialian Ardash,
‘Peruleros En Filipinas y En El Oriente 1580-1610. Agencia Indiana En La
Temprana Globalización’, Islas e Imperios, no. 23 (2021): 185–211, https://doi.
org/10.31009/illesimperis.2021.i23.00; Bern Hausberger, Historia mínima de
la globalización temprana (México D.F.: El Colegio de México, 2018); Meha
Priyadarshini, Chinese Porcelain in Colonial Mexico: The Material Worlds of
an Early Modern Trade (Cham: Palgrave Macmillan/Springer Nature, 2018);
Paulina Machuca, ‘Los indios chinos en la costa novohispana del Mar del Sur.
Origen, establecimiento e inserción social’ en Redes Imperiales, Intercambios
y representación política entre la Nueva España, las Antillas y Filipinas,
siglos XVII y XIX. (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
2018), 137-62.
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�Juan Carlos González Balderas / Marina Torres Trimállez

estudio. Para ello, se ha optado por enfatizar aquellos productos
y agentes que han sido comparativamente menos estudiados,
superando así el clásico protagonismo que adquirieron la seda
y la plata, y profundizar en aquellos espacios pacíficos que han
sido menos trabajados, como el caso del Perú, Guatemala o la
propia China, superando así la centralidad de Ciudad de México,
Veracruz y Acapulco como los centros máximos de poder.
Con base en lo anterior, los artículos que conforman este
volumen se agrupan en tres diferentes apartados. El primero de
ellos nos remite al movimiento de personas. A través del análisis
de agentes in motion, es posible detectar la resignificación de sus
mundos, puesto que el desplazamiento inevitablemente generó
nuevas “zonas de contacto” cultural. En dicho respecto, Marina
Torres profundiza sobre la relevancia de América -mayormente
la Nueva España – en la exploración, ocupación y mantenimiento
de la presencia misional española en China. En su artículo
Caminos de ida y vuelta ahonda en la expedición del franciscano
Buenaventura Ibáñez, mostrando las largas travesías y peripecias
a las cuales un misionero debía sobreponerse para cumplir con el
llamado de la religión, sin importar la lejanía del lugar de la labor.
A través de este caso, Torres exhibe la dependencia imperial para
financiar las labores misionales en China, un motivo vertebral
aunado al comercial, para sostener al archipiélago filipino bajo
jurisdicción ibérica. Por otra parte, la historiadora Duan Xiaolin
nos presenta el estudio de los migrantes chinos proveniente
de Zhangzhou, avecindados en el barrio filipino del Parián.
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�Repensando la globalización

Particularmente Xiaolin subraya los efectos colaterales de la
migración como la pérdida o adaptación de una identidad. La
autora describe la indiferencia de las autoridades ibéricas y chinas
hacia los habitantes del Parián que no significó sin embargo falta
de interés de ambas partes, sino pragmatismo político que nos
ayuda a entender las disputas diplomáticas entre la monarquía
ibérica y la dinastía Ming producto de las migraciones chinas a
los dominios hispánicos en Asia.
El segundo apartado nos transporta a América,
específicamente a Perú, espacio que, aunque oficialmente tenía
vedado el comercio con las Filipinas, en la práctica ninguna
prohibición detuvo la introducción de nuevos productos en su
en su área de influencia. A través de las contribuciones de tres
autores, se añaden nuevos elementos para la discusión del Pacífico
peruano entre 1700-1760. Tales análisis históricos reportan cómo
intereses extranjeros, particularmente franceses, aprovecharon
una coyuntura histórica como la Guerra de Sucesión Española
(1700-1715) para intervenir en el comercio colonial transpacífico,
no únicamente contrabandeando con mercadería francesa en los
puertos peruanos, sino tratando de establecer sus propios intereses
en oposición a los de la monarquía hispánica. En primera instancia,
Raúl Alencar expone las disputas entre las compañías galas para
incrementar su número de flotas en las aguas del Mar del Sur.
Tomando como punto de partida el estudio del comerciante parisino
Noël Danycan, Alencar analiza el inicial entusiasmo por parte
de comerciantes y banqueros franceses por penetrar el mercado
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�Juan Carlos González Balderas / Marina Torres Trimállez

peruano; asimismo, nos hace reflexionar sobre las ambiciones de
la corona francesa por realizar la travesía alrededor del mundo; así
como la intención de crear un “Galeón de Lima”, ruta comercial
entre Cantón, Manila y el Callao (puerto de Lima) bajo control de
mercaderes franceses, alternativa a la Nao de China. Enseguida,
Carlos González enfoca su atención en el estudio de caso del
navío francés L’Éclair (El Relámpago), embarcación de bandera
gala que navegó las aguas del Pacífico desde el puerto chileno
de Concepción hasta la bahía de Cantón, en China en 1713. A su
vez, González desenreda una red de colaboradores americanos
con los mercaderes franceses. Entre dichos contactos se listaban
desde corregidores, autoridades de puerto, gobernadores y hasta
el mismo virrey peruano. Esta contribución pretende destacar el
rol de los puertos no únicamente como espacios de intercambios
monetarios, sino como tempranos centros de estudios de mercado
que ayudaban a los comerciantes a seleccionar las mercancías
que ingresarían al concierto de la globalización temprana. Para
cerrar el apartado, Pablo Sierra nos habla sobre el inicio de la
transición del Pacífico de un Lago Español4 a un espacio marítimo
dominado por los intereses europeos, bajo la autorización de los
navíos de registro a Perú (1740).5 Sierra, respaldado de un análisis
Retomamos el concepto Spanish Lake acuñado por Oscar Spate para
referirse al Océano Pacífico como un área geográfica bajo dominio exclusivo
de los intereses hispánicos. Para mayor información, ver Oscar H.K. Spate,
The Spanish Lake (Canberra: ANU Press, 2004).
5
Para mayor información sobre el proceso de transición del Pacífico como
espacio dominado por intereses americanos a europeos, se recomienda Mariano
4

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�Repensando la globalización

exhaustivo de la correspondencia de obispos y autoridades en
las Filipinas, indaga sobre los planes españoles para establecer
una ruta de comercio directa entre Manila y Lima, anteriormente
efectuada por el comercio intérlope francés analizado por Alencar
y González. Igualmente, su estudio da pistas sobre los impactos
en los precios de los productos asiáticos en la Nueva España y
Perú sobrevenidos del consentimiento de los barcos de registro
sueltos rumbo al virreinato peruano.
La tercera sección nos ayuda a ampliar el horizonte
sobre los productos circulantes entre el Sudeste Asiático y la
América española. Dejando de lado el protagonismo de las sedas
chinas y la plata americana, las historiadoras Stephanie Porras
y Angela Schottenhammer nos presentan dos estudios de caso
sobre la circulación global. Porras centra su estudio en analizar
el mercado de grabados y marfiles desde Europa hacia Manila, y
viceversa, con una parada obligatoria en América. Por su parte,
Schottenhammer enfoca su análisis en el cacao y su bebida, el
chocolate. La historiadora mapea el consumo del cacao en las
sociedades mesoamericanas pasando por su integración a la dieta
europea, su viaje rumbo a las Islas Filipinas, así como el cierto
grado de indiferencia con que el cacao fue recibido en espacios
como Japón y China, lugares donde su consumo se limitaba a
los misioneros cristianos asentados en tales latitudes. Ambos
Ardash Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio
Asiático en el Imperio Español (1680-1784)” (México D.F.: El Colegio de
México, 2012).
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�Juan Carlos González Balderas / Marina Torres Trimállez

casos no únicamente nos hablan de intercambios materiales, sino
también de los diversos impactos culturales que tuvieron estos
productos en las sociedades que recorrieron el Pacífico de un
extremo al otro. Más allá de México y de Manila, este dossier
rescata de los márgenes aquellas personas, objetos, productos e
ideas que habitualmente han quedado al margen de las narrativas
y que nos sirven aquí para añadir nuevas perspectivas sobre
los intercambios transpacíficos y los impactos que produjeron.
Se trata de historias desconocidas que reflejan la complejidad
de un espacio dinámico que, fruto del alto grado de interacción
transcultural, fue evolucionando con el paso de los siglos.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-148

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�Caminos de ida y vuelta: el rol de América
en la misión católica en China.
On the way out and back: America’s role
in the Catholic mission in China
Marina Torres Trimállez
KU Leuven
Leuven, Bélgica

https://orcid.org/0000-0002-3041-0831
Recibido: 1 de abril de 2024
Aceptado: 6 de mayo de 2024

Resumen: Este trabajo analiza el viaje que realizaron un grupo de
franciscanos descalzos españoles desde Europa hasta China en 1669,
con especial atención a su paso por Nueva España. El artículo se
plantea como objetivo entender el lugar que ocupó América dentro
de la gestión de las misiones en China. En este sentido, dos fueron
las cuestiones clave que definieron la estancia de los misioneros en
tierras americanas: por un lado, las enfermedades que padecieron como
consecuencia de las largas travesías que tenían que enfrentar; y, por otro
lado, la necesidad de gestionar y negociar su sustento y manutención
no sólo durante el propio viaje en América, sino también en su destino
final, China. A través del estudio de narraciones inéditas de los frailes
mendicantes conservadas en el Archivo Ibero Oriental de Madrid y en
el Archivo General de Indias en Sevilla, este artículo demuestra cómo
los acontecimientos que tuvieron lugar en este territorio condicionaron
la empresa misionera posterior en China.
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�Marina Torres Trimállez

Palabras clave: América, misioneros, medicina, negociación,
franciscanos, China
Abstract: This paper analyses the journey made by a group of Spanish
Discalced Franciscans from Europe to China in 1669, with special
attention to their stay in the viceroyalty of New Spain. The article aims
to understand the importance of America in the establishment of the
missions in China. There were two key issues that defined the stay of
the missionaries in America. Firstly, the diseases they suffered because
of the long journeys they had to face; and, secondly, the need to manage
and negotiate their sustenance and maintenance not only during the
journey in America, but also in their final destination, China. Through
the study of unpublished descriptions of the Mendicant friars preserved
in the Ibero Oriental Archive of Madrid and in the General Archive of
the Indies om Seville, this article shows how the events that took place
in this territory conditioned the missionary enterprise in China in the
next decades.
Key words: America, missionaries, medicine, negotiation, Franciscans,
China

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�Caminos de ida y vuelta

Introducción
El estudio de la cristiandad en China en los siglos modernos,
como es lógico, ha estado tradicionalmente centrado en el análisis
de los acontecimientos y acciones que tuvieron lugar en el propio
imperio chino1. Sin embargo, en los últimos años ha existido un
renovado interés en abordar la puesta en marcha de las misiones
religiosas desde Europa con especial atención a la forma en que se
elegían los nuevos candidatos destinados a las Indias orientales2.
Estas nuevas e interesantes publicaciones han permitido entender
el rol que jugaron los procuradores de las distintas órdenes
religiosas, así como la importancia de los viajes que realizaron
desde Asia a Europa para llamar a la misión. A pesar de estos
nuevos avances, existe poca bibliografía que reflexione en torno a
Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto de investigación
“Trafficking of girls and Catholic misssionary networks in the South China
Sea (18th-19th centuries): a transnational approach”, financiado por el programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea
Marie-Sklodowska-Curie, Grant Agreement No. 101026462.
2
Véase, entre otros, Elisa Frei, “Alla ricerca dei missionari per l’impero
Qing. I procuratori della Compagnia di Gesù e i loro viaggi italiani (XVII-XVIII secolo)”, Ricerche di Storia sociale e religiosa 93 (2021) 103-122. Elisa
Frei, Early Modern Litterae Indipetae for the East Indies (Leiden: Brill, 2023).
Aliocha Maldavsky, “Pedir las Indias. Las cartas indipetae de los jesuitas europeos, siglos XVI-XVIII, ensayo historiográfico”. Relaciones: Estudios de
historia y sociedad vol. 33 132 (2012) 147-181. Monika Miazek-Męczyńska,
“Polish Jesuits and Their Dreams about Missions in China according to the
Litterae indipetae”, Journal of Jesuit Studies 5 (3) (2018) 404-420. Ronnie PoChia Hsia, “Language Acquisition and Missionary Strategies in China, 15801760”, en Missions d’évangélisation et circulation des savoirs XVIe-XVIIIe
siècle, dir. Charlotte de Castelnau-l’Estoile, Marie-Lucie Copete, Aliocha
Maldavsky y Ines G. Županov (Madrid: Casa de Velázquez, 2018), 211-229.
1

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12

�Marina Torres Trimállez

los lugares intermedios dentro de las rutas que hubieron de recorrer
este tipo de agentes. Este artículo propone examinar América
como enclave fundamental para entender la empresa franciscana
española en China. Con el doble objetivo de comprender cuál fue
el rol de este lugar y qué impacto tuvo en la misión, buscamos así
aportar un nuevo caso de estudio que sirva para reflexionar con
un ejemplo concreto sobre la importancia que tuvo América para
las misiones en China dentro de las dinámicas existentes en el
marco del Regio Patronato español.
Este trabajo pretende, además, profundizar en la historia
de los frailes menores en China, centrándose en su paso por
América. Esto se debe a que el interés de especialistas e
investigadores se ha focalizado especialmente en la huella que
dejaron los miembros de la Compañía de Jesús en el imperio del
Centro en detrimento de otras órdenes que operaron en China a
finales del siglo XVII. El artículo busca también ayudar a matizar
la tradicional imagen centralizada del funcionamiento de las
órdenes religiosas ya que las relaciones dentro de las órdenes han
sido entendidas tradicionalmente de forma vertical. Por último,
pretendemos subrayar la importancia de los lugares intermedios
y lo que ocurrió en ellos de cara a entender el funcionamiento de
las misiones puesto que la historiografía ha centrado gran parte
de sus esfuerzos en el análisis de las relaciones con Roma y, sobre
todo, Madrid, como centros máximos de poder3. En los últimos
3

Véase, entre otros, Giovanni Pizzorusso, Governare le missioni, conoscere

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13

�Caminos de ida y vuelta

años Filipinas ha sido también estudiado como lugar fundamental
previo a la llegada al imperio4. Sin embargo, son muy pocos los
estudios que se han detenido a estudiar el caso americano5.
Para cumplir dichos objetivos, analizaremos la misión
liderada por el fraile valenciano Buenaventura Ibáñez (16071609), que partió hacia China desde San Lúcar de Barrameda
(Cádiz, España) en el año 1669. Específicamente nos
centraremos en el análisis de la etapa americana de este viaje y
il mondo nel XVII secolo. La Congregazione Pontificia de Propaganda Fide
(Viterbo: Edizione Sette Città, 2018). Diego Sola. El cronista de China. Juan
González de Mendoza, entre la misión, el imperio y la historia (Barcelona:
Edicions Universitat de Barcelona, 2018). Diego Sola “Martín Ignacio de Loyola (1550-1606) y la política asiática de la Monarquía Católica”. Hispania.
Revista Española de Historia vol. 83 274 (2023)., José Tellechea Idígoras.
“Fray Martín Ignacio de Loyola, OFM: Dos memoriales a Felipe II sobre China, Filipinas y las Indias Orientales”. Salmanticensis 44 (1997) 377-405.
4
Véase, entre otros muchos, Anna Busquets. “Entre dos mundos: los misioneros como embajadores entre Filipinas y China durante la Edad Moderna”.
En Dimensiones del conflicto: resistencia, violencia y policía en el mundo urbano, ed. Tomás A. Mantecón, Marina Torres y Susana Truchuelo (Santander:
Editorial de la Universidad de Cantabria, 2020) 367-385. Chenguang Li y Jesús Paniagua “Comercio, guerra y embajada: el chino sinsay y la importancia
de los intérpretes en las primeras relaciones entre China y España en las Filipinas”. Hispania. Revista española de Historia vol. 83 274 (2023). Manel Ollé.
La invención de China: percepciones y estrategias filipinas respecto a China
durante el siglo XVI (Wiesbaden: Otto Harrassowitz Verlag, 2000).
5
En este sentido destaca la obra dirigida por Ernesto de la Torre Villar, La
expansión hispanoamericana en Asia: siglos XVI y XVII (México: Fondo de
Cultura Económica, 1980). Véase también Cayetano Sánchez. “México, puente franciscano entre España y Filipinas”. Archivo Ibero-americano. Revista
de estudios históricos 52, 205-208 (1992) 73-401. Antolín Abad. “Aportación
americana a la evangelización de Filipinas”. Archivo Ibero-Americano. Revista Franciscana de Estudios Históricos 46 (1986) 937-966.
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en los acontecimientos que tuvieron lugar en ese tiempo. Como
veremos a continuación, la estadía en tierras americanas estuvo
marcada por las enfermedades y por la búsqueda de medios para
sacar adelante el viaje transpacífico. De este modo, y tras abordar
brevemente en primer lugar el origen y la composición de la
misión; en segundo lugar, el artículo analiza el rol que jugaron
las enfermedades en el trascurso de la misión, y los tratamientos
y soluciones que emplearon los misioneros para superarlas; a
continuación, se analizan las labores de gestión que tuvieron que
enfrentar los religiosos para sacar adelante el viaje; y por último
se finaliza con unas breves conclusiones.
La misión franciscana a China de 1669: el origen.
Tras haber recorrido el Mar del Sur de China y el Océano Índico,
y haber pasado por Roma y Madrid, el franciscano Buenaventura
Ibáñez logró el objetivo con el que había partido desde China:
conseguir el permiso real para obtener nuevos ministros para
la misión, y un subsidio anual de la Corona española para el
mantenimiento de estos en tierras chinas6. De esta forma, el fraile
junto con Blas Domingo (-1669), Juan Martí (1635-1704), Ignacio
Antonio Rosado, Francisco Peris de la Concepción (1635-1701),
Juan Bautista Martínez, Juan de Jesús, Blas García, y Jaime Tarín
Para conocer el viaje de Buenaventura Ibáñez desde China a Europa y sus
negociaciones tanto en Roma como en Madrid véase Marina Torres Trimállez.
“Ganar voluntades para unir imperios: el viaje a Europa de Buenaventura Ibáñez a finales del siglo XVII”. Hispania: Revista española de historia vol. 83
274 (2023).
6

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(1644-1719) se embarcó en el puerto gaditano rumbo a su primera
parada: Nueva España7.
Para ir a China, atendiendo a la legalidad vigente, los
frailes españoles debían atravesar el Atlántico vía Nueva España,
y continuar a través del Pacífico hasta las Islas Filipinas, para por
último cruzar desde el archipiélago a su destino final.
En el caso aquí analizado, la iniciativa de incorporar
nuevos efectivos al campo misional chino había nacido en China,
y no en Europa. El franciscano Antonio de Santa María Caballero
(1602-1669) fue quien, convencido de la necesidad de agrandar
las misiones en dicho imperio, acordó con Buenaventura Ibáñez
dirigirse a Roma a solicitar nuevos refuerzos8. Caballero había
sido nombrado por la Santa Sede prefecto apostólico de la misión
seráfica en China, lo que significaba que tenía la potestad de
gobernar en nombre del romano pontífice ya que la diócesis
no había sido todavía constituida. Tenía además el encargo de
comunicar a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide –el
dicasterio más importante dentro de la Curia Romana dedicado a
las misiones –, el estado de las cristiandades de China. Además,
Fray Blas Domingo era lector en esos momentos de Teología; de la Concepción, Rosado, Bautista Martínez y Juan de Jesús eran predicadore; Fray
Juan Martí era en esos momentos lector de Artes y Blas García era laico. Torres Trimállez, “Ganar voluntades”, 12.
8
Sobre Antonio de Santa María Caballero véase Anna Busquets. “Los viajes de un franciscano por China: fray Antonio de Santa María Caballero”. En
Viajes hacia Oriente en el mundo hispánico durante el Medioevo y la Modernidad. Retórica, textos, contextos, ed. Béguelin-Argimón (Madrid: Visor,
2021), 285-316.
7

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debía dar parte de las dificultades, dudas y controversias que
surgieran en el campo de misión, cuya decisión final recaía en
la Sede Apostólica9. Amparándose en su nombramiento como
prefecto tanto él como Buenaventura Ibáñez decidieron obviar las
órdenes de sus superiores en Manila y que este último se dirigiera
directamente a Roma a negociar beneficios para la misión10.
Tras varios años de negociaciones tanto en la curia romana,
como en la corte de Madrid, finalmente todos los religiosos que
compondrían la misión se reunieron en Sevilla. Distribuidos
en distintos conventos de la orden, aguardaron la salida de los
galeones al tiempo que preparaban el viaje, partiendo finalmente
hacia Indias el 6 de junio de 166911.
En aquellos momentos se reavivó la famosa Querella de los Ritos Chinos,
conflicto que enfrentó a miembros de todas las órdenes católicas en China
en torno a la ritualidad confuciana, los ritos de los antepasados en China, y
los términos para referirse a conceptos católicos. El debate giraba en torno a
la compatibilidad de dichos rituales con la ortodoxia católica. En consecuencia, las autoridades romanas eran quienes debían decidir sobre la condena o
aceptación de los ritos chinos para lo que necesitaban informaciones puntuales
desde el campo de misión.
10
Desde Manila las órdenes eran contrarias y en varias ocasiones se les persuadió de dejar la misión y regresar a Manila. Torres Trimállez, “Ganar voluntades”, 5.
11
Juan Martí, “Relación muy importante que hizo N.H. Fr. Juan Martí, de
lo que hicieron los hijos de esta santa provincia de San Gregorio de Filipinas
de religiosos descalzos de N.P.S Francisco, en la misión que dicha provincia
tiene en el reyno de China. Cuéntase su principio y progreso y estado que en
estos tiempos tiene, los frutos que ha hecho; y por último se escriben las vidas
y hechos memorables de algunos religiosos que con buen olor de santidad han
trabajado en dicha misión de China” (en adelante Relación), en Sinica Franciscana. Relationes et epístolas Fratum Minorum Hispanorum in Sinis qui
9

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En dos meses aproximadamente cruzaron el Atlántico
y llegaron al pequeño enclave de Trujillo, en la costa norte del
caribe hondureño. A pesar de que la vía habitual era llegar a través
de Veracruz, en esta ocasión el comisario optó por embarcarse
hacia Guatemala por falta de flotas. Según explica años después
uno de los miembros de la expedición, Jaime Tarín, su barco salió
junto a los galeones que tenían por destino Perú. Y, a pesar de que
esta vía resultaba más compleja, el comisario pensó que sería lo
mejor teniendo en cuenta “la necesidad en que quedaba la misión
de china, solo con un ministro, y ese cargado de años [Antonio
de Santa María Caballero], y también el trabajo que tendrían los
religiosos misionarios en volverse a sus conventos”12. Un año y
medio aproximadamente fue el tiempo total que estuvieron los
religiosos en tierras americanas. Esta etapa intermedia, como
a 1672-81 missionem ingressi sunt, vol. VII ed. Georgius Mensaert (Roma:
Collegium S. Bonaventurae, 1965), 730. Esta relación ha sido parcialmente
publicada en la Sínica Franciscana pero el manuscrito original se encuentra en
el Archivo Franciscano Oriental de Madrid, que también ha sido cotejado para
este trabajo. En este artículo haremos referencia en la medida de lo posible a
la Sínica Franciscana por su mayor accesibilidad, salvo que el fragmento al
que nos refiramos no aparezca publicado en la Sínica. En ese caso haremos
referencia al manuscrito original.
12
Jaime Tarin. “Historia y relacion breve de la entrada en el Reyno de China
la mission que truxo de España nuestro Hermano Comissario Fray Buenaventura de Ibañez escrita por Fray Jaime Tarin, Religioso Descalzo de N. S.
Francisco y Compañero de la misma Mission. Año de 1689”. En Alcobendas,
Severiano. Las misiones franciscanas en China: Cartas, informes y relaciones del padre Buenaventura Ibáñez (1650-1690). Con introducción, notas y
apéndices, por el R.P. Fr. Severiano Alcobendas (Madrid: Bibliotheca Hispana
Missionum V., Estanislao Maestre, 1933): 270.
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veremos a continuación, marcó a cada uno de sus componentes y
también el devenir de la orden franciscana en China.
De fraile a cirujano: enfermedades y padecimientos de
camino hacia México.
Una de las primeras dificultades que tenía que afrontar cualquier
misionero una vez había sido elegido, era el viaje. La misión de
1669 que nos ocupa había tenido que enfrentar en primer lugar
la travesía transatlántica, pero a continuación debían cruzar a
la costa opuesta, al puerto de Acapulco, para poder embarcarse
en el viaje transpacífico que los llevaría a Filipinas. En estos
desplazamientos, el enemigo más importante con el que tenían
que lidiar los viajeros, eran las enfermedades. Las narraciones de
los misioneros dan buena cuenta de cómo les afectaba lo que ellos
llamaban “el temple de la tierra” 13.
En 1669, tras llegar a Honduras, los religiosos franciscanos
españoles se encontraron con un clima tropical y extremadamente
húmedo puesto que su arribada coincidió con la temporada de
lluvias. Teniendo en cuenta que desembarcaron en la parte norte
del país, la humedad se veía incrementada por el predominio
de la vegetación selvática y el paisaje montañoso. A ello se le
sumaban los mosquitos, las garrapatas, y una “plaga” de sapos que
proliferaban en ese ambiente húmedo. Otro de los acompañantes
indeseados de los viajeros en su travesía hasta Guatemala fueron
13

Juan Martí, Relación muy importante, 732.

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los piojos, que obligaron a rapar a navaja a todos los miembros de
la misión una vez llegaron a la cabecera de la capitanía14.
El primero que sufrió el cambio de clima fue el religioso
Juan Martí, que a pocos días de desembarcar ya mostraba síntomas
de fiebre. Según explica el fraile:
“[…] luego me vi imposibilitado de proseguir: porque con la
agitación del camino se revolvieron los humores; y comenzó a
entrar el accidente de que adolecía con tanto rigor que me dejó
sin fuerzas para tenerme en pie, con algunos parasismos que
me dieron15”.

Los misioneros, que ya habían sido advertidos con anticipación
de la necesidad de evitar mojarse los pies, habían intentado ser
precavidos: intentaban no viajar por las noches –porque era
cuando más llovía–, y llevaban unas medias especiales que les
cubrían las piernas. Sin embargo, como el propio fraile reconoce,
no siempre cumplían con estas medidas por pura vagancia o
falta de experiencia, lo que derivó en que la mayoría de ellos
cayeran finalmente enfermos16. En el caso de Martí, los síntomas
terminaron de empeorar y a los mareos se le sumaron vómitos
y diarreas17. Ante la incomodidad de tener que detenerse en la
cordillera y las amenazas continuas de tormentas, el religioso fue
cargado a caballo por orden de su superior, que en ese momento
era Francisco Peris, y reclinado sobre el animal, fue escoltado
14
15
16
17

Juan Martí, Relación muy importante, 751.
Juan Martí, Relación muy importante, 733.
Juan Martí, Relación muy importante, 732.
Juan Martí, Relación muy importante, 733.

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por sus compañeros durante el penoso camino a través de las
montañas18.
El grupo de religiosos llegó a Chiquimula, en Guatemala,
tras cinco jornadas a caballo. Fue ahí donde los aposentos que
les había proporcionado su alcalde mayor, Francisco de Castro,
sirvieron de enfermería a la misión comandada por Ibáñez. Martí
se convirtió entonces en el encargado de velar por sus compañeros,
y como él mismo señala en su Relación:
“Yo fui en esta grave necesidad el que acudí a todos. Yo me hice
médico y cirujano. Y aunque venía mucha gente a visitarnos,
mas de asistencia continua sólo yo quedaba y solo yo cargué
con el cuidado y trabajo”19.

Martí fue quien se encargó de atender a sus compañeros. Cuando
permanecieron varios días en una estancia o rancho, era él quien
les velaba por las noches. Y durante el camino, cargaba y descargaba a sus compañeros al menos cuatro veces al día. Como él
mismo explica en su narración, por las noches acomodaba a cada
uno de los enfermos y ponía una manta a modo de toldo para cubrirlos por las noches. Más tarde, ya de mañana, se encargaba de
sacarlos de las camas y ponerlos en las correspondientes hamacas

Ante la ausencia de Ibáñez, pasaba a ejercer de Comisario Francisco Peris
de la Concepción. Sobre la relevancia que cobró este fraile en los años posteriores véase Marina Torres Trimállez, Con un catequismo salvaré un reino:
la empresa franciscana en China en la Edad Moderna (Granada: Editorial
Comares, 2022).
19
Juan Martí, Relación muy importante, 726.
18

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para continuar las jornadas20. Una vez estaban todos en camino, él
salía el último, y según deja escrito en su narración:
“[…] tomando la cabalgadura que me dexaban (que de ordinario
era la peor), me iba a toda prisa a alcanzar las hamacas […] y
saludando al enfermo, le preguntaba como se hallaba o si era
menester algo. Y de esta manera en breve los visitaba a todos.
Y habiendo reconocido cual iba más trabajoso o necesitado,
a este visitaba más veces y le hacía más compañía, hasta que
llegábamos21”.

A pesar de sus esfuerzos, el fraile reconoce que también trató a los
enfermos un español de la zona con reputación de gran médico.
A través del testimonio del fraile nos es posible conocer
también los tratamientos que se les aplicaron a los pacientes,
y que incluyeron bebidas compuestas de zumo de naranjas
agrias y azúcar, cucharadas de membrillo con vino de Castilla y
canela, masajes en la barriga, y “fajarlos con hojas de tobaco”22.
Estos remedios mezclaban productos españoles con técnicas y
productos de la medicina tradicional. La canela (Cinnamomum
verum J. Presl) y el tabaco (Nicotiana tabacum L), por ejemplo,
eran dos plantas aromáticas que se utilizaron habitualmente como
medicinas para diversos usos. La primera de ellas, antioxidante
y antiinflamatoria, tuvo especial fama de prevenir los resfriados.
Sobre el tabaco, según explica el médico Nicolás Monardes en
1574 en De la Historia Medicinal: de las cosas que se traen de
20
21
22

Juan Martí, Relación muy importante, 745.
Juan Martí, Relación muy importante, 745.
Juan Martí, Relación muy importante, 727-728.

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nuestras Indias Occidentales que sirven en Medicina, se creía que
tenía diversos beneficios como que aliviaba los dolores de cabeza
y reumáticos, ayudaba a curar las heridas, o favorecía una mejor
respiración a los asmáticos23. Técnicas como las frotaciones y
los masajes formaban también parte de la medicina tradicional
durante el período del virreinato24.
A pesar de que conquistadores y religiosos reconocieron
desde el inicio de la Conquista el valor de la medicina indígena,
no fue este el caso del religioso franciscano. El español estaba
convencido de que dichos remedios no sólo no resultaban eficaces,
sino que estaban agravando las enfermedades. Como dejan sentir
sus palabras en varias ocasiones, la tradición galénica europea
pesaba en la visión que este tenía de la medicina, por lo que optó
finalmente por ser él mismo quien se empleara en buscar una
solución y cerró la puerta a todos los curanderos que quisieron
ayudar. El fraile omite la forma en que lo curó justificándose en
que su método fue “raro y muy largo de contar”25. En su Relación,
Martí simplemente da cuenta de las bebidas que continuamente
les ofrecía: o bien chocolate, o bien atole, una bebida prehispánica
Juan Esteva. “La farmacia, comercio y ciencia. Monardes y Hernández
como ejemplo”. Offarm Vol 25 11 (2006) 70-72. Véase también Pardo, José.
“Saberes y prácticas médicas en Nueva España. Textos objetos e imágenes
(siglos XVI y XVII) Una propuesta de investigación”. (2010) 15.
24
Véase como ejemplo Estela Roselló. “El saber médico de las curanderas
novohispanas: un nicho femenino dentro del pluralismo médico del imperio
español”, Studia Historia: Historia Moderna vol. 40 2 (2018), 177-196.
25
Juan Martí, Relación muy importante, 738.
23

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que consistía en una cocción de maíz, y que era condimentada
con diferentes especias o aromatizantes.
Blas Domingo, que se encontraba estudiando Teología, y
Blas García, el religioso lego que los acompañaba, fueron quienes
en un principio cayeron más gravemente enfermos. El primero tenía
episodios que “le sacaban de juicio”. Estos episodios llegaban a tal
punto que incluso aunque se cayese de la cama, no se despertaba.
Blas García, según explica Martí, también quedaba “tan insulso
como un tronco y sin discurso ni memoria”26. Posteriormente, tras
salir de Chiquimula, en Guatemala, Juan Bautista Martínez sufrió
también un importante lance: la inflamación de la parótida. La
dolencia fue complicándose con los días, hasta el punto de no
poder comer ni tampoco beber. Sus compañeros incluso lo dieron
por muerto, señalando:
“Ni se le entendía lo que hablaba por habérsele cerrado los
dientes. Y llegándole a visitar una noche […] sólo algunos
gemidos podía dar cuando le iba tentando y probando la parótida
con los dedos, por ver si estaba madura. Reconocí que lo estaba
porque salían las materias por el oído […] Y la segunda vez
que le curé, fue tanta la materia que salió que -después de haber
empapado dos servilletas y todos los paños con que los había
amarrado, - salió como unas porcelanas de materias”27.

Las enfermedades más habituales asociadas con estas glándulas
salivales que se encuentran delante de las orejas eran las paperas,
los tumores, o la parotiditis bacteriana que era una infección de
26
27

Juan Martí, Relación muy importante, 736.
Juan Martí, Relación muy importante, 747.

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uno de los lados, y que es probablemente lo que sufrió Bautista
Martínez28. Martí le expurgó el pus convirtiéndose él mismo en
cirujano. El fraile explica detalladamente la forma en que lo
hizo: cogiendo un cuchillo pequeño, lo metió con fuerza por
la parte más blanda de la parótida hasta que la consiguió abrir.
Según explica, la herida era muy grande por lo que la almohada,
la cama y el hábito se llenaron de sangre y postemas. Una vez
abierto paso a curársela. Para ello utilizó resina “de la que
estilan los troncos de los pinos” y una yema de huevo con lo que
hizo un “digestivo” con el que fue mojando el clavo y las hilas
que puso en las heridas junto con muchos paños y pañuelos.
Martínez quedó aliviado durante esa noche, pero cuando llegó
al convento de Guatemala de nuevo empeoró. Según cuenta
él mismo, había procurado tener la boca de la herida abierta
metiéndole los clavos de hilas dentro de la postema – lesión en
la boca, porque lo había visto hacer previamente. Sin embargo,
cuando el enfermero del convento lo vio, decidió cerrar la
herida al parecerle muy grande. Como consecuencia la fiebre
aumentó poniendo la vida de Martínez en serio peligro. Ante
esta situación llamaron de urgencia al cirujano de la ciudad que
le abrió de nuevo la boca con hierro para que saliesen todas
La parotiditis bacteriana está causada por la obstrucción de los conductos
salivares. Al contrario que con las paperas que es un proceso inflamatorio,
aparece de forma unilateral especialmente en adultos y con secreciones espesas y proclives a formar cálculos que obstruyen los conductos. Enrique Laval
“Anotaciones sobre la parotiditis epidémica (“paperas”)”, Revista chilena de
infectología vol 22 3 (2005), 282-284.
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las materias y se evitara la subida de fiebre. El fraile mejoró,
aunque la recuperación fue lenta29.
No ocurrió lo mismo con otros de sus compañeros. Blas
García quedó lisiado y casi tullido en la mitad de su cuerpo a
pesar de los intentos de su compañero. Además, quedó afectado
de la vista, y aunque no la perdió del todo, sólo percibía bultos
sin forma. En Guatemala le trataron con nuevas medicinas
que mejoraron su salud, aunque las fiebres – específicamente
cuartanas, que eran calenturas de origen palúdico–, le duraron
dos años 30. Prácticamente todos ellos padecieron fiebre, aunque
según explica Juan Martí, las más peligrosas fueron las que sufrió
el padre Jaime Tarín31.
El aragonés Blas Domingo quedó en un primer momento
en Chiquimula asistido por los criados y la familia del alcalde
mayor ya que necesitaba atención continua porque se caía
continuamente de la cama sin por ello quejarse o percatarse de que
se encontraba en el suelo tirado. Sin embargo, al poco tiempo, por
deseo personal, continuó camino para alcanzar a sus compañeros.
En su caso, a pesar de ser tratado en el convento de la orden en
Guatemala con “muchas bebidas frescas y cordiales de precio,
porque los ardores y fuego interior le abrasaban las entrañas”32,
Archivo-Biblioteca Provincial Franciscano (en adelante ABPF), Fondo
Oriental, 42/7, fols. 45-45v.
30
Juan Martí, Relación muy importante, 753.
31
Juan Martí, Relación muy importante, 757.
32
Juan Martí, Relación muy importante, 755.
29

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los médicos no pudieron hacer nada por él y acabó muriendo en
dicho convento a principios de noviembre de 1669.
Por su parte, Fray Juan de Jesús, llegó al convento de
San Francisco de Guatemala ya muy débil y agonizando. Con el
cuerpo lleno de llagas del tamaño de una mano producidas por
los piojos, el fraile fue trasladado a la enfermería del convento,
pero nada se pudo hacer por él y acabó muriendo también ese
mismo año. Sus muertes llevarían a la incorporación de nuevos
misioneros de origen americano a la misión en China: Miguel
Pérez y Pedro de la Piñuela.
Además de las bacterias y virus que atacaron a los
viajeros, las caídas fueron otra causa habitual de lesiones.
Especialmente en las regiones más montañosas, los religiosos
dan cuenta de numerosos accidentes y caídas de pies o de cabeza
de los caballos, lo que les afectó notablemente cuando estaban
postrados en las hamacas y carecían de movilidad. Juan de Jesús,
del que acabamos de referir su muerte, sufrió una fuerte caída
que le dejó levemente impedido por el resto de su vida33. Como
los religiosos explican en sus cartas, el viaje a caballo también
resultaba molesto. En la travesía desde Guatemala a México, los
frailes hacían jornadas diarias de más de seis horas a caballo, lo
que sin duda no era del agrado de ninguno de los religiosos:
“Yo [Martí] llegué a estar muchas veces como impedido,
porque los nervios y los huesos (con la continuación de tanto
33

Juan Martí, Relación muy importante, 748.

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ir en caballo) se entumecieron […] en tocando a leva nuestro
comisario, se me erizaban los cabellos y se me quitaba la gana
de beber chocolate”34.

El cansancio y los dolores generaron agrias quejas contra el
comisario, quien buscaba acelerar el viaje lo máximo posible.
Ibáñez temía que Caballero, que era el único misionero franciscano
que permanecía en China, muriese en su ausencia. Más allá del
pesar que eso le podía suponer a nivel personal, el fraile era muy
consciente de las dificultades que ello acarrearía a todo el grupo.
Caballero no era únicamente un referente dentro de la misión
China por su conocimiento del territorio, sino que en la práctica
era quien les podía permitir la entrada en el imperio chino. Los
religiosos que habían ganado el pulso a las enfermedades debían
a continuación proseguir con fuerza para llegar hasta las islas
Filipinas. Para ello, debieron también lidiar con cuestiones más
mundanas pero no por ello menos importantes: la búsqueda de su
sustento y manutención.
Gestión práctica y negocios en la corte virreinal
Si bien la primera dificultad que debían enfrentar los viajeros
eran los elementos naturales, otro de los grandes retos que debió
superar este grupo de religiosos eran los negocios temporales
de la misión. Los franciscanos viajaban a cuenta del rey, que les
proveía el avío. Sin embargo, eran ellos quienes debían hacer las
34

Juan Martí, Relación muy importante, 766.

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gestiones necesarias con los oficiales reales para que los favores
del monarca surtieran efecto.
Durante el viaje que hicieron los frailes a través de
Honduras, Guatemala y México, lo habitual fue que el comisario,
Buenaventura Ibáñez se adelantara y que posteriormente le
siguieran el resto de los miembros de la misión. Con él iba Ignacio
Rosado, que lo acompañó a hacer las visitas a los oficiales reales
y a las personalidades del lugar. A pesar de que los oficiales de
la Real Hacienda de Guatemala no estaban acostumbrados a
arreglar avíos hacia México, sino a la inversa, los misioneros no
encontraron grandes dificultades para arreglar dichos despachos.
Su presidente, que también era el gobernador de Guatemala,
Sebastián Álvarez Alfonso (1609-1673), fue un importante
apoyo para que el viaje siguiese adelante35. El gobernador ordenó
que se les proporcionase dos hombres para conducirlos por los
caminos, las mulas, y además añadieron “bizcocho, vino, caxetas
y chocolate fue abundantísimo […] calzones de estameña,
medias, zapatos, espuelas, cojinetes, botines […] y dos zorrones
de cacao”36.
Ya en México, sin embargo, las gestiones fueron más
complicadas. Buenaventura Ibáñez salía cada mañana desde
Agustín de las Cuevas – el lugar donde decidieron permanecer
Domingo Juarros, Compendio de historia de la ciudad de Guatemala
(Guatemala: Editorial Piedra Santa, 1981): 261-262.
36
Juan Martí, Relación muy importante, 762. Las cajetas, nombre utilizado
en México, es un dulce de leche de cabra. El bizcocho era un tipo de pan.
35

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con permiso del provincial de San Diego– a la ciudad de México
para gestionar los despachos. El fraile presentó las cédulas que
había negociado en Madrid. En ellas la reina Mariana de Austria
(1634-1696), que estaba al frente de la Corona en nombre de su
hijo Carlos, había concedido a los franciscanos un subsidio anual
de 150 pesos a cada fraile37. En un primer momento se había
propuesto que el dinero saliese de las arcas de la ciudad de Sevilla,
pero finalmente se decidió que se librase de la Caja de México38.
Según órdenes de la reina, el dinero debía enviarse desde Nueva
España a Filipinas, junto al situado, bajo la autorización del
virrey de Nueva España. A este se le pedía que socorriese a los
misioneros pero que fuera él quien decidiera la cantidad y el
tiempo, y que el dinero saliera “de efectos extraordinarios, que no
salgan de la Real Hazienda”39. Fue precisamente en este último
aspecto donde aparecieron las dificultades.
Según discurrieron en Nueva España, si los pesos debían
salir de los efectos extraordinarios que llegaban a la real hacienda,
y no de las rentas fijas que se recaudaban en las arcas reales, el
favor concedido no podría durar en el tiempo, ya que los ingresos
extraordinarios, eran lógicamente discontinuos. Además,
suponiendo incluso que los ingresos extraordinarios acabaran
siendo fijos, había una larga lista de interesados que luchaban por
Cédula de 14 de enero de 1669. Torres Trimállez, “Ganar voluntades”, 10.
Archivo General de Indias (en adelante AGI), Consulta sobre pagar en
México a franciscanos de China, 3 diciembre 1668. Filipinas 2, N. 264.
39
Torres Trimállez, “Ganar voluntades”, 11.
37
38

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conseguir su parte del botín, por lo que el comisario fue advertido
rápidamente de que ese socorro no llegaría fácilmente por la vía
señalada. De esta forma, cuando el Virrey y la Real Audiencia
consultaron con el contador y oficiales de la caja real la posibilidad
de librar ese dinero para los franciscanos, la respuesta que estos
les dieron fue que no había plata. A pesar del inicial desasosiego
de Ibáñez, el propio contador mayor, Francisco Gaona, devoto
de la orden franciscana, advirtió al seráfico de la existencia de
una renta fija que no se daba por real hacienda y que contaba con
mucha plata: el señoreaje40. Este ingreso real era percibido por
el rey por la fabricación de moneda, de tal forma que al poner el
sello en las barras de plata, el rey recibía una porción.
Con esa información, el comisario escribió un memorial
de súplica a la reina, incluyendo además dos cédulas de época de
Felipe II y de Felipe III en que concedían merced a particulares
con base en este ingreso, por lo que el fiscal real no podía contarlos
por extravíos. Tras varios despachos y consultas con el virrey, la
junta, y el fiscal, finalmente se concedió a Ibáñez lo que pedía:
“[…] habiendo visto la pretensión del padre Fray Buenaventura
Ibáñez comisario apostólico de la gran china sobre que se le
Buenaventura Ibáñez, Relación autobiográfica del P. Buenaventura Ibáñez y de los trabajos apostólicos del Padre Fray Antonio de Santa María.
Cantón, año de 1688. En Alcobendas, Severiano. Las misiones franciscanas en
China: Cartas, informes y relaciones del padre Buenaventura Ibáñez (16501690). Con introducción, notas y apéndices, por el R.P. Fr. Severiano Alcobendas (Madrid: Bibliotheca Hispana Missionum V., Estanislao Maestre, 1933):
219-220.
40

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sitúe la cantidad para el sustento de los religiosos que pasan a
ella se resolvió que desde luego se le situé a dicho padre fray
Buenaventura Ibáñez y a sus ocho compañeros por estipendio
y en congrua a razón de 1500 pesos cada año por tiempo de
cinco años en el efecto y ramo del señoreaje de la casa de la
moneda”. 41

Ahora sí, el comisario pudo estar tranquilo. Los franciscanos
españoles pertenecían a la orden de los frailes menores, y
específicamente a la rama de los descalzos, profesando de forma
especial el voto de pobreza. A pesar de que el rey era quien
costeaba los gastos básicos del transporte, los misioneros vivían a
base limosnas para otro tipo de gastos. Así, el cirujano que operó a
Fray Juan de Jesús no les cobró y se lo donó a los religiosos como
limosna. Los oficiales reales de México y Guatemala decidieron
también darles todas las mulas con las que habían viajado, y que
les sirvieron después para realizar su viaje a Acapulco. Sus propios
compañeros del convento de Oaxaca, donde permanecieron seis
días les hicieron también pequeños regalos como chocolate, o
rosarios de palo de áloe, una madera olorosa que se solía utilizar
como perfumador, y que los españoles aceptaron con gusto42.
Además, en su viaje hasta la ciudad de México fue habitual que en
los pueblos les diesen la comida a precios más bajos. Igualmente,
tanto Ibáñez como Fray Ignacio Rosado se emplearon también
en entrevistarse con personas graves de las ciudades por donde
AGI, Carta del virrey Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera,
3 diciembre 1668. México 45 N.10, fol 13r.
42
Juan Martí, Relación muy importante, 774.
41

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pasaron para solicitar limosnas. Según explica Juan Martí en
su Relación, los dos primeros meses que pasaron en México se
dedicaron a solicitar ayuda de los devotos para que les diesen pan,
carne, y pescado el tiempo que allí tuviesen que permanecer43. El
dinero se empleó también en adecentar las casas de San Agustín de
las Cuevas, el hospicio donde pasaron la mayor parte del tiempo a
espera de la nao de Filipinas. Se compraron mesas, sillas, camas,
todo tipo de alhajas de cocina y para el refectorio, y retablos para
adecentar la iglesia44.
Aunque Ibáñez era el superior, y por tanto quien tomaba
las decisiones, dentro del grupo de los que iban por detrás,
también sobresalió uno que solía ejercer de líder. Este era quien se
encargaba de enviar recados a los lugares aledaños para prevenir
la llegada del resto del grupo. En la práctica, este papel lo acabó
ejerciendo quien estaba en mejores condiciones de salud. Ese
fue el caso de Juan Martí, quien se encargó de este tipo de labor
porque se mantuvo más fuerte en la primera etapa de la travesía
a través de Honduras y Guatemala. Debido a la falta de dinero en
metálico, el fraile optó por escribir vales que hacían la función de
monedas que luego servían de carta de pago a sus cobradores en
las cajas de la Corona. Como él explica:
“Y así como si fuera oficial real, daba mis vales y despachaba
mandamientos para la gente que había menester para proseguir
nuestro viaje, pidiendo candelas, aves y todo lo necesario para
43
44

Juan Martí, Relación muy importante, 776.
Juan Martí, Relación muy importante, 775.

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el avío, así de sustento como cabalgaduras de carga y silla […]
Y así rodaba todo: caxetas, chocolate y plata”45.

Esta tarea no la ejercía solo, sino que contaba con la ayuda de
las personas del lugar que servían de apoyo para sacar adelante
la misión. Así, por ejemplo, el alcalde mayor de Chiquimula
Francisco de Castro fue un apoyo fundamental en su etapa en
Guatemala. El canario hizo varias peticiones de indios para ayudar
a cargar a los enfermos en las hamacas, se encargó de la gestión
de las mulas y su mantenimiento, y previno a los demás alcaldes
mayores de la región de la forma en que iban los religiosos y
sus condiciones de salud para recibirlos de forma apropiada46.
Además, Castro les dio a su alguacil mayor y a un criado para
que les enseñasen los caminos y los lugares donde debían ir
parando. Más aún, les proporcionó una cocinera, Catalina, que
sin duda fue una pieza esencial en este viaje47. A Catalina se le
asignó normalmente uno de los mejores caballos para que se
adelantase y pudiese llegar a tiempo a la venta y comprar los
productos para las comidas. Contaba también con seis indios
de carga que transportaban todos los aparejos de la cocina48. El
alcalde mexicano “de casta cacique” de San Miguel de Petaca,
en la archidiócesis de Guatemala, también les dio una singular
acogida. El fraile describe así al gobernante:
45
46
47
48

Juan Martí, Relación muy importante, 746.
Juan Martí, Relación muy importante, 741.
Juan Martí, Relación muy importante, 744.
Juan Martí, Relación muy importante, 745.

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“Y así, donde estaba este indio, no hacía yo falta ni tenía que
prevenir para el siguiente y su jornada cosa alguna; porque a la
hora señalada estaba todo a punto; y él en persona, con todo el
acompañamiento que pudo, nos fue acompañando […]”49.

Los frailes también reconocen en sus escritos la gran ayuda
que les proporcionó un mayordomo del obispo Juan de Santo
Matía Sáenz de Mañozca y Murillo (1611-1675), sacerdote
mexicano que en aquellos momentos era el obispo de Santiago
de Guatemala50. Los franciscanos le estuvieron especialmente
agradecidos por el mando que dicho mayordomo tenía sobre los
indios y que, según ellos mismos reconocen, les sacó de muchos
aprietos51. Para evitar riñas con los nativos, cada uno de los grupos
de indios tenía asignado un “cabecilla de confianza que no fuera
indio”52. La apreciación no es menor, teniendo en cuenta que el
grupo normalmente lo componían unas 200 personas, la mayoría
indios53.
Reflexión final
Fue en definitiva el viaje de estos religiosos, una travesía muy
dura a nivel físico. El comisario Ibáñez, que había escapado
milagrosamente de los padecimientos que habían alcanzado a
Juan Martí, Relación muy importante, 750.
Francisco Zambrano, Diccionario Bio-Bibliográfico de la Compañía de
Jesús en México. Tomo XIII. Siglo XVII (1600-1699), (México: Editorial Tradición, 1974): 80-129
51
Juan Martí, Relación muy importante, 744.
52
Juan Martí, Relación muy importante, 745.
53
Juan Martí, Relación muy importante, 745.
49
50

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sus compañeros, no se libró sin embargo de problemas de otro
tipo, como eran los burocráticos. A pesar de que el fraile había
salido de Roma y de Madrid convencido de haber conseguido
un sustento anual para el mantenimiento de los misioneros en
China, este peligró cuando llegó la hora de cobrarlo de la caja de
México. América supuso un punto de inflexión.
Fueron las gestiones en la corte virreinal, la que en la
práctica permitieron al comisario franciscano conseguir el tan
ansiado estipendio anual concedido en la corte de Madrid.
Además, fue en territorio americano donde fallecieron
dos de los ministros que habían sido elegidos para evangelizar en
China, con un tercero que pereció en el viaje transpacífico. Sus
fallecimientos llevaron al comisario a solicitar nuevos efectivos,
esta vez de la provincia de San Diego de México, que se
convirtieron en importantes figuras dentro de la orden franciscana
en China: Pedro de la Piñuela y Miguel Pérez54. Este grupo final de
misioneros luego conformarían el germen de la nueva expansión
de los franciscanos en China durante las primeras décadas del
siglo XVIII.
Aunque son necesarios nuevos estudios para determinar
las vías concretas de comunicación, la frecuencia, y el tipo de
relaciones que se establecieron entre los misioneros en China,
y los devotos en Nueva España, se puede afirmar que este viaje
fue el inicio de la conexión de los franciscanos en China con los
54

Buenaventura Ibáñez, Relación autobiográfica, 220.

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devotos mexicanos. No sólo las limosnas que les proporcionaron
fueron claves para sacar adelante la misión comandada por
Ibáñez, sino que Agustín de las Cuevas, que fue reformado por
ellos, quedaría establecido como punto de paso para los futuros
grupos de misioneros que pasarían al imperio chino.
Este camino de ida hacia China era en realidad un camino
de vuelta. Ibáñez había comenzado su periplo en Shandong, en
el norte de China, y el viaje había sido pensado y diseñado en
territorio chino. Las necesidades que se produjeron en el campo
de misión fueron las que determinaron el tipo de gestión que hubo
de realizar Ibáñez en las cortes europeas, y el tipo de misionero
que se eligió en España. Así, se pidió explícitamente misioneros
dispuestos a aprender la tan complicada lengua china. Y fue
en América donde los elegidos tomaron sus primeras clases de
mandarín. Desde Asia, y en concreto Filipinas, es desde donde
llegaron las noticias más importantes para los nuevos misioneros.
Reunidos una tarde en Acapulco con Fray Pedro Torrenueva, Fray
Antonio Godines y Fray Antonio de Arpide, recién llegados en el
galeón de Manila, los religiosos conocieron la muerte de Antonio
de Santa María Caballero. Y fue en ese momento, cuando Ibáñez
fue consciente de que comenzaba, ahora sí, una etapa nueva para
la orden franciscana en China.
Archivos consultados
Archivo General de Indias, Sevilla
Archivo-Biblioteca Provincial Franciscano, Madrid
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�Caminos de ida y vuelta

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�Inmigrantes de Zhangzhou entre China y España:
conversaciones diplomáticas sobre el incidente
de 1603 en Manila
Zhangzhou Immigrants between China and Spain: Diplomatic
Conversations Concerning the 1603 Incident in Manila
Xiaolin Duan
North Carolina State University
Raleigh, Estados Unidos

https://orcid.org/0000-0002-0825-6487
Recibido: 20 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de abril de 2024

Resumen: A partir de 1573, con la fundación de Manila, la circulación
de mercancías chinas por la ruta transpacífica puso en contacto a la
dinastía Ming y al Imperio español. En consecuencia, muchas personas
de la provincia de Fujian, especialmente de la ciudad de Zhangzhou,
fueron a Manila y facilitaron el funcionamiento de la ciudad. Este trabajo
examina las interacciones de los inmigrantes de Zhangzhou en Manila,
centrándose en sus funciones y situaciones vitales en Parián, el barrio
designado para los sangleys. En particular, se analiza la conversación
diplomática relativa al Incidente de 1603 para dilucidar cómo percibían
a los sangleys tanto la corte Ming como los gobernadores españoles.
Los registros elaborados por las élites chinas, los nomenclátores locales
y la correspondencia española revelan los conflictos y negociaciones
entre el gobierno Ming y los funcionarios del Imperio español en torno
a este asunto, así como las diferencias de puntos de vista locales y
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�Zhangzhou Immigrants

estatales. Aunque las contribuciones de los sangleys fueron reconocidas
y utilizadas para promover la superioridad moral de ambos bandos, ni
la corte china ni el gobierno español las tuvieron seriamente en cuenta.
Los sangleyes ofrecen una perspectiva única del posicionamiento de
estas dos potencias estatales: Cada uno deseaba mantener una relación
pacífica, pero al mismo tiempo adoptaron una postura cautelosa. Este
estudio ilumina algunas de las conexiones y conflictos que surgieron
durante la globalización temprana.
Palabras clave: China Ming, España, Manila, Zhangzhou, Sangleys
Abstract: Starting in 1573 with the establishment of Manila, the
circulation of Chinese goods along the trans-Pacific route brought the
Ming Dynasty and the Spanish Empire into contact. Consequently,
many people from Fujian Province, especially Zhangzhou city, went
to Manila and facilitated the operation of the city. This paper examines
the interactions of Zhangzhou immigrants in Manila, focusing their
roles and living situations in Parián, the designated neighborhood for
the Sangleys. In particular, the diplomatic conversation concerning the
1603 Incident is analyzed to elucidate how the Sangleys were perceived
by both the Ming court and the Spanish governors. Records produced
by Chinese elites, local gazetteers, and Spanish correspondence reveal
the conflicts and negotiations between the Ming government and
officials of the Spanish Empire concerning this matter, as well as local
and state differences in views. While the contributions of the Sangleys
were recognized and used to promote the moral superiority of both
sides, they were not seriously considered by either the Chinese court
or the Spanish government. The Sangleys offer a unique perspective
on the positioning of these two state powers: Each desired to maintain
a peaceful relationship yet simultaneously adopted a cautious stance.
This study illuminates some of the connections and conflicts which
emerged during early modern globalization.
Keywords: Ming China, Spain, Manila, Zhangzhou, Sangleys

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�Xiaolin Duan

Starting in 1573 with the establishment of Manila, the circulation
of Chinese goods along the trans-Pacific route brought the Ming
Dynasty and the Spanish Empire into contact. As trade between
Fujian and Manila and then to colonial Mexico increased, more
Chinese merchants moved to and sojourned in the Philippines.
While trade between Ming China and the Spanish Empire was
highly influential in the early modern global market, direct
contact between the two states was mostly facilitated by Chinese
immigrants, known as the Sangleys.
Historians have extensively studied the connections
between Fujian province during the Ming dynasty and the
Philippines. Quan Hansheng highlighted how trade between
China and New Spain boosted revenue in Zhangzhou during
the final decades of the Ming Dynasty.1 William Schurz, along
with recent Latin American history scholars, such as Arturo
Giráldez, have underscored the scope and significant influence of
the China-New Spain trade, particularly focusing on its impacts
on Manila.2 Scholars like Lucille Chia, Tatiana Seijas, and
Quan Han-sheng 全汉昇, “Mingji Zhongguo yu Feilvbin de maoyi 明季
中國與菲律賓的貿易 [Trade between China and the Philippines during the
Late Ming]”, Zhongguo jindai jingjishi luncong 中國近代經濟史論叢 (Taipei: Daohe Chubanshe, 1996), 417–434. Also see Quan Han-sheng, “Zi Mingji
zhi Qing zhongye Xishu Meizhou de Zhongguo sihuo maoyi 自明季至清中
葉西屬美洲的中國絲貨貿易 [Trade of Chinese silk to Spanish America from
the Late Ming to Mid-Qing]”, Zhongguo wenhua yanjiu suo xuebao, 4, no. 2
(December 1971), 345–69.
2
William Lytle Schurz, The Manila Galleon (New York: E.P. Dutton, 1939).
Arturo Giráldez, The Age of Trade: The Manila Galleons and the Dawn of the
Global Economy (Lanham, MD: Rowman &amp; Littlefield, 2015).
1

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�Zhangzhou Immigrants

Edward R. Slack have specifically examined the contributions of
Asian laborers to the Spanish empire.3 Others have delved into
specific commodities, such as porcelain and silk, exploring their
production, transportation, and market presence in Zhangzhou.4
However, scholars have yet to fully address how these immigrants
factored into the diplomatic dialogue between China and Spain.
This paper investigates the roles and living situations of
Zhangzhou immigrants in Manila. In particular, I examine a case
study of diplomatic communications following the 1603 Incident to
elucidate how the Sangleys were perceived by both the Ming court
and the Spanish governors. Diplomatic negotiations and domestic
discussion surrounding the massacre (or uprising, depending on
Edward Slack, “New Perspectives on Manila’s Chinese Community at
the Turn of the Eighteenth Century: The Forgotten Case of Pedro Barredo
Alcalde Mayor of the Parián 1701–1704”, Journal of Chinese Overseas, 17
(2021): 117-146. Edward Slack, “Orientalizing New Spain: Perspectives on
Asian Influence in Colonial Mexico”, México y la Cuenca del Pacífico (2012):
97-127. Lucille Chia, “The Butcher, the Baker, and the Carpenter: Chinese
Sojourners in the Spanish Philippines and Their Impact on Southern Fujian
(Sixteenth-Eighteenth Centuries)”, Journal of the Economic and Social History of the Orient 49, no. 4 (2006): 509–34. Tatiana Seijas, Asian Slaves in Colonial Mexico: From Chinos to Indians (New York, NY: Cambridge University
Press, 2014).
4
For examples, see Meha Priyadarshini, Chinese Porcelain in Colonial
Mexico: The Material Worlds of an Early Modern Trade (Cham, Switzerland:
Palgrave Macmillan, 2018). José Luis Gasch-Tomás, “Asian Silk, Porcelain
and Material Culture in the Definition of Mexican and Andalusian Elites, c.
1565–1630”, in Global Goods and the Spanish Empire, 1492–1824: Circulation, Resistance and Diversity, edited by Bethany Aram and Bartolomé Yun
Casalilla (Houndmills: Palgrave Macmillan, 2014), 153–173. Xiaolin Duan,
An Object of Seduction: Chinese Silk in Trans-Pacific Trade, 1500–1700 (Lexington Books, 2022).
3

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which account we look at) of the Sangleys in 1603 reveals that,
while the contributions of the Sangleys were recognized and used to
promote the moral superiority of both sides, they were not seriously
considered by either the Chinese court or the Spanish government.
Examining these immigrants’ experiences in the context of the
conversations between these two states/empires, this study reveals
conflicts between local and state officials on both sides.
The following discussion starts with a historical review
of the involvement of Zhangzhou people in overseas trade as a
response to changing Ming policy on foreign trade; it then moves
to the construction and regulation of the Parián neighborhood of
Manila to showcase the Spanish policy towards foreigners. Finally,
I examine Chinese court letters and Spanish correspondence
circa 1605 which comment on the 1603 Sangley rebellion and
massacre. Most of the sources examined in this article are from
local Fujian gazetteers and Spanish correspondence, which I have
used cautiously due to potential biases.5
Developments among the Haicheng and Zhangzhou
immigrants
The Chinese had long known of and established contacts with
the Philippines, but official contact with the Ming court was
All the Spanish correspondence came from the 55 volumes of The Philippine Islands; many of these came from the AGI archive in Seville. These documents were from the Spanish perspective, and the selection and translation
of these documents was conducted in the USA.
5

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limited and restricted within the tributary system. Aside from
tribute transactions, the early Ming government forbade all
privately-operated foreign trade. Nevertheless, smugglers were
always active, despite repeatedly issued bans. The local scholar
Cao Lütai 曹履泰 (?–1648) recorded that people in the area of
Tongshan 铜山, near Zhangzhou, witnessed small ships coming
and going every day. These ships carried wine, pigs, and silk
textiles for pirates.6 The local military even assisted merchant
smugglers to avoid conflicts and obtain profits. Feng Zhang 馮
璋 (ca. 1538), in his Tongfan boyi 通番舶議 (Discussion on ships
that connect with foreigners), recorded that people in Quanzhou
and Zhangzhou were always in pursuit of profits by smuggling
with foreigners. Even if some suffered banishment by the army or
were sentenced to death, others continued to build ships and sail
overseas. They continually smuggled and were fearless.7
In 1567, in response to constant petitions from Fujian local
officials, the government finally begin to license a limited number
of junks to trade legally in Southeast Asia.8 Zhangzhou was placed
on a very short list of cities for which foreign trade was allowed.
Among the different Fujian port cities, the people of Zhangzhou
Zeng lütai曹履泰, Jinghai jilue 靖海紀略 [Record on Pacifying the Sea]
(CTEXT edition), 2.16a.
7
Feng Zhang 馮璋, “Tongfan boyi 通番舶議 [On Allowing Visits by Foreign Trading Ships]”, In Huang Ming jingshi wenbian, juan 280, 1.18b–19a.
8
Xu Fuyuan 許孚遠, “Shutong haijin shu 疏通海禁疏 [Memorial in Requesting to Open and Ocean Trade Ban]”, in Chen Zilong 陳子龍, Huang Ming
jingshi wenbian 皇明經世文編 (Beijing: Zhonghua Shuju), 400.640–643.
6

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were especially outstanding for their overseas trade connections.
Lacking other resources, Fujian locals had a stronger motivation
to rely on foreign trade. Lucille Chia’s examination of Quanzhou
and Zhangzhou genealogies revealed stronger connections to
Manila than other ports of China.9
Zhangzhou’s involvement with overseas trade led to the
establishment of a new county next to the delta of the Jiulong River.
The new county was named Haicheng, meaning “Ocean Clear” in
1566. The harbor of Haicheng (Yuegang) soon developed rapidly
due to foreign trade, and consequently, the local people’s vision
expanded and became more outward-looking. The magistrate of
Haicheng appointed the Zhangzhou local literatus Zhang Xie 张燮
(1574–1640) to write a book detailing the situation between Guiyu
Island and the outer sea. Zhang Xie went beyond his commission and
wrote Dong Xi yang kao 東西洋考 (Investigations on the East and
West Oceans), providing a complete account of foreign countries
and the tax system for foreign trade, as well as a textual sailing map
from Haicheng to Southeast Asia. In the preface of the book, he
addressed Haicheng as a water country, saying that in Haicheng,
going abroad was as common as going to the market. The food and
goods people enjoyed came from abroad and the ocean. Translators
and people who knew foreign languages were everywhere.10
Several characteristics made Zhangzhou people suitable
for overseas trading. Firstly, as mentioned above, Zhangzhou did
9
10

Chia, “The Butcher, the Baker, and the Carpenter”.
Zhang Xie 張燮, Dong Xi yang kao (Beijing: Zhonghua Shuju, 1981), 15.

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�Zhangzhou Immigrants

not have much farmable land, so the locals had to find another
means of living. Trading in foreign markets was their best hope
for productivity. As Xu Fuyuan 許孚遠 (1535–1604) wrote:
Fujian always relied on overseas trade. Fuzhou, Quanzhou,
and Zhangzhou are located next to mountains and seas; these
regions do not have enough farming land, so people cannot
obtain enough clothing and food without maritime trade. The
local people enjoy sailing overseas and do not care much about
their lives—this is their social custom, and at Zhangzhou this is
especially the case.11

Overseas trade was important for revenue income in Haicheng.
Secondly, Zhangzhou people were known for their
superb sailing skills. In 1534, when Chen Kan 陈侃 went to
Liuqiu 琉球 (today’s Taiwan) to appoint local governors, the
sailors employed on the boat were all from Zhangzhou. Chen
thus commented, “Zhangzhou people make their living on the
sea; they learn how to sail early and do not stop, even when
they are old. They accept the turbulence of the ocean waves just
like leisurely moments.”12 The local gazetteer of Zhangzhou
also described how local people observed and calculated tidal
changes during the year.13
Xu, “Shutong haijin shu”.
Chen Kan 陈侃, “Shishi jilue 使事紀略 [A Brief Account of the Envoy
Business]”, Shi Liuqiu lu 使琉球錄 [Record of Visiting Taiwan] (CTEXT edition), 13a.
13
Zhang, Dong Xi yang kao, 9.19a–21a (Beijing: Zhonghua shuju, 1981),
190-91.
11

12

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Thirdly, Zhangzhou people were excellent craftsmen. The
local elite He Qiaoyuan 何喬遠 (1558–1632) commented that
they were clever and good at copying things.14 Textiles from both
the North and South were counterfeited in Zhangzhou. As these
were the primary goods on the westbound Manila galleons, textiles
were Zhangzhou’s most important manufactured products. Most
of these products were made of silk, but cotton and other coarse
cloth types were also used. In the sixteenth century, the people of
Zhangzhou started to specialize in weaving velvet for the export
market.15 As early as the Song dynasty, the people of Zhangzhou
were known for making a light cloth made from the fibers of the
kapok tree or maybe an earlier version of cotton, called jibeibu 吉貝
布.16 A sub-county, Longxi 龍溪, contributed almost sixty percent
of the weavers who moved to the Philippines and more than half of
the rattan weavers.17 Zhangzhou additionally produced lacquered
boxes, fans, and porcelain that were transported overseas, and
the area was also known for producing lower-quality ceramics,
He Qiaoyuan 何喬遠, Jingshan quanji 鏡山全集, 674.
Angela Sheng, “Why Velvet? Localized Textile Innovation in Ming China”, In Schäfer, Riello, and Molà, eds., Threads of Global Desire: Silk in the
Pre-modern World (Boydell Press, 2019), 49–74.
16
Hao Yulin 郝玉麟, Lu Zhao 盧焯, Xie Decheng 謝德承, and Liu Jingyu
劉敬與, eds., Fujian tongzhi 福建通志 [Gazetteer of Fujian], 59.49b. See Guillermo Ruiz Stovel, “Chinese Shipping and Merchant Networks at the Edge of
the Spanish Pacific: The Minnan-Manila Trade, 1680–1840”, Ph.D. Dissertation, UCLA, 2019, 412. Fan Zhengmin 范正敏, Dunzhai xianlan 遯齋閒覽
[Leisurely Reading at a Hermit’s Hut] (CTEXT edition), “Zhengwu 證誤”.
17
Ruiz-Stovel, “Chinese Shipping and Merchant Networks at the Edge of
the Spanish Pacific”, 141.
14
15

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a more affordable option for overseas customers who longed for
Chinese ceramics.18
The seaward orientation of Zhangzhou was recognized
and cherished as their tradition by local elites. These scholars
listed the benefits brought by its expansion. Zhou Qiyuan 周啟元
once said, “The money made from the foreign trade could easily
reach several hundreds of thousands and replenish the private
treasury of the emperor.” A benefit of opening Yuegang, according
to Zhou, would be to “display the same power as the Han Dynasty
without sending troops and spending money, and to enjoy a
commercial network like that which the Tang and Song Dynasties
developed without the danger of information security leaks.”19
The economic benefits and expanding their influence over Asia
were two reasons to support overseas trade. Zhou also mentioned
the benefit of keeping mainly a commercial connection, so that
border security could be maintained.
As a result, Haicheng became prosperous due to overseas
trade, and it became fashionable for people there to engage in
this line of business. Local people either invested money in the
business of sailing ships or adopted sons from low-income families
to send overseas when they grew up.20 The sailing business was
so appealing that all families wanted to find a way to participate.
Chia, “Ceramics for Everybody”, Presentation at the Association for Asian
Studies Annual Conference, 2023.
19
Zhou Qiyuan 周啟元, preface for Dong Xi yang kao東西洋考.
20
He Qiaoyuan 何喬遠, Min shu 閩書 [Book of Fujian], fengsu zhi juan 38
(Fujian Renmin Chubanshe, 1994).
18

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Many Zhangzhou families regularly sailed to Southeast Asia, and
some ended up sojourning in these port cities. According to William
Schultz, the number of ships that departed from Zhangzhou each
year was much higher than from any other seaport in China.21 One of
the most popular destinations for Zhangzhou merchants was Manila.
Parián and the Sangleys in Manila: The Spanish Policy
Concerning Foreigners
Chinese immigration to Manila trickled in the late sixteenth
century and later increased to several tens of thousands in the
seventeenth century. In 1573, the second Spanish governor of
the Philippines, Guido de Lavezaris (1512–1582), reported to
Philip II, “The Chinese have come here [to Manila] on trading
expeditions since our arrival...in greater numbers each year, and
with more ships.”22 In 1600, the Sangleys—Chinese immigrants
in the Philippines who lived permanently in Manila—reached
20,000. An even more substantial number sailed to Manila during
the trade season.23
Schultz, The Manila Galleon, 27, 71.
Edward Gaylord Bourne, The Philippine Islands, 1493-1898, Volume 36,
1649-1666 Explorations by Early Navigators, Descriptions of the Islands and
Their Peoples, Their History and Records of the Catholic Missions, As Related
in Contemporaneous Books and Manuscripts, Showing the Political, Economic, Commercial and Religious Conditions of Those Islands from Their Earliest Relations with European Nations to the Close of the Nineteenth Century.
Edited by Emma Helen Blair and James Alexander Robertson. of Project Gutenberg, 30350 (Project Gutenberg, 2009), 3.160.
23
Gitlin, Berglund, and Arenson, eds., Frontier Cities, 19–20. For more discussion on Chinese migrants in Manila, see Gebhardt, “Microhistory and Mi21
22

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These Sangley immigrants have been much discussed by
scholars, many of whom focused on Parián—the designated living
neighborhood for Chinese immigrants.24 Most of the documents
we have about buildings in Parián are from a report by Bishop
Domingo de Salazar to Phillip II and a published work of 1640 by
Fr. Diego Aduarte, Historia de la provincia del santo rosario de
la Orden de Predicadores en Filipinas Japon y China.25
The Sangleys and traveling Chinese played an essential role in
the operation of Manila. Those who stayed in the city included highly
specialized artisans as well as storekeepers, farmers, fishermen, and
domestic servants. These people worked for the foreign marketers to
provide everyday necessities.26 According to the government notary
Hernando Requel (b. 1498), the Chinese “brought specimens of many
kinds of goods peculiar to their country, to arrange prices at which
they can be sold—such as quicksilver, [gun] powder, pepper, fine
cinnamon, cloves, sugar, iron, copper, tin, brass, silks [and] textiles
crocosm”.
24
For example, see Shultz, The Manila Galleon. JE Borao, “The Massacre
of 1603 Chinese Perception of the Spanish in the Philippines”, Itinerario 22(1)
(1998): 22–40. Lee Yu-chung 李毓中, Ji Tiesheng 季鐵生, “Tuxiang yu lishi:
Xibanya guditu yu guhua chengxian Feilvbin huaren shenghuo (1571–1800) 圖
像與歷史：西班牙古地圖與古畫呈現菲律賓華人生活(1571-1800) [Image
and History: Chinese Life in the Philippines seen in Spanish Old Maps and
Paintings, 1571–1800]”, In Dijiu jie Zhongguo Haiyang fazhanshi lunwenji
第九屆中國海洋發展史論文集 [Collected articles from the ninth conference
on the History of Chinese Ocean Development], 437–477 (Taipei: Zhongyang
Yanjiuyuan Zhongshan Renwen Shehui Kexue Yanjiusuo, 2005).
25
See The Philippine Islands, volume 7 and volume 32.
26
The Philippine Islands, 27.130–1.
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of many kinds...[and] various kinds of crockery....”27 Similarly,
Santiago de Vera (in office, 1584–1590), the Governor-General of
the Philippines, conveyed to the king in 1587 his observations on
the Chinese merchants’ meticulous nature, noting their precision in
matching their goods with the capacity of the ships arriving at the
port, underscoring their strategic approach to trade.28
While appreciating the skills of Chinese immigrants, the
Spaniards exhibited a complex mixture of curiosity and insistence
on segregation, mandating that the Chinese reside within a specific
quarter for straightforward governance: “Officials of the Spanish
government in Manila had their preoccupied biases, as well as
lingering doubts concerning the Chinese merchants with whom
they conducted the daily business of commerce.”29 Historical
events, such as the 1574 attack by Limahong, exacerbated these
suspicions, prompting the establishment of a segregated Chinese
section. Such racial segregation despite economic collaboration
with Chinese intermediaries was not unique to European-managed
port cities; these were common practices, as seen also in Bantam
and Ayutthaya.30
The Philippine Islands, 3.219.
“Letter to Felipe II. Santiago de Vera; Manila, June 26, 1587”, The Philippine Islands, 6.297. “The Chinese are such careful merchants that they bring
goods in proportion to the vessels that come to the port”.
29
Shirley Fish, The Manila-Acapulco Galleons: The Treasure Ships of the
Pacific: With an Annotated List of the Transpacific Galleons 156–1815 (Central Milton Keynes, UK: AuthorHouse, 2012), 94.
30
Anthony Reid, Imperial Alchemy: Nationalism and Political Identity in
Southeast Asia (Cambridge, UK: Cambridge University Press, 2010), 56.
27
28

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�Zhangzhou Immigrants

In 1581, the colonial governors requested that all the
Chinese immigrants move to a specific quarter, a swampy and
unwelcoming area just outside the northeastern bounds of the
walled city. This neighborhood was designed to be within the
range of artillery and placed such that the Spaniards could closely
monitor the Chinese. Despite the challenging environment, the
Parián neighborhood was constructed relatively swiftly. The
Sangleys managed to drain the swampy land, elevate the soil
for the foundation, and lay out streets and blocks. Initially, most
structures were made of bamboo and nipa thatch, which were
later upgraded to more fire-resistant materials. To cope with
local flooding, buildings were constructed on raised platforms.
The Sangleys also built a pond, fed by the nearby Pasig River,
featuring a central island that added a scenic touch to the area.
A canal linking the pond and river facilitated the arrival and
unloading of small boats carrying goods.
Bishop Salazar described the physical appearance of
Parián in 1581, in great detail and with much admiration:
There are long passages, and the buildings are quadrangular
in shape. This Parián was also destroyed by fire on account of
the houses being built of reeds; but through the diligence of
the president and governor, Doctor Vera, much better houses
were built, and covered with tiles for protection against fire.
This Parián has so adorned the city that I do not hesitate to
affirm to your Majesty that no other known city in España
or in these regions possesses anything so well worth seeing
as this; for in it can be found the whole trade of China, with
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all kinds of goods and curious things which come from that
country...31

In the letter, the bishop further delved into the daily lives of
the Sangleys residing in the city and highlighted the benefits
extended to them by the Church. More crucially, he pointed out
how the Church’s involvement had fostered a positive perception
of the Spaniards among the foreign communities. The bishop
underscored the Church’s moral superiority and employed foreign
recognition as a way to affirm the eminence of the Spanish crown
and empire.
Restrictions requiring the Sangleys to live only within
Parián were frequently repeated in the seventeenth century. One
document decreed that no Chinese could “live or own a house
outside these settlements of the Parián and of Minondoc…No
Sangleys can go among the islands, or as much as two leagues
from the city, without special permission. Much less can he
remain in the city at night, after the gates are shut, under penalty
of death.”32 While the Spanish wished all Chinese to be good
Christians, they preferred them not to become too Hispanicized,
but rather, to remain easily distinguishable. The Chinese did send
numerous requests and petitions to live outside Parián, and the
“The Chinese, and the Parián at Manila”, The Philippine Islands, 7. 213–
224.
32
Antonio de Morga, “Sucesos de las Islas Filipinas”, The Phillippine Islands, 16.198. For more discussion, see Robert Ronald Reed, Colonial Manila: The Context of Hispanic Urbanism and Process of Morphogenesis (Berkeley: University of California Press, 1978), 59.
31

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privilege was sometimes granted, if an increasingly-raised license
fee was paid.
In reality, however, the separation gradually became easily
circumvented. By 1605, Intramuros was no longer exclusively a
city for Spaniards. Many Chinese settlers found a way to keep
their shops within the city walls or live there:
…there live, exist, and reside infidel Sangleys in the houses of
the citizens of Manila, or in some of them. It should be known
that they are…in a number of others, belonging to the most
prominent citizens—that is, those of the highest life and rank
in the city. … the said Sangleys in the said houses, selling
their merchandise and being present therein as if in their own
homes.33

Starting in 1628, Chinese who married Christian Filipinos could
move to the areas known today as Binondo and Tondo.
As the above-mentioned decree stated, Parián also
implemented a curfew regulation, ordering that the Sangleys
must return to their designated quarter during the night—except
for gardeners and domestic staff serving in Spanish households.
Another exception might be bakers. There were bakeries
throughout the Manila area, both inside and outside the city. As
Salazar recorded:
Edward Ayers, ed., Cedulas reales despachadas a Manila (Newberry Library: Manuscript Collection, 1700–1746), no. 91, 1597. Quoted from Birgit
Tremml-Werner, Spain, China and Japan in Manila, 1571–1644: Local Comparisons and Global Connections (Amsterdam: Amsterdam University Press,
2015), 281.
33

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Many bakers make bread with the wheat and fine flour which
they bring from China, and sell it in the market-place and along
the streets. This has much benefited the city, for they make good
bread and sell it at low cost; and although this land possesses
much rice, many now use bread who did not do so before. They
are so accommodating that when one has no money to pay for
the bread, they give him credit and mark it on a tally. It happens
that many soldiers get food this way all through the year, and
the bakers never fail to provide them with all the bread they
need.34

Because of their bread-making schedule, it was tempting for the
bakers to stay overnight where they worked, something that the
Manila government repeatedly discouraged.35 But the restriction
was likely not carried out strictly, due to the courtesy that these
bakers offered to the Spanish soldiers. This helped them to
circumvent the curfew regulation.
The discrepancy between planned separation and the
increasing mobility of the Sangleys led to suspicion and distrust
among the Spaniards. During the seventeenth century, several
conflicts erupted between the two groups that ended with the
killing of Chinese and many Sangleys leaving Manila. As Lucille
Chia has discussed, occasional forced relocations and added
taxes for the Sangleys led to periodic “uprisings” by the Chinese,
which were often followed by massacres.36 Out of concern that
newly arrived Chinese would threaten local security, it became
34
35
36

The Philippine Islands, 7.215–216.
Chia, “The Butcher, the Baker, and the Carpenter”, 520.
Chia, “The Butcher, the Baker, and the Carpenter”, 516–7.

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policy after 1603 to issue residence permits—not only to limit
immigrant numbers but also to raise revenues. In 1639, the
governor increased the license fee, adding a head tax of 25 pesos,
and forced many Sangleys to work in rice fields with no pay. This
policy led to an uprising in 1639, which resulted in 23,000 deaths.
Events like this further enhanced the suspicions of the colonial
governors regarding the Chinese immigrants. Later “uprisings”
occurred in 1662, 1686, and 1762. The following section focuses
on the first major conflict surrounding the Sangleys, and how the
Chinese and Spanish governments responded to it.
The 1603 Incident
To the Spaniards, Manila was always threatened by pirates,
and the mighty Ming China could pose a threat as well. The
Ming government, however, was less concerned about Manila
and Chinese immigrants than many Spaniards described. The
Ming view of Chinese immigrants going to Manila was usually
romanticized and simplified. According to Fujian local official
Xu Xueju’s 徐學聚 (1556–?) “Memorial of the report for the first
time about the Red-Hair Barbarian (Chubao hongmaofan shu),”
the court believed that Luzon had long been trading with the
Fujianese and a peaceful relationship prevailed.37 When the Dutch
encroached over Taiwan, the Ming court was concerned, as that
might have terminated the trade with Luzon, which Ming people
Xu Xueju 徐學聚, “Chubao hongmaofan shu”, Huang Ming jingshi wenbian, 433.
37

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wanted to maintain via direct commercial connections. It seems
that for most of the sixteenth century, Ming China had a loose yet
peaceful relationship with Luzon, though Ming officials might
not have been entirely sure who actually ran the Philippines.
But things started to change in 1593, when the Spanish
governor Gómez Pérez Dasmariñas (1519 –1593) organized a fleet
of ships to attack surrounding islands, hoping to capture the fort
at Terrenate in the Moluccas. He forcibly conscripted 250 local
Chinese to serve as oarsmen on the flagship. The local Chinese
resisted but gave up under the threat of force. At dawn on October
25th, the Chinese crew led by Pan Hewu 潘和五 and others
rebelled, and only 14 out of the 80 Spaniards escaped, while the
Viceroy Dasmarinas was speared to death by the angry Chinese.38
Immediately after the death of Viceroy Dasmarinas, his
son, who was temporarily governor of the area, sent an intervention
mission to Ming China, demanding that the “murderers” be
turned over to the Spanish by the Ming court. At the same time,
a large-scale persecution of the Chinese in the Philippines was
launched, forcing many Chinese to leave the country. In early
December 1593, a Spanish colonial mission arrived in China and
was received by Xu Fuyuan, the governor of Fujian Province,
In the nineteenth century, Liang Qichao told this story in relation to nationalism. See Liang Qichao, “Feilvbin yuxia Pan Hewu 菲律賓寓俠潘和五”,
In Liang Qichao梁啓超, Zhongguo zhimin bada weiren zhuan 中國殖民八大
偉人傳 [Biographies of the Eight Great People in Colonized China] (Beijing:
Zhonghua Shuju, 2015).
38

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who reported the matter to Emperor Wanli. The emperor finally
ordered that the involved Chinese be punished, though most of
them could not be caught, and he rewarded the Spanish mission
with a huge sum of money.
On January 6, 1594, a group of armed Chinese sailing ships
arrived in Manila, led by seven Chinese officials who claimed to
be from Zhangzhou. The arrival of the Chinese fleet frightened the
Spaniards for a while, and local rumors began to circulate that the
Chinese fleet was preparing to strike. Under such circumstances,
the Spanish governor was still counting on the cooperation of
the Ming government to help him catch his father’s murderers
in China, so he quickly agreed to the evacuation request of this
Chinese force and gave the Chinese some food supplies.39
In 1602, following the advice of a Fujian merchant Zhang
Yi 張嶷, the Ming court sent several officials, including the
Minister of Haicheng County, to Luzon to locate a gold mine at
Kiyiyi Mountain. At the time, the Ming court seemed to consider
Luzon a tribute country, and so, the resources from there should
be at the disposal of the court. However, the court was not clear
about the difference between the native people of Luzon, the
Spaniards who actually ruled over the whole island of Luzon in
the sixteenth century, and the previous kings of Luzon. This Ming
mission to Luzon was warmly welcomed by the local Chinese
For more discussion, see Historical Conservation Society, and International Association for Cultural Freedom, The Chinese in the Philippines, edited
by Alfonso Felix (Manila: Solidaridad Pub. House, 1966).
39

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with great fanfare, and thus made the Spaniards nervous. The
mission failed as no gold mine was located. After they realized
that the gold mine story was a lie, Zhang Yi was beheaded.40
The Spanish colonial government then suspected that
the Ming government might attack their country and that the
Chinese in Luzon might act as insiders. So, in the next year, Spain
commandeered these Chinese to attack neighboring countries
and purchased ironware at a high price. The Governor ordered a
recording of the names of the Chinese in Luzon and divided them
into units of 300 people, then started a massacre. The Chinese
had no weapons to resist, and so they had to flee to Mount Dalun.
The total number of deaths was around 25,000 people. Afterward,
Spain reported to the Ming court that these Chinese would have
conspired against the city, and thus the Spanish had no choice but
to kill them.
Hearing about the massacre of immigrants who had mainly
migrated from Zhangzhou, Fujian local officials reported the
news to the Ming court and requested that the court send troops
to Luzon. Xu Xueju cited the emperor’s edict, and from that we
can get a sense of the court’s attitude. The court’s response was
addressed to the governor in the Philippines as a diplomatic letter,
starting with a comment on how the Sangleys were essential to
the development of Luzon:
“Yu Luzon xi 谕吕宋檄” (Edict to Luzon), cited in part in Xu Xueju’s
“Bao quhui Lüsong shang shu”.
40

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Luzon was once a desolate island, a realm of mythical demons,
dragons, and serpents. Yet, our seafaring folk braved these
legends, trading goods across the seas, forging connections
across the wide oceans, and conducting commerce with a myriad
of foreigners. Over a decade, their endeavors transformed Luzon
into a bustling metropolis. It was they who imparted agricultural
knowledge and erected cities and dwellings, elevating Luzon to
a jewel among the maritime nations. What then, could these
people possibly owe Luzon? What profound grievances could
justify the slaughter and maiming of ten thousand souls?

After this strong accusation, the edict continued to explain how
the emperor tried to understand the tragedy and why he decided
not to send troops immediately:
The barbarians’ lack of civility is deplorable, and one wonders
how they could evade divine retribution. Yet, despite persistent
entreaties from local officials, the emperor has remained lenient.
He has recognized Luzon as a longstanding hub of commerce,
akin to our own nation, and has refrained from imposing harsh
measures. The root of the overseas conflict remains unclear,
making it difficult to assign blame. Moreover, merchants are
considered the lowest social stratum; starting a war over such
men seems unjustifiable. Those who forsook their homeland
for the sea, already shunned by their kin and bereft of honor,
are not worth the exhaustion of our troops. In the end, the
emperor chooses not to heed the advice of his officials and
instead dispatches edicts and envoys to communicate directly
with the local chieftains. Let it be known that repentance and
reverence for the divine are expected, to uphold righteousness.
The overseas violence will, for now, not be prosecuted. Reflect
upon the Emperor’s vast generosity and the profound humanity
of China. Zhang Yi’s deceit was met with death, a warning to
all. You are sentient beings, not insensate as wood or stone;
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how can you not feel compelled to express gratitude and
contemplate how to repay China’s magnanimity? Should the
reports of unrest prove false, and no insurrection exists, then
adhere to the imperial directive, and commerce shall proceed
uninterrupted. But if vengeance might incite mutual slaughter,
then return those involved, and their possessions, to their native
soil, so that trade may continue without hindrance.

After requesting Spanish gratitude for the Ming emperor’s
generosity and benevolence, the letter offered non-military
solutions to the massacre: Return the Chinese merchants along
with their properties. The edict ended with a threat to send one
thousand battle ships from Fujian:
Should you [the Spaniards] heed the seditious words that counsel
miserliness and avarice, choosing to stand aloof and reject the
restitution of funds, then be warned: All commerce shall cease,
and your vessels shall not venture westward. [In that case], if
there are officials and soldiers in Fujian desire vengeance, I
would let them harness the wind and sail forth in a thousand
ships—even though their accents may be indistinguishable and
both jade and stone risk incineration. Moreover, to those vassal
states that have remained loyal for over three centuries, they
are also hereby granted the right to dispatch troops to subdue
Luzon.41

This edict reveals intriguing insights into how the Ming court
viewed its relationship with Luzon. Firstly, the Ming court
maintained their belief in a historically peaceful relationship,
suspecting that any conflict had arisen from misunderstandings.
“Bao quhui Lüsong shang shu” 宋商疏 (Report to bring back the Luzon
Merchants), Huang Ming jingshi wenbian, juan 433.
41

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They notably omitted any mention of the Spaniards in Manila,
suggesting a perception of Luzon as being governed by indigenous
“chiefs” and tribes. The contribution of the Sangleys, including
their craftsmanship and house building, was also highlighted,
underlining their significance. Secondly, the Ming court’s
condemnation was rooted in moral and reciprocal principles,
emphasizing “Heaven’s way” and the notable mention of Zhang
Yi’s execution for spreading rumors about Luzon. Thirdly, the
hesitation of the Ming emperor to deploy troops was attributed to
the Sangleys in Luzon being viewed as merchants who had left
their homeland without intention of return, thus not warranting
protection in Confucian terms.
Due to the complicated attitude towards the Sangleys,
the letter embodies a paradoxical stance of the court: While
expressing a desire to intervene, they showed restraint, suggesting
that the reported unrest might be rumor and the return of the
Chinese immigrants also should be considered. Therefore, the
court opted not to deploy central governmental troops but rather
permitted local officials to act or encouraged other tributary states
to intervene. This nuanced approach reflects a complex interplay
of diplomacy, a sense of moral superiority, and strategic caution.
The Ming court exhibited a modest concern for the
Chinese migrants without taking much action when those Chinese
were mistreated overseas. As Birgit Tremml-Werner argued,
“while Ming China was more concerned with the tributary states,
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offending overseas Chinese was not considered a direct insult
against the country or a potential threat.”42 While the Sangleys’
contribution to the local area was praised as a merit for China,
these people were not entirely viewed as faithfully Chinese.
Luzon was deemed by the Ming court as insufficiently significant
to warrant engagement through formal diplomatic routes.
The Chinese letter was later translated into Spanish and
presented to the governor Don Pedro de Acuña (in office, 1602–
1606) in 1605, which was already two years after the incident.
This translated letter was titled “Letter from a Chinese Official to
Acuna.” At the beginning of the letter, it explains that this is the
“translation of a letter from the inspector-general of Chincheo
in the kingdom of China… The address is to the great captaingeneral of Luzon.” The translator also mentioned that the letter
was signed by and sent multiple times by the Fujian magistrates
Xu Xueju and Tang Zhaojing 湯兆京 (1565–?) and the eunuch
inspector Gao Cai 高寀. The letter was from the local provincial
officials, and they seemed to try to reconcile between the Ming
emperor and the Philippines. While the cited part of the edict
by Xu Xueju only mentioned the death penalty of Zhang Yi, the
translated letter was quite detailed concerning what Zhang did
(Zhang was referenced with his Spanish name, given to him in
the Philippines):
Birgit Tremml-Werner, Spain, China and Japan in Manila, 1571–1644:
Local Comparisons and Global Connections (Amsterdam: Amsterdam University Press, 2015), 309.

42

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Some years before I came here as inspector, a Sangley, by
name Tionez, [sic; sc. Tiognen] went by permission of the king
of China with three mandarins to Luzon, searching at Cavite
for gold and silver. The whole thing was a lie, for they found
neither gold nor silver; accordingly, the king directed this
deceiver Tionez to be punished so that the strict justice done in
China might be known.
During the time of the preceding viceroy and eunuch, Tiognen
and his companion, named Yanlion, told this lie; and I, after I
came hither, begged the king to have a copy made of all the
documents in the case of Tiognen, and to command the said
Tiognen to be brought before him with the record of the case.
I myself saw the aforesaid papers and caused him to see that
the whole thing had been a deceit uttered by the said Tiognen.
I wrote to the king, declaring that on account of the deceits of
the said Tiognen, the Castilians had suspected us of intending
to make war upon them and that on this account, they had put
to death more than thirty thousand Chinese in Luzon! The king
did as I asked him and therefore punished the said Yanglion by
ordering him to be killed, and the said Tiognen, by commanding
his head to be cut off and suspended in a cage.43

This letter attributes Toigen’s demise to dishonesty, so the
killing of Zhang Yi was interpreted as a conciliatory act toward
the Philippines. This letter presents numerous variances from
its original Chinese letter. The Chinese narrative adopted a
rhetorical tone, striving to cast the Ming court in a virtuous light,
a stance not as pronounced in the translated Spanish account.
Additionally, in the letter, “Castilian” denotes the Spanish—this
43

The Philippine Islands, 13.287–281.

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term was not used in the original Chinese correspondence, which
used terms like qiuzhang (chiefs) and Folangji (a commonly used
term for the Spaniards). The Chinese elaborated on the moral
consequences awaiting the Philippines for ensnaring Chinese
nationals, whereas the Spanish version was candid, enumerating
reasons for the Chinese emperor not to contemplate war with the
Castilians. Markedly gentler, the translated letter appeals to the
Spaniards’ benevolence.
Upon
receiving
the
letter,
Bishop
Miguel
de Benavides (1552–1605) urgently appealed to the high court,
voicing his grievances concerning the Chinese. He echoed the
sentiments from Ming China and advocated for the repatriation
of the Chinese and their possessions, perceiving the Chinese
threat of ceasing trade as genuine and the request as justifiable.
Consequently, he proposed the return of their confiscated
properties, even if it caused the government some debt. Moreover,
he called for a reassessment of the colonial government’s legal
authority over the Sangleys. After consulting with Chinese
advisors, he surmised that while war might be averted, a possible
seizure of trade routes by the Chinese government posed a
significant risk to the Philippines’ economic stability.44
The Supreme Court of Manila met on June 13, 1606 to
study the archbishop’s petition with “lords president and auditors
Miguel de Benavides, et al., “Complaints against the Chinese”, The Philippine Islands, vol. 13.
44

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of the royal Audiencia and Chancillería of these Filipinas Islands
being in session.” After consideration, the court ruled as follows:
“the depositaries should be commanded to render an account as
soon as possible, of the property which they have held on deposit,
so that it may be surrendered; and that, when the ships shall have
arrived from Castilla, what is owing shall be paid into the royal
treasury.”45The court also suggested that, regarding the Chinese
who were then in the galleys, their matter would be examined and
suitable measures would be issued before the Chinese left.
However, the governor Acuna did not agree with
Benavides and suggested something quite different to the king
and the viceroy in New Spain. He wrote a letter to the king to
complain about Benavides:
Ever since I began to have dealings with the archbishop
Don Fray Miguel de Benavides and have recognized his
temper, I have perceived the difficulties that he would cause
me…I believe that he would be better in his cell than in the
archbishopric or bishopric... 46

He opined that there was no need to be afraid of China in his
letter to the viceroy of Ucheo because Spain’s empire, with its
vast colonies, was as large or even larger than China:
As for the statement that the letter is sent to let me know the
greatness of the king of China and of his realms, and that they
are so great that he governs all upon which the moon and the sun
shed their light; and the other statement that he desires me to be
45
46

“Relations with the Chinese”, The Philippine Islands, 14.43–44.
“Complains against the archbishop”, The Philippine Islands, 14.30.

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acquainted with the great wisdom with which that kingdom is
governed, vast as it is, and that no one should dare offend it, and
referring to the war in Corea—to this I answer that the Spaniards
have measured by palmos, and that very exactly, all the countries
belonging to all the kings and lordships in the world. Since the
Chinese have no commerce with foreign nations, it seems to
them that there is no other country but their own, and that there is
no higher greatness than theirs; but if he knew the power of some
of the kings with whom my sovereign, the king of the Hespañas,
carries on continual war, the whole of China would seem to him
very small. The king of China would do well to notice that from
here to the court of Hespaña the distance is five thousand leguas;
and that on the voyage thither are two kingdoms, Nueva Hespaña
and Peru, whose territory is so great that it is almost equal to that
of China, without mentioning very large islands in those seas.
At the same time, I know that the kingdom of China is governed
with much wisdom, and all the people here know, and I know, of
the war in Corea.47

Acuna continued to defensively articulate several points mentioned
in the Chinese letter. He started by challenging the assertion that
30,000 Sangleys were killed and suggested not even half that
figure perished in the revolt. He then refuted Chinese claims of
Spanish brutality, and acknowledged the significant contributions
of the Chinese to the Philippines. He said:
Spaniards are not cruel at heart, and we never make war on anyone
without just reasons. We regard ourselves as a just people and as
having a standing in the world, and we would be greatly grieved
if it could be said of us with truth that we have done wrongs or
“Letter from Acuña to the Viceroy of Ucheo”, The Philippine Islands,
14.47–8.
47

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injuries to anyone—especially to our friends and to those who
are sincere friends to us. Thus, in the case of the Sangleys who
were here, we treated them as brothers and sons; and, without
any precaution, we permitted them to enter our houses at all
seasons and at all hours, as if they had been Spaniards.48

In this statement, Acuna emphasized the global image of the
Spaniards that they wanted to maintain, as the reason they usually
treated the Sangleys very well. This was not only a defense against
the accusation in the Chinese letter but also a way to highlight the
moral superiority of the Spaniards. Furthermore, he recognized
the Chinese Emperor’s hesitation to declare war on Luzon and
downplayed the Spaniards’ culpability, stating that had they acted
otherwise it would have been a case of unwise governance.49
Regarding the Ming government’s demand to return
Chinese people and property, Acuna maintained that while the
Chinese rebels merited death for their crimes, mercy had prevailed
as many were permitted to serve on the galleons instead. Those
guilty of lesser crimes were freed, and others were released from
hard labor. Concerning the Chinese property that was being
held, the Spaniards returned what could be rightfully claimed.
Unclaimed goods would remain in the treasury, with assurances
from the Spanish that they would seek the rightful owners. Acuna
especially emphasized that the returns were acts based upon
justice, not responses to threats of war.
48
49

The Philippine Islands, 14.47.
The Philippine Islands, 14.49–50.

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Towards the end of the letter, he stated, “I am sure that the
king of China and his ministers, being prudent, politic, and discreet
persons, will not wage war for causes so light.” He was confident
that trade with China would persist, given its profitability for both
sides, and he concluded, “Hence we may say that in this trade, the
Chinese have as great an interest as the Castilians have, or even
more.”50 In this letter, Acuna both exhibited confidence that Spain
was stronger and assumed that China would not invade. He held the
high ground in this discussion, emphasizing the moral superiority
of the Spaniards, their military might, and the vast commercial
profits that would be at stake. This letter was more a defense of
his governance than a diplomatic response to the Chinese. The
audiences were the Spanish king and the governors in New Spain.
In this conversation between the Ming Chinese and
Spanish, the prospect of warfare remained largely theoretical,
with skepticism being displayed by the Spanish governor
about China’s willingness to deploy troops. The conversation
reflects how political discourse, trade, and religion intersected.
References to projected state/imperial image were highlighted
by both sides, while China and Spain were on two ends of the
negotiation table concerning immigrants in foreign lands. Trade,
the common thread linking the two nations and a motivator
for Chinese migration abroad, became a diplomatic lever. This
economic interdependence also likely softened the perceived
threat from Ming China and dampened Spain’s impulse to expel
50

The Philippine Islands, 14.50.

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Chinese immigrants. Religious voices, notably the bishop’s, were
significant in this diplomatic narrative as well. The bishop was
inclined to follow the Ming court’s advice to defuse tensions,
though this approach often led to disagreements with the governor.
As in many incidents like this, challenges always
confronted the Spanish in Manila and the Fujian locals in Ming
China. The difficulty of communication stemmed from the lack of
formal and direct communication channels, translation barriers,
and mutual perceived moral superiority. The Ming government
wished to remain distant from overseas affairs and immigrants
while also maintaining its central and dominant role among
foreigners. The colonial governors seemed to have a stronger
aptitude for diplomacy than their ecclesiastical counterparts.
Notably, conflicts existed both between the Chinese and Spanish
and within each national group. The Chinese court and Fujian
local governors had different motivations and desires to offer
protection to the Sangleys, and the Spanish bishop and governor
also disagreed on how to respond to the Chinese letter. Domestic
conversations—including the ones between Philippines governors
and those in New Spain—seemed to be more important than
answering the other country.
Conclusion
The Zhangzhou migrants to Manila represent a snapshot of
early modern globalization. Their mobility, networks, and skills
enhanced maritime connections within Asia and between Asia and
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the Americas. In many respects, they embodied the excitement
of early modern globalization: flexibility, a global perspective,
overseas travel, international commodities, and cultural
appropriation. They were ultimately key operators in Manila as
builders, merchants, craftsmen, servants, and manufacturers, and
they were significant designers and suppliers for the trans-Pacific
galleon trade. They also contributed revenue to both the Ming
court and the Spanish king.
But, as a group of people who moved beyond the strict
regulations of the Ming state and the Spanish Empire, they aroused
doubts and suspicions of untrustworthiness on both sides. To the
Chinese, they were seen as a group of restless individuals who
were lazy, greedy, and risk-seeking. They attracted conflicting
comments from local gentry and central officials. Regardless of
the source, they were deemed outside the Confucian norm. For the
Spanish, the Sangleys were regarded as intelligent and careful yet
also suspicious. They were closely monitored and regulated, and
also excluded from the central life of the empire. This suspicious
attitude translated into their mistreatment in Manila, the hesitation
of the Ming emperor to send troops to protect them, and a lack
of care about their situation on the part of the Spanish governor.
The Sangleys offer a unique perspective on the tugof-war between two state powers, which desired to maintain a
peaceful relationship with each other yet simultaneously adopted
a cautious stance characterized by defensive thinking. Ironically,
while the Sangleys contributed significant sums of money to both
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the Chinese and Spanish, a majority of these funds were spent
on defensive infrastructures targeting the other party. Caught
between China and Spain, the Sangleys benefited and suffered
due to their seemingly contradictory relationship.
Moreover, the case of the Sangleys mirrors the dynamics
between the local and central governments. Local officials in Fujian
showed more empathy towards these immigrants, whereas the
central court maintained a distance. The local bishop advocated for
better treatment of the Sangleys in Manila, yet the king and Spanish
governor favored a stricter approach. As migration increased, even
within each country attitudes towards this new entity—with its
mixed and fluid identities—began to diverge.
The narrative presented in this article is merely the tip of
the iceberg in the vast annals of migration history. In subsequent
centuries, the world witnessed migrations on a larger scale,
which were more systematic and over greater distances. The
contributions of and challenges stemming from migrants have
expanded with the ongoing development of globalization, and
they persist to the present day.
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�Noël Danycan “a través del mundo”: las empresas
comerciales de Saint-Malo y la ilusión del monopolio
comercial francés en el Pacífico Sur (1701-1705)
Noël Danycan “Across the World”: Saint-Malo Trading
Companies and the Illusion of French Commercial Monopoly in
the South Pacific (1701-1705)
Raul Alencar
Tulane University
New Orleans, Estados Unidos

https://orcid.org/0009-0005-5088-4080
Recibido: 22 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de abril de 2024

Resumen: Durante los primeros años del comercio directo francés
en el Pacífico sur, la seductora riquezas del comercio del Pacífco
causó constantes alianzas y disputas entre los propios mercaderes
franceses. Su entusiasmo a la hora de obtener ganancias de las
abundantes riquezas provenientes de Perú y China llevó a mercaderes,
inversionistas, banqueros, e, incluso, a autoridades reales francesas a
entrar en constante conflicto. Por un lado se encontraban los ricos y
experimentados mercaderes de Saint-Malo. Por el otro, banqueros e
inversionistas parisinos apoyados por las autoridades reales francesas.
Entre esta mezcla emergió la figura de Noël Danycan. Danycan fue un
hábil y ambicioso comerciante y hombre de mar de Saint-Malo, quien
logró obtener tender puentes y establecer alianzas con inversionistas
Parisinos. Estos banqueros de la capital le ayudaron a Danycan en
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�Noël Danycan

asegurar el tan deseado monopolio comercial en la costa de Perú. Sin
embargo, la ambición de Danycan lo llevó a ir más lejos. Danycan usó
sus influencias parisinas para obtener privilegios reales y comerciar en
China, potencialmente permitiéndole formar un monopolio privado a
través del Pacífico. No obstante, el conflicto con otros mercaderes de
Saint-Malo y autoridades parisinas eventualmente acabaron con su plan.
Este artículo analiza los cinco años iniciales de desarrollo del comercio
directo francés en el Perú. Especialmente, me centro en el estudio de las
compañías comerciales de Danycan y su incompetencia de mantener su
monopolio sobre el comercio en el Pacífico sur. Argumento que su plan
de establecer una red comercial a través del Pacífico sufrió resistencia
por parte de sus propios rivales franceses, quienes últimamente fueron
el causal de la paralización del proyecto de Danycan.
Palabras clave: comercio francés, comercio del Pacífico, Perú colonial,
Imperio francés, comercio global, siglo XVIII
Abstract: During the first years of France’s direct trade to the South
Pacific, the enticement of the riches that the Pacific trade offered caused
constant alliances and disputes between French merchants. Their
eagerness to profit from the abundant riches of Peru and China drove
French merchants, financiers, bankers, and even royal authorities into
constant conflict. On one side, there were the wealthy and seasoned
merchants of Saint-Malo. On the other hand, Parisian bankers and
financiers were backed by royal support. Into this mix emerged the
figure of Noël Danycan. Danycan, a skilled and ambitious Saint-Malo
sailor and businessman, acquired alliances with Parisian investors.
These bankers from the capital helped him secure the desired trading
monopoly off the coast of Peru. However, Danycan’s ambition went
even further. He pushed his Parisian contacts to obtain royal privileges
to trade in China, that could allow Danycan to monopolize the Pacific
trade into his private system. However, the conflict between other SaintMalo merchants and Parisian royal authorities ultimately shattered his
project. This article analyzes the initial five years of French direct trade
in Peru with a particular focus on the trading companies owned by Noël
Danycan and his inability to preserve his monopoly of the South Pacific
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�Raul Alencar

trade. I argue that his plans to establish commercial network across
the Pacific met constant disputes from his French rivals, ultimately
hampering his project.
Keywords: French Commerce, Pacific Trade, Colonial Peru, French
Empire, Global Trade, Eighteenth Century

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�Noël Danycan

Introduction
In 1708, a meeting held in Paris between the directors of two rival
French chartered companies - the state-funded Compagnie des Indes
Orientales based in Paris and the Compagnie de la Chine de SaintMalo. The conflict arose because the Saint-Malo company engaged
in trade with China, violating the Parisian company’s commercial
privileges. Additionally, the Saint-Malo company disobeyed the
royal decree that granted the Compagnie des Indies the monopoly
of the Chinese trade. The responsible for taking this action was
the Malouin businessman Noël Danycan. Danycan, a wealthy and
prominent merchant from Brittany known for his ambition and
daring business ventures, belonged to the more ambitious merchant
groups of Saint-Malo, always looking for opportunities to expand
their trading activities and maximize profits, even if it meant using
illegal means. Danycan’s Parisian rivals felt the threat and reported
to France’s Prime Minister, Louis Phelypeaux, Chancellor of
France, that Danycan not “played fair”. And if he was not stopped,
he could expand his business “across the world”, in detriment to
Parisian interests. With his vast resources and workforce, Danycan
could dispatch trading fleets to the Pacific and beyond. Danycan
directed the Compagnie de la Mer Pacifique and the Compagnie
de la Chine de Saint-Malo as an attempt to link up the Chinese and
Peruvian trade under his wing.
However, Danycan’s plans for control of the Pacific trade
were short-lived. Despite his initial success in securing the French
king’s approval to monopolize the South Pacific trade, disputes,
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�Raul Alencar

and divisions with his former Parisian and Malouin commercial
allies, they have condemned Danycan to be excluded from this
trade. This article examines the first five years of French direct
trade in Peru, centering in the case of Noël Danycan’s trading
companies and his failure to control the South Pacific trade. I argue
that although Danycan demonstrated his skills at negotiating and
navigating the political and commercial landscape to monopolize
the South Pacific trade, disputes and conflicts among the French
undermined his monopoly. Malouin and Parisian interests came
at Danycan from the Chinese and Peruvian commercial angles,
leaving his enterprise needing support. Furthermore, far from
being financially harmed by the conflict among its subjects,
the French crown grew financially strong since sailing to Peru
increased considerably, bringing in more Peruvian silver.
When discussing the period of French direct trade in
Peru (1698-1714), it is overlooked that France was far from a
united front regarding commercial interests. When the “Lure
of Peru,” as Peter Bradley termed it,1 came to the knowledge
of French négociants (businessmen), factions were established.
The merchants of Saint-Malo displayed enthusiasm when
mercantile opportunities arose but tended to isolate themselves
to keep their businesses within their clans. Meanwhile, Parisian
financiers enjoyed the royal family’s support and achieved
commercial success through the Compagnie des Indes Orientales.
Peter T. Bradley, The Lure of Peru: Maritime Intrusion into the South Sea,
1598-1701 (New York: St.Martin’s Press, 1990).
1

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�Noël Danycan

Mercantilism appeared as France’s overseas trading dogma,
where chartered and state-supported companies represented
their model. However, the Compagnie des Indes fell short of the
achievements of neighboring companies like the Dutch East India
Company and, thus, depended on partnerships and alliances with
négociants from Marseille, Nantes, and Saint-Malo to expand
their trading operations. In this scenario, Noël Danycan seemed a
fitting associate until he was not.
The scientific literature on the Breton trade, specifically
from Saint-Malo in the Pacific and the activities of the Compagnie
de la Mer du Sud, can be traced from the beginning of the twentieth
century. In the late seventeenth century, Malouin merchants saw
an opportunity to sell their goods to Peruvian merchants eager
to buy them. Spain’s Bourbon transition in 1701 made this
trading practice easier, which considered the arriving Malouin
merchants to Peru as allies. Erik Wilhelm Dahlgren’s work on
Malouin navigation in the South Pacific was fundamental in this
field. By tracing the accounts of French vessels that sailed to
the South Pacific, Dahlgren discovered the brief but consistent
development of French maritime expansion to Peru in the early
eighteenth century.2 Dahlgren’s work served as the starting point
for further Breton’s presence in the Pacific, which continued with
the contributions of Léon Vignols and Henri Sée, who focused
Erik Wilhelm Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre
la France et les côtes de l’océan Pacifique (commencement du XVIIIe siècle)
(Paris: H. Champion, 1909).
2

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�Raul Alencar

on the aftermath of the prohibitions to French direct trade after
1713.3 The contributions of Dahlgren, Vignols, and Sée proved
vital to set the stage for further studies of French direct presence
in the South Pacific.
After a gap of sixty years, Jean Delumeau centered
his analysis in understanding the epicenter of French trade in
Spanish America: Saint-Malo. Delumeau got specific interest in
understanding the management of Malouin traders’ operations
before their maritime expansion stage, which occurred in the last
decades of the seventeenth century.4 Complementing Delumeau’s
narrative of French direct trade, Sergio Villalobos told the story
from the Peruvian and Chilean sides, where local merchants had
to engage in those businesses.5 However, the two most influential
works came shortly after. Carlos Malamud’s “Cádiz y SaintMalo” closes the gap of methodological research that Villalobos
opened while analyzing the repercussions of French contraband
on Peruvian merchants.6 Malamud went beyond, merging
archival material from Spain and France to create an anatomy
Léon Vignols y Henri Sée, «La fin du commerce interlope: dans l’Amérique
Espagnole», Revue d’histoire économique et sociale 13, n.o 3 (1925): 300-313.
4
Jean Delumeau, Le mouvement du port de Saint-Malo à la fin du XVIIe
siècle, 1681-1700. (Rennes: Institut de recherches historiques, économiques
et humaines de la Faculté des lettres et sciences humaines de l’Université de
Rennes, 1963).
5
Sergio Villalobos, Comercio y contrabando en el Río de la Plata y Chile,
1700-1811 (Buenos Aires: Universitaria, 1986).
6
Carlos Malamud, Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano
(1698-1725) (Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz, 1986).
3

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of how French direct trade in Peru developed, highlighting
that its impact reached almost every level of Peru’s colonial
society. Finally, André Lespagnol wrote a thorough analysis of
the merchants of Saint-Malo ranging from social, political, and
economic perspectives.7 Lespagnol’s oeuvre represents the most
complete work on understanding Brittany’s main merchant force.
On Danycan’s companies, the historiography of the
Compagnie de la Chine de Saint-Malo is scarce. It is only
mentioned in passing studies concerning Malouin trade in the
Pacific. Claudius Madrolle’s work on French presence in China
and the history of the Compagnie Royale de la Chine revealed
the controversies surrounding Danycan by examining judicial
processes and company statements.8 However, the book only
consists of descriptions and literal translations of archival
material, without situating the company in the context of French
Asian trade. The second work on this company is by Paul Pelliot,
who focused on the legal proceedings between the Compagnie
Royale de la Chine and the Compagnie de la Mer du Sud.9 This
André Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps
de Louis XIV (Rennes: Presses universitaires de Rennes, 2011).
8
Claudius Madrolle, Les premiers voyages français à la Chine; la Compagnie de la Chine, 1698-1719 (France: A. Challamel, 1901).
9
Paul Pelliot, «L’origine des relations de la France avec la Chine. Le premier voyage de l’“ Amphitrite ” en Chine, premier article», Journal des Savants 10, n.o 1 (1928): 433-51; Pelliot; Paul Pelliot, «L’origine des relations
de la France avec la Chine. Le premier voyage de “ l’Amphitrite ” en Chine
(troisième article)», Journal des Savants 6, n.o 1 (1929): 252-67; Paul Pelliot, «L’origine des relations de la France avec la Chine. Le premier voyage
7

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article provides a fresh perspective on the initial years of French
direct trade in Peru. The existing literature on the organization of
French commercial operations in the South Pacific has focused
on the tension France experienced in negotiations with Spanish
ministers, Peruvian colonial authorities, and the Lima merchant
guild. However, this article highlights that the commercial
landscape of the South Pacific ever changed, and conflicts and
confrontations were not only caused by the Spanish and Peruvian
authorities but also by the French themselves. The availability of
profit and the risk of the pursued endeavors dictated the creation
and dissolution of partnerships and alliances.
Messieurs de Saint-Malo
From the wide range of port cities that benefitted from the
Colbertian reforms, Saint-Malo stood out as the most essential
French port of the North Atlantic during the seventeenth century.10
Saint-Malo is situated on the Breton coast, next to the opening
of the La Rance River. Surrounded by fortified islands, SaintMalo was a fortress itself. Located within a peninsula, Saintde l’Amphitrite en Chine. (deuxième article)», Journal des Savants 3, n.o 1
(1929): 110-25.
10
Jean-Baptiste Colbert, as appointed First Minister of State and Secretary of State of the Navy, conducted several maritime reforms that drastically
transformed France into one of the strongest maritime powers in Europe. After
1669, France destined financial support to increase their royal navy, as well as
granting concessions to port cities and merchant communities. State support
was vital to allow coastal merchant guilds to develop further and expand their
commercial networks.
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�Noël Danycan

Malo composes a fortress, an exterior port, an inner port, and
the city itself. Moreover, the geography that enclosed the city
integrated its defensive structure. Navigation to and from SaintMalo presented several difficulties for inexperienced sailors.
Strong wind currents, rocks, and islets could mean disaster
for the integrity of a vessel under bad weather conditions and
lack of visibility. Colbert’s successor as Secretary of the State
of the Navy, Jérôme de Pontchartrain, recognized in 1694 that
Saint-Malo’s first line of defense was “natural” which basically
“impeded our enemies ever to have success when attacking by
sea.”11 Further, to prevent bombardments, Pontchartrain financed
the construction of fortresses in the islets enclosing Saint-Malo to
delay the enemy and grant citizens enough time to prepare for an
attack. Due to the city’s imposing defensive structure, Saint-Malo
became one the bastions of French defense in the North Atlantic
throughout the seventeenth and eighteenth centuries.
Crown support enabled Saint-Malo to defend itself and to
expand overseas trade. After 1650, maritime business proliferated.
Malouin trade covered the Baltic Sea, the Anglo-Norman and
British Isles, the Iberian Peninsula, and distant destinations in
the Mediterranean Sea, Canada, and Newfoundland. Malouin
mercantile expansion is even more remarkable knowing that the
city sans manufacture (without manufacture). In contrast with
Nantes and its sugar refineries and Marseille and its famous
Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps de
Louis XIV, 22.
11

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�Raul Alencar

soap factories, Saint-Malo did not produce local products.
The absence of local industrial production led the Malouins to
become intermediaries, acquiring merchandise and reexporting it
elsewhere. Channelizing French manufactures to needy markets
transformed the city, increasing its population at the end of the
seventeenth century to 30,000, a far cry from Amsterdam but not
unlike booming Marseille.12
Despite lacking domestic industry, the Malouin
diversified their income sources by exploiting and exporting
resources. Transatlantic fishing emerged as one of their primary
activities from the mid-sixteenth century, persisting through the
seventeenth and eighteenth centuries. Focusing primarily on the
coasts of Canada and Newfoundland, known as the Petit Nord
(“the little North”) by the French, the abundance of cod allowed
the Malouins to exploit resources and assert their dominance
and military power in Newfoundland. However, this assertion
faced challenges. For instance, the Inuits from Labrador waged
war against the Malouin throughout the first half of the century.
Brittany staunchly supported the Malouin incursion in response,
seeking French royal authorization to deploy armed escorts and
soldiers to secure Breton fisheries.13
Malouin traders displayed proved resourceful, persistent,
and adaptable. A case that exemplifies these tendencies is the
Lespagnol, 39.
Peter Pope, «Le Petit Nord de Saint-Malo», Saint-Malo. Construction d’un
pòle marchand (1500-1660), n.o 3 (2018): 195-222.
12
13

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continuous Malouin trade with the British Isles through the
sixteenth and seventeenth centuries. Despite a long-lasting French
and English rivalry, Saint-Malo maintained friendly relations,
especially with Dorset, Wilshire, and Hampshire counties. This
connection demonstrated to be strong and reliable that merchants
from the interior of France looked for Malouins to send their
merchandise to England in times of war.14 The Malouins
maintained a so-called abstinence de guerre (war abstinence).15
Malouin traders also reached Spain by the end of the
sixteenth century. The growth of the demand for manufacturing
from the Americas and the arrival of abundant Peruvian silver
to Seville motivated the Malouin to strike deals with Andalusian
merchants. The Castillian merchants, and brothers, Andrés and
Simón Ruiz resided in Nantes and Medina del Campo, respectively,
coordinating with their French partners to ship textiles to Seville.
Breton and Rouen fabrics possessed high demand in Spain and
the Americas, which ensured an intertwined relationship between
Castillians and Malouins. Most importantly, the flow of Peruvian
silver to Saint-Malo and Brittany strengthened the position of the
Baptiste Etienne, «Deux Frondes, un commerce: Rouen et Saint-Malo au
milieu du XVIIe siècle», Annales de Bretagne et des Pays de l’Ouest. Anjou. Maine. Poitou-Charente. Touraine, Saint-Malo. Construction d’un pòle
marchand (1500-1660), n.o 3 (2018): 79-106.
15
Jean-Philippe Priotti, «En temps de paix comme en temps de guerre. Le
commerce de Saint-Malo avec les îles anglo-normandes et britanniques (vers
1500-vers 1650)», Saint-Malo. Construction d’un pòle marchand (1500-1660),
n.o 3 (2018): 117.
14

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Malouins in the trading sphere of northern France through the
late sixteenth century to the mid-seventeenth century. The high
number of silver bars that arrived at Saint-Malo also forced the
main mint of the capital of Brittany, Rennes, to function at levels
never experienced, for example, coining in 1591 the equivalent of
1,000,000 pesos in silver, or 100,000 livres.16
Moreover, this commercial impulse also motivated an
initial Malouin migration to Seville and Cádiz. Two notable
Saint-Malo families, the Magon and Eon, had relatives settled in
Andalusia since the 1630s and 1640s, and they became crucial
intermediaries in sending French merchandise to the Americas
in the early eighteenth century.bSeville and Cádiz offered
prosperous commercial activities that the Malouin trading groups
settled in Spain devoted themselves to Andalusian and Spanish
American businesses, leaving aside French entrepreneurship and
creating their own commercial houses separated from those in
Saint-Malo.17 Perhaps unsurprisingly, by the beginning of the
eighteenth century when Malouin interest turned to Peruvian
silver and to direct trade in Spanish America, traditional SaintMalo families involved in overseas trade, like the Magons and the
Eons spearheaded the Saint-Malo initiative towards the South Sea.
However, contestants emerged. One group of Malouin families
Jean-Philippe Priotti, «Au cœur des échanges européens: argent américain et
circuits économiques entre la Bretagne et l’Espagne (1570-1635)», Saint-Malo.
Construction d’un pòle marchand (1500-1660), n.o 3 (2018): 140-41.
17
Priotti, 144.
16

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quickly accumulated wealth and sought to establish partnerships
beyond the limited Breton commercial circles. They were not
only interested in obtaining a portion of Peruvian riches, but also
in monopolizing them. Among the latest Malouin commercedriven houses, the Danycan clan stepped up.
Noël Danycan “Across the World”
The Compagnie des Indes played an enormous role in developing
French trade in the South Pacific. The knowledge and expertise in
navigation derived from accounts of expeditions commissioned
by financiers and bankers in Paris. However, regional merchants
contested the privileges of their Parisian counterparts, seeking to
negotiate directly with the king for permission to venture into the
Pacific. French merchants, Malouin and Parisians alike, exploited
the Bourbon alliance between Spain and France. Both groups
sought concessions and trading privileges to limit the participation
of other French merchants into the desired Peruvian trade.
Furthermore, the trajectory of negotiations and conflicts between
Paris and regional merchants revealed that their interests extended
beyond Peru, encompassing China and broader Asian territories.
Trading in the South Pacific could bolster a comprehensive
trading network across the Pacific Ocean. At the forefront of this
narrative stood Noël Danycan, the head of one of Saint-Malo’s
most prominent merchant families. Danycan financed numerous
enterprises ranging from timber trading in the Baltic Sea to spice
trading via the Levant. Leveraging his extensive experience as
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a sailor and entrepreneur, Danycan perceived trading in Peru as
a lucrative opportunity to access coveted silver reserves while
simultaneously monopolizing Spanish South American trade
activities.
The French crown, Parisian financiers, and merchant
elites shared a common agenda in the search for profitable trading
opportunities. Since the times of Colbert, the French state aimed
to empowered both the royal navy and coastal merchants to
bolster France’s maritime power. However, the introduction of
monopolies and the constant rivalry between Parisian investors
and regional merchants thwarted France’s attempts to consolidate
its overseas commercial power. The case of Noël Danycan and
his attempts to the access the markets of Peru and China, plus
his constant clashes with the state-founded, chartered companies
that held exclusive privileges to maritime trade, exemplifies
this larger trend. In the end, Danycan could not hang onto hardwon privileges to trade in the South Pacific. Instead, the lack of
regulation of French trade in Peru eventually created a heavily
competitive atmosphere among French traders that divided
regional interests from French coastal cities like Saint-Malo,
Nantes, Bordeaux, and Marseille against their king.18
By 1695, Pontchartrain envisioned it the necessity to
continue to support trading monopolies and chartered companies.
Danycan and le Compagnie de la Chine, 10 janvier 1708. Accounting and
reports. From the Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan family papiers, Série 9-B, Saint-Malo.
18

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�Noël Danycan

Nonetheless, Pontchartrain knew that to achieve better results, the
urgency to decentralize both oversight and investments towards
trade affairs needed to be done. Thus, he assembled a team that
could grant advise and management on French commercial
policies. From Paris, Pontchartrain sought the wealthy financiers
Antoine Crozat and Jean-Baptiste Le Gendre, who had close
friendship with Louis XIV. He also tapped the talents of the
director of Commerce and Manufactures, Henri d’Aguesseau,
and the president of the conseil of Commerce, Michel Amelot.
Finally, some prominent merchants also participated. Among
them the prosperous Nicolas Mesnager from Rouen and Noël
Danycan from Saint-Malo. Along with decentralization, with
the aid of his regional advisors, Pontchartrain aimed to energize
trade in the main commercial cities of France: Paris, Rouen,
Bordeaux, Lyon, Marseille, La Rochelle, Nantes, Lille, Bayonne,
Dunkerque, and Saint-Malo.19
The necessity to rearrange how trade functioned came as a
direct response to the start of the War of the Spanish Succession.
The conflict made France and Spain sudden allies since the new
king of Spain, Philip V, was the grandson of Louis XIV, king of
France. From the perspective of the French crown, the alliance
provided a perfect opportunity to penetrate Spanish affairs,
especially to win uninterrupted access to Spanish American
silver. By 1701, this purpose seemed to be materializing, as Spain
19

21.

Paul Butel, L’économie Française au XVIIIe Siecle (Paris: SEDES, 1993),

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granted a French chartered company, the Compagnie de Guinée,
the monopoly over the slave trade. Pontchartrain was convinced
that granting exclusive privileges to trading companies meant the
optimal route to maximizing profits. And although members of
his private council like Henri d’Aguesseau and Nicolas Mesnager
manifested their opposition against monopolistic measures,
Pontchartrain decided that the exploitation of the riches of the
Spanish empire had to be done through private initiatives, which
directly benefited the riches merchants.20
Through the end of the seventeenth century, France’s
exports to Spain grew to be vast. By 1686, France sent to Cádiz
approximately 17 million piastres worth of products, representing
39% of European traffic to Spain. Among the ports that actively
engaged in overseas commerce with Spain, Saint-Malo held
first position. The high frequency of ships that sailed to Spain
and the number of products retailed evidenced the strong
commercial ties between Cádiz and Saint-Malo. In contrast with
other port cities that also maintained trade with Spain like Le
Havre or Dunkerque, Saint-Malo had the advantage of having
the cloth industry of Brittany in close proximity. Spain demanded
Brittany’s textiles due to Spain’s breakdown of the domestic
cloth-making industry.21 For Saint-Malo, trading with Cádiz was
Butel, 22.
Saint-Malo maintained a steady number of vessels sailing to Cadiz from
10 to 20 per year between 1697 and 1702, and obtaining yearly profit of 4
millions of piastres. Butel, 25.
20
21

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�Noël Danycan

extremely profitable due to the abundance of Spanish American
silver, but also because it allowed Malouin merchants to extend
their trading activities towards destinations off Africa’s Atlantic
coast (Canary Islands and Madeira), and throughout markets in
the Mediterranean Sea.22
The strength of the merchants of Saint-Malo came from
their robust mercantile community and social unity. The key to
their intergenerational success came from social dynamics that
allowed amassed local commercial strength to remained in SaintMalo. Endogamy among Malouin merchants was common since
they envisioned trading practices and commercial traits as part of
a larger family company.23 Further, the creation of commercial
alliances between families via marriage also became an essential
tool to perpetuate local power in Saint-Malo as a response to
outside competition coming from other neighboring cities in
Brittany or financiers from Paris. The sons of these families
became officers of the ships that sailed to Spain and the Americas
to gain experience. Noël Danycan, for example, became a captain
of the Grénedan at the tender age of seventeen. From 1671 to
Philippe Jarnoux, Pierrick Pourchasse, and Gauthier Aubert, La Bretagne
de Louis XIV. Mémoires de Colbert de Croissy (1665) et de Béchameil de
Nointel (1698) (Rennes: Presses Universitaires de Rennes, 2016), 37.
23
Between the ages of 15 and 17, the sons of the great merchants of
Saint-Malo were assigned in vessels For example, Luc Magon (17), Pierre
Jolif (15) were sent to Peru in the early eighteenth century to gain maritime and
trading experience. Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante
au temps de Louis XIV, 92.

22

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�Raul Alencar

1688, he sailed to all destinations under his father’s command
from Saint-Malo to Newfoundland to the Mediterranean Sea.
By the age of thirty-two, and after fifteen years of seafaring and
acquiring a vast experience in overseas trade, he became coowner of the family business. For the merchants of Saint-Malo,
the only way to maintain their businesses via transmitting fidélité
au commerce (fidelity to commerce) to the next generation.
Further, a sentiment to exalter commerce as a symbol of national
pride and defense of French interests arose. This is perfectly
encapsulated by the words of the prominent Malouin merchant
Locquet de Grandville: “letting the command of merchant vessels
to children of rich families became usual and necessary to shape
commerce as a noble matter, to counter to the people that look on
France with disgust”.24
In 1697, an opportunity arose to materialize the desires
of the merchants of Saint-Malo. The signing of the Treaty of
Ryswick put an end to the hostilities between the French and the
Spanish deriving from the War of League of Augsburg. In the
aftermath of this conflict, Spain came out weakened, stretched
for resources and money to defend its large empire. Moreover, it
was no secret that the condition of the Spanish ruler, Charles II,
worsened rapidly to the point that, across Europe, his death was
considered imminent. As the wealthy Malouin merchant Nicolas
Magon de la Chipaudière put it: with the impending “death of
24

Lespagnol, 113.

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�Noël Danycan

the king of Spain, the peace [between France and Spain] will not
last.” He also stated that the merchant class needed to seize the
opportunity to profit from Spanish America, and specially the
South Pacific as soon as they saw the right moment.25
However, the merchant groups of Saint-Malo had
contradictory intentions on how to proceed the infiltrate the
Spanish Pacific and who would be allowed to participate in this
trade. The division came from the old merchant dynasties (like
the Magon, Grout, Le Fer, and Vivien families) versus the new
generation of wealthy merchants like Noël Danycan and Locquet
de Grandville. The old families believed that they deserved the
privilege to lead the initiative to Spanish American markets since
they already had a liaison with Cádiz and, overall, a handle on
the Spanish transatlantic trade. Nonetheless, by the end of the
seventeenth century, monopoly contracts resurged, as well as
French chartered companies. These enterprises took responsibility
for the revival of commercial destinations like India and China,
but now possessing the combination of seafaring experience and
abundant capital. Noël Danycan became the successful director
of the Compagnie de la Chine de Saint-Malo and he intended to
recreate a similar style company to trade in the Spanish Pacific.
Despite their differences, both sides managed to secure contracts
with the French state to legitimize their claim to access directly
access to Spanish America. On one side, Nicolas Magon assured
“La mort arrivant du Roy d’Espagne, la paix ne peut estre de longue
durée.” In Lespagnol, 518-520.
25

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the participation of most of the old Malouin dynasties in the
recently founded Compagnie de Saint-Domingue, which centered
its operations in the Caribbean. Meanwhile, Danycan and his
Parisian associate Jean Jourdan obtained a royal permit to trade
in the South Pacific via the recently established Compagnie de la
Mer du Sud, of which Danycan and Jourdan were the directors.26
“Je suis le premier moteur de ce commerce qui a fait tant
de bien à l’Etat” (I am the main engine of trade serving the wellbeing of the [French] state)27, affirmed Danycan when questioned
about the overall role of the Malouin merchants in trading with the
Spanish colonies. His deep experience as merchant and seafarer
gave him self-confidence in the success of this new venture, so
much so that he intended to establish a French colony in the
South Pacific coast to facilitate both access to American silver
and to guarantee a place for rest and resupply to other French
vessels. For Danycan, it was necessary to act with determination
and with the expectation of belligerence since the English and
the Dutch had proceeded in the same way in the Caribbean and
Newfoundland, and ultimately succeeded. In 1698, the company
was founded, and a small expedition sent under the captaincy of
Beauchêsne shortly came after. In 1701, the expedition returned
with disappointing news. Coastal settlements across the South
Pacific viewed the French penetration as hostile, attacking
Lespagnol, 521-522.
Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps de
Louis XIV, 522.
26
27

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interloping merchants on several occasions. However, when
they arrived in Lima, Beauchêsne managed to convince the local
authorities to trade.28 For Danycan, despite the economic losses
that the expedition suffered, investing in trading in Peru was
worth it. Nonetheless, the company’s remaining financiers did not
agree with him, ultimately forcing the company’s dissolution. To
make things worse, Louis XIV arranged an alliance with Spain
for the upcoming war against the Dutch and the English, and thus
forbade trading directly to Peru as it could upset their new ally.
The idea of a unified French commercial front that could
cooperate to undermine the Spanish authority over its colonies
was an illusion. Despite the aspirations of Louis XIV and Jerome
de Pontchartrain to strengthen commercial companies to be the
spearhead of French overseas expansions, the merchants and
financiers that ultimately sponsored these enterprises were driven
by interests that did not always coincide. Indeed, they sometimes
caused serious clashes. After Danycan’s failed attempt to seize
the Spanish Pacific trade for himself, Louis XIV granted him
the monopoly on trade to China; thus, the Compagnie de la Mer
Pacifique became the Compagnie de la Chine de Saint-Malo.
Further, Pontchartrain was mindful about the high profit nature of
trading with China, and, thus, allowed the formation of another
company, this one centered Paris and financed mostly by Parisian
Beauchesne, Gouin. Journal de vaisseaux Le Phelippeaux, 1698. Journal. From Archives Nationales de Paris. Service hydrographique de la Marine.
Journaux de bord, MAR 4JJ/97, 5.
28

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capital. The Secretary of Marine, aware the inevitable competition
going to ensue between the Saint-Malo and Paris enterprises,
helped broker a partnership between the two. Both companies
maintained their autonomy, but they ultimately cooperated in
taking turns to trade and to establish base prices of the products
that they aimed to sell.29
Strife first arose in 1699, when the directors of first
Compagnie des Indes Orientales (1664-1704) protested about the
violation of their rights when they received news that the vessel
Amphitrite, sent by the recently founded Royal Compagnie de
la Chine, docked in Canton. Despite the successes of initially
establishing colonies in Pondicherry (India), Madagascar, and
Ile Bourbon (Réunion), the Compagnie des Indes was unable
to protect them from foreign incursions throughout the second
half of the seventeenth century. The Dutch and the English
applied constant military pressure and restrained French trading
operations. With the Peace of Ryswick, company investors
believed that finally Anglo-Dutch aggressions would cease, or
at least they would have enough time to prepare for the next
conflict. The directors did not wait. Five years later, France was
engulfed in another global engagement. War in the Indian Ocean
Mémoires des vaisseaux Le Chancelier. Reports of navigation. From the
Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan family papiers,
Série 9-B, Saint-Malo; Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer
de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo. Accounting from the Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan family papiers,
Série 9-B, Saint-Malo.
29

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strained the resources and military capacity of the already wornout company.30
In 1698, the Parisian financier Jean Jourdan obtained
permission to send the Amphitrite to China, despite the monopoly
claims of the Compagnie des Indes (exclusive rights to sail and trade
in the Indian and Pacific Oceans). Lack of communication generated
further discomfort since the Company’s vessels Fatemourade and
Elisabeth anchored in Surat waiting for further instructions to
trade in China. All was disrupted by the surprising arrival of the
Amphitrite. When Jourdan’s vessel returned to Nantes in August
of 1700, it brought 400,000 livres worth of merchandise, from
which the Compagnie des Indes received 20,000 as compensation
for their incursion. The success of Jourdan’s voyage sealed the
fate of the official French East India Company since the king and
Pontchartrain saw more advantageous in granting licenses to more
promising enterprises. Competition might be good, and thus both
China companies ultimately granted permits.31
Saint-Malo and the Parisian investors signed an agreement
and both mercantile groups prepared their vessels to sail to China.
The companies designated two ships each to depart. The Amphitrite,
funded by the Parisians, came first. The directors manifested
Marie Ménard-Jacob, La Premiere Compagnie des Indes. Apprentissages, échecs et héritage, 1664-1704 (Rennes: Presses Universitaires de Rennes,
2016), 277-80.
31
Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo. Accounting. From the Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan famille papiers, Série 9-B, Saint-Malo.
30

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optimism and estimated that this ship could bring merchandises
valued between 250,000 and 300,000 livres. However, a year
and a half later, when the Amphitrite returned to Port Louis, the
officers from Saint-Malo declared that the vessel only won 12,000
livres. They also accused the captain and the notary of the ship of
falsifying the total amount of profit obtained in the voyage to China
in order to cover up the losses of the Parisian company.32 Although
the evidence that might clarify this incident is incomplete, it is
certain that despite the agreement between the merchants of SaintMalo and the Paris financiers, there existed an ongoing campaign
between them to undermine each other.
The source of this dispute came from Danycan’s desire
to trade with Peru despite the existing royal decree that forbade
direct trade in the South Pacific. Initially, the vessels from SaintMalo followed the route of the Amphitrite. However, Danycan and
his trading partner, the Italian merchant Natal Stefanini, planned
to switch course and head to Peru instead. The ships Phelippeaux,
Charles, and Royal Saint-Jacques reached the South Pacific in
early 1704. The expedition was a resounding success, bringing
back to Saint-Malo 1,3 million livres’ worth of silver bars. When
the news reached the capital, the directors of the Parisian company
manifested their outrage to French authorities and protested to
Pontchartrain. They demanded that the merchants of SaintDanycan and le Compagnie de la Chine, 10 janvier 1708. Accounting and
reports. From the Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan famille papiers, Série 9-B, Saint-Malo.
32

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Malo compensate the king and themselves for violating their
agreement. Initially, the Saint-Malo merchants formed a coalition
and denied these accusations. Even the old dynasties supported
Danycan since they, too, were invested in his company. One of
the representatives of the powerful old Magon family, Magon de
la Chipaudière, even called the Parisian accusations the “darkest
slanders that could ever be imagined”.33
However, the Malouin merchants found out that the
Parisian company faced critical economic problems and Peruvian
silver became the remedy to stabilize the finances of the company.
Martineau, the treasurer of the company in Canton, noted that
the situation of the finances was alarming. In the meantime,
the Parisian financiers accused Danycan of bribing two of the
Parisian directors, Démonts and De Montois, convincing them
to advocate in favor of the Saint-Malo Company. But Danycan
argued that this was a set-up created by the same Parisian directors
themselves, intended to make a strong case to Pontchartrain with
the goal of cancelling the Saint-Malo company. The financiers
from Paris referred to Danycan’s expanding ambition as going
“across the world”, since he aimed to link China and Peru in his
trading network. It is plausible that the Paris financiers knew
Danycan’s gamble in trading with Peru was a success from which
they could benefit from. Further, some of the directors of the
Danycan and le Compagnie de la Chine, 10 janvier 1708. Danycan famille
papiers.
33

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Parisian company like Danjean and Saint-Maurice were keen to
advocate in favor of the merchants of Saint-Malo if they would
receive half of the profit from their ventures in Peru.34
The intrigues and competition between French merchants
and investors also occurred within the company’s operations.
During the first expedition of the Company of Saint-Malo to
the South Pacific, Fouquet, captain of the Phelippeaux and the
supervisor of the squadron, behaved strangely when engaging in
trade with Peruvian peers and acted suspiciously when loading
silver cargo into ships. According to witnesses, it seems that
Fouquet had made previous arrangements with some Peruvian
merchants, and he tried to hide the actual number of silver bars
laded for his own benefit. During the interrogation in the admiralty
of Brittany, Alexis Moriz, an officer of the Phelippeaux, claimed
that Fouquet’s actions caught the attention of Mr. Fouesson,
another officer close to Danycan who had threatened to denounce
Fouquet. The situation escalated to the point that both men draw
their pistols, but immediately stand down to avoid startling the
ship’s crew. According to Moriz, previous orders expedited
by Danycan were simply not followed. Instead, Fouquet took
executive decisions without consulting any of the officers except
Charles Riviere, who seemed to be his accomplice.35
“Le tour du globe”. Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer
de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo. Danycan famille papiers.
35
Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo. Danycan famille papiers [n/p].
34

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While the order of the Phelippeaux, Charles, and Royal
Saint-Jacques was to head for Lima after a brief stop in Concepción,
Fouquet decided to anchor instead in Pisco, a city located some
400 kilometers south of the capital. Moriz added that the captain
decided to transport a considerable amount of merchandise to a
storage house. The ships remained in Pisco for four months,
trading the offloaded products while Fouquet made arrangements
with local merchants. According to Moriz, Fouquet tried to cover
up this operation by claiming that the merchandises sold in Pisco
was going to the wealthy merchant of Lima Bernardo Solís Bango.
Fouquet aimed to strengthen his ruse by buying merchandises from
the Charles and Royal Saint-Jacques to compensate the cargo sold
in Pisco, then reselling the products and the remaining initial cargo
to Solís Bango and his associates. Finally, Moriz declared that
when they returned to France and arrived at Port Louis, Fouquet
and Riviere unloaded a large chest supposedly full of gold and
silver coins.36 The exposition of this ruse exhibited divisions within
the command of the Compagnie de Saint-Malo, which added up to
the existing issues with the Parisian financiers.
Fouquet recommended Rivière to his former employer,
the Malouin captain Villien Bourdas. According to witnesses,
Riviere was very competent as an accountant and reliable.
Riviere declared that he did not ask Fouquet to be compensated
for his services, instead he served the captain “gratuittement” (for
Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo.
36

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�Raul Alencar

free). While being interrogated by the officers of the admiralty of
Brittany, Riviere’s testimony revealed several contradictions with
other testimonies from witnesses on board the Phelippeaux. When
asked about the four months overstay in Pisco, Riviere answered
that Moriz needed medical treatment for an injury that he got while
resupplying in Brazil. Since his injury required rest, the captains
of the expedition decided all together to unload their cargo and
sell it in Pisco. There is no testimony besides Rivière’s of the
existence of this injury, nor did Moriz address it in his testimony.
Finally, when asked about the chest that Fouquet unloaded in
France and that he helped disembark, Rivière acknowledged that
it contained an unknown number of silver bars, retrieved from
the eastern Caribbean Island of Saint-Lucie before returning to
France. He declared that he did not know many details about how
Fouquet managed to amass by himself that amount of silver.37
The case of Danycan’s “global” enterprise illustrates to
layers and complexities found within French trading operations
in early eighteenth-century Peru. There was a notorious division
between regionally capitalized businesses and those centered in
Paris. Danycan perceived that the amount of silver that could
be won in Peru outweighed the risk of contravening the king’s
orders and failing to comply with the agreements of the financiers
from Paris. All shared the ambition to connect Asian trade and
Peruvian trade, as both were vitally important. This incentivized
37

Idem.

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both cooperation and competition, and overall, the wealth of
Peru suffice enough to create internal disputes and constant
negotiations amid French partners in trade.38
Breaking the “Exploration” Monopoly
By the beginning of the eighteenth century, the alliance between
France and Spain in the context of the War of the Spanish
Succession (1701-1713), plus the accession of Philip V to the
Spanish throne convinced France’s Prime Minister, Louis de
Pontchartrain, that the moment for the French to directly access
the richness of Spanish America had finally arrived. However,
Pontchartrain wanted to find a way that allowed French direct trade
without upsetting their Spanish allies. The Compagnie de Guinée
(Guinea Company) and the Compagnie de la Mer Pacifique had
to the support of the French Crown and the Guinea Company
had the endorsement of the Spanish king to arrive to the Indies.
The grand families of Saint Malo expressed their discomfort with
this decision. They felt that they had been cast aside by Parisian
interests, excluded from a reward they felt deserved. These
families created networks with Seville and Cadiz trading houses
and in diverting Spanish American riches to France, and, as such,
looked pivotal in this system. However, the policy of the asiento
or slave trade monopoly harmed Malouin commercial interests
just as it benefitted Parisian investors and the financial allies of
the French crown.
38

Bradley, The Lure of Peru.

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Despite this fact, the Malouins pushed their luck and outfitted vessels for the South Pacific run. Several had to be cunning
in order to bypass local authorities. For example, Jean Vivien,
captain of the Deux Couronnes Catholiques, managed to sell his
cargo and bring returns valued at half a million livres despite
open confrontation with the merchant guild of Lima.39 Nonetheless, not all voyages were successful. Some vessels had to endure
obstacles that, in some cases, crippled their endeavors. The Cigne’s passage to the South Pacific in 1701 which was disaster due
to logistical problems and lack of provisioning. Risks continued
to be high. Desperation forced the Cigne’s captain to use violence
against coastal settlements to obtain food and water, and shortly
after he and his crew returned with heavy economic losses back
to Saint-Malo.40 In other situations, plans changed at the last minute. The vessel Saint-Francois initially prepared to sail to Peru
in 1700, but the ship’s armateur, Jean Gaubert, backed out at the
last moment, fearing potential reprisal from the French crown.
Gaubert was worried by Danycan’s monopoly, and thus he ordered the ship’s course switched to Cádiz.41
Manuel Moreyra Paz Soldán, Estudios históricos. Tráfico marítimo colonial y el Tribunal del consulado de Lima, vol. 1 (Lima: Pontificia Universidad
Católica del Perú, Instituto Riva-Agüero, 1994), 379-81.
40
Paul Firbas y José A. Rodríguez Garrido, eds., Diario de noticias sobresalientes en Lima y noticias de Europa (1700-1711), vol. 1 (New York: Instituto
de Estudios Auriseculares (IDEA), 2017), 57.
41
Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps de
Louis XIV, 525.
39

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The French crown’s enthusiasm over its alliance with
Spain and long-desired participation in the Carrera de Indias did
not come for free. Spain relied heavily on France for the war effort
and for the aid in the safe return of the silver fleets back from the
Indies. However, the disaster of Vigo Bay (1702) that brought the
destruction of half the forces of the French Marine and caused
bitterness in Versailles, but the Malouins understood that they
could exploit this situation. La Lande Magon sent a letter to the
Controller Général Michel Chamillart in March of 1705 suggesting
that the crown, to gain compensation for the losses at Vigo, could
end Danycan’s South Pacific monopoly and open trade for the rest
of the Malouin families and, thus, benefit from taxation of French
trade int the coasts of Rio de Janeiro, Buenos Aires, and the South
Pacific. Furthermore, La Lande Magon convinced Chamillart
that the Malouins could send a constant flow of vessels to the
Peruvian coast cities to ensure this project.42 The great families of
Saint-Malo already possessed contacts in Cadiz that functioned as
intermediaries between them and the merchant groups of the South
Pacific. The connection Cádiz – Saint-Malo had benefited the old
Malouin clans like the Magons, Eons, Le Fer, Grout, Picot, among
other families, and this cooperation will continue to be decisive in
the French incursion into Spanish South America.
The merchants of Saint-Malo demonstrated eagerness to
transgress existing directives against foreign trade using the excuse
42

Lespagnol, 521.

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of buena correspondencia that the king of Spain issued in 1703.
In this mandate, Philip V communicated to the viceroy, count de
la Monclova, that Spain and France had an “friendly” alliance,
and thus, when French ships arrived in Spanish America, local
authorities needed to ensure their provisioning and safety.43 French
captains were aware of these conditions and offered their services
to obtain permits to trade. Some French captains ask colonial
authorities to patrol the coasts, and some of them, claimed that they
had fought against the English or Dutch privateers on their way to
the South Pacific. In 1701, Beauchesne arrived at Callao and asked
permission to sell his merchandise, which initially was rejected.
However, after “persuading” local authorities with a banquet and
generous gifts, the viceroy allowed the French to trade.44 In 1702,
the French captain of the Saint-Joseph, Nermont Trublet, was
allowed to sell merchandise since he claimed that he managed to
drive off three English ships along the coast of Chile. A year later, a
members of a great Malouin merchant family, Carman Julian Eon,
arrived in Arica bringing an English flag that he claimed to have
taken from an English vessel that he sank on his way to Peru. It
convinced the local authorities to allow him to trade.45
Antonio Muro Orejón, ed., Cedulario americano del siglo XVIII; coleccion de disposiciones legales indianas desde 1680 a 1800, contenidas en los
cedualrios del Archivo General de Indias., [1. ed.], Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla, 99 (Sevilla, 1956), 180.
44
Firbas y Rodríguez Garrido, Diario de noticias sobresaleintes en Lima y
noticias de Europa (1700-1711), 1:50.
45
Firbas y Rodríguez Garrido, 1:350.
43

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�Noël Danycan

Despite the royal decrees that forbade foreign trade,
viceroys varied in terms of their will to enforcement. They did this
while also extending the expected buena correspondencia towards
the subjects of Louis XIV. The viceroy count de la Monclova
(1698-1705) operated according to the law, giving the arriving
French the possibility to reprovision but without consenting to
trade. Even so, when Beauchesne arrived at Lima in 1701 with
a small squadron of ships, reaffirming that he had the mission to
protect the coasts against English and Dutch privateers, also asked
for a permission to trade. As we know, Beauchesne’s request were
initially refused, but later was approved giving generous gifts to
the local authorities.46 The subsequent viceroy, the marquis of
Castelldosrius, had an opposite approach to the French concern.
His deep personal involvement in French affairs due to his previous
office as the Spanish ambassador in Paris and his close friendship
with Louis XIV shaped his administration to be tolerant and even
supportive of French trade. For example, when the French vessel
Aimable arrived at Lima, the Peruvian viceroy kindly received
the captain Michel Chabert, granting him a horse-drawn carriage
to explore the city. The captain of the Assomption, Alain Poreé
claimed that he was surprised when he met the viceroy because he
behaved more like a Frenchman than a Spaniard and did not hide
his admiration for the French and their king.47
Firbas y Rodríguez Garrido, 1:50.
Malamud, Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano (16981725), 256.
46
47

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Pontchartrain realized that Danycan’s monopoly needed
to end. The positive reception that Saint-Malo merchants received
upon their arrival to Peru and the increasing numbers of négociants
eager to invest in this trade signified an excellent opportunity for
France to profit from this commerce. Pontchartrain’s concerns
about the “legality” of French direct trade in the Spanish Pacific
dissipated. In Madrid, constant debates between Spanish and
French representatives about allowing French direct trade to
Spanish America led nowhere. However, in practice, these
debates and negotiations did not matter. The constraints that war
caused, such as the lack of communications between the Peninsula
and the Americas and the stagnation of the fleet system, forced
Peruvian authorities to be more tolerant and cooperative with the
French, despite the ongoing prohibitions against foreign direct
trade. Still, Pontchartrain believed that a company that oversaw
the “exploration” of the Pacific was more manageable to control
than a constant flow of independent merchants.
However, the traditional Malouin houses pressed forward.
La Lande Magon took the role of intermediary of the Saint-Malo
families. Magon had several meetings with Controller-General
of Finances Michel Chamillart to present the case that the SaintMalo trade in Peru was very profitable. Nevertheless, it could
go even better if they had the king’s authorization. Opening the
route for French merchants meant avoiding conflict with Danycan
and signified having more tools to validate their arrival at the
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�Noël Danycan

South Sea. Louis XIV’s endorsement meant that French sailors
represented their king, giving the Malouins more tools to negotiate
with Peruvian authorities and local merchants. Thus, on August 25,
1705, Louis XIV authorized French merchants to dispatch ships
“for discovering and exploration” purposes in the South Pacific,
putting to an end the short-lived Noël Danycan’s monopoly.48
Conclusion
During the French commercial penetration into Peru (1698-1714),
divisions and disputes arose within the French side. Disagreements
and conflict characterized France’s attempt to access Peru directly.
The French crown, Parisian bankers, and Malouin merchants
floundered to find common ground within this struggle. Danycan’s
business model aligned with the standard commercial model
supported by the French crown: the chartered company. The
introduction and proliferation of French commercial companies
facilitated overseas exploration and trade. However, Danycan
encountered two problems. First, Saint-Malo’s contraband trading
activities in Peru posed a significant challenge to Danycan’s
authority. The increasing number of ships defying Danycan’s
prerogative to sail in the South Sea was a clear threat. Yet, despite
these challenges, Danycan, with his proficiency and skill as a sailor
and businessman, continued to navigate the treacherous waters of
French commercial interests in Peru.
Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps de
Louis XIV, 511.
48

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�Raul Alencar

Secondly, conflicting interests emerged between Danycan
and the Compagnie des Indes Orientales. Danycan represented a
“modern” approach to the traditional structure of Saint-Malo’s
commercial families. He saw the benefits of involving Parisian
financiers in his enterprise, given the outstanding privileges
granted by the French crown. However, when the Compagnie des
Indes and the Royalle Compagnie de la Chine perceived Danycan
as a threat to their interests, they ultimately blocked his attempts
to pursue his “global” enterprise. Their conflict revealed Parisian
financiers’ and merchants’ fear that regional merchant elites would
control the potential profits of the new markets in Asia and South
America. The case of Danycan’s failed attempt to monopolize
South Pacific trade illustrates that in commercial networks “across
the world,” trading interests intertwine and reconfigure the rules
of commercial arrangements. Profit efficiency dictates courses of
action, and commercial models bend in favor of monetary and
credit rewards. In the end, Danycan, despite his proven sailor
skills, found himself relegated to the changing tides of South
Pacific trade.
Bibliography
Primary Sources
Rennes, Archives Départamentales d’Ile-et-Vilaine (ADIV)
Série 9B – Saint-Malo: Caisse de la Compagnie des Indes, Champloret Le Brun, Danycan familie papiers, Enregistrement
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�Noël Danycan

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�Los puertos peruano-chilenos como espacios de
contrabando, mercadeo y consumo global:
el caso del navío francés L’Eclair (1714)
Peruvian-Chilean ports as spaces for smuggling, marketing and
global consumption: the case of the French ship L’Eclair (1714)
Juan Carlos González Balderas
KU Leuven
Leuven, Bélgica

https://orcid.org/0000-0001-9042-7152
Recibido: 25 de marzo de 2024
Aceptado: 3 de mayo de 2024

Resumen: Las aguas del Pacífico peruano-chileno constataron un
incremento en la presencia de flotas francesas a partir de 1700, como
consecuencia de la política de la Union des Couronnes (1700–1713),
pacto entre Madrid y París que perseguía proteger los dominios
hispánicos en América contra una posible invasión británica u holandesa.
Gracias a dicho acuerdo, las flotas galas gozaban de un libre acceso a
los puertos del mar del sur; así como la posibilidad de intercambiar
alimentos y bastimentos necesarios para la navegación. Sin embargo,
los barcos franceses en la práctica contrabandeaban con una amplia
gama de productos en los puertos americanos en una parada obligatoria
en su navegación hacia China. De tal manera, durante las primeras dos
décadas del siglo XVIII se concretó una ruta alterna al Galeón de Manila
(1565–1815) por la cual los súbditos peruanos tuvieron acceso directo a
productos chinos, privilegio reservado al mercado novohispano desde
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�Los puertos peruano-chilenos

inicios de los contactos entre las islas Filipinas y la América española.
El presente artículo persigue tres objetivos a través de la revisión del
decomiso del navío L’Eclair, embarcación que navegó directamente de
Perú a China. El primero de ellos profundiza sobre las redes ilícitas
establecidas en torno a dicha expedición en los puertos peruanochilenos. Derivado de ello, se examinarán las estrategias empleadas
por los mercaderes para comprender la demanda de productos asiáticos
en el virreinato de Perú. Por último, se indagarán las implicaciones
procedentes de los comisos en los proyectos comerciales galos en los
dominios hispanos del Pacífico americano.
Palabras claves: Historia global, peruleros, comercio global,
mercaderías chinas, redes ilícitas
Abstract: In the early 18th century, the Iberian and French crowns signed
the treaty “L’Union des Couronnes” (1700–1713), allowing French
fleets unrestricted access to the Southern Pacific ports. This agreement
was pivotal in safeguarding the Spanish American dominions against
possible British or Dutch attacks. As a result, French captains could
trade crops, food, and other essential goods with the inhabitants of Peru
and Chile. However, these sailors smuggled various European and Asian
products beyond the legal limits, even navigating off the port of Canton.
This led to a parallel commercial route between Spanish America
and China during this period, which was monopolised by the Manila
Galleon (1565–1815). This paper examines the trail of Jean Boislore,
the captain of the vessel L’Eclair, which navigated the abovementioned
route between 1712-1713 and was captured in Manila in 1714. The
investigation has three primary objectives: firstly, to uncover the
illicit networks woven in Chilean and Peruvian ports during Captain
Boislore’s expedition; secondly, to scrutinise the methods French
merchants employed to identify the Chinese products in demand in the
viceroyalty of Peru; and lastly, to explore the aftermath of increased
seizures of French vessels in the Pacific waters.
Keywords: Global History, Peruvian merchants, global consumption,
Chinese goods, smuggling
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�Juan Carlos González Balderas

Introducción1
Los estudios históricos sobre las expediciones francesas a
través del mar del sur han enfatizado en el aspecto europeo en
detrimento del componente transpacífico. Obras pioneras como
las realizadas por Amédeé-François Frézier, Erik Wilhelm
Dahlgren, André Lespagnol y Carlos Malamud profundizaron
sobre el aspecto científico de las navegaciones, los intereses
comerciales de los mercaderes de Saint-Malo, así como el flujo
de plata americana hacia los puertos franceses derivados de las
actividades comerciales en las Américas.2 Desde la perspectiva
americana, Manuel Moreyra Paz-Soldán analizó las incursiones
de los mercaderes franceses en Lima, además del doble rol de
los miembros del Tribunal del Comercio de Lima; por una parte
* This research was supported by and contributes to the ERC AdG project
TRANSPACIFIC which has received funding from the European Research
Council (ERC) under the European Union’s Horizon 2020 Research and Innovation Programme (Grant agreement No. 833143). Quisiera dar mi profundo
agradecimiento al personal del Archivo Histórico Nacional de Chile, especialmente a Pedro González por todas las facilidades ofrecidas durante mi estancia de investigación. Asimismo, al historiador Ignacio Chuecas Saldías por su
orientación y consejos para la localización de fuentes indispensables para la
construcción del presente artículo.
2
Amédée-François Frézier, Relation du voyage de la mer du sud aux cotes du chily et du Perou, fait pendant les années 1712,1713&amp;1714, Maritime
Exploration (Cambridge : Cambridge University Press, 2014). Erik Wilhelm
Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre la France et les côtes
de l’Océan Pacifique (Paris : Librairie Ancienne Honoré Champion, 1909).
André L´espagnol, Messieurs de Saint Malo. Une élite négociante au temps de
Louis XIV (Rennes : Presses Universitaires de Rennes, 1997). Carlos Malamud, Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano (1698-1725) (Diputación Provincial de Cádiz, 1986).
1

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�Los puertos peruano-chilenos

condenándolos y a la vez colaborando con éstos.3 Por su parte,
Raúl Alencar focalizó su atención en las empresas franco-peruanas
creadas durante las primeras décadas del siglo XVIII alrededor
de respetadas autoridades comerciales limeñas con el objetivo
de traficar con mercaderías europeas y asiáticas.4 Recientemente
Guadalupe Pinzón y Pierrick Pourchasse examinaron, con base
en documentación francesa, las navegaciones galas en aguas
asiáticas con especial énfasis en el derrotero del navío L’Eclair.5
Desde la historiografía anglófona, Susan E. Schopp y
Annick Foucrier han profundizado sobre la presencia francesa
en el Pacífico, principalmente en las compañías comerciales
fundadas para competir con sus similares inglesas, portuguesas
y neerlandesas; así como, la preponderancia de las colonias
insulares en el comercio transpacífico.6 De la misma forma, Wim
Manuel Moreyra Paz-Soldán, El Tribunal del Consulado de Lima (Lima:
Instituto Histórico del Perú, 1956).
4
Bryan Raúl Alencar Gálvez, “La infiltración francesa en el imperio hispánico: los comerciantes de Saint-Malo en Lima, 1710-1720” (Licenciatura en
Historia, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, 2016), https://tesis.
pucp.edu.pe/repositorio/handle/20.500.12404/28/browse?type=author&amp;value=Alencar+G%C3%A1lvez%2C+Bryan+Ra%C3%BAl.
5
Guadalupe Pinzón Ríos y Pierrick Pourchasse, “Expediciones francesas
y sus proyectos marítimos en torno a Filipinas: el caso del capitán Boislore
(1710-1735)”, Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, núm.
20 (2020): 273–93.
6
Susan E. Schopp, Sino-French Trade at Canton, 1698-1842 (Hong Kong:
Hong Kong University Press, 2020). Annick Foucrier, The French and the Pacific World, 17th–19th Centuries. Explorations, Migrations and Cultural Exchanges, 1st ed., vol. 7, The French and the Pacific World, 17th–19th Centuries
(Oxfordshire: Routledge, 2005).
3

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�Juan Carlos González Balderas

De Winter ha ahondado sobre el transporte de textiles asiáticos
embarcados en las flotas galas y los respectivos intercambios
por plata sin acuñar.7 A diferencia de los estudios anteriores,
Mariano Bonialian en su estudio sobre el Pacífico Iberoamericano
posicionó al derrotero transpacífico y las conexiones con China en
primer plano, destacando el rol protagonista de dicha mercadería
tanto para las ambiciones francesas como para la ordeña ilegal de
plata potosina destinada a espacios europeos más allá de España.8
A pesar de las aportaciones proporcionadas por las
investigaciones señaladas, aún existe una brecha por cerrar
con respecto a los estudios sobre las relaciones tejidas entre
los comerciantes franceses con diversas autoridades y súbditos
americanos, quienes permitieron un acceso directo a la navegación
rumbo a aguas asiáticas. En consonancia con dicha aseveración, el
presente artículo versa sobre el expediente de decomiso del navío
L’Eclair comandado por Jean Boislore en las Filipinas en 1714.
Dicha documentación consiste en una gama de correspondencia
entre las autoridades hispanas en las Filipinas con respecto a
la llegada del navío francés, además de los interrogatorios del
Wim De Winter, “Silently Smuggled and Invisibly Dyed: The Trans-Pacific Smuggling of Semi-Processed Asian Textiles and Peruvian Bullion in
the Spanish Colonies and at Sea, 1547-1800.”, Commodities of Empire, num.
Working Paper No.35 (2022): 1–30.
8
Mariano Ardash Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en el Imperio Español (1680-1784)” (México D.F.: El Colegio
de México, 2012). Mariano Ardash Bonialian, China en la América colonial:
bienes, mercados, comercio y cultura del consumo desde México hasta Buenos
Aires (Ciudad de México: Instituto Mora, 2014).
7

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�Los puertos peruano-chilenos

capitán y del resto de la tripulación, igualmente, un detallado
informe sobre la carga decomisada en señalado procedimiento
legal. Si bien la expedición de Boislore ha sido mencionada en los
diarios de viaje de exploradores franceses9 y en diversos análisis
históricos,10 éstos hacen hincapié en el derrotero entre Francia y
América, o bien, en la navegación entre Manila y Cantón. Por
lo cual, este artículo persigue contribuir a la brecha de estudios
alrededor de la expedición del navío el relámpago en las aguas del
mar del sur. La relevancia de dicho caso radica en ser uno de los
escasos testimonios documentados sobre el comercio triangular
directo entre el Callao y Cantón; por medio del cual se pueden
constatar estrategias de contrabando como la arribada forzosa y
el contrabando hormiga, típicas del siglo XVIII.11
Tomando como punto de partida los acuerdos perpetrados
entre el capitán parisino y diversos actores a lo largo de la costa
Frézier, Relation du voyage de la mer du sud aux cotes du chily et du Perou, fait pendant les années 1712,1713&amp;1714.
10
Pinzón Ríos y Pourchasse, “Expediciones francesas y sus proyectos marítimos en torno a Filipinas: el caso del capitán Boislore (1710-1735)”.
11
El historiador Julio Rodríguez entiende la arribada forzosa como la excusa de avistar enemigos, hacer aguada o reparaciones o capear un temporal para
atracar en puertos no autorizados y realizar ventas ilícitas. Por su parte, al contrabando hormiga acontecía al camuflar los productos ilícitos al hacerlos pasar
por regalos o de consumo propio y no como un artículo con fines de lucro. Ver
Julio César Rodríguez Treviño, “De las islas a Tierra Firme: las rutas marítimas y terrestres del contrabando en las importaciones del Caribe novohispano,
1700-1810”, en Entre lo legal, lo ilícito y lo clandestino. Prácticas comerciales
y navegación en el gran Caribe, siglos XVII al XIX. (Ciudad de México: Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología | Instituto de Investigaciones Dr. José
María Luis Mora, 2018), 57–58.
9

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americana, señalados en los interrogatorios del juicio de decomiso,
se pretende reconstruir la cadena social de internación de
contrabando;12 es decir, aquellos individuos y asociaciones que
permitieron la entrega de bienes ilegales, así como la aportación de
conocimientos, numerario y paso libre por las jurisdicciones bajo
su cargo. De igual manera, un segundo objetivo consiste en resaltar
la doble función de las ferias comerciales en los puertos peruanochilenos, tanto como centro de abastecimiento como laboratorios de
mercadeo con la intención de minimizar el regreso con mercadería
poco atractiva para los vecinos americanos. Finalmente, una
tercera finalidad consiste en resaltar el rol primordial jugado por
los decomisos en el decaimiento de las flotas francesas a partir de
1716, que culminaría en un desánimo de los galos por un comercio
triangular (Cantón-Lima-Saint Malo) y del abandono del proyecto
de apropiarse del comercio de productos asiáticos en la América
Española. Así, esta contribución se construye en cuatro apartados.
En el primero se ofrece un contexto general sobre los acuerdos de
libre circulación entre ambas monarquías; enseguida, se brindará
más información sobre la expedición del navío L’Eclair y de los
intereses a su alrededor. El tercer y cuarto apartado representan el
núcleo de la investigación ya que desenmarañan los hilos de las
redes ilícitas de colaboración que permitieron la navegación entre
el Callao y Cantón. Finalmente, se ofrece una reflexión sobre la
importancia de los puertos peruano-chilenos en el contexto de la
globalización temprana.
12

Rodríguez Treviño, 68–69.

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�Los puertos peruano-chilenos

La política de L’Union des Couronnes y los intereses de las
flotas francesas en el Pacífico Iberoamericano
La presencia gala en el Pacífico americano derivó de la política
denominada “L’Union des Couronnes” (1700–1713) pactada
entre la corona francesa e ibérica, hermanadas en torno a la
familia Borbón, tras el testamento de Carlos II quien dejó como
heredero a su nieto Felipe de Anjou.13 La corona ibérica encontró
en Francia un aliado en su afán de hacer frente a las empresas
británicas y neerlandesas.14 En carta de 11 de enero de 1701, la
reina María Luisa de Saboya (1688–1714) – esposa del rey Felipe
V quien gobernó intermitentemente en ausencia del monarca–,
dirigía las siguientes órdenes al gobernador en Chile:
“Entenderéis la amistad y unión de esta corona con la de
Francia, y porque en consecuencia de esta alianza y estrechos
vínculos, he resuelto se dejen entrar en los puertos de las Indias
a los bajeles franceses que llegaren a ellos, y que por su dinero
se den los bastimentos necesarios y los materiales para carenar
cuando sea menester y que se les resguarde siendo necesario de
armada mayor o enemiga”.15

José Luis de la Peña, trad., Testamento de Carlos II, Colección Documental (Madrid: Editorial Nacional, 1982).
14
Mariano Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio
Asiático en el Imperio Español (1680-1784)” (México D.F.: El Colegio de
México, 2012), 228.
15
Archivo Histórico Nacional de Chile (en adelante AHNC), María Luisa de
Saboya (1688–1714). Carta al presidente de la audiencia de Chile sobre dejar
entrar a los navíos franceses a los puertos de las Indias, 11 de enero de 1701,
Capitanía General, volumen 719, f. 48r-v.
13

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�Juan Carlos González Balderas

Esta alianza proveía a la monarquía hispana ventajas como
el resguardo de los puertos americanos con tropas equipadas,
el aseguramiento del flujo de remesas de plata americana a la
metrópoli, necesarias para financiar la guerra de sucesión16 y
mantener comunicación con las posesiones americanas a través
del envío de correspondencia. De manera general, las licencias
consistían en el permiso de navegar a través del mar del sur con
la intención de proteger los puertos peruano-chilenos de ataques
de flotas extranjeras, en especial debido al estado precario de las
fortificaciones. Cabe señalar cuán constante en la correspondencia
oficial era la noticia de navíos ingleses zarpando hacia el Estrecho
de Magallanes en búsqueda de comerciar e invadir las posesiones
americanas.17 Otros beneficios obtenidos gracias a la protección eran
la legitimización para capturar cualquier barco enemigo presente
en el Pacífico; de igual manera, la facultad de comerciar con los
Para la Guerra de Sucesión Española, ver Henry Kamen, The War of Succession in Spain 1700-15 (London: Weidenfeld and Nicolson, 1969).
17
El temor sobre una posible invasión británica a las costas americanas es
un tema recurrente en la correspondencia enviada a la capitanía de Chile, para
un análisis a detalle ver AHNC, Mariana de Neoburgo (1667–1740). Carta al
gobernador de Chile previniéndole el cuidado con que se debe estar par que
las naciones extranjeras no logren invadir los dominios, Madrid a 13 de noviembre de 1700, Capitanía General, volumen 719, f. 42r; AHNC, María Luisa
de Saboya. Carta al gobernador informado sobre la noticia de una probable de
que ingleses y holandeses dispongan invadir y conquistar los ingleses y holandeses, Madrid a julio de 1701, Capitanía General, volumen 719, f. 49r.; De
nuevo el temor que los ingleses y holandeses desean conquistar las indias, 51r;
De nuevo temor de que los ingleses y holandeses manden una escuadra para
conquistar las indias, 55r.
16

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�Los puertos peruano-chilenos

súbditos americanos productos necesarios para sus travesías, con
un límite de 500 pesos.18 Empero, los tratos superaron lo permitido
en cantidad y naturaleza. En la práctica los mercaderes galos
contrabandeaban19 con un abanico amplio de mercadería francesa,
que representaba la mayor proporción de la carga de las flotas
oficiales, la cual era pagadera en plata acuñada y metálico en bruto.
Las autoridades y vecinos americanos veían con buenos ojos dichas
incursiones debido a un general desabasto, producto del abandono
de la feria de Tierra Firme en Panamá desde finales de 1696, ante el
peligro inminente de captura por parte de los ingleses u holandeses
en el Atlántico, como una extensión de las hostilidades de la Guerra
de Sucesión Española.20
En contraparte, las motivaciones francesas por navegar a
través de la América española recaían en intereses diametralmente
distintos. En principio, los galos perseguían materializar su
ambición por navegar alrededor del mundo; asimismo, tomar
el control del comercio de la nuez moscada y clavo, monopolio
AHNC, María Luisa de Saboya (1688–1714). Carta al presidente de la
audiencia de Chile sobre dejar entrar a los navíos franceses a los puertos de las
Indias, 11 de enero de 1701, Capitanía General, volumen 719, f. 48v.
19
En este artículo se retomará a Félix Joseph Abreu para definir el contrabando como “toda mercancía, género, caldo, efecto o especie prohibido en el
reino a comercio o no hecho el pago correspondiente [de derechos reales] Félix Joseph Abreu y Bertodano, Tratado jurídico-político sobre pressas de mar
y calidades que deben concurrir para hacerse legítimamente el corso (Cádiz:
Imprenta Real de la Marina, 1742), 13–16, https://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.do?id=6892.
20
Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en
el Imperio Español (1680-1784)”, 229.
18

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en manos de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales
(VOC).21 Casualmente la política de Unión de Coronas coincidía
con los planes del ministro de la marina francesa Jerôme
de Pontchartrain (1674–1747), quien designó a Ambroise
Daubenton de Villebois (1702–1709) como portavoz en Madrid
con la misión de convertir a la América española en la frontera
del comercio entre ambas coronas.22 En correspondencia entre
ambos, Daubenton planteaba al ministro francés de la marina
tomar el control del comercio con América. El proyecto proponía
la creación de dos rutas comerciales; un derrotero directo entre El
Callao y Cantón a través del cual se proveería a Perú de mercancías
europea de camino a Asia, y de productos asiáticos al tornaviaje
a Francia. Asimismo, alegaba poder convencer a los mercaderes
ibéricos sobre el cese de la importación de bienes chinos a través
de Acapulco, bajo el argumento que dicho comercio beneficiaba
exclusivamente a los mercaderes novohispanos. Como solución
presentaría la posibilidad de suministrar los productos asiáticos
solicitados en la Nueva España vía Cádiz, naturalmente
proveídos por compañías galas a los cargadores andaluces.23 En
Archivo General de Indias (en Adelante AGI), Anónimo. Proposiciones
para dar la vuelta al mundo, 1708, Escribanía 405b, Expediente 5, cuaderno 5,
f. 28r-31v,
22
Sylvain Lloret, “Un agent d’entre-deux pour l’union des Couronnes: Ambroise Daubenton de Villebois et la diplomatie commerciale franco-espagnole
(1702-1709)”, Enquêtes. Histoire moderne et contemporaine, núm. 2 (2016):
1–11.
23
Erik Wilhelm Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre
la France et les côtes de l’Océan Pacifique (Paris: Librairie Ancienne Honoré
21

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�Los puertos peruano-chilenos

otras palabras Daubenton pretendía arrebatar la exclusividad del
Galeón de Manila, como única ruta de comercial entre el sudeste
asiático y la América española.
Los primeros años del reinado de Felipe V estuvieron
marcados por una avalancha de ordenanzas permitiendo el
accesso de los comerciantes galos al mercado peruano, incluso
dándoles libre acceso por tierra y mar.24 Durante este periodo
las embarcaciones francesas, principalmente de Saint-Malo,
comenzaron a surcar los puertos americanos en consonancia con
el ambiente de cooperación entre ambas coronas; sin embargo,
los efectos negativos no tardaron en llegar a oidos de las cortes
en Madrid. Luego de tres años, una serie de quejas por parte de
autoridades y vecinos americanos circularon hacía el Consejo de
Indias haciéndoles saber las contrariedades acaecidas debido a la
autorización de una libre circulación francesa. Primeramente las
autoridades en Panamá remarcaban a la reina:
“Si absolutamente no se ataja la codicia de los armadores
franceses, entrada y tráfico por el mar del sur se perderá el
comercio de España con el Perú se aventurará y quedará las
provincias de tierra firme en miserable abandono y aquellos
vasallos en el último desconsuelo”.25
Champion, 1909), 257–58.
24
AHNC, Carlos II (1661–1700). Carta al gobernador de Chile con la explicación al capítulo 15 de las últimas paces ajustadas entre esta corona y la de
Francia, en Madrid a 8 de septiembre de 1700, Capitanía General, volumen
719, f. 38r-39r.
25
AHNC, Fernando Dávila (1700–1706). Petición del presidente de la audiencia de Panamá para poner remedio al comercio francés, en Panamá a 11 de
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Las noticias sobre las violaciones a los pactos también llegaron
desde el extremo sur, en donde las embarcaciones galas
aprovechaban la vigilancia de las costas para comerciar con los
vecinos, que, acorde con los oidores de la audiencia de Santiago
reportaba graves perjuicios a la real hacienda debido a que dichos
pagos se realizaba en plata en pasta; es decir, numerario que no
habría contribuido al pago de los impuestos reales. La misiva
subrayaba como los galos alegaban la persecución de navíos
enemigos para legitimar su presencia y poder obtener alimentos
acordes con los pactos monárquicos, pero manifestando falta
de moneda, los capitanes pagaban los bastimentos con telas
europeas, vestimenta, cera y papel; escenario propicio para
encubrir los excesos en los límites permitidos.26 El incremento
de vasallos franceses avecindados en Perú era otra de las quejas
expresadas. Las cartas entre las autoridades revelaban un aumento
considerable de vecinos galos quienes, al desertar de los barcos,
tanto viniendo de Francia como regresando de China, decidían
residir permanentemente en las Indias debido a los constantes
maltratos de los capitanes, así como, de la ayuda recibida tanto
en monasterios como en las residencias de los comerciantes para
establecerse permanentemente.27 Aunado a lo antes mencionado, la
marzo de 1704, Capitanía General, volumen 720, f. 17r.
26
AHNC, Diego Zúñiga y Tovar (1662–1738). Carta de la real audiencia
de Chile informando sobre la arribada en navíos franceses en Concepción, en
Santiago de Chile, 1705, Capitanía General, volumen 720, f. 16r.
27
AHNC, María Luisa de Saboya. Carta informando al virrey Castelldosríus
para la pesquisa y expulsión de vecinos franceses en Perú, Buen Retiro a 26 de
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alianza entre las dos coronas fue matizada en 1709 como reacción
hispánica ante la actitud conciliadora de la corona francesa con
Inglaterra y Holanda, que, entre otras acciones pactó el retiro de
las tropas francesas de España y de cualquier otro dominio ibérico
en Sicilia y los Países Bajos meridionales (actual Bélgica).28
En consecuencia, el ministro Pontchartrain suavizó la política
diplomática, replanteando la idoneidad de las navegaciones de
flotas galas en las aguas del Pacífico Iberoamericano.29
De tal manera, la actitud ibérica respecto a la circulación
de flotas galas dio un viraje en 1709. La monarca regente decidió
poner las cartas sobre la mesa y buscar una solución a los problemas
ocasionados por los franceses. En carta de mayo de 1710, la reina
al mando hizo del conocimiento de las autoridades americanas el
desagrado con el cual recibió las noticias de los fraudes efectuados
en los dominios americanos debido a la colaboración con los
extranjeros. Ante ello, exigió la completa ejecución de sus deseos
tal como se escribía en las cartas.30 La petición englobaba una
estrategia anti-francesa que consistía en cuatro principales medidas:
junio de 1708, Capitanía General, volumen 720, f. 14r.
28
Archivo Histórico de Euzkadi, Eugenio de Saboya (1663–1736). Artículo
para servir al Tratado de Paz para la guerra de sucesión en España, La Haya a
28 de mayo de 1709, Documentos políticos e históricos, Legajo 60, expediente
2, f. 1r-9v.
29
Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre la France et les
côtes de l’Océan Pacifique, 582–84.
30
AHNC, MLS. Carta al gobernador de Chile exigiendo el cumplimiento
de sus órdenes libre de cualquier interpretación, Madrid a 7 de mayo de 1710,
Capitanía General, volumen 720, f. 72r-73r.
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reducir al mínimo la presencia de capitanes galos en los puertos del
Pacífico; exhortar a los burócratas a cumplir cabalmente con el deber
ser de sus puestos y aplicar las leyes sin ninguna interpretación; la
deportación de todo mercader francés ilegalmente avecindado en
Perú y Chile, y el decomiso de todo navío ante cualquier sospecha
de violación a los acuerdos marcados en las reales ordenanzas.
Según Bonialian, factores como el decaimiento de
la producción argentífera de Potosí y la presencia inglesa
ocasionaron, desde 1716, el descenso del comercio francés en el
virreinato sudamericano.31 Si bien, ambas razones contribuyeron
a dicho proceso, el presente análisis sostiene que el incremento de
lo decomisos tanto en los puertos americanos como filipinos fue
una tercera razón del decaimiento del interés de los cargadores
franceses en invertir sus capitales en el comercio traingular entre
Cantón, Manila y Lima. Precisamente el caso del navío L’Eclair
(El relámpago) capitaneado por Jean Boislore representa una
piedra angular en dicho proceso debido al cuantioso valor de
la pérdidad reportada a los cargadores parisinos y particulares
involucrados en dicho derrotero.
El Navío L’Eclair: un barco con intereses parisinos y
americanos en el espacio transpacífico
En noviembre de 1713 atracó en el puerto filipino de Solotsolot
un navío francés llamado L’Eclair. Pronto las autoridades
Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en
el Imperio Español (1680-1784)”, 234.
31

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entraron en contacto con el capitán Jean Boislore quien confesó
lo accidental de su llegada a dicho puerto debido a las malas
condiciones de su embarcación y la bravura de las corrientes
marinas.32 En la primera carta intercambiada con el corregidor
Gabriel Francisco de Urquija, el capitán galo reconocía hallarse de
regreso de Cantón hacia Francia respaldado por una licencia para
explorar y tratar emitida por el monarca Luis XIV (1638–1715).
De la misma forma declaró haber llegado al puerto chino tras
un derrotero a través del mar del sur, desde el puerto del Callao
pasando por las islas Marianas, todo legal gracias al tratado de la
unión de las coronas ibérica y francesa.33 Ante la sospecha de un
posible derrotero ilícito, el corregidor suplicó al gobernador de las
Filipinas, Martín de Ursúa (1709–1715), enviarle instrucciones
precisas sobre cómo actuar ante las peticiones de alimento y
herramientas solicitadas por el capitán francés. Las órdenes del
gobernador de las Filipinas fueron precisas, proveer todo lo
demandado con la intención de convencer a Boislore de viajar a
Cavite antes de emprender su regreso a Francia.
La reacción del galo ante las peticiones de Ursúa levantó
aún más la sospecha de actividades ilegales. La respuesta de
Boislore fue argumentar un alto riesgo de hudimiento en las
AGI, Escribanía 405b, expediente 1, f. 1v. Jean Boislore. Carta para el
corregidor de la provincia de Ilocos sobre la llegada del navío el relámpago,
(Solotsolot), 22 de noviembre de 1713.
33
AGI, Escribanía 405b, expediente 1, f. 8v-10r. Gabriel Francisco de Urquija. Consulta del corregidor Gabriel de Urquija al gobernador Martín de Ursúa,
(Solotsolot), 3 de diciembre de 1713.
32

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cercanías del puerto de Cavite debido al mal estado de su barco.
Además, con la prolongación de la estancia del navío salieron
a flote ciertos hechos que hacían desconfiar de la honestidad
del galo. Por ejemplo, la huída de tres marineros limeños (dos
mulatos y un indígena) en búsqueda de auxilio de las autoridades
filipinas por encontrarse en estado de esclavitud a manos de
Boislore, aunado a la deserción de compatriotas galos solicitando
asilo a causa de los malos tratos y remarcando su nulo interés en
comerciar.34 Ante la constante negativa del capitán, el corregidor
señaló que la visita a Manila sería únicamente rutinaria y, sí
alegaba una completa legalidad en sus actos, no tendría objeción
en embarcar algunos oficiales españoles en su derrotero hacía
el puerto de Cavite. Finalmente las condiciones solicitadas por
las autoridades filipinas fueron aceptadas y el capitán Boislore
desembarcó en dicho puerto a principios de enero de 1714.
Al llegar a Cavite, el castellano del puerto y otras
autoridades comenzaron con los interrogatorios tanto del capitán
como de miembros de la tripulación, durante los cuales Boislore
repitió los argumentos dados a las autoridades en Solotsolot. Las
alarmas sonaron cuando se le cuestionó sobre la naturaleza de la
carga transportada, así como el derrotero a seguir en su camino
a Europa. Por una parte, Boislore declaró la ruta del Cabo de la
Buena Esperanza como el camino a seguir hasta Bretaña; empero,
AGI, Escribanía 405b, expediente 1, 14v. Pedro de Piñera. Autos y cabeza
de proceso contra Jean de Boislore, (Vigan) 26 de diciembre de 1713.
34

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su ayudante Juan Bautista de Oleta lo contradijo al remarcar el
cambio de planes unilateralmente decidido por el capitán antes
de zarpar de Cantón y haber cambiado el rumbo hacia Perú, en
donde pretendía vender toda la mercadería comprada.35 Debido
a las contradicciones en las declaratorias, los oficiales una vez
más interrogaron a Boislore específicamente respecto a su
conocimiento de la prohibición de comercio entre los dominios
americanos y flotas extranjeras, además de la ilegalidad de
mercadear con productos asiáticos en el virreinato de Perú. La
reacción del galo se limitó a apelar completo desconocimiento
y contar con las licencias requeridas para tocar cualquier puerto
bajo la jurisdicción del monarca ibérico. Como resultado, las
autoridades filipinas resolvieron aprehender la tripulación del
navío y decomisar toda la mercancía transportada.
Los interrogatorios continuaron luego de la aprehensión.
Los marineros revelaron en las declaraciones haber zarpado en
1710 desde Port-Louis en Bretaña rumbo al puerto de Cantón bajo
licencia de exploración del monarca francés. De la misma manera
identificaron a los comerciantes parisinos Coquelin, Dupleismann
y el mismo Jean Boislore como los principales inversores de la
expedición y de la mercadería embarcada, destinada a ser vendida
en los puertos peruano-chilenos.36 Las evidencias de comercio
AGI, Escribanía 405b, expediente 1, 23v. Examen y declaración del ayudante Juan Bautista de Olaeta, (Manila) 8 de enero de 1714.
36
AGI, Escribanía 405b, expediente 4, f. 2r-35v. Gregorio Manuel de Villa
Barreda. Autos de las declaraciones a los oficiales del navío el relámpago,
35

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ilícito se enriquecieron luego de la primera inspección al navío.
Los oficiales además de incautar una copiosa cantidad de
mercaderías chinas, también encontraron reales acuerdos, tanto
en francés como en español, concernientes al comercio entre
ambas coronas; cartas de pago de vecinos americanos en diversos
puertos; diarios personales de Boislore con anotaciones sobre
los súbditos peruanos; así como una serie de correspondencia
intercambiada entre el capitán tanto con autoridades virreinales
en Perú y Chile como con compatriotas avecindados en dichas
latitudes.37
Precisamente los papeles decomisados al marinero francés
corroboraron una serie de delitos en contra de los intereses de
la corona española. Desde la trata ilegal con mercadería europea
a través de los puertos del mar del sur; la colusión de virreyes,
gobernadores y corregidores con los galos en el comercio directo
entre Cantón y Callao; la ordeña de plata sin acuñar; hasta la
inversión de modestos capitales en la compra de bienes asiáticos
por parte de particulares fueron develados tras la lectura de dicha
correspondencia. Lo revelado permite desentrañar la cadena social
de contrabando; es decir, los colaboradores que contribuyeron a
que dicho navío llegara a buen puerto en Cantón. Por otra parte, las
declaraciones de la tripulación y de los papeles privados de Jean
(Manila) abril de 1714.
37
AGI, Francisco de Atienza, Relación de los cuadernos, libros de sobordo,
carta y cuentas hallados en el patache el relámpago (Cavite) a 8 de marzo de
1714, Escribanía 405b, Legajo 5, expediente 4, f. 120r.
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Boislore permiten reflexionar sobre la participación de vecinos
comunes en el comercio intérlope; así como la importancia de
los puertos no sólo como un lugar de trata o contrabando, sino
como espacio de investigaciones de mercados los cuales dictaban
la integración o exclusión de mercancías al mercado de consumo
en la globalidad temprana.
El aire del bienestar particular sobre el perjuicio común:
autoridades-mercaderes en los puertos peruano-chilenos
Los estudios en torno a la corrupción en el virreinato peruano
remarcan el alto nivel de dicho fenómeno vivido los primeros
años del siglo XVIII como resultado de un proceso iniciado a
mediados de la centuria anterior.38 Historiadores como Francisco
Andújar encuentran en la venalidad de los cargos una explicación
de peso al proceso de degradación de quienes su principal función
era vigilar por los intereses monárquicos.39 Ante ello, una ola de
nuevos actores ocuparon puestos en puntos clave de los virreinatos
con la motivación de adquirir prestigio, pero también como una
forma de beneficiarse de los “negocios adyacentes y oscuros”
derivado de su función. De acuerdo con Andújar, la figura del
corregidor encarna perfectamente la imagen de una autoridad
corrupta, para la cual acuña el término “corregidor-mercader”.40
Ismael Jiménez Jiménez, Poder, redes y corrupción en Perú (1660-1705)
(Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2019).
39
Francisco Andújar Castillo, Necesidad y venalidad. España e Indias, 17041711. (Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2008).
40
Francisco Andújar Castillo, “Corregidores, Redes Mercantiles y Corrup38

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Sin embargo, consideramos que dicha definición no se limitaba
únicamente a tales autoridades regionales; por el contrario, tal
escenario se cumplía con múltiples burócratas peruanos en
distintos niveles. De tal manera en el presente artículo se considera
apropiado ampliar el concepto a “autoridades-mercaderes”,
los cuales ciertamente coincidieron en tiempo y espacio con la
expedición del navío el relámpago en su camino a Cantón.
En las primeras dos décadas del periodo borbón se
volvió recurrente la llegada de autoridades afines a la nueva
dinastía, y, en muchos de los casos con una pasado comerciante.
El virrey Manuel Oms de Santa Pau, Marqués de Castelldosríus
(1651–1710) simboliza el epítome de la corrupción en dicho
periodo, al ser oficialmente destituido como virrey a causa
de las acusaciones en su contra sobre su vinculación con los
mercaderes franceses. Dicho visorey fue recomendado como
candidato ideal para gobernar desde Lima precisamente por el
conde de Pontchartrain, entre otras razones debido a la avanzada
edad del entonces alter ego Melchor Portocarrero, Conde de
la Monclova (1689–1705), así como la amplia experiencia del
recomendado en batalla.41 Si bien la petición fue descartada
por el Consejo de Indias, Castelldosríus fue designado como el
sucesor de Portocarrero.
ción en el Perú Virreinal: La Red del Marqués de Negreiros (1705-1721)”,
Studia Historica: Historia Moderna 45, núm. 2 (2023): 113–42.
41
Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre la France et les
côtes de l’Océan Pacifique, 265–66.
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Una vez en suelo americano en 1707, el nuevo virrey inició
con las maniobras precisas para recuperar la inversión efectuada
en realizar el viaje hacía Perú.42 En primera instancia, colocó a
miembros de su círculo íntimo en puestos vitales para permitir
la trata de mercancías comerciadas por los galos.43 De tal suerte
los mercaderes galos pudieron acercarse libremente a entablar
negociaciones con sus pares peruanos para el internamiento de
sus productos. La piedra angular para enjuiciar a Oms de Pau fue
su treta hacia sus opositores en 1707. Bajo la excusa de cumplir
con la encomienda del rey de organizar la feria de Portobelo,
Castelldosríus incitó a los mayoristas contrarios a sus intereses
a invertir sus capitales para viajar a la feria en Panamá. Una vez
teniendo Lima libre de opositores, el virrey dio carta blanca a los
galos para vender sus mercancías sin restricciones. En consecuencia,
los peruleros encontraron a su regreso un mercado saturado de
géneros, lo cual representó una tragedia al no poder recuperar
prontamente la inversión efectuada en la feria de Portobelo.44 Ante
Castelldosríus sufría de zozobra económica desde antes de embarcarse a
Perú debido a la obligatoriedad de cubrir 10,000 pesos por concepto de media
anata derivado de su puesto como Virrey. Asimismo, el nuevo virrey adquirió
una serie de deudas para solventar el viaje hasta Lima.Alfredo Moreno Cebrián y Núria Sala i Vila, El “premio” de ser virrey: los intereses públicos y
privados del gobierno virreinal en el Perú de Felipe V (Editorial CSIC - CSIC
Press, 2004), 30–34.
43
Núria Sala realizó un análisis a detalle sobre los criados y las redes tejidas
en torno al virrey Castelldosríus, así como las razones que movieron a dicho
burócrata a negociar con los comerciantes galos. Ver Cebrián y Vila, El “premio” de ser virrey.
44
Alencar Gálvez, “La infiltración francesa en el imperio hispánico: los co42

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el escándalo, el Consejo de Indias comenzó una investigación en
contra del visorey, a quien cesó temporalmente de sus funciones. La
ilegalidad de los actos de Castelldosríus aparentemente contribuyó
a su muerte, debido a que algunos relatos de las autoridades locales
de Potosí atribuían la muerte del virrey en parte a la pérdida de un
capital de 22,000 pesos derivado del decomiso y quema pública de
una carga de mercadería china de su propiedad.45
Tal pareciera que la red de traficantes en torno a
Castelldosríus sobrevivió luego de su fallecimiento. El prior del
consulado de Lima, Francisco de Lartiga (1710–1714)46 –señalado
de prestar sus almacenes al difunto virrey como refugio temporal
para los géneros ilícitos–, fue localizado como colaborador
del capitán francés en Lima. En carta hecha en Arica, Boislore
escribió a un paisano avecindado en casa de Lartiga, solicitando
su ayuda para recolectar entre 30 a 40 mil pesos necesarios para
costear la navegación hasta el rio Cantón. La participación del
prior del consulado es irrefutable, debido a que el mismo capitán
resaltó durante el interrogatorio haberse entrevistado en persona
con el virrey en turno Diego Ladrón de Guevara (1710–1716) en la
bodega de Lartiga, probablemente para recibir la suma de dinero
solicitada. Además, Ladrón de Guevara le indicó cuando sería el
momento preciso para bajar al puerto del Callao y emprender el
merciantes de Saint-Malo en Lima, 1710-1720”, 43.
45
Bartolomé Arzans de Ursúa y Vela, Historia de la Villa Imperial de Potosi,
Lewis Hanke and Gunnar Mendoza, vol. II (Rhode Island: Brown University
Press, 1965), 482.
46
Moreyra Paz-Soldán, El Tribunal del Consulado de Lima, 280–99.
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viaje.47 Si bien no cuento con sostén documental para confirmar
la participación económica del nuevo virrey, por lo menos no se
puede negar que Ladrón de Guevara estaba al tanto de la presencia
del galo, lo que nos hace cuestionar sobre el repentino interés en
asegurar las condiciones adecuadas para un leve de anclas del
navío L’Eclair. La escala en el Callao no solamente respondió a
colectar el capital solicitado. De acuerdo con su diario personal,
Boislore recibió de un tal Monsieur Falaize en compañía con de
Chape y de Laine un capital de 1,300 pesos en el Callao para
la compra de géneros en China, con la condición de que dicha
mercadería debía ser entregada a su camino de regreso a Francia.48
Las negociaciones del capitán galo no se limitaron al puerto
del Callao y Lima. Tradicionalmente se ha considerado al puerto
de Pisco como epicentro de las transacciones entre interlopers y
comerciantes peruanos.49 Tal estatus es válido en el caso del navío
en cuestión. En dicho puerto, el capitán francés señaló como
su principal comprador y colaborador a Joseph de los Tueros,
comerciante peruano y vecino de Pisco, quien le habría entregado
200 pesos para la adquisición de productos chinos como rasos de
colores, listonería, sayasaya azul y medias de seda. Al mismo tiempo
Confesión de Boislore, 40v.
AGI, Carlos de Riviere, Declaración del alférez Carlos Riviere (Manila) a
17 de abril de 1714, Escribanía 405b, expediente 4, 16r.
49
El carácter de epicentro de acuerdo con Bonialian se debía al inmenso número de mercadería ilegal traficada en dicha latitud, incluso llegando al punto
de nombrarle la “feria de Pisco o China” Ver Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en el Imperio Español (1680-1784)”,
237–38.
47
48

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le entregaría a un muchacho llamado Matías –identificado por el
alférez como servidumbre y por Boislore como hijo del mercader–,
para adquirir experiencia en la navegación hacia China y cubrir los
gastos devengados en caso de morir en altamar.50 Casualmente de
los Tueros sería acusado y enjuiciado en 1717 por Jorge Curruga,
corregidor de Huamanga (localidad situada en el altiplano peruano
en la ruta entre Huancavelica y Potosí), bajo la sospecha de poseer
de manera ilegal productos franceses y chinos tanto en sus bodegas
como en la de cuatro de sus socios. Ante la evidencia tanto de los
Tueros como sus allegados alegaron adquirir dichas mercancías en
la almoneda pública de los bienes decomisados al comerciante Juan
Formón y tener más de doce años de no bajar a Lima,51 aseveración
que sería lógica al no tener la necesidad de viajar hasta la capital
del virreinato para adquirir productos, si en Pisco podía comprar los
mismos géneros a precios más atractivos y con un desplazamiento
menor. Las violaciones a las leyes españolas no pararían en los
tratos con de los Tueros, el capitán galo remarcó también recibir 6
marcos de plata piña de manos de Juan Dávalos de Rivera para la
compra de damascos carmesí y musgos52 los cuales entregaría a la
vuelta;53 es decir, confirmaba otro delito igual o más grave que el
Ídem.
AGI, Juan Muñoz Salazar, Carta de Juan Muñoz Salazar alegando inocencia de comerciar con bienes ilícitos (Huamanga) a 11 de septiembre de 1717,
Lima, 409, expediente 3, f. 6r.
52
El término carmesí se empleaba para señalar al color rojo intenso. Por su
parte, el termino musgo indicaba un color verde similar a las hojas de las plantas.
53
Traducción al castellano de los papeles de Boislore, 53v-54r.
50
51

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comercio ilegal, la defraudación a la real hacienda al saquear plata
sin pagar los derechos reales.
Tabla 1
Muestra de algunos productos asiáticos mencionados en el decomiso
del navío L’Eclair.

Producto

Descripción

Rasos

Tipo de tela de seda

Sayasaya

Tipo de seda manufacturada en China.

Damascos

Textil tejido a telar con figuras con una trama
y una urdimbre, en el cual el diseño se forma
por contraste entre los sistemas de unión, y
aparece en el anverso y en el reverso en posiciones invertidas.

Seda cruda

Seda en bruto, no tejida, enrollada o teñida.

Escritorios de
maque

Mobiliario recubierto con una capa de laca o
barniz negro, asociado generalmente con un
estilo japonés.

Biombos

Mueble en la forma de tabique vertical que
puede ser usado para embellecer, dividir, resguardar y proveer privacidad.

