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~o;;,:;MING0 24

DE SEPTIEIIIBRE DE

1911.

NuM. 39.

=======================================

1•

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1

I

1 .

El señor Presidente de la República y la señora Borneque de de la Barra llegando á la Kermesse
organizada por los alumnos de la Escuela de Agricultura.

�A.etualid&amp;des .

LO QUE NOS CUESTA LA IRA

El levantamiento de los chamulas.-Las ideas de la revolución.
-La herencia del general Díaz.-La labor del próximo gobierno.
'

~~~~~~~~~~~

Pese á los títulos JJamativos y alarmantes con que la prenEa
metropolitana ha anunciado la inrnrrección d&lt;' los indios chamula:i en el lejano Estado de ChinpaP, ~a generalidad del público no se ha dado aún perfecta cuenta de toda la gravedad que
supone ese levantamiento. Al primer movimiento de alarma, ha
sucedido otro de sorpresa, y ahora el asunto amenaza echarse al
olvido, á menos que entren lo~ indios á algún pueblo pasando á
cuchi11o á sus habitantes, para que se rntisfagan eue demandaf.
Estábamos Jª acostumbrados á que los actos de rebeldía estuvieran ciicunscritos á las comarcas típicas de los levantamiP.ntos, laA del yaqui en Sonora y de los mayas, en Yucatán. Estas rebeliones de los desdichados indígenas, siempre perseguidos
y despojados, eran sofocadas con inaudita crueldad, sin esperar
siquiera á oir sus demandas, por justas que fueran y eran irremisiblemente ahogadas por el viejo caudillo, por el héroe de la
paz, y nunca produjeron sino un interés muy exiguo en la opi·
nion pública.
Pero ahora los tiempos han variado; la revolución ha llevado
hasta los últimos rincones de la República una oleada de nuevas
ideas, ofreciendo una oportunidad á todos aquellos ql1.e por
caestion d·e raza ó de clase veían sus intereses vulnerados, para
hacer valer sus derechos. Los asuntos de Morelos, en el fondo,
no tienen otro origen, así como la renovación de las dificultades
en la region del Yaquí.
En la época porfiriana, jamas se hizo nada práctico por el
mejoramiento de las razas indígenas: todo lo contrario. La decidida é inmoral protección del Gobierno á los caciques expoliadores; el despojo permitido, autorizado y aún ayudado de las
propiedades de 10:, indios; la instrucción p{lblica, gratuita y obligatoria, absolutamente fuera del alcance de ellos y ocupada en
la capital en la creación de una risible é inútil escuela de altos
estudios, fueron actos característicos de aquel Gobierno, egoísta
y notoriamente injusto, pues si algunos de nuestros indios, como determinados grupos de otomís, estan degenerados por cul.
pa de los gobiernos anteriores, el pasado, que tanto oro derramó
en el extranjero para sostener su fama de gobierno progresista y
adelantado, tampoco nada hizo por s.u regeneración. Y al lado
de esos otomis, verdaderos parias, están los tarascos, hermosa raza de Jalisco y Michoacán, tan industriosos, honrados, inteligentes y laboriosos y por los cuales tampoco se hizo nada por su
mejoramiento. Razas que ya hubieran desaparecido hace mu·
chos afíos, á no haberlas salvado su maravillosa vitalidad.
Ese fué uno de los más grandes errores del general Díaz, y
uno de los que más han entorpecido ese desenvolvimiento nacional, al que á fuerza , solamente, de rieles y de hilos telegráficos, -no hablemos de las obras de los puertos-quiso hacérsela
grandioso. Error, cuya reparación coni:tituirá una de las tareas
más árduas de los gobiernos futuros. 'fal es la herencia que lega
á la generación actual el hombre que más poder ha tenido en
México, y á quien rodea, todavía, la gratitud ciega de algunos
ciudadanos.
Si la insum.cción de los chamulas fuera aislada y única, y
este problema no fuera el que puede prestntarse en cualquier
momento en otras regiones del país, la importancia de esta

cuestión, puramrnle
local, ~ería muy relati ·
va. Pero al lado de los
cham ulae, en el mismo
Estado de Chiapas, vi·
ve la raza de los Lacandones en un lamentable abandono y atraso que los hace
irreductibles y los tarahuma,es y huicholee, que no tienen más
contacto con los criollos que aquel que les sirve para proporcionarse el aguardiente que los degenera y los pone en condiciones
de verse explotados inicuamente, y cuyas condiciones misera bles
de vida casi son las mismaei, para no citar otras tribus menos
numeroi,aei, como los pápagos, que, por su extremada miseria.
han llegado hasta á ser antropófagoe.
·
Los periódicos que, en general, son muy Jados á rewlver los
problemas nacionalei:, con una ligereza que les es característica ó
siguiendo sus particulares intereses, tratan de explicar los desordenes en la' región de los chamulas atribuyéndolos á las labores
de loe agitadores y demagogos. Es posible que estos factoree no
sean absolutamente despreciables, pero, ¿por qué no ha de pensar.se que puedan existir, como de hecho existen, entre las razas
alejadas de la civilización, algún cerebro bien organizado, un
hombre de suficiente energía y con el necesario amor á sus her·
manos para lanzarlos á la lucha en pos de su mejoramiento, de
las «reivirídicaciones)) que son justas,-hay que decirlo- dela
salvación de los internses de la comunidad y de su raza?
En el fondo, claro es que el problema tiene un orígen económico, pero hay que tener muy presente que también es social y
político. Con mucha justicia se ha llamado á este levantamiento &lt;,guerra de castas,J, porque el indio puro, como estos chamulas, los mayas, los yaquis, etc., sienten un odio profundísimo
por los blancos, muy antiguo, tradicional y, en gran parte, justificado. Y como no se pongan los medios para llevar al ánimo
de los descontentos y adoloridos indios la confianza, la idea de
una justicia equitativa, aboliendo el odioso cacicazgo y nomlmmdo autoridades que no tengan la rapacidad de las antiguas;
como no transija el gobierno y no atie1Jda á sus demandas en lo
que de justo tienen, el problema quedará en pie y el peligro sub·
sistirá indefinidamente. Podrá recurrirse á los medios de reprfpión cruel y odiosa, como en Morelos, conforme á los antiguos
procedimientos y triunfos. Pero este triunfo será momentáneo,
porque esos alardes de .fuerza no pueden ni podrán ser eficaces
para resolver e3ta clase de problemas de una manera permanen·
te y definitiva.
En consecuencia, el gobierno leal y justo que nos espera, debe
atenderá este aviso elocuente que le hacen los indios chamulas,
cuyo pod.er y los de los demá!! indios que están en análogas condiciones, si e3tán en contraposición de los demás, debilitará el
poder del Estado y trabajar enérgica y eficazmente en la creación de una solidaridad nacional.
LUIS

tirantes en proporción á la intensidad d
la ira. Resultado de esto, el calibre de las
arforias disminuye, y siendo entonces la
eangre sometida á mayor presión, su parte
Por que no debemos en colerizamos.
acuosa pasa á los tejidos inmediatos, y los
glóbulos rojos, diluídos en menor cantidad de líquido, parecen ser más numeroEn el cuento de Balzac titulado «La piel
sos cuando 8e examina al miscrocopio, esde zapa" se habla de cierta piel mági ca que
tos glóbulos, faltos de líquido necesario, ó
se encogía un tanto cada vez que su duegranulaciones en toda su superficie.
ñc&gt; expresaba un deseo. Tantos fueron los
Las consecuencias de estas alteraciones
deseos manifestados, que la· piel fué ha rnn terribles. El corazón envía á todas las
ciéndose más y más pequeña, hasta redupartes del cuerpo esta sangre concentrada
cirse á nada. Su dueño entonces no pudo
extraordinariamente rica en glóbulos qu;
desear nada más; el abuso del talismán le
los tejidos aprovechan instantáneamente
hizo quedarse sin él. Una cosa parecida le
la con bustión orgánica se verifica con in~
ocurre al hombre con su propia naturaleza
tensidad casi duplicada, la sensibilidad se
cuando se incomoda. Según un médico comexcita casi en demasía. En tales momenpatriota de Balzac, el doctor FJeury, cad:1
tos el homhre pasa por un exceso devida.
vez que nos dejamos llevar de la ira,• nuesCuando en un momento dado se .vive
tra vitalidad se encoge como la piel de zamás de lo que se debe vivir, el orga-il'i!i\llo
pa del cuento. A cada instante ·de cólera,
entero padece. El excesivo trabajo d~l·cemás aún, á cada momento del mal humor
rero y del corazón durante los momentos
avanza ufi paso la degeneración de nuestro
de ira, es un trabajo perdido, y, lo que es
organismo; nuestras energías se encogen
peor, es un trabajo perjuaicial. Un gasto
hasta que desaparecen por completo.
Laureana Wright de Kleinhans,
de energías en el organismoes perjudicial
11
68tuma,
La ira es una exitación cerebral, mejor
ilustre ~~rta1~!'1;:;i~d~sºtl0ª0
siempre, pero sus perjuicios son más de
diríamo:1 una enfermedad del cerebro. El ha sido odoptada por la secretaria
de I nstrucolón
sentir cuando no se compensan con ninPúbfüa y Bellas Artes.para las escuelas
profesor Lange, de la universidad de Conacionales de señoritas. como tex to
guna utili.fad práctica, como la que resuloficial. Dioha obra es una ooleca!ón de estudios
t d 1t b ·
· L a lra
· es,
penhagufl, ha estudiado sus síntomas y sus
biográ.J:lcos de las mujeres not ables
a e r~ aJ.º CP.rebral ord'mar10.
causas. Según él, toda!:! las emociones son
mexwanss de todas las épocas.
por consiguiente, una enfermedad ptiligrodebidas á alteraciones en la circulación de
sa para los que rodean á la persona irala eangre, y la ira es resultado de una excesiva dilatación de las cunda, pero más peligrosa todavía para el que tiene la desgracia
pequetias arterias del cerebro, que produce lo que podríamos lla- de padecerla.
mar un caso de hiperenervación, una excitación tan excesiva
~~~
como inútil.
A un caballero que se llamaba don N. Velasco, ponía un porEn el hombre encolerizado, las fibras por donde circula la tugues en el sobrescrito.
·
sangre y le forman una suerte de envoltura, se ponen rígidas y
Al muy magnífico señor don N, de Haper asco.

~;~ts:

ZAMORA PLOWES.

El señor Presidente de la República, imponiendo las condecoraciones á los militares, el 16 de Septiembre, en el monumento á Juárez.

�6,z

ACTlJAllIDADES

Puesto de Confetti,

ACTU Alllt&gt; At&gt;ES

Puesto de dulces,
atendidos por distinguidas señoritas de Tacuba.
Aspecto de las tribunas durante la fiesta deportiva.

1 · · · d Barras
·
Los juegos deportivos de la Kermesse: El campeon Ugartechea, lucha greco-romana por alumnos de la escue1a mag1stra Y e1erc1c1os e
·
Fots, de "l!L Tll!MPO ILUSTRADO,"

Asalto de esgrim·a por los alumnos de la escuela Magistral.
Fors. DE

"EL TIEMPO

ILUSTRADO...

�-

..

;

- ,- -

a

~

.Retualidades

11 a eotTtTida de totTos de Covadonga.

condición «sine qua noni&gt; de dirigirlas
yo mismo, los empresarios no pueden
convencerme estando en pie las exigencias de los directores de orquesta.
«Cuando en mi fuero interno adopté
esta rernlución en principio, sentí cinta
contrariedad, cierta huella dolorosa; hoy
me alegro porque nada me inquieta; fu.
mo, paseo, viajo, tomo parte en conciertos, voy á dirigir mis óperas donde ningún compromiso me lo estorba y ......
sohre todo, gozo de excelente salud. Vivo.
«Si no me atajasen tantas restricciones
compondría la «Festa del granoi&gt;. Pero
a~í sería inútil todo trabajo. Decididamente no haré más óperasi&gt;.
La prensa italiana espera, en no largo
plazo, una retractación de sus palabras.
'tl]ll''"'l]ll"',¡¡Tl"'1Jjll"'1Jjll"'1Jjll"'

¡i
;l
'1

El desfile militu del 16 de s~rfürnbre,- Un regi;niento de cb:illerí.1.

Hay necedaclee, decía el abate Voise·
non, que un hombre de talento com ·
praría á cualquier precio.

1 1

• i

i

¡

MASCAGNI SE RETIRA

1.

'•

1

1

1

•

Odiseas de Viajeras
Cuéntase del con·
quistador espafíol.
Vasco Núñezde Balboa, que fué uno de
los aventúresor más
afortunados en torlas sus empreFa~.
Y en efecto, mientras casi todos e1rn
colega11, cada vez
queemprendían nn
viaje tenían que Ju.
char á cada ,Jaso con
los salvajes de aq urilas regiones basta
entonce3 no pisadas
por plantas europeas, él era c11.~i
siempre bien recibi do, y más de una
vez se le confirieron
por los indios honores que parecen cosa de cuento. Al vi·
sitar el territorio del

L1s reinJS que p~e,ifüron l:i fiesti, descendiendo del "breack" del Lic. Pedro del Villar.

Los periódicos italianos dan la noticia. El mismo autor de «Cavallería rusticana» lo ha declarado; quizá en un roo1
mento de mal humor ha jurado no volver
á tscribir ni una nota para los teatros de
ópera. Las trabas conque tropieza para
representar y dirigir personalmente en
ellos sus nuevas obras, los contratos que
cun las empresas ha.n firmado los direc' torea de orquesta exigiendo que nadie
los substituya, ni los propios autores, y
el mismo desaliento que infunde una
iecia lucha, afianza más e.n su ánimo ta·
maña resolución.
&lt;&lt;Cierto, ha dicho Mascagni, que 6ltimamente, me obligué á escribir dos óperas n:uevas, la «Vestiliai&gt; y la «Festa del
grano;» pero estos contratos no tendrán
efecto, porque no se me señaló plazo
parfl, la composición, y porque dada la

.,

..

'"

' i

¡,
!'

El nuevo ministro de Cuba acompañ~do del secretario de lá Legación y _de los int~óductor~s de embajadores,
saliendo de Palacio, después de haber entregado sus credenciales al senor Presidente.

Las alternativas de l.:l tarde.

cacique Caretn , éste
recoaoció su fuerza
y le dió en matrimonio su propia hija, y más tarde, llegando á los dominios del cacique Comagre, hizo éste que
uno de sus hijos saliera á recibir á los
e3pafioles y le, re·
partiese infinidad
de objetos de oro
puro, demostrándoles así el placer con
que eran recibidoQ.
Y no paró ahí la
amabilidad de los
reyezuelos indios.
El mismo hijo de
Comagre, al ver que
los españoles Re disputaban aquel oro,
les indicó elJcamino
que debían tomará
donde encontrarían
el rico metal.

�DE

LAS AVENTURAS DE PERAGALLA
P,migalla, que se moría de hambre, se presentó en la comisrtría.
-S)y el autor del crimen de la calle Michel-dijo al comisario.-Penetré en la portería á las doce de la noche, ¡¡ujeté con
una mano á la portera y con la otra fr11cturé el armario de luna.
Lo llevaron al calabozo.
"
Al día siguiente
el comisa1 io, que no
se deja efigafiar fácilmente, llamó á
Peragalla. y le dijo:
-Eree un farsante, no has cometido
el crimen, pues la
víctima es un hombrb que vive en el
quinto piso y que no
tiene armario de luna. Además, el cri ·
men se cometió á
las doce del día.
¿Por qué mentías?
- Porque tenía
hambre y quería hallar albergue en alguna de esas hermosas cárceles donde
Fe duerme cómodamente y no se come
mal.
-Ya, ya-replicó
el comisario; - inSeñor Lic. Edimdo Novoa .
tentas colarte como
electo Presidente de la Cámara de Diputados. si fueras un crimi·
nal legítimo, y eso
es una verd~dera estafa Lárgate, y que no te vuelva á ver.
Paragalla se fué; pero dos días después, aguijoneado por el
hambre, pensó:
-Puesto que e3 indispensable merecer la cárcel para obtenerla, vamo:1 allá.
Se emboscó en la carretera de Saint Denis. Hacia las doce d~

Señorita Dolores Rubín

y

De soeiedad

SOCIBDAD

la noche, un s~ñor cubierto con un hermoso abrigo de pielei/
pasó por allí. Iba guiando una elegante cbarrete. Peragalla 8al
tó al estribo y hundió la acerada hoja de un puñal en el vientre
del burgués. Registró los bolsillos de su víctima y halló unR
cartera repleta de billetes &lt;le banco.
Peragalla era honrado. No tocó los billetes. Al día siguiente ~f.
presentó ante el comisario y, mostrán~o!e la c.1rtera, se confoó
autor del crimen.
- Aquí estoy dijo,-y esta vez va
df. veras. So y yo
quien he matado á
un hombre en la carretera de Saint De
nis. He aquí su di·
nero: no falta un
solo billtk
-Por lo visto, PR
una id ea fija - le
contt&gt;stó el comi,ario. - ¿De manera
que csda ver, que
rn cometa un crimen piensas present11rte y embrollar
lol'I trabajos de la
policía? Han detfl·
niJo al autor del
crimen de Saint Den i~. Llegas demaFiado tarde. ¡Guardi11sl Echad á esa
hombre á la calle.
Per11galla se retiró. Y ahora vive
Señoi Lic. Andrés Molina Enríquez,
del producto de sus que ha sido internado en la Penitenciaría acusa·
crímenes.
do de delitos políticos.

siente en su pecho una herida
que á sus glorias pondrá fin;
pero su ánimo in vencible
no se rinde ni se abate,
y dirigiendo el combate,
suena siempre su clarín.
Aunque salta á borbotone~
la sangre, con mano fuerte
le lierra el paso á la muerte
y la hace volver atrás;
renueva el toque de nbque,
y la batalla avivando,
cual suprema voz de mando
suena sin cesar jamás.
Sobre la hierba tendido
~in consuelo ni esperan7a,
al ver que su gente avanza,
contiene el dolor atroz;
á su labio ensangrentado
.f..,, 'clava el bé!ico instrumento,
y''vibra siempre en el viento
si) estremécédora voz.
1

Mira éxtenderse los zuavos
por la selva enmarañada;
la po~ición disputada
rronto en su poder caerá.
Extínguese de repente
~1 resonante alarido;
:-u último deber cumplido
ti corneta ha muerto ya.
PABLO

Señor don Antc,nio del Valle
y señnr:i Mari:, del Va lle Bu lnes de del Valle.

1l]l1""1l]l1""1l]l1""1l]l1""1l]ll""

Un lugareño, necesitaba visitar á un infante, y preguntando
el tratamiento que debía darle, supo que al rey se daba el título de majestad, y al príncipe el de alteza; pero nadie pudo decitle palabra del título que se daba á un infante, porque debían
ser tan tontos como él las personas á quienes preguntó. Yo lo
inventaré, dijo, y principió así su arenga:
- Señor: yo espero que vuestra infantería me prott&gt;ja.

Escandón;
Señor Jorge de Parada Y Buch i
que contraerán matrimonio próximamente

--

...,......

DEROULEDE.

Señor don Enriq11e Rosete
y señora Mercedes Mac Gregor de Rosete .

EL CORNt:&lt;:T.-\
Ataque anuncia el cornet:i.
Ni una nube el cielo manch.1;
la carrttera es bien anch :,;
los zuavos cantando v:1n.
Delante se extiende un bo~que
coronando una colina;
de allí el campo se domina ;
los prusianos allí están.
Siempre fué el viejo cornet:i
un camarada valiente;
si apurada ve á la gente,
el primero en la lid es.
Cuenta ya muchos combaks,
y aunque los juzga felices,
lleno está de cicatrices
de la cabeza á lus pies.
Hoy él dirige la dan z:i:
nunca su clarín guerrero
sonó tan vivo y tan fiero
rasgando el aire sutil;
él la esperanza desp¡erta
en el pecho de los bravo5,
y encendió ya de los zuavos
el corazón varonil.
Avanzan á la carrer.1;
el prusiano no se esconde;
el fuego al fuego responde:
ibuena la funciói:t será!
Por fin, á sus compañeros
lanza otro toque el corr¡et:.¡
- ·"¡Arriba! ¡á la bayonet;i!"
En el bosque entraron ya .
El heroico veterano,
á l:i primera embestida

�TEA T ~OS-ACTUAI.tlO.AOE S

TEAT~OS-1.las fiestas italianas

El viaje de Virginia Fábregas al:extranjero. - Un grupo de sus amigos que fueron á despedirla.
D0s escenas de la obra de Rovetta "R,,manticismo," de~em¡,eii.1da p:ir los distingui 'ns .1rtist.1s Dante C:i¡,ell i y Celeste Aid11 Sanchi.

FIN DE LA ESCLAVITUD EN CHINA
---.I

en lo sucesivo compren personas. Las mujeres ylos nifi.os po·
drán emplearse en el servicio doméstico, pero conservando su
condici6n de personas llbres. Los esclavos serán puestos en libertad, y los chinos que tengan criadas compradas, r¡o s6lo han
de darles la libertad
inmediatamente, eino que deberán ca sarlas. El matrimonio será absolutamente libre; se autoriza el matrimonio entre chinos y
tártaros, entre ricos
y pobres, etc. Se
prohibe á los mandarines'chinos comprar hombres para
convertirlos en esclavos.
Esta disposici6n
oficial eefiala una
u neva era en la civi·
lizaci6n del Extre ·
mo Oriente. Ya era
h• ra de que la 111 bor
admirable y vercl»dern mente heroica
&lt;le !ne mi~ioneros
r., istianos, muchos
&lt;le Jos cunles h~n
FPll:1 do con su san·
gre 111. doctrina que
pr.. dic~ han comen zase á dar su fruto.

Gracias á la continua labor de los mieioneros en Extremo
Oriente, se ha llegado á dar un paso
de gigante en la redenci6n de la mu'
jer y del niño, allí
sometidos desde antiguo á 1 a m á s
triste esclavitud.
Ultimamente el
ministro de justicia
de Pekín ha anunciado al Trono que
el ministerio aceptaba la proposición
del virreyTchu-Fu,
prahibiendo la compraventa de las personas. Conviene arlvertir que este vi m y ha sido tildado
siempre de dema silldo afecto á los
europeos y si ngularmente á los que
dirigen las mi~iones.
Con arreglo á esta. proposición, Re
manda que los chinos que tengan mujeres 6 ni ños com.......,....
prados quemen in- ¿En qué se pamediatamente l os
recen
ciertos hechos
contratos de tales
áciert.
o
s pecados?
compras, y se estaEl señor licenciado León d&lt;! la BJrra, el señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, el
En
queson meblecen penas muy
director de la Escuela de Bellas Artes y un grupo de alumnos, e~ el salón en que ha expuesto
ros.
sus
cuadros
el
artista
García
Núñez.Fots.
de
Et
Tiempo
nustrado.
severas para los que
..-,._ _ _ - _ _ _ ____ ,...__ . - - - --:-~..--~ ~-.,~ - -···~--_,..7~- --··;"r~ --.----...--:-- -r--- . -- ------.--- - -- - --

.......

Aspecto del teatro Arbeu, durante el combate de flores.-Fots. de El Tiempo Ilustrado,

~

�660

A CTU ALIIDADES

LA JUSTICIA DE NAPOLEON
Al día sigoiente de la batalla de Austerlitz, un ayudante de
Naµoleón penetró en la tienda imperial con una precipitación
que demuestra en estos casos el anuncio de una noticia importante.
- ¿Qué sncede? - pregunta el emperador, que en aquel mnmento acababa de tomar, i,egún su costumbre, su vasito ue
johani-bey.
- -Señor-respondió el oficial-uno de los soldados del 40 &lt;le
ligeros que más se distinguieron ayer, ha matado á uno de sus

Hes.

rnsiedad, porque conocían de sobra el carácter del emperador.
Desde el sitio en que se encontraba el beodo basta la boca del
¡,rectpicio había próximamente Joce pafO!'l.
-¡ Doce pasos al frente!-gritó Napoleón con la voz más calmo~:L que nunca.
F.:I Foldado empezó á andar, pero al llrgar al precipicio se detu vn.
- ¡ Doce pasos he dicho!
- 8eñor-exclamó el soldado, volviéndose-si doy un paso
mñ, me de~pefio.
-¿De modo-preguntó el emperador con ironía-que os dnill
cuenta de un peligro para vos después de haber apurado cinco
1:11artilloa de vino de seis sueldos, y no os dais cuenta de que
1rnttáis á un hombre habiendo bebido cuatro cuartillos rnlamen
tt-? ¡Qu'l lo fusilen €n el acto!
Un momento después los ecos de los valles repetían el rumor
de 1111·, cle,carga y el cadáver del soldado rodaba hasta el fondo
a. 1 abi~mo.

-¿,No le han fusilado todavía?
- El consE&gt;jo espera conocer las decisiones de V. M. l.
-¿,Pues no me conocen los genere.les que lo forman?
-E~ que ......
- Acabad.
- Señor; el soldado estaba completamente ebrio cuando cometió el crimen . .
-Entonces, exclamó Napoleón después de reflexionar un instante -mtonces de-jadlo dormir.
Napoleón Yolvió la espalda al mensajero de aquella · noNingún nventurero ei::pañol fué jamás tn.n hirn ri&gt;cihido
ticia que resnlta,,
·:
en América como
ba algo trivial Pn
t&gt;l inglés Drake
aq uellascircu nsta11
cuando llegó á lL
cias, y se ocupó &lt;le
costa de California,
unos arduos é i11 en 17 de Junio &lt;lll
trincados p r o b I eli'í79.
mas; pero al día
Aun no ha bfa ,lesiguiente ya estaba
Rem barcado el céleen pie mucho antes
hre piratq, cuan·
del toque de diana..
clo lie!{Ó un indio
- ¡ A ver!- gritó
flll u11a c11noa
á uno de sus ayuP.chan&lt;lo 1d a. i re
uantes-q u e conuna&lt;s plumas romo
tl uzca n á mi presen signo de piiz, y arrocia al . soldado que
jó á In cubierta riel
ayer mató á su jefe.
barco u11a cesta lleUn momento desna de tabaco, escapués, en la explapando después á tonada donde se er,l o r fl m o. Cuatro
,tfas de3p11é Draguía la tienda del
emperador, apareke estableció un
cieron loe rntdados
1·aml'amPntu en la
que daban la guar, o,ta é hizo conR·
truír un tosci) fordia al criminal.
tín &lt;le piedra. 1,a.,a
Este llevaba el
, ustodiar e I caruniforme destroza. "' gamento lllienlr11s
do por efecto de la
1'0 hacían algun11s
ha.talla. Detrás Ee·
repnracionPs en la
guía e n brillante
nave. Poco á poco
grupo una multiInauguraci6n de la biblioteca para obreros "Presidente Le6n cie la Barra." -Grupo de la Mesa
directiva y Je los obreros qu ~c,H1curi ierc1n á la ca emonia.
fueron apareciendotud de oficiales.
indios que miraban
El soldado quirn
caer á lo, pies del emperador, que le h iz &gt; un gest,,, npen:is pP.· :1 s1,mbrados aquel gig1rnteFco buque en el que hubiera podido
cab er toda su tribu. Comprendiendo su asombro. Dr11ke manrceptible, ordenándole que siguiera en pit&gt;.
- Dicen-exclamó con la calma profunda qne era el síntom,t dó hacer algunos disparos al aire, y con aquello llegó á su
mayor de su cólera-que ayer dísteis muerte á vue;tro alférPz. colmo la admir11ción de los pobres indígenas. AquelloR hom·
brPs blancos que sabían hacer fuego en el aire, que mHneEl reo balbuceó algunas excu~as.
-:-Dicen-prosiguió Bonaparte-que esHíbais complttll nwnte j&gt;lban una embarcación grande eomo un pueblo, y llev11b11n
ebno.
trajlls de terciopelo y brillantes corazas, se les debieron repr~sentar como seres sobrenaturales, y dos días después, ,il µ1e
- Así era, Fefior.
-¿,De modo que no os pudísteis dar cuenta de vuestro acto? de la colina, aman ecieron grandes multiturlPs &lt;lEI ~alv11jes ~freciendo plegarias y ~acrificios á aquellos hombres marav1llo-No, eeñor.
eo!'I.
--¿ De qué vino behiRt!'is?
El famorn pirata inglés fué lo bastante noble rarn convrncn·
- Del dfl dieciséis rneldos.
le ; de que no eran dioses. Sin embargo, los indioK no q11eríun
-¿Y qué cantidad?
eepararse de 'el sin mostrar el aprecio en que le tenían y 1,cto ~~­
- Cuatro cuartillo!&gt;.
- ¡ Hola !- dijo- que traigan cinco cuartillos de ,·ino del de ·. guido le proéamaron rey de su país, coronándole con sr,herb1a
á Feis sueldo~.
, diadema tle pluma.
Cuando vinieron con el líquido, el emperador obligó al sol·- ··-···..···············..··········"""''-·"···..············..
da.do á que apur;1se toda aquella cantidad de mo~to y esperó á
Espurina., adi'vino y matemático, advirtió á César que rn guarque surtiese efecto.
- ¡Firmes!- gritó luego; y el soldado se plantó y saludó mi- dase de las cal"ndas de marzo ( día 1~) porque hablan de serle
fun estísimn.~. Eete mismo día, yendo César al Sent1d", e1 c n·
litnmente.
- ¡ Dos pasos á la derecha!
tró al adivino 1 y le dijo riendo:
.
-Ya han llegado las calend11s de marzo, y no he tenido c,111 El soldado, vacilando como en el último grano de la borrach ·l'll , cum pli ó la or1len. El emperador miró entonce'lh&amp;.cia un:\ tratiempo alguno.
- Llegaron, replic6 Espurina, es cierto, pero no pa1,111ron.
cortadura del terreno enque empezaba un abi~mo terrible.
Pocas horas después asesinaron á César.
Las tropas formad as seguían todoa estos detalles con terrible

ORA KE CORONADO......

0,

· ···· ····"'''''''"'' ''''''''' "'''''

11

ANEODO'rAS Y CURlOSIDADES.
Un bibliotecario, encargado de formar
el índice de la biblioteca de su provincia,
dPspués de la extinción de los conventoF&lt;,
encontró un libro hebreo, y no sabiendo
qué título ponerle en el catálogo, ascribió
así:
Itero: un libro cuyo principio está en
el fin.

***

Un médico de alguna fama, pero de

DE LA MULTITUU
Que han usado nuestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referen·
cia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda em·
plear~e con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuer·
zas del enfermo durante esos periodos en que falta el ap.etit.o
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

•

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Oompl).es·
to, Malta y Cerezo Silvestr!:).
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apet ito, ayuda á' la
digestión, y vuelve á los placer1;is
y tareas del mundo á mucl;los
que habían perdido ya toda esperanza. " El Profesor A~ri.an r
de Garay, dice; Con buen ex1to
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la n eurastenia
y en otras enfermedades que de-· ·
jan al organismo débil ·y la san. gre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas.

más orgullo, estuvo ausente de Madrid un
mfls en el verano último. A su rPgreRo habló de 1-u ausencia, en la tertulia, á qnfl
solía asistir, de una manera tan impntinente, que uno de los tertulianos le dijo:
- -Ltt ausencia de usted nos era conocida, porque uno de los periódicoR facultativoR dé la corte, aunque incidentalmente,
nos ha. hablado de ella.
-¡Ah! ¿conqufl lnR peri6dicos han hablado de mi viRje? ¿Y se puede saber qué
es lo qufl han dicho?
-Indudablemente, puesto que están
· todos aquí.
-Véamos, véamos.
-Dice así:
-Seµtiembre 30.-Ha habido una baja
considerable en las defunciones, que Re
cuentan cien menos que las que se registran en el septiembre del afio último.
-Al momento conocimos todos que estaba usted fuera.
-Ya......
Un pobre colono ***
llevaba una cesta

de
peras al dueño de las tierras, que tenía en
iirriendo, y como se entrfltuviese algún
tiempo en el patio de la casa, esperando
que su SPñor se dignase recibirlo, se llegaron á él dos grandísimos monos vestidos á lo militar, que andaban sueltos por
la ca~a, y con una familiaridad asombro-

~EUROSINE PRUNIER
l RECONSTITUYENTE GE.N~RAL
sa ~e lanzaron sobre las peras y se pusieron como buenos.
El labrador, que los vió vestidos con
tanto lujo, no tuvo atrevimiento de oponerse al destrozo que hacían en la fruta
delicada, antes por el contrario, les ofrecía las mejores peras que encontraba, diciendo :
- Cómase usted e!. ta , señorito ; esta es
mucho mejor, señorito; siento muchísimo
señoritos no haber traído más para haber
sar.illdo vuestra voracidad.
Llamóle el amo á FU tiempo y viendo
la fruta erh11da á perder y la ceeta muy
cli.minuida le dijo :

NO OLVIDE Vd.
de empezar mañana
su tratamiento contra el

ARTERIO- ESCLEROSIS
y 1,us síntomas

Tome Vd. las Píldoras
DE

ASCLERINE

laboratorio PRIOU, MENETRIER &amp; Cle
34, des Francs Bourgeois, PARIS

En México:J. LA BABlf, Suc"· &amp;e···
y todas farmacias

- ¡.Qué ha eido esto?
- Señor, repuso el labrador, estando
en el portal han bajado los dos señoritos
hijos de V. S.. se han abalanzado á la ceRt a y con muy buen apetito se han comido
las peras que faltan.
-;.Sabes lo que has hecho bárbaro?
-Sefior, tratarlos con la mayor conE:i·
deración, como cosa al fin de un ca ba ·
llero tan principal, Ein que ellos ee hayan
clignado contestarme siquiera, como e:i
fueran mudos.

***

Se rogaba á un jugador de buena rner·
te, qne sirviese de segundo en un duelo.
-Gané ayer 2,000 duros, contestó, y
me batit ía muy mal ; id á ver al que lo&lt;s
perdió, porque creo se batirá como un demonio.

¡Oh !os \9 aiientes!
No se crea que vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á t ratar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de calentura; al preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se aueda tan sat isfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro ; solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
apetito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama a l
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con me nos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su familia. ·
Los catarros y las toses nunca son inocentes ; deben cuidarse
tomando la admirable medicina
que dejamos n ombrada; con ella
se evita y .cura la Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho y garganta. Tam·
bien la h ay en pastillas.

�LtA FIESTA NACIONAu.-AGTURulDADES

16 DE SEPTIEMBRE

LA FIESTA NACIONAL
El cañón había cesado de tronar ha-ciendo las ealvas de ordenanz~, para saludar l~ solem1?i?ad nacional que en aquel día se
fest.eJaba.-Las autoridades clVlles y militarei: ya habían pasado
revista á las fuerzas, la3 cuales con sus marciales músicas á la
cabeza se dirigían á los cuarteles.
Todo era animación y bullicio: el movimiento incffante de
aque} hormigu~o humano que se desbordaba desde la plaza á la s
avemdas¡ el rmdo ensordeced~r de los carruajPs que corrían y se
cruzaban por .todas .partes lucien~o sus espléndidos equipaje!';
los adornos v1sto~ís1mos del multicolor emb, nderamiei,to todo
h~cía v~r que el pueblo ent?ro: ciu~adano~ y extranjeros, 'se habrnn umdo todos para fe~te¡ar el amver,ario gloriorn.
Paeaba una ~úsica P?pular¡ E-lyueblo aplaudía, y muchos al
compás de la ~msma la iban s1gmendo; ya lejos y p1::rdiéndose
el eco de la m1em!l, llegaba otra y llenaba el aire con el mido ensordecedor de sus clarines y tamboree, infundiendo en la marn
como un sentimiento marcial, mientras el aplauso expontáneo
q~~ ~aludaba al paso á los viPjos militares evocaba recuerdos pa~r10t1cos de ~atallas a~peramen~e co~batid~s para conquistar Ja
rndepet1den?1~ dtl pa1s\ y de victorias glonosamente conquistadas.-Un vie¡o veterano Jlevaba el ¡.iecho cubierto de medallae
o~orgadas á su valor, y ganada s áfuerza de privaciones y rncrific10P.

Entre la universal emoción y alegría concluyó el dr sfilP, y poco á poco la enorme concurrencia Ee fué retirando vara sus casas
comentando el soberbio Pspectáculo á que había asistido.
II
En una mísera buhardilla por los alrededores de México Ee desarrollaba uns. escrna muy dü:tinta.
Una mujer más que vieja, envejecida por el trabajo y loe dolores, se acercaba á cada rato, á una pobre criatura que toda vez que llegaban hasta ella los ecos de los victorea y de lap
músicas e3tremecía en el mist-ro lecho, no obstante la fü:bre qu~
la atormentaba y la sumía en un estado casi letárgico.
Gruern,i lágrimas se deslizaban por lae mE-jil]al,l de aquella
desgraciada, que, despué3 de enjugarlas doloros:1mente se mesaba con desPsperación los cabello?, contemplando rn i~potencia
de frente á la terrible enfermedad que acoza ba á su criatura.
&lt;'l Dios mio!,, Si ella muere llevadme á mí también. -Sola en el
mundo y abandonada por todos ¿que vá á ser de mí, sin mi
Mercedes?
ccCruel é ingrato padrn, que te abandónó bu yendo de tus caricias. ¿y yó, qué le hice para que nos dPjara en la calle y abandonada~? Nada, si no combatir diariamente ese vicio infame
que le dominaba, que le hacía perder la razón, que nos llevaba
á lll. ruina completa: el juego.
ccH1-1sta mi pad re, mi pobre y buen papá que nos recogió cuando supo nuestro triste abandono, hasta él murió de pena viendono~ tan de,d icbadas,,
((Ya nada. tengo que vender, pues todo se ha consumido en
medicamentos y para el pago de este miserable cuartito al implacable casero.
ccTodos los que viven en la casa ya me han vuelto las espaldas
y yo no puedo, ni debo, molPstarlos más.-Pero de cualquier
manera, aún tuviera que robarlas, necesito naranjas para Mercedes, y no eé donde conseguirlas.i&gt;
Aquella pobre mujer di6 dos ó tres vueltas por la deemantelada habitación y por último se dirigió á un baúl medio vacío.
Allí habían varios papeles, libros viejos, gastados y sin tapas y
algunas ropas madas que no habían llegado á vecder porque
nadie las quería.
De uno de esos libros cayó, al levantarlo, una medalla de
plata, y un grito de sorpresa y de alPgrfa se eEcapó del Pf cho
de aquella mujer. ¿Cómo es que no me rPcordaba de éstú? Es
providencial; aun cuando hoy sea -día de gran fiesta, sieruprA
encontraré alguno que me la compre, y con su producto pod1 é
adquirir Jo que necesita mi enfermita. ¡ Pobre papá, que cuando
nació Mt'rcedes quiso rPgalarle esa medalla con una libreta que
seguramente se la habrá comido la polilla, porque hace de eeo
más de diez afios ! ¡Quién le hubiera dicho, en aquel entonces,
que ese pedazo de plata, que tanto tiempo ha e&amp;tado olvidado
vendría á serme tan útil! Pero dejemos eetos reouerdos que
vuelven más triste, y bajemos á vender esa medalla y comprar

m;

In necesari~; tardaré_ muy poco; suerte .que Mercedes parPce
ahJr.a dormir tranqmla, pues ya no se siente esa gritería y Psa
mus1ca.
La m?jer ee echó un chal á la cabeza y, después de cubrir
muy cu~dadosamente á la P?bre enfermita, abrió la puerta con
cautela a fin de no hacer rmdo y rnlió.
III
Antonia Paula Gutiérrez era una joven muy hermosa bija
única y en canto de su padre que la idolatraba con verdod~ra locura. Con él se había creado, pues su madre murió ~iPndo ella
muy pequeñita, y el padre jamás quirn darle una madmtra
por lo que él mismo se dedicó exclusivamente á su crianza y
educación.
A la edad de diez y ocho años conoció á un mozo muy guapo, y aun cuando el padre no miró con buenos ojos la corte que
éste hacía á su hija, ella concluyó por enamorarse locamente y
aceptar un compromiso que debía serle funef:to.
En vano su padre quiso disuadirla de erns amores, en vano
rogó y hasta amenazó, nada pudo conseguir, y en vista de ello
consintió por fin que Juan García, así se llamaba el mozo se
desposara con su hija.
'
Al principio todo iba muy bien, pero, paeado algún tiempo
Juan García pretextando hoy necesidades de su empleo maña~
na compromisos con amigos, empezó á faltar primero á, lasco·
midas, después l0s días enteros y por fin noches y hasta rnmanas completa~.
Antonia Paula se quejó con su padre de este abandono injus~ificado, pero sin ningún resulta.do, pues el anciano no podía
imponer eu voluntad al yerno. Hizo algunas gestiones para poder saber á ciencia segura la causa de estas frecuentes y prolongadas ausencias de Juan García, y después de muchos pasos y
mucho disimulo, vino á conocer que no mediaban razones de
empleo ni de nPgocios, y que la única causa de dicho abandono
era un vicio de los más graves é incomgibles: Juan García era
un ju~ador de ee~s que n? tienen n:ás ni el ~entido de la dignidad m moderac10n de mnguna clase. Oculto el anciano la des· gracia á su hija Y. pntendió convencer. con sabios razonamientos á su yern~ d~l ma.l camino que había emprendido; pero empezaron las dlsc1dencias, hasta que por último se concluyó con
una compl~ta_rnp~u~a de r~lacione9, y J?an García obligó á su
esporn le s•guiera a ::::lan Lms Poto&amp;í, pomendo así una distancia
~u;¡ grande entre la reüdencia del padre y la de la hija, é impHhendo así que desde h. fecha no pudieran más rii verse ni
ha blarsP.
Pllrnn,n así algunos mPse!', ocaeionando una desesperación
imposible de dernribir en el pobre anciano, hasta que un día
recibió una carta de Antonia Paula en la cual, después de comunicarle que era madre, le hacía saber que el esposo la había
abandonado, despué3 de haberle materialmente vendido deede
el mobiliario y las alhajae, hasta la ropa de uso.
Estaba completamente en la calle, en una ciudad á donde no
conocía á nadie, Y atormentada por la miseria más completa.
El anciano inmediatamente se puso de viaje para. buscará su
hija Y la llevó otra vez á México á donde, en la modesta casita,
se recreaba con su hija y su graciosa nieta.
Pero, como las deEZgracias nunca vienen solas, el anciano al
poco tiempo se enfermó, Y como nunca había tenido gran fortuna sino un modesto pasar, que también se había baetante
mPrmado para syudar á su hija y pagar deudas del ynno, para
ealvar el honor de la hija y de la nieta; así es que á su muerte
dfjó muy poco dinero, que naturalmente muy pronto se concluyó, Y por ello es que vemos á la pobre Antonia Paula y á su hi·
ja 011 la más extremada miseria, áloe diez años desde la muerte
&lt;ltl respectivo padre y abuelo.
IV.

En el mismo momento en que, cerrada cautelosamente la
puerta para no despertará la hijita enferma, Antonia Paula iba
á salir á la calle, un cartero le entregó un aviso. En él se le lla·
maba por su nombre y apellido, y con la indicaci6n tamb: én
del nombre de su finado padre, para que funa á retirar la pri·
mera cuota trimestral de un dividendo de $1,200.00 á que tenia

derecho su hija Mercedes. La pobre mujer se restregó los ojos
creyendo so~ar: hizo leer el avis? por una vecina y aquella le
repitió lo mismo que ella ya hab1a leido: pero Antonia Paula
aún no podía creer á tanta fortuna porque no se imaginaba tampoco de dónde podría provenirle.
Casualmente en ese momento pasaba por allí un Notario Público muy conocido en aquel barrio, y Antonia Paula junto con
la vecina, se dirigieron á él para consultarle. Este señor no tan
solo era él también suscritor en la misma Institución de que
hablaba el aviso, sino que había intervenido en su calidad de
Notario en varias compras de terrenos que la Sociedad había
adquirido para construir casas para sus subrnriptores. Se ofreció, pues, con toda amabilidad á acompañarlas él mismo, al día
siguiente, á la Dirección General de la Institución que estaba establecida en la Avenida J uárez, número 95. Aconsejó al mismo
tiempo á Antonia Paula que buscara entre sus papeles una libreta que llevaba el encabezamiento de ccCaja Nacional Mexicana de Previsión y Casas Populares.,,
Agradeció la pobre mujer con toda la efusión de su corazón
el cortés ofrecimiento que le hacía el Notario, y en la intensa conmoción del momento impuso al mismo de las graves penurias
por que pasaba, y cómo había salido para vender aquella medalla de plata.
«Señora, dijo entonces el Notario, ya que usted ahora tiene
rentas para reembolsarme, permitame, como hoy es día festivo, y usted no puede cobrarlas, que le ofrezca un pequeño anticipo de cien pesos, que ueted mañana, al cobrar su primer dividendo, podrá con toda comodidad devolverme. Pero, agregó,
no venda usted por ningún precio esa medalla; ella es el símbolo de la benéfica Institución á la cual más de un millón de mexicanos ya estamos inscriptos, ¿no ve usted que yo también llevo una igual á la suya en la cadena de mi reloj?
Ls pobre mujer aceptó, llorando de alegría, y al día siguien-

te, cuando en las oficinas de la Caja Nacional de Previsión le
entregaron su dividendo, á la simple presentación de la libreta
que babia encontrado entre aquellos viPjos papele.3, comidos por
la polilla, elevó, en prei:,encia de todos los empleados, y del público que sin cesar entraba y salía, un himno de gratitud á su
padre previsor, que, diez años antes y justamente en el día siguiente á la fiesta nacional, ó sea el diecisiete de Septiembre,
había subscripto á la nietecita por una cuota de dividendo, pa·
gando en los primeros tiempos siete pesos por mes, y después
había completado el pago adelantado por los diez años de subscripción. Ella, en aquel entonces, había considerado como pue·
ril el regalo del anciano, pero hoy ei;taba completamente recreída, pues debía la felicidad y el bienestar á esta humanitaria Institución.
La niña, debido á los cuidados que, naturalmente, la nueva
condición financiera de la mamá permitía,. sanó muy pronto¡ y desde entonces la madre y la hija viven felices y desahogadas con el dividendo trimestral de que están gozando, no caneándose jamás de prPgonar á todos, y por todos lados, los beneficios que les ha aportado la rnbia previsión de su buen padre,
Y lo mejor es que, cuando llPgan las fiestas nacionales, son
ellas las más entusiastas y alegres; en aquel día hacen derroche
de paseos en coche y de bendiciones al padre, pues recuerdan
con gratitud que en eee mismo día, y en el momento más triste
de su vida, la estrella bienhechora de la CAJA NACIONAL MEXICANA DE PREVISIÓN Y CASAS PoPULAREs brilló como un faro l)O·
tente y deslumbrador en el negro cielo de sus desventuras.
Y no cesan jamás de repetir que el ejemplo del buen anciano
debería ser imitado por todos los padres y todos loe ~abuelos,
porque las fortunas y el bienestar fácilmente se pueden: perder,
mie:itras que los dividendos de esta Institución jamás)e destruyen: nos acompañan por toda la vida y nos amparan' contra todas las adversidades.
-

"LA TABACALERA" EN LAS FIESTAS DE COV.ADONGA

El kiosko de "La Tabacalera" en el Parque Español.

Era un excepcional conjunto de verdadera hermosura, el que
presentaron los caprichosos kioskos instalados en el Parque con
motivo de las fiestas organizadas por la qolonia Española en
conmemoración de la Covadonga. La variedad de colores en
las colgaduras, flore~ y demás adornos ofrecía el más encan·
tador efecto, llamando notablemente l~ atención de los concu-

rrentes_ el «puesto,, levantado por la pop~l~,r empresa ci~arrera
denommada «La Tabacalera,,, que no om1t10 gasto de nmguna
especie por pr~se~t~r un chale~ d,e fino y extra.o:di°:ario gusto,
que con toda Justicia le conqmsto generales fehcitac1ones. Este
kiosko con todos sus productos, fué cedido galantemente á «La
Cruz Roja, ,, por el gerente de aquella fábrica Sr. Eugenio Alvarez.

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: BILUH fNHRO 4. 00
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+ GRAN REBAJA EN LOS PRECIOS DE PASAJE :
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SORTEO MENOR NUMERO 710

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Springs,Colo., E. U.A. !
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INHRfSANH A LOS AGRICULTORfS -:.

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Para ti m~ircolu.n dt Octubrt dt

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1 premio de
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2 id. de
20 id. de
26 id. de
326 id. de

•

1911

REPARTO DE PREMIOS:
S 20,000 .............. .............
,, 4,000 .............................
,, 2,000 .............................
,, 1,000 ........... ...................
,,
200 .... .. . . ................
,,
100 .. .... ............... .. ....
,, r 40 .. ..........................

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20,000
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2,000 -©
2,000
4,000 Wl
2,600
13,040

+
+

*

APROXIMACIONES:

•

Wl 99 aproximacione~ á la centena &lt;l el número que obtenga el :
•
premio de$ 20,QOO, á $ 20 ca&lt;la una$ 1,980.

*
w: s7s premios vaproximaciones, que importan $51,600 •
•+*
*
······~····
•w:

:

99 aproximacioms á la centena dt-1 número que obtenga el :
Wl
premio de$ 4,000, á $ 20 cada una $ 1,980.

.*•*•*•*•*•*•*•~•*•*•*•*•*•*•
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OFICINAS: 5~ DE DONCELES, 121.-MEXICO.

Administrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL

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Con motivo del, SEX!O C~NGRESD INTERNACIONAL DE CULTIVO EN
SECANO, que tendra venficat1vo en Colorado Springs, Colo., los

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MEDIOS QUE DA LA ENSEÑANZA MODERNA PARA EL C~L TIVO EN SECANO :

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Guadala¡ara... . .. . .
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* Durango.
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~ Queretaro.. . . . .. .. .. .
Celaya .. .. .. . . .. . ..
Irapuato.. ............. . .

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5 •f

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8o

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>/~

. .I (

/,.:~

fL
Ato XI.

MÉXICO, DOMINGO l?

DE ÜCTUBRE DE

1911.

NUM.

40.

-================-===-=;;;===,;==~==--==.===:;~========-==========-====================

Señorita Guadalupe de.Landa y Lozano,:cuyo matri~onio:con:e1 señor do(Eustaquio Escandón, ·
tendrá verificativo er próximo mes, en Londres.

�666

A.etualidades.

UNA ACTRIZ

como hay pocas

,,
j

!
1

¿Sabéis quién es Mlle. J uliette
Clarens?...... Eu París¡no se habla
sino de ella. En los salones y en los
cafés en las tertulias humildes y en
los g~upos callejeros, todo es ella,. todo por ella. He aquí una revista
ilustrada: retratos de Mlle. Clarens...
He aquí otra: 'mái:1 retratos, retratos
infantiles retratos adolescentes, retratos act~ales ...... ¡Y loe diarios! ....
No hay uno solo que no la coneagre artículos, interviei:is y ecos, cada 1~
tres mañanas. Su gloria es más gran- ,
de que la de roa.dame Steinheil. Su t
popularidad es mayor q~e la de monsieur Deibler ..... Y, sm embargo,
mademoiselle Clarens no ha mata- ,,. •
do á nadie ..... Ni siquiera una en·
venenadora es...... No es sino unu
actriz .....
¿Me preguntáis si es muy lin~a,
muy linda, si es una d~ esas muJe·
res que como la Recamier, mel'ecen
que el pueblo de Londres arrastre
su carroza por las calles llenas de
flores? Aun á riesgo de parecer poco
galante, me apresuro á contesta~os
que es muy bonita, .P~ro no ~~y lmda. que es uno deliciosa par1s10nse,
pe;o no una reina de belleza. Aquí
tengo una colecci6~ de fotografías
El Señor Presidente e~ la Kermesse de Coyoacán.
suyas que me autorizan á ser cate·

Banquete ofrecido por el Jockey Club al señor de la Barra.
FOTS, DE "EL TIE.',IPO ILUSTRADO."

!-----============-=-==-- ~-·~·~ --~-~- -

A et u a 1i dad es
g6rico. A la edad de cuatro años,
disfrazada de Colombina, parece una
muñeca de Nuremberg. "C'n año después su cuerpo ha creci?º· Sus o~os
también. Obscuros y hJos, esos OJOS
tienen la gracia infanti_J. A la edad
de diez año;1: una sonrJSa florece en
los labios. Damos un ilalro de un
lustro. La niña es ya una demoiselle que tiene la edad de la etra .J ulieta, la. de Verona. ¡Ay! ¡entre ambas
s6lo el noro bre y la adolescencia son
análogos! Por lo demás, la señorita
C!arens parece! mejor que u~a chiquilla predestinada á los t.nunf@s,
una pensionista aplic~da y viva, con
más ideas de sahr bien en el exa·
men que de hacer subir por una es' u' un
cala ,de seda hasta su ba1con
mancebo vestido de terciopelo.:. Nada de ro.náutico, nada de sentimental en ese rostro. «Si algún día los
hombres se fijan en ti-pudiera &lt;)e·
cirle una gitana-será por tus traJes
y por tus ojos.» Lo~ ojos, ~n eftc~o,
los terribles ojos, siguen siendo infantiles, mientras las trenzas crecen,
crecen, llegan hasta la cintura.: .. ··
Después de los retratos &lt;le qmnce
aüos, aparecen los de hoy, los q~e
no tienen edad fija, los qu~ l~ 1;111smo indican veinte que verntJcmco
abriles los retratos de la mujer en el
mome~to suptemo de su juventud.
Estos son infinitos. Los hay q1;1e, la
representan recostada en·~n dl\'an,
entre almohadones de encaJe, en una
estancia severa y suntuosa ...... Los

Los niños esperando su turno en la repartición.
hay en los cuales aparece sentada ante una mesa de trabajo cubierta de papeles 'y cargada de libros ..... ', Los ha~ en los que
la vemos jugar con un perro, con un dehc1os? ~ulu .de Pome·
rania luciente y menudo cual una rpelota). de,[terc10pelo......
Los hay en los que, vestida con sencillez se pasea bajo las enramadas del bosque de Bolonia á la hora del persil mundano .....
Los hay, en fin, suutuosos, llenos de plumas, lleno~-de cintas,
llenos de frufú de faldas y de ondulaciones de corpmos . .. .. Y
en todos hay elegancia. la elegancia natural de París; y en todos hay distinción¡ pero en ninguno .encontramos á la moderna
Recamier seductora de masas, conqmstadora. de puebloe, avasalladora de almas.
.
-Entonces-exclamáis-seguramente se trata de una muJer
de gran talento, de gran genio,. de la. creador~ d~ alguna obra
maravillosa. ¿Es una gran trágica, digna de r1vah~a.r con Sarah
Bernhard? .. ¿Una dolorosa comediante como la d1vma Duse?...
-¡No!-os contestan los peri6dicos. No es más que una actriz inteligente, que desempeña, en un teatro de segundo orden,
papeles de primera categoria.....

Eso es, en efecto, mademoiselle Clarens. Pero para explicaros
el inmeuso ruido que su debut hace, no tenemos más que agregar una cosa, á saber: que bajo au nombre en apariencia bulevardero, se esconde uno de los apellidos máe respetados y más
conocidos de la alta sociedad parisiense.
Porque, aunque parece mentira, el esaándalo viene de que
una «jeune fille du monde)) se haga una actriz. Y si no se tratara sino de un escándalo de aristocráticos salones y de sacristías
mundana8, nada tendría el caso de raro. Las gentes rancias que
siguen teniendo venerables prejuicios de casta, están en su de·
recho cuando ven con espanto que una nifia de «leur monde,11
entra en la sociedad de esas mujeres brillantes y sonrientes que
en tiempo del Gran Rey se llamaban «filles de spectacle.,&gt; Pero
lo cierto es que no s6lo el faubourg Saint Germain comenta con
animaci6n la aventura actual. El pueblo mismo, el buen pueblo que se ríe de los títulos nobiliarios y que proclama la igualdad de clases, dice sinceramente:
-¿Parece mentira!
¿,Sabéis por quét&gt; Porque para el!país entero de Francia, la

Grupo de señoritas de nuestra buena sociedad que repartieron los premios á los niños pobres.
FotR. de Bl Tiempo fliUllrado

�668

Retualidades

Retualidades

669

1 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ------- ________ ¡

Las señoritas que contribuyeron á dar mayor brillo á la fiesta de repartición de ropa, organizada por la Liga de Estudiantes Católicos.

,,1 ,,

l

/

gente de teatro sigue constituyendo
una bohemia galante, en la que toda
virtud es mito y cualquier vicio, na·
tural. En vano los ejemplos de buenas madres de familia que son ac·
trices, y de honrados esposos que
son actores, abundan en la realidad
cada día más. Da gente no quiere
parar en ello mientes. La señorita
honesta que va al teatro, como iría
á una oficina 6 á un taller de modista, con el único objeto de ganar su
pan cotidiano; la buena dama que
se casa con un galán joven y para no
separarse de él, abraza la carrera
dramática, como se haría costurera;
la dama bien nacida que, por voca·
ci6n irresistible, sube á las tablas sin
pensar siquiera que hubo una época
en que hacer tal cosa era pecado,
pasan sin ser vistas por el mundo.
La gente no se fija en sus maneras
correctas, en sus vidas intachables,
en sus vidas eociale!!. Pero en cambio
apenas se ve una carroza, en la cual
una boca pintada ríe sin recato, y
unos ojos ojerorns brillan con res·
plandores voluptuosos, ya el mundo
entero sabe que se trata de una ac·
triz, de la Actriz. No hay más que
leer una novela de costumbres tea·
trates para descubrir la idea que los
franceses tienen de las damas j6ve·
nes y de sus aventuras, y de sus ga·
lanterías, y de sus esplendores y de
sus miserias ....
Así cuando una ';.señorita bien nacida
ee decide á consa·
grarse al teatro, lo
primero que todos
piensan es que ha
caído en un infier·
no donde su inocencia corre un peligro
inminente.
-¡Se va á per·
derl - grita la voz
del pueblo.
Torios los demás
peligros que una de·
moiselle puede correr, no tienen importancia. H a s ta

El señr1r Presidente inaugurar.do el Congreso Nacional
de Educación.

e,cribir libros inmorales se le permite. con tal que no se haga actriz.
Yo conozco á una linda señorita
d~ la más noble familia parisiensP,
nieta de un héroe nacional, hereder1t
cie uno de los grandes nombres de
Europa, la cual public6, poco hace,
un tomo de máxi:nas y de pensa·
mientos extraordinarios. He aquí,
traducidos, algunos de esos pensamientos, que ofrezco á vuestra curiosidad:
«Una mujer prefiere parecer mala
á parecer mal vestida.»
«Sed celoso, y vuestra mujer oe
encontrará insoportable, y tal vez pa·
ra haceros pagar vuestras suposicio·
nes, os engañará. No seais celoso y
os engañará vara eni.eñaros á serlo. n
,,Los escrúpulos, la clarovidencia
y la ironía; he ahí á nuestros pro·
pios enemigos.»
r&lt;-Oh, alma mía, ese lunar que
tienes en el hombro!-No ... es un
grano.n
«Las mujeres dicen: hábleme us·
ted de sus asuntos, ¿c6mo encuentra
usted mi traje?»
ccLas niñas hablan, Una dice: á
los veinticinco años, si no estoy casa·
da, me meto en un convento. Otra:
yo me hago cocota. Otra: yo me c~n·
sagro á las letras. ¡Y luego ee d1cA
que todas las mujeres ron iguales.»
,,Un sin6nimo del verbo amar:
oprimir.»
,,Puesto que te
aburres, ¿por qué
no engaíias á tu
marido? - Porque
ni siquiera lo nota·
ría.»
Pues bien: cuan·
do estas máximas
se publicaron, nadie pareci6 eEcan·
dalizarse. ,,Que las
niñas digan 6 escri·
ban las máe escllbro·
zal!! frases - pienea.
la gente-no tiene
importancia ningu-

Mesa directiva electa en ei Congreso de Educación.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

Coilcluye en la p6g. 674

El señor Presidente y sus distinguidos acompañantes, contemplando la comida de los pequeños escolares.-·Fots, de El Tiempo Ilustrado,

�670

El via¡e del señorr lVladerro á Yueaeán

E:xec.trrsión de los alumnos de arrqueología á Teotihttaeán.
LA MAS INFERIOR

No puede decirse por consiguiente que una raza sea en absoluto inferior á las demás; ni aun
la alimentaci6n más 6 menos bárbara implica inferioridad: el aino
come ballena podrida, el «gour·
met» europeo queso podrido¡ el
hotentote come hormigas, que á
nosotros nos repugnan, mientras
nosotros comemos ranas y caracoles, que repugnan á otros pueblos.

DE LAS RAZAS HUMANAS

Los viajeros descendiendo del tren.

Aspecto de la estación de San Lázaro.

SANGRE FRIA DANESA
La. reciente visita de los soberanos daneses á París hace recordar un episodio muy interesante de la guena entre Dinamarca y Alemania en 1864, y que demuestra la prodigiosa san~
gre fría de los dinamarqueses.
Durante la citada campafia, servía de alojamiento al estado
mayor danés, acampado frente á Suppel, una mísera choza.
Cierto oficial fué encargado por el jefe de su brigada, de estudiar las desviaciones del tiro enemigo. El tiro de fusilería duraba ya cuarenta y ocho hora~; la ocasi6n no podía ser, por tanto, más 6. prop6sito para apreciar los efectos de los fusiles raya·
dos de que se servfan los prusianos.
Una mafiana en que se encontraba el referido oficial en Jas
avanzadas, distinguió á 60 metros de él á. un centinela alem~n.

Apenas descubri6 éste al explorador enemigo, se ech6 el fusil IÍ
la cara; pero el oficial lejos de ocultarse detrás deun árbol pr6xi·
mo, sacó sus gemelos y asestándolos al soldado, esper6 friamen·
te. Dos segundos después, el tirador alemán, apoyando el arma
contra un árbol hacía fuego.
El oficial danés guarda entonces los gemelos, extrae un cua·
dernito de apuntacionts del bolsillo y escribe:
«El cafi6n del arma me apuntaba á una distancia de 600 Die·
trol'!. Hecho el disparo he podido comprobar que, á 600 metr0t1,
la desviaci6n de una bala de fusil rayado es aproximada.mente
de un metro.»

Mucho se ha discutido sobre
1puede ser la raza que ocupa
más bajo nivel en la humanid. En opini6n de algunos 'ann,p6logos, tan triste privilegio
responde á los habitantes de
a islas Andamán, que ignoran
¡l; uso de la ropa y el fuego; pebay que advertir que el clima
su país les impide lo primero
que lo seguudo es muy difícil
aquellas islas.
T11.mbién se ha hablado de la
inferioridad de los negros austra1ianos, atribuyéndoles la f11.lde inteligencia para contar;
io embargo, en nuestros días los
miftos indígenas que asisten á las ,
tseuelas de Australia aprenden
~atemá.ticas tan pronto como
{os nifio&amp; blancos, y el «bumA·
~ng.• e,tma favorita de aquellos
:plvajes, exige una habilidad que
rprend.e á. los europeoti.
Los ainos del norte del Jap6n,
4 los que también se ha calificado
je raza inferior porque su velludo
aerpo recuerda el del mono, son,
•
embargo, inteligentes é ininstriosos, y tienen idea~ religioW muy complicadas.

Todo es cuesti6n de gustos.
En cierto tribunal se estaba
durmiendo un consejero, y el in·
mediato dijo á los otros:
-Mirad á mi amigo que duer·
me como un marrano.
Oy6lo el sofioliento, y replic6:
-En un marrano todo es bueno, pero en un burro nada hay
que valga.

***

•

Un momento de descanso.

.

La manifestación maderista organizada á la salida de la estación,
á su paso por la calle del Seminario.

Los candidatos señores . Madero 'f Pino: Suárez
y personas que les dieron la b1envemda.

Fat.s. de «El Tiempo Ilustrado.»

-Mi reloj anda atrasado dos
horas, decía un cursante de medi·
cina á otro de farmacia.
-El mfo, replicó éste, anda
atrasado doscientos reales.
Lo tenía en una casa de préstamos.

.

Al pie de la Pirámide del Sol.
' El sáb&amp;dn paea'1o etectuaTon 1011 alumnos de arqueologfa del MuHCi Naolonal-1U1a proveolloea excursión 6 San Juan Teotlhuatú. ,rulados por el seiior
Gallndo y Villa profesor de Arqueologfa del Museo Nacional y el señor Manuel Gamio, profeaor de prictloaa de la misma asignatura, que acaba de Herar de
la Unlveratdu de Columbia, de Nueva York, en donde termino aua estudios arqueológtco1, tnlclado1 brillantemente en nueai.ro Museo.- Los ~lumnoa htolenn proveohosae observaciones de ¡08 monumento&amp; mh notable&amp; del nuevo Continente, teniendo la oportunidad de admirar lae rulnaa nellln,deacublertas.

�Ell viaje del señoir r«adetro -Eln '\leira~iruz.

St viaje del señoir ft11.adeiro.-Eln '\leiraetruz

~idad, en tanto que el vendedor,
• sobre su vehíC\110, echa una trisá la gente y murmura con gesto
6n en loe labios:)
. .. Otro día más sin ganar un
le centavo!
. EMILIO BOUCHER.

~~

NOS ~UE GUSTABAN
VESTIR DE MUJER

---

la antigüedad hubo más de un soo que mostró decidida predilección
traje femenino; sirva de ejemplo
balo, que no sólo @e complacfa en
W'88 en público vestido de mujer,
,c¡oe además tenía el capricho de ha¡t.lamar emperatriz y señora.
nuestros tiempos, el único caso aná• probablemente el de Augusto Emi·
poldo de Sajonia Gotha, nacido en

El señor Madero presenciando los juegos n·iuttcos en la bahla.

A bordo del "Alerta!'

VANA ELOCUENCIA

Las águilas Imperiales.
•

CUENTO

Según varios eruditcs, introdítjoee el
uso de esta in@ignia y se ejerci6 privati·
vamente, cuando estaban dos emperadores sobre el trono, gobernando de com6.n
acuerdo el imperio, como sfmbolo· oportuno para significar esa uni6n.
.
El uso del águila con una sola cabeza.
como insignia del imperio es mtiy anti·
guo. Practicáronle al principio 101 per·
sas; después, poco-á poco, se fu, como·
nicaudo á los romanos, los cuales al prin~
cipio variaban, tomando por blasón en
sus estandartes, ya lobos, ya leopatdOI!,
ya águilas, según placía á ca.da general,
hasta que en el segundo afio del comulado de Mario se estableció el águila, como
insignia constante del imperio, y armas
romanas.
•
Muchos siglos después se hizo no se sabe con qué ocasi6n, el iguila bióípote blasón general de todos loe emperadores romanos.

(Una pequefia plaza p6blica de ciudad
provinciana, un carricoche de ·vendedor
ambulante, y sobre éste, un hombre. Echa
una mirada circular á la multitud que lo
rodea, y juzgando suficientemente excitada la curioeidad, Re dirige á su auditorio
en los @iguientes Urminos:)
Señoras y sefiores.
Puesto que todos ustedes se hnn toma·
do la molestia de escucharme con tanta
aténci6n, honor por el cual me siento profundamente reconocido, voy á explicarles
la call'sa que me tiene en la presente hora
ante la población trabajadora, honrada é
inteligente de esta ciudad.
Sepan, pues, sefiorae y sefiores, que
tienen delante un hombre que fué tan rico
en un tiempo como los más poderosos de
la . tierra, y cuya fortuna fuá tragada por
el Océano Indico durante una tempestad.
Ahora bien, un día .de primavera, en ocasi6n en que erraba desesperado y abatido
por las orillas del Gange~, llevando en la

Rumbo á Progreso.

aceptas deja que por lo menos te
ya tu medio kilo de azúcar.» «P
repliqué al cabo de un rato, puesto
queréis demostrarme vuestro
miento, no Od pido más que nua
dadme la receta de vuestro polvo pa
cer brillar loe bronces. A estas
el rey palideció y casi perdi6 el
Sus riquezas todas, su reino entel'Q,
su hija no eran tan caros para é~
ese polvo maravilloso, inimitable,
que gracias á su promesa tuvo que d
y el cual hoy tengo el honor de
á ustedes, sefioras y eefl.oree.
En Singapore, en Sumatra, en
en Java, me han ofrecido basta mil
por una sola de estas cajas, pero 6.
compatriotas mfes, no
esta su
la cual lee daré mi prod~cto. 1Qué
ni aún por quinientos, ni por ci
por veinte, ni cinco ni, uno, no,
y sefiores, ni aun por cincue~ta, ni
ta centavos, sino por veinte: va
tienda las manotJ á d!reoha é izq •
(La multitud, entre tanto, se
persando, sin comprar, una v~

sera

nnda mitad del siglo XVIII y mueré! año 1822. Augusto de Gotba pre·
loa atavíos mujeriles al traje propio
sexo; gustábanle, sobre todo, los
• á la griega, aunque con frecuen·
presentaba también en traje de gran
• Un autor contemporáneo refiere
te presentaba á la mesa en completo
femenino, con cofia del mejor ende Bruselas y cuello de puntilla.
extravagante personaje cas6 dos •
; primero con Luisa Carlota de Meb,rgo, la cual muri6 al poco tiempo
ae.gbnda con Carolina Amede llesse; ~e ninguno de estos matrimonios
hifc&gt;P. . Sucedió á su hermano en el
de Sajonia Gotha en 1804, y de
ibiemo se deduce que,· pese á ~u exmoi:iomanía, era un hombre de ta·
y- prudencia; cultivó lae letras con
te acierto, dejando algunas obras
ella.e una muy voluminosa, titulada
oium.

~~

Las regabs.

�TEAT~OS

UNA ACTRIZ COMO HA Y POCAS
Concluye de la pág. 668.

Una tregión ptrivitegiada .

mo ha de verlo con calma cuando ni siquiera existe para ello un
motivo pasional?
-Hay sefioritas bien nacidas-dice mademoiselle Clarensque se han casado con actores célebres y han acabado por ser
actrices. Ahí está Simone Le Bargy ..... .
Cierto... cierto ... Pero en casos como esos, París, siempre l,e.
névolo para las que pecan por amor, sonríe C'omplaciente pen·
sando que, al fin y al cabo, al único á quien le toca velar por la
virtud de la nueva actriz, es á su marido. Mas con lae solteraa
no pasa lo mismo. El honor de las solteras diríase que está al
cuidado de todo el mundo. La gente, viendo caer en el fuego de
los bastidores una flor lilial, tiembla y se agita.
·
· -¡Permítame usted que me ría!-ha dicho Juliette áalguien
que le hablaba de eso.
·
Y luego agreg6:
-Más peligro corre la juventud en una playa que en un teatro ...... Aquí no se piensa sino en trabajar, mientras en los ca·
sinos ~e piensa en divertirse .......
E~ verdad.
S6lo qub esto la buena burguesía no lo cree... ... no puede
creerlo .. .. .. no quiere creerlo.

na.n Y agrega: «¡Pero que se haga actriz!)) ..... ¡Que :iparezcan
vestidas de reina 6 de mendigas en un tablado! ...... ¡Que pafen
tres, cuatro, cinco horas diarias en la penumbra de los h:1stido·
res! ¡Eso no!.. .... n
Esto es tan cierto que una revista parisie1,se de las más po·
pulares ha creído indispensable someter el caso inaudito de
Juliette Clarens á un referendum universal y proponer á todo:1
sus lectores las dos preguntas siguientes:
1~ «Y a-t-il, pour la jeune fille du monde, un avenir posEible
et normal dans la carriére dramatique?•&gt;
2~ «Que! e3t, selon vous, l'ensamble des circunstanc~s rnsceptibles d'éveiller, dans le coeur d'une jeune fille, l'a~bition
et le courage nécessaires á une si périllueme entreprist?1,
Ya lo veis: para lanzarse, siendo una señorita de buena familia, á la ((peligrosa empresa del teatro, hay necesidad de ambici6n y valor» ..... pero aun teniendo ese valor y ern ambición,
no se sabe si en la carrera dramática hay, para quien no ~ea hiE. ~O~lEZ CARRILLO.
j-1 de un comparaa de comedia 6 de una duc-ña de melodrama,
un re porvenir posi ·
blH y normal.»
~
Interrogada flO·
bre los término!! de
este referé n ,l u m ,
mademoiselle Cl11 rens ha respondido:
El público qne va
-Yo no tengo
á las caEas ele fieras
una opini6n fija .....
y ve á los OSOR treYo soy una mujer
par por los hierros
aparte...... Yo he
rle su recinto pi·
nacido actriz ......
diendo golosinas á
Sin tener el honor
la gente, cree que
de conocer la vida de
son las fieras m6s
la noble niña, creo,
divertidas é inofenpor esta última Íl'!l·
sivas del mundo, y
sin embargo, el oso
se, adivinar su paes un animal ven·
sado. En el convengativo,traicionero y
to, de seguro, sus
más peligroso que
maestras la enconotros que inspiran
traban llena de interror. Los oeos haa
teligencia y de elehecho siempre m61t'
gancia, por lo cual
daño á los visitan·
la escogieron entre
tes de los jardind
todas las mocitas de
zool6gicos que lolt
su clase para de,
}Pones y los tigrell
sempeñar en las
juntos.
fiestas de fin de año
los papeles princi·
TEATRO LIRICO.-El coro de las monedas.
Hace poco estuvo.
á punto de morit
pa}e!,1 de las indispensables comedias. Así, no sabiendo aún lo que ea la coquete- bajo las garras de un animal de esta clMe Herr Hageabeok,
ría, fué una gran coqueta y se puso trajes molierescos para con- el famoso domador y comerciante de fieras:
Una vez, en el Jardín de plantas de París, acerc6 una 111n~
testará unaamigita vestida de marqués, alguna aristocrática impertinencia. Luego, ya «jeune filie&gt;, en su palacio de la rue lTni- á un nifio que llevaba en brazos para que le bef!ara el asa, y la
versité 6 del boulevard Saint Germain, fueron sus padres los que fiera tom6 á la criatura por entre los barrotes de la jaula y la
cultivaron en su alma el instinto vanidoso del triunfo teatra !. de.voró ante la madre enloquecida de terror y desesperaci6n.
Otra vez, en los jardines zool6gicos de Berna, el capitán Lórts,
Para ella, un carpintero hizo un escenario en el salón principal ...... para ella, se le pidi6 al ilustre pariente académico, una distinguido joven agregado á la legaci6n inglesa, se puso á d1r
comedia en dos actos ..... . para ella, en fin, la costurera recibió golosinas á unos osos pardos muy bonitos, y entre todos Je aga·
el encargo de buscar modelos de trajes dignos de sn admiradoR rraron y Je metieron en la jaula materialmente despedazado.
En los jardines de Roscheville otro individuo meti6 110 b~
por toda la aristocracia ...... Y, como es natural, el estreno l'ué
un éxito ...... Y, como el! lógico, mademoiselle empezó á soñar zo en la jaula de un oso negro. y de un mordisco se lo arranci6
hasta la altura del hombro. En la casa de fieras del Reget'e
que rn gloria futura estaba en el teatro.
En otras familias más modestas, el amor &lt;).el teatro se revela Park de Londres, ocurri6 otro incidente parecido.
Como en muchas exposici9ne3 zool6gicas se tienen los oroatn
de un modo idéntico. Es lo ;:iue se llama la vocación.
-¡Mi hija no piensa sino en recitar papeles!-dicen, en las una hondo1,ada rodeada de barandillaEt, á veces ha habido dffi
novelas de Ludovic Halevy, las viudas de los comandantes y grncias. porque algunas personas, principalmente los chi~
saltan la baranda y caen al sitio donde están los osos.
las esposas de los horteras.
De las recitaciones en familia, casi todas pasan {t las exhibi~~
ciones en público, al «infierno de las tablasn ......
La holgazaneria y sus castigos.
Pero cuando no se trata de una niña del Faubourg 6 de los
VII rio, antiguos legislad~nsideraron á la holgazanerfi
Campos Elíseos, cuando no es una hija de banquero ó una nieta de duque la que trepa al escenario, ningún periódico publica mo crimen digno de castigo. En Grecia, Sol6n les impusoaf!tl!
su retrato, ningún salón se escandaliza. La gente, que sin darse . ros castigos y Platon quería fuesen desterrados de la Repúbl1
cuenta de ello, conserva por los cómicos un desdén de otras pero antea, en tifimpo de Drac6n siempre eran decapitados.
Según Herodoto, los egipcios castigaban la ociosidad
épocas, no exterioriza ese desdén sino para demostrar á la nobleza una. veneraci6n de antiguo régimen ...... .¿C6mo, pues, ha criL'len de Estado, y Tácito refiere que los germanos me~
de ver sin espanto que ambas castas fraternicen? Sobre todo ¿c6- los h!)]gazanes en unas lagunas en donde loB dejaban expnsr.

Fecharlas de Da

El viaje del sefior ingeniero don

paridad le darán á los Estados del
sur de la República.
Nuestras fotografías representan á dos guapos tabasqueñas, cuyoR vestidos están confeccionados
con materialM extraídos del plá·
tano¡ lae de la parte inferio de la
plana darán idea á nuestros lec·
torea c6mo se transportan actualmentelasmaderas preciosas, aprovechando la corriente del río, formando grandes. balsas y de algunos importantes cargamentos de
plátano en el río Balsas.

uel Urquidi al Estado de Ta·
, ha sido verdaderamente
tífero y no está lejano el dia
que veamos los resultados. Uno
1P8 principales motivos del viael distinguido funcionario conen examinar de cerca la bon·
de los proyectos presentados
canalizar la barra de FronteLos habitantes de esa regi6n
n de plácemes, por la realizade esas obras que tanta pro
s

·o

_, .......

.--·

�El señor Presidente de la República visita el Sanatorio
Urrutia ubicado en Coyoacán.
El doming? anterior se Yetificó la primera Exposición tle flores de la serie proyectada por el vecindario de Coyoacán. El
Ayuntamiento y los más caracterizados ciudadanos de la localidad¡ entre ellos el eeñor doctor Urrutia, tomaron á su cargo la
plausible tarea. Seguramente que con voluntad que les sobia ·
con iniclativa, que la tienen; con actiYidades, d¿ las que no ca~
recen y?º~ el apoyo y con la ayuda popular es conseguirá el
establec1m1ento definitivo de una no interrumpida serie de concursos como el inaugurado el domingo.

fieso que he sufrido una equivocación completa; todo lo del Satorio se ha.dicho ea débil si se le compara con la realidadi&gt;
Y esto mismo que la señora con quien charlábamo3 á la hora
del lunch-champagne qua el doctor Urrutia ofreció !t Bus invitados, nos dijo, es lo que oímos de boca de otros de los visitantes.
Por lo que 6. nosotros toca, solo diremos que, á juicio de loa
extranjeros que han visitado el Sanatorio, es e¡:¡te el primero de
lns establecimientos en su género, de la América. En Estados
Unidos podrá haber alguno que le iguale en cuanto á los moder-

El señor de la Barra y el grupo de damas y caballtros Invitados por el gran clrujaao.-Destacan como flrura&amp; prlnclpale1, el seior Presidente dand• el brazo á la señora de Urrutla;
el seiior don Faanclsco 1, Madero, padre del jefe de la revolución Y 11 doct1r Urrutla que ofrece el bruo í la señora doiia Refugio Boroeque de de la Barra,

ª'
Rerotrlendo el 1randloso prado del Sa11terlo.

ICI acto &lt;l~ npcrlur,1 h·1. PSla&lt;lo clirectamente rdaünnaJo cun
un acontecimiento social de alta Rignificación: la visita que el
8eñor Presidente de la Rc:pública y su clit:t inguida señora e:iposa,
hicieron al Sanatorio que en la misma pintoresca Yilla de Coyoacán tiene establecido el habilí~mo cirujano doctor don AureJio 'Criutia.
Este caballero y su señora espo~a invitaron al Primer Magistrado, nla señora dofla Refugio Borneque de la Barra y á un
grupo de damas y caballeros e~coj,dos ello3 entre los que actualmente figuran en primera fila en la política, en las ciencias, eu
las nr tes y en las letras. En cuanto á las damas solo diremos que
el :a;eñor Urrutia se puso de acuerdo con su i:eñora esposa para
invitar á aquellas de las señoras y sefioritas que sobresalen por
su,; cualidades sociales y por sus virtu~es.
Los visitantes del Sanatorio habían oido decidan to; tanto del
establecimiento del doctor Urrutia, que ca.si llegaron á creer algunos de ellos i,egún nos lo dijeron en conversaci6n durante la
visita, que las ver~iones encomiásticas en circulación adolecían
de hiperbolismo. ,,Por mi parte, nos decía una dama, supuse
que las alabanzas que del Sanatorio llegaron á mis oidos, eran
exajeraciones y no manifestaci6n de la verdad; pero ahora con-

procedimiento!! emµleados en su instalación, pero en el re,
to del Continente latino, sería absolutamente imposible encon·
trar no ya algo idéntico, pero ni siguiera semejante.
El señor de la Barra, caballero culto, poseedor de sutile.za de
criterio y de observación, adquiridos durante su estancia .e~
pafses extranjeros, europeos y americanos, fué uno dti lo~ v1s1·
tantes del Sanatorio que, en más favorableA condiciones Pe encuentra para establecer comparaciones, y el seflor de la Ba~ra
elogió, admir6 aquella obra del trabajo, la constanica y el carac·
ter de un hombre cuyo valer científico está en relación con el
lugar que México ocupa en el concierto de las nscione~ cultas.
Los invitados fueron obsequiados por el doctor L'rrut 1a con un
lunch-champagne. El sefior Presidente, su distinguida esposa, el
señor don Francisco l\fadero sr. y otras damas y caball~ros, per·
manecieron en el Sanatorio hasta después de la co~1da,. pues
aceptaron la invitaci6n especial que el matrimonio "Crrutta les
hiciera para que los acompanaran á su mesa.
.
La visita al Sanatorio "Grrutia fué, pues, la nota sobresahente
de las fiestas verificadas el pasado domingo en la villa i:le Co·
yoacán con motivo de la apertura de la Exposición de plantas Y
flores.

1103

Los Invitados del doctor Urrutla de!!Cleadea de la eren escalinata para dirljlrse 11parque donde fui servido el luacb- cb1mp11ne,

�NUESTROS GRANDES EDIFICIOS MODERNOS
-

......... ....................... . . . ............:::::::::_. ~..-:::::...-;::-~·..:::;..···. ···-· :···.-· --· ·-···...·....-

.........

- ..

'

··

....

..

EL HOTEL "ISABEL"

\·
\

•\

\

Elegante hall del Hotel "Isabel"

r;us amplios y hermosos departamentos interiores. Estos están
montados cuidadm:ai.nente, con todas las reglas que aconseja la
higiene más rigurosa; tanto en su decorado, como en el mobiliario y servicio en general se tuvo verdadero escrúpulo para
aplicar todo lo que de más útil y notable se seleccion6 de los
mejores hoteles europeos; de consiguiente en el nuevo hotel á
que aludimos se hallan en verdadero consorcio la elegancia y la
comodidad, que hacen de este establecimiento, como lo dijimos
antes, uno de los primeros de México.
Fachada del hotel "Isabel."
El espacioso «hall&gt;, con que cuenta dicho establecimiento,· y
Por un momento, y abriendo en la escabrosidad de nuestra que está soberbiamente decorado, e¡¡ una de las primeras agravida actual un vivificador paréntes1s: algo grato, algo grande y dables impreaionee que reciben sus visitantes; pues constituye
verdadera~enta de interés alhagador no sólo para todos los ha-' una particularidad t.:l extraordinario buen gusto que descuella
bitantes de la metrópoli sino aun para la generalidad de los de en cada uno de sus numerosos detalles. .Admira, no menos tamla República y extranjeros que viajan, viene hoy á ocupar nues- bién, las bien acondicionadas recámaras, en que las albeantes
tra atención, orientando nuestro pensamiento por rutas más ropas es una de las principales circunstanciai,; lo mismo.que sus
práctica!:! y geherosas que aquellas por donde á diario se extra- confortables salones amueblados con particular delicadeza.
vía á causa de los acontecimientos políticos actuales. Ese comoEl servicio de baños y la instalaci6n de luz eléctrica, son tamlador paréntesis á que hacemos referc:ncia y que vamos á trans- bién una especialidad en este nuevo establecimiento.
mitir con grata satisfaccifm á nuestros lectores, es el que nos
Con el prop6sito de proporcionar mejor idea á nuestros lectoproporciona la noticia de la inauguraci6n de un elegante hotel res de los compartimentos de este hotel, ilustramos este artícuque lleva el nombre de «Isabel» y e&amp;tá situado en la calle de San lo con algunas vistas que representan la fachada, el hall, una
Felipe Neri número 88 é Isabel la Cat6lica número 63.
recámara y uno de sus salones.
Este nuevo edificio, por el lugar y lae condiciones en que se
encuentra, es seguro que ocupará categ6ricamente, un puE&gt;sto
Enviamos en estas líneas nuedtros más francos parabienes al
mny envidiable entre los de primera línea establecidos en toda caballero30 propietario señor Enrique Scbündube, así como al
la República.
·
activo y laborio3o administrador señor Manz, por haber dotado
Y no se crea que est11.mos exagerados al asegurar tal corn; á esta capital de un tan magnífico hotel, merecedor por mupues nuestra aseveración e!! consecuencia de haber admirado ya chas razones ele toda recomendación .

***

.-~··
.' (
.

~

.

-

r.

1

Mañana, 2 de Octubre, inau~uramos los nuevos salones que forman la TERCERA AMPLIACION de nuestra casa.
Nos honramos al invitará los lectores de EL TIEMPO ILUSTRADO á
la fiesta de ina ue:uración, en la aue celebraremos una Gran Exposición General en todos nuestros Departamentos.
· Rogamos á nuestros amables visitantes se sirvan dar preferen·
cia á nuestros salones de té y á los de la exhibición extraordina·
ria de altas novedades parisienses para la estación de Invie~no.
Agradecemos de antemano la buena atención que se nos d1spen·
se, y nos ofrecemos,, cordial y sinceramente, de todos nuestros
clientes y favorecedores, sus más afectísimos SS. SS.

~·

~

EL PALACIO DE HIERRO.

Una sala del Hotel "Isabel."

Una recámara del Hotel "Isabel."

~

:1

'

r

''

�ANEODOTAS Y CURIOSIDADES.

-Entonces principiaré;por !(segunda.

***

Uu recluta. escribía á su padre una carta

bastante breYe, y concluía así:
No soy más largo, }Jorque tengo tanto
frío en los pie1'1, que no puedo tener la.
pluma.
·:(·

* *á un jn\'en algunas
Un médico propinó
cucharncfa.,- de tintura ele 11jenj0°. El j11n:n
manife1-1ó rt-pugnancia.
-Solo la primem cnchamda la parecerá á uste 1 111al, dijo el médico.

,NO SE DESCUIDE UD.
Los varios síntomas de una
condición debilitada que toda
persona. reconoce en si misma, es
una advertencia que por ningun
concepto debería pasar desapercibida, pues de otra manera los
gérmenes de enfermedad tomarán incremento con gran peligro de fatale~ consecuencias.
Los gérmenes de la :ísis pueden ser absorvidos por los pulmones {i ctialquiera hora echando raíces v multiplicándose, á no
ser que el sistema sea alimentado hasta cierto punto que le
facilite resistir sus ataques. La
PREPARACION de WAMPOLE
que es tan sabrosa como la miel
y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos directamente de los hígados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre, fortifica el sistema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tísis; tomada {i tiempo la
cura. "El Sr. Profesor Bernardo
Urueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad ele )[éxico, dice: Por la
presente tengo el gusto do participar {t Uds. (JllO he usado en mi
hijo, enfermo de )fol de Pott y
por indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista h Prcp:uación de Wampolc, y tdcmCts de que le ha hecho
mucho hm, nu estómago la tolcrn
mnchíúmo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros niiíos á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadíe
sufro •un desengaíl.o con esta."
De venta en todas las Boticas.

Filipo, rey de Macedonia, por los años
&lt;le 358 antes rle .Tesucnsto, asistía á la wntll. de los priFioneroP de guerra, cierto día,
llevando llevando las ropas deRhonestamente levantadas á la vista de todo el pueblo. Uno de los prisioneros, que iban á
«er vendidoi:, repar6 en la poeiici6n inde·
coro"ª del monarca, y queriendo avisarle,
le dijo Pn voz alta:
-Sabe, Filipo, que soy un amigo:antiguo &lt;le tn padrA.
-A&lt;lmirado Filipo de esta interpelación
volvi6 la vista y le dijo:
-¿,Quién ereR tú? ¿cuándo y dónde has
contraído semejante amistad?
- Y o te lo probaré, respondi6 el prisionero, si permites que me acerque lí. tí.
Dada la licencia, el prisionero se acerc6
al rey. y le dijo en Pecreto:
-Baja tus ropas Filipo.
El rey se miró, arregló su vestido, y
dijo:
--Prisionero, estás libre, porque efecti ·
mente eres mi amigo.

***

En la época famosa de los Gremios, se
present6 con una carta de recomendación,
al examinador de los maestros albañiles,
un mozalvete como de veinte años, que
quería obtener la cartilla de exámen sin
sufrirlo.
-Es 11ecesario, dijo el honorable examinador, cubrir cuando menos las formalidades y dejar á salvo la conciencia.
-Señor, me han ofrecido que i.:ería
aprobado sin examen y no vengo dispues·
to á contestar, dijo el mozo.
-Necesito cuando menos hacerte una
pregunta, una sola ¿lo entiendes? pero si
no la. contestas no hay cartilla.
-Si es una, venga, contest6 el examinando.
-¿,Cuántas estrellas hay en el cielo?
-Eso es fa.cil 1 muy facil, tantas señor,
como pelos tiene mi jaca negra.
-¡Hombre! ¿Y cuantos pelos tiene?
-Señor, esa es segunda pregunta y usted ha ofrecido hacerme una sola.

***

Un joven que fué á bañaree por primera vez, estuvo en mucho peligro de ahogarse. Alarmado sobremanera exclamó:
-¡Ab! no volveré á entrar en el agua
sin aprender antes á nadar.

***

.

-¿Cuántos hermanos tienes? pregunta,
han á un aldeano, que pretendía entrar tle
criado en una cai.:a.
-'Señor, somos cuatro, tres hembras y
un macho. Este soy yo.

***

Carlos XII dictaba una carta á su se·
eretario á tiempo que cay6 una bomba y
estalló en la tienda junto al escribiente,
que dió un salto haciéndose atras.
- ¿,Qué te sucede? dijo el rey.
-Pero señor, ¡la bomba¡ ¡la bomba!
-¿Y qué tiene que ver la bomba con la
carta que estoy dictando? Continúa.

Preguntaban á un antiguo romano si
tenía algún defecto.
'
-Mi vecino te lo dirá, respondi6.

***

Un petardista decía á su amigo:
-Préstame seis duros.
-Sólo tengo doR.
-Pues bien, dáme erns dos, y me de,
berás cuatro.

***

--Señorita, que se pasa la hora y nos ,
quedamos sin ver nada, decía un caballft!º á la hermosa. Felisa, que. se v~tfa para
ir al observatorio á presenciar un eclipse.
-No os alarméis así. dijo: M. Aragome
quiere mucho y lo hará repetir, no lo dudéis, aunque man dos veces.

MAÑANA ...... ..
Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ig.iorancia.
Tristes hogares donde impera
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para cálmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer 6 nifío en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mañana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y. . . . . no
hacemos caso, mañana me curo;
luego una laringitis y .... maña·
na me curo. -Despues viene la ca·
lentura en la tarde, la tos muy seca, los imsomnios y sudores noc·
turnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos recéta lo
mejor que todo médico honrado
conoce parala Tuberculosis:
"Creosofosfatina." Es cierto
que con ésto nos vamos á curar;
pero en un tiempo mucho mayor
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes d~l ca·
tarro,•haciéndonos ahm1smo
tiempo inmunes para la Tube~
culosis (tisis. )
Mañana... Mañana... Mañana...

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AS-o XL

MÉXICO, DOMINGO 8 DE Ü CTUBRE DE 1911.
===============================~==

NuM. 41.

1

P.OI

ESTHER SCOZZI,
estrella de la Compañia italiana que actúa en el Teatro Mexicano1
1a

"b

�OE SOCHSORO

1111, , u , , 1 ,..,, , 111 ,,. 11 ,. , h\\ \,

fASCINAN

LAS SERPIENTES

. Está muy extendida la creencia ?e qu~ las serpientes pueden
faecmar a su presa para apod _
f' •1
e
~a;se mas . ac1 me~te de ella, y
s a creencia no so1O se encuentra entre el vulgo, sino también
entre los naturalistas; de és tos ·
unos, l.a creen debida á ef:l u vio~
?ªr?otlcos o~ros á una influencia
opt1ca P.arec1da al hipnotismo; y
h11y quienes suponen que todo
ello no es f!lás que consecuencia
d~ I~ temeridad de los animalillos
v1ct1mas del ofidio.
'I'odas esa~ opini6nes son igualmente . eqmvocadas; observaciones .re?iente.3 hechas con ofidios
de d1stmtas esp.ecies, prueban que
no hay.tal fascrnaci6n, y que, al
c?ntrano, el reptil evita y teme
siempre ,el. ver.:ie frente á frente
c~n su v1chma.
Por regla general, Ja serpiente
ª?:ovesha el momento en que el
paJaro o el pequeño mamífero que
ha de ~ervirl.e de almuerzo esté á
poc, d1stancta suya.
Entonces levanta poco á poco
la cabeza, se aproxima sin ruido hasta tener la presaáau alean·
ce, Y en un movimiento rápido
como. un papirotazo, le tira un
mord~sc?, retirándo::e en seguida.
La victn:~a procura invariable~e~te huir, pero el veneno surte
r.i p1damente su tfecto, y el pe-

queño animal, atontado y sin
fue~zas, empieza á dar vueltas y
salt1tos en torno de su enemigo
Estos movimientos de la víctim~
son los q_ue h.~n hecho pensar en
una fascmac1on hipn6tica á los
observadores que, por lo rápido,
no habían echado de ver el pri.
mer ataque.
.Lo general es que el ofidio
mien~ra~ observa atentamente á.
su victima, levante á veces la
cabeza para morderla otra vez.
pero nunca lo hace hasta que l~
ve enteramente desfallecida. entondces se apodera definitiva:rien·
t e e cilla.
Los colmillos 6 ganchos venenísos d~ estos reptiles no tienen
ra ce~, smo que terminan en un
saquillo de veneno y están unidos. á la mandíbula por medio
de hgaduras que les permite moverse. Esta disposici6n dificult
que el anif!lal pueda asegurar
presa al primer mordisco
. E! reptil se contenta, por cons~g~iente, con morderla ligera y
r ~1damente, para inyectarle el
ven~n~, Y después espera á ue
v1ct1ma pierda las fuerzas pira
adcerse dueño de ella óin necesid a de lucha.

I

Las elecciones primarias.-La huida del general Re.yes:El nuevo Gobierno.
~~~~
Desde el triunfo de la Revolución y la salida del poder del ge- el libre ejercicio del
neral Díaz, día á día se presentan gravísimos problemas socia- sufragio. Claro es que
les Y políticos, desarrollándose de continuo acontecimientos de las dudas y las inla más alta importancia. Pero ninguno de ellos tiene en la vida decisiones materiales
nacional la altísima trascendencia y significación de las eleccio- presentadas en el ci r·
nes primarias de Psesidente y Vicepresidente, verificadas el do- so de las elecciones,
mingo pasado. Desde luego la primera impresión ha sido de fueron muy frecuentes.
sorpresa: aun para los más optimistas, los desórdenes necesa- Pero los resultados alcanzados han eido sorprendentes y tanr~am_ente tenían que registrarse en las casillas electorales, y no to más satisfactorios cuanto que en las condiciones en que
ha sido poca la estupefacción de aquellos enemigos del candida- se encontraba la inmensa mayoría de los habitantes de la Re.
to pop_ular que lanzaron la terrible profecfa: "las elecciones, si púb.lica. de ignorancia en las prácticas electorales y profunda
se verifican en la fecha fijada, constituirán ó un descarado frau- exc1tac1ón del ánimo, apenas si en alguna de las casillas de la
de ó u~a sangrienta tragedia," al propio tiempo que elevaban capital hubo alguna fricción; el telégrafo se ha encargado de
memoriales á la representación nacional, pidiendo, "inspirados transmitirnos la noticia de que en los Estados de la Federación
en el más puro patriotismo," la prórroga de las elecciones. Y ni las elecciones se verificaron de igual suerte. Hacía treinta y cinc~
ha habido fraude, ni tragedia. Cuando más ha habido sainete años que los ciudadanos mexicanos no habían tenido una oportu·
que _no podríamos decir que ha sido regocijado, porque, si bie~ ni dad semejante para significar su opinión en materia polltica, en
es cierto que las escenas divertidas abundaron, como aquellas en la forma del voto, y era:de verse el domingo pasado cómo en
que aparece el protagonista oculto entre los pliegues de un zara· tropel acudió el pueblo á manifestar su voluntad. Los padro·
pe y en la que se hace inscribir en los registros del vapor con el nes acusan un dato interesante: muchas de las personas que
nombre de Genaro Freyes, la acción de la petipiesa se deseo• por sus condiciones sociales y económicas fuera de presumir
vuelve en tal atmósfera de indignidades y deslealtades, que al tienen la cultura necesaria para considerarlos como ciudada·
cabo y al fin se siente cierta sensación de desagrado, mezclada nos conscientes de sus derechos, se abstuvieron de ir á deposicon el regocijo natural que pr0duce su fin.
tar su voto, creo yo que por · negligencia, y en cambio, la
Dejémonos, pues, de tomar en consideración la influencia que gente pobre, los humildes y los desheredados de la fortuna, con
pu~o haber. ~enido en la poHtica mexicana el general Reyeti, gran entusiasmo y llevando sus firmes convicciones, apresurá·
quien defimt1vamente se verá alejado, en absoluto, de ella. En banse á inquirir la ubicación de su casilla, el procedimiento que
cuanto á ~us partidarios, la actitud postrera de su jefe los obli- tenían q11e seguir para votar por tal ó cual candidato, para de·
gará~ reflexionar serenamente sobre lo inútil de su abnegada positar finalmente rsu boleta, contentos de haber hecho uso de
adhesión á un hombre que no la merece, y lo estéril que han sido uno de sus más hermosos derechos.
sus esfuerzos, los que pueden y deben ser aprovechados en un
Los reeultados inmediatos nacidos de las circunstancias en
distinto campo de acción.
que se verificaron las elecciones, ya se estan sintiendo. El señor
El señor Vera Estañol, autor de un memorial á la Cámara de Madero, en reciente brindis, ha anunciado que fuera de nuestras
Diputados, gemelo del otro, se ha conducido en esta ocasión de fronteras se han recibido con general satisfacción las noticias
distinta. suerte. El jefe del llamado partido popular evolucionista relativas, y en los mercados extranjero9 se cotizan los valores
no ha declarado que se cometen atropellos en sus personas y las mexicanos en halagüeñas condiciones, notándose desde luego,
de sus partidarios por las autoridades, y no ee ha ausentado del entre los financieros, comerciantes, exportadores y productores
país, por no estar garantizados por el Gobierno. ni su vida, ni en generel, una marcadísima tendencia á entablar relaciones
sus intereses. Cuando el licenciado Vera Estañol presenció la comerciales é invertir capitales en un pueblo que tales pruebas
legalidad que presidió las elecciones; cuando observé el orden ha dado de ser progresista y civilizado.
perfecto que reinó en tedas p~rtes; cuando tuvo la prueba más
Y este hermoso acontecimiento será el que marque el principio
elocuente que podía presentarse de que su profecía fué lanzada de la nueva era. El gobierno que nos espera, elevado por el voto
sin fundamento de ninguna naturaleza, declaró, contestando á unánime de los ciudadanos de la República, tiene plena concien.
preguntas especiales de un periodista, que las elecciones prima- cia de sus deberes y obligaciones, y supuesto que ha merecido la
rias verificadas el domingo anterior, deberían considerarse per- confianza del pueblo, todos sus actos estarán de acuerdo con las
fectamente legítimas. Es verdad que tal declaración fué hecha necesidades nacionales, siendo un celoso_ defensor y administracon algunas reservas, é insinuando el señor Vera Estaño! que se dor de los intereses públicos. Tenemos derecho á esperar que
habían cometido alguna.a irregularidades, "aunque de poca im- así sea, y mientras no haya una causa poderosa para dudar y des•
portancia." De cualquier modo, las palabras del letrado, por pro• confiar, - que no la habrá, debemos estar seguros de ello-de·
venir de un contrario político, son altamente significativas.
bemos tener fe en un gobierno integrado por loli hombres que li·
Cualquiera que haya observado las elecciones, no estando di· bremente ha elegido el pueblo.
rectamente interesado en negarlo, confesará sin ambajes de nin·
LUIS ZAMORA PLOWES.
gún género, la aptitud que tienen todas las clases sociales para

1:

t

~~~A\"~
. Observando un orador de la antigua Grecia, que le aplaudía la
muchedumbre, dijo:
- Por dc,gracia ¿se me ha escapado algu:.a tontería?

j

Los señores !sita y:su corte de amor.

�•

~~ EN HONOR DEL SEROR LIC. PINO SUAREZ.-El señor Pino Suárez, presidiendo uOI de las mesas de honor en compañia de los señores Madero (Gustavo), Sala, Urquldl, y Coslo Ronlo,

El señor •on Francisco l, Madero,· ocupando Jos lugares de honor con los señores Ministro Bonilla, Iglesias Calderón, Oonzález Garza y Moheno,
F.OTS, DE

"EL TIEMPO ILUSTRADO,"

Oru~o '.e perlo~ls!as que asistieron al tacqu :te del señor Pino Suim, aaflguo periodista

Fots. Je El Tiempo T¡uslrado,

�r: . , . ·-·. ···---·-·· -·

__,. t - - -

-

-

&lt; t:

(

.,

.,

686

DE u EX T~Af,hJE~O

MACLEAN EL SECUESTRADO

EL PELIGRO DE LOS OFICIALES

HONRADEZ DE LAS MUJERES

EL SECRETO DE LA SIMPATIA

ALGUNAS ANECDOTAS

Siempre que hay una guerra se habla de la gran mortalidad
Sir Harry Maclean, de quien tanto se habl6 días pasados con que causan las balas entre los oficiales y generales de los ejérci·
motivo de su cautiverio por el bandido marroquí, el Raisuli, es tos beligerantes.
En estos días, y con motivo de los sucesos de Marruecos se
uno de los pucos aventureros que han llegado á alcanzar alto
ha observado que la mayor parte de los heridos por los m~ros
rango, fortuna y honores.
Hace treinta años era subteniente en un regimiento de infan· son jefes franceses, dando con ello lugar á que en la oficialidad
se procurase convencer á sus generales de la conveniencia de que
tería de guarnici6n en Gibraltar.
Un día atraves6 el estrecho con objeto de ver Marruecos, y allí no expongan su vida inútilmente.
La extrafiesa causada por el hecho de que los moros tiren, no
encontr6 su suerte.
á
los
soldados, sino á los que los mandan, debiera desaparecer,
En aquella época el sultán de Marruecos se encontraba de·
seoso de reformar el país. Una de las ideas que consider6 más pues ee ha repetido constantemente y en todos los tiarnpos, puoportunas fué la de instruir el ejército; poniéndolo á la altura diendo asegurarse que hoy en día depende el éxito de las batallas del número de ~buenos tira·
de los de las naciones más ade·
dores
que tiene cada ejército.
lantadas. Confi6 sus deseos á sir
Durante
la guerra hisµanoaJohn Drurnmond, hoy ministro
mericana, lou yanquis, entre los
de Inglaterra er. Tánger, y éste
cuales había excelentes tirado·
habl6 de Maclean, el cual inmeres, pusieron fuera de combate á
diatamente qued6 al servicio del
de oficiales españole@,
infinidad
sultán.
y
una
de
esas
terribles ernopetas,
Eoseñ6 álas tropas marroquíes
el sargento Mac Euarney, del'
á tirar al blanco y las instruy6;
9? regimiento vi6 á gran distanpero hizo algo más, que fué gacia
que un jefe montado en un
narse poco á poco las simpatías
ceballo
gris vigilaba las fortifi y la confianza del emperador
caciones de Santiago de Cuba.
hasta el punto de que á los poSe ecb6 el rifle á la cara, apret6
cos años su influencia era tan
el gatillo y la bala fué á dar en
grande que le hizo el personaje
el blanco.
más importante de cuantos roPoco después supo el oscuro
I deaban al sultán.
soldado
que había herido al ge·
Uno de los episodios notables
neral
Linares
que tenía el man·
de su vida ocurri6 acompaf.an·
do
de
la
plaza.
do á su señor en un viaje desde
Cuando rusos y japoneses an ·
Marrakesh á Rabat.
daban
en lucha, se vi6 la supeEl jefe era un hombre de edad
rioridad
de los tiradores rusos
y bastante debilitado; efecto de
que,
en
Pieng-Yang,
Puerto Ar·
una marcha forzada á través del
turo
y
Mukden
privaron
á las
Atlas, se puso gravemente en·
filas
niponas
de
considerable
núfermo y muri6 en el camino.
mero
de
oficiales;
para
ello
usa·
La muerte d~ un soberano en
han los tiradores moscovitas len·
Marruecos es siempre motivo de
tes
telesc6picas adosadas á sus
revoluciones, pues los que se
poderosos
rifles.
creen con derecho á ocupar el
Los generales Yehinobe, Tae·
trono se levantan con sus parti·
kagagi y otros varios fueron hedarios. La situaci6n delkaid Ma·
ridos por las balas enemigas que
clean era por lo tanto bastante
estaban asechando sin cesar &amp;u
crítica.
presa.
;
Decidi6 ocultar la muerte del
En Filipinas los yanquis persultán hasta que el hijo favori·
dieron por la misma causa á uno
to de éste fuese proclamado.
de sus mejores y más bravos ge·
El cadáver, cubierto con sus
nerales, Mr. Dawton, quien con
Las maniobras mílitares francesas, paso de un vado por los zuavos
magníficos ropajes ,;erde y oro,
su arrogante figura ofrecía un
durante las maniobras del Este.
pintadas las mejillas, abiertos
blanco excelente.
los ojo, y bien sujeto, para ~acer
.
Nada
drcimos
de
los
boers,
pues
su fama de hábiles tiradorres
creer que el sultan estaba vivo, continuo el v1aJe der.tro ~e su
litera con las cortinas casi corridas y dándole celosa guardia pa· es univerrn~.
Para terminar nuestro artículo recordaremos que durante la
ra impedir que nadie pretendiese hablar al sobera~,º·
.
durante
la guerra de Africa de 1800, el bravo gf:neral Prirn era
De noche, por un agujero de la murall~, .se me~10 con la lite·
el
punto
de mira de todos los fusiles marroquíes.
ra y la comitiva en Rabat, donde le fué fac1l continuar ocultanEsto
no
es de extrañar dada la proverbial valentía de aquel
do la muerte, hasta que fué proclamado el emperador act~al.
general,
pero
su verdadera causa se encarg6 de descubrirla el
Su iufluencia, primero con el padre y después con el hiJo, ha
propio
Muley
Albar, quien en una conferencia con O'Donell le
hecho que se crie más enemigos que amigos en Marruecos. Máe
aconsej6
que
no
fuera tan arriesgado su compañero, porque los
de una bala ha pasado rozando sus o~dos en alguna revist~, aunrifeños
apuntaban
siempre á una placa, llena de diamantes, que
que entre los militares goza de gran simpatía. Ha aprendido los
malos resultados de la excesiva hospitalidad, y á ser muy caut.o llevaba el heroico Prim sobre su sencillo uniforme.
Cuando supo el de los Castillejos la generoe,a advertencia del
en tomar el café que sirven después de comer en c~sa ~e los mi·
moro,
contestó con lacónica contestaci6n:
nistros. El kaid es un hombre dotado de extraordinaria fuerza
&lt;
,La
bala
que me ha &lt;le matar no se ha fundido todavía. )) .
muscular. En cierta ocasl6n oy6 á varios oficiales de la guardia
Diez
años
de~pués, el 27 de dici~mbre de 18~~' ~q~el á qmen
.
que conversaban, y uno de ellos decía:
habían
respetado
las balas de los rifeñoe, perec10 v1c.t1ma debaSi los ingleses vienen, los espantaremos como s1 fueran moscas.
las
fundidas
por
el
odio de algunos asesinos compatriotas suyos.
El kaid tranquilamente se dirigi6 al que había hablado y le
dijo:
-Usted es un valiente.-Y le alarg6 la mano para saludarle.
Entonces ) cocriendo
la mano dentro de la suya, la apret6• hasta
t,
.
Para quitar la pereza á un niño, le decía su padre:
el punto de hacer saltar sangre, y que el moro prorrumpiera en
- Uno que madrug6 mucho hall6 un bolsillo eñ" el caro1110.
alaridos.
-Padre contest6 el muchacho máa &lt;lebi6 madrugar el que lo
-Bien, amigo-le dijo entonces--recuerde si~mpre que en
perdí
6. '
Inglaterra hay unos cuantos millones dE}.moscas Jgu~les á mí.
1

•

•

~========================================--~~~~

�OE SOCIEDAD

688

OE SOCIBOAO

parte á las c1 1 atro ...... y ha!'ta ~,Sa hora na.
LJ\ HIJA
GUARDA AGUJAS
da. .. :~· hay más de mil mttros de aquí' á la
Htac1on: ..... los empl.eados v~rán que se
(CUEfl,TO.)
han equivocado de agu¡a y se detendrán .....
Se oye un silbido largo y prolongado; se
d mecánico sabe su oficio ...... lo conozcó
el tren número 16 que llega á todo vapor.
Hl detendrá á tiempo. Me destituirán, ·pe1o
P~dro Cambremer corre á la palanca éolo·
l\farta no será aplastada, y nadie moriró.
carla á alguno3 pasos de su garita, la coge,
Esto .f ué pensado en un Fegundo, y el
y con un esfuerzo hace dar vuelta al disco
de-graciado iba á apoyar la palanca, cunn·
indicador que debe anunciar al mecánico
do un silbido prolongado vibró en sus oí,loP.
que conduce el tren que la vía está li bre.
El sonido venía del lad~ de la estaci6n y
Pero en seguida, al darse vuelta, aµerciCa:nbreD':1er tenía la suficiente experiencia
be entre los rieles, ocupada'en juntar el oro
para equivocarse. Era un convoy que parque M. de Tinchebray ha dejado caer, á su
tía , un convoy puesto ya en la vía de1;cenhija que volvía á ver, después de haberle
dente. El convoy iba á encontrar indefecti·
advertido que ee acercaba un tren.
hlemente el tren montante, desviado por la
El mecánico no había apercibido á la nifalta del guarda agujas. y se puede figurar lo
ña, F6lo veía que el indicador anunciaba
que debe ser una colisi611 entre dos locomovía libre.
·
torns marchando en sentido inverw.
Veinte segundos más y la nifia iba á ser
-¡ Ah! murmnr6 Cambremer con una
desµedazada; Marta estaba á veinte pasos
voz ahogada, había olvidado....... hay hoy
de Chambremer, y la locomotora' no tenía
nn tren. especial. para Etampes, á las 2 y
que correr más que treinta metros para lle55 ...... ¡6venes neos que van á la caza .....
gar á la aguja.
,,Para que esos señores se diviertan es
El monstruo de hierro se acercaba y la
preciso que mi hija muera, exclam6 con
Señor
Leandro
A.
Payr6,
niña no lo oía, pues, el viento-una violenmatrimonio con la señora María del Rosa· una carcajada de risa loca. No ..... no ......
h brisa del norte-soplaba en sentido contra- cuyo
rio Maldonado, se verificó el 4 de los corrientes. eso no se puede ...... su vida no vale la de
rio.
Marta ......
La nifia había olvidado las recomendaEsta
yez
todavía
puso
las dos manos sobre la barra de hierro.
ciones de su padre y no pensaba más que en alcanzar al extran·
pa.sado
otro
segund~.
No le quedaban más que cuatro
Había
jero que acababa de perder voluntariamente su oro. Siguiendo
tras él, se bajaba á cada instante para juntar los luises esparci- para decidirse.
Pero ya estaba decidido.
do3 en la vía.
Cerró
los ojos para no ver pasar los que acababa de condenar
Aun c'.lando el mecánico hubiese apercibido á la niña no teá un espantoso fin, y comenzó á hacer peso para cambiar los
nía tiempo para detener la marcha. S6lo un hombre podía torieles movibles.
vía salvar la. vida á Marta.
La locomotora no estaba más que á diez metros de la aguja.
Ese hombre era Pedro Chambremer.
El tren descendiendo se acercaba rápidamente. Se le oía ro- ·
Si, como era su deber, maniobraba la aguja de modo que mandar. En ese momento, el mecá·
tuviera el tren en vía libre, su
nico que guh1ha el convoy hncfa
hija estaba ·perdida. Pero de él
~ilbar la. locomotora p,:ira ad ver·
dependía innz:1rlo en los otros
tir al gua·rdaa~njq~.
riele\ y así asrgura la salvaci6n
Tal vez había pre~• nt'd11 el
de M.arta.
peligro.
Pero cometía un crimen, pues
A Cambremer le parecía q11e
el convoy desviaclo debía enconlos silbidos de la locomotora le
trar ob;.táculos contra-los cuales
&lt;lec·ían: ¿Qué te han hecho este s
Fe e,trellaría. Salvando á su hijóvenes que vns á matar? Y ei::0s
ja, Pedro encamina á cien perpH&lt;lreR y esas madres que e~ta
sona.~ á una muerte segura.
tarde ll orarán (1 sus hijoe, ¿no
L') sabía. No podía hacer catt,ndrás piedad &lt;le ello~?
lllll' á ~ u conciencia que le gritaY, como dudase todavfo, el ·
ba: ,,S i haces eso, serás un asechifle lanz6 dos llamada~ mú1s
sino. &gt;)
Pstridentes que las otras y Cnm·
Pero también dejar aplastar á
bremer . crey6 que le gritaba:
Marta era un asesinato, ¡y qu é
¡ AFe~inol ¡Asesino!
ll SPRinato!
Entonces sus manos solt~ron
,
C.11nbremer veía el cuerpo '
la palanca y' su boca roJrmu10:
Rangriento de rn querida hija y
- Ko .... no ..... no pui &lt;l1, .. ...
sn mano pesada á pesa.r de él soMarta perdóname ...... Todo ha·
bre la palanca. Que apoyara un
hfo. acabado. Mantenido 1obre
poco más y d tren cambiaba de
111. buena vía, el tren mont11nte
rieles, pasando sin tocarla. LA
hnhía pasado.
q11edab11n tal ve? diez segundos
La Fangrc inocente de Martn
pnra escoger entre la vida de la ·
ihn {1 derramnrse por el dolnrc&gt;H 1
11i íia. y la de los viajeros.
lv-roi~mo df'. sn padrt&gt;, dfl gu:11·
Lo que pas6 entonces por la ·
ch,ngujas mártir del deber.
Cambremer tmo el rnlor tlc
cnbeza de Cambremer, es lo que
un poeta ha llamado ,da tempesIDll'll T.
Quería volver á v,r torlOYÍ:t
tad ele en cráneo)),
una ,·ez á rn hija ant&lt;·s que la
f,,e pnreció que se volvía loco.
P!dirlo, temblando, con la miramáq11ina 111 uniquiln~e.
.
E.-taba ele pie sobre el pa~n¡o-1
cla feroz, los dedos crispados sode la locomotora, con la cahez:i
brP. e.3a barra de hierro donde es·
tn b 1. suf':pendida la existencia de ·
inclinada para examin:1r un oh·
jeto que acaba &lt;le enrontror, Y
~n, tri, contemplaba la máq uina
no rarecía rn~ppr.har f'l rf l•gto. .
que ,e nclelantaba. amenazadora,
Cambremer, Joco de ,io'or,
y creía ver una bestia feroz arrofranqueó de un ~~incn. ln ví.a
JándoFe rnbre su pree:a.
descendiente y corr:o hacia la niRepentinamente una idea atra- _,
'
ba mas
' '8rr an · ,
ña que no espera
Señorita María del Rosario Maldon:ido,
vesó como un relámpago por su
cuyo
maJrimo11io
con
el,
señor
don
Leandro
A.
Payró,
se
verificó
carla i la muerte, pues la má·
cerebro alucinado ·y se dijo:
·
1 1
el 4 de los ·corrientes,
Son las tres...... el tren 69

DEL

bellas piezas amarillas que d
quina estaba rnbre el la. Dics perFefinr ha dejado caer ..... ni su tarrnitío que Martas~ diera vuelta.
jeta que he encontrado también
Vi6 al mi~mo tiempo á rn padre
~obre
la vía ...... Su nombre está
qne !ti tendía los brazos y al trf n
e,crito ...... y yo no sé leer más
qu~ iba á matarla; juntó rns 1naque en letra grande ...... pero .....
rncitas y cay6 de rodill11s p:ira
he deletreado la mitad ..... tú irás
aguardará la muerte rezan&lt;lo.
ha
entregarle las piezas, ¿no es
-¡Acuéstate! le grit6 su pn&lt;l1e
verdad,
padre?
con una voz terrible.
-Sí, iré, murmur6 Ca:mbreAl mismo tiempo la locomc,tc.ra
mer, y será preciso que me &lt;liga ...
le arrebat6 la vista de su l1ij~.
El fin de la frarn Ee perdi6 en
¿Iha á volver á encontrarla vira?
el
ruido.
Si M,rta se acostaba y permaEl
tr~n especial pasaba, llevan·
necía inm 6vil el tren pa,aría ~odo á los alegres viajeros que
brP. ella sin tocarla.
ignoraban el peligro que habían
Cuando su padre volvi6 á verl:i
corrido.
PSla ba tendida entre los dos rieF. nu BOISGOBEY.
lni, con el rostro contra la tierrn ,
- - --- ·~ - los dos brazos extendidos y sin
mrwerse.
LOS LIBROS FRiVOLOS
-¡ Muerta! murmur6 el deegrncinclo guardaagujas. ¡ Dios mfo!
UNA BUENA LECCION.
¡Har.ed que no e;té más que he
rida!
Corri6 á ella y se inclin6 para
Un pobre hombre era muy afitomarla en sus brazo?, cuando la
cionadp á la lectura de libros frí.
niíia levant6 la cabeza.
volos.
Sus ojos sonrieron y sus rnPjiCierto día le reconvino· su espolla~ ni aun habían palidecido.
rn por esta mala costumbre.
En un instante se levant6 y sol·
1CN0 te inquietes por eson·, contó al cuello de su padre.
testó; «¿qué mal crees tú que me
-¡Ah! padre, decía ella, !qué
puedan hacer? Yo me olvido al
miedo me has dado! Pero Cambrepoco tiempo de haberlos leido.&gt;)
mer no respondia, la alegría le so,cPapá&gt;i, le dijo su hija que estafoca ha.
ba
escuchando la conversación
Señor Ingeniero don Heron Rodrí&lt;rnez y Señor:i María de la
-Yo sabfa muy bien que ha«¿qué comimos el domingo pasaLuz Desentis ce Rodríguez.
bía que acostarse, decía la niña.
do?,&gt;
Tu amigo el chauffeur me lo ha.
El
pa,lre,
rnrprendido,
no
sabía
qué responder, y concluy6
dicho á menudo. Una vez se salv6 así. ..... No llores, pa.,lrr, 1~0
con
rl
ecir
qne
no
se
acordabn.
tengo nada ..... ee decir ..... tengo los oídos aturdidos..... á cama
((Bien está», exclam6 la hija, ((no os acordáis, y sin embargo,
del ruido que hacían los coches que pasaban sobre mí.
esa
comida os aliment6. );
Y r.omo su padre la oprimiese contra su coraz6n sin decir una
Esa rnncilla. réplica hizo Fonreir al padre. Abra z6 á rn hija, y
palabra, Marta continu6:
- No he perdido la cabeza, pue3, ya lo ves, no he soltado las desde entonces renunci6 á lecturas funestas y perniciosas.

Señor don Edua~Jo Fernández Guerra y S.tñüra lfda
lnurreta de Ft:rnández Guerra.

Seiior don Ern~sto Vt'lasco y Señora Mer~edes Fortuño
Miramon de Velasco.

�TEAT~tJS

•,•

.

~

... ..,

' ,,
~~

.....

.

,·

en cada nota su alma italiana y es inquietante, cálida y aromática con la salsedumbre de su mar Mediterráneo ......
. Toda Europa ha conocido á Eugéne Fougére que viene á decirnos en otoño canciones locuelas de la primavera. En París, la urbe de los music-halls y de los cafés-chantant~, fué
una de las predilectas. Hace quince años una legi6n de erotómonos, la ploclamaron su gatée. Complaciéndose menos en la
picardía en la elegancia y en la desenvoltura de la Fougért&gt;1
afinaron sus membranas pituitarias delante de su hermosa, de
su misteriosa juventud. Ella fué la representación sensible sus·
citada por los órganos alfac-iales de aquellos erotómanoa.
Más ¡ay! la fuente de juvencio no refresca yá ese bouquet de lilas que-Eegún la leyenda galante - embriagó alguna vez al
mismo Príncipe de Gales, arbiter-:-elegantiarum. Y sin embargo,
algo del femenil aroma exhala de la seda y los encajes, que atavían á la Fougére.
Otros números agradables ofrece la Compañfa Molasso á los
que me referiré en mejor ocasión. Se habla de divertidas pan·
tomimas que se representarán en la pr6xima semana, dando
así variedad al espectáculo. Esta noche se hará el estreno de
((La H,ja del Mandarin» pantomima de gran aparato en que trabaja toda la Compañía.

F. G.

"' .

LA POPULAR

MARIA

CONESA

VIDA TEATRAL
LA TROUPPE DE MOLA8SO
Al disciplinado escuadrón de
B.tlaguer ha substituído en el Teatro Mexicano, actualmente único
refugio del arte, un cuadro coi.mopolita de variedades, sugestivas todas y ninguna tan novedosa y atrayente como la representación mímico-lírico coreográfica
de escenas bufas ó tragi-cómicas,
originales de G. Molasso.
Este interesantísimo tipo italiano es el jefe de la trouppe como director y como l' uomo d' al denaro,
l' impresario. Las gentes sujetas á
su férula elogian sus cualidades
de corrección y exacto cumpli miento. Me corresponde decir alguna cosa de su rara ductibilidad
como artista ya que en su género
lo es y muy completo.
En ((La Sonámbula» y en «El
Amor del Apache», creaciones suyas, con música de Daniel Doré,
muéstrase un mímico admirable por el gesto vivaz, la mirada atenta y profunda y t&gt;l
movimiento exacto, fácil y adecuado.
En la actitud, en la gesticula.ción, en los fulgores de la miritda , muestra una singular facultad persuasiva y un desbordamiento persoual que- ficticio ó
subjetivo- es subyugador. Exagerar la mímica sin ridiculizarla,

Harriett Kook, de la compañía Molasso en "La Sonámbula."

he allí la característica del bloque italiano. El má1mol de Molasso es excelente y por eso el cincel y el martillo del estudio, han
formado la escultura al golpear
en la masa . Vivo de fantasía y rico de emotividad, está en constante tensión pasional, lo que
contribuiría. grandemente á for·
mar de Molasso un actor dramático capaz de expresarlo y tras·
mitirlo todo. Es también notable
su ligereza de bailarín. Su cuer·
po flexiblemente educado, cuan·
to baila «á toda cuerdai,, zum·
ha como un gran inEecto volador
al que apenas se miran los contor·
nos cuando gira.
En La Sonámbula, cuadro gra·
cioso de Pu vis de Chávanne.\ con
sus ribetee dramáticos al final, ~e
destacan después de Molasrn dos
figurillas de Tanagra, su hijita
Serina, una niña de hechicero
semblante donde duermen toda·
vía los ensueños. Muerta ha poco
su madre, Serina abandonó á los
trece años las aulas para seguir la
carrera de su progenitor. Apenas
ha trabajado en dos ciudades,
Nuevo York y México y ya sabe
ganarse la mar de aplausos la ca·
riria ragazzeta.
Es la otra figura una ameri·
cana joven y linda y se llama
Heriot Hoch. Es la ,Sonámbula

Giovanni Molasso , en "El amor del Apache" una de
sus más sugestivas creaci0nes.
y un fuerte amor como el de Annabel Lee guia todo3 sus pasos.

Su cuerpo es cuasi un tratado de estatuaria, ¡que ya quisieran
para texto los alumnos de la Academia de San Carlos!
&lt;&lt;Al amor del Apache» ha gustado sobremanera.
El asunto mantenido por no escaso interés de dramático realismo, ee de3arrolla en el más puro (impuro debiera decir) medio ambiente de Montmagtre.
En la labor mímica hace pendant con Molasso, Miss Maryou
Naylor, de carne frágil como Ligeia, como ella, habla. Cl\nta y
grita en cada fulgor bengalino de sus ojos relampagueantes.
Las miradas se clavan y el aplauso se dedica preferentemente
en el Mexicano á Esther Scozzi, bellísima botonesa que va entrando á la plenitud de la vida. Artista de ópera y opereta,
donde el arte es verdad, es posedora de una magnífica escuela
de canto. El Conservatorio de Bolonia sabe mucho de sus.talen·
tos y más sabe - quien la oye - de su ardoroso temperamento
meridional.
La voz no es muy extensa ni 1·obusta, más bll cambio, está
bien impostada y destila del par.al de su garganta~?lcecom? la
~iel. Más que la voz, Yale la animación para emitirla, el mspirado ardor de que cada palabra la satura.
Sus actitudes son irreprochables, y cuando al cantar, empapados ele ensueño bullen sus ojoa color de cla~o. café ?ºm~ las
uvae en la frondosa viña, yo siento de cerca la tiede he/eme dime
bouche..... .
La Scozzi apasiona y avasalla porque pone en cada palabra Y

'¡

. '

Eugene· Frugere, fa tTIO $;i coupletista excéntrica francesa ·

�.TEATROS

EL

RECORDS ESTRAMBOTICOS.

-¡Oh: Jcl mudv más i;e111:illo. i\Iurie1·un Je iuLlige~tión por
, haber.,e cebado en los cadáveres de los caballos.
~-¡Demonio! Murieron también mis caballos. ¿Qné les pn,6?
En Gourden habita un señor Du pent que mantiene el «record»
-Pues que n.1 V,)lver del entierro de mi señor, vuei:tro padre,
Je los 1ompedorPs de nueces; rompe 2844 por hora.
encontráronse la casa hecha un mar de Eama!.'I. Un cirio ha.nía
!fo Londres Mr. Clooks mantiene el «recordi&gt;de los peladore3 preudido fu ego en ella.
de patatas; pela 14 kilos en ·siete minutos.
-¡Cielos! ¡Muerto mi padre!
Ludwig Wolfang, en Berlín, fuma 19 cigarros en dos horas
-Se ~e había olyid:do ya. Efectivamente muri6 del dolor que
sin beber ni escupir.
' le produJo Yer á mi senora, vuestra madre, caer asesinada por
Luis Ballaert, en Bruselas, mantiene el «record&gt;i de la lentitud el ma yordomo, que huy6 llevándose consigo vuestra fortuna .
haciendo durar un cigarro dos horas.
'
Como se ve, basta administrar las noticias con destreza.
L'&gt;wney, americano abre 104 ostras en cuatro minutos.
- - - -- - - - - - La señora Dublé, frances!l., hace 2007 sandwiches en diez y
AMI M . A D HE.
nueve horas.
Miss Caraet compra en 84 minutos un objeto, con su rnrres·
En medio del derrumbe de mi ventura,
pondiente factura, en cada almacen de modas de las dos calles
sobre las tristes ruinas de mi existencia,
má9 ·comerciales de Londres,
como el símbolo santo de mi creencia,
co mo el cáliz abierto de la flor pura,
CUIDADO CON LAS EMOCIONES
Tu imagen ~e levanta dulce y bendita,
y es tu mirada suave, púdica y bella,
T11l es el aviso que debiera fijarse en todas las esquina~. A ca·
como el tenue reflejo de alguna 6strella
tia momento se señalan accidente3 lamentables por no haberse
que en el azul leja.no tiembla y palpita.
publicado una advertencia de la que en nuestra época hay gran
En la rruz dolorosa de mis martirios
nece•i&lt;lad .
se enredan los recuerdos de tus ternuras,
Hace poco un comerciante muri6 repentinamente ante un
como en los cementerios r;e ven los lirios
movimi,mto popular excesivamente ruidoso, y una manifestaen las cruces que guardan las sepultura~.
Y cuando alguna pena tritura mi alma
ci6n en favor del descanso dominical convirtiose para él en el
y á la Virgen piadosa quiero rogarle,
repo,o eterno. Poco antes sucumbi6 un hombre político en una
e3 tu faz amorosa de austera calma,
reunión pública, y se anuncia ahora la muerte de un ciudadala que ante mí contem plo para implorarle.
no, á quien di6 el golpe fatal la alegría súbita de haberle caído
l~s el recuerdo santo de tu cariño
un premio rle la lotería.
que en la noche de mi alma su luz levanta,
De estos incidentes puede sacarse la conclusi6n de que es preinmaculado y puro como el armiño,
ciso velar un poco los sucesos. La.s noticias sean buenas 6 ma·
como la voz del ángel que á Dios le canta.
las, no deben aeestarse con la fuerza de un martinete de fragua.
Y á tiempo que conouelas mis sinsabores
Con tiento, con mucho tiento. VueltaR y rodeos al empezar, y
y haces ec') á mi largo, triste lamento,
lue&gt;go la verdad. Recuérdese la vieja historia del criado húngaes más hondo y amargo mi sentimiento
ro que fué á reunirse con su joven amo.
al pensar que te he dado crueles &lt;lolore~!
- -¿Qué bay de nnevo en ca~a?
SOLRDAD GONZALIJ;Z ESCOBAR
-Nana, sefior .... ¡ Ah! si. Vuestros dos cuervos han muert o.
s. . pLicmbre ,l e rnt 1.
--¡Caramba! ¿Cómo fu é?

AR BOL
CONCLUYE DEL N U M. 38.

El hablaba, hablaba febrilmente. Hablaba del amor, de mis- m:&gt; uno de esos perrillos á quienes se les arroja al agua y supliteriosas coineidencias que contribuyen á la aproximación de se- can humildemente con sus ojillos húmedos que no se les vuelva
res que se aman. Yo apenas lo escuchaba, pensando cómo co- á arrojar.
- Pero que le pasa, Donato - le dije, procurando de!cubrirle
nocer su secreto.
-¿Y por qué habla de amor?-le pregunté con dulzura. ¿Por el rostro y acariciándole con ternura en loe cabellos.- ¿Está en ·
qué no habla de tantas otra s cosas agradables? l\Iire, ¡qué lindo fermo? ......
Tenía el rostro cubierto de lágrimas y sollozaba á grandes rncrep6sculo!- añadí, señalando el sol que se perdía t ras de las
llozos deFaarradores. No respondi6, no pudo hablar. Se limit6
Jej11m1s cumbres de los cerros.
- -Hablo del amor-dijo él -porque es lo único que me inte- á cogerm: una mano y apretarla con~r~ sus meji_llas. Yo guardé
silencio esperando que paeara e::ita crisis de nervios. Poco á poresa en la vida.
- ¿Y quién es ahora el objeto de su amor?-lepregunlé bru~- co los rnllozos y los estremecimientos se hicieron más lentos,
más surtves, hasta que concluy6 por un llanto tranquilo.
camente.
--¿Pero diga qué le pasa?-le pregunt é de nuevo.
Llegábamoa en ese momento al bosque de peumos. Algunas
¿Está usted enojada?- pregunt6 á su vez.
11.ves silvestres emprendieron el vuelo al sentir nuestros pasos.
- ¿Pt'ro por qué?
El bosque estaba silencioso. Llegaban desde muy lejos los ru i-Por lo Je esta tarde ..... ¿Y don Guillermo, qué dice?
dos de la vida que debía de bullir en otras parte3 ....... .. Créeme
-¿Pero, qué quiere u~ted que diga?---le pregunté con fingid.o
que en ese instante me latía el coraz6n como si de su respueEta.
asombro.
depetidiera mi vida 6 mi muerte .......
- ¿No me matará? ¿No me arrojará de su casa?
El se detuvo asombrado y mirando con unos ojos f'XLrnños
.En fse instante sinti6 el eonido de tu voz, en el corredor, que
que me dieron miedo, dijo:
-¡Bah! ¿entonces usted no lo sabe? ¿Por qué se hace la que preguntaba á no sé quién Ei habían visto á Dona to.
-¡Ve ueted! ..... me dijo con espanto.-Me busca para matar·
no comprende?
me.
¡No ee vaya usted de mi lado, por favor! ¡Defiéndame us-No comprendo nada-le repliqué.
- ¡Es curioso!-dijo, como si meditara.-¿Entortces no fnbe ted!
-Pero si nadie piensa hacerle nada á usted, si no ha pasado
que yo la amo á usted?
nada!
..... repliqué, procurando reír.
,
-Sí, ya sé que usted me quiere como puede querer á una
¡Entonces
no
le
ha
contado!
..
....
¿l'ero
esta
usted segura
madre ó á una tía vieja . ....... .
- -Pero no .. .interrumpi6me bruscamente.-Yo la amo á usted que no me matará?
Al cabo de un mo~ento logré tranquilizarlo un poco y salí
con amor de amante, yo la amo .... .....
para
hacerle traer su comida. Recordarás que te dije que Dona·
No le dejé continuar.
to
estaba
enfermo y decidimos que al día siguiente saldrí~ con- ¿Está usted loco? ¿No ve usted que ese es un sentimit'nto
tigo
para
Santiago por temor de que se agravara, y d~spues fueque me ofende? ¿No ve usted que soy una vieja, una abuela? ....
Yo no puedo no debo permitir que usted me ponga en ridículo ra imposible trasladarlo y atenderlo por buenos médicos ......
de ese modo,' que usted se burle de mí ~an cruelmente. ¿Y, ese ... y'-~~~-~~ .tod~ ·l·~. q~~ ·t~~·í¡ q~~ -~~~t~-~te:: ·..
h~·. p~~
es el modo con que me paga todo el cariño que yo le tengo a usted? ........ Créame que voy á tomar inmediatamente serias me- sado ... Después vino, tú lo sabes, su primera crisis de locura declarada ... el ridículo para mí ante el mundo. El pobre procl~didas ........ .
Me det uve porque tenía una expresi6n tal de angustia, de su- maba á gritos á quien quería oírlo, que yo era su hada, que el
frimiento de consternaci6n, en sus pálidas facciones, que me me amaba q~e yo lo amaba, qt~e juntos nos completábamos! .. .
caus6 esp'anto y remordimiento haber sido tan dura para él. Ví ¡qué sé yo'!... Y el mundo tuvo una diversi6n, ri6 de la aventuque quiso balbucear algo y que no pudo..... Yo volví la espa)- ra dolorosa en que la peor parte la he llevado yo ...... no tant~,
da y me alejé con pasos .rápidos hacia la casa! Pensaba, Ee'.1c1- no lo creas, por el ridículo que .me atr~e, como por. ~os .~entl·
llamente, guardar silencio y desat~11derme de t~do lo ocurndo, mientos delicados que pi.:;otea rnconscie~temente, _mi ~lus10n de
con la seguridad de que con ~ste sistei:na lo hana volve~ al ver- cariño de un sentimiento tierno para m1 alma solitaria; tan sodadero camino, ya que consideraba simplemente de~v1ado rn litaria 'en este mundo, de banalidades y egoísmos .. ....
(Guard6 Eilencio. El marido se desperez6 con lentitud en rn
afecto debido quizás á no sé qué misteriosas auto-sugestiones. P11 asiento
y se limitó á decir con indiferencia :-,cEn fin, todo ha
sa.ron las horas y yo estaba más 6 menos tranquila im aginando
terminado.
El pobre está ya en la casa de Orates ... .. » Ella se
que muy pronto volvE:lrÍa á recobrar el tranquilo afecto de ese
mordi6
los
labios
y quedó silenciosa, con la vista fi ja, dura , obs11iño para mí ya tan querido. Pero llegaste tú, cerrada la noche son6 la campa.n a que debía de reunirnos en el comedor y tinada. Al cabo de un momento se abri6 la puerta y la voz de
Do¿ato no apareci6. Se le hizo buscar por la sirviente y no Sll la sirviente anunci6:)
-La señorita secretaria de la Liga .........
le encontraba por ninguna parte. Entonces tú me preguntaste:
La señora contest6 con ademán austero :
-¿Qué será de este niño?
-Hágala pasar.
Yo respondí, fingiendo indiferencia:
La sirviente dijo:
-No sé... no le he visto en toda la tarde, desde la hora del
- La espera á usted en el escritorio.
almuerzo ........ .
- -Bueno, voy.
-¿Cómo es eso?-me dijiste con cierta dureza.- Tienes ('11 tu
III
casa un huésped y no te preocupas de él para nada ... ¿Y si le
ocurre algún contratiempo? ¿Y si está enfermo?
Pocos momentos después, en el pequeño. escritorio, seve~o, caLa idea de que pudiera haberle ocurrido algo, me llen6 el al- si monacal, se oía la voz de la señ~ra presidenta de la L1gn de
ma de espanto. Hasta cruz6 rá¡,idamente por mi espíritu la iden. Animales que dictaba á su secretana_:
de un posible suicidio. Le ví flotar..en las aguas. muert~s de~ es-Es preciso que el Supremo Gobierno conceda fondos para
tanque con el rostro pálido, las meJillas desencaJadas, ilumrna- atender la suerte de los pobres animal~~ desvalidoe ......
do débilmente por la luna.
.
La stñorita secretaria se detuvo, y d1Jo:
-Tienes raz6n- le dije-voy á ver yo misma lo que ocurrt&gt;.
-¿Sabe que esta pluma escribe m~lJ
,
Hazte servir mientras tanto la comida y no te alarmes sin motivo.
-¡ Pues, cámbiela por otra! -rephco la voz fna y amtera de
Corrí desolada al cuarto de Donato. La puerta estaba cerradn. la señora presidenta.
. .,
. .
Golpeo. Nadie respondi6. Entonces, empujé y penetré en la
La secretaria cambi6 la pluma y s1gmo escrib.1endo ..
pieza. Estaba completamente á obscuras.
-Es precirn feñores, que .. .... los pobres ammale~ .... .
-¿Donato?-pregunté.
Por un mom~nto no se oy6 en la estancia nada más que el
Una especie de gemido sordo parti6 desde el fondo del lecho. ruido de una pluma sobre el papel. La seño_ra ha ?ía 9uedacl_o
- ¡Donato!-volví á repetir con voz de terror. Ence~dí luz y en•imismada con la vista más dulce, como s1 sonriera a una v1miré ávidamente en el lecho. Allí estaba ...... ¡y en que estado, sió~ lt&gt;jana e~ la que estuvies~ sumergida su imaginaci6n.
Dios mío! .... Tenía la cabeza oculta bajo las ropas y su cuerpo
Santiago de Chile, 1910.
F. SANTIVAN.
se ovillaba, insignificafite, estremecido por un temblor loco; co-

t~~·o:i; ·q~~·

00

:-

Los chivos en el b:iile de los apaches.

tos chivos en el baile de los argentinos.

�~~A

LAS//

DAMAS \

CRONICA DE PARIS

fo1ma japonesa; un entredós de plata oxidada de veinte centímetros de a~cho gu~rnece e~ final_de la falda, con objeto de que
pese y se pliegue bien; encima tiene una túnica de tul gordo
Estamos en un período de transición y ya nueslras toilettes bordado con sedas formando grandes rosas de. realce, y
e~tivales par e cen
'
como uniendo unas
casi demodées, auná
otras caautillos de
que en realidad socristal
ensartados en
lo estén un poquito
cordón de plata: en
ajadas. El calor exla espalda se recoge
cepcional de Pste
el vuelo con dos
11ño nos hace olvigrandes botones,de
dar que llegó sepcristal tallado, colotiembre, y nos incados sobre el cinduce á prolongar
turón de terciopeel reinado de batís
lo negro.
tas y flores; pero
El s0bretodo, innuestro afán de va·
di.spensable aunque
riar constantemenel termómetro marte de vestidos y el
que 40 grados · á la
deseo de adquirir
sombra, puede ser
las primeras novede gasa negra con
dades de otoño, nos
borlas de azabache.
da ánimo y valor
L a s mesalinas
para abandonar los
reaparecen de nuedeliciosos tejidos de
vo, solas ó combihilo, substituyénnadas con garns,
dolos por otros de
sobre todo si son de
lana menos alegres
tonos claros.
y de más abrigo.
Los cinturones,
Las que carecen de
abandonados d u energías para sacrirante algún -tiempo~
ficarse en aras de la
parece que cada día
moda, suRpiran por
tienen más partidala deseada aparirios, lo que me hación de esos días
ce creer que durafríos y lluviosos que
rán todo el invierpreceden al invierno.
no, sin pensar que
Los de cuero de
su coquetería puetodos colores, clai::e1:1
de satisfacerse fin
y formas, servirán
recurrir al extremo
para las faldas de
dt una señora que
la n a ó terciopelo
se pre1:entó ( no recon· blusa de bati~cuerdo qué día de '
ta. · Los de se&lt;la anu
estos últimos en
dados sobre un cosque el calor era hot:tdo con caídas de'rrible) á las cinco
i,iguales re~atado,
de la tarde en el Capor monument~l
sino de Biarritz con
borla de pasaman"un gabán de nutria
ria, están indicado:i
para 1os vebtidos
hasta el suelo, man·
couturiére. Hay
g u i to y toque de
otros que pueden
Chinchilla. Ahora
servir para distintienen nuestras eletos vestidos; pero
gantes mil mona·
por su aspecto dedas que completen
masiado llamafr.o
su toilette otoñal y
conviene dedicarJ05
que no 1as EOfoá uno Eolo, y ern
t¡uen.
que esté primorosaLos tailleurs de EeTRAJE DE VISITA,
mente hecho, y que
da en tonos obscude linón blanco, bordado y guarnecido de encajes. Tul negro.
no sea el destinado
ros son muy boniá diario. Se trata. de
tos y relativamente frescos; para los tes íntimos nada tan á propósito como un una faja de terciopelo negro, de 20 centímetros de ancho, fo·
vestido de Grépe de Chine violeta de Niza, rodeado de pluma rrada de moire rojo cereza con un borde que rnbresalga dos· centímetros, y como remate un fleco de bolitas de pasamanería ne·
de cisne en el mismo tono.
El tafetán está haciendo furor para los trajes de media esta- gra. Se pliega alrededor de la cintura, y sin hacer lazo ni nudo
ción; adornados con terciopelo para imprimirles cierta nota un se deja caer detrás formando una sola caída.
Esto, como todo lo nuevo, hay que estudiarlo y adoptarlo_con
poco chilloua de muy buen gusto. El siguiente modelo podrá
dar una idea bastante exacta de las últimas creaciones del fa. grandes precauciones, pues la línea que divide Jo e;1~raordmaria mente chic de la vulgaridad más aterradora es casi 1mpercep·
moso artista Soulié.
Vestido entero, corto, no muy estrecho y ligeramente escota- ti ble.
do, de tafetán rose b.mgale; un terciopelo negro dibuja el escote,
LA CONDESA D' ARMONVILLE.
rodea el talle y sirve de borde inferior á las mangas cortas de

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
Un hombre de esos que sólo sirven para
estar de plantón en la calle, y que acostumbraba comer de.gorra en algunas caeafl,
supo que un conomdo suyo casaba una hija, dándole cien mil duros de dote. Presentóse en su casa á la hora de comer y le
dijo:
-Señor don Tadeo, tengo que comunicar á ufterl urí negocio que le valdrá cincuenta mil duroe; pero para ello es necesario tomar alg6n tiempo.
Oyendo esto don Tadeo, convidóle á comer al instante, dejando para después el
asunto.
-Bueno va esto, pensó el pícaro miran·
do con gula los preparat,ivoR.
Acabada la romida dijo el amo:
-Cuando quieras puedes instruírme del
negocio.
-Me han dicho que ca¡¡H usted su hija
dándole cien mil cluros; cásela usted con:
migo, que me contentaré con la mitad, y
a~í ganará cincuenta mil duros en un instante.
La contestación de esta salida de pié de
banco, no fué paliza como era de esperar,
pero e~ porque el tunante tenía unas piernas, que difícilmente aicanzarían las varas de avellano.

***
Dos hombres, que el domingo 6ltimo
habían comicio mucho y bebido más en
una taberna de las afoera~, i::e pa.eaban
por la Ronda, proponiéndose apuestas
m6tuamentP, para pagar el gasto de los
dos, que aF cendía á cuarenta reales.
-Yo 11puesto los cuarenta, dijo uno de
ello!!, al llegar al portillo de Valencia, y
otros cuarenta encima para beber un trag.o de lo tinto, que ganaré, i:,i el ciego que
tienes sentado en ese b,inco, dice tu nombre sin hablarle una palabra.
-Acepto la apuesta, dijo el segundo, y
manos á la obra.
-Toma este alfiler, acércate despacio,
de modo que no nos oiga, y púnzale en la
mano.
Dicho y hecho; cogió el alfiler, se acer·
có al pobre ciego y le aplicó la punta has·
ta que le obligó á exclamar:
- ¡Ah ladrón!
- ¿He ganado ó no? dijo el primero.

***
El famoso inglés Clarke, vivió muchos
años en la mayor pobreza, con una pasión
exagerada por los libros, pero sin dinero
para comprarlos, y sin amigos que se los
prestasen.
. Esto es tan exacto, que cifjrto día, habiendo enviado á pedir uno que necesitaba, su amigo le contestó:
•"
- ~l libro que me pedís no sale de mi
c~~a Ja~ás, pero ei en él queréis leer, po·
d~1s vemr seguro de que seréis bien recibido,

Poco tiempo después, estando los dos
amigos en el campo envió el del libro á
decir á Clarke, que le prestase por favor
los fuelles de su cocina, porque se habían
extraviado los suyos y no podía encender
la chimenea.
Clarke contestó:
--Los fuelles que me pedís no salen de
mi casa jamás; pero podréis estar soplando
en ella, si queréis venir, todo el día, Eegu·
roJde que seréis bien recibido.