Fuente: Elaboración propia con base en AGI, Escribanía 405b, Expediente 5,
cuaderno 5. Para las descripciones de los productos se empleó: Textiles in the
Philippine Colonial Landscape y the Getty Research Institute database disponible en: https://www.getty.edu/research/tools/vocabularies/aat/?find=&amp;logic=AND&amp;note=&amp;page=1.
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Dentro del espacio peruano, el puerto de Arica destacaba no
únicamente como centro neurálgico de planeación para la travesía
a China, sino también como centro de compraventa incluso con
beneficios mayores a los reportados en Pisco. De acuerdo con
las declaraciones de la tripulación en Manila, principalmente del
testimonio de Carlos Riviere escribano del barco, la estancia en tal
puerto se prolongó dos meses (desde noviembre de 1712 a enero de
1713), periodo en el cual ocurrió la mayor transacción de la travesía,
la cual consistió en la venta de hierro, clavazones, ropa, sombreros
y papel con un monto total de 13,000 piastras.54 Asimismo desveló
al corregidor del puerto Jorge Negreiros (1707–1712) como el
principal comprador de géneros, así como Juan de Ureta y Pedro
Quiroga, quienes en conjunto entregaron 1,976 marcos de plata.
La participación del corregidor Negreiros en el comercio intérlope
simbolizaba el acceso a la plata potosina al ser dicho lugar el punto
de abastecimiento para el centro minero de Potosí, así como la
garganta por donde se fugaba la plata sin quintar.55
Aparentemente la motivación de Negreiros para entablar
negocios con los capitanes galos, al igual que Castelldosríus,
respondía a su necesidad por recuperar la inversión monetaria
en la compra de su cargo. Para tal fin el corregidor desarrolló
tres estrategias. En primera instancia, Negreiros negociaba con
AGI, Pedro de Domas, Declaración del piloto mayor Pedro de Domas
(Manila) a 16 de abril de 1714, Escribanía 405b, expediente 4, f. 6r.
55
Vicente Dagnino, El corregimiento de Arica 1535-1784 (Arica: Imprenta
la época, 1909), 85–87.
54

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los comerciantes el permiso para el ingreso de mercancía bajo el
contra pago del 6% de la venta total, el mismo Boislore aseguró
haber pagado a Negreiros tal porcentaje por concepto de derechos
reales, pero no haber obtenido un recibo de pago de éstos.56 En
segunda instancia, Negreiros en asociación con sus subalternos
compraban una gran parte, o la totalidad, de la mercancía a bajos
precios para luego ser revendidas a los mineros potosinos. Recordemos que las Leyes de Indias prohibían a todo oficial real
tratar y contratar mercancía durante el ejercicio de sus funciones
bajo pena de condena.57 Cabe señalar el carácter indispensable de
los géneros comprados a Boislore para el funcionamiento de las
minas en Potosí; por ejemplo, la compra de hierro y clavazones
tan indispensables para sostener en pie los socavones de las minas. Por otra parte, Negreiros haciendo uso de sus poderes, daba
salida a otros productos forzando a las comunidades indígenas
bajo su jurisdicción a la compra de mercancías a precios elevados
establecidos por él mismo, práctica común entre dichos oficiales
reales.58 Al igual que con la prohibición de comercio, las Leyes
de Indias otorgaban al corregidor un carácter de mediador entre
la administración virreinal y la población autóctona, además de
encargarle velar por el bienestar de la población nativa al aseConfesión de Boislore, 39v.
Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, Libro VIII, Titulo
XVII, Ley XXXXVII, p. 125-126. Disponible en: https://www.boe.es/biblioteca_juridica/abrir_pdf.php?id=PUB-LH-1998-62_2
58
Kenneth J. Andien, Crisis y decadencia. El virreinato del Perú en el siglo
XVII, Historia Económica 11 (Instituto de Estudios Peruanos, 2011), 130.
56
57

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gurarle precios accesibles a los productos básicos y necesarios
para la supervivencia.59 La inversión de capital tanto en moneda como plata sin quintar para la compra de mercadería asiática
era la tercera estrategia empleada por el corregidor para ampliar
sus rendimientos. La respuesta más coherente para la posesión
de plata piña se encuentra en la compra de la mercadería ilegal
en los centros extractivos. Los mineros pagaban las mercaderías
ilegales y a sus jornaleros en metálico bruto ante el desabasto de
materia prima para poder quintar los metales extraídos,60 en consecuencia, los tratantes obtenían plata en pasta como resultado de
sus transacciones las cuales reinvertirían con los franceses para
la compra de mercancía en China. En síntesis, corregidores como
Negreiros obtenían ganancias por múltiples partidas, en el caso
del corregidor de Arica, los dividendos alcanzaron niveles tan altos llegando al punto de permitirle la compra del título nobiliario
como marqués en 1721.61
Las autoridades chilenas no se quedaron atrás en
la planificación de estrategias para colaborar con las flotas
francesas. Por ejemplo, el gobernador Tomás Marín de Poveda
(1650–1703) fue investigado por haber arrendado embarcaciones
de su propiedad a mercaderes galos para comerciar entre Lima
Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, p. 120-121.
Carlos Contreras, “La minería peruana en el siglo XVIII”, en El Perú en el
siglo XVIII. La Era Borbónica, Segunda Edición (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2015), 14–16.
61
Andújar Castillo, “Corregidores, Redes Mercantiles y Corrupción en el
Perú Virreinal: La Red del Marqués de Negreiros (1705-1721)”, 122.
59
60

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y Concepción.62 Por su parte, Andrés de Ustariz (1709–1716),
aprovechando las concesiones dadas a las flotas francesas,
estableció una serie de carnicerías en las cercanías de los puertos
chilenos con la finalidad de proveer carne a los capitanes galos.63
Al igual que Castelldosríus, la historiografía chilena reconoce
a dicho gobernador como uno de los más corruptos del periodo
virreinal,64 incluso Ustariz fue una de las escasas autoridades
depuestas de su cargo debido a las constantes quejas de cohecho
con los intérlopes. En la confesión de Boislore se reconoce a
Ustariz como pieza clave en las ventas efectuadas en los puertos
chilenos. La cuota demandada por el gobernador ascendía al
mismo porcentaje antes señalado con Jorge Negreiros, a cambio
de un libre actuar en su jurisdicción.65 A diferencia del corregidor
peruano, Ustariz únicamente se beneficiaba de la recaudación
fiscal, situación ante la cual delegaba la responsabilidad a
AHNC, Diego Zúñiga y Tovar, Pesquisa sobre averiguar si los bajeles donde venían comerciantes franceses son de propiedad del gobernador Thomás
de Poveda (Santiago de Chile) a 8 de junio de 1696, Real Audiencia, volumen
2844, f. 182r-205v.
63
AHNH, Testimonio de los cuadernos del juicio de residencia en contra del
gobernador Andrés de Ustariz (Santiago de Chile) a, Real Audiencia, volumen
1626.
64
Para un estudio sobre la administración del gobernador Andrés de Ustariz
se recomienda: Alfredo Sepúlveda, Breve Historia de Chile, 3rd ed. (Santiago
de Chile: Sudamericana, 2022).; Ángel Sanz Tapia, “Venalidad y presencia
criolla en cargos americanos de gobierno, 1701–1720”, Jahrbuch für Geschichte Lateinamerikas 53, núm. 1 (2016): 87–116.
65
AGI, Jean de Boislore, Declaración de Jean Boislore (Manila) abril de
1714, Escribanía 405b, cuaderno 5, expediente 1, 39r.
62

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miembros de su red intima como Bernardo de Soto a quien envío
al puerto de Valparaíso para contactarse con Boislore y recoger el
numerario recaudado por la venta de productos franceses.66
Las irregularidades en el cobro de los reales derechos
en los puertos chilenos suponen una práctica común en la
administración de Ustariz. Durante el mismo periodo, Nicolás
Salvo, arrendador de los derechos de alcabala y almojarifazgo
en el puerto de Concepción denunciaba ante la Real Audiencia
en Santiago la incongruencia en los pagos por concepto de
cobro de impuestos en tal puerto entre 1712 y 1715.67 A grandes
rasgos, Salvo a través de su demanda resaltó la costumbre de las
autoridades portuarias de omitir la recaudación de impuestos
derivados del desembarco ilícito de embarcaciones extranjeras
como de los decomisos efectuados. En ambos casos subraya el
involucramiento de terceros en el cobro, así como el alegato de un
vacío legal en cuanto a la propiedad de lo recaudado luego de un
decomiso. Nicolás Salvo además aseguró haber constatado que
Fermín Francisco de Ustariz, corregidor del puerto de Concepción
(1713–1716) e hijo del gobernador en turno,68 negociaba con
Confesión de Jean de Boislore, f. 39r.
AHNC, Nicolás Jacinto de los Ríos, pleito de Nicolas Salvo arrendador de
los derechos reales de alcabala y almojarifazgo de la concepción sobre el pago
de derechos de efectos de comiso (Santiago de Chile) a 28 de enero de 1713,
Real Audiencia, volumen 2612, pieza 3, f. 211r-249v.
68
El nombramiento de Fermín de Ustariz en apariencia respondía a la necesidad del gobernador Ustariz de tener bajo extrema vigilancia el puerto de
Concepción contra cualquier presencia francesas; empero, a la luz de las fuentes pareciera que la intención era tener bajo control el cobro del cohecho a los
66
67

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los navíos extranjeros con la intención de cobrar los derechos
reales apelando a seguir los procedimientos establecidos desde
Madrid; sin embargo, el monto de lo recaudado paraba en las
arcas personales de dicho gobernador. Tras meses de litigio, la
Real Audiencia en Santiago dictaminó a favor de las autoridades
portuarias basándose en una ambigüedad en la legislación emitida
desde la metrópoli. Por tanto, el numerario recaudado quedaría en
manos de la administración virreinal; es decir, en manos de la red
en torno a Ustariz.
Las tres autoridades señaladas en el caso del navío el
relámpago, confirman el sentido trascendente de las autoridadesmercaderes para un atraco exitoso en Cantón del capitán Boislore.
Tanto virreyes, gobernadores y corregidores buscaban beneficiarse
de los acuerdos que permitieron la entrada de flotas francesas en
las aguas del mar del sur. Si bien el involucramiento divergía
en cada caso, todos buscaban el aumento de sus dividendos
como marco común. A grandes rasgos, en las conexiones ilícitas
efectuadas por Boislore en suelo americano se pueden definir tres
ámbitos. En un primer nivel está el de las autoridades-mercaderes
quienes concedían la venta de los productos a contrapago de los
derechos reales, alegando seguir los principios de la legislación
hispana; algunos incluso comprando las mercancías europeas y
galos aliados y el decomiso a quienes cayeran de su gracia. Para un panorama de las acciones del gobernador Ustariz respecto a la presencia francesa se
recomienda Fernando Campos Harriet, Veleros franceses en el Mar del Sur
(Santiago de Chile: Zig-Zag, 1964).
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fondeando la navegación hacia China bajo la promesa del capitán
al mando de regresar a dichos puertos cargados de mercadería
asiática para la venta pública. En un segundo orden se encuentran
los compatriotas asentados en la América española, quienes
entregaban sumas de dinero a consignación para abastecerse de
mercancías, las cuales se venderían en Lima u otras ciudades bajo
la protección de empresas franco-peruanas. Finalmente un tercer
nivel se situán los particulares que entregaban modestas cantidades
menores a 200 pesos, para ser invertidas en mercaderías asiáticas
para consumo propio, e incluso, para luego ser empleadas como
regalo o venta al menudeo entre sus vecinos cercanos.
Los puertos peruano-chilenos, espacios de contrabando y
laboratorios de consumo global
La posesión de mercadería china destinada a ser vendida en
Perú significó la razón principal para el decomiso del navío
el relámpago. A pesar de que Boislore en todo momento alegó
ser amigo de la corona ibérica y no perseguir ningún objetivo
ilegal, la situación dio un vuelco al caer el capitán francés en
contradicciones. Al comienzo del interrogatorio, el capitán francés
manifestó completo desconocimiento de las nuevas prohibiciones
de comercio entre las naciones europeas y la América española; sin
embargo, los oficiales manileños encontraron durante la primera
inspección una serie de cartas, entre ellas, una copia de un decreto
emitido en 1708, la cual corraboraba el pleno conocimiento de Jean
Boislore sobre la ilegalidad de comerciar con productos asiáticos
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con los puertos peruano-chilenos.69 De tal manera las autoridades
pudieron oficialmente decomisar el barco, almacenar la mercancía
en bodega y enviar a la tripulación a la cárcel de Manila.
La inspección de la bodega del barco confirmó la sospecha
sobre una navegación con fines ilícitos. Los oficiales encontraron
una carga de aproximadamente trescientos cajones repletos de
diversos productos chinos como sedas crudas, rasos, damascos,
medias de seda, abanicos de mano y biombos.70 La ilegalidad
de las actividades comerciales de Boislore aparentemente no se
limitó a las aguas americanas, debido a las declaraciones de los
miembros de la tripulación, quienes aseguraron haber tratado con
una embarcación japonesa en las cercanías de la bahía de Cantón,
de quienes compraron loza, escritorios de maque y biombos.71
Luego de analizar las interacciones realizadas por Boislore en el mar del sur considero oportuno matizar la clasificación
de los puertos americanos sugeridos por Bonialian en su estudio
del Pacífico, al menos en la navegación estudiada. El historiador argentino concibe una jeraquía en los puertos. En primer
lugar están Concepción y Pisco como centros de alta concurrencia gala donde se realizaban estudios de mercado útiles para
AGI, Jean Boislore. Notificación que se le hizo a Juan Boislore, (Manila),
17 de enero de 1714, Escribanía 405b, expediente 1, f- 43r.
70
AGI, Anónimo. Reconocimiento de la carga a bordo del navío el relámpago (Cavite), marzo de 1714, Escribanía 405b, expediente 3, f 14r-300v.
71
AGI, Francisco Hidalgo. Examen y declaración del ayudante Juan Bautista
de Oleta, (Manila) 8 de enero de 1714, Escribanía 405b, expediente 5, cuaderno 1, 26r.
69

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dictaminar los géneros a comprar en China. En segundo orden
se encuentran los llamados puntos de tránsito como Valparaíso,
Arica y Callao, cuya importancia radicaba en ser centros de planeación y logística del derrotero a China; y un nivel de importancia menos preponderante se encuentran Coquimbo y Paita.72
A la luz de los testimonios de la tripulación se pone en entredicho la exclusividad de las ferias en Concepción y Pisco; por el
contrario, los intercambios tuvieron lugar en todos los puertos.
Al mismo tiempo pone en tela de juicio el papel secundario de
Arica dentro de las expediciones en el Pacífico, apelando al alto
monto de plata sacada de dicha localidad en comparación a los
casi 1,000 pesos recaudados en puertos como Pisco, señalado
como un puerto de primer nivel. Al parecer la única diferencia
era la duración de la estancia que variaban acorde a la cantidad
de habitantes como de la posición estratégica del puerto para la
obtención de metálico.
La compra realizada en Cantón podría ser todo menos
fortuita. Desde las primeras inspecciones al barco hechas en las
Filipinas, se encontraron anotaciones en los papeles personales
del capitán expresando “ir a Cantón a comprar los géneros de
mercancía que acostrumbran con designio de volver al Perú”.73
Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en
el Imperio Español (1680-1784)”, 235.
73
AGI, Pedro de Piñera, Carta informando sobre las condiciones del navío
L’Eclair (Vigan) a 3 de diciembre de 1713, Escribanía 405, Legajo 5, cuaderno
1, 6v.
72

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Luego de analizar el juicio de decomiso se sostiene que las
flotas francesas obtenían conocimiento de primera mano sobre
los gustos del mercado peruano-chileno gracias a las ferias
de productos europeos realizadas en su camino a China. Asi,
los capitanes además de dar salida a la mercancía, efectuaban
una observación etnográfica-comercial con la intención de
captar patrones de colores, motivos y texturas en voga en
las sociedades. La posesión por parte de Jean Boislore de un
cuaderno borrador con varias mercaderías recomendadas
para comprar en Cantón fundamenta tal aseveración.74 Estas
observaciones serían extremadamente útiles primordialmente en
los puertos peruanos debido a la mayor cantidad de mercaderes
y habitantes radicando en tales latitudes, atraídos por la bonanza
de los circuitos mineros.
En contraste, el contrabando hormiga significó la
estrategia empleada para entender las necesidades chilenas. De
acuerdo con Rodríguez Tréviño se puede hablar de tal estrategia
cuando ciertos particulares hacen pasar cantidades mínimas de
productos como propios; sin embargo, dichos artículos fueron
adquiridos con fines de lucro.75 De tal suerte, en la expedición
del navío L’Eclair las peticiones de mercancía de parte de los
AGI, Francisco de Atienza, Relación de los cuadernos, libros de sobordo,
carta y cuentas hallados en el patache el relámpago (Cavite) a 8 de marzo de
1714, Escribanía 405b, Legajo 5, expediente 4, f. 120r.
75
Rodríguez Treviño, “De las islas a Tierra Firme: las rutas marítimas y
terrestres del contrabando en las importaciones del Caribe novohispano, 17001810”, 57.
74

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vecinos chilenos simbolizaron la fuente para obtener algunas
pistas sobre los intereses de dicha sociedades. La diferencia en
comparación con Perú radica en la escasa población asentada
en dichas latitudes fruto de la ausencia de importantes centros
mineros en la región, razón por la cual los puertos chilenos
fungían como lugares de menudeo tal como lo afirmaba el piloto
mayor del navío quien aseguraba un mínimo contrabandeo en los
puertos chilenos.76 Las cartas decomisadas contenían nombres de
particulares quienes entregaron sumas que oscilaban entre los 50
a 200 pesos al capitán para la compra específica de mercancía
como damascos, sobrecamas, medias de seda y un tipo de seda
denominada sayasaya.77 Dicha tercer fuente de información,
además de los observaciones y las demandas de comerciantes
franceses asentados en América, ofrecía una ventaja a los
tratantes galos, los particulares no estaban per se sujetos a la
vigilancia de los tribunales de comercio, circunstancia que les
permitía pasar desapercibidos siempre y cuando sus inversiones
mantuvieran un pérfil bajo o sus actividades molestaran a las
autoridades virreinales. En suma, los diferentes informantes
inconscientemente convirtieron los puertos en un laboratorio de
AGI, Pedro de Domas, Declaración del piloto mayor Pedro de Domas
(Manila) a 16 de abril de 1714, Escribanía 405b, expediente 4, f. 6r.
77
Los oficiales encontraron en el cuaderno de cuentas que los vecinos Alonso de Orellana y María de las Nieves habían entregado ambos 50 pesos cada
uno para la compra de rasos y sobrecamas de Cantón. Relación de los cuadernos, libros de sobordo, carta y cuentas hallados en el patache el relámpago,
127r
76

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mercado del consumo global en la modernidad temprana, cuyo
objetivo era proveer una radiografía fidedigna de las tendencias
de mercado de las sociedades peruano-chilenas. En consecuencia
las flotas galas disminuían al mínimo la probabilidad de regresar
con mercancía de poco valor considerando la inversión de tiempo
y dinero depositada en la travesía alrededor del globo.
Comentarios finales
La captura y el decomiso del navío L’Eclair visibiliza los
entretejidos y estrategias que permitieron el comercio ilegal
directo entre los puertos del Callao y Cantón a principios del
siglo XVIII. Desafortunadamente para los cargadores galos
interesados en el éxito de la expedición, el decomiso les
representó una pérdida considerable no únicamente por el monto
de la carga china, valuada aproximadamente en 50,000 pesos,
sino también por el descubrimiento de los planes franceses
en el mar del sur. Cabe destacar que la captura del barco
comandado por Boislore representó un evento coyuntural en
las relaciones franco-españolas, que derivó en la intensificación
de los decomisos a las flotas francesas en ambos extremos del
Pacífico, la cual se constata en el aumento de fuentes primarias
sobrevivientes en el Archivo General de Indias como en los
archivos nacionales en Perú y Chile durante 1714 a 1725. De
tal suerte, el aumento de la documentación de decomisos en los
archivos históricos coincide con el proceso de decaimiento del
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interés de los comerciantes franceses en las aguas americanas
hasta llegar al punto de una mínima presencia hacia 1725, tal
como lo han señalado Carlos Malamud, Andrés Lespagnol y
Mariano Bonialian.
El carácter ambiguo de las ordenanzas dictadas desde
Madrid pareciera haber jugado un rol importante en la justificación
de las autoridades para colaborar con los extranjeros. Si bien
a lo largo del presente artículo se ha sostenido la primacía de
los intereses personales de las autoridades-mercaderes sobre el
bien común de los reinos, el simple hecho de recibir órdenes en
ocasiones completamente contradictorias entre sí les allanaba
el camino para justificar sus procederes. Aunado a lo anterior,
el componente espacial-temporal también contribuyó a tales
corruptelas. Generalmente el tiempo de entrega de correspondencia
entre Madrid y reinos alejados como Chile variaba entre 18 meses
a 2 años, tiempo suficiente para que los deseos del monarca
cambiaran a la sazón de los intereses políticos; panorama
particularmente habitual en las primeras décadas del siglo XVIII.
Así, las autoridades americanas, aunque ejecutando cabalmente
lo determinado en la metrópoli quizás sus acciones contradecían
a las nuevas ordenanzas en vigor dictadas en las cortes.
De manera general las actividades lucrativas de la flota
analizada retratan una seria de contactos ilegales aconteciendo en
ambas Indias. Desde el comercio de productos galos de manera
ilícita en espacios americanos, los contactos en altamar con
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embarcaciones asiáticas vedadas del comercio con Occidente,
hasta la circulación de productos asiáticos en sociedades cuyo
acceso a éstos estaba prohibido desde siglos atrás; en conjunto
constatan cuán muerta se encontraba la ley en concordancia con
la realidad. En cuanto a los intereses comerciales, la expedición
de Jean Boislore remarca el carácter primordial de las ferias de
productos en los puertos peruano-chilenos no únicamente para el
flujo de plata americana hacia espacios lejanos como China; sino
como laboratorios de mercadeo para comprender las necesidades
y gustos de una sociedad. Así, tales análisis determinarían el tipo
de mercaderías que entrarían al concierto del comercio global en la
modernidad temprana. En palabras simples, embarcaciones como
L’Eclair fueron vehículos que transportaron telas, porcelana,
escritorios y biombos a través de los cuales se construyeron
puentes que conectaban las Indias Orientales y Occidentales.
Archivos Consultados
Archivo General de Indias, Sevilla
Archivo Histórico de Euzkadi, Bilbao
Archivo Histórico Nacional de Chile, Santiago de Chile
Fuentes Primarias
Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias. Madrid: Imprenta Nacional del Boletín Oficial del Estado, 1998. Disponible en: https://www.boe.es/biblioteca_juridica/abrir_
pdf.php?id=PUB-LH-1998-62_2
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Fuentes Secundarias
Abreu y Bertodano, Felix Joseph. Tratado jurídico-político sobre
pressas de mar y calidades que deben concurrir para hacerse legítimamente el corso. Cádiz: Imprenta Real de la
Marina, 1742. https://www.bibliotecavirtualdeandalucia.
es/catalogo/es/consulta/registro.do?id=6892.
Alencar Gálvez, Bryan Raúl. “La infiltración francesa en el
imperio hispánico: los comerciantes de Saint-Malo en
Lima, 1710-1720”. Licenciatura en Historia, Pontificia
Universidad Católica del Perú, 2016. https://tesis.pucp.
edu.pe/repositorio/handle/20.500.12404/28/browse?type=author&amp;value=Alencar+G%C3%A1lvez%2C+Bryan+Ra%C3%BAl.
Andien, Kenneth J. Crisis y decadencia. El virreinato del Perú
en el siglo XVII. Historia Económica 11. Instituto de Estudios Peruanos, 2011.
Andújar Castillo, Francisco. “Corregidores, Redes Mercantiles y
Corrupción en el Perú Virreinal: La Red del Marqués de
Negreiros (1705-1721)”. Studia Historica: Historia Moderna 45, núm. 2 (2023): 113–42.
———. Necesidad y venalidad. España e Indias, 1704-1711.
Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales,
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Arzans de Ursúa y Vela, Bartolomé. Historia de la Villa Imperial
de Potosí. Lewis Hanke and Gunnar Mendoza. Vol. II. III
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Bonialian, Mariano Ardash. China en la América colonial: bienes, mercados, comercio y cultura del consumo desde
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-139

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�La Carrera del Pacífico y el horizonte comercial
peruano a mediados del siglo XVIII (1740-1760):
proyectismo, espacio económico y el Galeón
de Manila.
The Pacific Race and the peruvian transpacific commercial
horizon in the mid-eighteenth century (1740-1760): projecting,
economic space and the Manila Galleon.
Pablo Sierra Fáfila1
Universidad Complutense de Madrid
Madrid, España
https://orcid.org/0000-0002-1329-8817
Recibido: 23 de marzo de 2024
Aceptado: 26 de abril de 2024

Resumen: La ruta comercial transpacífica, fijada y asentada oficialmente
entre Manila y Acapulco, se vio irremediablemente afectada por las
soluciones aplicadas ante las dificultades bélicas desde 1739. La presión
y gravedad ejercida por el enemigo británico dificultó su continuidad
hasta el punto de su interrupción, tanto forzada como ordenada. A medida
que se prolongaba el uso de los registros sueltos se hizo inevitable la
reflexión y las propuestas alternativas, entre las que no faltaron aquellas
con las miras puestas en el virreinato del Perú como principal estímulo
para la recuperación del comercio de las islas Filipinas. Estas opciones,
Este trabajo ha sido posible gracias a un contrato Margarita Salas para la
formación de jóvenes doctores (CT18/22).
1

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165

�La Carrera del Pacífico

si bien no representaban una completa novedad, se sumaron al cuadro
que interconectaba el comercio oficial de la Carrera del Pacífico con la
profundidad de los derroteros que alcanzaban las mercaderías asiáticas.
La quiebra adjudicada a los registros sueltos es una cuestión que no
ha sido lo suficientemente matizada si atendemos a las voces que se
alzaron desde las islas para reconectar directamente, en esas peticiones,
el Archipiélago con las costas peruanas. Estas, además de comprenderse
como un llamamiento propio de una difícil situación comercial, invitan
a reflexionar sobre la relación entre las diferentes interdependencias
comerciales ultramarinas a mediados del siglo XVIII. Con este trabajo
pretendemos arrojar luz a un período concreto de la relación comercial
en el que confluyeron nuevas medidas con sus efectos: la generalización
de los registros sueltos junto a diferentes propuestas para la reforma del
reglamento comercial del Galeón de Manila.
Palabras clave: comercio, galeón, reforma, Perú, Filipinas
Abstract: The transpacific trade route, officially established and settled
between Manila and Acapulco, was irremediably affected by the
solutions applied due to the war difficulties since 1739. The pressure
and severity exerted by the British enemy hindered its continuity to
the point of its interruption, forced and ordered. While the use of
“registros sueltos” was prolonged, a reflection and alternative proposals
became inevitable, among which the sights set on the Viceroyalty of
Peru emerged as the main stimulus for the recovery of trade in the
Philippine Islands. Although these options were not completely new,
they added to the framework that interconnected the official trade of
the Pacific Race with the depth of the paths reached by Asian goods.
The bankruptcy attributed to the “registros sueltos” is an issue that
has not been sufficiently nuanced if we focus on the voices that were
raised from the islands to directly reconnect, in these petitions, the
Archipelago with the Peruvian coasts. These, in addition to being
understood as a call typical of a difficult commercial situation, invite us
to reflect on the relationship between the different overseas commercial
interdependencies in the mid-eighteenth century. With this work we
intend to shed light on a specific period of the commercial relationship
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-138

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�Pablo Sierra Fáfila

in which new measures converged with their effects: the generalization
of loose registrations together with different proposals for the reform of
the commercial regulations of the Manila Galleon.
Keywords: trade, galleon, reform, Peru, Philippines

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-138

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�La Carrera del Pacífico

Introducción
La última década del siglo XVI marcó el inicio del comercio
restringido oficial entre Manila y Acapulco como única conexión
habilitada en los intercambios con Oriente2. El espacio peruano,
como mercado de las mercancías asiáticas, procuró mantener su
comunicación comercial a pesar de la exclusión oficial, completada
durante la primera mitad del siglo XVII3. La relajación de su
Carlos Martínez Shaw, “El Galeón de Manila: 250 años de intercambios”,
Estudis: Revista de historia moderna 45 (2019), 9-34.
3
Entre la abundante bibliografía podemos destacar Woodrow Borah, Comercio y navegación entre México y Perú en el siglo XVI (México: Instituto Mexicano de Comercio Exterior, 1975); Fernando Iwasaki Cauti, Extremo
Oriente y Perú en el siglo XVI (Madrid: MAPFRE, 1992); Carmen Parrón
Salas, De las Reformas Borbónicas a la República: el Consulado y el comercio
marítimo de Lima, 1778-1821, (Murcia: Imprenta de la Academia General del
Aire, 1995); Pilar Latasa Vassallo, “Limitaciones legales al comercio transpacífico: actitud del virrey Montesclaros”, en Derecho y administración pública
en las Indias hispánicas: actas del XII congreso internacional de historia del
derecho indiano (Toledo, 19 a 21 de octubre de 1998), coord. Feliciano Barrios
Pintado, (Cuenca: Universidad de Castilla La Mancha, 2002), vol. 1, 877-898;
Margarita Suárez Espinosa, “Sedas, rasos y damascos: Lima y el cierre del
comercio triangular con México y Manila en la primera mitad del siglo XVII”,
América Latina en la Historia Económica 2 (2015), vol. 22, 101-134, DOI:
https://doi.org/10.18232/alhe.v22i2.591; Bruno de la Serna Nasser, “Debates
en torno al comercio por el océano Pacífico durante los reinados de Felipe II
y Felipe III (1573-1621): un ejemplo de policentrismo”, en Historia y Patrimonio Cultural. Memoria del 56º Congreso Internacional de Americanistas,
coords. Manuel Alcántara Sáez, Mercedes García Montero, Francisco Sánchez
López, ( Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2018), 757-768.
DOI: http://dx.doi.org/10.14201/0AQ0251_14; “La prohibición del comercio
entre Nueva España y Perú de 1634: génesis de una real cédula a través de la
coyuntura histórica de la monarquía hispánica” Histórica 1 (2020), vol. 44,
41-81; Mariano Bonialian. “Peruleros en Filipinas y en el Oriente, 1580-1610.
Una agencia hispanoamericana en la temprana globalización” Illes e imperis.
2

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�Pablo Sierra Fáfila

aplicación se dejaba notar muchos años después cuando, en 1748,
los apoderados del Consulado gaditano informaron del estado
real del comercio del Galeón de Manila en las Indias. Dijeron
que gran parte de las piezas no declaradas que se transportaban
hasta Acapulco tenían como destino el virreinato del Perú, cuyas
embarcaciones llegaban hasta el puerto novohispano, además de a
los de Sonsonate, El Realejo y Guatemala, distribuyéndose desde
allí hacia ambas costas4. Según sus cálculos, de las supuestas
4.000 piezas que tenían permitido embarcar anualmente desde
Filipinas, aproximadamente algo más de un tercio tenían un
destino fuera del virreinato novohispano5.
El desajuste de los circuitos comerciales oficiales
entre el Atlántico y el Pacífico continuó avanzando durante la
primera mitad del siglo XVIII. Se hizo manifiesto que el flujo
de mercancías y plata bajo la forma del sistema de galeones
para el comercio del virreinato peruano, proyectado desde 1720,
Estudis dhistòria de les societats en el món colonial i postcolonial 23 (2021),
185-211, https://doi.org/10.31009/illesimperis.2021.i23.08; “El Perú virreinal transpacífico, 1580-1604. Agentes, plata y productos chinos entre Potosí,
Lima, Nueva España, Filipinas y Macao”, Historia 55 (2022), vol. 1, 43-81.
DOI: https://doi.org/10.4067/S0717-71942022000100043.
4
Esta posición fue adquirida rápidamente, desde los inicios de la restricción
comercial. Rafael Obando Andrade, “Contrabandistas de seda y plata: puertos centroamericanos en las rutas transpacíficas (1585-1605)”, Nuevo Mundo
Mundos Nuevos [Online], Debates, 2019. Disponible en http://journals.openedition.org/nuevomundo/78278; DOI: https://doi.org/10.4000/nuevomundo.78278. Consultado el 27 de enero de 2024.
5
Javier Ortiz de la Tabla Ducasse, El marqués de Ovando. Gobernador de
Filipinas (Sevilla: CSIC, Escuela de Estudios-Hispanoamericanos, 1974), 125.
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�La Carrera del Pacífico

sufrió graves trastornos por la dispersión del metal precioso por
otros flujos de intercambio al margen o paralelos al de la feria
de Portobelo. La liquidación de esos intentos restauradores por
mano de Edward Vernon en 17396, al comenzar la guerra del
Asiento (1739-1748), constituyó el golpe de gracia a la fragilidad
del sistema. La guerra, según García-Baquero, se convirtió en
un factor externo de presión imprescindible para la más rápida
adopción de los registros sueltos como opción generalizada7.
Estos, a diferencia del sistema de flotas y galeones como
navegación agrupada de diversas embarcaciones mercantes
y con escolta armada, se caracterizaron por comerciar con las
Indias individualmente sin atenerse a las normas de la travesía
conjunta.
Hasta ahora, la atención de la historiografía a los registros
sueltos como sistema comercial antes de la década de 1760 ha
sido discreta. No obstante, más allá de trabajos dedicados al
comercio atlántico durante la centuria8, podemos señalar que los
Sin embargo, la mella se venía produciendo desde décadas atrás, cuando
los buques franceses generalizaron su acceso a la costa del Pacífico americano
alrededor del 1700. Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política
y comercio asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo
marginal, (México D.F.: El Colegio de México, 2012), 237-238, 241-242 y 245.
7
Antonio García-Baquero González, Cádiz y el Atlántico: el comercio colonial bajo el monopolio gaditano, (Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz,
1988), tomo I, 171.
8
Geoffrey J. Walker, Política española y comercio colonial 1700-1789,
(Barcelona: Ariel, 1979), 258-276; Antonio García-Baquero González, La Carrera de Indias: suma de la contratación y océano de los negocios, (Sevilla:
Sociedad Estatal para la Exposición Universal de Sevilla, Algaida Editores,
6

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puntos de análisis más pormenorizados los encontramos en los
trabajos de Xabier Lamikiz y Mariano Bonialian, quienes han
puesto en valor la trayectoria vital en la actividad económica9, el
peso del capital personal de los actores10 y el cambio en el patrón
del comercio como clave diferencial de los diferentes sistemas11,
1992), 104-108; Jesús Turiso Sebastián, Comerciantes españoles en la Lima
Borbónica: anatomía de una élite de poder (1701-1761), (Valladolid: Secretariado de Publicaciones, Universidad de Valladolid, Instituto Riva-Agüero,
Pontificia Universidad Católica del Perú, 2002), 124-130; Josep M. Delgado
Ribas, Dinámicas imperiales (1650-1796). España, América y Europa en el
cambio institucional del sistema colonial español, (Barcelona: Edicions Bellaterra, 2007), 141-207; Stnaley J. Stein, Barbara H. Stein, Plata, comercio y
guerra. España y América en la formación de la Europa Moderna, (Barcelona:
Crítica, 2002), 232-243; Allan J. Kuethe, Kenneth J. Adrien, El mundo atlántico español durante el siglo XVIII, (Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, Banco de la República, 2018), 131-172; Cristina Mazzeo, “El comercio
colonial a lo largo del siglo XVIII y su transformación frente a las coyunturas
de cambio”, en Compendio de Historia Económica del Perú. Economía del
período colonial tardío, ed. Carlos Contreras, (Lima: Banco Central de Reserva de Perú, Instituto de Estudios Peruanos, 2020 primera edición digital), t.
III, 245-248. Disponible en: https://www.bcrp.gob.pe/publicaciones/compendio-de-historia-economica-del-peru.html. Consultado el 22/05/2024.
9
Xabier Lamikiz, “Comerciantes y estrategias mercantiles en los intercambios transoceánicos de la Lima Borbónica, 1711-1821”. História Revista 3
(2016), 66-87. DOI: https://doi.org/10.5216/hr.v21i3.41391.
10
Xabier Lamikiz, “’Un cuento ruidoso’: confidencialidad, reputación y
confianza en el comercio del siglo XVIII”. Obradoiro de Historia Moderna 16
(2007), 113-142.
11
Xabier Lamikiz, “Patrones de comercio y flujos de información comercial
entre España y América durante el siglo XVIII”. Revista de Historia Económica. Journal of Iberian and Latin American Economic History 2 (2007), 231258. Una interpretación diferente sobre estos postulados en Jeremy Baskes,
Satying Afloat. Risk and Uncertainty in Sapnish Atlantic World Trade, 17601820, (Stanford: Stanford University Press, 2013), 43-68.
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�La Carrera del Pacífico

junto al papel del virreinato del Perú como polo de atracción entre
el comercio oficial e informal12.
Así, desde la década de 1740, se fue modificando el
conjunto de la circulación y distribución comercial de toda
la Monarquía. La percepción que se tuvo de estos fue variada
en función de los efectos generados en los diferentes espacios
oceánicos y motivaron una serie de discursos que, bajo la premisa
de la recuperación, buscaban el apoyo oficial de nuevas rutas de
vinculación comercial.
Esta situación, que relacionaba cambio y proposición, es
la que vamos a desarrollar en las siguientes páginas. Primero,
atendiendo a las descripciones hechas y a las soluciones aportadas
ante lo que, desde el archipiélago filipino, se presentaba como una
situación de crisis. Para ésta, la principal pasaba por establecer un
contacto comercial directo con el virreinato del Perú. Un discurso
que, bajo diferentes puntos de vista, presentó varios focos de
reclamación desde la década de 1740 en los que la posición de esa
posible relación fue variable, pero común como factor necesario
para potenciar el comercio. La revitalización de este horizonte
comercial desde Filipinas será un aspecto que analizaremos de
forma conectada, también, con la situación del comercio del
Galeón de Manila en la siguiente década. Unos años que contaron
con un doble cambio como telón de fondo, el de la generalización
Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio
asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal,
(México D.F.: El Colegio de México, 2012), 259-365.
12

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de los registros sueltos durante la guerra y la reintroducción del
sistema de flotas para Nueva España en 1757.
1. La riqueza peruana...¿oculta, dispersa o imaginada?.
El trazado comercial oficial que había desplazado al virreinato
peruano de la navegación transpacífica no fue eficaz a la hora de
impedir el acceso a las mercaderías y frutos asiáticos, pero, sobre
todo, se mostró incapaz de impedir la salida de plata. La centralidad minera13 del Perú como símbolo de riqueza fue una imagen
que no se apartaba de la memoria de aquellos interesados en tratar
y proponer formas diferentes de comunicar comercialmente las Indias con la Península. Bernardo de Ulloa fue parte de esa memoria
cuando, acordándose del comercio peruano, definía cuál había de
ser el camino de las reformas comerciales, pues ésta sólo prosperaría sobre “la práctica que siglos enteros la acreditaron de la más
conveniente, tan opulentos retornos, según la memoria, que solo
nos queda de las felicidades que por su medio se lograron”14. Puso
Sin embargo, los niveles de acuñación de la Casa de la Moneda de México, incluyendo oro y plata, alcanzaron en los años centrales de la centuria,
casi coincidentes con el gobierno del marqués de la Ensenada mientras ocupó la Secretaría de Marina e Indias (1743-1754), unas cifras medias de entre
11.000.000 y 12.000.000 de pesos. El registro más alto se dio en el año 1752
con 13.969.256 pesos. Estas no supondrían las cantidades de producción totales, ya que faltaría el metal precioso que no pasaba a las cecas, pero que era
igualmente apreciado y utilizado. Ruggiero Romano, Moneda, seudomonedas
y circulación monetaria en las economías de México, (México, D.F.: Fideicomiso Historia de las Américas, El Colegio de México, Fondo de Cultura
Económica, 1998), 29.
14
Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español,
13

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�La Carrera del Pacífico

el foco en los problemas que el exceso de oferta podría acarrear
como consecuencia de un drenaje demasiado rápido de la plata producida, una alteración que desvirtuaba los mecanismos comerciales como había sucedido con la detracción francesa por las costas
del Pacífico en las dos primeras décadas del siglo XVIII15.
Esto también se dejó sentir al otro lado del océano, aunque
en el caso del Galeón de Manila su irregularidad no fue tan
palpable como en el de los Galeones de Tierra Firme16, por lo que,
si la prolongación oriental de las navegaciones francesas pudieron
tener algún efecto contrario, este fue absorbido mucho mejor por
la mayor regularidad de la navegación transpacífica tradicional17.
[1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 186-187.
15
Véase también Carlos Malamud Rikles, Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano (1698-1725), (Cádiz: Diputación Provincial, 1986); Jesús
Turiso Sebastián, Comerciantes españoles en la Lima Borbónica: anatomía de
una élite de poder (1701-1761), (Valladolid: Secretariado de Publicaciones, Universidad de Valladolid, Instituto Riva-Agüero, Pontificia Universidad Católica
del Perú, 2002), 108-116. La Corona no pudo habilitar un convoy de galeones
por encima de las 2.000 toneladas de carga hasta 1721, al mando de Baltasar de
Guevara ya bajo el amparo del proyecto de 1720. Los de José Fernández de Santillán fueron los últimos que contaron con un tonelaje superior en 1706. Enrique
Tapias Herrero, El Almirante López Pintado (1677-1745). El duro camino del
éxito en la carrera de Indias, (Sevilla: Universidad de Sevilla, 2017), 400.
16
Entre el año 1700 y 1720 se cuenta solo uno sin navegación, 1704, y cuatro
arribadas: en 1714, 1716, 1718 y 1719. Carmen Yuste López, Emporios transpacíficos. Comerciantes mexicanos en Manila 1710-1815, (México: UNAM,
2007), 41 y 44.
17
Sirva como ejemplo el galeón que retornó a Manila en 1717 que cargaba
más de 2.000.000 de pesos, contando con que su despacho se había realizado
en 1715 y se retrasó un año por la arribada. En esas fechas se hallaba vigente
el permiso de 300.000 pesos de carga y 600.000 de retorno, así que superaba
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174

�Pablo Sierra Fáfila

Aunque, a pesar de los esfuerzos por retomar el control de los
canales de la plata peruana, en esta primera mitad del siglo XVIII
se fue consolidando la dispersión del metal precioso por diferentes
vías, unas impuestas, otras ilegales y otras autorizadas.
No obstante, la persistencia de la idea de un Perú de grandes
riquezas depositadas, parcialmente conocidas y desaprovechadas,
se presentaba como el gran estímulo del comercio de la Monarquía
y como un elemento clave en algunas propuestas que pretendían
conectar el virreinato con el comercio oriental. Esa imagen
conservada de origen peninsular se hacía evidente, de nuevo, en
las palabras de Bernardo de Ulloa:
“Ya he dicho que tres años hizo por marzo de este de 1740
que salieron los últimos galeones a Cartagena, reducidos a
un registro de dos mil toneladas y, no obstante esta cortedad
esperan la noticia de haber salido el comercio de Lima para ir
a encontrarle a Portobelo. En tan dilatado tiempo, se pierden
los navíos con la broma, se averían las ropas, y se comen los
comerciantes no solo las ganancias, sino el principal. Y aunque
estos sucesos van repetidos, y pudiera no hallarse hombre
que quisiera arriesgar su caudal en tráfico tan contingente, les
alienta y engaña la memoria de lo que fue, con la esperanza de
que los remedios que se aplican y malogran, lo puedan haber
recobrado”18.
el triple de lo permitido oficialmente. Carmen Yuste López, Emporios transpacíficos. Comerciantes mexicanos en Manila 1710-1815, (México: UNAM,
2007), 65-67.
18
Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español, [1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación
Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 187-188. La cursiva es
nuestra.
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175

�La Carrera del Pacífico

Las observaciones sobre el reajuste de los circuitos marítimos
como vías de abastecimiento comercial al virreinato alcanzaron
altas cotas de detalle y asignación espacial en la obra de Ulloa.
La atención prestada a las nuevas incidencias del cambio bajo un
cómputo más equitativo, cuya clave descansaba en la anualidad
como rasgo clásico y esfuerzo buscado con anterioridad, no
desatendieron los huecos y desubicaciones producidas por el
nuevo circuito19.
Desde el propio virreinato no faltaron voces que, partiendo
de una exposición de la situación, ofrecieran soluciones que
beneficiaran a la Corona como a los vasallos. Victorino Montero
del Águila20 dejó constancia, en su Estado político del Reino
del Perú (1742), de las puertas relajadas por donde entraban
las mercaderías y salían los tesoros de las Indias. Esas puertas
La distribución de este cómputo hecha por Ulloa fue la siguiente: a Chile
y El Callao le corresponderían 3.000 toneladas, a Cartagena de Indias 2.000
toneladas y a Buenos Aires 1.500 toneladas. Estos galeones reformados ya no
tendrían en Tierra Firme su destino principal, sino que el convoy se ramificaría
en esos destinos principales. Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español, [1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 188190 y 196-200. El establecimiento de una pauta para salida y retorno fue una
medida que también había querido aplicar el virrey Superunda (1743-1761)
a los registros sueltos, José Antonio Manso de Velasco, Relación de gobierno [1745-1761], ed. Alfredo Moreno Cebrián, (Madrid: Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo, 1983),
279-284.
20
Guillermo Lohmann Villena, “Victorino Montero del Águila y su “Estado
Político del Reyno del Perú” (1742)”, Anuario de Estudios Americanos 31
(1974), 751-807.
19

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fueron identificadas como la de Panamá, a mano de virreyes
y demás autoridades, la de Cartagena, como anticipos de la
feria de Portobelo en las prolongadas detenciones previas de
los Galeones de Tierra Firme, la de Buenos Aires y la de Nueva
España21. A través de ésta “continuamente entran al Perú crecidas
partidas de ropas de China, y de Castilla de la que conducen a
aquel reino navíos de Manila, y registros de Honduras, donde
se mezclan balandras extranjeras, y está computada esta saca
por tres millones de pesos”. Un aporte de moneda peruana que
pudo comprobarse en los registros de las flotas que retornaban a
Cádiz, “no obstante del oro, que es el que carga, para el uso de
esta relajada puerta”.
La suma de las cifras manejadas se aproximarían a los
retornos de la última década del siglo XVII22, lo que nos permite
entender que después de la guerra de Sucesión (1701-1714) estas
“puertas relajadas” cobraran una mayor presencia en el circuito
comercial peruano y, al mismo tiempo, la imposibilidad con la
Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid (en adelante RBPRM), Estado
político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff. 154v.-156v; Ruggiero Romano, Moneda, seudomonedas y circulación monetaria en las economías de
México, (México, D.F.: Fideicomiso Historia de las Américas, El Colegio de
México, Fondo de Cultura Económica, 1998), 65-67.
22
José María Oliva Melgar, “Los insondables galeones del tesoro y las informaciones diplomáticas toscanas sobre las remesas de plata americana en la
segunda mitad del siglo XVII”, en El sistema comercial español en la economía mundial (siglos XVII-XVIII). Homenaje a Jesús Aguado de los Reyes, eds.
lit. Isabel Lobato Franco, José María Oliva Melgar (Huelva: Publicaciones
Universidad de Huelva, 2013), 127-155.
21

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que se toparon las autoridades españolas por revertir la situación.
El autor seguía el razonamiento hecho por Miguel de Zavala y
Auñón en lo que respectaba al cálculo en la producción de plata
y oro americanos hasta el año de 1732, fecha en la que escribía.
Hasta aquel año, Zavala y Auñón suponía que las “dos Américas”
habían dado anualmente una cifra de 38.000.000 de pesos de media
desde su descubrimiento23. Pero Montero del Águila puntualizaba
que éste no había contado con otros datos, como en el caso del
oro chileno, del que dudaba que Zabala hubiera podido incluir
en sus cálculos24. La reevaluación de sus cifras25 le condujo a la
conclusión de que, ante la costumbre de la infracción, “el cúmulo
de millones, que han fructificado estos reinos, se hallarán en los
extraños, porque el desorden en que se han connaturalizado, no se
halla en términos de lo que lo enfrenen las Leyes; y es necesario
usar como coyundas las industrias, sujetándolo al suave jugo de
En esta cifra media contaba Miguel de Zabala y Auñón tanto con los metales preciosos registrados como los no registrados. Y, además, computaba
prudencialmente la plata americana al margen de la Carrera de Indias en esa
estimación media anual. Biblioteca Digital Hispánica (en adelante BDH), Representación al Rey N. Señor D. Phelipe V [1732], R/35520, 252-254.
24
“de tal suerte que en las estafetas que conducen las cartas, se ha establecido un público registro de encomiendas, que ha habido ocasión en que han traído 42 arrobas registradas, siendo lo regular en cada cuarenta días que entran
estas estafetas 25 y 30 arrobas, las que conducen; y a el año que viene a ser
toda esta remisión la cuarta parte de la que se envía con particulares prelados
y personas, que vienen de dichas ciudades, fuera de otro tanto, que camina por
relajación a la puerta de Buenos Aires” . RBPRM, Estado político del Reino
del Perú [1742], DIG II/2888, ff. 156v.-157v. y 158r.
25
RBPRM, Estado político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff.
158r.-159r.
23

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una Compañía, que es la más apreciable prensa, en que se habían
de tirar nuevas Pragmáticas”26.
Sin embargo, la incorporación de nuevas posibilidades
necesitó de una situación crítica, o excesivamente agravada,
como para producir una reacción de mayor calado como el
detonante bélico de 173927, que facilitó la adopción del sistema
de registros sueltos de forma generalizada para sostener el
sistema comercial de la Monarquía y dar la espalda al alarde
del “reformismo continuista”28. Teniendo esto presente, parecía
seguirse una solución que ensamblara directamente esa
dispersión de los metales preciosos con una cobertura29 que
atendiera esos canales de desvío, condición que podrían cumplir
los registros sueltos.
Sin embargo, pese a no poder acudir a todos los canales
de desvío al mismo tiempo, pudo confirmarse el resultado
RBPRM, Estado político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff.
159r.-160v.
27
Jorge Cerdá Crespo, Conflictos coloniales: la Guerra de los Nueve Años
1739-1748, (Alicante: Publicaciones Universidad de Alicante, 2010).
28
Antonio García-Baquero González, “Comercio colonial y reformismo
borbónico: de la reactivación a la quiebra del sistema comercial imperial”,
Chronica Nova: Revista de historia moderna de la Universidad de Granada
22 (1995), 121. Además, el fin de la guerra en 1748 y el tratado posterior con
Inglaterra dos años después permitieron concluir las condiciones comerciales
impuestas en Utrecht con el Navío de Permiso y el Asiento de Negros.
29
Ante la dispersión la respuesta de la Corona fue la de proporcionar una
multiplicación de rutas que la asistiera y se canalizara hacia el aumento del
volumen comercial entre la Península y las Indias. Valentín Vázquez de Prada,
“Las rutas comerciales entre España y América en el siglo XVIII”, Anuario de
Estudios Americanos XXV (1968), 197-241.
26

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proporcionado por estos al demostrar su capacidad para mantener
una comunicación comercial entre la Península y las Indias
durante la guerra30. Así, la apuesta por su continuidad pareció
clara al marqués de la Ensenada (1743-1754)31, incluso a pesar de
contrarios dictámenes32.
La correlación entre las descripciones de Montero del
Águila y la solución dada por Ulloa, sin que coincidieran en el
método más idóneo para la reforma comercial, sí tomaban al Perú
como el principal y potencial estímulo comercial. Para el desvío
oriental creyó encontrar Ulloa una alternativa en la apertura del
comercio directo entre las islas Filipinas y la Península, pero en
El promedio anual, entre 1739 y 1754, se situó en 47 navíos, poco más de
un tercio superior respecto a las dos décadas previas. Antonio García-Baquero
González, Cádiz y el Atlántico: el comercio colonial bajo el monopolio gaditano, (Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz, 1988), tomo I, 172.
31
Rafael Antúnez y Acevedo, Memorias históricas sobre la legislación y
gobierno del comercio de los españoles con sus colonias en las Indias Occidentales, [1797], ed. Antonio García Baquero-González, (Madrid: Fábrica de
Moneda y Timbre, 1981), 56-58.
32
Entre estos el de Manuel Clemente Rodríguez Requejo en 1750. Finalmente, una vez apartado del poder Ensenada, fueron restituidas las flotas con
carácter bianual en 1754. Margarita Rodríguez García, “Compañías privilegiadas de comercio con América y cambio político (1706-1765)”, Estudios de
Historia Económica, 46 (2005), 65; Josep María Delgado Ribas, Dinámicas
imperiales, 1650-1796: España, América y Europa en el cambio institucional
del sistema colonial español, (Barcelona: Bellaterra, 2007), 186; Stanley Stein,
Bárbara Stein, Plata, comercio y guerra: España y América en la formación
de la Europa Moderna, (Barcelona: Crítica, 2002), 241 y 243; Antonio Bernal Rodríguez, España proyecto inacabado: los costes/beneficios del imperio,
(Madrid: Marcial Pons, Fundación Carolina, Centro de Estudios Hispánicos e
Iberoamericanos, 2005), 494.
30

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exclusividad33. De esta forma, el nudo indiano del comercio34, que
tanto lastraba la recuperación de los convoyes a Tierra Firme, se
vería desenlazado en la culminación de un doble objetivo que
parecía tener en ese ámbito de circulación informal el principal
escollo. La perspectiva de Ulloa se centró en delimitar lo máximo
posible los espacios económicos de intervención comercial, dejando la atracción del mercado peruano para un reformado sistema de Galeones y la conexión directa con el comercio transpacífico para los puertos de la Península, con libre acceso a éste, y sin
anular el sistema tradicional del Galeón de Manila. La centralidad
peninsular, que si bien tenía como trasfondo el horizonte comercial peruano, se transformaba, a ojos de Montero del Águila, en
una centralidad virreinal, en la que mediante una “Compañía de
caudales” se concentraría e impulsaría la actividad comercial35.
Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español,
[1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 169-176, 348-349 y 353-355.
34
Nos referimos a un conjunto de lógicas informales que dominarían el control
de unos circuitos comerciales conectados por el Pacífico al margen de la preeminencia que quiso ejercer la Corona. Habría una primera fase de plenitud del
modelo informal entre 1580 y 1640; le seguiría otra de atenuación del mismo
de 1640 a 1680 y, por último, la segunda de impulso entre 1680 y 1740. Esta
última se distinguiría de la primera en que el comercio entre ambos virreinatos
por el Pacífico estaría completamente prohibido a diferencia de la permisión
que se practicaba en el primer periodo. Mariano Bonialian, China en la América
colonial: bienes, mercados, comercio y cultura del consumo desde México hasta
Buenos Aires, (Buenos Aires: Editorial Biblos, 2014), 56-67.
35
“y los mismos que han dado el 5% que pondrán el tercio o mitad de sus
caudales, fiando de un Banco, con más razones de seguridad, lo que hoy fían
de un individuo que pasa a la feria de Galeones: y si lo que V.M. erige por
33

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De aquella serían los puntos once y doce los de mayor
interés, pues a partir de estos procuraba hacer valer al rey que
era mucho más favorable la práctica de la navegación por el
Pacífico por tratarse de una ruta cómoda y de “propias Colonias”,
al contrario de la que pudiera experimentarse por el cabo de
Buena Esperanza36. Sólo habría que copiar el modelo comercial
transpacífico “como lo hacen hoy los del Reyno de México a las
Islas Filipinas, [...]; pues no se hace a Cádiz Almacén de estos
comercios”37. No obstante, ofrecía muchas dudas ya que parecía
querer cerrar el comercio de Nueva España con las islas Filipinas e
incorporarlo a esa compañía propuesta con carácter restrictivo38. El
precepto al año, se conoce utilidad, se puede sin exceder la ponderación de lo
posible, decir, que a dos o tres años de esta creación, tendrá la Compañía 20
millones de manejo; y a diez años de haber recogido caudales y comercios,
ninguna de las de Europa igualará sus fondos”. RBPRM, Estado político del
Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff. 121r.-123r.
36
Marina Alfonso Mola, Carlos Martínez Shaw, “La ruta del Cabo y el comercio español con Filipinas”, en Un océano de seda y plata: el universo económico del Galeón de Manila, eds. Salvador Bernabéu Albert, Carlos Martínez Shaw, (Sevilla: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2013),
307-340.
37
RBPRM, Estado político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff.
146r.-149r.
38
Unos años antes, el marqués de Villadarias ya había tenido presente la fuga
del metal precioso que se producía por el Pacífico y la idoneidad de comerciar
sólo con géneros por esa ruta. Más allá del resumen que de sus planteamientos
hiciese el marqués de Santa Cruz de Marcenado, Villadarias expuso en su Discurso sobre la negligencia y abandono con que se miraba en España el esencialísimo punto del Comercio que “[...]Y como en la China se carece de plata
al paso que abunda el oro, con el cual, la compran aquellos naturales dando
crecido interés se podría sujetar aquel comercio a este solo cambio prohibiendo lo que fuese manufactura (pues destruyen las nuestras) y permitiéndolo
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problema se hallaría en la contrapartida, pues, en el fondo, la plata
era la mercancía más valorada en las Indias Orientales. La mayor
parte de las mercaderías que transportaba el Galeón de Manila no
eran propias del Archipiélago, sino conducidas anualmente para el
comercio de éste por los champanes chinos y demás embarcaciones
asiáticas que anualmente navegaban a las islas.
Al igual que Ulloa, Montero del Águila se expresó de
manera similar sobre la plata del virreinato39. Ya no se trataba
únicamente de la que se movía por éste y cuya concentración de
décadas pasadas había dado paso a su dispersión por diferentes
“puertas” como había expuesto. Además, podría haber otra
importante cantidad que no se ponía siquiera en circulación y, por
tanto, se trataría de una riqueza potencial no explotada. A ojos del
proyectista sería un doble perjuicio: el causado por las grandes
sumas que escapaban al control de los españoles y el otro debido al
poco interés por fomentar el trabajo de las minas y explotaciones
similares de la superficie. Una oportunidad que se perdía.
2. Filipinas y el comercio con el Perú.
Junto a estas dos perspectivas, completaría el conjunto de la
Monarquía la proporcionada desde las islas Filipinas. El arzobispo
de Manila, Pedro Martínez de Arizala, dio muestras en 1753 de
únicamente en lo que lejos de producir mal asegurase bien pero con la calidad
de que se conmutasen géneros por géneros.”. RBPRM, Miscelánea, DIG/II
2862, ff. 33r.-v.
39
RBPRM, Estado político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff.
157v.-158r.
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la atracción que ejercía el Perú sobre las mercaderías y géneros
asiáticos40. En la parte que dedicó al comercio de Filipinas con
Nueva España proponía que este permiso se ampliara hasta
1.000.000 de pesos, de los que calculaba que rendirían en
Acapulco doblemente y que contribuirían por derechos reales el
20%41. Ya de por sí la ampliación sugerida era bastante importante
al elevar el permiso al doble del último concedido. Pero no se
detuvo aquí, al apuntar, al mismo tiempo, al virreinato peruano.
La ausencia de detalles concretos no empañó la claridad
de su exposición: “Y debiéndose suponer, que extendido (como
conviene) este tráfico de Philipinas al Reino del Perú, rendirá con
el tiempo otra igual cantidad”. Ahora bien, esto era una aspiración,
pero el comienzo, “mientras se establece con cabal conocimiento”,
se haría navegando cada dos años y “podrá regularse su efectivo
considerado al propio cotejo, y regulación de 20 por 100 a 200.000
Archivo General de Indias (en adelante AGI), FILIPINAS,292,N.49, Carta
de Pedro Martínez de Arizala, arzobispo de Manila, proponiendo un proyecto
para Filipinas, Manila 14-I-1753. Decía el arzobispo en su carta que ya había
dado cuenta de sus proposiciones hacía más de cuatro años, por lo que los
primeros escritos del proyecto podrían ser del año 1747 o 1748. El afán observador de Arizala también se hizo notar en el aspecto político cuando propuso al
marqués de la Ensenada en mayo de 1752 la reforma del gobierno de las islas
Filipinas y es que no carecía de experiencia en este sentido el arzobispo, pues
antes de llegar al Archipiélago había sido oidor de la Real Audiencia de Quito.
Miguel Luque Talaván, “Las instituciones de derecho público y de derecho
privado en la gobernación y capitanía general de las Islas Filipinas”, en Historia general de Filipinas, dir. Leoncio Cabrero Fernández, (Madrid: Ediciones
de Cultura Hispánica, 2000), 350; Antonio M. Molina, América en Filipinas,
(Madrid: Editorial MAPFRE, 1992), 63.
41
Que dejaría como beneficio neto del comercio sería de 1.600.000 pesos.
40

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pesos […] y con el mismo interés de carga, que los de Acapulco”42.
De esto se comprende que el permiso para el inicio del comercio
transpacífico con el Virreinato del Perú sería de 500.000 pesos en
Manila y de 1.000.000 de retorno a los que se aplicaría ese 20%
por el mismo concepto que había propuesto anteriormente. Así,
la suma de ambos permisos supuestos arrojaría un valor total de
carga en Manila de 1.500.000 pesos con un retorno de 3.000.000
de pesos si no tenemos presente las contribuciones de los reales
derechos. Cifras más próximas al producto real que transportaban
los galeones43, así que en parte podemos entender la propuesta del
arzobispo como una forma de dar curso oficial a lo practicado.
AGI, FILIPINAS,292,N.49, Carta de Pedro Martínez de Arizala, arzobispo de Manila, proponiendo un proyecto para Filipinas, Manila 14-I-1753.
43
Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio
asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal,
(México D.F.: El Colegio de México, 2012), 207-223. Así se refería el oidor
Francisco Leandro de Viana: “[...] y para mayor convicción de todo lo hasta
aquí dicho, y de los perjuicios causados a la Real Hacienda, servirán los ejemplares Covadonga, y Santísima Trinidad, apresados por los ingleses, en los
años de 743 y 762: y últimamente el Navío llamado el Philipino (cuya Plata
se salvó en la pasada Guerra, y pasaba de dos Millones de pesos, no correspondiéndole por el registro, sino doscientos y cincuenta mil pesos) la Fragata
Santa Rosa; (en que el Marqués de Rubi, encontró un exceso exorbitante en las
Cajas de Permiso; y hubiera encontrado el mismo en los Fardos, si se hubieran
abierto) y la Fragata San Carlos, en que se descubrieron iguales excesos por las
eficaces providencias del actual Virrey de la Nueva España, y de Don Joseph
de Gálvez, Visitador General de aquel Reyno”. AGI, FILIPINAS,940,N.1,
Carta de Francisco Leandro de Viana informando extensamente en dos partes:
la primera en 46 capítulos sobre los abusos y fraudes y la segunda en 18 sobre
el número de piezas permitido, Manila 15- VII-1767, en Expediente sobre desórdenes del comercio de Filipinas, f. 945r.
42

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De esta propuesta podemos deducir que el interés que
desde Manila podía despertar el comercio directo con el virreinato
peruano, como mercado importante e interesado en los productos
orientales, se pudo concentrar en evitar la intermediación
novohispana como sucedía hasta entonces. Desplazada ésta, los
excedentes se convertían ahora en el permiso que debía llegar a
Perú directamente por mano del comercio filipino. Cabe pensar
que, con esto, Arizala buscara eliminar algunos de los abusos
que se habían venido perpetuando en el comercio transpacífico44.
Sin embargo, no ofreció respuesta a estos interrogantes. Si ese
supuesto interés comercial insular no era tal, hay que decir que este
solo estaría en la pluma del arzobispo. Además, resultaría extraño
pensar que los comerciantes novohispanos, especialmente los de
la Ciudad de México, cuya presencia en los circuitos mercantiles
y poder económico era creciente desde la segunda mitad del
siglo XVII45, se resignaran a la implantación de una segunda vía
comercial transpacífica que conectara directamente al virreinato
del Perú con las islas Filipinas. De la misma forma que tampoco
consentirían en ello los comerciantes peninsulares y la misma
Corte, donde siempre era visto con recelo cualquier desmán
El mismo arzobispo había denunciado los mismos pocos años antes. AGI,
FILIPINAS,292,N.32. Carta de Pedro Martínez de Arizala sobre el reparto de
boletas, Manila 30-VIII-1750.
45
Guillermina del Valle Pavón, “contrabando, negocios y discordias entre
los mercaderes de México y los cargadores peninsulares, 1670-1711”, Studia
historica. Historia moderna 2 (2020), 115-143. DOI: https://doi.org/10.14201/
shhmo2020422115143.
44

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cometido o que llegaran noticias sobre las salidas irregulares de
plata por encima de los retornos permitidos.
El planteamiento hecho por Arizala suscitaba una cuestión
importante, la de la afectación al abastecimiento indirecto por
parte del Galeón de Manila al virreinato peruano y, unido a éste,
el ejercicio del monopolio y circulación comercial que hacían e
intentaban proteger los comerciantes de Lima como intermediarios
de mayor peso. Este quedó más expuesto, sobre todo, cuando los
registros sueltos se dejaban notar de tal forma que exigían a los
comerciantes más potentados un sobresfuerzo por mantener su
posición. Esto pudo comprobarse ya en los años de 1743 y 1744
con el cese de la puerta de Panamá46.
No obstante, Jorge Juan y Antonio de Ulloa pudieron
informarse de que el trato ilícito que se hacía por las costas
novohispanas en relación a las mercaderías orientales era mucho
más difícil de erradicar debido a la baratura de esas mercancías
que podían dejar un beneficio superior al 100% una vez deducidos
todos los costes. Un porcentaje que podría alcanzar el 200%
en los casos en los que pudieran adquirirse de primera mano
en Acapulco. Por un testimonio directo, que dijeron tomar de
un comerciante recién llegado de las costas de Nueva España,
supieron que su beneficio había sido del 140%, “pero que esto
había nacido tanto de haber logrado la ocasión de emplear en [la]
Jorge Juan de Santacilia y Antonio de Ulloa, Noticias secretas de América,
[1747], ed. Luis Ramos Gómez, (Madrid: Dastin, 2002), 202-206.
46

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feria de Acapulco, cuanto porque las contribuciones para el pase
habían sido muy moderadas en virtud de algunas recomendaciones
que con prevención se les habían hecho a los jueces por donde
había de pasar para que lo atendiesen”47. Por tanto, la esfera
comercial comprendida en los productos orientales tendría así una
condición particular respecto al flujo completo informal desviado
desde Nueva España.
El gobernador Pedro Manuel de Arandía48, partícipe de
este contexto reformista, formuló, al igual que el arzobispo, una
idea de comercio transpacífico49 como alternativa complementaria
a la tradicional practicada hasta entonces. Con ello, esperaba dar
solución a una serie de problemas que se habían vuelto acuciantes
a su parecer y que estaban en estrecha relación. A la debilidad
demográfica de la población de origen español se añadía una
lastrada situación comercial desde la década anterior cuando
tuvo lugar la captura del Covadonga en 1743, seguido de varias
Pero, también, había artículos no tan atractivos cuya ganancia podía ser inferior. Jorge Juan de Santacilia y Antonio de Ulloa, Noticias secretas de América, [1747], ed. Luis Ramos Gómez, (Madrid: Dastin, 2002), pp. 207-208.
48
Un repaso a su gobierno en Ana Ruiz Gutiérrez, “Fronteras allende el mar:
el gobierno de Pedro Manuel de Arandía y Santisteban en Filipinas (17541759)”, en Fiesta, arte y literatura en tierras de frontera, eds. José Javier
Azanza López, Silvia Cazalla Canto y Guadalupe Romero Sánchez, (Granada:
Editorial Universidad de Granada, 2023), 73-93.
49
Un primer acercamiento a esta propuesta en Pablo Sierra Fáfila, “La nao
del Perú: propuesta del gobernador Pedro Manuel de Arandía para el comercio de Filipinas (1758-1759)”, en América: problemas y posibilidades, eds.
Ascensión Martínez Riaza y Miguel Luque Talaván, (Madrid: Ediciones Complutense, 2019), vol. 2, 529-552.
47

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arribadas y la pérdida del patache Pilar en 175050. De la relación
anterior había podido constatar su influencia mutua y afirmar
que solo diez casas contaban con un caudal superior a los 50.000
pesos, más que apto para su mantenimiento. Pero a estos seguían
“habitantes eventicios, y producentes para el Comercio del apoyo
de las obras pías con poquísimo caudal de propio arbitrio”.
Estas palabras guardaban la denuncia implícita respecto a la
escasa población arraigada en las islas, en la que predominaría
un carácter fluctuante y temporal, de ida y venida en una sola
generación, de cuya marcha a Nueva España no quedaba ningún
beneficio en las islas51.
Ahora bien, si nos fijamos en dicho aporte poblacional, las
palabras de Arandía no casaban con el movimiento observado en
la década de 1750, en la que se puede apreciar un leve incremento
respecto a las dos anteriores (1730-1749)52. Cabe la posibilidad
Vicente Rodríguez García, El gobierno de Don Gaspar Antonio de la Torre y Ayala en Filipinas, (Granada: Universidad de Granada, 1976), 111-112
y 150-152; Antonio García González, El gobierno en Filipinas del Ilmo. Sr.
D. Fray Juan de Arechederra y Tovar, Obispo de la Nueva Segovia,(Granada:
Universidad de Granada, 1976), 73-74 y 98-99; Guadalupe Pinzón Ríos, “Defensa del Pacífico novohispano ante la presencia de George Anson”. Estudios
de historia novohispana 38 (2008), 63-86.
51
Antiguo patrón fijado desde la aplicación de la restricción oficial. Carmen
Yuste López, “De la libre contratación a las restricciones de la permission. La
andadura de los comerciantes de México en los giros iniciales con Manila,
1580-1610”, en Un océano de seda y plata: el universo económico del Galeón
de Manila, eds. Salvador Bernabéu Albert y Carlos Martínez Shaw, (Sevilla:
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2013), 85-106.
52
Antonio García-Abásolo, “Españoles y mexicanos en Filipinas. Siglos
XVI a XIX”, en Con la casa a cuestas. Migración y patrimonio cultural en
50

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de que dicha tendencia se hubiera reducido o estancado justo en
el momento en el que se hacía cargo de la Gobernación insular,
pero la frecuencia era más favorable que en los gobiernos previos
al de José de Ovando (1750-1754), de lo que se desprende que el
interés por comerciar desde Filipinas no se veía, cuando menos,
mermado53.
Otro factor perjudicial al comercio que sumaba era el del
aumento de los precios de los géneros y mercaderías asiáticas por
la mayor demanda europea, cuyas embarcaciones acudían a los
puertos chinos en mayor número54. Esto suponía que por la vía de
las compañías comerciales europeas había aumentado la atracción
de este comercio en detrimento de la vía transpacífica55. Cabría
preguntarse si ese tirón por la ruta del cabo de Buena Esperanza
el mundo hispánico, ed. Erika González León, (Sevilla: Universidad Pablo de
Olavide, Arte, Creación y Patrimonio Iberoamericanos en Redes, 2020), 77.
53
Otra cuestión sería que el beneficio se concentrara, por ese mayor aporte
poblacional, en un mayor o menor número de manos, pero esto no implicaría
necesariamente un descenso del mismo.
54
AGI, FILIPINAS,160,N.27, Carta del gobernador Pedro Manuel de Arandía sobre el comercio con Perú, Manila 17-VII-1758, en Expediente sobre
apertura del comercio a Perú. 17-VII-1758/27-XI-1759.
55
José Passarin, comisionado para la construcción del galeón Nuestra Señora de Guadalupe en Siam, en su conducción hacia las islas Filipinas no exenta
de dificultades, pudo observar a mediados del año 1755 que “Noticiosos de mi
llegada a la ciudad de Cantón los sobrecarga (sic), y capitanes de veinte y nueve barcos de Europa que se hallaron por sus Compañías de Comercio de dicha
ciudad como son franceses, ingleses, portugueses, prusianos, suecos, dinamarqueses y holandeses me vinieron a cumplimentar admirándose mucho de mi
lastimosa tragedia”. AGI, FILIPINAS,940,N.1, Expediente sobre desórdenes
del comercio de Filipinas, Manila 5-VII-1756, f. 184r.
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se debía únicamente a un aumento de la demanda de los mercados
europeos para el consumo propio de estos o si, además, influía el
hecho de que el abastecimiento de los mercados indianos hubiera
acaparado un mayor volumen de mercaderías asiáticas por la vía
atlántica56 y, por tanto, el papel jugado por los registros sueltos
desde su habilitación en 1739 tuviera protagonismo en ello57.
Si estos proporcionaron un abastecimiento más regular
a las Indias, podemos pensar que la atracción de mercancías
asiáticas por la ruta transpacífica se vería, en parte, reducida.
Incluso, la demanda peruana, alimentada desde Acapulco, podría
haberse visto igualmente cubierta por esta “atlantización” del
comercio transpacífico, identificando la navegación por el cabo
de Hornos desde la década de 1740 como la primera fase de
cambio respecto al comercio oriental58. No obstante, a través de
los comentarios de Jorge Juan y Antonio de Ulloa hemos podido
ver cómo la rentabilidad de ese comercio ilícito de mercaderías
asiáticas era lo suficientemente alta como para resistir mejor el
Ana Crespo Solana, “La Compañía holandesa de las Indias Orientales
(VOC) y los proyectos españoles con Filipinas a través del Cabo de Buena
Esperanza (1609-1784)”. Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia 20 (2020), 127-129.
57
Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español,
[1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 351-352.; Gerónimo de
Uztariz, Theorica y práctica de comercio y marina, [1742], ed. Gabriel Franco
López, (Madrid: Aguilar, 1968), 102.
58
Mariano Bonialian, “Comercio y atlantización del Pacífico mexicano y
sudamericano: la crisis del lago indiano y del Galeón de Manila, 1750-1821”.
América Latina Historia Económica 1 (2017), 13.
56

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abastecimiento que pudiera hacerse con los navíos de registro. Sin
embargo, Bonialian pone en cuestión esa rentabilidad advirtiendo
que la redistribución que se efectuaba desde Lima prácticamente
había desaparecido para la década de 1750:
“Hemos registrado en su momento que entre los años 1670 y
1740 se dirigieron más de 80 embarcaciones limeñas con plata,
azogue, cacao y vino a los puertos del Pacífico mexicano.
Veinticinco de ellos –cifra oficial y por cierto mínima, que
no refleja el contraflujo- habían retornado con mercadería
local, asiática, europea y de Castilla a los puertos del Callao,
Guayaquil, o Paita. Lo sorprendente es que apenas iniciada
la segunda mitad del siglo XVIII, esta composición de bienes
desde México hacia Perú por el Pacífico no continuó en lo
más mínimo. La medida de libre comercio para el tráfico de
embarcaciones particulares por el puerto de Buenos de Aires o
hacia el Valparaíso, Lima y Guayaquil vía el Cabo de Hornos
daba cuenta del avance español sobre un espacio marítimo
sudamericano que en el periodo anterior funcionaba con otras
lógicas de comercio, más vinculadas a México y a la economía
asiática.” 59

Esa resistencia mayor parecía, según el fragmento, no haber
tenido continuidad. Sin embargo, Carmen Parrón Salas advirtió
que los registros sueltos no se habían hecho sentir plenamente
todavía entre 1739 y 176060. Se podría argumentar que la Carrera
del Pacífico no pudo oponerse con firmeza a la llegada de los
Mariano Bonialian, “Comercio y atlantización del Pacífico mexicano y
sudamericano: la crisis del lago indiano y del Galeón de Manila, 1750-1821”.
América Latina Historia Económica 1 (2017), 18-19.
60
Carmen Parrón Salas, “Perú y la transición del comercio político al comercio libre, 1740-1778”, Anuario de estudios americanos 2 (1997), 453-456.
59

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registros sueltos y que estos pudieron tener un efecto sustitutivo,
ya que la década de 1740 fue aciaga para el comercio del Galeón
de Manila, pues entre 1742 y 1750 solo se completaron dos
viajes comerciales y el envío de una embarcación en lastre61,
en 1745, 1746 y en 1749. Por tanto, sería esta una oportunidad
para los registros sueltos de cubrir la demanda del virreinato
peruano asumiendo esa carga “extra” que tenía como objeto la
reexpedición hacia el Perú. Una situación que bajo diferentes
perspectivas señalaba el proyectismo de estas décadas centrales,
al subrayar la conexión con Perú como factor de recuperación.
No obstante, este esquema de reemplazo debe ser
matizado. La famosa expresión recogida por Domingo de
Marcoleta, “A este methodo se fabrican inmensos artificios, que
ha maquinado la avaricia, tanto por aquella Garganta, como por
la via de Mexico, hallándose en el Reyno gruessas Memorias,
y tanta copia de Generos de China, que parece haverse abierto
la Feria de Pequin en Lima”62, nos dice todavía que el efecto
de los registros sueltos, como suministradores de mercaderías
orientales, no habían triunfado en tal condición durante la década
de 1740. Independientemente de la exactitud temporal con la que
vinieran a acusar a los comerciantes de Lima, esto nos dice que,
AGI, FILIPINAS, 151,N.41, Carta de Gaspar de la Torre sobre suspensión
del galeón, Manila 19-VIII-1745.
62
RBPRM, Nueva Representación, que hace a Su Magestad (que Dios
guarde) D. Domingo de Marcoleta, Apoderado de la Ciudad de Buenos Aires
[1750], VE/703/4, f. 6r.
61

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al menos, el rápido efecto subrayado por Lamikiz63, en respuesta
a lo expuesto por Parrón Salas sobre la profundidad y velocidad
del cambio representado por los registros sueltos, no parecía
aplicarse a esa esfera del comercio oriental, o al menos no se
ajustaba a los mismos ritmos que se habían impuesto sobre el
tradicional comercio atlántico.
Por ello, debemos considerar que la ruta de abastecimiento
seguiría siendo extraordinariamente larga si, desde Cádiz, se
daba conexión a la del cabo de Buena Esperanza con los registros
sueltos. De tal forma que, aún en la década de 1740, y contando
con la supresión de la ruta transpacífica después del desastre del
Covadonga (1743), se planteara el abastecimiento directo como
una oportunidad, pero integrada también en un amplio contexto
de guerra económica64, por parte de las potencias extranjeras en
América a través del Pacífico entre 1745 y 174765, sabedores de
los varios años que hacía que no salía un galeón hacia Acapulco y
del impacto que podía tener una operación de tal calibre66.
Xabier Lamikiz, “Patrones de comercio y flujos de información comercial entre España y América durante el siglo XVIII”. Revista de Historia Económica. Journal of Iberian and Latin American Economic History 2 (2007),
240-241.
64
Sylvia L. Hilton, Las Indias en la Diplomacia española, 1739-1759 (Madrid: Universidad Complutense de Madrid, Tesis Doctoral, 1980), 328-331.
65
Justo ese año de 1746 se había decido enviar desde Filipinas el galeón
Rosario y el navío Pilar. Véase la tabla más abajo.
66
Guadalupe Pinzón Ríos, “La expedición neerlandesa de 1747. Un intento
inglés y holandés por comerciar con Nueva España”, en Nueva España: puerta
americana al Pacífico asiático, coord. Carmen Yuste López, (Ciudad de México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 2019), 197-221.
63

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La propuesta de Arandía llevaba como introducción la
referencia a la demanda peruana de los géneros asiáticos: “de
que aquellos naturales son tan apetentes y apasionados”. Con
esta información daba paso a su petición, proponiendo al rey
la concesión de un navío de permiso cada tres o cinco años,
excusando al de Nueva España, y que en Filipinas se satisficieran
los intereses de carga y “más valor por el aumento que debiera
hacerse en Acapulco, computando el de el Real Situado de un año
se beneficiaba la Real Hacienda de esta extracción en el Reino de
la Nueva España”67.
La idea del gobernador ofrece algunas dudas por los
términos en los que se expresa. El principal, pensamos, es el
que hacía referencia al intervalo temporal para comerciar entre
Filipinas y el virreinato del Perú y la expresión de excusar al navío
de Nueva España. Si señalaba que la línea comercial con Nueva
España quedase suspendida completamente para impulsar la
peruana, o si esta suspensión tendría ocasión únicamente cuando
fuese concedido el navío de permiso que se despachara al Perú
para comerciar con Filipinas, es algo que requiere ser precisado.
En el caso de que todo el comercio transpacífico pudiera depender
del navío de permiso propuesto para el Perú, cada tres o cinco
años, sería demasiado grande el espacio temporal y el buque
del navío tendría que ser enorme como para abastecerlo durante
AGI, FILIPINAS,160,N.27, Carta del gobernador Pedro Manuel de Arandía sobre el comercio con Perú, Manila 17-VII-1758, en Expediente sobre
apertura del comercio a Perú. 17-VII-1758/27-XI-1759.
67

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tanto tiempo. Sin embargo, resultaría extraño pensar en un cese
completo de la ruta comercial oficial porque no había sido esa
una medida común o repetida en los debates sobre el comercio
transpacífico ni entre el proyectismo peninsular para las islas68.
Solo José de Carvajal y Lancaster la expuso abiertamente en su
proyecto de compañía para las islas69.
Ahora bien, aunque pensemos en este navío de permiso
como en un galeón complementario, expuso Arandía una serie de
diferencias respecto al sistema tradicional que permitirían el ahorro
del situado y convertir a las islas en el depositario fiscal del comercio
transpacífico peruano. Por lo que dicho ahorro y beneficio a la
hacienda virreinal novohispana solo era posible en años precisos
en los que el viaje comercial se efectuara desde las costas peruanas
del Pacífico hacia las islas Filipinas70. La definición concreta de
Marina Alfonso Mola, Carlos Martínez Shaw, “España y el comercio de
Asia en el siglo XVIII. Comercio directo frente a comercio transpacífico”, en
El Sistema Comercial Español en la Economía Mundial (siglos XVII-XVIII).
Homenaje a Jesús Aguado de los Reyes, eds. Isabel Lobato Franco y José María Oliva Melgar, (Huelva: Servicio de Publicaciones Universidad de Huelva,
2013), 328-339.
69
José de Carvajal y Lancáster, Testamento político o idea de un gobierno
católico, [1745], ed. José Miguel Delgado Barrado, (Córdoba: Universidad de
Córdoba, Servicio de Publicaciones 1999), 123-129.
70
Desde las islas Filipinas también fue contemplada esta opción de institucionalización comercial varios años antes. AGI, Audiencia de Filipinas, FILIPINAS,206,N.1, Memorial de la Ciudad y Comercio de Manila proponiendo
nuevas reglas para mejor acierto de su comercio basadas en la que haya un
Consulado de Manila, Madrid (sin fecha), en Expediente sobre el comercio
de Filipinas y Nueva España 1712-1722, ff. 763r.-765v. María Teresa Martín
Palma, El Consulado de Manila, (Granada: Universidad de Granada, 1981).
68

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su organización quedaba sujeta a su aprobación posterior, pero, en
vista de que el gobernador fijaba un período temporal y un navío
de permiso, la adopción más próxima sería la del modelo del
Galeón de Manila, ya que se acabaría dotando de un reglamento
al comercio entre Manila y Perú, de iniciativa privada y no real71.
Este desplazamiento del mantenimiento y los costes del
comercio marítimo lo basaba en la incapacidad que tenían en aquel
momento los comerciantes de Manila para sostener las cargas de
este tipo de tráfico, y que si el rey lo concedía en los términos
propuestos, contemplaba “a todas luces este plan favorable a la
Real Hacienda con intermedio de los tiempos en que fuere del Real
agrado de S.M. la Concesión”. Esto conllevaría una alteración de
los términos en los que se efectuaba la Carrera del Pacífico. El
gobernador presuponía unos efectos beneficiosos para la población
que permitirían cambiar la tendencia que describía pues durante
“mi Gobierno han muerto hasta ocho vecinos de caudal y manejo
conocido, y apenas se han radicado tres advenedizos”.
No obstante, más allá de su aprobación o rechazo72,
conviene destacar la presencia que tenía el virreinato peruano en
Marina Alfonso Mola, Carlos Martínez Shaw, “Iniciativa pública e iniciativa privada en el tráfico directo de España con las Filipinas”, en Bajo el velo
del bien público. Estudios en homenaje a Guillermo Pérez Sarrión, eds. Jesús
Astigarraga Goenaga y Javier Usoz Otal, (Zaragoza: Institución Fernando el
Católico, 2020), 87-110.
72
AGI, FILIPINAS,160,N.27, Informe del fiscal del Consejo de Indias, Madrid 27-XI-1759, en Expediente sobre apertura del comercio a Perú. 17-VII1758/27-XI-1759. AGI, FILIPINAS,335,L. 17, Aviso de negativa al comercio
con Perú propuesto por Arandía. 27-IX-1760, ff.151R-154R.
71

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el imaginario comercial de las islas y la condición salvífica que
parecía guardar para éstas. Arandía había propuesto la alternancia
a la hora de apostar por la habilitación de un navío organizado y
despachado desde las costas peruanas para que fuera a comerciar
a Filipinas cada tres o cinco años, sin interrumpir la Carrera del
Pacífico excepto cuando le tocara realizar el viaje comercial,
ahorrando el situado novohispano en dicho año y dejando todo
el monto fiscal procedente del comercio en las cajas reales
insulares. Arizala era igualmente partidario del comercio con
Perú, pero de una forma más parecida al practicado entre Manila
y Acapulco, adoptando la organización del viaje comercial desde
Filipinas y sin alternarse, sino de forma coincidente. Aunque,
en una primera fase, el viaje hacia Perú se haría cada dos años
y después anualmente, sería esta una posición lejana a la del
gobernador, quien hablaba más prudentemente de trienios o,
incluso, quinquenios y sin hacer ninguna mención a cantidades
de permiso ni de piezas.
El gobernador parecía querer solucionar la cuestión de
la intermediación mediante su reconocimiento, depositando la
iniciativa del tráfico en los comerciantes peruanos o, al menos,
contrapesarla. Lo esperado de esta fórmula comercial, además de
dejar en Manila todos los réditos fiscales, era que los manileños
se convirtieran en los verdaderos intermediaros entre la demanda
americana, en este caso la del virreinato del Perú, y las mercaderías
asiáticas que aprontaban los sangleyes, junto a otros comerciantes
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orientales y europeos, al Archipiélago. Sin embargo, este
aparente punto en común de una segunda vinculación comercial
transpacífica encuentra, también, apreciaciones diferenciadas.
Si contamos con un imaginario que se vuelca en el horizonte
comercial peruano podemos observar cómo, pese a su previo
señalamiento como referente común, parten de él las divergencias
de los intereses, según se mire bajo la perspectiva axial de Montero
del Águila73 o como apoyo necesario para la recuperación de cada
una de las carreras oceánicas.
3. Balance del comercio transpacífico en el circuito hispánico
(1754-1759): ¿crisis del sistema del Galeón?
Los descargos hechos por Arandía, unidos también a los del
arzobispo, nos podrían indicar, indirectamente, que se estaba
produciendo esa pérdida del espacio económico peruano para el
Galeón de Manila, sin olvidar que estos registros sueltos también
estaban siendo empleados en el virreinato novohispano. Al
menos hasta el apresto y despacho de la flota novohispana, en
175774. Si nos guiamos por los registros oficiales de los galeones
transpacíficos en esa segunda mitad de la década de 1750
podemos pensar que las cifras se correspondían con la situación
Este punto de vista de la centralidad virreinal lo encontramos también para
el caso de Nueva España en la obra de 1747 de Manuel González de Arancedo.
José Miguel Delgado Barrado, Aquiles y Teseos. Bosquejos del reformismso
borbónico (1701-1759), (Granada; Universidad de Granada, Universidad de
Jaén, 2007), 166-168.
74
Ver nota 31.
73

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que se describía desde el Archipiélago y que esto pudo haber
alimentado las peticiones de vinculación comercial directa con
Perú. El primer viaje comercial preparado desde las islas por el
gobernador Arandía fue el del Santísima Trinidad, un galeón de
enorme capacidad75. Fue despachado en el verano del año 1755,
un año después de que hubiera tomado posesión de su cargo,
según informó el marqués de las Amarillas76, virrey de Nueva
España, tras su llegada a Acapulco a finales de febrero de 1756.
Llevaba registradas a bordo 2.370 piezas y una cuarta por un valor
regulado en Filipinas de 287.442 pesos, siete tomines y un grano
y medio. El exceso referido, una vez comprobado y cotejado el
registro con la descarga del navío, fue de unas pocas porciones
de canela. Respecto al retorno de la plata, no ofrecía cifra alguna.
Sólo podemos suponer que no habría una gran diferencia entre
los excesos y fraudes que se cometían antes de esta navegación
con el resultado que tuvo, ya que, aparentemente, repetía la carga
de 175377.
Oficialmente fue reconocida su capacidad en 5.068 piezas. AGI, FILIPINAS,269,N.1, Arqueo del galeón Santísima Trinidad, Cavite 29-IV-1751, en
Pieza 3ª. Autos preparativos para el repartimiento de las 4.000 piezas para la
carga del galeón Santísima Trinidad y Nuestra Señora del Buen Fin el año de
1751. Año 1753, ff. 166r.-169r.
76
AGI, FILIPINAS,121,N.21, Carta del marqués de las Amarillas sobre descarga del galeón Santísima Trinidad, México 25-X-1756.
77
Informando el virrey conde de Revillagigedo sobre la llegada del galeón,
pero sin dar cuenta de la carga que retornaba, como hizo su sucesor el marqués
de las Amarillas. AGI, FILIPINAS,121,N.18, Real orden con carta de Juan
Francisco de Güemes sobre decomiso, México 30-VI-1754.
75

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La escasa información proporcionada contenía, al menos,
las indicaciones del gobernador de que se cargara con 3.000
piezas, unas 1.000 piezas suplementarias más de las solicitadas
por el Comercio de Manila en contra de su dictamen78, que
habían fundado en las malas ferias ocurridas por hallarse el
virreinato de Nueva España “muy abundante de ropa” en los años
antecedentes. No obstante, según la relación virreinal, las que
llegaron registradas a Acapulco no alcanzaban las 2.400 piezas.
Este aumento de la carga en un 50% sobre la petición original por
orden del gobernador, fue perjudicial al Comercio y a las obras
pías. Estas no habían podido recuperar lo anticipado, incluso con
las bajadas que aplicaron aquel año a un 20%. Sólo el gobernador
salió beneficiado por participar en el galeón con hasta setenta y
cinco piezas “y con su caudal que dio a corresponder, a pagarlo en
México a su Apoderado, tuvo el logro de muy segura ganancia”79.
En cuanto a la reducción del porcentaje del premio de las obras
pías sobre los caudales que habían dado a corresponder para
el comercio de Nueva España es algo de lo que informaba el
gobernador en su carta del año 1758, así que parece que fue una
medida que se dio desde el comienzo de su gobierno y se mantuvo
a lo largo de este, síntoma de la crisis económica apuntada por
AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador de la orden de Santo
Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de Arandía, Manila 29VII-1758.
79
AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador de la orden de Santo
Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de Arandía, Manila 29VII-1758.
78

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él. El menor volumen de comercio parecía repercutir sobre parte
del sistema de financiación del mismo. Este, posiblemente, sería
uno de los motivos por los que Arandía, al definir su propuesta
de comercio transpacífico entre Filipinas y el Perú, lo hizo
pensando en cargar toda la responsabilidad financiera sobre los
comerciantes del virreinato.
En 1757 no se pudo aprontar el galeón Santísima
Trinidad porque el gobernador dispuso que se le diera “el corte
de Fragata”, y para traer el real situado a las islas se preparó
una embarcación de pequeño porte, aun con la opinión de los
pilotos de la junta de que sería incapaz de realizar una travesía
tan dilatada y rigurosa. A pesar de su tamaño, sólo preparado para
hacer el viaje a Nueva España en busca del situado, no se privó
el gobernador de hacer repartimiento de piezas “para vencer la
renuencia de los ánimos”. Estas fueron en total trescientas setenta
y cinco, de las que distribuyó entre los oficiales doscientas setenta
y cinco, beneficiándose de las cien restantes. De nuevo, se sirvió
de su propia autoridad “que por V.M. le es concedida de elegir,
y aprovecharse del carguío de sus vasos”. Esta decisión del
gobernador solo sirvió para encarecer la ropa en las islas y para
reducir su coste en Nueva España, siendo el resultado de todo esto
una correspondencia comercial secreta mantenida por Arandía
con algunos mercaderes americanos, quienes con la abundancia
podían aprovechar la baratura de las ropas en Acapulco. A esto se
añadió la novedad, conocida en este puerto el año de 1756, de que
el virrey mandó a los mercaderes de Filipinas que vendiesen sus
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cargazones en aquel puerto y, si no pudiera ser así, las retornasen
a las islas sin la posibilidad de darles salida fuera de feria o
conducirlas hasta México. Arandía aseguraba que esta había
sido una petición que le hizo el Comercio de Manila por carta,
de la que aportaba copia, pero sin firmas de los peticionarios.
Esta versión fue puesta en duda, pues la carta destinada al virrey
de Nueva España fue alterada por Santiago de Orendain, alcalde
ordinario y colaborador del gobernador80. Sin embargo, no sería
este proceder malintencionado, o no tendría esa única lectura,
ya que así intentaba asegurar que al año siguiente, en el caso
de poder celebrarse una feria más ventajosa, se vendieran todas
las mercaderías e incluso pudiera despacharse un permiso más
abundante.
Cuando el patache Nuestra Señora de la Portería
recaló en Acapulco no hubo miramientos ni consideraciones
correspondientes a la decisión del gobernador de Filipinas. El
fiscal de la Real Audiencia de México ordenó el embargo a favor
de la Real Hacienda por no ser la carga del permiso concedido
a los vecinos de las islas. No obstante, el virrey accedió a
suavizar la primera determinación, resolviendo que los oficiales y
comandantes del navío hicieran uso de sus efectos y, a la espera de
la aprobación por lo ejecutado, dio constancia del testimonio tanto
De este recelo “nada pudo rastrearse, más de la confirmación de esta vehemente sospecha con el hecho de no hallarse copia de esta carta en el Libro
borrador de todas”. AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador de la orden de Santo Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de Arandía,
Manila 29-VII-1758.
80

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al gobernador de las islas como al rey. En el patache retornaron
el situado anual para las islas “y efectos habilitados por factoría
que importaron ciento y veinte y nueve mil ochocientos un pesos,
cinco tomines y ocho granos”81.
Las acciones del gobernador encontraron su réplica en la
reclamación de Tomás Sánchez Bernardo de Quirós82. La decisión
de no embarcar aquel año de 1757 ningún permiso por los
vecinos comerciantes se debió, según lo informado por Quirós, a
la escasez y alto coste de los géneros, llegando a venderse en las
islas con más estimación que la que podría proporcionar su venta
en Nueva España83. Sin embargo, pese a la escasez y el reducido
número de champanes que se aproximaban a Cavite84 para vender
sus cargazones, éstas estuvieron valoradas, el año que menos
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Carta del marqués de las Amarillas, virrey de
la Nueva España, dando cuenta de la llegada del patache sin carga del comercio, México 22-III-1758, en Expediente despachado sin carga del Comercio de
Filipinas.
82
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Informe de Tomás Sánchez Bernardo de Quirós, diputado de Filipinas, sobre el despacho del patache sin carga del comercio el año de 1757, Madrid 2-III-1759, en Expediente despachado sin carga del
Comercio de Filipinas.
83
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Informe de Tomás Sánchez Bernardo de Quirós, diputado de Filipinas, sobre el despacho del patache sin carga del comercio el año de 1757, Madrid 2-III-1759, en Expediente despachado sin carga del
Comercio de Filipinas.
84
Aunque este número pudiera parecer reducido respecto a períodos pasados, entre 1750 y 1760, el número de embarcaciones que recalaron en las islas
para comerciar fue bastante estable, de poco más de 16, contándose 24 para el
año 1755 y 11 en el de 1757, predominando los originarios de China. José Cosano Moyano, Filipinas y su Real Hacienda, (Córdoba: Publicaciones Monte
de Piedad, Caja de Ahorros de Córdoba, 1985), 229.
81

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�Pablo Sierra Fáfila

venían, en más de 1.000.000 de pesos85. Teniendo presente estas
dos informaciones se hacía evidente la subida de los precios que
tenían las mercaderías asiáticas en el momento de su adquisición
en Manila, factor condicionante al que también se refirió Arandía
al exponer su proyecto en 1758, motivado por la competencia
europea y el aumento de su demanda a través de las factorías de
sus compañías.
No obstante, esa estimación no dejaba de ser llamativa y,
sobre todo, si en el caso de la carga del Galeón, esta veía reducido
su volumen, pero mantenía precios altos, es difícil pensar que no
tuviera salida en el mercado novohispano, excepto que toda su
demanda fuera cubierta por la vertiente atlántica. No sabemos
si ese valor aludía únicamente a la carga que aprontaban los
champanes para el comercio del galeón o se incluía también el
abasto de las islas. Aun si se trataba de este segundo caso, el
valor de la mercancía que se destinase al comercio transpacífico,
en lo que podía ser el año con menor llegada de champanes a
Manila siguiendo dicha información, superaría el valor de los
500.000 pesos y es difícil pensar que en Acapulco, o fuera de
feria la estimación de los géneros y mercaderías orientales fuese
la misma que en Manila o, incluso, inferior como refería Quirós
en su informe. Sabemos por el virrey de Nueva España, conde de
Revillagigedo, para el año 1754:
AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador de la orden de Santo
Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de Arandía, Manila 29VII-1758.
85

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�La Carrera del Pacífico

“que aunque el Comercio de Philipinas, está tan decadente, así
porque los géneros que trafican son de incomparable menos
ley que los que se traen de Europa, como por lo que abundan
estos en la actualidad, y en lo general se proveen de ellos por su
mayor duración, con todo no se puede dejar de hacer el cómputo
de que cualquiera pieza de Philipinas, tenga en Acapulco la
estimación de trescientos pesos a lo menos”86

Las palabras del virrey parecían denotar que ese alto precio
en Nueva España sostenía el beneficio del tráfico, dejando las
palabras del diputado por exageradas, postura que parecía
compartir el gobernador Arandía desde 175587. Si las piezas
llevadas por el Galeón de Manila tenían una estimación mínima
de trescientos pesos en Nueva España por aquellas fechas, una
carga completa del permiso según las 4.000 piezas que, decían,
podían embarcar, darían una cantidad mínima total de 1.200.000
pesos. Incluso podía darse la posibilidad de que esta fuera mayor,
pues el virrey hablaba de cualquier pieza, por lo que podemos
pensar que habría otras con una estimación superior. Además, en
Manila se tenía noticia del envío de la flota aquel año de 1757,
por lo que fue otra de las razones por las que el Cabildo secular y
los compromisarios del comercio no se decidieron a enviar carga.
Según Quirós, todavía había una gran cantidad de mercancías
AGI, FILIPINAS,121,N.18, Carta del conde de Revillagigedo, virrey de
Nueva España, al marqués de la Ensenada sobre el decomiso de diferentes géneros en el navío Santísima Trinidad, México 30-VI-1754, en Real orden con
carta de Juan Francisco de Güemes sobre decomiso.
87
Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio
asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal,
(México D.F.: El Colegio de México, 2012), 376.
86

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almacenadas en Nueva España a pesar de haber “sido la última
remisión de sola la cuarta parte de la permisión”88.
A pesar de todo lo expuesto, apuntaba el fiscal de la Real
Audiencia de Manila que realmente el provecho de la carga del
navío Nuestra Señora de la Portería se había repartido entre
muchos sujetos. Aunque estas piezas iban en cabeza de los
oficiales de la embarcación algunas tocaban al gobernador, a sus
familiares, a su asesor, al secretario de gobierno, a los oficiales
reales y a los cargadores “por cuya circunstancia, y la de no ser
carga del Comercio, se excusó de asistir a ella, si bien no pudo
conseguir lo mismo a las manifestaciones de géneros y avalúos”89.
No obstante, retomando el hilo de la razón principal por
la que el gobernador había permitido ese repartimiento de boletas
el año de 1757 como alivio a la Real Hacienda por el despacho
del navío para retornar el situado, decía el diputado que este no
podía ser motivo suficiente, sobre todo, porque el fundamento
del comercio que se concedió a los vecinos y habitantes de las
islas se asentaba en el mantenimiento de aquellos dominios
y la cristiandad desplegada allí, y no por el interés que podía
proporcionarles90. Aunque este argumento fue común en muchos
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Informe de Tomás Sánchez Bernardo de Quirós, diputado de Filipinas, sobre el despacho del patache sin carga del comercio el año de 1757, Madrid 2-III-1759, en Expediente despachado sin carga del
Comercio de Filipinas.
89
AGI, FILIPINAS,98,N.45, Consulta sobre despacho de un patache a Nueva España, Madrid 16-XII-1758.
90
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Informe de Tomás Sánchez Bernardo de Qui88

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�La Carrera del Pacífico

de los escritos del Comercio de Manila para defender su postura
a lo largo del siglo, la realidad fue bien distinta, pues la utilidad
común se acabó centrando en unos pocos.
Al año siguiente de 1758 “dispuso vuestro Gobernador
absoluta, y despóticamente, que el Navío la Santísima Trinidad
hiciera su viaje a Acapulco” con una carga de 2.000 piezas, unas
1.000 más de las que había solicitado el Comercio de Manila para
el despacho del navío ese año, las mismas que cargó el año de
1753. En este caso su procedimiento no era muy diferente del que
hizo el año de 1755, revisando la petición de los comerciantes
y alterando el número de piezas solicitadas. Las razones del
Comercio tampoco eran desconocidas para querer enviar una
carga tan reducida de 1.000 piezas: entre estas se encontraban la
de poder lograr una mejor feria, comprar la ropa en Manila con
mayor conveniencia y que la venta de boletas repercutiera algún
beneficio a los vecinos pobres y viudas de la capital.
Sin embargo, al aumentar el gobernador al doble el número
de piezas y, por consiguiente, el de boletas, se redujo el precio de
estas “y aun vendrán a quedarse muchas en tierra, por faltar en
ellas ropa, caudal, y ánimo para llenarlas todas”. A esto añadían
que el costo que repercutía sobre la Real Hacienda en el apresto y
despacho del navío era menor en el caso de cumplir con la solicitud
del Comercio, pues bastaría con el patache el Filipino, menor que
rós, diputado de Filipinas, sobre el despacho del patache sin carga del comercio el año de 1757, Madrid 2-III-1759, en Expediente despachado sin carga del
Comercio de Filipinas.
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�Pablo Sierra Fáfila

el Trinidad, y suficiente para llevar esa carga solicitada. Aspecto
que tampoco tuvo en cuenta Arandía, mostrando una actitud de
oposición a todas las reclamaciones comerciales91.
Por carta del marqués de las Amarillas sabemos que el
Santísima Trinidad llegó al puerto de Acapulco el 16 de enero
de 1759 con una carga registrada de 2.177 piezas. Por el cotejo
hecho a esta se observó que faltaba una pieza de canela, así como
diferencias en el peso del resto de la misma especia. Decía el virrey
que había remitido el situado completo a las islas junto a 60.000
pesos que se le previnieron que anticipara y doscientos reclutas
hechos en México armados y equipados para que embarcaran en
el galeón92. El gobernador había retrasado la salida del galeón por
la llegada tardía de los navíos de la Costa y los champanes de
China por lo que decidió aumentar el permiso de aquel año. Y
continuaba93:
resolví el día veinte y uno de este mes que si en el siguiente
no beneficiaban las boletas retenidas para la carga desde el
día veinte y tres quedaron por nulas y sin ningún valor y que
Quien puso “por obra su dictamen, en cuya consecuencia va el Navío referido con la expresada carga”. AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador
de la orden de Santo Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de
Arandía, Manila 29-VII-1758.
92
AGI, FILIPINAS,121,N.26, Carta del marqués de las Amarillas, virrey de
Nueva España, dando cuenta de la llegada del galeón nombrado La Santísima
Trinidad, México 24-IV-1759, en Expediente sobre la llegada del navío anual
de Filipinas.
93
AGI, FILIPINAS,121,N.26, Testimonio de los autos sobre la carta del gobernador y oficiales reales de Filipinas por los excesos del embarque, Manila
28-VII-1758, en Expediente sobre la llegada del navío anual de Filipinas.
91

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�La Carrera del Pacífico

los comerciantes de esta Ciudad manifestaran en Contaduría
las Piezas que tuvieran que embarcar aunque pasaran de
dicho número pagando a favor de la Real Hacienda veinte y
cinco pesos por la boleta que les faltara y los derechos reales
acostumbrados […]y que el pico de más como beneficioso a
la Real Hacienda y al bien de este Comercio que se halla tan
atrasado lo he abrigado con mis decretos como de todo le será
a V.E. constante por el Registro.

Sin embargo, no faltaron apreciaciones contrarias a la crítica frontal
contra las actuaciones del gobernador94. Vistas estas cantidades
podemos preguntarnos si durante la segunda mitad de la década de
1750 el sistema del Galeón de Manila vivió una crisis grave como
las descripciones insulares nos pudieran dar a entender, o más bien
si se trataba de años críticos puntuales. Es innegable que, desde la
captura del Covadonga en 1743 hasta el envío de un nuevo permiso
en 1746, se había dado un período de sequía comercial de fuerte
“Ningún Gobernador hasta hoy ha tenido el despacho tan cuantioso de que
se encargó Dn. Pedro de Arandía [...] prueba clara es de lo que trabajó que no
teniendo el Inventario general del oficio de Gobierno desde la fundación de
esta Capital más que novecientas y más foxas lo que actuó y quedó en Gobierno consta de un Inventario de cerca de trescientas; y si se recogiera todo lo
que hay en las oficinas y Archivos independientes sin duda sería menester un
gran carro para cargarlo, lo que admira aun a los mismos opuestos que en solo
cuatro años hiciera por sí tanto como diez Antecesores juntos”. AGI, FILIPINAS,386,N.45, Petición de José del Río sobre vindicar deshonor de Arandía,
fechado probablemente en 1760. Por otro lado, también podríamos suponer
que la enorme cantidad de documentación acumulada al respecto durante su
gobierno sobre el tema se “perdiera” después de su fallecimiento por las fuertes críticas que habían despertado sus medidas que hasta su confesor se lamentaba de no haber podido encontrar un escribano que diera copia testamentaria
ni de la justificación de su queja.
94

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�Pablo Sierra Fáfila

impacto en el Archipiélago95. La interrupción de esos tres años de
la navegación transpacífica sí pudo ser motivo de preocupación,
pero ¿se arrastraría esta de forma continuada hasta la muerte del
gobernador Arandía en 1759? ¿o hasta la invasión inglesa de 1762?
¿o más bien se intercalarían períodos de crisis puntuales con otros
de recuperación? ¿estaríamos ante una situación fluctuante y no
constante? Responder a estos interrogantes es difícil cuando los
datos oficiales no abundan y son parciales los que rodearían al
comercio real. Si tomamos en cuenta el comercio del Galeón en los
años en los que Arandía fue gobernador de las islas (1754-1759),
cuyas intervenciones precisas fueron sobre los de 1755 a 1758,
sumarían en total, según las cifras que hemos visto, unas 5.922
piezas transportadas hacia Nueva España96.
La cifra era ligeramente inferior al número de piezas que
habían sido llevadas al virreinato novohispano en tiempos del
marqués de Ovando, pero no suponían una diferencia sustancial
como para que el contraste pueda dar a entender un agravamiento de
A la captura del Covadonga en 1743 siguió el cierre comercial oficial.
AGI, FILIPINAS,189A,N.6, Carta del Cabildo secular de Manila sobre el comercio con Nueva España, Manila 29-VII-1745; AGI, FILIPINAS,189B,N.2,
Real Orden comunicada por el marqués de la Ensenada al gobernador Gaspar
de la Torre sobre la reanudación del tráfico entre Filipinas y Nueva España,
San Ildefonso 18-IX-1745, en Carta del Cabildo secular de Manila sobre reanudación del tráfico del galeón.
96
Carmen Yuste sí recoge el viaje comercial para el año 1756 realizado por
el navío Nuestra Señora del Rosario (alias el Filipino) del que puntualiza
que no hay información sobre el retorno. Carmen Yuste López, Emporios
transpacíficos. Comerciantes mexicanos en Manila 1710-1815, (México:
UNAM, 2007), 43.
95

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�La Carrera del Pacífico

la situación entre el gobierno de este y el de Arandía. Si el cómputo
anual ideal a transportar era el de un permiso de 500.000 pesos
correspondientes a 4.000 piezas, según el Comercio de Manila, era
evidente que durante el gobierno de Arandía se estaba dando una
situación de crisis en términos oficiales. En aquel tiempo, apenas
se había alcanzado, en conjunto, poco más de un permiso completo
en cuatro años, cuando la cifra contemplada reunía 16.000 piezas.
Ahora bien, esto sería un tope máximo, ya que el Cabildo secular
y los compromisarios de comercio tenían el derecho de solicitar el
número de piezas que creyeran convenientes para el permiso anual.
No sabemos si las piezas registradas, y su disminución en
relación a años pasados, podrían ser un síntoma de la pérdida de
lo que había sido un mercado secundario hasta la década de 1740,
como fue el virreinato de Perú. Tampoco si el comercio ilícito de
la Carrera del Pacífico, practicado a la sombra del oficial tuvo una
tendencia similar confirmando esa pérdida o, si por el contrario,
fue opuesta como una respuesta a la introducción de los registros
sueltos por el mar del Sur, manteniendo con el aumento de piezas
no registradas unos precios bajos con los que competir con la
ruta meridional cubierta por el nuevo sistema comercial. Por otro
lado, las propuestas de la década de 1750, particularmente las de
Arizala como las de Arandía, de abrir el comercio asiático al Perú,
directamente, como una respuesta que contrarrestara el efecto de
los registros sueltos y, clarificar, al mismo tiempo, el comercio
transpacífico podría darnos una pista en ese sentido.
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�Pablo Sierra Fáfila

Cuadro 1.
Registro oficial de las piezas embarcadas en los galeones de Manila
(1739-1760)
Galeón de
Manila

Año
(salida
de las
islas)

Piezas

Retornos
plata
(estimación
baja en
pesos)

Nuestra Señora
de Guía Santo
Cristo de la
Misericordia

1739

4.000

999.946

Nuestra Señora
de Covadonga

1740

2.500

625.000

Nuestra Señora
del Pilar de
Zaragoza

1741

2.500

1.119.936

Nuestra Señora
de Covadonga

1742

2.500

Nuestra Señora
del Rosario
y los Santos
Reyes

1743

4.000

Este año se
despachó
el galeón
Rosario (junto
al Pilar) con
la carga y el
repartimiento
hecho en 1743

1746

Nuestra Señora
del Rosario
y los Santos
Reyes

1748

Retornos
plata
(estimación
intermedia
en pesos)

3.000.000

2.817.020
4.000.000

3.000

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�La Carrera del Pacífico

Retornos
plata
(estimación
baja en
pesos)

Galeón de
Manila

Año
(salida
de las
islas)

Piezas

Se despachó
el galeón
Rosario que
había arribado
el año anterior
sumándose a
la carga 1.000
piezas más

1749

3.000+1.000=4.000

Nuestra Señora
del Pilar de
Zaragoza
(naufragó sin
completar el
viaje).

1750

2.000

Santísima
Trinidad y
Nuestra Señora
del Buen Fin

1751

4.000

1.781.192
(1.780.859)

El Filipino

1752

1.000

409.500

Santísima
Trinidad y
Nuestra Señora
del Buen Fin

1753

2.000

505.338
(527.597)

El Filipino

1754

1.000

505.338
(527.597)

Santísima
Trinidad y
Nuestra Señora
del Buen Fin

1755

2.000-3.000

595.584
(706.189)

El Filipino

1756

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Retornos
plata
(estimación
intermedia
en pesos)

3.500.000

240.760
(320.838)

214

�Pablo Sierra Fáfila

Galeón de
Manila

Año
(salida
de las
islas)

Piezas

Retornos
plata
(estimación
baja en
pesos)

Nuestra Señora
de la Portería

1757

375

252.400

Santísima
Trinidad

1758

2.177

586.006
(585.353)

Retornos
plata
(estimación
intermedia
en pesos)

Elaboración propia: Carta del marqués de Ovando sobre el repartimiento
por cuartas partes de el patache El Filipino, Manila 6-VII-1752; Carta de la
Ciudad y Comercio de Manila sobre la carga de 2.000 piezas del permiso
del navío Santísima Trinidad, Manila 18-VII-1753; Testimonio de la Real
Junta de Repartimiento y el prorrateo de las toneladas de los regidores,
Manila 1-VI-1752, en Expediente sobre alteraciones del comercio. Primera
parte, AGI, Audiencia de Filipinas, FILIPINAS,268,N.1, ff. 51v.-90r; Carta
del marqués de las Amarillas sobre descarga del galeón Santísima Trinidad,
México 25-X-1756, AGI, Audiencia de Filipinas, FILIPINAS,121,N.21; Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio asiático
en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal, (México
D.F.: El Colegio de México, 2012), 210 y 223. En el caso de las estimaciones
bajas, hemos recogido los dos cómputos, aunque apenas se aprecia variación;
Carmen Yuste López, Emporios transpacíficos. Comerciantes mexicanos en
Manila 1710-1815, (México: UNAM, 2007), 41-44.

La estabilidad proporcionada al sistema comercial de la
Monarquía, descartando la idea de su provisionalidad, parecía
estimular en la década de 1750 respuestas desde Manila al impacto
que estos suponían para la Carrera del Pacífico, distanciándose de
los reglamentos emanados desde la Corte, pero buscando su plena
inserción en el contexto abierto por la aplicación de la navegación
comercial de los registros sueltos como medida de multiplicación
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�La Carrera del Pacífico

de rutas marítimas comerciales. Pretendían dar forma a un espacio
de permisos comerciales entre Filipinas y los virreinatos de Perú
y Nueva España, vieja medida recuperada y actualizada sobre
antiguas reclamaciones97.
Estas observaciones vinieron precedidas por la interrupción
de la regularidad de la carga con la captura del Covadonga (1743),
cuyas consecuencias se sumaron a los efectos de los registros
sueltos que empezaron a habilitarse desde 1739. Bonialian añade
que, para poder entender el descenso del tráfico transpacífico en
la integración de los circuitos indianos hay que apuntar, además
de a los golpes coyunturales padecidos por el Galeón de Manila
en 1743 y 1762, al nuevo escenario comercial que los registros
sueltos habían representado desde 1739 que, precisa, es difícil
seguir documentalmente, pero ofrece “un conjunto de evidencia
indirecta”98. Sin embargo, un posible escenario de crisis es
suavizado por Miguel Pérez Lecha, quien puntualiza:
“No obstante, si nos detenemos a analizar los resultados de
las expediciones por décadas, obtenemos unos resultados que
nos inducen a pensar en un constante crecimiento del volumen
total de comercio a partir de la década de 1750, alejándonos
de la suposición de que fue a partir de dicha década cuando
Entre los muchos ejemplos se pueden destacar el memorial de Jerónimo
de Arceo o la petición del gobernador Juan Niño de Távora. AGI,FILIPINAS,
27,N.39, Peticiones del Cabildo secular de Manila sobre varios asuntos, Manila (probable) 31-X-1601; AGI,FILIPINAS,329,L.3,F.144R-145V, Respuesta a
Távora sobre comercio con Perú, Madrid 24-XII-1627.
98
Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio
asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal,
(México D.F.: El Colegio de México, 2012), 375-382.
97

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�Pablo Sierra Fáfila

este tráfico entró en un declive que lo llevaría a su situación de
decadencia crónica de la que tanto se ha hablado”99

Pero, volviendo a los datos de la tabal, se una petición completa
para el año 1743 de 4.000 piezas que contrastaba con los tres
años anteriores, posiblemente en previsión de que se ordenara
una interrupción del tráfico o que este no pudiera realizarse en
los años venideros por las circunstancias bélicas. Una forma
de traer a las islas una mayor cantidad de plata en vista de un
empeoramiento de la situación. También podemos ver en ese
incremento un intento por parte de los comerciantes novohispanos
por preservar su función de intermediarios con los comerciantes
limeños, principalmente, ante la competencia en el abastecimiento
que pudiera darse de los registros sueltos que llegaban a las
costas americanas meridionales del Pacífico y, también, las que
alcanzaban a la misma Nueva España.
La interrupción de la navegación los años siguientes
(1743-1745) significaría culminar la ventaja que los registros
estarían empezando a adquirir en la rivalidad comercial sostenida
en el envío de las mercaderías que se traficaban por el Pacífico
desde Manila hacia Acapulco. Ésta sería una posición difícil
de recuperar para el comercio de Manila porque si la baratura,
como indicaban Jorge Juan y Antonio de Ulloa, era la principal
ventaja que tenían las mercaderías enviadas desde Filipinas
Manuel Pérez Lecha, “Los últimos años de la Nao de China: pervivencia
y cambio en el comercio intercolonial novohispano-filipino”, Millars: espai i
història 2 (2015), 47.
99

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�La Carrera del Pacífico

para abastecer Nueva España y, secundariamente, al virreinato
del Perú, ésta podría haberse perdido por un mayor aumento del
tráfico comercial de los registros, con la ayuda de la interrupción
transpacífica durante esos tres años. Al mismo tiempo, ese
tirón europeo, apoyado en una mayor presencia en las costas
chinas, había producido un aumento del valor de esas mismas
mercaderías que vieron reducida su ventaja competitiva por la
vía Manila-Acapulco durante la década de 1750, sin embargo,
las diferencias observadas en los precios de las piezas según el
origen de la información, nos hace pensar que todavía el sistema
de registros no se habían impuesto sobre la esfera oriental del
comercio indiano derivado del Galeón de Manila.
Los siguientes cuatro años, de 1746 a 1749, se
despacharon en total 8.000 piezas registradas100. En los cuatro
años anteriores (1739-1743), se enviaron hacia Nueva España
11.500 piezas. La diferencia era notable y la tendencia pareció
verse reforzada en la década de 1750. Aun así, aparentemente,
no fue hasta la interrupción del tráfico transpacífico cuando éste
pudo haberse sobrepasado por el sistema de registros porque,
aunque la carga del Covadonga fue de 2.500 piezas, sabemos
que su retorno superaba el de un permiso completo101. Esto
supone una gran dificultad para medir el impacto que tuvieron
los registros sueltos, si no atendemos sólo a la carga oficial.
Ya que las 2.000 del año 1750 se perdieron al naufragar el patache Pilar.
Glyn Williams, El mejor botín de todos los océanos: la trágica captura de
un galeón español en el siglo XVIII, (Madrid: Turner, 2002), 244 y 312-313.
100
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Pese a ello, podemos ver cómo esa solicitud oficial de embarque
se reducía, desde la década de 1740 en términos generales. Lo
que no podemos saber es si, para combatir ese aumento de los
precios de las mercaderías, decrecieron las piezas de los registros
oficiales, pero aumentaron en mayor proporción el número de
las no registradas. Elocuentes fueron al respecto las palabras del
oidor Francisco Leandro de Viana cuando, en un informe enviado
al rey en julio de 1767, denunciaba todas las prácticas que daban
la espalda al reglamento comercial y las que se camuflaban a
través de él. Paradójicamente, una vez hecha la relación de todos
los incumplimientos y manipulaciones procuraba dejar la puerta
abierta a la reforma advirtiendo que:
“41. Últimamente se ha de suponer, y considerar, que sin
embargo de tantos abusos, desórdenes y fraudes, continuados
en este Comercio, no solo no ha ido en aumento, sino en muy
grande decadencia desde el año de 734, hasta el presente, en que
no hay, entre los Vecinos, una tercera parte de los Caudales, que
había en aquel tiempo: la prueba de esto, se halla en el extracto
Historial de el Comercio de estas Islas, cuyas Pretensiones,
por medio de sus Apoderados, en orden al carguío de más
de cuatro mil Piezas, manifiestan los crecidos Caudales, que
había entonces en esta República; a más de la notoriedad de
la riqueza de tres o cuatro Vecinos, que importaban más de lo
que hoy tienen todos, los que Comercian, pues es evidente, que
aunque se junte toda la Plata de estos, y aun la de las obras pías,
no se podrán cargar las cuatro mil Piezas, que se cargaban en el
citado año y en los subsecuentes.”102
AGI, FILIPINAS,940,N.1, Carta de Francisco Leandro de Viana informando extensamente en dos partes: la primera en 46 capítulos sobre los abusos
102

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El aspecto que más subrayó Viana en estos años concretos, y
por lo que respecta a los gobiernos de Ovando y Arandía (17501759), fueron no ya los descritos en cuanto a la avaluación de la
carga, reparto de las boletas y demás fraudes consignados, sino
“especialmente el desorden de las Cajas de Permiso, consentidas, en substancia, por los Capítulos 17 y 18 de la adición a las
ordenanzas de Marina, que formó dicho Gobernador”103. Estas
habían llegado a constituirse casi en un permiso paralelo, reflejo
del aumento de las tripulaciones a partir de la década de 1740104,
pero fuera de la fiscalidad real. Además, el oidor no incluía en su
informe denuncia alguna sobre piezas que se embarcaran al margen del registro o fuera de la propia capital de Manila, sino que
centraba su análisis en la deformación hecha de este.
y fraudes y la segunda en 18 sobre el número de piezas permitido, Manila 15VII-1767, en Expediente sobre desórdenes del comercio de Filipinas, ff. 952r.
103
AGI, FILIPINAS,940,N.1, Carta de Francisco Leandro de Viana informando extensamente en dos partes: la primera en 46 capítulos sobre los abusos
y fraudes y la segunda en 18 sobre el número de piezas permitido, Manila
15- VII-1767, en Expediente sobre desórdenes del comercio de Filipinas, f.
948r. Sobre las ordenanzas de Arandía véase Guadalupe Pinzón Ríos, “Las Ordenanzas de Marina para los navíos de Filipinas de 1757. Un intento por supeditar a las tripulaciones transpacíficas a las reformas marítimas de la administración borbónica”, en Nueva España y el Pacífico. Un homenaje a Carmen
Yuste, coord. María del Pilar Martínez López-Cano, Guadalupe Pinzón Ríos y
Javier Sanchiz Ruiz (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2023), 307-328.
104
Guadalupe Pinzón Ríos, “Discusiones en torno a las marinerías transpacíficas. El caso de la duplicidad de plazas en el Galeón de Manila Santísima Trinidad, 1752-1753”, en Los oficios en las sociedades indianas, coord. Felipe Castro
Gutiérrez, Isabel M. Povea Moreno, (Ciudad de México: Universidad Nacional
Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2020), 230-233.
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El caso del patache Pilar puede darnos una pista. Llevó la
mitad del permiso, pero se dijo que despertó un enorme interés
en el viaje que iba a realizar en 1750. “Parece, que a porfía se
empeñaron todos a interesarse en este Navío”, como el caso de
Pedro Zacarías Villarreal105, quien invirtió todo su caudal, “que era
crecido”, embarcando los géneros, siendo la mayor parte por alto.
A este le imitaron otros muchos comerciantes que recargaron la
embarcación sobre cubiertas, sin embargo, otros “más advertidos,
o menos codiciosos se abstuvieron de embarcar en él, respecto a
la mejor inteligencia, e intrínseco conocimiento de su precipitada
carena, pasando por muchas piezas de poco, o ningún servicio”106.
Este viaje no se completó, pero por lo indicado parece que
hubo interés por participar en él y, en mayor medida, de forma
fraudulenta. No obstante, hubo circunstancias específicas, que
rodearon a la embarcación, y puede que no conocidas por todos.
Era llamativo este interés cuando el año anterior se había realizado
un viaje con un permiso entero de 4.000 piezas.
No se sabe si el navío, intencionadamente por parte de su
general, o accidentalmente por causa de un temporal, recaló en el
surgidero de Bagatao, desde donde pedía socorro. El auxilio llegó
en forma de tres champanes que le acompañaron en sustitución de
la galeota San José que había partido con él. Al día siguiente, el 25
Antonio Aguilar Escobar, “La carrera militar en Filipinas en el siglo XVIII
y sus relaciones con la política y el comercio. El caso del general Pedro Zacarías Villarreal”. Revista de Indias 284 (2022), vol. LXXXII, 45-74.
106
BDH, Juan de la Concepción, Historia General de Philipinas de Juan de
la Concepción [1788], tomo XII, R_033265, pp. 209-211.
105

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de agosto de 1750, se dirigió al puerto de San Jacinto en la isla de
Ticao. Ya en este, dos días después, el general Martínez de Farua
dio orden de introducir la carga de los champanes en el patache107.
Este hecho no era novedoso en la Carrera del Pacífico.
De hecho, se había convertido en una de las razones por las que
algunos comerciantes de las islas se habían mostrado contrarios
a cambiar la ruta de navegación del Galeón de Manila108. En
lo que insistimos, no es en que lo acontecido con el navío Pilar
fuera una novedad, sino en el hecho de que pudiera darse en las
embarcaciones que realizaban la ruta comercial una mayor carga
fraudulenta en comparación con los años anteriores a la introducción
de los registros sueltos, tratándose ese aumento de mercancías no
Según el escribano del patache mucha de la carga se componía de envoltorios con la marca y números del general, muchos cajones de cera, ropa y canela.
Según el piloto mayor Andrés Sustaita, en junta de oficiales y pilotos, dio su
dictamen desfavorable a continuar la navegación por encontrar el navío sobrecargado y los riesgos que esto suponía. El general no atendió a estas razones y
una vez terminada de embarcar la carga de los champanes, el 31 de agosto, ordenó que prosiguiera la navegación. Mucho debió introducirse como para estar
trasbordando sus cargazones más de tres días. Estos provenían de la provincia de
Tayabas y dos de ellos eran propiedad del general del navío, el otro pertenecía al
alcalde mayor de la provincia Joaquín de Urrutia. Jesús García del Valle Gómez,
Retrato de un navío. Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza de la Carrera Manila-Acapulco (1733-1750), (Madrid: Editorial Naval, 1993), 162-164.
108
José Ángel Del Barrio Muñoz, Vientos de reforma ilustrada en Filipinas.
El gobernador Fernando Valdés Tamón (1729-1739), (Madrid: Centro Superior de Investigaciones Científicas, 2012), 494-498; Lourdes Díaz-Trechuelo,
“Dos nuevos derroteros del galeón de Manila (1730-1773)”, Anuario de Estudios Americanos XIII (1956), 1-83; María Baudot Monroy, “Lampón, puerto
alternativo a Cavite para el Galeón de Manila”, Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, 20 (2020), 21-48.
107

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registradas como una forma de aliviar costes o mantener bajo el
precio de las mercaderías orientales desde la ruta tradicional para
poder seguir derivando parte de la carga hacia el virreinato del Perú.
Así, junto a este factor, a pesar de que los años
correspondientes a la década de 1740 podrían haber sido suficientes
como para que los registros sueltos acapararan el abastecimiento
de tales productos orientales por la vía del cabo de Hornos, aun
siendo este un balance difícil de precisar, no podemos dejar de
considerar los puntos señalados más arriba: el testimonio de Jorge
Juan y Antonio de Ulloa, la alusión de Domingo de Marcoleta y la
operación transpacífica angloholandesa.
La toma inglesa de Manila en 1762 nos ha dejado
constancia también de algunas cifras. Los ingleses capturaron el
galeón Santísima Trinidad con un permiso valorado en 2.000.000
de pesos, preparado para partir hacia Nueva España. El que
regresaba a las islas, el Filipino, pudo esquivar la emboscada
inglesa y desembarcar su carga en el archipiélago, con un retorno
de 3.000.000 de pesos109. Si tenemos en cuenta estas cifras llama
BDH , Miguel Malo de Luque, Historia Política de los Establecimientos Ultramarinos de las Naciones Europeas, [1790], t.v, GMM/2470 V.5, pp. 239-241.
El oidor Francisco Leandro de Viana aportó datos diferentes sobre el Filipino,
pero que, esencialmente, dan muestra también de este exceso de retorno: “21.
Este Navío cargó un mil Piezas el año de 761: cada una consta por el avalúo de
los Géneros; por su manifestación, y juramentos de los interesados, no exceder
el valor de ciento veinte y cinco pesos, según se pude ver en el Registro; el total
de dichas un mil piezas, a este respecto, importa ciento veinte y cinco mil pesos:
considerando un ciento por ciento de ganancia, debía ser el registro de plata
doscientos cincuenta mil pesos, de cuya sola cantidad, se pagaron en Acapulco
109

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la atención el contraste que se había producido entre la década de
1750 y el inicio de la siguiente. Ahora bien, en este caso se trataba
del valor del permiso y no de su cantidad en piezas, así como el del
retorno que triplicaba el oficial. Por consiguiente, ¿los navíos que
se habían despachado durante los gobiernos de Ovando y Arandía,
a pesar de ese registro oficial por piezas, mantendrían unos niveles
parecidos en cuanto a valor de carga y cantidad de retorno en plata
como estos últimos mencionados? Es difícil saberlo ya que la
información sobre los retornos de estos años es más bien escasa.
No obstante, estas no son las únicas cifras conocidas para
los casos mencionados. El Filipino llevaba a bordo 997 piezas
valoradas en Manila en 124.625 pesos y la plata que llevó de
retorno a las islas fue de 1.317.929 pesos, de los que 1.049.485
pesos pertenecían a los comerciantes de Manila. En el caso del
Santísima Trinidad, este iba cargado con 1.022 piezas por valor
de 127.812 pesos110. No podemos conocer el retorno que hubiera
los derechos Reales; y habiéndose embarcado en dicho Puerto, cerca de dos
millones de pesos (constará a punto fijo esta partida, en el expediente de que se
dio cuenta a V.M. el año de 764 donde se manifiesta el dinero que se sacó para
los gastos de la Guerra, y el que se repartió a los vecinos) [...]”.AGI, FILIPINAS,940,N.1, Carta de Francisco Leandro de Viana informando extensamente
en dos partes: la primera en 46 capítulos sobre los abusos y fraudes y la segunda
en 18 sobre el número de piezas permitido, Manila 15- VII-1767, en Expediente
sobre desórdenes del comercio de Filipinas, f. 945r.
110
Manuel Pérez Lecha, “Negocios en tiempos difíciles. Comercio transpacífico ene l contexto bélico español de finales del siglo XVIII”, en Filipinas
y el Pacífico: nuevas miradas, nuevas reflexiones, coords. Salvador Bernabéu
Albert, Carmen Mena García, Emilio Luque Azcona (Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2016), 165.
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llevado a las islas, pero no sería muy diferente del Filipino al
contar con una carga similar. A simple vista se ofrecían diferencias
notables entre unas cifras y otras. Aun así, que una cuarta parte de
la carga, ajustada por piezas al permiso de 500.000 pesos como
hacían los comerciantes de Manila, proporcionara un retorno
completo resulta significativo. En ese caso la valoración de las
piezas en la feria de Acapulco era mucho mayor del que había
informado Revillagigedo para el año de 1754, aunque, claro está,
este hablaba de la estimación mínima.
Por otro lado, a finales de la década de 1750 se habían
habilitado de nuevo las flotas hacia Nueva España. La feria
celebrada con ocasión de la flota de 1757 consistió en 54.612
piezas vendidas por 16.029.428 pesos y dos reales de beneficio.
Los rezagos que quedaron estuvieron valorados en 2.712.475
pesos. Al parecer, la mayor parte de las ventas se realizaron a
pequeños comerciantes que quitaron a los almacenistas mexicanos
el protagonismo que habían tenido en otros tiempos111. Habría
que tener presente si una circunstancia así repercutía también
en la Carrera del Pacífico y en qué medida la anulación de los
registros sueltos a Nueva España y el restablecimiento de las
flotas no habían conseguido frenar esa tendencia que, por otro
lado, parecía confirmarse por la expresión de Arandía en su carta
de 1758, cuando decía que la atracción novohispana del comercio
asiático parecía haber perdido fuerza.
José Joaquín Real Díaz, Las ferias de Jalapa, (Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1959), 96-97.
111

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Conclusión
La transformación del espacio económico peruano se convertía
en un virtual acceso comercial a través de un nuevo control que
pasaba por la ampliación de rutas marítimas directas entre las
islas Filipinas y el Perú. Se trataría así de hacer extensivos los
potenciales beneficios que la experiencia del cabo de Hornos estaba
proporcionando ya a las navegaciones de la década de 1740. Las
solicitudes de conexión directa, y su posible práctica, darían cuenta
de ese proceso de cambio. También, paralelamente, el curso del
comercio real del Galeón de Manila se veía afectado y, al mismo
tiempo, reaccionaba a dicho proceso, procurando mantenerse
conectado al espacio económico peruano intensificando algunas de
las prácticas que rodeaban su actividad, pero también amortiguando
o adaptando sus elementos principales. Seguramente, la mayor
dificultad por parte de la Corona fue la de reequilibar los circuitos
comerciales multiplicados por las nuevas navegaciones que
alteraron los esquemas tradicionales de los poderes comerciales
transoceánicos. A su vez, esta apertura quiso aprovecharse también
para ahondar en esa tendencia y reubicar los espacios comerciales
que podían proporcionar mayores ventajas y beneficios como
propusieron, desde las islas Filipinas, por comunicar oficialmente
las costas peruanas con las Indias Orientales en ese primer período
de introducción de los registros sueltos entre 1740 y 1760.
Las reclamaciones por establecer una comunicación
marítimo-mercantil entre Perú y Filipinas, además de presentarse
como un paso para solventar una crisis insular, de lo que había
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sido una esfera intervenida desde Nueva España y, ahora,
aparentemente debilitada, trajo de la mano consigo la implícita
consideración de tomar la existencia de ese contacto indirecto
como todavía en funcionamiento e incrustado en la estructura
original del Galeón de Manila, para despejarlo y reducirlo a
sus términos oficiales estrictos, pero pasando por el inevitable
reconocimiento de dicha esfera de redistribución y adquisición
meridional, transformándola desde un apéndice comercial
informal a una segunda permisión transpacífica. Esta acción,
una pretensión que se insertaba en las aspiraciones de carácter
oficial por habilitar nuevas rutas de comercio, fue la clave de este
período transitorio del reajuste comercial de la Monarquía en las
décadas centrales del siglo XVIII y, especialmente, a los efectos
causados por la introducción generalizada del nuevo sistema de
registros sueltos, cuya incidencia y fases no fueron homogéneas
en las comunicaciones marítimas.
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�Marfil y plumas: San Jerónimo a través de los oceanos
Atlántico y el Pacífico
Ivory and feathers: St Jeromes across the Atlantic and
Pacific Oceans
Stephanie Porras
Tulane University
New Orleans, Estados Unidos

https://orcid.org/0000-0001-9937-6347
Recibido: 22 de marzo de 2024
Aceptado: 24 de abril de 2024

Resumen: A ambos lados del Pacifico, los talladores de marfil en
Manila y los artesanos del arte plumario en Nueva España del siglo
XVII hicieron trípticos que representan a San Jerónimo: las obras
novohispanas realizadas con plumas se basan en los marfiles hecho
en Filipinas, que pueden estar basados en grabados flamencos. Estos
objetos relacionados, hechos en papel, madera, plumas y marfil,
revelan cómo funciona la globalización moderna, las formas en
que la copia a distancia permitió una reordenación de economías de
trabajo y materiales, produciendo oportunidades a los artistas para
imaginar y responder a compradores distantes, y experimentar con
actos de apropiación y reensamblaje creativo en un mercado de arte
recientemente global.
Palabras clave: San Jerónimo, talladores de marfil, plumas, arte
plumaria, Manila, Nueva España, Filipinas, China, blanc de chine,
globalización, comercio de art.
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�Stephanie Porras

Abstract: On both sides of the Pacific, seventeenth-century ivory
carvers in Manila and feather workers in New Spain produced triptychs
depicting St Jerome: the feather-backed triptychs made in Mexico are
based on the Filipino-made ivories, which may be based on Flemish
prints. These related objects made variously of paper, wood, feathers
and ivory, reveal the mechanics of early modern globalization, the ways
in which copying at a distance allowed for a realignment of economies
of labor and materials, affording opportunities for artists both to imagine
and respond to faraway consumers, and to experiment with acts of
appropriation and creative assembly in a newly global art market.
Keywords: St Jerome, Ivory, Ivory carvers, feathers, featherwork,
Manila, New Spain, Philippines, China, blanc de chine, globalization,
art market

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�Ivory and feathers

In 1590, Domingo de Salazar, the new bishop of Manila, wrote to
the king of Spain praising the artistic abilities of the local Chinese
immigrant population in the Philippines, a population who the
Spanish called Sangleys. According to Salazar, Spanish artisans
had ceased working in Manila as these Chinese immigrants could
fashion anything according to the Spanish custom, and they could
do so very cheaply. To illustrate this point, Salazar goes on to tell a
short anecdote about a bookbinder from New Spain, who arrived
in Manila looking to establish a business and employed a Sangley
assistant. This assistant surreptitiously observed the bookbinder,
learning the trade in only a few months. He then undercut his
former employer on price, forcing him out of business, so that
the bookbinder had to return to New Spain on the next galleon.
Salazar writes that subsequently “everyone goes to the Sangley
who does such good work, that there is no need for the Spanish
artisan… I have in my hands a Navarro in Latin, bound by him,
which in my judgment could not be bound better in Seville.”1
Seville, AGI, Filipinas, 74, n. 38, Carta de Salazar sobre relación con China y sangleyes to Philip II, dated 24 June 1590, fols. 185r–186v: “Lo que acá
á todos nos á caydo en mucha graçia es que vino aquí un enquadernador de
México, con libros, y puso tienda para enquadernar; asentó con un sangley,
diçiendo que le quería servir, y, disimuladamente, sin que el amo lo hechase
de ver, miró cómo enquadernava, y en menos de.... se salió de su casa diçiendo que ya no le quería servir, y puso tienda deste oficio; y certifico á Vuestra
Magestad que salió tan exçelente oficial, que al maestro le a sido forçoso dexar
el oficio, porque todos acuden al sangley, y haçe tan buena obra, que no haçe
falta el oficial Español, y al punto que estas escrivo, tengo en mis manos un
Nabarro en latín, enquadernado por él, que en Sevilla á mi juiçio no se encuadernara mexor.”
1

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�Stephanie Porras

Salazar’s account of the local Chinese residents’ rapid
facility for imitation, in fact itself duplicates Spanish narratives
from a few decades earlier, which similarly describe the mimetic
faculty of the Indigenous peoples of the Americas. The Dominican
friar and chronicler of the conquest, Bartolomé de las Casas,
described the images made by newly converted Mexica after
European models “as perfect and as graceful as the most proper,
official [images] of Flanders.”2 Fray Toribio de Benavente, or
Motolinía, one of the first Franciscans to instruct the indigenous
inhabitants of Central Mexico, recounted how a boy from Texcoco
reproduced a papal bull so exactly “that there seemed to be no
difference from the model.”3 His fellow Franciscan, Gerónimo
de Mendieta wrote: “…after they [the indigenous] became
Christians and saw our images from Flanders and Italy, there was
no retablo or image, no matter what it is, that they cannot portray
and reproduce.”4
“…hacen tan perfectas y con tanta gracia cuanto los más propios oficiales
[imagines] de Flandes,” Fray Bartolomé de las Casas, Apologética historia de
las Indias (Madrid: Bailly Bailliére é hijos, 1909), cap. LXI, 159–61.
3
Toribio de Benavente, Historia de los indios de la Nueva España. . . .
(Mexico City: Porrúa, 1990), III, 386: “dieron a un muchacho de Tezcuco por
muestra una bula, y sacóla tan a el natural, que la letra que hizo parecía el mismo modelo, porque el primer renglón era grande, y abajo sacó la firma ni más
ni menos, y un I.H.S. con una imagen de Nuestra Señora, todo tan al propio,
que parecía no haber diferencia del molde.”
4
“…después que fueron cristianos y vieron nuestras imágenes de Flandes
y de Italia, no hay retablo ni imagen, por prima que sea, que no la retraten y
contrahagan,” Fray Jerónimo Mendieta, Historia eclesiástica indiana (Mexico
City: Díaz de León y White, 1870), 404. Cited by Manuel Toussaint, Pintura
2

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�Ivory and feathers

These anecdotes reveal a number of commonalities.
Together, they inculcate a fiction of the Indigenous/non-European
copyist, either in New Spain or in the Philippines, as an automaton
capable of collapsing temporal, geographic and cultural distances
via the work of copying. Yet the inventive capacity of this nonEuropean artist falls away in these accounts of colonial artistic
production. Instead, mimetic aptitude synecdochally represents
colonized subjects’ potential for conversion and integration into the
Spanish empire.5 In a related fashion, for many years the standard
art historical account of European prints’ role outside of Europe has
stressed printed imagery’s role as a tool for Christian conversion.
In this narrative, print serves as a model for local artists’ instruction
in both Christian doctrine and aesthetic conventions. This kind
of reading is not unique to Spanish imperial orbits, and extends
beyond these chroniclers of the mission in New Spain, to describe
for example, the famous Jesuit gifts of prints to the Mughal ruler
colonial en México (Mexico City: Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Estéticas, 1965), 10. Yet another Franciscan,
Juan de Torquemada, also described the reproductive abilities of local artitsts
and like de Mendiata, he too describes the artistic models given to local artists
as Flemish in origin. Juan de Torquemada, Monarquía Indiana, ed. Miguel
Leon Portilla (Mexico City: Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Estéticas, 1977), vol. V, book 17, 313–14.
5
See Serge Gruzinksi and Heather MacLean, Images at War: Mexico from
Columbus to Blade Runner (1492–2019) (Durham: Duke University Press,
2001), 72; Alessandra Russo, The Untranslatable Image: A Mestizo History of
the Arts in New Spain, 1500–1600 (Austin: University of Texas Press, 2014),
chapter 4; and Alessandra Russo, “An Artistic Humanity: New Positions on
Art and Freedom in the Context of Iberian Expansion, 1500–1600,” RES: Anthropology and Aesthetics 65/66 (2014-15): 352–63.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-137

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�Stephanie Porras

Jalal al-Din Muhammad Akbar and to the Ming emperor in Beijing.6
Foundational art historical labor has undertaken the meticulous
pairing of colonial paintings with European printed sources, as
well as broader investigations of how European modes of building,
learning and governance were inculcated and reproduced via
printed models.7 More recent work, by Aaron Hyman, Yael Rice,
See Gauvin Bailey, The Jesuits and the Grand Mogul: Renaissance Art at
the Imperial Court of India, 1580–1630 (Washington, D.C.: The Smithsonian,
1998); Milo C. Beach, “The Mughal Painter Kesu Das,” Archives of Asian Art
30 (1976-77): 34–52. See also Matteo Ricci’s 1605 request for copies of the
Evangelicae historiae imagines, the illustrated book depicting Christ’s life, for
use in the China mission: “…più utile è anco quell libro che questo della Bibbia per adesso, poichè con quello dichiariamo, anzi poniamo Avanti agli occhi
quello che alle volte con parole non possiamo dichiarare.” Matteo Ricci, Lettere: 1580-1609, edited by Francesco d’Arelli (Macerata: Quodlibet, 2001), no.
43, 406.
7
To cite a few foundational examples, with further literature: Martin S.
Soria, “Una nota sobre pintura colonial y estampas europeas,” Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas 5 (1952): 41–51; Jorge
Alberto Manrique, “La estampa como fuente del arte en la Nueva España,”
Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas 50, no. 2 (1982): 55–60; Samuel Edgerton, Theaters of Conversion: Religious Architecture and Indian
Artisans in Colonial Mexico (Albuquerque : University of New Mexico Press,
2001); Oscar Flores Flores and Ligia Fernández Flores, “En torno a la koineización pictórica en los reinos de la monarquía hispánica: Identidad y variadades dialectales,” in Pinturas de los reinos: Identidades compartidas en el
mundo hispánico, edited by Juana Gutiérrez-Haces, 187–332 (Mexico City:
Banamex, 2008-9); Christopher Heuer, “Difference, Repetition and Utopia:
Early Modern Print’s New Worlds,” in Crossing Cultures: Conflict, Migration
and Convergence, edited by Jaynie Anderson, 203–8 (Melbourne: Miegunyah
press, 2009); Almerindo Ojeda di Ninno, “El grabado como fuente del arte
colonial: Estado de la cuestión,” in De Amberes al Cuzco, edited by Cécile
Michaud and José Torres della Pina, 10–21 (Lima, Perú: Impulso Empresa de
Servicios, 2009); Aaron Hyman, Rubens in Repeat: The Logic of the Copy in
Colonial Latin America (Los Angeles: Getty Research Institute, 2021); Alme6

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-137

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�Ivory and feathers

myself and others, has productively explored how artists working
outside of Europe critically mobilized the distance from the printed
model to reflect on local conditions and to signal the ambitions of
particular artists and patrons.8
In this essay, I want to focus on a slightly different set of
questions emerging from these Spanish accounts of copying in
New Spain and the Philippines. Namely, I’d like to consider how
these narratives about the copying of prints allude to prints’ status
as an export good, the way that paper images were traded across
oceans and continents, and were valued both as material objects
and as artistic capital in the period of early modern globalization.
I am particularly interested in the story of the doubly displaced
bookbinder from New Spain, who moved to Manila to take
advantage of what he thought was an uncontested economic space,
only to be driven out by local competition. I use globalization
here not just to describe the worldwide movement of goods and
people but to examine how globalization functions as an epistemic
shift, one that changes how one knows the world, and how artists
rindo Ojeda di Ninno, Project for the Engraved Sources of Spanish Colonial
Art (PESSCA), 2005–2020 (https://colonialart.org).
8
Aaron Hyman, “Inventing Painting: Cristóbal de Villalpando, Juan Correa,
and New Spain’s Transatlantic Canon,” Art Bulletin 99, no. 2 (2017): 102–35;
Hyman, Rubens in Repeat; Yael Rice, “Lines of Perception: European Prints and the Mughal Kitābkhāna” In Prints in Translation, 1450–1750: Image,
Materiality, Space, edited by Suzanne Kathleen Karr Schmidt and Edward H.
Wouk, 202–23 (London: Routledge, 2017); Stephanie Porras, The First Viral
Images: Maerten de Vos, Anwerp print and the early modern globe (State College, PA: Pennsylvania State University Press, 2023).
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�Stephanie Porras

approach the production of new forms and techniques.9 The
world is conceived as a market, where both labor and capital are
highly mobile, and thus may lead to competition or collaboration
between what had been separate zones of economic activity,
amplifying perceptions of the local vis a vis the global. That is, I
use globalization here not simply describe the fact that European
prints were carried by all manner of individuals, across continents
and oceans. Crucially, prints and other mobile artworks helped to
establish globally shared strategies of visual communication and
concomitant notions of value, rooted in processes of colonization,
commercial expansion and conversion.10 As what John Durham
Peters calls “infrastructural media,” these mobile goods were not
only vehicular, relaying content and style across vast distances, but
via their creation and movement such objects also produced shared
systems of value and exchange, impacting how art was made, seen
and bought on both sides of the Atlantic and Pacific Oceans.11
Porras, The First Viral Images, 150; see also Stephanie Porras, “Forgetting how to see,” in Reassessing Epistemic Images in the Early. Modern World,
edited by Ruth Sargent Noyes (Amsterdam: Amsterdam University Press,
2023), 265–86.
10
This can be related to Horst Bredekamp’s observation that the techniques
of mass reproduction are rooted in the fifteenth-century devotional art rather
than the modern invention of photographic processes, as claimed by Walter
Benjamin in his famous essay, “The Work of Art in the Age of Mechanical
Reproduction,” in Illuminations edited by Hannah Arendt, translated by Harry Zohn, (London: Fontana, 1999), 211–44. See also Horst Bredekamp, “Der
simulierte Benjamin: Mittelalterliche Bemerkungen zu seiner Aktualität,” in
Frankfurter Schule und Kunstgeschichte, edited by Andreas Berndt et al., 117–
37 (Berlin: Reimer, 1992), 129.
11
John Durham Peters, The Marvelous Clouds: Toward a Philosophy of
9

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�Ivory and feathers

St Jerome in
Ivory
My first case studies are several
related depictions
of St Jerome. The
first must date to
around 1601. That
spring, the Manila
Figure 1.
galleon the Santa Margarita was lost at sea, eight months after
leaving the dockyards at Cavite. Nearly 400 years later, the remains of the ship were rediscovered some 1500 miles away, off
the coast of the Mariana islands. Although the cargo of precious
textiles had long since deteriorated, hundreds of ivory fragments,
as well as porcelain, gold, hardwood, and mother-of-pearl objects
remained on the
sea floor; all the
remains of the cargo sent from the
Philippines to be
sold in Acapulco.
The cache contained a small ivory
triptych depicting

Figure 2.

Elemental Media. (Chicago: University of Chicago, 2015), 37, 176.
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�Stephanie Porras

St Jerome surrounded by four
standing saints
( F i g u r e 1 ) . 12
Though severely
abraded from its
time under water, the triptych
is
remarkably
Figure 3.
similar (Figure
2) to surviving ivory reliefs held in Mexican public and private
collections, as well as in Spain (Figure 3) and Chile (Figure 4)13 –
This object, now owned by IOTA Partners, was first published in Marjorie Trusted, “Survivors of a Shipwreck: Ivories from a Manila Galleon of
1601,” Hispanic Research Journal 14, no. 5 (2013): 446–462.
13
The triptychs in Mexican private collections are illustrated in Beatriz Sánchez Navarro de Pintado, Marfiles christianos del Oriente en Mexico (Mexico
City: Fomento Cultural Banamex, 1986), figure 88. A similar St Jerome is in
the Museo Nacional de Historia, Chapultepec, Mexico City and was first published by Gustavo Obregón, “La colección de marfiles del Museo Nacional de
Historia,” Anales Del Instituto Nacional De Antropología E Historia 6, no.
7 (1955): 119–124, 122, figure 3, as well as by Margarita Estella Marcos, La
escultura barroca de marfil en España: Las escuelas europeas y las coloniales (Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicias, Instituto Diego
Velázquez, 1984), no. 764. Estella Marcos also refers to a smaller versión of
this relief, also in the Museo Nacional de Historia (Estella Marcos, La escultura barroca, no. 765), but I have not yet seen this object. In Spain, there is another St Jerome in the Museo de América, inv. no. 06914, published by Estella
Marcos, La escultura barroca, no. 766. Yet another version, to my knowledge
unpublished, is found in the Museo de Artes Decorativas Garcés Silva, Santiago, Chile, inv. no. 24.83.271.
12

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�Ivory and feathers

the majority share a bell-shaped central register and all feature the
kneeling figure of the
hermit saint, whose left
hand grasps the base of
a crucifix and whose
right hand is flung out
beside him and carries
a stone, there is also a
lion is wedged into the
bottom right corner in
a cave-like recess; and
the scene is always toFigure 4.

pped by the same parabolic arch formed by

Jerome’s discarded cardinal’s hat and robes, typically with the
figure of God the father.
Now we have not a single artist name associated with
any of these objects, or indeed with any ivory carvings made in
the Philippines in the sixteenth and early seventeenth-centuries.
But, based on the shipwreck evidence and their relation to a wide
corpus of Philippine-carved ivory triptychs, it seems mostly likely
that all of these St Jerome triptychs were made in Manila. These
triptychs testify to the skills of those Chinese immigrant ivory
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�Stephanie Porras

carvers called Sangleys, whose artistic and imitative abilities
were powerfully described by Salazar. The presence of multiple
extant versions of this iconography, suggests it was something of
a staple product for at least one Sangley ivory workshop; the fact
that one originates from the 1601 shipwreck suggests how, from
a very early date, Manila’s ivory carvers looked to New Spain as
a lucrative export market.
Since the tenth century, Chinese carvers had used African
ivory to produce sculptures of deities and revered figures.14 In
the sixteenth and seventeenth centuries, artists working along the
southeastern coast in Fujian province worked with ivory. Salazar’s
1590 letter, quoted above, also describes how Chinese ivory carvers
worked from imported European models in the Philippines by the
end of the sixteenth century, claiming that “with these sculptors’
ability to replicate those images that come from Spain, I understand
that it should not be long when even those made in Flanders will
not be missed.”15 The resultant sculptures were not only used in
See Derek Gilman, “Ming and Qing ivories: figure carving,” in Chinese
ivories from the Shang to the Qing, edited by William Watson, 35–117 (London: British Museum, 1984); and Craig Clunas, Chinese carving (London:
Victoria &amp; Albert Museum, 1996).
15
Seville, AGI, Filipinas, 74, n. 38, Carta de Salazar sobre relación con China y sangleyes to Philip II, dated 24 June 1590, fols. 185r–186v: “En este
arte que ansy en lo de Pinzel como de bulto an sacado maravillosas Pieças y
algunos nyños Jesús que yo e visto Un marfil me pareçe que no se Puede hazer
cosa mas Perfecta y ansy lo afirman todos los que los am bisto. Bense Proveyendo las yglesias de las ymagines q estos hazen de q antes havia mucha falta y
segun la avilidad que muestran en retrartar y las ymagines q bienen de Spaña
entiendo que antes de mucho no nos haran falta las que se hazen en flandes ....”
14

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�Ivory and feathers

churches but also collected by powerful colonial administrators
from an early date. Alonso Fajardo, governor of the islands from
1616 to his death in 1624, owned at least nine ivories.16
The Sangley community resided largely in a specially
designated district outside Manila’s city walls, called the Parián.
The Dominican Order, who held ecclesiastical jurisdiction over
the Parián, expressed frustration with the slow rate of Catholic
conversions within this community throughout the seventeenth
century.17 Baptism records from the 1620s include several Sangley
artisans who did convert to the Catholic faith, and incentives to
conversion included the possibility of marrying Tagalog women
and moving outside the Parián, as well as decade-long exemptions
from repartimiento labor and tributes.18 After several uprisings
by the Chinese immigrant population of the city (in 1603, 1639,
1662, and 1668), tributes from Christian Sangleys rose, a fact that
suggests conversions were often forced upon those members of
See the inventory published by Yayoi Kawamura, “Manila, ciudad española y centro de fusión. Un estudio a través del inventario del gobernador de Filipinas Alonso Fajardo de Tenza (1624),” e-Spania 30 (2018). (http://journals.
openedition.org/e-spania/27950).
17
See, for example, the conversions of Hyacinto, a silversmith, and two
carpenters, Thomas and Raymundo, on May 21, 1626, or the conversion of
Domingo the painter on July 22, 1627, recorded in Manila, AUST, Libro de
Bautizos Siglo XVII 1626–1700, sección de Parián, roll 47, vol. 2. The discovery of this baptismal record book was first published in Joshua Eng Sin Kueh,
“The Manila Chinese: Community, Trade, Empire,” (PhD diss., Georgetown
University, 2014).
18
Ryan Dominic Crewe, “Pacific Purgatory: Spanish Dominicans, Chinese
Sangleys, and the Entanglement of Mission and Commerce in Manila, 1580–
1620,” Journal of Early Modern History 19 (2015): 337–65, 358.
16

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�Stephanie Porras

the Chinese diaspora that remained in the archipelago.19 Spanish
administrators and Catholic missionaries often treated Sangley
conversions with some skepticism and continued to treat the
immigrant Chinese community as outsiders to the Spanish colony.20
Yet this population, as noted continually in period sources, was
essential to the operations of trade and the success of the Spanish
outpost in Asia, providing nearly all the artisanal labor, foodstuffs
and trading goods required of the small population of Europeans
resident in Manila, as well as those needed to maintain the Manila
galleon trade – the annual convoy of Asian goods sent to Acapulco
in exchange for American silver. Sangley carvers were responsible
for developing unique forms of ivory carving for export, both
triptychs like our St Jeromes and large-scale figural statuary.21
One might ask: where did these Chinese carvers in Manila
get ivory? Elephant ivory had been available in the Philippines
since the tenth century; in the sixteenth and seventeenth centuries,
official embassies as well as merchant junks from the kingdoms
of Siam (Thailand) and Cambodia made significant gifts of Asian
elephant ivory to the Spanish administration in the Philippines.22
Juan Gil, Los Chinos en Manila: Siglos XVI y XVII (Lisbon: Centro Científico e Cultural de Macao, 2011), 323–24, and Christina H. Lee, “The Chinese
Problem in the Early Modern Missionary Project of the Spanish Philippines,”
Laberinto Journal 9 (2016): 5–32, 11.
20
Crewe, “Pacific Purgatory,” 364.
21
For a longer discussion of the production of these larger ivories and
their export market see Stephanie Porras “Locating Hispano-Philippine ivories,” Colonial Latin American Review 29, no. 2 (2020): 256–291.
22
For references to the ivory goods (marfiles) sent as gifts by the kingdoms
19

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�Ivory and feathers

There is also convincing material evidence that African ivory
was available in the Philippines, likely brought across the Indian
Ocean by South Asian and European merchants, or even given
as gifts by Catholics in Goa to support the East Asian mission.23
The apparent availability of ivory in Manila, and the market for
export goods in the Spanish colony, encouraged the establishment
of Sangley ivory carving workshops. These sculptors looked across
the Pacific, as well as to local Spanish elites and missionaries, for
their market. Both the material (ivory) as well as the models for
the St Jerome triptychs (engravings) originated across multiple
oceans. Not only did the ivory for these objects come from across
the South China Seas (Thailand/Cambodia), the Indian Ocean
(Indian or East African ivory traders), but the iconographic models
of Siam and Cambodia to Manila, see Antonio de Morga, Sucesos de las islas
Filipinas, (Mexico: Gerónimo Balli, 1609), 18, 102. On the earliest evidence
for ivory used in the Philippines, see Regalado Trota José and Ramon N. Villegas, Power + Faith + Image: Philippine Art in Ivory from the 16th to the 19th
Century (Makati City: Ayala Museum, 2004). 41 pieces of ivory, including
whole tusks, were recovered from the late fifteenth-century Lena Shoal shipwreck off the shores of northern Palawan, indicating the longstanding trade in
ivory in the Philippine archipelago; these ivory remains are now in the National Museum of the Philippines, Manila.
23
On distinctions between ivory derived from Asian and African elephants,
see Anthony Cutler, The Craft of Ivory: Sources, Techniques, and Uses in the
Mediterranean World, A.D. 200–1400 (Washington, DC: Dumbarton Oaks,
1985), 27–29. The difference between the two can only be confirmed via
genetic testing, for example, see the analysis of an ivory by Maria Rozalen
and Ana Ruiz Gutiérrez, “A Study of the Origin and Gilding Technique of a
Hispano-Philippine Ivory from the XVII Century,” Journal of Archaeological
Science: Reports 4 (2015): 1–7.
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�Stephanie Porras

(predominantely Flemish prints)
appear to have crossed both the
Atlantic and Pacific Oceans.
I have yet to identify
a singular model for this
iconography in either woodcut
or engraving, but key elements
of the composition echo details
from engraved models of St
Jerome, imported from Antwerp
(Figures 5): the shirtless hermit
Figure 5.
saint, his arm flung out beside
him, grasping a crucifix; the lion in a cavern like space below, and
at left, the curiously floating form of Jerome’s discarded cardinal’s
hat.24 The ivory triptychs do not reflect a standard iconographic
In addition to these sources would add the following sources for the St
Jerome: Cornelis Cort after Frans Floris, St Jerome, engraving, ca. 1550–78
(Manfred Sellink and Huigen Leeflang, eds. The New Hollstein’s Dutch and
Flemish Etchings, Engravings and Woodcuts, 1450-1750: Cornelis Cort,
[Rotterdam: Sound and Vision, 2000], no. 114); Jan Sadeler after Gillis Mostaert, St Jerome, engraving ca. 1575-90, (Dieuwke Hoop Scheffer and K.G.
Boon, eds. Hollstein’s Dutch and Flemish Etchings, Engravings, and Woodcuts, 1450–1700. all should italicized so it reads Vol. 22, Aegedius Sadeler to
Raphael Sadeler II, [Amsterdam: Van Gendt &amp; Co., 1980], no.370) and Johan
Sadeler after Maerten de Vos, St Jerome, engraving, ca. 1585/6 (Christiaan
Schuckman and D. De Hoop Scheffer, eds. Hollstein’s Dutch and Flemish
Etchings, Engravings, and Woodcuts, 1450–1700. Vols. 44–46, Maarten de
Vos [Rotterdam: Sound and Vision Interactive; Amsterdam: Rijksmuseum],
1996, no. 1105). All three of these compositions were seemingly produced in
considerable quantities, given the number of closely-related surviving versions.
24

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�Ivory and feathers

formula for the saint, this
unique collage-like composition
assembles key features of Jerome
imagery into a single field. We
see a very similar compositional
arrangement in surviving Spanish
or Flemish bronze plaquettes
as well (Figure 6), which may
respond to the sculpted portal in
Seville’s Cathedral by Jerónimo
Hernández, executed around
Figure 6.
1565/6. Seville, was of course the
central point of departure for all merchants, missionaries, soldiers
and settlers headed to Spanish America and in the Philippines.
There very well may be a single as yet unidentified print source
for this unusual composition, perhaps made in Flanders or Seville,
or even possibly a three-dimensional model like these bronze
plaquettes, which made its way to Manila’s ivory workshops.
This was an established circuit of global artistic export,
connecting Flanders, Seville, New Spain and the Philippines. In
1620, the Jesuit procurator in Manila, Francisco Gutiérrez, wrote to
Alonso de Escobar in Seville, noting “the prints that I received are
so excellent.”25 This correspondence suggests that religious orders
specifically sent printed images from Seville to Manila via New
“Los estampas recivi que son tan excelentes.” Francisco Gutiérrez to P.
Alonso de Escobar, August 4, 1620, Madrid, RAH, 9/2667, leg. 1, no. 36, fol. 1v.
25

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Spain to meet the demand for devotional and instructional imagery.
There are scattered references to prints, books, and other objects
being sent to Manila from New Spain as gifts and bequests. The
bishop of Puerto Rico, Pedro Solier, had been a missionary to the
Philippines; in 1615, Solier sent a gift of fabric and a box of song
books on the Manila galleon to the new Augustinian convent in the
archipelago.26 At the turn of the seventeenth century, the soldiermerchant Pedro de Zúñiga also imported books to the islands in
partnership with a cleric from Mexico City.27 Marjorie Trusted has
identified important print sources for ivory plaquettes made in the
Philippines, and I have traced the importance of this 1584 Antwerp
print of St Michael the Archangel for the production of large-scale
multi-part ivory sculptures in Manila.28 The triptych format in
particular, required the assembly of various figures of saints that
could have been taken from multiple printed or sculptural models.
It is possible that the central scene of the kneeling Jerome resulted
from a similar cut and paste method of assembly, combining say the
Memoria del maestro fray Pedro de Solier, Seville, AGI, Filipinas, 79, no.
117, cited in D.R.M. Irving, Colonial Counterpoint: Music in Early Modern
Manila, (New York: Oxford University Press, 2010), 45.
27
Testament of Pedro de Zúñiga, February 23, 1608, Manila, Autos sobre
los bienes del Alférez Pedro de Zúñiga, Seville, AGI, Contratación, 276, no.
1, r. 15, quoted in Antonio García-Abásolo, “The Private Environment of the
Spaniards in the Philippines.” Philippine Studies 44, no. 3 (1996): 349–73, 365.
28
Marjorie Trusted, Baroque and Later Ivories. (London: Victoria and Albert Museum, 2013), cat. no. 347 and 348, see also Margarita Estella Marcos,
Ivories from the Far Eastern Provinces of Spain and Portugal. (Monterrey:
Espejo de Obsidiana Ediciones, 1997), 44–45; and Porras, “Locating Hispano-Phillipine ivories.”
26

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saint’s pose from one printed
source with the form of the
lion from another engraving.
Manila’s ivory carvers were
particularly adept at using
both printed and sculptural
models to fashion new types
of artistic products, aimed
Figure 7.
both at the local devotional needs of the archipelago and at overseas
export markets.
Feathers and faux ivory
The very same combination of iconographic elements found in
these Philippine-made ivories were closely repeated in another
triptych (Figure 7). Instead of utilizing ivory, this triptych is carved
of boxwood and backed with hummingbird feathers. While also
sculptural in form, the makers of this St Jerome triptych also relied
on the knowledge of Indigenous Central Mexican practitioners of
featherwork known as amantecas. Unlike other feather paintings
and wearable objects like mitres, where complex figural scenes
are rendered entirely in feathers,29 the St Jerome triptych uses
bands of blue and green hummingbird feathers as a decorative
backdrop to a sculptural relief. The production of the Walters
See the works collected in Alessandra Russo, “Inventory of Extant Featherwork from Mesoamerica and New Spain,” in Images Take Flight: Feather
Art in Mexico and Europe, 1400–1700, edited by Alessandra Russo, Gerdard
Wolf, and Diana Fane, (Munich: Hirmer, 2015), 434–55.
29

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�Stephanie Porras

triptych can be related to a number of microcarvings and prayer
beads produced in New Spain in the seventeenth century that all
use hummingbird feathers as ornamental backdrops for minute
scenes exquisitely rendered in wood; however the scale of the
Walters triptych is somewhat larger than these wearable objects;
it is closer in size to the ivory triptychs we’ve just seen.
Both the ivory and the wood and feather triptychs appear to
rely on a shared source, perhaps a print. Yet it seems just as likely
that, in the case of the feather backed triptych, it was a direct response
to the influx of Philippine-made ivory triptychs, exported on the
Manila galleon. When these ivory triptychs were shipped to New
Spain in the early seventeenth century, they became a new model
for woodworkers. The existence
of two further St Jeromes,
one held in the Smithsonian
American Art Museum, D.C.
(Figure 8), and the other in the
Guillermo Tovar de Teresa’s
House Museum in Mexico City,
supports this theory. The first is
smaller than the Walters triptych,
but also pairs a central image of
the hermit saint with that of the
Four Evangelists.30 In the Tovar
30

Figure 8.

See Smithsonian American Art Museum, inv. no. 1929.8.241.3

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�Ivory and feathers

de Teresa museum, there is a single panel that closely replicates
the now familiar iconography of the hermit saint. The textured
background to both of these objects suggests it was formerly gilded
or otherwise decorated.31 These objects have been discussed as part
of a broader tradition of microcarving pendants, jewels and prayer
beads in Central Mexico, likely drawing on both Indigenous and
European models, and made primarily for export.32
The same Mexico City collection which holds this wooden
St Jerome also has another, miniscule St Jerome triptych, this
time with its figures in ivory, but mounted on wood. The form of
the gilded frame replicates that of the Walters feathered triptych;
I am grateful here to discussions with Allison Caplan (Yale University)
who noted that extant colonial feather works typically have their feathers
glued directly to the wooden surface. My thanks also to Geneva Griswold for
sharing her conservation report on the triptych.
32
On microcarvings see Theodor Müller, “Das Altärchen der Herzogin
Christine von Lothringen in der Schatzkammer der Münchner Residenz und
verwandte Kleinkunstwerke,” Zeitschrift für Bayerische Landesgeschichte 35
(1972): 69–77; Teresa Castelló Yturbide, “La plumaria en la tradición indígena,” in El arte plumaria en México, ed. Teresa Castelló Yturbide , 143–
215 (Mexico City: Fomento Cultural Banamex, 1993); Philippe Malgouyres,
“Moines franciscains et sculpteurs indiens: à propos de quatre pendentifs mexicains conservés au musée du Louvre,” La Revue des Musées de France: Revue du Louvre 4 (2015): 34–48; Pablo F. Amador Marrero, “De Flandes y lo
flamenco en la escultura temprana de la Nueva España,” in Homenaje a la profesora Constanza Negrín Delgado, edited by Carlos Rodríguez Morales (San
Cristóbal de La Laguna, Spain: Instituto de Estudios Canarios, 2014), 33–35;
Illona Katzew and Rachel Kaplan. “Like the Flame of Fire: A New Look at the
‘Hearst’ Chalice.” Latin American and latinx visual culture 3, no. 1 (2021):
4–29; Brendan C. McMahon, “Divine Nature: Feathered Microcarvings in the
Early Modern World.” Art History 44, no. 4 (2021): 770–796.
31

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�Stephanie Porras

but here the figural reliefs are formed of tiny pieces of ivory. The
style of carving here also seems closer to Mexican exemplars than
to those made in the Philippines, and the use of a wooden instead
of an ivory support more typical of Manila production, also
suggests this object was made in New Spain in response to the
influx of Asian imported ivory. Another example of a small mixed
technique St Jerome can now be seen at the Museu do Oriente in
Lisbon (Figure 9), suggesting that this was perhaps a standard
iconography. Given the fragility of ivory and its desirability on
both sides of the Pacific, it is possible these small carvings were
rendered from fragments of carved or raw ivory sent to New Spain
on the Manila galleon. Sculptors in New Spain were particularly
renowned for their skill in producing these micro carvings; this
turn to a mixture of ivory and wood may have been a way to
profitably export and repackage offcuts or damaged pieces of ivory
sent across the Pacific. These minute mixed-media triptychs, both
from the Guillermo Tovar de Teresa’s House Museum and the
the Museu do Oriente,
open the possibility
that ivory carving was
a practice carried out
on both sides of the
Pacific.
I v o r y,
as
a f u n g i b l e good
Figure 9.
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and artistic material, valued by merchants and consumers from
the East coast of Africa, across the Indian, Pacific and Atlantic
oceans, and it appears to be a material that encouraged practices
of innovation, combinations of diverse techniques and stylistic
sources intended to further enhance its material value. As we have
seen, the 1601 shipwreck of the galleon Santa Margarita confirms
that smaller scale ivories were being sent to New Spain in some
quantity already by the turn of the seventeenth century.33 This is
half a century before the earliest known documented reference
to the transpacific commercial trade in ivory sculptures is a 1655
pleito regarding the shipwreck of the San Francisco Javier, which
lists prices for 11 ivory sculptures sold in Acapulco, ranging from
18 to 45 pesos each – that is considerable sums.34
The American taste for Asian-carved ivory sculpture was
apparently considerable. To give a taste of the scale of this trade,
consider a 1767 ecclesiastic inventory of a relatively minor parish
church in Oaxaca, 14,000 miles away from Manila, which records at
least ten ivory sculptures, likely all Philippine in origin, on a single
altar.35 This influx of carved ivory objects from Asia intersected
with the development of local sculptural practices, despite the fact
that unworked elephant tusks were not available at the same scale
in the American viceroyalties as they were across the Pacific.
Trusted, “Survivors of a Shipwreck.”
Porras, “Locating Hispano-Philippine Ivories,” 256.
35
See the July 23, 1767 inventory of Our Lady of Solitude in Antequerra,
cited by Estella Marcos, Ivories from the Far Eastern Provinces of Spain, 9.
33
34

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�Stephanie Porras

Two surviving sculptural objects not fashioned from ivory,
but both inscribed with the name Diego de Reinoso, consciously
emulate Asian devotional ivory sculpture. In this plaquette in the
Victoria and Albert museum, the figure of St Dominic, one of the
saints regularly depicted in Asian export ivories, is carved from both
walrus ivory and stone; the form of the saint’s dog is evocative of
Foo dogs, seen in larger scale Hispano-Philippine ivory.36 Smaller in
format, the sculpture exhibits both stylistic and technical similarities
to Asian ivories, including small circular drilled holes typically
seen on South Asian, and later ivories made in the Philippines. Yet
this object is rendered in different materials, by an artist working
on the other side of the Pacific, in the Americas. Another sculpture
(Figure 10), now at the Denver Art
Museum, also bears Reinoso’s name
and depicts the figure of St Michael.
It is carved in alabaster, a material
whose creamy white coloration
evokes ivory; and its subject, the
figure of the archangel Michael, was
one of the most popular subjects for
export ivory sculpture from Manila
in the seventeenth century. As Julie
Wilson Frick notes, the snail-shell
Figure 10.
shaped clouds surrounding the
See for example the Saint Michael in the Cathedral of Badajoz, discussed
in Porras, “Locating Hispano-Philippine Ivories,” 271.
36

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archangel closely resemble Goan carving, while the “tree of life”
motif on the octagonal framework can be found on South Asian
palampore textiles.37 It too bears drilled decoration akin to Goan
and Philippine-made ivory sculptures.
Both the Denver and London sculptures are inscribed with
the name Diego de Rienoso, and references to invention (‘Diego
Reinoso Inventor en Mxico 1696’ and ‘Diego de Reinoso Inbentor’). Yet we don’t know much about the artist himself. In 1644,
a Mercerdarian priest with same name published a vocabulary in
Monterrey, northern Mexico; it has been suggested that this Reinoso was the same as the sculptor.38 Alternatively it is possible the
artist was a migrant from Asia, one of the many who crossed the
Pacific on a Manila galleon ship.39 Regardless of the ethnic origin
of the individual named ‘Diego de Reinoso’ – the sculptures bearing his name reference the facture of Asian ivories, generating
aesthetic value by invoking the subjects, material, and carving
techniques of ivory, but utilizing different materials.
In a similar fashion, on the other side of the Pacific, the
kilns of Dehua began to produce considerable quantities of blanc
Julie Wilson Frick, “Double-sided carving of Saint Michael and the Virgin
and Child with Saints Dominic and John the Baptist,” The Denver Art Museum,
February 5, 2024, https://www.denverartmuseum.org/en/object/1991.1150a-b.
38
Trusted takes this suggestion, following Pál Keleman, Art of the Americas:
Ancient and Hispanic with a comparative chapter on the Philippines (New
York: Bonanza, 1969), 250.
39
Ramón María Serrera, “El Camino de Asia: La Ruta de México a Acapulco.” In Rutas de la Nueva España, edited by Chantal Cramaussel, (Zamora:
Colegio de Michoacán, 2006), 211–30.
37

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de chine porcelain from about 1600 onwards; that is, precisely the
moment when the trade in large-scale ivory sculptures expanded
across the Indian and South China seas.40 While porcelain had
been made in Dehua for centuries, production scaled up in the
seventeenth and eighteenth centuries, and these objects became a
desirable export good. Augustus the Strong had over a thousand
pieces of this kind of porcelain at his palace in Dresden by the
early 18th century.41 Like the stone sculptures of Diego de Reinoso,
these are white figural sculptures (Figure 11); but these ceramic
figures are both in the same palette and larger scale as those
ivory figural sculptures then being
made in Manila, across the South
China Sea. Viewing these various
sculptural products alongside one
another suggests how the littoral
networks of the ivory trade, the
oceanic circuits of production and
exchange extended inland both
in Asia and the Americas. More
than just an exotic and precious
Figure 11.
substrate, ivory – its near universal
See the earlier dating for these figural works in John Ayers, “Blanc de
Chine: Some Reflections” in Blanc De Chine: porcelain from Dehua, edited by
Rose Kerr and John Ayers. (Richmond: Curzon, 2002), 19–34.
41
Eva Ströber, “Dehua Porcelain in the collection of Augustus the Strong in
Dresden,” in Blanc De Chine: porcelain from Dehua, edited by Rose Kerr and
John Ayers, (Richmond: Curzon, 2002), 51–8.
40

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�Ivory and feathers

desirability – prompted artists working across several oceans
to create new types of artistic goods, to combine stylistic and
technical elements borrowed from artists working in different
media, across land and sea.
The globe as a market
The relationships between these disparate artworks – European
prints, Philippine ivories carved by Chinese immigrants, featherbacked triptychs made in Mexico and Chinese porcelain figures
– suggest the ways in which artists and consumers across the
globe responded to both the iconographic and material qualities
of increasingly mobile early modern artworks. In the case of the
St Jeromes, ivories carved in the Philippines could take the place
of the European print as both an iconographic and material model
for woodcarvers and amantecas in New Spain, decentering and
destabilizing historical narratives about copying and invention in
extra-European spaces. As Aaron Hyman has eloquently shown
printed models imported to the Americas could also be read as
distinctly local images – as when Rubens’ compositions by virtue
of their many iterations in Cusco, came to function as a cuzqueñan
referent when taken up as a model across the viceroyalty of Peru.42
Artworks’ mobility then troubles the distinction between
the global and the local, art historical assumptions about context
and referent. The mobility of European prints certainly epitomizes
On the ways in which Rubens’s iconography is remade in Cusco as both a
local and regional modle, see Hyman, Rubens in Repeat, 37–118.
42

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this shift, but these ivory and feather triptychs further complicate
matters – helping us to see the processes of globalization not as
solely Eurocentric (the movement of prints to the so-called ‘global
periphery’ of Manila), but as evidence of a truly global early
modern art market. From this view we see how Manila’s ivory
carvers influenced New Spain’s featherwork export industry and
also Chinese porcelain production – Manila is a global center not
just for the reception of European artworks or the distribution of
Chinese silk, but a generative locus of a newly global art market.43
When amantecas in New Spain substituted feathers
for ivory, they not only swapped one precious material for
another; by turning to ivory as a model, these woodcarvers and
featherworkers responded to the import of a rival luxury good,
one that had already mobilized European prints and the Indian
Ocean’s ivory trade. These feather-backed triptychs were bought
both by elites in New Spain, and were likely exported overseas
as precious commodities. I know of no surviving feather backed
St Jerome triptychs in Spain or in Europe, but related featherbacked micro-carvings in European collections prove that there
was demand for such artworks. The relation here between St
Jeromes made in ivory and in wood and feathers, each made
This reading contrasts with the dominant interpretation of these objects as
‘cultural hybrids’, evidence of syncretic religious beliefs, see for example Raquel Sigüenza Martín, “Pluma y marfil: materiales para el sincretismo religioso,” in España y la Evangelización de América y Filipinas (siglos XV-XVII),
edited by F. Javier Campos y Fernández de Sevilla, (San Lorenzo del Escorial:
Universidad María Cristina de San Lorenzo de El Escorial, 2021), 231–248.
43

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an ocean away from one another, allows us to see how the very
different materials of paper, ivory and feathers could become
somewhat fungible (that is, exchangeable) within a global
marketplace.
Prints were desired imports as aides to conversion and the
imposition of colonial order, and as such were in high demand
from missionaries. Writing to Giovanni Alvarez from China in
1605, the Jesuit missionary Matteo Ricci claimed that engravings
were “of even greater use than the Bible in the sense that while
we are in the middle of talking we can also place right in front of
their eyes things which, with words alone, we would not be able
to make clear.”44 The demand for printed images was not solely
from ecclesiastics, but also from local buyers. Around 1600,
Diego Ocaña, a Castilian Hieronymite friar who traveled to the
viceroyalty of Peru, lamented that his Spanish monastic order did
not respond to his repeated requests for more estampas, claiming
that he could have sold twenty or thirty thousand prints at the
fiesta held in honor of the Virgin in Potosí.45 From these sources,
“…più utile è anco quell libro che questo della Bibbia per adesso, poichè
con quello dichiariamo, anzi poniamo Avanti agli occhi quello che alle volte
con parole non possiamo dichiarare.” Ricci, Lettere, no. 43, 406.
45
“Y en esta ocasión no puedo dejar de quejarme del descuido, de la casa de
Guadalupe, que tuvieron en enviarme algunas cosas que yo envié a pedir, en
particular las estampas; que si a esta sazón tuviera yo en Potosí, sobre la mesa
donde estaba, veinte mil o treinta mil estampas, todas las gastara, porque cada
uno la llevara para tenella en su aposento. Y por cada una, lo menos que podían
dar era un peso de plata, que son ocho reales. Ya lo envié a pedir muchas veces
y no me lo enviaron.” See Diego de Ocaña, Memoria viva de una tierra de
44

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we get a sense of the utility of prints, but also something of their
value as desirable material goods.
Prints were not just devotional aides for the Christian
mission, but also served as commercial merchandise. So when
in 1596, Dutch ships set sail looking for the fabled Northeastern
passage to Cathay, they carried bundles of prints – not only of
religious subjects but also costume prints, images of Roman
emperors and standard bearers.46 In 1602, Dutch traders in Patani
recorded an inventory of some five to six thousand prints of an
even wider variety.47 In both the Arctic and South China Seas,
these print caches document the material value of printed images
as a currency of global trade. Engraved images were a European
export good, used to broker favor with foreign courts – Ricci and
his fellow Jesuits presented engraved religious imagery but also
copies of Abraham Ortelius’s Theatrum Orbis Terrarum to Mughal
and imperial Chinese courts. Engraved images were not produced
outside of Europe in any considerable quantity before 1600; while
letterpresses were sent to New Spain in 1539, Japan in 1590, and
olvido: relación del viaje al Nuevo Mundo de 1599 a 1607, edited by Beatriz
Carolina Peña, (Barcelona: Paso de Barca, 2013), 486 (fol. 158v).
46
See J. Braat, J. P. Filedt Kok, J. H. Hofenk de Graaff, and P. Poldervaart,
“Restauratie, Conservatie En Onderzoek van de Op Nova Zembla Gevonden
Zestiende-Eeuwse Prenten.” Bulletin van Het Rijksmuseum 28, no. 2 (1980):
43–79; and J.H.G Gawronski, J. Braat and J.B. Kist, Behouden uit het Behouden Huys. Catalogus van de voorwerpen van de Barentsexpeditie (1596) (De
Bataafsche Leeuw: Amsterdam, 1998).
47
J.W. IJzerman, Hollandsche prenten als handelsartikel te Patani in 1602,
(Hague: Nijhoff, 1926).
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Manila in 1593 – the roller presses required for printing engravings
did not arrive until considerably later. In other words, engraved
images could be seen in much of the world as a somewhat exotic
and precious good – technology that was difficult to replicate.
This essay has attempted to complex series of
relationships between prints, ivory and feather-backed triptychs
made in Manila and Mexico, Chinese porcelain and Mexican
alabaster in order to demonstrate that this is not just the
story of a singular iconography’s popularity, or what I have
called elsewhere, the viral capacity of earl modern print.48
I have suggested here some of the ways in which this set of
art objects – related via iconography and/or material qualities
– demonstrated the efficacy of globalization’s infrastructure.
These artworks evidence the ways in which oceans and
continents could be traversed by people and goods – but also
the way in which the mobility of art works shifted how artists
viewed the world. The ivory carver took printed objects made
by an unknown maker wielding an unfamiliar technical process
(engraving) and fashioned a new type of object to be sent back
along these same networks. The featherworker in New Spain
repeated this same process, responding to a new Asian export
good – carved ivories – and fashioning a rival product in this
global marketplace. Artists in Antwerp, Manila and New Spain
then, made objects for imagined audiences, consumers one
My own study of St Michael the Archangel can be understood as the tracing of such a singular viral image. See Porras, The First Viral Images.
48

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would never meet, but whose presence was felt via the demands
of ship captains, merchants, and missionary orders’ procurators.
This was not a one-way process but one subject to recursive
feedback – send more prints of the Virgin, more St Jeromes in
ivory. The anecdotes with which I began this essay could be read
as betraying some of the latent anxieties accompanying these
processes – Salazar suggests imported Spanish goods would be
displaced, much like the poor unsuccessful Mexican bookbinder
in Manila, whose work was rapidly usurped by his Chinese
assistant. Globalization, from an imperial perspective, was about
the reassignment of labor, the extraction and reallocation of local
resources in a global economic system controlled by the Spanish
crown. But these Spanish anecdotes and the artworks discussed
here, reveal how the local labor of copying, the material ingenuity
with which artists responded to the mobility of prints and other
objects, allowed the viral image to exploit and also, to occasionally
escape such colonial control.
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Captions
Figure 1. Unknown Manila artist, St Jerome triptych, ivory. Photo: Bret Oliphant and IOTA Partners.
Figure 2. Unknown Manila artist, St Jerome triptychs, ivory with
polychromy. Private collection, Published as figure 88 in
Beatriz Sánchez Navarro de Pintado, Marfiles christianos
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�Stephanie Porras

Figure 3. Unknown Manila artist, St Jerome triptych, ivory with
polychromy. Madrid, Museo de América.
Figure 4. Unknown Manila artist, St Jerome plaquette (fragment
of triptych?), ivory. Santiago (Chile), Museo de Artes Decorativas.
Figure 5. Cornelis Cort after Frans Floris, St Jerome, engraving,
ca. 1560. Antwerp, Museum Plantin-Moretus.
Figure 6. Spanish or Flemish, St Jerome praying, gilt copper alloy
plaquette, 16th century. New York, Metropolitan Museum
of Art.
Figure 7. Unknown artist in New Spain, St Jerome in Penance
and the Four Evangelists, boxwood with hummingbird
feathers and polychromy. Baltimore, Walters Art Museum.
Figure 8. Unknown artist in New Spain, St Jerome in Penance
and the Four Evangelists, boxwood. Smithsonian American Art Museum, Gift of John Gellatly.
Figure 9. Unknown artist in New Spain (?), St Jerome triptych,
ivory and wood with gilding. Lisbon, Museu do Oriente.
Figure 10. Diego de Reinoso?, Saint Michael , alabaster, circa
1696, Denver Art Museum
Figure 11. Dehua, Bodhisattva Guanyin, porcelain with ivory
glaze, 17th century. New York, Metropolitan Museum of
Art.

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�El rol del cacao y el chocolate en el intercambio
transpacífico. Parte II. El cacao como bien comercial
transpacífico y mercancía global
The Role of Cacao and Chocolate in Transpacific Exchange
Part II. Cacao as Transpacific Trade Good and Global
Commodity
Angela Schottenhammer
KU Leuven
Leuven, Bélgica

https://orcid.org/0000-0002-0952-7621
Recibido: 27 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de abril de 2024

Resumen: En el transcurso de la segunda mitad del siglo XVI, el
chocolate y el cacao se hicieron cada vez más populares entre muchos
europeos. En la década de 1630, si no antes, no sólo los españoles sino
también los holandeses, los franceses e incluso los ingleses consumían
una buena cantidad de cacao. Sin embargo, y a pesar de tratarse de un
producto verdaderamente global, su historia apenas ha sido estudiada.
Este artículo busca sacar a la luz dichas informaciones. En la primera
parte de esta investigación, se aborda cómo el cacao y el chocolate
llegaron por primera vez a Filipinas, China y Japón, y en los impactos
que el nuevo producto tuvo en las sociedades locales. En una segunda
parte, se investiga con más detalle los diversos usos del cacao y el
chocolate y su surgimiento como producto global, con especial atención
al viaje hacia el oeste, desde América hasta Asia.
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�Angela Schottenhammer

Palabras clave: cacao, chocolate, intercambio transpacífico, Filipinas,
Asia, América, China, Japón
Abstract: In the course of the second half of the 16th century, chocolate
and cocoa became increasingly popular among many Europeans. By the
1630s, if not earlier, not only the Spanish but also the Dutch, the French
and even the English were consuming a good deal of cocoa. However,
despite being a truly global product, its history has hardly been studied.
This article seeks to bring this information to light. The first part of
this research deals with how cocoa and chocolate first arrived in the
Philippines, China and Japan, and the impacts that the new product
had on local societies. In the second part, it is investigated in more
detail the various uses of cocoa and chocolate and their emergence as a
global product, with a special focus on the journey westward from the
Americas to Asia.
Keywords: cacao, chocolate, transpacific exchange, Philippines, Asia,
America, China, Japan

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-140

279

�The Role of Cacao and Chocolate

Introduction
In the course of the second half of the sixteenth century, chocolate
and cacao became increasingly popular among many Europeans.
By the 1630s if not earlier, not only the Spanish but also the
Dutch, the French, and even the English were consuming a fair
amount of cacao.1 Cacao drinking was introduced into Britain
in 1657, and by the early eighteenth century ‘chocolaterías’
existed throughout London, competing with the traditional coffee
houses. The drinking of cacao received the support of Quakers,
who considered chocolate to be a welcome substitute for ginger.2
Chocolate was frequently sent as a present from New Spain, both
to Spaniards living in Asia and to residents in Spain: In 1621, the
Count of Santiago sent some small boxes of chocolate to his wife;
in 1625, the Countess of Santiago of New Spain sent, among
other things, boxes of chocolate and cacao to the Marchioness of
Belvedere in Madrid.3
* This research was supported by and contributes to the partnership grant
funded by the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada
(SSHRC) and to the ERC AdG project TRANSPACIFIC that has received
funding from the European Research Council (ERC) under the European
Union’s Horizon 2020 Research and Innovation Programme (Grant Agreement
No. 833143). See also Nadia Fernández-de-Pinedo, “Global Commodities in
Early Modern Spain”, in Manuel Perez Garcia · Lucio De Sousa (eds.), Global
History and New Polycentric Approaches Europe, Asia and the Americas in
a World Network System [Palgrave Studies in Comparative Global History]
(Cham: Palgrave Macmillan, 2018), 293-318.
2
Julia García Paris, Intercambio y Difusión de Plantas de Consumo entre el
Nuevo y el Viejo Mundo (Madrid: Servicio de Extensión Agraria, Ministerio de
Agricultura, Pesca, y Alimentación), 58-59.
3
José L. Gasch-Tomás, The Atlantic World and the Manila Galleons. Cir1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

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�Angela Schottenhammer

In the first part of my research, I have focused on how
cacao and chocolate first came to the Philippines, China, and Japan, and on the impacts the new product had on local societies4.
We have seen that China and Japan, where the consumption of
chocolate was not as readily adopted as a drink or medicine as in
the Philippines, still found themselves dragged into its commercial orbit by producing the cups, containers, and jars, in which
chocolate was drunk, stored, and/or prepared. In this second part,
I will investigate in more detail the various uses of cacao and
chocolate and its emergence as a global commodity, focussing
on the ‘American-Asian Pacific world’. In this function, the importance of chocolate goes beyond that of being a luxury drink,
a stimulant, or a medicine. Despite initial opposition from the
Catholic Church, whose representatives considered chocolate an
enjoyable luxury, chocolate soon became an almost world-wide
popular drink, gradually being consumed by ordinary people as
well. Cacao developed as a cash crop in the Philippines, and it
helped other flavours, especially cinnamon and vanilla, to boom
as a result of changing drinking habits. Interestingly, cacao beans
even assumed the functions of a currency for a brief period in the
culation, Market, and Consumption of Asian Goods in the Spanish Empire,
1565–1650 [The Atlantic World. Europe, Africa, and the Americas, 1500–
1830, 37] (Leiden: E. J. Brill, 2019), 30 (with reference to AGI, Contratación,
1866, 651-654), 41-42 (with reference to AGI, Contratación, 1880, 221-231).
4
Angela Schottenhammer, “The Role of Cacao in Transpacific Exchange.
Part I, Cacao comes to Asia”, TRANSPACIFIC Research Notes 2 (2023).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-140

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�The Role of Cacao and Chocolate

Philippines.5 And against the backdrop of a chronological development, we can observe that Chinese actors, for example, continued to be ‘held under the spell’ of cacao and chocolate, even
though they were not the big consumers of chocolate.
Of course, the development of cacao as a cash crop does
not mean that the nutritious and medical qualities of chocolate
were no longer valued. It is interesting to note that the provisions
required in 1842 for ‘Her Majesty’s Royal Naval Forces [of Great
Britain] in China (amounting to 4,200 men)’ mention, among
other food items such as bread, flour, raisins, tea, sugar, vinegar,
and lemon juice (3,800 pounds), also 9,919 pounds of chocolate
totalling 47,517 pounds for 4,200 men for 181 days.6 This is a clear
indication of the nutritious and medical qualities of chocolate that
were obviously highly valued at that time. Another document in
the National Archives in Kew, UK, contains an announcement
in The China Mail, vol. 12:617 from 11 December 1856, on the
sale of flour barrels, galleons of lime juice, preserved meats,
As to discuss the use of cacao beans as money in the Philippines would
mean going beyond the focus of this chapter, namely on cacao and chocolate
as food, medicine, and cash crop, I am writing a separate article discussing the
use of cacao beans as a currency in Manila in the cadre of contemporary monetary history: its working title is “A Forgotten Aspect of Transpacific History:
Currencies in Seventeenth-Eighteenth Century Manila”, in preparation.
6
“Correspondence Relevant to Military Operations in China” (p. 26), in
Despatches, Offices and Individuals: 1842. Manuscript Number: CO 129/1 in
The National Archives (Kew, United Kingdom), Archive: Hong Kong, Britain
and China, 1841–1951, Collection “War and Colonial Department and Colonial Office: Hong Kong, Original Correspondence”, electronic resource.
5

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�Angela Schottenhammer

soups, coffee – and “Superior Manila Chocolate”.7 Chocolate
obviously played an important role in the diet of contemporary
sailors and soldiers. This may demonstrate cacao’s path from a
Meso-American beverage to a global commodity, as a medicine,
a nutritious food, a cash crop, and even as money.
The development of cacao as a global commodity is
closely related to changing chocolate tastes and preparation
methods, and the Spanish soon realised the economic potential of
the plant and its fruit. In the Philippines, Spain’s colony in Asia,
the introduction of cacao and a chocolate culture had particularly
far-reaching consequences. It reached the island archipelago as
cargo and as a provision of many galleons crossing the Pacific
Ocean and was transplanted locally in the early 1670s, as we
have seen in Part I of my investigation. This was around the time
that cacao beans also served as a local currency in Manila. By
the eighteenth century, cacao came to be considered increasingly
important as a commercial crop whose cultivation should be
encouraged in order to sell it abroad and to pay, for example, for
the Chinese imports in demand by the local community.
With the Manila galleon trade, the city of Manila developed
as a commercial hub in Southeast Asia. The maintenance of the
local Spanish community long remained a subsidised undertaking
The National Archives (Kew), November 3-December 6, 1856, Correspondence Archive Imperial China and the West part I, 1815–1881, Collection:
FO 17 Foreign Office: Political and Other Departments: General Correspondence, China, document no. FO 17/252.
7

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�The Role of Cacao and Chocolate

for the Spanish Crown. Local Spanish governors and authorities
in Manila consequently early thought about means and ways to
sustain the Spanish community.
Most of the silver shipped from Acapulco to Manila was
finally used to pay for Chinese goods in return. The gradual
destruction of local, social and economic structures by the Spanish,
including forced labour and the imposition of tribute payments,
accelerated this process. As a consequence, agricultural output fell
continuously, peasants left their land, and gradually even food had
to be imported, mostly from the Chinese. At the same time, we
need to take into consideration contemporary politico-economic
changes in the European-China trade and its impacts on both the
production of required commodities like silk in China and on the
Spanish China-Philippine and transpacific trades, which occurred
in the early to mid-eighteenth century.8 In this context, this chapter
can be seen as another small step showing that the economic history
of Manila as a hub of transpacific trade “requires a fuller picture”9
focusing on the Spanish transpacific, the Chinese and non-Chinese
intra-Asian, and the European global trades. Manila was not only
For an article analysing the specific developments and changes in the China-Philippine trade, due to European competition and political-economic decisions in China, see Antoni Picazo Muntaner, “El comercio de Filipinas en
el tránsito al siglo XVIII: la política comercial china”, Vegueta. Anuario de la
Facultad de Geografía e Historia 20 (2020), 253-272.
9
Guillermo Ruiz-Stovel, Chinese Shipping and Merchant Networks at the
Edge of the Spanish Pacific: The Minnan-Manila Trade, 1680–1840, PhD dissertation (University of California, Los Angeles, 2019), 456.
8

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�Angela Schottenhammer

an entrepôt in the transpacific trade, but it was also part of intraAsian, and global European commercial networks. Against this
background, we also have to understand the various eighteenthcentury projects to make the Philippines more independent from
Spanish subsidies and Chinese imports and to promote, among
other plants, the cultivation of cacao.
The Role and Uses of Cacao in Pre-Columbian America: A
Brief Survey
The cacao plant (Theobroma cacao L.) or “food of the gods”, a name
given to it by Carl von Linné (latinised Carolus Linnaeus, 1707–
1778), the famous Swedish botanist and naturalist who laid the
foundations for biological binomial nomenclature, defining natural
genera and species of organisms to create a uniform system, is an
indigenous American plant. Cacao beans were highly valued in preColumbian times, not only for the production of chocolate but also
as means of circulation, or as money in other words. This alone bears
witness to the high value given to the plant by the indigenous Indian
population.
Five major districts of pre-Columbian cacao cultivation have
been recognized, the three most important of which, Soconusco (at
the Pacific coast in south Chiapas), Suchitepéquez, and Izalco, were
situated along the Pacific coast, corresponding to parts of modern
Chiapas (in Mexico), Guatemala and El Salvador.10
Pesach Lubinsky, Historical and Evolutionary Origins of Cultivated Vanilla, PhD dissertation, University of California Riverside, 2007, 19.
10

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�The Role of Cacao and Chocolate

In pre-Columbian America, drinking chocolate was
definitely a custom of the social elites. The daily consumption of
cacao at the court of Nezahualcóyotl (r. 1429–1472) in Texcoco
has been estimated at four xiquipiles, the equivalent of 32,000
cacao beans;11 one of the store-houses of Moctezuma (r. 1502/03–
1520) at the time of the conquest contained 4,000 loads of cacao
beans packed in bales so large that they could hardly be lifted by
six men.12
The Aztec herbal of 1552, Códice Badiano (also known
as Códice Martín de la Cruz; Códice de la Cruz-Badiano)
describes the tree, its fruit, and its various uses, especially for
medicinal purposes. In addition, cacao was obviously also used
as a dye: “Tlapal-cacauatl, cacao dye. Theobroma cacao.”13 The
Códice Badiano constitutes one of the earliest known documents
to mention cacao and vanilla (Vanilla planifolia; tlilxochitl), the
latter being used as an aromatic flavour to add to the chocolate
drink. The Códice Badiano also includes an image of “Cacauaxochitl”, the cacao flower, Theobroma cacao L. (Fig. 1).14
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, The Hispanic
American Historical Review 28:3 (1948), 360-376, 362, with reference to Fernando de Alva Ixtlilxochitl, Historia chichimeca (Mexico City: 1892), 168.
12
Ibid., with reference to Juan de Torquemada, Monarquia Indiana (Madrid:
1723), 3 vols., vol. I, 47.
13
See William Gates, An Aztec Herbal. The Classic Codex of 1552 (first published in Baltimore: The Maya Society, 1939; Dover edition, Bruce Byland:
2000), 317, with reference to *p. 68, 8-1.
14
William Gates, An Aztec Herbal, 74: Theobroma cacao L., Myrodia funebris
Benth.
11

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�Angela Schottenhammer

The root of the word ‘chocolate’ stems from the Nahuatl
cacaoatl, meaning ‘cacao water’, and xoco meaning ‘sour
water’,15 an indirect attestation to the fact that cacao and chocolate
as a drink were originally not sweet.
Cacao beans also circulated as money and played a major
role as an equivalent of value in contemporary society. The
price of cacao beans apparently remained high after the Spanish
conquest, but native trade and the wealth of the natives declined.
As a consequence, the use of chocolate as a beverage became even
more restricted.16 Although the growing of cacao was encouraged,
this was mainly because the beans continued to be used as a local
currency. Around the mid- to late-sixteenth century the prices of
cacao beans in Spanish America gradually fell,17 and the once
crucial role of cacao beans as currency consequently declined as
well.18
William Gates, An Aztec Herbal, 276.
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, 364.
17
This, according to Henry Bruman, can be deduced primarily from the following developments: first, a salary cut by order of the viceroy dated January
11, 1576 stated that henceforth the common labourers of Acatlin, near Atotonilco, were to be paid thirty cacao beans per day, instead of twenty; second,
a shift from payment in cacao to payment in silver – an order by the viceroy
dated August 1, 1580, states that the Indians tending the cacao orchards of Colima should in the future be paid in silver and not in cacao. See Henry Bruman,
“The Culture History of Mexican Vanilla”, 365, footnote 21, with reference to
AGNM, Ramo General de Parte, I, 108; and AGNM, Ramo General de Parte,
II, 216 v.
18
As the Franciscan friar Bernardino de Sahagún (1505?–1590) records,
the cacao beans were originally so valuable that people began to produce
counterfeit seeds to pass as money. The counterfeiters used items, such as
15
16

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�The Role of Cacao and Chocolate

To prepare their chocolate drink, the Mayas “fermented and
dried the cacao beans and then roasted them over fire. After removing
the shells, the beans were ground and crushed into a chocolate
paste.”19 Then, water20, chili and sometimes honey were added. The
Aztecs later added wine and cornmeal to the drink. In pre-Columbian
times, therefore, several spices were added to chocolate as a drink.
The cacao tree is described in various contemporary sources
of European missionaries, for example, by Bernardino de Sahagún
(1499–1590), a Franciscan friar and missionary active in New Spain:
“As far as the tree is concerned from which cacao is made, it
is called cacaoaquavitl, it has broad leaves, is cupped and of
medium size. The fruits it makes resemble maize cobs, or a
bit bigger: inside they contain the cacao beans; the outside is
purple and the inner part red or reddish. When it is fresh, if you
drink a lot, it makes one drunk, and if you drink it moderately,
it cools and refreshes.”
“amaranth seed dough, wax, (and) avocado pits” to falsify cacao beans. See
Historia general de las cosas de Nueva España, que en doce libros y dos
volúmenes escribió, el R. P. Fr. Bernardino de Sahagún, con notas y suplementos por Carlos Maria de Bustamente (México: Imprenta del Ciudadano
Alejandro Valdés, 1830), Capitulo XVIII, “De los que venden cacao, maíz y
frisóles Cacahuateros”, tomo III, 44, digital versión http://cdigital.dgb.uanl.
mx/la/1080012524_C/1080012525_T3/1080012525_MA.PDF.
19
“Cacao: Food of the Gods and their People”, in https://chocolateclass.
wordpress.com/2016/02/19/cacao-food-of-the-gods-and-their-people/
(accessed March 17, 2021).
20
As liquid as we drink chocolate today, 1 pound of chocolate requires 3,170
gallons of water. Courtesy of Gene Anderson, “Water: Sacred Trust or Resource to Waste”, in ‘Developing Mexican Food: Globalization Early On’, Krazy
Kioto, The Gene Anderson Webpage, October 10, 2016, http://www.krazykioti.com/2016/10/.
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�Angela Schottenhammer

A el árbol donde se hace el cacao llaman cacaoaquavitl, tiene
las ojas anchas, es acopado y mediano: el fruto que hace es
como mazorcas de maíz, ó poco mayores: tienen de dentro los
granos de cacao, por fuera es morado, y por la parte interior
encarnado ó vermejo: cuando es nuevo, si se bebe mucho
emborraça, y si se bebe templadamente refrigera y refresca.21

Gonzales Fernández de Oviedo y Valdés (1478–1557)22 provides
us with a detailed description of the tree, called cacao or cacaguat,
its properties, how the cacao beans are collected and how the cacao
mass was prepared by the natives. He tells us that “the Indians roast
almonds, like hazelnuts, very toasted, and then they grind them, and
because these people are friends to drinking human blood, in order to
make this beverage resembling blood, they put a little bit of bixa into
it, so that it finally becomes coloured: if the cacao is ground without
bixa, it is of a brownish colour.”
Fernández de Oviedo continues by explaining that it takes
five to six days to complete the process of obtaining a fine, wellground mass and adding a little water. Part of the mass is very
red because of the bixa they add; they paint their faces (cheeks,
moustache and nose) so that they look very muddy, before
carrying it to the market.23 This ‘bixa’, that is Bixa orellana L., or
Bernardino de Sahaghún, Historia general de las cosas de Nueva España
(Mexico City: 1938), 5 vols., vol. III, 237.
22
Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478–1557), Historia General
y Natural de las Indias, islas y tierre-firme del mar océano (1851), Tomo l,
libro VIII. Cap. XXX, 318-319; electronic version provided by the Bayerische
Staatsbibliothek https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV020799958.
23
Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, Historia general y natural de las
21

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�The Role of Cacao and Chocolate

annatto, is a small tree, the achiote tree, whose orange-red seeds
serves as a symbolic red colouring of the chocolate. The tree is
native to tropical regions from Mexico to Brazil.24 It is used by
the indigenous people for a variety of purposes, including as body
paint, insect repellent, a food colorant, inks, dyes, sunscreen,
soap additives and a fabric colorant, and reportedly was also for
medicinal purposes, to treat fevers or dysentery.25
The Spanish missionary S. J. José de Acosta (1540–1600)
reports in detail about the cacao tree and the use of cacao, with
spices and much chili, among the indigenous American Indians.
Meanwhile, he continues, the Spanish would also “die for this
black chocolate” (se muere por el negro chocolate). He also
mentions that cacao beans are used as a currency and as alms
for the poor and draws attention to its medical uses to treat chest
complaints, catarrh, and stomach-ache (dicen que es pectoral,
y para el estómago y contra el catarro).26 Acosta was the first
Indias, 318.
24
Annatto has been introduced over time to a large number of tropical areas
around the world, including Southeast Asia, South Asia, and the Philippines.
25
Entry “Bixa orellana”, Missouri Botanical Garden, https://www.missouribotanicalgarden.org/PlantFinder/PlantFinderDetails.aspx?kempercode=e852
(accessed March 24, 2021).
26
José de Acosta, (1540–1600), Historia Natural y Moral de las Indias,
en que se tratan las cosas notables del cielo, y elementos, metales, plantas y
animales dellas y los ritos, y ceremonias, leyes y gobierno, y guerras de los
indios. Compuesta por el Padre Ioseph de Acosta Religioso de la Compañía
de Iesus. Dirigida a la Serenissima Infanta Doña Isabella Clara Eugenia de
Austria (Impreso en Sevilla en casa Juan de Leon, 1590), Cap. 22, “Del Cacao,
y de la Coca”, 251.
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�Angela Schottenhammer

person to use the word ‘chocolate’, based on the Aztec word
‘choco(l)atl’.27
In Peruvian folk medicine, where coca also played a
central role, cacao and chocolate were introduced only in Spanish
times, in contrast to the Aztec food and healing tradition.28
The Gradual Path of Cacao to Become a Global Commodity
The popularity of hot chocolate in the New World increased
quickly in the 1580s, obviously beginning in the south and
gradually spreading north. “In the early seventeenth century it
became so extraordinarily popular in Chiapas and Guatemala that
its use became almost a vice”, Henry Bruman notes.29 Apparently,
‘Guatemalan women’ had invented the best and healthiest ways of
preparing chocolate.30 It was a path to success with some obstacles.
Interestingly, during the anti-Christian atmosphere in
China in the 1730s and 1740s, cacao and chocolate were also
officially condemned. It was argued that chocolate serves to
bewitch, to miscarry pregnant women, to sterilize women, to
Sabine Anagnostou, Jesuiten in Spanisch-Amerika als Übermittler von
heilkundlichem Wissen (Stuttgart: Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft,
2000), 135.
28
Sabine Anagnostou, Jesuiten in Spanisch-Amerika, 134.
29
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, 366.
30
José Pardo-Tomás, “Natural knowledge and medical remedies in the book
of secrets: uses and appropriations in Juan de Cárdenas’ Problemas y secretos
maravillosos de las Indias (Mexico, 1591)”, in Sabine Anagnostou, Florike
Egmond, and Christoph Friedrich (eds.), A Passion for Plants: Materia Medica and Botany in Scientific Networks from the 16th to 18th Centuries (Stuttgart: Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft, 2011), 93-108, 105.
27

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�The Role of Cacao and Chocolate

promote lascivia31, that the foreign missionaries used it to enchant
and deceive people, but especially to prevent women from
conceiving– a major concern in the contemporary world.32 And it
was not uncommon for chocolate to be confiscated at customs.33
Nevertheless, Chinese merchants, as we will see, actively
contributed to the success story of cacao and chocolate.
Chocolate – A vice for Christians?
The growing popularity of chocolate is also demonstrated by
a widespread dispute as to whether the use of hot chocolate
was permissible during Lent, as discussed, for example, by the
Mexican physician Juan de Cárdenas (1563–1609).34
The Jesuits favoured liquid chocolate because it could serve
as a substitute for solid food during Lent,35 an opinion that caused
quite some controversies in the religious order. Francisco de Otazo
José Maria González O. P., Misiones Dominicanas en China (1700–1750),
2 vols. [Biblioteca «Missionalia Hispanica» Publicada por el Instituto Santo
Toribo de Mogrovejo], vol. IX (Madrid :1958), vol. 2, 432.
32
José Maria González O. P., Misiones Dominicanas en China, vol. 2, 145.
The interest in the fertility of women appears as a global phenomenon of the
time that we observe as well in other world regions.
33
José Maria González O. P., Misiones Dominicanas en China, vol. 2, 327,
399. I will discuss this aspect in more detail in a forthcoming article.
34
Juan de Cárdenas, Problemas y secretos maravillosos de las Indias (2nd
ed., Mexico City, 1913).
35
“Does one break the law of fasting by drinking chocolate? No; for according to the common opinion of theologians, chocolate (if not compounded with
corn flour or similar solid foods) is a liquid, and liquids do not break the fast”.
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines (Cambridge, Mass.: Harvard
University Press, 1961), 356.
31

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�Angela Schottenhammer

and Valerio de Ledesma (both fl. late 16th century), for example,
were alarmed about the growing custom of drinking chocolate and
told the Superior General Claudio Acquaviva (1543–1615) that
many take poor health and illness “as an excuse for introducing the
drinking of chocolate into this province, and it seems that once a
person has begun to indulge in it, he can no longer live without it.”36
Chocolate was considered so dangerous as to have the potential
to destroy the Society of Jesus, being also a danger to chastity
and a violation of the rule of evangelical poverty. Acquaviva had
therefore first forbidden chocolate in Jesuit houses except as a
medicine. We encounter various stories about ordinary individuals
as well as priests being condemned for consuming chocolate.
Inquisition documents attest to the fact that these rules were also
strictly observed and enforced in the Philippine Archipelago.
Nicolas de Campos, senior clerk of the Province of Pangasinan, aged twenty-six, reported and complained about an event
in the village of Lingayen, Pangasinan, in order to relieve his conscience: Don Lorenzo Bravo de Cuellár, mayor of this province,
had offered some chocolate to another individual on the festival
day of San Francisco de Asis (5 October 1637) and consequently
violated the Law, as people were expected to fast on this Christian
holiday.37 And chocolate was simply considered too nutritious as
a food, which would consequently violate the rule to fast.
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines, 248-249.
Archivo General de la Nación (AGNM, Mexico City), Inquisición, Tomo
384, 353r-354r.
36
37

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�The Role of Cacao and Chocolate

In another case, in the afternoon of 11 March 1651, a
woman called, María de Jesús, aged sixty-nine, appeared before
Fray Francisco de Paula of the Inquisition Office of Manila without
being judicially summoned, reportedly to relieve her conscience.
She reported that approximately nine months previously, on a
Christian holiday, obviously during Easter, Don Feelipe de Baeza,
a priest, observed Doña Jusepa de la Roca until late at night, and
she, María, had heard Don Felipe de Baeza ask Doña María de
Montenegro, her cousin, to provide him with some chocolate.
Doña María de Montenegro told him that she would give him
some chocolate, were he not having to hold the Holy Mass (y le
dixo, que sino que habia decir la Missa, le darían chocolate).38
He thereupon responded that he did not have to hold the Mass,
and using this argument asked again to be given some chocolate.
Then, the following day, another priest, Don Pedro Navarro,
resident of Manila, came to the house of this witness and said
that Don Feelipe de Baeza had held the Mass in the Capilla Real,
and that he had heard that Doña María de Montenegro had stated
that this could not have been Don Feelipe de Baeza because
he had drunk chocolate after midnight that day. Then another
witness, a servant of his, was asked to confirm this, but this male
servant said that Don Feelipe de Baeza had in fact offered the
Mass that day. Thereupon, because Doña María de Montenegro
AGNM, Inquisición, Tomo 442, 379r. I want to thank David Max Findley
from the Max Planck Institute for the Science of Human History for bringing
these sources from the Inquisition to my attention.
38

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�Angela Schottenhammer

had not personally seen the priest drinking chocolate, she called
a slave-servant called Pascuala, and asked her if she had seen
the priest drinking chocolate, which the servant confirmed. Don
Pedro Navarro thereupon approached Don Feelipe de Baeza and
asked if he had drunk chocolate that day after midnight, but the
latter said he could not recall having done this.39 Just the details
recorded above are enough to show as how serious the drinking
of chocolate was taken, especially when fasting, holding the Holy
Mass, or on Christian holidays.
Nonetheless the custom of drinking chocolate finally
spread among Christians as well, although restrictions remained,
as various documents from the Inquisition demonstrate. Other
interesting cases include the use of chocolate in the field of
sorcery and esoterism (December 1626). A women called Catalina
Delgadin, married to a certain Juan Rodriguez Moreno, aged
twenty-seven, appeared before Fray Francisco de Herrero (de la
Orden de Santo Domingo), and reported the following in order
to relieve her conscience: roughly two years ago she had been
talking with one of her close friends (una comadre suya) named
María de la Parra, who told her that she was looking for a remedy
so that a man would love her well. She was told take some groundup worms that light up when flying (‘lamplighters’?) so that they
The whole story is in detail recorded over various pages, providing the entire
discussion in the Inquisition. AGNM, Inquisición Tomo 442, 379r et seq. GD61
Inquisición, vol. 369, exp. 17, fol. 25, Zacatecas (“por tomar chocolate antes de
comulgar”), that is for taking chocolate before receiving the communion.
39

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�The Role of Cacao and Chocolate

shed light during the night and mix it into chocolate. This would
make the man die for the woman (son buenos para que el hombre
se muera por la mujer).40 In addition, various documents from the
legajos or Inquisition records report cases of women mixing their
menstrual blood with chocolate and giving it to their husbands
or friends to drink.41 Obviously, these ‘recipes’ were intended to
provide men with more energy and potence.
But even the most conservative fathers were eventually
convinced that this originally Mexican drink, which was relatively
inexpensive, in no way did any harm to the Christian faith. In
1644, Cardinal Francesco M. Brancaccio (1592–1675) finally put
an end to the discussion in favour of chocolate.42
AGNM, Inquisición, Tomo 355, microfiche, no pagination available. She
also reported that about eight years ago, when she was in Mexico in the house
of her father, she asked a mulatta named Francisca to provide her with some
‘poyomate’ herbs which served to want well” (que la diessa unas hierbas poyomate que servían para querer bien) that she then carried around her neck,
other herbs she had to drink. The information that such practices originally
stemmed obviously from a Mexican mulatta may attest to the general idea that
mulattas played a major role in premodern sorcery and esoterism.
41
Most cases I could find stem from the AGNM and are related to cases
in Mexico. GD61 Inquisición, vol. 339, exp. 89, fol. 8 (1621), Guadalajara
(“Contra Isabel, esclava, por usar un dedo ahorcado y echar menstruación en
el chocolate para darla a beber”); GD61 Inquisición, vol. 339, exp. 89, fol. 59
(1621), Guadalajara (“por dar beber en el chocolate la sangre de su periodo a
sus amigos”); GD61 Inquisición, vol. 356, exp. 46, fol. 78 (1626), Tehuacán
(“por usar de unos polvos y echar menstruo en el chocolate de su marido”);
GD61 Inquisición, vol. 356, exp. 78, fol. 115 (1626), Tepeaca (“por haber dado
el menstruo en chocolate a su marido”); GD61 Inquisición, vol. 363, exp. 30,
fol. 15 (1629), Zacatecas (“daba a beber menstruo en chocolate”).
42
Martin Gimm, Henkama, Väterchen Heng: ‘Ein Mediator zwischen Kaiser
40

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�Angela Schottenhammer

Dominicans in the Philippines were still strictly forbidden
to drink chocolate in 1686. But chocolate soon became so cheap
and generally used that it was considered a necessity and no
longer a delicacy.43 By the end of the seventeenth century,
“chocolate had become a standard breakfast food on Jesuit
tables in Spain and the Indies.”44 This is also attested to by a
manuscript preserved in the Archivum romanum Societatis Iesu.
In 1690, Alejo López, Jesuit procurator for the Philippines,
suggested that the ban against chocolate should either be made
less strict or abolished entirely, as everybody, regardless of social
status consumed, chocolate and the Jesuits could not simply
make a scandal out of it. It had also become very inexpensive.
In fact, “cacao was so plentiful in the Ilog mission on the island
of Negros that it could be had for nothing. Finally, it was the
most convenient breakfast so far discovered, especially for busy
Kangxi und den Jesuitenmissionaren in der Epoche des Ritenstreites‘ im 18.
Jahrhundert“, Monumenta Serica 64:1 (2016), 101-136, 116, with reference
to Jacques Mercier, La tentation du chocolat, German translation, Die Versuchung der Schokolade (Brüssel: Racine, o.J.), 107-109.
43
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803: explorations by early navigators, descriptions of the islands and their peoples, their history and records of the Catholic missions,
as related in contemporaneous books and manuscripts, showing the political,
economic, commercial and religious conditions of those islands from their earliest relations with European nations to the beginning of the nineteenth century
(Cleveland, Ohio: The A. H. Clark company, 1903-09), vol. 47, 218-219.
44
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines, 249, with reference to Antonio Astraín, Historia de la Compañía de Jesús en la asistencia de España
(Madrid: 1912-1925), 7 vols., vol. 5, 319-320.
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�The Role of Cacao and Chocolate

missionaries substantial enough to last one until lunch, and yet
not so heavy on the stomach as rice.”45
Changing Preparation Methods of Drinking Chocolate
When the Spanish first came into contact with the ‘Indian way’
of drinking chocolate, they were far from convinced. In the first
part of the article, we have already seen that drinks containing
cacao were originally considered to be “a better fit for pigs than
for men.”46 Experimenting with recipes, these were soon altered
and simplified. Sugar was added to get rid of the slightly bitter
taste. In the late sixteenth century, the beverage gradually gained
ever greater popularity, especially when flavoured with vanilla
and cinnamon.47 The growing habit of drinking chocolate, among
Europeans at least, consequently also fostered the demand for
vanilla and cinnamon as well as sugar as for flavoring, while the
natives preferred to drink it with chili, maize, or achiote. Like the
best quality cacao, vanilla was also cultivated on Guatemala’s
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines, 512, with reference to Archivum romanum Societatis Iesu, Section Philippinarum, vol. 12, 136.
46
Girolamo Benzoni (1519–1570), La Historia del Mondo Nuevo (Venice:
Appresso Francesco Rampazetto, 1565), 103, quoted by Murdo J. MacLeod,
Spanish Central America. A Socioeconomic History, 1520–1720 [Teresa Lozano Long Institute of Latin American Studies] (Austin: University of Texas
Press, 2008), 70. “Porcorum ea verius colluvies quam hominum potio”.
47
This new recipe of adding sugar, vanilla, cinnamon or anis to the chocolate
drink is traced back to the invention of nuns from the Convent of Guanaca, located in either Guatemala or Colombia. See José García Payón, Julio Monreal,
Amaxocoatl: o Libro del chocolate (Toluca, México: Tip. Escuela de Artes,
1936), 42.
45

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�Angela Schottenhammer

Pacific coast48 and may have reached the Philippines for the first
time around the same time as cacao or somewhat later.49 Vanilla
from Guatemala is mentioned in P. Fr. Manual Blanco’s (1778–
1845) and P. Fr. Ignacio Mercado’s, Flora de Filipinas (1837)50,
implying that “it could well have been facilitated by the 300year Manila Galleon trade between Acapulco and Manila from
the mid-sixteenth to mid-nineteenth centuries”.51 As we will see
below, vanilla was definitely shipped to Manila as early as 1714.
Interestingly, the two vanilla endemics in the Philippines, Vanilla
ovalis and Vanilla calopogan, are non-aromatic.52
Apart from added ingredients like cinnamon and sugar,
the final taste also depended on the specific beans and on where
the cacao trees grew. “Criollo” cacao beans from Guatemala are
smooth and mild, while the “Forastero” varieties, Guayaquil
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 252.
“Los registros históricos nos cuentan que la vainilla (que no es nativa de
Filipinas) fue introducida con anterioridad en esa región mediante el comercio
de los galeones de Manila, desde América, y específicamente desde Guatemala.” See Botánica La Famosa Vainilla Tahitiana Procede de Guatemala 22
de septiembre de 2008, https://www.amazings.com/ciencia/noticias/220908e.
html (accessed on February 27, 2021).
50
P. Fr. Manual Blanco’s (1778–1845) and P. Fr. Ignacio Mercado’s, Flora
de Filipinas. Adicionada con el manuscrito inédito del P. Fr. Ignacio Mercado,
las obras del P. Fr. Antonio Llanos, y de un apéndice con todas las nuevas
investigaciones botánicas referentes al Archipiélago Filipino. Gran edición,
hecha a expensas de la Provincia de Augustinos calzados de Filipinas bajo la
dirección científica del P. Fr. Andrés Naves (Manila: Establecimiento Tipográfica, 1877), 4 vols., vol. 3, 42-43.
51
Pesach Lubinsky, Historical and Evolutionary Origins of Cultivated Vanilla, 113.
52
Ibid.
48
49

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�The Role of Cacao and Chocolate

cacao especially, were often described as bitter, repugnant and
even poisonous, as Murdo J. MacLeod explains.53 Indigenous
populations in Central America had been accustomed to drinking
patlaxtli, a wild cacao, when no other was to be had and therefore
did not really have a problem with drinking the bitter tasting
Guayaquil cacao. “When cacao from Venezuela began to be
exported to Europe in large quantities in the 1630s, Creole and
European tastes became more eclectic, but until the end of the
century Guayaquil cacao tended to be cheaper and drunk by
Indians, while Guatemalan and Soconusco cacao was more
appreciated by Spaniards.”54 Venezuela produced some of the
highest quality cacao worldwide, with rich and round flavours,
from earthy, nutty to fruity.
The taste for drinking chocolate with lots of sugar and
cinnamon was also propagated by the French, who actually
discarded all other flavours except for cinnamon and vanilla.55
The English, on the other hand, did not appreciate the taste
and value of cacao for quite some time. Once, obviously in the
late sixteenth century and recorded by the Dominican friar and
traveller Thomas Gage (ca. 1603–1656), when the English had
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 241.
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 241-242.
55
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, 367, with reference to Pierre Pomet, Le marchand sincere, ou trait general des drogues
simples et composes (Paris: 1695), 206-208. Bruman also stresses that Pomet
speaks of both cinnamon and vanilla and that the idea of using either cinnamon
or vanilla, of chocolate ‘a la española’ vs. chocolate ‘a la francesa’, in other
words, may have been a development of the eighteenth century.
53
54

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�Angela Schottenhammer

captured a ship loaded with cacao, unaware of its value, they
threw the entire cargo overboard into the sea.56 This story is also
recorded by S. J. José de Acosta, who mentions that an English
corsair burnt an entire cargo in the port of Huatulco.57 Huatulco
was a major depot for the cacao trade between the producing area
of Sonsonate and the trading outlet at Acajutla and New Spain.58
In the seventeenth century, chocolate in the Philippines
was prepared by hand by artisans, who received 12 reals and
about half a gallon of wine “for preparing each day the portion of
chocolate from sixteen libras of dear cacao.” The chocolate thus
prepared and sold was called “health chocolate”.59
“The rule for making chocolate is to take ten libras of
cacao, ten of sugar, and eight onzas of cinnamon, or even less, and
on account of the waste it is computed that the result will be twenty
libras net.”60 Partly because of the added cinnamon, it remained a
Mariano de Cárcer y Disdier, Apuntes para la historia de la transculturación indo-española (Segunda edición, México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1995), Libro II, 352,
with reference to Fr. Tomás Gage, Los Viajes de Tomás Gage a la Nueva España, sus diversas aventuras y su vuelta por la provincia de Nicaragua hasta
La Habana, con la descripción de la Ciudad de México. Prólogo de Artemio
de Valle-Arizpe (Ediciones Xóchitl México: 1947).
57
S. J. José de Acosta, “Del Cacao, y de la Coca”, 251.
58
Woodrow Borah, “Early Colonial Trade and Navigation Between Mexico
and Peru”, Ibero-Americana 38 (1954), 1-170, 24.
59
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, The Philippine islands, vol. 47, 274 (footnote 13, resp.
page 285 in the online version).
60
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, The Philippine islands, vol. 47, 273-274.
56

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�The Role of Cacao and Chocolate

luxury drink that was initially only consumed by the social elites.
When still in the late eighteenth century a certain Don Nicolas
Norton Nicols, originally an Englishman who became a naturalized
Spaniard living in Manila, states that if cinnamon should become
cheap, much chocolate would be consumed by the poor.61 This
suggests that it was rather the price of cinnamon than of chocolate
that made the beverage unaffordable for the lower classes in society.
In a memorandum describing the commerce of the
Philippine Islands and the advantages they could yield for
His Majesty (1759) King Carlos III (r. 1759–1788), its author,
Don Nicolas Norton Nicols discusses, among other things, the
economic use of cinnamon. Cinnamon came to be an important
component in the preparation of chocolate in early modern times.
Norton Nicols states, for example: “This is what I have learned
from the experiment with a quantity of chocolate which I have
ordered to be made in my own house at Manila; this product
has been greatly liked by the ladies, and by people of taste and
understanding, in the said city.”62 And he suggests that cinnamon
be systematically cultivated in the Spanish Philippines: “No one
is ignorant of the vast amount of silver which goes every year
from España to the Dutch for the supply of cinnamon, for it is not
less than many millions of pesos duros each year, as they have
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, The Philippine islands, vol. 47, 269.
62
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 264.
61

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�Angela Schottenhammer

estimated; but I affirm that this is because they [i.e., the Spaniards]
are willing to let the silver go out [of the country]…. It is well
known that España consumes more cinnamon than all the other
nations; can there, then, be greater folly? In order (as I suppose)
to humor the Dutch, España leaves unused the cinnamon which
she has in her own house, in order to buy it from those enemies
and the destroyers of the holy faith in those countries.”63
Still some years later, in 1771, the Philippine governor,
José Vasco y Vargas, in fact suggested the large-scale cultivation
of, among other products, sugar cane, cacao, and cinnamon.64
Cinnamon’s history as a commercial crop in the Philippines can
be traced back to the 1560s. There are basically three different
species: Cinnamomum cebuense Kosterm, Cinnamomum
“Commerce of the Philipinas Islands; the benefit and advantages which the
said islands ought to yield to his Majesty (whom may God preserve)”, in The
Philippine Islands, vol. 47, 254-281, here 261-262.
64
Reyna María Pacheco Olivera, Análisis del intercambio de plantas, 23.
Cinnamon from Ceylon was shipped to the Philippines and New Spain. In
1785, the galleon San Carlos, voyaging from Acapulco to Manila, carried cinnamon water (aguas de canela). The galleons La Sacra Familia (1719), Nuestra Señora de la Portería (1758), Galeón Santísima Trinidad (1761), Nuestra
Señor del Rosario (1762), carried cinnamon as cargo on board. The San Joseph
(1768) had cinnamon syrup, two other not identified galleons (1780) carried
cinnamon water and powder, another galleon (1782) cinnamon oil, and the
galleon San Andrés (1787) cinnamon water. See Pacheco Olivera, Análisis del
intercambio de plantas, 63. In 1724, the San Francisco de Paula, proceeding
from Mexico to Paita, had ‘Chinese cinnamon’ on board (canela de China),
in 1748 the San José y San Antonio, proceeding from Mexico to Realajo-El
Callao in Peru, carried pepper, cinnamon, estoraque and Chinese clothes. See
Mariano A. Bonialian, El Pacífico hispanoamericano, 302-303.
63

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�The Role of Cacao and Chocolate

mercadoi S. Vidal, and Cinnamomum mindanaense Elmer. When
the Spanish first conquered the islands, they considered cinnamon
“the only product of the islands which can be made profitable to
the Spaniards”.65 From Legazpi’s time, cinnamon was shipped to
New Spain and Spain.66 But it was also re-exported, for example
from Sri Lanka, from where the best quality cinnamon in the world
originates. As Guillermo Ruiz-Stovel has shown, cinnamon made
up the majority of the Manila’s import market around the 1740s.67
As Maria Lourdes Díaz-Trechuelo has emphasized, at the
time when Don Nicolas Norton Nicols was writing, the Spanish
were estimated to be consuming around 16 million pounds of
chocolate annually, “in the preparation of which 400,000 pounds
of cinnamon were necessary. At 58 rials vellón the pound, this
meant 23,200,000 rials worth of cinnamon imports a year, a
considerable sum for that period.”68

This is mentioned in a letter from Legazpi (dated 1 July 1569), cited
in Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine Islands, 1493–1803, vol. 3, 6, online https://www.gutenberg.org/cache/
epub/13616/pg13616-images.html. See also vol. 3, 35, 42, 43, 147, 148, 170,
175, 271.
66
In July 1568, the capitana San Pablo, for example, caried “than four hundred quintals of cinnamon for your Majesty”, Emma Helen Blair and James
Alexander Robertson (eds.), The Philippine Islands, 1493–1803, vol. 3, 18,
see also p. 22, 162 (shoots of cinnamon and pepper trees were sent), 171, 191,
222, 251, 258.
67
Guillermo Ruiz-Stovel, Chinese Shipping and Merchant Networks, 455.
68
Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development
Plans, Philippine Studies 12:2 (1964), 203-231, 211.
65

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Spanish Measures to Promote Cacao Cultivation in New Spain
Against this background, the Spanish soon recognised the high
economic potential of cacao. A first step was to oblige the natives to
pay their tribute in the form of cacao.69 Originally, Soconusco and
southwestern Guatemala developed as major source regions for cacao
paid as tribute by the indigenous population, and they too become
important vanilla-producing areas in the colonial period, as did parts
of Oaxaca and Michoacán.70 Next to Guatemala, Soconusco cacao
was generally considered to be one of the best available.
As Julio Castellanos Cambranes explains, cacao had
the advantage that no initial capital investment was required, as
there already existed various plantations in this region when the
Spanish arrived.71 Starting in the 1540s the Spanish started to
develop local plantations, also called cacaotales, in commercial
centres. Acosta, as we have briefly mentioned above, describes
some of the conditions of local cacao cultivation in his Historia
Natural y Moral de las Indias. In order to protect the trees from
the burning sun, the locals plant another tree which only serves to
provide shade. This tree is called “mother of the cacao”, and in the
cacaotales the trees are cultivated like grapevines in vineyards or
olive trees in the olive cultivations in Spain. He also mentions
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, provides excellent surveys
on what is happening in different central American regions.
70
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, 363.
71
Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de Guatemala – 1500–1900 – (Guatemala: Serviprensa Centroamericana, 1986), 126.
69

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�The Role of Cacao and Chocolate

Guatemala as the province that was cultivating most of the cacao
trees in so-called “cacaotales”.72
In the mid-sixteenth century, no less than 3,000
merchants were active in these productive zones. Approximately
50,000 cargas (1 carga [load] = 50 libras [pounds] containing
approximately 24,000 beans) with a value of 400,000 pesos in
gold were exported annually around the mid-sixteenth century.73
But the cacao plant required lots of care and investment
in labour throughout the entire year.74 In addition, the plants
were extremely susceptible to natural disasters and hurricanes.75
Josef de Acosta, Historia Natural y Moral de las Indias. Edición crítica de
Fermín del Pino-Díaz [De Acá y de Allá. Fuentes Etnográficas] (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2008), libro V, cap. 22, 125: El
árbol donde se da esta fruta es mediano y bien hecho, y tiene hermosa copa: es
tan delicado que para guardarle del sol – no le queme – ponen junto a él otro
árbol grande que sólo sirve de hacelle* sombra, y a éste llaman «la madre del
cacao». Hay beneficio de cacaotales donde se crían, como viñas u olivares en
España, por el trato y mercancía: la provincia que más abunda es la de Guatemala. Paulina Machuca also draws our attention to the binom of ‘cacao-coco’,
Theobroma cacao and Cocos nucifera. Paulina Machuca, El Vino de Cocos en
la Nueva España: Historia de una Transculturación en el Siglo XVII (Zamora,
Michoacán: El Colegio de Michoacán, 2018), 98.
73
Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de Guatemala, 127.
74
Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de Guatemala, 126.
75
The “understaffed and aging cacao groves of Soconusco were particularly
susceptible to the effects of natural disasters. Hurricanes in 1641 and in 1659
further reduced many of the surviving plantations, and if it had not been for the
rising demands for high quality cacao among the upper classes in both New
Spain and Europe during the second half of the seventeenth century, there is
no doubt that the cacaotales in Soconusco would have disappeared”. Murdo J.
72

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�Angela Schottenhammer

Many local cacao planters (cacaotales) eventually only survived
because of the continuously rising demand for high-quality cacao,
which prompted new investments.76
In addition to environmental issues, labour shortages
as well as exploitation and over-taxation particularly affected
smaller plantations.77 In 1571, for example, the number of tributepaying indigenous Indios in Soconusco had decreased from
30,000 at the time of the conquista to some 2,000. Consequently,
the cultivation and output of cacao also decreased significantly,
in 1571 just reaching about 400 cargas.78 Manuel Rubio Sánchez
claims that cacao production in Guatemala, for example, fell from
approximately 150,000 cargas in 1600 to only 25,000 in 1700.79
MacLeod, Spanish Central America, 238.
76
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 237-238.
77
With increasing exploitation of the natives by the Spanish, as the former
could no longer invest enough time the cultivation of cacao, many passed
away through exploitation, and, in addition, they had to pay incredibly high
tributes. Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de
Guatemala, 126-127. The mayor of Suchitepéquez in 1602/03 is said to have
extorted 15,000 ‘silver pennies’ (tostones; 1 tostón was a coin with a value of
half a peso) from the province of Zapotitlán to buy 1,000 cargas of cacao, each
carga having a value of 50 to 60 silver pennies, which he finally sent to Mexico, making a big fortune. Op.cit., 240, with reference to “Cartas del Obispo de
Guatemala Fray Juan Ramírez de Arellano O.P., al Rey de España”, Guatemala
3.II.1603, included in the appendix to his book, Documentos Para la Historia
Agraria de Guatemala. While a nativewho hires another person, provides him
with two meals and cacao beverage per day, the Spanish, the bishop records,
do not provide the locals they hire with any food or drinks at all. Op.cit., 227.
78
Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de Guatemala, 127.
79
Manuel Rubio Sánchez, “El Cacao”, Anales de la Sociedad de Geografía
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�The Role of Cacao and Chocolate

But the local cacao fields survived, despite the competition from
other places, such as Guayaquil, Caracas or Maracaibo. Following
Murdo J. MacLeod, this should be traced back to Guatemala’s
relatively protected geographical position (as the produce could
also be sent to Mexico by land), to local custom and tradition, and
to the smooth and mild quality of Guatemalan cacao (in contrast
to the bitter cacao from Guayaquil), but especially to the steadily
increasing demand.80
MacLeod also notes that the inability of Spain to provide
the New World with sufficient quantities of wine might have
prompted “Spaniards to turn reluctantly to chocolate”.81 Account
should also be taken of the fact that local and royal decrees added
specific bans on Guayaquil cacao in both Guatemala and Mexico
in the seventeenth and early eighteenth centuries, though they
were frequently not very effective. Although by the 1680s the
Guatemalan cacao industry had decreased significantly,82 even
in the later eighteenth century the cacao from Suchitepéquez,
Guatemala, was being described as “so excellent in quality as to
be preferred by many to that which is produced in Soconusco.”83
e Historia (Guatemala) 31 (1958), 81-129, 88-90, 102-103.
80
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 241-242.
81
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 242.
82
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 244.
83
Domingo Juarros and John Bailey, A statistical and commercial history
of the Kingdom of Guatemala in Spanish America... : with an account of its
conquest by the Spaniards and a narrative of the principal events down to the
present time translated by J. Baily (London: J. Hearne, 1823), 22.
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�Angela Schottenhammer

In 1682, Basil Ringrose (ca. 1653–1683), an English
buccaneer, navigator and geographer who also left us a travel
account, speaks of the coast around the port of Sonsonate, with
“the land and Valley of Salvador open where stands a small towne
called Guaymoco, has a chief commodity, namely “Cocao”.84 He
also describes the “towne of Amapall” in the Gulf of Fonceca
as consisting of 100 houses and with a “greate Traffick for
its Cocao”.85 Interestingly, describing a cape called Cavo de
Mendocino (located along the northern Californian coast, north
even of modern San Francisco), Ringrose mentions “a small
village of Indians” there “who have Cocao walks”, possibly an
avenue bordered by cocoa trees?86 These “Cocao walks” also
appear in his description of a “hill called Xalisco” (Monte San
Juan in the region of Jalisco, Mexico), close to the island of
Maxantelba. As both locations are actually located quite far north
for cocoa trees, Derke Howse and Norman Thrower suppose
that Ringrose might have meant coconut trees,87 but this remains
unclear. Also the coasts around the port of Navidad, where the
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner. A Sea Atlas
and Sailing Directions of the Pacific Coast of the Americas 1682. Edited by
Derek Howse and Norman J. W. Thrower. With special contribution by Tony
A. Cimolino. Foreword by David B. Quinn (Berkeley, Los Angeles, Oxford:
University of California Press, 1992), 88.
85
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner, 92.
86
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner, 50.
87
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner, 50, note 4, 60.
Also Isla del Caño, off the Western coast of modern Costa Rica, is described as
having a great number of cacao trees (see p. 109).
84

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�The Role of Cacao and Chocolate

Spanish built ships, the biggest of the South Seas fleet and where
they “built the first that ever sailed for the East Indias from this
part of the world” are full of “Cocao walks and Stantions”.88
The American, Atlantic and even the Pacific trade reflect
the increasing focus on cacao from Guayaquil. Although it tasted
more bitter, it was much cheaper and gradually replaced the highquality cacao from Guatemala. In order to be able to sell cacao
more cheaply and to make more profit, it is little wonder that we
also encounter various forms of adulteration. Among foodstuffs
used in the context were wheat and rice flour; ground lentils, peas,
beans, or maize; potato starch, dextrin, olive oil, tweed almond
oil, egg yolk, tallow of veal and mutton, storax, chestnut flour,
and gum tragacanth (a mixture of polysaccharides obtained from
sap that is drained from the root of the plant and dried). But we
also encounter chemical substances, such as cinnabar, red oxide
of mercury, red lead, and lime carbonate.89
Cacao as Cargo of Galleons Crossing the Pacific Ocean
Although chocolate and cacao were not only shipped less
frequently but also in significantly lower quantities especially
in comparison to all the silks and ceramics, they nevertheless
constituted an important part of transpacific exchanges, less in
terms of quantity than in terms of cross-cultural exchanges and
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner, 60.
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 274.

88
89

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�Angela Schottenhammer

transfers of knowledge and food cultures. Generally speaking,
cargo records reporting about cacao as a cargo of Manila galleons
in Spanish documents are not overabundant, the information we
possess stems mostly from the eighteenth century. But we can
nevertheless get an idea of cacao shipments. We also need to
consider that cacao crossed the Pacific as part of the galleon’s
provisions, which means that it was not recorded in cargo
lists. Further insights are provided by additionally consulting
manuscripts and descriptions in other languages, such as Dutch,
English, French, or Portuguese.
On a journey in the early eighteenth century, Woodes Rogers
(1679–1732) mentions cacao being loaded on board, together with
water, in Guayaquil. He speaks of “some assets of water and 24
packs of cacao” (sommige baten water / 24 pakken cacao).90 Cacao
from Guayaquil is here described as particular cheap.91
The French diplomat to Siam, Simon de la Loubère (1642–
1729), led an embassy to Siam in 1687 and left us a description
Woodes Rogers (1679–1732), Nieuwe reize naa de Zuidzee, vandaar naar
Oost-Indien, en verder rondom de Wereld. Begonnen in 1708, en geëyndigd
in 1711. Inhoudende een Dagregister van zeer aanmerkenswaardige voorvallen, waaronder het veroveren van de Steden Puna en Gujaquil, en het schip
van Acapulco, en andere pryzen, enz. Gedaan onder het bestier van William
Dampier. In ’t Engels beschreven door Woodes Rogers, Kommandeur en Chef
van de schepen de Hertog en Hertoginne van Bristol. Vertaald door P. C. met
naauwkeruige Kaarten en Konstplaten verciert (Amsterdam: Oosterwyk en
van de Gaete, 1715), 166; online version of the Digital Library Münchener Digitalisierungszentrum, https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/
bsb11298435?page=200,201&amp;q=cacao (accessed on 19 March, 2022).
91
Ibid., 172.
90

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�The Role of Cacao and Chocolate

of his impressions, Du Royaume de Siam, published in 1693. He
reports that in the late seventeenth century cacao and chocolate
were already being exported from Manila to Siam, and he also
confirms that it is first shipped from Spanish America: “(T)he
Portuguese do drink Chocolate, when it comes to them from
Manille, the chief of the Philippines, where it is brought from the
Spanish West-Indies.”92
The “Summary of the cargo of the galleon Nuestra
Señora de Begoña” (1714) on its return voyage to the Philippines
shows the shipment of cocoa, vanilla, and achiote (annatto; Bixa
Orellana) to the Philippines:93
“Derechos que se causaren de los generos y frutos y regalos q
se remiten a las Islas Philipinas en el tornaviaje de mandaba
a su Mrd. mando se haga información de los precios que oy
tienen los gen. siguientes:
Cajones de regalo de chocolate y cafetas
Medios caxones dichos
Tinajas de vino
Botijas de azeite
Tercios de cacao de la costa de a dos cargas
Monsieur Simon de De La Loubère (1642–1729), A new historical relation of the kingdom of Siam; done out of French, by A.P. Gen. R.S.S. La
Loubère, Simon de, 1642–1729., A. P, Chapter IX, “Of the Gardens of the Siameses, and occasionally of their Liquors”, 23, online https://quod.lib.umich.
edu/e/eebo2/A48403.0001.001/1:4.9?rgn=div2;submit=Go;subview=detail;type=simple;view=fulltext;q1=chocolate (accessed on 8 May 2023).
93
“Testimonio del cuaderno general del recibo de dependencias del galeón
Nuestra Señora de Begoña que ejecutó su tornaviaje el 31 de marzo para las islas Filipinas a cargo del general Juan Pablo de Orduña” (México, 11 de agosto
de 1714), AGI, Filipinas, 206, N.1, fols. 119r-188r, 165v.
92

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�Angela Schottenhammer

Cajones de jabon
Cacao de Maracaibo
…
Tinajas de achiote
…
Mazos de bainillas.”94

In 1785, the provision lists of the schooner (goleta) La Felicidad,
alias “La Mexicana” (1785)95 and the paquebot San Carlos
(1785)96 mention chocolate. The Peruvian paquebot Santo
Cristo de Burgos in 1779-80 carried 2,945 bushels (fanegas) à
110 pounds per bushel (de a 110 libras cada una).97 The same
See “Expediente sobre el comercio entre Filipinas y Nueva España”
(1712-06-25, Manila, Luzón, Filipinas), AGI, Filipinas, 206, N. 1, fol. 165v;
a zoomable image of the reference is also available on the digital adaptation
of “Flavors that Sailed Across the Seas. How the Manila galleon helped to
enrich the world’s cuisine”, exhibition organised by the Spanish Ministry of
Foreign Affairs and Cooperation, via the Spanish Agency for International
Development Cooperation (AECID) and the Spanish Ministry of Culture and
Sport, via the Sub-directorate General of Spanish State Archives, under the
responsible curator Antonio Sánchez de Mora, https://artsandculture.google.
com/asset/summary-of-the-cargo-of-the-galleon-nuestra-se%C3%B1ora-debego%C3%B1a/8gFa2qpU51828Q?hl=en (accessed on April 10, 2022). The
full exhibition is available under https://artsandculture.google.com/story/globalization-of-flavors-archivos-estatales/SAXB4EQiMLmnIw?hl=en.
95
“Estado y reglamento de rancho que por la Contaduría de la Real Hacienda
del Departamento de San Blas se forma para la tripulación de la goleta de S. M.
nombrada la Felicidad alias la Mexicana para 25 plazas de ración y 181 días
que se le consideran de navegación al viaje que de orden superior va a verificar” (1785), AGN, Filipinas 21, exp. 7, 174r-175v. Provisions, diseases, and
the situation on sea are also discussed in María del Carmen Reyna y Jean Paul
Krammer, “Las travesías marítimas en el siglo XVIII,” Historias 42 (1999):
57–74, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/historias/article/view/13815.
96
AGN, Filipinas 21, exp. 7, 232v-233r.
97
“Expediente sobre la descarga del Paquebot nombrado Sto Cristo de Bur94

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�The Role of Cacao and Chocolate

document mentions later 4,000 loads of cacao in bushels (quatro
mil cargas de cacao que hagan fanegas), but obviously this cargo
was consumed in Mexico and not shipped to Manila.98
As far as the route from Manila to Acapulco is concerned,
Reyna María Pacheco Olivera identified the Nuestra Señora de la
Portería in 1758 and the Santa Rita in 1817.99 Her investigation
confirms that chocolate was carried on board mainly in the crew’s
personal belongings. This would fit my observation from an
analysis of documents in the AGI in Seville, that rarely mention
cacao as cargo. Cacao sent to the Catholic nuns may have formed
part of what the Contaduría documents mentions as personal
gifts. Also, the plant that was allegedly transported by the pilot
Pedro Bravo de Laguna may have been shipped as part of his
personal belongings or as a gift.
In the second half of the eighteenth century, finally, cacao
had obviously become one of the principal cargoes carried by
ships coming from Peru through the nao de China (see AGN
Ramo Filipinas 1781).100 William Lytle Schurz states that “staple
gos procedente del puerto de Huayaquil” (1780), AGN, Filipinas 14, 291r;
317r-v. 323r: Real Palacio de Manila (10 May 1779). Reyna María Pacheco
Olivera mentions the Santo Cristo de Burgos sailing from Acapulco to Manila
in 1779 with a cargo of cacao on board powder (con polvos; cf. AGN Ramo
Filipinas 1781). See Reyna María Pacheco Olivera, Análisis del intercambio
de plantas entre México y Asia de los siglos XVI al XIX (Master thesis, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006), 138.
98
AGN, Filipinas 14, 297r.
99
Reyna María Pacheco Olivera, Análisis del intercambio de plantas, 138.
100
Reyna María Pacheco Olivera, Análisis del intercambio de plantas, 137138.
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�Angela Schottenhammer

American exports to Manila generally consisted of cacao from
Guayaquil, some cochineal from Oaxaca in Mexico, oil from
Spain, wines and other peculiarly national goods.”101 This suggests
a not insignificant quantity of cacao being shipped to Manila.
A direct reference to cacao cargos stems from the 1743
“Registro de la Carga que lleva el Patache Capitána de Philipinas
Nra Señora de Cobadonga”.102 The galleon was captured by the
famous English admiral George Anson (1697–1762), who was
lying offshore with his ship the Centurion, waiting outside the
San Bernardino Strait for the incoming Acapulco treasure ships.
After a brief intermezzo, the Spanish captain surrendered, the
Covadonga was integrated into Anson’s fleet, and the two ships
sailed to Canton, where the Covadonga was sold in December at
Macao for 6,000 piastres.103
“Caxones de Bainilla a setenta y cinco pesos
surrones de grana cochinilla de ocho arrobas a quinientos pesos
surrones del dicha, silvestre, del mismo peso? a ochenta p[eso]s
tercios de cacao Caracas a ciento y veinte pesos
dichos de Maracaibo a ciento y veinte pesos”104
William Lytle Schurz, The Manila Galleon. The romantic history of the
Spanish galleons trading between Manila and Acapulco (New York: E. P. Dutton &amp; Co., Inc., 1959), 275.
102
I wish to thank my colleague Guillermo Ruiz-Stovel for bringing this manuscript to my attention.
103
Thomas Bennett, Shipwrecks of the Philippines (E-book. last edited version
2012), 12. See also the entry “Nuestra Señora de la Covadonga” in Thomas Bennett, Treasure Ships of the Philippines (E-Book, printed in the Philippines, 2016).
104
“Registro de la Carga que lleva el Patache Capitána de Philipinas Nra Señora de Cobadonga Año de 1743”, Manuscript held by the National Archives,
101

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�The Role of Cacao and Chocolate

This entry is extremely valuable,105 not only because it attests to
the fact that even cacao from Venezuela (Caracas and Maracaibo)
finally found its way across the Pacific to the Philippines – as we
have already seen above with the cargo of the Nuestra Señora de
Begoña – but also because these are two of the very few references
to vanilla being shipped across the Pacific.
Another example: The cargo manifest for the San Josef,
preserved in the National Archive of the Philippines (NAP), is
an inbound cargo manifest showing what was shipped to Manila
from Acapulco in 1784 in addition to silver. The most prominent
commodities were cochineal (with 7,455 lbs at 15,841.88 pesos)
and cacao (with 64,624 lbs = 29,733.50 kg = 29.734 tons at 8,078
pesos).106 Assuming that 7–8 beans or 5g of cacao are required to
produce one cup of chocolate, this quantity would be sufficient to
make 5,862,000 cups in total. Four cargoes are specifically labelled
‘cacao of Guayaquil’: one of 1,943.92 kg (169 arrobas),107 worth
528.13 pesos, belonging to Don Antonio Campos (S-258v); one of
Kew, Prize Papers, 11°1, 2r. “Expediente sobre la presa del patache Nuestra
Señora de Covadonga” (1754-02-14, Madrid), AGI, Filipinas, 257, N. 1.
105
It is even more valuable when we consider that this shipment occurred
before the foundation of the Real Compañía de Filipinas in 1785, with the goal
of promoting commercial relations among the different colonies and between
Spain and its colonies, as a consequence of which from 1793 onwards this
company also obtained the rights to trade directly between Manila and the
Viceroyalty of Peru.
106
National Archives of the Philippines (NAP), 6208 Aduana, August 1784,
no pagination. In total, 29,733.50 kg were imported. I am very grateful to Dr.
Guillermo Ruiz-Stovel for sharing this information with me.
107
1 arroba = 25 lbs = 11,34 kg.
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�Angela Schottenhammer

4,193.81 kg (9,115 libras netas), worth 1,139.38 pesos, belonging
to Don Manuel Conde (fol. S-359v); one of 1,115.28 (97 arrobas
= 2,425 lbs), worth 303 pesos and belonging to Don Candido
Dominguez (S-360v); and one of 1,661.88 (144 arrobas and 12
libras), worth 451.5 pesos, belonging to Don Salvador Avenos
(S-365v). This might suggest that the remaining cacao did not
originate from Guayaquil. Prices, however, were mainly the same.
Cacao from Tabasco, Caracas and Maracaibo also reached
the Mariana Islands for consumption, as shown by information
stemming from 1751–52.108 Chocolate and cacao were also
requested and shipped from the Philippines to the Marianas
(2 tercios = 1 load in 1732 and 2 tercios = 1 load in 1733) and
belonged to the regular food shipments to the islands between
1725 and 1769.109 In 1729, Antonio de Echandía, a merchant from
Mexico, indicated and confirmed that the salaries of the Marianas
were invested in the Philippines in order to obtain, among other
things, cacao, sugar, chocolate, flour and biscuits (cacao, azúcar,
chocolate, harina y pan abizcochado).110
Table 6.7. ‘Gastos en comestibles, utensilios culinarios y otros géneros de
consumo pertenecientes a la misión de Marianas (1751–1756)’, in Verónica
Peña Filiu, Alimentación y colonialismo en las islas Marianas (Pacífico occidental) Introducciones, adaptaciones y transformaciones alimentarias durante la misión jesuita (1668-1769), Doctoral dissertation, Barcelona, Universidad Pompeu Fabra, 2019, 236.
109
Verónica Peña Filiu, Alimentación y colonialismo en las islas Marianas,
237, table 6.9.
110
Verónica Peña Filiu, Alimentación y colonialismo en las islas Marianas,
230.
108

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�The Role of Cacao and Chocolate

In the later eighteenth century, a real competition, even
rivalry, between the cacao plantations (cacaotales) of Guayaquil
and Caracas emerged for the provision of markets not only in
New Spain, but also in Europe and Asia, including Russia.111
For the period around 1800, Alexander von Humboldt confirms
that cacao from both Guayaquil and Caracas is being shipped to
Manila:
“The galleon usually departs in February or March: it sails
almost in ballast, since its cargo on the voyage from Acapulco
to Manila consists only of silver (plata), a very small amount of
cochineal from Oaxaca, cacao from Guayaquil and Caracas, wine,
oil, and Spanish woolens. On average, the amount of precious
metals exported to the Philippine Islands is one million, often
1,300,000 piasters. There is usually a considerable number of
passengers, which sometimes increases because of the colonies
of friars that Spain and Mexico send to the Philippines.”112
Another interesting document talks about the loss of
mercury from the mines in Huancavelica and mentions in passing
that 550 quintales (ca. 27,000 kg) of mercury were eventually
Eduardo Rubio Aliaga, La Disputa de Guayaquil y Caracas por el Comercio del Cacao en Nueva España en el Siglo XVIII, Master thesis, Universidad
Complutense de Madrid, 2016, 68.
112
Alexander von Humboldt, Political Essay on the Kingdom of New Spain,
Volume 2: A Critical Edition. Edited with an introduction by Vera M. Kutzinski and Ottmar Ette. Translated by J. Ryan Poynter, Kenneth Berri, and Vera M.
Kutzinski. With annotations by Giorleny Altamirano Rayo, Tobias Kraft, and
Vera M. Kutzinski (Chicago-London: The University of Chicago Press, 2019),
2 vols., vol. 2, 357 (IV.103).
111

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�Angela Schottenhammer

discovered on board a galleon, the San Telmo, in Chametla (in
Sinaloa), at that time part of the Audiencia de Guadalajara,
among bags of cacao.113 It is not clear how the mercury was
packed and stored, but one can imagine that it was not a good
practice for whoever later consumed the cacao. The San Telmo
obviously regularly shipped cacao together with mercury.114 It is
also important to note that on 5 June 1789, the regulation which
limited the export of cacao from 8,000 to 10,000 bushels was
annulled.115
“Real Cédula al presidente y oidores de la Audiencia de Lima, reiterando
la orden dada por despacho de 6 de marzo de 1700 para la averiguación de los
cómplices en el extravío de los azogues de la mina de Huancavelica, que salieron
de los puertos de Cañete y de Lurinchincha en dos embarcaciones, una llamada
‘San Telmo’ con destino al puerto de Chametla, en el distrito de la Audiencia de
Guadalajara, donde se aprehendió encontrándose en ella 550 quintales de azogue
entre zurrones de cacao…”; see “Extravío de azogue de las minas de Huancavelica” (1701-03-27, Madrid), AGI, Guadalajara, 232, L. 9, F. 29r-30v.
114
See also “Pleitos de la Audiencia de México”, Escribanía, 187A (1700):
El fiscal con Luis de Rozas [Meléndez] y Pedro de Ampuero, y José de Rozas
[Meléndez], corregidor de Jauja, como cómplice, sobre el extravío de 600
quintales de azogue, cacao y otros que condujo la fragata ‘San Telmo’ del
reino del Perú al puerto de Chamela en Nueva España. Fenecido en 1702.
115
Mariano Bonialian, La América Española: Entre el Pacífico y el Atlántico. Globalización mercantil y economía política, 1580–1840 (Mexico
City: El Colegio de Mexico, 2019), 229, https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/
handle/11336/126987/CONICET_Digital_Nro.04fdc845-c2d2-4542-84bdb5e79e3c7958_A.pdf?sequence=2&amp;isAllowed=y. Between the 1770s and early 1790s, the amount of cacao imported through the port of Acapulco increased
steadily. In 1774, Acapulco absorbed 18.55% of the total of exported cacao;
in 1779, 43.66%, and in 1791, 62.55%. Between 1779 and 1783, Acapulco
received 63.71% of the cacao later sold from Guayaquil (“unas 212 579 cargas
de cacao por Acapulco”), most of the cacao in the later eighteenth century was,
thus, of lower quality.
113

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�The Role of Cacao and Chocolate

Cacao Cultivation as a Cash Crop in the Philippines
In the first part of this investigation on the role of cacao and chocolate
in transpacific exchanges, we have seen how chocolate made its
way to the Philippines and was locally transplanted. Here, we will
take a closer look at projects encouraging the local cultivation of
cacao as a cash crop. As mentioned in the introduction, we have to
see the plans to foster domestic agriculture and the production of
cacao in the Philippines in the context of both the transpacific and
intra-Asian and global-European trade. Local Philippine products,
including cinnamon, for example, also constituted part of the
galleon shipments to Acapulco. But in terms of value, mostly they
did not even reach 10% of the entire cargo.116
The Chinese maritime trade ban between 1717 and 1727,
prohibiting Chinese trade with Southeast Asia and especially the
Philippines,117 ultimately had relatively few negative effects on
the Manila trade, despite its initial decline. The volume of this
trade enjoyed relative stability, with non-Chinese ships especially
prospering from it.118 And “Spaniards ventured to Amoy, even after
the imposition of the Canton system in 1757 had legally barred
Benito J. Legarda, Jr., After the Galleons Foreign Trade, Economic
Change, and Entrepreneurship in the Nineteenth-Century Philippines (Madison: University of Wisconsin, Center for Southeats Asian Studies, and Quezon
City: Ateneo de Manila University Press, 1999), 33.
117
This prohibition was issued by the Kangxi Emperor who considered Southeast Asia to be the place of origin of Chinese renegades and pirates (jinzhi
Nanyang yuan’an 禁止南洋原案).
118
Guillermo Ruiz-Stovel, Chinese Shipping and Merchant Networks, 32.
116

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�Angela Schottenhammer

them from doing so.”119 In the 1740s, however, as Guillermo
Ruiz-Stovel has shown, the junk-galleon trade experienced a
serious crisis which had worsened progressively by the middle
of the decade.120
Important in the present context is also the fact that,
due to an ever-increasing demand for Chinese products by
other Europeans, especially the Dutch, French, and English, the
requested quantities could only be met in China by contracting
additional households and small workshops in the hinterlands,
which had no real experience with the production of silks, for
example. A significant consequence was the drastic fall in the
quality of Chinese products, which was noted with discomfort.121
The European competitors also started to contract Chinese
workshops to produce silks and textiles for them using the same
frames and measurements as in Europe, which they then exported
at minimal tax rates, selling them cheaply throughout Europe:122
From the port of Canton in China, they brought to Europe silk
fabrics and other goods which they had ordered to be made in
China in the marks and quality identical to those of Europe, and
they were produced without difference to those of Europe. And
Ibid.
Guillermo Ruiz-Stovel, Chinese Shipping and Merchant Networks, 382.
121
“Consulta sobre proyecto para mejorar el comercio de Filipinas”, AGI,
Filipinas, 97, N. 14, image 53.
122
“Expediente de comercio de Filipinas con Nueva España” (1722–1733),
AGI, Filipinas, 208, N. 1, 293v, 295v-296r; 312; see also Antoni Picazo
Muntaner, “El comercio de Filipinas en el tránsito al siglo XVIII”.
119

120

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�The Role of Cacao and Chocolate

without doubt they would finally try to introduce these products
in Cádiz, saying they were produced in France and England. Eight
or nine years ago, it was public knowledge that the French traded
Chinese goods in the Kingdom of Peru, which they brought from
Canton, under various pretexts, making lots of profits. This was
also recognised by the large amounts of silver they shipped from
Peru to Canton.123
Contemporary merchants, such as a certain Luis Satur, an
Armenian trader from Isfahan, Iran, 52 years old, observed that
the English and French brought to Canton “samples of fabrics
from Europe and some masters to make silk fabrics”, while the
Sangleyes “then learned and worked the fabrics so similar that
they were indistinguishable.”124
The conclusion of the Manila authorities in face of
the current situation and the pernicious effects of European
competition in the China and Asia trade, as well as the decreasing
quality of Chinese silks and textiles intended for silk production in
Andalusia, Spain, which they sought to protect, was obvious. The
damage was not a direct consequence of the Philippine trade, as
the islands, after all, only sent one ship a year, with limited cargo
and capital, but a result of foreign competition.125 Moreover, not
AGI, Filipinas, 208, N.1, 312r-v.
“Expediente de comercio de Filipinas con Nueva España”, AGI, Filipinas, 208, N.1, fol. 323v. This story is actually confirmed by another Armenian
who was interrogated, Don Carlos de Viago, also Armenian from ‘Ispahán’, 52
years old, and resident of Extramuros in Manila, fols. 308v and 213r.
125
AGI, Filipinas, 208, N.1, 300v, but see also 63v (26)-64r (17), 293r-296r.
123
124

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all the cargo on the trans-Pacific voyages consisted of silks, and
the Chinese who provided the Spanish with all kinds of supplies
necessary for the maintenance of the colony were themselves
confronted with many obstacles.126
Re-exporting Asian commodities and increasing local
production in the Philippines, trying to sell local products in
exchange for the necessary staple goods and commodities, were
two solutions. At the same time, it should be remembered that the
contemporary Spanish Empire was not a capitalist country. The
search for reducing the costs of maintaining the Philippines as a
colony for the Spanish Crown was consequently not identical with
profit-making as the ultimate goal of its economic undertakings.
On the other hand, the eighteenth-century was the time of the
gradual development of ‘merchant capitalism’ that reached its peak
with the activities of the Dutch VOC. The discovery of the riches
and wealth in the Americas and Asia exacerbated competition
among the early mercantilist European countries, and the world
oceans turned into a battlefield of navies, capers, “pirates” and
pirate-merchants. We see here the birth of the world market as
a competition of early modern mercantilist states, characterized
by an enormous degree of violence, force, coercion, and murder.
Across the Pacific, we find actors of many European countries,
See, for example, Tina S. Clemente, “Spanish Colonial Policy toward Chinese Merchants in Eighteenth-Century Philippines”, in Lin Yu-Ju, Madeleine
Zelin (eds.), Merchant Communities in Asia, 1600–1980 (London: Routledge,
2015), 123-139.
126

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all of whom tried to use and exploit the Spanish networks to seek
for profit.
The Economic Plans Suggested by Norton Nicols, Richard
Bagge, and other Europeans
In the period between the 1740s and 1750s, various individuals
brought up plans to reform the economy of the Philippines. The
cultivation of cacao in particular was propagated by various
contemporary botanists.127 Don Nicolas Norton Nicols (fl. 1759)
proposed plans to develop a stable economy and commerce in the
Philippines. Among other things, he suggested local agricultural
products such as rice, sugar, cotton, indigo, pepper, coffee,
tobacco, oil, and also cacao, to be sold to specific countries in
Asia so as to increase Spain’s income.128 In his view cinnamon
“Carta de Casimiro Gómez Ortega” (12 de Marzo de 1788), fols. 1a-b,
AGI, Filipinas, 723, N. 2, 8. He suggested the cultivation of black pepper,
coffee, cacao, indigo, and tea, in addition to mulberry trees for silk production in the Philippines (“plantas de pimienta negra, Café, Cacao, Añil, y Thé,
me parece digno del aprecio y protección del Gobierno”). Juan de Cuéllar
(ca. 1739–1801), the botanist and naturalist of the Real Compañia de Filipinas (1785–1795), made similar suggestions, although he mostly omits tea, see
“Sobre el cultivo de la canela, nuez moscada, pimienta” (1770-1792), AGI,
Filipinas, 723, N. 2, 8 (carta de Casimiro Gómez Ortega) and Filipinas, 723,
N. 2, 11, 14, and 17 (cartas de Juan de Cuéllar).
128
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 255-256: “As the products of the Philipinas Islands are enumerated by the reverend Father Murillo (whom may God keep
in Paradise), whom I have cited, and those of each island separately, in order
not to extend this little work needlessly I will state the most important ones,
which are the following: Rice, sugar, cotton (of choice quality and very fine),
indigo, sulphur, siguey, balate, wax, pepper, coffee, tortoise-shell, mother-of127

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too, as we have seen above, could be developed as a commercial
crop and be produced and sold much more cheaply than Dutch
cinnamon from Sri Lanka.129 Referring to Father Pedro Murillo
Velarde (1696–1753), and therefore to the mid-eighteenth
century, he lists cacao as already one of the major products of the
contemporary Philippines, but he does not mention it as a product
to be sold to China.130
Another project of economic reform (1740–1758) was
proposed by a mid-eighteenth-century Irish private trader,
Richard Bagge (Don Ricardo Bagge).131 Bagge was a navigator,
although a bad one – as master pilot of the Manila-Acapulco
route, he navigated the galleon of 1740 – and his various travels
pearl; gold, mines of iron, and mines of copper (like that of Japon); tobacco,
brazil-wood [sibucao], and pearl-fisheries; oil, cacao, birds’-nests, and ebony
wood; lead (I believe that, as for the soil in some parts of Bisayas, it melts into
lead, just as in the island of Mauricius, which belongs to the French, it melts
into iron); cocoanuts, which produce abundance of oil; horses; deer and buffaloes, from which the people make what they call tapa [i.e., dried beef], and
also use the sinews; and bichuca, or rattans.”
129
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 261-262.
130
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 255 and 257: “The commodities that I have mentioned are exported to the places that are enumerated as follows, and sell at
prices that are very profitable, although commerce has, as in all regions, its ups
and downs [sus altos y bajos]. To various ports of China: rice, sugar, cotton,
indigo, bichuca or rattan, balate, pepper, tortoise-shell, mother-of-pearl, brazil-wood, ebony, tapa, the sinews of cattle, birds’-nests, and lead when they
have it. To the Malabar coast and Persia: sugar in large quantities, which is
sold for money.”
131
“Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge” (1757-07-24, Manila; Luzón, Filipinas), AGI, Filipinas, 160, N. 23, passim.
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�The Role of Cacao and Chocolate

enabled him to acquire this really exceptional knowledge on the
cultivation of certain plants. He was engaged in illicit trading
activities as well, and was actually a cheater, as also repeatedly
noted in Spanish sources.132 On 17 February 1746, “he drew up
a commercial project around the formation of a trading company
by the Confraternity of Mercy of Manila and the Venerable
Third Order”, institutions that lent money to Manila merchants
trading with Acapulco. Bagge’s plan was to take over the trade
now dominated by not only Chinese, but also Armenian, Dutch,
Malabarand other foreign merchants, so that the money sent
annually from Mexico would no longer disappear into foreign
pockets (because the Spanish on the Philippines had to buy
everything from foreigners) but would stay in the country.133
His company would devote itself especially to the Philippine
trade with China, where, among other things, cacao from the
Philippines could also be profitably sold,134 to Europeans in all
He had amassed lots of debts with his trade, as a consequence of which he
needed money and thus suggested this plan which he hoped the local Spanish
authorities would like. The background of why an Irish trader came to suggest
such a plan to the Spanish-Philippine authorities will be discussed in detail
by Wim De Winter as a part of our project. Bagge’s project, dated Manila, 27
February 1746, is to be found in AGI, Filipinas, 228.
133
“Consulta sobre proyecto para mejorar el comercio de Filipinas”, AGI,
Filipinas, 97, N. 14, passim, for example, images 2-3, 5, 16-17, 72-73. Maria
Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development Plans”, 205.
134
“Consulta sobre proyecto para mejorar el comercio de Filipinas”, AGI,
Filipinas, 97, N. 14, passim, no pagination, for example, images 18-19, 27,
65-68, esp. 27. “Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge”, AGI, Filipinas,
160, N. 23; see also Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic
Development Plans”, 205.
132

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probability. Chinese and Sangleyes in particular should no longer
be able to make the bulk of the profits from these fruits (“…sin
que los Chinos o Sangleyes tengan su mayor grangería en estos
frutos”), buying them cheaply from the locals (Fig. 2).135
Among the Philippine products to be sold were seaslug, camphor, sea-shells, pearls, and gold, goods that could be
profitably sold in China and exchanged for cotton goods, silks,
and porcelain.136 The role cacao played in this intermediate trade is
not yet entirely clear. Certainly, the Chinese did not consume large
quantities of cacao and chocolate. Nevertheless, they definitely
played a not unimportant part in the resale of cacao to Europeans,
and cacao and chocolate continued to occupy a significant place
in their trading networks, not only through the sale of tableware,
cups, dishes, and jar used for their consumption.137
AGI, Filipinas, 97, N. 14, image 5; see also image 7. There he mentions
that the local population had been obliged to plant cotton to produce textiles
like ‘elefantes’ or ‘lampotes’, and introduce silkworms for silk production (image 10), especially in the province of Cagayan.
136
Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development
Plans”, 205, with reference to AGI, Filipinas, 228; AGI, Filipinas, 160, N. 23,
image 64; AGI, Filipinas, 97, N. 14, image 18 speaks only of ‘the other mentioned goods’ (los demás generos expresados), which would include cacao.
Image 27 states that the local population could easily obtain from the enemies’
provinces goods like, among others, cacao, goods that are all abandoned (los
havitantes de las Islas pudieran conseguir con facilidad de las Provinias enemigas, cacao, balate, alcanfor, carey, perlas en abundancia, y de bien oriente,
oro y otras cosas estimables, que todo se abandona, y cada dia se hallan mas
pujantes los enemigos por la poca oposicion).
137
José Miguel Herrera Reviriego speaks of a high demand for cacao in Asia
and concludes that silver and cacao were the two of the very few commodities
135

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�The Role of Cacao and Chocolate

In the Philippines, cacao was, for example, cultivated
on the fertile island of Mindanao, from where obviously the
best quality originated.138 Bagge’s idea was to encourage the
indigenous Philippine population not only to cultivate certain
plants and fruits and thus foster domestic agriculture,139 thus
decreasing the need for imports, but also to produce certain goods
and products for export.
Instead of using the great quantities of silver that were
shipped annually to the Philippines from Acapulco to pay for
foreign imports, Bagge suggested investing this money locally
and thereby enriching the island. His policy was also meant to
bring about a cost relief for the government, thereby decreasing
the Europeans could offer and by which Chinese merchants felt attracted (‘Estos dos artículos [that is, silver and cacao, A.S.] eran de los pocos productos por
los que los mercaderes chinos se sentían atraídos de cuantos podían ofrecerles
los europeos y, por tanto, se convirtieron en piezas fundamentales para mantener abierto el trato con China’). See José Miguel Herrera Reviriego, “Flujos
comerciales interconectados: El mercado asiático y el americano durante la
segunda mitad del siglo XVII”, Historia mexicana 66:2 (2016), 495-553, here
523. I am still looking for more evidence on the Chinese involvement in the
cacao trade.
138
Pedro Murillo Velarde, Historia de la provincia de Philipinas de la Comp.
de Jesus, 187.
139
See also “Registro de oficio de la Audiencia de Filipinas”, AGI, Filipinas,
335, L. 17, 107r: “…el que trata de motivo el aumento de las frutas de esas
Yslas, …se les obligase bajo de varias penas, a plantar en cada año, diez pies
de árbol de cacao, coco, bonga o pimienta, según la oportunidad de terreno,
encargando a los alcaldes mayores de los respectivos pueblos, su observancia
y responsabilidad, previniéndolos reciban en efectos de algodón los tributos
Reales de todo lo que quieran satisfacerlos en esta especie y que los esfuercen
a su siembra, y beneficio…”.
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its expenditure, increasing customs revenue, and above all
stopping the continuous outflow of silver to China and other
Asian countries.140 He proposed to oblige the local ‘Indians’, for
example, to plant annually ten feet of cacao, coco, bonga (kapok
or silk-cotton tree; Ceiba pentandra), or pepper trees (cada indio
tributario se le obligase a plantar cada año diez pies de árbol
de cacao, coco, bonga o pimienta).141 The manuscript then lists
all “fruits necessary and useful for subsistence and comfort of
the natives and residents in the entire island district (todos los
frutos necessarios y utiles para la subsistencia y comodidad de
los naturales y residentes en todo el distrito de estas islas)”.142
Cacao
Provincia de Tondo

11,136

Provincia de Bulacan

69,107

Provincia de la Pampanga

62,457

Provincia de Pangasinan

57,704

Provincia de Ilocos

62,575

Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development
Plans”, 205.
141
“Aprobación de medidas para fomentar la agricultura” (1759-10-06), AGI, Filipinas, 335, L.17, F.106r-107v. “Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge”, AGI,
Filipinas, 160, N. 23 (images 4, 101) says that each year at least ten plants or trees
have to be sown or planted in all areas where the soil is appropriate.
142
“Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge”, AGI, F Filipinas, 160, N.
23 (image 101). Cultivated were rice, maize, sugarcane, tobacco and sometimes wheat, while the territory is described as, for example, not being adequate for the cultivation of cinnamon. Op. cit., images 61, 62.
140

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No more could be planted, the text continues, partly because of
the destruction of the flowers, partly due to the irruption of the
volcano of Balayan, partly due to general epidemics, and partly
because the strong monsoon winds posed a threat to the trees143,
which, as we have noted already, should also be protected against
strong sunshine.144 On Iocos (or Ilog), as we have seen above,
cacao was already abundant in the late seventeenth century.145
The Jesuit missionary José Calvo (1681–1757) also
introduced a project to improve the economic situation in the
Philippines and proposed to exploit of the local agricultural and
mineral resources that should then be used to trade with Spain. He,
too, reproaches foreigners, like the Chinese, out of their selfish
interests for causing excessive expense for the Spanish Crown by
“depriving Spain and the Islands of many goods that they could
enjoy through trade” (‘privando a España y a las Yslas de muchos
bienes que pudieran gozar por medio del comercio’).146 Among
the local resources to be exploited he mentions cinnamon, pepper,
“Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge”, AGI, Filipinas, 160, N. 23
(image 102).
144
Cf. the description by de Acosta, see footnotes 25 and 65.
145
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines, 512.
146
“Proyecto que hace a S.M. el P. Joseph Calvo manifestando el engaño del
descredito en que unos pocos no verdaderos vecinos de las Yslas Philipinas,
encomenderos de chinos, extranjeros, y de 10s de Mexico, por su interés obligan a S.M. a gastos excesivos, privando a España y a las Yslas de muchos
bienes que pudieran gozar por medio del comercio, mediante la opulencia de
sus riquezas en minas de todos metales y frutos”, Biblioteca de Palacio, Madrid (BPM), Miscelánea de Ayala V, 330r-339r, online https://rbdigital.realbiblioteca.es/files/manifests/II-2820.json.
143

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�Angela Schottenhammer

cloves, tobacco, cacao, sugar, indigo, mulberry trees, cotton, wax,
and some other products: The cacao was almost better than that
from Venezuela, he states (‘el cacao, tan bueno, o mejor, que él
de Caracas, y en tanta abundancia que ya vale a menos de 1
real por libra’).147 And even balsams, resins, and medicinal drugs
can be found locally (‘Deja de contar los Balsamos, y gomas,
los palos, raices, y Drogas medicinales en que son singulares
aquellas yslas’).148 He suggested that local Filipinos, who had to
pay tribute to the Spanish Crown, should be obliged to dedicate
part of their farming to the cultivation of pepper, nutmegs, cacao
and mulberry trees.149
Francisco Leandro de Viana (fl. 1764–1775), who was
appointed attorney-general to the Audiencia of Manila in 1756,
even suggested “that only those be considered eligible for the office
of petty governor and other municipal posts who plant and harvest
a specified quantity of rice, wheat, sugar, cocoa, cotton, beeswax or
some other product, depending on the region in question”, in order
to encourage people to engage in agriculture.150 Labour was cheap
and abundant, and the natives were considered to learn quickly.
The project of Richard Bagge proposed “to take fruits from the
Philippines, valued by the people of these nations [i.e. ‘vecinos’,
“Proyecto que hace a S.M. el P. Joseph Calvo”, 333r.
“Proyecto que hace a S.M. el P. Joseph Calvo”, 334r.
149
“Proyecto que hace a S.M. el P. Joseph Calvo”, 334v.
150
Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development
Plans”, 216.
147
148

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�The Role of Cacao and Chocolate

which means above all the Dutch, English, and French], as there are
cacao, balat,151 camphor, sea turtle shells (carei or carey),152 pearls
from the Orient, and gold, for commerce to the coast of China, in
order to exchange these for products our islands need” (Fig. 3).153
Provincia de Tondo
Provincia de Bulacan
Provincia de la Pampanga
Provincia de Pangasinan
Provincia de Ilocos
Cavite
Provincia de Balayan
Provincia de Camarines
Provincia de Capiz
Provincia de la Laguna de Bay
Total

11,136
69,107
62,457
97,903
88,488
3,133
14,587
190,942
16,146
55,000
608,092154

This refers to ‘balate’, that is sea slugs. Cf. Manel Ollé, Islas de Plata.
Juncos y Galeones en los Mares del Sur (Barcelona: El Acantilado, 2022), 182.
152
This refers to ‘carey sea turtle shells’ and/or its eggs which were obviously
very highly appreciated in China. I wish to thank Dr. José Casabán and Dr.
Guillermo Ruiz-Stovel for assisting me with the final identification.
153
“Expediente sobre el proyecto de Pedro Calderón Enríquez”, AGI, Filipinas, 183, N. 6, image 153: “Dice que el fin de este sujeto es proponer para el
aumento y fomento de las Yslas philipinas una compañía en que interviniesen
las venerables mesas de la misericordia, y tercera orden de aquella Ciudad,
con otros vecinos acacedalados de ella, y que S. M. interesase la quinta parte, concediendo las gracias, y privilegios correspondientes, por cuia mano se
havia de hacer comercio en la costa de la China llevando frutas de las Yslas
que estiman las de aquellas naciones como son Cacao, Balat, Alcanfór, Carei,
Perlas de buen oriente, y oro, para permutarlo en cambio de los Generos que
necesitan nuestras Yslas.”
154
“Carta de Pedro Manuel de Arandia sobre árboles sembrados en Filipinas”, AGI, Filipinas, 386, N. 3 1, image 7.
151

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�Angela Schottenhammer

A letter by Pedro Manuel de Arandía Santisteban (1699–1759)
provides yet more extensive data on cacao trees planted in various
locations across the Philippines, speaking of a total of 608,092
sown cacao plants (see Fig. 4):
The Royal Decree to the Governor of the Philippines for the
promotion of agriculture, dated 1757, actually first rejects Richard
Bagge’s plans, which he had suggested in 1746, arguing that this
Irishman was not trustworthy, but then stresses the interest of the
Spanish Crown in encouraging at least certain crops, including
cacao, pepper and especially cotton. And the natives could then pay
their tribute in raw cotton.155 From the documentation, it is clear that
cacao, coco, and pepper trees were more extensively cultivated.
But what about the role of the Chinese in this trade in cacao?
The Intra-Asian Cacao Trade
Bagge’s plan to sell cacao “for commerce to the coast of China”156
would imply that it was highly valued by merchants involved in
the coastal China trade, including the Chinese presumably. Bagge
clearly states that among “the fruits from the Philippines, valued by
the people of these nations” is cacao (see above). In the first part of
my analysis, I suggested that cacao and chocolate were not as readily
accepted as a consumption article in China, where tea was and
remained the beverage of choice. The chocolate culture nevertheless
“Aprobación de medidas para fomentar la agricultura” (1759-10-06), AGI,
Filipinas, 335, L. 17, fols. 106r-107v.
156
Expediente sobre el proyecto de Pedro Calderón Enríquez”, AGI, Filipinas, 183, N. 6, image 153.
155

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�The Role of Cacao and Chocolate

had a far-reaching impact on Chinese society and economy by
influencing its ceramics industry. But this is not the entire story.
Generally speaking, Chinese merchants had little interest
in European products and only demanded silver. But various
merchants valued cacao as well as a commercial crop. This may
partly explain why larger quantities of Guatemalan and Peruvian
cacao were shipped to the Philippines despite the fact that, as we
have seen above, cacao was already widely cultivated in the island
archipelago and was obviously of good quality. Fray Álvaro de
Benavente (1647–1709), the founder of the China mission of the
Augustinians whom I quoted already in the first part, describes
the local situation in the Philippines in 1677, including which
products are cultivated. While they have grapes, for example,
they cannot yet make wine, that comes from Europe. “But now
they have started planting cacao again, and it is growing as well
as in America” (‘Aora nuebamente an dado en sembrar cacao y
se da tan bien como en América’).157 Obviously, cacao cultivation
had been abandoned again in some places.
Norton Nicol’s observation confirms that the local
products he mentions “sell at prices that are very profitable—
although commerce has, as in all regions, its ups and downs [sus
altos y bajos].”158 This would include cacao. Bagge speaks of
“Relación de las islas Filipinas, extraída de una carta de fray Alvaro de
Benavente, de la orden de San Agustín y secretario del padre provincial de Filipinas. Hace una descripción de sus cultivos, costumbres, oficios, etc.” (167706-06, Manila), AHN, Diversos-Colecciones, 31, N. 86, 2r.
158
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
157

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�Angela Schottenhammer

‘fruits’ like cacao being shipped (‘taken’) to the Chinese coast for
sale.159 But what does this mean?
The Chinese obviously acted as dealers or middlemen
in the cacao trade, and this already since the late seventeenth
century, purchasing it in Manila and then selling it in their own
ports to other Europeans. Especially the Sangleyes bought small
quantities of certain spices whose trade was controlled by the
VOC, for example sandal wood from Timor160 and some cacao,
goods that could be resold to the Spanish and other Europeans. A
document probably from the 1660s161 describes the contemporary
commercial situation in Manila and the Parian (that is, the local
Chinese community). The text discusses the causes of local price
Islands, 1493–1803, vol. 47, 257. See also footnote 118 above.
159
“Expediente sobre el proyecto de Pedro Calderón Enríquez”, AGI, Filipinas, 183, N. 6, image 153.
160
Roderich Ptak, “The Transportation of Sandalwood from Timor to China
and Macao, c.1350-1600”, in Roderich Ptak (ed.), Portuguese Asia. Aspects
in History and Economic History, Beiträge zur Südasienforschung 117 (Stuttgart: 1987), 103-109, especially footnotes 25 and 38.
161
“Avisos de El comercio de Filipinas, [en manos de los sangleyes], y su estilo
hasta hoy”, directed to Doctor Francisco Orieta de Filipinas (entre 1601 y 1700),
BNE, MSS, 11014, 1r-3v, to be downloaded from https://datos.bne.es/edicion/
biam0000002605.html. On page 3v twice the name of ‘Pumquan’ is mentioned,
a Spanish designation used for Zheng Chenggong 鄭成功 (1624–1662). This
name appears more frequently in contemporary Spanish documents, see, for example, “Carta de Diego Salcedo sobre socorros, comercio, etc.” (1667-08-04,
Manila; Luzón, Filipinas), AGI, Filipinas, 9, R. 3, N. 50, so that it is reasonable
to date the manuscript to the early 1660s. I would, thus, basically agree with José
Miguel Herrera Reviriego, Manila y la Gobernación de Filipinas en el Mundo
Interconectado de la Segunda Mitad del Siglo XVII, PhD dissertation, Universitat Jaume I, 2014, 137, who suggests 1663 as a possible date.
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increases, for which the Sangleyes are considered responsible
and portrays the Sangleyes as a kind of sworn, even secret,
community. The solution, according to the anonymous author,
would be that the Spanish personally take over the trade with
China.162 We will not discuss this manuscript in detail here, but
the fact alone that it mentions ‘wax, blankets, and cacao’ (la cera,
las mantas, el cacao) as three major commodities with which
the Sangleyes traded, clearly shows that these were important
products in whose trade the Chinese were involved in the second
half of the seventeenth century. Their concrete engagement still
awaits a more thorough investigation (if we can find more relevant
sources), but it becomes clear from such scattered statements that
the Sangleyes also dealt with cacao in Manila.
Complaints about the Dutch siphoning off high profits for
dealing with products the Spanish possess in their own colony
suggest that Dutch merchants in the form of the VOC were
also active in the ‘Asian cacao trade’. Dutch official records,
however, rarely mention any cacao trade, and few entries
mention the growing and planting of cacao trees.163 Nonetheless
“A comprarle el género como la cera, las mantas, el cacao, y este acude
tres o 4 días con el precio señalado del Parián”, in “Avisos de El comercio de
Filipinas”, fol. 1v. The document is also discussed by Antoni Picazo Muntaner,
“El comercio sedero de Filipinas con México y su influencia en la economía de
España en el siglo XVII”, in Francisco José Aranda Pérez, La declinación de
la Monarquía Hispánica en el siglo XVII (Cuenca: Universidad de Castilla-La
Mancha, 2004), 501-509, 504, who dates it to 1601.
163
For example, in 1718 in North-Ceram, an island in the southern Moluccas:
“Cacao seems to grow very well and produces large nuts” (‘cacao schijnt goed
162

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the Dutch introduced cacao as well as sugar and coffee to Java
and the hinterlands of Malacca during the 1770s, probably from
the Philippines.164 Possibly they were also responsible for the
introduction of the plant into Ceylon (Sri Lanka).165 But we know
from scattered sources that chocolate became popular in other
parts of Asia too, for example, in Siam (modern Thailand),166 and
it may have reached Ceylon before the Dutch. As we have seen in
the first part of this work, it was also the Dutch who introduced
cacao and chocolate to Japan.
On the one hand, we can conclude that, in addition to
ceramics, there was yet another commercial sector of the chocolate
boom in which Chinese merchants from both mainland China and
Manila were involved. They acted as resellers or dealers of cacao
te willen groeien en zeer grote noten te geven’), see Generale missiven van
gouverneurs-generaal en raden aan heren XVII der Verenigde Oostindische
Compagnie, Deel 7, 1713-1724, GS 164, 414. In Ambon Island, Maluku, cacao trees were planted with the hope to be able to use the fruits for commercial
purposes, but the result was not good. See Jeroen Bos, “Laboratoria van de
VOC herbergden schat aan kennis. Kwikzilver, kaneel en drakenbloed”, lees
het na 6 (2012), 85.
164
William Clarence-Smith, Cacao and Chocolate, 1765–1914 (London,
2000), 95.
165
For a detailed discussion, see Tilman Frasch, “The Coming of Cacao and
Chocolate to Ceylon”, Food &amp; History 12:1 (2014), 137-152, doi: 10.1484/J.
FOOD.5.105146.
166
Monsieur Simon de De La Loubère (1642–1729), A new historical relation of the kingdom of Siam; done out of French, by A.P. Gen. R.S.S. La
Loubère, Simon de, 1642–1729., A. P, Chapter IX, “Of the Gardens of the Siameses, and occasionally of their Liquors”, 23, online https://quod.lib.umich.
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in Asia. But obviously the cacao was not officially imported into
China. Paul van Dyke has carefully examined customs lists from
eighteenth-century Canton and Macao, none of which mentions
cacao.167 Seventeenth- and eighteenth-century memorials of
local officials and other Qing documents reporting special events
to the palace (zhupi zouzhe 硃批奏摺) concerning relations
with Luzon speak of ‘Lüsong ships’ (most of them reaching a
port in Fujian) carrying mainly rice, but also cotton, fabrics in
general, agricultural products, tobacco, seaweed, timber, sapan
wood, foreign tin, and even meat and lard (豬油), but no cacao
or chocolate is mentioned.168 Based on the foreign sources I
consulted, I can currently only speculate that this exchange, if it
did not take place in Manila, was probably carried out on offshore
islands close to Hong Kong, Macao, or possibly the Fujian coast,
or perhaps even directly at the ports of China but without being
taxed, as the products were immediately reexported. The negative
official attitude towards chocolate in the China of the 1720s to at
least the mid-eighteenth century would also suggest smuggling in
the coastal waters.
Paul Van Dyke, Merchants of Canton and Macao, Vol. 1, Politics and
Strategies in Eighteenth-Century Chinese Trade (Hong Kong: Hong Kong
University Press, 2011); Paul A. Van Dyke, Merchants of Canton and Macao, Vol. 2, Success and Failure in Eighteenth-Century Chinese Trade (Hong
Kong: Hong Kong University Press, 2016).
168
Diyi lishi dang’an guan (ed.), Qingdai Zhongguo yu Dongnanya geguo
guanxi dang’an shiliao huibian 清代中國與東南亞各國關係檔案史料彙編,
vol. 2, Feilübin 菲律賓 (Beijing: Guoji wenhua chuban gongsi, 2004), 115117, 148, 166, 168, 169, 199, 216.
167

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More concrete evidence for Chinese involvement in the
intra-Asian cacao trade comes from the nineteenth century. As
William Clarence-Smith has shown, Manado in Sulawesi (modern
Indonesia) started to export cacao to Manila in the 1820s, a trade
that was run by Chinese ‘syndicates’ (gongsi 公司). The Chinese
sailed annually and sought certain staple products like sea-slugs,
as well as cacao for the Philippine market.169 This implies that
the Philippines were not a great exporter of cacao but rather an
importer in the early to mid-nineteenth century. Later still, by
1882, the Manila Chinese “stopped coming to Ambon to buy
cocoa, at least for a couple of years”, which may have been related
to an increase in production in the Philippines.170
Chinese in Manila, the Sangleyes, were in various ways
also directly engaged in the preparation, consumption and sale
of chocolate. It was common for the alcalde mayor of the Parian
in Manila to invite the Chinese to a banquet of chocolate – an
indirect attestation that among the Sangley community in Manila,
the consumption of chocolate was known, though not necessarily
common. The cups of chocolate were sent by members of the
Royal Audiencia to the heads of the petates, the game tables used
William Clarence-Smith, “From Maluku to Manila: Cocoa Production and
Trade in Maritime South East Asia from the 1820s to the 1880s”, Workshop
paper, University of London, 1993, p.8, with reference to the Arsip Nasional
Republik Indonesia (ANRI), 31, 50-II, “Verslag van de Kommissaris voor Menado” (1846), and Edgar Wickberg, The Chinese in Philippine life, 1850–1898
(New Haven: 1965) for a general background on the Chinese. I wish to thank
William Clarence-Smith for sharing this paper with me.
170
William Clarence-Smith, “From Maluku to Manila”, 8.
169

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in the metua game by Chinese Sangleyes in Manila.171 Some
Chinese in Manila also offered their services for the preparation
of chocolate, as Blas Sierra de la Calle notes – they went from
house to house with the grinding stones, preparing different
chocolate recipes, according to personal likes (‘iban de casa en
casa, con sus piedras de moler, preparando las diferentes recetas
de chocolate, según los gustos’).172
Eberhard Crailsheim has introduced some merchants
who were involved in partly illegal trade with various goods,
including cacao.173 In the early 1750s, a certain Antonio Ramón
de Abad y Monterde was accused of illegal involvement in
private commerce, for example, with the Moros (Muslims). He
bought wax and cacao in Tuboc, a village close to the heart of
the Maguindanao Sultanate, and sent these goods to his business
partners in Manila.174 Although the quantity of cacao was relatively
“Consulta XXV: Si ay obligación de restituir lo que dàn los Sangleyes
en retorno del de los Alcaldes mayores, en orden chocolate, que les embia el
Alcalde, o en tiempo del juego de la metua.”, Juan de Paz (O.P.), Consultas y
resoluciones varias theologicas, juridicas, regulares y morales (Sevilla: por
Thòmas Lopez de Haro, 1687), 483. I wish to thank my colleague Marina
Torres Trimállez who brought this reference to my attention.
172
Blas Sierra de la Calle, Vientos de Acapulco. Relaciones entre América y Oriente
(Valladolid: Museo Oriental de Valladolid, 1991), 67, quoted by Beatriz Palazuelos
Mazars, Acapulco et le Galion de Manille, la réalité quotidienne au XVIIe siècle.
Histoire. Université de la Sorbonne nouvelle (Paris III, 2012), 316 HAL Id: tel00846697 https://tel.archives-ouvertes.fr/tel-00846697).
173
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy. Commerce between
Spaniards and ‘Moros’ in the Early Modern Philippines”, Vegueta. Anuario de
la Facultad de Geografía e Historia 20 (2020), 81-111.
174
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy”, 93.
171

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small – about ten fanegas, i.e. a total of 555 liters and supposedly
only for his personal use175 – this attests to the existence of a trade
in Philippine cacao in Asian waters.
Such illegal trading activities can still be observed at the
turn of the eighteenth century, as Crailsheim shows. In particular
“the alcaldes mayores (the regional Spanish administrators) and
the governors of Zamboanga” seem to have been involved in
illegal trade and the appropriation of public funds for personal
gain by trading especially in rice, Musa textilis (abacá), wax,
cacao, textiles and gold.176 However, locally produced cacao was
also consumed locally. Cacao from Jolo, Crailsheim stresses, was
“competing successfully with cacao from Acapulco.”177 We can
therefore see that cacao spread more widely across Asia than one
would expect at first glance but that it was mainly produced in the
Philippines, becoming a trade good specific to the islands.
Conclusion
In this chapter, I have been concerned to reconstruct the path of
cacao and chocolate from a Mesoamerican food item to a global
commodity by focusing on its westward journey from America to
Asia. The story of its rise to become a global commodity requires
a closer investigation of its introduction into Asia, a history
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy”, 94, with reference to
Juan de la Concepción, 1788–1792, vol. 13, 66-68, 75-78, 85, who reports in
detail about the lawsuit against Antonio Ramón de Abad.
176
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy”, 94.
177
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy”, 101.
175

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which has long been ignored or underestimated. This chapter
has consequently looked at local cultivation and transplantation
projects, transpacific trade, and intra-Asian exchanges. Cacao, it
becomes evident, was not just considered a product that one finds
in nature and then uses for consumption or medical purposes. In
the course of the eighteenth century in particular, cacao developed
as a product that local and global actors wanted to modify
according to their economic purposes. In a more conceptional
way, this implies a changing attitude of man towards nature,
towards his natural environment: Nature became something that
can and should be modified independently of immediate local
circumstances. The role and importance of cacao and chocolate
changed over time, transplantation became more important, and
cacao was cultivated as a cash crop, to be sold to others – cacao,
thus, became a real commodity in other words, a product which,
possessing the quality of satisfying specific human demands, was
only produced to be exchanged for money.
In my analysis I have also argued that, although Asian
societies did not consume large amounts of cacao and chocolate,
they were still, in various ways, an essential part of the cacao
boom and/or actively contributed to its success story.
However, trying to reconstruct the intra-Asian resale,
commodity and knowledge flows of both American and locally
(Asian) grown cacao in the form of beans or powder, or processed
as blocks or paste, and in rare cases as plants or seeds, has turned
out to be a great challenge.
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We possess various hints that Chinese merchants were
directly involved in the resale of Philippine (and American?)
cacao, but much information on how this was practically carried
out on the ground remains unclear. Chinese sources mostly tell us
little or nothing, last but not least because many of these activities
were carried out clandestinely or by Manila Sangleyes.
Although we continue to discover new information on
intra-Asian cacao and chocolate flows,178 mainly in Spanish
and other European-language sources, many details still
need to be explored. One conclusion we can definitely draw:
Chinese individuals, whether traders, craftsmen in the porcelain
workshops, businessmen, or other economic actors, were much
more affected by and actively contributed to the contemporary
‘chocolate hype’ than one expects at first glance. Moreover, the
fact that also Chinese consumption traditions changed over time
is clearly demonstrated by looking at Portuguese Macao, where
today we find many sweets and drinks that contain milk and cacao.
As we have seen in Part I of my investigation, a Spanish-Chinese dictionary of terms used in Luzon also introduces two transcriptions for cacao, ‘gegao’ 格膏 and ‘gugu’ 谷古, one for chocolate, ‘zhugulü’ 朱古律”, and explains the words ‘chocolatera’,
‘jicara’, and ‘molendero, ra’ (磨朱古律人), a person who is grinding cacao beans. See Lüsong Huawen hebi zidian 呂宋華文合璧字典. Dic178

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�The Role of Cacao and Chocolate

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Histoire naturelle du cacao, et du sucre, divisée en deux traités, qui
contiennent plusieurs faits nouveaux, &amp; beaucoup d’observations également
curieuses &amp; utiles (Paris: L. d’Houry, 1719), preface.
Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 53-95
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

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�Angela Schottenhammer

Fig. 2: “Consulta sobre proyecto para mejorar el comercio de Filipinas”, AGI,
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Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 53-95
DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-140

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�The Role of Cacao and Chocolate

Fig. 3: “Expediente sobre el proyecto de Pedro Calderón Enríquez”, AGI, Filipinas,
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

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Fig. 4: “Carta de Pedro Manuel de Arandia sobre árboles sembrados en Filipinas”, AGI, Filipinas, 386, N. 31, Image 7.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-140

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�The Role of Cacao and Chocolate

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�¿Un distrito militar norteño? La federalización de
Sierra Mojada y el primer porfiriato, 1879-1880
A Northern Military District? The Federalization of Sierra
Mojada and the First Porfiriato, 1879-1880
Denisse Alisa Palomo Ligas
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México
orcid.org/0009-0005-9740-9041

David Adán Vázquez Valenzuela
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México
orcid.org/0000-0002-2000-9729

Recibido: 26 de agosto de 2023
Aceptado: 15 de diciembre de 2023

Resumen: Este artículo examina la declaración de Sierra Mojada,
Coahuila, como Distrito Militar bajo control federal, la cual inició en
octubre de 1879 y concluyó en marzo de 1880. El decreto que convirtió
a este distrito en zona federal se dio a raíz de la enorme especulación
que surgió por el descubrimiento de plata en sus inmediaciones. La
declaratoria pronto suscitó numerosos rechazos por parte de las
autoridades coahuilenses y de la opinión pública local. Sus reclamos
lograron su objetivo, pues unos meses después de adoptar la medida el
gobierno de Porfirio Díaz regresó la administración del mineral a las
autoridades estatales. El artículo argumenta que la efímera existencia del
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�¿Un distrito militar norteño?

llamado territorio de Sierra Mojada constituyó parte de la construcción
del espacio geográfico, político, social y económico del norte de México
a finales de la década de 1870. En tal sentido, el artículo exhibe a la
consolidación del régimen porfirista como producto del intercambio y
de las negociaciones entre la administración del oaxaqueño y múltiples
autoridades estatales y municipales y aun figuras de poder.
Palabras clave: Sierra Mojada; federalización; porfiriato
Abstract: This article examines the declaration of Sierra Mojada,
Coahuila, as military district and under federal control, a measure
that lasted from October of 1879 to March of 1880. The decree that
converted this district in a federal zone resulted out of the enormous
speculation that was provoked by the discovery of silver in its midst. The
declaration of Sierra Mojada as a military district provoked numerous
grievances by Coahuilan authorities and the local public opinion. These
grievances achieved their objectives, since a few months after the Díaz
administration approved the decree, the federal government returned
the administration of this mineral district to state authorities. The article
argues that the ephemeral existence of the so-called territory of Sierra
Mojada was part of the construction of the political, social, economic
and geographic space of northern Mexico at the end of the 1870s. In
this sense, the article exhibits the consolidation of the Porfirio Díaz
regime as a product of the exchange and negotiations between his
administration and multiple state and municipal authorities and even
local influential characters.
Keywords: Sierra Mojada; federalization; porfiriato

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�Denisse Alisa Palomo Ligas / David Adán Vázquez Valenzuela

Introducción
A principios de julio de 1879, Pedro F. Nafarrete, quien fungía
como abogado de cuatro mineros, envió una carta desde la villa
de Lerdo, Durango, al gobernador de Coahuila, Hipólito Charles.
En la misiva, Nafarrete se quejaba de la confusión que suscitaba
una reciente disputa territorial que había surgido entre los estados
de Coahuila y Durango. Desde hacía unos meses, los gobiernos
de ambas entidades reclamaban jurisdicción sobre el territorio
que comprendía el mineral de Sierra Mojada. Según Nafarrete,
lo más grave era que el conflicto amenazaba con invalidar la
legalidad de los denuncios de minas que sus clientes –Néstor
Arreola, Florencio Ibarra, Ignacio Ibarra y Antonio Lorenzana–
habían realizado en Mapimí, en el estado de Durango.1
El reclamo realizado por Nafarrete constituyó sólo una
de las protestas que se emitieron por la confusión que creaba
esta disputa territorial. Después de la queja del abogado, las
autoridades de Chihuahua también entraron en la polémica, pues
la zona en la que se hallaba el mineral era contigua a sus límites
estatales y se encontraba lejos de Durango.2 Más tarde, fueron
La carta se encuentra en Archivo General del Estado de Coahuila (en adelante AGEC). Fondo Siglo XIX (en adelante F.S.XIX). Carta de Pedro F. Nafarrete a Hipólito Charles, gobernador del Estado de Coahuila, 8 de julio de
1879, caja 4, fólder 8, exp. 9, ff. 1-4.
2
Según La Ilustración Católica “en la línea limítrofe de Durango, Coahuila
y Chihuahua se ha descubierto, en la Sierra del Carnero (…) una veta de plata
pura de vara en cuadro y de legua y media de largo”. “Veta monstruo”, La
Ilustración Católica, 16 de septiembre de 1879, pág. 661.
1

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precisamente los duranguenses quienes presentaron mayor
firmeza en su postura. Juan Manuel Flores, quien en ese entonces
gobernaba esta última entidad, alegaba que, dado que no estaba
claro a quién pertenecía el mineral, su gobierno tenía derecho
a emitir permisos para explotar las ricas vetas de plata de sus
inmediaciones. Los coahuilenses, por otra parte, consideraban
este argumento como una tentativa ridícula de apropiarse de unos
recursos que pertenecían a su estado.
A mediados de 1879, el gobernador de Coahuila, Hipólito
Charles, nombró una comisión de tres personas para que
marcharan a Sierra Mojada. Llevaban con ellos el encargo de
instituir representantes legales en el mineral y recobrar potestad
sobre una demarcación que Charles consideraba usurpada.3 En
los meses siguientes, la controversia no hizo sino crecer pues
las autoridades de Mapimí, Durango, continuaron legalizando
explotaciones mineras a tal punto que el gobierno de Porfirio
Díaz tuvo que intervenir.
Efectivamente, en octubre de 1879, el Congreso de la
Unión, luego de meses de tensión, declaró a Sierra Mojada como
territorio militar y bajo jurisdicción del ejecutivo federal. Es
decir, puso al mineral a cargo de la administración encabezada por
Porfirio Díaz. Según se argumentó, la razón detrás de la medida
no era otra que la polémica en torno a los límites estatales. Para
AGEC, F.S.XIX. Carta de Juan Manuel Flores, gobernador del Estado de
Durango a Hipólito Charles, gobernador de Coahuila, 8 de julio de 1879, caja
4, fólder 8, exp. 10, ff. 1-2.
3

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este momento la fama de Sierra Mojada se había extendido a tal
punto que despertaba ya una enorme especulación.4 Se hablaba de
que el descubrimiento de plata en esta zona del oeste coahuilense
atraía a miles de inmigrantes de Estados Unidos y de varias partes
del mundo.
Con la adquisición de potestad sobre Sierra Mojada,
las autoridades federales buscaban controlar una veta que
brindaba recursos argentíferos estratégicos, así como evitar que
se suscitaran conflictos entre entidades. No obstante, el decreto
emitido por el Congreso de la Unión levantó críticas por parte
de múltiples funcionarios de la administración coahuilense
encabezada por Hipólito Charles y por varios diarios de circulación
nacional. Unos y otros consideraban que declarar al mineral bajo
jurisdicción federal excedía las facultades del ejecutivo de la
Unión. Hablaban pues de un atentado a la soberanía local y de
un abuso de poder hacia una entidad que en las décadas recientes
había experimentado la mutilación territorial.
Este artículo analiza la efímera federalización del mineral
de Sierra Mojada, Coahuila, la cual abarcó de octubre de 1879
a marzo de 1880. De manera particular, se adentra en cómo se
suscitó la polémica y en la forma en la que distintos niveles del
gobierno de Coahuila se opusieron a la medida. Aun antes de la
“Número 8084. Octubre 10 de 1879.—Decreto del Congreso.—Autoriza
al Ejecutivo para organizar interinamente la administración pública en los minerales “Sierra de Rosales” y “Sierra Mojada”, Legislación mexicana, 1 de
enero de 1879, p. 150.
4

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creación del territorio federal de Sierra Mojada por parte del gobierno porfirista, el ejecutivo estatal había levantado la voz en
contra de cualquier intervención emanada de las autoridades centrales.5 Más tarde representantes de los poderes municipales y
de la sociedad civil se unieron a la protesta. El artículo sostiene
como tesis central que la efímera existencia del llamado territorio
de Sierra Mojada constituyó parte de la construcción del espacio
geográfico, político, social y económico del norte de México a
finales de la década de 1870, periodo clave para lo que la historiografía ha concebido como “primer porfiriato”. En tal sentido,
el artículo exhibe al proceso de conformación y consolidación del
régimen porfirista como producto del intercambio y de las negociaciones entre la administración del oaxaqueño y múltiples autoridades estatales y municipales, y aun figuras de poder. El trabajo
argumenta en pocas palabras que juegos de intereses como el que
aquí se estudia contribuyeron a la conformación de la geografía
política y territorial de enormes porciones del país, incluyendo
por supuesto al norte mexicano.
Para desarrollar este artículo, se concibe la noción de territorio como una idea que rebasa la dimensión física. Se toma
más bien como un concepto que, de acuerdo con geógrafos como
Como puede verse en el encabezado de la nota anterior, junto con el territorio de Sierra Mojada el Congreso declaró a la Sierra de Rosales, Chihuahua,
como territorio federal. En este artículo, no obstante, hemos decidido centrarnos en el caso coahuilense pues fue el que suscitó mayores inquietudes políticas. Indudablemente, el caso de la Sierra de Rosales merece una investigación
adicional.
5

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Guillermo Castillo, exhibe “procesos de apropiación, tensión y
disputa del espacio de carácter político y económico”.6 Argumentamos pues que esa disputa por la dominación del espacio puede
ubicarse al analizar al México durante gran parte del siglo XIX.
Como ha hecho notar Marcello Carmagnani, el territorio mexicano en ese periodo “no es ni un simple agregado de comunidades
ni una construcción artificial a partir de la geografía, sino más
bien la resultante de la tensión entre la comunidad y autoridad”.7
Guillermo Castillo, “El territorio como apropiación sociopolítica del espacio. Entre la desterritorialización y la multiterritorialidad” Investigaciones
Geográficas, núm. 103 (diciembre de 2020), 3-4.
7
Marcello Carmagnani, “Del territorio a la región. Líneas de un proceso en
la primera mitad del siglo XIX”, en Economía y Política. México y América
Latina en la contemporaneidad, Marcello Carmagnani (Ciudad de México: El
Colegio de México, 2011), 70. Castillo, citando al geógrafo brasileño Rogério
Haesbaert, señala que “los territorios son los diversos espacios (materiales y
simbólicos) donde el poder se ejerce de múltiples maneras y escalas, que pueden implicar desde los referentes del Estado nación (a través de la soberanía
y del control de la población) y de los grupos de poder económico y político,
hasta otros sujetos sociales que, fuera de la esfera gubernamental, tienen diferentes capacidades de agencia e intereses”. Al respecto, consúltese, Castillo,
“El territorio”, 5. Concebimos pues tanto a la explotación de minerales como
a la división política y geográfica del territorio como producto de intercambio
entre grupos de poder. Siguiendo a Henri Lefebvre, creemos que “el espacio
(social) es un producto (social)” y que la manera en la que este se conforma
influye directamente en la conformación del medio físico habitado por el ser
humano. Así lo plantea Lefebvre, “La primera” implicación de concebir al
espacio (social) como producto (social) es que “el espacio-naturaleza desaparece. Ciertamente el espacio natural fue y sigue siendo en parte el punto común
de partida, el origen y el modelo original del proceso social, quizá la base de
toda ‘originalidad’ […] el espacio de la naturaleza se aleja, un horizonte que
queda detrás para los que vuelven su mirada”. Sobre este punto, véase Henri
Lefebvre, La producción del espacio (Madrid: Capitan Swing, 2013), 90.
6

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Este artículo asume que esa confrontación se da en varios planos.
Tal y como ha señalado George White, la conformación territorial
resulta sobre todo de decidir quién ejerce autoridad sobre un espacio específico; de definir quiénes explotan sus recursos naturales
y quiénes emiten las normas que prevalecerán sobre el mismo.8
En el caso mexicano precisar quién ejerce autoridad, o bien
quién explota los recursos naturales del territorio, fue de la mano
con la construcción del estado nacional, cuya consolidación aún alcanzó a la temprana etapa porfirista. Fue precisamente en ese marco
de consolidación estatal que se dio la disputa entre la sociedad y las
autoridades coahuilenses con el gobierno federal por el mineral de
Sierra Mojada. En la querella, como se verá, el gobierno porfirista
reculó y por tanto la territorialidad del estado norteño prevaleció
intacta. En efecto, tan pronto como crecieron las protestas por la
federalización del distrito minero, el gobierno federal echó atrás la
disposición que atraía al territorio a su jurisdicción y preservó el
statu quo ante. Con todo, aquí se afirma que ese intento por tomar el
control del mineral expuso la poco tersa manera en la que se consolidó el estado porfirista en el norte de México y aun cómo se constituyó la propia geografía política y territorial de esta amplia zona.
Afortunadamente, el intento porfirista por tomar el
control de Sierra Mojada ya ha sido tratado por la historiografía.9
George W. White, Nation, State and Territory: Origins, Evolutions, and
Relationships (Lanham, Maryland: Rowman &amp; Littlefield, 2004), 1-19.
9
Román Jáquez, Juana Gabriela, Del Aguanaval a Sierra Mojada. El conflicto de límites entre Durango y Coahuila, 1845-1900 (Saltillo: Centro de Es8

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Sin duda, de los análisis realizados el de Juana Gabriela Román
Jáquez es el más completo. Román Jáquez trata primero con
detenimiento la disputa entre entidades por el mineral y más tarde
se centra en el desencuentro entre Coahuila y el gobierno federal
por la declaratoria del distrito bajo jurisdicción federal.10 El
presente artículo busca pues complementar sus planteamientos.
En primer término, en este trabajo se plantea que para analizar
el conflicto se debe de ampliar el marco temporal del mismo,
pues parte de su origen se hallaba en la legislación minera, la
cual prácticamente regía desde la época colonial. En segundo
lugar, este artículo afirma que la disputa por Sierra Mojada fue
más allá de un simple choque entre una entidad y la federación,
pues la respuesta coahuilense incluyó las reclamaciones de
cabildos, autoridades municipales y miembros de la sociedad
civil. Tomar en cuenta a dichos actores resulta importante pues
expresaron una serie de reclamos a una medida que finalmente
fueron exitosos. Al alcanzar sus objetivos las quejas emitidas
por los coahuilenses exhibieron la inseguridad de un régimen
porfirista que, con aciertos y errores, en su primer periodo
adquiría oficio político.
tudios Sociales y Humanísticos, A.C., 2001), 56-72. También Escobedo Díaz
de León, M. Rodolfo, Sierra Mojada y La Esmeralda: Dos villas hermanas
enraizadas en el semidesierto de Coahuila (Saltillo: Consejo Editorial del Gobierno del Estado de Coahuila; Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, 2005), 88-97.
10
Román, Del Aguanaval a Sierra Mojada, 56-72.
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Descubrimiento
La raíz de la confrontación por Sierra Mojada fue el descubrimiento
de plata en las inmediaciones del oeste coahuilense. De acuerdo
con la carta que envió Nafarrete a Hipólito Charles, la primera
veta en este mineral había sido descubierta por su cliente, Néstor
Arreola, quien había pasado explorando el Bolsón de Mapimí
desde al menos 1876. Subsecuentemente, Arreola llevó a cabo
un trámite legal que se convirtió en motivo de discordia, pues
asumió que el territorio en el que estaba el filón de plata recién
descubierto pertenecía al estado de Durango y realizó el denuncio
ante las autoridades de Mapimí.11
El origen del problema estaba en la poca claridad que
existía en la legislación minera. El propio Nafarrete señaló que
Arreola y los suyos habían realizado el denuncio “con arreglo de
las ordenanzas de minería”.12 En otras palabras, habían registrado
su descubrimiento empleando una legislación que prevalecía
desde la época colonial. De acuerdo con Marvin Bernstein, esta
normativa, “modificada muchas veces”, se encontraba vigente
Según relató su abogado, Nafarrete estuvo “unas veces debilitado por el
hambre, otras veces abrazado por la sed, las más expuesto a un encuentro con
los bárbaros”. AGEC, F.S.XIX. Pedro F. Nafarrate solicita al Gobernador del
estado de Coahuila, en su nombre y el de sus socios mineros, la pronta resolución a delimitar el mineral de Sierra Mojada, 8 de julio de 1879, caja 4, fólder
8, exp. 9, ff. 1-4.
12
AGEC, F.S.XIX. Pedro F. Nafarrate solicita al Gobernador del estado de
Coahuila, en su nombre y el de sus socios mineros, la pronta resolución a delimitar el mineral de Sierra Mojada, 8 de julio de 1879, caja 4, fólder 8, exp. 9,
ff. 1-4.
11

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desde el siglo XVIII y servía de legislación para quien quisiera
llevar a cabo la explotación de metales.13
De acuerdo con las ordenanzas, Arreola tenía preferencia
al hacer público su descubrimiento. En su título VI, las
ordenanzas señalaban que quien encontrara “nuevos minerales y
venas metálicas” podía “adquirir en la veta principal que más les
agradare hasta tres pertenencias continuas, o interrumpidas, con las
medidas que después se dirán; y que, si hubieren descubierto más
vetas, puedan tener una pertenencia en cada veta, determinando y
señalando dichas pertenencias dentro del término de diez días”.14
No obstante, la primacía de Arreola no había sido respetada.
En la carta enviada a Charles, su abogado se quejaba de que un
individuo de nombre Luis G. Sánchez había querido apropiarse
del filón reclamado por su cliente. Según expuso, Sánchez había
intentado registrar la misma veta argentífera ante el jefe político
de Mapimí, pero cuando supo que el registro no sería posible,
decidió acudir a las autoridades de Coahuila.
Bernstein, The Mexican Mining Industry, 1890-1950: A Study of the Interaction of Politics, Economics, and Technology (Albany, Nueva York: State
University of New York, 1964), 18.
14
Ordenanzas de minería (Paris: Librería de Rosa y Bouret, 1858), 68-70.
El propio Néstor Arreola escribió meses después al gobierno de Coahuila para
pedir que se le revalidaran los denuncios ya registrados en el estado de Durango. En ese nuevo alegato, Arreola volvió a citar las Ordenanzas de minería,
específicamente el artículo 16 del título VI. De acuerdo con Escobedo Díaz de
León, la concesión realizada a Arreola fue ratificada por el gobierno de Charles
y más tarde por las autoridades federales. La carta de Arreola a Hipólito Charles puede encontrarse en Díaz, Sierra Mojada y La Esmeralda, 91-93.
13

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La queja de Nafarrete tenía sustento. Unos días después
de su carta, Hipólito Charles recibió una misiva del propio Luis
G. Sánchez. En su mensaje, Sánchez se quejó de la protección
que daban las autoridades de Mapimí a “un señor Arriola y
socios”.15 Según expuso, Arreola y los suyos impedían a Sánchez
realizar labores en la mina de Jesús María “y sacar los metales
de Cuatro Ciénegas que es el punto que hemos elegido por ahora
para beneficiarlos y de lo cual resultará un gran provecho a dicha
población”.16 Consecuentemente, Sánchez pedía que las autoridades
coahuilenses protegieran los filones que habían registrado ante
las autoridades del estado a su cargo, lo cual motivó a Charles a
reclamar formalmente a las autoridades de Durango.
En el momento en el que fueron redactadas, las ordenanzas
de minería reservaron facultades clave a las autoridades
virreinales. En su título V, estipulaban que las minas pertenecían
a la “real corona, por su naturaleza y origen”, pero que podían
ser concedidas “en propiedad y posesión” a los súbditos del rey.17
El otorgamiento de tal primacía a las autoridades virreinales
terminó por fortalecer a los gobiernos republicanos una vez que
llegó el periodo independiente. De acuerdo con Sandra Kuntz, las
ordenanzas llegaron a modificarse por varias leyes estatales, pero
AGEC, F.S.XIX. Carta de Luis G. Sánchez a Hipólito Charles, 12 de julio
de 1879, caja 4, fólder 9, exp. 13, ff. 1-2.
16
Sánchez, como se verá más adelante, tenía vínculos con el gobierno de
Hipólito Charles.
17
Ordenanzas de minería, 68.
15

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hasta finales del siglo XIX se preservaron “imperfecciones” en el
carácter de la propiedad, pues prevaleció la prerrogativa de que
una “concesión” minera podía ser revocada.18
Arreola y los suyos reconocían pues la supremacía de
las autoridades generales en el ramo de minería. En su carta a
Hipólito Charles, el abogado de Arreola señaló que él mismo
estaba persuadido “de que las minas son propiedad de la nación”
y abundaba “Coahuila, lo mismo que Durango y Chihuahua son
estados de la misma confederación y […] las ordenanzas del
ramo permiten hacer denuncios aún ante autoridades extrañas al
distrito en que aquellas se encuentran”.19
Pero Hipólito Charles y los suyos no estaban convencidos
de tal aseveración. Así pues, en junio de 1879, el gobernador
de Coahuila envió una misiva a su contraparte de Durango y le
pidió resolver el conflicto de límites. Ante la excitativa, Juan
Manuel Flores quien en ese momento actuaba como mandatario
en el estado vecino escribió a Charles, diciéndole que estaba de
acuerdo en que se arreglara la disputa y justificaba su reclamo
sobre el nuevo mineral, alegando que “el distrito en el que se
Sandra Kuntz Ficker, “De las reformas liberales a la Gran Depresión” en
Historia económica general de México. De la colonia a nuestros días, coord.
Sandra Kuntz Ficker (Ciudad de México: El Colegio de México; Secretaría de
Economía, 2010), 314.
19
AGEC, F.S.XIX. Pedro F. Nafarrate solicita al Gobernador del estado de
Coahuila, en su nombre y el de sus socios mineros, la pronta resolución a delimitar el mineral de Sierra Mojada, 8 de julio de 1879, caja 4, fólder 8, exp. 9,
ff. 1-4.
18

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haya situado está generalmente reconocido por del Bolsón de
Mapimí, perteneciente al Partido de este nombre en este Estado”.
Y abundaba, “es verdad que no hay memoria de que Durango
haya ejercido acto alguno de jurisdicción en aquellas apartadas
y solitarias regiones; pero creo que en el mismo caso se halla
Coahuila, siendo notorio que desde hace muchísimos años, no ha
imperado allí otra autoridad que la de los salvajes”.20
Charles contestó a Flores con enfado. Después de recibir
su carta redactó un largo mensaje en el que se quejó de la forma
de proceder de los funcionarios duranguenses y de que estos
hubiesen permitido que el juez de Mapimí reconociera denuncios
en territorio ajeno.21 En esos mismos días, el ayuntamiento de
Matamoros, Coahuila, solicitó que se formara una expedición
que fuese a reclamar el territorio para su entidad. En respuesta,
el gobierno de Charles accedió a la petición y autorizó que
representantes de tres municipios de la zona de La Laguna
formasen una comisión que marchase a Sierra Mojada a tomar
AGEC, F.S.XIX. Carta de Juan Manuel Flores, gobernador de Durango, a
Hipólito Charles, gobernador de Coahuila, 1 de julio de 1879, caja 4, fólder 7,
exp. 4, f. 1. Lo propio se plantea en Román, Del Aguanaval, 56.
21
Charles aludía directamente al tema diciendo: “el gobierno de su digno
cargo confiesa en su nota del 1 de julio que no tiene más fundamento principal
Durango para creer que la Sierra Mojada le pertenece, que hallarse en el Bolsón
llamado de Mapimí: pues tal fundamento es inexacto: la Sierra Mojada ni se
halla dentro del Bolsón de Mapimí, ni en las montañas que lo circundan; sino
fuera de estas y a la parte que visa a los pueblos de Coahuila, cuando se encuentra separado más de 80 leguas del mineral de Mapimí”, AGEC, F.S.XIX.
Mensaje de Hipólito Charles, gobernador de Coahuila a Juan M. Flores, 8 de
septiembre de 1879, caja 5, fólder 2, exp. 2, f. 3.
20

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posesión del mineral. La medida causó resentimiento en el
gobierno que encabezaba Juan Manuel Flores quien molesto
reclamó a Charles, “debo advertir a ese gobierno de su digno
cargo que no se concebían muy bien las propuestas que se sirve
hacerme, para celebrar un amistoso arreglo con la autorización
atentatoria que se ha dignado conceder para recobrar por la fuerza
un territorio cuya propiedad es muy dudosa pues los mismos
fundamentos que ese estado tiene para suponer a Sierra Mojada
dentro de su territorio, esos mismos y algunos otros más tiene
Durango para creer que está dentro del suyo”.22
La rivalidad entre ambos estados se incrementó en los días
siguientes. Tal llegó a ser el descontento entre los munícipes de
La Laguna que el presidente municipal de Viesca, ayuntamiento
vecino al de Matamoros, pidió que no sólo se enviase una
comisión, sino que esta fuera acompañada de quince hombres
“montados, armados, equipados y listos para la expedición
referida”.23 La intención era tomar posesión del mineral y por
supuesto hacer valer la autoridad coahuilense sobre un espacio
que quienes gobernaban la entidad consideraban propio.
AGEC, F.S. XIX. J.M. Flores comunica al Gobernador de Coahuila que
se encuentra enterado de la autorización que se dio a las corporaciones Municipales de Matamoros, Viesca y San Pedro para enviar una comisión de tres
personas para recobrar Sierra Mojada, 8 de julio de 1879, caja 4, fólder 8, exp.
10, foja: 1.
23
AGEC, F.S.XIX. Carta de Hilario Barba de la presidencia municipal de
Viesca, Coahuila, al Secretario de Gobierno del Estado, 16 de agosto de 1879,
caja 5, fólder: 3, exp. 14, f. 1.
22

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El pleito entre Durango y Coahuila se agravó a tal
punto en el mes de julio que el gobierno de Porfirio Díaz buscó
intervenir. En el periódico oficial se publicó una iniciativa por
parte del gobierno federal para que este tomase control de la
Sierra Mojada, así como de la Sierra de Rosales, ubicada en
Chihuahua. De acuerdo con Juana Gabriela Román Jáquez, la
iniciativa federal llegó a petición de las autoridades de Durango,
lo cual es muy probable que así fuese.24 En el Archivo General
del Estado de Coahuila existe un borrador de una protesta
elaborada por el gobierno de Charles como respuesta. En ella se
lee cómo su administración reclama a las autoridades federales
por impulsar de manera secreta la iniciativa en la Cámara de
Diputados y, concretamente, de buscar declarar a Sierra Mojada
como Distrito Militar. De manera particular, la administración
de Charles protestaba por la secrecía con la que se llevaban a
cabo las negociaciones y cuestionaba abiertamente su legalidad.
Específicamente, el borrador advertía que mientras el artículo
72 de la constitución de 1857 permitía en efecto crear nuevas
entidades, tal no era el caso para la “erección de un cantón militar
que no es otra cosa que un territorio sujeto inmediatamente a la
federación”.25
Román, Del Aguanaval, 54-58.
AGEC, F.S.XIX. Mensaje del gobierno de Coahuila al Secretario de Gobernación en el que le manifiesta estar enterado de la publicación del periódico
oficial sobre la iniciativa para que se erija en Distrito Militar el mineral de
Sierra Mojada perteneciente a Coahuila, 23 de julio de 1879, caja 4, fólder 11,
exp. 12, f. 2.
24
25

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Potestades y potestas
La protesta emitida por Coahuila tenía fundamento legal. El
artículo 72 de la constitución de 1857 había reservado en efecto
al Congreso General la facultad de “admitir nuevos Estados o
Territorios a la Unión federal”. Más tarde, en noviembre de 1874,
se había introducido una reforma constitucional la cual estipulaba
que también el congreso podía “formar nuevos estados dentro de
los límites existentes”. El problema era que no se mencionaba
la potestad de crear o erigir “territorios”.26 Según argumentaba
el borrador preparado por los coahuilenses, si quería otorgarse
esa prerrogativa al Congreso tenía que realizarse una reforma
constitucional, lo cual ponía en riesgo la forma de gobierno del
país pues se atentaba contra las entidades.
No era menor el asunto. Si se otorgaba a la federación la
facultad de crear territorios a partir de los estados ya existentes se
mermaba la autonomía de las entidades frente al gobierno general,
el cual ya había venido fortaleciéndose.27 La propia reforma
Constitución de 1857. Con sus adhesiones y reformas, p. 187. En noviembre de 1874 se había de hecho reestablecido el Senado de la República al cual
se le había otorgado la potestad para declarar la “desaparición de poderes” en
los estados cuando así se considerase necesario.
27
Marcello Carmagnani, “El federalismo liberal mexicano”, en Federalismos latinoamericanos: México-Brasil-Argentina, coord. Marcello Carmagnani (Ciudad de México: El Colegio de México; Fondo de Cultura Económica;
Fideicomiso de las Américas, 1999), 152. En efecto, de acuerdo con Carmagnani, la forma de gobierno que se echó a andar tras la invasión francesa otorgó
autonomía y una “esfera propia” a la federación pues no sólo depositó en el
gobierno general la representación de la “nación” sino que con ello le dio la
“propiedad eminente de los recursos, incluidos la propiedad nacionalizada a
26

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constitucional mencionada unas líneas atrás había reestablecido
al Senado y aun había otorgado a ese cuerpo legislativo la facultad
para declarar la “desaparición de poderes” en los estados cuando
así quedase considerado. Tal facultad, aunada a las alianzas
que frecuentemente tendía el gobierno general con facciones
regionales, desembocó en una centralización del poder político.
Y los propios coahuilenses percibían la iniciativa como una
tendencia centrípeta. No por nada en el borrador que esbozaron
en julio de 1879 redactaron que “el Ejecutivo [del estado] juzga
que la iniciativa perjudica gravísimamente los derechos del
estado, privándole de la porción más preciosa de su territorio,
menoscabando su soberanía e independencia local y embarazando
o impidiendo el libre ejercicio de su administración interior”.28
Los primeros días de agosto de 1879 encontraron a
Hipólito Charles en el norte de Coahuila. Desde allá envió sus
quejas al gobernador Juan M. Flores y le advirtió que defendería
la integridad del estado a su cargo pues ello constituía una de
sus tareas fundamentales como mandatario. Asimismo, Charles
informó a su contraparte de Durango que había nombrado un
diputado local como comisionado para arreglar la cuestión de
las corporaciones eclesiásticas, los bienes sin propietario y la riqueza del subsuelo”.
28
AGEC, F.S.XIX. Mensaje del gobierno de Coahuila al Secretario de Gobernación en el que le manifiesta estar enterado de la publicación del periódico
oficial en la que se declara impuesto una iniciativa para que se erija en Distrito
Militar en mineral de Sierra Mojada perteneciente a Coahuila, 23 de julio de
1879, caja 4, fólder 11, exp. 12, f. 3.
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límites entre ambas entidades y que esperaba que el problema
pronto quedara zanjado.29
Ese mismo mes, Charles se encaminó hacia Sierra Mojada
con la intención de conferenciar con el Jefe Político de Mapimí. De
acuerdo con lo que informó El Siglo XIX, ambas partes parecieron
entenderse pues incluso se llegó a hablar de que la cuestión de
límites entre ambos estados había quedado solucionada.30 En su
viaje, Charles ordenó que todas aquellas vetas que habían sido
“denunciadas” en el estado de Durango tenían que revalidarse ante
funcionarios estatales coahuilenses.31 En una nota que apareció al
margen de una de las cartas recibidas de la presidencia municipal
de Viesca, se anotó como respuesta que no era necesario enviar
hombres armados, pues Coahuila había tomado ya posesión del
mineral e incluso –lo más probable es que durante la estancia de
Charles– se habían nombrado también autoridades coahuilenses
para el distrito.32
AGEC, F.S.XIX. Carta de Hipólito Charles, gobernador del estado de
Coahuila a Juan M. Flores, gobernador del estado de Durango, 9 de agosto de
1879, caja 5, fólder 2, exp. 7, ff. 2-4.
30
“Las riquezas de Sierra Mojada”, El Siglo Diez y Nueve, 10 de septiembre
de 1879, pág. 1.
31
AGEC, F.S.XIX. Nazario Martínez de la presidencia municipal de Parras
transcribe informe de E. Viesca comisionado por el Edo. de Coah. Para tratar
con el Edo. de Durango la cuestión de límites por Sierra Mojada, 16 de octubre
de 1879, caja 7, fólder 5, exp. 7, f. 3.
32
AGEC, F.S.XIX. Hilario Barba de esta Presidencia Municipal comunica al secretario del Gobierno del Estado de Coahuila el resultado de la junta
verificada en Matamoros para nombrar una comisión que se encargue de la
ocupación de Sierra Mojada, caja 5, fólder 3, exp. 14, f. 1.
29

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Mas no tardaron en volver los problemas. A mediados
de septiembre el juez auxiliar de Sierra Mojada notificó a sus
superiores que estaba por llegar al Distrito el Jefe Político de
Mapimí quien pensaba ir a dar posesión de minas a algunos de
sus “favorecidos”. Ante la amenaza, el Secretario de Gobierno
giró instrucciones al propio juez y a los representantes del estado
de Coahuila para que “defendieran” el territorio coahuilense,
“repeliendo la fuerza con la fuerza, y no permitiendo que
autoridades extrañas vengan a nuestro pobre estado a desempeñar
funciones ajenas a su deber”.33 Pero al Jefe Político de Mapimí
le importaron poco las amenazas. En los días que siguieron no
solamente llegó al mineral, sino que otorgó en posesión una mina.
Ante los reclamos de las autoridades de Coahuila, este respondió
que no hacía otra cosa que cumplir órdenes del gobierno al que
defendía y alegó que “si aquel está en un error al sostener como
ha estado sosteniendo que esta Sierra pertenece al Estado de
Durango, es cuestión que mientras no se resuelva creo que no
¿Qué tanto influyeron los intereses personales en la disputa territorial? De
acuerdo con la carta del juez auxiliar, el Jefe Político de Mapimí tenía la intención de otorgar las minas de Jesús María y La Esmeralda a sus favorecidos, lo
cual hacía que el asunto fuese más contencioso. Recuérdese que el abogado de
Arreola se había quejado de que el coahuilense Luis G. Sánchez había querido
arrebatarle la mina de San Longino a la cual había cambiado el nombre por el
de Jesús María. Así pues, lo más probable es que el Jefe Político de Mapimí
pretendiera dar posesión a Arreola precisamente de lo que había reclamado
este a través de su abogado. La queja del Juez Auxiliar de Sierra Mojada se encuentra en: AGEC, F.S.XIX. Carta de José María Juárez, Secretario de Gobierno del Estado de Coahuila al juez auxiliar de Sierra Mojada,15 de septiembre
de 1879, caja 5, fólder: 6, exp. 2, ff.1-2.
33

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se debe prejuzgar llamando ilegales y fuera de jurisdicción los
actos que ejerzan las autoridades dependientes de aquel”.34 El
gobierno de Coahuila respondió con una resolución del Supremo
Tribunal del Estado, en la cual se ordenó que todos los negocios
civiles y contenciosos de Sierra Mojada se atendieran por los
jueces de Cuatro Ciénegas y por aquellos magistrados de Letras
pertenecientes a Monclova.35
La situación se exacerbó aún más porque en esos mismos
días comenzó a hablarse de que los depósitos de plata de Sierra
Mojada eran fabulosos. Desde mediados de año, capitalistas como
Guillermo Purcell, movilizaron recursos para indagar las riquezas
del mineral. Más tarde, empresas completas se pusieron en marcha
para facilitar las inversiones mineras, para llevar trabajadores
hacia las minas y para extraer las riquezas que tuvieran las vetas.36
El 11 de septiembre por ejemplo El Monitor Republicano publicó
una nota en la que mencionaba que mucha gente se estaba yendo a
Sierra Mojada a hacer vida como gambusino.37 Se hablaba incluso
AGEC, F.S.XIX. Carta de Vicente Carrión, Jefe Político de Mapimí, Durango al Ciudadano Presidente de Cuatro Ciénegas, 21 de septiembre de 1879,
caja 6, fólder 9, exp. 4, ff. 1-2.
35
AGEC, F.S.XIX. El Tribunal Superior de Coahuila comunica al Gobernador del mismo acuerdo relativo a que todos los negocios civiles, voluntarios
y contenciosos de Sierra Mojada deben instanciarse y decidirse por los jueces
de Cuatro Ciénegas y Letras de Monclova, 23 de septiembre de 1879, caja 6,
fólder 7, exp. 9, f. 1.
36
Véase por ejemplo Díaz, Sierra Mojada, 76-81.
37
“Sierra Mojada”, El Monitor Republicano, 11 de septiembre de 1879, pág.
3; Román, Del Aguanaval, 55-58.
34

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de que cientos de estadounidenses organizaban exploraciones
para ir al mineral y que existía el peligro de que la inmigración
desembocara en un desmembramiento de territorio como el que
había ocurrido cuando se había dejado ingresar anglosajones a
Texas.38
Quizá por temor a una inmigración sin control o quizá
por evitar que continuase el pleito entre las entidades, la
administración de Porfirio Díaz decidió actuar. El 27 de septiembre
Eduardo Pankhurst, quien se encontraba a cargo de la Secretaría
de Gobernación, presentó formalmente la iniciativa a través de
la cual se pedía que se autorizara al presidente administrar al
mineral. Entre las razones que citó se encontraba la organización
de “empresas nacionales y extranjeras” y la falta de acuerdos
entre las entidades de Coahuila y Durango.39 Asimismo, se
mencionaba que el presidente había dispuesto de la fuerza armada
para “conservar la paz pública sin alterarse” y que la medida tenía
carácter provisional.
El Monitor Republicano por ejemplo informó que un rico capitalista de
San Antonio de apellido Parrish, quien había sido minero en California había
vendido sus activos en Texas para ir a invertir a Sierra Mojada. Lo propio
había ocurrido con el Sr. Sawyer, antiguo ensayador de minas en el distrito de
Parral. “La Sierra Mojada”, La Patria, 8 de octubre de 1879, pág. 1; “La nueva
California”, La Voz de México, 27 de septiembre de 1879, pág. 3; “Sierra Mojada”, La Voz de México, 5 de octubre de 1879, pág. 1; “Grave muy grave”, El
Republicano, 8 de octubre de 1879, pág. 3.
39
La iniciativa enviada por Pankhurst al Congreso fue reproducida a finales
de octubre en el periódico La Patria. “Interior. Coahuila”, La Patria, 29 de
octubre de 1879, pág. 2.
38

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La iniciativa de Pankhurst molestó a Hipólito Charles. Dos
días después de que esta fue publicada, el gobernador de Coahuila
mandó que Sierra Mojada fuese declarada villa, seguramente con
la intención de formar un cabildo local. En una nota dirigida a los
congresistas estatales, se urgió además que se estableciera una
autoridad política superior a la municipal ya fuese en la propia
Sierra Mojada o bien en una localidad cercana como Cuatro
Ciénegas. Se sugería que podía ser una Jefatura Política, la cual
ejercería autoridad y controlaría el orden y que además se situase
un juez de primera instancia.40 Más tarde, el gobierno del estado
ordenó también que la presidencia municipal de Cuatro Ciénegas
investigara cuáles eran los límites de la entidad hacia el oeste y si
es que la cadena montañosa contigua a Sierra Mojada pertenecía
al estado.
Pero la organización de Sierra Mojada como villa llegó
tarde. El mismo día que Charles hizo la proclama, el Congreso de
la Unión aprobó la iniciativa de Pankhurst.41 En los primeros días
de octubre, la prensa de la ciudad de México comenzó a analizar
la medida y la tachó de ilegal y autoritaria. Y, a pesar de que
la legislatura de Durango aprobó una moción en la cual apoyó
la federalización, el descontento fue tal que los senadores de
Coahuila, Tamaulipas y Chihuahua emitieron un comunicado en
AGEC, F.S.XIX. Nota del Gobierno de Coahuila al Srio. de la Comisión
Permanente, sin firmar, 30 de septiembre de 1879, caja 6, fólder: 9, exp. 12,
f. 2.
41
Román, Del Aguanaval, 59.
40

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conjunto.42 En él expresaron su preocupación por la intervención
federal, la cual consideraron atentaba en contra la soberanía de
las entidades “y contra la nueva facultad que el gobierno general
se ha arrogado de formar territorios dentro de los Estados”.43
La forma en la que se llevaba a cabo la creación del
Distrito Militar, aunada a la formación de compañías para explotar
el mineral y la especulación que este creaba, pronto levantaron
sospechas. A principios de octubre, cuando el proyecto para tomar
el control sobre el mineral estaba en marcha, Benigno Arriaga,
senador por San Luis Potosí y cercano al presidente Díaz, creó
la llamada Compañía Minera de Sierra Mojada. Con ironía, El
Monitor Republicano reproducía una nota de La Patria en la que
informaba que en esta empresa figuraban “algunos comerciantes
de importancia de esta plaza, el Presidente de la República y
los Secretarios de Despacho”.44 Ambos rotativos culpaban al
gobierno de Díaz de querer apropiarse del mineral y de buscar
atraer el territorio hacia el dominio del centro sólo para evitarse
trabas al momento de invertir. Sin empacho, los editores de El
Republicano publicaron el 1 de octubre: “La Sierra Mojada. Ha
despertado la codicia de los hombres de Tuxtepec, y sedientos de
riquezas han acordado arrebatar a los Estados en cuyos límites se
La moción que aprobó la Legislatura de Durango fue reproducida en el periódico La Voz de México y puede consultarse en “Durango y Sierra Mojada”,
La Voz de México, 11 de octubre de 1879, pág. 3.
43
“Sierra Mojada”, La Voz de México, 12 de octubre de 1879, pág. 3.
44
“Brillante negocio”, El Monitor Republicano, 5 de octubre de 1879, pág.
3.
42

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encuentra, la propiedad de aquel ambicionado mineral”. Y en clara
alusión al presidente de la República aseveraban, “oportunamente
anunciamos que [además de Coahuila, Durango y Chihuahua] se
había presentado un cuarto competidor y que este era el Estado
de Oaxaca”.45
Al poco tiempo de que Arriaga creó la Compañía Minera
de Sierra Mojada, se dio a conocer quiénes le habían secundado
en la iniciativa. Según se informó, en ella participaba el general
Vicente Riva Palacio, Sebastián Camacho, Matías Romero, Manuel
Payno, Miguel Ramos Arizpe, Ignacio Manuel Altamirano y los
mismísimos Eduardo Pankhurst y Manuel Romero Rubio.46 Todos
ellos se habían asociado con capitalistas como Robert Symon y
“La Sierra Mojada”, El Republicano, 1 de octubre de 1879, p. 1. El Republicano agregaba, “Esto que parecía una broma, es sin embargo una verdad
que el gobierno general ha venido a demostrar. Las supuestas discusiones entre
los Estados de Coahuila, Durango y Chihuahua han dado ocasión al gobierno
tuxtepecano para arrancar un nuevo girón a la Constitución de 1857”.
46
La lista completa era la siguiente: “Benigno Arriaga, Sebastián Camacho,
Francisco de P. Urgell, Vicente Riva Palacio, Matías Romero, Miguel Mosso,
Gabriel Mancera, David Fergusson, Thomas S. Braniff, Manuel F. Loaeza,
Pomposo Verdugo, Santiago Ramos, José M. Mata, Alfredo Bablot, Vidal Castañeda y Nájera, Francsco Suinaga, Miguel Ramos Arizpe, Roberto R. Symon,
Mateo Laguna, Manuel Payno, Eduardo Pankhurst, Epitacio Huerta, Perfecto Soto, Alfredo Box, Enrique Muñiz, José Barbier, Ignacio M. Altamirano,
Francisco Nájera, Jesús Medina, Francisco Monsalve, José Othon, Julio Paz,
Francisco Mejía, Juan B. Frisbie, Manuel de la Hoz, Filomento Mata, Manuel
Orellana Nogueras, Ellis Read, Eduardo Perry, Francisco Garza, Santos Garza,
Pedro Garza, Gumersindo Mendoza, Manuel Romero Rubio, Claude Godean,
Antonio Cervantes, O. Nibbi”. Sobre el tema, véase Artículo sin título, La Patria, 14 de octubre de 1879, pág. 2; también “Compañía minera”, La Patria, 7
de noviembre de 1879, pág. 3.
45

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planeaban invertir en la creación de un banco minero para llevar a
cabo la explotación argentífera en el nuevo Distrito Militar. A los
pocos días, Enrique Viesca elaboró un informe para el gobierno
de Coahuila en donde expresaba con “profunda tristeza” que las
instituciones hubiesen cambiado “a gracia y virtud del soberano de
la Nación”.47 El personalismo, según manifestaba Viesca, había ya
tenido consecuencias para la entidad cuya integridad él y su familia
había defendido por décadas.
Lluvia de protestas
El 8 de octubre de 1879, Hipólito Charles publicó una circular
en donde invitaba a los coahuilenses para que externaran su
opinión sobre el establecimiento de un cantón militar en Sierra
Mojada.48 La movilización política fue casi inmediata. Después
de emitirse la circular en el Periódico Oficial del estado de
Coahuila, las autoridades estatales convocaron a sesiones
ordinarias y extraordinarias. En cada villa se reunían jefes
políticos, regidores, jueces y síndicos para atender tan “delicado
asunto”.49 En ocasiones también se realizaban sesiones abiertas
para que todos los moradores estuvieran bien informados sobre
lo que definían como un acto de “mutilación” hacia el Estado
AGEC, F.S.XIX. Informe de Enrique Viesca para el gobierno de Coahuila,
19 de octubre de 1879, caja 7, fólder 5, exp. 7, f. 5.
48
“Más sobre Sierra Mojada”, La Libertad, 16 de octubre de 1879, pág. 1.
49
AGEC, F.S.XIX. El ayuntamiento de Ramos Arizpe expresa su opinión
sobre el problema de Sierra Mojada, 25 de octubre de 1879, caja 7, fólder 8,
exp. 2, ff. 1-4.
47

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de Coahuila.50 En la villa de San Juan de Allende la protesta se
leyó en “puerta pública” ante 187 personas, y la reprobación al
gobierno federal obtuvo “unánime conformidad”.51
Este suceso ocurrió dos días antes de erigirse el Distrito
Militar de manera oficial.52 Las élites de gobierno, intelectuales
y sociedades de trabajo respondieron a la circular.53 Durante el
mes de octubre y hasta diciembre el gobierno de Coahuila recibió
más de 35 cartas de coahuilenses declarándose en contra de la
federalización. La mayoría provenían de los distritos de Monclova
y Río Grande.54 Las comisiones a cargo objetaban la pérdida de
El 22 de octubre Eugenio María Aguirre, jefe político del distrito de Monclova, convocó a los vecinos de esta villa para informarles acerca de la situación por la que atravesaba su Estado. Durante la reunión casi todos los
moradores protestaron contra la iniciativa del Ministerio de Gobernación y tal
fue el entusiasmo que “algunos pocos extranjeros” que residían allí también
estallaron de indignación. En total firmaron 78 personas. AGEC, F.S.XIX. Eugenio María Aguirre comunica al secretario del gobierno de Coahuila reunión
de autoridades y moradores, 3 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 3, exp. 9,
ff. 1-4.
51
AGEC, F.S.XIX. Cecilio Sánchez, presidente municipal, certifica copia
del acta levantada en reunión extraordinaria sobre el pronunciamiento de su
municipio, San Juan de Allende, 6 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 5, exp.
6, ff. 1-2.
52
Román, Del Aguanaval, 64.
53
En el caso de intelectuales identificamos a Ramón Dávila, director del Ateneo Fuente. AGEC, F.S.XIX. El señor Dávila informa la distribución de la circular ante la Junta Directica de Estudios, 17 de octubre de 1879, caja 7, fólder
5, exp. 11, ff. 1-2. Respecto a las sociedades laborales véase AGEC, F.S.XIX.
La junta directiva de la sociedad “Alianza del Orden es el Trabajo” comunica
su opinión sobre el problema de Sierra Mojada, 17 de octubre de 1879, caja 7,
fólder 5, exp. 10, ff. 1-2.
54
Del distrito de Monclova mostraron su apoyo las villas de Sierra Mojada,
50

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soberanía, independencia y libertad para el Estado.55 Estos órganos
también consideraron que la creación del Distrito Militar sería un
ataque directo hacia la integridad territorial de Coahuila.56
Las autoridades locales ejercieron otras formas de
presión. Efectivamente, una buena cantidad de miembros de los
ayuntamientos sabían que no bastaría con la correspondencia entre
jurisdicciones, por lo que solicitaron la publicación de sus cartas en
la prensa independiente y la colaboración de las demás legislaturas
estatales para hacer crecer el rechazo a la iniciativa porfirista.57 El 25
de octubre, por ejemplo, el cabildo de Ramos Arizpe expuso que la
apropiación del mineral sería “un ultraje a la honra del Estado” y era
deber de los “hijos coahuilenses prestarse a su defensa”, a la defensa
de su territorio. Además de invitar a los ayuntamientos vecinos a
protestar, también mandaron copia de su manifiesto al Periódico
Oficial del estado de Coahuila.58 Quien seguía las noticias en ese
Coronel Fuentes (Nadadores), San Buenaventura, Candela y Villa de Rodríguez (Abasolo). En cuanto al distrito de Río Grande escribieron desde Piedras
Negras, Nava, Zaragoza, Allende y Sabinas. También recibieron un gran apoyo de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga, así como de San Pedro, ubicada en el
distrito de Parras, y Matamoros, en Viesca.
55
AGEC, F.S.XIX. Felipe Vega incita al presidente municipal de Guerrero y
a la ciudadanía para protestar por el golpe de la federación, 23 de octubre de
1879, caja 7, fólder 7, exp. 9, f. 1.
56
AGEC, F.S.XIX. Francisco Campos envía la iniciativa de villa de Coronel
Fuentes para que se hagan valer los derechos de Coahuila, 26 de octubre de
1879, caja:7, fólder 8, exp. 4, ff. 1-10.
57
AGEC, F.S.XIX. Protesta de Eugenio María Aguirre al general Francisco
Zerega, 5 de diciembre de 1879, caja 9, fólder 12, exp. 9, ff. 1-18.
58
AGEC, F.S.XIX. El Ayuntamiento de esta villa expresa su opinión sobre el
problema de Sierra Mojada, 25 de octubre de 1879, caja 7, fólder 8, exp. 2, ff
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momento, seguramente se topó con la sensación de un descontento
extendido y que parecía estar por doquier en el estado norteño.
De acuerdo con Román Jáquez la prensa también se
involucró en el asunto de Sierra Mojada e incluso hubo quienes
salieron en defensa del Distrito Militar.59 Tal fue el caso de La
Libertad, periódico que contaba con una subvención del gobierno
oficial. En 1879 el diario era dirigido por Justo Sierra, quien definió
su línea editorial.60 Entre los meses de octubre y diciembre de ese
año, La Libertad se encargó de criticar duramente a los opositores
de Díaz, en especial a los periodistas de La Patria y El Monitor
Republicano, señalando su falta de patriotismo por no apoyar
la federalización.61 Los diarios La Tribuna y La Cooperación
también desestimaron las medidas de Hipólito Charles y acusaron
1-4.

Román, Del Aguanaval, 61-64. En una de las publicaciones de La Libertad
se felicitó a la Cámara de Diputados por aprobar la creación del Distrito Militar, pues consideraban que la decisión había sido sabia. “Lo de Sierra Mojada”,
La Libertad, 1 de octubre de 1879, pág. 2.
60
El hermano de Justo Sierra, Santiago Sierra, también fue colaborador del
diario. Sin embargo, en 1880 falleció a causa de “un duelo con el periodista Irineo Paz, director del periódico La Patria”. Después de este hecho, Justo Sierra
se retiró de la dirección y el periódico decayó. En Carmen Sáez, “La Libertad,
periódico de la dictadura porfirista”, Revista Mexicana de Sociología 48, núm.
1 (enero-marzo de 1986), 218.
61
Entre los opositores se encontraba José María Vigil, quien aseguraba que
el establecimiento de un Distrito Militar en Sierra Mojada era equivalente a
volver hacia el centralismo. Román Jáquez, Del Aguanaval, 62. En respuesta,
el periódico de La Libertad declaró que “el señor Vigil no ve más que tintas negras en el horizonte político”. En “Todavía lo de Sierra Mojada”, La Libertad,
15 de octubre de 1879, pág. 2. Y “Cabos sueltos”, México, La Libertad, 21 de
octubre de 1879, pág. 2.
59

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“al gobierno de Coahuila por exagerar su posición ante el
establecimiento temporal de un territorio federal”.62
Mientras tanto, el Periódico Oficial de Coahuila
respondió a las acusaciones y rumores de la prensa. En octubre
Miguel Gómez y Cárdenas publicó una carta para el general Díaz,
advirtiendo que los coahuilenses no eran “máquinas de guerra sino
hombres que combaten por sus propias convicciones”. Cárdenas,
quien para ese entonces era secretario del gobierno de Charles,
afirmó que sus palabras no constituían una amenaza y buscando
hacer patente su lealtad a la federación expuso que “Coahuila
fuerte en su derecho, asido del pacto Federal y celoso defensor
de la ley jamás provocará escenas de escándalo, de vergüenza y
de luto para la República”.63 Cárdenas presionado por el asunto
renunciaría a su cargo en noviembre.64
Las autoridades gubernamentales y ciudadanos de a pie
afirmaban que el problema de límites debía resolverse entre los
estados involucrados. Además, cuestionaban la premura de la
Unión para instaurar un Distrito Militar.65 El Periódico Oficial de
Coahuila argumentó que, desde el inicio, fue una equivocación
Román, Del Aguanaval, 63.
Editorial, Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre
y Soberano de Coahuila de Zaragoza (en adelante Periódico Oficial), 4 de octubre de 1879, pág. 1.
64
“El porqué de una renuncia”, La Libertad, 2 de diciembre de 1879, pág. 3.
65
Manuel Ceballos manifestó que el negocio era de inmensa gravedad al
atentar contra la “observancia de la Constitución y quizás (…) hasta de la
integridad de nuestro territorio”. En “La iniciativa Pankhurst sobre Sierra Mojada”, La Patria, 2 de octubre de 1879, pág. 1.
62
63

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que el general Díaz haya aceptado las misivas de Durango, pues
estas carecían de sustento legal.66 Desde agosto, el gobierno de
Coahuila había demostrado tener jurisdicción sobre el mineral.
Sin embargo, ni los solares, mapas y decretos fueron pruebas
suficientes para evitar que se le arrancara su territorio.67 Durante
estas negociaciones, el territorio fue visto como una propiedad
y mucho más que sus dimensiones físicas importaron tanto
los intereses económicos que despertaron las vetas de plata
como el afán por administrarlas. Henri Lefebvre apunta que el
espacio ha sido dominado a medida que “la guerra, el Estado
y el poder político” se extienden. Más aun, sostiene que de
manera frecuente prevalece la dimensión social del espacio y la
forma en la que este se articula por encima de su naturaleza.68
En todo caso, según Lefebvre, el espacio es producido a partir
de relaciones sociales y de la relación del ser humano con el
medio.
Los coahuilenses presentaron firmeza en la disputa que
surgió por administrar el mineral. No solamente realizaron
protestas a través de medios oficiales, sino también a través
de la prensa, en donde se criticó la secrecía con la que se
adoptó la legislación. El Siglo Diez y Nueve afirmaba que “los
Editorial, Periódico Oficial, 4 de octubre de 1879, pág. 1.
AGEC, F.S.XIX. Miguel Gómez y Cárdenas presenta expediente de la
fundación de Sierra Mojada, 25 de agosto de 1879, caja: 5, fólder 6, exp. 1, ff.
1-29.
68
Lefebvre, La producción, 89-90, 214; también Castillo, “El territorio”, 5.
66
67

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representantes del pueblo no deben tratar en sigilo las cuestiones
que afectan los intereses de toda la sociedad”.69 Este argumento
también fue utilizado por las comisiones que el gobierno de
Charles había formado para defender al distrito. Eugenio María
Aguirre, jefe político del distrito de Monclova y a quien se le
encargó la administración del mineral, señaló que la iniciativa
del Ministerio no sólo atacaba a la soberanía de Coahuila, sino la
de todo el país.70 Poco después, Leonardo Villarreal, secretario
de la Diputación Permanente del Congreso, advirtió que para
aprobar este decreto se debía contar con la aprobación de todos
los Estados, pues adoptar una medida de estas magnitudes
implicaba una innovación constitucional.71
La ubicación de Sierra Mojada también promovió el
localismo. Como afirma George W. White, la identificación con
el territorio y su paisaje fomenta el sentido de pertenencia.72
El territorio y su control se vuelven pues en elementos que se
conciben como cercanos al interés personal. Así, tanto las
autoridades coahuilenses como sus ciudadanos apelaban por evitar
que se les arrebatase la “propiedad” del mineral. En sus informes
“La Sierra Mojada”, El Siglo Diez y Nueve, 3 de octubre de 1879, pág. 1.
AGEC, F.S.XIX. Eugenio María Aguirre comunica al secretario del Gobierno del estado de Coahuila que envía el acta levantada rechazando la iniciativa de la secretaria de Gobernación, 3 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 3,
exp. 9, ff. 1-3.
71
AGEC, F.S.XIX. Leonardo Villarreal transcribe el al gobernador el dictamen del 10 de octubre, 8 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 6, exp. 8, ff. 1-6.
72
White, Nation, State and Territory, 41.
69
70

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expresaban que dejar el territorio en manos de “autoridades
espurias y legislaciones extrañas” sería una privación de “sus
derechos de porción y propiedad”.73 Por supuesto, el objetivo era
obtener una fuente de ingresos para el Estado y defender a la
entidad se convirtió en prioridad.74
La conciencia política no fue exclusiva de un solo sexo.
Después de dos meses de acaloradas discusiones el ejecutivo
estatal reunió 651 firmas de sus gobernados que rechazaron
la iniciativa. Aunque la mayor parte de las peticiones fueron
dirigidas por hombres, hubo un caso excepcional en el distrito de
Piedras Negras. El 26 de octubre, un grupo de 52 mujeres protestó
contra la iniciativa aprobada en sesión secreta por la Cámara
de Senadores.75 Las firmantes del acta que generó la reunión
afirmaron que no podían guardar silencio ante “este gravísimo
AGEC, F.S.XIX. El presidente municipal de San Buenaventura envía copia del dictamen sobre la circular de 8 de octubre al secretario del gobierno del
Estado de Coahuila, 29 de octubre de 1879, caja 7, fólder 9, exp. 6, ff. 1-12. Y
AGEC, F.S.XIX. Leonardo Villarreal transcribe el al gobernador el dictamen
del 10 de octubre, 8 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 6, exp. 8, ff. 1-6.
74
El 27 de octubre de 1879 Luis Dávila Cepeda, miembro de la Comisión de
Arteaga, expresó que el estado de Coahuila solamente albergaba la esperanza
de que, con el descubrimiento de los minerales de Sierra Mojada, “con sus
productos, con los capitales de sus hijos invitados en su explotación, con la
emigración de empresas nacionales y extranjeras de ver algun día levantarse
al Estado de la partición en que hasta hoy se encuentra por ser fiel al Gobierno
que nos rige”. AGEC, F.S.XIX. Agustín Rumayor remite al secretario de Gobierno las declaraciones de la Sala de Comisiones sobre la erección del distrito
mineral, 30 de octubre de 1879, caja 7, fólder 9, exp. 12, ff. 1-4.
75
Aunque en una nota se informó que eran 190 señoras. “Protesta”, Periódico Oficial de Coahuila, 15 de noviembre de 1879, pág. 2.
73

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asunto”, pues había movido en ellas “las fibras más delicadas
del corazón humano, el sentimiento patrio de que también es
susceptible nuestro seno”.76
Con todo, las mujeres que apoyaron la causa se disculparon por tomar partido en asuntos del Estado. En ese sentido, los hombres ejercían con mayor libertad su actividad política, pues se les reconocía constitucionalmente como electores.77
La Voz de México incluso declaró que la solicitud se archivaría
“como acostumbra acordar la cámara tratándose de protestas de
señoras” y comentando acerca del activismo femenil lamentaba,
“¡No están emancipadas todavía!”.78 Aun así, la agrupación femenina prosiguió con su discurso “considerando que la mujer,
ya como madre, hermana, hija o esposa, ha sido siempre el sanAGEC, F.S.XIX. Protesta de un grupo de mujeres ante la iniciativa para
establecer un Distrito Militar en Sierra Mojada, 26 de octubre de 1879, caja 7,
fólder 8, exp. 5, ff. 1-2. De acuerdo con Natividad Gutiérrez, las mujeres de
mediados del siglo XIX “actuaron, vivieron, se impregnaron y aprendieron
de cómo hacer y pensar la patria y la nación”. Sobre todo, al crecer en una
época de inestabilidad e invasión extranjera. Natividad Gutiérrez, “Mujeres
patria-nación. México: 1810-1920”, Revista de Estudios de Género. La ventana, núm. 12 (diciembre de 2000), 239.
77
Carmen Escandón apunta que “el aspecto en el que la diferencia entre varones y mujeres más se acentúa es el que se refiere a los derechos ciudadanos
(…) establecidos en base a un ordenamiento patriarcal ‘son mexicanos todos
los nacidos de padres mexicanos’.” Carmen Ramos Escandón, “Legislación
y representación de género en la nación mexicana: La mujer y la familia en
el discurso y la ley (1870-1890)”, en Mujeres y naciones en América Latina:
problemas de inclusión y exclusión, eds. Bárbara Potthast y Eugenia Scarzanella (Madrid: Iberoamericana; Fráncfort: Vervuert: Frankfurt Iberoamericana,
2001), 131.
78
“Al Vuelo”, La Voz de México, 2 de diciembre de 1879, pág. 3.
76

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tuario del hogar, el depositario fiel de los íntimos secretos del
ciudadano”.79 La mayor parte de las mujeres que protestaron
desde Piedras Negras pertenecían a las clases medias y acomodadas. Con todo, se puede afirmar que buscaron integrarse a la
discusión política del momento aun y cuando su incorporación
quizá estuviese motivada por sus lazos familiares —como ocurrió
con Trinidad Morales, esposa de Genaro Kleber, quien protestó
fuertemente en contra de la federalización de Sierra Mojada—.80
Inclusive, Eugenio María Aguirre, quien como se recordará actuaba como Jefe Político de Monclova, las reconoció como aliadas
a su causa.81
Algunas de las signatarias eran Genoveva G. de Castillo, Teresa M. de
Kleber, Josefa Pérez de Flores, Rómula Salinas de Grisanti, Zenobia G. de
Díaz, Ana Santos Coy, Adelaida M. de Treviño, Dolores Sáenz, entre otras
AGEC, F.S.XIX. Protesta de un grupo de mujeres ante la iniciativa para establecer un Distrito Militar en Sierra Mojada, 26 de octubre de 1879, caja 7,
fólder 8, exp. 5, ff. 1-2.
80
Durante este periodo la participación femenina era muy limitada, en especial porque “la idea de una mujer activa en asunto públicos con pleno goce
de los derechos ciudadanos resultaba impensable para una clase dirigente en
formación”. Carmen Ramos Escandón, “Legislación y representación de género”, 120. En cuanto al esposo de Trinidad, en 1880 Kleber “tomó la iniciativa
para encomiar la candidatura presidencial de García de la Cadena y su dupla
coahuilense, el doctor Salas, personajes simpatizantes del gobernador Charles”. En Manuel Guerra de Luna, Los Madero. La saga liberal: historia del
siglo XIX (México: Siglo Bicentenario, 2009), 546.
81
Eugenio María Aguirre apuntó que “hasta las señoras de la frontera” han
cumplido con sus deberes para manifestarse y lo han expuesto en la prensa independiente. AGEC, F.S.XIX. Respuesta al comunicado del general Francisco
Zerega sobre la erección de un cantón militar en Sierra Mojada, 5 de diciembre
de 1879, caja 9, fólder 12, exp. 9, ff. 1-18.
79

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A medida que el problema se intensificaba los
ayuntamientos continuaron apoyando las misivas de Hipólito
Charles. La villa de Rodríguez pedía que los poderes Ejecutivo y
Legislativo de la entidad se dirigieran a las autoridades nacionales
para que Coahuila continuara ejerciendo jurisdicción sobre Sierra
Mojada. Asimismo, pedían la inmediata derogación del decreto y
resolver la cuestión de límites pendiente con Durango. Y, aunque
hubo quien llamó a mantener la cabeza fría y a propiciar “una
reconciliación hermanable con muchos de los buenos hijos del
Estado”, la disputa no haría sino incrementarse.82
De esta manera podemos reconocer cómo es que los distintos
actores políticos articularon sus protestas contra la federalización
de Sierra Mojada. De acuerdo con Carmagnani durante este periodo
de “organización liberal” (1850-1890) la ciudadanía comenzó a
tener una mayor representación y participación política.83 En tal
sentido, la movilización que se dio por parte de los ciudadanos
de Coahuila, de octubre de 1879 a marzo de 1880, constituye un
ejemplo contundente. Entre efusivas réplicas y arengas patrióticas,
el rechazo a una política que venía desde el centro tomó una
fuerza importante. Irónicamente, gran parte de esas protestas se
AGEC, F.S.XIX. Vicente Galán, José María González, Conrado Pérez y
Francisco Pérez expresan su opinión relativo a la iniciativa de erigir un Distrito
Militar en Sierra Mojada, 31 de octubre de 1879, caja 7, fólder 9, exp. 14, ff.
1-2.
83
Marcello Carmagnani, “Élites políticas, sistemas de poder y gobernabilidad en América Latina”, en Economía y política. México y América Latina en
la contemporaneidad (México: El Colegio de México, 2011), 37.
82

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publicaban en la prensa, la cual servía como arena para dirimir
disputas políticas. Y, aun así no fue suficiente para evitar que el
gobierno federal asumiera el control de Sierra Mojada.
La veta monstruo en manos del centro
Como ya quedó expuesto, el 10 de octubre de 1879 se aprobó
la iniciativa de la federación. En ella se facultó al Ejecutivo de
la Unión para organizar “interinamente, todos los ramos de la
administración pública en los minerales de Sierra de Rosales
y Sierra Mojada”.84 A pesar de las constantes críticas hacia el
gobierno federal y la administración de Porfirio Díaz, la toma del
distrito siguió adelante. De acuerdo con la prensa en el Senado “la
votación fue ganada por treinta contra doce votos”.85 Ante estos
designios, el gobernador de Durango expresó su conformidad con
el proyecto de ley. Mientras que el gobernador Charles declaró
que no apoyaría la decisión del Ejecutivo.86
La sociedad coahuilense sostuvo que el decreto era
anticonstitucional y sumó nuevos argumentos a sus demandas. En
primer lugar decenas de ciudadanos exigieron anular la reforma.87
El presidente municipal de San Buenaventura sostuvo que el
artículo 101 garantizaba “la derogación de una ley que tanto afecta
“Tres decretos”, El Siglo Diez y Nueve, 14 de octubre de 1879, pág. 3.
“Los de Sierra Mojada”, La Libertad, 10 de octubre de 1879, pág. 2.
86
“Protesta”, La Ilustración Católica, 11 de octubre de 1879, pág. 746.
87
AGEC, F.S.XIX. El Ayuntamiento de esta villa expresa su opinión sobre el
problema de Sierra Mojada, 25 de octubre de 1879, caja 7, fólder 8, exp. 2, ff.
1-4.
84
85

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los intereses y derechos del Estado”.88 En una nota de El Cronista de
México se mencionó que si esta medida fracasaba los representantes
de Coahuila podrían apoyarse de este mismo artículo (101) en su
fracción II solicitando un amparo “por leyes o actos de la autoridad
federal que vulneren o restrinjan la soberanía de los Estados”.89
La comisión de la villa Coronel Flores negó que el
presidente de la República tuviera la autoridad para nombrar u
ocupar un territorio independiente y soberano. Si bien, el artículo
85 de la Carta Federal, en su fracción IV le permitía “disponer
de la fuerza armada” para defender la seguridad del interior y
exterior del país, esto no implicaba “embargar su administración,
amenazar y destruir el pacto fundamental”.90 Era una de las
batallas que libraba el gobierno de Díaz por adquirir potestades
que le fortaleciesen. El ayuntamiento de Ramos Arizpe también
afirmó que, según el artículo 117, “las facultades que no estén
expresamente concedidas por esta Constitución a los funcionarios
federales se entienden reservadas a los Estados”. Por tanto, el
gobierno de Coahuila tenía todo el derecho de hacerse cargo de
la administración de Sierra Mojada.91 Finalmente, las comitivas
AGEC, F.S.XIX. El presidente municipal de San Buenaventura envía copia del dictamen sobre la circular de 8 de octubre al secretario del gobierno del
Estado de Coahuila, 29 de octubre de 1879, caja 7, fólder 9, exp. 6, ff. 1-12.
89
“Amparo”, La Patria, 9 de octubre de 1879, pág. 3.
90
AGEC, F.S.XIX. Francisco Campos de esta Presidencia Municipal envía
al secretario del Gobierno del estado de Coahuila la iniciativa para que el Gobernado haga valer los derechos que le asisten a Coahuila, 26 de octubre de
1879, caja 7, fólder 8, exp. 4, ff. 1-10.
91
AGEC, F.S.XIX. El Ayuntamiento de esta villa expresa su opinión sobre el
88

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cuestionaron que el “único fundamento legal” que tenía el Poder
Central era el artículo 72, el cual estipulaba que el Congreso
Federal poseía la potestad de erigir estados a partir de territorios,
pero no en sentido inverso.92
Las discusiones sobre quién podía emitir leyes para
administrar y explotar el territorio no entorpecieron las
expediciones nacionales y extranjeras para poblar y extraer
los recursos del codiciado mineral. Desde el 21 de septiembre
la prensa informó la organización de un “meeting de yankees”
en Texas cuyo objetivo era reunir entre 30 y 40 familias para
dirigirse a Sierra Mojada. La noticia fue recibida como un plan
descabellado, por lo que no se le dio importancia.93 Por otra parte,
El Mensajero sugirió el establecimiento de dos o tres colonias
militares para “proteger a los emigrantes contra las invasiones de
los barbaros (…) y el elemento extranjero”.94 La Patria secundó
esta moción pues el fomentar la colonización mexicana podría
“neutralizar la influencia [estadounidense] en aquella región
importantísima”.95
problema de Sierra Mojada, 25 de octubre de 1879, caja 7, fólder 8, exp. 2, ff.
1-4.
92
AGEC, F.S.XIX. La corporación municipal reunida en sesión extraordinaria emite su opinión, 20 de octubre de 1879, caja 7, fólder 6, exp. 14, ff. 1-2.
Y AGEC, F.S.XIX. Leonardo Villarreal transcribe al Gobernador del mismo
dictamen de 10 de octubre, 8 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 6, exp. 8,
ff.1-6.
93
“Corpus Christi”, La Patria, 29 de octubre de 1879, pág. 3.
94
“Estamos de acuerdo”, La Libertad, 10 de octubre de 1879, pág. 3.
95
“Compañías aviadoras”, La Patria, 11 de octubre de 1879, pág. 3.
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Estas declaraciones no alarmaron al pueblo coahuilense.
En noviembre de 1879, Eugenio María Aguirre refirió la bonanza
que ocurría en Sierra Mojada. Poco después del descubrimiento,
el lugar desértico se había llenado “de vida y animación por
el trabajo”.96 Inclusive los periódicos imprimieron una nueva
edición del mapa de la República en donde se mostraba la
ubicación exacta de Sierra Mojada y sus caminos.97 Sin embargo,
la fiebre argentífera fue disminuyendo. Después de haberse
anunciado como “El Dorado mexicano” llegaron noticias de
que la riqueza no era más que una exageración, lo que comenzó
a desalentar a posibles viajeros e inversionistas. Los periódicos
se retractaron y señalaron que el nuevo mineral no era tan
magnífico como se creía.98 Santiago Sierra, en una nota para
La Libertad externó con melancolía que “solo las ilusiones de
los millonarios en ciernes se lamentarán por algún tiempo en el
desierto de los desengaños”.99
Por otra parte, la diputación coahuilense de la que
formaba parte Leonardo Villarreal añadió que en países regidos
por instituciones similares se han respetado las leyes como
AGEC, F.S.XIX. Eugenio María Aguirre comunica al secretario del gobierno de Coahuila reunión de autoridades y moradores, 3 de noviembre de
1879, caja 8, fólder 3, exp. 9, ff. 1-4.
97
“Mapa de la República”, La Patria, 15 de octubre de 1879, pág. 3.
98
“Mines de la Sierra Mojada”, Le Trait d’Union, 28 de septiembre de 1879,
pág. 2. Un caballero informó que en Sierra Mojada “los metales son abundantes, pero no de la ley que se les atribuye”. “Otra vez Sierra Mojada”, La Voz de
México, 1 de octubre de 1879, pág. 3.
99
Santiago Sierra, “Sierra Mojada”, La Libertad, 2 de marzo de 1880, pág. 2.
96

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“primera condición del orden social”. Sin embargo, “la nueva
escuela política, con pretensiones de científica” resultó una
antítesis del lema que adoptaron. Además, cuando ha sido
preciso formar un nuevo Estado —como el caso de Washington,
en Estados Unidos— para establecer una nueva capital se ha
recurrido “al medio honrado de comprar el territorio al Estado al
que pertenece”. Villarreal también reclamó al general Díaz por
no extender la zona libre para mejorar la economía estatal y sólo
centrarse en la federalización y el envío de soldados y generales
a las minas. Finalmente señaló que “los pueblos unánimemente”
rechazaban el decreto: “Coahuila está bastante herido para callar;
Coahuila no pide gracia, reclama lo que le pertenece”.100
El 4 de diciembre el emisario federal Francisco Zerega,
quien administraría el territorio con la figura de comandante militar
y Jefe Político, arribó a tierras norestenses. Un día después, declaró
que sus intenciones no eran más que fungir como representante de
las autoridades del centro y llevar una relación cordial con todas
“las partes integrantes de nuestra confederación nacional”.101 Esta
postura también fue sostenida por La Libertad informando que
“desde que el Ejecutivo solicitó del Congreso autorización para
organizar la administración pública en el Territorio de las Sierras
AGEC, F.S.XIX. Leonardo Villarreal transcribe al Gobernador del mismo
dictamen de 10 de octubre, 8 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 6, exp. 8,
ff.1-6.
101
AGEC, F.S.XIX. Francisco Zerega comunica al gobernador del Estado de
Coahuila el principio de sus funciones, 5 de diciembre de 1879, caja 9, fólder
8, exp. 3, ff. 1-2.
100

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(…) manifestó que no haría uso de esa autorización sino el tiempo
que fuese absolutamente necesario”.102
Zerega actuó hasta cierto punto de forma eficiente. En
enero se dedicó a expedir normativas sobre armas de fuego, la
distribución del agua —debido a la gran escasez—, el cuidado
de pastos y bosques, así como la demarcación y organización del
panteón, basureros y solares.103 No obstante, las protestas por la
ocupación del mineral continuaron al iniciar 1880, lo que pronto
hizo que el gobierno porfirista reculara.104
Han concluido las hostilidades
El 2 de febrero de 1880 La Voz de México informó del arribo de una
comisión para arreglar el asunto de Sierra Mojada.105 La delegación
llevaba como encargo definir de una vez por todas los límites entre
Coahuila y los vecinos estados de Durango y Chihuahua. En una
notificación enviada a Francisco Zerega, Felipe Berriozábal quien
ya para este momento había sustituido a Pankhurst como Secretario
de Gobernación, manifestó que la “situación y circunstancias
del nuevo territorio” y “el respeto que al Ejecutivo le inspiran la
soberanía e integridad de los Estados de la federación”, hacían
innecesaria la administración del distrito por parte de las autoridades
“El mensaje presidencial”, La Libertad, 2 de abril de 1880, pág. 2.
AGEC, F.S.XIX. Francisco Zerega dicta varias normas para los habitantes
de Sierra Mojada, 25 de enero de 1880, caja 1, fólder 7, exp. 8, f. 1.
104
“El conflicto de Coahuila”, El Siglo Diez y Nueve, 10 de enero de 1880, p.
1.
105
“Al vuelo”, La Voz de México, 2 de febrero de 1880, pág. 3.
102
103

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federales.106 De acuerdo con el expediente de restitución, el 11 de
febrero se solicitó que las autoridades federales abandonaran el
territorio. No obstante, fue hasta el 23 de marzo que se entregó
oficialmente el mando civil.107
Una vez que el distrito de Monclova recuperó la potestad
sobre el mineral se enfrentó a un nuevo problema. Durante los
meses en que Francisco Zerega se hizo cargo de Sierra Mojada
recopiló denuncios y documentos de Hacienda que tenían carácter
oficial. Así pues, el 26 de febrero se ordenó la entrega de estos
archivos a las autoridades monclovenses. Con todo, la devolución
distó de ser íntegra. Antonio Galván, jefe político local, se quejó
de que recibió incompletos los archivos y manifestó su decepción
por la negativa de las autoridades del centro de entregar toda la
documentación. En respuesta, el comandante Zerega alegó que
decenas de papeles emitidos en su gestión pasarían a la Federación
pues estos habían sido generados durante el periodo en el que Sierra
Mojada era Distrito Militar. Apuntaba que si Galván necesitaba
La nota fue reproducida en El Siglo Diez y Nueve. Véase “La Cuestión
de Sierra Mojada”, El Siglo Diez y Nueve, 2 de marzo de 1880, p. 2. Eduardo
Pankhurst renunció en enero de 1880. En el archivo de Porfirio Díaz existe una
carta en la cual le agradece que se admite su dimisión y le externa su convicción de salvar su “decoro” y no externar las “fundamentales resoluciones” que
lo llevaron a esa decisión. No menciona nada sobre Sierra Mojada, asunto que
de hecho tiene poca atención en la correspondencia del presidente. La carta
se encuentra en Archivo Porfirio Díaz (en adelante APD). Carta de Eduardo
Pankhurst a Porfirio Díaz, 24 de enero de 1880, caja 001, legajo 005, doc.
000083.
107
AGEC, F.S.XIX. Expediente sobre restitución de Sierra Mojada, Coahuila,
11 de febrero de 1880, caja 1, fólder 10, exp. 6, ff. 1-30.
106

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consultarlos en todo caso debía pedirlos al Supremo Gobierno. Al
final, el propio Zerega tuvo que retractarse.108 Finalmente, después
de meses de lidiar con la federalización de Sierra Mojada, el
asunto pasó a ser un breve desliz en la administración de Porfirio
Díaz. Aun y cuando algunos artículos de la prensa prácticamente
se mofaron de la manera en la que el gobierno de Díaz se había
retractado, la creación de un Distrito Militar norteño no pasó de ser
uno de los ejercicios de ensayo y error con los que Díaz construyó
su autoridad después de la rebelión tuxtepecana.
Reflexiones finales
Efectivamente, el descubrimiento de minerales en Sierra Mojada
trajo consigo una disputa territorial que exhibió las formas de
hacer política de un primer gobierno de Díaz que apenas se
consolidaba. Como tal, la controversia entre Coahuila y Durango
por el mineral no sólo derivó en un conflicto que cobró relevancia
en el plano nacional, sino también se volvió una disputa política
que puso en tela de juicio la intervención federal en las entidades.
En él se vieron involucrados no solamente las autoridades
nacionales, sino también las estatales, las federales y –en el caso
de Coahuila– una buena cantidad de ciudadanos. Todos ellos
participaban de la conformación política y territorial que vivía
México a finales del siglo XIX. Como parte de la consolidación
del proyecto político porfirista, el gobierno federal había intentado
AGEC, F.S.XIX. Expediente sobre restitución de Sierra Mojada, Coahuila,
11 de febrero de 1880, caja 1, fólder 10, exp. 6, ff. 1-30.
108

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adquirir primacía sobre un distrito que consideraba estratégico.
Era parte de la adjudicación de potestades territoriales sobre
espacios y recursos considerados clave, principio que a la postre
terminaría fortaleciendo no sólo al gobierno de Díaz, sino al
estado mexicano del siglo XX.
Mas la actuación de los coahuilenses en la disputa
territorial también saca a la luz la manera en la que el ciudadano (y
la ciudadana) de a pie buscaba hacer valer su visión de territorio.
Con todos sus bemoles, exhibe un juego de fuerzas en la que
funcionarios estatales, municipales y no pocos residentes del
estado rechazaron el control federal sobre el mineral y tuvieron
éxito. Forma parte de la tensión entre comunidad y autoridad
que concibe Carmagnani y que finalmente termina dando forma
no sólo a la manera en la que se organiza la colectividad, sino
también al propio espacio en el que reside.109 Durante el conflicto,
destaca el poder de las autoridades estatales para hacer partícipes
a sus habitantes del juego político con el centro y la rapidez con
la que los coahuilenses respondieron. Al final, la movilización no
sólo se llevó a cabo, sino se ejerció de una manera en la que se
evitó el riesgo de acciones armadas.
¿Por qué el gobierno federal decidió concluir con el
Distrito Militar de Sierra Mojada? La crispación de los ánimos
fue indudablemente un factor, aunque también lo fueron las
dificultades para administrar el territorio y, muy probablemente,
109

Carmagnani, “Del territorio a la región”, 70; Castillo, “El territorio”, 5.

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el caer en cuenta que sus funcionarios se habían dejado llevar por
la especulación. Las fechas en que se retiraron las autoridades
militares también coinciden con la culminación del furor por el
mineral, lo que apunta a una decisión premeditada.110 Las cuentas
alegres que se hicieron sobre el futuro que tenía la extracción
de plata, llevaron a que el asunto fuera un desliz en la primera
administración de Díaz que apenas adquiría oficio político.
El caso de Sierra Mojada es aún importante pues quedan
vetas por explorar. ¿Qué tantos intereses económicos por
ejemplo estaban detrás de la disputa por el mineral? La prensa de
la época señalaba que el presidente tenía tanto afán por controlar
la zona y que incluso estaba involucrado en los negocios que
ahí surgían. Es probable que así fuese. Manuel Romero Rubio,
cercano a Díaz, había invertido ya en la creación de un banco
minero y estaba involucrado en las inversiones de la Compañía
Minera de Sierra Mojada que había formado Benigno Arriaga.
Basta con ver la lista de socios de este proyecto para darse
cuenta de la enorme especulación que los descubrimientos de
Néstor Arreola habían desatado en la ciudad de México.111 Otro
punto que habría que explorar son los propios intereses políticos
del momento. Era sabido que Hipólito Charles apoyaba ya a
Trinidad García de la Cadena para que este contendiese en la
AGEC, F.S.XIX. Expediente sobre restitución de Sierra Mojada, Coahuila,
11 de febrero de 1880, caja 1, fólder 10, exp. 6, ff. 1-30.
111
“Compañía minera”, La Patria, 7 de noviembre de 1879, pág. 3. La lista
completa se encuentra en la nota 46.
110

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elección presidencial que se avecinaba y que el zacatecano
no era bien visto por Díaz.112 Habría que indagar si es que la
declaratoria de Sierra Mojada como territorio federal fue una
manera de vulnerar al gobernador coahuilense y con ello minar
las aspiraciones del zacatecano.
Finalmente, se debe tener en cuenta que la conformación
territorial de Coahuila fue también influida en otros momentos
por otros intereses. En tal sentido, el afán por controlar Sierra
Mojada quizá no forme más que parte del proyecto porfiriano
por hacer valer su autoridad en espacios geopolíticos como el
noreste.113 Tomaría aun tiempo restar fuerza a la disidencia en
esa zona. Lo anterior implicaría llevar a cabo negociaciones,
concertaciones y ejercer presión para controlar el territorio en
todas sus dimensiones.
Referencias
Hemerografía 				Ciudad de México
Ilustración Católica, La			
Ciudad de México
Industria Nacional, La			
Ciudad de México
Libertad, La					Ciudad de México
Guerra, Los Madero, 545-547. Tan fuerte era la preocupación de Díaz
por la alianza entre Charles y García de la Cadena que instruyó a uno de sus
aliados para que detuviera unos supuestos planes que ambos tenían para pasar
armamento a México. Véase APD. Carta de Porfirio Díaz a destinatario desconocido, 24 de abril de 1880, caja 002, legajo 005, doc. 000806.
113
Véase por ejemplo el afán de Bernardo Reyes por obtener un puerto fronterizo para Nuevo León en Manuel Ceballos Ramírez, “El control geopolítico
en el noreste porfiriano: Nuevo Laredo y la fundación de Colombia en 1890”,
Frontera Norte 3, núm. 5 (enero-junio 1991), 5-23.
112

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Monitor Republicano, El			
Ciudad de México
Patria, La					Ciudad de México
Periódico Oficial del Estado
Libre y Soberano de Coahuila de
Zaragoza				Saltillo, Coahuila
Republicano, El				Ciudad de México
Siglo Diez y Nueve, El				
Ciudad de México
Trait d’Union, Le				
Ciudad de México
Voz de México, La				
Ciudad de México
Archivos
Archivo General del Estado de Coahuila (AGEC)
Archivo Porfirio Díaz (APD)
Bibliografía
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A Study of the Interaction of Politics, Economics, and
Technology. Albany, Nueva York: State University of
New York, 1964.
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y Reformas hasta el año de 1901”. Consultado el 27 de
junio de 2023. http://www.diputados.gob.mx/biblioteca/
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Carmagnani, Marcello. “Del territorio a la región. Líneas de un
proceso en la primera mitad del siglo XIX”. En Economía
y Política. México y América Latina en la contemporaneidad, Marcello Carmagnani, 59-80. Ciudad de México: El
Colegio de México, 2011.
Carmagnani, Marcello. “El federalismo liberal mexicano”. En
Federalismos latinoamericanos: México-Brasil-ArgenSillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 53-95
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tina, coord. Marcello Carmagnani, 135-179. Ciudad
de México: El Colegio de México; Fondo de Cultura
Económica; Fideicomiso de las Américas, 1999.
Carmagnani, Marcello. “Élites políticas, sistemas de poder y
gobernabilidad en América Latina”. En Economía y
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Ceballos Ramírez, Manuel. “El control geopolítico en el noreste
porfiriano: Nuevo Laredo y la fundación de Colombia en
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Escobedo Díaz de León. M. Rodolfo. Sierra Mojada y La Esmeralda: Dos villas hermanas enraizadas en el semidesierto
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Kuntz Ficker, Sandra. “De las reformas liberales a la Gran Depresión”. En Historia económica general de México. De
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Lefebvre, Henri, La producción del espacio. Madrid: Capitan
Swing, 2013.
Ordenanzas de minería y colección de las órdenes y decretos de
esta materia posteriores a su publicación a las que van
agregadas las reformas que son susceptibles de los artículos vigentes de las mismas ordenanzas con un apéndice
concerniente las minas del Perú y dos láminas para explicar los métodos más económicos de disfrutar las vetas.
Paris: Librería de Rosa y Bouret, 1858. http://cdigital.dgb.
uanl.mx/la/1080078550/1080078550_MA.PDF.
Ramos Escandón, Carmen. “Legislación y representación de
género en la nación mexicana: La mujer y la familia en
el discurso y la ley (1870-1890)”. En Mujeres y naciones
en América Latina: problemas de inclusión y exclusión,
eds. Bárbara Potthast y Eugenia Scarzanella, 115-133.
Madrid: Iberoamericana; Fráncfort: Vervuert, 2001.
Román Jáquez, Juana Gabriela. Del Aguanaval a Sierra Mojada.
El conflicto de límites entre Durango y Coahuila, 18451900. Saltillo: Centro de Estudios Sociales y Humanísticos, A.C., 2001.
Saez, Carmen. “La Libertad, periódico de la dictadura porfirista.”
Revista Mexicana de Sociología 48, núm. 1 (enero-marzo
de 1986) 217-236.
White, George W. Nation, State and Territory: Origins, Evolutions, and Relationships. Lanham, Maryland: Rowman &amp;
Littlefield, 2004.

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�Alberto Casillas Hernández. Accidentes,
Enfermedades Laborales, Cultura de la Prevención
Social y los Equipos de Seguridad Industrial en
la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A. Monterrey: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2023, 210 pp.,
ISBN: 978-607-27-1966-8
Recibido: 12 de febrero de 2024
Aceptado: 14 de febrero de 2024

Gran parte de la sociedad regiomontana reconoce que trabajar en
cualquier recinto fabril es una faena que exige mucho cuidado y el
seguimiento de ciertos reglamentos de seguridad y de prevención
laboral. Los accidentes en las industrias son algo recurrente, y la
forma en que se lidia con estos percances ha evolucionado a lo
largo del tiempo. En Nuevo León, una de las primeras industrias
que tuvo que poner en marcha pautas de prevención de accidentes,
atención médica y mecanismos de difusión de las medidas de
seguridad laboral, fue la Compañía Fundidora de Fierro y Acero
de Monterrey.
El estudio de todo lo anterior es el principal objetivo
del libro de Alberto Casillas Hernández, titulado Accidentes,
407
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�Reseñas

Enfermedades Laborales, Cultura de la Prevención Social y los
Equipos de Seguridad Industrial en la Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey, S.A. Casillas es licenciado en Historia
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente
es estudiante del programa de maestría en Humanidades en
la Universidad Autónoma de Zacatecas, además de que se
desempeña como jefe del Archivo Histórico Fundidora. Esta
última circunstancia explica el que, detrás de este libro, se pueda
vislumbrar un gran trabajo de revisión de archivos, así como de
fotografías, testimonios orales y varios recursos bibliográficos.
En ocho capítulos, la investigación ofrece una mirada analítica al
desarrollo de la implementación de instancias de seguridad y de
atención médica en la conocida fundidora regiomontana.
Casillas principia por mencionar a la primera persona
fallecida por accidente laboral en la Compañía Fundidora y explica
cómo, a pesar del deceso, no hubo más que una indemnización
otorgada por espacio de un año para la viuda del trabajador. Ante
dicho suceso, precedente del riesgo que implicaba el trabajo en la
siderúrgica, no hubo entonces ninguna llamada de atención hacia
los empresarios para que implementaran medidas de prevención
de accidentes o equipos de seguridad industrial. Al no fomentarse
una cultura de la prevención, los trabajadores por iniciativa
propia comenzaron a tomar sus propias medidas de seguridad.
La investigación muestra varias fotografías que permiten
comprender mejor cómo era la vida laboral ante condiciones tan
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�Reseñas

riesgosas, dada la recurrente exposición de los obreros a metales
incandescentes. Este uso de material fotográfico es uno de los
rasgos más sobresalientes de la obra, pues contribuye a ofrecer
una explicación detallada que resulta muy accesible para todos
los públicos y no sólo para el académico.
Pero los fallecimientos por accidentes no eran lo único
que estaba a la orden del día. En el segundo capítulo, Casillas
señala que los trabajadores también tuvieron que enfrentar brotes
de enfermedades epidémicas. Puesto que las enfermedades
afectaban la productividad al interior de la empresa, los industriales
comenzaron a brindar ciertos apoyos, a través de sistemas
de préstamos que eran remunerados una vez que el trabajador
regresaba al trabajo. Sin embargo, no hay constancia de que, para
esta época, los trabajadores dispusieran de servicios médicos
dentro de la planta. En contraste, el autor menciona varios casos
de otras empresas donde sí se verificó la instalación de centros de
atención médica y de áreas de enfermería. No fue sino hasta 1918
cuando la siderúrgica regiomontana tomó acciones, pero sólo con
trabajadores que sufrían de lesiones graves.
En el tercer capítulo es posible adentrarse en los inicios de
diversos departamentos y en la implementación de instrumentos
para recabar información sobre los empleados. El Departamento
de Personal y Supervisión fue de los más activos, ya que operaba
en función de las necesidades del trabajador. Entre otras cosas,
este departamento se encargaba de la emisión de propaganda
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409

�Reseñas

para prevenir accidentes, tal y como se hacía en varias empresas
estadounidenses. Aquí, el autor recurre nuevamente a fuentes
fotográficas, para mostrar los murales que contenían frases
que alentaban a los trabajadores a ser precavidos. Así pues, el
departamento fue creando una cultura de la prevención y del
reconocimiento de los principales factores que ocasionaban
accidentes.
En el cuarto capítulo, Casillas refiere cómo, luego de que
fuera promulgada la Ley Federal del Trabajo, se empezaron a
definir formas y espacios para actuar en caso de accidentes. El
Departamento de Personal y Supervisión cobró más importancia,
pues a partir de este momento la acerera comenzó a contar con
personal médico para brindar atención a los heridos, además de
que las campañas de prevención continuaron. El análisis del autor
muestra cómo la empresa tuvo que adaptarse a la evolución de la
legislación laboral, lo que no siempre resultó fácil.
El quinto capítulo está dividido en cinco subapartados,
cada uno de los cuales se dedica a profundizar en las maneras en
que la Compañía Fundidora desarrolló la seguridad industrial a
partir de la década de los cuarenta. No sólo se creó el Departamento
de Seguridad Industrial, sino que también se impartieron cursos
para el desarrollo de habilidades de los obreros, se difundieron
métodos de prevención de accidentes y se involucró a instituciones
como el IMSS. El autor además identifica las enfermedades y
accidentes más recurrentes dentro de la compañía, las partes del
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�Reseñas

cuerpo que usualmente eran las más afectadas, la forma en que
los trabajadores eran diagnosticados por el personal médico,
las compensaciones que recibían por parte de la empresa, y los
problemas de salud mental que llegaron a presentarse. Toda esta
información está sustentada en citas, ejemplos, fotografías y
tablas, que además dan cuenta del gran trabajo de archivo que
llevó a cabo el autor.
El sexto capítulo remonta al lector a unos de los sucesos
que más conmocionó a la sociedad regiomontana: el accidente
del 20 de noviembre de 1971 en el Departamento de Aceración
No. 2, mismo que provocó la muerte de diecisiete personas. Tras
este suceso, se intensificaron los cursos, seminarios y campañas
de prevención, con la participación de diversas instituciones
nacionales e internacionales. Así, la compañía llegó a registrar los
índices más bajos de accidentes laborales, y por primera vez en su
historia, asentó todo un mes sin accidentes. Según Casillas, para
este momento, todo era tomado en cuenta: la higiene, el lugar de
trabajo y la atención de los trabajadores al llevar a cabo sus tareas.
El trabajo en la acerera no era nada fácil. Existían todo
tipo de peligros, desde físicos hasta químicos, lo que exigía la
máxima concentración y protección posibles. El séptimo capítulo
describe lo que conllevaba el trabajar en cada departamento de la
empresa: las actividades realizadas, el tipo de precauciones que
se debían tomar y las consecuencias de no seguir las indicaciones
recomendadas. El autor explica que hubo personas que trabajaron
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�Reseñas

en esta compañía desde edades muy tempranas y a lo largo de sus
vidas, y que ningún trabajador escapó de sufrir alguna lesión, por
mínima que fuera.
Por último, el octavo capítulo muestra la importancia de que
se implementaran equipos de seguridad y herramientas de trabajo
adecuadas. Algunas fotografías muestran a trabajadores con ropa
de calle, con camisas de popelina o poliéster arremangadas, esto
para no engancharse, quemarse o provocar un accidente. En
dicho capítulo, Casillas menciona los principales proveedores
de equipos de seguridad, incluso con descripciones y fotografías
de algunos de los materiales, y explica dónde eran utilizados.
Se aprecian avances, como el uso de prendas específicas para el
trabajo (botas industriales, cascos y anteojos de seguridad), y se
observan estadísticas que dan una idea clara de lo indispensables
que eran estos equipos.
Sin duda, Accidentes, Enfermedades Laborales, Cultura
de la Prevención Social y los Equipos de Seguridad Industrial
en la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,
S.A. es un libro destinado a ganarse un lugar importante en la
historiografía regional. Alberto Casillas Hernández ofrece un
aporte significativo, pues pone sobre la mesa otra cara de la
historia de la industria regiomontana, a través del caso de una
de las empresas más importantes y emblemáticas del siglo XX,
como lo fue la Compañía Fundidora. El autor pone el acento
sobre los trabajadores, a los que estudia no como meros datos
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�Reseñas

estadísticos, sino con respeto y reconocimiento hacia su dignidad
humana. Debido a que Nuevo León es hoy uno de los estados más
industrializados de México, la obra de Casillas puede servir como
referente para evaluar los avances en las prácticas de seguridad
implementadas, y para distinguir los nuevos retos que la actividad
industrial aún tiene que afrontar hasta el día de hoy.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0009-0004-2893-9260

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413

�Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la
memoria de nuestra California a través de la lente
de Francisco Arámburo. Mexicali: Universidad
Autónoma de Baja California, 2023, 208 pp.,
ISBN: 978-607-607-853-2
Recibido: 4 de marzo de 2024
Aceptado: 5 de marzo de 2024

Debido a las amplias y sólidas redes de colaboración de las y los
académicos del Instituto de Investigaciones Culturales-Museo,
adscrito a la Universidad Autónoma de Baja California, es que en
sus primeros 20 años (ya que fue fundado en 2003) se ha logrado
apoyar proyectos editoriales de investigadores e investigadoras no
adscritos a esta unidad académica, pero que por sus propios méritos
han conseguido apoyos financieros de instancias federales como
el Sistema de Apoyos a la Creación y a Proyectos Culturales de la
Secretaría de Cultura del gobierno mexicano.
Primero fue la obra titulada Francisco Galván. Viajeros de
la lente, 1918-1963 (2021), de Andrés Waldo Espinoza, que obtuvo
recursos federales en la convocatoria 2019 con el apoyo de nuestra
unidad académica para el proceso editorial y gestión del ISBN
correspondiente. En la convocatoria 2022, Elizabeth Acosta Mendía,
destacada investigadora independiente de La Paz, Baja California
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Sur, obtuvo también fondos para realizar la investigación y rescate
del acervo fotográfico, y en este caso, también de los escritos de don
Francisco Arámburo. En este proyecto, con la experiencia del caso
de Waldo Espinoza, también se realizaron gestiones de la obtención
del ISBN respectivo por parte de nuestro instituto.
Así, se fue construyendo la obra Antología de la memoria
de nuestra California a través de la lente de Francisco Arámburo,
bajo la investigación, selección y edición de Elizabeth Acosta
Mendía (2023). Es de señalar que el título juega con la tipografía
para indicar algunos de los objetivos de la editora y de la obra
escrita y fotográfica antologada de don Francisco Arámburo.
La palabra California está en cursivas en el título de la portada,
buscando hacer un énfasis en la misma. Una vez que las y los
lectores se adentran en la lectura de la Antología de la memoria
de nuestra California, se encuentran con que el primer texto de
don Francisco Arámburo se titula “¿Por qué llamarla “California
nuestra”?1, entendiendo que también hay una “nuestra California”
como tituló su obra Acosta Mendía. En el escrito de don Francisco
Arámburo destaco esta cita inicial:
No es la California mexicana –aunque también lo es–, pues eso
abarcaría tanto el norte como el sur de la península. Tampoco
la llamo Baja California Sur, por más que sé que tal es el
nombre “oficial”. No. Porque esta vez me niego y me rebelo.
Me opongo y me sublevo. Y no lo hago como una venganza
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 37-38.
1

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absurda para restañar históricas culpas, sino simplemente como
una ociosa revancha, una dulce y cordial indisciplina, una
contumaz desobediencia, un sin par capricho por el puro placer
de verla así, en letras de molde. ¡Y es todo!2

En esta línea de argumentación editorial de la obra, es por lo que
Acosta Mendía, después de una breve Introducción, comparte su
texto “Nuestra California: la primera, la original, la heroica”3,
donde nos comparte una síntesis de la historia de esa “Nuestra
California” desde las legendarias obras caballerescas como las
Sergas de Esplandian pasando por el extenso periodo de las
exploraciones de los siglos XVI y XVII, la evangelizacióncolonización de los jesuitas, así como la transición hacia el
régimen regalista del siglo XVIII y principios del siglo XIX, con
algunas de la expediciones filibusteras en Sudcalifornia del siglo
XIX, entre otros hechos históricos, llegando al siglo XXI, con
el acento en la creación del estado de Baja California Sur, y el
nombre del mismo. La autora señala:
Así nació la nueva entidad federada, al mismo tiempo que
Quintana Roo. Mediante estas reformas constitucionales, nuestro estado pasó a ocupar el tercer lugar de la lista después de
Aguascalientes y Baja California, a la que en 1952 había sido
adjudicado como nombre propio el de toda la península.4

Este tema del nombre de los estados de California, Baja California
y Baja California Sur, es una de las líneas de reflexión de don
2
3
4

Ibid., 38.
Ibid., 15-33.
Ibid., 33.

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Francisco Arámburo, quien proponía el de Subcalifornia, y que
en los últimos años se ha reactivado esta discusión en la sociedad
subcaliforniana, en especial desde la Sociedad de la Antigua
California y de Carlos Lazcano, que es parte de los intercambios
generacionales sobre temáticas tan caras a la crónica como las
identidades, el pasado y la historia local. Pero la obra es mucho
más.
Antología de la memoria de nuestra California a través
de la lente de Francisco Arámburo se compone de 40 textos
cortos escritos por el citado cronista y fotógrafo, muchos de ellos
publicados en diversos medios periodísticos y otros, al parecer,
procedentes de las dos obras principales de don Francisco
Arámburo: Siluetas de Sudcalifornia5, y La California nuestra.
Cómo piensan los sudcalifornianos6. No se integraron en orden
cronológico, sino como un relato, aunque no queda del todo claro
cuál es la lógica narrativa de los textos. Todos los textos están
redactados en el clásico estilo de la crónica con énfasis en sus
recuerdos.
En algún momento parecería que se empieza con la
descripción de la ciudad de La Paz, pero se van entrelazando
escritos sobre costumbres, personajes o anécdotas. Aunque
siempre está presente la antigua ciudad de La Paz, aquella que
Francisco Arámburo Salas, Siluetas de Sudcalifornia (La Paz: Patronato
del Estudiante Sudcaliforniano, 1980).
6
Francisco Arámburo Salas, La California nuestra. Cómo piensan los sudcalifornianos (La Paz: Patronato del Estudiante Sudcaliforniano, 1997).
5

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se recorría de principio a fin, donde el niño Arámburo podía
recorrerla feliz. De forma especial recomiendo los capítulos
“¿Dónde quedó? El niño que conocí”7 y “¡Aquella lejana
infancia!”8. Pero también otros que, de forma clara, en sus
títulos, se refieren a esa ciudad vivida, poblada, recorrida y
tatuada por este cronista y fotógrafo.
Sin entrar en detalles teóricos-conceptuales, una cita me
recordó la importancia del territorio identitario en la conformación
de las identidades colectivas desde la perspectiva del sociólogo
Gilberto Giménez9. En una forma metafórica describe ese
complicado proceso sociocultural, que después de varias lecturas
y seminarios por años he podido explicar a mis estudiantes de
posgrado. Don Francisco lo escribió de una manera hermosa en el
capítulo “Su valiosa aportación al medio es importante. Los que
llegaron de lejos”:
Para los sudcalifornianos que tuvimos la inopinada suerte de ver
la luz primera en esta soleada tierra nuestra, el amor al terruño
es un sentimiento natural, lógico, enteramente comprensible.
Es el entrañable afecto al seno materno, el arraigo instintivo al
patrio suelo que todos llevamos dentro; la emotiva sensación de
ser. El profundo convencimiento de pertenecer. Es lo normal.10
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 127-130.
8
Ibid., 131-134.
9
Por ejemplo: Gilberto Giménez, “Territorio, cultura e identidades. La región socio-cultural”, Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, época II,
vol. V, no. 9 (1999), 25-57.
10
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
7

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Pero también en el citado capítulo de “¡Aquella lejana infancia!”
tiene una cita que me recordó a Maurice Halbwachs y sus
argumentaciones sobre Los marcos sociales de la memoria de
1925, de forma especial sobre la importancia que los sujetos
sociales no recuerdan solos11 y que lo hacen desde un grupo
social y generacional12, y de nuevo don Francisco Arámburo lo
dice desde el recuerdo florido y sentido del recuerdo social: “Es
sorprendente la buena memoria que tienen mis contemporáneos:
lo que no recuerdo yo, lo recuerdan otros. Todos tienen vivo en la
mente algún pasaje, algún recuerdo.”13
Que quede claro que no estoy diciendo que el cronista
y fotógrafo realizara reflexiones teóricas, sino que me encantó
encontrar formas sentidas de expresar evidencias de fenómenos
socioculturales tan complejos como territorio identitario y el
recuerdo desde las memorias colectivas. Fue muy emotivo para
su servidor.
También quiero destacar dos capítulos que me gustaron
mucho por un esfuerzo más allá de la crónica para dejar evidencias
de formas que ahora llamamos patrimonio intangible, como
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 137.
11
Maurice Halbwachs, Los marcos sociales de la memoria. Postfacio de
Gérard Namer (Barcelona: Anthropos, 2004), 101.
12
Maurice Halbwachs, La memoria colectiva (Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004), 26.
13
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 131.
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los capítulos “Riqueza del léxico sudcaliforniano”14 y “Paisaje
regional. La Cachora Barcina”15. Del primero rescato lo siguiente:
Luego otro de los chamacos, que no había resollado para nada
y estaba sinquechado viendo un tildillo que habían pillado, fue
a recoger la feria y venteó una cuacha de chacuaca que andaba
abollada en la tinaja, y váse quedando con los ojos como lisa
cueteada cuando vio que también unas bolinguitas de chivo
muy retejediondas en el aguamanil, por lo que puso el grito en
el cielo.16

Además de las crónicas compiladas y editadas, la obra Antología de
la Memoria de nuestra California a través de la lente de Francisco
Arámburo contiene cuarenta y cuatro imágenes atribuidas a don
Francisco Arámburo, en su calidad de fotógrafo aficionado y al
parecer coleccionista de postales, que complementan la visión
de las aportaciones del cronista y fotógrafo a la historia de esa
“California nuestra” o Sudcalifornia. Las fotografías que cuentan
con fecha van desde 1953 hasta 1978, y con relación a las otras
sin fecha algunas parecerían posteriores al año 2000, pero solo es
una apreciación. Es de señalar que hubiera sido muy clarificador
el poder tener mayor información sobre las fechas, más detalles
de los lugares y cómo relacionarlos con los textos de la Antología.
Como se señala en la obra Francisco Galván. Viajeros de
la lente, 1918-1963, misma que no cuenta con crónicas sino solo
con una colección de otro fotógrafo aficionado:
14
15
16

Ibid., 45-47.
Ibid., 83-89.
Ibid. 46.

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Los espacios de la ciudad son lugares de memoria y de
reflexión, que con la ayuda de la fotografía como dispositivo
de memoria nos permiten realizar un ejercicio con el que
podemos observar con detenimiento las calles, avenidas,
banquetas […] [Así como] La fotografía es un puente entre
el pasado y el presente que nos permite recordar que en esos
lugares sucedieron hechos que marcaron el porvenir de la
ciudad y que siempre han sido espacios de convergencia y
libre expresión de la ciudadanía.17

Espero que en otro momento, tal vez en una segunda edición, se
pueda hacer un trabajo de relación entre la fotografía y la crónica,
pero me parece que la obra es una excelente aportación a la
recuperación de las voces de ciertos personajes que desde su muy
particular forma de ver la vida, su vida y la de otros y otras, nos
dejaron recuerdos, crónicas e imágenes que nos pueden ayudar
a comprender las sociedades regionales del pasado inmediato y
mediato, donde las técnicas clásicas del análisis documental de la
disciplina histórica no suelen ser tan eficientes.
Asimismo, en la lectura de esta obra, especialmente
en la crónica reunida, vi muchas evidencias para estudios
socioculturales o estudios culturales de prácticas culturales de las
sociedades contemporáneas. Como le digo a mis estudiantes de
posgrado, muchas veces los objetos de estudio o los fenómenos
socioculturales les pasan por enfrente y no los ven, ni los
escuchan. Esta obra es una oportunidad para explorar la crónica
Andrés Waldo Espinoza, Francisco Galván. Viajeros de la lente, 19181963 (Mexicali: Universidad Autónoma de Baja California, 2021), 32.
17

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como fuente de evidencias para una investigación de prácticas
socioculturales en el pasado inmediato y mediato desde técnicas
de análisis no necesariamente de la disciplina histórica.
Creo que la obra Antología de la Memoria de nuestra
California a través de la lente de Francisco Arámburo, bajo la
investigación, selección y edición de Elizabeth Acosta Mendía,
merece no solo una lectura para sonreír, suspirar y añorar con
don Francisco Arámburo sobre la vida cotidiana paceña y
sudcaliforniana de la segunda mitad del siglo XX, sino también
para adentrarnos en lo que aún mueve y preocupa a esas
sociedades regionales, incluida la bajacaliforniana, la que se
“quedó” con el nombre de toda la península, e incluso para que
las nuevas generaciones de académicas y académicos estudien
y analicen prácticas socioculturales y procesos identitarios
generacionales.
Por último, felicito a Elizabeth Acosta Mendía por
todo este esfuerzo que hoy se ve concretado con el libro que
presentamos y presenta, pues detrás de todo ello hay años de
trabajo de acercamiento, sensibilización, gestión, recopilación,
edición y gestión administrativa. Es un logro de Elizabeth, que
ha sabido reunirnos para apoyarla desde nuestras posibilidades.
Esperamos que pronto nos tenga otro producto como este. Y para
cerrar, qué mejor que el propio don Francisco Arámburo, cuyas
palabras ahora pongo de manera metafórica en voz de la editora,
pero que también la incluyen: “Estas páginas son un modesto
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tributo a su valentía, un reconocimiento a su encomiable entereza
e incesante lucha, un sincero homenaje a la nobleza de su alma y
a su profunda calidad humana”18.
Mario Magaña Mancillas
Instituto de Investigaciones Culturales-Museo
Universidad Autónoma de Baja California
Mexicali, México
orcid.org/0000-0003-0668-8881

Referencias
Acosta Mendía, Elizabeth. Antología de la memoria de nuestra
California a través de la lente de Francisco Arámburo.
Mexicali: Universidad Autónoma de Baja California,
2023.
Arámburo Salas, Francisco. La California nuestra. Cómo piensan los sudcalifornianos. La Paz: Patronato del Estudiante
Sudcaliforniano, 1997.
Arámburo Salas, Francisco. Siluetas de Sudcalifornia. La Paz:
Patronato del Estudiante Sudcaliforniano, 1980.
Giménez, Gilberto. “Territorio, cultura e identidades. La región
socio-cultural”, Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, época II, vol. V, no. 9 (1999), 25-57.
Halbwachs, Maurice. Los marcos sociales de la memoria.
Postfacio de Gérard Namer. Barcelona: Anthropos, 2004.
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 47.
18

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Halbwachs, Maurice. La memoria colectiva. Zaragoza: Prensas
Universitarias de Zaragoza, 2004.
Waldo Espinoza, Andrés. Francisco Galván. Viajeros de la lente, 1918-1963. Mexicali: Universidad Autónoma de Baja
California, 2021.

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 4, No.
7, Julio-Diciembre 2024, es una publicación semestral editada por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional
del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan
José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación 01
de julio de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Diego Carmona Gallego
Marion Ramírez Torres
Xavier Rodríguez Ledesma
Yolanda Canónico
Lizette González
Irma Flores
Iris Cruz
José Luis Cisneros
Angélica Vences
Raúl González

�Mireya Sandoval
Alan Omar Pérez Álvarez
Patricio Pulgar-Covarrubias
Laura Moreau-López
Leticia Bravo
Enrique Vargas
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Presentación
Como es inherente a nuestra publicación en este séptimo número
de Transdisciplinar se exponen temas diversos y complejos, tal
como las problemáticas de las sociedades contemporáneas. Desde
enfoques inter y transdisciplinarios, Diego Carmona Gallego
analiza en: Contribuciones para abordajes complejos del cuidado en las
ciencias sociales la cuestión del cuidado en las ciencias sociales y
presenta diversos acercamientos teórico-metodológicos entre
los que destaca el paradigma de la complejidad. El tema sin duda
es relevante ya que tiene además implicaciones económicas y
políticas y dado que aborda categorías como vulnerabilidad e
interdependencia, entre otras, el enfoque ético desarrollado por
el autor es primordial para reflexionar sobre la importancia de
fortalecer los vínculos entre los seres humanos.
Dos artículos se interesan por examinar el tema de la
gordura desde enfoques que cuestionan la concepción y valoración
social de la misma que tiende hacia la discriminación de las
personas que la presentan. Marion Ramírez Torres cuestiona en:
Legitimando la gordofobia a través de la medicalización: una revisión crítica
de la gordura y la gordedad la manera en que se ha tratado el tema
de la gordura en la actualidad, convirtiéndolo en un problema
patológico que requiere tratamiento médico, concepción que
además genera lo que la autora denomina gordofobia. Esta
1

�Presentación

forma de patologizar y abordar mediante medicalización el tema
de la gordura, en opinión de la autora ha ocasionado mayores
problemas y consecuencias negativas para la propia salud, así
como para el rechazo de las personas que la presentan.. Por su
parte, el artículo: Música y gordofobia. Las canciones en el México de los
sesenta, de Xavier Rodríguez Ledesma expone acerca del mismo
problema de las ideologías que se imponen a través de la música
para denostar a las personas que son consideradas gordas y que
dan lugar a expresiones de violencia, simbólica, verbal y física
hacia las mismas. Tomando como corpus de análisis algunas
canciones mexicanas de los años sesenta del siglo veinte, el autor
explica la forma en que se imponen estereotipos de belleza, que
afectan en el caso de estudio, principalmente a las mujeres y las
representaciones de los cuerpos femeninos.
Tres artículos están enfocados al tema de la educación, el
primero, en coautoría entre Yolanda Canónico González, Lizette
Berenice González Martínez e Irma María Flores Alanís se ocupa
de un tema muy interesante también, en tanto muestra resultados
de una investigación acerca del impacto de la utilización de
laboratorios virtuales como estrategia de evaluación formativa
para la enseñanza de temáticas que pueden resultar abstractas
y complejas para su comprensión y aprendizaje, así como para
propiciar experiencias de experimentación, tal es el tema que se
desarrolla en el artículo: Laboratorios virtuales para el aprendizaje de
genómica: su impacto cualitativo y su evaluación formativa. También sobre
aspectos formativos, el artículo: Prácticas profesionales y su importancia
en la formación universitaria: Caso de estudiantes de la licenciatura en
educación, plantea la importancia de estas experiencias para que
los estudiantes desarrollen las competencias establecidas en el
2

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

plan de estudios. En el mismo sentido, afirman Iris Yadhira Cruz
Jaime, José Luis Cisneros Arellano y Angélica Vences Esparza,
las prácticas profesionales propician la vinculación entre teoría
y práctica y los ámbitos educativo y profesional. El último
artículo relacionado con el ámbito educativo es el denominado:
Responsabilidad Social Universitaria y su vínculo con la comunidad a
través de Asociaciones Civiles: Experiencia práctica desde la Universidad
Autónoma de Nuevo León de la autoría de Raúl Rodrigo González
Aguirre, Angélica Vences Esparza y Mireya Sandoval Aspront.
Los autores desarrollan un análisis de la responsabilidad social
universitaria que conciben como un eje que recorre en forma
transversal las actividades sustantivas y permite la articulación
con instituciones externas para la solución de problemas del
entorno. A su vez, la vinculación con asociaciones civiles fortalece
los procesos de enseñanza-aprendizaje, la investigación y la
extensión de la cultura.
Compartimos otro artículo que aborda aspectos
relacionados con la música, del autor Alan Omar Pérez Álvarez
es el que se titula: Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones
teórico-metodológicas para el estudio de la música-pop. El autor establece
un puente entre la economía y la transdisciplina para construir
la perspectiva transeconómica, con fundamento en los axiomas
de la transdisciplinariedad, sus operadores cognoscitivos y el
paradigma de la complejidad. La intención explicita del autor es
superar los límites disciplinarios en el estudio de las relaciones
entre la música pop y la economía.
El concepto de clases sociales según Olin Wright, artículo escrito
por Patricio Pulgar Covarrubias y Laura Moreau López, de la
mano del sociólogo estadounidense Erik Olin Wright, realiza un
3

�Presentación

recorrido analítico en relación con la manera en que es estudiada
la citada categoría marxista de clases sociales por diversos autores
y expone la metodología empleada por el citado pensador, para
dicho análisis que tendrá como resultado la concepción acuñada
por el mismo que la atribuye a las opciones que tienen las
personas en una economía de mercado, las cuales están asociadas
a determinadas condiciones materiales que propician formas de
vida, las cuales a su vez y dan lugar a subjetividades.
Finalmente presentamos: Un bosque de esperanzas: Memorias
y andanzas del Centro EcoDiálogo como un espacio de Educación para la
Vida, testimonio compartido por Leticia Quetzalli Bravo Reyes y
Enrique Vargas Madrazo. Se nos invita a compartir la experiencia
de un grupo de académicos y académicas que mediante el diálogo,
la colaboración y la creatividad han construido un centro para
un ejercicio distinto de su labor académica en contacto con “el
mundo real”, con pleno cuidado de la Madre Tierra, en el que la
convivencia armónica y la conjunción de saberes, se orientan a una
educación para la vida y la libertad de creación. Por la extensión
del artículo y de acuerdo con nuestras normas editoriales, éste se
ha dividido en dos, partes. Tendremos la primera parte en este
número y la segunda en el próximo número 8 que se publicará en
el mes de enero del 2025.
Les invitamos a leer todos los artículos que conforman
nuestra entrega actual. Esperamos que sean de su interés.
Beatriz Liliana De Ita Rubio

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Contribuciones para abordajes complejos del
cuidado en las ciencias sociales
Contributions to complex care approaches in
the social sciences
Diego Carmona-Gallego1

Resumen: En este artículo presentamos aportaciones interdisciplinarias
que constituyen nuestro corpus teórico-conceptual para abordajes
complejos del cuidado. En primera instancia, hacemos referencia a
antecedentes en torno al estudio del cuidado en las ciencias sociales.
Seguidamente, exponemos los lineamientos del pensamiento de la
complejidad. A continuación, damos profundización a contribuciones
en torno a las categorías “vulnerabilidad” e “interdependencia”, las
cuáles colocamos en estrecha relación con el cuidado. Para finalizar,
delineamos la relevancia de estos desarrollos para abordajes teóricometodológicos que contemplen al cuidado desde dimensiones éticas y
vinculares.
Palabras clave: ética del cuidado; vulnerabilidad; interdependencia;
complejidad; ciencias sociales.

1 Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la EducaciónCONICET/UNR. Rosario, Argentina. carmona@irice-conicet.gov.ar

5

�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

Abstract: In this article, we present interdisciplinary contributions
that form our theoretical-conceptual framework for complex care
approaches. First, we refer to the antecedents of the study of nursing in
the social sciences. We then lay out the guiding principles of complexity
thinking. We then delve into contributions to the categories of
“vulnerability” and “interdependence”,” the characteristics that we
closely relate to nursing. Finally, we outline the relevance of these
developments for theoretical-methodological approaches that consider
care from an ethical perspective.
Key words: ethics of care; vulnerability; interdependence; complexity;
social sciences.

6

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
En este artículo presentamos contribuciones conceptuales para
abordajes complejos en el estudio del cuidado, las cuales forman
parte del corpus teórico de nuestra investigación titulada:
“Estudio sobre las percepciones del cuidado y su relación con las
prácticas en los contextos organizativos”2. En dicha investigación
ponemos nuestro foco de análisis en las percepciones del cuidado
de los agentes y usuarios en contextos organizativos relacionados
con el cuidado de personas, desde un enfoque de investigación
cualitativo.
El estudio del cuidado en las ciencias sociales presenta
aportes de la sociología, el trabajo social, las ciencias políticas,
la antropología, la psicología y la psicología social, así como
abordajes trans e interdisciplinarios. Tanto en la región
latinoamericana como en otras regiones del globo existen
diferentes miradas analíticas en torno a la temática, destacándose
las líneas de investigación centradas en: la economía del cuidado,
los debates en torno a los regímenes de bienestar social y las
políticas públicas, el reconocimiento del cuidado como un
derecho humano y una forma de trabajo, la ética del cuidado. Estos
diferentes enfoques analíticos en torno a la categoría definen
en consecuencia distintos alcances teóricos y metodológicos.
Aunque los aportes de las ciencias sociales en relación al tema no
presentan univocidad en la definición de la categoría, coinciden
en promover desde una perspectiva crítica su revisión como
deber y cualidad “naturalmente” femenina, doméstica y familiar.
2
La investigación es financiada por el Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

7

�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

Si bien todos estos estudios cuentan con un desarrollo incipiente,
es posible registrar los primeros antecedentes en la región
latinoamericana desde hace unas dos décadas y a nivel global
desde la década del ’80 (Batthyánhy, 2015, p. 2020).
Precisemos que, aunque la temática es objeto de reflexión
filosófica al menos desde la Antigua Grecia (Foucault, 2002, 2003)
su estudio sistemático en el área de conocimiento de las ciencias
sociales se produce con el surgimiento de la ética del cuidado
(Gilligan, 1987). Esta corriente de estudios en la que inscribimos
nuestra perspectiva general en torno al tema, formó parte en sus
orígenes de un contexto general de replanteamiento crítico que los
activismos feministas y las líneas de investigación con perspectiva
de género realizaron en diferentes áreas de conocimiento (Held,
2004). Aquí es conveniente que subrayemos que, hasta estas
intervenciones, el cuidado no había adquirido relevancia como
problemática de investigación en las ciencias sociales, debido a la
separación de las esferas de análisis entre el ámbito privado y el
ámbito público, quedando la categoría asociada exclusivamente
al mundo privado en su forma occidental del hogar nuclear.
En las últimas décadas el estudio del cuidado
comienza a suscitar mayor interés fundamentalmente por las
problematizaciones de las ciencias sociales con perspectiva
de género y las luchas de los diferentes feminismos, sobre
todo en función de lo que la literatura especializada en el
tema ha denominado “crisis del cuidado” (CEPAL, 2010, 2021;
Lupica, 2014; Rossel, 2016), relacionada con el envejecimiento
poblacional, la mayor incorporación de las mujeres al mercado
de trabajo, la trasformación de las estructuras familiares. En
nuestra región latinoamericana las investigaciones se han
8

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

ocupado fundamentalmente de su organización social (Rodríguez
Enríquez, 2015), la distribución desigual de las tareas hacia el
interior de los hogares, la feminización y precarización del trabajo
de cuidado (Batthyánhy, 2020) y las especificidades de este último
en relación a otros tipos de trabajo (Molinier, 2018; BorgeaudGarciandía, 2020). En este marco, la focalización en la dimensión
ética del cuidado presenta escasos antecedentes de investigaciones
empíricas y algunos relevantes desarrollos conceptuales como los
del filósofo y teólogo brasileño Boff (2002; 2012).
De este modo, la mayor parte de las líneas de investigación
y perspectivas de análisis parten de la consideración del cuidado
como una forma de trabajo, definiéndolo como un conjunto de
actividades o tareas. Estas formulaciones colocan su énfasis
en la dimensión de la tarea como parte integrante del cuidado,
asimilando el mismo a un trabajo, remunerado o no, comparable
a otras formas del trabajo remunerado.
Perspectiva de la complejidad en el abordaje del cuidado
En este artículo promovemos una perspectiva que asume
que cuidar es antes que todo una ética, sin desconocer el
reconocimiento del mismo en ciertos contextos y momentos
como una forma de trabajo. Con este punto de partida, podemos
incluir bajo la categoría no sólo actividades y tareas sino ante todo
un modo de vinculación que no es reductible a la tarea. En otros
términos, pueden existir tareas de cuidado sin que esto implique
un modo de vinculación cuidadoso. No obstante, la ética abarca
las tareas, en la medida en que éstas sean acompañadas de modos
de vinculación hospitalarios con la alteridad. En este marco,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

9

�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

el cuidado es transversal a la vida misma. Esto es, todo sujeto
humano necesita recibir y ofrecer cuidado para que la vida sea
posible en términos de supervivencia y, además, florezca. Y en
este sentido, podemos afirmar que todos tenemos saberes acerca
de cómo cuidar y ser cuidados (Kipen et.al., 2023).
En relación a la línea de investigaciones sobre ética
del cuidado en el área de ciencias sociales de nuestra región
latinoamericana, es posible observar una vacancia. Si bien existen
aportaciones en ciertos enfoques y disciplinas, tales como los
estudios en salud mental colectiva y el trabajo social, no se observa
una producción teórica y empírica correlativa a los estudios del
trabajo de cuidado, tanto en alcance como en profundidad. En
este sentido, destacan como excepciones: en nuestro país, desde el
trabajo social las aportaciones de Gattino (2013), Angelino (2014),
De la Aldea (2019), Aparicio (2020), Kipen et.al. (2023), y desde
la salud mental colectiva los desarrollos de Stolkiner (2021); en
Brasil, los estudios desarrollados por Franco y Merhy (2011).
El corpus teórico-conceptual que presentamos en este
artículo se delinea a partir de las aportaciones que conciben
al cuidado como un modo de vinculación: con uno mismo, con
otros y con la naturaleza. Este modo de vinculación cuidadoso
requiere del reconocimiento de dos marcas constitutivas de la
condición humana y en términos más amplios de los ecosistemas:
la vulnerabilidad y la interdependencia (Carmona Gallego, 2021a,
2021c, 2021d). Además de comprender actividades que involucran
asistencia, atención, tareas, desde este enfoque la categoría cuidado
implica el cultivo de relaciones mutuamente potenciadoras. Desde
esta mirada se propone que el cuidado como vínculo constituya
la base de un nuevo paradigma social (dimensión política) que
10

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

nos permita desplazarnos de una sociedad caracterizada por
problemáticas como el individualismo y la soledad, a una basada
en el ethos del cuidar, cuyos ejes son el afecto, la implicación, la
convivencia, la relación sujeto-sujeto (Carmona Gallego, 2020).
En el marco de esta última conceptualización nos aproximamos
a una ecología de los cuidados que considera las relaciones entre
diferentes especies y particularmente de la humanidad con la
naturaleza, como objeto de reflexión desde la ética del cuidado
(Najmanovich, 2021; Puig de la Bellacasa, 2017).
Nuestra perspectiva en torno al cuidado se inscribe en el
pensamiento de la complejidad (Morin, 1994). Comprendemos
por complejidad un modo de investigación, así como un enfoque
ético-político (Rodríguez Zoya y Aguirre, 2011) basado en
una epistemología trans e interdisciplinaria y una noción de
desarrollo del ser humano entrelazada con la relación ética
con otros seres humanos y la naturaleza.
La visión compleja
de los fenómenos encarna una ontología relacional, al colocar
su énfasis en las relaciones más que en las sustancias, de manera
que cuestiona fuertemente el supuesto de la existencia individual
comprendida de manera aislada y autosuficiente. Por otra parte,
el pensamiento complejo es multidimensional, lo que solicita una
polifonía de voces, así como alojar la incertidumbre que nace del
reconocimiento de nuestro carácter finito y mortal. La conciencia
de la multidimensionalidad conlleva la tesis de que toda visión
unidimensional implica un reduccionismo. Es necesario, que la
visión de cada dimensión sea religada a otras dimensiones. En este
sentido, en referencia a la constitución del cuidado como objeto
de estudio, hacemos foco en aquellos aportes que comprenden
que el mismo presenta dimensiones que es preciso distinguir,
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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

considerando no obstante que las mismas no se encuentran
separadas sino entrelazadas. Asimismo, este criterio implica la
necesidad de recurrir a las miradas provenientes de diferentes
disciplinas tejiendo diálogos y puentes posibles en el estudio del
fenómeno.
Las contribuciones que presentamos en este artículo
profundizan en torno a dos categorías claves, que entrelazamos
con el cuidado comprendido desde una dimensión ética y
compleja: la vulnerabilidad y la interdependencia. Las mismas
son presentadas como inherentes a la condición humana y
en términos más amplios, a todo lo vivo, lo que contribuye a
repensar el ideario de sujeto fundante del paradigma mecanicista
moderno: un sujeto supuestamente racional, aislado, desprovisto
de afectos y de relaciones que lo constituyen y le permiten
sostenerse. Emplearemos la noción de “marcas” como metáfora
que nos permite pensar aquello que nos habita y de lo que no nos
podemos deshacer, considerando al menos dos posibles actitudes
fundamentales: negar estas marcas o registrarlas. Cuando tenemos
una marca podemos ser convocados por la pregunta: ¿Qué te pasó
en este lugar? De manera que el cuerpo y la afectación están en
primera plana. Las marcas que aquí presentamos dan cuenta
de situaciones en última instancia fundamentales. En otros
términos, permiten una reflexión en torno a la condición humana
y en términos más amplios, de todo lo viviente.
Por último, los aportes que reunimos en este artículo se
manifiestan como una ética alternativa al neoliberalismo (Tronto,
2017) entendido este último no sólo como un régimen económico
sino como un patrón de producción de subjetividades en torno al
utilitarismo, la competencia, la independencia entendida como
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autosuficiencia, el desgarramiento de los vínculos y la idea de que
la vida puede desarrollarse en soledad y aislamiento.
“En lugar de pensar en las personas como homo economicus,
tiene mucho más sentido entenderlas como hominens carens, es
decir, como personas que viven en relaciones de cuidado mutuo”
(Tronto, 2018, p. 11).
Las marcas de la condición humana: vulnerabilidad e
interdependencia
La condición humana está marcada por su vulnerabilidad, en
tanto mortalidad, posibilidad de la herida, apertura a la mutua
afectación y potencia de la generación y regeneración. Si nos
remontamos a la etimología misma del término vulnerabilidad
en latín, encontramos este sentido: la posibilidad de ser heridos,
ya que vulnus significa herida. Aunque en nuestra cultura muchas
veces se asocie vulnerabilidad con debilidad, al menos podemos
destacar dos núcleos semánticos en torno al término que
entrelazan la vulnerabilidad con la resistencia de la vida. Por un
lado, la vulnerabilidad implica la posibilidad de sufrir heridas,
lastimarse, ser afectado en los encuentros con los otros y con
el mundo de un modo que implique descomposición, tristeza,
lastimadura. Por otro lado, existe la posibilidad de regenerarse a
partir de tales heridas.
Esta potencia de la vulnerabilidad que guarda relación
con la apertura a la afectación, también se encuentra entrelazada
con la apertura al otro, en la medida en que se es vulnerable al
estar abierto, en permanente intercambio e interacción. Por esto
mismo, la apertura hacia los demás es condición sina qua non para
el cultivo de un cuidado en múltiples dimensiones.
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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

En relación a la interdependencia, remite al permanente
intercambio entre los sujetos humanos y los ecosistemas de los que
forman parte entre partes, en este sentido toda interdependencia,
es una eco-interdependencia. Este entrelazamiento de unos con
otros, supone afectaciones mutuas (Carmona Gallego, 2021d). En
otros términos, cada interacción supone una transformación de
los sujetos que interactúan, a diferencia de los sistemas mecánicos
en los que no hay afectación mutua, sino mero “contacto externo”.
A continuación, reunimos aportes que sustentan
nuestra perspectiva en torno a las categorías antedichas,
considerando que una mirada desde la complejidad supone
trascender las fronteras disciplinares; esta reflexión adquiere una
preponderancia especial en el ámbito de las ciencias sociales, en
las que las ciencias naturales tienen poco lugar, y cuando lo han
tenido ha sido en muchas ocasiones para justificar prácticas de
colonialismo y dominación, como lo demuestra el denominado
“darwinismo social”.
Aportes provenientes de la filosofía sobre la vulnerabilidad y
la interdependencia
La categorización de la vulnerabilidad en la filosofía de Emmanuel Lévinas
Para abordar la cuestión de la vulnerabilidad, nos remitimos
primeramente a los aportes de la filosofía de Emmanuel Lévinas.
La categoría de “vulnerabilidad” emergió en la obra madura de
Lévinas (Palacio, 2015), en particular profundizó sobre la misma
en su libro De otro modo que ser o más allá de la esencia (1974).
En esta obra, la noción es presentada como proximidad y contacto
con el otro, una sensibilidad corporal anterior a toda mediación
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reflexiva o de la conciencia. Una receptividad por la cual toda
persona puede ser afectada en el encuentro, aún a pesar suyo, a
partir del mandato que del rostro del otro emana. En este sentido,
se destaca la heteronomía en la que se funda el orden ético, punto
de decisivo contrapunto con las filosofías de la autonomía moral,
como la de Immanuel Kant. La exigencia ética no proviene del
ejercicio de la razón como principio universal, sino del rostro del
otro. “La fuente y el basamento de la ética (...) es la afectación
sensible y corporal en la propia subjetividad que queda ahora
anudada por la responsabilidad del otro” (Palacio, 2008, p. 41).
Por lo tanto, el fundamento de la ética de la alteridad propuesta
por Lévinas estriba en la vulnerabilidad del sujeto afectado por la
vulnerabilidad del rostro. Asimismo, esta afectación deviene como
posible al ser concebido el propio sujeto que se encuentra con el
rostro como un sujeto vulnerable, capaz de recibir la huella de los
demás (Lévinas, 2001; 2005). La vulnerabilidad en esta propuesta
filosófica guarda estrecha relación con la responsabilidad, así
como con la cuestión de la acogida y la hospitalidad (Cullen,
2019). Las respuestas a la llamada del rostro del otro pueden ser
contrastantes. En caso que la respuesta consista en una acogida
de la alteridad, se trata de una ética de cuidado del otro en la que
se anuda el cuidado de sí. En cambio, si el otro es reducido a la
mismidad, emerge la violencia (Cullen, 2019).
En síntesis, la vulnerabilidad es marca de la condición
humana en la filosofía de la alteridad levinasiana. Su propuesta
constituye, a nuestro entender, un valioso e ineludible
antecedente de la ética del cuidado, al situar una ligazón entre
ética, vulnerabilidad y alteridad.
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A partir de los desarrollos de la ética de la alteridad,
consideramos que es justamente porque estamos abiertos a ser
afectados en los encuentros con los demás, que podemos cultivar
una ética del cuidado. La ética del cuidado se percata de la
posibilidad de ser heridos (en un sentido más literal y también en
un sentido metafórico), así como también de la capacidad que los
humanos –y en términos más amplios todo lo viviente– tienen de
regenerarse a partir de las heridas.
Por ello podemos afirmar que una ética del cuidado
articulada con el respeto de la alteridad, honra la vulnerabilidad
constitutiva al darle lugar a las heridas, así como también
promoviendo modos de vida y encuentros hospitalarios con la
alteridad.
Desarrollos en torno a las categorías provenientes de la filosofía feminista
En otro orden, en el marco de la filosofía de perspectiva feminista
se han producido contribuciones de relevancia en atención al tema
de la vulnerabilidad como condición antropológica. Destacan en
el ámbito anglosajón, la publicación de la Universidad de Oxford
titulada Vulnerability. New Essays in Ethics and Feminist
Philosophy y las elaboraciones de la filósofa Butler; en el ámbito
académico francés, los estudios de Laugier; mientras que en el
contexto de habla hispana, destacamos los desarrollos de Martín
Palomo y Pié Balaguer.
Mackenzie, Rogers y Dodds (2014) analizan que el término
vulnerabilidad tiene en la literatura especializada en el tema al
menos dos usos extendidos. El primer sentido del término remite
a que nuestros cuerpos son animales, constitutivamente sociales
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e interdependientes y por ello mismo están sujetos a aflicción y
lesiones. El cuerpo se vincula a una socialidad encarnada: somos
vulnerables a las acciones de los demás, así como interdependientes
respecto a su cuidado. Esta vulnerabilidad es común a todos los
humanos, por eso podemos llamarla antropológica. El segundo
sentido del término, en cambio, es particularizado. Se focaliza en
las situaciones de algunas personas o grupos particulares respecto
a tipos específicos de daño o amenaza proveniente de otros. Analiza
las formas en que las desigualdades de poder hacen que algunos
agentes sean vulnerables a daños o explotación por otros.
En esta tesis optamos por el sentido antropológico del
término vulnerabilidad antes descrito. No obstante, como ya
indicamos el concepto vulnerabilidad no agota su descripción
en la posibilidad de sufrir una lesión: “indica una condición más
amplia de dependencia e interdependencia que cambia la manera
dominante de entender ontológicamente al sujeto corporizado”
(Butler, 2015, p. 11). En este mismo sentido Pié Balaguer y Solé
Blanch (2015) sostienen que la vulnerabilidad comprendida como
inherente a la condición humana, supone tanto la herida como
el cuidado, existiendo una tensión entre ambos sentidos. Sin
embargo, destacan que lo más relevante es que la condición de
vulnerabilidad es permanente mientras que la herida es ocasional.
En sus reflexiones sobre la vulnerabilidad, la filósofa
Butler (2006) advierte a partir del estudio del duelo, que el
mismo guarda estrecho vínculo con la vulnerabilidad, así como
con la interdependencia. El duelo revela que hay otros de quienes
depende nuestra vida y esa dependencia no es una opción y/o
elección sino el modo mismo en que la vida se despliega. En
función de esta interdependencia que excede nuestro control y
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no resulta una opción entre otras, contamos con la posibilidad de
hacer daño, así como de sufrirlo. “La herida ayuda a entender que
hay otros afuera de quienes depende mi vida, gente que no conozco
y que tal vez nunca conozca. Esta dependencia fundamental (...)
no es una condición de la que puedo deshacerme cuando quiero”
(Butler, 2006, p. 14).
En otro de sus escritos sobre el tema, Butler (2017)
sostiene recuperando a Lévinas que la vulnerabilidad remite a
receptividad, a una empatía que se despliega a través del tiempo,
a cierta porosidad para poder recibir a los otros y sentir lo que
a sus cuerpos les sucede. Se trata de un término que permite
nombrar una experiencia de desposesión de la cual el duelo es
ejemplificador. Esta desposesión indica un salirnos de nosotros
mismos al encuentro con los otros.
Desde la perspectiva que postulamos nuestra condición
de posibilidad como humanos son esos otros que nos recibieron;
alojaron, nombraron, y cuidaron. Sin esa interdependencia en
la que estamos inmersos desde el nacimiento no tendríamos
posibilidad alguna de existir.
La filósofa Draper (2018) sostiene que la interdependencia
se actualiza “en la trama misma que nos compone como seres
finitos y no solamente en la situación «excepcional» de quienes
no pueden valerse por sí para desarrollar las tareas cotidianas”
(p. 196). En este sentido subraya que es importante desplazarse
de la mirada de la crisis de cuidados y la excepcionalidad (casos
de dependencia por edad o enfermedad), a la percepción de la
red de cuidados que sostiene toda vida. La interdependencia
hace referencia por lo tanto al modo mismo en que la vida puede
desplegarse, sostenerse y florecer.
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Aportes provenientes de la biología y la antropología
evolutiva
Los relatos de nuestra cultura en torno a la evolución humana
suelen atribuir la misma al rol desempeñado por el hombre
cazador en las antiguas civilizaciones. De acuerdo a estas
formulaciones el factor evolutivo por excelencia ha sido la fuerza
necesaria para cazar y el perfeccionamiento de dicha capacidad.
Es así que durante mucho tiempo se pensó que el ser humano ha
evolucionado a partir de la capacidad de los varones para cazar y
la creación de las herramientas necesarias para desempeñarse con
más eficacia en este objetivo. Por ello se le concedió a la invención
de las armas de caza un lugar privilegiado como marca de la vida
civilizatoria. Sin embargo, actualmente los estudios provenientes
de disciplinas como la antropología y la biología (Llamazares,
2017), informan otras perspectivas que claramente entran en
tensión con esta tradicional visión acerca de la evolución humana.
La hipótesis del hombre cazador como factor
determinante ha dado paso a la formulación más reciente de
la mujer recolectora como elemento a partir del cual es posible
pensar la evolución de la vida humana desde sus inicios. Desde
esta perspectiva, las primeras herramientas creadas por los
agrupamientos humanos no fueron las armas sino cuencos
y elementos para transportar alimentos, así como bebés. Es
decir, recipientes que permiten contener, recibir, alojar. En
consonancia, el biólogo cultural Humberto Maturana (Maturana
y Verden Zöhler, 2011) sostiene que la humanidad surgió en la
historia de primates bípedos con una serie de características,
tales como el lenguaje, la recolección, el compartir los alimentos
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y la colaboración de los varones en la crianza de los miembros
más pequeños de los agrupamientos. Nos estamos refiriendo a
períodos de la historia europea, los cuáles se remontan desde
30.000 años A.C. hasta 4.000 A.C. Los mismos fueron designados
con diferentes términos tales como: cultura matríztica o
gilánica (Gimbutas, 1996). En estos agrupamientos humanos
no se han encontrado señales de guerra ni fortificaciones en
las construcciones. Asimismo, los lugares de culto evidencian
la adoración a figuras femeninas que, aunque durante mucho
tiempo fueron interpretadas por la antropología como signos de
un erotismo masculino, muchos estudios actuales encuentran
en esta adoración un culto característico de estas comunidades
a la nutrición, la gestación y el cuidado de la vida. El universo
mismo era representado como una gran madre, que por sí misma
lo engendraba todo. Por último, no se encuentran en los restos
arqueológicos de estas culturas signos de jerarquía en general y
específicamente tampoco en torno al género.
De acuerdo con estas investigaciones, la agresión, la lucha y
la competencia no eran aspectos definitorios de la manera de vivir
de estos agrupamientos. Subrayamos el término “definitorios”,
ya que por supuesto no se trata de afirmar la inexistencia de los
mencionados aspectos en estas sociedades. En estas sociedades
la diferencia no se equiparaba a la inferioridad o la superioridad.
Sin embargo, estas comunidades fueron invadidas por pueblos
caracterizados por modos de vida fundados en el dominio y el culto
a la espada. A partir de allí y con la proliferación del sedentarismo,
la domesticación de los animales y la cría del ganado (Neolítico)
comienza el gesto por excelencia de la masculinidad hegemónica,
la búsqueda de dominio (Carmona Gallego, 2021b).
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El apoyo mutuo como factor en la evolución
A principios del siglo XX Piotr Kropotkin publicó su libro en
torno al apoyo mutuo como factor explicativo de la evolución.
En debate con Darwin reconoció la relevancia de la competencia
como dinámica propia de la evolución colocando su énfasis en
cuestiones que éste último había desconocido al menos hasta
la publicación de trabajos póstumos. La cooperación estaba
tan presente como la competencia e incluso en ocasiones
predominando por sobre esta última.
Los planteos de Kropotkin (2019) no alcanzaron en las
ciencias sociales y humanas el mismo impacto que los de la teoría
darwiniana. Tal como afirman Costa, Cardú y Perlo (2019) los
aportes de Darwin fueron utilizados por las ciencias sociales para
sustentar la competencia tras el supuesto de la supervivencia del
más apto configurando lo que se ha dado en llamar “darwinismo
social”. A partir de sus estudios Kropotkin estableció que el
apoyo mutuo y la cooperación entre miembros de una misma
especie, entre ellas la humana, así como entre especies diferentes,
es una constante y se realiza tanto “para la defensa mutua, bien
para cazar o para acopiar comida, o criar la prole o, simplemente,
disfrutar de la vida en común” (Kropotkin, 2019, p. 100). En un
sentido convergente con lo expresado, otras investigaciones han
descubierto que nuestros antepasados nómades sobrevivieron a
base de una alimentación regular con plantas cuya recolección era
mayormente llevada adelante por mujeres y niños (De la Aldea,
2019). Estos descubrimientos dan un giro radical al modo en que
se ha entendido habitualmente la evolución humana. “La antigua
visión consistía en que las primerísimas relaciones humanas de
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parentesco (y más tarde económicas) se fueron desarrollando a
través de la cacería y la belicosidad” (Eisler, 1990, p. 71). La nueva
visión informa que las bases de la organización social humana
provinieron de esta interdependencia reflejada en el accionar
compartido entre madres e hijos.
En el debate contemporáneo la hipótesis del “hombre
cazador-guerrero” (Llamazares, 2017; Perlo y Costa, 2019) como
explicación excluyente de nuestra evolución abre paso a la más
reciente hipótesis que explica nuestra evolución humana en
clave colaborativa. En consecuencia, lejos de ser únicamente
la competencia, el cuidado como tarea y actitud a partir de la
vulnerabilidad e interdependencia de la vida humana, se instala
como hipótesis principalísima en consideraciones actuales de la
evolución humana.
La teoría de la simbiogénesis sobre el origen de la vida
En torno a los estudios contemporáneos destaca la teoría de la
simbiogénesis desarrollada por Lynn Margulis (1938-2011) en la
década del ‘70, así como los estudios contemporáneos en torno
a la microbiota-microbioma. La teoría desarrollada por Margulis
(2020) implica un radical y profundo cambio de perspectiva en
relación a la evolución al destacar el papel de la cooperación
mutua (simbiosis) entre diferentes formas de vida como aspecto
fundamental de la evolución y del origen mismo de la vida. Para
la bióloga la simbiosis, entendida como la tendencia de diferentes
organismos, fundamentalmente a nivel celular, a convivir en
íntima asociación, en ocasiones unos dentro de otros, explica la
novedad evolutiva y el origen de las especies. Esta convivencia
cuando se desarrolla en larga duración permite la emergencia de
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nuevas formas de vida. “El término evolutivo ‘simbiogénesis’ se
refiere al origen de nuevos tejidos, órganos, organismos e incluso
especies mediante el establecimiento de simbiosis permanentes
de larga duración” (Margulis, 2020,p. 16).
El despliegue de la vida no es observado como un proceso
en que las especies se diferencian y compiten entre sí, sino que
implica la formación de entidades compuestas a través de la
simbiosis de organismos antes no relacionados entre sí. “Simbiosis
(...) es la vida en común de tipos muy diferentes de organismos
(...). En determinados casos, la cohabitación, la vida íntima a
largo plazo, da como resultado la simbiogénesis: la aparición de
nuevos cuerpos, nuevos órganos, nuevas especies” (Margulis,
2020, p. 45). Expresa Najmanovich (2017):
El valor de las nociones de simbiosis y simbiogénesis para pensar la vida (...) radica en que nos permite cuestionar la noción
de individuo y también considerar al cuerpo como un ecosistema en lugar de verlo como un organismo encerrado en la fisiología individual. (s/n))

Mientras que la teoría de la evolución de las especies hizo
hincapié en la competencia como mecanismo evolutivo, los estudios
de Margulis permiten apreciar las alianzas e interrelaciones en lugar
de las competencias. Asimismo, las investigaciones más recientes
en torno a la interacción entre microbios y seres vivos dan cuenta de
una interdependencia profunda que convierte a cada singularidad
viviente en un profundo entramado de eco-interdependencias,
es decir, en un ecosistema. Esta concepción del cuerpo3 como
3 Se incorpora esta aclaración sobre la noción de cuerpo, para distinguirla de
concepciones reduccionistas.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

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ecosistema refiere también a la intrínseca interdependencia
constitutiva de la condición humana. Sin un otro no hay un cuerpo,
sólo un conjunto de órganos y funciones fisiológicas que, por otra
parte, requieren de la otredad para organizarse, fundamentalmente
en los primeros tiempos de un sujeto humano.
Giros necesarios para reflexionar en torno a los aportes de la biología4
Si hasta aquí hemos hecho referencia a algunos aportes
provenientes de la biología, entre otras disciplinas, no debemos
considerar éstos al margen de la siguiente premisa: los humanos
somos sujetos sociales inmersos en contextos históricos que
nos atraviesan. Tal como afirma Morin (2004) somos producto
de la sociedad que asimismo producimos. En este sentido, es
relevante subrayar la importancia de no caer en reduccionismos
biologicistas en el análisis del cuidado en el caso de los
humanos. Si bien como afirma el físico austríaco Capra (2009)
somos hebras de la trama de la vida, no obstante, como sujetos
humanos contamos con algunas especificidades que, más allá
de la biología, o aún con ella, requieren ser reflexionadas. Estas
menciones son necesarias en la medida en que existe una posible
interpretación de los aportes de la biología en clave biologicista.
Esto es, se reduce la experiencia humana a su sola existencia
biológica, sin considerar que su biología está ineludiblemente
entretejida con la vida en una sociedad e inmersa en un contexto
histórico y cultural, que hace que prevalezcan o se inhiban
determinados significados, configuraciones y prácticas en torno
4 Se incorpora este apartado para trabajar en profundidad las consecuencias
del higienismo en las configuraciones del cuidar.