LAS CRIATURAS
deberían estar medianamente gordas y criar grasa á medida que la
consumen ; pues la grasa es un
combustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgadas, aun cuando lleguen á la edad de 18 ó 20 años, corren peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa
espantosa cuando reflexionamos
sebre el número de criaturas de
ambos sexos, quienes mueren por
mala asimilación de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, para curarlo, para salvar las criatnras que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que principian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzan
y ambición, debe emplearse la
PREPARACION de W AMPOLE
Su éxito, es cosa decidida y re-

suelta. Miles de personas le deben su vida y salud. Es tan sabrosa como la miel y contiene
todos los principios curatívos
del Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Para la reposición de
niños pálidos, que sufren de Anemia, Escrófula, Raquitismo y En ·
fermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno como nuestra preparación. "El Sr.
Dn. M. Sánchez Rodríguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice: La Preparacíon de Wampole me ha dado los mejores resultados en los
ni:ños á quienes la apliqué, á
pesar de lo avanzado de su enfermedad están ya perfectamente
curados, habiendo desaparecido
las escrófulas que la terrible anemia les produjera y su estado general es de lo más satisfactorio."
Eficaz desde la primera dósis.
Nadie sufre un desengaño con
esta. De venta en las Boticas.

***
En el año 1837 vivía en ... .. un valentón
de bigote retorcido, Cilmorristo, pendenciero y perdonavidal', de esos que cobran
derecho por dejar salir á la calle de noche,
y que son el coco de los solteros lugareños
y Al gallo de )lls princesas del estropajo.
La tiranía de este hombre, que podría
llamarse Ju11n Sin-miedo, se dejaba ya
caer con tal peso sobre los mozos, que dos
de elloP, no pudiendo sufrirla, se resolvieron acabar con ella de una manera estrepito~a.
Al efecto le esperaron una noche junto
á la puerta de su caila, los do!:', por rnpueslo prevenidos de sus respectivas 11r·
mas, á saber: el primero un t11mbor con
RUS estopas y el segundo una jeringa de
formHs descomunal!\S.
- Dan las doce de la noche, llega el valentón, y gritan los mozos:
- ¡Muere, traidor!
Al mismo tiempo el del tambor da un
golpe imitando el disparo de un cañón de
treinta y seis, y enciende las estopas para
que semejasen fogonazos.
A su vez el de la jeringa dispara sobre
el valentón dos libras de agua teñida de
almazarrón, y que se parecía á la sangre
como un huevo á otro.
-¡Dios sea conmigo! exclamó el valentón, cayendo de espaldas; luego cuando
aproximaron una luz, y iie vió cubierto de
aquel líquido encarnado, pro~iguió con
voz desfallecida:
·
-Estoy muerto, he perdido toda la san·
gre, y apemas podré vivir algunos minutos. ¡Dios mío! lo menos me han dispara do veinte tiros, y se desmayó.
Al día siguiente había desaparecido del
pueblo.

***
Publio Escipión, llamado el Emiliano
fué un día á visitar al poeta Ennio qu¿
hallándose indudablemente oc:upaa'o le
envió á decir con su esclava que no e;taba en casa. Conoció Escipión la mentira
'
pero fingió creerla y se retiró.
Andando el tiempo, fué Ennio á carn
de Escipión, llegó á la puerta y preguntó:
--¿Está Escipión en casa?
-No, no estoy, contestó él mismo desde dentro, con voz robusta.
-¿Cómo es posible? repuso asombrado
el poeta Ennio. Pues qué ¿no es acaso tu
voz la que estoy oyendo? ¿quieres burlarte de mi?
.-¡Vaya un hombre ~ste! dijo Eecipión
gntando; el otro día crei que no estaba en
su casa sólo porque su esclava me lo dijo
y hoy no qui ere creer que no estoy en l~
mía, siendo yo mismo el que lo asf'gura.

***
-¿Es cierto que todos los tuertos lo son
porque quieren?
- Sí, porque en sacándose el ojo, ya no
son tuertos.

�696

De Todo un Poeo
t

i

***

Si existe alguna felicidad pura sobre la
tierra, es la que produce el hacer bien á
sus semejantes, sin niogún interé.3, y si
algunos se encuentran con medios para
hacer este bien, Eon seguramente los reye@.
Carlos III, trabajando ufi Jía en su
despaoho, llamó á su servidumbre y nadie
acudi~~ se ª??rcó entonces á una puerta,
la abno, y v10 á uno de sus pajes dormido
so?re un diván con un sueño de diez y
se1~ años, que causaba envidia. El rey
qu1s? despertarle, pero vi endo qu':l del
bols1llo del chaleco se le caía al ¡.,aje un
papel, lo tomó y Jo leyó.
Decía aeí:
((_Querido hijo mío: desde que pnr el infl UJO ~e ese gran s~ñor estás er1 palacio, y
me y1enes socorriendo con la parte de
propinas que te corresponde, t us dos pobres hermanas y yo hemos salido de la
esp:i.nto•a miseria en que nos dejai:;te, y
tenemos pan que comer y ropa con que
ª?rigarnos. ¡Ay! hijo mio, yo ·te doy gra·
c1_as por la b.ondad de tu corazón: y te bendigo como al mejor y más amante de los
hijos.,,
El rey leyó esta carta y se enterneció
sobre man era, y le faltó muy poco para
llorar ; tomó un cartucho con algunos dobloneta, lo colocó con mucho cnida&lt;lo en
el bolsillo del chaleco del paje y se retiró.
Luego que ee repuso de la emoción que
le había ca usado el raego de nmor filial Je

Pobres

r~ i~os .....

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado d8
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y has.
ta de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de sus hijos (hombre ó mujer, )
va á contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::iue por desgracia abunda tanto.
Tuda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimcnio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc., etc., y todo por
una complacencia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortunadamente la ciencia cuenta. hoy
con una medicina maravi1lcsa
para combatir ese mal: la· 'Crcosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contraer matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
-está pura y de que su generación será sana y robusta.
Si noc:mbiera bnto egoísmo,
todos nuestros lectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y garganta.

su paje, llamó tan fuerte que le despertó. por s1,ber la resolución que en él
,
·o í ? l dºº l
d
recayo '·
- ¿ orm as. e JJO e rey con ulzur¡¡ . . 'Pero el a:e3fro oracior cambia11d 0 d
· pente
,
- ¡·Señor
. , senor,
per&lt;l'on l
de entonación y' de asunto excle re-,
-No tiembles, continu6 diciendo el rey. enardecido.
'
amo
-S~ñor, n_~ he pod)do resistir.
.
. ~¡ Oh senado. supremo! el despreciable
El 1ey se no, y h_amendo cº.T?º que m1- ht1g10 de un asno llama vuestra atención
raba _el c?aleco del Joven, le d1¡0 :
y no os la llama la importancia..dela vid~
-¿Q~e llev~s en el chaleco?
de un hombre!
Esta reconvenci6n produjo tal , efecto
El pa¡ e l_Je,vo á él la mano, s~c6 el.dinero, lo m1~0 con asombro, y fiJando en que no se distrajeron más: escucharo i
el r~y sus o¡os ~spantados, cayó en el sue · irresistible orador, y el reo fué absu
lo sm po?e~ articular ':1.ºª palabra.
e
- -¿Qne tienes? Je d1¡0 el rey cada vtz
más enternecido; vamos, dí.
Vínole al encuentro un día al rey don
- Señor, contestó el joven llorando de- Alonso, un caballero, llamado Luis Puche
be haber alguno que me quiere pe;der, muy cubierto ~e luto, y con el hábito d~
porque este dinero no es mío y yo no ~é hombre muy tr!ste; el rey le preguntó:
como ha venido á mi bólsillo: pero Jo ju-¿Por qué vienes tan triste y tan cu
ro, rnñor, soy inocente.
biert() de luto?
- ¿Y quién crees tú que puede pen•ar
-Señor, ha muerto mi cµña&lt;la.
en pe~dert.e? ¿No tienes una madre, que
-Antes me parece que debías estar aleneces1ta dmero oara aliment ar á f'-US lli- gre por su muerte; porque muriendo tu
jos? ¿Pues por q·ué no ha de ser Dios Pl cuñada, resucita tu hermano, y se levanta
q_ue te envía e3e dinero, no para perderte de los muertos.
smo para socorrerla? ¿Crees tú que á Jo 8
EdtO dijo el rey, porque era aquella muque obran bien los puede olvidar jamá:,? jer tan brava, intolerable y mal condicio- Conozco en esas palabras, dijo el jo- nada, que sin duda mientras vivió el ma
ven, que es vuestra ma.jesta&lt;l en esta oca- rido se pudo contar por muerto. '
sión, la mano de Dios que ~ocorre á rní
***
pobre madre: gracias, gracias, señor.
Veíase en lo antiguo, en Roma, unsun·
-Oye, le dijo Carlos III, la mano de tuoso edificio, en que se había grabado
Dios para hacer bien se une lo mismo al con letras de oro eeta inscripción, en un
brazo de un rey que al brazo de un jnr- sitio destinado al efecto.
nalero, cualquiera que sea el instrumenPasajero, suspende el paso y advierte el
to, siempre el impulso, la acci6n, es de portentoso milagro que se encierra aquí: Un
Dio!'. Envía ese dinero á tu madre, y dila marido y una mujer, que no tienen discordias
que yo cuido de ella y &lt;le tí.
ni contiendas.
¡Era un sepulcro!

*
**

***

Defendiendo DemósteneE&gt;, padre de la
elocuencia, á un hombre que iba á str

NEUROSINE P RUNIER
RECONSTITUYENTE GEN!iliAL

condenado á. la pena capital, algunos de
los jueces se divertían entre sí, en conver-

¡,;aciooes que alarmaron al elor,uente orador.
Conocien'..lo entonce!', que la oratorii1
se1ía inútil en un país de eordo$, trató de
llamar la atención de los jueces, y lo ronsiguió, refiriendo un cuento que er.lazó con
su asunto, y es el siguiente:
Un aldeauo, alquiló su asno á un ¡,asajero, principiando la jornada junto¡,, el
pa:iajero en el jumento y el dueño á ¡,iP.
Como era en el estío, y la hora de medio·
día, el sol incomodaba demasiado, hasta
el extremo de haber de apearse el que iba
montado, acogiéndofie á la sombra del asno. Viendo esto el alquilador, dijo:
-Eso no, huen pasajero, que yo el ju·
mento alquilé, pero la sombra no; y siendo esto así, apártate de ella y déjamela.
-No estás en lo justo, replic6 el otro,
porque si el asno no puede apartarse de
su sombra, cuando yo pagué su r.lquiler
también pagué su 1,ombra.
-Hé aquí, dijo Demóstenes, entablado
un pleito entre dos partes que van al tribunal, sosteniendo cada cual su derecho,
y confiando en su justicia y en la imparcialidad de los jueces.
Entre tanto, los que esto escuchaban,
habían dejado de hablar, y atentos y
silenciosos, no podían ocultar el interés
que tomaban en el pleito del jumento, ni
la extraordinaria curiosidad que· tenían

~tº·

***

Dos abogados sin pleitos se entretenían
en .mentir en la puerta de la l\Udienciu:
- Chico, J uanito, dijo u.no de ellos, ¿ves
aquella hormiga que se está paseando en
lo más alto de la torre de Santa Cruz?
. J uahito abre sus ojos, mira, vuelve á
mirar y dice con aplomo: ·
-Me ganas, Pedro, no la veo; pero,
amigo mío, es cierto lo que dicee, porque
la. oigo andar.

Dos sintomas característicos
DF:L

ARTE RI 0-ES·CLEROSIS

(1) Vaso saliente y 1inoo10 al oivcl de las sienes.
(2) Barras coa dilatación de los peqoeooa vasos del semblante.

\ln. remedio, un. s o\ o

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ASo XI.

MÉXICO, DOMINGO

15 DE

ÜCTUBRE DE

1911.

NoM. 42.

SEROR LICENCIADO DON VICTORIANO AGUEiios
' ilustre periodista y escritor, fundador y director de "El Tiempo", fallecido, en París el 8 de los corrientes.
l'ot. tomad&lt;t en San Sebastia1i, Espmia.

�O n tiomenaje.

On tiomenage.

RECONOCIMIENTO

labor que harán quienes tengan la capacidad necesaria para hacerlo y de la que yo carezco.

***

La obra del señor Agüeras tiene dos aspectos, siendo la misLa noticia del fallecimiento de nuestro inolvidable Director
ha producido una impresi6n penosa en todo el pail!. En nuestr~ ma en el fondo. Es i~ual~ente admirable esta obra, en su 88 .
Redacci6n se ~an recibid~ centenares de cartas J telegramas en pec~o p~ramente periodístico, y en el religioso y literario.
Srn hipérbole, puede afirmarse que fué el Sr. Agüeros en sus
los que los amigos y admiradores del señor Agüeros que fueron
ú_ltimos
años, la. personalidad más conspicua de la pr~nsa namucho~, manifiestan un sincero pesar, y que dem~estran pal·
uo.nal.
En M~x1co, el título de periodista lo lleva ahora cualpablemente, una vez más, cuán respetada querida y admirada
quiera. Ba~ta 1?.gresar á la redacci6n de un peri6dico busrando
era aquella personalidad conspicua.
'
A nuestros colegas que se han apresurado á asociarse á nues· un modus vivenai, paia tener de~e?ho de llevai: el título, y 80•
tro dolor; á sus amigos que nos han enviado sus condolenciara; · hre todo en esta ~po~a de merant1l!smo en que nmgún ideal guia
á todos aquellos que no.s han demostrado de alguna manera l~ los pasos del per1od1sta; en la que todos sus esfuerzm1 carecen de
pena que les ha producido la tremenda desgracia les estamos la nobleza que ~~racte~iz6 á los de .los. ~scritores de mejores tiempo~ . .El Sr. A~ueros siempre pers.1gmo fines nobles y jamás fl.a.
profundamente reconocidos.
'
que6 un solo rnstante. De firmís1mas convicciones no Je arredraron jamás ni persecuciones, ni violencias. Fué e~ sus afios de
= =~ ~= =
peri?~ista, que fué su vida toda, el esforzado paladín de la
Just1c1a y del honor. Dotado·de la caballerosidad más perfecta
y poseyendo grandes cualidades morales, siempre combatió ai
déspota, al malvado, al hip6crita, con la correcci6n más concluída. Nunca su pluma se manchó con el dicterio, ni con la
La idea de la muerte, que en cualquier momento produce en amenaza, ni con el insulto, ni cuando en aquellas ocasiones en
el ánimo la más honda impresi6n que podemos recibir, en esta que los hierros. de Ja prisión se abrieron ante él, y en las que el
ocasi6n nos llena de una amargura nacida, no 1wlamente del uso del l~nguaJe v10lento podría tener una expiicaci6n, ya que
no una disculpa. Y no se crea que por eso sus campañas care·
afecto' profundísimo que sentimos los amigos del señor don
cían
de energía: basta recordar que fué su pluma un verdadero
Victoriano Agüeros por él, sino por las circunstancias en que
azote de la administraci6n del general González y que en tiemse produjo el luctuoso acontecimiento. La muerte, cautelosa y
pos mucho menos alejados, siempre fué un periodista de op(\siartera, sorprendi6 á un luchador, que habiendo consagrado toda
ci6n, conservanrlo su independencia de criterio y de acci6n
una vida de honradez é inteligencia á una altísima labor, mere·
consciente de los gravísimos riesgos que corrían su libertad
cía, más que ningún otro, ver deslizar años de una apacible ve·
sus intereses. Pero él, tenía conciencia de su deber. Nunca"ª
jez, rodeado de todos los suyos, y en medio de las comodidades
ponderará bastante el altísimo mérito de una conducta 8emejanque había alcanzado después de tantos años de lucha y de trate. No es esta la ocasi6n de mencionar de ciertas cosas· sin
bajo.
embargo, aquél que conozca un poco de cerca el actual e~tado
Es verdaderamente raro el caso en que inmediatamente que del periodismo nacional, ¡cuántos hombres puede presentar inocurre la muerte de un hombre, se pueda, sin temor de incurrir
corruptibles; cuántos que no sean venales; cuántos que puedan
en elogios exagerados 6 en apasiona~os é injustos reproches, dar ser comparados con este campe6n de la verdad, con este heroico
una opini6n de su personalidad, amplia, serena y justiciera.
paladín de la justicia!
.Nuestros juicios sobre los muertos han menester de un espacio
Por eso la prensa mexicana está de duelo. La muerte del Sr.
de tiempo prudente, para producirse, siempre que deseemos. Agüeros no ha sido suficientemente llorada por todos aquéllos
que nuestro cariño &amp; nuestro odio, nuestras pasiones todas, no que ven en el periodista al hombre que debe sacrificarse en ares
ofusquen nuestro espíritu. Además, los actos del hombre nece·
de sus ideales.
sitan ser indispensablemente depurados en el crisol del tiempo,
En las páginas de este número, encontrarán los lectores de
cuando sus contemporáneo::; compartan con él la misma suerte; este peri6dico un artículo en el que expone el Sr. Agüeros sus
cuando el polvo del olvido haya sepultado rencores, envidias y ideas personales respecto del periodismo y en ellas también ha·
afectos. Por lo tanto, á nadie menos que á mi, toca emitir un Jlarán algunos trozos literarios, en los que pueden admirar 111 •
juicio sobre la personalidad del señor Agüeros, toda vez que escritor profundo y al literato de altos vuelos, que mereci6 ser
siempre me ligó á él una respetuosa y sincera amistad, y ahora, nombrado socio de la Academia Mexicana de la Lengua, corresque ha desaparecido dela tierra, tengo por su memoria una pro· pondiente de la Real de Madrid. En esas páginas, arrancadas al
funda veneraci6n. Y eso sin contar con que sus relevantes mé- acaso de sus "Cartas Literarias,"' podrán, quienes las lean, ~n·
ritos merecen un panegirista de altos vuelos, que pudiera de tirse conmovidos por la ternura que reflejan esas líneas; inun·
una manera digna, acometer una tart'a de tal wagnitud.
darse de dulce emoci6n con los conceptos de amor, de nobleza
Pero hay una raz6n que pudiera hacerme desviar un poco de de ideas, de alteza de miras, de mansedumbre y sentimientos
mis firmes prop6sitos, además del legitimo deseo de consagrar cristianos que encierran esas bella.; páginas, que constituyen la
algunos renglones al ilustre muerto. La vida del señor Agüeros mEljor semblanza que pudiera darse de la noble y hermosa alma
fué tan pura, tan transparente, que no es necesario que concu- de Don Victoriano Agüeros, cuya muerte hoy lloramos.
rran las circunstancias que he apuntado, para que, á raiz de !'IU
LUIS ZAMORA PLOWES.
muerte pueda , desde luPgo, hacerse un cumplido elogio de él,

Un luchador que desaparece

y

Un rasgo de la vida del señor Lic. don Victoriano Agüeros.
Conmuévese en las aulas el corazón de la juventud cuando
el Profesor de historia relata con vivos colores los sufrimientos que
en edades pasadas agobiaron á los hombres de letras; Maimone·
des y Rogerio Bacón en la edad media; Fray Luis de León y
Galileo en la época moderna; Sil vio Pellico y tantos otros, en
tiempos relativamente recientes; y se dice con un tono de con·
vencimiento que provoca burlona sonrisa en los labios de la ve·
jez: ¡Felices de nosotros que hemos nacido en mejores tiempos!
felices s(, porque venidos en una época en que domina el principio de la libertad del pensamiento, conquistado en medio de los
horrores de la Revolución Francesa de 1789, y propagada en el vie·
jo Continente por la vencedora espada de. Napoleón I, ahora po·

demos, sin que tirano alguno nos lo impida,
ideas por medio de la palabra y del libro.
En México, agregan algunoEI ilu1rns, tenemos una de las Constituciones más liberales del mundo, y según los artfcuios 6° Y 7o,
de e1la, nadie puede impedir la libre emisión de las ideas. ~n la
cátedra, en la tribuna, en el periódico, en el fo1leto y en libro,
podemos exponer libremente lo ::¡ue pensamos y lo que sentimos
acerca de la marcha religiosa, polftica social ó literaria en nuestra querida patria, sin los temores y desazones de pasadas
épocas.
Para que se vea lo que tienen de cierto estas opiniones, voy á
referir un simple rasgo de la vida del señor Agüeros, cuyo rela•

F. BARRERA LAVALLE.

�I.aitetratatra

701

700

EL

EL DIA

PERIODISMO

DE LA
- ------

1

La publicación del presente artículo y del siguiente, escojidos
entre los artículos sueltos que forman un tomo de las obras del
señor Agüeros, obedece á. nuestro deseos de honrar su memoria
enalteciendo sus admirables méritos de escritor católico y pe~
riodísta.
l.

La prensa! ¿Quién no ha oldo alguna vez los pomposos elogios
que de e~la ~a.n hecho mucho_s hombres notables dejnuestro tiemp_o? ~Quién 1g~ora _las entusiastas frases que los trabajos del pe•
ri_od1smo hall: mspir11:do á J&gt;oetas y oradores, á pollticos y estadistas?- -Su mfluenc1a, umversalmente reconocida, no se detiene
ante ningún obstát.:ulo: todo lo'estudia y analiza, lo examina y
lo discute; todo cae bajo su mirada. ~nvestigadora y penetrante.
Los gobiernos la temen: la. halagan unas veces, y otras descon·
flan de que extravíe los sentimientos del pueblo, ora haciéndole
comprender sus verdaderos intereses, ora poniéndole á la vista.
secretas falta~ é imperdonables lijerezas; ya animándole á las
luchas que exigen el decoro y la dignidad, ya inspirándole odio
hacia los que son sus persegnidores y verdugos. De aquí que estén siempre atentos á sus _exigencia:~ é indi~aciones; de aquí que
se tome en cuenta su sentir, y estudien r discutan sus consejos·
de aquí, por último, ese empeño decidido en ahogar su voz cuan!
do sólo reinan el abuso, la ambición desenfrena.da y la arbitra·
rieda.d.
La prensa, mejor que ninguna. otra cosa, refleja fielmente los
sentimientos y aspiraciones de una sociedad, sus vicios y sus
flaqueza.e, sus virtudes y sus costumbres . En ella encuentran
eco todas las no~les y generosas ideas, todos los benéficos y
grandes propósitos. Presta su apoyo á la pobreza y la indigen·
cia., anima á los que luchan sin esperanza., investiga las ne•
ceeidades de loe pueblos y se interesa en su progreso y en su
bienestar. Busca y señala los medios para que la industria se
perfeccione, se ensanche el progreso y prospere la agricultura;
contribuye con su estímulo halagador al adelanto y lucimiento
de las bellas artes y de la.e letras; se regocija con las fiestas y
triunfos del trabajo; y de igual manera participa de las alegrías
y de los pesares del pueblo. En una palabra, la prensa. es sin
duja el centinela más avanzado de la civilización moderna, la. que
puede anunciará la sociedad los peligros que la amenazan y se·
ñalar el origen y la raíz de que provienen. ¡ Cuánto bien puede
hacer, si está dirigida por un criterio sano y juicioso, por una
concie:icia recta y honrada! ¡ Cuántos males puede evitar con
sus consejos, con su previsión; y qué impulso tan eficaz puede
imprimir á las obras de la verdad y de la justicia! Es el vehlculo
más á propósito parala propagación de un buen principio, para
que éste circule entre las maus y para que todos le den acogida
en sus hogares.
Animada la prensa del noble deseo de decir siempre la verdad,
sus palabras deben tener la sinceridad y la franqueza. sin que
nunca las pasiones vulgares ni las preocupaciones influyan en
los juicios que tengan que formarse de las cosas: sus criticas
deberán inspirarse constantemente en los preceptos de la imparcialidad y la justicia, procurando en todos los casos corregir y
enseñar, estimular y preever. Porque hay algo de augusto 1 de
generoso y el6vado en la misión del periodista: está éste colocado, por decirlo así, en cierta altura que domina la sociedad, y
desde la cual ve los sucesos, los errores, los vicios y pasiones
que ee agitan en su seno, semejantes á. las tempestades que se
desatan sobre el mar. El periodismo es entonces como roca inamovible que ,:drve de baluarte al escritor público, para que en él
pueda hacer con calma sus observaciones, y ver lo que no ven
los demás. Su deber ha de consistir en conjurar los peligros, eR
señalar el mejor camino, en predicar la concordia y aconsejar la
fraternidad. Por lo demás, ya se deja entend~r que el lengua.je
de la prensa debe ser digno y caballeroso, propio de todo magis·
terio llamado á ejercer influencia en la opinión y en los eenti·
mientas de las masas. En sus palabras debe verse la voz de.la
verdad; y no la de las pasiones humanas; la del deseo de hacer
bien, y no la de la injusticia y la de la maledicencia; pues sólo
así estarán revestidas de una autoridad que nada podrá destruir.
II

El periodismo en México, á mi juicio, se halla desde hace al·
gunos años en un estado completo de decadencia, digno por muchos títulos de lamentarse. ¿Qué se han hecho aquellos atletas
vigorosos de nuestra prensa, Pesado, Roa Bárcena , Portilla, que

PURISIMA

desde las columnas. de La Cruz, La Sociedad y la Iberia, iluatn·
ban todas las cuestione~ con calma y caballerosidad notables?
¿ Qué fruto ha dado el e3e~plo de_ estos escritores, que siem re
respetaron ~ sus adversarios, tuvieron un estilo moderado y
ble, y se retiraron del palenque sin dejar una sola enemistad?oCome_ncemos ~or _reconocer que todos los que hoy se dedican
en ~éx1co al periodismo_, con raras y honrosísimas excepciones
no tienen fo~mada una idea exacta de lo que es y debe ser 8~
const~nte obJeto: pocas ~eces entran á esta carrera llevandt' un
esc?g1do ca1;1dal de conocimientos y de buen sentido, de obser•
vaciones atmadas y de estudios prácticos de la vida social.Créen unos 9.ue _con hablar mal siempre del Gobierno, con ensalzar la. Const1tuc16n y las Leyes de Reforma con criticar · todos
lo~ h~cho!i que caen bajo su dominioi se cu~plen los primeros
prm~1pales deberes del periodista. Creen otros que es precie!
elogiarlo todo, para. halagar y complacerá los poderosoe,'en
d~b1da corresponde0:c1a á beneficios y empleos que de ellos re·
~1ben; que las cuee~1ones más árduas y trascendentales para los
mt~reses de la patr1_a, deben tratarse con ligereza y desenfado,
á .fm :3.e que el púbhco vea que un periodista sabe más que un
d1p~tado, y que resuelve las cosas más pronto que el Congreso;
en fm, que baata _ce~eurar y elogiar como y cuando conviene,
para hace_r ~el per10~1smo el eco de la opinión pública.
. ¡La op1.món pública! 4Cuándo la prensa se inspira en ella?
G9.ué ocasiones procura a3ust~rse á sus exigencias, á sus nece·
c1dade.s, á sus deseos, traduciendo claramente sus varias mani•
festac1onee?-Unas vec~s reprueban los periódicos lo que todo
el m.undo apla1;1de ; conviértense otras en órganos de intereses
par~1culares, sm ~tender á la utilidad ni al buen nombre de la
eoc~edad ~n q~e vive~; ya los vemos empeñados en sostener die·
cus1?nee mút1le11, olv!dándose de cuestiones de positiva impor•
tanc1a_; ya se entreti~nen en asuntos que sólo pueden tener
atractivo p~ra determma&lt;lo número de individuos. Además de
esto, el. estilo que. e~p.lean algunos periódicos es altamente in·
c?nve~1ente y perJud1c1al .al crédito mismo de la prensa. Las
d1ecus1?nea pocas veces siguen un orden natural y lógico; pocas
veces ~e.nen un bue!! fin, pues cuando los contendientes. empie·
zan á 1mtaree, comienzan también á dejarse guiar por la mala
!e, y truncan las. f~ases de su contrario, alteran sus conceptos,
mterpretan de d1stmto modo sus ideas; y concluyen por ineul·
tarse mútuamente si lee falta ya la razón. Muestran empeflo en
sacar á luz el no~bre y las opinione~ políticas y religiosas de
cada uno, como e1 fuesen parte esencial para la polémica; y de
aquí las faltas de caballerosa lealtad que tantas amarguras traen
á la vida del periodismo.
A estas hay que agregar las escaseces, las mortificaciones y
los co~prom1soe en que m1;1chas veces se ven envueltos los que
se ded1~an á aquella profesión. L0s amigos del escritor le rodean
y le exigen que hable en éste ó aquel sentido de tal asunto sin
consul.t ar para n~da su opinión particular ni atender á lo' que
prescriben el sent!do común ó el buen gusto. Y lo más curioso
es 9ue aunque quiera complacer á todos, jamás logra dejarlos
s~tisfecho~.-Algunés hay tan débiles, que abdican con frecuen•
c1a des~ libertad ~e.pensar, que eecriben lo que no sienten, y
que emiten ¡;us opm1?nee conforme al gusto y dictámen de per•
sonae ext~añas, ó ~1en par~ no herir las euceptibilidades del
amor propio y conquistarse simpatías, ó bien para no exponerse
á futuras críticas y tener más tarde derecho de cobrar en recompensa determinado número de elogios. Pero los que hucen esto,
se olvidan del desprestigio que semejante sistema puede traerlee.
y de .la :perniciosa ~nfluencia que sus palabras pueden tener en
el criterio del púbhco. Lo extravían y lo engañan, y lo obligan
muchas veces á juzgar sin acierto.
Conviene, por lo mismo, que los escritores públicos mediten
en la importancia del papel que desempeñan en la sociedad: es
honroso y elevado, y deben, por esta razón, hacerse dignos de
él, ennoblecerlo con sus tr~bajos y revestirlo de la mayor de·
cencia y caballerosídad. Nunca es bueno descender al terreno de
la diatriba y del insulto personal, porque esto, léjos de traer él
triunfo en una polémica, de ser útil y conveniente, denota solo
carencia de razón y de sentimielltos generosos. Las discUBionee
de la prensa deben ser tranquilas y serenas, nunca apasionacl118
ni ardientes. Nada hay tan bello como estas batallas del enten•
dimiento, an que la victoria corresponde al que la merece, por
haberla bu~cado con la luz de la lógica, de ia verdad y de laju,...
ticia.

E

Pluma de oro ha menester quien ·
d d'
gunae palabras de alabanzas y de jd~lf;aá le !Car en rste dfa al•
á la vírgen más pura entre todas las vfrgen:em:ircu ada María,
e!ti~.eo, á la que es luz, aroma y orna~en:O
1
¡ María, la criatura sin ·mancilla en .
1E
' mdeªeylore~ p~o~igdiosl; M~rfa la destinada
~entt:1e~J¡~:ód:~~
princ1p10 e os tiempo~ para 9 1
dº
•
la doncella castfeima, junto á cuya pe~re!/f: /ec~a d~ su amor;
montes es sombra y mancha obscura· flor l°;lpla meve de los
del Señor; criatura admirable en quie~ la h/edi~~d: del 1huerto
~aa~: a
ra p~ede ver la triple aureola de la v{rgen,
3
mártir; Marfa, María, la que nos quitó la r d
01 Y e 0
y nos s_ostiene y fortifica en las luchas dfar::: d:r::t: .aec:~ ,
~e; ¿quién podrá cantar tus glorias con acento digno de;;? a D~s-

~:~~: fe~~=

:!/ci!

~~1~

::r~

:d~-

1:ees~~~:~n\~f~~ªt! I!:~~o:~~o~~~a t! :~r;!~n!Q~ue1t~{duz~;
tendrá en sus escondidos secretos la suave y angél~ a coní·
con que d b
¡
.
1ca armon a
e e enea zaree á la bienaventurada Madre de D'108?... .
11

Es~ escogida criatura saldría á su ve~ del gran árbol del ge
~~rge :,~~n~it eedría comdo un tierno y delicado renuevo, henchí:
va ora Y e perenne gracia.
Pero el hombre estaba manchado: sobre su frente llevaba el
~ello de la falta que· lo habfa arroja.do de la mansión de delicia.e
ci~ para.feo; Y e~ta triste herencia, que se trasmitiría de genera.. n en generación hasta que se agotaran todas la.a fuentes de la
vid~ seria íuna pe~pétuaseñal de impureza para los hijos de Adan.
4 po r.a servir de tabernáculo al hijo de Dios una mu·er en
set~r~ aquella fatal Y triste sei'ial? ¿Podría perJitir el
0 r e .o a.e 1a~ cosas, que el que se habfa de sentar con El
~feel trono de los cielos, so estuviera libre de aquella ley terri·
ó que pe~aría eternamente sobre todas las criaturas? .. .. La
~~ze~t~e resiste á _crE:el.o, .Y la obra de la Redención habría teni·
nc~s un prmc1pio imperfecto. No; era preciso que la vír·
!:n/u~sta de cuyo seno habfa de salir el Hijo de Dios el Re
y : ~:d e dm~n~o Y el Salvador de los hombres eetuvies~ limpi;
1
concebido
. .e. . o o pecado, tal como la mente de Dios la había

O~t:~

.á

Mjeterio dulce Y con~olador, garantfa cierta de que la humam a e0:contraría remedio á sus malee, triunfaría de la muerte
verfa abiertas para siempre las puertas del cielo! . . . .
y

IV
La hermosura de la vírgen de Judea no puede com ararse con
Lo_s corazones creyentes y la.a almas de fé se recreaban en
la ~e la m~~ fresca rosa ni con la apacible gallardía ae1 suave
mo esto lmo de los valles. Las azucenas son ás eros abro·o~ considerar la ~oncepciót?- inmaculada de Marfa: todos hallaban
para su pl_anta. La n~ciente y risueña aurora no
di no trJno ~:~ala1o deleite en e~a idea dulcfeima, don que sólo á ella le fué
:~ es:a cr1at?ra bellfs1ma y celestial. De los más sencnfos episo· vid: ~o~ª~:ah del.~ri;dor,. Y que supo conservar intacto toda su
1
1
ios e ~u. vida se desprende un aroma rico y embria ador al
i!;:;!~~~:al0: :e~c~~
c~al qu1s1eran semejarse los perfumes más exquieit~s d¡ la . martiri? de qu.!:é !;n:!
se:te figloddeJó ~e ser una idea piadosa, para ocupar un r!ugo
tierra . ...
m
s e "'Va o Y digno. El santo Pontífice Pío IX va.ron en ttien
~arfa, la D;láS bella y la de xnayores encantos sobre todas las
muJeree, ¿qu1én_podrá deecribirte? ¿Dónde está el pintor ue se- el .m~ld~/atólico recon9ció una misión eagrad~, declaró ~ ad·
pa trasladar al l~enzo la gentil y acabada esbeltez de tu ia.etfsi· mir~ et dogma.~e. la Inmaculada Concepción de ?..arfa que las
,.
:\cuerpo? ¿Quién podrá expresar con inspirado pincel el rubor gen es o as reclbleron con alborozo y un.ción
.
8(,
porque
él
venfa
á
llenar
un
vac(o
que
en'at(a
mucho
tiem o
e u 11:1aneo rostro, la .humildad de tu honesta y dulce mirada la
expres1ón, en fin, de bienaventuranza, que por designio de Dios ~a en .todos !os co!azonee;. él iba á alegrará loe cielos, á satit
~ac;. Jnstads 1mpac1encías, á traer hácia el mundo las bendiciones
te hacía a~orable y adorada? . .. .
~ ios Y e 1a excelsa. Señora, á quien las almas todas adoran
d ~os artistas más famosos apénas pudieron pisar los umbrales
e a verdad. Rafael J Murillo y Fra. Angélico con haber le a· sm cesar.
[ untrodigio se ha cumplido después de aquella definición
do~! m~ndo obras admirables, inspiradas en el' recuerdo y e! la
me itac1ón de la hermosura de María, no alcanzaMn el triunfo so emn sima:. (•). el amor· Y la devoción á Maria han crecido en
de darnos á conocer un trasunto fiel de aquella criatura sin i ual !1!°a:~ or~ caióhco, como si nuevo fuego hubiese encendido las
, se ª'!1 evantado suntuosos y magníficos tem los ara
gala del orbe, estrella del cielo, y motivo de regocijo para ido~
honrfar~a Y: btr1butarla todo género de homenajes. la.e fa!ma: vi
l os corazones.
ven e1ices ajo su amparo y po d
.
'
•
¿Qué podrán decir de ella entónces estos pobres y pálidos con
ealza.n y se bendicen.!
1' . . rd º1q111era se proclaman, se en.
as
g
onas
e
a
Inmaculada
ceptoe?
•
Este Dogma es deade entónces y 1
rá · ·
.
ciado.
floron de la Rer1gt'ón de C r1sto,
'· o ysemanantial
siempre,fecundo
neo y prede
.
III
gracia y de v:enturas perennes para toda la cristiandad.
~a hum~nidad pecadora no pudo ni debió luchar nunca con la
VICTORIANO AGÜEROS
desesperación. Desde el primer instante del delito tuvo un alivio
Y un. consuelo; y el a.nuncio de una ventura plena ,eanimó sus
rbat1das fuerzas, haciéndole concebir dulcísimas esperanzas• fué
(*) En presencia de 50 Cardenales 42 A b"
.
,
rzo 11s~os, Y 92 Ob!~pos. fu.e
a promesa de un Redentor Divino, que había de nacer del ~eno definido el Dogma el g de Diciembre d~ 185
cana.
4
en
a
inmensa
Bas1hca
Vat1·
de una azucena celeste, llamada María.
.

fe

:r~~::."

Banquete ofrecido por la Aso~iación del Colegio Militar en honor de la nueva M o· .
. ·For. os "EL TIEMPO ILUSTRADO."
esa irectiva.

�CARTAS L.ITERARIAS
-

DEL SENOR LICENCIADO DON VICTORIANO AGÜEROS .
.............................. ,&lt;a&gt;,&lt;w&gt;t•

Como un postrer homenaje al aeiior A1ñeros, «EL TIEMPO
ILUSTRADO» tiene el alto honor de publicar hoy •n sua p6fl~
111 un trozo de las «Cartas Literarias,• por tu
que tanto&amp; y justos elogios reclbl6 el lluatre ncrltor, hoy des·
aparecido. l!o la Imposibilidad de dar 4 coaour á nuestras lec·
lores ese admirable trabajo en toJa II a111plltud, reprodurlmos solamente no trozo de la Carta 3a, la que, como todas
las demás, debencoosldeaars1 como una nllosa joya literaria,

... ...... Y bien: ¿qu~ libro satisface todos mis deseos? ¿cuál es el
que ca~m~ esta impacie~te avidez que me devora y que presenta á mi vista cuadros mas numerosos y variados? Es uno solo:
su estilo es majestuoso y sublime, elevado y magnífico¡ tierno
unas veces como el canto de armoniosas aves dulce como los
acentos de la arpa e6lica, y otras reposado y ~olemne como la
voz de los ancianos: ora lastimero y desgarrador, semejante á

blan todo3 los dolores, todas las dichas de la tierra y se escuchan ~ambién las más dulces é íntimas _efusiones del' amor y de
la amistad.
.Pero, sobre todo, el ánimo queda embargado y el entendimiento bUspenso, cuando se considera la Biblia como monumento literario: hay en sue resplandecientes páginas desde el
más tierno y conmovedor idilio hasta la más terrible de las tra-

Grupo de las reinas Y personas que tomaron p:ute en la fiesta organizada por la .Liga Anti-alcoh6lic;,

truft:s que dirigía á los
grandes? ¿Quién le en~~ñ6 á formular aquellas exclamaciones tristes y sombrías como la.
misma tumba, que todavía hoy hacen estremecer y temblar? ......
Y los legieladores ¿en
dónde se inspiran para
formar las buenas y
prudentes leyes que rigen á los pueblos? Y
los poetas, estos cantores eternos de las obras
del Creador ¿en donde
aprenden á dar armo·
nía y expresión d~licarla á sus estrofas? Y los
historiadores ¿á d6nde
van cuando quieren
imprimir á sus narraciones energía y ma·
jestad?
La Biblia es la historia de la humanidad
.
va~t o e' mmenso
pano-'

Mes:i directiva de b Lig~ Anti-.1Lohólka.

rama donde están utra tadas sus alegrías y
sus tristezas, sus dolores y sus esperan zui,
sus faltas y su redenci6n. Leyendo sus páginas, asistimos primeramente llenos de
asombro á la obra portentosa de la creaci6n:
nue~tra alma se sor·
prende y se recrea al
mismo tiempo con )as
magníficas y extraordi narias e5cenas descritas de un solo :rasgo
por aquelloe verafoulos sencillos, breves y
elocuentes. Después,
cuando vemos á nuestros primeros pad~es
gozando en el paraíso,
una suave ternura y
una blanda t risteza se
apoderan de nuestro
corazón: aqví derramamos las primeras

Fiesta religiosa en el S:igrario Metropolitano en conmemoraci6n del aniversmio de la fundación de los clubs cat61icos de obreros.

los gritos de la ad versi&lt;lad, ora su:i.ve y apacible como las brisas gedias; desde el himno guerrero más ardiente hasta la más triste
de la tarde 6 los inocentes cantos de los nifios;-libro que es la y dePgarradora de las elegías; desde los cantos más melodiosos
fuente misteriosa donde la humanidad bebe sin cesar las Ealu- y suaves hasta la epopeya más elevada y sublime. Ni Homero
dables aguas de una moral pura, y cuyos menores conceptos son ni Virgilio, ni el Dante, ni el Tasso, ni Shakespeare, ni otros
por sí mismos c6digos perfectísimos de amor y de enseñanza: á grandes poetaa, ofrecen en sus obras las maravillas que enconél van los poetas que quieren conmover con sus cánticos y los ar- trrmos en la Biblia: ¿quién ha igualado jamás ]a btlla y conmo·
tistas sofiadores que buscan la inspiraci6u en la belleza y la ver· vedora historia de ,José y sus hermanos la de Tobías y de rns
dad. De él dice Lamartine que son sus caracteres estrellas, y sus padres? ¿cuándo la epopeya de los hombres ha llegado á la al·
páginas firmamentos. * ¡La Biblia! ........ monumento sagrado y tura en que está colocado ·el heroísmo sublime de los Macabeos?
eterno construido por las manos mismas de Dios¡ luz purísima ¿Qué idilio de los buc6licos más célebres podrá. compararse ron
é inextinguible que guía los pasos de la humanidad; faro con· los risueños y apacibles cuadros de Ruth y de Booz, de Tobías
solador de los corazones que creen, conjunto de verdades y gran- y de Sara, de Isaac y de Rebeca? y finalmer.te ¿d6nde están las
diosas bellezas, origen de vigoro,3as inspiraciones y manantial tragedias dignas de colocarse al lado de las que abundan en las
de santísimos consuelos ... .. Allí están estampadas por el inspi- Escrituras SaLtas, tales como la de Dina y de Atalfa?....... En
rado genio de Moisés las verdades hist6ricas y científicas más este libro por excelencia ee inspiraron Rafael y Murillo yara
admirables; verdades que el orgullo de los adelantos modernos, pintar sus vírgenes de sonrosada tez, sus ángeles y sus niños;
queriendo, s6lo ha confirmado; allí están referidos con maravi- en él busc6 también Miguel Angel sus colores para adID;irar p~rllo~a concisi6n, así el origen del mundo y de los hombres, co· petuamente al mundo con su fresco inmortal de la Capilla 81~mo las galas de que se revistió la naturaleza para deleitar á nues· tina. ¿Y de d6nde si no de la Biblia tom6 Bossuet su elocuencia
tros padres desde el primer instante de su sér; allí están los más para hablarnos de los misterios del sepulcro?* ¿En d6nde a~renatrevidos vuelos del pemiamiento y las conmociones y tempes· di6 aquel lenguaje severo y majestuoso con que tantas ocasiones
tades que experimentar puede la inteligencia humana; allí ha· conmovi6 á su auditorio? ¿Quién le inspiraba los solemnes ap6s·

* CurFO de Literntura.

• Alusión á sus Oráciones Fúnebres.

Las reinas de la fi esta premiando á los vencedores de los juegos sportivos.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

El señor de la Barra recibiendo el diploma que lo acre.
dita P.esidente honorario de la Liga.

�I.litetratotra.

Llitetratorra.

;,:._

Un grupo de conc,mentes á la Kermesse Italiana.-En primer término
la distinguida artista Celeste Aída Zauchi,

lágrimas por la dicha que perdimos, y aquí también comenza·
mos á experimentar los transportes dulcísimos de la esperanza
al ver que un Redentor Divino vendrá á salvarnos. Pasan aque·
llos días de desconsuelo y de tristeza: lloramos sobre el cadáver
del inocente Abel; nos dirigimos á Dios implorando justicia y
misericordia para el fratricida y presenciamos con espanto el
tremendo espectáculo del diluvio, en que se desataron las catara·
tas del cielo y se abrieron los manantiales del abi.rmo. Llegamos á
los felices tiempoe de los patriarcas, y ya aquí es tal el embeleso
que se apodera de nosotros, que nos asociamos del todo á las
inocentes costumbres de los moradores de los campos: recorremos los bosques y las montafias cuidando del dócil rebafio, y
rendidos de fatiga por el sol del dai'ierio, nos retiramos á descansar sosegadamente á las orillas de un arroyo, allí, donde la
sombra de la palmera ó el rumor del torrente nos hacen bnscar
las agradables delicias de un sueño tranquilo. Vamos en seguida
á la montafia á presenciar los inocentes sacrificios que las familias hacen al Sefior, y por las tardes nos acercamos á las fuentes
en donde dos jóvenes sencillos sienten nacer sus primeros amo·
res. Aquí están los de Isaac y Rebeca, de Jacob y de Raquel, y
aquí aliamos también la tierníeima historia de Jose y sus her·
manos. ¡Qué perfidia la de éstos, junto á la mansa humildad
del primero! ¡ Qué corazón el suyo, tan firme en la virtud, que
rechaza poderosas tentaciones y sufre humildemente larga é injusta cautividad! Pero nada es tan tierno, nada tan conmovedor, como aquella extrafia manera de darse á conocer á loR in·
gratos que le vendieron. «José- dice Chateaubriand-llorando
á la vista de sus ingratos hermanos y del joven é inocente Ben·
jamín; ese modo de pedir noticias de un padre, esa adorable
sencillez y esa mezcla de amargura y de agrado, son corns inefables: naturalmente vienen las lágrimas á los ojos, y se siente
uno conmovido á llorar con José.,&gt;* Ciertamente, no existe una
historia semejante á la que aquí nos ofrece la Biblia; porque
¿dónde podrán buscarse más encantadora sencilles, más amor y
resignación, más humildad y justicia?
Muerto el gran rey de Egipto, protector de .José·y su familia,
una bárbara opresión cae sobre la privilegiada descendencia de

* Genio del Cristianismo.

El señor Presidente, la señora Borneque de de la Barra y el señor
Conde Masiglia, Ministro de Italia, en el Tívoli.

.Jacob: pero aparece luego Moisé3, el Gran Legialador de los hebreod, que trae de Dios la grandiosa misión de salvar á su pueblo: el va á arrebatarlo de la esrlavitud en que gime, y á guiarlo
á través de las aguas de los mares y de las soledades del desierto: el va á ser su legislador, SJ. padre amoroso que velará por la
impaciente multitud: hará brotar fuentes de agua pura del seno
de las rocas y por él lloverá del cielo sabrosíaimo maná: él consolará á los descontentos, dará confianza á los tímidos, orará
por los pecadores y los ingratos. Tal es Moisés: profecia vlva de
Jesucristo que anuncia á la humanidad los sacrificios, la santidad y el amor con que ha de regenerar al mundo el Salvador de
los hombres. Moisés solo es toda la historia del pueblo hebreo:
por eso cuando se medita en él, sentimos singular respeto Y. ve·
neración hacia su memoria y contemplamos su figura grandiosa
y radiante de esplendor entre las brumas de los pasados tiem·
pos--Deapués de coutinuas guerras y tribulaciones sin cuento,
el pueblo de Dios conquista al fin la tierra prometida: á las fa·
tigas del desierto, á las inquietudes de los combates, al mal~star
de una peregrinación prolongada, suceden la paz y el sosiego.
Empero, pronto las familias empiezan á dividirse, el culto ~e
Jehová á olvidaroe, sangrientas guerras á encenderse. Saúl, pnmer rey de Israel, persigue con odio incomprensible al msns.o
y dulce David: sube este al trono, y tiene qué mand~r pereegu1·
dores aun contra su mismo hijo: aquí oímos los gemidos de 1m
dolor inmenso de su dolor inmenso deipués de su caída, y presenciamos las maravillas que obran en él la penitencia y el arrep1mtimiento: y aquí vemos igualmente cómo, bajo ~l reina.do de
Salomón, un pueblo creyente y agradecido le!anta a S? Dios el
más grandioso y rico templo que jamás han visto los ~1glos. ~~­
tre tanto, ¡qué hermoso es considerar que aquella nación prm·
legiada, ora esté bajo las cadenas del pecado, ora desfallezcan rn
fe y su esperanza, confía en qiie llegará al fin el Redentor pro·
metido, el re.y Salvador de Israel y del mundo, el vengador uP.
tantas humillaciones sufridas, de tantos pesares y amargura~!
Los profetas lo anuncian con sus solemnes cantos, con sus fúne·
bres y tremendas imprecaciones: las ciudades se preparan á re·
cibirlo, los pecadores á implorar su perdón ......
En Betlern en pobre y oscura gruta, nace el autor de la Ley
Nueva el reg~nerador del hombre, el que trae del cielo tesoros

de gracia y de amor para d~rr~marlos sobre. la tierra. Hé aquí
que ha llega~o ya el cu~phmiento de las divinas promesas; oíd
ahora á Je?u8, ,presenciad sus .obras; no habrá ya sangrien.
tos sacrilicws; él será la víctima de paz y de amor· no
habrá ya odios entre los hombres y los pueblos: él será el dulce
vínculo de concordia 9ue los unirá á todos; no habrá ya tinie·
bias y horrores: él sera sol de verdad y maaantial purísimo de
s11grados afectos: una moral celestial y divina va á reair el mundo. Jemcristo, con sólo su venida, desquicia los te~plos de la
id0latría y de la malciad, y con su muerte en el Calvario sella
para siem)í)re el pacto de eterno amor entre el Criador y la criatura.
Después de las admirables y sublimes páginas del Evangelio
hallamos la narración sencilla de los «Hechos de los Apóstoles;;&gt;
las ccEpístolas» del gran San Pablo, figura sin igual en la historia por su conversión milagrosa á la fe de Cristo después dti haberla perseguido, por su arrojo en dar la luz del cielo á las nacione~ y á 103 reyt:s, por su abnegación incomparable para predicará los gentiles la verdad, y en una palabra, por su elocuen·
cia, su i;,abiduría y su virtud. ¡Qué doctrina hay en su~ carta;i
tan llenas de unción y amor al género humano! ¡ Qué clarida('¡
y sencillez en sus conceptos! ¡ Qué justicia en sus conceptof:l !
¡Cuánta µroiundidad y convicción resplandecen en las instrucciones que da á sus discípulos.! ..... El es verdaderamente el intérprete más grande de los preceptos de .Jesús, el varón más penetrado del espíritu de Dios, para ser el mensajero que deberá
llevar á los confines de la tierra la simiente precioea de la moral evangélica.
Con el Apocalipsis de San Juan, visión profética de los últimos tiempos, se cierra la última página de la Biblia: ahí están
nuestro destino, nuestra postrera esperanza, la promesa fioal de
la Divinidad!. .....
Hay en la Biblia algunas páginas que son como preciosas perlas que adornan la narración, como diamantes engastados en el
libro para hacerlo más rasplandeciente, á manera de las valioeas
joyas que hacen deslumbrador y magnífico el lujoso traje de una
reina: página'! que conmueven el espíritu profundamonte, así
por la exquisita y rica poe3fa que contienen. por la sana y útil
filosofía que enseñan, como por su estilo elvado y noble, y las
gratas delicias que halla el corazón en eu lec~ura. En Isaac, .Jo-

sé y Tobías tenemos el tipo de los buenoR hijos; el de la excelen·
te esposa en Esther, Rut y Raquel; en .Judit el de la mujer valerosa y heroica que ealva la nación haber Je tremenda catástrofe,
Y por último, en. David están personificados el arrepentimiento,
el dolor del pecado, el poder de la penitencia. El libro de los Salmos es un prodigio eterno de piedad y de amor: contiene los
ª?ª"es y delicados acentos de una arpa melodiosa y las inspiraciones más atrevidas que jamás hayan brotado en la imaginación
de un poeta; contiene los lamentos del pecador arrepentido que
pide misericordia y justicia, y los himnos de amor, de gratitud
y de admiración hacia el Criador y sus obr11s; contiene, en suma,
confesiones y amenazas, promesas y recuerdos, alabanzas y dulce abnegación. David canta, llora, gime desconsoladamente; ve
su corazón manchado por el delito, y eleva al Señor sus oraciones en holocausto humilde de su arrepentimiento y su dolor:
sube á las montañas, desciende á los abismoe de la tierra y de
los mares, paséase por los espacios infinitos del firmamento, y
donde quiera halla escrito el nombre y la omnipotencia del Señor: las estrellas y los brillantes mundos son joyas preciosas que
adornan y enriquecen su manto; penetra á los bosques, y une á
sus misteriosos rumores, al canto de las aves, al correr apacible
rle las corrientes, las voces adoloridas que estallan en su angustiado pecho. ¡ Qué armonías brotan P.ntonees del arpa de DaYid !
¡qué elE&gt;vación da á sus ideas, qué dulzura á su11 palabraei, qué
inefable sencillez á las imágenes de su maravilloso lenguajel-Los libros de Salomón resplandecen todos por la sabiduría que
Jehová c~ncedi6 pródigamente al hijo amado de su siervo David:
aparte del admirable Cantar de lo1S Cantares, que es el himno epi·
talámico más suave, apasionado y hermoso que existe en las
lenguas de los hombre~, para eterna enseñanza de la humanidad,
los libros d., los Proverbios, del Eclesiastés, de la Sabiduría y del
Eclesiástico: sus seuteecia:1 son breves y justas; eficaces sus consejos; verdaderos, conmovedores y profondos los preceptos que
contienen acerca de la familia, del amor, de la amistad del trabajo y del órden.
Acaso pu~de decirse que lm1 sabios Libros de Salomón, aunque anteriores al Evangelio, son uoa continuación, una ampliación y desarrollo más extensos de la divina moral que después,
vino á prerlicar .Jeaucristo; porque ¿r10 es extrafio y maravilloso
encontrar en ellos, al mismo tiempo que un tan profundo cono-

Grupo de distinguidas señoritas de la colonia italiana que atendieron los puestos de la Kermesse.
Fu1s. ele Et 1ie111¡10 fltu¡/radn

�Ldtettatutra.

Ld tetra t utr a.

cimiento del coraz6n humano, máximas idéntic&amp;.s á las del sejos &lt;lel padre, cuánta previsión y bondad! La madre de 'f
Evangelio, doctrinas cuya esencia parece estar tomada de lae ?ías, afligida y llena de temor por su prolongada ausencia opalabras mismas de Jesús?
iba, á sentar todos los días, como dice la Biblia cerca del ca71,J110Be
Isaías y Jeremías son los profetas más inRpirados de Dios: e~ lrt ~zm.a
· d~.una co l"ina, desde donde podía ver' á larga d;stanci~
"
elocue~tee y melancólicos, de afecciones tieroísimas y de manso si venia su .1:iJo: su e~poso la consuel~! dirigiéndole aquellas pay humilde corazón, sus acentos resuenan en las montaña.s, en labras carmosas, t1ern~s, y tranquilizadoras á las cuales ces6 la
las ca,:ernas, en las calles y alrededores de la ciudad, ya para nui~lre de Uorw· y ,qe aquieto.* ~ntre. tanto, Tobías camina acama_nunciar ~l pue?lo tremendas catástrofes, castigo de sus ingra· panado de_l ángel, que le prod_iga srn cesar los más cariñosos cuit1tudes é rnfiJ.ehdades, ya para exhortarlo á. vol vPr al camino dados: recibe por esporn á la mocente Sara y vuelve con ella á
del bien y de la fe; predicen el tristísimo cam,iverio lle Babilo- la casa paterna, trayendo el bienestar y la alegría. El perro
nia, las guerras con los países extranjero¡¡, laR humilli1eioneR y anuncia la llega.da del joven, pisa este el umbral de la humilde
desdichas de Israel, la ruina de Jerum!em y de su templo. ¡Q11.é C\b1füi y sui pa(lres le reciben en sus brazos, trémulos de inedolorosag ~on siemfable gozo. Después
pre la'! voces ele los
cuando llega Sara
profetas! ¡ De qué
la dicha de la santa
melancolía infinita
familia ee compleestán llenas! Jere.
ta: el ángel se desmías, sentado triscubre, sonríe, de
temente en la moncontento, y despletaña, frente á las
gando sus blanquíamadas ruinas de
i;imas alas se remonla ciudad de Dio!'I,
ta al cielo; el palanza aquellas la·
triarca, su esposa y
mentaciones amar
~ us hijos quedan
guísimas y eternas
maravillados y conque no han vuelto á
fusos ante aquella
oir los siglos y que
nueva gracia del
se verán siempre f'n
Sefior.-Hay en es·
el curso de los tien •
ta. apacible y senpos como la má~ Yicilla narraci6n cierva, Ja más patética,
to perfume delicado
la más sublime ex,
rle inocencia que
pre~ión del dolor y
conmueve plácidalas lágrimas.
mente nuestra alPara darte unn
ma, y no sé por qué
idea da otras partes
al I e e r 1a loe re·
de la Biblia, voy á
cuerdos de la infancopiar en seguida
ci11 se despiertan en
las páginas que es·
nosotros: la imagen
cribí hace algunos
de nuestra madre,
años en mi libro de
de nuestro amor
memorias despué~
bendito, aparecen
de haber leido por
en nuestra mente
primera vez las Sanpara conmovernos
tas E:icrituras: he
y trasportarnos á
buscado esas pági ·
mejoree días. Que·
nas íntimas, deseorlé unmomentapen·
so de que conozca~
~ntirn y triste, mumis impresiones de
do ante los cuadros
entonceP, aunque
que me presentaba
J:~ B1 blia: parecíadebo advertirte que
rne e$tar en lugaree
en ellas no están
fielmante expresa·
que yo babia cono·
cido durante lofl
das. Hélas aquí:
primeros afios de
"En lrt tarde. mi vida, oirun len·
Hoy be leido en mi
gu:.ije que ya otra11
cuarto, rodeado de
vece8 hahía oido, y
t1ilencio v de sosie·
aun preeenciar algu·
go, los Libros de
Ill\S escenas en que
Esdras, de Tobías,
Una :ictriz c:it:ilanúminente,
yo había figurado:
de .J udith, de E:i·
Margarita Xirgu en ''La dama de las camelias'' y en "La reyna Jove"
tal · era la verdad
ther y gran parte
con que aquellas
del de Job. Aún
siento en mi pecho las profundas emociones que en él han pro- hermosas páginas arrebataban mi imaginación. - El Libro de
ducido tanta belleza, tanta bondad, tanta ternura ..... He oido, Judíth, también bello y admirable, es un poema, una epope·
por decirlo así, las tranquilaB conversaciones'de los padris de ya magnífica del valor y el heroísmo: la virtuo~a viu&lt;la, la
Tobías, y he caminado con éste, en compafi.fa del ángel, por las ver en peligro la lib,ertad de su patria, se f!iente animada de
montañas y las risuefias campifi.as; he recorrido con Judith los un sentimiento noble, abandona los tranquilos goces del ~ogar
campamentos del Pjército de Israel y presenciado la trágica muer- doméstico y ataviada de hermosas galas, se arroja en med1~ de
·te de Hoioferne¡..¡ he estado en la brillante corte de Asuero y me los peligros que a.caso le esperan en el campamento e~em1go:
han conmovido las dolorosas angustias, los hábiles trabajos brillan en su semblante una serenidad y nobleza altís1mae, Y
de Esther para calmar Ja ira de su esposo y libertar á su pue- con estas solas armas logra llegar hasta Holofernes: su~yugado
blo de una ley inicua; por último, he.escuchado lleno de terror él por su hermosura, ,Judith puede consumar en seguida, con
gran sorpresa de ambos ejércitos, la meritoria obra de salvar á
y recogimiento los de~garradores lamentos del santo .Job .....
((El libro de Tobías es harmoso como el amor de Ja familia y su pueblo. - Finalmente, en el Libro de Esther be ha~lado sen·
los suaves afectos paternales: sus palabras respiran inocencia, timientos más suaves y delicados que me han conmovido extra·
sus páginas dulcísima ternura: vernos allí á dos amorosos y pru- fia y profundamente: la inocencia candor?!!ª de Esther,. su bon·
dentes ancianos que cifran su felicidad en amar y temer al Se· dad y su prudencia; la fe de que están ammados sus OJO!! Y su
ñor. El hijo que el cielo les di6 para regocijo de sus días, parte frente, la sencillez de su alma y la piedad de su co~az6n, hacen
á cobrar la deuda acompartado de un ángel que se oculta bajo la de ella un tipo acabado de singulares virtudes. El mismo Asuero
figura de un gallardo mancebo: ¡cuánta unción hay en los con·
* Tob., cap, Xl, vers. 5 y 6.-Cap. V, ver. 28.

y

1

•.

'

,.

e3poso, rey déspota y sensual, se siente conmovido ante tan-

de terror oyendo salir dci su llagada boca aquellas palabrati de

ta belleza y tant~ bo_n?ad, y tórna~e. de sanguinario y cruel, en indignación y de ira que ~ólo una impaciencia moment!Ínea pu·
'uez prudente y JUst1e1ero: una religión pura y divina obra esta día inspirar; en suma, parecíame que sobre mí caian las dolo-

,n1aravilla.

«¡El Libro de Job!. ..... ¿Qué podré decir de tan sublimes páginas? ¿C6mo expresar la ardiente admiraci6n que siento hacia
el inmortal pastor de la Idumea, esta encarnación viva del dolor
y la esperanza, de la abnegación y de la fe? Job, poeta sin igual
en la historia, conocedor profundísimo del coraz6n humano es
un var6n hijo predilecto de Dios, purificado en el sagrado crisol
de tremendas y doloro$aB pruebas: su virtud es firme como las
encinas seculares que tienen SUB raíces en lo más profundo de
la tierra: su resignación incomparable entristece y espanta al
mismo tiempo porque hace ver á los hombres la debilidad de
sus fuerzas y la nada de su poder. Soberano del pensamiento
intérprete inspirado de los misterios de nuestra fé, maestro eter~
no de la humanidad, su cátedra es un estercolero inmundo, su
trono un lecho pestilente y hediondo en cuyo derredor solo ee
respiran miasmas deletérnos: de sus adoloridos labios salen como rayos de fuego aquellas sentencias que espantan, aqnellas
exclamacionee que admiran, aquellos apóstrofe, que hielan la
eangre en nuestras venas. Examina la vida del horribre desde
que es concebido en el vientre de la mujer hasta que su cuerpo
se confunde con los polvos del sepulcro: invePtiga los secretos
de su corazón, saca á luz sus miserias y sus virtudes, sus ingratitudes y sus errores: se estudia él mismo, y con melanc61ica
sencillez nos revela sus goces de niño, las comodidades que le
di6 la riqueza, sus vacilaciones y eus dudas: mas de súbito, e,pantado del atrevimiento con que se ha elevado {t regiones de
desconocidos misterios, lleno de terror por las blasfemias que
han pronunciado sus labios, calla y gime con el gemido del
arrepefitimiento, prorrumpiendo en seguida en ardientes alabanzas al señor su Dios. ¡Qué pintura hace entonces de la Bondad Divina y de sus obras! ¡cuál describe las humanas mirnrias
y la pequefiez de la criatura 1•.••••
«El Libro de .Job es una elegía inmensa y dolorosa, que parece dictada por la conciencia de la humanidad: está empapada
de BUS tristezas infinitas y de sus lágrimas; por eso nos conmueve tan hondamente. Yo sentía al leerla no sé qué inesplicables
emociones que me afligían y me consolaban á la vez: mi espíritu se fortalecía y regeneraba con aquella luz purísima de las
palabras de Job; latía mi coraz6n de tristeza y pesadumbre al
ver que el que bahía eido opulento y feliz patriarca yacía ahora
en lecho inmundo, roído de asquerosos gusanos: me extremecía

rosas tribulaciones tlel justo y que era mi alma la que sostenía
el formidable peso de tan abrumadoras penas ....... 1Pobre .Job,
sublime mártir del género humano! yo he llorado con tus des·
venturas y padecido con tus lágrimas: he contemplado lleno de
admiración y de sorpresa tus her6icos imfrimientos, tu virtud
inquebrantable y sin igual que triunf6 de tantas pruebas ..... .
«Cuando Job, agobiado bajo el peso de sus amarguras, calum·
niado por sus amigos, reprendido por su mujer misma, comien·
za á sentir que su fe vacila, que su inteligencia se ofusca y la esperanza le abandona, la blasfemia quiere salir de eus l11bios, sin
que basten ya á tranquilizarlo el poder y los consuelos de la re·
signaci6n. Pero entonces una voz misteriosa, severa, la voz del
mismo Dios, se escucha de súbito en los aires: el Criador reprende al hombre y le muestra su debilidad y su flaqueza. (c¿D6nde
estabas tú-le dice-cuando yo echaba los cimientos de la tie·
rra? ¿Sabes quién tiró sus medidas 6 quién extendió sobre eHa
la primera cuerda? ¿Quién puso diques al mar, cuando se derra·
maba por fuera, como quien sale de su madre? ......... Encerréle
dentro de los límites fijados por mí, y púsele cerrojos y compuertas, y dije: hasta aquí llegarás, y no pasarás más adelante; y
aquí quebrantarás tus cansadas olas. ¿Eres tú acaso el que haces
aparecerá su tiempo el lucero de la mafiana, á resplandecer el
de la tarde sobre los habitantes de la tierra? ......» Job, sorpren·
dido y admirado cierra los ojos y se confiesa culpa ble. «Yo que
be hablado tan inconsiderablemente-exclama-¿qué es lo que
puedo responder? Nada. Cerraré mi boca con mi mano ...... Me
acuso á mí mismo, y hago penitencia envuelto en polvo y ceniza.»* Y el poema acaba con esta confesi6n sincera, con esta humildad edificante, con este arrepentimiento sublime ...... La
prueba acaba y Job recibe el premio de las tribulaciones que el
Señor le había ,nandaclv.
¿Hay por ventura en algún libro humano este maravilloso
lenguaje? El pensamiento y la imaginación más privilegiados
¿han podido elevarse alguna vez ha:ita las regiones en que flota
el espíritu de Job? ¿qué pecho ha lanzado nunca aquellas quejas, ni cantado las magnificencias del universo:como lo ha hecho
él solo? ...... »
• Job., cap. XXX Vlll, vers.
34.-Cap. XLII, vers. 6.

4 1 51 8, rn,

TI

y

32.-Cap. XXXIX, vers.

0

TEATRO LIRICO.-·"La Presi A[egre".-Lo~ personajes polít!~os q~e toman parte en est~ obra.;--De izquierda á derecha: Bernardo Reyes,
Zúñiga y Miranda, de la Barra, Francisco Madero, Em1ho Vazquez Gomez, Francisco Vazquez Gómez y Chucho Urueta.

�708

DE SOCIBDRD

DOMESTICACION ·DE LOS ELEfANTES EN AFRICA

/
¡·

RECUERDO DE UNA COSTUMBRE HORRIBLE

Asunto muy controvertido hoy día es el de la domesticación , C~nocida ~s ~a costumbre india, hoy Yª. desaparecida gracias
del elefante de Africa: mientras unos afirman la ini:iociabilidad a la 10fl?enc1a mgl~sa, de quemar á las v1Udas de los grandes
d~l paquidermo africano, otros recuerdan que los cartagines su- personaJes cuando estos morían. Lo que ya no es tan conocido
pieron domesticarlo, pues el ejército de Anibal los contaba en es que los indostanes acostumbraban á conmemorar el «sutín cohue_n n~mer~. Los padres d_el Espíritu Santo, dejando que los mo llamaban á esta fúnebre ceremofiia, por medio de una e~erte
sabios d1scutieeen, emprendieron la domesticación del elefante -de lápidas.
.
joven, y la han conseguido. En 1897 6 1898 fué cnando los miCada lápida alta conmemora la muerte de un rajá mientras
sionero.a obtuvieron los primero resultados, y continu6se tan las pequeñas recuerdan la de una mujer 6 un niilo de la casa
buen eJemplo. Los alemanes, en sus colonias han adiestrado real. En la parte superior de la lápida aparece el retrato 6 coPa
alguno:; animalel'. En el Congo belga, ello es ya una industria ssi, del rajá fallecido, y debajo de él las efigies de todas las perquA va desarrollándose todos los días.
sonas y animales sacrificados en el funeral. Porque no eran s61o
En el primer trimestre del año actual fueron á ponerse en fila las viudas las que se quemaban, sino también los portasombriocho elefantes jóvenes capturados aumentando el número de llaQ, los esclavos, los caballos y los elefanfes. En una de esas lá·
los veintidos que se encontraban '
pida, hay nada menos que seya en ella. Al pronto, los ani. , - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ senta y cuatro figuras. Las lápimale, salvajes padecian en su
das· se levmtan junto á un río
cautiverio, pero no tardaron en
cuyos peces gozan de la mayor
someterae, y su educación es
consideración, en la creencia de
muy rápida.
que cada uno de ellos contiene
En los territorios ingleses del
el almll. de un rajá difunto.
Uganda también se adiestra á
algunos de esos paquidermos;
~~
pero de allí, sobre el particular,
NAPOLEON Y LA TOLERANCIA
tenemos hoy pocas noticias.
Para combatir la rápida des·
trucción de los elefantes de AfriPRACTICA.
. ca. se ha fundado en Francia una
i,ociedad muy poco conoeida,con
la defiominaci6n de «Les Amis
He aquí un trozo de la arende l'éléphant.» Si logra estimuga
dirigida por Bona parte, en felar y desarrollar la domesticabrero
de 1801, á un grupo de tri·
ción de dicho animal y convertir
bun(\s,
y que parece dirigida á
la raza en útil en vez de ser no·
los
actuales
gobernantes de Francfra á las plantaciones, como lo
cia:
es todavía en muchas comarcas,
«¡Los sacerdotes! ¿Y puede un
habrá hecho más por la conaergobierno captarse la voluntad
vnci6n de la especie, que todas
de un pueblo cuyas opiniones
las apremiantes censuras dirigireligiosos persigue al mismo
das á la raza implacable de los
tiempo? Y como la mayoría de
cazadores.
los franceses es cat6lica, ¿es poFalta saber si los elefantes
sible que yo contrarié á esa ma·
arrancados á la vida libre de los
yoria?
bosques, encadenados y emplea«Diez años hac( que se llama
dos en las faenas que la pica de
á ese pueblo libre y sobf:rano, y
los cornac les obliga, encontraya es hora de que lo sea en rea·
rán que sus amigos llevan su
Jidad; gritais: ((¡Viva la liber·
amor demaeiado lejos.
tad ! ¡ Viva el humanitarismo!»,
WlNIOClftN
y ese pueblo libre no puede ir
libremente á misa, ¡y el gobier·
UN SER ANTITETICO
no «humanitario» arranca del
Señorita María Luisa Bon y,
,,...
seno de sus hogareree, enviándoquien contraerá matrimonio próximamente con el señor don
le3 al destierro, á ancianos de
Un joven, que cree que es muy
Alfredo Islas.
ochenta afi.osl Es preciso dar á
distinguido renegar de todo y
mostrarse siempre aburrido y displicie1.1te se hallaba tomando las palabras su verdadero significativo, y aunque se me tache de
fanático, deseo que los religiosos sean tolerados y que la mayo·
ce·veza con un conocido en uno de los cafés de París.
- ¿Qué le paea á usted? - le preguntaba éste al verle con ría d:i la naci6n.uo sea exceptuada de ese principio de tolerancia»
aquella actitud de di•gusto que le era peculiar.
~~
- Que me aburro extraordinariamente.
-Eso consiste en que siempre anda usted solo.
UNA CIUDAD POLIGLOTA.
- Soy enemigo de 1a sociedad, soy antisocial.
- D&lt;lbía ui:;ted echar.e una novia y casarse.
Tan curiosa población se llama Epertes, y está enclavada en
-Soy amimatrimonial.
Hungría.
Con razón puede denominársela la Babel m~d~r~a,
-Dedíquese á la política, preséntese cliputado.
pues se habla en ella, corrientemente, nada menos que seis 1d10- Soy anti parlamentnrio.
mas distinto3, más una serie interminable de dialectos y argots.
-V11ya usted á los teatros.
Los 15. 000 habitantes ele Epertes son completos linguistaB, ?
-Sov antiliterario.
ee lo curioso del caso que todo el mundo se entiende á maravi·
- Púes diviértase usted con los amigos.
lla. En un mismo establecimiento público se suele oir hablar ~l
- No acabe u~ted. ¡ Antipático, ya lo veo!
mismo tiempo seis 6 siete idiomas, aunque no sea mayor el nu·
mero de individuos que alli se encuentren.
~~
El cosmopolitismo de la original ciudad se debe en pRrte á la
Haciendo el retrato de una señorita hermosa, el célebre pintor presencia casi continua de turistas extranjeroe, aunque la
Rigrnd, obsen·6 que la joyen comprimía ridículamente los labios dadera causa se halla en las variadas nacionalidades de los a·
con el deseo exagerado de que st~ boca pareciese muy pequeña. bitantes. Dando· un paseo por Epertes puede observarse q~e en
una misma calle figura la tienda de un panadero húngar~ Junto
Cansado el pintor de aquella monería, la dijo:
-Señorita, no os canséis más, si es que os gusta eso, yo os á la carnicería de un ilirio y ésta al lado de una farmacia aus·
triaca, una. mercería rusa, '6· de un bazar francés 6 italiano.
.intaré sin boca.

v;:·

n

-¡Caramba!
-¿Se ofende usted?
-No, pero...
-Yo soy así; no me quedo
con nada dentro del cuerpo, don
Trinitario; la franqueza ante todo. En seis meses se ha qnedadp usted como una momia; arras·
tra los pies al andar, se tambalea; en fin, que me equivoque,
pero creo que me va usted á hacer gastar pronto unas pesetillas
en coche. Cuídese usted, cuídese
usted, don Trinitario.
Otros no dejan paEar nada que
se refiere á la indamentaria de sus
amigos.
-¿C;aracolos! ¡Vaya un chaleco, Ciriacol
-¿Te gusta?
-Tenía que volver á nacer
para llevar semejante adefei,io.
¿Cuánto te ha costado; con hechura y todo, dos pesetas?
-¡No t!into, hombre!
-Pues no habrá sido mucho
más, aunque tú eso del precio
te importa poco, ¿verdad?
-No eé por qué.

LOS INGENUOS
Hay muchas personas que alardean de proceder con sinceridad y llaneza de
eer ingenuos y·leales en !iU trato; cuando en realidad, no son otra cosa qu~ individuos faltos de educación y pobres de entendimiento: vulgo, brutoE.
Constantemente les oíwios repetir frases por el eetilo: cqA franqueza nadie me
gana!» «1 Yo no me muerdo la lengua!» cq Me pinto solo para decir verdaded!1,
y otra serie de ralabras con las cuales quieren dar á conocer su idiosincracia su
espe!3ial cualidad tle exteriorizar los pensamientos sin el más tenue velo d~ hipocresía.
A la palabra acompaña en estos individuos una acción correspondiente.
«¡Saluda, hombrnb&gt;, dicen á un amigo que ha tenido la desgracia de pesar
junto á uno de éstos sin haberle visto; y al mismo tiempo que le avisan de viva
voz, suelen arrimarle un b1Jstonazo en una pierna ó en un hombro, elevándole
á la categoría de purpurado. Otros dan prueba de su presencia, franqueza 6 cariño, apabullando el sombrero del amigo y metiédosele hasta el cuello, 6 bien
tapando los ojos de su víctima fuertemente con las manoi:i, y dejándole en una
~ituaci6n incómoda y desairada hasta tanto que se averigua el nombre y seña de
la fiera.
Si temibles son por la acción, por la palabra resultan funestos.
Cuando un ingenuo conversa con otro de igual manera de ser, á las primeras
einceridades suelen romperse la crisma; por el contrario, si el amigo sincero coge por su cuenta á una persona prudente y educada, le hace víctima al momento de su franqueza.
-Desengáñese, señor Piltrafas, la paga que usted disfruta no le sirve ni para
coger un constipado.
-¡ !
-Créame, le hablo con el corazón. ¡Cobro veinte duros más que usted, tengo s6lo un hijo, y los últimos días de mes el eet6mago nos llama parricidas!
-Seamos francos, señor Piltrafas; hombre soy que llama al pan, pan; al vino, vino. Me causa usted verdadera lástima. ¿Por qué han de llevar sus niñas
sombrero, no pudiendo?
-¡ 1
-Además, ¿no conoce usted el refrán que dice: c&lt;Aunque la mona se vista
de seda ...... »
-¡¡ !!
-Ellas no tendrán un céntimo; pero fea&amp; la verdad, sefiorPiltrafas, lo son
á contento.
-¡¡11
-Mi pequeño. que tiene la gracia por arrobas, suele llamar á sus niñas panecillos largos. ·
Entre estos ingenuos los hay especialistas.
Dedícanse muchos con preferencia á soltar verdades á los enfermos.
.
.
-¿Qué es e~o, don Trinitario?.
-Nada, un catarrito que, gramas á Dios, va desapareciendo.
-¿Catarrito? Sí, sí; la vejera don Trinitario, la vejera.
-Es posible.
-Y tanto. Mire usted aunque ofenda, soy capaz de decir una verdad á mipadre que se levantara d~ la tumba. El otro día vi á usted eo el entierro del
~~re, Cartulina, dije á un amigo mio: ccBien' pronto vamos á llevar al mismo
sitio a don Trinifario.»

�710

/

l.aOS

lNGENUos

-Ciriaco, ya me conoces; si te ofendes, como si te alegras. Yo
le digo la verdad al gran turco. Tú no pagas á nadie, esto losa·
ben hasta en Marruecos; y si no, dime; ¿que sueldo ó renta tie·
nes?
Hay también muchos que atacan directamente al físico; y á
las primeras palabrae que se cruzan con alguno, le sacan á relucir cuantos defectos tenga.
-¡Vaya usted con Dios, don Indalecio!
-¡Adiós, Fanegas! Voy muy de prisa á la oficina; me espera
el jefe.
Pues como abra usted el compás, ya está allí Menudas piernas gasta usted; ee parecen á los palos del telégrafo. La verdad
don Indalencio, usted ya me conoce de sobra, soy incapaz de
meutir. Cada vez que le contemplo me admiro de que haya ha·
bido mujer capaz de unirse á usted. Yo seré feo y raro: pero me
gana usted, don Indalencio. ¡Qué pesufiasl Podía usted prestarlas á la marina de guerra para el transporta de materiales á Cauta. Sus ojos son dos huevos pasados por agua; la cabeza, un bote de pimientos riojanos; en fin, que es usted un bicho, don Indalencio;
Lo cierto es que estos ingenuos abundan y mortifican. Todos
conocemol!I algún. ejemplar, y su duro meollo les dicta constantemente esa serie de brutalidades, sin darse cuenta de que se les
huye nomo á mulo coceador, tolerándoles tamañas groserías por
la umanidad de concepto que tenemos formado acerca de su
persona cuantos les conocemos.
Todos están marcados física y moralmente como brutos que
pertenecen á la misma ganadería. Suelen ser de buena estatura,
de burda presencia, gruesos. El color no hace al caso, mas por
lo ragular son morenos. Como complemento de su indumentaria llevan pesado garrote, con pufio de asta de siervo, y con él
suelen á modo de pisón golpear fuertemente el suelo, árbole:i, fachadas de los edificios y, an general, cuanto está al alcance de

CONTEMPLACION
Ruinoso patio.-En el enhiesto muro
prendida cual festón la enredadera,
que al entrar, junto al pozo es la primera
en destacarse por su verde obscuro
y por su aroma delicado y puro.
Altos fresnos copudos, en hilera
yerguen su altiva fronda, hacia la vera
del camino á mi pueblo el más seguro.
Desde el cerro á la falda el caserío,
y serpenteando entre la g~ama el río ....
Un crepúsculo de oro, suavemente
bañando con su luz yertas montañas,
un recuerdo tristísimo en mi mente,
y un inmenso dolor en mis entraña!-.....
ANGEL J. GARRIDO.
México¡ Octubre de II de 1911,
~1ljll"'~1l]ll"'

LA DADlVADEL CIEGO
Perdón si acaso tu altivez de diosa
viene á ofender el rústico labriego
no sé dulce canción, pero sí el ruego,
que vierte de la rima sonorosa.
Supe de tu poder, allá en la umbrosa
montaña donde habito, y quise luego
unas flores traerte, pobn ciego.···
de las que hay en los campos y en mi choza ,.
Aquí están; los más rojos son claveles,
los más blancos, son místicos jazmines ....
Azahares,'y .... hojas de laureles,
que al asomar el sol en los confines,
como pude corté de los vergeles
no más bellos jamás que tus jardines. . . !
ANGEL J. GARRIDO,
México, Octubre 12 de 1911.

su ariete. Sus aficiones suelen ser la caza y los toros· detestan la
música y todas las bellas artes;.sus platosf~voritos: 'el arroz con
pollo y los callos y caracoles. Sm estar afiliados á ningún partido, piensan siempre mal de las clases pudientes y elevadas
siendo receptáculos. donde se almacenan .las más extravagant~
y absurdas calummas. Dotados de excesivo amor propio, care·
cen de la más elemental cultura, y hablan de todo: de lo divino
y de lo humano, insultando desde el primer momento que notan la menor muestra de desconformidad en el que ha tenido la
prudencia de escucharles. ¿No conocéis á ninguno?
Hay ingenuos que sablean, pero sin salirse jamás del molde
sin dejar ni un instante de ser sinc~os......
'
-Don Epifanio, estoy sin un céntimo, y pensando en quién
me podría prestar cinco duros, me acordé de usted. Yo bien sé
que es unted hombre de puño en rostro; pero ¡caracoles! tiene
usted bien cubierto el rifi6n y carece de hijos, por lo menos que
yo sepa¡ ¡jal, ¡jal
-¡!
-Usted me perdonará esta franqueza¡ pobre soy, pero digo
lo que siento aunque después me ahorquen. El adelantarme usted cinco duros es lo mismo que si yo diera esta colilla al trapero¡ sobre todo, don Epifanio, la verdad es siempre la verdad
y jamás salió de mi boca otra cosa. Usted en uno de esos chan:
chullos de ladrillos ó cal, gana más dinero que tiene el Banco...
························· .... ····················································
Claro es que á estos ingenuos se les suele contestar algo pare- .
cido á lo que un amigo mío dijo hace pocos días á uno que lt,
pedía unas pesetas, al mismo tiempo que le zahería abueando
de su llaneza y poca doblez,
-A franqueza, franqueza. La sinceridad obliga. No le pres·
to á usted esos cinco duros porque no me da la gana.
R.

DE COMO HAGO LOS DRAMAS.
Por José Ecbegaray.

Escojo una "pasión," tomo una "idea,"
un problema, un carácter .... y lo infundo,
cual densa dinamita, en lo profundo
de un "personaje" que mi mente crea;
la ·•trama" al personaje le rodea
de unos cuantos muñecos, que en el mundo,
ó se revuelcan en el cieno inmundo,
ó se calientan á la luz tebea.
La mecha enciendo; el fuego se propaga;
el cartucho revienta sin remedio,
y el "actor principal,, es quien lo paga.
Aunque á veces también, en este asedio
que al arte pongo y que al instinto halaga,
me coge la explosión de medio á medio.

~~

¿DONDE?.....
Te busco en los fulgores de la luna
En los rubios celajes del poniente,
En el blando murmullo de la fuente
Que solitaria entre el boscaje llora.
En los trigales que el verano dora
Y el vi,mto mece en la campiña riente
Entre las crespas olas del torrente,
De la esquila en la nota gemidora.
En el sopio que cruza la enramada
Y agita apenas el plumón del nido,
En el canto del ave enamorada,
Y hasta en las soledades del olvido.
¿Dónde te hallas visión idolatrada
Que busca el corazón? dónde te has ido?
JOAQUIN RESTREPO TAMA YO.
(C:olomblano.)

VELASCO PA.JARES.

LAS MARIPOSAS
En enjambre feliz vuelan gozosas
las mariposas blancas sobre el mar.
¡Oh, mariposas, blancas mariposas!
¿Cuándo, como voláis, podré volar?
Tú, mi adorada, hermosa bayadera,
de ojos tan negros cual ningunos ví,
¿sabes á dónde revolando fuera,
á ser posible ti vuelo para mí?
Cruzando los jardines y los huertos,
sin detenerme ante ninguna flor,
fuera á besar tus labios entreabiertos,
y en ellos á morir, ebrio de amcir.
TEOFILO GAUTIER.

~~

LA CASITA BLANCA
Jamás, jamás olvido
nuestro campestre nido,
nuestra casita blanca, muy pequeña,
p;iro muy apasible y muy risueña:
ni su Ven us de yeso deslustrada
que entre verdes arbustos escondía
su desnudez ajada;
ni el sol, que lll suave declinar del día,
á través de los vidrios parecía
ojo enorme del cielo esplendoroso,
que atisbaba curioso
nuestras largas comidas silenciosos,
derramando sus vivos resplandores
sobre el blanco mantel y las vistosas
cortinas de colores.
CARLOS BAUDELAIRE,

ANEODOTAS Y CURIOSIDADES.
LO QUE ES LA IMAGINACION.
APUNTES DE MI CARTERA

Estaba tomando baños de mar, y un
día muy cerca ya de la orilla, obl!iervé
qu~ se había apoderado de los bañistas un
espanto indecible, hasta el ~strem?, de
que muchas señoras se volviesen a sus

NO SCRA USTED

engafiado. Que siempre hay ~Herias y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se enc1..1entra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente do
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas ~ue temen . comprar
ciertos art1culos anunciades por
temor de srr embaucados y engañados · especialmente se resisten á da~· confianza á las manifestaciones que se. publican. ~obre
los méritos de ciertas medicmas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de WAMPOLE
es un artículo que se puede com·
prar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodó!l, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos convendría. exagerar de manera alguna
sus bnenas cualidades 6 representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa d~be ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable v~lor en cas~s
de Anemia, Insomnio, Mala D1·
gestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones: "El Dr. Fernando López, de }léxico, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

alojamientos, sin haberse bañado en el
mar, y lo que es más, sin pensar volverá
él en su vida.
-¿Cuál es la causa de este desorden?
pregunté á unas Reñoras amigas, que se
volvían horrorizadas.
-Qué ha de ser, que acabamos de preRenciar la escena más espantosa que puede imaginarse.
-Véamos, véamos, dije yo eon una
curioflidad escitada hasta el último grado.
--Figúrei:e usted, que cuando la mayor
parte de nuestros compañeros estaban bañándose ó disponiéndose á imitarlos, de
repente se ha oído salir del fondo de las
aguas una voz horroroza, que gritaba: ¡Mi
pierna! ¡mi pierna!
-Por un momento han dejado de pal·
pitar los corazones, y como pur instinto,
todas las miradas se han dirigido al punto
de donde salía la voz. Un pobre bañista
se veía luchar con las ola'l en la mayor
desesperación; solo tenia una pierna. A
los dos minutos la horrible verdad se sabía por todos, un tiburón había cogido la
pierna del desgraciado joven, y se la había
engullido como si fuera un merengue.
Esta relación me pareció tan extraña,
tan inexplicable que redoblé el paso.
El bañista continuaba diciendo: ,
-¡ Mi pierna! ¡que he perdido mi pierna!
La consternación ~o podía ser mayor¡
los espectadores no solo temían lanzarse
al agua para ir nadando á socorrerá aquel
infeliz sino que temían meterse en las
lanch¡s creyendo que la lancha y la tri·
pulaci6n podían ser absorbidas de una bo·
canada por el terrible monstruo.
Aquella situación no ~odía. dura~, y ~o
duró; á poco rato el bañista, impelido sm
duda por las olas, lleg6 á la playa.
-¿Qué le ha sucedido á usted con su
pierna, le dije con voz fuerte, cuando la
distancia era tal, que podía ser oído.
-QuQ .la be perdido para siempre.
-¡ Perderla! pues qué ¿se _Pierde una
pierna en el mar como se pudieran perder
unos calzoncillos.
-Es que la mía era ...
-Prosiga usted.
-De palo.
Una carcajada general, fué la contestación.
En efecto, era un oficial retirado, que
había perdido la suya en el s~tio de Mo_rella, y había tenido el capricho de ponerse á nadar con la de madera.

***
-¿Cuál es la comida q,u~ n? se .~uede
digerir, aunque sea de fac1l d1gestlon.
-La. que no se come.
-¿Cuáles son lienzos más difíciles de
romper?
-Los de la muralla.
¿Hay algún medio de laer con fruto,
aunque no ee entienda lo que se lee?
-Abre un libro, pon en él, peras, higos ó algún otro fruto de la tierra; lee después y leeráco snfruto.

***

Un necio hacía acostar á su ayuda de
cámara, y le preguntaba:
-Domingo, ¿estoy dormido?
-Sí, señor.
-Bueno; pero si no me duermo, dímelo, no me engañes.

***
No atreviéndose Alcihiades, por su mu·
cha timidez, á hablar al pueblo. Sócrates
le animó con la siguiente reflexión.
-¿Tenéis á un zapatero por persona
que pueda imponer respeto?
-Ciertamente que no, recibió Alcibia·
des.
-Y un pregonero, y un carpintero,
añadió Sócrates, ¿son gentes muy temibles?
-No las tengo por tales dijo Alcibiades.
-Pues bien, continuó Sócrates,- pasad
revista á todos los oficios, y ved ahí las
gentes que componen el pueblo de Atenas.
-Si de cada uno en particular no hacéis caso; ¿por qué los teméis cuando están juntos?

***

Entre un amigo nuestro y el portero
del señor N, se entabló ayer el diálogo siguiente:
-¿Está en casa el señor N?
-Sí'., señor ...... pero ......
-¿Con que no está visible?
-Sí, señor ...... pero ..... , mire usted,
el señor tiene trazas de morirse.
-¡Dios mío!
-Sí, todo eso pasa en este momento.
. . . .
. . . . . . . . . . .
1. . . . . . . . . . . . . ..

CRIMINAL ·
IN DI FERENCIA!
,Es una verdadera desgracia la ·
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe.
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombrosos para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada "Creosofosfatina,"
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 % de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan eficáz.

J

�··~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·G ~ :·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·.....
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REPARTO DE PREMIOS :

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30,000 .. ................... ..... .. ... $ 30,000 :
6,000 ................................ ,, 6,000 ~
3,000 ............ .. ............... .. ,, 3,000
1,000........ .. .................. ,, 2,000 ~
500 ......................... .. .... ,, 3,000
200 ................................ ,, 6,000 :
100 ................. ............. .. ,, 2,000 ~
60 ........ ........... :... ...... . ,, 19,560

1 premio de$
1 íd. de,,
~
1 íd. de,,
2 íd. de,,
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6 íd. de,,
~ 30 íd. de,,
•
20 íd. de,,
~ 326 íd. de,,

+

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DE $30,000 i

+

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+
+
+

1+

APROXIMACIONES:

+

99 aproximaciones á la centena del premio
de $30,000 á $30 cada una .. ............ $
:
99 aproximaciones á la centena del premio
•
de $6, 000 á $30 cada una ................ ,,
~ 199 terminaciones de á $12 para los números
cuyas dos últimas cifras sean iguales á
~
las 2 fütimas del número que obtenga
:
el premio de $30,0UO................. .. ..... ,,
784 premio!!, aproximaciones y terminaciones$
~

: Entero ... . . $ 6.00
•
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Guadalajara.... . . ,

.

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.... . .. · .. ·
+ Guanajuato
,.
.
.
.. ... ..
Aguascaltentes........

+
~

+
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+

2,388
79,888 :

Vigésimo .. .. . , $ 0.30 :

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2,970 ~

+

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.. .. .. ..
• Torreón. .. . ......... . ..
~
,, . . . • . . . . . . . . .
Durango. .. .. . .. . .. .
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. .. .. . , .... ,

66
62
62
61
63
65

55
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72 05

61
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58
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57
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62

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30

90
85
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.

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Moneda
Americana

P,ar_ral. ............... .$
Chihuahua.... .. ... ...
San Luis Potosi. . . . . . .
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Tampico......... . .. .
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42 6o
6¡ 30
58 45
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65 25
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68 30
54-5 5
52 50
57 115
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50 15 9

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Sal tillo ... ·.:·.·..... .'·:::
,, .. . .... .. .. . .. .
Monterrey...... .. . . .....
,,
.. .. . .. . .. . ..
Monclova... . ...... . . . . .
Barroterán. .. . . .. . .. .

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70
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+
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~ mente para los trenes que lleguen á la frontera entre el
+ Octubre, teniendo como límite final para el regreso el 31 dely elmismode +
t
11

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~
•

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16

t

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estaciones indicadas.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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A!o XI.

Mfarco,
-

llm&amp;E&amp;JU&amp; E

DOMINGO

22 DE

ÜCTUBRE DE

1911.

t SU

SEÑORITA MARIA DE COLOGAN Y SEVILLA,
S. M. la reina de E3paña, designada por el poeta premiado con la flor natural en los juegos
florales organizados por la Colonia Española, reina de la fiesta, se ha dignado nombrar, para que la represente
á la distinguidisima hija del señor Ministro de España en México.

Nm.r. 43.

�DE SOCIEDRD

LOS TESOROS DE LA GUERRA

El derecho de manifestación.-Su significado é importancia.-Las
últimas manifestaciones populares.

~·~-

Es cosa curiosa observar de cerca á nuestras multitudes ejerciendo el derecho de manifestaci6n. Desde el día en que cay6
el pasado gobierno, cualquier acontecimiento ofrece la oporlu·
nidad para que se reunan numerosos grupos, alrededor de algún
núcleo compue~to de algunos ciudadanos animados de sentimientos dignos de ser estudiados y echen á andar por esas ca·
lles alegremente, gritando, lanzando mueras y vivas y frases,
ahora insultantes, ahora despectivas, é impregnadas de grosera
gracia. Los comerciantes establecidos en las calles marcll,das en
el itinerario aprobado de antemano, apresúranse á cerrar sus
puertas y á proteger los cristales de sus escaparates. Y:el tran·
seunte que tranquilamente observa el paso de los manifestantes,
procura inquirir la causa que los ha congregado: ¿qué piden?
¿qué quieren? ¿contra qué protestan? Los gritos que lanzan haóta
enronquecerse esos buenos hombres no satisfacen su curiosidad.
Bien se puede comparar á las muchedumbres de la. capital con
un chiquillo que acaba de aprender á silbar: como logre lanzar
el primer silbido, no hay modo de impedir que desee repetirlo,
venga 6 no al caso.
En general, las manifestaciones populares dan á conocer loa
de3eos y sentimientos que dominan el alma popular. Claro es
que esos deseos y sentimientos son, casi siempre, un poco im·
precisos y borrosos, pero, en el fondo, siempre predomina una
idea clara. Pero en la mayoría de las manifestaciones organizadas en la capital, se puede asegurar que su objeto, su significaci6n y sus resultados han sido absolutamente nulos. Y no pue·
de ser de otra manera. Escojamos como ejemplo la manifestaci6n de protesta contra actos del secretario de Gobernaci6n. El
hecho 6 los hechos que sirvieron de pretexto á tal manifesta·
ci6n no eran enteramente ignorados antes de que ésta se efec·
tuase. Pero esos hechos son de aquellos que, por su naturaleza,
no son suficientemente accesibles al criterio popular. Que el se·
ñor García Granados haya dado 6 no pruebas de ser un mal po·
lítico 6 que sus actos hayan traspuesto los linderos del terreno
legal, son cuestione3 en las que ni aun las personas medianamente cultas pueden ver con claridad muidiana.
En otras partes, las manifestaciones importantes, de verda·
dera trascendencia Eon aquellaslen las que pide determinada clase
social algo concreto para su mejoramiento: rebaja de:contribuciones, protesta contra los patrones 6 el alza de alimentos; manifestaciones políticas en contra de tal 6 cual medida de algún gobernante que tiende á perjudicarla 6 en las que entran en juego las
0 prnione'l religiosas En la manifestaci6n de que vengo hablan-

do, mida de esto había. En México, los
manifestantes no están
animados ni por espí·
ritu de partido, ni por
el rencor, ya ni si·
quiera por la curioEi·
dad, toda vez que las
primeras fueron sufi·
cientes para saciarla.
Solamente dos, de cuantas manife-t11ciones se han efectuado
en los últimos meses han sido verdaderamente e~pontánea!l, sig·
nificativa&amp; é importantes. La primera, efectuada el 23 de Mayo,
tuvo su origen en la impaciencia popular producida por la re·
sistencia del General Díaz de uejar el poder. La del día siguien·
te, majestuosa y formidable, fué la expresi6n de júbilo de un
pueblo que había reconquistado sus libertades políticas. La otra
manifestaci6n, ilamada malamente «contra-manifestaci6n,i) fué
aquella en que el General Reyes sali6 tan mal librado y que fué
producida por la exasperación popular á que di6 nacimiento la
actitud de ese militar,
Sin embargo, alguna cosa buena se ha logrado, algún buen
resultado ee ha alcanzado. Las turbas populares se van educan·
do poco á poco, como se puede ir ob1rnrvando claramente. Las
últimas manifestacionos han sido hasta alegres y han contras·
tado notablemente con las primeras en las que el desenfreno po·
pular no respetaba nada ni á nadie. ~as.precauciones de l?s c~merciantes para proteger sus establec1m1entos resultan ya múll·
les. Ningún desmán, ningún.a\.ropello fué consignado en las ac·
tas policíacas, y la policía, correcta y tranquila, no ha hecho
sino guardar una actitud espectante. Lo único de desearse es
que los partidos políticos existentee, no permitan que agitador·
zuelos vulgares, ignor1mtes y torpes, tomen s.u nombr~ para ~xcitar á las maeas. En las multitudes no domman las ideas smo
los sentimientos, y en consecuencia, una muchedumbre excitada
puede ser peligrosa. Basta ver c6mo los concur~entes á la ma·
nifestaci6n en contra del secretario de Gohernac16n, no se ocu·
paron sino de lanzar mueras al general Reyes, y c6mo g~upos
dirigidos por individuos sin conciencia se lanzaron, hac1e~do
gala de un atroz salvajismo, contra los disciplinados estudian·
tes que hacían uso de un derecho indiecutible.
J.UJs

Los ciento setenta millones de francos que el gobierno alemán
guarda en Spandau por si sobreviniern una guerra y de los
cuales se ha ocupado el Reichstag estudiando si conve~dría 6 no
aplicarlos á necesidades más inmediatas del imperio 1 no es después de todo, un gran te-oro para un gobierno. Si sobreviniera
un conflicto con Francia,
por ejemplo, en una semana no quedaría un
franco. En la guerra de
1870, Bismarck acab6 en
quince días con los 30
millones de francos de
que dispuso para los primeros gastos. Y eso que
las guerras no eran entonces tan costosas como
ahora.
Cuando comenz6 l a
guerra ruso - japonesa.
Rusia tenía para gastos
de campaña 120.000.000
de francos, y á los cuatro
meses de romperse las
hostilidades ya estaba pi·
diendo dinero prestado.
Jamás ninguna otra na·
Señor don Jacinto Morales,
ci6n gast6 de una vez
que contrajo matrimonio con la señorita tanto dinero en guerra,
María Arzumendi y Chico.
á no serlos Estados Unidos, que después de la
guerra civil de 1861 á 65 vieron bajar el valor de su moneda á menos de la tercera parte de lo que realmente valía. Para evitar que
volviese á darse semejante caso, el gobierno de la Uni6n se pro·
puso crear un fondo de guerra, y Jo cre6, pero no en oro, sino
en plata acuñada, y el peso de tanto dinero era tan respetable,
qqe un día se hundieron las paredes y el piso de la habitaci6n
donde se guardaba, y algunos emplea.dos perecieron bajo montones de d6lares.

¿Qué poeta fué coronado burlescamente?
En la segunda mitad del siglo XV, B1raballi, detestable poe·
ta que tenia la fatua pretensi6n de rivalizar con
el Petrarca, alcanz6 tan
triste celebridad que el
papa Le6n X, para hacer
de él sangrienta burla, le
aconsej6 que se hiciera
coronar en el Capitolio
comoJ,e había hecho·antes
con el cantor de Laura.
Entusiasmado el necio
poeta cay6 cm la red qu se
Je tendía. Hiciéronse ridículos preparativos para la
fiesta, y se oblig6 á Baraballi, á montar un elefante que le conduciría al
Capitolio. A todo accedi6
el poetastro, quien al paEar por un puente á Jo.
moa de la enorme cabalgadura, fué arrojado al río
l)Or ésta, á la que hostigaSeñorita María Arzumendi y Chico,
que contraJo matrimonio con el señor
ba la burlona multitud.
don Jacinto Morales.
Hecho una sopa y me·
dio rnrdo por los silbidos de los que tomaron á su cargo el «coro·
nar!e,, regre,ó á su caEa el poeta coplero, que hasta entonces no
se ciió cuenh del eECarnio que con él hacían sus compatriotas.

ZAMORA PLOWES.

.
·
· · se ha~ const1tu1
· ·do e~ ~na agrupac10n
·' po lítica independiente.
Los electores pinistas del 59 di·strito electoral que triunfaron
en las elemones
pnmanas,
·
Tal acontecimiento fué solemnizado con un alegre paseo al pmtoresco Xoch1m1fco.

Señora Dolores Rubín de Parada,
Señora Concepción Stampa de Carrera
cuyos matrimonios, celebrados esta semana, han constituido verdaderos acontecimientos sociales.
'

�OE SOCIBOAO

LA INFLUECIA DE LA LUNA
Aunque es opinión muy corriente, aun entre personas cultas,
que la luna influye en los cambios de tiempo, cuidadosas observaciones han demostrado que no hay tales influencias. Pero si la luna no influye sobre las variaciones meteorológicas por lo menos
está fuera de duda que produce singulares efecto3 sobre el planeta de que es satélite y sobre los hombres y animales que en él
habitan.
Las mareas constituyen el efecto visible de la influencia lunar.
Mucha gente ignor.a que la parte sóli·
cla del planeta experimenta la atracción
de la luna lo mismo
que el mar, es de·
cir, que hay mareas
terrebtre,i lo mii::mo
que l11s hay maii·
na~. Claro está que
no notamos como Ja
1irrra rnbe ó baja
d~bajo de nuestroH
1,it1~, ¡,no científi·
c1rn1ente el hecho
est(1 rlemostrado: El
rnovimiento es imperceptible, ·aun con
i11i;trumentos muy
delicado~, porque la
rigidez de nuestro
globo es igual á la
deun11. esfera de ace·
ro. S in embargo,
una de las pruebas
de que hay mareas
Señor Rafael Pillacios,
cuyo enlace con la Señorita Bermúdes de Castro tene&amp;tres es que los
se verificará dentro de algunos días.
terremotos ocurren
casi siempre &lt;luran·
te la luna llena. -Sobre el hombre ejerce también nuestro saté·
lite influencias muy extrañas, y por desgracia no bien estudia·
das todavía. Vulgarmente se ha creído siempre que las faces de
la luna influyen en los locos; de aquí el nombre lunáticos que
algunas veces se les da.
En las regiones tropicales se oye hablar á veces de la ceguera
de la luna, enfermedad misterio~a que parece ser producida por
la excesiva luz que el satélite presenta en los trópicos. Una perrnna que padezca la ceguera~de la luna no ve absolutamente nada durante lo norhe, aunque la noturna luminaria al?m bra cu~l
si fuera de día. Tan pronto como sale el sol, el paciente ve sm
Jificultad, y queda de nuevo ciego tan pronto como anochece.

VIDA TEATRAL

Esta enfermedad tiene algo de misterioso, 'aunque se supone
es un resultado de dormir con la cara vuelta hacia la luna llena,
y la verdad es que ésta produce en aquellos países efectos muy
curioso3. Mientras un trozo de carne colgado á la luz de la luna
se corrompe en seguida, otro trozo colgado á cubierto puede durar doble tiempo con la misma temperatura.
Eu el reino animal, las influencias lunare3 no son menos ex-

Señorita María Bermúdes de Castro.

trañas. El zorro por ejemplo, no caz,i, nunca donde da la lun~,
dícese que porque teme á su propia sombra, mie~tras el coneJo
prefiere precisamente las noches de luna para sahr de merodeo
por los campos.
Los jardineros, por su parte, creen también firmemente en
extra.fías influencias de la luna sobre sus semillas y procuran no
sembrar nunca leguminosas dura{!te el cuarto creciente.

Banquete ofrecido al señor Lic. Moya y Zorrilla:por eldub "Aquiles
Serdan."
,..

,.

Lo8 p1·ówimvs conciettos. -

«EL CARRO DEL SoL»,

en el Principal. - Po1· el Mexicano.

Antenoche comenzaron en Arbeu los contiene trozos copiados de Caballería Rusticana,
ciertos de la Orquesta Beethoven, formada
La Condenación de Fausto, Werther el sic-decce ·
por el incansable maestro é inspirado comteris, aunque se pretenda disimuiarlos con
positor don J ulian Carrillo que con Meneses
procedimientos demasiado presuntuosos pay Campa integra el supremo tribunal de dira
un carro de zarzuela. Nada sensasional, ni
lectísimos magistrados del arte musical en
ni siquiera interesante ha pasado
llamativo,
México.
en los teatros durante lasdosúltimassemanas.
Toma parte en los conciertos un tenor ale«Sangre de Artista», la pantomima de más
mán de nombradía, Ludwig Hess, de quien
reciente representación en el «MexicanOJJ, ha
estaremos en aptitud de emitir algún extencontribuí do á acreditar ·más todavía el temso juicio el próximo domingo. La duda que
peramento ardoroso de Esther Scozzi, una
este aliciente acrecentará el interés que el sóboloñesa que trae sorbidos los sesos á una delo anuncio de las audiciones ha despertado
cena de Ricarditos inocentes, aquellos que
entre los verdaderos amateurs.
por no tener acceso al foro disfrutan desde
De los números orquestales hicieron el gaslejos contemplando sus encantos.
to en el primer concierto obras de Weber,
Ella, Maryon Naylor-la espiritu2lísima
Wagner, Schubert, Mozart y Beethoven.
apache-y los hermanos Molasso se disputan
Hoy deleitará á los concurrentes la famosa
de preferencia los aplausos y la simpatía del
sinfonía «Fausto» de Liszt que se da á conopúblico.
cer en conmemoración del centenario del naEn cuanto á la Fougére, e1:5 ya justo que
cimiento del eminente compositor.
saque juguetes nuevos. Esa «Muñeca» apeAunque el precio de las localidades parece
nas gusta á los bebés, sus amigos, porque se
un poco exagerado, en realidad no lo es, daofrece ( en obsequio) á cada uno. Los adulda la calidad de los conciertos.
tos ya se fastidiaron de oir el rechinar de
En el Principal se estrenó «El Carro del El Almirante Aubry, jefe de la expedición goznes valetudinarios y los complets muy en
Soli&gt;, un carro del que no se sabe á do vá, tal
italiana de Trípoli.
boga durante el imperio del tercer Napoleón.
es de incongruente
Al fino amigo Moel asunto de la obra.
lasso vaya una recoEn cambio, sí que
mendación: que i;:e
son de oro, al mecambie al director
nos algo de eso ~e
de la orquesta, hanecesita para exhi bilísimo descomposibirlas, cuatro decotor de sus m1smas
raciones bien trabaobras, lo que es basjadas y de b e 11a
tante decir del au·
perspectiva, salvo
tor del hermoso vals
algunos lunarcillos
&lt;le «La ~onám bula. J&gt;
que no vale lapona
F. G.
de i::eñalar.
En cuanto á la
,¡¡TIIT,¡¡TIIT"TJJll"""TJJll""
música hay números agradables y de
Un joven que la
mérito, especia !hechaba de literato
mente los duós de
porque había pla:os cuadros segungiado una zarzuela,
do y tercero, una
que por fortuna no
serenata que ca nta
ha visto la luz púAdelina Vehí y el
\
blica, se quedó dorcoro interno que
mido en el.café Sui inter-nos, resultaría
zo despues de haber
con más ensiiyos, y
:refrescado con ciermenos berridos.
tos truhanes que le
AcaciaGnerra de·
acompañaban por
sempeña tres papereírse de su necia
les de varón en la
presunci6n: uno de
obra. Hace un Otelo
estos tuvo la ocublanco, un Otelo
rrencia de pintarle
que llamaríamos
un jumento en la
modernista con la
frente; y despertán venia del celoso podolo después, le inlítico Vázquez Gó·
vitaron para bajar
mez. A falta de una
al prado. :""
obscura color, esto
Como era consies, á cambio de la
guiente, la concu·
impropiedad, luce
rrencia lo miraba; y
la escultural Acacia
uno de los bufones
algo de lo propio su·
que iba con él, le
yo, que no es por
dijo con mucha forcierto algo-dón.
malidad :
«El Carro» lleva
-Observoque totrazas de caminar
dos te miran.
un mes por lo me·
- No es estraño,
nos y.. eso por su
contestó el literato;
música inspirad ísi·
lrs hombree lleva·
ma, demasiado insmos en la frente el
pirada ... ... en obras
retrato de lo que
LAS PEREGRINACIONES A LO URDES.-Pcregrinos enfermos ante la gruta de la Virgen
agenas, como que
de Lourdes.
somos.

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TEAT~OS

718

Aetualidades

EDISON, RESTABLECIDO
El corresponeal del «Matín»
en Nueva York da cuenta de una
conversación que sostuvo con el
intrépido investigador que durante tantos días ha luchado con
la muerte.
«Hace ocho días, escribe, ví á
Edirnn en la casa de curación,
la cabeza vendada, uno de los
ojos rojo é hinchado aun, y la
cara pálida como la cera. Los
médicos temían una parálisis in·
cipiente de la cavidad bucal, que
privara al gran ingeniero del habla. Pero le encontré sentado en
un sillón, la mirada tranquila y
el hablar claro, si bien lento. Me
recibió con una sonrisa, y con·
testando á mis insistentes preguñtas, muy risueño, me dijo
que para él resultaba un verda.dero beneficio el tener que pasar
de vez en cuando una temporada
en la casa de curación, «ya que
es el único lugar donde puedo reponerme, añadió. En mi carn
sería imposible, porque el laboratorio ejerce sobre mí ?na atrae:
ción tan grande, que m de día m
de noche quiero separarme de
mis aparatos.»
Hablando luego de los expe·
rimentos que últimamente prac·
ticaba, prosigui6: «Son dos pro·
blemas que me ocupan preferentemente, y ambos se refieren al
autom6vil. Creo que el acero,
que sirve para la fabricaci6n de

.

La bella Esther Scotzzi, dd Teatro Mexicano.

Marión Naylor,
,,
simpática protagonista de "El Amor del Ap:iche.

laE diferentes partes de la. máquina, no es bastante duro y resistente, y por tanto, estoy buscando un metal ideal que dé al
mecanismo de los coches la fuerza y s61idez que hoy por hoy les
falta aun. Además creo que la
electricidad podrá aplicarse en
mayor escala que hasta el prei::ente, al servicio del automóvil.
Yo estoy trabajando en una batería, la cual reuniendo las di.
mansiones mínimas con el peso
más in fimo, ha de imprimir, sin
embargo, á la maquina. lamayor energía y cP-leridad. Hace
siete años ya que me ocupo en
e3te problema: he logrado ciertos resultados, y espero obtenerlos mucho mejores, si los médicos no vuelven á sacarme de .ni
laboratorio.&gt;&gt;
Así hablando me enseñó Erlison cuatro cuadernitos amarillos
que tenía á su lado y encima de
la mesa. En ellos se hallan minuciosamente apuntadas las faces
de 6000 baterías eléctricas: las
notas son completadas por uno
de sus ayudantes. Cuando lle·
varon á Edison á la casa de sa·
lud , no .quiso separarae
. . de.' estos
cuadernitos, y tanto rns1sho, que
por fin lo permitieron llevarlos
consigo,&gt;
~OOBM
Un valenton, decía:
-En cualquier parte que me
hirieran la herida es mortal,
' yo soy corazofi.
'
porque todo

El nuevo Gerente de la Compañía Mexicana de Luz
y Fuerza Motriz, S.

A.

Por medio de circulares se ha hecho saber al público los nue- sentamos á nuestros lectores, no pertenece exclusivamente á novos nombramientos con que ha sido agraciado el Sr. Harro Harr- sotros; sino que del mismo modo opina el público en general,
sen, persona suficientemente conocida y respetada en México muy particularmente los amigos del señor Harrsen y todas aquedebido á que por muchos años ha figurado como Gerente General llas personas que por alguna circunstancia especial han tenido
de la poderorn Compañía de Tranvías.
tratos muy de cerca con él; y, por último, hasta la Compañía Me·
Dicho caballero, por nombramiento expreso que obedeció á la xicana de Luz y Fuerza Motriz, en las circulares que repartió
renuncia que el Sr. E. D. Trowbridge hizo de los mismoe pues- avisando el nombramiento de dicho t:1eñor, termina con la siguien·
tos y que desempefi6 satisfactote exposición 1 que reproducimos
riamente por largo tiempo, acaba
en apoyo de lo que llevamos
de hacerse cargo, de la Gerencia
asentado: «Se espera. que por me·
General de la Compañía de Luz y
dio de este nombramiento los inFuerza Motriz, S. A., del puesto
tereses de la Compañía de Luz y
de Director Gerente de la CompaFuerza, Motriz, S. A., y los de
ñ:a de Luz y Fuerza de Pachuca,
la Compañía de Tranvías de MéS. A., y del de Director Gerente
xico, S. A., se unirán tan íntide la Compañía Mexicana de Acemamente que redundará en be·
ro y Productos Químicos, S. A.,
neficio mutuo de estas dos Comademás del de Gerente General
pañías. &gt;&gt;
de la Compañía de Tranvfas de
Por nuestra parte, bien seguros
México, que. como decimos anestamos, de que en el desempeño
tes, ha desempeñado hace un
de sus nuevos cargos, el Señor
buen número de años y el cual
Harrsen desplegará ampliaménte
le ha servido para patentizar ple·
sus conocimientos y conseguirá,
namente sus buenas y excepciode modo muy eficaz, el mejor y
nales dotes administrativas.
más satisfactorio ensanchamiento
Desde que el Sr. Harrten se
de las ya muy respetables nego·
halla al frente de Ía Compañía
ciaciones que han sido encomen·
de Tranvías, se ha visto que didadas á su hábil dirección.
cho negocio ha caminado por
Y si como hombre público el
rumbos marcadamente provechoSeñor Harrsen es perfectamente
sos, tanto para la Compañía coadmirado por sus patentes muesmo para el público, que ha sen·
tras administrativas, no lo es metido los beneficios en d constante
nos como particular¡ pues su camejoramiento del servicie de
rácter bondadoso y atento, le ha
tranvías.
formado las grandes simpatías de
Ufias de las adiciones, entre
que goza entre las clases sociallls
otras muchas, que obtuvo el 6erde la metr6poli mexiC'ana, como
vicio de tranvías, y que el públiun perfecto caballero, conquisco recibió con verdadero bene·
tándole numerosas amistades que
Seiior Harro Harrsen.
plácito, fué la implantación de
son las primeras en apla.udirle y
los c&lt;Seeing México¡» elegantes y
felicitarle por sus nuevog nomcómodos carros transformados en lujosos salones y que tan bue- bramientos con que tan atinadamente ha sido premiado su labo·
rioso trabajo.
na impresión causaron, principalmente entre los toiiristas.
Así es que las tres respetables Compañías que acaban de conEl poco espacio de que disponemos por ahora en nuestrms cofiar su dirección á la indiscutible habilidad del Sr. Harro Harr- lumnas nos hace desistir de entrar en consideraciones sobre la
sen merecen las felicitaciones de propios y extraños por el buen importancia de cada una de las Compañías que han elegido Ditino que han demostrado en la elección; pues al adquirir tan rector al señor Harrsen, además que no lo juzgamos de impresmagnífico elemento intelectual, es seguro que cada una sentirá, cindible necesidad, porque son ampliamente conocidas y su res·
en su provecho particular, el beneficio consiguiente.
petabilidad está perfectamente colocada entre las de primera líY eeta manera de opinar en la presente información que pre- nea con que cuenta México en la actualidad.

. ha debutado con ex1
, 'to en eI Teatro
Mario Molasso que
. ,, Mexicano,
i~terpretando "La Hija del Mandann .

.7

�_ _ __ _ _. . . _'¡ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ _

720

E:xtrrar. \ ~i1 0.-E:xplosión del aeorrazado frraneés «lliberrtad.»

E:xtrranjerro.- Explosión del aeo:trazado frraneés &lt;&lt;lliberrtad)&gt;.

....

--· - - : - · - -------- ---

1

Los dos cañones de la torrecilla cubiertos con pabellones de tela.
Llegada de embarcaciones que ocurrieron al salvamento,

¿Recordáis, lectores, una ilustraci6n de los diarios del país,
ALE:MANI A.
. en que se veía á la masonería de París celebrando con sus insignias cabalísticas el aniversario de Juana de Arco en presencia
I
de
su último monumento?
Cuando incidentalmente nos ocupamos de la Francia, parece
II
que sintiéramos esSemejantei! he tallar sobre nuestra
chos habrían enlumesa los ecos lejatado á la Alemania,
nos de una voz que
que
es, según Mr.
nos recuerda la in·
H uret , 1a naci6n
teligente, heroica y
más respetuosa de
católica patria de
la
bandera, y la
nuestros antepasar:nás
disciplinada de
do s, diciéndonos
todas
ellas.
que el orgullo, la
La discipline, eti
apostasía y el espíla acepción más laritu anarquista por
ta de la palabra,
que se ha dejado
ee
en este imperio
dominar la tienen
una verdadera relien el borde del abisgión que principia
mo.
á
realizaree desde la
Y, efectivamen·
escuela,
y que no
te, hoy, cuando esto
abandena
al hom·
mismo lo manifesbre,
ni
en
los pa·
tábamos á un ami·
seo:3
públicoe,
ni en
go recién llegado de
los
tranvías,
ni
en
Europa, éste nos
los
salones,
ni
en
contó que en la. úllos
templos.
tima jura de la banEl joven alemán
dera hecha por los
cuandoentra
al ejér·
conscriptosde Nancito
ya
ha
tenido
/
cy, uno de ellos la
El casco visto por delante, á estribor.
muchos afi.os de coescupi6.
rrección en la ma·
Manif estaci6n
nera
de
conducirse
de
subordinaci6n
á
las
clases
superiores del
brutal fué esta, de un antimilitarismo que se ha extendido
hogar,
&lt;le
los
colegios
y
de
las
fábricas,
y
de
respeto
ciego á
mucho entre las poco preparadas clases dirigentes de la nalos
mandatarios
de
la
autoridad.
ción más sorprendentemente militar que ha existido en el
Todos ellos saben que cuando un aviso escrito sobre una tabla
mundo.

dice-1(á la derecha»-nadie puede tomar el camino de la izquierda, sin verse inmediatamente denunciado como infractor
de las ordenanzas.
Porque en Alemania, la delaci6n contra las infracciones legales cometidas por
los desobedientes,
es reputada un deber-así como entre
nosotros merece J el
calificativo de falta.
La raza latina,
más por educación
que por índole, es
esencialmente encubridora.
· La unidadJ de espíritu de Alemania
iie explica por M'.
Huret, por la disciplina sistemática.

III

en todas las jerarquías sociales. -Los franceses, así como nosotros también, guiados por el espíritu de igualdad, pocas veces
nos encontramos satisfechos con lo que tenemos para la vida
exterior-pedimos prestado lo que nos hace falta para llegar al
nivel deseado.
Los alemanes tienen el instinto de
contentarse con lo
que tienen.
Esto es lo que se
puede 11 a m ar su
disciplina doméstica.
Entre los mismos
socialistas, el espí ·
ritu de disciplina
que ha hecho de
Bebe! un duque tan
des~6tico como abi:oluto para la política de an ar q u í a
que sustenta.

El doctor RatheIV
nau, jefe de: uno de
La
policía
alemalos grandes bancos
na es admirable por
de Alemania, le dela eficacia con que
cía un día á Mr.
descubre los crímeHuret: -La fuerza
nes, delitos y aim·
de este país está en
ples faltas cometiel espíritu amplio
das.
de su disciplina, en
Esto se debe, en
el sentimiento del
Restos
de
los
puentes
p_rincipal
y
superior.
gran
parte, á la: codeber creado por ese
laboración
pública
espíritu, y en la noc:&gt;n que en todos sus actos cuenta: á la delaci6n.
ción verdadera de las respomabilidade3 individuales.
El alemán secunda al policial con la misma constancia con
Esta tendencia no s6lo existe entre los funcionarios del E~taque
nosotros lo dejamos abandonado á su propia suerte.
do, sino entre los funcionarios del orden privado, en los bancos,
Y esto obedece á dos causas distintas: al sentimiento de orden
en las casas _de comercio, en .Jas maestranzas, en los colegios, y

1

l
Despojos del mástil, asta de bandera y palastros de hierro.
Se reconcentran los bravos marinos en las maniobras de socorro.
..

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1

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..

�722

Exttranjerro. - Explosión del aeorrazado frraneés &lt;&lt;llibetrtad•&gt;.

y de respeto encar·
nado por las tradiciones feudales, y al
sistema de primas
de denuncios establecido en todo el
imperio.

algunos años Ee le
combate de un modo · práctico y con
mucho éxito.
. Por todas partes
circulan carretillas
á mano con agua de
Seltz,
cacao, café,
V
leche, caldo, limoM. Huret le pre·
nada. Se detienen
en las postas, en las
gunt6 á un profernr
prusiano: ¿por qué
estaciones, en los
se oponen ustedes á
mercadoe, en los
parques, etc. etc. y
la limitación de ar·
mamen tos?
en todas partes ofrecen sus bebidas.
Ciertamente, l e
Este sistema de
respondió el profe·
locomoción está al
sor, nosotros, que
servicio de las bebipor tener más de sedas calientes, que se
senta millones de
venden á preciosexhabitantes ya no
tremadamente badeberíamos preocujos.
parnos de la revanLas carretillas
cha francesa,ll po·
antialcohólicas lledríamos optar por
van pan, galleta11,
un desarme franco;
« gaufres &gt;; y otros
pero le debemos lo
comestibles.
que somos al ejérVII
cito, y creemos que
Guillerm(\ II cree
el constante mejoen su misión diviramiento de éste es
na, según Mr. Huuna garantía de paz
ret.
continental. Nues·
Cree que el pue·
tra prosperidad neblo necesita ser go·
cesita paz - luego
bernado y que los
debemos afianzarla
hombres
de su fa·
con un ejército comilia fueron esco·
mo el que nos la
gidos por la Provi·
procura.
dencia, por su fuer· .
Los militares, so·
za de alma, por su
bre to d o cuando
valor y por su amrr
pertenecen á las je·
á Alemania.
rarqufas del man·
Los socialistas le
do, son profunda·
temen,
los liberales
mente respetados y
1
o
respetan
y los
nunca se les juzga
conservadores
lo
como nosotros acos·
quieren.
tumbramos hacerlo,
Trabaja enorme·
por simples infor·
Los
cadáveres
de
los
desdichados
marinos.
mente,
porque in·
ma~iones persona·
en todo lo
terviene
les.
que se relaciona con la administración, que él no sujeta á las
VI
teorías económicas que nosotros observamos.
El alcoholismo.
Está siempre al corriente de cuanto sucede en el mundo.
Había tomado algún:cuerpo en Alemania; pero desde hace

E:Jtttranjetro.-Explosión del aeotrazado frraneés &lt;&lt;Libetitad.&gt;&gt;
Es un íntelectu~l que co ~e y bebe muy poco. Creería faltar
f
á sus deberes dedicando mas de dos horas del día á cosás que
no fueran del servicio público.
Muy enérgico y fiel en sus amistades, retira pocas veces sus
afectos.
Pocas personas eaben que las primeras postales ilustradas fue·
Pero, con. todo, es un hombre eminentemente justo.
ron inventadas durante la célebre guerra franco-prusiana de
P?co sentimental, mu~ duro co~sigo mismo, sólo se dt-ja im· 1870, y que la misma guerra fué causa de su invención.
presionar por las desgra01as colert1vas. Los dramae privados no
Un francés. M. León Besnardeaus, propietario de una librele interesan.
ría y papelería, fué el autor de la idea.
No lejos &lt;le su establecimiento, acampaban cerca de 40,000
Si las ºfinion~s. vertidas hace poco tiempo por don Adolfo
Eastman a propos1soldados, que, coto de lo que al pro·
mo es consiguiente,
greso podía esperar
hacían gran commde los elementos dimo de papel y sorectiv(\s más modebres para escribir á
rados del país, husus familias. El libieran sido expresabrero sequed6prondas por un senador
to sin un solo sobre,
del imperio, ese se·
y como era difícil
nador habría des·
obtener más por la
pertado en el empedificultad de las co·
rador un sentimienmunicaciones, pen·
to de amistad impesó que la tropa re·
recedero.
cibiría alegremente
cualquier m e d i o
Sus hombres han
que les permitiese
sido siempre escogi·
comunicarse con
dos entre los que co·
sus parientes s i n
roo el piensan, en
necesidad d e s oorden á la hereditabres. Empezó á venria política de los
Las exequias de las víctimas de "La Gloire" en Tolón, el 25 de Septiembre.
d e r postales con
Hohenzollern.
grabados de cafio·
Guillermo II ha
descansado siempre sobre el apoyo que le han prt:stado esos ele· nes, tiendas de campaña y otros atributos militares, y la idea tuvo un éxito loco en el ejército. Las primeras tarjetas se vendieron
mentos.
El edificio de la supremacía alemana no se verá d.estruido por como pan bendito, y el librero tuvo que hacer más á toda prisa.
Sin embargo, cuando se dió la orden de levantar el campamento,
la obra de Bebel, mientras viva el emperador.
Después de mis días, dijo una vez, que Dios inspire á mis la venta de tarjetas cesó, hasta que pasaron de moda por completo.
descendientes.»
Algunos años más tarde alguien quiso repetir el ensayo en AleA. SUBERCASEAU.
mania y Austria, pero esta vez sin éxito hasta que pas6 bastante
tiempo. Según se dice, un alemán fué el primero en ilustrar una
Helbecio decía:-Prefiero una mujer medianamente buena, á tarjeta de felicitación, pero para enviarla como carta; sin embargo, de entonces arranca la popularidad de lae postales ilustradas.
una mujer medianamente bella.

lCUál ué el ori~en de las tarjetas postales ilustradas?

i

(

El Ministro de Marina, Mr. Delcassé, recibido por los médicos.

Transporte de un herido al hospital de Saint-Mandrier.

,

Despojos metálicos de "La Liberté", con peso de 5 á 10 toneladas, fueron arrojados sobre "La Republique"
que estaba á 300 metros de distancia.
'

�••

Una visita á la Peniteneiarda

Un.a Visita a la Penitenciaría.
/

cionan empres~s particulares, .el, edific~o cuenta con una magní- jo que en la actualidad no había un solo enfermo, y que basta
fica maqumaria que los suph~1a eJ ti empo necesario, y para el Presente no se ha hecho uso de ese local.
completar este adelanto la ~emtenc1aría luce seis pozos artesiaUna muestia de la moralidad que prevalece en la cárcel es el
nos, uno de los cuales arroJa en gran cantidad aguas termales.
reducido número de reincidentes, que ha llegado no más que al
***
tres por ciento en los últimos tiempoe. Y en la disciplina están
Llegamos á un punto que ~arca ~l grado de progreso alcan- empeñados los miembros del Consejo Directivo, compuesto por
zado en el ramo de la educac1on: seis escuelas, servidas por dos los señores Lic. Agustín M. Lazo, Emilio Rabasa y Eugenio L.
profesores, pr~sentan un modelo de orden. Es de ver allí cua- Arnoux, como propietarios; como suplente don Miguel Avalos,
de.rnol:l ~e es~ntura cuya letra sería aceptada por el notario pú· Y como Secretario, licenciado don Ismael Pizarro Suárez. Di·
bhco mas exigente para su protocolo. Cada recluso recibe dos rec.tor Delegado es el señor don Octaviano Liceaga, quien en
hora~ diari~s de clase, y naturalmente los hay desde quienes umón del señor Lazo se manifestó muy solícito con los visitantes.
empieza.u. a «gara.b~teani y á conocer las primeras letws. Las
La Oficina de Vigilancia es co;;a de muchísima importancia:
conferencias dom1mcales que dan personas intereeadas en ele· un solo y sencillo aparato tiene comunicación rápida con 28 telévar los espíritus de estos desventurado?, contribuyen en bnena fonos que se bullan en distintos lugares del local, y merced á la
pa_rte al fin moral que se propone la disciplina del estableci- combinación Ee eabe en el acto si un vigilan te tstá dormido 6
miento.
cumpliendo con su deber.

t.

Co~~ur~imos el lun~s á un~ de los establecimientos que dan de que la moral acompañe á cada sentenciado y vaya aumenprest1g10 a la República mexicana, pues se halla montado bajo tando en él como principio esencial de regeneración.
bases que ~atisfacen l~ h!g~ene por ~na parte y por la otra á lo
Como era lunes, y en ese qía está permitido que las familias
que pr~scriben l?s prmc1p10s moralizadores de la criminalogía. de los reclusos les introduzcan comida, pero sólo á quienes obserE3 decir, que Bat1sfacen á ambas hasta donde es po3ible en nues· van buena conducta, las canastas y demás bultos amontonados
tros progres.os sociale~; pero que dejan en muy buen pie el nom- en carritos para entregarlos á sus destinatarios, hacían contraste
bre d~ ~éxico _á los. ºJ?S de cultos. extranjeros que han visitado con la uniformidad de las calderetas en donde se colocan los
el edificio pemtenc1ar10 de esta ciudad situado en la parte no- alimentos ya referidos.
reste de la misma.
'
Hay celdas que no parecen tales: quienes las habitan las han
Antes de entrar en detalles diremos que la Penitenciaría fué adornado con gusto, semejando más bien la pieza de una perconst~ui~ll hace die~ años_, y que en sus trabajos primitivos y de e-ona nacida con naturales inclinacionss al orden, á la simetría
amphac10n fueron mvertidos $0.111,738.39 teniendo una su- al arte decora1ivo.
'
perficie de 45,500 metros cuadrados, y 996 'celda~ cita calculada científicamente, puea queda d1::ntro del lím(te numérico
que aconsejan los grandes criminalistas á fin de que la vigilancia

Los presos en sus celdas en momentos de entrará comer.

sea eficaz y se apliquen con propiedad la disciplina y corree·
ción.
Invitados por el Lic. don Agustín M. Lazo, miembro del Con·
sejo Directivo de la Penitenciaría, la visitaron:el día referido los
señores don l!'rancisco Madero, padre, y su señora espo~a. á
quienes o.compafiaban la señorita Aillaud, hija del Gobernador
de Veracruz; la señora esposa y la señorita hija del Lic. Lazo;
don J es{1s Fuentes Vargas, don Arturo A. Vengoechea, don G1lberto Aguirre, don Paulino Ortega y don Francisco Tobías.
El primer acto que presenciaron los concurrentes fué la distribución de los alimentos, lo cual se verifica con extrema rapidez, porque en dieciocho ó veinte minutos quedan aquélJ03 repartidos en todas las crugías, que son siete: en cinco de ellas
están los presos del primero y del segundo período; y en las
otras dos los de libertad preparatoria. Se nutren bien los recl usos: en la mañana comen atole ó champurrado con pan; al medio día carne, caldo, arroz, frijol y pan; en la noche frijoles y
vau; es una comida suculenta, bien condimentada, á pt&gt;sar de
la enorme cantidad que tiene que prepararse diariamente. Este
acto, como todos los del interior del edificio, se efectúa con precisión matemática: la disciplina es severa, con el fin sin duda

***

Don Francisco Madero, padre, su señora esposa y
acompañantes al pie de la Penitenciaría.

En el Departamento de fabricar el pan .

sastrería, zapatería, carpintería, herrería y tejidos de palma. El al lado de esa cárcel modelo tenemos en la misma capital un
dep~rtamento de muebles es una exposición de arte. Los visi- centro de reclusión tan espantoso, tan inmundo y tan amenazatantea no acababan de admirar la corrección y fineza con que dor de la salubridad pública como la cárcel &lt;le Belén. Son con·
están esos muebles fabricados. El señor don Francisco Madero trastes explicables unicamente por el desequilibrio la desmoraY su sefiora esposa compraron varios objetos artísticos, entre lización y las anomalías de los gobiernos dictatori¡les. Belén es
ellos unos ta petes.
una vergüenza para nuestra civilización, y de ello se han aproLa zapatería pre3entaba calzado que puede ri,valizar con el vechado los periódicos alarmistas norteamericanos para lanzartraído de los Estados Unidos, por su bueua construcción y ele- nos reproches que hieren á la cultura nacional mexicana. La
gancia.
Penitenciaría nos acredita; pero el bien público debe Jesarroll~rse en todas las actividades sociales para recoger el fruto benLa. cocina: e'3taba despidiendo olores que podían despertar el dito de un progreso firme, real y duradero que contribuya á
apetito rlel más dispéptico. Mientras unos hombres se ocupaban consolidar nuestra nacionalidad.
en condimentar los manjares, otros se dedicaban al aseo de los
Las cárceles deben regenerar para siempre á los hombree y
azulejos del departamento.
no hundirlos en el vicio y en el crimen. La Penitenciaría b~ce
--Don Jesús, tómese usted este plato que está .muy rico, dijo lo primero, á lo cual contribuyen eficazmente '3US directores tan
uno de los concurrentes, y le fué servida una vianda incitante. amables como interesados en el desempeño de su deber. SentiDon. Jesús, persona caballerosa, franca y nobie, comió de aquel mos tener que confesar que Belén hace lo segundo, y sólo nos
platillo, acompañado de su invitador.
-queda la fundada esperanza de que el nuevo Gobierno sabrá reformar esta última pris~ón, hoy tan ab~ndon.ada y tan explota***
Cuando penetramos á la Enfermería, que cuenta con una pie- da por reetos de un antiguo y corrompido sistema administraza para el practicante y con una sala de operaciones, se nos di· tivo.
TE6F110 GUZ MAN.

***

Concluida esa parte de la visita, se pasó al departamento
donde se fabrica el pan que se da á los encarcelados, un pan
apetitoso, cuya fabricación presenciamos. La maquinaria hace
cinco mil piezas diarias que van pasando al horno, de donde
salen exquisitas: hay pan «bolilloi&gt; y c,pambazosi&gt;, y de a~bos
comieron algunas personas incitadas por el aroma que aquellos
despedían. Con razón nos decía el señor Lazo que ese pan en·
gorda á los delincuentes.

***

.

.

En cuanto al agua y la luz, las hay en abundancia y de con·
&lt;lición inmejorable. El baño es forzoso todos los d~as, después
del cual los presos hacen gimnasia por algunos mrnutos. Los
baños de regadera, de los que se toman 52 por hora, son para
reos del primer período, y los de tanque para presos ~e. segundo
y tercer períodos. Es de suponer con este dato l~ h1g1ene que
prevalece, y las grandes ventajas que el aseo entraña para lar~·
generación de un delincuente, pues los antiguos, qu~ por anti:
guos eran sabios aunque pareciera ello un contrasentido, decían.
«merís sana in corpore sanoi&gt;.
En caso de que llegaren á faltar ambos elementos que propor·

-- --·-- -·----

.

***
Los talleres constituyen la pru11ba más palrnari::t &lt;lel estímulo
La impresión que en lo genernl &lt;lt ji\ la Penilenciaría es hala·
que fortalece, y de la naturaltza indu~trial de l,,s ¡ir~rns: hay gador&lt;1, y lo primero que el ubservndur se pregunta es ror qué

e

***

�Una visita á la Peniteneiard a .

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
Un honrado artesano, digno de mejor
8uerte, tenía la desgracia de Eer marido y
víctima de una mujer tnrbulenta, maldi ciente, regañona y de un carácter insufrible, aun cuando al pobre hombre le hubiese dado Dios la paciencia del mismo
J oh en persona.
La Eituación borrascosa de e¡,ta amable
pareja había llegado á tal extremo, que,
al menos por parte. del marido, era ya co- .
NO SERA USTED

I

engafiado. Que siempre hay fullerías y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embaucados y engafiados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de W AMPOLE

El Presidente de la Barra enfrente de una dt las crujías de la Penitenciaría ,

es un artículo que se puede comprar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodón, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos convendría exagerar de manera alguna
sus buenas cua.lidades 6 representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Digestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones: "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha •utilidad, para • ·restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

sa de comprar un cordel ó echarse al ca- Se puede creer lo que digo.
nal.
- ¿,T.o apuestas? dijo uno.
Antes de resolverse á esto, pidió con-N"o; pero le juro.
i-ejo á un vecino ya entrado en años, que
le dió uno bastante bueno, no solo para
***
Un sastre tenía malo un ojo, y muy despaliar la enfermedad, sino para curarhi.
Mandó hacer una cuna prop@rcionada consolado dijo á i-u vecino:
- ¿Qué haré, Vicente, para curarme eaá la altura de su mujer, con cuatro anillas
en sus costados. de forma que pudiese ser te 0jo?
-¿De eso te =iflijes? Mira, el año parncolgada del techo por medio de cuatro
cuerdas y una polea sobre la que gir-1 ban. cio tenía yo mala una m11ela, me la manCuando todo estuvo dispuesto convidó á dé S'.lcar y cure, haz tu lo mismo con tu
comerá algunos amigos, todos determi- ojo.
nados á ayudará aquel buen hombre en
***
el ciesarrollo del plan curativo.
Leían delante de un literato, una muy
No bien se habían sentado á la mern, buena obra, en la que advirti6 algunos
cnando la mujer, qne ponía una cara co- pensR mientos suyos.
mo un renegado, principió á levantar la
- Ve J allí, dijo, mis hijos que han hevoz y á alborotarse de una manera tan cho fortuna .
intempestiva y poco prudente que el marido creyó llegada la hora de proceder á
la cura.
-Mira, Ne:nesia, le dijo, que no tienes
razón; rep6rtate, te ruego, para que estos
i:eñores no formen mal juicio ni de tí ni
No se crea que vamos á tratar
de mí.
de aquellos que luchan en el cam-¡Bribon, más de bribonl que acabas
po de batalla, no, vamos á trami casa.
tar de tipos que, por desgracia,
-¡ Callas, Nemesia?
abundan mucho en los dos sexos.
-¡Yo callar! primero muerta.
Llega Ud. á una casa en la que
-Amigos mios, dijo el marido, en una
el jefe de familia se encuentra
locura, y es necesario curarla. Manos á la
con un fuerte catarro y un poco
obra.
de calentura; al preguntársele
Al punto se le levantan todos, la cojen,
qué ha hecho para combatir su
la sujetan y la encunan, esto es, me la
enfermedad, contestará: Nada,
plantan en la cuna, y tirando de las cueryo nunca me curo, no tengo miedas la suben corno lámpara de ermita á
do á las enfermedades. Y nuestre~ 6 cnatro varas de altura.
tro hombre se oueda tan satisfecho como si tal cosa.
Grita la pobre Nemesia, 11lborota, fe
desespera, se desgañita, atruena la c11rn.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro; solo le
Los amigos principian á columpiarla, cantando á coro:
ha quedado una tosecilla seca
no puede dormir, ha perdido eÍ
Que no tienes hambre
apetito
y se va adelgazando á
Bien lo sé,
gran prisa; pero como es valienDuérmete, niña.
te, no quiere curarse. Llega el
Duérmete.·
en que nota su esputo con aldía
Que no tienes hambre, etc.
gunos rasgos de sangre y entonPur muy mujer que sea una mujer, no
ces se preocupa algo, llama al
puede serlo tanto que no se canse de almédico y éste le dice con mucha
borotar, y mucho más cuando los otros
política que su estado es delicacantan. Nemeaia; ¡quién lo creyera! la fa.
do, que necesita cuidarse y tomosa Nemesia call6.
mar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
La ba jan, se sientan de nuevo en la mt-sa, &lt;lescansa ella, y principia de nuevo tl
. Es querido lector, que el vae1:,truendo.
liente, por sus tontas ideas se
Vuelta á la cuna, vuelta á mecerla, y
ha vuelto tísico. Si hubiera' tovuelta á cantar:
mado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro se huQue no tienes hambre
biera curado con meno~ de un
Bien lo sé, etc.
pomo,
mientras que hoy tendrá
¿Qué os podría decir? En un par cie meque
tomarse
varios y está exse~ é cuatro ó seis meceduras al día, et:a
puesto
á
contagiará
toda su faNemesia, de quien o~ vengo hablando, se
milia.
convirtió en un ángel, dulce, pacífico y
Los catarros y las toses nunmodesto.
ca
son inocentes; deben cuidarse
¡Ah qué medicina tan buena!
tomando la admirable medicina
***
que dejamos nombrada· con ella
Un andaluz referia un hecho completase evita y ..cura la Tube;culosis y
mente absurdo.
todas las enfermedades del pul- A otro perro con ese hueso, le conll!Ón, pecho y garganta. \ Tamtestaron.
b1en la hay en pastillas.

¡Oh !os Valientes!

�ne TODO u N POCO
____________________,---,,.._..,.,,,,~__,=--,.,..,.,,,-=--------------_,...--.._,__...______________
GENEROSIDAD

NEUROSINE PRUNIER
RECONSTITUYENTE GENli:RAL

Del elogio del arquitecto Fontaine, que
Mr. Aleci, secretario perpetuo de la academia, pronunci6 en el instituto, sacamos
el siguiente pasaje:
Un honrado artista, con el que tenía algunas relaciones de amistad, se present6
á él; Mr. Fontaine sabia que este artista
acababa de perder una parte de su fortuna. por lo que á las primeras palabras adivin6 el objeto de su visita.
-Estoy muy ocupado, le dijo, me es
imposible escucharos: mi secretario está
ahí, en ese cuarto iumediato, cuya llave
e3 esta; hacedme el favor de tomar la cantidad que os haga falta y que yo no necesito saber, y permitidme acabar mi trabajo.
El artista se conform6 con esta exigen·
cia tan rara; y cuando después de algún
tiempo volvi6 lleno de alegría y gratitud,
á pagar la deuda y dar gracias á su acreedor:
-Estoy acosado por los negocios, le dijo Mr. Fontaine, tomad mi llava, tened la
bondad de guardar ese dinero, y dispensadme que prosiga mi trabajo.

***

Preguntaron á Di6genes:
-¿E~ un mal la muerte?
-¿C6mo lo ha de ser? respondi6, no
puede ser mal lo que no se siente. ¿Acaso
sentirnos la muerte? Miéntras tenemo3 alguna seneaci6n, vivimos; cuando la muerte se apodera de nosotros, ya no la sentimos.

1

""'

.

.

.

.

.

***

El conde de ..... . , bahía ofrecido á Rosini un pavo trufado; pero pasaban días
y días, y el pavo no acertaba col! la puerta del maestro.
Una mañana se encontraron en la calle
los dos amigos; y el conde le dijo:
--:-~º desconfies; irá, y si ya no lo has
rf'mb1d0, ea porqt~e este año las trufas son
de pésima calidad, y según se dice, venenosas.
-¡Va! contestó Rosini eonriendo, esas
son voces que han hecho correr los pavos,
pero un hombre de talento no debe creerlas.

***

Un labrador rico, que podía sentar plaza de catedrático de economía llevaba
.
'
vemte segadores para recolectar pronto
unas cebadas que esperaba con ansia el
alca~de del pueblo. El día primero, oh·
servo nuestro hombre que sus gentes comían demasiado; y con el objeto de ahorrar alguna cosilla en este ramo, llevó al
campo por la mañana el almuerzo la comida y la cena, seguro de que, enc~ntrándolo todo frío, comerían indudablemente menos.
Se sientan loe ssgadores y almuerzan.
-Hoy, dice el amo, que no era parien·
te de Salom6n, podremos comer cuando
queramos, porque temiendo que nos hagan esperar mucho, he mandado traer la
comida al mismo tiempo que el almuerzo.

- Yo, dijo uno de los segadores creo
que nos podernos ahorrar el tiempo que se
emplea en s~ntarse y levantarse, comiendo
ahora, y deJando todo el día librepara segar, que con la tripa llena lo haremos como unos desesperados.
La idea es aprobada por unanimidad
los stigadores se ª?alanzan á la cesta
despachan la comida como si hubieran
ayunado ocho días.
-¡Oh! ¿cómo vais á segar ahora? dijo
el labrador, no atreviéndose á resolver si
lo hecho le convenía, econ6micamente hablando, 6 le perjudicaba.
-Me parece, dijo un segador que nuestro amo ha traído tambíé~ la cena, y para no pensar en más comida que la ceba·
da, creo que podíamos cenar ahora y después segarémos con mayores deseos de dar
gusto.
El labrador conoci6 que aquello no podía convertirle pero la cena estaba en poder de los segadores, y no hubo remedio;
cenaron.
Las provieiones se habían concluído, las
botas estaban pez con pez, y los eegadores
dormían, sin fuerzas para levantarte ni
para hablar.
- -Sefiores, dijo el labrador botando de
c6lera, he dado á ustedes gusto en todo,
creo que es ocasión de que uEtedes me le
den principiando á segar.
-¿Qué dice? pregunt6 uno.
-No ee poca su ambición. repuso otro.
No se contenta con lo que hemos hecho
entre comida y comida, y quiere todavía
que seguemoa después de la cena. ¡ Vaya
un avaro!
Eran las eeis de la mafiana.

ORAN EXPOSICION I
DE
MeRTUeRI1\S,
eRUeES,
1?1\LM1\S, ETe.

I

EN LOS SALONES DEL JER. PISO

''EL 1?1\L1\eIQ DE HIERRE)''
APARTADO 26

MEXICO, D. F.

!...-------------------·----------------------_.,.,.""""'.,.,.,_,._,""""',.._____________~

y

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                    <text>fL
A8o XI.
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MÉXICO, DOMINGO
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29

DE ÜCTUBRE DE

1911.