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

al cuidar. En este sentido, en nuestra sociedad contemporánea
se recuperan aportes de la biología en relación con el cuidar,
pero en un sentido diferente al el que en este artículo queremos
promover. Nuestra cultura recupera la biología mayormente
en torno a un higienismo que considera al humano como un
organismo despojado de su condición cultural y simbólica. En
este sentido, la presencia de un otro que simbolice y bañe de
cultura a quien nace, es una especificidad de nuestra condición
humana.
Si sólo se considera el cuidar como una atención a
necesidades fisiológicas, como si éstas no requiriesen del
reconocimiento por parte de un otro humano, reduciríamos al
sujeto a un mero conjunto de órganos. Las consecuencias de este
biologicismo fueron indagadas a mediados del siglo XX, en los
estudios desarrollados en orfanatos por Spitz (1972) y Bowlby
(1994), así como los elaborados por Winnicott (2015) a partir de
su experiencia clínica. Estos aportes demostraron la importancia
fundamental del cuidado en su dimensión afectiva y relacional
tanto para la supervivencia como para el desarrollo humano. Las
indagaciones de estos psicoanalistas tuvieron auge en un marco
sociohistórico específico. Tras la Segunda Guerra Mundial
primaba un contexto de crisis respecto a los ideales iluministas
del progreso y de la razón, así como un hondo pesimismo y
escepticismo respecto a la condición humana. Al mismo tiempo,
la cantidad de niños huérfanos con motivo de las guerras se había
incrementado Estos estudios se centraron particularmente en
la relación cuidador-niño, en el contexto de hospicios en los que
primaban ideales higienistas ligados a la psicología conductista
que reducían la condición humana a un mero organismo.
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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

Recordemos que, durante la primera mitad del siglo XX,
en Estados Unidos y Europa, los protocolos de actuación vigentes
en hospicios y orfanatos establecieron como pauta estricta
mantener el menor contacto corporal posible con los niños que allí
residían. Se promovió un entorno estéril para evitar el contagio
de enfermedades, así como normas de interacción regidas por
una psicología conductista preocupada por un desarrollo más
independiente de los niños. En este contexto, desde la década
de 1930 y 1940 (Bowlby, 1995) surgieron importantes estudios
que comenzaron a exhibir los efectos perniciosos de la falta de
contacto y proximidad corporal y emocional entre los cuidadores
y los niños. En particular, dichos estudios se centraron en los
efectos negativos del cuidado prolongado regido por estas pautas,
en el marco de organizaciones dedicadas al cuidado infantil.
No obstante, el higienismo no es un mero vestigio del
pasado, sino que en nuestra cultura contemporánea podemos
afirmar que se plasma en concepciones que consideran que cuidar
es equivalente a promover hábitos ligados a “lo saludable”. Desde
esta configuración instituida, se entiende por salud la adecuación
del comportamiento humano a patrones establecidos por el saberpoder profesional, normalizadores, y, por tanto, patologizantes
de la diferencia que no se adecua a dichos patrones . En este
sentido, conviene estar advertidos de los riesgos que acarrea esta
sinonimia entre el cuidado y la salud, siempre que se considere
a la salud como una mera ausencia de enfermedad, o bien un
“completo estado de bienestar” que, como toda experiencia
humana demuestra, no es más que una “completa ficción”.
Desde la perspectiva que promovemos, el cuidado, tiene
que ver menos con la prevención que en nombre de lo saludable
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sacrifica la vida con todo su potencial de intensidad y aprendizaje,
y se relaciona con la apertura al riesgo (Caponi, 2006).
En su demanda de participación en torno a la definición del
riesgo, los colectivos de personas con discapacidad y el activismo
ligado a la salud mental han promovido el concepto de “dignidad
del riesgo”. Con esta categoría se alude a que ninguna vida quede
capturada en una planificación hecha por otros, fundamentalmente
por las familias y los profesionales, quienes definen los riesgos
existentes para las personas con discapacidad sin su participación.
El concepto también implica el derecho a poder desplegar decisiones
que impliquen asumir un peligro para la persona, o decisiones que
a otras personas les puedan parecer desacertadas y/o equivocadas.
Asimismo, esta reivindicación del riesgo nos aproxima a pensar en
el “lado oscuro de la prevención” (Najmanovich, 1999), en relación
con las políticas y prácticas de prevención en el ámbito de la salud.
Con tales distinciones, no proponemos desestimar la prevención ni
la advertencia ante situaciones que pueden resultar peligrosas. En
cambio, planteamos pensar en las sombras de la prevención, para
impedir la captura del cuidar en prácticas de control que anulan la
intensidad de la vida en algunos sujetos, en nombre del cuidado. El
cuidar que se practica sin la participación de las personas que se
dice cuidar, así como la reducción de la corporalidad a un conjunto
de órganos, conducen a la pregunta de hasta qué punto es cuidado,
en la medida en que no hay consideración de la otredad.
Desde la interdependencia hacia la eco-interdependencia
Así como las aportaciones provenientes de diferentes campos
disciplinares revisitados nos permiten sustentar una perspectiva
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

de la condición humana basada en la vulnerabilidad y la
interdependencia, los cruces entre ecología y feminismo habilitan
otra categoría fértil para profundizar en el estudio del cuidado desde
una perspectiva compleja y en consecuencia multidimensional. Se
trata de la categoría de la ecodependencia, la cual también repone
una ontología relacional que trasciende la dicotomía naturalezacultura, para pensar una existencia entrelazada.
“No existen seres humanos y además naturaleza (...).
Estamos “aquí no más” (Kusch, 1976) junto a otros, recibiendo
las sensaciones y potencias de otros cuerpos con los cuales nos
encontramos” (Giraldo y Toro, 2020, p. 42).
Desde la ecología profunda la eco-dependencia y la
interdependencia remiten al hecho de que naturaleza y seres
humanos forman parte de una unidad. Esta conciencia ecológica
permite desplegar una ética del cuidado fundada en la afectividad
y la dimensión sensible de lo humano. La ecología profunda fue
fundada por el filósofo noruego Arne Naess en los inicios de la
década de los ‘70 (Capra, 2009; Perlo y Costa, 2019). Se distingue
de la ecología “superficial” ya que esta última es antropocéntrica,
es decir centrada en lo humano. El humano se considera encima
o por fuera de la naturaleza enfocándose hacia la misma desde
una ética utilitaria. En cambio, la ecología profunda considera
sagrada (en el sentido de digna de respeto y cuidado) toda forma
de vida, considerando a los humanos como meras hebras de una
trama más amplia que los contiene (Capra, 2009). Afirma uno de
los fundadores de este movimiento, Naess:
El cuidado fluye naturalmente cuando el ‘sí mismo’
se amplía y profundiza hasta el punto de sentir y concebir la
protección de la Naturaleza libre como la de nosotros mismos. Al
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igual que no precisamos de la moral para respirar (...) [igualmente]
si nuestro ‘sí mismo’, en el sentido más amplio, abarca a otro ser,
no precisamos de ninguna exhortación moral para evidenciar
cuidado (Naess, en Capra, 2009, p. 33).
En este sentido, la noción de eco-dependencia permite
comprender al ser humano como hebra de una urdimbre vital.
Nuestros alimentos, ropas, medicinas, libros, provienen de la
Tierra y otros seres vivos. En términos de De la Aldea (2019,
p.21): “tenemos una dependencia básica doble: la primera es
nuestra dependencia de la Tierra, fuente de todos los nutrientes
y recursos que necesitamos; la segunda, nuestra dependencia de
los otros”
La conciencia sobre la eco-dependencia se ha ido
desarrollando en la misma medida en que, como afirma el
economista y sociólogo norteamericano Rifkin (2010), se
incrementó la entropía. Comenzamos a ser conscientes del
agotamiento de “recursos” no renovables de la naturaleza y de
la necesidad de cuidar de ella (también por tanto de nosotros
mismos en ella) cuando precisamente la Tierra y la gran
diversidad de especies que la habitan se encuentran en grave
peligro por el uso creciente de materia y energía. La preservación
de nuestra misma especie parece depender de nuestra conciencia
de integración de la trama más que de continuar sosteniendo una
fragmentación entre seres humanos y naturaleza. Aunque no lo
percibamos, inextricablemente pertenecemos a la naturaleza.
Tierra y humanidad forman una entidad indivisible y compleja
(Boff, 2012). También desde un pensamiento ecológico, Capra
(2009) propone la eco-alfabetización, fundada en las siguientes
prácticas y principios básicos: la interdependencia, el reciclaje, la
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asociación, la flexibilidad, la diversidad y la sostenibilidad. La ecointerdependencia, supone el hecho de que todos los integrantes
de una comunidad ecológica se encuentran interconectados en
una red de relaciones, la trama de la vida. Las propiedades que
presentan estos integrantes, sus características y sus existencias,
derivan de estas relaciones. Es decir que si comprendemos esta
interdependencia comprendemos a las relaciones y a la trama.
“Nutrir estas relaciones equivale a nutrir la comunidad” (Capra,
2009, p. 308).
Las categorías teóricas ecodependencia e interdependencia
son abonadas asimismo por el ecofeminismo. Este último se trata
de un movimiento gestado a partir de diversos movimientos
sociales- los movimientos feminista, pacifista y ecologista- a fines
de la década de 1970 y principios de la década de 1980 (Mies y
Shiva, 1997). El ecofeminismo considera que el capitalismo y
el patriarcado se fundan sobre una antropología y cosmología
caracterizadas por el dominio que desconoce que la vida en
la naturaleza se mantiene por medio de la cooperación y el
cuidado mutuo (Mies y Shiva, 1997). Así, buena parte de lo que
el capitalismo considera productivo implica una destrucción
inherente y paradójicamente las labores y éticas consideradas
improductivas son aquellas que contribuyen al sostenimiento
de la vida en sus múltiples expresiones. El sistema patriarcal y
capitalista, entiende como productivo aquello que en realidad es
dominio y explotación de la naturaleza. De acuerdo con Mies y
Shiva (1997) este sistema escinde al ser humano de la naturaleza
y se reduce el bienestar o buen vivir al consumo mercantil. En
contraste con el modelo de desarrollo productivo sostenido a
partir de metáforas mecánicas sobre la naturaleza y la sociedad,
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las autoras proponen como alternativa un modelo de buen vivir
anclado en el cuidado de la tierra, de los seres humanos y de las
otras especies existentes.
De acuerdo con Svampa (2015) las nociones de
interdependencia y eco-dependencia están basadas en una
concepción del yo como sujeto relacional, que se registra
diferente de los demás y de la naturaleza al tiempo que reconoce
en continuidad con ellos. Esta concepción contrasta con la del
yo ‘separado de los demás’, constituido en fragmentación con la
naturaleza. Esta noción de “yo relacional” fue planteada por la
ética feminista del cuidado.
El reconocimiento de las marcas de la vulnerabilidad y la
eco-interdependencia para superar el paradigma mecanicista
Las nociones antedichas, tanto la vulnerabilidad como la
eco-interdependencia, han sido desestimadas cuando no
directamente negadas, por el auge del paradigma mecanicista,
colonial y moderno. Aquí es pertinente señalar que gran
parte de la modernidad, se caracterizó por el auge y apogeo
de la física mecánica. A partir de su desarrollo crecieron
los cercos disciplinares ante una especialización creciente
del conocimiento. Asimismo, se buscó estudiar la realidad
descomponiéndola en elementos cada vez más simples. Este
marco permitió una proliferación científica y tecnológica
que acarreó importantes avances en la calidad de vida de la
ciudadanía, aumentando la expectativa de vida, reduciendo
enfermedades, contribuyendo a la creación de nuevos canales de
comunicación inéditos en la historia de la especie. Pero también
tuvo importantes costos reflejados en la utilización de avances
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científico-tecnológicos con fines de exterminio o destrucción,
cuyos efectos quedaron más que demostrados en la primera
mitad del siglo XX (guerras mundiales y totalitarismos), así
como en la grave crisis ecológica de nuestro tiempo. Desde el
punto de vista epistemológico la primacía del método científico
de la física mecánica implicó un paradigma reduccionista y
lineal, definido por Morin como paradigma de la simplicidad.
El mismo en su búsqueda de distinguir terminó separando y
fragmentando lo que en la realidad se encontraba tejido junto
(Morin, 2009).
En la búsqueda de integrar la fragmentación creciente
y reconocer las relaciones, reseñamos anteriormente diversos
aportes teóricos que contribuyen a un enfoque complejo
del cuidado, a partir del reconocimiento de las marcas de
la vulnerabilidad y la interdependencia como propias de la
condición viviente.
Estas marcas cuestionan la ontología individualista propia
del paradigma mecanicista, que en la actualidad se prolonga en el
neoliberalismo, comprendiendo por este último no solo un modo
específico de administración de lo estatal, sino también un orden
productor de subjetividades productivistas, individualistas,
regidas por el ideal de la competencia en el lazo social y una
pretendida autosuficiencia que vuelve al otro prescindible.
El individualismo señalado busca ser tanto descriptivo
como prescriptivo en relación con la condición humana
(MacKenzie y Stoljar, 2000). En su pretensión de descripción
de la realidad la perspectiva individualista ha sido sin dudas
invisibilizadora de las redes de cuidado en interdependencia
que sostienen la vida, y por tal motivo desplegó la teorización
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en torno al conocimiento desde la experiencia de individuos con
determinadas características (adultos, varones, propietarios)
para pensar a la especie humana en su totalidad. En tanto
prescriptiva, esta ontología ha marcado un deber-ser. Se trata de
construir un ideal, aquello a lo que todo ser humano debe aspirar
para ser considerado digno de humanidad.
Reflexiones finales. Cultivar el cuidar es sostener la vida
El registro y la vivencia, de las marcas de la condición humana y de
todo lo viviente, que llamamos vulnerabilidad e interdependencia,
constituye desde nuestra perspectiva un reconocimiento necesario
para la construcción de una ética del cuidado respetuosa de la
alteridad que sin dudas pone en entredicho al individualismo
antes reseñado. La vulnerabilidad como condición de todo lo
vivo remite a la apertura a la mutua afectación, posibilidad de
sufrir heridas, así como de regeneración a partir de las mismas.
Mientras que los sistemas mecánicos son frágiles en tanto una
ruptura no siempre puede repararse y cuando se puede realizar
esta reparación el mecanismo permanece idéntico a sí mismo,
sin huellas o marcas que lo transformen (Najmanovich, 2021),
los sistemas vivos están abiertos a la transformación, afectación
mutua, generación y regeneración en los intercambios con otros
sistemas.
Asimismo, un sistema mecánico puede estar aislado
mientras que los sistemas vivos son intrínsecamente abiertos y
por lo tanto interdependientes.
Nuestra cultura sustenta modos relacionales negadores
de esas marcas al pregonar la ilusión neoliberal de un individuo
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autosuficiente (Carmona Gallego, 2020, 2023). Se erige así
la ilusión de un individuo intocable, invulnerable, aislado, en
oposición a su vulnerabilidad e interdependencia constitutivas,
situándose “por sobre” la naturaleza creyendo que puede
someterla a su control. Este mismo ethos se despliega en las
relaciones con los otros. En cambio, una ética del cuidado atenta
a las marcas de la vulnerabilidad y la interdependencia, se percata
de la posibilidad de ser heridos, así como también de la capacidad
que los humanos –y en términos más amplios todo lo viviente–
tienen de regenerarse a partir de las heridas. De este modo, la
ética del cuidado honra la vulnerabilidad constitutiva al darle
lugar a las heridas, así como también promoviendo modos de vida
y encuentros hospitalarios con la alteridad.
Tal como afirma el filósofo y teólogo brasileño Boff (2002;
2012) el “modo-de-ser-cuidado” implica todo lo que concierne a
nuestros lazos afectivos, el tiempo que le dedicamos a los mismos,
la preocupación por las otras personas, la responsabilidad por el
vínculo que se establece entre nosotros y los demás, la capacidad
de emocionarse, implicarse, afectar y sentirse afectado. El modode-ser cuidado halla una íntima relación con el sentimiento, el
pathos, y la vulnerabilidad como condición de la existencia. Este
modo-de-ser que se cultiva con otros nos recuerda que como
humanidad necesitamos tanto poder cuidar como sentirnos
cuidados (Comins Mingol, 2022).
En síntesis, el modo de relacionarnos basado en el cuidado,
y la posibilidad de construir paisajes existenciales a partir de
prácticas de cuidado de sí, de los otros y de los ecosistemas que
somos, constituyen una clave fundamental para el abordaje de la
crisis civilizatoria en la que estamos inmersos.
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Legitimando la gordofobia a través de la
medicalización: una revisión crítica de la gordura
y la gordedad
Legitimizing fatphobia through medicalization:
A critical review of fatness and fatness
Marion Ramírez-Torres1

Resumen: El artículo analiza la evolución de la medicina que con
fundamento en criterios de cientificidad margina otras prácticas de
salud y concibe y trata ciertas condiciones, tales como la gordura,
como un problema de salud que requiere medicalización e incluso una
condición que genera rechazo y discriminación hacia quien la presenta.
Examina también el debate en relación a la obesidad como condición
patológica o no y el surgimiento reciente de los Fat Studies como un
campo de investigación transdisciplinario y forma de reivindicación de
la gordedad para lo cual se explica la emergencia de identidades gordas.
Palabras clave: Gordofobia, medicalización, gordedad, fat studies

1 Investigadora independiente, egresada de la Universidad Autónoma
del Estado de Morelos. Cuernavaca, Morelos, México. Correo electrónico:
mari0n@live.com.mx

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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

Abstract: The article analyzes the evolution of medicine that, based
on scientific criteria, marginalizes other health practices and conceives
and treats certain conditions, such as fatness, as a health problem that
requires medicalization and even a condition that generates rejection
and discrimination towards who presents it. It also examines the
debate regarding obesity as a pathological condition or not and the
recent emergence of Fat Studies as a field of transdisciplinary research
and a form of vindication of fatness, which explains the emergence of
fat identities.
Key words: Fatphobia, medicalization, fat studies, fatness

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
La medicalización se entiende como el fenómeno social en el
que eventos ordinarios y situaciones cotidianas de la sociedad
se transforman en el tiempo en cuadros patológicos y problemas
médicos que se buscan resolver a través de tratamientos llevados
a cabo por profesionales de la salud (La Valle, 2014) teniendo
como consecuencia más efectos perjudiciales que benéficos y,
amenazando de manera paradójica la salud (Illich, 1975). Debe
entenderse, además, como un complejo proceso histórico que
derivó en la expansión de la medicina científica y moderna, misma
que nació a finales del siglo XVIII en Europa con la introducción de
la anatomía patológica (Foucault, 1977) impulsada inicialmente
por el advenimiento de los Estados modernos y más tarde por
el crecimiento de la industria de la salud y que, poco a poco se
manifestaría en otras partes del mundo. En México, podemos
situar su extensión en la época, principalmente porfiriana, ya que
las decisiones políticas estaban permeadas por el pensamiento de
la ciencia positivista del siglo XIX.
Sin embargo, desde el juarismo, se intentó por decreto
secularizar la atención sanitaria antes confiada a congregaciones
eclesiásticas, pero sin mucho éxito debido al clima político y social
que atravesaba el país a causa de los conflictos entre conservadores
y liberales. Es entonces con las políticas de higiene y saneamiento
ambiental que el gobierno de Porfirio Díaz logra dar paso al inicio
de “una transformación en la medicina mexicana, antes atravesada
por ideas y prácticas religiosas a una medicina fundamentada en
avances científicos” (Brena, 2015; p 413), misma que, a la fecha ha
logrado mantener su hegemonía, estableciendo como subalternas
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las prácticas y saberes sobre salud/enfermedad que no están
basadas ni legitimadas por criterios científicos (Menéndez, 1988),
sustituyendo cada vez los saberes ancestrales en salud pero que, al
mismo tiempo provocan resistencias culturales manifestadas por
desconfianza a la medicina moderna y oficial y un fuerte arraigo de sus
métodos de curación tradicionales que aún se mantienen en muchas
comunidades de México y América Latina (Nigenda y Orozco,
1997; León 2016). Todo esto se fusiona con reinterpretaciones,
apropiaciones y reconfiguraciones de los discursos y prácticas que
la sociedad hace de los mensajes y recomendaciones emitidas por
el personal sanitario (Martín, 2007) y nuevas representaciones y
demandas en sanidad, convirtiéndose en un verdadero sincretismo
de las formas de entender los procesos de salud y enfermedad, en
el que también está presente la publicidad de la creciente industria
medica que privatiza y transforma la experiencia sanitaria dentro
de un contexto globalizado.
Mirar el cuerpo
Aunque el cuerpo humano, como objeto de estudio ha interesado
a distintos campos del saber, esto debido a su complejidad
biopsico, socio-histórica, política y cultural, este ha cobrado un
reciente interés como objeto de estudio dentro de las ciencias
sociales y humanidades (Le Breton, 2002; Shilling, 2012; Muñiz,
2014) sin embargo, como señala Muñiz (2014) la mayoría de estos
trabajos en aras de reivindicar el cuerpo terminan por cosificarlo
y tienden hacia la escisión del sujeto de su carnalidad, por lo que
la autora propone “colocar la mirada de las investigaciones en las
prácticas corporales como objeto de estudio” y no en el cuerpo en
sí mismo, con el objetivo de trascender la concepción dicotómica
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cuerpo-sujeto/cuerpo-mente que claramente tiene una influencia
cartesiana que poco abona a las nuevas exigencias epistémicas de
entender y explicar la complejidad y fomentar la transdisciplina
derivadas de la emergencia de una nueva racionalidad científica
necesaria para entendernos en un mundo globalizado (Osorio,
2012). Esto permitirá dar cuenta de las experiencias que
encarnan los miembros de una sociedad, esto es, aquellas que son
materializadas en el cuerpo y/o a través del cuerpo, donde este
tiene un papel protagónico para la consolidación de prácticas.
El presente trabajo se inscribe en la propuesta de Muñiz
(2014) por lo que se pretenderá entender la gordura y/o la
obesidad desde las prácticas corporales, es decir:
…el conjunto de acciones reiteradas, (…) mismas que los
individuos ejecutan sobre sí mismos y sobre los otros y a través
de las cuales se adquiere una forma corporal y se producen
transformaciones, es decir, se constituye la materialidad de los
sujetos. (p.10)
Así entendemos que las corporalidades gordas emergen
como una forma corporal que exige mayor pronunciamiento en los
estudios académicos para dar cuenta de las prácticas que regulan,
condicionan y emanan de las y los sujetos que las encarnan
y, como esta manifestación de su materialización corporal
también va a regular sus prácticas cotidianas. Si bien, diversos
movimientos activistas (activismo gordo) le han brindado
visibilidad al incorporar la gordura como parte de sus agendas
políticas, la gordura, como una experiencia particular del cuerpo
y, de las prácticas corporales no ha recibido la misma atención
académica en habla hispana, salvo algunos pronunciamientos en
la divulgación científica (Gordofobia UNAM) y aquellos estudios
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que se centran primordialmente en una mirada biomédica y/o
medicalizada preocupada por el fenómeno expansivo de la
obesidad (Barquera, 2010; Dávila, 2015; Rodrigo-Cano, 2017).
¿Gordura u obesidad? Consensos y tensiones
¿Es la obesidad una enfermedad en sí misma o un factor de riesgo
para el desarrollo de las enfermedades crónicas? La obesidad
se entiende desde las ciencias médicas y de la salud como una
enfermedad en sí misma, por lo tanto, es vista como un problema
que debe erradicarse. Es además considerada como un importante
factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas.
La Organización Mundial de la Salud, (OMS, 2019) la
define como:
Una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Una forma simple de medir la obesidad es
el índice de masa corporal (IMC), esto es el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros.
Una persona con un IMC igual o superior a 25 es considerada
con sobrepeso. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo
para numerosas enfermedades crónicas, entre las que se incluyen
la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. (p.1)

Algunos autores como Barquera et al., (2010) la han
definido como
(…) enfermedad de etiología multifactorial de curso crónico en
la cual se involucran aspectos genéticos, ambientales y de estilo
de vida. Se caracteriza por un balance positivo de energía, que
ocurre cuando la ingestión de calorías excede el gasto energético, ocasionando un aumento en los depósitos de grasa corporal
y, por ende, ganancia de peso. (p.399)

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Otros, sin dejar de lado su mirada patologizadora, hacen
énfasis en su relación con el exceso de peso corporal, definiéndola
como “una enfermedad crónica multifactorial caracterizada por
una acumulación excesiva de grasa. Cuando la ingesta es superior
al gasto energético tiene lugar un desequilibrio que se refleja en un
exceso de peso” (Rodrigo-Cano et al, 2017, p.88) y mencionando
también su carácter epidémico y la denominación dada por la OMS
como la “epidemia del siglo XXI”, considerando que su combate
es uno de los retos más importantes de la salud pública a nivel
mundial por mermar la salud calidad de vida (Dávila-Torres et
al.2015). La Norma Oficial Mexicana NOM-008-SSA3-2017, para
el tratamiento integral del sobrepeso y obesidad 2, definen la obesidad
como “enfermedad caracterizada por el exceso de tejido adiposo
en el organismo” (p.5).
Sin embargo, debido a la arbitrariedad que implica el hablar
de excesos corporales y grados de adiposidad, algunos autores
han discutido acerca de los problemas que conlleva construir y
establecer una definición operativa de obesidad, pues reconocen
que “el grado de exceso de grasa, su distribución en el cuerpo y las
consecuencias asociadas a ella varían entre los individuos obesos”
(Kaufer-Horwitz et al. 2008, p.350), sin embargo, aunque KauferHorwitz hace uno de los primeros intentos por visibilizar desde
las ciencias de la salud sobre la estigmatización de la obesidad,
resaltar su vinculación a un estándar de normalidad, mencionar
la historicidad de la obesidad al hablar sobre las modificaciones
en el tiempo que ha sufrido el término y la dificultad para
determinar los “excesos” debido a la variabilidad corpórea, es un
trabajo que no se escapa de la perspectiva biomédica que definen
tal condición como enfermedad, problema y epidemia y que
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establece puntos de corte asociados con morbilidad y mortalidad
para medirla.
Habremos de resaltar entonces que, aunque la obesidad
es considerada de etiología multifactorial por sus mismos
detractores, son estos quienes centran sus estrategias de
combate en el puro plano biológico. Además, obesidad es un
término tomado del universo médico para hacer referencia no
sólo a una forma corporal con características específicas, sino
a la relación o vinculación de esta forma corporal con el estado
de salud-enfermedad, haciendo énfasis en el exceso, la grasa y
la cuantía.
La gordura, en cambio, es un tema poco explorado
en la academia hispanoparlante, que hace referencia a esas
corporalidades grandes delimitadas por la “abundancia de carnes
y grasas” (DRAE, 2020) sin hablar de excesos y sin trastocar la
mirada médica que la relaciona directamente con un proceso
patológico.
El interés por estudiar la gordura y, más específicamente,
las subjetividades de quienes la encarnan, surge inicialmente
en el seno del llamado “activismo gordo”, dentro del cual se
han producido una serie de textos más o menos “informales”
que intentan visibilizar la condición de las personas gordas
y denunciar una posición de desventaja y discriminación
dentro de un denominado “sistema de opresión” dándole voz
a la subalternidad vedada por el estigma de la enfermedad y,
haciendo un primer intento por despatologizar su cuerpo, del
cual consideran que el sistema médico se ha “apropiado” para
normalizarlo a través de fuertes campañas anti obesidad.
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Fat Studies o estudios de la grasa. Estado de la cuestión.
Como un nuevo campo transdisciplinario de investigación
intelectual, el interés por estudiar la gordura empieza a surgir en
las últimas décadas de la mano de los llamados “estudios gordos”
(Fat Studies), mismos que en Iberoamérica se encuentran más
vinculados al activismo que busca la reivindicación de la gordedad3
a través de la producción de pensamiento crítico que explora el
fenómeno desde diversas aristas que los interesados en combatir
la obesidad dejan de lado. En palabras de Marilyn Wann (2009)
en el prólogo del libro The Fat Studies Reader, los estudios gordos
podrían definirse en parte “por lo que no son” así, por ejemplo:
Si se cree que las personas gordas podrían (y deberían) perder
peso, entonces no está haciendo estudios gordos.
Si crees que ser gordo es una enfermedad y que las personas
gordas no pueden disfrutar de buena salud y larga vida, entonces no estás haciendo estudios gordos. En cambio, su enfoque
está alineado con investigadores de “obesidad”, cirujanos bariátricos, funcionarios de salud pública que declaran “guerra”
…( p. ix–xxvi)

A estos Fat Studies como le conocen los angloparlantes,
le anteceden varios textos interesados en abordar el tema de la
gordura ofreciendo una mirada alternativa al fenómeno, así, en
1978 Susie Obrach publicó el libro titulado Fat is a feminist issue (La
gordura es un asunto feminista) en el que la autora plantea que
el comer compulsivo en las mujeres es una forma de lidiar con la
desigualdad de género, además propone que las mujeres deben
contactarse con sus emociones y aprender a comer de manera
consciente, lo que tendría como consecuencia la pérdida de peso.
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Si bien, la autora intenta hacer una denuncia al mundo de las
dietas que afecta principalmente a las mujeres, en sus argumentos
centrales sigue considerando la gordura como un problema que
debe y puede combatirse, aun así, la propuesta de Obrach es uno
de los primeros intentos de aproximarse desde otros enfoques
disciplinares, a un campo prácticamente monopolizado por el
enfoque médico.
Por otro lado, podría reconocerse Bodies out bounds: Fatness
and Transgression (Lebeso y Evans, 2001) como uno de los primeros
textos académicos en discutir de manera más extensa sobre el
papel de la gordura en la sociedad occidental y una de las obras
inaugurales de los estudios de la gordura pues, en este ensayo,
la autora examina las representaciones sociales del cuerpo
gordo, mostrando como el valor de la gordura dista mucho de ser
universal sino que responde a un contexto histórico, político, y
cultural. Consideremos que ya desde los años 80 Bradley (1989)
indaga la gordura desde los roles familiares de una comunidad
puertorriqueña de Filadelfia, y sus hallazgos son innovadores,
atribuyendo al contexto el dotar de significados la corporalidad,
pues ser mujer gorda en ciertos entornos, como en su estudio,
significa “ser buena esposa” y la dirime de ser acusada de infiel.
Otros autores como Igor de Garine y Kopper(1991) resalta
la dimensión simbólica del prestigio de la gordura entre los
Massa del norte de Camerún, noción que dista del pensamiento
occidental en donde la gordura es catalogada como una
enfermedad (obesidad), signo de fealdad y fracaso.
En ese mismo año, Sobal publica Obesity and nutrition
sociology: a model for coping with the stigma of obesity (Sobal, 1991).
Aunque este texto denuncia el estigma de la obesidad e incluso
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propone un modelo para combatirlo, el artículo publicado por
la Cornell University inaugura la sociología nutricional como una
disciplina que pretende estudiar los hábitos alimentarios con
métodos sociológicos para lograr influir en la pérdida de peso de
los sujetos y abonar a la epidemiología.
Posteriormente Lupton (1996) basada en diversas fuentes
como películas, literatura y publicidad de comida, propone
un amplio análisis sobre los significados socioculturales y
personales de la comida, explorando la relación entre la comida
y la encarnación, las emociones y la subjetividad. Incluye una
discusión sobre el entrelazamiento de la comida, el significado
y la cultura en el contexto de la infancia y la familia, así como la
construcción social de género de los alimentos, gustos, disgustos
y preferencias de comida, la experiencia de cenar afuera,
espiritualidad y el cuerpo “civilizado”. Esta obra podría ser clave
entre el vínculo del cuerpo con la comida y la subjetividad, del
cual se puede extraer categorías que nos permitan adentrarnos a
los estudios de la gordura.
En las propuestas de Campos (2004), debe reconocerse
la importancia de sus esfuerzos por denunciar mediante
algunos datos científicos las arbitrariedades que envuelve a la
producción académica sobre la obesidad, así como evidenciar la
existencia de una enorme industria de pérdida de peso y su papel
preponderante en una sociedad neoliberal para promover el
adelgazamiento en pos del enriquecimiento económico. También
el autor cuestiona la imagen corporal, por lo que, esta obra permite
replantearse epistemológicamente el fenómeno de la obesidad, a
partir de vislumbrar otras aristas del mismo, que antes pudieron
encontrarse imperceptibles e incuestionables, sin embargo, sus
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conclusiones hoy día pudieran resultar escuetas a la luz de años
de investigación científica que han demostrado las consecuencias
negativas de una condición de obesidad, pues Campos termina
por producir y reproducir una suerte dicotómica de discurso
de “buenos y malos” y calificando simplemente de falaces todos
aquellos estudios que evidencian que la obesidad es un factor de
riesgo para el desarrollo de comorbilidades.
Por su parte (Gard y Wright, 2011), en ese mismo eje de
sospecha hacia la obesidad, propone finalizar el debate sobre
la obesidad, debido a que las catastróficas predicciones de los
científicos no se cumplieron pues “si bien las tazas de obesidad
van en aumento” explica, “así también la expectativa de vida”,
considerando que desde sus inicios la ciencia de la obesidad ha
sido incierta por lo que no se ha logrado establecer una “verdad”
objetiva que permita tomar efectivas decisiones políticas.
George Vigarello (2013) mapea las transformaciones de
las ideas occidentales acerca de las personas gordas desde la
Edad Media hasta el presente, prestando especial atención al
papel de la ciencia, la moda y las campañas de salud pública en la
configuración de las personas gordas y el desarrollo de su estigma.
Contreras y Cuello (2016) presentan a través de una
editorial independiente una fuerte crítica a la normalización
corporal, a través de ciertos escritos sobre la gordura. Cabe
destacar que, aunque estos textos no son estrictamente oficiales
por no tener respaldo académico, la información que presenta
resulta importante, pues recoge de primera mano las voces y el
sentir de las personas que encarnan cuerpos gordos politizados.
Material que abona evidencia empírica para posterior análisis y
estudios comparativos.
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En Salud, alimentación y gordura, Teresa Ochoa (2017)
aborda la gordura desde la perspectiva de las bioconcepciones
y las representaciones sociales en donde demuestra que las
ideas y pensamientos del mundo occidentalizado no siempre
son pertinentes para entender la idiosincrasia y manera de vivir
de las poblaciones de origen mesoamericano para las cuales
el cuerpo, la salud, la enfermedad, la alimentación y la gordura
son acontecimientos en donde la persona los percibe y vive
como fenómenos unidos a la naturaleza, el universo y también
en conexión con las demás personas en la sociedad. A partir de
un análisis profundo pretende interpretaciones alternas a la
perspectiva biomédica hegemónica hacia la integración de una
epistemología más acorde a la realidad de la salud, alimentación
y obesidad en tiempos de actualidad y de esta manera ser una
inspiración para el diseño de políticas y acciones para la atención
de la salud en sociedades de origen mesoamericano.
Observaciones sobre el estado del arte
A partir de esta revisión que hemos realizado sobre los estudios de
la gordura, es claro que a través de los métodos y aproximaciones
teóricas de las ciencias sociales y humanidades intentan
concederle un lugar a parte de aquello que se ha denominado
“obesidad”, concepto determinado por la mirada médica y
utilizado en ese mismo contexto.
Dentro de estos se han producido diversos textos
que buscan explorar y atender la diversidad corporal y los
significados que se le atribuyen a la gordura, más allá de
entenderlo en términos de lo “saludable”. Cabe recalcar, que en la
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mayor parte de la producción académica en habla hispana, hasta
ahora no suele existir diferenciación clara entre los términos
gordura y obesidad, usándose de manera indiscriminada como si
fueran genéricos, algo que debería considerarse en las próximas
publicaciones que aborden dichas temáticas, pues mientras se
siga hablando de obesidad como sinónimo de gordura, este último
concepto seguirá atravesado por la creciente medicalización y
patologización de la vida que influye en el lenguaje, penetrando
con terminología medica la cotidianidad y, como consecuencia
creando confusiones y limitaciones para entender la corporalidad
en términos de diversidad, sin estigma ni gordofobia.
Gordura. Patologización y despatologización de las
prácticas corporales
¿Es la obesidad una enfermedad? Algunos escépticos de la
obesidad4 como Paul Campos y Michael Gard dirían tajantemente
que no, aunque, si bien las propuestas de los autores de The obesity
myth: Why America´s obsession with weight is hazardous to your health
(2004) y The end of the obesity epidemic (2011) respectivamente,
pueden resultar seductoras de inicio, debido a que exponen
críticas sólidamente argumentadas, su postura contra-narrativa
debe tomarse con cautela, pues se corre el riesgo de reducir a
teorías conspiracionistas y carentes de rigor, un tema de gran
relevancia y complejidad.
Por el contrario, otros autores la definirían como “la
epidemia del siglo XXI” (Álvarez, 2003) considerándola una
“enfermedad mortal” argumentando sobre las graves consecuencias
a la salud y advirtiendo sobre las muertes prematuras que
cobra, equiparándola en gravedad con el tabaquismo (Álvarez,
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2010). Algunos más radicales, no sin dejar de considerarla una
epidemia mortal grave, acusarían a la industria alimentaria de
tener conflicto de intereses que se contraponen a las políticas en
salud pública, alegando sobre conspiración entre corporaciones
de la industria alimentaria y de bebidas, acusando de “bloquear
políticas y regulaciones recomendadas para combatir la epidemia
de obesidad y diabetes” ya que estos no estarían interesados en
contribuir a frenar la epidemia de obesidad y diabetes sino solo
enriquecerse (Calvillo y Székely, 2018, p.52).
Diseccionando y descartando gran parte de la retórica
exagerada y el sesgo ideológico en ambos lados del debate, la
presente propuesta, a partir de sus próximas páginas, pretende
explicar el fenómeno expansivo de la medicina y la nutrición en
México y como esta, como un instrumento de control social que
logra instaurarse y penetrar la cotidianidad, provoca cambios
en las prácticas corporales, las representaciones, los discursos
y la terminología asociados con la gordura y, a su vez, como en
este clima de debate y alegato emergen identidades demandando
reconocimiento y visibilidad a través de movimientos como el
body positive y el activismo gordo, dando paso a centrar la atención
del fenómeno desde otras miradas dentro y fuera de la academia
y otros campos disciplinares a los que no solo compete el tema de
los procesos de salud y enfermedad.
Los usos de la nutrición y el control corporal. Breve
recuento en México
Los historiadores han logrado identificar que, desde el siglo XVI,
con la conquista del territorio que actualmente ocupa México, los
grupos hegemónicos se establecieron, buscaba, no solo el dominio
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y control ideológico sobre los nativos, sino también corporal. A
través de esfuerzos por establecer regímenes alimentarios, las
congregaciones eclesiásticas, tenían la pretensión de construir
“cuerpos indios”. Parte del control y la regulación social que se
logró en la conquista, fue a través de moldear y transformar la
materialidad corporal por medio del alimento (Bak-Geller, 2019).
Posteriormente en el juarismo, se intentó por decreto
secularizar la atención sanitaria, con la declaración del estado
laico los bienes de la iglesia se nacionalizan, es así como hospitales,
cementerios, orfanatos, que actualmente se encuentran a cargo
de la secretaría de salud, quedan bajo el control del gobierno. Sin
embargo, debido a los conflictos entre liberales y conservadores,
no se tuvo el éxito esperado por el gobierno, lográndose observar
que, si bien, fue un período que marco un cambio importante
con el antiguo régimen, también existieron continuidades y
resistencias (Rodríguez y Rodríguez, 1998; Brena, 2015). Ya para
el gobierno de Porfirio Díaz, se implementan políticas de higiene
y saneamiento ambiental, dando paso al inicio de la salud pública
en México. Se construyeron los primeros hospitales, entre ellos
el manicomio La Castañeda y el Hospital General, que contaba
con modernísimo equipo tecnológico, comenzando con ello
una transformación en la economía mexicana, antes atravesada
principalmente por ideas y prácticas religiosas, a una medicina
fundamentada en avances científicos (Brena, 2015) y permeada
por el positivismo, el darwinismo social y la ciencia de la higiene
que caracterizaba a la época. Es precisamente a través de la higiene
que se logra condicionar la conducta y mantener el control social,
pues, si bien es cierto que a través de la higiene se alcanzó cierto
grado de bienestar, esta también cumplió un papel importante
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en la gestión y control de los cuerpos y la moral (Rodríguez y
Rodríguez, 1998) coadyuvando con el proceso civilizatorio
basado en el disciplinamiento corporal, tal como sucedió en la
sociedad francesa del siglo XIV, en la que las prácticas de higiene
fundadas en el concepto de limpieza que emanaban de los grupos
sociales acaudalados que ostentaban el poder sirvió para imponer
supremacía sobre las prácticas de los grupos subalternos, aunque
lo que se entiende por “higiene” haya cambiado y mutado a
lo largo de los años (Vigarello, 1985) derivando en el proceso
civilizatorio que Norbert Elías (1989) analiza en El proceso de la
civilización, exponiendo que las normas europeas que suceden a
la edad media en cuanto autocontrol, son internalizadas a través
de la vergüenza y la repugnancia y derivan en la conformación
de un código de etiqueta, que tiene como objetivo regular los
comportamientos. Como puede observarse, el contexto mexicano
porfirista, no dista del europeo pues, aunque en el territorio
mexicano, la población tenía una cosmovisión sobre el cuerpo
y la salud, así como valores y creencias muy diferentes a los de
la sociedad europea, la empresa del gobierno en turno estaba
dirigida a “europizar” o “afrancesar” México, un proyecto que tal
pareciera tiene continuidad en la actualidad, pero que hasta la
fecha no ha logrado concluir su cometido.
La medicina moderna, que nace de la mano con la ciencia
de la higiene tiene un importante papel en la gestión, no sólo
de los cuerpos, sino también de la moral social, pues funge
como agente legitimador para la regulación de las prácticas y
comportamientos de la sociedad a través del establecimiento de
normas que señalan lo “correcto” e “incorrecto”, papel que antes
estaba designado a la religión y que operaba a través de la Iglesia,
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así, en la actualidad podría decirse que el Estado penetra en la
vida cotidiana y construye ciudadanía operando, a manera de
hipótesis, principalmente a través de la medicina, es por eso que
esta se encuentra inmiscuida en una red cada vez más grande de
medicalización que, con el crecimiento de la industria de la salud,
ya no sólo cumple importantes funciones políticas sino también
comerciales.
Entrado el siglo XX hubo en México diversos hitos en el
ámbito de la salud y las políticas alimentarias, mismas que en
un principio consistían en programas asistenciales basados en
subsidios tanto a la producción alimentaria como al consumo
y que derivó en programas de suplementación con megadosis
de vitaminas, dirigidos principalmente a población vulnerable
de escasos recursos, mismos que perduraron hasta los años 90
(Barquera, 2001), en esos tiempos la sociedad se encontraba
en un período de post-guerra, en Europa habían atravesado la
primera guerra mundial y, en México, la revolución mexicana,
trayendo como consecuencia padecimientos relacionados con el
hambre, como la desnutrición, siendo esta una de las principales
causas de mortalidad infantil (Fausto-Guerra et al, 2006) por lo
que, seguramente por esto, la concepción de la gordura, no tenía
las mismas acepciones que ha cobrado actualmente, “… cambió
en las últimas décadas del siglo XIX, período en que la delgadez
comenzó a ser juzgada como un valor estético positivo y la grasa
considerada un riesgo para la salud” (Giacoman, 2010, p.295). Sin
embargo, en México:
(…) a mediados del siglo XX (…) un niño gordo era, por definición, un niño sano y feliz; simpático y bonachón, como lo repre-

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sentaban en películas y cuentos. A los delgados se les daba un
cargamento de vitaminas y mucha comida. Los flacos eran sospechosos: seguramente padecían alguna enfermedad, o cuando
menos un “problema glandular” (Orea y Sánchez, 2016, p.1).

Sin embargo, esto no niega la discriminación, la
estigmatización social y la gordofobia a la que han estado
sometidas de manera histórica las personas gordas, desde el plano
estético, moral y sanitario (De Domingo y López, 2014; Suárez,
2017; De Oliveira, 2018).
La nutrición y la dietética tiene sus orígenes en Europa, su
desarrollo se debió al interés por estudiar la relación de las calorías
y los nutrientes con la salud, con el fin de optimizar las funciones
fisiológicas y corporales de las personas, pues se necesitaba
obreros capaces de soportar las largas y pesadas jornadas laborales,
por lo que su despegue se genera en el siglo XIX con el auge del
capitalismo y se enfatiza durante la primera mitad del siglo XX,
donde el hambre alcanzó relevancia política, social y científica,
explorando la función de los nutrientes y delimitando categorías
para la malnutrición. En un clima de crisis provocado por la gran
Guerra, conflictos internacionales, el desplome bursátil de 1929 y
la gran recesión de los años treinta la alimentación se convirtió en
una cuestión de Estado. La investigación científica fue de la mano
de las políticas en salud impulsando una nueva cultura dietética
(Barona, 2014).
En México es a partir de los años treinta que puede
identificarse un despegue de la ciencia de la nutrición con
José Joaquín Olascoaga Moncada, quien fungió como jefe de
la sección de investigación de la alimentación popular, misma
que se encontraba a cargo del hospital general de México,
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iniciándose oficialmente la enseñanza de la nutrición en 1936 en
el departamento de salubridad (Wanden-Bergghe et al, 2010).
La nutrición en tanto rama de la medicina, también
se hizo de la higiene para legitimar el señalamiento de
raciones alimentarias y excesos en la comida, pues a través
de la hegemonía cultura, es decir, “la imposición de patrones
culturales, de la manera de interpretar el mundo”, las clases
burguesas y aristócratas de la sociedad europea occidental
fueron expandiendo sus valores y marcando reglas de una vida
saludable que habría de distinguir una persona civilizada de otra
que no lo era (Pío-Martínez, 2002) sin embargo, para comprender
los posteriores proyectos políticos de México encaminados a la
invención de un tipo de ciudadanía, mismos que apuntaban a
una sociedad “civilizada”, debemos comprender que estos son
producto de las transformaciones tanto en el sistema político
mexicano como en la ideología de las diferentes élites estatales,
en el que tanto la higiene pero también la educación pública
fueron un instrumento del Estado para lograr el cometido, pues
como señala Héctor Gómez (2017, p.175) “…hasta la gastronomía
de la elite estatal tiene que inculcarse y difundirse entre las
diversas clases subalternas para conseguir que estas últimas
acepten y legitimen el poder del grupo dominante” pues, para
que la élite estatal pueda dominar con éxito su territorio por
períodos relativamente prolongados tiene que hacer uso de
“aparatos ideológicos” o “mecanismos de reproducción” del
poder estatal. Esa capacidad del Estado para “penetrar” en la
mente de sus súbditos (o ciudadanos en el caso de las democracias
capitalistas), se denomina “poder infraestructural” (Mann, 2006,
pp.6-7 citado en Gómez, 2017, p.175).
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

La ciencia de la nutrición funge como coadyuvante de la
maquinaria de dominación ideológica del Estado pues, esta es
usada como instrumento de control social (Pio-Martínez, 2013)
pero también corporal, la cual va más allá del simple uso de la
fuerza o violencia ejercida sobre la materialidad que constituye
a los sujetos, sino más bien, en términos de poder disciplinario,
concepto teórico desarrollado por Foucault (1977):
El control de la sociedad sobre los individuos no solo se efectúa
mediante la conciencia o por la ideología, sino también en el
cuerpo y con el cuerpo. Para la sociedad capitalista es lo biopolítico lo que importa, ante todo, lo biológico, lo somático, lo
corporal. El cuerpo es una entidad biopolítica, la medicina es
una estrategia biopolítica. ( p.5)

El disciplinamiento gira en torno a la norma y su código es
la normalización, que se caracteriza por crear aparatos de saber
y conocimientos.
El cuerpo, en tanto punto de apoyo de las técnicas de poder
para la configuración de los sujetos, posee, en la perspectiva
foucaultiana, un estatuto complejo: es instrumento a la vez que
efecto del poder. Apoyándose en él, el poder avanza; pero al
tiempo que es atravesado por el poder, resulta a su vez, inscrito
en un espacio de inteligibilidad determinado, investido de una
cierta “interioridad” que lo espacializa y lo hace objeto de la
mirada. El soporte del poder deviene efecto en la forma como el
soporte resulta investido por las operaciones del poder sobre él
(Benavides, 2016, p.601).

En este sentido, la gordura puede entenderse como un
malestar moral de la sociedad, pues en occidente “la obesidad
representa un signo de transgresión normativa y la consecuencia
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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

de aquello que no debe hacerse: comer mucho y ser ocioso”
(Gracia-Arnaiz, 2007, p.239), así se medicaliza y patologiza
la gordura, confiriéndole estatus de enfermo a las personas
corpulentas por el simple hecho de serlo y, siendo el facultativo
sanitario quien tenga la legitimidad para otorgarlo.
Resulta interesante que, la gestión del cuerpo, la
enfermedad, la muerte y la moral se sustituye de estar a cargo de
la Iglesia a estar a cargo del Estado a través del uso de aparatos
ideológicos como la medicina y la nutrición, por lo que podría
inferirse que la medicina moderna, actualmente cumple la misma
función política que cumplió la Iglesia, la de mantener el control
social al penetrar en los aspectos más íntimos de la vida cotidiana,
regulando meticulosamente las prácticas corporales.
Probablemente la gestión del cuerpo por parte de la
medicina de Estado abre posteriormente la puerta a la industria
médica y a la comercialización de la salud, por medio de la cual
también se promueven estándares de belleza “inflexibles” y
valores normativos que reproducen hegemonía y, que autoras
como Naomi Wolf (1990) en The myth of the beauty han denunciado,
analizando la condición histórica de las mujeres, quienes luchan
por encarnarla y los hombres por poseerla, siendo que esta
cualidad (belleza) no es ni objetiva ni universal, arguyendo que
en Occidente los desórdenes alimentarios y la cirugía plástica va
en aumento y, siendo la delgadez un atributo asociado a lo bello,
la autora menciona que perder entre 5 y 10 kilos, se ha convertido
en una de las metas más importantes para las mujeres, aunque
faltan datos rigurosos que demuestren esa aseveración, aun así,
cabe destacar que:
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Los hábitos alimentarios no están determinados en modo exclusivo por la preocupación por la salud o enfermedad. Para
algunos individuos el riesgo de engordar no consiste en contraer una obesidad mórbida, sino en dejar de tener un cuerpo
socialmente aceptable y, pese a ello, otras personas gordas no
se inquietan por su sobrepeso, sino que hacen de este una razón
para exigir el reconocimiento institucional de su particularidad (Gracia-Arnaiz, 2007).

Con lo que de algún modo se esclarece lo que Magdalena
Piñeyro (2016) denominó tripartito gordofóbico, mencionando
sobre las causas de la discriminación a las personas gordas:
No creo que pueda decir una única causa ni un origen de la discriminación de las personas gordas, pero sí que está entrelazada por tres factores: la estética, la salud y la moral. La primera
ofrece el modelo externo del cuerpo, el cual obviamente es delgado (y a veces atlético); la segunda ofrece un modelo interno
de cuerpo que es sano; la tercera ofrece un modelo de conducta
que ensalza el autocontrol y la disciplina. (p.54)

La emergencia de identidades gordas. Nuevos enfoques
para aproximarse al fenómeno
Los conceptos gordo, gorda, gordura, aunque han estado presente
en nuestra sociedad por años para designar generalmente a
personas con corporalidades grandes, en las últimas décadas
se ha convertido en un término despectivo para etiquetar y
estigmatizar a las personas con mayor corpulencia, sin embargo,
estos mismos recuperan dicha terminología y emergen como
identidades dentro de los movimientos sociales que reivindican
la gordura e intentan desmedicalizarla, diferenciándose de la
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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

terminología médica que le ha asignado un carácter patológico
y la ha nombrado regularmente como “obesidad”. Gordura hace
más bien referencia a aquellas prácticas que están atravesadas
por formas corporales grandes y que pueden o no tener vínculos
con los procesos de salud y enfermedad.
El advenimiento de las redes sociales, un mundo cada
vez más globalizado e interconectado, la adscripción de cada vez
más Estados a una organización de Estados plurinacionales y el
despegue y extensión del proyecto neoliberal es el caldo de cultivo
que permite la emergencia de cada vez más subjetividades que
logran organizarse en comunidades, aunque estas sean pequeñas.
La tarea de las y los estudiosos de las ciencias sociales, las
humanidades y las ciencias de la salud es identificar estos grupos,
analizar y explicar su papel en el mundo. ¿Qué demandan estos
nuevos grupos identitarios al hacerse manifiestos? ¿Qué tipo de
ciudadanía reclaman? (Si es que lo hacen). Una suerte de “revuelta
antigordofóbica” inunda las redes sociales, colectivos y autoras,
de diversos países (colectivos antigordofobia hispanohablantes
hay mayoritariamente en España y Argentina) trabajan en el
movimiento por la aceptación de los cuerpos: Gordaz!ne, Orgullo Gordo,
Cuerpos empoderados, Constanza Álvarez (Missógina) y Stop Gordofobia
son algunos de los más populares. Buscan la visibilización de los
cuerpos gordos y romper con el modelo único de cuerpo, no debe
confundirse con el movimiento Body Positive cuya diferencia radica
en que, este último busca la aceptación y ampliar la categoría de
cuerpos bellos en los que se incluyan corporalidades gordas.
Lo interesante del movimiento antigordofobia es que
busca evidenciar y cuestionar las obviedades que, legitimadas por
la ciencia, se han establecido por verdaderas como que
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

… el cuerpo gordo es un cuerpo enfermo e indisciplinado que
merece ser corregido, excluyendo hechos tales como que la gordura tiene diversos orígenes y causas, lo mismo que las conductas de las personas gordas también son diversas (hay cuerpos
gordos sanos y otros enfermos; hay gente gorda que cuida mucho su alimentación y otras que no; hay gente gorda que hace
deporte y otras que no, sin que nada de eso repercuta de manera
directa en su peso corporal). Llegamos entonces a la conclusión
de que no sabemos nada de las personas gordas (ni de nadie)
con el simple hecho de mirarlas, que todo es prejuicio que, por
cierto, sí genera serios problemas de salud: las personas gordas
vivimos en una situación de constante discriminación y exclusión de todos los espacios de nuestra vida (trabajo, educación,
relaciones sociales, etc.) que afecta nuestra autoestima y desarrollo personal, la gordofobia es un ataque directo a nuestra
salud mental. (Pineyro, 2016, párr. 3)

Hay que tener en cuenta, que aún queda abierto el debate,
sobre un fenómeno complejo, pues con lo planteado hasta el
momento “…no significa lanzarse ciegamente a los brazos del
relativismo cultural, por el contrario, simplemente se está
proponiendo no olvidar que tales criterios surgen en contextos
específicos y son fruto de relaciones de poder y estructuras
sociales concretas” (Giacoman, 2010, p.300).
Conclusiones
La gordura y la obesidad es un fenómeno complejo que presenta
múltiples aristas, por lo que al someterlo a materia de análisis
debemos tener en cuenta que, según el enfoque desde donde se
posicione el investigador un sujeto será o no gordo, estará o no
enfermo. La mirada científica occidental, medicaliza las prácticas
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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

corporales y establece nociones de normalidad corporal,
generando estigmatización y con ello discriminación legitimada
por estatutos de carácter médico. Debemos tener en cuenta que
las representaciones sociales sobre el cuerpo ideal y la gordura no
son estáticas ni únicas, han cambiado históricamente e incluso
diversas sociedades contemporáneas muestran escenarios
diferentes y alternativos al de occidente que actualmente
patologiza la gordura y la condena.
Ante esta nueva emergencia de identidades configuradas
bajo la forma corporal de la gordura, también se hace necesario
el empleo de otras categorías y otros conceptos que nos puedan
ayudar a entender la nueva realidad a la que nos enfrentamos, no
para negar y desechar los trabajos que se han producido sobre
obesidad, que señalan los factores de riesgo a tener cierto peso y
niveles de grasa, sino para replantearnos epistemológicamente
como estamos construyendo “evidencia” sobre la obesidad y
rediscutir si deberíamos considerar enfermedad una condición que
atraviesa diversos procesos subjetivos. Se invita a los profesionales
de la salud a no usar indiscriminadamente la categoría de obesidad
sin antes asegurarse, por medio de diversos estudios médicos,
que el usuario de servicios de salud realmente atraviesa por
procesos patológicos y, también se invita a los profesionales de
otras disciplinas a no usar como si fueran genéricos los términos
obesidad y gordura. Transitar hacia el término gordedad, que emana
de las mismas voces colectivas de la sociedad para referirse a la
posibilidad de vivirse y existir siendo gordo o gorda y manifestarse
en distintas esferas de la vida cotidiana.
Cabe recordar que aún hace falta mucha investigación de
esta joven subespecialidad (estudios gordos) de los estudios del
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cuerpo, aún se necesita, por ejemplo, indagar historiográficamente
cuando con exactitud se empezó a utilizar la terminología médica
empleando el término gordura para sustituirlo por obesidad (si es
que fue así). Hacen falta más estudios de corte cualitativo que
recoja las voces de las personas que se encuentran dentro de
movimientos sociales que reivindican la gordura para dar cuenta
de primera mano ¿Qué hay detrás de la participación política
de estas personas? Sus demandas, entender sus prácticas en
un contexto político especifico que les permita hacer valer sus
intereses.
De igual manera, hay que profundizar en la construcción
de terminología que explique el fenómeno, dado que el concepto
utilizado actualmente para hacer referencia a la discriminación
y rechazo que sufren las personas gordas corpulentas debido
a su apariencia, por ejemplo, al momento de postular para un
empleo, acoso escolar, la manera en la que viven su sexualidad o
vida cotidiana es “gordofobia” un término derivado de fatphobia
se encuentra en debate, pues no alcanza a explicar del todo el
fenómeno planteado.
Este ensayo, más que dar explicaciones, lo que pretende
es abrir el debate o abonar al debate ante nuevas discusiones que
se están gestando en la sociomedicina respecto a una condición
dada, esperando en un futuro realizar análisis más profundos
sobre el tema.

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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

Pies de página
1. En el presente trabajo se desarrollan ideas y conceptos que
han sido recuperadas de un ensayo previo que publiqué este
mismo año para la revista REDNutrición.
2. Aún no se avisaba la desaparición de las normas oficiales por
parte del gobierno federal cuanto se escribió este artículo.
3. La gordedad es un concepto propuesto (Ramírez, 2023) para
definir las prácticas corporales que ejecutan las personas
que encarnan una forma corporal grande o corpulenta, y
que tiene que ver con las experiencias que emanan de su
materialidad que los constituye como sujetos y no con
procesos exclusivamente patológicos.
4. Hace referencia a un grupo de académicos, principalmente
de EEUU, que han liderado la construcción de una contra
narrativa a las afirmaciones de quienes sostienen que un
mayor peso corporal representa una importante crisis de
salud pública. Los autores han ayudado a popularizar el
escepticismo de la obesidad como una posición intelectual
legítima, argumentando que los riesgos para la salud de la
gordura son, como mínimo, muy discutibles.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Música y gordofobia. Las canciones en el México
de los sesenta
Music and fatphobia. The songs in Mexico
in the sixties

Xavier Rodríguez Ledesma1

Resumen: Se analiza la manera en que en los años sesenta del siglo XX
en México la disputa ideológica y cultural por la imposición de nuevos
cánones y estereotipos de belleza del cuerpo tuvo en la música uno de
sus campos de batalla. En ese sentido encontramos diversas canciones
en las que se señalaba, criticaba o hacía escarnio sobre los cuerpos -en
su mayoría femeninos- que no se ajustaran a la nueva normatividad
estética que empezaba a imponerse. La música fue un arma más para
imponer la idea de que tener sobrepeso, ser rollizo o gordo ahora sería
motivo suficiente para sufrir violencia simbólica y verbal (ambas
prolegómenos y justificantes para la violencia física), cuestión que
hasta el día de hoy se mantiene vigente y ha sido calificada desde hace
apenas unos lustros bajo el concepto de “gordofobia”.
Palabras clave: Música, hegemonía, gordofobia, ideología.

1
Universidad Pedagógica Nacional. Ciudad de México, México.
Correo electrónico: xrodrig@upn.mx

77

�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

Abstract: This paper analyzes the way in which the ideological and
cultural dispute over the imposition of new canons and stereotypes
of body beauty in Mexico in the sixties of the twentieth century had
one of its battlefields in music. In this sense, we find several songs that
pointed out, criticized or frankly scorned bodies -mostly female- that
did not conform to the new aesthetic standards that were beginning
to be imposed. Music was one more weapon to impose the idea that
being fat would now be sufficient reason to suffer symbolic and verbal
violence (both prolegomena and justification for physical violence), an
issue that is still in force today and has been described as “gordofobia”
for only a few years.
Key words: Music, hegemony, fatphobia, ideology

78

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Presentación
La música es un espacio artístico en el que, como en todos los
ámbitos de la cultura, es factible identificar la existencia y
escenificación de múltiples disputas político-ideológicas, es
decir, querellas por la imposición, reproducción y naturalización
de ciertas formas de concebir al mundo, o por la expresión de
concepciones críticas y cuestionadoras, expresiones claras de
resistencia. En esa lógica, las obras musicales deben asumirse
como productos históricos sociales que, como tales, poseen una
impronta política particular.
Uno de los múltiples aspectos en los que esos ejercicios
de poder se expresan refiere al establecimiento de determinados
valores estéticos en general y, en particular para el caso que
interesa a este artículo, sobre la belleza y la fealdad de los cuerpos
humanos. No es ninguna novedad señalar que las normas estéticas
son construcciones culturales que, en el escenario de las disputas
por la hegemonía, anhelan imponerse a la sociedad en general.
A través de su naturalización y universalización se generalizan
un conjunto de subjetividades históricamente definidas. Esto
explica, por ejemplo, porque es posible encontrar diferencias
importantes entre los cánones de belleza de antaño y los presentes,
o la discrepancia contemporánea respecto a los valores estéticos
positivos y negativos en las diversas culturas planetarias.
Lo cuerpos que aquí y ahora nos parecen bellos y deseables
no lo han sido en otros momentos, ni lo son en todas las culturas
del mundo. La disputa por imponer una y solo una forma de
belleza incluso puede ser leída en clave de colonialismo ya que
los estereotipos euroccidentales se reproducen a través de todo
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

79

�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

el espacio cultural, mediático, intentando universalizar ciertas
características como las únicas válidas y legítimas, condenando
a todo lo que no las cumpla o reproduzca a habitar un purgatorio
cooptado por la fealdad, lo desagradable e, incluso, lo grotesco.
Desde esta perspectiva se revisa la forma en que la música
de los años sesenta del siglo XX en México se plasmó el viraje en
los cánones estéticos de la época, en los estereotipos de belleza
asignados a los cuerpos de hombres y mujeres, como ejemplo de la
manera en que los regímenes de poder son capaces de neutralizar
y hacer suyas las diversas expresiones culturales -particularmente
la música- que en un primer momento surgen como disruptivas,
cuestionadoras, renovadoras y contestatarias.
El objetivo del trabajo es puntual: identificar cómo en la
música de los años sesenta del siglo pasado en México se expresó
y reforzó una modificación de fondo en los cánones de belleza
corporales, caracterizada por la crítica, escarnio y mofa contra los
sujetos que padecieran sobrepeso.
Dos aclaraciones previas. La primera es que el trabajo
no anhela promover la cancelación contemporánea de ninguna
canción u obra musical, lo cual suele suceder cuando se deja de lado
la obligatoriedad analítica de, justamente, historizar los productos
culturales. Al contrario, veremos cómo fue que el cambio sobre las
normas de belleza de los cuerpos humanos en el período detectado
se expresó en algunos productos musicales que, a su vez en un
ejemplar ejercicio dialéctico, lo apalancaron y reforzaron.
La segunda precisión refiere a uno de los resultados
que el análisis arrojó: por lo general fueron mujeres quienes
constituyeron (y lo siguen siendo) el blanco único de las críticas
en las canciones cuyas letras impusieron a la gordura como un
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

valor negativo. Si bien este descubrimiento abre importantes
líneas reflexivas que podrían realizarse desde las perspectivas de
género, este acercamiento teórico y metodológico no constituyó
nuestro punto de partida para adentrarnos en el análisis de la
manera en que la música demostró ser un espacio cultural más
en el que se presentaron, consolidaron y reprodujeron nuevos
estándares estéticos sobre los cuerpos humanos.
Valgan ambas acotaciones para evitar la generación de
posibles expectativas erróneas sobre el tipo de análisis realizado
y las conclusiones obtenidas.
Se asume como enfoque teórico metodológico lo que
en un inicio se nombró como Análisis Crítico del Discurso.
(Van Dijk, 1994) Este tipo de estudio, hoy ya conocido con el
nombre de Estudios Críticos del Discurso, enfatiza su carácter
multidisciplinar al especificar que en el estudio del objeto de
estudio pueden ser utilizados muchos métodos y enfoques a
fin de evidenciar la bases y procesos ideológicos (políticos) que
todo lenguaje posee, ubicando así los ejercicios de dominación y
resistencias que ahí se expresan. (Van Dijk, 2016). Tal acercamiento
teórico refiere a la necesidad de ubicar social e históricamente los
textos (productos culturales y narrativas históricas) e, incluso, al
propio ejercicio analítico del investigador, al cual se ubica como
sujeto político, alejándose así de cualquier tipo de referencia a
la posibilidad de su supuesta neutralidad ideológica. (Van Dijk,
1999, p.23)
De acuerdo con Van Dijk (1994), este tipo de análisis “es
una herramienta muy útil que tenemos los investigadores para
comprender los mecanismos de poder en la sociedad. Con él se
pueden descubrir las estructuras y estrategias de legitimación
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

del poder, los procesos y estructuras allí (en los productos
lingüísticos y culturales) escondidos.” (p.5)
La investigación crítica del discurso tiene, entre otras, las
siguientes propiedades generales: a) Se enfoca, principalmente,
en problemas sociales y cuestiones políticas, en lugar de solo
estudiar las estructuras discursivas fuera de sus contextos
sociales y políticos; b) Es, usualmente, multidisciplinaria; c) Más
específicamente, se centra en las formas en las que las estructuras
discursivas representan, confirman legitiman, reproducen o
desafían las relaciones de abuso de poder (dominación) en la
sociedad. (Van Dijk, 2016, p.205)
Se seleccionaron seis canciones. De ellas cinco son
adaptaciones al español de obras originalmente escritas en inglés
(covers).
–
–
–
–
–

“Matilda”, 1961, Los jokers
“La bomba”, 1963, Los locos del ritmo
“Bule Bule”, 1965, Los rockin devils
“Yuyu mata yuyu”, 1965, Los rockin devils
“Mi gorda es fea”, 1966, Los rockin devils

Y una canción compuesta en español: “La suegra”, 1970,
Los Strwck.
Cuatro de ella pueden ser catalogadas dentro del concepto
(muy usado en la época en que surgieron) “música moderna”,
el cual englobaba a varios ritmos surgidos como secuelas del
rocanrol. Mientras que, de las otras dos, una es un calypso y la
otra una cumbia.
Para elegirlas se asumió la propuesta realizada por Uwe
(2015) en el sentido de que la construcción de un universo de
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análisis se puede realizar “en la medida en que la investigación
avanza sobre el telón de fondo de la selección y análisis continuo
de datos” (p.48) A partir de un diseño de investigación flexible
se identificaron canciones de la década de los sesenta en
México que referían a ciertas características corpóreas de sus
protagonistas, atendiendo al señalamiento metodológico de
que esta es “… una manera de establecer una colección de casos
materiales o acontecimientos seleccionados deliberadamente
para construir un corpus de ejemplos empíricos con el fin de
estudiar de la manera más instructiva el fenómeno de interés.”
(Uwe, 2015. p. 50). De tal forma, se integró un corpus de
canciones que mencionaran explícitamente la gordura de los
personajes presentados en las letras.
La música como espacio de lo político
Uno de los retos más complicados para los musicólogos y
científicos sociales que la toman como objeto de estudio, es
justamente cómo medir o mostrar la existencia de disputas
políticas (ejercicios de poder, resistencias, expresiones de
tradición o propuestas de cambio) en el manejo de los sonidos,
escenas, etc. (Schanton, 2015; Hammeken 2018; Said, 2010; Said,
2020). En el caso del análisis que presentamos en este trabajo
nos enfocamos exclusivamente en una de las partes integrantes
de ciertas obras musicales: las letras, lo verbalmente dicho en las
canciones.
La música es una de las diversas herramientas en la lucha
por la imposición o transformación de la hegemonía. A diferencia
de las explicaciones que ubican a esta expresión cultural como
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

una actividad en la que únicamente se desarrollan propuestas
artísticas alejadas de toda carga política, planteamos que la
música -como toda obra cultural (Said, 2004)- constituye un
espacio en el que lo político se plasma de diversas formas, siendo
una de las principales su utilización para imponer o resistir
concepciones del mundo y valores específicos. (Attali,1995;
Gioia, 2021; Pérez, 2023; Rodríguez, 2019; Said 2010) Partiendo
de esta esta perspectiva es posible avanzar en el análisis sobre
los mecanismos a través de los cuales se imbuyen, reproducen y
presentan en ella los diversos contenidos de carácter ideológico.
Para que una ideología desempeñe su función en
la consolidación de una hegemonía debe cumplir con una
condición ineludible: invisibilizar la especificidad histórica de la
concepción del mundo cuyos valores reproduce y asienta. Para
lograrlo es necesario deshistorizarlos, esto es, impregnarlos y
legitimarlos como conceptos naturales, universales. (Schiller
1982, p.26ss). Si en el caso del resto de los -utilizando el clásico
concepto althusseriano- aparatos ideológicos es más asequible
identificar los valores ideológicos impregnados en sus mensajes
y, por tanto, reconocerlos como lo que son (herramientas para
la construcción de hegemonía), en la música su característica
inherente (constituir una forma de administración del ruido,
según afirma Jaques Attali, agrega una dificultad complementaria
para su interpretación bajo estos parámetros. (Baricco, 2016)
Es necesario tener claro que, por lo general, la ideología se
hace presente en los diversos mensajes sin necesidad de que exista
una línea política estratégica para hacerlo, sino por el simple
hecho de que los creadores (los artistas, los músicos) son sujetos
sociales que se han desarrollado dentro de un sistema de valores
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específico que reflejarán en sus creaciones. El círculo virtuoso
(por eficiente) ideológico hegemónico funciona a la perfección:
los músicos que componen e interpretan, por ejemplo, canciones
misóginas u homofóbicas no necesariamente lo hacen por alguna
razón explícita de estrategia política o comercial, sino porque
ahí expresan sus convicciones y valores que convergen con los
hegemónicos. Por su parte, los receptores no suelen reaccionar
negativamente cuando se escuchan los valores y apreciaciones
contenidos en esos mensajes pues, obviamente, ellos los
comparten por ser igualmente sujetos sociales con las mismas
perspectivas ideológicas. Los diversos géneros de música -así
sean los más contestatarios- no están exentos per se de reproducir
los valores hegemónicos imperantes, al contrario. Ello demuestra
que el sistema funciona. Así es posible comprender, por ejemplo,
las declaraciones de Kathleen Hanna, reconocida integrante del
ambiente punk: “Me metí en ello con mucho más optimismo.
Había vivido situaciones de violencia, pero confiaba mucho
en que esta escena punk desafiara las normas de la sociedad.
Sin embargo, recrearon el mismo modelo de familia abusiva.”
(Goldman, 2021)
A pesar de la puntual delimitación del objeto de nuestro
análisis, debemos destacar que en la música se cumple a
cabalidad la obligatoriedad del mensaje ideológico hegemónico
eficiente referido a su naturalización e invisibilización. Ello
explica porque se ha consolidado la idea de que solamente una
fracción menor de toda la producción musical contiene valores
ideológicos explícitos. Así, es usual que se califique solamente
a ciertas obras como: canciones con mensaje o con contenido,
música de protesta, música militante, música política, etc. Tal
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distinción implica, obviamente, que el resto de la música carecería
de mensaje o, en el mejor de los casos, que sí lo tiene, pero su
contenido no poseería ninguna carga política ya que simplemente
refiere a cuestiones cotidianas, sentimientos y apreciaciones de
vida que todo el mundo siente y comparte.
Reconociendo que la música debe ser ubicada como un
dispositivo político en el que da se dan las batallas culturales
por la hegemonía, es necesario destacar una faceta más de dichas
disputas: la capacidad de los sistemas de dominio, del poder,
para enfrentar la aparición de ritmos, fórmulas disruptivas,
cuestionadoras y diferentes a las tradicionales. La estrategia para
hacerlo adopta posibilidades diversas: a) intentar silenciarla
a través de la censura directa o descalificarla acusándola de
atentar contra la tradición y los valores establecidos, b) creando
y promoviendo propuestas alternativas a fin de que el público se
olvide de aquellas y empiece a consumir estas nuevas. A esas dos
habría que sumar la que quizá sea la más efectiva e inteligente
de todas: resignificarla, esto es, apropiársela para imbuirle sus
propios valores y concepciones ideológicas.
La conversión de las nuevas propuestas musicales -en
un principio disruptivas- en dispositivos contenedores de los
valores ideológicos hegemónicos representa un triunfo en la
disputa por la ideología que, por si fuera poco, suele traer como
fruto adicional la obtención de jugosos beneficios económicos a
través de las industrias culturales. La mayoría de las canciones
aquí analizadas constituyen un ejemplo diáfano de esto ya que
muestran la forma en que para enfrentar el tsunami contestatario
expresado en el rock se inventaron nuevos ritmos buscando que
los jóvenes transitaran hacia ellos y superaran aquella “música
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estridente”, hecha y tocada por ellos mismos, en cuyas letras
primeras se expresaba ciertas críticas sobre situaciones culturales,
económicas y políticas que hasta ese entonces no se habían
cuestionado, además de que su baile implicaba que las parejas
se tocaran demasiado y ejecutaran piruetas que ocasionaban la
exposición indebida de ciertas partes de los cuerpos femeninos.
(Rodríguez, 2019; Svenious, 2017). Si en los países socialistas se
inventó el fallido Lipsi (Stonor, 2001), en el occidente capitalista
la cauda de ritmos nuevos posteriores al rocanrol fue abundante
y más exitosa: twist, surf, jerk, go-go, todos surgidos en la década
de los sesenta del siglo pasado.
Gordofobia: conceptualización nueva de un tema no tan viejo
Se parte de una definición puntual: la gordofobia es la
discriminación que viven las personas gordas por el hecho de serlo
y que se muestra en todas las prácticas, discursos y acciones que
burlan, marginan, estereotipan, prejuzgan, rechazan e implican
la obstaculización o vulneración de sus derechos. (Mancuso,
Longhi y Pérez, 2021. p.13)
Desde hace décadas la gordura ha ocupado un papel
protagónico cuando se analizan los patrones de discriminación
social. Podemos avanzar una hipótesis: la adopción más
reciente de normas estéticas validadas socialmente vinculadas
a la delgadez y, por ende, los inicios de la descalificación sobre
aquellos cuerpos que no las cumplieran pueden ser ubicados
cronológicamente en la segunda mitad del siglo XX. Planteado el
tema como un asunto de discriminación, es ineludible reconocer
su inherente sentido político.
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

La repulsión sobre los cuerpos obesos no es una actitud
natural, ni ahistórica, ergo, no es universal. Más bien, la
imposición de los valores estéticos que la soportan constituye un
acto político colonialista hegemónico que pretende generalizar
una apreciación cultural especifica al resto de las culturas, para
lo cual requiere presentarse como universal, natural, objetiva, etc.
Al respecto, Vigarello (2011) afirma que:
“El desarrollo de las sociedades occidentales promovió
el aumento de la delgadez corporal, la vigilancia más acentuada
de la silueta, el rechazo más alarmado de la obesidad. Todo
esto transformó el registro de las gorduras, privilegiando
insensiblemente la delgadez. Lo que aumentó intensamente sobre
todo su denigración, si no su descrédito…” (p. 10)
La instauración de los nuevos patrones discriminatorios
referidos a valores vinculados a la delgadez conlleva la generación
de odio hacia su propio cuerpo de todas aquellas personas que
se consideran fuera de los límites de volumen y peso instituidos
no solo como bellos y sexualmente deseables sino, peor aún,
normales y saludables. Para su imposición se echó mano de los
mecanismos y aparatos ideológicos usuales: cine, televisión,
revistas, publicidad, chistes y bromas populares, etc. A todas
ellas se sumó, para este caso específico de discriminación, la
elaboración de un amplio discurso médico acerca de los riesgos
que la obesidad implicaría. En esa recopilación de formas a través
de las cuales se impuso a la gordura como una característica
negativa, destaco a la música ya que ella constituye nuestro
objeto de estudio.
La implantación de la gordura como un atributo anormal
con el consecuente señalamiento, persecución y violencia
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contra aquellas personas que la posean, ha tenido importantes
consecuencias en términos de economía política ya que ha
impulsado la aparición y crecimiento de una industria que toma
como base los denodados esfuerzos de la gente por mantener
sus cuerpos dentro de los rangos de peso y volumen aprobados
socialmente. Así, podemos comprender el boom de, por ejemplo,
los gimnasios, la producción de alimentos light, la aparición
de bebidas dietéticas, la ropa deportiva, fajas y cosméticos
que prometen reducir tallas u ocultar en lo posible los excesos
de volumen corporal, procedimientos médicos de toda índole
incluyendo algunos sumamente riesgosos, etc., A ellos hay
que sumar la aparición y clasificación de nuevas enfermedades
(anorexia, bulimia,) referidas a desórdenes alimentarios
ocasionados por el anhelo de los pacientes de reducir su peso.
(Vigarello, 2011 p.262 ss)
El señalamiento, la crítica, la descalificación y la
invisibilización con base en la gordura de una persona se realizan
más allá del género. La sentencia es simple: ser gordo o gorda es el
problema. Sin embargo, a la discriminación por tener un cuerpo
con sobrepeso suelen sumarse otras formas de violencia contra
aquellos que, de acuerdo con la ideología dominante, son los
diferentes, los raros, los extraños, los anormales, por razones de
raza, clase, nacionalismos y, por supuesto, género. De tal forma
es posible encontrar discrepancias significativas en la manera
en que esta discriminación basada en el volumen del cuerpo es
ejercida ya se trate de hombres o de mujeres. Mientras que para
los hombres la violencia adquiere formas de condescendencia,
infantilización y bonhomía (gordito, buena persona, pachoncito,
etc.), para las mujeres el tono es otro muy distinto (Frenk,
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

1953) caracterizado de inicio por el uso del vocablo “gorda” (sin
diminutivo) como insulto, constituyendo un motivo suficiente
para exigirle a la mujer a la que se espeta que desaparezca de
la vista del sujeto calificador. En su acepción femenina ser
gorda se vincula expresamente a la fealdad como característica
inseparable.2
Las razones de esa diferencia en las formas que la violencia
adquiere conforme al género de la persona sobre la cual se ejerce
radican, sin duda, en otra de las características definidoras de
la ideología hegemónica: su rasgo patriarcal. De hecho, en un
análisis muy fino de este tipo discriminación, Magdalena Piñeyro
(s/f) encuentra que la crítica a la gordura de los hombres suele
matizarse al momento en que se le suman algunos de los atributos
positivos masculinos planteados por dichos valores, ya que un
hombre gordo puede ser visto como un sujeto capaz de cumplir
con ciertos rasgos distintivos que se esperan de él como hombre,
por ejemplo, la fortaleza y, por ende, ser proveedor de seguridad
y protección. Obvio es que eso no sucede para las mujeres
gordas con las que la crítica y la descalificación se ensañan al
ubicarlas como personas simplemente grotescas, ofensivas a la
vista, que debido a su masa corporal quizá no requieran incluso
la protección de un masculino pues ellas podrían defenderse
2
Al respecto Frenk (1953) afirma: “Gordo es quizá el único
término valorativamente neutral aplicado al hombre grueso y barrigudo.
Las demás designaciones suponen casi siempre en quien las emplea una
mayor carga afectiva: gordinflón, barrigón, panzón, tripón, tripudo, timbón,
botijón; también: es un (o muy) botijas, un tonel, un barril, un mantecas,
un mantequillas, una llanta, una tonina o un toni. Más ofensivas son las
designaciones de la mujer gorda:jamona, (vieja) sebosa (gorda y sucia).”,
pp.136-137. (Subrayado nuestro).

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por sí solas, lo cual se convierte en una afrenta más a los valores
patriarcales que sostienen que toda mujer requiere de un hombre
que la cuide y la resguarde. Sin haberlo planteado de inicio como
variable analítica, este último factor se evidenció claramente en
la revisión realizada de la música mexicana de la década de los
sesenta del siglo XX, ya que quienes protagonizan las canciones
seleccionadas son todas mujeres.
Nuestro supuesto de que fue en los años sesenta cuando
puede identificarse muy marcadamente el cambio en los cánones
hegemónicos de belleza parece confirmarse cuando encontramos
que las primeras reacciones contra el rechazo a la gordura tienen
como referencia la aparición del “Manifiesto de la Liberación
Gorda”, escrito por Judy Freespirit y Sara Aldebaran en el año
1973. A partir de entonces paulatinamente se fue evidenciando
la necesidad crítica de ubicar a la gordura como acción política
y, por ende, concebirla como una forma más de los mecanismos
de opresión del sistema hegemónico. Poco años después surgió
el concepto de “gordofobia” para designar la discriminación a
la: “que nos vemos sometidas las personas gordas por el hecho
de serlo. Hablamos de humillación, invisibilización, maltrato,
inferiorización, ridiculización, patologización, marginación,
exclusión y hasta de ejercicio de violencia física ejercidas contra
un grupo de personas por tener una determinada característica
física: la gordura.” (Piñeyro, s/f) La gordofobia consiste, entonces,
en la discriminación, objetivización y minusvaloración de gente
gorda, es decir, de las personas cuyos cuerpos son no normativos.
Hoy en día la gordofobia es un grave problema social. La
Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México (EDIS)
levantada en 2017 arrojó que el sobrepeso es el principal motivo para
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

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sufrir discriminación (10.7%), incluso por encima de otros factores
[forma de vestir (9.7%), color de piel (5.6%), edad (5.2%) e imagen
(5.2%)] que a primera vista parecerían ser los más socorridos en el
ejercicio de estas deleznables prácticas. (Consejo para Prevenir y
Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, 2020.)
A los gordos se les humilla, silencia, insulta, ridiculiza,
maltrata, discrimina, excluye y niega el ejercicio pleno de
sus derechos humanos. Y, como veremos en el análisis de las
canciones elegidas todas ellas éxitos de la década de los sesenta,
se les puede violentar y condenar libremente al exilio, además
de vincularlos y descalificarlos por el ejercicio de otro tipo de
acciones y características disruptivas de las normas ideológicas
hegemónicas. Asimismo, en las obras musicales analizadas se
cumple a cabalidad con el hecho de que fundamentalmente los
sujetos discriminados sean personajes femeninos.
Constituye una tarea política que trasciende lo meramente
académico no solo hacer visible estas batallas culturales por
la imposición y hegemonización de nuevas normas estéticas
corporales que se pretenden universales y no son más que
expresión de una ideología histórica específica, sino también
historizar su surgimiento y ubicar los mecanismos culturales a
través de los cuales se consolidaron es nodal.
Música de los sesenta en México. Apalancando la gordofobia
El corte es preciso: revisaremos la manera en que en la década de
los sesenta del siglo XX la música fue uno de los espacios en los
que se expresó un cambio radical en los estereotipos de belleza
occidentales sobre los cuerpos de hombres y mujeres. Fue en esos
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años en los que se desarrolló la construcción de un nuevo modelo de
cuerpo caracterizado por la delgadez, frente al que cualquier atisbo
de exceso de peso habría de ser señalado, criticado y violentado.
Un punto para destacar que surgió casi de forma inmediata
al iniciar el estudio fue que este reciente tipo de discriminación
adquiere especificidades particulares en función del género
de la persona sobre la que se ejerce. Ello queda evidenciado
puntualmente al hacer la revisión de algunas de las canciones
más populares de la época, pues en su totalidad fueron mujeres
las protagonistas de las mofas, los insultos y los oprobios ahí
expresados. Aunque con los hombres la violencia también existió,
ella se presentó de una forma distinta y, además, en la década
revisada no encontramos canciones en las que fueran masculinos
los violentados a causa del volumen de sus cuerpos.
El rocanrol -y los diversos ritmos que a partir de él se
decantaron- tuvo como protagonista a ese sector social (los
jóvenes) que en la década de los cincuenta empezó a exigir ser
reconocido en su especificidad cultural y política y que, a su
vez, paulatinamente iba conformando un sector de mercado que
habría de consumir productos diseñados puntualmente para él.
La música fue uno de ellos. (Cohn, 2022.) Si bien desde finales
de la esa década se pueden encontrar en México algunas primeras
expresiones rocanroleras, fue en los años iniciales de la década de
los sesenta cuando las empresas disqueras asumieron que él, junto
con los ritmos colaterales que generaría, constituían un producto
que tendría su mercado natural en los jóvenes clasemedieros
urbanos que paulatinamente se estaban integrando al mercado
laboral. La radio, la televisión y el cine abrieron sus puertas para
reproducir esas nuevas formas de expresión musical a la cual incluso
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

oportunistamente se sumaron multitud de artistas, tanto nuevos
como añejos en el mundo de la farándula. (Arana, 1985). Por su
parte, la cumbia -ritmo de una de las seis canciones analizadas- es
una música dirigida a un sector mucho más amplio de la población.
Como ya señalamos, la mayoría de los productos musicales
aquí examinados son covers de versiones originalmente grabadas
en inglés. En esas conversiones -no traducciones- al español
surgió otro dato interesante ya que fue solo en estas últimas en
las que los compositores mexicanos perfilaron a la gordura como
tema central para desarrollar la argumentación de la canción.
Empezamos con “Matilda”, un pegajoso calypso interpretado
por Harry Belafonte. Esta canción fue lanzada como single en 1953
y apareció en el álbum “Belafonte” en 1956, alcanzando un gran
éxito en el mercado estadounidense. Fue una de varias canciones
con las que dicho cantante edificó su imagen de ser un intérprete
de ritmos latino y antillanos de acuerdo con la imagen sonora que
el mercado anglosajón asigna para estas regiones.
En la voz de Belafonte, la canción narra las desventuras de
un sujeto a quien una mujer de nombre Matilda le ha robado 500
dólares que tenía guardados en su cama -más específicamente
debajo de la almohada- para comprar una casa y un terrenito,
para después ella huir a Venezuela. En la letra no se da alguna
explicación de quién era la protagonista ni por qué tenía acceso
al dormitorio del personaje. Esa es la anécdota contada, así de
simple y repetida varias ocasiones a lo largo de los 3:35 minutos
de duración de la canción. Si bien la historia presenta elementos
suficientes para avanzar hacia una lectura colonialista y clasista
de su decir, lo cierto es que, para afanes de nuestro análisis, ella no
aporta ningún señalamiento o referencia sobre las características
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

físicas de la chica, cuestión que llama poderosamente la atención
al compararla con la versión mexicana interpretada por Los
Jokers grabada en 1961. Veamos.
Matilda.
Los Jokers 1961
Créditos de la traducción al español: Los Jokers
Matilda, Matilda, Matilda,
Es mi novia y no la puedo besar
Matilda, Matilda, Matilda,
Estás muy gorda y no te puedo cargar
¡Canten todos!
Matilda, Matilda, Matilda,
¡Es una pelota!
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
Nuevamente.
¡Pero qué fea! ¡Vete pronto negra!
Matilda, Matilda, Matilda,
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
Matilda, Matilda, Matilda,
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
Nuevamente todos.
Matilda, Matilda, Matilda,
¡Ya casi rebotas!
Matilda, Matilda, Matilda,
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
¡Ya no te tolero!

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Lo que escuchamos en la adaptación de Los Jokers es un
burdo ejercicio de violencia de un sujeto en contra su novia. De
inicio, sin dar alguna explicación de las razones, el personaje
comenta que le es imposible besarla. Sin embargo, la escasa
información que posteriormente se proporciona es más que
suficiente para imaginar el motivo único del desdén: la mujer
es gorda, lo cual es razón más que suficiente para insultarla y
convocar los escuchas a sumarse al ejercicio de vilipendiarla
(“¡vamos todos!”).
Las injurias y descalificaciones son muy fuertes: parece
pelota, está muy gorda, es imposible cargarla, es muy fea y está
a punto de rebotar. Todo ello justifica que el hombre corra a la
mujer (“vete pronto, negra”) pues ya no la tolera. Inmersos en tal
atmósfera de agresión es difícil pensar que decirle “negra” fuera
una caricia verbal o el reconocimiento de un atributo positivo,
por lo que podríamos decir que con ello se agrega un elemento
racista al asunto.
Así, desde 1961 se pusieron las bases musicales para
violentar, señalar, criticar, agredir, descalificar e insultar a los
cuerpos que no se ciñeran al estereotipo de la delgadez que
empezaba a construirse. “Matilde” fue el primer personaje
construido para ser vituperado por su gordura. A ella poco
después se sumarían varios más, todas mujeres.
En 1963 “Los locos del ritmo”, quienes ya tenían un
lugar asegurado en la historia de la música mexicana por
haber compuesto a finales de la década de los cincuenta el
primer rocanrol originalmente escrito en español (“Yo no soy
un rebelde”) en el que los jóvenes plantearon su urgencia de
gozar de una mínima libertad para vestir, bailar, peinarse y
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divertirse de manera diferente a la de los adultos, hicieron su
aportación a la edificación de la gordofobia. Apenas dos años
después de haber irrumpido en el escenario musical nacional
con aquel batacazo, “Los locos…” grabaron una canción que
ejemplificaría claramente la forma en que el rocanrol sería un
espacio proclive más a ser utilizado para repetir y consolidar
los valores ideológicos hegemónicos, evidenciando las forma
en que el sistema es capaz de cooptar las nuevas expresiones
artísticas para hacer que también ellas reproduzcan los valores
propios de la ideología imperante. En un LP lanzado ese año
apareció su cover (“La bomba”) a “I´m not angry” (“No estoy
enojado”) escrita y grabada por el grupo estadounidense The
Everly brothers.3
En su versión original la canción narra el sentimiento de
tristeza de un sujeto por haber sido abandonado por su pareja, a
la cual le narra sus cuitas y le advierte que, al estar más enojado
que triste por su partida, le hará un hechizo que la hará volver
a su lado. En cambio, “La bomba” adoptó una vez más el estilo
narrativo de darle voz a un hombre para que insulte a su novia por
estar gorda. Curiosamente la única parte de la anécdota original
respetada en la adaptación es que el personaje también utilizaría
conjuros no para hacer que la mujer regrese a su lado, sino para
que ella baje de peso.
3 En diversos archivos digitales (DISCOG, Apple Music, etc.) aparece
un tal Jimmy Howard como el autor de “I´m not angry”. Sin embargo, resulta
que ese nombre era un pseudónimo de Don and Phil Everly (The Everly
Brothers) quienes, por un tiempo, probablemente debido a cuestiones de
derechos de autor, no pudieron publicar con propios nombres las canciones
que componían. Por su parte, en la versión solo Howard aparece como autor,
por lo que se desconoce quien hizo la adaptación al español.
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La bomba
Los locos del ritmo. 1963
Traducción al español de autor desconocido
La bomba te voy a llamar
porque redonda estás
y porque siempre que vuelvo a mirarte
parece que te inflaron.
La bomba te voy a llamar
Pues sé que un día vas a estallar
La bomba te voy a llamar
de eso no hay duda ya
pues cuando quieres bajar escaleras
lo haces siempre rodando
La bomba te voy a llamar
pues sé que un día vas a estallar
A un brujo contraté que hará un rito vudú
y cuando tú dormida estés
vendrá para jalarte de los pies
hasta que tú adelgaces otra vez

Desde las primeras palabras nos enteramos de que el título
de la canción es una juguetona descripción de la persona a la que se
violentará pues la voz narradora nos avisa que le dirá “bomba” en
virtud de que su cuerpo, debido a la su voluminosa redondez, está
a punto de estallar, peligrosidad que se incrementa día a día. Las
burlas por su exceso de peso continúan al describir que cuando
ella baja las escaleras lo hace rebotando, refiriendo a una de las
metáforas más trilladas con las que se descalifica a los gordos:
parecen pelotas. Finalmente, le advierte que ya ha contratado a
un hechicero para que le dé un susto tan grande que seguramente
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la obligará a adelgazar. Simple, pueril y facilón argumento el de
“La bomba” echa mano de algunas burdas y gastadas imágenes
para insultar a quien esté pasado de peso de los límites impuestos
por una naturalidad construida socialmente.
Si bien la canción lejos estuvo de convertirse en éxito, es una
buena muestra no solo del tema principal que estamos revisando.
Al escucharla podemos empezar a hacernos algunas preguntas
que rebasan el tema grave y concreto de la gordofobia, abriendo el
análisis a otros actos de poder en algunas relaciones absolutamente
inequitativas: ¿quién y por qué se siente con la autoridad para
ejercer la crítica contra la complexión de alguien más? ¿por qué
este tipo de abuso y violencia eran bien recibidas y no generaban
ningún rechazo por el público que las oía? ¿por qué, sin consultar a
la persona afectada, el tipo se arroga el derecho de actuar sobre su
cuerpo contratando a alguien para que lo modifique?
Ironías de las batallas culturales: la nueva música con
la que los jóvenes hacía poco negaban ser rebeldes sin causa,
pero legítimamente reclamaban sus derechos de tener mínimas
libertades sobre sus cuerpos, su forma de vestir y de divertirse, y
con la que, además, acusaban a los viejos de estar todos amargados,4
ahora, con el transcurso de unos cuantos meses, se mostraba como
un medio más factible de ser usado para abusar y violentar a otras
personas justamente por las características de su físico.
La fórmula musical y mercadotécnica había sido
descubierta y la veta apenas empezaba a explotarse. Un par de
años después comenzó a escucharse una canción que devendría
4
Ritmo.

Referencia a “Aviéntense todos”, otro de los éxitos de los Locos del

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en uno de los éxitos más importantes de la época: “Bule bule”, un
clásico que, como tal, hasta la fecha es ampliamente conocido y
reproducido e, incluso, podría decirse que suele aparecer en las
listas de canciones para ser bailada en toda fiesta de quince años
o boda en nuestro país.
Ella es una adaptación al español de “Wooly Bully”, un
éxito de 1964 escrito por Domingo “Sam” Samudio quien la dio a
conocer con su grupo “Sam the Sham and the Pharaohs” de la cual
se han hecho múltiples versiones grabadas por diversos artistas
y bandas. La canción es un pegajoso tema para ser bailado dentro
del boom de nuevos ritmos surgidos a posteriori del rocanrol.
El jerk fue uno de ellos y “Wooly Bully” podría ser una de sus
representaciones emblemáticas.
La letra original de la canción es de difícil comprensión
ya que su relato adolece de una lógica narrativa coherente pues
refiere una anodina conversación entre dos chicas acerca de que
una de ellas vio una criatura peluda y con grandes cuernos (un
“abusador peludo” es la traducción nominal de “Wooly bully”)
lo cual, por alguna inexplicable razón, les lleva a la conclusión
de que se requiere bailar y ensayar mucho los pasos del nuevo
ritmo, por lo que es necesario que encuentren a alguien con
quien hacerlo. Ambos contenidos narrativos (el avistamiento
del sujeto cornudo y peludo y la necesidad de bailar) no tienen
algún punto argumentativo que los vincule. Sin embargo, ello
no importaba en demasía pues lo rítmico de la canción era lo
fundamental.
En México “Wooly Bully” fue interpretada en español por
los Rockin Devils, uno de los grupos de rocanrol más sonados
de la década de los sesenta cuyo repertorio estaba constituido
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mayoritariamente por los covers que hacían de los éxitos en
inglés que llegaban al mercado nacional desde los Estados Unidos
e Inglaterra. En sus álbumes podemos encontrar canciones de los
Beatles, Van Morrison, Rolling Stones, Kinks, Miriam Makeeba
y Johnny Rivers, entre otros. “Bule Bule” fue por mucho su mayor
éxito.
Bule Bule
Los Rockin devils 1965.
Créditos de la versión en español: Samudio y J. González

Uno, dos, one, two, tres, cuatro, Bule, bule ....
¡Hey gorda, gorda, gorda, gorda! ¡Vamos, vamos!
Les platicaré, de una chica gorda
que está muy curiosa, y todos le gritan ¡bule, bule! ¡bule, bule!
No hay vestido que le pueda quedar,
y cuando camina parece rodar.
¡Hey gorda! ¡Vamos, vamos!
Cuando va a la playa, se mete a bañar
Y toda la gente, le empieza a gritar: ¡Bule, bule!, ¡Bule, bule!

El grito “¡Hey, gorda!” al principio de la canción marca
el tono del discurso que escucharemos en los poco menos de
tres minutos siguientes sobre las desventuras de una mujer con
exceso de peso que, por principio de cuentas, no encuentra ropa
de su talla y de la cual nunca sabremos su nombre verdadero. A
partir de ahí atestiguamos la forma en que, por el simple hecho
de estar gorda, cualquier actividad de la protagonista, por nimia
que sea, es motivo para degradarla e insultarla. Tomando como
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pretexto los rasgos circulares de su cuerpo se le espetan dos cosas
puntuales: a) tiene un aspecto “muy curioso” y, b) al caminar
parece que rueda. Ambas características constituyen un motivo
más que suficiente para que en la playa la gente le grite chanzas
cuando la protagonista decide meterse al mar. Es todo.
La anécdota narrada no constituye, ni mucho menos, una
denuncia de la agresión social ejercida contra un ser humano,
al contrario. Es una invitación a quien escuche la canción para
sumarse al acto de violentar a la protagonista y, por extensión,
a toda persona que comparta su peculiaridad. Tan es así que en
los coros se oye claramente en diversas ocasiones el grito “¡gorda,
gorda!” vociferado por Blanquita Estrada quien, junto con su
hermano Francisco, constituía el dúo de cantantes de los Rockin
devils.
Lo “curioso” es usado como adjetivo para calificar lo
anormal, lo extraño, es decir, lo diferente al canon establecido
para definir a lo estándar, lo natural. Si un cuerpo con ciertas
características de peso y volumen es señalado con el epíteto de
“curioso”, es porque no cumple con lo que se espera de él
a partir de una nueva normalidad construida socialmente.
En una sociedad donde la delgadez se consolida como el
atributo estético esperado, normal, bonito, deseable y aceptado
socialmente, la gordura de “Bule Bule” deviene en algo extraño,
raro, diferente, criticable, “curioso” pues.
Definida la normalidad y, por ende, la que es extraño y
diferente, se allana el camino para dar el siguiente paso: ejercer
la violencia contra quien no se adapte a la norma. En “Bule bule”
los insultos y mofas permean la corta duración de la canción, pero
no se quedaron ahí ya que, traspasando los límites impuestos por
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los surcos en el vinil de los discos, se impusieron en el accionar
cotidiano de personas que empezaron a asignarle el epíteto
“Bule bule” a cualquier mujer que a sus ojos cumpliera con la
característica fundamental del personaje: ser gorda.
La gente hace suya la música resignificándola conforme a
sus gustos, costumbres y valores. La de los Rockin devils no fue la
excepción. Los que tenemos edad suficiente podemos recordar que
no era extraño que quien la cantaba sustituía una parte del coro
para integrar la frase: “Bule bule, panza de hule” demostrando así
que, al calor de la agresión legitimada por la canción, cualquiera
podía sumarse al escarnio agregando epítetos, mofas e insultos
a quien se le ha señalado como merecedora de los mismos por
tener un cuerpo diferente a lo estipulado socialmente. También
nos acordamos de que el nombre de la canción fue un concepto
que se utilizaba para atacar verbalmente a las mujeres excedidas
de peso ya que, durante el período en el que la canción estuvo de
moda por primera vez, el calificativo “gorda” fue sustituido por
“Bule bule”.
Con “Bule bule” se repitió una de las costumbres
comerciales de la época consistente en que, aprovechando la
enorme popularidad de una canción, se hacían secuelas a fin
de sacarle el mayor jugo posible a la exitosa fórmula musical.
(Rodríguez, 2019) Así, apenas un año después “Sam the Sham
and the Pharaohs” grabaron “Ju Ju Hand”, una nueva canción
que, con prácticamente la misma base musical de “Wooly bully”,
demostraba que se podían cantar cosas aún más delirantes. En
esa segunda entrega el protagonista le dice a su interlocutora que
no se le ocurra romperle el corazón pues tiene en su poder todo lo
necesario para hacerle un hechizo en caso de que decida mandarlo
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a “freír espárragos”. Ese mensaje tan simple es sazonado con la
mención detallada de los ingredientes necesarios para llevar a
cabo el embrujo y un pegajoso estribillo consistente en lo que
parecieran ser los conjuros necesarios para que funcionara.
Yuyu-Mata-Juyu-Mata-Yuyu-Jen.
Los Rockin devils. 1965
Créditos de la versión en español de: D. Samudio y E. Palma
One, two, tres cuatro.
I matay, matay, yeh, ¡hey gordita!
Bule Bule es la chica de que hablamos ya,
comía tanto y como bola está.
En México se cansó que le dijeran así
a China se embarcó, pero le dicen peor.
Le dicen Yuyu Mata, Yuyu Mata, Yuyu, eh
Yuyu Mata, Yuyu Mata, Yuyu, eh.
La pobre gorda no supo que hacer
y para enflacar ahora baila jerk.
En verdad que enflacó, como 40 libras rebajó,
pero el nombre se le quedó
Le dicen Yuyu Mata, Yuyu Mata, Yuyu, eh
le gritan Yuyu Mata, Yuyu Mata, Yuyu, eh
Cuarenta libras tuvo que perder
y no sirvió de nada porque en vano fue.
(¡Dále gorda! …. gorda!
¡Ay, gordita!

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La nueva canción tenía en inglés una letra delirante, pero
no agraviante. Sin embargo, al pensarla como una secuela de “Bule
bule”, Los Rockin devils retomaron el tono descalificador de
aquella, aunque ahora ampliando a niveles planetarios el asedio
contra la personaje. En 1965 salió a la venta el sencillo que llevaba
como canción principal (la primera del lado A) “Yuyu-MataJuyu-Mata-Yuyu-Jen”, versión en español de la recientísima de
los Pharaons, en la que se continuaban narrando los infortunios
de “Bule Bule” quien, harta del acoso y la violencia que vivía en
México por ser gorda, había huido hasta la lejana China.
“Yuyu mata yuju” insiste en la receta tanto musical como
de estigmatización del cuerpo de la protagonista iniciada por
Bule Bule. Sin el menor atisbo de pudor artístico y creativo, los
autores usan con ligeros cambios la misma base rítmica de aquel
primer éxito para ahondar en la violencia contra el personaje.
En esta ocasión sí se especifica la razón de la gordura de
la protagonista: ella come mucho. Además, se nos informa que
harta de ser violentada “Bule Bule” huyó a China lo cual no le
sirvió de nada pues debido a su gordura allá también fue agredida
pues los habitantes de aquellos lares le gritaban el título de esta
nueva canción. Desesperada por la situación de “parecer pelota”,
ella se aplicó a hacer ejercicio (bailando jerk) gracias a lo cual
logró adelgazar 20 kilos, logro infructuoso ya que continuó siendo
agredida en virtud de que los gritos de: “Yuyu mata yuju” no
cesaron. Este argumento contiene diversas expresiones de violencia
simbólica sobre quienes lucían cuerpos “excedidos de peso”:
a. la obligatoriedad de conducirse de acuerdo con
determinados valores estéticos histórica y socialmente
específicos
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b. el acoso puede continuar sobre una persona, aunque
ella, por su propio cuidado y salud, haya abandonado
el espacio donde en primera instancia se ejerció la
violencia.
c. la víctima es quien tiene la culpa de haber sido
violentada (por haber dado motivos para hacerlo), luego
entonces, ella y solo ella tendrá la responsabilidad de
hacer todo lo necesario para amoldarse a las directrices
(en este caso estéticas) que no ha respetado. Así, al
individualizar la posible solución del problema se
asigna a la víctima la obligación de dejar de serlo, acción
que en la canción encarna en que ella decide motu propio
ponerse a dieta pues el problema no es social, ni radica
en la instauración de una dictadura cultural signada
por la imposición de determinados cánones estéticos,
sino que se remite simplemente a su abundante ingesta.
Después de haber escuchado hasta la saciedad “Bule
Bule” y “Yuyu Mata” aún desconocemos el nombre real de la
protagonista ya que únicamente se le ha referido con sus apodos
en español y en chino. Ser gorda la convirtió en nadie pues se le
despojó de su nombre para asignarle tan solo dos motes. Ella dejó
de ser una mujer específica para pasar a ser un simple objeto de
agravios. No importa quién es, lo trascendente es la forma de su
cuerpo y lo importante es gritarle e insultarla. Todo gracias a que
ella no se ajusta a las nuevas normas estéticas corporales que la
ideología hegemónica estaba estableciendo.
Con ese binomio sobre la mujer cuyo nombre desconocemos
pero cuyas desventuras a nivel mundial por ser gorda hemos
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atestiguado, el filón temático estaba lejos de agotarse ya que se
continuaría explotando mientras la efervescencia abierta por la
posibilidad de violentar a quien tuviera sobrepeso lo permitiera.
Apenas unos meses después, ya sin el menor atisbo de rubor por
el lenguaje utilizado, nuevamente los Rockin devils grabaron otra
canción que continuaba la fórmula: “Mi gorda es fea”.
La nueva entrega era una adaptación de “Red hot”, un
rocanrol grabado originalmente en 1955 por Billy “The Kid”
Emerson, que había sido adaptado en 1965 al ritmo de jerk por
Sam Samudio (mismo autor de “Wooly Bully” y “Juju Mata”).
En su versión original es una típica canción de amor que el
autor dedica a su novia quien es una porrista que participa en
el grupo de animación “Red hot”. Ella, si bien carece de dinero
tiene muchos otros atributos, por ejemplo, saber bailar varios
ritmos y poseer mucho amor para dar. Además, es tan guapa que
enloquece a quien la vea, a lo cual se suma que es obediente y
tradicional pues no solo cocina pollo todos los domingos sino que
nunca ha besado a algún hombre. Finalmente, se escucha que su
corta estatura no importa demasiado pues ella es divertida y de
conducta impecable.
En el arreglo a jerk hecho por Samudio la información sobre
la mujer adquiere un tono más jocoso pues se le describe como una
pícara que realiza extravagantes actividades. Se dice que es muy alta
(de alrededor de 1.90 mts.), duerme en la cocina con la cabeza en la
puerta, tiene insomnio todas las noches, se la pasa hablando todo
el día, además de ser bastante obcecada y perezosa. Contrastando
con esas características, el autor confiesa que le gusta que sea fiel,
llamativa y convencida de sus opiniones. Vemos pues que la única
referencia al físico del personaje es que ella es un poco más alta de
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lo normal. Sin embargo, en la adaptación al español de los Rockin
devils la cosa sería una vez más totalmente diferente.
Once meses después, en 1966 montados en el éxito de
“Bule Bule” y “Yjujuju mama”, el grupo mexicano echó mano de
la nueva canción de Samudio para volver a lanzar una melodía
estelarizada por una mujer con exceso de peso: “Mi gorda es fea”.
“Mi gorda es fea”
Los Rockin devils 1966
Créditos de la versión en españoL:
Emerson y N. Ocuña
Mi gorda es fea, pero me quiero casar
Mi gorda es fea, pero me quiero casar
Y toda la gente me dice que reloco estás.
Todos me dicen ¿qué es lo que pasó?
y yo les contesto: no sé qué me dio.
Yo no sé lo que será,
será su pelo o su forma de mirar.
¡Gorda! ¡gorda!
Yo no sé lo que será,
serán sus manos o su forma de abrazar.
Si voy a su casa me recibe su mamá
Y sus hermanitos no me dejan platicar.

El título ya no dejaba lugar a dudas sobre de qué versaría
la anécdota narrada. En su tercera entrega con el mismo tema no
era necesario que los Rockin devils utilizaran eufemismos para
referirse a los cuerpos y personas a las que se descalificaría y
agrediría. No había posibilidad de equivocación: ser gordo era un
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atributo absolutamente negativo. En esta ocasión el narrador nos
dice que no hay razones lógicas para estar enamorado de una mujer
gorda, pues se intuye que poseer sobrepeso eliminaría cualquier
posibilidad de parecer atractivo e interesante para alguien. De
tal forma se impone que él busque en otras características (pelo,
manos, formas de mirar y abrazar) de su pareja las causas de su
atractivo. Además, si jugamos con la idea de que el dueño de la
voz que escuchamos es el mismo que en dos canciones no se había
cansado de agredir a una mujer justamente por estar gorda, es
comprensible que en esta tercera melodía sus amigos le pregunten
¿qué es lo que pasó?, para la cual él no tiene respuesta: “no sé qué
me dio”.
Tres éxitos, tres canciones gordofóbicas en unos cuantos
meses. A mediados de la década de los sesenta del siglo XX los
Rockin devils habían encontrado un filón que aprovecharon
al máximo con la complacencia y complicidad de la sociedad
que, lejos de ver algo extraño e inaceptable en el abuso y la
violencia perpetradas contra los personajes ahí retratados, hizo
suya esas razones para agredir a quienes ahora estaban fuera de
los estereotipos que habían empezado a imponerse sobre las
características corporales positivas de la gente. Esto, si bien fue
lamentable, es muy interesante para el tema acerca de la manera
en que la música constituye una más de las trincheras en las que
diariamente se desarrollan las batallas culturales por le hegemonía.
Casi diez años después de aquella versión en español
de “Matilda” y cuatro del trinomio recién revisado, en 1970 se
empezó a escuchar una cumbia que dio una vuelta de tuerca más
en la construcción del discurso discriminador contra aquellos
cuerpos “innaturales”: “La suegra”.
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Escrita por Elbert Moguel Díaz, quien fue el primero en
grabarla junto con su grupo “Los Strwck”, “La suegra” habría de
convertirse en un gran hit en la interpretación de Mike Laure, pero
fue con la versión de “Los Polivoces” -dúo de cómicos que en esa época
vivían sus momentos de mayor fama- con la que alcanzó altísimos
niveles de popularidad. Posteriormente también fue grabada por
múltiples bandas y cantantes como Chico Che, Luis Pérez Meza,
Los Dinners y, más recientemente, la Banda Machos, entre otros.
La canción eligió a una de las figuras parentales más
estereotipadas dentro de la cultural hegemónica para repetir sobre
ella los señalamientos y descalificaciones banales, entre los cuales
destaca nuevamente para efectos de este análisis, el ser gorda.
Por si eso fuera poco, la letra asciende un peldaño en la escala del
vituperio pues ya no se limita a hacer los señalamientos sobre el
volumen corporal de la protagonista, sino que agrega una serie de
características que, tomando como base los valores ideológicos
dominantes en la época, la hacían a todas luces digna de burla.
Así, al ser una vez más el objeto de la discriminación una mujer,
encontramos que las actividades y gustos que se le asignan para
ser exhibidos como características negativas refieren a acciones
que tradicionalmente han sido asignadas a los hombres y, peor
aún, a ciertas preferencias culturales y políticas estigmatizadas
en esos años.
La anécdota es igual de simple que en las cinco canciones
ya revisadas. En esta ocasión el énfasis se pone en la descripción
que el narrador hace a la policía sobre las características de su
madre política que se ha extraviado. Lo primero que él detalla es el
sobrepeso de la mujer para lo cual recurre al trillado y vulgar uso de
metáforas con referencias animalescas. De tal forma nos enteramos
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de que la señora tiene cuerpo de ballena y boca de hipopótamo,
referencias obvias a las majestuosas dimensiones corporales de
ambos especímenes. La enunciación de dichas características se
repite varias veces en los pocos minutos que dura la canción.
La suegra
Autor: Elbert Moguel Díaz
Señores tengo un problema
que no puedo resolver,
mi suegra se me ha perdido
y le llora mi mujer.
Avisé a la policía,
también a los periodistas,
que la busquen mar y tierra
algo le puede pasar.
Y esto me contestaron:
Sí le vamos a ayudar,
pero nos tiene que dar,
qué señas tiene su suegra
para poderla encontrar.
¿Han visto el cuerpo de una ballena? ¡Si!
Pues ni más ni menos,
¿y la boquita de un hipopótamo? ¡Si!
Pues ni más ni menos,
¿Han visto cómo mira una loca? ¿Si!
Pues ni más ni menos.
Sabe mecánica, sabe herrería,
levanta pesas, le gusta el box,
es comunista, es espiritista,
es media bruja, y le gusta el rock.

Rebasando el señalamiento de las características físicas,
la crítica a la suegra amplió el espectro de acciones disruptivas
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sobre los valores ideológicos imperantes. Al error sociocultural
de ser gorda ahora se sumaba que ella hacía algunas actividades
alejadas de las que se debiera realizar por su condición de género:
tener conocimientos de mecánica y de herrería, ejercitarse
levantando pesas y haber desarrollado el gusto por el boxeo (no
se aclara si lo practica o únicamente lo ve). Finalmente, también
se nos advierte que la mujer extraviada realiza tres actividades
a todas luces negativas para los valores morales imperantes: a)
practicar el espiritismo y la brujería, b) ser aficionada al rock y,
peor aún, c) ser de filiación política comunista.
Para 1970 la denostación contra los y las gordas había
dado un paso un paso más. Ahora ya no se remitía a tomar como
blanco el volumen de los cuerpos pues esa falta podía contar con
agravantes si al personaje se le cargaban algunos de los muchos
posibles factores sobre los cuales se tenía claramente definidos los
valores a seguir en gustos musicales, roles de género, posiciones
políticas, etc.
¿Y dónde quedaron las “Popotitos”?
Si bien es verdad que durante el período analizado la gordura se
constituyó como una razón discriminatoria contra las personas
que la padecieran, lo cual se vio reflejado en personajes de
canciones populares sumamente exitosas, también es cierto que
es posible encontrar melodías en las que la característica corporal
contraria -la extrema delgadez de los protagonistas- era el centro
del argumento. Fue el caso de “Popotitos” y “La larguirucha Sally”,
ambas interpretadas por los Teen Tops, y “La Flaca” de los Crazy
Boys. Todas covers grabados en el amanecer de la década de los
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sesenta. Sin embargo, el tratamiento dado a estas últimas es muy
distinto que el otorgado a las primeras.
Al revisar esas tres canciones confirmamos nuestra
hipótesis de que fue la gordura la particularidad que se destacaría
de forma negativa en la música de aquellos años ya que, si bien
en estas últimas la delgadez de los personajes constituye el
centro argumentativo, solo en una (“La flaca”) ese factor da pie
a un violento desahogo contra la protagonista, aunque, a pesar
del título de la canción, su flacura juega únicamente un papel
secundario frente a otro tipo de factores.
En la década de los sesenta del siglo pasado surgieron varias
canciones que usaron las características físicas de los personajes
como ejes de sus letras. Al analizarlas se evidencian ciertas
características que ayudan a construir el escenario ideológico
desde el cual se ejercería violencia contra aquellos cuerpos que no
se amoldaran a las nuevas normas estéticas que estaban empezando
a imponerse como baluartes únicos de belleza y la salud.
En las páginas iniciales ya aclaramos que nuestro
estudio no parte de una perspectiva analítica de género. Sin
embargo, además del asunto de la gordofobia, quizá el aspecto
más evidente del análisis fue identificar que en todas las
canciones analizadas son personajes femeninos los violentados,
acción ejecutada siempre a partir de una voz masculina que
asumía como su derecho legítimo la posibilidad de insultarlas
y agredirlas. ¿Qué nos dice esto? La respuesta es evidente, las
narrativas hegemónicas son de carácter patriarcal5 pues son los
5 Retomo la definición de patriarcado construida por Marcela Lagarde
(2014) “… es uno de los espacios históricos del poder masculino que encuentra
su asiento en las más diversas formaciones sociales y se conforma por varios
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hombres quienes se arrogan el derecho y la capacidad de opinar
y criticar los cuerpos de las mujeres, cuestión reforzada por las
industrias culturales, entre las que se cuenta la musical. Dicha
narrativa, al hegemonizarse, invisibiliza su componente político,
esto es, el ejercicio de dominio inherente y, al hacerlo, naturaliza
tales valores haciendo que sean asumidos por la generalidad de
la población sin importar su género. Ello explica que, a pesar
del contenido patriarcal de las canciones aquí analizadas, ellas
sean escuchadas, bailadas y cantadas tanto por mujeres como
hombres sin importar su carga política e ideológica.
Con ello se confirma los señalado por Edward Said en el
sentido de que:
… la música puede ser más, y no menos, interesante si entendemos la música como una actividad que tiene lugar, por así
decirlo, en un entorno cultural y social. (…) Basta pensar en la
estrecha relación entre música y privilegio social; o entre música y nación; o entre música y veneración religiosa, y la idea
quedará lo bastante clara. (Said, 2010, p.24.)

O entre música y patriarcado, podríamos agregar después
de escuchar las canciones que han aparecido en estas páginas.
Si bien la mayoría de las canciones que usan a la gordura
como motivo de crítica eligen a la mujer, los hombres no son
inmunes a sufrir discriminación gordofóbica, aunque - como ya
los señalamos- las formas en que se les muestra y enjuicia como
ejes de relaciones sociales y contenidos culturales. El patriarcado se caracteriza
por: i) El antagonismo genérico, aunado a la opresión de las mujeres y al
dominio de los hombres y de sus intereses, plasmados en relaciones y formas
sociales, en concepciones del mundo, normas y lenguajes, en instituciones, y
en determinadas opciones de vida para los protagonistas.”

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diferente, extraño y ajeno a la norma estética imperante, son muy
diferentes al caso de las mujeres. No está de más señalar que en el
período analizado no encontramos ejemplos de melodías que lo
ejemplifiquen.
El cambio de paradigma estético sobre los cuerpos
empezó en los años sesenta del siglo pasado y la música fue un
medio usado para consolidar y reforzar la idea de que todos
aquellos cuerpos que salieran de la nueva norma definida por la
delgadez y esbeltez habrían de ser señalados y discriminados.
El mensaje se adaptó a los distintos ritmos: rocanrol, cumbia,
calipso, etc., invisibilizándose y, dialécticamente, la sociedad
lo hizo suyo pues además de estar presente en la música fue
reforzado por los otros mecanismos ideológicos constructores
de hegemonía.

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Laboratorios virtuales para el aprendizaje de
genómica: su impacto cualitativo y su evaluación
formativa
Virtual laboratories for learning genomics: their
qualitative impact and formative evaluation
Yolanda Canónico González1
Lizette Berenice González Martínez2
Irma María Flores Alanís3

Resumen: La genómica es una rama de la biología que analiza el
material genético de un organismo, que contiene toda la información
necesaria para el crecimiento, la función y la reproducción; aunque
su estudio es de relevancia para la formación de estudiantes de
1 Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Autónoma de Nuevo
León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México. Correo electrónico:
ycanonicog@uanl.edu.mx
2 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo
León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México. Correo electrónico:
lizette.gonzalezmr@uanl.edu.mx
3 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo
León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México. Correo electrónico:
irma.floresal@uanl.edu.mx

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

ciencia, los procesos educativos de enseñanza y aprendizaje pueden
verse obstruidos debido a lo abstracto y complejo de los contenidos
curriculares y a los altos costos de las prácticas de laboratorio.
Debido a que la tecnología puede influir positivamente en la educación,
se implementaron laboratorios virtuales como instrumentos formativos
de evaluación para analizar y valorar de manera efectiva el proceso
académico de los estudiantes.
Para esto se les aplicó una encuesta a los estudiantes para conocer el
impacto cualitativo de su aprendizaje, tomando en cuenta la calidad de
sus contenidos teóricos y el papel del docente durante la implementación
de los laboratorios. Los resultados muestran que el utilizar laboratorios
virtuales ayuda a fortalecer la integración, comprensión y estudio de los
conceptos y temas de genómica.
Palabras clave: Laboratorios virtuales, evaluación formativa, genómica,
Abstract: Genome is a branch of biology that analyzes the genetic
material of an organism, which contains all the information necessary
for growth, function and reproduction; although its study is relevant for
the training of science students, educational processes of teaching and
learning can be obstructed due to the abstract and complex curriculum
content and the high costs of laboratory practices.
Because technology can positively influence education, virtual
laboratories have been implemented as evaluation training tools to
effectively analyze and evaluate the academic process of students.
For this purpose, students were surveyed to know the qualitative impact
of their learning, taking into account the quality of their theoretical
content and the role of the teacher during the implementation of the
laboratories. The results show that the use of virtual laboratories helps
to strengthen the integration, understanding and study of genomics
concepts and themes.
Keywords: Virtual laboratories, formative evaluation, genomics.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.114

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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

Introducción
La vida tal como la conocemos está especificada por la información
genética contenida en el genoma, pues cada organismo en el planeta
posee un único genoma que contiene toda la información genética
necesaria para dar las instrucciones que permitan el desarrollo,
funcionamiento y reproducción de un organismo (Brown, 2023).
La mayoría de los genomas, incluido el del ser humano, así
como el de todas las demás formas de vida celular, están hechos
de ácido desoxirribonucleico (ADN), particularmente el ADN, se
encuentra organizado en dos largas cadenas entrelazadas entre
sí y organizado en estructuras compactas llamadas cromosomas.
Dentro de estas cadenas de información genómica encontramos a
los genes, que por definición son una secuencia de ADN específica
que va a codificar las proteínas necesarias para el mantenimiento,
la estructura y la función de las células o bien proteínas que
intervienen en algún metabolismo específico como, por ejemplo,
en la producción de hormonas.
A partir de la secuenciación de genoma humano en 2002
(García-Sancho et al., 2022) estudiar el genoma y sus funciones
se ha vuelto cada vez más popular, pues su enseñanza no se limita
a estudiar genómica bajo un paradigma estructural de secuencias
génicas presentes en el ADN; es indagar sobre la evolución de los
organismos mediante la caracterización de los genes, pues uno
de los principales objetivos es conocer acerca de los perfiles de
expresión génica y proteica, es decir bajo que circunstancias un
gen es expresado o delatado.
El término Genómica per ser es un término de moda
empleado para designar una serie de enfoques que utilizan este
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.114

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conocimiento obtenido del genoma, pues éste estudio ha tenido
un impacto significativo en otras ramas del saber cómo lo es
la medicina, agricultura, ganadería, entre otras, esto en parte
debido al análisis masivo de datos obtenidos de la secuenciación
de genomas de los diferentes organismos.
Por otra parte, las aplicaciones de la genómica se centran en
técnicas de diagnóstico molecular para identificar enfermedades
de origen genético como la anemia falciforme o el cáncer (Giacco,
2012).
A pesar de lo relevante que es el estudio de esta rama de
la biología, los procesos educativos de enseñanza y aprendizaje
pueden llegar a ser retadores, principalmente por lo abstracto
y complejo que son sus contenidos curriculares, sumado a lo
costoso que pueden llegar a ser las prácticas de laboratorio.
La pandemia del COVID-19, causada por el virus
SARS-Cov2, creó incertidumbre no solamente en materia
de salud, sino también en la educación, debido al cierre de
las instituciones educativas con la finalidad de prevenir la
trasmisión de la enfermedad (Radhamani et al., 2021). Ante
esto, la educación tuvo que ser remota o a distancia, por lo que
muchas escuelas optaron por el uso de plataformas en línea para
impartir sus clases y compartir recursos con los estudiantes.
Sin embargo, la educación a distancia no solamente evidenció
la brecha tecnológica en la sociedad, pues no toda la población
tuvo acceso a dispositivos móviles y/o a Internet (Fernández
y Fernández, 2022), sino que también evidenció la falta de
preparación o capacitación ante el uso de las tecnologías de la
información (TIC) por parte de los docentes (Viñals Blanco y
Cuenca Amigo, 2016).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.114

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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

La transición repentina del aprendizaje en aula al
aprendizaje en línea obligó a los maestros a digitalizar todos
sus contenidos, adaptar e inclusive innovar sus estrategias de
enseñanza, ya que durante la pandemia el rendimiento académico
de los estudiantes llegó a ser inestable por la falta de motivación
y compromiso hacia la incertidumbre con la que vivían a
consecuencia de la pandemia.
Bajo este escenario, el aprendizaje de la genómica, al igual
que el de otras disciplinas científicas, se volvió complicado debido
a la falta de laboratorios prácticos, pues parte fundamental del
proceso de aprendizaje para los estudiantes de ciencias formales
y/o naturales es la experimentación. Esto es debido principalmente
a que mediante la exploración del método científico el educando
adquiere no solo habilidades motrices y analíticas, sino además un
pensamiento crítico en base a la reflexión del aprendizaje conceptual
que es materializado a través del aprendizaje experimental.
Ante la imposibilidad de un laboratorio práctico de
genómica, aunado a lo abrumador que son sus contenidos y a la
falta de motivación por parte de los estudiantes, surge la propuesta
de emplear laboratorios virtuales como estrategia de evaluación
formativa para el aprendizaje de la genómica. Por lo tanto, el
objetivo del presente trabajo fue conocer el impacto cualitativo
en el aprendizaje de los estudiantes tras la implementación de
laboratorios virtuales como instrumentos de evaluación formativa.
Laboratorios virtuales como estrategia formativa
Un laboratorio virtual (LV) se define como un espacio de trabajo
digital para la colaboración y la experimentación que puede ser
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empleado de manera remota o no, y que simula un laboratorio
físico, lo que permite a los estudiantes realizar experimentos y
aprender de una manera segura e interactiva (Castiglione et al.,
2012).
El término de LV puede ser empleado de diferentes
maneras y la mayoría de las veces de forma imprecisa, por un
lado, tenemos las simulaciones virtuales que contienen ciertos
elementos experimentales, pero son utilizadas principalmente
como visualizaciones, con poca o nula interactividad entre el
usuario y el entorno virtual, mientras que un LV busca representar
los experimentos con la mayor fidelidad posible, mediante la
adquisición de habilidades prácticas y de indagación (Borgman
et al., 2008; Nedic, Machotka, y Nafalski, 2003).
Los LV pueden aplicarse en diversas ramas de las
ciencias, entre los que se destacan los laboratorios de ciencias
biológicas, químicas, físicas, ingeniería y control de procesos.
De acuerdo con Morales Castro et al., (2015), los laboratorios
virtuales son una herramienta complementaria que brinda apoyo
al docente, permitiendo innovar en la enseñanza tradicional, pero
es fundamental tener en cuenta que no pueden reemplazar por
completo los laboratorios físicos. Entre sus ventajas, destaca la
posibilidad de que los estudiantes repitan las prácticas cuando lo
deseen en un plazo razonable, sin interferir con la programación de
otros laboratorios. Esto contribuye a la formación de profesionales
de alta calidad con habilidades adecuadas a su perfil; además, el
uso de herramientas tecnológicas reduce la necesidad de contar
con un equipamiento físico extenso, dando la posibilidad de
trabajar en un ambiente de enseñanza e investigación protegido
y seguro.
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

La idea general de incorporar LV en el proceso educativo
de las ciencias naturales es fomentar en los estudiantes la
adquisición de un pensamiento crítico necesario para realizar
las prácticas en el laboratorio real, ya que tiene la oportunidad
de repetir las prácticas virtuales tantas veces como el estudiante
lo considere necesario. Sin embargo, no todos los LV pueden
brindar esta habilidad, pues desafortunadamente los LV
disponibles para las ciencias biológicas son limitados, siendo
aún más escasos para asignaturas tan específicas como genómica
(Reyes et al., 2016).
Al elaborar las ideas constructivistas, Elliott et al., (2000)
afirmaron que el constructivismo es un enfoque de aprendizaje
que sostiene que los individuos construyen activamente su
propio conocimiento y que la realidad está determinada por
las experiencias del estudiante. Svein Sjoberg define las ideas
básicas del enfoque de aprendizaje constructivista, donde el
conocimiento no se recibe pasivamente desde el exterior, sino
que es construido activamente por el aprendiz (Sjoberg, 2007).
Por lo tanto, las simulaciones virtuales pueden proporcionar
un entorno de aprendizaje más complejo y realista que otras
estrategias educativas. También pueden simplificar conceptos
científicos complejos y hacerlos más comprensibles. Perkins
et al., (2005) y Sjoberg (2007) afirmaron que las simulaciones
científicas también respaldan enfoques constructivistas.
Finkelstein et al., (2006) indicaron que, el 90% de los
estudiantes estarán activamente involucrados en actividades de
aprendizaje para observar, realizar experimentos y concluir los
datos obtenidos; esto en simulaciones científicas como las PhET
Simulation.
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Una de las ventajas que se destaca tras el uso de entornos
digitales, es el diseño de un ambiente controlado que ofrece
un acompañamiento fundamental en el proceso cognitivo del
estudiante, pues mediante la simulación de experimentos y
prácticas de laboratorio es factible proporcionar una evaluación
formativa en tiempo real.
Evaluación formativa
El enfoque formativo del aprendizaje se orienta a recopilar
información que valora el avance de los aprendizajes de los
estudiantes, considerando a la retroalimentación como una
herramienta valiosa que permite la transformación de los saberes.
El término formativo fue introducido por Scriven (1967)
para referirse a los procedimientos utilizados por los profesores
con la finalidad de adaptar su proceso didáctico a los progresos y
necesidades de aprendizaje. Ya que en la evaluación formativa se
valoran los procesos y los logros que los estudiantes adquieren en
el proceso de construcción de su aprendizaje, así mismo el alumno
tiene la oportunidad de saber qué criterios se están evaluando en
su aprendizaje con el objetivo de fortalecerlo.
El decir que este tipo de evaluación utiliza la valoración
del proceso, significa que constantemente se revalora el mismo,
pues su función (entre otras) es la sistematización del proceso
educativo para adecuar o ajustar las prácticas pedagógicas como
lo son estrategias, técnicas, actividades, etc., con la finalidad de
lograr el aprendizaje esperado. Supone, consecuentemente, la
obtención rigurosa de datos a lo largo del proceso, de modo que en
todo momento se establezca la información de la situación actual
del proceso, que permita tomar decisiones de manera inmediata.
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

La evaluación educativa es considerada un proceso
sistemático de recolección y análisis constante de revaloración,
pues su función (entre otras) es adecuar o ajustar las prácticas
pedagógicas como lo son estrategias, técnicas y actividades,
etc., con la finalidad de lograr el aprendizaje esperado. Supone,
consecuentemente, formular juicios de valor sobre objetos
educativos que orienten las decisiones y apoyen su mejoría;
determinando, por lo tanto, criterios que permitan orientar
las acciones para contribuir a elevar la calidad de la educación
(Espinoza Freire, 2022).
Bonvecchio y Maggioni (2006) establecen que la
evaluación formativa consiste en ir recabando información
sobre el proceso de enseñanza y que sus principales técnicas e
instrumentos son la observación y el análisis de las actividades de
formación (formativas) que realizan los estudiantes en el aula de
clases como trabajos prácticos de rutina.
Por lo anterior, la evaluación de actividades formativas
contrasta parte de la realidad del proceso educativo y mediantes
la revaloración de estos instrumentos se están obteniendo los
objetivos del aprendizaje.
En la actualidad, la evaluación formativa se considera
como una necesidad primordial para el desarrollo del logro de
las competencias en los estudiantes (Fraile et al., 2019); por lo
que es primordial repensar la forma en que se evalúa en entornos
virtuales ya que no solo se toman en consideración los resultados
numéricos (Andrade y Brookhart, 2019) sino cómo el estudiante
avanza a lo largo de su aprendizaje. En consecuencia, los docentes
asumen un compromiso para crecer en su praxis educativa
(García R. et. al., 2016).
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En este contexto de entornos virtuales, resulta clave
la evaluación formativa, pues gracias a ella se realiza una
evaluación pertinente con la intención de aportar una mejora en
el aprendizaje, y, a la vez brinda una información relevante que
retroalimenta al docente y al estudiante con la finalidad que se
adapte a los requerimientos del aprendizaje.
La evaluación formativa en entornos virtuales de aprendizaje
La incorporación de la tecnología a los procesos educativos, así
como los nuevos escenarios donde se incorpora la educación en
un entorno virtual, requiere de nuevos procesos de evaluación
que permitan de manera cualitativa y cuantitativa calificar las
habilidades y conocimientos que los estudiantes obtienen de
manera pertinente en su proceso de aprendizaje (Coll Salvador et
al., 2023; Villalaz &amp; Medina, 2020).
El uso de la tecnología dentro del contexto educativo y la
instrucción virtual fueron descritos mucho antes de la pandemia,
pero fueron popularizados a raíz de esta (Dhawan, 2020). Antes
del brote de COVID-19, la integración de un ambiente virtual
en el aula fue esencial para la evolución educativa; un punto a
considerar es cómo se da la interacción de maestros y alumnos
en un panorama mediado por tecnología (Joshi et al; 2020). Sin
embargo, siguen existiendo desafíos en los entornos virtuales,
como lo es el brindar experiencias de aprendizaje significativo
y lograr la integración de los conocimientos adquiridos para la
resolución de problemas en el mundo real (Singh, 2016).
Según Dorrego (2016), los entornos virtuales requieren
del uso de instrumentos de evaluación adecuados para recopilar
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

información sobre el aprendizaje de los estudiantes, no solo para
proporcionarles un acompañamiento formativo continuo ligado a
un proceso de retroalimentación, sino además para que el docente
pueda reflexionar sobre sus métodos de enseñanza.
Ante los innovadores escenarios virtuales en la educación,
se ha vuelto cada vez más fundamental la alfabetización digital
en los docentes, pues emplear de manera eficaz los recursos
tecnológicos y digitales, incluidas las clases virtuales gratuitas,
mejorará el proceso de enseñanza y aprendizaje, logrando así un
aprendizaje significativo (Gutiérrez Porlon, 2014)
Por otra parte, algunas de las problemáticas educativas
que se desencadenaron durante la pandemia, fueron la falta de
interacción física con los docentes que ocasionó el abandono del
sistema educativo y/o la desconexión temporal en la clase virtual.
En este contexto, la evaluación se convirtió en un elemento
crucial, pues solo de esta manera se pudo reflexionar sobre el
proceso de aprendizaje estudiantil (Deroncele et al., 2020).
Sin embargo, durante este periodo, donde fue de carácter
obligatorio la educación no presencial y virtual, el proceso de
evaluación se volvió desafiante, pues implicó un gran compromiso
por parte del maestro, ya que se vio en la necesidad de desarrollar
estrategias didácticas que le brindaran información real sobre el
aprendizaje de los estudiantes y lo suficientemente motivadoras
para su realización (Moreno, 2016; Medina &amp; Deroncele, 2019b).
Por lo tanto, la evaluación formativa durante la educación
virtual es esencial para maestros y educandos; en los últimos,
la evaluación se vuelve un guía motivacional que mediante la
comprensión de su proceso cognitivo traza el cumplimiento de
sus objetivos de aprendizaje.
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Metodología
Este trabajo se enmarca en la investigación cualitativa con alcance
descriptivo ya que se recolectaron e interpretaron los datos
obtenidos a través de encuestas realizadas a los estudiantes.
Para Denzin y Lincon (2011) la metodología cualitativa
es una actividad situada, que ubica al observador en el mundo
y consiste en una serie de prácticas materiales e interpretativas
que hacen visible el mundo y lo transforman. Así mismo, se
busca describir el fenómeno estudiado y sus componentes para
comprender las experiencias de los estudiantes con relación a la
experiencia generada, y para describir cómo fue la experiencia
del uso de los laboratorios virtuales y su evaluación.
Población y muestra
Esta investigación se centró en los estudiantes que llevaron
la materia de Genómica funcional, unidad de aprendizaje que
se imparte en la Licenciatura de Biotecnología Genómica de la
Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de
Nuevo León durante el semestre agosto-diciembre 2021 donde se
trabajó con una población estudiantil de 99 estudiantes de entre
19 y 23 años de edad distribuidos en 3 grupos no homogéneos. Es
importante señalar que en este semestre (agosto-diciembre 2021)
las clases eran sesiones virtuales, impartidas en la modalidad en
línea a consecuencia de la pandemia de COVID-19; así mismo
este estudio se extendió hasta el semestre enero-junio 2022, en el
cual los estudiantes regresaron a las aulas físicas por disposición
del gobierno y de la secretaria de salud en Nuevo León, México.
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

Durante este período de 6 meses se trabajó con una población
estudiantil de 102 estudiantes distribuidos de igual manera en 3
grupos no homogéneos.
Dimensión de la
categoría

Preguntas

P1. Utilizar los laboratorios virtuales me
ayuda a integrar mejor los conceptos.
P2. Utilizar Laboratorios virtuales mejora
la comprensión de los temas vistos en clase.
Calidad del
P3. Utilizar Laboratorios virtuales facilita el
contenido teórico
estudio de los temas vistos en clase.
P4. Utilizar laboratorios virtuales me motiva a tener una mayor participación en mis
estudios.
Rol del docente
durante la
evaluación
formativa

P5 Mi profesor estuvo comprometido con la
implementación de los laboratorios virtuales.
P6. Mi profesor dio retroalimentación tras
la aplicación de los laboratorios virtuales.

Se trabajó con ambos semestres para poder comparar
su implementación en ambos escenarios y conocer su impacto
cualitativo en el aprendizaje de los estudiantes tras el uso de los
entornos virtuales como instrumentos de evaluación formativa;
para lograr esto se recolectaron tres encuestas realizadas en tres
diferentes etapas: etapa 1 (E1), etapa 2 (E2) y etapa 3 (E3) de
ambos semestres. La encuesta incluyó las siguientes preguntas
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

(Tabla 1), donde los participantes respondieron entre las
opciones: Totalmente de acuerdo, de acuerdo, neutral, desacuerdo
y totalmente en desacuerdo, siguiendo así la escala de Likert.
Tabla 1. Análisis de la encuesta realizada a estudiantes.
Las preguntas abordadas a los participantes se dividieron en dos
categorías: la primera describe la calidad de los contenidos y su
relación a la comprensión conceptual, mientras que la segunda
parte muestra el papel del docente durante la implementación de
los laboratorios.
Resultados y discusión
La tecnología puede tener un impacto favorable en la
retroalimentación y evaluación, por lo que el empleo de los LV
buscó ofrecer a los docentes de genómica herramientas y recursos
para analizar y evaluar de manera eficiente el proceso académico
de los estudiantes, por su parte los estudiantes al trabajar con los
LV y recibir esta retroalimentación pudieron ser conscientes de su
propio aprendizaje, como se muestran en las siguientes gráficas.

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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

Figura 1. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Utilizar los laboratorios virtuales me ayuda a integrar mejor los
conceptos y la comparación entre los semestres.

El análisis de algunos temas y conceptos propios de la
genómica tales como la expresión y/o silenciamiento génico así
como síntesis de proteínas pueden ser considerados abstractos
para los estudiantes, razón por la que se implementaron
laboratorios virtuales que ayudaran a integrar los conceptos
para así facilitar la comprensión de los mismos, en la figura
1 se muestran las gráficas obtenidas de los semestres agostodiciembre 2021 y enero-julio 2022 en donde la mayoría de
los estudiantes de ambos semestres señalaron que el utilizar
los laboratorios virtuales les ayudaron a integrar mejor los
conceptos de la clase. Udin et al., (2020) menciona que el uso
de los laboratorios virtuales en el aprendizaje de la biología,
especialmente en la educación superior, necesita ser revisado
debido a las características de sus contenidos, así como función
y eficiencia para evaluar.
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

El aprendizaje conceptual implica la comprensión
profunda de conceptos y principios fundamentales necesarios
para cualquier materia y/o disciplina determinada. Al incorporar
un análisis más profundo durante las actividades formativas, se
promueve un entendimiento sólido de los temas, contribuyendo
por lo tanto a la construcción de un conocimiento significativo
que pueda ser aplicado en diferentes contextos de la disciplina.
Por su parte, Aydın et al., (2016) mencionan que la
importancia del conocimiento en la era tecnológica en la que
vivimos está aumentando y, en consecuencia, la comprensión
del concepto de “conocimiento” y “ciencia” está cambiando, pues
el aprendizaje debe ir hacia la construcción de la información
antigua y nueva en la mente de los estudiantes, dando sentido a
los conceptos y operaciones pertinentes, para lograr la creación
de conexiones.
Achuthan et al., (2017) reflexionó acerca de la educación
que ocurre dentro del laboratorio tradicional de ciencias,
percibiendo que a menudo ocurren limitaciones por los recursos
que pueden comprometer los objetivos de aprendizaje, por lo que
en ocasiones la evaluación del aprendizaje conceptual puede verse
afectada, ante esta situación se analizó el empleo de laboratorios
virtuales antes de la realización de laboratorios convencionales,
lo que mejora significativamente el aprendizaje conceptual a
diferencia de aquellos laboratorios que no tenían un entorno.
En nuestro caso, debido a la naturaleza de la asignatura
de genómica no se lleva un laboratorio tradicional por los altos
costos de sus materiales, sin embargo, emplear los LV como una
actividad didáctica como lo fue el caso del semestre enero-julio
2022, nos ayudó a la integración de los conceptos y a darle una
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133

�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

cara a la teoría mejorando la comprensión de los temas (figura 2),
que fueron facilitados por el uso de LV.

Figura 2. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Utilizar laboratorios virtuales mejora la comprensión de los temas
vistos en clase.

La integración de los conceptos y por consiguiente
la comprensión de los temas mejoraron bajo la perspectiva
estudiantil durante el estudio, tal como se observa en las gráficas.
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Ya que los resultados muestran que durante el semestre agostodiciembre del 2021 en el cual se seguía con clases en línea
debido a la pandemia la mayoría de los estudiantes manifestó
estar totalmente de acuerdo que el utilizar los LV mejoraba
la comprensión de los temas vistos en clase mientras que en
el siguiente semestre durante la primera etapa el 40% de los
encuestados estuvo de acuerdo con esta pregunta la cual durante
la segunda etapa de la implementación de los mismos LV,
estuvieron totalmente de acuerdo.
Esto indica que el uso de los LV mejora la comprensión de los
temas, facilitando así la absorción de conceptos de genómica. Para
cumplir con los objetivos de aprendizaje establecidos y fortalecer
los LV como actividad formativa, es relevante revisar los contenidos
del mismo, así como sus plataformas y/o recursos disponibles.
El tipo de contenido que se puede incluir en los LV puede
variar desde videos, simulaciones interactivas hasta experimentos
virtuales, sin embargo, nosotros nos limitamos solamente a
implementar los contenidos disponibles en la red previamente
analizados para que se alinearan a nuestro plan de estudios y por
ende a nuestros objetivos de aprendizaje.
Para valorar esto, nos enfocamos en la integración del
aprendizaje conceptual, incluyéndose preguntas en las encuestas
para conocer si los recursos de aprendizaje virtual resultaban
útiles en la adquisición y comprensión de los conceptos necesarios
para el perfil de egreso de los estudiantes.
Esta pregunta nos proporciona información sobre cómo
la mayoría de los estudiantes está de acuerdo con el impacto de
los LV sobre la comprensión de temas y conceptos propios de la
materia, facilitando sus estudios (figura 3).
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Figura 3. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Utilizar laboratorios virtuales facilita el estudio de los temas vistos
en clase.

Diaz Barriga (2002) menciona que la importancia
del conocimiento conceptual es la construcción a partir del
aprendizaje de conceptos, principios y explicaciones, los cuales
deben abstraer su significado esencial y no el literal, identificando
así las características definitorias. Pues el aprendizaje conceptual
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

ocurre tras una asimilación sobre el significado de la información
nueva, comprendiéndose lo que se está aprendiendo, de tal
manera observamos que los estudiantes están materializando
estos conceptos mediante la explicación, experimentación y
asimilación del uso de los LV.

Figura 4. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de
la pregunta: Utilizar laboratorios virtuales me motiva a tener una mayor
participación en mis estudios.
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

Una de las estrategias por las que los docentes optaron al
utilizar los LV durante la pandemia, era incorporarlos después
de haber visto el tema y repetirlos como actividades de repaso
previas a las evaluaciones sumativas, esto con el objetivo de
usarlos como método de estudio que ayudara a sus alumnos
a estar preparados frente a los exámenes. Esto, como se puede
observar en las gráficas, facilitó no solo la comprensión, como
vimos anteriormente, sino el estudio de los temas.
Quitian Cruz (2021) plantea que los laboratorios virtuales
sirven de complemento didáctico, que el estudiante puede
utilizar de manera indiscriminada para la construcción de su
conocimiento. El trabajar con LV da la oportunidad a los alumnos
de hacerlo a su propio ritmo y las veces que sea necesario, lo que
puede ayudar a obtener una perspectiva más amplia del concepto
y consolidar su aprendizaje.
Los efectos motivacionales de los laboratorios virtuales
rara vez han sido objeto de investigación. Sin embargo, Bonde et
al. (2014) incluyeron este aspecto en un estudio de laboratorios
virtuales y afirmaron efectos motivacionales positivos.
Para Martínez &amp; Meleán (2012), el concepto adquiere
sentido para el estudiante en la medida que esté interesado
en su aprendizaje, es decir, se sienta y se mantenga motivado.
En varias investigaciones realizadas en este nivel educativo
se señala que los estudiantes no sólo presentan numerosas
carencias motivacionales y estratégicas al llegar a la universidad
(Hernández, 2005; Roces et. al., 1995), sino que continúan
arrastrando estas deficiencias a lo largo de toda la carrera.
El hecho de que los estudiantes se creen eficaces y con
control de su aprendizaje es positivo durante el proceso, ya que
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

entonces es más probable que pongan en acción las estrategias
adecuadas para conseguir los resultados deseados (García y
Pintrich, 2023).
La autoeficacia está relacionada con el componente de la
expectativa de la Teoría de la Expectativa-Valor. La autoeficacia
es la percepción de una persona de su propia capacidad para
realizar una tarea (Doménech-Betoret et al., 2017; Bandura 1993).
La autoeficacia también se correlaciona positivamente con la
motivación para participar en actividades de aprendizaje.
Razón por la que al menos durante la pandemia arriba
del 45% en la etapa 1 y arriba del 60% de los estudiantes en la
etapa 2 y 3 dijeron que el utilizar laboratorios virtuales les motiva
a tener una mayor participación en mis estudios, y aunque
podemos inferir que esto se debe a la interactividad de algunas
de las actividades, gran parte de esta motivación es debido al
acompañamiento por parte del docente.
El papel del maestro es crítico y fundamental durante
la realización de actividades formativas, pues el docente actúa
como un facilitador del aprendizaje, guiando a los estudiantes en
la adquisición de conocimientos y habilidades.
Henríquez-Coronel et al., (2022). Menciona que el rol de
los docentes universitarios va más allá de ser un simple transmisor
de contenidos para convertirse en un facilitador o mediador y que
su papel se ve potencializado al trabajar en entornos virtuales de
aprendizaje significativos, ya que estos son capaces de generar
diferentes tipos de conocimiento, habilidades y destrezas
orientadas a optimizar el uso y aplicación del conocimiento y la
información necesaria para una efectiva integración y adaptación a
un mundo global. Sin embargo, para poder implementar entornos
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virtuales, el docente debe de ser capacitado para desarrollar,
implementar y evaluar el diseño instruccional de un curso con
modalidad en línea o combinada (Relpe, 2011).

Figura 5. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Mi profesor estuvo comprometido con la implementación de los
laboratorios virtuales.

En la figura 5 se muestra la percepción estudiantil
ante la pregunta “Mi profesor estuvo comprometido con la
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

implementación de los laboratorios virtuales” en la cual podemos
observar que durante la pandemia los estudiantes mostraron
sentirse acompañados en el proceso, misma opinión que se
presentó en un semestre posterior, aunque con la diferencia de
una percepción neutral, sobre todo en la etapa 1.
En un estudio acerca de la motivación y el estrés generados
durante la pandemia realizado por Salinas Padilla et al., (2022)
se menciona que la motivación en el proceso de aprendizaje es
esencial para un buen desempeño y la situación emocional del
estudiante, cuyo rol del docente establecido como facilitador del
proceso es un elemento determinante en las emociones que se
gestan en el estudiante, y que llegan a ser consecuentes con su
permanencia o deserción escolar.
En este sentido, el maestro desempeña un papel
fundamental en la motivación y el compromiso de los estudiantes,
sobre todo al diseñar y fomentar actividades formativas
interesantes y relevantes, ya que el maestro puede despertar
el interés de los estudiantes y fomentar su participación en su
proceso de aprendizaje.
La evaluación, por su parte, en un entorno virtual debe realizarse orientándose al desarrollo de un pensamiento crítico y resolución de problemas; por lo que deberá realizarse en fusión de los
métodos utilizados en el aula virtual, siguiendo las siguientes directrices: Diagnóstico de situación, evaluación del proceso, retroalimentación y valoración final (Henríquez-Coronel et al., 2022).
Esto último es esencial ya que, mediante la
retroalimentación constructiva y la evaluación periódica, el
maestro puede identificar las áreas en las que los estudiantes
necesitan mejorar.
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

Figura 6. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Mi profesor estuvo comprometido con la implementación de los
laboratorios virtuales.

En la figura 6 se observa la opinión sobre la retroalimentación dada por los docentes en ambos semestres. Siendo la retroalimentación esencial en cualquier proceso educativo, así como
en cualquier entorno, específicamente en un LV es especialmente importante ya que esto le da a los estudiantes la oportunidad
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

de recibir comentarios para identificar sus errores y mejorar la
comprensión de los conceptos; pues al poder reflexionar sobre lo
que hicieron bien y mal, podría ayudar a desarrollar habilidades
críticas de pensamiento y resolución de problemas al entender a
profundidad la naturaleza del proceso experimental.
Conclusión
En el presente trabajo se analizó el impacto cualitativo tras
la implementación de laboratorios virtuales como estrategia
formativa de evaluación para el aprendizaje de la genómica,
los cuales son una estrategia didáctica que busca mejorar el
aprendizaje conceptual de los estudiantes.
En la encuesta aplicada se detectó que los estudiantes
consideran a los laboratorios virtuales como actividades formativas que les ayudan a la integración, comprensión y estudios de
los conceptos y temas propios de la genómica, además de motivarlos para tener una mejor participación en sus estudios, esto en
un contexto académico tanto virtual como presencial, pues el incorporar entornos virtuales en la educación ha impulsado nuevas
estrategias de enseñanza que buscan fortalecer el aprendizaje.
Los laboratorios virtuales ofrecen a los estudiantes
la oportunidad de experimentar y aplicar sus conocimientos
teóricos, simulando un laboratorio tradicional de genómica. Esta
experiencia práctica virtual permite a los alumnos consolidar su
comprensión conceptual al enfrentarse a desafíos y problemas
reales de la disciplina.
La implementación de laboratorios virtuales para el
aprendizaje de la genómica se ha revelado como una herramienta
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

didáctica de gran valor que busca fortalecer la comprensión
conceptual en esta disciplina. Sin embargo, es importante
destacar que el éxito de estos entornos virtuales en nuestra
investigación no se debe únicamente a la tecnología en sí, sino
que gran parte del mérito recae en la labor del cuerpo docente.
En este sentido, el proceso de evaluación formativa adquiere un
papel fundamental, ya que se lleva a cabo con el acompañamiento
y la retroalimentación proporcionada por los profesores.
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Prácticas profesionales y su importancia en la
formación universitaria: Caso de estudiantes de la
licenciatura en educación
Professional practices and their importance in
university education: Case of students of education
Iris Yadhira Cruz Jaime1
José Luis Cisneros Arellano2
Angélica Vences Esparza3
Resumen: El presente estudio se centra en describir la importancia
de las prácticas profesionales durante la formación universitaria como
espacio para avanzar en las experiencias de la disciplina y consolidar
competencias para el desempeño profesional. Para la investigación
participaron estudiantes de la Licenciatura en Educación de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esta
investigación es de corte cualitativo de tipo descriptivo, explicativo
y como técnica de recolección de datos se utilizó la entrevista
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza,
Nuevo León. México. iris.cruzj@uanl.edu.mx
2 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza ,
Nuevo León, México. jose.cisnerosarl@uanl.edu.mx
3 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza ,
Nuevo León, México. angelica.vencesesp@uanl.edu.mx

151

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

semiestructurada. Los resultados muestran que las y los estudiantes
consideran y son conscientes del impacto positivo de haber realizado
prácticas profesionales durante su formación universitaria ya que éstas,
los llevan a una reflexión sobre la acción como futuros profesionistas
en las áreas de educación y aseguran fortalecer y/o desarrollar las
competencias que les facilitará su incorporación al ámbito laboral.
Palabras clave: prácticas profesionales, formación universitaria,
competencias, desempeño profesional y ámbito laboral.
Abstract: The present study focuses on describing the importance of
professional practices during university training as a space to advance
the experiences of the discipline and consolidate competencies for
professional performance. Students from of Education of the Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
participated in the research. This research is qualitative, descriptive
and explanatory, and the group interview was used as a data collection
technique. The results show that the students consider and are aware
of the positive impact of having carried out professional internships
during their university training since they are there, leading them to
reflect on action as future professionals in the areas of education and
ensure strengthening and/or develop the skills that will facilitate their
incorporation into the workplace.
Keywords: professional practices, university
professional performance and work environment.

152

training,

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skills,

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Introducción
La finalidad de las prácticas profesionales es conectar la teoría
y la acción con la realidad, tanto social como laboral, y permitir
al estudiantado identificar y descubrir los requerimientos
laborales actuales en los distintos sectores profesionales a
los que pueden optar, mientras cursan la licenciatura en la
universidad. Las prácticas profesionales se pueden considerar
como actividades formativas, académicas y profesionales que
ayudan a la creación de vínculos con diferentes instituciones,
organizaciones o empresas. Vivir la experiencia de las prácticas
profesionales durante el estudio de la carrera universitaria
brinda beneficios al estudiantado, uno de estos beneficios es en
el proceso continuo con su aprendizaje y que les ayuda en el
fortalecimiento o desarrollo de habilidades que son parte de las
competencias para un área disciplinar. Con lo anterior se puede
considerar que las prácticas profesionales son un complemento
durante su formación.
En el modelo educativo de la Universidad Autónoma de
Nuevo León (2022) se plantea que las prácticas profesionales
son reconocidas por la institución como parte importante de la
formación profesional, ya que representan un acercamiento del
estudiante al ámbito laboral y permiten el perfeccionamiento de
competencias generales y específicas propias de la disciplina.
Por su parte, De La Vega y Arakaki (2011), establecen
que, las prácticas profesionales desempeñan un papel crucial en
la preparación de los estudiantes de educación superior, ya que
salvan la distancia entre el aprendizaje en el aula, la experiencia
en el mundo real y la incorporación al mundo laboral. Lo cual
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da a entender que dan un acercamiento al próximo desempeño
profesional que tendrán los estudiantes al momento de egresar.
Por otra parte, Hevia (2009), asume que identificando a las
prácticas profesionales como espacios en los cuales se promueven
la síntesis y reorganización de todos los conocimientos teóricos
que posee el alumno, haciéndolos realmente significativos porque
los enfrenta con el hacer propio y el de otros; esta reflexión
propiciada desde penetración en contextos profesionales reales,
supone una oportunidad para que los estudiantes interactúen
como profesionales y sean capaces de saber hacer. Con lo anterior
se considera que las prácticas profesionales, con las funciones que
se desempeñan en ellas y la reflexión que se hace sobre la acción,
difieren sustancialmente de otros contextos en donde también
se realizan, otros tipos de prácticas; de ahí la importancia del
contexto en el que se realizan las actividades de las prácticas
profesionales y se produce el aprendizaje.
Es por lo anterior que en esta investigación se describe las
impresiones valorativas de las y los estudiantes de la licenciatura
en educación sobre la importancia de las prácticas profesionales
durante la formación universitaria, y como un espacio para
construir las experiencias de la disciplina, consolidando con ellos
las competencias para su desempeño profesional.
Este documento está compuesto por varias secciones
metodológicas como los antecedentes, el objeto de estudio, el
marco teórico, los resultados previos y conclusiones preliminares;
todo esto con la finalidad de analizar el valor y la importancia
que las y los estudiantes les dan a las prácticas profesionales
realizadas durante su formación y el beneficio que han obtenido
para su próximo desempeño como profesionistas.
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1. Antecedentes
1.1 Las prácticas profesionales en el modelo educativo de la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL)
Para contextualizar la forma en que se ejecutan y llevan a cabo
durante los estudios de licenciatura las prácticas profesionales,
es importante considerar la estructura en el modelo educativo,
para ello tómese nota de la siguiente declaración.
En el Modelo Educativo se delinean las formas de trabajo -ejes
rectores- que deben ser incorporadas a la tarea educativa cotidiana, para facilitar la comprensión y definir el alcance de los compromisos de los diversos actores en la Institución. Es en el Modelo Académico donde se establecen los mecanismos para orientar
la planeación, operación y evaluación del Modelo Educativo, lo
que hace necesario que desde el diseño curricular se incorporen
las estrategias, las acciones y los contenidos que permitan cumplir con lo que plantea dicho modelo. (UANL, 2022, p. 10)

A partir de aquí, la Universidad Autónoma de Nuevo
León (2022) establece tres ejes rectores en el modelo educativo:
el eje estructurador, el eje operativo y el eje transversal. El eje
estructurador indica que la educación se centra en el aprendizaje
y las competencias; este constituye, por tanto, el primer aspecto
de relevancia que deberá plantearse a continuación.
La educación basa en competencias es definida por la
UANL (2022) como una educación integral que incluye áreas
cognitivas, afectivas y motoras que se desarrollan en el estudiante,
conocimientos, habilidades y valores que exigen su aplicación en
contextos reales y más próximos a su práctica profesional. Para
ello se cuenta con el servicio social y prácticas profesionales
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como mecanismo académico de apoyo e impulso. En este sentido,
la estructura curricular del modelo académico de la UANL para
programas de licenciatura está compuesto por:
Dos ciclos y por áreas curriculares, entre las que destacan, para
el primer ciclo el área curricular de formación inicial (ACFI), que
se divide en tres: general (ACFI-G), disciplinar (ACFI-D) y de
introducción de la profesión (ACFI-IP), para el segundo ciclo
comprende el área curricular de formación básica (ACFB) y el área
curricular de formación profesional (ACFP), esta última se divide
en: fundamental (ACFP-F) e integradora (ACFP-I). Estas áreas
curriculares se componen de unidades de aprendizaje obligatorias y optativas. (UANL, 2022, p.29)

Partiendo de lo anterior y como lo tiene establecido el
modelo académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León
en su estructura curricular, área curricular de formación inicial, el área
curricular de formación básica y el área curricular de formación profesional,
siendo en ésta última área en la división correspondiente al área
de formación profesional integradora en donde se establece como
propósito vincular a los estudiantes a los contextos reales de la
profesión, y entre ellos, se destacan las prácticas profesionales.
En el caso de los estudiantes de la licenciatura en educación
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, los estudiantes en noveno semestre pueden considerar
de manera voluntaria la realización de prácticas profesionales; sin
embargo, no son obligatorias, sino de elección en función de las
decisiones de las y los estudiantes. Esto no significa que no cuenten
con espacios y contextos reales para aplicar el conocimiento y
llevar a la práctica la profesión, ya que cuentan con otros espacios
como el servicio social, estancias de investigación, entre otros.
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Algunas investigaciones previas sobre este tema permiten
dar mayor profundidad al problema, al tiempo que visualizan
aquellas áreas de oportunidad. Estos estudios, además, permiten
inferir la importancia de las prácticas profesionales y su
impacto durante la formación y el desarrollo de competencias
de los programas educativos, por ejemplo, los siguientes. En una
investigación realizada en la Universidad del Zulia, Las Prácticas
Profesionales como Potenciadoras del Perfil de Egreso. Caso:
Escuela de Bibliotecología y Archivología de La Universidad
del Zulia. (Peña , Castellano , Díaz , &amp; Padrón , 2016), se
realizó una investigación de tipo exploración documental de
distintos postulados en materia curricular y educativa con dos
objetivos establecidos, el primero, analizar la contribución
de esta área curricular en la consolidación del perfil de egreso
del bibliotecólogo y archivólogo de la Universidad del Zulia
y el segundo, identificar las fases que deben cumplirse para el
adecuado desarrollo de las prácticas profesionales, así como sus
dimensiones. Las autoras concluyen que el perfil de los egresados
en esta área del conocimiento resulta altamente fortalecido con la
estructura actual de prácticas profesionales, porque propician las
vivencias que cimentan conocimientos, habilidades, destrezas y
actitudes necesarias para el futuro desempeño (Peña, Castellano,
Díaz, &amp; Padrón, 2016).
Un segundo estudio analizado fue el de la influencia de
las prácticas profesionales de los estudiantes de educación social
(García Vargas, González Fernández, &amp; Martín Cuadrado, 2016),
Influencia de las prácticas en el desarrollo de la identidad profesional de los
estudiantes de educación social, en este estudio de tipo descriptivo
y con una metodología mixta, integra la recopilación de sus
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datos desde enfoques cuantitativos y cualitativos, lo hace por
medio de encuestas, entrevistas, grupos de discusión y debates.
En todo ello su objetivo principal fue conocer la influencia que
la asignatura de Prácticas profesionales III provoca en la identidad
profesional de los estudiantes del grado en educación social de
la UNED. Los autores concluyen que dicha asignatura es una
variable importante que influye en el desarrollo de la identidad
profesional de los futuros educadores sociales (García Vargas,
González Fernández, &amp; Martín Cuadrado, 2016).
La tercera investigación considerada para la revisión de
antecedentes es realizada en la Universidad Autónoma de Yucatán,
México con el título, Contribución de las prácticas profesionales
en la formación de los estudiantes de la Facultad de Ingeniería
Química de la Universidad Autónoma de Yucatán (Chan-Pavon,
Mena-Romero, Escalante-Euán, &amp; Rodríguez-Martínez, 2018).
En esta investigación se estableció como objetivo identificar la
contribución de las prácticas profesionales en la formación de los
estudiantes de la Facultad de Ingeniería Química, el estudio de
tipo descriptivo y exploratorio, investigación no experimental de
diseño transversal y el instrumento utilizado fue una encuesta. Los
investigadores obtuvieron como conclusión que los alumnos están
conscientes de la importancia de las prácticas profesionales en su
formación profesional y las realizan principalmente motivados
por aprender conocimientos del mundo laboral, el valor curricular
y para adquirir experiencia profesional (Chan-Pavon, MenaRomero, Escalante-Euán, &amp; Rodríguez-Martínez, 2018).
Con los estudios de las tres investigaciones anteriores
se logran aportaciones sobre lo siguiente: la contribución de las
prácticas profesionales en la consolidación del perfil de egreso,
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las tendencias en investigación sobre las prácticas profesionales
para contribuir al debate académico con relación a los problemas
relevantes y actuales asociados a su desarrollo y como estrategia
para la inserción laboral, y la satisfacción de los estudiantes en la
realización de las prácticas profesionales.
2. Marco teórico
2.1 Competencias
Es este apartado se presentan algunos conceptos claves y la
postura teórica para las prácticas profesionales durante la
formación universitaria; de ello se destaca que las competencias
que desarrollan las y los estudiantes durante su formación
es el quehacer específico de su profesión; es decir, aquello
correspondiente a su disciplina y ejercicio práctico. Pero
es durante esto último cuando se identifica si realmente se
adquirieron o no. Para Lévy-Leboyer (2000), existen tres formas
de desarrollar las competencias: en la formación previa antes de la
vida activa; a través de cursos de formación durante la vida activa
y, por el ejercicio mismo de una actividad profesional.
Por otra parte, Delgado (2018), enfatiza que la formación
académica no solo debe apuntar al desarrollo de competencias
intelectuales-cognitivas, sino también a competencias socioafectivas y éticas, las cuales involucran valores, sentimientos y emociones, actitudes y pautas de acción.
2.2 Prácticas profesionales
Rodicio García &amp; Iglesias Cortizas (2011) plantean, en torno
a la noción de prácticas profesionales, que una de las grandes
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oportunidades que ofrece éstas es que aproxima, de forma global
e interdisciplinaria, a los problemas del quehacer profesional al
estudiante, lo cual es contrario a lo que en repetidas ocasiones
refieren, por parte en sus asignaturas teóricas, los estudiantes,
por ejemplo: la fragmentación y la descontextualización de los
conocimientos en el ámbito universitario. Aquí se ha argumentado
que la práctica profesional es una experiencia formativa crucial
que influye enormemente en la integración de los sujetos con la
realidad.
Las prácticas profesionales en diferentes contextos
correspondientes a su disciplina proporcionan al estudiantado
la oportunidad de vivir situaciones que los lleven a la reflexión
y análisis, para ello se toma en cuenta la definición de Caparros
(2015), quien también, indica que la experiencia de la práctica
profesional es para muchos jóvenes una fuente de inspiración que
permite estructurar el futuro laboral, pues es aquí en donde las
personas descubren sus habilidades y competencias.
En otro estudio (Montoya Díaz, 2019) se concluye que
las prácticas profesionales son muy útiles, ya que son el conjunto
de actividades formativas relacionadas con el trabajo que un
estudiante universitario realiza en una organización en el sector
público, social y privado, para consolidar las competencias
adquiridas en el aula.
2.3 Teoría de las representaciones sociales
Para comprender los significados y perspectivas que los estudiantes
crean sobre el significado de las prácticas profesionales en su
formación, es necesario tener en cuenta las representaciones
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sociales. En este contexto, nos referimos al planteamiento empleado
por María Demaria Sciurano (2006), quien afirma que las prácticas
individualistas arraigadas en las instituciones educativas son
una manifestación íntimamente asociada al vocabulario escolar
tradicional. Con ello se puede considerar la importancia de que las
y los estudiantes vivan y definan su propia representación social
sobre la realización de las prácticas profesionales.
Esto queda más claro con el aporte de Villarroel (2007),
quien afirma que, en el marco cultural e histórico de las culturas
modernas, las representaciones sociales surgen como un campo de
estudio diferenciado. Se trata de estructuras dinámicas, prácticas
y siempre cambiantes que funcionan y se mueven a través de
sistemas de conexión y comportamiento que implican al sujeto
social y permiten la comunicación, el desarrollo de experiencias
y el conocimiento del mundo. Por tanto, pueden distinguirse
claramente de las ideologías, las tradiciones y las costumbres.
Otro estudio (Moncayo Carreño, Manjarrez Fuentes,
Boza Valle, &amp; Cano Intriago, 2021), señala, por otro lado, que
la percepción que los estudiantes tienen del ambiente, clima y
entorno académico que viven en su universidad determina su
formación axiológica en su línea de trabajo. Esto da a entender
que la estructura y los procesos internos de la universidad, entre
otros factores, interactúan con la personalidad de los estudiantes
para crear en ellos opiniones que pueden ser coherentes o no con
sus propios comportamientos y actitudes.
2.4 El practicum
Es crucial aclarar las diversas definiciones que varios autores
han asignado al practicum porque las prácticas profesionales,
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como componente de la formación de los estudiantes, son un
conjunto controlado de acciones (prácticas) en las instituciones
educativas, para desarrollar las competencias del estudiantado.
Por ejemplo, para Sierra (2002), el practicum ayuda a solidificar
hábitos que serán esenciales para la práctica profesional, no
basta con realizar procesos introspectivos intermitentes y poco
frecuentes.
Por otra parte, y se acude al concepto de Tejada (2006)
que, considera que el practicum es necesario debido a que:
No sólo es el espacio de encuentro entre teoría y práctica, sino
la interconexión entre el mundo formativo y el mundo productivo, a través del cual se desarrollan conocimientos, habilidades
y actitudes propias de un desempeño profesional, gracias a la
implicación en actividades profesionales en contextos y condiciones reales. (Tejada Fernández, 2006, p.10)

A esto se agrega lo sugerido por Bass Peña (2007)
quien establece al practicum como un periodo de anticipación,
socialización y de entrenamiento, lugar de encuentro entre el
conocimiento y la práctica profesional, en la que adquieren la
plenitud de su sentido. Nótese que lugar de encuentro hace alusión
a su carácter relacional.
Todos estos enfoques y conceptos permiten sugerir rasgos,
comportamientos características e historias que cada estudiante
revelará a lo largo de la recogida de datos. Con el fin de facilitar una
codificación más exhaustiva de esta información, la perspectiva
de Donald Schön se explicará y dilucidará específicamente a
continuación.
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2.5 Enfoque reflexivo de Donald Schön
Con todo lo anterior en mente, se plantea que la teoría de Donald
Schön (1992) –quien fundamenta su idea en el practicum reflexivo–
junto a los datos desde el punto de vista del enfoque reflexivo, es
adecuada para enmarcar teóricamente este estudio. Schön (1992)
hace hincapié en la formación y el aprendizaje que se producen
durante la acción y cree que la preparación profesional y la
práctica están inextricablemente unidas. En sus aportaciones
sobre la práctica reflexiva define al conocimiento en la acción, la
reflexión en la acción y la reflexión desde la acción.
La reflexión en la acción, o desde la acción, se realiza de
manera directa sobre la práctica mientras está en curso, lo que
permite inquirirla y buscarla para ampliar la perspectiva de la
propia acción, ponerla a prueba, y evaluarla en el curso de su
recorrido. Así, la teoría de Donald Schön transita la exploración
del sentido de las racionalidades técnica y práctica a través del
estudio de casos, por lo que se convierte en un referente ineludible
a la hora de indagar los significados formativos de un practicum.
Para Schön (1992) el contexto de una práctica profesional es
significativamente distinto a otros contextos; los roles de conocer
y reflexionar en la acción en la práctica profesional competente
implican ambientes diferentes. Según él la concepción que las
escuelas tienen del conocimiento profesional es la -tradicionaldel conocimiento, es decir, como información privilegiada o como
competencia. Su crítica se concentra en señalar que esa noción
tradicional permite concebir a la enseñanza como transferencia
de información y el aprendizaje como recepción de lo dicho y de
asimilación de la información.
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Según Schön (1992) el practicum reflexivo se refiere,
entonces, a unas prácticas que pretenden ayudar a los estudiantes
a adquirir las formas de arte que resulten esenciales para ser
competentes en las zonas indeterminadas de la práctica. Hay
por tanto zonas indeterminadas de la práctica, tal es el caso de
la incertidumbre, la singularidad y el conflicto de valores, que
escapan a los cánones de la racionalidad técnica. Son estas zonas
las que los profesionales prácticos han empezado a entender
como centrales en la práctica profesional y que también pueden
entenderse como relaciones complejas que configuran nuevas
realidades, sobre todo de corte axiológico.
Como se ha mencionado anteriormente, la propuesta de
Schön para el practicum reflexivo se centra en que el estudiante
aplique sus conocimientos a situaciones del mundo real y
reflexione sobre sus propios conocimientos y cómo los está
aplicando. Esta reflexión en la acción implica reevaluar acciones
pasadas y los resultados que produjeron, así como la forma de
resolver conflictos, la forma de gestionar una solución y los
resultados que se obtienen generalmente con acciones pasadas.
Para Schön, estos conceptos son el conocimiento en acción, la
reflexión en acción y la reflexión en acción.
Así mismo, Schön (1992) demuestra que elegir el propio
camino tiene el beneficio de la libertad, que permite probar
cosas nuevas sin verse limitado por nociones preconcebidas. Sin
embargo, la inspiración teórica de Schön, John Dewey (1989),
apoya lo anterior en el concepto de experiencia reflexiva. Dewey
no sólo define el pensamiento reflexivo y lo conecta con la práctica
o la experiencia, sino que también esboza las actitudes que lo
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sustentan. Así pues, el pensamiento reflexivo pretende ser algo
más que un mero entretenimiento, que genera una serie de ideas
e imágenes agradables en la mente, y también puede entenderse
como sinónimo de la confianza que inspira la creencia, es decir,
un estado de conciencia que confirma y a la vez trasciende el
significado de lo conocido.
Con la ayuda de las partes señaladas en esta sección sobre
fundamentación teórica, podemos determinar los componentes
de la reflexión sobre las prácticas profesionales en las y los
estudiantes. Es por tanto esencial para comprender y confirmar
el tipo de trabajo profesional que van a realizar, así como para
ayudarles a autoevaluarse, valorar y criticar.
3. Objeto de estudio
El objetivo de esta investigación es describir la importancia de
las prácticas profesionales durante la formación universitaria
como espacio para avanzar en las experiencias de la disciplina y
consolidar competencias para el desempeño profesional de las y
los estudiantes. Particularmente se busca:
Ū

Ū

Ū

Describir el significado de la importancia de
la experiencia adquirida durante las prácticas
profesionales.
Interpretar el significado que las y los estudiantes
asigna a la situación de la práctica profesional en los
contextos de esta.
Analizar los conocimientos y el aprendizaje que el
estudiantado afirma haber adquirido como resultado
de las prácticas profesionales.

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Metodología
La metodología utilizada para estudio ha sido de tipo descriptivo
y explicativo con un enfoque cualitativo y la técnica para recabar
información fue la entrevista semiestructurada para estudiantes
de décimo semestre del período escolar de agosto– diciembre
2023 y que durante su noveno realizaron prácticas profesionales
en diferentes contextos.
Para la aplicación de las entrevistas se establecieron
criterios como:
Ū ser estudiante de décimo semestre en el semestre
agosto – diciembre del año 2023,
Ū haber realizado prácticas profesionales curriculares o
no curriculares en noveno semestre
Ū su aceptación y autorización para contribuir en la
entrevista, se consideró una muestra inicial de la
participación de 10 estudiantes con los criterios
mencionados.
Se compararon los resultados de las entrevistas con la
finalidad de asegurar la fiabilidad del proceso de recogida de datos.
Resultados preliminares
En esta sección, se presentan un primer acercamiento a los
resultados y una primera reflexión sobre las respuestas obtenidas.
Se muestran de manera ordenada en función de las preguntas de
la investigación con la finalidad de facilitar su comprensión.
¿Qué importancia tiene la experiencia de las prácticas
profesionales para el estudiante?
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Las y los estudiantes dicen estar seguros y conscientes de
la importancia en realizar prácticas profesionales ya que les ha
generado una experiencia de incorporarse en el ámbito laboral
y trabajar con situaciones y procesos que no necesariamente
han estudiado directamente en sus clases. Señalan que es muy
importante realizar las prácticas profesionales de manera formal
antes de egresar porque es la única forma que aseguran una
experiencia a lo más cercano del campo laboral.
¿Cuál es el significado de la experiencia durante las
prácticas profesionales para las y los estudiantes?
La mayoría de las y los estudiantes respondieron que, para
ellos, el haber realizado prácticas profesionales fue de gran valor
durante su formación debido a que lograron identificar sus áreas
de oportunidad, y sus fortalezas, con relación a las competencias
que han desarrollado durante sus semestres anteriores. Gracias
a las prácticas, afirman, han mejorado esas competencias, pues
dicen sentirse aventajados en comparación con compañeros que
no realizaron prácticas profesionales.
¿Qué representa para las y los estudiantes los contextos
en dónde realizaron las prácticas profesionales?
Las y los estudiantes que participaron en la entrevista,
señalan que la elección de los contextos es de manera voluntaria.
En ese proceso consideran los espacios para prácticas que están
registrados en el sistema SIASE de la Universidad y que la mayoría
selecciona; para ello toman como base sus gustos e intereses
personales y según las unidades de aprendizaje que hasta octavo
semestre cursaron. Las y los estudiantes dicen preferir lugares
como empresas para realizar prácticas profesionales en áreas de
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recursos humanos y capacitación y en algunas dependencias o
centros de trabajo de la misma Universidad.
¿Cuál es el aprendizaje adquirido durante la realización
de las prácticas profesionales?
Las y los estudiantes dicen que el aprendizaje adquirido
es significativo para ellos, porque logran identificar si lo que ya
han aprendido durante sus clases realmente lo saben aplicar
o no, y lograr ver que conocimientos nuevos necesitan para
acercarse e incorporarse al ámbito laboral. Un aprendizaje
que la mayoría comentó es el conocer y saber cómo trabajar de
manera colaborativa con otras áreas que no necesariamente son
de educación, sobre todo para los estudiantes que realizaron
prácticas en empresas, la facilidad de comunicarse, el trabajo
colaborativo, la toma de decisiones e iniciativa, señalan, es de lo
que más aprendieron.
¿En qué medida se han incrementado sus conocimientos
durante las prácticas profesionales?
Las y los estudiantes se dicen estar conscientes de que
sus conocimientos mejoraron, sobre todo en temas que eran
completamente ajenos a ellos, conocieron sobre los procesos y
procedimientos de temas específicos en los contextos donde
realizaron prácticas profesionales y lograron mejorar sus
competencias, además fortalecer valores como la ética, respeto y
la responsabilidad.
De acuerdo con todo esto, se considera que las y los
estudiantes están conscientes de la importancia de las prácticas
profesionales durante la formación universitaria y que es
importante fortalecerles con información y asesoría sobre el tema
de prácticas profesionales desde semestres anteriores, sobre
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todo para elegir de manera correcta los espacios y contextos
para realizarla; también reconocen a las prácticas como una
oportunidad para adquirir experiencia para su desempeño en el
mercado laboral.
Conclusiones
Los hallazgos obtenidos en el presente estudio apuntan a que
las y los estudiantes están conscientes en gran medida de las
experiencias y conocimientos adquiridos durante sus prácticas
profesionales y que gracias a las situaciones que vivieron en
diferentes lugares en dónde se desempeñaron como practicantes
sus competencias se reforzaron, además reconocen el valor y
lo importante de antes de egresar haber realizado las prácticas
sobre los temas que tienen relación con su licenciatura.
Es importante, señalar que uno de los hallazgos que
también surgió es la necesidad de fortalecer el proceso institucional
de las prácticas profesionales porque al no ser obligatorias, una
gran cantidad de estudiantes no se deciden por ellas porque aún
mantienen dudas si conviene hacer prácticas. Cabe destacar
que entre compañeros se van compartiendo sus experiencias
y la información que consideran relevante para ellos, pero esto
no es una solución institucional para el problema, por lo que es
recomendable plantear nuevas formas de acompañamiento.
Considerando lo anterior y a manera de cierre se afirma
que el proceso de prácticas profesionales sí es importante y de
valor para las y los estudiantes, pero sobre todo para quiénes las
realizaron, es decir, después de vivir la experiencia, situación
que se puede mejorar brindando información, asesoría y con
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estrategias oportunas para influenciar y motivar a las y los
estudiantes a realizar prácticas profesionales durante su
formación universitaria.

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Responsabilidad social universitaria y su vínculo
con la comunidad a través de asociaciones civiles:
Experiencia práctica desde la Universidad
Autónoma de Nuevo León
University social responsibility and its link with
the community through civil associations: Practical
experience from the Autonomous University
of Nuevo León
Raúl Rodrigo González Aguirre1
Angélica Vences Esparza2
Mireya Sandoval Aspront3
Resumen: El presente trabajo aborda la responsabilidad social
universitaria (RSU) como eje transversal en las Instituciones de
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México. Correo electrónico: raul.gonzalezagr@uanl.edu.mx
2 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México. Correo electrónico: angelica.vencesesp@uanl.edu.mx
3 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México. Correo electrónico: mireya.sandovalasp@uanl.edu.mx

173

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Educación Superior (IES) y su fortalecimiento al establecerse
vínculos multisectoriales con asociaciones civiles tendientes hacia la
profesionalización de sus actividades y medición de impactos sociales.
A través de una revisión documental y observación participante en las
actividades de una asociación civil, tomamos como ejemplo el caso de
la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) con el objetivo de
indagar los efectos de dicha vinculación sobre la sensibilización de
profesionistas y estudiantes sobre la RSU.
Los hallazgos destacan una cimentación de actuaciones socialmente
responsables entre los actores universitarios vinculados con el trabajo
de una asociación civil, estrechando los valores profesionales con las
necesidades del entorno inmediato y contribuir a la construcción de una
sociedad más justa y equitativa. Se detectan también rutas de trabajo
en cada vez más rubros dentro de las mallas curriculares universitarias.
Palabras clave: Responsabilidad Social Universitaria; Competencias
Transversales; Educación Superior; Asociaciones Civiles; Vinculación
Comunitaria.
Abstract: This work addresses university social responsibility as a
transversal axis in Higher Education Institutions and its strengthening
by establishing multisectoral links with civil associations aimed at
the professionalization of their activities and measurement of social
impacts. Through a documentary review and participant observation
in the activities of a civil association, we take as an example the case
of the Autonomous University of Nuevo León with the objective
of investigating the effects of said connection on the awareness of
professionals and students about the University Social Responsibility.
The findings highlight a foundation of socially responsible actions
among university actors linked to the work of a civil association,
strengthening professional values with the needs of the immediate
environment and contributing to the construction of a more just and
equitable society. Work routes are also detected in more and more
areas within the university curricula.
Keywords: University Social Responsibility; Transversal Competencies;
Higher Education; Non-Profit Organizations; Community Outreach.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
La noción de responsabilidad social universitaria (RSU) se
posiciona como uno de los ejes transversales en el actual quehacer
de las Instituciones de Educación Superior (IES) con el objetivo
de trascender sus funciones sustantivas y propiciar los marcos
discursivos y normativos para la adecuada vinculación con el entorno
social a través de múltiples acciones donde los conocimientos
y habilidades de las distintas ramas del conocimiento puedan
contribuir a la solución eficaz y oportuna de necesidades sociales
locales y regionales (Herrera-Alvarado et al., 2018).
Ya sea a través de la adecuación de los contenidos
curriculares en los programas de bachilleratos, licenciaturas y
posgrados; la orientación del trabajo de investigación académica
y científica; así como las acciones internas y externas llevadas
a cabo en programas de extensión por medio de la gestión
institucional, las universidades cuentan con diversas ventanas de
acción para materializar el ejercicio de su responsabilidad social
y proveer a la comunidad de soluciones prácticas a problemas
presentes y emergentes (Ayala Palacios, et al., 2018).
La posibilidad de articular esfuerzos institucionales
internos con la vinculación de instituciones externas constituye
una estrategia de impacto para el acercamiento de los
conocimientos teóricos y prácticos desarrollados en la universidad
con las necesidades del entorno donde, tanto los actores
universitarios como aquellos provenientes de otros ámbitos
sociales, gubernamentales o económicos privados, coadyuvan sus
labores para hacer frente a las distintas problemáticas de interés
público en la región.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

175

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

En ese escenario, el trabajo realizado por la sociedad
civil organizada a través de asociaciones civiles representa
una oportunidad de vinculación de intereses comunes para la
resolución de problemáticas específicas delimitadas por áreas
de conocimiento y acciones concretas donde puedan construirse
sinergias entre la universidad y los sectores sociales (Sandoval
Aspront, 2023).
Una de las problemáticas de interés público más
apremiantes en los años recientes ha sido el impacto en la
salud producido a raíz de la pandemia por el virus SARS-CoV2
(COVID-19) entre los años 2020 y 2022 y sus posteriores
repercusiones en otros ámbitos como: la economía, la educación
y las afectaciones socioemocionales en la población (UNESCO,
UNICEF &amp; Banco Mundial, 2021). En este último rubro, se ha
sido testigo del creciente interés por atender desde un enfoque
científico y humanista trastornos como: el estrés, la ansiedad, la
depresión y el duelo, mediante la comprensión y dignificación
hacia las personas con estos padecimientos.
Bajo este contexto, y con el propósito de brindar atención
a dichas problemáticas a través del vínculo entre universidad,
gobierno y sociedad civil, a inicios de 2023 surge la iniciativa de
fundar la asociación civil Tanatología y Salud Emocional en el
municipio de San Nicolás de los Garza, Nuevo León (Sandoval
Aspront, 2023). El objetivo de este trabajo es indagar sobre los
efectos de la vinculación entre universidad y asociaciones civiles
en la sensibilización de profesionistas y estudiantes sobre la
responsabilidad social desde su área particular de conocimiento.
Esto se realizó a través de una revisión documental y de
observación participante (Sánchez Serrano, 2008) en el marco de
176

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

las actividades de dicha asociación civil en el municipio de San
Nicolás de los Garza.
Antecedentes sobre asociaciones civiles en México y su
vínculo con el trabajo en comunidad
Las acciones de beneficencia e interés social realizadas en apoyo
a las comunidades cuentan con una larga trayectoria en México,
su origen se remonta a mediados del siglo XIX con las obras
de caridad llevadas a cabo por instituciones religiosas como la
iglesia católica e iniciativas particulares de empresas privadas
donde eran destinados tanto recursos económicos como personas
voluntarias, para la ejecución de tareas concretas como brigadas
de atención a problemáticas acuciantes relacionadas con: la salud,
la alimentación y el vestido, la educación o los efectos destructivos
producto de desastres naturales (Arredondo Ramírez, 1993).
En el siglo XX, a medida que el Estado moderno, sobre
todo después de la Revolución Mexicana bajo la figura del Estado
Benefactor, se posiciona como el agente encargado de mediar las
relaciones entre los distintos sectores sociales a través de políticas
públicas y demás instrumentos para la atención de problemáticas
de interés público, surge una división entre las labores caritativas
o asistenciales de carácter religioso y aquellas realizadas desde
un enfoque secular y gubernamental, cuyas diferencias serán
definitorias en temas como: la organización, el financiamiento,
los mecanismos de acción y los fines perseguidos en ambos casos
(Chanial &amp; Laville, 2013).
La centralización hegemónica tanto política como
operativa del Estado mexicano en materia social durante el siglo
XX enmarcada en la lógica del Nacionalismo Revolucionario
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

supondría la priorización de un enfoque desarrollista de nivel
macro en la atención a grandes problemáticas nacionales de
interés público como: el trabajo, la educación, la salud, el
acceso a la vivienda y seguridad social para los sectores obreros
y populares. No obstante, a finales del siglo XX e inicios del
siglo XXI, se presenta el surgimiento de movimientos sociales y
problemáticas de salud pública cuya posibilidad de respuesta e
intervención rebasaban la lógica voluntarista y asistencial de la
acción religiosa, así como la lógica burocrática centralista de la
acción gubernamental (Acosta Urquidi, 2013).
Ejemplos de estos nuevos movimientos sociales y
problemáticas de salud pública son: el movimiento estudiantil
de 1968; la lucha por la democratización del sistema político
mexicano en 1988; el levantamiento Zapatista en 1994 que
cuestionaba la marginación y el abandono histórico de siglos
de los pueblos originarios de México; las protestas de grupos
ambientalistas por la contaminación de los ecosistemas producto
del desarrollo industrial y el deterioro de la capa de ozono; las
asociaciones en defensa de los derechos humanos ante agravios
gubernamentales; las movilizaciones feministas y de la diversidad
sexual, la propagación del virus VIH y otras enfermedades de
transmisión sexual, la desintegración familiar, los embarazos
adolescentes, el creciente consumo de drogas, los trastornos
de enfermedades mentales, la inclusión y el cuidado digno de
las personas adultas mayores y con discapacidades, entre otras
(Toca Torres, 2011).
El 19 de septiembre del año de 1985 el país fue testigo de
uno de los mayores terremotos en su historia con una magnitud de
8.1 Mw, dejando miles de personas fallecidas y un daño significativo
178

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

en la infraestructura urbana de la Ciudad de México. Este evento
catastrófico de carácter natural reveló la incapacidad de la
respuesta gubernamental para hacer frente de manera exclusiva
como agente de intervención social, y se hizo patente la necesidad
de involucramiento y acción de la sociedad civil organizada para la
atención de problemáticas colectivas de interés público, sentando
las bases de las actuales organizaciones de la sociedad civil de
carácter secular y no gubernamental (Arredondo Ramírez, 1993).
Profesionalización y legitimación social de las
asociaciones civiles
De acuerdo con Warren (2009), citado por Guadarrama Sánchez
(2018), se entiende por asociación civil al grupo de personas
que persigue propósitos comunes mediante cursos de acción
cooperativa que se extienden más allá de un acto aislado, y vincula
sus cursos de acción con efectos que inciden en el funcionamiento
de las sociedades democráticas (p. 46).
El involucramiento de la ciudadanía y la sociedad civil
organizada en la resolución de problemáticas colectivas de
interés público presupone un importante paso hacia adelante
en materia de cultura cívica y de interés por la situación del
otro, desde donde se rescatan perspectivas teóricas como
la tradición fenomenológica en filosofía y los estudios de la
alteridad en las propuestas de convivencia, reconocimiento y
educación intercultural (Dietz, 2017). No obstante, a pesar de
este optimismo cívico, importantes retos se hacen presentes a la
hora de planificar su organización, financiamiento, mecanismos
de acción, fines perseguidos y legitimación ante la ciudadanía
medida a través de sus logros e impactos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

El camino a la profesionalización de las asociaciones
civiles es un componente fundamental a la hora de entender las
expectativas y los resultados esperados de la comunidad hacia
éstas en el siglo XXI donde, a diferencia del carácter caritativo
asistencial o político burocrático, otrora ejercidos desde la acción
religiosa o gubernamental en el siglo XX y sus antecesores, su
rasgo distintivo será la eficacia y eficiencia en el uso de medios,
recursos y capital humano a través de actores involucrados,
cuya formación profesional, científica y humanista avale su
actuación para realizar tanto una concientización activa como
la intervención pertinente sobre las problemáticas sociales
presentadas en una comunidad concreta (Chávez Becker &amp;
González Ulloa, 2018).
La profesionalización de las asociaciones civiles
conlleva no solamente el reclutamiento a sus filas de miembros
y voluntarios debidamente capacitados con los conocimientos
y habilidades necesarios para intervenir de manera eficaz y
oportuna en la resolución de problemáticas sociales dentro
de las comunidades, sino a su vez contar con una plataforma
sólida de planificación programática de actividades, un esquema
transparente y sostenible de financiamiento para la realización
de sus tareas, la medición de sus logros e impactos de manera
que pueda corroborarse públicamente el alcance de las acciones
concretadas, así como un interés por el involucramiento y
vinculación con otras asociaciones civiles con el objetivo de
compartir experiencias, desafíos y forjar alianzas estratégicas
para la mejora continua y el incremento del alcance de sus
impactos (ANDAMOS, 2024).
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

De la misma forma que las universidades pueden encontrar
en las asociaciones civiles una ventana para materializar el
ejercicio de su responsabilidad social, las asociaciones civiles
pueden encontrar en las universidades una oportunidad para
el fortalecimiento de su profesionalización en materia de:
capacitación especializada en formación de capital humano,
planeación, gestión de las organizaciones y manejo presupuestal;
reclutamiento de estudiantes y profesores voluntarios; así
como difusión y promoción de las actividades con el resto de la
comunidad universitaria y la población en general.
Las actuales asociaciones civiles, en un contexto
caracterizado por las expectativas de la ciudadanía y los marcos
discursivos y normativos de la responsabilidad social empresarial
(RSE) y la RSU, deben trascender las actividades meramente
caritativas, asistenciales o político burocráticas para situarse
como plataformas de acción colectiva donde la comunidad se
coloque al centro y en la cual puedan operar actores profesionales
debidamente organizados en favor de esta.
Antecedentes sobre responsabilidad social universitaria
La noción de Responsabilidad Social surge en el ámbito empresarial
durante la segunda mitad del siglo XX como un enfoque donde los
sectores productivos privados podían trascender su rol como meros
actores generadores de riqueza y empleo para concebirse como
agentes responsables de sus impactos hacia los trabajadores, los
consumidores, el medio ambiente y las comunidades adyacentes a
las localidades donde éstas estuvieran ubicadas geográficamente
(Herrera-Alvarado et al., 2018).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Si bien el término RSE puede ser apreciado de forma
externa desde una óptica estrictamente funcional donde se busca
mitigar los efectos negativos de las actividades industriales y
corporativas a través de acciones paliativas o remediales para
salvaguardar los intereses de los agentes económicos privados, no
es menos cierto que una perspectiva crítica se desprende desde
dichos planteamientos con el objetivo de proponer alternativas
en los modos de producción y con ello lograr una auténtica
disrupción donde el desarrollo económico no sea sinónimo de
explotación laboral o depredación ambiental (Avilez et. al., 2015).
Esta misma lógica conlleva el replanteamiento de todas
las acciones ejercidas por los actores empresariales, no sólo
de los impactos visibles o los tópicos controversiales para la
opinión pública, sino desde el mismo quehacer interno de las
organizaciones, de tal manera que la RSE no se reduce a una suma
de acciones caritativas o el patrocinio de eventos de beneficencia
de los cuales, en ocasiones, se atribuye además una capitalización
en materia de publicidad o de imagen pública.
Una discusión similar surge en los ámbitos universitarios
a finales del siglo XX, donde el rol exclusivo de las mismas como
agentes encargados de tres funciones sustantivas: docencia,
investigación y extensión, es puesto en cuestionamiento para
trascender dichos escenarios y posicionarse como una entidad
cuyo quehacer cotidiano sea capaz de aportar transversalmente
soluciones concretas a problemáticas sociales regionales,
nacionales e internacionales (Cantú Mendoza, 2015).
De acuerdo con Vallaeys (2018), la RSU no es la cuarta
función sustantiva de la universidad, sino un eje transversal
en las labores cotidianas llevadas a cabo por sus tres funciones
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

sustantivas, cuya integración en las mismas está presente desde
su gestión y organización interna, y se materializa en sus impactos
externos.
En la universidad socialmente responsable son tomados
en cuenta múltiples factores para adecuar los procesos de
enseñanza aprendizaje, la investigación científica y la extensión
de la cultura hacia un marco de pertinencia para construir
alternativas de solución a problemáticas sociales desde un enfoque
científico, técnico y humanista, trascendiendo notoriamente los
antecedentes asistenciales y caritativos de la acción religiosa, la
lógica burocrática centralista de la acción gubernamental, así
como los rubros laborales, productivos y medioambientales de la
acción empresarial (Gallardo-Vázquez, 2019).
Las universidades en el siglo XXI, sobre todo las públicas,
aunque sin excluir por ello a las privadas, tienen la responsabilidad
social de fungir como centros de generación y aplicación de
conocimientos útiles capaces de permanecer en sintonía y diálogo
con su entorno inmediato para el involucramiento activo de sus
estudiantes, profesores y administrativos con las problemáticas
concretas de la comunidad, evitando con ello que la universidad
se convierta en una “isla bonita” rodeada de necesidades las cuales
no son estudiadas ni resueltas (Zermeño, 2010).
Para poder encaminarse hacia una materialización
satisfactoria de las expectativas depositadas en la noción de la
RSU es menester contar con un marco discursivo y normativo
capaz de dar certeza sobre lo que se entiende por la misma, así
como de orientar las acciones a tomar por parte de las IES. En este
sentido, el rol del personal administrativo de las dependencias
centrales de las IES es, a través de la gestión organizacional,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

183

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

brindar dicho marco que servirá como hoja de ruta en el trazado
de pautas y mecanismos de acción coherentes en esta materia.
Una de estas pautas a considerar es la naturaleza misma de
la formación de profesionistas, por ello, desde finales del siglo XX
e inicios del siglo XXI, la implementación de enfoques basados
en competencias en las IES ha conducido al replanteamiento
y la reformulación de prácticas y currículos tradicionales
centrados en la adquisición pasiva de conocimientos para virar
hacia modelos académicos y educativos donde la formación
universitaria es concebida como una construcción dinámica de
saberes, habilidades y destrezas para la resolución de problemas
asociados a las áreas específicas de conocimiento dentro de
un contexto global de aceleradas transformaciones y cambios
sociales (Carrillo Hernández &amp; Benavides Martínez, 2022).
No obstante, la preocupación por fortalecer una
formación educativa basada en competencias trasciende el
ámbito instrumental disciplinario para colocar al estudiante
universitario como un profesionista preparado transversalmente
más allá de su núcleo específico de conocimientos, es decir,
para ser competente frente a una realidad social y económica
en constante cambio, flexible y con un margen de contingencia,
oportunidades, retos y adaptaciones tecnológicas insospechado
durante el siglo pasado (Jiménez Galán, 2019).
Bajo un modelo de RSU basado en la concientización
de los estudiantes por la preocupación con el entorno cultural,
político y ambiental en los niveles local, nacional e internacional,
las unidades de aprendizaje y, en general, el diseño del curriculum,
abonan en la resolución de problemas donde estén implicadas
situaciones concretas en las cuales puedan ponerse en práctica
184

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

los saberes, habilidades y destrezas propias de las distintas áreas
de conocimiento, así como de las competencias transversales
desarrolladas de manera integral a lo largo de los periodos
escolares (Jiménez et al., 2019).
Dentro de este panorama, la literatura especializada nos
muestra la importancia de adoptar esquemas de aprendizaje,
evaluación y formación profesional flexibles, innovadores,
dinámicos, equitativos, socioemocionalmente pertinentes e
inclusivos con perspectiva crítica, cuyo propósito sea articular
integralmente una visión donde en la educación superior
se conjuguen el quehacer de los múltiples actores sociales
involucrados en la generación de conocimiento y se dialogue con
las necesidades del entorno y la sociedad civil en general.
Responsabilidad social universitaria como competencia
transversal en la educación superior
Las prácticas educativas derivadas de la currícula universitaria
en un mundo globalizado, interconectado y con una tendencia a
la apertura económica e intercultural, requieren de la adopción de
modelos académicos y educativos capaces de formar integralmente
a los estudiantes en competencias transversales para situarlos como
agentes de transformación, comprometidos con las realidades
y sucesos sociales próximos a su entorno local, así como a nivel
nacional e internacional (Villarreal &amp; Zayas Pérez, 2021).
En las últimas décadas del siglo XX, la reflexión en torno
a la abundancia de fuentes de información y conocimiento a la
cual estaba siendo expuesta la sociedad abrió múltiples debates
sobre la importancia de estos conceptos en la reformulación de
los ambientes laborales y educativos, donde cada vez era más
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

recurrente la necesidad de adicionar un nivel más complejo de
saberes y habilidades para dar respuesta a las necesidades del
entorno (Anderson, 2008).
No se trataba exclusivamente de una reflexión centrada
en la renovación de ciertos saberes técnicos y destrezas
instrumentales, sino de una profunda transformación en las
formas en cómo es producido, socializado y utilizado los
productos y servicios derivados de la innovación, la información
y el conocimiento como actividades productivas en sí mismas.
Con las anteriores premisas de fondo, es pertinente
indagar sobre cómo las IES dan forma a sus rediseños curriculares
y prácticas pedagógicas mediante la incorporación teórica y
práctica de las ventajas y desafíos intrínsecos de una sociedad
donde la nueva regla consiste en convivir cotidianamente con
una cuantiosa presencia de información y conocimiento para su
adecuado procesamiento y aprovechamiento.
En la década de 1990, la atención por la globalización, los
cambios veloces y las economías basadas en la información llevaron
a los tomadores de decisiones en materia de políticas públicas a
adoptar la narrativa de la sociedad del conocimiento, cuya puesta en
operación práctica requería una serie de competencias denominadas
como “habilidades del siglo XXI”, donde destacan: la comunicación,
la creatividad en la generación de conocimiento, la colaboración,
el pensamiento crítico, la alfabetización en las Tecnologías de la
Información y Comunicación (TIC) y las habilidades para la vida
(Salamanca Garay &amp; Badilla Quintana, 2023).
La reflexión derivada del enfoque analítico basado
en la sociedad del conocimiento supone una guía para el
diseño del currículo, actividades de aprendizaje y evaluación,
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

particularmente aquellas donde son utilizadas herramientas
como las TIC. También se habla de múltiples tipos o niveles
de conocimiento por habilidad, tales como: hechos, principios,
procedimientos, metacognición y estados subjetivos.
De acuerdo con Anderson (2008), los siete tipos de
habilidades basadas en el conocimiento son: acceso, ensamblaje y
reorganización del conocimiento; interpretación crítica, análisis
y evaluación de evidencia; colaboración en proyectos y trabajo
en equipo; resolución de problemas complejos; generación de
productos de conocimiento; comunicación, presentación y difusión;
selección apropiada de herramientas y evaluación de su impacto,
asimismo, las cinco fases relacionadas con el conocimiento son:
estrategias de planeación y procedimientos, elección apropiada
de herramientas, colecta y organización del conocimiento e
información, análisis y síntesis de la información y el conocimiento,
comunicación y difusión de los productos del conocimiento.
La educación superior en este contexto enfatiza la
necesidad de un enfoque didáctico o pedagógico centrado en
el estudiante para adquirir dichas habilidades basadas en el
conocimiento, esto supone dejar a los estudiantes desarrollar o
construir nuevo conocimiento como si de un rol de diseñador
se tratase, y para ello son particularmente útiles actividades
donde se requiera la utilización de las TIC en áreas como la auto
regulación, la creatividad y el manejo de proyectos en un sentido
cooperativo (Verdú-Pina, et. al., 2023).
La educación en la era de las sociedades del conocimiento
abarca dimensiones individuales y sociales de aprendizaje,
donde tanto estudiantes como docentes son capaces de detonar
de manera colaborativa procesos creativos para la apropiación,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

selección, utilización y evaluación responsable de la información
disponible para su transformación en productos basados en el
conocimiento.
El propio concepto de competencia alude al desempeño
eficiente de una función o tarea, por lo tanto, la primera impresión
que recogemos a la hora de relacionarlo con la educación superior es
la noción de productividad mecánica o instrumental, sin embargo,
cuando nos referimos al rol de las competencias transversales
orientado a la construcción de la RSU nos encontramos con
una idea de productividad o desempeño eficiente más allá de lo
instrumental para situarlo en un componente humano de carácter
intrapersonal e interpersonal (Hinojo Lucena et al., 2019).
Competencias transversales como: el autocontrol y
estabilidad emocional, la comunicación, la iniciativa, apertura
y liderazgo se convierten en valiosas cualidades necesarias en
cualquier área de conocimiento y trascendentes en las nuevas
formas de concebir el trabajo y la productividad en la tercera
década del siglo XXI.
De acuerdo con Hinojo Lucena (2019), diez de las
competencias transversales más relevantes en la actualidad son
las siguientes: autocontrol y estabilidad emocional; resistencia a
la adversidad; confianza y seguridad en sí mismo; comunicación;
trabajo en equipo; conocimientos teóricos profesionales;
orientación a resultados; aprendizaje continuo; atención al orden,
calidad y perfección; planificación y organización.
Para lograr tales propósitos en materia de RSU, las IES se
encuentran obligadas a proporcionar por medio de la docencia,
investigación y extensión, elementos de transformación social
impulsados en las motivaciones de los estudiantes para su
188

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

adecuado actuar fuera de los salones y recintos universitarios.
Algunos elementos de la dimensión social en la educación
universitaria enfocado en los estudiantes abarcan la relación
entre acceso y cohesión social, frenar el fracaso escolar, lograr un
equilibrio entre eficacia y equidad, propiciar el desarrollo regional
y formar ciudadanos responsables (Gallardo-Vázquez, D., 2019).
En el caso particular de la UANL, desde 2014 cuenta con un
modelo de responsabilidad social para lograr la implementación
del eje transversal de responsabilidad social universitaria, éste
se define como un modelo de gestión de la calidad ética de la
UANL, que toma en cuenta su ‘misión’, ‘visión’, sus valores
institucionales y que dirige sus acciones hacia el compromiso
que tiene con la sociedad por medio de políticas, estrategias y
programas prioritarios, comprometidos con el uso de esquemas
de transparencia, rendición de cuentas y que promueve el actuar
ético de la comunidad universitaria, así como de su interacción con
los actores externos y partes interesadas, los cuales refuerzan su
papel de agente de cambio positivo en su entorno y su comunidad
(UANL, 2023, p.4).
El modelo de RSU de la UANL incorpora cuatro
dimensiones: 1) Formación universitaria integral y de calidad; 2)
Investigación socialmente pertinente; 3) Extensión y vinculación
con el entorno; 4) Gestión ética y de la calidad. Estas cuatro
dimensiones se traducen en una vinculación de la educación con:
los problemas reales del entorno; la aplicación de los resultados de
la actividad científica en la solución de problemas; la participación
social y ambiental comprometida con los actores externos; así
como el respeto a los derechos humanos y el desarrollo integral
de la comunidad universitaria (UANL, 2023).
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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Desde finales del siglo XX e inicios del siglo XXI, la
UANL ha prestado especial atención a la formación y desarrollo
de competencias transversales plasmada a través del Programa
Institucional de Tutorías (PIT) en 1999, del Área Curricular
de Formación General Universitaria (FOGU) en 2005, y de
las Actividades de Formación Integral (AFI) en 2020, donde
respectivamente se aborda la formación integral al estudiante
por medio de la práctica tutorial, así como de unidades de
aprendizaje y actividades con temáticas comunes a todas las áreas
del conocimiento como: competencia comunicativa, aplicación
de las TIC, ambiente y sustentabilidad, contexto social de la
profesión, entre otras.
Los primeros esfuerzos para desarrollar el PIT de la UANL
surgen en el año 1999 por parte de la Secretaría Académica y el
Centro de Apoyo y Servicios Académicos (CASA) con el objetivo
de incrementar la calidad educativa, evitar en la medida de lo
posible la reprobación, el rezago académico, el cambio de carrera
y el abandono de estudios en los niveles medio superior, superior
y posgrado, a través de atención grupal y personalizada, mediante
un enfoque humanista, preventivo y remedial, con el ánimo de
propiciar una integración comprometida al entorno laboral y
social (UANL, 2013).
En 2003, CASA estructura el “diplomado de formación
básica de tutores”, asimismo, en ese mismo año se organiza el
Primer Encuentro Institucional de Tutoría donde se designó a un
grupo de docentes de diversas dependencias de la Universidad
para elaborar el primer documento con los lineamientos del
Programa (UANL, 2013). En el año 2005 el PIT queda a cargo de
la Dirección de Orientación Vocacional y Educativa (DOVE),
190

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

y actualmente es conducido por la Dirección de Formación
Integral del Estudiante (DFIE), entre cuyas funciones se
encuentran elevar la eficiencia terminal y la calidad educativa
(UANL, 2022).
Por su parte, con el transcurso de los años, el Área
Curricular FOGU también ha experimentado múltiples
transformaciones producto de las necesidades educativas y del
contexto social en el cual está inscrita la educación superior, un
ejemplo de ello han sido las actualizaciones en sus versiones de
los años 2011; 2015; 2020 y 2022. En cada nueva versión han sido
añadidas o renovadas unidades de aprendizaje que responden a
las demandas profesionales, laborales y sociales en la formación
integral del estudiante, acercándole a su vez con la construcción
de actuaciones socialmente responsables (UANL, 2024a).
En la actualidad, el Área Curricular FOGU responde
de manera global a los objetivos de desarrollo sostenible de la
Agenda 2030 de la ONU, en la cual se busca que la educación
superior contribuya a la construcción de una ciudadanía mundial,
reflejada en unidades de aprendizaje como: responsabilidad social
y desarrollo sustentable, igualdad de género, diversidad sexual e
inclusión, cultura de paz y derechos humanos, ética, transparencia
y cultura de la legalidad, y liderazgo, emprendimiento e innovación
(UANL, 2024a).
Asimismo, las actividades de formación integral llevadas
a cabo por secretarías, direcciones,fescuelas y Facultades de la
UANL impulsan el desarrollo integral como parte del proceso de
enseñanza aprendizaje. Curricularmente son fijadas un número
de AFI para cubrir a lo largo de la formación universitaria como
requisito de egreso, distribuidas de la siguiente forma:
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191

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Duración del programa
educativo (semestres)
8
9
10

Número de actividades
12
14
16

Tabla 1. Actividades mínimas de formación integral que deberá cubrir el
estudiante para cumplir con el requisito de egreso. Fuente: (UANL, 2024b).

Las AFI se dividen a su vez en ocho rubros, cuyas
características y propósitos son los siguientes:
Tipo de actividad
AFI

Propósito

Apoyar el proceso de enseñanza y aprendizaje para reforzar los conocimientos adquiridos,
Académicas
desarrollar nuevas habilidades y vincularlas
con su entorno.
Sensibilizar conforme a las producciones del
Artísticas
ser humano, con fines estéticos y simbólicos.
Impulsar la comprensión y valorización de la
Culturales
cultura de un grupo o sector social.
Promover la contribución activa y voluntaria
Responsabilidad
al mejoramiento social, el cuidado del medio
social
ambiente y la diversidad e inclusión social.
Promover la difusión y producción científiInvestigación
ca como forma de generar o aplicar el conocimiento.
Estimular las capacidades físicas, mentales y
Deportivas
sociales mediante las actividades del deporte,
de manera individual o en equipos.
Aprendizaje de otro Desarrollar la capacidad lingüística de una
idioma
lengua extranjera además del inglés.
Fomentar la movilidad académica interna enIntercambio
tre facultades de la UANL y la externa con inacadémico
stituciones nacionales e internacionales.
Tabla 2. Tipos de actividades AFI y su propósito. Fuente: (UANL, 2024b).

192

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Vínculo entre Universidad y comunidad: Caso “Café con
asociaciones civiles”
El 15 de noviembre de 2023, en las instalaciones de World Trade
Center Monterrey-UANL, se llevó a cabo el evento: Café con
Asociaciones Civiles, en el cual, a través de la sinergia entre la
Secretaría de Economía del Gobierno del Estado de Nuevo
León, el Consejo Nuevo León; la UANL, la Fundación UANL,
ANDAMOS A.C., INC Monterey y el Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey, fueron presentados los
trabajos realizados por 26 asociaciones civiles locales y nacionales,
donde éstas pudieron coincidir con representantes de Pequeñas
y Medianas Empresas (PyMES), así como con presidentes de
fundaciones interesadas por articular los esfuerzos entre el
gobierno, las empresas privadas, las IES y los sectores sociales con
el objetivo de fortalecer el trabajo en comunidad y forjar alianzas
estratégicas de apoyo mutuo.
Uno de los resultados más palpables del evento fue
aumentar la visibilidad de las asociaciones civiles y crear una red
de networking entre personas que buscan apoyar diversas causas,
encontrando la satisfacción en el fomento del desarrollo social.
En las múltiples conferencias y mesas de presentación realizadas
en dicho evento se llegaron a consensos pertinentes sobre el
rol de las asociaciones civiles en la construcción de ciudadanía
y la responsabilidad social compartida de los diversos actores
involucrados con el ánimo de contribuir a la mejora de la calidad
de vida nuestras comunidades locales.
Algunos de estos consensos fueron: superación de las
dinámicas asistencialistas, capacitación continua a miembros
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193

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

y voluntarios de las asociaciones, acercamiento horizontal con
las comunidades para la consulta de necesidades, planificación
detallada de actividades a realizar con las comunidades,
financiamiento transparente a través de fundaciones o donaciones,
financiamiento basado en resultados e impacto social y esquemas
de comunicación social para difusión de los logros y desafíos.
Del ambiente de colaboración entre representantes de los
distintos actores sociales por medio del diálogo y la cooperación se
desprendió la actual importancia de las asociaciones civiles como
espacios de acción e iniciativa de la sociedad civil organizada
para hacer frente de manera oportuna y responsable a múltiples
problemáticas de interés público, donde las demandas de nuestro
contexto global no permiten ser indiferentes y abstraerse de ellas
ya sea en los roles gubernamentales, empresariales o educativos.
En este sentido, colaborar activamente con asociaciones civiles
representa una oportunidad para la construcción de un modelo
de democracia participativa, así como la materialización de la
RSE y la RSU.
Contexto educativo a raíz de la pandemia de COVID-19
y experiencia práctica de la asociación civil Tanatología y
Salud Emocional
La crisis sanitaria global por la proliferación del virus del SARSCoV2 (COVID-19) a inicios de 2020 trajo consigo el cierre
parcial o total de los planteles educativos en la mayoría de los
países del mundo con el objetivo de contribuir a mitigar las tasas
de contagio, no obstante, dicha medida ha provocado la pérdida
o desaceleración del aprendizaje, aunado a su vez con una serie
de desigualdades, carencias en materia de acceso y calidad
194

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

a la educación previas a la pandemia, así como afectaciones
socioemocionales (UNESCO, UNICEF &amp; Banco Mundial, 2021).
La educación es un proceso acumulativo, por lo tanto,
si la pandemia de COVID-19 significó el cierre parcial o total
de las actividades educativas presenciales, el rezago, exclusión,
abandono y faltas de oportunidades repercuten no sólo en el
presente inmediato, sino también el desempeño y resultados
de los logros educativos una vez restauradas las actividades
escolares en el aula (Carro Olvera, &amp; Lima Gutiérrez, 2022).
Este abandono de las aulas por razones de contención
de la pandemia ha implicado la pérdida significativa de
conocimientos, valores, habilidades y actitudes en torno al
aprendizaje y la convivencia cotidiana, asimismo, este déficit
formativo será traducido unos años más tardes en pérdidas
económicas multimillonarias al no contar con los perfiles laborales
correspondientes a las necesidades del mercado y la vida pública
(UNESCO, UNICEF &amp; Banco Mundial, 2021).
Los sectores sociales de menores ingresos, los habitantes de
zonas rurales, las mujeres, las personas con discapacidad y demás
grupos sociales vulnerables son particularmente sensibles a la
pérdida de las actividades educativas presenciales ante una posible
retirada del ambiente escolar para insertarse a la fuerza laboral de
baja cualificación (UNESCO, UNICEF &amp; Banco Mundial, 2021).
Bajo este contexto, y con miras en atender de manera local
las problemáticas socioemocionales derivadas de la pandemia de
COVID-19, el 11 de febrero de 2023, en las instalaciones del Colegio
Civil, Centro Cultural Universitario, se presentó formalmente la
Asociación Civil Tanatología y Salud Emocional, fundada por
la Dra. Mireya Sandoval Aspront, en dicha sesión se firmó un
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

195

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

convenio de colaboración con la Dirección General de Bienestar
Social y la Casa del Adulto Mayor del municipio de San Nicolás
de los Garza, Nuevo León, donde se formalizó la participación en
el diseño de talleres, diplomados, ciclos de conferencias y demás
actividades requeridas por la dependencia municipal.

Imagen 1. Presentación de la Asociación Civil de Tanatología y Salud
Emocional. Fuente: fotografía propia.

Como parte de las múltiples actividades iniciales llevadas
a cabo por la Asociación Civil Tanatología y Salud Emocional a
lo largo de los años 2023 y 2024 se destacan: la difusión de la
asociación y los trabajos iniciales en el Canal 53 de la UANL; la
visita mensual, comenzando con conferencias y talleres en la Casa
Club del Adulto Mayor, la participación con las conferencias:
“Mujeres como pilar de la familia” y “Toma de Conciencia del
Abuso y Maltrato hacia el Adulto Mayor con la RED de Mujeres
de la Dirección de Mujeres del municipio de San Nicolás de
los Garza; y los ciclos de conferencias sobre el Adulto Mayor:
Plenitud, Bienestar y Salud (Sandoval Aspront, 2023).
196

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Imagen 2. Ciclo de conferencias Adulto Mayor, Plenitud, Bienestar y Salud.
Fuente: fotografía propia.

Una vez consolidada la participación de la asociación
en el municipio de San Nicolás de los Garza, se logra la firma de
otro convenio de colaboración con los Centros de Capacitación
para el Trabajo Industrial (CECATI-92) sobre la prevención de
adicciones, mismo que inicia con la conferencia: “¿Cómo afectan
las drogas en la salud emocional? dirigida a los estudiantes del
CECATI-92; así como la participación en las reuniones mensuales
de la asociación ANDAMOS A.C. en calidad de miembros
asociados.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

197

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Discusión y conclusiones
A lo largo del presente trabajo se ha destacado la importancia
de articular de forma coherente, por una parte, la RSU
como competencia transversal curricular en la educación
superior y, por la otra, su pertinente vinculación a través de
asociaciones civiles como una de las múltiples ventanas para
su materialización por medio de sinergias entre los diversos
actores sociales involucrados en los trabajos para la mejora
de la calidad de vida de nuestras comunidades, tales como:
gobiernos, empresas y universidades. Este es un tema que
teóricamente ha sido ampliamente abordado, no así desde el
ámbito de las acciones concretas. Esto es posible solamente
desde la observación participante, a través de la cual, entre
otras categorías importantes, se identificaron: la participación
y la vinculación, la sensibilización de los actores universitarios
y externos a la institución y la inclusión de contenidos de RSU
en las mallas curriculares.
Así, aunque aún existen una colección importante de retos
para la adecuada integración de las metas perseguidas desde las
propuestas y experiencias presentadas en materia de RSU y su
vínculo con la comunidad a través de asociaciones civiles, tanto la
literatura especializada como nuestra participación y observación
activa nos indican rutas de trabajo trazadas con base en las
actuales tendencias de profesionalización de las asociaciones
civiles y la inclusión de la RSU en cada vez más rubros dentro de
las mallas curriculares universitarias.
La observación participante en los trabajos de
presentación, difusión, vinculación y ejecución de labores en la
198

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

comunidad por parte de la asociación civil Tanatología y Salud
Emocional en el municipio de San Nicolás de los Garza, Nuevo
León, brindó la oportunidad de conocer el efecto de dichas
actividades sobre la sensibilización de los distintos profesionistas
de la UANL asociados cuya participación como expertos en
medicina, psicología, educación, y diversas disciplinas de las
ciencias sociales y humanidades, hace patente la construcción
de actuaciones socialmente responsables con respecto a sus
áreas específicas de conocimiento donde se trascienden los
valores meramente utilitarios o pragmáticos de la profesión
para conectar dichos saberes con las necesidades del entorno
inmediato a la universidad y contribuir con ello a la construcción
de una sociedad más justa y equitativa.

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Transdisciplina y economía: irrupciones y
disrupciones teórico-metodológicas para el
estudio de la música-pop
Transdiscipline and economics: theoreticalmethodological irruptions and disruptions for
the study of pop-music
Alan Omar Pérez Álvarez1

Resumen: El presente artículo se propone el establecimiento de un
puente cognoscitivo entre la economía y la transdisciplinaria con
el objeto de construir una perspectiva trans-económica de la música
popular grabada en el capitalismo contemporáneo. La economía
neoclásica y la economía marxista han dedicado una importante
cantidad de trabajos al estudio de la cultura en el sistema capitalista
desde mediados del siglo XX hasta principios del XXI; sin embargo,
tanto la primera como la segunda han priorizado la investigación de
la lógica y el valor económicos de las mismas en detrimento de otras
lógicas y elementos esenciales en la economía de la música en las
sociedades contemporáneas. De ahí que se plantee la necesidad y la
urgencia de aplicar los axiomas metodológicos básicos y los operadores
cognoscitivos complejos de la transdisciplina al proceso por el que
1 Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México,
México. Correo: clowniangramascon@gmail.com

205

�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

se producen, circulan y se consumen los objetos subjetivantes, los
sujetos objetivados y las subjetividades objetuales en la música-pop del
capitalismo neoliberal.
Palabras clave: Transdisciplina, economía política, economía simbólica,
economía deseante y música-pop.
Abstract : This article proposes the establishment of a cognitive bridge
between economics and transdisciplinary to build a trans-economic
perspective of popular music recorded in contemporary capitalism.
Neoclassical economics and marxist economics have devoted a
significant amount of work to the study of culture in the capitalist
system from the mid-twentieth century to the beginning of the twentyfirst; however both have prioritized the investigation of the economic
logic and value of them in detriment of other essential logics and
elements in the economy of music in contemporary societies. Hence
the need and urgency of applying the basic methodological axioms and
complex cognitive operators of transdiscipline to the process by which
subjectivating objects, objectified subjects and objectual subjectivities
are produced, circulated and consumed in the pop-music of neoliberal
capitalism.
Keywords: Transdiscipline, political economy, symbolic economy,
desiring economy and pop-music.

206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
La economía ha sido una de las disciplinas en las que se aspira
de manera prioritaria a la simplificación de la realidad y a la
especialización del conocimiento2. Desde el siglo XIX hasta
el XX, tal ciencia se constituyó por medio de los parámetros
disciplinarios de la ciencia moderna y a través del paradigma
nomotético de la física newtoniana, por lo que aquella se ha
caracterizado por la dicotomía hombre/naturaleza y la creencia
en el progreso infinito, por la búsqueda de leyes universales,
por la causalidad lineal y el aislamiento empírico, por la
matematización y la cuantificación del mundo, por el modelo
estático del equilibrio general y por la razón instrumental de los
individuos (Wallerstein, 2006, pp. 3-36).
Ahora bien, la segunda mitad del siglo XX representó
un viraje cognoscitivo para la economía, pues la emergencia y el
despliegue de los debates sobre 1) la separación entre las ciencias
sociales y la disciplina histórica, 2) la pretendida universalidad
del conocimiento egológico de la civilización occidental y
3) la fragmentación del saber entre las “dos culturas” de las
ciencias naturales y las humanidades; así como de las teorías
de la relatividad general, el psicoanálisis y la demanda efectiva,
de la modernización social, de los sistemas complejos, del
estructuralismo simbólico, de la autoorganización biológica, de
2 Wallerstein asevera –siguiendo a Foucault– que una disciplina es
un sistema de control de la producción discursiva que establece sus propios
límites por medio de la constitución de un modo de cognición del mundo
que se adquiere por la reactivación constante, inconsciente e inmediata de
un conjunto de normas, hábitos y conductas de investigación, formación y
divulgación del conocimiento (2006, pp. 36-37).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

207

�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

la cibernética y la información, y de la fenomenología existencial,
el marxismo cultural y la filosofía posmoderna, replantearon una
variedad de postulados, problemas, categorías y conceptos del
paradigma mecanicista de la ciencia económica (Wallerstein,
2006, pp. 37-75; Morin, 2005, pp. 19-24).
Ya para el cambio del siglo XX al XXI, los economistas
habían subvertido, criticado o cuestionado la mayoría de los
pilares en los que se soportaba el paradigma fisicalista de la
disciplina económica. En primer lugar, se abordó el sistema
económico en relación con el ecosistema terrestre, al mismo
tiempo que se reconoció la imposibilidad del crecimiento infinito
en un planeta con recursos limitados (Leonard, 2016, pp. 1731); en segunda instancia, se relativizó la ley de la oferta y la
demanda y la conexión entre el protestantismo y el capitalismo
a partir del estudio histórico de la primera en condiciones
premodernas y de la segunda en sociedades católicas (Tutino,
2016, pp. 8-46); en tercer lugar, se reformuló la visión lineal,
estática y determinista del sistema económico en pos de una
concepción recursiva, dinámica y caótica del mismo, en la que
se constata la existencia de una red de variables explicativas
que interactúan con el entorno no económico y que poseen un
amplio grado de incertidumbre (García, Ivarola y Szybisz, 2018,
pp. 82-84); en cuarta instancia, se cuestionó el formalismo del
lenguaje matemático, la axiomatización de la teoría económica
y el abstraccionismo de los modelos económicos, en donde el
principal receptor de tales críticas fue el concepto de equilibrio
general en tanto que un instrumental cognoscitivo que subsume
una variedad de fenómenos fundamentales en los sistemas
económicos actuales, a saber: el azar, el desorden y la degradación
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(Miedes, 2012, pp.7-8); y, finalmente, se problematizó la razón
medio-fin de la teoría económica en tanto que uno de los tipos
de racionalidad que existen en las sociedades humanas, la que se
caracteriza como una lógica “economicista, rentista y alienante,
calculadora, cuantificadora, autosuficiente, deshumanizada, sin
registros de valoraciones éticas o morales.” (Fuenmayor, 2003,
pp. 9-14; Fuenmayor y Márquez, 2006, pp. 341-356).
No obstante, lo anterior no se ha empatado con una
afrenta de igual magnitud en lo que se refiere a los parámetros
disciplinarios de dicha ciencia social, a pesar de los esfuerzos de
una serie de economistas por traspasar, fracturar o subvertir los
límites de la economía en relación con las ciencias naturales y las
humanidades; ya sea porque se limitan al estudio de la actividad
económica desde una variedad de disciplinas, por lo que se
adscriben al ámbito de lo multidisciplinario (Bueno y García,
2014, pp. 1-4; Bueno, 2013, pp. 1-3; Muñoz, 2017, pp.7-12; Pantoja,
2021, pp. 112-117); o ya sea porque se reducen al intercambio de
métodos, teorías, conceptos o técnicas de investigación entre la
economía y las otras disciplinas, por lo que incrustan en el área de
lo interdisciplinario (Cabo y Ricoy, 2012, pp. 1-4; Miedes, 2012,
pp.1-3; Arnold y Cadenas, 2013, pp. I-III; Human y Cilliers, 2013,
pp. 24-38).
Así, los estudios económicos en los que se ensaya la
superación de los estatutos disciplinarios de dicha ciencia
no son sino una excepcionalidad (Shanahan, 1978, pp. 13-16;
Luigi, 2019, pp. 173-175; Erasmo, 2022. pp. 1-6), en los que la
perspectiva de la transdisciplina y el concepto de la complejidad
derivan más en una respuesta acerca del modo en que fortificar
los cimientos disciplinarios de la economía que en un problema
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

sobre la manera en que destruir los pilares disciplinarios de la
misma, puesto que aquellos no permiten la irrupción disruptiva de
los axiomas metodológicos y de los operadores cognoscitivos de
la transdisciplina en la metodología, la teoría y la práctica de la
economía.
De ahí que el presente artículo se proponga el
establecimiento de un puente cognoscitivo entre la economía
y la transdisciplina con el objeto de construir una perspectiva
transeconómica de la música popular grabada de la actualidad, en
la que confluyan de forma simultánea, dinámica e interactiva
algunos de los niveles de realidad/percepción –por ejemplo, la
economía política de Karl Marx, la economía simbólica de Pierre
Bourdieu y la economía deseante de Deleuze y Guattari– que
configuran el proceso complejo por el que se producen, circulan
y consumen los objetos, los sujetos y las subjetividades en la
música-pop del capitalismo neoliberal.
Lo anterior se lleva a cabo de la siguiente manera.
Primero, se aborda los axiomas metodológicos básicos y los
operadores cognoscitivos complejos que comprenden lo que se
conoce como la perspectiva transdisciplinaria. Segundo, se tratan
los trabajos recientes de la economía neoclásica y la economía
política en relación con la música popular grabada con el objeto
de mostrar que ambas son incapaces de explicar y comprender el
proceso complejo por el que se produce, circula y consume aquel
fenómeno de la cultura-pop. Y, tercero, se construye un mirador
transeconómico de la música popular a partir del cruce entre la
transdisciplina y la economía en correspondencia con la música
popular grabada.
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La transdisciplina
La perspectiva transdisciplinaria es uno de los modos emergentes
de organización del saber de finales del siglo XX y principios
del XXI (Wallerstein, 2006, pp. 3-75), por lo que puede ser
considerada como “la exigencia contemporánea de reproblematizar
el conocimiento, el sujeto/objeto cognoscente y el objeto/sujeto
cognoscible” (Pérez, 2022, pp. 104; Gómez y Arboleda, 2015, p.7);
en donde el proceso de cognición del ser humano y el mundo se
efectúa a través, entre y más allá de los límites disciplinarios del
saber por medio de una variedad de axiomas metodológicos y de
operadores cognoscitivos (Nicolescu, 1996, pp. 36-42).
La transdisciplina supone, en primer lugar, que el exceso
de simplificación de la ciencia moderna y de especialización de las
disciplinas académicas obstaculizan una visión compleja y global del
ser humano; en segunda instancia, que no hay una división radical
entre el sujeto y el objeto cognoscentes/cognoscibles y que uno y otro
interactúan activamente en el proceso de cognición del mundo; y, en
tercer lugar, que los pares excluyentes industria/naturaleza¸ economía/
cultura, mercancía/arte, etc., así como las realidades que emergen de
los mencionados, son insostenibles a nivel tanto teórico como
práctico, por lo que su superación es una labor insoslayable (Pérez,
2022, pp. 104-105; Varios Autores, 1994, párrs. 1-6).
La perspectiva transdisciplinaria se diferencia la disciplina,
la multidisciplina y la interdisciplina; pero entre la primera y las
segundas existe una relación de antagonismo y complementariedad,
puesto que las cuatro son “las flechas de un solo y mismo arco: el
del conocimiento” (Nicolescu, 1996, p. 26). En tal modo, no hay que
confundir a aquella con estas, ya que: a) en el enfoque disciplinario, el
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

proceso de cognición concierte a un solo y mismo nivel de realidad/
percepción o a un parte de este; b) en la multidisciplina, tal proceso
se refiere al estudio de un objeto/sujeto cognoscible/cognoscente
de un pedazo o un nivel de realidad/percepción por parte de varias
disciplinas a la vez; y c) en la visión interdisciplinaria, el proceso
de cognición se corresponde con el migración de instrumentos
cognoscitivos (métodos, teorías, categorías, etc.) de una disciplina
a otra (Nicolescu, 1996, pp. 36-45).
Ahora bien, la transdisciplina presupone tres axiomas
metodológicos básicos que la distancian de las otras perspectivas
disciplinarias, a saber: el ontológico, el que asevera la existencia
de una multiplicidad de niveles tanto de realidad como de
percepción en el conocimiento y en el mundo; el lógico, en donde
se sostiene que el tránsito de un nivel de realidad/percepción a
otro se efectúa a través del principio del “tercero incluido”3; y
el epistemológico, el cual establece que el constructo que engloba
la totalidad de los niveles de realidad/percepción posee una
naturaleza compleja, en la que cada uno de dichos niveles existe
de forma simultánea, dinámica e interactiva con los otros (Osorio,
2012, p. 286; Nicolescu, 1996, p. 22).
Los axiomas anteriores requieren de algunas precisiones
teóricas para extraer todas las consecuencias de la perspectiva
transdisciplinaria en el proceso de cognición del ser humano y
el mundo. El axioma ontológico plantea una distinción analítica
fundamental entre la realidad y lo real, en donde aquella se refiere
3 El principio en cuestión se opone a los tres axiomas en los que se
basa la lógica de Aristóteles: una entidad es idéntica a sí misma (A es A), una
entidad no es distinta de sí misma (A no es no-A) y no existe una entidad que
sea ella sí misma y otra a la vez. (Nicolescu, 1996, p. 22).

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a lo que resiste a nuestros instrumentos cognoscitivos, es decir, “a
nuestras experiencias, representaciones, descripciones, imágenes
o formalizaciones matemáticas” (Nicolescu, 1996, pp. 17-18. El
subrayado es del original); y esta se corresponde con una zona
de no-resistencia o, mejor, con un espacio de transparencia
absoluta en el que la cognición humana –cualesquiera que sean
las herramientas de las que se sirve para potenciar sus alcances–
se encuentra indefectiblemente restringida, excluida o limitada
(Nicolescu, 1996, pp. 42-43)4.
Pero ¿qué se entiende por un nivel de realidad?, ¿cuál es la
definición de un nivel de percepción? y ¿de qué manera se vinculan
ambos? El primero es “un conjunto de sistemas invariantes a la
acción de un número de leyes generales. […]. Es decir que dos
niveles de Realidad son diferentes si, pasando de uno a otro, hay
ruptura de las leyes y ruptura de los conceptos fundamentales
[…]” (Nicolescu, 1996, p.18); mientras que el segundo es “un
conjunto sistematizado de entidades sígnicas, emotivas y
sensitivas (‘miradas’, ‘sonidos’, ‘tactos’, ‘gustos’ y ‘olfatos’) que
configura una lectura general, coherente y unificante de un nivel
de realidad, sin agotarlo” (Pérez, 2022, p.109). Esto es, un nivel de
percepción es distinto de otro si, cuando se transita entre ellos,
existe una fractura de las configuraciones significativas y de las
figuras retóricas esenciales.5
4 Ya que la realidad es lo que resiste y lo real es lo que no resiste, entonces la
función de este no es sino constituir y, además, amenazar a la realidad, puesto
que la zona de no-resistencia es la que marca la imposibilidad tanto del cierre
de la realidad sobre sí misma como del límite de lo que resiste a la cognición
humana. (Nicolescu, 1996, pp. 42-43).
5 Nicolescu plantea la existencia de una correspondencia biunívoca
entre un nivel de realidad y un nivel de percepción, lo que explica el hecho
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

Así pues, si existe una multiplicidad de niveles diversos
y, por ende, de zonas de no-resistencia heterogéneas, entonces
¿es factible la conexión de estos diferentes y múltiples niveles
de realidad/percepción en un único conjunto que los abarque a
todos? Sí, dice Nicolescu, puesto que la multiplicidad de niveles de
realidad/percepción y sus espacios de transparencia configuran al
sujeto y al objeto transdisciplinarios del conocimiento; en donde la
comunicación sígnica o informativa entre uno y otro se establece
por medio de la identidad de los reales que constituyen y limitan
los niveles de realidad/percepción que participan en tal conjunto
cognoscitivo/cognoscente (1996, pp. 42-44).
Los dilemas del paso de un nivel dado a otro y de la
conexión entre el sujeto y el objeto del conocimiento conducen
al segundo de los axiomas de la transdisciplina, es decir, el lógico.6
El anterior asevera que el tránsito entre dos niveles de realidad/
percepción se ejecuta a partir del principio del tercero incluido, por
el que “[un] estado T presente a un cierto nivel está unido a un par
de contradictorios (A, no-A) del nivel inmediatamente vecino”
(Nicolescu, 1996, p. 39). En términos simples, dicho postulado
supone que un par excluyente de un nivel de realidad/percepción
se transgrede a partir de su integración en un término unívoco de
de que tal autor insista en la definición del primero, pero no haga lo mismo
con el segundo. No obstante, en el presente texto se realiza una diferenciación
analítica entre ambas categorías, lo que responde a fines más expositivos que
conceptuales en la medida en que un nivel de realidad y un nivel de percepción
se imbrican a nivel tanto óntico como ontológico (Laclau, 2000, pp. 112-120).
6 El papel principal que poseen los terceros en la solución de tales
problemáticas se explica y comprende en la medida en que tanto el número
“tres” como el prefijo “trans” se basan en la misma raíz etimológica, a saber: “lo
que va más allá de dos” (Nicolescu, 1996, p. 43).

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otro nivel diferente; no obstante, tal mecanismo de tránsito entre
tal o cual nivel de realidad/percepción implica la emergencia de
otra dicotomía en el nivel encargado de la integración (Nicolescu,
1996, p. 43). De lo precedente se sigue la imposibilidad de una
teoría absoluta del mundo y el carácter abierto del conocimiento
humano, es decir, la existencia de la complejidad y, además, de lo
complejo (Pérez, 2022, p. 112; Alcántara, Arce y Parrini, 2017, p. 9;
Morin, 2005, p. 72).
Así pues, se llega al último de los axiomas
transdisciplinarios, esto es, el epistemológico. Este plantea que la
complejidad es una dimensión transversal tanto del conjunto de
los niveles como de cada uno de ellos, por lo que aquella sería
el producto y el productor de “nuestras cabezas”, así como de
la “naturaleza misma de las cosas y los seres” (Nicolescu, 1996,
pp. 30-31). Ahora bien, ¿cuál es el significado de la categoría de
complejidad? Edgar Morin afirma que esta no es concebible de
forma simplista, ya que ocuparía “el lugar de la simplicidad. La
complejidad es una palabra problema y no una palabra solución” (2005, p.
22. El subrayado es del original), en la que se incrusta el problema
fundamental de cómo enfrentarse a la complejidad sin subsumir
lo complejo en los límites de la simplicidad; pues, según el autor
francés, “es complejo aquello que no puede resumirse en una
palabra maestra, aquello que no puede retrotraerse a una ley,
aquello que no puede reducirse a una idea simple. Dicho de otro
modo, lo complejo no puede resumirse en el término complejidad
[…]” (Morin, 2005, p. 22).
Si lo anterior es así, dicha categoría no es definible define
en modo positivo, sino negativo: ¿qué es lo que no es la complejidad?
Primero, ella no es la simplicidad, lo que no significa que se
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desprecie el valor de esta en el proceso de cognición del ser
humano y el mundo, porque “el pensamiento complejo integra lo
más posible los modos simplificadores de pensar, pero rechaza
las consecuencias mutilantes, reduccionistas, unidimensionales y
finalmente cegadoras de una simplificación que se toma por reflejo
de aquello que hubiere de real en la realidad” (Morin, 2005, p. 22);
y, segundo, la complejidad no es la completud, lo cual no implica
que se niegue las relaciones existentes en el trinomio parte-todoparte, ya que tal modo de pensar se encuentra impulsado por la
tensión que hay entre “la aspiración a un saber no parcelado, no
dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e
incompleto de todo conocimiento” (Morin, 2005, p. 23).
En consecuencia, si lo complejo excede a la complejidad,
entonces cualquier proceso, mecanismo e instrumento que
se dirija a captar el ser humano y el mundo tendría que ser, en
sí mismo, complejo; por lo que la transdisciplina necesitaría
idear, establecer, articular y desplegar una serie de operadores
cognoscitivos que tengan por objeto la aprehensión de lo complejo
en la complejidad, es decir, en un nivel de realidad/percepción,
en la intersección entre uno o más niveles y en el conjunto de los
niveles de realidad/percepción (Osorio, 2012, p. 273).
El primero de los mencionados es el bucle recursivo, es decir,
el ciclo retroactivo de causalidad paradojal por el que los productos
y los efectos se tornan los productores y los causantes de lo que
se produce y se efectúa, respectivamente (Osorio, 2012, p. 273).
Otro de tales operadores es la auto-eco-explicación, en el
que la autonomía/dependencia que existe entre el elemento
y el ecosistema da cuenta del modo en que todo ser vivo se
autoproduce y organiza por medio del intercambio energético,
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informático y sígnico con el medio ambiente en que existe para
perseverar en sí mismo y devenir en un otro (Osorio, 2012, p. 273).
El tercer operador es el emergencial, esto es, la tensión
caos/orden en tanto que el fundamento de la aparición de nuevas
cualidades y propiedades (que van más allá de las partes que las
componen y del todo que las engloba) en los entes organizados,
en cuyo caso aquellas retroactúan sobre estos en una especie de
destrucción creativa entre la organización y el desorden (Osorio,
2012, pp. 274-275).
El siguiente de los operadores indicados es el holológico,
en donde las relaciones parte-todo se juegan a tres niveles (sin
olvidar la incapacidad de conocerlo todo): uno holonómico, el
que conecta el todo a las partes; uno hologramático, el cual liga
las partes entre sí; y uno holoscópico, el que vincula las parte al
todo (Osorio, 2012, p. 275).
Otro de dichos operadores es el dialógico, o sea, la conexión
de dos o más lógicas o elementos antagónicos/complementarios
en un mismo fenómeno con el fin de constituir una unidualidad
compleja, la que no es sino una imbricación biunívoca de entidades
heterogéneas, ineliminables e irreductibles una en relación con la
otra (Osorio, 2012, p. 275).
El sexto operador es el reflexivo, el cual se encarga de
reintroducir el sujeto cognoscitivo en el proceso de cognición del
objeto cognoscente y, así, develar el hecho de que el conocimiento
“no es un espejo de las cosas o del mundo exterior, sino una
reconstrucción-traducción por un espíritu-cerebro, en una
cultura y en un tiempo determinado” (Osorio, 2012, p. 276).
El último de tales operadores es la borrosidad, es decir,
tanto la aplicación cognoscitiva de conceptos indeterminados e
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indecibles como la concepción empírica de entidades compuestas
e inacabadas en el ser humano y el mundo (Osorio, 2012, p. 277).
En síntesis, la transdisciplina se compone de una variedad
de axiomas metodológicos y de un conjunto de operadores
cognoscitivos cuya finalidad es reproblematizar las lógicas y los
elementos del proceso de cognición a partir de la superación
de los límites disciplinarios del conocimiento. En este sentido,
tal perspectiva permite cuestionar no sólo el modo en que se
ha estudiado la música-pop en función de los ámbitos de la
economía ortodoxo o heterodoxa, sino también transgredir los
parámetros disciplinarios que imposibilitan la construcción
de una perspectiva tal en la que se analice aquel fenómeno a
través, entre y más allá de los niveles de realidad/percepción de la
economía política, la economía simbólica y la economía deseante.
Sin embargo, antes de tratar con mayor amplitud el aparato
cognoscitivo de la transeconomía, hay que revisar el modo en que la
economía neoclásica o marxista ha estudiado la música popular
grabada.
La economía y la música-pop
El capitalismo neoliberal vibra con la cultura-pop. No existe
persona que no haya gozado de escuchar Despacito de Luis Fonsi
y Daddy Yankee, de asistir a uno de los espectaculares conciertos
de Katy Perry, de observar el material fílmico del Dorado World
Tour de Shakira, de oír alguno de los podcasts de Service95 de Dua
Lipa o de cualquier actividad o producto de lo que se considera
parte del entretenimiento masivo y estandarizado del mundo
globalizado.
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La existencia y el atractivo de tales mercancías necesitan
ser explicados y comprendidos más allá de los lugares comunes del
pensamiento marxista, en el que la industria cultural ejerce una
dominación absoluta sobre un conglomerado de consumidores
“obnubilados” y pasivos (Adorno y Horkheimer, 1998, pp. 160165); o de la economía de la cultura, en el que el modelo de la oferta
y la demanda subsume la dimensión subjetiva de la participación
de los agentes en los bienes y servicios culturales (Sunkel, 2002,
pp. 3-6). En efecto, el capitalismo es un “complejo histórico en
el que se imbrica una multiplicidad de relaciones de explotación
económica, de control social, de dominación política y de
subsunción cultural […]” (Pérez, 2022, p. 167); por lo que sería un
error no considerar los elementos sociales, políticos y culturales
que confluyen en la producción, la circulación y el consumo de una
mercancía determinada de la cultura-pop más allá de la función
que esta cumple en la producción y reproducción del proceso de
acumulación ampliada del capital (Quijano, 2014, pp. 850-854).
Ahora bien, la economía tanto neoclásica como marxista
ha dedicado una importante cantidad de páginas al estudio de
dichos fenómenos culturales desde mediados del siglo XX hasta
las primeras décadas del XXI. No obstante, tanto una como la
otra se han centrado en el análisis del valor económico de los
mismos, lo que ha desterrado otras lógicas y elementos esenciales
en la producción, la circulación y el consumo de los bienes y
servicios culturales y musicales en las sociedades capitalistas
contemporáneas. (Canclini y Piedras, 2005).
En la actualidad, existe una nueva área de especialización
de la economía neoclásica que se conoce con el nombre de
economía de la cultura (Palma y Aguado, 2010, pp. 129-130), la
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que responde al incremento de la relevancia cotidiana de los
bienes y servicios culturales en el mundo globalizado y, a su
vez, al aumento de la importancia económica del sector cultural
en la economía planetaria7, y la que se comporta en tanto que
un fragmento de un nivel de realidad/percepción que emergió
por el trabajo fundacional de Baumol y Bowen, Performing Arts.
The Economic Dilemma (1966); que se consolidó por los textos
publicados en el Journal of Cultural Economics (cuyo primer número
apareció en 1977) y recopilados en el Handbook of the Economics of
Art and Culture (Ginsburgh y Throsby, 2006); y que se amplió por
las obras recientes de autores como Emilio Albi, David Throsby,
Ruth Towse, Mark Blaug, Victor Ginsburgh y Kenneth Arrow.
En el marco de dicha especialización, los economistas
de la música se han abocado al estudio, por un lado, de la oferta
cultural, en el que se han priorizado el examen de la contribución
de la industria cultural al crecimiento y el desarrollo de las
economías contemporáneas (CEPAL, 2021; y Ramírez, 2016),
del modo y el formato en que se produce y distribuye la música
popular grabada (Hyun, 2016) y del funcionamiento estructural
del mercado y el comportamiento estratégico de las empresas de
tal industria (Longo, 2014); y, por el otro, de la demanda cultural,
en el que ha predominado la exploración del consumo de los bienes
y servicios musicales, ya sea desde una perspectiva ortodoxa en
7 En el primer caso, según la Federación Internacional de la Industria
Fonográfica (IFPI), la mayoría de los 43,000 encuestados de 23 países diferentes
dedican un promedio de 18.4 horas a la semana al disfrute de música tanto
nacional como extranjera (2021: 6-7). En el segundo caso, con base la CEPAL,
las industrias culturales generaron alrededor de 2,250 miles de millones de
dólares de ganancias alrededor del mundo en 2015, lo que es una suma mayor
al PIB de la India en tal año (1,900 miles de millones de dólares) (2021: 29).

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la que aquel se explica por la confluencia del precio, la utilidad y
el ingreso (Aguado, L. y Palma, L, 2015, p.59); o desde un enfoque
heterodoxo en el que tal consumo se comprende con base en una
variedad de factores explicativos, por ejemplo, la formación del
gusto, el grado educativo, el tiempo de ocio o el valor simbólico
(Canclini y Piedras, 2005; Sunkel, 2002; y Bourdieu, 1990).
En consecuencia, a pesar de que la economía de la cultura
permita llevar a cabo un análisis de los bienes y servicios musicales
por medio del modelo del equilibrio general de mercado, la verdad
es que aquella no da cuenta del proceso complejo por el que se
produce, circula y consume la música en los países capitalistas
del mundo globalizado. En este modo, el que la economía de la
cultura explique el consumo de tal o cual bien o servicio musical
en función del precio de equilibrio en un mercado determinado
excluye el hecho de que la fruición cultural siempre implica una
dimensión subjetiva por parte de los actores sociales (Bourdieu,
1990). De ahí que el consumo de las mercancías musicales
dependa no sólo del capital económico de los individuos, sino
también del capital simbólico de los agentes, los que producen y
son producidos, vehiculizan y son vehiculizados y se apropian y
son apropiados por un conjunto de principios de visión y división
comunes del mundo de las fuerzas sociales que constituyen un
campo social específico (Bourdieu, 2001, pp. 87-98).
Hoy en día, existe también un amplio horizonte de
análisis de las mercancías culturales por parte del marxismo, el
que se define como un nivel de realidad/percepción que apareció
por el estudio primigenio de Adorno y Horkheimer, Dialéctica de
la ilustración, en el ocaso de la Segunda Guerra Mundial; el que
fue subvertido por el trabajo realizado en torno a las industrias
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culturales en la segunda mitad del siglo XX por parte la escuela
de pensamiento de los Cultural Studies (Richard Hoggart, Edward
Thompson, Raymond Williams, Stuart Hall, etc.); y el que se
criticó por la obra clave de Culturas híbridas. Estrategias para entrar
y salir de la modernidad de Néstor Canclini (1990) y por la línea
latinoamericana de los Estudios culturales (Jesús Barbero, Anna
Gutman, Ernesto Piedras, Guillermo Sunkel, etc.), (Miller, 2011,
pp. 122-128; y Sunkel, 2002, pp. 2-6).
En el ámbito específico de la economía política, los
economistas de la música han dedicado una buena cantidad de
trabajos al problema de la música popular grabada, pero siempre
teniendo en cuanta el papel que esta funge en relación con la
producción y reproducción económica o ideológica del sistema
capitalista. El caso prototípico de lo anterior es el libro Dialéctica de
la Ilustración de Adorno y Horkheimer (1998), en el que se plantea
que la música-pop no es sino un producto de la cultura de masas y,
a su vez, una mercancía de la industria cultural; por lo que aquella
—a diferencia de la música “culta”— tiene por fin la producción
y reproducción del capitalismo a partir de la obnubilación de las
conciencias de los individuos, de la estandarización de los modos
de consumo y de la exclusión de cualquier forma de negatividad
—es decir, de crítica— en relación con el sistema imperante de
dominación social (1998, pp. 165-176).
Otro ejemplo es el trabajo de Jacques Attali titulado Ruidos.
Ensayo sobre la economía política de la música (1995), en el que la música
popular grabada se considera una mercancía fetichizada que se
destina a la producción y reproducción de la acumulación del
capital, pero también una forma profética que anuncia el pasado,
el presente y el futuro de la sociedad (Attali, 1995, p. 12). Así pues,
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el autor plantea que “Hoy en día la música, cualquiera que sea el
modo de producción del capital, anuncia el establecimiento de una
sociedad repetitiva […]” cuya finalidad principal es la atracción/
repulsión de la diferencia (Attali, 1995, p. 13).
Una muestra más es la obra de Jon Illescas, el que estudia
de manera sistemática y profunda, por un lado, el formato del
videoclip dominante de la música-pop como una mercancía
cultural que se consume por la juventud global y, a su vez,
como un vehículo ideológico de producción y reproducción del
sistema capitalista (2015, pp. 20-21); y, por el otro, la figura de las
celebridades en tanto que rentistas del cuerpo que “sirven a los
objetivos de la acumulación del capital a través de su incesante
reproducción de la industria cultural” (2018, pp. 155-156).
Un caso más es el libro Dialectic of Pop (2019) de Agnès
Gayraud, en donde la música popular se concibe como un formato
grabado producido por la industria cultural, pero también como
una obra artística que conjuga una forma artística y estética en
la que materializa una de las promesas utópicas de la ilustración
occidental: la democratización de la experiencia humana
(Gayraud, 2019, pp. 1-28). De ahí que la autora asevere que la
música-pop encarna la promesa de “un arte accesible [para todos]
no porque se rebaje el nivel de sus destinatarios, sino porque
promete hablar de ellos, hablar su lengua y tocar la sencillez de su
existencia, de la existencia común de la humanidad” (Gayraud,
2019, p. 61).
Otro ejemplo es el trabajo marxista y culturalista de
Chalena Vásquez intitulado Los procesos de producción artística
(2019), en el que se aborda la música popular grabada como una
producto mercantilizado del trabajo humano y una práctica
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

alienante que produce y reproduce al sistema capitalista; a su
vez, aquella también está inmersa en un tinglado de condiciones
y relaciones materiales, sociales e ideológicas de producción,
circulación y consumo (Mendívil, 2021, pp. 62-64). Así pues, el
principal aporte de dicha autora es que restituye la materialidad
de la música-pop en la medida en que considera que el sonido es
manipulado por el trabajo humano por medio de una tecnología
musical dada con el objeto de producir una serie de cuerpos
sonoros que ingresan en canales específicos de distribución social
y que se escuchan en modos específicos de apropiación ideológica
(Mendívil, 2021, pp. 68-72).
Por lo tanto, aunque la economía política de la cultura
permita efectuar un estudio de las mercancías musicales a partir
de la teoría del valor-trabajo, de la explotación, de la renta, de la
alienación y de la acumulación en el sistema capitalista, lo cierto
es que lo anterior no considera el complejo proceso por el que
se produce, circula y consuma la música-pop en las sociedades
capitalistas del siglo XXI. En este sentido, el que la economía
política de la cultura explique el proceso de producción de tal
o cual mercancía musical en relación con la reproducción de
la lógica de la acumulación ampliada del capital subsume el
hecho de que la fabricación de objetos en las industrias cultural
está aparejada no sólo a la reproducción de los sujetos en los
campos sociales (Bourdieu, 2001, pp. 87-94), sino también a la
composición de subjetividades en los territorios sonoros (Deleuze
y Guattari, 2002, pp. 9-29) De ahí que la música-pop se incruste
en un proceso complejo de producción, circulación y consumo de
mercancías, símbolos y deseos por medio de los que se produce y
reproduce el capitalismo, de los que se construye y vehiculiza una
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visión del mundo y de los que se crean y sostiene otros universos
posibles (Deleuze y Guattari, 2002, pp. 9-29).
En suma, ni la economía neoclásica ni la economía política
dan cuenta del complejo proceso por el que atraviesan los bienes
y servicios o las mercancías musicales en los países capitalistas
neoliberales en tanto que ambas sobreestiman la lógica y el valor
económicos de aquellos en detrimento de las lógicas y los valores
“no económicos” que emergen en la producción, la circulación y el
consumo de la música popular grabada en el neoliberalismo. Así,
el estudio de la música popular grabada contemporánea exige
el diseño y la aplicación de un instrumental cognoscitivo que
recupere las contribuciones disciplinarias, pluridisciplinarias
e interdisciplinarias al saber de la economía neoclásica o la
economía política de la cultura, al mismo tiempo que rechace
las

consecuencias

simplificantes,

limitantes,

mutilantes,

reduccionistas, parcelantes y cegadoras que existen en el campo
de estudio de la economía de la música popular. Una perspectiva,
pues, que permita el diálogo entre la economía y la transdisciplina
con miras a construir un mirador transeconómico de la música
mercantil, simbólica y deseante.
La trans-economía
El siglo XXI implicó la emergencia de un intercambio profuso
entre la economía y la transdisciplina. En este sentido, entre ambas
se suscitaron una variedad de encuentros tanto directos como
indirectos. El diálogo directo de la economía y la transdisciplina
se ha esforzado por reflexionar a nivel teórico acerca de las
implicaciones que poseería para la primera la introducción de
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

los axiomas, los problemas y los conceptos de la segunda, en
particular en lo que se corresponde con a) la economía ecológica,
el desarrollo sustentable y el medio ambiente (Emilio, 2009, pp.
29-33); b) las nociones de tiempo e incertidumbre en los modelos
económicos (Perry, 2013, pp. 467-469); c) la simbiosis de biología
y economía, los conceptos de organismo, comportamiento y
complejidad y el análisis económico de las empresas y la estructura
industrial (Bueno, 2006, pp. 1-2); d) las conexiones entre la
economía y la filosofía en pos de la construcción de la econosofía,
así como los límites y las oportunidades del mismo en relación
con la economía neoclásica; e) el supuesto de la racionalidad
instrumental en contraposición a una racionalidad comprensiva
en el comportamiento económico (Fuentemayor, 2003, pp. 7-12;
Fuentemayor y Márquez-Fernández, 2006, pp. 340-344) o en la
conducta administrativa (Drugus, 2011, pp. 3-6); y f) la conexión
entre las universidades, el aparato público y las industrias en los
sistemas económicos (Pantoja y Cardona, 2021, pp. 111-112).
Por otro lado, el diálogo indirecto de la economía y la
transdisciplina se ha preocupado por pensar a nivel ontológico,
metodológico y epistemológico sobre las consecuencias que tendría
para la primera la integración de los avances teóricos y conceptuales
del pensamiento complejo, en particular en lo que se refiere a I)
la concepción de la economía como un sistema autopoiético,
autoorganizativo y autoevolutivo en el que interactúan un conjunto
heterogéneo y jerarquizado de agentes, redes y sistemas, los que se
encuentran inmersos en la econosfera terrestre (Ossa, 2008, pp.
222-226; Arnold y Cadenas, 2013, pp. II-V); II) la crítica de los
supuestos lógicos por medio de los que procede el estudio de los
sistemas económicos, por ejemplo, la cuantificación de la realidad
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económica (Shanahan, 1978, pp. 13-14), la causalidad de corte
lineal (Fernández, 2016, pp. 1-2), el aislacionismo de las variables
económicos y la dicotomía de lo micro y lo macro (García, Ivarola
y Szybisz, 2018, pp. 80-82), la racionalidad del homo œconomicus
(Rincón, Fuenmayor y Rincón, 2014: 130-133) y la falseasibilidad
de las predicciones empíricas (Coq, 2005, pp. 20-22); III) la
construcción de modelos recursivos, dinámicos y abiertos de la
actividad económica a través de los métodos de la simulación
computacional, interactiva y probabilística (Perona, 2005, pp.
37-39); V) la apertura del instrumental de captación empírico en
pos de un mayor protagonismo de los métodos experimentales
(Miedes, 2012, pp. 3-6) o de las técnicas hermenéuticas (Human y
Cilliers, 2013, pp. 24-27).
A pesar de la extensión y profundidad de los encuentros
tanto directos como indirectos que han existido entre la economía
y la transdisciplina, la mayoría de los anteriores no han resultado
sino en la reificación de los estatutos disciplinarios de la ciencia
económica, en donde la perspectiva transdisciplinaria se torna un
modo de abrir los diques, pero no de destruir las barreras, que existen
entre la economía y las ciencias naturales, sociales o humanas.
Un ejemplo prototípico de lo anterior es el artículo de Valentina
Erasmo titulado Econosophy: limits and opportunities of transdisciplinary
approach to philosophy and economics (2022), en el que la configuración
de un campo híbrido entre la economía y la filosofía –que se tilda
con el vocablo de econosofía– desembocó más en un intercambio
de métodos, teorías, postulados o conceptos entre la primera y
la segunda –es decir, en un enfoque interdisciplinario– que en una
transgresión de los límites y los obstáculos que existen entre
aquella y esta (Erasmo, 2022, pp. 2-6).
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Ahora bien, el hecho de que una mercancía cultural
específica pueda fungir como el ancla de una serie de identidades
sociales (Martínez, 2009, pp. 171-177) o como el sustento de un
conjunto de bloques estéticos (Arriarán, 2009, pp. 127-129) en
el sistema capitalista en que vivimos exige la construcción de
unas lógicas y unas herramientas cognoscitivas que vayan más
allá de los estatutos disciplinarios de tal o cual ciencia natural,
social o humana (Morin, 2005: 20-24); puesto que la complejidad
del mundo contemporáneo muestra que cualquier objeto/sujeto
cognoscible está imbricado de manera simultánea, dinámica e
interactiva en una variedad de niveles de realidad/percepción, los
que requieren de un sujeto/objeto cognoscente que sea capaz de
captar las fronteras, los intersticios y las cuarteaduras que hay
entre tales niveles en tanto que las condiciones de existencia de
un fenómeno dado. (Nicolescu, 1996, pp. 30-31). De ahí que se
plantee la urgencia y la necesidad de un diálogo entre la economía
y la transdisciplina con el objeto de construir una perspectiva
transeconómica de la música popular grabada actual, puesto que
–como se vio con anterioridad– ni la economía neoclásica ni la
economía política explican o comprenden el complejo proceso
económico de los bienes y servicios o las mercancías musicales en
el sistema capitalista contemporáneo.
La trans-economía es una perspectiva cognoscitiva
en la que se perciben/interpretan los procesos simultáneos,
dinámicos e interactivos por medio de los que se producen,
circulan y consumen los objetos subjetivantes, los sujetos
objetivados y las subjetivades objetuales de la música-pop en
las realidades contemporáneas, la que exige reconocer que
existe una multiplicidad de niveles de realidad/percepción en tal
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objeto/sujeto cognoscente/cognoscible, que la superación de una
dicotomía existente en un nivel de realidad/percepción posibilita
el tránsito a otro y que cada uno de dichos niveles y el conjunto
de los mismos poseen una naturaleza compleja. (Basarab, 1996,
pp. 34-45; Osorio, 2012, pp. 275-276). Asimismo, una perspectiva
tal requiere de la comunión de las lógicas complementarias y
antagónicas de la economía y la transdisciplina en el estudio
de la música popular grabada actual, es decir, de la música que
pertenece a un régimen de producción, circulación y consumo
que se funda, en primer lugar, en el bricolage de las tecnologías
de grabación (los aparatos electrónicos); en segundo lugar, en la
virtualidad de los canales de registro (los medios digitales); y, en
tercer lugar, en la simpleza de las sensibilidades de fruición (las
estéticas populares). (Murphy y Smith, 2001, pp. 1-6; Giraud,
2019, pp. 60-62).
Lo mencionado implica que la economía adquiera el estatus
de una categoría ontológica (Laclau, 2000, pp. 76-80), esto es, de
una abstracción que tilda una región del ser que depende de una
heterogeneidad de sistemas invariantes a la acción de un número
de leyes generales y conceptos fundamentales y, por lo tanto, de
una multiplicidad de configuraciones significativas y retóricas
esenciales que constituyen en conjunto una variedad de niveles de
realidad/percepción. En dicho modo, se plantea I) que lo económico
es una transversal de la(s) realidad(es) económica(s), puesto que
no sólo existe la producción, la circulación y el consumo de tal o
cual cosa, sino también la producción, circulación y consumo de
la producción, de la circulación o del consumo de entes (Deleuze
y Guattari, 1985, pp. 1-18); y II) que la realidad económica es un
segmento de lo económico, puesto que la economía dominante se
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ha abocado al estudio de uno de los muchos niveles de realidad/
percepción que existen en la economía real, los que funcionan con
base en una serie de lógicas y elementos distintos que remiten a un
mismo mundo económico (Basarab y Nicolescu, 1996, pp. 30-40).
Una perspectiva tal no rechaza la simplicidad y tampoco
anhela la completud, por lo que integra los avances en la cognición
de la música por parte de la economía, al mismo tiempo que destierra
las simplificaciones en las que esta incurre cuando considera por
reflejo de lo real el modo en que se construye la realidad (Morin,
2005, pp. 22-23); y por lo que reconoce la imposibilidad de un
conocimiento trascendente, universal, ideal y sistemático de la
música-pop en la medida en que aquella se caracteriza como una
perspectiva del saber inmanente, singular, conectiva y experimental.
(Deleuze, 2016, pp. 12-13). En esta manera, la transeconomía de la
música-pop aspira a constituirse a sí misma en una perspectiva
acentrada por medio de la que cualquier cosa sea conectada con
cualquier otra en un orden indeterminado y sin jerarquía alguna,
puesto que el encuentro, el cruce o el choque entre uno o más
niveles de realidad/percepción fractura la posibilidad de que exista
una variedad de puntos de anclaje, líneas de soporte y de verticales
de dominio en la totalidad caótica, abierta y horizontal que es el
mundo económico. (Deleuze y Guattari, 2002, pp. 9-32).
Así pues, la economía política de Marx, la economía
simbólica de Bourdieu y la economía deseante de DeleuzeGuattari comportan solamente algunos de los niveles de realidad/
percepción a partir de los que es factible analizar los procesos
complejos por los que se produce, circula y consume la música
popular grabada, los que se corresponden con una multitud
de lógicas (la de la mercancía, la del símbolo y la del deseo,
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respectivamente) y elementos (la teoría del valor-trabajo, la del
campo social y la del esquizoanálisis); y los que se constituyen por
una variedad de pares excluyentes (valor de uso/valor de cambio,
lo económico/lo simbólico y las máquinas-órganos/el cuerpo sin
órganos, respectivamente) que posibilitan el tránsito de un nivel
de realidad/percepción a otro en tanto que sean integrados en un
tercer término existente en el nivel subsiguiente a cada uno de
los indicados (Marx, 1959, pp. 3-47; Bourdieu, 2001, pp. 87-94; y
Deleuze y Guattari, 2002, pp. 9-29).
En línea con lo anterior, la música popular grabada se
incrusta en un proceso complejo de producción, circulación y
consumo de mercancías, símbolos y deseos por medio de los que
se produce y reproduce el capitalismo, de los que se construye y
vehiculiza una visión del mundo y de los que se crean y sostiene
otros universos posibles; puesto que las subjetividades no son
sino las líneas de fuga que arrastran las líneas flexibles de los
sujetos y que destruyen las líneas segmentarias de los objetos, al
mismo tiempo que generan otras líneas segmentarias del mercado
que se volverán las líneas flexibles de nuevos símbolos y que
abrirán la puerta para la emergencia de otras líneas de fuga del
deseo. (Deleuze y Guattari, 2002: 9-29). En efecto, no se olvide
que dichos niveles se comprende en tanto que unos conjuntos
heterogéneos de lógicas y elementos entre los que no hay una
solución de continuidad sin que se operativice un procedimiento
cognoscitivo por el que tal o cual dicotomía de un nivel dado se
transgreda con el paso hacia otro nivel de realidad/percepción.
De ahí que la dicotomía valor de uso/valor de cambio –que
pertenece a la categoría de mercancía de la economía marxiana–
sea superada a partir de su integración en la noción de trabajo
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social –que forma parte de la categoría de símbolo de la economía
bourdiana– (Bourdieu, 2001, pp. 135-169), la que implica a su vez
la aparición de un nuevo par excluyente entre lo económico y
lo simbólico que será integrada a través de su superación en el
concepto de plusvalía capitalista –que concierne a la categoría
de deseo de la economía deleuziana-guattariana– (Deleuze y
Guattari, 1985, pp. 18-24), la cual significa también la emergencia
de la dicotomía máquinas-órganos/cuerpo sin órganos.8
Por último, la transeconomía de la música popular grabada
demanda la aplicación de los operadores cognoscitivos complejos
con el objeto de aprehender lo complejo de tal fenómeno, los que
ha sido tratados en su mayoría por los propugnadores de un
diálogo entre la disciplina económica y el pensamiento complejo.
En primer lugar, se plantea que existe un ciclo retroactivo
entre los niveles de la economía política, la economía simbólica y
la economía deseante, entre las fases de producción, circulación
y consumo de tales niveles y entre los primeros y los segundos
(Fernández, 2016, pp. 1-4).
En segunda instancia, se asevera que la economía real es
un sistema autopoiético, autoorganizado y autoevolutivo que
intercambia recursos e información con el ecosistema terrestre, por
lo que no es posible aislar los procesos de producción, circulación
y consumo de la música popular grabada de los sistemas sociales,
políticos y culturales por los que se configura tal fenómeno (Ossa,
2008, pp. 222-226; Arnold y Cadenas, 2013, pp. II-V).
8 El hecho de que se afirme la existencia de la última de tales dicotomías
no es más que una hipótesis de trabajo, puesto que la ontología rizomática de
Deleuze y Guattari recusa con éxito el anquilosamiento de cualquier dicotomía
a partir del principio de multiplicidad. (Deleuze y Guattari, 2016, pp. 32-36;
Deleuze y Guattari, 2002, pp. 48-52).

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En tercer lugar, se señala que en los espacios intersticiales
y los movimientos transversales que existen entre los niveles de
realidad/percepción se suscitan una multiplicidad de cualidades y
propiedades nuevas en lo que respecta a los fenómenos musicales,
los que están más allá y, a su vez, más acá de las lógicas de la
mercancía, del símbolo y del deseo en la medida en que actúan
y retroactúan sobre tales niveles de realidad/percepción (Bueno,
2006, pp. 3-6).
En cuarta instancia, se afirma que los sufijos macro, meso
y micro del vocablo economía no se refieren sino a un mismo nivel
de realidad/percepción, por lo que si se quiere religar de manera
holológica las partes y el todo se requiere un análisis del intercambio
simultáneo, dinámico e interactivo que existe entre las fases, los
niveles y los procesos en los que se juega la transeconomía de la
música-pop (García, Ivarola y Szybisz, 2018, pp. 80-84).
En quinto lugar, se sostiene que el antagonismo y la
complementariedad tanto de las dicotomías valor de uso/valor de
cambio, lo económico/lo simbólico y máquinas-órganos/cuerpo
sin órganos como de las lógicas de la mercancía, el símbolo y
el deseo permiten la institución de una serie de unidualidades
complejas, las que son: el objeto subjetivante, el sujeto objetivado
y la subjetividad objetual (Osorio, 2012, pp. 276-277).
En sexta instancia, se indica que el estatuto ontológico
de un fenómeno dado depende de las lógicas y los elementos por
medio de los que aquel sea percibido/interpretado, en donde los
sujetos/objetos y, a su vez, los objetos/sujetos cognoscitivos/
cognoscentes son capaces de transmutar los modos de
reconstrucción/traducción no sólo de los fenómenos musicales,
sino también del mundo económico (Osorio, 2012, pp. 276-277).
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Y, en séptimo lugar, se aventura que lo complejo de la
economía real de la música popular grabada no solo necesita, sino
exige al pensamiento el despliegue de instrumentos cognoscitivos
que sean inciertos, híbridos e indecibles, por ejemplo: la misma
perspectiva transeconómica como el resultado de la combinación
de la economía política, la economía simbólica y la economía
deseante (Osorio, 2012, pp. 276-277).
En suma, la transeconomía de la música popular grabada
es una perspectiva cognoscitiva que emerge del diálogo entre la
economía y la transdisciplina en relación con el fenómeno musical,
por lo que implica la aplicación de los axiomas metodológicos
básicos y los operadores cognoscitivos complejos al proceso
de producción, circulación y consumo de las mercancías, los
símbolos y los deseos en la música-pop de la actualidad. Ahora
bien, tal perspectiva no está completa si no se abordan de manera
compleja los niveles de realidad/percepción que se configuran por
medio de a) la lógica de la mercancía y la teoría del valor-trabajo
de Marx, b) la lógica del símbolo y la teoría del campo social de
Bourdieu y c) la lógica del deseo y la teoría esquizoanalítica de
Deleuze y Guattari, lo que excede los objetivos del presente texto
pues implica analizar el conjunto y cada uno de los niveles que
configurarán la perspectiva transeconómica de la música-pop.
Conclusión
El estado de la presente investigación no permita profundizar
adecuadamente en el modo concreto en que se fusionan y se
comportan los tres niveles de realidad/percepción de la economía
política, la economía simbólica y la economía deseante en
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relación con la música-pop, lo cierto es que sí posibilita abonar
provisionalmente en la manera abstracta en que aquellos deberían
conjugarse y funcionar en pos de una perspectiva transeconómica
de la música popular grabada, los que se caracterizan por ser:
a. Inmanentes, puesto que una realidad, un sistema,
un proceso, una fase, una lógica o un elemento
cualesquiera no se torna original, estructurante,
dominante o teleológico en relación con los otros;
b. singulares, ya que tales fenómenos no son sino unas entidades abiertas, porosas, caóticas e inestables que pueden desmontarse, sustituirse, alterarse y modificarse;
c. conectivos, porque una realidad, un sistema,
un proceso, una fase, una lógica o un elemento
cualesquiera se conecta con cualquier otro sin un
orden predefinido y sin una jerarquía estable; y
d. experimentales, puesto que dichos fenómenos no son
más que herramientas que son eficaces en la medida en
que permitan percibir/interpretar algo más del mundo
económico que esté más allá de la realidad económica.
En cualquier caso, las reflexiones extrapoladas en
estas páginas constituyen solamente un primer atisbo del
diálogo posible entre la ciencia económica y la perspectiva
transdisciplinaria, por lo que no pretenden ser exhaustivas
y, sobre todo, absolutas, sino plantearse de nueva cuenta el
problema de los límites disciplinarios de la economía y de
la superación de los mismos por la transdisciplina para, así,
instituir el edificio completo de una transeconomía de la
música-pop en el capitalismo neoliberal.
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

El concepto de clases sociales según
Olin Wright
The concept of social classes according to
Olin Wright
Patricio Pulgar Covarrubias1
Laura Moreau López2

Resumen: El presente artículo busca desarrollar el legado de Olin
Wright respecto del concepto de clases sociales. Para ello, se indaga el
vínculo sociológico que realiza el autor a nivel teórico y metodológico.
En este contexto, Wright comienza recorriendo conceptos teóricos de
diferentes autores categorizando sus posiciones, para luego construir
su concepción de las clases sociales mediante elementos tales como
estructura de clases, bienestar y poder económico, intereses y la
explotación, que interactúan en el sistema capitalista. Posterior a
esa revisión teórica, se explora la metodología utilizada para analizar
la clase social, buscando operacionalizar lo que se entiende por
conciencia de clase y otros indicadores del trabajo. Finalmente alude
que la posición dentro de la estructura de relaciones de clase determina
ciertas formas de conciencia, en una estructura capitalista fundada en
1
Investigador independiente. Putaendo, Chile. Correo:
pulgarc@gmail.com

patricio.

2 Investigadora independiente. Santiago, Chile. Correo: lau.moreaul@
gmail.com

245

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

la explotación y la opresión, siendo una contribución para el marxismo
y las ciencias sociales.
Palabras clave: clase social, estructura social, marxismo, conciencia
de clase, relaciones de poder.
Abstract: This article seeks to study the legacy of Olin Wright regarding
the concept of social classes. To do this, the sociological link made by
the author at a theoretical and methodological level is investigated. In
this context, Wright begins by going through theoretical concepts of
different authors, categorizing their positions, and then building his
conception of social classes through elements such as class structure,
welfare and economic power, interests and exploitation that interact
in the capitalist system. After this theoretical review, the methodology
used to analyze social class is explored, seeking to operationalize
what is understood by class consciousness and other work indicators.
Finally, he alludes that the position within the structure of class
relations determines certain forms of consciousness, in a capitalist
structure founded on exploitation and oppression, being a contribution
to marxism and social sciences.
Keywords: social class, social structure, marxism, class consciousness,
power relations.

246

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Para profundizar en el concepto de clases sociales, resulta
inevitable no estudiar a un destacado referente en este tema: el
sociólogo estadounidense Olin Wright (9 de febrero de 1947 23 de enero de 2019). Wright posee una extensa trayectoria en
las ciencias sociales, se graduó en filosofía y Letras en Harvard
College en 1968, obtuvo una licenciatura en historia en 1970 y
luego completó su doctorado en sociología en 1976. Además, fue
elegido presidente de la Asociación Americana de Sociología en
2012 (Social Science Computing Cooperative, 2009). Su labor
se enfocó en el estudio de las clases sociales, desarrollando
categorías de clases que permitieron comparar estructuras de
clases en diversas sociedades.
El sociólogo se interesó por temas ajenos a la sociología de
la época de los fines de los setenta, “(…) en donde la sociología de los
datos de encuesta era “producir proposiciones con “leyes” sociales
e hipótesis inmediatamente contrastables sobre asuntos triviales
de la vida diaria (…)” (Carabaña, 2021, pág. 3). Wright, en cambio,
investiga desde el método empírico las estructuras sociales y de
producción de la sociedad, generando datos consistentes que le
permitieron enriquecer la teoría marxista, y de esta forma “mostrar
la superioridad de la teoría marxista con los métodos propios de la
sociología burguesa” (Carabaña, 2021, pág. 3).
En su texto “Comprender la clase hacia un planteamiento
analítico integrado”, (2010) el autor define el concepto de
“clase”, proponiendo una definición no centrada desde atributos
individuales “tales como el sexo, la edad, la raza, la religión, la
inteligencia, la educación, la ubicación geográfica, etc.” (Wright
E. O., 2010, p. 99), como estipulan otros autores, en cuanto lo
define como una serie de “opciones de la gente en una economía
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

247

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

de mercado y, por consiguiente, sus condiciones materiales”
(Wright E. O., 2010, p. 99). Es decir, diferentes formas de vida y
rutinas conforman subjetividades, tanto en el caso de los atributos
Desde la salud hasta el comportamiento electoral pasando por
las prácticas del cuidado infantil. Algunos de estos atributos
se adquieren en el nacimiento, otros en un momento posterior
de la vida; algunos son estables, otros dependen mucho de la
situación social específica de una persona y pueden, en consecuencia, variar a lo largo del tiempo. (Wright E. O., 2010, p. 99)

Como a su vez variables contextuales por el medio social
y educativo “(…) la gente también puede ser clasificada por las
condiciones materiales en las que vive: viviendas paupérrimas,
agradables casas suburbanas o mansiones en comunidades
valladas; pobreza abyecta, renta adecuada o riqueza extravagante,
etc.” (Wright E. O., 2010, p. 99). Por último, también por las
interconexiones con condiciones culturales: “la clase no debería
identificarse simplemente con los atributos individuales de
las personas ni con sus condiciones materiales de vida; por el
contrario, se trata de considerar las interconexiones existentes
entre ambos” (Wright E. O., 2010, p. 99). En este sentido y para
sintetizar lo expuesto sobre la definición del concepto clase
“cuando estos atributos y condiciones de vida diferentes se
agrupan en sentido amplio, entonces estos agrupamientos se
denominan «clases»” (Wright E. O., 2010, p. 100).
Wright revisa las posturas de ciertos autores que se
refieren a clases sociales, los cuales agrupa en tres grandes grupos:
el enfoque de la estratificación ligado a los atributos individuales
de la clase; el enfoque de acaparamiento de posibilidades y el
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

enfoque de dominación y explotación. En lo que se refiere al
primer grupo, identifica a la clase basándose en los atributos y
condiciones materiales de vida que tienen los individuos; como,
por ejemplo, la ubicación geográfica donde habita una persona y
su tipo de vivienda en cuanto al acceso a servicios básicos, como
electricidad, agua potable, o internet. En este grupo de análisis,
destaca el trabajo de Mike Savage en su análisis al “Gran Estudio
de británico de clases” (2013).
El enfoque de acaparamiento de posibilidades gira en
relación a la forma en que las posiciones sociales otorgan a los
sujetos el control de ciertos recursos económicos mientras que
excluyen a otros; lo cual lo define como “clausura social”, por
ejemplo, en empleos que requieren credenciales educativas en que
Los procedimientos de admisión, los costes de matrícula, la
aversión al riesgo a contraer préstamos cuantiosos por las personas de recursos escasos, etc., tienden, en general, a bloquear
el acceso a la educación superior en beneficio de aquellos que
ocupan esos empleos que exigen tales cualificaciones. (Wright
E. O., 2010, p. 101)

Para el autor, destacan en esta línea de trabajo lo
realizado por Max Weber, asi como Charles Tilly, quien emplea
explícitamente la expresión “Opportunity Boarding”, siendo uno
de los problemas identificados a resolver para asegurar y mejorar
los resultados a partir de los recursos que tienen a mano.
Finalmente, el enfoque de dominación y explotación
vincula a la clase principalmente con que la posición económica
del sujeto le entrega el control de sus vidas y las actividades,
mediante la dominación que se expresa, por ejemplo, en el derecho
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

249

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

de propiedad sobre las tierras que poseen los terratenientes, y, por
otro lado, la explotación, es decir, apropiarse de la producción
de quien trabaja esas tierras, en este caso, de los trabajadores
agrícolas (Wright E. O., 2010). Estos tipos de enfoques están
vinculados a las largas tradiciones sociológicas, en lo que respecta
a la tradición de estratificación con el primero, el segundo de
carácter weberiano mientras que el tercero a la posición marxista.
Para complementar la forma de entender los diversos
tipos de análisis, Wright (2018) utiliza los contextos estratégicos
que poseen los conflictos políticos, inspirándose en el trabajo
de Robert Alford y Rogers Friedland, los cuales elaboran una
tipología en relación con tres formas de poder según el nivel
del conflicto: poder sistemático, poder institucional y poder
situacional:
Las luchas en relación con el poder sistémico pueden pensarse
como luchas sobre qué juego debe jugarse, las luchas en relación con el poder institucional son sobre las reglas de un juego
determinado y las luchas en relación con el poder situacional
se refieren a los movimientos dentro de un conjunto de normas.
(Wright, 2018, p. 204)

En este contexto, para Wright, es importante incorporar
el conflicto en el análisis de las clases sociales, ya que de esta
manera se pueden estudiar las dinámicas de poder en la sociedad.
A través del conflicto, se expresan los intereses contrapuestos
que surgen debido a la distribución desigual de recursos y poder
en la sociedad, es decir, “posiciones contradictorias dentro de las
relaciones de clase” (Wright, 1994, pág. 17.) Con las categorías
establecidas por Alford y Friedland, busca entablar la forma de
250

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

análisis de clases según el nivel de sistema en el que se centra el
conflicto, las estrategias que ocupan los sujetos en el análisis, y
cuál es su posición respecto a las reglas del orden existente:
Tabla 1
Metáfora del juego para Cartografiar la política y el análisis
de clases
Nivel del
sistema que
se centra el
conflicto

Forma de
análisis de
clase

Metáfora
de juego

Forma política
del conflicto

Asuntos en
litigio

Nivel de
sistema

A qué juego se juega

Revolución-contrarrevolución

Capitalismo-socialismo

Marxista

Nivel institucional

Las reglas
de juego

Reformistareaccionario

Variedades
capitalismo

Weberiana

Nivel situacional

MovimienPolítica de grutos del
po de interés
juego

Intereses
económicos
inmediatos

Durkhemiana

Nota: Tabla Obtenida desde el libro “Comprender las Clases Sociales” del autor
Olin Wright (2018).

Luego de presentar los diferentes esquemas, Wright se
posiciona en torno al nivel sistemático de analizar la estructura
del trabajo basándose en cómo la posición económica le entrega al
sujeto el control de su vida y las actividades, es decir, es a quién le
pertenece el control sobre el trabajo, configurándose la posición
en la sociedad basándose en la dominación y explotación en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

251

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

cuanto a su expresión en la división de la clase que se produce
entre los que poseen los medios de producción ( los capitalistas
que ejercen la dominación) y los que son contratados para
utilizar estos medios de producción, es decir los trabajadores.
Ejercer en el segundo, las relaciones y estructuras de poder que
finalmente repercutió en la conformación de las clases sociales y
las “desigualdades generadas por la apropiación de oportunidades
exigen que el poder se utilice para hacer realidad las exclusiones
(…)” (Wright E. O., 2010, p. 105). Un ejemplo son las credenciales
educativas dificultado por los costos a la educación superior
(matrícula, mantención, etc.), se configuran
Sobre los mecanismos de exclusión ligados a los empleos de clase
media, el planteamiento de la estratificación ayuda a especificar
los atributos individuales que explican por qué las personas tienen acceso a esos empleos y quién es excluido de los empleos
estables de la clase obrera. (Wright E. O., 2010, p. 106)

En este sentido, Marx y Weber compartían el mismo
análisis, a partir de que las clases sociales involucran la cuestión
del poder “en ambos, las desigualdades de renta y riqueza
vinculadas a la estructura de clase se sostienen mediante el
ejercicio del poder, no simplemente por las acciones de los
individuos” (Wright E. O., 2010, p. 105).
Por otro lado, analiza la postura parsoniana en que la
posición del individuo en la sociedad depende de los atributos
individuales en que van a poder posicionarse en la estructura
social, por tanto los individuos son asignados a diferentes
posiciones en la estructura de clase o son absolutamente
marginados, dilucidando cuáles son estas características que van
252

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

a permitir posicionarse de una u otra forma en la estructura social
o en su defecto quién será excluida de esta sin acceder a empleos
formales.
Conceptos desarrollados por el autor
Para comprender la visión sobre la cual se centra Olin Wright
para analizar las clases sociales, es necesario comenzar por
exponer los principales conceptos que considera centrales a fin
de organizar de mejor manera dicho análisis.
Sujeto Social
El sujeto social está vinculado a los procesos sociales que forman
las subjetividades de los actores, en los cuales comparten
características socioeconómicas y experiencias comunes que los
une, en termino de intereses y objetivos que tienen en la sociedad.
Para el autor, el sujeto social es clave para entender la sostenibilidad
de las estructuras de poder en el sentido en como la ideología y
cultura en la que está inserto contribuyen a la reproducción social
(Wright, 2014). Es decir, las ideas y disposiciones internas de los
individuos lo disponen a tomar decisiones y movilizando en el
mundo que están insertos, pudiendo contribuir como también
debilitar la reproducción social.
Para este fundamento, toma las ideas de Göran Therborn
(1941-), quien abordó la formación de sujetos y la ideología desde
un modelo de aprendizaje. Para Therborn, con base a lo planteado
por Wright (2014), los individuos actúan en sus vidas basados en
creencias acerca del mundo que están inmersos, por lo que las
practicas ideológicas desempeñan un papel fundamental en la
configuración de los sujetos sociales.
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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

En el marco del sistema capitalista, los sujetos sociales
están construidos a través de su interacción con la estructura
económica, considerando su nivel de endeudamiento, sistema
de previsión social y de salud, sistema de pensiones, ingresos y
egresos financieros (Wright, 1994), por lo que, vinculado a sus
aprendizajes en esas trayectorias pueden generar compromisos
de clases que se diferencian en que mientras la clase trabajadora
existe una relación de poder asociativo entre ellos, los capitalistas
lo tengan basándose en sus intereses materiales (Wright, 2010).
1. La estructura de clases
Con una reflexión de su intenso estudio en torno a la insuficiencia
de conceptos para comprender, a nivel micro, el análisis de clase en
el capitalismo avanzado, Wright se centra en el concepto estructura
de clases como parte o elemento de una “empresa teórica” (Wright,
1995) denominada análisis de clase. Para el autor, este concepto de
estructura de clase es central para “clarificar la lógica global del
análisis de clase”3 (Wright, 1995, p. 24).
Para desarrollar el concepto, revisó los niveles de análisis
y la diferencia entre el micro/macro, con respecto a este último “se
refiere al nivel de agregación de los fenómenos sociales designado
3 Es preciso señalar en este apartado las conceptualizaciones que el
marxismo ha desarrollado y que Olin Wright ha sido parte de esta trayectoria:
la importancia que ha tenido para el “análisis de clase” la estructura de clase,
existen otros conceptos importantes tales como la formación de clase, la lucha
de clases y la conciencia de clase. En lo que respecta a la formación de clase,
refiere a cómo los actores constituyen y se organizan colectivamente en la
sociedad; la lucha de clases se considera bajo las prácticas que realizan los
actores para llevar a cabo sus intereses y finalmente la conciencia de clase que
significa como los actores comprenden su situación en la sociedad y cuáles son
sus intereses colectivos que los identifican (Olin Wright, 1989).

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por el concepto. Como concepto de nivel macro, las estructuras de
clase aspiran a describir una propiedad crucial de las sociedades en
su conjunto” (Wright, 1995, p. 24). Esto puede representarse cuando los marxistas dicen, por ejemplo, que existe un efecto macroestructural cuando la estructura de clases capitalista interfiere en las
instituciones del estado, impactando en la estructura política y por
tanto en la democracia de una determinada sociedad.
Por el contrario, cuando se habla de nivel micro, “las
estructuras de clase definen un conjunto de “posiciones” ocupadas
por individuos” (Wright, 1995, p. 25). Al respecto, según el autor:
El concepto marxista de estructura de clases se ha construido más sistemáticamente como un concepto macroestructural
altamente abstracto. Las estructuras de clase se han venido
definiendo como modelos de modos puros de producción (esclavitud, feudalismo, capitalismo, comunismo) con el objeto
de comprender la amplia dinámica macroestructural del desarrollo social. Esto no significa que los marxistas no se hayan
embarcado en análisis de clase concretos o de nivel micro. Sin
embargo, el concepto de estructura de clases aplicado en tales
análisis ha tendido a importarse directamente del ámbito macroestructural más abstracto con ajustes relativamente asistemáticos para adaptarlo al análisis micro y concreto. (Wright,
1995, p. 25 y 26)

Según el autor, existen mecanismos estructurales de clase
que “fundamentan a su vez la relevancia teórica del concepto de
clase” (Wright, 1995, p. 32) generando efectos concretos como
lo son experiencias vividas, capacidades colectivas o intereses
materiales. Son estos últimos los más relevantes para Wright, la
base para la elaboración de conceptos a nivel micro y macro. Los
intereses materiales “están ligados a estos dos mecanismos: primero,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

255

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

los intereses vinculados al bienestar económico y, segundo, los
intereses vinculados al poder económico” (Wright, 1995, p. 32).
Para esto Wright propone como fundamental diferenciar
entre intereses intrínsecos e intereses instrumentales
Los intereses intrínsecos se refieren a los fines de la acción,
los objetivos que uno intenta conseguir mediante estrategias
particulares. Los intereses instrumentales, por el contrario, se
refieren a los intereses organizados en torno a los medios necesarios para realizar aquellos fines. (Wright, 1995, p. 33)

Un ejemplo de aquello, como lo explica, en el caso de que
los trabajadores tuvieran interés por el socialismo
Significa (entre otras cosas) que el socialismo constituye una
reorganización de la sociedad en la que el bienestar de los trabajadores mejoraría mientras que empeoraría el de los capitalistas. Los individuos de ambas clases tienen el mismo interés
respecto al bienestar en cuanto tal, pero difieren en sus intereses instrumentales respecto a los medios para realizar aquel interés intrínseco. Los intereses más relevantes para entender las
diferencias entre las clases, por consiguiente, son estos tipos de
intereses instrumentales. (Wright, 1995, p. 33)

2. Bienestar y Poder económico
El bienestar económico, en este contexto, no significa buscar
aumentar los ingresos o el consumo personal, si no que apela
al equilibrio favorable en la relación ocio/trabajo/renta. De
esta forma, no se anhela necesariamente aumentar el consumo
respecto a otros, si no que “permaneciendo igual lo demás, tienen
un interés objetivo en un equilibrio más favorable entre trabajo,
ocio y consumo” (Wright, 1995, p. 34).
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Mientras tanto, el concepto de poder económico se
centra en el control que una clase tiene sobre el excedente del
plusproducto generado mediante el trabajo. El plusproducto
puede definirse como “la parte del producto social total que queda
después de que todos los factores de producción (tanto la fuerza
de trabajo como el capital físico) se hayan reproducido” (Wright,
1995, p. 35). En este sentido, el control del excedente impacta
en las inversiones económicas y, por lo tanto, en el desarrollo
económico y social, teniendo repercusiones más amplias en las
posibilidades políticas y sociales en general.
El autor señala que el control de este excedente afecta
las posibilidades políticas y sociales en general. Por ejemplo,
diferentes grupos sociales como los señores feudales, capitalistas,
siervos y trabajadores tienen intereses de clase distintos basados
en cómo se apropian del excedente. En el caso del sistema
capitalista, el control de su excedente limita el poder político
democrático.
Cabe destacar que el poder económico derivado del control
del excedente no solo afecta a los individuos que lo ejercen, sino
que también tiene un impacto en el desarrollo macroestructural
de la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, entender cómo se
genera este poder económico a nivel micro en las estructuras
de clase es esencial para comprender los procesos de cambio
institucional a gran escala en la sociedad.
3. Intereses materiales y explotación
En la teoría marxista se diferencian dos tipos de interés material:
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257

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

Intereses en asegurar las condiciones del bienestar económico
e intereses en promover el poder económico— están conectados mediante el concepto de explotación: la explotación define un conjunto de mecanismos que ayudan a explicar tanto la
distribución del bienestar económico como la distribución del
poder económico. (Wright, 1995, p. 37)

En este sentido, mientras más apropiación del excedente
por parte de los explotadores, mayores son sus niveles de bienestar
económico, y, por tanto, aumenta su poder económico al “gozar
de niveles mucho más altos de poder económico (reteniendo el
control sobre la asignación social del excedente mediante las
inversiones)” (Wright, 1995, p. 37).
Asimismo, según el marxismo, la clase explotada pierde
bienestar como poder, “por lo tanto, decir que lo que los
miembros de una clase tienen en común es un mismo conjunto
de intereses materiales es tanto como decir que tienen intereses
comunes respecto del proceso de explotación” (Wright, 1995,
p. 37).
A su vez, en su texto “Clases” (1994) desarrolla su marco
general para el análisis de clase, la diferencia entre los conceptos
de explotación y opresión económica en el contexto capitalista
que deriva a pensar cómo entender el problema de la clase, en que
la explotación implica una condición en que la fuerza de trabajo
conlleva excedente, el cual es apropiado por los capitalistas.
En cambio, la opresión tiene relación con la implicancia de
tener derechos de propiedad sobre algún bien (Wright, 1994).
El concepto de explotación se refiere particularmente a la
“apropiación de los frutos del trabajo de una clase por parte de
otra” (Wright, 1994, p. 83). Ahora bien,
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En el caso de la simple opresión económica, la clase opresora
únicamente tiene interés en proteger sus propios derechos de
propiedad; en el caso de la explotación, también tiene interés
en la actividad y en el esfuerzo de los explotados. (Wright O.,
1994, p. 84)

En el caso de la opresión, si los oprimidos mueren, los
dueños no se verían afectados, en cuanto seguirán teniendo
el derecho de propiedad. En la explotación económica, por
el contrario, ya que la “clase explotadora necesita a la clase
explotada” (Wright O., 1994, p. 84) para perpetuar su fortuna.
A diferencia del feudalismo, “el capitalismo da lugar al
segundo tipo de explotación, una explotación basada en las
relaciones de propiedad sobre los medios de producción y que
alcanza un nivel sin precedentes” (Wright O., 1994, p. 96). El
capitalista se apropia del excedente de la fuerza de trabajo del
obrero, por lo que sería una explotación mediante la producción.
Con ello, sin embargo, deja entrever que la transferencia de
trabajo que se produce en el proceso de explotación es insuficiente
para comprender el sistema capitalista. Olin Wright establece
una diferencia respecto a la opresión y explotación económica,
donde expone que en el sistema capitalista no solo impera la
explotación que se hace mediante la transferencia de trabajo por
parte de la población económicamente activa, sino también son
menoscabados los que están imposibilitados en participar en el
mercado laboral, tales como los discapacitados, los desempleados
y los niños que los obreros tienen a cargo. Este grupo de población,
en caso de pertenecer a las familias de la clase obrera, no aplica
las dinámicas de explotación laboral, lo que no significa que estén
en mejores condiciones que la población económicamente activa,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

259

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

sino más bien son afectados por otras dinámicas que se ajustan a
lo que se entiende como opresión en el sistema, siendo de igual
forma menoscabados en sus derechos de propiedad y el acceso a
bienes de la misma forma que los explotados laboralmente.
Metodología empleada por Wright
Para construir una metodología adecuada, Olin Wright busca
diseñar una categoría de clases que pueda recolectar datos muy
poco obtenidos desde los diseños investigativos clásicos de la
sociología, y para ello debe resolver disputas entre concepciones
aparentemente dicotómicas de la teoría marxista para plantear
un instrumento que sea capaz de explicar los grandes cambios
sociales que comúnmente se analizan en el marxismo desde una
perspectiva macro, a considerar variables respectos a actitudes
individuales que explican que estas transformaciones sociales
tienen efectos sistemáticos en las acciones individuales.
En este sentido, recogiendo la experiencia histórica que
el marxismo ha sido un referente en explicar procesos tales como
la formación de clase, la alianza de clase, el conflicto social, las
trayectorias históricas de cambios social etc., busca operativizar
un concepto tan usado en su doctrina como lo es la conciencia
de clase, considerando que tiene una conexión débil con el
comportamiento de clase real, por lo que para identificar las
decisiones y presiones concretas que los individuos enfrentan en
su día a día frente a creencias, estructuras o valores de la sociedad
en la que están insertos. Se debe poner atención a las acciones
de clase, las cuales tienen una relación causal con la subjetividad
consciente de los individuos y su posición de clase.
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

En este último concepto, hace hincapié en que la posición
social es un determinante básico para realizar una matriz
de posibilidades objetivas de los individuos que enfrentan
situaciones en las cuales deben tomar decisiones, por lo que el
planteamiento base para Olin Wright al momento de diseñar
una metodología es que la posición dentro de la estructura de
relaciones de clases es importante en cómo se determinan las
formas de conciencia de los individuos, y en este sentido, las
personas son los suficientemente racionales para llegar a conocer
esos intereses.
Para poder hacer operativas las variables y conocer con
mejor precisión las decisiones que los individuos toman en el
contexto social que entrega el sistema de acumulación capitalista,
es que primero toma posiciones importantes para su diseño. En
primer lugar, se posiciona bajo el concepto de clases sociales
que analiza la estructura desde la explotación, tomando tres
dimensiones importantes en este tipo de relaciones: el control del
capital, la organización de su estructura, y las cualificaciones que
poseen los individuos y que se tienen diversas posibilidades de
combinaciones.
Comenzando con la categorización, busca clasificar al
sujeto entrevistado basándose en cómo se relacione con los bienes
que son importantes para el sistema capitalista:
1. Explotador respecto a este bien
2. Explotado con respecto a este bien
3. Posición ambigua con respecto a este bien.
En este tipo de operacionalización se utiliza el código
“0” (cero) para señalar que el individuo tiene una posición que
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261

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

se considera marginal en las relaciones de explotación, o si el
investigador carece de datos para poder categorizar, así como
también considerarlo ambiguo para estar en este tipo de relaciones.
Este tipo de instrumento se focaliza más en las codificaciones más
polarizadas, considerando desde la perspectiva de los medios de
producción a los obreros que no poseen medios de producción y
los capitalistas que lo poseen.
En los que se refiere a indicadores a utilizar para este
tipo de trabajos, Wright plantea el uso de las actitudes con
medición en escala de Likert para evidenciar que tan conformes o
disconformes están los sujetos con las preguntas que se presentan
para el estudio: A cada respuesta se adopta el -8 (menos ocho)
para considerar al sujeto como máximamente pro capitalista y +8
(más ocho) si se considera máximamente pro obrero.
También, fuera de sus actitudes, es necesario considerar
los ingresos que tienen los sujetos en el estudio. Sin embargo,
es un criterio débil para el autor si se analiza desde una
perspectiva no estructuralista, ya que, tomando como ejemplo a
los asalariados de clase media, se busca comparar este indicador
basándose en la explotación que sufre el sujeto, por lo que la
justificación a categorizarlo es que si tiene o no una interacción
sistemática en el sistema. Los tipos de preguntas referentes a
este punto es respecto a los salarios, los bonos que recibe, los
intereses de ahorro, inversiones etc., las cuales que el investigador
debe considerar que una alta cantidad de personas no responde
a este tipo de preguntas, además de los problemas mismos del
instrumento, como por ejemplo que esta pregunta se refiere a sus
ingresos del año anterior mientras que el instrumento se enfoca
en las actitudes que tienen actualmente los sujetos, además de
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conocer rentas no salariales que individualizan más al sujeto más
que agruparlo en macro categorías.
Complementando lo anterior respecto a la metodología
utilizada, en uno de sus estudios y expuesta en el texto ”Clases”
(1994), tomó una muestra de encuestas telefónicas a nivel nacional
en Estados Unidos exceptuando Alaska y Hawai, dirigida por el
Survey Research Center de la Universidad de Michigan en 1980,
seleccionando bloques de números telefónicos al azar:
La muestra resultante consistía en un total de 1499 adultos
mayores de dieciséis años trabajando como fuerza de trabajo,
92 como fuerza de trabajo desempleada y 170 amas de casa,
para un total de 761 encuestados. El índice de respuesta fue
del 78%, una tasa bastante normal para este tipo de encuesta.
(Wright, 1994, p.184)

En su libro “Clases” (1994), Wright consideró sólo la
muestra de los empleados en la fuerza de trabajo, aplicando
posteriormente test estadísticos. Eligió variables que son criterios
de decisión para diferenciar a la clase obrera de la clase media:
ingresos y escala de actitudes de clase. Los efectos del sexo y la
sindicación a nivel general no son influyentes.
Asimismo, realiza un trabajo comparativo de análisis de
la estructura de clases en el capitalismo contemporáneo tomando
los casos de Suecia y EEUU, dos países desarrollados con alto
niveles de vida en sus poblaciones y “con una base económica
aproximadamente similar, pero con ‘superestructuras’ políticas
marcadamente distintas” (Wright O., 1994, p. 217). Desde
un punto de vista marxista, es terreno fértil para analizar las
estructuras de clases y sus respectivas variables.
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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

Dentro de este análisis de las variables estudiadas por el
autor, se encuentra el sexo y ocupación, tanto en Suecia como en
EE. UU., en un cuadro comparativo con los datos de distribución
en clases sociales según la categoría de sexo, se observa que los
empleadores sobrepasan en más de 30 puntos en la distribución
de sexos dentro de las clases “con sólo 30% aproximadamente de
los hombres” (Wright O., 1994, p. 223).
Otras de las variables consideradas fue el sector económico,
el autor realiza una comparación entre los dos países en cuanto a
la composición en términos de porcentaje de cantidad de obreros
industriales del sector productivo y los asalariados del sector de
servicios.
En cuanto a la estructura de clases relacionada con la
variable ingresos, siendo este último un factor considerable al
momento de analizar las clases sociales, la metodología utilizada
se desarrolló basándose en los ingresos personales anuales,
“mediante una serie de preguntas categóricas sobre los ingresos”
(Wright O., 1994, p. 258), estos:
Se codificaron inicialmente en una escala de once puntos, en la
que 1 representa unos ingresos anuales inferiores de 5000 dólares
y 11 unos ingresos anuales por encima de 75000 dólares, y en la
que los tramos aumentan gradualmente su tamaño según pasamos del extremo inferior al extremo superior de la escala. Los valores de estos intervalos para los datos de Suecia se construyeron
sobre la base del valor de cambio del dólar en el momento en que
se realizaron las encuestas. (Wright O., 1994, p. 259)

Con respecto a las sumas reales en dólares, estas:
(...) Se calcularon asignando el punto medio de cada una de las
categorías cerradas y extrapolando un valor para las categorías

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

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con un extremo abierto basándonos en el supuesto de que el
extremo superior de la distribución de las rentas presenta una
distribución de Pareto. La variable de ingresos anuales corresponde a las rentas personales totales antes de impuestos, de
manera que incluye tanto salarios como otras fuentes de ingresos. (Wright O., 1994, p. 260)

Resultados empíricos
Se ofrecen resultados de ingresos personales medios tanto en
EE. UU. como en Suecia, e ingresos no ganados en EE. UU. En
relación con lo examinado en los datos se obtiene que se observa
mayor desigualdad de rentas en EE. UU. que, en Suecia, en cuanto
en este último existen más impuestos a la renta elevada:
La desigualdad de rentas está polarizada entre la burguesía y
la clase obrera, los ingresos varían monocordemente a lo largo
de las dimensiones de la explotación tomadas por separado y
en conjunto, y los ingresos no ganados varían según una pauta
similar a la de los salarios. Semejantes resultados contribuyen
mucho a la credibilidad del concepto de clase centrado en la
explotación. (Wright O., 1994, p. 264)

A modo de conclusión, el autor evidencia variables
específicas que constituyen determinantes básicos para configurar
un abanico de opciones objetivas cuya coerción social implica que
los individuos se vean enfrentados a tomar decisiones, por lo que
el planteamiento base para Olin Wright al momento de diseñar
una metodología es que la posición dentro de la estructura de
relaciones de clases es importante en cuanto determina esta toma
de decisiones cotidianas y por tanto constituyen distintas formas
de conciencia de los individuos.
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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

Su contribución radica en que utiliza elementos de
las distintas teorías de clases sociales pero tomando posición
desde un enfoque de explotación y dominación, aportando un
interesante diseño de instrumento para identificar las distintas
percepciones y prácticas de clase de los sujetos tomando sus
particularidades peros siempre vinculándolo a la posición de
la estructura social del que son parte, emergiendo elementos
e importantes conclusiones que demuestran la vigencia del
conflicto y la perspectiva clasista en el mundo actual.

Referencias bibliográficas
Carabaña, J. (2021). Conmemorando a Erik Olin Wright. Revista
Española de Sociología (RES) RES n° 30 (2), pp. 1-5.
Social Science Computing Cooperative. (2009). Curriculum Vitae.
Obtenido de Social Science Computing Cooperative:
https://web.archive.org/web/20120213163141/http://
www.ssc.wisc.edu/~wright/vita-July-2009.pdf
Wright, E.O (2014) Construyendo las utopías reales. Ediciones
Akal.
Wright, E. O. (2010). Comprender la clase hacia un planteamiento
analítico integrado. Dialnet, 98-112.
Wright, E. O. (2018). Comprender las clases sociales (Vol. 101).
Ediciones Akal.
Wright, O. (1994). Clases. Siglo XXI de España Editores S.A.
Wright, O. (1995). Reflexionando, una vez más, sobre el concepto
de estructura de clases. Teorías contemporáneas de las clases
sociales. -- 3ª ed, ISBN 84-85691-69-5, págs. 17-126.
266

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Un bosque de esperanzas: Memorias y andanzas del
Centro EcoDiálogo como un espacio de Educación
para la Vida
A Forest of Hope: Memories and paths of the
EcoDialogue Center as a space of Education for Life
Leticia Quetzalli Bravo Reyes1
Enrique Vargas Madrazo2

Resumen: Ante la poli-crisis civilizatoria que vivimos como
humanidad, necesitamos construir espacios de regeneración y
creatividad alternativa hacia la vida. Cada ser humano somos resultado
de la crianza y la educación para la vida que nos nutra y acompañe en
el desarrollo de nuestras potencialidades desde el amor, el cuidado y
la colaboración. Quienes escribimos este texto, deseamos compartir
nuestros andares e historias de sanación y aprendizaje en la tarea que
durante más de veinte años nos ha implicado en la construcción de
nuestro Centro EcoDiálogo.

1 Centro EcoDiálogo. Universidad Veracruzana. Xalapa, Veracruz,
México. Correo electrónico: lbravo@uv.mx
2 Centro EcoDiálogo. Universidad Veracruzana. Xalapa, Veracruz,
México. Correo electrónico: gaiaxallapan@gmail.com

267

�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

Partiendo de nuestras historias de vida en poli-crisis, nos hallamos en
los caminos de la Universidad Veracruzana para emprender nuestra
re-invención como seres humanos, como académicas y académicos
viviendo en las disciplinas que nos daban sentido y al mismo tiempo
nos aislaban. En estos caminos creativos fuimos tejiendo madejas
multi-inter-transdisciplinares de diálogo y colaboración, espacios
de creatividad que nos permitieron concebir nuevas formas de hacer
academia y de salir de las aulas, cubículos y laboratorios hacia el mundo
real.
Danzas, abrazos, canciones, temazcales, caminos por las nuevas
academias, sentidos amorosos, lecturas y miedos nos acompañaron en la
maravillosa aventura que nos llevó a la creación de la ecopoiesis ritual, la
vigilia epistemológica, el ser-cuerpo y sus sentipensares, todo ello como
humus, suelo fértil desde donde surgió el Centro EcoDiálogo a partir
del año 2005 dentro de la Universidad Veracruzana. La educación para
el florecimiento de la vida desde el compromiso del cuidado hacia la
Madre Tierra, son los sentidos que en estas casi dos décadas de nuestro
Centro, han guiado nuestro camino singular dentro de una Universidad
pública al servicio de los territorios y de las personas a las cuales nos
debemos.
Palabras clave: educación para la vida, buenvivir, consciencia,
narrativas, hacer comunidad.
Abstract: Faced with the civilizational poly-crisis that we are
experiencing as humanity, we need to build spaces for regeneration
and alternative creativity towards life. Each human being is the result
of upbringing and education for life that nourishes and accompanies us
in the development of our potential from love, care and collaboration.
Those of us who write this text, want to share our journeys and stories
of healing and learning in the task that for more than twenty years, has
involved us in the construction of our EcoDialogue Center.
Starting from our life stories in poly-crisis, we find ourselves on the
paths of the University of Veracruz to undertake our reinvention
as human beings, as academics living in the disciplines that gave us
meaning and at the same time isolated us. In these creative paths we

268

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

were weaving multi-inter-transdisciplinary skeins of dialogue and
collaboration, spaces of creativity that allowed us to conceive new
ways of doing academia and of leaving the classrooms, cubicles and
laboratories towards the real world.
Dances, hugs, songs, temazcales, paths through the new academies,
feelings of love, readings, and fears accompanied us on the marvelous
adventure that led us to the creation of ritual ecopoiesis, epistemological
awearness, the body-being and its sentiments, everything this as humus,
fertile soil from which the EcoDialogue Center arose from the year
2005 within the University of Veracruz. Education for the flourishing
of life from the commitment to care for the Mother Earth, are the core
values that in these almost two decades of our Center, have guided our
unique path within a public University at the service of territories and
people to which we owe.
Keywords: education for life, good living, consciousness, narratives,
community building.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

PRIMERA PARTE
Introducción
Las historias, las vidas, aquellos espacios en los que nuestra
sangre y nuestros sueños nacen, crecen y se desarrollan desde
un terreno fértil, desde un mundo donde un campo de crianza
teje la posibilidad de ser y amar. Para nuestro colectivo, desde
la nosotredad y la otredad, el Centro EcoDiálogo es un campo
de crianza que existía ya desde mucho tiempo antes que la
substancia llenara de realidad a nuestro lugar y a nuestros
espacios de trabajo. Pues las formas creativas vivían y adquirían
coherencia y sentido en todo lo que tenía lugar durante años en
nuestro hacer, en nuestro forjar el camino a través del diálogo y el
aprendizaje colectivo y personal.
Cada un@ fuimos tejiendo desde nuestra problemática
singular la necesidad de nuevas-viejas formas de hacer educación,
de hacer comarca, de sembrar la Madre Tierra, de compartir
saberes y conocimientos desde espacios más libres y creativos,
siempre con la necesidad de transgredir jubilosos las fronteras
entre las disciplinas. Al mismo tiempo es difícil distinguir y
detener las historias, pues el entramado está vivo, vibrante en
este ayer, hoy y mañana, en esa co-inteligencia, en ese mar de
emociones y sentimientos que se ha gestado como resultado
de nuestro amor, de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo como
seres humanos para co-crear junt@s este proyecto de una
Comunidad de Vida y Aprendizaje, de un espacio participativo
donde aprender y crear futuros sustentables: Nuestro Centro
de Investigaciones EcoDiálogo, Centro de Eco-Alfabetización
270

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana, en Xalapa,
Veracruz, México.
Encontrar la madeja, el principio del hilo, en medio de la
trama infinita de historias y caminos recorridos. Tarea delicada
y cuidadosa que nos acerca al trabajo de las tejedoras que, al
iniciar en su telar, antes, debieron haber sembrado el algodón,
cosechándolo en el tiempo adecuado escogieron las flores,
plantas y minerales con los que prepararon sus colores para el
teñir de los hilos, para finalmente entretejer los nudos y puntos
con los que crearán la tela que acomodará y cobijará al ser que
la reciba.
En el presente texto reflejamos y compartimos historias,
los eventos que han estado como suelo propicio y arduo para el
nacimiento, crecimiento y florecimiento de nuestro proyecto de
trabajo y vida, nuestro Centro EcoDiálogo.
El territorio y la comunidad que nos acuna
Veracruz fue y es bosques y selvas, montañas, llanos, ríos, en
muchos sentidos también el granero de México, una vasija que
limitada por las montañas de la sierra madre oriental nos ha
cobijado desde hace miles de años a los pueblos nahuas, huastecos,
popolucas, totonacas, entre otros, acunando una diversidad de
formas de ser y de vivir que ha dado origen a este ser veracruzano
diverso y fértil. En este espacio ha crecido un pequeño bosque en
medio de una universidad pública estatal que destaca entre las
mejores de México y del mundo. Este territorio es nuestro Centro
EcoDiálogo que ha florecido de la mano de jóvenes, académic@s
que decidimos ir más allá que simplemente seguir en las aulas,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

programas y horarios de trabajo para comprometernos con
nuestra Madre Tierra y cuidar del verde de los árboles, plantas,
mamíferos, insectos que comenzaron a rehabitar este bosque
llamado Centro EcoDiálogo.
Nuestra forma como territorio pegadito y alargado
siempre junto al Golfo de México, semeja un ejote, un chile
xalapeño verde, verde profundo de la selva, verde tierno de
los pastos, verde esmeralda del océano, verde húmedo en el
sereno, verde seco sobre las altas y heladas montañas, verde
por todos lados que nos entra por los ojos, por el tacto, por
el oloroso aroma de las flores… verde en todas sus infinitas
formas y temperaturas, verde acercándose a nuestros oídos y
pensamientos, acercándose y cubriendo a todos los seres que
aquí habitamos. Desde nuestros tiempos ancestrales de raíz
Olmeca, el verde y la frondocidad ha sido nuestro camino,
nuestra esencia alegre y exuberante.
El actual estado de Veracruz cuenta con un litoral de
800 km. en el Golfo de México y una cadena montañosa, la
Sierra Madre Oriental, en la que domina la cumbre más alta del
país, el Pico de Orizaba (Citlaltépetl, en náhuatl que significa
Montaña de la Estrella), con 5,610 msnm. Cuenta con 41 ríos
que abarcan una longitud de 1118 km. Es un territorio que
en poco espacio puede sorprendernos con su biodiversidad,
gracias a su ubicación estratégica, como puerta al Golfo de
México, dándonos el privilegio de tener en nuestro territorio:
Selva tropical, selva baja caducifolia, bosque de niebla, bosque
tropical, manglar, meseta desértica y nieves eternas. Nuestro
estado contiene enormes riquezas en su biodiversidad y en su
multiculturalidad.
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Por otro lado, el origen de nuestra historia es muy antiguo
ya que aquí nacieron tres culturas. Al sur la Olmeca, a la que se
considera la “Cultura Madre” de Mesoamérica hace más de 3000
años; en el centro, la Totonaca con 2000 años y al norte la Huasteca
con más de 1500 años. Actualmente en este mismo territorio, se
acunan diversas culturas en las que se hablan lenguas indígenas y
se practican saberes muy antiguos, paralelamente a costumbres y
saberes modernos y urbanos.
Las otras raíces de nuestro árbol cultural histórico
son la española, francesa y la africana. Esto es palpable en el
hablar, en la comida, en las maneras de bailar y hacer música y
también, en los diversos ámbitos del vivir cotidiano. Un ejemplo
de esto, lo podemos encontrar en la llamada cultura “jarocha”,
particularmente en el puerto de Veracruz, ciudad cosmopolita en
la que aún se practica el “Son Jarocho”, de origen negro, andaluz
e indígena; otro ejemplo se observa en los platillos de gusto dulce
y salado a la vez, de origen afrocaribeño o en la suave y abierta
coquetería de l@s “jaroch@s”.
Estos estilos culturales se nutren por el continuo
intercambio y arribo de barcos que desde la colonia llevan y traen
mercancías y personas de todo el mundo, en su paso hacia la
Ciudad de México y al resto del país. Esta situación complejiza
y enriquece, de manera particular, a las poblaciones que cohabitamos en estas regiones tanto rurales como urbanas.
Nuestra casa
La Universidad Veracruzana es una institución educativa de
las más reconocidas en nuestro país, tiene 78 años de fundada y
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

cuenta con el mayor número de estudiantes matriculados después
de la UNAM. Ubicada inicialmente en la ciudad de Xalapa, fue
descentralizada en la década de los 70s, lo cual permitió que se
crearan 5 campus a lo largo del estado. El campus de Xalapa,
repitiendo el esquema de “ciudad capital”, sigue contando
con ciertos privilegios como el de ofrecer el mayor número de
licenciaturas y posgrados, el de concentrar la mayor cantidad de
investigadores y una fuerte labor editorial, además de contar con
una Área de Artes que destaca por ser una de las primeras de su
género en Latinoamérica.
La idiosincrasia de Xalapa es la de ser una ciudad amante
del arte y la cultura, en ella desde los años 30s, por ejemplo, se creó
una corriente literaria plástica original que se llamó “Movimiento
Estridentista”, cuya fama trascendió las fronteras nacionales.
Cuenta con la Orquesta Sinfónica de Xalapa más antigua del
país desde hace más de 90 años, actualmente la orquesta es parte
de la Universidad Veracruzana, lo cual revela una vocación de
nuestra universidad de cultivar actividades culturales y artísticas
significativas, lo que pone de manifiesto el amor por la belleza, el
conocimiento, la práctica de saberes cosmopólitas de los habitantes
de la ciudad, lo cual atrae a personas que se identifican con este
modo de ser y de convivir. Al mismo tiempo en Xalapa se reubica el
Instituto Nacional de Ecología hace 30 años, institución dedicada
a la investigación y enseñanza de los recursos naturales en el país.
Por situarse en las faldas de una montaña y en los
límites entre el bosque de niebla y la selva tropical, a 1500
msnm, nuestra ciudad puede contener en un mismo día “todos
los climas”, dándonos una sensación de estar en medio de un
escenario que se transforma a cada momento y que nos obliga a
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estar constantemente preparad@s a ello, list@s y alertas para los
cambios de clima, de temperaturas que se extreman por la alta
humedad que nos rodea.
En este contexto es importante considerar que el contenido
central del pensamiento sistémico, complejo y transdisciplinar,
es cultivar una actitud relacional, flexible y articuladora hacia el
conocimiento, lo cual nos hace plantear que este vivir dentro de
una cultura y un clima como el que hemos reflejado anteriormente,
ha sido un factor determinante en propiciar que nuestro grupo
académico pudiera gestarse y consolidarse en estas perspectivas
tan transgresoras de las “buenas formas” académicas imperantes.
De este modo y paradójicamente convivimos disfrutando y
sobrellevando estas y otras características, como la de ser una
ciudad en la que la densidad de autos por habitante es de las
mayores del mundo en una orografía de calles estrechas con
subidas y bajadas, que pone al peatón en tercer o cuarto término.
Las raíces existenciales de nuestra Comarca
La primer hebra de este hermoso tejido se descubre en los años 90,
cuando uno de los miembros fundadores de EcoDiálogo, estando
dentro del Instituto de Investigaciones Biológicas, ejerciendo su
profesión como biólogo molecular, se adentra al estudio de la
herencia de la diversidad genética en grupos étnicos del estado de
Veracruz, desarrollando un trabajo multi en inter-disciplinario
en torno a las divergencias étnicas que dieron lugar a la riqueza
genética de los pueblos del Abya Yala (América). Al adentrarse
tanto en el tema se dio cuenta que debía generar estrategias para la
defensa del patrimonio genético de los pueblos, ya que las grandes
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

corporaciones de biomedicina estaban apropiándose por todo el
planeta del genoma y patentarlo para obtener grandes ganancias
en el área de la medicina, la agricultura, etcétera. Lo cual conllevó
a desarrollar una investigación participativa transdisciplinaria,
poniéndose en contacto con pueblos zapatistas desarrollando
herramientas para la defensa del patrimonio genético de los
pueblos originarios, entablando así “diálogos de haceres y
saberes” al servicio de la sociedad.
Es aquí en donde nace la primera propuesta de nuestro
proyecto para crear un Centro de Diálogo de Saberes, siendo
una propuesta completamente nueva y desconocida, la cual no
pudo encontrar un eco adecuado en la Universidad Veracruzana
de los años 90s, ya que en aquel entonces las nociones de
sustentabilidad humana, de eco-alfabetización, de educación para
la vida, de complejidad y trasndisciplinariedad, eran totalmente
desconocidas en la academia.
Hacia finales de la década de los 90, cada un@ de l@s que
fundamos el Centro EcoDiálogo, vivíamos en nuestra profunda
crisis, no sólo como académic@s, estudiantes y docentes, sino
fundamentalmente como seres humanos en un mundo que a cada
día nos impone ritmos, formas de hacer y vivir llenas de prisa, de
angustia, de miedos y egocentrismos.
Algun@s de nosotr@s, Enrique Vargas, Leticia Bravo,
Domingo Adame, Tania Romo, Armando Contreras, Cristina
Núñez y Antonio Gómez, sentíamos la poderosa necesidad de
iniciar la re-construcción de puentes de diálogo entre las distintas
formas de entender e investigar al mundo desde la academia.
El famoso y trágico divorcio, el abismo entre ciencias sociales,
humanidades y ciencias naturales y artes.
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Fue así como a lo largo del año 2000 se generaron encuentros
iniciales “aleatorios” de distintas personas, conversaciones de
café, para tratar de crear junt@s un espacio periódico de pláticas
en torno a la muti-inter-transdisciplinariedad como puerta hacia
el diálogo de saberes en la academia y más allá.
En marzo del año 2001, inició nuestro “Grupo de diálogo
multidisciplinario entre Ciencias Sociales y Naturales”, teniendo su
sede de reunión en el Jardín de las Esculturas de Xalapa, Veracruz.
Nuestro poder de convocatoria fue sorprendente pues asistieron
más de cincuenta académic@s, personas en general interesad@s en
dialogar de forma libre y creativa en torno a temas que a tod@s
nos interesaban. Más rápido que nuestros pensamientos racionales
y ordenados, en la tercera reunión mensual, ya nuestro “colectivo
académico” se llamaba “Grupo Lúdico”, y tenía lugar en un
misterioso y tradicional bar xalapeño llamado La Tasca, ubicado
también en nuestra hermosa capital del estado.
Durante cada mes, sin detenernos una sola ocasión a lo largo
de 6 años, nos reunimos a compartir nuestras bebidas espirituosas,
a reír, soñar, sentir el miedo y el goce de “la perdida de las certezas”,
como llama Edgar Morin al camino de sentipensar la complejidad y
la vida desde nuestra “humana condición” (Morin, 2001).
A partir de este espacio hermoso, lleno de conversaciones
y cada vez más abierto y creativo, de poesía y libertad, surge la
propuesta de formar una comunidad de aprendizaje académica
más organizada y formal, de manera que un subgrupo de este
Grupo Lúdico decidimos formar lo que llamamos el “Seminario
permanente: La investigación desde los sistemas complejos”.
Así los dos grupos siguieron operando de forma paralela,
compartiendo algunos de sus miembros, generando sus propias
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

dinámicas, el primero siempre libre y desapegado de “propósitos
y finalidades”, el segundo buscando reconstruir las fuentes de
pensamiento de regreso hacia la complejidad del “mundo real”:
Los sistemas complejos desde una actitud transdisciplinaria.
En el contexto de la enorme riqueza de lecturas de
libros, de pláticas y de un capital de reflexión de varios años
ininterrumpidos de conversaciones y diálogos en el Grupo
Lúdico, y también en el Grupo de Sistemas Complejos, en torno
a poesía, filosofía decolonial, posmoderna y clásica, mitología,
política decolonial, anarquismo, crisis del racionalismo,
conocimientos ancestrales, ecología profunda, ecofeminismo,
misticismo oriental, occidental y americano entre otros, pudimos
encontrar la libertad para explorar sin apegos formas amorosas
y abiertas del conocimiento más allá del ego académico, los
posicionamientos y las ideologías.
En el contexto de este torbellino fértil y creativo de
amistad y de “comunidad en aprendizaje”, Enrique Vargas decide
iniciar un taller participativo, un proyecto de vida y aprendizaje
transformativo alternativo llamado “Taller de Ecología Profunda”.
Es así como inician, de forma mensual, 13 sesiones donde invitamos
a decenas de amig@s a compartir fundamentalmente a través
de experiencias somáticas eco-psicológicas y eco-pedagógicas
(Rehaag y Vargas-Madrazo, 2012), aquellos espacios de vida
alternativa más allá de la modernidad, del mercado capitalista,
del dinero como rector de nuestras vidas, de la posibilidad de
rescatar los saberes ancestrales, bio-regionales y vernáculos, de
unirlos con las nuevas formas de conocimiento, con el rescate
de una espiritualidad participativa y pagana, de una economía
solidaria, de comunidades de aprendizaje.
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La conjugación de todas estas experiencias y perspectivas
del pensamiento, de la convivencia y del diálogo de saberes,
articulados con la actitud de profundo compromiso social
y político de la ecología profunda, la ecología social y de las
luchas anti-coloniales de nuestros pueblos originarios y sus
cosmovisiones, había producido ya a estas alturas un pequeño
grupo de seres humanos decidid@s a re-inventar sus formas de
participación laboral y social.
Entre enero y febrero de 2004, varios de nosotr@s
asistimos a un curso de “Pensamiento Complejo” en el Instituto
de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad
Veracruzana, impartido por Raúl Motta, miembro de la “Cátedra
Itinerante de la UNESCO Edgar Morin”. Este evento también fue
clave ya que nos introdujo en la obra de una profunda y añeja
tradición poética y filosófica europea y en particular francesa, de
la cual una de las figuras actual más reconocida es Edgar Morin.
Morin nos ha obsequiado con la escritura de decenas de libros
(desafortunadamente muy pocos traducidos al inglés, lo cual refleja
la fragmentación entre las vertientes continentales y anglosajonas
de la cultura occidental), en particular la serie de seis tomos
llamada “El Método”, en donde expone de forma pormenorizada
lo que ha denominado el “Pensamiento Complejo”, mirada y
enfoque que propone una salida al aislamiento disciplinario,
así como el reconocimiento de nuestro lugar central como
observador@s en el proceso del pensamiento. A partir de Morin
se nos fueron develando poco a poco divers@s autor@s centrales
de esta rica tradición crítica hacia el racionalismo eurocentrista:
Riane Eisler, Humberto Maturana, Francisco Varela, Leonardo
Boff, Silvia Rivera Cusicanqui, Gregory Bateson, Ferndando
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

Pessoa, Susan Griffin, Paul Feyerabend, Vandana Shiva, Basarab
Nicolescu, Charlene Sprentak, Cornelio Castoriadis, Gaston
Bachelard, Morris Berman, Octavio Paz, Jorge Luis Borges,
Antonio Machado, David Bohm, Grimaldo Rengifo, Enrique Leff,
etcétera.
En marzo del año 2004, fuimos invitados a asistir a
la presentación del proyecto de Enrique Vargas Madrazo y
Domingo Adame, investigadores ambos de la Universidad
Veracruzana, abierto hacia toda la comunidad. Este proyecto
estaba firmado por profesor@s, familiares, artistas y amig@s de
Enrique, quienes realizaron durante algunos años prácticas y
reflexiones innovadoras e integradoras de diferentes visiones y
perspectivas del conocimiento, todo esto articulado en torno a la
ecología profunda y los estilos de vida bio-regionales.
El proyecto se llamó “Eco-Poiesis Ritual” y proponía la
creación de un espacio Comunidad/Comarca participativo cocreativo en el cual ir armando y construyendo otra manera de
acercarse al conocimiento, al auto-conocerse, al auto-sanarse,
al “poietizar”, al juego, a la ritualidad y a la creación misma. Lo
que proponíamos con esta ecopoiesis ritual, era abrir nuestra
creatividad y nuestro pensamiento hacia la poietización que
mira de regreso hacia la Madre Tierra, hacia las tradiciones,
hacia el juego y al ritual como espacios donde nuestro hacer
académico ya no está encapsulado en formas acartonadas,
en prejuicios donde el cuerpo, el movimiento, la creatividad
personal y colectiva son miradas como “desmanes” que nos
alejan del conocimiento.
Jamás imaginamos que quedaríamos atrapad@s en este
gran sueño. Fue un re-nacer como personas, que se convirtió
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en nuestra actividad fundamental, transformándonos desde
nuestro hacer como académic@s universitari@s disciplinari@s,
a convertirnos en gestor@s y facilitador@s de procesos de
transformación pedagógica, de organización y re-aprendizaje
hacia un conocimiento y práxis profesionales creador de
sustentabilidad personal y comunitaria. A todo esto, le llamamos
nuestra labor ecopoiética-transdisciplinaria.
Imagen 1
La eco-poiesis ritual, espacio-tiempo sagrado donde co-creamos
nuestra comunidad en aprendizaje

Fuente: EcoDiálogo (2023).

A partir de esa velada intensa donde Enrique y Domingo
nos hablaron sobre su propuesta, y donde compartimos muchas
opiniones y sueños compartidos, pasamos en las siguientes
semanas, a la práctica de rituales de velación huichol, danzas/
rituales de la tradición tolteca, movimiento de energías orientales
como el chi kung y el yoga, además de sesiones de talleres corporales
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

de bioenergética, ecología profunda y de círculos de lectura y
reflexión: todo un campo energético-simbólico de transformación
humana. Organizamos asimismo talleres de psicología gestaltritual, en los que l@s miembros de este colectivo abríamos nuestras
emociones al conocimiento de nosotr@s mism@s desde lo que el
tallerista nos iba guiando para descubrir cómo sanar las heridas
del alma infringidas por la cultura patriarcal y cómo acompañar al
“otr@” en su tránsito de búsqueda de equilibrio desde lo corporal
hasta lo emocional y espiritual.
Fueron años muy intensos de prácticas en los que se fue
creando el equipo de personas que más adelante se nombraría
“la Comarca”. En estas actividades, algunos participábamos
de manera permanente, otr@s iban y venían, y otr@s más sólo
asistían eventualmente. Hubo una presencia promedio de entre
15 y 25 personas que incluyó estudiantes, profesor@s, artistas y
simples ciudadan@s, quienes, con entusiasmo, llegaban a cada
convocatoria.
El SerCuerpo como corazón de la vida
A estas alturas, era evidente que los que estábamos viviendo,
experienciando, ocurría y tenía su esencia en la totalidad
de lo que llamamos SerCuerpo. El primer fruto académico
de estas prácticas y procesos se construyó por 4 profesor@s
universitari@s (Enrique Vargas, Cristina Núñez, Domingo
Adame y Leticia Bravo), quienes nos identificamos seriamente con
la propuesta y que decidimos participar en el “Primer Encuentro
Mexicano sobre Pensamiento Complejo y Planetarización
de la Humanidad”, llevado a cabo en la ciudad de Culiacán,
Sinaloa a finales de noviembre del 2004, en el que participamos
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impartiendo el “Taller Ecopoiésis Ritual: Empoderamiento
personal/comunitario y conocimiento somático”, en el que
integramos las prácticas y los textos más significativos que a
lo largo de los años previos habíamos explorado y compartido.
La propuesta del Taller era que la complejización del saber y el
conocer no puede ser construida en ausencia del cuerpo, que
es el escenario de la articulación (física-emocional-intelectualespiritual) de nuestro ser-conocer. Las emociones, la poética
y la expresión corporal, son elementos fundamentales de la
Ecologización-Planetarización del conocimiento, elementos
que se encuentran al centro de la esencia de estos talleres.
Imagen 2
El taller “Ecopoiesis Ritual” en Culiacán, Sinaloa (2004), semilla
transdisciplinaria y dialógica de la eco-pedagogía y del Centro
EcoDiálogo

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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¿Quiénes somos, por qué hacemos Ecopoiesis Ritual?
Nuestra historia común es la de un hacer cotidiano en nuestras
disciplinas que nos mantenía insatisfech@s, sumergid@s
en un aislamiento del mundo y de sus problemas, de la
incapacidad de compartir el gozo y de crear libremente; todo
eso entristecía nuestro vivir. Así es como un investigador
de teatro, un bioquímico, una antropóloga y una maestra de
danza iniciamos una conversación lúdica y caótica desde hace
algunos años. Ha sido extraño entrelazar moléculas, tejidos,
hábitos, tramoyas, saltos, entonaciones, notas, ritmos, puestas
en escena, migraciones campesinas, desequilibrios térmicos,
etcétera. No ha sido fácil ser capaces de co-construir espacios
de diálogo donde sentirnos amorosamente acogid@s. Poco a
poco hemos estado más dispuest@s a renunciar a nuestra “jerga
de terminajos” y a nuestras prácticas rutinarias excluyentes,
a aceptar que nuestros modelos no explican más que ideas y
observaciones cerradas. Este camino andando ha pasado por
viajes internos profundos e insospechados, lo que nos ha llevado
a conocer los demonios y ánimas que habitan nuestras almas.
Por otra parte, la agonía humano-planetaria y de la humanidad
es algo que nos ocupa y nos conmueve. La salida de la esterilidad
erudita del conocimiento y de la praxis académica e intelectual
se ha ido convirtiendo en un deseo apasionado entre nosotr@s.
Así hemos ido rompiendo no sólo los cercos entre disciplinas y
áreas del conocimiento, sino que nos hemos abierto al diálogo
de haceres y saberes, a abrevar de ese espacio trascendente,
lleno de infinita sabiduría que existe en el saber vernáculo y
tradicional, espacio donde vive un saber-hacer planetario, local,
pertinente y humilde…
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Así es como nuestra necesidad de reconstruir nuestro
pensamiento, nuestro saber y hacer nos ha llevado al diálogo, la
complejidad y la transdisciplinariedad, y mucho más allá. Hemos
emprendido el camino de la ecopoiesis-poética de espacios y
procesos, donde los problemas humanos puedan ser acometidos
desde una real libertad de crear y moverse sin apegos a dogmas y
advertencias de “buenos modos académicos”.
Imagen 3
La Ecopoiesis; al implicarnos desde el “ser-cuerpo-mente-corazón”, co-creamos espacios de confianza e intimidad donde crece
un conocimiento sustentable y transformativo. La comarca en el
Rancho Tixtla de Lety, espacio de la montaña donde construíamos nuestros rituales y espacios lúdicos de convivencia haciéndonos comunidad en y desde la ecopoiesis

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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Dar este Taller fue una experiencia deslumbrante para
nosotr@s y para l@s más de 80 profesor@s que lo tomaron. En esta
experiencia sensibilizaron sus cuerpos, sus almas y sus espíritus.
El escenario fue bellísimo, el Jardín Botánico de Culiacán. El evento
tuvo tanto éxito entre l@s participantes del Congreso, que, ante
nuestro asombro, tuvimos que repetirlo, pues la demanda rebasó
nuestra capacidad, incluso, con el segundo grupo terminamos a
las 2 de la madrugada, con una luna llena hermosa que nos ofreció
un sublime escenario para compartir este trabajo con nuestr@s
colegas del resto del país.
Fue un inicio que nos ha mantenido a lo largo de estos
años con la convicción y la claridad de que el camino emprendido,
de esta manera, nos ofrece una posibilidad viable para ayudar a la
transformación de la educación y la vida hacia la sustentabilidad
y la humanización, desde experiencias y reflexiones profundas y
re-integradoras.
La poiesis florece en nuestros cuerpos-territorio
Muchas de las semillas que fueron sembradas desde nuestras
pláticas del Grupo Lúdico y el taller de Ecología Profunda,
florecieron expresándose en la convocatoria de Enrique Vargas a
trabajar desde nuestro Grupo de Ecopoiesis Ritual en proyectos
bio-regionales y de economía solidaria. En este contexto nos
involucramos en los trabajos del Mercado Bio-regional Océlotl,
que se estaba gestando en el año 2003, en la casa que ocupa
nuestra Radio Universitaria. Ahí se generó un espacio dominical
para el pequeño comercio entre productor@s y consumidor@s,
atendiendo tanto a l@s universitari@s como a las personas de la
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sociedad en general, preocupad@s y sensibles hacia este otro modo
de adquirir productos y alimentos sanos y amables con la Madre
Tierra. También se trataba de apoyar el esfuerzo que, de manera
aislada, veníamos desarrollando algunos pequeñ@s productor@s
de la región, ahora nos organizábamos por primera vez para la
creación de un lugar en el que se diera el intercambio de productos,
de experiencias y de conocimientos. Esta era otra manera de reaprender y de practicar cotidianamente un vivir equilibrado y
sustentable, produciendo y consumiendo alimentos libres de
químicos y amables con nuestros cuerpos y con la naturaleza.
Poco tiempo después un grupo de amig@s y productor@s,
fundamos otro Mercado Bio-regional, el de “La Pitaya”, en un
pequeño caserío rural situado entre Xalapa y Coatepec, con vocación
de colonia suburbana, en la que habitamos familias dedicadas
al campo, al arte; somos maestr@s, universitari@s, biólog@s
y antropólog@s que empatizamos con una visión ecológica.
Comenzamos, en el patio de la casa de Enrique y posteriormente
nos trasladamos a un espacio más cercano a la comunidad de la
zona, un espacio de venta de café “ceréza”. Durante más de 5 años,
primero los martes y después los jueves, estuvimos ofreciendo
productos de nuestras fincas y hortalizas, con la intención de ir
acrecentando esta oferta y de apoyar a las familias de consumidor@s
a obtener una dieta sana, libre de químicos y transgénicos, además
de contar con la presencia directa de los productor@s, así como
toda su energía, amor y sabiduría.
A través de estos esfuerzos nosotr@s buscábamos
promover el bio-regionalismo y las autonomías locales como una
forma de vida que procura la recuperación de nuestro sentido de
pertenencia a la naturaleza y a nuestros entornos comunitarios,
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una ruta que fortalece nuestra responsabilidad y nuestra
capacidad de adaptación a los ecosistemas locales, recuperando
nuestra capacidad de rehabitar nuestros cuerpos-territorio con el
objetivo de una delicada y profunda trasformación humana hacia
sociedades sustentables (Wahl, 2004).
Imagen 4
“Mercadito La Pitaya”, espacio de economía solidaria donde
construimos nuestra comarca en investigación-acción
participativa transdisciplinaria

Fuente: EcoDiálogo (2023).

Al año siguiente de nuestra participación en Culiacán,
nos mantuvimos practicando y re-aprendiendo en un diálogo de
haceres y saberes, además de continuar con nuestra actividad
principal de profesor@s y de investigador@s universitari@s.
Esta práctica que realizábamos con la creencia y la vivencia
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de que era algo que no podíamos dejar de hacer y que se
había convertido en nuestro “dador” de alimento espiritual
y de conocimiento, la hacíamos al mismo tiempo que íbamos
construyendo y fortaleciendo una comarca o comunidad de
personas de diferente origen que continuábamos unid@s en este
camino.
Imagen 5
Co-creamos una “educación para la vida” donde niñ@s, adult@s
y abuelit@s podemos sanarnos del racionalismo que fragmenta
nuestro ser-cuerpo y aliena nuestras emociones. EcoDiálogo es
un aula viva que acuna en el aprendizaje y la transformación a
la totalidad de nuestro ser humano entramado en el mundo en
todas sus dimensiones

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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Un saber que alimentó a esta comarca generosamente
durante estos primeros años fue el de la Tradición de Danzas
Meshika-Chichimecas que, a través de un Temaztiani,
(maestr@/guía) de este arte-ritual las fuimos incorporando
en nuestro acervo. Este aprendizaje de la tradición desde
una perspectiva masculina fue re-equilibrado por el de Laura
Montoya, quien también asistió durante más de dos años
a nuestra ciudad para compartirnos esta misma sabiduría,
pero matizada desde este resurgimiento de la ternura y la
mirada femenina que tanta falta le ha hecho al conocimiento
tradicional de nuestros pueblos ancestrales, el reconocimiento
de la Dualidad y la Unidad.
Una vez al mes asistían desde la Ciudad de México a
Xalapa a darnos una clase que podía durar 2 o 3 días, ya que
incluía rituales y danzas, canciones y modos de encender el
fuego, de cocinar, de actuar cuidadosamente con las plantas,
los rumbos cardinales sagrados, las mujeres y los hombres.
Todos estos saberes, estás prácticas ancestrales que siguen
vivas en nuestro México, han sido esenciales para construir
nuestra perspectiva de una nueva educación que deje de estar
encerrada en un culto a la racionalidad eurocentrista y que
se abra a otras formas, a otros sistemas de conocimiento que
tienen gran pertinencia hoy y siempre en la conformación
de una humanidad perdurable y capaz de crear BuenVivir
para tod@s los seres que la conforman (Hidalgo et al; 2014;
Marañon, 2014; Delgado, 2014).
Fueron años de enseñanzas profundas de ida y vuelta.
Laura Xiu Mazatzin, la asistente del Temaztiani Don Ricardo,
portadora del fueguito sagrado, estudiante de antropología y
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extraordinaria bailarina, al mismo tiempo que compartía sus
saberes con nosotr@s, abrevó de la ecopoiesis, de la complejidad
y de las otras disciplinas corporales que practicábamos y las
incorporó en su vida. Ella ha continuado en los años recientes
obsequiándonos con su especial sabiduría y experiencia en este
saber ancestral y continúa participando en los eventos que se
organizan en el Centro EcoDiálogo.
Imagen 6
Saberes ancestrales construyendo Ecopoiesis en danza. El
diálogo de haceres y saberes fluye desde la tierra, los sonidos,
el sudor, las miradas, el intercambio de sentipensares, la alegría
y la emoción del reencuentro con nuestras raíces que dan
profundidad y sentido al quehacer cotidiano y educativo

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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Imagen 7
Lo sagrado, la cuenta del tiempo, el ritual y las danzas, corazón
de las cosmovisiones del Gran Anahuac (Mesoamérica). En
la imagen nuestra caminata de poder y ritual en la cueva de
la Orquídea, justo al lado del cerro sagrado Macuiltepelt en
Xalapa, en el día del paso cenital del sol por nuestra bio-región
entrando de forma vertical hacia el interior de la cueva

Fuente: EcoDiálogo (2023).

El otro hilo de este tejido es el que nos ayuda a urdir el maestro
de Danza Tolteca José Islas, quien empezó a compartirnos
posteriormente un saber similar, dentro del Toltecayotl.
Actualmente continúa guiándonos y nos ayuda a mantener la
sensibilidad abierta a las maneras de percibir los cambios del
avance del tiempo anual, la llegada de las estaciones, el movimiento
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de las estrellas, la llegada de las lluvias, las características de los
días y su relación con el carácter de las personas y otras tantas
observaciones que de la vida este conocimiento nos da. Este
conjunto de conocimientos se practica siempre a través de la
realización de rituales como danzas, temazcales, velaciones y
otros. También de la mano de José realizamos caminatas de poder
hacia lugares de importancia para nuestros pueblos ancestrales,
habitando nuevamente con nuestras pisadas los cerros, ríos,
valles y playas de nuestra bio-región.
Homo ludens… el juego que nos reconstruye
Más arriba comentamos que en el llamado “Grupo Lúdico” se
compartieron libros de poetas, filósof@s, terapeutas, científic@s
y místic@s cuyos temas frecuentes fueron: la humana condición,
la incapacidad de la actual manera de hacer y operar del
conocimiento, la belleza, la creación, la ecología profunda y la
diversión-celebración, entre otros.
Estos temas siempre fueron abordados con un espíritu de
camaradería y con la visión de contar con la oportunidad de un
cambio posible. Asumíamos lo lúdico como parte fundamental del
saber y del conocer humano en general y en particular de nuestra
idiosincrasia; fue así como en algunas ocasiones incluso nos
planteamos ir a convidarnos de fiesta y placer, bajo el tema de “reconocer” como se divierten en otras poblaciones no tan lejanas de la
nuestra y si diferentes en geografías, temperaturas, temperamentos
y expresiones culturales como lo es el Puerto de Veracruz.
Así establecimos la “Ecopoiesis Jarocha”, por lo que a lo
largo de los pasados 20 años varias veces al año recorremos los
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más de 100 km que nos separan del puerto jarocho para disfrutar
de nuestra ecopoiesis jarocha en compañía de nuestra comunidad
de académic@s y seres humanos habitantes de ese espacio urbano
jarocho a la orilla del golfo de México, en donde han surgido
también diversos grupos de danzantes de la mexicanidad,
varios círculos de salud y de grupos académicos que cultivan la
sustentabilidad humana y la educación para la vida dentro y fuera
de la Universidad Veracruzana. Todo lo anterior nos ha permitido
disfrutar, celebrar y practicar ese modo tan especial que tienen l@s
jaroch@s de divertirse, de comer y de bailar, tratando de re-crearlo
y de re-conocerlo en nuestra pequeña comunidad y de incorporarlo
explícitamente como parte de un relacionar entre nosotr@s y con
el “otr@”, que nos ayudaba a soltar tensiones y a sanar relaciones,
desarrollando nuevas formas de ser, hacer y conocer.
Así fue como una tarde nos fuimos al puerto casi puras
mujeres: Cristina, Mayra, Tania, Denisse, Inés, Roció y Lety, nos
acompañaba Eduardo como única presencia masculina. Llegamos
a tomar café a “La Parroquia”, un tradicional restaurante del Puerto
en donde nos encontramos con Laura Bravo, hermana de Lety, a
quien tod@s conocíamos por ser nuestra guía en las ceremonias de
siembra y cosecha de la forma Huichol que realizamos 2 veces al
año en el Rancho Tixtla, en Coatepec. Después de un rico lechero
y con un amigo nos fuimos a bailar al “Rincón de la Trova”, un
antiguo lugar de Son cubano, situado en el centro de la ciudad.
Bailamos toda la noche y terminamos felices haciendo una dancita
de la tradición tolteca en la playa, la Danza del Sol, para darle la
bienvenida al nuevo día. Fue increíble la energía que nos movió
durante esa noche para continuar sin descanso hasta regresar a
Xalapa, ya a media mañana. Fueron tiempos de un gran entusiasmo
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y de mucho compañerismo, lo que nos empujaba a realizar esta y
todas las demás actividades que hicimos en aquel inicio.
Imagen 8
La Ecopoiésis Jarocha, nuestro “alter ego”, nuestro espejo
e inspiración de y vivencia de comunidad en el Puerto de
Veracruz, espacio y encuentro conectando la creatividad
compartida

Fuente: EcoDiálogo (2023).

Actualmente el llevar a cabo fiestas, temazcales, danzas,
círculos de salud y celebraciones en el Centro EcoDiálogo sigue
siendo una prioridad en nuestras actividades.
El Diálogo de Haceres y Saberes
En mayo de 2005, continuando con el entusiasmo que nos
motivaba y por la iniciativa de una compañera del grupo, Tania
Romo, estudiante de doctorado de Enrique Vargas, llevamos a cabo
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un evento en el que compartiríamos nuestros saberes, prácticas y
reflexiones en un espacio más cercano al diálogo con la naturaleza,
el Rancho Tixtla, el cual se encuentra dentro del bosque de niebla
de los alrededores de Xalapa, en las faldas del Cofre de Perote
(Nauhcampatépetl, en náhuatl, cerro de las cuatro caras). La
intención fue realizar una reunión dialogante; celebración y ritual,
en la que las prácticas de holarquía, de sustentabilidad humana
y de respeto al otr@ fuesen predominantes. A través de este
evento intentamos llevar a la práctica los elementos del Diálogo
Profundo (Bohm, 2001), aplicándolos en torno a la pregunta de
la crisis planetaria y la necesidad de romper los muros erguidos
entre los saberes académicos y todos aquellos existentes en la
sociedad.
Respondieron al llamado que se lanzó por internet y por
invitaciones personales profesor@s, universitari@s, estudiantes
de la UNAM, de la Universidad de la Tierra de Oaxaca, del
Politécnico Nacional, practicantes de la Tradición de las Danzas
Toltecas, Abuel@s de esta cultura viva, médic@s tradicionales
de la zona sur de nuestro estado, decimeros del son jarocho de
Tlacotalpan (pequeña joya de población sotaventina a orillas del
Río Papaloapan, al sur del Puerto de Veracruz), músic@s, artistas,
ONG´s y amig@s que sumamos unas 70 personas dispuest@s
a acampar y a compartir, durante 4 días, sus saberes, en un
Simposio sui géneris “Diálogo de Saberes”.
Para abrir e inaugurar el encuentro, la Madre Natura
nos envió su palabra dialogante en la madrugada de la primera
noche a través de una tormenta torrencial con rayos y truenos
de una magnitud impresionante. Fue como un rito de paso con
el que ella nos daba la bienvenida y nos hacía sentir su fuerza.
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Los intercambios sucedieron desde la organización para la
preparación de nuestros alimentos. En la cocina, se dieron
verdaderas prácticas sistémicas y de equilibrio de género en las
que, de manera aleatoria se armaron equipos de 4 y 5 personas
que realizamos labores de preparación y repartición de alimentos,
limpieza, armado de menús, organización para el uso de los baños,
para el aseo y para el composteo. En esos momentos compartimos,
además, diversas maneras de preparar los alimentos que se
consumían a lo largo de los días que duró el evento, nuestros
orígenes, gustos e idiosincrasias. Así, a tod@s l@s participantes
nos tocó lavar trastes, preparar alimentos, servir mesas, asear
los baños. Era la práctica holárquica, enseñándonos a través de
nuestros cuerpos y esto nos permitía darnos cuenta de lo fácil que
puede ser comunicar haciendo lo que somos.
Se realizaron mesas de trabajo alrededor de diversos temas
de interés para l@s participantes. Los ejes fueron: el diálogo, la
sostenibilidad y la experiencia. Se llevaron a cabo rituales de
conexión con la madre naturaleza, y de sanación, como la Danza de
la Tierra de las abuelitas toltecas; una danza en la que participan
exclusivamente mujeres y donde los hombres ayudan con su
energía desde fuera; temazcales de diferentes tradiciones por las
noches, algunas limpias con plantas medicinales, sahumaciones
y masajes.
La preocupación de tod@s por crear y mantener redes
de comunicación entre las personas que ahí llegamos y que
coincidimos en este “modo” de trabajo, para darle continuidad
a lo que compartimos, fue una de las más sentidas experiencias
en el cierre del evento y sigue siendo uno de nuestros grandes
pendientes.
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Imagen 9
Cartel del Simposium “Diálogo de Saberes” creado por Miguel
Flores, organizado por nuestro Colectivo EcoPoiesis en mayo
del 2005 en el Rancho Tixtla del bosque de niebla xalapeñocoatepecano

Fuente: EcoDiálogo (2023).

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Imagen 10
Simposium Diálogo de Saberes; el conocimiento vivo, la
experiencia formativa que nos hace ser “parte de” más allá de
“analizar a”. Junto con el Grupo Lúdico, las Danzas MeshikaChichimecas, el Mercadito Bio-regional “La Pitaya”, las prácticas
sabatinas del Chi Kung, el Taller de Ecopoiesis de Culiacán y
nuestro Simposium fue “ahí donde nació todo…”.

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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Nutriendo las raíces de nuestra comunidad académica
Llegó el momento de plantearnos la necesidad de fundar
un espacio académico universitario en el que se pudiera dar cabida
de manera permanente, a estas prácticas y reflexiones educativas
y de vida. Un espacio donde tener la posibilidad de ofrecer a
estudiantes y colegas universitari@s, así como a personas de fuera
de la comunidad académica nuestra experiencia de aprendizaje y
transformación. Para ello, requeríamos delimitar las necesidades
mínimas y las características de entorno y cercanía con la
naturaleza que fueran propicias para la realización de todas
nuestras prácticas.
Por otro lado, las investigaciones que Enrique Vargas venía
desarrollando en el campo de la Biología Sistémica y de los efectos
que estas prácticas podían llegar a obtener en las personas, hacia
un estado de equilibrio y salud sustentable, continuaban; poco
a poco fue auto-organizándose y desarrollándose la “Unidad de
Salud Integrativa”, la “Red de Círculos de Salud” y el “Temazcal
participativo” (Puga-Olguín et al; 2022; Panico et al; 2022) (ver
más abajo).
Este proyecto que había nacido como una especie
de juego y de búsqueda de nuevos caminos del saber, nos
comenzó a demandar más atención y tiempo del que hasta ese
momento podíamos dedicarle. Y nuevamente, impulsad@s por
el compañero Enrique, nos planteamos la necesidad de crear
un proyecto académico. Su nombre nos fue llegando, al llevar a
cabo una metodología llamada Indagación Ritual Re-valorativa
(Elliot, 1999; Vargas-Madrazo, 2023), para reconocer nuestros
objetivos y metas, nuestros sueños: el “Centro EcoDiálogo”.
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Con este nombre, que llenó nuestras expectativas, bautizamos
adecuadamente lo que habíamos ya andado, desde el punto de
vista de los que, en ese momento pertenecíamos a éste equipo de
trabajo llamado “La Comarca”: Enrique, Tania, Carlos, Cristina,
Eduardo, Denisse, Christian, Inés, Roció, Isaac, Manuel, Mari
Carmen, Kati y Lety.
Imagen 11
La caminata de poder en comunidad por el campus de nuestra
universidad buscando el territorio que acunaría nuestra
“Estación EcoDiálogo”

Fuente: EcoDiálogo (2023).

Buscamos informes acerca de distintos centros educativos
en el mundo, de diversas universidades que ya estuvieran
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trabajando de esta manera. Éstos nos sirvieron de referencia
para plantear nuestro proyecto sobre lo que sería el Centro
EcoDiálogo dentro de la Universidad Veracruzana. Así a partir
de un sin fin de reuniones elaboramos un documento que nos
serviría para solicitar el espacio dentro del Campus Universitario
de Xalapa. Así fue como en el año 2005 el Dr. Raúl Arias, rector
de la Universidad Veracruzana aprueba la formación oficial del
proyecto, nuestro Centro EcoDiálogo, una estación experimental
y experiencial, la cuál sería parte del área de Biología Sistémica
del Instituto de Investigaciones Biológicas. Afortunadamente
recibimos todo el apoyo de las autoridades de la Universidad,
quienes mostraron su empatía con este proyecto. Más adelante,
por decreto rectoral nos otorgaron un espacio de una hectárea
para instalar la infraestructura necesaria. Cabe mencionar que el
lugar donde nos asentamos era una zona que se perfiló desde su
origen para desarrollar proyectos innovadores.
Continuará la segunda parte

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <description>An account of the resource</description>
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                  <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario  e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 4, No. 8, jullio-diciembre
2024, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 15 de julio de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier titulado Filosofía chicana: surgimiento, alcances y propuestas,
coordinado por : Mayra Jocelin Martínez Martínez.
Autores
Noé Carrillo Márquez
Carolina Aguilar Román
Mayra Jocelin Martínez Martínez
Reynaldo de los Reyes Patiño
Raúl Reyes Camargo
Jonathan Gutiérrez Hibler
Alfredo Pizano Ferreira
Gabriel Martínez Villarreal
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Traducción al francés
Paula Beatriz Pinales Caballero
Valeria Aimé Dávila Garza
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P r e s e n ta c i ó n

Dossier
Filosofía chicana: surgimiento, alcances
y propuestas
Presentación
Mayra Jocelin Martínez Martínez
Coordinadora
Universidad Autónoma de Nuevo León

La filosofía, como disciplina académica, se caracteriza por
ser un espacio dedicado al diálogo, a la reflexión, a la apertura a nuevas ideas y, especialmente, a la aceptación del
disenso. Sin embargo, cuando la filosofía se ejerce como
una forma de poder—ya sea epistémico, ético o político—
surgen “centros” que tienden a excluir aquello que escapa
del canon establecido, empujándolo hacia los límites y los
márgenes. Desde mediados del siglo XX, las comunidades
chicanas en los Estados Unidos han organizado una serie
de movimientos sociales con el objetivo de visibilizar la
falta de acceso a oportunidades laborales, educativas y de
servicios sociales que enfrentaban. Estos movimientos dieron origen a proyectos artísticos, literarios y filosóficos que
reclamaron un espacio en la academia norteamericana. El
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
1
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2023, pp. 1-2

�Filosofía chicana: surgimiento,
alcances y propuestas

propósito de “Filosofía Chicana: Surgimiento, Alcances y
Propuestas” es reconocer y valorar la producción filosófica
de los y las filósofas chicanas desde la perspectiva de sus
procesos identitarios y sus luchas y movimientos sociales,
así como hacer explícito el compromiso de recuperar y fortalecer el diálogo entre las ideas filosóficas de ambos lados
del Río Bravo.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 1-2

2

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Violencia epistémica y producción literaria chicana:
escribir desde las comisuras
Epistemic violence and chicana literary production:
writting from the corners
Violence épistémique et production littéraire chicana:
écrire depuis les commissures
Noé Carrillo Márquez
https://orcid.org/0009-0003-3693-7583
Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad de México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Carrillo Márquez, Noé. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-89
Recepción: 14-02-24
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: noe.carrillo.84@hotmail.com

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana: escribir desde las
comisuras
Epistemic violence and chicana literary
production: writting from the corners
Violence épistémique et production littéraire
chicana: écrire depuis les commissures
Noé Carrillo Márquez1
Resumen: Escribir literatura no es una acción neutral y
democrática a la cual toda persona tiene acceso, conocimiento y las
condiciones materiales para tal. Los textos tampoco se distribuyen
democráticamente, pues están insertos en lógicas de poder que
están relacionadas con jerarquías lingüísticas, literarias, teóricas y
editoriales. En este trabajo se esbozan las circunstancias adversas
que la comunidad chicana enfrenta para hacerse de una voz dentro
de las letras tanto en México como en Estados Unidos: la asunción
del spanglish como inferior, sus textos como carentes de calidad
estética y el eurocentrismo de la crítica sobre las letras chicanas.
Como ejemplos, se abordarán el rechazo de Gloria Anzaldúa a un
programa doctoral y cómo Harold Bloom arremetió contra The
House on Mango Street de Sandra Cisneros.
1
Universidad Nacional Autónoma de México, Cd. de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2023, pp. 3-27

3

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Palabras clave: Literatura chicana, violencia epistémica,
spanglish, Gloria Anzaldúa, Harold Bloom, Sandra Cisneros.
Abstract: Writing literature is not a neutral and democratic
action to which everyone has access, knowledge and the material
conditions to do so. Nor are texts distributed democratically, as
they are embedded in logics of power that are related to linguistic,
literary, theoretical and editorial hierarchies. This paper outlines
the adverse circumstances that the Chicano community faces
in gaining a voice in the literary world in both Mexico and the
United States: the assumption of Spanglish as inferior, their texts
as lacking in aesthetic quality, and the Eurocentrism of criticism
of Chicano literature. To exemplify this, the cases of Gloria
Anzaldúa being rejected by a PhD program and of Harold Bloom
disparaging The House on Mango Street by Sandra Cisneros will
be analyzed.
Key words: Chicana literature, epistemic violence, spanglish,
Gloria Anzaldúa, Harold Bloom, Sandra Cisneros.
Résumé: Écrire de la littérature n›est pas une action neutre et
démocratique à laquelle toute personne a accès, connaissance et
conditions matérielles requises. Les textes ne sont pas non plus
distribués de manière démocratique, car ils sont insérés dans des
logiques de pouvoir qui sont liées à des hiérarchies linguistiques,
littéraires, théoriques et éditoriales. Ce travail décrit les
circonstances adverses auxquelles la communauté chicana fait
face pour se faire entendre dans la littérature tant au Mexique
qu›aux États-Unis : l›assomption que le spanglish est inférieur, la
perception de ses textes comme manquant de qualité esthétique
et l’eurocentrisme de la critique vers la littérature chicana. À
titre d’exemple, le rejet de Gloria Anzaldúa à un programme de
doctorat et la manière dont Harold Bloom a attaqué The House
on Mango Street de Sandra Cisneros seront abordés.
Mots-clés: littérature chicana, violence épistémique, spanglish,
Gloria Anzaldúa, Harold Bloom, Sandra Cisneros.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

4

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Introducción
La existencia de la comunidad chicana ha estado enmarcada
por circunstancias adversas desde su nacimiento oficial
en 1848 con una anexión política forzada que marcó el
comienzo de una serie de injusticias, como la discriminación
(por ejemplo, el caso de los Zoot suit de Sleepy Lagoon). Su
estar-ahí en el mundo, desde entonces, ha estado atravesado
por dinámicas de poder que emanan de las distintas jerarquías
ya instauradas en términos de espacios geográficos, prácticas
lingüísticas e interacciones culturales., debido a su estancia
periférica (Mignolo, 2000). Esta condición liminal los
ha relegado a las orillas de la política, la economía y la
sociedad; es decir, al no pertenecer totalmente a lo mexicano
o a lo estadounidense, los chicanos han vivido a lo largo de
dos siglos en un ostracismo por partida doble, pues EEUU
los discrimina (Paz, 2006) y México también (Villanueva,
1985). La pensadora chicana Gloria Anzaldúa dilucidó que
la comunidad chicana no atraviesa la frontera, sino que vive
en la frontera, en un espacio de indeterminación (2012), y
desde ahí han cobrado agencia para formarse una voz que
sigue resistiendo los embates provenientes del establishment.
Si se intentara englobar todas sus problemáticas
bajo un mismo lente crítico, se podrían cristalizar en la
conquista de lo chicano como receptáculo ontológico de
su quehacer como comunidad. Por ejemplo, tras el Tratado
de Guadalupe-Hidalgo, no se habló de chicanos, sino
de mexicanos que políticamente fueron adscritos como
ciudadanos estadounidenses; incluso hoy, en los medios
de comunicación no se les llama chicanos, sino que, por
economía discursiva, se les refiere como latinos. A partir
del siglo XIX, todo su ser y hacer está sujeto al vaivén entre
lo mexicano y lo estadounidense: lo político, el lenguaje, lo
económico, la cultura y su arte. En su travesía por acuñar
la etiqueta de lo chicano, la literatura ha sido una de las
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
5
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

conquistas más tardías, ya que no sólo se trata de producción
estética como cualquier otra forma de arte, sino que se
cimenta sobre una plataforma igualmente problemática
entre lo mexicano y lo estadounidense: el spanglish.
Debido a este doble encorsetamiento (arte y lengua),
la literatura producida por chicanos es un gran espacio para
descubrir y repensar el desdibujamiento de lo chicano, no sólo
al interior de la mancha textual, sino también en el exterior,
como lo paraliterario. Con el objetivo de abordar este tema,
el presente trabajo se centrará en tres instancias críticas de
la literatura chicana: el lenguaje natural, el reconocimiento
institucional y la autonomía literaria. Para tal, se tomará
como herramienta crítica el concepto de violencia epistémica
de Gayatri Spivak, el cual se explicará a continuación.
Violencia epistémica
En su texto, ¿Puede hablar el subalterno?, Spivak critica
la supuesta agencia del Otro y acuña un nuevo término
para referirse a las personas sin voz propia: los subalternos.
El término subalterno tiene varias acepciones y matices,
pero debe entenderse de acuerdo con las siguientes
connotaciones: a) grupos heterogéneos que no forman parte
de la élite o de las clases dominantes, b) lugar en el que
las líneas de movilidad social no permiten la formación
de una base para una acción reconocible, c) una posición
sin identidad, d) no hay alguien que pueda decir en ningún
lenguaje que es un subalterno, e) ese espacio donde no
tienen ningún contacto con la lógica del capitalismo o del
socialismo, f) no debe confundirse con el trabajo marginal,
las mujeres, los proletarios, los colonizados, el objeto de la
etnografía, los emigrantes o los refugiados políticos2.
2
Gayatri Spivak, ¿Pueden hablar los subalternos? (Barcelona: MAC-BA,
2009), 72–73.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
6
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Con respecto a la agencia del subalterno, cuando
Spivak lanza la pregunta retórica sobre si le es posible al
subalterno hablar, no se refiere exclusiva y literalmente a la
capacidad física de hablar, sino a ser escuchado, reconocido
y comprendido; asimismo, se refiere a no tener capacidad
de actuar, sino jugar un papel pasivo donde se sufren las
acciones de los otros; y, finalmente, a ser capaz de completar
un acto de habla3. La resolución a este cuestionamiento
es negativa, pues el subalterno carece de una plataforma
propia de enunciación.
Con base en lo anterior, si el subalterno no posee
un espacio propio de enunciación y carece de los medios
materiales para hacerse escuchar y reconocer, entonces
¿cómo se comunica? No lo hace, sino que otros lo hacen
en lugar del subalterno, otros hablan por él y otros lo
representan. A esta representación no ética Spivak le asigna
el nombre de violencia epistémica. A continuación se verá
cómo el chicano es víctima de este fenómeno en su relación
con la escritura literaria.
Spanglish, ¿es pan gris?
El problema de reconocimiento que sufre la literatura
chicana no sólo proviene del origen etno-socio-económicocultural de sus autores, sino también del medio lingüístico
que utilizan para dicha tarea, a saber, el spanglish. Mucho
se ha debatido sobre el fenotipo lingüístico del spanglish
(Fagan, 2013; Saulny, 2011). Las primeras concepciones,
que se pueden encontrar en diccionarios de principios del
siglo XX (Lipski, 2004), son de carácter peyorativo, pues
consideran que el spanglish es una contaminación entre el
español y el inglés; también está la concepción de que existe
3
Spivak, 72–73.
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dicha mezcla lingüística porque los hablantes no tienen la
capacidad de dominar ninguno de los lenguajes naturales
involucrados; asimismo, se percibe el spanglish como una
amenaza contra la pureza tanto del inglés como del español.
Después vendrán los intentos por enarbolar el
spanglish como una lengua de una comunidad compuesta
por millones que la usan a diario, pero dicho intento por
enaltecer su status se verá confrontado con la afirmación
de que no es una lengua, sino una práctica (García-Molins,
2015). Y, más recientemente, han surgido voces que abogan
por no llamarlo spanglish, sino español estadounidense,
con la intención de insertarlo dentro del gran paraguas
del español, como si se tratara del español mexicano, del
español colombiano y demás (Betti, 2016; Moreno, 2022).
Por supuesto, que contra esta postura ha existido desde
hace varias décadas el movimiento English Only que
pretende erradicarlo y asimilarlo al inglés. Son muchos los
actores que han protagonizado algún papel en el escenario
del spanglish, pero, paradójicamente, quienes lo hablan son
quienes menos han tenido protagonismo en estos debates.
Como se ve, se requiere mucha tinta para abordar el
fenotipo del spanglish y quizá es un poco innecesario hacer
un recuento detallado de tal. En cambio, lo que sí interesa
rescatar para este trabajo es su genealogía genotípica.
Después de la muerte del latín como lingua franca en la
Edad Media, se erigen un puñado de lenguas romances
durante la Edad Moderna y que continúan durante la Edad
Contemporánea:
national languages linked to modern European
nations and colonialism (English, French, German)
after the eighteenth century persist as the main
languages of culture of scholarship; knowledge
and forms of knowledge are [articulated,
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literaria chicana

packaged, transmitted and] exported like any other
commodity4.

Cuatro países y tres lenguas se erigen como los
estándares del mundo mientras que el resto de naciones
y lenguas se perciben como inferiores y con la tarea de
imitar a los estados desarrollados. Hablar de estos países,
es hablar del comienzo del Estado-nación moderno, es
decir, liberal; con lo cual viene acompañado de la avanzada
en el campo de la filosofía política con su economía
liberal, sistema político democrático y redondeamiento
de diferentes adscripciones cristianas. En pocas palabras,
Inglaterra, Francia y (hoy) Alemania vienen pujando una
conformación política, económica y social que se cristaliza
en el sistema capitalista que termina por enterrar mucho de
lo que fue la Edad Media. Así, este nuevo modo de ser en
el mundo viene de la mano de estos países, por lo que todo
de ellos se vuelve punta de lanza para el resto del planeta
occidental, siendo sus lenguas una propiedad fundamental
para acceder a sus conocimientos.
Como consecuencia, comienzan a surgir las academias
de lengua y los diccionarios en estos países hacia el siglo
XVIII. Por ejemplo, en el caso inglés y español, que son los
que nos interesan, Samuel Johnson crea su Dictionary of the
English Language en 1755 y no es gratuito que lo dedica a
las autoridades aristócratas de Inglaterra. Con el tiempo, y
gracias a sus injerencias políticas en el mundo, el siglo XX
verá el encumbramiento del inglés como la lingua franca
tanto de Occidente como de Oriente, la cual persiste como
tal hasta hoy. Gracias a esto, el desarrollo y la importancia
de la enseñanza del inglés globalmente ha cobrado un brío
4
Walter D. Mignolo, “Bilanguaging Love: Thinking in between Languages”, en Local Histories/Global Designs: Coloniality, Subaltern Knowledges, and
Border Thinking (Nueva Jersey: Princeton University Press, 2000), 262–63.
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como no se había visto en la historia de la humanidad.
Las certificaciones de Cambridge, los exámenes TOEFL y
IELTS, y las escuelas bilingües dan muestra de estar ante
un nuevo tipo de analfabetismo que se busca evitar, pues
quien no sepa inglés no tendrá acceso al conocimiento más
reciente de cualquier área de conocimiento.
Por otro lado, con respecto al español, el año 1492
se considera el annus mirabilis de España por atestiguar
varios eventos de suma importancia. Al mismo tiempo que
se están desterrando a la comunidad judía de España, al
otro lado del Atlántico Cristóbal Colón arriba al continente
americano. Esto consolida el poderío español, pues la
colonización de América le representa posicionamiento
geopolítico, riquezas en metales precioso y adeptos por
decenas de miles. En su expansión, el español se convierte
en el primer idioma europeo que se habla en lo que
hoy es Estados Unidos de América. Con respecto a las
consecuencias del arribo americano, huelga mencionar
las repercusiones, en especial para el apuntalamiento del
capitalismo y la cristalización de la modernidad.
Igualmente importante fue la consolidación del idioma
del imperio español. También en 1492, Antonio de Nebrija
publicó dos obras de enorme envergadura; por un lado, surge
la primera compilación de la gramática española, titulada
Gramática de la lengua castellana y, en segundo lugar,
aparece su Diccionario latino/español. De la mano de un
imperio que ostenta unificar territorios viene la necesidad de
unificar también la religión y, sobre todo, la lengua; he aquí
la importancia de reglamentar e institucionalizar el español,
pues se construyen las bases lingüísticas sobre las cuales unas
décadas después será conocido en la historia como el Siglo
de Oro español por su gran producción literaria en español.
Finalmente, hacia 1713 se funda la famosa Real Academia
Española de la Lengua Castellana.
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Como se ve, el inglés y el español se erigieron como
idiomas imperiales y hegemónicos. Hacia comienzos
del siglo XIX, se encontraron cara a cara en el norte del
continente americano. La confluencia interlingüística
comenzó entre la Compra de Luisiana en 1803 y el Tratado
de Guadalupe-Hidalgo en 1848, cuando los estadounidenses
bajaron a la zona que hoy se conoce como el sureste de
los Estados Unidos y tuvieron contacto con los habitantes
oriundos del lugar: familias y comunidades conformadas
por mexicanos. De este contacto, más agreste que
sociable, nace el spanglish5. El spanglish, al ser producto
de dos lenguas de abolengo, puesto que acompañaron sus
respectivos imperios, cimentaron literaturas canónicas, les
crearon academias de lengua y fundaron diccionarios, le
fueron concedidas expectativas muy altas, pues
Cada generación viva reconoce una obligación
hacia la generación anterior. Hay la convicción
de que la estirpe existe únicamente gracias a los
sacrificios y logros de los antepasados. Y éstos hay
que pagárselos con sacrificios y logros propios: se
reconoce una deuda que aumenta sin cesar. (…)
Para los antiguos no existe lo gratuito. Se paga con
sacrificios: templos, fiestas, respeto, obediencia6.

Sin embargo, el spanglish representó un fracaso para el
español y para el inglés porque no acompañó a ningún imperio,
ya que es una lengua no de conquistadores, sino de migrantes
colonizados; del spanglish no se han escrito diccionarios
robustos para urdir por sus sinuosas connotaciones bilingües;
5
Noé Carrillo, “¿Cómo resiste el Spanglish?”, en Fuego en construcción:
Resistencia política en las artes (CDMX: UNAM-IIF, 2020), http://www.librosoa.
unam.mx/handle/123456789/166.
6
Friedrich Nietzsche, Genealogía de la moral, Nietzsche III (Madrid:
Gredos, 2011), 130–31.
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aún no se ha fundado ninguna academia en su honor y
tampoco han sido parte de alguna magnum opus hasta el
momento. De tal modo que el spanglish se ha tornado en un
deudor, en la lógica nietzscheana del sentimiento de culpa,
entre los contemporáneos y sus antepasados.
Por este motivo, el spanglish ha sido catalogado de
muchas maneras. El Oxford English Dictionary dice que
es un inglés contaminado por el español, los intelectuales
alienados dicen que es una especie de parche interlingüístico
producto del no dominio de ninguna lengua (imperial y
hegemónica); otros dicen que no es una lengua sino una
práctica, también los hay quienes dicen que no es un choque
sino un encuentro entre dos lenguas, y así ad infinitum. No
obstante, hay una constante que resalta entre todas ellas:
considerarla una lengua inferior. Anzaldúa la concibe como
una lengua bastarda porque proviene de haber mancillado
violentamente a la madre (2012). Toda la carga semántica
que conlleva tal descripción recae en el hecho de existir
pero sin honor, pues ha decepcionado a sus padres al no
pagar su deuda heredada.
De aquí surge el desprecio al spanglish por parte de
ambos padres lingüísticos, y este desprecio trasmina a los
padres estatales. En Estados Unidos el spanglish es mal
visto y en México es mal visto también. En ninguno de los
dos países hegemónicos, lingüísticamente hablando, se le
otorga un espacio o reconocimiento al spanglish, por lo
que lo han relegado a una subalternidad lingüística que ha
abonado a la subalternidad literaria.
Literatura chicana
La comunidad chicana tiene alrededor de dos siglos de
existencia y su andamiaje literario ha sido tumultuoso. Estas
producciones incipientes se encuentran principalmente
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literaria chicana

en periódicos de hoy Texas, Nuevo México, Arizona y
California, por ejemplo El crepúsculo de la libertad, entre
cuyos escritores están Juan B. Hijar y Haro, J. M. Vigil y
X.X.X. (a quien Doris Meyer identifica como Luis Tafoya).
La producción literaria de este primer siglo de vida es casi
inexistente por varias razones. Es a partir del siglo XX
cuando la producción literaria cobra auge. Desde la década
de 1950, con …Y no se lo tragó la tierra de Tomás Rivera,
los textos chicanos toman escena cuando giran hacia la
lengua inglesa y permean más rápidamente en el mercado
anglo. Sin embargo, que existieran y escribieran no fue
suficiente para ser reconocidos. Como evidencia, expongo
los siguientes dos ejemplos: la postulación al doctorado por
parte de Gloria Anzaldúa y la crítica de Harold Bloom a
The House on Mango Street de Sandra Cisneros.
Gloria Anzaldúa es una de las teóricas chicanas más
ilustres de la comunidad hispanounidense y, sin embargo,
ella misma fue víctima del escarnio académico cuando se
postuló para el doctorado en Estados Unidos en la década
de 1970: “she then applied and was accepted to the doctoral
program at UT Austin, but she grew increasingly frustrated
because the program wouldn’t allow her to pursue chicana
literature as a legitimate subject of study”7. El comité de
selección de la universidad no reconoció la literatura
chicana como literatura, por tanto, el proyecto no estaba
a la altura del PhD, lo cual recuerda al caso de Miguel
León Portilla a mediados del siglo XX cuando presentó
su proyecto sobre filosofía mexicana para el doctorado en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y también
fue rechazado porque el comité no reconoció que las
comunidades precolombinas “hicieran” filosofía. El caso
7
Norma Cantú y Aída Hurtado, “Living in the Borderlands: The Life of
Gloria Anzaldúa”, en Borderlands/La Frontera: The New Mestiza (San Francisco:
Aunt Lute, 2012), 4.
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de Anzaldúa es relevante porque evidencia sin tapujos la
posición subalterna de la subjetividad chicana en el ámbito
literario en Estados Unidos. Y si esto le pasó a una de las
mejores plumas chicanas, podemos intuir verosímilmente a
cuántas personas chicanas se les negó el acceso a espacios
literarios por ser y escribir chicanamente.
El segundo ejemplo también es de alto calibre. Si
Anzaldúa es la figura más visible en el campo teórico, en
el campo literario se encuentra la chicana Sandra Cisneros,
autora de The House on Mango Street, uno de los libros
más canónicos de la literatura chicana hasta hoy. Su texto
sufrió varios atropellos en sus inicios, por el momento sólo
rescataré uno en particular porque involucra a un gigante
de la crítica literaria inglesa: Harold Bloom. El crítico de
Harvard sacó una serie de libros que fungían como fomento
crítico sobre textos literarios, de entre los cuales (quizá
obligadamente) se encuentra el texto de Cisneros. Intriga
saber qué opina el máximo crítico estadounidense sobre la
máxima escritora chicana; a saber, lo siguiente: “Rereading
The House on Mango Street, some years after first
encountering this book by Sandra Cisneros, is not for me a
literary experience. What matters about this series of linked
narratives is social testimony.”8. El libro de Cisneros data
de 1984, pero la crítica de Bloom es de 2010. Bloom admite
sin ornato que el texto literario de Cisneros no es literatura. A
pesar de los múltiples reconocimientos y canonicidad que el
libro ha logrado, el crítico estadounidense sigue mostrando
al desnudo la opresión hacia los subalternos chicanos. Si en
el caso de Anzaldúa no se le reconoció la escritura como
derecho de aparición, a Cisneros, tres décadas después, sí
se le reconoce una escritura, pero no una escritura literaria.
8
Harold Bloom, “Introduction”, en Bloom’s Guides: Comprehensive Research &amp; Study Guides: Sandra Cisneros’s The House on Mango Street (Nueva
York: Bloom’s Literary Criticism, 2010), 7.
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El caso no termina ahí. En su misma guía, Bloom
proporciona una herramienta a sus lectores incipientes para
aproximarse al texto de Cisneros: “As background (one
among many), to The House on Mango Street, I suggest that
we turn to the greatest of Mexican writers, the poet-critic and
Nobel Prize Winner, Octavio Paz”9. El crítico recomienda
leer a Octavio Paz para después ir a leer a Sandra Cisneros
y lograr entenderla, es decir, un crítico blanco burgués
estadounidense varón de Harvard recomienda a otro varón
crítico burgués mexicano laureado para “entender” a una
escritora mujer de color y chicana. Bloom pide filtrar la
experiencia literaria del subalterno a través de una voz
hegemónica, lo cual, en palabras de la pensadora Gayatri
Spivak, constituye una violencia epistémica. La violencia
epistémica ocurre cuando un sujeto hegemónico representa
y/o re-presenta a una persona subalterna. En este caso,
Bloom autoriza desde Harvard que Paz hable por Cisneros
en términos de literaturidad. Doscientos años de existencia
chicana, 60 años de escritura sólida y una población de 60
millones de hispanohablantes en Estados Unidos son nada
ante la mirada del sujeto hegemónico.
Otra instancia donde el problema de la subjetividad
chicana en el escenario literario se ha visto opacada, aunado
a la opresión de los teóricos y la opresión de las lenguas
madre, ha sido en el terreno de la producción y publicación
de textos literarios. Se ha representado al autor chicano,
pero en un mal sentido:
la palabra «representación» es empleada en dos
sentidos a la vez: representación en cuanto «hablar
por», como en la política, y representación en cuanto
«re-presentación», como en el arte o en la filosofía.
9
Bloom, 7.
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15

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literaria chicana

Dado que la teoría es solo «acción», el teórico no
representa (habla por) el grupo oprimido. De ahí que
el sujeto no sea contemplado como una conciencia
representativa (que re-presente adecuadamente la
realidad)10.

En los estudios literarios, identifico tres niveles de
tratamiento: teórico, crítico y autoral. Como ya se vio, los
primeros dos rubros han sufrido injerencia, y sólo faltaría el
espacio correspondiente a la escritura. Desafortunadamente,
este nivel literario tampoco se ha librado.
La lista es extensa, pero, por razones de espacio, sólo
citaré el último caso popular: la novela American Dirt (2020)
de la autora blanca estadounidense Jeanine Cummins. En
dicha obra, la autora hace uso de recursos tradicionalmente
mexicanos, por ejemplo, el Día de muertos, las quinceañeras,
el narcotráfico, etc., pero, sobre todo, y es el elemento por
el cual se ha hecho popular de mala manera, ella narra la
experiencia de cruzar ilegalmente la frontera MéxicoEstados Unidos. Por supuesto, la comunidad literaria
chicana hizo el señalamiento pertinente, pues Cummins,
al estar narrando una experiencia ajena y lucrando con
ella, está cometiendo una violencia epistémica, puesto
que está hablando por los migrantes ilegales, quienes,
paradójicamente, carecen de una plataforma para plasmar
su experiencia, lo cual los relega a la subalternidad.
Es notorio cómo los distintos personajes que han
ejercido opresión sobre el sujeto chicano en el campo
literario comparten rasgos: blanco, burgués, estadounidense,
educado, monolingüe, varón, etc. Sin embargo, otro
frente que ha jugado un papel en la desestabilización de
la subjetividad chicana en el terreno literario ha sido la
10
Spivak, ¿Pueden hablar los subalternos?, 56.
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literaria chicana

aparición de aquellos que, a pesar de no pertenecer a la
hegemonía socio-económica, adoptan un posicionamiento
que somete al Otro, a sus congéneres, en la subalternidad.
Crítica chicana
Como Adolfo Sánchez Vázquez menciona en sus escritos
sobre estética, el arte en la época capitalista sufre una
intervención entre el productor y el consumidor que trastoca
la recepción del objeto artístico. Dicho agente es el mercado,
sin el cual, el arte no llega en masa hacia el consumidor.
Desde su instauración en el Edad Contemporánea, el artista
no ha podido prescindir de las relaciones mercantiles para
lograr diseminar su creación entre un público deseoso
de apreciar el arte, y la literatura chicana no ha sido la
excepción. En el apartado anterior se trató someramente las
implicaciones intrínsecas al proceso creativo de las letras
chicanas; ahora se abordará de maneral general la etapa
posterior a la escritura.
Hubo circunstancias que intervinieron en el proceso
de desarrollo de las letras chicanas. Por mencionar algunos
ejemplos, está el hecho de que, una vez logrado el ejercicio
de escritura, el autor chicano promedio no hallaba apoyo
para publicar sus obras. Ante este panorama, la propia
comunidad chicana se vio forzada a crear sus propias
editoriales, entre las cuales se encuentran Quinto Sol y
Arte Público Press. Éstas nacen durante las décadas de
1960 y 1970 respectivamente, es decir, aproximadamente
dos décadas después de que la pluma chicana dejara correr
tinta ya madura en su haber estético. Es cierto que hubo
grandes escritores en Estados Unidos con ascendencia
latinoamericana, pero, por una u otra razón, no se les
reconocía como “latinos” o “chicanos”, sino como escritores
estadounidenses, por ejemplo, William Carlos Williams.
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literaria chicana

Sin embargo, una de las grandes presas que mantuvo a
raya la producción literaria chicana fue la reticencia de
las editoriales por considerar los textos chicanos como
aliterarios desde su comienzo hasta bien entradas las
décadas de 1980 y 1990.
Debido a este rechazo, la comunidad de críticos
y teóricos que buscaban trabajar con textos chicanos se
vieron en la necesidad de retroceder en la producción
literaria por chicanos con la intención de hallar elementos
para validarla como literatura y, de este modo, hacer frente
al desdén editorial anglo. Una segunda batalla académica
se libró en el campo de la crítica literaria, ya que, como
se ilustró previamente, la producción textual por chicanos
no era considerada literatura; de tal modo que los propios
estudiosos chicanos se dieron a la tarea de buscar marcos
teóricos reconocidos a través de los cuales se pudieran
estudiar los textos chicanos.
Joseph Sommers sintetiza los distintos esfuerzos
críticos sobre la literatura chicana en tres grandes grupos,
el primero de los cuales es el siguiente:
The most prominent in academic publications is
that which (...) seeks to validate Chicano texts,
for both Chicano and Anglo readers, as authentic
modern literature.
The methodology varies, but (...) some comparatists
focus on identifying literary influences (for example,
Juan Rulfo on Tomás Rivera), tending to base their
claim for the validity of the Chicano text on its
derivation from sources of recognized excellence11.
11
Joseph Sommers, “Three Critical Approaches to Chicano Literature”, en
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18
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Como si las letras chicanas fueran textos huérfanos
y en un afán de valorizar la producción literaria chicana lo
más pronto posible para desacelerar la negligencia editorial,
varios pensadores vieron en los escritores canónicos el
medio para validar los escritores chicanos a través de la
influencia. Es una práctica ya milenaria la idea de hacerse
de autoridad y validación a través del parentesco con los
antiguos; baste recordar cómo los estoicos referencian
a Sócrates, cómo los primeros cristianos se apropian de
términos griegos, o cómo los filósofos medievales rescatan
conceptos platónicos y aristotélicos. Sin embargo, validar
textos marginados por su influencia de textos canónicos es
declarar que los primeros carecen de mérito propio. Las
implicaciones de tal perspectiva son asignarle un estatus
de indigencia estética12 al texto, subrayar una falta de
imaginación del autor y reducir la obra a una condición
parasitaria: “la fuente se vuelve la estrella intangible y pura
que, sin dejarse contaminar, contamina”13. En esto reside el
sesgo de tal aproximación crítica.
Contra el enfoque de orfandad, hubo quienes se
inclinaron en el otro extremo: rescatar lo mexicano y desde
ahí construir elementos para criticar las letras chicanas.
Este segundo grupo cobró auge en la década de 1960
y se le conoce como cultural uniqueness: “The critical
methodology tends to stress descriptive cultural features:
family structures, linguistic and thematic survivals, antiBloom’s Guides: Comprehensive Research &amp; Study Guides: Sandra Cisneros’s The
House on Mango Street (Nueva York: Bloom’s Literary Criticism, 2010), 55.
12
Derivado del latín indigens (que no tiene los suficientes recursos para
sobrevivir), el concepto “indigencia estética” o “indigencia del arte” se refiere
en este caso a la falta de literaturidad, como lo acuñó el crítico Silviano Santiago en “El entre-lugar del discurso latinoamericano” (1971).
13
Silviano Santiago, “El entre-lugar del discurso latinoamericano”, en
Una literatura en los trópicos: Ensayos de Silviano Santiago, ed. Mary Luz Estupiñán y Raúl Rodríguez Freire (Chile: Escaparate, 2012), 67.
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gringo attitudes, pre-Hispanic symbology, notions of a
mythic past, and folk beliefs ranging from la llorona to
the Virgin of Guadalupe”14. Sin duda aporta mucho más
que el primer enfoque, pues habla de las raíces de los
chicanos y sus reapropiaciones en el campo literario, pero,
simultáneamente, valorizar un texto solamente por su aporte
cultural es, en última instancia y de manera velada, declarar
que no posee otra cualidad, por ejemplo, la estética.
Un tercer marco teórico que se utilizó a mediados del
siglo XX fue leer los textos chicanos bajo un lente histórico,
pero combativo, es decir, desde el marxismo, tal como lo
afirma Joseph Sommers:
The third line of critical approach [is] a criticism that
is historically based and dialectically formulated.
(...) Since the critic sees literature as a cultural
product, the text is also studied in relation to its
cultural ambience, which means in the light of an
understanding of societal structures15.

Este enfoque también representa un aporte a los
estudios literarios; no olvidemos los escritos de Lukács o
incluso cómo Marx analizaba la obra de Balzac. Explicar
las correlaciones dialécticas-históricas del acontecer
literario chicano da una base material no sólo para entender
de manera más global la producción mexicano-americana,
sino también para combatir la noción esencialista sobre la
literaturidad en Occidente. Sin embargo, analizar textos
chicanos sólo de manera marxista es, de nuevo, pretender
evidenciar una calidad literaria que está ausente en estas
obras.
14

Sommers, “Three Critical Approaches to Chicano Literature”, 57.

15
Sommers, 60.
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literaria chicana

Por otro lado, la crítica chicana Norma Alarcón
identifica otra aproximación crítica a las letras chicanas.
Habla sobre la “Richard Rodríguez option, whereby one can
affirm that ‘the child who learns to read about his nonliterate
ancestors necessarily separates himself from their way of
life.’ Many people experience this as an incontrovertible
force that calls for abandonment”16. La academia anglo de
literatura ha apostado, (y debe decirse) muy exitosamente,
por las técnicas de lectura de la escuela New Criticism,
cuya particularidad se enfoca en que el lector se enfrente
con el texto sin ningún marco contextual o paratextual. No
obstante, y con razones más que justificadas, han surgidos
críticos y comunidades literarias que no le dan el visto
bueno a dicho proceso de lectura, pues mutila la historia y
los determinantes socio-económicos detrás del autor y, por
ende, de su texto.
Separar el contexto del texto es una postura ideológica,
más que literaria o crítica, pues, por un lado, apuesta por
escindir al sujeto de sus determinantes históricos, parte
de los cuales son la colonización, el empobrecimiento,
el sometimiento de clase, la jerarquización lingüística, la
condescendencia política, etc. Por otro lado, al separar
al individuo de su historia, también se le separa de su
comunidad, pues se desdibuja los lazos que los unen.
Aunque no estemos hablando aquí del proceso de
producción proletario, pareciera replicar el cuarto tipo de
enajenación que Karl Marx describe:
Una consecuencia inmediata del hecho de estar
enajenado el hombre del producto de su trabajo,

16
Norma Alarcón, “Speaking in Tongues: Cruising the Academy”, en
Las formas de nuestras voces: Chicana and Mexicana Writers in Mexico, ed. CISAN-UNAM (CDMX, 1995), 78.
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21
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literaria chicana

de su actividad vital, de su ser genérico, es la
enajenación del hombre respecto del hombre. Si
el hombre se enfrenta consigo mismo, se enfrenta
también al otro. Lo que es válido respecto de la
relación del hombre con su trabajo, con el producto
de su trabajo y consigo mismo, vale también para la
relación del hombre con el otro y con trabajo y el
producto del trabajo del otro17.

No se produce un producto, pero el ejercicio anglo
de lectura sí contrapone al hombre ante su congénere, pues
configura la explicación de la existencia del Otro fuera
del hombre. Esta visión, desde una perspectiva marxista,
pertenece a la ideología de la clase dominante, pues no ancla
la explicación del hombre a la tierra, al hombre viviente,
sino a una suerte de generación espontánea y que debe
analizarse como si flotara en un éter prístino sin ninguna
conexión social o histórica.
Por su parte, Charles Tatum coincide con Sommers y
Alarcón en que el comienzo de la crítica sobre la literatura
chicana tuvo una base histórica: “The Chicano movement of
the 1960s and particularly its impact on university campuses
throughout the Southwest were key to development of at
least two early critical approaches to Chicana/o literature
(...): the cultural-nationalist and the dialectical-historical
approaches”18, perspectivas críticas que ya abordé
previamente. Sin embargo, cabe preguntarse qué fue de
la crítica en las décadas posteriores y, sobre todo, qué tan
efectivos fueron esos marcos teóricos de la década de 1980 a
la fecha, así como qué posibles sesgos pudieron tener.
17
Karl Marx, “Manuscritos económicos y filosóficos de 1844”, en Marx
(Madrid: Grados, 2012).
18
Charles M. Tatum, “Approaches to the Interpretation of Chicana/o Literature”, en Chicana and Chicano Literature: Otra Voz del Pueblo (Tucson: University of Arizona Press, 2006), 13.
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literaria chicana

La deconstrucción, al igual que los otros modelos
de análisis, ha contribuido al abanico interpretativo de la
literatura chicana. Al centro de las propuestas derridianas,
en dupla con la muerte del autor de Roland Barthes, se erige
el motivo de descentrar el centro y desdibujar la autoridad
del autor con el empoderamiento escritural del lector. En
pocas palabras, uno de los aspectos más rescatados de la
deconstrucción fue desaparecer la voz autoral del escenario
literario, pero la literatura chicana en estos años apenas
estaba consolidándose como una tradición reconocida y
su cultura e historia son imprescindibles no sólo para su
comprensión cabal sino para articular su presencia en un
escenario anglo que los había relegado por décadas. El
chicanismo no podía adoptar un modelo que suprimía por
antonomasia su incipiente voz.
Conclusión
La violencia epistémica está presente a lo largo del proceso
que supone escribir literatura para la comunidad chicana.
Desde la materia prima de la literatura, es decir, el lenguaje
natural, las letras chicanas comienzan su odisea. Al utilizar
una lengua aborrecida tanto por México como por Estados
Unidos, por unificadores del español estadounidense y por
los adscriptos al English Only, por los angloparlantes y por
los hispanohablantes, la literatura chicana está condenada
desde su nacimiento por circunstancias ajenas y que se
encuentran fuera del spanglish. Por otro lado, una vez que
se ha vencido el obstáculo lingüístico, inmediatamente
después comienza la batalla por hacerse o demostrar la
naturaleza literaria de los textos escritos por los chicanos,
pues o los toman como panfletos culturales o como una
oportunidad para ejercer la discriminación positiva, pero no
como literatura. Y, finalmente, cuando se logra sortear ambos
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
23
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�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

obstáculos mencionados, viene la batalla por realizar una
crítica que no soslaye en los derroteros teóricos de Europa o
Estados Unidos, pues analizar la literatura chicana a través
de ellos es como forzar un traje sobre un cuerpo textual que
tienes sus propias formas y características.
De tal forma que las letras chicanas se ven asediadas
por una violencia epistémica que se presenta, al menos,
en tres formas: la discriminación lingüística, la indigencia
estética y la carencia de un marco teórico-crítico apropiado.
Los chicanos en el plano literario han vivido, por un
lado, distorsión representacional, cuando se lee a autores
canónicos para explicar a los autores chicanos, cuando se
omite su historia para analizar sus textos y cuando utilizan
supuestos análogos históricos para explicar la experiencia
chicana. Por otro lado, también han sufrido silenciamiento,
cuando no se les reconoce su valor literario o lingüístico,
cuando hegemónicos hablan sobre la experiencia chicana y
cuando se les omite de los programas académicos.
Las condiciones, la opresión y la violencia epistémica
se siguen ejerciendo a diario tanto en el Rio Grande como
en el Río Bravo. Ceder el micrófono por cuestiones de
discriminación positiva no es la solución. La solución sería
crear las condiciones materiales para hacer valer su voz,
algo que los propios chicanos han estado conjeturando
(escribiendo, obteniendo grados, abriendo editoriales,
creando programas universitarios, luchando políticamente,
etc.) desde su liminalidad porque “no merece la pena venir
con aires de ‘cangrejo ermitaño’ y proclamar que de lo que
se trata es de salvar el alma”19.

19
Franz Fanon, “Introducción”, en Piel negra, máscaras blancas (Madrid:
Akal, 2016), 45.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
24
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Apuntes para una epistemología feminista de los
movimientos sociales: aproximaciones desde los
feminismos chicanos
Notes for a feminist epistemology of social movements:
approaches from Chicano feminisms
Notes pour une épistémologie féministe des mouvements
sociaux: des approches des féminismes chicanos
Carolina Aguilar Román
https://orcid.org/0000-0002-6330-1826
Colectiva Académica Narrativas de Fronteras
desde los Feminismos
Ciudad de México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Aguilar Román, Carolina. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-92
Recepción: 15-05-24
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: mayra.martinezmartinez@unige.ch

�Apuntes para una epistemología
feminista de los movimientos sociales:
aproximaciones desde los feminismos
chicanos1
Notes for a feminist epistemology of social
movements: approaches from Chicano feminisms
Notes pour une épistémologie féministe des
mouvements sociaux: des approches des féminismes
chicanos
Carolina Aguilar Román2
Resumen: El objetivo de este artículo es explorar la pertinencia
de una epistemología feminista de los movimientos sociales. La
pregunta que guía la investigación es ¿por qué una epistemología
feminista de los movimientos sociales? El argumento central
es que los estudios de los movimientos sociales requieren

1
El presente texto se desprende la tesis de maestría de la autora que lleva
por título: Estudio de caso -en clave feminista- sobre las mujeres del movimiento Dreamer en California y Arizona, después de la implementación de la Acción
Diferida para los llegados en la infancia DACA. 2017, UNAM..
2
Colectiva académica Narrativas de Fronteras desde los Feminismo, Cd.
de México.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

�Apuntes para una epistemología
feminista

de investigación desde el feminismo, así como la inclusión
de personas no ciudadanas como agentes de derechos. En ese
sentido, se busca desbordar la idea de que las y los no ciudadanos
son agentes que buscan conquistar derechos, como sucede
en el caso de las luchas migrantes. Para ello, la utilización de
categorías de análisis de feministas chicanas, como La facultad
de Gloria Anzaldúa y Metodologías de las oprimidas de Chela
Sandoval, nos permiten integrar las epistemologías feministas
de los movimientos sociales. En ese tenor, se presenta como
ejemplo el movimiento Dreamer.
Palabras clave: movimientos sociales, epistemología feminista,
feminismo chicano, lucha migrante, migrantes
Abstract: This article’s objective is to explore the relevance of a
feminist epistemology of social movements. For this, the guiding
question is: why a feminist epistemology of social movements?
The central argument is that studies of social movements require
research from feminism and the inclusion of non-citizens as
agents of rights. In this sense, it seeks to go beyond the idea that
non-citizens are agents who seek to conquer rights, as seen in the
migrant struggles. To do this, using Chicana feminist analysis
categories such as Gloria Anzaldúa’s The Faculty and Chela
Sandoval’s Methodologies of the oppressed allow us to integrate
feminist epistemologies of social movements. In this sense, the
Dreamer movement is presented as an example.
Key words: social movements, feminist epistemology, Chicana
feminism, migrant struggle, immigrants
Résumé: L’objectif de cet article est d’analyser la pertinence
d’une épistémologie féministe des mouvements sociaux. La
question qui guide cette recherche est la suivante : pourquoi une
épistémologie féministe des mouvements sociaux ? L’argument
central indique que les études des mouvements sociaux
demandent une recherche du point de vue du féminisme, de même
que l’inclusion des personnes non-citoyennes en tant qu’agents
des droits. En ce sens, il s’agit de dépasser l’idée que les nonAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

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�Apuntes para una epistemología
feminista

citoyens sont des agents qui cherchent à conquérir des droits,
nous pouvons citer l’exemple des luttes des migrants. A cette fin,
l’utilisation des catégories d’analyse des féministes chicanas,
comme La Facultad de Gloria Anzaldúa et les méthodologies
des opprimées de Chela Sandoval, nous permet d’intégrer les
épistémologies féministes des mouvements sociaux. Envisagé
de cette manière, le mouvement Dreamer est présenté comme
un exemple.
Mots–clés: Mouvements sociaux, épistémologie féministe,
féminisme chicano, lutte des migrants, migrants

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�Apuntes para una epistemología
feminista

Introducción
Esta investigación parte de una breve revisión de las
teorías feministas y en particular de la crítica feminista a la
filosofía de la ciencia para explorar la pertinencia de tener
una epistemología de los movimientos sociales. Se trata de
clarificar ¿qué se estudia?, ¿quién lo estudia? y ¿cómo se
estudian los movimientos sociales? En ese sentido, cabe
preguntar ¿por qué es necesaria una epistemología feminista
de los movimientos sociales? En principio, se establecen
algunos criterios generales de la epistemología feminista
y sus intersecciones con los estudios de los movimientos
sociales, lo que nos permitirá tener una perspectiva
teórica donde los feminismos y los movimientos sociales
interactúen para examinar las luchas migrantes.
Argumento que los estudios de los movimientos
sociales no son suficientes para explicar demandas de no
ciudadano/as, en particular respecto a las luchas migrantes.
Por otra parte, los feminismos permiten explicar las
estructuras sociales, políticas y económicas que dan cuenta
de las opresiones de las mujeres. En ese sentido, utilicé
como marco teórico los feminismos, al mismo tiempo
que se conjugan con teorías de los movimientos sociales
con la intención de esclarecer la concordancia entre los
movimientos sociales y los feminismos para abordar el
actuar de las y los no ciudadanos. Entonces, para evidenciar
la relación del estudio de los movimientos sociales desde
los feminismos, propongo una aproximación para una
epistemología feminista de los movimientos sociales.
En ese sentido, la presente es una investigación
epistemológica, que busca articular una epistemología
feminista, producto de discusiones en el campo de la
filosofía de la ciencia, con las teorías de los movimientos
sociales. Por lo tanto, se propone dicha discusión con el
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�Apuntes para una epistemología
feminista

objetivo de explorar la pertinencia de una epistemología
feminista de los movimientos sociales que interactúe con
las luchas migrantes (no-ciudadanos). Se busca desbordar
las formas en las que, desde la academia, se estudian los
movimientos sociales, en concreto el rol de las mujeres y
de las personas migrantes.
Por un lado, se busca pensar la participación de las
mujeres en los movimientos sociales más allá de su papel
como reproductoras de cuidados, incluyéndolas como sujetos
políticos y líderes que se organizan en diversas luchas, no
solo en las expresamente feministas. Por otra parte, se intenta,
posicionar los protagonismos, liderazgos y particularidades
que existen en la intervención y conformación de movimientos
sociales de las personas migrantes indocumentadas. La
apuesta es pensar nuevas formas de estudiar los movimientos
sociales, que integren las luchas migrantes y a su vez, usen
una epistemología feminista.
Para articular la epistemología feminista con la teoría
de los movimientos sociales, se usa de ejemplo el caso de la
lucha migrante de los llamados Dreamers, es decir, jóvenes
migrantes indocumentados en Estados Unidos. Dicha
articulación, busca poner en práctica la epistemología
feminista a través de reconocer las experiencias particulares
de las, los y les integrantes de la lucha Dreamer. Para ello,
se usan textos escritos por académicas indocumentadas
que explican su propias identidades y prácticas de vida,
compiladas en el libro editado por Leisy Abrego &amp;
Genevieve Negrón-Gonzales, We are not Dreamers:
undocumented scholars theorize undocumented life in the
United States.3
3
Leisy J. Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales, We Are Not Dreamers:
Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in the United States
(Durham, NC: Duke University Press, 2020).
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�Apuntes para una epistemología
feminista

Teorías feministas
Antes de seguir, es preciso establecer ¿qué son las teorías
feministas? De acuerdo con Elizabeth Gross, durante la
década de 1960 las feministas4 comenzaron a darse cuenta
de que las teorías que existían en ese momento creaban
“imágenes, representaciones, ideas y suposiciones” sobre
las mujeres y lo femenino desde discursos patriarcales, o
bien, de que las mujeres estaban excluidas como posible
objeto de investigación.5 Para que las mujeres fueran
incluidas en las teorías y se crearan representaciones
donde fueran consideradas como iguales a los hombres, se
empezaron a tratar asuntos de relevancia directa en la vida
de las mujeres, volviéndose un “objeto relevante y digno
de interés intelectual”.6 En ese sentido, las mujeres se
convirtieron en puntos focales de la investigación empírica
y teórica. Se dio inicio, por lo tanto, a una primera fase del
desarrollo de la teoría feminista: la igualdad. Sin embargo,
todavía se dependía de los conceptos y métodos de las
teorías patriarcales.
Según Gross, las feministas usaban conceptos y
estructuras patriarcales (en su versión izquierdista) para
explicar la opresión hacia las mujeres. Recuperaban a Marx,
Marcuse, McLuhan, Sartre, por mencionar algunos, en un
intento de incluir a las mujeres como iguales en el campo
4
En su mayoría se trataba de mujeres blancas las que dominaban el pensamiento feminista, lo cual, no quiere decir que no hubiera otros feminismos,
solo que no eran reconocidos. No obstante, fue a finales de 1970 inicios de 1980
que las feministas de color (chicanas, negras, asiáticas y latinoamericanas) empezaron a ser reconocidas al denunciar el racismo y clasismo del feminismo
blanco. Véase bell hooks, Teoría feminista: de los márgenes al centro (Madrid:
Traficantes de Sueños, 2020).
5
Elizabeth Gross, “¿Qué es la teoría feminista?”, Debate Feminista, núm.
12 (1995): 85–105.
6
Gross.
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33

�Apuntes para una epistemología
feminista

de análisis teórico.7 Años después, a inicios de la década de
los 1990, otras académicas criticaron los métodos de esos
autores de izquierda, al darse cuenta de que dichos teóricos
formularon teorías que excluyeron el papel histórico de las
mujeres. Ese fue el caso de Silvia Federici, quien argumenta
de manera precisa que Carl Marx, en su análisis sobre el
capital, no reparó en el hecho de que el trabajo de cuidados
no remunerado realizado por las mujeres posibilitó y catalizó
el desarrollo del capitalismo.8 En tal contexto, fue evidente
que algunos discursos, conceptos y métodos patriarcales
no podían ser ampliados o extenderse para incluir a las
mujeres, sin que se transformaran considerablemente.
Lo anterior dio paso a la siguiente fase de la teoría
feminista: la autonomía. De acuerdo con Gross, las
feministas se dieron cuenta que no bastaba con incluir
a las mujeres como objeto de especulación teórica,
sino que tenían que plantearse como productoras de
conocimiento.9 Esto llevó al dilema de ¿cómo mantener
la objetividad del método científico si quien investiga
pertenece al mismo grupo que su objeto de investigación?
En búsqueda de la aprobación de sus colegas hombres,
unas tuvieron que desligarse de su posición como mujeres
y otras hicieron lo contrario, es decir, se incluyeron en la
categoría de sus objetos de investigación.10 El resultado
orilló a que la teoría feminista de la autonomía tuviera por
característica que las mujeres se convirtieran en sujetos,
7

Gross.

8
Silvia Federici, Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Madrid: Traficantes de Sueños, 2004).
9

Gross, “¿Qué es la teoría feminista?”, 97.

10
Gross argumenta que algunas académicas intentaron apartar y desligar
su condición de mujeres, no obstante, ese intento de separarse de las condiciones sociales que vienen por enunciarse mujeres se presenta como dilema, pues
nuestra representación social nos sigue a todos lados, todo el tiempo.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

así como en objetos de conocimiento; que cuestionaran
los métodos, procedimientos, suposiciones y técnicas de
las teorías (objetividad y neutralidad); y que desarrollaran
conocimiento acerca de cualquier fenómeno y no solo de
mujeres.11
Las teorías feministas pronto pasaron a involucrarse
en un proyecto anti-sexista que implicaba desafiar y
deconstruir discursos patriarcales. En ese sentido, “no
puede considerarse como un discurso competidor o rival”
de los textos escritos desde el patriarcado.12 Estas teorías,
además, son transgresoras porque pretendían transformar el
concepto de razón. Como lo señala Gross, se intenta extender
la idea de razón de modo que, en lugar de excluir conceptos
como experiencia, cuerpo o historia, estén incluidos como
necesarios. Siguiendo está lógica, las experiencias y vida de
las mujeres se vuelven punto de partida para el desarrollo
de la teoría.
Epistemología feminista
La epistemología es el estudio de lo que se puede conocer y
cómo se conoce. La etimología de “epistemología” proviene
del verbo griego eistamai, que quiere decir saber, aprender,
entender, conocer; y logo, que significa razonamiento,
palabra, tratado, tema, cuestión, materia. Por lo tanto, se
encarga de legitimar lo que es digno de estudiarse y los
métodos con los que se estudia (producción y validación de
conocimiento).13
11

Gross, “¿Qué es la teoría feminista?”, 90.

12

Gross, “¿Qué es la teoría feminista?”

13
Norma Blazquez, “Epistemología feminista: temas centrales”, en Investigación feminista: epistemología, metodología y representaciones sociales
(UNAM, 2012), 21.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

A finales de los años setenta, de acuerdo con Blazquez,
filósofas y científicas feministas tanto de las áreas naturales,
sociales y de las humanidades argumentaron que las ciencias
no estaban tomando en cuenta dos puntos fundamentales.14
El primero era el género, que, al estar en relación con otras
categorías como raza, clase, etnia, edad y ciudadanía, se
vuelve un organizador de la vida social. Segundo, no es
suficiente entender el funcionamiento y organización de la
vida social, sino que debe buscarse hacerlo más equitativo.
En ese tenor, se entiende que “uno de los compromisos
centrales del feminismo es el cambio para las mujeres en
particular, y el cambio social progresivo en general”.15
Las científicas observaron que el conocimiento y las
maneras de conocer, crean teorías que representan a las
mujeres como inferiores o simplemente, no las incluyen,
sino que las invisibilizan. Resultando en una sistemática
“desventaja a las mujeres, porque se les excluye de la
investigación, se les niega que tengan autoridad epistémica,
se denigran los estilos y modos cognitivos femeninos de
conocimiento”.16 Ante este escenario, los estudios feministas
de la ciencia se plantearon la epistemología feminista como
eje central para el análisis.
La epistemología feminista estudia la influencia
del género en métodos, conceptos, teorías, así como la
reproducción de esquemas y prejuicios basados en él que
estructuran la organización de la ciencia. Siempre teniendo
en cuenta que “el género influye en las concepciones del
14
Dichos argumentos se engloban dentro de la crítica feminista de la
ciencia, véase Norma Blazquez Graf, El retorno de las brujas. Incorporación,
aportaciones y críticas de las mujeres a la ciencia (Cent.ro de Investigaciones
Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM, 2011).
15

Blazquez, “Epistemología feminista: temas centrales”, 21.

16
Blazquez, 22.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

36

�Apuntes para una epistemología
feminista

conocimiento, en la persona que conoce y en las prácticas
de investigar, preguntar y justificar”,17 los ejes centrales
de la epistemología feminista son: crítica a los marcos de
interpretación de la observación; la influencia de valores
sociales y políticos en la investigación; y la crítica a la
objetividad-racionalidad-universalidad.
Crítica a los marcos de interpretación de la observación
La construcción de conocimiento requiere de epistemología
(quién puede conocer y generar conocimiento), de un
método (qué tipo de conocimiento) y de una metodología
(qué pruebas se usarán para legitimar el conocimiento).
Las feministas critican la epistemología tradicional
porque ven el mundo desde la visión masculina,
androcéntrica y distante. Sus observaciones de los seres
vivos o fenómenos sociales se basan únicamente en los
intereses para los hombres. En ese sentido, el método es la
técnica para recopilar-analizar información, siendo igual
en las investigaciones feministas. Sin embargo, a pesar de
usar el mismo método que la ciencia tradicional, lo que
se escoge para observar y examinar es muy distinto. Se
observan mujeres, desde un punto de vista de mujer.
Por otra parte, la metodología “elabora, resuelve
o hace funcionar las implicaciones de la epistemología
para llevar a cabo o poner en práctica un método”.18 Otra
crítica de la observación tradicional es que se basa en
una lógica dicotómica excluyente, por ejemplo: mente/
cuerpo, razón/emoción, hombre/mujer, donde el primer
elemento tiene privilegios sobre el segundo. Por último, la
abstracción individual observa a las personas como aisladas
17

Blazquez, 22.

18
Blazquez, 23.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

y desconectadas de su contexto, sin poner atención en la
importancia de las intersecciones de raza, clase, género y
ciudadanía. Aunado a ello, se deshumaniza a las personas
para dar paso al objeto de estudio. Se deja de hablar de las
subjetividades y agencia de las personas para hablar solo
de datos.
Influencia de valores sociales y políticos en la
investigación
De acuerdo con Blazquez, hay quienes consideran que al
usar el método científico se asume que tanto sus valores
personales y culturales no afectan el modo en que hacen
ciencia.19 Sin embargo, los prejuicios están presentes todo
el tiempo y afectan todas las etapas de la investigación, ya
que los intereses sociales y políticos tienen un impacto, y,
por lo tanto, modifican las prioridades de la investigación,
qué preguntas son importantes para ciertos temas, el marco
teórico, los métodos, así como los datos que se consideran
validos o inválidos.
Crítica a la objetividad-racionalidad-universalidad
Es pertinente tener en cuenta que la objetividad no viene
únicamente de las, les y los individuos que hacen ciencia,
sino que “es resultado de consensos de comunidades
científicas que trabajan dentro de un contexto cultural”20 y

19

Blazquez, 24.

20
Dicho contexto cultural ha sido históricamente integrado y dominado
por hombres que privilegian el conocimiento occidental basado en una estructura patriarcal que perpetua las opresiones hacia lo femenino. Lo cual complejiza (esperemos que cada vez menos) que las mujeres formen parte de las
comunidades científicas-académicas y una vez que logran entrar, tienen que
librar barreras sexistas para hacer que sus trabajos sean respetados y ellas sean
vistas como pares.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

presentan la objetividad como una meta a alcanzar.21 Por
su parte, la epistemología feminista cuestiona y critica la
objetividad como meta en las investigaciones, ya que la
percibe como un medio patriarcal de control, donde las
experiencias-vivencias de las mujeres son demeritadas y
percibidas como no objetivas. Además, controlan el tipo de
conocimiento que producen las mujeres, dando lugar a una
racionalidad única donde no tienen cabida el cuerpo, las
emociones y las historias.
Es arriesgado poner el adjetivo de universalidad a
las investigaciones, porque lo que parece ser universal,
comúnmente representa solo a una pequeña parte de la
población y lo hace desde normas masculinas.22 Si bien el
género para la teoría feminista funciona como ordenador
social y categoría que interactúa con otras como clase,
edad, preferencia sexual y ciudadanía, no significa que se
tenga un punto de partida único, pues en la epistemología
feminista la “persona que conoce está situada y por lo tanto
el conocimiento es situado”.23 Esto significa que estarán
21

Blazquez, “Epistemología feminista: temas centrales”, 26.

22
Una pequeña parte que tradicionalmente pertenece al norte global y
da cuenta de una historia de hombres blancos. En contraste, cada vez se vuelven más necesarios los estudios desde la decolonialidad escritos por mujeres
de color. Véase Por ejemplo, los trabajos de Breny Mendoza, “La epistemología
del sur, la colonialidad del género y el feminismo latinoamericano”, Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano
1 (2010): 19–36; y María Lugones, “Heterosexualism and the colonial/modern
gender system”, Hypatia 22, núm. 1 (2007): 186–219. hacen una crítica al trabajo
de Aníbal Quijano, “Coloniality of Power and Eurocentrism in Latin America”,
International Sociology 15, núm. 2 (junio de 2000): 215–32., En su concepto de
decolonialidad, a pesar de que Quijano habla desde el sur, olvida a las mujeres
en su análisis.
23
La propuesta de conocimiento situado ha sido ampliamente trabajada
por Donna J. Haraway, Manifiesto para cyborgs. Ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo xx (Buenos Aires: Puente Aéreo, 2016). Haraway
critica a la objetividad científica y propone que al hacer ciencia se tome en cuenta el lugar desde el que se investiga y darle importancia a la localización limitada
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

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feminista

reflejados los valores sociales-políticos y perspectivas
de la persona que genere conocimiento. Si se hace una
investigación usando epistemología feminista, y quien
investiga es mujer de color, con determinado pasaporte
y preferencia sexual, todo ello se verá reflejado en su
análisis. Siguiendo esta lógica, para Blazquez existen tres
principales aproximaciones teóricas sobre epistemología
feminista: la teoría del punto de vista, el empirismo y el
posmodernismo.24
La teoría del punto de vista parte de que el mundo
se representa desde una perspectiva particular situada.
Cuestiona el método científico, la objetividad y la
neutralidad y sus implicaciones. Retoma el conocimiento
situado, basándose en que “la experiencia de las mujeres es
lo que nos permite un punto de vista del mundo distinto”.25
Esto no significa que las mujeres tenemos un privilegio
epistémico para entender nuestra propia opresión, ya que
ésta se da de manera diferenciada dependiendo de la clase,
raza y orientación sexual (puesto que ocupamos posiciones
estratificadas).
La segunda aproximación teórica de la epistemología
feminista es el empirismo, cuya propuesta considera a la
experiencia como la mejor forma de legitimar nuestras
afirmaciones de conocimiento y evita defender la idea de
que existe un privilegio epistémico de las mujeres como
grupo oprimido. Considera que los métodos científicos
pueden mejorarse a través de demostraciones y se interesa
en el impacto de las prácticas sociales relacionadas con
género, raza, clase y otras inequidades. Sus sujetos de
conocimiento son comunidades o redes de individuos.
(en contraste de la universalidad que se centra en la trascendencia).
24

Blazquez, “Epistemología feminista: temas centrales”.

25
Blazquez, 29.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

40

�Apuntes para una epistemología
feminista

Por último, tenemos el posmodernismo en el
feminismo. Éste trata a las mujeres y lo feminizado en
su condición de excluidas (marginalizadas, no deseadas,
con desventajas) y se centra en un privilegio epistémico
para analizar valores y prácticas de la cultura dominante.
Habiendo hecho un breve repaso por la epistemología
feminista, ahora se presenta un esbozo sobre la teoría de
los movimientos sociales. Esto con el fin de poder hacer
una aproximación a la epistemología feminista de los
movimientos sociales.
Teorías de los movimientos sociales
Para responder a la pregunta sobre qué se entiende por
movimiento social, es necesario recurrir a la teoría de los de
movimientos sociales, en la que se distinguen dos grandes
enfoques. El primero es la teoría clásica de los movimientos
sociales,26 y el segundo, la de los Nuevos Movimientos
Sociales.27 De igual forma, es importante considerar que
la aparición de movimientos en red, en términos de Manuel
Castells, ha modificado la manera estudiar el fenómeno.28
El enfoque de los movimientos sociales que tiene
como principal exponente a Sidney Tarrow, se centra
en la consecución de derechos políticos y laborales
(movimientos obrero-sindicalistas) a partir de la
expansión de oportunidades.29 Desde esta perspectiva, lo
26
Sidney Tarrow, El poder en movimiento: los movimientos sociales, la
acción colectiva y la política (Madrid: Alianza, 2004).
27
Alberto Melucci, Acción colectiva, vida cotidiana y democracia (D.F.:
El Colegio de México, 1999).
28
Manuel Castell, Redes de indignación y esperanza: los movimientos
sociales en la era de Internet (Madrid: Alianza, 2012).
29
Tarrow, El poder en movimiento: los movimientos sociales, la acción
colectiva y la política.
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41
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

�Apuntes para una epistemología
feminista

importante para el análisis es el cómo se logran dichas
oportunidades y maximizar recursos, además, la acción
colectiva es determinada por las estructuras políticas,
sociales y económicas. Por otro lado, el enfoque de los
Nuevos Movimientos Sociales (NMS) que surgieron en
la década de 1970 se centra en las formas del conflicto y
en la configuración de identidades colectivas, teniendo
una definición compartida del campo de oportunidades y
construcciones colectivas de las creencias compartidas, lo
cual da lugar a la acción colectiva.30
A partir de los dos enfoques, como señala Alberto
Melucci, tendríamos que un movimiento social es una
unidad que tiene objetivos, elecciones, intereses y decisiones
en disputa con otra unidad.31 Sin embargo, según Amarela
Varela Huerta tanto la teoría de los movimientos sociales
como la de los NMS, centra su atención en las formas de
movilización política ciudadana que expresan algún tipo
de reivindicación mediante un repertorio variado de formas
de protesta.32
Si se aceptara que los movimientos sociales los
llevan a cabo ciudadano/as, quedarían excluidas las luchas
migrantes. Aunado a ello, se suma la idea de que tanto el
enfoque clásico y el de los nuevos movimientos sociales
pretender ampliar y profundizar el arco de derechos ya
conseguidos por las y los ciudadanos en las democracias
occidentales.33 Un puente conector entre las teorías clásicas
de movimientos sociales y las luchas migrantes son los
aportes de Castells. Él analiza las resistencias que hacen
30

Melucci, Acción colectiva, vida cotidiana y democracia, 38.

31

Melucci, 38.

32
Amarela Varela Huerta, “‘Luchas migrantes’: un nuevo campo de estudio para la sociología de los disensos”, Andamios 12, núm. 28 (2015): 4.
33
Varela Huerta, 3.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

42

�Apuntes para una epistemología
feminista

sujetos en diferentes Estados-nación y que tienen demandas
que interpelan a organismos supranacionales y/o múltiples
Estados. La acción colectiva en esos movimientos red,
es determinada por la identidad y prácticas de actuar que
recurre al uso constante de las tecnologías.34
Lo anterior nos lleva a pensar qué pasa con las
acciones colectivas de aquellos que no son ciudadano/as,
pero que exigen derechos. ¿Son o no son movimientos
sociales los protagonizados por ciudadano/as con
existencia jurídica negada? Para Varela Huerta las luchas
de migrantes son un novísimo tipo de movimiento social,
que muestra nuevas formas de performar la protesta social,
entendiéndose como movilizaciones políticas ciudadanas,
aunque protagonizados por no-ciudadanos o personas
que permanecen clandestinizadas.35 Éstas luchan no
por la ampliación del repertorio de derechos, sino por la
universalización de tales derechos para todo ser humano.
Si sumamos la corriente de pensamiento a la que se
adscribe Varela Huerta, tendríamos que los enfoques para
estudiar los movimientos sociales son: el clásico, el de los
NMS, movimientos en red y el de las luchas migrantes.36 En
ese sentido, se pueden establecer por cada enfoque cuatro
elementos: tipo de acción colectiva, análisis, énfasis y tipo
de derechos que buscan.
Para el enfoque de Movimientos Sociales, el tipo
de acción colectiva se basa en el consumo, intercambio,
transferencia o redistribución de recursos entre grupos.
34
Castell, Redes de indignación y esperanza: los movimientos sociales en
la era de Internet.
35
Amarela Varela Huerta, “‘Luchas migrantes’: un nuevo campo de estudio para la sociología de los disensos”, Andamios 12, núm. 28 (2015): 6.
36
Varela Huerta, “‘Luchas migrantes’: un nuevo campo de estudio para la
sociología de los disensos”, 2015.
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43
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�Apuntes para una epistemología
feminista

El análisis se centra en la lucha por el control de recursos,
buscando la máxima ganancia. Por lo tanto, el énfasis se
encuentra en el contexto económico e ideología, y el tipo de
derechos que buscan son político-económicos. Un ejemplo
de ellos son los movimientos obrero-sindicales.
En el caso de los Nuevos Movimientos Sociales,
la acción colectiva se encuentra en la identidad, en la
construcción de códigos compartidos. El análisis se hace
desde las estructuras que se construyen a partir de objetivos
y creencias compartidas, por ello, el énfasis es en las y
los actores. El tipo de derechos que buscan son sociales
y culturales, como es el ejemplo de los movimientos
ecologistas y feministas. Por otra parte, para el enfoque
de los Movimientos en Red, la acción colectiva se basa en
tres tipos de identidades: legitimadora, de resistencia y de
proyecto. El análisis viene de las resistencias multisituadas
de sujetos organizados en diferentes regiones, siendo
el énfasis en las redes. Los derechos que buscan son
económicos, sociales y culturales, como es el ejemplo del
movimiento zapatista.
Por último, las luchas migrantes basan su agencia
en la carencia de ciudadanía y en el proceso migratorio.
El análisis se hace desde las y los no ciudadanos, por lo
que el énfasis se encuentra en la agencia y resistencias
de las personas migrantes. Los derechos que buscan son
permanecer y pertenecer al país en el que viven, es decir,
la universalización de todos los derechos económicos,
políticos, sociales y culturales. Como ejemplo tenemos al
movimiento de los llamados Dreamers, que son jóvenes
migrantes indocumentados en los Estados Unidos.
En ese sentido, el movimiento Dreamer nos permite
puntualizar características importantes de toda lucha
migrante: rechazo, desafío, resistencia y en algunos casos
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44
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feminista

derrota a leyes y procesos de ilegalización-criminalización.37
Además, son diaspóricos-transnacionales, pluriétnicos,
híbridos, y van del estigma a la agencia y están conformados
por migrantes no autorizados (indocumentados-sin papeles)
o por aquellos que buscan refugio.38
De manera general, se puede entender que las luchas
migrantes tienen dos dimensiones, la lucha organizada y
las estrategias de lo cotidiano.39 La primera se centra en
las luchas que están más o menos organizadas, en la que
las personas migrantes abiertamente desafían, derrotan,
escapan o perturban las políticas dominantes de movilidad.
Por otro lado, las estrategias de lo cotidiano implican
“rechazos y resistencias a través de las cuales las personas
migrantes representan sus presencias, incluso si no se
manifiestan como batallas políticas”.40 De la misma forma,
tienen como demandas el libre tránsito, la ampliación del
refugio y el reconocimiento de la existencia jurídica. Estas
luchas entienden la migración como una acción colectiva
y apuestan por el reconocimiento de la agencia política de
los migrantes como eje transversal del análisis. Además
de reconocer a los migrantes como sujetos políticos,41
proponen a quienes investigamos luchas migrantes, que se
considere la peculiaridad híbrida de la identidad política de
estos sujetos, así como reconocer su potencial transnacional
y que se resignifique la noción de ciudadanía.
37
Carolina Aguilar Román, “Centros de detención: racismo y lucha migrante en Estados Unidos”, Andamios 18, núm. 45 (2021): 121–46.
38
Maribel Casas-Cortes et al., “New Keywords: Migration and Borders”,
Cultural Studies 29, núm. 1 (2015): 55–87.
39

Casas-Cortes et al., 80.

40

Casas-Cortes et al., 80.

41
Amarela Varela Huerta, “¿Por qué y para qué investigar los movimientos sociales de migrantes? Sobre el agenciamiento político de los sin papeles”, en
Retos epistemológicos de las migraciones transnacionales (Anthropos, 2008),
319–38.
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45
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�Apuntes para una epistemología
feminista

La principal razón por la que he decidido utilizar el
enfoque de luchas migrantes, es porque el análisis parte de
que las personas migrantes son agentes políticos. En términos
de Sandro Mezzadra, al ejercer su derecho de fuga (migrar) el
sujeto migrante logra agencia política al desafiar las fronteras
y leyes que lo extranjerizan.42 Empero, esta investigación
también pretende dialogar con la teoría crítica feminista -en
particular la chicana- y llegar a una aproximación teórica
donde teoría de movimientos sociales y el feminismo
dialoguen para analizar un movimiento no feminista.
Haciendo uso del enfoque de las luchas migrantes se
busca hacer un análisis de la participación de las mujeres
en el movimiento de jóvenes indocumentados, los llamados
Dreamers. Además, ya que el presente estudio se centra
en el actuar de las mujeres, resulta preciso hacerlo desde
un enfoque feminista partiendo de categorías clave como
patriarcado e interseccionalidad -cruce de opresiones por
género, raza, clase y ciudadanía-. En ese sentido y siguiendo
las ideas de Varela Huerta, el proyecto político que persiguen
las luchas de migrantes es que la “extranjería carezca de
sentido en un mundo donde el origen étnico, la clase, y el
género no tendrían por qué determinar quién tiene derecho
a tener derechos”.43 Siendo la ciudadanía la que excluye de
derechos, también se hará un puente entre los movimientos
de migrantes y su exigencia a ser reconocidas jurídicamente
desde los aportes de la autonomía de la migración44 y de los
actos de ciudadanía de Engin F. Isin.45
42
Sandro Mezzadra, Derecho de fuga. Migraciones, ciudadanía y globalización (Madrid: Traficantes de Sueños, 2005).
43
Varela Huerta, “‘Luchas migrantes’: un nuevo campo de estudio para la
sociología de los disensos”, 2015, 6.
44

Mezzadra, Derecho de fuga. Migraciones, ciudadanía y globalización.

45
Engin F. Isin, “Therorizing acts of citizenship”, en Acts of citizenship,
2008.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

�Apuntes para una epistemología
feminista

Apuntes para una epistemología feminista de
los movimientos sociales
Hemos llegado al momento del diálogo. Partiendo de
la teoría que observa que la academia tiende a crear
conocimiento desde los hombres (como si el ser hombre
blanco fuera la única manera de poder existir en el mundo),
las teorías de los movimientos sociales no son excepción.
Por lo tanto, propongo hacer una conexión entre feminismo
y movimientos sociales. Primero, quien investiga debe
asumir que construirá conocimiento situado, pues cada
persona (investigador/a) tiene una perspectiva del mundo
particular, recordando que a cada sujeto se le presenta el
mundo de manera diferenciada. Por ejemplo, un hombre o
mujer estadounidense estudiando al movimiento Dreamer,
seguramente se hará preguntas distintas a las mías. Yo
genero cuestionamientos desde mi ser mujer de color,
joven y académica, elementos que me dan un punto de
vista particular, que me acercan y me hacen preguntarme
aspectos distintos. Parecería un privilegio epistémico,
pero no lo es, pues a pesar de que me reconozca mujer de
color y migrante, las opresiones que nos atraviesan a las
mujeres del movimiento Dreamer y a mí son diferenciadas.
Entonces, el punto de vista de cada persona determinará
qué y cómo se investiga, de acuerdo con el lugar que ocupa
en el mundo.
Segundo, la objetividad y racionalidad que se
usa tendrán como característica una lógica dicotómica
incluyente de mente/cuerpo, razón/emoción, hombre/
mujer donde ningún elemento tenga privilegio sobre otro.
Tercero, se retomarán las experiencias y vivencias de las
mujeres como parte esencial para crear conocimiento.
Además, uno de los fines para la creación de conocimiento
debe ser desestabilizar los discursos patriarcales, con
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47
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

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feminista

expectativas a eliminar las opresiones por ser mujeres o
cuerpos feminizados.46
Basándonos en lo anterior, una epistemología
feminista de los movimientos sociales tendría que tomar en
cuenta que el conocimiento situado y que la racionalidad
también incluye experiencias, historias-vivencias,
emociones y cuerpos (diversos). Sería una mezcla del
enfoque clásico de los movimientos sociales, de los NMS
y de las luchas migrantes, pero desde un enfoque de teoría
feminista, donde la acción colectiva se daría cuando los
miembros del movimiento adquieran La facultad, tomando
conciencia de sus opresiones y generen tácticas/estrategias
de supervivencia.
Para Gloria Anzaldúa, La facultad es “la capacidad
de ver en los fenómenos superficiales el significado de
realidades más profundas, de ver la estructura profunda
debajo de la superficie”.47 La chicana señala que, quienes
han sido excluidos por ser diferentes, sobre todo mujeres,
personas de color, gays, lesbianas, transexuales, marginales
o migrantes, son más sensibles a desarrollar La facultad.
Esto se debe a que esas personas han vivido todo tipo de
opresiones, por lo que algunas se ven forzadas a desarrollar
dicha capacidad. En ese sentido se busca “confrontar a todo
lo que desgarra nuestra conciencia del día a día y que nos
empuja hacia un sentido de realidad menos literal y más

46
Para desestabilizar y superar los discursos patriarcales de la ciencias,
“las feministas deben ser capaces de utilizar todos los medios que tengan a la
mano, incluídos los de los sistemas mismos que desafían” Gross, “¿Qué es la teoría feminista?” En ese sentido, se apuesta por conectar las teorías de los movimientos sociales con la teoría feminista y con ello lograr análisis nutridos acerca
del rol de las mujeres en los movimientos sociales.
47
Gloria Anzaldúa, Bordelands: la frontera. The New Mestiza, 4th ed.
(Aunt Lute books, 1987), 60.
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48
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feminista

psíquica, aumentando la conciencia y La facultad”.48 Por lo
tanto, La facultad se trata de alcanzar una conciencia que
permita ver más allá de lo superficial y que entienda los
fenómenos de manera compleja.
Ahora bien, siguiendo lo anterior, tendríamos que
la epistemología feminista de los movimientos sociales
tendría los siguientes elementos: acción colectiva, énfasis y
tipo de derechos que busca. Entonces, la acción colectiva se
encuentra en La facultad. En ese sentido, el análisis se hace
desde las tecnologías de las oprimidas que caracteriza Chela
Sandoval,49 centrando el énfasis en superar las opresiones
y en la emancipación. El tipo de derechos que buscan son
la universalidad y la equidad. El movimiento Chicanx y el
Dreamer son ejemplos de este tipo de enfoque.
Ahora bien, ¿a qué me refiero con tecnologías/
metodologías de las oprimidas? Se trata de una categoría
desarrollada por Chela Sandoval para la creación de
una conciencia emancipatoria.50 Usa el termino cyborgconciencia que se entiende como la encarnación tecnológica
de una forma particular y específica de conciencia
opositiva.51 La facultad y la conciencia opositiva/cyborg
son términos similares que se identifican uno con otro, así
que se pueden utilizar ambos para referirnos a lo mismo.52
Entonces, el despertar de la facultad o de la cyborgconciencia ocurre cuando se reconocen las opresiones y
48

Anzaldúa, 61.

49
Chela Sandoval, “Nuevas ciencias. Feminismo cyborg y metodología de
los oprimidos”, en Otras inapropiables: feminismos desde las fronteras (Madrid:
Traficantes de sueños, 2004).
50

Sandoval, 86.

51

Sandoval, 84–85.

52
Sandoval, 84.
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49

�Apuntes para una epistemología
feminista

se busca transformarlas. De acuerdo con Sandoval, esa
conciencia se desarrolla a partir de una serie de tecnologías
que, reunidas, componen las metodologías de las oprimidas. Se
trata de cinco argumentos: (1) semiótica, la lectura de signos,
la facultad; (2) deconstrucción, es el proceso de desafiar
los signos ideológicos dominantes, la outsider/intrusa; (3)
meta-ideologizar, es la operación de apropiarse de formas
ideológicas y utilizarlas para transformar su significado en
un concepto nuevo revolucionario; (4) democrática, proceso
de localización, un ejercicio que dirige sus esfuerzos a reunir,
impulsar y orientar las tres tecnologías anteriores; y (5)
movimiento diferencial, que permite la maniobra armónica
de las anteriores ya que con éste se pueden transferir las otras
tecnologías hacia sus destinos.53
Para el caso de las mujeres Dreamers, las
epistemologías feministas de los movimientos sociales se
pueden explicar a partir del feminismo chicano y cyborg.
Particularmente, con las cinco metodologías de las oprimidas
que propone Sandoval.54 Esto nos lleva a preguntarnos
cómo pueden esas metodologías ser estrategias de
epistemologías feministas, ¿acaso no podrían leerse como
metodologías emancipadoras para hombres y mujeres?
Para responder a estas preguntas, vale la pena recurrir al
feminismo cyborg de Donna Haraway,55 quien nos dice que
cyborg puede entenderse en dos sentidos. El primero es el
sentido dominante, “un organismo cibernético, un híbrido
de máquina y organismo, una criatura de realidad social y
también de ficción”.56 Éste es creado para reproducir un
53
Sandoval, “Nuevas ciencias. Feminismo cyborg y metodología de los
oprimidos”.
54

Sandoval, 86.

55
Haraway, Manifiesto para cyborgs. Ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo xx.
56
Haraway, 14.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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50

�Apuntes para una epistemología
feminista

sistema extractivo, donde “la vida cyborg (la vida de quien
trabaja volteando hamburguesas y habla el dialecto cyborg
de McDonalds) es una vida para la que los trabajadores del
futuro han de prepararse en pequeñas formas cotidianas”.57
La otra manera de entender al cyborg es como un ente
híbrido transgresor, “es la cría ilegitima de la sociedad
dominante y de los movimientos sociales de oposición, de
la ciencia y de la tecnología, de lo humano y la máquina, del
primer y del tercer mundo, del macho/varón y la hembra/
mujer, de hecho, de cada par binario”.58
Entonces, tenemos que el mundo cyborg tiene dos
caras. La primera (a la que se opone Haraway), es una donde
el mundo cyborg es la última imposición de control en el
planeta, el mundo extractivo donde “ocurre la apropiación
final de los cuerpos de las mujeres en una orgía masculinista
de guerra”.59 La segunda (a la que apela Haraway) sería una
de realidades sociales y corporales vividas donde la gente
no tenga miedo de su parentesco con animales y máquinas,
ni de identidades permanentemente parciales (donde se
pude ser una mujer negra francesa o una estadounidense
morena, sin que nadie dude de tu nacionalidad), una donde
no haya identidades fijas, porque se acepta que éstas son
cambiantes e interseccionales.
En ese sentido, y vinculando el feminismo cyborg
con las mujeres del movimiento Dreamer, resulta que las
jóvenes migrantes se encontraban en el mundo cyborg
extractivo que rechaza Haraway. Sin embargo, al desarrollar
“la facultad” transitaron al otro lado del mundo cyborg,
donde la identidad cyborg se vuelve transgresora. Además,
57
Sandoval, “Nuevas ciencias. Feminismo cyborg y metodología de los
oprimidos”, 82.
58

Sandoval, 89.