•

EL NOTABLE TENOR LUDWIG HESS Y EL MAESTRO JULIAN CARRILLO,

organizador de los «Conciertos Beethoven».

NoM. 44.

�Aetualidades.-En honorr del señott de la Barrrra

El problema del zapatismo.-Las interpelaciones de la Cámara.
Los señores García Granados y González Salas dimiten.
-:-F~~~
Cuando las ideas revolucionarias se extendieron por todo el
territorio de la República y el país todo se vi6 envuelto en los
horrore; de la guerra civil, gravísimos problemas se prfsentaron
por doquiera; problemas que en e3tado latente existían hacía
muchos años y cuyas resoluciones se habían aplazado indefinidamente. Fué necesario que la revoluci6n estallara y derrocara
al pasado gobierno, para que las clases dirigientes de la República se dieran perfecta cuenta del~ gravedad que entrañan tales ploblemas y de la urgente necesidad de iniciar su resoluci6n.
Hace algunas semanas hacía notar que la cuesti6n morelense no
se resol vería únicamente con la persecuci6n cruel y tenaz de lae
bandas armadas; que si bien era preciso que el órden se restableciera á toda costa en aquellas desdichadas comarcas, fusilando á los bandidos é incendiarioe, para hacer respetará las autoridade3 establecidas, el gobierno, siguiendo una línea de conducta más justa, humanitaria y eficaz que la. que siguió su antecesor, debía de iniciar, cuando menos, los trabajos indispensables á fin que tal cuestión se resolviera de una manera definitiva. Es incuestionable que hace todavía un mes, una gran parte de los hombres que componían las huestes zapatistas no estaba intecrrada por ladrones y asesinos, sino por la sencilla gente
del ca~po, crédula é ingenua, que vió en la rebeldía predicada
por gente sin concie~cia el ún~c? medio de h~cerse ?ir. Los ~inistros de Gohernac1on y J ustic1a, en las recientes mterpelac10nes de la Cámara, han declarado que el problema morelense es
eeencialmente econ6mico y social.
Pero el mal fué atacado siguiendo procedimientos que resultaron ahsolutamenteineficaces y aún contraproducentes. La gente
de buena fe no podía tener confianza en ver aNeglados sus asun·
tos, toda vez que las razones de convencimiento que empleab.a
el Gobierno eran los mauseri! y las ametralladoras, y los band1·
dos profesionale~, al últ1mo, prefería.o morir ma~ando á morir
fu~ilados. El señor Madero, con peligro de su vida y con toda
su buena fe y patriotismo, que son muy grandes, se prestó á
servir de intermediario. Sus gestiones, apenas iniciadas merecieron la desaprobaci6n de una parte de la opini6n pública y
del Gobierno siendo dificil precisar si ellas hubieran resultado
eficaces. El hecho es que se resolvi6 que los generales porfiristas
Huerta y Blanquet asumieran el mando de un poderoso cuerpo
de ejército, á fin de proceder á reprimir la rebeli6n con toda
energía..
Desde entonces la cuesti6n ha ido agravándose progresiva·
mente hasta alcanzar el limite actual. La zona en que operaban
los zapatistas, cada vez·más numerosos, sanguinarios y temibles,
se ha extendido á los Estados de México, Puebla, Guerrero y
Oaxaca. ·
Hubo de necesitarse q110 los hombres de Zapata entraran á
sangre y fuego á algunas pequeñas poblaciones del Distrito Fe·
deral para que la opini6n pública pusierl\ el grito en el cielo.
Cuando la prensa anunciaba el incendio y destrucci6n de ciu·
dades enteras en los Estados del Sur, la opinión publica apenas
si tomaba la cosa en serio. Y si no fuera. por el corto número de
kilómetro9 que separa .la.?apital ~e la Repú~lica d~ ~ilpa Alta
y Xochimilco esa opm1on pública no hubiera ex1g1do a.l Gobierno como ~hora lo ha hecho, medidas verdaderamente enér·
gicas para el pronto sofocamiento de la rebeli6n. .
Los últimos acontecimientos, muy graves y delicados, necesitan esclarecerse de una manera precisa. La interpelaci6n que
ha hecho la Cámara al secretario de Gobernaci6n y al subse·
cretario de la Guerra, tuvo por objeto que la representación na·
cional y la nación toda,sepañ lo que hay oculto en este escandalo·
so asunto· interpelación que fué consultada por los sefiores Lo·
zano y Ol~guibel á la Cámara en sendos discursos que merecie·
ron grandes aplausos de una concurrencia desorientada-¡aclamaron el nombre del dictadorl-que prodigó sus favores á los

interpelantes, especialmente, al licenciado
Olaguíbel quien, insinuando que las eleccionfs presidenciales ve·
rificada.s este mes tie·
nen el mismo valor que las otras, las de don Porfirio, puso á la
misma altura. la elección del señor Madero con su credencial de
diputado porfiristal
Según lo ordenado por la Cámara , el Secretario de Goberna·
ción, señor García Grarados, se preFentó á declarar, á nombre
del Ejecutivo sobre la cue~tión. ¿Qué dijo el señor M'.nistro? Nada nuevo y que no hubiera dicho á los representantes de la prensa: había dictado oportunas y enérgicas medidas conducentes á
exterminar el zapatismo, el que ee halla en los actuales mo·
mentos, tan extendido como en los primeros días, á pesar de los
esfuerzos del Gobierno provisional por extermiharlo. Agreg6 el
señor Ministro que en cuanto á su declaración anterior relativa
á disculpar el fracaso de tales esfuerzos, invocando !(una grande
y poderosa influencia que siempre se había opuesto á que las
medidas tomadas por el Gobierno alcanzaran toda su extensi6n",
solamente había expresado una opini6n personal, que no debía
tomarse como una declaración del Ejecutivo. La conducta del
rnñor Ministro no debe de dejar causa-r extrañeza á sus innume·
rabies partidarios y amigos: las características más celebradas y
encomiadas de su modo de ser, han sido la franqueza y la recti·
tud de·su conducta.
Y francamente, erns cualida.de3 tan recomendables no carac·
terizaron su última declaración. La aseveraci6n del señor Gar·
cía Granados encierra una gravísima imputación al señor Madero, implícita y velada, pero no por eso menos efectiva y que
ha servido de base á las acusaciones gratuitas del diputado Ola
guibel y de algunos periódicos. La responsabilidad del Gobier·
no interino es muy grande y el señor García Granados no debía
de haber desaprovechado la oportunidad que le ofreció la Cáma·
ra al interpelarlo para explicar su conducta y sus palabras, de
una. manera precisa, amplia y clara. Porque una de dos: 6 el
señor Ministro ha lanzado su acusación teniendo las pruebas rn·
ficientes para hacerlo, y en tal caso no debe por un momento
dejar de exhibirlas, ó no las tiene y entonces ha hecho muy mal
en poner en tela de juicio el honor del Presidente electo de la
República, ni aún en la forma de una c&lt;opini6n personal», que
no tiene derecho de dar á conocer á la prensa, mientras desem ·
.
peñe la cartera de Gabernaci6n.
De las declaraciones hechas á la Cámara por el subsecretario
de la guerra, una verdad ha quedado establecida: el señor ge·
neral González Salas es incompetente para ocupar un pueeto ~e
la responsabilidad del que ocupa, ya sea por no acatar l~s d11·
posiciones que sPgún declaraciones oficiales dict6 ~l. P.res1dente
interino, 6 por no tener la necesaria energía para dmg1r la cam·
pafia.
. .
El general Villaseñor, ::ni:itar pundonoroso y leál, substituirá en el mando de las fuerzas federales en el Estado de Morelos,
á los generales Huerta y Blanquet.
LUIS

ZAMORA PLOWES.

Salida del señor de la Barra Y del público de la Escuela.de Ingenieros .

. ... - ,

731

�732

l.tos juegos flo11ales de Covadonga

TEODORO LLORENTE

UN NUEVO RETRATO DE CRISTO
Un erudito eclesiá~tico francée, el abate Gaffre, acaba de encontrar en el Alto
Egipto un curiol5Ísimu documento conteniendu una nueva
versión de la historia
del retrato de Cristo
llamado de Edesa,
que se conserva en
la iglesia de San Bartolomé, en Génova.
Dicho documento
consiste en un ma11uscrito griego sobre
piel de gacela, acompañado tle singulares
y delicadas miniaturas sobre el fondo
dorado, bastante bien
conservadas, representando episodios
diferentes de dicha
historia.
El manuscrito refiere cómo Abgar, rey
de Edesa, en Armenia, hallándose enS. M. la reina de España,
fermo y oyendo l:.adesignada por el poeta laureado, reina de la fiesta. blar de los milagros
que obraba Jesucristo envió ~ éste un mensajero con una carta pidiéndole que fuese' á curarle y á conced&amp;r la bendición á su~ estados. Cópiase .en
el documento la curiosa epístola, que termma así. ccSe me dice
que los judíos están irritados contra tí y quieren matarte; ahora bien, mi ciudad, aunque pequeña y modesta, bastará para
los dos.i&gt; Y á continuación viene la respuesta del señor, que
envía también una carta al rey bendiciéndole y diciéndole que
aquellos renglones serán para él y para su ciudad, taliemán seguro contra todo mal.
Viendo que Cristo no iba á verle, Abgar quiso al me~os. te1,1er
su retrato, y de nuevo envió un mensajero, y á la vez habil pn~tcir, á J erusalem para que lo hiciese ~ient~as el Y-~estro predi·
caba en la Sinagoga. Cuantas veces mtento el artlst~ empez~r
su obra, le fué imposible, por una misteri.osa influencia ~ue dimanaba del divino modelo, hasta que Cristo, compadecido del
enviado de Abgar, se lavó la cara, sec6sela después c~n ~n pafio, y en éste quedó impresa su ben~ita faz. Lleno de JÚb~lo, el
mensajero empre:idió el regreso á su país, llevando co?s.1go la
tela con la imagen preciosa. La primera noche de su v1aJe, de-

........

11

R. P. Ricardo Olea, mantenedor de los juegos florales.
túvose á descansar en Herápolis, y no bien se había acostado,
cuando del 8itiu donde dejara el milagroso retrato brot6 una
columna de fuego que se elevó hasta el cielo. Acudieron los vecinos, acusando al meneajero como culpable de aquel incendio,
y entonces él les refirió la prodigiosa historia.
Este mismo retrato de Nuestro Señor fué el que, después de
conservarse en Edesa hasta el siglo X, fué llevado á Censtanti·
nopla, pasando 400 años después, á poder de los dux de Géno·
va. Hoy se conserva en un tabernáculo cerrado con seis llavtr::,
que guardan seis nobles familias genoveFa~. Un hecho que da
verdadero interés al manuscrito encontrado en el Alto Egipto,
es el notable parecido entre la imagen en las miniaturas grieg11s.
El deecubrimiento del abate Ga:ffre es, por consiguiente, de lod
más importantes para la
iconografía cristiana.
'TJTll""'TJTll""'TJTII""

UN LITERATO SIN LETRAS.
Un asentista que había
llegado á reunir muchos
millones, después de haber provisto sus bodegas
de vinos, conoció que para
montar su caea á la altura
rle su bolsillo y ponerse al
nivel de los grandes hombres, necesitaba indispensablemente tener bibliote·
ca. El bibliófilo encargado
de i,atisfacer este gusto,
consult6 con el ricacho sobre el particular, desean
saber, como era justo, la
especialidad del nuevo sabio, para enriquecer la Ji.
brería con aquel ramo de
literatura en que se distin-

Don Joaquín Méndez Rivas,
premiado con la flor natural.

~~
-¡Ah! eso es muy fácil, dijo el asentista; yo so1o conozco ~

Señorita María de Cólogan y Sevilla, que presidirá la fiesta.
l'ot. Napoleón

clases de libros.
¿Y cuáles r,on esos?
rá arri·
-Los pequeños y los grandes; los primeros los coloca 8ba.
ba como en la librería del duque de....... ; los segundos a JO,
'
.
y asunto
concluido.

El delicioso poeta valenciano que acaba de morir, era conoci- tre otros, unos titulados «Leyendas de Oro» y «Amorosasi1 en los
do en todos los países de lengua. castellana como uno de los más cuales había bastantee traducciones de Lamartine, Víctor Rugo
admirables intérpretes de la poesía contemporánea. Para ejecu- y Musset. Esta publicación tuvo un éxito envidiable.
tar las admirables traducciones que debemos á su pluma se ne·
Más tarde hizo Llorente una espléndida traducción del Fausto,
ce~itaba no solamente un conocimiento profundo de la. literatu- el inmort11l poema de Goethe, que bastaría por sí sola para dar
ra. propia, sino, además, el de las literaturas extranjeras, en lo nombradía de poeta á cualquiera. Más tarde vino la traducción
que tienen de más íntimo é impenetrable á los ojos de los pro- de Enrique Reine, el poeta delicioso de ccRegresoi&gt; y del «Interfa.nos. Y, sobre todo, era menester que fuera un verdadero poe- mezzo,» cuya honda poesía es fuente perenne de sentimiento en
ta quien hubiera de expresar en otro idioma. la poesía primiti- el espíritu moderno. Comprendió, sin embargo, que á los ge·
vamente E1scrita en originales franceses 6 alemanes. Don Andrés nios de la poesía que en la primera mitad del siglo diecinueve
Bello, entre nosotros, quedó calificado del primer poeta ameri- llenaron con su fama nuestra literatura de obras inmortales,
cano, tan sólo por las traducciones de la &lt;cOración por todos1, de había sucedido nueva generación de amantes del arte y del
Víctor Rugo, que es realmente obra de tan intensa inspiracióu ideal.
como si fuera original.
.El soplo cálido del romanticismo había pasado, con sus exalTeodoro Llorente inició su ca1'era literaria en Valencia, dán- taciones y su fantasía; le sucedían ahora, los parnasianos sere·
dose á conocer al lado del futuro grande
nos y desapasionados, que pusieron
orador de las Cortes EspañolaR rnñor
ahinco en la perfecci6r,. de la forma,
.\parissi y Guijarro, en la redacción de
cultivando el arte por el arte, y haciénun periódico llamado ccEl Pensamiento
dose perdonar muchas veces lo insigtüde Valencia.» Entonces fué cuando esficante de la idea por la belleza exquisita
cribió sus primeras traducciones de Alde su forma, por el afiligranamiento de
fonso Lamartine.
la expresión y la finura. exquisita con
Corría el año de 1858 cuando el joven
que insinuaban las ideas con rumores
Lloren te se presentó en Madrid sin más
sugestivos de las sílabas. Buscaban las
bagaje que un volumen de versos que
originalidades en las literaturas ó cosllevaba escondidos en el fondo de su
tumbres exóticas, ó en ciertos recodos
m11.Jeta. Era la época inolvidable de la
y obscuridades del alma. Así procedió,
bohemia literaria tan pintorescamente
sin duda, el autor de las c&lt;Flores nel
descrita años más tarde por el delicioso
Mal,» Baudelaire, que vino á tomar de
novelista don Pedro Antonio de Alar·
modelo á Edgardo Poe.
c6n, el autor del ccEscándalo» y del
Luego vinieron los poetas llamados
«Sombrero de tres picos,» &lt;los de las
decadentes que buscaban la poesía en
más henoo~as obras literarias &lt;le la (¡\.
la neurosis, para quienes la poesía era
tima mitad del siglo último. Llorente
una especie de sugestión enfermiza,
llegó á Madrid para cobijar.e bajo la
una exacerbación de lo.~ nervios y una
protección del mismo Alarcón precisaexaltaci6n permanente del ánimo. Pero
mente, pues había trabado con él amisLlorente poseía tal eepíritu de comtad estrechísima en Valencia.
prensión poética que no vaciló en dar
El único capital del joven poeta conacogida á los recién llegados al mundo
El
celebrado
poeta
Teodoro
Llorente,
sistía en el abultado paquete de rns cuya reciente muerte en España ha sido muy sentida
de las letras.
versos. Alarcón prefería Víctor Hugo
en todos lo~ pabes de habla española.
Es menester comprender toda la fuerá. Lamartine y fué de parecer que se
za y vivacidad de espíritu que se nepublicaran primero sus traducciones. At-í sucedió, y aparecitron, cesita para resistir á las sugestiones ó imposiciones del hábito, á
bastante mal impresas en el periódico la «Discmi6m1 en el cual la fuerza de la costumbre que llega. á formar en nosotros una seescribía el autor del c&lt;Escándalo.i&gt;
gunda naturaleza, en la cual las novedades difícilmente se anaiLa traducción de Llorente fué precedida de un prólogo hecho gan, para comprender el mérito de Llorente al recibir cun los
por un joven que comenzaba á darse á conocer entonces: era el brazos abiertos á los poetas de las nuevas escuelae:.
futuro pmidente de la República española, y el más grande de
Otro tanto le pasó con los modernistas que venían á declarar
sus oradores, don Emilio Castelar. Tales eran los padrinos que la necesidad de renovarlo todo en el mundo literario, desde la
empujaban por loE senderos de las letras al joven poeta valm· forma hasta el fondo mismo, las reglas del metro y las de la esciano.
tética.
Ese primer volumen de versos traducidos por Llorente fueron
Tenía Llorente una delicadeza incomparable y única para
fueron las c&lt;Poesías Selectasi, de Víctor Rugo, traducidas en ver- comprender la miel de las abejas traída de la poesía de lejanas
so castellano en ediciones modestas y pobres. Eran los tiempos tierras y de diferentes razas. Penetraba c:m rara perspicacia en
en que todos los j6venes iban de provincia á Madrid con un vo- los senderos descoriocidos de la poesía moderna, donde por prilumen de Yersos en el bolsillo, sofiando conquistar la gloria de mera vez se arriesgaban los jóvenee poetas Qon la audacia propia
un solo golpe, como Zorrilla en la tumba de Larra. Traía tam- de los ánimos briosos que todavía no conocen las dificultades
bién el joven poeta un volumen de versos de Lamartine que de la vida ni las rudezas de la lucha.
permanecieron inéditos por largo tiempo. Más tarde, desengaEl calor del alma de Francois Coppée y el de Sully Prudhome
ñado un tanto de la política y de sus ayenturat1, volvió Lloren- con su poesía sutil y delicada, le atrajeron particularmente, ente á sus tareas literarias y á sus traducciones poéticaP. Entró contrando en él un intérprete admirable.
entonces en compañía de Aurelio Queirol á publicar la c,Biblio·
teca Selecta» en donde aparecieron por primera vez sus esplénF. R.
didas traducciones de casi todos los grandes poetas contempo·
ráneo~. En los volúmenes de aquella biblioteca aparecieron en-

�APRES MOi.

AP~ES ft'IOI.

Drama en tres actos de Henri Bernstein, representado en la Comedia Francesa por la primera vez
el 20 de febrero de este año.
Deseo da.r á los lectores de EL TIEMPO

'!

una idea del ra.moso drama de Bernsteln,
"Después de mf," CtLya l'e&lt;pr~en.tación trató de im¡peidirs,e en ei teatro de la Comedia Francesa por un grlllPO de e,nemigos del
autor, á quien con tail motivo apoyan·o11
con su adhesión los más i1ustres escritores de FNllllc1a. Es tanto Iifás célehre este
drama, cuanto que Be.i,ns.tein tuvo que llati~e en due1lo veinte voo..&gt;s con los que se
dieron µor o.fendidos con ~u obra. P roba'Wemente el d!rama co1'1'0!,ponde á heobos
de la vLda l'Ntl que algunos c1e sus µersonajes rel)resen~ron en el bairrio de Sam
Germán antes de ~ntra.r en lo.s dominios de
la literiatura drannálica.
Es.te d'l'aima es una página vivida seguramente, que á trec!hos recu~11da las 'tragedias
c1e Sha:kesl)(&gt;a.re de J.)asión más intensa, en
las cuales los protagonistas Hega.n á los
limier-0s de la visión hil!)nótica y al extravío die la lccüra, hon,aaimoobe conmovidos
y ¡perturbados poi!" las pasion GS tempestuosas que agitan su ánftno y enfe1,man momentáneaimente sus f.áicultald~ mentales.
La a:cción se de&amp;a!l'1'01[a en un castil l-0,
en una de esas morad,as señoriales en donde el p¡,apietario reúne á. sus amistades par.a. pasar u.na tempora:da de placeres Y de
f.ntimos gooes.
Son sus prapi€1tarios, Guillemno Bourgade, de 54 años de eda:d, casi un anciano,
ooorq:¡arado con su esposa, Lrene Bow·ga&lt;ie,
que sólo tiene 38 años. Es Gerente Y pro-

piet.a11io de unn, gran refinería de aceites ,
á lai cuail €má. asooi&lt;ada la señora. Aloy,
que le ha entregaido á Bo11r1gade t oda su
fortwoo. y la de sus hijos Sa.11tiago y Luisa.
Gurnlenmo Boungai&lt;ie gma- de una gran
repwtrución de in.ooli.g,e~1li y prdbid:td. Ire·
ne no le ruma, l}e}X&gt; lo roop,e ta y lo a:dimira,
y el r~to y la aidimiraición son los iun·
id!rumentos de su ñde1i,da,d conyugal. "Su confianza. en mí os tan bella, dioe, que ell:1
1me oonviríf,L de eSOUld-0 si lo neoe.sitam. Es
un sér m11y noble, muy 1&gt;u1·0, muy alto:
le he coiUsagrald-0, mi vid.a .... "
Todoo se divie11ren en el castillo, meno~
él: está ar.l"llLn.a.do, ha qu('ll'i'do onganizar
un "tirust" 1)all'3. elevar el l)necio de los
aiceitk's, pero no lo ha conseguid.o, Y oon ('l
fin de an&gt;roourar el resultado que busca Y
de auimenitar sus gananc,ias fuJturm;, compró toid'Os los "stOicks" de aiooite que se ie
ofrooían. .Algotakios eus ])ro[)ios r'OOurSos,
oohó malllo de los de la sociedad .Ailoy-Bour.,gade, cwy-OIS estatllltos le prohibían ta.ies
opem.cion.oo, y por ese oaim,:.no se des1iz6 en
el desbcm-Oll' y en el crimen.

Pero aM le qu€1dia. una tabla de saih:ación: Santiago A!loy es el prometido esposo
lde Enriqueta. ManitLn-F1leurion, tres veces
millona11ia; per.o Santiago ha diferido por
1muoho tilem:r&gt;o el matrfuuonio, y por eso
,paró un año á b01'&lt;10 de su yate. Feli11mentJe ha r,egresado, eistá en el castillo Y es
necesario que la boda se verifique lnmedia-

taim.entf'. Gnillemno tiene gran autoridad se~
bu1 ól; es socio y amigo de su madre, y
lo ha considiera,do como á su hijo. En i:1
entreví~ que celebra.u en pr~,nda de ¡,1
señom Ailoy, Gurnle,nno llega hasta la \'iolencia; pero SanUa,go se niega firmenll'!1t,,
á contraer el oom¡promiso con Em,i.queta. ;

Ha 1leg&lt;llldo, pues, la hora de las revei1ci.ones, y GuiJLc.mno cita á la señora Aloy
para una entnevista á las onC(' de la noche en su J)rqpia lla!Jita.c:ión, y eu ella. i r·
1evela su orimon y su ruina, y la de ~us
hijos.

en sus esplOOullacion.es Lnfam.oo. Se matará
alH en su oua1·to antes de que lle,gue e,
dfa.
-'Es ho11riible, sí, iror.riT:lle, Estébau. Es
un h0111'or s:n noon'b11e, haiy .en tcoo esto frío
mucho más fii'!o qim la muerte que va a
ve,nir. . . . Torugo miedo. . . . Déjame, déja1:"!'o:?, te to Slltl)lwo, te lo llllhtl/do, al&gt;rázarrne
y vete: Ven Estéban. Abrázame.
Quediai solo, va á d!i&lt;11)aran-se un tiro; pero se ~ ru,ido, se aibre una puerta, y no
entrru n0ldie; GutLlenmo va á la puerta, reconooe á1renie, y la hace euta·a:r. Sa:n las
tr~ .y mroi.a, de la maña.na.
I ~ Sle sentía qprimida. en su cuarto y
sa.Hó á - paseal!'se por las habLtaciones. Trae
en de.sorlden. los cabellos y el traJe .. . . .
Cree ll'O haber estaldo má'S q.roo ¡&gt;000s me-

Q.ui.llel'lmo d~be morir; l'ntre &lt;'l p1'(&gt;Sid:o
6 la e,migración y la muer,te, preflere ia
mue1'lle, á p.esrur de las súplkas y exhorta-.
rfou~ de su aim1.go
la infancia, de sn
henmano de toda la vida.: Estéba.11 Friedi~
ger. El no escai]Y&lt;li'á al 1n,es.idio por medio
de la f.uga, no vhvirlá, aunque sus amlgoR
def,ra.uidalél,o.s no lo rucusen; ha engañado s,t
conifiain.za, ha falsi,fioado las cuentas de la
rnciroa1d, ha substraído sus fonidos llícitan:~ll'te, ha sido ca¡paz de todo, menos d1;1 vi·
\ir doohonra.do. ¿ Y ¡,'U mujer? Entre tan;
tas rarzo!l.1€s tmrJJaoa,blles do morir, ella es la
razón princi.p al; vivo, la deshonl'a. A&lt;ie·
más, ha reflexi.o,nado. Irene es joven aún.
es bella, es aldlm.ü·atda, ¿ quién sabe? acaso
no ha sa.quea'do toda su vida, quizá t¡t.1 vez
de¡,¡pués de él. . . . Estéban le entregará tre~cientos mil francos en tftulos que constituyen su dote y que no ha comprometidri

™'

Señorita Ana María Charles,
cuyo matrimonio con el Sr Pedro L. Sútomayor,
se verificó esta semana.

Señor Ingeniero Manuel P. Novoª Y Se -nora María Novoa y Palacios de Novoa, momentos después del matri monio.

~rulíe,

espamrtoso,

735
e,¡,¡panto.so:

Almigo mío, aimigo núo, haced de mí lo que
quern:rus.
-¡.A!h, haood de nú lo que que.11ráis! Lo
que querráis! IDs cómQdo! ¿Al entrar no
haibéis V'iSlto !liada? N aloo, Daña?
~¿Cómo? Yo DO ....
-En fin, ¿no haibéis visto más que mi
embar.arosa p.nesernoia.?
-No entiendo, Guil~I'll10.
--Sabed, pues, que vuestra lilega.cta me ha
i.nterrum,pildo en l.1llla !IJ!Ción más !!ería.
Cuarudo se ab.rí,a la l])uerta Lba á matarme.
-¿Qué?
-Mir.ad ...•
-¿ Qué qui~ dooir eso?
-Ya nti dedo QI&gt;rlimía el ga,tilllo.
--Ouillenmo, caJ141id, conoluild esta dh·ersió.u abominalble.
- ¿ Tengo a:specto de broma?
-&lt;Pt&gt;J·o no soi:ij}OOhá'bais mi ausencia.
- ¡ Oh, no os tomé en cuenta paira nada :
¡En efecto, os creí cállldioo.mente dormida!
Si él le hubiera oon,fiaJdo a,ntes su.s ¡lesaires, su rui.n.a, esa misma noohe, qu.é desgracia, qué horror! e11a, no hubiera . ....
No se rebella, ~ too.as las acusaiciones,
todas las lmmilllaiciones, s61o pide una gracia . . .. seguir con él, ser pobl"e á su lado . ..
Mama.rae por la pél\dida de su dinero! Matarse por un hombre tain atdim1raible y ~ondados.o!
Es que él es un Ladrón. Ha a11ruinado á
la señora Aloy y á sus hijos, y no en un
día, haice años que ejoou.ta esa tarea abominable. Al oír esta con:l'e.sión e1la se yergue frente aJl laldrón, f:rente ail hambre á
quie,n ha.Día ~imrndaldo fi,deUdoo por su probida.d y su honm~ez. sr. hiooe mu&lt;iho tiempo que amai en silen:cio á Samtiago, y que
Santiago la ruma. con a.rtlor. Se alejó un
año de su laklo !)all1a olvi&amp;I'lla; pero ha l'egresrudo más a¡pasionooo q\re nunca; esa.
m:isma. noiahe caiyó ella en sus braws poi"
conmisemcl(m hacia él; le haJbl~ba de alejarse paa-a, no vo1tVer jrumás y ~l.a. le confesó su rumor por-pied,aldt ... .
GuiLlermo, su ID.aJ1'.ido, su tdolo, un la.ür1'.in
\"U~ar! Aquí el drama re nemo1llta. en un
vuelo s h ~ o .

-¡ Vos haibéiSJ hecho eso! (Desfalleciente).
menrtos f.üem; pero pasó por el cuarto de
- ¡0:h, no, nada d'e desma:yos; no os bursu marido, que esta.ha obscuro, y su mal"loo no la vió sailir, sin embargo de que ha léli! de mf, ten6lll.06 qué b:aibila,r! (La -eoje
fuertemente de las mrunos).
esta¡do en al oururito más de tres horas con
-No e:, na!dia, n,ruda aibsolutamente.
la señora Alloy y oon Friediger.
-De segur'&lt;{ debéis estar acostumbra-da
-'Me eJqiilioo mail vuesi:Jra larga ausencia.
á
las emocione,s, arr(:'glaid vuestro ti~je.
Son las tres de la mañana, Irene: i. Qué
¡ Qué aibyooción.1
habéis h.ooho exa.otrument:e?
-¡Vos haibéis hecho eso!
-Ya os lo he dioho, he estaido en la galería, en el haJll, y d&amp;IJ:)ués ....
-Pues sf, sí, ya. lo aaibéis. ¿Con quién e3. tábais? Con Dailousset sin diuda! Segura- y desiplreS ....
mente con e,:e fa.tuo, con ese ])reSU!mjdo:
- Y .... ¡No!
- ¡, Irene, de dórnclf\ venís? Resipondeéirne. Vamos, decfdsmell(), nooesito saber.l o
-¡Vos haibéis heoho eso!
l'e:1POO'&lt;lro . . . . Irene, I rtEme ....
·-;Estoy c,amsado ya! Os prothioo que me
~ Era seguro, debía rer asf! Tenía que
men.tlr! Sí! Mentin·, mentir! Quise .. . . tra- habléis de~ moldo, ¿lo ois? Sólo falta que
té.. .. . pero vuestra;s 1&gt;r~untas me opri- me pida cuerutas! Mi juez!
mieron la gai•g,ainta, y oyeuldo yo mis res-¡ Qué horroT! Yo no pienso en vos, sóio
puestas aJhoga,oos diescubr:í cc:n des~era- pienso en m1 misma .... Ha.y en mi cabeción mi nueva vida, todo u.n ¡&gt;0rvenir dt&gt; za un tail oor11umbaimieito. . .. . Llorn por
engaños .... algo die innoble y de imposl· mi.s aunigos engañados y despojados ....
ble . . . . Es que n,o he caimbiado, GuiJier• -.Tened cuidado, Irene, por la última.
mo, os rumo tiem:w.menw, lo juro, os res- vez . . . .
\)eto oon tqda. mi aJ·ma, (,llora). N'o debta
-¡Qué me ilm¡portan vuestras prohibiclohaber oonfesado, he sido cobru'&lt;le, os pido nes! ¿Quién sóis? Yo no os cc•nozco.
-¿{)a haibéis vue1to loca?
Pt'!lidón por no haber mentido.
-Haoe un moouiento est.aba t.emManrlo de
~Es ~toso!

remor~li1nüento ainte un granlde hombre
Olfendfüo, y jamás ha existido eoo hombre!
-Sí 6 no, qllieréis decirme?
~&amp;&gt;.p,e.nt i.nannente t engo po.r marido á un
financiero sin escl:"Ú/l)ulos .. . .
.- ¡ Queréis ca1lar! . .. .
-Que ha esc.aimoteaido el c.a«&gt;ital de una
!aaniiLia., que con nobles pa:labras ....
-Basta, basta, oollaid, os rna.ndo que calléis. Tenéis la a'llJda.oia. . . . vos la mentirO'Sa, la engañaidora. Acaba de dejar á su
arrnante y . ... ¡A!h, no! perdón, oo un a'Illante, vuestro aima,nte, ¿ no es verdad?
--Sí.
-¡ Pfca:ra, mentirosa, engaña/dora!
-Yo no mient o, no, yo no miento. Diez
y sie~ años he permaoocido vuestra mujer
i.rr~rooba:bfu! ....

Señor Pedro L. Sotomayor,
cuyo matrimonio con la señorita Charles,
se verificó esta semana.
-¡ Pai'ld)ielz !

-Y sin emba.rg-0, ¡no Of1 he annado nunca! Y tenía un corazón tan ávido que el
sentimiento de mi soledad hacfa llorru: a
t cidas las cosas de ca&amp; día.! A veces mi sonrisa más sencilla me desganaba 1-11 alma:
-¡ Sóis una san.ta!
-No; ¡ipero os oolocaba. tan alto! ¡Os reverenciaba!
-Aih, no, no abuséis de ....
-A!Sí oo; ¿su.I)Onéis que me han 1,etemtdo en el culto del honor vuestros derechos,
el mundo 6 las co,r weniencias soc.iaJes? ¡ ~I
un solo dí~ 'AJ. pr.lnc.Lpio de nues.tro matrIllllOUio tenfa la f.e; pero pronto Dios no
lme gu3Jl1d.ó ya, Díos no exis.Ua ya; pero
'OOllla de vos otra reltgión, la de vuestro
ihonor! Vuestro ·honor! Qué bien ha:hlábais
de él"'! No haJbléis de tni felonía, estamos
pagmlos!
--illesventura,da loca! Yo caistigo mis propias faltas graIVes: ¡,cuáil he cometido con tra voo?
-ofo habéis roibado oom o lí. las otros. os
habéis clisfrazatlo para robarme.

( Concluye en la pág. 7 43)

�Exttranietro.-E1 eonflieto ita1o ...tatreo

....,_.. ~···
,;

.
/

Bxttranietro. -E1 eonflieto ita1owtatreo.

737

Deja que tt ame triste y pensativo;
deliciosa ¡:enumbra
es la tristeza, y con fulgor más \'ivo
en esa obscuridad fulgor alumbra.
Angel de ojos brillantes que fulgura,
mujer de húmedos ojos,
si mi espíritu encumbras, á lo menos
deja á tus pies mi corazón de hinojos!

.

VICTOR HUGO.

~º~

A

DIOS
Par~ "El Tiempo Tlwstrado "

'!

.•.·.~ ..

.....,.

/l.

·.._· .'! •.

•

..

_. , . ~

Vista pacial de la ciudad de Trípoli y al fondo el puerto.

Banda de música de un regimiento de infantería turca.

DIA DE MUERTOS
Las tumbas de los muertos olvidadas,
Siempre tristes y frias y desiertas,
Hoy se ven de coronas mil cubiertas
Y con fragantes flores decoradas.
Flores cuyas corolas perfumadas
A la vida de un día solo abiertas,
Yacerán entre el polvo, mustias, muertas,
Confundidas mañana y deshoja~as,
¡Oh ciega humanidad que nunca advie¡te
Que el cuerpo es polvo vil bajo la losa!
Y que el bien inmortal tras de la muerte
No lo dán vanidades de este suelo,
Si solo la oración pura y hermosa
Salva puede llevar una alma al cielo.
México, Noviembre de 1909.
GABRIEL LAPORTA,

-,..W'ltl~
Soldados del ejército turco.

Soldados del ejército italiano.

-- -

Tropas regulares de caballería del ejército turco.

Mi pensamiento, manantial profundo
de amor y de ambrosía,
que pudiera quizás llenar un mundo,
sólo tu corazón llenar ans!a.
¡Canta! Y ya gozo la celeste lumbre.
¡Sonríe! Más no pido.
¿Qué me importa la loca muchedumbre
y su clamor, estéril á mi oído?
En vano, en estos éxtasi:. risueños,
por turbar mis amores,
los lumia.osos vates, en mis sueños,
pasar miro entre nubes y fulgores.
Cuando esa hermosa twtación me asalta,
mi amor no desfallece;
al himno del poeta, que me exalta,
prefiero tu canción, que me adormece.
Y aunque mi nombre en el cenit glorioso
brille, la mejor parte
de mi rendido ser, dueño amoroso,
ha de quedar aquí para adorarte.

A~ o el susurro y la sonrisa leda
de las auras jugando en la espesura;
;imr¡ el concierto y la sonalJ pur:i
de l:ts aves cantando en la arboleda.
Amo el lloro del río que remeda
muchos hondos suspiros de ternura;
amo la fuente que gentil murmura,
y al arroyuelo que entre guijas rueda . •
Amo los cielos y la mar salvaje,
y á las fieras que acechan en la umbríJ;
amo á todo el que rinde vasallaje
á tu inmensa sin par soberanía;
parque todos, SE1'iOR, en su lenguaje,
me hablan alto de Tí, que eres Poesía!
Puebla, Octubre de 19n.
M. MEZA MARTINEZ.
~IIM.4~

MAS ALLA
Levanto la mirad,1 hácia la altura,
Y al contemplar el azuiado cielo
Quisiera mi alma con ardiedte anhelo
Alcanzar tan explendida hermosura.
Ir hácia allá donde la luz fulgura,
Lejos, muy lejos de este triste suelo,
¡Como debe sentir grato consuelo
En esa inmensidad serena y pura!
Me encanta y enamora y extasía
Contemplar el espacio luminoso;
El enseña y revela al alma mía
La grandeza de Dios bueno y hermoso.
¡Si pudiera llegar allá algun día,
A ese infinito ciel() esplendoroso!
México, Noviembre de 1909.
-- GABRIEL LAPORT A.

TRIUNFOS Y GLORIAS.
Cuando me hablas de triunfos y:de glorías,
tristemente sonrío;
IYO ~é bien que esas sombras ilusorias
mentira son, bien mío I
A la gloria la envidia macilenta
vence en tenaz porfia¡
la perdona no más cuando se sienta
sobre la tumba fría.
ta suerte es loca, y á su embate recio
el poder cae vencido.
Un suspiro de amor tiene más precio
y hace menos ruido.
Yo sólo quiero, y basta á mi ver.tura,
tu voz y tus sonrisas,
flores en el jardín, y en la espesura
rayos de luz y brisas.
Yo, que oculto en la sombra, prenda amada,
placer ó pena ansiosa,
tan sólo quiero, ¡estrella!, tu mirada;
tu aliento, ¡fresca rosa!
En tu pupila, cuyo espejo terso
celeste luz destella,
duerme abismado todo un universo,
Ytan sólo el amor busco yo en ella!

Aspecto de la playa de Trlpoli durante un día de mercado.

""!,.,

�.....

TBAT~OS

DE soa1sDAD

739

Señorita Teresa Luján Zuloaga,
Señor don Luis C reel y Terrazas,
distinguida pareja que contraerá matrimonio el día 9 del próximo noviembre.

•

EL JUDIO Y EL CRISTIANO

/

Serina Molasso, hija del Sig. Molasso, en e.l simpático papel

Señorita Kalherina Koch, bella artista de la

que desempeña en "La Sonámbula."

Compañía Molasso.

Un judío de la Sinagoga de Toledo, en aquellos tiempos en
que había en Toledo sinagogas y judío~, había reñido con im
mujer en el día Pábado, y temiendo infringir la ley, si le sacudía el polvo, en un día en qne le estaba prohibido trabajar, tom6 su bast6n v se
fué á paseo. ·
Debía ser joven
ú odiar mucho á
su muj~r, poryue
anduvo dos leguas
en hora y media, y
debía es t-a 1 muy
dbtraíJo. porqué no
mirando dónde po11ía'los pies, diócon
i;u cabaza en lo pro·
fondo de un pozo.
Tenía agua y no ee
h\zo d,ii.,; pero esta
110 fu6 suficiente ra.zón para que d~jn.rn
(hl a)b3rotar el rnontegrit:indo comó un
desesperado. Un
pastor, crbti3no vie·
jo, quP guardaba.~ u
ganado por aquell:is
inmediacioneP, oyó
los lame;to~ del judío v. acuclió Pn fin
auxilio.
;,Q11ifn ef'\ el que
pid(' socorro·? clij,, el

- No.
-¿Quieres que te ayude?
-Yo te diré, he tenido alguna desaz6n con Raquel, mi mujer,
y no quisiera volver esta noche á casa.
-Eso nada importa, dijo el pastor, aM tienes el cabo de una
cuerda, yo tiraré y te ayudaré á subir, y luego podrás pasar la
noche en mi cabaña, que los cristianos, para hacer bien, no
miramos las opinio-

pa~tor ·11somán&lt;lo~o

.

~

Max Dinus,

Señor Arroyo Gil,

mímico de la Compañía Molasso.

aplaudido tenor que falleció la semana-pasada.

La Serranita,
~elebrada bailarina del teatro Principal,

f-.al -i.;:oy
po1,o.
yo, Jeremf&amp;s, el ropavejero
la plaza.
;. de-No
puedes i-alir?

Señor don Jorge Watson Yseñora Margarita Peza de W.itson hija del cantor del hJgar
don Juan de Dios Peza.
'
'

ne11.
-Dices bien; pe·
ro á los judíos nos
ei.tá prohibido trabajar en sábado. y
110· me decido á ealir
ha~ta mañana.
Al día siguiente
volvi6 el pastor al
pozo, y dijo al judío:

-¿Has salido,
Jeremías?
-No; aquí eftoy
helado y medio
muntod'e humedad
y de frío.
· - Tú tienei. la
culpa.
- Es cierto, cristiano, pero ahora
me ayudarás á Falir,
y me calentaré en
tu cabaña.
- Estás engaña·
do, .Jere mías, porque 1:,i á vosotros os
está prohibido el
trabajar en i.ábado,
á no!sotro~ nos ebtá
prohibido el traba.ja.r en domingo.
Conque adi6s.

X.

�740

Damas Distinguidas.

DOS MUJERES CAZANDO LEONES
AVENTURAS DE DOS DAMAS l 'NGLESAS

'-

A

tuamente y desvanecer la sensaci6n de frío que empezaba á
substituir á la excitaci6n que hasta entonces habían experimentado, Clarence dió las 6rdenes oportunas para que ccmenzase el
ojeo.
Los cazadores rodearon la eepesura lanzando estent6reos grito3 y golpeando con sus lanzas los troncos de loe árboles. Nuestras inglesas vieron 6 creyeron ver entre el follaje unos ojos iluminados por la ferocidad, y oyeron el gruñido gutural de las
fierns acorrn.ladas. Abri6se la maleza, y de entre ella, medio andando, medio arrastrándose, sali6 una leona, que inmediatamente se ech6 entre las altas hierbas, hasta no dejar ver más
que la frente y laR orejas. Inés y Cecilia dispararon á un tiempo, y la cabeza de la fiera desapareci6 por completo. La leona
debía e~tar muerta.
Y entonces miss Herbert hizo la mnyor locura que puede hacer un cazador en caso semejante.
Era su p1imer le6n, y s6lo la ignorancia y el entusiasmo podían
excusar su imprudencia.

Que una dama acompañe á su marido en una peligrosa expe·
dición de caza 6 en ufi. viaje de exploración, á nadie debe extrañarle en los tiempos que corremos; pero que dos mujere&lt;1 i::e vayan solas, 6 sin más compafíía que un puñado de salvajeR, á
matar búfalos y leones en las soledades africanas, es de \'eras
extraol'dinario y novelesco.
Esto es lo que han hecho dos sefioritas inglesae, ambas jóve·
nea y bonitas, miss Inés Herbert y su prima Cecilia. Cuando
anunciaron su intención á sus parientes y conocidos, nadie pudo
creer que hablasen en serio; pero ellas estaban decididas, y deR·
pué3 de obtener secretamente un permiso para penetrar en f'l
país de Ogadén y de comprar las
armas, municiones y medicinas -:::.
que necesitaban para su expedición, se embarcaron para Berbera
en la costa del Soma!.
'
,
Miss Herbert en las gaEn este punto, nuestras moderrras del le6n,
naR Dianas ajustaron los servicio?
de un cazadorindígeD9.que había
Queriendo ver si la leona esta-·
sido avii:ado de antemano desde
ba efectivamente muerta, la valeInglaterra. El cazador no espnaroEla joven avanzó con la carabina
ba que los blancos á quienes haal brazo, sin pensar que la maleza
bía de servir perteneciesen al beencerraba todavía otro enemigo,
llo sexo, y por consiguiente, queel cual, lanzando un grave rugido,
dó asombrado al verá lae dos 1esalió de la espesura. Cecilia lo vi6
su~ltas señoritas, pero pasado el
é hizo fuego, hiriendo al animal
primer momento de ee.tupor puso
en la espaldilla; entonces el león
empefi? en servirlas del mej¿r mo·
se e1.1cogi6 y di6 un salto. Inés le
había visto también, y quiso
d? posible, y tSe encargó de orgaecharse á un lado; pero tenía los
mzar la caravana, una verdadera
cabalgata compuesta de eeis ca bamiembros como paralizados, y
c.1yó, por fortuna, no de cara ni
llos y cuarenta y nueve camello?,
con su correspondiente contingende espaldas, sino de costado, y
esto fué lo que le salvó la vida.
te hu~ano, en el cual figuraban
El felino había calculado sin du·
un cocmero que había estado ya
da la distancia para darle alcance
al servicio de una familia blanca
por los hombros, pero cayó solaen Aden y un cazador que por su
mente sobre sus piernaei, en las
afici6n á exagerar un tant¿ la verque clavó rabios? las gar~~s. ;n
dad, recibi6 el apodo de barón
aquel instante mismo CeCJba disMunchausen.
paraba casi á boca de jarro, y el
Al guía, cuyo nombre era un
león quedó muerto. Miss Herbert
tante difícil de pronunciar. se le
no sac6 de la aventura más que
llam6 deede el primer momento
un arañazo en el muslo, aunque
Clarence.
lo bastante profundo para obli·
El prjmer día de caza fué poco
garla á pasar algún tiempo en su
fructífero. Las dos primas cazacama de campaña.
ban separadamente después de
Apenas se había curado, cuan·
echar á cara ó cruz para ve quién
do su prima sufrió un ataque de
se llevaba el guía. Inés mato un
reuma que la retuvo á su vez en
gerenuk, antílope de largo cuello
el campamento, y en ellte estado
qufl tiene en sus movimientos algo
se
hallaban, cuando llegaron no·
de jirafa: el animal, y el resto del
S~ñorita Rosa Terrazas Luján.
(Fot. Ma~lc). ticias de que un rinoceronte ~arebaño á que pertenecía, le hicie·
gaba por lo3 alrededores. Miss
ron dar una buena caminata en·
He,
bert
picli6
permiiw
á
Cecilia
para dejarla sola por unos mo·
tes de ponerse á tiro. Cecilia, por su pnrte, rnlvi6 nl campamenmento~,
y
fe
fué
en
busca
del
monstruo
acom~iafiada de Ciaren·
to con una magnífica gacela.
ce,
el
barón
Munchausen,
y
otros
tres
hombres.
Los prin-ieros leones
Cara á cara con un rinoceJ"onte
Algunos días después el bar6n )Innchausen c~ijo que había
Después
de una larga marcha bajo un sol de jus~icis, la pe·
visto leooe3 en las cercanías del campamento. Teniendo en cuenqmüa
partida'
encontró al paquidermo, que tranqmlamf~e se
ta su fama de embustero, las cazadoras no dieron gran crédito á
8
sus palabras; pero aquella misma noche, despué:i de u~a larga atracaba de ramas de plantas espin.osae. No habla que eJf1 e
caminata, en la que no cazaron absolutamente_ nada, m1~s Her- ver de él porque el rinoceronte es un animal peligrorn, ª~ eé
bert y su prima oyeron por primera vez el rugido del rey de loR que, apr~\'echando su distracción, Inés apunt6 á la espa~dilcia 11
hizo fuego. Tal vez hizo mal; pero la co:a no tenía remedio¡
animales.
A la mañana siguiente, muy temprano, las dos jóv~ne3 y to- un bramido semejante al que produce el vapor cuando Fa e b e
dos sus cazadores salían en bm,ca de las fieras. Pronto encontrn· una locomotora, el rinoceronte olfate6 el aire Y se lal}zÓd S? ~e
ron rns huella~, y Clarence asegnró que rnm muy recie1!tes, que sus adversarios que instantaneamente se eepararotl par~, ~lªd~ e
' refugio en una mal eza espmosa
·
nsar Inés buscó
Y volv10 ad is·
los leoneR eran dos y que habían paeado muy despac1.o. Algo P"'
·
.
·
6
·
á 1 cazab ora
más allá ee encontraron los restos de una gacela á mecho devo- ¡)arar· La bestia• rab1oea por la henda, pas · Junto
't'
b
ar6n,
rar. 'Los leones habían comido allí; la arena estaba removida y con la velocidad de un relámpago y ee prec1p1 o so re e1
Munchausen
que
al
querer
evitar
la
acometida,
tropez6
Y
cayo
ensangrentada, y de3de aquel sitio la pis~a de los leones se diri·
delante del e~furecido cuadrúpedo..
.
tiraba
gía hacia una espesura de matorrales eBpmosos.
Entonces ocurri6 una cosa hornble. El paqmderm 0 b ,
Las cazadoras se apearon de rns caballos y se prepararon para
1 · feliz aron.
entrar en acción. En aquP.l momento Inéa vi6 que dos enormeR derrotes con su cuerno, destrozando Ias carnes de rn uel des·
animales de amarillento peleje salían de aquella espesura y len· La joven comprendió que había que hacer aJgo por aq é hi·
se acerco al monstru~ .
tamente' se internaban en un bosquecillo algo mayor que había dichado·' olvidando toda prudencia,
·
,
ue todav1a.con
á la izquierda. Mientras las jóvenes procuraban:animarse mu- zo}uego por tercera vez. El amma1 cayo, aunq

vida, y la cazadora, dejando á cargo de Clarence el darle el golpe de
muerte, se acercó á la víctima, que
yacía horriblemente destrozada.
Nada pudo hacerse por ella; el
pobre indígena {;~taba muerto, y
miss Herbert volvió al campa.
mento llorando, para pasar un
día de tristeza al lado de su prima enferma.
A pesar de estos accidentes, la!l
dos cazadoras pasaron cuatro mfl·
ses muy felices, ¡;,egún ellas. Es
verdad que volvieron con los Lrn·
jes destrozados, la piel liena de cicatrices y el lindo rostro abrasado
por el sol de los trópicos; J·t·rn
habían gozado la. vida libre de la
naturaleza y las delicias de la stlva virgen, superiorea á toda1:1 las
otras delicias del mundo.

ttravés de la ~epábliea.

741

borgofíoms. En el Eegundo de los
citados puntos, los canes borg0 •
ñone~ fueron dispereados por sus
adversarios de los Alpes.
Cuéntase que después del de3cubrimiento de América los pll·
rros de guerra despedazaron nada
menos que 2000 indios.
En épocas mucho más modernas se sigui6 empleando á los pe·
rros en la guerra. Carlos V (1518
- 1.556) recibió de Inglaterra 4000
perros, como fuerzas subsidiarias
para combatir contra los franceses
y e3pañoles, saliendo vencedores
é;tos últimos.
En época tan moderna como en
el siglo :XVII se emplearon canes
como escuchas contra los turcos.
En 1822 fustraron los perros un
nsalto que intentaron los griegos
------ dará la Acr6polis de Atena~. Los
france!es también han usado peLOS PERROS DE GUERRA.
rros en Túnez contra las tribus
árabes. En México, en 18C&gt;4, los
En la antigüedaJ e.e empleaban
perros del cuerpo de voluntari0s
mucho los perros en las acciom·s
de Zacatecas fueron los más tnride guerra. Plutarco y Plinio citan
bles ad verearios de las guenillas
muchos ejemplos, entre ellos el
mexicanas, hasta que lograron Ji.
de Agesilao, en el sitio de M1111tiorarse de ellos por medio del venea el deCambises, en su expedi· ~neno.
ción á Egipto, y el del rey de los l.!:.:.~----=........!f&gt;.:~~.;:~;::
·
Durante la guerra turco-rusa
garamantes, cuando reconquistó
de
1877 á 1878, !os rusos empleaCerro Santo Madero en Parras, Coah.
su trono. Eneas (100 años A. de
ron
perros en Europa y en Asia.
El peñón que se encuentra en la cúspide del montículo tiene la p;,rtiJ.), habla de perros que llevaban cularidad de que es movible, y sobre él se ha edificado una pequeña Otro tanto hicieron los austriacos
cartas en el collar. También tey los holandeses para evitar sor·
capilla.
nían perros los cimbros y los teupresas del enemigo y para encon·
tones; pero eran verdaderos perros de lucha, á los cuales temían trar á sm adverearios en los matorrales impenetrables.
mucho los soldados romanos.
Hoy día ya no ~e emplean los perros como luchadores, pero
Un escritor romano de asuntos militares cuenta que los perros una vez amaestrados siryen para llevar municiones al campo de
se empleaban en las plazas fortibatalla, guardar las avanzadae,
impedir que se acerquen meroficadas para avisar con sus larri·
Reos de la Gira Democrática C-arrancista.
dos la aproximaci6n del enemigo
deadores, llevar cartas, y, final·
y despertará la guarnición. En ia
mente, para but1car heridos desedad media también se emple.1·
pué:; &lt;le las batallas.
ron para guardar campamrntos y
- - - - -- fortificaciones, gozando de g1 an
PENSAMIENTOS.
fama los eabuesos escoceses por lo
bien que seguían el rastro de los
prisioneros que se escapaba11. SerLati mujeres más infelices son
vían asimiemo para atacará Ja
aquellas que no eaben estarse en
caballería enemiga mutilando á
casa.
los caballos con los pinchoE y garfios de que estaban erizadas las
Los corazones más castigados
cotas de malla que les ponían y á
por
la fortuna, son precieamente
las cuales solían atar ollas llenas
los
más
enteros y más hermosoP.
de combustible para que incen·
Por
esto
resisten tanto y tan bien.
&lt;liasen los campamentos por donde atravesaban.
La felicidad tiene sue raíces en
En Granson y Murten (1476)
la
tierra, aunque tenga sus raíces
comenzaban las batallas con una Don Venustiano Carranza recibiendo la adhsión de sns coterráneos
en
el cielo.
de
Cuatro
Ciénegas.
lucha entre perros suizos y perros

•

-......;:;~'""'·=-----_,;;;;,_______,

d

ª

Mi~mbros del Club Mariano Escobedo agasajando á su candidato.

El señor Carranza dirigiendo la palabra al pueblo.

�AP~ES lVIOI.

APRES MOL
(Concluye de la págína 7 35.)

POBRE PORFIADO SACA BOCADO.
Augusto César, acostumbraba premiar
generalmente á los buenos poetas que le
dedicaban versos; pero entónces, como
ahora, había un número tan desmesurado
de poetrastros y fabric1dores de dísticos á
escoplo, que no era posible ni justo premiar ni ser generoso con todos. Al hacer
esta comparación, no se crea que pensamos encontrar ahora poetas como los de
entónces, ni grandes amantes de la literatura que los premien como Augusto y Mecenas. Ninguna cosa de las dos pensamos,
ni mucho menos.
Peor vamos al cuento.
Es el ca'3o, que uno de los poetas más
fecundos, más tenaces y más desgraciados
en los repartos de pecunia, lo era uno grie·
go, que todos los días le presentaba una
oda, todos los días esperaba comer con ella ,
y todos los días se quedaba en ayunaR.
Tantas le lleg6 á presentar, que Augusto
pens6 en la necesidad de librarse de aquel
importuno, y el efecto, un día que por la
centécima vez le llevó unoe adónicos, Augusto eacó otros versos, que él mismo había compuesto, y se los dió como si lepa·
gase en la misma maneda.
Los espectadores, que comprendieron,
la acci6n, se sonrieron maliciosamente,
mirando al pobre poeta con solapería y esperando gozaroe en su vergüenza.
Pero el pcetti no la conocía, antes por el
contrario, cogi6 los versos con mucho desembarazo, los leyó con buena y segura
entonación, los aplaudió, dió gracias á
Augusto, y luego sacando ;una pequeña
moneda de cobre, le dijo:
- Señor, tomad y perdonad. Mi ofrenda es corta, y no corresponde, ni al mérito de los verso., que me habéis dedicado,
ni á la grandeza y magestad de su autor,
pero tal cual es, admitidla, os ruego como
el tributo de aquel que os da todo cuanto
tiene.
A una salida tan inesperada, los con cu·
rrentes no pudieron contener la riea y Augusto qued6 tan complaci.do del desemba·
razo del pobre poeta, que mandó darle una
gran suma.

***
Litigaban en Turquía dos labradores delante de un juez: el uno de ellos le regaló
un panal de miel; el otro, que lo supo le
llev6 una cesta de huevos. Visto esto por
el primero, volvi6 con un saco de nueces;
y el otro, que era más rico, no queriendo
ser vencido con razones de tanto ruido, le
envió un puerco más que regular.
E3tando ya para terminarse la causa,
pareciéndole al juez que había sacado has
tante, sentenció eh favor de la parte defendida por el puerco; y como se querellase el perdidoso de haber sido engañado,
pues le había prometido dar la sentencia
en su favor cuando le llevó las nueces, el
juez lo tomó de la mano, y conduciéndolo
á la pocilga en que guardaba su cerdo le
dijo:

- E~ verdad que así había determinad o
hacerlo; pero vino este animal á mi casa,
topó con el saco de nueces y lo deshizo.

***

Un cierto Pacuvio, que intentaba pedir
algun &lt;linero á Augusto, usó de esta ·esestratagema.
--Señor, le dijo: corren voces de que
me habéis dado una crecida gratificación.
Todos me dan la enorabuena; apenas hay
quien no hable de ello.
-Déjalos hablar, repuso Augusto; pero
t(t no lo creas.

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá Ud. visto en
los periódicos, con relación á al·
gun remedio, algun anuncio como este: "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos á Ucl.
su dinero." Pues. nunca hemos
tenido motivo pará hab.lar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La
PREPARACION de W AMPOLG
está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, explica f!U popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
suefio ó de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que ex.traemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con Jarabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Este remedio
ha merecido los elpgios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades p1ra
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los caso3
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontrado la Preparación do
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Ca1a
dósis es efectiva. En las Boticas.

***

Despidióse el criado de un procurador,
porque este le mandaba hacer muchas cosas á que, según él, no estaba obligado.
Convenía al amo los servicios del mozo y
le rogó que se quedase en su ca~a , y p;ra
que en lo sucesivo no hu,biera motivos de
queja, estableciéron y capitularon entre sí
las cosas á que el criado debía atender
consignándolas por escrito, conformes
contentos por ambas partes, como si hu·
hieran resuelto la cuestión de fronteras entre dos naciones poderosas.
Algunos días después; el buen procurador iba de viaje montado en una mula de
alquiler, llevando delante á su criado, ~egún costumbre de los caminantes; pero he
aquí que por su mala suerte la mula se espantó, dando en tierra con la cabeza del
procurador sin ventura, que se qued6 colgado del estribo, como liebre de caza&lt;lor
orgulloso que pende del arzón.
La mula principió á correr arrastrándole, y el criado se sent6 en una piedra, para ver con más comodidad las evoluciones
de su amo, pero sin dar. un paso para salvarlo, hasta que, por fortuna, se encargó
de ello un labrador que pasaba y debía ser
más humano _que el mozo de mulas.
-:Miserable, gritó el procurador con voz
dolorida cuando estuvo cerca de su criado:
¡ah! ¿me dejabas morir como un perro?
-Señ.or, contestó con mucha e:angre
fría: véase el escrito, y si reza en él que
debía socorrer á mi amo en semejante peligro, digo que tiene mucha razón; pero si
no lo dice, lo tratado es tratado y á ello
me atengo.

y

-Qué nueva. insa.nidald ..•.
--lA vuestra failsa. grainueza sacriiflqué mi
juventud día ¡por &lt;l1a ..• .
-¡Oh!
-S[, no me coru¡priendéis, no comprendéis
la ~ Y par.a mt la atrooi.dad de
esta. pa¡labra.... mi juventuo, mi juventud
perrll.da! . . . . 01d, me i.n:flijí una muerte tan
e&amp;pa,11it.osa,, á lo
OOtnO J.ai que VOS mC·
lMt.ális! La juventiud de una. m'!]jer está .. ..
ee!B OOillt.enida. en su viua, es mucho más
1J'81Il(re que toklai su vidai! Tenía terror por
u;e don illl34"3Nd!ll.oro y trágico! No lo quena..... Em¡pujaba. violentam.enite mi exisb!l®iai había atlelam.~. me ru.eja:ba de ella
ligero, mu,y l,i gero, ree.talmente, sin fijarme
en clila, sin volver la caibez.a. Pobre mujer
l.nrl:&gt;écill, esta&gt;ba iIIJ(pacienite de ser vieja! Dtgo la ve1í&lt;W}; duramte -!os meses que acabo
de vdlVir en, el tonmento, en la. Mgt"llra,, nh'
repetfa. sin c:esaa·: un pooo de vailor toda·
y[a! Dos ó tres años más de valor y todo
ha;brá. coMl!uido, me luubré sail vado, siere
una. cniaitur~. sin ail'l11ai•.. . VaJor! Matemos,
, matelmos el últLmo dfa de ensueño, de gracia y de esperanza!.... Imbécil! 81, tengo
un amamite! Alh, mi pobre annainte! Quisiera resucita~· mi juvootud tmioiO'llaida. para
prende1fa de su pe,dho!

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SI, sí, tú vas á de-

-¿iIDstáis Loco?
-¡ Tú vas á deicímnelo !
-En .fin ....
.......Tú vas á decílilllelo, ,ponquc no se reahaza. así .ta, última voluñta.&lt;1, de un moribun&lt;lo.
--Oh, l\S im1tiJ.
-,.'fo, haiblemos tJra,rnquila.me,nte, sin ra•bia, sin g¡itos. Sólo ha.y en la casa tu-es
1
hambres á quienes a.t1ibuir la ruven.tura:
R(!ggie, La.ng,lase, Da!l.ousoot. i. Cuál es tu
ama.nte?

--Os digo ....
~le oibligo á no proforir 1ma padabra.
m~ des¡puw que me lo nombres, ni un.a
¡pr~unta, nii. un reproidhe. ... nakla, ¡'U) lo
juro! N&lt;Js sepairamemos. ·w oo iirás á oasa
de Genmama, á doinldie quieras, y tres milllutos desl)ués &lt;le tu par,tikla arreglaré mis
1CUe,n1tas conmigo m.i.snno, en eoo sillón, sobre esa a.1f-oonbra.. No seiiá nlá:s Que una cot:a. ¿Me lo d~. Irene?
- ·Yo no sé nada, no lo sé . . .. no!
-íDebe.5 cnoomnie, sólo 11)0'1' tu infidelida,d
,·i·vo tO&lt;kwia. Po1r enJVilec:Mo que esté, prefiero ail pres,idio la mu~1te; yai me había
resuello á mo1ür, camenmwé ele nuevo, dentJ1() &lt;le UJ1 m~to recomenzaré el diálogo que yo me sé con,migo mismo. Sea; pero 1&gt;ido la gra.cia ama,rg.a,, exiecmble de sa-

~I'&lt;&gt; no es cuestión de represalias, voy
á mord.r, te casan'á.s con tu aimante si ts1
quiere..... No te pu€!do ex¡plicar, es una
oou.tr.aki&lt;ioclón ob&amp;cura, horii1ble, una curiosioo.td que me devora; sube de las rprofundldax:les de m:i inEitinto, ~ quie an:mreclste. Es estú¡p.ido! He renunciado a. la vida,
uo existo más quie para mo1ir. . . . R~spiro
en la mue1t.e.... Y quñero saoor, es niecesrurio que yo sepa, n:eciesito ver al hombre
que te ha. poseído. Irene, no seas ma,la; véte !i. la 'I)lll61,ta, y desde allf, como un adiós
su1&gt;r('llilo, arn'6jattne las sílaibas de su nombre. Mira, vuelivo la ca.hez.a., vannos, vamos,
dílo y vétle, vé á runu.n10ia;1,le que eres vlndai ...... espero. ¿Es Dalousset? ¡H11bla!
¿ Pertmai1ooes inexoraible?
-,Gui.JileTllllo, no contesto más!

NO OLVIDE Vd.

y sus síntomas

e.s.

~No p.rosigáis. ¿Queréis que os eu'tregue
el nombre del h().ll);bre que amo? Ref.lexlonad y mkakllme: ¡nu,noo!
-¡Alh!
~¡Alquí me tJenéis, v.en1ga10S eu mi!

***

ARTERIO- ESCLEROSIS

·-Oh, dflIDe q,uién
cínmelo !

ber ... ..

Un tesorero tenía en la pierna uba naga,
que le molestaba mucho y le hacía sufrir
horribles dolores, pero sin quejarse; tanto,
que admirando el ciru jano de su valor, lti
dijo:
- Estoy asombrado, señor, de que us·
ted no se queja d&amp; tan acerbos dolores como es preciso padezca.
El tesorero contestó:
-Todos los días estoy diciendo ¡no hay!
¡no hay! y siempre tengo )a cnsa Jle~a de
gente, Dígame usted, amigo mío ¿,,1 por
casua1ilad se me escadase un ¡ay! ¿qué
seria?

de empezar mañana
su tratamiento contra el

-¡Jnfarme!
-¡ Le amo con adoración!
-¡Si pronuu.cia. un.a pa.la.bra más! ....
-¡Le adoro!

~,=======================~

La toma die las mamos, la sacude, la e¡,t1'Elelha, Ja estruja, ca.e de rodilJiIB á sus
pies, aldOilorlikla, y _la escupe el rostro: Ladró.n, cobarde, nunca, jaJmá.s! ....
Ya no qudeoo mor:ir, ~ dolor de loo celos
lo ha hedho vo!Lver á aman- la vida, porque
los celos OOill el rumor &lt;le sí mismo prolonga.&lt;lo á otro sér CU¡ya afección queremos poseer exclUSIÍJVamewte. Quena mo1-:ir á fin de
que Irene rehiciera su existencia; pero entonces la creta mujer de él sólo, iba á quedar libre, en1 '()Odei- die otro oualquiera en lo
futuro. &lt;le un: sér desconocido; pero ahora
est.atba eL!a en poder de a.lgu.no, se la habfa. qui,tafu) allguwn, lo sabe y no quiere
mata.1m ya, ya. no quiere mo11k. Vilvil'á; pero vivirá por ella y con ella, no puede vl-

y todas farmacias

'

743
vi1· sólo, roído por el do,Jor y por la miseria y la &lt;feslhonra . ...

Santiago le rov€1la en sus paila:br.as obscuras Y angu.s,Uosa,s que él es el Mna11te de
frene, Y entonces se cntabJa la lucha hol'l'ible entre el amant~ y o! maa·id.o por la
POEesión d.e la, mujer.

frene aima á Santiago con t~s las fuerzas de su cor~ón; pero se siiente atad.a á
vida Y á muerte á su marido, porque no
tiene bienes ni aim1gos, ni esperamzas, porque estlá deshonraltlo, po1·que llora y Stij11loo, llOirque e'lla es su vida y su consolación
única en la cátástrofe.
-tMi 1&gt;0bre niño, vóte, te amo, no llores! i A.y! esta noohe he sc,llozado soore tu
corazó!ll, l)ellsanJdo que p-ronto me marchita.ria y ya, no me amarías .... Es necesario
que yo ie-siga. Lo has v,isto hace un momento. Está trun humillaldo, tan 1Jeq.ueño y
hunulde! Pertenezco á su de.sventum! Taul&gt;e'Ol' para, llN, tanto peor, tan.to peor ....
Si tuvdera tu juventud u.nidria tu vailor, caminaría sobre etc il;e~gra,ciado, él ¡y«1garia
y no el an:n()IJ •• ••

ro

RIOARDO CONTRERAS.

MAÑANA ....... .
Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ignorancia.
Tristes hogares donde impera
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó nifío en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar 'á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mafíana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y . .. . . no
hacemos caso, mafíana me curo;
luego una laringitis y .. .. mañana me curo. Despues viene la calentura en la tarde, la tos muy se·
ca, los imsomnios y sudores nocturnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce para la Tuberculosis:
''Creosofosfatina. '' Es cierto
que con ésto. nos vamos á curar-,
pero en un tiempo mucho mayor
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes del catarro, • haciéndonos al&lt; mi s m o
tiempo inmunes para la Tuberculosis ( tí sis.)
Mañana... Mañana ... Mañana.. ,

�·~~·@·~·~·*·~·~·~·~·~·~·~··
I Lotería Nacional I
~

~

•: SORTEO
~

+

•
S50,000 :

DE

~
+

Para el miércoles 22 de noviembre de 1911

•

¡~\····=·=·

~

~

REPARTO DE PREMIOS :

1 premio de$
:
1 íd. de,,
~ ~ íd. de,,
0
íd. de,,
~ l 70 íd.
de,,
J 99 íd. de,,

50,000 ............ ........ .. ....... . $
l0,000 ............................... ,,
5,000 .............................. ,,
1,000... ..... .. .................. ,,
200 ........... ..... ":.. .......... ,,
100 ........................ . ...... ,,

•'*
+
+
:

50.0CO
10,000
~,000
:&gt;,000
34,000
19,900

~

•
:

premio de$ lü,000, á $ 30 cada una........ $ 2&gt;970

~

+
~

S::c\OIIWIW

:

ENHRO $10.00

VIGESIMO $0.50

OFICINAS: f DE DONCELES, 121.- MEXICO.

:

:

·:· fERRoc,RRILES NACIONALES DE MEXICO ·:- .:

~
+

Precios por viaje de ida y vuelta desde México.
H

2!

l~

olase olase
.A.guasoaliente• ......

11 95

6 oo

~

Cuernarnca,.........
Dur~ngo........ .. ... .

4 90
60 15

2 ,¡5
30 o.;

~

+

*
:

•

+

*
*

12 30

Jalapa....... ....... ...

14 45

León.. ........... ... ..
.Manzanlllo ...... :... .

17 oo

6 85
8 50
22 05
7 75
20 40

Mo r elia. . ........ .. ...

Salamanca....... .. ..
San Luis Potosí.. . ..

42 85
15 ~o
40 80

Torre6n ............ ..

'l'oluca.......... ......
Urnapam ......... ...
Veracruz... . ... ... ...

Zacateoas ...... ... ...

:

De Octubre 28 al 2 de Noviembre inclusive.

~

•

:

11,'1'

~:

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6 80
1o ,,n

·:

""

·

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46 35 23 20
a oo 1 oo
21 o 10 s,
rn 20 ~ 60
23 su u 40

O

.
.
.:l
•

O
+
+

Precios reducidos en porproción, desde otros puntos.
FECHAS DE VENTA:

~

1a 60
2n 55

as 40

:

:

Adm inistrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL :

25 00

Monteney.. ..... . ....

:

!

1
~

~

:

ti)

r:~~1~::~~~.'.·.·.:::::: ;: : ; ;~ !~~!:~:~---:·:·:·:·:·:·:-~:·_:_:: ~::: :i ~ :

Huafüilajara.. . .. .. ..

•

~
+

••

2!

olase clase
P4chuJa, ...... ... .. . $ 4 oo 8 2 00
Pdrral.. ...... ... ... . 59 75 29 90

$ 23 95 $ 12 00

Celaya ... . .... . ......

:

: g:::::~.~~--·.·.·.·.--.-...· :: :: :: :~ ~~:~~:ª·;~:::::::::::: ~~

,

'

•

:

·•

l~

*
•
• s1s prtmios yaproximaciones, qn importan $119,HO •*
~

ENTRE TODOS LOS PUNTOS DE LOS

~

...
•

:

premio de$ ~0,000, á $ 30 ca&lt;la unn ....... '.. $ 2,970

+

~

EXTRAORDINARIA RfDUCCION EN LOS PRECIOSDf PASAJE .•

•

~

09 aproximaciones á la centena dd número que obtenga el :

:

~

:

99 aproximacionei! á la cer,tena &lt;ld número que obterg.1el :

w}

•+

~

•

..•
.

: ritstas dt Codos Santos y mutrtos :

; •

APROXIJ\\ACIONES:

:

,,~ G+o+e+Mffo•*•~•~•••*+~•~••••'

:

:

LIMITE FINAL :

6 de Noviembre de

1911,

•

inclusive.

:

Ferrocarriles Nacionales de México.

•
•
*~•*•*•*•-*•*•~•*•~•*•*•~•*•* •*•~•*•*•*•*•~•*•••*•*•*•*••••
,

•

•

••

~ ~ ....&gt; . . . :

•

•

I

•

goooooooooooooooooooo:ococo,

g
Análisis de orinas, esputos, pus, etc. §
o
n

Departamento
g
de contratos I g
O

de la Facultad de México, Quimico

I

APARTADO 1396

TELEFONO 682

n
n

~

n
n

PRECIOS COMODOS

n

O

HI GUHO~ A

o
o

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- - - n

l! X AL'TlT-UÓ ~

~,..,..,,

I g8

- - - - - - - - - -- - - - , · - - - - - - - - - - ·

n

del Instituto Médico Nacional.

g
o

g

Juan B. Calderón,

o
o
O

o
n

2a. de Victoria 53¡55.

n
n

POR EL PROFESOR

o

I
n

8

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3a. del 5 de Febrero núm. 25.- MEXICO, O. F.

0
( ANTE!\ BAJOS oe SAN AOUSTIN, 6)
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San

Agustin, núm. 30), próximo á Teatrts y Bancos, está dotado de
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FRANCISCO ZUCCOLI, 1er11t1. '
MEXJCO, D. F.

...................................

J

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752901&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Agüeros, Victoriano, 1854-1911</text>
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                    <text>fl
A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

5 DE

NOVIEMBRE DE

1911.

REGINA VICARINO,
notabilísima soprano ligero de la compañia de ópera que actúa en el Arbeu,

NuM. 45.

�Aetaalidades
(A CALEFACCION DE ANTAÑO

Un año de revoluoión.-La labor della' prensa y la opinión pública.
Los señores Madero y Pino Suárez,
electos Presidente y Vicepresidente de la República.

Hace ya un año que la revoluci6n estall6 en los campos de
Chihuahua. Doce largos meses han transcurrido de zozobras y
de inquietudes. El movimiento revolucionario localizado en t~n
principio en la parte norte de la República hubo de propagarse,
primero lentamentll por los Estados fronterizos, después, con la
violencia conque explota un barril de p6lvora., por el sur. Los
combates diarios, los incendios de poblaciones enteras, el profuso derramamiento de sangre, los horrores todos. de la guerra,
con sus inevitables y gravísimas consecuencias como son el paralizamiento de las transacciones comerciales, la suspensi6n de
las labores agrícolas y, en general, el aniquilamiento de las actividades nacionales, han llevado al país á un estado, que si
bien es mucho menos alarmante de lo que dicen personas interesadas, no deja de ser delicado. En honor de la verdad la revoluci6n mexicana no ha traído las graves consecuencias que eran
de preeverse: las instituciones administrativas no han sido des·
integradas y los organismos sociales siguen funcionando satiefactoriamente. Apenas si en aquellas ha habido alguna!: refor·
mas cuya benéfica influencia ya empezamos á notar y en estos
algún desequilibrio de escasa importancia, como se reconocerá
muy pronto.
Pero no pasarán muchos meses para que el país pueda reaar·
cirse con creces de los sacrificios hechos, toda vez que las libertades:políticas alcanzadas gracias á la revoluci6n y el cambio de
los procedimientos antiguos de Gobierno por los venideros, sin
exclusivismos, bien intencionados, leales y encaminados á conseguir un progreso positivo y no uno efectista, son bienes inapreciables. Los antiguos problemas nacionalee, sociales y econ6micos, que con tanto egoísmo descuid6 el pasado gobierno y que
constituyen los más serios factores dt1 descontento y verdader11s
rémoras del adelanto nacional, esta vez tendrán que resolverse,
si no de una manera definitiva, sí por lo menos se iniciará rn
resoluci6n, pues de otra suerte la paz no será efectiva, necesi·
tándose del ejército para sostenerla de una manera artificial, como en .los antiguos tiempos porfirianos, subsistiendo las mismas
causas de un descontento, en la mayor parte de los casos, muy
explicable.
Muy digna de notarse es la actitud asumida por la prensa en
los doce meses de revolucién. De cuantos peri6dicos se publican
en la c~pital, y no hablo de los de los Estados por ocuparse gene·

ralmente de asuntos locales. uno que otro ha siuo de una manera leal y franca, afecto al nuevo estado de co.md. La mayo ria de
ellos, embosadamente y con toda perfidia, unes, haciendo gala de
&lt;lesfachates los otros, han atacado la obra rtvoluciona1ia y cu·
bierto de injur:as al señor Madero. Que persiguieron, persiguen
y seguirán persiguiendo fines bastardos, lo diga la opinión ¡,ública, pues aunque mucha parte de ella se deja engañar por las
mentiras impresas, la mayoría tiene mejor sentido. Basta ob
servar la campaña que en contra del señor Madero ha bec·ho la
prensa, en forma más 6 menos virulenta y el recibimiehto que
se le ha hecho en la estaci6n de la Colonia al presidente electo
de la República, entusiasta, sincero y espontáneo, para comprender que la labor de esa parte de la prensa ha sido infructo·
sa esta vez. No puede darse tarea más antipatri6tica que la de
engañar al p1.blico; bueno está que los peri6dicos sometan los
actos del gobierno y de los hombres públicos á una severa censura; que cuando su opini6n es contraria á la de los hombres
que estan en el poder, siempre que sea sincera y honrada, la expongan con rudeza y aún con crueldad, pero, generalmente, hun
mentido á sabiendas, usando de procedimit ntos indrnoro~os y
explotando hechos cuya ve1dadera significaci6n conocen ello,,
mejor que nadie.
En realidad la personalidad del señor Madero ee ha agrand11·
do con este sistema. Mejor es que el entusiasmo primitivo se vea
hoy substituido por un sentimiento mt-nos arrebatarlo é irrt-flexivo.
Ahora la situación ha variado: según la solemne declarnción
de la Cámara son Pre~idente y Vicepre,ádente de la República
los señores Madero y Pino Suárez. y por lo tanto, cualqu:eia fa!·
ta de respeto que Ee cometiera seria intolerable. La personalidiid
de los dos mandatarios está suficientemente discutida y es
no solamen\e inútil perseverar en eEia tarea sino antipatriótico. Para que la marcha del futuro Gobierno no tropiece con
obstáculos inútiles es preciso que se deje de eeguir haciendo
labor personalista, para consagraree á la crítica serena y dei:apasionada de los actos del Gobierno, que, en cualquier sentido
en que se verifique, será moralizadora, útil y patriótica. Sea·
mos elemento de unión y de adelanto y no de obstrucci6n ~istemática.
LUIS ZAMORA PLOWES.

Los antiguos griegos y ro·
manos, poco preparados contra los fríos, se calentaban al
rededor de braseros: de!'pués
vinieron las chimeneas; después las eatufas, los caloríferos de aire caliente, de agua
hirviendo y de gas.
Durante mucho siglos eran
las chimeneas anchas y espaciosas, y las familias numero·
sas y sus huéspedes se agru·
paban bajo eu amplia campa·
na. Esas chimeneas inmen ·
sas calentaban bastante mal.
Las Memorias de los reye~ de
Frar.cia Luis XIII y Luis
XIV nos dicen que el prime·
ro se veía obligado á poner
su silla al sol, y que el segundo apelaba al ejercicio para
entrar en calor.
La correspondencia de «Maciama», la madre del Reg1mte,
nos entera de que en 1695 el
vir,o y el agua se hPl!I ban en
la meea de Luis XIV y habiendo experimentado los inconvenientes de las chimeneas
grandes, sus arquitectos las
redujeron de proporciones
que dieron resultados preferi ·
bles. En efecto, las primeras
tostaban materialmente á los
que estaban cerca y no daban
ningún calor á los que esta
ban más lejos; muy al contrario, su6 pies y sus piernas se
helaban por la gran corriente &lt;le aire que producía el tiro d~l amplio hogar.

747
Eran muy artísticas, pero
muy poco prácticas.

La protesta del Ministro de Gobernación.
El señor Lic. Rafael Hernández, acompañado del señor Subsecretario de
Gobernación Lic. Federico González Garza y del señor General Banda·
ia, momentos después de prestar la protesta de ley ante el señor Presidente interino de la Repúbiicá en el Palacio Nacional.

PREPARACION CIENTIFlCA
El profesor Brieger, famoso químico director del Instituto de Medicina de Berlín,
estaba una mañana en su laboratorio muy atareado en
medio de sus retortas, alambiques y frascos de todas clases y tamaños, cuando acert6
á ir á visitarle un médico distinguido. Este se:interesó vivamente por conocer el experimento curioso á que el profe~or se aplicaba con tan ta
atenci6n. El gran químico estaba inclinado ante un hornillo y vigilaba un recipiente
cerrado envuelto en dema
hum!lreda.
-¡Oh! doctor Brieger-exclam6 el visitante-siempre
ocupado en vuestros estudios
micro orgánicoR.
El profesor no constest6.
-Apuesto á que estais hervir unos micrococos.-No.
Entoncee serán&lt;CSOnococos?
-No.
-¡Diablo! Se trata sin duda de «spiroquios", de los que
tratábais tan admirabl&amp;mente
en vuestra última memoria
de la Academia ......
-Pues me doy por vencido; vos me explicaréis de qué
clase de microbios se trata.
-De ninguna, amigo mio.
Se trata de unas salchichas
que estoy cociendo para mi
almuerzo.

¡1,

Señor Carlos Carrera
y señora Concepción Stampa de Cairera.

Señor Pedro L. Montemayor
y señora Ana María Charles Sánchez de Montemayor.

�lla disttribueión de pttemios en el Teattro Attbeu

lla inaugutraeión de la tempo11ada de eatrttettas.

RAREZAS DE LOS TERREMOTOS

1

La concurrencia de la elegante fiesta del domingo en el Hipódrc,mo de la Condesa.

A~OR
POU~ CBLILIE (j!UI

749

Los derrumbamientos de casas durante temblores de tierra,
siguen leyes ya conocidas. Una casa se inclinará siempre, al
caer, por la fachada que tenga más puertas y ventanas y nunca
del lado en que los muros no están debilitados por huecos de
ninguna claise. Las paredes cuya dírecci6n resulte paralela á la
del movimiento sísmico, son las que cuentan con mayore3 probabilidades de permanecer incólumes, y en el caso de que se
abra alguna grieta en ellas, puede asegurarse que seguirá de abajo á arriba la línea de las puertas y ventanas.
En la América del Sur existen comarcas que tienen el envidiable privilegio de permanecer inmunes contra los terremotos
aun en el caso de que éstos agiten violentamente las regiones
circunvecinas.
A causa de esta propiedad, conocen los indígenas á estas comarcas con el nombre de ccpuente3 del terremoto», porque suponen que )03 movimientos sísmico3 se de~lizan bajo ellas al igual
que los ríos bajo los puentes.
Los terremotos producen un efecto más terrorífico y espeluznante que nunca cuando el observador viaja en ferrocarril. El
espectáculo resulta verdaderamente aterrador. Cada trepidaci6n
se presenta en la forma de una ondulaci6n de los rieles, dando
al terreno un aspecto de mar agitado por un regular oleaje. Como quiera que este movimiento camina con mucha más velocidad que los más rápidos expresos, la vía se asemeja eñ aquel
momento á una enorme serpiente que camina con rapidez y gi·
gantescos movimtentos vermicularee.

Los terremotos ocurridos recientemente en Calabria y en Asia,
han hecho reco~dar algunas ra,rezas verdaderamente curiosas que
á veces a.companan á esos f~nomenos. Asi el que deva~t6 la isla
de Jamaica en 1692, produJo en las costas el curioso fon6meno
de alejar el mar á 11na dis.tancia de más de dos kil6metros salvo en Pi~c.o, en donde retrocedi6 más de cuatro, sin que v~l viese a su sitio normal hasta después de tres horas. Abri6se la tie·
rra y en las profundas grietas cayeron centenares de personas
sin que fuera posible auxiliarlas, porque inmediatamente volviernn á cerrar.se aquellas.
T11l vez el acontecimiento más horroroso que se registr6 en
aquel momento, fué el ver c6mo unos hombreli! caídos en una
grieta, salieron nuevamente á la sup9rficie terrestre arrastrados
por un torrente de agua hirviendo.
A consecuencia de los humos sulfurosos que brotaban de la
tierra, una terrible dolen?ia invadi6 á los indígenas, cam,ando
la muerte de unas dos mil personas.
Curiosísimo {ué el accidente ocurrido durante un terremoto en
Causa Nova (Calabria), El terreno en que Fe asentaba la poblaci6n, descend16 nueve metros, sin que se derrumbara una sola
casa. En otros puntos se ha observado que la superficie terrestre
ha avanzado 6 retrocedido unos dos metroe.
Aunque pare3ca increíble, resulta que en la cima de las mon ·
tañas es mucho menos apreciable el fen6meno que en los valles.
Asi, cuando hace veinticuatro años ocurri6 un violento terremoto en Virginia (Estados Unidos), apenas se not6 en las minas,
en tanto que en la superficie caus6 innumerables estragos.
Se ha observado que lo mismo que ios movimientos sísmicos,
Una mujer enferma envi6 á llamar al médico, y después
las balas tienen el máximum de velocidad á. la partida y la van que la hubo visitado, le ofrecio una gallina. En saliendo el
perdiendo á medida que se alejan de.1 punto donde se iniciaron. médico de allí, la pidi6 á la criada y se la llev6.
En los países donde son frecuentes los terremotos la gente se
Después que se levant6 la mujer de aquella clolencia, coningenia para hacer construcciones capaces de resistir fuertes t6 sus gallinas, y preguntando por la que le faltaba, como le
movimientos sfsmicos. En el .Tap6n, por ejemplo, muchos edi- dijesen que la había llevado el médico, santigu6se diciendo:
ficios tienen cimientos que descan8an sobre enormes perdigones
-¡Válgame Dios, infinitas veces que se me perdió esta gallide acero. Cuando ocurre un terremoto, resbala el edificio ente· na, la dí al diablo y nunca la tom6; una vez que la prometí
ro sobre los perdigones, sin peligro de ninguna clase.
ai médico me he quedado sin ella.

/

Era el atardecer
y entre las verdes frondas
que murmuran mecid.as por. el aura,
brillaba de la luz débil refleJO.
Era esa pálida hora
en que la noche llega,
cuando el sol que se apaga amarillento
se despide besando la campiña.
La sombra iba extendiendo
su manto de negrura,
en el cielo brotaban encendidas,
parpadeantes estrellas vesperales.
Una onda misteriosa
á Natura envolvía,
era algo que cantaba tenuem.ente
el himno del amor y de la vida.
Por el jardín ameno
y bajo la arboleda
que convida fantástica al ens~~ño
y hrinda paz y perfumado asilo,
vagaban placenteros,
estrechamente unidos,
los cantores de ese poema eterno
que cambia personajes y es el mismo.
No sé c6mo mi planta
condújome á ese sitio,
.
.
á mí, que triste y solo, 1~ ex1etenc1a
cruzaba indiferente y fatigado.
No sé c6mo yo vine
á ese verjel florido,
donde lentos pasaban los amantes,
donde se oían rumores de caricias
y en medio del perfume
de las fragantes flores,
que exhalaban amor y poesía,
flotaban languideces de pasi6n.

•

u' AlffiE,

S6lo sé que del fondo
de mi pecho, escaparon
los amargos pesares de un ayer
borrándose el pasado para mí.
Solo sé que á mis ojos
brill6 nueva eeperanza,
.
y que quise cantar ese ~oema,
que eseribe Amor cambiando personaJes.
MARIANO LEON y ORTIZ.
Noviembre de 1911.

A

FA~BIO
Al señolf SeJ:fnalfdo CaldeJ:fón

A tí, Fabio, unos cuantos con.sejos .
quiero darte, que te harán la enstencia
llevadera, pues encierran la ciencia
aprendida en el mundo por los viejos.
Sé cauto en el hablar y en discusiones
jamás con gritos convencer pretendas
y mide tu &lt;lec.ir,. que nunc~ ~fendas
ni personas m aJenas convicciones.
Cua.ndo alguno te hable, siempre atento
escúchale hasta el fin, y en tu semblante
no le muestres cansancio 6 mal talante,
que él se irá satisfecho y tú contento.
Cuando te pidan opini6n, sincero,
piénsala bien y dala con reposo,
no te hagas de rogar, ni presuntuoso
muestres de tu saber, galas primero.
Y en fin, para concluir, Fahio querido,
como fruto á lo escrito yo te pido
que recuerdes que el hombre con la lengua
alcanza en esta vida: honra 6 mengua.
MARIANO LEON y ORTIZ.
México, Noviembre de 1911.

�LA CORTE DE AMOR DE LA REINA DE LOS TUEGOS "FLORA.LES DE COVADONGA

--------.

~eñoritas Clara ~1orán,
Señoritas Eu¡¡:enie Dandini,

~ane Garda Pin,entel,
Su
Josefina Chico.
- =
Concepción Or~e¡;¡;a,
Guadalupe cu-,.ves
y
Luz oarcia,
l outchl•
Señoritas {&gt;. ne Maria Lascuráin y
Yova Hor ll
Señorita Dolores Collado,

llt~rttas Guadalupe Garda Pltnentel,

tlior¡ta• Guadalupe Romero de Terrerns,
ta• Dolare~ de Lascuráin y Landa,
Señori t a Pall. García,

Mercedes de M, Campos,
A m a da M o •á r, ,
Josefina Torne!,
M .. gdal&lt;ena Chayero,

-

E l ena Urqui za,
.viaria Díoz ,·i v1-1 nco,

�~AS OERA.S DEL G-:a~TRO N ACION .AL.

Una de flás máf bellas esculturas que adornan el nuevo teatro.

Bellísi:no Pegaso, obra póstuma de Querol.

a

.JmpÓrtaóte grieta producida en la fachada-del teatro por uno de los úitimos te mblo_\

re·s. Se han tomado ya las medidas conducentes p;ua remediar estos desperfectos.

Este. diagrama da un.1 iJt'a de los i~ portantes hundimientos habiJos en la fábrica. En
el se pue~.en ob~erv:ir los desmvtle; en ca_da uno de los ángulos del teatro con
la txpres1on de las fechas en que se produ¡eron y las causas que los motiv~ron.

�754

uas ob.rras del teattto ~aeiona1.

VIDA TEATRAL
~__:_~--================-..~~========~==-~.LA ESTRELLA

DE LA OPERA EN

AREEU.

Una so~pres~ inaudita, má3 gust~d~ y deleitosa por la prolon- lor, tales son en parte la~ determinantes de ese fen6meno que va
gada abstrnenc1a de escuchar en Mex1co buenos conjuntos líri- en raudo giro á la gloria.
No ha 1,ndo dable admirarla únicamente en Lucín personsje
cos, ha p1ovocado la presentación en el Teatro Arbeu de la ya
que comprende y que siente, logrando despertar en alto grado
eminente soprano ligero. señorita Regina Vicarino.
Nacida el año de 1887 en Nueva York é hija de padres fran - lo emotivo en cada uno de quien la oye.
En «Lucfan no es s6lo la cantante que acaricia con delicioEa.s
ceses, suR primeros años transcurrieron en un ambiente mitad
saj6n mitad ladino, lo que cor.tribuye á explicar el extraordi- fioritture, es más e, la actriz inteligente y seductora que nos sa·
nario desarrollo de sus facultades por un cultivo tenaz y enér- cude con los crispamientos del calosfrío, cuando ya perdida su
gico á la vez atemperado por una. sensibilidad exquisita propicia razón, como Ofelia, «de3hoja flores y ca1,tando pasu,,, en el ária
del delirio.
á los ensueños del ideal.
Nos ha bastado oír á la señorita Vicarino en el papel siempre
Cualidad más extraña cada día es esa- cantante y atriz que
contribuirá á labrar el sitio de
tierno y doloroso de Lucia, paesa encantadora Regina.
ra formu}ar un ~resagio que ya
LA OPERA EN ARBB:U.
Allá pronto lo ,eremos
antes paso encubierto entre las
F. G.
mayas del entusiasmo y de la
galantería en las recias colum~~~
nas del diarismo americano:
«Regina real Queen Song.» No
hurta.roo~ nada de la idea, la
YO SIEMPRE COMO EN
acrecentamos ~í en este vaticiLA MISMA SALA
nio: Regina Vic:irino reinará
antes de muy poco tiempo como
Ciceron y PompPyo quisleron
la !'Ouerana de más extensos do·
cerciorane un día de r:si era verminiosen el artb del bell canto.
dad lo que rn poncleraba de la
Caminando poco á roc'l ha·
magnificencia de Lúculo.
cia el ocaso la Sembrich y la TeEncontráronse con él en la
trazzini, esas dos estrellas des·
plaz I pública, y le dijt&gt;ron que
rrendidlls de la constelaci6n de
irían á cenar á su .casa, con la
Hércules, no sabemos que exiscondici6n de que no había de dar
ta hoy cantante mejor preparada
instrucciones á sus criados, ni
para rnscitar el d~slumbramien·
encargarles preparativos ni gasto y la convencida ad m ir a \OS extraordin11rios.
ción.
Conform6se Lúculo y s6lo les
Alternando en el Mar,hattan de
pidi6
permiso para 'decir á ~us
Nueva York con la afortun:1da
criado:i
la sala en donde quería
diva que tanto aplaudimos aquí:
que
se
siryiebe
la cena.
hace Reis año~, cr,mpartía:i por
- Estamos conformes,· di jo
igual los triunfos la Tetrazzini y
CiCt-r(,n.
la Vioarino. durante la tempoLúculo llam6 á un eEclavo y
rada del último invierno. No
le
dijo:
puede decirse que la Reina Joven
-l{sta
noche cenaremos en el
ganar:a entonces un nombre y
¡;:alón
de
Apulo.
una maciza reputación, porque
Llegada la hora, se pre~entaya los había alcanzado tres años
ron
Ciceron y Pompeyo, y se queantes, en su gira triunfal por
daron
maravillados y absortos al
Milán, Florencia, Viena y otras
contemplar
la imponderable
ciudades italianas.
suntnosidad
de
una cena que deCreció su prestigio, se acrebi6
costar
sumas
inmensa!'I.
cent6 su incipiente fama, cuan-¿Qué es esto? dijo Cicer6n;
do en su propio país pis6 los
una cena semejante no ha poteatros á donde es dado llegar
Regina Vicarino, en "Lucía."
dido
disponP.rse sin que tú dieses
solo á los consagrados por la
órdenes
para ello, y entonces ·
diosa fortuna.
¿Y por qué tan inmitada y rápida co11sagraci6n, á los 23 años? has ffl.ltado á tu palabra de no decir nada.
- Estás engañado, contestú Lúculo. En mi casa, cada una de
Basta escuchar el portentoso canto de la Vicarino para eatisfalas
ealas de comer tiene su gasto señalado, y cuando previne á
cer eEta interrogaci6n. El ditirámbico elogio se excederá por
mi
familia
que sirviesen la cena en la sala de Apolo ya sabía
apasionado y sin e,obargo, dejará algunas á las que de pronto
'
el crítico no podrá llegar. Así como al pie de un abismo sem- muy bien lo que había de costar.
brado en sus bordes de frescas azucenas, se detendrá y no mi·
rará al fondo para embriagarse con los efluvios emanados de las
U N VIAJE A LA LU NA
pristinas corolas.
Irresistibles al análisis fisio. psíquico son las prendas revela¿Cuánto costaría un viaje á la luna? Un americano, que sin
doras del genio. Podrá hablarse de la educación de esas prenduda
no debe tener muchas ocupaciones urgentes, seha entrete·
dae, del perfeccionamiento auxiliado por agentes del arte 6 de
nido
en
hacer el cálculo de lo que costaría un billete de la tierra
la ciencia, más no es siempre atinado el juicio que se emite
acerca de los dones que provienen de lo alto como para ccevocar á la luna en el caso de que existiera una línea ferrea que la enlo divino por medio de lo humano, según la expresi6n goethina. lazase con nue3tro planeta.
Para ello ha tenido en cuenta las tarifas de los ferrocarriles
Quien todavía no haya oído y visto á la Vicarino calificará
americanos
y los kil6metros que nos separan de nuestro eatétite.
estas divagaciones de hiptrbólicas. Con todo, no llegan á tanto
El billete costaría 4. 650. 000 francos y cegún las tarifas alema·
para los que de tal satisfacci6n se ufanen.
Un estudio met6dico conforme á una didáctica sapientísima; nas, 250. 000.
Suponiendo que el tren marchase á raz6n de 60 kil6metros
una gracia ingénita superlativa, una voz extensísima de timbre
por
hora, el viaje duraría dos millones quinientas mil horas 6
con transparencias y eonoridades de cristal; una ductilidad ex·
'
traordinaria de los órganos del mecanismo; y, especialmente, sean doscientos ochenta y cinco años.
Dado el tiempo y el costo de esta expedici6n, ¡á cualquiera
una inspiraci6n peregrina por lo precoz, cuando como la Vicarino no ha sacrificado su coraz6n en las ardientes fraguas del do· se le ocurre hacer á la luna un viajecito de recreo!
Algunas de las más importantes cuarteaduras de los muros y cimientos del teatro.

�Teatrros -Llos arrtistas de la ópetta

ASTUCIA DE BARBERO
Hubo un caballero, que fué
el terror de todo:&gt; los barberofl,
por la suma dificultad de afeifarlo bien. Era hombre que hubiera quitado la vida al barbno
que le hubiese dejado un pelo en
la cara; y además, cega ha de cólera por la menor raFcadura; de
mnnera, que los pobres barberos se llegaban á él temblando.
Pero como pagaba muy bien, el
maestro de la tienda no quería
perder aquf-1 parroquiano.
Lleg6 por fin el caso &lt;le q11e
ninguno de los oficiales &lt;le la barbería quiso ir á afeicarlo. Prnsentóse en tal sazón al mae-tro
un barbero muy tuno, á quit'n.
noticiaron el raro humor del 110minado caballero y su altivo genio.
-Aunque ese bl)mbre Fea el
dP-monio, repuso el tunante, Je
aft'itHé como yo quisiere.
Efectivamente, se prest-ntó C'n
casa del señor indigesto, el cun 1,
lu1&gt;go que lo vi6, se le puso á mirar de hito en bito, maravillado
de su crecida estatura, y &lt;lel
cierto aire desembarazado, qne
comunica el haber corrido mundo, y le dijo:
--¿Amigo, sabes cuan dificultoso es afeitarme?
-Sí señor, le respondió, pero
sé también, que mi habilidad es
mil veces mayor que vuestra delicadeza.

Eugenio Battain.
tenor dramático 2bsoluto.

.Retaalida.des
Sin darle más tiempo, le acomodó los paños, dispuso sus navajas, y empezó á afeitarle con la
mayor suavidad y ligereza, tanto
que parecía que la navaja no tocaba en la piel: pero de tanto en
tanto, se paraba, y alzaba al cielo
los 0jos, como pidiendo favor.
Sorprendido el caballero deaquellas demostraciones, le preguntó:
--¿Acostumbras áorar cuando
afeitas?
-En todas ocasiones es buena
la oración, respondi6 el barbero.
-Pues yo mando, replic6 el
caballero enojado, que dejes el
rezo para otro tiempo.
-No puedo, repuso el barbero, por-i.ie á Dios se ha de pedir
cuando hay necesidad.
-Pero hombre, continuó t-1
caballero en el mismo tono, ¿qué
necesidad urgente tienes ahora
de rogar á Dios?
-Supuesto que quereis que lo
diga, dijo el mancebo, sabed que
tengo una vehemente tentación
de degollaros, y pido al SPñnr,
que me dé fuerzas para resistirla.
-Retírate, pues, al instantP,
gritó enfurecido el caballero, que
no quiero acabarme de afeitar.
Fuese el barbero y dijo á su
maestro:
-Me asegurfü;teis que aquel
caballero no permitía que le quedaee un pelo en el rostro, y le
acabo de dejar con la mitad de
la barba. Id á verlo i,i gustais.

- Di0s me ~orrija.
Un cochero, con quien disputaba un día
..
'
1e d1¡0:
-¿Qué Dios os corrija decís? ¿Pues no
le costaría menos trabajo el haceros de
nuevo?

***

-¡Ah, Toribiol ¡Toribiol que mal haces en beber, decian á un borracho: el vino te hizo tropezar á cada paso con los
guardacantones.
-Teequivocas, no hago mal en beber,
lo que hago mal, es andar cuando he bebido.

-ii

***

...
-¡

Un contratista de provisiones escribía á
un comerciante de lanas:
-Mañana iré á verte y comerémos
junto~.
·
-Muchas gracias, respondi6 el otro·
aprecio infinito la atención, pero mañan¡
no estaré en casa.

***

Quejábase un litigante de que un juez
gastaba
más, de lo que tenía:
ra •
3,

1

_,

.:-..

....

a..v

'l,{VLi 11ru~n.

Una mujer compra una máquin~ de coser por el trabajo que
eJecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sob_rante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura.
El trata.miento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idfnticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes~es que la
PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilaciones 6 dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nomhrr. tjene aue 2"anarlo por buenos

7S7

'

:l&lt;

*'*

--

Un jóven, que babfa sido educfldo f'n
cflsa de! 616sofo Zenon volvi6 á la compañía de su padre, que le pregunt6 al momento:
·-¿.Qué has aprendido de bueno en caFa
del :filósofo?
-P1esto lo sabrás, padre mío respon'
dió el jóven y lue~o calló.
Irritado el padre de su silencio que
graduó de tácita confesión de su io~orancia, le dijo:
º
-Pícaro, perrliste el tiampo, y en vano
gasté tanto para educarte.
Al mismo tiempo lo maltrató de ohm.·
pero el jóven recibió sumisamente el ca/
tigo, y cuando advirtió sosegada la cólera
de su padre, le dijo son dulzura:
-:-He aquí, señor como no he perdido
el tiempo en la escuela de Zenón pues he
aprendido á sufrir pacientemente la cólera y mal tratamiento de mi padrt&gt; si n
'
quejarme de su injusticia.

***

Un caballero b1et6n tenía un carácter
tan_sombrío, y era tan lacónico y tan poco habl_ad?r~ qu~ jamás tomab11 la pnlabra
~..-

EugeniJ Mi racle, bajo.

Giusepe Picco, Barítono.

Alegres obreros paseando por el lago del Parque de Balbuena.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

...

...

Señor general don Eduardo Paz, comisionado para pacificar el Estado de Tabasco.

�ANECDOTA8 VílTTRTOSJDADES.
Un príncipe se hurlaba de uno de sus
cortesanof:l, que le había Eervido en muchas embajadas.
-Desengáfiate; le decía, no puedes ne·
gar que te pareces á un buey.
--Yo no sé á quién me parezco, respondi6 el corte~ano; pero he tenido el honor
de representaros en muchas ocasiones.

***

,...._.:--~

Efectivamente, se presf'n o en
casa del sefior indigesto, el cu:i 1,
luPgo que lo vi 6, se le puso lÍ. rnirar de hito en bito, maravillado
de su crecida estaturn, y del
cierto aire desembarazado, que
comunica el haber corrido mundo, y le dijo:
-·¿Amigo, sabes cuan dificultoso es afeitarme?
- Sí señor, le respondió, pero
sé también, que mi habilidad es
mil veces mayor que vuestra delicadeza:

Eugenio Battain,
tenor dramático 2bsoluto.

diga, dijo el mancebo, sabed que
tengo una vehemente tentación
de degollaros, y pido al Sf'ñnr,
que me dé fuerzas para resietirla.
-Retírate, pues, al instante,
grit6 enfurecido el caballero, que
no quiero acabarme de afeitar.
Fuese el barbero y dijo á su
maestro:
-Me aseguráe;teis que aquel
caballero no permitía que le quedase un pelo en el rostro, y le
acabo de dejar con la mitad de
la barba. Id á verlo ei gustais.

Pepe, era corcohado y enteramente contrahecho, y como hombre de talento, que
conocía sus defectos, acostumbraba decir
cuando se enojaba:
- Di0s me corrija.
Un cochero, con quien disputaba un día
le dijo:
'
-¿Qué Dios os corrija decís? ¿Pues no
le costaría menos trabajo el haceros de
nuevo?

***

-¡Ah, Toribiol ¡Toribio! que mal haces en beber, decian á un borracho: el vino te hizo tropezar á cada paso con los
guardacantones.
-Te equivocas, no hago mal en beber,
lo que hago mal, es andar cuando he be·
bid o.

***

Un contratista de provisiones escribía á
un comerciante de lanas:
-Mañana iré á verte y comerémos
junto~.
·
-Muchas gracias, respondió el otro·
aprecio infinito la atenci6n, pero mafian;
no estaré en casa.

***
Quejáb!ise un litigante de que un juez
gastaba más de lo que tenía:
-¿Esto de d6nde sale? dijo á otro
amigo.
- De lo que entra, le contest6.
-No pudieran hacer eso sus ¡asados,
esclam6 el dolorido.
-No, amigo, dijo el otro; pero lo hacen sus presentes.

***
-¿Qué hace el pan cuando Jo cortan?
- Disminuir.
-¿Qué es aquello que, cuando más se
quita, más grande es?
-El agujero.
-¿Qién es aquel que si no lo matau no
está contento?
-El hambre.
-¿En qué se parecen las mujeres hermosas á los abogados?
-En el buen parecer.

***

Después de dar las gracias al señor Presidente interino de la República, por las atenciones que para ellos tuvo durante los meses.que dc:sempeñó 1&gt;u elevado encargo, los fotógrafos organizaron un banquete en un céntrico restaurant-Estuvieron reunidos los señores Ezequiel Alvarez Tost11do, de "El
Mundo Ilustrado;" Manuel Ramos, de "El País;" Isaac Moreno, de "El Demócrata;" Samuel Tinoco, de "La Semana Ilustrada;" Agustín V. Casasola
y Abraham Lupercio de "El Imparcial;" Jerónimo Hernández, de "Nueva Era;" Victor O. Leon. de EL TIEMPO ILUSTRADO; Rodolfo Toquero, de
"El Heraldo Mexicano;" Antonio Garduño, de "El Diario," Míguel Casasola, de "El Ahuizote;" Ezequiel Carrasco, de "Revista de Revistas," YAn·
tonio Melhado, de "El Amigo del Hogar.

Convidaron á cenar en Madrid á un fo.
rastE:~º, y le pusieron rábanos al principio.
D1¡0 el convidado:-En mi tierra loe rábanes se ponen al fin.
- Y aquí también respondi6 el que le
convidaba.

***

Pasando un laredPmenio junto á nn Fe·
pulcro, dícese que divis6 un ei::pPctrn v
corriendo á él con lanza enristr11cla lA ¡¡;Jitó:
-Aguarda infeliz, y morirás sPgunda
vez á mi mano.

***

-Qué diferencia hay, decía J::i preciorn
duquesita Julia entre mi y un relnj.
-Sefiora, la contef1t6 un litnato. el rP·
loj nos recuerda las hor&amp;i;:¡ vos lo haréis
olvidar.

LO QUE HARA.
Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sobrante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina ó el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina 'Y sus efectos antes de tomarla. Debe h¡iber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idénticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
c?nfianza. Precisamen~e porque
tiene tales antecedentes, es que la
PREPARACION de W AMPO LE
se compra y emplea sin vacilaciones ó dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines para
los cuales se recomienda, es leal,
eficaz y práctica, hace precisamente lo que tiene U d. derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Merece la más plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula, Debilidad ::N'erviosa y
Genéral, Influenza, Impurezas de
la Sangre y Afecciones Agotantes. "El Dr. Manuel Carmona y
Valle, Ex-Director de la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: Conozco y empleo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo; teniendo la
ventaja de que los enfermos y
aun los niños la toman sin repugnancia." Nadie sufre un desengaño con esta. En las Boticas.

***

Un vifjo. {¡ qui1m nrP¡zuntaron que C'6mo hnhfa vivido tanto, rei&gt;pondi6:
-NunC'a Pstuve en pie pudiendo e;:blr
Fentado; me caEé muy tarde; enviude f Pm·
prano, y no me torné á cai;ar. He aquí el
i::ecreto.

:1-**
AsiRtían á un enfermo unas mujeres
muy ff11s; las vi6, y dijo á ms amigo!':
-SPñores. me muero.
-;.Por qué? le pn•guntaron.
-Porgue hP. leido en muchos lihrrf!
que á la hora de la muerte se ven visionP/
¡ah! y las veo espantoi;:as.
'

***
Un jóven, que habfa sido educado Fn
r.asa dP! filósofo Zenon volvi6 á la compañía. de su padre, que le pregunt6 al momento:
·-¿,Qué has aprendido de bueno en carn
del filósofo?
-PJesto lo sabrás, padre mfo, respondió el j6ven y lueJo calló.
Irritado el padre de su silencio, que
gradu6 de tácita confesi6n de su ÍP'noran·
0
cía, le dijo:
-Picaro, perrliste el tiampo, y en vano
gasté tanto para educarte.
Al mismo tiempo lo maltrat6 de obra·
pero el j6ven recibió sumisamente el cas'.
tigo, y cuando advirti6 sosegada la cólera
de su padre, le dijo son dulzura:
-;-He aquí, sefior como no he perdido
el tiempo en la escuela de Zenón pues he
aprendido á sufrir pacientemente la c6lera y mal tratamiento de mi padrr sin
quejarme de su injusticia.
'

***

Un caballero b1et6n tenía un carácter
tan sombrío, y era tan lacónico y tan po·
co hablador, que jamás tomaba la palabra
ni contestaba otra cosa que monoE-ílii.bo,.
La princern de ...... que lo &lt;'onvidó un
día~ com~r, estaba tan persuadi'da de que
era 1mpo,1ble hacerle hablar, que dt&gt;Fwfió
sobre ello á otro de m 3 comen.ale", Mr.
de Couten, teniente coronel de la g11ardi11
euiza, ho~bre de talento, que act-p16 el
desafio, dispuesto á salirse con la s11 r:i.
El suizo se colocó al lado dc:l brt-tór1 y
princi 1&gt;ió por hacerle plato.
'
-¿Qué sopa queréis? le dijo:
- -Arroz.
¿Qué vino preferís?
-Blanco.
qtra porción de preguntas ignnh s, c,b.
tuv1eMn respuPslas por el mismo e,-tilo.
-Sefior, continu6 el milita1 · creo que
sois natural de Saint-Malo. '

-Sí.
- ¿E3 verdad que esa ciudad está guardada por perros?

-Sí.
- ¡Oh! es cosa muy singular!
- Más lo es ver al rey de Francia guardado por suizos.
- ¡ Ah, princeEal dijo el oficial· bien
veis que le he hecho hablar.
'

�De todo an poeo

Gastaba mucho dinero un eE-tudiante
con una .dama llamada Prudencia , y como cootmuamente estuviese molestando
al padre pidiendo y más pidiendo, camado ya de tanta sangría de bolsillo le envió á decir que mirase como gastaba 1 porque iba destruyendo la casa, y aca baría
con ella si no obraba con prudencia.
-No sé, señor, respondió, para qué
Fon tantas reprensiopes cuando no las merezco porque pu.edo asegurar á usterl, á fe
de hombre d~ bien, que la casi se pódrá
arruinar,·pero no por culpa mía, pueH no
gasto un cuarto ·que no sea con Prudencia, como_mted ~e .acon"seja.

que todas las noches les dáis á comer rábanos y queso?
-Cierto es, respondió el mayordomo
con temor.
~Pues yo os mando, que ue aquí adelante, les déis uria noche rábanos y queso
para q~e no coman E&gt;iempre lo mismo'.
¡ Pobrec1llos! tenían razón

***
Despidió un parroquiano al sastre y al
barber? que le rnrvían, y preguntándole
el tL&lt;illvo, respondió:
-Dti~pido al sastre porque rapa mucho
y al bHbera porque rapa poco.
'

***
BUEN CONSEJO

E,taban unoslachones de3quiciando \11111.
J'Uerta. para robar lo que había en la c:1s:1;
si ,,tiólo el dmño, que de estúpid o ttnÍa
algo y 3UO algos. Asomóse á una ventann..
y Je4 &lt;lijo: ·
-Señores; de aquí á un rato podéi,;
vol ver porque 11hora. no I stamo:l aún acos·
tadufl, y os podemo3 oír.

***

-¿Qué diferencia hay, entre lo bueno y
Jo bl'llo?
Fontenelle, á quien se bacía esta pre·
gunt11, contestó:
- 1'1 bueno necesita prueba\ lobello no.

-Me ha dado usted ei azúcar con albayalde.
-Creí que l.: gustaban á usted las cosas poco
:izucar:tdas.

Enrique IV, viendo que su sastre ;,.
tr.1ía uu libro con algunos reglamentos y
rnáxi mas de estadística, que había couJpuesto, dijo á uno de sus cortesanos:
- Quo llamen luego á mi chanciller, para que me corte un vestido, pues mi ~a~tre
quiere hacer ordenanzas.