59
Sandoval, 93.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

51

�Apuntes para una epistemología
feminista

para Haraway, somos las mujeres quienes tenemos la
capacidad de ser cyborg opositivos pues nosotras somos
la “descendencia ilegitima del militarismo [colonialismo]
y del capitalismo patriarcal. Pero los hijos ilegítimos
son a menudo infieles a sus orígenes”.60 En tal lógica las
mujeres podemos tener una conciencia cyborg opositiva,
siendo ésta un campo de fuerza que posibilita las prácticas
y procedimientos de las metodologías de las oprimidas,
volviéndose tecnologías opositivas del poder.61 Por lo tanto,
las tecnologías de las oprimidas catalizan las estrategias de
fuga del patriarcado. Si bien dichas tecnologías usadas por
varones les permiten emanciparse, cuando son usadas por
mujeres con conciencia cyborg funcionan además como un
potencializador de las fugas del patriarcado.
Por lo tanto, utilizando una epistemología feminista
de los movimientos sociales para analizar el caso del
movimiento Dreamer, tenemos el siguiente análisis: a raíz
de una serie de opresiones, como el no tener papeles que
acrediten su estancia legal en Estados Unidos de América
y ser mujeres de color en una sociedad racista como la
estadounidense, desarrollan la capacidad de ver desventajas
político-sociales que otras personas no podrían ver, y así,
usan la tecnología de la semiótica. Una vez que tienen La
facultad, deconstruyen el lugar que les había sido asignado,
por ejemplo, el de ser el estereotipo de mujer latina sin
documentos que tiene trabajos de cuidado (mal pagados)
y que regresa a casa a seguir la doble jornada laboral a
cuidar de sus propios hijos. Las mujeres Dreamers se
apropian de categorías como mujeres de color y chicanas,
resignificándolas. Al haber puesto en práctica las tecnologías
60
Haraway, Manifiesto para cyborgs. Ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo xx, 20.
61
Sandoval, “Nuevas ciencias. Feminismo cyborg y metodología de los
oprimidos”, 85.
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�Apuntes para una epistemología
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de deconstrucción y meta-ideologización, las Dreamers se
identifican mujeres como sujetos sociales que forman parte
de un movimiento social en Estados Unidos. Con esto,
ponen en marcha la tecnología de movimiento diferencial.
En ese sentido, el modelo propuesto de epistemología
feminista de los movimientos sociales para analizar el
movimiento Dreamer se presenta como una aproximación
para abordar y analizar movimientos desde una visión
feminista. En ella se busca que trasciendan categorías
binarias excluyentes, como razón-emoción, para que, al
estudiar las acciones colectivas de diferentes grupos, se
incluyan sus procesos del despertar de la conciencia o La
facultad. Al mismo tiempo, esto permiten que se configuren
como un movimiento de resistencia.
Interpelando a experiencias particulares de jóvenes
Dreamers con la epistemología feminista de los
movimientos sociales
A partir de una serie de ensayos, en su mayoría escritos
en primera persona, recupero las experiencias de jóvenes
Dreamers que han teorizado la vida indocumentada en
Estados Unidos. Dichos textos, se encuentran recopilados
en el libro We are not Dreamers: undocumented scholars
theorize undocumented life in the United States. En él se
recuperan las voces y vivencias de estas jóvenes, con lo que
busco poner a dialogar sus experiencias con la propuesta
de epistemología feminista de los movimientos para lograr
un mejor pasaje de la teoría a la representación de las y los
jóvenes Dreamers.
El movimiento Dreamer es un ejemplo para utilizar
la epistemología feminista de los movimientos sociales.
Es preciso establecer que dicha epistemología debe contar
con las siguientes dimensiones: la facultad, metodología
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�Apuntes para una epistemología
feminista

de las oprimidas, mundo cyborg y la conciencia cyborg
transgresora. Para hacer un análisis utilizando el modelo
de epistemología propuesto se tendría que identificar que
las, les y los integrantes del movimiento consiguieron
construir una conciencia cyborg transgresora. Ésta sería
parte del entendimiento del mundo cyborg, el cual tiene
dos caras: una es extractivista, neoliberal, conservadora; y
la otra es una de identidades cambiantes, comunal, libre. El
entendimiento del mundo cyborg, se origina a partir del uso
de las metodologías de las oprimidas, las cuales, a su vez,
provienen de La facultad, que es el tomar conciencia de lo
profundo, complejo, dinámico, multiespecista y no binario
de la realidad.
Por ello, usando sus experiencias, se hace un
trenzado entre ideas y vivencias para conectarlas con la (1)
conciencia cyborg transgresora, (2) lo no binario y (3) las
identidades cambiantes. En el primer caso, pongo a dialogar
las ideas de Anzaldúa acerca de La facultad, que es una
conciencia de lo hondo, complejo, dinámico, diverso y no
binario que es la realidad, con los argumentos de Joel Sati,
que se centran en las estructuras cognitivas de oposición,
las cuales “se crean en respuesta a las estructuras cognitivas
de quienes tienen el poder o a la luz de ellas”.62 En ese
sentido, la (1) conciencia cyborg transgresora se puede
tejer y leer en los términos del joven indocumentado Joel
Sati. Él sostiene que “analizar las entidades que normalizan
las metáforas y las estructuras cognitivas que surgen de
ellas revela no sólo algo sobre el poder de tales entidades,
sino que también ilumina cómo estas metáforas pueden
volverse significativas de tal manera que no sólo pensemos
62
Joel Sati, “‘Other’ Borders: The Illegal as Normative Metaphor”, en We
Are Not Dreamers: Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in
the United States, Leisy J. Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales (Duke University Press, 2020), 35, https://doi.org/10.1515/9781478012382-003.
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en ellas, sino que pensemos en sus términos”.63 Por lo
tanto, la creación de estructuras cognitivas de oposición
completamente separadas de las dominantes ayudará a la
creación de pensamientos y conciencias más inclusivas.64
En el texto de Gabriela García Cruz, se “demuestra
que las mujeres indocumentadas se niegan a acatar el uso
del miedo por parte del Estado-nación y, en cambio, crean
comunidades de pertenencia”.65 En ese proceso de revertir
el miedo estatal y reclamar su presencia en Estados Unidos,
ellas transformar su conciencia. Por ejemplo, derivado
del miedo, las mujeres indocumentadas dieron origen a
una lucha por el empoderamiento de sus comunidades,
pues “el deseo de convertirse en miembros activos de sus
comunidades representó el empoderamiento de la gente de
su entorno, con la esperanza de liberarse de las cadenas”.66
Por lo que se refiere a (2) lo no binario, el movimiento
de jóvenes migrantes indocumentados, Dreamers, ha
trabajado bastante en posicionar que las personas somos más
que seres dicotómicos. Por ejemplo, María Liliana Ramírez,
joven migrante indocumentada y queer, ha abordado lo
complejo que es desbordar las dicotomías sexo-genéricas,
para incorporar a las diversidades. En ese sentido, “a
diferencia de las típicas narrativas liberales de resistencia
que se centran en nociones de meritocracia, exploro cómo
las personas inmigrantes queer indocumentados reclaman
agencia y resistencia a través de su propia comprensión del
63

Sati, 41.

64

Sati, “‘Other’ Borders: The Illegal as Normative Metaphor”.

65
Gabriela García Cruz, “Contesting ‘Citizenship’: The Testimonies of
Undocumented Immigrant Activist Women”, en We Are Not Dreamers: Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in the United States, Leisy
J. Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales (Duke University Press, 2020), 112,
https://doi.org/10.1515/9781478012382-007.
66
García Cruz, 124.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

55

�Apuntes para una epistemología
feminista

ser”.67 Ramírez complejiza las experiencias no binarias,
con el estatus migrante y menciona que “las personas
indocumentadas negocian la aceptación de la condición
de indocumentado y la sexualidad. Salir del armario para
los individuos queer indocumentados no ocurre como un
proceso lineal o narrativa, sino que se manifiesta como
multiplicidades. Salir del armario le sucede más de una vez,
a varias personas y en varios espacios”.68 En consecuencia,
sus identidades son complejas, se manifiestan como
multiplicidades y no solo se quedan con ser queers o
indocumentadas, sino que se trata de encuentros fluidos no
dicotómicos.
Finalmente, respecto a (3) las identidades cambiantes,
menciona que existen “diversas identidades que se cruzan
con el estatus de indocumentado, como raza, género y
antecedentes penales, entre otros”.69 Aunado a ello, el texto
de Gabriela Monico (2020) plantea que las narrativas acerca
de una “única” identidad migrante meritocrática tienen que
ser desbordas, pues son ontológicamente excluyentes. Al
mismo tiempo, desafía a “[…] toda reforma migratoria
que excluye, deshumaniza y divide a los inmigrantes en
cualquier categoría”.70 A partir de su trabajo con un grupo
de jóvenes indocumentados en el norte de California, ella
examina cómo se (re)configuran sus propios reclamos de
67
Maria Liliana Ramirez, “Beyond Identity: Coming Out as UndocuQueer”, en We Are Not Dreamers: Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in the United States, Leisy J. Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales
(Duke University Press, 2020), 149, https://doi.org/10.1515/9781478012382-009.
68

Ramirez, 153.

69

Sati, “‘Other’ Borders: The Illegal as Normative Metaphor”, 41.

70
Gabriela Monico, “American’t: Redefining Citizenship in the U.S. Undocumented Immigrant Youth Movement”, en We Are Not Dreamers: Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in the United States, Leisy J.
Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales (Duke University Press, 2020), 105, https://doi.org/10.1515/9781478012382-006.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
56
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

�Apuntes para una epistemología
feminista

pertenencia. Dicho grupo reivindica pertenencia desde
lo indígena y los derechos humanos. A través de estos
reclamos, exigen que los inmigrantes sean tratados como
seres humanos y libres de daño y explotación.71
Asimismo, para explicar las identidades cambiantes
y diversas, el texto de Ramírez aborda la manera en que
jóvenes indocumentados que se reconocen como queers,
habitan más de una identidad. Por un lado, su condición
de migrantes indocumentados, y por otro, ser parte de la
comunidad LGBTIQ+. Al respecto, el movimiento usó en
un inicio la categoría UndocuQueer, para reconocer las
diversidades sexo-genéricas. No obstante, con el paso del
tiempo, dejaron de nombrarse así, pues señalan que “intentar
fusionar dos identidades fragmentadas para crear un todo,
se queda corto en la creación de una identidad completa,
pues no logran transmitir toda la experiencia del ser. […]
El rechazo de UndocuQueer resalta las imposibilidades de
políticas de identidad, pero también muestra un potencial
para ver UndocuQueer como algo más que identidad.72
Con los ejemplos anteriores, se pone de manifiesto que una
epistemología feminista de los movimientos sociales tiene
implicaciones no solo en el plano conceptual. También
se refleja en experiencias particulares de integrantes del
movimiento de jóvenes indocumentados, Dreamers, lo
que deja abierta la propuesta de que esta epistemología se
presente en diferentes integrantes de otros movimientos
sociales incluyendo a los protagonizados por sin papeles.
Consideraciones finales
El movimiento Dreamer es un ejemplo para utilizar la
epistemología feminista de los movimientos sociales. Es
71

Monico, 104.

72
Ramirez, “Beyond Identity: Coming Out as UndocuQueer”, 161.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

57

�Apuntes para una epistemología
feminista

preciso establecer que dicha epistemología debe contar
con las siguientes dimensiones: la facultad, metodología
de las oprimidas, mundo cyborg y la conciencia cyborg
transgresora. Para hacer un análisis utilizando el modelo de
epistemología propuesto, se tendría que identificar que las,
les y los integrantes del movimiento consiguieron construir
una conciencia cyborg transgresora. Esta conciencia parte
del entendimiento del mundo cyborg, el cual tiene dos
caras: una es extractivista, neoliberal, conservadora; y la
otra es una de identidades cambiantes, comunal, libre. El
entendimiento del mundo cyborg se origina a partir del uso
de las metodologías de las oprimidas, las cuales, a su vez,
provienen de La facultad, que es el tomar conciencia de lo
profundo, complejo, dinámico, multiespecista y no binario
de la realidad.
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�Apuntes para una epistemología
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

61

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Las nuevas conciencias: Feminismo y ambientalismo en el
Movimiento Chicano
The new consciousness: Feminism and environmentalism
in the Chicano movement
Les nouvelles consciences: féminisme et
environnementalisme dans le Mouvement Chicano
Mayra Jocelin Martínez Martínez
https://orcid.org/0000-0002-6974-0096
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza
Reynaldo de los Reyes Patiño
https://orcid.org/0000-0003-1691-2410
Université de Genève
Ginebra, Suiza
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Martínez Martínez, Mayra Jocelin. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which
permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-94
Recepción: 15-05-24
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: jocelin.mtz@gmail.com
reynaldo.delosreyespatino@unige.ch

�Las nuevas conciencias: Feminismo y
ambientalismo en el Movimiento Chicano
The new consciousness: Feminism and
environmentalism in the Chicano movement
Les nouvelles consciences : féminisme et
environnementalisme dans le Mouvement Chicano
Mayra Jocelin Martínez Martínez1
Reynaldo de los Reyes Patiño2
Resumen: El movimiento chicano surgió en la década de 1960
como reacción a la marginación y la violencia ejercida contra los
mexicoamericanos en Estados Unidos, particularmente en zonas
rurales y en el sistema educativo. En las décadas siguientes,
aparecieron otras corrientes del movimiento como la chicana
feminism y los ambientalistas, formando parte de una “conciencia
oposicional” que contribuyó a su éxito y reproducción. En este
artículo, analizaremos cómo estos movimientos se diferenciaron
de sus vertientes hegemónicas al destacar su condición de
subalternidad. A su vez, examinaremos cómo estas perspectivas
han derivado en un trabajos académicos, desde la filosofía a
la antropología y la ecología, que siguen una lógica similar,
1

Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.

2
Université de Genève, Ginebra, Suiza.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 62-96

62

�Las nuevas conciencias

cuestionando los relatos hegemónicos y proponiendo alternativas
que, aunque arraigadas en experiencias históricas específicas,
tienen relevancia global.
Palabras clave: Movimiento chicano, Chicana feminism,
Movimientos ambientales, Injusticia epistémica, Injusticia
ambiental
Abstract: The Chicano movement emerged in the 1960s as a
response to the marginalization and violence faced by Mexican
Americans in the United States, especially in rural areas and
the education system. In the next decades, other strands of
the movement like Chicana feminism and environmentalists
appeared, being part of an “oppositional consciousness” that
contributed to their success and reproduction. This article will
explore how these movements distinguished themselves from
mainstream perspectives by emphasizing their subordinate
position. Additionally, it will examine how these perspectives
have evolved into works withing the academic field, from
philosophy to anthropology and ecology, that follows a similar
logic, questioning dominant narratives and proposing alternatives
that, while rooted in specific historical experiences, have global
relevance.
Key words: Chicano Movement, Chicana Feminism,
Environmental Movements, Epistemic Injustice, Environmental
Injustice
Résumé: Le mouvement Chicano est apparu dans les années
1960 en réaction à la marginalisation et à la violence contre les
personnes Mexico-Américains, aux États-Unis, en particulier
dans les zones rurales et dans le système éducatif. Pendant les
décennies suivantes, d’autres courants du mouvement, comme
le féminisme chicana et les écologistes, sont apparus, faisant
partie d’une « conscience oppositionnelle » qui a contribué à leur
succès et à leur reproduction. Dans cet article, nous analyserons
comment ces mouvements se sont différenciés de leurs courants
hégémoniques en mettant en avant leur condition subalternité.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 62-96

63

�Las nuevas conciencias

À son tour, nous examinerons comment ces perspectives
ont conduit à des travaux académiques, de la philosophie à
l’anthropologie et à l’écologie, qui suivent une logique similaire
en remettant en question les récits hégémoniques et en proposant
des alternatives qui, bien qu’enracinées dans des expériences
historiques spécifiques, ont une pertinence mondiale.
Mots-clés: mouvement chicano, féminisme chicana,
mouvements environnementaux, injustice épistémique, injustice
environnementale.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 62-96

64

�Las nuevas conciencias

Introducción
Luego de la muerte de su padre, Gloria Anzaldúa trabajó
cada fin de semana en los campos de algodón del oeste
de Texas. En sus memorias, recuerda cómo ella y sus
colegas tenían que tirarse al suelo cuando los aviones
descendían para rociarlos con pesticidas. A los propietarios
no les importaban los ojos lacerados ni la obstrucción de
sus fosas nasales. No les importó tampoco cuando murió
su perro, sufriendo de arcadas en su patio trasero, con
convulsiones provocadas por el envenenamiento. Gloria
estaba cansada de la vida agraria. Como muchas y muchos
mexicanoamericanos, había nacido en una comunidad
históricamente marginada, trabajando para otros las tierras
que habían sido de los suyos, y sufriendo de numerosas
injusticias sociales y ambientales. Vivía además la
opresión de ser mujer. Los conceptos como “pasividad”,
“obediencia”, “matrimonio” e “hijos” apuntaban a un rol
tradicional que no quería asumir.3
Un solo pasaje de la vida de Anzaldúa nos habla del
conjunto de opresiones al que estaba sometida buena parte
de la población mexicoamericana hacia mediados del siglo
XX. A partir de los años sesenta, emergerían de ella diversos
grupos para reclamar sus derechos por medio de protestas,
huelgas y diversos movimientos organizados. A lado de
ellos estuvieron también movimientos sociales que exigían
detener las políticas discriminatorias y que se reconocieran
sus derechos civiles. El caso más paradigmático fue el de
los ciudadanos afroamericanos encabezados por líderes
como Martin Luther King, Angela Y. Davis o Malcolm
X, quienes, como comunidad, exigían el libre acceso a los
derechos que les habían sido históricamente negados.
3
Gloria Anzaldúa, “La prieta”, en Esta puente, mi espalda. Voces de mujeres tercermundistas en los Estados Unidos, Cherrie Moraga y Ana Castillo
(San Francisco: Ism Press, 1988), 162–63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 62-96

�Las nuevas conciencias

La marginalización de los mexicoamericanos también
tenía profundas raíces históricas. A mediados del siglo
XIX las intenciones de expansión norteamericana habían
llegado a un punto álgido, y por medio de una guerra,
los Estados Unidos orillaron a México a la firma de un
tratado que incluía la adhesión de enormes territorios, que,
básicamente, no estaban despoblados. Como resultado,
de la noche a la mañana un enorme grupo de mexicanos
quedó del lado americano de la frontera. Para denominar
a esas poblaciones in between de esos países, entre una
cultura y otra, comenzó a utilizarse despectivamente la
palabra “chicano” o “chicana”, vocablo que luego adquirió
dimensiones reivindicativas con hondas significaciones
identitarias y culturales.
Ya como una fuerza política y social en la década de
1960, en el Movimiento Chicano destacaron sobre todo los
movimientos agrícolas y estudiantiles. Posteriormente, las
chicanas iniciarían su propio camino, la chicana feminism,4
para atacar los problemas que las aquejaban como mujeres
“tercermundistas”, tales como la discriminación lingüística
e identitaria, así como las injusticas epistémicas. Al mismo
tiempo, los movimientos ambientalistas comenzaron a
reclamar mejores condiciones de vida tanto en el campo
como en las ciudades, donde frecuentemente eran sujetos
de racismo e injusticias ambientales. Estos movimientos
formaron parte de una “conciencia oposicional” que
4
Para este trabajo decidimos utilizar vocablos como “chicana feminism” anteponiendo el artículo “la” para guardar el significado y sentido que
tiene en la lengua-híbrida en la que se produjo este concepto; el spanglish.
Si bien no guarda concordancia de género, nos parece fundamental señalar
que precisamente las chicanas nombran en “femenino” a sus feminismos para
establecer una distancia con el movimiento chicano, si no ideológico, si en
cuanto al lugar desde el cual se enuncia. Comprendemos también la dimensión política que las chicanas establecen al autonombrarse y nombrar su movimiento.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las nuevas conciencias

permitió el éxito y reproducción de estas luchas, y que
además ha dado origen a reflexiones académicas que,
desde la filosofía, la ngía o la ecología, han estrechado los
vínculos entre la academia y el activismo.
Siguiendo a Mansbridge, aquí el concepto de
conciencia oposicional funciona como un “término
paraguas” en el que la conciencia de clase o de raza son
casos específicos. La misma autora considera que un
grupo tradicionalmente subordinado por otro manifiesta
una conciencia oposicional cuando reúne las siguientes
características: reclama su identidad subordinada como
una identificación positiva; distingue las injusticias hechas
al grupo; demanda cambios en la política, economía y
sociedad para rectificar esas injusticias, y comparte con
otros miembros del grupo el interés por rectificarlas.5 La
misma autora sugiere que los activistas “juegan un papel
importante en la creación de esta conciencia oposicional,
en cuanto deciden conscientemente sintetizar ideas,
símbolos, identidades colectivas, marcos de injusticia y
culturas de solidaridad”. A su vez, esta conciencia tiene
su fundamento en una “cultura oposicional” que otorga un
marco de referencia para entender la subordinación a la
que está expuesto el grupo. Aquí los activistas desempeñan
un papel menor, pues esta cultura se ha formado a lo largo
de la historia por los miembros del grupo, frecuentemente
de manera inconsciente.6 Por último, debe señalarse que
la cultura y la conciencia oposicionales no son suficientes
para la movilización, sino que necesitan la participación
de activistas y no-activistas, así como ciertas estructuras
5
Jane Mansbridge, “The Making of the Oppositional Consciousness”,
en Oppositional Consciousness: The Subjective Roots of Social Protest, ed.
Jane Mansbridge y Aldon Morris (Chicago: The University of Chicago Press,
2001), 1.
6
Mansbridge, 16.
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67

�Las nuevas conciencias

de oportunidad que faciliten la acción colectiva en un
momento histórico determinado.7
Ahora bien, tomando en cuenta tanto los factores
estructurales como los factores culturales, es importante
distinguir entre los tipos de movimientos sociales. Morris
y Braine distinguen al menos tres: movimientos de
liberación, movimientos por la igualdad en situaciones
específicas, y movimientos de responsabilidad social.
Como reconocen los autores, aunque se trata de tipos
ideales, y la naturaleza de su conciencia oposicional se
traslapa en la realidad, es importante hacer la distinción
con fines analíticos. Un movimiento de liberación, como
el de los grupos afroamericanos, busca derrocar el sistema
de dominación. Los miembros de estos movimientos
casi siempre forman parte del grupo oprimido, al que
pertenecen de manera impuesta muchas veces desde el
nacimiento. Por otro lado, un movimiento por la igualdad
en situaciones específicas busca soluciones a problemas
concretos que afectan exclusiva o desproporcionadamente
a un grupo oprimido. Estos movimientos pueden a su vez
movilizar la conciencia oposicional generada por los
movimientos de liberación. Digamos, por ejemplo, los
movimientos en contra del racismo ambiental pueden
movilizar la conciencia oposicional del movimiento
afroamericano, o el movimiento a favor del aborto puede
movilizar la conciencia oposicional del movimiento de
liberación femenina en un sentido amplio. Por último,
se encuentran los movimientos de responsabilidad
social, que buscan que los individuos, corporaciones y
gobiernos actúen de manera socialmente responsable para
7
Jane Mansbridge, “Complicating Oppositional Consciousness”, en
Oppositional Consciousness: The Subjective Roots of Social Protest, ed. Jane
Mansbridge y Aldon Morris (Chicago: The University of Chicago Press, 2001),
243–50.
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�Las nuevas conciencias

beneficio de la humanidad. La principal diferencia con los
anteriores es que en ellos la membresía no es impuesta, es
decir, una persona elige asumir e internalizar la identidad
del movimiento. Aquí podríamos encontrar, por ejemplo,
algunos grupos ambientalistas tradicionales.8
A partir de esto, podríamos deducir en primer lugar que
el Movimiento Chicano en su conjunto es un movimiento de
liberación. Asimismo, como veremos, el chicana feminism
podría entenderse como un movimiento por la igualdad en
situaciones específicas, que surge en una constante tensión
con movimientos de liberación como el chicano o el de
las mujeres. Por su parte, los ambientalismos también son
movimientos por la igualdad en situaciones específicas, que
se encuentran en conexión con el movimiento de liberación
chicano, y en tensión con movimientos de responsabilidad
social, como los ambientalismos tradicionales. En este
artículo, a partir de una revisión de la literatura sobre estudios
chicanos, esbozaremos el recorrido de los movimientos
sociales que derivaron en la chicana feminism y los
movimientos ambientalistas, para mostrar cómo éstos se
diferenciaron de sus vertientes hegemónicas al destacar su
condición de subalternidad. A su vez, examinaremos cómo
estas perspectivas han derivado en trabajos académicos
desde la filosofía, la antropología y la ecología, que siguen
una lógica similar, cuestionando los relatos hegemónicos
y proponiendo alternativas que, aunque arraigadas en
experiencias históricas específicas, tienen relevancia global.
Lejos de ser exhaustivo, este artículo es una primera
aproximación para señalar algunas conexiones entre
8
Aldon Morris y Naomi Braine, “Social Movements and Oppositional
Consciousness”, en Oppositional Consciousness: The Subjective Roots of Social Protest, ed. Jane Mansbridge y Aldon Morris (Chicago: The University of
Chicago Press, 2001), 20–37.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 62-96

�Las nuevas conciencias

movimientos sociales y el pensamiento chicano. En un
primer apartado, presentaremos unos breves antecedentes
sobre las condiciones históricas, políticas y sociales que
sentaron las bases del Movimiento Chicano. Posteriormente,
nos concentramos en las rupturas y continuidades que las
chicanas tuvieron con éste y con los feminismos blancos,
para ver cómo configuraron un camino propio tanto social
como teóricamente. En el tercer apartado, mostraremos
cómo los movimientos ambientalistas han estado
imbricados con distintas luchas rurales y urbanas, y cómo
se han diferenciado de los ambientalismos hegemónicos. En
las consideraciones finales se hace una breve recapitulación
del artículo, y se dejan abiertas algunas líneas de diálogo.
Antecedentes histórico-sociales del Movimiento
Chicano
A mediados del siglo XIX, México y Estados Unidos
estuvieron envueltos en diversos conflictos provocados,
por un lado, por la falta de control territorial del gobierno
mexicano, y por otro, por la política expansionista de
Estados Unidos hacia lo que en ese entonces era el territorio
de su vecino del sur. Estos conflictos culminaron con la
firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, en el
que básicamente se cedían los territorios de California,
Nevada, Utah, Arizona, partes de Colorado, Wyoming,
Nuevo México y Texas a los Estados Unidos.9 El conflicto
no solo tuvo consecuencias territoriales, sino sociales,
ya que involucraba a los habitantes de esas regiones que,
de la noche a la mañana, se convirtieron en ciudadanos
estadounidenses, no obstante que esta “nueva ciudadanía”
9
Josefina Zoraida Vázquez, “La Intervención Norteamericana En México”, en México y el expansionismo norteamericano, 1a ed., vol. 1 (El Colegio
de México, 2010), 95–134, https://doi.org/10.2307/j.ctv3f8qzf.8.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las nuevas conciencias

estuvo marcada por la discriminación racial y lingüística
por parte de las autoridades norteamericanas.10
Durante la segunda mitad del siglo XIX, los mexicanos
que quedaron al otro lado de la frontera estuvieron sometidos
a violencia política, lingüística y social, dando lugar a
fraudes legales que derivaron en la pérdida y despojo de
tierras, así como en linchamientos y actos de violencia
racial.11 Ya en el siglo XX, la población chicana aún padecía
el prejuicio identitario de los norteamericanos, que los veían
solamente como un instrumento para su expansión pero no
estaban dispuestos a su integración social y cultural.12 Un
ejemplo de lo anterior fue la “repatriación” de ciudadanos
norteamericanos de origen mexicano durante la Gran
Depresión, junto a mexicanos que habían migrado por el
proceso revolucionario. Esta situación de vulnerabilidad
llevó a los chicanos a comprender que debían tomar acciones
para luchar por sus derechos en Estados Unidos, y ser
reconocidos plenamente como ciudadanos de aquel país.13
Esta lucha no sería sencilla. Las demandas de los
chicanos por mejorar sus condiciones laborales en el
campo fueron fácilmente evadidas por los empresarios
agrícolas, quienes podían disponer de mano de obra barata
proveniente de México. Esto se debió a que, en el transcurso
de la Segunda Guerra Mundial, México y Estados Unidos
habían implementado el Programa Bracero, que consistía
10
Omar S. Valerio-Jiménez, River of Hope. Forging Identity and Nation
in the Rio Grande Borderlands (Duke University Press, 2013), 4.
11

Valerio-Jiménez, 134.

12
Ma. Isabel Arellano Aguilar, “El movimiento chicano”, en Análisis de
algunos problemas fronterizos y bilaterales entre México y Estados Unidos, ed.
Víctor Carlos García Moreno (México, D.F: Universidad Nacional Autónoma
de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1982), 46.
13
Mariángela Rodríguez, “El caso de la identidad chicana y su ciudadanía étnico cultural”, El Cotidiano, agosto de 2001.
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en la entrada temporal de trabajadores agrícolas mexicanos
a ese país para cubrir la escasez de mano de obra.14 A pesar
de ello, la oposición fue ganando cada vez un lugar más
estratégico. los activistas César Chávez y Dolores Huerta
fundaron en 1962 la National Farm Workers Association
(Asociación Nacional de Trabajadores del Campo),
que más tarde se convertiría en la United Farm Workers
(Trabajadores Agrícolas Unidos). Una de las acciones más
significativas de esta asociación fue la Huelga de la Uva en
Delano, California, que se prolongó por más de cinco años
y colocó los reflectores en la lucha por la mejora de las
condiciones de los trabajadores agrícolas chicanos en los
Estados Unidos.15
Los huelguistas comenzaron a llamar a su lucha “La
Causa”, bajo la cual se enarbolaron diversas organizaciones
en distintos puntos del sur de Estados Unidos. “La Causa”
no era más que un frente común que buscaba la equidad
en la educación, la política y la mejora de las condiciones
laborales para “la raza”, es decir, los mexicoamericanos.
En ese sentido, en 1968 se fundó el Council of La Raza en
Phoenix, Arizona,16 y un año después, en el mismo estado,
se fundó Chicanos Por La Causa (CPLC).17 En Denver,
Colorado, durante las actividades de la First National
Chicano Youth Liberation (Primera Conferencia Nacional
14
Diana Irina Córdoba Ramírez, “Los centros de contratación del Programa Bracero: desarrollo agrícola y acuerdo político en el Norte de México,
1947-1964” (Ciudad de México, El Colegio de México, 2017), 50.
15
Eugene Nelson, Huelga. The First Hundred Days of the Great Delano
Grape Strike (Delano, California: Farm Worker Press, 1966).
16
Unidos US, Fifty years of an American Institution (Washington, DC:
Unidos US, 2018), 8, https://unidosus.org/wp-content/uploads/2021/08/unidosus_history.pdf.
17
Bryant Partida, Marco Antonio Rosales, y Ben Scolaro, Here We
Stand: Chicanos Por La Causa and Arizona’s Chicano/a Resurgence, ed. Pete
Dimas, 2019, https://issuu.com/chicanosporlacausa/docs/book__digital_.
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Chicana de Liberación Juvenil) apareció el emblemático
manifiesto de la lucha chicana: el Plan Espiritual de
Aztlán, que llamaba a utilizar el nacionalismo como el
común denominador de la movilización de masas y la
organización. “Una vez que nos hayamos comprometido a
la idea y filosofía de El Plan de Aztlán, podemos concluir
que la independencia social, económica, cultural y política
es el único camino hacia la liberación total de la opresión,
explotación y racismo”, señalaba el documento, que
llamaba a la unión de la sociedad chicana: “the barrio, the
campo, the ranchero, the writer, the teacher, the worker, the
professional”, con “La Causa”.18
En efecto, una de las prioridades era articular la sociedad
chicana en todos los frentes posibles. Así como las y los
trabajadores agrícolas sufrían discriminaciones, las infancias
y adolescencias también vivían injusticias epistémicas en
las escuelas públicas norteamericanas. La segregación y la
prohibición del uso del español en las aulas eran parte del
cotidiano de la frontera. Desde la década de 1940, algunos
sectores de la población confrontaron a las autoridades por
la segregación escolar. En ese sentido, el caso Mendez vs
Westminster, de 1946, sentó un precedente importante. El
caso logró que se dejara la práctica de reservarse el derecho
de admisión en las escuelas públicas del distrito de Orange,
California, para los chicanos y afroamericanos, al igual que
el caso Brown v. Board of Education en Topeka, Kansas, en
1954.19 Si bien los chicanos podían ir a la escuela, las violencias
18
Alurista y Rodolfo González, “El plan espiritual de Aztlán”, 1969.
Disponible en International Center for the Arts of the Americas at the Museum
of Fine Arts, Houston. ICAA Record ID: 803398, https://icaa.mfah.org/s/en/
item/803398.
19
Manuel González Oropeza y Marcos del Rosario Rodríguez, “El caso
Mendez V. Westminster y su contribución a la consolidación del derecho a la
igualdad a través de su influencia en el caso Brown V. Board of education”,
Isonomía, núm. 42 (2015): 156.
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epistémicas que se vivían no eran pocas. El limitado acceso a
las universidades y la obligatoriedad de expresarse en inglés
llevaron a los estudiantes chicanos a formar el Movimiento
Estudiantil Chicano de Aztlán (MEChA) durante la ya
mencionada First National Chicano Youth Liberation de
1969.20 Por su parte, la Mexican American Youth Association
(MAYO), fundada un par de años atrás en Texas, proyectó la
Juárez-Lincoln University, el ensayo de educación bilingüe
más importante del sur de los Estados Unidos que funcionó
de 1970 a 1979 en Texas y que dejó una honda huella en la
cultura chicana.21
Con todas estas movilizaciones, el movimiento
chicano irrumpió en la escena política norteamericana. Por
un lado, las corporaciones agrícolas tendrían que ser cada
vez más cuidadosas y mejorar las condiciones de vida de
los trabajadores del campo. Por otro, las universidades se
vieron obligadas a incorporar cada vez más a la población
mexicoamericana a través de sistemas de cuotas y de la
apertura de departamentos de estudios chicanos. Sin embargo,
el racismo, la discriminación y la marginación estaban lejos
de terminar. Los chicanos retomaron otras banderas para
seguir diversas causas específicas, como son los casos de
grupos feministas y ambientalistas, quienes aparecerían cada
vez más al frente de las movilizaciones, y quienes, además
-sin despegarse de la identidad chicana- trazarían caminos
de lucha “oposicionales”, es decir, que tomaban en cuenta
su condición de subalternidad para distinguirse de los
feminismos y ambientalismos hegemónicos.
20
Rubén Ramírez Arellano, Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán
(MEChA), expresión y cultura (Guanajuato, México: Instituto Electoral del Estado de Guanajuato, 2019), 102.
21
Jaime Rafael Puente, “Juárez-Lincoln University: Alternative Higher
Education in the Chicana/o Movement, 1969-1983” (Austin, Texas, Faculty of
the Graduate School of The University of Texas at Austin, 2013), 33.
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�Las nuevas conciencias

Movimiento chicano y la Chicana Feminism
Para la década de 1970, era evidente que las feministas
chicanas estaban definiendo las condiciones de su propia
lucha al exigir, luego del Chicana Workshop, ser incluidas
en todos los niveles del movimiento, y trabajar por un
mismo fin a favor de la liberación total del pueblo chicano.
Sin embargo, pronto percibieron que debían analizar y
proponer soluciones a los problemas que enfrentaban como
mujeres participantes de un movimiento político.22 Como
señala Sonia A. López, no todas las chicanas en los campus
universitarios ni en el Movimiento Estudiantil Chicano
de Aztlán (MEChA) participaron en estos grupos, pues
todavía no percibían su estatus de “oprimidas” y no querían
ser consideradas como “divisoras” del movimiento, como
muchos chicanos aseguraban.23 A pesar de esto, las chicanas
siguieron trabajando para llevar a cabo programas como
la Primera Conferencia Nacional Chicana celebrada en
Houston, Texas, en mayo de 1971.24
Durante esa primera conferencia, las chicanas
abordaron las temáticas más urgentes en tres rubros:
sexualidad, educación y religión. En torno a la sexualidad,
las chicanas abogaban por el derecho al control de la
natalidad, con acceso a métodos anticonceptivos y abortos
legales y gratuitos. Por las cuestiones educativas, las
chicanas consideraban que las instituciones debían alentarlas
22
Alma M. García, Chicana Thought. The basic historical writings (New
York: Routledge, 1997), 21.
23
Sonia A. López, “The Role of the Chicana within the Student Movement”, en Chicana Thought. The basic historical writings, ed. Alma M. García
(New York: Routledge, 1997), 101.
24
Maylei Blackwell, “Contested Histories: Las Hijas de Cuauhtémoc,
Chicana Feminisms, and Print Culture in the Chicano Movement, 1968–1973”,
en Chicana Feminism. A Critical Reader, ed. Gabriela F. Arredondo et al.
(Durham and London: Duke University Press, 2003), 74.
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�Las nuevas conciencias

a seguir una educación superior con el propósito de mejorar
sus condiciones de vida. Quizá la parte más radical de la
resolución fue la referente a la religión, pues establecieron
que, como mujeres de “la Raza”, -aquellas que cuestionaban
roles de género resignificando las figuras de la Malitzin o
de la virgen de Guadalupe-25 debían reconocer a la Iglesia
Católica como una institución opresiva.26 Desde los primeros
años de las reuniones de chicanas, puede percibirse que las
mujeres estaban tomando un rumbo propio.
Las mujeres dentro del Movimiento Chicano fueron
figuras fundamentales para la consecución de los objetivos
comunes. Un claro ejemplo fue el de Dolores Huerta, quien
participó como cofundadora de la Asociación Nacional
de Trabajadores del Campo (NFWA).27 Ya organizadas
en diversos grupos como las Conferencias Nacionales de
Mujeres Chicanas y la Fundación Mujeres en Marcha,
atendían sobre todo la lucha contra la violencia doméstica,
la falta de acceso a la educación y la baja representación
política. Desde estos frentes, las chicanas pronto se
involucraron en los debates feministas de la época, pero
al acercarse a los feminismos hegemónicos, comenzaron a
experimentar varias incomodidades.28
Las feministas chicanas y las feministas negras, a
diferencia de las feministas hegemónicas, estaban centradas
25
Norma Alarcón, “Traddutora, Traditora: A Paradigmatic Figure
of Chicana Feminism”, Cultural Critique, núm. 13 (1989): 72, https://doi.
org/10.2307/1354269.
26

López, “The Role of the Chicana within the Student Movement”, 103.

27
Stacey K. Sowards, Sí, Ella Puede!: The Rhetorical Legacy of Dolores Huerta and the United Farm Workers (University of Texas Press, 2019),
https://doi.org/10.7560/317662.
28
Maxine Baca Zinn y Ruth Enid Zambrana, “Chicanas/Latinas Advance
Intersectional Thought and Practice”, Gender and Society 33, núm. 5 (2019):
689.
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en analizar cómo se daba la intersección entre raza, clase
y género en la vida cotidiana de las mujeres en la sociedad
estadounidense.29 Por ejemplo, las mujeres chicanas y negras
compartían varios prejuicios identitarios: por un lado, se les
atribuían características como la pasividad, la dependencia e
incluso la infantilización con mucha mayor frecuencia que
a las mujeres de raza blanca. Por otra parte, el papel físico
de la mujer colonizada de color se intensifica, es decir, se
hace hincapié en su destreza sexual y en su capacidad de
procreación.30 En ese sentido, estas feministas que compartían
estas opresiones comenzaron a nombrarse “tercermundistas
de color” y a repensar el papel que jugaba esta identidad.
Podría decirse que la consolidación de los
feminismos chicanos llegó cuando las participantes de
estos movimientos comenzaron a publicar ensayos, poesía,
novelas o panfletos. La aparición de This Bridge Called
My Back, Writings by Radical Women of Color, editada
por Cherríe Moraga y Gloria Anzaldúa en 1981, generó
una reflexión en torno a la identidad de las “mujeres
de color-tercermundistas”.31 Esta autodenominación se
relaciona directamente con entenderse in between de varias
identidades y posicionándose en un lugar de enunciación en
oposición a lo hegemónico. Como escribe Gloria Anzaldúa
en su “carta a las mujeres tercermundistas”:
Para la mujer tercermundista que tiene, si acaso,
un pie en el mundo feminista literario, la tentación
es grande de adoptar las modas actuales de sentir
y de teorizar, las últimas verdades a medias del
29
Alma M. García, “The Development of Chicana Feminist Discourse,
1970-1980”, Gender and Society 3, núm. 2 (1989): 239.
30

López, “The Role of the Chicana within the Student Movement”, 101.

31
Gloria Anzaldúa y Cherrie Moraga, This Bridge Called My Back: Writings by Radical Women of Color (Persephone Press, 1981).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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pensamiento político, los axiomas psicológicos
dirigidos a medias de la nueva era que son
predicados por el establecimiento feminista blanco.
Sus discípulas son notorias por “adoptar” a mujeres
de color como su “causa” mientras aún esperan que
nosotras nos adaptemos a sus expectativas y a su
lenguaje.32
Somos los grupos raros, la gente que no pertenece
a ningún sitio, ni al mundo dominante, ni
completamente a nuestra propia cultura. Todos
juntos abarcamos tantas opresiones. Pero la
opresión abrumadora es el hecho colectivo que
no cuadramos, y porque no cuadramos somos una
amenaza. No todos tenemos las mismas opresiones,
pero tenemos empatía y nos identificamos con las
opresiones de cada uno.33

Ahora bien, desde esta sensación de oposición a lo
hegemónico, la Chicana feminism, o feminismo chicano
(también llamado “Xicanisma”), también “habita” esos
espacios marginales de la Filosofía, ya porque se produce
en los departamentos de Estudios Chicanos o de Estudios
México Americanos de las instituciones norteamericanas,34
ya porque su producción epistemológica no encaja con las
producciones filosóficas occidentalocéntricas o del Norte
Global. La Chicana feminism plantea un rechazo claro a las
narrativas que invisibilizan o simplifican las experiencias
32
Gloria Anzaldúa, “Hablar en lenguas. Carta a las escritoras tercermundistas.”, en Esta puente, mi espalda. Voces de mujeres tercermundistas en los
Estados Unidos, Cherri Moraga y Ana Castillo (San Francisco, California: Ism
Press, 1988), 222.
33

Anzaldúa, “La prieta”, 168.

34
Pablo Lópiz Cantó, “Feminismo Xicana”, Daimon Revista Internacional de Filosofia, núm. 63 (el 21 de noviembre de 2014): 99, https://doi.
org/10.6018/daimon/199761.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las nuevas conciencias

de las mujeres chicanas o las mujeres tercermundistas o las
mujeres de color. Como señala Lópiz Cantó:
La teorización feminista Xicana se ha incardinado
en esa larga tradición de luchas contra la
conquista, accediendo con ello al conocimiento
de la temporalidad de los estados-nación, de las
identidades que les van asociadas, y a la percepción
de las fronteras, de su carácter extenso, como
lugares en los que se habita. La Filosofía Xicana
ha reclamado la frontera como el lugar desde el que
abrir la teorización acerca de la subordinación y
la emancipación. Ese lugar desde el que se habla/
escribe es la especificidad étnica de la Mestiza,
quien, en la mezcla, situada entre dos, traza una
línea de fuga sin retorno.35

En su obra Borderlands/La Frontera, Gloria Anzaldúa
“combina prosa y poesía para expresar y conceptualizar los
diversos aspectos de su opresión, identidad y agencia como
chicana-lesbiana”.36 Esta obra, que por momentos navega
entre lo autobiográfico (autohistórico, haciendo alusión
al concepto de “autohistoria” de la misma Anzaldúa), el
testimonio, la poesía y las memorias, tiene como eje central
la conceptualización de la frontera. Si bien la frontera a la que
Anzaldúa se refiere le permite ubicar una realidad externa,
geográfica y cultural, también es un estado de conciencia,
el de la mestiza.37. En su texto, La conciencia de la mestiza/
Hacia una nueva conciencia, Anzaldúa retoma el concepto
de “raza cósmica” de Vasconcelos para plantear su idea del
35

Lópiz Cantó, 110.

36
Zinn y Zambrana, “Chicanas/Latinas Advance Intersectional Thought
and Practice”, 683.
37
María Victoria García-Serrano, “Gloria Anzaldúa y la política de la identidad”, Revista Canadiense de Estudios Hispánicos 19, núm. 3 (1995): 484.
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�Las nuevas conciencias

mestizaje, señalando que la raza híbrida -aquella se surge
como producto de la mezcla racial, ideológica, cultural y
biológica- tiene una conciencia “ajena”, una conciencia
mestiza, una conciencia de las Borderlands.38 La Nueva
Mestiza tiene la capacidad de desarrollar tolerancia hacia
las contradicciones, pues:
[…] aprende a ser india en la cultura mexicana, a ser
Mexican desde un punto de vista Anglo. Aprende a
hacer juegos malabares con las culturas. Posee una
personalidad plural, opera en un modo pluralista
-nada se desecha, lo bueno, lo malo y lo feo, nada
se rechaza, nada se abandona-. No solo sostiene las
contradicciones, convierte la ambigüedad en otra
cosa.39

Esta idea de la pluralidad de identidades opera
también en la obra de Chela Sandoval, Metodología de la
Emancipación, cuyo proyecto primordial es desarrollar una
teoría, un método de los movimientos sociales opositores
y de la conciencia opositora en el mundo posmoderno, así
como identificar una metodología de las personas oprimidas
como una metodología de la emancipación, y finalmente,
trazar retóricas de resistencia, dominación y conciencia
de coalición.40 Sandoval sugiere que el movimiento social
conocido como “feminismo estadounidense tercermundista”
proporcionó el acceso a una manera distinta de concebir
no solo la conciencia feminista sino también la actividad
opositora en general. Para ella, el feminismo estadounidense
38
Gloria Anzaldúa, Borderlands/La Frontera. La nueva mestiza, ed. Sonia Saldívar-Hull, Carmen Valle, y Karin Ikas (Capitán Swing, 2016), 133.
39

Anzaldúa, 136.

40
Chela Sandoval, Metodología de la emancipación, trad. Julia Constantino, Primera edición (México: Universidad Nacional Autónoma de México,
Programa Universitario de Estudios de Género, 2015), 51.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las nuevas conciencias

tercermundista se concibió en oposición y resistencia a los
feminismos hegemónicos. Por ello, en su desarrollo, fue
capaz de reunir movimientos estadounidenses en pro de la
justicia social, no solo entre sí, sino con los movimientos
globales que trabajaban en favor de la descolonización.41
La pluralidad de identidades no conflictuadas, o
capaces de convivir con la contradicción, es lo que Gloria
Anzaldúa propone como “conciencia de la mestiza”. Para
Sandoval, es un claro ejemplo de cómo una conciencia
diferencial tiene cabida en la práctica dentro del feminismo
estadounidense tercermundista y radical.42 La conciencia
diferencial y el movimiento social se vinculan con la
necesidad de tomar y mantener posiciones políticas y de
identidad sólidas en el mundo social.43 Como hemos visto,
esto fue claro en las luchas chicanas en general, y en las del
feminismo en particular. Asimismo, como veremos en el
siguiente apartado, se volvió evidente en los ambientalistas,
cuyas demandas se articularon y fortalecieron con las de los
chicanos y las de los grupos feministas.
Movimiento Chicano y ambientalismos
A finales del siglo XIX, en medio de la era progresista,
surgieron en Estados Unidos diversos movimientos
ambientales de corte conservacionista y preservacionista.
Ya fuera impulsando la creación de zonas gestionadas por
profesionales, o creando parques naturales para proteger
los paisajes y la vida silvestre, ambos movimientos eran
encabezadas principalmente por hombres blancos de clases
medias y altas. En este sentido, sus preocupaciones no sólo no
41

Sandoval, 46.

42

Sandoval, 133.

43
Sandoval, 121.
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�Las nuevas conciencias

contemplaban a los miembros de la sociedad más afectados
por estos impactos, sino que en ocasiones empeoraron sus
condiciones de vida: algunos grupos de nativos americanos,
por ejemplo, fueron removidos de sus territorios para crear
parques nacionales como Yellowstone,44 mientras que en
las ciudades los habitantes de barrios marginados fueron
expulsados para construir parques urbanos como Central
Park, en Nueva York.45 Los grupos afectados no tardarían
en organizarse como reacción a estas exclusiones. Aunque
no se hacían llamar a sí mismos “ambientalistas”, en cuanto
no tenían las mismas preocupaciones que los ambientalistas
hegemónicos, su lucha por acceder a los medios necesarios
para su subsistencia, y por habitar ambientes sanos, podría
clasificarse como una lucha en contra del racismo ambiental
del que eran sujetos.46
Si la lucha de los indígenas norteamericanos se centró
en los parques y reservas naturales, y la de los afroamericanos
principalmente en las ciudades, la de los mexicoamericanos
tendría su inicio más notable en el campo. Los movimientos
agrarios -que como veremos, también fueron ambientales-,
44
Mark David Spence, Dispossessing the Wilderness: Indian Removal
and the Making of the National Parks (Oxford University Press, 1999).
45
Roy Rosenzweig y Elizabeth Blackmar, The Park and the People: A
History of Central Park (Cornell University Press, 1992), 65–73.
46
En Atlanta, por ejemplo, donde la segregación acrecentaba la marginación urbana, la Atlanta Neighborhood Union se involucró directamente
en el cuidado de su entorno y llevaron a cabo campañas para sanear hogares
y barrios, trabajando para reducir las enfermedades provocadas por el aire y
agua contaminados. Ver: Susan A. Mann, “Pioneers of U.S. Ecofeminism and
Environmental Justice”, Feminist Formations 23, núm. 2 (2011): 12–15. Una
situación similar ocurrió en Chicago durante el periodo de la “Gran Migración”, donde organizaciones como la Chicago Urban League se formaron para
demandar mejores condiciones de vida tras la llegada de miles de afroamericanos provenientes de los estados sureños. Ver: Lisa J. Young y Mangala Subramaniam, “Eco-critical Consciousness Meets Oppositional Consciousness:
Reading Early Chicago Housing Activism Through an Environmental Lens”,
Sociological Focus 50, núm. 2 (2017): 198–212.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las nuevas conciencias

tuvieron una huella profunda en el desarrollo del pensamiento
y la identidad chicana.47 Acusada frecuentemente de tener
prácticas poco eficientes y ambientalmente dañinas, la
población de origen mexicano perdió poco a poco su
propiedad en manos de las compañías agrícolas y de sus
abogados. Esta pérdida de recursos, algunos de ellos de uso
comunitario, derivó en la intrusión de actividades extractivas
como la tala de árboles, la minería, o la ganadería a gran
escala, y finalmente con la subordinación de la mano de obra
mexicoamericana a estos intereses.48
Como mencionamos anteriormente, los movimientos
surgidos en los años sesenta comenzarían a cuestionar cada
vez más esta situación. Encabezados por César Chávez y
Dolores Huerta, la ya mencionada United Farm Workers
emprendió una fuerte campaña contra el uso de pesticidas
en los campos agrícolas de California entre 1965 y 1971.49
Una segunda oleada de ambientalismos, impulsada por la
publicación del libro Silent Spring, de Rachel Carson, había
cobrado fuerza denunciando el uso de pesticidas como el
DDT y sus impactos sobre algunos animales, incluyendo a
los consumidores de productos agrícolas, pero no tomaba en
cuenta a los trabajadores del campo.50 Aunque ambos grupos
47
Aunque no lo tratamos en este artículo, esto es también muy evidente en la literatura chicana. Ver Imelda Martín Junquera, “Ecocrítica, racismo
medioambiental y renacimiento chicano”, en Tendencias de la narrativa mexicana actual, ed. José Carlos González Boixo (Madrid: Iberoamericana/Vervuert/Bonilla Artigas Editores, 2009), 229–44.
48
Devon G Peña, “The Scope of Latino/a Environmental Studies”, Latino Studies 1, núm. 1 (marzo de 2003): 50, 55, https://doi.org/10.1057/palgrave.
lst.8600009. El relato biográfico de Anzaldúa se construye en buena parte sobre
estas experiencias que eran las de su familia, que tras quedarse sin ganado y sin
tierras para cultivar, se vio orillada a trabajar para los “anglos”.
49
Laura Pulido, Environmentalism and Economic Justice: Two Chicano
Struggles in the Southwest, Society, Environment, and Place (Tucson, Arizona:
Uniersity. of Arizona Press, 1996), cap. 3.
50
Sobre este punto, ver Devon G. Peña, Mexican Americans and the
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las nuevas conciencias

se oponían al uso indiscriminado de estos químicos, lo que
convertía la lucha mexicoamericana en un movimiento de
justicia ambiental era justamente la “posicionalidad” de los
trabajadores, es decir, la exposición directa que tenían sus
cuerpos ante la toxicidad de esos productos.51
Para los chicanos, este movimiento puede reconocerse
como un antecedente de las luchas que vendrían como
movimientos de justicia ambiental. Éstos serían parte de
una tercera corriente de ambientalismos que durante los
años ochenta retomaron elementos de la ecología radical
para transformar las instituciones políticas y económicas.52
En el caso de los chicanos, los intentos por recuperar
tierras y aguas se convirtieron en un espacio de disputa
no sólo con las autoridades, sino con diversos grupos
ambientales tradicionales. Un claro ejemplo de esto fue el
caso de Ganados del Valle, una cooperativa de desarrollo
comunitaria en el norte de Nuevo México. Durante los años
noventa, esta cooperativa reclamó el acceso a tierras de
pastoreo en una propiedad pública destinada exclusivamente
a los elk (Cervus canadensis), señalando que había espacio
suficiente para ambas actividades. Prejuicios raciales
de grupos ambientalistas hegemónicos como el Sierra
Club -quienes privilegiaban la cacería como método de
conservación- dificultaron sistemáticamente el desarrollo
de las actividades de la cooperativa, que no buscaban sólo la
vitalidad económica de la comunidad, sino la supervivencia
environment: tierra y vida (Tucson: The University of Arizona Press, 2005),
120–22.
51
Laura Pulido y Devon Peña, “Environmentalism and Positionality:
The Early Pesticide Campaign of the United Farm Workers’ Organizing Committee, 1965-71”, Race, Gender &amp; Class 6, núm. 1 (1998): 33–50.
52
Para una síntesis de estos movimientos, y su relación con los movimientos chicanos, ver Peña, Mexican Americans and the environment: tierra y
vida, cap. 6.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de una actividad tradicional que incluía no sólo la cría de
ovejas, sino la fabricación y venta de productos.53
En cuanto a las aguas, es importante mencionar
a los agricultores de acequias, cuyos movimientos se
convirtieron en importantes actores en la política ambiental
al reclamar sus derechos tradicionales de gestión. Entre
los casos más importantes está el de The Culebra, en
Colorado, que ha luchado contra la contaminación del agua
provocada principalmente por compañías mineras. Esta
asociación nació en los años noventa como oposición de
compañías forestales, y ha luchado además en contra de
otros desarrollos como granjas porcícolas o tiraderos de
desechos sólidos. De manera paralela, surgieron en Nuevo
México organizaciones como The New Mexico Acequia
Association, que se han opuesto al desarrollo de complejos
turísticos.54
Además de estos movimientos rurales, los
movimientos urbanos de justicia ambiental se volvieron
cada vez más importantes a partir de la década de los
ochenta y noventa. Un caso emblemático es el de Mothers
of East Los Angeles (MELA), quienes se movilizaron en
contra del establecimiento de un incinerador de desechos
tóxicos. Pardo ha mostrado cómo la organización de estas
mujeres se articuló sobre redes tradicionales -como la
iglesia- y apelando a valores aparentemente conservadores,
como la categoría de “madre”, para desarrollar una
identidad política que las hiciera visibles.55 De igual forma,
otras organizaciones a principios de los años noventa,
53

Pulido, Environmentalism and Economic Justice, cap. 4.

54

Peña, Mexican Americans and the environment: tierra y vida, 165–67.

55
Mary Pardo, “Mexican American Women Grassroots Community Activists: ‘Mothers of East Los Angeles’”, Frontiers: A Journal of Women Studies
11, núm. 1 (1990): 1–7, https://doi.org/10.2307/3346696.
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�Las nuevas conciencias

como el SouthWest Organizing Project, en Albuquerque,
confrontaron a las industrias y el gobierno demandando aire
limpio, agua, alimentos y trabajos seguro. Esta organización
resultó particularmente exitosa, a decir de Córdova, porque
mostró contar con un conocimiento sofisticado, un alto
nivel de conciencia oposicional, así como con estrategias de
disputa que les permitieron insertarse en los debates sobre
la integración económica entre México y Estados Unidos,
el desarrollo económico local, y cambios a nivel de barrio
que incluyen gentrificación, infraestructura, impuestos,
manejo de recursos, zonificación, entre otros.56
El hecho de que muchos movimientos de justicia
ambiental estuvieran encabezados por mujeres, y de
que muchas veces fueran ellas las principales víctimas
de esas afectaciones, llamó la atención de pensadoras
ecofeministas -que también formaban parte de la tercera ola
de ambientalismos-, quienes se cuestionaron cuáles eran los
vínculos entre la ecología y el género.57 Una de las pioneras
en estos estudios, Ynestra King, postuló que la explotación
económica, el racismo contra los indígenas, así como la
dominación sobre la tierra, tenían sus raíces en la ideología
patriarcal occidental.58 De manera similar, la filósofa de la
56
Teresa Córdova, “Grassroots Mobilization by Chicanas in the Environmental and Economic Justice Movement”, Voces: A Journal of Chicana/Latina
Studies 1, núm. 1 (1997): 49.
57
Una de las pensadoras más importantes en esta materia fue Carolyn
Merchant, quien postuló que antes de la revolución científica moderna, la naturaleza era concebida como un organismo vivo, o como una madre nutricia
para la humanidad. Sin embargo, de la mano de científicos como Francis Bacon, William Harvey o René Descartes, esta visión se tornó en una más bien
mecanicista, llevando al dominio sobre la naturaleza y las mujeres. Carolyn
Merchant, The Death of Nature. Women, Ecology, and the Scientific Revolution
(San Francisco: Harper &amp; Row, 1989).
58
Ynestra King, “Toward an Ecological Feminism and a Feminist Ecology”, en Machina Ex Dea. Feminist Perspectives on Technology, ed. Joan Rothschild (New York: Pergamon Press, 1983), 118–29, https://nature.berkeley.edu/
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ciencia Vandana Shiva señalaría unos años más tarde que,
en su afán de subordinar la naturaleza, la ciencia moderna
pecaba de reduccionista y amenazaba otras formas vida
inspiradas en conocimientos locales y localizados.59
Diversos académicos chicanos han retomado
estas posturas para explicar los movimientos de justicia
ambiental encabezados por mujeres. Sin embargo, la
articulación entre teoría y praxis no siempre es evidente.
Estudios de caso han mostrado que algunas activistas
tienen ideas cercanas al ecofeminismo, aunque no siempre
se identifican con esa corriente o no les resulta familiar.
“Mientras algunas mujeres teorizan sobre la filosofía (del
ecofeminismo), otras están actuando en sus comunidades a
través de complejas intersecciones de género, raza y clase”,
señala Malia Davis, reconociendo que existe una amplia
brecha entre la academia y movimientos comunitarios.60
Algo similar señala Kirk, quien apunta la necesidad de tejer
alianzas entre ecofeministas y activistas, sobre todo en los
programas de Estudios de Mujeres y Estudios Chicanos que
nacieron en las universidades estadunidenses a raíz de los
movimientos de los años sesenta y setenta.61
Un ejemplo de cómo las perspectivas feministas,
ambientales y el activismo chicano se han complementado
exitosamente es el de los trabajos del antropólogo, ecólogo
departments/espm/env-hist/articles/16.pdf.
59
Vandana Shiva, Staying Alive: Women, Ecology and Development
(London: Zed Books, 1988).
60
Malia Davis, “Philosophy Meets Practice: A Critique of Ecofeminism
through the Voices of Three Chicana Activists”, en Chicano Culture, Ecology,
Politics: Subversive Kin, ed. Devon G. Peña (Tucson: University of Arizona
Press, 1999), 228.
61
Gwyn Kirk, “Ecofeminism and Chicano Environmental Struggles:
Bridges across Gender and Race”, en Chicano Culture, Ecology, Politics: Subversive Kin, ed. Devon G. Peña (Tucson: University of Arizona Press, 1999), 195.
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y activista chicano Devon Peña. Para este autor, es en
lo político donde la filosofía se vuelve práctica, y donde
la ecología puede desafiar las ideas del crecimiento sin
límites y de la explotación capitalista de la naturaleza.
Tanto la ecología como los estudios chicanos, afirma Peña,
comparten una visión emancipatoria y transformadora de la
política, en cuanto parten del conocimiento local -chicano y
nativo americano- más que de la construcción de verdades
universales.62 Por citar un ejemplo de este conocimiento
local, el mismo Peña recurre a su abuela:
Mi abuela conocía bien el medio ambiente: Cultivaba
un huerto familiar; conocía las plantas silvestres y
sus propiedades medicinales y nutritivas; era una
ferviente conservadora de semillas y comprendía
la importancia de seleccionar las mejores y más
diversas para la siguiente temporada; me advirtió
que me mantuviera alejada del arroyo Chacón
porque estaba lleno de aguas residuales sin tratar
y había observado que otros niños del vecindario
se enfermaban después de jugar en las aguas
contaminadas. En otras palabras, mi abuela
era una etnocientífica indígena. Tenía enormes
conocimientos etnoecológicos y agroecológicos.63

Peña continúa señalando que en la mayoría de las
comunidades con las que ha trabajado existe este tipo de
conocimiento. Sin embargo, en un ejercicio de violencia
epistémica, éste suele ser desacreditado por expertos
62
Devon G. Peña, “Introduction”, en Chicano Culture, Ecology, Politics: Subversive Kin, ed. Devon G. Peña (Tucson: University of Arizona Press,
1999), 3–22.
63
Devon G. Peña, “Structural Violence, Historical Trauma, and Public Health: The Environmental Justice Critique of Contemporary Risk Science and Practice”, en Communities, Neighborhoods, and Health, ed. Linda
M. Burton et al. (New York, NY: Springer New York, 2011), 211, https://doi.
org/10.1007/978-1-4419-7482-2_11.
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tanto de las grandes corporaciones como del gobierno,
calificándolo como muy ‘cualitativo’ o ‘emotivo’, y por lo
tanto ‘no científico’. Esto, concluye Peña, no sólo resulta
poco democrático, sino que poco científico, en cuanto
desacredita formas de conocimiento que contribuirán
a encontrar mejores soluciones para los problemas
ambientales, escapando de los análisis más simplistas
centrados en el costo-beneficio. Es entonces, como señala
Peña, que las cualidades oposicionales de la ecología le
permiten convertirla en una ciencia subversiva, que debe
seguir trabajando a lado de las comunidades chicanas para
hacer frente a las formas explotadoras de la naturaleza que
impone el capitalismo y la ciencia occidental.64
Comentarios finales
El movimiento chicano, entendido como un movimiento de
liberación, tiene profundas raíces históricas que explican
la opresión de la población mexicoamericana en los
Estados Unidos. La emergencia del movimiento en los
años sesenta, basado en una fuerte conciencia oposicional,
fue una plataforma para que surgieran otras formas de
abordar los problemas que aquejaban a la comunidad
chicana, producto de sus condiciones de exclusión. Así,
sin separarse por completo de las luchas por su identidad
política, las vertientes feministas y ambientalistas surgidas
del movimiento chicano, trazaron caminos alternativos a
los feminismos y ambientalismos hegemónicos.
Como vimos, durante la década de 1970 las chicanas se
desprendieron del Movimiento Chicano en un esfuerzo por
atender las demandas específicas de las mujeres en aspectos
de educación, sexualidad, o acceso a mejores condiciones
laborales. Al mismo tiempo, se alejaron de los postulados
64
Peña, 211–15.
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�Las nuevas conciencias

de los feminismos blancos al mantener en su programa la
prioridad de la lucha racial. Su agenda feminista radical -con
un enfoque interseccional compartido con otras feministas
tercermundistas de color- les permitió reflexionar acerca de
las opresiones a las que se enfrentaban, así como teorizar
y publicar sus experiencias y sus estrategias de resistencia.
Por su parte, los ambientalismos chicanos se separaron
de los ambientalismos hegemónicos cuyas preocupaciones
se centraban en la defensa de los parques naturales y la
vida silvestre. Al hacerle frente tanto al racismo como a la
injusticia ambiental, los chicanos tuvieron que enfrentar al
gobierno, las corporaciones, e incluso a los ambientalistas
conservadores. En oposición a los fundamentos de la
ciencia moderna, los ambientalistas chicanos revalorizaron
el conocimiento local y enfatizaron la interdependencia de
los grupos humanos y su entorno. Asimismo, vale la pena
mencionar que en muchas ocasiones las luchas feministas
y ambientalistas han ido de la mano, ya que comparten una
serie de elementos comunes retomados de la conciencia
oposicional chicana.
En suma, podríamos concluir señalando que
el Movimiento Chicano puede analizarse como un
movimiento social con diferentes frentes articulados desde
una misma identidad política. Como vimos, los trabajos
académicos que han analizado esos movimientos, y que
simultáneamente han formado parte de ellos, han seguido
una lógica similar. Desde la filosofía, la antropología o
la ecología, las pensadoras y pensadores chicanos suelen
oponerse a los modelos convencionales de la ciencia
occidental y proponer visiones alternativas que toman como
base su marginalidad y la injusticia epistémica que se ha
ejercido contra otros tipos de conocimiento. Estas miradas
-aunque situadas en un contexto específico- podrían ayudar
a explorar otras formas de leer y entender el mundo, de
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oponerse a lo hegemónico, y de resignificar estrategias y
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que tengan alcances globales.
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96

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
La degradación del Estado y del sujeto en la ideología
neoliberal
The egradation of the State and the subject in neoliberal
ideology
La dégradation d’État et du sujet dans l’idéologie
néolibérale
Raúl Reyes Camargo
https://orcid.org/0000-0001-8820-7249
Universidad Autónoma Metropolitana
Unidad Cuajimalpa, CDMX, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Reyes Camargo, Raúl. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-93
Recepción: 22-05-24
Fecha Aceptación: 11-07-24
Email: raulreyesca84@gmail.com

�La degradación del Estado y del sujeto
en la ideología neoliberal
The degradation of the State and the subject
in neoliberal ideology
La dégradation d’État et du sujet dans
l’idéologie néolibérale
Raúl Reyes Camargo1

Resumen: En el presente escrito se sostiene que la
implementación del libre mercado mediante la ideología
neoliberal en casi todo el orbe ha generado el crecimiento
desmesurado del capital financiero, y se ha vuelto más
poderoso que la mayoría de las naciones, de ahí que no
puedan ser normado por ninguna institución en el Globo.
El capital financiero y el capital productivo concentran
y privatizan: poder económico, tienen el mando sobre
casi todos los mercados; político y jurídico, degradan las
estructuras políticas y jurídicas primordiales para que sean
acordes a sus intereses. Los Estados al ya no poseer soberanía y
al ser degradadas sus estructuras fundamentales se degrada al

“sujeto en los diferentes Estados nación” se erosionan sus
derechos fundamentales, su conexión política y económica.
1
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Cuajimalpa, Cd. de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
97
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 97-148

�La degradación del Estado

Palabras clave: Filosofía política, Estado, Sujeto, neoliberalismo,
capital financiero, lex mercatoria.

Abstract: In this paper it is argued that the implementation
of the free market through neoliberal ideology in almost
the entire world has caused financial capital to grow
disproportionately and be much more powerful than most
nations, hence they cannot be regulated by any institution
in the World. Financial and productive capital concentrate
and privatize: economic power, they have control over
almost all markets; political and juridical, they degrade
the primary political and juridical structures so that they
are consistent with their interests. As the States no longer
possess sovereignty and as their fundamental structures
are degraded, the “subject in the different nation States” is
degraded. Their fundamental rights and their political and
economic relationship eroded.
Keywords:
Politic
Philosophy,
State,
neoliberalism, financial capital, lex mercatoria.

Subject,

Résumé: Dans cet écrit, on soutient que la mise place du
libre marché à travers l’idéologie néolibérale dans presque
le monde entier a entraîné une croissance disproportionnée
du capital financier et qu’il est devenu beaucoup plus
puissant que la plupart des pays, de sorte qu’il ne peut
être réglementé par aucune institution du monde. Le
capital financier et le capital productif se concentrent et se
privatisent : pouvoir économique, ils contrôlent presque
tous les marchés ; politiques et juridiques, ils dégradent les
structures politiques et juridiques primaires au point de les
rendre conformes à leurs intérêts. À mesure que les États
ne possèdent plus de souveraineté et que leurs structures
fondamentales se dégradent, le « sujet dans les différents
États-nations » se dégrade, leurs droits fondamentaux et
leur lien politique et économique s’érodent.
Mots-clés: Philosophie politique, État, Sujet, néolibéralisme,
capital financière, lex mercatoria.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
98
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 97-148

�La degradación del Estado

Introducción
El objeto de este escrito lo constituye el conjunto de razones
por las cuales se puede sostener que existe una degradación
del Estado y del sujeto en la ideología neoliberal en
nuestro presente, además resta decirlo, en el sentido de
dicha afirmación. Por ello, el objetivo de este escrito,
consiste en mostrar dichas razones y como fin secundario
establecer una crítica a la práctica del neoliberalismo,
pues las consecuencias de sostenerlo en el orbe global son
severamente preocupantes.
Si se usa el término neoliberalismo se trata de una
ideología dominante, la cual, como bien señala Louis
Althusser es un conjunto de ideas afines practicadas por una
mayoría, por ello, él sostiene que la ideología dominante
interpela a los sujetos desde que nacen, porque son ideas
que se practican por las Instituciones del Estado y por una
gran mayoría. Historiadores como Fernando Escalante, y el
teórico social David Harvey entienden perfectamente esta
característica de la ideología dominante, es una práctica de
ideas que casi no se cuestionan o la crítica no logra cambiar
esta práctica.
Entonces, se debe mostrar cómo se gesta el
neoliberalismo como corriente de pensamiento con raíces
filosóficas y posteriormente forma una ideología dominante
mediante su implementación histórica por la mayoría de
naciones desde la década de los setentas. En el 2008 surge
un evento que modifica al neoliberalismo y le dota de un
poder político privado enorme, pues una falla en el sistema
hipotecario de EUU desencadenó una serie de problemas
económicos en otros países, el mundo sufre una de las peores
crisis económicas derivada de la especulación financiera de
las hipotecas, auspiciadas en la ideología neoliberal que
proclama la desregulación de los mercados. Fenómeno que
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 97-148

�La degradación del Estado

se convirtió en objeto de estudio para varios especialistas.
Posteriormente, se exponen las cuatro razones por las que se
sostiene que el Estado se degrada. La primera explica cómo la
ideología neoliberal debilita las formas políticas de gobierno
de los diferentes Estados-nación, se muestra cómo en los
Estados donde existe un esquema democrático, la agenda
neoliberal se cumple, pero en realidad son democracias
simuladas mediante el voto, ya varios autores, incluso, sin
usar la palabra neoliberalismo, lo habían denunciado antes:
las democracias burguesas implican una representación débil
y esto permite que los poderes financieros implementen
su agenda. En la segunda, se expone una nueva realidad
que no había sido pensada por la filosofía política porque
simplemente es una realidad histórica del siglo XXI, y es
que si el capitalismo tradicional se había distinguido por su
conexión con la producción real, ahora el capital financiero
se distingue por el desarrollo de las grandes corporaciones
financieras que generan ganancias hipergigantes en el sector
especulativo, tan grande es su capital como lo es su poder
político privado. Una de las funciones monopólicas del
Estado que es administrar el Derecho, ahora las grandes
transnacionales lo administran, lo que los juristas conocen
como lex mercatoria. Esto genera, un problema global, pues
el poder político privado que generan los capitales financieros
es tan grande que ningún país lo ha podido controlar. Para
escribirlo con una metáfora inspirada en la obra de Thomas
Hobbes, El capital financiero es una bestia más poderosa que
el Leviatán (El Estado) La cuarta, es que el neoliberalismo
para cumplir su agenda debilita las arquitecturas jurídicas
de las diferentes naciones donde se instaura con el fin de
poder “liberar” hasta agotar las posibilidades el mercado en
todos los ámbitos, lo que produce que el derecho, pierda su
carácter social y político, pues los derechos fundamentales
que fundan el pacto social son reducidos para dar lugar a los
derechos del mercado.
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�La degradación del Estado

En la segunda parte del desarrollo de este escrito
se especifica el sentido en el cual se puede hablar de la
degradación del sujeto. Aquí, se piensa en el sujeto concebido
en su ser político que se corresponde con un Estado. El
sujeto, tiene su dimensión política, jurídica y económica,
lo que Marx no se cansó de señalar acerca de esta última
dimensión. En este sentido si el Estado y sus potestades
se ven degradadas, lo mismo pasará con el sujeto, pues
es una realidad que la sociedad contemporánea no puede
existir un Ciudadano si este no está en un marco regulado
por cuatro grandes aristas: económica, política, jurídica y
social. El ciudadano sin “Derechos fundamentales” tiende
a ser desdibujado de su ser.
Huelga decir, que el método del se abreva es la
iusfilosofía: se utiliza la fenomenología del presente político
y jurídico con el fin de pensar el ser del Estado y el ser
sujeto entendido como ciudadano. Este trabajo requiere
abrevar de otras disciplinas, pero muy cercanas a nuestros
objetos de estudio, por ejemplo, la Fenomenología jurídica
de Edur Velasco, y los trabajos de Jaime Cárdenas, son
primordiales para rastrear y concebir las repercusiones la
implementación de las policies del neoliberalismo. Cómo un
poder “financiero” se ha gestado en el presente y ha logrado
convertirse en un poder político privado y difuso, superior
a cualquier regulación, se requiere analizar las reflexiones
de otros y por qué no, de mirar el presente con las pocas
herramientas que posee la filosofía y las otras disciplinas.
I. Rastros de la ideología liberal
Se relanza la acusación marxista contra la ideología
neoliberal, pues la lógica del capital sigue vigente. Marx
y Engels sostenían en su época que la economía política
era plenamente acorde al capital y toda aquella filosofía
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�La degradación del Estado

junto con la religión cristiana ignoraban la materialidad del
hombre y de su trabajo, lo que llevaba a la mistificación de
la concepción del ser humano y a la justificación teórica,
moral y social de la explotación, además, muestra la
fetichización de las mercancías.2 Se incrustaron elementos
metafísicos en la economía política, en las filosofías, La
Filosofía del Derecho de Hegel3 es un ejemplo, y la religión
servían para naturalizar tanto a nivel teórico como práctico
la extorsión de la plusvalía.
Se lee en el capital de Marx:
“La ley de la acumulación capitalista, que se pretende
mistificar convirtiéndola en una ley natural, no expresa,
por tanto, más que una cosa: que su naturaleza excluye
toda reducción del grado de explotación del trabajo o
toda alza del precio de éste que pueda hacer peligrar
seriamente la reproducción constante del régimen
capitalista y la reproducción del capital sobre una escala
cada vez más alta. Y forzosamente tiene que ser así, en
un régimen de producción en que el obrero existe para
las necesidades de explotación de los valores ya creados,
en vez de existir la riqueza material para las necesidades
del desarrollo del obrero4.

Para justificar la expoliación se mistifica mediante la
ideología. La lógica de la extorsión del trabajo de los obreros
del régimen capitalista no ha cambiado en lo esencial, pero
sí han cambiado las envolturas metafísicas5 y la expansión
2
Cf. Carlos Marx, Manuscritos económicos filosóficos, Crítica de la dialéctica hegeliana y de la filosofía de Hegel en general, 51-119.
3
Cf., Raúl Reyes Camargo, “La antifilosofía de Marx en la Crítica a la
Filosofía del Derecho de Hegel y en los Manuscritos Económicos Filosóficos De
1844”. en Aítías, Vol. 2, n.º 4, diciembre de 2022, 155-89.
4

Carlos Marx, El capital, 374.

5
Hayek retoma a Adam a Smith, para sostener que lo más natural es que
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y la sofisticación del circuito C-D-M (Capital-DineroMercancía) mediante el crédito y la financiarización de
la economía. Es decir, desde el siglo XIX al presente, han
sido muy pocas las modificaciones en la lógica del capital,
una de las más significativas es el crecimiento del capital
financiero. La ideología dominante entendida como el
conjunto de ideas que realizan una apología de la extorsión,
de la expoliación del trabajo, se ha relanzado pues ahora se
mistifica la circulación del capital en el sector financiero
especulativo6. La ideología neoliberal, podría decirse, es
una suerte de reactualización de las ideas que encubren la
explotación, operación que realiza mediante la instauración
del libre mercado en las sociedades y postula al individuo
que vive para el mercado y se realiza en éste, solo puede
ser exitoso si el individuo se lo merece, únicamente puede
ser libre en las opciones que le ofrece el sistema del libre
mercado. Fórmulas, repetidas una y otra vez por los
economistas neoclásicos como la panacea de los problemas
sociales, a saber, la libertad de los individuos, la superación
de la pobreza, la satisfacción de todas las necesidades es
posible en el mercado, pero lo cual ha sido cuestionado.
Durante los siglos XVIII y XIX, el liberalismo clásico
como la ideología dominante, bajo su lema laissez faire,
avaló las extorsiones del capital al proletariado, se enquistó
el ser humano busque su beneficio. La conclusión de Hayek resulta obvia, solo
en un sistema donde el Estado mediante sus instituciones, vigilen que el mercado funcione correctamente, es posible que el hombre obtenga sus beneficios.
Se traza la relación biunívoca: el individuo que busca su beneficio, solo lo podrá
lograr en el mercado. Para Hayek esto sería lo más natural de la sociedad humana y no lo que se mal interpretó por los que postulaban el estado de naturaleza y
el derecho natural. Cf., Friedrich Hayek, Los Fundamentos de la libertad, 333y ss.
6
En el tomo tercero de El capital, nos habla de cómo el dinero y el crédito
funcionan como una nueva forma de mercancía intercambiable, lo que genera
la posibilidad de acumular más capital, en función del uso que se le pueda dar
al ciclo, C (Capital) D (Dinero) Mercancía (M) (Cf., Carlos Marx, El capital III.
Crítica de la economía política. 1959, 437-527)
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en las producciones intelectuales7, como representantes
se pueden evocar a Adam Smith y a los fisiócratas. Ante
lo cual muy pocos tuvieron ideas resistentes8 como las de
Marx y las de Engels en pleno siglo XIX. La ideología
se enquista en la consciencia de los individuos y en las
sociedades, lo que conlleva a que la lógica de extorsión del
capital y sus justificaciones se perciban por los individuos
y una gran parte de la sociedad como una realidad dura,
incluso por cierto grupo de intelectuales. A principios del
siglo XX, György Lukács, en Historia y consciencia de
clase,9 explica cómo la consciencia de sí de la clase obrera,
en un gran sector, permanece completamente velada, lo
que provoca que los individuos y sociedades justifiquen
su propio yugo apelando a que solo siguen lo que mejor
se empata con las leyes de la naturaleza, es decir, con las
leyes del mercado: oferta y demanda, autorregulación del
mercado si y solo si es libre, además, la naturaleza del
individuo consiste en conquistar los beneficios del mercado
mediante la meritocracia. A mediados del siglo XX surgió
otra vertiente crítica, la formó Karl Polanyi, el opositor de
Ludwig von Mises y de Friedrich August von Hayek, los
padres intelectuales del neoliberalismo, ya lo advertía en
1944, pues se lee en La gran transformación:
7

Cf., Harold Laski, El liberalismo europeo, 202-224.

8
Alain Badiou, en plena crítica de Louis Althusser señala que si bien hay
ideologías dominantes, también existen ideologías resistentes como aquella de
las masas que se sublevan (Cf., Alain Badiou y François Balmes, De L’ideologie
(1976) en Alain Badiou, Les Années Rouges, 124 y ss.)
9
György Lukács escribe: “La burguesía era ideológicamente fuerte, sin
resquebrajaduras. Todavía lo eran comienzos del siglo XIX, cuando su ideología, la idea de la libertad burguesa y la democracia, la idea de un automatismo
de las leyes naturales en la economía, todavía no había sido minada interiormente, cuando la burguesía tenía aún la esperanza, y podía tenerla de buena fe,
de que esa libertad democrática y burguesa, de que esa soberanía de la economía, habían de traer un día el bienestar de la humanidad (Historia y Consciencia
de clase, 233)
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pues […] la idea de un mercado autorregulado
implica una utopía absoluta. Semejante institución no
podría haber existido en ninguna época sin aniquilar
la sustancia humana y natural de la sociedad; habría
destruido físicamente al hombre y transformado
la sociedad en un páramo. Inevitablemente, la
sociedad adoptó providencias para protegerse, pero
cualquiera que de esas medidas dañaba el mercado
autorregulado, desorganizaba la vida industrial, y
así, ponía en peligro a la sociedad en otro sentido.10

Polanyi, analizaba el progreso del capital a mediados
del siglo XX y preveía lo que pasaría en las décadas de los
setentas, se implantaría con pretextos utópicos una de las
más crueles distopías de las que hoy somos contemporáneos.
I.1 Definición provisional del neoliberalismo
Una posible definición de neoliberalismo podría basarse
en los trabajos de David Harvey, Fernando Escalante, Kari
Polanyi Levitt y Karl Polanyi, entre otros autores.
Es un conjunto de ideas afines, pese a su diferencia
interna11, que conforma una ideología dominante a escala
global, del topos uranus de las ideas propuestas por sus
fundadores (Ludwig von Mises y Friedrich Hayek) se
traduce en prácticas políticas, jurídicas y económicas que
se justifican bajo una supuesta consecución del bienestar
para el ser humano, y deviene un programa geopolítico12.
Althusser, señala en “La ideología y los aparatos ideológicos
10 Karl Polanyi, La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, 65.
11
Puede encontrarse una problematización sobre las raíces intelectuales
del neoliberalismo en Damien Cahill, Melinda Cooper, Martijn Konings, David
Primrose, The Sage Handbook of neoliberalism.
12
Cf., Ludwig von Mises, Liberalismo. La tradición clásica, 19 y ss.
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del Estado” que uno de los objetivos de una ideología es
conservar y reproducir los modos de producción vigentes,
función propia de la ideología neoliberal, además de
envolver a la mayoría de las naciones. Su práctica podría
explicarse mediante los conceptos de falsa consciencia de
György Lukács, o la consciencia reificada atribuible a Walter
Benjamin13, porque es concebida por los que están sujetos
a ella, como si se tratara de una ley de la naturaleza, o de
la ley de la gravedad. Sus supuestas verdades irrefutables:
el libre mercado y el individuo exitoso. Asimismo, traza
un maniqueísmo, pues cualquier decisión gubernamental
o colectiva que busque el bien común, implica un tránsito
hacia el comunismo o socialismo, se emprende un camino
hacia el mal, las acciones de los gobiernos que benefician
a los colectivos van contra la libertad de los individuos y
significa un paso hacia el “totalitarismo”14.
En esta ideología el papel de las instituciones del Estado
consistiría en crear, preservar y favorecer el libre mercado,
Cf., Walter Benjamin, Discursos interrumpidos I. Podría decirse
lo cotidiano es el espacio de análisis; el ámbito de la fantasmagoría provocada por el mundo de lo material elevado a fetiche.
13

14
Por ejemplo, Milton Friedman escribe: “On peut croire —et c’est mon
cas— que le communisme détruirait toutes nos libertés […]” (Podemos creer, es
mi caso, que el comunismo destruiría todas nuestras libertades.) (Milton Friedman, Capitalisme et liberté, p. 63) O bien se puede leer de Hayek: “El completo
colapso de la creencia en que son asequibles la libertad y la igualdad a través del
marxismo [escribe Mr. Peter Drucker-], ha forzado a Rusia a recorrer el mismo
camino hacia una sociedad no económica, puramente negativa, totalitaria, de esclavitud y desigualdad, que Alemania ha seguido. No es que comunismo y fascismo sean lo mismo en esencia. El fascismo es el estadio que se alcanza después que
el comunismo ha demostrado ser una ilusión, y ha demostrado no ser más que
una ilusión, tanto en la Rusia estalinista como en la Alemania anterior a Hitler”
(Friedrich von Hayek, Camino de servidumbre, 58) Esto coincide con el anticomunismo de Margaret Thatcher y Ronald Reagan (Gálvez Carcelén, “M. El thatcherismo y su herencia en el siglo XXI. Los británicos entre el conservadurismo
y el liberalismo económico” Pie de Página, (2022), 20-22. Recuperado a partir de
https://revistas.ulima.edu.pe/index.php/piedepagina/article/view/6200)
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por ello debe vigilar la calidad y la integridad del dinero, es
decir, las monedas deben de conservar un valor. Igualmente,
debe de ser capaz de normar, implementar y ejecutar, las
medidas de protección para el correcto funcionamiento
de los mercados, pero no para las medidas que consideren
las instituciones del Estado para el bienestar colectivo, el
objetivo de las instituciones consiste en proteger los intereses
de los grandes capitales. Para poder ejecutar la protección a
las transacciones comerciales, entre ellas las financieras, los
Estados nación deben poseer estructuras militares y policiales
para asegurar la propiedad privada ilimitada y el libre
comercio de todos los bienes de consumo, servicios y bienes
financieros. Además, los mercados necesitan “seguridad” de
sus intereses, no le preocupan las normas que emanen de la
voluntad de los ciudadanos de las diferentes naciones ni que
se busquen bienes colectivos o el bien común. Los bienes
y servicios que distribuyen las instituciones del Estado,
entre ellos: educación, recursos naturales (agua, minerales y
petróleo) la salud, la seguridad social, deben de privatizarse,
o como diría la jerga neoliberal, deben de liberarse porque las
instituciones del Estado son incompetentes y son corruptas.15
Hayek sostuvo que si hay bienes y servicios que no pueden
liberarse y queda la responsabilidad de distribuirlos a los
poderes estatales esto no implica el monopolio estatal, sino
que debe de existir la posibilidad de su distribución en el
sector privado16. En este tenor, las instituciones del Estado
deben circunscribirse a funciones mínimas y deben evitar su
intervención, incluso en la normatividad correspondiente a
las transacciones venta compra, inversiones (implementación
y ejecución de leyes) pues si intervienen, atentan contra la
15
Fernando Escalante, narra cómo las instituciones del Estado, al ser
adelgazadas, se vuelve más difícil lograr sus objetivos, eso ayuda a dibujar en la
narrativa neoliberal a las instituciones del Estado como inútiles e incompetentes. (Cf., Historia mínima del neoliberalismo)
16
Cf., Friedrich A. von Hayek, Fundamentos de la libertad, 271-272.
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libertad y echan a perder los beneficios del libre mercado,
en jerga neoliberal el Estado debe adelgazarse. Pues, las
instituciones del Estado si limitan demasiando se vuelven
tiranía17, lo mejor lo ofrece el mercado, para decirlo con
Adam Smith, al fin y al cabo, existe “una mano invisible”
que lo autoregula para que llegue a todos18.
El punto es que el libre mercado no solamente significó
la liberación de los bienes y servicios del Estado, sino que
se amplió sin ninguna regulación el sector de comercio con
los activos financieros. El capital financiero es un fenómeno
que en gran medida se debe a la falta de regulación de su
mercado. La crisis financiera internacional del 2008 inicio
con la desconfianza crediticia en las hipotecas19 e impactó
a nivel global. Esta crisis fue generada principalmente por
el nulo control, o mínimo, por parte las instituciones de
los Estados Unidos de América, es decir, el Estado nación
más poderoso del mundo, no pudo normar, implementar ni
ejecutar un control sobre los capitales financieros ni sobre
sus operaciones en su propio territorio. En otras palabras,
el mercado se amplió tanto que ni siquiera los países más
poderosos pueden someterlo a la ley.20
17
Cf., Milton Friedman, Free to choose, p. 3. La economía capitalista de
libre mercado sería la única posible donde el individuo puede ejercer su libertad. David Harvey, Breve Historia del neoliberalismo, p. 8. Fernando Escalante,
Historia Mínima del neoliberalismo, 17-30.
18

Cf., Adam Smith, El origen de la riqueza de las naciones, 554.

19
Boris Salazar muestra lo complejo de la financiarización de las hipotecas en la crisis del 2008 en Estados Unidos, y las operaciones que se llevan
a cabo dentro del circuito de las entidades financiares, que logran escapar a
los controles fiscales mediante la creación de bancos propios, fondos institucionales y capitales financieros. (Boris Salazar, “Tiempo y capital financiero en el
capital de Marx”, en Revista de Economía Institucional, Vol. 20, No. 39, Segundo
semestre/2018, 108.)

Quizá la única excepción sea China y Rusia, pero bajo muchas
reservas principalmente porque los datos bibliográficos sobre su modelo económico son muy reservados por el mismo país. Los datos que
20

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En la ideología de libre mercado el individuo exitoso,
egoísta que busca su beneficio21 extirpa de toda idea de
sujeto colectivo, de subjetivaciones políticas, artísticas,
científicas (es abandonada la investigación que no sirve para
el mercado) El sujeto es cosificado hasta convertirlo en una
mercancía, lo transforma en un individuo descontextualizado
de su ser social y lo pone en un escenario irreal, donde el
individuo solo puede desarrollarse en la meritocracia, tal
como lo pregonaron Margaret Thatcher y Ronald Reagan.
Pero, el problema teóricamente es que el neoliberalismo
ha expandido en la práctica al mercado a niveles apenas
conocidos por la humanidad a principios del siglo XXI.
I.2 Algunos problemas teóricos del neoliberalismo
El neoliberalismo entendido como un programa geopolítico
plantea a algunas naciones, su normación, su implementación
y su ejecución mediante la violencia militar. Por ejemplo,
la primera intervención militar en Chile para derrocar a
Salvador Allende, o en Argentina contra Isabel Perón. Es
imperativo subrayar el discurso de odio de los Estados
Unidos hacia lo que ellos llaman comunistas, es decir, es
violencia política y económica en contra de países que
reúsan a seguir las medidas neoliberales, son amonestados
con sanciones económicas como el caso más sangrante de
la historia: Cuba. Otro ejemplo, es todo el discurso de odio
permitiría hacer inferencias correctas.
21
Hayek retoma a Adam a Smith, para sostener que lo más natural es que
el ser humano busque su beneficio. La conclusión de Hayek resulta obvia, solo
en un sistema donde el Estado mediante sus instituciones, vigilen que el mercado funcione correctamente, es posible que el hombre obtenga sus beneficios.
Se traza la relación biunívoca: el individuo que busca su beneficio, solo lo podrá
lograr en el mercado. Para Hayek, esto sería lo más natural de la sociedad y no lo
que se mal interpretó por los que postulaban el estado de naturaleza y el derecho
natural (Cf., Friedrich Hayek, Los Fundamentos de la libertad, 333 y ss.)
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político contra Venezuela, pues cuando Estados Unidos
afirmaba que no existía la democracia y esgrimió un paquete
de sanciones económicas, estableció mecanismos de
sabotaje financiero que coadyuvaron a la crisis económica,
política y social de dicho país. El discurso a nivel político
global y las sanciones a Venezuela cambiaron cuando en
la actual crisis geopolítica de la guerra proxi de la OTAN
en Ucrania contra Rusia, Estados Unidos necesitaba el
petróleo de Venezuela pues ya no se lo compraba a Rusia22.
Los que resisten las modificaciones neoliberales se utiliza la
violencia jurídica y económica. Ésta última es más visible
en las extorsiones del FMI y el Banco Mundial que ejercen
contra sus beneficiaros. Es decir, la ideología neoliberal se
implanta de cualquier forma, sea silenciosa, reproducción
de ideas en la universidad, como los chicago boys de Chile,
o por la vía jurídica como las Reformas estructurales de
México implementadas en los sexenios de Felipe Calderón
y de Enrique Peña Nieto, las cuales buscan favorecer los
capitales supranacionales en detrimento de la soberanía
nacional y de la de la democracia nacional23.
El concepto de ideología neoliberal aunque implica
una base intelectual perfectamente rastreable a las obras de
sus autores icónicos como Mises, Hayek y Friedman, inició
a instaurarse como una ideología dominante, como una
22
Las sanciones fueron relajadas a principios de 2022 y en pleno 2024 se
vuelven a imponer por Estados “Unidos Estados Unidos reimpone sanciones a
Venezuela tras confirmarse la inhabilitación de la candidata opositora María Corina Machado” en línea, https://www.bbc.com/mundo/articles/cxerxj3rgmyo .
23
En este punto resulta importantes dos obras: la de Jaime Cárdenas, El
modelo Jurídico del Neoliberalismo, donde da cuenta de cómo las Reformas estructurales que se localizan en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña
Nieto, obedecen a intereses supranacionales y favorecen a esos intereses, en lugar de favorecer los intereses de la Nación. Además, Édur Velasco Arreguí, en su
libro Fenomenología jurídica de las Reformas Estructurales en México, muestra
cómo se modifican todo el andamiaje jurídico en las diferentes leyes, desde la
Carta Magna hasta la Ley de general de Educación, la Ley Federal del trabajo.
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práctica de gobierno a mediados de 1970 en Chile y de ahí
se expandió a otras naciones. Su programa intelectual nace
como un relanzamiento del liberalismo clásico por parte
de Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek a principios
del siglo XX, que retomaban aquellas ideas de filósofos,
fisiócratas, incluso una de las citas más recurrentes es la
mano invisible del mercado que elabora Adam Smith en El
origen de la riqueza de las naciones. Se coincide con Kari
Polanyi, el relanzamiento tuvo como contexto la oposición
de Hayek y de Mises a las regulaciones de las instituciones
del Estado, tenía alguna relación, en alguna medida, con su
aversión de una implementación defectuosa del socialismo y
el comunismo en las primeras décadas del siglo XX (1926)24.
Entre el liberalismo clásico y el neoliberalismo se
teje la diferencia: la ideología decimonónica pugnaba
por establecer un Estado minimalista, mientras que el
neoliberalismo traslada los bienes y servicios del Estado
al libre mercado25, sus funciones se reducen a proteger
la seguridad, la propiedad privada ilimitada, el papel del
libre mercado se vuelve nuclear y no sigue las normas, las
regulaciones que trate de ejecutar las Instituciones de los
Estados-nación, de hacerlo, de inmediato es colocado por
el discurso neoliberal, en el eje del mal, y posiblemente,
como un objetivo militar, blanco de misiles que llevan
la democracia. En tiempos de Hayek, en sus escritos, la
sociedad debía modificarse, décadas después, la historia de
la humanidad confirma que dicha ideología transformó por
la fuerza o por las buenas a las diferentes naciones, hasta
que las sociedades giraron, y lo siguen haciendo, alrededor
de las necesidades del libre mercado.
24
Cf., Kari Polanyi Levitt, De la gran transformación a la gran Financiarización. Sobre Karl Polanyi y otros ensayos, 57-68.
25
Cf., Ibid, 75.
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En el contexto neoliberal el mercado no solamente es
un sistema de circulación de bienes y servicios26, lo que lo
diferenciaría del liberalismo clásico, para August von Mises
es un gran mecanismo que procesa información, a saber, los
precios de los bienes y servicios se transmiten de forma
eficiente y con ello la información de la oferta y la demanda.
Si el precio de un producto baja mucho, es que su demanda
es mínima, por el contrario, si sube es que tiene una buena
aceptación en los consumidores, por lo que su demanda
es alta, entonces, el mercado sería uno de los lugares más
eficientes que hay para saber lo que quiere el individuo,
puesto que el índice refleja los deseos los miembros de
la sociedad y la disposición para pagar por algo, esto fue
interpretado como una propiedad del mercado, éste posee
una sabiduría especia, pues indica donde es necesario
asignar más recursos; también ofrece una medida de valor
de intercambio al establecer una medida de precios mediante
la ley de la oferta y la demanda. Friedrich von Hayek lleva
más lejos esta idea, pues postula que solo en el mercado se
es libre mediante la satisfacción de las necesidades,27 en
el mercado sin la coacción estatal se puede conseguir todo
lo que se necesita, eso es la libertad para Hayek, por tal
motivo se entenderán que las distintas instituciones de los
Estados no podrán normar, implementar ni ejecutar ningún
instrumento jurídico que limite al mercado. Además, el libre
comercio ofrece una disciplina impersonal y el individuo
puede actuar sin coacción, de ahí que el papel del Estado
sea favorecer el libre mercado.
II. Las dimensiones de la degradación del Estado
El Estado nación y sus instituciones se degradan en cuatro
dimensiones:
26

Cf., Ludwig von Mises, Money, Method, and the Market Process, 45.

27
Cf., Friedrich August von Hayek, Los fundamentos de la libertad, 212.
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�La degradación del Estado

En la primera, se postula una forma específica de
gobierno para los Estados nación que son acordes con el
capital, con el libre mercado, con la libertad individual, con
la democracia representativa débil es la que mejor se adapta
según palabras de Hayek28, es decir, el neoliberalismo
subordina “las instituciones del Estado” y a su forma
política29. No solo subordina al gobierno sino al Estado en
su sentido más fundamental. La forma política jamás podrá
devenir en ninguna variable de colectivismo, comunismo,
socialismo, o alguna degeneración de la democracia que
no garantice la libertad individual y la propiedad privada
ilimitada30. La segunda cuestión, el peligro que representa
el capital financiero, después de Chile, de las crisis de los
años noventa, fue sintomática la crisis global del 2008
que generó la financiarización de las hipotecas en Estados
Unidos, porque los entes financieros que tienen capitales
“hipergigantes”, por decirlo con una metáfora, generan un
poder político privado que no puede ser apresado, en la
mayoría de las naciones del mundo, por lo que se vuelven
entidades que están por encima de la ONU, incluso del
FMI, de cualquier ley de cualquier nación, más bien,
estas instituciones y los Estados nación les sirven, pues su
naturaleza es supranacional y los entes de capital financiero
se desenvuelven en conjunto, por ello, también se le llama
el soberano supraestatal difuso31. Las pruebas empíricas del
comienzo de este poder las describe Estévez Araujo mediante
el ADPIC (Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de
Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio) que
surgen en 1994 como un defensa de la propiedad intelectual.
28

Friedrich A. von Hayek, Camino de servidumbre, 103.

29
Jorque Velázquez Delgado, señala la relación entre la democracia y el
libre mercado surge como una coyuntura histórica de legitimidad del Estado del
bienestar y la etapa neoliberal (Globalización y fin de la historia, 203)
30

Cf., Friedrich A. von Hayek, Fundamentos de libertad, 237.

31
Juan Ramón Capella, La fruta prohibida, 307-312.
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La tercera consecuencia, el capital financiero y las “mega
empresas” escapan al poder de la regulación de cualquier
Estado-nación, porque las naciones ya no pueden tomar
decisiones con soberanía, pues son sometidas al arbitrio de
estos centros de poder económico político privado. Entonces,
degradan las estructuras políticas (democracia32) y jurídicas
de los Estados-nación porque las decisiones vienen de
estas corporaciones, pues en lugar de que en las naciones
se construyan ejercicios de deliberación y participación se
cae solo en la cuestión electoral. La cuarta, consiste en la
degradación de sus arquitecturas jurídicas porque mediante
presiones del poder político privado, del lobby empresarial
y de sus instituciones mascotas, modifican las legislaciones
en las diferentes materias, como recursos energéticos, o
simplemente, pueden sabotear la economía de un país de la
forma más tranquila que pudiéramos imaginar. En México,
esas reformas jurídicas llegaron a la Constitución mediante
las llamadas Reformas estructurales33.
Siguiendo a Badiou, en el L’être et l’événement
(El ser y el acontecimiento) el ser del Estado nación se
puede pensar como el conjunto de los subconjuntos34.
32
Estévez Araujo coincide en este punto, las democracias donde se han
implantado el neoliberalismo son democracias representativas (José Estévez
Araujo, “Las transformaciones jurídicas de la globalización neoliberal”, en José
Estévez Araujo, El derecho ya no es lo que era, 128- 152)
33
Se coincide con Édur Velasco: las Reformas estructurales, actúan como
un todo, como un enjambre, que tiene como finalidad, no solo crear las condiciones para implantar una serie de cambios jurídicos que sirvan para instalar de
lleno un modelo económico, sino también implantar una subjetividad adecuada al nuevo espíritu del capitalismo, Cf., Édur Velasco Arreguí, Fenomenología
de Reformas Estructurales en México, 23-62.
34
Cf., Alain Badiou, L’être et l’événement, 121-128. En esta obra en la
meditación nueve elabora su ontología del Estado, intercambia la teoría de conjuntos con la política. Aquí se hace eco de dicha reflexión. Y son recurrentes la
obras en las que el plantea el problema del Estado en relación con la democracia
burguesa y el fin del comunismo, por ejemplo, en De un desastre oscuro. Sobre el
fin de la verdad del Estado. Declara con todas sus letras que el Estado puede ser
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�La degradación del Estado

Éste no es una liga, por ello, resulta inútil el discurso
neoliberal del adelgazamiento del Estado. El problema es
que el crecimiento del poder político privado plantea una
degradación a todos los elementos de los subconjuntos.
Estos son, lo económico y la vida del Estado, se somete a las
determinaciones del mercado; lo político, pues la forma de
gobierno instaurada se debilita, pues ningún subconjunto,
accede a una democracia completa, sino a su simulación;
la jurídica, las arquitecturas jurídicas fundamentales que
sostienen las relaciones entre los miembros del Estado nación
se degradan, y en consecuencia, deviene la disminución de
derechos fundamentales en todos sus miembros.
II.1 La degradación de la democracia
Hayek escribe:
“Por ello, se hace todavía más importante comprender
que sólo dentro de este sistema es posible la democracia, si
por «capitalismo» se entiende un sistema de competencia
basado sobre la libre disposición de la propiedad privada.
Cuando llegue a ser dominada por un credo colectivista, la
democracia se destruirá a sí misma inevitablemente”35. La
concepción de la economía de libre mercado es suturada a
una concepción de la democracia, es decir, Hayek introduce
un problema propio de la filosofía política36, la definición de
la democracia. Lo político, la forma de gobierno que puede
elegir un pueblo debe moldearse para favorecer al libre
mercado. Idea que viene desde la década de 1920 y prosiguió
pensado como el conjunto de los subconjuntos y los problemas que se deriven.
35

Friedrich A. von Hayek, Camino de servidumbre, 103.

36
Es importante mencionar que los neoliberales que comenzaron a cimentar su ideología a principios del siglo XX, discuten ideas de talante filosófico, podría decirse, que Hayek, discute con un buen número de representantes
de la filosofía política, por ejemplo, con los iusnaturalistas.
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�La degradación del Estado

su desarrollo “intelectual” durante casi cinco décadas, hasta
que se instauró como política en Chile, alrededor de 1976
con el derrocamiento del Salvador Allende y el ascenso de
la dictadura militar de Augusto Pinochet. Se menciona esto
porque Chile es el país emblema del neoliberalismo como la
instauración de policies (políticas) de gobierno de un Estadonación concreto, pero no era democrático. Cuando Hayek
pretendía defender a Margaret Thatcher escribió una carta
al director de The Times de Londres, el 11 de julio de 1978:
“[…]la libre elección debe extenderse más al mercado que a
la urna, ella solamente manifestó una verdad, que la primera
es indispensable para la libertad individual y la segunda no:
la libre elección al menos puede existir bajo una dictadura
que pueda autolimitarse, pero no bajo el gobierno de una
democracia ilimitada”37. Se cita esto porque lo que escribe
Hayek no estaba para nada fuera de contexto. La libertad
a la que se refería, la de libre mercado, no le importa la
forma política, sino el instaurarse. Un mes después, Hayek
pretendía hacer una aclaración sobre lo que escribió, pero
terminó en peores términos: “Ciertamente nunca he sostenido
que generalmente los gobiernos autoritarios aseguran mejor
la libertad individual que los democráticos, sino todo lo
contrario. Esto no quiere decir, sin embargo, que en algunas
circunstancias históricas la libertad personal no pudo haber
estado más protegida bajo un gobierno autoritario que
bajo una democracia”38. La cuestión es si su referente era
la dictadura de Jorge R. Vileda de Argentina, A Augusto
Pinochet de Chile, o la dictadura uruguaya entre otros.
El neoliberalismo como geopolítica busca instaurar
democracias formales y representativas donde existe
poca o nula deliberación y mínima participación de sus
37
Bruce Caldwell y Leónidas Montes, “Friedrich Hayek y sus dos visitas a
Chile”, Estudios públicos (Santiago), Chile, 2015 Núm. 137, 103.
38
Idem.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 97-148

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�La degradación del Estado

ciudadanos. Las democracias requieren mecanismos de
transparencia e información sólida, de lo contrario, los
ejercicios de deliberación y participación se debilitan. En
este punto se coincide con Calcano E. y Calcano F., temas
importantes como la distribución del ingreso, la inserción
internacional, la estructura de la propiedad, podrían ser
objetos de deliberación y resolución democrática39. O como
dice José Cárdenas, puede implementarse el referéndum en
la sucesión del ejecutivo. Para Hayek si se cede al demos
(al pueblo) a la voluntad de la mayoría, ahí tendría lugar
el totalitarismo y el eje del mal. En los ejemplos de arriba
la dictadura sí fue plenamente acorde con la ideología
neoliberal en el terreno de las privatizaciones de los bienes
y servicios que estaban en un programa del Estado, y el
mercado fue liberado de los controles estatales, se redujo a
un mínimo las reglamentaciones.
Como bien sostiene Badiou, en el presente sigue
imperando el capitalismo con sus respetivas ampliaciones
del capital financiero, y con ello su sistema político
predilecto la democracia burguesa que impone sus valores,
pero sobre todo su forma débil de participación ciudadana,
el voto40. La estructura política, la democracia, se degrada.
El neoliberalismo ha logrado introducir cambios en las
decisiones de gobierno interno, pero esto solo es una capa
superficial de la erosión que provoca va al núcleo del Estado:
la forma política. La democracia se ve severamente debilitada,
39
Alfredo Eric Calcagno y Alfredo Fernando Calcagno, El universo neoliberal. Recuento de sus lugares comunes, 178.

Cf., Alain Badiou, Le réveil de l’histoire (Circonstances, 6) p. 13.
Por otro lado, Badiou desmonta las distinciones de democracia burguesa y proletaria como las más importantes, dejando de lado de la democracia burguesa lo meramente formal (Cf., Alain Badiou, Abrégé de
métapolitique) Las democracias que obedecen a la agenda geopolítica
del neoliberalismo con consecuencias tanto para la forma política como
para los ciudadanos de las democracias débiles.
40

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lo que desemboca en que surjan gobiernos autoritarios en
las democracias que sirven no a los intereses propios de los
Estados nación, sino a los intereses supranacionales.
II.2. El surgimiento de un poder más grande que el
Estado
Las empresas han crecido sin parangón desde que se tiene
detectada la ideología neoliberal implementada como un
proceso histórico de gran alcance en Chile. Esto se debe a la
ampliación del “mercado” y las crecientes privatizaciones en
todo el orbe. Un ejemplo, una de las tiendas minoristas más
grandes en el mundo es Walmart, con un valor de 611, 000
millones de dólares en 2023, y tiene mayores ventas que la
mayoría de petroleras en el mundo.41 Incluso, José Estévez
Araujo menciona que si comparamos al 2019, el tamaño del
capital de Waltmart con el ranking de los diez países más
ricos del mundo, dicha empresa, ocuparía el lugar número
diez dejando de lado la economía de 190 países. Todavía hay
compañías más grandes que esta minorista, JPG Morgan, es
una de ellas. Con esto se entiende la importancia, existen
empresas con una economía mucho mayor que la de muchos
países, por tanto, su poder económico y su influencia han de
considerarse en la vida global.
Otro ramo de crecimiento de las empresas son las
Ofertas Públicas de Adquisición de acciones (OPA), éstas
consisten en pagarle a los accionistas de una empresa
por los títulos de propiedad de las acciones más una
prima al valor del mercado. Para esto, se creó un sistema
41
Aunque el dato también es discutido por José Estévez Araujo en el
año 2019, “Las transformaciones económicas de la globalización neoliberal,”.
Se muestra una actualización al 2022, tomando como referencia el sitio de la
fuente: “Forbes Argentina. Walmart, el minorista más grande del mundo, le da
de la peor adrenalina al mercado”.
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financiero que proponía generar fondos emitiendo bonos
del alto riesgo para empresas con dificultades, de ahí que le
llamaran bonos basura, junk bons. Esto data desde 1985 y
la Reserva Federal de Estados Unidos prohibió su uso, pero
se siguen utilizando los bonos de alto riesgo. El problema
es el volumen de las transacciones que se dieron desde
la década de los noventa, suele concentrarse, tanto que
los bancos se han vuelto entes financieros sistémicos tan
grandes que si uno de ellos quiebra tendría repercusiones
a nivel mundial. Por ejemplo, JP Morgan Chase, Bank of
America, Citigroup, HSBC, Agricultural Bank of China
Bank of China, Barclays, BNP Paribas, China Construction
Bank, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Industrial and
Commercial Bank of China, Mitsubishi UFJ, FG, UBS42.
El tamaño del capital de estos bancos y su forma
sistémica los lleva a estar interconectados con filiales y
subsidiarias en todo el globo. En consecuencia, si uno de
ellos quiebra se produce un efecto dominó en casi todo
el mundo, pues poseen múltiples inversiones, el valor de
bonos, títulos, acciones, se ven inmiscuidos en una red
de quiebra. El ejemplo emblema es la crisis del 2008 de
Estados Unidos, en el sistema hipotecario apalancado
por los fondos financieros tuvo efectos negativos a escala
global.
Estos fondos no pueden ser regulados por ningún
Estado nación, pues las compañías son más grandes que
algunos estados, están por encima de las ciento cincuenta
naciones más pobres del mundo43, así, lo que hay que poner
42
“FSB. 2023 List of Global Systemically Important Banks (G-SIBs)” en
Línea. Tan solo el valor de JP Morgan es de 505, 610 mdd (https://www.forbes.
com.ec/rankings/los-10-bancos-mas-valiosos-mundo-2024-n48369)
43
Estévez Araujo, Las transformaciones económicas de la globalización
neoliberal, 28.
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sobre la mesa es el enorme poder político privado que
tiene las empresas y los bancos entendidos como entidades
financieras.44
El nuevo modelo de la financiarización destaca
por: “[…] el predominio de los intereses del capital
financiero sobre los de cualquier otro agente económico y
el sometimiento del estado, las empresas no financieras y
las economías familiares a la lógica financiera”45. La razón
radica en la mayor rentabilidad, ganancias, que se obtiene en
el ámbito financiero en comparación con la rentabilidad de
las empresas tradicionales de la economía real productiva.
Podría plantearse que el sector financiero creció
debido a su especialización y al crecimiento del manejo de
la información, pero parte medular de su gran éxito se debe
al completa desregularización de los fondos financieros.
Hay entidades con funciones financieras, pero formalmente,
en el ámbito legal y administrativo, no están reconocidas
como tales. Por ejemplo, siguiendo a Estévez Araújo, el
mercado de divisas para 2023 fue 752 billones mientras
que el volumen del comercio mundial fue de 32 billones
de dólares46. Además, observa los derivados financieros
en 2019 fueron de 640 billones de dólares. Esto explicaría
el sometimiento de los Estados nación, las empresas y las
familias a la lógica del capital financiero.47
44
Juan Ramón Capella, “La Globalización ante una encrucijada política
jurídica”, Anales de Cátedra, 19-20.
45
José Estévez Araujo, “Las transformaciones económicas de la globalización”, en El derecho ya no es lo que era, 31.
46
Examen estadístico del comercio mundial de 2023 de la OMC, disponible en, “WTO. Examen estadístico del comercio mundial de 2023”. Además, del
informe global de intercambio de divisas, en “Foreign Exchange Global Market
Report 2024”.
47
José Estévez Araujo, “Las transformaciones económicas de la globalización”, en El derecho ya no es lo que era y Alfredo Eric Calcagno y Alfredo FerAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Los mecanismos que utiliza el capital financiero
son el mercado del crédito y su deuda, los seguros y la
multiplicación de tipos de títulos valores. Una ilustración,
la aporta la financiarización de las hipotecas en la crisis de
2008, se muestra en el siguiente esquema.

Se narra cómo se pasa de la deuda de la hipoteca,
al mercado financiero, Bancos de inversión, fondos
institucionales, el capital financiero, realizan transacciones
mediante la venta de títulos, las obligaciones de garantía
de la deuda (CDO Collateralized Debt Obligations,) y las
nando Calcagno, El universo neoliberal. Concuerdan en que el capital financiero
y el tamaño de su expansión son los nuevos centros de poder político privado
más fuertes.
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compensaciones por las pérdidas crediticias resultantes
del incumplimiento de un tercero (CDS Credit Default
Swaps), mismas que pueden ser compradas y vendidas en
el mercado financiero. Existen múltiples productos que se
generan de las hipotecas que se adquieren como un bien
real y un deudor real. En este ejemplo, la crisis financiera
nace desde que las hipotecas se volvieron impagables y se
afectaron el valor de cambio de los productos financieros y
al estar interconectados en muchos aspectos a instituciones
bancarias, la repercusión fue global.
La red financiera interdependiente generada por la
conversión de deuda en derivados y del comercio de las
hipotecas. Diagrama elaborado por Boris Salazar.48 Este
cuadro ilustra muy bien, cómo opera la financiarización, y
explicaría el porqué una crisis en este sector conlleva a una
crisis global.
Los fondos de inversión son los que más han crecido
a nivel global, compañías que invierten fondos de terceros
a cambio de comisiones, un ejemplo, de ello son las
pensiones, pues es uno de los mercados más grande a nivel
global, para Holanda representa el 166 % de su PIB en
202149 (173 %-2019)50 Esto explicaría la privatización de
las pensiones en México, prácticamente obligando a cada
mexicano a contratar una AFORE.
Dicho crecimiento conllevó al nacimiento de entidades
financieras sumergidas. Así como en el mundo del internet
48
Boris Salazar, “Tiempo y capital financiero”, Revista de Economía Institucional, vol. 20, n.º 39, segundo semestre/2018, 108.
49
BBVA. Las pensiones del Sistema de Empleo en Holanda representan
la mayor parte de los ingresos de los jubilados. Los datos del 2019, son tomados
de José Estévez Araujo, “Las transformaciones económicas de la globalización”,
en El derecho ya no es lo que era.
50
Cf., Ibid.
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existe una red oscura (Deep web) mucho más grande
que la red pública, existe una red financiera mucho más
grande que el sistema bancario convencional. Comienza a
gestarse una financiarización profunda, acciones bancarias
ilegales, ocultas que no siguen las mismas regulaciones
que un banco normal. Son intermediarios financieros que
se comportan como si fueran bancos. Y no se someten
a las mismas regulaciones, existen distintos tipos: los
intermediarios financieros no bancarios que no son bancos
centrales, bancos o instituciones financieras públicas; las
instituciones financieras que no son bancos centrales,
bancos privados, instituciones financieras públicas,
empresas de seguros, fondos de pensiones o auxiliares
financieros. Las instituciones financieras no bancarias que
realizan actividades peligrosas para la estabilidad financiera
de tipo bancario51 han sido consideradas por las autoridades
como peligrosas para la salud económica global52, pues el
volumen de su capital es de 379 billones de dólares datados
al 2019, Estévez Araujo sostiene que el PIB mundial en el
2018 fue de 86 billones de dólares53.
El poder político privado de las financieras sumergidas
en el abismo financiero y en el borde de la ilegalidad son las
entidades que se dedican al blanqueo del dinero procedente
del mercado negro: trata de personas, el tráfico de drogas
o la venta ilegal de armas, y que utilizan profusamente
las ventajas que ofrecen los paraísos fiscales. No hay que
51
Quien realiza dichos estudios Consejo de Estabilidad Financiera (Financial Stability Board, FSB en sus siglas en inglés) intermediarios financieros
no bancarios (NBFI en sus siglas inglesas; Otros Intermediarios Financieros
(OFI en sus siglas inglesas) (Ibid.)
52
Ibid., 40. La actualización de la información también puede consultarse
“Non-Bank Financial Intermediationiation”
53
Hay que recordar que la palabra Trillions del inglés se traduce al
español como billón.
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dejar de señalar que de la lista de las Fortune 500, el 73
por ciento de ellas, tienen filiales que se desenvuelven
en paraísos fiscales. El mercado financiero a pesar de ser
hipergigante en su misma lógica va ampliando su propio
mercado, sin regulación alguna. Se puede construir una
metáfora basada en el pensamiento de Hobbes, Crece una
bestia más poderosa que cualquier Leviatán.
El tamaño de los capitales financieros y su
apalancamiento sistémico explicaría el poder que tienen. No
es gratuita, que “la apertura que experimentan los Estadosnación respecto de las exigencias de los poderes globales,
especialmente de las multinacionales”54. Es subordinación
al poder y la lógica del poder financiero, puesto que el
Estado, sus instituciones se vuelven garantes del sector
financiero. Por ejemplo, en el caso del FOBAPROA fueron
beneficiados principalmente magnates mexicanos55, el
problema con la globalización, es que los fondos del FMI,
que son nutridos con recursos procedentes de los Bancos de
países miembros, están destinados al rescate bancario, o los
sistemas de Bancos que pueden responder a los intereses de
otros Bancos con total independencia del país de origen, tal
y como sucede con el Comité de Basilea que se encarga de
sugerir recomendaciones para evitar el blanqueo de dinero,
pero en ningún momento funcionan como una ley que se
pueda normar, implementar y ejecutar.
Dado la concentración de su poder y la sistematicidad
del sistema financiero global si un Estado nación, un país,
desea someter o confiscar un gran capital financiero, es muy
fácil orquestar ataques especulativos contra la moneda o
contra las bolsas de valores de un país sin una consecuencia
54
Cf., José Estévez Araujo, “Las transformaciones económicas de la globalización”, en El derecho ya no es lo que era, 45.
55
Cf., “Expediente Fobaproa”, La jornada, 02,08, 1999, en línea.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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legal. En palabras de Juan Ramón Capella: “soberano,
supraestatal difuso se atribuye, a los titulares públicos,
internacionales y privados, de un poder supraestatal que
produce efectos de naturaleza pública o política”56. Es un
poder más grande que cualquier Estado nación.
II.3 El derecho de los Estados nación y su
subordinación a la lex mercatoria
El resurgimiento de la lex mercatoria (ley mercante) plantea
para los intelectuales del derecho, que el poder privado está
por encima de cualquier regulación Estatal o interestatal,
no existe una instancia a la cual los diferentes Estados
nación consensen un sistema de normas implementables
y ejecutables ya que los grandes centros corporativos
establecen sus propios mecanismos de ejecución del
derecho.
La historia es así, con el surgimiento del GATT,Acuerdo
General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (del
inglés, General Agreement on Tariffs and Trade) se da
paso a la globalización porque reduce los aranceles a
nivel global para que pudieran circular bienes, servicios y
capitales, lo que ocurrió entre 1986 y 1994. Dentro de los
acuerdos generales sobre el comercio de servicios, en su
ronda Uruguay, protege la propiedad, incluso la intelectual,
en los diferentes países. Asimismo, surge la Organización
Mundial de Comercio, OMC57, (del inglés World Trade
56

Juan Ramón Capella, La fruta Prohibida, 307.

57
Fatoumata Jawara y Aileen Kwa, en su obra Tras las bambalinas de la
OMC, muestran como la OMC en realidad obedece a los intereses de las naciones más poderosas —lo que constituye el norte global— sobre las naciones en
vías de desarrollo —las del sur global— imponiendo su agenda de comercio en
condiciones desfavorables para las naciones del sur. Para concretar una agenda
que solo conviene a unos pocos la OMC finge una democracia interna, pero en
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Organization WTO) que en 1994 inició con 124 países y
en el 2020 con 164. Con dicha organización comenzó la
polarización de las naciones productivas, norte y sur, donde
el norte tiene las producciones de las más altas tecnologías;
pero en el sur, se encuentra las grandes maquiladoras de
productos y de materias primas.58
Frente a este escenario los Estados-nación tuvieron
que expedir garantías para asegurar las adquisiciones e
inversiones frente a las expropiaciones de las naciones
receptoras. Además, aunque hubo un acuerdo de no
liberalizar algunos bienes y servicios en manos de las
instituciones de los Estados nación, estos con el tiempo
se “liberaron”. De este modo, se crearon las empresas
que basan su producción en Cadenas Globales de Valor
(CGV), Apple es un buen ejemplo, pues muchos de sus
componentes son fabricados a bajo costo en distintas partes
del mundo, lo que le permite obtener jugosas ganancias.
Con ello se quiere mostrar que para que funcionen las CGV
de las distintas empresas transnacionales, es necesario
la liberación del mercado a su favor. El FMI y la OMC
presionaron para que los países aceptaran el libre comercio,
México entre ellos con el TLCAN. Los países del sur no
pueden competir realmente con los del norte, por lo que
realmente se entró a una dinámica de empobrecimiento de
los países del sur al verse convertidos en filones de mano
de obra barata.
realidad las decisiones se realizan en la opacidad, se imponen mediante diferentes presiones. Cabe resaltar, pese a que las distintas naciones apelan a que
el libre comercio no ofrece las mejores soluciones, se termina imponiendo el
libre mercado.
58
La distinción entre norte y sur establece la distinción entre naciones
desarrolladas, que constituyen el norte mundial, y el sur las naciones en vías
de desarrollo. El problema es que las naciones desarrolladas, el norte global,
somete a sus políticas al sur global, lo que no significa algún beneficio para las
naciones del sur global.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La degradación del Estado

Por tanto, en su lógica, las empresas transnacionales
buscaron proteger su propiedad frente a las expropiaciones,
y se comenzó a establecer una protección a los contratos.
Los principales protectores son el GATT y la OMC, quienes
impulsaron que los capitales, bienes y servicios pudieran
circular con alto grado de libertad.
La lex mercatoria surge como mediadora entre
los conflictos y contratos que surge en las empresas
transnacionales, es un medio privado de resolución de
diferencias sin la intervención de un Estado nación. Es la
fundación de un derecho privado protegido por las arbitrales
por la Convención sobre el Reconocimiento y la Ejecución
de las Sentencias Arbitrales Extranjeras ( Convención
de Nueva York, 1958) que comenzó a implementarse en
1985. La Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho
Mercantil Internacional, CNUDMIN, es permisiva con
las grandes corporaciones porque que proporciona un
modelo para los laudos arbitrales, en otras palabras, es
el reconocimiento de las resoluciones de organismos
privados. La jurisprudencia se vuelve una mercancía de
despachos privados internacionales para el salvaguardo de
los derechos de las empresas. Se forma un sistema jurídico
autónomo, donde la costumbre se hace derecho, la fuerza
hace derecho, pues los que acceden a estos sistemas legales
son la nueva clase capitalista transnacional, o sea, los más
poderosos59. En estos litigios privados prevalece el modelo
del contrato, sin la observancia de un poder público y sin
la subordinación a la leyes y principios universales. A final
de cuentas, se logra romper con el Estado de posguerra, las
consignas de Hayek se cumplen.

59
Leslie Sklair, “The Transnational Capitalist Class and Global, Politics:
Deconstructing the Corporate-State Connection”. International Political Science
Review, 2002, Vol 23, No. 2, 159-174.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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La lex mercatoria, en palabras de Juan Ramón
Capella consiste en que: “el derecho se ocupa, pues, de
desregular, es decir, eliminar, o derogar, regulaciones
públicas, o de transferir la regulación a la esfera privada
o agencias independientes.”60 De este modo, lo que antes
eran considerados delitos: el blanqueamiento de dinero de
diversas fuentes no legales, ya no son considerados delitos
y son resueltos de forma discrecional. La normación,
implementación y ejecución del derecho es monopolios
exclusivos de los Estados-nación, de poderes públicos,
ahora, comienza el derecho del más fuerte.
II.4 La degradación de la estructura política, jurídica
y legislativa de los Estados nación
Las arquitecturas políticas, jurídicas y legislativas de los
diferentes Estados-nación y su soberanía son superadas por
el poder político privado. Ante su carácter difuso, casi tras
bambalinas, imperceptible en lo inmediato, se puede estudiar
mediante sus efectos. El poder del derecho privado y la
capacidad de presión sobre las naciones para implementar
los cambios deseados, es lo que vuelve al neoliberalismo un
esquema complejo geopolítico que hace uso de la violencia
para que las transformaciones estructurales que promueven
las clases dominantes sean implementadas en casi todas
las naciones del mundo61. Las decisiones que provienen de
organismos supranacionales, tanto privados como públicos,
carecen de legitimidad por las naciones que adoptan sus
policies, democracias u otras formas de gobierno.
Las políticas neoliberales, por ejemplo, en México
buscaron desmantelar el Estado del bienestar pues se tachó
60

J. R. Capella, Fruta prohibida, 320.

61
Cf., Jaime Cárdenas, El modelo jurídico del neoliberalismo, 4-10.
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de inservible, para lo cual desde 1994, se buscó reformar
la Constitución en detrimento de los derechos sociales,
económicos y culturales de los mexicanos62. La economía
de mercado instauró como solución utópica.
A partir del 2012 con las Reformas estructurales se
aprobaron cambios en materia de inversión extranjera,
propiedad industrial e intelectual, que permite proteger
los bienes las empresas transnacionales de supuestas
expropiaciones (En México la ley minera y de
telecomunicaciones permitió la inversión extranjera en un
100 %) Se centralizó el poder en el ejecutivo con el fin
de negociar con organismos transnacionales, por ejemplo,
la indexación al plan Mérida o el ASPAN (Alianza para la
Seguridad y la Prosperidad de América del Norte).
Lo que influye en el nuevo Estado nación, pensando
más allá de México, bajo la envoltura neoliberal, no posee
controles jurídicos suficientes para limitar el poder político
privado de transnacionales, se han debilitado las instituciones
del Estado, éstas se han vuelto corruptas, ineficientes e
ineficaces, no porque sea la naturaleza de las instituciones
que buscan un bienestar colectivo, sino porque la consigna de
adelgazarlas tanto en su estructura jurídica abstracta, como
en forma de implementar y ejecutar los fines para los que
fueron creadas, en consecuencia, no se les asigna suficiente
presupuesto; no tienen controles anticorrupción ni políticas
de transparencia suficientes para preservarlas.
Los derechos fundamentales no tienen una forma
de garantizarse en su implementación y su ejecución, solo
permanecen formalmente destellando en las legislaciones,
pero palideciendo en el terreno práctico. Los derechos
62
Cf., Bouventura de Santos, Refundación del Estado en Latinoamérica,
13. Aunque el libro se centra en Latinoamérica, bien podría pensarse que a lo
largo del orbe los derechos sociales han disminuyendo.
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sociales, económicos y culturales han sido desterrados poco
a poco de los sistemas jurídicos, no son parte de las policies
de una forma fuerte porque han sido desdibujados, ya sea
en principio, o en su orden de implementación o ejecución,
tal y como lo muestra el amparo de omisión legislativa
413/2021 en el terreno de la educación. Cabe recordar, en
el discurso neoliberal, los derechos sociales están del lado
del mal, de los Estados totalitarios. Tienen más efectividad
las determinaciones de entidades supranacionales que las
nacionales, incluso sobre las Constituciones.
De ser necesario, se modifica estructuralmente las
constituciones y sus leyes secundarias, a lo largo de este
texto se han señalado todo tipo de instituciones como el
FMI, el Banco Mundial o OMC se abstraen del derecho
público y ejercen el derecho privado donde gana el más
fuerte. Las naciones cada vez son menos propietarias de sus
recursos que son percibidos como botines que deben de ser
liberados a los grandes capitales extractivistas y financieros
especulativos. Entonces, el neoliberalismo construye
andamiajes que debilitan desde lo primordial del Estado,
hasta lo más secundario del gobierno para favorecer sus
intereses, si la forma política le estorba tiende a presionar
para debilitarla, de ahí que se establezcan democracias
electorales formales o en los casos más radicales ayuda
en la implementación de dictaduras y les envía los misiles
democráticos como a Salvador Allende. Modifican las
estructuras legislativas y jurídicas que no favorecen sus
intereses hasta que sean acordes.
III. La degradación del sujeto
En la narrativa neoliberal ya no se habla de sujeto, sino del
individuo y su única posibilidad de existencia en el circuito
de la meritocracia donde es el héroe de su propio éxito y
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el culpable de su propia desgracia, y cualquier ayuda por
parte de las instituciones del Estado o de grupos colectivos
de la sociedad civil lo envilecen, en dicha narrativa, lo mal
acostumbran a recibir sin dar nada cambio y lo vuelve un
parásito que peca contra el mercado por no producir ni
ser mercancía explotable o auto explotable en el mercado
laboral. Discurso muy similar al de los fisiócratas, incluso
veían perjuicio en la piedad con el prójimo mediante
limosnas y el cual Rousseau lo debate en la Nueva Eloísa.
La piedad ya no tiene lugar en el neoliberalismo a menos
que pase por la piedad del comercio (Compra tal producto
y se donará en beneficencia).
Existen varios autores contemporáneos que tratan
al sujeto. Alain Badiou, a lo largo de su obra sostiene que
las creaciones del sujeto político, no tienen que ver con
las exigencias de mercado, pues nacen con una máxima
igualitaria en la cual los colectivos conforman un cuerpo
con el fin de la consecución de dicha máxima63. Aunque
se pudiera citar otros autores que hablan del sujeto y su
importancia, como Jacques Lacan desde el psicoanálisis,
Michel Foucault desde la arqueología y las relaciones de
poder64, o el Sujeto que se define a partir de la democracia
de Jacques Rancière65. Se cita a Badiou porque el sujeto que
propone surge en el ámbito del exceso y de lo indiscernible,
se traza un horizonte donde existe una realidad allende al
mercado.
63
Alain Badiou trata el problema del sujeto prácticamente en toda su
obra. Lo que varía son los enfoques, entre los más importantes destacan la visión metaontológica en L’être et l’événement , la lógica trascendental Logiques
des mondes. L’être et l’événement 2. Para una revisión del recorrido del concepto
de sujeto en Alain Badiou, puede revisarse: Raúl Reyes Camargo, La teoría del
sujeto de Alain Badiou, México, UNAM, 2013.
64
Cf., Michel Foucault, “El sujeto y el poder”. Revista Mexicana de Sociología, Vol. 50, No. 3, Jul. - Sep., 1988, 3-20.
65
Cf., Jacques, Rancière, El desacuerdo. Política y filosofía, 52.
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Aquí, se trata del sujeto que es ciudadano de un Estadonación, la hipótesis es que si se degrada la estructura estatal en
sus funciones principales: económica (modelo económico)
política y jurídica por una sumisión a una lógica de comercio
basada en el capitalismo, también se degrada el sujeto en las
mismas dimensiones. En lo económico ya no hay sujeto sino
individuo, mismo que es cosificado y cosifica sus relaciones
sociales. Si el Estado y sus instituciones no pueden cumplir
con las obligaciones fundamentales, porque las instituciones
son empobrecidas, la figura del sujeto político y el jurídico
será degradada porque no accederán a una forma de política:
transparencia, deliberación y participación; y en lo jurídico
no podrán acceder a derechos sociales fundamentales, sino
solo los derechos formales.
Las degradaciones del sujeto son cubiertas por la
ideología neoliberal que sostendrá la figura de un individuo
exitoso que es capaz de enriquecerse si se lo merece, con las
palabras de Marx, el individuo es mistificado en detrimento
del sujeto. Es decir, las dimensiones, económicas, políticas
y jurídicas son reemplazadas por la estructura de relaciones
del mercado.
III.1 La degradación económica del sujeto
En la vertiente económica, desde el siglo XIX, con Marx
se sabe cómo se pasa por la extorsión de la plusvalía66, en
estos tiempos sobre todo en el sur del mundo, centenares
de millones personas son explotadas en el ámbito de la
producción y la prestación de bienes y servicios. Existen
ejemplos tan variados de personas que venden su fuerza
laboral por un salario, o lo que se le parezca, pero dicho
salario no refleja el valor del trabajo realizado. Más bien,
66
Cf., Carlos Marx, Manuscritos económicos filosóficos, Primer manuscrito.
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revela su valor de intercambio en el circuito del mercado
laboral, el trabajo es una completa propiedad del individuo
por ser clara extensión de su persona. Marx, bien señala
que las capacidades del ser humano son plasmadas en el
trabajo. En el circuito económico, lo que poseen millones
de personas para intercambiar es su fuerza de trabajo y
tendrá que ser malbaratada para someterse a condiciones de
inestabilidad y pobreza por un valor menor del real. Salir de
la pobreza no es fácil, son pocos los individuos que logran
el escalafón social. Éste está condicionado incluso por
cuestiones fenotípicas (“raciales”) y hereditarias, es decir,
que las personas que heredan fortunas, tendrán una ventaja
enorme frente a las que no. No obstante, en el discurso
neoliberal, la culpa no es ni de los explotadores, ni de las
circunstancias sociales y familiares, es culpa del individuo
que no desarrolló los méritos para insertarse en las bondades
del mercado. La opción que le quedan a millones de personas
no es el despliegue de sus capacidades y potencias humanas,
y la inserción en el mundo económico mediante su trabajo,
sino que se vuelve una mercancía que tiene que tener la
capacidad de enriquecerse, pero que en realidad sólo enrique
a otros. Entonces, en el problema económico el sujeto se
despoja de una extensión y propiedad de su persona para
mercantilizarse, la relación no es la de un sujeto libre, sino
de individuos condicionados a mercantilizarse en el libre
mercado. La mano de obra, el trabajo, es una mercancía, y
entre menos valga el valor de intercambio entre el trabajo
y el salario mayor es la cotización de las grandes empresas
en las bolsas de valores.
Aparte, resta que le es negada la distribución de la
riqueza, ésta se distribuye de manera injusta, se pagan bajos
salarios, y los poseedores de grandes empresas reciben
beneficios exageradamente altos. Esto es un problema
económico completamente real, se crea un abismo entre
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aquellos que venden su fuerza laboral y los que se benefician
de ésta. Es decir, se crean las clases sociales, que actualmente
se hablan de tres grandes grupos, el proletario, la burguesa
capitalista y la que adquiere ganancias gigantescas el
circuito de la financiarización. Lo que conlleva a la
desigualdad económica, es la famosa estadística del 1 % por
ciento de los individuos son millonarios, mientras que el 99
% son pobres. Globalmente, la desigualdad no la soluciona
el mercado, por el contrario, los individuos marcados
históricamente por la pobreza muy difícilmente podrán
salir de ella, salvo en las películas de Hollywood, en los
mitos narrados en la ideología neoliberal y alguna que otra
excepción, la cual no significa que se podrá repetir como
una constante. Adam Smith, era plenamente consciente que
las riquezas no solucionan el problema de la pobreza.
III. 2 La degradación política del sujeto
La forma política a la que son sometidos una gran parte
de ciudadanos en el mundo es a una democracia débil
y formal, donde se vota por un candidato o por un
grupo político, pero éste no puede proponer un cambio
sustancioso en sus naciones, pues los “políticos” responden
a los intereses del “mercado” y los intereses de las clases
que están en la cúspide.” Entonces, el ciudadano en lugar
ser parte de una democracia, solamente es reducido a un
ser un consumidor. Las actividades de la política como
deliberación, participación en la toma de decisiones son
intercambiadas, por la meritocracia, el consumo y el voto. Su
carácter de ciudadano es practicado mediante la simulación
electoral, los mecanismos de participación ciudadana son
nulos o carecen de una implementación adecuada. Si el
ciudadano es abandonado tanto en su ser político como en
su ser jurídico y es remitido únicamente a su poder como
consumidor o reducido a las virtudes empresariales, como
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sujeto de derechos y participe de una forma política, no
puede ser reducido a un animal comercial. El problema con
los partidos políticos es que no representan la voluntad de
los ciudadanos, sino que en su mayoría están aliados con las
elites nacionales y con las burguesías nacionales, mismas
que son aliadas de los capitales transnacionales, los partidos
políticos responden más a los intereses de los cotos de poder
que a los intereses de los ciudadanos. Y en caso de llegar al
poder grupos políticos o personas con tendencias o policies
de izquierda, simplemente no pueden implementar grandes
cambios porque los ataques de los capitales supranacionales,
es decir, el poder político privado difuso, pueden llevar a
la quiebra de países enteros, o son invadidos militarmente.
Entonces, se cae en el izquierdismo demagógico. La
política a la que puede accederse como ciudadano en la era
neoliberal no es otra que una política débil, por tanto, de
la ficción de las narrativas de un bienestar que contrastan
con las policies neoliberales en casi todo orbe mundial. Por
lo que las configuraciones subjetivas como las que traza
Badiou, solo quedan en el horizonte de un acontecimiento.
III.3 La degradación del ius del sujeto
En el ámbito jurídico, los cambios son implementados
desde las Constituciones (lo político) en la cuales se
enuncia los principios jurídicos de cada nación, son
degradados los derechos a los cuales se pueden acceder.
Como bien menciona, Jaime Cárdenas, en el caso de
México los derechos sobre los recursos naturales, aguas,
minerales y recursos energéticos son presa de la inversión
extranjera, para ello se tuvo que modificar la Constitución
y las leyes que emanan de ella para que pudiera normase,
implementarse y ejecutarse la inversión extranjera. Los
bienes de la nación no son de ella, sino de los capitales
supranacionales. Podría considerarse un ejemplo nacional.
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En el campo del derecho laboral se dio un cambio
importante que lo desvió de sus principios, pues éste tiene un
fundamento social y buscaba proteger a los trabajadores del
poder del patrón, en palabras de Mario de la Cueva, “Derecho
del Trabajo es el estatuto que la clase trabajadora ha impuesto
en la Constitución para definir su posición frente al capital
y fijar beneficios mínimos que deben corresponderle por la
prestación de servicios. Es, por tanto, la norma que propone
realizar la justicia social en el equilibrio de las relaciones entre
el trabajo y el capital”67. Este tipo derecho laboral buscaba
fomentar el crecimiento económico y proteger el desarrollo
social mediante un equilibrio. Pero en el 2012, se instauró
dentro de las Reformas estructurales la Reforma laboral,
que flexibilizó los regímenes de contratación a favor de las
empresas, se abarató el despido de los trabajadores y se avaló
nuevas formas de contratación como la subcontratación, los
contratos de prueba, en palabras de Jaime Cárdenas: “La
principal característica de la reforma laboral de 2012 consistió
en restituir al patrón y a las empresas los mecanismos que
el derecho del trabajo del Estado del bienestar les había
arrebatado”68. Además, Édur Velasco Arreguí, señala que los
que actores principales de la Reforma laboral fue el capital
financiero internacional, ellos ejercieron su poder de forma
indirecta, mediante las siguientes instituciones el FMI, el BM
y la OECD. Los dueños de capitales nacionales y las clases
pertenecientes a las elites, apoyaron por alineación ideológica
(credo) las medidas inducidas por estos organismos69.
El fin era implementar mecanismos que flexibilizan las
contrataciones, pero dejando de lado a los trabajadores y solo
beneficiando a los empleadores, empresas en su mayoría
67
Citado en, Édur Velasco Arregui, Fenomenología Jurídica de las Reformas estructurales en México. Volumen I. La Reforma laboral, 105.
68

Jaime Cárdenas, El modelo jurídico del neoliberalismo, 143.

69
Cf., Édur Velasco Arreguí, op. cit., 105-167.
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extranjeras con intereses supranacionales. Los ciudadanos,
no pueden acceder a un derecho laboral justo, están en pleno
estado de indefensión ante el derecho laboral reformado. La
inestabilidad laboral, los salarios mínimos por debajo del
valor agregado, arrojan a los ciudadanos a un mundo donde la
narrativa ideológica les dicta que dichas relaciones laborales
son ídilicas, que pueden acceder a una mejor forma de vida
si tienen los méritos necesarios, lo cual es contradicho por
la realidad laboral de millones. La reducción de marco legal
laboral, se ha modificado en detrimento de los trabajadores en
el sur global y en algunos países como Francia y España. En
este punto, es necesario hacer notar que desde la redacción a
principios del siglo XX de los escritos neoliberales de Mises
y de Hayek existía un desprecio por los sindicatos, pues según
ellos, estas organizaciones impedían la libre competencia de
las empresas, los sindicatos pueden entenderse también como
construcciones colectivas, subjetivas, que buscan equilibrar
la balanza en las relaciones de poder entre empleado y patrón
( grandes corporaciones con capitales tanto financieros como
capitales conectados con la realidad productiva) El discurso
anti sindical también fue evocado por Margaret Thatcher y
Ronald Reagan. El mismo discurso neoliberal suele repetirse
una y otra vez en diferentes localizaciones geográficas
como históricas, se proscribe las construcciones colectivas
que buscan algún índice de justicia, mismo fenómeno que
podemos visualizar en el Sur Global.70
Para ilustrar otra dimensión de cómo los derechos
sociales son degradados se tomará otro ejemplo del contexto
nacional, pues de alguna u otra forma no son ejercidos de
forma completa. El problema de la educación ilustra en
muchas tonalidades, ya que como derecho puede estar bien
descrita en la Constitución mexicana, pero no llega al ámbito
70
Cf., Alfredo E. Calcagno y Alfredo F. Calcagno, El universo neoliberal.
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de la implementación y de la ejecución de forma plena. Esto
es descrito en el amparo de Omisión legislativa (413/2021)71
donde se le imputa como acto reclamado al H. Congreso de
la Unión, la omisión de expedir la ley reglamentaria de la
actual fracción VIII del artículo tercero de la Constitución,
pues en éste se menciona que el Congreso de la Unión tiene
que fijar las aportaciones económicas para implementar y
ejecutar la educación en la nación, ante lo cual ha mostrado
una parálisis de cualquier acto tendente a expedir la ley
reglamentaria de la fracción VIII del artículo tercero de la
Constitución. Además, omite dar cumplimiento al contenido
del artículo vigésimo quinto de la Ley General de Educación
que obliga a destinar el Ocho (8) por ciento del Producto
Interno Bruto del país (PIB) a la educación pública y el
1% para la investigación científica y tecnológica. También,
resulta imputable el Secretario de Hacienda y Crédito
Público en dicha “omisión”. Esto es muy característico de los
gobiernos neoliberales, en el que se reconoce en algún punto
de su legislación suprema los derechos sociales, como el de
la educación, no los pueden eliminar, pese a su desacuerdo,
porque en la mayoría de las ocasiones se producirían
manifestaciones, pero sí los dilatan en su implementación
y en su ejecución. Actualmente, en el dato más reciente
del reporte IMCO, México solo destina 2.96 % de su PIB
a la educación en todos sus sistemas y variables72. De lo
que resulta que en el sistema educativo mexicano presenta
carencias que afectan directamente en el ejercicio educativo,
como lo son libros, salarios dignos y condiciones dignas
para los profesores, instalaciones de calidad, inversión en
el sistema rural y un sistema de carencias complejas que se
71
El amparo fue iniciado por un sindicato de una institución de educación
media superior en un tribunal administrativo de la Ciudad de México, posteriormente fue rechazado, se utilizó el recurso de revisión de amparo. Posteriormente
fue enviado la Suprema Corte de Justicia, lo regresa al tribunal local.
72
Cf., “Falta presupuesto para atender los retos educativo”, IMCO.
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traduce en un mal aprovechamiento en el sistema público
de enseñanza y que termina siendo defectuoso en muchos
sentidos. Por el contrario, el gasto en educación realmente
le abre las puertas al desarrollo de los individuos y de las
naciones, los incorpora a muchas dimensiones que pueden
crear desarrollo, económico, político y social, por lo que el
aumento en la inversión en educación como derecho social
beneficie al individuo, le permita desarrollar sus potencias y lo
que beneficia al colectivo puesto que impulsa el desarrollo.73
Conclusiones
Pensar el ser del Estado y el ser de sus miembros es un
asunto propio de la filosofía política. El problema es
que el presente ha cambiado desde que nació la filosofía
política con Platón y Aristóteles. Desde Platón y hasta la
fecha sabemos que el Estado es conformado por todos
sus ciudadanos74, sin ellos no es posible formar el Estado;
pero Hobbes postula que el Estado no es la suma de los
individuos, sino que da nacimiento a otra entidad, el Estado
es un Leviatán; Alain Badiou, piensa al Estado como el
conjunto de los subjconjuntos, el cual es más grande que
la suma de los subconjuntos, es decir, el Estado, aunque se
compone de todos sus ciudadanos es diferente de la suma
de ellos. Por ello, resulta poco creíble la narrativa neoliberal
del adelgazamiento del Estado.
Pero sí ha de considerarse lo que pasa con el Estado
cuando sus estructuras fundamentales como la relación
73
163.

Cf., Alfredo E. Calcagno y Alfredo F. Calcagno, El universo neoliberal,

74
El término que usa Platón es de Polis se traduce como Ciudad y Estado,
esto debido a lo pequeñas que eran las poblaciones desde entonces, los miembros de un Estado se le conoce como Ciudadano. Hobbes, cambia el significado
por súbditos.
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política entre los ciudadanos, si es democracia o es tiranía
o monarquía, son disminuidas, pues son vulnerados sus
principios de Derecho político. Los iusnaturalistas entendían
que el Contrato social fundaba el derecho político, una cuestión
de transferencia donde se cedían derechos primordiales para
poder fundar un Estado, se tenía por entendido que se buscaba
el bien común, dentro del cual estaba la forma de gobierno
que se sustenta en un cuerpo jurídico, las Constituciones.
El Estado es construido sobre una relación política jurídica
bicondicional, pues solo el Estado como conjunto es fuente
de derecho y se funda en la relación política.
La forma política es una parte esencial del Estado
y no del gobierno, en este caso se ha pensado en la
democracia burguesa. Casi toda la filosofía política se ha
dado cuenta que cualquier Estado necesita de una sólida
estructura jurídica que sostenga dos cosas, a sí misma y a
la estructura política, y la estructura política traza que tipo
de forma jurídica necesita para perdurar. Hegel fue muy
perspicaz al observar que en el ámbito de la práctica esto
es detectable en las Constituciones de los pueblos. Desde
Platón sabemos que su Estado-nación ideal necesitaba de
instituciones, la primera institución concebida fue la de
los guardianes. Es decir, casi toda la historia de la filosofía
sabe que el Estado concebido como un abstracto es un
imaginario metafísico, de ahí que aunque el Estado seamos
todos, eso no quiere decir que no se degrada, porque al
debilitar sus estructuras primordiales el conjunto entero
también se debilita. La realidad se abstrae para comprender
el ser de las cosas y cómo serían mejores, en este sentido
fueron construidas las utopías. Las abstracciones de los
filósofos no impiden que existan los Estados nación sobre
todo el orbe, por el contrario, los filósofos pensaron el ser
de las construcciones sociales de su época, sea como forma
crítica, utópica o ideológica.
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Al situarse en el contexto actual, que esa fue la intención
de lo expuesto arriba, se cae en la cuenta de que el poder
político privado difuso generado por el capital financiero
rebasa por mucho a los Estados-nación en lo siguiente:
El modo de producción capitalista es una forma de
relación social, al crecer inconmensurablemente mediante la
economía de libre mercado y el sector del capital financiero
ha rebasado cualquier Estado nación en su soberanía, en
su poder político, y en el monopolio de la normación, la
implementación y ejecución del derecho. Y aquí, es útil la
distinción entre gobierno y Estado, pues no solo ha quitado a
los gobiernos sus potestades para implementar sus policies,
el neoliberalismo penetra las estructuras primordiales
de los Estados-nación, a su vez, ha transformado las
relaciones sociales en una forma reificada de cosificación
y mercantilización. La soberanía, el poder que tienen las
naciones de autodeterminarse se ha degrado, no pueden
elegir un modo alterno a la economía de libre mercado, ni
tomar las decisiones que crean convenientes. Han debilitado
sus estructuras políticas, sobre todo en la democracia, en
la mayoría de las naciones existe la democracia débil. El
libre mercado no solo cambia algunas leyes o corrompe a
algunos “gobiernos”, ni solo hace que gobiernos adopten sus
medidas, sino para poder implantarse y defender su forma
de producción y acumulación del capital cambian lo más
medular de cualquier Estado nación, sus constituciones, se
cambia lo que en el terreno fáctico nos permite encontrar una
conexión entre el ser político y el ser jurídico de un Estado,
por eso se menciona a Hegel, él expone en su Filosofía
del derecho la conexión que existe entre un Estado, sus
principios políticos y jurídicos en el ámbito de la realidad.
De ahí, que fue necesario crear fenomenologías jurídicas
por los estudiosos del Derecho, como José Estévez Araujo,
Édur Valesco Arreguí y Jaime Cárdenas que dan cuenta de
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cómo los poderes supranacionales, han creado un poder
por encima de cualquier Estado-nación. Su poder es tan
difuso, tan imperceptible, que no se han llegado a plantear
las verdaderas consecuencias.
Además, para los Estados nación del mundo, ni siquiera
los del norte global, pueden decidir cambiar, o proponer una
nueva forma de produción, todos dependen de la economía
de libre mercado, solo los países aquí denominados los del
norte, puede elegir algunas policies que no erosionen sus
sociedades, pero en plena concordancia con el libre mercado
y el capital financiero. Los Estados naciones del sur son
los más desfavorecidos en la degradación de su soberanía,
en el debilitamiento de su forma política, la erosión de sus
arquitecturas jurídicas, lo cual, se traduce en la degradación
de los derechos fundamentales de los ciudadanos.
Las naciones no son propietarias de sus propios
recursos, para fomentar la inversión extranjera, no deben
poder expropiar bienes extranjeros, al contrario, sus recursos
son saqueados por países del norte. Al Estado, como
concepto, y en la práctica como nación, se les ha quitado
la potestad de la administración del derecho mediante la
lex mercatoria, es decir, el derecho del más fuerte vuelve a
reinar, donde la costumbre, la fuerza hacen derecho, dejando
en pleno estado de indefensión a centenares de millones
de personas que sufren de las Reformas estructurales en
sus países, implementadas por órdenes del poder privado
difuso emplazado en el capital financiero y en el capital
productivo. Un Estado nación sin poder de someter al poder
económico, es un Estado débil, el país más poderoso del
mundo no pudo someter al capital financiero. Si al Estado
se le arrebata el poder de ejecutar el Derecho y se cede a
la lex mercatoria, se degrada, porque significa que hay una
bestia más grande y mucho más poderosa que el Leviatán
(Estado)
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En la Filosofía política clásica contractualista, la
relación entre ciudadano y Estado nace de una relación
Jurídica, el contrato social. En este tenor, si el Estado
es degradado en sus estructuras política, jurídica, y
es subordinado a un modo de producción y a poderes
supranacionales, también se degradan los derechos
fundamentales y sociales del ciudadano, de los “sujetos” a
los diferentes Estados. La misma sumisión que tienen los
Estados nación a la economía de mercado la padecen sus
ciudadanos, pero con mayor grado de escarnio. Recordemos
que los miembros del Estado, son ciudadanos de carne
y de hueso que están lanzados a las más cruentas de sus
suertes. En el terreno, económico, en el cómo ganarse la
vida, y el despliegue de su ser humano, se ve afectado por
la cosificación mercantil, lo que lo conlleva a una relación
social cosificada, es concebido como si en realidad su
único ser fuera el de individuo, se sustrae de su ser social
y colectivo. Es sometido a la más notable pérdida de sus
derechos fundamentales como ser humano, sus derechos
son complemente una propiedad de su ser, pero como
individuo se le sustrae cada vez más de ellos. Las formas de
existencia del individuo que no pasen por el mercado son
desterradas, como la cultura, el arte, y otras construcciones.
En suma, no se transita hacia otra subjetividad capitalista,
se degrada el sujeto hasta convertirlo en individuo, pues
se tiende a eliminar su ser social, de desenraizarlo de los
colectivos que tienen otros fines diferentes al mercado,
tampoco puede acceder al derecho de la justa distribución
de la riqueza.
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 97-148

148

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
La consciencia de la reproductibilidad en Gleyzer y
Mayolo/Ospina
The awareness of reproducibility in Gleyzer and
Mayolo/Ospina
La conscience de la reproductibilité chez Gleyzer et
Mayolo/Ospina
Jonathan Gutiérrez Hibler
https://orcid.org/0000-0002-7686-7896
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza , N. L., México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Gutiérrez Hibler, Jonathan. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-91
Recepción: 29-02-24
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

�La consciencia de la reproductibilidad
en Gleyzer y Mayolo/Ospina
The awareness of reproducibility in Gleyzer
and Mayolo/Ospina
La conscience de la reproductibilité chez
Gleyzer et Mayolo/Ospina
Jonathan Gutiérrez Hibler1
Resumen: El presente artículo realiza una revisión sobre
los planteamientos de Walter Benjamin en torno a la obra de
arte en su época de reproductibilidad técnica. A partir de los
cambios que han ocurrido en la industria y de los movimientos
revolucionarios, se analiza dos obras cinematográficas donde su
propuesta es consciente del acto de reproductibilidad técnica por
parte del cine desde el Estado y la industria capitalista. Por un
lado, Gleyzer critica la revolución mexicana en la época de Luis
Echeverría Álvarez, mientras que Ospina y Mayolo evidencia
cómo grandes capitales, desde televisoras extranjeras, pueden
usar su capital para convertir la realidad en una mercancía a
modo para sus consumidores. La propuesta de Benjamin sigue
siendo vigente en muchos aspectos, sin embargo, es necesario
replantear algunos de sus planteamientos a partir de las nuevas
dinámicas del cine y del mundo digital en el que vivimos.
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
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�La consciencia de la reproductividad

Palabras clave: Cine, Walter Benjamín, Reproductivilidad
técnica, Consciencia, Revolución.
Abstract: The following paper does a revisiting on the ideas of
Walter Benjamin about The Work of Art in the Age of Mechanical
Reproduction. From the changes inside the industry and the
revolutionary movements, this paper analyses two pieces of
cinema in which the mechanical reproduction is something they
acknowledge whether as a critic to Luis Echeverría’s goverment
or whether the european TV industry. The ideas of Walter
Benjamin are still important in many ways, but it is requiered to
talk again about it because of the new dynamics in cinema and
the digital world.
Keywords: Cinema, Walter Benjamín, Mechanical reproduction,
Awareness, Revolution.
Résumé: Cet article passe en revue les approches de Walter
Benjamin face à l’œuvre d’art à l’époque de la reproductibilité
technique. À partir des changements intervenus dans l’industrie
et dans les mouvements révolutionnaires, on analyse deux
œuvres cinématographiques dont la proposition prend en compte
l’acte de reproductibilité technique du cinéma de l’État et de
l’industrie capitaliste. D’un côté, Gleyzer critique la révolution
mexicaine à l’époque de Luis Echeverría Álvarez, tandis
qu’Ospina et Mayolo montrent comment les grands capitaux,
y compris les chaînes de télévision étrangères, peuvent utiliser
leur capital pour convertir la réalité en une marchandise pour
leurs consommateurs. La proposition de Benjamin est toujours
valable à bien des égards, cependant, il est nécessaire de repenser
certaines de ses approches en fonction des nouvelles dynamiques
du cinéma et du monde numérique dans lequel nous vivons.
Mots-clés: Cinéma, Reproductibilité
Benjamin, conscience, Révolution.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

technique,

Walter

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�La consciencia de la reproductividad

Introducción
Parece que el aquí y el ahora de la obra de arte desaparece con
su reproductibilidad técnica, sobre todo en el cine, donde el
montaje, además del grupo de personas que trabajan en una
producción, plantea un mundo posible. Las cosas pierden
o adquieren una autoridad una vez que se visualizan sobre
un soporte, sin mencionar las redes que convierten a una
película en dispositivo.
Walter Benjamin señala que lo que desaparece de la
obra de arte es su aura. Su concepto es útil, desde un punto
de vista filosófico, porque vuelve evidente un desarraigo
de las cosas y su interacción con una antropología de las
ficciones: accedemos a la realidad por medio de signos que
nos entregan un aquí y ahora, a pesar del tiempo en la ficción,
como un no tiempo, es decir, “…su aparición masiva”2.
En nuestra época es necesario replantear el concepto de
lo masivo debido a la construcción de subjetividades por
medio de algoritmos. Sin embargo, el principio de lo masivo,
como un no tiempo, sigue ahí pero con otra dinámica de
tokens. Benjamin, por su parte y en su época, trata el lado
destructivo del cine: “…la liquidación del valor tradicional
de la herencia cultural”3. El filósofo alemán ironiza el
entusiasmo de Abel Gance cuando exaltaba cómo el pasado
tendría su propia película: las personas muertas podrían
renacer en la pantalla y llegar a más ojos dentro de la masa,
esto claro, desde un enfoque ingenuo o lleno de malicia. El
detalle sobre lo anterior es que no tenemos el aquí y ahora
de una persona, a diferencia de una obra de arte antes de
esta época de reproductibilidad técnica, sino sus filtros a
manera de tropos y las limitaciones del capitalismo en las
2
Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad
técnica, trad. Andrés E. Weikert. (Distrito Federal: Itaca, 2003), 44.
3
Benajmin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 45.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

�La consciencia de la reproductividad

reglas sociales del arte. Lo que Benjamin plantea es que el
cine tiene la particularidad de liquidar en masa: la estética
es una extensión de la ética.
Hay una relación muy cercana entre la economía
(como poder) y el arte, ya sea desde sus centros o el
padecimiento de lo marginal, cada día más arraigado como
una válvula de escape del primero. Esta relación transforma
las vías y estructura de su recepción. Y esto le interesó a
Walter Benjamin: la percepción se condiciona de manera
histórica, entendida como una materialidad transformada
en medio de la praxis. Los ejemplos más claros son
los movimientos sociales y su impacto en las artes o las
reacciones entre movimientos artísticos como parte de
diferentes campos simbólicos de poder. Sin embargo, para
entender estas transformaciones, el filósofo introduce un
concepto interesante de lo que llama aura: “Un entretejido
muy especial de espacio y tiempo: aparecimiento único de
una lejanía, por más cercana que pueda estar”4. Benjamin
se refiere a cómo demandamos la apropiación de las cosas a
través de la copia, en este caso, el cine como un conglomerado
de manifestaciones artísticas y sus diferentes variaciones
audiovisuales. El objeto es destruido y remplazado por la
imagen. La tendencia hacia la homogeneidad por medio del
cine destruye lo que Benjamin llama “el aura” de las cosas.
Y sus alcances son, inevitablemente, ilimitados.
Por esta razón, el filósofo, al considerar que esta
destrucción ocurre en contextos históricos que transforman
la percepción, es que realiza la conexión entre la política y
el ritual. Las obras de arte tienen un carácter cambiante en
cuanto a su recepción, no sólo entendida como la manera en
la que se lee, sino en los usos de éstas dentro de un orden
del discurso. Benjamin describe cómo cambia la dinámica
4
Benajmin, op. cit., 47.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

de las obras cuya funcionalidad de encuentra sometida a un
ritual. Sin embargo, aclara lo siguiente: “Éste puede estar
todo lo mediado que se quiera pero es reconocible como un
ritual secularizado incluso en las formas más profanas del
servicio a la belleza”5. Esto es importante porque los rituales
no son necesariamente sagrados, sino que se practican
otros en lo secularizado, los mitos de alguna forma nos dan
sentido en la construcción de la realidad social, sin importar
las manifestaciones que plantean un arte por el arte, como
el formalismo ruso cinematográfico.
Sin embargo, Walter Benjamin trata una naturaleza
parasitaria de la obra del arte dentro del ritual, y considera
que la reproductibilidad de ésta es la que la separa de
este escenario. La autenticidad pasa a un segundo plano
en un contexto de canales que permiten su masificación:
no importa que tengamos una copia y que no sea la obra
original, salvo para efectos de curaduría o de archivo, en
tanto el contexto permita esa reproductibilidad. Por lo tanto,
si la obra ya no se percibe a través de sus rituales sacros o
profanos, debe existir otra dinámica; es decir, a pesar de
la liberación, crea un nuevo campo de reproducción: “En
lugar de su fundamentación en el ritual, debe aparecer su
fundamentación en otra praxis, a saber, su fundamentación
política”6. El concepto de política de Benjamin no se refiere
a la burocracia, aunque no descarta su poder para destruir
el aura de las cosas, más bien es una visión más amplia:
somos animales del mundo, nos desplazamos en entidades
físicas construidas entre la materialidad y las convenciones
con las que se rige ese desplazamiento de los cuerpos. Por
política se entiende, entonces, a que la obra de arte, para
existir, necesita de cuerpos que la creen, la distribuyan,
5

Ibid., 50.

6
Benajmin, op. cit., 51
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

153

�La consciencia de la reproductividad

la consuman e interactúen con ella. En la época de su
reproductibilidad, un clic reafirma su existencia y, en un
nivel más profundo, su percepción de las cosas.
Una vez fuera del ritual, de su valor de culto, la obra
de arte tiene diferentes funciones, no sólo una. Y esto se
construye a partir de un juego, no sólo en el sentido lúdico,
sino como una propuesta de lectura con diferentes filtros.
Estaríamos frente a un espectador implícito, entendido como
estructura de percepción dentro de la misma película. Y todo
juego en una obra de arte parte del dominio de la naturaleza
y de la interacción de lo humano con ésta. Walter Benjamin
llega a la siguiente conclusión: “El cine sirve para ejercitar
al ser humano en aquellas percepciones y reacciones que
están condicionadas por el trato con un sistema de aparatos
cuya importancia en su vida crece día a día”7. Sin embargo,
cabe señalar que el manuscrito manejaba una idea diferente
de la función del cine: los aparatos deben convertirse en
una primera naturaleza para el colectivo. Aunque en una
definición solamente hable del ejercicio y en la segunda un
orden de primera naturaleza, ambas posturas coinciden en el
impacto de los aparatos en la percepción de las masas. El cine
tiene un poder revolucionario además de aquel que destruye
el aura de las cosas: el cine puede restaurar o darle visibilidad
esta aura destruida mediante el montaje cinematográfico.
La razón principal de esta preocupación de Benjamin
es que, contrario a esculpir en el tiempo, su época—todavía
más la nuestra—no contiene un valor de lo eterno.
Una película terminada es todo menos una creación
lograda de un solo golpe; está montada a partir
de muchas imágenes y secuencias de imágenes,

7
Ibid., 56.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

154

�La consciencia de la reproductividad

entre las cuales el editor tiene la posibilidad de
elegir—imágenes que, por lo demás, pudieron ser
corregidas a voluntad desde la secuencia de tomas
hasta su resultado definitivo—8.

El cine renuncia a un valor eterno porque puede ser
mejorada como obra. Para Benjamin, el cine todavía no
encontraba el desarrollo, como arte, que el que tenemos en
la actualidad. Sin embargo, aquella crítica sobre la copia
estéril de la realidad no es un aspecto de maduración, sino
de interacción todavía presente.
Benjamin se preguntará qué es, entonces, el cine si
los sucesos reproducidos, de forma aislada, no son obra de
arte (esto en contraposición de la fotografía). El proceso de
producción cinematográfica se produce en los componentes
de un gremio: “El intérprete de cine no actúa ante un
público, sino ante un sistema de aparatos”9. Y estos aparatos
son manejados por personas expertas en cada materia de la
preproducción, producción y posproducción. Sin embargo,
aunque se plantea la presencia de estos aparatos, Benjamin
introduce una paradoja impactante: quien dirige expone su
humanidad a través de máquinas y al servicio de su propio
éxito (uno, por cierto, que depende de lo que llamamos
axiología y genealogía). Lo colectivo y lo individual entran en
conflicto: la consciencia de los límites de la reproductibilidad
técnica en el arte permite una interpretación (como ejecución)
que retome el aura de las cosas.
Por ello, Benjamin retoma los pensamientos de
Pirandello en torno al cine: el intérprete se siente exiliado
porque el cuerpo—el suyo—se convierte en ausencia,
esto como un eco a lo que Derrida planteará en Ghost
8

Benajmin, op. cit., 62.

9
Ibid., 68.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

Dance (1983), de Ken McMullen10. Este cuerpo no es un
cuerpo, sino su fantasma, pero es capaz de meterse en
otros cuerpos. De ahí el silencio de Pirandello, citado por
Benjamin, más allá del cine mudo: al momento de acabarse
ese continuo lo que antes era un objeto de culto se convierte
en la creación de nuevos cultos, incluso fuera de un orden
de lo sagrado. Mientras el arte anterior buscaba ser único
e irrepetible, el cine busca desde el inicio crear copias.
Esto trae como consecuencia (quizá causa eficiente, si lo
vemos en términos aristotélicos) a la exhibición frente a las
masas: “La invisibilidad de la masa incrementa la autoridad
de la supervisión. No debe olvidarse, sin embargo, que
la valoración política de esta supervisión se hará esperar
hasta que el cine haya sido liberado de las cadenas de
explotación capitalista”11. El autor tiene un programa
revolucionario. Teme a que estas cadenas de explotación
creen una serie de fuerzas contrarrevolucionarias, por
ejemplo, el fascismo. De ahí el porqué de la crítica de
Quentin Tarantino en Inglourious Bastards (2009) al cine
producido por el gobierno de Adolfo Hitler, de la mano de
Joseph Goebbels. La preocupación de Benjamin, más que
en el culto de las estrellas, está en el culto del público: la
clase de espectadores, en las masas, que se les rinde tributo,
donde se borra la consciencia de clase.
Hay un fenómeno muy interesante por la época en la
que vivimos: el derecho de los seres humanos a ser filmados
(o negarse, pero ése es otro tema). Walter Benjamin
es consciente de los cambios ocurridos en la literatura
del siglo anterior, cuando la influencia de las ciencias,
principalmente el nacimiento de las ciencias sociales,
10
Ken McKullen/Marcelo Eduardo Bonyuan (3 de enero de 2024). Ghost
Dance [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=dBdbJtWPAPA&amp;ab_channel=MarceloEduardoBonyuan.
11
Benajmin, op. cit., 74.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

impacta en la representación de las artes. Benjamin se
centra en la literatura, aunque esto también es evidente en la
pintura, como en el caso representativo de Las espigadoras
(1857), de Jean François Millet. Más tarde, con los cambios
de la prensa, el público puede escribir ocasionalmente.
El arte se convierte en un bien común. Las redes del
capitalismo que denunciaba en su época Walter Benjamin
no permiten, por orden de la supervisión y especialización,
que sea un bien común donde las personas tienen derecho
de su reproducción. Hoy la historia es distinta con el
llamado capitalismo de la vigilancia. Quizá, para entender
este fenómeno reciente, debamos revisar cómo fuera de la
película se construye una estética de nuestro consumo y
eliminación del Otro. Benjamin ya señalaba esto cuando se
refiere a esta construcción mediante concursos y consultas:
“Todo ello para falsificar, por la vía de la corrupción, el
interés originario y justificado de las masas del cine:
un interés en el autoconocimiento y así también en el
conocimiento de su clase”12. Es decir, detrás de un proyecto
cinematográfico puede existir, sobre todo en las cadenas
más largas del capitalismo, una minoría con intereses
distintos de la masa. Benjamin señala que este capital debe
expropiarse, como urgencia del proletariado. El autor lo
sigue viendo como una dialéctica en la que el Estado es el
único que puede llevar a cabo esta acción, no hay rasgos de
anarquismo en la propuesta de Benjamin.
Finalmente, un aspecto que debe rescatarse del autor
de La obra de arte en su época de reproductibilidad es la
reflexión y crítica en torno a la recepción visual: el cambio
de la participación por parte de las masas. Más que una
dictomía masa-entretenimiento/amante del arte-devoción,
en nuestra realidad es un poco más dinámico:
12
Ibid., 78.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

157

�La consciencia de la reproductividad

…quien se recoge ante una obra de arte se hunde
en ella, entra en la obra como cuenta la leyenda del
pintor chino que contemplaba su obra terminada.
La masa, en cambio, cuando se distrae, hace que la
obra de arte de hunda en ella, la baña con su oleaje,
la envuelve en su marea.13

La recepción en la distracción (en relación con
el entretenimiento) es uno de los síntomas, para Walter
Benjamin, en la transformación profunda de la manera en
la que percibimos el mundo. El autor retoma el sentido
estricto de la palabra estética: percibir. En consecuencia,
le preocupa la estética de la guerra, cómo se percibe
ésta, fenómeno que tiene presente en su tiempo, tanto
por el pasado, como lo que se vaticina en el porvenir. El
fascismo, por ejemplo, usa el cine para atraer a las masas,
pero sin darles una representación donde puedan eliminar
la propiedad privada. No hay derecho a la transformación
de las relaciones de propiedad. Y el cine se ha convertido
en un campo de propiedades intelectuales que excluyen
o ordenan la representación de esta consciencia de clase,
principalmente en los cuerpos que se presentan en la
pantalla. No sólo es el fascismo el que crea una estetización
de la vida política; diferentes grupos minoritarios con gran
capital suelen hacer esto, y no es extraño que nuestras
figuras públicas se hayan vuelto influencers.
Sin embargo, esta estetización de la vida política que
preocupaba a Benjamin, donde el proletariado perdiera la
consciencia de su clase y la eliminación de las redes de
propiedad privada imperantes, llevan a mantener el control
de la guerra. Desde el arte es posible embellecer lo terrible.
La guerra es bella porque es el dominio del hombre sobre
la máquina, esto desde los manifiestos del futurismo de
13
Benjamin, op. cit., 94.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

158

�La consciencia de la reproductividad

Marinetti14. Ante este peligro, la estetización de la política,
Benjamin plantea la politización del arte.
Replantear a Walter Benjamin
Antes de pensar en los efectos de lo virtual en la transformación
de cómo el ser humano percibe la realidad, es necesario qué
es lo que sucede cuando el intérprete de cine y todo su equipo
tiene una consciencia de su reproductibilidad y los campos
de poder donde se exhibe una película. El arte moderno ya se
cuestiona este aspecto: se representa, pero cuestiona cuáles
son los límites y las consecuencias de la técnica o si hay
otras formas de aproximarse a lo representado. Retomando
la imagen de Benjamin en torno a inundarse en la obra o que
la obra inunda, el arte moderno interroga cómo sucede este
proceso y presenta transgresiones durante su reflexión. En
conjunto, se tiene la consciencia moderna y la consciencia
de clase en la reproductibilidad, el alcance de los aparatos,
sus canales y la estetización de un objeto para mantener las
relaciones de poder.
Darko Štrajn, en From Walter Benjamin to the End
of Cinema, dedica un capítulo de su libro al cambio en la
manera de pensar, es decir, cómo se transforma nuestra
mente a través de la percepción. Štrajn retoma el fenómeno
de las fronteras, no tanto como una cuestión ontológica, sino
cómo la angustia de la falta de éstas también sirve como
un dispositivo en la construcción de relaciones de poder.
El discurso también tiene una estética. La construcción de
fronteras también es una forma en la que yo me creo. El
cine se vuelve una paideia contemporánea, plantea nuevas
14
Además de los conocidos manifiestos futuristas, Marinetti en “Trieste,
nuestro hermoso polvorín” señala que la guerra nos ennoblece (específicamente
nuestra sangre). F. T. Marinetti, Manifiestos y textos futuristas, trad. G. Gómez
y N. Hernández, (Barcelona, Ediciones del Cotal, 1978), 61.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

�La consciencia de la reproductividad

demarcaciones por medio de lo audiovisual. Štrajn señala
lo siguiente:
The overwhelming influence of these institutions
on the value of works of art is becoming common
knowledge in the context of the post-industrial
society nowadays, but it seems that somehow we
are still confronted with a cultural ideology, which
presupposes “true art vs. fake art or kitsch”.15

El autor se refiere a instituciones como los museos,
galerías y otras entidades culturales con una capacidad
considerable, en cuanto a capital, para catalogar lo que es
una obra de arte. El ejemplo lo toma de la introducción
de un estudio sobre la evolución del arte a lo largos de
dos décadas, pero sigue aplicando en un mundo donde
la dialéctica materialista es insuficiente para entender un
mundo de sistemas complejos. Cada producción crea
subjetividades en un mundo de colectividades. Y cada día
es más fácil de vigilar.
El término que introduce Štrajn es el de ideología
cultural, pues la cultura también es otra de las formas
del capital, y quien posee sus medios de producción crea
espacios de percepción. Y este punto es importante para
replantear las aportaciones de Walter Benjamin porque
el Estado, como producto o manifestación del carácter
irreconciliable de la contradicción de clases, a pesar de
proporcionar parte de la emancipación del proletariado
puede crear nuevas clases. La praxis deja como evidencia
que el carácter revolucionario del arte puede ser capturado
por instituciones con diferentes espectros ideológicos: la
15
Darko Štrajn, From Walter Benjamin to the End of Cinema. Identities,
Illusion and Signification within Mass Culture, Politics and Aesthetics (Ljubljana: Pedagoški Inštitut, 2017), 35.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La consciencia de la reproductividad

manera en cómo leer una obra dependerá de los sujetos que
ocupen estos espacios o qué tanto pueden negociar en la
aceptación de otro horizonte de interpretación.
Es en este punto donde Štrajn plantea la percepción
de la percepción. La dimensión metacognitiva del arte
es importante en este entramado de capitales culturales e
intelectuales. Štrajn considera a Benjamin como uno de
los primeros deconstructivistas, antes de la deconstrucción
de Derrida, debido a cómo se aproxima filosóficamente a
la relación entre sujeto y objeto. Por esta razón retoma la
diferencia entre la observación distraída y la percepción
concentrada:
Reproduced aesthetic features have become
attributes of daily life. The notion of “fine art”
therefore lost its full meaning; it became mainly
an expression of a certain view not so much upon
art, but upon society. As the model of competitive
economy in the prosperous Western world (which
now culturally includes most of the former socialist
world) continues to (re)produce class differences,
the mass culture makes symbolic repressions and
expressions of them much more a matter of social
play, or as we could put it with David Chaney
(1993), a matter of “public drama”.16

Al volverse la reproductibilidad algo cotidiano,
en un mercado de estéticas (entendidas como orden de
percepción), la obra de arte no es estática, en el sentido
de que para sostenerse necesita de instituciones para la
preservación de su memoria. No hay aura de las cosas en el
cine, pero sí un mecanismo para quitarle el aura a las cosas,
16
Štrajn, From Walter Benjamin to the End of Cinema. Identities, Illusion and Signification within Mass Culture, Politics and Aesthetics, 40.
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incluso para replantearlas: las poéticas del cine accionan y
deforman los cuerpos.
A partir de esto, Štrajn retoma los trabajos de Gramsci,
principalmente el de hegemonía. Se trata de una anomalía en
las relaciones de poder, desde esta perspectiva. No se trata de
clases sociales que dialogan, sino de voluntades colectivas. La
ideología en una clase hegemónica no tiene necesariamente
un sentido de pertenencia social: “No matter how much
passion, organization and genius, is invested into the creation
of an event, the hegemonic effect can be measured one way
or another by the market response”17. Lo único del arte ya no
de: pende de un objeto irrepetible, sino en su capacidad de
multiplicación. Una obra de arte es una obra de arte porque
el mercado puede repetirla en diferentes espacios. De ahí
la importancia de las masas y los espacios que construyen
subjetividades. Štrajn agrega un comentario necesario para
aterrizar las ideas de Benjamin en nuestra época:
Today’s media, the digital interactive ones included,
are representing a changed and changing reality
marked by an expansion of culture, which is driven
by the strong artistic production. Museums and
galleries, among other “traditional” institutions, are
turning into laboratories of a continuous production
of variations of meanings and interpretations,
sometimes broadening the public’s view on culture
and sometimes confining it to some mystified
canonical signification of whatever they are
presenting.18

Los espacios de representación simbólica trabajan
a partir de diferentes capitales. Por lo tanto, no hay una
17

Štrajn, op. cit., 42.

18
Ibid., 43.
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neutralidad. La obra de arte se convierte en un dispositivo.
Y éste debe tener una exposición múltiple para mantener
un horizonte de interpretación que demarca quién vive y
quién muere: necropolítica. Lo interesante es preguntarse
qué sucede, en su momento histórico, con los artistas que
están fuera de estas instituciones antes de ser asimilados
como dispositivos que crean la percepción de la realidad.
Lo que agrega la aportación de Štrajn es un panorama para
adaptar las ideas de Benjamin en un mundo de sistemas
complejos, donde la realidad no puede ser leída solamente
por una dialéctica materialista clásica, detalle que ya se
deslumbra en las nuevas dinámicas creadas por el triunfo
de las revoluciones del siglo XX y sus relaciones con
diferentes hegemonías, incluso cuando comparten ideas sin
pertenecer a la misma clase.
Del congelador a la traición: un acercamiento a
Gleyzer
La teoría permite dar respuestas a la praxis. Pero ésta
última permite replantear mediante preguntas sin signos
de interrogación lo que comienza a perder claridad en la
primera. Raymundo Gleyzer es un ejemplo de cómo la
consciencia de la reproductibilidad va más allá de una
dialéctica materialista entre el fascismo y la revolución: las
tesis y las antítesis no son estáticas, suelen ser eclécticas
en su síntesis. Gleyzer es uno de los desaparecidos de la
dictadura militar argentina de 1976, pero no sólo cuestionó
a ésta, sino a otras posturas políticas de otros países.
El primer caso es el de México, la revolución
congelada (1970). Raymundo Gleyzer tiene 29 años. En
4 meses (dos de investigación y dos de rodaje), se da a la
tarea—más curiosidad y confrontación del pasado para un
nuevo socialismo—de contar la historia de la revolución
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mexicana, de 1910 a 1968. Después de sesenta años, al
momento de la aparición de este documental, ¿qué es lo
que queda de una revolución y cómo evolucionó? El filme
no es una sentencia de muerte al término revolución, sino
una crítica al gobierno vigente que sostiene su hegemonía
a través de éste: PRI (partido revolucionario institucional).
El momento es sumamente tenso: tan sólo dos años antes
ocurre la matanza de Tlatelolco y está por dar inicio la guerra
sucia, en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, donde el
socialismo era más un amague de la mano izquierda, para
terminar golpeando con la derecha, en el sentido metafórico
de la expresión. No por nada este documental terminaría
siendo grabado en la semiclandestinidad19.
En este punto, estamos frente a lo que hemos
comentado a lo largo de este trabajo: el arte tiene espacios
de reproducción y multiplicación. Una cosa es la realidad
institucional, en este caso, la revolución partidista de un
grupo hegemónico, representado por Luis Echeverría
Álvarez, y otra es la realidad social. La revolución más
que congelada ha sido secuestrada o, en términos de Walter
Benjamin, ha sido estetizada: la guerra como continuidad
de un progreso nacional en medio de represiones que
emulan el fascismo temido por el filósofo alemán. Gleyzer
politiza, si lo leemos desde la concepción de Benjamin, la
revolución contada desde las instituciones. Y esto no es fácil
en la praxis, lejos de los aparatos y el montaje de imágenes:
El documental fue realizado en la «semiclandestinidad» (palabra de Gleyzer) porque en vez
de gestionar los permisos y tener un representante
de gobierno en la filmación, se simuló una
Jorge Ruffinelli, América Latina en 130 documentales (Santiago
de Chile: Uqbar, 2012), 52.
19

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actividad turística o, cuando más, comercial. Así,
tuvieron acceso a la campaña presidencial de Luis
Echeverría, consiguieron una breve entrevista con
el líder de los trabajadores y hasta (al final, en larga
secuencia) con un representante de la izquierda
ilegítima, el Partido Popular Socialista (cooptada
por el gobierno).20

Lo anterior permitió acceso a material de archivo,
principalmente al producido de forma cinematográfica de
1910 a 1920. El documental se convierte en un ensayo
crítico: cita imágenes mientras la narración y el montaje
de lo grabado en México crean una disonancia entre
la realidad institucional y la realidad social. No es un
documental neutral: la voz en off contrasta con imágenes
y juicios orales la realidad de los campesinos en Yucatán
y el discurso estetizado del gobierno. Es una propuesta
militante del cine latinoamericano.
Antes de comentar algunas escenas de este documental de Gleyzer y su relación con la consciencia de la reproductibilidad, es necesario apuntar dos detalles, uno sobre su
difusión y censura; el segundo, sobre el cine como un ejercicio abierto, como si una película se concatenara con otras,
incluso aquellas que no llegaron a filmarse porque toda la
vida es una larga pregunta en lo breve de la vida. El documental fue prohibido en México y Argentina, sobre todo en
espacios comerciales. Hubo sus excepciones, clandestinas,
por lo general, como el caso de algunas proyecciones en la
Universidad Nacional21. En Argentina, el filme se difundió
en los barrios, fábricas o sindicatos, de manera rústica, sin la
misma estructura del cine hegemónico, debido a la censura
del gobierno argentino, por petición del gobierno de Méxi20

Ruffinelli, América Latina en 130 documentales, 52.

21
Cfr. Ruffinelli, op. cit.
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co22. Lo segundo es una declaración de Gleyzer: “«Terminada no, porque pensamos añadirle un capítulo que refuerce
la imagen de la penetración norteamericana». Con modestia,
añadía: «Aspira a ser una introducción, un diccionario de temas mexicanos que además sirva de prólogo a nuevas incursiones y las estimule»”23. Lo anterior es importante porque
permite que el cine sea un proceso continuo y no definitivo;
más que un culto, es un espacio de crítica e invitación a otras
perspectivas: Gleyzer veía en ese entonces que los cineastas
de la época le estaban debiendo algo al país. Por esta razón
es importante agregar a la discusión los productos que han
tocado temas como los del halconazo, no sólo desde el cine,
sino desde otras manifestaciones artísticas, tanto de la época, como posteriores. Esta mirada, como invitación, siempre
estará abierta para retomarla en otros espacios. Si no es así,
alguien encontrará la manera de retomarla.
La entrevista con Carlos Sánchez, participante de la
revolución en 1911, es un contraste entre la reproducción del
archivo y los discursos de campaña del entonces candidato
a la presidencia: Luis Echeverría Álvarez. Carlos Sánchez
estaba en las tropas de Emiliano Zapata. Se le pregunta qué
es lo que buscaban: desalojar al hacendado para poseer las
tierras y acabar con la esclavitud de éste. El entrevistado
contesta al final. “ahora somos libres…mmh…¿o no
estamos libres ahora?”24. El documental corta a un resumen
de cómo inicia la revolución, se intercala la narración de
una voz en off y entrevistas con ex revolucionarios ya en su
vejez, en el momento de la producción. Para quien observe
22

Cfr. Ibid.

23

Gleyzer citado en Ruffinelli, op. cit., 53.

24
Raymundo Gleyzer, “México, la revolución congelada,” producido por
Raymundo Gleyzer y Bill Susman en México, 1971, vídeo, Cine club invasión,
1:04:41, https://www.youtube.com/watch?v=Pkxde6X75lY&amp;ab_channel=CineclubInvasi%C3%B3n, 9min14ss-9min18ss.
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esta parte no le parecerá diferente de los documentales
institucionales: corridos y requintos de fondo, imágenes
de archivo como complemento de la musicalización, así
como la cronología de los hechos históricos narrados por
la misma voz y recordadas por los ex revolucionarios
que participaron de forma directa en este acontecimiento
histórico. Sin embargo, todo este lenguaje que parece
tradicional, capaz de condicionar el sentido de la historia,
se ve impactado por el presente: la tierra es del gobierno,
solamente se las presta a los campesinos para que estos se
mantengan, de acuerdo con el entrevistado Carlos Sánchez.
A partir del minuto 19 se dará un giro al presente: el
filme va de un lenguaje documental, que sirve para establecer
antecedentes, similar al de una historia oficial, al de un
ensayo crítico: las imágenes de archivo y su musicalización
luce como una paráfrasis del poder hegemónico. Y, como
sabemos, no todas las citas textuales o reproducciones
audiovisuales (como cita cinematográfica) son para darle
continuidad e impunidad a un fenómeno.
Gleyzer también expone la desaparición de un
pasado reproducido para las masas: la cultura maya. Lo
que se enaltece de la cultura por medio de una civilización
antigua ya no existe en el presente. Son los relieves los que
conservan su grandeza, pero la voz en off llama a Yucatán
como “…una enorme pampa caliza despojada de vida,
donde sólo puede sembrarse el henequén, la fibra sisal…
”25. Nuevamente, el documental retoma los antecedentes de
los monopolios americanos en la producción del henequén.
La esclavitud es contada por el testimonio de don Gregorio
y su intérprete: no se pagaba nada en la hacienda durante
el gobierno de Porfirio Díaz, de acuerdo con el testimonio.
Sin embargo, a pesar de que la esclavitud termina con
25
Gleyzer, “México, la revolución congelada,” 20min42ss-20min50ss.
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Alvarado, don Gregorio sigue trabajando a los 73 años para
no morirse de hambre.
La consciencia de la reproductibilidad en Gleyzer se
expresa por el contraste del archivo y la repetición de estas
imágenes mediante una musicalización, como una época
que ya pasó, pero que dio un presente donde los discursos del
candidato son muestra de que la revolución sigue triunfando.
Dicho contraste, entre el archivo y el panfleto discursivo de
Echeverría, con la realidad del campo en Yucatán obedece
a esa multiplicidad de la obra de arte: la historia es estética,
una forma de percepción desde lo hegemónico a pesar de la
presencia de los términos revolucionarios en esta educación
de las masas. Es necesario citar dicha estética para mostrar
la realidad. Tómese el caso de Eugenio López Hernández,
nacido en Mérida, Yucatán, quien narra brevemente la
historia de su vida. Siempre ha tenido que trabajar desde
niño. “Pues claro, que mientras más somos, las tierras no
crecen; mientras más somos, menos ganamos, y vivimos
completamente sumidos en la miseria porque no nos alcanza
para vivir…Vestir y comer no se puede”26. La voz de este
campesino va acompañada de imágenes suyas y su hijo,
en una carretera tirada por un animal. López, más joven
que los ex revolucionarios, pertenece a otra generación, a la
generación que le dieron la tierra (casi como un eco a Juan
Rulfo), pero que critica las mentiras del gobierno. Incluso
habla de que se necesita un nuevo sistema. El vigente, el
de la revolución institucionalizada, ya no sirve. Llama
la atención que López Hernández menciona la palabra
estructura en su crítica, pues es consciente de que ésta es
vieja y sólo le ha resultado a una clase: los políticos. La
voz en off prosigue con una cronología que permite situar
los acontecimientos de México en un plano global: después
26
Gleyzer, “México, la revolución congelada,” 26min23ss-26min43ss.
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de la primera guerra mundial la explotación del henequén
cambia de lugar (África), uno donde es más barata la mano
de obra. México no es parte de una historia regional, sino
de una dinámica global. De cierta manera, Gleyzer está
sembrando la idea de una revolución internacional, más
allá de la estructura de unos cuantos.
Las críticas continúan a lo largo del documental: el
campesino no puede elegir a quién venderle el henequén,
los hacendados simulan fragmentar sus latifundios con
prestanombres o familiares. Sin embargo, hay una imagen
que desmantela la reproducción de un estereotipo: la gente
del campo es floja. Uno de los entrevistados cuenta cómo
los campesinos no pueden vender su henequén, que son
detenidos por la ley y ésta aprovecha el monopolio para
luego revender a un precio más caro y crear sus palacios. El
campesino, consciente de esto, a manera de protesta decide
no hacer un buen trabajo para que otro goce sin hacer nada.
De acuerdo con esta aportación, éste es un origen de por qué
se dice que el campesino es mal trabajador. Las tierras se
reparten (no del todo), pero la riqueza sigue su curso anterior.
La revolución la congelaron los burócratas, la nueva clase
política, los nuevos administradores de la plusvalía.
La revolución congelada es una muestra de cómo la
consciencia de la reproductibilidad de la obra de arte permite
encontrar una historia estetizada, pero sobre todo es una
crítica a los revolucionarios debido a la falta de inclusión
de las masas en el proceso de repartición de tierras: Lázaros
Cárdenas, a pesar de las hectáreas que se entregaron, no hizo
esto y la oligarquía se adueñó de la revolución. No extraño
observar en una entrevista a una de las dueñas de las tierras
que mantiene vivo el enunciado de que los campesinos son
algo flojos. Gleyzer intercala imágenes, de manera brusca,
diferente al lenguaje audiovisual de las primeras escenas
que sirven de resumen:
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Cuando la dueña del palacio, como la representa
Gleyzer, señala que los campesinos son algo flojos,
alguien le habla de lo fuerte que es el calor. Ella ironiza
con una pregunta retórica que quién va a querer trabajar
en el sol. Inmediatamente, se alternan fotogramas de ella y
campesinos; los cortes en el montaje van acompañados del
sonido del machete en el henequén. El contraste impacta
porque de un lado está el techo de un palacio; del otro, el
cielo abierto, con su sol que sofoca. La oligarquía sentada
en un trono, con el rostro de frente; los campesinos de pie,
sin rostro o con la cara sin un frente.
A pesar de mantener una posición de izquierda,
Gleyzer no oculta los testimonios de los fraudes electorales,
incluso los de la derecha que padeció esto por parte del
Estado, pues los revolucionarios se convirtieron en una
nueva burguesía nacional. La mayor aportación de Gleyzer
está en la consciencia de la reproductibiliad, en cómo la
misma revolución puede adquirir una estética y perder su
carácter político. Hay más ejemplos en esta obra inconclusa,
pero su planteamiento es claro: un grupo minoritario y
oligarca mantiene una estética para acceder a la realidad; si
se quiere una revolución, el cine debe politizar para romper
ese orden de la percepción.
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Mayola/Ospina: cuando la reproductibilidad
no quiere agarrar pueblo
Agarrando pueblo (1978) es un cortometraje codirigido por
Luis Ospina y Carlos Mayolo. Se trata de un documental
falso que inicia con la grabación de una grabación. El
elemento metaficcional está desde el inicio y funciona como
consciencia de la reproductibilidad en el cine. A diferencia
del planteamiento de Gleyzer, donde es el Estado quien
secuestra a la revolución, en esta obra de Mayolo y Ospina
son los grupos de interés los que se alimentan de la imagen
de la pobreza, similar a uno de los peligros que señalaba
Benjamin en su ensayo. El género del documental, a través
de los medios masivos, construye una filantropía narrativa:
mostramos la pobreza, por lo tanto, tenemos sensibilidad de
las cosas que pasan en la sociedad.
Sin embargo, el ejercicio de Mayolo y Ospina radica
en que, por medio de un documental falso, es posible
observar cómo se estetiza la historia de abajo, la historia
de los marginados, todo con un fin de lucro, sin resolver ni
entender el problema de raíz. No es casualidad que también
se le conozca a este cortometraje con el nombre de “Los
vampiros de la pobreza”. La miseria se convierte en una
especie de pornografía para ciertos grupos de interés: no
hay una interacción real con la pobreza, sólo formatos para
crear una imagen de ésta. Los elementos para crearla son
propios del cine: el montaje, por ejemplo.
Harold Alvarado Tenorio y Hernán Toro entrevistan,
para el semanario El País, a Luis Ospina el 11 de junio
de 1978, en Cali, Colombia. Establecen cómo a través del
cine critican al mismo, como industria y arte, porque la
pobreza tiene un precio para ser consumida por un mercado
europeo. En esta entrevista, Luis Ospina define qué es
agarrar pueblo:
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Agarrando pueblo es una expresión popular del
Valle que quiere decir embaucar, engatusar. Por
ejemplo, se dice que un culebrero “agarra pueblo”,
que reúne alrededor de él, con su carreta, a la
gente para que vea su espectáculo. En la película,
el título tiene doble significado: el coloquial y el
agarrar la miseria filmada metiéndola en una lata
para exportarla. Con Agarrando pueblo estamos
intentando hacer una crítica de cine con el cine
mismo. El cine que criticamos es el que se ha
denominado cine miseralibista.27

Ospina retoma en la entrevista un ensayo del crítico de
cine Alberto Aguirre Ceballo, donde señala que el burgués
se limpia las manos a través de la imagen de la miseria. Se
trata de un cine con un público, generalmente europeo, en
los festivales. A través del espectáculo y la conmoción crea
una caridad: la burguesía en lugar de combatir la pobreza
saca dinero con ella y se muestra sensible ante la sociedad.
En el momento de la grabación, tanto Ospina, como
Mayola, son conscientes de sus trabajos anteriores donde
utilizan el contraste para la construcción de los espacios,
misma técnica que usa el cine miserabilista para sus
propósitos de caridad y limpieza de la ambición. En la
misma entrevista, Ospina señala lo siguiente:
En Agarrando pueblo combinamos los dos
géneros trabajados anteriormente, el documental
y la ficción, pero alejándonos del recurso del
contraste elemental, sustituyéndolo por algo más
dialéctico que es la utilización del blanco y negro
y el color. Las escenas en color corresponden a lo
filmado por los cineastas-actores, mientras que las
27
Luis Ospina, Oiga/Vea: sonidos e imágenes de Luis Ospina (Cali: Universidad del Valle, Colección Artes y Humanidades, 2011), 31.
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de blanco y negro corresponden a lo filmado por
los realizadores (Carlos Mayolo y Luis Ospina).
El contraste elemental sólo aparece en las escenas
de color…Este contraste entonces pertenece a la
película que están rodando los cineastas-actores
cuyo título es ¿El futuro para quién?28

Lo interesante en esta entrevista, y al cotejar con el
cortometraje, es que esta obra no es del todo un documental
falso. Juega con la ficción de lo filmado a color, pero su
estructura permite, al final de éste, tener un epílogo con una
persona real donde participan los realizadores de Agarrando
pueblo. Se rompe con dos ficciones a través del epílogo: la
de los actores y la de los mismos realizadores filmando a
los actores. Lo principal es que llama la atención el uso del
término “dialéctica” en la entrevista. Agarrando pueblo es
la síntesis de dos representaciones (documental y ficción, en
el concepto que tienen Mayola y Ospina). Se convierte en
una propuesta para cuestionar los límites de representación
de un cine miserabilista e incluso se cuestiona a la misma
propuesta cuando los realizadores participan en el epílogo.
De la filmación de su primer documental Oiga vea a la de
éste hay una distancia de seis años. La primera improvisa, a
manera de encuesta, y Agarrando pueblo tiene un guion de
años reflexionando lo aprendido anteriormente.
Aunque existe un guion de Agarrando pueblo, hay una
necesidad por la improvisación y la naturalidad. Mayola es
uno de los directores-actores, por ejemplo, al igual que el
camarógrafo. El humor negro sirve como un recurso para
desmitificar lo que ya está “enlatado” en el cine miserabilista.
Desde la primera escena se observa la estetización de la
pobreza por parte de los directores-actores cuando graban a
un hombre con una lata para la limosna: comienzan a moverla
28
Ospina, Oiga/Vea: sonidos e imágenes de Luis Ospina, 32.
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para crear un efecto distinto al del hombre estático, quien se
ríe de este gesto. Una vez que los directores-actores captan
esto, se retiran y ya no vuelven a hablar con él:

Del lado izquierdo: un hombre en calidad de pobreza sostiene una lata.
Del lado derecho: el camarógrafo-actor y el director-actor. La toma está
en blanco y negro (nivel del documental crítico)

Al centro: el hombre se ríe cuando mueven su bote. Lo que captan los
directores-actores está a color en este plano.
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Como puede observarse en las capturas de pantalla,
los directores-actores les interesa sólo encapsular una
versión de la pobreza. Antes de iniciar la grabación a color,
el director le pide a la gente alrededor que se haga a un lado,
con el fin de filmar nuevamente la escena: no se trata de la
realidad, sino de una realidad cercana al retrato, es decir, a
la manipulación de la fotografía, en el sentido semiótico,
a diferencia de una instantánea. Lo instantáneo sería lo
que capta la cámara en blanco y negro. Esto último nunca
llegará a Europa, lugar a donde será exportada esta escena.
La tercera escena, después de que un conductor le
pregunta a los directores-actores para qué están grabando,
permite observar una crítica al derecho a ser filmado
señalado por Benjamin. Un derecho es algo que se reconoce,
no algo que se impone. En el caso de Agarrando pueblo,
los directores-actores graban a una niña en situación de
vulnerabilidad. Después de hacerlo, de obtener la imagen
que saldrá a color, regresan al espacio del conductor y se
escucha en los diálogos lo siguiente: “Camarógrafo: yo
creo que sí, quedó bien/Director: yo creo que quedamos
como unos vampiros, quedamos como unos hijos de
puta vampiros que nos bajamos ahí…”29. Los directoresactores son conscientes del acto de vampirismo que están
realizando, la toma en blanco y negro es curiosa porque
sólo apunta al conductor, quien está de perfil, y cara es de
completa seriedad. Las escenas con el conductor parecen
más una especie de turismo, una forma en volver bella la
pobreza, en un sentido de decoro: la pobreza existe ahí, se
graba, pero con las técnicas e intencionalidad del artista.
En este caso, es crear un producto para ser consumido en
Alemania.
29
Carlos Mayolo y Luis Ospina, “Agarrando pueblo,” producido por
Carlos Mayolo y Luis Ospina en Colombia, 1978. Vídeo, Vimeo. 28 min. https://vimeo.com/6086559, 2min40ss-2min-44ss.
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La película dentro de la película se convierte en un
catálogo de consumo. Los directores-actores hacen una
lista de los tipos de pobres que les hace falta grabar con su
cámara, la cual temen sea robada en alguno de los barrios
bajos de la ciudad. Su interés será buscar prostitutas y
gente loca para completar su trabajo. La sociedad filmaba
poco a poco se irá rebelando contra la producción de este
documental. El tratamiento es gradual para preparar el final
de la película. Uno de los planos más sutiles de esta rebeldía
gradual ocurre después de encontrar a un supuesto loco: un
hombre que traga fuego, que se revuelva en vidrio quebrado
y salta a través de un aro de cuchillos. Los directores-actores
no le pagan por el espectáculo y se largan de inmediato con
el conductor, se escucha a lo lejos la molestia del hombre y
al final se aprecia a la multitud rodear el auto:

La multitud se acerca a rodear el auto después de finalizado el
espectáculo

Mientras los directores-actores le pagan a niños para
que naden en una fuente, la gente discute el tema de la
pobreza y cómo quienes tienen dinero lucran con esto y no
solucionan nada.
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Finalmente, este derecho a ser filmado tiene sus
matices en Agarrando pueblo. El derecho de ser filmado
requiere de una consciencia de clase, de las fuerzas que
oprimen la imagen de la persona. Las imágenes a color
crean una persona desclasada, por lo tanto, una persona
que deja de ser persona. Sin embargo, las imágenes en
blanco y negro muestran lo contrario: tienen consciencia
de lo que los directores-actores y sus jefes están sacando
de provecho. Toda esta gradación de la rebelión del pueblo
culmina con la fabricación de una familia pobre, donde el
habitante real llega a correrlos y a limpiarse el culo con
el dinero de los directores-actores, para después destruir
la cinta con todo lo que habían grabado. Sin embargo, la
escena más importante es el epílogo porque permite llevar a
un grado más crítico la consciencia de la reproductibilidad.
Luis Ospina y Carlos Mayola aparecen al final del
cortometraje con el protagonista del final. Le preguntan al
hombre qué cuál es su parte favorita de la película (Agarrando
pueblo). Éste responde que lo que más le gusta es la sátira:
él es consciente de cómo hay una crítica a un poder encima
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

�La consciencia de la reproductividad

de quienes son usados para lucrar con su imagen. Pero lo
que más le gusta es la parte obscena (la limpiada del culo)
por lo siguiente: “Porque la gente no se iba a imaginar que
de que yo iba a tener un lujo que iba a pelar mi cuerpo y me
iba a limpiar con billetes”30. El hombre señala que quienes
agarrar pueblo, por medio del cine, no van detrás de lo
que graban, sino que van en busca del dinero. Lo obsceno
funciona como una sentencia del cuerpo: no se vende a
diferencia de los directores—actores, quienes sólo buscan
el control de la percepción—. Y se retoma el derecho a ser
filmado: no sólo los americanos tienen talento para mover
la cámara, también los colombianos, a pesar de que les falte
cultura, de acuerdo con sus palabras en el cortometraje. Es
decir, no importa que no se tenga con un capital cultural,
se tiene algo que decir y talento para aparecer en la suma
de todos los cuadros. Al final se menciona su nombre: Luis
Alfonso Londoño.
La consciencia de la reproductibilidad: a manera
de conclusión
La reproductibilidad hoy presenta varios retos en la
interpretación del mundo, sobre todo desde una dinámica de
la vigilancia, donde los datos del espectador se convierten en
capital. Por esta razón es importante tomar las aportaciones
de Walter Benjamin y replantearlas en el presente contexto.
Una de las formas en las que es posible resignificar las
preocupaciones de este filósofo es partir de un corpus
cinematográfico, a manera de círculo hermenéutico, que
permita observar la evolución del séptimo arte en cuanto a
sus elementos metaficcionales, deconstructivos y de crítica
a sus propias representaciones.
30
Carlos Mayolo y Luis Ospina, “Agarrando pueblo,” 26min03ss26min13ss.
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�La consciencia de la reproductividad

El caso de Gleyzer es importante porque muestra
cómo el archivo cinematográfico es adaptado por la
propaganda y adapta el discurso revolucionario al
servicio de intereses particulares, lejos de la democracia
y una revolución auténtica. Lo que sucede en México, la
revolución congelada es una muestra de esta consciencia
del poder revolucionario del cine, pero también de cómo
éste puede ser coaptado por pensamientos fascistas. En
gran parte, lo que marca este pensamiento de Gleyzer es
una parte de su pensamiento crítico, el no ver la revolución
como un fin, sino como un medio perpetuo: la praxis en
reflexión, pues un triunfo puede convertirse en jubilación
del pensamiento. Esto es posible verlo en otras obras como
Los traidores (1973), donde se cuenta la historia de cómo
un líder sindical se corrompe con el poder, película en la
que, por cierto, inserta fragmentos de otras películas, en un
ejercicio similar de archivo cinematográfico.
Por otro lado, la aportación de Mayola y Ospina
es un ejercicio importante en el que fondo y forma no
van separados, sino que obedecen a un mismo principio
ético-estético. El cine no sólo sirve como una forma
de adoctrinar para el fascismo—preocupación de
Benjamin—, sino como un instrumento de despolitización
a través de la estética. Los sujetos dejan de ser personas,
para convertirse en objetos de consumo en lo que podría
llamarse actualmente el capitalismo de la culpa: no se
entiende a la persona, sólo los sentimientos de espectador
sirven para disolver su consciencia política por medio de
otros cuerpos que están desposeídos de su aura, de su aquí
y ahora, no en el sentido de obra de arte, sino como dasein:
la persona que existe, la de carne y hueso. El cine deja de
ser paréntesis de la realidad cuando no se le cuestiona sus
límites de representación.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

Bibliografía
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reproductibilidad técnica, traducido por Andrés E. Weikert.
Distrito Federal: Itaca, 2003.
Gleyzer, Raymundo. “México, la revolución congelada.”
Producido por Raymundo Gleyzer y Bill Susman en
México, 1971. Vídeo, Cine club invasión. 1:04:41.
https://www.youtube.com/watch?v=Pkxde6X75lY&amp;ab_
channel=CineclubInvasi%C3%B3n.
Marinetti, F. T. Manifiestos y textos futuristas, trad. G.
Gómez y N. Hernández. Barcelona; Ediciones del Cotal,
1978.
Mayolo, Carlos y Luis Ospina. “Agarrando pueblo.”
producido por Carlos Mayolo y Luis Ospina en Colombia,
1978. Vídeo, Vimeo. 28 min. https://vimeo.com/6086559.
McKullen, Ken. “Ghost Dance.” producido por Alan
Fountain, Ken McMullen y Eckart Stein/Marcelo Eduardo
Bonyuan en Francia e Inglaterra, 1983. Video. YouTube.
https://www.youtube.com/watch?v=dBdbJtWPAPA&amp;ab_
channel=MarceloEduardoBonyuan.
Ospina, Luis. Oiga/Vea: sonidos e imágenes de Luis
Ospina. Cali: Universidad del Valle, Colección Artes y
Humanidades, 2011.
Ruffinelli, Jorge. América Latina en 130 documentales.
Santiago de Chile: Uqbar, 2012.
Štrajn, Darko. From Walter Benjamin to the End of Cinema.
Identities, Illusion and Signification within Mass Culture,
Politics and Aesthetics. Ljubljana: Pedagoški Inštitut, 2017.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Jon Elster y el análisis de la justicia transicional.
Problemas sociopolíticos de las variables democráticas
desde un horizonte individualista y racional
Jon Elster and the analysis of transitional justice
Sociopolitical problems of democratic variables from an
individualistic and rational horizon
Jon Elster et l’analyse de la justice transitionnelle.
Problèmes sociopolitiques des variables démocratiques
dans un horizon individualiste et rationnel
Alfredo Pizano Ferreira
https://orcid.org/0000-0002-9563-0421
Universidad Nacional Autónoma de México
CDMX, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Pizano Ferreira, Alfredo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-90
Recepción: 22-02-24
Fecha Aceptación: 11-07-24
Email: alfredopizanofil@gmail.com

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional. Problemas sociopolíticos
de las variables democráticas desde un
horizonte individualista y racional
Jon Elster and the analysis of transitional
justice. Sociopolitical problems of democratic
variables from an individualistic and rational
horizon
Jon Elster et l’analyse de la justice
transitionnelle. Problèmes sociopolitiques
des variables démocratiques dans un horizon
individualiste et rationnel
Alfredo Pizano Ferreira

Resumen: La presente investigación proporciona al lector
en habla hispana una aproximación teórica a la concepción
de la justicia transicional de Jon Elster. El análisis de sus
presupuestos metodológicos y aspiraciones teóricas no han
sido exploradas en lengua española. El individualismo metodológico y la elección racional son elementos que abonan
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

al realismo político del pensador noruego; aun cuando la
propuesta es teóricamente solvente ésta no ha sido atendida
en sus términos. Este artículo resalta el elemento filosófico
de la propuesta de la justicia transicional de Elster; aunque,
el foco principal de la propuesta elsteriana se vincula con la
filosofía de las ciencias sociales, pero no dicha postura no
sé agota ella. De este modo, la filosofía política de Elster
será enfocada en la justicia transicional desde un horizonte
realista e individualista.
Palabras clave: Justicia transicional, elección racional,
realismo político, contextualismo, individualismo.
Abstract: This research provides the Spanish-speaking
reader with a theoretical approach to Jon Elster’s conception of transitional justice. The analysis of his methodological assumptions and theoretical aspirations have not been
explored in Spanish. Methodological individualism and
rational choice are elements that support the Norwegian
thinker’s political realism; although the proposal is theoretically sound, it has not been addressed in its terms. This article highlights the philosophical element of Elster’s transitional justice proposal; although the main focus of Elster’s
proposal is linked to the philosophy of social sciences, this
position is not exhausted. Thus, Elster’s political philosophy will be approached in transitional justice from a realist
and individualistic horizon.
Keywords: Transitional Justice, Rational Choice, Political
Realism, Contextualism, Individualism.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

Résumé: Cette recherche offre au lecteur hispanophone une
approche théorique de la conception de la justice transitionnelle de Jon Elster. L’analyse de ses hypothèses méthodologiques et de ses aspirations théoriques n’a pas été explorée
en espagnol. L’individualisme méthodologique et le choix
rationnel sont des éléments qui soutiennent le réalisme politique du penseur norvégien; bien que la proposition soit
théoriquement solide, elle n’a pas été abordée dans ses termes. Cet article met en lumière l’élément philosophique de
la proposition de justice transitionnelle d’Elster ; bien que
l’axe principal de la proposition d’Elster soit lié à la philosophie des sciences sociales, elle n’est pas épuisée par
cette position. Ainsi, la philosophie politique d’Elster sera
abordée dans la justice transitionnelle à partir d’un horizon
réaliste et individualiste.
Mots clés: Justice transitionnelle, choix rationnel, réalisme
politique, contextualisme, individualisme.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

Introducción
El presente artículo expone la perspectiva de Jon Elster
con respecto a un problema como la justicia transicional.
La perspectiva del pensador noruego defiende una
perspectiva restaurativa ante el problema del cambio de los
regímenes políticos. No sólo para el autor la posibilidad de
transición política tiende hacia la democracia, sino que sus
presupuestos metodológicos son factores trascendentales
para su análisis y consecuencias.
El estudio de la justicia normalmente se concentra en su
nivel normativo, pero Elster y su énfasis en las perspectivas
empíricas de la justicia se apoya en la literatura de la
transitología, motivo que ha sido estudiado a profundidad
desde las ciencias políticas. De este modo, Comprender las
distintas variables, tanto dependientes como independientes,
que afectan a los agentes (I). Por otro lado, conviene
comprender la existencia de los distintos niveles por los que
tiene que pasar la justicia transicional, esto debido a que son
procesos que no nacen del simple capricho de un gobernados
en particular, para lograr su legitimidad a nivel local e
internacional (II). Por último, anexo un pequeño apartado
crítico de la postural del Elster, pues, el factor político es
un punto ciego para el individualismo metodológico; ya
que, pretende ejecutar la justicia de Themis cuando la que se
requiere en las transiciones es la de Diké (III).
I. El marco conceptual de la justicia transicional de
Elster: la transitología
La justicia transicional representa una etapa determinante
en la bibliografía de Jon Elster. El interés de este pensador
político noruego proviene de su preocupación por las
transiciones de las ex repúblicas soviéticas.1 Elster empleada
1
Elster, Jon. Closing the books. Transitional justice in historical perspecAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

una metodología individualista e histórica para el análisis de
las transiciones. Con estas dos coordenadas contextuales es
posible atender los aportes, es decir, el autor se centrará en
un individualismo metodológico y reflexionará a la luz de
distintas experiencias históricas de las transiciones. Estas
coordenadas limitan los alcances del análisis, en palabras
del autor: “…la dependencia contextual de los fenómenos
es un obstáculo insuperable para las generalizaciones.”2
Actores, instituciones e historias son factores claves en la
toma de decisiones al momento de realizar una transición.
Las cuestiones relacionadas con la teoría de la acción
racional no son ajenas a la obra de Elster.3 Pero, aunque
no sea ajeno a la rational choice esta no se límita a dicha
concepción únicamente racional, pues las emociones
y pasiones serán temas importantes para los contextos
transicionales.
La aplicación del individualismo metodológico
a distintos escenarios históricos sustenta la concepción
contextualizada de los posibles escenarios en las transiciones.
Esta decisión metodológica es relevante porque es capaz
de sortear las explicaciones holísticas y la concepción del
rational choice. Al evitar las explicaciones holísticas es
posible comprender a las acciones de los individuos como el
núcleo del análisis social.4 Elster es un pensador que utiliza
el individualismo metodológico, pero esto no lo vincularía
a los autores de la elección racional. Para el autor el uso de
tive. Cambridge: Cambridge university press, 2004, IX-XI.
2

Elster, Closing the Books, 74

3
Elster, Jon. El cemento de la sociedad. Las paradojas del orden social.
Barcelona: Gedisa, 1997; Juicios salomónicos. Las limitaciones de la racionalidad como principio de decisión. Barcelona: Gedisa, 1999; Tuercas y tornillos:
una introducción a los conceptos básicos de las ciencias sociales. Barcelona:
Gedisa, 2003; y Psicología política. Barcelona: Gedisa.
4
Elster. Psicología política, 19-29
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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186

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

la acción racional es un empobrecimiento de la complejidad
de las acciones en sociedad.5 La caracterización de Elster
de loa acción racional revela su concepción compleja
del individualismo: “Un actor racional es aquel que está
dispuesto a olvidar el pasado. Es alguien que, por ejemplo,
no busca venganza a menos que le convenga para el futuro
ganarse la reputación de persona que no perdona.”6
En la ciencia política existe toda una rama de
estudios de caso y cálculos de variables para encontrar la
receta adecuada que se han denominados “transitología”.
Los caminos que se desprenden de esta rama de la ciencia
política se pueden resumir en las siguientes 10 vías para la
transición según Linz:7
1. Restauración post intervención extranjera;
2. Reformismo democrático
3. Instalación externamente dirigida
4. Transformación dirigida por el régimen anterior;
5. Transición iniciada por militares (tutelada);
6. Repliegue de los militares en tanto institución;
7. Lucha de la oposición por el poder;
8. Pacto entre partidos para transitar;
9. Las revueltas como herramienta política; y
10. Lucha revolucionaria para tomar el poder.
5

Elster. Juicios salomónicos

6

Elster. Psicología política, 21.

7
Linz, Juan. «Transiciones a la democracia.» Reis- Revista española de
investigaciones sociológicas, nº 51 (1982): 7-33
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

De uno a tres son las opciones que representa
la irrupción de una guerra. De cuatro a seis son los
paradigmas de las transiciones tuteladas. Por último, de
seis a diez encontramos las situaciones de transición que
implica la lucha por el poder, ya sea diplomático o armado.
Las diez opciones que exponen los transitólogos pueden
aplicarse tanto a las transiciones a la democracia como
a las transiciones hacia la paz, pues su énfasis radica en
encontrar la “formula de la transición”.
Es posible enmarcar la contribución de Elster en el
lenguaje de la transitología, pues el comportamiento de
los distintos agentes en las transiciones es fundamental
para comprender las condiciones que llevaran al éxito o
fracaso de una transición.8 Al situar el comportamiento de
los distintos agentes en la sociedad el autor es capaz de
detectar una serie de variables, agentes y escenarios que
son útiles para reflexionar sobre las consecuencias de las
transiciones.
De lo anterior resulta necesario recalcar que justicia
transicional en el marco conceptual del comportamiento
es una variación de la justicia restaurativa, es decir, por
motivos políticos ciertos actores han sufrido injusticias
diversas y la función de la justicia transicional es restaurar
los daños producidos en un pasado reciente. Por ello, la
referencia fundamental de Elster es el trabajo pionero de
Nino.9
8
Elster, Jon. «Coming to terms with the past. A framework for the study
of justice in the transitions to democracy.» European Journal of Sociology 39, nº
1 (mayo 1998): 7-48.
9
Nino, Carlos Santiago. Juicio al mal absoluto. ¿Hasta dónde debe llegar
la justicia retroactiva en casos de violaciones masivas a los derechos humanos?
Buenos Aires: Siglo XXI, 2015.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

I.1 Las variables dependientes
Elster es un defensor del individualismo metodológico
como el eje articulador de sus reflexiones. El individualismo
metodológico se centra en la agencia que tienen los
distintos actores en situaciones particulares. Teniendo esta
advertencia como antecedente es posible comprender la
distinción trascendental para las transiciones desde la visión
del Elster, es decir, las transiciones pueden ser producto de
guerras civiles o de conflictos entre países.10 Pero, ¿por
qué es posible agrupar las transiciones desde la óptica del
comportamiento?
Elster defiende una postura asociacionista, es decir, el
conflicto político se puede neutralizar cuando estudiamos
el comportamiento de conflictos emocionales y de
intereses entre los distintos agentes de una sociedad. Así,
la justicia transicional se convierte en un tópico relevante
cuando el conflicto político sobrepasó el cálculo racional
de los distintos agentes y llevó a acciones violentas entre
miembros de la misma sociedad o con miembros de otro
Estado. De este modo, es posible detectar las variables de
análisis, tanto las dependientes como las independientes.
I.1.1 El compromiso con la transición
La transición a la democracia es un compromiso, es decir,
la democracia es más que un rótulo que las sociedades
aceptan. La participación y el valor fundamental de los
agentes en la sociedad convierten a la democracia como el
modelo político al que las sociedades deben apuntar. Este
compromiso con la democracia es un elemento que Elster
atiende desde la literatura de la transitología.
10
Elster. «Coming to terms with the past. A framework for the study of
justice in the transitions to democracy.», 14-17.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

Elster acude a referencias históricas de manera
constante, pasando desde la transición helena, los regímenes
totalitarios (ya sean comunistas o fascistas) y desde las
guerras civiles.11 Aunque para Elster el contraste empírico
es crucial el factor metodológico, es decir, la explicación
del comportamiento de los distintos actores es el foco para
analizar las transiciones.
I.1.2 Identificar a los perpetradores
La justicia transicional debe tener claridad en el alcance
que tiene. A diferencia de análisis empíricos como el de
Goldhagen,12 quien identifica a toda la sociedad alemana
como culpable pasivo de las atrocidades de la Shoa. Pero,
para Elster este juicio moralista no es útil para la restauración
de los distintos daños que durante un periodo definido estos
puedan afectar.
Para lograr este objetivo en el siglo XX los procesos
de justicia transicional han acudido a las Comisiones de
Verdad.13 Estas Comisiones son mecanismos políticos,
regularmente utilizados desde la sociedad civil (para
garantizar la legitimidad del proceso, pues si el valor
proviene mismo Estado la legitimidad se puede poner
en cuestión). Mediante las entrevistas, testimonios y
documentos clasificados es posible reconstruir muchos de
11
Elster es enfático en la importancia que debe tener la justicia empírica
para cualquier análisis de la justicia transicional. El origen de las referencias
empíricas puede venir de las temporalidades más dispares, como puede ser la
antigüedad helena, la reinstauración de la monarquía en Francia en el siglo XIX
o las transiciones de los gobiernos comunistas o dictatoriales del siglo XX. Véase Elster, Closing the Books.
12
Goldhagen, Daniel. Los verdugos voluntarios de Hitler. Los alemanes
corrientes y el holocausto. México: Taurus, 2019.
13
Véase Hayner, Priscilla. Verdades innombrables: el reto de las comisiones de la verdad. México: Fondo de cultura económica, 2008.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

los actores que ejercieron violencia o se beneficiaron del
régimen anterior.
En la perspectiva de Elster es importante acotar la
temporalidad de los actos que se van a analizar en la justicia
transicional, pues es necesario definir y aclarar cada caso
para poder restituir los daños causados por el régimen del
que se transita.14
I.1.3 Decisiones sobre el destino de los perpetradores
En las transiciones a la democracia existen tres modelos
de respuesta ante los perpetradores de las atrocidades del
pasado reciente. En primera instancia existe un modelo de
tabla rasa; en esta situación se realiza un cambio radical
a nivel institucional, pero las prácticas sociales no se
modifican. El caso español es sobresaliente en este modelo,
pues la famosa frase “España se fue a dormir franquista y
despertó demócrata” refleja de cuerpo entero esta actitud
ante los perpetradores de los crímenes del pasado. Un
segundo modelo se caracteriza por una actitud pragmática
y de negociación entre victimas y perpetradores; el caso
chileno y sudafricano son ejemplares para este modelo, es
decir, en ambos casos se aplican los distintos mecanismos
de la justicia transicional, pero las consecuencias no siempre
son tan severas como deberían, pues la negociación puede
ayudar a que estos agentes no reciban todo el peso de la ley,
pues la reconciliación y la estabilidad política es fundamental
para la sociedad. Por último, tenemos a un modelo integral
donde los perpetradores recibirán su merecido, aún yendo en
contra de las intuiciones o los candados que los perpetradores
utilizaron para evitar estos problemas; este modelo lleva
hasta las últimas consecuencias las exigencias de la justicia
14
Elster. «Coming to terms with the past. A framework for the study of
justice in the transitions to democracy.», 18.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

restaurativa. En este último modelo de respuesta a los
perpetradores la ejecución de la justicia va más allá de la
estabilidad social, los casos significativos de este modelo
son Perú ante la guerra civil contra Sendero Luminoso o
Argentina ante la dictadura de Videla.
I.1.5 Identificar a las víctimas y las agresiones
Como se menciona en la variable de la identificación de los
perpetradores, para identificar a las victimas mecanismos
como la movilización social o las Comisiones de verdad
se convierten en los elementos trascendentales para
impulsar una agenda política por parte de la sociedad civil.
Especialmente en contextos de guerras civiles, ya sean
definidas o indefinidas,15 las victimas son los afectados
directos o indirectos de las acciones de los perpetradores.
Las afectados directos pueden ser aquellos que sufrieron
torturas o fueron exiliados, la gama de actos atroces no
se reduce a ellos, o indirectos cuando un familiar fue
desaparecido de manera forzosa o detenido y ejecutado
de manera irregular. Las fuentes para determinar dicha
condición de victima se determina en las movilizaciones
de la sociedad civil o mediante los testimonios que puede
descubrir las Comisiones de la verdad.
I.1.6 Decisión sobre el destino de las víctimas
Elster no es tan ingenuo para querer utilizar una legislación
convencional para atender a los problemas de la justicia
15
Las guerras civiles en el siglo XX se pueden estudiar desde dos conjuntos distintos: las guerras civiles regulares, las cuales se desarrollan entre dos
bandos bien definidos (regularmente son partidos políticos que van más allá
de los mecanismos institucionales); y las guerras civiles irregulares, estas son
comúnmente enfrentamientos ideológicos o raciales.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

transicional, pues las consecuencias de los actos de los
perpetradores no responden a crímenes “normales”, estos
se sirven de la excepción y, por ello, deben ser atendidos
en dicha excepcionalidad.16 La posibilidad para restaurar
los daños del pasado responde a la intensidad y variedad
de actos atroces que los perpetradores ejercieron sobre
las victimas; de este modo, la justicia atendida desde una
óptica empírica toma su relevancia, pues las consecuencias
de los distintos contextos se deben adecuar a las distintas
variables independientes que confluyen con estas variables
dependientes de la justicia transicional.
I.2 Las variables independientes
Al comprender las variables dependientes, las cuales se
pueden comprender como la brújula política que Elster
utilizará para analizar los distintos casos de la justicia
transicional. Entonces, con los posibles escenarios (ya sea
una guerra civil o un conflicto entre Estados) y las variables
dependientes, las cuales podríamos enunciar como la
fundamentación de dicha búsqueda de justicia, ahora resulta
conveniente comprender las variables independientes o
contextuales.
Por variables independientes Elster entiende los
factores contingentes de los distintos escenarios en donde
los agentes se desenvuelven. Estas variables son las
consideraciones que afectan a los individuos en su toma
de decisiones, es decir, no se trata de aplicar un modelo de
rational choice descontextualizado; tanto la razón como las
pasiones y mecanismos disponibles para afrontar un pasado
atroz.
16
Elster. «Coming to terms with the past. A framework for the study of
justice in the transitions to democracy.», 24.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
193
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

I.2.1. Los actores políticos
En el nivel más bajo de los actores que pueden participar
en la comprensión del proceso de transición se encuentran
los agentes, es decir, los sujetos que cuentan la posibilidad
de atribuirles responsabilidad por sus actos. Los tipos de
individuos son17:
1. Criminales, autor material de actos a favor de un
régimen autocrático;
2. Víctimas, §1 declaración de principios fundamentales
de justicia para víctimas;
3. Beneficiarios de los crímenes;
4. Auxiliadores, quienes intentaron aliviar o prevenir los
crímenes en el momento;
5. Miembros de la resistencia, combatientes en contra del
régimen autocrático;
6. Neutrales, individuos que no actuaron en contra del
régimen, pero tampoco a favor;
7. Promotores, actores políticos que deciden llevar
adelante purgas, procesos y reparaciones; y
8. Saboteadores, la gente que intenta impedir, obstruir o
aplazar el proceso.
Estos ocho agentes son los promotores de una agenda
política determinada, es decir, estos agentes se encuentran
en una disputa por las decisiones políticas del nuevo
orden que se puede fundar. Entre estas ocho categorías
son posibles once combinaciones, es decir, el nivel de
17
Elster. Closing the Books, 99-100.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

194

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

complejidad práctica es significativa. En situaciones
complejas como alguna de las posibles combinaciones
sería escurridizo emitir un enunciado general que explique
todas las situaciones. Para Elster el uso de mecanismos
explicativos es el primer paso para atender a situaciones
tan complejas como las que justifican las acciones de cada
uno de los agentes señalados anteriormente.
La creación de las matrices que expliquen las
situaciones de estos agentes resulta una tarea que desborda
la exposición de la concepción elsteriana de la justicia
transicional. Aunque las posiciones se podrían dividir
en tres: opositores, promotores y neutrales. Estas tres
posiciones políticas dejan clara la situación política que
impera en un contexto transicional. Es decir, tenemos dos
fuerzas encontradas y una que se mantiene neutral. Con
esto en mente, la situación ideal entre esta situación sería
una transición negociada: “En las transiciones negociadas,
los líderes salientes pueden excluir algunas opciones como
condición para entregar el poder. En otros casos, algunas
opciones se presentan una vez que se han intentado otras
soluciones, y estas han fracasado.”18
En la complejidad de las transiciones políticas nos
encontramos ante un nivel de complejidad alta. La coyuntura
política se encuentra en el reino de la contingencia. Esta
consideración ha llevado a un sano escepticismo que niega
la existencia de un campo de estudio como la justicia
transicional, pero los mecanismos que ha elaborado Elster
brindan una alternativa analíticamente viable para la
comprensión de este tema.
La aplicación de los distintos mecanismos ayuda a
analizar el problema de las transiciones, teniendo como
18
Elster. Closing the Books, 140.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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transicional

principal eje rector el individualismo metodológico,
pues de este modo es posible aplicar la fuerza de la ley
respetando el debido proceso.19 Elster nos propone una serie
de situaciones transicionales capaces de darle prioridad a la
defensa de los derechos individuales e inalienables como la
principal preocupación política.
I.2.2. Rendición de cuentas
Para atender a las acciones estratégicas que van a regir los
actos de justicia en la transición es conveniente distinguir
dos tipos de justicia, para atender al segundo punto: la
concepción legal y la política. Existe una tercera concepción,
la administrativa, pero esta solo es atendida en el nivel
procedimental, en cambio, tanto la visión legal y la política
son los dos extremos. Un extremo se puede definir como “lo
que llamara ‘justicia política pura’ tiene lugar cuando el Poder
Ejecutivo del nuevo gobierno (o a la potencia ocupante) de
manera unilateral y sin posibilidad de apelación, señala a
los criminales y decide que ha de hacerse con ellos.”20 De
este modo, existe un x tal que detenta la decisión de quien es
parte del conjunto de criminales y por eso debe ser juzgado.
Los juicios mediante este modelo de justicia se comprenden
como un “juicio orquestado”, estos el objetivo del juicio es
determinar el grado de culpabilidad de los juzgados y obtener
mayor información para los actos posteriores. Por otro lado,
la justicia legal pura se entiende en cuatro aspectos:21
1. Las leyes deben estar “libres de ambigüedad” como sea
posible;
19

Elster. Closing the Books, 142.

20

Elster. Closing the Books, 84.

21
Elster. Closing the Books, 86-88.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

2. Independencia del poder judicial;
3. Imparcialidad de jueces y jurados;
4. Respeto al debido proceso
Esta concepción pura o ideal de la justicia legal es
un estándar de imparcialidad, de este modo, Elster plantea
elementos de condiciones “normales” de justicia para la
visión legal. A diferencia de la concepción política, en la
perspectiva legal existe un mandato de incertidumbre en la
decisión (“Legal justice requieres that outcome be, to some
extent, shrouded in uncertainty”)22. El funcionamiento
regular de la justicia legal exige la existencia de
incertidumbre, pues en este proceso existe la presunción de
inocencia por parte del criminal. La justicia legal puede ser
poco satisfactoria para la concepción política de la justicia.
En el péndulo entre la visión legal y la política
existe la perspectiva administrativa, en donde el problema
procedimental, es decir, ¿qué hacer con los funcionarios
medios o bajos de un régimen juzgado? En este espectro
de la justicia es donde los problemas de las purgas
administrativas, en este contexto es más común el uso
político de la justicia, aunque también se abre el problema
de la suerte moral de cada uno de los participantes.23
Para Elster existe una limitante geográfica en su
concepción de los procesos de justicia transicional, pues
se enmarca en los límites de un Estado y la pertenencia
de los criminales y víctimas a su membrecía al mismo.24
Aunque existe una limitación geográfica, en el entramado
22

Elster. Closing the Books, 89.

23
Para atender al problema de la suerte moral conviene revisar a (Nagel
1979).
24
Elster. Closing the Books, 93.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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transicional

de Elster existe un ámbito de acción internacional, las
instituciones útiles para el proceso y las acciones políticas
se encuentran en un entramado multinivel. Las instituciones
son supranacionales, estatales, actores corporativos e
individuos.
De la lista de Elster el elemento más heterodoxo
es la función de los actores corporativos, el autor señala
las siguientes: partidos políticos, iglesia, empresas
económicas, asociaciones profesionales y los municipios.25
Los actores corporativos son parte del entramado social
para crear confianza entre los individuos, son el vínculo
entre las exigencias individuales y los mandatos estatales,
“los actores corporativos pueden llevar a cabo purgas de
sus miembros o empleados.”26
En el planteamiento de Elster existe una diferencia
entre la justicia privada y la pública, la cual llama legal. La
visión privada puede derivar en problemas extralegales, los
cuales son viables en las condiciones complejas, la toma
de la justicia por propia mano o algunas otras estrategias
de humillación pública.27 La orientación metodológica
de Elster está marcada por sus trabajos previos sobre
racionalidad y justicia. En dichos trabajos existen dos
coordenadas infranqueables en el análisis: los sujetos que
actúan y el contexto en que se realizan las acciones.
La clave analítica para comprender la importancia de
la justicia legal en contextos transicionales se encuentra en el
uso de mecanismos. Cito in extenso: “El rasgo distintivo de
un mecanismo es, no que pueda aplicárselo universalmente
para predecir y controlar los acontecimientos sociales,
25

Elster. Closing the Books, 94

26

Elster. Closing the Books, 96

27
Elster. Closing the Books, 97-99
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

198

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

sino que representa una cadena causal, suficientemente
general y precisa para que podamos aplicarla en situaciones
ampliamente diferenciadas.”28 Con la aplicación de
mecanismos es compatible con una concepción de justicia
que no sea una simple cuestión de coyuntura política. Elster
lo explica de la siguiente manera: “la justicia como una
guía alternativa para la acción política. Dada la fragilidad
del pensamiento instrumental en política, la concepción
escogida de justicia no puede ser consecuencialista, como
la del utilitarismo. Más bien debe concentrarse en los
derechos inherentes de los individuos, a una participación
igualitaria en las decisiones y el bienestar material.”29
La importancia de apelar por la justicia legal en un
contexto de transición radica en prevenir la arbitrariedad de
un juicio político. Es decir, para Elster es importante evadir
la postura política que sostiene la idea de la “justicia de los
vencedores” o el desarrollo posterior de una contra historia
que justifique a los perpetradores del régimen pasado.
I.2.3. Las motivaciones
Elster quiere comprender a la justicia transicional como un
problema de los estudios empíricos de la justicia, con esta
concepción se desmarca de las teorías normativas. El esquema
comprensivo de Elster solicita una atención especial en las
acciones que dan paso a la transición. Resulta revelador que
en la introducción de Closing the books Elster confesó su
acercamiento al problema desde los casos de Europa del
Este. De este modo, resulta complicado definir la justicia en
sentido empírico. Pero es recomendable plantear cuestiones
estratégicas para los actos en los procesos de transición.
28

Elster. Psicología política, 15

29
Elster. Juicios salomónicos, 144.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

Para la eficacia de la transición es útil tomar en cuenta dos
factores: a) aquellos factores que originan el proceso; y b) las
consecuencias del proceso. Con estas alternativas en la toma
de decisiones es posible plantear el problema de la “justicia
de los vencedores”. Para atender a la toma de decisiones en
los procesos de justicia transicional es recomendable tener
en cuenta dos factores clave: los intereses y las motivaciones.
Por ejemplo, “En la justicia transicional, el deseo de venganza
de base emocional puede en cierto sentido ser más fuerte que
el deseo de que se haga justicia de manera imparcial”.30 La
comprensión de una realidad concreta se encuentra anclado
en las acciones, las cuales son motivadas por las emociones y
los intereses de los distintos actores de la política. El proceso
de la justicia transicional se encuentra enmarcado en las
acciones estratégicas que los agentes realicen en el proceso.
En el siguiente esquema es posible concretar las pretensiones
de la justicia que desarrollará Elster31:
Emociones

Intereses

Concepto de justicia

Emociones

Acción

Intereses

Figura 1. Flujo de motivaciones en situaciones de justicia transicional.

La propuesta de la justicia transicional que defiende
Elster se fundamenta en una teoría de la acción racional.
Esta concepción metodológica es fructífera
30

Elster. Closing the Books, 83.

31
Figura 4.1 de (Elster 2004, 81).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

200

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transicional

En teoría de juegos existe la situación estratégica del
halcón y la paloma.32 Se trata de un juego de dos en donde
el objetivo es maximizar las ganancias en una situación X.
Cada jugador mantiene una actitud distinta: una moderada,
a la cual vincularemos con una paloma, y otra agresiva, lo
llamaremos halcón.
La relación entre el halcón y la paloma se puede
representar en una matriz 2x2. Ahora, mediante tres
estrategias le daré valores a la matriz, las cuales reflejan
tres situaciones de cooperación. La primera matriz reflejará
una situación sencilla donde la cooperación en donde los
recursos R tienen un valor de 3. Se segunda tiene como valor
R igual a 2. Por último, el valor de R es 1. La representación
gráfica de estas tres situaciones sería:
En la siguiente tabla se representa la estrategia del
halcón y la paloma cuando el valor de R es igual a 3.
Por la matriz es posible detectar que en esta situación no
existe ventaja significativa cuando el jugador agresivo
compite contra otro halcón, pues el resultado de cooperar
o competir es idéntico. El resultado de una estrategia
agresiva cuando el valor de R es 3 es, estratégicamente
hablando, un desperdicio si el jugador agresivo busca el
mayor beneficio. Obviando la situación en que solamente
un jugador se comporte como un halcón, la mejor situación
con dos jugadores agresivos será la cooperación.

H
P

H
( /2, 1/2)
(0,3)
1

P
(3,0)
3
( /2, 3/2)

Cuadro 1. Exposición de la estrategia donde R es igual a 3.
32
Una explicación detallada de esta estrategia se puede consultar en (Amster y Pinaseco 2020, 196-200).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
201
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

La matriz del juego entre el halcón y la paloma resulta
modélica para representar un problema bastante ameno.
Al usar el segundo número primo es posible acceder a
un resultado orientado hacia un reparto equitativo si los
jugadores deciden jugar de manera agresiva. Es decir,
conviene que los dos jugadores adopten una estrategia de
paloma para sentar las bases de una cooperación futura.
Cuando nos situamos ante la segunda representación,
cuando R es igual a 2, nos encontramos con una situación
interesante para el análisis. Se trata de una situación donde
jugar entre halcones o palomas da un resultado idéntico.
Cuando tenemos H-H el resultado es 0 y con P-P tenemos
1. En esta situación encontramos que, parafraseando a Shel
Silverstein, “uno es mayor que cero”.33
H
P

H
(0,0)
(0,2)

P
(2,0)
(1,1)

Cuadro 2. Exposición de la estrategia donde R es igual a 2.
En este momento, queda expuesto el potencial
cooperativo de cualquier agente racional. Mientras que
cuando el valor de R es 3 el valor de la ganancia entre H-H
y P-P es idéntico, cuando asignamos a R un valor de 2 se
hace manifiesta una exigencia de maximización por parte
del jugador agresivo, porque 2 es más que 1, pero si hay
dos halcones en el juego el resultado es nulo. De nuevo,
siguiendo una elección racional, resulta conveniente que
los jugadores cooperen. La razón ahora no es para ahorrar el
esfuerzo que el jugador debe emplear en obtener ganancia,
sino por el hecho de obtener algo del juego.
33
Citado en Sunstein, Cass y Thaler, Richard. Un pequeño empujón. El
impulso que necesitas para tomar mejores decisiones sobre salud, dinero y felicidad. México: Taurus, 2020, 99
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
202
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

En el último caso, cuando R es igual a 1, encontramos
la llamada tragedia de los comunes (the tragedy of the
commons).34 En los casos anteriores, R igual a 3 o R
igual a 2, nos encontramos ante una situación en la cual
la cooperación es una alternativa para que los jugadores
agresivos ponderen sus ganancias de manera racional; en
cambio, cuando nos enfrentamos al caso de R=1 tenemos
una exigencia de la razón por cooperar.
H
P

H
(- /2, -1/2)
(0,1)
1

P
(1,0)
1
( /2, 1/2)

Cuadro 3. Exposición de la estrategia cuando R es 1.
Como vimos en las matrices anteriores, el peor
escenario sucedía cuando R es igual a 2 y los dos jugadores
se comportaban como halcones, pero cuando R es igual a 1
llegamos a valores negativos. Dicha situación quiere decir
que los jugadores agresivos han destruido aquello que se
tenía contemplado para repartir en el juego. Esta situación
resulta alarmante cuando únicamente nos referimos a
abstracciones en matrices, las cuales no cuentan con una
intencionalidad clara.
La concepción idealista holística apuntaría a que
las transiciones deberían representar un escenario en que
todos los agentes políticos se comportarán como palomas
y accedieran a las exigencias morales de aquellos que se
beneficiaron de la arbitrariedad. Ante esta postura, Elster deja
claro que los escenarios que estudia la justicia transicional
se parecen más a una situación entre un halcón y una
paloma, donde el halcón son los grupos políticos con mayor
poder. Las limitaciones obvias que implican una transición
34
El primero en utilizar este nombre para el problema fue (Hardin 1968).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
203
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

son las negociaciones entre los grupos más influyentes, los
conflictos económicos que influyen en los distintos actores
y las demandas incompatibles.35 Las transiciones son
problemáticas en los procesos políticos posteriores, pues
las negociaciones y los conflictos de intereses. El peligro
de la destrucción de archivos, evidencias y materiales
relacionados con respecto a la culpabilidad.36 Uno de
los grandes problemas que se derivan de los procesos de
transición es la posible imputación de actores que han
ejecutado acciones que son castigables. Esta consideración
abre la puerta a una diferencia que será trascendental para
la concepción de Elster: la justicia política y legal.
I.2.4. Los mecanismos para trasladar los conflictos
individuales a decisiones colectivas.
El resultado de la acción de estos agentes es una
modificación, en grado del cambio depende del caso
estudiado, en las estructuras político-jurídicas. A partir del
cambio, producto de la transición, se abren una serie de
problemas del régimen por venir:
a. Realizar juicios o no;
b. La cuestión de la verdad histórica contra la verdad
oficial; y
c. Complementar la transición con justicia retributiva y
reparativa;
d. Reclusiones ilegales;
e. Culpabilidad colectiva;
35

Elster, Closing the Books, 221- 251

36
Elster, Closing the Books, 250
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

204

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

f. Presunción de culpabilidad;
g. Selección sesgada de jurado y jueces;
h. Falta de procedimiento contradictorios;
i. Falta de mecanismos de apelación;
j. Selección arbitraria de acusados;
k. Tribunales especiales;
l. Negociación de penas;
m. Legislación retroactiva;
n. Extensión o derogación de los plazos de prescripción;
o. Reducción de los plazos de prescripción;
p. Justicia demorada (delayed); y
q. Justicia acelerada.
El núcleo de problemas que señala Elster son las
distintas respuestas que se ha tomado de manera empírica
a los distintos procesos de la justicia transicional.37 Las
respuestas que cada sociedad de a su contexto será el primer
paso hacia un régimen democrático.
Las transiciones implican una serie de decisiones
“sustantivas”. Existen seis decisiones ante las cuales se
pueden aplicar mecanismos explicativos como los que
propone Elster serían los siguientes:
A. Decidir qué constituye un crimen y un criminal.
a. Cuatro categorías de individuos en un crimen:

37
Elster, Closing the Books, 116-135
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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transicional

i.

Dieron ordenes;

ii.

Ejecutaron las ordenes;

iii.

Eslabones intermedios; y

iv.

Facilitadores

B. Decidir qué hacer con los criminales:
a. Ejecución;
b. Exilio;
c. Trabajos forzados;
d. Reclusión;
e. Sentencia de prisión en suspenso;
f. Perdida de derechos civiles y políticos;
g. Pérdida póstuma de la condición de víctima;
h. Confiscación de bienes; y
i. Multas.
C. Reemplazar funcionarios públicos, pero sin castigarlos;
D. Lustración;
E. Compensar a las víctimas:
F. Modalidades de las reparaciones.
Estas ideas sustanciales acompañan a las situaciones
mencionadas al inicio del apartado. Las ideas sustanciales
de las transiciones deben de acompañarse de mecanismos
capaces de atender a la complejidad de los distintos
escenarios a los que se enfrentan los individuos. De este
modo, podemos encadenar las premisas que Elster le
atribuye a la justicia transicional, es decir: se entiende la
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
206
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

justicia como una motivación de los distintos individuos
involucrados; distinguen la justicia política, la cual se
caracterizaría por su arbitrariedad, de la justicia legal, la
cual se ciñe al debido proceso; el complejo entramado de
los sistemas jurídicos; los distintos agentes que intervienen
en la transición; y los distintos escenarios de la toma de
decisiones.
II. Los niveles de la justicia
¿Por qué es importante para Elster determinar el nivel
en que la justicia transicional va a actuar? La principal
preocupación del Elster radica en la distinción entre aplicar
principios de justicia que se adecuen a la perspectiva de
una justicia legal y evitar los problemas de la justicia
política. Así, “La justicia transicional puede comprender
numerosos niveles institucionales, estados-nación, actores
corporativos e individuales”.38 La razón principal para
circunscribir la justicia transicional a un nivel nacional
es para lograr un proceso jurídico adecuado, evitando la
arbitrariedad o la presión de instituciones externas (otros
Estados u organizaciones internacionales). De este modo,
el proceso de la justicia transicional será una respuesta
adecuada según los distintos mecanismos jurídicos y
sociales para fortalecer a las instituciones del Estado que
está transitando.
Retomemos una idea fundamental del planteamiento
de Elster, es decir, el individualismo metodológico es la
base para comprender a la justicia. Según este requisito
metodológico resulta necesario esquivar cualquier
evocación a corporaciones como agentes necesarios. Un
referente desde una perspectiva filosófica sería Karl Jaspers,
38
Elster, Closing the Books, 93
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

207

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

quien en su libro Die Schuldefrage (La cuestión de la culpa)
de 1946 realiza una taxonomía de la culpa para atender a la
responsabilidad que los sujetos tienen ante una situación
catastrófica como es un régimen autoritario. En palabras
de Jaspers “Pero es absurdo inculpar por un crimen a un
pueblo entero. Sólo es criminal el individuo. […] También
es absurdo acusar moralmente a todo un pueblo. No hay
ningún carácter de un pueblo que tuviera que tener cada
individuo por pertenecer a él.”39 Es decir, Jaspers tiene
bastante claro que no es posible juzgar a una nación por
la culpa de sus dirigentes. De este modo, Elster y Jaspers
estarían en contra de un estudio como el de Goldhagen sobre
el contexto de la Alemania nazi.40 Por más que la intención
de Goldhagen sea informativa y que busque defender una
postura política la mezcla entre el historiador y el juez es
una diferencia que no debería cruzarse, pues la diferencia
clave radica entre juzgar y comprender.41
Elster sigue una línea soberanista por parte de
las sociedades en transición. Para él la necesidad de
comprender los procesos históricos es crucial para saber
las distintas alternativas de las acciones que tiene cada
sociedad, esto es, no es recomendable que las soluciones
transicionales lleguen “desde afuera”. La promoción de
otro Estado, ONG o Tribunal internacional o regional no
es suficiente para crear escenarios adecuados de transición.
Tomemos el ejemplo de Elster al analizar los procesos de
Núremberg, los cuales fueron impulsados por las potencias
ganadoras de la Segunda Guerra Mundial, y, en su situación
paradigmática, es una situación excepcional, pero si nos
39
Jaspers, Karl. Die Schuldfrage. Von des politische Haftung Deutschlands. München: Piper, 2020, 27
40

Goldhagen, Los verdugos voluntarios de Hitler,

41
Ginzburg, Carlo. El juez y el historiador. Consideraciones al margen del
proceso Sofri. Madrid: Anaya, 1993
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

trasladamos a procesos impulsados internacionalmente
que han fracasado es posible nombrar el caso de la exYugoslavia o Uganda para tomar en consideración los
problemas de la importación de los procesos transicionales.
De este modo, me interesa dejar claro que la importancia
de circunscribir la justicia transicional a un ámbito estatal
radica en la posibilidad de distinguir a los distintos agentes
que participan en las transiciones, esto con la finalidad de
cumplir con los principios que la justica legal exige y evitar
alguna simulación política en la transición.
III De Themis a Diké, ¿dónde queda lo política?
Ante la propuesta de justicia transicional tan atractiva
como la que propone Elster nos resulta muy conveniente la
anulación del conflicto político, pues este factor es el origen
del problema. Pero, cabría cuestionar de manera política
la propuesta elsteriana, sobre todo teniendo en cuenta las
consecuencias políticas de esta perspectiva.
La primera crítica que podemos plantear a Elster es
su homogenización de los distintos contextos, es decir,
la hueste de ejemplos que el autor utiliza para realizar su
interpretación empírica de la justicia termina realizando
un amasijo atemporal donde demasiados casos pueden
responder a los intereses de la investigación.
La siguiente crítica radica en el problema
metodológico, es decir, en las sociedades complejas es
insostenible el individualismo para la toma de decisiones
políticas. Para afrontar esta crítica es posible acudir al
aclamado problema de la suerte moral. Thomas Nagel
planteó una paradoja muy sugerente para nuestro tema de
investigación: Imaginemos a una persona que sale de una
fiesta y ha ingerido una cantidad suficiente de alcohol que
sobrepasa los límites legales y tiene que manejar de un
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

punto A hacia B. Ante esta situación es posible encontrar
dos situaciones hipotéticas:42
a. Que el individuo bajo los efectos del alcohol realice la
trayectoria de A hacia B sin ningún inconveniente; o
b. Que el individuo cometa alguna falta a las leyes
de vialidad (la cual podría ir desde pasarse un alto,
estacionar en un lugar indebido o atropellar a algún
transeúnte).
Este dilema abre una brecha entre las consecuencias
que un acto ilegal tiene en un determinado orden social, es
decir, manejar bajo los efectos del alcohol puede o no tener
consecuencias externas al sujeto. De este modo, si partimos
de un acto ilegal es posible cometer uno o más actos de
la misma índole. Ahora, la paradoja se plantea bajo esta
cuestión ¿qué situación debe ser castigada? Ya que ambas
implican un origen ilegal y sólo es posible sumar actos
ilegales, las posibles respuestas es castigar o no. Mientras
que la primera respuesta apuntaría a que ambos realizaron
un acto ilegal y que necesitan tener el mismo castigo; la
otra opción apunta a que el sujeto b merece una pena mayor
por la acumulación de actos. Pero ambas situaciones se
encuentran enmarcadas en una visión retroactiva, si el sujeto
A no afecta a terceros no existe ningún problema con su acto
ilegal; en cambio, el sujeto B se encuentra en una situación
distinta. El sujeto B debe responder a las alteraciones en su
entorno, al transgredir de manera explícita la ley.
Las condiciones a las que el sujeto B se encuentra
sometido son denominas por Nagel como: la suerte moral.
En palabras de Nagel la suerte moral sucede “Cuando un
aspecto significativo de lo que alguien hace depende de
42
Nagel, Thomas. «Moral luck.» En Moral questions, de Thomas Nagel,
24-38. Cambridge: Cambridge university press, 1979
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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transicional

factores que están más allá de su control, y continuamos
tratándole a este respeto como objeto de juicio moral, a eso
podemos llamarlo suerte moral”.43
Esta crítica puede vincularse con la concepción política
de C. Schmitt, quien parte de la característica esencial de la
política como una relación entre amigos y enemigos.44 La
justicia transicional más allá de un mecanismo de justicia
restaurativa como la plantea Elster puede ser comprendida
como un acto político, motivo al que el noruego considera
fundamental para distinguir.45 De este modo, el problema
de la acción política pasa por la decisión de un sujeto y no
es, necesariamente, el producto de un consenso social.
Ante las acciones políticas de sociedades complejas no
es viable una justicia pura, como la que representa Themis,
más bien, es necesario que la justicia transicional se apoye en
acciones políticas que sean capaces de brindar legitimidad al
nuevo régimen político, pues de este modo se realiza un corte
con un pasado inmediato caracterizado por las atrocidades de
los distintos perpetradores y los beneficiarios de la violencia.
Con esta segunda variante de la justicia transicional nos
acercamos a la justicia de los hombres, de la cual Diké está
representada en el panteón heleno.
Conclusión. Las condiciones de posibilidad de las
transiciones
La concepción de la justicia transicional resulta satisfactoria
para el analista político, pues no se trata de una concepción
que sitúa a los sujetos en situaciones ideales para que
43

Nagel, «Moral luck.», 26.

44
Schmitt, Carl. Der Begriff des Politischen: Text von 1932 mit einem
Vorwort und drei Corollarien. München: Duncker und Humblot, 1932, 26-28.
45
Elster, Closing the Books, 86-88.
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transicional

intenten maximizar sus oportunidades en contextos de
transición. Más bien, Elster busca resaltar la dificultad e
incertidumbre que implica una transición. No busca dar
la respuesta a todas las transiciones, sino que pretende
ofrecer una serie de mecanismos capaces de lidiar con la
complejidad política.
El uso de una metodología individualista ayuda
bastante en el análisis de las motivaciones que llevan a los
distintos individuos a actuar de determinadas formas en
función del sitio que ocupen en el régimen anterior. Elster
siempre tiene en mente la importancia del individuo como
principio metodológico, pero el individuo también es el
garante de un estado de derecho. Debido a la defensa del
individuo es que Elster evade la opción de la justicia política,
la cual tiende a ser arbitraria y responde a consideraciones.
Las distintas situaciones a las que los individuos en
una transición se encuentran son diferentes en distintos
grados, pero existe una manera de explicar las acciones y los
distintos escenarios a los que se enfrentan. La importancia
de los mecanismos en la comprensión de los contextos
transicionales es el principal aporte de Elster al estudio de la
justicia transicional: aunque exista un escenario complejo,
es posible atender a algún mecanismo capaz de atender a un
problema político.
Bibliografía
Amster, Pablo, y Juan Pablo Pinaseco. «Nash, John Nash.»
En Teoría de juegos. Una introducción matemática a la
toma de decisiones., de Pablo Amster y Juan Pablo Pinaseco,
189-222. México: Fondo de culltura económica, 2020.
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orden social. Barcelona: Gedisa, 1997.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

Elster, Jon. Closing the books. Transitional justice in
historical perspective. Cambridge: Cambridge university
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Prolegómenos a una ontología del texto traducido:
Teorizaciones mínimas sobre el «que» y el «qué» de la
traducción
Prolegomena to an Ontology of Translated Texts: Minimal
Theorizations on the “that” and the “what” of Translations
Prolégomènes à une ontologie du texte traduit:
Théorisations minimales sur le «que» et le «quoi» de la
traduction
Gabriel Martínez Villarreal
https://orcid.org/0009-0001-5801-1832
Universidad Nacional Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, N. L., México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Martínez Villarreal, Gabriel. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-91
Recepción: 12-09-23
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: gabriel.martinezvllrr@uanl.edu.mx

�Prolegómenos a una ontología del texto
traducido: Teorizaciones mínimas sobre el
«que» y el «qué» de la traducción
Prolegomena to an Ontology of Translated
Texts: Minimal Theorizations on the “that” and
the “what” of Translations
Prolégomènes à une ontologie du texte traduit :
Théorisations minimales sur le «que» et le «quoi»
de la traduction
Gabriel Martínez Villarreal1
Resumen: Como cimentación teórica para una propuesta
interdisciplinaria de filosofía de la traducción, se presentan unos
prolegómenos a una ontología del texto traducido. A partir de
las categorías de “ser ahí” y “ser así” en Nicolai Hartmann,
de la noción de relación en cuanto relación como concepto
metafísico absoluto en José Luis Cisneros Arellano y de la teoría
del ensamblaje en Manuel DeLanda, se ofrece una respuesta a la
pregunta ontológica fundamental por el ser de la traducción en
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

cuanto que ente textual. Tras argumentar a favor de la ontología
como disciplina pertinente para la traductología, se defienden las
tesis correspondientes sobre la traducción como ente relacional,
cuyo vínculo constitutivo con su texto original se expresa en
las relaciones de no identidad y de dependencia ontológica,
tanto en el “ser ahí” como en el “ser así”. Con esto se logra un
esclarecimiento de la estructura ontológica de las traducciones
interlingüísticas escritas.
Palabras clave: Traducción, filosofía de la traducción, ontología,
ente textual, ente relacional
Abstract: As a theoretical groundwork for an interdisciplinary
proposal of philosophy of translation, we present some
prolegomena to an ontology of translated texts. Drawing from
Nicolai Hartmann’s categories of Dasein and Sosein, from José
Luis Cisneros Arellano’s notion of relation as relation as an
absolute metaphysical concept, and from Manuel DeLanda’s
assemblage theory, we offer an answer to the fundamental
ontological question of the being of translation as a textual being.
After arguing in favor of ontology as a relevant discipline for
traductology, we defend the corresponding theses on translation
as a relational being, whose constitutive link with its source
text is expressed in the relations of non-identity and ontological
dependence, both in the Dasein as in the Sosein. With this we
arrive at an elucidation of the ontological structure of written
interlinguistic translations.
Keywords: Translation, philosophy of translation, ontology,
textual being, relational being
Résumé: En tant que fondement théorique d’une proposition
interdisciplinaire de philosophie de la traduction, quelques
prolégomènes à une ontologie du texte traduit sont présentés.
À partir des catégories « Dasein » et « Sosein » chez Nicolai
Hartmann, de la notion de relation en tant que relation comme
concept métaphysique absolu chez José Luis Cisneros Arellano et
de la théorie de l’assemblage chez Manuel DeLanda, une réponse
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

est proposée à la question ontologique fondamentale de l’être
de la traduction en tant qu’étant textuel. Après avoir argumenté
en faveur de l’ontologie en tant que discipline pertinente pour
la traductologie, les thèses correspondantes sur la traduction en
tant qu’étant relationnel sont défendues, dont le lien constitutif
avec son texte de départ s’exprime dans les relations de nonidentité et de dépendance ontologique, à la fois dans le « Dasein
» et dans le « Sosein ». La structure ontologique des traductions
interlinguistiques écrites est ainsi clarifiée.
Mots-clés: Traduction, philosophie de la traduction, ontologie,
étant textuel, étant relationnel

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

La pregunta por el ser de la traducción
Para el buen sentido común, una primera impresión sobre la
actividad de traducir sería suponer que consiste en leer un
texto escrito en una lengua de origen (también denominada
lengua «fuente», «original» o «inicial»), interpretar su
contenido semántico, analizar su estructura gramatical, y
entonces trasladarlo, adaptarlo o transferirlo en su totalidad
a otra lengua de recepción (también denominada lengua
«objeto», «meta», «terminal» o «final»).2 Por simple que
parezca, tal impresión no es del todo imprecisa, pues el
proceso de traducción se define en términos generales como
el acto de: «enunciar en otra lengua (o lengua meta) lo que
ha sido enunciado en una lengua fuente, conservando las
equivalencias semánticas y estilísticas».3
Ahora bien, al margen de la diversidad de métodos y
técnicas de traducción, de la ingente cantidad de problemas
lingüísticos, hermenéuticos y filológicos que ésta conlleva,
así como de las dificultades propias de la actividad según la
estructura, el estilo y el género del texto, desde la ontología
surge la pregunta radical por el ser de la traducción.
Radical, desde luego, en el sentido filosófico de que apunta
a la raíz del asunto, es decir, al ser mismo de este ente. No
se indagará aquí, entonces, sobre el valor y el sentido de
la actividad cultural e intelectual de traducir, ni sobre los
2
Nótese la ironía misma de esta diversidad de alternativas terminológicas para la designación de la lengua en que está escrito el texto original y la
lengua en que está escrito el texto traducido. Cada término, por sí mismo, es
una traducción alternativa de los términos de lengua inglesa source language
y target language, respectivamente. Para efectos prácticos, se advierte al lector
que de aquí en adelante se utilizarán los términos «lengua de origen» y «texto
original» para referir a lo concerniente al ente que es objeto de traducción, y
«lengua de recepción» y «texto final», para lo concerniente al ente que es la
traducción misma.
3
Valentín García Yebra, Traducción: Historia y Teoría (Madrid: Gredos,
1994), 305.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

criterios estéticos y analíticos para juzgar una traducción
como buena o mala, sino por algo más simple y elemental,
pero no por ello menos importante: la cuestión sobre la
naturaleza ontológica de ese ente que es el texto traducido.
El propósito de este artículo es ofrecer un primer
acercamiento a la respuesta a la pregunta ¿qué es una
traducción?, o más concretamente, ¿qué clase de ente es
un texto traducido? En torno a esta pregunta surgen otras
tales como ¿la traducción es —o puede ser— idéntica al
original? ¿En qué y cómo se relaciona ésta con el original?
Se trata, pues, de esclarecer la naturaleza ontológica de
aquellos entes que se denominan «traducciones» a partir
de la pregunta que interroga por el ser de la traducción,
entendida esta traducción como el resultado de un proceso,
no como el proceso en sí mismo. Para dar respuesta a
esta interrogante, se expondrá la propuesta teórica del
texto traducido como «ente relacional», se explicitará la
naturaleza precisa de los principales componentes de esa
relación que lo vincula indisoluble y constitutivamente con
el texto original, y se defenderán las tesis correspondientes
acerca de la relación a través de la cual se configuran la
esencia y la existencia del texto traducido en cuanto que
ente relacional.
Apuntes preliminares sobre la traducción como
actividad cultural y como entidad cultural
Pese al enfoque estrictamente ontológico aquí requerido, a
manera de introducción y de aclaración es justo y preciso
hacer unos apuntes sobre la actividad misma de la que nace
el texto traducido. Aunados al antiguo problema estético y
hermenéutico de la traducibilidad de un texto (en especial
textos sagrados y literarios), tanto la lectura contrastada
de una traducción con su original como el acto mismo de
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

traducir un texto revelan una verdad fundamental sobre
la traducción: parece ser que allí siempre hay algo que se
pierde, por vago y difuso que ese algo sea. La pérdida no
es cuantitativa, sino cualitativa, y refiere principalmente
a los aspectos sintácticos, semánticos, interpretativos
e intertextuales del lenguaje escrito. Basta revisar los
apuntes de San Jerónimo, Martín Lutero, Schleiermacher y
Nietzsche al respecto para atestiguar esta verdad. En efecto,
la traducción nunca reproduce el original, sino que, en
cuanto que interpretación de éste, lo recrea, y al hacerlo, lo
renueva y transforma. Para atisbar la importancia social de
reconocer a la traducción como interpretación, considérese,
por ejemplo, la persistencia islámica de rebajar toda
traducción del Corán a una mera glosa interpretativa de su
revelación original en árabe.
Así pues, en general suele pensarse que tal recreación
interpretativa será mejor o peor en virtud de su grado de
fidelidad o apego a las particularidades del original, es
decir, en función de cuán cabal y satisfactoriamente cumple
con el cometido de hacerle olvidar al lector que lo que está
leyendo es una traducción. Pero, como apunta el crítico
literario George Steiner:
Toda traducción se queda corta. En el mejor de
los casos […] la traducción puede, a fuerza de
autocorrecciones, aproximarse cada vez más a las
exigencias infinitas del original, trazando tangentes
cada vez más precisas. Pero no puede haber nunca
circunscripción absoluta. Una peculiar tristeza
nace del descubrimiento de esta impotencia. […]
Hay una miseria específica de la traducción, una
melancolía posterior a Babel.4
4
George Steiner, Después de Babel: Aspectos del lenguaje y la traducción, trad. Adolfo Castañón (México: F.C.E., 1980), 308.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

El imperativo de fidelidad al que asintóticamente
aspira ajustarse el traductor pondrá énfasis en distintos
criterios no mutuamente excluyentes (precisión técnica,
claridad sintáctica, adaptación idiomática, rigurosidad
métrica, etc.) según la naturaleza del texto a traducir y
los métodos de traducción empleados, pero lo que en
última instancia resalta de todo esto es lo siguiente: si
toda traducción, en efecto, es una interpretación que nunca
alcanza a circunscribir por completo las particularidades
propias del original, entonces, desde la perspectiva
ontológica, habrá que preguntarse en lo sucesivo por el
significado de esta premisa en términos de la categoría
lógica de identidad.
Si bien la ontología no es ni debería ser la única
vía para dar respuesta a la pregunta aquí planteada sobre
el ser de la traducción, ésta es no obstante una pieza
indispensable para lo que, para efectos prácticos, podría
denominarse una filosofía de la traducción. Indispensable
porque constituye el cimiento filosófico básico para
cualquier abordaje no filosófico posterior del fenómeno
lingüístico de la traducción. Pues si no determinamos
ontológicamente de antemano lo que una traducción es
en cuanto que ente textual, es decir, si desde la filosofía
no esclarecemos su estructura ontológica, ¿entonces
qué claridad y distinción habría en cualquier enunciado
no filosófico que formule algo sobre ella? Contra este
último razonamiento, el argumento de regresión infinita
es improcedente, pues no hay tal regresión, y aun si la
hubiera, no sería viciosa: la necesidad de una ontología
previa como condición necesaria para la claridad y la
distinción en enunciados no filosóficos posteriores sobre
estos entes textuales, no elimina la posibilidad de claridad
y distinción requeridas en las formulaciones ontológicas
por sí mismas.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Desde la filosofía, específicamente a través de la
ontología, se intentará entonces delinear aquí un primer
esbozo de diálogo interdisciplinario con los estudios de
traducción o traductología. Tal esbozo se fundará en el
supuesto de que la ontología, en cuanto filosofía primera,
ha de aclarar previamente la especificidad óntica de estos
entes, a fin de que los enunciados no filosóficos que se
formulen sobre estos entes (es decir, los enunciados
formulados principalmente por la traductología) posean
entonces claridad y distinción. No está de más aclarar
que no deberá pensarse esto como un intento forzoso de
imponer a la ontología como una suerte de policía filosófica
que toca inesperadamente a la puerta de los estudios de
traducción, como si los traductores mismos no supiesen
qué es lo que crean cuando terminan de traducir un texto,
o como si la traductología no albergase ya una ontología
ínsita a su objeto de estudio. Más bien se trata, en lo
esencial, de lograr ver a los estudios de traducción desde
una perspectiva filosófica, y con ello sentar una base firme
que explicite tanto la estructura ontológica necesaria y
universal como las condiciones de posibilidad de todo texto
traducido. El provecho de estas aproximaciones teóricas
radica, en un primer momento, en el enfoque novedoso
con que pretendemos entrelazar la teoría de la traducción
con la filosofía, en virtud de que, a diferencia de la gran
mayoría de las propuestas previas, nuestro planteamiento
no pregunta por las condiciones existenciales de los entes
que traducen, sino por el ser mismo de los entes textuales,
cuyo ser es en cuanto que creación de los traductores.
Aparte de las ocasiones en que la filosofía ha recurrido
al fenómeno de la traducción para encarar problemas propios
de la filosofía del lenguaje, es patente que los vínculos
entre la filosofía y la traducción ya han sido establecidos
en el pensamiento de varios referentes, como en el caso de
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

la semiótica de C.S. Peirce, al plantear un estudio de los
procesos de producción de sentido entre el objeto, el signo
y el interpretante; o también, más contemporáneamente,
en las posturas de Heidegger sobre las traducciones como
colaboradoras del olvido del ser y sobre la imposibilidad de
entender la filosofía traducida a otra lengua. Por otra parte,
los ataques postestructuralistas por parte de Foucault a las
nociones mismas de autoría y originalidad del discurso
han contribuido a la devaluación de la traducción como
mera reescritura del original.5 Ante ellos, reconocemos sus
aportaciones a la crítica literaria, pero nos proclamamos
partidarios de la importancia de mantener la necesaria y
vigente distinción autoral y ontológica entre el texto original
y cualesquiera de sus respectivas traducciones. A este
respecto, mientras que la discusión sobre la validez de esta
distinción autoral es propia de una consideración aparte, en
lo sucesivo presentaremos por su parte los argumentos a
favor de la distinción ontológica en cuestión.
En general, puede afirmarse que la inmensa mayoría
de los planteamientos en torno a los enlaces disciplinares
entre filosofía y estudios de traducción han indagado más
en la labor interpretativa y en la condición histórico-social
del traductor que en el esclarecimiento de la naturaleza
de esa clase de entes que constituyen su fin más próximo
y concreto: las traducciones mismas, en cuanto que
entes textuales. Así por ejemplo, se ha propuesto una
aproximación a la traducción como problema filosófico
auténtico y de primer orden, a fin de sentar las bases para
la creación de «unos estudios críticos de traducción, en el
buen sentido kantiano, unos estudios de traducción que
objetiven sus propias condiciones subjetivas de producción
5
Vid. Michel Foucault, ¿Qué es un autor?, trad. Silvio Mattoni (Buenos
Aires: Ediciones literales/El cuenco de plata, 2010), 21-30.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

de conocimiento».6 Las condiciones de posibilidad allí
enumeradas se limitan a 1) la diversidad lingüística y 2)
el traductor como sujeto agente que desde su posición y
circunstancia interpela al texto que traduce. Y aunque tales
puntos de partida son perfectamente válidos, aquí añadimos
también: el esclarecimiento del ser de la traducción, en
cuanto que ente textual.
Ahora bien, aunque el enfoque aquí empleado no es
el hermenéutico sino el analítico en un sentido lato, hay
que reconocer que los problemas propios de la traducción
de textos, otrora analizados exclusivamente por la filología
y la teoría literaria, han estado íntimamente emparentados
con la tradición filosófica hermenéutica desde sus orígenes.
Así por ejemplo, siguiendo a Paul Ricoeur, la tarea —o más
bien «prueba» (épreuve), tanto en el sentido de «examen»
como de «sufrimiento»— del traductor lo condena a la
ímproba labor de cometer una traición hermenéutica
hacia la lengua del texto original, sin importar su talento,
experiencia previa, virtudes técnicas, conocimientos
teóricos o ética profesional. “Traduttore, traditore”
(“Traductor, traidor”), reza el proverbio italiano. Tal es
su condición. Las dificultades de esta prueba, imbuidas
en el dilema hermenéutico que oscila entre la fidelidad y
la traición, no solamente son irresolubles debido a aquel
baluarte impenetrable de palabras, términos y expresiones
idiomáticas intraducibles de una lengua de origen (con
sus respectivos aspectos idiosincráticos, dialectales y
sociolectales), el cual se resiste a todo intento de rendir
su sentido en la lengua de recepción; sino además, y más
importantemente aún:
6
Ibon Uribarri Zenekorta, «De la traducción de la filosofía a la filosofía
de la traducción», en Pensar la traducción: la filosofía de camino entre las lenguas. Actas del Congreso (Talleres de comunicaciones). Madrid, septiembre de
2012 (Madrid: Universidad Carlos III de Madrid, 2014), 93.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

porque no existe un criterio absoluto para una buena
traducción; porque para que tal criterio estuviese
disponible, necesitaríamos poder comparar el texto
original y el texto final con un tercer texto que sería
portador del sentido idéntico que supuestamente
circula del primero al segundo.7

Desde luego, para un ente textual cualquiera los
predicados de traducible o intraducible serán verdaderos
o falsos en función de los criterios y parámetros con que
se llegase a juzgar y definir la traducibilidad de un texto.
Así por ejemplo, desde una perspectiva abstracta, muy
afín a las ciencias computacionales, podría concebirse a
la traducción como una proyección o modelado de datos,
es decir, una descodificación de una entrada o mensaje
mediante una transformación formal que, para el mensaje de
salida, deje intactas las relaciones entre ciertas propiedades
del original; de tal manera que la «buena» traducción sería
aquella transformación que «conserve invariantes a través
de ella ciertas propiedades pertinentes del original».8 Pero
incluso bajo esa perspectiva, la elección de las propiedades
pertinentes —la mayoría de ellas designadas bajo el rótulo
de «sentido» del texto— dependería de quienes llevasen
a cabo tal complicada y sutil proyección de datos. Así,
como no sólo no puede haber un criterio absoluto para una
buena traducción, sino que además los parámetros para la
determinación de los criterios relativos variarán según la
índole del texto y según los métodos y técnicas de traducción
empleados, entonces desde una perspectiva pragmatista no
7
Paul Ricoeur, Sur la traduction (París: Bayard, 2004), 39. (La traducción es mía).
8
Marx W. Wartofsky, Introducción a la filosofía de la ciencia, vol. I,
trads. Magdalena Andreu, Francisco Carmona y Víctor Sánchez de Zabala (Madrid: Alianza, 1973), 183.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

quedaría más que aceptar que en el mejor de los casos hay
criterios más útiles y razonables que otros, según los fines y
necesidades de los traductores y de los lectores.
De nuevo, toda traducción se queda corta. No
obstante esta impotencia y esta traición que le son suyas, la
traducción ha sido, es y seguirá siendo valiosa y necesaria
para la comunicación intercultural y para la interconexión
entre las lenguas pretéritas y presentes. Más aún, en virtud
de que las traducciones son para muchísimos lectores
las únicas (o las más importantes e inmediatas) vías de
acceso para la recepción de textos en lengua extranjera o
minoritaria provenientes de una nación o una cultura ajenas,
la traductología cobra relevancia capital para el desarrollo
mismo de la cultura. Aunque no siempre logre franquear
con éxito los innumerables obstáculos del etnocentrismo
y del anacronismo histórico, tal disciplina posibilita no
obstante una mejor comprensión de los procesos mutuos
de interacción interlingüística entre lectores y escritores
de distintas lenguas y culturas: las obras de éstos siendo
traducidas para que aquéllos también puedan leer, compartir
y comentarlas, y viceversa. La magnitud de tal labor decisiva,
en términos de su impacto para el desarrollo cultural,
se ve acentuada además en nuestros tiempos altamente
globalizados, presentando así un gran reto que exige una
toma de conciencia crítica a todos aquellos involucrados
en esta profesión: investigadores, editores, correctores de
estilo, y desde luego, los traductores mismos.9
Por todo lo anterior, es pertinente enmarcar al texto
traducido como una entidad cultural, y en algunos casos,
como obra de arte. Así como toda obra de arte es una
9
Vid. Ibon Uribarri Zenekorta, «Traducción e historia cultural. La ontología política de la traducción», en Caleidoscopio de traducción literaria, eds.
Pilar Martino Alba y Salud M. Jarilla (Madrid: Dykinson, 2012), 122-123.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

entidad cultural, pero no toda entidad cultural es una
obra de arte, de manera similar no todo texto traducido
es un objeto artístico, pero sí un ente cultural. Según la
índole del original que recrea, su variedad comprende
toda clase de textos: literarios, técnicos, científicos,
filosóficos, jurídicos, periodísticos y un larguísimo
etcétera. Esto último es importante, pues sólo es cultural
aquello que es producto de la creación humana, y los
seres humanos, en cuanto entes que producen y viven
en la cultura, son stricto sensu los únicos traductores,
sin importar las herramientas tecnológicas de las que se
sirvan para su labor.
Sin suscribir por completo a la hermenéutica como
paradigma omniabarcante de las humanidades, se admite
no obstante su postura característica de la interpretación
como modo de ser, pensar, actuar y conocer del ser humano.
Más aún, y sin adoptar necesariamente una posición
heideggeriana respecto de la especificidad ontológica
del ser-en-el-mundo (Dasein), se reconoce aquí que el
humano es un ser lingüístico, que no sólo crea y vive en
el lenguaje, sino que se crea identitaria y simbólicamente
a sí mismo en y a través del lenguaje. En este sentido, y en
relación con su estructura biológica ligada al reino práxico
y simbólico de lo sociocultural, se ha propuesto concebir
al ser humano como Homo translator, en virtud de que sus
múltiples y variados actos de significación como organismo
biológico no pueden disociarse de su comunidad lingüística
específica, de tal manera que la traducción, entendida en
un sentido amplio como fenómeno lingüístico, englobaría
procedimientos cognitivos, asociativos e interpretativos
propios de la experiencia humana.10
10
Vid. Karin Riedemann Hall, «Homo translator», Onomázein, no.
1 (1996): 213-215, http://onomazein.letras.uc.cl/index.php/onom/article/
view/30645/40491.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

En lo referente al traductor, si bien en su oficio
opera con signos lingüísticos al igual que cualquier otro
ser humano, su papel de intérprete profesional se restringe
no obstante al de una interpretación que aquí se sugiere
denominar guiada, en el sentido de que está dirigida por
los procedimientos, normativas y principios metodológicos
establecidos e instituidos por una técnica. En efecto: «El
traductor sabe que no tiene nada propio que decir y que
su voluntad debe servir —no a un autor, a un texto, a una
lengua— sino a las artes, a las reglas de un hacer, a una
técnica. Su musa es tejné».11 En términos aristotélicos,
traducir es un arte, cuyos saberes son poiéticos o productivos,
es decir, reglas generales aplicables a casos particulares,
con arreglo a un fin útil y concreto; aunque los actuales
estudios de traducción complementan por su parte a estos
saberes con otros saberes teóricos o contemplativos sobre
qué es traducir y qué es aquello que se produce. Semejante
es el empeño aquí propuesto desde una ontología de corte
más bien afín a la metafísica.
Por último, vale la pena señalar, aunque sea
brevemente, que el elemento ineludible de técnica que
dirige esta labor no justifica por sí mismo su asociación
ni reducción a lo mecánico. Los intentos de automatizar
la traducción mediante el uso de máquinas y sistemas
computacionales, como los actuales sistemas de
inteligencia artificial para el procesamiento del lenguaje
natural, son vanos no sólo por sus flagrantes defectos, sino
sobre todo porque el traductor humano es «irreemplazable,
cualesquiera que sean los progresos que se puedan aportar
11
Ana María Martínez de la Escalera, «Adaptación, interpretación, escritura: los horizontes del texto literario. La traducción: también un problema
de filosofía», Poligrafías. Revista de Teoría Literaria y Literatura Comparada,
no. 4 (2003): 221, https://revistas.unam.mx/index.php/poligrafias/article/
view/31344.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

al sistema para intentar remediar sus defectos».12 En efecto,
el traductor humano es insustituible, pues aun si pareciera
factible la automatización de ciertas traducciones con un
grado muy aceptable de funcionalidad, tanto la factibilidad
de tal proceso computacional como la aceptabilidad relativa
de tal funcionalidad serían parámetros valorativos que sólo
los seres humanos mismos serían capaces de determinar
según sus propios juicios y propósitos; los cuales, por
lo demás, no se limitan —ni tendrían que limitarse—
a los de la utilidad y la eficiencia. Más aún, la noción
misma de sustituir al auténtico traductor humano por una
máquina sofisticada de procesamiento de información
es por entero un grave despropósito, pues no sólo
desestima la condición intersubjetiva y exclusivamente
humana de la labor de traducción, sino que además, y
más alarmantemente, confunde la productividad con la
calidad, la instrumentalidad con la finalidad, y el cálculo
con la comprensión. En todo caso, aun si se admitiese
que las máquinas y sistemas computacionales fuesen
capaces de producir textos considerados cabalmente como
traducciones, la caracterización de la estructura ontológica
de estos entes permanecería intacta, pues los pormenores
de la labor del traductor —humano o máquina— no atañen
a lo propiamente óntico de su producto.
Necesidad de categorías para dilucidar la estructura
ontológica del texto traducido
Para volver a la cuestión central sobre la estructura y estatus
ontológicos del texto traducido, adviértase que desde la
ontología regional deben trazarse algunos postulados
elementales sobre la naturaleza de las obras de arte y de los
12
Jean Maillot, La traducción científica y técnica, trad. Julia Sevilla Muñoz (Madrid: Gredos, 1997), 352.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

entes culturales. En ambos tipos de entes, queda claro que
tanto el platonismo como el nominalismo son insuficientes
para tal fin. En efecto, decantarse por el platonismo implica
tropezar con la miríada de aporías metafísicas sobre la
misteriosa correspondencia entre las formas ideales,
autosubsistentes, atemporales e incorruptibles, y cada
una de sus instanciaciones mundanales; mientras que el
nominalismo, al limitarse a aceptar como existentes sólo
aquellas realidades singulares, conlleva a una visión del
mundo de la cultura que no logra dar cuenta de las complejas
interrelaciones entre los entes que componen su edificación
óntica. Respecto a este último, nótese que el nominalismo
podría argumentar que su visión ontológica en principio sí
podría dar cuenta de las relaciones ónticas entre los entes
culturales, a condición de que una labor argumentativa
efectiva de su parte lograse desenmarañar las relaciones
no materiales del mundo de la cultura. Pero el caso es que
sus propios postulados se lo impiden: lo cultural no sólo
está conformado por un plexo de entidades particulares, y
las relaciones entre las entidades culturales no son por sí
mismas cosas singulares.
Por lo anterior, a fin de comprender los entes textuales
a cabalidad, adoptaremos un realismo concreto según el
cual «las únicas realidades culturales son las concretas,
temporales, históricamente surgidas, con un origen causal
en hechos de la vida social previos y con efectos en otras
realidades sociales».13 Mas por ello no habría que incurrir
en los reduccionismos del materialismo. En efecto, la
identidad ontológica de un objeto material y la de un ente
cultural no se definen según los mismos criterios. En el
caso de las obras de arte se tiene que: «El objeto físico es
13
Lorenzo Peña, «Entidades culturales», en El mobiliario del mundo: ensayos de ontología y metafísica, eds. Guillermo Hurtado y Oscar Nudler (México: UNAM. Instituto de Investigaciones Filosóficas, 2007), 327.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

el material de lo artístico, no lo artístico mismo», es decir,
«sin objetos materiales no puede haber objetos artísticos,
pero una vez creados los objetos artísticos, son lógicamente
independientes de los objetos materiales».14 Lo mismo para
cualquier otra entidad cultural. Así, en el caso del texto
traducido, sea o no una obra de arte, de momento resaltan
las siguientes notas acerca de su ubicación en el mundo
ente: entidad cultural, producto de la creación humana,
situado espacio-temporalmente en la realidad, no reducible
ontológicamente ni a su existencia material ni a sus rasgos
físicos (marcas de alguna tinta o pigmento sobre pliegos,
pergaminos, folios u hojas de algún material sólido, liso y
laminado, etc.).
Lo anterior es útil para situar al texto traducido en
la realidad, pero no para responder a la pregunta que aquí
nos ocupa. Dilucidemos entonces la estructura ontológica
del texto traducido. Antes de continuar, detengámonos
brevemente en lo que aquí se entiende por ontología. Sin
interés por revivir vetustos planteamientos, forzoso es
reconocer el valor y la valía de las antiguas formulaciones
aristotélicas sobre la ontología como ciencia que contempla
el τὸ ὂν ἧ ὂν (ente en cuanto ente, o alternativamente, ente
existente en cuanto existente).15 Reverberando desde hace
más de dos mil años a lo largo de toda la tradición filosófica
occidental, pareciera que sus enigmáticas palabras no tienen
cabida en estos prolegómenos sobre la existencia de un
género tan específico de entes como las traducciones. Pero
como la ontología es el estudio del ser, y el ser mismo no
14
Alejandro Tomasini, «Ontología de la obra de arte», en El mobiliario
del mundo: ensayos de ontología y metafísica, eds. Guillermo Hurtado y Oscar
Nudler (México: UNAM. Instituto de Investigaciones Filosóficas, 2007), 356-357.
15
Vid. Carlos Paván, «Aproximaciones al concepto aristotélico de ontología», Apuntes Filosóficos, no. 14 (1999): 66-69, http://saber.ucv.ve/ojs/index.
php/rev_af/article/view/14152.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

es un género que se predique de algo más, sino que apunta
a lo necesario y lo universal en todo lo existente en cuanto
que existente, entonces la pregunta por el ser del texto
traducido, que interroga precisamente por lo necesario y lo
universal en y de su ser, es netamente ontológica, y exige
por ello un abordaje correspondiente.
Así pues, en un primer momento, bien podría
reducirse al texto traducido a una mera secuencia ordenada
de grafemas (letras, silabogramas, logogramas, etc.) y
signos de puntuación, sin relación ni dependencia alguna
con el original. Mas ello sería atenerse a un reduccionismo
matemático de carácter atomista, que define la totalidad del
texto en términos de sus unidades mínimas e indivisibles
de significación. Para ilustrarlo, considérese “La biblioteca
de Babel”, cuento de ficción especulativa en que Jorge
Luis Borges postula que: «No hay, en la Biblioteca, dos
libros idénticos», pues «la Biblioteca es total y […] sus
anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los
[…] símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no
infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los
idiomas», incluyendo por supuesto «la versión de cada libro
a todas las lenguas».16 Pero afirmar que el texto traducido
es una permutación más en el conjunto de toda la plétora
de posibles permutaciones de una serie finita de caracteres
cualesquiera, ofrece una definición tan abstracta y formal
que carece de la especificidad y de la determinación
ontológicas necesarias para dar con la estructura del ente
en cuestión. Además, no está de más recordar que el todo
no es igual a la suma mereológica de sus partes: en cuanto
que entidad cultural, el ente textual no es sólo una sucesión
lineal de caracteres lingüísticos.
16
Jorge Luis Borges, «La biblioteca de Babel», en Obras completas, vol. I,
ed. Carlos V. Frías (Buenos Aires: Emecé, 1984), 467-468.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Ante la imposibilidad de conformarse con definiciones
reduccionistas del texto traducido en cuanto que ente textual,
la ontología deberá encargarse entonces de llevar a cuestas
el peso de esta onerosa tarea. Empero, resultaría asaz
anacrónico y desatinado aferrarse cabalmente a la metafísica
aristotélica —es decir, adoptar una postura aristotélica al
pie de la letra, sin modificaciones ni críticas—, y comenzar
entonces, por ejemplo, a teorizar al texto traducido en
términos de substancia y accidente, materia y forma, acto
y potencia, etc. De modo que, para indagar por el ser de
la traducción, hay que adentrarse en las categorías que la
ontología contemporánea ofrece en sus teorizaciones. Las
formulaciones de Nicolai Hartmann son particularmente
fértiles a este respecto. Heredero tanto de la tradición
aristotélica como de la fenomenológica, propuso un retorno
novedoso a la antigua pregunta por el ente en cuanto ente. Su
teoría del ser establece que para acercarnos al ser del ente,
no hay que entender al ente ni como objeto de conocimiento
para un sujeto cognoscente (Kant), ni como fenómeno
que se aparece a la intuición eidética de la conciencia
intencional (Husserl), ni en términos de cómo éste se da para
el Dasein que en la facticidad de su existencia es capaz de
interpretarlo (Heidegger). Más bien, en virtud de que el “ser
en general” —el ser que conviene a todo ente en cuanto tal—
es absolutamente indeterminado, indefinible e inasequible,
entonces hay que buscarlo «allí donde únicamente está dado:
en sus especificaciones».17 Así, tras un contraste y valoración
de las concepciones tradicionales del ente, Hartmann postula
que sus únicas oposiciones ontológicas no triviales son
aquellas entre los modos de ser (efectividad y posibilidad),
las maneras de ser (la realidad y la idealidad) y los momentos
del ser (el “ser así” y el “ser ahí”).
17
Nicolai Hartmann, Ontología, vol. I, 3° ed., trad. José Gaos (México:
F.C.E., 1986), 55.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Por realidad se entiende «todo aquello que tiene en el
tiempo su lugar o duración, su nacer y perecer, —lo mismo
si se trata de una cosa material que de una persona, de un
proceso individual que del curso total del mundo—»18,
mientras que la idealidad corresponde a todos aquellos entes
hacia los cuales «sólo se es guiado, en el mejor de los casos,
por una reflexión especial»19, tales como los entes lógicos
o matemáticos. Éstas, realidad e idealidad, constituyen las
esferas o reinos del ser. En lo que respecta a los momentos
del ser, aquellos «genuinos caracteres de ser, que convienen
ambos al ente en toda su extensión y que únicamente juntos
constituyen el “ente en cuanto ente”»20, por “ser ahí” «hay
que entender el nudo “que algo es”»21, es decir, la existentia
en un sentido lato; mientras que en el “ser así” «cuenta
todo lo que constituye su determinación o especificación,
todo lo que tiene de común con otros o aquello por lo que
se diferencia de otros, en suma “qué es algo”», es decir,
se trata de «la essentia ampliada hasta ser la quidditas,
en la que está acogido también lo accidental».22 Así, en lo
referente a la compleja relación ontológica entre este par de
oposiciones (esferas del ser y momentos del ser), Hartmann
establece la tesis de que: «El ser de todo ente —lo mismo si
es ideal que real— es tanto “ser así” como “ser ahí”; pero el
ser de todo ente —lo mismo si es “ser así” que “ser ahí”—
es un ser, o ideal, o real».23 Con todo esto se tiene que todo
texto traducido es un ente real, constituido por un “ser así”
y un “ser ahí” indisolubles que le son ónticamente suyos.
Determinar la naturaleza de sus respectivos momentos de
18

Op. cit., 83-84.

19

Ibid., 84.

20

Ibid., 103.

21

Ibid., 106.

22

Ibidem.

23
Ibid., 140.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

ser es entonces la tarea fundamental para desentrañar su
estructura ontológica.
Ahora bien, a primera vista pareciera que el
texto traducido puede entenderse en términos de lo que
efectivamente ya es, así como se nos presenta de inmediato,
supuestamente estático y aislado de todo lo demás, sin
necesidad de referirlo a ningún otro ente. Mas ése no es el
caso. En virtud de la propia actividad que le dio ser, el ser
de toda traducción siempre está vinculado al ser del texto
original. Al igual que cualquier otro texto, no hay traducción
que surja ex nihilo. La cuestión entonces estriba en si este
nexo, lazo o vínculo que une al texto final con el ser del
texto original es constitutivo, es decir, necesario y esencial
a su ser. Para abordarla, conviene rescatar primeramente
algunas aportaciones de José Luis Cisneros Arellano.
Influenciado principalmente por Cornelius Castoriadis y
por el filósofo regiomontano Pedro Gómez Danés, Cisneros
Arellano recupera la noción de relación en cuanto relación
para dar cuenta tanto de la multiplicidad del mundo como
de la complejidad de criterios y procedimientos en la
investigación filosófica. Con ello, propone un método
filosófico, denominado ingeniería filosófica, en el que se
busca «identificar las relaciones de todo ente en función
de sus esencias y sus posibilidades».24 A diferencia de
Aristóteles, que niega que la categoría lógica y ontológica
de relación (πρὸς τί) sea por sí misma alguna entidad
o substancia (ουσία)25, Cisneros Arellano defiende una
perspectiva más integral según la cual «el ente es el
producto de un conjunto de relaciones»26, de tal manera que
24
José Luis Cisneros Arellano, «El método filosófico y la relación en
cuanto relación como noción metafísica absoluta», THÉMATA. Revista De Filosofía, no. 66 (2022): 55, doi:10.12795/themata.2022.i66.03.
25

Arist., Cat., 8a13-8b25.

26
Cisneros Arellano, «El método filosófico…», 60.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

«la relación como concepto metafísico alude a la esencia
de un ente».27 Es decir, la relación constituiría la medida
metafísica o unidad mínima de referencia lógica para dar
cuenta de la especificidad óntica de un ente cualquiera.
Sin la relación, sería imposible, tanto metodológica como
cognitivamente, reconocer siquiera al ente. Así, en virtud
de que la noción metafísica de relación en cuanto relación
«es clave para explicar la posibilidad de que aparezca
un ente, de que se modifique, de que se identifiquen en el
más relaciones, de que se le defina»28, cabe preguntarse
entonces por la posibilidad de un ente relacional, es decir,
un ente cuya estructura ontológica misma esté configurada
intrínsecamente por su relación necesaria con el ser de al
menos otro ente.
Texto traducido como ente relacional
A partir de las consideraciones teóricas aquí expuestas,
se postula la tesis de que el texto traducido es un «ente
relacional». Para efectos de su defensa, a manera de
supuestos se establece que: 1) todo ente textual es un texto
que enuncia un sentido, excluyendo así los galimatías y
cualquiera ordenación aleatoria de grafemas carente de
arreglo a las normas gramaticales de alguna lengua; 2) las
únicas lenguas de origen y de recepción traducibles (ya
sean naturales o construidas) son aquellas que poseen algún
sistema de escritura; 3) el acto de traducción a partir del cual
se produce el texto final es única y exclusivamente el de la
traducción interlingüística escrita; 4) el texto original en su
integridad y en su lengua de origen es el principal punto de
27

Op. cit., 61.

28
José Luis Cisneros Arellano, «La investigación filosófica desde la relación: una mirada panorámica a la luz de una propuesta metodológica», Tesis
(Lima) 14, no. 19 (2021): 506, doi:10.15381/tesis.v14i19.20516.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

partida para la traducción al texto final (principal en el sentido
de que durante su labor los traductores suelen consultar otros
textos, como diccionarios y otras traducciones previas del
texto original (si es que las hubiere), sin por ello infringir
la máxima básica de traducir única y exclusivamente la
totalidad del original) y 5) las distinciones empíricas de
formato, presentación y publicación entre textos impresos,
manuscritos, taquigrafiados, mecanografiados, encriptados
o digitales son, para efectos prácticos, indiferentes en la
medida en que la totalidad de su contenido sea inteligible.
Ahora bien, si el texto final es un ente relacional,
hay que determinar la naturaleza precisa de tal relación. La
concepción ontológica del texto final como ente relacional
agrupa una serie de distintas relaciones de carácter lógico y
ontológico. Tales relaciones son:
1)

No identidad. El texto final () y el texto original ()
no son ni existencial ni esencialmente idénticos. Es
decir, el “ser ahí” y el “ser así” del texto final no son
idénticos al “ser ahí” y al “ser así” del texto original:

La no identidad según el “ser ahí” es evidente por
sí misma. Así por ejemplo, aunque un lector en lengua
española nos diga que está leyendo la novela El proceso de
Franz Kafka, lo que estrictamente en verdad quiere decir
es que está leyendo una traducción al español del original
alemán, no una edición que reproduce el texto original de
Der Prozess tal y como Kafka lo redactara y más tarde
su amigo Max Brod lo editara y publicara tras su muerte,
pese a sus solicitudes expresas de que el manuscrito fuera
quemado junto con el resto de sus escritos inéditos. Ahora
bien, siguiendo el hilo de este ejemplo, bien podría uno dar
un paso atrás, dejar momentáneamente de lado el asunto
de las traducciones, y preguntarse por la identidad según el
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

“ser ahí” entre el manuscrito original y sus diversas copias,
ediciones y reimpresiones. Es decir, podría uno preguntarse:
¿La mano del editor no altera el original en su “ser ahí”?
¿Y qué hay de las diversas copias en el mismo idioma?
¿Todas comparten el mismo “ser ahí”? La respuesta a
estas interrogantes es muy sencilla, a condición de que nos
remitamos a criterios congruentes con nuestros supuestos.
Como los entes textuales son realidades culturales, entonces
el criterio para diferenciar un ente textual de otro no es
espacial ni material, de modo que habremos de dirigir la
mirada a la existencia del texto en cuanto tal: la identidad
entre textos solamente se da cuando ambos contienen el
mismo ordenamiento y cantidad de caracteres y signos de
puntuación en la misma lengua, todo ello en el entendido
de que los entes textuales por sí mismos no se reducen a
sus unidades lingüísticas mínimas de sentido. Así, si algún
editor cambiara el texto del manuscrito original del ente
textual, entonces en un estricto sentido la versión editorial
y el manuscrito original serían dos entes con dos distintos
“ser ahí” cada uno, pues sus textos ahora no serían
idénticos. Lo mismo para las nuevas ediciones, siempre
que se haya introducido alguna modificación al texto. Sin
embargo, para el caso de las copias y reimpresiones en el
mismo idioma, cualesquiera de ellas son el mismo texto
con el mismo “ser ahí”. Pero si esto es así, es decir, si
todas las copias, reimpresiones y ediciones de un mismo
ente textual son lógica y ontológicamente idénticos en
su “ser ahí”, entonces ¿la no existencia de una edición o
reimpresión equivaldría a la inexistencia de otras? Una
respuesta afirmativa sería inusitada, pues si suponemos que
todas estas presentaciones del mismo texto en cuestión son
idénticas en su “ser ahí”, entonces si una dejase de existir,
de ahí no se seguiría que otras ya no existan. Tan sólo puede
inferirse que sería equivalente si dejara de existir una u
otra, pues todas en este caso son idénticas. En cambio, en el
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

caso de las traducciones, si la existencia del texto final fuera
idéntica a la del texto original, entonces la no existencia del
texto final sería equivalente a la no existencia del original,
lo cual es absurdo.
Por su parte, la no identidad según el “ser así” se
confirma por la frecuente —casi podría afirmarse universal—
constatación empírica, realizada tanto por traductores como
por lectores de a pie, de que leer un texto original y leer
alguna traducción suya nunca son la misma experiencia
interpretativa, así como las traducciones de un mismo texto
no son idénticas entre sí, aunque todas ellas hayan sido
creadas con base en el mismo original. A lo mucho, suele
admitirse que parece haber una vaga semejanza entre los
textos, aunque habría que preguntarse si esta apariencia de
semejanza no estará condicionada por el hecho de haber
leído previamente el original (o la traducción, según sea
el caso). Tras leer ambos textos, algún lector quizá podrá
tener la noción de que, en términos generales, ambos
dicen «exactamente lo mismo». Pero esa experiencia
interpretativa estaría condicionada por la lectura previa del
texto, ya sea el original o el final. La comparación entre
el “ser así” de los textos y sus traducciones nos dirige
entonces a un atolladero epistémico: no nos es posible
saber si el “ser así” de alguno de estos textos es idéntico a
su contraparte, a menos que hayamos leído a ambos; pero
al hacerlo, entonces el juicio sobre su identidad según el
“ser así” ya estará inevitablemente condicionado por la
experiencia interpretativa de haber leído uno antes del otro.
A todo esto, repárese en que el “ser así” de cualquier
ente textual no sólo está definido en términos de lo que dice
(su sentido o contenido semántico), sino también en función
de cómo lo dice (su forma y estilo). En el caso de todo
texto traducido, ambos factores estarán delimitados no sólo
por las características propias de la lengua de origen, sino
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

además por las complejas y heteróclitas relaciones entre tal
lengua y la de recepción. En última instancia, cabe recordar
la observación de Walter Benjamin sobre la imposibilidad
de que la teoría de la traducción sea una teoría de la copia,
pues «la traducción sería imposible si la semejanza con el
original fuese la aspiración de su más íntima esencia».29 El
original pervive y se renueva a través de las generaciones
gracias a sus traducciones, pero su esencia primigenia (es
decir, su “ser así” propio), se extravía inexorablemente con
cada nueva traducción. Pero esto no es motivo de lamento,
pues nuestra nostalgia, siempre vaporosa pero no menos
potente en su anhelo por aquel Paraíso perdido llamado «el
original puro», no tiene por qué obnubilar nuestra mirada
ni sumirnos en lo sucesivo en el remordimiento de nuestra
Caída. Acaso quien traduce no hace más que intentar
redimir a la Humanidad tras el castigo divino de nuestro
arrogante Babel.
El afán de equivalencia ya ha sido ampliamente
superado por los traductores contemporáneos, en el
entendido de que tal superación no constituye por sí misma
una rendición. La ontología aquí pergeñada asume la verdad
de este paradigma, y defiende entonces la no identidad
respecto del original como relación propia de la estructura
ontológica tanto del “ser ahí” como del “ser así” del texto
final.
2)

Dependencia ontológica. La dependencia ontológica
entre el texto final y el texto original es distinta según
el “ser ahí” y el “ser así” de cada uno. Tal relación de
dependencia se desdobla como sigue:

29
Walter Benjamin, «La tarea del traductor», en Teorías de la traducción:
Antología de textos, ed. Dámaso López García, trad. Hans Christian Hagedorn
(Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 1996), 338.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

i.

Necesidad existencial pretérita. El “ser ahí”
del texto final () no puede existir en un determinado momento () a menos que el “ser
ahí” del texto original () haya existido en algún momento previo ():30

Es decir, el texto final brota del original, sin ser
una mera extensión del mismo. El original simplemente
debió haber existido en algún punto temporal anterior al
surgimiento del “ser ahí” del final. En términos prácticos,
tal original (o algún facsímil del mismo), necesariamente
debió haber existido durante el plazo de tiempo que duró
la elaboración de su traducción. Una vez creado el texto
final, la dependencia ontológica temporal de su existencia
según el “ser ahí” del original necesariamente sólo se dirige
al pasado de éste, nunca a su presente. La dependencia del
final respecto del “ser ahí” del original en el presente es más
bien nula. Bajo el riesgo de valerse aquí de una metáfora
indebida, podría decirse que, una vez gestado y llevado al
mundo en cuanto que ente efectivamente existente en la
realidad, al “ser ahí” del texto traducido le es indiferente
el “ser ahí” del texto original: en lo tocante a su existencia
real, no le importa ahora si el original existe, o si en algún
punto en el futuro seguirá existiendo. A manera de ejemplo,
tal relación de dependencia ontológica existencial entre el
“ser ahí” del texto final y el del original es equiparable a la
relación de dependencia ontológica entre la existencia real
de un hijo respecto de la existencia real de sus progenitores.
El hijo no puede existir sin la existencia previa de ambos
progenitores, pero es evidente que, una vez nacido, la
existencia del hijo no será negada necesariamente por la
muerte de ambos.
30
Vid. Fabrice Correia, «Ontological Dependence», Philosophy Compass
3, no. 5 (2008): 1016, doi:10.1111/j.1747-9991.2008.00170.x.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Para demostrar por qué ésta es una relación de
dependencia ontológica adecuada para dar con la estructura
ontológica del texto traducido, considérese lo siguiente.
Habiendo establecido que el texto original y el final no son
idénticos ni en la esencia ni en la existencia, en un primer
momento podría intentar definirse su relación en términos
de implicación lógica. Fácilmente podrá descartarse que
la relación consista en una implicación lógica simple,
según la cual el texto original fuera condición suficiente
para el texto final; pues la ingente cantidad de textos
que existen, han existido y de seguro existirán sin nunca
haber sido vertidos a ni una sola traducción basta como
contraejemplo. De modo que la relación lógica tendría
que formularse de manera distinta. Podría invertirse lo
anterior y postular que texto original (), en cuanto que ente
real, es condición necesaria, mas no suficiente, tanto del
“ser ahí” como del “ser así” de la texto final (). Es decir,
. Sin embargo, por extraño que parezca, la inferencia de
la inversión lógica entre el antecedente y el consecuente
en esta relación de implicación no es necesariamente el
caso. Aunque nos veamos tentados a emplear la regla
válida de transposición para inferir que la existencia real
del texto final es condición suficiente, mas no necesaria,
tanto del “ser ahí” como del “ser así” del texto original (),
nada impide que, por algún azar, el texto final sea el único
ente relacional que quede vinculado a lo que alguna vez
fue íntegramente el texto original. A manera de ejemplo,
puede imaginarse un desarrollo alternativo de los sucesos
de la historia en el que todas y cada una de las copias
íntegras de la Metafísica de Aristóteles escritas en el
original griego antiguo se hayan perdido por completo,
y que las únicas copias traducidas a partir de las cuales
hubiésemos podido penetrar en las profundidades de uno
de los pilares del pensamiento filosófico del Estagirita,
hayan sido las del siríaco.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Con esto último se evidencia que la relación entre el
texto original y el final es asimétrica, lo cual concuerda con
el hecho de que, en un sentido estrictamente ontológico,
el texto original es totalmente indiferente a la posibilidad
de llegar a ser traducido. En términos aristotélicos, la
disposición (δύναμις) de ser traducido a alguna lengua de
recepción no es un accidente que se predique de la esencia
de la substancia primera individual que es el texto original.
En términos modales, ser traducido es una mera posibilidad
cuya realización efectiva no afecta en absoluto ni su
permanencia existencial ni su unidad esencial. Pero estos
razonamientos atañen a las relaciones lógicas y ontológicas
del texto original con el final, la cual sobrepasa el alcance
aquí propuesto.
Por último, adviértase también que, establecida esta
asimetría relacional, podría alternativamente plantearse
que la dependencia ontológica del “ser ahí” del texto final
respecto del original es una de superveniencia. Pero como
toda superveniencia comporta una distinción entre un nivel
superior que emerge de las propiedades fundacionales de
uno inferior, entonces tal planteamiento es improcedente,
pues ¿en qué sentido una traducción sería “más” o “menos”
texto que el texto original? ¿Qué nivel ontológico superior
o inferior supuestamente ocuparía el texto traducido?
ii. Ensamblaje individual emergente. El “ser
así” del texto final () es el resultado individual, histórico y contingente de un proceso
de ensamblaje, de tal manera que la individuación esencial de () emerge del “ser así”
del texto original (), sin reducirse aquél a
éste.31
31
Vid. Manuel DeLanda, Assemblage Theory (Edimburgo: Edinburgh
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

La relación entre el “ser así” del texto final y el del
original no es entonces de identidad, ni de recomposición
de las partes del original en el final, ni de creación de algo
completamente distinto aislado de todo lo demás, sino que
sería más bien análoga a la de los arreglos y variaciones
que pueden componerse a partir de una pieza musical
previa. Esta última metáfora es útil a su vez porque admite
la posibilidad de que sea el autor mismo del texto original
quien lleve a cabo la traducción al texto final, de la misma
manera en que un compositor puede retomar algún tema de
su obra previa y componer una nueva pieza que dependa
de tales componentes según su esencia. Siguiendo tal
metáfora, también pueden incluirse aquellas ejecuciones de
una misma pieza musical, sólo que mediante un instrumento
distinto del pretendido originalmente por el compositor.
Debido a los ajustes de tonalidad musical necesarios para
adecuar una pieza a las exigencias de semejante nueva
interpretación, y a las notables diferencias entre las acústicas
de instrumentos disímiles, los arreglos de una pieza a un
nuevo instrumento cuentan también como traducciones, en
el sentido amplio del término, pese a que ambas partituras
de la pieza indiquen las mismas notas, en el mismo orden,
bajo el mismo tempo y compás.
Ahora bien, en vista del marco teórico de esta
investigación, parecerá poco coherente incluir de pronto
un concepto propio de DeLanda, asociado a la tradición
contemporánea del realismo especulativo, pero con ciertas
influencias y giros deleuzianos. Hay, no obstante, un
motivo bastante convincente para ello. Mientras que, en
su relación de dependencia ontológica existencial respecto
del original, el “ser ahí” del texto traducido estaba sujeto
a un desmenuzamiento modal en términos de necesidad
existencial pretérita, se descubrió que su vínculo indisoluble
University Press, 2016), 137-165.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

según el “ser así” exige planteamientos distintos. La esencia
del texto traducido, aunque no idéntica al “ser así” del
original, depende no obstante de éste. Sin su relación con
la esencia del texto original, la traducción carece de toda
significación en cuanto que traducción. De lo contrario,
en caso de perderse o de no tener noticia del original, el
texto final correría el riesgo de ser admitido ahora o en la
posteridad como el original mismo. El peligro estribaría
allí en la toma del “ser así” de la traducción por el del
original olvidado o desconocido. Desde luego, tal peligro
podría achacarse epistémicamente a una equivocación en
la creencia, debido a la mera ignorancia de la existencia del
original, o incluso a la confusión entre éste y el final. Sin
embargo, si por cualquier causa o motivo, una traducción
fuera tomada universalmente como un original, entonces, en
virtud de la falta de reconocimiento de la condición de su
“ser así” como ensamblaje individual emergente a partir del
“ser así” del original, su “ser así” en cuanto que traducción
cambiaría inmediatamente, es decir, dejaría de ser lo que es
según su esencia individual, y sería efectivamente otro ente,
modificando así su estatus ontológico. Con esto en mente, la
consideración de la relación del “ser así” del texto final como
algo que emerge como ensamblaje nuevo del “ser así” del
texto original, logra salvar al mismo tiempo tanto su relación
de no identidad como su relación de dependencia ontológica.
Para finalizar, adviértase que la asimetría relacional
entre el texto final y el original es también coextensiva
según el “ser así” de cada cual. Aunque ontológicamente
dependiente del original según el “ser así”, una vez que
emerge individualmente, el “ser así” del final es a su vez
independiente por sí mismo del “ser así” del original. Esto
debido a su relación de no identidad según el “ser así”. Con
ello se entiende perfectamente por qué la esencia de una
traducción, si bien dependiente de la de su original, puede
ser juzgada axiológicamente como poseedora de valor,
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

mérito o genialidad propios, distinguiéndose por sí misma
del original o de otras traducciones alternativas. Así por
ejemplo, considérese el elogio que S. Freud, bien versado
en castellano, le dirigió personalmente a Luis LópezBallesteros y de Torres por la elegante traducción de sus
obras a nuestra lengua.32
Con esto último se llega a que en la asimetría
relacional de la traducción respecto de su original hay,
pues, un paralelismo entre este engarce de relaciones de no
identidad y de dependencia ontológica, tanto según su “ser
ahí” como según su “ser así”.
Conclusiones
A partir de los argumentos aquí expuestos en torno a la
noción del texto traducido como ente relacional, se concluye
lo siguiente:
1)

La traducibilidad es una relación de posibilidad que
no constituye la esencia de un texto.

No todo ente textual es, ex hypothesi, traducible, pues
ser traducido siempre es una posibilidad, mas tal posibilidad
no concierne a su identidad, ni esencial ni existencial. De
modo que sí puede haber entes textuales inteligibles pero
intraducibles.
2)

Pese a ser un ente textual al igual que cualquier otro
texto escrito en alguna lengua de origen, la traducción no puede definirse ontológicamente de la misma
manera que un texto escrito cualquiera.

32
Sigmund Freud, «Carta al señor Luis López-Ballesteros y de Torres
(1923)» en Obras completas, vol. XIX, 2° ed., trad. José L. Etcheverry (Buenos
Aires: Amorrortu, 1992), 291.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

En términos lógicos, una traducción y su original son
formalmente indiscernibles en cuanto que entes textuales:
meras ordenaciones particulares de caracteres lingüísticos.
Epistémicamente, un texto escrito cualquiera sólo se
convierte en texto original una vez que entra en relación
ontológica con alguna traducción suya. Mientras que el
texto traducido está configurado ontológicamente por su
relación con el original, el original, si bien es un componente
de tal relación, es indiferente respecto de su contraparte
en cuanto a la esencia y la existencia. De esto se deduce
que es epistémicamente posible que una traducción sea
traducción (respecto de algún original) y simultáneamente
original (respecto de alguna nueva traducción que la tomara
a ésta como base). Ontológicamente, empero, lo que define
a una traducción en términos universales y necesarios,
es únicamente su relación constitutiva con el original.
Relación que, como se estableció, es asimétrica según la
esencia y la existencia.
3)

4)

Ninguna traducción es ontológicamente idéntica a
cualquier otra, ni entre distintas lenguas ni dentro
de la misma, pese a que todas las traducciones del
mismo texto deben su esencia y su existencia a su
vinculación constitutiva con el texto original.
Ninguna traducción de un texto realizada a partir de
cualquier otra traducción previa del texto original,
es por sí misma una traducción del texto original,
independientemente de la fidelidad semánticoestilística y de las afinidades lingüísticas entre la
lengua de recepción de la traducción que se haya
tomado como base y la lengua de origen del texto
original.

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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Dado que ninguna traducción es idéntica al original,
por transitividad, ninguna traducción de una traducción
previa es idéntica al original.
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                  <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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                <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 4, No. 7, julio-diciembre 2024, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 15 de julio de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Miguel Guadalupe Cerda de la Rosa
Manuel Santiago Herrera Martínez
José Manuel Medrano
Diana Hernández Suárez
Jesús Gerardo Cervantes Flores y Carlos Recio Dávila
Gonzalo Rojas Canuet
José Alberto Leyva Ortiz
Karime Aylen Anguiano Treviño
Carlos Rutilo Aguilar
Ángeles Serna Moreno
Roberto Kaput González Santos

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Presentación No. 7
Víctor Barrera Enderle
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
Fecha entrega: 07-2-2023 Fecha aceptación: 27-7-2023

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Barrera Enderle, Víctor. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

El tema de la representación ha alimentado uno de los debates
más antiguos en la reflexión en torno a la literatura. La mímesis
o la imitación de la realidad causaba conflicto a los griegos
y latinos. Si se buscaba la verdad, el discurso literario era visto
como sospechoso; sí, por el contrario, se hacía apología al carácter
educativo de la ficción (dada la inclinación humana de aprender
imitando), la literatura cumplía un rol subordinado a necesidades
ajenas, surgidas de los campos de la pedagogía y de la ética. Dos
milenios más tarde, y tras un ingente desarrollo de teorías al
respecto, el debate literario en torno a su relación con la realidad
permanece casi idéntico. Esto, sin embargo, confirma, de manera
indirecta, la existencia de un saber que produce la literatura sobre
el entorno que la envuelve.
La séptima entrega de Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y
Estudios Literarios confirma esta riqueza de enfoques y conocimientos
emanados de la literatura. En su sección de “Artículos” presenta siete
acercamientos diferentes al fenómeno. Miguel Cerda estudia al poeta,
dramaturgo y crítico Xavier Villaurrutia, pero lo hace reparando en
su condición de antólogo, es decir, en su actividad como un agente
que revitaliza el campo literario mexicano de la postrevolución al
poner en circulación sendas selecciones poéticas de sor Juan Inés de
la Cruz y Ramón López Velarde. Manuel Herrera analiza, desde una
perspectiva semiótica, la novela de Juan Villoro Las golosinas secretas
y, a través de ella, reflexiona en torno a la literatura infantil y juvenil.
Durante centurias, los cuentos de hadas han relatado algo más que
historias fantásticas, José Manuel Medrano realiza aquí una lectura
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

entrelíneas de la relación entre este género narrativo y la resistencia
en la España de la posguerra.
La cultura y la literatura caribeñas han sido muestra
palpable de la heterogeneidad latinoamericana: un universo donde
se acrisolan elementos de diversas culturas: Diana Hernández
propone una poética de esta región basándose en la lectura del
escritor colombiano Germán Espinosa. El amor romántico ha
generado infinidad de formas de representación, desde novelas
hasta películas; en su artículo, Jesús Cervantes y Carlos Recio
analizan la forma en que éste se manifestaba en las tarjetas de
fantasías durante los albores del siglo XX. Uno de los poetas
chilenos más importantes (y menos estudiado) de la segunda
mitad del siglo XX fue Juan Luis Martínez, Gonzalo Rojas Canuet
explora una de sus obras emblemáticas: La nueva novela. En 2014
se cumplió el primer centenario del nacimiento del poeta Efraín
Huerta: desde entonces se ha revalorado su obra, en particular la
realizada en su última etapa: José Leyva da cuenta de la poética de
Huerta durante los convulsos años setenta.
La sección de “Notas” cuenta con tres ensayos que, a su
manera, ofrecen una relectura de la literatura mexicana moderna:
Karime Anguiano se hace cargo de Amora, la novela fundacional
de Rosamaría Roffiel; Carlos Rutilo hace lo propio con la
transculturación narrativa desplegada en José Trigo, la monumental
novela de Fernando del Paso; y Ángeles Serna Moreno realiza un
ejercicio de espejeo entre El invencible verano de Liliana, de Cristina
Rivera Garza y El acontecimiento de Annie Ernaux.
Roberto Kaput nos entrega, en la sección de “Reseñas”,
una lectura crítica e iluminadora del poemario Carmen de Carlos
Rutilo, de reciente aparición. Y con ella cerramos este número
2

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

7 de Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios, cuya
entrega reafirma, en su diversidad, la orientación plural y crítica de
la publicación.
Víctor Barrera Enderle

3

�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

Polémica y tradición. El trabajo de antólogo de
Xavier Villaurrutia y su incidencia en el campo
literario mexicano
Controversy and tradition. The work of Xavier
Villaurrutia as an anthologist and its impact on the
Mexican literary field
Miguel Guadalupe Cerda de la Rosa
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
miguel.cerdade@uanl.edu.mx

Resumen. El campo literario mexicano después de la Revolución
mexicana se vio envuelta en el proceso de configuración ante la nueva
situación política, social e intelectual. Pronto comenzaría una polémica
entre dos posturas de concepciones de la literatura -con dos términos
igual de polémicos: “literatura viril” y “literatura afeminada”- en 1925 y
otra similar siete años más tarde, en 1932, cuando se cuestiona la idea
de una literatura nacional retomando los ideales del conflicto civil ante
las ideas influidas por las vanguardias extranjeras que buscaban una
concepción universal y cosmopolita. Como participantes de ambos
momentos, el grupo de Contemporáneos postula sus ideas estéticas en
la producción de su revista homónima y los esfuerzos individuales de sus
miembros para reafirmar su postura, entre ellos la contribución Xavier
Villaurrutia quien publica antologías de poemas de dos autores mexicanos
distinguidos, como lo son Ramón López Velarde y sor Juana Inés de la

4

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Cruz. Villaurrutia utiliza dispositivos basados en sus textos críticos para
elaborar estas recopilaciones con la finalidad de proponer una tradición
literaria mexicana ante la posibilidad de configurar el nuevo campo literario
definitorio para el resto del siglo XX.
Palabras clave: polémica, antología, Xavier Villaurutia, tradición, campo
literario
Abstract. The Mexican literary field after the Revolución mexicana finds a
configuration process in front of the new political, social, and intellectual
situation. Soon would start a controversy between two positions of
literary conceptions -with two terms as controversial: virile literature and
effeminate literature- in 1925 and another alike seven years later, in 1932,
when the idea of national literature is questioned considering the ideals
from the civil warfare before the foreign avant-garde-influenced ideas
looking for a universal and cosmopolitan understanding. As participants
in both times, the Contemporáneos group postulates their aesthetic ideas
in their homonymous magazine, as well as the individual efforts of their
members to reaffirm their position, among them there is the input from
Xavier Villaurrutia who publishes poem anthologies from two recognized
Mexican authors: Ramón López Velarde and sor Juana Inés de la Cruz.
Villaurrutia employs dispositives based upon his critical texts to elaborate
these compilations aspiring to propose a Mexican literary tradition before
the possibility to form the new defining literary field for the rest of the
XX century.
Keywords: controversy, anthology, Xavier Villaurrutia, tradition, literary
field

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-75

5

�Miguel Guadalupe Cerda de la Rosa /Polémica y tradición

El panorama sociopolítico de México durante la primera cuarta
parte del siglo XX cambió repentinamente y de manera vertiginosa:
como consecuencia del fin del Porfiriato, el inicio de la Revolución
mexicana, el surgimiento de los caudillos como líderes y los intentos
de estabilización del país a raíz de la promulgación de la Constitución
política de 1917. Durante la década de 1920, y principios de la de
1930, en el proceso de la institucionalización cultural, el campo
literario seguía configurándose en la búsqueda de un sendero común
para su progreso; sin embargo, el involucramiento de una variedad
de actores y grupos a raíz de las vanguardias importadas, así como
el encuentro de intereses estéticos discordantes, produjeron dos
momentos decisivos -dos polémicas- que continuaron permeando
en los años venideros: el afeminamiento de la literatura en 1925 y la
literatura nacionalista en 1932.
El surgimiento de la literatura mexicana moderna, de acuerdo
con Ignacio Sánchez Prado (2007), comienza precisamente desde el
producto con el que se intentaría terminar el conflicto civil de la
Revolución, donde “las literaturas nacionales tienen a veces fechas
de nacimiento precisas” (2007: 87), pero que, en México, inicia el 5
de febrero de 1917 con la promulgación de la Constitución Política,
lo cual planteaba el reto de formar una cultura nacional con base en
la problemática que se habría superado:
Esto no era una tarea fácil, dado que, en muy pocos años, se pasó
del sólido edificio institucional del Porfiriato a una atomización
profunda y a veces paradójica de los grupos intelectuales del
país, grupos que iban desde los últimos modernistas (Tablada,
González Martínez, Urbina, entre otros) hasta el influyente
Ateneo de la Juventud (Vasconcelos, Reyes, etc.) y su intento de
“salvar la cultura por las humanidades”, para usar una conocida

6

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-75

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

expresión de Pedro Henríquez Ureña. En este paisaje, emergen
las nuevas configuraciones de la literatura y la cultura del México
moderno: se trata de un periodo en el cual los diversos grupos
intelectuales buscan redefinir la naturaleza de la tradición y de la
cultura nacional (187).

En la década de 1920, se buscaba cumplir este objetivo (la
formación y consolidación de la tradición y la cultura nacionales)
en medio del asedio de las vanguardias europeas, que poco a
poco encontraban su lugar en el ambiente intelectual y artístico,
persiguiendo la concreción de una “vanguardia mexicana”; todo esto
se daba a la par de un proceso de institucionalización de conceptos
y dinámicas, llevado a cabo a través de distintos mecanismos:
El proyecto hegemónico que emergía en esos años de intentos
estatales de institucionalizar la cultura (por ejemplo de concursos
literarios y artísticos financiados por el carrancismo) se basaba en
un nacionalismo fundamentalista que apelaba a la idea de que sólo
producciones culturales cuyas referencias directas fueran la nación
y la Revolución Mexicana eran legítimas [...] Como contrapeso,
surge la idea de una cultura nacional autónoma con respecto al
cada vez más fortalecido estado posrevolucionario, que utiliza los
códigos de la cultura occidental para constituir posiciones críticas
de los nuevos proyectos políticos (2007: 188).

Esta empresa tuvo un primer momento de confrontación
entre posturas disímiles en 1923, durante el Congreso de Escritores
y Artistas, convocado por José Vasconcelos. Ahí se abordaron
inquietudes relacionadas con el “rechazo a la forma en que la
literatura -y sobre todo la poesía- se manifiesta ‘indiferente’ a la
nueva situación política” (Sheridan, 1999, p. 32). Durante sus
participaciones, Vasconcelos deseaba el establecimiento de un
diálogo fructífero entre artistitas e instituciones, para así incentivar
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-75

7

�Miguel Guadalupe Cerda de la Rosa /Polémica y tradición

la idea de que arte debería reflejar la realidad del país y ser el soporte
de la institucionalización cultural y educativa. En lo referente
específicamente al ámbito literario, el secretario de Educación
Pública compartió tres ideas puntuales:
1. El escritor está obligado a “escribir para los muchos con el
propósito constante de elevarlos”.
2. La literatura tiene la “obligación” de coadyuvar a la “resurgencia
nacional” y a la “unión espiritual” del pueblo mexicano.
3. Los escritores no debemos “preguntarnos qué es lo que quieren
las multitudes, sino qué es lo que más les conviene” (Sheridan,
1999: 33-34)
Este primer planteamiento anunciaba la problemática que se
suscitaría un poco más tarde, (y continuaría, en un segundo momento,
en la década del treinta), y que implicaría una restructuración del
poder simbólico dentro de los campos artísticos e intelectuales, y, de
manera particular, dentro del campo literario. El mecanismo teórico
para abordar estas relaciones se encuentra en el concepto mismo de
campo literario, desarrollado por Pierre Bourdieu, quien lo definió
como un espacio social de relaciones afines a la disciplina literaria
donde se encuentran tanto escritores como editoriales, revistas,
instituciones y lectores, y cuya interacción hace posible el “análisis
de la estructura de las relaciones objetivas entre las posiciones que
ocupan en el campo de producción cultural de los individuos o de
los grupos colocados en situación de competencia por la legitimidad
intelectual o artística” (Bourdieu, 1990: 20).
En esa época, la que va de la primera a la segunda
polémica (de 1925 a 1932), resulta importante y determinante la
contribución y proliferación de grupos artísticos y literarios. Esas
8

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-75

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

agrupaciones colaboraban en sus propios proyectos, muchos de los
cuales culminaron en revistas literarias, tales como Policromías, La
Falange, México Moderno, El Maestro, Prisma, Vida mexicana y Antena,
así como la futura revista homónima del grupo Contemporáneos,
donde José Gorostiza y Xavier Villaurrutia, al igual que el resto de
sus compañeros de renombre como Torres Bodet, Novo, Ortiz de
Montellano, Cuesta, entre otros, comenzaron a desarrollar y articular
una idea renovadora del concepto de literatura mexicana, la cual fue
recibida…
… con un grado de profundo recelo por intelectuales con mayor
posicionamiento en el reciente campo cultural (intelectuales
tan disímiles como el porfiriano, Victoriano Salado Álvarez, el
naturalista Federico Gamboa, el estridentista Manuel Maples Arce
o el socialista Ermilo Abreu Gómez)” (Sánchez, 2007: 188-189).

1925: “El afeminamiento de la literatura”
Dos años después del Congreso de Escritores y Artistas se erigió
la primera controversia entre grupos literarios en el campo cultural
mexicano. La disputa se dio por el control del poder intelectual y
de las formas de representación cultural. Los contrincantes fueron
bautizados (por parte del grupo con mayor concentración de poder
simbólico) con epítetos que reflejaban la ideología polarizada y
machista del momento: los “viriles”, quienes buscaban la producción
literaria consciente de los esfuerzos y logros de la Revolución con un
enfoque nacionalista; y los “afeminados”, que estaban interesados
en una perspectiva universal (Sheridan, 1999: 35).
Al postular este choque de términos contrarios, los
nacionalistas trataban hacer ilegítimas las ideas de sus contrarios
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-75

9

�Miguel Guadalupe Cerda de la Rosa /Polémica y tradición

por medio del ataque personal, mención aparte la orientación sexual
de algunos miembros de Contemporáneos que fueron señalados
por este debate. Este enfrentamiento de los términos “viril” y
“afeminado” corresponden, al contrario, a otra manera de referirse
a las verdaderas posturas en discusión: nacionalista vs cosmopolita y
mexicanizante vs europeizante, de acuerdo con Sánchez (2007: 191).
Julio Jiménez Rueda fue el artífice del comienzo de esta
polémica con la publicación del artículo “El afeminamiento en la
literatura mexicana”, cuya intención era
Criticar el aspecto más vulnerable de algunos jóvenes escritores, una
personalidad con manifestaciones evidentemente homosexuales,
que provocan envidias y críticas debido a que ya disfrutan de
cierto prestigio y poder en la sociedad cultural, el gobierno y la
opinión pública (Díaz, 1989: 58).
Lo secunda en su opinión Carlos Gutiérrez Cruz, quien ofrece su
crítica en dos sentidos:
Uno, las “degeneraciones y vicios” de los “poetas burgueses”; su
“asexualidad” consecuente de una vida pasiva que transcurre sin
“contacto” con la “vida exterior” y dentro “de un reducido grupo
de amigos”, donde sólo se habla de libros. El otro, la creación de
obras literarias carentes de una relación estrecha con el pueblo y las
“clases laborantes”, pero en las que sí sobresale una preocupación
estilística excesiva” (En Díaz, 1989: 58).

En estas circunstancias, dos grupos definidos se encontraron
en pugna: los nacionalistas y los Contemporáneos. Los primeros
deseaban seguir el ideal vasconcelista para establecer un canon
donde predominara una literatura que diera cuenta de los temas y
aspiraciones de la Revolución. Dentro de esta línea se encontraba
10

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-75

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

el caso particular de Manuel Maples Arce que buscaba una estética
cercana a lo proletario, como los de su poema Urbe. El grupo
de Contemporáneos, en contraste, compartía una visión más
europeizante, bajo la influencia directa de las vanguardias, como
el surrealismo, lo cual chocaba con la edificación de los criterios
morales y éticos de los nacionalistas (Sánchez, 2007: 192).
El año de 1925 fue importante para el grupo de
Contemporáneos: significó un momento de cohesión grupal, donde
los trabajos individuales se concatenaron y se hicieron públicos,
ayudando a la configuración de su identidad colectiva, tal como lo
señala Sheridan (1985, p. 179). Fue el año también en que publicaron
sus primeros libros varios de sus integrantes: Biombo de Torres
Bodet; El trompo de siete colores de Ortiz de Montellano; Canciones para
cantar en las barcas de Gorostiza; Ensayos de Novo; Desvelo de Owen;
y Reflejos de Villaurrutia. Sus contribuciones intelectuales y artísticas
adquirían, a partir de ese momento, el carácter de profesionales, sin
dejar de ser manifestaciones relacionadas al término de “juventud”,
que formaba parte importante del discurso de José Vasconcelos,
como un elemento esencial para la acción vital:
El joven, declara Villaurrutia, es aquel que tiene “todas las edades”
simultáneamente, es una forma de compromiso con el arte y más
una obligación que una virtud, o, en todo caso, una virtud ardua y
hasta difícil de sobrellevar (Sheridan, 1985: 181).

Con miras de explotar esta cualidad, el grupo decidió fundar
una revista literaria, tomando como modelo a la Revista de Occidente,
optaron por una “revista abierta, polémica, analítica, atenta a su
país pero siempre frente a, y en contraste con, el mundo europeo”.
El nombre tiene una raíz latina, tomada en sentido figurado, de
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temporaneus (hacer algo a tiempo, a conveniencia) y su acepción
moderna lo define como perteneciente o relativo al tiempo o época
en que se vive.
La publicación formal de la revista comenzaría en 1928,
pero, desde tres años antes, coincidiendo con la primera polémica
literaria importante del siglo XX en México, ya participaban como
miembros del “Grupo sin grupo”. Con el antecedente directo del
modernismo, y teniendo como figura a Ramón López Velarde en el
ámbito nacional más inmediato, el vanguardismo fue, en palabras
de Alí Chumacero (en Villaurrutia, 2014) la “razón y pecado de la
generación de Contemporáneos” con un énfasis en autores mexicanos
como Enrique González Martínez, sí, pero también de artistas
extranjeros como Juan Ramón Jiménez, Jean Cocteau y Giorgio de
Chirico. Chumacero postula que:
Si los anteriores elementos son decisivos para explicarse el
arranque de esas experiencias literarias y comprender cómo,
mediante un desbordamiento con características diversas -sobre
todo plásticas y literarias-, se inició aquella generación, hemos de
señalar asimismo en los jóvenes escritores una incisiva curiosidad
por todo lo que se relacionara con la totalidad de las actividades
artísticas. Porque no sólo la poesía y la pintura, sino particularmente
el teatro, y la música, la filosofía en uno de ellos, el ensayo, la
crítica propiamente literaria, el periodismo, todo menos la ciencia
-salvo el caso extraño de Jorge Cuesta-atrajo sus mentes ahítas
de curiosidad y dueñas de un buen humor que pronto habrían de
perder, tornado en melancolía o en simple desilusión (X-XI).

Finalmente, esta iniciativa del grupo continuaría en el
proyecto colectivo de la revista Contemporáneos y en sus trabajos
individuales hasta 1932 cuando se disolvió la participación en
conjunto, al tiempo que surgía otra crisis.
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1932: Crisis nacionalista
La revista-manifiesto Contemporáneos se editó entre 1928 y 1931,
en sus páginas se publicaron textos de los integrantes del grupo
homónimo, además de pinturas e ilustraciones de artistas nacionales
y extranjeros, siguiendo la convicción por la que habían sido
denunciados y clasificados como “afeminados” en 1925 . En ese
periodo, el grupo maduró y realizó otras empresas en conjunto,
como la Antología de la poesía mexicana moderna (1928) y la revista
Ulises, donde Jorge Cuesta privilegiaba lo cerebral “y aconseja un
‘arte para artistas’, como quería Nietzsche, ‘cuyo objeto no fueran
sino las imágenes, las combinaciones de líneas, de colores, de
sonidos” (Chumacero en Villaurrutia, 2014: XI-XII).
Xavier Villaurrutia fue figura importante dentro de los
Contemporáneos: poeta, dramaturgo, crítico, traductor y editor.
Impulsó la primera publicación del grupo: Ulises, y protagonista
de la segunda (Contemporáneos). Chumacero destaca la influencia
de López Velarde no sólo en el joven poeta, sino en todo el grupo:
“la ‘pureza’ de la obra velardeana nos indica que la generación a
que perteneció Xavier Villaurrutia hacía suya conscientemente
la fórmula de un arte por el arte, presidido por un ‘rigor artificial
y exagerado’”, pues López Velarde: “Es el primero que trata de
construirse un lenguaje; antes de él nadie emplea tal desconfianza
artística en la elaboración de su estilo… Es el primero que aspira a
obtener, y que logra con frecuencia, aunque aisladamente, una poesía
pura” (Chumacero en Villaurrutia, 2014: XII-XIII).
En vísperas a 1932, como expone Sheridan (1999), el grupo
de Contemporáneos terminó su “vida pública”, iniciada siete años
antes, y cada integrante siguió su propia ruta. Desde la polémica de
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1925 habían sufrido descalificaciones en cada uno de sus proyectos:
los narrativos, las puestas en escena del Teatro Ulises, la Antología de
la poesía mexicana moderna y la revista, propiamente (pp. 39-40).
La controversia inició en las páginas de El Universal Ilustrado
el 17 de marzo con una “encuesta” de Alejandro Núñez Alonso
titulada “¿Está en crisis la generación de vanguardia?” donde
exponía el ascenso y caída del interés hacia los vanguardistas con
alusiones directas:
Han pasado cuatro años… Y la gente, el público literario, los
adultos, los viejos o los inconformes con los jóvenes, murmuran
de los vanguardistas, ponen en duda su autenticidad, su mérito,
su valer. “No han hecho nada”, se dice insistentemente. “De
Ulises y Contemporáneos sólo queda el recuerdo, pero nada más” (en
Sheridan, 1999: 111).

En el mismo texto ofrecieron sus opiniones Villaurrutia,
Gorostiza, Novo, Ramos, Ortiz de Montellano y Abreu Gómez;
pero la respuesta más sesuda provino de Cuesta (1978) con su réplica publicada en la misma revista. Ahí enunció las características que
tenían los escritores de vanguardia, además de la juventud, y que se
resumía en haberse desarrollado en un medio adverso, y de “encontrarse inmediatamente cerca de una producción literaria y artística
cuya cualidad esencial ha sido una absoluta falta de crítica” (91-92).
La falta de crítica había provocado que su generación viviera en
permanente estado de crisis: “Nacieron en crisis y han encontrado
su destino en esta crisis: una crisis crítica” (Cuesta, 1978: 92). Asimismo, Cuesta reforzaba el ideal estético cosmopolita del grupo:
Esta generación no la buscó en las anteriores; la buscó en ella
misma (…) Esta actitud es la única que hace valer la actitud y

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la obra de otros; es una actitud crítica. Hace valer lo mismo la
literatura y el arte franceses, que los de cualquier otro país. Admite
cualquier influencia. Admite la cultura y el conocimiento de las
lenguas. Admite viajar y conocer gentes. Admite encontrarse
frente a cualquier realidad, aun la mexicana. Es una actitud
esencialmente social, universal. Revolucionarismo, mexicanismo,
exotismo, nacionalismo, son en cambio, puras formas de
misantropía (1978: 94).

Como complemento al texto anterior, Cuesta publicó
el artículo “La literatura y el nacionalismo”, ahí ahondaba en la
problematización del tema y añadía otro componente fundamental:
la tradición. Ante la imposición de “la vuelta a lo mexicano” en el
arte, y frente al cosmopolitismo de los Contemporáneos, afirmaba
que esto “no ha dejado de ser un viaje de ida, una protesta contra
la tradición” ( 97). En relación con la noción de tradición realizaba
varios apuntes, el principal definía su postura: “la tradición no se
preserva, sino se vive”( 97); luego, citaba un comentario realizado por
Ermilo Abreu Gómez : “los discípulos no se seducen; se merecen”,
para responder: “la tradición es una seducción, no un mérito”, y
añadía: “la tradición es tradición porque no muere, porque vive sin
que la conserve nadie” (98); y finalmente: “la tradición no es otra
cosa que el eterno mandato de la especie. No en lo que perece y la
limita, sino en lo que perdura y la dilata, se entrega” (100).
Esta polémica fue la última en la que se enfrentaron
los nacionalistas y los Contemporáneos. En ambas contiendas
participaron figuras importantes de las letras del país como Mariano
Azuela, cuya novela Los de abajo se tomó como prototipo para la
literatura “viril” (Díaz, 1989), y Alfonso Reyes, quien se alineaba con
los preceptos y postura de los Contemporáneos, luego de haber sido
blanco de las mismas críticas que lo tachaban de hacer literatura “no
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patriótica”. Miguel Capistrán (1967) tiene razón cuando señala que
tanto Reyes como los Contemporáneos “pueden catalogarse dentro
de una concepción universalista de nuestras letras y representan,
durante esa etapa -y aun después- las figuras sobre las que se lanza
todo el fuego y el consecuente cargo de descastamiento”.
Las contribuciones que realizó Jorge Cuesta sobre el papel
de la tradición en el debate nacionalismo versus cosmopolitismo
resultaron fundamentales y constituyeron el eje principal de la
reflexión crítica del grupo en torno no sólo al presente de la
literatura mexicana, sino en la configuración de su tradición. Las dos
antologías que preparó Xavier Villaurrutia, una sobre Ramón López
Velarde y la otra sobre sor Juana Inés de la Cruz, así lo confirman.
La antología como forma y medio: ¿Forja el canon o
presenta una tradición?
Tiempo después de las polémicas literarias de 1925 y 1932, y de la
disolución como grupo de los integrantes de Contemporáneos a
principios de la década de 1930, los postulados cosmopolitas que
buscaron de manera colectiva siguieron siendo parte de la agenda
de sus miembros. Xavier Villaurrutia fue uno de los más activos y
productivos, pues no sólo continuó creando poesía, sino también
incursionó en la vida diplomática, en la traducción literaria, además
de ejercer como docente en la entonces Universidad Nacional de
México y en Bellas Artes. Fue en este momento de madurez cuando
preparó antologías de dos autores representativos de la lírica mexicana, situación que también puede leerse como una contestación
tardía las críticas recibidas por el supuesto desinterés por lo nacional: la barroca sor Juana Inés de la Cruz y el modernista Ramón
López Velarde.
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¿Cuál es el propósito de una antología? Es interesante
el contraste entre la ingente producción de antología y la escasa
reflexión crítica sobre ellas. Alfonso Reyes consideraba a la antología
como resultado de un proceso de creación, el cual podría dividirse
en dos formas: la primera en “las que domina el gusto personal
del coleccionista, y las que hay en que domina el criterio histórico,
objetivo” (1948: 137).
Por su parte, Claudio Guillén ve en la antología una manera
de actualizar y poner de nuevo en circulación obras y autores
del pasado. en otras palabras, la entiende como una estrategia de
resignificación:
La antología es una forma colectiva intratextual que supone la
reescritura o reelaboración, por parte de un lector, de textos ya
existentes mediante su inserción en conjuntos nuevos. La lectura
es su arranque y su destino, puesto que el autor es un lector que se
arroja a la facultad de dirigir las lecturas de los demás, interviniendo
en la recepción de múltiples poetas, modificando el horizonte de
expectativas de sus contemporáneos. Escritor de segundo rango, el
antólogo es un superlector de primerísimo rango (1985: 413).

Villaurrutia no era un neófito en las labores de antólogo:
en 1928 había participado, junto a Jorge Cuesta, Gilberto Owen y
Salvador Novo, en la Antología de la poesía mexicana moderna , la cual
finalmente se publicó como un trabajo individual de Cuesta (Sheridan,
1985: 313). Esta propuesta comunal de un grupo, en el marco análogo
de la publicación de su revista, puede verse como un medio para
expresar y reafirmar sus metas estéticas. Anthony Stanton agrega a
la discusión general lo siguiente: “la revista y la antología han sido
utilizadas como canales de transmisión de estas posturas colectivas,
sobre todo entre los grupos vanguardistas” (1993: 24).
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A partir de la lectura prólogo colectivo de la Antología de la
poesía mexicana moderna ya es posible ver la finalidad específica que
buscaban como grupo, y que luego refrendaría Xavier Villaurrutia
con sus dos antologías: replantearse el concepto de “influencia” y
cuestionar el rol de los modelos. Sobre este punto señala Stanton
que para ellos “los modelos […] no son los que generan repeticiones
miméticas, sino los que exigen prolongaciones, correcciones y
contradicciones” (26). En otras palabras, los Contemporáneos no
proponían un canon, un modelo intocable, sino mencionaban a los
autores que, para ellos, forman la tradición. Así lo escribieron:
¡Qué error pensar que el arte no es un ejercicio progresivo! Sólo
dura la obra que puede corregirse y prolongarse; pronto muere
aquella que sólo puede repetirse. Hay obras que no son sino
una pura influencia, una constante incitación a contradecirlas, a
corregirlas, a prolongarlas. Otras cuya influencia es estéril y que no
producen fuera de ellas más que inútiles ecos (Cuesta, 1985: 40).

El conflicto se situaba ahora en la coyuntura entre canon y
tradición. El escrito colombiano Álvaro Pineda menciona que, en los
estudios literarios modernos, se ha reemplazado la noción “canon
literario” por la de “tradición literaria”: “El canon es excluyente;
la tradición incluyente. El canon implica selección, jerarquización,
hegemonía, privilegia el centro, y deja por fuera demasiados
casos particulares” (2009: 128). Inmediatamente explica algunas
dificultades de ambas clasificaciones:
[El canon] privilegia también lo foráneo, en especial lo europeo
[...] El concepto de tradición, anota Laverde, adolece, por su
parte, de conservadurismo, de que lo viejo es mejor que lo nuevo,
privilegia la repetición y condena la novedad, pero tiene la ventaja
de que les da voz a los marginados y a la provincia (128-129).

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Si bien una, varias o muchas antologías pudieran tener como
finalidad última la de establecer una norma literaria, y considerando
el contraste entre el canon y la tradición anterior, Xavier Villaurrutia,
y los Contemporáneos, en un primer momento, realizaron una labor
de propuesta que pudiera servir de guía para la poesía de entonces,
y como proyección para las creaciones futuras. Sus trabajos de
selección traían a la discusión la selección de textos en su presente
inmediato; y no pretendían establecer rígidamente una norma
inamovible de autores y poemas. Volvemos al prólogo de la Antología
de la poesía mexicana moderna:
Los grupos, las escuelas, se disuelven; sólo quedan los individuos
que las han superado, como si la función de aquéllas, cuando
parece, al contrario, que a expensas de ellos se alimentan, fuera la
de nutrirlos y proteger su crecimiento (...) Quien no abandona la
escuela en que ha crecido, quien no la traiciona luego, encadena su
destino al de ella: con ella vive y con ella perece (Cuesta, 1985: 40).

Antología sorjuanina. Antecedentes y alcances
La figura literaria de sor Juana Inés de la Cruz pasó de un
reconocimiento sincrónico en el barroco hispanoamericano al olvido
durante casi dos siglos. La publicación de biografía de Amado Nervo:
Juana de Asbaje en 1910, situada en el contexto del primer centenario
de la independencia de México, ayudó a la reconsideración pública
y crítica de su obra en el ámbito cultural, haciendo ver la necesidad
de reditarla. Uno de los primeros en señalar esta deuda histórica fue
Pedro Henríquez Ureña. El crítico dominicano comparó el caso de
sor Juana Inés de la Cruz con el de Gertrudis Gómez de Avellaneda,
ilustre poetisa cubana, que sí fue reconocida en el primer centenario
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de su nacimiento y celebrada por autores reconocidos como Juan
Nicasio Gallego, Juan Valera y Marcelino Menéndez y Pelayo. La
religiosa novohispana, en cambio, quedó relegada:
Creo que entre los homenajes del centenario de la Avellaneda
se cuenta la reimpresión de sus obras. Éstas no son inaccesibles,
pero van haciéndose raras, y la reimpresión es indispensable. Pero
¡cuán más lo es la de sor Juana, cuyo texto legítimo es desconocido
del vulgo! Sus versos corren, estragados, por todas las antologías,
y sólo en la de Poetas hispanoamericanos de Menéndez y Pelayo
se han reproducido con exactitud. No existe de ellos edición
completa y aceptable hecha en el siglo XIX (Henríquez Ureña,
2013: 133).

El ateneísta concluía haciendo una invitación a la reedición
de sus obras, porque “el decoro literario exige se restablezca el texto
de sor Juana” y “no es excesivo homenaje para la poetisa la total y
cuidadosa reimpresión de sus obras” (2013: 133-134).
Al crecimiento del interés por el legado literario de sor
Juana Inés de la Cruz contribuyeron, de manera indirecta, los
homenajes realizados por el tricentésimo aniversario luctuoso del
poeta Luis de Góngora. Pues entonces se seguía creyendo que
el Primero sueño era una “derivación” de las Soledades. No fue el
caso, sin embargo, de los Contemporáneos, quienes muy pronto
manifestaron su deseo de acercarse a la monja novohispana, y
de leerla de manera productiva. Ermilo Abreu Gómez publicó
la primera edición moderna del Primero sueño en el número 3 de
Contemporáneos; y, en el siguiente número, redactó un resumen del
poema en forma de prosa, además de señalar que “nadie, o casi
nadie, se ha ocupado de estudiar El sueño” (46). Al respecto, señala
Stanton:
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Además, sabemos por varias fuentes que existió un proyecto
colectivo de los Contemporáneos para editar las obras completas
de Sor Juana, proyecto no llevado a cabo. Entre los que son
propiamente poetas del grupo, Villaurrutia es el único que dedica
un ensayo entero a la escritora (1993: 66).

El esfuerzo de Xavier Villaurrutia para reditar las obras de
sor Juana inició en 1931 con la publicación de Sonetos (Ediciones
La Razón), y continuó en 1939 con la aparición de Endechas (Taller,
núm. 7). Finalmente, en 1941, ambos libros se fusionaron en uno:
Sonetos y endechas publicado por la editorial Nueva Cvltura (Lima,
2008; Stanton, 1993: 65-66). El “ensayo entero” al que alude
Stanton tenía como título el nombre de la religiosa. En sus páginas
Villaurrutia comentaba y explicaba las características puntuales de
la obra de la poeta. La mencionó también en otro ensayo acucioso:
“Introducción a la poesía mexicana”. Ambos trabajos aparecieron
en Textos y pretextos, publicado originalmente por La Casa de España
en México en 1940.
Antología velardeana. Admiración y crítica
Algo similar sucedió con la relación entre Xavier Villaurrutia y
Ramón López Velarde. El poeta zacatecano estuvo muy presente en
la cúpula del grupo de Contemporáneos: fue un referente inmediato
y figuró como protagonista en la mencionada Antología de la poesía
mexicana moderna. Para ellos, representaba uno de los pilares de la
escena literaria nacional. Xavier Villaurrutia y Salvador Novo
conocieron y trataron a López Velarde, pues fue su maestro de
literatura en la Escuela Nacional Preparatoria. El poeta les mostraba
a sus alumnos algunas de sus creaciones para recibir sus comentarios.
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Esta amistad literaria fue referida por el propio Villaurrutia en su
ensayo “Ramón López Velarde”, que se incluyó en la edición de
sus Obras; en el prólogo de la antología El león y la virgen, publicada
en 1942, Villaurrutia dejó constancia de su conocimiento de la
producción poética de López Velarde.
La admiración de Villaurrutia hacía el poeta de Jerez quedó
manifiesta muy temprano, en un texto de 1924 titulado “Una nota”,
ahí explicaba que el autor de la Suave Patria “es un caso de excepción
en nuestras letras [...] Con dos bellos libros, con las anticipaciones
de un tercero, logró definirse aproximadamente y esparcir una
influencia que hoy encontramos valiosa”, pues “Él abrió, el primero,
los ojos de los sentidos para darse cuenta de que la provincia existía.
Cantó a la provincia. La pintó con vivas pinceladas -se vuelve un
poco, y justamente, al ‘color local’” (En Campos, 2008: 15).
La presencia física, primero, y la influencia posterior
a su muerte, impactaron de manera considerable al grupo de
Contemporáneos. En el prefacio que Evodio Escalante escribió para
Ramón López Velarde visto por los Contemporáneos (compilado Marco
Antonio Campos) evoca el ensayo temprano de Villaurrutia “La
poesía de los jóvenes de México”, pues ahí…
… había dicho que lo que los nacientes escritores mexicanos
necesitaban era el ejemplo rebelde de un nuevo Adán y una nueva
Eva que descubrieran territorios ignotos a la poesía mexicana.
Esos personajes arquetípicos ya existían. Según Villaurrutia,
Tablada era la nueva versión de Eva, y López Velarde el añorado
Adán que reclamaban los tiempos nuevos (2008: 10).

En la parte final de su texto, Escalante recalca la labor que
hizo el grupo ante la recepción temprana que tuvo López Velarde (el
“poeta de provincia” o el “poeta del México rural”) al ser…
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…Villaurrutia y los Contemporáneos quienes descubrieron en él a
un poeta de la sexualidad y de la muerte, de la angustia y el frenesí
que sintonizaba en todo y por todo con la zozobra que imperaba
(y que impera, me temo) en el México posrevolucionario (11).

Hubo dos selecciones de textos que presentó Villaurrutia de
López Velarde: una publicada en 1935 por la Editorial Cvltura con el
nombre somero Poemas escogidos y la ya mencionada El león y la virgen
aparecida siete años más tarde por la Imprenta Universitaria. Para
este artículo sólo tomaré en cuenta a la última.
Dispositivos: guías de selección para las antologías
Para abordar los criterios de distribución en que Xavier Villaurrutia
seleccionó los poemas de las antologías de Ramón López Velarde y
sor Juana Inés de la Cruz, he tenido en consideración el concepto de
dispositivo propuesto por Agamben, a partir de la respuesta que brinda
Foucault en una entrevista. Agamben lo resume como un conjunto
que incluye virtualmente cada cosa, sin importar si sea o no parte
del discurso (instituciones, leyes, proposiciones filosóficas), indicando
que el dispositivo es la red que se tiende entre estos elementos;
siempre está inscrita en una relación de poder; y que es producto del
cruzamiento de relaciones de poder y saber (2011: 250).
Al trasladar el concepto al ámbito de la literatura “los
dispositivos de registro del texto literario representan un conjunto
heterogéneo de prácticas y mecanismos impuestos e interiorizados que
orientan, controlan, modelan y gestionan, en este caso, la producción,
distribución y recepción del discurso” (Sánchez, et al, 2017: 13).
Los dispositivos que utilizó Villaurrutia para guiar la lectura
de la antología de sor Juana Inés de la Cruz se basan en la cualidad
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de la curiosidad: atributo que el antólogo resaltaba en la producción
textual de la monja. Villaurrutia que la curiosidad de sor Juana Inés
de la Cruz se alimentaba de la pasión y la definía como “una especie
de avidez del espíritu y de los sentidos que deteriora el gusto del
presente en provecho de la aventura” (2014: 776), la cual “es uno
de los grandes motores que ha tenido el mundo” y que, para la
religiosa, su “avidez de conocimiento” hace de ella una “poetisa de
la inteligencia […]un poeta del concepto, una poetisa de la razón”
pero no se queda allí únicamente, sino que “es también un poeta del
sentimiento” porque “alcanza las notas más finas del lirismo más
alto y a la vez más emotivo” al tocar los temas del amor los celos, la
ausencia y la esperanza en la mayoría de sus poemas “no son temas
muy vastos, pero sí fundamentales” (776-780).
Respecto a su producción poética, la clasificaba en o en
tres tipos: cortesano, de ingenio y lírico. En este último, “está
considerada como el mejor poeta de habla española de su tiempo”
(781). Finalizaba su reflexión citando el soneto “Esta tarde, mi bien,
cuando te hablaba” como una muestra de la voz lírica sor Juana que
es “propiamente lírica, íntima, intensa” (781), poema con el cual
había comenzado su antología de 1931.
Para la realización de este artículo, he consulado dos ediciones
distintas de la antología que reunió, a su vez, las recopilaciones que
Villaurrutia hizo de los sonetos y endechas sorjuaninos: a saber, de
manera cronológica, la publicada en 1980 por la Editorial Labor y la
correspondiente por Fontamara en 2008. Ambas son casi idénticas. La
única diferencia es que la primera sí incluye el ensayo como estudio
previo, mientras que la disposición de los poemas es la misma: los
sonetos se dividen en amorosos, burlescos, morales, de homenaje,
religiosos y ex opera omnia; mientras que las once endechas no
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

presentan una clasificación como tal presentándose como un grupo
unitario. De esta manera es palpable que el eje rector, cohesivo, de
esta selección obedece al criterio que destacó Villaurrutia de sor Juana
Inés de la Cruz: la curiosidad. La curiosidad como pasión que mueve a
los individuos por senderos tan diversos, y aun así tan humanos, como
el amor, la moral, la burla y la religión por medio de la razón.
En el caso de López Velarde, Villaurrutia se refería a él
como “el más íntimo, más misterioso y secreto”, describiendo
características generales de su lírica, la cual “se instala en un clima
provinciano, católico, ortodoxo” (644-645); sin embargo, advertía
que, aunque no encontraba una conciliación “entre su religiosidad
cristiana y su erotismo” (647) , entraba en sus versos:
Placer y dolor, opulencia y miseria de la carne, delicia de un paraíso
presente y tristeza de un obligado y terrenal destierro a cambio de
la promesa de un paraíso sin placeres, son las pesas que oscilan en
su balanza (648).

Villaurrutia cuestionaba la “admiración ciega” que propició
la poesía velardeana al ser leída superficialmente, y sentenciaba que
“es más admirado que leído y más leído que estudiado” (644). Y en
contraste con las opiniones que definían al poeta como un autor
religioso, proponía una lectura heterodoxa: “Nunca este poeta está
más cerca de la religiosidad que cuando ha tocado el último extremo
del erotismo, y nunca está más cerca del erotismo que cuando ha
tocado el último extremo de la religiosidad” (649) : no es extraño,
por ello, que identificara ecos de Baudelaire en Zozobra, su primer
libro, sobre todo en en tres poemas: “La lágrima”, “Hormigas” y
“Te honro en el espanto” (652). Concluía su análisis con la siguiente
sentencia:
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En la poesía mexicana, la obra de Ramón López Velarde es,
hasta ahora, la más intensa, la más atrevida tentativa de revelar el
alma oculta de un hombre; de poner a flote las más sumergidas
e inasibles angustias; de expresar los más vivos tormentos y las
recónditas zozobras del espíritu ante los llamados del erotismo,
de la religiosidad y de la muerte (659)

La organización dispuesta en la antología El león y la virgen
no seguía un criterio temático explícito (tal como lo había hecho en
Sonetos y Endechas); sí, respetaba, sin embargo, el orden cronológico
de los libros del poeta zacatecano: La sangre devota (1916), Zozobra
(1919), El son del corazón (1921) y Suave patria (1921). Los puntos
expuestos por Villaurrutia se encontraban en los poemas y establecían
un diálogo entre los cambios acaecidos en cada uno de los libros: el
espacio de la provincia era el predominante y los asuntos mostrados
transcurrían entre el contraste que proporcionaban la fe religiosa y
el erotismo pagano. Estos tres atributos se reproducían de manera
constante en la selección de poemas, atributos que formaban parte,
por cierto, de la etapa de transición del Porfiriato y que iban de
la melancolía de la vida de campo a las promesas de la Revolución
mexicana en la capital del país: la urbe en donde la vida personal
se dividía entre la manifestación pública de la fe y lo íntimo que
constituía el erotismo.
No resulta extraño, en consecuencia, que tanto sor Juana
Inés de la Cruz como Ramón López Velarde hayan sido citados
y puestos como ejemplo en el ensayo “Introducción a la poesía
mexicana”. Villaurrutia remarcaba y describía ahí los aspectos
constantes de la producción lírica nacional. La obra de sor Juana le
permitía, además, incorporar el pasado novohispano en su reflexión
crítica, y con la poesía de López Velarde podía dar cuenta de su
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dimensión moderna de las letras mexicanas. La elaboración de las
antologías le permitió compaginas las cualidades individuales con
características generales como lo son la soledad, el tono íntimo
de confesión; lo reflexiva de ella; la musicalidad en el ritmo, en el
timbre; y en la aparición de tres temas abstractos: el amor, la muerte
y el conocimiento (764-771).
El ámbito donde concurren los dos autores antologados era,
para Villaurrutia, la noche (en contraste con el tono crepuscular que
Pedro Henríquez Ureña le había asignado a la lírica mexicana unas
décadas antes). Y argumentaba: “en Ramón López Velarde empieza
la hora de la poesía mexicana a llenarse de tinieblas”, mientras se
percataba de otra característica: “la preocupación de la muerte”
(771). La noche es el espacio que comparten López Velarde y Sor
Juana Inés de la Cruz. De hecho, Villaurrutia describió el Primero
sueño como “el poema más oscuro y más complejo” (774), que habita
en una atmósfera propia de la poetisa: “la noche y el sueño” (775).
La convergencia entre ambos autores, realizada por la lectura
crítica del antólogo, hizo que la brecha temporal entre ellos se
acortara y que, en consecuencia, fueran leídos por nuevos públicos
en un campo literario deseoso de redescubrirlos y de hallar en ellos
aspectos particulares, pero a la vez cercanos, reafirmando así su
pertenecientes a la tradición literaria mexicana.
A manera de conclusión: ¿Sueñan las antologías con formar
tradiciones?
La aparición de las antologías de Ramón López Velarde y sor Juana
Inés de la Cruz se produjo después de las dos polémicas mencionadas
al inicio de este artículo., en un periodo de definición del panorama
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�Miguel Guadalupe Cerda de la Rosa /Polémica y tradición

literario tras la Revolución mexicana. En conjunto, ambos trabajos
pueden leerse como dispositivos para definir y difundir la posturas
críticas y estéticas, no sólo de Xavier Villaurrutia, sino de su generación,
en torno a la poesía moderna y a su tradición en el cambiante campo
literario mexicano de la primera mitad del siglo XX.
La labor crítica de Xavier Villaurrutia (desde las acciones
colectivas con el grupo de los Contemporáneos: las publicaciones
de revistas, la confección de la Antología de la poesía mexicana moderna
hasta sus empresas individuales), contribuyó a la modernización
del campo literario en el México postrevolucionario al definir una
tradición basada en el anhelo autonómico del “arte por el arte”.
Su participación (directa e indirecta) en las polémicas de 1925
y 1932 dejó en claro su papel como un defensor de un sentido más
amplio de lo nacional, cuyo reconocimiento de la literatura mexicana
no estaba en disputa con una perspectiva abierta y cosmopolita, que
reconocía y aceptaba influencias extranjeras. Sus antologías tuvieron
como finalidad la edificación de una tradición, esto es, la posibilidad
de crear una transmisión cultural caracterizada por la continuidad,
pervivencia, y perpetuación de una serie de constantes en un
fenómeno “vivo” y dialogante (la literatura mexicana), en lugar de
un canon fijo y petrificado.
Xavier Villaurrutia tomó como base los ideales de su grupo,
exploró el pasado y el presente de las letras mexicanas e hizo visibles
vasos comunicantes, todo con el fin de hacer visible una tradición
moderna que iba más allá de las temáticas y formas impuestas por
los afanes nacionalistas. La selección de poemas realizada en sus
antologías involucró a dos autores importantes de la literatura
mexicana, y lo hizo en un momento decisivo para el establecimiento
de la escena cultural del país. Con ello impulsó su lectura, propició
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

el diálogo, y estimuló la crítica y el estudio de sus obras. En el
caso de sor Juana Inés de la Cruz, olvidada por mucho tiempo y
ahora revalorizada, fue un detonante fundamental en el proceso de
la edición de su obra completa realizado en la década del cuarenta
por el Fondo de Cultura Económica; para el de López Velarde,
autor reciente y encasillado como poeta religioso, contribuyó a su
revalorización como fundador de la lírica moderna en nuestro país.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-75

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�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

Espacio y gastronomía en Las golosinas secretas,
de Juan Villoro
Space and gastronomy in Las golosinas secretas,
by Juan Villoro
Manuel Santiago Herrera Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
manuel.herreramr@uanl.edu.mx

Resumen. En la literatura infantil, el alimento no solo funge como
un aspecto fisiológico, sino también denota el espacio corporal de los
personajes con sus respectivos comportamientos. Este trabajo muestra
los roles de género gestados actualmente, a través de la gastronomía,
en el texto Las golosinas secretas, del escritor mexicano Juan Villoro.
Las preguntas que guían esta indagación son: ¿cuál es la imagen social
proyectada entre los actantes por medio del alimento? ¿De qué manera
la comida actúa como un catalizador para convivir en espacios alternos?
¿Cómo el realismo mágico permite la invisibilidad de los roles de género
desde temprana edad? La metodología empleada es cualitativa descriptiva,
y se emprende un estudio semiótico-cultural.Dentro de los sustentos
teóricos se encuentran el realismo mágico de Bautista Ramírez (2014),
para abordar ambos términos (realidad-magia) en la cuentística infantil; la
semiótica de la cultura de Lotman (1996), para visualizar el concepto de
memoria; las fronteras-pasajes de Toporov (1983), para analizar el tránsito
de los personajes en estas dimensiones; la polisemia alimentaria de Vélez
Jiménez (2013), para mostrar las desigualdades en torno a la posición
social y económica de los actantes por medio de la comida; y el tiempo en
Uspenski (2003), para reafirmar el recuerdo como parte de una misión.

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Palabras clave: Semiótica cultural – Polisemia alimentaria – Roles de
género – Juan Villoro
Abstract: In children’s literature, food not only serves as a physiological
aspect, but also denotes the bodily space of the characters with their
respective behaviors. This paper shows the gender roles currently gestated,
through gastronomy, in the text Las golosinas secretas, by the Mexican writer
Juan Villoro.The questions that guide this research are: what is the social
image projected among the actors through food? How does food act
as a catalyst to coexist in alternative spaces? How does magical realism
allow the invisibility of gender roles from an early age? The methodology
employed is qualitative descriptive, and a semiotic-cultural study is
undertaken.Within the theoretical underpinnings are Bautista Ramírez’s
(2014) magical realism, to address both terms (reality-magic) in children’s
storytelling; Lotman’s (1996) semiotics of culture, to visualize the concept
of memory; the borders-passages of Toporov (1983), to analyze the
transit of the characters in these dimensions; the food polysemy of Vélez
Jiménez (2013), to show the inequalities around the social and economic
position of the actants through food; and time in Uspenski (2003), to
reaffirm memory as part of a mission.
Key words: Cultural Semiotics – Food Polysemy – Gender Roles – Juan
Villoro

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-80

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�Manuel Santiago Herrera Martínez / Espacio y gastronomía

Dentro de la literatura infantil, la comida tiene un rol importante,
debido a que puede representar el alimento característico de algún
personaje o atraer a los actantes hacia un determinado lugar. Este
trabajo analiza Las golosinas secretas del escritor mexicano Juan Villoro,
centrándose en cómo el protagonista ingiere un alimento para sufrir
una metamorfosis que le permite ingresar a un espacio deseado en
concreto. Este relato muestra dos espacios alternos y de convivencia:
el mundo real y el mágico; de ahí que el estudio parta de algunos
puntos tomados del realismo mágico, con el propósito de observar
esa transición en el personaje para alcanzar la misión propuesta.
El realismo mágico es un movimiento literario surgido
aproximadamente en la década de los sesenta. Conjunta dos términos
en apariencia contradictorios: realidad y magia. Se entendería a
primera instancia como una existencia llena de fantasía donde
prevalece la armonía, sin embargo, de acuerdo con Bautista Ramírez
(2014), este tipo de literatura surge a raíz de la fuerte opresión
política que anida en Latinoamérica y estalla de diferentes formas.
A continuación, se presenta un cuadro propuesto por
Bautista (2014) para visualizar los distintos rumbos a los que condujo
la dictadura en nuestro continente.
Figura 1
El realismo mágico

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-80

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

De los puntos antes mencionados, sobresale la identidad;
según la definición sugerida por Hall (2003), “las identidades
se constituyen dentro de la representación y nunca fuera de ella.
No puede considerarse como un objeto acabado, sino que se va
construyendo a partir de múltiples discursos, prácticas y posiciones
diferentes, a menudo cruzados y antagónicos” (17).
En esa búsqueda por la identidad, el individuo vive una
utopía, una idealización de sus proyecciones y aspiraciones. Según
Bautista Ramírez, esta tendencia literaria muestra variantes en su
consolidación. Por ello, el autor propone el siguiente cuadro:
Figura 2
Definición de realismo y mágico

Esta idea se complementa con las palabras de Gómez
Redondo, quien afirma con respecto al proceso de creación:
El creador literario se ve obligado a reproducir en su obra el
esquema de relaciones (conceptuales, filosóficas, religiosas, etc.)
existentes en su interior y el tiempo en el que habita […] la literatura
de ficción, más que cualquier otra, permitirá reconstruir la imagen
completa y total de una sociedad en un momento determinado. Y
ello porque la ficción resulta el ámbito imprescindible que el ser
humano debe conquistar para poder existir. (2001:149).

Se observa el proceso de creación de la palabra como la
articulación de la realidad a través de su vehículo de recreación:
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�Manuel Santiago Herrera Martínez / Espacio y gastronomía

la ficción; e, igualmente, se nota cómo, por medio del proceso de
estructuración del discurso ficcional, se produce el vínculo con el
lector y la realidad que a este concierne.
Tanto en la postura de Bautista Ramírez como en la de
Gómez Redondo, se aprecia la búsqueda de la identidad por parte
del escritor en los procesos de escritura; esto conlleva a gestar una
generación de autores(as) que, según este último, son “capa[ces]
de crear una nueva realidad, sustentada en una nueva estructura
de pensamiento, que es la base de una nueva imagen de la ficción,
ámbito por el que penetra el recepto en la obra literaria” (2001:
131). En este rubro, se encuentra Las golosinas secretas de Villoro, al
proponer características del realismo mágico en la narrativa infantil.
Dentro de las variadas definiciones de utopía, retomaremos
la descrita por Ortiz Moyano, quien la explica como:
El lugar que no existe, pero que pudiera existir, se convierte en una
categoría del pensamiento dentro de la literatura. Históricamente,
la utopía está relacionada con la posibilidad de coexistencia feliz
entre los seres humanos. Pensar la ciudad como un lugar de
convivencia armónica entre sus habitantes, aparte de convertirse
en una idealización, es negar la existencia de la violencia como
sustancia de la cultura y cerrar los ojos frente a realidades
socioculturales y económicas. (2018: 7).

La utopía es ese otro espacio donde convergen la realidad
y la magia. De aquí la importancia de examinarla dentro del cuento
de Villoro: se entrecruzan los tiempos para escudriñar la identidad
y darle sentido a la existencia. Por su parte, Bautista Ramírez aclara
que la utopía tiene múltiples funciones; dentro de este estudio,
seleccionaremos solo la siguiente: “Función crítica: de hecho, la
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utopía está construida a partir de elementos del presente, ya sea para
evitarlos (desigualdades, injusticias…) o para potenciarlos (adelantos
técnicos, libertades…)” (2014: 7). Esta función crítica en el relato se
nota por la desigualdad social entre los personajes y los estereotipos
de género gestados en ellos desde la infancia.
Finalmente, Bautista Ramírez (2014) refiere los rasgos
prototípicos del realismo mágico, entre los cuales destaca:
•
•
•
•
•
•

las barreras entre la vida y la muerte son tenues
un espacio particular
temáticas realistas con elementos irrealistas
búsqueda de la identidad y la sensibilidad
personajes excéntricos
el tiempo cíclico o aparece distorsionado (69).

La semiótica de la cultura
En la Escuela de Tartu, Lotman plantea la importancia de la
semiótica de la cultura como una interdisciplina que abraza a otros
textos. Define a la cultura como un texto complejo por los diversos
entretejidos que la conforman; de ahí el compromiso de ser capaces
de traducir ese entorno cultural. En este sentido, la cultura como
texto semiótico complejo, refleja tanto a los diferentes textos como
a los diversos individuos que forman parte de ella.
Para Lotman, la memoria del hombre es “considerada como
un texto complejo, ya que al entrar en contacto con el texto produce
cambios creadores dentro de la cadena informacional. Lo paradójico
es que al texto debe precederle otro texto, la cultura” (1996: 90). De
acuerdo con lo anterior, define al texto como un “espacio semiótico
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�Manuel Santiago Herrera Martínez / Espacio y gastronomía

en que interactúan, se interfieren y se autoorganizan jerárquicamente
los lenguajes” (1996: 9).
Ese espacio semiótico, Lotman lo define como semiosfera.
Señala que el texto es un espacio donde surgen nuevas comunicaciones
e interpretaciones. Dentro de los rasgos sobresalientes de la
semiosfera, se encuentra el de la frontera, vista como los puntos
internos y externos pertenecientes a este espacio.
De acuerdo con Lotman, los textos permanecen en la
memoria de la cultura mediante tres mecanismos: (a) aumenta de
manera significativa el volumen de conocimiento, es decir, la cultura
va tomando de la realidad que la rodea los elementos que necesita
para sobrevivir, (b) reorganiza de manera constante los contenidos
culturales, y (c) utiliza el “olvido” para mantener los textos dentro
de una cultura; es decir, permite que unos textos tomen el lugar de
otros. (2000: 174).
Lotman, al hacer una analogía entre el paralelismo
estructural de las caracterizaciones semióticas y las personales,
define el texto de cualquier nivel como una persona semiótica,
y considera asimismo como texto a la persona en cualquier nivel
sociocultural. Esta definición refleja la interacción que tienen,
para Lotman, el hombre y todos los sistemas semióticos (o textos)
“como manifestaciones de una cultura y dentro de esa misma
cultura, de manera que interactúan no solo como depósito de
información, sino también como textos con capacidad de crear
nuevos textos o mensajes” (2000: 197).
Uno de los aportes de la semiótica de la cultura es generar
nuevos sentidos. Lotman propone la participación de los traductores
o filtros bilingües que expliquen la finalidad de los textos a los demás.
De acuerdo con lo anterior, define al texto como:
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A la luz de lo dicho, el texto se presenta ante nosotros no como
la realización de un mensaje en un solo lenguaje cualquiera, sino
como un complejo dispositivo que guarda variados códigos,
capaz de transformar los mensajes recibidos y de generar nuevos
mensajes, un generador informacional. (2000: 125).

En esta producción de sentidos, el texto pasa por una serie
de diversos procesos socio-comunicativos, entre los cuales Lotman
(2000) refiere:
1. El trato entre el remitente y el destinatario. El texto cumple la
función de un mensaje dirigido del portador de la información
al auditorio.
2. El trato entre el auditorio y la tradición cultural. El texto cumple
la función de memoria cultural colectiva.
3. El trato del lector consigo mismo. El texto interviene en el papel
de mediador que ayuda a la reestructuración de la personalidad
del lector.
4. El trato del lector con el texto. Deviene un interlocutor de
iguales derechos que posee un alto grado de autonomía. Tanto
para el autor (el remitente) como para el lector (el destinatario),
puede actuar como una formación intelectual independiente
que desempeña un papel activo e independiente en el diálogo.
5. El trato entre el texto y el contexto cultural. Los textos, como
formaciones más estables y delimitadas, tienden a pasar de
un contexto a otro. Al trasladarse a otro contexto cultural, se
comportan como un informante trasladado a una nueva situación
comunicativa: actualizan aspectos antes ocultos de su sistema
codificante. Tal ‘recodificación de sí mismo’ en correspondencia
con la situación pone al descubierto la analogía entre la conducta
sígnica de la persona y el texto. (54).
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�Manuel Santiago Herrera Martínez / Espacio y gastronomía

La semiótica del espacio
Lotman plantea la semiótica de la cultura como la disciplina que estudia
la interacción de los diferentes sistemas semióticos dentro de una
cultura (259). En esta interacción es relevante la semiosfera, porque
es definida como el espacio semiótico cerrado necesario para la
existencia y el funcionamiento de los distintos lenguajes (Lotman,
1984: 22, y 1990: 123).
Esta semiosfera presenta una serie de rasgos característicos,
siendo el más sobresaliente la frontera, por su carácter espacial.
Para Lotman, la frontera es el conjunto de puntos pertenecientes a
un espacio a la vez interno y externo. Como frontera semiótica, la
semiosfera es la suma de traductores o filtros bilingües, por medio
de los cuales un texto se traduce a otro lenguaje. La frontera general
de la semiosfera se intersecta con las fronteras de los espacios
culturales particulares.
En este aspecto, son vitales los espacios culturales. Por ello,
Lotman puntualiza que la cultura es “el conjunto de información
no genética como memoria de la humanidad o de los colectivos
más restringidos nacionales o sociales, dichos colectivos históricosociales [que] crean o reinterpretan los textos de acuerdo con su
modelo de mundo” (1979: 41-42).
Lotman expresa que “la memoria no es para la cultura un
depósito pasivo, sino que constituye una parte de su mecanismo
formador de textos” (1996: 161). Es decir, genera sentidos y define
a la identidad como una unidad. Así que propone que las leyes
de la memoria sufren una selección y una compleja codificación
para, en determinadas condiciones, de nuevo manifestarse (1996:
109).
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De acuerdo con Mieke Bal, dentro de la narratología,
el espacio es el lugar en el cual los personajes se desenvuelven. La
autora externa que “el lugar se relaciona con la forma física, medible
matemáticamente, de las dimensiones espaciales. Por supuesto sólo
en la ficción; esos lugares no existen verdaderamente tal como lo
hacen en la realidad” (Bal, 1987: 101).
Los espacios dentro del texto Las golosinas secretas son
esenciales, debido a que se construyen los lugares físicos y
mitológicos. En este sentido, la semiótica del espacio proporciona
los elementos para abordarla y descifrar los sentidos en el relato.
Esta semiótica del espacio, estudiada por Finol, asevera que:
el espacio en los estudios semióticos representa una estructura que
juega un rol importante en la organización social, a través de él se da
sentido a una organización social, pero también a una serie de valores
culturales que soportan ese orden social. El espacio se convierte
en instrumento simbólico, capaz de articular los contenidos de la
cultura misma en una sintaxis particular. (2006: 38).

En este trabajo, se plantean las diversas vertientes sobre el
lugar, propuestas por la semiótica del espacio, y su visualización en
el cuento a analizar:
Figura 3
La semiótica del espacio

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�Manuel Santiago Herrera Martínez / Espacio y gastronomía

El apartado del espacio sociodemográfico se basa en la
propuesta de Losada, quien menciona que este lugar es:
el intermedio entre el objetual y el cosmológico. Mientras el
primero abarcaría todos aquellos fenómenos que los seres
humanos pueden manipular en su totalidad (como, por ejemplo,
un palo de madera o una cuchara); el último comprende todos
los fenómenos de rango de magnitud más grande (como, por
ejemplo, el sol, el universo y similares). Es así como el espacio
sociogeográfico abarcaría todos aquellos fenómenos espaciales
con que los seres humanos sólo pueden confrontarse, o estar
ubicados dentro de ellos, sin ser capaces de manipularlos.
Por ejemplo, no pueden moverse o actuar sobre una casa
mientras que sí pueden entrar en dicho espacio o confrontarlo.
(2001: 272).

En el relato de Villoro, tanto Fito como Rosita entran y salen
de estos espacios sociodemográficos para mantener un orden. De
acuerdo con Losada, el espacio también implica el comportamiento
y un significado para quienes habitan en él (2001: 272); esto es visible
cuando Fito se arriesga a cruzar un umbral y visita tres lugares para
encontrar a la niña: son lugares específicos para el desarrollo de
acciones centrales en los personajes.
Continuando con la postura de Losada, también reflexiona
sobre el espacio vivido y lo establece como “[…] la influencia del espacio
no solo interviene sobre el comportamiento y los significados, sino
que también los individuos/grupos realizan interpretaciones sobre
y acerca de él desde temprana edad; mostrándose así el aspecto
discursivo-simbólico del espacio” (2001: 274). Estos espacios, en
los actantes, son centrales, porque construyen la identidad de los
personajes.
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Espacio y gastronomía
Las golosina secretas plantea una historia donde se aborda la rivalidad
de Tencha hacia Rosita, por su belleza y carisma, así como una
gran envidia, porque acapara la atención de Fito y de cualquier otro
muchacho. Al ver por la televisión la venta de un lápiz labial que
desaparece a las personas, Tencha solicita a su mamá ese producto.
Una vez en sus manos, se lo regala a Rosita, haciéndole creer que la
estima. La niña desaparece y Fito acude con Don Silvestre, dueño
de una tienda, para que le dé un remedio e ir en busca de Rosita.
Don Silvestre le da las golosinas secretas cuyo poder radica en hacer
invisible a quien las consuma. Fito logra, de esa manera, rescatar a
Rosita y regresarla al mundo real.
La polisemia alimentaria
La comida es el resultado del paso de la naturaleza a la cultura. Parodi
(2014) externa que la gastrosemiótica o comunicación gastronómica
implica la incorporación de signos olfativos, táctiles y gustativos, y la
construcción de sintagmas nutricionales cada vez más complejos, a
la vez que el ámbito contextual se modifica y enriquece tanto en el
proceso de encodifación del potaje-mensaje por el cocinero-emisor
(productos elegidos, tratamiento ritual, instrumentos usados, lugar,
vajilla, etc.) como en el proceso de decodificación del comensalreceptor (lugar, muebles, manteles, vajilla, cubiertos, ritual de ingestión,
etc.) (15). En este sentido, la comida posee diversos significados
dependiendo del contexto en que se lleve a cabo la degustación.
De acuerdo con Vélez Jiménez, la polisemia alimentaria
consiste en:
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�Manuel Santiago Herrera Martínez / Espacio y gastronomía

nuevas conductas, nuevos modos de vida ligados a funciones
rememorativas, conmemorativas o expansivas de la comida; temas
y situaciones que tienen que ver con el ocio, la fiesta, el deporte, el
esfuerzo, la labor, etc., de un hombre que, de manera teatral, desea
tener poder sobre el vértigo de la vida contemporánea. (2013: 26).

En el relato, la presencia de Don Silvestre es central para
regresar a Rosita al mundo visible. Este personaje es conocido como
el sabio del barrio, pues ha viajado demasiado y conoce los secretos
de la comida. Además, trae tatuado un delfín en el antebrazo (en la
simbología universal, este animal se caracteriza por la inteligencia).
Don Silvestre representa de una manera simbólica la figura de Ulises
(personaje de La Odisea): marinero, contaba historias de sirenas, de
naufragios y tenía el don de develar los secretos. Es un intermediario
entre el mundo real y el mágico. Además, le otorga a Fito las golosinas
secretas con ciertas prohibiciones:
Don Silvestre puso un puñado de hojuelas color grosella en
la mano derecha de Fito; en la izquierda puso el contralápiz.
Mientras masticaba las hojuelas, Fito sintió comezón en los pies
y se quitó los zapatos para rascarse. Cuando desapareció estaba
en calcetines. La ropa real de Fito quedó en el piso, pero él podía
tocar los botones de su camisa, que se había vuelto una camisa
imaginaria. (Villoro, 2006: 31).

En el concepto de polisemia alimentaria, se puede observar
cómo las golosinas secretas cumplen otra misión, pues fungen
como catalizadores para motivar a Fito a cumplir un acto heroico:
regresar la presencia física de Rosita entre los suyos. Asimismo,
puede convivir entre estos espacios con cierta cautela.
Un punto qué resaltar es que estas golosinas están en poder
de un hombre. Se puede apreciar el predominio de la masculinidad
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en las artes alimentarias que le han sido conferidas, dentro de la
cultura, a las mujeres. Según Godelier:
Para ser masculino un hombre debe estar dispuesto a luchar e
infligir dolor, pero también a sufrir y soportar dolor. Él busca
aventuras y pruebas de su coraje y lleva las cicatrices de sus
aventuras orgullosamente. Una mujer enfrenta el peligro en
el parto, un riesgo del que no puede escapar. Un hombre tiene
que aceptar el peligro libre y voluntariamente o si no él no es
un hombre. Una mujer sangra en la menstruación y en el parto.
Un hombre sangra en la guerra, en los rituales y en los trabajos
peligrosos que él asume para que las mujeres puedan criar a sus
hijos en un ambiente seguro. (1986: 88).

A Don Silvestre, por su oficio, y por haberse expuesto en
el pasado a peligrosas osadías y personajes, se le confiere un poder
simbólico para dirigir con esmero un alimento sagrado. Las mujeres
mencionadas en el relato, por otro lado, están confinadas en el hogar
para la educación y la manutención de los hijos. Sin embargo, Don
Silvestre es un proveedor: tiene a su cargo una tienda y de alguna
manera administra la alimentación de los habitantes y conoce sus
respectivas vidas.
Este rasgo, resalta la figura de Don Silvestre como poseedor
de un secreto alimentario, se relaciona con la distinción, término
propuesto por Bourdieu (1997), en el cual lo masculino predomina
ante los demás y tiene un prestigio y reconocimiento. Esta distinción
resalta y conmina a distanciar las relaciones personales, provocando
una desigualdad y una representación social entre las personas.
Moscovici (1979), señala que las representaciones sociales constituyen un
proceso de reconstrucción de lo real, de relaciones entre sujetos y
sociedad, gracias a las cuales las personas hacen inteligible la realidad.
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Según Ibáñez (1994), las fuentes de determinación de las
representaciones sociales se ubican en tres dimensiones: (a) las
condiciones económicas, sociales e históricas de un grupo social o
sociedad determinada; (b) los mecanismos propios de formación
de las representaciones sociales (la objetivación y el anclaje); (c)
las diversas prácticas sociales de los agentes, relacionadas con las
diversas modalidades de comunicación social.
Estas representaciones sociales se asemejan a lo que
propone Bordieu (1997) como habitus, es decir, los campos liberan
energía social que se traduce en un tipo de capital concreto; en un
tipo de valor. El capital es la riqueza del campo, y su apropiación y
control, el objeto de la lucha. Hay tres niveles de capital: económico,
social y cultural. En consecuencia, la posición de los individuos en
un campo específico está determinado por su volumen de capital
económico (dinero, bienes, inversiones), capital social (relaciones,
contactos, parentesco) y capital cultural (saberes, información).
El habitus y las representaciones sociales constituyen así
conceptos análogos. En este sentido, Hernández Flores (2013)
externa que “todos los participantes ven afectadas sus imágenes de
alguna forma, este efecto varía en modo y en grado, siendo estos
factores los que determinar el tipo de actividad producido: de
cortesía, de descortesía o de autoimagen” (2013: 184).
Asimismo, Bourdieu remarca que el alimento se torna en un
campo porque solidifica o desestabiliza las relaciones sociales. Recalca:
La cultura alimentaria, campo o cocina es un espacio social, un
campo de fuerzas, pluridimensional de posiciones, diferenciación,
desigualdades y constitución de distinciones en donde los agentes
construyen representaciones del mundo social. Los agentes se

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distribuyen y se posicionan según el capital que poseen y exhiben,
ya sea capital económico, cultural, social y simbólico. (1998: 10).

En Las golosinas secretas, este campo culinario es evidente en el
personaje de Tencha. Es descrita por sus compañeros como la gorda
y solo se acercan a ella por tener un balón de cuero y ser una excelente
futbolista. Tiene dinero, su familia puede viajar a los Estados Unidos,
comprarse lo que sea (como el lápiz labial para desaparecer a la gente)
y comer lo que deseé. Tencha se autodenomina como “un pimpollo de
hermosura” (Villoro, 2006, p. 9) para remarcar una belleza, según ella,
producto de la materialización otorgada por el dinero, y señala que su
familia padece una enfermedad llamada obesidad; de hecho, la madre
y la abuela de Tencha son llamadas en la colonia la “Supergorda”
y la “Recontragorda”, y las descripciones alusivas a su problema de
sobrepeso son detalladas a través de la analogía con el alimento:
El doctor Martínez les recomendó un tratamiento en Estados
Unidos, país donde hay muchas especialidades para gordos:
zapatos tan grandes que las agujetas son largas como espaguetis,
cafeterías donde las leches malteadas se sirven en cubetas, camas
tan amplias como canchas de tenis y, por supuesto, doctores flacos
expertos en gordos. (Villoro, 2006: 16-17).

En este campo culinario, se nota una desigualdad económica
y social en relación con los demás actantes. Por medio de esta
analogía, se establece una distancia y cómo estos responden a través
de la ironía con los sobrenombres. Más adelante, se reafirma el
sarcasmo al referir: “La Supergorda y la Recontragorda adelgazaron
un poco. De 175 y 180 kilos pasaron a 115 y 118, así que en vez de
melones parecían toronjas y ya se podían pesar en la báscula del
doctor Martínez” (Villoro, 2006: 18).
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En estos calificativos, como parte de las asimetrías de
género, se nota un sexismo lingüístico para degradar la imagen de
las mujeres y relacionarlas como objetos. De acuerdo con MuñozMuñoz, este concepto:
Representa a las mujeres de forma indigna, bien utilizando
particular y directamente su cuerpo como un objeto que no tiene
una relación directa con el producto que se pretende promocionar
o bien utilizando su imagen para asociarla a comportamientos
asignados tradicionalmente a la mujer de forma discriminatoria.
(2011: 5).

Una manera de perpetuar el sexismo lingüístico dentro de
la cultura es por medio de las rondas infantiles, donde se refuerzan
los estereotipos de género desde temprana edad. En México, se
entona y baila La víbora de la mar dentro de las escuelas como una
forma de educar a los niños; en ella, prevalece una estrofa que
enuncia: “Una mexicana que frutos vendía, / ciruela, chabacano,
melón o sandía”. De acuerdo con Fernández Poncela (2015),
en esta tradición prevalece una configuración y reproducción
de la imagen de la mujer y su relación intergenérica. Aquí se
evidencia que las mujeres venden frutos para saciar el apetito de
los hombres.
Esta referencia sirve para denotar cómo la madre y la
abuela de Tencha son vistas como objetos de consumo a través
de las denominaciones de melón y toronja. Estas frutas remiten a
mujeres con ciertas características físicas y culturales: confinadas a
lo doméstico, a lo biológico y a ser dadoras de vida. Se gesta una
violencia de género a través de la cosificación, donde se le representa
como un objeto del deseo y necesidad sexual.
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El espacio
Toporov externa que, en el pensamiento mitológico, el espacio
es concreto, discontinuo, cargado de valores y de actitudes
emocionales (1983: 230). El espacio mitológico está construido “a
modo de mosaico” y se manifiesta, por ejemplo, en la distinción
de posiciones, lugares y direcciones cualitativamente diferentes:
sagrados y profanos, favorables y desfavorables, propios y ajenos,
etc” (1983: 15).
Toporov propone las fronteras-pasajes como una línea divisoria
entre los lugares y los que sirven de acceso, entrada o comunicación.
En el relato de Villoro, Rosita y Fito son los actantes que penetran
ambas fronteras: la real y la mitológica. Para enfatizar este concepto
de fronteras-pasajes en el relato, se elaboró el presente cuadro:
Figura 4
Las fronteras-pasajes de Toporov en el cuento de Villoro

Aquí se observa cómo las golosinas fungen como un
catalizador entre ambas realidades, en donde Fito y Rosita pueden
ingresar y salir. Asimismo, el sabor y el aroma de las golosinas
conservan la memoria para cumplir con la misión encomendada.
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Es relevante señalar la semiótica del olor propuesta por
Quiroz Marcial (2010), quien plantea que a través del aroma se evocan
los recuerdos sobre algún lugar determinado con sus respectivas
reacciones y emociones. “Esto es un vestigio biológico del poder
ancestral que tuvieron los estímulos olorosos para advertir de la
presencia de estímulos vitales como alimento, sexo o peligro y que
hoy en día siguen vigentes” (2010: 18). En el aspecto simbólico del
espacio entra este enfoque proxémico del olor, ya que en el cuento
el aroma despierta los recuerdos, y con ellos la empresa a defender.
Un espacio central en el relato es la puerta. De acuerdo
con Eliade (1972), es una frontera que separa el espacio interior,
protegido, propio, sagrado, etc., del espacio exterior, peligroso, ajeno
y profano. En el cuento, se encuentra en el presente pasaje:
Don Silvestre abrió una puerta de metal y pasaron a un cuarto
repleto de maravillas: cientos de dinas esponjaditas, peritas de
anís, buñuelos crujientes, paletas de azúcar quemada, malvaviscos
gordinflones, nueces garapiñadas, chicharrones con chile piquín,
cacahuates confitados, todo, absolutamente todo lo ácido, dulce y
picoso del universo. (Villoro, 2006: 23).

Dentro de este concepto de fronteras-pasajes, Toporov
aborda también el término de encrucijada, y lo define como “el paso
de un reino a otro” (1983: 13). En el siguiente ejemplo, se visualiza
esta denominación:
Así es que mejor salió de la tienda sintiendo el piso bajo sus
calcetines invisibles. Lo único visible era el lápiz con el que debía
hacer que Rosita volviera a ser real.
El lápiz labial parecía flotar en la calle. Por fortuna la gente se fija
muy poco en las cosas pequeñas. Sólo un despistado vio aquel

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lápiz que andaba suelto, pero pensó que tal se trataba de la famosa
mosca africana que según los periódicos estaba a punto de llegar
a México (Villoro, 2006: 32).

En esta bifurcación, se percibe cómo el protagonista
traspasa el umbral del mundo mitológico, lleva consigo un encargo
y regresa con su gente. Esta encrucijada se asemeja a los lugares
fronterizos (como la puerta) postulados por Lotman, porque son
“mágicamente activos del espacio cultural: regiones del choque de
las fuerzas terrenales [...] y las infernales [...]” (1984: 20).
El tiempo en Las golosinas secretas
El enfoque semiótico-cultural de la historia supone una apelación
al punto de vista interno de los participantes mismos del proceso
histórico. Resalta la reconstrucción de los motivos subjetivos para
determinadas acciones (que de uno u otro modo determinan el
curso de los acontecimientos). Dentro de esta visión semióticacultural de la historia, los vínculos de causa y efecto aluden al nivel
de los acontecimientos (accional) (Uspenski, 2003: 162).
Esto genera una conciencia histórica que provoca una
marcha inversa del pensamiento: del presente hacia el pasado. Así
que esos vínculos de causa-efecto ejercen una natural influencia
sobre el curso futuro de la historia
Dentro de este panorama, el presente del pasado se refiere al
recuerdo, el presente del presente a la contemplación del recuerdo,
y el presente del futuro a la espera del recuerdo. A continuación, se
ejemplifican estos lazos de causa-efecto en la obra.
El presente del pasado (recuerdo):
Estuvo largo rato viendo el pasto que crecía en desorden y
recordó el día en que fue derribado por el balonazo. Pensó en los
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ojos brillantes de Rosita. Y entonces se le ocurrió que tal vez ella
también se acordaba de ese momento. Sí, a lo mejor ella había
pensado en el lote baldío antes de desaparecer. (Villoro, 2006: 35).

El presente del presente (la contemplación del recuerdo):
Don Silvestre abrió una caja de cartón que contenía bolsitas con
hojuelas de muchos colores.
—Éstas son las golosinas secretas —dijo con voz de capitán de
barco—. Las conseguí en mis viajes. Son los dulces mágicos del
mundo entero.

Fito abrió los ojos como si estuviera frente a un platillo
volador. (Villoro, 2006: 23).
El presente del futuro (la espera del recuerdo):
Fito destapó el lápiz labial y recordó lo que le dijo don Silvestre:
si no acertaba en los labios, Rosita se volvería tan fea como un
orangután.
Pero Fito había visto tantas veces a Rosita, que le bastó oír su voz
para calcular dónde estaba su cara. Se sentía capaz de acertarle
hasta el lunar que ella tenía en la frente. (Villoro, 2006:36).

En este desplazamiento semiótico-cultural de la historia,
se aprecia el recuerdo como una manera de perpetuar la memoria,
resarcir los daños y alcanzar la identidad.
Conclusiones
Dentro de la literatura infantil, el alimento funciona como un recurso
mágico para transitar por los dos mundos. En el mundo real, se
observa la relación cuerpo-comida como un poder simbólico para
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dominar y someter a los demás a los caprichos del personaje. En
el caso de Tencha, su complexión obesa era asociada a las riquezas
materiales, y con ello a un comportamiento de avaricia y envidia. En
cambio, Rosita era delgada y cuidaba su belleza; aunque sus padres
no contaban con suficientes recursos, sí había una atención en su
educación. Por su parte, Fito era el eterno enamorado de Rosita y se
atrevió a cruzar el umbral de lo invisible para rescatar a su amada.
Esto nos lleva a responder a las preguntas de indagación: ¿cuál es
la imagen social proyectada entre los actantes por medio del alimento?
Prevalece una opulencia asociada con la obesidad y con antivalores.
En el lado adverso, la delgadez va relacionada con la salud y buenos
hábitos de comportamiento. ¿De qué manera la comida actúa como
un catalizador para convivir en espacios alternos? Porque cobrará un
efecto benéfico en la persona con ciertos atributos humanista. Rosita
se encuentra desaparecida y Fito emprenderá su búsqueda a través de
este mundo invisible que vive paralelamente en lo visible. Y, ¿cómo el
realismo mágico permite la invisibilidad de los roles de género desde
temprana edad? Al emplear en su estructura estos mundos alternos
(real-mágico), se muestra la identidad entre los personajes, donde la
niña debe ser bella y admirada, mientras el niño debe cumplir el rol de
héroe y luchar por su amor; en cambio, la obesidad es comparada con
malos hábitos alimenticios y de comportamientos.
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�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

Sueños de libertad: hadas, amor y resistencia en la
España de la posguerra
Dreams of Freedom: Fairies, Love, and Resistance
in Post-Civil War Spain
José Manuel Medrano
St. Bonaventure University
St. Bonaventure, New York, USA
manuel.herreramr@uanl.edu.mx

Resumen: El artículo propone una reflexión sobre el impacto de los
cuentos de hadas en contextos de conflicto y opresión, específicamente
durante la Guerra Civil española y el régimen franquista. A pesar de que
estos relatos a menudo refuerzan estereotipos de género y promueven
una imagen pasiva de las mujeres, se argumenta que también pueden ser
herramientas poderosas de resistencia. Se examinan la novela El mismo
mar de todos los veranos (1978) de Esther Tusquets y la película El laberinto
del fauno (2006) de Guillermo del Toro para ilustrar cómo la muerte se
convierte en una metáfora de la opresión sobre los cuerpos femeninos
en estos contextos históricos. En contraste con la típica búsqueda de un
final feliz, se enfatiza la importancia de enfrentar los desafíos con coraje y
determinación. En esencia, el artículo destaca cómo los cuentos de hadas
ofrecen una vía para la resistencia y la emancipación, permitiendo a las
personas desafiar las normas establecidas y luchar por su propia libertad
incluso en los momentos más oscuros de la historia.
Palabras claves: Cuentos de hadas, Construcción de género, resistencia,
Franquismo, patriarcado.

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�José Manuel Medrano / Sueños de libertad

Abstract: This article proposes a reflection on the impact of fairy tales in
contexts of conflict and oppression, specifically during the Spanish Civil
War and the Franco regime. Despite these tales often reinforcing gender
stereotypes and promoting a passive image of women, it is argued that they
can also be powerful tools of resistance. The novel El mismo mar de todos los
veranos (1978) by Esther Tusquets and the film El laberinto del fauno (2006)
by Guillermo del Toro are examined to illustrate how death becomes a
metaphor for the oppression of female bodies in these historical contexts.
In contrast to the typical quest for a happy ending, the importance of
facing challenges with courage and determination is emphasized. In
essence, the article highlights how fairy tales offer a path to resistance and
emancipation, allowing individuals to challenge established norms and
fight for their own freedom even in the darkest moments of history.
Keywords: Fairy tales, gender construction, resistance, Francoism,
patriarchy.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-94

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

La omnipresencia de los cuentos de hadas en la cultura contemporánea,
especialmente a través de las producciones de Disney, ha moldeado
la percepción colectiva del papel de la mujer, promoviendo la idea
de que su realización sólo es posible a través de la pasividad y la
sumisión. En 2015, la compañía Disney presentó al mundo su
versión de La Cenicienta, consolidando así su posición como una
de los mayores éxitos de taquilla en la historia de la empresa. No
obstante, la popularización y comercialización de los cuentos de
hadas por parte de Disney no son un fenómeno nuevo. Estos relatos
tienen sus raíces documentadas desde el Antiguo Egipto, alrededor
del 1300 antes de Cristo. Los cuentos de hadas, con su elenco de
personajes fantásticos como hadas, princesas y duendes, han sido
una herramienta narrativa utilizada para transmitir enseñanzas y
reflexiones sobre la vida real. Sin embargo, es importante reconocer
que el papel femenino en estos cuentos ha sido moldeado por una
construcción ideológica que promueve la heteronormatividad y el
patriarcado. Como argumenta Jack Zipez, “Females are poor girls or
beautiful princesses who will only be rewarded if they demonstrate
passivity, obedience, and submissiveness (1989: 6)”.1 Es decir, los
cuentos de hadas, especialmente los de Disney, proponen un final
feliz únicamente si la mujer está dispuesta a ser rescatada por un
hombre. La posibilidad de vivir feliz para siempre, un “happily ever
after”, está condicionada por un argumento de pasividad, construido
al escuchar y no responder. La pregunta que nace de este argumento
1 En su crítica de los cuentos de hadas, Zipes destaca la representación
de las mujeres como pobres y sumisas o como bellas princesas que solo son
recompensadas por exhibir rasgos de pasividad, obediencia y sumisión. Esta
caracterización subraya los estereotipos de género omnipresentes perpetuados
por los cuentos de hadas tradicionales
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-94

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�José Manuel Medrano / Sueños de libertad

es ¿cuál es la relación entre los cuentos de hadas y la vida real? Gilbert
Keith Chesterton argumenta que los cuentos de hadas “superan la
realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque
nos dicen que pueden ser vencidos”. Este trabajo propone que
los finales felices no importan, especialmente si se vive en una
etapa de guerra, muerte u opresión como fueron la Guerra Civil
española y el franquismo. Lo que importa es el intento de romper
con el discurso patriarcal, es decir, enfrentarse a los monstros de
la realidad. Por medio de un análisis de la novela El mismo mar de
todos los veranos (1978) de Esther Tusquets y la película El laberinto
del fauno (2006) de Guillermo del Toro propongo cómo los cuentos
de hadas no funcionan simplemente como formas de escapismo,
sino como poderosas herramientas para enfrentar las dificultades
de la vida. En estas obras, la muerte emerge como una metáfora de
la máxima autoridad sobre los cuerpos, simbolizando la opresión
y el control ejercido sobre las mujeres durante el franquismo.
En resumen, los cuentos de hadas nos ofrecen una ventana a la
posibilidad de desafiar las normas y expectativas impuestas por la
sociedad. En contextos de conflicto y opresión, estas historias no
solo nos brindan consuelo, sino que nos invitan a resistir y a luchar
por nuestra propia emancipación. Así, la muerte se convierte en un
recordatorio de la importancia de enfrentarnos a los desafíos de la
vida con valentía y determinación.
La Segunda República Española (1931-1939) marcó un hito
en la historia de la emancipación femenina en España al conceder
a las mujeres una independencia económica, política y sexual sin
precedentes. Por primera vez, las mujeres mayores de veintitrés
años obtuvieron el derecho al voto y la posibilidad de ocupar cargos
políticos, lo que representó un avance significativo hacia la igualdad
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-94

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

de género y el reconocimiento de los derechos civiles de las mujeres
en la sociedad española. Sin embargo, este período de progreso
se vio trágicamente truncado por el estallido de la Guerra Civil y
la subsiguiente posguerra, que sumió a España en un periodo de
oscurantismo y represión bajo el régimen franquista. Durante la
dictadura de Franco, las mujeres experimentaron un drástico retroceso
en sus derechos y libertades, siendo sometidas a un sistema patriarcal
que las relegaba a roles tradicionales y limitaba su participación en
la esfera pública. Al contraste, después de la posguerra, el Estado
colocó a la mujer en un proceso de retroceso destruyendo cualquier
esperanza de emancipación. Como argumenta la autora de la tesis
La mujer bajo en franquismo, “La época franquista supuso para la mujer
un retroceso, iba a volver a parecerse, sorprendentemente, a la mujer
de la vieja España” (Soto Marco, 2010: 5).2 La imposición de leyes
como la Ley del 14 de enero de 1941, que penalizaba la divulgación
de información sobre métodos anticonceptivos, y la Ley de Bases
del 19 de julio de 1944, que condenaba el adulterio, ejemplifican
el intento del régimen de controlar y regular la conducta de las
mujeres, limitando su autonomía y libertad sexual. En este contexto
de opresión y restricciones, El mismo mar de todos los veranos y El
laberinto del fauno usan un marco narrativo basado en los cuentos
de hadas para permitir la lucha contra la opresión de la mujer bajo
el franquismo. En El mismo mar de todos los veranos, el epígrafe y la
frase final “…Y Wendy creció” es adquirida del cuento Peter Pan.
2 Según las autoras del proyecto La mujer bajo el franquismo, este periodo
representó un retroceso para las mujeres, que se encontraron nuevamente en
situaciones similares a las de la vieja España. La opresión de género durante la
dictadura franquista perpetuó una visión conservadora y limitada del papel de
la mujer en la sociedad, afectando negativamente su autonomía y su capacidad
para participar plenamente en la vida pública y política del país.
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El laberinto, empieza con una frase muy típica de los cuentos de
hadas narrando, “Cuentan que hace mucho, mucho tiempo. En el
reino subterráneo, donde no existen la mentira no el dolor, vivía una
princesa que soñaba con el mundo de los humanos”. La persona que
le permitirá a los dos personajes poder explorar los cuentos de hadas
será su hada madrina. En el caso de El mismo mar de todos los veranos es
la abuela de la protagonista quien le brinda el amor que la madre no
le da y es quien le abre las puertas a la rebeldía. Al contraste, Ofelia,
en El laberinto del fauno, recibe amor de su madre, pero es Mercedes
quien servirá como una maestra y heroína. Estas obras nos recuerdan
la importancia de la imaginación y la resistencia en la lucha por la
emancipación femenina, incluso en los momentos más oscuros de
la historia. Al emplear los cuentos de hadas como herramientas
de empoderamiento, estas obras nos invitan a reflexionar sobre la
capacidad de las mujeres para resistir y desafiar las normas opresivas
impuestas por la sociedad, y encontrar su propia voz y poder dentro
de un mundo dominado por el patriarcado.
La figura materna en El mismo mar de todos los veranos encarna
el papel antagónico típicamente asociado con las madrastras en los
cuentos de hadas. La protagonista, en un tono desapegado, hace
alusión a la ausencia de una verdadera conexión materna con su
madre, describiéndola como una “diosa rubia de manos blancas, a
la vieja dama de porte anglosajón que me manda saludos y postales
desde ciudades cuyo nombre no he oído jamás” (Tusquets, 1990:
21-22). Esta imagen de distanciamiento y extrañeza refleja la falta
de vínculo emocional que la protagonista siente hacia su madre,
creando un vacío tanto emocional como psicológico en su interior.
El distanciamiento entre madre e hija se manifiesta también en
un plano físico, donde la narradora retrata a su madre como un
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ser mítico e inalcanzable. La madre es idealizada como una figura
casi divina, tan bella e inteligente que ha trascendido la humanidad
misma, lo que refuerza aún más la sensación de desconexión entre
ambas (Tusquets, 1990: 24). Esta representación distorsionada de
la madre no solo establece una separación emocional, sino también
temporal, insinuando que la distancia entre ellas va más allá de lo
físico. Además, se destaca una disparidad física entre madre e hija,
que sirve como otro obstáculo para la relación. Mientras la madre es
descrita con atributos de belleza clásica y distinción, la protagonista
se presenta a sí misma como nacida “oscura y flaca... de piel pálida,
de ojos castaños” (Tusquets, 1990: 192). Esta diferencia física
subraya aún más la brecha entre ambas, destacando la sensación de
alienación y extrañeza que experimenta la protagonista en relación
con su propia madre. Así, la relación entre madre e hija en El mismo
mar de todos los veranos se convierte en un símbolo de desconexión y
desapego, explorando las complejidades de la identidad y el vínculo
familiar en un contexto marcado por la distancia emocional y física.
La narradora de El mismo mar de todos los veranos, a diferencia
de su madre, carga consigo “todos los miedos sobre sus espaldas”
(Tusquets, 1990: 192). Mientras la madre encarna los valores
opresores que subyugan a las mujeres, la protagonista enfrenta
una lucha interna y psicológica contra estas fuerzas. Como señala
Dorothy Odartey-Wellington, “La madre diabólica en los cuentos
de hadas es una variante de la figura judeocristiana de Eva, que
desde las manifestaciones más remotas de la litera tura de Occidente
encarna las fuerzas negativas en un mundo creado por la imaginación
masculina” (2000: 540). En este sentido, la madre de la narradora
representa las ideologías impuestas por la Sección Femenina
durante el franquismo, perpetuando roles de género restrictivos
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y limitando las aspiraciones de las mujeres. La opresión ejercida
sobre la mujer durante el franquismo se refleja en la educación y el
condicionamiento que recibían desde temprana edad. Según relata la
autora de La mujer bajo el franquismo, las mujeres eran instruidas para
complacer a los hombres y buscar el matrimonio como garantía de
seguridad, en lugar de ser alentadas a buscar una formación que les
permitiera ser autosuficientes como ciudadanas” (Soto Marco, 2010:
12). Esta educación limitada y centrada en el papel tradicional de la
mujer como esposa y madre contribuía a perpetuar las estructuras
patriarcales y restringía cualquier posibilidad de emancipación. El
no poderse identificarse con la madre, usando el complejo de Edipo
propuesto por Freud,3 propone que la narradora no tiene un deseo
sexual hacia el padre, impidiendo el Ciclo de Electra4 y rompiendo
cualquier camino a la heterosexualidad. La homosexualidad entonces
es posible porque la narradora tiene la posibilidad de identificarse
con el padre y desear a su madre. La narradora sí se puede identificar
con la abuela, un personaje también en los márgenes de las jerarquías
patriarcales, quien le da esperanza de romper con el ciclo de opresión.
La obra El mismo mar de todos los veranos nos sumerge en un
mundo donde las normas patriarcales son desafiadas, como señala
Odartey-Wellington al argumentar que la mujer favorecida en la
narrativa es aquella que “se encuentra al margen de las normas

3 Freud define el complejo de Edipo como un deseo inconsciente de los
niños y adolescentes a tener una relación sexual con el padre del sexo opuesto
y a eliminar al padre del mismo sexo.
4 El complejo de Electra, un término psicológico, propuesto por Carl
Gustav Jung consiste la atracción sexual subconsciente de las niñas hacia la
figura paterna. Esto convierte a la madre en un rival al intentar obtener la
atención del padre.

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patriarcales...” (530) 5. La figura de la abuela emerge como un
contraste notable con el rol materno opresivo. Aunque la narradora
la ve en un estado de decadencia, no puede evitar asociarla con la
imagen mítica que tenía de ella en su infancia y juventud, recordando
cómo fue “una figura mítica, la más exquisita entre todas las hadas
madrinas...” (Tusquets, 1990: 146). Más que solo una fuente de amor
y afecto, la abuela representa la entrada de la narradora al mundo
de los cuentos de hadas y la imaginación. A través de sus relatos
vividos y ficticios, la abuela alimenta la imaginación de la narradora
y la sumerge en un mundo de posibilidades. Su pasión por contar
historias inspira a la narradora a seguir su vocación de narradora
de cuentos, evocando la imagen de “una abuela tiernísima que
narra historias en el patio, entre las hortensias y las buganvilias...”
(Tusquets, 1990: 146). La relación entre la narradora y la abuela va
más allá de la niñez; incluso en la edad adulta, la narradora encuentra
en su abuela un refugio seguro donde escapar de los problemas del
mundo. La casa de la abuela se convierte en un santuario no solo
físico, sino también simbólico, donde la narradora se conecta con
su pasado y encuentra consuelo en la familiaridad de los cuentos de
hadas. Es en este entorno acogedor donde la narradora descubre un
libro misterioso, escrito en un idioma desconocido, que despierta su
imaginación y la sumerge en un mundo de fantasía. Como ella misma
lo describe, “Y en esta guarida, en esta gruta hechizada y maléfica y
enternecedora, floreció el país de las maravillas y de nunca jamás”
(Tusquets, 1990: 26), una referencia clara a la obra de Peter Pan. La
abuela, en este sentido, actúa como la hada madrina de la narradora,
5 Esta obra nos invita a reflexionar sobre la resistencia de las mujeres
ante las estructuras de poder establecidas y sugiere la posibilidad de una
emancipación que trascienda las limitaciones impuestas por el patriarcado.
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brindándole la oportunidad de sumergirse en los cuentos de hadas
y utilizarlos como una herramienta para desafiar las estructuras
patriarcales. La narradora encuentra un paralelismo entre su relación
con Clara, su breve amante, y la historia de Peter Pan. Al igual que
Peter Pan invita a Wendy y a sus hermanos a escapar de su hogar,
Clara le permite a la narradora experimentar la rebeldía, el amor y las
experiencias lésbicas, desafiando así las normas sociales y de género
establecidas. En este contexto, los cuentos de hadas se convierten en
una herramienta poderosa para explorar la identidad, la resistencia y
la libertad dentro de un mundo dominado por el patriarcado.
El laberinto del fauno nos sumerge en la España de la posguerra,
un período marcado por la persecución de los últimos republicanos
y la represión del régimen franquista. En esta ambientación, también
observamos una desconexión emocional entre la madre, Carmen, y
la protagonista, Ofelia. Esta desconexión se hace evidente desde las
primeras escenas de la película. Después de una narración inicial, la
primera imagen que vemos en la pantalla es la de un hada dibujada en
un libro, simbolizando el mundo de fantasía en el que Ofelia se sumerge
para escapar de la cruda realidad que la rodea. Las primeras palabras
de Carmen hacia Ofelia reflejan su falta de comprensión y aceptación
hacia los intereses de su hija. Al reprocharle por traer tantos libros y
preferir la lectura a jugar al aire libre, Carmen revela su desaprobación
hacia las pasiones de Ofelia, diciendo: “No entiendo para qué has
traído tantos libros, Ofelia. Si vamos al campo, al aire libre”. Aunque
Carmen no es una madrastra malvada, su falta de comprensión hacia
los sueños y creencias de su hija es evidente cuando le reclama por
su interés en los cuentos de hadas, diciendo: “Cuentos de hadas—Ya
eres muy mayor para llenarte la cabeza con tantas zarandajas”. Sin
embargo, el verdadero villano de la película es el capitán Vidal, quien se
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convierte en el padrastro de Ofelia después de casarse con Carmen. La
insensibilidad de Carmen hacia las necesidades emocionales de Ofelia
se hace aún más evidente cuando, antes de llegar al molino donde
se encuentra el capitán Vidal, le pide a Ofelia que lo acepte como su
padre y lo salude con ese título. Carmen minimiza la importancia de la
relación paterna al decir: “Es una palabra, Ofelia. No es más que una
palabra”. Esta falta de empatía por parte de Carmen hacia Ofelia crea
un distanciamiento emocional entre ambas, que se hace más palpable
en una conversación que tienen en la primera noche en su nueva casa:
Ofelia: ¿Por qué tenías que casarte?
Carmen: Estuvimos solas tanto tiempo.
Ofelia: Yo estoy contigo. No estabas sola. Nunca has estado sola.
Carmen: Algún día entenderás que para mí tampoco ha sido fácil.
Tu hermano está un poco inquieto.

La dinámica entre Ofelia, su madre Carmen y el Capitán
Vidal en El laberinto del fauno refleja de manera impactante el control
y la opresión que ejerce el régimen franquista sobre el cuerpo de la
mujer. A través de las interacciones entre estos personajes, se revela
la brutalidad y la crueldad inherentes al patriarcado, personificado
en la figura de Vidal. Desde el primer encuentro entre Ofelia y el
Capitán Vidal, se establece un claro contraste entre la inocencia y
la autoridad opresiva. Cuando Ofelia saluda al Capitán con la mano
equivocada, él la corrige de manera brusca, señalando su control
sobre el cuerpo y los gestos de la niña. Le dice, “Ofelia. Es la otra
mano, Ofelia”. Esta escena ilustra cómo Vidal impone su voluntad
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sobre los demás, especialmente sobre las mujeres de su vida. Al
igual, el capitán hace viajar a su mujer Carmen para estar cercas
del hijo que esperan. Vidal no puede imaginarse tener a una niña.
Cuando el Dr. Ferreiro le pregunta cómo puede estar tan seguro de
que el hijo que Carmen lleva en el vientre será varón, él contesta,
“No de joda”, despreciando el cuerpo femenino. Sin dude Vidal
está utilizando y controlando el cuerpo de Carmen para tener el
hijo que tanto anhela. Según Brígida M. Pastor “Para Vidal, el sexo
femenino es invisible en el orden dominante y, por tanto, excluido
como sujeto culturalmente válido y con identidad propia… (2011:
327).6 El control extreme de Vidal sobre su esposa es observado
cuando le pide al doctor que salve el cuerpo del bebe en lugar del
de la madre, dejando a Ofelia huérfana. Vidal también representa la
maldad y la crueldad del franquismo. Ofelia le teme más a Vidal que
a los monstruos que encuentra en sus aventuras. Como argumenta
Pastor, “[e]l relato fantástico dentro de la narrativa fílmica que
inaugura el film aporta una clara indicación de quiénes son y
donde se encuentran los verdaderos monstruos, los humanos…”
(2011:395). Ninguno de los monstros llega a ser tan malo o tan cruel
como Vidal. Anqué los monstros son físicamente grotescos, ella
siempre logra escapar o derrotarlos. Ofelia le dice al sapo, “Hola,
soy la princesa Moanna y no te tengo miedo. ¿No te da vergüenza
6 La película El laberinto del fauno ofrece un poderoso comentario sobre
el control patriarcal y la opresión durante el régimen franquista a través de
la dinámica entre los personajes de Ofelia, su madre Carmen y el Capitán
Vidal. La corrección brusca del Capitán hacia Ofelia cuando saluda con la
mano equivocada ilustra su control sobre el cuerpo y los gestos de la niña,
estableciendo un contraste entre su autoridad opresiva y la inocencia de la
infancia. Además, el desprecio de Vidal hacia el cuerpo femenino se hace
evidente en su deseo vehemente de tener un hijo varón, mostrando su uso y
control del cuerpo de Carmen para sus propios fines.

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estar aquí abajo, comiéndote los bichitos y engordando mientras
el árbol se muere?” Al contrario, ella no puede escapar de Vidal,
quien la encierra y le da una cachetada. A lo largo de la película,
Ofelia enfrenta numerosos desafíos y peligros, pero ninguno es tan
aterrador como la figura de Vidal. Aunque los monstruos fantásticos
que encuentra en sus aventuras son físicamente grotescos, ninguno
se compara en maldad y crueldad con Vidal. Como señala Pastor, los
verdaderos monstruos son los seres humanos, y Vidal personifica
esta oscuridad y depravación.
Ofelia encuentra en Mercedes una figura maternal y protectora
que contrasta fuertemente con la insensibilidad de su propia madre.
A través de sus interacciones con Mercedes (Maribel Verdú), Ofelia
descubre un mundo de posibilidades que su madre no puede ni
siquiera imaginar. Mercedes no solo ofrece amistad y protección a
Ofelia, sino que también desempeña un papel fundamental en la
lucha de los republicanos contra el régimen franquista. Su valentía
y determinación la convierten en una figura clave para el éxito de
su causa, proporcionando comida, medicamentos y apoyo logístico
a los combatientes en la clandestinidad. Su compromiso con la
resistencia la convierte en un símbolo de esperanza y solidaridad para
todos los que luchan contra la opresión. A diferencia de la madre
de Ofelia, Mercedes no niega la existencia de las hadas ni el poder
de la imaginación. Al contrario, le reafirma a Ofelia la posibilidad
de que los cuentos de hadas y la magia sean reales. Este gesto no
solo consuela a Ofelia en momentos de incertidumbre, sino que
también le brinda la fuerza y la confianza necesarias para enfrentar
los desafíos que se presentan en su camino. Uno de los consejos
más significativos que Mercedes le ofrece a Ofelia es la importancia
de mantenerse fiel a sí misma y nunca perder la esperanza. A través
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de sus palabras y acciones, Mercedes enseña a Ofelia a confiar en
su intuición y a resistir ante la adversidad. Este consejo se vuelve
especialmente relevante más adelante en la historia, cuando Ofelia
se enfrenta a situaciones peligrosas y desafiantes que pondrán a
prueba su coraje y determinación:
Ofelia: Mercedes, ¿tú crees en las hadas?
Mercedes: Ya no, pero cuando era muy niña si. Entonces yo creía
en muchas cosas en las que ahora ya no creo.
Ofelia: Pues anoche me visitó un hada.
Mercedes: ¡Vaya!
Ofelia: Bueno, no sólo una, había otras y un fauno. Ese viejo es
muy alto, muy viejo y huele a tierra.
Mercedes: Pues mi abuela decía que con los faunos, hay que
andarse con cuidado.

Mercedes se presenta como un personaje complejo y valiente
que está dispuesta a sacrificar su seguridad personal por los ideales
de la República. Aunque aparenta ser obediente al capitán Vidal, en
realidad trabaja en secreto para los republicanos, proporcionándoles
información crucial sobre los movimientos militares del régimen
franquista y reclutando a otros para unirse a la causa de la resistencia. Su
papel aparentemente doméstico se convierte en un acto de resistencia
silenciosa contra las jerarquías patriarcales impuestas por Franco,
representando una esperanza de sanación y liberación para su país.
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La escena en la que Mercedes solicita ayuda al doctor
para Carmen, mientras disimula su verdadera intención de
entregar medicamentos a los republicanos, ilustra su astucia y su
determinación para mantener viva la causa. A pesar del riesgo que
implica desafiar al poderoso capitán Vidal, Mercedes demuestra
una lealtad inquebrantable a sus principios y a sus compañeros
republicanos:
Mercedes: Tiene usted que subir a verlo. La herida no mejora. La
pierna se le está poniendo muy mal.

Doctor: No he podido conseguir más. Lo siento.
(El doctor le entrega un medicamento a Mercedes)
Mercedes: Vidal (el capitán) lo espera en su despacho.

Su habilidad para moverse en las sombras y desempeñar
múltiples roles en la casa del capitán, desde el cuidado de Carmen
hasta el suministro de información a los rebeldes, resalta su valentía
y su ingenio. A través de sus acciones, Mercedes se convierte en un
símbolo de resistencia y esperanza para aquellos que luchan por la
libertad y la justicia en un tiempo de opresión y violencia. En última
instancia, Mercedes representa la fuerza y la determinación de las
mujeres que desafían las expectativas de género impuestas por una
sociedad patriarcal y se niegan a ser silenciadas o subyugadas. Su
valentía y su compromiso con la causa republicana la convierten en
un personaje inspirador y memorable en la historia de El laberinto del
fauno.
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El pacto de amistad y protección entre Ofelia y Mercedes en
El laberinto del fauno refleja un acto de resistencia contra el régimen
franquista, similar al presentado en El mismo mar de todos los veranos.
Cuando Ofelia descubre el compromiso de Mercedes con los
rebeldes, su preocupación por el bienestar de su amiga se convierte
en una motivación para mantener el secreto, a pesar del riesgo que
implica. Ofelia le pregunta a Mercedes, “Tú ayudas a los del monte
¿verdad? Muy nerviosa Mercedes le contesta con otra pregunta, ¿Se
lo has dicho a alguien? Ofelia le afirma, “No quiero que te pase nada
malo”. El pacto de amistad y protección se sella cuando Mercedes
contesta, “Ni yo a ti”. Ofelia conoce la causa anti-franquista y
decide mantener el secreto porque según Julia María Labrador Ben,
sabe que lo correcto es no delatar a una mujer que ayuda a quienes
lo necesitan y que además se porta muy bien con ella” (2011: 425).7
Es acto de desobediencia de las dos representa tener propias idead
e ir en contra de las jerarquías patriarcales. El diálogo entre Ofelia
y Mercedes, donde Ofelia muestra su preocupación y Mercedes
confirma su lealtad, subraya la importancia del pacto como una
forma de solidaridad y resistencia frente a la opresión. La cita de
Julia María Labrador Ben enfatiza cómo este acto de desobediencia
es percibido como una decisión moralmente correcta por parte de
Ofelia, quien reconoce la valentía de Mercedes al ayudar a quienes
lo necesitan y al comportarse bondadosamente con ella. El hecho
7 La decisión de Ofelia de mantener en secreto el compromiso de Mercedes
con los rebeldes refleja su solidaridad y preocupación por el bienestar de su
amiga, a pesar del riesgo que implica. Esta acción ejemplifica la importancia
de la lealtad y la colaboración entre mujeres como formas de resistencia frente
a la opresión patriarcal. Además, la negativa de Ofelia a delatar a Mercedes
muestra su comprensión de la moralidad subyacente en no exponer a una mujer
que ayuda a otros.

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de que ambas mujeres decidan mantener el secreto a pesar de las
consecuencias potenciales demuestra su determinación de desafiar
las normas impuestas por las jerarquías patriarcales y de luchar por
sus propias ideas y valores. Esta acción no solo fortalece su vínculo
como amigas, sino que también las une en su resistencia contra un
régimen represivo que busca controlar y oprimir a la población.
El mismo mar de todos los veranos y El laberinto del fauno desafían
los finales tradicionales de los cuentos de hadas, subvirtiendo las
narrativas simplistas de la compañía Disney que a menudo priorizan
el romance sobre la realidad más cruda de la vida. En lugar de ofrecer
un desenlace feliz convencional, estas obras exploran la complejidad
de los conflictos humanos y las luchas internas a través de finales
más sombríos y trágicos. Bruno Bettelheim propone que los finales
trágicos y tristes ayudan a los niños a resolver conflictos personales.
Dice, “…el mensaje que los cuentos de hadas transmiten… que la
lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, es parte
intrínseca de la existencia humana; pero si uno no huye, sino que se
enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, llega a
dominar todos los obstáculos alzándose, al fin, victorioso” (2010:
37).8 Propongo que la muerte en las dos obras no representa una
derrota de los personajes o de su lucha. Al contrario, representa la
libertad. Presentan la posibilidad de vivir después de haber tenido
experiencias trágicas. En El mismo mar de todos los veranos la muerte de
la narradora es simbólica, pero representa un rompimiento de las
jerarquías patriarcales y la posibilidad de escoger. Aunque el lector
queda muy frustrado porque no se levanta, es la decisión de ella. Ella
8 Estos finales ofrecen la posibilidad de encontrar la victoria a través de
la confrontación y la resistencia, lo que refleja la complejidad de la experiencia
humana y desafía las expectativas simplistas de los cuentos de hadas.
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está consciente de lo que está sucediendo. Julio regresa a su vida y
vuelve a tener su cuerpo, pero este cuerpo parece estar muerto, ya
no siente placer:
Julio me acomoda sobre unas almohadones blancos, entre blancas
colchas llenas de plumas blancas… me maneja, me dispone en
posturas distantes como a una muñeca bien articulada… al final
estoy como me corresponde, tendida de espalda, los ojos fijos en
el techo blanca, su cuerpo pesando sobre el mío, sus brazos y sus
piernas aferrándome en el cepo mortal, y no es posible ni volar…
otra forma de muerte, porque es mi propia muerte la que cabalga
sobre mí, la que me tiene aferrada entre sus piernas sin escape
posible… (Tusquets, 1990: 214-215)9

En este punto culminante de la narrativa, la protagonista
de El mismo mar de todos los veranos alcanza un momento de claridad
y empoderamiento que marca un cambio significativo en su vida. A
medida que reflexiona sobre su relación con Clara y la posibilidad
de seguir viviendo en un cuento de hadas, la narradora toma una
decisión valiente y consciente de dejar atrás el refugio ilusorio de
los cuentos y enfrentar la realidad. La cita “la menor posibilidad
de aprender a volar –ni ganas tengo ya de que me crezcan alas–,
de seguirla más allá del estrecho marco de cualquier ventana y
emprender juntas la ruta hacia las tierras de Nunca Jamás” (Tusquets,
1990: 228) encapsula este momento de transformación. Aquí, la
protagonista rechaza la pasividad y la resignación, optando en su
lugar por asumir el control de su propia vida y tomar decisiones
fundamentales por sí misma. La muerte simbólica entre las piernas
9 Esta escena subraya la lucha de la narradora por liberarse de las
restricciones impuestas por las expectativas sociales y las normas patriarcales,
incluso en la muerte.

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de Julio no se interpreta como una derrota, sino como un acto de
liberación y autodeterminación. Representa el fin de su vida como
objeto de deseo y el comienzo de una nueva fase donde ella es la
protagonista de su propia historia. Este acto final de rebeldía y
autonomía desafía directamente las normas y expectativas impuestas
por el régimen franquista, que buscaba controlar y limitar la libertad
de las mujeres. Las palabras finales de la novela, “...Y Wendy
creció”, contienen un poderoso mensaje feminista que subvierte las
narrativas tradicionales y patriarcales. En lugar de ser reducida a un
rol pasivo y subordinado, la protagonista emerge como una mujer
madura y empoderada, lista para enfrentar los desafíos que la vida le
presente. La experiencia lésbica que ha vivido le ha proporcionado
un camino hacia el crecimiento emocional y psicológico, desafiando
las limitaciones impuestas por la sociedad y encontrando su propia
voz y poder interior.
En El laberinto del fauno, la muerte de Ofelia adquiere un
significado trascendental que va más allá de la tragedia individual
y se convierte en un símbolo de la victoria de la bondad sobre la
opresión. La película no solo retrata los horrores del franquismo,
sino que también denuncia los abusos de género que sufrieron las
mujeres durante ese período oscuro de la historia española. Sobre
esto Pastor argumenta, “Los personajes femeninos se revelan
con cualidades y características asociadas con la creatividad, la
generosidad, la abnegación y la libertad, en contraposición al
mundo masculino definido por el poder, el consumo, la destrucción
y la inflexibilidad, en un engranaje de sistemas y normas…” (2011,
395). La cita de Partos destaca cómo los personajes femeninos en
la película se rebelan contra las normas de género impuestas por
la sociedad patriarcal, mostrando cualidades como la creatividad, la
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generosidad y la libertad, que se contraponen al mundo masculino
caracterizado por el poder y la inflexibilidad.
Es la bondad de Ofelia, quien al final decide morir en lugar de
sacrificar a hermano, lo que permite el rompimiento de las jerarquías
patriarcales. El niño sobrevive, pero Mercedes se encargará de que
éste no continúe el legado del padre. Antes de morir el capital le
pide a Mercedes, “Decidle a mi hijo a qué hora murió su padre”.
Mercedes le arrebata al bebe de las manos y le contesta, “No, ni
siquiera sabrá tu nombre”. La muerte de Ofelia entonces no fue en
vano. El bien triunfó sobre el mal. La muerte entonces implica la
eternidad. La escena final no justifica la Guerra Civil española, pero
aplaude a la república por luchar contra el franquismo y sus ideales.
Las últimas palabras del Rey elogian a Ofelia por pensar por sí misma.
Habéis derramado vuestra sangre antes que la de un inocente. Esa
era la última prueba, la más importante”. Ofelia finalmente es
reencontrada con sus padres. El fauno entonces reafirma la decisión
de Ofelia diciendo, “Y habéis elegido bien, Alteza”. En la pantalla
se muestra a Mercedes llorando encima del cuerpo ensangrentado
de Ofelia, pero el narrador interrumpe para decir, “Y se dice que la
princesa descendió al reino de su padre y que ahí reinó con justicia
y bondad por muchos siglos. Que fue amada por sus súbditos y que
dejó detrás de sí pequeñas huellas de su paso por el mundo visibles
sólo para aquel que sepa dónde mirar”. Estas últimas palabras se
pueden interpretar como la derrota del franquismo y un futuro
pacificador por medio de Juan Carlos, el cual unirá a España.
A modo de conclusión, tanto El mismo mar de todos los veranos
como El laberinto del fauno emergen como poderosas narrativas
que desafían abiertamente los ideales opresivos de la España de la
posguerra. Ambas obras utilizan los cuentos de hadas como vehículo
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para la resistencia contra el franquismo y la recuperación del derecho
de las mujeres a sus propios cuerpos y destinos. En El mismo mar
de todos los veranos, la exploración de una sexualidad prohibida por la
sociedad de la época se entrelaza con la narrativa de los cuentos de
hadas. Los relatos fantásticos permiten a la narradora acercarse a Clara
y, finalmente, ejercer su agencia al tomar la decisión de abandonarla
y no levantarse de la cama. Este acto simboliza un enfrentamiento
con la realidad y la asunción del control sobre su propia vida, en
contraposición a las expectativas impuestas por la sociedad. Por otro
lado, El laberinto del fauno aborda la rebelión contra la opresión a través
de la figura de Ofelia, quien desafía a su padrastro y cuestiona las
normas establecidas. Los cuentos de hadas en esta obra representan
la fe en lo mágico y la desconfianza en la religión como fuentes de
esperanza y resistencia frente al régimen opresivo. Además, simbolizan
la lucha por la democracia y la libertad, en contraposición a la autoridad
tiránica del capitán Vidal. Entonces estas dos obras continúan con las
ideas de Bettelheim proponiendo, “renunciar a las dependencias de
la infancia; obtener un sentimiento de identidad y de autovaloración,
y un sentido de obligación moral…” (2010: 14-15). Es por esto que
los dos finales son trágicos y frustrantes para un lector/espectador
acostumbrado a los finales felices. Del Toro y Tusquets proponen
presentar la realidad tal como es: a veces cruel y a veces feliz. Algunas
veces hay hadas y en otras hay niñas inocentes muertas. Los finales
trágicos y frustrantes de ambas narrativas desafían las convenciones
de los cuentos de hadas tradicionales y subrayan la idea de presentar
la realidad tal como es: a veces cruel, pero también llena de momentos
de esperanza y resistencia. La inmortalidad, según estas obras, reside
en la capacidad de pensar por uno mismo y cuestionar los dogmas
impuestos por la sociedad.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-94

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�José Manuel Medrano / Sueños de libertad

Obras citadas
Bettelheim, B.y Furió, S. (2010). Psicoanálisis De Los Cuentos De Hadas.
Barcelona, España: Crítica.
Freud, S., López-Ballesteros, T. L., y Tognola J. Numhauser (2001).
Obras Completas: T. 7. Madrid España: Biblioteca Nueva.
Labrador Ben, J. (2011). La maldad genera cuentos de aadas: Análisis de la
película de Guillermo Del Toro “El laberinto del fauno”. Consejo
Superior de Investigaciones Científicas.
Odartey-Wellington, D. (2000). “De las madres perversas y las hadas
buenas: Una nueva visión sobre la imagen esencial de la
mujer en las novelas de Carmen Martín Gaite y Esther
Tusquets.” Anales de la literatura española Contemporánea. 25.2:
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Pastor, B.M (2011). “La Bella y la Bestia en el viaje laberíntico de
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Del Toro, G. (2007) El laberinto del fauno. Ljubljana: A.G. Market.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-94

�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

Estética narrativa del Gran Caribe: apuntes para
una poética de Germán Espinosa
Narrative aesthetics of the Gran Caribe: notes for a
poetics of Germán Espinosa
Diana Hernández Suárez
Universidad Veracruzana
Veracruz, México
manuel.herreramr@uanl.edu.mx

Resumen. En el siguiente trabajo se exponen algunos apuntes para
comprender la poética del escritor colombiano Germán Espinosa en
relación con la noción de Caribe, aspecto que se puede ver de forma concreta
en su idea de novela comoVra un ensayo sintetizador de experiencias,
imágenes y, sobre todo, de medios de representación artística. Así pues,
se busca mostrar que la noción de “ampliación genérica” que Espinosa
concibe para su narrativa es parte de la idea que el autor tiene de la cultura
caribeña, como un espíritu que se expande y trasciende, inaprensible en
una sola forma de expresión artística y, sin embargo, materializado a través
de una poética.
Palabras clave: Caribe, Poética, Intermedialidad, Novela, hibridación
Abstract. In these work some notes are exposed to understand the poetics
of the Colombian writer Germán Espinosa in relation to the notion of
the Caribbean, an aspect that can be seen in a concrete way in his idea
of ​​a novel as a synthesizing essay of experiences, images and, above
all, of means of artistic representation. Thus, it seeks to show that the

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�Diana Hernández Suárez / Estética narrativa del Gran Caribe

notion of “generic expansion” that Espinosa conceives for his narrative
is part of the idea that the author has of Caribbean culture, as a spirit that
expands and transcends, elusive in a single form of expression artistic and,
nevertheless, materialized through a poetics.
Keywords: Caribbean, Poetics, Intermediality, Novel, hybridization

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Aunque por Caribe se entienda las repúblicas y protectorados
antillanos, abarcando a menudo a Centroamérica y el Istmo de
Panamá, se trata todavía de una visión limitada, impuesta por el orden
geopolítico estadounidense de la Posguerra después de 1945. Más
acertado es hablar del Gran Caribe (de la Cuenca del Caribe) al que
se añadiría Venezuela y la costa norte de Colombia, así como partes
del Golfo de México. Esta es la tendencia más reciente, inaugurada
así por el presidente Ronald Reagan en 1983 (cf. Gaztambide 2003).
En 1998, para conmemorar el centenario de la debacle colonial
de España en Cuba, el ensayista puertorriqueño Antonio Benítez
Rojo publicó La isla que se repite, un ensayo en el que observó que
el Caribe no es solamente el mar interior de las Américas, sino un
meta-archipiélago sin límites:
el Caribe desborda su propio mar, y su última Tule puede hallarse
a la vez en Cádiz o en Sevilla, en un suburbio de Bombay, en las
bajas y rumorosas riberas del Gambia, en una fonda cantonesa
hacia 1850, en un templo de Bali, en un ennegrecido muelle
de Bristol, en un molino de viento junto al Zuyder Zee, en un
almacén de Burdeos en los tiempos de Colbert, en una discoteca
de Manhattan y en la saudade existencial de una vieja canción
portuguesa (1998: 18).