***

Decía un holgazan, que solo tres hem·
~~~~~~~~~!!!-~~~~11 bras había buenae:
/
-La cama; la olla y la bota.

r

***

e;

***

Decia cierto ho.mbre chistoso,· que una
de las pocos cosas buenas quP, ter,fan loi!
casados era la esperauza de enviudar.

·~·~·~·~·~·~·~·~·*

A uno que estaba gravemente enfermo
le acomejaban sus amigos que se reconc{
liñse con su enemigo, y habiendo conseguido convencerlo, se lo llevaron y lo
abrazó con grandes demostraciones de cariño.
Dieron después el parabien al enfermo
por aquel acto de edificación, y él respon·
dió:
-Cuanto pude hice porque se le pegase
el tabardillo, y no lo conseguí: paciencia.

***

Preguntaban á un filósofo, qué cosa
atormentaba más el entendimiento dtl
hombre, y él respondió:
-El haber de vivir y tratar con necios.

11

***
Vi dejaremos contenta.
Si de,ea una postura especial, seguiremos fielmente rns indicaciones.
Producimos lo último y mejor en
retratos.
La simple inspección de nue,tros
trabajos le demostrará el co noci·
miento profundo de nueEtro art

0
•

FOTOGRRFIA "MARST."
1~

de Nuevo México, 6.

Tel. Méx. 10341 Neri.

Eric. 2995.- México, D. F.

lá1" Sírvase Ud. tomar el Elevador.

***

. Prometió un letrad.o á un labrador, que
le daha un doblon, Je enseñaría á ¡,lei·
1~~r de forma que siempre venciese: ofre('Jo!o labr?dor, y el letrado dijo:
--Niega siempre y venc;erás siempre.
-Luago le pidió el doblon y el labraJvr dijo:
--Nit&gt;go haberlo prometido.
--Ese remedio no sirve contra mí.
-Ent6nce$ ta?'lpoco debo pagar, puesto que no gano siempre.

H

Un gobernador de provincia escribió á
Tiberio, aconsejándole que aumentase los
impuestos de su territorio, porque el pueblo estaba rico. Respondióle Tiberio.
-El buen pastor debe esquilar sus corderos, pero no desollarlos.

I

***'

Un sujeto se desper~ó uuamañana muy
temprano, llamó á su criado, y le dijo:
- - Pascual mira. si e::: de día.
El criado abrió la ventana y respondió:
-Señor, no se ve nada .
-Majadero, replicó el amo enfadado
yo lo creo; pero enciende una luz y lo ve'.
ras mejor.

***
Se quejaban unos pajes á cierto caballero fCOnómico, de que Iio lfls daba el mayordomo para cenar otra cosa que rábanos
y queso. Enterado de la queja, mando llamar al mayordomo, y le dijo muy eno- .,r
jado:
ic
-¿Es verdad, como dicen estos pajes,

Pobres Niños .....

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta .de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de ~us hijos (hombre~ mujer,)
va a contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::iue por desgracia abunda tanto.
Toda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimcnio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojo::;, etc., etc., y todo por
una complacefü'.ia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues a fortunadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina marn.vinosa
para combatir ese mal: la· 'Crcosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contrae!' matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
está pura y de que su generación será sana y robusta. ·
Si TI()( )mbiera tanto egoísmo,
todos nuestros 1ectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y gargan-

ta.
,.•r

j

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                  <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1911. Año 11. No. 45. Noviembre</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>• · -==A=S=o=X=I=.=======-==-,a;;;===========M=É=x1=co=,=D=o=M=IN==Go==l2nEN,=o=v=1E=M=B=R=E=D=E=l=9=11=.===~====================N=u=M=.=4~6·..,.,

S"E:&amp;ORITA MARIA ABASCAL,
OUYO MATRIMOIUO CON EL Sli:ÑOR DON DIEGO RUL ESTÁ ANUNOIADO PARA DENTRO DE BREVES DÍAS

Y EL QUE SEGURAMENTE OONSTITUIRÁ UN.A BRILLANTE NOTA SOOIAL,

�Aetu&amp;lid&amp;des

· - - - · - ~ - -- - - - - - - - - - - - - - - - -1
DISCIPULO APROVECHADO

Las condiciones en que sube al poder el nuevo gobierno.
Una eficaz colaboración.

Bien puede calificarse de difíciles las condiciones en que
inaugura su gobierno el sefíor Madero. Lss perturbaciones que
en la administraci6n pública ha producido la revoluci6n han
sido de tal manera intensas, que la obra reconstructora que el
nuevo gobierno tiene que df:sarrollar, tiene que abrnrver por
completo Bus primeros esfuerzos. La parte del público que no
se detiE:ne á leer solamente ias frivolidades y mentiras de los pe·
riódicos se dá cuenta, aunque de una manera imperfecta, de los
problemas que exigen una pronta resoluci6n.
Las consecuencias inevitables del movimiento armado, cuyas
últimas convulsiones prernnciamos, han transtornado la paz y
el orden en la República. En algunas partes esos des6rdenes
significan males muy viijos y muy hondos, econ6micos y sociale!.1, cuyo remedJo no es cuesti6n de alcanzarlo en días, n.i en semanas; es preciso estudiar seria y concienzudamente las condiciones de esos comarcas para, con fundadas probabilidades de
éxito, llegar á una solución satisfactoria. Pero de cualquiera
manera, se impone que el gobierno restaure la paz y la tranquilidad en todos esos lugares, cualesquiera que haya sido los
pretextos invocados para haber alterado el orden. Política tanto más justificada cuanto que en muchos puntos como en J uchitán, por ejemplo, la ambición y las intrigas de agitadorzutllos
vulgares han sido las causas de que pacíficos y laboriosos ciuda·
danos, ingenuos y candorosos, enarbolen la bandera de la rebeli6n. Otro tanto puede decirse respeto á los conatos de contra·
revolución-movimientos in,significante~, por otra parte-provocados por los políticastros despechados. Nadie, seguramente,
que tenga dos a~armes de patriotismo y sentido común crnsu·
raría al gobierno, si éste sofocara tales perjudiciales transtornos
con mano de hierro, toda vez que quienes los provocan no tie,
nen, ni pueden tener ningún fundamento en que apoyar sus
procedimientos violentos.
Circunstancias de otro órden, aunque producidas por igual
causa contribuyen á hacer difícil la situación. Las finanzas de
la República á fuerza de continuados y rudos golp1-s se hayan
en situaci6n. delicada. Por una parte, la disminuación continuada de las reservas del tesoro, que encuentra una debida jns· ·
tificaci6n si se tiene en cuenta los fuertes desembolsos que necesariamente han tenido que hacerse y por la otra, la dificultad de
hacer efectivo los impuestos en las regiones en que el desorden

prevaiece y la paraliza
ción de las transac·
ci(1nes mercantilefl que
trae aparejada, entre olras deplorables consecuencias, la disminución de derechos aduanales, importantísima fuente de ingreso!l,. impone al nuevo gobiern0 una política de cautela y ecu1,omía en una época en que muchos de los males que e·tá c,bligado á remediar y muchos peligros que tiene que conjurnr, re·
quieren mucho dinero para desaparecer.
Muchas otras circunstancias de grandísima importancia contribuyen. á que la labor del gobierno sea en extremo difícil. La.
reorganización del ejército federal, cuya lealtad y adhesión á 1 s
poderes ~onstituídos, hacen de él un apreciabilísimo factor de
órden; la transformación política que ahora mRs que núnca rn
necesita de los poderes públicos,especialmente en lo que se nfü1e
á la organización de los municipios; el cuidadoso estudio de e.ficace3 medios para reconquistar una verdadera justicia, y, en ge·
neral, extirpar todas &amp;.quellas causas que hicieron que la opi·
ni6n pública abominara de la antigua administración, son otros
tantos problemas de árdua resolución.
Y para que los e~fuerzos que es preciso desarrolhr en e,a ¡io·
lítica que tiende á remediar una situación tan anormal no resul.
ten á la postre estériles, es preciso que todos los ciudadanos ele
la República contribuyan, en la medirla de sus fuerzas, á facili
tar la pesada tarea que ante sí tiene el Gobierno; á procurar que
los ambiciosos, los despechados, los malvado3, no amontonen
obstáculos que dificulten la marcha del Gobierno, el que para
salir avante necesita de 103 esfuerzus desinteresados de todas laR
clases sociales, de la colaboración de todos los factores de pro·
greso. Y para eso es necesario que la pren~a se revista de la seriedad y buena fe indisperniable3 para constituirse en verdadera.
orientadora de la opinión pública. Déjese de hinchar las noti·
cías para buscar un eensacionalismo que á nada bueno puede
conducir, señalando al Gobierno sus errores de una manera me·
surada y honrada, y fütudiando por su parte los problemas &lt;le
público interés, aconsejando y dirigiendo guiada solamente por
el interés del bienestar general y de esa manera se constituirá
en la más eficaz co~aboradora de un gobierno civilizado y pro·
gresieta.
LUIS ZAMORA PLOWES.

-En todas las cosas del mundo, contestó el profesor, se ne cesita un poco de charlatanismo;
y en la medicina, más que en
otras: no para curar, sino para
adquirir fama y hacer fortuna.
¿No observásteis que cerca de la
cama había unas pepitas? Pues
bien, e:a circunstancia. vino otra,
fué la causa de mi adivinación:
tened presente en vuestra práctica
este ejemplo, ai queréia un día
pasar por un grande hombre. ·
Y nuestro joven esculapio lo
tuvo demasiado presente luego
que se creyó suficiente para visitar por su cuenta.
Un día que pulsaba un parroquiano, observó que había cerca
de la cama unas cuantas pajas
que probablemente se habían desprendido del jerg6n del enfermo:
nuestro hombre Hizo á su modo
unas cuantas muecas, y queriendo imitará su maestro, gritó:
-Yo no os puedo a~istir, yo
no curo enfermos incorregibles,
yo no quiero que mi reputaci6n
se comprometa por vuestra causa;
busque usted otro que le asista;
usted á comido µaja sabiendo que
le tengo prohibido toda clase de
alimento.

Cierto médico que acababa de
salir de la universidad, y que,
como la mayor parte, rnbía de
todo, menos del arte de curar se
hizo practicante de un viejo cloctor para completar sus conocímientoP. Un día que visitaba un
enfermo, vió que el doctor, frunció el entresejo, estiró las cejas, y
dijo con un tono grave y magiR·
tral:
-Yo no os puedo asistir, caballero, podéis buscar otro profesor
que os merezca más confianza.
-¿Por qué me decís eso? pregunt6 el eriformo sorprendido de
b determinación del médico.
-Porque sois incorregible y yo
no quiero comprometer mi re
putaci6n por vuestra cama.
-No sé lo que me decís .....
-¡No!. ..... os había prohib:do
comer frutas, y habéis comido
mel6n.
El paciente guardó silencio,
porque en efecto había infringido
el precepto facultativo; y procuró
con empefío el qne le perdonase
la inobediencia, mientras decía á
sus adentros:
-¡Qué gran médico! conocer
en el pulso hasta lo que comen
~~
los enfermos.........
_
·
E l famoso B ron comparaba
Desdués que estuvieron en la El senor Madero y el general Pascual Orozco, aclamados por el pueblo.
b
áyl
h
con 1os urros os que escuc acalle, el pa~a~te le preg~ntó al .
.
.
ban á los aduladores, porque codoctJr en que o cómo hab1a conocido que aquel hubiese comido mo ellos, decía, se dejan llevar cogidos por el cabestro á donde
melon.
el amo quiere.

Aspecto del pueblo en las afueras de la estación.

�lla pttotest&amp; de1 señotf PtTesidente de 1a ~epúb1iea.
lla dee1atfaeión de Ptfesidente y Vieepttesidente de 1a ~epúb1iea

El Gobernador del Distrito y el Director general de Obras Públicas
presenciando la.fijación del decretro en~la calle del Relox.

Fijación del decreto en la fachada del Palacio
Nacional .

-

El pueblo esperando el paso de la comitiva.

La comitiva que presidió la ceremonia á su paso por las calles del Factor.- Fots. de El Tiempo Ilustrado.

FatB. de «El Tiempo Ilustrado. i1

�El~nttevo Gabinete.
Aetualidades

Lic. Manuel Calero,
R e I a e i o n e s E x t e r i o r e s.

Don Abraham Gonzále1,
Gobernación.

Lic. Manuel Vazquez Tagle,

Justicia.

Lic. Miguel D az Lombardo,
Instrucción Pública.

Los nombramientos que el señor Madero, Presidente de la República, ha hecho
en favor de las personalidades cuyos retratos publicamos en esr,a página, para integrar su gabinete, han sido recibidos con
general beneplácito.
Toda11as clases sociales esperan de los
nuevos ministros una. alta labor, dado su
p1triotismo, ilustración y cualidades per·
sonales. En este gabinete figuran perrnnajes de la pasada revoluci6n, de la administración anterior y profesionistas que no
se habían, antes de ahora, mezclado en política. Por lo tanto, parece que en él eEt án
representadce todos los interese3 rnci!llrE&gt;.

ln~(niero Manuel 8 01.ill.· ,
Comunicacione~ . .

Señor Fr..rncisco I Madero
Presidente

Don Ernesto Madero,
Hacienda.

Lic: Rafael Hernández,
Foment".

,.,

de la República
General José González Salas,
Guerra y Marina.

\

"'.,__ ......_

Y Stiiur José María Pino Suárez
y

Vicepresidente

respectivamente.

�'
,

.

......

Un Gran Triunfo de México en el Extranjero.

Despedida del señotr de la Barrrra.- GtTupo de rrevolueionarrios.
~

, - -=.. . ., ,........___ . . .: --e---:-:-"""".:----:::--------------

-~

E l Congreso Internacional de Cerveceros, reunido en Chicago del r 8 al

22

de octubre.
IWIWICPfWIWIWIWiWIWIWIWIWl4

·..
...
&gt;,

·~
.....

. .. ,··:·

:·

.

. .
~

,•

•. '

.·. ·....

LA ASAMBLEA FUE PRESIDIDA POR EL MINISTRO DE AGRICULTURA DE LOS ESTADOS UNIDOS, MR, JAMES
WILSON .-SE CONGREGARON ALU LAS PERSONALIDADES MAS CARACTERIZADAS DE LA INDUSTRIA

. ..
'

:,

CERVECERA, LA AGRICULTURA Y EL COMERCIO DEL MUNDO ENTERO.-D. FRANCISCO G. SADA, GERENTE GENERAL DE LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE MONTERREY, S. A., ELECTO
VICEPRESIDENTE.

SE~OR DON FRANCISCO G. SADA,

gerente general de la Cervecería Cuauhtemoc, de Monterrey, S. A., electo Vicepresidente
del CPngreso de Cerveceros, de Chicago.

-

,,

Grupo de revolucionarios que acompañaron á Ta Cámara al ruevo Presidente::::'·AI frente figura el general Pascua'f Orozco.
Fo1~. de Et Tumpo nmtratto
·

Ha sido un gran triunfo para México el hecho de que en el
Gran Congreso Internacional de Cerveceros reunido en Chicago
del 18 al 22 de octubra último, haya re3ultado electo VicepresidentA del mismo el sefior don Francisco G. S:tda, Gerente General de la Cervecerfa Cuaubtemoc, S. A., de Münterrey, pues
bien sabido es que á dicha Asamblea concurrieron las personalidades más prominentes de Inglaterra, Alemania, Jap6n, Holanda, Bélgica y otros países, en el campo de la industria cervecera, la agricultura y el comercio.
Para comprender la trascendencia. del Congreso á que nos

referimos, basta decir que fué presidido por el MiniEtro de Agri·
cultura de los Estados Unidos, Mr. Ja~:rns Wilrnn, y que 1-l
capital repre3entado por parte de los hombres de nego&lt;'ios de
todas las naciones que á él concurriercm, incluyendo los Estad"s
Unidos, se calcula alrededor de cuatro 6 cinco mil millones dA
pe30S oro.
El eeñor Sada fué calurosamente aplaudido después de haber
hecho uso de la palabra y todo3 los co!igresistas manifestaron
de distintas maneras sus simpatías hacia nuestro país y felicitaron calurosamente al sefior Sada.

�..
770

l.

BURLA COMPLETA

El club «Ejercito Libertador,» acordó ofrecer al señor Madero, en
sefial de adhesión y respeto, la banda presiden.
cial que debe usar en
las grandes solemni&lt;la-

de3 Je la Pal1&lt;a.
Fué ofrecido el
valioso presente en un rico
cofre de plata.
A la distinguida esposa de l
sefí.or Presidente de Ja República se, le ofreció una ca nastilla de p 1a ta
artísticamente
cincelada. Estos objetos, cuyas fotografías publicamos, fueron presentados á los sefí.ores
Madero en una velada organizada por
el mencionado club en el Teatro Arbeu,
y á la que concurrieron el cuerpo diplomático y las familias de las altas personalidades políticas.
Reproducimos el programa completo:
Himno á la Revolución, dedicarlo al
señor Presidente de la Repúblicll, pJr la
Banda de Policía.
Discurso del sefior don Juan SánelH'z
Azcona.
Obertura de ccDovorak», por la Orquesta del Conservatorio..,

771

Valiosos)bietos oftteeidos pott el Club «Ejétteito uibetrt&amp;dotT»
al S11. P.tTesidente de la ~t públiea y á la Stra. de lV!adetro

•

Aetualidades .

Oído esto, el caba
llerito se apresuró á
darle el frac en cuas·
tión, confiando en poder vengarse de la burla que le habían jugado con el castigo de
los cupables. Pero á
poco de haber ealido
nuestro hombre, recibió aquel una carta en
que le decían:
-((Muy señor nuestro: anoche tuvímos el
gusto de aliviarle rlt-1
peso de las faldas pe
su frac, pero habiendo
luego pensado que estas no podrian ~ervirnos de nada sin lo
restante de la prenda
de que formaban aque·
Has parte, hemos creído hoy conveniente
hacer que usted mismo nos la entregase,
y lo hemos logrado
por medio del mensajero q u e usted tan
cumplidamente acaba
de servir. Suyos hasta
nueva ocasión, etc.,,

Salía un día del tea-

tro uno de nuestros

\
1

'

/·'

. ·tn
--...:-__.(

1

1

.J

más a puestos elegantillo~. En las apreturas
que había se entretuvieron dos rateros en
cortarle las faldas del
frac, y la risa general
que escit6 su pre~encia en la tertulia á que
fué nuestro hombre á
paear las últimas horas de la noche, le dió
á conocer la mistificaci611 de que acababa
dP. ¡:er víctima. Al día
sigui!&gt;.nte, y antes que
el cahallerito de nuestr;1 aYentura se hubiese 1t Yantad o, entró la
rria&lt;la á aviEarle que
había un sugeto bien
portado que había
preguntado por él con
el m11yor interés:
-Caballero, vengo
de p11rte del jefe de Ja
policía, que informado
de lo que os sucedió
. anoche en la ópera, os
suplica pongáis en eus
manos el frac de que
los rateros cortaron las
faldati, para en rn vista
poder comprobar lo
uno con lo otro, caso
de dar, como se espera, con 103 ladronee.

-

.
Exmo. señor doctor Alberto Menbreño, Minbtro de Honduras en México,
y que es el primer diplomático que ha recibido el señor Madero con su carácter de

Presidente de la Repúbica.

-¿Qué se necesita
para salir de la cárcel
de Belén, aunque toda
la guarnición esté de
centinela?
-Haber entrado.

1

'.•

\';il::;J~ C'uucie1t1•, uL1:1 de• A. Ar·
&lt;liti 1 cantado por la stñoiita Sara
Upt on, con acompañamiento de or·
,
questa.
Lectura del poema ((Perdon ,Y Glo·
ria,1, rn dos cantos, por tl Lic. Ra·
fael Aponte.
.
Himno a Víctor Hugo, de Sarnt
Saf'ns, por la Orquesta del Conserva·
torio.
En la segunda parte los n.úmeros
más aplaudidos fueron los d1scureos
del señor Enrique Bordes Meniel Y
la poesía del Lic. don Marcelino Dá·
valoe.

El señ'&gt;r Madero, Presidente electo d~ la República y el señor de la Bma, Presidente interino, en el solemne acto de la trasmisión del poder,
efectuado la mañana del día 7, en el Salón Amarilo del Palacio Nacional.

--

�TBAT~OS

Tilly. Llenó el conde nuevamen·
te el enorme jarro y con toda
naturalidad dijo que perdona·
ría á la ciudad y á todos los
miembros del concejo)i alguno
La ciudad de Rothenburgo,
de ellos se atrevía á apurar el
en Baviera, es una de las ciuda·
jarro sin tomar aliento. Aque·
de:1 alemanas que más recuerdos
llos des~raciados se miraron
conservan de loil siglos pasa·
unos á otros; el jarro tenia tres
dos. Su3 calles, sus casas y has·
litros de cabida. Pero entGn·
ta el carácter de sus habitantfs
ces, con asombro de todos y so·
tienen algo de arcaico que atrae
bre todo con asombro de Tilly,
y fascina. Desde hace diecisie·
el burgomaestre Nusch ee levan·
te años este arcaísmo se aumen·
tó y dijo que él aceptaba el re·
ta. un día al año, en el que lapo·
to. Aquello significaba la muer·
blación entera de Rothenhurgo
te. Nusch abraz6 á su esposa,
representa algo así como un misabrazó á sus compañeros, y leterio, no eagrado, sino hist6rico,
vantando los ojos al cielo cogió
con el que se recuerda el he·
el jarro y lo ttpuró de un sorbo.
cho más famoso en la hietoria de
Un sorbo que duró cerca de un
la ciurlad. EEta representación es
minuto y medio. Al terminttr,
conocida con el nombre de Meis·
el hurgomae,,tre entregó el jarro
tertrunk.
á Tilly¡ estaba vacío y la ciudad
Corría el me3 de Octubre de
salvada.
1631, y el conde de Tilly, a11ti·
Aquella misma tarde entian
guo jofe de la Liga Católica du·
las fuerzas del conde de Tilly y
rante la primera perte de la gue·
un cortejo doloroso sale en di·
rra de los Treinta anos, y á lasa·
rección al cementerio llevando
z6n caudillo de las fuerzas im·
el cadáver del heroico yabnegado
periales y cat6lica.s, acababa de
burgomaestre Nmch.
poner sitio á Rothenburgo. An·
Tal es la historia del Meister·
te la resistencia enérgica que le
trunk, palabra que quiere decir
oponía la población, juró el conalgo aai como el señor trago. El
de de Tilly que si llegaba á apo·
forastero que visita á Rothenderarse de ella pegaría fuego á
burgo el dia en que se celebra la
la ciudad por tres sitios distinrepresentación conmemorativa
tos y condenaría á muerte á to·
Re creería transpostado al siglo
Señor Ignacio del Castillo,
dos los miembros del concejo.
maestro director y concertador de la compañía de ópera.
XVII. Desde por la mañana los
Los habitantes de Rothenbur· Este inteligente y simpático artista es uno de los elementos más valiosos habitantes de la ciudad vestidos
go no estaban dispuestos á ren· con que cuenta la empresa Sígaldi, del Arbeu. Ei;público ha premiado su á la antigua usanza defienden
dirse y dieron no poco .que ha- meritoria labor con ruidosas ovaciones.
los muros. En el Ayuntamiento
cer á los sitiadores, pero al fin
se reune el concejo, que decide
viéronse obligados á capitular y
1uchar hasta el fin.
el conde de Tilly, al frente de
Aquella misma tarde entran
su ejército, entró en la ciudad y
las fuerzas de Tilly en la ciudad,
se presentó en el Ayuntamien·
todas vestidas con admirable
to, er. bl Rathhaus donde el con·
propiedad, llevando sus cañones
cejo Fe hallaba reunido.
antiguos y sus mosquetes y ala·
El triu: fo de Tilly no aplacó
bardas. Todo se hace como ocu·
su cólera; reprendió severamen·
rrió en la ocasión famo~a. En
te á los individuos del concejo
sentidos versos intercede por rn
por su tenaz resistencia y acabó
ma.rido la esposa del burgomaes·
por darles á conocer EU decisión
t re¡ é~te acepta el reto y vacía
de hacerlos matará todos ellos.
de un sorbo el jarro y cae muerto.
A todo esto, sobre la mesa del
No es necesario decir que el
vasto salón, había un enorme ja·
honrado ciudadano de Rothen·
rro, un jigantesco bock lleno de
burgo que hace el papel de bur·
vino ha8ta el borde. Las auto·
gomaestre no tiene que realiZllr
ridades de la ciudad habían es·
cteveras la hazaña de aqut-1. El
tado refre,cando con aquel vino,
j,trrv está vacío y ni fiquiera es
y Tilly, bien por que !'e lo ofre·
.,¡ mi!;mo jarro empleado por
cieran, ó por que 8U derecho de
Nuil'h, aunque es una fidelí~ima
vencedor le autorizase para tollo,
copia de él. El jarro original se
cogió el jarro y echó un trago.
guarrla cuidadosamente en Ro·
El vino le gm-tó: según confesión
thenburgo.
propia no había probado otro
Siempre en verso, y ttrminaigual en su vida. Bebió otro t· a·
da la etcena del Ayuntamiento,
go y otro, y luego Ee lo pa~ó á
el actor que desempeña el papel
lo:1 individuos de su eEtado m:i.·
de Tilly declara que ha perdo·
yor.
nado á la ciudad. Se ir.vita á los
El vino alegra, y Tilly comenhabitantes para que visiten su
zó á sentirse pronto de buen
campamento. La fi.08ta termina
humor. Precisamente en aquel
con un regocijado festival en
momento una mujer, la ei,posa
las afueras de Rotbenburgo
Jel burgomaestre Nusch, entró
donde se instala un campamen:
en la sala, arrodillóse á los pies
to, reproducción exacta de los
del jeje católico y le suplicó que
del tiempo de la guerra de loa
perdonase á su marido.
Treinta años, y donde toda la
Una idea siniestra, propia de
poblaci6n termina el día entrehombre que empieza á sentir el
gada .~l baile y á otros alegres
cerebro lleno por los vapores del
regoCIJOS.
El tenor Battain, en "Bohemia."
alcohol, pasó por la mente de

EL "MEISTERTRUNK"
DE ROTHENBURGO

~ s~ñor~Francisco Madero, sr., y sus hijos Francisco}' Gu:,lavo.

EL TIEMPO

Seiior Francisco Madero, sr., y su hijo Francisco.

lLusTRADO Ee complace en ser el primer peri6dico de la República que publica en sus páginas fotografías ín timas
dtil señor Madero, Presidente de la República, y de su distinguida esposa.

--.

-- ------------L_.___ . {..__
., _

r

•
Dos interesantes fotografías del señor Presidente:de la República y su señora doña Sara P. de Made. o.
Estas fotograffae nos ban stdo pro porolonadae amablemente por nue¡tro colaborador el señor Carrillo,
totó¡rato del Museo Nacional.

773

�774

.Aetoalidades.

Estrata~ema feliz.

derico no tard6 en
fijar la. vista en el
soldado, se acercó á
él y empezó el acosFederico II, rey
tumbrado interrode Prusia, á quien
gatorio, más la cacon tanta razón ha
sualidad quiso que
dado la Europa eninvirtiese el órden
tera el sobrenombre
en que generalmende Grande, había
te lo hacía, empereunido en los regisafido por la segunmi~ntos de su guarda pregunta, de lo
dia los boro bres más
que result6 el estra·
altos y más bien forño diálogo siguiente:
mados de Alemania.
FEDEF.ICo. ¿CuánJ~l mayor Eervicio
to tiempo llevas de
qu.e podían hacerle
servicio?
los oticiales, era preRECLUTA. Veinte
sentarle reclutas que
y dos años.
reunieeen aquellas
FEDERICO. ¿Pues
circunstancias; más
qué edad tienes?
no admitía, sino es
con mucha repugRECLUTA. Tres
nancia, á los extranmeses y medio.
jeros, porque gustaFEDERICO. 0 tú
ba de hablar alemán
estás loco, 6 yo lo
con los que hacían
estoy.
el servicio inmediaRECLUTA. Uno y
to á su persona, y
otro.
aunque sabía apreBaile de trajes efectuado en la residencia del señor doctor Manuel Mendoza.
Viendo al rey atóciar el mérito en los
nito y exasperado
hombres de otros países, cuando se trataba de honradez y fide· al oír estos destinos, el oficial se echó á EUspiés y le confes6 su
lídad, daba la preferencia á sus compatriotas.
e.stratagemR.
Un capitán de la guardia conocía á un peluquero fránces de
El rey rí.o pudo contener la risa, y conservó al francés en su
una ta1la elevada y airosa, y se propuso reclutarlo para su com- guardia.
pañía, lo que logró fácilmente ofreciéndole un enganche bueno;
y para salvar la dificultad del idioma (pues el fránces no hablaEstando en la clase un escolar, travieso y chistoso, pidió li.
ba más que el suyo) imaginó un medio que
cencia á su maestro para salir: negósela
le pareció tan fácil como seguro. Sabía, por
este con enfado: fingió el estudiante que
experiencia, que el rey, cuaudo veía un rnlno lo había oído; repitió ,la sóplica: voldado nuevo en las filas, le preguntaba su
viósele á decir que no; pero ent6ncee salió,
edad, cuánto tiempo llevaba de servicio, y
y el maestro no le detuvo. Entró una ho~i le pagaban exactamente el pany el pré.
ra después, y el maestro encolerizado, le
Enseño á su protegido las respuestas en aledijo que como se había atrevido á salir sin
mán, relativas á estas tres preguntas, y en
su licencia. Respondióle muy humilde el
el órden que van mencionadas, y creyó que
dicípulo:
con esto salía del paso y fe grangearía la
-Oa be pedido la licencia dos veces;
gracia del monarca. El recluta aprendi6 la
ambas me dijiste que no; y como dos ne·
lección como una cotorra; y tenía bastante
gaciones afirman, por eso salí.
despejo pn.ra no dejar desairado ásu maestro.
Quedó desenojado el mae.stro, y aún
En efecto, el primer día de revista, Feriendo de la agudeza.

.

-·l

ANECDOTAS Y CURIOSJDADE8.
-¿Quienes son los hombre~, á los que
no pueden tomar medida de botas de zapatero?
-Los que tienen la pierna de palo.
-¿Quienes son los que tienen el cabello más lejos de la nariz?
-Los calvos.
-¿Cuántos leguas hay desde la tierra á
la luna?
-Las mismas que de la luna á la tierra.
-¿Cuándo entran los perros en las iglesiae?
-Cuanda están las puertas abiertae.
-¿Por qué da un perro muchas vm;ltas
dt'lante ae au cama?
-Porque no sabe á punto fijo donde
tiene la cabecera.
-;.Por qué hierran á los caballos?
-Porque ellos no se pueden berrará si
mismos.

***
Táles acostumbraba decir.
- Lo más difícil es conocerse á ei
mismo.
-10 más fácil aconsejar á otro.
-Lo más dulce satisfacer los deseos.

***

Un cazador, á quien un médico ealvo de
una grave enfermedad, le regaló, en agradecimiento, amen de la paga, una escopeta de valor. Escusábaee el médico de admitirla, diciendo:
--Amigo mío, yo agradezco la atenci6n,
pero es una alhaja que de nada me sirve.
-No diga usted eso, dijo el cazador;
tómela usted que con ella y su habilidad,
no dejará cosa ávida, yo se lo aseguro:

***

Encontró Epaminondas á un centinela
dormido, y lo pasó con su espada. Reconvenid o de tanta seguridad, dijo:
-Dormido le encontré, dormido le dejé; el sueño es imágen de la muerte.

***

A uno que corría gran peligro de volverse loco, cometiéron los médicos la imprudencia ,de dacírselo. Principió deede
ent6nces !Í. discurrir sobre este tema y á
devanarse los sesos.
- Ven acá, Perico, se dijo un día á sí
mismo; hágamos una esperiencia para ver
si está loco.
-S i uno que fuese mal pagador te pidiese cien duros, ¿se los darías?
El mismo se contestó:
--No, y mil veces no; aunque perdiéramos la amistad. Pues si eso es cierto,
decía después muy contento, perdonen los
médicos, que todavía me falta mucho para ser loco.
.
.

***

Señor don Manuel Levy,
quien como Presidente de la Cámara de Diputados
tomó la protesta de ley
al nuevo Presidente de la República el día 7
del prei;ente mes.

Señor Lic. don Alfredo Pardo y señora CamarSeñor Cura de Tlanepantla don Marcelino Gon;
go de Pardo, quienes organizaron una fiesta en zález cuyo trabajo sobre la obra de Jovella~os fue
honor del señor Madero. Esta fiesta tuvo efecto premíado por la junta calificadora de los ¡uegos
con motivo del bautizo de un bebé, hijo de este Flora¡es de Covadonga. Según el jurado, el ~ra·
distinguid~ .mat.rimonio. d_~I gue fué padrino el bajo de este distinguido escrito~ gallego fue el
señor Presidente de la Repubhca.
mejor de cuantos se presentaron a concurso.

Preguntáron un día á Timón, ateniense,
¿psrqué aborrecía generaralmente á los
hombres?
-A los' unos, respondió porque son
malos; á los otros, porque adulan á los
malos.

***

-Querido mío, ¿cuándo me pagas
aquellos reales que te presté hace dos años?
decía un amigo á otro.
-Chico me los prestate sobre la herencia de mi padre, y ya conoces que no puedo deeear su muerte.
- -¡ C6mol tu padre, tan viejo, tan achacoso, ¿no se ha muerto?
-No, gracias á Dios.
-¡Vaya una ocurrencia! Yo sabía muy
bien que hay un Padre Eterno, pero hasta ahora no había podido presumir jamás
que llegase á haber dos.

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
f é en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina 6 remedio,
ia gente pregunta "¿Ha curado á
otros? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si alguna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la
PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, :i\Ialta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engendran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo ; desarrolla
un fuerte apetito y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las Fiebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. "El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela R. de :Medicina de
iféxico, dice: Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atráz, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
en la terapéutica." El desengail.o es imposible. En las Boticas.

DOS A CUAL MAS EMBUSTEROS
Decía un exagerador:
-Ha visto en Murcia una berza tan
grande que á su sombra descansaban, du·
rante la siesta, varias cuadrillas de segadore!l.
-Yo, rcontestaba otro gue le oia, he
visto hacer una 'caldera tan colosal, que
dentro de ella trabajan cien jornaleros y
de unos á otros no se oían los martillazo!'l.
-Hombre, esa es grilla, dijo el de la
berza. ¿Con que objeto podían una caldera tan disforme?
- Con el de cocer la berza que vistéis
en Murcia.

,

***

Una griega, vana y ambiciosa, preguntó á Tbeana, mujer de Pitágoras:
- ;.Cómo conseguiré hacerme ilmtre?
-Hilando y cuidando tu casa.

***

-Hay tres cosas, decía Fontenelle, que
me gustan mucho, que las amo, y que no
be conseguido comprenderlas jamas.
-La pintura, la música y las mujeres.

***

Haciendo un esfuerzo sobre sí mismo
un hombre que era tenido por cobarde'
fu é á matará otro que le había agraviado'.
El segundo se dió tan buena maña, que
á su contrario en tierra, y lo pasó por el
vientre dándole una estocada.
Maravillándose los médicos de que la
heri?a no tocase en tripa alguna, dijo un
grae1oso:
-¿06mo le había de tocar en las tripas
si entónces no estaba allí?
,:.. - '
- ¿Cómo puede ser eso? pregunt6 uno
de ellos:
-;Porque había hecho de las tripas corazon.

***

· -Qué diferencia hay entre la rueda de
un coche y un abogado?
-Que la rueda de coche ·es nece¡:ario
untarla dara que no meta ruido, y al abogado para que lo meta.
- ¿Cuál es la cabeza más grande de México?
-La que necesita mayor sombrero.

***
El te3oro del dríncipe, decía Trajano,
se parece al bazo, que cuando ee hincha
todos los miembros padecen.
'

***
, Deja es~ locura que te va á matar, dec1a un amigo á otro, al verle tan perdida mente enamorado de una dama elegante
y hermos!l .
-¡Ah! querido, respondió el enamorado, ~o puedo,. no encuentro medio de conseguirlo. ¡ DeJa.~la de amar! es imposible.
-Al contrar10. es muy sencillo.
-¿,Aborrecerla?
-Si, en un mes.
- ¿Cómo?
-Casándote con ella.

.

�De todo un poeo
YO QUIERO ASISTIR A OTRA IGUAL

NEUROSINE PRUNIER

***

RECONSTITUYENTE GE.Nl!":RAL

Lucio Vero, hermano de Marco Aurelio, y asociado por él al imperio, di6 una
comida cuya profusión no tiene ejemplo.
Los convidados eran doce. y no se contentó con que se les sirviera lo más esquisito
y delicioso en vinos y carnes, sino que regaló á cada uno el copero que le servía de
beber, un mayordomo con toda una bajilla completa, y de los pájaros y cuadrúpedos, cuyas carnes se habían servid&lt;' en
la mesa, les dió además vivos, otros semPjantes.
Cúantos vasos se Eirvieron para beber
fueron precioso!!, por la materia y por el
trabajo.
Se mudaban cada vez que se bebía, por·
que quedaba el vaso para el bebtdor.
Después, para. llevar los convidados á
sus casati, les di6 carros magnificas tirados por hermosos caballos.
La cuenta de aquella comida asciende á
tres millones de reales,

***

Hay tres especies de casamientos, decía
un discreto:
- De Dios, del diablo y de la. muerte.De Dios, cuando es entre jóvenes iguales;
del diablo, cuando se casa un joven c?n
una vieja·' y de la muerte,
.. cuando una JO·
ven ee casa con un v1eJo.

***

Cierto orador habló largamente para
empeñar á los atenienses en una guerra
contra Filipo; pero como era grueso en
estremo, lo sofocaba el calor, y pedía de
beberá menudo.
-Os aconsejo, dijo Focion al pueblo,
que confiéis á ese hombre la conJucta de
la guerra; puee si por habe~ habla~o una
media hora está ya para eep1ar, ¿quién duda que hará prodig:os es un día. de combate?

Mentía. mucho un caballero, y, co@a.
particular, Ee enojaba de que mintiesen los
en pocos a í\os la casa del papá hasta los otros; así es que un día oyendo contar una
.cimientos. Comida. la casa, es claro que la necedad dijo:
-füa es bola.
mujer hábía. de llevar miriñaque y los hi·
-No
lo es tal, sino verdad, y muy
jos habían de comer, y no ganando el pagrande.
dre y no teniendo hienes, era. preciso viUno que estaba presenté, viendo que
vir sobre el país, gastando de lo agano.
crecía.
la disputa la cortó diciendo :
Por desgracia, tenía en su poder el pobre
-Mentira
será, cuando el señor lo dice,
caballero un dep6sito judicial, y aunque
porque
en
esta
esto es cosa muy sagrada., era el hambre más entienden. materia es uno de los que
más imperiorn, y se lo comieron.
Pidió cuentas el tribunal, el escribano
***
fué por los reales dd pico, y quedó chas·
Había uno empobrecido de modo que
queado en primer lugar, y en segundo, ya no le había quedado ni dinero ni mueasombrada de que un hombre de tanta ble!', y como entra sen una noche ladrones
honradez y de tan buena opinión como en su ~a, luego que los vió lfs dijo:
don Luis se hubiera portado así.
-Buscad, bui:cad, me alegraré de veros
-Pero don LuiP, ¿cómo ha sido eRto? hn.llar de noche lo que yo no encuentro de
dijo.
día.
-Cómo ha de ser, comiendo. ¡Infdiz
***
de mí I respondió.
Reprendía. uno á su compañero, diciendo:
***
-Tú no hablas palabra de verdad.
Dijo una mujer á su abogado:
-Lo que Fé dtcirte e:1, conteEtó t-1 otro,
-Yo perdollo la muerte de mi marido.
que
la m11yor parte del tiempo la empltio
--¿Quién lo mat6?
en
de
cir bien de tí.
-Señor, no es muerto¡ pero si llegase á
serl0, yo perdono á quien lo malarP.
***
Un caminante preguntó en una venta~¡
---------había cama.
- Si que la hay; medid siete piés de ES·
te suelo, y acostáoe.
-¿Hlibrá además, dijo el caminante,
\ un canto para poner la cabeza?
-Eso es, eeo, pedid gollerías.

-

***

Vacando una cátedra en la universidad
de Alcalá qni era de muy poca renta, p6·
sotóe en la pared una cédula. sPg6n era
costumbre, convocando á oposición. Como
leyose uno :
-Tal cátedra vaca; respondió otro; y
tan füca que se pega á la pared.

***

Don Luis es un caballero á quien la fortuna dió algunos bienes, y la desg_racia
una mujer y doce hijos, que i:e oomuru11

EL DEBE R.

Dos slntomas caracteristlcos
DEL

ARTERIO-ESCLEROSIS
(1 )

(1 ) tuo ulicnte y &amp;iDUJso ~, n1nl de las 1ieoc1.
(1) larras cea dilatatióa delospcqainos fl!4tddsembll!lte.

\Jn ¡,emed\o, un so\o ·.

LA

ASCLERINE

Tomar todos los meses dos píldoras despues
de cada comida, durante diez dias.

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Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
todo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, pero
entre éstos, uno de los más importantes, y tal ve~ el más de.'.:lcuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie. .
Hay hombres que, consumiendo todas sus energías en el desempefio de sus diarias obligaciones, se sienten contentos Y
creen no tener nada que reprocharse. Ellos están equívocados
si descuidan la salud y olvidan
que es necesario ser fuerte para
poder crear un hogar feliz. ¡Pobre de aquel que engendre s~res
débiles y que solo sirvan par~ inspirar lástima! Su mei:nori~ no
será respetada por propios m extrafi.os.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón 6 pecho por el exc~so de
trabajo, debe atenderse inmediatamente. Podemos recomendar como el mejor remedio Y. preventivo para la tuberculosis, la
''Creosofosfatina."

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL
A~o

XL

SEÑORITA CAROLINA VELAZQUEZ Y SU6HKURSKI.
Reina de los juegos fl o rete,;¡ organiz ados por la Unión Uµiversi,,l d&lt;:, Ei;otudiantes,

�Retualidades.

La nueva faz del zapatismo.-Documen..
tos para la historia.-L os juicios
temerarios.

Contra todas las previsiones, contra todos los deseos, mani- de loe enemigce "au o 1trance" del señor Madero. En loe actuafestados con harta elocuencia, de la inmrnsa mayoría de los ha- les mome ntos bueno es que el público ~ensato consigue hechos
bitantes de la República, las hordas zapatistas, lejos de deponer tan significativos.y que prueban elocuentemente la sinceridad y
las armas y a~ogerse á la generosa amnistía prometida, siguen buena fe de las palabras impresas.
cometiendo sus depredaciones habituales, desafiando al GobierEl historiador del porvenir no dejará de hallarse un tanto desno Constitucional. El señor Madero, después de agotartodos los concertado, al encontrarse con la multitud de datos que le pro·
medios pacíficos y diplomáticos encaminados á evitar más de- porcionan las crónicas de esta época y su perplejidad será justa
rramamiento de sangre, está dispuesto á reprimir toda clase de si ~e atiende que para llegar al eonocimiento perfecto de los hedesordenes y obligar por medio de la fuerza de las hrmas á que chos la abundancia abrumadora de documentos es perjudicial,
los bandidos é incendiarios zapatistas se sometan al Gobierno, tóda vez que de ella surge para el historiador la incertidumbre.
úni,o medio para que la tranquilidad vuelva á reinar en aquellas En el caso de la conducta seguida por el señor Madero en More·
desoladas comarcas. Es de desearse que tales propósitos de ener- los, teI!drán que desechar todas esas maliciosas interpretaciones
gía no flaqueen un solo instante; que la política del Gobierno de la prensa de esta época, realizando verdaderas pobrezas. de
en esta cuestión sea todo lo enérgica que sea posible, aun cuan- perspicacia, pera llegar á un resultado satisfactorio.
do tenga que recurrirse á los procedimientos crueles. Los banY no es por falta de datos é informaciones por lo que la pren·
didos de Morelos no podrán nunca aducir disculpa alguna, toda
ea obra en ese sentido. Motivos suficientemente poderosos exis·
vez que el señor l\.adero, con su carácter de comisionado del
ten para que los criterios periodísticos se inclinen :3el lado de la
Gobierno para pasificar la República, primero, con el de primer
verdad. Es que esas razones son bastante débiles para matar
magistrado de la República, después, ha tratado de resolver la
el apasionamiento, mala fe y venalidad de les escritores de esta
cuestión de una manera práctica y generosa. Seguramente que
época.
los enemigos del Gobierno en Morelos contaron con alguna simPero ¿qué importa no estar del lado de la verdad y la justicia,
patía en un principio, atendiendo que la mayoría de los descon i;i el público gusta de sensacionalismos y, perezoso de meditar Y
tt!ntol!I la componía las sencillas gentes del campo, honradas y
reflexionar decenidamente sobre árduas cuestiones, pide expli·
laboriosas, que no encontraron otro medio de protestar contra
caciones fáciles? Un árdite les importa á los editores que el criun estado de cosas que los perjudicaba, que la rebelión. Pero
terio popular necesite ser orientado hacia la verdad. Por eso el
ahora la cuestión presenta otra faz absolutamente distinta. E1
ilustre historiador de los pingüicos oyó de un viejo sabio estas
problema. queda en pie, pero para resolverlo con alguna probapalabras:
bilidad de éxito se hace indispensable que renazca el orden, al-"Un consejo. Si quiere usted que su obra sea bien acogida
terado profundamente en estos momentos por gente malvada,
no pierda ninguna. ocasión de alabar las virtug.es que sirven de
por bandidos profesionales, que han encontrado en el saqueo y
sosten á las sociedades; el respeto á la riqueza; los sentimienen el robo un modus vivendi.
tos piados0s, principalmente la resignación del pobre, que afianAhora el!I llegada la ocasión de anotar las incon&amp;ecuencias de za el equilibrío social. Asegure, caballero, que los orígenes de
la prensa y buena parte del público. A raíz di la interpelación la propiedad, de la nobleza, de la gendarmería, serán tratados
de la Cámara de Diputados á los secretarios de Gobernación y de en su historia con todo el respeto que merecen semejantes ins·
Guerra, los periódieos, en envenenados artículos, lanzaron al ac- tituciones; propale usted que se halla dispuetto á tomar en con•
tual Presidente de la República el cargo de fomentar la insurrec- sideración lo sobrenatural, cuando convenga, y así conseguirá
ción Morelense, en donde, decían, ejercía un amplio poder, para usted la admiración de las personas decentes.''
.ipaciguarla después en dos tres días, cuando hubiera asumido
LUIS ZAMORA PLOWES. t
el poder, á fin de consolidar su prestigio con ese golpe teatral.
Eran de leeriie entoncel!I las apreciaciones insultantes, los die·
tados de egoíl!lta, antipatriota y fomentar de rebeliones que se le
lanzaron, y que el tiempo y los aoontecimientos recientes, se han
encargado de desbaratar completamente. Pocas pruebas se han
pre&amp;entado tan contundentes y, claras como ésta, de la mala fe

La mes.1 de honor del b:.nquete ofreciJo pJr el Club Aq uiles Sed:i n :il señor Pre5iJente de la Repúbli ca , en el Bucareli Hall.

Lunch ofr:ido por una 50 ciedad de obreros en el Tivoli al señor Presidente.

779

�Visita de los petriodistas á Belem

Aeta ali da des .

Grupo de presas en el. dep;ut::imento de mujeres.

Momento de dar l:t co LiJ1 á los presos en el Departamento de Encausados. En la galería de arriba e~tá el Departamento de distinción.

-

En el moment&lt;f' de dar la comida á)os presos.

Señores Guiebaldo Romero Amador Lozano y Wulfrano Vázquez, Sabalcaide
Administrdor y Alc~ide~ della Cárcel de:Belén, respectivamenk.

El Ministro de Instrucción Pública presidiendo los juegos florales organizados por la Unión Universal de Estudiantes
y un grupo de las damas de la corte de amor.
'

�•

- '1tt"

..... -

-~

Aetualidades
LOS JUEGOS FLORALES ORGANIZA.DOS POR LA UNION UNIVERSAL
DE ESTUDIANTES
,wuwuc;uwuw,w,wuw,wuw,w,w+•

(

\t

Señorita Dobres Reyes Morán.

Señorita Alicia Rivas Catellanos.

Muy lucido resultó el torneo literario que organizó la Unión Univer8al de E:3tudiante3 en el Teatro Arbeu. La reinn dr. la Üegta, señorita Carolina Velázquez y el encantador grupo de distinguidas señoritas que formaron su corte de amor. contribuyeron con
su gracia. y gentileza, á dar gran realce á la fiesta. El poeta premiado con la flor natural, don Joaquín Méndez Rivafl, eseuchó ruidosos aplausos, prodigados con justicia por la distinguida, aunque no muy numerosa concurrencia que ocupaba la sala del Arbeu;
los demás pobtas premiados fueron tambien aplaudidos, asi como el man.tenedor de los juegos, Lic. García Narnnjo.
La velada terminó con la representación del ¡egundo y tercer actos de «Lucía», en los que, como siempre, hizo derroche de
arte la diva Regina Vicarino, de la compafiía de ópera que actúa en el Arbeu.

Seiionta Isabel de Garay.

Seiiorita Concepción de Garay.

\

\

\

\

:
Señorita Margarita Olsen .
Señorita Elena \Valter.

Señorita María Lazo.

�Aetqatidades

Aetttatidades

~

veces más grande que la mayor
hormiga de la tierra , y las duras
Cómo los pintan los Novelistas.
placas que cubren el cuerpo de
estos seres son, en algunos si tio!:1,
Dl:l verdaderamente extraorde un metro de espeEor. Con sus
dinaria puede calificarse la imamandíbulas, uno de estos inginación de algunos novelistas
men sos insectps purde partir
científicos al uso, que tomando
por medio á un eltfrnte con
como teatro de sus asuntos los
rnnta facilidad como una hnrmiga parte una delicada brizna
mundos planetarios, se ven oblide hierba. Pero lo peor de todo
gados á crear para ellos ha bitan.
son los insectos voladores, con
tes de todas clases con objeto de
1111 enjambre de los cuales 1-01:1que el protagonista de la noyela
tienen los viajeros una verdadt&gt;no se encuentre solo en tan aparra batalla. «Muchos de ellostadas regiones. Robida, el autor
dice Mr. Astur-tenían de treinde los «Viajes de Saturnino F1:1.ta á cuarenta pies de longitud ,
r,1.nduli&gt;, ya nos pintó á los habinon g11.rrab enormes, afilada~ y
tantes de Saturno con las manos
terriblemente larga!:1, y mandíterminadas en aletas como dA
bulas armadas de hrilh1ntes 6111.pato y una trompa elefantina
c
lo~ dientes.i&gt; A mayor abundaque acababa en una suerte de
miento, la respiraeión de est&lt;•R
!!racioso abanico; y el célebre
curiosos eeres era venenosa.
Well s, en su «Primer hombre en
Lord Redgrave, el héroe nnla lunai&gt; habla de los selenitas ó
velesco
de Griffith, desembarcó
habitantes dei nuestro satélite
en Ganimedes, una de las tr .. 1-1
como hombres parecidos á horlunas de Júpiter, y la encontró
migas, como de metro y medio
poblada por una hermosa raza
de altura, con el cuerpo escamo·
de
hombres y mujeres que viso y tentáculos en vez de manos.
vían en unas como estufas muy
Todo eRto, sin embargo, resulta
bonita!'; las ciudades y hasta los
contrario á la opinión de Griffith,
campos estaban cubiertos de
cuyo protagonista, lord Redgra·
cristal.
como invernadero.
ve, encuentra en la luna una poPeru
donde más singulares
blación compuesta de monos
habitantes ha colvcado la imaciegos y pelados, lívidos y griginación de los novelistas os en
se3, mientras Pallander, autor
Copia de un ret. ato hecho por Peiegrin Clavé que representa á
Marte. Wells en e&lt; La guerra de
de «A través del Zodiaco)), nos
don Andrés Quintana Roo. El autor de esta copia, que ha ~ido
los
mundosi&gt;, puebla este plane dice que los habitantes de la lumuy ceiebrada por personas competentes, es el artista señor José
ta de repugnantes monstruos,
na tienen cuerpo de hombre y
cabeza de mono. Según este úlInés Tovill~, que es uno de los pintores del personal artístico del
semejantes á calderas, so bre
zancos de cien pies de altura,
timo autor nuestros vecinos del
Museo Nac10nal.
'
aunque
luego resulta que éstos
satélite de enfrente conocen ya
la industria zapatera, porque uno de los personajes de la novela no eran sino los cuerpos artificiales que construían los marciadescubre sobre la superficie de la luna huellas inequívocas debo- nos para albergarse dentro, porque realmente no eran los tale~
sino trozos gelatinosos protoplasma con tentáculos muy largos
tas clavadas con punta cuadrada.
De~pués de todo, acaso Julio Verne, introductor ne esa claf&lt;e en vez de brazos, y un cerebro que combinaba aquel mecauisde novelas, anduvo más acertado al decir que en la luna no ha- mo. E3 singular el contraste de esta teoría con la del célebre
bía seres vivos. En su novela loe viajeros no llegan á poner el Flammari6n, que en su «Urania)l hace de los marcianos, seres
pie en el satélite, pero se acercan lo bastante á él para cor.ven- un ooco inferiores Rolamente á los ángeles.
Otro novelista, Roberto Cromie, nos representa á los habitancerse dP. que no tiene habitantes.
tes de Martt: muy parecidos á los de la
Griffith, en «U na luna de miel en el estierra, sin otra diferencia que ser más bapacioi&gt;, nos presenta á los habitantes de
jitos y tener la cabeza más grande, y aun
Vénus como sere3 medio humanos, medio
hay otro autor que dice que aquella gente,
11. ves, revestidos de suave plumón y volanigual en nosotros en rn aspecto general,
do con tanta facilidad como andan. Pérez
presenta como única diferencia el tener la
Zúñiga nos dice que los venustianos tienen
piel transparente y de un bonito color
una voz semejante al dulce silbo de la ocaazul.
rina: y Fred Jane, autor de «A Vénus en
cinco segundoi&gt;, nos pinta el planeta habitado por pulgas tan inteligentes como
grandes, á las que da el nombre de &lt;1 thotbeen». Edwin Pallander opina que el pla;
neta Vénus tiene un reino floral en vez de
Ofl:fenda fillal.
un reino animal. Rosas gigantescas luchan
¡ Madre!, dime, ¿en qué flor fué transmutado
con mastodontes y .i:ionsiguen vencerlos;
el
hierático
numen de tu vida,
enormes cactus, semejantes á reptiles, sti
cuando el disco del mal cayó impensado
ponen en acecho para atrapar al descuidasobre la gloria de tu frente erguida?
do viajero; las violetas bufan encolerizadas
i Madre !, dime, ¿en qué flor el Dios amado
y las primaveras roncan cuando están con·
cautivó tu virtud inextinguida?
tentas, y arafian si se les irrita.
¡Debe ser su corola un dón sagrado
Curiosa en verdad es la descripci6n imaque restañe la sangre á toda herida!
ginaria de los habitantes de Saturno que
el millonario Juan J acobo Astor hace en
Flor mística y alada, luminosa,
su interesante «Viaje por otros mundosii.
tal como un faro en prodigioso puerto,
Supone aquel planeta poblado por espíri¡tu alma-estrella- convertida en rosa!
tus que flotan en el espacio, pero que pue¡Oh!, ¿dónde está esa flor? ¿quién la habrá visto?
den tomar forma corporea á voluntad. En
Y la fe me responde:- Está en el huerto
Júpiter, el mismo autor coloca una pobla ·
que cultiva el Doliente Jesucristo!
ción compuesta de insecto~, pero insectos
GUILLERMO PRIETO YEME.
Seíior Lic. don Rafael Dondé, fallecido
de un tamafio colosal; una hormiga, por
la pasada semana,
Tacubaya, Septiemb,e 24 de 1911.
ejemplo, es muchos cientos de miles de

Los ha~itantes de otros mundos

Señor Lk . don Ramón Miranda y Marrón,
de quien se h&gt;t ocupado la prensa en estos dins con
motivo del rnoide ute ocurrirlo eu el Mini sterio de
Justic ia, durante la toma de posesión de h~ Cartera
por el eeuor .Mioistl'O \T{1zquez T,t¡:le.

Señor Juan Sánchez Azcona,
nombrado secretario particular del Presidente de
la República.

Stíior Ingen ien, don Eduardo H:iy,
nombrado últimamente Inspector General
de Policía.

Ex-alumnos del· Instituto de Tecnología de Boston, que han organizado una agrupación, denominada Club "Tech" de Méxi, o.

----- - -

-- __,...__ ~-.,.,__ ·-

----~-----------

�~etualidades.-El señorr de la Barrrra en Vetraer.uz.

Aetualidades
EL SR.

DE LA

B A. R RA.

EN

V b: RA C H. U Z .

La últimi fotografb toma:la del señor de la Barr:i .- EI capitán del Barcn.-EI licenci~díl de la Peña y Reye~. Smet11rio de la Embaja:la extraordinaria en Italia, antes de embarcarse, acompañado del General Torroella. - El tla~atlan tiLO "La Ciiampagne.''
BA.N Q UKTE DB:

El público esperando la partida del vapor en el muelle de sanidad.-El señor de la Barr:i llegando al muelle.-El señor de la Barra
subiendo la escala del " Champagne."

P E RI O DISTAS.

G~upo de comP.nsales al banquete ofrecido el pasado miércoles á los periodist:is metropolitanos por los señore:; Ferre! y Moheno.
directores de '' El Demócrata Mexicano."

�Teat.t1os.-uos atrtistas del Rtrbeu

Yanquis y japoneses

d.ial! un cambio en la orientaci6n del sent1m1ento ......
No son los sentimientos los únicos que
El color de la futura humanidad
pueden variar, sino el mismo ((color» del
mundo civilizado. Los individuos de la
raza amarilla son en mayor número que
Más que probable e~ inevitable una
los
de la raza blanca; lo~ elementos malaguerra entre el Jap6n y lm1 Estados Uniyos,
tártaros, negros y cobrizos, suman to·
dos. Los dos pueblos son j6venes, son ¡.:o .
d&gt;tvia
mayor número; desrontad las razRs
berbios y son ambiciosos; ambos pueblos
inferiores,
como la neherlandt-sa au8traviven alrededor del mar Pacífico, y en su
lima,
piel
roja, que tienden á desaparenecesaria expansi6n nacional se han de
cer,
y una vez mezcladas las di versas
tropezar algún día; y ambos pueblos neporciones humañas en este tráfago de los
cesitan golpearse, puesto que las naciotiempos
mCldernos, preguntémonos: ¿Cual
nes valientes proceden del mif:lmo modo
será
el
color
triunfante en el mundo civique los jaques, se decir que llega un molizado?
¿
Vencerá
el color blanco el comento en que exclaman: ((Uno de los dos
lor
et~rnizado
por
el arte belénic~? ¿O se
e3tá de sobra en el mundo.,,
formará
un
color
distinto
mezcla de toSupongamos que en esa lucha gigantes.
' porvenir
&lt;to~?
¡,Seremos,
pues,
en
el
«mesca salga triunfante el Jap6n. ¿Qué harán
ti~os))? .....
entonces los japoneses? ... Al valorar las
La familia blanca necesitará preparane
ventajas de su triunfo no han de tenerse
para una lucha tremenda y decisiva· ya
en cuenta únicamente las tierras conquisno se luchará en el porvenir por m~raK
tadas, el material de mar y tierra arrebaprovincias, sino por el predominio de la
tado, la indemnizaci6n cobrada y la contierra; ni se luchará más por conflictos
siguiente gloria; ha de contarse ademáE',
de raza, de lengua, de moral intrínseta y
y sobre todo, el espíritu de plenitud que
de «color11. Si la raza blanca uo Fe arma
llenará la poblaci6n nipona, el entusiasde una heroica crueldad y no arrolla á los
mo nacional y el sentimiento de expandemás grupos etnol6gicos, deberá resiO'si6n conquistadora. ¿A qué nueva emnarse á fundir su color en la univers;I
presa se lanzarán los japoneses vencedoEl tenor Edmundo Anaya.
mezcla del porvenir. Porque en adelante
res? ¿Sobre qué otra naci6n rival dirigirán
ya. no serán posibles los aislamiento!',
sus tiros en el porvenir? ¿De qué manera querrán intervenir en 103 merced á log medios rápido3 y profusos de comunicaci6n, al
negocios, no ya solamente de los mares Amarillo y Pllcí6co, si- cosmopolitismo, al cambio de costumbres y de ideas, á la reno del mundo entero? ......... .... ..
lajaci6n del espfritu patri6tico exclusivista. y á la emigraci6n.
Existe aún otra terrible inc6gLos pueblos se visitan, se con
nita. Los chinos comienzan á
funden, se dan y se toman mudesentumecerse; la raza amarilla,
tuamente. Una simple moqtaña
tan dúctil, perspicaz y fina de
· bastaba antes para que dos puenervios, es singularmente apta
blos se desconociesen, se odiasen,
para plegarse á nuevas formas
hablaran de dissinto modo y pende vida; posee la cualidad de asi ·
saran contrariamente; mientras
milaci6n de tal modo, que ninque ahora, ni el mucho mar, ni
guna de las industrias se le resisel desierto, ni las descomunaleR
te; imita maravillosamente cuancordilleras impiden la conjunci6n
to cae en sus manos; tiene una
de 103 pueblof:l. Pues si con esta
fuerte tenacidad, unida á un seraµidez se confunden a hora los
creto orgulltcie~raza que ie hace
hombres, ¡qué ocurrirá al cabo de
considerarse como superior á las
dos, de cin co siglos! Y entonces,
demás castas que pueblan el
cuando todas las razas se mezclen,
mundo. Más bien que en estado
cuando los pueblos se sumen y
de agotamiento, esta raza permarenueven, como tierras aradas 6
nece en una especie de colapso.
como pinturas de acuarelas que
Pero de su inmovilidad puede sase disuelven en agua, entonces,
lir cuando menos se espere, y su
¿cuál ci vilizaci6n vencerá, la blan·
dPepertar será rápido é impulsivo;
ca 6 la amarilla? ¿Cuái será el covéase el ejemplo del Jap6n.
lor de la humamdad civilizada?
¡Qué podrá suceder luego? Los
¿Cuál el Fentido de la vida, de la
individuos de raza amarilla su·
morai, del valor, de ultratumba?
man medio millar de millones;
En llegando á este punto, la imalas familias similares, como aon
ginaci6n no concibe sino un térlos mongoles siberianos, los inmino decisivo del dilema: matar,
dochinos y gran parte de los maexterminar á las otras razas para
layos, suman otro respetable golque la raza blanca se salve. Pero
pe de millones; lanzad esas geneste recurso hubiera sido hacede·
t~s á la actividad, dadles consisro en épocas más rudas y vigoro·
tencia de Estado!! independientes,
sas, no ahora, en que la orientamezclad ese ma sa humana en los
ci6n de nuestro sentimiento busca
nt-gocios mundiales, esparcid su
los caminoe de blandura, ahora
comercio, su industria, sus cosque nob hemos hecho humanitatumbres, su moral, su filosofía
rios y cobardes los hombres euro·
sobre lo ancho de la ti erra, y un
peos. Sin embargo, nuestro hunuevo período se habrá abierto
m11nitarismo tendrá:que ceder a)·
entonces en la historia, semejangún día á la presi6n de la nece~1te al período de la dominaci6n
dad · nuestros sentimentalismos
de los bárbaros 6 á la irrupci6n
fem~ninos se trocarán en verdadede los mahometanos en las ribero sentimiento varonil; y el bom·
ras mediterráneas. Un nuevo curbre blanco dando de mano ií. sus
'
'
.
so en el camino de la humanielucubraciones
de filoeof1a
senil·
dad, acaso una desviaci6n profumental, se verá obligado para de·
nda del sentidode la vida munEl b .rítono Jo~é Torres Ovando.
fenderse. -J. M. SALAVERRIA.

I

~~A

lASt//

DAMAS .

CRONICA DE PARIS

que wporlar el peso de los sombreros de terciopelo, ni aun en
el rigor del invierno. La higiene aconseja que las cabezas de los ni·
ños no se cubran nunca; pero las mamás no se resignan á llevará
sus bebés sin sombrero, y han optado por ponét'selo de paja en todo tiempo. La dificultad consi ste en que conserven su elegante sen·
cil lez, propia de la infancia, sin caer en una vulgaridad fastidioFa.
Parece ser que el
modelo iniciado, y
muy bien acogido
durante el verano,
se reproducirá en la
pr6xima eR t aci611
en paja fina 6 de
Italia. Tienen la forma de los que usan
1os segadores d e
Castilla, con la copa
llamada pierrot y el
ala, plana. He visto
u no ideal dentro de
flU extremada sencillez. Una c inta
bastante ancha de
t e r c i o p e lo bleut
bleuet rodea la copa
y cae en dos lazadas
que se unen á pelo·
esto no tiene nad~
de particular; 1o
nu evo y original son
unas bolas de terciopelo igual á la
cinta y cosidas en
el borde inferior de
é,sta, del tamaño
de n uesces grandes,
separadas unas de
otras de cuatro á
cinc() centímetros.
Hacen el efecto
de un collar de cascabeles; pero están
c isidas dP m O d O
que no se illU!iVan.
E; u na fantasía
muy bonita y á propósito para nifios
de cuatro á siete
años; antea resultaría dema~iado sombrero, y despues dern a s i ad o infantil.
Loa colores más en
tioga son el ya indicado, el rojo cereza
el negro.
Comsa D'ARMONVILLE.

Por mucha inspiraci6n que tengan los creadores de la moda
es Ctl'i imposible que su fantasía les sugiera siempre ideas nuevas. Involuntaripmente y muchas veces sin darse cuenta resucitan algo que gust6
'
mucho en otros ·
tiempoe, y que ahora se nos ofrece como inédito.
Las ruchés de ee·
da deshilada fueron
un adorno predilecto de las damas
de principios del eiglo XIX, y en la
pr6xima temporada será el nuestro.
En distintos anchos
y mezclando d o is
tonos que armonicen bien, se hacen
adornos deliciosos,
de una souplesse elegantísima, para rodear las echarpe3 de
~asa, los abrigos de
liberty y el borde de
la¡¡ faldas.
La moda de los
fich-us y las túnicas
nos perm.iten utilizar para. nuestras
toilettes los bonitcs
crespones de China
bordadoe, que duermen el sueño del
olvido, en el fondo
de un armario, di-8de h a c e muchos
años.
Los blancos, i:-i
están un poco de:.lucidos se tiñen perf Pctamente en toda
la escala de tonos
claros, amarillol',rosas, azult-s 6 lila",
sin pPrdn el brillo
y la flexibilidad de
nuevos.
Para un vestid o
de baile se puede
hacer esta bonita
combinaci6n aprovechando uno de
esos chales á que
~&lt;.e-me refiero.
Mi señora doña
Una de las pun Estefanía , á l o s
tas se .corta en for·
treinta y cinco años
ma de nchú, natutenía un hijo casado
ralmente adaptáncon
una joven de
···
---Vestido
de
"g:irden
party".
dola á la medida del
diez
y
seis, modesta
bu~to.
y rica pero de poca
El fichú abierto por el centro se coloca sobre los hombros, de gracia. D0ñ~ Estefanfa había sid? y era elegante y hermosa, de
modo que los flecos caigan sobre loa brazo~. Delante ee drape. wucha gracia y de mucha sal, y a pesar de que se hallaba envíecruzando las puntas á lo Marie Antoniette. En la espalda se su- peras de ser abuela, á toda costa q?,ería conserv~r la superiori.etan con un bot6,1 de esmalte sobre un canesú &lt;le tul plegadito, d_a1 de que habí~ estado e~ poses1on mucho tiempo, mirando
ldel mismo color que el cre3p6n. Con el resto del chal se hace la s1empr_e á la ~UJer de su h1Jo c~n desdeñ?~ª impertinencia.
túnica, rodeada de fleco y montada sobre una falda de museli- Dim e, h1Ja mía, decía en cierta ocas10n á su nuera ¿qué
na de seJa con borde de terciopelo.
darías. tú por tener esta cara,, este talle, y toda esta figur~?
La moda de los niños será en un todo contraria á la fiuestra,
La Joven modesta, contesto:
afortunadamente para ellos, porque sua cabecitas no tendrán
-Lo mismo que darías tú,mamá, por tener mis diez y seis años.

�De todo an poeo

AN~r,nOTA8 Y r.nRrn8mA OF.~.

viurlos y libres cuando quiernn, y por Jo m11chq., íle to:los los:que se pueden inren·
mifirno ns voy á explicar en cuatro pala - t:ii·.
braq Pl sii,tema que sigo para conseguir esP,,r PRO. faltánrloles estaR disputiifl, prinUn aguador de la Cibelef', que de nor.hl'I te nbjeto .
cipian muy pronto á langnidecP-r; laR a.tay por el Prado marchaba e~te veterano cnn
Yo soy de la mejor pasta de maridos &lt;'il. la melancolía, RP. apodera de r,lla~ f'l
~u cuha al hombro, rn desvi6 :ilgunnR pa- que se puede encontrar, y jamái,, cualqui e- mnraRmo y vienen á caer en una PRJ)P.&lt;'ie
ROS dPl c11mino, se tropez6 y dió con la cu- ra que sea el motivo que tenga, disputo rlP. ]Pt~rgo continuo q11e concluye pnr lleba y la cabeza en loR postes de piedra que cnn mi mujer, ni la contrarío en lo mús várFefas.
cercan la fuente de Neptuno.
mfoimo; pero habéis de tener presente que
***
Llep;6 inmediatamente 11n cirujano, y la falta de d:sputas, decontra,iedade~ y de
Viendo
en
un
cementerio
unos carláre·
eoroo le reconocief'e en medio de la obscu- rencilla!'. es coea extraordirrnriamente fa.
reR
sehtado!'l,
&lt;lijo
un
.fil68ofo:
ridad. le pregunt6:
..,:,;·i; la] al bello sexo; porque la contradicci6n
- No p1irmita Dios que mP. siente en
-Buen hombre, ¿es en! las sienes:¡e n PH para hR dama s un ejercicio necn:arío á donrle ·no hay permiso para levantar.-e.
1londe se ha. hecho usted el mal?
rn rnlud, y el mejor régimen, ¡,ar11 vivir
-No. señor, dijo el aguador dolori cln,
***
¡quía! si ha sido en la fuente del dio~ Ni.Mand 6 á un peluquero un cahallno
tuno.
ANTa::S CD PODER
tontn quP. lA hiciese un peluquín á la mo***
utilizarlos, os menester extraer el
rfo, y ei'tándoselo proban&lt;lo, dijo al marsOctavio y Apicio, nobles caballeros rnhierro ú c,ro de la piedra mineral.
tro:
mano&lt;1, regalaron al emperaJor Tiberio un
Lo mi3illo uuedo decirse del acei- Hombre, me parece que está corto.
pe:-c1&gt;do muy apetecido entre ello~.
te de hígado de bacalao puro.
.-Señor, respondi6, él caerá, que abo·
Tiberio, por avaricia 6 por curioi:idad lo
Sus virtudes no se encuentran en
ra está en bruto.
envi6 á vender al mercado, y dijo á los
sus materias grasosas y mucho
***
circunstantes:
ménos en su asqueroso sabor y
Un
caballero,
á
quien
se rogaba asistie-Mucho me engañaré, si Apirio ú Ocolor. Sus efectos sobre los nerE&lt;e
á
la
tertulia
más
selectR
de la sociedad
tavio no compran este pescado. Efectivavios y la repugnancia co11 que lo
de un pueblo, se resistía abiertamente
mente, Apicio y Octavio lo pujaron á porrecibe el estómago, son más que
porque no iba á ella la mujer que amaba,
fia, y qued6 por Apicio en unos dos mil
suficientes para contrarestar·, en
y
como no era prudente fundar en esto EU
seiscientos reales.
la mayoría de las gentes, sus
negativa.
solfa decir:
Este apreci6 la compra como un verdabuE:nos efectos como medicina, y
- ¡Oh! no iré á esa tertulia, en donde
dero triunfo, por haber conseguido i,ervir
eso sin tomar en cuenta que es
no se encuentra otra c0sa que leños para
en su mesa un pescadQ que el emperador
de dificil digestión. Sin embarel
fuego.
había vendido y Octavio no había comgo, siempre hemos tenido moEra invierno, el círculo se iba ensanprado.
ti.o para creer, que envuelto en
chando, y la ama de nuestro caballero
el
los
elementos
que
componen
***
:iuQlent6 el número de los tertuliM. En·
aceite de bacalao, se encontraban
Un paje de Federico el Grande, lo im ·
1pnces,,t&gt;or aquello de «la rnga tras el cal·
propiedades curativas del más alpacient6 un día de tal suerte que el rey le
dero,&gt;1 el buen hombre se present6 inmeto valor. Pero fué necesario sepadi6 una bofetada; el criado se dirigi6 á un
diatamente.
rarlas
de
su
nauseabunda
matriz
espejo de la misma cámara, y, con mucha
Antonio, que así se llamaba el criad.o
en
que
estaban
combinados,
y
esRangre fría, se puso á componer rn, cabede
la casa abri6 la puerta del sal6n, y dito es lo que con grán éxito se ha
llo,, desarreglados con el golpe. ~~
jo
anunciando:
efectuado en la elab0ración de la
-¡ Miserable! dijo Federico, tú tienes la
-El caball ero N.
PREPARAC80N d~ WAMPOLE
audacia .. , ..
La señora de la casa lo vi6 entrar, Fe
en cuyo efic:i,z re;::iodio, tan s¡¡ -Señor, respondi6 el criado, es sofasonri6, y &lt;lijo en alta voz al criado:
.
broso como la miel, tenemos tocia
mente porque los caballeros que i,stán en
-Antonio, un leño má~ .... .. para chila esencia del Aceite de Bacalao
lR sala no se apercibau de lo que ha pa amenea, que se está apagando, hombre.
puro, combinada con Jarabe de
dn entre nosotro:1. Fué tal la tentaciór. de
Hipofosfitos Compuesto, Extracrisa que caus6 al rey esta salida, que tuvo
***
tos de ntlalta y Cerezo Silvestre .
necesidad de pasar á otra habitaci6n.
Preguntaron á Tiberio:
Estos ingredientes, constituyen
- - ¿Porqué conservaba tanto tiempo los
***
un reconstructor de tejidos, un
mismos magi~tradOR y oficiale~?
- Amigo mío, decía un estudiante á
purificador de la sangre, y un re- No me falt,t razón para ello, rPsponotro, á quien había prestado dos duro~,
constituyente general incompara&lt;li6. Todo em plPado q ne se ha enriquecido
por Dios te pido que rrie pagues mía cu1ble. Ante este remedio, la enfercon él t áquoo &lt;h·l pueblo, como ha bFcho
renta reales, porque no puedes figurart e la
medad se retira con una eficacia
~u negocio, principia á pensar en el de su
falta que me hacen.
y rapidez, que asombra á los fadueño pero si le doy un sucernr, oe que--Basta, no digas más, contestaba el deu cultativos tanto como deleita á
rrá ántes enriquecer, y lo padecerá el eEdor, porque te aseguro, que de una manelos enfermos. En los casos de
tado.
ra ú otra. te los pagaré dentro de diez dÍa f".
Escrófula,Diarrea Crónica y Afec***
- ¿Qué es eso de una manera ú.otra? no
ciones Pulmonares, jamás deja de
Rog6 un joven á 'f imoteo, poeta, y ~ú ·
hay más manera que pagarme mis dos duproporcionar un alivio y curar.
sico celebérrimo, que, Jo enseñase á t8ner
" El Sr. Dr. N. Ramirez Arellano
ros.
Profesor en la Escuela Nacional
la flauta.
***
-¿Has tenido algún maestro, le prede Medicina de México, dice: La
Un cirujano alemán, merendaudo una
Preparaci6n
de
Wampole
es
do6unt6?
d'd
tarde con sus amigos, les decía así:
-Sí, respondi6 el j6ven, he apren 1 0
blemente eficaz en las Afeccio- Me he casado cuatro veces, y os asenes Pulmonares, por la acción de
con otro.
guro que si esta mujer:se llega á morir,
- En ese caso replic6 Timoteo, me dit·
los
principins
nutritivos
del
aceime casaré con la quinta, porque soy afirás paga doble, porqJé tondré_ que' hacert:
te
de
hígado
de
bacalao."
Nacionado á las sensaciones; puede ser, queolvidar lo que sabes, y ern;enarte lo qu
;iie sufre un desengañ.o con esta.
ridos, continuaba diciendo, que vosotros
De venta en todas las Boticas.
ignorae.
ignoréia el medio de quedar los hombres

Macheta, mujer anciana, litigaba un
día y defendía ella misma su pleito, ante
l!'ili'po rey de Macedonia.
Este príncipe, que se levantaba de la
meea soñoliento, nada había oído ; de
rnerte que, cansado de su charlatanería,
la conden6 injustamente.
Oy6 Macheta la sentencia, y ainallerarse ni descomponerse, dijo en alta voz:
-Apelo.
-Y ¿á quién? le preguntó Filido.
Apelo de Filipo, que acaba de comer y
está dormido, á Filipo, en ayunas y despierto.
-Admito ese recurso, dijo Filipo, porque tienes raz6n.

***

Un enfermo, que no tenía mucho de sabio, dispuso en el testamento que le abriesen y reconociesen despues de muerto.
-¿Para qué' ee ese capricho? le decía
su mujer afligida.
-Yo te lo diré; he oído disputará lo.~
médicos sin que se hayan convenido en la
naturaleza de mi enfermedad, y quiero tent:'r el gusto de 6aber si se convienen en
la verdadera causa de mi muerte.

***

A una dama discreta que hablaba mny
en secreto con un caballero, le preg,unt6
su marido:
-;.Qué decias á ese importuno?
--Lo que era imposible que adivinases:
hablábamos bien ti.

***

Iba de noche un ciego, por la plaza con
una luz y un cántaro de vino.

- -Vaya una ocurrencia., le dijo un amigo, ¿para qué quieres la luz, si nada vez?
-Lo quiero, para que los locos como tu
no tropiesen con mi cántaro y me lo ha·
gan pedazos.

***

Cierto príncipe present6 á Lisandro dos
v~~tidos magníficos con el fin de que su
h1Ja, que estaba en Lacedemonia, escogiera uno, el que más le agradara.
-Mi hija, dijo Lii;andro, lo escogerá
mPjor; y se llev6 los dos.

***

Visitando un madrileño la universida d
de Salaman ca le dijo al amigo que lo
acompañaba:
-He aguí un sitio, en el que se disputa hace mas de cuatrocientos años.
El madrileño pregunt6:
-¿Y qué se ha decidido?

***

Estando enfermo un carpintero, sus
apren~ices perdieron una sierra, y fu é tal
el enoJo que el pobre hombre recibi6 con
esta noticia, que se murió casi de repente.
Pocos dfas despu és, estaba en la agonía
otro vecino, y sabiéndolo la carpintera so
fué á hablar con él, y le dijo:
-Mira, Clemente, cuando llegueA al
cielo, ha.iás el favor de decirle á mi Carmelino, que no esté con cuidado por la
sierra, porque la encontramos debajo de
la arteza.

***

Púsose un día el loco Juan García sobre
el parapeto de la puente del Guadalquivir, en Sevilla, diciendo á grandes voces:
-¡Nada, hombre! ¡nada, hombre!
Acudi6 mucha gente, creyendo que se
ahogaba alguno, y le preguntaron:
-¿Qué esto, Juan?
ReE1pondi6 muy sereno.
-Nada, hombre, nada.

***

¡VAYA UN EMPERADOR!. - Dominiciano
vivía retirado en su gabinete, entreteniéndose en r,oatar moscas con un punz6n.
Pregunt6 un cortesano á Vivio Crispo:
-¿Hay alguien con el emperador?
-Ni una mosca, respondió.
Esta bufonada le cost6 la vida.

***

0

Nuestros RETRTAOS de hom·
bres son varoniles.
Muestran la fuerza, energía
y carácter del modelo.
Son RETRATOS que reflejan
la impresión que deja un hombre.

fot~grafta

'MARST'
1!!' de Nuevo México N? 6.
IIIEXICO, D. F.

,
. Mexicana 1034, Neri
Telefonos . . Ericsson ;z995.
Sírvase tomar el elevador.

- ¿Por qué llevan las cruces en las procesiones?
-Porque no pueden ir solas.
-¿Cómo concluyen todas las cosas?
- Con una S.
- ¿Cuál es la cosa que menos deseamos
ver.
-La cara de un acreedor.

***

UN l\IARINEEO GALANTF.. - Estando para
partir de L6ndres, para Batb, 1.la duqueEa
de Devonshire, que era una de las mujeres más hermosas de Inglaterra, se aproxim6 á ella un marinero y se quedf&gt; mirándola con la más extraordinaria atenci6n.
Ya iban á montará caballo los postillones, cuando sacando este hombre un cigarro de su petaca, Ee acerc6 á la duquesa y
le dijo:
- Señora, ¿tendréis la bondad de prestarm e un favor?
-¿Y en qué, contest6 ella con dulzura,
os puedo ser útil?
- Yo, señora, re8pondi6 el marinero,
qqe me permitieséis encender el cigarro en
vuestros ojos.
Sonrióse)a duquesa al oír una galantería tan original, pero no se enoj6.

791

Después, cuando caballeros de la altn
sociedad le dirigían agradables cumplimientos, rnlía d, cir:
-Todo es muy bueno, pero es mucho
mejor lo que me dijo el marinero.

***

La preciosa, la. líndísima, la hechicera
Leonor, enrantadora niña de quince año!',
que está soñando con un miriñaqu13 nuevo, decía eE-ta mañana:
-¿Me comprará!', tío, un miriñaque de
verdad?
- -No, hija mía, que será mejor de ballena.

***

-¿Por qué estás triste y taciturno? decía la hermosa Rosalía á un amigo, cursante d':l estadística.
- Porque estoy calculando, vida mía,
que en cada minuto que recorre la manecilla de tu reloj, mueren sesenta personas
en el mundo, y es preciso confesar que eFto es grave, demasiado grave, para que no
pensemos en ello, y demasiado terrib!e
para que no e~temos tristes.
- Ved ahí una cosa particular, dijo Rosalía, yo miro la cuesti6n por el lado contrario; yo pienso que en cada segundo,
que en cada pulsación de mi arteria, debe
nacer lo menos uno; esto eP, sesenta 6 algo más en cada minuto. Dime ahora, al
mirar mi relox con la misma idea: ¿no es
la imágen que yo me formo mucho más
agr11.dabie?

***

EsTo ES CREIBLE.-El presidente Rosas
que era tenido por hombre de talento, pe'.
ro más que todo por avaro, había casado
su hija con un juez joven, que se le quejaba todos los días del carácter frívolo y
prodigalidad exagerada de su mujer.
Fatigado Rosas de oír continuamente la
misma queja, y no queriendo, por otra
parte, entender el objeto á que se dirigía,
dijo un día á su yerno:
-Decíd á mi hija, que si en lo rncesivo
ns da más motivo de disgusto, la voy á
de~heredar sin remedio.
El yerno no se le volvi6 á quejar.

CRIMINAL
IN DI FER EN CI A!
Es una verdadera desgracia ]a
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe.
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombro s os para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada "Creosofosfatin a,"
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 '/o de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan cficáz.

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líO íd . de,,
200 .............................. ,, 34,000 •
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du,,
100 ....... . ....................... " 19,!}00

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752901&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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AAo XI.

MÉxrno.

DOMINGO

26

DE NOVIEMBRE DE

1911.

Nmr. 48.

-

SENORITA JOSEFINA LLAMOSA,
quien contraerá matrimonio q~ntro d!i! breve~ dfa~ ~on el &amp;eñpr Lic~n~ifl.PP Bravo :J3~tapcoµrt,

�. Aetualidedes

LOS GEMELOS

Lo que pretende Reyes.-El primer Gabinete
Maderista.

El t6pico del día, la cuesti6n palpitante, lo que tiene los ánimos sobresaltados y las imaginaciones calenturientae, son los
vientos de fronda que corren por ahí, soplados por los peri6tlicos diarios y que recogen é hinchan los pesimistas, para hacerlos pasto de su volandera chismografía. La contrarevoluci6n vreparada y armada por el General Reyes, según el sentir de los
partidarios de éste, es inminente y fatal y no está lejano el día
en que veamos dibujarse la expresiva silueta del bravo General,
sobre las terrazas del Castillo de Chapultepec, concediendo entrevistas sobre democracia á un novísimo Creelman, 6 bien di:
rigiendo negligentemente la mirada desde el Caballero Alto, sobre la ciudad muerta y arraEada por los vengativos ímpetus de
las hordas negras!
La verdad es que no parece sino que el General Reyee, es la
manzana de la discordia, entremetida en nuestro país para dificultar todo progreso y consolidaci6n nacional, porque 8i bien Jo
que intenta crasamente el General Fracaso entra en la categoria
de las locuras, ciertamente es que esta misma locura puede traer
á la patria adolorida, la anarquía más e~tupenda que pudiera
contemplarse en país algune, si el Gobierno no toma con mano
de hierro las providencias necesarias para evitarla. NoEotros
creíamos que la ambici6n-patrimonio de todos los hombresera lo único que hacía cometer al General sus desacatos; pero
ahora en vista de las convulsiones que sufre la Nación y que
creemos serán las postreras, firmemente creemos que el General
Reyes, obra con el m6vil de sus pasiones desatadas y con el de·
seo de nngarse de las befa11 y el escarnio de que fué certero
blanco. Con la divisa de «ó César ó nada)) el General Reyes (tipo
de tragedia ó de sainete?) pretende debilitar el Gobierno dt-1 !le·
fl.or Madero, esperando la ocasión en que la volubilidad del pueblo tan experimentada por él, haga. derramar pródigamente á su
alrededor los favores de su popularidad, que alguna vez obtuvo
pasajeramente. Vana, candorosa, ingénua esperanza! Los héroes
(y más siendo de cartón) cuando pierden el favor del pueblo si
acaso vuelven á recuperarlo no no es precisamente con actos antipatrióticos, ni provocaciones superficiales, que tienen, además,
el demérito de haber sido forjados cuando la patria tiene hambre y sed de paz.
Entre tanto, y ahora mismo, ya comienza á dejal'Se oír el fatídico crascitar del cuervo del Norte, que parece actchar el mo·
mento oportuno, en que deba regalarse con los despojo5 de la
Patria, asesinada por sus propios hijos!

lero, que también desempeña sus funcio. nes de Primer Mini s·
tro, es un nombre inteligente, capaz, bien
equilibrado,sereno. Su
esfera de acción es muy extensa y así lo ha demostrado acupando sucesivamente las carteras de Fomento, Justicia y Relaciones
Exteriores. Ciertamente que el st-ñor Calero ha dejado á su paso por dichos Ministerios, landables huellas. Seguramente que
si se aprueba la ley sobre inamovilidad de empleados Federales,
ño tendrá efecto en las dependencias del Ministerio de Justicia,
pues el Eeñor Calero, hizo un cambio completo en el personal
de empleados, cambio que aplaudimos de veras, atento siempre
á la ley sociológica de la renov1ci6n, de la que es afecto sobremanera en todo órden de ideas tal vez por seguir la frase danunziana «Rinovarse 6 morire.»
El señor Don Abraham González, Secretario de Gobernación,
es un revolucionario de buena cepa, probo, bien intencionado y
conocedor de lo~ hombre~ y durante su corta administración como Gobernador Constitucional de Chihuahua ha dado buenas
pruebas de su aptitud política y administrativa. Desgraciadamente el pueblo chihuahuense lo reclama para que rija sua des·
tinos y el sefior Madero probablemente se vera privado de rn
valiosa cooperaci6n.
Del señor González Salas Ministro de Guerra y Marina, se di ce que se ha hecho impopular con motivo de la debatida cuestión zapatista y se agregaque laopiniónpública, esa imaginaria
opini6n pública, tan llevada y traída su estos últimos tiempos
y que á veces se emplea como azote, como gato de siete colas
paar flagelará los hombres públicos, lo rechaza abiertamente.
Cierto es que en la Cámara de Diputados fué siseado; pero este
siseo fué reflejo de la opinión pública? No por parte de los Diputado~, pues estos en manera alguna representan al pueblo de
hecho y no por parte de la galería que ademas de su reducido
número, esta formada por un público curioso, burlón y apasionado. Lo quA hay es que la opini6n pública la pueden formar
actualmente á su manera ó un periódico ó un grupo reducido de
personas.
Al señor Ingeniero Manuel B@nilla Ministro de Comunicaciones, tambien se le ha formado una atmósfera hostil de todo
punto injustificada. Afortunadamente la gente sensata, no hace
aprecio de esos insulsos ataqnes y burlas, que vé por mero pa·
satiempo. Se censura al señor Bonilla que use corbata verdeó
Los gobiernos fuertes, los hacen los gabinetes competentes. roja, se le critican versos apócrifos, se le ridiculiza como mal
Si no se tiene uuo de gran capacidad moral, respetable ante la literato ó como cursi redomado; pero jamás se tacha su labor coopini6n pública, y azás idoneo, de nada servi'rála organización mo Secretario de Estado, pues la Secretaría que es á su car~o
de grandes cuerpos de policía, ni destacamentos de sabuesos y marcha digna y perfectamente.
Sherlock Holmes, para procurar que la tstabilidad de la RepúLa única tacha que ce les pudiera poner á los sefiores Ernesto
blica no sea perturbada, ni registrar hasta el último escondrijo Madero y Ra!ael Hernández, Secretarios de Hacienda y Fornen·
para descubrir complots y maquinaciones revolucionarios. La to respectivamente, es su parenteeco con e! señor Presidente de
contrarcvoluci6n vendrá indudable, indefectible, fatalmente, si la República, pues el nepolit,mo aunque á veces sea justificado,
el Gobierno por sus actos se hace impopular y este se halla ac- se presta Eiempre á torcidas interpretaciones. Por lo demás los
tualmente en manos del Presidente de la República, con el con- señores Madero y Hernández 11on personas gratas á la Naci6~,
sejo de sus Secretarios de Estado.
• inteligentes honradas y que tienen la gran cualidad de ser riEl Gabinete del sefior Madero, posiblemente Iio está consti- gurosamente serios.
.
tuido por notables estadistas, ni talentos organizadores de priSería inconsecuencia examinar las personalidades de los Mimer 6rden, porque para ello, habría que armarse de la linternl:!, nistros ;restantes ya que estos son nuevos en la cosa pública, re·
de Diógenes para de!cubrirlos; pero dadas laa condiciones de vándonos nuestro juicio para mejor ocasión.
nuestro medio político, llena en su mayoría nuestras aspiraciones. El señor Secretario de Relacio11es, Licenciado Manuel CaJACINTO.

Los condes de Ligneville y de Autricourt, hermanos gemelos y deECendientE&gt;s
de una de las cuatro
familias de la antigua
caballería de Lorena,
tenían una stmejanza
tal, que cuando vestían, por dive,tir,e,
un traje igual, sus criados los equivoca han.
Cierto día se divirtieron con una escenb
en extremo graciol:la.
Ligneville m a n d ó
venir á un barbero; ee
hizo afeitar un lado, y
después, á pretexto de
una urgencia, se fué
al aposento inmediato.
Su hermano le esperaba allí, y poniéndose
la bata de Ligneville,
como igualmente el
pafio de afeitar, fué á
sentarse en el puesto
de su hermano.
El barbero, sin reparar en la mudanza,
fu é á afeitar el otro lado, pero ¡cuál sería su
sorpresa, cuando vi6
que en un instante le
había vuelto á crecer
la barba.
Confuso en extremo, mira y vueJ.v13 á
mirar aquel hombre,
sin atreverse á tocarle,
y no dudando fuese

f

El señor Licenciado Pino Suárez,' Vicepresidente de la República, saliendo de la
Cámara de diputados, después de protestar,

79,
algún demonio que
había tomado la figura del conde de Ligne·
villa, da un grito y cae
desmayado.
Acuden t o d o s los
criados y mientras le
prodigan los auxilios
oporturios)ara hacerle
volver en sí, Autricourt vuelve á su cuarto y Ligneville, medio
afeitado, vuelve á ocuoar su puesto.
· Ya repuesto el barbero, encuentra al conde ocupando el asiento, y lo halla. confor·
me él lo había dejado.
Entonces se sorprende
nuevamente; cree un
suefio cuanto h a bí a
pasado y no 50 convenció de la verdad hasta
que vió á los. dos-hermanos juntos.
No menos que la semejanza, la simpatía
correlacionaba á eEtos
dos gemelos: siempre
padecieron iguales enfermedades; sus dolores eran idénticos, y
su conducta y sus suefios enteramente iguales.
· Ambos padecieron
una fiebre lenta que
los llev6 á la sepultura en un mismo día
y hora, á Ligneville
en Francia y Autricourt en Baviera.

***

El señor Vicepresidente llegando á Palac!o, en cuyo sal.ón amari.llo se cfectu.ó_una ceremonia con la asistencia-del.señor
Presidente, su gabmete y diversas com1s10nes,

�Aetualidades-Llos Sttbseetretatrios de Estado.
llitetrattttr&amp;

797

:r:~ ·-· .. .

TENEERAX
La noche muy negra,
El viento muy frio. Sobre la metrópoli
La peste exhalaba su vaho de huesa.Las rachas heladas,
De muerte agoreras,
Silbaban burlonas cual si fuesen brujas
Que del aquelarre maldito volvieran.Dentro de la casa la pálida novia
Tendía las alas, dejando la tierra.El estaba solo, solo en la Negrura. dentro de la Angustia pavorosa y fría,

Llorando á la puerta.-

Cruzó un alarido de madre el Silencio . cruzó la Negrura, se detuvo el viento

Cruzó el alarido como una ave negra.'
Después sonó un tiro, brillo un fogonazo que rasgo la noche
Como un ave roja y siniestra.
'

JY.1:IS VERSOS
¿Porqué tus negros ojos inspiran mis poesías
gravando en sus estrofas las suaves armonías
que encierran sus abismos de esencia espiritual,
Y vierten en sus líneas escuetas y sombrías
tu alma toda entera con solo tu mirar ...... ?.
Porque tus labios rojo!! inspiren en mis versos
las notas más sublimes en tonos tan diversos
haciendo de mi estrofa un canto celestial
y vibran en mis versos tan rítmicos y tersoil
las voces más divinas del coro angelical.. .... ?
En fin, porqué en mis versos palpita tu alegría
tornándose mi estrofa tan pálida y sombría
Si brota de tus ojos el llanto y el pesar ...... ?
-Mis versos son tu alma que vuela hacia la mía
y surge de mis labios trocados en poesía.
ALFREDO RENOHAW DE OREA.

Las rachas heladas cortaron su vuelo;
Mas después burlona!!, macabras, aviesas
Hasta el lecho mortuorio llegaron
Por ver cual yacía como un muerto lirio la pálida muerta.-

Señor Lic. don Bartolomé Carbajal y Rosas,
Relaciones.
Señor Lic. don Federico González Garza,
Gobernación.

Las brujas fatídicas, las rachas heladas
Am~molinaron el polvo y la arena,
Danzaron su ronda,
Sobre el cuerpo inmóvil del pobre poeta¡
Mientras roja corría la sangre
Como una blasfemia.. -

Señor Lic. don Jesús Flores Magón,
Justicia.
Señor Lic. don Franc!sco Díaz Lon bardo,
Fomento.

FRANCisco BUITRAGO DIAZ.

Señor Lic. don Jaime Gurza,
Hacienda.
Señor lng. don Alberto Pani,
Instrucción Pública y Bellas Artes.
Señor Ingeniero don Manuel Urquidi,
Comunicaciones.

POU~ CBLtüB 2Ul tl'AifllB,

Señor General don Manuel Plata,
Guerra y Marina.

'

Dice el anciano:
De engaños fué mi corazón herido
y llevo el alma triste y dolorida,
Amor es la quimera de la vida
que muere entre las sombras del olvido.
El joven dice:
De mis años en el cristal brillante
contemplo la sonrisa de mi amada,
iluminada mi senda su mirada
y creo en el Amor con fe constante.
Y concluye el poeta:
Amor, bella palabra, dulce nombre,
escrito estás en las fragantes flores,
el céfiro te eleva en sus rumores
y te pronuncia palpitando el hombre.
Cuando en los ojos el Amor fulgura
es que sueña la mente vago anhelo,
y Amor lucen los astros en el cielo
y canta Amor el ave en la espe!!ura.
Amor brota del pecho al suspirar
á los labi&lt;,s asoma en la sonrisa,
y gime Amor la perfumada brisa
y ruge Amor también el ancho mar.
Amor es como faro de ilusiones
que alumbra con destello luminoso,
ese fantasma azul y misterioso
que habita del ensueño en las regiones,
cuando sonriente juventud lo mira
se vuelve realidad que Amor inspira;
pero la yerta ancianidad no alcanza,
¡que se trueque siquiera en esperanza!
Noviembre de 1911.
MARIANO LEON y ORTIZ.

Señor General don Victoriano Huerta,
cuyo último brindis, en el que protestó su lealtad al gobierno
constituido, ha causado una favorable impresión.

A

TI, SEÑOR.
Al ~- P. José ~. Catrtraón s, u.

Cruzando la existencia una alma pía,
muertas las juveniles ilusiones,
en continuo luchar, fin ambiciones
descansar olvidando ella quería.
La paz buscaba y por doquier veía
la negra ingratitud, viles traicione~,
el odio envenenando corazones
y encubriéndolo todo hipocresía.
Crímenes, vicio, llanto y desventura,
la maldad imperando inicuamente
y por otros sufriendo el inocente.
No quiso ya mirar tanta amargura,
los ojos leyantó y al ver el cielo
cifró en amarte ¡oh Dios! todo su anhelo.
MARIANO LEON y ORTIZ.
Né~ico, Noviembre de 1911.

•

�lVIR.T~IffiOftIOS

¡r··
'

.

,

. '

POR
A. H. BORDEN .
•

.

. .~

L.OS PROGRESOS DEL AUTO

.

' .

. . 1

.. '
·~·,::·.
' , ..

/ .__ . -

'

Señorita Angela Bringas y de Ja Torre,
Señor Licenciad;, don Ricardo Couto,
.
distinguidos jóvenes pertenecientes á prominentes familias de Orízaba, quienes contraerán matrimonio en esa ciudad el 29 de los comentes.

No es de creer, por varias y obvias razones, que el automóvil tal suma es una. bagatela. De aquí que solo en el distrito de
IIPgue _á suplantar nunca. el ferrocarril para cortas distancias, Nueva York, corran más de 200,000 autom6viles, es decir,
pno s1 ha llegado á preocupará las compañias ferrocarrileras más carruajes automáticos que almas hay en una gran ciusuburbanas, especialmente, y acaso solamente, en las grandes dad, y que prestan un servicio excelente con el buen afirmado
urbes de los Estados Unidos.
de las carreteras y el aefaltado de las calles, n.o sólo entre los
El número actual de automóviles es fabuloso y el tránsito grandes centros y los hogares, sino para los negocios mismos
entre las grandes ciu'
dadas las grandes disdades y los distritos
tancias de esas ciudarurales que les cercan,
des monstruos.
que bahía llegado á es·
Para largos viajes se
tar monopolizado por
está extendiendo tam ·
la locomo,tora, va
bién mucho el automósiendo conquistado rávil. Centenares de perpidamente por el auto·
sonas viven á cien y á
móvil. Y ello es lógi doscientas millas de
co. Quien conozca á
los grandes centros,
fondo el carácter yandistancia que salvan
qui, su vida, sus aeti·
en una ó dos horas de
vidades; así como la
un viaje cómodo y
peculiaridad sinRular
agradabilísimo. En los
ele sus grandes centros,
días de invierno, con
comprenderá que el
lluvias y nevadas, la
automóvil es una nedistancia entre la escesiilad. Disponer en
tación y el hogar es de
cualquier momento de
lo más molesto que
un vehículo veloz es
pueda imaginarse El
'·
ventaja tal que nadie
viaje directo desde la
apreciará sin duda cocochera á la oficina en
mo la aprecia el nor·
un automóvil que dia·
teamericano. De ahí
pone de calentador auque millares de homtomático y de más
bres de negocios y
Automóvil inglés con cocina , comedor y dormitorio.
comodidades que el
profesionales que vimejor pullman es induven á treinta y á cuarenta millas de distancia de las urbes en dablemente preferible al tren con pllsajeros incómodoe, con codonde tienen sus negocios no resistan las desesperantss tablillas nQcidos importunos, con trasbordes de trene2 y tranvías y esdel los itinerarios de trenes. ¡Aguardar quince y veinte roinu· peras en los andenel".
tos en una estación! ¿Qué yanqui lo aguanta? Y lai:s detenciones
Y es cierto que la cm,tumbre del automóvil destierra. el uso
de los tranvías, las paradas de los trenes y de loe elevados y los del ferrocarril. Esa libertad omnímoda que se goza viajando en
torbellinos de la multitud en las plazas públicas?
un vehículo propio y rápido no es comparable á ninguna otra.
Añádase á e!!to que lo más probable
Los millonarios americanos que poseen
es que el hombre que ha trabajado
varios automóviles, suelen hacerse pre·
ocho 6 diez horas febrilmente tenga que
ceder ó seguir de otros coches con sus
vi11j11r hora ú hora y media de pie en
servidores. Para giras al campo es una
una plataforma sin poder leer el periógran comodidad que no satisface el fedico 6 las cotizacionee de última .born
rrocarril. El grabado primero de esta
ni releer su c(memorandum&gt;,; que las
página, por ejemplo, reproduce un corestricciones gubernativas sobre la veche con dormitorios para cuatro perlocidad de las locomotoras en los dis·
sonas, cocina con refrigerador y come·
tritos urbanos obligan á los trenes á
dor, pudiendo alcanzar una velocidad
guardar una marcha desesperadamen·
de 75 millas por hora. El segundo grate moderada, que loe; millares de crubado corresponde á un automóvil que
ces, de ((swiches,)) obligan á paradns
ofrece la particularidad monta.ble y
tan frecuentes que ningún tren pasa de
desmonta.ble de convertirse en casa. Es
las veinte millas por hora hasta que
muy propio para disfrutar de las deentra en línea abierta., y se comprende·
licias de la selva duran.te varias semará que el automóvil sea una verdade·
nas como aquí se acostumbra, lejos
ra. solución. No hay que estar pPn·
del enloquecimiento delas grandes ciudiente del reloj para saber si se podrá
dades. Tiene dormitorios, cocina y saó no alcanzar tal ó cual tren, tal 6 cual
lón para cuatro personas, pero puede
vapor, no hay que ser esclavo del ho·
conducir cómodamente dieciséis y, al
rario ferrocarrilero. ¡ Cuántas veces tras
desmontarse, darles á todas alojamiento
una carrera por entre el bullicio de
cómodo. Su máximum de velocidad es
una plaza se llega al muelle ó á la es·
de 65 millas por hora, no menos que
tación en el preciso momento en que
cualquier ferrocarril.
el vapor zarpa 6 el tren parte!
La construcción de esos coches se haTodo ello sin contar las ventajas hi·
ce sie~pre bajo planos eepeciales. Se
giénicas y el placer de un viaje al aire
ha batido con ellos el record de la cubiabierto, sólo, sin impujones ni moles·
cación, excediendo en mucho álas
tias que el automóvil evita y que, ade·
ravillas que con frecuencia admira.Automóvil convertido en cas'.l de campo.
más, llega antes.
moa en las construcciones navales.
Mucho ha contribuido al asombroso
Puede asegurarse que no hay una. pulJesarrollo de la industria de automóviles la podularidad de sus g~da cúbica sin objeto. El coche cuyo cuerpo central reproduúltimos tipos y la democracia de PUS precios. Hoy se adquiere c1mo~ en el tercer lugar de esta página, es un modelo de consun automóvil por $300, para t.res peraonas, paga~eros a pla· trucc1?nes de esta índole. S? propietaria, la famosa actriz y mizos, como ae compra una máqurna de coser, un fonografo, etc. ; llonana. Mrs. Anna Held, v1aJa en él con mucha frecuencia. El
es decir lo mismo que hace pocos afi.os costaba una motom· comedor, como puede verse, es espléndido y completo. Anna
cleta. Para. un hombre de negocios, un médico, un arquitecto, Held suele hacer con este:coche viajes muy largos. Va iempre
11

ma-

Señ()r don Joaquín Jurado

y

señora Maria del Castillo de Jur:idn.

�.. ,.

800

--· ~

...

,,.

1

~

- - --

- ........ _ _

,..,

'-•

La cocina con ruedas dd Emper.:dor d.: Alem,ini.1.

Un niño que no puede hablar á su padre.
Un caso de herencia extraordinario.
La millonaria Ann Held, almorzando en su automóvil.

801

llos ptrogtresos del aoto

llos ptrogttesos del a.uto

Auto de N.it Goodwing, con sleeping y toilett.

precedida por otro coche en el q lle van su mayordomo y dos trasl~da de un paraje á otro según las perspectivas que desea s11
camareras, quienes preparan y adquieren cuanto ella desea. capricho.
El invento es como sigue. Trálase de un autom6vil lancha 6
Cuando ?mpr~nde viajes de varios días se hace seguir de su
para
expresarnos mejor, de:un automóvil conectado á una l~n~
autom6v1l-cocma en el cual no falta nada de cuanto pudiera
cha,
de
tan sencilla man'era, que el lector se extrañará de no
necesitar el chie.f más exigente.
El grabado que sigue es modelo de confort para cortos viajes. habérsele ocurrido antes, si es que realmente nunca se le babia
Su propietaria, la millonaria Mrs Maxine Elliott, declara que ocurrido. El bote está amarrado ante la rampa que parte de la
se ha olvidado por completo de las trepidaciones ferrocartileras, cochera, y dispone de dos ranuras paralelas para que las ruedas
de las paradas dese!!perantes de los conductores y de los negros del auto entren en ellas y lo coloquen en la posición exacta que
es necesaria para que una transmisi6n una el eje del vehículo
de los pullman.
Un justo apreciador de las ventajab del autom6vil, es el Empe· con el de la hélice, al tiempo que el coche ee levanta un tanto
al efecto de que las
rador de Alemania.
ruedas giren en el
Posee una hermo~a • .•. •· · ·
- .
~...
"""'
vacío. La lancha así
c~lecci6n de automó- ' · · ~
impulsada,
toma
vlle2, no tan nume·
·
- ~ • lt ,J;,.
una gran velocidad
rosa como suelen
y se dirije á EU mue·
serlo las de sellos
'
,\
',
lle, en donde otra
·.
postales, pero de
rampa parecida á la
más valor. El co·
·
de la cochera faci·
che-cocina que sue·
li 1a el paso á la tie·
le seguir á su tou·
rrn firme.
ring-car y que re·
P!4ra salvar el in·
producimos interior
conveniente que
y exteriormente, da
pre,enta la diferenuna idea eeacta del
cia de nivel del agua
adelanto conseguipor la marea, el
do en esta clase de
bol e dispone de vál·
construcciones.
vuln.s que al abrirse
Ningún hotel posee
ó cerrarse permiten
una cocina m á a
hallar el nivel exac·
completa ni más
que seque
deeea,
c6moda. Estas co· i..:.:.-'-'-:...::.:=::..:....---'-'~~====~=~====----l~::.--==;.;.._-.,---=-_;.¡¡" to
operación
se
ciaas con ruedas
hace durante el via·
Touring·car
de
lujo,
de
Mrs.
Maxine
Elliott.
pueden y deben adje, ya que el nivel
quirir la misma velocidad que el coche que las precede, que no 1rn dstiene más que del agua es conocido. Al llegar á la orilla se desprende la trans·
en el momento preciso de servir la mesa. El Kaiser sírvese por misión que lo retenía, y el auto sigue su camino.
De cuantas maravillas nos admiran en las modernas construc·
lo común de su tren de automóviles cuando asiste á las ma·
ciones
de los cochea para ferrocarriles, ninguna resistirá las que
niobras militares, yendo seguido, adem~s del coche-cocina, del
á
diario
se inventan para automóviles. Solo cuando el aeropla·
6mnibus en donde va el servicio del Emperador.
no
surque
firms los airtis aparecerán otras mayores, porque las
Pero la última novedad y progreso en automóviles acaba de
exigencias
serán también mayores dado el problema del peso,
aparecer en Chicago. Mejor podríamos referirio como excentriy el cerebro del hombre tendrá que luchar en una esfera de ac·
cidad, porque s6lo en muy raros casos tendrá aplicación el nue·
vo modelo. Un millonario de Chicago tenía dei;;de tiempo ha el tividad de5conocida basta ahora.
Mas, por hoy, no puede negarse que de cuantas industrias
caprichoso deseo de vivir en pleno lago de Michigan, para dis·
modernas
han admirado al mundo con su portentoso progreso,
frutar de una soledad y un silencio absolutos á lo cual tenía un
la
del
automóvil
ha rebasado ya las esperanzas que en ella ee
derecho indiscutible. Su ilusión era una casita flotante, si bien
tenían
cifradas.
anclada para evitar todo lo posible el vaivén del oleaje, pero
había un problema previo que resolver por qué quería nada
menos que poder trasladarse de la casa al despacho en autom6·
á un enfermo, para que lo asistiese, una muj~r
vil, problema que preocup6 á más de un ingeniero, dado que la queTrajeron
sabía
hacer
muy buenas conservas, y habiéndoselo di·
cosa no era de fácil resoluci6n sin el auxilio de un invento. El
cho,
respondi6:
oro, sin embargo, aguza tanto la inteligencia de los hombres
-Pues que me conserve la vida, que no be mene~ter otra
que se invent6 para el excéntrico Jo que necesit4ba, hecho lo
por ahora.
CllR l coni•fruyó IR ra¡:R flotante veril11dero p11 lario Rcu6tico que

--~-J:~~~-i
,
.
:
.
1· .
-

·------..

Interior del automóvil co(ina, del Kaiser.

todos los esfuerzos posible~, y por más qutl fuera inmenso el cariño que ít t:tu padre le tenía, no podría hablarle.
Los médicos encargados de observar tan notable caso, asegu·
ran que las condiciones físicas y mentales del nifio no presentan
la menor anomalía. Las leyes de la herencia son la única explicación po3ible para este fenómeno. 'foda sensación puede pro·
ducir un cambio físico; lo mismo la cólera que la alegría dan á
nuestro rostro distintas expresiones, y cuando la sensación lle·
ga á su colmo, estos cambios pueden hacerse permanentes y oca·
sionar perturbaciones orgánicas. En el presente caso, la ira de
la madre y su re3olución de no hablar al marido causaron una
perturbación en su sistema nervioso, y esta perturbaci6n, transmitida al sistema nervioso del niño, debe influir en ciertos ner·
vios, que, relacionados con la laringe, le impiden hablar apenas
sus pensamientos se encaminan hacia la idea de su padre, sin
que la fuerza de voluntad sea suficiente para contrarrestar la in·
fluencia de los cen·
tros nerviosos tan
extrañamente afectados.

Una criatura, un inocente uiño de diez años está siendo ahora objeto de la atención de todos los médicos de todos los filó·
sofos de los Esta1os Unidos. Semejante en todo á cualquier otro
niño, gracioso, juguetón, inteligente, fuerte y risuefio, eEte niño
se queda mudo apenas se ve ea presencia Je su padre aunque
puede hablar perfectamente á cualquier otra persona. '
Ni los ruegos, ni los castigos, han logrado que este niño hable
al hombre que le dió el sér. Y no es que tenga miedo á su pa·
pre, ni que éste le haya jamás amenazado ni castigado para merecer tan cruel venganza. Según' los hombres de ciencia, se tra·
ta solamente de un
ejemplo curiosísimo
de influencia prena·
tal.
~-&lt;.r-Seis meses antes
de que este niño
viniese al mundo,
EL ERROCARRIL
su madre iuvo un11.
seria disputa con el
MAS ALTO
marido por cualquier pequeñez do·
mé!tica. Su e!tado
Presumen los suinervioso hizo que lo.
zos de su ferrocarril
buena señora diese
,le la J ungfrau, y
á la cosa m6s im·
todavía más de la
portancia de la que
línea de Gornerrealmente tenía, y
graft, que sube á
en aquellos momen·
3.019 metros; pero
tos de c6lera juró
Eli bien es cierto que
que jamás volvería
ésta en la más eleá dirigir la palabra á.
vada de Europa, no
su esposo. Cosa sinpuede competir con
gular: desde aquel
la línea de Oroya
momento, y á pesar
Mrs. Tyler Morse, que ha olvidado ya el uso del ferrocarril.
en el Perú, llamada
de las súplicas de
Ferrocarril Central.
su marido, la muEl
punto
culminante
de
esta
línea
está
en
la
mitad del tunél de
jer no volvi6 á hablarle hasta que nació el nifio. Entonces, coC'1.ldera,
y
se
encuentra
á
4.
780
metros
sobre
el nivel del mar,
mo si despertase de un saeño, la esposa recobr6 su jovialidad,
casi
á
la
altura
del
Mont
Blanc.
ecb6 al olvido su amenaza y continuó siendo para él la mujer
Este ferrocarril, que permite pasar en ocho horas desde un
carifiosa y comunicativa que había sido eiempre.
clima
tropical (8 grados al Sur del Ecuador) á la regi6n de las
La buena armonía del matrimonio creció al aumentarse la fanieves
perpetuas. es uno de los más maravillosos del universo.
milia con aquel niño, objeto del carifio materno y del orgullo
Tiene
de
extención 222 kilómetros, cada uno de los cuales se ha
de su p11dre. Pero he aquí que cuando el chiquitín empezó á
bajado
en
su construcci6n de un mill6n de francos de costo. No
pronunciar las primeras palabras, se observ6 que se dirigía siemhaciéndose
Ul!O del carbón. para la locomoci6n de este ferrocarril
pre á su madre, como si le estuviese vedado hablar al padre.
pues
sus
maquinas
marchan por petr6leo, y las pendientes son
Por algún tiempo, el fenómeno permaneció inex1,1liC$\ble para
tan
continuas,
que
puede
descender un tren sin el auxilio de la
todo el mundo, excepto para la mujer, que comen~ó á sospechar
máquina
desde
la
salida
del
tunél; al nivel del mar, recorre de
la verdad. Deseando encontrar un remedio) rog6 al niño que saesta
suerte
una
distancia
de
170 kilómetros sin gastar un cénludase á su padre cada vez que le viese entrar en la casa, y, en
efecto, el niño se llegaba alegremente al autor de sus días le mi- timo.
~-&lt;.r-raba sonriendo y ...... nada más; de sus labios no salía el menor
Un jugador perdi6 cuanto dinero tenía en la noche de Navi·
sonido.
dad,
y á la mañana siguientei cuando los amigos, que ignoraEntonces la afligida madre recurrió á la11 amenazas y después
ban
el
suceso, le daban las buenas Pascuas, les respondía:
á los castigos. Todo lo sufri6 el niño en silencio, y solo cuando
-Así
las tengan ustedes.
los golpea le dolieron, confes6 á su madre que aunque hiciera

y

f

�I

VIDA TEATRAL
POR L.A. OPERA
~ida, Lu,cía, Tosca, Rigoletto, Fausto, Traviata, Trovador, fuerzo y el cansancio que por la confianza de que á estas alturas
Baile de Mascaras, Cavallería Rusticana y Payasos. He aquí las ( 2, 100 metros) brille siempre igual el bronce de su garganta.
óperas ~epresentada, ha~ta ahora por el simpático cuadro lírico
En tonas las obras ha cantado con buena fortuna, pero lo redramático de Arbeu, que tanto y con justicia ha merecido los fa. cordamos especialmente en Aida, Traviata, Tosca, Payasos y
Yores del público.
Fau~to.
CorrP. por ahí una grata noticia: se han contratado ya por la
¡ Ah! canta la cavatina Salve dimora, casta, como mandan los
cumplida empresa
cánones, esto es,
Sigaldi- Amaya
como la escribi6
nuevos elementos
Gounod, y por la
que contribuirán
. fidelidad y exquigrandemente á
sitez, B atta i n
prolongar la temarranca una ovaporada, pues de
ción en ese conoseguir con los que
cidísimo trozo.
hoy se cuentan, se
Vengamos ahocorre el riesgo de
ra con Píceo, un
suspender las repico de oro ciertapresentaciones,
mente, como dedado el incesante
cía desde su platea
trabajo encomenuna linda sefiora,
dado sobre todo al
en la primera de
tenor Battain y al
Payasos. Después
barítono Picco.
del admirablepr6Ojalá que á la
logn, qne Picco devez se refuercen
clama y canta con
los coros y se les
toda la. intuici6n
haga estudiar un
de un artista sepoco más. Sin ei
vero, es de espe·
talento de Nacho
rarse que labren el
Castillo y sus esconsiguiente epifuerzos como di·
logo tantos aficiorector ¡oirfamos
nados que en cada
unas cosas!
reuni6n e u r si ó
Es ya res judicurai á medias ,
cata-como dicen
destrozan ese belos juris-que Rello pasaje leoncagina Vfocarino es
valir,o. La verdad
una prodigiosa
se impone un mucantante cuyos do·
tis ...... no absoluto.
minios se extien La única obra
den cada día, y espíritus inteligen en que Píceo no
com·ence es en Rites le auguran que
goleuo, es u::: paen el cielo de su
pel ..... vicepresiarte esplenderorn
denc;al, muy difíjRmás se pondrá
cil, y Picco desel Rol.
conoce los detalles
La arrogancia
más importantes,
de Carlos V en el
amén de la poca
zenit de su podepotencia de su
río fué diaculpahien impostada y
ble.y ¿qué diremos
voz.
dulcísima
de ladiva eI.JcantaLa señora Frery,
dora que apenas
una Aida impeca·
ha tramontado las
b 1e , ardorosa y
frescas colinas de
sentimental,
carela aurora y ya surce de un órgano
gfl aceleradamente
eeguro, pero com·
hacia el glorioso
pensan sus agudos
mediodía?
brillantísimos y
Los críticos exiACACIA GUERRA,
sostenidos
de que
gE&gt;ntes-y vaya si
Jos hay- concuerbella primera tiple del Principal, que sigue conquistando grandes aplausos.
tanto gusta el gros
public . Además ,
dan en sus juicios
viste
con
propiedad
y
está
siempre
atenta
á
la
acción, dos cosas
y en sus presagios respecto de esta peregrina norteamericana de
que
olvidan
mucho
los
artistas
del
tablado.
La
escuela de canto
alma ítalo-francesa, por igual graciosa y dulce, lo mismo fuerte
de la señora Frery-dentro del método francés, del cual n.o soen la pasión que frágil y tenue en los ensuefios.
Materia será de un extenso artículo el comento que haremos mos partidarios-es muy apreciable. Los bajos Cre~y y Miracle
más tarde á la interpretación que hemos visto y oído, sentido y están constante:nente á buena altura. Ambos trabaJan con em·
gozado de Lucía, Gilda, Violeta y aun del airoso pajecillo Os- peño y lucimiento. Apuntamos Rigoletto, Aida, Lucía y Baile
de Máscaras. Queremos olvidarnos de un cierto Mefist6feles.
ear, por la Viccarino, siempre Regina.
De intento dejamos para mejor ocasión la tarea- ardua de v~Battain, tenor elegante, conocedor á conciencia de la1:1 obras
que canta con esa su voz de raegos netamente masculinos aun ra.s-de ocuparno3 de nuestros apreciables paisanos. El prop?s1en los pasajes más agudos y dulces, se ha captado sinceras eim- to de la empresa por despertar en ellos una segura emulación
patías. Se sabe mucho de sus descuidos y volubilidades, se la - al lado de artistas completos, es por cierto muy loable, ~~ro .tal
menta que á las veces confíe demasiado en el brillo de su voz, y empefio lo resienten los dileUanti. Esa política de conc1hac16n
así se le oye á las veces enronquecida y vacilante en las notas deba sobrevenir después de la Reforma y de una Guerra de Tres
graves ó en las cadencias á fior di labro, quizá menos por el es- 6 más afios.

T e a t tt o s.-S o e i a 1 e s
EN UN TREN l-1:LECTRICO
BLI COLIECCIOfUSTR.

En París, las seis de la tarde.-En el tren que va ...... á ..... .
¡ poco importa! Basta saber que ese tren es

boletos. Me diréis que hubiera sido más sencillo hacer pagar su
aeiento al señor; de acuerdo, pero como ya ha abonado el im·
porte nadie lo obliga á reincidir, presentando el boleto justifica·
tivo, lo que no quiere, de ninguna manera, dE&gt;jar de hacerlo.
El revisador tiene razón de insistir; el señor no teme tampoco
al dedicari:e en busca del penoso boleto.
Las diez de la noche. Continúa la sesión.
Las once y media. Se puede calcular en
600 los papanatas que contemplan al sefi.or,
al revisador y al tren.
Las doce de la noche. El sefior se levanta, se golpea la frente exclama:-¡Eurekal
El revisador, creyéndose insultado en el
ejercicio de sus funciones, se aprontó á hacer proceso verbal; pero no tie:r.e tiempo,
pues el sefior &amp;bre su gran cartera. ¡Oh
e~tuporl en ella hay un boleto, uno solo.
El revisador lo examina. E i el bueno, el
que correspondeal día.
Ji~I revisador lo rompe en la extremidad
y parte con la conciencia tranquila por
haber cumplido con su deber.
El sefior, libre por fin, se gana á su pró·
ximo domicilio. La muchedumbre se dispersa.
Ahora se establece una cuestión: ¿por
qué eee señor no rompía los boletos?
¡Dios mío!. .. muy sencillo, los coleccionaba. -EDUARD BIGOT.

de tracción eléctrica y, aunque fuera á vapor no ofrecería ningún inconveniente pa·
ra el asunto de que se trata.
Ei vehículo se detiene delante de la estaci6n. Intrépidos viajeros penetran en el
tren, una vez efectuada esta operación, el
conductor vuelve á partir, con el tren, se
entiende.
En la plataforma: gente cualquiera. En
el interior: gente como la de la plataforma.
Un sefior, ~entado, con su gran cartera en
las rodillas, come ...... co11 los ojmi, á una
cortés viajera sentada delante de él. E~e
señor, que no llama la atención, parece que
tiene los bolsillos llenos de papas debido á
que éstos están rellenos.
-Hay sitio, exclamó el guardatrén.
A esta «llamada al pueblo» cada uno Paca el dinero necesario y recibe en cambio
uno ó dos papelee unicolores ó multicolores,
según el trayecto que recorre.
Todos los boletos llevan esta indicaciqn:
r, Este billete debe ser ¡resentado oumdo se
solicite y debe destruirse al bajar del tren.))
De repente, como una flor doblándose Señor li~enciado Ignacio Bravo Betancourt,
EL LADRON Y EL MEDlCO
bajo el pe3o de una mariposa, sube miencuyo matrimonio con la señorita Josefina
Llamosa está ya anunciado,
tras el tren camina, un revisador. Con esa
Un médico de Londres, de mucha repolítica exquisita que nos legó el gran siglo, ese importante funcionario exija el bolefo de cada viajero y putaci6n, y muy rico, fué un día á. percibir una cantidad bastante considerable en billetes de banco y en oro.
le saca un pedacito.
Cuando volvía á su casa úon el dinero, le detuvo en la calle
Cuando llega delante del sefior de los bolsillos hipertrofiados,
el revisador, con un gesto donde transpira toda la autoridad de un hombre tan apresurado que casi no podía echar el aliento,
quien le suplicó fuese á visitará su mujer, que estaba con un
que estií revestido, pide el papel que da derecho á viajar.
ataque
tan violento que exigía un remedio muy pronto, ofreEl señor, con una sonrisa, registra uno de sus famoses bolsillos y presenta al revisador un boleto que en seguida es recha- ciéndole una guinea por aquella sola visita. El médico, que era
muy avaro, aceptó la proposición, y dijo
zado por é,te con di•gusto. ¡ Estremecéos,
al hombre que echase á andar y le dirihonrada gente!. .....
giese.
E:1te boleto no es del día y no coincide
Con efecto, llegaron á una rasa en una
con los números del carnet del gu udacalle escullada, subieron al pi@o tercero y
trén.
entraron en un cuarto cuya puerta cerró in¿Fra u le?...... ¡ no l ...... nueva sonrisa del
mediatamente el conductor. Después, prestñor y desaparici6n de su diestra en la
sentando al médico con una mano una pisprofundidad de su bolsillo. Pre~entación
tola y emefiándole con la otra una bolea
de un segundo boleto rehusado. Sucesivavacía y abierta, le dijo:
mente, tres, cuatro, cinco, diez, veinte,
-Esta es mi mujer; tuvo un ataque que
treinta boletos sufren la misma snerte. Sipui:o en el estado en que la veis ; vos sois
la
lencio profundo, el horror desfigure el semuno ne nuestros más famosos médicos, y
blante del guardatren.
yo Fé que ninguno puede curarla como vos,
Mientras que el tren corre á través de los
pues acabáis de tomar en cierta parte el recoches y los automóviles, el sefior, siemmedio que ella necesita ; aplicádrnle, pues,
pre con el mismo gesto maquinal y tran·
inmediatamente si no queréis que yo os
quilo, presenta nuevos boletos al revisaaplique dos píldoras d~ plomo que se hador, que siempre los rechaza sin piedad.
yan en esta pistola.
Se ve que el bolsillo izquierdo del señor
El buen doctor hizo algunos gestos, pese desinfla y que las papas de que habláro obedeció. Ech6, pues, en la bolsa abierbamos recientemente, no son sino boletos
ta las guinea!! que llevaba y procuró salen reserva desde hace meses, afi.os tal vez;
var
los billetes; pero el ladrón, que lo coal si11mcio mortuorio se sucede un dulce
noció.
le dijo:
cuchicheo al cual parece participar el tren,
-No es justo que hagáis gratis una cuque salta en sus resortes.
' raci6n tan feliz; ya sabéis que os prometí
El revisador está descolorido, el señor
nna guinea ;soy hombre de honor; tomadla.
está ro~ado y sonriente: y no es ya un boPero yo sé muy bien que tenéis en el bolsileto que aparece, sino familias enteras. de
llo unas recetas sumamente eficaces para
boletos, ¿qué digo famflias? ... ¡colomas,
evitar la recaída del mal que acabáis de cumultitude:1! El sobretodo del sefior ha
rar: hacedme el gusto de entregármelas.
vuelto á tomar poco á poco su aspecto norCarlos P-rJ:wé,
El médico no tuvo más remedio que dar
mal, los bolsillos están vacíos, pero quedel Teatro Lírico,. quien aca~a de celebrar
los billeteF, y entonces el ladr6n, ocultando
dan los de la levita, del pant11.lón J del chasu función de gracia.
la pistola debajo de la capa, le sacó del
leco Su conteuicto comienza á desparra·
no metiese ruido, y le dejó en la esquina
cuarto,
diciéndole
que
maroe en un conjunto azul verde, rojo, naranjo, amarillo, etc.;
los vi"jeros abandonan co~ pesar al revisadar, pues han llega- de una calle, mandándole se abstuviese de seguirle.
El bribón escapó sin duda á buscar habitación en otro barrio.
do á la esta0i6n.
Las nueve de la noche. Alrededor del tren, la gente mira al
señor imperturbablemente rosado y son~iente, di~trib~yendo
uno á uno, al revisador, cada vez más pálido, una mfimdad de

�Aetualidades
Aetualidades.

UNA BUENA VISITA

Era un hornbre alto, barbudo, andrajoso, un gitano indudablemente. Deslurn brado por la claridad del pleno día nada deb!~ distinguir en aquel aposento oscuro; y antes de e~trar, vaHaber sido joven y bella, haber tenido ojos llenos de vfreza cilo un poco,
Y. como un sol el cútis, haber piado por el camino como una ave'Pero Luciano se había puesto en pie. La figura del extrafio
c1lla ..... y volverse u na vieja que casi ya ni se menea, que ape- visitan te nada bueno le auguraba.
nas habla ... ... ¡oh, pobre madre anciana! ·
---¿Qué se le ofrece á usted?-preguntó adelantándose dos
Luciana la c o n-1
·
_.,.._.....,
parns hacia la puert.emplaba. Recién
ta.
llegado al suelo na'"
Al oír aquella voz
f!
.!
tal, de!!pués de algu¡
extremecióse el desnos años de ausenconocido. In dudacia, ¡cuán cambiada
blemente creyó al
VE&gt;Ía á la buena de su
meterse alli que no
anciana madre!
había nadie, y su priEvocaba recuer·
mer movimiento fué
,los. A los ~esenta
darse á la fuga.
nfios, aun era ella vi.Pero entre él y la
varacha, y á eu hijo
puerta estaba LuciaLucia.no, que tenía
no, y de nuevo claya sus cuarenta y
maba la voz de éste,
cinco, le contaba bis·
entonces ya alterada:
torias infantiles y le
-He preguntado
hacía recomendacio- ...,x."J~
á usted qué es lo que
nea como si se trata- ·
se le ofrece.
sede un chiquillo:
-¿Qué se me ofre·
«Ponte el sobretodo,
ce? ¡ Tu pellejo l muchacho, que e 1
respondi6 el gitano1
tiempo está fresco.
sacando un cuchillo
¿ Piensas en tomar
de la faltriquera. los g u antes? Que
¡Déjame el paso liguardes compostura
bre ó ponte en guardonde vayas.»
dia!
Asimismo, , si el
i -1 Ah 1 ¡ ladrón!
cuadragenario no
, , 1,· ¿Con que venías á
era dócil, levantaba
1 robar?-·exclamó Lu.,
ciano sin retroceder
ella la mano con ade·
' · j un paso. ¿Creías enmán resuelto ¡ oh !
.. ; contrar Rola á una
¡sí! su ma110 surcada
VÍf\ja, ¿eh?
de venae, que al caer
-¡Paso l-repiti6
no hubiera aplastado
el bandido, agachanuna mosca y decíado la cabeza como tile: «Aguarda, rena·
gre que se prepara á
cuajoi,.
dar un ealto.
¡Oh! ¡aquel ,,rena-¿Paso? Sí, en secuajo»! ¡Qué no dieguida, entre dos gen·
ra Luciano por oírsedar mes.
la disparar aun
-Pues bien, ¡to·
cuando sólo fu es e
mal
por vez última! En
Lucia.no s6lo tuvo
cuanto á la guantatiempo de dar un
da, la recibiera con
salto atrás. El vaga·
más gusto que la mehundo se le echaba
jor de las caricias.
encima cuchillo en
Pero la mamá iba
mano. Por fortuna
á cumplir los ocben·
tenía que habérselas
ta y dos, y ya nada
con un adversario
la conmovía ni nada
más fuerte.
era capaz de ponerla
Luciano no hizo
furiosa. Ni aun el demás que saltar, co·
cirla su hijo: «Vaya,
ger uno de los nudo·
mamá, tiene usted la
sos bastones que ha·
nariz como grano de
Señor don Alfredo Ramos Martínez. nombrado Subdirector de la Escuela Nacional de Bellas
bfa junto al sill6n,
tabacoi&gt;. No, no se
Artes,
encargado
del
departamento
de
pintura.
en los cuales se apo·
enfadaba, ni enviayaba su madre, y
ba. ya mirada alguna
con
él
dar
un
golpe
que
paralizó
el
braz)
que
blandía el arma.
fulminante á su irrespetuoso chico. Inclinada en su sillón del
-1Ahl ¡así, así! -exclam6-Yo seré quien te deje sin aliento
tiempo del imperio, incapaz de dar un paso por sí sola, toleraba
cuanto le dijesen, y, si un rayo hubiese caído en la casa, no con· ¡misera.ble! ¡carne de presidio! ¡aguarda un poco!
Y Luciano apaleaba al ladrón que tan imprudentemente sele
moviera mucho más) la infeliz que los cisnes ya de,dorados del
había
metido en la casa.
sill6n, cuya cabeza se doblaba pensativa en ademan de llorar el
Entregado á semejante tarea, de súbito hrnzó un grito:
ccotro tiempo&gt;,, el «otro tiempoii para siempre desaparecido.
-¡Mamá!
Y cesando efi su vapuleo, pareció que los ojos le salies~n de
Una tarde de verano, m 1entras madre é hijo dormitaban en la
sala, cuyos postigos se habían cerrado á causa de las moscas, las órbitas al ver un prodigio que le llenaba de emoción Y
movióee un ruído sospechoso en la pr6xima estancia. Dijérase asombro.
Efectivamente, era milagro ó algo parecido.
que alguien andaba por allí con paso furtivo. ¿Quién iba de tal
modo por la casa? Todos los criados debían de hallarse haciendo C: La anciana. madre se había levantado sola, «como en otro
la siesta, según la apetec~da co3tumbre gascona. Luciano volvió tiempo»; «como en otro tiempo», había andado»; «como en otro
la cabeza para ver quien se aproximaba; y abriéndose la puerta tiempo» levantaba su mano; y ella, que ya ni sabía hablar, rugía
con aire amenazador, dirigiéndose al bandido.
u avemente dibuj6se en el umbral una silueta inesperada.
1

***

805

-¡Renacuajo! ¿Te atreves á tocar á mi chico? ¡Aguarda! ra un espacio de tiempo más 6 menos breve. Una vez que ha
¡a¡?uardal
pa8ado el efecto de la droga, lo único que se experimenta es
Y, á su vez, ~egaba, pre?ipitábase, se rejuvenecía, se volvía una sensación de horribla variedad, generalmente en el estomafuerte. por eflp~c1.o de un mmuto, viendo en peligro á rn hijo. Lo go, la cual produce un desasosirgo que solo se calma repitiendo
que mngún medico pudo lograr, lo había hecho aquella sacudi- la dosis de narcótico.
da repentina, devolviendo á la impotente madre los músculoe
Probablemente, la droga que más extrafíos efectos produce
la palabra, toda su energía de los treinta años.
' en la mente humana es el hachich, que se obtiene del cañamo
- 10h! ¡mamá! ¡Mi pobre mamá curada!-exclamó Luciano
indio, y cuenta con muchos partidarios en los países orientales.
cayendo ante ella de rodillas y besándole las manos surcadas d¿ Lo más curioso de este ingrediente, es que hace creer al que lo
azuladas venas.
coma todo cuanto se le dioe. Si es un árabe, bastaría decirle
El gitano, juzgándose dichoso con aquella tregua, puso pies que es sultán para que inmediatamente se pavonée entre los suen polvorosa.
yos y ordene con despótico acento ejecutará sus enemigos. DíPero ¿qué importaba su fuga? Luciano sólo veía á su madre, gasele que es un gallo, y cantará y cacareará como pudiera haá aquella mujer que, antes de abandonar el mundo, había podi- cerlo el más gallardo señor de gallinero. Se cita el caso de dos
do hacer siquiera un último acto de madre; y dos lágrimas de yanquis que quisieron experimentar en sí mismos Jos efectos
ternura brillaron en sus oj'.lti.
,
del hachich; á uno de ellos se le
-·¡Mi valerosa madrel-dijo,
dijo que era una locomotora, y
estrechando contra su coraz6n á
empezó á resoplar y á silvar, cola octop-enaria. -¿Con que es cier·
rriendo con toda la velocidad &lt;le
to que be podido oír á usted hasus piernas en torno de un meblando en voz alta, que he podisa, hasta que cayó rendido de fa.
do verla andar sin bastón y levantiga. Al otro so le hizo creer que
tar la mano para pegar, como en
estaba muerto, y &amp;in pari,rse en'
otro tiempo? ¡Ah! ¡bendito 1:ea el
barras empez6 á dar instruccb..1ee
ladrón! ¡En buena hora vino! ¡Sipara su propio entierro.
ga usted andando, manténgase
También hay quien gusta Je tousted firme! ¡Póngase usted furio·
mar cocaína, aunque esta sustansa, madre mía! ¡Oh! ¡se lo ruE&gt;go!
cia. no adormece ni sugiere agraPero ella, bajando la cn beza,
dable:1 pensamientos, sino que
volvió á encorvarse, recobró el
pone al paciente en un estado de
aspecto de cosilla quebrada. Con
fem bloroso atontamiento muy pacorto paso y apoyándose en la pa·
recido á los primeros síntomas de
red, regresó á su asiento, y dFjánla intoxicación por la estricnina.
dose caer en él, apenas pudo bulPero el más singular de los narbucer estas palabras, dirigiéndose
cóticos es el que podríamos llaá su muchacho:
mar á la vez el más artístico de
-Esos gitanos... ¡qué pl11gal ...
lo~ venenos, el bot6n del mezcal,
Corre el cerrojo, chico ..... Y que
e•pecie de cactus que crece en las
no salgas sin sobretodo; pues haproximidades del Río Grande, al
ce fresco.
sur de los Estados Cnidos. Cuan·
do se masca uno de estos botones
1Cuán hermoso fué oír de 1,ue1:e ven escenas de brillantísimos
vo aquella. frase!
colorfs, junto á las cuales resultan
Pero fué la última. Cinco mi·
pálidas y deslucidas las tintas de
nutos después la octogenaria ~e
la aurora boreal y de la puesta del
hallaba sumida en nuevo letargo
sol. Los indios kionas usaban
en su sillón con cisnes desdoramucho en otro tiempo este narcódos; y pronto aquel letargo había
tico, cuyas extraordinarias prode agravarse, tomando otro nom·
piedades refiere en los términos
bre que hace extremecer el corasiguientes un hombre de ciencia
z6n de los hijos. ¡Pobres madres
que tuvo el capricho de expe1iancianas!
Señor Lic. don Cecilio A. Rovelo,
mentarlas:
Pero Luciano se sentía dichodirector del Museo Nacional de Arqueología.
((Cuando masqué el cuarto bo·
so, muy dichoso por haber vuel·
Habiendo taniño Yerifleati vo en dfaa paFa,tos el onoró.is lc;o de este
t'
l
t'
to á verá su madre completamen·
distinguido hl1toriador y arqueólogo, R.us nuru~rMas amistades le rlnon mezca , presen oseme una se·
dieron justo homenaje tie estimac11fo y r~speto .. Unimns nue•tros vorie de visiontS deliciosas, tales cote viva, «como en otro tiempo»; y
tos á los que con el motivo antes eitacto re,•ibló el 8•fio1· Rovelo Y es·
1.
1 h
d · Ú
al terminar la siesta los criados,
peramos qu11 por mucho titt111po continúe rigiendo sabiamente la im·
mo Jam11S as a goza O nmg n
portante lnstituuión de la Qll,&lt;; es hoy ~irector.
ser humano en condicioned nordió á uno de ellos la siguiente or·
males. Un panorama inmenso y
den:
-Vete á la bodega, torna una botella de buen vino añejo; y hermoso', cambiando constantemente, con variedad infinita de
si todavía encueutras en el camino un campamento de gitano~, colores y formas, pasaba rápidamente ante mí. Creo que he exdásela de mi parte á un mocetón barbudo ·y andrajoso que ha perimentado grandes placeres en muchas ocasiones anteriorel! á
aquella, pero Jo que aquella noche disfruté na único en la histenido á bien hacernos una visita.
toria de mi vida. Los colores de los objetos eran maravillosos,
JUAN RAMEAU.
como los colores del espectro, pero intensificados como si se viesen á la más fuerte luz del sol, y en cuanto á las escenas, pareEFECTOS CURIOSOS DE NARCOTICOS
cíanme: unas dibujos de tapicería; otras, grupos de seres hum11nos danzando procesiones, etc., y otras, encantadoras escenas de
la naturaleza.,,
{! láudano, el hachih, el mezcal.
EXTRAVAGANCIAS MACABRAS.

La natcoticomanía se extiende más cada vez. La costumbre
de fumar opio empieza á extenderse por Europa, y de día en
día aumentan también los aficionados á beber láudano.
Cuando se empieza á tomar láudano como bebida, no se le
encuentra cualidad ninguna que justifique su empleo, pero pronto el cerebro empieza á concebir extrafios pemamientos, unidos
á la agradable seguridad de poder tener constantemente las más
admirables ideas. A medida que la afición al láudano aumenta
en el individuo éste siente como si su persona se elevase hasta
las nubes y desde allí contemplase á este mísero mundo sintiéndose completamente fuera de él. Por supuesto que esto sólo du-

Algunas perrnnas han tenido la extraña ocurrencia de dii.po·
ner extravagantemente de su cuerpo para después de eu muerte.
Así, un francés manifestó en su testamento el deseo de que se
hiciese con eus huesos un juego de ajedrez. Un yanqui dispuso
que curtierafi su piel y que hiciesen de ella un tambor que había de ser tocado con baquetas hechas con los huesos de las
piernas; y un asesino inglés leg6 á sus hijos los dedos de la mano con que había cometido el crimen, porque aquellas reliquias
podrían hacerles cada día más amantes de la honradez, al considerar como aquellos dedos lo habían llevado á él á la cárcel y
á sus hijos á la miseria.

�806

A\liaeión.-De Todo un Poeo.

Aviaeión.-De Todo un Poeo.

La concurrencia en las tribunas.
Un aeroplano en los momentos de partir.

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
LAS MADRES
debieran saber. Con la mayor
parte de las niílas, sus tribulaciones proceden de la falta de nutrición, tanto en caEdad como en
cantidad. Hoy dia se denomina
esta condición por el térmitto de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de nifias en esta condición ; algunas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desanollo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber salvado Ít la mayor parte
de estos tesoros de sus padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de }VAMPOLE
y la hubieren administrado á sus
hijas, con el resultado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los principios nut ritivos y curati vos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, combinados con J arnbe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nifios pálidos,
raquíticos y demacrados y especialmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
ó Enfermedades de los Huesos y
la Sangre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son excelentes. '' El Sr. Dr. José M.
Guijosa, do México, dice : He
empleado su Prep1,ración de
Wampole en una Seliorita que
presentaba atgunos síntomas inquietantes en ~i aparato respiratorio y ctesde el primer frasco
comenzó á notarse ali vio marcado, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al terminar el sexto frasco." Nadie
sufre un desengafio con esta.
De venta en todas las Boticas.

Mis Quimby en su monoplano.

Miss Moissant eri el espacio.

NO l'AS CURIOSAS
El doctor alemán Brunhuber ha dado
á la estampa un libro sobre el periodismo
contemporáneo.
. En él se consigna que el primer veriódico semanal en Alemania fué la «Gazeta
de Strasburgo,» en 1609· en Inglaterra el
ccDaily Courant,» en 1702, y en Fran~ia,
el «Journal de Parí@,» en 1777.
Para formarse idea de la rapidez con
que antafio se hacía. el servicio de informa~i6~; baste. saber que el terremoto que
se smtio en Lisboa el primero de noviero·
bre de 1755 no fué conocido por la prensa
de , Londres hasta «veintiocho día.e» despues.
A! lado. de este ejemplo presenta el
ccDaily Maili&gt; aquel su «record» de informaci6n que realizó en noviembre de 1903
publicando á los veintisiete minutos» d~
pronunciado un discurso de Chamberlain
en Manchester.

***

Un día, no hace mucho, llegó á París
enfermo, un norteamericano multimillo:
na.~io. Padec~a. de una neuralgfa aguda,
canficada de incurable por los facultativos
de su país. Sus indagaciones pusiéronle
en manos de un especialista electroterapéutico, y sometido á su tratamiento acabó por sentirse cura.do y satisfecho. '
Su satisfacción paró en agradecimiento

- Es.e bulto que tiene usted en la cabeza indica
un ca~acter brutal y feroz.
-~1, señor fren.ólogo; el carácter de mi mujer:
M~ tiró un plato a la cabeza y me ha salido ese
chichón.

expresivo. Cuando el médico, que era el
doctor Doyen, entraba en sospecha que
el enfermo fuera olvi~adizo, encontrórn
un día con un sobre misterioso que 1e sacó de apuros. _Dentro del sobre iba una
carta del americano reconocido y con ella

¡Oh los Valientes!
No se crea que vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á tratar de tipos que, por desgracia
abundan mucho en los dos sexos'.
1=,lega Ud. á una casa en la que
el Jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de, calentura; al preguntársele
que ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se queda tan satisfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro; solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
apetito . y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la ''Creosofosfatina''
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su familia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidarse
tomando la admirable medicina
que dejamos nombrada; con ella
se evita y ~cura la Tuberculosis y
todas las enfermedades del pul·
món, pecho y garganta. , Tambien la hay en pastillas.

un cheque po_r, valor de 100,000 francos y
el ~eta de ces1on de un palacio que este
último poseía e~ el Arco del Triunfo, y
que estaba apreciado en un millón
ce Mot de la fin».
.·
Los tribunales de Párís entienden ahor~ en una causa que el mismo norteame·
ncano ha promo~ido contra Doyen, para
que éste le restituya el palacio y el dinero, por no haberle curado completamente ..... · Porque le ha vuelto á doler la
cabeza.

***
Inglaterra es el país de las costumbres
extrafi~s i la q~e está establecida en Henley
desde ti.empo mroemorial no es de las menos cunosas.
Días pasados reuníanRe en fraternal
banquete loa co.ncejales de aquel ¡;&gt;ueblo
!• como es de ngor, sirvieron champafi~
a los comensales en unas copas estrechas
d_e 90 centímetros de altura. Es obligator10. apurar la copa de un trago, y si alguien no puede consE&gt;guirlo los coperos
vací~n el contenido sobre la. pechera de la
camisa del mal bebedor.
¡Felizmente, existen en Inglaterra coEturobres más encantadoras!
_

daron ~olos el prior y el concinero. Los
subordrnados no podían ser liOenos pero
con todo, el prio! le echaba de auto~idad,
Y, se daba ~anta importancia como si tuviei,e deba Jo de sus órdenes cincuenta ó se·
senta reverendos.
Un día, que el lego se había caneado
ya ~e. ta~ta impertinencia y de tan poca
fam1ba_ndad, le dijo:
-Mire, padre, cómo manda y cómo
m~ trata, ~orque si me hace m'uchas lo
qmto de pnor.
'
-1!neolentel un lego quitarme á mí
de pnor. Querría ver cómo.
- Yéndome del convento, padre deján.
dole solo.
'

***
Durante la guerra de loe franceses en
un convmto de una ciudad pequeña, que-

Casa FAYARD, BLAYN y C•• de P.AlUS.

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• a1tt1

do y postura artísticas de cada retrato, damos la atención
individual necesaria para así

11

hacer un estudio de la más

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atractiva personalidad. Por
eso agradan nuestros retratos.
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-· --.c.e-=oc.-•a--

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>fL
A~o

XL

MÉXICO, DOMINGO

============a============""""-'~.;;;,;;.,..,..,.'='-;..;=¡~=

3 DE

DICIEMBRE DE

1911.

NUM.

49.

===~;;Q:;;a~==a====,=====================~===~===

SEÑORITA ESPERANZA MONTERO DEL COLLADO,
APLAUDIDA i\fEZZO- SOP.RANO DE LA COMPAÑIA DE OPERA QUE AOT{JA EN EL ARBEU.

�Aetoalidades

811

NUEVOS ARZOBISPOS
11111111.. ,.. ~

·

El podett eneadenado
Apiadado Prometeo de los míseros mortales, por favorecerlos
robó el fuego divino y púsolo en manos de los hombres con el
que aprendieron muchas artes y no contento aún con ésto, hizo
habitar entre ellos á la ciega Esperanza, lo cual bastó para que
dejaran de mirar con terror la muerte. Airado y celoso Zeus del
titán, mandó á la Fuerza y á la Violencia que lo extendieran sobre las altivas montañas del Caucaso y clavados los cuatro
miembros del gigante en las duras rocas con broncíneos clavos
un feroz y carnicero buitre devoraba entretanto sus entrañas.
Prometeo impotente contra la fuerza y la violencia era el derecho vencido, la acción purificadora aniquilada, el pasajero vencedor del poder usurpado, el liberador, condenado á sufrir el
más espantable y trágico suplicio, por una justa y temeraria empresa. Y desde los tiempos del divino Schylo, cuántos Prometeos han presidido los actos de la humanidad! Los rebeldes contra la tiranía de los hombres, los redentores de la humanidad,
los que roban á la naturaleza sus arcanos, los países indómitos
ante la brutal fuer za de otros más poderosos y potentes, son
otros tantos Prometeos devorados, hechos polvo, sacrificados
con todo lujo de crueldad y todo linaje de cobardía, en aras de
la ambición, de la codicia ó simplemente de la más torpe y necia venganza. Ahora mismo, entre nosotros, tenemos un nuevo
Prometeo, guardada la debida y justa proporción respecto á la
leyenda. griega, pues ésta se desarrolló entre divinidades y nuestros actos son puramente humanos, demasiado si se quiere.
Siguiendo pues las mismas proporciones, caeremos en la cuenta de que en el viejo régimen tuvimos nuest,ro Olimpo, con sus
dioses consentes, mayores y menores, nuestro Júpiter Tonante
y su cortejo de auxiliares, su Vulcano, su Mercurio, su Minerva hasta su Baco, retozón, dicharachero Se ignora la existencia de algún Marte...... Pues bien , allí, sobrelas rocas
del cerro de Chapultepec, el Presidente de la República, en
apariencia feliz y gozoso, perennemente sonriente, no es sino
un nuevo Prometeo encadenado con las oxidadas cadenas de
los amigos del antiguo régimen , clavado por la mirada investigadora de la opinión pública y devorado pérfida é insidiosamente por ciertos buitres de la prensa y por las locas ambiciones
de sus amigos, hoy sus más crueles enemigos. Y para que nada
falte al cuadro, Mercurio, amigo de todo el mundo, viene á darie
consejos importunos.
El, por favorecer al pueblo y apiadado de su mísera condición
de esclavo, en su pequeñez y á sabiendas, luchó con un poderoso
Júpiter, arrancó el poder de sus manos usurpadoras, sacó á luz
la constitución que tenían encerrada bajo siete llaves aquellas
manos fulminantes, destronó á los que gozaban de la privanza
del amo y s13ñor, suprimió las mercedes feudales y poniendo en

libertad el pensamiento,
di6 alas á la prensa, con
lo que el pueblo considerose satisfecho.
Pero sus enemigos no durmieron, y hábiles en la intriga y duchos en l~ mentira, tejieron cautelosamente la red con que intentan cojer, unos, granjerias, otros, el brazo que pudiera hacerles
daño y los de más allá, sin saber lo que pretenden, tienden la red
á troche y moche, ávidos de desorden, oposicionistas sistemáticos.
Cuando el señor Madero en sus giras democráticas recomendaba, imploraba al pueblo que se agrupara á su alrededor y lo
ayudara en su labor gubernamental, debió haber hecho lo que
se hace con los chiquillos caprichosos. Debió decir: cccuando entre yo en el poder retírense de mí y les ruego que me ataquen
rudamente y fomenten la anarquía por todas partes.&gt;&gt; Y entonces
los resultados hubieran sido en sentido inverso.
Y bien, los desórdenes (más ficticios que verdaderos) que
han tenido lugar en toda la República y que no son en realidad
sino una especie de eangrías necesarias para la salud del cuerpo, han sido sofocados conforme han ido apareciendo, sin alardes de fuerza, diplomáticamente y no como quiere algún peri6dico, que lamenta la mano de hierro del Gral. Díaz é intenta
hacer crecer desmesuradamente la figura de éste, insinuando al
señor Madero la política dictatorial. ¿Y que sería esta política,
en manos del señor Presidente, sino la dernparición inmediata
de esos mismos peri6dicos, la apertura de las mazmorras de S.
Juan de Ulúa y la negación de toda justicia como en los tiem·
pos no muy remotos de triste recordación? ¿No sería esto un
retroceso, una retrogradación á la política florentina, hipócrita
y maulera? Dejérnos correr el tiempo, m~ordemos los aventu·
reras épocas de nuestros conquistadores y embarquémonos en
esta nueva carabela democrática, con fé é ideas nuevas, seguros
de que llevamos por timonel á un hombre patriota y de elevados pensamientos. ¿Se pretende establecer un parangón entre
este y el anterior Gobierno y sembrar la deEconfiaoza y la intranquilidad á fin de que la paz jamás reine entre nosotros 6, tal vez,
desorientar al señor Madero en la recta línea dd conducta que
debe seguir? De cualquier manera, ante las necias insinuaciones, ante los burdos insultos y las mordentes caricaturas, el señor Madero permanece íntegro, inmaculado y soberbiamente sereno.
Prometeo se encoje de hombros, á pesar de sus cadenas.

LKOPOLDO

Con general beneplácito han sido recibido en México, por
todas las clases sociales, lm, últimos nombramientos acordados por S. S. Pio X, en el
Consistorio celebrado hace
pocos días en Roma.
Será nombrado Arzobispo
de Michoacán el Ilustrísimo
señor doctor don Leopoldo Ruiz, actual Arzobispo
de Linares, (Monterrey), y
que esta vacante será cubierta por el Ilustrísimo señor
Francisco Plancarte y Navarrete, Obispo de Cuernavaca,
que es ascendido á la categoría de Arzobispo.
Los nombramientos se hicieron en el Consistorio secreto celebrado en Roma el lunes
último, y en el Consistorio
celebrado hoy jueves se debe
limo. señor Dr. D. Francisco Planear- haber pedido el palio para
te y Navarrete,
los Ilmos. señores Ruiz y
nuevo Arzobispo de Linares
Plancarte.
Su Señoría Ilustrísima, el
(Monterrey).
señor Mora, nos informó que
aún no sabe quien será designado para cubrir la vacante que deja en Cuernavaca el Ilmo.
señor Plancarte.
Ambos nombramientos serán recibidos con gran alegría por
los fieles de Michoacán y de Linares, pues los agraciados son
prelados de grandes virtudes y prestigio, y figuras salientes en
el Episcopado Mexicano.

·"'

Ilmo. señor Doctor Don Leopoldo Ruiz,
nuevo Arzobispo de Michoacán.

ZAMORA.

Banquete ofrecido al señor Vicepresidente Lic. José María Pino Suárez,
la semana pasada, por un grupo de amigos.

�812

Aetua1idades
Aetua1idades

813

/

/·

!·

".·.\'

I

I .

I

1

l.

1

·~

i
General Manuel Asúnsoio,
muerto á balazos po r Pablo Escandón jr.,
el día 24 del corriente, en la cantina
drl Jokey Club.

Licenciado José;María:Lozano,
que se había encargado de la defensa
de Escandón.

Doctor Adrián de Garay,
quien asistió á Asúnsolo en los primeros
momentos y quien practicó la amputación de la pierna deEs candón .

H onda sensaci6n h a causado en todas las
clases sociales la tragedia deearrollada la
pasada semana, y cuyos protagonistas fueron muy conocidos en México.
La muerte de~ General Asúnsolo, prime·
ro, la de Pablo Escand6n, jr. , después, fue·
ron 103 acontecimientos culminantes de este drama, que más impreEi6n causaron y
que han llenarlo de luto á dos honorables
familias de la alta eociedad mexicana.

Señor don Eustaquio Escandón y señora Guadalupe de Landa y Escandón, distinguidos mexicanos cuya boda se efectuó en Octubre último en
Londres. En la fotografía se vé á las niñas Sofía y Carmen de Landa, hijas del señor don Guillermo de Landa y Escandón, que
fué Gobernador del Distrito Federal.

,

.,.. (.,I'

.

-j'

Licenciado Roddguez Aréchiga,
J uez instru(ctor.

Todos los años, los amigos y admiradores que dejó en gran número el maestro Ricardo Castro, organizan una sencilla ceremonia al pié de
la tumba del inspira'tlo compositor. Nuestras fotografías muestran las ofrendas florales depositadas en el sepulcro y algunos
de los amigos del maestro Castro que concurrieron al panteón .

,
El General Asúnsolo
á los dieciséis años de edad.

Doctor Sánchez,
uno de los médicos legistas que practicaron
la autopsia del general Asúnsolo.

RopJs que llevaba puestas el Gral. Manuel
Asúnsolo, el día de la tragedia.-Pueden verse en la fotografía las manchas de sangre y en el cuello
el orificio de entrada de
la bala que le produ·
jo la nerida más grave.

�uas obtTas y faltas de la fle11mana laiea.

LAS OBRAS Y FALTAS DE LA HERMANA LAICA

ELENA ARIZMENDl MEJÍA
POR EL LIC. JOSE V ASCONCELOS,

..

La revolución es una necesi6lad en todo Estado donde ia renovación de las clases y la selección de los hombres deja de hacerse en forma normal. Por reacción del equilibrio moral los
los pueblos sienten l~ necesidad de llevar á las funciones del
poder si no á los mejore!.", sí á quienes repreaentan un término
medio aceptable de respetabilidad. -Existe inmanente en el pueblo la tendencia de llevar al poder á sm mejores elementos morales, obedeciendo una necesi.
dad dinámica, porque la fuerza
ja.más deja de estar acompañada
de cierta virtud,fradica escencialmente en la virtud, ó en otros
términos, el que ha de conservar
el mando necesita poseer cierto
género de virtud. Las revoh1ciones lae desencadenan las antítesis morales; en el poder vencido
siempre se encuentran los más
marcados tipos Jel egoísmo, de
la ambición, de la crueldad; para vencer de este extremo de humaM decaimiento aparecen los
héroe3, los santos, los que son
por el contrario extremos de humana grandeza: El brillo de las
revoluciones se explica porque
son obras de los más fuertes y
puros impulsos humanos contra.
la ceguera, contra la torpeza de
la naturaleza normal que desciende abandonada á si propia.
Siguiendo el hábito en mo de
comparar las cuestiones sociales
con movimiento y curvafl puede
afirmaree que hay un instante
en que la miseria colectiva alcanza un punto más bajo, una
depresión máxima. Antes de
que rn rompa la paciencia, siempre se produce un acto que P.i,'1
según el símil vulgar, la gota de
agua que colma el vaso y dern1ma el líquido. La dictadura de
Díaz, tan larga y cruel, derramó mu?pas ve.ces la gota de agua sobre el vaso colmado y la indignac10n social fué muy lenta para convertirPe en corriente vengadora. De mucnos actos puede
decirse que fueron el colmo, lo intolerable; pero aún está. vivo
el recuerdo de Ja vergüenza, del espanto, .c?n que la sociedad,
sabiendo que los heridos en fa lucha fractic1da, quedaban abandonados en el campo, sin curación ni alim~ntos, escuc?ó una
voz de maldición, voz que pa:.recía el alma misma de la dictadura porfiriana, voz que sonrojaba y hacía temblar: «vamos á aten-

- - - -- - - - - - ..--

der álos federales; porque los otros, los bandoleros, no nos inspiran piedad. &gt;&gt;Al conjuro de esta blasfemia nació una sociedad ó cosa así llamada, que para consumación del sacrilegio se denominó
á si misma con la santa palabra de Cruz; la cruz que vuela entre los peligros sobrP. el pecho de las criaturas más generosas del
mundo, las benditas hermanac, de la caridad y las afiliadas laicas que hacen el bien quizá sin fé, ni más amor que el del bien
· mismo: la Cruz Roja.
Después de este instante todo
había sido profanado y el único
anhelo de las gentes de bien ern.
destruir, clavar el hacha en el
tronco podrido, prender el fuego
purificador.
La maldad refinada despierta
todas las fuerzas del bien y ellas
desencadenadas revolucionaron
al pais con la fiebre de actividad
generosa que después de las infamias recordadas, se dernrrolló
por todas parte~.
Algunos estudiantes comenzaron á insinuar que irían á curar
á los heridos, muchas damas
pensaron lo mismo; pero, desgradada mente, la masa humana
euando quiere andar se siente
aún más torpe que cusndo procede individualmente. La inteligencia. es una mara vil la porque es excepción, pero mucho
más de admirar, aunque sea una
admira.ción dolorosa, una estupefacción es la tontera , el a bsurdo de los intentos socialei;:. Al rebaño ciego le falta.ha pastor, la
legión de la caridad estaba. en
pié llena de deseo, pero sin guía
y como siempre pasa en estos
instantes de vacilación, todos Ee
preguntaban, ¿cómo? ¿de dónd.e
rnlen en estos casos los que atinan con la forma?
Hay seres que se creen ya muertos y, sin embargo, les está reservado su instante, su misión pobre ó sublime. Seres ardientes
que comienzan á vivir y se sienten por momentos exhaustos .é
inútilee. Desencantos de esta suerte llevaron á una joven dehcada al destierro. Quizás sintiéndose como ofendida, cambió de
patria y de amigos y se fué á meditar con sequedad en el alma,
bajo los retiros de algún convento extranjero, donde pasab~n
lentos sus días. Pero esas almas Ee encienden de nuevo fácilmente, siguen unidas en la vida, y son capaces de arder de pie·

- --·- · -

·

dad por el dol.or ageno, aunque tenga~ el corazón frío para el había entregado esa cantidad , no esperó las órdenes de la Mesa
prop10 y los OJOS opacos para el porvemr. Así volvió la herma- Directiva antes de hacer gasto alguno y la sociedad comenzó á
na laica Elena Arizmendi Mejía. á su patria necesitada. Atraída disgustarse,{aunque los heridos se felicitaban por la oportunidad
por una. alta misión, trabajó sin descanso, infundió en todos de los auxilios recibido3. Lo más importante de una sociedad,
ánimo y resolución, se enfrentó con la Directiva de la Cruz Roja como la Cruz Blanca&gt; es la disciplina, «la disciplina es un de
organizó todas las voluntades, y pocos días después quedó cons: los factore3 del exito en una asociación ·'del carácter del de la
tituida la Sociedad de la Cruz Blanca Neutral que la eligió Pre- Cruz Blanca», dice uno de sus jefes, en·tono de reconvención
sidente fundadora y honoraria.
para la pobre señorita.
Constituyeron la Mesa Directiva de dicha.sociedad&gt; como Pre103 señores de la Cruz Blanca&gt; con ayuda de la:señorita Ariz·
sidente el doctor don Regino
f mendi, instalaron en Ciudad
González, Vicepresidente el doc/uárez un hospital de sangre.
tor don Jesús Amor, y Sacreta¡La señorita Arizmendi no se
rio el doctor Carlo3 Franco. Se
·presentaba todos los días al jefe
nombró Presidente honorario á
de la brigada. para pedirle órdela sefiorita Arizmendi,~para signes, sino que recorría las dos
nificarle el reconocimiento de
ciudadel:l, la ame1icnna y la mesus servicios como organizadora.
xicana., hablando con toda clase
de la benemérita empresa.
de personas, sin permiso de su
jefe, colectando fondos, organiSi la señorita Arizmendi huzando fiestas de caridad, hacienbiera sido una burguesa vanidodo activa propaganda en la que
sa, habría gozado el honor de
se servía, ¡oh coquetería imperpre3idir la sociedad de la Cruz
donable! aun de su belleza, y
Blanca Neutral, junto con los tatambién de lo que los médicos no
lentosos médico3 de la Mesa Diquerían ver, éle un raro sentido
rectiva y los miembros de la SO·
práctico. La eeñorita Arizmendi
ciedad de estudiante3, pero no
era el alma de los trabajos que
eran los honore3, ni la solemnise hacían en Ciudad Juárez&gt; pedad oficinesca de las directivas,
ro por modestia, por ese afán
ni el brillo vano de las asamque
tienen las gentes nobles de
bleas, lo que la había obligado á
hacer que todos participen en la
abandonar su retiro, sino el gri·
obra que emprenden, la sefiorito del dol6r y el goce de la acta Arizmendi hacíaJel~honor de
ción. Ella no era para elogiada
ostentarse como Presidenta de la
en las crónicas reporteriles, sino
Cruz Blanca Mexicana y la Dila aventurera del amor que an·
rectiva y los Jefes de Brigada co·
siaba el frio de las nieves, las pemenzaron á mirar con malos ojos
nalidades de la enfermera, las
aquella
propaganda. La señoriresponsabilidades dolorosas del
ta Arizmendi era demasiado
que va á mirar el sufrimiento y
bien acogida por el Presidente
no sabe si podrá aliviarlo. Con
Provisional, por los Jefes insurpermiso ó sin permiso de la Di·
gentes,
por las autoridades amerecti va marchó á curar á los he·
ricanas, por todo el pueblo:lde
ridos que, anteriorment~, no soambas ciudades.
lo quedaban abandonado3 en el
Entonces se celebraron concampo de batalla sino que cuanciliábulos
para disentir el castido había tiempo eran bayoneta.go de la escandalosa , la señoridos para rematarlos y evitarse
ta Arizmendi usurpaba funciola molestia de curarlos. Mas no
nes, era incapaz como enfermesólo para la emoción heróica de
ra,
adulaba á los jefes revolucio103 sufrimientos altos está connarios, y se paseaba en automóformado el espíritu de la noble
vil con la señora Madero. Almuje1 sino que también para
guien averiguó que la señorita
ejercitar la paciencia soportando
Arizmendi babia recibido un
las órdenes impertinentes de un
donativo de $30 procedente de
médico jefe de brigada sanitaria
la Eeñorita Emilia McWilliams,
á cuyas órdenes quedó la seño·
de Clifton, Arizona. Esta suma
rita Arizmendi, y aquí empezano fué remitida á la Mesa Diron sus faltas, porque no fué lo
rectiva
para que tuviese á bien
bastante sumisa 15ino que cedien·
ordenar su aplicación, por una
do á la pasión de un ardor huparte, porque el dinero hu bía simanitario, violó quizás los sado remitido á la señorita Arizbios reglamentos de la benéfica
mendi
y no á la Cruz Blanca,
sociedad de la Cruz Blanca Neuademás porque la señorita Ariztral, deteniéndose en Monterrey
mendi era Presidente Honoraria
para. recaudar fondos. ¿Quien la
de
la Cruz Blanca, y también,
ha facultado para recaudar fon- '
y principalmente, porque había
dos? deben haber exclamado los
urgencia para usar estos fondos,
dignos miembros de la Mesa Diy
no se podía esperar~la venia
rectiva, ¿acaso llevaba un oficio
de
los señores médicos. Sin emfirmado por nosotros contenienbargo, este ha Tsido ufio de los
do esa autorización? La insuborcargos más terribles que han landinada. señorita Arizmendi rezado
contra
la
señorita
Arizmendi
aquellos que no dieron el dicaudó en Monterrey $1,200 ó 1,300 que fueron entregados por
neroJni
tenían
por
qué
intervenir
en el destino que se les dió;
miembros de la familiaMadero, y cito el nombre de los donantes
porque después este dinero se gastó con conocimiehto de las per- personas que muy tranquilas en México desde sus casas ó desde
sonas de la familia. Madero que se encontraba en el Paso, lo cual sus oficinas, se sentían desatendidas porque;ño se les consultaba
justifica á la señorita Arizmendi de uno de los principales cargos el empleo importantísimo de la suma de $30, donados por un
que se le han hecho. No obstante que el donativo lo recaudó la · particular en los Estados Unidos. El dueño del dinero fué meseñorita Arizm!llndi sin que 103 donantes tuvieran en cuenta su nos exigente, pues en carta dirigida á la sefiorita Arizmendi, fecarácter de socia ó Presidente de la Cruz Blanca, sino su misión chada el 24 de septiembre de 1911, le dice:
de caridad, ella tuvo la generosidad de entregar $600 al jefe de
su brigada. Olvidó n.otificar á la Mesa Directiva de México que
( Concluirá en el número próximo.)

�l.tos tlombtTes de la ~evolueión

y

AQUILES SERDAN
POR EL LIC. ISIDRO FABELA .

Todo lo tuvieron los atenienses bajo Pisistrato : paz, pro,qperidad, mejoras mat~riales; todo,
menos lo que dr,, á todo eso v,n precio para el alma: la libertad.&gt;&gt;
JUSTO SIE~RA.

Todo lo tuvimos los mexicanos bajo Porfirio Díaz: pa?'.,
prosperidad, mejoras materiales,· todo, menos lo que dá á

vando en su espíritu adelantado á la política de su tiem~o2 una

fe de ap6stol y una videncia de. ~rofeta: que puso al serv1c1~ de

la Repú ulica en ocasión prop1c1a, con ~l fin de reconq__u1st~r
los derechos' que soñaron darnos los cons!1t?rentes del ano 5, .
Cuando el 1m01ador Madero funtodo eso un
dara en México el Centro Antirrelec.• ~,,.-~~..,,.
.r-c.
_ ...,. _
cionista, Serdán,en Puebla, pri ncipi6
precio para
el alma: la
sus trabajos en consecución de idealibertad.
les. Anhelaba lo que el Centro anhe\:'.
Todos lo
Jaba: Libertad y Democracia. Su lasabíamo.:l ¡,odos lo sentimos Y tobor fu é activa y fructífera: logró el
dos toleramos, sin embargo, la tiraestablecimiento de clubes de obreros
nía, de grado ó por fuerza, porque
en Puebla y Tlaxcala que tuvieron
la conciencia popular estaba a~etarpor !in trabajar por la efectividad
gada en una vieja l?esadilla de 1leg~del sufragio en las elecciones de.. ...
lidad : unos recibiendo los bellt'fi·
1910. Su ilusi6n estaba informada en
cios de la[alianza delyo?er po~ítico
un amor á la Patria purísimo, que
con el monopolio econom1co, alianza
hizo palmario posteriormente con su
engendradora de tiranías; otros, soabnegación en el sacrificio y su per·
portando medrosamente l~ voluntad
severancia siempre viva. La médula
única del César por espíritu de conde su voluntad fué el altruismo, que
servación; y los más, vivie:ud? en ~a
uo buen patriota ni siquera piensa
inconsciencia política por la merCJa
en las ventajas inmediatas, ni mede la costumbre.
nC\s él que jugaba la vida en la conPara. el resurgimiento de uuestra
tienda, minuto á minuto.
Fué un intransigente en sus ideapatria á la verdadera vida. de lo~
pueblos libres eran necesarias. una
les políticos.--No alcanzaba á comprender cómo se pens6 en tolerar la
causa determinante que, sacudiendo
al pueblo, leJ[hici~ra suspirar c_on
presidencia de Díaz y s6lo .trabaj~r
fuerza y abrir amph~mente }os OJOS
por la elección legal del Vicepres1para mirar su'oprob10 y aquilatar su
dente si el causante de nuestra atopoder; y un r:dentor, un alucina.do,
nía p~lítica era el propio Díaz.
un valiente' un héroe
quet sup10ra
En fecba de triunfo comenzó el
d'
1
Aquiles Secd á n .
darle la razón de su 1sgus o, ª enéxodo terrible Y que noble y hermo·
tarlo para la reconquista Y conducir- , .
samente ! C 11 nobleza de un nuevo Guzmán y hermosura de un
lo al triunfo[con el sangriento pero legttimo derecho de las revou
episodio de Ilíada..
luciones.
- ====
Cuando el 15 de
La causa :determiSeptiern bre de 1909
nante iué el estupen ·
trrs esbirros armados
do fraude elector:il de
sola rada.mente, le in1910, y el hombre,
timaron rendición
Madero.
por Pl delito de cony comenz6 la glo-.
duci6n al pueblo en
riosa tragedia.
1as manifestaciones
El grito redentor
libertarias, con su
al vieBto, hizo brotar
dignidad atávfoa Y su
fuerte valor, arrebató
del pueblo los palade las manos de los
dines entusiastas, caballeros andantes dü
sicarios la sarmas que
]e amenazaban Y
patriotismo que se
cuando los viles te·
lanzaron al palenque·
míall' por sus vidae
de los ideales polítifrente á frente del de·
cos con la buena fe
feusor de su honor,
Aquilesleva~tó la.voz
de los honrados, la
si¡nceridad de los
de la misericordia y
buenos y el arrojo de
del orgullo: «No los
los bravos.
mato porque no soy
Aquiles Serdán fué
cobarde como uste·
de los primeroi,.
des. Les basta su ver·
Era como todos fui·
güenza»
mos: ciudadano sin
y comenz6 el mar·
ciudadanía; pero lle·
L os huérfanos de .Aquiles Serdán,

1

=~

~~~~~-~~~-===================~

tirio y principió la gloria.-¡Imposible perdonar al osado el afán asombro, admiración respetn pudo contemplar al indomable
de ser libre, porque allí donde se iniciaba la independencia indi- Aquiles al frente de una manifestación de protesta contra el
vidual se engendraba la rebeldía.
pervertido gobierno, ejemplificando así á los ciudadanos con la
Las persecuciones templaron su voluntad y acrescentaron su elocuencia de su carácter: el valor, la primera de las elocuencias
fP. No desmayó nunca ni con las penurias de su hogar ni con las según Lamartine. Fué la última protesta pacífica. acordada con
vigilias de su santa
el candidato á la
madre ni con el
Preoidencia, señor
llanto de sus hijos.
Madero, para dePreocupánbalernmostrar á la Patria
bretodo los pei,ares
de modo solemne y
de la patria irre·
público la necesidenta.
dad de la revoluY se hizo un ca ción y su justificarácter.
ción ante el mundo.
Los ayunos · y el
Las revoluciones
escarnio lo agiganempiezan por lapataron. El desprecio
iabra y acaban por
lo hacía misericorIn. espada, d e c í a
dioso y el insulto lo
Marat. Cumplida
tornaba bueno.
quedaba y maltreY cuando el calacha la misión noble
bozo le en.fermaba
de la palabra; la esel cuerpo, le arrebapada emprendería
taba el aire, el sol y
el respeto á la 'ley.
la luz, sus labios
Una sola injustisonreían á la esposa
da habría bastado
martir y el beso pa·
pars. que existiera
ternal floreci6 ex·
amenaza contra toquisita.mente en su
&lt;lo3, c o m o afirma
boca, porque el doMontesquieu, y en
lor está hecho para
México, donde la
l os desheredados ,
Justicia era para
los escépticos y los
unos cuantos, es
débiles.
decir para ninguno,
Y Aquiles era un
la a m e n a z a se
Aspecto de l::i calle "M~rtires de ~anta &lt;;:!ara,". durante la 1mnifestac\ón popul~r verific:ida el transformaba e n
fuerte como homdia 18 de los comentes, primer an1versano de la muerte de Aquiles Serdan.
bre y como ap6stol.
atentado y contra
¿Sufrió?
los atentados de un
Tal vez por los demás, que él quedaba pagado en felicidades mal gobierno existe siempre la defema social; porque allí donde
cou la co~ciencia absoluta del cumplimiento de su deber para. impera la justicia las armas son inútile3, pero donde existe el desconocimiento de la ley la revolución se impone.
si mismo y para la patria.
.
.
Cuando hubo sufrido la condena 1~justa del delito supues·
to creyeron muchos,creyeron todos, que Aquiles Serdán, doblan¡Qué osado, qué vigoroso, qué valiente, qué gran patriota fué
do la serviz, acataría
Aquiles Serdán cola voluntad de Cémo revolucior,ario!
sar poniendo su al¡Y qué grande sebedrío á los pies de
rá en la historia nala Dictadura.
cional como mártir
Paro Aquiles perprecursor de nuesseveró. No temía ni
tra tercera independencia!
·
á ley ni á la inocen ·
cia porque creía en
c&lt;La sangre de Sersí mismo como credán fué el bautisyera en el pueblo.
mo de la rovoluCuando Barra, el
ción» ha dicho el
tamborcillo francés
grafi apóstol, Ean·
del ejército republigre de héroe que
cano, al dar de be·
ascendiendo el pueber á sus caballo3
b1o le hizo comprenfu é sorprendido po r
der q u e merecía
un pelotón de r&lt;'a·
venganza, sangre de
listas que rodeándo·
redención,sangrede
lo le intimaron:Ppopeya, s a ng re
«Grita Viva el rny, ó
herma.na de la vereres m u e r to . &gt;• tl
tida por aquel Getamborcillo sublime
neral Bertón de los
conteHt6:-c&lt;Viva la
famo5os «Caballeros
República » y f ué
de la Libertad»eneacribillado por las
migos de los Borbobalas del rey.
nes, que subió al
cadalzo lanzando el
Así Aquiles, que
grito bendito dec&lt;Viamenazado con la
va la libertad»; i,anpérdida de la liberCapilla ardiente en la casa de la fa:-nilia Serdán, el 18 de los corrientes.
gre hermana de la
tad y de la vida
de Hidalgo y deMo·
cuando la potencia
. .
gubernamental le record~ los tormentos del pres1&lt;l10_ la per~- ralos. En la casa h:stórica, frente á la esposa viuda que sabe
pectiva de la muerte, d1Jo estas palabras que repetu_an sus hi- ser fuerte porque lleva incrustada en su pecho con la mano prejos con altivez espartana:-c&lt;Ahora, como nunca, trabaJaré por la potente de la histNia la gloria de su Aquiles; contemplando con
unci6n venerativa los tristee ojos de la viejecita, madre de helibertad.»
,
Entónces el apóstol se convirti6 en héroe Y el pueblo con
[ Concluye en la pág. núm . 822].

***

.r

- -- - -- ------------~- --~~-·-·--, ..- - - - -

�VIDA TEATRAL

TEAT~OS

"LA. BoHEMrA.," en el Arbeu.-"Lrnro ENTRE EsPrnA.s," en el Principal.- Molasso, en el Colón.
De las representaciones efllcluadas durante la temporada de las aplausos que desde su platea de proscenio ha dedicado al
Arbeu, solo la de la 6pera ccLucía» puede haber superado á la novísimo director el sefior Ministro de laa Bellas Artes y eso
magnífica de «Bohemia.»
nos huele á ilustraci6n porque ...... los viajes ilustran. ¿Verdad
La Vicarino ha suscitado en nuestro ánimo sentimientos Elorduy y del Castillo?
'
emotivos de positiva delectación y nos ha recordado á la extraordinaria Livia Berlendi por eu interpretación netamente
Después de las mil peripecias zapatistas acontecidas al buen
francesa del papel
amigo Molasso, su
de Mimí. afiadiéntrouppe pan to midole además, varios
mieta se ha presendetalles del mejor
tad o nuevamellte
gusto, muy humaal público en el cénnos y propios nada
trico Teatro Colón.
más de quienes aliEl personal se ve
mentan su espíritu
ahora un poco re·
en la llama inex·
ducido, porque faltinguible de la insta n l a chanteusse
piración. RecordaFougére, su fal~a
mo~ á propósito la
costilla, el gracioso
actitud de la RegiQuincy y dos ó tres
na Vir.arino cuando
artistas m á s q u e
el raconto de Margustan de las coscelo: al decir éilte
tumbres mexicanas
quti es un poeta, la
y se han dedicado
pecadora sentimená estudiarlas íntital y por eso mismamente.
ma ávida de ensuePara llenar esos
fio, levanta al cielo
huecos-que quien
sus ojazos- húmeeabe hasta dónde
dos, brillantes y terlo sean-deben hasos, como el lago
ber llegado yá de
mágico de HeineNueva York diez 6
y antes de bajarlos
doce artistas de vapudibunda y recariedades, entre los
tada, finge con ellos
que se cuentan una
un movimiento que
bailarina, dernier
parece de ansiedad
cri por su agilidad
ó de angustia, de
y elegancia, y tres
admiración 6 de esmujeres hermosísiperanza, nostalgía
mas del coro del
del empíreo adiviManhattan que, conado alguna vez en
mo las del Metropo·
medio de su vidll
litano, saben transfrívola de amores
tornar á los milloinesperados ó de canarios y más todaprichos instantávía aunqe con meneos. Y déspues,
nos ventaja, á los
cuando Mimí mira
Ricarditos brujas
el pedazo de azul
que no alcanzan á
celeste ofrecido al
tocar ni los polvos
gris de su corazón,
de arroz de aquellos
cuando á su vez ex·
cútis de azálea.
plica quién es ella,
Molasso y sus hilo hace con una terjos, la escultural
nura y un apasioHariet Roch, Esnamiento ingénuos
ther Scozzi y May lánguidos, ya no
rion Naylor son hoy
temerosa d e q u e
los consentidos de
tanta dicha puede
los numerosos con·
ser mentira, al concurren tes al Colón.
tr11.rio, confiada y
Se ensayan nue·
segura en la realizavas pantomimas y
ción de 1 ensueño
actos de variedades
acariciado.
y-nota-bene- la
orqueeta ha sido re·
En la escena de
f rmada y se oye
Anna Frery, soprano dramático de la Compañía de ópera.
la muerte, la Vica mucho mejor que
rino se convirtió doestudia
más
y ...... hay más
lorosamente á la escueta sala de un hospital montmartrino don- en el Teatro Mexicano, porque se
de hubiese observado en sus clínicas el de3bordamiento hácia luz.
la muerte, de tantas existencias jóvenes y hermosas de la CiuNingun éxito han logrado
dos estrenos h9.bidos última·
dad- Luz 6 de la Ciudad-Fuego, diremos para concretar ei
mente en el «Teatro Principal.»
pensamiento.
«Lirio entre espinas» que literariamente es una obra no .exen·
Los demás artistas: pero principalmente Battain y Picco, canfaron muy bien c&lt;La Bohemia» y el castellano director de orque:i· ta de bellezas llevada á la escena resulta verdaderamente rnmo·
ta, como siempre: sacando todo el dulce jugo á la bella partitu- ral y reµu gna'nte. Su asunto es de aquellos que por escabroso
ra y disimulando las deficienciascon lo3 esfuerzos de su talento se estrella en el teatro, aún en el mismo teatro de S. Jv.l. «La
y del estudio. Nacho del Castillo va recorriendo aceleradamen- Tanda.»
.
Martínez Sierra que es un poeta de altísimos vuelos y un h·
te el camino de Damasco ó lo que traducido-traducido .en ro·
mance- quiere decir que merece ya un amplio auxilio oficial terato exquisito, induuablemente que escribió é hizo representar
para su perfeccionamiento en Europa. Ya hemos visto y oído «Lirio e3tre e3pinas» á guisa de ensayo, por si el tema y los pro·

***

¡ '

io!*

AMPARO

GARRIDO,

cuyo beneficio y despedida se celebró en el Lírico el viernes pasado.