“Nuestra América”, uno de los ensayos más comentados de José
Martí (1853-1896) y cuyo título ya se ha acuñado como moneda común
para referirse a Hispanoamérica, apareció en dos periódicos en fechas
relativamente cercanas: el 1 de enero de 1891 en La Revista Ilustrada
de Nueva York, y el 30 de enero del mismo año en El Partido Liberal,
de México. Para entonces, Martí residía en Nueva York en calidad de
exiliado del régimen español por ser partidario de la independencia de
Cuba frente a España. Se ganaba el sustento económico como periodista
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

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�Diana Hernández Suárez / Estética narrativa del Gran Caribe

o corresponsal para varios diarios y revistas de Hispanoamérica,
principalmente de La Nación de Buenos Aires, con lo cual gozaba de un
conocimiento amplio de la política de las principales repúblicas y, poco
a poco, venía influyendo tremendamente en la opinión.
Por estética narrativa del Gran Caribe me refiero a la que
adquiere forma con José Martí en el ensayo “Nuestra América”. En
él Martí se propone hacer una autocrítica. En primer lugar, critica
el europeísmo de aquellos hispanoamericanos que “se avergüenzan
por llevar delantal de indio” y reniegan de la “madre enferma”.
Ataca, en segundo lugar, el exotismo de los gamonales y poderosos
por culpar a sus repúblicas nativas de incapacidad sólo porque ellos
no son príncipes que beben champaña. En tercer lugar, se pregunta
en sentido retórico: “¿Cómo han de salir de las universidades los
gobernantes, si no hay universidades en América donde se enseñe
lo rudimentario del gobierno, que es el análisis de los pueblos
peculiares de América?” Es de señalar que, en ningún momento, a
pesar de sus críticas a los letrados y a los gamonales de turno, Martí
cuestiona lo suficiente al liberalismo progresista. Insiste en salir de
la “colonia” para pasar a la “república” y menciona, basado en el
ejemplo exitoso de Angloamérica, los errores de Hispanoamérica
que podríamos enumerar de la siguiente forma:
1. La soberbia de las ciudades capitales
2. La irrupción de los campesinos resentidos a la ciudad.
3. La importación excesiva de teorías y métodos europeos o
angloamericanos.
4. El desdén políticamente correcto hacia la raza aborigen. 2010
Muchas de estos males persisten todavía. Martí observaba
que no debería hablarse de razas, porque ello niega la identidad
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

universal del hombre. A pesar de ciertas metáforas o imágenes que
aluden a cierto lenguaje masónico, Martí no hace sino reforzar un
ideal cristiano de universalismo y mestizaje. Es de notar que ya en
su época, afortunadamente, iban apareciendo “oradores sobrios” y
ensayistas de “prosa centelleante” y “cargada de ideas”. Por último,
resulta muy interesante que su definición de pensar sea la de servir,
puesto que nunca dejó de lado la quijotesca y anti-erasmista idea de
que las armas valen más que las letras. No de otra manera puede
entenderse su sacrificio personal por la independencia de Cuba al
caer, el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, ametrallado en una batalla
contra las tropas realistas españolas.
Ahora bien, todo lo que Martí propuso y vivió en carne
propia, el novelista Germán Espinosa (Cartagena de Indias, 1938Bogotá, 2007) de alguna manera lo ficcionalizó y lo elevó a un
plano estético, a la configuración de una poética. Para el escritor
colombiano el Caribe es una suerte de “paso de los Vientos”, que
desde La Habana, Cozumel, Maracaibo hasta Cartagena de Indias,
se encuentra una “hibridación” con protagonistas muy variados:
“gentes de todas las latitudes de Europa hasta comerciantes árabes
e hindúes, chinos taciturnos y esclavos africanos que juntaban su
sangre y sus tradiciones con las del indio autóctono” (182), así la
forma de la novela debía hibridar la multitud de experiencias, mostrar
esa “hibridación [que] estaba en movimiento” que configura y define
la experiencia latinoamericana (2002: 182). El Caribe se presenta
tanto como el espacio definidor del continente americano, como el
elemento clave de la poética novelística del escrito latinoamericano.
Si se entiende por Poética la téchne, o la teoría estética a priori,
que de forma explícita y programática establece qué es y cómo se
construye la Literatura (Cf. Aullón de Haro, 1994), implica que
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�Diana Hernández Suárez / Estética narrativa del Gran Caribe

el autor tiene plena conciencia sobre su época, sobre la técnica
–intención de la forma y la estructura–, y sobre la relevancia de
los contenidos que le permitirán construir el universo literario –
poético– de sus obras. En el caso del escritor colombiano Germán
Espinosa, los ensayos reunidos en La libre en la luna (1968-1988)
revelan la complejidad que el escritor buscó plasmar en sus obras a
partir de una crítica y diagnóstico de su tiempo, pues, todas sus obras
son una suerte de “ensayo estético”. Con sólidos conocimientos
filosóficos sobre la teoría de la Estética, Espinosa tiene un único
objetivo: hacer de sus obras un objeto de arte. Lo artístico, o lo
literario, corresponde a la relación que establecen los elementos
poéticos, o la metáfora continuada, entre artes a partir del vínculo que
guardan entre sí las diversas manifestaciones del ideal estético, cuya
máxima manifestación sería en la materialización poética, toda vez
que ésta implica la exégesis de la realidad y la imaginación como “forma
de revelación” de la parábola o el símbolo de la escritura, según lo
refiere el autor en “Sobre la génesis y evolución del arte de fabular”.
La interpretación del mundo, en términos hegelianos, responde a una
revelación divina y, después, humana. El escritor siempre debe ser el
“poeta visionario que transforma símbolos abstractos en imágenes
literarias cuya dilucidación será problema para avezados exégetas”
(“Sobre la génesis”, 2002, 17).
Dicho rasgo de interpretación crítica, pero revelada desde
una abstracción poética, particularizada en la narrativa, le permite
al autor entender que las formas de sus obras son más cercanas al
ensayo que a la noción de novela cerrada. El rasgo de “amplitud
genérica” que tienen los géneros ensayísticos garantizan el adecuado
desenvolvimiento de las “necesidades expresivas del autor”. El
ensayo, en su capacidad den ensancharse, no sólo permite que novelas
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como La montaña mágica de Tomas Mann, o La Tejedora de coronas1 o El
signo del pez, sean consideradas por Espinosa dentro de este género,
sino también algunas sonatas, sinfonías y diversas piezas pictóricas
que mantienen siempre la condición de desestabilizar la afirmación
categórica de interpretación. “El ensayo puede serlo todo”, dice
el autor (Cf. “Introducción general”, 2002: 5) y en esa medida, las
relaciones entre medios y artes tienen cabida como exploración
estética de la realidad por vías de la impronta ensayística. Todas estas
alusiones al carácter ensayístico de la obra de Espinosa toman mayor
relevancia si se piensa que sus obras buscan conjugar una compleja
relación estética que “restablezca” –frente al nuevo siglo XXI– cierta
noción de encantamiento del mundo (Cf. Rincón, 2008).
Lo anecdótico, los lugares, lo histórico, los eventos, temas
y acontecimientos narrados son secundarios frente al “velo
poético” que envuelve el ejercicio creativo y permite revelar las
“visiones presentes”, por lo tanto, dentro de su estilo no deberían
considerarse los temas tratados, sino los elementos de reescritura,
que es para él la única forma posible de originalidad, pues se trata
de una “varia invención” que se produce del análisis del presente.
Lo histórico le interesa sólo en la “potencia de la posibilidad” y no
en la comprobación documental. El estilo particular no es si no la
lectura de otros modelos que han leído su propio tiempo (“Sobre
la génesis”, 2002: 23). Sin embargo, admite que el rasgo particular
de su obra es su “buen oído musical” y su afán experimentalista de
1 Espinosa, que se considera a sí mismo un “ensayista temperamental”,
considera que “[l]a más popular de mis novelas, La tejedora de coronas,
constituye también, desde ciertas perspectivas, un vasto ensayo sobre
las corrientes que desembocaron en nuestra Independencia de España”
(“Introducción general”, 2002: 6).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

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�Diana Hernández Suárez / Estética narrativa del Gran Caribe

mezclar artes (23). Este rasgo es común a todas sus obras, tanto las
escritas hasta el momento de composición de estos ensayos, como
las que fraguaría posteriormente, como Cuando besan las sombras o
Aitana.
En la hibridación genérica, tanto en discurso textuales
como estéticos en general, se encuentra la intermedialidad como
una continuidad artística. El rasgo más sobresaliente de la Poética
espinosiana puede entenderse en términos teóricos como la
concreción del intermedium, en toda la complejidad de dicho concepto.
La conciencia de su téchne sobre estos aspectos es lo que le permite
al autor involucrar el complejo mundo teológico, paranormal,
histórico, erudito, psicológico y medial. En el ambiente finisecular del
siglo XX, Espinosa se identifica como un autor barroco, con rasgos
modernistas y clásicos, como un siglo atrás lo fue Tomas Mann (“El
espécimen”: 46).
Ad portas al siglo XXI, Espinosa se cuestiona en su
ensayo “La novela: de cara al siglo XXI” sobre la vigencia de su
técnica ante la aceleración de los medios digitales. Especula que el
nuevo siglo, ante la aceleración de la tecnología digital, la extrema
secularización y el nacimiento de nuevos fanatismos, atentarán
contra “la imaginación creadora”. Se preocupa y entusiasma a la
vez por las posibilidades o alcances de deshumanización que los
medios pueden implicar, sin embargo, guarda la esperanza en que
la Literatura sirva de garante de lo “humano”, como concreción
de lo artístico y lo filosófico para evitar “perder la conciencia ante
la técnica” (91). Sospecha que el nuevo siglo superará la novela
burguesa: “la novela tenderá otra vez a convertirse en instrumento,
no científico, sino artístico, de fidedigno conocimiento” (92).
Ante lo que augura una nueva época, considera la novela como la
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“síntesis de todos los géneros y medios”, lo que en su propia obra
alcanza cierta concreción en Aitana.2
Se trata de la última novela de Germán Espinosa, publicada
pocos meses antes de su muerte, la cual constituye una extraña
combinación de dos subgéneros dispares: la autobiografía intelectual
y la literatura fantástica. De hecho, Aitana podría considerarse
también como una novela-ensayo no sólo por la erudición histórica
y filosófica desplegada en la narración, sino por la intermedialidad
musical. Ya en una novela anterior, Cuando besan las sombras (2004),
el protagonista es un músico sinfónico que pretende terminar o
hacer una variación de la Sinfonía inconclusa de Gustav Mahler. La
novela Aitana configura dos dimensiones complejas que se reflejan
en un ejercicio de intermedialidad, además de la conjunción de la
autobiografía en la que él, o un alter-ego de Germán Espinosa,
rinde una suerte de testamento del mundo literario colombiano de
la segunda mitad del siglo XX; y, por el otro, la de una hábil voz
narrativa que desliza escenas fantasmagóricas y trata de celebrar un
pacto con el más allá a fuerza de elementos musicales. La novela
nace tras la muerte de la pintora Josefina Torres, esposa del novelista.
Es pues Aitana una suerte de tributo de amor: una estrategia para
trascender la existencia terrenal y para encontrarse o permanecer con
el espíritu de su esposa. La novela es una invocación a la memoria
de la pintora, y específicamente en la trama de esta obra, resulta
pertinente el elemento paranormal en el pacto ficcional.
Los aspectos por estudiar en esta obra son numerosos,
sin embargo, en este ensayo sólo se destacarán dos como rasgos
2 Algunas de los argumentos aquí expuestos han sido referidos en un
ensayo de carácter socio-crítico sobre la novela Aitana, para el SENALUNAM: https://www.senalc.com/2020/12/01
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

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�Diana Hernández Suárez / Estética narrativa del Gran Caribe

característicos de la poética de Espinosa y de su expectativa ante el
nuevo siglo. Por un lado, el carácter intermedial articulado por la
composición musical, recurso ampliamente utilizado por el escritor
colombiano, muy presente en sus célebres libros Cuando besan las
sombras y La tejedora de coronas, y, por otro, el gesto estético autoficcional
como clave de género para incorporar lo metaliterario. La autoficción
–la forma–, entendida como un pacto ambiguo entre el lector y la
obra, debe ser abordada desde una dominación teórica, histórica y,
sobre todo, desde el panorama intelectual, artístico y cultural de la obra
misma, de acuerdo con Manuel Alberca, referencia obligada de este
tema (2007). Para el autor, la diferencia de una novela autobiográfica,
y la autoficción, está en el “camino” que niega las fronteras entre lo
histórico y lo literario, que supera cierta problematización historialiteratura, y se dedica a analizar un “lugar intermedio” del yo narrativo.
Más allá de los rasgos formales de la autoficción que identificados
por Alberca, habría que destacar un rasgo peculiar sobre los límites.
No está demás decir que en Aitana nunca se revela el nombre del
protagonista narrador, lo que refuerza el carácter de ambigüedad de
la autoficción. Lo que interesa destacar, entonces, sobre la autoficción
es la condición intrínseca del desdibujamiento de los límites de
diversos discursos, literarios o históricos: “establecido entre ambos
pactos, el campo autoficcional resulta de la implicación, integración
o superposición del discurso ficticio en el discurso autorreferencial
o autobiográfico y viceversa” (Alberca 2007, 182), y precisamente,
al encontrarse en el terreno de lo autorreferencial, pone en tensión
la relación entre historia y literatura. Estamos nuevamente ante el
pacto ambiguo entre la historia y la ficción, entre lo fantástico y lo real,
entre la erudición y el ocultismo, como en cualquiera de las otras once
novelas de Espinosa.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

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Alberca

continúa

la

categorización

de

recursos

autoficcionales frente a los autobiográficos para generar espacios
narrativos como la “autobioficción” o la “autoficción fantástica”.
Aitana podría catalogarse “estructuralmente” entre ambas, excepto
por un elemento importante: la configuración del yo narrativo no se
presenta con elementos fantásticos ni como una ficcionalización de
la vida del autor, salvo por lo paranormal, un vector que atraviesa la
novela. El protagonista-narrador configura su yo con lo sobrenatural,
e, incluso, este rasgo fantástico determina en buena medida el resto
de estrategias narrativas en la novela. No obstante, pese a todos los
elementos que pueden vincular a este texto con formas de la ficción,
sobre todo por el aspecto fantástico paranormal, los referentes
que conforman el campo literario colombiano tienen un correlato
transparente. Resulta evidente que el elemento paranormal no es
sólo un componente de tensión narrativa, o recurso metafórico
del ambiente cultural, sino, sobre todo, una estrategia literaria de
desvanecimiento de los límites narrativos: entre géneros y entre
artes. El elemento inter-artítsico o intermedial, ampliamente
estudiado por los trabajos postestructuralistas, guarda sus bases en
la propuesta de “narrativa alegórica” de Samuel Taylor Coleridge.
En 1818 este autor data el término “intermedium” en un ensayo
sobre el poeta inglés Edmund Spenser (1553-1599) para referirse a
la narrativa alegórica en contraste con la mitología. A saber:
Narrative allegory is distinguished from mythology as reality form
symbol: it is, in short, the proper intermedium between persons and
personification. Where it is too strongly individualized, it ceases
to be allegory; this is often felt in the Pilgrim’s Progress, where the
characters are real persons with nicknames ([1818], 1914: 231).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

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�Diana Hernández Suárez / Estética narrativa del Gran Caribe

Posteriormente, Coleridge se refirió a Dante para insistir
en que el poeta es una suerte de guardia de la “basta armonía del
lenguaje”, pues el lenguaje es algo intermedio entre la materia y el
espíritu (1914: 276). Aitana se presenta, así, como este intermedio
entre el espíritu del narrador y su ya difunta esposa Aitana. La
novela es un conjuro de la memoria. Lo sobrenatural no es sólo un
aspecto fundamental del pacto de lectura, sino que es también la
configuración de la novela para entenderla, precisamente, como una
invocación paranormal. La estructura de la novela tiene la finalidad
de invocar al espíritu de Aitana/Josefina por medio del arte. De
volver su memoria un objeto estético. El narrador recuerda que el
momento de perfecta y armónica unión amorosa con su amada era
gracias a la música, cuando ella podía fundirse y confundirse con el
cuerpo del narrador y su propio espíritu:
Creo, con la convicción más imperturbable, que en todas aquellas
magias su guía irrebatible era el amor. El mismo, por ejemplo, que al
influjo de ciertas músicas nos impulsaba a estrecharnos en silencio,
durante largos minutos, al extremo de –mientras las oíamos– sentir
yo con una certidumbre sobrenatural que su espíritu entraba en
mí como un invasor exquisito que saturase mi ser con la delicia
perfecta. Entre tales composiciones musicales me parece destacar
como la más incitante cierta Gnossienne lenta de Erik Satie, en la que
el piano nos obliga a ascender a regiones seráficas donde el amor se
remansa hasta aquietarnos en el éxtasis (Espinosa 2007: 64).

Ahora bien, poco se ha especulado sobre el nombre Aitana.
¿Por qué en esta autoficción fantástica, o como se le quiera nombrar,
el autor decide llamar así a Josefina? Es muy probable que refiera
a la composición sinfónica de Óscar Esplá (1886-1976), el Satie
hispánico, “Sinfonía Aitana” Op.56 (1965). Nombre que toma de la
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Sierra de Aitana en la región valenciana. Esta obra, dividida en cuatro
movimientos, lleva por subtítulo “A la música tonal, in memoriam”.
De acuerdo con críticos de la sinfonía, esta composición es un tributo
a la construcción tonal, muy usual a finales del siglo XIX, frente a
la composición serial, característica de las sinfonías del siglo XX:
“Esplá no abandonó nunca la música tonal. En esta obra [Aitana]
parece expresar de forma dramática un estilo musical que tiende a
su desaparición, en un mundo volcado hacia los procesos tonales”,
se da una suerte de hibridación entre ambas formas de composición
(Historia de la Sinfonía). De acuerdo con De Candé, el atonalismo o
el sistema tonal implica la determinación jerárquica de las relaciones
entre las diferentes alturas de consonancia sonora con respecto al
centro tonal o tónica de una nota; en este sentido, la tonalidad, o
la clave de una obra musical, marca el centro de las progresiones
musicales. El serialismo, por su parte, es una técnica caracterizada
por cierta polifonía o parámetros musicales a los que se debe aplicar
un principio de composición serial, es decir, el principio serial
determina las consecuciones de las notas (Cfr. De Candé 2002). Este
aspecto “intermedio” entre el serialismo y la composición tonal de
la obra sinfónica de Esplá es claramente identificable en Aitana de
Germán Espinosa. El ritmo de la novela recuerda los tiempos de la
composición, además de que Aitana en ambas obras constituye la
nota más alta, que en momento se desvanece entre la serialidad de
personajes/notas que componen el cuerpo de las obras.
No sólo la estructura de la novela recuerda a la sinfonía,
sino que la sinfonía misma es una representación alegórica de la
invocación de Aitana. Según el escritor alicantino Gabriel Miró,
Aitana, en su punto más alto, recuerda la felicidad perdida, una
manera de “volver a un lugar” buscando:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

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�Diana Hernández Suárez / Estética narrativa del Gran Caribe

la memoria y a nosotros mismos, porque el paisaje de Aitana no nos
espera más que una vez: cuando es inesperado para nuestros ojos.
Contemplar es despedirse de lo que ya no será como es. La paz,
el júbilo, la conciencia evocadora, la internación en el paisaje, son
estados reveladores que se disuelven en el tiempo como las nubes y
como el aliento del agua, el temblor de una fronda en el azul (1928).

Aitana representa para el escritor alicantino, el compositor
y el novelista ese lugar de la memoria. La composición, su
forma de invocación. Esta novela, en el caso de Espinosa, es ese
intermedio –o medio– para invocar a Aitana/Josefina. No obstante,
la intermedialidad es pertinente no sólo como juego erudito de
Espinosa, sino como una forma misma de su propia escritura, de
allí la reflexión metaliteraria en su novela, pues el lenguaje por sí
mismo no es suficiente. Para él, cada artista “se desplaza en su órbita
muy propia, cuyo sol –cegador y, por tanto, no discernible del todo
con los medios indigentes del lenguaje– podría definirse con algún
ignoto sinónimo del a voz perfección” (2007: 22).
En la construcción narrativa, el novelista, llevando al
extremo el pacto narrativo, anula los límites temporales para dar
lugar al bucle infinito en donde estará invocando eternamente a su
amada. El narrador se encuentra en un lugar intermedio, en una
antesala de la muerte. Por eso esta novela es su “pasaporte a la
muerte”. No es en sí una despedida, porque la novela es el medio
para alcanzar la trascendencia que lossalve del olvido, tal como
puede leerse en el poema inédito de Espinosa, recuperado por el
Banco de la República, “Invocación a tu memoria” (2006):
Quizá en la dimensión en que reposas
serás la única voz que el nombre mío

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

pronuncie sin desidia y sin desvío
con palabras más suaves que piadosas.
La memoria son aves vaporosas
y con ellas nos vamos como el río
que busca el mar tiránico y sombrío
donde han de naufragar todas las cosas.
Qué dichoso seré si en los confines
de sus nostalgias alguien me recuerda
y ése sea tu amor jamás vencido
cuando la muerte lance sus mastines
torvos y mi casual nombre se pierda
en las vastas regiones del olvido.

Aitana es la eterna promesa del recuerdo. La estrategia
estética y narrativa estriba en el elemento sobrenatural –el maleficio
conjurado por Armando García– en cuanto éste, al incorporarse
en la configuración de la novela, no sólo da pie a la invocación
amorosa que Espinosa hace, sino que legitima cierto pacto narrativo
al momento de construir el momento infinito del relato. La novela
cierra con una muestra de una pena incesante por saberse separado
de Aitana, pero también con la certeza de que la invocación ha
superado al maleficio y ha logrado conjurarla con la musicalidad y
armonía de esta obra:
Ahora, no restaba espacio para la duda. Aitana se me había
aproximado toda ella, espíritu y vida, por la vía electrónica y sus
palabras eran decisivas e iluminadas. A nadie, salvo al que lea el
texto presente, he dado antes cuenta del milagro operado. Ni
siquiera a mis hijos. Poco me importa si el lector de este testimonio
me haya o no de creer. Lo cierto es que, con el alma llena de
luz como una hoguera de fe, procedí a digitar el libro que aquí
concluye. Escribí: La tarde en que Aitana murió, alentaban erectas
todavía, en el jarrón de la mesa esquinera, las rosas blancas que un
día antes habíamos traído… (Espinosa 2007: 404).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

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�Diana Hernández Suárez / Estética narrativa del Gran Caribe

Precisamente la novela comienza “La tarde en que Aitana
murió, alentaban erectas todavía, en el jarrón de la mesa esquinera,
las rosas blancas que un día antes habíamos traído” (Espinosa 2007,
9). La reiteración, o estrategia de recursividad, crea precisamente
una estructura circular, muy cercana la estructura de la sinfonía
homónima, que genera ese bucle temporal propiciado por lo
paranormal, elemento que está presente en otra de sus novelas
con la misma finalidad narrativa. Tal elemento atraviesa, de hecho,
la anulación temporal en La tejedora de coronas. Finalmente, con lo
expuesto, resta decir que la poética narrativa de esta novela invita a
pensar que el autor aquí está buscando una “región seráfica” para
fundir su cuerpo con el espíritu de Aitana por medio del entramado
de la autoficción, conjugado con el elemento fantástico-paranormal,
que compone un universo complejo estructurado por la armonía
musical.
Referencias
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autoficción. Madrid: Biblioteca nueva.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

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— (2003). La verdad sea dicha. Mis memorias. Bogotá: Taurus.
— (2002). Ensayos completos. 1986-1988. Tomo I. Medellín: EAFIT.
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Poemas inéditos. Bogotá: El Banco de la República.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-67

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�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

La representación del amor romántico en las
tarjetas de fantasía de la Época de Oro 1900-1921
The representation of romantic love in the fantasy
cards of the Golden Age 1900-1921
Jesús Gerardo Cervantes Flores
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México
j.cervantes@uadec.edu.mx

Carlos Recio Dávila
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México
carlos_recio@uadec.edu.mx

Resumen. A partir de los conceptos de amor romántico, definido por
autores como Giddens, Fromm, Hernández, Rodríguez, Corona y
Rodríguez, entre otros, el artículo examina la representación de este tipo
de amor en tarjetas postales de la Época de Oro, destacando cómo estas
imágenes significaron una forma de materializar el afecto y cariño de la
época y cómo los remitentes y destinatarios establecían una complicidad
simbólica a través de ellas.
Palabras clave: Representación, Amor romántico, tarjetas postales,
Época de Oro

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Abstract. Based on the concepts of romantic love, defined by authors
such as Giddens, Fromm, Hernández, Rodríguez, Corona and Rodríguez,
among others, the article examines the representation of this type of
love in postcards of the Golden Age, highlighting how these images
were a way of materializing the affection and affection of the time and
how senders and recipients established a symbolic complicity through
them.
Key words: Representation, Romantic love, postcards, Golden Age.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-73

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�Jesús Gerardo Cervantes, Carlos Recio / La representación del amor romántico

Introducción
En el presente artículo el amor se presenta como un concepto
polisémico y socialmente construido a través de prácticas y
significados transmitidos en la socialización primaria y secundaria. A
partir de una plataforma teórica basada en el construccionismo social
y el interaccionismo simbólico, el artículo explora el concepto del
amor y profundiza, siguiendo a autores como Giddens, Hernández
(2014); Rodríguez y Rodríguez (2016) en el amor romántico.
Se observa que el amor romántico se caracteriza por la
idealización de la pareja, la unión mística y para toda la vida, la
aceptación de todo por amor, entre otros mitos. Se analiza la
representación del amor romántico en las tarjetas postales de la
Bella Época utilizadas en los primeros años del siglo XX como
medios para expresar afecto y cariño, especialmente en este tipo de
soportes editados en París, calificada como la “capital del amor”.
Estas postales, en particular, eran consideradas como un subgrupo
de la gran categoría de tarjetas conocidas como “de fantasía” y
presentaban imágenes de parejas enamoradas en poses teatrales y
estilizadas. Para preservar su privacidad, a menudo los remitentes
escribían mensajes en clave lo que permitía mantener oculto ante
ojos indiscretos lo que deseaban transmitir. Estas características se
abordan en este texto.
Las imágenes por lo regular consistían en fotografías directas
a partir de negativo o bien mediante la técnica de la fototipia,
fundamentalmente en blanco y negro. En muchas ocasiones eran
realzadas a la acuarela, y representaban la estética propia de la
Belle Époque en las poses, los vestuarios y los decorados. Sobre
las imágenes los editores agregaban ciertas leyendas impresas que
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-73

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

sugerían la naturaleza romántica de la supuesta relación entre la pareja
de modelos. Los remitentes, al escribir en el reverso de estos soportes
de cartoncillo, podían proyectar sus emociones sentimentales hacia
los destinatarios, a través de los personajes representados; y en ello,
entraba en juego las aspiraciones y complicidades propias de una
relación romántica.
Finalmente se concluye que las tarjetas de fantasía de
temas románticos representaban registros diferentes –iconográfico
y textual–, que bien podían reforzar el sentimiento afectivo o, en
ocasiones, guardar distancia entre la imagen presente y el manuscrito,
además de la posición en que era colocada la estampilla postal la cual
podría también ofrecer un mensaje implícito.
El amor
De acuerdo con Manrique (2009) el amor, lejos de ser un
concepto único, objetivo y transparente, es polisémico, variable y
contradictorio. Por esa razón, no se plantea una definición concreta,
sino una serie de conceptos –en ocasiones contradictorios entre sí–
para intentar caminar en la definición de un concepto tan complejo
como el amor.
Al amor comúnmente se le entiende como un sentimiento
que nace de una atracción, pero también es una construcción
social a través de la cual se sostienen gran parte de las relaciones
erótico-amorosas; un dispositivo social que establece una serie de
prácticas y significados en los cuales los individuos son adiestrados
(García, 2015), a través de socializaciones primarias, como la
familia y secundarias, como la escuela, los medios de comunicación,
grupos religiosos o cualquier otro grupo social al cual pertenezca
el individuo. Porque, tal como lo resume Sztajnszrajber (2020),
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-73

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�Jesús Gerardo Cervantes, Carlos Recio / La representación del amor romántico

amar es entrar en un dispositivo que establece, a priori, una serie de
conceptos y prácticas a seguir.
A través de las interacciones, el individuo construye sus
universos simbólicos, es decir, aprende y da significado a sus
concepciones de amor, las cuales también pudieran ser aprendidas,
expresadas y legitimadas a través de las imágenes con las que se
encuentra en sus interacciones cotidianas, como las postales
analizadas en este artículo, mismas que son, también, una forma de
representación cultural del amor.
En este sentido, Tenorio (2012) señala que los grupos sociales
a los cuales el individuo está adherido, determinan sus discursos y
prácticas en torno al amor –y a otros conceptos–, por lo cual, en
una relación amorosa no sólo intervienen los valores individuales
del sujeto, sino también los establecidos por los grupos sociales a los
que éste pertenece. De aquí, que las representaciones en productos
culturales, a través de las cuales se legitiman ideas y prácticas, sean
tan significativas en la construcción social del concepto de amor.
El amor puede entenderse como una construcción social
moldeada a partir de los universos simbólicos de un momento
histórico, geográfico, cultural, político y tecnológico determinado.
Hagene (2008) señala que las experiencias corporales y sensitivas
son determinantes en la construcción social del concepto de amor,
tanto como las narrativas populares a las que el individuo está
expuesto a lo largo de su vida, por lo tanto, el concepto del amor
es tan cambiante como la cultura misma. Además, señala, en el
amor heterosexual se presenta una reproducción desigual entre los
géneros, donde es común que las mujeres se vean subordinadas a
los hombres, situación constante a lo largo de la historia en muchas
sociedades.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-73

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Por otra parte, Fromm (1959) define al amor como una
actividad problemática para las sociedades contemporáneas, al
señalar que las personas, lejos de enfocarse en su propia capacidad
de amar y entregarse a otro, buscan ser amadas. De ahí que exista
la creencia de que entre más atractiva –en lo físico y/o en la
personalidad– sea una persona, más digna será de ser amada. Para
este autor, en las sociedades capitalistas y mercantilizadas –como la
actual– el amor se ha convertido en un producto más; la persona
espera recibir del otro con quien se relaciona de manera amorosa
igual o más de lo que da.
Desde la visión socioconstruccionista, el amor romántico
está presente en la cultura occidental, por lo menos, desde finales
del siglo XVIII, tomando fuerza en el siglo XIX, hasta nuestros días
y se ha representado –por lo tanto, legitimado– a través de diversos
productos artísticos y culturales, por ejemplo, en novelas como
María de Jorge Isaacs, Madame Bovary de Gustave Flaubert o Thèrese
Raquin, de Emile Zola.
Por otra parte, Ferry (2013) plantea que el amor en la
actualidad se asocia más a una forma de trascender y darle sentido
a la existencia, por encima de un concepto asociado al erotismo y la
intimidad.
Finalmente, el amor, lejos de ser un sentimiento o una
emoción, es un sistema de valoración que forma parte de un conjunto
de experiencias sostenidas en un elaborado sistema de creencias
y valores morales y estéticos; un sistema en el que interactúan
pensamiento, emoción y acción, donde se adoptan formas y
significaciones múltiples y, de cada individuo, surgen de una serie
de ideas, valores y prácticas que, en cada contexto dinámico, son
entendidas de manera distinta (Solomon, 1977; Esteban, 2007).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-73

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�Jesús Gerardo Cervantes, Carlos Recio / La representación del amor romántico

La definición reglamentada del amor
La Real Academia Española define el amor en varias acepciones, y
refiere el concepto no sólo en el ser humano sino incluso también en
los animales. De esta manera lo señala como un “Sentimiento intenso
del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita
y busca el encuentro y unión con otro ser”. En otra acepción lo
significa como el sentimiento “hacia otra persona que naturalmente
nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos
completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”.
En una tercera acepción refiere el concepto como un sentimiento
“de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo” y finalmente
como la tendencia “a la unión sexual”. Igualmente lo señala como
“Voluntad, consentimiento” o bien “Relaciones amorosas”, e
incluso como “Apetito sexual de los animales”. (https://dle.rae.es).
De esta manera, la Real Academia no distingue otros tipos
de amor fuera de tres conceptos, que señala: el “amor platónico”,
el “amor libre” o el “amor propio”1 Curiosamente no aparecen
conceptos como el “amor filial” o el “amor maternal”, entre otros.
Amor romántico
Platón ([385-370 a.C.], 2010), a través del diálogo de “El banquete”,
intenta definir las múltiples concepciones y expresiones en torno
al amor y lo define como un acto inherente al ser humano, que
se presenta en cualquier contexto donde éste se encuentre. En la
1 La RAE define el amor libre como las “acciones sexuales no reguladas”;
el amor platónico como “amor idealizado sin relación sexual”; y el amor
propio como “amor que alguien se profesa a sí mismo, y especialmente a su
prestigio” o bien “Afán de mejorar la propia actuación”. (https://dle.rae.es).

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-73

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

actualidad, diversos autores y diversas autoras (Rodríguez, 2017;
Rodríguez y Rodríguez, 2016; Pascual, 2016; Hernández, 2014; Ferry,
2013; Carmona,2011; Corona y Rodríguez, 2000; Giddens, 1998)
han caracterizado al amor en diversos tipos, ya que el concepto del
amor suele ser referido para innumerables fenómenos, y puede ser
dividido en tipos, con características diferenciadas.
Este texto se centra en el amor romántico, de manera que
se deja de lado a otros tipos de amor de pareja, como el amor
apasionado o el confluente, los cuales pueden tomar fuerza en una
etapa posterior del proceso sentimental. Asimismo, se dejan de lado
a otros tipos de amor como el fraternal, filial o materno.
El amor romántico se puede definir como un sentimiento a
través del cual se crean vínculos conyugales recíprocos y exclusivos
tanto afectiva como sexualmente (Hernández, 2014). Rodríguez y
Rodríguez (2016) agregan que el amor romántico se centra en la
idealización del amor enfocado en una sola persona, a la cual se
le considera única e inigualable, aspirando a la fusión o simbiosis
entre quienes conforman la pareja, con el objetivo de encontrar la
felicidad.
El amor romántico pareciera estar tan normalizado en
las sociedades actuales que se cree que este tipo de amor ha
acompañado siempre a la humanidad, sin embargo, Giddens (1998)
señala que éste nace apenas a finales del siglo XVIII asumiendo
uniones heterosexuales idealizadas y pensadas para toda la
vida. Ideales morales del cristianismo que, según el autor, en la
actualidad y conforme avanzan las sociedades, se han fragmentado,
especialmente desde la presión de los movimientos feministas, en
los cuales se ha luchado por la deconstrucción o, en algunos casos,
la eliminación del amor romántico puesto que es considerado por
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�Jesús Gerardo Cervantes, Carlos Recio / La representación del amor romántico

algunas autoras (Hagene, 2008; Butler, 2006) como una forma de
amor desigual donde las mujeres son subordinadas a los hombres.
Rodríguez (2017) señala que el amor romántico se sostiene
en una serie de mitos entre los que destacan la imposibilidad de
poner límites al amor; la renuncia a cualquier cosa por amor; la
justificación de cualquier acto siempre que sea por amor, incluyendo
los actos violentos; el amor que da todo sin esperar nada a cambio;
existir por y para el ser amado; asumir que cuando se está en pareja
todas las necesidades afectivas del individuo están cubiertas; el
amor de verdad se encuentra en una sola persona, con la que se
está destinado a estar; las mujeres, al ser el pilar fundamental de la
familia, deben estar dispuestas al sacrificio de cualquier cosa por
la persona amada; el amor romántico es la máxima aspiración de
una chica buena y; ante el desamor no hay acciones equivocadas
o violentas, siempre y cuando lo que se busque sea recuperar a la
persona amada.
Estos y otros tantos mitos que se enmarcan en la idea
del amor romántico se presentan como verdades absolutas e
incuestionables resistentes al cambio (Rodríguez, 2017). En este
sentido, Pascual (2016) encuentra problemáticos algunos de los
mitos puesto que su asimilación genera incapacidad de reconocer las
posibles violencias entre quienes viven la relación. La autora agrega
que el amor romántico asocia el encuentro de la persona amada
con la felicidad. De manera que dentro del amor romántico se cree
imposible aspirar a la felicidad si no se está en pareja. Por eso, el
amor romántico parece que se concentra en una búsqueda: la de la
persona indicada, ese amor verdadero que una vez encontrándolo,
conducirá a la felicidad.
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El amor como una búsqueda.
Una de las características del amor romántico es que su ejercicio
se centra en la búsqueda de ese ser especial, único, al que se le
amará para toda la vida, y no como una facultad o capacidad del ser
humano, como lo señalaba Fromm, (1959).
La búsqueda de ese ser especial y único es ilustrado por
Platón ([385-370 a.C.], 2010), en el diálogo de El banquete a través
del mito fundacional de la separación de los seres dobles, donde
señala que, en tiempos primitivos, los humanos eran seres dobles: de
dos cabezas, cuatro piernas y cuatro brazos. Era una raza fuerte pero
orgullosa y atrevida; un día intentaron escalar al sitio de los Dioses.
Por ello, Júpiter, con el objetivo de disminuirlos, lanzó un rayo que
los partió en dos, condenándolos a la búsqueda de su otra mitad para
sentirse complementados. Así, el mito de la separación de los seres
dobles es uno de los primeros indicios del entendimiento del amor
como la búsqueda de una persona –y sólo una, única y especial– que
complementará al individuo.
Caruso ([1979], 2016) establece dos formas de amor: el egoísta
y el que acepta al ser amado. El egoísta ve al ser amado como un objeto
al cual poseer e incorporarle a sí mismo, a diferencia de quien acepta al
ser amado, quien se relaciona con el otro tal y como es. Sztajnszrajber
(2020) hace una relectura del amor egoísta de Caruso en la actualidad
y lo define como la expansión del individuo que centra su atención
en la posesión de otro idealizado. Lo problemático de la búsqueda de
un ser ideal es que se esfuerza en adaptar y manipular la identidad del
otro hasta que sea lo más cercano a ese ideal.
En este sentido, Fromm (1959) señala que el gran problema
del amor es pensar que se trata de la búsqueda de alguien y que,
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�Jesús Gerardo Cervantes, Carlos Recio / La representación del amor romántico

una vez que el individuo llegue a encontrarse con ese alguien, todo
puede resolverse en el terreno de lo amoroso y de la felicidad. Un
planteamiento romántico y mágico en torno al amor.
La mercantilización en el amor.
Otra de las características del amor romántico es la mercantilización.
Fromm (1959) señala que en una sociedad mercantilizada el amor
no es inmune, pues las personas buscan un intercambio favorable
en términos de atracción y deseo, lo que les hace enfocarse en ser
personas más atractivas y deseables para los otros, con el objetivo
de conseguir la persona más atrayente posible a su alcance. Con
ello existe un alejamiento respecto a lo que el autor considera más
importante: enfocarse en su propia capacidad de amar.
Ese objetivo de ser más atractivo y deseable ante los otros
pudiera asociarse a la belleza. Para Carrit ([1948] 1974) la belleza
es el conjunto de elementos que combinan armoniosamente en
proporciones adecuadas que resultan agradables a la vista, el oído y
la imaginación. La belleza depende, siempre, del contexto cultural
desde el cual se le sitúe; no es posible hablar de una belleza universal,
ya que la idea de belleza de cada individuo está determinada al
contexto cultural donde se encuentre, sin dejar de lado la hegemonía
etnocéntrica que determina a través de los productos culturales –cine,
televisión, música, etc.– qué es atractivo, estético o bello y qué no. Las
tarjetas postales aquí analizadas son, también, una forma etnocéntrica
de definir qué es atractivo.
Materialización metafórica del amor
En la tradición de la sabiduría popular los tipos de amor refieren a
percepciones distintas entre dos personas que se atraen, algunos de
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los cuales han sido materializados en forma simbólica. Tal es el caso
los corazones rojos, estilizados, en torno al día de San Valentín, como
una forma de amor sensible y tierno. En los emoticones utilizados en
las redes sociales existe una forma estilizada e invariable de corazones
para representar el amor o la aceptación respecto a un mensaje
o estímulo. Así, el corazón rojo significa “me encanta”, el corazón
blanco representa un sentimiento puro de afecto, como el corazón
negro puede aludir al luto o a una relación de admiración, entre otros.
A partir del emblema del corazón como símbolo del amor,
en los jardines del Castillo de Villandry en Francia hay un conjunto
de cuatro cuadros denominado “El jardín del amor”: En él existen
divisiones de plantas, cada uno de los cuales integra varias imágenes
de corazones con diferentes diseños. Estas estructuras vegetales
de inspiración andaluza forman diseños geométricos. Uno de ellos
representa “El amor tierno”, y está presente en corazones que se
simbolizan en forma las máscaras del tipo como el que utilizaban
las personas durante los bailes sobre los ojos y que permitían
conversaciones tanto serias como ligeras. El segundo cuadro
corresponde al “amor apasionado”, el cual se representa por medio
de corazones rotos por el sentimiento de ardor sentimental: los
arbustos se entrelazan y forman un laberinto que evoca el torbellino
de la pasión. Un tercer cuadro corresponde al “amor voluble” y
representa la ligereza de los sentimientos; en las esquinas, los arbustos
forman los cuernos del amor no correspondido, y en el centro, las
cartas de amor que los amantes intercambiaban. Finalmente, en el
jardín que hace referencia al “amor trágico”, los dibujos representan
hojas de puñal y espadas como las utilizadas en los duelos debido
a las rivalidades amorosas. Adicionalmente, en estos jardines hay
también una carga simbólica de los colores. Así, por ejemplo, en el
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�Jesús Gerardo Cervantes, Carlos Recio / La representación del amor romántico

jardín del “amor voluble” el color dominante es el amarillo, símbolo
del amor traicionado. Y en la división del “amor trágico”, las flores
del verano son rojas, como un emblema de la sangre derramada
durante las batallas sentimentales. (https://www.chateauvillandry.fr)
La representación del amor romántico en las tarjetas de
fantasía de la Época de Oro
Generalidades de las tarjetas de fantasía de principios del siglo XX
En los primeros años del siglo XX tuvo lugar en Francia el inicio de
las tarjetas denominadas de fantasía. Tuvieron un gran desarrollo en el
periodo denominado La Bella Época, periodo que tuvo lugar a partir
de la Segunda Revolución Industrial. Su utilización continuó hasta
la década de 1950. La tarjeta postal ilustrada, iniciada en los últimos
años del siglo XIX tuvo muy pronto como imagen la fotografía, que
rápidamente suplió a la técnica de la cromolitografía.
La fotografía, señalaba Walter Benjamin, es “un mundo
pequeño” (Benjamin en Sontag, 1980). A partir de esa idea es posible
considerar que la foto de ilusión o de fantasía es la miniaturización
de un aspecto particular del mundo que sugiere una realidad ideal.
Las imágenes de este género tenían distintas variantes; desde
mostrar escenas idílicas de la vida cotidiana, hasta algunas a manera
de collages que integraban fotos y dibujos, como niños con diseños
en los que se les agregaba en los brazos un trébol o una herradura,
como símbolos de deseos de buena suerte. Otras tarjetas hacían
alusión a fechas especiales como el poisson d’avril (el “pescado de
abril”), refiriendo en ellas las bromas realizadas poco antes del inicio
de la Cuaresma. De igual manera había postales utilizadas para enviar
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

saludos en periodos como la Navidad o el Año Nuevo. Finalmente,
en las que estaban representadas escenas de amor.
En estas tarjetas eran comunes las poses afectadas y los
retoques sobre la imagen a fin de transmitir una idea. La notable
manipulación por medio de elementos agregados a manera de
collage, marcas con carboncillo o bien detalles coloreados a la
acuarela, no parecía importar mucho a los consumidores, habituados
a una cantidad limitada de estímulos visuales más allá de la realidad
empírica. La fotografía como medio de comunicación tenía pocos
años de haber sido popularizada y la invención del cine también era
reciente.
A principios del siglo XX, los estudios de los fotógrafos
profesionales estaban ubicados en las partes altas de los edificios,
situación que permitía un mejor aprovechamiento de la luz solar, que
atravesaba las ventanas y claraboyas. Los espacios eran pequeños,
angostos y por lo general disponían de distintos fondos o telones, en
ocasiones, neutros o bien pintados a mano representando paisajes
bucólicos o urbanos, lo que daba una ingenua ilusión de profundidad.
Por lo regular los modelos que posaban para las imágenes de
fantasía trabajaban con base en contratos con los fotógrafos o casas
productoras de tarjetas.
La técnica prevaleciente en las postales eran el blanco y
negro, producto de las limitaciones técnicas (el color se popularizaría
hasta mediados del siglo XX). Esta condicionante permitía una
lectura particular por parte del espectador quien tenía que poner en
juego un proceso mental para interpretar los colores abstraídos en la
imagen. No obstante, el blanco y negro permitía al lector orientar su
atención más a las expresiones en los modelos y escenografías que a
la descripción clara del aspecto de la realidad representada.
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�Jesús Gerardo Cervantes, Carlos Recio / La representación del amor romántico

En el momento de su circulación, las tarjetas integraban un
mensaje escrito, redactado por el remitente y uno iconográfico, y
estaban destinadas a ser consumidas de manera casi inmediata. Por
lo regular, los destinatarios de este tipo de imágenes, las conservaban
en algún lugar privado, como una caja de metal o madera o el
cajón de un mueble, o bien, en los álbumes familiares. Este tipo de
cuadernos habían sido creados en la década de 1860, bajo el imperio
de Napoleón III con el fin de resguardar fotografías familiares; pero
desde fines del siglo XIX también fueron utilizados para tarjetas
postales, principalmente de fantasía, tanto en formato francés como
italiano, con elegantes cubiertas estilo art nouveau.
En ocasiones, sobre las postales eran adheridos determinados
elementos reales como pequeñas plumas de aves o flores. Esto les
daba un valor adicional: el de una reliquia. Estas evidencias podrían
relacionarse con la idea de Benjamin (1936) del aura: esa sensación
de la experiencia de lo irrepetible, la plenitud del aquí y ahora.
El amor romántico en las tarjetas de fantasía de la Época de Oro
Las tarjetas postales ilustradas que hacían referencia a relaciones
sentimentales fueron especialmente producidas en París, considerada
desde entonces “la capital del amor”. Muy pronto se distribuyeron
en todo el mundo. Se trata de imágenes realizadas en estudio en
blanco y negro, producidas por fotógrafos profesionales cuyo
objetivo era la venta como tarjeta postal para intercambiar mensajes
de afecto, cariño o amor. Era muy común que apareciera una pareja
de enamorados abrazándose, o bien a punto de besarse, o bien
mirándose a los ojos, en actitudes siempre de galantería por parte del
hombre y seducción por parte de la mujer. Para darles la sensación
de un mayor realismo, muchas veces retocadas a la acuarela.
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En esas imágenes que representaban parejas de enamorados,
los modelos aparecen en poses artificiales a partir de las cuales los
compradores podrían asumir una proyección personal como si esa
pareja les representara a ellos mismos. En muchas ocasiones las imágenes
resultaban ajenas al texto escrito por el remitente. En esa distancia
entre la imagen y el texto manuscrito, la imagen era una mera
ilustración que resultaba, finalmente, neutra.
Dado que las postales podían ser vistas por todas las personas
por las que pasaran –desde el personal de correo, hasta familiares o
amigos– los remitentes en ocasiones se las ingeniaban para escribir
mensajes en clave, en ambos sentidos del soporte: una parte del
texto en forma vertical y sobre él otra parte en forma horizontal.
En muchas ocasiones las imágenes eran retocadas mediante
colores de tonos apastelados o algo vivos con la intención de dar
una idea de mayor veracidad, aunque sólo reforzaban el proceso
ilusorio.
La cantidad de imágenes de enamorados fue enorme. En
Francia existieron una gran diversidad de productores y el mercado
en el cual se distribuyeron alcanzó diversos países.
En las poses de los modelos, los roles de hombre y mujer
aparecen claramente diferenciados.
La representación de los mitos del amor romántico que
señala Rodríguez (2017) y Pascual (2016) estaban presentes en
las tarjetas de fantasía, tales como: la asociación del amor con la
felicidad, el amor incondicional, la renuncia a todo por amor, el
amor como máxima aspiración –en especial en las mujeres–, la
imposibilidad de poner límites al amor, la existencia por y para el ser
amado y la exclusividad erótica y sentimental. Además de reproducir
los roles de género establecidos en el cortejo del amor romántico:
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las mujeres como seductoras pasivas esperando la acción de los
hombres, quienes tomaban la decisión de acercarse, o no, a ellas.
Asimismo, se representaban –sobre todo– parejas bellas, jóvenes y
heterosexuales.
La materialidad de las postales
Este tipo de tarjetas por lo general estaban impresas en blanco y
negro y la mayoría coloreadas a la acuarela. No obstante, en los
primeros años del siglo XX también existían imágenes en cianotipo,
es decir, en tonos azules o bien con virajes a tonos rosas, sobre todo
en años posteriores a 1910. En las imágenes coloreadas a la acuarela,
era común marcar detalles en los rostros, flores en los vestidos o
algunos otros adornos. Había series en las que se reproducía un
mismo modelo en distintas postales a manera de contar una historia.
Las dimensiones de estas fotografías eran de 4 x 6 pulgadas,
es decir, la misma que las tarjetas postales tradicionales. Este formato
les permitía ser fácilmente colocadas en álbumes.
Por lo regular las postales eran enviadas por correo sin un
sobre. Debido entonces a la imposibilidad de proteger los mensajes,
ante las vistas indiscretas, algunos enamorados hacían uso de ciertas
tretas como escribir en clave, empleando códigos secretos como
utilizar números en vez de letras, utilizar el espacio del reverso
mediante una parte escrita horizontalmente y otra verticalmente
para lograr un entramado de palabras como un curioso enrejado o
entramado difícil de leer.
Los tirajes de la mayoría de las fotografías eran realizados
a partir de negativos directos ya fuera en vidrio o en celuloide por
medio de contacto es decir sin el uso de una ampliadora. Esto
les daba una gran calidad. Además, algunas postales de este tipo
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también eran impresas mediante el sistema de la fototipia, también
en blanco y negro. De manera regular, los editores se acostumbraban
a insertar en la parte baja de la imagen un pequeño monograma
con sus iniciales. Entre ellos es posible mencionar a editores que
firmaban como PC, AN, PA, sin que su nombre fuera propiamente
revelado, o bien, un pequeño emblema que les distinguía a la casa
distribuidora de las tarjetas, como un trébol, una estrella de David,
una paloma, o una paleta de pintura.
El tiraje tenía un mínimo de 300 ejemplares, un número que
lo volvía rentable, y un máximo de varios miles. La distribución de
las tarjetas por parte de los editores y comerciantes podía llegar a
otros países y era común que en esos lugares, como México, fuera
una práctica habitual.
Aspectos estéticos
La tarjeta postal de fantasía podía servir como mera ilustración, o
bien, como un mecanismo tendiente a sugerir una idea. Es decir, la
representación del amor romántico en la imagen cumplía el propósito
de enviar un mensaje de afecto, materializado en una imagen que
podría ser considerada neutra. Las poses podían parecer sugerentes,
pero por lo general no dejaban de ser afectadas, teatralizadas y, a fin
de cuentas, algo frías, asépticas, lo que pudiera hacerles comparables
a esculturas del periodo neoclásico. De alguna manera reflejaban
los conceptos estéticos de la Bella Época, tanto en los parámetros de
belleza, como la moda de vestidos y accesorios prevaleciente.
Además, los fondos de los estudios fotográficos eran utilizados
para reafirmar la presencia de los modelos y no confundirla con los
escenarios. Prácticamente no hay tarjetas de fantasía en situación, es
decir, que correspondan a espacios libres o lugares privados.
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Las leyendas que acompañaban las fotografías eran
sugerentes “El beso”, “Agradable sorpresa”, “Dulces momentos”.
Y en ocasiones las parejas eran acompañadas con un objeto que
reafirmaba la frase impresa sobre el soporte, como “Termómetro
del amor”, en el que una pareja, en la que el hombre galantemente
está a punto de besar en la mejilla a una mujer, aparece con un gran
termómetro que dice “30 muy cálido”.
En ocasiones, las tarjetas postales en serie, las cuales eran
enviadas en intervalos regulares, creaban cierto suspenso. Por
ejemplo, una serie denominada “La Margarita”, que consistía en
cinco imágenes diferentes a lo largo de las cuales una mujer deshojaba
una flor de este tipo, aparecían las siguientes leyendas impresas: “1.
Él me ama… 2. …Un poco, 3. …Mucho, 4. …Apasionadamente,
5. …Nada”. Sobre estas frases están retratadas dos mujeres, una de
ellas representando seguramente al soldado ausente por encontrarse
en el frente durante ese tiempo de la Primera Guerra, junto a la otra
joven que deshoja la flor. (Imágenes reproducidas en Kyrou, 1966)
La complicidad y lo aspiracional en el uso de las
postales de fantasía
Los mensajes escritos por los remitentes podían consistir en saludos
comunes, o bien reflejar formas de afecto, de cariño e incluso de
despecho. Eventualmente el texto que acompañaba a la imagen
enfatizaba lo presentado en la imagen, pero podía no tener ninguna
relación.
Los personajes captados en estudio aparecen ubicados en
un espacio determinado, un lugar específico, pero al mismo tiempo
pueden parecer localizados fuera de él, debido a que la decoración
presenta un paisaje simulado, idealizado.
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A partir de la representación del amor romántico en las
tarjetas postales de fantasía hay una apropiación simbólica por
parte de los espectadores respecto a los modelos; se establece la
relación como si los personajes representados fueran efectivamente el remitente y
su destinatario. Si bien se trata de un proceso aspiracional, en realidad
no va más allá de un truco reconocido, una especie de complicidad
entre el remitente y destinatario.
Entre la imagen y el texto manuscrito, es común que se trate
de registros diferenciados. La fotografía representa una escena ideal,
de personajes ajenos, lejanos a quienes envían y reciben las tarjetas.
Otro elemento importante en las tarjetas de fantasía era la
posición del timbre ya fuera sobre la imagen –generalmente a la
derecha o izquierda del ángulo superior–, o bien en el reverso.2 Eso
significaba un mensaje adicional que acentuaba la complicidad entre
la pareja.
De esta manera Bourgeois y Melot (1983) señalan que
una estampilla colocada inclinada hacia la izquierda significaba
“amistad”; una inclinada hacia la derecha quería decir “Mi cariño”;
una colocada al derecho –con los pies hacia abajo– significaba “le
amo”; y colocada al revés, con la parte baja hacia arriba quería decir
“un beso”; y una inclinada y al revés quería decir “amor profundo”.
El corpus
Las tarjetas postales que se analizarán corresponden a ejemplares
obtenidos en distintos bazares, ferias y por medio del comercio
2 Los timbres se colocaban en el frente de todas las tarjetas postales antes
de 1904, debido a que el reverso estaba destinado únicamente a la dirección
del destinatario. A partir ese año, la Unión Postal Universal acordó dividir el
reverso en dos partes: una para el mensaje de remitente y la otra parte para la
dirección del destinatario y la estampilla (Recio, 2022).
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electrónico. La mayoría fueron producidas en Francia, pero muchas
utilizadas en diferentes países en el periodo en el que estuvieron
circulando. Se trata de cuatro tarjetas individuales en dos de las cuales
aparecen como modelos un militar francés en uniforme (uno con quepí
otro con gorro liso militar) junto a una mujer, ambas de cabello algo
rizado; otra de un enamorado al pie de un balcón ofreciendo flores a
su amada; y una más en que aparece una pareja de jóvenes hacia 1920
al inicio de la época conocida como Los Años Locos. Además de una
serie de tres tarjetas en que se narra la historia de amor de dos jóvenes.
Análisis
La primera tarjeta, editada como tarjeta fotográfica, es en blanco
y negro, y fue editada por A. Noyer bajo el emblema de “Patrioric
1073”, Figura 1. Patriotic 1073. Tienen un fondo neutro. En ella
los roles masculino y femenino están claramente remarcados. En
efecto, cada uno de los dos personajes tiene atributos de cada género
claramente diferenciados. El hombre es un militar con uniforme y
con bigote. La mujer lleva el cabello algo corto y un vestido vaporoso.
Ella posa su mano sobre el hombro del personaje y ambos se besan
suavemente. La identificación del espectador se da por la distancia
simbólica que les separa de ellos, pues se trata de una imagen en
medio primer plano. La leyenda “Autant de pris sur l’ennemi”
(También podría ser tomado por el enemigo), hace referencia a la Primera
Guerra Mundial, pues la imagen fue realizada durante ese periodo.
De esta manera el mensaje hace referencia tanto al amor que los une
“Mi querido amorcito querido […] ahora no tengo más que una sola
idea, la de abrazarte lo más pronto posible y demostrarte cuánto te
quiero […]” como a su situación articular en el frente militar “por lo
pronto estamos todavía a salvo”.
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Una de las características fundamentales del amor romántico
es que, según Hagene (2008) los roles de género en el cortejo –
el hombre toma la iniciativa y la mujer se resiste levemente a esa
iniciativa– y las expresiones de género –formas de vestir, largo y
acomodo del cabello, maquillaje, entre otros– están claramente
identificadas. En esta tarjeta no hay una resistencia ante estos roles
y expresiones de género, todo lo contrario, son roles y expresiones
netamente románticas.
Figura 1
Patriotic 1073

La segunda imagen Figura 2. Suzy 568. representa también
la pareja de un militar y una joven mujer. Esta vez la toma es en
plano completo, aunque los personajes se encuentran sentados. Ella
tiene un ramo de rosas en su mano y mira hacia un lugar indefinido
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mientras él le mira amorosamente. El fondo es un telón pintado
con un arco de forma neogótica y un atardecer sobre un lago en el
plano posterior. La imagen editada por Chipault en Boulogne sur
Seine tiene el emblema de Suzy y el número 568. La idea general de
la imagen es de melancolía, tanto por el paisaje del fondo como por
los colores pálidos de los vestuarios, el uniforme azul grisáceo y la
de la joven color violeta. En la fotografía es el hombre quien parece
seducir a la mujer la cual sonríe a manera de complicidad, aunque no
lo observa. La leyenda al pie señala “El corazón no puede callarse,
cuando el amor es sincero”.
Nuevamente se define el cortejo, tal como lo plantea Hagene
(2008), con roles de género preestablecidos, donde él es quien toma
la iniciativa. Además, ubica un elemento característico del amor
romántico: el corazón como símbolo del amor.
Figura 2
Suzy 568

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En la tercera postal-foto Figura 3. Acción de cortejo. la atmósfera
es más bucólica y la imagen representa la acción del cortejo. La mujer
se encuentra de pie en un balcón algo superior al nivel del piso y el
hombre extiende sus brazos hacia ella como si acabara de ofrecerle
el ramo de flores que tiene en sus manos la joven. La atmósfera
es un tanto onírica debido al excesivo retoque de la imagen con
carboncillo y el realce a color por medio de acuarela en tonos verdes,
rosas y rojos del follaje y de las enredaderas que suben a lo largo
del muro. El hombre va vestido con traje oscuro y la mujer con un
vestido naranja. El mensaje manuscrito, redactado por un joven de
nombre Léan a la señorita Marcelle Morizot sólo señala “Una buena
y feliz fiesta”. De manera que el mensaje amoroso de la imagen
parece diluirse con un texto neutro, que pudiera, no obstante,
disfrazar una eventual atracción sentimental.
Figura 3
Acción de cortejo

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Aunque al mensaje escrito en la postal no se le pueda instalar
dentro del amor romántico, la postal-foto sí, puesto que representa
el cortejo romántico antes citado (Rodríguez, 2017; Hagene, 2008)
y las características oníricas de la postal parecieran coincidir con el
amor idealizado, una de las características del amor romántico que
señala Hernández (2014).
Todo ello pone en evidencia el amor romántico como una
forma en que parece perderse el sentido de la realidad para entrar
en una lógica de ensueño y romanticismo, idea patente por el paisaje
de campo nocturno de una mansión frente a un lago y a un árbol de
aspecto sombrío, reproduciendo la idealización del amor romántico,
descrita por Hernández (2014).
Figura 4
A. Noyer 2879

Un quinto elemento de análisis consiste en tres tarjetas
postales que son tituladas como Mireille y editadas por la compañía
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E. L D., de Paris, Figura 5. Mireille. Se trata de un conjunto de un
gran grupo de más de 200 series diferentes. Sin embargo, en este
artículo se rescataron tres de ellas. La técnica con la que fueron
impresas las imágenes es “bromuro bisódico en oro”, es decir,
fotografías directas con bordes dorados. La serie trata de cómo
el amor puede sobrepasar la muerte. En las tres fotografías posan
una pareja de jóvenes, el hombre más alto que la mujer, siempre en
tomas de planos completos, en un ambiente bucólico, pues ellos
portan vestuarios típicos de las zonas rurales de Francia.
El grupo de imágenes inicia con el cortejo; la primera una
mujer camina por la calle –que es un escenario de estudio– con
una canasta y bajo ella está inscrita la leyenda “Ven a ayudarme
a colocar en mi cabeza esta canasta” –una canasta con lo que
parecen ser ramos de parra–, para indicar que pide ayuda al joven.
La segunda imagen el hombre dice “Mireille a su lado yo pasaría
mi vida”. Después de varias imágenes en que la mujer debe o no
decidirse por el amor de Vincent le dice “Amigo Vincent, ¿conoces
el proverbio? Cuando encuentran los dos un nido en la morera, se
deben casar antes de que termine el año”. Pero la mujer muere
antes diciendo “¡Aquí están!... ¡Aquí están!... ¡Su dulce voz me
llama! ¡El cielo es azul!... ¡La onda brilla!... y la góndola piadosa,
me lleva al paraíso! ¡Adiós Vicente…Adiós…” A lo que Vincent
contesta: “Oh muerte! Llévame con ella a la tumba”. De esta
manera los dos aparecen finalmente frente al altar. Ambos con las
manos en actitud de rezo, unidos más allá de la muerte. De esta
manera enfatiza un espíritu romántico, no sólo por el ambiente
rural en el que se desarrolla la historia sino también por el final
trágico, que a fin de cuentas lleva a superar los más temibles
obstáculos para lograr el amor.
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Esta serie de tarjetas ilustra el mito del amor eterno
(Rodríguez, 2017), instalado en el amor romántico y lo lleva más allá
de la muerte. Ubica una existencia después de la muerte y al amor de
su vida acompañándole a ese otro escenario post mortem.
Si bien, en el ritual de matrimonio, perteneciente al amor
romántico, se plantea un hasta que la muerte los separe, como una
forma de darle validez al amor, en este caso, pareciera tomar fuerza
el concepto de eternidad en el amor, idea instalada en los valores
cristianos que, como señala Giddens (1998), destaca el de la vida
después de la muerte.
Figura 5
Mireille

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Conclusión
A partir de las distintas dimensiones del amor es posible comprender
que, en general, se trata de un sentimiento que implica aproximaciones
diferenciadas entre dos personas o más, de acuerdo con la distancia
simbólica que pueda existir entre ellas. Al ser materializado en
soportes como las tarjetas postales de fantasía de la Época de Oro,
el amor romántico era puesto en evidencia a través del proceso de
comunicación entre dos personas entre las cuales podría haber un
sentimiento de atracción ya fuera unilateral o mutua. Estos soportes
de comunicación visual, distribuidos tanto en Europa como en otros
países del mundo occidental, representaron los modelos uniformes
de la belleza y la moda de la época.
Entre los usuarios de las postales llegó a existir un proceso
aspiracional en el cual los modelos retratados eran asumidos como
sujetos ideales, con los cuales los usuarios podrían identificarse o
bien representar la materialización de un determinado sentimiento
amoroso. En este tipo de postales, los registros iconográficos y
textuales conformaban un mensaje integral en el que la imagen
podía llegar a decir lo que no alcanzaban a expresar las palabras. En
las tarjetas de fantasía referentes al amor romántico, la información
referencial, expresada a través de la imagen y el texto escrito por los
remitentes, en suma, ponían en evidencia ya fuera formas de cortejo,
de reafirmación del amor, o incluso de despecho.
En conclusión, este artículo ha explorado la representación
del amor romántico en las tarjetas de fantasía de la Época de Oro, que
abarca los años 1900-1921. A través de un enfoque teórico basado
en el construccionismo social y el interaccionismo simbólico, se
analizó cómo estas tarjetas postales capturaban la estética y los mitos
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del amor romántico de la Belle Époque, destacando la idealización
de la pareja, la unión mística entre hombre y mujer, la aceptación
incondicional del otro, la asociación del amor con la felicidad, la
renuncia a todo por amor, la imposibilidad de poner límites al amor
y otros mitos relacionados con este tipo de amor.
Se reconoce que el amor romántico es un concepto
socialmente construido que se ha transformado a lo largo del tiempo
y que nació en el siglo XVIII, influenciado por ideales morales
cristianos que han evolucionado con el tiempo, especialmente bajo
la presión de movimientos feministas, a través de los cuales se han
visibilizado las desigualdades entre géneros en una relación amorosa
y, a la par, se han propuesto otras formas de relacionarse más justas
para los géneros, entre las que destacan el amor confluente, definido
por Carmona (2011) como una evolución del amor romántico a
relaciones más justas, abiertas y negociadas.
Estas postales presentaban imágenes de parejas enamoradas
en poses teatrales y estilizadas, a menudo realzadas con colores
suaves para darles un mayor realismo. Los remitentes solían escribir
mensajes en clave para ocultar sus emociones y pensamientos, ya
que las tarjetas podían ser vistas por muchas personas en el camino
hacia su destinatario.
En las tarjetas postales de fantasía los roles de género
tradicionales en el cortejo del amor romántico, eran representados
con claridad: las mujeres aparecen como seductoras pasivas y
hombres tomando la iniciativa en el cortejo.
Se observa una complicidad entre remitentes y destinatarios
al proyectar sus emociones sentimentales en los personajes
representados en las tarjetas de fantasía, a pesar de que las imágenes
podían resultar ajenas a los mensajes escritos. La posición de las
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estampillas o sellos postales en las tarjetas, también añadía un
mensaje adicional que acentuaba la complicidad entre las parejas.
En las tarjetas postales analizadas se identifican ejemplos
que representan el amor romántico en distintos contextos y
atmósferas, donde destacan el cortejo, la melancolía y la superación
de obstáculos para lograr el amor verdadero.
Finalmente, el artículo ofrece una visión detallada de cómo
se representaba el amor romántico en las tarjetas de fantasía de
la Belle Époque, destacando la evolución de este concepto y los
mitos asociados, así como la importancia de la complicidad y la
materialización metafórica del amor en estas representaciones
visuales. Estas postales de la Época de Oro ofrecen una ventana
fascinante a la representación del amor romántico durante ese
período, al capturar tanto los ideales como los mitos asociados con
el amor en ese tiempo, a través de imágenes y mensajes escritos en
las tarjetas postales que ofrecen una visión única de la expresión del
afecto y el cariño.
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�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

La nueva novela: escritura y borradura infinita
La nueva novela: writing and infinite erasure
Gonzalo Rojas Canouet
Universidad Academia de Humanismo Cristiano
Santiago de Chile
grcanouet@gmail.com

Resumen. Este artículo propone leer La nueva novela de Juan Luis
Martínez desde su condición experimental a través de las nociones de
borradura y escritura infinita. Por lo anterior, habrán tres secciones de
análisis referidos como relatos, discursos y material textual de la obra de
Martinez para dar secuencia argumental, vinculando elementos teóricos
de Derrida y Deleuze y así sistematizar una simetría entre lo experimental
de la escritura del mencionado libro con algunas operaciones rizomáticas
y desconstructivas.
Palabras clave: Poesía chilena- Borradura- Flujo escritural
Abstract. This article proposes to read Juan Luis Martínez’s new novel
from its experimental condition through the notions of erasure and infinite
writing. Due to the above, there will be three sections of analysis referred
to as stories, speeches and textual material of the work of Martinez to give
a plot sequence, linking theoretical elements of Derrida and Deleuze and
thus systematize a symmetry between the experimental of the writing of
the mentioned book with some rhizomatic and deconstructive operations.
Keywords: Chilean poetry- Erasure- Scriptural flow

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Relatos descompuestos
Los textos publicados por Juan Luis Martínez, a la fecha, son La
Nueva Novela (1977), La Poesía Chilena (1978), un texto inédito
“El silencio de la trizadura” y Poemas del otro (Santiago, Ediciones
Universidad Diego Portales, 2003). En el año 2016, Ediciones
Archivo reeditó los dos primeros. El discurso poético, en cada
expresión es concebido a través del principio de multiplicidad del
rizoma. La portada, las contratapas, las solapas, el colofón y el
epígrafe son construcciones incluidas para distintos temas a tratar.
Además de su incorporación de materiales gráficos, objetos y efectos
de diseño que en su totalidad constituye un corpus multiforme. Es
decir, se está en presencia de un libro-objeto. Desde el plano del
sujeto, la construcción de textos y objetos se presenta como un
collage, un artesanado que instala fragmentos de muchas miradas a
punto de constituirse. Todos estos fragmentos o miradas están en
constante resemiotización (la posible constitución del sujeto en un
significado o significados posibles), finalmente, para crear muchas
representaciones (semántica). Esta estrategia escritural es la entrega
de distintas modulaciones de entrada a la lectura; por lo tanto, este
aspecto se podría deducir como una herencia de las vanguardias
históricas en la unión de elementos verbales con los no verbales.
Por otro lado, se observa la idea de sujeto como la
representación y alegoría en distintos personajes ubicados en el texto
(la llamada transparencia del ser, un onthos que habla). Lo anterior,
se da en la negación de un yo monolítico y único: es lo que Deleuze
y Guattari explican como principio de ruptura asignificante, es decir,
“no hay imitación ni semejanza, sino surgimiento, a partir de dos
series heterogéneas, de una línea de fuga compuesta de un rizoma
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común que ya no puede ser atribuido ni sometido a significante
alguno”. Ejemplo: “Si la Transparencia se observara a sí misma/
¿Qué observaría?// Si la Transparencia se observara a sí misma/
¿Qué observaría?// La Transparencia no podrá nunca observarse
a sí misma” (39,40, 41,42). En la misma línea la utilización de un
personaje como Jean Tardieu y el gato Cheshire: este juego entre
ambos se basa en la metáfora del espejo (“¿Qué hay al otro lado?”)
representado en Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol. Aquí
muestra la imposibilidad de separar las dicotomías “Todo es real”
(André Bretón) versus “Nada es real” (Sotoba Komachi), es decir, el
texto de Martínez es un vaivén entre estas dos maneras de concebir lo
real: una escritura escéptica en donde la existencia del sujeto queda en
estado de vibración. Que no está fijo ni quiere estarlo. Una conciencia
de saber que no está el conocimiento de la realidad, ni dentro ni fuera
de sí. O puede estar en ambos lados. Eso aquí no es una complicación
de dónde está el conocimiento, sino que es un juego: entra a plantear
a la escritura poética genera un espacio capaz de borrar la certeza
e instalar la duda: potencial constante de búsqueda de sí mismo.
Es decir, se podría pensar la escritura como laberinto, imagen que
es construida en la tradición de la literatura moderna: el sujeto que
escribe o la propuesta sobre el acceso al conocimiento está basado
en el juego de la incertidumbre, más que de la verificación de lo real
como una meta certera. Al interior del texto, a pesar de dicho vaivén
escritural, esta realidad- sea como sea- es perturbadora y desquiciada
por el sólo hecho de la construcción de sujeto que se basa en otro,
como un deslinde de sí mismo:
“La probable e improbable desaparición de un gato por extravío
de su propia porcelana”
a R.I. *

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Ubicado sobre la repisa de la habitación
el gato no tiene ni ha tenido otra tarea
que vigilar día y noche su propia porcelana.
El gato supone que su imagen fue atrapada
y no le importa si por Neurosis o Esquizofrenia
observado desde la porcelana el mundo sólo sea
una Pequeña Cosmogonía de representaciones malignas
y el Sentido de la Vida se encuentre reducido ahora
a vigilar día y noche la propia porcelana.
A través de su gato
la porcelana observa y vigila también
el inmaculado color blanco de sí misma,
sabiendo que para él ese color es el símbolo pavoroso
de infinitas reencarnaciones futuras.
Pero la porcelana piensa lo que el gato no piensa
y cree que pudiendo haber atrapado también en ella
la imagen de una Virgen o la imagen de un Buddha
fue ella la atrapada por la forma de un gato.
En tanto el gato piensa que si él y la porcelana
no se hubiera atrapado simultáneamente
él no tendría que vigilarla ahora
y ella creería ser La Virgen en la imagen de La virgen
o alcanzar el Nirvana en la imagen de Buddha.
Y es así como gato y porcelana
se vigilan el uno al otro desde hace mucho tiempo
sabiendo que bastaría la distracción más mínima
para que desaparecieran habitación, repisa, gato y porcelana.
* (La casa de R.I. en Chartres de Francia, tiene las paredes, cielo
raso, piso y muebles cubiertos con fragmentos de porcelana rota)
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Por otro lado, se encuentra una posición, paradojalmente,
totalizadora en el lenguaje: esto es a través de la musicalidad de
la palabra poética (por ejemplo en Goethe, “La poesía más que
belleza es verdad” o en Novalis “La poesía es lo real absoluto”). La
musicalidad es la ordenadora, a través de los ritmos (Pitágoras) del
universo: “escuchar” una obra de arte es traspasar la barrera de lo
posible. Es el juego constante en el poema “La poesía china” y en
el canto de los pájaros.
Existe una “cartografía” o mapa que instala un lugar en
movimiento. Un texto que se incluye a través de la intertextualidad
sobre el propio sujeto que habla (Rimbaud, Marx, Huidobro,
entre otros). Entre Rimbaud y Marx se concibe la idea nacida en
Nietzsche, el “eterno retorno”, el cual puede ser, a su vez, una
imagen dual: se muestra una verificación de la figura del eterno
retorno, pero también es tomado como un juego. Por otro lado, los
procesos históricos (Marx) y vitales (Rimbaud) no se modifican: no
hay ruptura ni continuidad, pues sólo existe una especie de devenir
que vuelve a ser lo mismo desde su inicio. De ahí que establezca esto
en un absurdo al ingresar a Marx (el revolucionario de la sociedad)
y Rimbaud (el revolucionario de la vida): dos formas de enfocar
los cambios y los quiebres rotundos, pero que no consiguen el
absoluto. El eterno retorno en los modelos a seguir y su absurdo
en la trascendencia. Sin olvidar que en el final del texto hay una
especie de dialéctica (disculpando la pretensión) del absurdo, ya que
el sujeto une estos dos personajes, sintetizándolos en la figura de
Superman. Los iguala en su acción al grado de fantasmas por su
impotencia (como carácter mesiánico) de imponer la acción antes
que la palabra (onomatesis).
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En esencia, el mito de SUPERMAN satisface las secretas nostalgias
del hombre moderno, que aunque se sabe débil y limitado, sueña
rebelarse un día como un “personaje excepcional”, como un
“héroe” cuyos sufrimientos están llamados a cambiar las pautas
ontológicas del mundo” (147).

Con Huidobro, a partir de los dos personajes anteriores existe
esta intertextualidad con un poema representativo de Huidobro
como es Arte Poética, en la idea sobre el abuso del lenguaje. Esto se
conecta con el poema “Las metáforas”.
- No importa que usted, utilizando todo el poder que le confiere
el uso y abuso de algunas metáforas en el ejercicio de la poesía,
tenga o no el derecho de querer destruir o arrojar a la basura una
vieja cajita de madera, diciendo que sólo la mata, la espulga, la
cocina, la come, la digiere, o bien que la borra, la tacha, la condena,
la encarcela, la destierra, la destituye, la vaporiza, la extingue, la
desuella, la embalsama, la funde, la electrocuta, la deshincha, la
barre, o bien, decir que sólo la decapita, la escupe, la hiela, la
accidenta, la deshilacha, la martiriza, la estrangula, la asfixia, la
ametralla, la envenena, la ahoga, la fusila, la atomiza, la recuerda y
la olvida, siempre y cuando usted le reconozca a esa vieja cajita de
madera el derecho inalienable de morir dignamente en su propia
cama y con la conciencia tranquila. (25).

Más aún, dentro de la dialéctica explicada anteriormente
sobre Superman, como otro absurdo, lo proyecta en la joven poesía
chilena de la época, es decir, en él mismo:
SUPERMAN se hizo extraordinariamente popular gracias a
su doble y quizás triple identidad: descendiente de un planeta
desaparecido a raíz de una catástrofe, y dotado de poderes
prodigiosos, habita en la Tierra: primero bajo la apariencia de un
periodista, luego de un fotógrafo y por último, tras las múltiples
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máscaras de un inquietante y joven poeta chileno, que renuncia
incluso a la propiedad de su nombre, para mostrarse como un
ser a la vez tímido y agresivo, borroso y anónimo. (Esto último es
un humillante disfraz para un héroe cuyos poderes son literal y
literariamente ilimitados)”. (147).

Siguiendo lo anterior, con respecto al sujeto, éste desaparece,
es una Transparencia más, ya que al crear un producto de arte su
carácter absoluto se reduce a un artificio (fragmento del poema “El
cisne troquelado”: 87):
(¿Y el signo interrogante de su cuello?:
reflejado en el discurso del agua:
(¿) : es una errata).
(¿Swan de Dios?)
(¡Recuerda Jxuan de Dios!!): (Olvidarás la página!!)
y en la suprema identidad de su reverso
no invocarás nombre de hombre o de animal:
en nombre de los otros: ¡tus hermanos!
También el agua borrará tu nombre:
El plumaje anónimo: su nombre tañedor de signos
Borroso en su designio
Borrándose al borde de la página...

Por lo tanto, el poeta, en su material productivo origina
su creatividad en “artificios” (“parásitos” en palabras de Derrida)
imposibles de entrar en un absoluto. Para esto, lo que propone el
texto de Martínez es optar por el Silencio como estrategia originaria
del habla; ejemplo de esto está en el poema “El oído” (fragmento:
107): “3. Los sonidos, ruidos, palabras, etc., que capta nuestro oído,
son realmente/ burbujas de silencio que viajan desde la fuente
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emisora que las produce has-/ ta el órgano receptor de silencio que
es el oído”. El lenguaje se origina desde ahí: conocer la realidad se
estima desde el “desorden de los sentidos” (Capítulo VII del libro).
El lenguaje se encierra solo, ahí habita. En un ámbito lingüístico
(Saussure) sería el cumplimiento de este silencio a escala del
significante: inagotable, una eternidad. La imposibilidad de significar
la realidad en palabras: esto conduce al extremo en la tachadura de
la autoría del libro en posibles versiones (Juan Luis Martínez). Un
nombre es tachado por otro nombre (una existencia sobre otra) y
así sucesivamente.
En conclusión, sobre este punto del absurdo dialéctico,
se trata de armar dos estructuras, a partir de dualidades
complementarias (Marx y Rimbaud) que intentan encontrarse en
el absoluto que quisiera entregar la escritura poética. Este ejercicio
que se transforma en juego (que es lo único que tiene el carácter
de absoluto en esta escritura) , es una “cartografía” que responde
al quinto y sexto principio del rizoma, es la construcción de un
lugar que se juega con las cartas del ejercicio poético del absurdo (la
transparencia, Superman, el perro Fox Terrier, por ejemplo). Esto
es: la construcción de imágenes que construyen sólo incertidumbres.
Por lo anterior, Deleuze y Guattari, explican lo siguiente: “la lógica
del árbol es una lógica del calco y de la reproducción [...] Consiste,
pues, en calcar algo que se da por hecho, a partir de una estructura que
sobrecodifica o de un eje que soporta. El árbol articula y jerarquiza
calcos, los calcos son como las hojas del árbol [...] Si el mapa se
opone al calco es precisamente porque está totalmente orientado
hacia una experimentación que actúa sobre lo real. El mapa no
reproduce un inconsciente cerrado sobre sí mismo, lo construye
[...] Un mapa es un asunto de PERFORMANCE, mientras que el
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calco siempre remite a una supuesta COMPETANSE”. Ese juego
de incertidumbres se podría asignar a una performance de escritura,
es decir, el lugar en donde se construye una puesta en escena, en
donde la incerteza de las cosas convoca a un movimiento vital –
desde la propia escritura poética- como un absurdo. No se trata de
un sinsentido vacío que comienza y termina en sí mismo, sino más
bien de la construcción de la palabra poética como cartografía: un
deslinde de sí mismo para construir en el absurdo distintas versiones
e imágenes de sí mismo.
A nivel del discurso, también intertextualmente hablando,
pero desde otro ámbito, el perro guardián: el Fox Terrier ubicado al
inicio del libro en un fondo blanco y al final del texto en una posición
inversa y en un fondo negro. Este perro como centinela del libro
(otro absurdo al pensar en los centinelas dentro de la tradición en
imágenes de fortaleza sagrada como lo han sido dragones, guerreros
o gárgolas en comparación al perrito indicado) es otro en sí mismo
(movimiento de la identidad a través del color y sus posiciones ya
nombradas). Además, el que cuida o vigila los discursos al interior
del texto: el autor se refiere a sí mismo en este animal como su oficio
de cuidador de lo que escribe. Incluso el juego interno que se ha
dicho de este perro con su propia desaparición (“FOX TERRIER
DESAPARECE EN LA INTERSECCIÓN DE LAS AVENIDAS
GAUSS Y LOBATCHEWSKY”, por ejemplo en este título [82]).
El fin del sujeto y del lenguaje (aquí el sujeto es lenguaje y
viceversa) es desaparecer. Es el desequilibrio de los sin límites. En
el poema “La desaparición de una familia”, Elizabeth Monasterios
realiza este seguimiento hasta encontrar la desaparición del propio
protagonista (autor): “A la hija de 5 años sucede el hijo de 10 años, que
se extravía entre la sala del baño y el cuarto de los juguetes; los gatos
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de la casa (Musch y Gurba), que desaparecen en el living, entre unos
almohadones y un buda de porcelana, el pequeño fox terrier, que
desaparece en el séptimo peldaño de la escalera hacia el segundo piso
y, finalmente, el protagonista mismo, que extravía entre el desayuno
y la hora del té. Cada una de estas desapariciones está acompañada
de una frase apocalíptica destinada a recordar la fragilidad del sitio
en que se ha asentado la familia, es decir, la casa misma, como, por
ejemplo, en la tapa del libro se muestra un conjunto de casas entre
derrumbes, en un estado de vacío. Sucesivamente van desfilando
todos los modelos posibles de casas: las grandes y las pequeñas, las
anchas y las delgadas, las bajas y las altas. Todas fatalmente inseguras;
en todas, por las ventanas se filtra el poder corrosivo del tiempo y
por las puertas escapa la utopía de poseer un sitio a salvo. De aquí
en el menor descuido se pierde la condición de un espacio seguro, se
borran las señales de ruta (“señales de ruta” es un título que utiliza
Enrique Lihn para referirse al texto de Martínez) y de esta vida, en
fin, desaparece toda esperanza. Las últimas enunciaciones de “La
desaparición de una familia” captan magistralmente esta dimensión
apocalíptica al registrar la desaparición del protagonista del relato,
cuya identidad está ya ligada a la voz lírica:
Ese último día, antes que él mismo se extraviara
Entre el desayuno y la hora del té,
Advirtió para sus adentros:
-Ahora que el tiempo se ha muerto
y el espacio agoniza en la cama de mi mujer,
desearía decir a los próximos que vienen,
que en esta casa miserable
nunca hubo ruta o señal alguna
y de esta vida al fin, he perdido toda esperanza (137).
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Todo acto de representación es producto de cruces de
distintos signos, los cuales se mezclan con distintas cosas (materiales):
uno de los signos a representar y desconstruir es la imagen de
autor en el texto. El ya nombrado principio de multiplicidad del
rizoma. El acto de borradura de la identidad es más bien un acto de
transmutación en distintos elementos (nombrados anteriormente).
Es decir, hay una negación (un no significado) de la autoría, del que
escribió y armó todos los discursos, lo cual produce un quiebre al
estatuto de la “autonomía del arte”. La incorporación de su persona
en, por ejemplo, Sogol, el perro guardián, se crea un otro que
recepciona al texto: participa el lector del proceso creativo, pero no
en un plano extratextual, sino que se ubica al interior del texto, otro
artificio que provoca un infinito que no se sintetiza: está entre la
tesis y la antítesis, la oposición ya clásica de la Desconstrucción. Por
lo tanto, el sujeto entabla su problemática a escala temporal y a su
representación mimética: la imagen del bosque como metáfora del
interior de la casa (en la portada); lo temporal como laberinto (“El
niño que yo era/ se extravió en el bosque/ y ahora el bosque tiene
mi edad” [35]). Este laberinto (imagen constante de la literatura
moderna) es la búsqueda, las “señales de ruta” (“La desaparición de
una familia”) que no tienen esperanza, el fin entonces es desaparecer:
la posibilidad es crear artificios (“fantasmas”, según Bretón) es un
soporte que ubica al sujeto en un tiempo y en un espacio, los cuales,
además, son otros artificios de otros artificios y así sucesivamente.
Tanto el espacio y el tiempo como problemas de desplazamientos
del supuesto ser, están tratados en forma irónica. Este será el tercer
tópico del análisis, el carnaval en la escritura de Juan Luis Martínez.
En la sección anterior, se vieron los problemas del ser y el
no ser frente al lenguaje: la imposibilidad de unir el significado y el
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significante, descartando la famosa dicotomía, sólo proyectándolo
en el absoluto como un absurdo consciente en el autor. Es por esta
razón que no dedico este trabajo como lo hacen en su mayoría, los
artículos periodísticos, a la temática vanguardista y neovanguardista:
por ejemplo en la técnica pura como la Corriente de la Conciencia
(también en la Escritura Automática) presentan conciencia en su
acto creativo separado de un corpus o libro (la correlación entre, por
ejemplo, un poema con otro en el mismo texto), debe demostrar en
su totalidad una coherencia, una organización por capítulos, temas
o secciones que incorporen, se quiera o no, tópicos a expresar. Por
esta razón, en Juan Luis Martínez, hay una conciencia (en extrema
ironía) de lo que hace desde su estructura discursiva y gráfica. Toda
esta modulación entrega la postura de este trabajo indicado hacia
la imposibilidad. Los mundos posibles como artificios creados
para nombrar el absoluto. Esa capacidad de mostrar y nombrar de
esa manera las cosas es el carnaval en esta escritura. Lo anterior se
observa en tres aspectos de lo carnavalesco en el texto de Martínez:
la utilización del lenguaje científico para mostrar paradojas (la
ciencia como verdad, crítica a la visión positivista), el propio sujeto
que escribe como un elemento lúdico y el lenguaje poético como
estrategia para llevar a cabo todo el proyecto. Bajtín dice que lo
carnavalesco no es un fenómeno literario, sino que es “una forma
de ESPECTÁCULO SINCRÉTICO de carácter ritual” (311), por
lo cual las manifestaciones carnavalescas no pueden ser traducidas
completamente, por su naturaleza compleja, pero ésta se asimila en la
literatura “por su carácter concreto y sensible” (312). Para esto, Bajtín
entrega cuatro categorías de este orden: las distancias (“modo nuevo
de relaciones humanas”), la excentricidad (“expresión abierta fuera de
toda restricción”), las desavenencias (“unión de opuestos: sagrado/
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pagano, sabiduría/tontería) y la profanación (son “pensamientos
carnavalescos que conviven cotidianamente en la sociedad”).
Con el advenimiento del Positivismo, desde el siglo XIX,
se establece el lenguaje científico (más bien entendiendo el lenguaje
como estructura cultural) como el instrumento verídico de la realidad.
Este pensamiento llegó a ser una cuasi religión, lo cual éstos mismos
lo criticaban. El porvenir estaba en ese espacio de pensamiento
(Comte, por ejemplo, hablaba de la etapa o estadio científico como el
tope de los procesos sociales, era la etapa feliz para la humanidad, el
hombre respondería certeramente a sus grandes preguntas). La figura
del escritor debe ser igual a un científico, quien ocupa a la obra literaria
como reflejo de la sociedad, los personajes se están experimentando
al interior del texto para darles la determinación darwiniana, lo cual
es un símil de la concepción de sujeto que está detrás de esa sociedad
burguesa. De más está hablar, en el caso de la literatura, sobre las
paradojas que se han dado en ámbitos cientificistas como lo fueron el
Naturalismo, luego en la teoría literaria con el Formalismo Ruso y el
Estructuralismo. Martínez utiliza el lenguaje científico para mostrar,
del mismo modo, sus ambigüedades sobre lo real. Hay un sin fin de
estos ejemplos ordenados por temas (el espacio, el tiempo, el álgebra,
la Psicología, la Arqueología, la Geografía, la Lógica, la Astronomía,
la Metafísica, etc., en el capítulo “Respuestas a problemas de Jean
Tardieu”). El ejemplo concreto, “LA LÓGICA”:
Encuentre en qué estriba el vicio de
Construcción del sgte. Silogismo:
Mortal era Sócrates.
Ahora bien, yo soy parisiense.
Luego, todos los pájaros cantan

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Cuando usted “supone resuelto el problema”,
¿por qué continúa, pues, la demostración?
¿no sería mejor que se fuera a dormir? (22)

Por esta razón, las expresiones científicas se prestan para
manifestaciones lúdicas, siendo válido plantear un juego poético
en articulaciones silogísticas, en definitiva, del carnaval. En una
entrevista con Ester Roblero, ésta le pregunta a Martínez “¿Es cierto
que La nueva novela ha entusiasmado a muchos físicos extranjeros?”.
Respuesta: “Sí (sonríe divertido). Me han escrito algunas cartas. Pero
la verdad es que han visto en mis versos algún trasfondo que yo no
pretendí poner. Creo que la interpretación de ellos es algo restrictiva,
porque le quita humor a mi poesía”.
Al inicio y casi al final del texto se encuentra el ya
nombrado fox terrier, el “guardián del libro”. Este elemento, tiene
la connotación de ser el alter ego del autor, el cual es el responsable
de lo que escribe desde su “principio hasta el fin”, materialmente
hablando. Esto se comprueba desde la portada: la desaparición del
autor como sujeto organizador de sus discursos, relacionándolo con
la categoría de distancia que habla Bajtín, crea un espacio lúdico del
propio sujeto autor de sí mismo: es su ser en otro, en un acto reflejo,
invocado desde el artificio a lo que el “ser” puede de uno mismo.
Este aspecto es el resultante de todo lo anterior. Es la
estrategia poética como nexo de todo este viaje carnavalesco del
lenguaje: es la contradicción desde su propio lenguaje (lo que uno
es y no es) para demostrar desde ahí la confusión que se produce
en el choque con la realidad. Bajtín dice: “La risa ambivalente
carnavalesca posee un gran poder creativo, capaz de engendrar
géneros. Alcanza y abarca los fenómenos en el curso de su
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transformación y de su reemplazo, fija en ellos los dos polos del
devenir, en su inestabilidad permanente, fecunda, regeneradora:
en la mente presagia el nacimiento; en el nacimiento, la muerte
(...) La risa carnavalesca no deja a ninguno de esos momentos del
cambio absolutizarse y fijarse en la seriedad monológica”.
Discursos residuales
La noción de residuo de Agustín Fernández Mallo en su libro Teoría
general de la basura (2018), es una constante entre lo profano y lo
sagrado. Conceptos dialogados desde Agamben (Profanaciones: 2005),
el residuo es un eco de lo que se puede ser en la escritura: profana lo
sagrado de los estatutos de representación escritural y su condición
inmanentista, por lo tanto, es el recuerdo de un desplome de dichos
estatutos, el recuerdo de una ruina del sujeto integrado.
El residuo es un discurso de La nueva novela. La autoría
tachada que le da o juega a la propiedad de la obra de Juan Luis
Martínez, cuenta mnos de cinco poemas en total en todo el libro
de 147 páginas. ¿Qué es este libro fuera de los poemas elaborados?
Solo residuos que profanan la condición de autor y de escritura.
Desde la portada hasta la contraportada, Sogol en positivo hasta
Sogol en negativo, el guardián del libro; la materialidad de todo el
libro fricciona el carácter sagrado del autor y su escritura.
Desde el autor, las reconocidas tachaduras dobles de Juan
Luis Martínez y Juan de Dios Martínez (además van entre paréntesis),
reconoce que la verticalidad del autor como figura monológica, en La
nueva novela se descompone como acción refleja en donde la autoridad
de quien escribe. Son heterovoces que, residuo tras residuo, desacraliza
la decimonónica voz de quien escribe. El autor se abre desde Miguel
Serrano, Jean Tardieu hasta T.S. Elliot. El modo residual del autor
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carnavaliza su propio sustento: el carnaval bajtiniano nace no por un
estado feliz de la sociedad, al contrario, es porque justamente, en una
sociedad monologizada se necesita contradecir algunos paradigmas.
En el caso literario, desde la herencia de la autonomía de la obra de
arte (Göethe), el creador de obras se distancia de su obra para entender
que ambos, autor y obra, son criaturas independientes entre ellas, son
ontos autónomos que tienen sus propias vidas. Abrir el autor a varios
autores, la materialidad de quien escribe se va refractando desde el
inserto de material gráfico y escritural entre una y otra hasta el infinito.
El autor en La nueva novela nace desde el derrumbe de escrituras
pretéritas y se abre a otros autores futuros: el residuo autoral se
carnavaliza, creando una multiplicidad de voces infinitas.
Desde la escritura, el libro pone en diálogo un anzuelo
con la bandera chilena y silogismos en clave lúdica. La escritura
reflexiona desde horizontes abiertos que se despliegan en el infinito.
La nueva novela es una reescritura del Tao y del logos que seguirá
reescribiéndose en el futuro.
La escritura sagrada y monológica fomenta las pasiones tristes
(Spinoza: 2011), la dislocación de sentido, abre un laberinto en
donde la escritura es una fuga secuencial que se va entretejiendo en
múltiples escrituras. Buscarse desde el ejercicio en La nueva novela,
es abrirse a las pasiones alegres: filtrarse en otras voces es la condición
de lo lúdico que es un contrapunto a la verdad. Por lo tanto, la
escritura deviene en flujo: escribir es una potencia del conocimiento,
creando una diferencia cualitativa entre los modos de existencia. La
escritura validada desde sí misma, otorgando un valor inmanente,
es la obediencia de una moral: encontrar una verdad, una ilusión de
conciencias. La multiplicidad escritural es una pasión alegre cargada de
afecciones depuradoras:
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“II (el encuentro)
Nombrar/Signar/cifrar: el designio inmaculado:
Su blancura impoluta: su blancor secreto: su reverso blanco.
La página signada con el número de nadie:
El número o el nombre de cualquiera: (LA ANONIMIA no
nombrada).
El proyecto imposible: la compaginación de la blancura.
La lectura de unos signos diseminado en páginas dispersas.
(La Página en Blanco): La Escritura Anónima y Plural:
El Demonio de la Analogía: su dominio:
La lectura de un signo entre unos cisnes o a la inversa”
(Juan Luis Martínez, 2016: 87).

La potencia de la acción refractada del autor y de la escritura
en multiplicidades es el caleidoscopio del ejercicio poético. Su futuro
y subsistencia es la conciencia de la muerte del yo que habla devenidas
en infinitas voces. La poesía tiene la certeza de fenecer al lenguaje y
llevarlo hasta sus últimas consecuencias: es el elástico estirado con la
utopía de no romperse. La poesía es el crujir del lenguaje: se piensa
en la fisura de lo que está por derrumbarse, de ahí su subsistencia.
Es la conciencia de su fin y su eternidad. Esto último, en La nueva
novela no se da en las ideas o en la abstracción del pensamiento, el
cual se presenta paródicamente. Es su cuerpo, su materialidad la que
dará el pie a su subsistencia. Muere la idea y renace en el cuerpo: su
materialidad es donde reside y residirán las voces infinitas. La nueva
novela reescribe los dibujos de las cavernas hasta los flujos digitales de
hoy. Es una docuficción que desmorona el valor-arte de los dibujos de
las cavernas hasta los logaritmos. La poesía es conocimiento para otro
y no para sí. Contrapone y ficciona combinaciones asignificativas. El
poeta plagia un documento en acción ficcional. Una y otra vez: escribe
con una mano y borra con la otra, una y otra vez. Una y otra vez.
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El residuo desarticula el estatuto autor y la noción de
escritura. Es la operación de La nueva novela: un modo de crear
escrituras múltiples y comunitarias. La dispersión autoral y escritural
derrumba la tiranía del lenguaje, volviéndose hacia lo colectivo. La
poesía es una voz coral que resuena la muerte y el porvenir a la vez.
Se escribe y se borra en el infinito.
La pragmática del texto borrado
La nueva novela es un libro pragmático (Fernández Mallo, 2009):
el poeta es un artesano que trabaja con cierta materialidad del
lenguaje y es crítico de esa propia materialidad. Interroga sobre
la importancia de la escritura, sin dogma y funciona desde la
heterogeneidad y la inestabilidad del lenguaje como herramientas de
comprensión del fenómeno poético (Fernández Mallo, 2009: 37):
la poesía se construye por inducción y no desde la deducción,
distanciándose de la poesía ortodoxa. La pragmática va de la
mano con el funcionamiento de la escritura más que lo que quiere
decir: tiene cercanía con la función rizomática, “toda verdad es
contingente” (35).
¿Qué elementos pragmáticos funcionan en La nueva novela?
Si se relaciona con la pragmática a la funcionalidad de la
escritura poética, este libro, desde su experimentación, se podría
proponer la orientación de entender a la literatura y su transparencia
en el lenguaje.
La literatura, como ejercicio humano que ha intentado
nombrar al mundo desde lo retórico. Este punto ha sido una
línea estética desde Platón, continuado por Aristóteles, acentuado
por los románticos y sistematizado por los formalistas rusos y el
Estructuralismo. La fricción de este estatuto literario nace con el
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�Gonzalo Rojas Canuet / La nueva novela

Postestructuralismo, en especial las nociones de lenguaje/escritura
(Derrida) y el agenciamiento rizomático (Deleuze).
Martínez nombra esta tensión desde la idea de transparencia,
la cual podría ser entendida como una pragmática textual en La nueva
novela. La transparencia es la paradoja del decir y no. Es un recurso
de tensión de la capacidad que tuvo el lenguaje para pkasmar la
subjetividad en la realidad. Esto tiene que ver con la borradura del
sujeto y de su escritura. El lenguaje, en el fondo, no ordena al mundo
y en poesía, sobre todo en Martínez, la escritura es un laberinto en
donde el sujeto descubre y agoniza en paradojas simultáneamente.
La transparencia del lenguaje diluye la calcificación que su estatuto
escritural rehúye de la representación. En las páginas 40 a la 43,
titulado como Un problema transparente:
Si la Transparencia se observara a sí misma
¿Qué observaría? (p.40)
La Transparencia no podrá nunca observarse a sí misma” (43)

El lenguaje criticado es sobre su componente de creación de
certezas. La poesía es una forma de indagar en el propio lenguaje
y reconstruirlo en paradojas posibles: la escritura de Martínez es
un flujo (Derrames: 2005) no determinado, extremando al uso
del lenguaje a la no representación. El flujo crea agenciamientos
asignificantes entre un punto y otro, lo que representa y no. Lo
mismo se puede observar en las páginas 87 y 88, llamada La página en
blanco, en donde la nota al pie dice, “(El Cisne de Ana Pavlova sigue
siendo la mejor página en blanco)”. Martínez intensifica esto que
se ha hablado sobre el lenguaje como la condición de la literatura:
el desplome de éste y el nacimiento de un nuevo modo de escritura
poética, las paradojas, esto es, sus transparencias. Finalmente, el
último ejemplo, es el poema Tareas de la poesía:
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Tristuraban las agras sus temorios
Los lirosos durfían tiestamente
Y ustiales que utilaban afimorios
A las folces turaban distamente.
Hoy que dulgen y ermedan los larorios
Las oveñas patizan al bramante
Y las fólgicas barlan los filorios
Tras la Urla que valiñan ristramente.

EXPLIQUE Y COMENTE:
1. ¿Cuál es el tema o motivo central de este poema?
2. ¿Qué significan los lirosos para el autor?
3. ¿Por qué el autor afirma que las oveñas patizan al bramante?
4. ¿Qué recursos expresivos encuentra en estos versos?
“Y las fólgicas barlan los filorios
Tras la Urla que valiñan ristramente”.
5. Ubique todas aquellas palabras que produzcan la sensación de
claridad, transparencia.
6. ¿Este poema le produce la sensación de quietud o de agitado
movimiento? Fundamente su respuesta” (95)
La ironía de la paradoja, evidente en la actividad
“EXPLIQUE Y COMENTE”, es un distractivo a las dos estrofas
expuestas. Martínez crea una pragmática paródica del lenguaje: crea
una escenificación (el sentido experimental del libro), una realidad
descompuesta y la apropiación que la poesía es el único tipo de
lenguaje que resiste lo binario, entre un color y otro. Martínez
opta por penetrar la realidad desde lo grisáceo. La refractación del
lenguaje con el flujo poético desmembra la operación cognitiva
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�Gonzalo Rojas Canuet / La nueva novela

de la interpretación, sino más bien, el flujo poético crea otro en el
lenguaje del receptor, que a su vez recrea otro modo de referirse al
mundo. Y así en el infinito.
Las paradojas y las transparencias son operaciones
pragmáticas que la poesía se apropia para desvencijar y borrar al
sujeto con su lenguaje heredado. El poeta sale a buscar fisuras en
una operación lúdica que crea una nueva posición de la poesía y
que, a su vez, se descompone en otra idea. Va de residuo en residuo,
cruzándolo con quiebres de estatutos literarios. Para tal tarea, el poeta
debe clausurarse en su escritura para salir a una nueva superficie.
Bibliografía
Agamben, G (2005). Profanaciones. Buenos Aires: Adriana Hidalgo
Editores
Bajtín, M (1999). La cultura popular en la Edad Media y El Renacimiento:
el contexto de Francois Rabelais. Madrid: Alianza Editores.
Deleuze, G (2005). Derrames. Buenos Aires: Cactus.
Deleuze G, Guatttari F (1977). Rizoma. Buenos Aires: Pre-textos.
Fernández, Mallo, A (2005). Teoría general de la basura (cultura,
apropiación, complejidad). Madrid: Galaxia Gutenberg.
Fernández Mallo. A. (2009). Postpoesía: hacia un nuevo paradigma.
Madrid: Anagrama.
Martínez, J.L (2016). La nueva novela. Santiago: Ediciones Archivo.
Spinoza, B (2011). Ética: demostrada según el orden geométrico.
Madrid: Alianza Editorial.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-69

�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

La poética de Efraín Huerta en los años setenta
The poetics of Efraín Huerta in the seventies
Jesús Alberto Leyva Ortíz
Benemérita y Centenaria Escuela Normal
del Estado de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México.
jleyva@beceneslp.edu.mx

Resumen. Los años setenta en la poética de Efraín Huerta es relevante por
dos acontecimientos ligados entre sí: el primero es de carácter biográfico,
haber padecido cáncer de laringe y sobrevivido con el coste de la pérdida
de la voz. El segundo es de carácter literario, esa década representó la
mayor producción literaria del escritor en relación a otras pasadas y
futuras, caracterizada por ser su etapa más irónica, lúdica y desinhibida.
Este documento sostiene que, tanto los sucesos de salud en el escritor
como el cambio de estructura versal fueron factores que influyeron en el
cambio del estado anímico reflejado en su poesía.
Palabras clave: Efraín Huerta, obra poética, años setenta, poemínimos,
ironía.
Abstract. The seventies in the poetics of Efraín Huerta are relevant for
two interrelated events: the first is biographical in nature, having suffered
from laryngeal cancer and surviving at the cost of losing his voice.
The second is of a literary nature, that decade represented the greatest
literary production of the writer in relation to other past and future ones,
characterized by being his most ironic, playful and uninhibited stage. This

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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

document maintains that both the health events in the writer and the
change in verse structure were factors that influenced the change in mood
reflected in his poetry.
Keywords: Efraín Huerta, poetic, work, seventies, poems, irony.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-69

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Datos previos del poeta
Efraín Huerta Romo nació en Silao Guanajuato en el año de 1914.
Una década complicada en la historia nacional, la Revolución
Mexicana había iniciado cuatro años antes y el estallido social volvía
difíciles las condiciones económicas de la población en todo el país.
México estaba en plena guerra civil y el panorama político no estaba
claro para nadie, eran momentos de total incertidumbre.
Los padres del escritor se separaron y desde muy pequeño,
apenas seis años de edad, Huerta enfrentó situaciones adversas
junto a su madre y sus siete hermanos, estuvieron probando
suerte radicando en distintas ciudades como Guanajuato, León,
Irapuato y Querétaro. En Irapuato, ciudad donde radicaba su padre,
despuntaron dos de sus grandes vocaciones siendo un adolescente
de 14 años, el periodismo y la poesía, fundó un semanario que
llevaba el título de La Lucha y, además, publica su primer poema
sobre el paisaje de la región, “El poema del bajío”.
A sus 16 años de edad se trasladó a la ciudad de México e
ingresó en la Preparatoria Nacional. En ese ambiente académico
conoció a Octavio Paz, Rafael López Malo y Carmen Toscano entre
otros jóvenes escritores de su generación. Uno de los literatos más
destacados entre todos ellos a la postre, desde entonces, comenzaba
a despuntar. En el año de 1933 Octavio Paz publicaría su primer
libro y, a la par, Rafael Solana fundó la revista Taller Poético. Ambas
figuras de la escritura nacional fueron trascendentes en los inicios
poéticos del joven Efraín Huerta. La asociación de los tres, en la
historia de la literatura mexicana, los identificaría años más tarde
como la generación de Taller, a razón de la aparición de la revista
Taller en el año de 1938, publicación que logró establecerse como
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

un referente literario de su época, de tal modo que, con un impulso
nuevo logró diferenciarse de la revista Contemporáneos que los
precedía, perteneciente al grupo de los escritores identificados con
ese mismo nombre, los Contemporáneos.
El grupo Taller tuvo sus propias búsquedas literarias, lo mismo
que sus posicionamientos con respecto a la poesía, éstos habrían de
marcar las diferencias con el grupo de los Contemporáneos debido
a la visión poética que sostuvieron en sus inicios. La generación del
grupo Taller, desde su vida estudiantil tuvo varios elementos que los
nutrieron y dieron forma a su manera de escribir, se pueden señalar
al menos tres de ellos como las influencias más significativas que los
identificaron: a) el marxismo que tuvo movilizaciones de artistas,
obreros y estudiantes en el país, movimiento que a nivel mundial
estaba en voga y concretamente en el país decantó en acciones en
favor de una de las facciones políticas de izquierda. b) El psicoanálisis
de Sigmund Freud que generó una revolución intelectual y estaba
en discusiones constantes, abriéndose camino en su aplicación, no
sólo en el terreno de la psiquiatría, sino en diversos ámbitos tanto
académicos como literarios por mencionar algunos ejemplos y, c)
finalmente los intelectuales españoles que recibieron asilo en México a
consecuencia de la guerra civil española que influyó significativamente
en la comunidad intelectual mexicana de la época y en las jóvenes
generaciones estudiantiles. Guillermo Villarreal explica características
de los integrantes de Taller de la siguiente manera:
Son hasta cierto punto producto de la toma de conciencia de
la época. […] Su arte poética lleva implícita un humanismo que
abraza las ideas de Marx y Freud. Por una parte, su obra tiene
una intención social, pues con la poesía se intenta cambiar el

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

destino del hombre. Por otro lado, su estética se acerca mucho
al surrealismo del Segundo manifiesto (1930), más político que
el primero (1924). […] La poesía le sigue en importancia al acto
poético. (Villarreal, 1987: 19)

La revista Taller tuvo doce números de vida y una marcada
influencia española al final de su trayectoria. Rafael Solana lo señala
de este modo: “Taller dejó de ser lo que había sido y lo que había
deseado ser, y se convirtió, o muy poco le faltó para ello, en una
revista española editada en México” (citado por Huerta,1983: 30
-31). Con la muerte de esa publicación cada miembro del grupo
Taller tomó sus propios caminos literarios. Octavio Paz emprendería
una constante producción literaria que con los años le daría réditos
en el reconocimiento literario internacional al obtener el Premio
Nobel de Literatura en el año de 1990.
Efraín Huerta inició su trayectoria poética con la publicación
en el año de 1935 de su primer libro: Absoluto amor, a este título se
sumarán doce publicaciones más para dar un total de trece: una en
1936, dos en la década de los cuarenta, tres en los cincuenta, una
en los sesenta, cuatro en los años setenta y una última al iniciar
la década de los ochenta. Las décadas de mayor producción en el
poeta fueron los cincuenta y los setenta con tres y cuatro libros
respectivamente, en ambas décadas produjo poco más del 50 por
ciento de su producción total.
Después de haber enfrentado al cáncer a principios de la
década de los setenta, tras muchas operaciones y vicisitudes de
salud que tuvo que sortear en sus últimos años de vida, el día 03
de febrero de 1982, a la edad de 68 años, Efraín Huerta, apodado
como El Gran Cocodrilo, moriría de insuficiencia renal en la ciudad
de México.
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

Los años setenta fueron determinantes en su producción
literaria, no sólo porque durante ese período produjo poco más de
una cuarta parte de su obra, sino por el hecho de haber dado un
giro en su visión poética en donde se permitió innovar, ser lúdico e
irónico; acaso motivado por un nuevo brío anímico relacionado con su
condición física y las implicaciones de sus padecimientos médicos y, al
mismo tiempo por un impulso de renovación poética que privilegiara
los brevísimos versos antes que él aquellos de largo aliento.
Los años setenta
La década de los setenta fue para Efraín Huerta una etapa de cambios y
propuestas en su producción poética, particularmente experimentaría
una forma de poesía brevísima identificada como los poemínimos,
versos que reflejarán con mayor claridad su carácter irónico, al mismo
tiempo que, en materia de salud, pasaría por situaciones complicadas
como el hecho de enfrentarse al cáncer y vencerlo, no sin antes dejar
en la batalla sacrificios considerables como la pérdida de su voz. Por
lo anterior, sería pertinente plantearse la siguiente pregunta ¿será que
la búsqueda de renovación poética y lucha contra el cáncer, fueron
factores para acentuar el rasgo de la ironía en su poética?
En la década de los setenta ocurrió también, con respecto a
su trayectoria como poeta que, después de décadas de producción,
la crítica institucional reconocería, a mediados de este periodo, la
trayectoria literaria del escritor y, en el año de 1975 obtuvo el Premio
Xavier Villaurrutia y al año siguiente, recibió de mano del entonces
presidente de la República Luis Echeverría Álvarez, el Premio
Nacional de Literatura. Lo más trascendente de este periodo fue
que su obra poética encontró lectores y lectoras, así lo afirma José
Emilio Pacheco:
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Huerta encontró por fin los lectores y las lectoras que no tuvo
en las tres décadas pasadas. Se convirtió en el Poeta del México
post 68 y el maestro y modelo de buena parte de lo que, con un
arraigado galicismo, llamamos la joven poesía. El establishment
al que más de una ocasión había afrentado Huerta nunca le negó
(contra lo que se dice ahora) su reconocimiento, pero en los setenta
tuvo que sumarse a la apoteosis y le dio todos los premios. El
hombre modestísimo y cordial que siempre fue Huerta, agradeció
estas recompensas, tomó su auto irónica distancia respecto a
ellas y consideró su único, verdadero y legítimo triunfo: el que lo
quisieran los jóvenes (y ante todo las jóvenes) (1982).

Para ubicar mejor el escenario cronológico de la producción
huertana en la década de los setenta se puede recordar que, un par de
años antes de ganar el galardón literario Premio Xavier Villaurrutia;
es decir, en el año de 1973, ocurrió la etapa más significativa de su
pelea oncológica: a principios del mes de mayo de ese mismo año,
previo a la fecha de su internamiento en el hospital para atenderse
de su problema de cáncer de laringe en forma definitiva, se publicó
en El Diario de México, la columna “Deslindes” de Efraín Huerta,
un texto que llevaba por título “Hablar, Hablar” y, en la parte
introductoria de su contenido, hace referencia a un ensayo que leyó
de Hilda Basulto, donde hablaba del silencio como instrumento de
expresión y comunicación; así el columnista lo retoma para explicar
lo que considera vendrá a futuro en su estado de salud:
Me cayó de perlas este ensayo, aparecido en Vida Universitaria,
publicación de la Universidad Autónoma “Benito Juárez”, de
Oaxaca, porque tal vez a estas horas ya esté internado en el Centro
Médico, en manos de ilustres cirujanos que me extirparán - si es
que no lo hicieron ya - una dañada laringe y zonas adyacentes. De
manera que tendré que guardar silencio por tiempo indefinido.
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

No tengo miedo sino pavor. Pero guardo una enorme confianza
porque, en lo general, puede más la ciencia que la magia.
Espérenme, que yo volveré. (Mansour, 1984: 148)

El día 24 de mayo de 1973, Efraín Huerta ingresa a oncología
del Centro Médico de la ciudad de México, le asignan la habitación
602, una característica particular de ese cuarto de hospital, su ventana
tenía como vista el Panteón Francés. El médico cirujano que le
atendió fue Roberto Garza, le realizó laringectomía, como resultado
de la operación el poeta pierde la voz, pero le da un revés al cáncer.
Sus familiares, compañeros periodistas, amigos de varios
sectores tanto culturales como compañeros políticos, en especial los
escritores, le enviaban muestras de afecto y solidaridad, preguntaban
por su estado de salud y le motivaban. Como ejemplo la escritora
de origen norteamericana Margaret Randall, esposa del poeta
mexicano Sergio Mondragón, desde su exilio en la Habana, Cuba, le
envía una emotiva carta, mecanografiada, fechada con el día 05 de
junio de 1973. Le escribe a raíz de la condición de salud del bardo
guanajuatense, en específico refiriéndose al hecho de la pérdida de
su voz, el siguiente fragmento que refleja su pensar al respecto:
Pero sé que ésta operación te ha de cambiar la vida y que habrás de
acostumbrarte a un nuevo estado de cosas, distinto a lo de antes.
Me pregunto: ¿cómo sería, de repente, no poder hablar? [...] ¿El no
poder expresarse tan fácilmente en palabras cambiaría la expresión
de un poeta? Contestó para mí misma que la respuesta tendría que
ser “sí”. Con un razonamiento, que puede ser absurdo, pero no
deja de parecerme correcto, pienso que el no poder hablar con
esa facilidad de antes produciría en uno un estado muy profundo
lleno de nuevos matices entre la idea y sus múltiples expresiones.
Cuando la palabra escrita se vuelve expresión concreta y hasta
única, ¡cuán más intensa y concisa debe ser! (Mansour, 1984: 150)

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Efraín Huerta con total actitud positiva, ofreció su vaticinio
dando por hecho en El Diario de México, en el ya mencionado texto
“Hablar, Hablar”, antes de ser ingresado al hospital, que saldría y
regresaría, así se lo hizo saber a los lectores de su columna “Deslindes”.
Su confianza en salir bien librado le dio buenas noticias, porque en
efecto superó el problema de laringe, aunque no resultó del todo ileso,
el precio a pagar fue perder la voz. Los amigos estaban al tanto del
poeta, conocían de las secuelas de la operación y se sumaban con
buen ánimo a la pronta adaptación del escritor a su nueva condición.
Después de la operación e impedido para el habla, el
poeta combatió su estancia en la habitación 602 con el trabajo de
escritura, revisó ediciones de libros con ayuda de sus hijos Raquel
y David. La poesía fue uno de los alicientes más significativos
para su recuperación. Esa fuerza de voluntad, esas ganas de seguir
publicando, el tiempo invertido en las ediciones venideras dan
testimonio de ello.
Roberto Garza, el médico que atendió a Efraín Huerta en
1973 en su operación y que extirpó el tumor cancerígeno, escribiría
un lustro más tarde, un artículo titulado “Cáncer Laríngeo como
reto” como un testimonio de la experiencia de haber tenido como
paciente al escritor guanajuatense y, al respecto de la atención al
escritor sobre su padecimiento y la buena relación que surgió entre
ambos, señaló lo siguiente:
Pocas gentes en México tan valientes como el gran “Cocodrilo
de Silao”, que me ha dado una verdadera lección como paciente
y como ser humano, invirtiendo la relación médico-paciente a la
de paciente-médico. Su convalecencia fue larga, penosa y tenaz.
[...] Mientras tanto trabajaba, escribía y advertía misteriosamente
la presencia de amigos sepultados en el Panteón Francés, que
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

observaba durante largas jornadas desde el ventanal de su
habitación (cuarto 602). (Mansour, 1984: 151)

La labor esencial de Huerta es la poesía. La escritura es
el medio para sobrevivir, el hábitat del Gran Cocodrilo son los
territorios de tinta y papel en blanco. La escritura es al escritor como
el agua lo es al cocodrilo. Sin importar la situación de vida del vate,
la creación poética, la producción de textos, la imperiosa necesidad
de dar testimonio de su visión de las cosas a través de la palabra
figurada, son los elementos bióticos que lo sustentan.
La poesía es un modo de dar testimonio de sí mismo y, si
esa condición ha cambiado recientemente por un hecho de salud,
es motivo suficiente para expresarlo. En los versos huertanos de la
década de los setenta no debemos esperar lamentaciones, sino una
renovada actitud donde el poeta es capaz de mofarse de su propia
persona, situación que parece simple, pero que para hacerse requiere
una fuerte dosis de autocrítica y una modestia a prueba de todo.
En la edición de su obra de 1973 titulada Poemas prohibidos y
de amor, entre los once poemínimos que incorpora en ella, incluye
uno que lleva por título “SINIESTRIDAD” donde habla de la causa
de su neurosis ligada directamente al cáncer. Este poema mínimo es
un ejemplo de que la poesía es, no sólo un elemento catártico; sino
el testimonio de lo que le pasa al poeta; en él habla de sí mismo,
por un lado, de su alteración de los nervios y, por el otro, del cáncer
como la razón de tal neurosis, además aclara con humor e ironía que
lo primero es un derecho dado a consecuencia de lo segundo.
Nadie tendrá
Derecho
A su neurosis

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Mientras
Alguien
Carezca
De su

Cáncer (Huerta, 1973: 99)

Hablar de sí mismo nunca es fácil y, hacerlo en tan breves
versos pareciera una tarea por demás complicada, pero Huerta lo
logra con una encantadora holgura, desprendiéndose de su ego; de
tal forma que el sujeto lírico ironiza sus dos condiciones, se califica
de neurótico y al mismo tiempo se justifica por ello, atribuyéndole
como un derecho mientras no se carezca del cáncer. En lo anterior
está implícita una sentencia: sólo aquel que padezca cáncer tendrá
justificación para la neurosis.
La temática huertana en esta década
Los grandes temas poéticos de Huerta estarán presentes en sus
producciones de esta década en mención, desde luego el amor
como el principal de todos ellos, también la protesta o la crítica a las
instituciones oficiales, rasgo con el que cierta parte de la crítica literaria
lo asoció totalmente y, entre esa protesta están sus poemas dedicados
a algunos personajes del clero mexicano o bien la iglesia católica en
general. Toda esta temática huertana tendrá cabida nuevamente en sus
cuatro libros publicados en estos años, pero con el carácter irónico,
lúdico y desinhibido del poeta que ha recobrado un nuevo impulso,
no sólo después de superar el cáncer, sino al renovar su estructura
versal, así usar un modo sintético de manifestar su condición y hablar
de su visión de la realidad y de sí mismo.
Entre los textos que eligió publicar en 1974, en la edición
de Los eróticos y otros poemas, en la sección de poemínimos, aparece
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

uno de ellos con el título de “Concilio” donde con divertimento
convoca a los poetas al primer concilio energuménico, de algún
modo, asociándose a sí mismo al término y adaptándolo para auto
describirse como una persona furiosa y, la causa o razón para ello, es
la bebida. En esta ocasión agrega, con carácter irónico otro rasgo de
su personalidad: la afición al alcohol.
Se
Convoca
A todos
Los poetas
Al primer
Concilio
Energuménico
Condición
Única:
Saber amar
Entre verso
Y trago
Y entre
Trago
Y verso
Amén (Huerta, 1974: 344)

El poemínimo “Concilio” bien puede representar al menos
dos de sus constantes temáticas, el amor y la irreverencia a cuestiones
propias de la religión. Estos versos igual permiten observar el
respeto que tiene por el quehacer poético y muestra también dos
rasgos de su personalidad que con total apertura ironiza para sí:
la neurosis y la bebida. Qué ironía la del escritor que exhorta en la
ficción a otros energúmenos como él a reunirse en algo tan serio
como un congreso católico y, como carta de entrada o requisito
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

de participación les impone saber amar entre verso y trago o bien,
amar el trago y la poesía. Termina su composición con la sentencia
y alusión hebraica de “así sea” en un cierre con divertimento lógico
para el uso de la palabra amén que concluye el poemínimo en el
mismo contexto religioso.
El poema anterior es un ejemplo más de ese sesgo del Huerta
de los años setenta, manifiesto en la irreverencia hacia la institución
religiosa y la asociación que propone con el hacer poético; pero su
formato, aunque breve y con humor, no está exento de la forma en
que dirige su crítica al clero. Ya en el año de 1973 en Poemas prohibidos
y de amor incluyó dos poemas de largo aliento con esas intenciones:
“Los perros de Dios, o las tribulaciones del Arzobispo” y “Dolorido
canto a la iglesia católica y a quienes en ella suelen confiar” el primero
escrito en 1948 y el segundo en 1946. Al respecto de ambos poemas
el poeta escribió lo siguiente:
Sobre Los perros de Dios, etc., aclaro: al arzobispo le apasionaba
inaugurar y bendecir todo. Cuando se abrió en la Avenida Juárez
una sucursal de Max Factor, monseñor llegó en forma tan discreta
que pasó inadvertido; minutos más tarde lo hallaron muy serio,
mirando con excesiva minuciosidad una gran foto de Merle
Oberon. Cuando inauguró la Casa del Viajero (calles de Basilio
Badillo), el elevador sufrió un desperfecto entre el segundo y tercer
piso […] El dolorido canto, etc., lo publicó Siqueiros en la revista
1946, con un friso de cangrejos como ilustración. Santa María,
San Rafael y otras colonias, seguían siendo refugio de neocristeros
y sinarquistas. Creo que es un poema - panfleto sinceramente
cristiano. Los fanáticos, más sutiles que yo, lo encuentran más
antirreligioso que anticlerical. (Huerta, 1996: 9 y 10)

En el caso concreto de “Concilio”, además del gracioso
llamado que hace a la celebración de una reunión de tintes religiosos
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

a bebedores y amantes de los versos, explicita el humor negro de
Huerta para la autocrítica al afirmar su carácter furioso o irascible,
no por nada José Emilio Pacheco le impuso el mote de “El flaco
neuras”. Y otra característica importante en este poemínimo es el
amor manifiesto por la poesía y el alcohol. Y es que la capacidad de
hablar de sí mismo, sin tapujos y con total ligereza para mofarse de
su personalidad y de lo que le pasa, no es tarea sencilla, se requiere
de un total desprendimiento del ego y creer en la poesía como el
vehículo de liberación. Al respecto de lo anterior Raúl Bravo afirma
que: “el pincel de Efraín Huerta se convirtió en sus poemínimos en
un instrumento para la libertad”. (Bravo, 2002: 25)
Gran parte de los poemas que incluye en Poemas prohibidos
y de amor (1973) fueron escritos y aparecidos en publicaciones
periódicas en décadas pasadas de su producción poética, pero
principalmente se prohibieron por los tiempos políticos y la poca
libertad de expresión. La edición Los eróticos y otros poemas (1974)
no es la excepción, en ella incluye textos que produjo en los años
de 1969 y 1970 mayoritariamente. Entonces Efraín Huerta elige
publicar tales materiales pasados en 1973 y 1974 respectivamente.
Esa elección pudiera deberse a que, para esos años, los tiempos
sociales e históricos hayan cambiado y existiera mayor apertura para
los temas, Heriberto Yépez aporta al respecto un argumento:
Los primeros poemínimos proceden de finales de los años
sesenta y principios de los setenta: la época en que la burla y
desolemnización del lenguaje nacional se volvió impostergable
después de la masacre y encubrimiento del 68, donde el lenguaje
oficial - como las calles - quedó hecho un asco, habiendo sido
usado como otro medio de corrupción. (Yépez, 2002: 121)

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-69

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También se puede considerar la posibilidad de un cambio
de ánimo en su estado emocional y una nueva vitalidad en el poeta.
Estaba reciente su complicada situación de salud, el padecimiento de
la enfermedad acelera los temores, moviliza las ideas y, al superarla,
la motivación de nuevas publicaciones diera la oportunidad de
volver a darle espacio a esas producciones vetadas y dar cabida a
otra genialidad poética como los poemínimos.
En 1977, a la edad de 63 años, el poeta Efraín Huerta fue
entrevistado por Elvira García. En el cierre de la entrevista, como
parte de su última pregunta, ella le cita unos versos del poema “Matar
a un poeta cuando duerme” publicado en Circuito interior (1977)
que escribiera y dedicara Huerta a su amigo, el escritor salvadoreño
Roque Dalton (1935- 1975).
Uno de sus poemas dice: “Esta conspiración de la vida para hacer
más larga mi agonía”, ¿qué podría decir al respecto?
Se impone la vulgaridad: todo lo que vivo ahora, después de 1973,
es ganancia “Ya lo salvamos de la muerte”, me dijo el cirujano
Roberto Garza, “ahora queremos que usted aprenda nuevamente
a vivir”. En eso estoy, a mis endemoniados 63 años (los cumpliré
el próximo 18 de junio): viviendo con furia, bebiendo con
verdadero placer y trabajando como un ángel. Después de todo,
en la zoología fantástica, soy el único ejemplar de hijo de un saurio
y de una paloma azul, El Gran Cocodrilo. (García, 1977: 35)

En los cincuenta poemínimos que incluye en su libro
de Circuito Interior del año de 1977, Efraín Huerta ofrece dos de
ellos que bien ratifican poéticamente esta respuesta que le da a la
periodista Elvira García, por ejemplo, cuando el médico Roberto
García le señala haberlo salvado de la muerte, haciendo referencia
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-69

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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

a la operación de laringectomía que le realizó, el poeta escribe el
siguiente poema titulado justamente LARINGECTOMÍA (Huerta,
1995: 441):
Lo mejor
De todo
Es que
Ya nadie
Puede dejarme
Hablando
Solo

El poeta se burla de su nueva condición a raíz de la operación
que, aunque exitosa con respecto al cáncer, le hizo perder la voz; así
Huerta ironiza su pérdida, pues finalmente advierte que todo lo que
pasó después de 1973 es ganancia para él y justo aprende a vivir de
nuevo después de la experiencia médica y sus implicaciones.
En el segundo poemínimo que también argumenta la
respuesta dada a su entrevistadora, Huerta confirma su dicho:
“viviendo con furia, bebiendo con verdadero placer y trabajando
como un ángel” y pareciera que, en el poema, su autor volviera a
retomar lo respondido en aquel entonces, porque su contenido es
justo una síntesis de esas ideas expresadas, se titula … Y ALEGRÍA
(Huerta, 1995: 441):
Ahora
Aprendo
Tanto a
Sobrevivir
Como a
Sobrebeber

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

El poeta habla de sí lúdicamente y, eso que expresa es
congruente con lo que afirma públicamente, los poemínimos dan
fe de lo que vive y piensa. Se percibe un entusiasmo en los versos,
se está divirtiendo al mismo tiempo que describe su condición y se
auto ironiza con total honestidad y modestia.
Al observar el cambio de actitud en el poeta en su producción
de los años setenta puede ocurrir el riesgo de relacionarlo en un
posicionamiento simplista de ironizar porque sí; sin embargo, la
producción poética de ese periodo demuestra transformación
y renuevo, porque es claro que la visión del mundo del escritor
adquirió un matiz particular, donde el humor negro se convirtió
en una forma divertida de interpretación de la realidad, dejó de
albergar el desánimo o la desilusión por tratar temas con excesiva
seriedad o solemnidad. Al mismo tiempo es una manera autocrítica
de enfrentar las dificultades personales con nuevos bríos lúdicos.
Su intelectualidad y sexualidad en esta etapa
La intelectualidad de Efraín Huerta en los poemínimos es más aguda
y, entre ironía e ironía nos deja ver esa capacidad de pensar la poesía
misma, de replantearse incluso los poemas canónicos de poetas
laureados y seriamente estudiados como Ramón López Velarde y
ofrecernos, en escasos versos, con divertida fineza e idea sintética
un replanteamiento de su contenido e invitar directamente al lector
a la reflexión y relectura. En el año de 1971 hizo dos poemínimos a
los que tituló “CINCUENTENARIO DEL SUBDESARROLLO”
(Huerta, 1995: 348) en homenaje a los 50 años del fallecimiento del
poeta zacatecano:
1
Fuensanta
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

¿Tú conoces
El Metro?
2
Y tu cielo
Los Bancos
De Comercio
Y el
Relámpago
Verde
De los
Dólares

Es innegable que detrás del divertimento con que Huerta crea sus
poemínimos, hay un hombre de 57 años de edad en ese entonces,
con más de treinta años de creación poética y otros igualmente dedicados al periodismo, detrás de esas líneas existe un lector culto en
pleno ejercicio de su oficio de escritor y con una lucidez extraordinaria para hacer simple lo complicado; es decir, la capacidad intelectual para sintetizar su pensamiento en la brevedad de sus versos
y ofrecer, al mismo tiempo, todo un replanteamiento implícito en
la temática de los mismos, es digno de tomarse en cuenta, porque
la ironía es toda una formulación crítica y lo lúdico una muestra de
dominio en el lenguaje.
Huerta se apropia de los versos de López Velarde y hace un
replanteamiento de los mismos a la luz de la actualidad y su contexto,
ofrece un diálogo entre poetas, al mismo tiempo que desacraliza
los versos velardianos atreviéndose al juego de palabras con la
sustitución de la mar por la de metro, propone una nueva lectura, no
cambia el rumbo del cuestionamiento poético sino que lo lleva en
otra dirección igualmente connotativa, de modernidad e importancia
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-69

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

y, aunque suena simpático, en el fondo de la propuesta hay un
verdadero homenaje al mirar el México de Huerta de principios de
los años setenta a través de la poética de López Velarde.
Ramón López Velarde fue un poeta que reflejó ese conflicto
con la modernidad y la ciudad, recuérdese como ejemplo su poema
“No me condenes” en Zozobra del año 1919, que le dedica a María
Nevares, su entonces novia potosina y, por otro lado, Efraín Huerta,
heredero de esa tradición, tuvo a la ciudad como protagonista de sus
poemas e igualmente en su interacción con ella, tuvo conflicto con
la modernidad, baste citar ejemplos de poemas al respecto como
“La ciudad”, “Declaración de odio” y “Declaración de amor” en
Los hombres del Alba del año de 1944 o bien el libro de Circuito interior
publicado en el año de 1977.
La ciudad de López Velarde es provincial y la de Efraín Huerta
es capital y, sin embargo, el poemínimo tiende un puente entre ambas,
plantea una nueva realidad, parte de los versos de López Velarde de
1919 para ver su ciudad en 1971. Ese diálogo que logra Huerta con el
poeta zacatecano va más allá de la simpleza con que lo escribe, une los
tiempos y las motivaciones, trasciende los espacios poéticos.
Por lo anterior, la elección de sustituir el mar en los versos de
López Velarde por el metro, no es un asunto fortuito, en ello sigue
estando presente la exposición que ambos escritores comparten con
respecto a la modernidad de la ciudad y su interacción con ella, todo
ese sentido que el poeta zacatecano da en su poema “Hermana,
Hazme llorar” en su libro La sangre devota del año 1916 , donde señala
que su pesar es aún más grande y profundo que el mar, Huerta
es capaz de transferirlo a su realidad capitalina. El metro como
elemento sustituto en la composición poética es producto total de la
modernidad en la ciudad de México. El ejercicio del poemínimo no
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

sólo nos divierte y nos propone una lectura nueva, sino que además
demuestra la vigencia de los versos de López Velarde a cincuenta
años de su muerte.
En el segundo poemínimo, Efraín Huerta hace una profunda
reflexión y una aguda crítica a la situación económica de la nación
de su tiempo al reformular los versos del bardo zacatecano con base
en la visión que éste tuviera del país en la segunda década del siglo
XX; así las garzas en desliz son ahora los bancos de comercio y en vez de
los loros los dólares. A cincuenta años de distancia de la muerte de
Ramón López Velarde, la propuesta de Huerta en 1971 tiende un
puente de comunicación entre ambos poetas, donde se intercambian
impresiones del México que fue para López Velarde y que observa
el bardo guanajuatense.
Esa capacidad de diálogo que emprende Efraín Huerta
con poemas canónicos, con personajes de la historia de México o
personalidades de su tiempo, la emprende también con las voces del
pueblo y la oralidad como con el dicho y el refrán. La tradición oral
es una fuente de riqueza lingüística donde la inteligencia popular se
destaca con el sentido común, de todo ello se nutre el poeta para crear
poemínimos; estas obras mínimas son un ejercicio intelectual habitual
en su trabajo poético; el manejo que tiene de la intertextualidad,
exige al menos un lector promedio y el planteamiento estético que
resulta de ello, va más allá del simple divertimento.
En ese mismo año de 1971 se puede observar, en contraste
con la alusión a los versos del poeta zacatecano López Velarde, en
el poema “Plagio XVII” (Huerta, 1995: 347), Efraín Huerta acude a
la tradición oral, concretamente al refrán: “El que quiera azul celeste
que le cueste” y lo retoma como base, con total ironía y desfachatez,
para proponer un replanteamiento a través de un poemínimo:
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

La que
Quiera
Azul
Celeste
Que
Se
Acueste

Esta evocación de la sabiduría popular en que conseguir algo
muy singular tiene un costo elevado, como es el caso de lograr el color
azul celeste, emanado o derivado de una piedra aún más cara que el
oro en cierta época y, a través de ese refrán hacer un poema brevísimo
de carácter sexual al intercambiar el verbo costar por el de acostar le da
sentido inesperado, lúdico y burlón, característico del Huerta irónico
de esta década. El propio escritor explicaría, en el prólogo de su libro
Transa Poética de 1980, de este modo los poemínimos:
Creo que cada poema es un mundo. Un mundo y aparte. Un
territorio cercado, al que no deben penetrar los totalmente
indocumentados, los huecos, los desapasionados, los censores, los
líricamente desmadrados. Un poemínimo es un mundo, sí, pero a
veces advierto que he descubierto una galaxia y que los años luz
no cuentan sino como referencia, muy vaga referencia, porque el
poemínimo está a la vuelta de la esquina o en la siguiente parada
del Metro. Un poemínimo es una mariposa loca, capturada a
tiempo y a tiempo sometida al rigor de la camisa de fuerza. Y no
lo toques ya más, que así es la cosa. La cosa loca, lo imprevisible,
lo que te cae encima o tan sólo te roza la estrecha entendedera - y
ya se te hizo. (Huerta, 2008: 11)

Bien explica el poeta que al poemínimo no deben entrar
los censores, los que no tienen lírica en la sangre o bien los
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

indocumentados, acaso porque para ellos el poemínimo puede rayar
en lo vulgar, en el “mal gusto”, en el chiste por el chiste mismo; pero
lo cierto es que el doble sentido que genera la propuesta huertana
con este poemínimo se queda justo en el territorio de donde emana,
en un replanteamiento de la propia voz popular.
Huerta emula igualmente el discurso del pueblo y este es
festivo, dicharachero, plagado de doble sentido. Con su trabajo
en el poema “Plagio XVII”, se abren posibilidades interpretativas,
bien puede entenderse como obtener favores a cambio de sexo
o que todo acto sexual nos lleva a lograr el azul celeste; es decir,
para ver lo divino basta con acostarse. Pero todo intento por
acercarse al mensaje del poemínimo son meros supuestos o como
lo señala el poeta en la cita anterior: “tan sólo te roza la estrecha
entendedera”.
En 1977 con el poemínimo “Sosiánico” (Huerta, 1995: 439),
Huerta es aún más desfachatado y sin tapujos, pero igualmente
creativo y divertido, arroja un replanteamiento del dicho: “Como
dice Juan Orozco, mientras como no conozco” y lo lleva, con total
desparpajo a la referencia sexual, así ofrece el siguiente resultado:
Soy
Como
Orozco:
Cuando
Cojo
No
Conozco

Sería importante no sólo tratar de comprender uno por uno
los poemínimos, puesto que implicaría una tarea divertidamente
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

afanosa, sino también tomar en cuenta la lectura total de los
poemínimos; porque el revisarlos de manera aislada bien pueda
perder el sentido o valor colectivo que guardan también, el discurso
de donde derivan no es singular sino plural, la voz del pueblo es el
conjunto de voces de sus habitantes. La propuesta de poeta parece
ofrecer complicidad entre la tradición oral y la poesía, de tal modo que
la oralidad enriquece la literatura y la literatura enriquece la oralidad,
Heriberto Yépez en su capítulo “Los poemínimos: Fragmentación,
Apropiación y Pop” contenido en la antología Efraín Huerta. El Alba
en llamas (2002) lo explica de este modo:
[...] Huerta deshace dichos (orales) tantos clichés literarios. Utiliza
la literatura para contrarrestar los refranes populares y utiliza la
oralidad popular para contrarrestar la literatura. [...] los poemínimos
- esos poemitas `chistosos´ y aparentemente inofensivos - son
una de las textualidades que más consecuencias inquietantes nos
deparan. Después de Efraín Huerta y sus poemínimos el lenguaje
poético no puede volver a ser ingenuamente lírico ni ser usado
para “revelar” las emociones o ideas auténticas del sujeto poético.
Todo lo que ha sido dicho por la sabiduría popular, todas las ideas
memorables de los grandes autores, puede ser, dicho de otro modo,
puede ser convertido en su reverso cómico. (Yépez, 2002: 132)

Habrá que considerar enfrentar la estampida de poemínimos
y dejarse arrollar por esa masa de genialidad sintética, donde las
moralejas populares pueden recrearse y ofrecer con ellos nuevos
horizontes estéticos e interpretativos, donde la sabiduría colectiva
pueda analizarse a la luz del sarcasmo, de la ironía, con toques de
erotismo, dobles sentidos y sobretodo divertimento, para de este
modo, observar en el conjunto de poemínimos, todo un aparato
crítico.
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

A manera de cierre
Lo que ocurre médicamente en el año de 1973 en la vida de Huerta
es trascendente para tomar la decisión de publicar con libertad y
seguridad sus trabajos prohibidos y sus nuevas búsquedas, entre
ellas están los poemínimos, que bien reflejan ese carácter irónico
que adquiere el bardo en la década de los años setenta y toman un
impulso nuevo en el año en mención, concretamente después de
perder la voz y salvar la vida enfrentándose al cáncer. José Emilio
Pacheco, haciendo referencia a los éxitos de esa década en Huerta
dirá sobre ello:
Los años de éxito, y la producción ininterrumpida [...] fueron
también los años terribles de la enfermedad. Huerta sobrevivió
a ocho operaciones consecutivas y se rehizo de los estragos
del cáncer. Tras esa prueba heróica, inconscientemente nos
habituamos a pensar que era inmortal e invulnerable y sería él
quien nos llevara a nuestra propia tumba. (1982: 15)

Sus intenciones están dadas en confiar en su poesía como
un medio de criticar los hechos y situaciones del país, pero más
importante aún en revitalizar el amor que es la verdadera razón de
ser de la poética huertana. De los cuatro libros que Efraín Huerta
edita en los años setenta podemos decir lo siguiente:
a. Los Poemas prohibidos y de amor de 1973, son la oportunidad de
publicar libremente aquellos poemas censurados décadas atrás
por la parte oficialista y su propósito sigue siendo el mismo
que aquellos momentos que le dieron origen, la crítica frontal a
las instituciones políticas y religiosas o a los personajes que los
representan. Por otro lado, este libro ofrece once poemínimos
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

que serán una propuesta fresca en la literatura nacional y muestra
sintética de su carácter lúdico, desinhibido e irónico que decidió
adoptar para esta etapa de vida.
b. Los eróticos y otros poemas de 1974, en este libro el bardo decide
incluir 51 poemínimos; con su elección, lleva implícito el
hecho de confiar más en este tipo de poemas, eliminando la
melancolía de las décadas pasadas y, centrarse en su carácter
lúdico e irónico para ofrecer su visión aguda y desgarbada del
país; de la misma forma, su tratamiento del tema amoroso es
creativo, desfachatado y sexual. En general Huerta es capaz
de desprenderse de su ego mofándose de sí mismo y, de igual
manera se divierte replanteando dichos y refranes.
c.

Circuito interior de 1977, edición que muestra al Huerta amoroso
que siempre ha sido, expone ese amor a la ciudad donde plantea
la unión entre ambos elementos, de tal manera que esta nueva
vialidad en la capital del país, cuyo nombre le da título al libro,
bien puede representar, por un lado, una manifestación del amor
como breve y circular. Y, por otro lado, este sentimiento aparece
en cualquier parte de la urbe, siempre presente en ella.

d. 50 poemínimos de 1978, representa la total confianza en el
formato poético pequeño, donde explora todos los temas
que le han acompañado en su trayectoria, destaca su crítica
política, su condición de hombre sexagenario, su relación con
la bebida, con la ciudad, con la sexualidad. Otra vez se observa
al Huerta festivo, gracioso y ocurrente en hacer poemínimos,
eso que parece fácil de su pluma, pero son toda una muestra
de genialidad e innovación, al mismo tiempo que ofrecen una
poesía intelectualmente alegre.
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�Jesús Alberto Leyva Ortíz / La poética de Efraín Huerta

De sus producciones de los años setenta se puede concluir
que: “Recurrir al formato corto implicó que el poeta sintetizara su
pensamiento, con lo que destacó su agilidad mental y una mayor
agudeza para tratar los temas a partir de ideas capaces de despertar,
con muy pocas palabras, la reflexión y el análisis, mientras su discurso
sorprende con giros divertidos y cierres inesperados”. (Leyva, 2015:
140) Y también afirmar que todas ellas, son claro ejemplo de la
actitud que el poeta guanajuatense adoptó en esa década, como
consecuencia de sus experiencias en materia de salud.
De lo anterior, no sólo deja evidencia en la respuesta a
la entrevista con Elvira García en el año de 1977 ya referida en
este documento, donde afirma aprovechar al máximo esta nueva
oportunidad que la vida le ofrece de seguir en pie, sino también sus
propios versos exponen ese cambio en el poeta, ya no hay lugar para
la melancolía, los poemínimos son el rostro más alegre en la poética
huertana.
Los poemínimos forman parte del acervo poético del escritor
guanajuatense, son un aporte a la poesía mexicana contemporánea y
el legado de un poeta que, a través de los años, renovó su escritura y
estructura versal, experimentó de tal modo que fue capaz de romper
su propia tradición, la del verso largo que cultivara desde sus inicios
como escritor en la década de los treinta y continuara así durante
varias décadas hasta el final de su trayectoria en los años setenta.
Los poemínimos son un material poético al que vale la
pena acercarse por varias razones aquí expuestas. Siguen siendo
producto de análisis, pero lo más importante es disfrutarlos como
manifestaciones artísticas de su época y piezas fundamentales de
la poesía mexicana, aún vigentes y extraordinarios que dan fe de
un ánimo renovado en la creación huertana. Acercarse sin tapujos,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-69

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

con entusiasmo lírico o al que no pueden aspirar a los que Huerta
llama como “Un territorio cercado, al que no deben penetrar los
totalmente indocumentados, los huecos, los desapasionados, los
censores, los líricamente desmadrados.” (Huerta, 2008: 11)
La pérdida de la voz en Efraín Huerta, fue el desenlace más
decoroso posible en la lucha contra el cáncer; al mismo tiempo
el comienzo de una nueva faceta en su poesía, más productiva,
renovada, con el carácter irónico y divertido del escritor sexagenario
que disfruta la escritura y que, en esta etapa, observa una nueva
oportunidad de ejercer el oficio poético casi como un festejo por la
vida. La nueva fisonomía versal de Huerta nos permite comprender
su visión de las cosas y de sí mismo en un ejercicio por demás
divertido, capaz de comprometerse con su tiempo y abordar
temáticas críticas bajo la modalidad del poemínimo, también deja
ver al ser humano que siempre fue: intelectual, modesto y amoroso.
Bibliografía
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com.mx/?page_id=132433]
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———, (2009), Poemínimos, México, Verdehalago, 160 pp.
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Autónoma de Puebla, 156 pp.
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178

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-69

�Notas
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

Construcción de una genealogía: el erotismo lésbico
en la novela Amora de Rosamaría Roffiel
Construction of a genealogy: lesbian eroticism in
the novel Amora by Rosamaría Roffiel
Karime Aylen Anguiano Treviño
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
karime.aylen@gmail.com

La autora Rosamaría Roffiel nació el 30 de agosto de 1945 en
Veracruz. Es una periodista autodidacta, que trabajó más de 15 años
en revistas como Proceso y Fem. Ha publicado una antología de poesía
titulada Corramos libres ahora, y un libro testimonial ¡Ay Nicaragua,
Nicaragüita! Sin embargo, Amora es su primera novela. Y ha sido
considerada también como la primera novela lésbica en México.
A pesar de que la literatura lésbica puede parecer un concepto
obvio, en realidad ha tenido inconvenientes para ser establecida,
debido a la escasez de obras que conforman este canon literario.
Es por eso que diversas autoras han tratado de definirlo, entre ellas
Elena M. Martínez, quien escribió un Breve panorama de la literatura
lesbiana latinoamericana en el siglo XX (1997), obra que constituye la base
de la presente investigación. La autora define el término de literatura
179

�Karime Aylen Anguiano Treviño / Construcción de una genealogía

lesbiana como “aquella que va más allá de la mera representación
de temas y motivos, sino que busca verdaderamente privilegiar una
perspectiva lésbica”. Y sus preocupaciones centrales giran en torno
a lo erótico, lo autobiográfico y lo socio-político; es decir, no basta
solamente con que haya una relación de dos mujeres en una obra
literaria para que sea reconocida como lésbica.
La definición de este concepto reduce el canon lésbico, el
cual tiene sus primeros esbozos en autoras posteriores a Roffiel, las
cuales estaban interesadas en esta temática, sin embargo, se veían
limitadas al explorar cuestiones lésbicas en sus obras, por lo que se
veían en la necesidad de recurrir a juegos de ocultamiento, utilizando
diferentes códigos para que sus textos pasaran inadvertidos como
lésbicos en una sociedad homófoba, o incluso teniendo que publicar
bajo seudónimos. Es por eso que, en muchas ocasiones, para hablar
de la literatura lesbiana hay que descifrar significados que han sido
enmascarados por medio de un lenguaje perifrástico y eufemístico,
generalmente en la poesía.
El

canon

literario

lésbico

latinoamericano

recibe

aportaciones desde el siglo XVII con Sor Juana Inés de la Cruz,
quien es famosa por su poesía lírica y filosófica, y no ocultó su
oposición a las estructuras patriarcales de su época, además, escribió
poemas amorosos que han sido recientemente interpretados como
dedicados a mujeres de la nobleza los cuales sugieren un discurso
lesbiano. El ejemplo más claro de esto es su poema Divina Lysi mía,
el cual ha sido interpretado por críticos como Sergio Téllez-Pon
(citado en Bono, Ferran, 2017) como escrito especialmente para la
condesa de Paredes, María Luisa Gonzaga Manrique de Lara, quien
a su vez le dedicó poemas a la monja.
180

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-70

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Otra de las figuras destacadas es Gabriela Mistral, quien ganó
el premio Nobel, y escribió poemas que reflejan la conciencia de una
mujer que se identificaba en niveles amorosos con otras mujeres,
tocando temas como la desolación, el amor y la frustración.
Sin embargo, en Amora no hay nada oculto, por el contrario,
la protagonista Guadalupe en todo momento se muestra orgullosa
de quién es y de su capacidad de amar a otras mujeres (en todas sus
formas). Habla de su relación con Claudia, así como de sus relaciones
pasadas, con completa libertad. Incluso se muestra el proceso en el
que le enseña a Claudia, sin presiones, la facilidad y beneficios que le
trae una relación amorosa con otra mujer.
De igual manera, hay un capítulo en el que su sobrina y su
amiga le cuestionan cómo son las lesbianas (sin saber que Guadalupe
lo es), y ella les explica de una manera simple que son mujeres como
cualquier otras, solamente que aman a otras mujeres en lugar de
hombres, por lo que las niñas comprenden sin problema.
Amora se considera la primera novela lésbica, ya que antes
de su publicación las lesbianas existían en un segundo plano
literario y plagadas de estereotipos, víctimas de la moral erotófoba
y homófoba, además de misógina. Su aparición estuvo en primer
lugar a cargo de escritores varones, como en la novela Santa de
Federico Gamboa, donde se narra que La Gaditana tiene una
obsesión erótica hacia su amiga y compañera de trabajo, ambas
prostitutas, la cual es narrada como morbosa y maliciosa, y se ve
como un amor indecente.
Por otra parte, Amora no sólo habla del amor sexual entre
mujeres, sino también de la amistad solidaria entre ellas (que es un
acto de rebeldía en una sociedad machista), sus personajas no son
mitificadas, al contrario, las muestra lo más humanas, retratando su
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�Karime Aylen Anguiano Treviño / Construcción de una genealogía

vida en la ciudad; los ambientes que narra son veladas románticas,
atardeceres lluviosos, noches de viernes solitarias, citas de amigas.
Esta novela se destaca entre otras por su contenido erótico
y sociopolítico en la literatura lésbica. Amora articula un discurso
erótico que se centra en la celebración del amor entre mujeres, pero
también en el dolor del amor no correspondido. Entre sus páginas,
textualiza una escritura erótica que acentúa la pasión y el deseo por
el cuerpo femenino, subrayando la reciprocidad del deseo de las
amantes lesbianas, además de articular el placer del texto.
El epígrafe advierte que el texto a continuación es de
carácter autobiográfico, y está dedicado “para todas las mujeres que
se atreven a amar a las mujeres”. Por lo tanto, Roffiel entrelaza una
historia de amor, lo autobiográfico y el compromiso social y político
a la causa de las mujeres como una reflexión de la discriminación
que sufren en México.
La novela está narrada en primera persona por la protagonista,
llamada Guadalupe y se desarrolla mayormente a través de diálogos,
los cuales son naturales y divertidos, con un lenguaje coloquial, lo
que la hace una lectura ligera y amena.
Asimismo, está separada en capítulos muy breves, de
aproximadamente 3 cuartillas, con nombres creativos como “De
puntitas para no despertar a los fantasmas”, “La vida es una
ensalada agridulce” y “De plano, amiga, ¡no más bugas, por favor!”.
Este último título, muestra un ejemplo de la jerga lésbica que se
emplea en la obra, y que ocasiona que las lectoras puedan sentirse
familiarizadas, evidenciando la cotidianeidad del texto.
La principal jerga lesbofeminista que se emplea es “buga”,
y la misma autora coloca una nota al pie de página explicando el
concepto, con el mismo estilo simple con el que se narra la novela.
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Asimismo, otras de las palabras que conforman el campo semántico
del texto son: “closetera”, definido por la autora como: “quienes -por
circunstancias diversas- guardan su homosexualidad en el closet”.
Y “bicicletear”, expresado en la novela como “de bicicleta, como se
conoce a los bisexuales: aquellos seres que no tienen problemas de
estacionamiento. La bicicleteada se puede practicar cíclica, alternada o
simultáneamente.”
El uso de la jerga colabora a crear una atmósfera de
cotidianidad en el texto, así como los diálogos, lo que es preciso
para una novela narrada en primera persona. El único capítulo que
se sale de estas características, es el titulado “Seguramente así aman las
diosas”, donde se lleva a cabo el encuentro sexual entre Guadalupe y
su novia, Claudia.
El interés de este artículo se centra particularmente en este
fragmento, puesto que, si el amor entre mujeres es invisibilizado,
su sexualidad ha sido incluso aún más negada, satanizada o vista
únicamente con morbo por parte de los hombres. Por lo tanto,
el hecho de que un acto sexual entre dos mujeres sea plasmado y
publicado en una obra literaria por una mujer lesbiana, sin tabúes y
estereotipos, es revolucionario y un parteaguas para más textos de
esta índole, así como para un verdadero reconocimiento completo
de las mujeres lesbianas, incluyendo su vida sexual.
Este capítulo se diferencia del resto por ser un poema,
a pesar de ser en prosa. La autora utiliza abundantes recursos
literarios, principalmente metáforas y analogías como: “Te ofreces
como flor, como ola gigante”, “Nido de alondra tu nido”, “El
coral entre tus muslos”, “La penumbra es un chal que nos cubre
los hombros”, “La tarde se tiñe de savia, de pájaros-flores, de olor
a sándalo”.
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�Karime Aylen Anguiano Treviño / Construcción de una genealogía

Y, como el título lo indica, describe a la mujer como una
diosa, con la capacidad de amar. Una amada describe la escena,
mencionando que no se atreve a tocarla, que tiene fuego adentro
y el tiempo no existe. La narración se centra especialmente en las
sensaciones y emociones, más que en hacer una descripción explícita;
algunas sensaciones que se mencionan son: júbilo, embriaguez,
ansias, deseo, excitación y amor.
Precisamente este aspecto de la narración implícita es lo
que diferencia y hace que este fragmento sea meramente érotico,
a diferencia de otras obras escritas por hombres en donde
muestran la sexualidad entre mujeres de una manera morbosa,
haciendo descripciones explícitas que podrían ser calificadas como
pornográficas. María García Puente (2018) señala que “en el marco de
logos falocéntrico, el significado de lo erótico se ha visto totalmente
desvirtuado deviniendo en una sensación confusa, trivial e incluso
psicótica que se confunde con su opuesto, lo pornográfico.”
Baudrillard (1989) señala que la diferencia entre estos dos
tipos de actos es precisamente lo explícito y lo implícito. Es decir,
en escenas categorizadas como pornográficas, se expone el cuerpo
en su totalidad, al servicio de una representación fetichista que pone
en juego el deseo de “verlo todo”, así como un juego de poder,
donde en la mayoría de los casos las mujeres están en una situación
de sumisión frente a los hombres dominantes.
Por otra parte, un acto erótico procede de una afección
recíproca; el deseo de los cuerpos es sólo la parte física visible de
la experiencia de éxtasis superior al placer del orgasmo. De manera
que, en una obra literaria es descrito de forma implícita, haciendo
uso de recursos literarios. Además, podemos ver una característica
particular del lesbianismo en lo érotico, ya que subraya en todo
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

momento la reciprocidad del deseo entre ambas mujeres. Desde el
momento en que el capítulo está nombrado como “Seguramente
así es como aman las diosas”, podemos interpretar que señala a
ambas personajas como diosas, sin hacer más ni menos a una, y,
por lo tanto, sin entrar en juegos de poder como es habitual en lo
heterosexual.
A partir de las características que hemos identificado en
Amora, podemos concluir que esta obra causó revuelo principalmente
debido a la necesidad que tenían las mujeres feministas y/o lesbianas
de identificarse con personajas configuradas sin idealizaciones, sino
verosímiles; así como isotopías que las representaran fielmente y en
las cuales pudieran verse reflejadas, ya que, al pertenecer a estrechos
círculos de población, su literatura ha sido dejada en los márgenes.
Es por eso que, el hecho de que Roffiel haya sido la primera
mujer en publicar, no sólo una historia que represente una relación
entre dos mujeres, sino que además la celebra, e incluye una escena
erótica, así como la amistad revolucionaria y de sororidad entre
mujeres feministas y los labores que toman dentro del movimiento:
causó controversia tanto positiva como negativa, estableció
características que conforman el canon de literatura lésbica, hizo
resignificaciones y reivindicó a las lesbianas, tanto en lo personal
como en lo sexual, ya que naturaliza, mediante sus personajas, el
deseo femenino (lésbico), despojándolo del estigma cultural que
enseña a las mujeres a desconfiar y reprimir su potencial erótico.
Amora significa para las lesbofeministas el inicio de la
construcción de su genealogía; después de haber sido invisibilizadas
y transgredidas bajo una mirada heterocentrada. Roffiel realiza
a través de su novela, una reivindicación de la mujer, tanto de
escritoras, como textos y como lectoras. Al atreverse a nombrar a
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�Karime Aylen Anguiano Treviño / Construcción de una genealogía

las lesbianas, rompe con la norma y aporta nuevos significados en
torno a una minoría doblemente exiliada, primero como mujeres y
luego como homosexuales.
Bibliografía
Baudrillard, J. (1989). De la seducción. Cátedra.
Bono, F. (30 de marzo del 2017). El amor sin tabúes entre sor Juana
Inés de la Cruz y la virreina de México. Cultura. El País.
Consultado en: https://elpais.com/cultura/2017/03/29/
actualidad/1490761165_233141.html
Gamboa, F. (1903). Santa. Araluce.
García Puente, M. (2018). Destejiendo el canon literario del cuento de hadas:
metanarración y lesboerotismo en cuentos y fábulas de Lola Van
Guardia de Isabel Franc. Revista Internacional de Culturas y
Literaturas.
Martínez, E. (1997). Breve panorama de literatura lesbiana latinoamericana
en el siglo XX. Servicios bibliotecarios para gays y lesbianas.
Educación y biblioteca, núm. 81.
Roffiel, R. (1989). Amora. Editorial Planeta.

186

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-70

�Notas
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

La transculturación de la novela en José Trigo de
Fernando del Paso
The transculturation of the novel in José Trigo by
Fernando del Paso
Carlos Rutilo Aguilar
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
carlos.ruti.neos@gmail.com
Durante las décadas de principios de los años sesenta y finales de los
setenta fue evidente el dominio que tuvo el Boom Latinoamericano
dentro de un mercado más internacional, llegando así a un
público lector más amplio, y compitiendo con las otras obras que
seguían inscribiéndose dentro de la tradición literaria europea y
norteamericana. Los principales miembros o nombres que suelen
ser frecuentados constantemente en este movimiento de carácter
estético fueron los de Julio Cortázar (1914-1984), Carlos Fuentes
(1928-2012), José Donoso (1924-1996), Gabriel García Márquez
(1927-2014), Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), José Lezama
Lima (1910-1976), Mario Vargas Llosa (1936), entre otros.
Por esta misma razón es que los autores latinoamericanos,
anteriormente mencionados, comparten una misma poética en
187

�Carlos Rutilo Aguilar / La transculturación de la novela en José Trigo

dicho movimiento debido que las obras de cada autor respondió a
un contexto en particular y se apropiaron de otros recursos literarios,
que generalmente provenían de las vanguardias norteamericanas de
la primera mitad del siglo XX, así como de las propuestas expuestas
en El ruido y la furia (1929) de William Faulkner (1897-1962),
Manhattan Transfer (1925) de John Dos Passos (1896-1970) y el Ulises
(1922) de James Joyce (1882-1940), aparte de aquellas que provenían
por parte de las corrientes literarias europeas.
Como antecedente al Boom Latinoamericano se encuentran
los escritores latinoamericanos de la primera mitad del siglo XX
como Jorge Luis Borges (1899-1986), José María Arguedas (19111969), Miguel Ángel Asturias (1899-1974), Alejo Carpentier (19041980), Juan Carlos Onetti (1909-1994), María Luisa Bombal (19101980) y Juan Rulfo (1917-1986) con publicaciones de la talla de La
amortajada (1938), Ficciones (1944), El señor presidente (1946), El Aleph
(1949), Hombres de maíz (1949), El reino de este mundo (1949), La vida
breve (1950) y Pedro Páramo (1955) que serían las bases para clasificar
y distinguir entre las narraciones cosmopolitas y transculturados
(Rama, 2008); que cimentarían las bases para la generación de
escritores de la segunda mitad del siglo XX.
Después de siete años de construir una de las obras
fundamentales de la narrativa mexicana, José Trigo (1966) de Fernando
del Paso (1935-2018) aparece, junto con la antología poética Poesía en
movimiento (con las selecciones de Octavio Paz, Alí Chumacero, José
Emilio Pacheco y Homero Aridjis siendo el primero en realizar el
prólogo de la antología), impreso en la recién fundada editorial Siglo
XXI Editores en 1966, en pleno auge del Boom Latinoamericano y
de la Revolución Cubana que había ocurrido unos siete años atrás,
y ocho años desde que, según Gonzalo Celorio en el prólogo a
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nueva edición de José Trigo en Siglo XXI Editores titulada “Contra
el silencio” (2006: 10-11). Carlos Fuentes publicara la primera gran
novela de la Ciudad de México: La región más transparente (1958), y que
fue de las primeras obras en tensionar tanto la cultura contemporánea
en la que se ve rodeada la capital mexicana junto con la cultura
prehispánica, aquellas que aparentaban haber desaparecido en la
“modernidad” de sus habitantes.
La novela José Trigo está compuesta por tres partes: en
la primera y en la tercera, sus capítulos se ordenan cronológica y
temáticamente hacia adelante y hacia atrás del 1 al 9 y del 9 al 1, y
una segunda parte intermedia que lleva por título de EL PUENTE.
De esta manera la novela parece imitar lo que sería una estructura
piramidal que va subiendo en cada capítulo, llega en una parte
intermedia (que sería la punta) y después baja hacia el principio del
ciclo narrativo.

1

La trama de la novela retoma la historia de la huelga
ferrocarrilera de 1958-1959 en Nonoalco-Tlatelolco, lugar donde
se desarrolla la acción de la novela, y la retoma desde una postura
1

Estructura Piramidal de la novela José Trigo.

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189

�Carlos Rutilo Aguilar / La transculturación de la novela en José Trigo

crítica de los acontecimientos de la Guerra Cristera y tensionarlos
con los mitos de la cultura prehispánica e indígena, recuperando de
esta manera cuentos populares, nahuatlismos y mexicanismos, sin
contar los corridos que aparecen con frecuencia.
También cabe destacar que no existe un personaje principal
en específico dentro de la novela, aunque lleve por título José Trigo, este
casi no aparece y, si lo hace, es a través de la mirada o de la voz del
otro, dejando que el lenguaje cobre el papel protagónico en la novela.
A diferencia de los demás miembros de la generación del
Medio Sligo Mexicano, Del Paso, no era un miembro apegado al
grupo ni colaboraba en los mismos suplementos culturales que
llegó a realizar, por ejemplo, Fernando Benítez con otros escritores
jóvenes de la generación como Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco
o Carlos Monsiváis, entre otros; pero sí frecuentaba el Centro
Mexicano de Escritores donde entabló amistad con otros pilares de
la narrativa mexicana: Juan José Arreola y Juan Rulfo, siendo estos
últimos los principales exponentes de la literatura, cosmopolita el
primero y transcultural el segundo, los que más influyen en la obra
del entonces joven escritor mexicano.
En ese mismo año también se publica en Cuba la novela del
barroquismo latinoamericano: Paradiso (1966) del escritor cubano
José Lezama Lima, y un año después vuelve a aparecer en España
Tres tristes tigres (1967) de Guillermo Cabrera Infante. Sin embargo la
recepción de José Trigo en la crítica nacional no fue tan bien recibida,
pues, algunos estaban a favor o en contra de ella por su compleja
estructura y dominio del lenguaje.
En su reseña “Un nuevo mexicano”, Artur Lundkvist (19061991), nos propone acercarnos a la obra del escritor mexicano desde
la parte técnica de la narración para así descubrir y apreciar mejor
190

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

la simetría con que la novela está contada y busca seguir contando
desde esa perspectiva (Lundkvist, 2015: 11).
En el presente artículo se busca analizar la primera novela
de Fernando del Paso como parte de la transculturación de la novela
latinoamericana que propone Ángel Rama (1926-1983) en el libro
La Novela en América Latina/Panoramas 1920-1980. Por lo tanto, solo
serán revisados algunos capítulos de la obra del escritor mexicano,
en especial aquellos en las que hagan o responden de mejor manera
al tema de la transculturación en la narrativa latinoamericana.
Esto quiere decir que el artículo solo se centrará también en
algunas escenas de capítulos “clave” y en algunos otros personajes
como Luciano y Manuel Ángel, o Eduviges y Buenaventura, entre
otros tantos que pueden brindarnos pasajes memorables de la trama
y donde sea evidente esta idea de la transculturación en la novela de
Fernando del Paso.
¿Qué elementos de la transculturación pueden ser aplicables
a personajes como Luciano y Manuel Ángel? Ambos personajes son
importantes para la historia de la novela, tomando en cuenta que
José Trigo parece estar involucrado con ambos de manera indirecta.
También se buscará realizar sobre lo que quiere decir
transculturación de la narrativa latinoamericana dentro de la novela
de Fernando del Paso, que a la vez puede coincidir que paralelo a la
obra del escritor mexicano otras obras también buscan realizar lo
mismo, pero desde su propia postura y contexto social y cultural.
La primera vez que aparece el neologismo de la
transculturación es en el libro Contrapunteo cubano del tabaco y el
azúcar (1940) de Fernando Ortiz (1881-1969) sustituyendo de esta
manera al vocablo de la aculturación (Ortiz, 2018: 118). De acuerdo
con Liliana Weibergn (2009) el término de transculturación entra
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191

�Carlos Rutilo Aguilar / La transculturación de la novela en José Trigo

en sustitución del vocablo de aculturación como una interacción
creativa donde el cruce o choque de distintas entidades terminan
por dar como resultado:
procesos dinámicos de selección, interacción, transformación
y creación entre ambas, hasta llegar incluso a la generación de
una nueva entidad que comprende creativamente elementos de
las dos instancias previas al contacto. De este modo, la constante
interacción entre los distintos componentes da como resultado el
surgimiento de una nueva entidad cultural (Weinberg, 2009: 277).

Pero también debemos de considerar que la transculturación
también ha tenido sus debidas modificaciones o evoluciones con el
paso del tiempo, aunque fueron las ideas de Fernando Ortiz las que
se encargaron de cimentar el camino sobre la transculturación y lo
que permitió ampliarnos un poco más el vasto panorama de la gama
de significados que esto traía para la propia América Latina:
Por aculturación se quiere significar el proceso de tránsito de una
cultura a otra y sus repercusiones sociales de todo género. Pero
transculturación es vocablo más apropiado. Hemos escogido el
vocablo transculturación para expresar los variadísimos fenómenos
que se originan en Cuba por las complejísimas transmutaciones de
culturas que aquí se verifican, sin conocerlas es imposible entender
la evolución del pueblo cubano, así en lo económico como en
lo institucional, jurídico, ético, religioso, artístico, lingüístico,
psicológico, sexual y en los demás aspectos de su vida (188).

Después vendrán conceptos que terminarán por enriquecer
los estudios de transculturación en América Latina, encuentra
también otros conceptos como la “deculteración” o “exculteración”,
la “aculteración” y la “inculteración”, las que terminan por quedar
sintetizadas en el término de transculturación. Pero esto sería parte de
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las bases que retomaran otros autores importantes como los peruanos
José Carlos Mariátegui (1894-1930) y Antonio Cornejo Polar (19361997) desde posturas más panorámicas con la publicación de libros
y artículos como “El indigenismo y las literaturas heterogéneas”
(1978) y Escribir en el aire/Ensayos sobre la heterogeneidad sociocultural en las
literaturas andinas (2019), entre otras obras que ahondan aún más en el
concepto de la transculturación por medio de la heterogeneidad de
las culturas o de la hibridez de ellas mismas, y que comienzan a ser
notorio a partir de las literaturas indigenistas.
Dicho artículo fue leído por primera vez en la mesa dedicada
a “Algunos enfoques de la crítica literaria en Latinoamérica” que fue
organizado por el Centro de Estudios Latinoamericanos “Rómulo
Gallegos” a principios de 1977, justo por las fechas en las que se solía
entregar el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos cada
cinco años a la mejor novela publicada en nuestra lengua, y cuyos
primeros ganadores fueron La casa verde (1965) de Mario Vargas
Llosa en 1967, Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez
en 1972, Terra Nostra (1975) de Carlos Fuentes en 1977, y Palinuro de
México (1977) de Fernando del Paso en 1982, entre otros tantos.
Justo por estos años es cuando Liliana Weinberg afirma que
comienza a crecer el interés por los estudios sobre la transculturación
latinoamericana entre la crítica hecha desde la propia América
Latina en autores como Ángel Rama y Gonzalo Aguirre Beltrán
(págs. 277-278) y que retoman las ideas que se mencionó párrafos
arriba en relación con Mariátegui y Antonio Cornejo Polar sobre las
hibridaciones, heterogeneidad y mestizaje, entre otros más.
Sin embargo, la transculturación no se limita solo en las
ideas y conceptos de este tiempo, pues más tarde hasta nuestras
fechas académicas y académicos como Mary Louise Pratt, Mabel
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�Carlos Rutilo Aguilar / La transculturación de la novela en José Trigo

Moraña, George Yúdice, entre otros, siguen enriqueciendo el
concepto de la transculturación latinoamericana, y no la terminan
por limitar en el mero mestizaje, sino que también es visto como
propuesta de “descolonización del conocimiento” (281), pero que
siguen manteniendo firme esa misma clase de heterogeneidad en el
cruce de distintas culturas.
Debemos entender por discurso heterogéneo lo propuesto
por Cornejo Polar, pero también sintetizado en el Diccionario de
Estudios Culturales Latinoamericanos, como “la condición fragmentada
y fracturada de las naciones latinoamericanas, condición que la
literatura está destinada a reproducir, no a solucionar.” (Tarica, 2009:
130, esto quiere decir que más de un discurso o cultura pueden
coexistir en un solo espacio reflejado en nuestra sociedad o en la
literatura misma, un conflicto de cruces entre ambas visiones. Aquí
nuevamente vuelve a aparecer Ángel Rama y Cornejo Polar como
los referentes al tema; pero también son mencionados autores como
Noel Jitrik (1928) y Antonio Candido (1918-2017) que aportaron
sus distintas visiones acerca del tema hasta Néstor García Canclini
(1939), cuyo trabajo fundamental es Culturas híbridas: estrategias para
entrar y salir de la modernidad (1990) y que se refiere a la hibridez
como múltiples continuidades históricas, cada una de ellas regidas
o direccionadas desde su propio contexto y coexisten cada uno a su
manera particular de concebir el tiempo y espacio (15).
La transculturación de la novela en la narrativa
latinoamericana
Antes de abordar el tema sobre cada una de las obras que ofrece,
se piensa que es necesario repasar la obra de José Ortega y Gasset
194

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

(1883-1955) que dejó manifestado en su libro La deshumanización del
arte e ideas sobre la novela (2007) donde afirmó lo siguiente sobre la
novela a principios de la primera mitad del siglo XX:
La materia no salva nunca a una obra de arte, y el oro de que está
hecha no consagra a la estatua. La obra de arte, vive más de su
forma que de su material y debe la gracia esencial que de ella emana
su estructura, a su organismo. Esto es lo propiamente artístico de
la obra, y a ello debe atender la crítica artística y literaria. Todo
el que posee delicada sensibilidad estética, presentirá un signo
de filisteísmo en que, ante un cuadro o una producción poética,
señale alguien como lo decisivo el asunto. Claro es que sin éste
no existe obra de arte, como no hay vida sin procesos químicos.
Pero lo mismo que la vida no se reduce a éstos, sino que empieza
a ser vida cuando a ley química agrega a su original complicación
de nuevo orden, así la obra de arte lo es merced a la estructura
formal que impone a la materia o al asunto (48).

Retomando las palabras de Ortega y Gasset antes debimos
haber planteado las siguientes preguntas ¿Qué pasaba con la literatura
latinoamericana, en especial con el género novelístico, durante
los principios del siglo XX? ¿Qué tanto de lo que se producía en
Europa y Norteamérica llegaba a los países de habla española en
Latinoamérica? ¿Cómo se manifestaba la recepción literaria entre
los escritores latinoamericanos?
Mientras que Europa y Estados Unidos renovaban las
formas de contar historias por medio de la novela con autores de
la altura de Henry James (1843-1916), James Joyce (1882-1941),
Marcel Proust (1871-1922) y William Faulkner (1897-1962), entre
otros; en Latinoamérica narradores como María Luisa Bombal
(1910-1980), Miguel Ángel Asturias (1899-1974), Jorge Luis Borges
(1899-1986), entre otros, estaban atentos a las vanguardias europeas
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�Carlos Rutilo Aguilar / La transculturación de la novela en José Trigo

traídas a partir de los primeros años de 1930 y durante esa primera
mitad del siglo comienzan por incorporar y experimentar con
otros subgéneros y aplicarlos al cuento y a la novela en particular.
Es aquí cuando volvemos a retomar la cita de Ortega y
Gasset porque la literatura latinoamericana hasta este punto
tiene más de dos propuestas distintas de contar la novela: la que
aprovecha los recursos del naturalismo o todo aquello que venga
de occidente para plantear un conflicto de corte social y crítico
(utilizado por los narradores de la revolución); y las obras (novela,
cuento o relato) que aprovechan el efecto fantástico o los recursos
de lo maravilloso para replantear un juego literario o un conflicto
humano que se manifiesta por medio de ritmos e imágenes
aprovechados por el lenguaje para responder a un entorno social
y cultural, que en este caso es específicamente la latinoamericana, y
en otros casos solo corresponden a la literatura misma pero desde
sus posturas como escritores latinoamericanos, como es el caso, a
mi parecer, de Borges.
Dicho en otras palabras, Ángel Rama separa en dos
categorías o vertientes a la literatura latinoamericana a seguir y
estudiar: aquellas en las que la obra parte desde una visión casi
extranjera de su contexto tienden a ser llamadas como la novela
cosmopolita; y las otras son las que buscan responder al contexto
social y cultural del momento partiendo directamente de su entorno
(Rama, 2008). Casi es la misma idea que tiene Seis propuestas para
el próximo milenio (Calvino, 2001) sobre la literatura que dialoga
consigo misma y que coincide con la visión del autor cosmopolita
de Rama, al ver cómo la literatura desde su visión y postura en
particular reconstruye un mundo con el cual se busca cuestionar
y dialogar:
196

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

Los narradores que en sus obras elaboran procesos de
transculturación responden a las circunstancias y especificidades
de las culturas dentro de las cuales se han formado, a las
proposiciones e imposiciones que sobre ellas ejercen la cultura
modernizada y por lo tanto al tipo de conflicto que genera entre
ambas (Rama, 2008: 243).

Es aquí cuando es necesario volver a repensar en la literatura
latinoamericana ahora vista desde la perspectiva del crítico uruguayo,
Ángel Rama, que puede componerse en otras dos “corrientes
literarias” que se manifiestan entre los autores latinoamericanos de
la primera mitad del siglo XX y los de la segunda mitad de ese mismo
siglo en las obras de grandes exponentes como Borges y Asturias,
García Márquez y Fuentes, en los cuales vemos manifestados al
narrador cosmopolita y al narrador aculturado/transcultural.
La obra de Carlos Fuentes como La muerte de Artemio Cruz
(1962), por tomar un solo ejemplo, es una gran novela que cuestiona
y critica al contexto social y cultural en el que se encuentran sus
personajes; pero que a la vez ese entorno cuestionado tienden a
tener paralelismos con su visión social, política y cultural sobre lo
que implica ser mexicano y latinoamericano en un contexto más
contemporáneos sobre la visión de lo que creemos nosotros son
nuestras tradiciones tensionadas en múltiples tiempos y espacios,
“[…] estaba allí todo: lo que yo había soñado, lo que creía muerto.
Estaba vivo lo que yo creía muerto.” (Fuentes, 1982), y este tipo de
visiones y temas quedaron reflejados desde sus dos primeras obras
Los días enmascarados (1954) y La región más transparente (1958), en las
que Fuentes consigue hacer coexistir o tensionar tanto la cultura
prehispánica frente a la cultura contemporánea acerca del progreso
y recepción de culturas y costumbres extranjeras en la Ciudad de
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México; pero siempre basándose en un modelo literario como el
que propuso John Dos Passos con Manhattan Transfer, donde el
protagonista de dicha novela era la ciudad misma, aquellos habitantes
marginados o relegados que la componían.
Se coincide con Ángel Rama al haber dicho que La muerte de
Artemio Cruz (1962) es la novela mejor lograda en el conjunto de su
obra en esa época (179), pues aunque La región más transparente sea
su obra más reconocida en nuestras fechas, no deja de pecar que
dentro del contenido están muy presentes las ideas propuestas de
El laberinto de la soledad (1949) de Octavio Paz (1914-1998) sobre la
identidad y figura del mexicano; caso contrario sucede con La muerte
de Artemio Cruz, que aunque sí retoma algunas ideas de dicho ensayo,
la novela se arriesga a construirlo todo desde un panorama diferente
sobre lo que es ser mexicano y latinoamericano en pleno siglo XX,
pasando por las revoluciones mexicana y cubana, la Guerra Civil
Española, y siendo este personaje un hijo forzado por la violación
de un cacique español hacía una sirvienta mulata en una hacienda
mexicana el cual quedará en ruinas por la huida de los ocupantes
franceses y el retorno de Juárez al poder, y los desencantos y
ascensos al poder de Artemio Cruz al darle la espalda los ideales
principales que “motivaron” a continuar con la revolución. Más que
la historia de un ex-revolucionario corrupto, es la imagen de una
conciencia colectiva, una novela de crítica social que no abandona
para nada la forma estética de la que está compuesta, desde distintas
visiones y perspectivas, desde distintos tiempos y espacios: Yo, Tú,
Él; presente, pasado y futuro.
El mismo fenómeno ocurre en José Trigo, pues la marginalidad
en que viven los personajes también permite que en un solo lugar
se concentren distintas culturas en distintos tiempos y espacios, y
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las distintas maneras de reconstruir el lenguaje de una sola nación,
que son a la vez una misma y muchas distintas, se encuentran
logrados desde la perspectivas de contar con todos los personajes
marginalizados, desde el discurso mismo de las instituciones
(Foucault, 2014), desde el inicio y final de la novela.
La transculturación de la novela en José Trigo de
Fernando del Paso
Como se había comentado anteriormente, la novela de Fernando
del Paso tiene como protagonista al lenguaje y por medio de ella se
van conociendo historias, corridos y relatos de cada habitante del
campamento ferrocarrilero que a la vez coexisten, o se friccionan,
con las culturas prehispánicas e indigenistas, tal y como lo mencionó
también Cornejo Polar sobre las culturas híbridas.
Vi primero que el sinsonte era Nance Buenaventura, y que Nance
Buenaventura arrancaba una palabra del árbol de la vida una
noche en que subía de la faz de las aguas el amargo olor de las
flores de muerto. Los niños dormían y soñaban góndolas de nieve
y los trenes corrían por los rieles de madera y tocaban sonajas de
niebla y los perros ladraban a la luna porque la luna tenía cara de
conejo: con un cráneo de conejo le golpearon el rostro. Y éste era
su cielo, el cielo de la luna que el Señor hizo para los tiempos…
(253)

De entrada se percibe cómo la novela reconstruye la visión
de lo que sería la poesía náhuatl por medio de sus propios recursos
de la lengua escrita en español para mantener la tensión entre
la historia de un mito prehispánico por medio del ritmo poético
del poema en prosa y así aterrizarlo en un contexto mucho más
contemporáneo para luego hacer juegos de imágenes poéticos,
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pero siempre alegorizando la coexistencia de más de una cultura
dentro de la historia, pues ¿Quién se supone que es Nance
Buenaventura dentro del contexto de la novela y a la historia a la
que se hace referencia? Pues solo es un personaje marginalizado en
el campamento ferrocarrilero y que coexiste en aparente armonía
junto con los demás personajes que la habitan.
Sobre las novelas regionalistas e indigenistas, Ángel Rama
comenta que “son la estructuras literarias las que visiblemente
registran una transformación, procurando sin embargo resguardas
los mismos valores, aunque en verdad situándose en otra perspectiva
cognoscitiva” (229), y el modelo que retoma Fernando del Paso
para construir la novela José Trigo es evidente que parte desde James
Joyce con el Ulises y, nuevamente, Manhattan Transfer de John Dos
Passos; pero la obra que atañe a este artículo tiene sus modelos
latinoamericanos y contemporáneos a ella como lo son Leyendas
de Guatemala (1930) El señor presidente de Miguel Ángel Asturias, Al
filo del agua (1947) de Agustín Yáñez (1904-1980), El luto humano
(1943) de José Revueltas (1914-1976), Pedro Páramo (1955) de Juan
Rulfo, La región más transparente (1958) y La muerte de Artemio Cruz
(1962) de Carlos Fuentes, La feria (1963) de Juan José Arreola,
La ciudad y los perros (1962) de Mario Vargas Llosa y El coronel ni
tiene quien le escriba (1962) de Gabriel García Márquez, entre otros
tantos, en los que aprovecha los pasajes de desolación y desencanto
por el entorno y las instituciones que las oprimen, la violencia
y la fealdad humana, las narraciones polifónicas que funcionan
partiendo desde un mismo punto, y todo ese folklor literario son
los que terminan nutriendo la novela que también aprovecha los
recursos del cuento popular y la leyenda para contextualizarlos en
un tiempo más contemporáneo:
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Hace mucho tiempo que en este pueblo de Xochiacan vivió
Eduviges. Un manojo de años, que llegaron uno por uno y se
fueron todos juntos. No sé por qué, pero las cosas han cambiado,
han ido de mal en peoría. Nos cayó el chahuistle. La tierra está
como martajada, no se maciza aunque queramos. Los obeliscos
están descoloridos… Los patos golondrinos, que llegan por
enero, pasan por arriba y uno los ve pasar a ras del cielo, pero no
bajan. Las golondrinas sí bajan, y anidan en los alcorozados de las
entrevigas, como endenantes, pero se van más pronto y se llevan
el viento con las alas… (90)

Si lo vemos desde la aculturación en este caso puede notarse
a través de “que es la narración donde la realidad y fantasmagoría se
confunden e interpenetran, a la intimidad de su sistema cultural que
articula una organización social primitiva, mitos, creencias, costumbres
desprendidos de la piel de las criaturas...”(212) y es esta desolación que
invaden a los personajes dentro de un sistema que los marginalizan
también responden a otro tipo de modelo, pero ahora literario, como
es el caso de William Faulkner “un escritor que dentro de la cultura
de los Estados Unidos representa justamente la resistencia de una
cultura sumergida, estancada y dominada –el Sur esclavista, rural,
tradicionalista− respecto a los centros norteños civilizadores…” (212),
y estas características están también presentes en la novela, en especial
por las dualidades de personajes mostrados en Luciano y Manuel Ángel,
y en Eduviges y Buenaventura que están involucrados en la huelga
ferrocarrilera; pero más que ellos llama la atención de la imagen que se
tiene de José Trigo “con una caja blanca cargada al hombro” (pág. 5) y
con Eduviges, embarazada, agachándose para recoger los girasoles de
la calle (considerado en su momento como una flor corriente y de mal
gusto) dispuesto a enterrar al niño que acababa de fallecer, mientras el
pueblo y el campamento entero los ve pasar.
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�Carlos Rutilo Aguilar / La transculturación de la novela en José Trigo

También hay que prestar atención a las fechas contadas en
distintos capítulos que llevan por títulos “Cronologías” en las que se
hace referencia a la colonización y fechas de la cristiada y la huelga
ferrocarrilera:
19 de enero de 1960
Un ferrocarrilero inicia la compostura de un corrido. Esta es la
primera estrofa: “En la Ciudad de Nonoalco/ presente lo tengo
yo/ por el año sesenta/ nuestra libertad murió.”
1531
Diciembre 12. Se fija este día como el de la aparición oficial de la
Virgen de Guadalupe cuya imagen, pintada en un ayate, se revela
en Tlatelolco ante los ojos asombrados del obispo que fundó la
Escuela de la Santa Cruz.
1539
Ocurre en este año el primer bautizo en la historia de Tlatelolco.
22 de enero de 1960
Un asesor técnico de los ferrocarriles, debidamente informado,
publica en una gaceta especializada un significativo y efectista estudio
donde expone la “mixtificación” de los salarios reconociendo que, los
sueldos reales devengados por los ferrocarrileros computados con
base al costo estándar de vida en 1939, descendieron un promedio
de $5.32 diarios en 1958. Habla también de las dietas exageradas
de que disfrutan los funcionarios en misiones especiales, y de los
numerosos gravámenes que gravitan sobre los ferrocarrileros. No
habla, en cambio, de las prerrogativas (128).

Es importante ver cómo la obra intercala los tiempos y
expone su postura por medio de la tensión del lenguaje, tiempo
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y espacio que existen entre las distintas fechas expuestas, pero a
la vez coincide tener como resultado una cultura en el que están
aunadas más de una distinta. Esta novela también guarda dualidades
entre sus personajes como Luciano y Manuel Ángel que a la vez
pueden simbolizar tanto a Quetzalcóatl y a Tezcatlipoca, donde la
historia de sus antepasados los obliga a confrontarse para cumplir
un destino inevitable para aquellos que creen en la huelga y en sus
héroes, y nuevamente reflejan el fracaso de la Revolución Mexicana
por medio de una traición, o de la Guerra Cristera en la ausencia
de un Dios. Pero más que ellos radican también las instituciones
que los marginan y olvidan en un campamento desolado como
Nonoalco Tlatelolco, pues “en la transculturación de la novela
se va descubriendo el mito” (241), como es el caso también de
“Buenaventura, madre de la tierra, madre de los dioses, vestía su
propia piel, aviejada y sucia, y sostenía en la mano una escoba”
(385).
Los personajes de la novela viven tensionados en el mito,
coexistiendo con ella, pertenecen a una cultura híbrida, pero también
son condenados de la tierra, y les cuesta no tener que inventar formas
de responder al contexto. La novela no es regionalista, al contrario:
pertenece a la corriente de novela transcultural y no renuncia al
lenguaje de la región, sino más bien se apoya de las estructuras del
Ulises y Manhattan Transfer para poder recrearse en el lenguaje.
No es este el espacio para discutir si José Trigo puede
adscribirse a la literatura fantástica, aunque existan mitos y hechos
en la novela que nos hagan pensar lo contrario, y tampoco este
artículo pretende discutir si está del lado del realismo mágico;
más bien es una novela que sabe recrearse en el espacio y entorno
en el que se desenvuelve: una cultura híbrida con múltiples
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interpretaciones en distintos espacios y tiempos, y que da como
resultado un José Trigo que se mueve hacia adelante y hacia atrás, y
exponiendo la hibridez y la transculturación de su estructura en el
capítulo de en medio.
Aunque el espacio no permite analizar más a la novela, sí es
posible decir que pocas logran concentrar una estructura piramidal
del lenguaje para hacer que la narración responda al entorno y
contextos que sean necesarios, debido que en la relectura siempre se
encontrará más cosas que antes no nos habíamos percatado tanto
de la forma en que está hecha como en el contenido que lleva su
mensaje.
En este sentido Fernando del Paso sí es un autor más
cercano a Miguel Ángel Asturias, Juan Rulfo, Guillermo Cabrera
Infante, José Lezama Lima, un poco a García Márquez y a Carlos
Fuentes; pero sí lejano a los autores que experimentan de la misma
forma con la narrativa como lo serían el segundo Sergio Pitol,
Jorge Luis Borges y José Donoso, debido a una fuerte conexión
con las obras representadas en la transculturación de la narrativa
latinoamericana.
La visión histórica desde un punto más contemporáneo,
aunado a los intercambios de los pasajes y contextos, también nos
ayuda a repensar lo que será después la obra de Fernando del Paso
con Palinuro de México (1977) y Noticias del imperio (1987), debido que
cada transculturación narrativa busca responder al contexto. Vale la
pena volver un tiempo después a cada una de las novelas, teniendo
en cuenta que la historia es la base de cada una de esas narraciones,
y tratar de reflexionar tanto la forma y el contenido con el que son
contadas y en lo que busca decirnos a nosotros como cultura y
sociedad contemporánea.
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�Notas
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

Ella escribe, la borran y la reescriben: análisis de
la escritura autobiográfica desde la literatura de
archivo en las novelas El acontecimiento (2019) de
Annie Ernaux y El invencible verano de Liliana
(2021) de Cristina Rivera Garza
She writes, she is erased and rewritten: an analysis
of autobiographical writing from archival literature in the novels Happening (2019) by Annie Ernaux
and Liliana´s Invisible Summer (2021) by Cristina
Rivera Garza
Ángeles Stefanya Serna Moreno
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
annstmoreno9930@gmail.com

“No escribas en primera persona” es una de las frases que recibo
en algunos talleres de escritura creativa. Me dicen que es mejor
escribir desde el papel del espectador: segunda o tercera persona,
tal vez un narrador omnisciente. Cualquiera de estos recursos
narrativos es mejor que escribir desde el yo. Sin embargo, en
207

�Ángeles Moreno Serna / Ella escribe, la borran y la reescriben

el año 2022, la escritora francesa Annie Ernaux gana el premio
Nobel de Literatura. Gana la primera persona. Gana la literatura
del yo. Eso es lo que aparece en las notas de revistas y periódicos
digitales, en algunos tweets y publicaciones en Facebook. Aparecen
comentarios como “¿Desde cuándo escribir de los problemas de
uno es sencillo?” y de allí se desatan hilos e hilos de lectores fieles
a la ficción.
Ese año también, Cristina Rivera Garza ganó el premio
Xavier Villaurrutia por su novela El invencible verano de Liliana (2021)
que trata del feminicidio de su hermana. Recibió el premio con
algunos comentarios sobre cómo desarrollar más un personaje
secundario: el feminicida. Las recomendaciones de uno de los
críticos se dirigen a leer autores como Ernesto Sábato, Jorge Luis
Borges, Julio Torri, etcétera. La relación que encuentro entre estos
dos casos consiste en que ambas obras tienen en común el uso de
la primera persona y el retrato de sus vivencias, debido a la violencia
estructural que es registrada en archivos tanto afectivos (diarios y
agendas) como institucionales (documentos oficiales).
La tradición literaria latinoamericana la construyen los
escritores por medio del archivo (cartas, crónicas, actas, etc.) y
también del registro oral (canciones, leyendas, relatos), eso lo
menciona Roberto González Echevarría en su texto Mito y archivo.
Una teoría de la narrativa latinoamericana (2011) con el ejemplo de la
novela Los pasos perdidos de Alejo Carpentier.
[…] es un Archivo de relatos y un almacén de relatos maestros
producidos para narrar acerca de América Latina. Así como el
narrador-protagonista de la novela descubre que es incapaz de
borrar su pasado y empezar de nuevo, el libro busca una narrativa

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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

nueva y original, debe contener todas las anteriores y, al volverse
Archivo, regresar a la más fundacional de esas modalidades
(González Echevarría, 2011: 32).

En el archivo, se guarda la Historia. Esa Historia que no se
quiere contar, la que incomoda, la que no es parte del Sistema. Al
inicio de El Invencible verano de Liliana, Rivera Garza narra el proceso
que pasó para encontrar el archivo del feminicidio de su hermana en
la Procuraduría de la Ciudad de México. En los pasillos y las esperas
eternas entre la hora de comida y de salida de los administrativos, le
responden que no los tienen, se justifican recalcando el tiempo que
ha pasado: 30 años.
En el artículo Archivo y novela. Sobre la dimensión museal de la
literatura latinoamericana (2016) de Juan D. Cid Hidalgo explica el
control de la memoria de parte de los museos “Escribir, nombrar,
tatuar la memoria del porvenir sugiere precisamente lo que un
dispositivo como el museo pretende sea su función: el control de la
memoria, la vigilancia de la misma” (pp.166-167). Aquí me pregunto:
¿quién tiene la autoridad para controlar la memoria histórica?, ¿quién
decide cuáles archivos son importantes?, ¿cuál es la diferencia entre
archivar y cuidar las declaraciones de políticos y los diarios de cocina
de una ama de casa? y ¿quién establece el tiempo necesario para
decidir hasta cuándo un feminicida deja de ser un feminicida?
La respuesta que propone González Echevarría son
los mecanismos de poder. Incluso, Cid Hidalgo establece una
comparación entre los museos como resguardo histórico y el
panóptico de Michael Foucault. La vigilancia y la exposición de
cualquier archivo en los museos está custodiado y protegido, pero
también es necesario que se encuentre a la luz pública, que los demás
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�Ángeles Moreno Serna / Ella escribe, la borran y la reescriben

individuos vean, no todo, pero sí lo necesario. Por eso, la literatura
latinoamericana sigue recurriendo al archivo, continúa buscando su
Historia, la identidad de sus pueblos, de sus comunidades.
Ahora, la obra de Ernaux El acontecimiento, una novela que
trata sobre el tema del aborto en Francia en los años sesenta, está
fuera de la literatura Latinoamérica, pero no de los mecanismos de
poder. La protagonista expresa en la obra la postura de la sociedad
francesa sobre el aborto; la represión hacia la mujer sobre su propio
cuerpo, la deshonra social y la deslegitimización a los médicos. El
registro que utiliza la protagonista es su agenda. Cada día que pasa
escribe la situación actual de su cuerpo, su mismo cuerpo recibe los
cambios del embarazo y, posteriormente, del aborto.
Entonces, el archivo, como lo define González Echevarría
es preciso estudiarlo desde la marginación y el señalamiento del
Poder que propone Foucault, ya que las trabas en la investigación
del feminicidio de Liliana Rivera Garza y la búsqueda del aborto de
Ernaux son mecanismos de control establecidos por el poder dentro
de la estructura social. Además, la estructura literaria que escogieron
las autoras para contar su historia es relevante, ya que encuentro
semejanzas en las dos novelas y, así, como menciona Ralph Freedman,
citado por González Echevarría, el género no pertenece a un espacio y
a un tiempo. “El origen de la novela es no sólo múltiple en el espacio,
sino también en el tiempo. Su historia no es, por cierto, una sucesión
lineal o evolución, sino una serie de renovados arranques en diferentes
lugares” (González Echevarría, 2011: 37).
El papel y el cuerpo
En la explicación que hace González Echevarría al inicio del primer
apartado de su libro, menciona que el protagonista de Los pasos
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perdidos tiene el problema de conseguir cuadernos para escribir su
historia. Ni uno ni tres cuadernos fueron suficientes para terminar
de escribir la canción basada en la Odisea que quería hacer. Es ahí
cuando me encuentro con un primer archivo dentro de la literatura
latinoamericana, pero es distinto a los archivos que hay en los museos,
ya que no es una carta de Hernán Cortes o Benito Juárez que hable
de México desde una perspectiva patriótica, sino que son textos que
muestran el entorno del personaje, sea ficticio o no. Después, están
las notas, cartas y el diario de Liliana, recreadas y mostradas en el
libro de Cristina, es un archivo afectivo como lo llama ella. También
lo es la agenda de Ernaux.
Estas novelas vinculan la historia del personaje o narradora
desde los archivos que utilizan como intertexto o paratexto. En el
caso de Ernaux, la agenda tiene relevancia en la historia que está
contando, debido a que, gracias a la mención de ese registro, la autora
rompe la linealidad de los sucesos dentro del plano de lo real, lo cual
este es un elemento importante en la literatura del yo porque marca
parte de la estética de la obra. Considero que este también es un
recurso que utiliza Rivera Garza para la construcción de su novela,
debido a que la historia que narra no es lineal, sino que utiliza la
analepsis con los capítulos y los paratextos que son las notas, cartas
y páginas del diario de su hermana. González Echevarría propone
que este tipo de literatura –la literatura de archivo– tiene la capacidad
de contar la verdad histórica.
Las narrativas que solemos llamar novelas demuestran que la
capacidad para dotar al texto con el poder necesario para transmitir
la verdad está fuera del texto; son agentes exógenos que conceden
autoridad a ciertos tipos de documentos, reflejando de esa manera
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la estructura de poder del periodo, no ninguna cualidad inherente
al documento mismo o al agente externo (González Echevarría,
2011: 38).

Entonces, las novelas son un recurso de escape para contar la
verdad, desde una perspectiva en particular, de los acontecimientos
ocurridos en cierto período de tiempo. Incluso, en una entrevista
que le hicieron a Ernaux, menciona que su libro El acontecimiento
lo escribió mucho tiempo después de que ella practicara el aborto.
También dice que dudó en escribirlo porque en ese tiempo las leyes
y la sociedad no permitían que se trataran estos temas. En el caso de
Cristina, aparte de que su libro sea uno de los más vendidos y utilice
la literatura de archivo, la relación entre historia y literatura es una
acción política contra el Sistema, porque al retratar su proceso como
familiar de una víctima está evidenciando a la justicia practicada en
México.
Asimismo, la literatura no sólo se relaciona con lo anecdótico,
lo íntimo, lo personal, sino que también toma las costumbres y
las tradiciones de las sociedades. Dentro de las novelas que estoy
analizando, encuentro no sólo elementos estéticos y discursos
históricos por medio del archivo, sino que en la intertextualidad
muestra un recorrido etnográfico del entorno. Estas novelas no
solo crean atmósferas, sino que muestran una parte de la realidad
vivencial de lo que fueron –son– las situaciones que retratan.
El documento portador de verdad que imita la novela es el informe
antropológico o etnográfico. El objetivo de dichos estudios es
descubrir el origen y fuente de la versión que una cultura tiene de
sus propios valores, creencias e historia, recopilando, clasificando
y volviendo a contar sus mitos (González Echevarría, 2011: 44).

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Por lo que, el cuerpo también se muestra desde su presencia
en esa realidad que se aleja de la ficción y es necesario analizarlo
como un archivo, ya que el cuerpo (político, social, cultural, humano)
tiene un registro como es mostrado en la novela de Los pasos perdidos
con la presencia de la selva; en El invencible verano de Liliana con
la burocracia y falta de justicia en México; y, por último, con El
acontecimiento de Ernaux, que muestra su propio cuerpo como un
archivo que registró una nueva célula dentro de ella y el proceso de
expulsión. Incluso, es el archivo de los prejuicios funcionando como
mecanismos de poder de la sociedad francesa en los sesenta.
Coleccionar es un acto de supervivencia
Coleccionar es una acción que Cid Hidalgo la relaciona con un
alto poder adquisitivo, personas de clase media-alta son las que se
pueden dar estos lujos. El lujo de guardar. Sin embargo, coleccionar
también implica recordar. Así como Cristina recuerda a su hermana
por medio de sus notas, cartas, diarios. Así como Annie guardó en su
memoria y en su agenda el proceso del aborto. Así como el pueblo
no olvida los sucesos que lo marcaron. En cada caso, coleccionar
es un acto de supervivencia y más cuando perteneces a los grupos
vulnerables dentro de las sociedades que se rigen por el poder.
Cid Hidalgo menciona “El acto de coleccionar se logra rozar
el fuego del placer de poseer” (2016: 169). En una entrevista, Cristina
menciona que su hermana le ayudó a escribir el libro dejando las
notas, recibos, diarios, cartas, cualquier registro en sus cosas fue de
ayuda para crear la historia que cuentan. Es ahí donde se encuentra
el placer de poseer. Tener la información que nadie pidió, que la
Procuraduría no buscó, que el feminicida no borró. En el caso de
Ernaux, ella escribe en su libro lo importante que es escribir la fecha
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en su agenda. Es como registrar que algo sí pasó. Esa colección de
fechas y notas es lo que construye el acontecimiento. Es esa parte
que reconstruye el discurso francés en 1963, donde se menciona
que el cuerpo de una mujer es de su pareja, su familia, sus hijos, el
Estado, la Iglesia, de todos, menos de ella. “La novela crea y marca
el espacio donde se inventara lo coleccionado como un territorio
digno y ejemplar para pensar y planificar la (re)configuración de la
nación” (Cid Hidalgo, 2017: 70).
Considero que esa reconfiguración ahora está presente en
un nuevo formato de novela, donde el archivo no busca contar una
historia diferente a lo que en verdad pasó. Por lo que, es construcción
del espacio y del tiempo, ya no sólo la manejan los mecanismos del
poder dentro de la literatura y del arte en general, sino que son otras
perspectivas que se apropian de sus sucesos y afectos. El trabajo que
están haciendo Cristina y Annie es no limitar su historia que, por
ende, pertenece a una comunidad, a un grupo en específico y no es
nada más una vivencia individual. Incluso, la interpreto como parte de
una lucha contra el mismo sistema, porque quiénes están escribiendo
la memoria histórica de una sociedad, ya no es sólo el poder.
Porque para Foucault la mediación se constituye en el mismo
proceso de limitar, denegar, de constreñir, creado por la
humanidad, y, por tanto, se encuentra en la base misma de lo
social en todas sus manifestaciones; los discursos hegemónicos
que oprimen controlan, vigilan, suministran los modelos que más
tarde serán tergiversados, parodiados, si se quiere, pero sin los
cuales no habría texto novelístico posible (González Echevarría,
2011: 40).

Existe una ruptura entre las novelas que analizo, debido a que
exponen el discurso hegemónico, desde el nombramiento al tipo de
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-95

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

violencia que vivieron. Por ejemplo, en el caso de Cristina nombrar
que el asesinato de su hermana no fue un crimen pasional, sino
un feminicidio. Eso rompe con lo que pudo haber en los registros
y la memoria colectiva queda presente, que desde los noventa las
mujeres son violentadas por sus parejas y la misma sociedad lo ve
como si fuera una práctica cotidiana del noviazgo, cuando se está
violentando a un ser humano.
Ernaux expone la perspectiva costumbrista francesa de los
sesenta, muestra la vivencia de un aborto y, en la novela, se menciona
la incomodidad de tan sólo nombrar esa acción. No solamente para
las mujeres, sino que era un tabú en la sociedad en general, para
la mayoría significaba algo negativo, incluso, si no les correspondía
esa decisión. Además, Annie nunca menciona la palabra “bebé”, lo
nombra célula y el embarazo lo define como” la enfermedad que
solo les da a las mujeres”.
Memoria/yo colectivo (a)
Conforme pasa el tiempo, la literatura cambia y, se supone, que esas
actualizaciones literarias definen el éxito de la obra y del autor. Sin
embargo, creo que primero debería estar la pregunta ¿todavía este
tema/género dialoga con el presente? La literatura del yo continúa
hablando con los lectores, planteándose nuevas formas de pensar
sobre algunos temas o, en algunos casos, acompañando una historia
con otra. Esto es lo que veo en las novelas de Cristina y Annie, ya
que, tanto en las noticias como en pláticas casuales he escuchado lo
difícil que es hacer una denuncia por violencia de género y lo difícil
que era –es, en algunos casos– abortar.
Considero que el dolor es el mismo, la incomprensión
y el enojo que sienten las personas cuando viven alguna de estas
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�Ángeles Moreno Serna / Ella escribe, la borran y la reescriben

situaciones es parecido. Se comparte. Por eso, narrar lo íntimo como
explica Belén López Peiró en su ensayo El atrevimiento de narrar lo
íntimo son acciones que no son ajenas a su entorno. Es el atrevimiento
de investigar en el plano de lo real, sin filtros, sin encubrimientos,
sin vaguedades, para problematizar una acción que acontece a nivel
social, histórico y cultural. A veces, esos problemas son tan grandes
que traspasan fronteras como la novela de Ernaux, donde comparto
el dolor y la angustia del aborto, porque continúa la estructura
patriarcal dentro de las culturas occidentales. Del mismo modo, pasa
con los feminicidios en México y los grupos feministas que pintan
y siguen recordando el nombre de Liliana Rivera Garza, como el de
muchas más mujeres que fueron registradas como asesinadas por un
“crimen pasional”.
Aún la literatura del yo sigue contando las historias de las
sociedades y presentan su contexto histórico de la manera más real
e íntima con el lector, pero algunos críticos comentan que no hay
literatura en esas historias. Incluso los llaman textos o libros de no
ficción. ¿Por qué textos y no literatura? La estética que define a la
literatura como el contraste o la omisión es parte de estas novelas, ya
que se construyen con una estructura no lineal. Al contrario, llevan
al lector por un viaje entre el presente y el pasado.
En la línea estética dominante, nuestro autor autobiográfico también
se va a esforzar en la búsqueda de fórmulas con las que romper la
linealidad narrativa que quiere imitar a la de la vida, troceando el
sujeto textual mediante ciertos recursos que caracterizan a la novela
postfreudiniana (Molero de la Iglesia, 2000: 532).

Entonces, la literatura del yo es un objeto estético que dialoga
con su entorno y establece puentes con el pasado por medio de sus
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, enero-junio, 2024

mismos archivos que son los recursos para conectar ese plano de lo
real con su propia experiencia y, así, establecer una relación con el
lector de tipo mimética, porque hay dos realidades representadas en
la obra: la del escritor y la del lector. Además, la literatura del yo está
traspasando fronteras generaciones. Está Ernaux escribiendo desde
los sesenta, Rivera Garza desde los noventa y López Peiró desde
la actualidad. Tanto las sociedades como las percepciones estéticas
cambian y sus objetivos se reconfiguran. La violencia es un tema que
ha estado presente en la literatura, sin embargo, la denuncia no. Por lo
que, el archivo, el yo y la literatura han brindado herramientas para que
esa colección de memorias y recuerdos se conviertan en una denuncia
escuchada no sólo por las autoridades, sino por más lectores.
Construir con la experiencia personal un hecho literario,
susceptible, como cualquier otro, de justificarse no por su
condición de cosa vivida por mí sino por su intensidad, su belleza,
por el absurdo o la repulsión o el miedo en que sumerge a quien
lee, por la conmoción o el impacto estético que provoca (Heker
citada desde López Periró, 2022).

En conclusión, la literatura del yo muestra más que una
experiencia personal, sino que hace un recorrido antropológico
de su entorno y de su persona. Desde el cuerpo hasta la propia
existencia, donde enmarca afectos y situaciones que acontecen a
un nivel nacional e internacional. El punto de conexión entre esos
afectos y situaciones es el archivo, ya que acompaña al ser humano
desde mucho tiempo, por la necesidad de narrar las acciones que
vive. Además, es una literatura que se sabe adaptar a las generaciones,
porque el ser humano sigue buscando contar su historia y, muchas
veces, esa historia es la representación de diferentes realidades.
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�Ángeles Moreno Serna / Ella escribe, la borran y la reescriben

Referencias
Cid Hidalgo, Juan D. (2017). Archivo y novela. Sobre la dimensión
museal de la literatura. Literatura y Lingüística, 159178.
https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_
arttext&amp;pid=S0716-58112017000100159
Ernaux, Annie. (2019). El acontecimiento. Tusquets Editores.
González Echevarría, Roberto. (2011). Mito y archivo. Una teoría de la
narrativa latinoamericana. Fondo de Cultura Económica.
Lambertucci, Constanza. (2022). “Rivera Garza responde al
cuestionamiento de Felipe Garrido:
Tenemos que verlas a ellas, no a sus asesinos”. El País. https://
elpais.com/mexico/2022-07-07/rivera-garza-responde-alcuestionamiento-de-felipe-garrido-tenemos-que-verlas-aellas-no-a-sus-asesinos.html
López Peiró, Belén. (2022). “El atrevimiento de narrar lo
íntimo”. Revista de la Universidad de México. https://www.
revistadelauniversidad.mx/articles/343fc10e-97e3-4a64b148-97cd44834d29/el-atrevimiento-de-narrar-lo-intimo
Molero de la Iglesia, Alicia. (2022). “Autoficción y enunciación
autobiográfica”. Revista de la Asociación Española de Semiótica.
https://www.cervantesvirtual.com/obra/autoficcion-yenunciacion-autobiografica/
Rivera Garza, Cristina. (2021). El invencible verano de Liliana. Penguin
Random House.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

Reconciliar al laurel con el tronco quebrado: Carmen
de Carlos Rutilo, Monterrey, UANL, 2023, pp., 96

Roberto Kaput González Santos

I. Frente al espejo
Tras la estela de Eliseo Carranza, quisiera proponer, como clave
de lectura del primer poemario de Carlos Rutilo, la imagen de un
espejo. Pero a diferencia del prologuista de Carmen, en lugar del
“reflejo impar de lo no-recíproco” propongo un espejo de tres lunas
o tres tiempos: “Tlacuica”, imperativo infantil del canto, un canto
de pájaros ahogado en una cruz de agua (I); “Carmen”, compuesto
por palabras pájaro migrantes y la aparición en vuelo del poema,
nacimiento de una lengua niña si acudimos al latín, regreso al jardín
de Dios si optamos por el semítico hebreo (II); “Sofía” y el astro
niño (III), suerte de canto coronado en las derrotas del amor, la
mayoría de edad del poema que nace entre I y II. Esa es la imagen
que propongo abordar ahora: además de “espejo para volver atrás”,
espejo de agua dónde refractar las sombras de los tres tiempos del
canto original, la unidad perdida. Propongo situar esas tres lunas
cara a cara, hacer una lectura abismal. El lector de sor Juana como
el lector de Borges sabrá reconocer lo que se obtiene engastado
imágenes, sean estas espaciales, morales o temporales.
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�Roberto Kaput González Santos / El andar del niño: Carmen de Carlos Rutilo

II. “¿Dónde está mi casa de lejos?”
Quisiera citar a dos poetas modernos aquí para cubrir la distancia
literaria que nos propone Rutilo, refractar el uno en el otro nos
acerca a Carmen: “Está el compromiso de volver a encontrarnos con
el mundo, pero también está la promesa de tratar de reencontrar
aquello que ya no está ahí y que nunca volverá; y que a través de los
sonidos hace el esfuerzo de comunicarlo a través de una imagen.
Por eso duele, porque ya no está ahí” (“Cuatro poetas jóvenes”,
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, Día Mundial del Libro
y del Derecho de Autor 2024). Esa es la voz de Carlos Rutilo,
poeta de 28 años. Escuchemos ahora la momentánea capitulación
de un poeta de 68: “No sin vencer una íntima repugnancia acepto
(provisionalmente) que la relación entre el sonido y el sentido,
como la sostiene Saussure y sus discípulos, es el resultado de una
convención arbitraria. Mi desconfianza es natural: la poesía nace de
la antigua creencia mágica en la identidad entre la palabra y aquello
que nombra” (Octavio Paz, “Lectura y contemplación”, 1982).
Ambos poetas hablan desde la caída de una antigua creencia mágica:
la unidad originaria del canto, un canto desencantado, consciente de
su caída, como la pérdida de la aureola en Baudelaire. Por lo demás,
la pulsión de crear un canto de pájaros ahogados, que a través de la
ordenación de sonidos aspira a laurear la promesa de reencontrar
aquello que ya no está, es una pulsión moderna: por lo menos desde
esa cruz de agua que va de Novalis a Astroboy y de Ramón López
Velarde a José Emilio Pacheco.
Las imágenes de Carmen son temporales, sombras de
instantes fugitivos o silencios refractados unos en otros que arrojan
una imagen continuada en espejos o canto líquido sostenido en el
tiempo, un canto literario donde morir encunado en el sonido de la
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�Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

lengua de los padres es posible: una canción de cuna de frutos resentidos que reconcilia al tronco quebrado con el laurel:
Hoy mi madre buscó los cuerpos de mis hermanos
y hermanas de lengua y carne; pero sólo encontró restos de
sangre
regada en la tierra que también reclaman las ausencias.
Hoy mi pueblo, vacío de mí y de mi gente, lamenta las pérdidas.
El maíz le retoña con los granos resentidos.
…
Tlazoca
Amar es aprender a reencontrarnos
delante de un espejo herido con el tiempo
…
Ta mostla, ta mostla
en el parque de ayer un niño de agua dibuja un barco de aire: lo
contemplo como el muchacho que soy, mas la envidia de niño
embarga de pena al viejo que un día seré a la hora de cruzar un
puente de sangre.
…
Amatl
Siempre estás mirándome desde esta palabra
que fatiga tu risa de criatura rebelde
[…] Hoy no devolveré las sombras de tu nombre,
y dejo que la noche nos abrace en su luto de astros
cuando […] oiga tus pasos sobre las páginas blancas de un
impronunciable laberinto.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-107

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�Roberto Kaput González Santos / El andar del niño: Carmen de Carlos Rutilo

…
In xochitl, in cuicatl
Algo está doliendo en alguna parte
Algo duele,
algo quema.
Algo como una piedra,
un espejo.
Algo como una danza,
algo como un canto,
está doliendo en alguna parte.
Y arrojamos el dolor a varios kilómetros de distancia,
pero rebota en un punto
y con el tiempo nos alcanza.
…
Tlahuelpuchi
Tú eres la hembra de luz
que desnuda
desde los costados
devoras la noche
entre tus colmillos de luna gangrenada
[…] De donde vengo
sé
que tú no cabes en mi boca
que nada de lo que soy
puede caber entre tus manos
de madre desamparada
…
Doña Marina en el hocico del mundo
Yo soy la palabra y a las palabras pertenezco y nadie mata a las
palabras, salvo el silencio que las entierra en mi lengua.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-107

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

…
Tlacuica, tlacuica, xinola, tlacuica
Canta,
canta,
mujer,
canta
que una raíz de sangre
crece como una lengua niña.

III. “Jugando en el desierto a las batallas contra el
olvido de tus palabras”
Esa lengua niña que permite al astro de Carmen “reconciliar al
laurel con el tronco quebrado” es una lengua migrante, hecha con
jirones de imágenes literarias: las lamentaciones de los muertos de
Miguel León-Portilla, los cantos de sombra o cantos fantasma de
Juan Rulfo, la caída de las palabras de Octavio Paz, el desplome
de los mundos que nombran esas mismas palabras de José Emilio
Pacheco, el sistema de los círculos del tiempo de Carlos Fuentes,
los sueños o pesadilla de Borges, los presentimientos de Tario,
las tormentas amorosas de Segovia. “Carmen” es un himno de
regreso, un canto de sirenas a la que el astro niño permanece atado.
Pero quien regresa no es Ulises-Eneas, es Telémaco-Ascanio, nieto
de Laertes-Anquises y Anticlea-Afrodita: el canto de sombras,
refractado en la tradición literaria, logra en el poema una imagen
rotada sobre sí misma, signo de nuevo cuño: su obsesión no es la
lengua literaria, o no sólo ella, es lo que esa lengua literaria aspira a
nombrar: ahora sí el silencio, “la reflexión hecha sal para que tenga
sabor la memoria de aquellos días mal sepultados por el olvido”
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-107

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�Roberto Kaput González Santos / El andar del niño: Carmen de Carlos Rutilo

(Carranza). El canto reflexiona sobre el poema, el poema sobre el
canto; ambos se comentan y se critican:
La campana
Sueño que en la mirada de mi padre brotan todos los hermosos
caballos.
Y en las manos de mi madre crecen orquídeas como el canto de
la luna.
Pero en silencio también escucho los lamentos de una campana
que me devuelve a las tormentas de la infancia:
detrás de la puerta de mármol hay una criatura de sombras
que camina mirándome como un fantasma
y me muestra un espejo en el cual no me reconozco.
Y por cada golpe de tormenta voy perdiéndome
como si galopara entre los laberintos del tiempo,
donde la noche se convierte en la llaga de una flor caótica.
Y vuelvo a escuchar los lamentos de una campana
que golpe tras golpe se abre como las olas,
que crecen y crecen,
hasta devolverle los dedos helados al agua
y al relámpago algún amparo de águila perdida.

Dejamos atrás las palabras ahogadas como aves en el río, las
jaulas vaciadas del centro de pequeños pájaros alegres de “Tlacuica”
, para adentrarnos en la “laberíntica constelación de pájaros azules”
de “Carmen”, esa orfandad literaria o “reencuentro con la memoria
de un relámpago”.
IV. Luché contra el mar toda la noche, desde
Juan Preciado hasta Astroboy
“Carmen” y “Sofía” son variantes de doña Marina: lenguas migrantes,
la una hecha de sombras, la otra de luz:
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-107

�Humanitas, vol. 4, núm. 7, 2024

Sofía, es tu presencia lo que necesito y lo que duele.
Al buscarte en la sombra, me desgarro:
ahí yace escondido un niño huérfano en este silencio.
Al buscarte en la luz, vuelvo a desgarrarme:
yacen allá escondidas otras gentes muertas.
Al pararme en medio de las dos corrientes, me pierdo.

Lo que el poema descubre es que a estas alturas del partido
la caída del canto es universal, se abisma en los espejos de agua, en
las edades del tiempo. ¿La multiplicación diluye o exacerba la caída?
No lo sé. Sé que “Sofía” se nos presenta como canto coronado en
las tormentas inhóspitas del amor: “recuerdo que el amor era una
palabra lúgubre exhalada en tus labios”, rebote en un punto de la
poesía amorosa de otro momento de la lírica mexicana: “recuerdo
que el amor era una blanda furia no expresable en palabras”
(Lizalde). El sonido de campanas se transforma en bronce sonoro
producido al mediodía para que todos los fieles del poema moderno
hagan juntos oración, resignificando, en puntos diferentes pero
simultáneos, las imágenes de una tradición literaria:
Plegaria

A cambio de tu silencio ofrezco la sangre que brota de mi
costado,
[…] me abro a tu indiferencia para que vuelvas a beber
y a devorar de este cuerpo herido y sediento de ti:
copa color de luz, espada color de sombra.
Al beberte me hiero, al herirme te abrazo.
Tu presencia me devuelve al sótano.
[…] Sofía, la noche no es un telón caído tirado a tus pies,
yo no tengo esa fuerza para hacerlo; pero Ella,
la otra voz que derriba mis noches con su grito, sí.
Yo solo soy un astro niño
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-107

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�Roberto Kaput González Santos / El andar del niño: Carmen de Carlos Rutilo

que comulga en la pena
de no volver a tocar el polvo de tu boca.

El espejo de tres lunas de Rutilo provoca la relectura del archivo de
nuestra modernidad literaria, su reorganización; no cede a la tentación de ofrecernos imágenes fijas de tradiciones dinámicas, las contrapone para multiplicar sus imágenes, llenar huecos, abismarse en
la caída de los lenguajes, migrar para reconstruirlos. La poesía como
una moneda girando eternamente en el tiempo, una moneda que no
cae pero a la que no dejaremos de preguntar, mientras siga girando,
la suerte de todos nuestros empeños, incluso el empeño literario de
reconciliar al laurel con el tronco quebrado: ¿águila o sol?
Roberto Kaput González Santos
Bibliografía
Lizalde, Eduardo. Nueva memoria del tigre (Poesía 1949-2000). FCE,
2022.
Paz, Octavio. La casa de la presencia. Poesía e historia. Obras Completas
I. FCE, 2014.
Rutilo, Carlos. Carmen. UANL, 2023.

226

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.7-107

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                  <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Humanitas : Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios, 2024, Vol 4, No 7, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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