El otro estreno ae llama «Las Hijas de Lemnos,» un dispara·
cedimientos de su desarrollo eran sancionados por la crítica Y,
te
cómico·lírico que no ha gustado ni al enano González, que
en tal evento insistir en tratar con su misma florida retórica
todo
lo vé grande y bueno.
.
otros árduos temas de la moderna escuela que cultiva Martínez
Pero hay qne conformarse: la cumplida empresa está por dar
Sierra, y á la que podría denominarse escuela romántica expemuy pronto á luz (?) varias de las. novedades tandófi.las ~ás
ri rn en tal.
Ese fracaso alegrará á las musas de la novela y la po~~ía, en aplaudidas en Espafia. Buenos abrigos se preparan en el Pnr.·
un momento insano olvidadas por el cantor entre los Jovenes cipal para este invierno. Esperemos.
cantare;; matritenses.

�llA

INVISIBUE
~

Aetoalid&amp;des.

.............................................................. .

POR MAURICIO JOKAl
El doctor J ohn Csermely, famoso médico y cirujano f ué obli·
'fal era la iutensi&lt;lad de su dolor.
gado á recibir con urgencia uu visitante en hora muy t~mprana.
-¡Es sorprendente!- No distingo nada en la mano.
El hombre que esperaba en la antecámara
- Ni yo. Y no obstante es tan terrible el
le había enviado un recado por conducto
dolor, que si m me nlivia usted pronto te&lt;lel criado, manifestándole que esperar semo perder la raz6n en el término &lt;le una
ría peligroso, pues necesitaba de su inmehora.
ciiata asistencia.
El cirujano tom6 un anteojo y observó
El cirujano se visti6 presuroso y admitió
más detenidamente.
al hombre. A juzgar por la apariencia y
-La epidermis sana. Las arterias en acmaneras de éste, parecía pertenecerá la altividad. No hay ioflamaci6n, no hay indita sociedad. En su semblante pálido se
cios de cáncer. Esta mano se encuentra tan
mostraba la huella del sufrimiento; su maperfecta como la otra.
no derecha estaba envuelta en un paño
-¿No ve usted amoratado?
negro pendiente eil derredor de su cuello.
- ¿Dónde?
Aunque pretendía resignaci6n, se le escaEl extraño dibuj6 con un lápiz un círpab!ln quejidos de dolor.
cuio del tamaño de un penique. El médico
-¿Es usted el doctor c~ermely?- pre·
volvi6 á observar y entonces supuso que el
gunt6 con voz débil.
paciente solo padecía una enfermedad ima-Yo §PY, señor.
ginaria.
- Peraone usted no haberle conocido an-Permanezca usted en mi casa y quizá
tPs; no vivo en la ciudad, vengo del campo,
dentro de pocos días sentirá alivio.
y s6lo le conozco por su fama.
-No puedo esperar. No piense usted
El doctor comprendi6 que el enfermo no
que estoy demente. El lugar que le he marpodía tenerse en pie y le mostr6 un asiento.
cado me duele horriblemente. Se me debe
-Estoy cansado-prosigui6 el hombre.
de operar.
- Hace una semana no duermo: algo debo
-· Pero yo no lo haré, dijo el cirujano.
tener en mi mano derecha; no ~é que podrá
- ¿Por qué n6?
- -Purque su mano está en pnfecto es·
ser; tal vez un carbunclo, 6 probablemente
tado y no distingo en ella herida alguna.
cár.cer. Es un dolor agudo. Primero se presentaba de tiempo en tiempo. Ahora no ce- -Lo que si me parece, es que en realidad me toma usted por un demente ó cree
sa, ee continuo, sin pausa, sin alivio. He
que me bromro. -Ji jo el hombre á la vez
acudido á infinidad de medic~nas en vano.
r¡ue extrnín rh·l bolsillo de su casaca un biEste dolor horrible insiste y vengo resuelto
llete de mil florin es, colocándolo sobre el
á que se me opere la mano, que se caute1·scritori o.
rice la herida; si dura una hora más me
-Así porlrá juzgar que no soy un niño
vuelvo loco.
Señor Ingeniero con José Cov:1rruJ,i:1~,
y que necesito cte sus serv.icios importa11te~.
El cirujano trató de consolarle.
nombrado Director General de Correos.
Ruego á usted me corte.
- No es necesario recurrir desde luego á
-Y yo aseguro á usted, señor:
ia operaci6n; tal vez una pomada
c·almante remediará su enferme- ;·--:------:= -~::--:====-- -~~- ~-----!!"!""-- -i Si me diern todo el oro del mun·
do, no me induciría á ver un
dad.
enfermo en un hombre i;nno, ni
-¡No, señor! ¡No más emplasmucho menos á cortarlr,
tos ni remedios! ¡S6lo necesito el
-¿,Y por qué no?
cuchillo. ¡Vengo üon el prop6,ito
-Porque destruiría tono mi
de que se me corte la mano! ¡Una
crédito profesional. El mundo enherida tan dolorosa!
tero le tomaría á u"ted por un
El enfermo acercó su mano al
idiotfl y en mi vería el deFeo de
cirujano, que principi6 á quitar
beneficiarme 6 un ignorante por
las vendas con cuidado.
no notar su locura.
- Mas le prevengo, señor pro·
- Muy bien; al menos hágame
fesor, que no se sobresalte por
usted un favor. Pract,icaré la opelo que va usted á ver. Mi dolenración yo mismo. Mi mano izcia es extraña, muy fuera de lo
quierda es un poco iísptra, mái:i
usual.. .... quedará usted admirapor esto no hay diferencia. Usted
do; pero le prevengo que no rn
aplicará llls vendas cuando yo hasobresalte .
ya terminado.
El doctor asegur6 al enfermo
El cirujano se convenci ó ele quA
tener un corazón fuerte y que por
el
extraño en realidad tomaba rl
lo tanto nada le arredraba. Sin
asunto seriamente, y más al wrle
embargo, se sorprendi6 grau&lt;leextraer del bolsillo de su ca~aca
mente al quitar las vdnda1:1. No '
una navaja. Un minuto má, y la
encon tr6 ninguna herida en l::t
epidermis
había sido cortada.
mano; por las quejati del pacientA
-Deténgaee usted. exclamó el
Ae podía creer que en realidad
cirujano, más asombrado que el
sufría.
paciente y temeroso ?e que. Fe
-¿D6i:ide está la herida?
ofendiera
alguna arte.rw.!- 18.1 la
- Aquí, señor, dijo el extraño,
operaci6n
e,i necesana prosiga·
mostrándole en el revés de la mamosl
no el punto donde parte el ramal
Tom6 la navaja y colocando
de arterias.
la
mano del enfermo sobre su roa·
Todo su cuerpo se estremeci6 '
no
izquierda, instole á que vol·
cuando el cirujano le pulsara.
viese la cara á· otro lado.
-¿Siente usted presi6n si le
- La mayoría de las person!s
toco? ,
Señor General don Jo~é Delg~do,
se
afectan cuando ven su propia
El hombre no pudo contestar;
á quien el Gobierno ha confiado delicadas é importantes comisio· eangre.
pero las lágrimas asomaron á sus nes. Este militar sufrió graves daños y persecuciones por parte de la
( Continuará. )
ojos.
· administración del General Díaz.

El popular matador de toros Gaona, tuvo la humorada días pasados de subir al espacio en compañia del aviador Oyot.
La fotog rafía muestra á los dos tripulantes á bordo del aeroplano.

Una mútua felicitación después de la proeza.

821

�Hombttes de la ~evolueión

HUELGIST AS DE LEVITA
¡

VENTAJAS DE LAS MULAS

LEYES PROTECTORAS
..,11

Es un hecho admitido que las mulas
Solemos representarnos á Jo.ihuelguis_Dei;:de~hace mucho tiempo veníase tefas como gente de blusa 6 tr11je~de mecá- poseen ciertas ventajas rnbre los cabalJop m1endose la desaparición completa de una
nico, con el rostro blll.n queado por el yeso y una de ellas es que son más rnr.as. Re~ e•pPcie de le6n sin melena que se criaba
6 ennegracido por el humo del taller; re· lati va mente padecen pocas de las enferme- en Guyerat, J que era la única variedad
ro también hay huelguistas qn1i visten á dades que atacan al caballo, y no es pro- que habí11 sobrevivido en las Indias asiá la última moda y gaetan cosméticas. Con el fin de conservar la
raza, las autoridades indias dictico para el pelo. La huelga d1i
taron leyes prohibiendo en absolevita más reciente ha sido la de
luto que Fe cazasen, á menos
los rep6rters de la prem:a i1.leque los cazadores fuesen prforimana encargados de la informapefl 6 patPntados de la provin&lt;'ia
ci6n parlamentaria de la que :Vil.
rle Katiavar. Hará próximamenhemos hablado y que fué motitA cinco años se sabía que exisv:ida por haberles llamado un
tían unos do~cientos leones Pn
miembro del Reichshig. HPir
las selvas de Gir, última trincheGroever, en pleno parlamento,
ra de la especie; pero á con~ec,cu11drilla de puercos pabrnes1&gt;.
cuencia de la protección de las
En Londrel'l, durante f.1 mes
autoridedes ha ido aumentando
de enero del año pasado, Re dPel número de un modo inquieclararon en huelga lo~ artistas de
tante. Como ya son muchoR y
los principales c,music hallF1&gt; los
la c11za escasea en aquella Felv11,
prefesores de orquesta y ha~ta
las fieras se salen de sus nomilos acomodadores se unieron á
nios y se meten en pleno día en
elloEl, y durante algunas semalos
pueblos de los alrededores.
nas estuvieron cerrados muchos
Durante el pasado año ¡::e code aquellos teatros. Recuérdase
que una cosa parecida ocurri6 en Grupo de ciudadanos que integraron en Puebla el primer Co!egio electornl mieron unos cuantos centenares
en las elecciones para Gobernador.
de bueyes y mataron bastantes
E-.paña hace cuatro años con
indígenas, á pesar de las Cllm·
motivo de haber hecho cArrar el
pañas
hechas
por la prensa india, pidim·
defecto&amp;,
ó
mábable
que
tengan
aquellos
gobierno el teatro de la Zarzuela á conseculas que hacen desmerecer el valor de do que se organizasen batidas contra los
cupncia de ciertos couplots políticos.
Una huelga de médicos podrá parecerá aquél en el mercado en muchos casos. Por intrusos; pero en cinco años s6lo han eido
nue,tros lectores cosa extraña, y sin em- esta causa, pues, no sufre depreciación el muertos siete.
Uno lo mat6 el príncipe Ranjitsinhji, y
bargo, ha ocurrido más de una vez. Los valor de la mula.
Cuando se compra una mula, pocas ve- los seis restantes cayeron en una cacería
mineros inglei;,es llevaban sesenta años pa·
organizada en honor cl~ cierto personaje
ganclo á los médicos de su club á raz6n de se exige un examen de vetuinario.
Se conoce, igualmente, que en cuanto á inglés, en 1~ que muri6 el jefe de la. poli·
30 céntimos semanales por cada minero.
A un que sus salarios habían aumentado inteligencia, fuerza muscular y resi~tencia, cía de Bombay á conEecuencia de las acocai.i en un setenta por ciento durante este la mula exede al caballo; ni es tampoco metida'3 de una fiera.
Los cinco años de tregua en la persecup~ríodo. la paga par~ los médicos conti- tan nerviosa ni estirada. Posee roE1jor insnua ha siendo la misma, hasta que éstos, tinto de propia conservaci6n; au vitalid11d ci6n de leones ha servido para demostrar,
en 1902, se negaron asistir á los enfermos es mejor. Puede agoantar má~; se mantie- por lo menoe, que la raza asiática ein merlel club si no pagaban má!-1, medida que ne en pie con más seguridad; cuando se la lena no está hoy por hoy amenazada de
adiestrn convenientemente es más CODS- total extinci6n.
le~ valió el triunfo.
El que aun haya leones en Asia sirve
Un año más tarde los médicos de Sajo· tante, y de más confianza cuando trabaja
tambifo para deeengañar á las muchas
nia adoptaron una medida semejante ~n con nrrers.
µerson~s que creen que esta fiera vive FÓvist.a del abuso ele rnciedRdes mutuas de
lo
en Africa , cuando en un animal que,
esas que prodorcionan médico y entin·ro.
no
ya en los tiempo3 prehistóricos, sino
Había doctor que por un sueldo mezquino
aun en la atiguedad, se criaba en la misma
tenía que asistirá centenares de pacientes
G1ecia.
al mes, y á nom;ecuencia de ello treF cien tos médicos de los alrededores de Leipzig
se declararon en huelga.
En mayo de 1904 el puerto de Marsella
estaba lleno de buques mercantes á bordo
de los cuales parecfa reinar la soledad más
absoluta. No se trataba de una huelga de
marineros, sino de una huelga de capitanes, que se negaban á desempeñar su car.R2lHu85 SE~OAN
go mientras no Ee les concedieee poderes
para tratar á sus subordinados como se
[ Concluye de la pág. llr7.]
merecían. Entre los marinos reinaba por
roes, que parecen ver entre los cristale~.&lt;!e
entonces cierto espiritu de insubordinasu
llanto, la soberbia actitud de sus b1¡os
ción, y los oficiales franceses no querían
mártires
muriendo jovenes por def~nder
com promisoe mientras no se les autorizaee
la
libertad,
para fraternizar con los dio~es;
para reprimir con energía cualquier conato
y mirando jugar á los hijos de Aquiles
de motín. La huelga di6 por resultado que
que no saben todavía que llevan en su
-¿Qué te parece mi novio? ·
muchos transatlánticos dejasen de circular
frente
un nombre inmortal, yo pienso con
-Elegantísimo; no hay más que ver lo bien
por aquellos días, y el correo de Francia
gravedad
en cuánto debe la Patria á los 13
que
lleva
la
ropa.
para América tenía que ir por Inglaterra.

[os Hombrts dt

la RtUOIUCión.

··-···...... --·

mártires de la calle de santa Clara, que
deep?és ~e pe~ear con bríos dignos de los
Ilbmcammas o de los Asenzos quizá murieron con el más horrendo d~ los desen .
cantos: el de creer inútil la ofrenda de sus
vidas 1in la contiendalibertadora.
Morir por la patria con un rayo de esperanza en la conciencia es sentir la be!leza
de la muerte. Pero morir como los &lt;,trece»
con la certeza del martirio infructuoso es
llorar la tragedia de la vida.
'
Cuando Aquiles en un supremo desaliento se recarg6 en el piano exclamando
lentamente.-,,Ya no sirve este rifle» mientras las balas enemigas tornaban una
casa,. en mansi6n lege~daria, y la esposa
nerv10samente le ofrec10 un nuevo rifle ...
-Nó es eso: contestó Aquiles con la ga·
llarda nobleza de un nuevo Cuauthemoc:
- ccEs inutil matar á esos infelices si la
causa está perdida. »
Levant6 la frente blanca y atormenta·

da y pensando en que hasta el último
ad~li~ había caído, entre ellos Máxim,p,
¡Max1mo el temerario! el divino herma
no que .lo acomp_añara d~sde que el peligro
le segma, sus o¡os her01cos se impregnaron de una tristeza inmensa que parecía
entr~ñar el dolor infinito de todo un pueblo irredento y vencido, la tristeza más
grande de su grande alma ..... .
F.rente ~l sepalcro de Aquiles Serdán,
cubierto siempre de flores simb61icas de
ofrendas amorosas del pueblo que le quiere tant~, pensé e~ un pequeño monumento de piedras hacmadas sin harmonía ol·
vidado allá en el fondo del Mont Parn'asse
e?, Paris y que tiene esta sencilla inscrip·
c10n:
((Aquí. reposan Tolleron, Carboneau y
Plegmer, muertos por la Libertad ei 27 de
Julio de 1816.

UN CAMBIO

equitativo. Incuestionablements
se realizan fuertes sumas de di.
nero por las especulaciones más
sencillas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados .hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato ó
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que- no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fé . A. lo largo no
paga engañar á otros. Un farsante puede anunciarso con un
ruido semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llegn
á conocer.~ Los fabricantes de la

-

MANAN A...... ..
Pregunté á un niiio:
--¿,Cafées género masculino?
Y dijo de buena fé:
- No, señor, ultramarino.

PREPARACNON de WAMPOLE

siempre han obrado bajo principios muy distintos. .Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
sn nombre se diera á la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le tiene f é como la tiene e:r. la
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabro·
sa como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y cura.
ti vos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, con Jarabe de Hi·
pofosfitos, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la di·
gestión, arroja las Impurezas de
la Sangre y curn la }rnemia, Escrófula, Debilidad, LiI.tfatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacrantes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: - He usado la Preparación de
Wampole con buenos resultados
y la seguiré aplicando com0 efi·
caz para enfermedades del pecho
y de los nervios." El desenga.
ílo es imposible. En las Boticas.

Bories, Raaulx, Goubin y Pammier en
1822.
Unos con el riflf&gt; aun aumeante otros
eti la guillotina, murieron aquellos' famosos c,Sargentos de la Rochele» que dieron
su sangre por derrocar la tiranía de Luis
XViII.
Bories, el último en subir al cadalso
con inspiraci6n de profeta lanz6 á la mul:
titud espectante que le veía en la sublimidad del martirio:
¡c&lt;No olvidei~ que es nuestra sangre, la
sangre del pueblo, la que hoy se hace correr! ¡Recordad que es nuestra la venganza y que la causa por la cual perecemoE1
debe triunfar!
'
Y así como la sangre de los eargentos
de la Rochela fué vengada al derrumbarse
fatidicamente en 1830 la corona del sucesor de Luis XVIII, asila sangre de Aquiles Serdán y de Máximo y de Carmen, la
espartana gloriosa, no se vertieron inutil·
mente por la libertad y por el bien de la
patria, que cu~nd~ u?a causa es justa, como afirma J uho S1mon, tarde 6 temprano
ti:iunf? y la de aquellos mártires, lleg6 á la
victoria que nuestro pueblo merece.
ISIDRO FABELA.

..

Esta es buena época par hacer á la niña un retrato
contamos con todas las
facilidades ne cesari as.
Nuestra habilidad en estt
Fentido no tiene rn perior.
Tendremos mucho gusto en
mostrarle nuestros trabajos.

Fotografía "MARST."
THEFONOS:
Mex: 1, 034. Neri.
Eric: 2,995.

Sírvase tomar el elevador.

Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ig.
norancia.
Tristes hogares donde impera·
esa palabra! Infelices seres aque·
llos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó niño en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar •á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mañana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en se·
guida una bronquitis y . . . . . no
hacemos caso, mañana me curo·
luego una laringitis y .... maña~
na me curo. Despues viene la ca·
lentura en la tarde, la tos muy se·
ca, los imsomnios y sudores noc·
turnos; vemos á un médico nos
examina, se pone serio y fr~nce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce parala Tuberculosis:
''Creosofosfatina.'' Es cierto
que con ésto nos vamos á curar·
pero en un tiempo mucho mayo;
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes del catarro, a haciéndonos al r mismo
tiempo inmunes para la Tuberculosis ( tí sis.)
Mañana... Mañana... Mañana...

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                    <text>fL
A~o XL

MÉXICO DOMINGO

==============='="=======================

10

DE Ü ICJEMBRE DE

1911.

Nux. 50.

=========================================-

ARTE FOTOGRÁFICO

I

'"?..

....

1

Retrato del distinguido artist(pintor señor don Félix Parra.
Estud i o p ot&lt; A, Ca1&lt;1&lt;iUo, f Qtbgnfo de «Bl T i e m po I1u st1&lt;1do,&gt;

�Aetualidades.-ltos p.tremios del Colegio lVJilitarr.

NUESTRA OA~ARA

Si usted lector amable, no ha podido asistirá las sesiones efectuad!ls últimamente en la Cámara de Diputados, en virtud de
sus ocupaciones, 6 no ha querido ir á contemplar á nuestros
Padres Conecriptos arrellenados en sus curules, por ser de usted
t1geno á la política 6 ya sea porque por más argucias que haya
empleado no la podido hacerse del boletito verdb que da acceso
á las galerias del mismo color, si al día siguiente de una sesi6n,
toma ueted los peri6dicos del día y lee una cr6nica parlamentaria, seguramente Ee verá transportado al templo de la Vfotoria
de la Roma antigua 6 á una asamblea de fil6sofos discutiendo
en los bancos del Are6pago. Y si acaso esta idt&gt;a 1mbeiste y no
quiere volar con las menudencias del día y Fe hincha usted de
sano ardor patri6tico, jamás vaya al blanco palscio legislativo 6
de lo contrario tendrá usted que confeEar, que su imaginación
es bastante desordenada y que la literatura reporteril, de suyo
fantaseadora y cada vez más, es vanidoea, hipócrita é ignorante
y pomposa por afiadidura.
Los sucesos políticos, st&gt;gún viejas reflexiones, deben verse
como las decoraciones de los teatros: desde lejos. De cerca son
manchas borrosas, pinturas de brocha gorda, líneas indefinidas,
barbaramente trazadas.
Allí está, si no nuestra Cámara de Diputados. Para el que no
sepa su formaci6n, para el que ignora que alH se sientan (salvo
honrosas excepciones) con el ceremonial parlamentario y la parsimonia correspondiente á un padre de la patria, el amigo del
Dictador, el hermano del Ministro, el suegro de su hijo, el re·
comandado del Subsecretario y finalmente como en la adivi·
nanza familiar el compadre de un amigo del primo del cufiado
del exgobernador X, t&gt;sta Cámara vista á través de las informaciones periodísticas y teniendo en cuenta los arrestos juveniles
de sus miembros, parece que tiene teóricamente la representa.,
ción genuina del pueblo mexicano. Y qué delirante entusiasmo
y cuánto fervoroso agradecimiento, producirán al ne6fito esos
discursos virtuosos, calonianos, erúditos, llenos de celo patriótico y altamente edificantes y moralizadores, propios para levantar el decaído espíritu público.
Pero la verdad es, dicho sea con toda la libertad de pensamiento y de imprenta que sean poeibles, que algunos de esos
sefiores han tomado á la patria y á la ley, como á impúdicas
terceras, y que esos torneos oratorios, glorias de vanidad y de
intereses particulares y aún duefios de la espectación pública,
pronto pasarán desapercibidos, olvidados, nulificados, indife·
rentes ante el criterio pmificador de la opinión. Porque ¿qué
capacidad moral tiene esta Cámara, á la que falta la sanción del
pueblo y por ende la fuerza suficiente, el poder bastante para
ejercer libremente sus funciones? 8u actitud debía ser sería, mesurada, pasiva y no de mera obstrucción, burlesca y de una actividad hnsta cierto punto alocada. Allí están sus desordenados
debatee, que más bien parecen escenas de género chico, las bur-

letas del público tan de ·
primontes para el civismo y el cúmulo de iniciativas, las más de fá·
rrago,presentadas en este período de sesiones, todo ello verdaderamente deeesperante para los que queremos tener UIJa República seria, sana y vigorosa.
Fuera del señor Bulnes, ante cuyos divertidos discursos, ta·
lento é ilustración rendimos parias, no hay en la Cámara de
Diputados, lo que se llama grandes y buenos oradoree. Después
siguen las medianías, los que preparan arduamente sus ditcursos, ostentan grande documentaci6n, pretenden dar cátedra imitando á Bulnes, de quien no apartan la mirada desde la tri.
buna como buscando ó su aprobaci6n 6 su indulgencia, y que
terminan sus peroraciobes, después de vistosos lugares comunes
y de pe8a'1os circunloquios, sin haber entrado al fondo del
asunto debatido, logrando de cuando en cuando, arrancar un
frenético aplauso á las galerías, con el relumbr6n de una expre·
sién huera y el oropel de una frase chabacana. Y finalmente
vienen los que representan el papel, que hacen las margaritas
en manos de los enamorados.
Hace pocos días nos encontramos con un altligo nuestro que
no tiene que comer por ociosidad patriótica. Concurre tod8s las
tardes á la Cámara de Diputados, conoce á tvdos ellos y hasta
se dá el lujo de contar chascarrillos eobre sus vidas. Venía radiant&lt;&gt;, agitando los brazos en alto, en actitud mahometana y
en la profundidad de sus ojos, brillaba la chispa del fanafümo
patri6tico.
Vengo de la Cámara, - nos dijo resplandeciente y agitadoAhora si ya podemos decir que tenemos representación nacional. Los diputados hacen gala de independencia y nuestra Cá
mara se parece á los parlamentos extranjeros. Los diputados se
insultan ......
Sí- le respondimos- se parece á ~os parlamentos en que tiene
su Palacio Legislatin, bien acondicionado, EUS ujieres propia y
elegantemente uniformados, sus oradores del pró y del contra,
sus sesiones l,orrascosas y hasta si se quiere los insultos entre
los diputados, por más que en ultramar se llegue á las ví11s de
hecho y se resuelvan esta suerte de conflictos por medio del
duelo ó de tribunales de honor 6 cuando menos por sonoras bo.
fetadas. !Aquí ni siquiera tenemos esto!. ....... En lo que real.
mente no nos parecemos á los parlamentos, es en que los miembros de estos son legitimos representantes del pueblo. Y p:ua
terminar te diré,· que aunque repugne con nuestras ideas, ante
estos des6rdenes é inconsecuencias camarista1.1, á veces echamos
de menos, la mano de hierro del dictador ¡Necesitamos urgen·
temente en nuestra Cámara un Maese Pedro, el titiritero de que
.nos habla Cervantes!
LEOPOLDO ZAMORA.

El señor Presidente de la República rodeado de su gabinete y de altas personalidades en la. Tribuna Monumental de Chapultepec durante
la ceremonia de la repartición de.premios á :os cadetes.

Aspecto de la concurrencia que asistió á la repartición de premios.

�.R.etualidades

LOS FUNERALES DE PABLO ESCANDON

Matrimonio Bravo Betancourt-Llílmosa.--La novia firmando
el acta matrimonial.

Señor Alfredo bias y señorita Boney, que contrajeron
matrimonio últimamente en Santa Brígida.

LAS ELECCIONES MUNJCIPALES.···Un ciudadano depositando su voto en la casilla electoral instalada en la calle del Havre.

La salida del cortejo.

Los dolientes en el ranteón.

Ceremonia religiosa efectuada momentos antes de depositar el féretro en la fosa.·· Retr:ito de Pablo Escandón.

�R etu &amp;ti d ade s.-Bx ttT &amp;nietro

Todo se interpreta

Aetualid&amp;des.

dará diez realee. Acepto, dijo el chalán, porque el precio de lae
dos cosas juntas me conviene, y sea la tasaci6n de una maner
ú otra, á mí me es igual.
De eBte modo, la buena mujer, tan escrupuloBa en el cumplimiento de la última voluntad de su marido, di6 á los parientes de é~te los diez
reales que rnc6 del
caballo, y se qued6
con la concienci11
tranquila, conservando los cien duros que le dieron
por el perro.

Un lugareño, poco antes d(morir, llam6 á)u mujer, y la
dij():
--He hecho testamento, y para pagar d(alguna manera el
cariño que me has
tenido, no te he olvidado en él; antes
por el contrario, te
be dejado alguna
cosa que puede rnr·
virte de mucho.
-Yo apreciaré tu
recuerdo, marido
M. L. Y ORTIZ.
mío, dijo la mujer
fingiendo que llo~~
raba.
-Escúchame,
continu6 el marido.
Ya sabes que tengo un ca b a 11 o;
cuando me haya
muerto lo venderás
tú mi!lma , y entreAunque á primegarás á mis parienra vista parezca
tes el dinero que sa11,¡;omhroso que un
ques de él.
Lápiz sea la cau0 a
ele la muerte de una
-¿Qué lo entrepersona, ha ocurrí·
garé dices?
do,
en efecto, que
-Sí; pno espe·
tan inofensivo objera. También sabes
to hA. privado á la
Grupo de concurrentes al banquete ofrecido en Chapultepec,
que tengo un perro;
~ ;f ciencia de uno de
en
honor
del
señor
Ingeniero
don
José
Cobarrubias,
director
general
de
Correos.
pues bien, te lo resus miembros.
glllo generosamente
Viajando por el interior de Africa el sabio alemán Vogel, 1leg6
para que lo vendas si quieres, y retengas su im:r,orte, 6 _lo
conserves para que te guarde la casa; y te aseguro que te servirá á un Estado cuyosa.lva.je jefe, 'al ver que el viajero se negaba á
entregarle su magnífico caballo, ~motin6 co~tra él á los indJgede gran consuelo, y que sales bien librada.
El lugareño se muri6; y la mujer, queriendo obedecer á&gt; su nas, presentándo~e c?mo un peligroso hechicero «que escribfa
marido y cumplir con su deber, cogi6 una mafiana el cab11llo y con una pluma sm tmta.&gt;i
Excitada la imaginaci6n del populaC'ho, se lanz6 sobre el po·
el perro y los llev6 á la feria.
-¿Cuánto quiere usted por ese caballo? pregunt6 un chalán. bre viajero y lo mataron con la mayor crueldad. He aquí, pues,
-Quiero vender, re3pondi6 la mujer, el caballo y el pe~ro c6mo un inocente lápiz ocssion6 la pérdida de una persono.
juntamente, y si á usted le conviene, me dará por el perro cien
duros, y por el caballo .... .. ¡qué diablo! no hemos de reñir, me

l~Ué viajero
célebremurió
por un lápit!

•

I

B'\lena parte del parlamento alem{ln ha mostrado su hostilidad al;Can·
ciller Imperial con motivo de la celebrac;ión del .tratado franco-alrman.
En una t1e la; sesiones del Parlamento, hizo el Príncipe he~e~ero '¡ªusa
común de una manera ostensible, con los amigos de la polltica dd goÍ
. bierno,' lo que le valiq una $everél tepri111enda de su augusto pa re e
Emperador Guillermo.

LO QUE SE SIENTE EN LA GUERRA

Cuando volví en mí me estaban vendando la pierna, y una
voz decía:
-¡ Ya se fueron I Esos pícaros se han retirado cuando se han
cansado de matarnos gente.»

He aquí las impresiones que se experimentan en el campo de
batalla, según las ha referido un militar ha·
- - -"&gt;&lt;.c-"-blando de su primera. acci6n de guerra:
La
petulancia
da un sabio.
,,Tendido en el suelo, con la culata del
fusil contra el hombro, ví por primera vez
la brutalidad de la guerra, una matanza
Un matemático célebre, que fué á tomar
en la que mis compafieros iban cayendo
aires por algunos días á su pueblo, por pura
sin poder hacer ninguna baja al enemiéleferencia se encarg6 de formar los presugo, oculto tras de sus trincheras. La expuestos y arreglar las cuentas de algunas
citación de los primeros momentos me
obras que tenía el Ayuntamiento. Asistía
abandonaba poco á poco. Hasta entonces
generalmente á toda11 las sesiones del cuerpo
no había disparado ni un solo tiro y em·
municipal para tratar de los asuntos que le
pezaba á sentirme malo. Un gemidode
habían encomendado; pero como desde la
uno de mis compañeros, á unos cuantos
altura científica en que se creía colocado
metros á mi izquierda, me hizo volverá la
veía muy bajos á los vecinos lugareños,
realidad. Vi que su cabeza caía contra el
trataba á los pobrts regidores con cierta
suelo y quedaba enterrada entre la hierba
insolencia y con cierto desprecio intolera·
seca. Sentí que la sangre circulaba velozbles.
mente por mis venas y que el cerebro me
Esta cotidu.cta lleg6 á irritarlos tanto, que
hervía. Una nubecilla de humo se present6
un día, uno de los regidores y no el más
ante mi vista y disparé contra ella mi pridespejado, le dijo:
mer tiro con un deseo inexplicable de ma- Tanto es el orgullo que tiene usted,
tar. El malestar había d68aparecido. Ahora
señor don Anacleto, con sus cuentas ó con
rechinaba los dientes ansiando venganza.
sus cuentos, que algunas veces he llegado
Una saguoda nubecilla. Casi simultáneaá creer si sería usted de otra masa que los
mente contest6 mi fusil y vi rodar un bulto
demás hombres. ¿Cree usted, desde luego,
desde lo alto de la colina. Acababa de maque nadie hay que le gane en las cuentas,
tar un hombre, con tan poca emoción como
Señor don José L. Couto,
y que no hay una sola que usted no sepa
cuyo matrimonio con la señorita Genoveva sacar?
si hubiera encendido una pipa.
Fortuño se verificó la pasada semana.
Una bala silb6 junto á mi cabeza y ví que
-Veo que estas enojado Gervasio, dijo
en seguida un hombre había estado tendido
el mateDJático; pero desde luego te aseguro,
á mi derecha se levant6, se agit6 convulsivamente y después que efectivamente no hay cuenta, por difícil que sea, que no la
volvi6 á caer. Aquello era horrible. Morir en medio del fuego y saque.
el e3truendo de la batalla parecía más agradable que perma·
- Yo apuesto cualquier cosa, á que no saca usted la que yo le
necer tendido esperando inmóvil el momento de detener con el eche, y ahora mismo podemos hacer la prueba entrando en el
propio cuerpo uno de aquellos mensajeros de muerte. Otra bala corral, para que no se traten estas cosas en la sala del consejo.
me arranc6 un botón de la homFueron todos efectivamente, y
brera, pero ni siquiera temblé.
Gervasio el regidor cogi6 una
¿Qué importa un bot6n cuando se
cuenta de su rosario, la ech6 al
tiene la muerte tan cerca?
pozo, y dijo:
Cinco veces disparé contra la
-Sáquela usted.
trinchera. Aquello parecía inter-Todo el ayuntamiento en pleminable; pero en un claro de
no prorrumpi6 en una carcajada,
aquel chaparrón de balas ví que
que sac6 al rostro los colorea del
un bulto se separaba de la trinmatemático.
chera y se arrastraba dolorosa·
-¡Val s6lo de esa manera me
mente hacia un punto donde
podías haber vencido, dijo des·
parecía bailarse el grueso de las
pués de haberse serenado algún
fuerzas enemigas. Aquel hombre
tanto.
dt!bía Fer un herido, acaso un mo-Eso está por ver, contest6 el
ri hundo; pero nosotros también tealcalde, y si no veamos si lo venzo
níamos nuestros heridos y nues·
á uated, aturdiéndolo completa·
tro3 muertos. Antes de que pudiemente con una cuenta formal y
ra alejarse mucho, una docena de
tan eencilla como las verdades de
disparos detuvo aquella sombra
· Pero-Grullo.
que se arrllstraba y la dt&gt;j6 en el
-Véamoil.
flitio. Cuando hay balas volando
-¿Cuánto valen cien huevos á
por todas partes, la. sed de sangre
doce cuartob la docena?
no cleja lugar á la compasi6n.
-Señores, dijo el matemático,
Otra bala desvi6 mi fusil y se
necesito pluma, papel y tinta, pa·
perdi6 en. el aire. En aquel mo·
ra averiguar el número de docemento no me ·ocurri6 considerar
nas, y luego, multiplicando las
lo cerca que había estado de mí.
docenas por el precio, y dividían·
S6lo miré el arma para ver si
do este por doce, para saber el
babia sufrido algún desperfecto
valor del pico, y uniendo este va·
antes de volverá emplearla para
lor al que resulte de la multipli·
matar.
cación de las docenas, procederé
Al cabo de un rato noté que
á una simple suma y les daré á
se me turbaba la vista y se me
ustedes la contestaci6n que me
iba la cabeza. Me llevé una mano
piden en media hora.
á la pierna al sentir en ella un
Señora Genoveva Fortuño de Couto.
-Pues nada de eso es necesaescozor que podía ser debido á
rio, dijo el alcalde, porque cien
alguna rozadura, y sintiendo que la ropa -estaba mojada com- huevos, ·á doce cuartos la docena, es lo mismo que cien huevos
prendí que me habían herido. Cuando se piensa en acribillar á á cuarto el huevo; esto es, valen cien cuartos.
balazos al pr6jimo, es difícil notar el dolor físico.
-¿Quién sabe más? dijo un regidor.
Poco á poco me eentía más débil. Oía los tiros como en un
. El matemático se cubri6 la cara con su pafiuelo, tom6 el somsueño, y el horror de toda aquella escena f ué desvaneciéndose brero, y se march6 tropezando en los muebles y en las paredes.
poco á poco....
Ya no ha vuelto á la casa del ayuntamiento.

�tas obras yfaltas dt la btrmana laica
(CONCL UYlt)

«Muy apreciable señorita: Doy contestación á su cartita, que
hac~ días rec~b~. Me preg~nta usted si me acm,6 recibo por la
centirlad remitida: debo mformarla de que lo hizo usted habién~olo yo recibido con mucha oportunidad y apruebo s'u invars1ón. Re3pecto á los proyectos de sus enemigos no se fije
'
ueted en eso; siempre que alguna
persona pone en práetica sus
ideae, tratan de perjudicarla; esto no es raro; por lo tanto debo
confesar que en mi concepto, usted fué el ángel protector de los
lib~~tadores de nuestra Patria y
felicito á usted por sus accione¡¡
tan nobles.
Perdonará las faltas de ésta
pero deseo salga en este Correo
dispongo de poco tiempo.
Sin otro asunto por ahora, quedo de usted S. S.-FirmadoEmilfa Me. Williams. (La carta
original obra en mi poder.)
Lo:1 señores galenos murmura·
han porque la señorita Arizmen ·
di no rendía cuentas; pero obser·
ve el lector que la señorita Arizmendi no recibía dinero de la eo·
ciedad y que tampoco lo recaudaba por virtud de que represen·
tara á la sociedad en ninguna
forma sino por su prestigio perso·
nal; porque ella era la popular,
la simpática, la amada, la feste·
jada, la que lograba acceso en
todas partes, y ablandaba 'todas
las codicias. No llevó una conta·
bilidad en forma porque sus atenciones eran más urgentes, su pre·
eencia por doquiera útil. Preocupado por socorrer, su amor no
hacía cuentas; élla abría las bellas manoó por donde pasaba el
río de la caridad, y los necesita·
dos la bendecían. No existen li·
broa de contabilidad, pero sí co·
mprobantes que puede ver el pú ·
blico, pues pua ello están en mi
poder, y testimonios de personas.
encumbradas por sus _méritos y
honorables por su conducta, quie·
nea me han expresado su admiración y gratitud por la obra de
la señorita Arizmendi. Porque
es curioso que sólo ha encontrado
censores mi defensa entre algunos
de sus jefes y entre personas que
no presenciaron su labor. Mieri·
tras aquí en la capital se lacen·
suraba y se la destituía, en la ciudad americana de El Paso se le
daban banquetes cuyas crónicas
guardo también á disposición del
público. Mostraré .esos.documen·
tos para que se vea cuán triste es
que aquí en su patria la señorita
Arizmendi haya encontrado indi·
ferencia y hostilidad.-Tan importantes y notorios fueron los
servicios de la señorita Arizmendi, que merecieron el reconocí·
misnto oficial; para comprobarlo y por la simpa.tia que merecen
los actos de los gobiernos provisionales, siempre generosos y superiore~ á todo gobierno real, copio con la ternura que esta cla~e
,l e dJcumentos me inspira, el decreto siguiente:"

y

·,

ACUERDO

En atenci6n á los grandes eervicios prestados á la nación du·
rante la lucha actual por la Sociedad Filantr6pica denominada
«La Cruz Blanca Mexicana», el Presidente Provisional de la República, C. Francisco I. Madero, en acuerdo de hoy, ha tenido
á bien decretar que dicha instituci6n quede reconoci.ia como nacional con todas las franquiciaP,
derechos y obligaciones que tie·
nen las asociaciones Eimilares en
el país, disponiendo que i:;e le
guarden la protecci6n y comideraciones que á su mny elevada y
patri6tica misión se deben.
Comuníquese á la Presidenta
de la Asociación denominada «La
Cruz Blanca Mexicana». Publíquese y cúmpla8e.
Dado en el Palacio Nacional
nel Gobierno Provisional de la
Repúbliaa en Ciudad Juárez, á
los veinticinco días del mEs de
Mayo de mil novecientos once.El Pre8idente Provisional de la
República Mexicana.-Jihmcisco
L Madero.-(Firmado. )-El Secretario General. -J. Sánchez Azcona. - (Firmado. )-Al margen,
un sello que dice: Gobierno Provisiona! dela República Mexicana.
Otro incidente vino á precipitar la ruptura entre la muy dig,na. Mesa Directiva y la rebelde
señorita Arizmendi. Encontrán·
&lt;lose ésta en el Hospital de la Cruz
ijlanca conversando con un rep6rter y con la eepoea de un doctor americano, llegaron dos enfer·
mos devueltos del hospitel de en·
fermedades infeccioeae, donde no
,les correspondía estar, y el doc·
tor encargado del hospital de la
_Cruz Blanca se neg6 á recibirlos
porque los señores alópatas de su
mando se traían sus rencillas con
los homeópatas que tenían á su
cargo el hospital de infecciosoe.
,La señorita Arizmendi cometió
'la insubordinaci6n de nclamar
'contra tan poc;a falta ya no de ca·
ridad, eino de sentido común, y
recibi6 la respue·ta de que élla
no tenía autoridad ni yoz ni voto
;.n el asunto. porque la honorable
M:ern Directiva no le habfa dado
f.acu)ta-des para resolver esas cues·
,tiones. Soport6 con pacienci_a es·
tas groserías pero llevó su msu·
bordinación hasta el grado de
comunicarse con los homeópatas
y 'ayudarlos en sus trabajos.
Su incansable afán de complacer á los demás la hizo cometer
nna nueva falta, una grave falta
contra la letra misma de los
texlos de la venera.b_le institución de la Cruz Blanca, porque de·
· be tener muy presente el lfctor, que la Cruz Blanca es ?eutral¡
neutral como balanza para aparrotes¡ como. ag~~ hervid~; &lt;_:&lt;&gt;·
mo sopa sin sal. Si los neutrales persegmdores de la sen.onta
Arizmendi hubieran dej11do ~u-s irnportante.s Jabores de oficma Y
su3 c.lcb.ites ac.dém:co 3 subr~ lab respoornb11LJa&lt;les agenas, l a~a

Eltna Jlrizmendí me¡ia,

Por el tic. '.Jost Uasconcdos.

trasladarse al lugar donde el sufrimiento
reclamaba manos pia&lt;losas maoos, parciales, manos amigas del sufrimiento y no
las frías de la neutralidad, Eegurame~te que
al encontrar3e ante dos heridos abandonados, uno inrnrgente y otro federal, no habrían levantado á ninguno de los dos, temerosos de violar la neutralidad si atendían
primero á uno que á otro. Por fortuna hubo persona..s que como la señorita Arizmen·
di renunciaron á los estatutos de la sociedad ante el dolor que gemfa y aliviaron el
sufrimiento con deepilfarro fervoroso, con
esa eeguridad que lleva siempre el amor, de
que basta para todo y para todos, porque á
medida que se da, lejos de amenguar se
agranda. Y como no s6lo es de atenderse
el dolor de la carne, eino que existe tam·
bién el dolor y el amor de los símbolos, los
cuales las almas femeninas comprenden
como si su ternura fuera un perfume tibio
que rodea cuanto contempla, un día la se·
fiorita Arizmendi recogi6 una canana abandonada, y con gracia festiva se la cruzo al
pecho y un fotógrafo fij6 el instante. Nunca lo hiciera, porque los neutrales de la
ciudad de México miraron la fotografía cen indignación, ¿cómo,
pues no era la sociedad, neutral? ¿qué diría de esto la Cruz Ruja; qué pensaría el sefior Gene·
ral Díaz? ¿qué iba á decir de la
descarada, la buena sociedad?
Queden los galenos y la buena sociedad con su asombro y su
opini6n¡ Elenita en ese instante
fué un símbolo y es curioso
pensar que gracias á ese arran·
que, su figura de bailadora de
sal6n pasará á la leyenda mexicana con la canana cruzada al
pecho. Y bien está con tal insignia porque también su bon.
dad fué una fuerza. la más po·
sitiva de las fuerzas y aumentan·
do en símbolo el poder de su co·
raz6n con la fuerza material de
la p6lvora de los cartuchos, signific6 sin proponérselo la reducci6n á unidad de esfuerzos dispersos, el poder ciego sumiso
al poder noble. El ímpetu reivindicador, el rayo justiciero de
la canana insurgente lleg6 al
término de su objeto transmutándose en el amor de la caritativa joven ; por eso la fotogra·
fía que di~gustara á los neutrales, pasaba de mano en mano bajo la mirada satisfecha de
los combatientes redimidos por
el esfuerzo de la rebeli6n y la
generosidad. Era necesario pa·
ra la consumaci6n ideal del
conflicto que una mexicana,
una mujer de la misma eangre
que manch6 las campiñas desoladas, revistiera la canana, ya
no con la actitud fiera del coro·
bate sino con la serena alegría
del triunfo, era necesario que
esa fotografía recorriera el paía
confirmando á todos en una
11nunciaci6n: ya vienen los fru·

tos del fatal desastre. La humorada de re·
tratarse con canana le conquistó mayore3
simpatías entre el pueblo y los insurgentes;
desde entonces cuanto ella pedía quedaba
de,de luego concedido, los auxilios abundaban y comez6 á reinar la alegría de la
cordialidad. La señora Arizmendi fué lazo
de uni6n entre los home6patas y los al6r,ata&lt;&gt;, entre mex:canos y americanos, federa·
le~ é insurgentec1; la jefe moral de todas las
rnfermera!:', la amiga Estimada de la he1óica f~milia Madero, la mimada de todo el
público, como lo prueban las cartas dtl
Gral. Vi ljoen, de los Dres. Yard Lyrrch y
Ander~on y el testimonio de todos los me xicanos que se encontraban en Ciudad J uárez. Despert6 entusiasmo, reuni6 dinero, lo
gastó bien. Sofiando con la ampliación in·
drfinida de su obra, pasó con ese objeto á
Chihuahua, donde organiz6 también los tra·
hajos &lt;le la Cruz Blanca. Eo esto se ocupaba cuando supo lo que pasaba en México.
Lleg6 entonces por primera vez á rns oídos
el coro de lamentaciones y de censuras de
la envidia: esa música dal triunfo que co·
nocen cuantos han ascendido á alguna cumbre .humana. -Er, México se la expulsó de la sociedad que organizara, s~gún el texto de la comuninaci6n relativa, porque de·
seaban procurar: el mayor res·
peto y decoro para el Santo
Principio de NEUTRALIDAD
que le sirvi6 de LEMA á nuestra INSTITUCION, gue le sirvi6 de PEDESTAL y le di6
NOMBRE, VIDA, pues no en
valde es conocida en todas partes con la muy significativa denominaci6n de «CRUZ BLAN·
CA NEUTRAL MEXICANA&gt;,.

/

'

Jtsta expulfión y las seaiones
acaloradas que la precedieron
exitaron la maledicencia que se
dt-jó oir hasta en las columnas
ele los peri6dicos, la belleza de
la heroina realzada por lo~ azares ele su campaña humanita·
ria di6 pávulo á fantasías complttamente desprovistas de fun·
da mento. Pero supongamos ror
el gusto de hacer teorfa, que la
hermana lafoa no mio reparte la
dá&lt;li va de la caridad, sino tam.
bi én el amor de su corazón ¿que
proba1ían tales excesos sino que
sn alma desconfiada del de,tino, se detiene á veces en lo efímero y pone en ello el amor que
bu,ca empleo aunque sepa que
se ¡,quivocará una vez más?
C: ua pa señora, 6 más bien como me gusta llamaros: rnñorila ·
quizás alguna vez, justament~
ofendida babeis pensado abandonar la tarea penosa que ini·
ciasteis; pero ya que os han retenido los sufrimientos que reclaman alivio, quedaos también
por la admiración llena dg afecto que en tantos habeis merecido
&lt;lespertar. Almas como la vuestra dejan en el ambiente frescura
Concluye en la página :834,

�VIDA TEATRAL
La Opem.-Po1· el Principal.-Mola8so.
Tenemos que confesar que los brillos de nuestra actual temporada de 6pera, se han empafiado ligeramente. «Manon" la delicada y poética ópera de Massenet, puesta en escena esta semana
dejó mucho que desear, á pesar de los esfuerzos del brufiidor
maestro Castillo, quien hasta el presente ha hecho por que sea
esta una temporada brillantísima. Cierto que la Frery es deleitosa en cualquier papel que se le eonfié, como cierto es que el tenor Battain tiene
una hermosa voz en
el registro agudo ;
pero la «Manan»
más bien que por
voces sonoras y hermo&lt;ae, necesita rnr
cante.da por voce3
perfectamente educadas. Y no quere·
mos decir con rsto
•
que los estimables
arli-tas precitados
no posean escuela
de canto, sino que
sus facultades no se
ciñen á la partitura
de 1':Iassenet. Y no
h&lt;ty que querer can·
tar todo, porque el
proteísmo, si en po·
litíca es profocti vo,
en el canto puede
ser p~rjudicial.

***

: 1

1

1,

1

'1

ne este espetaculo de perlas. Dígalo sino, la gentil, bella y habilidosa bailarina Ana Kramsler que acaba de debutar y que
trae locos á más de cinco petimetres d1, la «creme» por las caricias de sus ojos. Y no le va en zaga la otra debutante, Cristina
Peredo, bailarina del genero espafiol y andaluza por la car!\ y
por la gracia y por haber nacido en la Andalucía Mexicana.
Sería injusto no consagrará la bella sefi.ora Scozzi unas cuantas lineas, pues no
por haber hechoelogio de au encantadora m a n e r a d e
cantar, en otras
ocasiones, nos vie.
ramos p ri v II dos
ahora de volver á
hacerlos. Esas bar·
carolas de ardiente
Pabor napolitano,
fogoi;a¡1 1 y calientes;
las suaves y tiernas
romanzas de Tosti
cantadas á flor de
labio y su figura
eimpática y hermosn, son otros tant0s
encantamientos de
Ja Scozzi, á la que
no deben dejar de
oir los amantes del
bel canto. Bien hace
Molasso en conser·
varia en su compa·
ñía, pues es u ·1
atracti vomásquesu·
ficiente para agotar
las localidades del
modernismo Teatro
Colón, en[donde
muy pronto, dicho
sea de paso, vere·
mos á los activos
empresarios Sigaldi
y Alva, regentear la
compañía. que hoy
actua. en Arb e u,
aunque algo sanea·
da (poca cosa en
verdad) yaumenta·
da con 'cuatro artistas delfbuene. cepa·
Como que no han
sido contratados á
humo de pajas, sino
con el ojo conoce·
dor del señor Sigal·
di, tenor y empre·
eario, viejo conoci·
do nuestro.

«El Monaguillo
de las Descalzaen se
llama el estreno ea·
batiao del Teatro
Principal. Y en ver·
dadquepor lo que vimos en el primer ac·
to, (porqueelsegun·
do nos di6 miedo)
hubimos de creer
que estabamos en
el Teatro Hidalgo ó
leyendo une. novela
de nuestro venerado
compatriota D o n
Juan A. Mateos.
Estocadas por doquiera, crímenes de
encrucijada, viejas
zahories y cataclismos como en la Ca·
baña de Tom. La
música c o m o 1a
tempera tura de estaEl
noehes: l.,ajo cero.
Sfn embargo la galería como siempre
z.
estuvo en su papel.
Aplaudió á rabiar.
Y si la EmpreAnna Kresnser de la Compañía Molasso.
sa que regentea el
caballtlroso señor
del Villar no quiere pedtlr su dinero 1 haga auto ?e fe con las
y
obras que le lleguen de esa calaña ó s1 no que despida á sus cos·
tosas tiples y contrate á Pedrito Servín, que nos parece anda
coneluye de la pág, 833
por ahi bebiendo los vientos de la cesantía.
de flores. Dejaros partir de nuevo al destierro sería e0;pobrecernos: lirio de la revolución, último deseo de los combatie~te~ mo·
ribundos consuelo suave de los heridos, luz de las med1tac1ones
Molas!'o con su compafiía, ofrec~ todas l~s noches al pú?lico sombrías'· realidad de todos los amores; cuando paeais, muchas
metropolitano, un caiiente y regociJado abr1g?. Sus pantomu~.as nostalgia~ se alivian con la paz de vuestra generosidad. Quedaos
grotescas unas y otras delicadas, son.aplaud~das por. el púbheo aquí porque sois, no como la Elena de Esquilo, r?sa de amor que
hurgues, avido de soltar el trapo á r~1r y fehz y ~a~1sfecho con punza los carazones, sino la fuente donde se satisfacen.
las cabriola'! de los payasos y los bailes de rara agi61dad de Mo·
.Agente exclusivo de «El Tiempo Ilustrado~ ~n SalUllo,
lasso.
Y aún para los que gustan de la belleza plástica, les vie- Coahulla, eeñor Francisco A, Medrana,

Las bbras

***

faltas de la hermana laica.

CRONICA DE LA MODA

MUNDO FEMENINO
AB~IGOS Y VBSTIDOS.~·LllNER.S GEf,IB~RllBS DB LIA

f,'IOOR..~~sif'l.fOf'I.U:¡s Bf'I. BLaR.f,lCO.-·IlR.BO~BS DB AGUtJA.
Aublicamos una concreta explicación rnbre las pieles que se
usarán en el próximo invierno, reproducimos en obsequio de
nuestras estimables lectoras las últimas novedades que van á
La. necesidar:l de los abrigos apremia. Es la preocupación de
imponerse en la estación próxima, todas ellas
las mujeres que desean unirá la elegancia la
de muy buen gusto y de gran atracción.
economía. En puridad, para vestir bien hacen
Pieles y terciopelos. He aquí lo que ven
falta tres abrigos de invierno. El de mañana,
nuestros ojos ávidos de belleza y majestad en
el de tarde y la salida de baile ó teatro. A ve·
la moda deteniéndoee pasmados al contero·
ces puede suprimirse el último de modo que
piar esa; ricas confecciones de pieles finísimas
sirva uno mismo de tarde y noche. Tal vez por
donde los dedos resbalan con suavidad de seda
eso tienen preferencia los abrigos de terciopelo,
y que tienen precios yerdaderament~ 1·egios.
de ese terciopelo especial que se parece al peluL·1s mujeres nos entusiasmamos precisamente
che, .sin ningún adorno y con un gran cuello
µor las pieles porque son rica!', elegantes, cos&lt;le piel 6 con bordados de excelente aspecto so·
tosas; y cada vez que admiramos en las vitrinas
bre las telas espon jo~as. Algunos, muy lindos,
esas pieles e,pléndidas, no podemos menos de
llevan una amplia pelerina rodeada de fleco.
recordar los peligros á que se aventuraron los
Las que no puedan tener más que un abrigo,
cazadores en los deslertos heladosdeAlaska, en
harán bien en elegirlo de terciopelo de color
las estepas de Siberia, parajes todos de desola·
Bombrío, forrado de liberty, con un gran cueci6n donde esos pobres séres sufren el hambre
llo oria do de fleco 6 de skungs. Se hacen tam·
y la 'sed lejos del mundo, acechando noches y
bién forrados de muselinas de seda superpuesnoches la fiera que he de contribuir más tarde
tas, de colores diferentes y veladas por una ga·
sa oscura.
con su piel al principal adcrno de la dama ~e
sociedad. Cuando se considera, puP.s, los pel!·
Las salidas de teatro son amplias y cómodas:
gros que cada piel significan, ha.y que conve~ir
de seda y terciopelo guarnecidas de pieles, bor·
en que no es exajerado el precio que se pide
dados y flecos, con forro de brocado antiguo.
por ellas.
Por lo general, para las que pueden permitirse
La combinación, por ejemplo, que se ve en
todos los lujos, la piel preferida en las salidas
este grabado, :que es de piel
de teatro y abrigos de no·
legítima de armifio y que
che es el armifio; en la ca·
•
consiste en estola, manguito f
lle, á no ser que se vaya
y bolsa de mano, costar!i. á
en coche, se prefiere la mar·
quien quiera poseerla algu ·
ta, tan elegante con sus to·
nos cientos de dollars, pues ,
nos rojizos, y la nutria como
I
que sólo la bolsa cuesta 12f ,
más señas y poco llamatidollara, si bien tiene la mon·
vsa, porque la mujer ele·
tura de plata. Antes la piel
gante, aunque persiga la
de armifio se consideraba
originalidad, ha de buscar·
exclusiva de las per~onas
la Ein abusar de los brurnos.
reales, pero ya ahora se ha
Necesita ocultarse, perder·
democratizado algo y basta
se con cierto pudor de las
tener la bol.8a bien repleta
promiscuaciones con la mu 1ti tud. En los abrigos de
para adquirirla.
mañana imperan los pafios
El modelo primero de e'3inglerns y los ratines de dos
ta misma página, es de zo·
caras, que se vulgarizan derra negra muy 9oa, de pelo
masiado rápidamente.
largo y sedoso. La estola es
El rQtine se emplea tam·
de nuevo modelo y de gran·
bién
en los vestidos trotleur
des dimensiones el manguide mañana. Es un lindo moto. La tercera figura de es· '
delo el traje de esta tela cote grupo ostenta una va.rie·
lor azul rey con revés de radad que destaca muy v1goyas
blancas, sin más ador·
rosa!llente. La parte del cenno que unos botones del
tro se compone de tiras de
mismo color.
pief de foca, siendo los bor·
:
Para tarde se sustituye
ues de zorrro blanco. El in·
este
vestido por el de terciogenio puede suplir el costo
pelo, con gruesos encajes
exagerado de ese juego de
blancos y ligeros toques ce·
pieles con material€s menos
reza. Se admiten este año
costoeos, usándose para el
en ellos largas mangas, que
centro género imitando piel,
nos libran sufrir las crude·
de los que hay una gran va·
zas del invierno.
riedacl y piel blanca en los
En las horas de intimidad se prefiere un deshabillé de lana
bordes'. La estola y el manguito son lisos comp1etamentey se
azul pálido ó rojo en forma de kimono, con un galón Pompa·
forran de satín muy fino.
dour 6 bizantino.
Y por último, para la noche se llevan deliciosas sinfonías de
Cuando Platón veía á alguno cometer una mala acción, no teles blancas y oro bordadas de franja de perlas. Se cubren con
se metía. en afeársela, eino que entraba en sí mismo, y se pre- el abrigo también blanco y le. echarpa bayadera en encaje y armiño. Una ligera nota negra ó azul caracteriza el gusto persoguntaba:
-¿Has hecho tú otra cosa semejante?
nal, y nada hay más bello y más sencillo para soiré y el teatro.

á

•

I

�Atrque1ogía

Aetualida des.
-Alt·je erns ideas fatídicas de su mente.
-E-toy cierto, clentro de un mes el dolor volverá, aseiuró el
extraño con acento de abatimiento. -Más á pesar de todo que
venga. ¡E8toy en manos de la suerte! ¡Adiós!
El ciruj11.o refirió á otros médicos acerca de la enfermedad

L A HERIDA INVISIBLE
POR MAURICIO JOKAI

(Continúa. )
No es necesario, yo indicaré á usted que tan profun·
do debe cortarme, contestó el extraño.
Y presenció la operación con perfecta calma; su ma·
no·no ge movía sobre la del cirujano. Cuando se concluyó
de cortar en derredor del círculo marcaio, suspiró como sintiéndose aliviado.
¿Nada molesta á usted ya?
-Toda la pena ha cesado, dijo el extraño sonriente.
El dolor de la herida es insignificante comparado con
el dolor primitivo. Como un soplo de brisa después de
un calor sofocante. La sangre supura. Déjela usted correr. ¡Me siento muy bien, muy bien!
En tanto que rrn colocaban laA vendas, la cara del
extraño cambi6 por completo. Un semblante halagiHio sonreía al cirujano. Parecía un hombrn vuelto
á la vida; en su rostro no existía ya la menor huella de
angustia ó desesperación. También volvieron los colores
á rns mejillas.
-Acepte mis más sincfl'as gracias por el gran favor
que usteJ me ha hecho. La recompensa que le ofrezco
no está en proporción con sus servicios.
Mas la opinión del cirujano fué contraria. No quiso
aceptar 103 mil florines; entonces este sugiri6 que dicha
suma se donara á un hospital.
El cirujano visitaba al extraño en su hotel, donde
permaneci6 hasta que la herida cicatriz6. Durante este
tiempo tu \'O oportunidad de convencerse de que trataba con un hombre inteligente, de alta cultura y de
posición distinguida. Después de ser operado no traslucía la menor traza de poseer trastornos mentales ó indisposiciones físicas. Luego regres6 á su residencia en
el campo.
Tres semanas habían transcurrido, cuando una mañana, á la hora temprana usual, fué anunciado el mismo hombre extraño por el sirviente del cirujano.
Su mano estaba cubierta con un pañuelo como anteriormente, su rostro tan destruido por el dolor que con
dificultad se le conocía. Se dej6 caer sobre un ei116n
mostrando su mano al cirujano.
- ¿Qué á sucedido?
-No cortamos bastante la última vez,-dijo el en·
fermo con voz hueca. El dolor ha vuelto, quema con
más crueldad; tengo el brazo dolorido. No quiero moh·starlo á usted otra vez; sufro y espero que este dolor

Mas no se qué demonio murmuró en mis oídos: ((Todo es para
hacerte cree.rii,
El hombre es tan necio que cuando es más felíz, busca la desventura cobardemente.
)Ii esporn maba una peqmña me 8a para surcir, cuyo cajoncito siempre estaba cerrado. Noté que nunca dejaba
la llavecita en la chapa ni
mucho menos el cvjóu
abierto.
Es t o comenzó á atormentarme atrozmente,
¿Qué tenía allí guardado
que ocultaba de mi? Yo
me torné sombrío. No creí
más en su cara inocente,
en rns caricias. en sus ojos
claros, ni en sus besos.
Un día vino la conde~a
y la llevó en su compañía.
Nu stras residencias estaban situadas á corta distancia una de otra. Doc:il
aceptó la invitaci6n de su
antigua ama, porque la
prometió ir en seguida.
Cuando el c1muaje se
h ,bía alejado, busqué pre·
suroso todas las llaves del
c:istillo y con una de ellas
ab1í el cajoncito.
Quedé suspenso y asu~tado por un momento. Era
Con motivo de la celebración del onomástico del señor don Cecilio A. Rovelo, Director del Museo de Arqueolo·
un ladrón, un ladrón forgía é Historia, un grupo de sus amigos y subordinados_organizó una a_gradable yelada en aquel establecimiento. Es· zador de cerrujos que pre
ta fotografia representa una de las escenas de la comedia que desempenaron vanos aficionados.
tendía robar los secretos
de una mujer indefensa.
misteriosa, quienes dieron sus opiniones sin llegar á una r.on· ¡Mis manos temblaban! Uno por uno saqué todos los objetos
clusión.
del cajón. En el fondo encontré un paquete de cartas que pude
El mes tran.currió presto y el extraño m;sterioso no volvió. reconocer á primera vista. Eran cartas de amor!
Semanas más tarde se recibió una carta de él, y esto es lo que
El paquete permanecía atado con un listón color de rosa de
el &lt;'Íruj1no pudo leer con me:cado asombro;
.
.
orillas plateadas. Cuando le desate supuse que podrían conte((Querid,) profesor:-No quiero que usted y otros médico¡-:, lD· ner secretos de mi espOEa, que databan desde su infancia. Y
vestigadorrs científicofl, vivan dudandó acerca de mi fxlrañ.a me pregunté á mi mismo. ¿Puede ser ella responsable de cosas
dolencia, que quizá muy pronto me llevará á la tumba. E·cn- que sucedieron antes que fuera mía ...... Justo es que pudo tebiré la historia ele mi horrible enfermedad. Hace una semana ner caprichos inocentes antes de conc,cerme. Quién podía acuque me volvió por tercera vez y ya no he pretendido luchar con· sarla de pecadora? Y sin embargo yo estaba foto á acmarla.
tra ella en vano. Escribo estas linea colocando yesca ardiente Leí las cartas una tras otra, hasta el fin ..... .
Fubre la herida invisible; en tanto que la yesca arde qut-mándo¿Qué había en esas cartas..... ? La maldad más espantosa que
me no siento tl terrible dolor.
se haya intentado contra un hombre. ¡Un amigo mío las había
Hlice seis meees yo era un homure feliz. Vivía de mis rentas eecrito y en que lenguaje y con que pasión tan autorizada! ¡E~sin preocuparme de nada. Era amigo &lt;le todo el mundo y podía cribía sobre el disímulo, sobre los maridos estúpidos! ¡Aconee·
gozar de todo lo que no hombre encuentra en el placer. Hrce j11ndo á la mujer el medio de burlarlos!-( Concluirá).
un iiño contraje matrimonio con
una hermosa joven bien educada
y rle sentimientos nobles, aya &lt;le
una condesa del lugar. Mi esposa
era pobre más no solo por gratitud á que la hice gran sefi.ora, sino
también por su amor ingenuo, me
amaba profundamente. Medio año
había transcurrido desde entonces
y éramos muy felices. Si dejaba
mi residencia por algún tiempo
para ir á la ciudad, ella estaba
impaciente durante mi ausencia.
Solía caminar media milla á encontrarme en el camino. Me , aperaba, y si sufría algún retardo,
no anhelaba entregarse al rep&lt; so
en toda la noche. A veces la cond~sa, después de mu~ho.s~plicarla, lograba la fuera a v1S1tar, regresando el mismo día, estando
1,aparada de mí solo pocas horas.
Su afección á mí era tanta, que
en las reuniones no prdería más
compañero que yo, y lloraba si
sl!gún jóven la cumplimentaba.
En breves fraces: tenía por esposa
á una niña inocente y pura cuyo
único pensamiento era yo.
La concurrencia que asistió á la fiesta organiwda en honor del señor Rovelo.
0

-

"Miquixtli," la diosa de la muert~. Her~oso ídolo encontrado la seman11 p~sada en las excavaciones que se estan p~act1cand~,en las cal.les de Santa Mana
la Redonda con motivo de las obras de mtro duwon de ;:,guas.

'

Las famosas ruinas de "La pírámide del Tepoxteco," cercanas á Cuernavaca,
y que fueron visitadas hace días por los alumnos de arqueologí:I del Mu!&gt;eo Nacional.

En la fotografía puede observarse un característico vestigio de "Miquixtli" diosa de la muerte.

-

se esparcirá poco á poco: hnsla !.legar s.l
corazón y pondrá fin á esta miserable
exi~tencia. Pero esto no sucede Pl dolor
no se esparce, ni pasa más all(i del ~írculo indicado. ¡Es ufi dolor mexphca·
ble! Mire usted mi cara y rn convencerá.
ILa cara del extraño parecía de cera l
El cirujano quitó las vendas. El lug11 r
de la herida estaba completamente res·
taurado· una epidermis nueva y ~ana lo
cubría·1 las arterías funcionaban sin ce·
sar; el pulso latía, pero sus músculos todos temblaban.
-¡Esto es maravilloso! Este ~aso .superaá todas mis pasadas experiencias,
exclamó el cirujano estupefacto.
-¡ Es una mara villa que tortura, doc·
tor! ¡No busque ...... ¿Para.q~é investigar
la ca usa? Alivie este sufrimiento; tome
sus instrumentos y corte más profun·
do ...... ¡Esa es mi suerte!
El cirujano oper6 por seg~nda vez,
haciendo penetrar más la navaJ~· Y o~ra
vez percibi6 en la cara del paciente ~1g·
nos de alivio y raptos de placer al muar
brotar su sangre en abundancia. Pero
en e3ta vez no torn6 la sonrisa en el ros·
tro cadavérico del paciente.
-Gracias doctor. Todo dolor ha ce·
sado· en corto tiempo cicatrizará la he·
rida.' No obstante, no se enfade si regreso
dentro de un mes.

�De todo un poeo

Los botes automotores.

NEUROSINE·PRUNIER
RECONSTITUYENTE GENERAL

Mr- G. B. Eggert al final de su artículo
ilustrado, que bajo el título de ((Varios tipos de botes automotores», publica en el
número correspondiente á julio, de la revista ((América» que se edita en la ciudad
Buffalo, N. Y., E. U. A., prP.dice elfuturo de esta embarcaci6n, en los términos
siguientes:
En todos los casos en que se ha ensayado en el bote automotor, ha probado su
eficacia para competir con el vapor, aun
cuando puede decirse que su deearrollo
acaba de empezar.
¿Quién puede asegurar lo que será el
resultado final? Ya nuestros ingenieros
navales han ofrecido construir para el gobierno de los Estados Unidos un cazatorpedero equipado con un motor de gas.
El gobierno ruso tiene en uso un número

1 :

SIEMPRE LA VERDAD,
"Cuando est(i Ud. en duda diga la verdad." Fué un experimentado y viejo diplomático el
que así dijo á un principiante en
la carrera. La mentira puede
pasar en algunas cosas pero no
en los negocios. El fraude y engaño á menudo son ventajosos
mientras se ocultan; pero tarde
ó temprano se descubrirán, y entonces viene el frae;aso, y el castigo. Lo mejor y más seguro es
el decir la verdad en todo tiempo, pues de esta manera se
hace uno de amigos constantes
y de una l'eputación que siempre vale cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca efectos en venta. Estamos en situación de afirmar modestamente, que sobre esta base descansa la universal popularidad de la
PR.EPAR.ACION de WAMPOLE
El público ha descubierto que
esta medicina es exactamente lo
que pretende ser, y que produce
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
se ha dado á conocer su naturaleza. Es tan sabrosa como la
miel y contiene todos los principios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una combinación de suprema excelencia
y méritos medicinales. Ningun
remedio ha tenido tal éxito en
los casos de Influenza, Pérdida
de Carnes, Debilidad y Mal Estado de los :X ervios, asi como todas las afecciones que pl'Oceden
de Sangre Impura. "El Sr. Dr.
Porfirio Parra, Profesor de Medicina en México, dice: La Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutritivos del Aceite de Bacalao, Malta,
Hipofosfitos y Cerezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta
medicina me ha servido perfectamente." En todas las Boticas.

-¿Por qué escribe usted calor con acento?
-Porque ile oído decir á papá que desde hace
unos días "el calor se acentúa.

de lanchas pequeñas de gasolina como botes correos, los cuales son capacea de cruzar el Atlántico. Todos los pescadores del
mundo y especialmente loa que residen en
las co2tas dei Atlántico. han demostrado
la superiodidad del motor gasolina sobre
los botes de vela 6 remo. Todos los días
encontramos botes automotores prestando
sus servicios en nuevas empresas y su tamaño aumentando de una manara permanente. Cuando finalmente sean vencidas
del todo la tradici6n del vapor y la duda
respeto de la seguridad del motor de combustión interna, llegará el día en que máquinas de miles de caballos de fuerza hagan funcionar buques de carga y paf8jeros
á traves de los mares.

Nuestros RETRATOS

de hom-

bres son varoniles.

Muestran 1a fuerza, energía y carácter del modelo.

Son

RETRATOS que reflejan ~a
impresión que deja un hombres sin la

FOTOGHAFIA j j

MARST''

1:~ de Nuevo México, número 6.
MEXICO, D. F.
Teléfonos: Mexicana 1034, Neri.
Ericsson 2995.

.L .
1

"

Sírvase tomar el Elevador.

..JI

Botes salvavidas de mimbre.
Se ha inventado un nuevo bote salvavi.
das en Holanda que promete dar resultados no obtenidos hasta ahora con loa modelos conocidos. La novedad conE:iste en
el material de que el bote está construido
que. no es otro que el mimbre. Un bote
de estos es realmente inrrompible, como
ee ha demostrado en un choque recientemente ocurrido entre un yate y una lancha autómovil. La violencia del choque
qued6 mitigada por un bote de :mimbres
que pasaba entre ambas embarcaciones y
que 1,ali6 de la aventura con el mástil y
las cuerdas destrozados, pero con el casco intacto y sin sumergirse.
Añádese á estas ventajas que el bote
salvavidas de mimbre, por ser de un material que no se pudre, no necesita pintura. Además no se agrieta, es mucho más
ligero que los botes ordinarios de madera,
y con mlsmo peso que éstos, puede ser
más grande y tener cabidad para más
proviciones. Su baratura es otra candi,
ción que lo hace muy recomendable·

J. OLLIVIER Y CIA.
~

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1
~

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~
iJlfltl

Pobres Niños.....

ta.

MEXICO, D. F.

•

Un sargento econ6mico hasta la exageración, convidó á sus amigos cierto día, y
les dijo: Cuidado, señores; sintiera que por
mi prodigalidad de un día, padeciera algu·
no de una indigestión.
-No tal: podéis estar tranquilo, pues
una comida semejante es imposible digerirla.

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de sus hijos (hombreó mujer, )
va á contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
que por desgracia abunda tanto.
Toda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimonio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc. , etc., y todo por
una complacenda ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortunadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina maravillosa
para combatir ese mal: la "Creosofosfatina;" con ella en p_oco
tiempo pueden contraer matnmo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
está pura y de que su generación será sana y robusta.
Si no&lt;tubiera tanto egoísmo,
todos nuestros lectores recome~darían por humanidadala m_ed1cina que dejamos nombrada a los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y gargan-

AP. POSTAL, 45. Esq. de la Avenida de San Francisco y Palma.

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Análisis de orinas, esputos, pus, etc. §
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Juan B. Calderón, ·
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g del Instituto Médico Nacional. R

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de contratos I 8
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POR EL PROFESOR

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AM XL

MÉXICO. DOMINGO

17

=======aa============================

NuM. 51.
1911.
~ ~ ~~ ~~=========================

DE Ü ICIEMBRE DE

1 .

1

.J
El señor Presidente de la República en la exposición de fotógrafos.
li4ct algunos meses, con molloo dt 14 entrega dt la banttra al 31~ Batallón, en tbauulftpec, se reunieron. dunnte la ceremonia, el señor madero y tl general 'Reyes.
ta fotografía Qut el señor madm Obs,ry4 nprmnla ti momento en Que ti divisionario llrOl)uso al señor madero lanzar la candl4at11ra ~evo-mac1m. Tnútll u de(ir que el actua•
Pmldente de la llepúbllca no aceptó IA proposlclóu.

1

�·- ¡~/!%J

~ ~ E l Camino de la Vida.=-~

En los primeros días del mes de abril del presente afio, cuando
aún dominaba en todo su apogeo la administraci6n mercadista
en Michoacán, un grupo de personas, anhelantes por el progreso
del Estado, emprendieron sus trabajos electorales, procurando
por ese medio un cambio radical y completo para la situación
política, alle6ando elementoe y personas enteramente nuevos, á
efecto de imprimir á la administración pública orientacione'3
distintas y bené~cas para Michoacán, y las cuales deberían traer
como consecuencia,
más fácil vida y más
amplio desarrollo
para la patria de
Morelos é Iturbide.
Con ese fin, y después de maduras
reflexiones, lanza·
ron al público la
candidatura del dis·
tinguido señor Doctor don Miguel Sil·
va para gobernador
del Estado; cuya
personalidad de antecedentes absolutamente !impíos y
honrosos, y de una
popularidad com plata, al grado de
que los mismos
merca distas , 1os
más interesados en
conservar su preponderancia en el
poder, no hallaron
una tacha que po·
ner al candidato; y
si no lo aceptaron
desde luego públicamente, tampoco
lo repudiaron , pero
sí dejando ver su
sorpresa grata, que
ni aun trataron de
disimular.
Otros candidatos
más previsores ,
comprendieron a 1
punto la ventaja inmensa que sobre las
suyas tenía por su
absoluta popularidad, la candidatura
del señor Silva , y
prudentemente se
__l retiraron de1 tor-

mo, y después de haber salvado al Estado, y muy principalmente á Morelia, de imponderables males, recibió en compensación lo que se otorga por premio á todos los buenos: ingrati·
tudes tan sólo; ya que aprovecharon los más ambiciosos
de todos, aquella ocasión, para poder 'desacreditar la candidatura más popular, la más digna, y hoy por hoy, la única
que puede y debe sostenerse en MiC'hoacán, tratándose de su
verdadero bien y de su perfecta tranquilidad.
Con tal de Eacar
avante intereses
particulares, a mbiciones bMtardas
y satisfacer ruindadea inícuas, se llegaron á inventar
consejas acerca del
doctor Silva,las que
afortunadamente
para bien de Michoacán no encontraron eco, y si ape·
t nas,
cuando mucho, entre verdade·
r o s ignorantes y
perfectas nulidades
sociale&lt;l, pues que
las clases pensado·
ras, las que de ver·
dad representan el
capital, los agricultores, los terratenientes y, en una
palabra, la gente de
valer entre noso·
tros, ha estimado
siempre y siempre
estimará lo que el
doctor don Miguel
Silva vale y lo que
siempre ha de valer.
Como una prueba
patente de esta verdad, el 25 del pasado noviembre, un
grupo de amigos an·
tiguos organiz6 un
banquete en honor
del señor Silva, sen·
tándose á la mesa
noventa y tantas
per:;onas, todas ho ·
norables, todas desprovistas de vulgares ambiciones y
to d as adictas d e
neo.
á
d
Señor doctor don Miguel Silva.
verdad á la candi. candidato
.
.
·
Pero
pesar
todo
ello, en
el fon-e
Unico
hasta.hoy,
a1Gob'terno de M1'choacan.
datura «Silva»; Yá
fin de que se pueda
do muchas pasio,
nes quedaron ahogá.odose en propio despecho, y dispuestas siem- formar juicio por ese medio del círculo qnc apoya incondiciopre al aprovechamiento de la primera oportunidad que surgiera nalmente los proyectos para el futuro Gobierno de Micho~cán,
damos en seguida una nota completa de inv .1ados; los debiendo
para tratar de destruir al enemigo. Esta no se hizo esperar.
Las últimas convulsiones de la revolución repercutieron á tal advertir que están señalados con mayúbculas los ~iembro~ ~el
punto en Michoacán, que se llegaron á temer serios atentados Partido Católico Nacional que no creyeron convement~ asistir,
en Morelia, y de hecho, ocurrieron desórdenes tan graves en la por no tener aún candidato señalado por la Convención,. co~
capital michoacana, que puede decirse, acabaron en veinticuatro bastardilla se citan los que no pudieron asistir por causas JUSh·
horas con la administración pública. Y á ese grado ya, y tenien- :ficadas, medi ante correcta excusa.
Tal es la prueba palpitante de la popularidad del doctor don
do á las puertas la anarquía con todos sus horrores, las miradas
de todos se dirigieron al único que, como conspicuo ciudadano Miguel Silva, para gobernador del Estado de Michoacán.
capaz de salvar una situación comprometida, salvaría la nuestra, tanto por su respetabilidad como por su patriotismo, y el
Lista de invitados al banquete ofrecido en honor del señor docto:
cual no era otro que el doctor don Miguel Silva; y al que todos, Miguel Silva el día 25 de Novienibre de 1911, verificado en el Ca81,·
sin distinción alguna, se dirigieron, pidiéndole que aceptara in- no de Morelia.
terinamente el gobierno de Michoacán.
Anfitriones (Comisión Organizadora.)
El noble doctor, sin medir los peligros y dificultades de una
Sefi.or licenciado don Felipe de J. Tefia, Lic. don Felipe Cassituación del todo anormal, como lo era entonces la que atrave- tro Montaña, Lic. don Manuel Ibarrola, señor profesor don Ra·
saba la República toda, aceptó sin vacilación el cargo dificilísi( Concl"J'e en /apág, 852)

Homenaje á Don Victoriano Agüeros.

Hace años llegó para mí la vez de ::nirar cómo era la Vida.
· y seguía, cuando ocurrí? que ~n in1!1aculado luch~dor, que des
Hallé que estaba hecha de cieno y sangre, de oro y lágrimas, de niño me conocía , oyo de mis J~b10s cuál ~ra mi suerte y aso
y por eso fué que de su seno s6lo brotaron impuros verdugoe, mándose á mi alma supo distingmr una claridad muy grand&amp; y
avaros y víctimas.
·
una lobreguez muy espesa, que la ocuµaban toda, pero no se
Ví que todo en derredor estaba sombrío y que, si había luces confundían porque eran el Bien y el. Mal. ~utonces me habló
irradiando en lo alto, no ponían claridad en el sendero. Supe con iguale3 palabras hermosa e que oigo de mi padre cua n?o su·
que la llanura se tornaría abismo bajo pisadas incautas. Los que f ro y como él, me señaló la meta en que no h.~Y noche m ,creagredían se contaban por miríada:; y tanto3 como eran , tantas púsculo sino luz luz por todas partes. No d1Jo, empero, como
las heridas que em'
'
había rnjuzgado á
purpuraban la livila Vida ni por qué
dez del vencido. Alsiempre fué suyo el
tas cumbres q1Je no
triunfo, mas yo in·
pudieron alcanzar
quirí, contrariando
la Virtud, ni el Ge·
su modestia, las fanio, ni el Trabajo,
ses Je la cruzada
se sintieron hollaque emprendió,
das por séres envigrandiosa y épica,
lecidos que faó una
que en nobles reliehebra de metal preves surgía de los
cioso. En el am bien.
años de media cente se preeentía la
turia.
marcha rumorosa y
No hombre viril,
lúgubre de un grlln
ni en la gloria de la
justiciero, el Dolor,
juventud, sino
que iba :lesgarrancuando niño, hubo
do corazones sin ver
de beber las aguas
que la sangre negra
salobres del sufride unos, corrSa, en
miento, que no lo
supremo afán de
po3traron abatido,
maldad, á junta11~e
ni prendieron en sus
con la roja y pura
1iupilas el trágico
de otros, para f~fulgor de rebeldias
cundar, como si·
y corajes. Sintió
miente única á la
fortaleza ante la
madre tierra, de
amargura de las CO·
donde así surgiríll ,
rns, guardó sereniprolífica y con t1n uadad cuando acreda, la raza malditll.
cían las tinieblae, y
Comprendí en sn mente, apenas
tonces el por qué de
formada, encontró
estar maculadas aluatural que el dolor
mas que cuando
mordiera sus carfueron blancas pug·
ne:a, atribuyéndolo
naron, en vano, por
á ~í mismo, sin que
haber seguido siénla fiera humana tudolo.
viera culpa en ello.
Y fuí al combate
No es maravilla que
y sentí pavor, el ex11sí rnceJie1rn, pues
traño p a v o r d e
i-e hallaba en él perquien abrigando pucepci6n clara y era
janza no sabe emcri stiano : había
brazar rodela ni eecomprendido cómo
grimir tizona. Con
y por qué un homartería y tino y cons·
bre divino, el Nazatancia, me hacían
reno, cruz ó toda s
tropezar para que
las vías y senderos
no triunfara en la
para enseñar d6nde
justa y matar tamestaba la Verdad,
bién anhelos qu e
donde estaba Dios.
surgieran de revan"Salto de:Camela," Uruápan.- Estudio de Paisage por Antonio Carrillo.
Más tarde, cuan·
cha: felon es en el
FOT. DE "EL TI EMPO IL USTRADO...
do el huracán de las
acometen, diestros
.
.
pasiones quema y
cuando herían é intangibles en la fuga, así eran los enemigos. destruye, cuando palpamos sangre de un justo que muere y llaIgual que los sucesos, las circunstancias se volvieron fatales, gas tumefactas de un miserable que vive, cuando con garras y
abrumadoras, contrarias, como si alentasen ánima que las mo- diente3 ar~ebatamos de la. hogaza el blanco pan de l os nuestros,
viese á ello.
cuando maamos que los otros hombres cultivan la planta del
Bregué, bregué mucho, mas mi hazaña fu é loca y ~alí maltre- Mal Y. destinan su semilla de muerte para nosotros y para los
cho: ~n la liza quedaron tan grandes manchas 9ue daba pena que viven en nuestra alma y son de nuest.Ia carne cuando
mirarlas: eran de sangre mía y de sangre que hice correr. Cuan- eso sucede, mll:chos, casi todos los corazones se aprestan y van
do iba de vuelta al hogar, casi no divisaba, ó veía en rojo y ne- al palenque luciendo por mote en las señoriales banderolas desgro los matices que dab~ la luz á las cosas y me sentí. estrujar plega?as, la sentencia del pueblo mosaico : «ojo por ojo, diente
y oprimir por impulsos iracundos que á ~oco se cambiaban en por diente.»
laxitud, tristeza y deseo de nunca h~ber sido. .
E l no hizo como la turba: permaneció sereno, aceptó el com·
Pasaba el tiempo, la lucha empezo otra vez desigual y seguía
Concluye en la página 846.

'

�Aetaa1idades.-Lla Exposieión de Fotógtrafos
Aetaalidades.-ua Exposieión de Fotógttafos

"Después de la lluvia," por Samuel)Tinoco, de "La Semana Ilustrada."

"Segadora," por Gerónimo Hernández, de "Nueva Era. "

· ,. _
"Pescadora," por Gerónimo Hernández, de "Nueva Era."

"Coloquio," por Eduardo Mechado, de "El Amigo del Hogar."

"Paisaje." - Gilberto Eguiluz, de" EI Zig-Zag."

�Lta rnaetrte del señorr Agüerros.

.Aetualidades

Quiero seguir combatiendo en
la Vida por el' camino que me sefi.alaron dos almas justas y grandes: mi padre fué el primero y el
ó~culo que cada día pongo en su
hidalga frente, no es sólo de cariño, encierra también gratitud y
promesa fiel de Eeguir el derrotero que marcan las huellas de su
planta.
El blanco paladín que me señaló también hacia donde he .de
seguir caminando, ya no existe
pero su obra imperecedera dice
clama que donde él estuvo se per·
cibían, y se palpaban, las virtudes
que son coraza, yelmo y espada,
para cruzar sin pena el camino de
la Vida, aquellas virtudes que no
tienen principio, ni término: Fe,
Esperanza y Caridad.
¿A qué mármoles y bronce,
que perpetúen tal obra?

y

PARIS.-GRAN HOTEL DEL LOUVRE, donde se hospedaba el señor Agüeros y pasó los primeros días
de su enfermc:dad.
.

.

EL CAMINO DE .LA VIDA
Concluye de la página 843.

bate, empuil6 la espada y no tremoló blasones cou leyendas; la
r

En días pasados, que llegaron
de .tierra extrafia los restos de ese
hombre bueno que tanto quise, miré agrandarse más sus virtudes, sentí amarlo más y cuando ya el féretro se perdía en la ne·
grura de la fosa, no puse dique á las lágrimas que de mis ojos
cayeron para ir á juntarse con las otras, las de sus
hijos, mis hermanos.
MANUEL GAMIO .

•

El vapor francés "La Navarre" en que fueron conducidos los nobles restos de nuestro Director,
atracado al mu elle fiscal de Veracruz.

llA BXPOSICION, 08 .A~TE FOTOG~AF!CO

PARIS.-CASA DE SALUD DE LOS HERMANOS DE SAN JUAN DE DIOS, situada
en la calle Oudinot núm. 19, donde ocurrió el failecimiento del señor Agüeros
el domingo 8 de octubre á las 7.10 p. m.

AUTOMOVIL·AMBULANCIA de la Cruz Roja,
en que fué transladado el señor Agüeros del Ho·
tel del Louvre á la Casa de Salud de San Juan
de Dios, el viernes 6 de octubre.

veste blanca que lo cubría habló más que torres
y castillos y cuarteles: justaba por el Bien.
La batalla fué famosa y tanto, que todos saben la gloria de sus episodios. En una sagrada
,.,
torre de marfil abrigó á los suyos y la puso luego en su corazón para que no le alcanzase pro.
fanación ni peligro. De3pués, la espada luciente comenzó la obra, blandida con fe muy honda -..
y empuje muy recio. Y fué extraordinario que
esa espada cuyos mandobles eran certero~ y el
peso abrumador, no hiriese y que borbotones de
sangre enemiga no humedecieran las arenas.
Era que sus golpes no buscaban vidas, ni dolor,
ni sangre y sólo tendieron á apartar, á endere·
zar, á corregir; fueron golpes de plano, lealeP,
que no herían, que no dejaban la cicatriz del
rencor. Con él no aconteció así, siendo mucha~
sus heridas, porque el ataque era otro: los ace·
ros iban rectos á su pecho; los puñales, los da.r·
dos, las piedras plebeyas, todo lo inmundo y
venenoso le hería por las espaldas. Así y todo,
al ponerse el sol, cuando se·levantaba el campo,
acontecía un milagroso resurgimiento: las heridas se borraban sin dejar sefia, el blanco ropa·
je guerrero parecía más blanco que lo fuera ja·
más y una sonrisa de amor y concordia florecía
en los labios bondadosos. Era un eterno triun· PARIS.-IGLESIA PARROQUIAL DE SAN FRANCISCO XAVIER, situada en el Boulefador ... ........ ..... .... ..... .. ... . , .... ..... ... · · .... .. vard de los Inválidos y en cuya cripta estuvo depositado el cadáver del señor Agüeros, desde
...... .. ...... .. ... , .. . ... . .. .. .. .. .. ... .. .. .. .. .. .. .. .. .. . d 10 de octubre al 1s'de noviembre últimos, fecha ésta en que fué transladado á México.
I

cen meneionarse los de los hermanos Caeasola, de Carrillo, Her
nández y Tostado.
Por nuestra parte, nosotros felicitamos cordialmente al Presiden~e de la Asociación de :B'otógrafos de la Prensa, Agustin
Carnrnla y) todos los miembros de esa simpática rnciedad, -por
el éxito obtenido.

Un halagador éxito him alcanzado los fotógrafos de la prensa
en su Exposición de Arte fotográfico. Gran número de traba·
j11i expuestosseven·
dieron en alto3 precio:1, lo que ha animado á e~tn. Fimpá·
tica agrupación á
organizar una Pe·
gunda Ex:po,ición,
para dentro de al·
gunos mese!'!, y que
promete alca nin r
un éxito a.rtf ¡:tico y
pecuniario aún mál:!
grande.
El señor Pre· i ·
dente de la R.. pú ·
blica, acompaña.do
de algunos miem·
bros de su casa militar, visitó la Ex:po3ición momentos
antes de su clam:11ra, quedando sumamente complacido de Jo;¡ trnh:ijo~
de los fotógrafo~ de
la prensa, Jl n r a
quienes tuvo r.·irifio~as frasee de felicitación y alientn.
Entre los traba·
jos fotográficos, to·
El señor Madern y los fotógrafos expositores.
dos notables, mere-

Volvía Delille de
casa de unos amigos á media noche,
cuando se le acer·
caron dos hombres
de aspecto sus::,e·
choso que indudableme~te no venían
con intenciones pacíficas. Uno de ellos
se adelantó un poco
y le preguntó qué
hora era.
De!ille Fe hizo
atrás y dei.:envainando la espada, le
contestó:
-A estas horas
mi reloj no tiene es·
fera si no esta aguja.

***

Un enfermo can·
sado de médicos y de
medicina s, solía decir con mucha gracia:
Yo quiero curan·
deros y no médicos.

�Aetualidades

La llegada del cadáver del señor Agüeros á tierra n1exicana.

"L::i Navarre",. antes de ser inspeccionado por el delegado de s:inidad .
Entrada á la Bahía de Veracruz del trasan tlántico " La Navarre", á !:lordo del cual fué conducido el cadáver del señor Agüeros á playas mexicanas.

Momentos en que fué conduciJa la rnja mortuoria por el mue JJe de sanidad.

·-'--__-_-_-_-..:-_-__-_-~_--_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_:-_-_-__-_-_-__-_-_-__-_-_:_-_-_-..:::.-~~--=------ -~=====--=---=---~ __-_-_-_-__-_- -_-_-_-_-~ ---~~~-~----~ .......--~

tos funtralu acl stñor DlmM 4c "€1 tltmpo" v4t 11 €1 tiempo Tlustrado."

l11~11111tos en Qvt fnt itcposltd• 11 u1a mortmla en 11 fm.-EI mtclo uecn41cno la ump1 411c cona11cc 11 tcpcyac. ·- C1ca1111 al Putch -Dvmtc ta misa de mrpo ~mente tn 1•• nm, 4t 11 Bum,~.

�Dos Notas d e Arte
W f W OW 0 4

0 W f W OW

OWOWOWh

F-, eeita l de Atrternisa Elizondo.- 1.Jas aodieione s e n el estadio de Ogazón.

Mili&gt;:¡

· ~··. '••11 '

-. t

ESCUHS I ON Cll:l:NTÍl&lt;'lCA POl-l VERACUlJZ Y PUliBLA

El seilor Ministro de Iustmoci6n Pfiblica y Bellas Ar•eRen la Isla de Sacrificios, rodea&lt;10. de los comisionados del Mu8eo Nacional qne tuer~n á estudiar las rulnaJ
recientemente descmbiertas y de otras diijtlngmdas personas.- Exoavac1unes heohaR en el interior del Fuerte de Loreto, Puebla
duurleRe han hal larlo nn ,s onrio~a~ cata.&lt;·11111ha,.-EI Fuerte de Loreto.

Una dama cultfaima, Mad .
Jeanne Roux, organizó una
hermoea fiesta de arte que
tuvo lugar en su residencia de
((La Villa des Roees, 11 er, San
Angel.
Cupo exclusivamente á ln.
consagrada pianista. la st fi u
rita Artemisa Elizondo m1111tener durante dos borns In
ddeito~o encanta miento á u II
grupo de inteligente!!, mit-ntras sus manos corrían J.IOr "1
teclado como dueña y domi nadora del monstruo negro que
acaricia tan bien cuando así,
como por Artemisa es herido.
E1Steinwny, bello y potente
bruto, abierta su bocaza. de
madera y de marfil, deliciosamente rnboreó ricas rnpas
de miel que le diera au dueño,
oon esas manos de Ana de
Austria. hechas para entretP·
jer sus propios laurele!!. ¡Y
con cuánta gracia lo fustiga
y lo inquieta y lo doma la artista! Con cuanta gracia, sí,
pero ella no hace ninguna,
como que es inteligente éins·
pirada.
Compruébalo ahora más ,
su interpretación de las obras
que formaron el bello programa.
En el primer número, ((La
Sarabande,1&gt; de Bach-Ponce,
acentuó delicadamente la marca de
un único estilo logrado, en que la
voluptuosidad y la pena se confunden.
Siguió Artemisa con el doliente pol11co, ejecutando sus preludios 3, 7 y
17. En el último, lleno de melancolía, -el tema: dos almas que ago,tó
el dolor-me pareció que el espíritu
de Chopín aleteaba en torno de Artemisa para comunicarle beatitud y dar·
le gracias y bendecirla más tarde en
el Nocturno núm. '7, intensamente comprendido, cada duelo y cada queja con
su verdadero matiz .
Señalé después con lápiz azul, para evocarlos en los breves momentos
de la dicha que sólo da el ensuefio, el
«Nachstück» y el ((Warnum)) del mismo Schumann.
Tangible como una esjera de Cl"istal,
f'l alma de la intérprete tembló entre
sus pestañas como una lágrima. Ella
comprende y hace sentir que en esa
música están incluidos los más altos
misterios de la Belleza, como en los
astros que constelan el espacio infinito
están incluidos los misterios dA la
vida.
No se atenúa la impresión, el caracol del oido reproduce á voluntad, el
motivo alegre y rumoroso al principio, arrullador al final, de la &lt;CLa
Fontaine Lumineme)) del moderno
cnmpositor polaco Bortkiewiez, que
Artemisa tocó con pulsación extraor
dinaria y vigorosa brillantez
Ah! con qué claridad y sutileza de
radencias supo decirnos la ((Gavota))
&lt;le Rameaux-Diéoer lo mismo que
la «Romanza)) de Grünfeld, una linda
melodía á la manera de Godefroi.

Esta · nota volandera dice
p,co del magnífico triunfo alcanzado ayer por la renom ·
brada nov;a del piano. El selecto auditorio que sin ce,ar
la. ovacion6 aun no abandona
el co~entario entusiasta. que
ojalá trascienda benéficamrn·
te á los pocos verdaderos cu 1ti vadores del arte en México.
Se obsequió espléndidamente á la concurrencia con
un té- champagne y la dm-fia
de la casa, como gran stñora.,
como exquisita en el difícil
att':l de agradar, prodigó á
cada uno atenciones y coro·
placencias.

***

i

ARTEMISA ELIZONDO.

PEDRO OGAZÓN.

Una de las qujntas de San
Angel, llena de rosas, coquttu
y fre3ca como nuestras muchach~s del Valle, en los últimos días se la convertido en
un verdadero cenáculo de
arte puro y regenP.rador por
obra y gracia- y que no es
poca en estos tiempos calamitosos-de Pedro Ogazón,
nuestro indisputado primer
1,ianista y, sin duda, uno de
los más conspicuos educadores del sentimiento estético
mfüical aplicado al ¡.,iano.
Corno los dones de la nri ma vern, los laureles de Perico
reverdecen y se multiplican
cada vez qub un donoso capricho lo
anima á deleitar á la legión de sus
admiradores. Pero el virtuoso no se
conforma con esto y hace bien. Su
pr6dig:&gt; esfuerzo se anticipa victoriosamente á un otoño todavía muy distante y ya nos ofrece sazonados frutos
en un campo amplísimo y feraz. El
árbol joven «á cuya sombra scherzza
sus arrullos Filomelan es robusto y
enhiesto, y de su tronco, con la abundante savia que por él corre, empiezan
á alzarse muchos brazos nuevos.
Dualidad extraña es ésta que en
Ogazón nos hace distinguir separada
y claramente al ejecutante y al miiestro, al orfebre y al elaborador, que
por igual son meritísimos. Demaeiado
bien 1,aben los pedagogos cuán remota
es esta conciliación y cómo el que la
alcanza puede ufanarse de recorrer
victoriosamente el camino de Damasco, . por encima de cuyas escarpadas
colinas que lo bordean, se esconde á
las profanas miradas el dios Exito.
Como res judicata, es ocioEo insistir
aquí acerca de las condiciones por las
que se ha formado el raro prestigio de
Pedro Ogazón. Sabemos mucho de su
tnnperamento exquisito que el mismo
Hoffman calificó de ((peregrina facul tacin y que á mi, coµio á mu9hos de
nosntrmi, ha generado -esa fecund11 nte
lluvia del espíritu convertida en lágrimas cuando en un tierno pa1,aje á la
llama divina de Beethoven ó de Bach
&lt;le Chopin ó de Schumann añad¿
Ogazón el brillo propio de un~ sincera
emotividad.
No nos sorprende ya, tampoco, la
(Concluye en la pag. 855)

�852

A

et o sd id ad e s.
Ae ta a li dades.

Nota Político-social
( Co11cluye de la f,ág. 842 1

fa!'} E!izarrarás, señor Lic. d11n

Antonio P. Carranza, y señor Lic.
don .Joaquín Romero.

~ t:1&gt;L11 r Guuzález, stñor &lt;lo11 lJiódoro Videgnray, sefior doctor don
Anastacio Guzmán, s~ñor doctor
dnn JoFé Lari s, señor doctor clon
Antonio Verduzco, Eeñor Lic. don
Antnnio Ibarrola, señor profeFor
d 111 Francisco de P. Lemm, señor
d .n Gustavo Lindacher, sefiOr
Lic. do11 Fnrniencio Fuentes, señor
licenc:ado don Aélolfo Cano, y rnñor proffsor don Atanasio'Min.

S~ñnr tic. don Mariano Castro
Montafio, señor don Enrique Eliz marás, señor don Félix V. Alva, ~eñor don Miguel Estrada
RimÍrez, señor Lic. don Enrique
- -~...,......_
Doenzain, señor don Bernardo
Livares, señores don Eduardo y
ENTRE UN ARTISTA YUN NOBLE
&lt;lon Ramón Santoyo, señores &lt;lo11
Luis G. y don Luis Dávalos Jr.,
señor don Pedro Gutiérrez Bal·
El célebre pintor Holbein es·
buena, señor don Joaquí11 Sá·
taba en rn taller haciendo el remano, señor don Jesús Solórzano
trnto de una señora , con mucha
Pliego, señor Lic. don Mariano
prisa. cuardo un conde inglé~ se
Palacios, señor don Antonio Ca.·
em¡.,efió en entrará interrumpirle
rranza Laris, señor don José .Hi
en su trabajo, aunque el artista
lariés, señor don Rafael CaFtro
le h:.1bía suplicado con palabras
Montaño, señor don Librado Oratentas que le dhimulase no recitiz, sPñor Lic. don Julio Ramía z
birle en aquel momento. Insistió
Wiella, señor don André!'I Menel conde con tal arrogancia, yue
dizábal, señor doctor don Rafael
agotada la paciencia de Holbein,
Campuzano, señor don Joaquín
abrió la puerta y cogiendo al caE. Ü.:;eguera, sefior don J oaq,uín
ballero por el cuello de la camifa
Oseguera, señor don Adrián Itnrlo lanzó rodando por la escalera
bide, señor Lic. don J. Joaquín
donde recibi6 algunos coscorroSegura, señor don Ignacio Marnes, y el pintor volvió á su taller
tínez, señores don Ram6n, don
cerrando la puerta; pero á poco
Salvador y don Miguel Ramírez
rato oy6 las amenazas de los cría- dos del conde que querían vengar
García, señor don Ignacio de la
las magulladuras y contusiones
Lama y Macouzet, señor Lic. don
Grupo de inv itados al banquete organizado en Chapultepec
de su amo: y viéndose en tal aprieRafael Sámano, señor {don Juan
en honor del señor Ministru de Comunicaciones
y la señora de Bonilla.
to se salió por una puerta excuFlores Anciola, señor don Juan
sada y fué á echarse á los pies del
B. Macouzet, señor Lic. don Ma- a
riano Cañedo señor Lic. don F r nciFco Herrejón, señor don rey Enrique VIII, al que refirió lo ocurrido. No bien había obteRamón Herr~J'6n señor don J. Refugio Gómez, señor don José nido el perd6n de S. M., cuando se presentó el conde. lleno de
' Manuel Garc1a
' Gomez,
'
A. Ortíz señor don
señor don Loren zo vendajes, pidiendo justicia cont1 a tales insultos; pero el rey, manifestando su senti miento por los golpes recibidos por el conde,
Larrauri Montaño, señor don Jesús Medina Ojeda.
se empeñó en que 1:,e concediese
Invitados de honor
un generosq perd6n al agresor;
Señor doctor don Miguel Silmas al ver que el ¡¡graviado deva, señor don Pedro Antonio
sairaba su empeño y que no haSantos, señor Lic. don Francisco
blaba más que de venganza, le
Pérez Gil, señor Lic. don Adaldijo revistiéndose de rn ~era
berto Torres, señor don Felipe
dignidad:
lturbide, señor don Luis Urqui-Tu vida va á responderme
za, señor don Eduardo Pesquera,
de la de mi pintor: no debes exseñor don Eduardo A. Ayken,
trañar la consideración que yo
señor doctor don Vicente Arale dispenso, porque has de saber
g6o, señor don Mariano de J esfü,
que condes como tú los hago yo
Torre3, señor Lic. don Pascual
en el acto, tomándolos aun de
Ortiz, señor don Herculano Ibala clase más miserable de los al·
rrola, señor profesor don J o~é
deanos, y que de todos mis.conOrtíz Rico, señor don Celso Rodes no se puede hacer un pmtor
mero, señor don Alfonso Alvicomo Holbén.
rez, señor don José Martinez
v vvvv
Uribe, señor don Estaquio Roch ,
señor don Franci.sco Rodríguez
Sámano, señor don Alberto Padierna, señor don Baltazar Izquierdo, señor don José María,
Muy ~lenta la presentamos á nuestros
lbarrola, sefi.or don Andrés Callectores por el conslaerable atraso con qua
derón, señor profesor don Porfise distribuye este nú111ero. Un cúmulo de
rio Martínez, señor doctor don
Fernando Alemán, señor don
dificultades de última hora, como la des·
Carlos Hard, señor don FRANcompostura de algunas de nuestras má·
CO ZA VALA. sefi.or Lic. don
quinas á causa de los temblores, 1 ot~as,
FRANCISCO 'vrLLALON, fenacidas de las mejoras y nuev 1 organiza.
ñor Licf·nciado don J. MAción material que tendrán "El Tiempo" ·'
NUEL l'REVIÑO, señor licen"El Tiempo Ilustrado,'' á partir del p11·
ciado don JOSE UGARTE,señor
mero de enero, han sido las cau~as de
Lic. don Nicolás Méndez, señor
este contra tiempo, qua somos los pnmE'.~s
licenciado don Manuel Padilla,
en lamentar. Aprovechamos esta ocasion
S('ñor Lic. don Antonio M Arro·
para
anunciar á nuestros lectores que para
Sr. P1 o-f 1l r.n n a r,iel F. 11- Sr. don Enrique Arre- Sr. don llfRnuel G~rJ/O, señor Lic. don .José Trinid ad
zurrarb.
g um.
ola GómH,.
el
año
de 1912 tes preparamos muy gratas
García Vázquez, señor don Fran Vecinos prominentes de Morelia iniciadore? y activo~ propagan·
sorpresas,
además de nuestra acostumbrad.a
cisco Javier Gil,señor doctor don
distas de la candidatura del señor doctor don Miguel Silva para el
edición
extraordinaria
de año nuevo.
Domingo González, señor don
Gobierno Michoacán.
11

__

El ~e ñor ductor don Migutl Silva y la Comi~ión organizadora del banqutte ofrecido el 25 J e! pasado.
Señor Lic. don Manuel lbiirnda.
Sefwr Prof. don Rafael Elizarrarás.
Señer Lic. don Antonio P. C;1rr;rnza.
Séñur Lic. don Fdipe de J. Tena.
Señor doctor don Miguel Silva.
Señor Lic. don Fdi¡;e Castro Mt nt~ño.
'

{

EXCUSA

Grupo de algunos de los concurrentes al banquete ofrecido al señor doctor don Miguel Silva el 25 del pasado en el Casino de Morelia.
El doctor se ve en medio de dos respetables ancianos, personas prominentes en Morelia por ~u representación social y por sus prendas persona les.
Son los señores Lic. don Pascual Ortiz, abogado de r.ota y don Herculano lbarrola, fundador de la respetable SociedadJM ichoacana de Fuerza' Hidroeléc-..
trica lbarrola, González y Compañía.
'
•

�LA HERIDA INVISIBLE
............-..~~.,...,.._

POR MAURICIO JOKAI
ICOf'iC~UYB)

¡Y todas estas cartas principiaban desde la fecha de nuestro
matrimonio ...... !
¿Cómo describir mis emociones?
Mi estado era el de un inioxicado con veneno mortal, el cual
apuré hasta su última gota....... había leído todas las cartas.
Después las coloqué en orden, atándolas con el listón y cerré el
cajoncito.
En la tarde regresó mi esposa; dejando el carruaje Ee arrojó
en mis brazos colmándome de caricias, tal era su alegría por estar á mi lado. No la dí á entender mi trizteza.
Cenamos, y después de charlar alegremente, nos retiramos á
nuestras respectivas habitaciones. ¡No cerré los párpados! Des·
pinto conM las horas que pasaban lentas ..... .
Cuando i:;onó la hora de la media noche, me levanté dirigiéndome á su alcoba.
¡Qué lmmosa estaba entonces! ¡Su cabellera blonda parecía
de estambres de oro! ¡Su cabeza reclinada en cojines blancos!
¡Semt&gt;jaba un ángel entre nubes! ¡Mentira de la naturaleza ......
¡ Dar apariencias de inocente á una mujer malvada! Yo estaba
l11co, ebrio de venganza, obstinadamente resuelto. Mi único placer era quitarle la vida. Sí, su vida en cambio de mi honra ultrajada..
¡El veneno hacía sus efectos en mi alma!
Coloqué mi mano derecha sobre su cuello de alba blancura,
oprimí con todas mis fuerzae. Abrió por un instante sus hermo~os ojos azul-oscuros y me miró dulcemente ..... luego los cerró
por última vez ; ¡estaba muerta! ¡Su última mirada no fué de
odio! ¡Murió fin exhalar una queja!
Sélo una got-a de .sangre arrojó de su boca que cayó en tl dorrn
de mi mano en la parte que 11sted ya sabe; la cual noté haeta el
"iguiente día, cuando ya e~taba seca.

Los funerales se verificaron sin gran pompa; no hubo esquelas. Vivíamos casi aislados y ninguna averiguación oficial vino
á perturbarme. Además, no tenía parientes ni protectores que
indagaran respecto á su muerte repentina.
Cuando regresé del cementerio; no sentía el menor remordimiento en mi alma.
Fuí cruel para ella, pero así lo quiso. No la aborrecía, pero
no podía olvidarla. Creo que nadie en el mundo ha cometido
un asesinato á concieneia como yo lo hice.
Al regresar á mi castillo me esperaba la condesa. Estaba visiblemente pálida. El horror, la tristeza, la pesadumbre ó yo no
sé qué causa, le impedía hablar con claridad. No entendía lo
que me decía en voz baja. Al fin t9mó mi mano y temerosa me
dijo que iba á comunicarme un secreto, confiándo en mi discresión . Presumía que como caballero no abusaría de ella.
Me comunicó que en vida de mi espo~a le había dado á guardar un paquete dd cartas que por su naturaleza, le era imposible
guardar ella misma; sin embargo, ahora me suplicaba se las devolviera. Le pregunté acerca de su contenido y me contestó:
-Sefior, su esposa fué más generosa que usted. Cuando act&gt;p·
tó cuidar mis documentos, no me preguntó su contenido; me
dió su palabra de honor y me prometió no enterarse de ellae. Y
estoy segura de que nunca lo hizo; tenía un corazón noble y se
hubiese avergonzado de romper su palabra de honor.
-Muy bien, ¿como puedo reconocer el paquete?-pregunté.
- Es un paquete atado con un listón color de rosa con orillas
plateadas.
--Lo buscaré, le contesté.
'fomé las llaves y principié á buscar el paquete que ya conocía
perfectamente, aparentando no encontrarlo; finalmente abrí el
cajoncito pequeño.
(Concluye en la pág. 856.)

Curiosidades interesantes.
El poder lumínico de una luz disminuye con la altura, es decir, la cantidad de
luz que produce un foco luminoso en
combustión es tanto menor cuanto mayor
ei:; la actitud del lugar. Una bujía ó una
lámpara de gas alumbra más al nivel ilel
mRr que en la cúspide de una montaña.
La razón es obvia. A mayor altitud co·
rresponde menor presión barométrica lo
que equivale á decir que á igualdad de ,·o ·
lumen el aire pesa meno!.', y por consiguiente contiene menos oxígeno, indis·
pemable para la combustión, como lo es
para la re~piración.
Las rliferencias llegan á ser notables.
Se han hecho estudios comparativos por

- - - ---- - - -- -- - - - -

-¿Pero cómo vas á echar esa ca¡ta al correo,
si tiene el sobre en blanco?
- Es que no quiero que se sepa á quién se la
escribo.
Mr. Brenrond con la luz de gaE!, realizan·
do sus experencias en la línea del ferrocarril del Norte. En España, entre Madrid,
cuya altitud sqbre el nivel del mar es d11
.595 metros y la Cafiada que está á 1375
metros de elevación. Generalizando los
resultados obtenidos, y tomando á París
como punto de comparación para las altitudes, he aquí las cifras que expresan el
poder lumínico de una misma luz en di·
ferentes ciudades.
Altitudes

Poder lumfnico:

París ............... O metros .. .. ............ 105
Viena ............. 68 ,, .... .. .. ..... 103
Moscou ...... ... 255 ,, ....... ... .. .. 99
Madrid .... ..... 595 ,, .................87
México .. ...... 2212 , , ................. 30
De las cifras anteriores se desprende
que la cantidad de luz produce por un foco de gas en México es la tercera parte de
la que ese mismo foco produce en París.

---

La señora W. H. Pope, directora del. &lt;;:ol('.gio Inglés para ~eñorit~s: ofr~ció el Tiércoles pasa~o, con motivo de su día onomá?~ic~, un almuerzo:en
la pintoresca municipalidad de Tlalpan a las d1stmgu1das senontas que reciben en aquel plantel su educac1on .•

Un hombre, que empezaba á encanecer,
se presentó á pedir una gracia á Adriano,
y se la negó.
Poco tiempo después,aquel mismo hombre, que se había teñido de negro loe cabellos, volvió á pedirle la misma gracia.
Conociólo el emperador, y le dijo:
-Ya se la negué á tu padre.

Dos notas de arte
(Concluye de la pag. 851)

perct&gt;pción fina, de concepción exacta y
rápida.

***

Pero ahora. severo y mudo, en lo alto
técnica impecable, el mecanismo seguro y de la gradería aparece el educador. Despreciso con que el pianista logra de manera corridas fas cortinas de fa academia un
fidelísima traducir las concepciones e11cri- roi'tro cejijunto nos invita á nent'.trar.' Ya
tas por loE apóstoles del arte, porque todo no qut&gt;da sitio por invadir. Pronta fué la
ello es producto de una labor de estudio ocup11ción. Sohre1las librería11, en el zórigurosamente metódica, larga y de bt&gt;ne- calo de: las jarrlineras, al piA de las e~tádictina tenacidad aplicada á facultadPS tuas, por rlon&lt;l6 quiera vé~e á los devotoP.
innatas de asimilación, de delicadeza, de Entre la mirnia enredadera que &lt;lecnra
el pórtico, se acurrucan y hacen mutis los
operistas del bosque: apenas abrt&gt;n las alaF
cuando oyen aplaudir, pero guardan com:
postura temerosos de que el dómine Ee enfade.
UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.
Parece un día de premioe. Los educanSe creía antiguamente, que una
do", lo mismo que oficiantes en las solt&gt;mmedicina era benéfica en proporl1PS fiestas dfl la religión, se han ataviado
cion á lo repugnante de su sabor
ricAmente. Cada uno que 11ega ante e! aly olor; pero ya sabemos que tal
tar blanco y negro del piano, deja hermoidea era un disparate. N'o hay
sas ofrendas, ya olientes á mirto Eiuaves
ninguna razón por la cual la mecomo las violetas, embriagadoras ~orno el
dicina deba ofender á los sentinardo ... ... Poco á poco se difunde el arodos más que los alimentos, y por
ma del exótico bouquet; estimulan y tonilo mismo, uno de los t riun!ou
fican sus emanacione~. Re experimenta
más grandes que ha alcanzado la
1ma dulce sensación de biPnestar como
química en los últimos años, concuando el alma fie reconcilia de algo que
siste en lo que se puede llamar
olvidaba, de algún consuelo que de!ldeñó
la redención del aceite de hígado
en medio de sub dolores hici-bas .....
d(l bacalao. Todo el mundo sabe
Entonces se desata el placer comprimicuan asqueroso es el sabor y olor
do, surge la cálida alabanza, estallan las
de esta droga en su estado natun:anos con sonoridades cordiales y-desral, y no es de extrañarse que la
cendido de su pedestal-se confunde enmayoría de la gente declare que
tre nosotros el hombre de la cara torva.
prefiere sufrir la enfermedad á
Ahora es un niño sonriente y jubiloso al
tomar el aceite de hígado de
cual se vuelven todas las miradas.
bacalao puro. Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaRecogiendo impresiones, apun taré en
leza, que un remedio que es reseguida las obras mejor ejecutadas por los
pugnante al olfato y al paladar, y
aventajados discípulos de Ogazón en el
que tambien revuelve el estómacurso de las tres audiciones que ~e han
go, no puede producir buenos reverificado en su estudio, más con el ánimo
sultados, pues el organismo se
de est.i.mularlos que. con el .de reflejar la
rebela en su contra y á gritos
potencia de sus cualidades didácticas, ampide deshacerse de él. 'El milabas cosas logradas airosamente.
gro apetecido se encuentra en la
«Légende de St. Francisco de Paule ;&gt; de
PREPARACION de WAMPOLE
Lizt
y «Sonata Op. 27 núm. l, ii de Be~thoen la cual tene~os la parte vaven,
por la señorita Leonor Boesrh _
liosa del aceite, sin los demás ele«Snitesii
de Mac Dowell y «Noche de Primentos. Este moderno y eficaz
de Schumann.-Liszt por la semavera,i&gt;
remedio es tan sabroso como la
ñorita
Alicia
R. Guernsey. - :cPoloneEa»
miel y contiene todos los prin(do
menor)
de
Chopin
, «vals» (mí mayor)
cipios curativos del Aceite de
de
Moszkowski
y ((Nocturnoi&gt; número 3
Hígado de Bacalao puro, que exde Liszt, por la señorita Laura Palomitraemos de los hígados frescos
no. -«Lieberliedi&gt; de Schuman-Liszt y
del bacalao, combinados con Ja«Preludio
y Fuga» (mi menor) de Menrabe de Hipofosfitos, Malta y_
ilelsson,
por
Roberto Ursúa. - ccChaconnei&gt;
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
(
re
menor)
de
Bach-Bnssoni y «Rapsodiai&gt;
de los alimentos, evita y cura la
n~m.
2
de
Brahms,
por Manuel Rodríguez
Dispepsia Nerviosa, .Afecciones
V1zcarra.
-«Les
deux
Alouettes&gt;1 de Lesde los Pulmones y todas las enchetizki
y «Estuders MignoDJ&gt; de Schüt
fermedades que se originan por
la rnñorita
Ana María Vázquez. __ ce J~a'
por
las impurezas de la sangre. "El
,.) R ff
.1
F 1,e~1see»
11€ a por la Reñorita Catalina
Sr. Dr. F. Utrraga, Profesor en la
Castillo. cclmprom~tUJ&gt; emi bemol) de
Escuela Xacional de Medicina de
S?bubert, por Enrique Aguirrl3. -ccl'reluMéxico, dice: He usado la Prepad10» de ~t~phen Heller, por la sefiorita
ración de Wampole, como tónico
María Cr1strna Alas. - «Rondó Capricciosoi&gt;
reconstituyente, con muy buen
de Mendelseon , por Juan Arturo Michel.
resultado. " Nadie sufre un desengafio con e,sta. En las Boticas.
FRANCISCO GANDARA.

***

�8,6

De todo un poeo

El secreto del frasco Thermos

.Agente exclusivo de «El Tiempo llus•
trado• .. n Sal tillo, Coahuila, señor Fran~
cisco A. Medrana,

Para muchas persofias ~s un misterio tl
cómo esos frascos de viaje llamados Thermos, pueden conservar durante muchas
h0ras invariable la temperatura de un líquido, lo mismo que éste se encuentre
helado que hirviendo, ó poco menos. Hay
quien cree en un mP.canismo oculto, y para muchos, el hecho es tan enexplicable
como podría· serlo para nuestros ·abuelos
si levantaran la cabeza y se enterasen de
qu1i tales frascos existían.
i .Todo el secretp, sin embargo, con~iste
en que el frasco es doble. Está formado
por dos frascos de cristal, uno dentro de
otro, con un eepacio intermedio. Se extrae
el aire de este espacio, y Re cierra perfectamente, haciendo así el vacío que obra
como un mal conductor dela temperatura
y permite, por tanto, al contl&gt;nido del
fraFco, permanecer caliente ó frío largo
tiempo.

Importante descubrimiento
En el curso de las excavaciones de la
iglesia de San Silvestre, en Roma, se ha
hecho un descubrimiento de interés histórico para la Iglesia católica.
Mientras trabajaban varios obrero.a bajo
la vigilancia del cura de San SilveRtre el
pico de uno de ellos chocó contra un ct~erpo semiduro~ descubriéndose un ataúd de
, lomo, perfectamente cerrado. Lo tranRnortaron á la secl'etaría de la iglesia, danclo aviso al sumo pontífice, pueF, groi,namPnte grabados en el plomo, i:e di stingUÍRTl
las armaR papales medioevales y diferentt&gt;R imcripcioneE'.
Entre mortajas se distingufan tres cuerpoF, dos completamente pulverizados y un
tercero conservado intacto, que parecía
una momia dormida.
Los documentos encerrados en el cajón
Astablecían que éstos eran loRrestos de los
Papas Silveetre~. Esteban y Dionisia, qu1i
habían encerrados en el ataúd con numArMas reliquias-que no han sido identificadas aún-de los primeros mártires riel
r.rii;tianismo y enterrados por el Papa Pablo I, á mediados del siglo VIII.
También se pu¡:io á descubierto una hermosa columna esbelta, de mármol griego,
y diferentes fragmentos de la cornisa que
adornaba el templo de Agripa. sobre cuyo
emplazamiento fué construida la iglesia
de San Silvestre.

El primer pantalón

Ij

Los pantalones largos son mucho más
antiguos de lo que pudiera rnponerse. E~tudiando los monumentos antiguoR, Fe ven
ya pantalones entre los soldados de la an·
tigua Roma, en los persas de la época seRánida y, antes que éstos, en los medo?.
F,l pantalón medo era exactamente igual
que el que llevaban nuestros padres cuando eran jóvenes, es decir, un pantalón
muy ancho y muy flojo, haciendo muchos pliegues al andar.

LA HF.RIDA INVISIBLE
(Concluye de la pág. 854).

-¿Es éste?-dije á la condesa dándole
el paqnete.
-¡Oh. sí, sí! Ve usted están atadas laR
cartafl. Su noble esposa nunca se enteró
de RU contenido.
No intenté levantar la vista; temí que
J11yem en mí algo que le revelara mi faltll.
La dije adiós, y me excusé de no acompañarla por estar solo. La condesa se alejó
prPQurorn.
Tenía razón de ser infiel la condesa ...
Era esposa de un hombre perverso y corrompido ...... Al ser yo igual hubiera merecido que mi esposa hubiese sido lo miR·
mo. Pero ¡ay de mí! Mi esposa fué un
ella desea un retrato de
~ngel
inocente que amó á su eflporn bai,fa
A
él o él~uno de ella, 11 osel
instante
en que la asesin6 vilmentP, CA·
olros hacemos amboE'.
garlo
por
la
ira!
trabll~?agrada a los do~,
No recuerdo que hice en las primeraR
_ _ _ tamb1en complacerfohoras ; solo ,é que cuando volví á la razón,
mm, a Usted.
me encontré en el sepulcro, cerca del ataú&lt;l
que contenía los restos de mi espo8a a¡;,rsinad11.
En uso pleno de mi raz6n, comercé á
1
hablarle en eAtos términos: Así romo me
11maste hasta la muerte, dadme la gracia
1~ de Nuevo México, número 6.
nA la venganza en eRta vida. ¡No reFervPs
tu venganza para el otro mundo! ¡TortúMEXICO, D. F.
rame, hazme sdrir! ¡Ee justo el castigo
Teléfonos: Mexicana 1034, Neri. ·,, antes dA mi muerte!
Ericsson 2995.
¡Los labios de•ilá muerta estaban muy
"
pálidos! ¡Una ~ota de sangre roja se distinguía en ellos! ¿Era acaso una visión mi
fantasía
loca..... ..? La muerta se acercó
Hay elevador continuo.
hacia mí muy despacio y abrió sus hermosos ojos, así como lo hizo la última

Cu .. ndo

~u ~stro

I FOTOGRAFltM~RST"

1

L

[I

vez y besó mi mano, pero la gota de sangre quedó en sus labios.
Con tales palabras de desvarío hablé á
la muerta silenciosa. En ese instante miré
levantarse la cubierta del ataúd y el cadáver se incorporó sin ruido.
,
Anonadado caí de rodillas ante el féretro, colocando mi mano al borde del ataúd
y sobre ella mi cabeza con fiebre.
Después cerr6 lps. párpados, cayó de esµaldas sobre la fría almohada y se rerró
su ataúd!
Poco tiempo después un fuerte dolor me
Facó de mi estado inconsciente. Presuroeo
i,alí en busca de aire fresco. Era temprano
y rn1die Fe dió c1,1.enta de mí.
No había i:angre en mi m;mo y me do·
lía como si hubiese tenido fuego. El dolor
creció hora por hora y nunca ha cesado.
Algunas veces he dormi.do con la cansación del dolor. A nadie me be qaPjado,
pues no me creerían. URted ha sido testigo de cuanto sufro y del alivio qne he
Rent;do después de cada operación. Pero
tan pronto como me cicatriza la herida. se
renueva el dolor. Es ya tercera vez y no
tengo fuerza suficiente para combatida
maF.
¡Dentro de una hora moriré! Esto mA
conrnela que ella se haya vengado ~e mí
en esta vida que dete.,to; en:la otra me perdonará!
Doy las gracias á usted por sus bondadosos servicios. ¡Dios lo bendiga por ello!))
Días después la prensa publicaba la historia de un noble que se había suicidado.
Algunas personas aseguraban que Ee había privado de la vida por la tristeza que
le causó la pérdida de su esposa. Pero los
bien informadoA daban por causa una herida invisible. Y los médicos científicos
decían que el conde sufría la monomanía
&lt;le adolecer de una herida invie-ible y quemante, que no podía ser curada.

EL DEBER.
Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
todo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, pern
entre éstos, uno de los más importantes, y tal vez el más de::;tuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie.
Ha.v homiJres que, consumirndo todas sus energías en el desempeño de sus diarias obligaciones, se sienten contentos y
creen no tener nad;i que repro·
charse. Ellos están equívocados
si descuidan la salud y olvidan
que es necesario ser fuerte para
poder crear un hogar feliz. ¡Pobre de aquel que engendre s~res
débiles y que solo sirvan para rnspirar lástima! Su mer:nori~ na
será respetada por prop10s m extraños.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón 9 pecho por el exc~so·de
trabajo, debe atenderse mmediatamente. Podemos recomen- .·
dar como el mejor remedio Y. preventivo para la tuberculosis, la ,
''Creosofosfatina. ''

Una "posada" entre la clase hum ilde del pueblo, Fot. de "El Tiempo Ilustrado" tomada en una casa de vecindad de los··arrabales de la capital.

Colació ·n
Las golosinas, y entre ellas los confites, han desempeñado un
papel interesante en la Historia de México; los confites eran y
siguen siendo el ingrediente principal de la colación, y la colaci6n, á su vez, era número de programa, imprescindible, en so·
lemnes ceremonias.
La entrada del virrey. la toma de posesión del nuevo cabildo, las bodas de plata del obispo, la canta misa del bijo-dalgo
descarriado, vuelto al redil por la puerta del claustro, el aniversario de la toma de México, las prósperas nuevas del feliz alumbramiento de S. M. la Reina, el bautizo de un mayorazgo y las
setecientas fiestas religiosas que por lo bajo se celebraban durante el año solar, con misa de tres padres, sermón por doctor
horlado, gran orquesta, procesión, verbena, toros y árboles de
fuego ; todo ello requería echar la casa. ó el convento por la ventana y obsequiará la concurrencia, á los invitadoe, á los huéspedes, con lo que por sinécdoque, se llamaba «colación)), y en
realidad, y según la hora, constituía un desayuno, un «tente en
pie,&gt;, un refresco, una merienda cardenalicias, servidas en mesa
de caoba con finos manteles de seda, en vidrios de lujo primo·
rosamente tallados, en porcelanas chinescas, en vajilla de plata
quintada.
En estas colaciones las golosinas ocupaban el lugar principal;
las había en conserva y secas, las últimas dispuei,tas en bandejas de metal precioso con servilletas deshiladas; ahí el fragante
canelón y el marmoreo confite albeaban entre pedacitos de papel dorado, gualda, azul, recortados en forma de corazones diminutos, áncoras, estrellas y otros símbolos llamados {(agasajos. 1&gt;
Agasajar era bafiar al agraciado con esa lluvia de colores, «echar
jura,1&gt;lanzar por los aires, para regocijo de granujas, puñados
de confites y canelones, entremezclados á veces con monedas
flamantee.

dulces finos. Leo en un calendario de 1837 que las reverendas dela
Concepción eran especialistas en empanadas; las de Jesús María,
en la preparación de dulces, e~pecialmente los que imitaban
guiead&lt;'s; las Jerónimas, en calabazates, laR de la Encarnación,
en miel ro~ada; las de San Lorenzo, en alfefiiques y caramelos
«particulares;)) las de San Bernardo, en tostadas para enfermos,
todit clase de dulces y bizcochos; las Claras, en cajetas; las de
la Enseñanza Nueva, en chocolates; las de Belén, en lo propio.
Las monjitas eran un verdadero enjambre de abejas del Señor,
diestras en el manejo de la miel rubia y del azúcar blanquísimo;
en la tregua de sus ejercicias piadosos hacían trémulos y diafanos pescados de jalea color de topacio quemado, modelaban pomas de almendra, esculpían corderillos de alfeñique, calaban
naranjas cubiertas; rellenaban limones de esmeralda c0n la blanca estopa del coco rallado, doraban al horno suavísimos pane·
cilios y hojaldras que se deshacían con el aliento, recamaban
un plat6n de leche quemada con fantásticos dibujos; sírnbolos y
dísticofl, formados por grajeas diminutas; amasaban olorosos nuégados y ante un ejército de nervudas molenderas, receta en mano, tanteaba la sabia mezcla de cacao, canela, azúcar y bizcocho para la molienda de chocolate, ese néctar profesional, pudiéramos decir, de Ja gente que viste hábito y de los cristianos
viejos. En todos los conventos había un tibor ventrudo con tapa de hierro forjado, lleno hasta los bordes, de confites ..... .
confites para juras.
De~pués de una fiesta de repiques á todo vuelo, mirábase la
calle tapizada de goterones de cera, agasajos y confites pisoteados. Andando los tietnpos, cuando se iniciaron las guerras civiles, cuando hubo partido liberal y conservador, solían mezclarse en el arroyo, el agasajo con el harapo de uniforme; el mediecito nuevo con el botón del chaquetín; la gota blanca de la cera
con la mancha mate de sangre, la bala achatada, con el confite
enlodado ...... según que ganaban los rojos ó los mofios verdes;
Aparte de los confiteros-que para ejercer el oficio sufrían exa· á los primeros se les recibía con disparos, á los.segundos con Te
men-las mongitas eran las encargadas de surtir á la capital de Deum, palio y .. .... colación.

***

---- _..

Corriente

�860

Colaeión Corrrriente

.

***

Las madrecitas dulcerat1 nunca pudieron imaginarse el mal
que hicieroi.t á la gran masa fomentando la costumbre de abusar
del almíbar, en la alimentación; los mexicanos deben al buñuelo, á la cha1~amusca, á las calaveritas de azúcar, á la calabaza
en tacha, á f.os chongos, al chocolate espeso, á los confites y _á
otros primor es de repostería y de culinaria nacional, ser el pueblo del globo r°n intestinos menos dii:ciplinados y peores dentaduras.
·
Y los hombres de digestión mala y de dientes podridos son
esclavos del cólico y del dolor de muelas; y con cualquiera de
ambas cosas en\el individuo no se va á nin\
guna parte.
\
En México ha sido costumbre dar y pedir :
las albricias hasta por la pérdida de un pleito; dar y pedir el · volo hasta por el nacimiento de un niño primo en tercer grado;
ofrecer á las visitas una copa ó un platito de
chongos queretanos;' castigará los escolapios
con ayuno de chacu.alole; comparar á una
mujer hermosa á mi edificio de mármol; á
un cuadro al óleo; á , una camisa de señora;
á todo lo flamante ...... con un dulce: dar de
cuelga á las personas de la familia urÍ amplio
y htindo platón de duraznos en conserva;
acompañar la propina ó la dádiva en efecti·
vo, con estas palabras: ((Toma para tus dul·
ce!!,ii y rellenarse durante nueve noches de
posadat1 con la famosa colación, ¡ay! que es
una de las pocas cosas netamente mexicanas que nos van quedando. Las poeadas son
las fiestas de los confites.
Llev&amp;n las andas, después de disputárselas
á dos chiquillos débiles, otros dos muchachos fortachones; ahí va el «Misterio,i) los
peregrinos; siguen oliscando la novena, caladas las gafas, dos venerables tías, alumbradas por criada idiota; cantan las seniles voces
la bella letanía; después, radiante de júbilo,
la gente menuda con velitas, las personas
formales haciendo guasa de aquello, los en amorados formando pareja, la servidumbre á
retaguardia, con aire hierático y devoción
verdadera, contestando el ora pro no bis; desfilan por los corredores, se dividen en dos
grupos el que pide y el que dá posada, los
separa una vidriera, .Y entreabriendo la pue.r~, se p~~an mútuamente el cuaderml)o con la letra de la v1eJa canc1on: á la
postre, entran en tumulto al _apose~to donde ~e enc.uentr~ el
rrNacimiento,i) y la. chusma mfant1l, y el peloton felmo gritan
á voz en cuello. «Tiren confites y canelone3, etc ...... )) La olla,
la piñata, la vasijal_de barro adornada con oropeles y papel de

De Soeiedad

861

colores, se mece en medio del patio, pesada y llena hasta la boca de frutas y de dulces, entre los cuales es típico el confite· á
ciegas intenta romperla el elegido para manejar la estaca y ~na
vez rota, se anojan po.r los suelos en ~onfusión y desord~n para
coJer lo que se pueda, grandes y chicos y
·,
mientras las ancianas pelan lentamente 'un
tejocote, y el caballerango muele con los
dientes poderosos un&amp;. caña, y crepitan aquí
y allá los cacahuates, y chupa la recamarera
una naranja, y alguien prohibe á su hija Sagrario que coma jicama porque es muy fría,
entre tanto eso sucede, la heroína de esa
noche reparte los juguetes con colación, y si
no alcanza echa jura de confites á los que
quedaron á mano. Un chico solloza en un
ricón, inconsolable, diciendo que son unos
ordinarios, que no vuelve á irá esa casa, que
los va á acusar con su mamá.
-¿Por qué lloras, nene? ¿qué te hicieron?
)
¿por qué me sacas la lengua?
- ¡Porque á mí no me tocó tamborcito !
- Vamos, cállate, no seas tonto, yo te daré
de mi colación ... .. .
Y tritura un cor.lite de los grandes, que
parecen matatenas, y todavía sigue gruñendo.
¿Qué fueron muchas de las guerras civiles
anteriores á las leyes de Reforma-leyes
prohibitivas de reposterías y dulcerías, y
confiterías revolucionarias, donde al lado del cucharón para
el almíbar se hallaba la turquesa para moldar las balas, --qué
fueron si no una jornada continua, un paseo de peregrino buscando posada en todas las formas de gobierno conocidas en·
tonces? Jornada continua en que chicos y grandes contestaban
la letanía sin entenderla y esforzabiin la voz para pedir confites y canelones, y al romper la olla proclama, adornada de
oropeles y papel picado, se arrojaban como fieras en rebaño
ambicioso, 11obre un montón de dulces estropeados é inútiles
tepalcates !
El Confite, el confite de las juras, el confite de las antiguas
verbenas, ha perdido su prestigio; hoy no queda sino la golo~ina anual, el proyectil inocente de los chicuelos, el que caei parece 11.vergonzarse-como si estuviera vestido de manta ó fuera
un dulce en camiseta,-de estar mano á mano con los últimos
productos finos y vistosos de la dulcería moderna, cuya colación
se compra por kilos, ya no por arrobas anticuadas y se usa no
para juras políticas, sino ...... para endulzar las costumbrts en
las posadas de muchachos.
ANGEL DE

CAMPO.

00.Q.O....QO~-ºOOO.OODOOOOO_QOOOOOOOOOOOQQOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOCOOOOOOO

o

Hemos tenido que lamentar un hecho sin precedente en la vida periodística de nuestro se·
manario. Por primera vez- y será única seguramente- se han juntado, con considerabilísimo O
retardo, las distribuciones y despacho de las ediciones correspondientes á dos semanas ·
consecutivas. Los perjuicios que con esto hemos sufrido son grandes, pero no los lamentaríamos, si no fuese por los que hemos causado á nuestros numerosos favorecedores, á quieg nes presintamos nuestras excusas más rendidas. Las causas de esto -han sido muchas y no
hay para qué enumerarlas. Baste el ofrecimiento muy formal y la protesta que hacemos h~y
ante nuestro público, de que no volverá á repetirse en lo sucesivo, pues tomamos ya las deb1·
das precauciones.
§ &lt;&lt;EL TIEMPO ILUSTRADO» será objeto de muchas mejoras en el año 1912, y creemos Y
esperamos que al ver los lectores nuestros esfuerzos, sabrán perdonarnos lo acontecido.
LA. RED~CCION, .

o

g
§.

8oooo0ooooooooocoooooocooo000000i0ooooooOOOOOOOOOOOOOOCOOCCOOOOCOCCCCCC~~

El señor .Ministro de Guatemala, doctor don Juan J. Ortega, y su distinguida hija la señorita Concha Ortega
, .. · ofreqierón el .pasaclo lunes una brillante recepci6n en el edificio del Automovil Club,
J
.
al sefior .Ministro de Relaciones, L~c. Calero. A la elegante.fiesta, agradable por mil títulos
. ': .
; ., ' ' asistieron 'la~,yrin.éipale~ familias de nuestra bu!lna sociedad.
'
-

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1

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�.

En la iglesia de nuestra señora de los Dolores, de la Colonia Romo, se efectuó el día 2 del actual, el enlace matrimonial del se·
fior don Felipe Pardinas, laborioso joven perteneciente á la colonia española, con la bella y distinguida señorita María Illanes
Blanco. Fueron padrinos de mano,i, el señor don Miguel Illanes Blanco y su señora e3 posa dofia J o:efa R. de Illanefl, y los de vela·
ción, el señor dori· Julián" Pardinas, comandante de artillería del ej~rcito español, de operaciones en Melilla, y la señorn doña Dolores Pardinas, ambos hermanos del novio, á quiene3, en la ceremonia religiosa, representaron el señor dou Francisco del Collado
y la señora doña Dolores Y. de del Collado, respectivamente.
La novia recibió muchos y muy valiosos regalos juntamente con las felicitaciones de las numerosas amistade:; con que cuenta
entre lo más selecto de la sociedad mexicana, felicitaciones á las cuales unimos la nuestra J?UY sincera.

•

LOS TUNELES DE
LOS ANTIGUOS
El túnel del Simplón, esa gran
maravilla del siglo XX, no es mucho más de admirar que el túnel
de que habla H erodoto y que había en la isla de Samos cinco siglos
antes de nuestra Era. Esta gran
galerfa subterránea, fué vuelta
á descubrir accidentalmente en
1882. Creese que los antiguos la
construyeron para evitar que la
ciudad se quedaee sin 1igua en el
caso de que algún enemigo la pusiera sitio. Es un túnel que evidentemente se comenzó á abrir
por sus dos extremos á un tiempo
y aunque se ve que el punto de
unión de las dos secciones no estaba bien calculado, es una obra
admirable, que además de perforar
una montaña de 220 metros de
altura, pasa por debajo de un ria·
chuelo. Este es, por consiguiente,
el primer túnel subacuático que
hubo en el mundo.
No es, sin embargo, el túnel ro ás
a ntig uo, porque en los tiempos en
que ocurió la guerra de Troya ya
se construyó un túnel de ocho kilómetros de largo para desviar las
aguas del lago Topolia, en la Beocia. Hace algún tiempo se habló

Doctor Armando J. Riva, nuevo Ministro Plenipotenciario de Cuba
en México, que llegará próximamente á esta capital.

ya de un túnel abierto por los
hebreos en tiempo de EzequiaP,
ósea unos 700 años antes de Cristo, túnel que tenía por objeto llevar el agua de la fuente de la Virgen hasta el estanque de Siloe.
En el número de los túneles ó
excavaciones subterráneas de importancia histórica, hay que incluir las célebres catacumbas de
Roma, verdadera red de túneles
que suman más de 800 kilómetros
de longitud total Taro bién hay
catacumbas en Francia, Grecia,
Asia Menor, Egi:eto, y hasta en el
Perú.
En Etruria las hay muy intereFantes por que han sido construí·
das en forma de habitaciones, con
los muebles, las sillas y las camas
talladas en roca viva, y la bqveda
esculpida imitando vigas.
En la antigua Roma ya había a)·
cantarillas, como la cloaca ~áx1·
ma con struida por los Tarqurnoe,
lo bastante largas para que por
ellas pudiese caber cómodamente
una carreta cargada.
.
Muy notables también entre estos pasos subterráneos son la, cueva de Hércules, en Toledo;-y el
túnel que en Granada iba de la
Alhambra al Albaicin, y muchos
otros que conducían desde fama·
sas fortalezas al &lt;)ampo para p~rmitir ealidas en tiempo de asedio.

Llegó de nuevo la Pas·
cua coronada de aromas
silvestres y trayéndonos el
gran cesto lleno de flo res y
de las frutas de la estación.
Se arremolinan delante
de los escaparates los ni·
ños escogiendo los juguetés que anualmente con·
memoran para ellos la fe·
cha sagrada. Allí se ve la
muñeca con trabas en el
vestido, con las ropas ce ·
ñidas hasta lo inconcebi·
ble, que parece ahogarse
.
oprimjda por ellas, imitación burlesca de los trajes, que nada tienen de bellos, usados ac·
tualmente por muchas señoras; el negrito que con sus pies pone
en movimiento un coche cargado de bombones; la graciosa pa·
reja que da vueltas bailando el vals; la caza del ratón persegui·
da hasta dar con él, y muchísimos juguetes más.
Llénanse las calles de gente endomingada que recorre las ven·
tas, que entra en las pastelerías, que escucha la música en las
plazas públicas, que ríe y pasa en incesante procesión.
En los clubs, en loe restaurants de
lujo, la cena de Navidad aguarda á los
vividores que tratan de ahogar en el
champagne un tedio inmortal que parece más hondo mientras más se esfuerzan por llenarlo.

brea, ha invadido los cerebros y los corazones. Los
mismos que de ella renie·
gan no hacen sino proclamarla cada vez que ponen
como fundamento de sus
nuevas doctrinas, la misma
idea de la fraternidad hu·
mana, de humana igualdad
y de la suprema libertad
que el Nazareno anunció
en Judea en medio de la
emoción de los humildes y
el desprecio de los poderosos.-Llegó la Pascua, y
con ella todo el mundo civilizado se regocija porque el mundo sabe, por encima de las
doctrinas y de las vanas discusiones, que es el aniversario de ~a
ley de amor que hizo mejores á los hombres y mas blanda la v1•
da que rasgó con un rayo de esperanza un cielo nublado de fatalidades y que levantó con un grito, nacido del fondo de la con·
ciencia humana, las frentes abatidas por la servidumbre.
Es la fiesta de los niííos, porque niño fué el que adoraron loé
pastores y vinieron á visitar los Reyes Magos del otiente. Es la
fiest a de los niños porque en aquel día,
remoto y siempre tan presente á la me·
moria de los hombres, toda la humani·
dad nació á una vida nueva y una in·
mensa esperanza recorrió la tierra como
un soplo de primavera que mágicamen ·
te despertara flores y frutos sobre un
Ha venido la noche que en nuestra
lengua se llama por excelencia la No desierto.
che Buena, y en sus lechos muy blan \
Lo mismo donde la nieve cubre los
cos sueñan los niños con el Pesebre de
campos y viste de blanco los empinados
Belén, con el niño luminoso, en cuya
techos, que donde el cielo lleno de esluz increada se baña el rostro de la Virtrellas derrama sobre los hombres el
gen Madre y que calienta cor su hálito
perfumado aliento de la noche estival,
tibio, el buey y el asno.
en todas partes es la Noche Buena que
viene cada año á visitarnos, que nos
Sueñan con un paraíso de juguetes y
trae puras alegrías en la infancia, ím•
de luces, de caricias maternas y de alepatus ardorosos en la juventud, dulce
grías que son las únicas de este mundo
ealma en la ed:id madura y olas de reque nada puede turbar, alegrías que los
euerdos en la vejez.
brazos de la madre defienden del aire
helado que pudiera _marchitadas.
La canta el pueblo y la perfuma con
Y allá en el fondo de los templos, el
n mos de albahaca. La celebran los pe·
sacerdote vestido de blanco y oro, alza
queños que todo el año la aguardaron
á la luz de los cirios la Hostia Inmacu·
,como la hora de la realización de los
lada, mientras el coro repite las alaban·
sueños. La profanan los mundanos en
zas del Niño que nació en Belén.
sus orgías. La santifican las v!rgeues
del Señor que van, á la media noche,
La humanidad ha querido renegarlo
muchas veces, negarle su divinidad y reducirlo á las preporcio- entonando los salmos con los cirios en las manos á cubrir de
nes de un humilde agitador que logró infundir en el almli de unos nardos y azucenas el figurado pesebre.
Pero toda la humanidad la recuerda, y dos millares de años
cuantos pecadores, un sentimiento de piedad humana.
¡ Inútil tentativa! La doctrina predicada por el Niño de Belén no han hechó sino ahonda1· más y más la sensación de alivio y
ha infundido toda la civilización moderna, ha empapado las de esperanza que invade e1 corazón del hombre en esta única no·
constituciones y las leyes, ha señalado el rumbo á las costum· che de la larga jornada.

�Aetualidades

EuPE~DOfi

Aetualidades
reservado y una manera de saludar tan política y fría que im po·
nía á todo el mundo.
Todos los domingos salfan el
padre y el hijo de pa1rno, limpios
como dos monedas nuevas éiban
á los mu15eos ó al jardín de plantas.
Alguna vez lo habían vi~to
.antes de la hora de comer en un
pequeño café de los alrededores
en ~onde Tony tomaba á pe·
quenos sorbos una copa de ajen·
jo-la única de la semanamientras Adrián á rn lado mi·
raba grabados en los periódicos.
-No, señ0ras, decía á la.s ve·
cinas la portera, que era sentí·
mental, este viudo no se volve·
rá á casa_r. El domingo pasado
nos cruzamos con él cerca del cementerio de Montmartre en donde sin duda está enterrada su
mujer. Daba pena verlo con su
huerfanito al lado. Ha debido
adorar á su difunta ...... es raro,
pero hemos tropezado con un
inconsolable.
¡Ah sí, por cierto! Tony Robec
había amado tiernamente á su
mujer y no podía consolarse ·de
haberla perdido. Sólo que no
era viudo. ·

CUSr,tTO DB r,tRVIORD

I.

Ton y Robec era un obrero que
vivía en la calle Delambre y to·
do11 losvecinoslejuzgabanviudo.
Su hijo con quien vivía, era
un niño de unos seis años á lo
más y l:liempre estaba aeeado como si no hubiera carecido de su
madre, y ni el padre ni el bij"
tenían nunca el vestido sucio y
descuidado.
Todos los días salía muy de
mafiana Tony que trabajaba en
una imprenta, llevando á su hi·
jo medio dormido aún y lo deja·
ba en una escuela de las cerca·
nías, volvía por él en la tarde y
juntos hacían sus compras para
la comida y la cena, encerrán·
doseluego hasta el dfa 1:1iguiente.
Las vecinas de buen corazón
se compadecían de aquel pobre
hombre, hermoso aún, y que á
lo más tendría unos cuarenta
años, de pálido rostro, barba ne·
gra en la que se veían algunos
hiios de plata y decían á excu·
sas suyas:
II.
-Este hombre debería volver
á casarse. ¡Tan buen sujeto!
Corta y nada alegre era su hisNunca se desarregla.
toria: obrero trabajador, pero
-Con seguridad encontraría Concurrentes al Concierto de la artista señorita Artemisa Elizondo
medianamente dotado para el
una buena esposa que le cuidase
en la Ville des Roses, San Angel, el 15 del actual.
trabajo, había llegado tarde á
Fot. al magnePio, de Sosa y Mendoza.
parar la letra y á ganar la vida de
á él y á su pequeño.
-¿Habéis notado que bien
una manera pasable.
cuidado está el niño? Nunca está sucio ó roto. Se ve desde lue·
Por esta razón no había pensado en casarse cuando había pago que ea todo un hombre de orden y parece que gana sus diez sado de los treinta años.
francos diarios.
:f:e habría c?nvenido una muchacha juiciosa, que hubiese co·
Bien hubieratl querido trabar relaciones con él, cosa que por lo noc1do como el los horrores de la miseria. Pero al amor se ocu·
común, no es difícil entre vecinos, pero Tony tenía un aire tan pa bien poco de las conveniencias. Tony perdió la cabeza ante

-

EN HONOR DEL SENOR PRESIDENTE.

86,

BODA!S OH. PLATA.

· Grup.i u~ concumntes al b1nqJ~t! ofre(iJo por vJrios amigos :il señor Lic. don Jesús Tapia y Solórzano, con motivo de sus bodas de plata como abogado.

Cm:um:ites :il b inquek con que el señor don Guillermo Heinriches
y su señora esposa, honorables miembros de la Colonia Americana, celebraron sus bodas de plata.

Fou1. de Et Tiempo nustrad-0

la hermosura de una joven florista de diez y nueve años, inteligente sin duda, pero también frívola, que no pensaba sino en el
tocador y que sabía vestirse con cuatro trapos como una prince·
sita.
Había por fortuna algunas economías y pudo por lo tanto
procurarse hasta el lujo de un ropero de luna-ochenta francos
en el faubour Saint Antoine--en donde su mujer pudiera verse
de pies á cabeza.
Se cas6 con Clementina y en los primeros días fué entera·
mente dichoso.
¡C6mo se amaban!
'feoían dos piezas en el quinto piso de la calle de Port-Royal,
con una ventana desde donde se veía todo París.
Todas las tardes, al salir de la imprenta, situada en la már·
gen izquierda, Tony Rebec con su paletó que cubría su blusa
de obrero y que le bacía aparecer todo un señor, iba á la calle

de los Saint3·Peres á esperar á su mujercita que volvía de la
calle de Saint-Honoré, donde estaba su taller.
Muy juntos y del brazo, llegaban pronto á su lejano nido y
'
tomaban alegremente su merienda.
Pero los domingos, sobre todo, eran ~spléndidos.
Estaban bien en su casa; tanto peor, pues no saldrían.
¡Qué hermosos desayunos de verano con la ventana abierta
sobre la gran ciudad!
Mientras él sabor(laba su café fumando su cigarro, Clementi·
na regaba los tiestos de flores colocados en la ventana. La veía
tan contenta, era tan ftliz que se levantaba encanta&lt;lo y lo sorprendía dándole un beso en el cuello.
-¡Oh! Mira, ¡qué tonto eres! etc., etc.
De pronto un nifio, el pequeflo Félix á quien iban á ver cada
quince días á Margency en ca~a. de su nodriza y que murió de.
convulsiones al fin del año.

LA ARQUIDIOCESIS DE OAXACA EN EL TEMPLO DE LA:ENSENANZA.

Dos detalles del adorno dd salón y de la escalera pdncip:i.l del Circulo Francés, engalanado para el baile ofrecido por sus socios en honor
del ~eñor Presidente de la República, don Francisco f. ,\\adero y su señora esposa.

El altar rr¡ayor y el Ilmo. señor don Eulogio G. Guilow, Arzobisoo dt&gt; l\ntequera, durante la función celebrada el 18 del actual por los dtó,
licos oaxaqueños en honor de Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca.

Fots. de «El Tiempo Ilustrado. &gt;i

Fots . de Et Tiempo Ru,t,·ado.

--~-----~--~------~------.--~---.. -- 1 '.1"!'- r+---,---------------

�· 866

Aetualidades

Consoláronse, sin embargo, con el nacimiento de su segundo hijo Adrián á quien quiso criar Clementina.
Dajó el taller y tomó trabajo para su casa.
Ganaba menos, es cierto, pero tenía á su hijo consigo y salía
á pasear á Luxemburgo llevando á su bebé en un cochecito
dándose aires de toda una señora.
Y Tony trabajaba como un negro, hasta por la noche.
Sin embargo, el trabajo estaba escaso, se endrogaba.
Después, cuando el niño fué destetado é iba al asilo, la madre, frecuentemente ociosa, siempre coqueta, se fastidiaba en
su casa.
¿Adivináis lo que pasó á aquel pobre hombre envejecido antes de tiempo, lleno de angustias y de deudas y aquella cabeza
de veinte año3 hermosa como una Gracia?
Una tarde, al volver de su trabajo acompáñado ~e "Su gami.n
á quien había recogido de la escuela al pasar, Tony Robec encontró sobre la chimenea una carta.
De ella cayó, al abrirla,-el anillo nupcial de Clementina. -. ·~
En aquella carta, Clementraá ·. '
decía adiós á él y á su hijo y les
pedía perdón.
'
·

rn :~ ..

.¡

VIDA TEATRAL
como los que tienen los niñoa pobres: una corneta, un polichinela y unas canicas.
Estos objetos que habían sido depositados allí estaban nuevos y parecían haber salido el mismo día de la ti~nda.
-¡ Ah, juguetes! gritó alegremente Adrián ante el modesto
hallazgo.
Pero el padre había visto un papel prendido con un alfiler en
los juguetes y se inclinó para leer lo escrito.
_
·
cc Para Adrián, de parte de su hermanito Félix que está ahora
con el pequeño Noel. ,&gt;
De pronto sintió que su hijo se apretaba contra ·él y le oyó
murmurar con una voz de espanto:
-¡Mamá ...... ! y descubrió á pocos pasos de allí, arrodillada
cerca ~e un grupo de ci~reses, á una m!Jjer vestida con un traje
y un cnal que habían sido negros, y en los que se veía el sello
oorrible de la miseria, muy pálida, con los ojos hundidos y que
tendía. hacia él sus manos juntas en ademán de súplica.
Es creíble, señores jurados sanguinarios, que el pobre obrero se
haya acordado de aquél que nació en el día de Navidad y que
ensefió con el ejemplo y la palabra el perdón de las injurias. Su
corazón plebeyo, además, igno·
iaba lo que es el amor propio y
la venganza.
Después de un momento de
duda, debida menos al recuerdo
del pasado ultraje que á la lástima que le causaba ver en un es·
tado tan miserable á la. mujer á
quien tanto había. amado, empujó severamente, hacia ella, á su
hijito.
- Adrián, dijo, vé á besar á
tu madre.
Con sin igual ardor, tomólo ella
entre sus brazos, dándole millares ele besos en la cara, en los cabellos, entre lágrimas y sollozos
de alegría.
Luego, volviéndose hacia su
marido y sin levantar los ojos.
-¡Qué bueno sois! murmuró.
Pero él estaba lejos y le con tes·
tó con la boca seca y contraída,
casi duramente:
-No hables y dame el brazo.

¡Oh, vo3otros, s~ñores jura.:
dos, que á cada momento dejáis
en libertad á los maridos ultrajados que ven rojo y que matan
al aman'te y á la mujer, invocando el crimen pasional, váis á encontrar al pobre Tony muy ridículo y quizá vil!
Tuvo más dolor que cólera,
lloró mucho y cuando Adrian le
decía:
-¿ Dónde está mamá? ¿Vol verá pronto mamá? besaba frenfticamente al pequeño diciéndole:
No lo sé.
·'*' .,., _:--;
Clementina se había escap.ado
en los primeros días de mayo(Cuán perversoes á veces el olor
de las lilas! - ¡Tony, para julio
había.vendido casi todo su mo~iliario para pagar sus deudas y
se fué á vivirá la calle Delambre queriendo desaparecer; por
eso vivía tan discreta y dignamente con su hijo y se le creía
viudo.
V
Hacia á fine;:; de i,eptiem bre
No hay mucha distancia del
recibió una carta de su mujer;
cementerio á la calle Delambre.
cuatro páginas incoherentes y
Hicieron el trayecto rápidadesesperada!!, en las cuales i:e
lmágen de la Santísima Virgen de la Soledad de Oaxaca,
mente y Tony sentía el brazo de
mezclaban lá tinta y las lágri- que se venera en el Templo µe la enseñanza de est,1capital, y en cuyo su mujer temblando en el suyo.
mas.
honor celebró días pasados una gran función la Arquidiocesi de Oaxaca.
El niño le precedía, lleno de
Su amante, un estudiante de
·
gusto, examinando los jugu~tes
medicina, había partido hacía!mes y medio, para pasar las va- que se había encontrado. - La portera de la casa en que vivía
caciones con su familia ; no escribía, no daba seüales de vida.
'1.'ony. rn encontraba á la entrada de a~uell~.
.
Estaba abandonada y ella, la traidora, había sido traicianad a
-Señora, le dijo Tony, aquí está m1 muJer que viene de pro·
á su vez.
,
vincia en donde estuvo seis meses cuidando á su madre enfer·
Se arrepentía, pedía gracia á gritos.
ma y que desde hoy vuelve á vivir conmigo. . ,
. .J
Esto causó mucho daño al pobre Tony.
Y al subir la escalera tuvo que sostener casi a la desgrac1aaa
Pero, tranquilizáos, jurados feroces que tenéis el alma del que estallaba en sollozos y desfallecía de emoción y alegría.
Moro de Venecia, y si os place, conceded un instante vuestra esVI
timación al pobre hombre. Tuvo el valor de no contestar á la
"r
esposa~culpable.
Cuando hubieron llegado á la pobre habitación, Tony hizo
IV
que se sentara su mujer en la única ~illa ,~e había y de .~uevo
le puso al niño en los brazos; despues fue a.sacar del caJon de
No volvió á haber noticia alguna de Clementina sino hasta la una cómoda el anillo de alianza de Clementrna y se lo puso de
víspera de Navidad.
nuevo en el dedo: y sólo entonces, sin una palabra de reprochP,
Todos los años tenía Tony la costumbre de llevar, e~ com- sin una alusión amarga. sobre fil pasado, silenciosa Y gravemen·
pañía de rn mujer, un modesto bouquet, unas cuantae v1~letas te con la amplia O"enerosidad de las almas sencillas, la bes6 en
mustias y una rosa "marchita, al sepulcro de~ peg~oño Félix.. la' frente para que\ stuviera segura de que de había sido perdo
Por primera vez hizo Tony aquella peregnnac10n con la úm- nada.
ca compafiía de su hijo, y al traspasar la puerta del cementeFRAN~OIS COPEE . .
rio, bajo el fúnebre cielo de invierno, sufría más que r.unca con
Traducido para EL TIEMPO 11.0STRADO.
el recuerdo de la ausente.
- ¿Dónde estará pensaba, qué habrá sido. de ella?
Pero, al llegará la pequeña tumba de Félix se detuvo sorprendido.
Sobre la lápida había tres ó cuatro juguetes de poco precio,

Madame Buttm:fty en el Colón.
La' brillante y animada temganarse por completo. el favor
porada de ópera que, iniciada en
del público-y ellos bien lo sael :Arbeu, continúa. en el Colón,
ben-es ofrecer continuamente
promete á los aficionados de la
novedades más ó menos efecti·
,~uena música· más de una sorvas, en la ~edida de lo posible.
·,presa.
· El inteligente e~presario supo
~~
organizar una homogénea com.
{&gt;añ(a. y atraerse al público, de
Un ferrocarril
· .µna manera amplia, como lo
, prueban los libros de la contadupostal subterráneo
,ría.. El signor Sigaldi ha resuel ·
tP, pues, un problema que es·
taba en pié desde hace algunos
afioM, con gran contentamiento
Dentro de poco tendrá Berlín
de los numerosos dilettanti me.
lo que no tiene ninguna ca pi tal
xidltnos.
del mundo, un ferrocarril ex·
.Le segunda etapa de !a temclusivamente deatinado á llevar
porada de ópera ha comenzado
el correo desde la oficina central
eri el Colón con un éxito. La obra
hasta todas las sucursales ó estade l&gt;uccini Madame Butterf/;y fué
fetas, como decimos por aquí.
cantada el pasado sábado con
La conducción se hará por mebastante buena fortuna. Jln ella
dio de un ferrocarril subterráhizo su presentación el tenor
neo con una velocidad de 45
Amadi, antiguo conocido nllfS·
kil6metros por hora, velocidad
tro. Amadi vuelve con su fre;;ca.
que en las calles no puede jamás
voz, de volumen y extensión
conseguirse.
poco considerables. pero bien
Se trata de un ferrocarril enatimbrada, dulce y manejada con
no como que el túnel, abierto á
habilidad. La parte del marino
m~y poca distincia bajo el pi~o
yenkee á él encomendada, aunde la ca.lle, no tendrá más de 70
que no ofrece brillantes oportucentímetros de altura por metro
nidades de lucimiento, fué cany medio de ancho.. No hay que
tada discretamente por lo que esdecir que la máqurna, una pecuchó el artista debutante justos
queña locomot?ra eléct~i~a. fonaplausos de la distinguida concionará sola, sin maqmnista de
. currencia que llenaba la bonita
ninguna clase. Los vagones, efi
sala del COLÓN.
número de cuatro, llevarán una
saca cada uno. La vía será do·
Como era de preveerse, la 03·
ble con carriles conductores, y
trella de la compañía, la soprano
entre las dos vías habrá una
-lírico señorita Viccarino, obRegina Vbrino y el t~nor Am:idi,
senda estrecha por si fuese pre·
tuvo una nueva. victoria. Interen el primer acto de Madamt Btttterfly.
ciso que entrase un hombre pa·
pretó á la apasionada geisha con
No
· "rrecrlü
verdadero arte, conquistando calurosas y justas ovacione3. ra hacer cm. l quier
"' º· ·
. se trata de'd un simple
f t"prosrno
de
una
1 ea que, e ec 1vaLa señorita Delgado y el simpático barítono Picco, á pesar de yect o que pue de o, no reahzarse,
, .
á
d ¡
que su participación en el desempeño de Madame Biitterfly es ment e va. a, ¡¡evarse á la practica·' como que ya· est
· · cerra
d B olí e
muy corta supieron sacar todo el partido posible.
cont ra'to en t ra 1a. d"1recci'ón de correos y el mumc1p10 e er n.
Un aplauso entusiasta y · sincero al
·maestro Castillo por
la firmeza y talento
que desplegó en la
su tordinación
obra. de Puccini. En
esta ocasión, como
en las anteriore11,
Ignacio del Castillo
Cierto soldado,
e 1mprobó sus granque en una carga de
des .méritos de macaballería estaba
estro director y de
ya al alcance de un
ser uno de los eleenemigo, y á punto
mentos más valiosos
de darle muerte,
de la compañía.
oyó tocar retirada,
La empresa ha
y parando su caanunciado la preballo, dejó~ libre y
sentación de nuevo"
sano al que huía,· y
artistas y esperamos
fe volvió.
que el público que-Estando ya tan
de satiRfecho de
ceHa, ¿por qué :no
ellos. Creemos que
lo 111a.taste? le precon estos consideraguntó un camarad11.
ble3 refuerzos, los
- Porque en la
se-ñores Sigaldi y
milicia, es ant es
Alba, actuales emobedecer al general,
presarios puedan
que matar á un enevariar un poco el
migo.
repertorio, pues uno
de los secretos para

~

�Ae tu a 'ti da d e s

Posada organizada por la simpática rnciedad '' Jun ior Dancin C lub," de la que es presidente la bella señorita Concepción Cerisola,
en el Bucareli Hall, el miércole~ pasado,

SENTENCIAS EXTRAVAGANTES
PE R C&gt; PR A C T ICAS

.¡

Ea muchas países tienen los maghtrados mucha más libertad
para sentenciar y. condenar á los delicuentee que la tienen los
jueces aquí. Ha0e pocos afi.os se jugaba muchísimo en la Mancburia rusa. Todos los hombres gastaban el tiempo y el dinero
en torno del tapete verde, y como conse·
cuencia, el trabajo estaba abandonado.
Las autoridades impusieron multas, pu·
sieron presos á al~unos jugadores; pero
tod-0 fué en vano. Por último se decidió
condenar á todo el que jugase á llevar en
torno del·cuello una argolla de hierro. El
efecto fué sorprendente: el día siguiente
se habían cerrado todas las casas de juego.
El 9 de julio de 1906, la&amp; autoridades
de Chicago descubrieron que en los almacenes de Marshall Field, que son lo(más
gran0.es del mundo, no había ningún signo, flecha ó manecilla que indicase dónde
estaban las puertas de salida. El delito
podrá parecer pequeño, pero no lo ee tra·
tándose qe un establecimiento cuyos inumerables departamentos forman un verdadero laberinto y donde en caso de pánico ó de incendio sería fatal la ignoran·
cia de las salidas. Para castigar aquel descuído, las autoridades hicieron cerrar los
almacenes durante tres horas, nada más,

A UNA MARGARITA

Señor Roberto R. ~Urzúa.

Señorita Alicia R. Guernsey.

· Señor Mlnuel
Rodríguez Vizcarra:
""

:

Pert.o o gazón, nuo de-nuestros más presti"iados artista
.. · 6
¡ d
·
• '
· í
.,
.,
con 111objeto de presentar á sus discfpulos La cutt'a y ni stinguid!·;;;~;:en~Y: ~~re .etiitr•ouesrl~;¡ su poétlcoº"oha!Pt'' deSa n Angel,
.
, .
.
, .
talento educador de Ogazón y el dominio que del piano tiene~ .,.
e
~sids
í
ªiª
au
icl[!Des
ap!Hudió
calurosamente
el
mnra,llloeo
'
, 8 5 s 1se pu os, 11sonJeras esperanzas de arte.
. , ,• ' '

1

Blanca y sencilla flor, de agreste prado,
orgullo y prez, cual de la patria mía;
de oro es tu corazón, y plata fría
puso el destino á tu esplendor helado
Estrella ú hostia, del jardín amado
le finge al trovador tu poesía,
y un poema de amores nos envía
tu simbólico cerco deshojado . ... !
Pues bien, yo quiero, Que al fulgor escaso
de la tarde silente y misteriosa,
si lle.gas á vivir en el regazo
de mi apasible y tierna y casta diosa,
seas la postrer estrella de mi ocaso,
6 la primera flor que orne mi fosa ... . 1
ANGEL J, GARRIDO.

pero este breve cierre costó á la casa cerca de veinte mil fran·
cos: tan importantee sofi sus entradas diarias. No hay que de·
cir que al día siguiente todos los establecimientos de Chicago
tenían letreroe y señales in dicando las puertas de salida.
Un magistrado de Brooklyn, s~ntenció recientemente á un individuo acusado de haber abandonado á su esposa é bija 1 á llevarlas á Coney Island (la célebre playa neoyorquina) u na vez
por semana. á besarlas por lo menos una vez al día, á dar á la
madra seis dólares semanales, y acomprarle de vez en cuando un
ramo de flore3. Le prohibió que consintiese á su suegra intervenir en sus asuntos
domésticos y le advirtió que los'.efectos de
e,ta sentencia durarían cuatro semanas. Al
cabo de ellas, marido y mujer tenían que
volver ante los tribunales para dar cuenta de su conducta, y si alguno de ellos ha·
bía desobedecido sería severamente caR·
tigado. Transcurrido un Ti!les, el matrimonio y la niña se presentaron ante el
magistrado más felices y contentos que
nunca. El representante de la ley les folicitó por su nueva dicha y declaró que basta entonces no había dictado !lentencia
más satisfactoria.
A propósito de simtencias raras, puede
recordarse que en Escocia, hace algunos
siglos, los que eran llevados á lo tribunales por deudaa, tenían que vestir un traje
á rayas grises y amarillas tan llamativo
como feo. De este modo se consiguió que
muy pocos escoceses dejasen de pagar sus
deudas.

ANTE UNA CONCEPCION DE MURILUÍ
...

Señor·don Antonio Mercenario,
Senador y ex-gobernador del Estado de Guerrero,
fallecido esta semana.

Ganando el Cielo vas de astros cercada
De nubes de arrebol y ángeles bellos·
'
. el manto azul y los cabellos, '
Al aire
Al pie la luna y la serpiente hollada.
Sonrosan tu mejilla nacarada
Del pudor y del alba los destellos·
Abres los ojos, y fulgura en ello;
De tu amor la pureza inmaculada.
Ni en el sol ni en el iris ni en las flores
Halló jamás la humana fantasía
De la luz que te envuelve los colores.
Y es que Muri_llo, con la fe por guía,
Al Cielo fué á buscar los resplandores
Que circundan tu imagen, Madre mía.
FEDERICO BALART .

.....

�De todo an Poeo
DE LA MULTITUU
Que han usado nuestra. pre,.
paración ó que la están usandG
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus méritos. Se han · obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que ¡meda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta mairca de
fábrica en cada botella de fa,

mortero con poca arena, amortiguaa las
variaciones térmicas. Pero estos materiales µorosos se impregnan pronto de humedad. En las parede~ que separan una
habitaci6n de otra debía dejarse un espacio de cinco centímetros, que podría llenarse de trozos de fieltro, algodón traoos
y pa¡,el. En los pisos debían coloc~rse una
especie de colchonetas de carb6n y escorias de hierro, y los techos podrían eEtar
formados de dos capas separadas para que
el aire pudiera circular entre ellas.
Estas son las conclusiones sacadas por
un higienista alemán, que se ha ocupado
extensamente del aeunto.

- - -·~ ~~~Un retrato pendolístico
El arte del dibujo, que pudiéramos llamar caligráfico, por ser más bien J:., borde
pendolista que de dibujante, hizo furor en
siglos paeados en toda Europ~. En E~pafia sobresalieron en él Morante y Torío-

1

1

----·---

Huevos pasados por agua sin agua
Es una novedad que ha empezado á explotar uno de los principales hoteles de
Londres, y como el fen6meno, digámoslo
así, Ee verifica en presencia del c011sumidor, está llamando mucho la atenci6n y
es objeto de no pocos comentarios.
El camarero pone sobre la mesa un aparato semejante á una caja, da paso á una
débil corriente eléctrica y mete la cantidad
de huevos que se deseen en el calectador.
Al cabo de minuto y medio, ósea la mitad
del tiempo que se necesitaría empleando
el viejo procedimiento del agua hirviendo,
están los huevos en punto para ser comidos.

•

1

!
1

incomparable mérito por lo complieado
de sus detalles, con la particularidad de
que, á escepción de las faccione¡:: todo el
dib~jo está hecho sin levantar l~ piuma,
con un solo trazo.

Educando con postales
"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve :t los placeres
y tareas del mundo á muchos
que habían perdido ya toda esperanza. -" El Profe sor Adrian
de Garay, dice; Con buen úxito
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que de·
jan al organismo débil y la sangre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas.

¿Qué grueso deben tener las paredes?
Al calentar nuestras habitaciones du·
rante el invierno, desperdiciamos una gran
cantidad de calor á cauA.a de la delgadez
de las paredeil de las casas.
Las paredes de 20 á 25 centímetros, tan
corrientei en loR edificios construidos á la
ligera, son insuficientes por completo. Con
las paredes de 60 centímetros son mucho
menos sensibles las variaciones de tempe·
ratura; mas para conseguir que no se notasen tales variaciones, se necesitarían
muros de un metro de grueso, como los
de los antiguos castillos. Actualmente,
nuestros arquitectos, lejos de aumentar,
procuran disminuir el espesor de las paredes, cosa que puede hacerse echando
mano ue ciertas substancias que contribuyen á aumentar la solidez.
Lo más importante es la naturaleza de
los materiales. Las sustancias porosas per·
meables al aire. los ladrillos huecos y el

Esta es buena época para hacer ála Niña un retrato. Contamos con todas
las facilidades necesarias.
Nuestra habilidad en este
sentido no tiene superior,
Tendremos mucho gusto
en mostrarle nuestros
trabajos.

Fotografía

l4arst.

la. de Nuevo México núm; 6,
r,'IBXICO, D. 'F,

\ Mexicana, 1034, Neri.
Teléfonos: ')
~

Ericsson, 2995. - - •

HAY ELEVADOR

\

especialmente el primero. que gustaba de
adornar sus manuscritos con flores y animales dibujados con un §.?lo .trazo, sin le·
vantar la pluma. Pocos 1 sm embargo,
comiguieron llegar en este arte á la altura
del inglés Nicolás J arry. De él se conserva
una colección de retrl\tos muy curioeofl,
como el de la reina Enriqueta María, espoeo de Carlos I de Inglaterra. Aparte de
lo perfecto del parecido, tiene este traba.jo

Se empieza á pebear en Alemania en la
utilidad de las tarjetas postales ilustradas
para educar á los nifios de las escuelas.
De algún tiempo á esta parte vienen publicándose en ei extranjero ·series ele post~les ~e historia, de zoología, geografía,
h1stona sagrada, etc.; el museo escolar de
Breslau ha empezado á formar una colecci6n de estas tarjetas, y pedagogos eminentes como Harms, Tischendorf y Rodolfo Schmidt, han aplaudido el proyecto
y aseguran que tendrá notable éxito.
Apuntamos la idea por si los maestros
mexicanos quieren imitarla. Por regla general, las postales están mejor' hechas qne
las láminas y mapas que se venden para
las escuelas, y además son muchs más
econ6micas.

-

CRIMINAL
IN DI FERENCIAl
Es una verdadera desgracia la
. criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedacies, pero muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombrosos para evitarlo Y
ocupa el primer lugar la medicina llamada ''Creosofosfatina, ''
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes Y.mejora las funciones digestiva,~, sino que, salva á más del 80% de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
'
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nad'.l. se ha conocido tan eficáz.

�</text>
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                    <text>fL
Ato XII.

MÉxrco,

DOMINGO

~~============================

7 DE E NERO

DE

HH :&amp; .

========,=r-.=====·=============r..~ri".5~

Recepción hecha en la estación de Buenavista al distinguido
escritor argentino don Manuel Ugarte.

�A etoalidades

El Niño de los Santos Reyes .

..
•,,

p,90909090

(~ASGO DB CR~lDAD C~lSTlAfOl)

En la mche del 5 de enero de 188 ... vís,era de la festividad
de los Santos Reyes, caía sobre la ciudad una lluvia de nieve.
finísima, delicada, semejante á pequeños hilachos de blanca
lana.
A lo largo de la calle caminaba un niño de unos ocho años,
uu dee:graciado de miserables harapos vestido: con las manos
metidas en los bolsillos de su chaqueta y el cuello escondido en- ,
tre las vueltas de una vieja bufanda, iba encorvado, tropezando, r
como quien ya no pUtde tenerse en píe, como quien no tiene ni
aun fuerzas para respirar.
I

En aquella hora, las doce de la noche, y con rudo temporal
de nieves, la calle estaba desierta, asemejándose á una ciudad
abandonada; y si de cuando en cuando el niño encontraba un
transeunte, oíasele ealmodiar con débil acento.
-¡Una limosna por amor de Dios! ¡No he comido en todo el
día!
Y caminaba algunos pasos al lado del transeunte, con una
mano extendida y el se.oblante apenado, teniendo la esperanza
de obtener limosna para comprar un pedazo de pan; pero los
transeuntes iban envueltos en capas ó sobretodos; y andaban
muy deprisa, y el pobre mendigo no conseguía conmoverlos col"
sus lamentaciones.
Anduvo así largo rato, con el rostro azotado por la nieve, lo~
vestidos empapados, los pies ateridos, las manos henchidas de
frío, y buscaba acaso un cobertizo donde guarec( rse, una casa
en construcción, el dintel de una puerta. ¡Y sólo veía la ancha
calle toda blanca, toda cubierta de nieve!
Y de repente vacilaron sus pasos, y acercándose á un palacio
inmediato, dejóse caer inerte en un ángulo de la portada, cruzó
las manos sobro el pecho, encogió las entumidas piernae, acurrucóse en el menor espacio posible (¡pequeño fardo de mieeria
humana!), y quedó sumido en letargo profundo.
Y la nieve continuaba cayendo, como si los ángeles sacudiesen en la altura las plumas de sus alas.

-¡No, nol-exclamó entonces 111 ¡::eñora.-A la cocina, no: á
mi recámara ...... ¡pronto! ¡á mi g~binetel

III
El niño mondigo fué llevado á donde dijo la dama , quien,
ayudada por su criada, desnudóle apresuradamente, le envolvió
en buenas mantas, le friccionó el aterido cuerpo con agua dP.
Colonia ...... y el pobre niño no recobraba el conocimiento ni el
calor de la vida: era horno una masa inerte, y causaba pena
contemplar su semblante pálido, sus ojos cerradoe, sus l_abios
dernoloridos ........ .
¡Oh, sí! Aquel espectáculo hacía daño, y la señora y sucria·
da v~rtían lágrimas que rodaban hasta las mejillas lívidas del
niño.
A poco rato entró en la estancia el esposo de la noble dama,
segeido de un médico.
-Doctor-le dijo-he molestado á usted para que vea á e5te
desgraciado niño ...... Es la víspera de los Santos Reyes, y cuando los niños felices sufñan con los juguett s y dones que les en·
vían desde el cielo, este infeliz ha caído ye,to de hambre y de
frío á la puerta de mi ca!la ..... . El es tam hién un don del cielo
para mí: ¡salvémosle, drctor!
Acercóse el médico al niño y examinfile detenidamente.
-¿,Hay esperanza de salvarlo?-preguntó anhalaote¡la señora.
-Vnemos ..... no puedo responder todavía ...... Ahora, no
hay para qué ocultario, está grave, muy g-rave, ..... Por fortuna
e~ robusto y ...... ¡el infeliz debe estar habituado al sufrimiento!
Continúe usted, sefiora, friccionándolo con agua de Colonia y
cada cuarto de hora &lt;lésele uno cucharada de la poción que voy
á recetar ...... Volveré dentro de cuatro horae.

P~rsonal del nue vo Ayunt:1mie nt , de la Ciuú:1d dé .\1 éxico , después dé present 1r sus fdicit-iciones de añ1 nuevo al seii0r Presidente de la República.

IV

Hace dos días que el pequeño mendigo e,tá delirando.
¡Pero qué delirio el suyo!
E~ un delirio que no le causa sufrimiento, sino felicidad, y
acaso por la primera vez en su vida: sueña que le dan muchas
II
li mosnas, mucha¡¡, porque mueve con frecuencia los labios y
murmura sonriéndose: "¡Gracias! ¡gracias!": sueña que come
Una hora después, el ancho firmamento, en toda la plenitud i&gt;xquisitos m11njares1 porque abre y cierra la boca y se limpia
de su grandiosa cúpula, presentaba un color obscuro y siniestro, con el revés de la mano; sueña también que los Reyes Magos I~
la nieve había ce¡;iado, y no centelleaba un lucero; allá lejoe, han traído ricos juguetes, porque supone que tiene entre su~
hacia la cumbre del cielo, veíase la luna detrás de opacos nuba· brazo_s un polichinela, y le habla, y le besa, y le arrulla como á
rrones, parecida á un formidable ojo velado.
· na muñeca, y aun le dice frases de consuelo......
·
Aparecieron por el extremo de !a calle dos linternas de un
¡Pobre alma inocente que tanto ha sufrido, consuela á un sér
carruaje, destacándose en la sombra como refulgentes pupilas más desgraciado! Y consolar á quien es más desgraciado es ser
de un monstruo; rodó el coche hasta el palacio y paróse delante feli z......
de la portada; el lacayo saltó del pescante y dió un golpe en la
-¿Pero ya no hablas, nifio?-exclama de repente la se:fiora.
puerta, y cuando ésta se abrió por dentro, á la luz de les faro- -¿Por qué abres loe ojos llenos de asombro, y me miras á mí,
les distinguióse al niño cubierto de nieve.
'lUe estoy sentada á la cabecera de tu lecho, y mirasloscuadroi:,
-¡Aguarda, Bautista, que hay aquí un mendigo!-gritó d los tapices, las colgaduras, los muebles-? ¿Quizá preguntas á tu .
portero.
débil enebro si todo eso ss verdad. ó si todavía tstás d&amp;lirando?
-¡ Eh, chicuelo!~ -exclamó el lacayo, dando un puntapié al ¡Es verdad, es verdad, niño! ¿No Íne ve&amp;? Ahora soy tu mad1e
niño.- ¡Arriba, imbécil!
y re cuido y te quiero por aaior de Dios, inspirada por la santa
Y apenas había resonaéo esa brutal exclamación, abriéronse caridad cristiana...... Ya no serás un niño abandonado, un nilas dos portezuelas del carruaje y salieron por ellas un caballero ño vagabundo y miserable, sin padres, sin albergue, sin ve~tiy una señora, los dos j6venes, apuestos y elegantes.
&lt;los sin pan· desde hoy serás mi hijo adoptivo; el niño de los
-¡Pobrecito niñol-gritó la dama conmovida- ¡No lo lasti- San tos Reye~ .... ., ¡Abrázame, para da~ gracias á tu mad~e!.: ....
méis! ¡Metedla 'á la casa!
aQuiéres el aguinaldo de los Magos? Tomale, toma el pohchmeY en seguida, quitándose rádidamente los guantes, puso una la que arrullaba~ Y.besabas en tu delirio. ¿No _lo vss? ¡Mírale
mano en la frente del méndigo, y sintió escalofríoo al encontrar- bien! Es un pohchmela de verdad ...... con traJe encarnado y
la helada.
azul, con galones de oro, con cascabeles de plata ...... ¡Ah, Dioe
- ¡Jesús mío) ¡está muerto! ¡muerto de frío!
mío! ¿Te ríes, niño, te ríes? ¡GraC:as, Sefiorl ¡Se ha salvado!
- ¡Por Dios, Luisa mía, tranquilízate!-dijo el caballero, que
Y la caritativa dama, arrodillándose al pie de la cama, hunexaminaba también al niño.-Sólo está desvanecido ...... Su co- dió su frente entre ambas manos, y murmuró lentamente:
razón late ... , .. le siento balpitar.....
- ¡Déjame ahora llorar un poco! ¡á cada uno le llega la rez
Y volviéndose hacia el brutal lacayo, le dió esta orden:
de ser feliz!
- Llevadle á la cocina ...... cerca del fuego ..... y que le den
X.
¡nmedlatamente una taza de caldo.
1

El ~eñor Gob:rn:llor Jd Distrito Y los señ~res Preféctos Políticos del mismo, después de presentar sus frlicitaciones de año nuevo al señor Pre,
s1dente de la República . -Fots. de Et Tiempo Ilustrado.

�4

A

Aetaa1idades

etaalidades
-------

Nuevo Tren Mono-rail.
Vivimos actualmente en una
época de maravillas y nos hemos
acostumbrado tanto á oír hablar
de cosas sorprendentes y estupendas, que ya las tenemos cosas corrientes. Sin embargo, debemos
admitir que Mr. Cleveland Mo:ffett
en su artículo que aparece en el
número de Julio de «América» revista mensual ilustrada que ve la
luz en la ciudad de Bu:ffalo, N. Y.
E. U. A., nos ha maravillado una
vez más. El describe el nuevo tren
mono-rail, inventado por Mr.
Bren!}an, en la forma siguiente:
ccSuéltelo» dice el inventor á
uno de sus ayudantes y entonces
vese avanzar en línea recta de detrás de los árboles un objeto pequeño y extraño que se deslizaba
rápida y suavemente en direcci6n
á nosotros. No produce ruido; no
exhala humo ni vapor; no choca
con nada ni se inclina; marcha
sencillamente á lo largo de su pequeña vía sobre la hierva muy
~uavemente y fulgurando á favor
de los rayos solares. ¡Es el ccgiro
can, sobre el ccmono-rail»I
A medida que se acerca oímos
el bajo susurro de sus ocultos giroscopios ( en el modelo grande l
estos giroscopios Ferán completamente Filenciosos), y nos extrañamos de la considerable anchura del carro en proporci6n á su
largo. Sugiere la idea de un acicalado vaporcito del río, y ente-

ramente di~tlnto de torios los coches de ft'rrocarril. Ahora la vía
Re tuerce en cnrvas muy pronunciaclas hacia la derecha; el carro
da vueltas con la mayor facilidad
y se inclina ligeramente hacia el
lado interior de la curva; luego la
vía cambia otra vez y el carro da
vueltas con la mayor iacilidad y
se inclina ligeramente hacia el lado interior de la curva· luego la
vía cambia otralvez y el ~arro deslizándoRe suavPmente Be pierde
&lt;let rás de los a1 bustos. Surgiendo
fuer1t P.ºr el lado opuesto, y penetra valientemente en un puente
colgante, 6 sea, una cuerda de
alambre tendida sobre una hon&lt;lonada, en medio de dos pequeñas colinas set.enta y pico de pies
de cuerda tirante para recorrer el
pequeño carro. Cruza de lado á
lado, sin sondear ni ladearse y
luego retrocede de nuevo,· al dar!e
un ayu.dante contramarcha, hasta
el medio de la cuerda donde es detenido, permaneciendo allí perfectamente quieto y seguro, mientras los giroscopios los sostienen.
Esto es algo nunca visto en el
mundo ¡una masa inanimada, de
peso igual al de un hombre ha·
lanceándose sin ayuda alguna sobre un al11mbrel

Señores Lic. don Pedro Lascurain é lng. don Carlos Herrera,
e!t:ctos Presidente y Vicepresidente del Ayuntamiento.

Balzac ha dicho en una de sus
cartas:
ce Los hipócritas no sirven á Dios;
pero se sirve.a de Dios para engañar á los hom bresl

Grupo de miembros del Ayuntamiento de la ciudad de México, en el que aparecen los nuevos concejales pares, junto con los consejales 11ones electos el año pasado.- Fots. rte "Et 'I'iempoitiistmdo,"

El Padre Heredia organizó días pasados una hermosa fiesta de caridad, e,n su escuela-taller.-Una multitud de chiquillos y pobres vergonzantes
recibieron un regalo de Navidad.

EL KAISER, INDUSTR.LAL
Un peri6dico inglés publica una extensa información sobre la
fábrica de porcelana que Guillermo lI de Alemania tiene establocida en Cadinen.
Conocidas de todo el mundo son las enciclopédicas aptitudes
y gustos del Kaiser, pero seguramente pocos habrán pensado
en la probabilidad de que entre esas aptitudes ostentara la de
f_abricante, y tan gallardamente, que ha merecido que Carnegie,

el rey del acero, le otorgue un diploma especial de capitán de
industria, diploma que Guillermo II ha recibido con gran complacencia.
Desde la fundaci6n de la fábrica todo pasa por manos del Emperador. El es quien ha escogido el alto personal administrativo: el cajero, los;empleados, los jefes de Eervicio, hasta para ser
reclutados han necesitado del marchamo imperial.
El Emperador es quien indica la clase de mercadería preferida por el público; todos los modelos son sometidos á su exa.

El filántropo sacerdote y grupo de damas que lo ayudaron en la distribución de los objetos que adornaban el Arbol de Navidad.

�Aet:ualidades

6

..

Aet:ualidades

7

-Un paso más sargento, tratad de caminar!
-No puedo más!
El niño bmcó entonces: encontr6 una piedra con musgo: esa
(CUENTO)
fué la almohada! S)bre la nieve extendió su capote desafiando
á la fuerte brisa que lo cortaba!
'
· Caminaba al través de la estepa infinita, el viejo veterano
Los ojos del anciano se apagaban; ee acost6.
sargento mayor del Gran Ejército, y el tamborcito de cabello;
-No hay que llorarme tamborcito· he marchado derecho
rubios.
mi ca~ino; no he. hecho mal á nadie;' he dado mi sangre á la
Las nubes s:i abrían á veces para dejar pasar un día lívido Francrn; es una vida hermosa! Me voy contento de encontrar
que se arrastraba
allá arriba á mi emcon pesar sobre la
perador.
tierra.
Te quiero mucho
La frente del antamborcito; me diciano estaba venrás una oración, Y
dada con tiras de
á ti que Dios te · ,
género blanco manguarde y te lleve á
chadas de sangre.
tu pitís. Vamos, siSe apoyaba sobre
gue adelante!
el nifio.
El anciano se caLos dos tenían
lla un momento, y
sus uniformes heluego se levant6 un
chl)s pedazos.
poco exclamando
El sargento no tedébilmente:
nía más fusil, solo
-¡Viva Francia!
su bayoneta estaba
¡Viva el emperador! .
pasada por su cin·
Y volvió á caed .; .
tura. El tamboreicon los ojos cerra-''.~.: if~h
to tenía todavía los
dos.
· ,
dos palillos de FU
El
tamborcito
lo
tambor parados por
contempló c o m o
su tahalí.
dormía; luego, cq- .
Estaban débiles,
mo
se volvía más
extenuados.
pálido
y no se mo-Sargento ¿suvía,
comprendió.
frís? dijo el niño.
El alma del viejo
-Taro borcito,
veterano había paratiende bien estas
B
t
d
·
d'
tido,
radiosa; al papalabras: Cuando
anque e e peno ista\ofreci~? ~?r "E I Imparcial" para fe~tejar el éxito de las carreras
raíso
se sufre por su emEl tamborcito llo- .
a omov1 1st1cas orgamzadas por ese colega.
p_erad?r y la patria,
L
.
r6 mucho tiempo.
s1lenc10. ¡ ~o se debe _quejar nunca!
uego, hizo D?-UY cerca una especie de fosa, en la nieve; y
Se hu~d1an en la meve hasta la rodillas.
arrastró, despacw, muy despacio, el cuerpo de su viejo amigo. ·
El anciano se tornaba muy pálido.
~vanzaba la noche; con la bayoneta del viejo soldado cabó
-Tamborcito, dijo él, quisiera dormir; deja á tu pobre ami- Jª tierra Y poco á poco la cubrió.
'
go, el s~rgento, descansar en pa~, con la cabeza sobre una pieLuego se arrodilló
dra, Y sigue adela~te. Anda hijo, anda d~l lago ge l!!&gt; Francia!
.-Sargento, al pie de nuestra cruz de Bretaña, habéis dicho á
~¡
~Í· ·l~~;i~~·n~~- -~~··t~fií~·
~i
m1 madre que lloraba: ccYo velaré por el chico.ii y or defen- cito apercib10 alguno1:1 troncos é hizo con t-llos una cruz· luego
derme tenéis la frente abierta y os debilitáis á cada ~aso Sar· la colocó sebre la tumba.
.
'·, .· ,
'·
gento, no os abandonaré jamás, yo os llevaré· haced un ~sfuerEntonces-con los ojoe humedecidos levant6 la mano á la al
zo Y encontra~emos el regi_miento. Apoyaos e~ mí soy fu;rte!
tura de BU frente, haciendo el saludo'militar.
~
-TaD?-borc1to, tamborcito, quiero dormir· busca una piedra
h aced m1 lecho!
'
'
( Concluye en la página 16.)

EL T .A.MEORCITO

Algunas de las pers0nas que resultaron agraciadas en el reparto.

.

¡ 1

' '
1

1.

1

1 !

. j
I

j

I

I

men y con mucha frecuencia, él rectifica la obra de los artista~.
Los obreros _que trabajan bajo la alta dirección del soberano
no se quejan de la suerte. Mediante un .alquiler, punto menos
que nominal, ocupan habitaciones confortables, cuyos pla110~
fueron dibujados por el propio.emperador, y cada casa tiene su
jardín. De3de el lunes al viernes la jornada de trabajo eR de
siete horas y queda_ reducida á tres el sábado; por último 1 el
domingo, el descanso e~ ·ob3ervado con estricto rigor.
Pensiones par~ lo.s ancianos, para las viudas, para los huérfanos, nada se ha olvidado. , En verano sports al aire libre, y
duranteel mal tiempo juegos de so~iedaden el local cerrn·
do, al abrigo de la
intemperie. En toda Alemania no h I y
un solo director de
fábrica que sPa mús
popular que él.
M;ientras que el
f•mperador está en
s.u residencia no de·
j t de visitarningún
día á las seis de la
mañana los talleres
de la fábrica, y al
entrar dice con voz
fu e rte : cc¡Buenos
días,.. trabajadores!))
Los hombres Je responden todos á una
voz: ¡ccBuenos días,
majestad!)) Luego se
en ter a minuciosamente de la fabrica·
ción de la porcelana
y termina invitan·

do á comerá uno de los jefes de servicio. Cuan~o no está en Ca
dinen, el emperador recibe semanalmente un informe oficial so
bre los trabajos de la fábrica, y res¡ ond~ con un rescripto, en
forma correctiva, conteniendo cem:urns ó el0gios é intrucciones.
El capital de2.500,000 francos invertido en la manufactura;Jle
Ca&lt;linen no rinde más de 9 por ciento de beneficio. El Empe,rador ha instalado en Berlín un gran almacén de cuatro piso1:t/ don·
de se vende la porcelana de Ca&lt;linen. Una inscripción con J~t~s
enormes ostenta el nombre de Hohenzollern. LoR francese(,;we
decía un periodista romano. no deben fo1jarse ilu~iones; á pesar de todas las palabras pacíficas la
guerra francoalemana tendrá que esta·
llar, porque ella es
i
•l
11ecesaria á Inglate1
rra., que quiere deb: litará BU rival eco·
nómica; es necei a ·
ria á Alemania, q11 e
quiere ahogar e II
sangre sus últim ll s
vergüuenzas y r,izarcirse de sus pér
didas económica~ ;
necesarias á la coro
na italiana, que se
siente a menaza&lt;l:i
por el socialismo, y
necesaria á Clero, 11
ceaux que, obligada
á detener el mov miento democrático
bmca una división
para eternizar,e en
el poder.i,
IGNOTOS.

:·¿~;~e;1~:·~; -~1 b~,.

.de.·;~~;;· ·¡~~b~/

NUPCIAL

Señor D. Ped:o B.1rand11 Me. Gregor.

Prlra. el día 2-5 oel corriente, está anunciado el enlace del conocido caballero don
Pedro Me. Gregor con la ,.señorita María
Carbajal. La cei;em.onia Pe verifica ,á en
la ciudad dé CariS.'péalfe''y promete consti.
.tuir una brillante.nota social.
... r, :::,-

· - - - - - · - - - - - - · - - - --

•

1,•

r

S., ñorita Marí.1 Carbaj,JI.

,---....----,,----·-,r- : : - - - - · - - - - - - - ~ ~ ~ · ·- - -

D~tllles diversos de la fiestl ·atlética celebrada e~ la Esc~eb N. de Ag~cultura en honor deI Gobernador- de Sonora, senor
_ Maytorena.
-

�9

Año Teahral.

Mal cornenz6 el afio 1911 para una de nuestras más queridas
¿Qué más necesita una mujer para cautivar?
De diversa índole, pero con igual animaci6n, fué la t~mporada
artistas de teatro. En los mentideros, en lo3 café,, en los corrillos dpoca monta y en los salone3 más encopetados, el tópico más socoa del Teatro Colón, en donde actuó la compafifa dramática de Prurrido del día fué el divorcio Fábregas-Cardona, tema de palpitan· dencia. Grifell, artista de clara y buena dicción y de mejor intui·
te interés que despert6 viva curiosidad, un poco insana, dando lu- ción artística, cualidades éstas ya
gar á que se forjaran los más crueles epigramas y á que nuestra sancionadas por el público del teagoma hiciera algún gracioso jeu de sprit que hacía sonreír picarez- tro Principal, en donde estuvo cocamente, .cuando no derramar 'una ,lágrima pía y generosa. Y el mo primera tiple, con el aditamento
lazo matrimonial que más que }azo pare9ía ser un nudo gordiano de una voz regular. Pero si la Grifell
que nadie deshiciera, después de bienhe- por sí sola fuera bastante para anichora paz conyugal,· fué definitivamente mar una temporada (nada más una
desatado por la inflexibilitlad de la ley y temporada) ¿qué mucho que el negopor ende deshecha la razón social y artísti- cio que hizo la empresa fuera fabuca. Lástimafoé en v·erdad esta separación, loso si ademis Aé introdujo en nuesno sólo -en el orden moral, sino también tras costumbres la tanda de rnoda, el
por lo que al teatro nacional se refiere, pues teatro por sécéiones, tan cómodo, al
10:1 esposos Cardona siempre fuerón atenaléance de todas las 'fortunas y aún
tos ~ la prosperidad de nuestro teatro y al más, haciéndonos conocer las más
cultivo de la dramática, de la cual nos hi· bellas producciones de la dramática
cieron.conocer las más bellas prodl1cciones, espafiola contemporánea?
con luao.de propiedad y riqueza escénica.
·c on esta cowpaiiía vimos por vez
Una ·de las µ!timas comedias q~e estré- primera la '((Rima Eterna,» de los
naron en esa épo'ca fué «Genió y Figura,» hermanos Quintero, hecha en homede ~arcía :A.lvarez, Paso y Abatí·, neo-in- naje del altísimo poeta rqmántico
gemos populares e3pañoles que han hecho Becquer y con el fin de allegar fondesfilar por los escenarios de género chico dos para erigirle_un monumento, el
los más encontrados tipos de la go!Íería, que á estas horas ha sido inauguraVirginia Fábregas.
la hampa y la burguesía madrileñas. La do poéticamente y con el beneplácito general. No es en realidad
.
obra no es ni con mucho una finura ·de in- ((La ·Rima Eterna» una obra de polendas como debi6 serlo ·, ya que
genio, como era de esperarse, y más bien nos pareció pródúcto de
era para glorificar.al poeta sevillano;
la .empecata~a m~sa ~~ cuatro conterlulios de ·ca-~é que pas~p .el. día
el intento de sus autores. loable sobre
ay1vando la 1magmac10n para hacer brotar el chiste consuetudmaman'era, no tuvo el éxito que era de
r10.
desearse, por ser un trabajo superior
á sus talentos, porque obras de esta
Si bien el pasajer? retiro de Virginia ]'ábregas nos dejó un vacíci,
pro~to fué -llenad~ e~t~ con creces con la opulenta pom¡.,a de la traíndole deben ser escritas precirnmenge.d1a. El teatro yir~i~ia ]'ábregas abrió sus forjas, sacudió su mute por grandes y buenos poetas y los
ma Y se pr~Pª:º, :11stién?ose de nuevo. para recibir dignamente á
hermanos Quintero no lo son. «Canla g~an trágica 1tahana M1mí ~guglia. ¿Quién no recuerda aquellas
ción de Cuna,» de
MartLez Sierra,
veladas de intenso séntimien·
to estético, cuando aquella
fué una de 1as
mujer menudita, toda nerobras qtie obtuv1evios, nos hacía reir con:sus
ron franco éxito en
actitudes insuperablemente
Prudencia Griffel.
esta temporada,
cómicas, y estremecer de paéxito que fué jusvor y gimotear de ternura con to Y legítim0. Y todo el teatro de 'los Quintero,
sus crispaciones sublimemen- bien representado en lo general y algo de Benatetrágicas? El debut de esta en- vente en perjuicio de Los intereses artísticos de
cantadoradonnafué con la vie- este celebérrimo autor, -por la mala interpretación
ja por conocida «Zazá,» obra que hicieron de su teatro, y comedias de Linares
que .siempre deleita á nuestra Rivas, ~chagaray, "'\'.ital Aza y piezas de los muburguesia desde el se·gundo chos sameteros españoles, fué lo.que rezaron los
acto, pues el primero siempre p~ogramas, termin~~?ó ;est~ temporad~ tan pinle ha parecido escandaloso á ~ae para empres~~1?s, com1co~ y p~bhc.o con la
.
esa gente mojigata, que se~alé ,~-~us!!ada .separac10n de l,~ Gr1fell, a quien susP&lt;1co Ares.
un tanto del estrecho cartabón 1tituyo 11a segunda dama Joven Consuel'O Abad·,
de su moral. Despué~ ·'sigui&lt;l ~', 'actriz 'Re :mediano talento y de co~fus~ dicción, por lo que el púun desfile de piezas 'dfam~ti;
bhc~, a pesar de la ba~atura del
cas, pintoresco y abigarrado.
precio ~e ~en~rada, to~o .el partiDesde la siciliana &lt;(Malia i&gt;
do de deJar triste y so11tar10 el teacrúé'Í- blriente hilida ·coir:o
trd ·Colón, abandonándolo al fiero
,la: lés6oria del/Etna, ·dbra en
:am~~ de,ridfoulos raton'es.
Mímí Aguglia·.
·qü'e la Aguglla pudiera 'ser E'S·
'lisJ.
.
.
tuaiaqa ·como un tipo de clí·
;' d,
mea, hasta el c(Asno de Bundano·,i1 supe~abundantemente jo'é~sa·,
pasando por la ((Cena dell e füffei&gt; &lt;l'é Sen -BenelJi. de ·colorido hist6rico, c(La Figlia di Jorio,i&gt; de trágico sabor bud61ico y otras mu·
ch11s que llenaron nuestro espíritu con dulces ·emociones artística e.
'
1'
Noche á 1;1oche y ~l final de cada acto, el público en ·el paroxismo
d_el entusiasmo tr1but.aba á Mimí y su compañía calurosísimas ovamones. Justo es co:r~sign~,r que el elemento estudiantil fué pode:ro·
so fac~or para. la ammac1on de esta temporada y el camerino
de la
1
Agugha, ~encillo, humilde, modes~o cpmo l~ sabidu ría1 . siempre ~- ·
\t't ··· j. ,
estuvo ab1~rto p~~a la cho?arr~;ª Juventud estudiantil. · Esta pára
dem ostrAar su carrno y admirac1on por Mimí le ofreció una comida
:~.
en. 8.~n ng~11nn ~rara avis en nuestros anales teatrales) á la. que
f~
as1st10 la eenora F~breg~s. Con !~ Aguglia vinieron :comp prim·er
11ctnr Dante Cape)!i, art1stll. sobrio y Feco, y como dama joven la
ttr · A r v·
esposa, de éw, AHla: Zanclu, lllUJ.t·i' ht'rmo a, eie·o"ªnte y· cl iscnt:', . . . im1 gu.g i~ 'Xn i.rginia Fábre_gas en el bar.quete ofrecidC' á la primera
.
,
·
'" ·
por los estudü,ntes: ·

t~

'J_

No es esta Opereta síno una colección de valses :del :viejo músico
Fuera injusto dejar en el tintero y no recordarlo en estas eferdvienés,
aquellos valses vertiginosos, frenéticos, que hicieron las de·
ride9 el beneficio del bu.eno y chi~peante Pedrito Servin, empreealicias
de
la corte de Napole6n el pequeño, bailitdos impetuosamenrio y' actor del teatro Hidalgo y amorosísimo padre. Servin ha site,
como
.un torbellino, en las mascarad.as
·
do el hazme reir, en la buena defidci6n de la frase, de dos generade
la
Gran
Opera
y
en
las
grandes
'
fiestas
ciones. Sus tipos ridículamente cómicos fueron reídos estrepitosa
y francamente por el público sui gmeris que concurre á ese t_eatro. cortesanas. Todavía al oír sus sones tocaPedtito nunca se vi6 expuesto al amago de algún es· dos por los vocingleros organillos, sentimos
pectador calenturiento, .porque nunca hizo tipos de cierta nostalgia por el pasado, 11lgo así co·
traidor, ni sua mejillas recibieron el villano naran- mo si sacáramos del viejo arcón dA nuestros
jazo, .porque él siempre represent6 tipos c6micos: al 11buelos mantones de la China, chalecos bor·
criado burl6n y dicharachero, al lazarillo, al idiota, dados é infladas crinolinas.
al' rezon~6n y á todos esos personajes de los dramas
¡Cómo ha de Fer! Ricardo Bel!, nueEtro
espeluznantes, forjados cori el objeto de suavizar los
efectos terroríficos por medio de la risa inocente y gran payarn, no escap6 al sino fatal y este
honachona. Le deseamos sinceramente para este ~ño murió, Eevándose en su mortaja el cascabeleante réir de la chiquillería.
año una buena cosecha de pesos fuertes.
·
Como
todas las v:idas de los payaPor el me~ de febrero, las avanzadas
sos célebres, la suya fué t6pico de
del reclamo nos trajeron el cascabelean te
1rnécdotas interesante~, que relarumor de la opereta y con famélicos oí'
tadas
antes con la sonrisa en los
dos recogimo~ de la memoria los dulces
IRbios,
ahora haéer. escapar ·una
aires de los valses vieneses, la buJ.Jiciosa
lágrima furtiva. El que hizo reír
música
de
Strauss
el
viejo
y
la
tierna
de
Paco ·Martínez.
Pc&gt;Jrito Ser\'Ín.
.al lodo México, jamás encontr6
Leo Falle. Esperanza Iris, graciosí!'lima
quien
hiciera
desplegar
en
franca
divette, conocida nuestra desde su infancarcajada la austera comisura de sus labios, En la vida
cia, in~inuante, con el atractivo de una vida aventureprivada su seriedad era manifiesta, y con carácter y enerra, de voz pequeña y aterciopelada, nos trajo la compagía
pud0 formar una .familia laboriosa y honesta, y 8Í con
ñía más homogénea que hemos visto de este género. Las
sm
cabriolas y chistes de
~ecoraciones, los traje!!, la direcci6n escénica (y cómo
Josefina
Peral.
'verdadero
ingenio nos dej6
J)o, sifué de Miguel Gutiérrez) irreprochables. Y las in·
un recuerdo que guardamos
cansables ((Viudas Alegresi&gt; que tanto han andado por
nuestros escenarios, unas veces con buenoe, otras con malus pasM, an la urna de nuestro corazón, como
hicieron de caballo de batalla de esta compañia, y á decir verdad, perfecto caballero y amante de subofueron Hamativas esaa viudas, tanto como las alocadas y volublt&gt;-s, gair, jamás lo olvidaremos-.
en estado de merecer, que extrañan la dulcedumbre de la luna de
¡Aleluya, aleluy:i ! ¡Alegrémonos
miel. ¿Y cómo no citará Josefina Peral, también paisana y también vieja conocida de haber nacido! ¡Felices Pascuas! Las
nuestra, y al actor campanas de la ciudad tocan á gloria.
Castillo, de bien in- Después del luto religioso de rigor,
tencionado gracejo, cunde la alegría al tronar los cueles de
que tanto nos hizv · 1os judas y la gen te se regodea pensan ·
rtír en ((Aires de Pri- do en las novedades teatrales que se
mavera?» Es bien co- le preparan. Entre éstas está la comnocida la costumbre pañia de don Juan Balaguer, distin que tienen todas las guidísimo comediante., simpático á
étoiles de dar sus be· carta cabal y que más que actor pareneficios, más propia- ce un viejo hidalgo de casa solariega.
mente dicho que él 'Con él vinieron la primera actriz Conpúblico se los. dé, .y cepción 'Catalá. muy hermosa y con
la Iris 'tuvo el suyo 'eea frescura y frondosidad de las muesplendoroso 'y de jeres 'venecianas pintadas por el Tigran succés e o n 1a ziano, y su hermana Carmen, actriz
c(Viuda Alegre» ( cuán del género de las ingenuas, impecable
do no?) y la c(Cuarta y de porte 11ngelical; la ceracterística
Plana,» esa zarzuelita Dolores Estrada, lo mejor de esta
tan bien hecha y cu- compafiía. después de Balaguer; Diaz
ya originalidad jamás Adam~, Torner..... . No estrenaron
muchas obra11, pero su repertorio,
pudo ser imitada.
Señora Abad.
Y opereta ·tuvimos aunque ·de sobra conocido, fué tan
también en el teatro bien representado, que pasamos unas
Lírico, de menor cuantía pero, de mayor esfuerzo, y tan fué así, noches deliciosas, riéndonos á tod0
trapo con las ge,ticulacioque la empreea de este teatro fue la primera t'll luchar
nes de Balaguer y alhegánpor introducir la opereta en el gusto del público, tan redonos con RU elegante y
hacio para ello, consiguiéndolo al fin, con todo y ·no tebuen decir. Después lo viner muy buenos elementos artíEticos, pues fuera de la
mos en el Teatro MexicaVehi y la Garrido, de espléndida voz y muy pronto ma110 (antes «Virginia Fábre·
lograda por falta de dirección, lo demás era nna pena
E~peranza , Ii is.
gas») con e 1 éxito que
verlo y oírlo. Recordamos al tenor Arroyo Gil, para
e-iempre obtienen los artisquien la sepultura acaba de abrirse prematuramente y
tas cabales y de justo renombre.
~no de lo!:! consentidos del público burgués y de las seEn el teatro Principal, cuya empreRa. to,1os los :iñ••s y
ñoritas de segundo patio, por su voz melosa y sus actitupor Pascua nos ofrece novedadeP, poco tuvim os para
des donjuanescas. Cantó todas las operetas conocidas y
nuestro contentamiento, pues
pese á lo atrevido:y exagerado de la tigura, diremos que
Torren t.
•
volvimos á ver á la señora
·como el:cisnti, muri6 cantando.
Pronto hubo de ser · Vehi, · algo desmejorada, y á · la señor!l
reforzada la compañía ~lvarez, del todo claudicante aunque
del Lírico, y al efecto siempre defendiendo artificio~amente
~e contrat6 á la gracio- {por instinto de conservaci6n) algun0s
sísima tiple María Co- de sns bellos ra$gos naturalei:. La ~efio·
nesa, elemento de va- rita Acacia Guerra á &lt;:J,Uien un cronista
lí~, pue~esta chica t~n llamó carámbano por la frialdad de su
,.
bien baila un garrotin ,. temperamentci, debutó poco tiempo.des- ·
...
como representa una , .pués en este teatro, perdiendo poco á poopereta? debutª. ndo ,&lt;:o su frigidez y acabando por ser actu11l.con c,A1res de Prima- . mente una de las tiples consentidas del
.vera.,» de Juan público tandéfilo.
· ,"
' '
Ei gr~cho Cnstilló,
S1r:i11FP.
El tr'unío de la revolución y fo~ rnln·
Cos~ y la Griff. l.

***

***

�Año TeattTa.1.. · ·
mi¡iades que le s1gui~ron,. n&lt;? ,a~engu~r.on en n~da, .la vj_da teatral
e1·México, sino qu~ por el c~n~r¡¡.ri~, _un n\ilElVO ~~µero teatral~? Capullo ,de arte.-Con .todo y la simpatía de que ~iempre ha gozae_n,t!e~e~ió ,en nue3tro~ es~enar!q~¡ ,el g~~~~o p9lítico,. qué_nQ l?aso do .eft.ta, culta artista, simpatía exacerbada, con las contrariedades
de ser un ensayo, por el tn~p-__gi;tl},í.\O_Jng~-n~o ~e -~~~- a;ut9r~~ y la.Jno- tan ~lllargas que,sufrió, no tuvo la acogida que era de esperarse,
portunidad de rn; citas. ,-X.si _a t_
i,tes_tuvim9(~sa e1¿~erme~ad artís- siµ d,µda algtina, por.la competenéia que le hizo desde el teatro
rp_e~i.c!).·no la -.Compañía Balaguer:
_
· ·
... , . ,~i_qitqu~ s~_lla!Da el g~nero &lt;:lp.i90, nos
: . vim_os ~:X:P:t__!:~st9.§ : á .ca_er1-e1_1, ot!'~·eq.-_ .. Su debut en ,eLArbeu, ~n.el cual el enternecimiento del público
. · : .1eli,nedad; (metJJ.p.t~.iS¡qµ11¡c;\ie_e~ ;l9~ bnrgu'és llegó al · paroxismo cuando se presentó esta 11rtista en e,sce., .J ,: ;g~lipos)p:iás -pe}igrQ~¡i.Ji,9a_
be,_cpq¡() , na. fué con:,Los Fanwches, del célebre comediógrafo Pierre Wolff. ·
,: ; e,s la p,olíti~a err .llJl~tro~ t~atros &lt;'Q: La. trama.harto .vulgar de esta comedia, la pintura de cier.:
mentada por 9~e~i~.9s y g~nte;de r:tn- tas costumbrts. del mundo elegante y los sentimientos que
a,iiman sá H1s :personajes de sobra conocidos, deEmerecrn un'
sar insulso. .
·
tatito de el prestigiado nombre de su autor.
· ·: 'Jr'. Ei. T:endliio.Maderista, :eftr.e1rncf,~J~n
Or.ro &lt;'streno·ifué Lo viejo, del poeta mexicano Marcelino
el .:.'.Ceatro Lírico,
). ,
·. Dávalos/ obra de tendenciás políticas y de
,., , ,es:una de'las pie- ··,·
escaso mérito, porque trató de hal.!er un
,· . : :: za¡¡,de lá ·ándante' ..
i;imbolismo de -nuestra situación política y
·tt.-f~ · politiquería á que ·
bien sabido es que estas obras simb6licas
hacembs . referen
solo patrimonio de los genios. Pno es
son
cía, Es una pa1 o
cosa
corriente en los escritores primerizos
dia del vulgar Te110 conteote:rse con las especulaciones accenorio de Zorrilln, ,
~ibleé á me talentos, sino que siempre trahecha con el áüi, ·
El Tenor
de subir á las inmarcesibles cumbres
tan
Arro)O Gil
mo de hacer· ·reir,·
donde solo ínoran los verdaderos genios.
cosa que en· parte
Probablemente el sefior Dávalos pudiera llegar á
se consiguió, no
ser genio, ya que nadie está exento de dar una sorpor la bondad del
presa y dejarnos con nn palmo de boca abierta el
libreto, sino más ,.
MariJ
C onesa.
día
menos pensado: Pero 'confefemos que no es llebien por la nore . d ' · L
.
gado
ese momento aún, no porque el señor DávaRicardo Bell.
dad de verá nuestro~ ~ersonajes má,1
l11R
no
hay11.
d1-jado
de
darnos suficientes pruebas de su talento
conspícuoEt, ridicuiizaclos por algu
puee
sus
esfuerzos
en pro del arte nacional serán siempre
literario,
nos cómicos de pacotilla. Después vino illéxico al día, de Capell», loableP.
'
.,
úb
autor español, quier. de,5de entonces v10 en nuestra corn p. 11ca un
La Ley de K,irma, otro de los estreno11, drama que pudiér11mos
rico filón que explotar y que 11h' ra.se e!1cuentr;i comprrnd1d~ ent.re
los extrarj ·ros á quienes se les aphcara el articulo 33, por rnm1s· llamat mexicano por su autor, el doctor Krum Heller, alemán de
cuirse en 11uf'stros asuntos políticos de una 'manna tan brutal y &lt;,rigt&gt;n y que lleva largos años de re8idencia entre nosotros y, iidemá,i, porque la mayor parte de los acontPcimienks de esta obra, Fe
realmente perniciofa.
'
desarrollan
en México, fué recibida por el p6bliro con cierta cuEn México al día se hRcían inmoclera&lt;las al11 lm z1s al Jde de la
riosidad por trntarse en dl:i ciP1tos pu1 trs &lt;le drncia oculta, de
re.vol tildón
ernterismo
y se de11iy e o n un
graba . promucho de
fusamente
benevolená personacia por su
jes del go·
ori ginal¡ibieruo raíd ad y el
do Aquí
orientalisresalta de
mo un poco
una manecha vacano
.) ra palmar
de ciertos
1' : ria el afán ·
pasajes. El
' de mercanDr. Krum
tili~mo de
Heller, que
e~te autor;
en el carna pro ve-.
Otra escena de "La Princesa del Dollar."
p o de la
Amparo GarriJo.
chanclo circiencia ha
Carmen Catalá.
c·unstantenido más
cias propicias para hacer negocio pues últimamente trató de llevar
de un éxito, no fué -feliz en este ensayo dramático. Hay, sin ern·
á AFcena una 0bra en que se bef¡ á aquel áquien. tanto alabó.
bargo, que aplaudir su buena intención.
Y á propó,ito de la producci6n nacional reducida á abastecer los
Después del fracaeo de esta temporada, Virginia Fábregas, un
teatros que explotan el género ínfimo, parti?ularmente al T~a~ro
poco
decepcionada con la indiferencia del público, le,·antó la tien ·
María Guerrero, no podemos menos de consignar en e~ta cront?~
da
y
march6,
precedida por su compañía, á mPjores tierrae, en
el cisma habido entre empresarios y autores. El co~fl_teto surg10 busca de paz, de
dinero y de aplauf'o.
debido á la pt:tición de los autores encaminada. á :ª?tbir mayore;
Los gloriosos tiempos del género chico, aquella etapa en que creíaemolumentoe. La empresa negóse desde un prmc1~10 á acceder a
mos
ver una feliz y novedo~a orientación teatral, con La Viejecita,
las deman las de los autores, á pesar de que éstos re~1bí~n ?erechos
La
Revoltosa,
Gigantes y Cabezudos, (verdadera edad de oro de la
irrisorios y que sus· producciones, más ó menos s1cal1phcas, son
tanda)
ya
tan
IPj0s de nosotros, fueron pronto olvidados y el irn·
el único estímulo que tienen lo , tnn peluoeo río de la
dófilos de gubto estragndo dt »&lt;JIIP·
sicilip~
is, como
1103 rumbos. Cualquiera que tea (')
han dado m lla··
resultado de esa controver.~iii, lii nrmar á todo lo q11~ '
dad es que el público está pr,co in·erle•¡iide aires el e '
res1do en él. Autores, artistas .r 1·111Mont·
Snl,mra,
presarios de tlll jaez, 1111
rnartre 6 de bamerec~n nRda. más.
rrios bajos, arnsaPor fin, despu és &lt;le ,;,11 lló nue~trosteatr, s
chas tribulacioneP, ~e pr de euburbio, frr·
~entó bia vamen te Virginia
cu
entados por ho:··
Fábrf'gas en p) Teatro Ar·
Intérpretes de "La Princesa del Dollar" en el "Lírico."
teras y menestrn ·
beu, con t'l genera 1ron ten·
les. ¡Valiente eduta miento dtt su público. ,·su compafiía, sin grandes vacación cultural ésta para el pueblo! ): todavía
riaciones, fué la IílÍsma ~9ue la acompañó por tantos
añns d&lt;i \'ida artística'; :en ' ella figuró Alfredo Solares, hay quienee, con todo el cinismo de .un. apache,
se atrevan'á decir que protegen la producción arquien de,de aque-lhs animádas temporadas en el Hidal· tística
nacional, brindando facilidades á los f eugo eslu vo siempre á su lado; los hermanos Nieva y Guado-autores de casa, para rep:esen~ar sus obras
d!ll upe ~6pez del Castillo, con el aditamento de la' pri· .. nameabundas.
- •· ' ·
· Pardavé.
meriza en achaques teatrales Sarita Uhthoff, hermoso . Pues bien: durimte el año retropróximo, en los
Juan Balaguer.

tt

Año T eahrai.

~

U :ia

rs :~n:i de los ''F,intoches."

�t.2

· Año Teat.ra1.
El buen Molasso, un napolitano de corazón bien puesto, al ir á
co~prar en NtJw York ciertos enjuagues para sus suripantas le
fueron éstos envueltos en un peri6dico de fecha atrasadísima que
ley6 por mera casu_alidad y como esa fecha correspondía á '1a de
nuestra revolución, y como en aquel entonces
se hablaba en yanquilandia de México, como
se hablara de las Indias en tiempo de Colón,
el pobre Molasso creyó que e3to era una jauja
de empresarios águilas y sin dar tiempo á que
la Fougere comprara un postizo dernier cri y
una crema que todavía usa la Patti cuando
canta delante de un snob príncipe teutón y
festinando á la Scozzi que se ocupaba en esos
momentos de hacer un rosario de limones para conservar la voz, zurció pantomimafl fra.
guó bailes, confeccionó destro'
zos y f'e lanzó á México y así ,
El maestro Ignacio del Castillo. fué ello, pues el inéxito lo coronó, diseminándose su comp~ñ:a. A últimas fechas el gran Molasso contrató i
á !a _únic:\ bailarina de valía que tuvo, la sin par
C,1s1111a Pért&gt;do, jovenzuela de diecisiete primaver11F, Lle rar11. agilidad, de mirar de fuego y picarezca
1
P· r aña'1idura, llevándosela consigo á ignotas tiP,na~ Y nosenecesitaser unErasmo 1'fata, para predecir la suerte que espera á la incauta joven con el
tímido Molasso.

rino, El Barbero d{ Sevilla, la mejor ópera bufa que se ha escrito
la fastuosa Aída, Rigoletto, Traviata, Bohe·
·'
mia, fueron las óperas más celebradas.
Una de las notas más artística'l del año,
fueron los conciertos de Julián Carrillo, el
distinguido y culto maestro mexicano, que
tantos y tan legítimos lauros se ha conquistado. El, con Meneses, Campa, Elorduy,
Castillo y toda esa interesante plé,rade de
músicos, cuya brillante labor ha sido ya san.
cionada por la crítica severa y de análisi~,
forman en México nuestro prestigio artístico
mnsical, no avalorado todavía y aún no volando en alas de la fama, todo debido á
nuestro enteco ambiente y á la proverbial desidia y apatía de nuestro temperamento. Compartió 1os
aplausos con el maestro Carrillo el tenor tudesco Ludwig Hei:fl, magnífico como cantante.
En el teatro Principal, cuya empresa esconsel'vll dora de i,~yo, de babtidorei:l para adentro, debnt6
una fig11r1lla de tanagra que se llama Herminia
QuileA, simpática tiplecita, no más grande que un11,
m~ñeca. Y fué_t?,davía más lisonjero para el pÚ·
bhco, la reapanc1on en este teatro de María Cone·
11a, Jncansable bai.larin~, ~cupletista, tiple, canicie·
, -1 ,
r;stica .Y ~n~e qmen rmd1eron t1ibuto las tres graa opera es el espectáculo culto por excelencia.
etas m1tolog1cas. La Conesa es una de esas artistas
intuiti~as 9.;le nunc~ han paeado por el crisol de
Desgraciadamente, y aunque nuestro ambiente rs
propicio para ello, rara vez tenemos oportunidad de
una duecc1on artística y que sin embargo son el
o~r bu~nos cantantes, contentándonos con mediaEugene FJugere.
enr~nto d~l público por su natural graceJo su esntas, siempre que se nos pida un precio razonable
.
tud10 concienz.udo 1 talentoso. En efecto, ·la ConeFa
por oirlas. He aquí el éxito de las óperas popillare•, no ttene voz y sus cantos son rab10samente aplaudidos· nunca le
pues el público asiste á ellas aunque sea solamente por han enseñado á declamar y se mueve en la escena cod naturalir~galarse con la pura música. Tres temporadas de ópe- dad y dice úu afectación y muletillas, que muchas viejas lobas de
ra hemos tenido sin interrupción algn na, y todas ellas la escena usan y abusan. Y después de esto danhan dado margen á un éxito ·esplendoroso y metálico. za todo género de bailes y viste tan elega~te coPrimero la ópera popular, que sin i1itención dolosa, lla- mo un modelo de Paquin. «La Moza de Mulas, &gt;i
ruaríamos populachera: óperas representadas á veces por en que se reveló como característica; ccLa Niña de
aficionados, á veces por artistas de forzoso retiro y á oca- los Beso:i, ,, que muy pronto alcanzará el centesiones por cantantes ó mejor dicho por cantadores de re- nario, menos por sí misma que por la labor de
gi~tro dudoso. La segunda temporada fué más seria y la Conesa, y «La Casta Susana,)) han sido con
en ella si no vimos elementos de gran valía, como era de otralil mucha.s, el escaparate donde ha ·lucido esta
esperarse por el p1ecio reducido, al menos ríos dimos el mimada tiple sus encantadoras facultades.
Juana Alva.rez de la gustazo de poder predecir que algunos de ellos serán en
Para terminar, haremos mención de aquellos
Cuadra.
lo porvenir magníficos cantantes. A Regina Vicarino ci- a_contecimie~tos excepciaµales y sonados, que
· taremos en primer·lugar (como corresponde á una regi- tienen el caracter de extraordinarios y de alguna) por la general simpatía que lograron atraerse su vozfresca y nas otras manifestaciones de arte.
extensa, de hermoBo timbre y BU admirable intuición artística. DesCuando la revolución estaba en su apogeo y
pués viene el barítono Picco, opulento en la buena escuela italiana aún no se firmaban los tratados de Ciudad Juápronta á desaparecer y el tenor Battain, rico en voz, sobre todo en rez, ignorándose por ende, si la guerra civil con·El tenor Alemán Hes
el registro agudo y finalmente los bajos Crety y Panciera, insupe- tinuaría ó no, la señora Elena Marín de Bauche
rables como caricatos. No podríamos seguir Ja
Alccalde, distinguida artista, organizó una fiesenumeración por orden de méritos, porque todo
ta teatral :en beneficio de la Cruz ·Blanca neu·
lo que resta corre parejas con la insuficiencia artral mexicana, la filantrópica institución fontística. El barítono Torres Ovando. la soprano
dada á iniciativa de la gentil é inteligente señoMontero del Collado, la contralto Adriana Delra Elena Arizmendi Mejía. La señora Marín
cantó selectas piezas de música :y los Licenciagado, el tenor Aoaya y la Frery (sin especificación) fueron malísimos algunos y simples aficic cloR Luis Cabrera y JeE-ús Urueta pronunciaron
nados los otros. Sin embargo, si no un elogio insendos discursos, ganándose ambos calurorns
sincero reciban los néofitos artistas mexicanoq un
ovaciones. En esta noche memorable se oyeron
aplauso alentador. Qufdense los justos elogios
los primeros preludios revolucionarios de Ja Capara el maestro Igñacio del CasLilb, héroe de eH.
pital, porque el público solivia~tado por las frata jornada artística, jornada que tuvo feliz térmiLa Coupletista Scotzzi.
bl'S candentes de los oradores, lanzaba fren étino y pudo salir vi ctoriosa, debido á la inteligen.
cos vivas al jefe de la pa8ada revolución ymuet'l batúta de é~te. A propGsito del señor Castillo, viene de perillas ras al gobierno que aún fe rnstenía con un s6lo pie.
'lo qu~ dice una de las publicaciones mf.s
Otro acontecimiento excepcional, fué el home!la}~·á Bena:vente,
importantes de Milán y reza así': «La or- verificado en el Teatro Arbeu y con la cooperación del literato esq uesta, poco numero~a. fué hábilmente pañol Mariano Alarcón y la compañía
&lt;tirigida por el maestro Ignacio del Ca8ti- de Juan Balaguer. El señor Alarcón
llo, un joven mexicano que tiene verdad e- leyó un delicado estudio sobre las mura vocación de artista, lo que ha sido re- jeres del teatro benaventino, repre¡;:en.
conocido por eminentes directores de or· tándose la obra satírica «Lo Curei,, y
qubsta que han ido á México en los últi· ccLa Señorita se aburre:)) del miemo
mos diez años y de los cuales ha sido el autor.
brazo derecho. b e,grnciadamente sus méEl cronista termina esta Romern,
ritos nunca han sido justipreciados por las crónica de la vida teatral del finado
autoridades mexicanas, las que deberían año, vida que se CPrró con broche de
enviar al maestro del Castillo por algún oro con la Compañía de Opera que
tiempo al extranjero, para poder dará su actualmente nos visita y hace rrece,1
país un artista completo. El público lo porque plegue á Thalía sea oadivof'a
avacionó siempre calurosamenre; pero él con el año actual y séamos bien sermerece más que el aplauso de sus conciu- vidas de ver oro y oír sonido de oro
dadanos.
,, Lucía de Larnermoor, rica en me- puro en nuestros teatros.
Rcgin~ Vic1rino.
lo&lt;lfa fl, en la 'lUe está admirable la VicaLEOPOLDO ZAMORA,
L.a sopra no Frery.

~ l

¡A las gangas! JA las gangas!
Hay en Madrict algunos pr.-nderos que van siempre por e~us
calles y por esas casas de Dios
á caza de gangas y que indudablemente deben enconirar alguna puesto que se enriquecen.
E¿ la tienda de uno de estos señores míos, se present6 una mP. ñana un caballero envuelto en
su luenga y desafora.~a capa. ~:~ ·
có un cuadro, y d1Jo con mucha cortesanía:
- ¿Hará usted el favor de ·
guardarme este cuadro? v o y
.ahora á la oficina, y lo rec~geré
á la tarde cuando vuelva a pa •
sar.
-Con mucho gusto, caballero.
-Que no se lleguen á él los
muchachoi;i, porque es un cuadro
que compr6 mi abuelo en la almoneda del infante don G:ibriel, y lo apreciamo\ much~.
El prendero se qmdo exarr,I·
nando el cuadro, luego volvió
al arreglo de sus rr,uebles, baF1a
que una hora después se r·:r;eEen ·
tó otro caballero á comprar una
mesa de despacho y una sillería, porque estaba ponienoo cas11. Nada de lo que tenía el
prendero le gm;tó , pero repa-

:----1

***

y

I

.Aetualidades
r¡,,ndo en el cuadro, lo exam! nó detenidamente, y luego. p1·
&lt;lió el precio.
- No puedo venderlo, con tes-.
tó el buen hombre, no es mío.
El caballero lo volvió á ,exa·
minar y dijo:
- Cien duros ofrezco á usted
de gratificación, además del precio del cuadro, si encuentra el
medio de que sea mío.
- Ya he dicho á usted lo que
hay An esto.
·
- El caballero ,se marchó y á
poco rato volvió con otro que
dijo ser pintor. ·
Lo examinaron detenidamente hablaron en secreto algun~s minutos, y después, el comprador dijo al prendero:
- Doy cuarenta µ¡il reales
por el cuadro, y cuatro mil rea. les para usted &amp;i me lo proporciona. .
- Caballero, dij o. el buen
hombre aturdido; vuelva usted
mañana, yo haré lo que pued11 ,
pero de nada respondo.
Luego que se marcharon, el
prendero cogió el cuadro y lo escondió; A las cuatro de la tarde
volvió el dueño.
- ¿En dónde está mi cuadro? •
-Tengo que hablar con u,sted.
- Hable usted, pero nada tie-'

1(

Personal que asistió á la exhumación de los supuestos restos de Matamoros.-Fts. de E l

Tiempo Ilu st1'do.

�Aetoalid&amp;des
ne q u1, ver lo uno coa lo oti o.
¿En d6nde está mi cuadr1,?
-¿Quiere u,,ted venderl0?
-No stñor.
~. -Yo tengo quien dé por él,
cien duros.
-No me conviene.
-Doscientos.
-Nada.
-Quinientoi:.
-Nada, nada.
- ¿Quiere usted mil?
--No, eeñor.
-Pues haga usted lo que
quimi, dijo el prendero fingiendo hallarni apuradu; pero
he tenido la deE&gt;gracia de que
me lo robasen, ¡infeliz de mí!
¡ buen día he echado!
-De¡;gi;aciado de usted ¿r¡ué
l,a hecho? _dijo el cabaliero, ¿sabe usted que es un cuadro que
ciaban en ·la mano diez mil durrn,? nada, á toca-teja.
--¡Pobre de mí! haga ui:tecl
Jo que quiera, llévese Uéted lvs
muebles, llévese usted todo; per,, me han robado el cuadro.
El caballero se dejó caer enci rna de una butaca _desespera
do.
--Dígame usted bu&lt;&gt;n hombr~, dijo á poco rat0, cuánto dint'fo podrá usted arreglarme?
-Mil quinientos duroP, no
tengo un maravedí mas aunque me lleve usted á la cárcel.
-No, no le llevaré á usted
porque no es un criminal; de·
me usted ese dinero, y si algón Grupo de jóve nes que corrieron "gallr)'' en autom óviles para dar seren:1t:1s a vanas señurit:is .

Los automóvi les del "gallu" de los jóvenes de l.:i " creme:"

Fots. de «Et Tiempo Ílit~trwlo. 1,

....

día nos volvemos á ver y me
quiere usted dar más ... le aEe·
guro que ee lo tomaré en seguida.
El prendero pagó, y escoudió
su cuadro más adentro, espe·
rando al comprador.
PaEÓ un día, una semana, un
mes, y no pareció.
Eot6n0es llamó á un pintor
amigo, y le dijo:
-¿Qué le parece á usted este
cuadro?
- -Hombre, no es malillo.
- ¿10 quiere usted comprar?
-No, señor.
-¿Qué podrá valer?
·-Ya rnbe usted, señor Juan,
que los cuadros están muy barato?.

-Pues, bien, dándolo barato.
--Hombre, si le dan á usted
ruaren ta reales, no va usted mal
librado, señor Juan.
-¿Dicfl ueted cuarenta ó cuarenta mil?
-Cuarenta , Bf'ñor Juan, cua·
renta, y es mucho.
-¡Ah! ¡me he perdido! ¡ladroriesl ¡infiimes ladrones!
Despues de e~to, comprad ga·
11ga1&gt;.

Un rico puso en su testamento, la siguiente cláusula:
--Nada dejo á mi mayordomo, porque hace diez y ocho
años que me sirve.

�</text>
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                    <text>fl
Ato XII.

MÉxrco, Dm,nNao 10 DE MARzo

DE

1912.

NUM.

ARTE FOTOGR.A FICO

T

•,

EN EL CAJY.I:FO.
Eatudio por R. Soaa,

10.

�Aetualidades .
.FIESTA
I!

'

I
Jedad, quién comprendería,-y aliviaría su t1isteza? ¡Oh Virgen
Allá, en Judea, en ]as risuefias campiñas regadas por el Jor- pura, c6mo no amarte si aún antes de la Pasión y Muerte de tu
dafi, en las esmaltadas ¡naderas que perfuma la flor de Jeric6, Divino Hijo, se sintió traspasado tu coraz6n por los dardos del
en las amenas orillas del mar de Galilea, en los callados montes dolor!
y las tranquilas flor.estas; en aquellas ciudades Jel Oriente llenas
JII
de grandeza y de tradiciones sublimes, donde resonaron las vo·
Jesús ge había hecho hombre 11or ,, IIH r· á-les hombr-es;-y·-por
ces de los profetas y gimieron Ezequiel y Jeremías, -Ja multi· .
amor
á ellos debía igualmente sujet&amp;ree, como lo habían añ'untud sigue á un hombre de aspecto sencillo y majestuoso, qu'0
ciado
los profétae, á todas las amarguraF, á todos los dolores, á
predica 'palabras de amor y de ensefianza que á todos consuetodas
las t1istezas y penas encerradas en este valle de lágrimafl.
lan. Viste la humilde y modesta túnica de los hebreos: son sus
maneras de una naturalidad casi primitiva, tienen sus miradas ¡Admirable prueba de amor que apenas puede concebirse por la
una expresion de dulce ternura que no puede explicarse, y es limitada inteligencia humana! ¿Quién LO se sorprende ante la
su fisonomía espejo limpio de bondad y misericordia. Diríase humildad de este Jmto, ante la complacencia inefable que sienque en la varonil belleza de ese hombre hay a]go divino que lo te su coraz6n cuando E&gt;e s:&gt;mete á la ley común?
Co~ienza su vida pública pidiendo con sencillo candor al
hace extranjero en este mundo.
Bautista
que derrame sobre sus sienes las agua1:1 del Jordán, y
¿Quién es este var6il que recorre sin ceear los lugares más
en
seguida
se comagra á cumplir la misión que le ha dado su
apartados de Judea y que atrae cerca de sí á cuantos le ven?
Padre.
¡Qué
v,ida desde ent6nces! El delicado pt:rfume de la
¿Por qué todos se sienten llenos de confianza á su Jado y le con·
inocencia
virginal
de sus primeros años, había pasado sin Hl'
templan con filial carifio? ¿Qué misterioso atractivo hay en su
palabra, que al mismo tiempo que· regala el oído, conmueve, notado por el mundo, y ahora era preciso que sus virtudes edicautiva y enternece los corazones? Ayer nadie le conocía; · hoy ficasen á los hombres y á los pueblo!'!.
Humildad como la suya jamás se había vhto en Judrn: y su
todos le aman. Se ignora de dónde viene, no se sabe qué misión
pobteza
no podía compararse con la del más infeliz de la tierra.
trae. Pero, ¿qué importa? ¡Ha hecho ya tanto bien, ha conEo·
lado tantos infortunios, ha devuelto el bienestar á tanta·s almas Aquella mansedumbre de sus ojos, aquella tiElrna y dulce exafligidas! ...... Su misi6n debe ser de paz, porque sus palabras presión de sus miradas, aquel acento blando y amororn de rn
envuelven conceptos que jamás se habían oído; ensalza la po· voz que no podía olvidarse una vez oí&lt;lo, todo revelaba á la mulbreza, aconseja el perd6n, da confianza á los tímidos, ensefia la titud el inmenso tesoro de amor y de bondad contenido en el
bondad y la mansedumbre. Los nifios se acercan á él para re· . corazón de Jesús. La sencillez de sus costumbres admiraba y
cibir sus caricias; los desvalidos le piden dulces consuelos y san· .confundía á cuantos las prfsenciaban, y era para los pobres y
.tas bendiciones; los ciegos y los paralíticos solicitan de su mise- los humildes prenda segura del interés qua le inspiraban. Por·
ricordia luz y movimiento, y los que han perdido á un sér que- que El no buscaba la compañía. de los poderosos, ni se detenía
rido van á donde está Jesús para pedirle en medio de amargo en las ciudades, ni Ee acercaba jamás al dintel de , palacios os·
llanto, que .le vuelva la vida y lo saque de la tumba. ¡Y los pro· tentosos; antee al contrario, amaba el campo, la soledad de su
digios se cumplen! El pobre olvida su miseria, el ciego ve, los retiro, el silencio de los desiertos, las s9segadas orillas de los laparalíticos andan, los muertos resucitan..... . ¿Quién es, pues, gos. Agradábale verse rodeado de nifios .inocentes ó de huérfaeste hombre? ¿Por qué las turbas lo aman como á un tierno pa· nos desvalidos; llamaba ~erca de sí á los desamparados, y gus·
dre? ¿Por qué lo buscan y lo ven como su único protector y taba de la conversaci6n de los que tenían una alma sencilla y
candorosa. La casa del pobre era su único refugio.
amigo?
¡Cuántas veces las floridas márgenes del mar de , Galilea le
El pueblp, admirado y sorprendido, recuerda entonces las
vieron
en medio de una turba numerosa, prodigando palabras
promesas de Jehová, aquellas promesas con que por muchos si.
glos le ha consolado en sus desdichas. Recuerda igualmente las de ensefianza! ¡Cuántas veces también, á la caída de la tardeó
solemnes palabras de los profetas de Israel, y por un poderoso al suave resplandor de la luna, iba Jesús por caminos solitarios,
instinto de sus almas sedientas de ventura, todos comprenden seguido de sus discípulos, como un padre acomp8ñado de sus
que aquel 'Var6n es el Mesías por quien suspiraron los patriar- hijos! Y unas veces reclinado en la barca de Pedro, otras en las
cas, los jueces y los reyes ; es el Cordero sin mancilla que esperó calles y alrededores de la ciudad; ya en el ameno campó del la·
David; es el Salvador del pueblo de Dios y del mundo, que vie· brador, ya en la morada humilde del hué1fano; t:n fin, donde
ne á aliviai; las desgracias, á derramar por la tierra inefables quiera que El estaba, tenía siempre para todos consuelos dulcí~iconsuelos, á abrir manantiales de pureza y de gracia para rege· mos y promesas de ventura, que hacían dichosos á cuantos creían
nerar al pecador, á dar, finalmente, dicha eterna y dulcísima á en su palabra. Hacía el bien por donde pasaba, dice el Evangelas almas adoloridas que en El creyeron y en El esperaron- lista.
IV
Aquel hombre es el Hijo de Dios.
II
¡Oh pueblo ingrato, que has tenido la dicha de abrigar en tu
Jesús naci6 en humilde cuna, y s6lo los ángeles del cielo y lo seno al Redentor de la humanidad! ¡Oh pérfida muchedumbre,
pobres de la tierra presenciaron la humildad del dichoso a!ber·, que acompañaste tantas veces á J esúe en sus pElregrinaciones por
gue de Betlem. Allí María, la más pura de todas las vírgenes· el desierto! ¡Oh corazones volubles, que hallásteis el consuelo en
la criatura inmaculáda que en los designios del Eterno f ué des- la predicación de este Justo? ¿Por qué habéis perdido la fe, por
tinada á ser la Madte de Dios, y recibió de Gabriel la sorpren- qué dudáis?
Ayer, todavía ayer resonaban por Jo¡;¡ aires gritos de entusiaedente nueva; allí, en ese establo olvidado del mundo y despremo
y de júbilo. El Hijo de David encontraba á su entrada ei1
ciado de los hombres, María dió á luz al Verbo Encarnado que
venía á salvará los pecadores, al Sefior que había creado los Jerusalén alfombras de flores, palmas de 1riunfo, corazones que
latían de piedad y de amor, rostros risuefios que se anima han
cielos y la tierra, las estrellas y los mares.
El inocente nifio creció y vivi6 en la oscuridad y la pobreza; con su sola presencia. Y hoy ... ... ¿qué son esos gritos de muerpero su venturosa Madre le vi6 desde sus primeros años discu- te que se oyen frente al palacio del gobernador de Judea? ¿Qué
tiendo con los doctores del templo: é inspirado por su amor, le quiere esa muchedumbre que se agita, ebria de sangre, de devi6 también hacer su primer milagro en las bodas de Canaan. sordeh y de maldades?
El pueblo judío no quiere, ya ver en aquel mamo Jesús al
¡Ay l Aquel hijo de sus entrañas no le pertenecía...... Había bajado á la tierra enviado por su Padre, para que ensefiara al hom- prometido de !@rae], al Rey que anunciaron los profetas, al Hibre la fiueva doctrina y le abriera con su muerte en la cruz las jo de Dios que debía bajar de los cielos. ¿D6nde están sus ejér·
citos, dónde su poder, d6nde aquel cetro que ha de dominar al
puertas de la cdestial Jerusalén.
Jesucristo dejó la morada en que se había deslizado su nifiez, mundo? ¿Cuáles son las hazafias de este Rey que se.presenta so·
y fué ai m·undo para predicar por todas partes la verdad y ex: lo en medio de su pueblo, rodeado de pobreza, y que en véz-de
plicar su divina ley: debía entrará las ciudades, recorrer las al- prepararse al combate, se sienta á conversar sobre el reino de
deas; atravesar desiertos, y descansará las eombras de las pal- Dios con los pobres y los desgraciados?- ¡JePús, grita el pueblo
meras ó dormir al arrullo del torrente. M81ía, entre tanto, enfurecido, es un impostor, y debe morir! ¡Que muera crucifi·
queda sola; resignada con su aislamiento, obediente y humilde cado!
¡Oh ceguedad humana, oh maldad inaudita! Jerusalén, Je·
ante los .decretos -de su Señor. ¿Quién la acompafiaría en su so-

Grupo dt! los concurrentes al dia de campo en Xochimilco en honor del señor Schmidt de la Comp- -· T 1 ' fi
..
.,
'
ama e egra ica YTelefomca Mexicana.

ruealen, ¿c6mo has podido olvidar tan pronto la palabra i::erena
hanquila y amorosa de este hombrequetodolo perdonab~? ¿Y~
no recuerd~s que El ha ern,eñado á "lvidar lae iojurias, á amar
á
ene.1tgos, á .hacer el bien sin ostentaci6n ni vanidad? ·No
;s d
n ha ed1fi?ado á la ~ultitud con el ejemplo de eme tir·

1;1 i~

~~:;:~J~;e;

!i~~~l~d~eef~~:~~~

r~ci~~do
J~irJ~:,e:;:1~~:rt~
tumo, el que ha en3ugado muchas lágrimas el que ha venido á
e~~ablecer u~a ley.que será por los eiglos de' los siglos la Falva;1i~ d~·~ª :u~a.mdddi El regeneró á Magdalena, sacó á Lázaro
quit6ª,
e airo e eepulcro, perdonó á la mujer adúltera y
a a muerte su poder. ¿Por qué hoy quieres que muera?...

?8

V
El sacrificio va ii c~mplirse, y pronto las promesas del Dios
d.e Israel y los anunmos de los profetas quedarán sellados para
siempre
J
?ºº 1a sangre del Cordero Inmaculado. - ¿Qoé falta ya?
esucr1sto ha se~brado .en el entendimiento de rudos escad~rfª [ en el corazon.s~nc1llo de algunos hijos del pueblo,Pla se·
m1 a ecunda de su d1vma doctrina: ella fructificará regada por
~~ sangbre y por ~ue lágrimas, para que sea árbol fr~ndoso que
som ra al umverso. El t-jemr,lo de su vida la eficacia de 6lUS
conceptos, e! r~cuerdo de los padecimientos que tuvo en la tierra par~ rrd1mu al hombn•, jamás se olvidarán, ni se borrarán
LUn&lt;'a e os anales del género humano. - Aquí queda ya una
ey Nueva, en la cual la virtud tiene un premio el sacrificio
un~blrecompensa? el entenciimiento una luz purísima é inextingui 13 que le guiará á través de las ti · b]
¡
,
nant' l d
bl
. .
me as, e corazon un maial e no es aspuac1ones, la desgracia una esperanza y un
~~Jsu1 ~
en fin. en. que se encierra la dicha que Dios cone a om re en esta vida y en la que la ha. de seguir
cilodo queda santificado en ella. Los beneficios de la .Redenn se exte~derán por el mundo como las olas de un inmenso
océano, y m1llarts de apóstoles. y discípulos sellarán con su san-

L6,

¡
· .,
re a pr!~IC~CIO~ de e~a celesti:tl doctrina. La familia vaáquen:r c~~" J UJ a, a muJer saldra de su abyección para ser la reidel~v tí.or~.del hogr, y l?s pue~los todos florecerán al amparo
Inst~~í~e io, ~ueb es ab~1rá homontes de luz y de ventura.
1
. consumar :/tbr: ;~~:J~~:~¡ef~~vt~r Santa, Jesús debe
VI
: Allí está, clavado en ignominiosa cruz 11
ndae, cubierto de E&gt;angre, rodeado de inf~m::uªc\~~~~~ de he
no se atrev.e á proclamar su triunfo. ¿Quién le acom afi re que
agonía, quién ha enjugado su rostro, hacia quién vu
la e::~ B~
Los que ayer le llamaban Maestro han h íd
e ve os OJOS
reci.~ieron co~suelos le han abandonado losuqu~' l l~s ~ue lde Ell
vac10n y la vida no se atreven á present~rse en e e en a.ªª ta y dolorosa escena
aquella Fangrien·
11 , , J
..... So' l0 María, Ja I nmaculada
Vir
evo a esús en sus entrafias y vive toda í
. gen que
aq~e!~os momentos la corona'del mártirio· :6~o ~!ªd rlcibir en
rec1b10 del Salvador el perdón de sus ec¡dos
g a ena, _que
pulo a~ado, el tierno amigo de Je~ús p e,tán 'a1t/uan, el d1scí·
s~s últimas palabras, sus últimas miradas y s pa~a recoger
piros.
us pos reros sus¿Quién no ve en esa agonía la agonía del JuQto d l .
y en eso c~adro e~desenJace de un drama que eólo e?E~!rJUStos,
doEcsonlacehbn? ¿Quién nlo ve en eFa muerte la _muerte &lt;le urtii~~?
.
ora en que e sol derrama sobre la tit&gt;rra s
á .
J1entes rayos. Los animales han huíd 0 á
us m s arpos están desiertos t · t 1 ,
eus cavernaR, lo~ camfofüJ' e de los ár,bole.sy r1s eTs, aª
torlltola gime solitada en f'l e~carn
...... o o ca a y desfallece
.
viera pr6xima alguna catástrofe
' como s1 eistu·
El Mártir de la Cruz inclin 1' b
é
,duesplearbdioons, YSupoúrlt~ltima ve~ :al:nc~e e:11~s~~l:b~~e J:º!ªmmoerntye
1mo sus
.
piro es un smpiro de misericoJdia.
VICTORI ANO AGÜEROS.

t

�Panetra1es de Nicnseñotr JVI&amp;nael Solé.

.

A et'aafid&amp;des.
..

148

tura gótica 'y que en medio siglo
de servicios han liLrado de la
muerte por hambre á más de un
millón de franceses."
El coro'' que tardíamente ento·
na parte de la Prensa radical francesa, alcanza por igual á las HijaB
de la Caridad, la admirable fnn·
dación de San Vicente de Paul,
"el hombre que . más Sfl ha parecido á los ángeles," según un co·
lega transµirenaico.
Y sin el más leve reproche á los
rigores dd régimen actual, se reeuerda que fué una Hija de la
C.trid11cl, So(Genoveva de Angers,
la que destinada á prestar servicio
á un leproso, cuyo cuerpo defor·
mado y cuyo ·rostro monstruoso,
inspiraba instintivamente, la más
tremenda repulsión, supo atarse
á los barrotes de la cama del en·
ferroo, para dominar así, aun los
i mpul~os más indomables del ins·
tinto de conservación y no alejar·
se ni un momento del lecho donde
n¡!onizaba aquél~ratacado de la
más espantosa de las enfermeda·
des.
Y poco á poco Ee va levantando
un grito robusto, potente, formidable. en favor de esas Hermanas
y He;manitas que, según Bonna·
fon, ri,·alizan en compartir el imperio del dolor, de la miseria y el
sufrimiE&gt;nto; de esas Hermanas y
Hermanitas que han l0grado el
ejemplo de una compafiéra de linajuila descendencia, de ·. hogar
acaudalado, que recorría las ·ca·
sas de París pidiendo lim?snae,
y al decirla un."ca·
riativo: ,. -¿ Ustedes piden pl\_ra el
con vento? -con tes·
to: - Yo pido para
mis amos.
-Y ¿quiénes son
vuestros amos?
-¡ Los enfermos
y los hambrientoe,
señor!

Los Angeles de la Caridad

'

La "superioridad" acaba de
h11cer pública una Memoria, de
cuyo texto se deduce terminantemente, que las actuales leyes de '
descatolizacion, sin llegar á expulsar del territo,rio francés á las
Hermanas de la Caridad y á las
Hermanitas de los Pobres, restringen de tal modo el desarrollo
de las Comunidades y su funcionamiento futuro, que de no ve·
ni r luego el· remedio eficaz, esas
beneméritas instituciones están
llamadas á desaparecer de Francia, como todo lo condenado á vi·
vir Rin dejarlo crecer ni renovarse.
Y ahora, después de la "razía' '
legislativa anticatólica.,cuando un
serio peligro amenaza la organi·
zación francesa de los ángeles de
In. caridad, es cuando la opinión
alarmada _ee dá cuenta de que,sólo
I
en Francia, las Hermanibs de
los Pobres, dan de comer diaria- '
menta, á 15,500 hambrie¿tos· es·
to 03, mucho má;, de la. ter~era
parte del total ( 40,000) de la·
obra caritativa que en toda Europa realizan las Hermanit0 s.
Y e3 ya la Prensa republicana.
la q~e dá el grito. de alerta y) a que
Asen be, que: ''.,n bueno y meritorio es salvar" las catedrales y los
templo~ artíeticos, m~j·1r y má~
meritorio ha de ser, cuidar de licadamente esos "parterres" de
divinas flores, las más hermosas
del gran jardín de la caridad.,,
Periódicos nada afectos al catoEl sefíor Presi:lente~de la Repú Jica en la Exposición Montenegro =
licismo, recuerdan
que un humilde vicario de provincias
de Pailleur, fundó
en 1840 las Hermanitas de los Pobre!il,
con dos humildísimas mujeres, .Juana
Lamais · y María
'l'ristan, que duran ·
te a1gún tiempo fueron las dos única s
Hermanitas.
Esto ocurrió en
Saint Servaus, dió·
cesis de Rennes y
aunque años después se extendió la
Orden llegando á establecer casas en
Rennés, Dinan ,
Tours y París, la !:&lt;ituación de las Hermanas era tan precaria, que una de
ellas, precisamente
de la resídencia de
París, lleg6 á morir
de hambre.
Tal es el espíritu
de injusticia con
las leyes actuales
que tratan á esas
santas mujeres, que
hay diario ''izquierdista" que tributa r
• 4i
un
homenaje
de«sead- ..._....:.:.=
'·, -~J!a. .............~....;._,-.............
miración
á esos
---·;;;.-----.....:;......-._.,;-...;;;;............;;.á;;..;::::.=i=
res que recuerdan
los santos de fac-

Grupo de asistentes al banquete que el señor Gobernador de Chiapas
amigos el 12 del actual

rx)

ofreció á"sus
-

0000

Pensamientos
Nuestra envidia
dura1 siempre más
que la dicha de
aquellos que envi·
di amos.
La Rochefoucauld.

***
El sabio se aver·
güenz&lt;t de sus defectos; pero no se
a vergüenza de co·
rregirloP.

Confucio

Pocas personas
hay que no tomen
la verdad como una
especie de injuria.
Segiir ·
B~nJicien¿o Ll fusa.-EI cortejo \legando al Tepeyoc.-Monseiior ~lllé en su lecho inortuor'10. L
.
• - a cap,·11a ardiente.

�áetuslidades

EL AOOID:EJNTE

i '

.Aetualidades

y me dijo:-Voy á avisar á mi hija, que está al lado de nues·

tro pobre nifio.
Al cabo de un instantfl Mme. Marechal salió de una habitación
Pasé una noohe atroz. Cuando fué de día cogí el periódico inmediata. Era una mujer todavía joven, de semblante _dulce y
que me acababa de entregar el criado, y ávidamente busqué en melanc61ico. Había debido llorar mucho, porque su_s OJOS estala tercera página la columna de los «Sucesos.» Un grito se esca- ban encendidos y en sus mejillas habían dejado las lágrimas su
pó de mis l1:1bios al apercibir en letra negrita el siguiente epí- brillo.
grafe: «Un niño.aplt1stado por un automóvil.»
-¿Deseabais hablarme, caballero?-murmuró.
~E;tUVd á punto de tirar el periódico. Si no hubiera llegado
La contemplé todavía algunos segundos, con el. corazón opri·
á mis manos, yo no sabría los detalles que precisaban la hora y mido de angustia.
el lugiu del accidente, rii si el niño que había atropellado la
Madama Marechal repitió su pregunta, y respondí balbuceanvíspera en el boulevard de Batignolles había muerto ó vivía.
do:
Dominando mi repugnancia, volví á desplegar el _periódico,
-Soy yo. señora ...... soy yo el que ayer aplastó ... ... sí,/sóy
y~í:
.
yo ........ .
ce Ayer, á las cuatro de la tarde, en el boulevard de BatignoElla dPjó eílcapar un gemido.
lles, un automóvil que marchaba á gran velocidad derribó á un
¡Ah!.:.... Sois vos ......
.
niño de cinco años, continuando su camino, sin que fuese poNo había ninguna cólera en su acento, ni en su semblante m
sible tomar su LÚmero.
en eu actituri nada que denotase repulsión ú odio, sino ?na
«La. pobre criatura fué trasladada al domicilio de eu madre, gran resignación, Jo cual acabó de :rnonadarme. Yo hubtera
Mme. viuda Marechal, 54, calle de las Damas, donde falleció á preferido m furor.
.
.
las pocas horas.,&gt;
.
-Oíd,sefiora,-la dijll-Yo no puedo hacer que lo que ha. ¡;¡1d_o
Durante nn m(·mento quedé anonadado. Desde la víspera ve· no se:t .. y no ignoro que lo que os ve11g.. á proponn no d1sm1nía luchando con
nuirá en nada vues·
la incertidumbre,
tro dc,lor de madre.
con la horrororn verUna madre, ¿no es
dad quetemíaconocierto? no vivl'l 1'l'lá11
cer; pero ¡á costa de
que para su hijo, y
cuánto e~fuerzo!
cuando su hijo ya
Ahora ya no tenía
no existe, nó hay
duda. ¿A qué eepe·
nada tampoco. que
raba para hacer alla con~uelt,. Sin emgo?
bargo.-- quil'iera
¡Y qué iba á hadeciros...... que.....
cer! Ir allá, ll11mar
que..... tomo á µii
á la puerta, asistir
cargo todos los gas. ,
á la dese1.&lt;peración
tos.. . .. la ceremode la madre, eer
nia .... la sepultublanco de su odio ...
ra, que yo cuidaEsto era exponerme·
ré ..... .
á reivindicaciones
Me pareció que
tan inevitables come miraba con sor-.
mo legítima¡¡; pa·
presa, como si no
gar ¿qué?.... Digáme comprendiera..
moslo crudame11te,
Yo seguí balbuceanpnrque dtspués de
do:
todo, ¡ay! nut'stra
-Por supuesto,
miserable naturideque no es esto todo,
za se deja guiar,
Vos misma fijaréis
aún en las circumel.. .. lo ...... eso es,
tanrias más trágila indemnización, la
cas, por el má~ in·
El señor Ministro de Instrucción Pública y la señora Sara P. de Madero, presidiendo una fiesta
suma anual, y mi ,
en la Escuela que dirige la señorita Carmen Marroquín.
noble interé,.
notario ..
De un violento
Verdaderamente,.
golpe del timbre llamé á mi criado.-Haz mi maltta-le dije- la, x1,retión de ,us ojus me deEConcertaba y me callé.
Me mar&lt;"ho.
Ambos teníamos el aspecto de dos per€onas que h11blan Jis- .
E-taba rei-uelto. Nadia adivinaría mi secreto. Con un peco tinto lenguaje. Me cogió de un brazo, arraetrándome hacia el ,
de -habilidad, con algunas distraccioneP, el juego, por ejemplo, interior. Llegarnos á una habitación en que había una camita,
cuya pasión tenía, me 1:,ería fácil arrojar de mi mente aquel te- cuyas cortinas descorrió.
,.
rrible recu·erdo.
Yo no me atrevía á. fijar ]os ojos en mi víctima; pero ella' me
Pensando en Monte Carlo, tomé de mi secreter una gruesa hizo sefias para que me acercara. Yví ¡oh adorable espectácu lo!
suma.
entre multitud de juguetes esparcidoi:1 sobre el lecho, un niño
Luego salí para hacer algunas visitas antes de mi marcha. que sonreía un hermosísimo nifio rnbio, algo palidillo, titl vez;
En aquella fría y clara mafiana de principio de Enero, las ca- pero ¡vivo! sí, ¡vivo!
lles e~taban animadíeimas, el aspecto de las gentes anunciaba
-He leído en los periódicos ...... -murmuré.
fiesta, las campanas tocaban á vuelo y sus vuces parecían salu- Sí; que había muerto, ¿verdad? Ba~tante miedo tuvimos;
dar alegremente al Divino Niño que acababa de nacer .... ..
pero no sufrió más que algunas contusiones ...... El médico que
¡Niños! Yo no veía más que nifios entre la multitud, como acaba de ealir, nos ha tranquilizado.
.
si ellos solos formaran la multitud entera, y al mi~mo tiempo
Me pareció que escapaba de las garras de un monstruo, ó que
pensaba en el otro, en el de la víspera. ¿Cómo sería? ¿Rubio, 8alia de un sut-fio abominable.
'
moreno, gracioso, bonito?
Dije al nifio:
De pronto me detuve; á peear mío había atravesado PI P,ar-¡Qué juguetee tan bonitos! ¿Quién te los ha traído?:
que Monceau y seguido el boulevard de Courcelles.. ... Estaba
-Los Reyes ...... Han venido por el tejado.
muy cerca del lugar .... .....
Fui hacia la chimema, me incline un poco, y, sacando la
Quise retroceder, pero no pude. Una fuerza extrafia me ha- car1er11. de mi bolsillo, hice como que la recogía del bo¡ar.
cia andar, andar siempre ...... A los_pocos minutos, estremecido
-¿Y eRte juguete que no has visto? Mira, qué bonit:o..·.. ;_ T_o;.
por la fiebre, me encontré en frente del número 54 de la ruedes ma ·· · ·· · E~ para tí, para tí.
Dames, una estrecha casa de pobre y triste aspecto. Pregunté á
MAURICIO LEBLANC.
la portera; luego subí hasta el quinto piso y llamé.
-¿Madame Marechal?-pregunté á una mujer anciana que
salió á abrir.
-· .. _-;,~ -- ~
La mujer me hizo pasar á un vestíbulo frío y mal amueblado,

das las más dulces ilusiones de su vida, lae más grata~ espe~¡nzas de su ventura.
T?davía en las tardes siguientes contempló á lo lejos las to,
rrec1llas de la.casa, los árboles del parque, las palomas que vo(NOVELlTA.)
laba~ por encima del tejado y se posaban luego en ]as salientes
El jardín estaba desi~rto, con su hermoso verdor1 sus árbo- cormsas Y molduras de los balcones· y siempre regresaba á su
casa lleno de morta! desaliento.
'
les, sus flores, sus avecillas dormidas en la enramad.._
.
Un día, desapareció del país.
Era una hermosa noche de verano, y paseaban or las an ostas ~ enredadas sendas, entre alfombras y ilanco ~ésped yJc
nast1lloe de laureles y mirto Cármen y R ·
1 d 4' amorados.
'
amiro, os os enaCarmen, ?asada con otro hombre, era virtuosa., honra dí+ ima ·
'
De p~onto se incli~ó el joven hacia una maceta
t'O dos pero n? olvidaba, no podía olvidar.
pensamientos: prendió
, Y cor
¡Olvidar! Toda la vida estamos ocupados en eso mismo en
uno en la rubi8 •cabe·
·- ....
.
olvidar; y tambié~ tollera de su 'amada, y
da la vida se nos apase puso el otro en el
recen
de pronto, como
ojal de la levita.
relámpagos de.luz briY poco d e s p u é s,
llantísima, Ja m'emocuando •volvían á la
ria de lo pasado, aquel
cercana' casa llamados
paeado
que anhelácon vo·z áspera por ]a
bamos olvidar para
madre de Carmen, el
siempre, borrar de
joven halló modo de
nuestra
mente y ·de
ocultarse·detrás de un
nuestro corazón. '
árbol, apoyar sus laCarmen no olvida bios en la ·frente· purí.
ba, no podía olvid.ar;
sima "de la gentil nifia
pero guardaba rns pey murmurar con apa~
as bajo su~ frente
sionado acentó:
siemprtftersa, como un
-¡Te amo! ¡Te amo!
fogo que aparece tranCHmPn sintió en sequilo en la superficie y
guida algo li!Uave, freResconde la muerte 'en
co y .1 perfumado que
su sene
se cefiía á su gargantll:
Y todas las noches
la humilde flor, el dfl·
al recogerse, abría su
licadopeosamieotoque I
libro de miPa, contelnse había de11prendido ¡
plaba aquel seco pende la levita de Ramiro; Í
samiento, y pedía• á
y éste á su vez recogió
Dios que la protegiera
el pensamiento de Caren su amnr.
men.
Una noche, cuando
-Volvamos-dijo la
sañuda tempestad esnifia-que madre me
ta11aba en el espacip,
llama.
anunciáronla que es-¿Hasta cuándo?taba sola en el mundo:
preguntó el joven con
su marido habíamuermdefinible angustia.
to en un ·desaffo ......
-¡Oh, no sé!-res¡Cuán largas horas
pondió la n i fi a •pasó Carmen, vestida
¡Adios ...... hasta que
de negro, en las angosDios quiera!
tas y enarenadas senCarmen amaba á Radas de su jardín, en
miro, quien ]a adoraaquellas sendas que
ba, y sus padres . la
había recorrido tantas
habí~n prometido á
veces con su amado
otro hombre ........ .
Ramiro! Y alretirarse
L.a niña entró en su
á su villa, cúande las
gabinete, y se arrodilló
sombras de la noche
ante un crucifij9, y
llenaban el frondoso
a que 1 pensamiento,
parque, dirigiendo al
aquella linda flor de
cielo uua triste mirasu amado que repre·
da, formulaba esta pleBentaba:esperanzasdulgaria:
císimas y también crue-¡ Dios mío! ¡Deles angustias, ]e impe·
cidme dónde está ·Radía
b .orar·1 "J entonces'
miro!J
·• ~ . ~
a riendo su libro de Señor Licenciado don M
I s' J M'
· · ·
Luego, la obs~inamisa, depositó la flor
anue anc iez armo!, d1stingu1do literato fall~cido el 6 del corriente.
ción de su pensam'iend!t;¡¿~~ págnas, Y confi6 su amor á. la custodia y protección ll b
. .
to en aquel hombre la
ena an de sm1estras ideas la mente y de lúgubres preeagios
el apenado corazón.
'
·

..

***

-¡Dios míol-:-murmuraba entonces, con fé ingenua y sencilla ~~labra.-¡D10s mío! ¿No he puesto mi amor bajo tu proteccion y salvaguardia?

se estremecían baJo el soplo del viento y las ventanas de la
cae:~baparecían envueltas en obscuridad p;of unda ¡Carmen no
a allí!
·
¿.No le h~bia dicho ¡Adiós! la contrariada nifia?
'
re 'U na lágrima brotó- de ·ios ?jos de Ramiro, y el infeliz amante
gresando á su morada, res,gnóse al sufrimiento de ver disipa-

¿Pero había !Duerto ~l amor en el corazón de Ramiro? ¡Ah l
Pues el!a tambté~ moriría, moriría sí, estrechando en' Bus man~s el hbro de misa y la hoja de pensamiento.
..

8 1En li noche siguiente _Ramiro se dirigió, como en la anterior
l~s°s a rededores de l_a villa en que Carmen habitaba: los árbo:
DWI,

***

LI ó I
eg e otofio, la estación melancólica que da color sombrío

~=======:;:================;:=:=======~==-~~~~=~

�A eta&amp;lid&amp;des

Aetaalidades
FIESTA EN LA- ESCUELA NORMAL,-LA KERMESSE.

FIESTA EN LA KSC'UKI.A NORMAL.-TURGOS DE SPORT.

El señor. Ministro de Instrucción Pública presjdiendo la fiesta la mañJna
del domingo.

Puesto de la Banca

Puesto de dulces.

;:.ci

6..las esperanzas más .dulcfs y nieblas de tristeza infinita á las
ilusiones máe halagiiefias.
.
~amiro estaba en su cuarto, solo y·pen¡:ativo, y tenía delante de su vaga mirada un recuerdo del día anteriór¡ la imágen
de Lázaro resudtado por Jesucristo: aquel mutrto que Sd le·
vantaba del sepulcro·á la voz dd amor, había impresionado
hondamente al joven, qua permaneció largo ·tiempo en muda
c.ontemplación ante la yacente figura escutµida en .un bajo re·
heve de antigua iglesia á donde la casualidad, más que la devoci6n, le hubo conducido.
El sol penetraba. por tasgitdas ventanas ojivales, inundando
de brillantes coloreH el s.. grado recinto, y quebrando bus rayos
en el cadá vn de piedra, que parecía" animarse y acudir al lla'º
mado del Maestro......
. E~te recuerdo le_perseguía, le atormentaba sin cesar¡ y ¿qué
s1gmficaba aquel recuerdo?
A los pensamientos de muette sucedieron los del amor, y am~

bos rn uníap y encadenaban: Ramiro sacó de -su ·mesa . de despacho un~ cajita blanca, y de ella tomó cartas uerfumadae, rt·
tratos de. mujnes, rizos uegros y rubios ...... ¡memo1ias de :rmores tan ·efímeros como eoglifiososl
Todo su pasado era mentira, todo estaba envuelto en inmensa
amargura como en tupido velo fúnebre, y el joven ahoga11do
imprecaciones de ira, lanzó al fuego aquellae men;i.orias de ' su
vida.
Mas un sobre diminuto y amarillento cayó fuera de la chime·
nea: Rami~o le cogió, le abri6, y eacó un pemamiento seco y
descolorido .......
- 1Carmenl-exclam6.-¡Carmenl ¡He aq~í la imágen de
Lázaro resucitado que vuelve á presentarse ante mis ojos!
¿Cómo no había pensado en ella, en la niña púdica, en la esposa honrada, en lll Carmen que tanto am6 y que tanto le ama-ba?
¡No sabía que Carmen era libre! Y sin embargo, parecióle

'

==~~ -·

Puesto de conffetl.

La señvrita;Angela Madéro presidiendo ia fiesta la tarde
del domingo.

de3de aquel momento que le llamaba, que el pensamiento de la
La manera de andar y el carácter.
jo~en llegaba, por misterioso modo, y acariciar propios pensarmentos.
-¡Oh! ¡Bendita seas!-exclamó Ramiro.
El carácter del individuo se manifüsta de muchos modos, y
Y partió en la noche del mismo día para el pueblo dC\r.de entre ellos es de nc,~ar la manera de andar [que tenga. Segúu
Carmen habitaba.
esto, se pueden clas1fl.car en cuatro grupo8 estas nuevas formas
del conocimiento del
'.***l
hombre. Los que an·
~... L1s ]:hojas ::amaridan con paso imenullentas caían de los
do y precipitado son
árboles, las monta·
gentes superficiales,
fias tenían sus cumpesimistas, intelec·
bres ceñidas de corotuales, y en las mu·
nasde nieve~, la.~ denjeres indica frivolisas nieblas precursottad. El andar á para.s deli nvierno inunsos cortos, pero desdaban lo!! valles y las
pacio, denota alma
colinas.
sencilla y serena. El
Y R'lmiro, cuando
andanlentamentema·
lleg6 al jardín Je la
nifiesta voluntad y
viUa de Carmen vió á
reflexión, cálculoprosq amada de rodillas
fundo . El paso largo
al pié del mismo áry rápido revela - arbol que había sido
dor,
decisión, tempetestigo de su de"lperamento
de batalla,
dida, de su primero
espíritu de combate.
y último bes o de
a.mor.
Los emprendedores,
Y corrió hacia ella
confiados en sí misUn asalto de Jiu-Jitsu,
con el corazón palpimos, y hombres de
tante de alegría y loe
.
,
.
decisión, caminan
ojos arrasados en dulces lágrimas, y arrodillándose á su lado r~ctos, fiJando el talo~ enérgwame~te en el sutlo: los traidores,
present61a el pensamiento que en aquel inolvidable lllbtaute &lt;l~ d1plomat1co~ y poco t!lnceros describen ondulaciones y curvas
despedida se desprendió de los C1Jbello::1 de la mfiu.
c~ando camrnan ¡ lus melancólicos y sin energías arrastran. los
Y Carme1:1, temblorolla de emoción, abrió su h bro de misa, pu~s¡ los enérgicos llevan ngidas lal:! piernas, y los tímidos van
tom6 el pensamfont, que su amado le of1ecía, devo:11tólo sobre rozaudo las ¡,aredes.
el otro pensamiento que ella guardaba ent1e 111.!! hojas del libro
Observad ~l modo de andar de vuestros amigos para mejor
y 'dej6 caer su mano en las manos trémulas de Ramiro, excla~ conocerlos: srn embargo, hay q11e tomarlo todo cum mica sal-i·s.
mih(io,:-¡GraciaR, DioR mío, ¡,orque habeis gu11rdado y }Jrotegido mi amorl-E. FLORES. '
La puerta falsa destruye la casa. -Segur,

Carreras en bicicleta.

�Aetaalidad'.es

DESDE LEJOS

La Novillada de los Periodistas
L.AS REINAS

:Para EL TIEMPO ILUSTRADO.

Dormita la ciudad ...... Por la ribera
del caudaloso río que la 1'afia,
se destaca imponente la montsfia
de mástiles formados en hilera.
Una luz refulgente rf'verbera
allá en la lejania ...... Es una ex1r11ña
forma de luminosa talaraña
que se extiende s1.1til y placenter11.
Me detengo á gozar de aquel paifaje,
eFcucbando el rumor del oleaje
del río que se cubre de reflejos,
mientras viene á mi mente ensombrecida
el recuerdo más dulce de mi vida:
el de mi único amor que está muy IE&gt;j~i::I

··

Lins LAGOS-Y LAGO~.
Kueva~Orlenn~, ·Febrero de 1912.·

La Cuadrilla l

El actor Beristáin partiendo plaza

h\atla Confsa, Directora de Cambio dé Suertes
Las Reinas en el ruedo

RIMA.S
No. te acuerdas de mí mientras la dicha
halague cariñosa tu existir,.
mientras siembres de rosas tu_ cammo
olvídate de mí!
Pero sí llega el desengaño un di.a
con safía cruel tu corazón á herir
y necesitas de.consuelo
..
entonces ...... acuérdate de mí! .....

DesdP. que en pleno siglo d~ las luces i:e dejó ver sobre las rocas dE( Ma~t111bielle una hndí..1m11 Si-ñura ro lt'ada dt' c1ivm111&lt; res·
µland,ore~ , y dtbajo de sus rosados pits tmp1 zó á brot11r casi
imperceplible raudal de crista1ina~ agua1&lt;, que wuy pronio ~e
convirtió en abundoso manantial, otra s, ñora. wuy orgullosa y
vana que se creía posee~ el dominio de los muudoi., y que ha·
cía ostentación de sus conquistas en la un1v,m111tad y en el colegio, en el hospital y en la academia! e11 el museo y en el laboratorio. en lo profundo de los mar..s y en los i-enos de la tinra,
en los elementos de la atmó,ferll y en los e~pacios donde giran
los 11strü@, atr... vida y arro~antfl salió al eocmmtro a la virgen
humilde de .MI\Rsabielle: le dió un f11rmidable ¡alto/ queriendo
darle mue,te en su mi15mo origen, y borntr i,ara siem11re sue
huellas y la fama de sU!l pretendidos prorligios. E&amp;ta sefi.ora or·
gullosa, presumi,la y vana era la ciencia de-crtiida, q•1e bautizó
al siglo XIX con el luminoso nombre de siglo de la11 luces.
Pt1ro ¿,:ómo hacer des I parecer l11s resplandore~ di vinos que
tran-f,,rmuon tantas veces el espíritu de lll pobre é ignorante
c:.mt.e~ma de Lourd.-s? Mil hombres técnicos acudie.on de re11ente á la br1Jl,rnte y ft'cunda imaginación de li!. org llosa señora. Alucinació11, locura, sugestión, cntalepsi.r,, be aquí el resumen de tius cientificos flillos, que .pronunció con sin igual desf.tchatez y con s,mri11a volteriana, Cúmo qmE&gt;n f)OPee el secreto
revelador de l,,s probltimas más árduos, sin cuidarse siquiera de
e;tudiarlos con detenimiento, c'omo .. n todo tiempo hicieron los
verdaderos sabios. Envió á LourdE&gt;s como men11ajeros suyos á
sus más fanáticos adictos, á los discípulos de Gnll, Mesmer y
Shopenhauer, qui11nes sujetan á la humilde vidente al más riguroso examen, analiz1U1 sus protuherancias craneanas, pero en
ninguna parte hallan el órgano revelador de la locura; in ve~tigan sus afdcciones psíquicts, fa relación de sus vh!ione~, los
sentimientos de su alma recta é inocent&gt;1, y sus palabra~ son
fieles mensajeras del buen orden con que funcionan sus facultades intelectuaiesi á la par que demut-stran evidentemente la
inocencia y sencillez de su alma ang,..Jical; y lo que má!l desconcierta y confunde á los ertl!iados de la orgullosa y de~creída señora, es la inquebrantuble entereza. de á111mo, junto con la
más discreta y snena pru 1en1 ia que manifiesta en i-us palabras
aquélla, al parecer, débil nifü1, que revt&lt;la un alma comciente
del papel importante que iba á de-1empefiar ante el tribunal de
la ciencia, la cual se estrellaría contra i,u entertza, cayendo desmayada y rendida ante sus pies. ·
Es verdad que estos desmayos y rendimientos transit,1rios no
eran suficientes para quede~aµarecina definit1v11mente su arraigado orgullo; por el contrario, de aqu .. Jla co1ifu-i611 del momento sacaría la ciencia bríos para ob~tinarse en su incredulidad
característica; y volviendo á recordar sus modnoae conquistas
é indiscutibles triunfos, se encastillaría da nuevo en la furtaleza
de su soberhia, negando rotunda.mente la realidad de las tan
discutidas ap,nicionef'!; y 11bnndo11a11do por el mome11to con so·
berano desdén á la Stfiora de las apariciones y á su invencible
protagonista, cual dama veleidosa que al verse desechada por
t,\ conocedor de eus miserias, busca nuevos admiradore5 que
f11Scinar con sus po-tizas g11las, busca ella también otro pu11to
de apoyo en qué afianzartie para llevar adelante sus pretendidas
conquiatas; y cual otro Arquímedes, creyó poder remover el
mundo eobrenatural con el detenido análii:,is de la.s aguas llamadas milagrosas, que producían al parecer tan admirablés tfec·
tos.
Llama en su auxilio á la Química, ciencia prodigiosa que,
con la exactitud de sus análhis y la ayuda que 111 pre1-ta el rey
de los instrumentos modernos llamado micrr,scopio, hace caer
bajo su acción maravillosa los cuerp;,s y moléculas mát1 imper·
cep~ibles, y le ordena que analice las aguas de la fuente de Mas·
sab1elle para ver si en sus elementos coni-titutivos existe alguno
q.ue tenga virtud curativa; logrado lo cu11l, las innE&gt;gables cura·
c1o~E'B verificadas con el auxilio de aquellas aguas, habría que
a_tnbuirlas tan sólo á sus propiedades hi&lt;iroterápicas, desapareciendo todo ve4igio de intervención eobrenatural. La ordt·n de
.señora orgullosa se cumplió al insta•ite; y Mr. Latour de
r1e fué en esta ocasión su fiel y devoto ejecutor; quien, con
~ay~r dosis de conciencia de sus pervereas intenciones que de
c1enc1a química, con gran regocijo de su ordenadora y de sus
adeptos, emitió un dictamen oficial, en la cual con'!:!igna que las

t

AspectCJ del tendido de sombra

----==---------- - - ---·

aguas dA Maesabielle contienPn gran cantidad de cloruros de so·
sa de cal y de magnesin; silicatos de cal y de alúmina¡ 6xido ele
hierro¡ ~ulfu.to y carbonato de sosa, ~te: en vititli de cuyo armonio·
so c,mjumo cree y 11.firma «4ue no pasará mucho til'mpo yin que
fa. cieucia médica recon11zca la virtud curativa de aquellas aguas
que veudrian á aumt-ntar la riqueza de los manantiales minera·
les en que tanto abundaba aquel país.»
.
Júbilo inmenso debió cau-ar e!lte dictamen en los alcázares y
círculos de la señora ciencia, pues en su virtud quedaban reduch!ai, á la esfora natural todas las curaciones que se creían pertenecer á i,¡obrenaturales horizont~s; la. incredulidad batió palmas en i.efial de triunfo, y loe resplandores despedidos por la
visión Mai;sabielle se afirmó resueltamente que habfan de8apa·
rec1do como fut&gt;gos fátuos, que alarman por el momento á las
geut~s tímidas, para no dejar huella. alguna de su paso fugaz
sCJbre la tierra. Atií lo publicaron los órganos oficiales de un
Gobierno descreído: que se hallaba muy bien sin recordar los
deberes que impone á todo hombre y á toda socit1dad el supremo L ·gislaJor; y para dar al público mayores pruebas de su
recto proceder, y no se creyera h11.ber procedido de ligero en un
asunto que preocupaba grandemente á los pueblos, creyó un
deber buecar en 1;u apoyo el eabio parecer del notable químico
&lt;le Tolosa Mr. Filhol, encargándole hiciera UIJ nuevo análisis
de las consabidas aguas, cuya virtud curativa est11ba. en litigio.
Y ¡cuál no sería el escándalo farisaico del mundo cientifico al
conocer el dictamen definitivo del doctor Filholl Este ilustre
quírnic,,, PJOfesor de la E~cuela de Medicina de Tolosa y Caba·
llero de la Ligión de Honor, certifi1Jó cchaber analizado el agua
de la Gruta de Lourdea, que considera como agua ordinaria po·
tabie, análoga á la mayor parte de las que existen en las montafias cuyo ~uelo es rico en rocas calcáreas... Los extraordina·
r10s t-fc::ctos-continúa-que, !'.legún se asPgura, se han obtenido
mediante el uso del agua referida no pueden explicarse en manera alguna ... por la naturaleza de las sales que revela el análi.
sis. El agua de que se trata no encierra substancia alguna acti.
va capaz de comunicarle las propiedades terapéuticas determi.
nadas.» E:!ta bomba, lanzada por una eminencia de la ciencia
química eu el muudo científico, produjo una terrible explosión
entre los enemigos de la intervención sobrenatural; explosi6n
que lanzo sus proyectiles á todas las redacciones de periodicos,
que atolondra.dos y eirantes bm1caban alguna salida honroEa
para justificar su conducta, 1:!in que por p1ute alguna pudieran
hallarla.
E..te triunfo solemne, que resonó lleno de majestad y gozo indec1 ble en el campo católico, induju al emperador Napole6n III
á dar orden terminante al ministro de Cultos, al Prefecto de
Tarbes y demás autoridades, parn que se dt'j11se de poner obstRculos á la devoción popuh1r, dando libntad á todo el mundo
para que visitara tl Santuario de Lourdes. La división más espantosa penetró entonces en el terreno cientifico; las curaciones
se multiµlicaban cada día con más pujanza, y mientras unos las
a.tribuían á la hidrot,erapia, otros como Bernhtin aseguraban
er.. n efecto de la psicoterapia, sugesti6n é hipnotismo; Charcot las
atribuyó á psicopatía ó persuación de ser curado, y no faltó
tampoco el novelista Zola que actuando de médico dijera que
esae curaciones eran producidas por los cánticos y soplo curativo que despiden las muchedumbres... Risum teneatisl!!
A todoa esos representantes de la falsa ciencia. replicó Boissarie con este argumentu convincente: «Las llagas que se curandice-cánceres que desaparecen, tísicos que resucitan, enfermedades orgánicas que ce~an como un dolor fugaz, paralíticos que
arrojan sus muletas y ciegos que veo, no }JUeden ser efecto de
la eficacia del agua, ni de la sugestión, ni del hipnotismo, ni
de los soplos curativos.,, Vemos asimismo enfermos cansados
ele hidroterapia como Amalia Gimard; nifios de pecho como
Bouhorts, incapaz de entusiasmo; ciegos desesperanzados de
recobrar la vista como Hersblick, y otros mil que de continuo
e,tán recobrando la salud; viniendo á dar valor definitivo á estíl.s curaciones el tribunal de comprobación formado por médiCJS católicos y anticatólicos, sin cuyo unánime consentimiento
no se extiende allí patente de curaci6n. La iglesia, siempre sabia y prudente, a~í Jo ha determinado para que la impiedad no
pueda alegar derecho alguno á criticar su conducta
WELMAN.

�~~A

LAS:/

DAMAS'"
LLANTO

CHARADAS
I\

CO MBINA CION DR !'UNTOS

JlrnOGLIFJCO C0~1PIUMIDO

+00000

Tercera cuatro se llama
al que tiene mucha guita,
y con primn cuatro astl:lt11n
al pequefio cuando grita;
es mi segunda un pronombre
y todo suelen llamar
al que está atacado y sufre
cierta epidemia mortal.
Primera-dos-tercia-cuatro
Púsose don Justo ayer
porque le gané dos duros
al juego del ajedrez.
II

Cuarta con tercera y otro
tercera prÍ'f!l:a primera
dos tres cuarta, prima dos
en el primera dos tercia.

o oooo• o o
1Joo+oooo
o+oooo

FRA

oo• oo
o. o o o
00000+

ooo+ooo
o o• o oo

ooo• o
• ooo ooo
O+ 0 - 0
00000+00

***
Las soluciones en el próximo número.

S ,luciones á los pasatiempos insertos
en el número anterior:
A la Quisicosa:

Sustituyan los puntos por letras de modo qne leídos los puntos centra.les verti·
calmente den el nombre de una naci6o.
Los demás horizontales, nombres distintos de var6n.

ENEBRO
ENERO

ENEO
ENE
EN
E

***
ROMPECABEZAS

III
Al astro del día (logogrifo)
Tiene mi prima dos tres
tal prima dos de tercera
segunda tres, que á mandarla
voy á la primera tercia.

ASTRO
1 23 4 5

IV

Cuarta primera dos cuarta
primn cuarta dos primera
segunda, tercera cuatro,
cuarta detrás de mi tercia.

OSAS

TORO

R

ORTO

A
R

S
T

S

R

ORTA

OTRA

s

A

s

A
R

·o SAR

A las charadas:

TRIANGULO NUMERICO.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 Nombre de varón.
4 2123539
Sirviente.
l 237289
Nombre de varón.
1 2 3 7 8 2

12198
6 5 9 8
3 9 8

35
4

Ordenar y unir estos cuadrados de casillas
para formar un tablero de ajedrez, pero
de modo que, eiguii&gt;ndo la marcha
que indica la ~iguiente línea,

Ohra teatral.
Nombre de rnr6n.
A11im11l.
Licor.
Nota musical.
Li,tra. consona ntr.

Al an~gram11:

***

F JWRRICO
RE CAREOO
l'I~ R IW RIN
DIO N ISIO
· B.\ LT A ASAR
RA Y ~11J N JlO
Bl~RNAR O O
GRIWORI O

T t\ UMf~RICA
1 i 3 4 5 H 7 8 9 Nombre &lt;le muj~r.
8 6 8 7 3 3 7 1? Pronombre. 2?
Río. 3? N, ,ta mui:;irnl
Nombre de mujer
929
Verbo
989
Pronombre
561
Ti.,mpo verbal
872
Tfompo verbal
34 7

I. ZAPATERO.
II. ABORTADO.

***
Al S tito de rnhnllo:

se lea con las Ee~enta y cuatro 'líneas
una máxima

Con la religión, la instrucción y el tra·.
bajo se regeneran los pueblo!!, no con va·
nas promesas de sus gobernantes.

.fas de plata, y sus frentes rugosas, que la calvicie hacia vastas
y claras como lunas.
-El hombre-opin6 el profesor de Antropología-no merece
¡Qué hermosa era la ¡;rince~ital Robadle á la ¡1rimavera los que nadie se moleste por él. Al hombre le quedan múltiples
matices de eus:ro~as pálidae, y ten&lt;lréi::; PU cútis; al mar {meri- rastros y estigmas ne su primitiva animalidad; el hombre es un
dional su azur líquido,~y
-=·
lobo para el hombre, y su
tendréis sus pupilas; á'.la
instinto y ley es la guerra
seda nativa su áureo: y
de todos contra todos por
fino tueón, y tendréis'. la
la existencia, E l hombre
mata de su pelo. Y to·
natural y verdadero es el
mad, (si ~abéis d6nde en·
sal va je, una fiera crimi ·
contrarlas ) las virtudes
nal.
dulces y frescas de una
-El hombre-opin6 el
alma de flor ; la piedad,
profesor de Sociologíala ternura, la generosise encuentra aún en los
dad, el amor ideal hacia
comienzos de su evolu·
todos loR humanos - y
ci6n lenta· y trabajosísi·
tendréis el espíritu celeste
ma, hacia un estado me·
de la princesita hermo!!a.
nos imperfecto que el acEsta perfecci6n era justual. Lo que se hace por
tamente lo que traía muy
mejorar su condici6n,
inquieto al rey su padre.
equivale á soltar un choNo tenía otra hija sino
rrillo de agua duice en
aquella, y habíala conse·
las olas del Océano para
p:uido tarde ya, cuando
desamargarlas. 'fransforllegaba al límite que semaciones incalculables,
para la madurez de la vela acci6n de siglos sin
jez. por lo cual hubiese
cuento, requerirá la obra
anhelado rePguardar con
de remediar en parte las
un fanal á la princesita,
deficiencias de nuestra orelevar a1redeoor suyo pa·
ganizaci6n social presenredes de acero, y sobre tot~. Y ¿quién sabe si mudo, recubrir eu coraz6n
chas de estas deficiencias
tierno, palpitante de pres on irremediable1-? L a
Pentimientos y de emocii&gt;ncia verdadera teme
ciones eagr~das, cor;i la
afirmar demwiado.
triple coraza del cuero b11-El hombre-opin6el
tido del egoísmo, la indinrofesor de Psicología y
ferencia y l.a rnbnbi.a.
Moral-paga con ingratt·
-Pad.re y señor-dijo
tud y á veces h~ con
un día la princesita, cc.lodio el bien que se intengáhdoFe d e 1 cuello del
ta hacerle Su instinto,
Rey.-Si es verdad que
en este particular muchas
me quieres, que ~ese11s
veces acflrt11do1 le dicta
complacnme y ha&lt;'ernie
que es rarfsimo el inter é~,
la vida dichosa, permítey que la baneficenria se
me que la dedique á con,
ejerce, por lo genn11l: con
solar tanta deF~racia coalgún fin útil al milimo
mo debe existir en e 1
bii&gt;nhe&lt;'hor. Y á los bienmundo. No las he viFto.
hPchorte dt&gt;l lodo altruis·
porque tú me rodeaR de
tas, les despr.,cia en el
esplendor y alegría y á mi
fondo de su 11lm::i, poralrededor Pe alza E&gt;l bullique la raz6n 1.. grita: «No
cio de las rieas y lae canserías tú tan inocenta. i&gt;
ciones, pl'lro yo adivino
-El homhri&gt;-opin6 el
que Jo habitual por ahí
prof.. sor de Higit-ne-es
fuera será la desgracia, y
nntt c101t1·a y u11a s11ntina.
que yo podría mitigarla
P,,ra gnardar la salu~.
qui z á e acerrándom~ á
nne-tra ép11ca ad1-la1 tilda
ella.
no ha Pabi&lt;lo di~curdr co-Ni lo imaginei::-grisa mejor qufl lo diBcurri·
tó el rey cnn violl'ncia
do p11r ,,u"stros abuelos:
amantf'.-Nada remediael ai~lamientn, F1-liz Pl
rías, y sufrirías en camElegante peinador,
qu+' puerlf', como nuestra
bio infinito dolor. Cree
en"a111a&lt;i, ,ra princesi ta
en mi experiencia. y vive por encima de la muchedumbre mi,P- habitar Hns de toda i1,f cci6n y de todo rontagio. respirando ai:
rable; vive alta, vive lejos ; ni la mires ni la oigas. ¿No tirnPs fo re á torrentes f'mb11l-am11do y puro, bebiendo agua de roca que
en tu padre? Pue11 ahora mismo van á venir los Fab1os para que conduren cañerías de cristal. Donde se reune gente pobre aceles consultes; IYª verás si su consejo flFtá de 11cuerdo con el mio! cha el ¡:{ermen m:.i léfico, el mortal bacilo.
'
Llegaron, en tfecto, los sabios, y se formaron en semicirculo
El hombre- opinó el profesor de Estética-es la cosa más re·
ante la prince~ita, que contemplaba con cinto asombro sus ca· pul si va que imagrnar1:1e puede, si le faltan condiciones para herras marchitas por el estudio, sus barbas desaliñadas y grises, mosear y robustecer su organiemo desde la nifiez. La educaci6n
sus &lt;&gt;dos hundidos: de párpados abolsados protegidos por las ga· griega era la única raciona]. La muchedumbre menesterosa cau-

)

�Patra las damas.
saría horror á la divina ·princesa si ella tuviese el mal gusto de
S8EREl OOQ-UETER.CA
aproximarse. Que se recre.e en el arte, en la belleza eterna, noble y pura de los cuadros y las estatuas, en la armonía de los
instrumentos, en la cadencia de los versos que se enlazan y se
Cuando se habla de coquetería sobreentiéndese una cualidad
hu yen como parejas de diestros danzadores.... .. Que no ·profane ó un defecto exclusivo de las mujeres.
HUS ojo'! posándol(ls en la ruindad y degradación de las forma s,
Un periodista)ngl és, sin embargo, acaba de hacer un sencillo
en Ja fealdad, en la desproporción, en ] a
experimento demostrativo de que los homchu3ma. :
bres comparten con las mujeres la coquetería
- ¿Has!oído?-advirti6 el Rey á"su hija ,
y aun á veces las superan.
la cual, con los ojos bajos, las manos opriEl experimento no pudo ser más sencillo.
miendo el agitado seno, los labios cerradofil,
Situ6se el periodista en Regent's street deescuchaba la sentencia silenciosamente.
lante de un almacén cuya fachada adornan
Aquella misma noche la anciana nodriza.
l·lúberbias lunas biseladas y observólos ge~tos
de la prin~esita, al acercarse á su cama para
de cuantos pasaban por delante del , stablearreglarle la ropa; advirtió que por las mejicimiento.
llas tersas de la virgen corrían lágrimas abun¿Cuántos hombres, · habíase preguntad o,
dantefl, un río de llanto.
se mirarán durante cinco minutos en e,t, s
-¿Quién te ha hecho mal, niña?-preguncriRtales complacient1&gt;e? ¿Cuántas mujere~?
t6 la vi,jezuela cariñoPamente.
La ide11 era original. El periodista pudo
-Nadie...... Nadie ha querido hacerme
quedar satisfecho de ello. Cuaderno en maPo,
mal. .. ...
como todo buen reportero, anot6 cuidadoi:a-Pues tú lloras ...... Es la primera vez que
mf'nte la actitud de los· transeúntel3.
te veo llorar así.
Y hfl aquí el resultado de esta curiosa y
-Es que estoy infinitam1&gt;nte triste, ama...
ligPra inVPt'ltigación. .
-contestó la princesita.-Y lloro por los maDe cincuenta hombres, dice, que paí:aron
los, por los feos, por los sucios, por los que
durante cinco minutos, diecinueve se miraron
no tienen qué comer.
en los espPjos.
Y sin reprimir las lágrimas, afiadi6:
De cincu1&gt;nta mujeres que deiifilaron } or
_ --También lloro por los sabios ...... Y todelante del almacén en orho minutos, veintidas las noches, ama, he de llorar así. No
dós ~olamente se detuvieron para .miranP.
puedo hacer otra cosa; no me d1&gt;jan asociarPero mientras las ladies y las .misses IJO Fe
me de otro modo al dolor ...... Nadie puede
paraban más que un imtante para _echar;una
impedirme que liore.
ojeada al sombrero 6 al traje, lc,s hombres se
Y la Princesita, en efecto, llor6 Pi11 tregua,
miraban· largamente, con aire ~atisft:cho, coya ap0yada en el barandal de su balcón cuanmo Ri fueran Ad6nises ó Narcisos.
do salía la luna, ya escondiendo el rostro en
Unos rectific11ban la posici6n de sus cor.baBlusa de encaje inglés.
la almohada de encajes, ya arrodillada en RU
ta s, otros se retorcían el bigote y Fe am'gla·
r1&gt;clinatorio para la plegaria nocturna. Nadie
han el pelo.
pudo explicarse en la corte del rey la enfermedad misteriosa que
De todo esto el reportero inglés concluye qne el sexo. fuerte
conflumi6 en un afio á la princesita, d1&gt;macrando su cuerpo y se· es por lo meno'l tan coqueto como el débil y a! mismo tiempo
cando su sangre. Los EZabios, consultados diariamente, amonto- mucho más fatuo.
·
·
naron remedioe sobre remedios, sin ningún fruto. La vi&lt;la de la
................. .........................
.......'. ...................................
Princesita se fundió, se derritió en el hilo de sus lágrimas de
Una obaervación.-«Cuando contemplo el auditorio,1i decía un
amor idPal y de piedad suprema, y hoy eneeñan en los reales vflnerable Pacerdote; ((me pregunto: ¿dónde están los pobre~?
jardines una fuente que dicen formada con ese llanto precioso. Pero cuando cuento las ofrendas, me pregunto: ¿d6nde están los
Los que beben de ella· contraen la locura de hacer el bien .
rico~?
·
Esto canta á las claras esta gran verdBd: ((Se gasta en lujo lo
EMTLIA PARDO BAZAN.
que se deberfa emplear en ejercer la cinidad cristiana. i&gt;
~·

-

* * "'

**•

Hay una epidemia de bauctolerismo en el
Norte de los Es,tados Umuos, que muchos
atribuyen á la: enseñanza objetiva de lo~ claematógrafos eu crím~ne.,;, deldtos y pilla,fa.s menores.

No necesita, el re.y Jorrre, dice un periód,!oo, repetir su conduro de: "f.nglate.r-ra, despiert a . Arriba!" Porqui' Inglaterra i.e ,ha1fa.
al presente demasiado av-ispada.

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES
ID! oro es oro siempre, au,11 cuando caiga
en el lodo. dice un orove.l'bio ale.mMJ.

*t *

Parece que las buenas .m:meras son raras
mru; ,bien enrtre las sufrag,ista.s.

----·- --

* **
l&gt;ioe el "Vollm~eituug,'' de Colonia:

***

Aleman.ia ·debe estar satisfecha por t odos
conceptos, de sus maniobras militares de
P.S.te año. ffi-Yraineiia igua,Imente de.be f.'Star
romplacida, auruqu-0 memos q11e Aoleman1a;
()ero en Inglaterra deben pr:evailecer l'i(.ntlrnientos contrarios, porque sus maniobras
han i;ido un fraicaso doloroso, y mloot,ras no
introdiuzca el servlc:lo militar obligatorio,
no ha de .mejorair su ej.rclto.

Un p.eITo exi,s te en BerH.11 que p.ronuncia
su nombre, di-ce sr y illO, y pide 1)an en el

idioma del ,país.

***
En las C&lt;'isas de ,JiuéStP~es- de Viena, el
Gobierno ¡fija el : p1-ecio .de l~ ciruelas pasas.
que s,e s,irven de postre

* **
Una -noticia increíble viene de lowa, y es
Ulll sujeto de ahlá, pidió prestada una
de.ntadu-ra, post!m paira comerse HU pavo de
Día -de Graolas.

que

***

-Ayer publicó este periódico la noticia de que
la noche anterior entraren en mi casa los ladrones, llevándoseme el portamonedas y habiéndose
dejado la cartera con billetes, y vengo á quejarme·
esas noticias no deben publicarse.
'
··-¡ Cómo! ¿No era cierto?
-Por eso mismo. Anoche volvieron á er,tra;
en mi casa los ladrones y se me llevaron la car·
tera~

La verdadera delicia de invitar personas
á oomer, dice IUU solterón, se ex:perLmenta en
el mome.rrto de cerrarse la. puerta tras d
último invdtado.

* * :~
Solamente ht tie!'ra irriga11a por el Go-

hierno de los Estaidoo 1Urui.aos. produjo &lt;:o-

*

?

*

Quién sabe si como re.su.ta.do -de la mcha
eleotora.l i.ng,lesa .que se ha es&gt;taido d€Sano1lando, tenga,mos .q ue ve.r wna Cámara de
los Lores originada del mero 1mfragio ponu1ar.

lares.

Despué:; de que stts mismos barcos de guerra han hecho corirer al Br.aatl tan gra:ve peligro, es ,proba!bJ.e que en lo SllCHq,Jvo vac.&lt;ile

···1:'a.pa., nuestro pro.fesor &lt;!lee que los castores son ,mu,y fi,nn.us.tl'losus. ¿{lué !lacen
los castores?
--.¡I-gnoran&lt;te! No saber eso a tu edaid . . ..
Haoou sombreros. i. No ,ha5 oído uii.\mp1•e haola,1 de los sombrel'os de castoJ'?

El P res.jdente Taift oonsidórase ahora M iz

l&gt;Onque ti.ene un nuevo 1y excelente cocinero,
Y una ~a·ca. nueva y fecundfsima PU leche.

13

Sencillos modelos de blusas lavables.

El espada.-¡ Fuera de aquí too er mundo!
Toos me estorban y quiero estar solo.
Varios torm·os, desde lejos.- Pero si ya está

solo, maestro ... .
. El espada,-;¡Qué he de estar! ¿Pus qué, ese
bicho no es naide? ¡Que me quiten e1· toro!

'UBté

**

;j;

Pipiólez bombero :
---Mi jefe me ha dlicho que le espere aqur.
"Pero me ne. adelantado un poquito y rei;ultn. qu€- no vend,1·¡¡ hasta. dentro de d.nco

horas.
-Hom,b:re, se va usted

***

Eu el Estado de Jv.la¡ssachussetts, aumenu. ri modo .notable los depósitos ne los
bancos ·dl i ahorros, á pesa:r del costo r.h! la
vida, s{~n ,.pre en aumento !\'.egú.n los periódicos. · l
tan ,de

-- -Vamo1;, uo ll• 1·e usted. No es para tanto el dolor -de muelas. Ouando 11. mr me {luelen :n-0 me deseSlpe.ro.

* **

romprair .más.

Los crímenes, magistralmenite reproducidos pt I!' los ci,niemat.ó@rafos, despiertan P.Tl
al8iun0\ 1 j61v.enas i&amp;l des.,eo de o~ter o~ros
P.11 clrc:n ttE'tanc·ias miis rlrnm~tir1u;_

a. mi ca.sa.
-¿Y qué?
.....;Na,&lt;1a, señor ins-pector, -0.ue, como estoy
perdido y no s~ por -Oón-rle a.ndo, vengo a
sabér si estoy a¡qur.

·-Ya lo creo. Comu 1.!Ue, según -dkc s11
donceHa, cuando le duele n á usteld 99 la:s
ri::Un..

***

***

rompañras, señor d.ns.pee,tor. . . . . eso es ... . .
'Y ,ha(!-e dos días que no v0;y

se0has va,J uafas i&gt;n catorce millones ,fo dó-

(lD

NI inspectm.- ¿Qué se le orurre a ustea
aqut á. las tres ;¡fo la mad!'llga,da?
l1ll beodo.---iMirn usted, senor mspeotor ...
yo .soy un per.didio. . . . . no, no es eso; yo
mo he perdido. . . . . . seño1· i,nspector ... . . .
tampoco; a mí me ,han 11erqi&lt;lo las malas

Vn 11erito ha declarado que la aid,mm1stra,ci6n federal de los Esta.dos, Unidos puede
maroha, con trescientos mil,loues tle pesos
a'1 afio, y qu~ los !ferrocwnliles pueden mauejar.se con una econom,ra de mU millones.

a.

a;burr!r •• • •

:,X ·i p-o :l rí:L 0,u tretenermn "n algu,na.
cosa? . .. .

-.No sé ... .. Se me ocune u.na ddea. Vor
:á prender fuego á mf tlenda, para que tenga usted tcupaci6n durante esas horas. Pre-&lt;ilsa.mente es muy vteja y todo en ella lo
tengo ll.,Segurado.

~~-'---~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~-======-~~~---~~~~-!

~ ~ --~.:----:;:---~-;;:,..,:.._~~~~~~-.::...!

�Oe todo un i,oeo.

160

Cantares.

y en, las ll1oches del invierno
se co-rufu,nden y ,se ibesan.

IV
Vimos el soJ que mo1·1a,
juntos. mu¡y juntos los ~os.
¡ hasta el isol se detenia
dállldote el último adir~'

Me

COlllUU ICO COllltUl:&lt;1

desde que lejos esta.s,
son oosos rquo va,11 ,y Vl'lnen,
besos que vienen ·y van.

V .
lI

La. amistad es uua planta
que n·aoe en .los corazouec;
y la siembra una mirada..

El amor y el vino bu'!'UO,
s~,ún .fücen por &lt;llht,
se suben á la ca'beza
poco a poco y sin sentir.

IlI

Nuestros cuerpos se a fA1arnn
pero las altnas se que-dan

VJ

Dos n0,mtnis llevo en P-1 pecho
que nunca se l&gt;orraráu.
la Virgen de la Victoria.
y la Virgiin d,el 'Pila11·.

UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.

Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en propor.
cion á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender á los sentidos más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de los triunfo¡;
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos afios, consiste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natural, y no es de extrafiarse que hi,
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfato y al paladar, y
que tambien revuelve el estómago, no puede producir buenos resultados, pues el organismo se
rebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la

Vil
Suprime ya ,tus farnle&amp;,
¡ barrio c1e

Con, claveles 'Y l!llb8Jhacas
a.&lt;lornaré mis balcon,es,
pOT(lUe ,pa,\;ará esta tarde
la niña de mis amm:ei,,
NARiCLSO DlAZ DE .IDSOOVAR.

* *"'

'rodavla se eistan puMlcalildo nuevos lihros referentes á ,Napoleón, st.n embargo de
que ya, .nada ¡queda po-r decir ,del Ilustre
corso, que ta1nto ruido metiera ,y tanto.-; millares de seres .humanos dejai'a. teI1Jdidos
por todoH los campos de batal:Ja, fecu.n&lt;lan.do
la. tlei1ra co.n las substancias de sus tuerpos. Y tallllhién se siguen ha'Ciendo ret~.'ltos
·'' estatuas del .Emperador, con más cnt,u'-lasmo que cua.ndo él vlvleNJ..

la Trinidad!

¡ los oJos de tus muJores

ilumina.n mucho .mlis!

¡Oh los Valientes!

Vlll

En-vi'dia :r ca:lumnia juntas
te mrultratan y pprs.1gue,n,
que contTa. las malas lenguas
la tlefensa no es posible.

PREPARACION de WAMPOLE

en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remedio es tan sabroso c~mo la
miel y contiene todos los principios curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la
Escuela Nacional de Medicina de
México, dice: He usado la Preparación de Wampole, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." Nadie sufre un desengaño con t-sta. En las Boticas.

Mira. que es trlstie, -ch,i¡quHla,
cuain&lt;lo nos 1queremos tanto,
que nos sepa.re la gent&lt;,
y no volver á encontrarnos.

€1 Rttrato dt
los Jf budUos
Nosotros lo hacemos á
co ciencia.
La delicadeza de nuestros
trab jos es la base de nue~tro
ex1to artlstico.

'ÜTiiSªT'
I~ DE NUEVO MEXICO Nº 6.
México, D, F.

Teléfonos:

Erlo. 2995, Mé1. 1034 Nerl.
H 11. Y ELEVADOR ,

No se crea q1.1e vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, ' no, vamos á trntar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte e-atarro y up poco
de calentura; al preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contéstará: Nada,
yo nunca me curo, 1;10 tengo mie'.o á las enfermedades. Y nues·o hombre se queda .~n satis·rho como si tal cosa.
' uince días más tarde nuestro
·ve no tiene catarro; solo le
quedado una tosecilla seca,
( puede dormir, ha perdido el
pe ' ito y se va adelgazando á
!; r1. , prisa; pero como es valienh, no quiere curnrse. Llega el
cáa en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonc:es se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
nolítíca que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tornar luego la "Creosofosfatina" .
''.quida,
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado }a.misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos· de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está ex·
puesto á contagiará toda su familia·.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidars'!
tomando la admirable médicina
que,dejamos nombrada; con ella
se evita y cura la.Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho Y. garganta. Tunbien la hay en pastillas.

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>A~o

XII.

MÉXICO, DOMINGO

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17 DE

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NU?tl. 11.

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1

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..~ 7

...
NUESTRA SENORA DE LOS REMEDIOS,
QUE FUE TRAIDA EN SOLEMNE PROCESlON Dlt SU SANTUARIO
A

LA CATEDRAL METROPOLITANA.

�/

Aetaalidades

Fragmentos de un artículo publicado en 1897.

I
Libro admirable, cuyo estilo es majestuoso y sublime, elevado y magnífico; tierno unas veces como el canto de armonioeas
aves, dulces como los acentos de la arpa eólica y otras reposado
y solemne como la voz de los ancianos: ora lastimero y desgarrador, semejante. á los gritos de la adversidad, ora suave yapa·
cible como las brillas de la tarde, y los inocentes cantos de los
nifí.osl Libro que es la fuente misterioAa donde la humanidad
bebe sin cesar las saludables aguas de una moral pura, y cuyos
menores conceptos son por sí solos códigos perfectíeimos de
amor y ·de ensefianza. A él van los poetas que quieren conmover con sus cantos, y los artistas soñadores que buscan inspíración en la vtirdad y la belleza. De él dice Lamartine que son
sus caracteres estrellas y BUS páginas firmamentos ... . .. ¡La Biblia ...
monumento sagrado y eterno c@nstruído por las manos mismas
de Dios; luz purísima y siempre viva que guía los pasos de los
hombres; faro consolador de los corazónes que creen, conjunto
de verdades y de grandiosas bellezas, origen de vigoroFas aspiraciones y manantial de santísimos consuelos...... Al!í están
e.stampadas por el inspirado genio de Moisés las verdades hüit6ricas y científicas más admirables; verdades que el orgullo de
los adelantos modernos, queriendo desmentir1 sólo ha confirmado. Allí están referidos con maravillosa concisión, así el origen
del mundo y de los hombres, como las pompas y primeras galas de que se ravistió la naturaleza para deleitar á nuestros padres desde el primer instante de su sér. Allí están los más atrevidos vuelos del pensamiento y las conmociones y tempestades
que experimentar puede la inteligencia humana. Allí hablafi
todos los dolores, todas las dichas de la tierra, y se escuchan
también las más dulces é íntimas efusiones del amor y la amistad; allí, finalmente, en la Biblia-como dice el elocuente Mar·
qués de Valdegamas-,,están escritos los anales del cielo, de la
tierra y del género hm;nano; en ella, como en la divinidad misma, se contiene lo que fué, lo que es y lo que será: en su pri·
mera página se cuenta el principio de los tiempos y el de las
cosas; y en su última página el fin de las cosas y el de los tiempos. Comienza con el Génesis, que es un idilio; y acaba con el
Apocalipsis de San Juan, que es un himno fúnebre. El Génesis es bello como la primera brisa que refrei::có los mundos; como la primera aurora que se levantó en el cielo; como la
primera flor que brotó en lm1 campos; como la primera palabra
amorosa que pronunciaron los hombre,; como el primer sol que
apareció en el Oriente. El Apocalipsis de San Juan, es triste
como la última palpitación de la naturaleza; como el último rayo de luz; como la última mirada de un moribundo. Y entre
este himno fúnebre y aquel idilio, vénse pasar unas en pos de
otras á la vista de Dios todas las generaciones, y unos en pos de
otros todos los pueblos; las tribus van con sus patriarcas; las
repúblicae van con sus magistrados; las monarquías con sus re·
yes; y los imperios con sus emperadores. Babilonia pasa con su
abominación; Nínive con su pompa; Menfis con su sacerdocio;
Jerusalén con sus profetas y su templo; Aténas con sus artes y
con sus héroes; Roma con su diadema y con los despojos del
mundo. Nada está firme sino Dios: todo lo demás pasa y muAre, como pasa y muere la espuma que va deshaciendo Ia ola.,,
Pero, sobre todo, el ánimo queda embargado y el entendimiento suspenso. cuando se considera la Biblia como monu·
mento literario. Hay en sus resplandecientes páginas desde el
más tierno y conmovedor idilio hasta la más terrible de las tragedias; desde el himno guerrero más ardiente hasta la más triste y desgarradora de las elegías; desde los cantos más melodio·
sos y suaves hasta la epopeya más elevada y grandiosa. Ni Homero, ni Virgilio, ni el Dante, ni el Tasso, ni Shakespeare ni
otros grandes poetas, ofrecen en sus obras las maravillas que
encontramos en la Biblia. ¿Quién ha igualado jamás la bella y
conmovedora historia de José y sus hermanos, la de Tobías y
sus padres? ¿Cuándo la epopeya de los hombres ha llegado á la
altura en que está colocado el heroísmo sublime de los Maca·
beos? ¿Qué idilio de los bucólicos más célebres podrá compa·
rarPe con 101:1 risuefíos y apacibles cuadros de Ruth y de Booz,
de Tobías y de Sara, de Isaac y de Rebeca? Y finalmente, ¿dónde están las tragedias dignas de colocarse al lado de las que
abundan en las Santas Escrituras, tales como las de Dina y
Ata.lía?.. . . .. . . . . En este libro por excelencia se inspiraron
Rafael y Murillo para pintar sus vírgenes de sonrosada tez,

•

sus ángeles y sus niños; en él buscó también Miguel Angel
sus colores para ndmirar perpetuamente al mundo con su fresco
inmortal de la Capilla Sixtina. ¿Y de dónde también si no de
la Biblia, tomó Bossuet su elocuencia para hablamos de los
misterios del sepulcro? ¿En dónde aprendió aquel lenguaje se·
vero y majestuoso con que tantas veces conmovió á su audito·
rio? ¿Quién le inspiraba los solemnes apóstrofes que dirigía á
los g·randes? ¿Quién le enseñó á formular aquellas exclamaciones tristes y sombrías como la mi 0 ma tumba, que todavía. hoy
hacen estremecer y temblar? ...... Y los legisladores, ¿en dónde
se inspiran para formar las buenas y prudentes leyes que rigen
á los pueblos? Y los poetas, esos cantores eternos de las obras
del Criador, ¿en dónde aprenden á dar armonía y expresión delicada á sus estrofas? Y los historiadores ¿á dónde van cuando
quieren imprimir á sus narraciones energía, colorido y maj~stad? ......

II
La Biblia, como todo lo que tiene un indeleble sello de gran·
deza, ha sido pugnada y combatid¡¡, en todos tiempos por los
enemigos del Cristianismo; pero ante ellos puede colocarse también una brillante pléyade de defeornres apologistas, que siem·
pre la han sacado triunfante del examen á que tantas veces ha
sido sometidl'I.. Los Santos Padres, los filósofos y los sabios, y
en nue~tros días todas las ciencias han apoyado cuantas verdades se contienen en. el Antiguo TeEOtamento. Y en cuanto al
Nuevo, es tan puro y brillante el res¡,la.ndor de su divino len ·
guaje, de tal convicci6n y consuelo 1-1:1 llena el alma al leerlo,
que los mayores incrédulos jamás se han atrevido á dudar de su
autenticidad. Un ineigne y sabio ecle~iástico francés, Mr. Gai·
net, cura de Cormontreuil y miembro de la Academia de Reims,
ha escrito y publicado LA BIBLIA SIN LA BIBLIA, obra notabilísima y tal vez única en su género hasta hoy, en la cual e~tá la
historia de las Santas Escrituras, según aparece de testimonios
únicamente profanos. Causa admiraci6n ver la multitud y diversidad de autores consultados para elaborar eeta obra magna:
forma una biblioteca. Los comentadores de todas las edades,
los Santos Padres, los poetas y escritores de las antiguas literaturas latina y griega, los historiadores, astrónomos y geólogos,
hablan allí en ordenado concierto, para asegurar el respeto, la
veneración y autoridad de que está rodeada la Biblia: no es pos:ble defender la verdad con mayor acierto y lucimiento.
Entre los apologistas más ardientes que ha tenido el Evargelio, se cuenta á Juan Jacobo Rousseau, el famoso revolucionario y enemigo implacable del catolicismo. He aquí sµs palabras:
,,Confieso que la majestad de las E~crituraa me admira, y la
santidad ,iel Evangelio habla á mi corazón. ¡Ved cuán pequeños son al lado de este gran Libro, los libros de los filósofos con
toda su pompa! ¿Puede un libro, á la vez tan sencillo ser obra
de los hombres? ¿Y pueda ser que el héroe de esta historia no
sea más que un hombre? ¿Es este el tono de un entuiüasta ó de
un ambicioso sectario? ¡Qué dulzura, qué pureza en sus costumbres, qué gracia tan encantadora en sus instrucciones, qué
elevación en sus máximas, que profunda sabiduría en sus discursos, qué presencia de espíritu, delicadeza y exactitud en sus
respuestas; qué imperio sobre sus pa~iones!
«¿Dónde está el hombre, dónde el sabio que aepa obrar, sufrir
y morir sin ostentación? Cuando Platón en su República, pinta á
su justo imaginario cubierto de todo el oprobio del crimen y digno de todos los galardones de la virtud, retrata rasgo por rae~o
á Jesucristo. Es tan viva la semejanza, que todos los Padres la
han advertido,y es imposible engafiarse acerca de su original. Y
sin embargo, ¡cuánta preocupación, cuánta ceguedad se requieren para atreverse á comparar al hijo de Sofronisca con el Hijo
de Maríal-S6crates, muriendo sin dolor, sin ignominia, sostiene
sin dificultad hasta el fin su papel de gran personaje, y si esta
fácil muerte no hu hiera honrado su vida, se dudaría si Sócrates
con toda su grandeza de ánimo fué algo más que un sofista.
¿Diráse que inventó la moral? Otros, antes que él, la habían
practica.do, porque no hizo más que decir lo que aquellos ha·
bían hecho, y reducir á lecciones sus ejemplos. Arístides fué
justo antes que Sócrates'.dijese que era la jui,ticia; Leonidas había sucumbido por su país antes que Sócrates proclamase como
un deber el amor á la patria; Esparta era sobria antes que Só·

c~ates elogi~se la sobriedad, y antes que él hubiese definido la
Por últi mo, Donmio Cortés, en su elocuente y bellísimo /)ia.
virtud Greeta abundib:1. en h·imbres virtuo~os. Mas ¿"1n donde curso
sobre la Biblia, habla de este modo:
aprendió Jesús entre los judíos 111 moral pura. y elevada de que
«Libr?.
prodigioso aquel en que el género humano comenzó á
s6lo él se mo~tró maestro y dechado? Ddl seno del más fuii,jso
leer,
trernta
y tres siglos ha, y con leer en él todos los días, to·
fanatismo elevóse la más encumbrada sabiduría y la sencillez de
das
las
noch!ls
y todas las horas, aun no ha acabado su lectura
las virtudes má~ heroicas honró al más abyect~ de los pueblos.
~ibro
prodigio~o
aquel en que Re calcula todo antes de babera~
La muerte de Socrates, filosofando tranquilamente con sus ami1~-~e~tado
la
cienct~
~e los cálculos; en que sin estudios Iingos, es la más suave qu? s~ puede desear; la de Jesús, espirangu1s!1
co_s,
se
da
not1c1a
de las lenguas; en que sin estudios asdo entre tormentos, InJuriado, befado y maldito de todo un
t~onom1cos,
se
COJ?P,u~an
las revoluciones de los astros; en que
pueblo, es la más horrible que se puede temer. Sócrates tomansrn
_doc~D?entos
h1stoncos,
se cuenta la historia; en que sin 08•
do la copa envenenada, ·bendice al que se la presenta llorando.
tud103 f1s1cos se relevan las leyes del mundo. Libro prodigioso
J?sús, en me~io de nn espantoso suplicio, ruega por sus encar·
mzado~ enemigos. En verdad, si la vida y la muerte de Sócra- aquel que lo ve todo y que lo sabe todo; que sabe los pensamientes son de un sabio, la vida y la muerte de Jesú~ son de un tos que salen del ?oraz6n del hom~re, y los que están presentes.
Dios;-¿Diríase que la historia del Evangelio es inventada al en la mente de D10,; que ve lo que pasa en los abismos del mar
caprtch,,? No se inventa así por cierto, y los hachos de Sócra- Y lo que sucede,en los abismos de la tierra; que cuenta ó predites, de. los que nadie duda, están menos atestiguadoi que los de ce todas las catastrofes de las gentes, y en donde se encierran y
Je~~cr1sto. En el fo~do,. esto es ~squivar la dificultad y no des- atesor~fi ~o~os los tesoro~ de la misericordia, todos los tesoros
,tru,rla; i;ería aún mas 10conceb1 ble que muchos hombres de de la Justicia y to?os los tesoros de la venganza. Libro, en fin,
común acuerdo hubiesen forjado tal libro, que el pensar que un que ~uan~o los c1elc,s se repleguen sobre sí mismos con~o un
sólo hombre haya dado materia para formHle. Nunca autores abamco.g1gantesco, y cuando la tierra padezca desmayos, y el
judíos h_ubi.eran encontrado aqnel tono y aquella moral; y el sol re~oJa su luz y se apaguen las estrellat1, permanecerá él solo
con Dws, porque e9 su eterna palabra reaonando eternamenEvangelio tiene cate en las alturas.»
racteres de -verdad
tan evidentes y tan
III
perfectamPnte iniHemos concluido
mitables: que el inla
corta reseña que
ventor sería más
nos
propusimos haasombroso que el
cer
de
las grandiohéroe.,&gt;
Aas
y
sublimes
beChateaubriand se
llezas
de
la
Biblia:
expresa así:
los párrafos de es«Es sin duda alcritores
distinguiguna un cuerpo de
dos
que
hemos
col
obra bien singular
piado,
habrán
sin
el que principia por
duda 8upli&lt;lo con
el Gé11er,,is y termiventaja á la palidez
na vor el Apocalip·
y
pobreza de nuessis; el que empieza
tr~
palabras.
á darse á conocn
Por
lo demás, precon el estilo m'ás
ciFo es no olvidar
claro y sencjllo y
que nunca deben re·
acaba por el to110
correrse
las pá~inas
más figurado ¿Se
de
este
Li
hro divino
podrá dudar que
por mera ruriosidad
todo PS gr1rn&lt;le y
ni paPatiemr,oR. La
sencil o en ~ oi~és,
ler.turn
de lit Biblia
como iiquella crelldeba
haceri&gt;e
con
ción del mundo y
de
profune·píritu
l'lqnel la inocencia
da pieriad, con el
de lo~ hombres priBanquete en honor del Jc:fe del Estado Mayor, Capitán de Navío, Hilario Bodríguez Malpica
vivo
d..i:eo de insmiti vosque noFI pinensetruirse
ta? ¿Se dudará tampoco que todo es horrible y fuera del orden na- fianza de la RqJigi6n, ya meditando en los sucPsosenquela allí
se
tural en el ultimo prof.ita, como aquellas sociPdadPs corrompi- r~fü,ren, ya templnn&lt;lo nuestro flspfritu al fupgo de una convicdas yaqu~I fin d,.l mundo que nos reprtt~enti.i?-¡Co&lt;ia pro&lt;liJ?iO- etón profundA y vercladna : de esP. modo úniramente podrán cosa! Veinte autorPs de edaiies y érocas tan rPmotas han trab11ja- SPCharse abun danteR y prPciosos frutoR. Aparte de el'te saludado en los Libr,,s Santos; y i.in embargo de haber escrito en vt-in- bl&lt;1 bien, sahido e~ qnP Pn laR Santas Esrrituras se hallan los dete est.ilos distintos siempre han sido innimitahleR, y no se bl'llla l~iteR que á un hnmhr¡i iluqtrado y &lt;le buen i;?UfltO pueden proporen ninguna otra compo-,ici6n. El Nui-vo Testamento tan dife, ctornirla las diferentes formas litn11 riafl. Tal vez no será avenrente del Antiguo por el lenguaji:i, partir.ip1t, no obstsntP, como turado JPcir que quien ha leido la Bihlia no neceF1ita leer más
como éste, de tan admirable original1d11d.-Lo~ mismofl qu¡i no pnefl en ella Re contienP., en flfecto, lo máR Pxqui.~ito lo más de~
quieren cr~er en la autenticid11d de la Biblip., crPPn, "in Pmhar- licado, lo más conmoveiior que pnPile haber .-n Jite;atura ¿Qué
go, á pesar "uyo, en ci..rta coi,:a de ella mi..m~. Dei•faFI y atPos, poeta moderno será prt-ferihle á David y á J ob? ¿Dónde están
grandes y pequeños, atraído" toiios por no ~é qné cofla deqrono- las aF1cenaF1 camreQtrl's, comparabl ..s l'iquiera por RU inocente
cida, no d,-j"n de h()jear incesan temente la ohra, q•10 los unos sencillez, á las que hallamos en los tiempos patriarrales?
admiran y los otros d1-nigran. No hny en la viila una eola posis~bido es, por otra partP, que los poemas de los hombres han
c:ón para la cual no Re pueda encontrar en la Biblia un vnsfou- tomado RiPmprP. algo de aqm·l manantial fecundo y cristalino·
lo que parPzca PXpreFla y entnamente dictado al intento. SP1ía Y. que muchos da ell?s dt-ben ElU grandeza y !lU inmortalidad pre~
difícil persuadirnos de que todos los acontecimi1-ntos posibles, c1Ram~nte á lo que tienEin de le Biblia. (,En él aprendió Pf'trarfelices 6 de•graria&lt;ios, hubiesan sido previstos con toiias sus ca-d1cP. Vold1&gt;gam11s-á modular PUS gemidrs: en él vi6 Dante
consecuencias en un libro ei:icrito por manos de los hornbrPflj su~ terrifl.raR visione8: dP l'lquella fr¡¡gua encendida sacó el poepero lo cierto es que en la Escritura se hall~n-el ori~en del ta de Sorrento los espléndidos rel'.lplar doreR de eus cantos. Sin
mundo y el anuncio de su fin-la base de todas ll'ls ciencisR hu- él, l\,Jilton no hubiera snrprendido á la rnnjer en f!U primera fla·
manas-todos los preceptos políticos, desde el gobierno del pa· quezo,. al hom?re en su primera culra, á Luzbel en f!U primera
dre de familia hasta el despotismo; desde la edad pastoril haRta conqm~ta, á D10R en su primer cefio· ni hubiera podido decir á
los siglos de corrupción-todos los preceptos morales aplicados laR gentei:i la tragPdia del raraf so, ni cantar con C!lnto de dolor
á la proeperidad y al infortunio; á los más elev11,dos ra~goR y á la mala ventura y triste hitdo del humano linaje.,i -Igualmente
l~s coodici?nes más bumild~s-Finalmente toda especie de es- es digno de. citarRe Racine, autor de Atalía, la mejor tragdia'·
tilos conocidos; los cuales, sm embargo de formar un EÓlo cuer- del repEirtorrn francés y acaso una de las primeras del munedo
po de cien trozos diversos, no tienen semejanza alguna con los ¿Y qué se podrá decir del gran Bossuet, este apóstol Riempre
estilos de los hombres. ,,
Sigue en la p6gina 172,

�Aetua1idades
164
~~~~~~~~~---~~~~~~~-

El pianista Carlos Lozano.

bes velaban á ratos la luna. Sólo se escuchaba eI vuelo de al· llegaron á dos pasos de la choza, toscamente construída por ragunos murciélagos ó los extraño., chillidos de algunas aves noc· mas de árboles.
turnas.
· III
En cuanto á los guardae ...... ¡Cualquiera se encontraría con
los guardas á aquellaE horas y con aquel frío! Todos, hasta el
Roque no se había engañado: allí dentro hablaban á media
anciano Juan, que era el más vigilante, estarían descansando voz.
cómodamente entre sus mantas, y mucho más sabiendo que el
- ¡Vaya! ¡Eres un gallina!. ..... ¡Cuando te digo que el amo
Conde se había marchado á la capital la víspera ..... .
se ha marchado á la capital, ...... De eso hablaban por la tarde
Sin embargo, al final del palacio, y justamente muy cerca los criados, cuando me acerqué á pedir.
del hotel, Roque &lt;letuvo su marcha y se puso á examinar el te·
-¡Bueno, bueno!.. ... Que te prendan á tí; por mi parte ya
ireno. ¡No 30 había engañado! Las huellas de unos zapatos, y tengo bastante.
de unos zapatos viejos, se veían en dirección del bosque..... . Y
- ¿Pues y yo? No parece sino que no conozco el Abanico.
las huellas eran muy recientes ...... El hielo que las cubría no
- ¡ Ya! .... .. pero yo me escapé, y si me pescan voy á Ceu·

---'"M.!!!!~·ue Leonardo de Vinci: «El discípulo debe superará su maestro.» Elogio que á ambos enaltece, porque Meneses, padr~ intelectual de Lozano, todavía no
abandona el bien llevado cetro
de los maestros mexicanos.
Entretanto, se ob~ervará aquí
la falta de Lozano en los prime·
ros teatros y en los salones de la
gente culta, donde tanto.a aplau·
sos se le han prodigado.
¡ Ritc,rna vincitorI

F. G.

w,,,,;

CAZADOR YGUARDA
I

•

C)rupode los concurrentes al banquete en honor del señor Albino R. Nuncio, con motivo de su nombramiento
de Director General de Estad ística de la Secretaría de Fon,ento.

podía tener más de dos horas ...... ¿De quién podrían ser aque!las pisadas?
El cazador miró á su perro León, que también olfateaba las
huellas gruñendo y mostrando los dientes. ¡Mala sefiall
Hombre y perro se detuvieron, comprendiéndose mutuamen·
te, y olfatearon, escondiéndose detrás de unas matas, con su
poderoso instinto, superiormente desarrollado.
.
-Apostaría-murmuró Roque-que esos ciudadanos están
en la choza del carbonero al otro extremo de la plazoleta. Pero
¿quienes podrán ser?
'
E inclinándose hacia el perro, casi de rodillas, contraídas sus
rudas facciones levantando el pufio y fijando la mirada en los
ojos fosforescentes de León, murmuró en voz muy baja:
-¡Silencio!. ..••. León, ¿me entiendes? ...... ¡Silencio!
La consigna había sido comprendid~ perfe?tamente, y el perro del cazador no hubiera ladrado m grufi.Ido por nada .en el
-mundo. ·
Y, silenciosamente, dando un rodeo para evitar el cruce por
una plazoleta batiada por la luz de la. luna, bajo la sombra pro·
yectada por las copas de los árboles, que hacía mover el viento,

'

ta ...... Fractura...... noctum.idad .. ... . robo ...... Conozco bien
el Código para exponerme.
-·Si te digo que en la casa n.o hay más que viejos .... .. y el
golpe es seguro ...... Ya ves si hay distancia al pueblo más
próximo.:···· Subimos.por la escalera de la cuadra...... Corta·
mos. el cristal con un diamante ...... Levantam~s suavemente el
• pestillo y entramos...... Como estarán dormidos,. la casa es
nuestra.
·
-¿Y los perros?
-Al anochecer dejé caer morcillas de estricnina junto á las
casetas.
- Veo que tienes razón, y el que algo quiere, algo le cuesta.
Vamos allá,
Roque comprendió que ya había escuchado lo bastante, y de
un saltoª? escondió detrás de un montón de lefia, con la I?ano
en el hocico del perro Le6n y la escopeta sobre las rodilla,,
mientras los dos bandidos salían de su choza.

IV
Roque era un terrible cazador, una de esas naturalezas pri·

�166

Aetua1idades

\

MANIFESTAOION EN PRU D"EJ LA PAZ,

.·..

INS'I'RUCC ION MILITAR EN LA ESCUELA DE AGRICU LTURA

Lns m,mifestantes recorriendo las principales c:illes de ll ciuj;,;d.

mitivis y si1v1j~~ para quien los fondos de losbosque3, las cos- para pasar el brazo, y se dispuso á levantar el pestillo, mientra Q
nhre'3 dt1 11:1-! fi ra.s y loi fenómenos de la naturaleu no tenian que su compafiero empezaba á subir la escalera, llevando em·
secrtitos. Ae1so, en ocasione3, era un adversario peligroso, y si palmada una navaja.
al~ún guarda le disputaba. por la noche una liebre 6 un cervato,
De repente, en medio de la obscuridad y el silencio, y á veinin,.,tintiv&gt;ime:1te llevaba el delo al g,tillo de su escopeta infa- te pasos de distancia, se vi6 el brillo de un disparo y son6 una
libl~. Pero b1jo sus feroces instintos y su ruda cortez t existía detonación de escopeta, que fueron repitiendo los ecod.
un fondo de seosibili.lad y de abnegación, de gratitml y desinLos dos malvados, petrificados por el terror, no se habían
ttiré!'!.
atrevido á hacer el menor movimiento, cuando oyeron decir á
R~citintem·mte, su hija única había estado muy enferma, y una voz ruda :
, cnand1) la juzglba p~rdida, una tarde vi6 entrar en su cabafí.a á
-¡Si os movéis, ei bajáis un )6lo escal6n, sois hombres
!A.Condesa, á 111 &lt;lue·
m~ertosl
fia de aquel hotel
Le6n, obediente á
en persona. La beruna indicaci6n de
m1;sa dama h 1hía
su amo, ee había
dejado á sus pro·
lanzado al pie de la
¡,ios hijos jug,rndo
escalera, y con los
en .el camino con la
pelos erizados y ennifiera, y h a b í a
corvado, lanzaba
acudido á verla, lle•
amenazadores lavando unas medidridos.
cinas. De~pués ha·
Roque había dis·
bía ucariciado y beparado al aire, pero
sado á la enferma,
cuida~do de reemhabía mullido su alplazar en seguida el
mohada y arreglacartucho en el cado las c o 1e h a s ,
fi6n de su arma, y
mientras su hija,
siempre sin dejarse
en medio del deli,
ver, de modo que
rio, desgarraba los
los malhechores igencajes de su bien·
noraban cuántos
hechora. Y la iluseran y dónde estatre y hermosa daban sus adversama había vuf'lto en
rios, siendo sPguro
todos los díae sique si hubieran inguientes! ~iem pre
tentado aquél!oR bacon dulces sonrieas
jar 6 dffenderse,
y frases de consne·
les hubina c11zado
lo. con medicinas y
como cazaba á sus
alimentoe. Restaconfjos. Casi insblecida la niña, el
tantáneamente
En la Pin a Carios IV.
abriéron¡:e las vencazador había S(IO·
tido escr.úpuloA, y
tanaR del hotel; essh,mpre solía dirigir sus expediciones nocturnas en direcci6n cucháronse en su interior llamadas y gritos; sin1i6se abrir una
opuARla á la casa de 11:1 bitnhAch ,ra.
puerta, y los bandidos s6lo tuvi~ron tiempo de gritar:
-¡Nos entregamos!.. .... ¡No tiréis!
¿Y habían de asmtar y robar aquellos bribones á la sefiora y
á los nifios? ...... No, que allí estaba Roque para im¡,edirlo.
Ya era tiempo, porque tres criados de la casa, á. medio vestir,
armado el uno de una ei,copeta, otro de un rev6lver, y el tArceV
ro de un cuchillo de cocina, se hallaban como el perro Le6n al
Silenci11eamente, y procurando no rozar á las matas, se fué pie de la esralna.
acercando al hott&gt;l el cazador; y cnmo conocía adm irablemen1e
E11tonces, Roque, saliendo de su escobdite, y llamando por
el terreno, lleg6 mucho antes que los dos bandidos. Le!! vi6 su nombre á uno de los criados, dijo:
acercar 1sigilosa.mente, detennse detrás de un árbol corpulento
-No es nada, sefior Francisco; euy yo, Roque, que he dis·
para ver s1 eran i,spiados, dirigirse después á las cuadras, y vol- parado para hacer cogAr esas buenas piezas.
U no díl los criados i;iali6 en busca de la parE&gt;ja más pr6xima
ver lrayend., una e-caler" que St&gt;rvía para i-ubir al granero, y
que ellos utilizaron coloeándúla drbliju de la ventana que daba de Guardia Civil, y antes de una hora, los conoc1doe fJOr tl On,lr¡,ndrúi y el R,1sit(I,, conRPguían qm~ Sfl les dejara bajar de la esal tocador dt1 la sefiora.
J
Subi6 en seguida por e'la uno de los hanrlidos, y r,o d... bía calera, para ~er e~posadus por l·•A guardias.
ser aqmilla su !Jrimera h»zafia, pu sen muy breve8 in~tar1tes
VI
cort6 un crista.! sin el me,1or ruido; hizo un agujero capaz
Días después regresaba de la capital el Conde, y ofrecía á Ro·
tt1

van caminando' hacia atrás, como los
cangrejos: de donde
resulta que algunos
de aquellos fanáticos dan tal testera·
da en el suelo, que
por mucho tiempo
consllrvan · un reGuerdo de la romería.
Es, á la verdad
que digamos, algo
bochornoso que los
turcos nos den ejemplo del reepeto que
debemos á los templos.
Yo he visto á mu·
chos crietianos en
la Iglesi11, hablar,
reir, mirar a()á y
acullá, q u e d a r
siempre de pie, 6
sentados, permanecer mudos, distraídos, sin formular
una plegaria.
Y bien ¿sabéis
Los alumnos de la Escuela recibiendo instrucción.
c6mo los titulo yo
.
á esos tales?
q_ue un puesto de gu,uda con un jornal verdaderamente excep·
Hombres s1~ fe, que ~ erecían ser arrojados del templo á laticronal; pero é,te decía, dando vueltas en la mano á su gorra:
gazos; así arroJo en u n tiempo Jesús á los profanadores.
-No. ... Eeñor
-,,..~
Conde .. ya com.
prende usted que
La fe lici dad
no se puede campuede existir en
biar de vida .... ..
la misma aflicci6n.
Pero la hermo.
sa Condeea, acer-Hagamos
cándose en aquel
nuestra felici dad
momento, añahacibndo la de
los otros.
di6:-¿Y si yo se
lo suplicase á us-La principal
causa de la feli·
ted en nombrede
su hija ...... cuya
cidad 6 de la
educaci6n corre
desgracia de los
Paso redoblado.
ría á mi cargo?
hombres está en
ellos
mismos.
,c;-Port?ded .i .... Por. usted daré yo mi vida si;es preciso ......
--Para ser{felices, perfeccionemos nuestrascualidade., y ate·
O
' ?mo VI ar o que hizo por mi hija moribunda ! Seré guarda nuemos nuestro~ defectos.-GotJthe.
'
y Juro que 1o seré
bueno.
Y Roque ha sido
hombre de palabra.
I NOCENCIO.

Respeto en
los templos.
Dícese que los
tu reos cuando em ·
11 1 enden

su peregrió n religiosa,
e,inservan en ella
ta I compostura, que
~e parecen á. una
co mpafiía de monj .. 1&gt;, Y cuando se
h,11 la.n fren te al sepitlcro de Mahoma,
11,, hablan, no escupen, ni tosen, ni
m•ran á una y á
otra parte; y al salir de aquel templo
por no dar las espaldas al sepulcro
11 1 ei

Los alumnos en fila.

�Página AtTtístiea .

-

[a easa de la

5eryorita {T)ariposa

Una mariposilla, toda ~udanzas de voluntad, toda caprichos,
que más variedad de ellos tenía que de matices sus alitas, quiso
poner casa.
-Sí sefior, se dijo, no me tienen á mí por persona formal y
de arreglo, y piensan s6lo en que soy mny volandera y pizpireta,
y puede que se eng~ñen. Lo pdmerito que vny á hacer es buscar
un sitio que no esté muy lt·jos de las 'flores; luego comprnré
muebles y cachivaches, y al fin iré á ofrecer mi casita á mis
amigos.
El Sefior hace en el mundo los más curiosos contrastes: en
tanto que la mariposa inquieta, revoloteando por cima de las ro·
ea~, hacía sus prop6sitos, al pie dtl rosal se arrastraba un pardo
untuoso caracolillo con .,u casa á cuestas, y al ver á la mariµo·
silla, alarg6 los cuernecillos como se alarga un anteojo astron6·
mico y se dijo:
-¡Qué feliz, qué ligna, que hermosa y libre de cuidados es
aquella locuela, f:lin casa ni hogar que pesen sobre sus espaldaPl
Y el casero pro!'igui6 su mesurada march::1 llevandq sobre sí
su finca, como todo1,1 los ricos avaros suR riquezas. ·
-Pondré mi casa y nadie me vendrá á mí con que si la abeja, 1-i la hormiga, la araña y el caracol, son gentes laboriosaR,
honradas y prácticas. esto es. dotsdas de sentido práctico. Se
puP&lt;le vivir en sociedad, vestir las galas que yo vi.sto, aventajar
en bdlf'Zll á las flores y en la danz11 á las libélulas, y ¡.:er muchacha de orden: esto no lo puede entender la gente esa de la tierra,
el bajo pueb1o de gu~anilloR y hormigas.
El ca~o era que la casa de la señorita t1-nía que ser un palacio,
Ó por lo meno!,! como un camarín de un palacio. No poJíaeEtar
en la tierra, porque el polvo y el lodo mancharían la prerio•a
ve~tidura, Y porque los malvados grillotalpas, con su chillido
estridente, la aturdirían, y otros ma )vados insectos podrían dev?~arla ...... No podía ei,tar en lo alto de los árboles, porque los
paJa.ros voraces, en un abrir y cnrar el pico, se engullen á una
mar1 posa y se quedan tan frescos.
-Buscaré uua flor desalquilada, blanrla, llena de p*'1fume,
de tallo firme, para q ne el vh,nto no la doble, pero flt·xiblf', pa·
raque la bri..a la mut:va en placentero vaivén. Ea, recorramos
esta calle de rosas.
¡Cómo e~taba el jarrlín aquella mafiana ! ¿Qué sucesos importante~ habían ocurrido en él? Estos son puntos que es necesario
aclarar para comprPnrler bien el se11tido de e8ta hi-toria.
Ante todo, la guardia de la noche,los dondiego~ de uoche, habían sidt1 revdados por 108 dondiegotl de día, que, muy lozana·
mente abiertos, cumplían con sus ordenauzati caballen,scai:1. Co·
mo f:lÍ ~e hubinan pallado la nuche en un baile y á la madrugada aún no se hubier,m despojado de su-1 aderezos de ¡,edn,ría,
veíatoe 1:1ubre casi todas las flores un prufuso lujo de b, illantes
diminutos, diáfanos como Jo que eran, gotitas de rocioy fia1,jas
de plata de la escarcha.
Cumo brazos y mauos amorosamente enlazados, muchos arbustos tenían enlazadas sus ramas; al soplo del fresco maLinal
se habían 1:1aludadu gravemente los grandes árboles.

H ,bía gran murmullo y alboroto entre las abf'ja!l y las avis·
pas, gente plazolera y vulgH que va de flor Pn flor. como de
tiencfa en tit·nda, á hacer sus compras, y bullafigueaba monótonamente el populacho de los moscardones.
Lo de torios los días: el mur.do rueda, repitif'ndo siempre el
mismo seguido movim iento; la vida no es más que la rutinaria
sucesi6n de los hechos; esto es, ~in duda, Jo que produce:Ja in·
quietud y la desesperación de las mariposa¡¡; y no birn se supo
entre aquella población del jardín cuál era el propósito de 'la
mariposilla, cuando é,te fué el tema de todas las converAaciones.
-¡ Buena es ella vara hacerse monja I piaban burlescamente
los pájaros.
I No le durará mucho el deseo, pensaban lasarafias, símbólo
de la astucia y de la constancia.
La bella mariposilla ni atendía ni le importaban los juicios
de s111:1 enemigos 6 de suR envidiosos.
-He ~icho que pongo caea; y lo hago. ¡Bonita EOY yo para
volverme atrás luego de haber tomado una resoluci6n! Ahora se
verá si soy 6 no soy activa y diligente.
Y hermoseada. pnr la luz, que le daba luminosos reflejos, Y
llevando en sus lindas alai,, como las alas de los artistae, . la co·
pia fiel de lo bello de la naturaleza, luz del sol, color de las flo·
res ...... volaba cual si poralas hubiera tenido dos llamas y por
espíritu el pensamiento de un poeta.
Pas6 recorriendo todas las rosas: una era excesivament~ gran·
de, otra estrecha; aquella guardaba una avispa, esa otra 'una tri·
bu de pulgone~; los jacintos se marchitarían pronto, los lirios
aletngaban con la pujanza de su perfume ...... los pensamientos
están demasiado bajos, las dalias demasiado altas, las magno·
lias tienen duras las corolas ... ... No hallaba lugar á prop6óito
para hacer su casa la mariposilla.
Vo16 de rall.e en ca.lle, luego de jardín en jardín, decampo en_
campo, hasta que al anochecer vió brillar una estrella ...... y una·
loca alegrfa la encendió el deseo. Alli iría, á aquel hermoso lu·
gar de luz. Trat; ae la estrella brilló otra y otra, y al fin el cie·
lo se pobló de maravillosos puntos de luz en medio de la noche
...... y de1:1at~nta, ebria, ardiendo en deseo, vol6 de aquí para
allá, arrebatada por el delirio.
\
Y así vivió, trémula de asombro, á merced de grande é in sen·
sato pai,mo que produce la belleza del muudo y de los cielos.
Vag~ ba, vagaba por danza continua, abrazándose en ese amor
de las almas voladoras ...... que mueren al fin, perdiéndose en
la inmensidad de la belleza ..... . que jamás fügan á entrever los
oscuro1:1 caracvles, envueltos en su babosa codicia y ~on la casa
á cui,i-tas.
Sin embargo, la mariposilla se tramformó, se hizo idea. se in·
trodujn en mi cerebro ...... y me ha comunicado su afán. Héme
á mí buscando casa de estrella t:n estrella, ¡como ta11tos otros es·
pír1tui--mariposasl No haremos casa ...... pero, ¡qué diablos!
buscándola..... vivimos.
0

JOSÉ

ZAHONERO.

..., _.

- --·-·.. -- ·-

. ···-

EL CRISTO NIÑO .
CUADRO DE tt. EROTI,
.,Plea'¡ ... -.

~

�170

Crróniea Bxttrajetr&amp;.

LA CHINA VIEJA Y LANUEVA

Se cuiinta quf, un peraon11je chino que viajaha camino de Pekín á raíz de la muerte df'l !Cmperad,,r. Tao-Kuang, se detuvo
UN PA.lS B)N T~AN~F'O!-tMA~ION
un ,tía par.-1 reparnr sus fuerz¡¡s c,,n un"s sorbo .. de té, en una
ho8tería. Un is cu, 11toto1 bu·gu -se1:1 distraían sus ocio!', hablando
La China e-1 hoy, a.-1í f)H&gt;t fll turi,ta c&lt;Hll•l para el ,-o,:iól igo d&gt;i muy var111,lo-1 asunto¡,¡,
1
uno dti lo.¡ paÍ •es oá;¡ intrir.~"ªº'ª~ dt:!1 mund ,, acallo"! mas in'.
Uura ,te fll cur:-10 de 111 convers11ción, expu~o el pPrsonaje cbi·
terei!ante. de. tod::ª 8i,1 1!uda µ ,r c,,ntar con la ,m,mne ehergía Il'l sus dudas y temoree sob1e quién había de ascender al troao
de una c1v1ltzic1011 pro¡.H'\ a,:uinul1td1 al travé-1 de t&gt;1ntos sig, ..s de•pués que mur1e,.e el emperador.
hi re-1isti fo más que nin~ún o•r,, á la c1vil1zación occid"ntal'.
El personaje hablaba, y df'jaba entrRver PU su conver-ac1on
Ptiro a.l fin ~a llegado la h,,ra de que ésta empiece á pAn€trar en sus opinione'l y sus recelos á propósito del heredero y del gobier·
a9uel imperio, y la marcha de ei:1ta penetración parece rapidí- n0 que había de formarse. Pero los burgueses bebian el té y fu.
sima.
maban sus pipas sofioliento8, sin prestar atención á lo que el
Los chinos son una masa hum11na muy diferAnte de la euro· chino expresaba con tanto calor y vivacidad.
pea¡ pero no un pueblo bárbaro. Hay que tenerlo muy presenComo el personaje se irritase un poco al observar el silencio de
te: Se t~ata, por .el contrario, de una sociedarl que sum!l tres ó sfü compafieros, uno de ellos, pasándole la mano por el hombro
c.uatro cientos millones ~e individuos, civiliz,idos desde muyan- muy c1riñosamente, hubo de decirle:
tiguo, sumam~nte trabaJadores y muy inteligentes.
-Para qué has de fatigar tu cabe~a ó inquietarte con vanas
Por eso se viene hahlando del peligro amarillo porque Euro- prclcup:lCiones. Ya están los mandarines encargados de los nepa, aun antes de que China empezase á ponerse'
gocios del Estado, y para eso les pagan. Esos
á la altura de la época, tenía la ~eguridad de quP,
asuntos no nos at11:fien y sería necio que hiciétan.pronto _empufiase ese país armas de civilisemos política sin cobrar sueldo por ello.
zac1on de igual valor que las occidentales reLos demás burgueses asintieron á lo dicho
pre.ientarfa, sin duda alguna, una fuerza col~sal.
por su compañero.
Hoy la transformación ha empezado á verifiLos numerosos adeptos activos con que cuen·
carse, Y la China va ofreciendo ese aspecto de ta la actual revolución, demuestran que el puetransisión tan curioso que el Japón empezó á
blo ha empezado á pensar de otra manera; que
ofrecer en el último tercio del siglo pasado. A
ha empezado á tener idea de la patria y dd in tela p~reza de lo pintoresco, sucede la extravaré3 común.
gancia ?e los contrastes: En las grandes ciudaMuchos intelectuales chinos han·viajado ya
des, abiertas al comerc10 con los extranjeros
pnr el mundo occidental. Son ya numerosos los
e~tre los viejos carricoches indígenas pasa~
que han estudiado en las universidades de fo.
trmnfalmente el automóvil y el ferrocarril · junglaterra, de Alemania y de los Estados Unidos.
to á los tipicos juncos de vela cuadrada s~enan
Y muchos más aún los que en su propio país
SUN-YAT-SEN.
han leído las obras del pensamiento europeo y
las sirenas de los grandes vapores modernos·
por las puertas de las vetustas murallas se cru~
El jefe de la revolución china.
ª?lericano. Hoy la juventud china discute. ~tre·
zan con lo~ coletudos c~lestes figuras europeas;
vida mente los más sagrados dogmas del tao1smo,
con las miserables habitacioneB de campesinos
.... ·------~~ y se atreve sin reparo contra las mismas doctr~y cuIJes contrasta~ las grandes construcciones de las casas de co- nas de Confucio, sobre las cuales ha estado basada luengos s1lllercio alemanas, 10glesas ó americanas; y con la poética sola- glos toda la moral oficial del Celeste imperio.
Nada da tan clara medida de esta revolución en los espíritus,
dad de la tumba de Confucio, el bullicio y el humear de chimeneas de los c~ntr~s industriales.
,
_
como el hecho de que llegara hasta el mismo palacio imperia].
to~que la China tiene en su suelo l~ fuerza mágica de todos
El difunto emperad~r Kuang-~sü se quiso lanzar p~r ~l camilo~ triunfos modernos: la hulla y el hierro. Sus cuencas carbo- no de las reformas radicales, guiado por Kang-yu-we1, Jefe del
neras son tan vastas Y. ricas, que han podido parangonarse con entonces partido reformista; y acaso de haber podido seguir á
l~s de )os Estad~s U~idos; y esto basta para asegurar á las re- tiempo esta política hubiera podido evitar la revolución actual.
gionea en q~e se.extienden, un porvenir industrial tan seguro Pero en China, como en otros países, la autocracia es más concomo grandioso.
vencional que efectiva, y el llamado autócr:lta no es generalPe~o con las_costum.bres y la técnica europas, han penetrado mente sino el instrumento de una clase. Tal le sucedió á
también e~ 9hma las idea~ y las aspiraciones. Hace ya años Kuang· hsü.
1
que e~ta ~~ s1s del pensamiento mantiene á la China en profunLos reformistas contaban, ó creían contar, para su obra, con
da agitacion. A.ates los movimientos armados solían ser xen6fo· Yuan-shi·kai, á la sazón gobernador de Shan-tung y una de las
bos: Ho! el odio al. extranjero ha desaparecido entre los revo· más ilustre~ personalidades del mandarinato militar. Pero ~uaul~?ona~ws,. que, leJos de esto, lo que proclaman es la realiza- shi-kai juzgando con espiritu conservador, que aquello iba á
cton de}os ideales de occidente.
produdir perturbaciones graves, les traicionó y comunicó. po~
El mismo hecho d~ 9ue un movimiento revolucionario como intermedio del virrey de Pe-chi-li, á la emperatr~z viuda Tzu-hs1
el actual, haya ad9mr1do tan colosales proporciones, hasta el (tía del emperador), lo q~e se t:amaba. '.fzu-hs1, apoyada p~r
punto ~e lleg,use a tratar de la p·1z con los sublevados, como todos los tradicionalistas, mtervmo enérg,~amente. Kuang-hrn,
itcontec1ó, según el telégrafo, en Noviembre último dAmuestra abofeteado como un chicuelo por su tía, fué recluido en el secreya una profu~da modificación en la p~icología del pueblo chino. to de su palacio; y aquella mujer, de dotes realmente extra_ord!.Antes el chmo era en un todo indifereme á los asuntos pú- nnrias, asumió la regenci~ y la auto~idad, como la ?abía eJerm·
hcos.
do también durante el re10ado anter10r. Los conspiradores re-

---

La China Vieja.-Aspecto de una calle del barrio indigena en Shang-hal.

La China Vieja.-lmágenes de divinidades.

C.rróniea Exttr&amp;nietr&amp;.

171

formistas, excepto Kang-yu-wei, que logró evadirse, fueron de- disponía que cinco comi.iiones de int"l"ctuales chinos 8alieran á
capitados.
rec,,rrer las µrinc1 pales naciones de Eur11¡,a y lo~ E8tados Uni·
E:-1to ocurrió en 1898. Dos afi ,s má~ tarde Tzu hsi apoyaba dor1, con ohjl-lt,, de e&lt;turiiar la..; iustituci11ne" de estos países y
de~de.el trono el m ,vimient,, x ,11ófobo dti lus buxers co11tr11 los ver cuá, ..s "riln m.tt-l conveniPntefol µara ser implantadas en Chi·
extranjeros, y las legaciones d-1 Pek,ng Sd Vt1111n 11blig1td1:tEt á ht na. P11r otr11 se or,len.1ba á lo• virrey ..s y gobe,nadores qutt escer armas pira d.. fenderse. Pern Yu.a. ,-,,h1·kd1 tuvo t:luto11c.:i:1 la. tu.fia~e,, y prnµu-in,en h1r1 ri-formaR que crPye~en más o,,ortu ·
habilidad de mantenerse, con la J1visióu de ou cnaudo, apaitaJo nas p11ra el bien púb,ico. Y por otro Ne prometía al pueblo una
con-titución ...... µara cuando s~ h11 lla-e An aptitud cívica.
Eu 1907 "e al'ordó la formación de un S"n11do. que fuAse com,1 un em1ayo de Parlamento. Pero en realidad n11da más con·
trario á la idea de Parlamento que 'este Senado. En primer lu·
g&gt;1r; no se le d16 sino una misión consultiva. Y, por otra partA,
en vez de hacer de él uua representación del pueblo. se consti tuyó con los miembros del Gran SPcretariado, los dt&gt;l Gr11n Consejo y los ji-,fes de los departamentos administrativos. De más
valor ef"'ctivo fué otro edicto di-1 mismo afio dando al E-jército
una organización á la europea y mandando formar treinta y
seis ,iivisiones que debían estar ya perfectamente organizadas
en 1912. E'lta ref &gt;rma es de las que interesaban al poder central, y por eso se emprendió seriamente. En 1910 había ya organizadas así diez divhlionPS y veintidós brigadas mixtas, for ·
mando un total de 211,500 hombres, Los oficiales han pasado
por academias con profesores chinos, japoneses y europeos.
En 1908, .ano de la muerte del desgraciado Kuang-su, y dela
subida al trono de P' u-yi, bajo la regencia del príncipe Ch'un,
un nuevo edicto volvió á hablar de Parlamento y de ConstituLa China en transformación,-El mercado en las murallas de Pekín:
ción, prometiendo ambas cosas para nueve años más tarde. Cochin&lt;,s y manchúes acuden con sus carros de forma tradicional; en el
fondo la vía férrea y los postes del telégrafo.
mo concesión inmediata se dispuso la reunión de a~ambleas
provinciales; pero sin más oarácter que el consultivo.
En 1909 se reunieron por primera vez estas asambleas y el
de e~tas hostilidades, por lo cual resultó un personaje muy á
propósito para desempefiar, deepués de concluída la paz con las primer ejercicio pasó tranquilamente. Pero en las sesiones de
potencias, el cargo de virrey de Pe-ct.i-li, muy delicado si se 1910 empezó á manifestarse seriamente el espíritu de oposición.
tiene en cuenta que se halla en ese virreinato la capital del im- La de la provincia de Kuang- si se color.ó en abierta lucha con
perio. En este puo1sto Yuan-shi-kai, que ya, siendo gobernador el gobernador con motivo de un veto puesto por éste á un acuerde Shan-tung, había empezado á organiz¡¡r tropas al estilo occi- do del anterior período; y la actitud de la corporación fué tan
dental, empez·5 á ensayar ciertas reformas que lu"go fueron ge- enérgica, que llevado el asunto á las autoridades centrales, éstas
neralizadas como veremos, y por los motivos que se dirá, por la no osaron quitarle la razón.
En este mismo año de 1910 había empezado á funcionar una
corte im peria l.
nueva
asamblea nacional algo más amplia que el Senado de
En 11:108 murieron la emperatriz Tzu-h!Ji y el emperador
Kuang·hsü, y sucedió á é~te su sobrino P' u-yi, nifio de dos 1907. Esta concesión se puede considerar como una nueva me·
afios, bajo la regencia &lt;le su padre el príncipe Ch' un. Este su- dida á la vez de transigencia y de dilación para acallar las voce30 acarreó la desgracia de Yuan-shi-kai. El re¡!ente, deseoso ces de los que pedían la reunión de un Parlamento sin la espera
quizás de vengará su difunto hermano Kuang-hsü, á quien de los ocho afios que aún faltaban. A esta Asamblea se le conYuan-shi-kai había traicionado en 1898, despojó á é:;te de todos firió oficialmente el carácter de Parlamento provisario con. la
eus honores y le ordenó que se retirase á vivir á su provincia misión de preparar el definitivo; pero se dió intervención prenatal. Sólo al ver en peligro la dinastía, ante los avances de la ponderante en él á los elementos más conservadores. La mitad
revolución, el regente volvió á acordarse de Yuan-shi-kai, y á de sus miembro&amp; son designados por el emperador y consisten
rogarle que tornara á ponerse al frente de los negocios p6blicos. en dieci~éis príncipes imperiales, doce nobles manchúes y chi·
Yuan shí--kai accedió y al poco tiempo quedó convi::rtido en
verdadero dictador del imperio, acab6 por conseguir la deposición del mismo regente que le había llamado y sus emhiarios
son los que recientemente han tratado en Sh11ng hai con los de
la revolución, de potencia á potencia, par11 gestionar la paz.
Durante el desarrollo de estos aco ,tec1mientos, escuetamente
relata los, la hr..a de la emµeratriz Tzu hsi, del príncipe Ch'un
y de Yuan-shi-kai ha Pido en el fond,, la misma: re~istir á la revolución. Sólo que e~ta resistencia la han pue -to por obra mediantii un procedimiento ya muy en voga entre los pu.-blos occidentalell, que conshite en encargar de refnnnar el pais á aq uellos que más interés tienen en qu ... no se rt::Íl•rm~ nada, y i-cbar
mano de los rc1cur...os dilatorios y de l11s cambios de nombre que
no afecten gran cosa al cambio d... renliJad. Lai:1 úuicas r~forUJaS
llevadas á cab(} sinceramente han sido l11s que 1-e h11n juzgado
convenientes para el rubusteciwiento dd crntr&amp;lismo y del po·
dtlr im p, i'ial.
Aot,guamPnte, los más altos cu...rpos gubernativos eran el
Gran Secretar,ad,,, que c•m-t1tuía la autoridad suprema de la
La China nueva. - Cadetes instruUos por oficiales europeos.
a¡ilat!tante burocracitt china, y el Gran Consejo. compui-sto de
Beis miembros. En 1991 se creó con el nomhre de Cheng Wu,
Ch'u un nuevo co11F1· jo, auá1ogo poco mátJ ó menos al gabini::te
nos, catorce príncipes de los países sometidos, seis individuos
de los pueblo-1 occide11tales.
em¡.,areutados
la familia imperial, treinta y dos altos fun. E11 1905. dos 1m¡,11rtantes decretos imµeriale~ abolieron el an- cionar10s de loscon
ministerios,
dit:lz nutabli-s del mundo intelectual
tiguo si..¡tema de i11strucció11 públici. hasadu en d e,tu fío de la
l~twmura nacional, la .filosofía de c ,, nfueio y el Ta ('b'i,,g-hui (que el gobier110 se h1brá encargado de procurar que no sean de
t1eo 6 recopilación &lt;J .. l-1 · reglas de gob111r110 df-1 la dina-tía Ch' ,ng ideas muy 11v1.1nz11daH), y Jiez grande:i contri bu yentes ( quP, seYen un complicad,, 11i~1e,n I de exárnen ••, HXe.. le1ntt1 tin teuría, guramente teudrán muy puco iutnés en que se hag,in reformas
l)ero degenerado µrá t:t1c, m.. ,1te "º u1111 far¡¡11 . y ¡,roclawaruu la ecu11óm1cas en sentido 11 b.:ral ). La otra mitad es de elección,
pero p"r vía i11Jirecta; la comµo11en reprtil.it:lnta11tes de las atoamCaducida i de la a11tigua 11rga111zadón del ... jércno.
blea.i:1 l!rov1ucial.e~, las cu11les se formau, á su vtz, por un sufraEn 1906 se pub!icar11n como conctisión á los reformistas otros
tan restringido, quo sólo vienen á. existir unos mil electores
deoret11s no menos radicales en principio. Por uuo de ellos se gio
por caodhtatu.

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�C11óniea B:2tt11&amp;nje11&amp;.

172

El pensamiento de los reformistas chinos ha ido, sin embargu, mucho más lejos que las reformas oficiales; y los actuales
ravolucionaríos ya piden hoy (y con las armas en la mano), el
derrocamiento de la dinastía manchú y el establecimiento de la
república.
Más todavía. Sun-yat-sen, el misterioso jefe de la revoluciBn
china, ha hablado de aspiraciones de carácter económico, que
han hecho pensar á 109 occidentales si no será la China la tierra
de promisión del socialismo.
Sun7 yat-sen e3 la última expresión del chino moderno. Ausente largo tiempo hace da su paíe, donde su cabeza ha sido
puesta á precio, viste á la occidental, tiene una profunda cultilra europea, ha estudiado de visu las más im.portantes nacio·
ne; de Europa y los E;tado3 Unidos, y dirige desde lejos pero
co1 mano firme y gestión eficaz la revolución del Celeste Impe·
rio. L'&gt;s enormes gastos que ésta supone los ha sufraga.do en
gran parte la colonia china de los E,tados Unidos.
Y éste es el eshdo crítico é intere3ante en que se encuentra
hoy la patria de Confucio. Las peripecias dela revolución arm tda, con ser importantísimas, no son lo prlncipu.l. L') verdaderamente decisivo y transcendental es la revolución en la técnica y en las ideas. La exploración de las minas de carbón y la
m~talúrgica siguen desarrollándose rápidamente. En 1911 han
llegado á 8, 697 los kilómetros de longitud de las líneas de telé
grafo, por las cuales se transmitieron en 1909 la cantidad de
807,041 despachos. Debe advertirse que muchos de los ferroca·
rriles pertenecen al E;tado. En otro tiempo, el ejercicio de las
armas era mirado con cierto desprecio; un mandarín militar tenia menos categoría que uno civil del mismo grado, Y ni los comerciantes ni el pueblo se interesaban por los asuntos públicoe.
Hoy h9. empezado á existir un patriotismo chino, Y mientras
· una gran parte del pueblo empuña las armas por la revolución_,
las clases aristocráticas tíenen á gran honor el figurar en el ejér..
cito del imperio, y príncipes de la sangre integran el flamante
Tsai-Tao 6 Estado Mayor central, creado en 1909. Uno de los
pereonajes históricos más admirado por los chino3 modernos es
actualmente .Napole??· Los ¡Prejuicios que se O_Ponían á los P:O·
gresos de la mstrucct0n púb,tca han desaparecido, Y en la Chma

r

j

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1

1

La China nueva.

A,pect0 del río Yang- Tsé y pue1to de H:m i&lt;eu ,

Ee ensef1an hoy las matemáticas y las ciencies físicas y naturales
con textos traducidos de las lenguas europeas. En Tien--tsin
funciona una universidad china, con cinco profesores extranjeros y siete chinos, un colegio superior anglo-chino; una escuela
indu,trial organizada por japoneses y un colegio de medici'na.
La Univeraidad Imperial de Peking es una institucióñ oficial
donde catedrático:1 japoneses y europeos ensefian las ciencias y
_ . . . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

P A.SHTIElVIPOS

,; .· ,

GEROGLIFICOS BARAJADOS

La China nueva. - Los grandes establecimientos siderúrgicos de
Hang- Y.rng, ciudad donde se han desarrollado los suce5os más sangrientos de la revolución actual.

co3 (de los cmÍes sesenta y tres son chinos). En otras quince
capitales de provincia existen instituciones análogas. Pero el
afán por fundar escuelas elementales y superiores, ya de ense·
fiimza general, ya de especialidades profesionales, como agrfoul·
tura é ingeniería mecanica, se generaliza rápidamente por todo
el país. En la prefectura de Wu-chan se han abierto casi con--·
t9mporáoeamente sesenta. escuela9', y la dificultad de los locales
se resolvió de un modo completamente expeditivo: se confisca·
ron otros tantos templos budhistas y se entregaron á los maes·
tros.
· Bastan los ligeros datos apuntados para comprender que China ha emprendido el camino del progreso y se disporn, á mar·
char por él rápidamente.
Los libretistas de•opereta y los novelistas fantásticos lo senti·
rán; pero el bienestar de la humanidad no puede menos de ga·
nar con ello.
¿Qué ocurrirá cuando la China se haya puesto definitivamente
á la altura de la civilización moderna? Las predicciones son
expuestas; pero desde lu..go, no cabe la menor duda que la China nueva ha de pesar mucho en el mundo.
L0s diftmmtes cómputos sobre la población de la China (pues
no existen estadísticas completas) varían, como atrás queda expuesto, nada. menos que en 400 millones. Pero aun tomando
entre todas las cifras aventuradas como probables, la menor,
siempre resulta una masa humana igual en cantidad á toda Eo·
ropa, con excepción de Rusia, y triple que los Estados Unidos.
Esta m'lsa, puesta al trabajo con una técnica moderna, ha de
ejercer forzosamente una enorme influencia en la vida económica
del globo.
Pero deque esta influencia sea enorme, no se sigue que nece·
sariamente haya de ser funesta. El peligro amarillo es c9ncebido
por el vulgo como la posibilidad de una poderosa avalancha in·
vasora an~loga á la de las hordas de Gengis-Khan. Pero esto,
que sería lógico tratándose de una China bárbara, deja de tener
visos de verosimilitnd atribuído á una China civilizada.
Cualquiera que sea el enigma que el porvenir nos guarde, no
debe olvidarse que los males de la humanidad no han venido
nunca de la cultura y de la civilización, sino de la barbarie.
X Y Z.
• . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .. . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . w

LA BIBLIA
inspira.do y sublime? Todas sus obras infunden cierta tristeza,
cierto recogimiento de espíritu que conduce á la meditación:
hay en sus Oraciones fúnebres una unción religiosa tan marcada,
que el alma cristiana se siente llena de inefables y dulcísimos
consueloe. Y es que este insigne prelado bebió todas sus inspiraciones en la poesía bíblica: vivi6 con Dios en la soledad de
su coraz6n, estudiando sin cesar el alma humana hasta en sus
sentimientos más íntimos. hasta en sus arcanos más profundos

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Sigue de la página 163

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los idiomas de occidente, mientras la educación de los alumnos
está encomendada á pedagogos chinos. Desde 1906 funciona
también en dicha capital una Escuela Superior de Medicina costeada por una subscripción pública á la que han eontribuído
chinos y europeos. En Ché-fú hay un Colegio Imperial; y en
diferentes ciudades de la provincia otras diez escuelas superiores con mil novecientos estuctiantes y setenta y ocho catedráti-

y secretos: por eso sus palabras son majestuosas y elocuentes,
graves sus conceptos, y elevados sus discursos, impregnados to·
dos del e3pírito evangélico y de una filosofía verdaderamente
conmovedora.
Acudid, pues, á la Biblia; y al mismo tiempo que se regenerará vuei;tro e3pfritu, encontraréis inefables goces en la lect~ra
de ese Libro por excelencia, eterno é imperecedero como el D101
que lo dictó.
vrc•roRIANO AGÚEROS.

,.
Divídase el precedente jeroglífico en seis fragmentos, de modo que leyendo el 1?, 3? y 5? resulte un rejrán y leyertdo
el 2?, 4? y G?, otro
.JEROGUFlCO CO~iPRIMIDO

Rosa T na I
CHARADA
De los hermosos ojos
de mi morena
brota prima y segunda
con la tercera.
Y no exajero,
que son ojos de astuta
sus ojos negros.
La mitad de la tercia
son cuarta y quinta
de una diva en ln boca
nos electriza.
Y no c3Xajero,
que cierr&amp;s bocas tienen
dones eléctricos.
Arrópate, lectora
de mis entrafias,
si de mi todo llega
la aurora blanca.
Y no exajero,
que á mi todo acompaña
siempre el invierno.

***

JEROGLIFICO

/

ACROSTICO NUMERICO
18 7 63 8
23 2 7 6 8
3 614 3 8
43 38 l 8
52 18 38
6 74 18 3
734278
8I 81 28

Parte del cuerpo
Ctase de planta
Instrumento.
Pájaro.
Vasija.
Verbo.
Sacerdote galo
Arbol.

En la línea vertical den úmeros del uno

al ocho se leerá el nombre de un héroe.

***

CHARADAS
I
El prima prima de todo
u~a una dos primera
de tan largas dimensiones
que á los talones le llega ..
Que el verlo me causa risa
su hija todo ha notado;
por eso no me saluda
cuando pasa por mi lado.
II

' Primera y tercera, ala;
segunda, de; pero cuenta,
. !Actor, con no equivocarte,
pues mi todo no es aldea.

III
Primera y cuarta en mi pelo
cuarta y segunda en la copa
de mi desayuno lácteo;
mi todo rusa famosa.
IV
Es ré una segunda cuarta;
fruta la,tercia primera;
miembro de un ser prima dos
y planta dos tras tercera.
Dos he vieto mujer que
tenga una un cuarta de pelo
como la tiene mi todo
con su carita de cielo.

Solucion1:s á los Pasatiempoe inserto
en el número antnior:
A la combinación &lt;le puntos:
E MILIO
DIONI S IO
VIC T ORIO
D A NIEL
FI O EL
TO MAS
MARCOS
TIB U RCIO

BE N ITO
LUCIO
O OMINGO
J ·o SE
GERVA S IO

***

Al J1::roglífico Comprimido
PANTERA.

***
A las Charadas:
I COLERICO
II ESTANQUERO
III PORTERA
IV CAMISOLA

***
Al Triángulo numérico,
MARCE LINO.
A la T numérica:
ENRIQUETA.
Al Rompecabezas:

-~

�~~A LASr'
DAMAS'
La niña romántica.

'

al de ]a&lt;; manecillas de un reloj. Ya sé que todo esto no es de
palpitante interés; pero es preci!!o que lo explique.
Resulta que dicha ensalada llegó primero á Arístidt-s. Iba galantemente á ofrecerla á su promPtida, para que se sirviera pri·
mero; pero de pronto, cambió de idea y se "llenó" el plato.

¿La &lt;&lt;jettan?.: .... ¡No existe tal corn! .
Perdonen ustedes sobre todo si tienen empeño en lo contrario; pero me veo obligado á contradecirle1:1, y la prueba está en
contradecirles, y la prueba está en la aventura de Arístides
El padre del infortunado Arístides fué quien, al día siguiente
Beauminet. Héla aquí en toda su vulgar 1:1encillez:
'
le comunicó á su hijo la mala noticia.
Arístides Beauminet
-Todo está roto, ArMides.
amaba.:
Y como éste se lame tara:-Pero, hijo mío, le dijo el autor
No esperen que les de lilUS día.i;i, tú tienes n
hap-a el análisis de los . la culpa. Conoces la
mil pliegues de su al- delicadeza dA Yolanda,
ma, ni la autopsia mé- su susceptibilidad, é
dico-literaria de las di- incurres en semejante
ferentes preocupacio- falta contra todBs las
nes de su cerebro.
rt&gt;glas del buen tono .. .
Amaba. Y como es- ¡Es inconcebible!.. ... .
ta historia es verdade- ¡Servirse "l primero! ..
ra y á la verdad la
El sermón dur6 mupintan desnuda, no cho rato.
vestiré mi relato de
Al fin, exasperado,
ninguna especie de fra- gritó Arístides:
seología.
-¡Basta, papá!
Su amada era una ¿Quieres que te expliniña gótica que tenía que? ......
mucho del pavo 6 de la
-Habla.
pava, como mtedes
. - Si me serví el priquinan. 8610 el dia- mero la en11alada, fué
blo sabe la cantidad porquA no qui,-e paque de esas niñas hay sarle á Yolanrla la enen el mundo.
Paladna con lo que
-Y nunca me ca- había iientro.
sa, é con un hnmhre
-¿.Qué había?
sin ed ucaci6n- decía·
-Un
gusano enor·
, dPma¡.iia-'
un pant11 l on
me, papíi.
do cnrto ....... luto en
- Y lo pu~iste en
las uñas...... f-SO me tu plat,?
basta para j11zgar á
-SL. y para evitar
cualquiera. Pri-ti .. ro la qu" "']la 10 viPra, ro11muertA antes que ~er tinu6 Arfstid ..P c1or, sola ei.pol!la de un hom- lloz ,nte v, z, me ... lo...
bre que limpie la c·opa cumf. ..
con la snvil lPta al sen-¡Hijo míol-grit6
tarme á la me11a,
Beauminet padre,
Pu..den reírse cuan- abriAurlo lo-i brazmito quiera,,, queridos IEre&gt;l má,. grande que
lectortae; pero les ase- Eponinal
guro que aunque fueran ust"'d"'s bellos, msN11turaJ111ente, le
truídos inteligentes y c,,nt11 ron á Yolanda lo
patatín pats.tán, bas- sucedido De iuvitarlo
taría que 1.. s hubif'ra sin erlurac,ón, Arístivit,to m..jor el pulgar dt&gt;S p11F16 á héroe y se
para volver la hoja de creyó qn .. fll matrimouna rAvi~ta, para que nio se t-f, ctuHría; pero
Elegante traje de calle.
no hu hieran sido nun- la nifia gótica rom lJiÓ
Modelo de vestido:de:paseo.
ca aceptados &lt;'orno es- en sollozos.
posos por la SPfiorita Yolanda. ¿Que no l"'s importe? Bueno.
-¡Sí!-dijo - El h&gt;1 bersfl @ervido primno ... SP lo hubiera per·
Pero no era esa la opinión de Arí1.sti&lt;les Beauminf't. Moría por donado; haberRe puesto el gu~ano Pn el plato todBvfa podría pa·
ella. Ya he dicho que la amaba. Al amor no se le manda, ¿ver- sar; pero habérselu c1&gt;mido!. ..... ¡Qué asco! .... ¡Nunca me ca·
dad?
saré con 'ese hom brel
-¡Qué "jetta)) tengol-sus. iraba- Verán ustedes cómo esa
ESTEBAN JOLICLER..
boda no se lleva á cabo.
¡Y sin embargol-Arístides era herm0so, joven, instruido, inteligente, rico ...... ( véase la continuación en el diccionario); y
sobre todo, delicadísimo y muy bien educado. Su pretensión
había sido Bceptada. Todo iba á las m.il maravillas. Eotaban en
LAVADO DE MANOS -No e~ preciso encarecer la conveniencia
la comida de esponsales.
de ttmer siempre limpias las manoQ, y además de Jimpia11, suaEstaban aún más lejos. Era el momento en que la ensalada, ves; el frío las pone ásperas y también el mojarlas con frecuen·
P'-Sando de mano en mano daba vuelta la me11a.
cía. LavándoRelas en agua tibia, con el aditr.miento de una cu·
Arístides estaba .sentado á la izquierda de Yolanda, y la en· charadilla de borax é igual cantidad de amoniaco se quedarán
salada iba de izquierda á derecha, es decir, en sentido inverso limpias y muy suaves.

***

~

***

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES

aisr

®! clieinte.-Muy m!lAI, muooo. Si sigo
mañana cuando usted venga. me dfc,e quie
me he muerto, crea que no me extrañará.
Y

-¿Qué mal instinto le guió á, usted d
guardars,e el portamoni,idas, en L'Ugrur de
res ti-tu irlo?
-El in,stiin,to de cons,e1wac1ón.

.... *
-Yo cambio de ai.res continuame11ille. Ya
V'é usted, sey vi:iaja.!lJte de coonercio.

-Pues Yo carrnbiio de aire.s todaw:,a más
q:u e usiteid.
,IDl médico.-¿Cóm,o &amp;e encuentra u.st.,e,d
hqy

DE LA MULTITUU
Que han usado nuestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justifi.
cado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus méritos. Se 1-um ,btenido grandes curaurones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun o·
tro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerz~s del enfermo durnnte esos pe·
r1odos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hí·
gados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á muchos
que habían perdido ya toda esperanza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que dejan al organismo débil y la sangro empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso. " En todas las Boticas.

que cl"ee oo burfa,n de él, agitam'!o los •brazos cormo si .s,e ha.llla.se vtElllldo la.,q jook~.

-J&gt;ero si usted no san.e nunica de esta
CaJP1ital. .....
-No ÍllllJpo!rta; soy organista.
Un tartamudo acude á. la farmacia p!l)ra
oompra,r hi.pec.acuana.
-¿Qué &lt;'!~ea ulSlted?~J.e Dl'.?,gunta.n.
-Hi¡p . . . . hip . . . . hi,p ....
-¿Pero cree usted ciue está en el h~r&gt;-0d.ro.mo?
-Hiip. . . . hi,p ....
-¡Hu1Ta! ¡hurra!-r,eplica el botica.r1o

Hay en unia oficina un ~ Ieado, q1Ue es,
en .su traje y en ,s,u persona, el colmo dlel
a.baindono y de J.a, simiedaxt ·
--ID2Jbe U·Siteld, ga,s.tar muQho en a.sea.me,
Y, 'Sotr.e tOldo, e,n el ve9tido,~ Je ·&lt;Ujo e1
otro dfa su jefe.
-iNo, ~fior, no. Ya Vé usted, con mt
suelido, e.so 'Serfa tm¡pósiihle.
......¡Pru:-,:s entonoes, ¿en -di6nde dfa,bfos ha·
l:Ja usltied tantas caandsa'S SIU&lt;lt~, que toldos
los dfas Ue veo con una diferente?

-

IIANANA ........
Es eI grito,' esperanza y refu.
gio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éx ito.
Es el manto con que se cubre la
cobard~a. la impotencia y la ig:l0ranc1a.
Tristes hogares donde imper.-i
esa palabra! Infelices seres aqu.c.
llos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar sus
ang-ustias y dolores! ·
Hombre, mujer ó nif\o en cuvo
cerebro germinen tas ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
_Cuantas vidas segadas por esperar á mañana! En tre noso·
fros es muy común tratáridose
de negocios y sobre todo Lde la
salud. decir: maftana haré esto,
mafl.ana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y . .... no
hacemos caso, mañana me curo;
luego una laringitis)' .. . . maña·
na me curo. Despues viene la calentura en la tarde, la tos muy seca, los imsomnios y sudores nocturnos; vemos á un médico nos
examina, se pone serio y fr~nce .
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obr!l, Entonces nos receta lo
meJor que todo médico honrado
conoce para la Tuberculosis·
"Creoso f os f at•ma.
Es cierto
que con ésto nos vamos á curar·
pero en un tiempo mucho mayo;
que e! empleado si desde que comenzo el cat arro "hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes del catarro. haciéndonos al mismo
tiempo inmunes para la Tuberculosis r tísis.)
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Mañana... Mañana .. . Mañana..

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I.LOTERIA NACIONAL I
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4

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~ Billete entero ......... $0.25.
Vigésimo ...... $0.05.

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Administrador,

:

Pedro Sandoval Y Gual.

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.L;:iu.,~ed er·,a meJorsur
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CARLOS ARElJ.AND YCIA.MEXICD

•*•*•*•*•*~*•*•*•*•*•*•*•*•*·--~--------~.......................
'

Una antcdota Balmtsiana
Entre las anécdotas que conowo de la
vida de Balmes, conservo una, recogi,da de
los autorizados !rubios del R. P. Pablo Parasoi-s, auxillal' que habla sido de la biblioteca de V1ch cuando BaJmes la frecuenta,ba,
cuyo detalle más pronunciado me había hecho sosp,eohosa la autenticidaid del relato.
Mas, lb.e .ahf que estudiando la biogrrufia de
monseñor A,frre, el arzobispo de Parls, ent usiasta de nuestro :tnósofo, he tenido que
ver corroborado el dato sospechoso, lo cual
me ha movido á darlo al púb1ico, aunque
sin abandonar del todo la !forma dJublta,Uva, ya, que no poseo bastamtes elementos
d~ juicio ,p ara formular el dec!si vo.
Contaba el .señor Parasois que, cuando
por Julio do 1846, Balmes llegaba á Vlrh
donde no haibra estado oinco años ba·%
recibió un recado del veneraible Padre Claret, pid1ióndole hora para visitarle. El ya
célehre esoritor, conocido en Europa por su
"l'rotestam.tismo,'' influyente en la poutica
española con su "Pensa•miento de la nación," agasajaido en París y en Malinas por
Hui.tres obispos, ,n o se creyó '{uperior al
populair y santo misionero A. quien había
tratado ail tiempo de s u ordenación ecle~i4stica, y respondió al estudianto enviado,
que no era el Padre Olaret quien debía vlslt.airle á él, sino él ail Padre Claret, y enterado die que se hallaba en su domicilio,
tom6 el sombrero y se dirigió á vfalitarle;
acto de cortesfa que pone mwy en a,lto lugar
la, virtud del gran filósofo.
.De la con-verS11.ci6n •que con el venerable
tuvo, ,tomó un apunte, y hOIY nos lo ha dado
A eO'Ilocer en su inaprecia,ble tomb de "Re-

1iquias Hterarias d e Ba,lmes," el Padre Casanovas, S. J. Pero d,e lo que Balmes habló
no queda. rastro li:terairio, más que el delallf'
"susp.ecto" á .que vengo refi.rlénd!Ome en este artfoulo. Pros.egu"&amp;t e1 R. P. PaTa.sots: el
Padre Clare,t le p¡,egunitó oon int~rés por
su estancia en París, ·Y en cparticular por
la im¡presión que le causara el Rey Luis Fe·
Jipe, á ,quien habla si d-0 presentado. BH ,mes
s,e sonrió y dijo que el IR!e~ no 1e ·h abla hablado m&amp;s qt:.e de lo mucho que ie gw,taba
el chocofate españuL .. . .
;, Quién aceptará po.r verdadero -ese dato,
sin ponderrurlo deb idamente? Que me Impresionó no haiy ,duda, y m&gt;P-nos la tlenP.
que yo no po&lt;l!a considerarlo corno una mv erución del R. P . Pal'asois, ni como sá.t1ra
de Balmes, pum no era aficiona,do á ellas,
ni como una "·boutaide" de Luis Fel1pe, puE&gt;.s
11n -escritor r.-0rno Ch~1:eanhri11,nr1 lo califica
de "hom1br.e de talento, que ha dominado ,
los hombres que se han aoeerca,do A. él," en-

!La vigilante -atJend6n de laia ma.d:rea die
faaniUa debe a!ViTil:l1l!e it11quieta. cuamdo tnll
,bJjftBl!! ostentan 'Una pet"Ver-eión dQIJ. gll!Sto.
.A. 'l!eices son preferetl!Cias inju,stifieadas por
los p~inil&lt;lOIS, en.s!!Jlatdais,, ~anos ~ erude~a;s. Ondas d·e sa:n¡g¡re su'ben de repenibe 8.
I,a caira de lais enfernnitais, i la.IS cuailies 10!!
dolOTe!! de caJbeza y de estómago, a.caiban
1por quitar e[ poco a.p¡e,tiito que 1€'! quedó.
IID11to1 sllntoma.s de la. an,emi.a induoe'n t
aicon.sejrur el u so siin dtscamso deil verdadJe·
ro Hl,erro Bravais, único antfdl()¡to d• la dec adencia orgtnica.

tre los cuales se ha;llaiba Guizot. :r,fo era.
pues, :verosímil tanta insulsez ,an el ref.
Puse, ¡mes, el dato en entre di®o, y lo con·
s.ervé sólo á tí,tuJo de curi-osidad.
!Mas, he ahí, lfe[)ito, que en, la blograffa
de monseñor AJifre se Telata,n a:1gunas est'e,nas ocurridas entre el iHustr,e .A,r1;0btspo
de París ~ Luok; Felipe, que han sido ¡,ara.
mf un r¡¡¡yo de luz, una verosfmil explica·
c1ón de la bufonada &lt;l~J rmr i1fl los f.ranceae,
al recibir al insigne publicista .español.
Léese allf que, cuaindo .monseñor Affre
aoudl6 A Luis Felipe para obtentlr .que 11u
fuese conculcada la libertad de la en,sefiansa
católica, no pudo obten€!!' jamás de éSlte una
respuesta, no ddré satisfactoria, pero ni 81quiera seria. Se conoce era costumbre 1181
de Orleans abusar de su majestad, per~·
tiéndase bufonadas y chocarrerías, indignas
de un prfnclpe. cuando le pla,cfa aes1···
u.na c01I1versaci6-n que estaJb a obligado a ad·
mitir. Así, cada vez que el celOSÓ arzobispo
le representaba las razones que mH!tabaD
en favor de aquella Jlb1&gt;rtad, Luis Felipe
le atajaba la palabra y des-via:ba la conversación con salidas de tono eomo la siguleii·
te:-Señor arzobispo: Vals ll pronu.a~tar
sentencia entre ml y mi mujer. ¿Cuántol
cirios ¡;on menester para un casamiento!
Yo sostengo que seis, pero m1 .muJer pretende que hay que poner doce.

El arzobispo, que ya había tenido .que su·
fri.r otras burlas por el -estilo cuantas vece&amp;
había abordn,&lt;io el asunto, se lncUnó respet uosamente, y con toda reverencia. rei&gt;l~:
·--....Beñor, nada importa que &amp;e ponga:n ,els
6 doce cirios en el altar en una, 'boda: clfgnAos, pues, escucharme en el punto de tflll
cuestión la más grave.
-¡Cómo, señor arzobispo: lo mfo .e e J!lllf
grave; es la tlMs.ión ,d e nil h~Í nif.11111•

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                <text>Agüeros, Victoriano, 1854-1911</text>
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Ato XII.

MÉXICO, DOMINGO

24 DE

MARZO DE

191 ::l.

NuM. 12.

ARTE FOTOGRA FIOO

1- -

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EFECTO DE LUZ.
Batudio poic A. Catcl'illo.

�Aetaalidades

1 79

La Dolorosa de Morales
..,.,.,,

.•.•.•.•.

Hacía tiempo que no visitaba á la joven condesa de X. ':.: .,,_'. ~ Enjug6se de repente)as_lágrimas, endenzó el busto, ; 6U voz
Aquella tarde era inexcusable. ¡Viernes de Dolores! Celebra- ádquiri6 un~timbre á'sper~-é"ási hom bruOO:-ieñtread ~s
ba su santo, y entre sus vanidades, todas inocentes, todas pue- secos me coloc6 un verdadero capítulo: de culpas:1 contra Dios
riles, ninguna tan acariciada como la de recibir en su fiesta ono· porque le había arrebatado su tesoro, su cariño, á ella que no
mástica mucha gente, ¡mucha gente!
escandalizaba, á pesar de que ... .. . ¡en fin! á ella que era!buena,
Tenía yo muchísimo que hacer. La víspera volviera de un que cumplía con Dios como el más etiquetero~ de los amigos,
largo viaje, y había encontrado la madeja de mis negocios en- que, que ...... En cambio Ja marquesa de tal y á la condesa de
redadísima. ¡Aún no había podido ni leer la balumbra de car- cual, y á Ja fulanita, y á .. ; .. . no les alcanzaba la ira celeste, y
tas, tarjetas, invitaciones y esquelas que en una bandeja se eso que bien merecida la tenían, bien ...... por, por, por .... .
amontonaban en mi despacho.
¡Ay! ¡Dios mío, si esto es irritante!
Al llegar á la elegante morada de la condesita, me extrafi6
Y volvi6 á llorar, largamente, sin ruido desconsoladamente: .
no oír el sordo rumor de las conversaciones, 110 ver la floresConfieso que me sublev6 la condeEita. Aquella_inconsciencia,
cencia de abrigos, hongos Y chisteras de otras veces, no trope- porque en lo que en otros iabios fuera blasfemia horrible, en
zar con los que entraban y salían...... el aspecto en fin, de
los suyos era inconsciencia, falta de sentido común, rabieta de
quietud, de soledad, de silencio que presentaba el palacio. Con- niña tan mimada por sus padres como por su marido, como por
sulté el reloj. Tarde era, pero no tanto para que ya hubiesen la suerte.
desfilado todos los invitados y visitantes.
·
No me gusta devanarme por averiguar lo que en breves insAquellos la habían llevado á los mejores colegios, habían
tantea me van á explicar punto por punto. No comprendo la puesto á su servicio las más distinguidas institutricee, -en:;iis
tontería de mirar y remirar dándole vueltas y preguntando: ;°1anos los mejores libros .... .. Su educaci6n, sin embargo, era
«¿De quién será?)) el sobre de una carta, cuando con abrirla sal- mcompleta, era nula. Faltádole había el gran eduoador, el dolor,
dríamos de dudas. Así que esperé á que mi amiga me pusiese • Y quien no sabe de dolores, ¿qué es lo que eabe?
en el secreto de la oquedad de sus salones, de Ja tristeza de su
¡Me cli6 penal Yo estimaba á aquella mujer nifia, que nacida
santo.
en la opulencia, criada en el regalo, acostumbrada á que ¡ sus
Un pesado cortin6n que se levanta, y la condesa que aparece caprichos fueran leyes; casada muy joven sin amor con un made luto riguroso. Toda de negro, desde la punta del zapato has- rido que n.o la amaba, que no veía en ella más que su dinero y
ta un tocado en la cabeza igual al que vemos en los retratos de su nombre; bella, cortejada, adulada ...... tenía muchísimas ocaMaría Estuardo.
siones de ser mala y sólo era ...... ¡chiquilla! Me di6 pena Ja in-¡Condesal.. .. .. ¿pero· qué es eso? ...... no sabía nada ... ... he digencia moral de aquella opulentísima dama.
llegado ayer . .... Venía á felicitarla y voy á tener que darla el
Desde el saloncito en que hablábamos se distinguía en elboiipésame..... .
doir de la condesa un riquísimo oratorio del siglo XV. En el
¿Has visto esos cielos preñados de nubes densas, negras, tris. paño del centro del)ríptico, una copia meritísima del divino
tes? Permanecen horas y horas como una cara fruncida, como Morales representaba á la Dolorosa, á María madre de dolor,
un rostro que hace pucheros y pugna por retener las lágrimas, pegada su cara lívida, desencajada, abrasada por las lágrimas,
hasta que una nonada, un golpecito de viento ¡zázl determina al rostro muerto de su divino Hijo.
una lluvia torrencial.
Mis preguntas fueron la ráfaga helada, Yla condesa rompió
á llorar en tal copia y desconsuelo que no fueran mayores si
allí á sus ojos asesinasen á su madre, á su marido.
Prediqué frases vulgarísimas de consuelo. Vulgaridad tanto
más disculpable cuanto que aún no sabía de qué se trataba, qué
de!lgracia era aquella.
Al fin, con voz. entrecortada, me dijo que un sobritio suyo,
al que amaba como á un hijo, pues lo quería como á tal, ella
que Do tenía hijos, acababa de morir, siete dÍ as antes, de menin¡itil.

Cuando la condesa se sereD6 un poco, me levanté en actitud
de despedirme. Ya de pie sefialé hacia el oratorio y dije á mi
amiga: ¿Se cree usted mejor que la Virgen Santísima? ¡Y fué
su hijo al que le mataron! ¿No se le ha ocurrido preguntará ese
tríptic@ por qué Dios le arrebató á usted su rnbrino?
El rostro de la condesa se transfigur6. Volvi6 á 1lorar con lágrimas mansas, tranquilas, resignadas.
Cuando el cortin6n pesado caía tras de mí, sentí ruido como
de un cuerpo que se desploma en un reclinatorio.
MARCIAL.

Aspecto del salón durante la inauguración de la ·'Liga de la Defensa
Social," el 17 de! presente.

PRENUNClOS DE UNA GRAN VICTORIA

El señor licenciado don Jorge Vera Estaño!, pronunciando
el discurso de apertura.

sanguinario de Isabel y Cromwell; pero todo fu é inútil; la Iglesia Cat61ica se mostraba cada día con más vida, más pujante y
vigorosa, como se ve en los siguientes datos:
DPspués de las primeras pnsecuciones de la Iglesia, apenas
En el afio 1780 1existían en I nglaterra y País de Gales, unas
si ha existido otra tan dura y cnnstante como la que, desde Enrique VIII, viernm sufriend·o los cat6lico8 fogleses. La sangre dor,cientas pequeñas capillas. En 1853, es decir, setenta y tres
crii-tiana corri6 allí á torrentes y lleg6 un momeuto en que se años después, se contaban ya ochocientas doce buenas iglesias.
s .,gún el último censo oficial, hoy en esos mi1,mos territocrey6 extirpada la Religi6n.
rios de Inglaterra y Gales, 1, 773 iglesias, con 3 747 sacerdotes,
Incrédulos, ateos, protestantee, judíos y cuantos no eran ca- es
decir que en cincuenta y ocho afios se han construirlo, por lo
t61icofl, Be unían
_
_
menos, 973 iglepara dar la hata1la
::---~~-.,.,...---:=~
sias.
contra la Iglesia
En el pasado
Católica y loe que
mes
de Junio se
profesa han s us
abrieron dos notacreencias, y no ha ·
bilísimos templos
b fa mitin donde
católicos. Uno en
no se agitara la
Live-1pool, nnriniopini6n pública
ciativa del Obispo
contra e11os y DO
de aquella ciudad,
se gritara: «¡ AbaWilliam Guigsen,
jo lo s cat6licos!
y
el otro, la mag¡Muera el papisnífica y grandiosa
mo !))
Catedral de. WestEl mismo promi nster, q ue se
testante Wi11i am
consagr6
con asisCoblett nos dice:
tencia de 35 obis«Loe cat6licos eran
pos. Este grandiotratados cua l si
so monumento del
fueran proscripcatolicismol pruetos, sin más motiba lo muy arraivo que el de pergada que está la
manecer fieles á la
fe en el pueblo;inreligi6n de sus paglés, pues fué cos·
dres y los nuesteado t o d o -por
tros .... .. Se les exsubscripci6n: p o cluía de los dere·
pular. t'!.:..{h
chos civiles... ... y
El número de
desde nuestra más
protestantes
que i:e
tierna infancia se
convierten
al
catonos ha ensefiado á
licismo e s t a n
mirarlos como á
grande, que comGru.)o de los concurrentes al banquete con motivo del 56Qaniversario de Ja fundación de la Sociedad
eeres perversos,
parando ]os me·
" Hijos de los Gregorianos ."
falsos, despreciadel afio 1911
ses
bles, y de tal macon
los de los a:tlos
nera aturdían nuestros oídos, que no se nos permitía ver en
anteriores, resulta por cada mes un exceso de 600 á 700 converellos sus virtudes públicas y privadas,))
La persecución se hacía no solamente de palabra y en la pren- siones. Van al frente de los convertidos los mismos ministros
sa, sino haeta en las Cámaras y con las leyes y decretos. ¡Cuán- protestantes, pues en solo Osrighton se conviriieron seis el afio
y algunos de ellos, que eran solteros, han recibido ya
tas multas h1m tenido que pagar los cat6licos por mostrarse ta. pa~ado,
órdenes sagradas para hacerse sacerdotes católicos.
les! Con tan dura y constante persecuci6n parece que no había
Con raz6n se dice que el catolicismo se extiende rápidamente
de existir ya rastro de sentimiento católico, y sin embargo, su- y arraiga
entre la raza sajona. Parece que se va hastiando del
cede todo lo contrario. Son católicos ingleses, no se asustan por protestantismo y de sus naturales frutos.
poco.
Con esto queda demostrado una vez más que la!1glesia es in·
La experiencia iba enseñando á los perseguidores de la Iglesia vencible.
que el Catolicismo era invencible, como lo habfa sido en tantos y
PRUDENCIO RAMOS.
tan fieros combates, sostenidos durante varios siglos. Cada vez
se iba extendiendo más y ganando nuevos adeptos. Apelaron
~
Pol:(&amp;,'eloe ministros anglicanos á los medios más viles para ata jar su
poetas dícen que la vida es una flor. ¿Por qué no agregan
marcha progresiva, hasta el punto de pedir el régimen feroz y queLos
el amor es su miel?

�Aetaalidades.

180

¿Para qué sirve la Cuaresma?

EXPOSICION DE TRABAJOS MANUAL EN LA ESCUELA "GERT -~U)!S .\RJ'Et'iDARlZ DE Hl DALGO"

¿Por qué la Religión Católi~a ba?la
tanto de privaciones, de mort1.ficac10nea de penitencias?
comprende la necesidad de ab~tenerse de lo malo; pero ¿á qué pn·
varse de lo que nada tiene en si de
censurable?
Las cosas buenas que Dioe ha creado ¿'lon, pues, únicamente, para los
malos?
He aquí la dificultad.
Las cosas buenas son para todo el
mundo, y, sin embargo, no se las damos á un enfermo; le damos otras que
detesta, pero que acepta al fin porque
debl:ln curarle.
Al niño á quien educamos nos g1;1ardamos bien de darle todo lo que pide.
y si ¡0 hacemoe, faltamos á n,uestros
deberes; haremos de él un ego1sta, un
sér incapaz del menor esfuerzo.
Demos á.nuestro cuer~o t~d? lo q~e
nos pide, y lo ~acemos mdocil, exi.
gente, rebelde, rngobernable por el al.

Se

La

rrocesión camino de los Remedios.

L!eg·tda de la procesión al pueblo.

LADY OLARE

lnnx ----:re

.}-·. J

La"rnujer en el hogar.

sin fe, Vo1taire, Dide~o~, consideraban como
ronveniente para la. h1g1ene ?elcuerpo,.acep·
témoslo nosotros como roed!º. de rn~r1ficar·
nos y de satisfacer á la just1c1a de D10s,. an·
tes que le rindamos cuenta de nuestra vida.
~APE1'8AMIKNTOS

Mimamos con exceso á los ~ifios, perj.u·
oicándolos y rara VPZ á los ancianos, á qme·
nes con ell~ no ocasionaríamos dafio alguno.
-En historia todo puede demostrarse, pe·
ro nana puede negar8e.
-El cuadro está concluido cu.ando toda
Rf'ríal de ]os medios puestos en 1uego para
nbtener el resultado ha dei:;ap~recido. El tra·
h:ijo bona la huella del trab!IJO.

deseo, y puesto que tu fdicidad está asegurada, ha llegado el
momento de que te haga una revelación.
-Has .:le eaber que tú no eres Lady Clare y que Lord Ronald
Era el tiempo en que florecen los lirios y en que las nubes se
no
es tn primo, y sí el legítimo heredero de todos los domin~os
agitan en lo mas elevado de de los aires.
que posees .
Lord Ronald al regresar de una cacería, regaló á su prima
-¡Nodriza, nodriza! ¿Has perdido la r1.1zón? ¿Qué cosas son
Lady Clare una cierva blanca como una azucena.
esas que estás diciendo?
Enamorados y prometidos los dos primos, debían unirse en
-Te digo la verdad, como se la digo á Dios, que sabe todo
matrimonio el día siguiente.
lo
que pasa en nuestro corazón, La hija del viejo Conde, á quien
¡Que Dios bendiga ese hermoso día!
has considerado como tu padre, murió en mis brazos; pero co·-· Mi prometido no me ama ni por el origen de mi cana, ni
por los vastos dominios que poseo. Me ama por lo que soy, y mo tú y ella apenas habíais cumplido el primer mes, enterré á
niña á quien criaba, como Bi fuera mi hija. y á ti·que eres la
esto es lo que más me satisface, pensaba Lady Ciare cuando la
hija
de mis entrañas, te puse en su lugar.
partió de su lado Lord Ronald.
-Obraste
indignamente. Si es verdad todo lo que cuentas,
En esto entró en la estancia la anciana Alicia, que había sido
madre
mía,
cometiste
una gran iniquidad, privando, por tanto,
su nodriza, y la preguntó:-¿Quién ha salido de aquí?
de su fortuna á Lord Ronald, que es el hombre más bueno de
-Mi primo, contestó Lady Clare. Mañana se celebrará nues- la tierra.
tra boda.
-¡ Bah, bah! --interrumpió la ñod:riza-- Déjate de esas cosas,
-!Dios sea loado! añadió Alicia. Todo sale á medida de mi guarda
el secreto, y como vas á unirte con Lord Ronald, sin

MoJ~s y h&lt;Hdados.

: Flores y cestas.

ma. De lo pnmitido se paea á cooi·
ciar lo prohibido, y no podemos, al ~n,
dominarnos, porque hemos concedido
demasiado á la naturaleza.
La igleeia nos quiere ca&amp;tol", pur?R,
sobriof, honrados. Para esto es preciso
dominar nuestra naturaleza. Y como los
coos~jos dado11 ~in precisión podria1:i ser
olvidados, la Iglesia determina la clase
de austeridades, fija días y épo&lt;!a~ .. la~
vigilias, las témpor~s, la cuare~mn. ~.
E~te período de tiempo es el ~~á~ solemne. Nuestro Señor se somet1~ a ~l
primero en el d.eº~:r;º· 1-l Igle~i~ primitiva la prescr1b10 a los fieles é hizo de
ella una. pregonaci6n para las fiestas pas·
cuales. La. penitencia, que e3 preserva·
tivo, es también expiación: se coloca naturalmente en los momentos en que pensamos pedir á Dios que nos perdone
nuestros pecados.
Lo que los hombres i11teligentss, pero
Exterior del Santuario de los Remedios .

Altar donde se venera la Imagen de la Virgen.

�Ae'ta ali dacJe s

~ettratos de &amp;etaalidad

•

Inauguración del Casino de Ingenieros Militares,

metido en cuanto Eepa que la fortu·
na que posees es suya.
-Y la recibirá de mis manos,
afiadi6 la joven, aun cuando muerta de dolor por perder su carifio. .
-Ten presente, hija mía, que s1
he cometido esa falta ha sido por tu
bien· al menos, perd6name, y para
que Ía desesperaci6n no me mate,
que imprima un beso en tu frente.
-¡Ah madre! ¡Cuánto dafio me
has hecho! Pero no importa. Besa
mi frente y recibo, con otr? beso en
tu mano la muestra de m1 respeto.
La bella joven se despojl'.&gt; de sus
galas, se visti6 un traje de aldeana,
prendi6 una ros~ en ~u.3 .cabellos y
se alej6 del castillo dmg1éndose al
parque.
La cervatilla, que retozaba, al verla corri6 á su encuentro, como para
implorar ms caricia~, y Lord Ronald, al contemplar aquel hermoPO
cuadro desde una de las torres del
Salón de billares.

El lunch·champagne el día de la inaugu·

ración.
que él sepa el engaño, le devuelves
de un modo indirecto su fortuna.
-No, madre. Si nací pobre, como odio la mentira, revelaré el se·
creto que has tenido guardado. Quítame este broche de oro y separa
también de mi cuello el collar de
diamantes.
-No, hija. Oye mis súplicas.
Guarda el secreto. Mereces ser feliz
y lo serás.
-De ningún modo. En medio de
mi profunda. pena, revelando lo que
acabo de saber, conseguiré dos cosas:
no manchar mi conciencia con la
mentira, y averiguar hasta donde
pueda llegar el carifio de un hombre.
-¡El carifiol dijo Alicia. No es.
peres gran cosa del carifio de un pro.

castillo, baj6 tambéin en busca tle su amada, diciéndole:
-¿Por qué te has disfrazado? ¿Por qué te has convertido en
humilde aldeana, j cuando eres la reina de estos contornos?
-Si me he vestido
de aldeana-contestó
la joven-es par a
presentarme con el
traje que corresponde á mi humilde condición; porque habéis de Eiaber que yo
no
soy Lady Ciare.
•.,
-¿Qué significa
I1 esta burla? exclamó
,. \ sorprendidoLordRonald. ¿No sabes que
¡ soy tuyo en cuerpo y
', alma? Explícame este enigma.
· Entonces ella, con
arrogancia v haciefido un grande esfuerzo, refirió á Lord Ronald el secreto que
poco antes le babi&amp;.
confiado la anciana
nodriza.
Lord Ronald, des.
puél!l de oírla, le tenSeñor Licenciado don Pedro Lascuráin,
dió los brazos, estrexuevo Sicretar!o de Relaciones Exteriores·
cbándola con efusión.
-Si no eres Lady Ciare, exclamó, como ma-nana van á unirl!le para siempre nuestras almas, serás Lady Ronald.
La joven no se había engañado. El verdadero carifio lo
puede todo. - A . TENNYSON,

\

~@~

La imprenta 1.600 ·años
antes de Jesucristo.
El doctor Pernier, de la misi6n
italiana, de!!cubri6 hace dos años,
durante unas interesantes exca·
vaciones, un disco de tierra lleno
de inscripciones circulares.
Este disco fué hallado en Creta
y su fecha es el año 1600, antes
de Jesucristo.
Desde luego se nota que las diferentes figuras que componen la
inscripción, son las mismas cuando se repiten, observándose que
no están grabadas sino realmente impresas por medio de rin sello
primiti,-o, comparable á los de
caucho que hoy utilizamos.
Puede, pues, asegurarse que se
ha encontrado uno de los orígenes de la imprenta.
'
La inscripción que figura en el
disco, pareció al principio indes·
cifrable; no se sabía si se trataba
de una escritura jeroglifica, silá·
bica 6 alfabética; ni si debía leerse de izquierda á derecha 6 vice·
versa.
Despué~ de largos estudios, el
profesor de Ervana, adquirió la
convicción de que el texto :debía
ser un canto religio~o, que no po·
día llegar á descifrar.
Si se examina minuciosamente
la inscripción, se ve que los signos tieneti una oblicuidad que
indica el sentido de la lectura de
derecha á izquierda; lo que permite numerarlos. Obsérvase entónces, que muchos caracteres se

'
.

e ncuentran repetidos y qne s6lo existen cuarenta y cinco dife.
rentes. EMte número es demasiado grande para corresponder á
la escritura alfabética, muy pequeño para la escritura jeróglífica
y casi justo para la
escriturasilábica. Un
minucioso análisis,
permite confirmar
esta hipótesis, y ha·
ce notar que un signo frecuente, p o r
ejemplo, una cabeza
de hombre, cu y o
nombre es "ner",
significa "alfa", la
primera letra de esta
palabra.
El profesor Hem pi
pudo, porestemedio,
identificar todos los
caracteres y obtener
un alfabeto con cuya
ayuda tradujo la inscripción del disco,
que es, sin duda alguna, el primer documento i~preso co·
nocido, hecho el año
1,600 antes de Jesucristo.
Señor Licenciado don Guillermo Obregón
Presidente de la Cámara de Diputados

HISTORIA DE UN DIAMANTE

Uno de los más opulentos joyeros del mundo acaba de co~prar por 200,000 pesos el dtamante conocido con el nombre
H ope, por la familia inglesa que
......., .
lo poseyó largo tiempo.
f La historia de este diamante,
uno de los más célebres del mundo, es sumamente accidentada y
pintoresca. Afines del siglo XVIII
pertenecía á la corona de Francia.
~'Tuvernier, céíebre:fi:ancés:-refiere en sus memorias que lo en·
contró en'Persia, y que á su vuelta
á Francia &amp;elovendió'áLuisXIV.
En 1792, con ocasión de los
trastornos revolucionarios que de·
rribaron el trono de Francia, el
diamante deeapareció y algunos
afios más tarde fué á parará ma·
nos de Lord Hope, Su forma era
entonces oval en vez de triangular
corno en un principio, por haberle
sido mutiladas las esquinas.
La familia Hope vendi6~el dia·
mante al banquero neoyorquino
Fraen kel que, cuando la crisis fi ·
nanciera. de 1907, ena.jen6 su propiedad mediante una fuerte suma
á un eunuco llamado Habbid alservicio del entonces sultán de
Turquía, Abdul Hamid.
El barco en que Habbid regresaba á su tierra naufragó en el estrecho de Malaca. El eunuco pereció y sus equipajes no pudieron
ser hallados. Todo el mundo creyó que el diamante Hope había.
encontrado sepultura en el fondo
del mar. Pero resultó después que
el eunuco turco lo había vendido
de nuevo antes de embarcarse.
Después de esta época el diaman•. te ha estado en posesión de dife.
---------.......... . . . .__ _ __, rentes personas hasta 1m última
Señor Licenciado J. de Jesús Anaya, candidato derrotado
adquisición por el joyero Carter,
para Presidente de la Cámara.
mediante la suma indicada.

,.

�El Ahogado
:
tló una sa.cud,ida eléctrica. "¡Vltv,e! ¡(Este

A HOGA DO

EL

\

Atacado de ·hipocon;dría y romo de tedio;
c~do d·el ln.uilldo, de los hombré·s. M las
mujeres y hasta de l-0s caballos; a.g-o·bados
lo&amp; nervios y va,c~1a el alma, •r,i,stán de,cl·
dió morir. ¡Bu.eno fuera q,ueda"lSe porqu'.l
si e·n un mundo tan pa.toso y de tan poca
luclla; un mundo en que lo·s goces se re·sue1ven en bost~s. y en aese11cantos las
!lus'ones! Acaibar d ~ una vei,:; d0rmir un

·sueño que no twvüise el contrap2s0 del
ides¡pe'l'tar probable.-Y 'l'r: stán, resue,1to
ya á la acción, empezó á. pensar en el "mo·
ij0i,"

.La ,verdad ha de decirse: el picaro "modo"
era como un hueso que se le atra¡ganitaJha
á Tris-M.n. Entre el sincero deseo de die·
j,a,r la v'.da y el acto de quitársela, :m€1d!ia
un rolo movimienito; ¡,pero que mov1m~in·
to, s,eñores! Uomparaido con 00112, parece
.!láo'll e.I de levantar en peso una montaña....... Las indecis.:oll,:&lt;S die Haimleto,
tol'taiSI y pan pintado e;n comparación de.
las de moohos inLelioes hijos, de este &amp;1·
glo, á un t :empo coodkioso&lt;;3 y temerooo,s
d~l no ser. Ni piz.ca de co1b.aro.2, tenfa Tristián; a&gt;ero el valor no es cantl,dnd flJa:
ha¡y quien no teme á un leOn y ,s,¡:¡ pone
~á;lido a,l v,e r una cucaraoha. Nervioso, ~e
ima¡gi!l1311':16n crui'1, •rmi;tJan se horrllplllruba
del instainte fugaicisimo en que la baila d,el
re,vól/ver destroz.asie la ma·sa de su e-ere·
lbro, ó la cuerda estrujaJSle 'Orutamente s.u
,garganta. Por ex.tral.1;3J cointr~Jón, ~11JV1e,ncido deil aniquilamiento fln,ruI, ha.sta le
¡preocll(pa.ba lo que sooz'II.erra "&lt;le'.!&gt;pu.~s" á
·i.•u cuer.po. y veia J.a, eooe.na póstuma, el
gru.po fo,ma,do alrededor 'de su ca&lt;t,a,ver, Y
of¡a. J:a,a fraise18 trlvdale.s, las l.nev1tables r.e·
flexione&amp; lasitiimos,a,s, de amigos y sil"Vienteis.
-ltodo ,eijlo ridicu,lo, semigrotesco, J:)3.radta
~e algo trlaJgko y grande no rearzado.-;~u
bu,e.n guisito s.e sulbJ~a.lJa oonitra seimeJanite
finail. "1Mol'llr, sr; pe,ro monr stn aar es·
~táoulo; irse de la vída como quic,n se
re.ilra de un sa!On &lt;Itscretiamente." Manuro
el prop,Osito, Tr.'istAn dis,curr16 que eI lugar

ma:s opcrtuno ct,e ponie1ilo po, o,!Jra era un
,viejo castillo que posefa a ar lla-s cte;l mar.
Rrno.gién&lt;los allí a!¡gú.n tle!riP-O, la s ·,l!Jt:·
dad, ·S·i al pronto Eixtrañar:a su f'.l.J,ta, y,, le
hi 1':)r .a o,lvi'da.do cuando csu&lt;:e:l!es,e lo q•iw
'Clsbfa suceder ..... El ca,so ra no ;,Eja
r.ástró alguuo. "Como ave-r4(ien 11 -ico.
Gonzalo y Man,olo Lan0afue te mi ¡r'.·ar¿ro, aJil se deSicuelgan á pretexto de cazar
0

ó pes·car ...... " Y rod€!6 su úlitlmo y ,so-

litario v;iaje del oomp,llorudo mlsterto propio de otras esca¡paitordas más grata~.
··cnz-errá.n que :mi fuga tien,e C.61Il!I),l!ce ... ··
s.e dij_o á sí propio, con i!'lónica tr,:mieiza, e:t
futuro $u.lcidia..
Al ·Verse fn el caistdllo, a.ntl¡guo solar 111::
~u f,amllia, Tr'. sllán OOilliprerudNi que no
ca.bfa mejor fondo pana el som,brío ou.a11.,.o
q,ue inteDJtaJba pintar. La9 rubrUJJ)tais ,monta·
fías, las denegr,:'d,ais piedr.a,s, !Jo,s, paredonc,
que la hde1dra wsaltruba; la costa er:'za;cfo de
,escol:ios, la ¡pla1Ya sie'lll1prie. azotada por ¡:,J
Tl:ici-0 oleaje, la torre do!lide anidaban le·
clhuzas y blliho,s, OO®iraba.n desolrucif,n y
fúne1b,re melancoUa. ·Acr€iee.ntl!Jba. eJ ohorr-01
di 1 paLswje liai estac:1ón, qu:e era la de! &lt;.&gt;quinoocio die otooo, coo ·SüS !,urlo~as t.e,m.pestaJd,2,s y tos fre;cmen.tes na.Ulfra.g.'o,s de Ia,s
embaroaciones que, extrM1' aid·a.s J&gt;Qr la nie·
lbla, ,alllJpujaida.s ,p or el tE!'Ill.'l)oral, ven·an a.
.eit.lcallar y á dl •sb.aice,r.se en lois traidores
lbajlips die 1a "Coovera," próximos a. la plalYa que se ·ex.tenldiia á los ples de la 11e,siitlencia de Tristiá:nl. ID! iI11cesa,11¡te ¡y ronco mu1gido del oil·aje; el ho;rlzonite cerrado en briu·
mal!f ,o su.rcaid-0 por lw.'ld'.a1s ex:haladones,;
la t' erra em11&gt;a¡pa,da en a:gu,a ; el arenal sem·
il&gt;raido ele ilie!iipoJo:,, talblas v bal'll1cais, cuan·
do no de cadlá.Jvlere.s, ammooizaba11 tan ,ble,n
CO'Il 121 estaid-0 de ánimo y lo~ proyecit.os de
Trlstlán, q.ue decidió buscar r,e;poso en el
fon-do d:e las 11,guas, haJCienldo creer qui\) le
ha'bfa arrebatado una ola. Y 'l)am familiarizarse -co·n la idea, baj8iba á. la pla.ya. d;a.
mameinltt', sintiendo qu·e se a,,podera!ba de
eu alma el rv.él't.l·go die lo desim.es,u.rado 1

la atracción d&amp;I hondo a,biamo. Su ·plan :1,e
suicidio se conc-eta•ta a.prisa y se le aga·
rra101t al eSioir'tu de tal rn·mera, q·ue )a
soñaba con él lo m'smo qui ~ sueña en 1a
prirruer cita ·nA una mui:sr hermosa y 11,(lorada.
Una tarde de hornblP tem¡pestad, en ~'lle
el hnra,oán s%cu1dia ta:~ v&lt;ilP..tas den caistllH::
y r to,rc a los á-l!Jo,Jpi; 11,,nrlftenando loe-a·
mente el ra1maje crevó Tri.sitán q.ue era
lle,rndo el momento de ,eierutar su d,eitermi~ión, y di s,cendió, ó mejor dicho, lle
-des.p2ñó a:l arenal. lu0l.Ian.do á. brazo JJartt·
do con el viento y ailnmbra-00 por ea rep'lll·
t'no fulgo~ de los reM,m~·){os. Uno que en·
cend ·ó e1 hori~onte, 11, m.ostró, 11obre Ja
cresta de e.norme ola, al·go qu,e pod:ia ser 6
ornfecra ó imagen fieJ d,e su destino: era
,·a cue.r,I)o de Ulll hombrfl. un 111hrn!'ado; Que
flotando vienta á ser d,es,pedddo contra los
e,:.collos. "Me ,pon,dr€ un hu.en 1&gt;eso á la gar·
ganta para no soibr.enruda.r," caliou11ó Tris·
t.á.1, al diviRar e1 muwto Que se aeerca,ba;
y tlos miniuto.s des.pués ,la ola gl!galllb-:roa.
rom¡pD~ rnd o,s.e en la,s rocais lá flor d-e ,tierm,
ya, de¡posita,ba sQbre 1a. arena al fllhogauo.
Tr'stán se przcLpit6 hacia él por tnsttn·
to, y afaando e1 cad:áver l-0 a.rrastuó !haela
el fondo dell are-nai1, raclinlárudicilo en una
peña. A Ja, claTiidad maicqen,tia, diel Ji{Jn!ent,P.
pudo obsenva.r que era un h0&lt;.1I1;bre Joven Y
rolbusto¡. "¡1CuláDJto ha:bm lulcillado ésoo-

pensó,-¡para e!Vltar lo que yo bUiSICo a. todo traIIJce!" Pa.Lpó el torso desnudo, m.ag,\t·
llaido por 1as piedras, } no crieyó axl'Vertir
,en él la rd¡gidez de 1ai Illiuerte. Hasta le pareció peiro'.ibir un rt"sto &lt;le calor vital Sin·

hombre vive aún!" Temblallida· de emocWn,
t"eeonl,ando lo.s prnmeros aocorro4il QUA 1foben prt sta.rse A Jo.s aillogado,s, colocó al
hombre con la oaibeza wl:ta, le lnic11no ha·
cte. el lado derooho, y le s·acud:o neiter"ada·
ment e hasta que hUJbo a.rrojaido un clllorro
4e 11.gua por la boca. Volvió a. n1ncar la
palma sobre la t, t illa ·z:i ul.erd.a, y creyó
notar un délbfil lat1do del com2JOn, que le
hizo iexha.lar un grito de a:legrla. Con so·
t&gt;Nmllima.no vigor, ca,l'lganido A hoimlb1'o s e!
cuerpo i,I11erte, se lanzó por la cuesta {!Uf&lt;
t-1 ¡p,rul}a al caistlllo. Eil ,peso era grande: ~
mitad de la. ~uesta notó Tristán que la r.espira&lt;i 'On J,e faLtaiba; detúvose un instante.
y con dOlb.Jaidos brfos ¡;jguió &lt;Le.s:pu~s. s~n
d,eteners-e ha:sta soltar al ruhogau.o en la
~loo. detl castillo, dond1, ardía un bu,~n
fuego de leña. "Pronto--,gr'tó Tristán á
sus sel'Vidores,--veng,an man.tas; ~ calen·
tar l•adirl!,!os y A. llenar botellas d€ agua
hi!"V'emlo; A. t"aer un cr«cibón: ¿ha~ agua~·
di,p,nit,· ?" y mil ntm'S corr i&gt;n l}ara. faci"i
tarle lo o·ue roolama.ba, Tristlln. inrlinadr
sobre el cuei,po, 'Vei'ra. con in-quietud la az:u·
Jalda p,a•lidez d·el rostro, seiial r.· P.rta de la
aisfixia, y 011 ia qUJe ¡,a chispa. d;e vida. la
IM.bll Haima. iba A. extln,guir.se. "Ifay qrue
Jn~tar el g~an remed'o." Y con más ilu··
aiffn que J110000 lmJbf:a, J}robado al aJOe'l'Car
sus laibfos ll los de ninguna. mujoc, pegff SIU
lbotea l. la. boca 'Yerta de1 aiho¡gado, aoeohan·
do ~1 pr.limer so¡plo de aire, mientras su11
manos !uerite.s y cM.sic.as 01&gt;rimtan rttm:·
ca.mente el esternón y el vtoentre. Pl'OIV'O'

cando por me.dio de e1llégicas traicciones la.
respiración artitficial. Pal,p'.tantle ae QSlperanza y die caridad, se regocljaJba cuanao
á. la boca frta asomruban !J,¡¡,ah·es de agua
amarga, mez.clados, &lt;ion impurez.as. ¿ Si era
que ya p.enetralba en los puLmo,nies el atM
bieniheob.or? De SJúb:to, p.srni:bi6 bajo ims

la'bio.s •un es,toomedmiento ligero: no ca·
,bía duda: ¡¡2[ hombre respiraba! Afano¡;o,
ned,O!bló 1a esip ración, en1Viam10 a,quella on. da t1b:a q1we era la existen'Cia., la re-sum~cción, la sa1va,ción del mori1b,unC10..... . Y
alSI~ qU'e el roruo de éste ·1!!3 co1oreO Jl,g,e.ra1mente, asf que S€ enitr,e,abrieron sus pra;r.
pados, 'l'rl.srtl§,n, 1iendi' do, sin darse c u.enta

de lo qun haicta, cayó die rodillas, cruzó
la;:; manos, y dos lá¡grl mas peqLieñas, d'Ul·
ces, frescas, S;e &lt;le1SCO,lgaron de sus lagn·
male.s . ..... .

.......... ....... ..... ............ . .. .... .. .
A estaJS horas, Trisúán no se ha 8'lltc1aia.-

do ni es de ,cr&lt;,er qu:~ piense en sui&lt;:idars.e.
¿Consistirá en q,ue apreció la vid,¡¡¡ cw8illldo
la ddó en.vuelta oo su al: ento? ¿Sera q,ue e.l tedio ~ ~ dÍISÍll)a con la primer
•bwana obra, cpimo el fanitasllla al canto del
g11Jll10?
Emi,lia Par,do Bazán.

--:-============ooo--·- - CONT.J-1:MPLANDO LA HOSTIA CONSAGRADA
~
De gloria un día, y majestad ceñido,

= ====~

el caos escuch6, y en el momento
unidos viste, bienhadada Trento,
fué ,..} cit-lo diamantino.
rayos lanzando contra el hijo espurio,
se ostent6 Jehová; y el rayo ardiente
Mas ¡ay! Cuando á la prole lastimosa
que á la iglesia caus6 llanto y dolores,
lanzando entonces su tetrible diestra,
quiso dejar su cuerpo sacrosanto
de la heregía fomentando el fuego.
hizo temblará la escogi&lt;ia gente.
en herencia preciosa;
¡Oh, si otra vez yo os viera congregados ...
Mas no, debil mortal: hoy no se muestra naci6 sobre unas pajas reclinado,
Hacedlo ¡cielos! que escucháis mi ruego.
aterrando al humano
quien se reclina en el paterno seno,
Ven, ven, tiempo feliz . .. ¡Himnos en tanto,
como dt&gt;l Sina en la gloriosa cumbrei:
himnos sin fin al Dios omnipotente!
· y reina ea el alcázar estrellado.
¡Ay! no: que el Dios del Sina
Y tú, gentil Valencia, patria mía,
Y de amargura lleno
en la hostia divina
fué ultraje de los hombres el Dios fuerte ensalza, ensalza la gloriosa frente;
e6lo es 11ios de piedad y mansedumbre.
¿no ves cual luce el suspirado día?
á cuyo soberano acatamiento
¡Y el hacedor del cielo
Tus vírgenes hermosas
se poRtra el Serafin, y de continuo
viene á habitar con el mllrtal mezquino? en cántico divino
loe dorados cabellos
¡Oh grandeza de amor! ¿Huésped divino, ens11lza al Hacedor del firm amento.
de lirios ciñan y jazmín y rosas.
tú desciendes al Ruelo?
Venturosa Valencia,
¡Noche de bend1ci6nl el alma mía
¿El Criador á la infeliz criatura
complácete en tu Dio¡¡ sacramentado:
se bafia en gozo al contemplarte·atenta :
se da en manjar de vida,
Hoy es su día: llega á los altares .....
y el numen que me alienta
que oculta blanco velo?
Su infinita clemencia
me eleva á las Olímpicas regiones.
Cuando sa encumbra de la tierra impura ¡Mas qué veo! ¡qué veo! ¿El hombre ¡ay triste! encarece en dulcísimos cantares.
el Olimpo esplendente,
¡.,ara el cielo uacido
¡Cuán grande es el Señor en quien confío!
tanto y más se levanta este mi11terio
contra el cielo, del crimen fementido
¿A quién temeré yo si me defiendes?
sobre la humana mente.
o~a ten&lt;ier lo,i negros pabellones?
¿Quién iguala tu inmenso poderío?
J11má~ hizo tal mui&gt;!\tra
¿E-cu· hái~ cnal convoca á las naciones? Del Olimpo desciendes:
el S,.fior de su inmPnPo poderío.
Y clama: "¿Tras un bieu no conocido
Te ofreces en manjar al triste humano:
Levanta ¡oh Dios! la omnipotentediei-tra: corré11-1 ansiosas? Despertad: sed libres:
¡Oh, c6mo el sacrificio soberano
Al v..rla conmovido el univnso
¿Q,,e,éi~acaRoun Dio!:!?Vue~tras pasiones.» están absortas las divinas huestes,
JtPmirá arrodillarlo.
As1 también cual tempet,tad horrenda y con aquella envidia eanta y pura
Dí, quiero: y 111..instantfl
qne. fil cielo cubre de ¡.,avor y eApanto,
que cabe en Jos espirituo celeste1,1,
mil cielos se alz 1 rán, d6 re~pla11d,..zra
1&lt;e ,dz6 Cal vino, v el mit!terio santo
envidian á los hombres tal ventura!
deastrossin cn,..nta t&gt;l l'ACtiacir6n brill11ntP, qui"'º ""gar .... .. ] ,i oy6 naturalez!l
Al ya dichoso suelo
Aun te PA &lt;lad11 h,1cer m~A .. t,.. quedan ,li-nas y g•mi6 ...... R tf&gt;1ublarun
no l1arné1s, no, morada de amargura:
dt1 tu pod~r IHS 1irc11s f&gt;t.. rn11ln1,
Ja. ¡,uerta" Ct'le1&lt;tia1i-t.,
Con 1an precioso don, es otro cielo.
ml\M ¡ohl que e-te 1•0 t~r j ,mÍIA medi ,lo
y arrnte,m, l,is á, ,g~le:i cl11maron
M1 D º", Dio:i de w1e padres, mi alegría,
iguala al rlnn que hH·iRt.. á 1 ·8 mort de·.
Ma· el S ñ ,r, que de su tletna Esposa
1Ayl ¿Qué te ofrece1 é, dulce amor mío?
¿Que no? C,1a11do le 1·lugo
"" la dt-Ít11 ,s11 v, la
bittwi,re eotaré clamando noche y día
011tf4ntar su grand za,
mi ,6 i,,d ~n11do 1:1 1 turbadc•r impío;
¡Cuáu grande es el Señor en quien confío l
el Hacedor divino
ruiro: y tn el momento
dijo: 11e11 ¡ el sagrado mandamiento
su~ celH,os P11~t1,red
ANTONIO APARISI y GUIJARRO.

y luz resplandeciente,

�~ 1

186

Un retrato
de Hidal~o.

A ettt&amp;lidades

UN RETRATO DE HIDALGO

Publicamos hoy
en esta plana una
fotografía de la co·
pia .del retrato del
Cura don Miguel Hi.
rlalgo y Co~tilla, cuyo original se conserva en la casa que
en Dolores Hidalgo
habitó el héroe de la
I nd1epPndencia.
Segúu datos históricos, el afio de
1866 el Emperador
Matimiliano comisiol\Ó al pintor mexicano don.Joaquín
Ra111írez, discipulo
de Clavé, para que
hiciera un cuadro
que representara al
üura de Dolores, y
una vez terminado,
el pintor Ramírez
recurrió á un hermano de aquel y á
otro pariente, quie·
nes certificaron la
exactitud del parecido.
Esta obra de Ramírez, como queda
dicho, se conserva
en Dolores Hidalgo.
Más tarde, por

cuenta del Gobierno se mandaron sacar copias de este
original, pero ninguna dió el resultado apetecido.
Finalmente el se:fior Director del Mu·
seo Nacional, por
acuerdo de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, comisionó al artista ;intor
don José Inés Tovilla, disci pulo de Peña y Rebull, para
que sacara una copia de la obra de
Ramírez, y el resultado ha sido verdaderamente satisfac·
torio.
Durante su permanencia en Dolores Hidalgo e) pin- .
tor Tovilla hizo además una copia del
retrato del Generalísimo don Ignacio
Allende y otra de
un.busto delmjsmo
retrato del Cura Hidalgo. Estas copiae
se exhibirán pr6xim_amen te en el departamento respecttvo del Museo Nacional de Historia y
Etnología.

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YO SOY LA COMPANI..A
Un Refrán

José Inés Tovilla, autor de la copia que se exhi·
birá en el Museo Nacional.

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El señor Cura don Miguel Hidalgo y Costilla, copia del cuadro que se conserva en Dolores Hidalgo,

Haendel de proporciones hercúlean, era
un comilón y bebedor de primera. [na
vez entró en una fonda de Londres y encargó una comida para tres. Después de
haber esperado largo rato, amostazado
dijo al fin:
- ¿Por qué no se me trae el almuer·
zo? ........
-Lo traeremos cuando llegue la com·
pafiía, se le contestó.
- Pues bien, - agregó Haendel-traed
el almuP.rzo, yo soy la compafü,a.
Mis amados lectores, os encomiendo la
templanza en el comer y en el beber.
Hay un aviso que las Sagradas L&lt;ltras
repiten muy á menu~o, y es: Sed sobrios.
No comáis, pues, hasta hartaros ó á cuatro carrillos, no bebáis sino lo suficiente...
Antes, dice un refrán: «El bocado que
se deja en el plato es el que más aprovecha. ii
Lo que correepondemás6menoeá aquel
dicho del santo varón de Dios, Don Bos·
co: «Si os levantáis siempre de la mesa
Joaquín Ramfrez, autor del cuadro que se conser· con un poco de apetito, estaréis mejor de
va en Dolores Hidalgo.
alma y cuerpo.i,

;

Señorita An¡iela Rodrigue~ Peña,
Fot, Mae)c.

'

�/

~~A

LAS1/

DAMAS'

PASATIENIPOS

sefiorial de la Quinta Avenida 6 de ((L'Avenue d'Jena» con un
friso· de antigua tapicería alrededor del salón coronando las hi·
leras de libros.
LAS TAPICERIAS
Hermosísimos, también, son los entrepafios de tapicería con
El furor por las tapicerías como decoracion mural, no es, por escenas de cacería, paisajes sombríos ó simples ((naturalejas
cierto nada nuevo, aunque en estos últimos afios ha habido exa- muertaEi" como decoraciones para un comedor, y pueden emcerba~íón en la boga. Todos los elegantes del día están locos por plear.;e con el mejor efecto en las paredes de la anttcámara 6
pOdtlel' algún raro ejemplar _tejido en Flan~~s ó en F~an~ia, en galería .
los siglos XVI ó XVII, y s1 pueden adqumr una. ta¡:,1cena meNo á todo el mun.Jo le es dable invertir de veinte á cien mil
dioeval, su alegría no tiene límites.
peso~ en la aiqui -ición de un g,1belino legítimo, pero hay tapi·
Los precioso:! tapices labrados con arte tan sutil y pacienci,t ces d!i la factura m,,d,1rna dt1 gran b.,Ueza y magnífica aparieninfinita.1 siempre se han considerado como tesoros inestimablrii. cia, y au nqu:: algunos son Ct&gt;..stusos, los hay al alcance de las
Entre los maravillobot.. a~ mode~tas. Desde
sos regalos que Harounluego que no se debe
al - Rachid mandó á
tratH r de engHfiar, queCarlo Magno figuraban
riendo hacer pasar una
en primer término unas
imitación espuria por
suntuosas colgadura'H
un tejido antiguo de
orientales, digno ob~emarca famosa; es mejor
quio .de un Cahfa al Emv má" honr&lt;\do arf'pt11r
perador de Occidente.
fra ncamente una tapi·
La fábrica de los GobeCt&gt;1 ía mod,,rn¡i b.. J)a en
linos, en ParíEi, propit·))
sí, ~in f;¡llla- preten11io·
dad del Estado, trabaj6
ne~--11n() h11y que acidurante varios siglos
vertir "l rom,.radorqne
únicamente ¡ ara la colo-. em ""ri""' e11rop .. os
rona, y el rey, despuéi!
1&gt;stÁ11 r,. 1,let11ll
talt&gt;s
de destinar algunas de
f I li:ifi ·110ion~s. lo- te·
sus incomparables ta1&gt;iji I·•!&lt; 111, ... vos "" "' rne·e,,
cerías al 11dorno de los
á 1 11• u•n· ri,hle1&lt; ¡,r, Cf'·
regios alcazares, presen&lt;limi " o- " 11 ••1111,,tita ha los demás á loA Fo·
gu re h illn ci ... 1, ~ coberanos más poderorn~:
l11rP~ v d rl s J,. p tin11
era el presente má8 f'S·
(jp ' · f'mpn
A , f' fiQ
pléndido que un •'m-0- ·~
1,,11 nw,C\11rl1&gt;1e1:1 el ... : nti
narca podía ofrecer á .
gÜ"rill fip,; f f R t,p )11 ~ U
otro monarca.
·
rnficiP c,,n r11fP tinto 6
la frnflln &lt;'00 Ce1 •Íz11w rJp
Y se comprende: Fon
obras de arte: su" dibup11nPl qnPmHrl" ""rll sijos traz11dos por grandes
mular la arr.i6ll de· hn mil.estros; RU ejecución
mo, que obQrur•·re tirnconfiada á hombres que
to el color en lila nindadedicaron eu vida y su
deA del Norte. Rerotalento á perfeccionar
mit&gt;ndo muy ,,firazmentan delicada obra; 108
te el n~o dfl algunos
materiales para la texcn11rlroQ 6 1-ñtren11fios
tura y los colores para
de tapicArÍB en la dPCO·
tefiirlos preparados con
rnción de las casas meciencia y esmero. Cada
xicanas.
detalle de su manufac·
Elegantes modelos de blusas,
El tratamiento de lsl.s
tura es el resultado de
.
grandes paredes que re·
la pericia y del buen gusto, at-í es quP tapices hay que represen- sultan de la altura del puntal y delalam¡,litud
de las h11 bitacio·
tan una verdaclera. fortuna; otros no tienen precio, y, como los nfls tropicales, se resuelve fácilmente con un panrieau de tapicuadro~ de Rafael ó las estatuas de Miguel Angel, son los tro- cería. Ademáe, armoniza admirable::nente con la bellísima caofeos de una nac;6n.
ba mexicana y los tonos suaves de las preciosas:maderas del pafs.
En la E lad Media en muy frecuen te que una castellana noSin pretender rivalizar con los palecim,, es po¡.iihlA encontrar
ble, empr1&gt;ndiese con 1,,us doncellas una gran ta¡,icHía l'f'pn~en- á un precio aherdable tepiceríaR francflsas de algod6n, admiratando algún amnto histórico 6 caballeresco.
bles por el dibujo, el colorido y la textura, qne dan gran rPalce
La reina Matilde. trabajando durante largos años con sus da- á una galnía ó á un rico comedor. También hay tejido blanco
mas, llevó á cabo el enorme lienzo hoy coneerva&lt;lo en la Cate- donde h'ibiles artistas han pintado á guisa de cuadros asuntos
dral ele Caen , donde figura~ las hazañas &lt;le FU e8poso, Guiller· mil que rivalizan con los más bellos tapices.
mo el Conquistador.
Nuestro gusto se está afinando y la era de las tapicerías desLos telarei! flamencos adquirieron resonante fama y reprodu- punta .-BLANCHE Z. DE BARALT.
jeron con notable exactitud los cuadros del festivo Rubens ó del
;r,~
aristocrático Van Dyck. Es tal la perfección técnica de algunos
de estos trabajos, que sus retratos tejidos Pe confunden con las
Salsa de perejll.-En una tasa, con 18 6 20 gramos de vinapinturas al óleo, no siendo rerceptibles los hilos á la simple gre, se bafia y se deshace con la mano una rebanada de pan que
vistA..
tenga por lo menos un día.
Hoy los pudientes que aspiran á tener una casa lujosa y bien
Aparte, después de muy picado el perejil en gran cantidad
alhajada, necesitan á todo trance lucir en ella alguna antigua se machaca mucho, ayudándose con una tasa de caldo é incor:
colgadura ó cubrir con una tapiceria los muros de una de sus porando el pan desmenuzado. Se pasa por tamís la salsa para
piezas. Es muy frecuente decorar la biblioteca de una mansi6n que cueza diez minutos y se sirve con el cocido.

ARTES DECORATIVAS

.

JERuGLfFICO SUI GENERIS

,

Entre los precedentes fragmentos, colocar en el mismo orden' y convenientemente distribuidas, las sig~ientes letras:

DQ,UHANDMAQ,E
para que entonces todo jnnto PXprese un refrán.

Hizo mi amigo una dos
un mal cuatro dos teréera
y orgulloso se llam6
cuarta dos terci.a primera.
JTú ser todo! ¡Qué inocente!
Tres primera quitarás
del todo, y lo que te reste
toda tu vida serás.

***
CURIOSO CHARADISTICO
Hallar nna palabra que según fle le vayan quitando las sílabas 6 miembros de
que consta, vaya expresando:

1? 2° 3? 4? 5? 6?
'

•• •• .'• ;.•
•• •• ·•• ••
CUADRO

CHARADA

Género de arquitectura.
2º 3? 4? 5? 6?
Principio 6 tiempo en qne empifZl\ alguna cosa.
3? 4? 5? 6?
Principio ó raíz de alguna cosa.
3? 5? 6?

Número.
3? 5?
Adjetivo numeral.
5?
Preposición.

Sustituirlos por letras para formar:
1? Flor. -2° Vereo. -3? Nombre de
una habitaci6n. -4? Verbo.
Debe leerse horizontal y verticalmente.

***
ROMBO NU MERICO
1
N6mero romano.
87
Pronombre
17 2
Pronombre
3 7 82
Nombre de mujer.
En confiteríae.
8 23 8 2
4 56 7 8V
Para hacer guardia.
2 1 5 3 4 2 6 Verbo.
2 1 2 3 3 5 6 7 Verbo.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 Nombr~ ele mujer.
7 3 6 7 8 2 3 2 Verbo.
2 1 2 3 4 5 6 Verbo.
2 4 9 3 3 2
Vllt bo.
1 2 3 7 9
N(\mbre de muj,,r.
1 7 3 2
Verho.
2 89
Verbo.
1 7
Nota musical.
7
Número romano.

***

QUISICOSA

----------

***
TARJETA ANAGRAMA

Lorenzo Al varad, ~o~ida

60

1

1

1

LEON

Con la anterior tarjeta, formar el título
du un drama antiguo en tres actos.

- - - - - -- -1
C,11nbinu la~ letras de lo quii hay en el
prrcedente cuadro y las &lt;le tres notas musicales, y fórmese el apellido de un aabio
quimico f rancéa.

CHARADA
Por demás es sabido que. el total
A prima dos tercera le debemos
Repitiendo la quinút encontraremos
A un gracioso y ridículo animal.
No hay duda que en la escala musical
Un tercia si se busca, lo hallaremos.
En tercera con cuarta no podremos
Ver más que un repugnante criminal.
O mucho me equivoco, 6 sexta pr·ima
Merced á la tijera, el labrador.
Un quinta cuarta tengo -que me estima.
Nada me irrita más que el deshonPr
De un quinta con sexta que lastima,
Osado, da una dama su pudor.
1 23 4 5
4 2 34
123
2 3
4

6
5
4
5
2
2

7
6
7
6
3
3
1

*** .

8 Nac16n.
7 Reptil.
8 En las casas
7 Insecto.
2 Cuadr6ped~
2 Metal.
2 Río.
8 Consonar te.

***

Liis eolucionPs en el próximo número.
Soluriones á los p11satiernpos insertos
en el número anterior:
A los jeroglícos barajado~:
Palabra y piedra suelta no tiene yuelta.
-Cada uno sabe d6nde le ap,rieta el za·
pato.
Al jerogHfico comprimido:
FLORENTINA.
•
A la charada:
.CANDELARIA.
Al jeroJ1;lífico:
CERCADO.
· Al acr6etico numérico:
ClRUJEDA.
A las characlas:
I PACA. JI ADELA. III CATALINA
IV MANOLITA .
..

º"

. ¡¡ ii/1

�Parra las damas.

Anécd8tas y Curi.osidadis.
--{Pap·A, como hoy es el aia de 1.11 sa,nto,
te rega,lamos esta _pjpa. Pero como t€ gusta
~nto 1qQe ~as pipas estén muy aiquilatafil1s y
11! vendedor nos ha ddoho que ésta 1o esta,~~ d.enmro &lt;le un mes, no drbes fumar
hasta entonces en e1la.

icon mi llanto lo regu~

'&lt;lon¡de

Y m~· di6 por fmto, olv'ido.

d,e nos q,wei ,sie quieren bien.

TI

sie

prueba el carifio

X

S i ,al &lt;l!esengatlo ll)revien,es,

Yo no temo el des~ngalfl.o,
ipues Jo q,ue temo es vivjr
tio'o.a la vida dudando.

m

Te des[)edf soor:endo,
;p,ero al rv,ernne tris,te y solo,
he lforado sin CO!li:!.u~lo
ry .si,n es¡peranzas lloro.

Narciso Díaz de Escovar.

La IbmOISIIla qu,e YO Ple!O
e.s limosna de esperan1za,s,
¡me ac~oo á toda1s la&lt;s puerta,s
;y to.das esl!fán ~,radalS !
V

Unos ojos q.ue :m'.ran
,tra!S u:nas f!Oil',es,
¡oonno tras 1a enramada
,bri11a,n dos. \!!Ole&amp; !

VI

--¿Quiere us~e.d comer con nosotros?
-Con much1s1mo gusto
Pues e~tonces haga usted el favor de enviar
por al.go a la fonda, pues acabamos de saber que
la cocmera se nos ha ido sin avisar.
Modelo de blusa ''jacquet," de paño.

***

LO QUE PUEDE UNA MUJER

Otro modelo de "jacquct," de paño.;
-· .- - ~ •. . _ .

díalla voluntad de su.mujer, y otro ase·
~ura qu.e .lo quiere Dios. ¡Ah, si las mu·
¿Quién convirtió para la Religión Cató·
Jeres
qms1eran I
lica al rey Clodoveo y á todo el pueblo de
,1Si
se
formara en nuestra sociedad la gran
los Francos?
Jiga de mujeres cat6licas, dispuestas á em·
-La reina Clotilde.
plear toda su dulzura por la santa causa ... 1
-¿Quién iluminó con la luz de la f(á
Hermenegildo, rey de los godos poblado,
~
res de España?
Un teólogo de cinco añ6s
-Indunda, joven de dieciocho años.
-¿Quién llamó para Jesucristo á San
Sí: nuestro teólogo no tiene más que ·
Esteban de Hungría, con todos los húncinco años. Toda su ciencia la ha adqui·
garos y búlgaros?
rido de una humilde Hermana de la Ca-La piadosa hermana de San Enrique,
ridad. en una escuela de Montreal, Cana·
Emperador.
dá. Se llama Pablo,
-¿Por quién abrazó la fe católica Míe·
Si Pablo viviera entre nosotroe, se es·
cislao con todo su pueblo, del ducado de
candalizaría á cada momento. ¿Quién no
Polonia?
sabe el ahuso que hoy se hace de esta pa·
-Por su esposa Bonbrowka.
labra tan santa:-- «adorar)&gt; no ya s6lo por
-¿Quiénes establecieron, en el siglo IV,
los novelistas, ni tampoco por los poetas,
el catolicismo en Inglaterra?
en un acceso de licencia de su apasionado
-Tres reinas: Berta de Ket, Ediberga
lenguaje, sino entre la gente más vulgar,
de Northumbria y Arcafleda de Mesrcia.
y aun los que más blasonan de escogida
-¿Quién elev6 al trono á Agilulfo, duModelo de traje de paño.
educación? Es poco decir que se quiere,
que de 'furín, haciéndole aceptar con el
se ama á una persona ó á un objeto; ahora
cetro la verdad católica: atrayendo á la
luz de la fe á los lombardos y piamonteses?--Teodolinda. · se dice que se le adora. Y se adora á una flor, se adora á la mú·
-¿Quién devolvió la Francia á su rey, lo hizo coronar y arro- sica, se adora hasta á un perro, y á un manjar, y á la pimienta.
Pablo no sabe todavía leer, pero sabe bastantes respuestas del
jó del suelo á los ingleses?
Catecismo que la Hermana le ha enseñado, á fuerza de repetir-La Beata Juana de Arco.
-¿Por quién recibieron la luz d~l Evangelio las naciones ame- la~ con la mayor paciencia, y explicarlas y hacerlas inteligiblel!I
á su infantil entendimiento. Sali6 un día Pablo de su escuela, Y
ricanas?-Por dofí.a Isabel de Castilla.
Por lo cual se ha dicho que el día que las mujeres quieran, ee entraba jugueteando en su casa: una mujer que cuidaba de él, al
acabarán las costumbres irreligiosas, volverá Cristo al hogar, á verle entrar, le abraz6 le acarició diciéndole: ((Querido Pablo
la sociedad, á las legislaciones y una nueva vida di frutará toda mío, te adoro.« Los ojos de Pablo se abrieron con ci1uto el!ltupor;
su contestación fué muy corta; levant6 su manita al cielo y dijo
la tierra.
con
la mayor solemnidad: «No se adora más que á Dios.&gt;1
Un refrán dice que el hombre más tirano hace 11iete veces al

~

.-:O-:-J,~~·

Rima

Yo 1sé bfien qoo e.'!! mi d~Sltino
,si eS!llá.s triste, S()l!¡pec'ha,r,
J' cua,nld,o te m'iiro aIDegr,e· ·
~eñirt.e t)Or:(lue ,l o es't!á~.

VII
i ~ests, qwé ,pien¡a e.s

\·----...........lo

_ , . . , __

En el nombre de ID!oo, LeSíbia, te Fido
que me digll.6 ail punto la. vevdad:
¿,Por qaé hrubiiéndome siempr,e abo1,recido
¿ me l(luieires ahora ya?

l.

,pe,ro,Nufío.

El hom:b re sa,b io y el neclo.- 'El ·Es!Pll)rlitu
Sa.n:to r,~ esitai diferencia ,entre el 'hOIID.·
lbne n:ecio y el •hoonb:re ,saJbiio lY sainito: el
11iecio múdaise como la J¡una, c~Fe:nit,e no¡y

tan g.ra.nde

&lt;J.Uerernoisl de ~ maniera
:v tener q¡u e ·Sl~rparar,s¡e !
VIIl

¡En el cuarto •sol'itarto,

te busqu'é ~in enoon~allte !
mo lhuoo sitio ni rlnoon
en donklé no .te'-M,orase !
IX

ªª

iHe' sa,bido que ausenc' a
la .piedra de toque e11,

-Y maflana. m elnjglUainte; hotv rre 'Ve?léfs wi-egre, malñana triste; ~o,ra de u;n tem¡ple,
I,u,e¡go d,e. otro, porlque :tieill.e ipooato su aJmor

'Y

~o se puede con él, señor doctor; no hay
quien le haga tomar Jo que usted mandó que tomase. ~as cataplasmas, menos mal aún se las
ha co~.1do á re~~ñ~ dientes, pero lo' que es las
sangu1Juelas, nJ a tiros se las toma.
.

... * *
Pensamientos.
iNo te pongas el parclie y á otros culpes
de aquel ertoc que dió frutos vi,J.Ia,nos,
pues por muoho ,que 1ncu1pes
Y ICJue con :an1d,uo aii'án itú te di s.,c uJp~is.
"toc1os en él pusimos nuestras mano,."

* **
.SI el hombre de co1mfllilo retorcio.o
Pudiera. hacerse joven, y á los veinte
(sin: olvidar :n,f un ¡punto lo aprendido)
pucHera, reg.r~, es oonolu1yent~
que, tocante :ti amor, fuera un ba,ndJido.

contenito en, 1as colgals del! mund.o, anuda-

"' * *

l&gt;Les ~ ¡p.erecoo&lt;erais: y a,s.1 atl!da oon ,la luna; oomo 1a mair -e'S \'U.nlMiico. Pero eJi j:ooto Y s.anito perman-aoo. COimo ,el !Ol, fJ'lem-

Rima

P'l'e de una mílSma manera iy e,n un mt..inro·
is.~r: n·o ña,y en, tJ1. c:r,e,ct:2:ntffi nt menguan·

tes.

Cantares
U.n mrutrimonio con ceilo.s,
~s como un perro y :un g&amp;to
metic.os en un elllCi~mo.

r
Yo arrojé dJi)• unia maceta

0

[a,

~ilJi .del ca,rlfio,

1

, · ·~ " '

Perdón, señorita. ¿Es usted, por casualidad la
hermana del hijo de la esposa de su señor padre?
·

¿Quieres saber la hl11toria de un suspiro?;
te la voy §. contar.
Nac,ió en tu alma á impulso de un deseo
tal vez pueril, gental;
le ft.'Car1ci6 tu mente soñadora:
'
le d!ó fuego voraz
tu corat.ón ardiente; quemó ail paso
tus labios de cor11¡J
l\ h:izo blanco en mi peoho, 'que hoy hei,ido
ue amor fnmenso Por tu amor e.su.,
Y cien 1111Sl)h'oe 4. tus ples en,vfa
&lt;'.OD .duko y tierno y a,nhel&lt;&gt;ao aiM.n.
PERO-NUNO.

�Oe todo un poeo.

Recetas útiles
CON:TRA. LA.S PECAS

.Para combattr las pecas, cooviene lavairse
cada dfa la cara durante dos semanas, con
agua. tibia y bicalrbonato de sosa, 20 gramos
por litro de agua; después se fricoionan las
oooas oon un poco de alcohol alca,nd'orado.
Es preciso prolongar 1os cuidaidos durante
algún tiempo.
UNA SOOSTANCIA. CONTRA EL POLVO
·Un qutmico die TarlJes, M. Pihilibert De.Jaér, ha encontrado que el cloruro de magnesfo sé o¡mlü! al hivanta,miento del ,polvo.
Siendo esta sa;l m11y d,elieues~ente, los cuer'POS que se Lmpre,g.nan de ella conserva·n de

manera durable una especie de li,gera hu1nedad, que les hace aptos 1&gt;ara detener el
polvo y los pequeños residuos de todas clases, d,ndole m~s ,p eswz. Por tanto, parece
in&lt;licado el ·empleo de esta sa,l contra el lewntam1ento de polvo en los pisos y vtais de
&lt;&gt;irculación.

En la Rambla ~ las Fllo!'eS
poc mt mal te oonou,,
~ de entonces flor de malvas
utoy totnat1,do por tt.

PARA PEGAR LA .~OThOELANA Y EL
VLDRIO
Se hace una solución acuosa de cola de
'{)€scado, á. la que s~ aiíade un p~o die alco,ho,l y goma amoniaco, 6 resina almásiga di•melta en alcohol. Tamb,ién puede emplt&gt;arse
una solución gelatinosa de cola de pescad,o y á:cido acético cristalizado. Hágase una
ipasta, y para s &amp;rviITe de ella, se ap.lica á ia
rotura y se unen las partes, comprimiéndolas fuertemente u.n buen rato.

Recetas culinarias

El lomo, sin huesos ni d€,._pe~.d idos, se
¡pondná en sal, ecihándole una cantidad re,:u~aT e:n Ja, cual se t 0n:dra .tres dtas, dleepu.é1
'1e 11c.s cuail~s s~ f-e1m en a;oeite. eolooa.ndo'lo
-en 'l:i1,,gu,Mia. en una &lt;11.la nut&gt;;va, &lt;l-OD. do11 cabezas de ajo ·POT cada dos lomos, unas hojas de laur,el, ,p1mtonta e'n granio. m'.,t&amp;ld de
aooit crudo y vinagre hasta que culbra e'1
lomó; s,e ipon!d~ á icooer a. foego lento ~or
espaJC'lo de cuatro horM, ·baJsta. que se luwa
-e1Va¡poradio toda la iparite id , :vinagre, qu.eda.n·
rolo el aceite. Como dP1S1p1:~s d~ entriado
mernna. b,a,sta,n te, ~ p,'"leic!BO 'halb'Pr cocl"1o
en un ¡pucll•e~o aiparte, taillJbl~n 4 fuego fon·
&lt;to; .ma,s ~ieite y ,v inagre, rn 1gualesi 1&gt;ro~rc1onies, para a!iadlrlo fl. aa. olla 6 va.llllla e.u
que se ha .d e guardar el escaibe.che, hasta
l(lue ,qu~cte iblen culMertc,.,
0

AI,1."ERACION DE LOS VINOS POR LOS
VI.AJES

-,,No SE DESCUIDE UD.
Los varios síntomas de una
condición debilitada que toda
persona recono_ce en si mis~a, es
una advertencia que por nmgun
concepto debería pasar desapercibida, pues de otra manera los
gérmenes de enfermedad tom~rán incremento con gran peligro de fatales consecuencias.
Los gérmenes de la tísis pueden ser absorvidos por los pulmones á cualquiera hora echan·
do raíces v multiplicándose, á no
EJ.' r que el sistema sea aliment :o hasta cierto punto que le
L d lite resistir sus ataques. La
¡ -:::PARACION de W AMPOLE
q ..1e es tan sabrosa como la miel
y contiene los principios _nutritivos y curat ivos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos directamente de los hígados frescos del bacalao, combimdos con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvest re, fortifica el sistema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades emanadas por debilidad de
los pulmones y const~tución r~quítica. Tomada á tiempo evita la tísis ; tomada á tiempo la
cura. "El Sr. Profesor Bernardo
Urueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad de México, dice : Por la
presente tengo el gusto de parti:
cipar á Uds. que he usado en m1
hijo, enfermo de Mal de Pott y
pcr indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista la Preparación de Wampole, y además de que le ha hecho
mucho bien, su estóma6o la tolera
muchísimo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros nifl.os á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera d6sis. ,"Nadie
sufre.un desengafl.o con' esta."
De venta en todas las Boticas.

en menos de cuatro me&amp;e11
me ha:n conv~"tldo ien esp¡á.mico.

No todos los vinos resjsten los cambios
de temperatura y los movimientos que su: ren en ol transporte. Entonces se deter,loran, eS'l}ecialmente cuando son vJnos ligeros. Para prevenir esta alwrac!6,n ºse acostumbra añarllr dos 6 tres centrmetros de alcohol á los vinos que hayan dejado de viajar.

·

'°º

Cantares
El pecaldo de Qnflreric
y ta vi.rtud de oculta1,10,

Pobres Niños.....
Es común que los matrimonios
se vn ifiquen por la sola '.'1lun.
1
rle los contrayentes, sin to, ··~ nada en consideración
, '.sicas ni el est3.do de

E

STR es buena época para
hacer á la niña un retrato.
Contamos CQD todas las
facilidades necesarias. • ·
Nuestra! habilidad en ~~te
sentido nCI tiene superior,
TENDREMOS mucho gus, 1¡
to en most1arle nuestros ~
trabajos. • • • •
•

FOTOGRAFIA

ffiA~ST''
mea ,o.. ner1

CtlefOIOS1 Erlc. 2ttf

Sírvase tomar el Elevador.

' - - --

J

..;ta última condición debiera
1c gr:.i.nde importancia y has, " ley. Figúrese el lector, á
'.'l.upor:!::mos padre, que uno
:1ijos (hombreó mujer,)
• ~1 eontraer matrimonio con
, , ·~· enfermo de tuberculosis,
"' te por desgtacia abunda t.anto.
;da la descendencia tiene que
, r tuberculosa y servir de vehílo.,al contagio de millares d~1
,res. Los niños de es~ matnr..onio son a~émicos, delgados y
no pocas veces ij.acen con defec'.JS orgánicos: jorobados, tuerc., cojos, etc., etc., y todo por
~ complacenda ó amor culpa:,, Debían -antes los padres ó
s mismos· novios hacer que se
irara el enfermo, pues afortu-,
,adamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina maravillosa.
para combatir ese )Jlal:.la' 'Creosofosfatina;" eón ella en poco
tiempo pueden contraer l!latripio
nio seguros de que sus pullf!.ones·
han sanado, de que su f?angre·
está pura y de que su generación· será sana y robusta.
Si ncdmbiera tanto egoísmo,
todos nuestros lectores recomendarran· por humanidad,la medicina que dejarnos nornbrada á los.
débiles, anémicos y á los enfermos delpuhr.Jn, pecho y gargan-

11
1

1

�</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>fL
Ato XII.

MÉXICO, DOMINGO

31

DE MARZO DE

1912.

NuM. 13.
==::a===================================================-=-==-================
.......

JESUS ATADO A LA COLUMNA

�lla Semana Santa
digna de la predilección de Jehová, y brillan en su castísima
frente, como dijo el poeta espafiol:
De madre la diadema esplendorosa,
De virgen la guirnalda inmaculada,
Y la aurora inmortal, cándida y pura,
De la no merecida desventura.

La Semana Santa

I

Ha. llegado con sus días de luto y de tristeza, con sus horas
de recogimiento y de oración: días en que nuestra alma se sien·
te llena de suave y dulce melancolia, y en que buscamos la soledad y el silencio como necesarios para recordar los sucesos de
la redenci6n humana, sin duda los más maravillosos que se registran en la historia; días, en fin, en que acudimos á los templos á orar con esperanza y con fe, y en que nuestro corazón experimenta piadosas y profundas emociones.
Dejemos ya los eepectáculos del mundo, abandonemos los paseos, los teatros, los lugares todos de recreo á que íbam0s á bus·
car frívolos placeres y peligrosos pasatiempos. Lejos de nosotros
los halagos y encantos de las pasiones juveniles, los ardorosos
ensueños de la adolescencia, las alegrías, las amistades y los
a.mores que sólo traen inquietudes para el alma. Procuremo3
ahora olvidarlo todo, y preparémonos á la oración: acudamos
premrosos al solitario retiro de las casas de Dios; reconcentré·
mono3 en nosotros mismos, para poder qisfrutar del bienestar y
de la paz con que nos brinda la religi6n.
II

¡La Semana Santa! ¿Quién no siente su espíritu agitado por
los recuerdos al pronunciar esta palabra? ¿Qué pecho no se conmueve ante la poesía sencillamente grandiosa de estos días santos?-La. cándida fe de los primeros años, la dulce calma de la
inocencia, el infantil regocijo de nuea~ra nifiez; y lu@go la ado·
rada imagen de nuestra madre que nos conducía al templo, el
sacerdote absolviéndonos por primera vez, la virginal pureza de
nuestro corazón al acercarnos tímidamente á la mesa de la Eucaristía: ¡todo viene á nuestra memoria á recordarnos épocas
mejores y días serenos y tranquilos.
Hoy todos los pueblos cristianos se entregan á las íntimas
expansiones de su amor y de su fe: celebran el triunfo del Salvador del mundo, y buscan en la penitencia tesoroR de regeneradora gra&lt;Jia.-En las aldeas, donde siempre abundan los cora·
zones sanos y sencillos, donde el sentimiento religioso se mantiene vivo y puro, vénse acudir de todas partes montañeses y
campesinos, y pobres y piadosas mujeres, que dejan sus hogares, sus campos, sus montafias, sus labores, para asistir al modesto templo á escuchar de labios del sacerdote la grandiosa bis·
toria de la redención. Son sus miradas tímidas y humildes, su
fervor religioso hondo y verdadero, su fe y su piedad de una
unción casi primitiva: muéstranse conmovidos con la pasión de
Jesucristo, lloran sus faltas y extravíos con sinceridad, y en sus
plegarias hay recogimiento y angustias zozobras y esperanzas,
todo á un tiempo!
Es de ver en estas venturosas poblaciones la animación que
reina desde el Viernes de Dolores. Agítanee las familiae prepa·
rando sus íntimas fiestas de la casa, instruyendo al nifío que va
á hacer su primera comunión, disponiendo ramos y adornos
para el monumento de la iglesia. Las flores del campo engalanan
el ~antuario de la Virgen, y verdes ramos de pino, rosas encendidas por el sol de Abril, incienso nuevo tomado de los boRques
cercanos, perfumes el templo y los velos de los altares. Todos
abandonan sus trabajos desde el Domingo de Ramos, día en que
llevan á bendecir lae frescas palmas de los valles para conducirlas después á sus moradas y colocarlaR sobre la puerta 6 sobre
el techo; todos hablan de la sencilla plática del sacerdote, y con
su ignorancia y ilU candor casi infantil, ningún detalle deja de
interesarles, ningún pasaje del Evangelio de conmoverlos. ¿Con
qué respeto, con cuánto temor se acercan eiempre á los pies del
confesor! ¡Qué tranquila serenidad brilla después en sus semblantes! Los niños buscan también el atractivo de las ceremo·
nías de la igleia; se enternecen pronunciando sus oraciones á
.María, y hacen mil preguntas á sus madres sobre todo lo que
ven: el aroma de las flores y del incienso se une á sus plegarias,
y parecen éstas subir al cielo llevadas por los ángeles.
Durante las horas del Jueves y Viernes Santos¡ nada se oye

Desde que Jesús se aparta de su lado para irá predicar su
doctrina, María vive en la soledad, entregada á la oración y al
recogimiento: sólo los dolores de su hijo la apartan de su oscuro retiro, y la llevan á participar de ellos, en medio del pueblo
de Jeruealem, al pié mismo de la cruz en el Calvario. ¡Qué
ejempfo de amor y abnegación para. las madres!-Y es que la Vir- ,
g11n ama también al
hombre y quine su redención; debe sufrir como su Hijo, para que
así el prodigio sea más
milagro.so y meritorio.

en las aldeas: un triste y grave silencio convida á la -medita
ción ¡ todos callan y rezan, hasta que los alegres repiques del
Sábado de Gloria traen nuevos y ruidosos goces.
lII

En las ciudades hay también el mismo bullicio de las aldeas;
pero en ellas todo aparece grande y solemne. La concurrencia
es más compacta y numerosa, los templos más espaciosos, su
aspecto y las ceremonias de la religión, de imponente y magnífica suntuosidad. Brillan millares de luces en los altares, suben
hasta el cielo blancas nubes de aromoso incienso, resuenan en
las b6vedas los cantos maje~tuosos de los ancianos del coro, y la
riqueza misma de los ornamentos sagra&lt;los da más brillo y esplendor á esas fiestas de la religión.-¡ Cuántos misterios y cuánta
poesía se encierran en cada una de ellas, en cada frase que pro·
nuncian los sacerdotes! El recuerdo del pueblo de Israel les co·
munica su perfume, el espíritu de los profetas los anima, la
pompa oriental les dá su majestad: ora se oyen las imprecacio·
nes tremendas de !Eaías y Jeremias, ora los cantos lúgubres del
lúgubre Ezequiel¡ ya son los gritos que el dolor arranca al pecho
de David y los gemidos de su arrepentimiento, ya los indables
cantos de los nifíos de Jerusalén y de los querubines del cielo.
Os pareee escuchar el rumor suave de las olas del mar de Gali·
lea y la palabra tranquila del Salvador de los hombres; ver
aquellas campiñas de Judea perfumadas por'la flor de Jeric6,
regadas por las aguas cristalinas del Jordán, santificadas por la
presencia del Hijo de María y de la Virgen Inmaculada; con·
templar el regocijo del pueblo y luego sus iras y sus injustas
venganzas, su sed de sangre, su furor y su maldad. 0.:1 parece
estar presentes en aquellas escenas del Calvario, y vuestro cora·
z6n, vuestra alma, todo vuestro sér, ee sienten presa de crueles
y mortales angustias.
El Evangelio entero pasa entonces á vue.:üra vista con sus
hermosos y t·ranquílos episodios, con sus risueños paisajes, con
,:us escenas de caridad y de amor, recordáis el nacimiento de
Jesús en Betlem, los inocentes goces de su infancia y su nifiez,
en medio de la oscuridad y la pobreza. Vedle ahora recorriendo
las aldeas y los valles, los montes y las orillas de los lagos, pre·
dicando su celestial doctrina, acariciando á los nifios, perdonando
á los pecadores: ya seguido siempre de inmensa muchedumbre,
que le escucha con interés y con amor. Vedlo dando luz á los
ciegos, movimiento á los paralíticos, paz alos que sienten en su
pecho las crudas agitaciones.del remordimiento. Por todas partes su misericordiosa bondad derrama tesoros de gracia y de sa·
lud eterna, dejando á los justos y á los pecadores un testimonió
vivo del amor de su corazón: aquí consuela á un enfermo y le
recompensa su fe ; allí reprende con dulzura á un pecador, des·
cribiéndole su delito en sencilla parábola; ya le vemos encen·
diendo en el corazón de Magdalena aspiraciones á la vida del
cielo, ya perdonando á la mujer adúltera y confundiendo á sus
acusadores; en una palabra, va haciendo el bien púr donde quiera
qite pasa.
He aquí por qué aman á Jesús todos los desgraciados, y lo
buscan los niños, y lo solicitan los enfermos; he aquí por qué
sus palabras quedan grabadas en el coraz6n de la multitud. y
por qué los pobres sólo ven en él á un padre y un amigo. ccSus
milagros- dice Bossuet- más tienen de bondad que de poder,))
y Chateaubriand se expresa así cuando habla de Jesucristo:«Modelo de todas las virtudes, la amistad le ve dormido en el
seno de Juan, 6 encomendando á su Madre á este discípulo; la
caridad le admira en el juicio de la mujer adúltera, y en todo
le encuentra la piedad bendiciendo las tribulaciones del desdí·
chado. Su inocencia y su candor se descubren en su amor á los
niñoB; la fortaleza de su alma brilla en medio de los tormentos
de la cruz, y su último suspiro es un suspiro de misericordia.
¿Qué decir también de la Madre del Salvador? Su humildad
le da inmortales resplandores1 su virtud heroica la eleva sobre
todos los séres de la tierra, sus dolorosas tribulaciones la hacen

,

llar su predicación con el martirio, y dejar á la humanidad en
la Eucaristía una prenda eterna de su amor.
Y se acerca.por fin l~ hora i1uprema anunciada por los profet~s: la redenc1on com10nza. Jesús sale de la ciudad, seguido
siempre de los apostoles, y con 11emblante sereno y melancólico
les dice:
-ccMi alm~ está poseí?,ª de una tristeza mortal¡ esperad aquí
Y ora~ conm1go . ~-Volv10 después á sus discípulos y los halló
durmiendo, y d1Jo á Pedro:-cc¿Es posible que no hayas podido
velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en tentación. q?e si bien el espíritu está pronto, mas la carne es flaca.
-Volv10se de nuevo por segunda vez y oró diciendo: «Padre
mío, si no puede pasar
este cálizJsin que yo lo be·
( ba, hágase tu voluntad.)&gt;
-· Dió después otra vuel.
ta, y encontrólos dormidos porque sus ojos
estaban cargados de eueño. Y dejándolos, se retiró aún á orar por tercera vez, !'epitiendo las
mismas palabras. En
1,eguida volvió á sus discípulos y les dijo:c&lt;Dormid ahora y de!!·
cansad: he aquí que lleg6 ya la hora, y el Hijo
del Hom_bre va luego á
Fer entregado en manos
de los pecadores.»
Imposible es en verdad no conmoverse ante esta sublime 8encillez
del Evangelio. ¡Qué pa·
labras! Vemos aquí á
Jesucristo q u e j ar se
blandamente de la soledad en que le dejan
HUI únicos amigos; y
luego aquella tri~teza
que inunda su alma.
aquella mansedumbre y
resi~nación propias só1o
dt'l Justo de los justos.
Un sordo rumor se
o.ve á Jo lejos: ruido de
armas viene á turbar el
tranquilo silencio de la
noche...... He aquí á
los verdugos de Cristo:
hieren al pastor y las
ovejas se van descarriadas ..... .
1

IV
El &lt;lomingo de R11mos
la Iglesia recuerda la
entrada de Cristo en Jerusalem: el puebloF,eliena. de regocijo, sale al
, encuentro del rey de
Israel y,a.lfombra de flores el camino que conduce á la ciudad. cc¡Hos·
sana!-dicen todos-Sa·
lud y gloria al Hijo de
Daviii; bendito sea el que
viene en nombre del Señor; houana en lo mús
alw de los cielos. i,
¿Qué cuadro hay más
tierno é interesante que
éste?-La fé en las promesas que anunciaban
al Mesías, iluminando
los corazones de aquellos hijos de Judea, la
sencilltz y el candor de
los nifios, la inocente
alegría de las vírgenes,
el santo alborozo de los
ancianos y de las madres: todo anunciaba
prosperidad y ventura,
salvación y eterna dicha
al creyente pueblo de
Dios. Y sin embargo,
pronto l11s pasiones, y •
IV
el odio y la ira de los
¡El Viernes Santo!...
hombres llevarán á un
La Oración del Huerto.
«He aquí- dice el Viz·
patíbulo á este manso
conde Walsh- el día de
Jesús á quien Jerusa·
la grande tristeza crislem recibe ahora con verdes palmas &lt;le triunfo. Cumpliránse tiana, día que l11s campanas no anuncian, en que los altarew no
así la.s!profec1as, Y el pueblo de Judea vendrá á ser después por tienen sacrificios y en que los santuarios de luto no resuenan
todos los siglos el ludibrio de laltierra.
. _,,~ 1tino con lamentaciones; día en que las madree dicen á sus nifios:
Huy Nuestro Señor ha muerto, y es preciso hacer penitencia con noV
sotros. En este día el duelo no ha de reducirse en los alta.res
Poseído ya Jesucristo de aquella trúteza mortal de que habla F&gt;ino que ha de hallarse también en todas las casas cristianas'.
á sus discípulos en el Huerto de los Olivos, se dirige con ellos No es bastante que cesen los cánticos en las iglesias· es preciso
tranquilamente á la ciudad y penetran en la casa donde se ha quA no haya regocijo en los h&lt;1gares. ))
'
preparado la Pascua. Siéntase á la mesa por última vez; y en
En efecto, es tal la tristeza en este día; hay tanta aflxiión en
esta cena que las generaciones recordarán eternamente. inetitu· los espíritus, y tan vivamente se presentan en nuestra memoria
ye el más adorable y misterioso de los sacramentos. · ¡Cuánto los dolorosos episodios de la Pasión de Jesucristo, que todo nos
amor al hombre, qué predilección tan sefialada hacia la criatu· parece lúgubre y sombrío en la naturaleza.-En las iglesias vénra, qué encendida y sublime carida~ la del Hijo de María! No se fieles arrodillados esperando los oficios del día. Los altares
le balita haber bajado del cielo para revestirse de nuestra. natu- está~ deenudos¡ velos negros cubren las imágenes, y ni el órgaraleza y someterse gustoso al yugo que pesa sobre los hombres; no m los cantos de los Eacerdotes se oyen ya resonar bajo las
no le basta tampoco haber sembrado en los corazones la divina bóvedas. ¡Todo es silencio y soledad! Entonces nuestros pensemilla de su doctrina, ni haber orado por nosotros y aliviado samientos son graves Y, tr!stes, gime nuestra alma de dolor, y
nuestros quebrantos. Su pobreza y su humildad habían edifi- el bálsamo del arrepent1m1ento derrama sobre ella preciosos y
cado al mundo; y sin emhargo~ todavia esa noche ensalza estas dulces consuelos. ¡Cómo se desea la lectura de los libros sanvirtudes con su ejemplo. Su ensefíanza había comenzado á tos, que apropiado nos parece su lenguaje para expresar nuesfructificar, la fe iluminaba las almas¡ y no obstante, quiere seS!gue en la p6gina 199,

�lla CrraeiUxión

lla Calle de la Rmarigatra

decir á los montes: c1ed sobra nosotros· y á los collados: sepul'
tadnos. i&gt;
Gólgota significa osario ó calvario: cuando llegó la comitiva
al lugar de aquel nombre, los soldados crucificaron á Jesús entre dos ladrones. Según la tradición más gmeralmente admitid_a, tuestro Re~entor que~ó de espaldas hacia Jerusalem, como
s1 e. favor del ,malo se hubiese retirado de aquella ciudad delincuente, sorda a las profecías, ciega á la luz y ase3ina del DiosHombre. Las t~es cruces no quedaron en línea recta sino que
fo:maban un triángulo, según las investigaciones de' los peregrinos europeos.
,Cuando ,elevaban á Jesucristo en la cruz, exclamó: «Padre
mio, perdonales, porque no saben lo que hacen. i&gt;
ElL'ls soldados echaron suertes sobre los ve3tidos de la víctima
pueblo ss burlaba de Jesús y decía: cc Puesto que ha salvad~
á otro~, sál ve3e á,sí mis~o si. es .~l Cristo, el e3cogido de Dios. »
Sobre la cruz, hab1a una mscr1pc10n en griego, en Jatín y en hebreo·q ue decia: «Jesús Nazareno rey de los judíos. »
d.1!ª 0/e lo~ ladrones crucificados, blasfemaba c0ntra Jesús
1c1en o: ccS1 tú eres Cristo, sálvate á tí mismo y sálvanos á no~
sotr~s;n pero su compañero, á quien había llegado la luz de la
gdraeta, l~ reprendió Y. pidió á Jesús que se acordase de él cuanestuviese en su remo. Jesús le dijo:
.~ ccHotestarás conmigo en el paraíso.i&gt;
f _Hab1endose Dios he9ho hombre por salvarnos, sus padecimientos Yamarguras debían ser los mismos de la t.umanidad
~a en la noche anterior su espíritu se acongojó en el huerto d~
G-ethsemaní, al ver el cáliz amarguísimo que iba á apurar El
que había cre~d~}a lu~, _encadenado el rayo y contenido ei mar
en su lecho, smt1~se deb1l en el suplicio y á la aproximación de
la mu::rte. Nece,1tó de auxilio y d,,; consuelo como nosotros

º

l

'

,

Y clamando ~ su Eterno Padre, dijo. ·«Dios mío, Dios mío ¿por
qué me habéis desamparado?,&gt;
'
A!~unos de los circunstantes creyeron que llamaba á Elías y
se diJe~on: ccVeamos si viene á bajarle de la cruz.ii
'
Al pie de ella estaba María Santísima acompañada de Máría
Ma~dalena y otras piadosas mujeres. T~mbién se hallaba Juan
el d!s?ípul~ amado: viéndole Jesucristo, dijo á aquella en cuy¿
P,uris1mo vientre había encarnado: «He ahí á tu hijo ii y al disc1pulo: «He ahí á tu Madre.i&gt;
,
Después, para que se cumpliesen todas las profecías exclam6
J ~sús: n~ed tengo.» Los soldados empaparon una esponja en
hiel Y ~ma~r~, que era costumbre dar como calmante á los reos
al se: aJust1c1ados, y poniéndola en la extremidad de una cafí.a
de hisopo, la aplicaron á los divinos labios del Redentor quien
luego que la gustó, dijo : «Todo está consumado.»
'
'
Desde la hora de sexta se cubrió toda la tierra de tinieblas
hasta la hora de nona. J~sús, da~do u°:a gran voz, dijo: ,,Padre, en tu.s _!llanos encomiendo m1 espír1tu,ii é inclinando la cabeza, expiro.
Rasgóse ~ntonces de arriba abajo el velo del templo; sobrevino un horrible terremoto, y el centurión exclamó conmovido:
ceVerdader~mente este hombre era el Hijo de Dios. i: Los sepul·
eros se abrieron y muchos santos resucitaron viniendo á Jerusalem, donde se aparecieron á diversas gent;s, ¡La naturaleza
no podía permane?er indiferente en la muerte del Justo!
Entretanto, la ciu~a~ deicida no conoció su crimen. Cuando
bamboleaban PUS edrficios como ébrios y sus moradores se pal·
paban llenos de espanto en medio de las tinieblas de una noche
inesperada,. Jerusalem no advirtió que había dado muerte al
Hombre -D1?s, y ~s~e fué su mayor castigq. Jerusalem, árida y
desolada baJo el lat1go musulmán, es hoy una tierra inhospita

Jesús es condenado á muerte,

LA CALLE DE LA AMARGURA

bien los Lugares que señal6 el Salvador con cada una de sus
caídas durante este paeaje doloroso. Prescindiendo que el amor
de los primeros cristianos tuvo cuidado de señalarlos, como lu
acreditan los escombros de templos, las columnas rotas y las
hendiduras mismas abiertas en murallas seculares, aquellos los
convirtieron en inmundas cloacas, creyendo llenar un deber religioso cada vez que arrojaban inmundicias sobre aquellas co1umnas ó sobre aquellos escombros de los arruinados edifiéios.
A tanto llega su preocupacion, que hasta ahora se nota que nin·
g6n judío atraviesa la calle de la Amargura sin arrojar salivas
sobre los lugares donde se señalan las caídas del Salvadar. Por
este motivo les estuvo prohibido entrar en el templo del Santo
Sepulcro hasta el año de 1840. Pero ese mismo desprecio que
un puehlo ingrato y obcecado hace desu Salvador, viene á contribuir á su triunfo, cofiservando fresca la memoria de los lugares salpicados con la sangre que cayó sobre la cabeza de los
que la derramaron. La generaci6n fiel que adora esa Víctima
inocente viene á postrarse en los sitios por donde fué conducida
al sacrificio y sella con sus labios la tierra que roció con 11u
sangre.

,cJesús, condenado á muerte, salió cargando su cruz con dirección al Calvario. Como mil trescientos veinte pasos distan
uno de otro estos dos lugares, y su tránsito es el camino que
llamamos de la Amargura 6 Vía Crucis. Seguido de sus acusa ·
dores y por una multitud de pueblo, salió del palacio, pasó debajo del arco donde acababa de ser presentado, y marchó bajando
una especie de pendiente hasta desembocar la calle que viene
de la puerLa de Damasco. A la izquierda de esta misma calle se
ve el lugar donde, siguiendo la tradici6n, le salió al encuentro
su Santísima Madre,' que luego vemos al pie de la cruz acompafí.ándole hasta su muerte. Existió antes en él un monasterio de
religiosas, cuyos restos son aún bastante perceptibles. Al fin de
la calle oprimido el Salvador por el peso de la Cruz, cayó por
primer~ vez, y el sitio está se:ñalado por una columna de mármol colorado quebrada, y cuya mitad cubre en parte la tierra,
pero sabe muy bien descubrir la piedad de los cristianos fervorosos. En este mismo lu~ar parece haber forzado los judíos áSi·
m6n Cireneo á cargar la cruz con Jesús. Simón venía del campo, y
~
probablemente había entrado por la puerta de Damasco. Se sube luego á mano derecha una calle pendiente: en su parte baja
los cristianos han hecho en la muralla un hueco que indica la
segunda caída del Salvador, y el sitio donde encontró á las mu•
jeres que le lloraban; en la parte alta se encuentra la puerta JuCuando Jesús marchaba hacia el Gólgota, los judíos obliga·
diéiaria, donde concluía la ciudad en tiempo de Jesucristo.
Aquí comienza el Gólgota, sitio destinado para la ejecución de ron á un vecino de Cyrene, llamado Simón, á que le ayudase á
los sentenciados á muerte. Varios edificios construído1, sobre él, conducir ia cruz. Seguíales gran muchedumbre de pueblo y de
algunos de los que pertenecen á los monjes griegos, impiden mujeres, quienes se deshacían en llanto, según la expresión del
continuar la calle de la Amargura. En la parte alta del Calva- evangelista San Lucas. Jesús volvióse á ellas diciéndolas: &lt;cHi·
rio se eleva la iglesia del Santo Sepulcro; desde la puerta Judi· jas de J erusalem, no lloréis por mí, sino por vosotras misma!! y
ciaria hasta allí habrá como doscientos pasos, y toda la calle de por vuestros hijos. Porque presto vendrán días en que se diga:
dichosas las estériles y dichosos los vientres que fio concibieron
la Amargura podrá teper una milla de largo.
Los judíos han contribuído sin pensará que conozcamos más y los pechos que no dieron de mamar. Entonces comenzarán á

197

LA CRUCIFIXION

La Crucifixión.

�lla Semana Santa

fl(atría al pie de la etroz
)aria para sus hijos, y estos vagan disp_er~os por el ~undo, cre·
yendo que aún no se cumplen las pred1cc1ones relativas al Mesfas.
el'
us
La Iglesia en los oficios del Viernes Santo, a1 pe ir por s
propias necesidades, por sus P.astor~s, por los reyes, por los catecúmenos, por los herejes y cismát_1c)s, por lo~ paganos Y por
los id6latras, pide tambíén por los Judíos .que dieron m.uerte al
Hijo de Dios; pero no fueron ellos sus únicos verdugm1• los pe·

199

LA SEMANA SANTA

cados de todos loe hombres causaron la pasi6~ Y la ~uerte de
.A:quel que vino á la tierra por salvarnos y abrnnos, a coa~ .de
su preciosísima sangre, las puei:tas de la ! erusalem celestial, Y
hasta á las más remotas generaciones venideras, alcanzarán estas sublimes palabras de Lista:
«Gemid, humanos:
'fü ln, en JJ.; i pusísteis vueatras manos.»

=====-=CE&gt;===============

MARIA AL PlE DE LA CRUZ
O vos omnes qui transitis per viam

attendite et videte si est dolor
sictu dolor meus.-Thren. I. 12.
ú
dad: si dirige sus ojos de pen•grina esmeralda en busca de alg n
msol se ha obscurecido. Densas tiniebla~ p~oyectan sobr? la sér
que le baje al Señor de la Cruz, sólo halla junto así al Evan·
ciudad deicida y en sus estrechas y sohtar1as calles rema
gelista y á las San·
triste y sepulcral
tas Mujeres, que su·
silencio. Si tiende
ta'm bi é n
cumben
uno la mirada hacia
el
J!e.so
del, d.o·
bajo
el Templo, ve el
lor · si dmge la, visgran velo partido de
ta hacia el cielo, lo
arriba á abajo; si la
encuentra
por c9in ·
dirige hacia la tiepleto
encapotado
Y
rra, llénase de paamenazando con la
vor al verla temcólera divina; más,
blar; si se vuelve
al fin, unos homhacia los montes,
bre3 juqto8, discf pu·
vé!e• arrojar de su
los
de su Hijo San·
seno enormes peñas,
tísimo
han venido Y
que chocándose en·
bajando
el yerto ca·
tre sí se hacen pe·
dáver
desuMaestro,
dazos: toda la natu·
le han depositado'en
raleza, en fin, se
sus brazofl. La Vir·
conmueve á la
gen Purísima baña
muerte del Reden·
con lágrimas aquel
tor del mundo.
cuerpo
adorable Y
En efecto, allá en
estrechándole conel Calvario, en me·
tra. su pecho, se desdio de los más cruepide de él con frases
les suplicios, ago·
del más sentido do·
niza el Salvador,
lor.
ofreciéndoPe á 1:1U
Luego que aqueEterno Padre, cual
lla madre afligida
víctima de inmenso
tuvo por algunos
valor que vendría á
instantes
al Salva·
lavar las manchas
doren
su
regazo
roa·
de la humanidad
ternal, acercáronee
entera.
los Santos Varones
~ntre todos lo~
para darle !!epultu·
séres que presencia·
ra: San Juan y las
ron la muerte de JeSantas Mujeres ensucristo, había uno
camináJonse c o n
cu y O coraz6n era
ellos á la gruta; Y
agitado por cruel é
al depositar entreinmenso dolor: este
llanto8 y suspiros el
sér era María. Du·
Santísimo cuerpo de
rante la predicaci6n
Jesús, María, .ha·
de su Divino Hijo,
ciendo un último
el Evangelio casi no ,
esfuerzo de prodihace mención de
gioso valor, aproxi·
ella, pero al referirmóse é imprimió en
nos 'los sucesos del
aquella
frente ya
Calvario, al de~apa·
helada
por
la muer·
recer los ap6stolf's
te,
tierno
beso de
con excepci6n de
maternal
amor
.....
San Juan, yalexha·
Ya se aleja del
lar Jesússusúltimos
Calvario; el astro
suspiroP, encontra·
silencioso
de la no·
mos á María que,
chE:
envía
su
tímida
aunque llena de la
y
melancólica
luz
mayor angustia, llosobre la ingrata ~era. lágrimas de ar·
La Virgen al Pie de la Cruz.-Cuadro de Paul Delaroche.
r~ealem. María disdiente amor, s i n
tingue sus muros,
embargo sus sufrí·
f
mientos no Jla ablten, sino que sabe ~encerlo~ con or- sus ojus no la miran con rencor, ni sus labios la ~irige~
taleza admirable: dígalo si no aquella presencia de ámmo con que Jabras de reproche· s6lo sí, al abarcar con profética m1r11
asistió á la crucifixi6n de su Hijo: los tormentos de Jesús au· sus altas torres y ~levados edificio&amp;, llor6 por ella, como poco
mentaban sua penae, y la ignominia de su muerte partíale el co· antes lo había hecho el Dulcísimo Jesús: tal fué la manera
como entr6 María á la Ciudad, para dirigirse á caBa de San
raz6n.
á
l t
1
Muerto el Salvador, María queda en la m s comp e a so e- Juan.

P;~

-

es Dios diciendo á Israel: que el impío abandone su senda y el
malvado sus pensamientos de injusticia, para que vuelv~n á
Dios, que tendrá misericordia. de ellos, porque los pensamien_8igue de la página 19 5.
tos de Dios no son los pensamientos de los hombres; y como la
tras ideas y sentimieutos, cuánta elocuencia y arcror encontra- lluvia y las nieves cayendo de las nubes no vuelven á eubir, simos en sus páginr.s!
·
no que humedecen los campos y los fertilizan, así la palabra
Abandonado Jesús por sus discípulos, entregado por Judas á del Señor, una vez salida de su boca, clebe fructificar.)&gt; (*)
la negrn perfidia de los escribas y fariseos, eólo en medio de
En este día, las calles y los paseos públicos se ven concurriaquella multitud ávida de sangre; víctima de las burlas é injus- dísimos: hay por todas parte!:! verdes y frescas enramadas, se
ticias de todos, no levanta su voz para quejarse; sufre los u~tra- adornan las tiendas y los establecimientos de comercio, y en las
jes, sin que la ira aparezca en su bondadoso semblante. 81 le- casas la madre de familia se agita inquieta disponien1Ío el ban·
vanta los ojos para verá sus verdugos, s61o se lee en ellos la quet; del día 6 preparando á los nifios para su paseo; y lee en
dulzura inagotable y la santa mansedumbre de su coraz6n:
la tarde rodeada de sus hijos y sus criados el Evangelio y El
por qué de las ceremonias:-¡Oh recuerdos del hogar y de la fa.
Ojos llororns que piedad inspiran
milia, de la religión y de los primeros afios de la vida! ¡Oh ~ías
Ojos sin ira que el perdón predicen,
de tristeza y de oración, en qus nos entregamos todos á meditar
Ojos que tristes al mirar suspiran,
en ll,ltos y profundos misterios! ¡Cuánto se deleita el alma en
Ojos que tiernos al mirar bendicen.
aspirar la dulcísima poesía que los llena! Porque nada hay tan
En la tremenda cumbre del Calvario aparece María, la virgP,n hermoso, tan tierno y tan CQnsolador como las emociones que
sin mancilla visitada por los ángeles; de pureza. inmaculada, de producen los días de la Semana Santa: cadanna de sus ceremocoraz6n más tierno
nias tiene un alto
y más hermoso que
significativo moral,
el de la cándida paenvuelve una enseloma de los vergelf's
ñanza 6 trae consuede Judea: madre
los á las almas atri·
amorosisima cuyo
buladas: sus horas
dolor no puedecomestán llenas de re·
parar:;e al que sucogimiento yde trisfren los humanos.
teza, excitan á la
Ve á su Hijo suspiedad, avivan la fe
pendido de la cruz,
y como obligan á
cuando los ardores
los corazones a redel sol de mediodía
concentrarse en sí
marchitan las flores
mismos, para sacar
de los valles, ve su
mayor fruto de la
cuerpo cubierto de
meditación que en
heridas y de sangre,
este tiempo se conpenm,amente abatisagra á la Pasi6n
do por agudos sufridel Redentor.-Mumientos ....
chos, que en el resu Desde la hora de
to del afio la tienen
sexta hasta la hora
olvidada, la recuerde nona - dice el
dan ahora conmo·
JiJvangelista--qued6
vidos y fervorosos,
toda la tierra llena
sorprendidos de que
de tinieblas ...... Ensucesos tan sublitonces Jesúa, cla ·
mes no tengan á la
mando de nuevo con
humanidad en peruna voz gra·lide yso·
petua adoraci6n y
nora, entregó su es·
confusi6n.
-..
píritu. Y al momenDe aquí que los
to
El descend1m1ento
. .
de Ia Cruz.-Cuadro de Jaco bo Robust1,. 11 amado eI r·mtoreto,
creyentes, y aun los
plo elsevelo
ra8gódelentemdos
que no lo son, sien·
partes de arriba á
tan renacer en su
abajo, y la tierra tembló, y se partieron las piedras, y los sepul- alma en estos días santos la fe de la primera edad, se entreguen
cros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos, que habían á la oraci6n y á las prácticas piadoeas, y olviden las disipacio- .
muerto, resucitaron ...... ),
nes y los compromisos del siglo. Los templos se ven más conEl ánimo se suspende ante esta terrible escena: preséntanse curridos que nunca, crece el auditorio al rededor de los oradovivos en nuestra memoria la agonía del Hijo de Dios y los dolo- res sagrados, y por millares de millares se cuentan los que se
res de María, y palpita nuestro corazón enternecido y angustia- acercan al tribunal de la penitencia y á la Mesa de los Angeles.
do.-¡ Quién podrá expresar lo que se siente en tales momentos
Estas maravillas, obra de la gracia, demuestran además que
al oír los salmos de David y los acentos inmortales de los pro- la humanidad está firmemente adherida al Arbol augusto de la
fetas! Tan s6lo aciertan á hablar el arrepentimiento y la fe, el Religi6n, y que para separarla de él no bastarán nunca ni el
dolor y la esperanza .. ...
hurncán de la impiedad, ni los vaivenes y vacilaciones de los
hombres.
VII
VICTORIANO AGÜEROS.
Al día siguiente, Sábado de Gloria, ((los sacerdotes lean las
pr0fecías, y en eatas páginas inspiradas, ¡qué sucesión de mag- ·
níficos cuadros!
[* J Walsh, Piestas Oristicinas.
Es Dios sentado en su podet, antes del tiempo, fecundando el
~~~
caos para sacar de él al mundo: la tierra con sus árboles, montes
y ríos; la mar con sus profundidades y abismos; el firmamento
EN JERUSALEN
con sus estrellas, la luna y el sol; la luz naciendo con una sola
palabra;-es el patriarca Noé salvado del diluvio, las aguas que Jerqsalén, por tus polvosas vías
No hay un indicio de pasión insana;
suben, el arca que flota, el cuervo que se pierde y la paloma que viene el pueblo en tropel alborozado, canta en losaireselsoberbiohossana
vuelve con el ramo de olivo ;-es Dios que pide á Abraha.m un sa- tras un pollino que mujeres pías
queinunda.en mieles las dol1da1 alm11.
crificio que no hubiera pedido á una madre: el ángel que tletie· con sencilla gualdrapa han adornado.
ne el brazo del padre, é Isaac salvado¡ es el mismo Dios de los Hay un clamor inmenso. Mantas ruines Ysobre el asno, ye! mirar muy hondo,
ejércitos, Jehová el eterno entre una nube luminosa, extendien- tienden las gentes á su paso undosas, pasaJesús,comOllas mieses, blondo,
bajo un sonante tremolar de palmas,
do el terror y la muerte entre los egipcios, y sumergiendo entre y traídas de rústicos jardines
las ondas hombres y caballos, carros y rey, y todo su ejército;- ríegan el suelo con purpúreas rosas.
JAVIER SORONDO.

'1

�Aetualidades

200

IA etu&amp;lidade s

201

FUNERALES DEL GENERAL GONZALEZ SALAS.

RASGC1S DE SINCERIDAD

L:i

Con motivo de la excursi6n que el pasado verano hizo este
sefior á Bélgica para visitar la Exposici6n de Bruselas y otras
poblaciones, le fué ofrecido por la Cámara de Comercio de la ca·
I
pital un banquete. Pues bien: antes de dar comienzo á la comi·
Anualmente, y con· motivo de la solemnidad de todos los San- da, puestos de pie todos los invitados, y siguiendo el ejemplo
tos, los padres redentoristas de Amberes, invitan á los militares del lord mayor, hicieron la sefial de la cruz y rezaron las oraciode la guarnici6n de esta plaza á una comuni6n general. Este nes de la bendici6n de la mesa.
afi 1 último la ceremonia ha resultado ex:traordinariameate mag·
En Amberes también le fué ofrecido un banquete en el jardín
nífica. Cuatrocientos cincuenta soldados han respondido al lla- zool6gico. Allí, á una sefial del maestro de ceremonias, los comamiento, acercándose exponmensales invocaron al Dador de
táneamente á la sagrada mesa.
todo bien, al comenzar la refacCifra bastante comiderable si se
ci6n.
tiene en cuenta que anteriorAsimismo en Bruselas, en un
mente habían sido licenciados y
día festivo, asisti6 á la misa
enviados á sus casas muchos re·
mayor de la parroquia de Notre
elutas.
Dame de Sablon, en uni6n de
Además, en el domingo 13 de
su familia, y á la tarde del misnoviembre se celebr6 en la igle·
mo día estuvo presente en la
sia de los mismos padres una
reuni6n de una de las secciones
s~lemne funci6n en sufragio de
de la Conferencia de San Vicenlos militares fallecidos, tanto en
te de Paúl, dando así muestras
Bélgica como en la colonia del
en todal:l partes de ser convenciCongo. El templo, al que acudo, práctico y fervientecat6lico,
di6 numeroso público, se hallaá pesar de ser alcalde de la gran
ba también repleto de militare@,
metr6poli protestante.
destacándose entre los soldados
III
muchos oficiales y jefes de todos
Muy al revés del alcalde de
los grados. La nota simpática
Londres es el de Roma, Ernesto
la dieron los cantores, también
Nathan, empedernido mas6n,
militares, ejecutando con maes·
cuyas blasfemias públicas con
tría la ccMisa de Haller;,1 Al
motivo del aniversario de la
Evangelio, el padre Didier, en
apertura de la brecha en la Puercorto y elocuente discurso, Pn ta Pía de esta ciudad, han llecarg6 á los soldados que ayudagado á conocimiento de todos.
ran con sus plegarias á las al·
El alcalde, en su afán de crimas de sus compafieros ya fa.
ticarlo todo, injuri6 á nuestro
ll~cidoe, para proporcionarles
bondadoso Pío X, ridiculizando
cuanto antes el eterno descanso
i::us sabias disposiciones contra
de la gloria.
la propaganda del modernismo
Tódo esto dice mucho en pro
y las precauciones mandadas
de los j6venes belgaP, que sirtomar á este fin en los seminaviendo á la patria con las armas
rios eclesiásticos por el novísimo
en la mano, no olvidan las prácdecreto «Sacrorum Antistitum.,,
ticas religiosas que en sus pueEn todas partes han surgido
blos aprendieron: así como tamGeneral de Brigada don Victoriano Huerta,
expontáneas protestas, especial1
bién revela que por ahora en
que tendrá el mando di: las Fu rzas Federales en el Norte.
mente en ¡talia, Austria y Alebalde llamarán á la puerta de
mania. También el Ayuntasus cuarteles los sociafüitas y otros agitadores, quienes con su miento de Montreal, (Canadá), y los estudiantes de Amberes
propaganda antim11itariata proporcionan á los reclutas la doble han protestado enérgicamente contra tales desplantes, como así
ponzofia de la indisciplina y la irreligiosidad.
se ha sabido por el telégrafo y esto ha bastado para sacar de
II
sus casillas al alcalde de Roma antes que haya podido recibir
Ignoramos qué ha sido el gesto que habrá asomado al rostro el texto oficial de las protestas.
de los anticlericales europeos al enterarse de las declaraciones
A fin de que se vea c6mo á toda persona honrada que tenienbebas recientemente por el emperador de Alemania en la ciudad do conocimiento del hecho ha ofendido el modo de proceder de
de Breslavia, toda vez que manifestaba su deseo de que los eol- Nathan, copiamos á continuaci6n la carta enviada al peri6dico
dados, por lo menos en cada semana, rezaran la oraci6n del Pa- alemán ccSchlesiche Volkllzetung,1 por el profesor judío Arturo
drenuestro.
Sachs, del claustro de la universidad de Breslavia, el cual con
Maa, en cuanto á dar muestras públicas de tener arraigaaos franqueza y sinceridad que le honran, se expresa así:
sentimientos religiosos, no queda atr&amp;s otro gran pe~&amp;onaje, el
((Ilustre sefior director: Ayer he leído la resefia de la manifes·
lord mayor 6 alcalde de Londres, fervoroso cat61ico, á quien Su taci6n de prote,ta celebrada por los cat61icos de Berlín en con·
Santidad Pío X, hace muy pocos días, concedió la encomienda tra del discurrn del alcalde de Roma, Ernesto Nathan. Me veo
con placa de la orden de San Gregorio Magno.
en la necesidad de manifestará usted que yo, no siendo cat61i-

capilla ardiente.

30 AÑOS DE COQUETERIA

El cortejo pasando por Santa Maria.

Las ofrendas florales.

Los cuerpos de voluntarios formados por don Alberto Braniff, haciendo ejercicios militares en Anzures.

�202

co, antes bien práctico y convencido judío, estoy sumamente sí solo, y con la protección de la Madre de Dios. Su confianza
conforme con tal protesta. He tenido ocasión de conversar hace la inspir6 á todos los demás, incluso el capitán, que consinti6
pocos días con uno de los miembros más influyentes de la colo· en lo que se le pedía.
Partieron todos muy de mafiana, quedándose a6lo Antonio:
nia israelita de Breslavia acerca &lt;lel discurso del alcalde Nathan,
Y nos hemos hallado de acuerdo en manifestar que eso constitu- al cabo de poco tiempo observó algunos buques mayo¡es que
ye un injustificado insulto á la iglesia católica y á su jefe. Yo iban acercándose á velas tendidas, y reconoció que eran turcos
tengo asimismo el atrevimiento de declarar á usted abiertamen- que avanzaban para apoderarse de los barcos, de los cuales él
te que lamento desde lo íntimo de mi alma las injurias diarias solo era el guarda.
que ciertos periódicos liberales se atreven á lanzar contra el ca·
En aquel apuro se encomendó con todo fervor á la Virgen
tolicismo. Puedo declarar, en honor de la verdad, que todo Santísima, recordándole que las tripulaciones lo habían abancuanto he podido estudiar para conocer el catolicismo, redunda donado todo con el- santo fin de honrarla en su santuario. Lue·
en su honor. He podido admirar la alta cultura y tolerancia de go se colocó sobre)a cubierta del barco que estaba más expues·
los sacerdotes católicos y la de mis comprofesores católicos de la to: se tendi6; y se agach6 tras de la borda para no ser visto, te·
Uuiversidad. Médicos
·
niendo un hacha en la
ta m b i é n católicos, á
roa.no: á poco rato sin·
quien yo he consultarlo,
tió que el barco se meme han curado con gran
neaba: era un ~urco que
abnegación y caridad,
había puesto las manos
á pesar de constarles
sobre la borda.
que yo soy israelita, y
Antonio se incorpora
nada se diga acerca de
quedándose de rodillas
las obras católicas de
y do un hachazo corta
beneficencia. Todo lo
la mano al turco que cacual es digno de mayor
yó dentro de la borda.
admiración al considP·
Se agitaba de nuevo, al
rar que este amor. á la
paso que el turco da un
humanidad se extiende
grito espantorn que intambién á los que, sien·
funde terror á todos rns
do de otras creencias,
compafieroii. ,,Ei,to es
se atreven á ofender el
un lazo que se nos qui€catolicismo.
re tender, exclama: esos
barcos están llenos de
Prueba elocuente del
gente
armada que se
alto grado de cultura á
mantiene oculta para
que ha llegado la comu sorprendernos. &gt;i
nidad Cbtólica. Le auA t-stas ¡,alabras se es·
torizo para servirse de
capan
los turcos llenos
esta carta en la forma y
p!l.vor.
Antonio levanmodo que le plazca, así
tando la cabeza observa
El G~neral Aureliano Blanquet en su lecho.
como también para hacómo van marchándose
cer uso de mi nombre.
Suyo atento, etc., doctor en filosofía, Arturo Sacha, profesor y puesto de rodillas da gracias á su poderosa libertadora por la
visible protección que acababa de disprn~arle.
•
uníversitario. »
Al mismo tiempo sus compafieros, que regresan de Loreto,
· Quiera Dios Nuestro Sefior. conceder al distinguido profesor
la gracia de ingresar pronto al seno de la Iglesia Católica, de la viendo al arma turca que iba retirándose, se llenaron de co~sque tan brillante y sincero panegirista acaba de mostrarse.-Q. teroación, no dudando que Antonio y todo el convoy había sido
presa del enemigo .
...........................................
.........................................
Pero ¡cuál fué su agradable sorpresa cuando Antonio acercánLA CONFIANZA EN MARIA~~ dose á ellos con el hacha levantada, de la cual colgaba la mano
del turco, les refirió lo que había pasado!
Entonces todos juntos se pusieron á cantar las letanías de la
Un convoy de diez 6 doce barcos que iban á Venecia ee hallaba en alta mar á algunas leguas de distancia del santuario de Virgen Santísima.
Nuestra Sefiota de Loreto, en la víspera de una fiesta de la vir·
gen.
Entre amigos.-Yo ceno cada noche en distinto Hestaurant.»
Todos los pasajeros deseabah ir al santuario el día siguiente
- Pues yo también, nunca ceno en casa.
para oír misa: el capitán del buque principal se oponía por te-Creí que usted no salía de noche.
mor de los corsarios turcos.
- No, si es que me acuesto siempre sin cenar.
Un marinero llamado Antonio, lleno de confianza en la virGenerosidad.--Tome usted eeta moneda que acabo de encon·
gan Santísima, dijo que él se obligaba á guardar el convoy por
~~ , •.
trarme tirada.
-Si es falsa... .. .
·~~ !-:·.-e--',
- Claro. ¿Cree usted que de otro modo se la daría?

DAMAS MEXIOAN AS

-

ÍÍ&lt;

~'&gt;~/

I

Kilómetro 13· 13, dondeJueron derrotadas las fuerzas federales.

La Estación del Central momentos antes de la llegada de los heridos.

8eñorita LUCIA ZA VALETA ,
Fot Mack .

�P ftSATIElVIPOS
Corazón de madre
CHARADAS
I
Convéncete de que es cuartti
quinta detrás de mi prima
una quinta cinco una
segunda tres cuarta quinta.

JI
Es cardinal mi dos con mi primera
y prima dos artística carrera.

PROSA CHARADISTICA

COMBINACION

• • • •
•

Sustituir los puntos por letras que combinadas expresen:
1? Animal.
2? Apodo de un banderillero de toros.
3? Tiempo de verbo.
4? Alabanz~.

Cuarta quinta, Adelaida-decia C~nrado á su mujer,~no me agrada tu amistad
con prima dos tercia quinta, porque es. muy
quinta quinta y temo te bagas lo mismo.
Te llevaré á casa de todo, donde pasarú
la tarde agradablemente.
.
Allí es muy posiblequetedenelprima¡
y mientras, yo tomaré café en el idem de
cuarta quinta.

III
Cuando yo estuve en primera
segunda tercera cuarta,
prima segunda primera
una preciosa muchacha,
prirnera segunda tres
cuarta quinta. muy salada.
y tercera cuarta prima
qt¿inta de nombre llamada.

***
RO~IBO NU~IERICO

Consonante.
Negación.
Licor.
1953
Animal.
8678 9
Vegetal.
134973
Apellido.
4 6 8 3 9 6 9 Nombre de varón.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 Idem id.
1 2 3 4 8 6 3 Nación.
1
49
2 U4

8956 43

49 26 3
23 4 3
343
13
9

En caRa.

En la. huerta.
Auimal.
Nombre de mujer.
Nota musical.
Voral.

.JERC&gt;GLIFICO CO~IPRIMIDO

TORO

TARJETA ANAGRAMA

Darás chascos á Pedro Vellona

Formar con estas letras el titulo de un
&lt;lranu español y el nombre de su a11t ,r.

***
ACROST[CO

12345678
4537851
436587
67428
4287
678
65
2

3 '.l
l 76
67 12
4 51 7 8
123 5 67

2342~12
12347851

Hombre ilustr,·.
Fruto.
C0lor.
Nombre de varón.
Pi1.rte del cuerpo.
Licor,
Nota musical.
Vocal.
Artículo.
Religioso.
En un jardín.
Nombre de posada.
En la mesa.
Ciudad.
E·1 tal mar.

OOMFUSIOION JEROGLIF10A

Soluciont!.S á los Pasatiempo!! inserto11
en el número anterior:
Al Jeroglífico sui géneris:
Los fragmentos expresan:
Da me Don-mes i en te-eyo·re do
Distribuyendo las letras del modo ~iguiente:
D-QU-HA-NDMAQE
y c,,locándolae jeroglíficamente como ri·
gue:

( Da Me-Don)-De-(mesi en te)-Qu (Eyn)
Hll.·(Ré do) ·N Deme a cu e3te.
Se verá que expresa todo:
Danie donde me siente, que yo haré donde
me acueste.
A ltt Ch nncl»:
ROMANCERO.
Al curioso charadístico:
Re-na-ci-mi-en· to
Na-ci-mi-en-to
ci-mi-ento
ci,en-to
ci-en
en
A b tarjeta anagrama:
·d)on Alvaro 6 la fuerza del sino.,&gt;
Al cu1dro:
R O S A

O R A R
S A L A
A R A R

Al Rombo numérico:
MARGARITA
A la Quisicosa:

v~~

lttJ la si

1 Lavoisin.

)
A la charada:
DA GUER REOT l PO
Al J0gngr.fo numérico:
PORTUGAL
TORTUGA
PORTAL
ORUGA
TORO
ORO
PO
L

Iacro.neS de los heridO! que desembarcaiban
puer:to.s pr6ximoG al lugar d6l cOllllbate
A.quellae dos mujeres, qt'.~ apenas se ha-

en 1118

-,u hUo, y. . .

necesidad de cooven.oorse de la vérdida del
s!r aitn&amp;To.
Y lilora,ba en, su,s s,oled.a:des. . . y lloraba
e,n coni¡p.vñfa de su sefíora. en los mUC'hos
ra~· que ésta acu,dfa
consoilarla.
·
¡ Y el dolor l'enito y contiooo. que destrou mas que las p.en.as repentima.s, iba. mlna.ndo hi. e:dstencia de ~edios. . • • i&gt;ba
hacienido eaJdai V-E!Q: más &lt;'m•oiles los laitidos
de axiuél cora.mn. ta:n ·l1leno de áiriOII', tan
11letórico de cariño y taill falto del hicto a.
a,uien desruhogair a,quel1os ~entlimifen,tos ...
en quie,n d,aposita.r tain. &amp;ubliimes alfeccfones !
l ,a !eftoirai ha JeMo que entM los heridos,
~i&lt;aves en un prin.oilpio, COIIl esperanzas de
.:uraiclón em:toneea, esM A.r,t-011 10, el hijo de
Remedios. . . y a,nslosa de eom,unicar -¡¡na
nueva. tam, a,g:ra.daible baja á. la. porterfai,
don.de la. n.Oldhe anterior d~jarai á. la. infel'!t
ma;dire sumida. en una. g,rrun postl'lalción.
No ha qUJerldo leer mláis. . . Con el iperi&lt;ld,ico en la. ma,no l:tega á. la, cama. donde ya.ce
Remedios, le t()IIl)¡a, las manos, procura ani~

a

mamla., y caisV~ gritos le dice:
-¡Su hi,jo vJrv:e!... ¡Está pa,ra llegar y
ven ir ,á ai'brazaiflla. !
Pero la m.a,d-re de Antonio ha perd,ido sus

..

enengfM. . . su vi,da, es tenue, su cerebro
está diébil, su. ooraoon siin fuerza.
Sin éfülba.rgo, :remedios se ha, incOJ1porado, ha la,nzaJdo un. gr,i to esbriden,t,e ... y ha.
dl,bujl!Jdo en rn1s 1abios uina sonrtm que
queda marca.da, tllltensamen,te en su rostro,
cuaindo su ca.beza crue d~loma.da, la expres!,óu. 11igu,lbre de su\SI ojos conJtraiSlta poderosa/lílelllte con la satisitaoción y la felicida,d, que da1t1 á eirutenider aquellos laibios enlJl'eaibiertos &lt;:on la. 1UtLma y fuerte demostración de ,los mls gran.def'. cariños.

Llegó el moJMnto d:oloroso de la. Pt;rtida,
el i·n.staillte ain~stioso de ~a SfEU)aJl'a.clón, y
mientras la. ma,d.r e del r ~ besaba
I&lt;lllltlllIMnlte A. su 'hi~o, demlJinainKlo copiosas
~ por cad,a; tbeso, la ma.:dJre del ca¡pi·
mn, pr.Lva.'da. de ita.D.lbo consuelo, 8&lt;'l)r~t&amp;'b&amp;
con.tr.a su·pooño el rellra.to de Jailllle, lo abr&amp;za:ba. y ex:hailaiba un gemido ,por Ollld.a a.bra-

zo.
.....¡Ya. se tué! . . . ¿Lo volveré ti. ver?-M
p,re~ta.ba.n aquellas dos a.tmais mail'ltires.
- ¡Ou!'Illto estara. sufriendo! .. . ¡Cómo echa-

rá de men0$ mt carHlo! . . .. ¿Haibrá

•••
Un .ara taltaron á Remedios noticias de
1'ft1S8Jl'O.n cuatro día.e,, y una
l:lenm/Ila.. , y !ruego un mes . . . siin redbir
oart.a d~ A.ntondo, y Rem~os morfa de tristeza. y de pena., peme.trándose ya, de la. ne-

Casi al mismo tiempo se recfüier-0n las
dos ,noticlaB ....
Jaime es&lt;mLbfa á su madre diciéndQlle que
el .baltall,loo de que lfor,maib:l. pa.rite la oompaftfa que bl nmmidiaJba, halbfa. r~ibdo or11ffi11 de sa.lf.r illlmed,ia.taanente á. illKlOi:,porar.se al ~iito .7 e opera.elones de Mrfoa.
En la J)Ol'terta. de la mimna. caisa. una madr~ aima.ntt:e 1 ,u n ,Mjo cariño.so eran personajes a~ una, esoena. sentl,manta/1. Aintonlo,
reservista 1la.mrudó a. 11!las, traitia1ba de coneola.r 1 su lll3Jdire ain.clama que v!ivta. de trabe.jo :de su hldo, del que alem!pl'le decfal ufaua, que erai más bueno que el pain bendito,
qu~ Dlllnca le habla dado un diagu.sto.
· ¡!Las dos madres 'llora'ba.111. . . ¡Los dos
t-'Ol'azones pa:]ll)ibaiOOIIl á. Lmpulsos del mismo
temor die unai de,sgraicla!
Loe dos h.1,joa, uno afüm. eni la OOI'lte, otro
114ut, -en el pueblo, sellltfan ellltusiasmo su,bUme por el hOllll'oso pa,pel que diba.n a. deet.1.11,pelia.r ein deten-sa. de tdeailes gra.nd&gt;lollO'I,. • • • en, ailas de un allll&lt;&gt;r que seres degen,ea,ados d'esoomooon 'Y lJJ!egan, pero que
en: eora.zones fluerrooe, an: aJ1mas bien templadu, se mamdttlesta. con brtos tailllto mayor~, cuanito ma¡yores son las d~chaa
que a&gt;baten a;l sujeto &amp;lllla,do. Tal es el sa.n,to
amor l la Pwla.

..

Jloriosais enca.ri/8,JCla¡; de vengar al u1trzjado
h&lt;Jnor de la varora.

muer-

:to?.... ¿JiaibrA. tdmado pairte en. uin hedho

•••

berofoo, y la ail~a. y el orfJU]lo de Ter
su 111ombre !Lustre y glonllfl.oaidO c.otn1peuat'án las penas y angustias &lt;1ue esto.Y puan-

El affiin de prodigar consuelos a. un ser
d,es,gra.oia.do, ha, b.eoho ol'Vidar iA la. seño,r a
111e eHa también está muy necemtaida de

do,? ....

elloe.

Con t'riecuenci.a; irieclbfe.n. cai11tas de J a.ime
1 de A,ntonio, y M leetura les prdl)O.riclonailx!: treguas de !l)a.z y de oonsuelo.

Y es tan gener-0&amp;, ti.ene ta.u 1
buen corazón,
q1.1e las lág.ri,mas ,de sü,s ojo,s se vierten
más pm- el dolor aijeno, que por la iranqutli:d.ad ;&gt;rdpia; mJA..s por la OOlülJPa,Slión de

En,tre Jos na.turnJle6 rooeil.os y a.dora.nza1,
~ro.ores é l·llld)8,0ien.cias, rurgta. un sentimiento de aait.lsfa.cclón y de noble Ol'lglillo:

Elegante traje de Primavera.

el ,d~ bai&gt;er contributdo con su sa.ng,r.e A. I,a
erearuón: ·dé solidados, volerosos pa.Ta defend~r ~a 1pa1tmla.
.A.mb'M1 madres pasaibiain Sl!S oJos con avidez· por · las Unea,s de J.os r,eriódfoos, todos
los &lt;tías, en,tel'lán,dos.e ,pel'lfP.Cta.melllte de la
ma,roha; de le. gu.em·a, de -los combaites habidos de Oae ba,ja,s &gt;OeaJSionwdlas, Y sus aitencloues .más itra,uqu,Ha.s é impa.cl.en.tes eran
IPft.l'la llls ttst' as de los llllllertos; ipa,ra las re-

,bfan J1ablaido en dos 6 b"€f; a,ños: qu e pa·
sa,e&gt;11n ..:em11;na,s enteras s1in dfri~1rse la pal abra m.á.s q'Ue l)a,ra. Ml'Uda.:r.se c.r ·
setlora "n,traiba 6 sa,!fa y encon;tr;a,ba en la.
p.utfrta á Remedios, la madre del reservista,
departTIW ruho1ra en aimAg,a1bles y tiernos diálOgO!, ee coim¡ullllk~ajn \multruírumen1le
hn,¡&gt;reslones desd,e que los dios ¡pedau.os de
s,u-, almas fueron á en-gr&lt;&gt;Sair lais h'llestes

r4u;

las pen·a,s &lt;iue no ,son su,yaG, que por la. tiristeza. que le agobia runte el temor de ooa.
desgraioia. que la. ip,rive de lo ,que m§s a,ma.
&lt;1n el mundo.
Tulmolén lilega,n ,Para ella momentos de
:i.ngu.stta: ISU.pr,e'ma! ¡Taimbién su ·cora.z6n
eotaJba destinado n;l 9Ulrimlenito!
La pena Ien•ta. ,lllalt6 á. Remedios. . . . la.
pen,a rAI&gt;ida summrge el ai'l ma de Ja sefl.tOn
en un profoodo mar de a,margu.r as ! . . .
La. prlitnera 1t1otiola que lee la ,madre del
eáipll'á.n , un dfa &lt;lie los que ma,yor wnqui-

�Parra las Damas

206

lidad di,s,.fruta·,- es el relato de la muerte heroLca de Ja.ime.
¡La paitr.ia ha perdido nn héroe! pero la.
historia. lo ha ganado .... ¡la. faima ha suma.do un· soldaidio más á los mucl10s que fwma,ñ su ,eg,p1eñdenrte l&lt;&gt;gión de gloria! ....
¡la madre 'ha; ].)erdido ,u,n hjjo! ¡la márti.r
ha, llega,do a,i oolmo ael s1J·rlmiento, á la.
cúspide del d01lo.r!

"'

..

fill pueblo. entero, hacfondo verd~ero,s derr.oohes d,e entusiasmo, grandes demostraciones de júlbilo y si.mpá,tica.s protestas de
ad'miraici.ón·, á la. vuelta de Antonio, aidorna.do .COID. los p,r~mio.s de la pat11a ag,radeC'ida, ha. ve.nido á la estación, paira recibirle y triibutamle lo,s a;p.Ia,usos que merece.
El puebilo entero ib.aice taimbién ma,ndoosltaciones de serntimdento a,1 1'elflexiona,r en la

LAS CRIATURAS
debcrian estar medianamente gordas y criar grasa á medida que la
consumen ; pues la grasa es un
combustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgadas, aun cuando lleguen á la edad de 18 6 20 años, conen peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa
espantosa cuando reflexionamos
sebre el número de criaturas de
ambos sexos, quienes mueren por
mala asimilación de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, pa,r a curarlo, para salvar las criaturas que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que principian á mirar al mun do con ojos llenos de esperanzas
y ambición, debe emplearse la
PREPARACION de WAMPOLE
Su exito, es cosa decidida y resuelta. Miles de personas le deben su vida y salud. Es tan sabrosa como la. miel y contiene
todos los principios curatívos
del Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Para .la reposición de
niños pálidos, que sufren de Anemia, Escrófula, Raquitismo y En
fermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno como nuestra preparación. "El Sr.
Dn. M. Sánchez Rodriguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice: La Preparacíon de Wampole me ha dado los mejores resultados en los
niños á quienes la apliqué, á
pesar de lo avanzado de su enfermedad están ya perfectamente
curados, habiendo desaparecido
las escrófulas que la terrible anemia les produjera y su estado general es de lo más satisfactorio."
Eficaz desde la primera dósis.
Nadie sufre un desengaflo con
esta. De venta en las Boticas.

dolorosa soopresa que va á suifrir el hombre
t1ue vueLve peni~ñldo que va a. o.treoor !i su
ma'&lt;ire tod:a.s las a!egrfa1s, todas sua cruoos,
todbs .sus gala.monea y toda su glorfa ....
Oyese ya eil ptto de la m.áqu,i,na; a. poco se perc~be el rumor del tren que se acerca; luego se ve aivanz.an: madestu,osa la
.!a.rga fila de cocihes; por una ventanilla.
rusotna una ca,ra 1)'ál1i'&lt;ia y sonrjen.te... lue~·' um mamo ,,ll:e a,g1rn \T pa'i.elo .... y
vor fin el busto entero da AiMOO.IP oue safoda. á sus pa¡is,a,n os con las mayores muesitras &lt;fe regocijo,
Ouairud.o el tren se ha l'iietenldo, ya no son1ríe el wlidadio. . . . ya con &amp;u or~o-no agita el pañuelo.... y ap01Ya.&lt;tas attnbas ma.nos
en 1JJ venta,n:iLla, buooa con amsledad algo
que no enouenitrn; sus ojos d.~rlgen ml·rada!I
en tod31S &lt;1ire.ooiorues. . . . y una erprest~n
,de i~u.!etud es la que domfaa aquél rostro, que am,tes pregonara felicidad y dicha.
Anrt.onio ooha de menoo á. su IlUlldre Y
no sooi· bama.n,tes paira d,f.si¡pa,r wu ang,ustia,
ni los vftoroo d•el pueb1o, ni los a¡plauso1'
d.e sus paimnos. . . . que hwblera cambia.o&lt;&gt;
1Jor una sola tl'l!$. . . l)()r W1A s:o~a vm: ....
lJor un ¡Hijo de mi a,Ima! dioho óor la auro-ra de sus dtas.
ID! rudivína que su matt,r.e si v1vte:rtr no
0011m4t1a·ia oue otl'O$ 1&gt;1-aaos Que los ,!:JU,yo.s
fueran J,os p11i,mei10;s en. estrecha,rle ... cma1ndo ella no está aillí, no está en e;l mtmdo.
Y el hombre que había rescistido, con gran
&lt;1nfore.7,a. a·noo tanfas pena!lidades, ante tantos disgustos, ante tantos marti.rlos snfrt-

dos en camlnaña, llora coro-0 uu ulño a.ntc

la fa,Jta, de la que quería que !uooe la úu,iea en rec!,blr la ofrenda de los honores l
•1ue se h.albía hecho a.oreedor.
Llora, '3 su lla.nfu conmueve a. todos lot
,que esperá,ndoff.e están, ,q¡ue cesa,11 r~~tuoso:s él\ sus aclaimaJCionies para aceroairse a
~l y estrechar su mano; ai)gunoo para
a;bmza.rle y - 5én,ti.r um momento lo ~rande

y fi'eñmoso que es tener entre lo!! brazos
un héroe .... á un ooraz6n tain a.fligido por
la failta de una maidrre
Y cua.rudio. maiyor era el sileIM:io prodiucido
por el encuentro de tain violentais y t.le-rnas
emociones, se ve á la ma,dir,e del ca.ptta,n
,q,ue viene haieia donde esbá Allitonro, oolitenlenrdo la, ma,n,!ifelltaeión ele ,un de.seo qUt'
qulere reprl,mlir , hasta. qu~ rodeawdo con
sus orazos el cuello del p,a,friota. aerP.d.ltado,
p.ronr,u~ en los ~s sentMOll sollozOII dl-

('!éndol.e:
-.¡Un b.itjo i)el'df e1.1 la guerra, Qiue a.l morir se Mevó toda.9 mis ilus!ones! . . . . ¡ una
ma,d,re pexid·t ste a.qui. . . y el llegar te ~ncueintra:s en el desa1mparo del más abnegado
y el miás sublime de los ca.rifios ! . . . Al !!11.ber el triste y heroi.co ftn d,e mi hiio, dt:St)u.és l1ie haiber pr,es,encia,do h dotor·,~a mue· ·
tede tu ma,d,re, ofrect á. Dios Ull prop6s'.•c
firme y dec!dido. . . . ¡ L,:~ pe,lt q .&lt;.e ace.pta ·
,as el Olfre,!imien.to q,.1e ,ent;o II baeetite! ...
;Quiero ser tu maidre! ¿quieres tú ser mt
hij-0? ...• ¡Yo deseo ¡que eil reser.vista. A,n-

to,uio ame á la; ma,cl;re del capitán, Jaime
con el mismo a,mor que ella te iprol'esa (1015de Qll(' Dios aca[)tó mi volwntad de quererte!..... ¡Sé, como lo rué J,a!lne !)ara mt.
un hi,jo cairiñoso, y em mí tendrás una buena m&amp;dre, una. mad,re rumorosa, como Remedios, pa.ra tf!
JOSE OOUVIRON DmL RlO.

EL DEBER.

Odeje Ud. de retratarse

N
1 inmediatalllente después

de esta soleinne. oeremonia.
íllllll

olvide aue nosotros po·
NOdemos
hacer ese retrato
en su casa ó en l).uestro estudio.
ambos lugares garantiENzamos
la calidad de nues-

tro trabajo. =====

fotografla

"M~RST"
1a. de Nuevo México "núm .. 6
Teléfonos Mex., 1034 Neri.
Ericsson, 2995.
Hay Elevador

¡1
I

Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
todo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes. pero
entre éstos, uno de los más im·
portantes, y tal vez el más des·
cuidado, es el que tenemos de
procui:ar la conservaci.ón y m~
ioramtento de la especie.
· Hay hombres que. consumien..
do todas sus energías en el de·
sempefto de sus diarias obliga·
ciones, se sienten contentos Y
creen no tener nada que repro·
charse. Ellos están equívocados
si descuidan hi:- salud y olvidan
que es necesario ser fuerte p~ra
poder crear un hogar feliz. ¡Po·
bre de aquel que engendt;~ s~res
débiles y que solo sirvan pat~ mspirar lástim?,! Su meI_nor1~ no
será respetada por propios m ex,
traños.
Si Ud. se siente fatigatló del
pulmón ó pecho por el exceso de
trabajo, debe atenderse inme·
diatamente. Podemos recomen·
dar como el mejor 1·emedio Y. pr~ventivo para la tuberculosis, la
','Creosofosfatina '' ,

¡

'
'•
I

El más ¡rande surtido de México en Calzado
,. fino francés, en botones 6 con cintas, nosotros á
$9.50 igual al que otras casas venden á 13y 14

I

Para medida, el contorno de la planta del pie,
como se ve en el dibujo.

Zapatilla charol 6 glacé, forma americana 6
auténticos franceses, desde $8.50 con gran
surtido en hebillas finas francesas.

1
1
1

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1
1
1
1
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I

No. 11. $4.90.

f

Choclo Welt e;lacé negro muy fi.
• no, suela doble ó sencilla.

No. 9. $5 50.
Sandalitas para níñas las tenemos
en charol 6 piel Rusia, color, en una
ó dos suelas.

ANECDOTAS Y CURIOSiílADES

Bota Viol~t glace negro muy có·
Botín resorte para Señora, muy có·
modo, sin puntera, suela sencilla.
moda y de gran duración, suela
Nosotros $7.50, otra¡¡ easas $10.00. doble 6 sencilla.

,oo 1mamo á tí, te la cnento,
y te ,!)iclo la reiserva..
Q,uiEl!'o muJer clliqumia,
gue A la&amp; mu¡jeres c,cnozco .

-,'No, señor j uez; mi p2l!'ll'o no es.tá ra:bio80; me aeuSlaJil fullsa,m me.
-,¿C6mo lo p1m€1ba usted?
--&amp;ncmamerute, dállldole un pootrupié todas la,s mañana,s:. El ca.n ,se enfad,a y muiArde siem¡pre §. mi sue,gira. Voog,a ustoo, si
l!uiere A. ca,sa, y ve,11á Ci6mo mi -!!IUe.g:ra aun
est.t !,lena. d,e. .saih1kt

,y- sl hru d.e salJiT1I11e m a.lla,

'de lo malo quiero poc-0.
IMlelll!t.lf porqru e no s u,ptere
la. mu,jer que ta.ruto qufo,tso,
~ D.alClÓ d,e la IllfllliÜM
-1 mayor de SUs tormentos

!No diej-0 d,e pa,diecer,
aum¡,1uie 1llO lloren mte clos;

comell'clo se va. haici€'Il.,(1o ca.dia. dia
IIWAs (llilf:Jcfil 0Ili ieete bwrrto. F.iigúrese uSlteid
Qne ~,er d~lllbr1 á um. inldi'vM,uo en el molllenlto die rol&gt;ainme, géneros die la itiien/d'8..
-:¿ 1POII' qué no ~,e 1J11a.tlldó us.ted premt•er !
~or.Quie es mi mejOll' ofümte,
-@!

¡1a.s

'lá,gl.riima.s ,má,s h 01lid.a·s
&amp;&amp;3!S .no sa,I e,n del fond&lt;0!

* **

Cantares.

- ¡Tu 1ha,s batido! Y viuelVle,s sdlo ... ... .
OOlnljp(r,e®o; tu en,Nm1go iruoe ~xánime ein e!I. CiaJmJpo del h.ono1' .....

e1. r~1oj d1escoq,¡uesrt.o
¡pu-el! no tentemklo q,uie vrni.~.
tOtdia.:s la,s horas diell. dla

1f~ ie.nemi,g o es tain buen tiraidOO' oocm,c, yo;
et coo,~ mio ell'ai :t¡i,rar los dos a,l rniS1tno ti-emp,oi; nuestras 'Wla.s, dil'!gl'1ia.1$ á. n'lleisibros
coraizones, se ñ am. halfauo en el! caimino y
~ han hoobo po,llvo, saJLViánidonoo la vid.a.

Y&amp; me ,s,on 1Dld.tferentes.

¡ Afh.!

-lNo te a;pe,sarlulll!bres; naJda hazy- de eso.

;Oji'llo.s que tal!lJfJa.s vooes

l!le ooplairon en m11~ oaos.
~t(llgos qui,!.i€11"1a. mill'aroe

am.tes qlile flj os en otros!
· ,81 quiero qoo nn,l!, n,o,t.tcl.a.

' ~ ~ .u pat1tes s,e sepa,

q1B

la tO'man co,n

1·

**

1Pél!l'a hOlmbr,e, un bonf:to 01h,eq¡ulo es un
estuohe de cosas últil,IS, die I)'1aita. El est&lt;uoh~ corut:-ene un co.ntrudoir de puro,s. un cortaJI&gt;Q1mmas y d-0,s !laiv,el!'os; y va.le $10.50.

Narciso Dfaz.

* *•

To•

'ra~i on. ha.y !llluchos gaws

eoxc,eso, dlállldooeles un ,p~a.tlllo de leche car
da vez qu,e lo p:idem. Es,te es un JDJ:ido fácil
tlie aili,men,tairlo,s,; pero no co.n,vicinie d,e n,i,n ·
guna. manera, ¡&gt;orque la leohe tiene un e&lt;feC·
to llliUiY laxativo en los gatos, y á m,111uido
les p¡rdduoo dia.'l'a"eas pertLnaices. Un po.q,uito d,e. a.:oúcwr, meoo1aldo con la. leohe, metlor-ai mucllJo la 3lPa.rien.da d,e las gatas

,1:

**

LOS GATOS Y LA L'!:.CH&lt;E
!A!ll.!J)que á los g,a,tos 1ies gU1sta m'tloba la
1€1dhe ¡y les aip,rweclla ,si S1e ,les da con ,mo&lt;I e-

"' * *

Un juego de a.rttf]oolos &lt;te tocador, ooloca·
do sobtN) mn so¡porte a.n.gositJo,, tJeine d,os ¡¡ie·
u!l!s. La pai1ain,g,ana foinma un cfrculo a'blerto, Y el pieihel. en :60nma de blaJ!'r!l, -se ,mueve sobre Ulll esil.albón giiratorlo, de manera

que no haiy niece,s,idarl de lev.a.riita.rlo, y a. los
la/d os h,¡¡¡y barras ·J)laJI'a. ooa,g:aJr las tohail~als.
Este es un ainreglo muy coiillV'en1ente y Qllle
ocu¡pa poco es!I)aclo

Un reg.afo enca.nll:a.d,c!I" para. una OOl?!IVMei&amp;c!ell!te, 6 pa,r a toda. mujell' que a,me 1'&lt;118 cosas bon¡itals, elS un kLmono íla.Tgo, d~ abt.r'á.z
b1airuco, OCID. l~n.e-as azu~e,s d-e];galdfslm8JS. Este SUÍaJVe cdlor d.el forndo 'eS·tá r~a.do con
ranntHeltetS de fVddleltaJs. I.la!s oll'flla!f dfl! kimono esffln rod'éadws de ciin.ta. arw1 pMi'do.

�1 teria Nac¡
011
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él/""'

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Sorteo Extraordinario, 40, con Premio Principal de

Para el Domingo 5de lllayo de 1912.

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3,439 premios, aproximaciones y reintegros que
importan .............................................. $549,550.00
Billete entero . . . .. . .. . . . . . .. . . .. .. .. . . . . . .. . ... . . . . ..
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Miércole1117de Abril.·Con premio principal de$ 30,000.00
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Miércoles 8 de Mayo-Con premio principal de$ 20,000.00
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O. 20
Miércoles 10 y 24 de Abril.-Con JJremio principal de........... ... ................ .. . . .. ........ $ 10,000.00
Billete entero........................ . ... ... . . . . .. . ..
2.00
Vigésimo........ ... . .. . .. .. . .. . .. .. . .. .. . .. . .. . . . .
0.10
Lunes y Viernes premio principal de .............. $ 1,000 00
Billete entero................... . . .. ... .. . . .. . . . . .
O. 25

ll~uinW . . .... ···;~~~tiiiti~tl' Y G::: 1
•

ILa Sedería mejor surtida vla que vende más barato I

______.........______

..._

1

1

CARLOS ARELLAND YCIA.MEXICD'

~

'

Recetas culinarias

mi.ida se lli!D(Pi.aJ '3 s,a'Zona á. gu.slto; se. Jnta
•bien la manb€ca .fres,ca y en ei1. horno fueinte
•sie ¡ponte á asair pOtl' e'Sjpaicfo d.e quince milllu,t.QíSI; se saica. paira tr:&lt;nC'har, ry el jll!go que
ihlll wltaldo .slel td€&lt;Semigra'Sa, ruñaliLM,n dole un
,pooo -de call&lt;l.,o, d-eil pucll.oero ,Pair:a que ~ una
·V'l.u~Lta á iiuego vivo ~ se eoha soibire Qa cairne, p,onien:do en la fuierute, a:lrede'dor, ocano
adorno, los macarronoo. El sol1onniblo al n&gt;a·
&lt;turall se haK,e ldel mtffimJo, modo; :pero ha¡y
,qUJe t~merlo en oo!Sa ,POll' aintiei!Pa.d'O.
1

En manteca de vaca. .mUJY ea:Uen.te Bie reogan dos cebolteiba:a sin ¡ptcaJr y •l&gt;&lt;&gt; retiram
ouando está.n. dora.da.!.
!Sel •alfl.aJde una cuchalra(la. d,e hairlna sin
que wme co.lor, afteim:a.s l~iche i,u!fi~ieTllte, Y
s.e rugl'tia el l!Jquido con una cuohaira 11~ me.·

Dt:ez minutos mas die

cocción y ya €Sit1

hedb11..

* * "'
SOL-OIMJIL,LO CON M1AOA·RRONE·S

,Se c11,ecen macamoines sin partir con c:1~do de pudhero, fo islutflcwrute ¡pa,r~ que iestén
jugd,Sitosi; C1Urundo siei vue,1'veu i,:esrnos, ~ les
adl:adiem. peldwcitf:.00, c,omo para. croqu~tas, de
,taanlón c,ru,do. F.r1es,e tomaite aipa,rte, se• pasa. por talmiz y se aiñalda á. :lOIS macanrom~.
r.e!Vol/Vl~diO•los con cuMa.do pa,ra qiu.e no s-e
diesh:agan. ,Un ,poco a,ntes de presenitar1lo1S á
tal mesa, se eSipO!llvore.an con quei:s&lt;&gt; rallaidK&gt;
m01JC'llado oon po1vo de pan y el jug,o ciue
ihai soltaoo el solomillo aJ! a1sa~ en manteca de oerldo. Si. se lhaoo el plato die lomo
·ballo de vaica •ésibe· ha de ,estar en la cruga
tres 6 cuatTo dias anties y en el de la co·
1

---·

*••

LA DAMA NEGRA

d,era.
¡A¡pamte se ma.cihaca,n, dos doc~nSJ!!i die a:1meijaJs oocid1a1s, dlc\9 laJJJgolsrtinos grandes, un
fiMe die- lenguirud&lt;&gt; y ureLnta gra.rnos de se,tais, los qiue coo aJY!Uda de leCihe s,e tamizan

solhre la sal-s'a.

Conchita toma un enorme pedazo _de
azúcar del azucarero y pide á su madre
el permiso de comérselo.
-No, ese no, hija mía; es demasiado
grande.
De un bocado Conchita se come la
mitad, y presentando el resto á su mami,
Je dice:
-¿Y ahora que es más chico puedo
comérmelo. verdad?

.seg,dn se trae la. .])e,rugua &lt;Le la. plaza, s·e
IJ)one en una ca~ueta grande, frofi\n~oiai por
1u,no y oitrio laido con ¡a SIUil'l.cten,t~- sa,1 de nitro-no ,se ne,oe.stta. m.1:s de '!,a; cantidal! que

dan ,por d/~z cienta.vos y se le echa bastante sru1 natura,,1, .dlaján-dJoll.a Mllii un ll)ar 'de
d!as, :cuii&lt;ianllo de '&lt;l.a.l'le vuelta.9 y e~rr11'1e
el aigua que .queda, añadiéndole más sal.
ir,uego ~ ¡pon!e á icooer en la misma caz.uie,
la, icon illn ,cua.Ttillo de rvtno b1anieo v ,m€'(f1-r.&gt;
de vinagre", una cebolla, á la que Sé} a:dioiona.n &lt;los o1a&gt;vltos die esp-oo1a; un·a oabeza, de
aij'OS, dK&gt;s !hojaJ!!I de la.'llrel IY' ,un p0eo de aneJa·
rana, lllenando la camuela. de agua, 'J)Ue!&gt; tlen~ gue cocer mu'Oho.
Si iel rugua s,e con.sume antas -de que la le11:
gmt esM t1,erna, ~e li! aña.~e ruáis agua ~ sal
si 10 neiees1ta, ll)udténdole añaJdir un '1501rvito
de ;l)imienta. Luegio 11e pone en una fülente,
y antes que oo enlfrié ,se le q,u,¡ta, e1. ipeUe.jo,
que ,sale entero, 'eDJVol'vién'dola des1pués en un
;pafio 'frfo ¡para ;ponerla. en 'PTelllSa unas cua.ntae horaB.

l

un grtto ,reson:o Bn la m'U,oheidu,mbre.
El aooonetiido CaJY'Ó ID! 1suefo herido ·mortal·

m.en.te.
]!]J ag,resoil', no isaclaJdo en su vellf;al11111
se rublalarnz(&gt; á 1a v)lotilma y le hundió e1 pu·
tia! en el ¡pieoho uma, d·o·s, cien vece5. coll f~
rnz alegrta, con ra¡pidez ve1't1glnosa.
:CVLuclhos grita,ron: ¡detenedle!
Y el ais2,sin-0, dirigié,mks:e i,mp.á.v:tto al

lugar de donld,e saran quenas ,voc.€1'!, d!JO:
-,pOII' ventura ¿!l)ienso en esiooJPar? ¡Yo
he sido, y.o! ¡Yo lo .ml\t~!
u

Suf.rió que 1! 0 annarirasen l o•s brazos cod0
con codo, -s,in ,c¡poner resistetlic1a, y A 8111'
p,eNonle'S fué ~l.eivaido á. !&amp; cA.Nlel, rie¡uldo lie
1100 tiooba quo vociferaba:
-¡)Miuiea-a, e[ a.selsiino !
Y él, sereno, tm,p.ast:t&gt;l~, sonreta. ilia cu!·
da,l'Se

&lt;te los

gtl'i tos d~ t&gt;Ott&gt;U1a.cllo...

·

�</text>
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                  <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>fL
MÉXICO, DOMINGO

7 DE

ABRIL DE

1912.

NuM. 14 .

•

, El señotr PtTesidente de le ~epáblie&amp; leyendo su infotrrne en 1&amp; Cám&amp;tra de Diputados
el día 1Q de los eotr.ttientes.

�Domingo de J:(&amp;mos

tecer. ¿Quién no lo desea con ansiti? ¿Quién no susmra un
poco por tener otra vida, otras costumbres· ver otros ot&gt;ietos
y tener distintos pasatiempos?-Las flores qu¿ aquí tenemos ban
sido plantadas y cultivadas en macetas, regadas por asma que
ha traído un sirviente, han estado dtf,mdidas de los ardores del
sol poi; gruesas cortinas de trapo, y ni el rocío de la nocne ha.
fecundado sus cálices, ni la aurora les ha mandado su nnmer
~ese,, ni las brisas de la tarde han agitado blandamente sus delicados pétalos. ¿Qué extrafí.o, pues, que carezcan de oeriume,
de frescura y lozanía? ¿Qué extrafio que sus colores sean nálido~ y que apenas de_sprendidas de sus tallos, cemiencen a. languidecer y á marchitarse? No así las flores del gran jara1n de
la naturaleza:" el calor del sol las fecundiza; el rocío del meto las
~efresca; la luz aviva y enciende sus colores· el manso ,i11tiro
Juega con sus hojitas, y les comunicll anim!l~ión y vida. Allí
~o abierto aún el botón del nardo, del clavel, de la rosa ae Ca.s~
till~, percíbense_Ya sus delicados aroruas; y las mariposas v Jas
abeJas pueden libremente gustar la miel escondida en su !!eno.
En la ciudad jamás vemos la salida del sol, porque acostumnrados á desvelarnos todas las noches en frívolas diversiones. nrolongamos nuestro descanso hasta pasadas las primeras noras de
la mañana; nunca vemos tampoco la poética y melancóuca caí·
da de la tarde, ni escuchamos los trinos melodiosos de 1as avecillas que de ella se despiden, ni contemplamos las capr1cnosas
figuras que nubes de oro, de grana y de violeta forman en nue3tro horizonte. De nada de esto gozamos; todo pasa inadvertido
para nosotros.
En el campo sucede lo contrario, y hasta parece que cambian
nuestr?s condiciones físicas; pues instantáneamente nos sen ti·
mos bien, muy bien: se robustece nuestro cuerpo, se alieeran
nuestros movimientos, y una actividad maravillosa se apodera
de nosotros. Ya no hay en nuestros pasos aquella lentitud perezosa que nos robaba tiempo; ya no tiene nuestro rostro aque·
color ~maril~ento y pálido 9ue nos daba el aspecto de enfermos
anémicos, m en nuestros OJOB hay, por último, aquella enfadosa expresión ,de fastidio y de indiferencia. Todo esto desapare·
ce bajo la saludable ir.fluencia de los aires puros, del aroma de
las flores, de las encantadoras perspectivas que por todas partes
'le ofrecen á nuestra vista: dormimos poco, y nuestro smño es
tranquilo y profundo. Ningún cuadro campestre, ninguno de
sus detalles queremos dejar de examinar.-Entonces, sí, el hombre se contempla rey de la creación, y en medio del silencio que
lo rode!, llega á coi:nprender. que todo ha sido para él, para. su
beneficio y su deleite. Admirado ante la obra de Dios sus labios pronuncian cánticos de gratitud y de alabanza. L~ majesII
Los moradores de las ciudades, donde ~l µolvo ahoga y mo· tad de los bosques y la grandeza imponente de las montafias
lesta, el estru6ndo de los carruajes ensordece, el ruido aleja á los astros que brillan en el cielo, la luna que alumbra el firma:
las golondrinae, y las calles impiden ver el cielo, como las pa· mento, los prodigios de la tierra; todo parece asociarse en feliz
redes de una cárcel, los moradores de las ciudade,s, digo, no sa- oncierto, para recrear su espíritu y alimentarle de elevados y
ben á la verdad lo que es la llegada de la primavera, esta risue· ublimes pensamientos.
fía y pr6diga deidad que es la alegría del campesino; ni conocen
III
tampocp las armonías _con q?e se anuncia, las esplénaidas galas
Los alrededores de México son á propósito para pasar en ellos
con que ~e presenta, m el luJo que desplega durante su reinado
esta
temporada. San Angel y Mixcoac, Tlalpam y Coyoacán•
sobre l~ tierra. Pa.ra eso es necesario estar en el campo, en la
rp.ontafia, en medio de bosques y hondonadas. Aqui j;oooes con sus hnertas y sus jardines, sus hermosas alamedas sus
'igual siempre, y no se diffruta de los goces inocentes¿-sencillos quintas cómodas y elegantes, su cielo trasparente y purí~imo
que ofrece la naturaleza: la agitación COI!tinua eiJ."qfie vivimos convidan siempre á buscar allí un ameno y delicioso retiro. Lo;
no nos permite ver los cambios y tr11,sformacione!J de la tierra en vientos del Ajusco bajan hasta esos verjeles de flores, trayendo
l~s distintas épocas del año; y además, hay otros cuadros y los olo~osos ,perfumes d.e la sierra y la frescura de sus nieves que
:otras escenas que entretienen nuestra atención. Al aire embal- se derriten ya; las avecillas que han mudado de plumaje ensa.·
samado de los campos, parece que preferimos los vapores del yan de nuevo sus cantos, siempre viejos v siempre agradablet! á
vino, del tabaco y del café; á las risueñas y hermosas campifias quien los oye, y todo anuncia una época de ventura y;de:placeres.
¡Ay! al ver todo esto y presenciar los preparativos de las fabordadas de flores, las ridículas y extravagante9 decoraciones
milias
que van á pasar allí algunos meses, ¿cómo no suspirar
de un teatro; al canto melodioso y lleno de misterio .de los pádoméstica, todos los que, como el autor de estas lí·
por
la
vida
j~ros, los irritantes acentos de uha mÚ;sica sensual· y á las honeas,
eetán
lejos
de su hogar y de sus paisajes queridos? ¿cómo
ras de meditación á que convida la soledad de los bosques las
no
lamentar
esta
soledad en que vivimos, esta tristeza que nun·
'
largas conversaciones con gente frívola y vana,
ca
nos
deja,
esta
cansada
monotonía con que se desliza nuestra.
¡Cuán dichosos son en cambio los que viven lejos de estos
existencia?
¿cómo
no
olvidar,
por último, á los que van á decentros populosos, libres de las trabas que á nosotros tanto nos
leitarse
con
las
inocentes
alegrías
del campo, con las sombras
estorban para obrar bien y emplear las hor11s que tenemos de
descanso en honestos entretenimientos! Allí es puro y sano el de los huertos, con el apartamiento silencioso de escondidos so·
aire qne se respira ; las flores convidan á gozar de su perfume· tos?...... ¡Y cuán deliciosamente debe deslizarse allí la vida!
las montafias ofrecen perspectivas majestuosas, y fácilmente s~ Ni teatros ni visitas de cumplimiento, ninguna de las exigencias
encuentran distracciones en las escenas más comunea en los que en la ciudad nos hacen esclavos de los demás, irán á turbar
objetos más sencillos é insignificantes. Ir, pues, á pasa; al cam· allí nuestro reposo: podrán dividirse las horas del día entre el
po la. temporada de primavera, después de haberse fastidiado en estudio y la contemplación, entre la lectura de libros recreati·
la ciudad, es indudablemente el goce mayor que se puede ape- vos y largos paseos por lugares solitarios: se hallará gusto en
I
Hermosa época del afio esta época de la primaveral Ha llegado ya á nuestro hermosísimo valle la estación de las flores y
de las perfumadas brisas, del canto de las aves y de las campestres alegrías. Los vientos, refrescados todavía por las últimas nieves del invierno, llévanse en-sus alas las secas hojas de
los árboles, esas hojas que fueron gala y adorno de la naturaleza; .las ~olondrinas vuelv.en de sus viaj~s, y llenas de alborozo y
de mqmetud buscan el mdo de sus últimos amores, en las ven·
tanaR, en las paredes de las iglesias ó en las escondidas grietas
de las torres; las delicadas plantas de los jardines recobran su
natural vigor y lozanía1 para ostentar después, en medio de sa·
no verdor, rojos y encendidos claveles, blancas azucenas, frescas
marg_aritas y rosas, tulipanes y jacintos; hínchanse las yemas de
los árboles, se cubren de verde alfombra los prados, la corona
de plata de las montañas desaparece cediendo su lugar á vistosas diademas de esmeralda, y todo, en fin, cambia y se trasforma, y renace á una nueva vida.
El cierzo helado despojó á los bosques de su galano follaje·
pero ahora viene la primavera á dárselos floridos y frescos pa~
raque el viajero tenga sombra donde refugiarse del abr¡sado
sol de medio día. Las fértiles campifias, antes tristes amarilleo·
tas, vánse á ver ahora poéticamente engalanadas de diversas y
pintadas flores; los vergeles en que sólo se oían susurros de enfadosos instictos, repetirán en sus altas bóvedas de verdura el
,amoroso gorjeo del ruiseñor, el blando arrullo de la t6rtula; el
alegre.canto .con que otras aves s~luden el nuevo día, y los melanc6hcos trmos con que ~e despiden de la tarde. Las mariposas, encerradas por tanto tiempo en su cárcel, al sentir las tibias
caricias del sol de primavera. saldrán gozosas y ufanas á disfrutar de la existencia, sumergiéndose en verdaderos océanos de
dorada luz, vagando por jardines y llanuras donde liben la miel
exquisita de las flores, y ostentando, en fin, ante grupos de can·
doroaos niños, los colorAs de sus alas, haciendo alarde, al parecer, de su ligereza y dando giros caprichosos á sus vuelos. En
las apartadas soledades donde antes no se percibía ningún perfome, nos regalará ahora el aroma embriagador de la violeta,
del azahar y la mosqueta;; y allí donde había silencio, tristeza
y soledad, reinarán luego el animador bullicio de la naturaleza
la alegría de los pájaros, las múltiples armonías y canticos d¿
la creaci6n.-¿Quién, pues, no se regocija con estos días de esplendorosa luz? ¿Quién no se siente renacer á una nueva vida
cuando á su derrador todo florece y se reanima?
'

'

211

�~et11atos de aett.talidad

· Aett.ta1idades

Grupo de periodistas que se reunió para protestar contra el atentado á "El Heraldo Mexicano."
teriormente los huevos que se emplearon en aquella ceremonia
palatina eran, no solo dorados ni plate:,dos, sino precioódades
artísticas debidas al pincel de famosos pintores.
·
El céleb,e Watteau, por ejemplo. y también Lancret, pintaLa costumbre de loa Huevos de Pascua es general en tod0s los
pueblos cristianos, y parece se: tradición simbólica, desde los ron Huevos de Pascua para el canastillo de los Reyes franceses, y
primeros tiempos de la Iglesia, quizá del cruel tormento que se entre las curio3idades de la biblioteca Je! palacio de Versa.Hes,
coneérvanse todavía lindísimos
bacía sufrir á los mártires de la
huevo'3 pintados que un artista
fe de Jesucristo con los Ova igniinsigne
ofreció á la princesa Victa, 6 huevos de hierro incandes·
toria, de Francia, hija del Rey
cente con que se les abrasaban
Luis XV.
las carnes.
En varias comarcas de BélgiYa en los siglosfXIII y XIV,
ca, las novias dan á sus novios,
en las ciudades popuJoi,as, lo
en el día de Pascua, un ramito
mismo en París que en Roma,
de las más tempranas flores pri,
en Montpeller como en Salamanmaverales; pero en cambio los
ca: al amanecer el Domingo de
novios deben dar á sus novias,
Pascua se reunían los clérigos y
en justa reciprocidad, un Huevo
los estudiantes en la plaza prinde Pascua primorosamente pincipal, formando numerosa comitado y adornado con cintas y
tiva, y precedidos de estandartes
leyendas poéticas y sentimen·
y banderas, tambores y clarines,
tales.
dirigíanse al atrio de la iglesia
Hasta en la cismática Rusia
catedral, cantaban Laudlls, y se
existe
la costumbre de los Huevos
dispersaban por las calles para
de Pascua: los de las.clases popu·
a.:;_=:___ _ ___:....
:::.·.:..
· ·-··"'-'...:.-.------~--.:::.:::.:~
hacer la colecta de los Buevos de
lares son de color, rojos, azules,
Pascua que habían de ser hende.
.. . ..
.
,
"
cidos por el preste en la misa ma·
'. La pohc1ai1mp1d1er,do la mculacion de El Heraldo Mexicano."
amarillos; pero los de las clases
nobles del Imperio, y singular·
yor, y luego los regala han á sus
·
familias, parientes y amigos; y en esta cobtumbre tuvo origen la mente los de la corte, son objetos artísticos de gran valía.
En Polonia, ninguna familia cristiana come huevos durante la
popular frase: Dar los hue1Jos de Pascua.
En el siglo XVII se usaba ya, después de la misa pascual. la Cuaresma, y todas los guardan para el día de Pascua, en que se
presentación de uu canastillo de huevos dorados al monarca, practica la antigua costumbre de la bienvenida: todo jefe de fami·
quien los distribuía á !as dama11 y dignatarios de la corte; y pos- lia, así el noble castellano como el humilde campesino, ofrece en

LA COSTUMBRE DE LOS HUEVOS DE PASCUA

.

'

__ j
Los voluntarios ferrocarrileros ejercitándose en el tiro al blanco en la Escuela de Tiro.

Señor Mayor Nicolás Martínez
Jefe del Estado Mayor del Genernl González Sala~, muerto en la ba·
talla de RelLtno.
el lunes de Pascua un huevo duro
á.c~da una de las personas que le
v1s1ta~, y c~me la mi.tad del regalo de bienvenida, al mi.imo tiempo
que la persona recién llegada come la otra mitad; y esta costum·
bre ha sido conservada en la emig.ración por los polacos nobles y
ricos.
Sabido es, en efecto, que una de
las curiosidades del palacio de
Czartoryski, en París, consistía,
no hace aún muchos afios en la
recepción del lunes de Pas~ua: el
noble Príncipe de Czartoryeki
que recibía la visita de numeroso~
compatricios, como él, desterrados
P?r el Gobierno ruso, estaba de
p1e· á la entrada del salón de ho·
nor de su palacio, ofrecía el tradicional huevo duro á cada una
de las personas que iban á felici·
tarle, partíale en dos mitade?,
acercaba una á sus labios y daba
la otra al recién llegado, quien se
la comía antes de entrar en el sa16n.
Nuestros hijos se alegran del advenimiento de la Pascua, después
de loa tristes días de la Semana
Mayor, en que la Iglesia conmemora la Pasión y Muerte del Redentor del mundo; para ellos es la
Pascua de los hu€vos, de los ricos
huevos de azúcar y caramelo ca·
prichosameitte engalanados ylle·
nos de sabrosos confites.
IBien venida sea la Pascua! Es
)a fiesta de la Resurrección del HiJo de Dios, del Mártir del Gólgota; es la fiesta de la primavera,

Señor Teniente Coronel Ricardo Galván ,
muerto en el combate de Rellano.
Fot. A.M. May a.

qu,e da ~l cielo Fere~irlad augusta
y a la tierra fecundidad vigorosa·
e~ )a fiesta de las auras dulces
tibias que atraen á las golondri·
nas á sus abandonados mdos, que
evocan las flores, que aumentan
los ~fectos del corazón y la fuerza
lummosa de la inteligencia.

y

***

Señor Coronel Alberto Canseco
nombrado nuevo Jefe del Batallón de Za padores.
1

Fot.de El Tiempo nmtrado.

También la fie~ta de los Huevos
de Paecua tiene su leyenda.
En un~ ciudad (cuyo nombre
no mencionan las crónicas) había
h~ce ~uchos años un joven mitnmomo: la mujererabuenayhermosa, Y el marido, un ricacho de
g:an fortuna, la amaba con deli·
no.
Y sin e~bargo, aquella pareja
no era fehz.
. ¿Por qué'? Porque· no tenía hiJ~s, Y habría querido tener una
mdada de pequeñuelos.
.JAh! El hogar doméstico sin
hiJos está muy triste, faltando en
la casa los queridos seres que estrechan los vínculos de amor de
sus padres: la mujer piensa más
de lo debido en lujosas toilettes en
teatr~s, en bailes, y el marido; no
necesitando hacer economías derrocha el dinero en frívolas' dis·
tra?ciones, en banquetes con sus
amigos, en la profunda sima de
las mesas de juego... ..
;: E8to hacía Dionisia el marido
de Matilde: iba todas' las noches
al casino (á un casino de aquella
época, por supuesto), jugaba mucho y perdía siempre· perdía sí
. ' que hast
' ..'
con tanta ' constancia,

�Aetualidades

Y Me.tilde ech6 los brazos al cuell o de Dionisio y con voz conmovida, muy conmovida, le reveló al oído el misterioso secreto ..
Dionisio lanzó una exclamaci6n de alegría, estrech6 con am·
bas manos la cabecita de su mujer, bes6la amorosamente, y díjo:
-¡Cuánto t¡i amo!
A los pocos mases, Matilde era madre de un hermoso nifio y
la felicidad reinaba en la casa del joven matrimon10.
Y, en memoria de aquel dichoso día, todos los 1u1 es de Pñs·
cua regalan á cada pobre que les pide limosna un duro y un
Huevo de Pascua.
EMILIA DE

S**

Horrores de la Guerra.
Miembros de la J un ta del P:.11tido Liberal.

Los Delegarlos dd Partido Liberal saliendo dtl Tt·,,tro Lírico.

Agusanado vivo.
Del Iibrn inédito "Horrores de la Guerra."

Dionisia, que tenía coraz6n de buenos sentimitntos, rf'gistr6sus compañeros de tapete verde, aquf'llo3 mismoA que le ganaban el oro y los billetes de Banco, se asombraban de la tenac1Jad se los bolsillos con mano couvulsa, por si acaso encontraba otra
moneda escondida entre algún
con que le perseguía ince!:antepliegue; mas sólo tenfa aquel
mentt; el adverso destino.
duru,
aquel último duro que le
Dionisio regrt:saba de pésimo
palpaba y acariciaba cou verdahumor á s : caba tn las primeias
dero cleleite.
hul'al'! de la madrugr,da: si esta-Mafiana, hermosa, mafíaba su mujer re"og1da, regañábana
... contest6 á la pubre men·
la 1wr IJO haberle espera.to, y si
diga.
ebtaha esperándole, aunque renY ech6 'á correr hacia otro
dida de sueño y también de anconfitt-ría,
á. fin de que la nifia
siedad, regafiábala más durano
observase
que tenía dinero
mentP. por no habe1se recogido
para
comprar
el Huevo de Pasen la hora de costumbre.
cua y no para darla una limosna.
Así es que la pobre Maiil&lt;le,
Atravf's6 por calles y plazas,
aunque virtuosa y amante, coy
pasó
delante de una iglesia,
mo no obtenía ningún prowcho
en
cuyo
ancho p6,tico, envuelto
de rn docilidad y cristiana resig·
en las sombras de la noche, vió
naci6o, empez6 á moetraree anuua mujer que mecía en su re·
l11jn111za, H8bdlJJe, ntrVÍOS:1, y
gazo
á un mño de pocos meE&gt;es,
wntestaba á Hl urnri&lt;lu con fra ·
y
alargaba
sus descarnadas mases más durae to:lav'a que las
nos hacia lo:i transeunte,:, rn ur·
que él la prodig:1b11 en rn~ accemu rimel o:
•OS de mal butll•,r; y aeí f l!lfia-¡Una limosna por amor de
ron meses y mese~, tramformaDios
y por mi hijo!
do d h, ,gar Jc111 ,é,1irn, :;qu, 1 ho·
Dionisio exuerimentG una r1 ·
gar sin hijo8, en 11·on11la d~ ditcia sacudida en su c0razón y pa·
cordia y .1-&gt;erpt'ttJ&lt;, &lt;li -gu,t11.
róse un mom,mto á contemplar
La nocb~ de P t1F&lt;'t1&gt;1
R•s:11á aquella i,,feliz madrn que pe·
rreccion, el incorregible Dionisio
día una limosna por Dios y por
acord6iae de que todos los afios
BU hijo
1egalaba á PU mujer, en la ma·
-¿Yo derrocho una furtu1 a
d,ugada dtl luneti, el Huevo de
en el fango de lo~ vicio¡., y hay
l'n.scua, un enorme huevo de conmadrt'S que no tienen pan, y hay
fileria., repleto de caramt-lo" y
niños inocentes que dP&gt;Í dlec• 11
pastillas, y adornado con liudos
de hambre? ¡ No, por D¡osl
dibujos aleg6ricos y finos colo·
Ai,í exclamó Dionieio1 y sa·
res; y !'Or tiada del mu1 duque·
rando
del bnbillo el dur(l que
1ía intf'.rrumpir entonCt'S aque·
destinaba
al tra,liciollal HUtVO
lla su antigua costumbre.
de
Pascun
para
ob,eqniar á FU
Mas al salir de la casa de jueespo~a
Matilde,
le puso en la
go, después de haber perdido somano
trémula
de
la m€1J&lt;l1ga, á
hre el tapete venlt' un buen pe·
quien
dijo
es,as
palabras:
dnzo de su fortui,a, observó que
-Tome usteci, pobre madre,
f6lo t~mía en el bolsi'lo una mopor
Dios y por su hijo ..... y re·
11e&lt;ia, un duro, f'l ú timo que hace
por
mi.
bía sido re;petado por su mala
suerte.
f
-¿Cómo no te has acoetado?
Er11u las dil z de la no&lt; hP, y ~
-preguntó
Dionisioentrando t n
las confiterías estaban abiert:.is
·
su
casa
á
la
buena Matilde.
aún¡ mas cuando fuéáent1ar en ~
-Porque
...
.. . porque ...... ¿ea·
una de las mt1jores para combes
que
tengo
que revelarte un
prar con aquel duro el Huevo de
secreto?-respondi6le
rn mujer.
Pascua, una pobre nifi.a de ocho
-¡Ah,
ya!
¿PienEias
en que
afios, al mismo tiempo que le
mañana
es
lunes
,.le
Pascua
y es·
ofrecía un ramito de violetas y ja·
parabas
el
regalito
mfo?
cintos, pidióle,con voz lastimera
-No, no es f'SO ......
una limosna para m mamá, que
Señor don Fema r do Iglesias Calderón
-¿Puel!! qué el!!, Matildt?
Presidente del Centro Directivo del Partido Liberal.
esta.ha enferma.

El sitio pueeto á la ciudad de Cuautla entraba en su quinto
día, pavoroso como los cuatro anteriores. Las calles de la histórica población hedían ya á sepultura entreabierta, porque los
cadáveres se pudrían en ellas, toda vez que era imposible que
fueran levantados, ni por los federales, porque aquellos heroicos
333 dragones del 5° Regimiento á penas si se daban abasto para
contener los ataques de 103 revolucionarios¡ ni por estos, porque
no se atrevían, por ninguna causa, á introducirse en los lugares
vigilados.por los leales servidores del Gobierno.
Cuautla era, pues, un sitio de desolaci6n y de angustia. Sus
caea1.1, poco tiempo antes hermoseadas exteriormente con motivo
del Centenario de la. Independencia, veíanse ahora medio destmídas por el choque de millares de proyectiles, 6 por la explo·
si6n de centenares de bombas de dinamita, y presentaban., por
lo tanto, el lúgubre aspecto de ruinas recientemente encaladas.
• Sus calles, solas, abandonadas, sombrías, mostraban en su pa·
vimento trágicos manchones de sangre fresca, y, de trecho en
trecho, como para :i.centuar aquel cuadro de muerte y_ de amar·

gura, los incendios alzaban el brillo de sus llamas, más pavoro·
sas aún al destacarse lívidas en medio de una atmósfera caldea·
da por un sol ardiente, por un sol terri ble, por un sol cuyos ra·
yoe quemaban casi tanto como las lenguas de fuego que se le·
vantaban de los edificios incendiados.
Todo era pavor y tristeza en la ciudad inmortalizada por el
gran Morelos. La guarnici6n que la defendía, casi ya exhausta
por cuatro días de lucha sangrienta, encontr~base, no obstante,
todavía dispuesta-orgullosa en medio desu debilida.d-á reptt·
ler una vez más, el empuje de los tres mil revolucionarios de
Zapata, y éstos, en cambio, seguros, al recordar su número, de
que tardeó temprano, la hermosa ciudad suriana, caería en su·
poder, preparábanse á intentar un nuevo asalto sobre la gloriosa
~j
y desolada ciudad.
Sitiados y sitiadores estaban, pues, dispuestos á que de nueva
cuenta la muerte cirniera sus alas negras sobre aqut1l campo de
fratricidas odios, á que de nuevo los alarid-0s de angustia vibraran en aquella atmósfera deletérea, á que otra vez la sangre se
encharcara en aquellas calles, ahítas ya del líquido rojo, líquido
que saldría á borbotoIJes de las abiertas líendas... .. . ¡Oh, la
guerra ei; el más terrible de los azotes que puede 1tfügir á un
pueblo, y Cuautla estaba enteramente agobiada por tan terrible
calamidad. La lucha entablada en la épica ciudad suriana no
llevaba trazas de terminar sino con el aniquilamiento de una de
las dos fuerzas enemigas!. .....

***

º"

••••••••••••• •

•••••• •

fJJ

Serían las once de la mañana· de aquel día, ( 17 ~de mayo de
1911 ;) cuando un grupo como de ochenta revolucionarios 1:1e decidi6 á asaltar la poblaci6n siguiendo la hilera de cci.llt,ll que
desemboca directamente en la Phza del Mercad0, punto del que
pensaban apoderarse· los rebeldes. Avanzando con toda Cll-Uteü1,
primero por los cañaverales y en seguida por las callejuelal!l suburbianas, sitios que se hallaban indefensos debido á lo pequeño de la p-uarnici6n ~federal, los za patistas "llegaron á posesionarse de una calle que sólo dista cuatro ó cinco cuadras del punto de que deseaban aduefiarse. Pero de allí no lograron padar.
Un pelot6n,iformado por.diez dragones, salió con audacia á su
encuentro, y se?e.ntabl6 inmediatamente un rudisimo combate.

•••••• 1 ••••••••••••

Comisionados de Paz en San Antonio, Texas, con el señor Licenciado Emilio Vázquez Gómez,

�Teatttos

Teatrros

como todos sus compañeroe del 5?, bien apellidado de ORO,
prefirió luchar sin defensa alguna, á retroceder un solo paso,
así es que con todo valor se arrodilló en ~edio. del arroyo, y
continuó su terrible duelo con el revolucionano oculto en la
próxima esquina.
El rebelde al ver vendido, puede decirse, á su enemigo, sonrió burlona~ente y tendiendo su carabina, hizo fuego ...... pero
erró el tiro; entodces el dragón echóse el maüsser á la cara y
disparó también; una bala atravesó el ala del anch? sombrero
del maderista, á pesar de haberse ocultado éste rápidamente al
hacer fuego el impávido federal.
¡Hubo un momento de honda espectación! El maderista, carabina en mano espiaba atentamente al dragón, mientras que
éste, con el maüsser tendido, esperaba solamente el momento
en que se asomara su enemigo para disparar sobre él.. .... Movióse el rebelde, y un nuevo proyectil arranc_ó el ~oncreto de la
esquina, bafiando de cal el rostro d~l revoluc1onar10. ~l federal,
que con aquel cartucho había agotado su «parada)), sm retroceder, como casi lo exigían las circunstancias, para volverá poner
su arma en aptitud de servirle, sacó tranquilamente un &lt;&lt;carga,
dor)) y lo introdujo en la recámara de la carabina. Es!a operación fué ej ..cmtadá con toda prontitud; pero por rápidamente
que hubiese sido llevarla á c~bo, el ma?erista supo ap~ovecharse
de la ocasión que se le ofrec1a, y, tendiendo su carabina, apun·
tó con precisión y disparó ...... El estoico soldado, que en aquellos momAnto:i iba á echarse de nnevo el fusil á la cara, ya no
pudo hacerlo, sino que abrió los brazos, dió un gAmido bronco
y cayó de espaldas sobre bl pavimento. ¡El rebelde, por su parte, lanzó un alegre grito de triunfo: se había salvado de un enemigo terriblemente peligroso! ......
Y continuó el combate por cerca de seis horas; pero por más
que se empefiaron los asaltantes, no l?graron hacer ~etroce,der á
los defensores, y, al fin, aquellos tuvieron que replegarse a sus
posiciones.
En la noche, á la hora del descanso, el revolucionario refería
á sus compafieros el peligro que había corrido al batirse con el
bravo federal.

•

Teatro Col6n.-Virginia ~evarez.

Los maderistas, fiados en su número. pretendieron arrollará los
federales pero é3tos se sostuvieron Ptl sus posiciones, rechazan·
do varia~ veces á los grupos más audaces que llegaron á atrever·
se á desafiar osadamente el fu ego del enemigo.
Oonvenddos, por fin, los revolucionariOíl de que no harían
retroceder jamás al pequeño grupo de dragones, variaron enton·
ce; de táctica, y, ocultándose en los huecos de las pu~rtas, en
las esquinas de las calles, en los postes de la luz eléctrica, empezaron á di,parar sobre los soldados leales, procurando hacer
blanco á toda cm,ta, pensando que de esa manera acabarían por
destruirlos á todos, uno á uno, y entonces podrían entrar ellos
al sitio ambicionado.
Pero se equivocaron redondamente. Lo3 federales, al notar el
cambio ds táctica de los enemigos, hicieron otro tanto, y procurando desde ese instante guarecerse también con los sitios que
les brindaban algún abrigo, pusieron todo su esmero en que sus
disparos hicieran siempre víctimas en las filas contrarias.
Entonces la lucha cambió de faz: bien puede decir~e que se
convirtió en una serie de combates singulares y terriblee. Cada
federal ó cada revolucionario había elegido inconscientemente á
su rival y disparaba sobre él, procurando á la vez, y por cuantos medios le sugería su ingenio, libertarse de los tiros que se le
dirigían.
En meJio ele aquella ordenada confusión (valga la fras~) un
revolucionario de los que más se habían adelantado ha~1a los
feder,1les, diósc cuenta de que un dragón, apenas prolegid? con
el marco de una puerta, le hacía fuego, procurando rectificar
con toda conciencia su puntería. El rebelde, que á su vez separapetaba con la esquina de la calle, 8acaba, de cuando en cuando, parte del cuerµo solamente, y hacía fuego _sobre el dragón
con absoluta calma, buscando el bliLnco con OJO certero y cop
tranquilo pulso.
.
.
Diez ó doce veces se habrían disparado ya los dos enemigos,
sin que hubiera resultado alguno, cuando el dragón, en su inmoderado deseo de avanzar salió de la puerta que lo defendía y
caminó violentamente unos cuantos metros hacia adelante.
Esto fué su perdición, porque en el lugar á que había llegado
no existían ni puertas, ni ventanas, ni postes; la calle esta~a
limitada por una enorme barda, sin hueco de ninguna es::&gt;ecie
que pudiera servir de refugio; pero el federal no vaciló, bravo

217

otro valientemer.te, esa misma madrugada, por la pequeña guar·
nición federal:
Con la alegria propia del que se ve triunfante, y á la vez libre
de graves peligros, á lo menos por algún tiempo, el maderista,
á la vanguardia de los suyos, ·penetró tranquilamente en la devastada ,ciudad.
Precisamente por el camino que tenían que recorrer aquellos
hombres para, llegar al punto de reunión, hallábase la calle donde había tenido lugar la escar11muza del día anterior, así es que,
al desembocar en ella, el revolucionario lanzó una mirada al sitio en que había estado su fltlemigo de la víspera. Allí pudo ver
el euerpo del federal, tendido boca arriba, en la misma posición
en que había caído veinticuatro horas antes. Aquel cadáver que
había recibido el sol, el terrible sol de Ouautla, el formidable
sol1del Sur, durante tan largo tiempo, debía estar ya caei en
putrefacción porque es bien conocido que el calor de aquellas
ª?rasada~ regiones, descompone rápidamente las materia.. orgánICas. Bien sabía. esto el revolucionario, no ob~tante, cuando 8e
en.contró·como á ·Unos diez pasos del cuerpo del que fué su enemigo, una curiosidad maleana lo impelió á aproximarse todavía
más.
:-¿Dónde le pegaría yo?-se preguntaba el rebelde mientras
Re iba.acercando al cadáver. - Sólo recuerdo que apunté al bulto ...... ¡La cosa no efltaba para menos!. ..... Sin embargo, estoy
seguro de haberlo herido en un !'litio dt'mal'liado noble ......
Y haciéndose estas lúgubrPs refl.f'xiones, llegó hasta donde estaba el cuerpo, y vió ..... ¡Más le valiera no haberse acercado! ...
El revolucionario, con los ojos enormemente abiertos, hasta el
grado de querer rnltarse de l'lUB órbitas, diose cuenta de una cosa,mac~bra, de una cosa horrible, de una cosfl que hizo que se
l~ paralizara la sangre en las venas y dejara de latirle e! corazon ...... .
Boca arriba, con los ojo"! semicerrados, yacía el cuerpo del
federal con un agujero en mitad de la frente. Por la boca de la
herida y.en medio de coágulos de sangre negrusca y hedionda,
apa~ecía parte de la ma!la encdálica, y entre aquel asqueroso
conJunto de sesos y de sangre, una millonada de gusanos, peqaefios, blancuzcos, horriblefl, se movían, entran&lt;lo y saliendo

***

Teatro Arbeu.-Esperanza Iris.

El día siguiente, á eso de las diPz de la mañ1ma, la part_ida
de que formgba parte el revolucionario que había m11tado al
dragón, recibía orden de entrar en Cuautla, cuyo sitio habías.ido

por la e~pnntof111 oq1wcliid; y como para. que 11quf'llo t.raFraE&gt;ara
lo;.i l111d.., &lt;lt- lo triig en, el hon.bre que yi,crn cara 111 ~ol y con
el cer, bro ·1t,truz do, nu tFh1ba nllle,t .. todttv1a. ' ¡Bit'11 lu probaba t-l qu"' u1111 de ·UR I razos, el d,reC'ho, si- leva111aha di- cuando en cua do, c1 ,mo i-i el agnnizanti- qu sii-r11 am,ncar dti eu
frent.- aq1Hh1 c..,a 4ue 1.. hacía 1111 to 111. J. .. ..
.El r"'volu,·io ario, al ver 114u¡.,Jlo, si, ,tió q11e ~U!l CH bellos r:e
n1z ,b .,, y, 1111!' ' c, ,rro un gemido bronc1, s111 1ó de su garganta...
Cerro e, to11c1-s l s &lt;•j, s f.mra ya no V&lt;-t niá"", f't'TO no ¡,ud,endo
arra,1car...... del pt-nsam e11t1, 11q11el lúgubre C'Uadro, vo!viólos á
abr,r 11erv1,,sam .. nte, y ei·hán 10:ie 111 car11bin11 á la cara disparó
sobre el de.. ve1 ,turado fi-dernl. .. ......
~l cu~rpo &lt;le ~ste qued6 ya deti ,11tiv111nentA inmóvil y el rPvoluc1011a;H&gt;, co.n a bou~ seca, &lt;'On el ro11tro borri blerrrente pálido
y ~n fno ternble corriéndole vor t1,do el cuerpo, siguió su camino .....
Es fama que pocos días despué~, un rebeld e era separado de
las filas por haber perdido la raz6n.
( Rigurosamente hist6rico. )
ALBERTO HERRERA.
1

~º~

LAS OBRAS DE MOLIERE

Teatro Col6n.-Miguel Muñoz.

Teatro María Guerrero.· -Maríil Cavallé.
Fol . (ribc

El Mikado ha prohibido con todo rigor las obras de Moliére
en el Japón, porqu~ con ellas se quebrantan los cimientos del
orden social. «Las trapisondas de Scapin» son un intolerable
atentado contra la autoridad paterna, en un país donde la creencia filial es deber sagrado más que virtud. La mujer debe total
a~s?luta obedien~ia al marido, sin que ni aun la voz le sea per~
:°1tida, y en Mohér~ hay mujeres 9~~ gritan y hasta que enianan al_esposo. El cnado debe sum1s10n. al amo, y en Moliére
~ay criados que qra, ya! Por todos estos motivos y otros de
igual trascendencia y alcance se declaró en entredicho al revo·
lucionario autor de comedias. El Japón revolucionario inno.
'
'
vador y ta1, no qmere
que se vean minados
los susodichos
cimientos sociales, y para lograrlo lo mismo ahorca á Kotok11 y
sus compafieros que promulga «reformas" como esta si no miente un diario inglés.
'

�\

Teattros

"218

FEMENINAS

LA LUCHA POR LA IIDA

Con frecuencia se publican noticias de i ucesos novel1311co~, en
los cuales algún modesto músico, humilde obrero 6 vendedor
de periódicos, se ve
repentinamente tll·
cumbrado por un Cll·
µricho de la fortu·
na.
En cambio se suele guardar;[silencio
acerca de otras novelas sociales, ' de más
profundas enseñanzas quizás, en las cua·
leí!, gente mimada
durante mucho tiempo por la fortuna,
gente que vivió en
la» altas cumbres so·
ciales, cayó en la miseria.
De una novela de
éstas pudiéramos dar
hoy extensa reseña;
si no nos lo vedara la
discreción. Concrete·
mos el argumento en
una sencilla noticia,
qu13 no hurtamos á
la publicidad por sn
el caso enaltticedor
Ahora t'H &lt;lama
para la persona inte·
francesa acaba de re·
Teatro Princi~al.-Mada Higares.
resada.
cibir la cinta del Mé.
Se trata de una se·
rito agrícola en Fran·
cia. Parece genAralmente que el cullivo de la tirrra e;; extrnfio ñorita aristo~rática, descendit&gt;nte de una ilustre y nobilísima
á las muj~res. Se olvida que, sin duda, en la a-ntigü~da&lt;l-d~bió familia, que ~e mcuentra en un conocido hotel madrilefio, pres·
tando servicio como humi1dísima
Fer una delicada manecita de mucriada.
Alguna eefiora de las que
jer la primera que &lt;lepositó una BP,f,
ecuentan
aquel hotel ha podido
milla en "l surco abierto tin la tieenl'o1 tr: r.-e sorpr, ndida c1 n la
rra par~ hacerla g· rrninar. mienpresencia de la sirvi, nte dti sito
tras los boro brell i-t· t:,ll trt'ga han 6,
linaje,
cuya cara no le fuestl d08rolas luchas, llis guerras y las cacenocida,
y·camb.iar con elia rápido
rías.
diálogo:
La labor agrícola E&gt;S labor de mu-Pero ¡usted! ... ¡U~ted aquil
j"r, salvo en las durati tareaHque
¡Con ese traje! ..... .
s1mpl1fican las máquinas ó las
En efecto. Se trataba dE&gt; la ni1 •
gri:tndes labranza~. E.-tán unidns á
ta de la duquesa, señora di' grsn
111 agricultura mil µ~quefias indusfortuna, que fué muy conocida en
tria.. y mil p11eientes cuidados que
Madrid, y llamó la atenci6n por
rt&gt;,,l-1ma11 la sutileza de la mujer.
su riqueza, especialmente p( r ~us
En Inglaterra, Holanda, Italia y
trenes.
A ema,iia, entrP otros países, exisAzares de la suerte y noveleeras
ten e~cu~las d" agricultura que pro ·
circumtancias hicieron sufrir á tBIII
ducen excelente re::1ultado y cuyae
noble familia graves quebranti e.
,.nMPfi.linzas se relacionan estrechaLa
ruina se ensefioreó eobre los
m... nte con el arte decorativo.
que fueron dominios podnofo~.
E.~ rle aplaudir quE&gt; las damas
Y al llegar á la pubertad los ac·
11.lient... 11 est-, a.fieión á la vida agrítuales descendientes de la gran Ca·
c,,la, fuente de un 11ano panteismo,
sa
se han encontrado en plena mi·
qu... habria de vivificar los espíritus
eeria.
y las razas. PuEis como dijo TolsLa nieta de la rica duqueFa, jo·
toi tm «Ana Karenine,» al retratar
ven, trabajadora, honrada, ha te·
la tristeza de la vida en las grande,
nido necesidad dt- ganllr con ,eA·
ciudade:;; ts en el campo, en el le·
fuerzo el sustento de cada día. Y
no de la Naturaleza, en la tierrfl ,
con la frente levantada, digna y
ccdonde hemos de hallar la reeududorosa, sin sentir vergüE&gt;nza an·
rrección y la vida.»
te la desgracia presente, no ha ve·
cilado en aceptar una plaza de ca·
marera en un aristocrático hotel
Una orquesta. formada exclusimadrilefio, segura deque el tra~a·
vamente por mujeres está en esjo enaltece.
Teatro
Pri
ncipal.
AmpJro
Romo.
to, momentos causando las delicias
Y digna y sPncilla, acE&gt;ptará á
de los amantes de la buena mú:;ica
aristocrática
las propinas que la ofrf'Z·
d
iario
esta
camarera
en lo:1 principales coliseos de Europa, en una toitrnée arLísti_ca.
Es la música la primera de las bellas artes que se han atrevido can los deecendientes de los que frecuentar(ln la capa de su
á cultivar las mujeres; en el seno de la intimidad, en el miste· abuela.
rio, quizás, como disculpándose de atreverse á salir de los oficios doméjticos á que se las dAdicaba.

Loe enemigos del feminismo van siendo batidos en todas sus
trincheras. Hace poco sdfaq f'IA ha abierto en Londresuna expo'
sición de inventoe femeninoi:t, y las damas
no se han limitado á
presE&gt;ntar los mil objetos de uso diario
que Rimplifican y dan·
comodidad en las fae·
nas domésticae, como
la\'adoras, máquinas
de picar. ·ek, sino
que han abordado las
difíciies invenciones
de máquinas movidas
á vapor 6 por electricidad, instrumentos
gunreros y de deportes.
Se h11bía dicho que
las muj .. res no inven·
taban nada, y ya se
ha dado una prueba
de los inventos feme·
ninos, bien probados
ya Pn Pl terre110 de la
fantasía.

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***

S e ffo'r . to lie r m inia P ére~ d .;

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r eon.
F"t, :\lt111k,

-

�~~A LAS,/

DAMAS .

LA irnn:R EDUCADORA SOCIAL
PARTIOULAR_IDA2J DE UNA FA.LABRA.

RELOJ DE ARENA NUMJrnICO

Afélfesis y Apóeope silábleas,

A ve de rapiña.
Enfermo peligroso.
Sport agradable.
Dios nos libre de él.
Verbo.
Río importantísimo.
96 7
Animal doméstico.
32
Nota musical.
H78
Mineral.
5467
Dignidad india.
17342
Alimento.
6 7 4 l 2 ;{
Enfermedad grave.
:&amp; 3 1 5 8 8 7 Antiguo poeta e3pafiol.
1 2 4 5 6 :&amp; 3 ~ Util para fumadores.
6 7 3 4 5 1 '2 3 9 Industrial.

1234567 89
l 9823569
1762357
6 9823 7
62473
45 8 9

Hallar una palabra que se compone de las tres sílabas siguientes:

PREPOSICION
I
INSEPARABLE I

PREPOSICION

ADJETIVO:
(Tgual, semejante)

PROPIA

1

que expresa PÓRTICO.
Eita palabra tiene la particularidad que eegún se le van quitando sílnbas de delante
ó detrás, van quedando otros significarlos que HprPsan:
Pórtico .... ........... .......

1

l~ 2·~ 3?

,
Zaguan..............
...... ...... 1 2n. 3ª.

~---- -· ____ __
____ --3~

~ Adjetivo........
- . .. .. ...., . . . . . .. .

1- Frase J eroglífic.:&gt;,

1

······ ·········· ... ... , Pórtico
1~ 2i_i. 1 .. ......... Adormec1miPnto
Prep11sici6n inRPprtrnhle
- 1~ 1 ..........
l~L 21.l 3? 1

2-Jeroglífico.

L,is soluciones á los pasatiempos en el
próximo número.

Suluciones á los pasatiempos insertos
en el número anterior:
A las charadaE:

3-Acertij,, J ernglífico.

I. Caricatura.

II. Tenor.
III. Americana.
Al rombo numérico:
Colocar los tres precedentes sig11ificados de manera que se pueda leer jeroglíficamente, con ellos, una palabra caste·
llana.

***

FRANCISCO.
Al jeroglífico comprimido:
TRASTORNADA.
A la com¡:;osición jeroglífica:

CHARADA

PROPAGANDA.

Prima tercia es un árbol,
tercia ~ólo negación
y ¡:rima dos lo hace el ave
al tialir del cascarón.
Con lo dicho anteriormente
queda demostrado ya
ser el todo un instrumento
que á mí me gusta tocar.

- A la tarjeta anagrama:
«La verdad sospechoea.,,-Alarcón.
Al acr6stico:
SALMERON.
A la prosa charadística:

.T EROG LIFICO

•
JO

o

TEODOMIRA.
A la combinación.

1

LORO.

con.tenido en el¡corazón de una ma&lt;ire digna de su misión. Necesita valor, porqut&gt; con mucha f1f'cueucia~obra á exprnsas de
ella misma; paciencia, porque rn empresa no termina nunca,
pereeverancia, porque su acrión rncial ce mirnza al pie de la cuna de sus hijos, la conti, úa sin interrupción y rn iufl.u nrin
se nota, no sólo en las
·
grandes decisiones que
debe tmer en lo referer.te á la escuela, á la carrera, á los establecimirntos de instrucci6n; sino
tarn bién efi esos mil detalles de la vida, causas
segundas que hacen de
nuestras existencias lo
que son. Estemos seguros de que el día en que
la familia responda al fin
que se propuso Cristo, al
fundar la familia cristiana, nuestra patria no
volverá á estar enferma,
sino que recuperará su
vigor de otros tiempos,
su puesto entre las naciones y el porvenir de nuestros hijos, como el de la
sociedad, sino tal como
puede desearlo nuestro
coraz6n de patriotas y de
cristianos.
Debajo de la sociedad
política hay la doméstica, de bajo de la patria la
familia. Lo primero depende tan radicalm~te
de lo segundo, que los
progre ·
sos y
la decaden.
Modelo de blusa de tira bordada
cia de
la una es tan indisolublemente unidos á los
progresos y decadencia de la otra. El río de
la vida social brota de la vida doméstica,
la familia es la fuente, lfrota de la patria. Una sociedad compuesta de familias
pervertidas por la inteligencia, corrompidas
por el corazón, enfermizas por la sangre. será siempre una sociedad miserable, dispuesta á la servidumbre, pronta á la degradación,
poJ grande que sea á la superioridad de sus
leyes y Pl genio de sus invenciones. Se hahri multiplicado la corrupción por la corrupci6n, el vicio por el vicio, y esos seres
ya pervertidos al salir de la familia, Ee con·
vierten en criminales al entrar en la sociedad, tendréis una sociedad en decadencia;
· una sociedad sumida en la barbarie.
Por el contrario, euponed en la sociedad
""'--'••u-.., todas las familias semPjiintes á fuentes vivas
vP1rtiendo doctrinas sin erroreF, costumbres
sin depravación, i:angre limpia de toda corrupción. el rPsultrtdo sná una gennacióñ,
grande, fuerte por la inteligPncia, grande y
fuerte por el coraz6n, grande y funte por la
sangre,
Pa~reR y ma&lt;ires ne familfa,cumplid vuestra misión, para no preparará vuestros hijos
una vida enojosa, negra y rastrera.

La influencia de la madre e&lt;lucadora no se detiene en los límite~ de su hogar. Quizás sin darse cuenta de la importancia
considerable de sus enseñanzas, ha trabajado para la Sociedad educando
hijos para la lucha de la
vida, haciéndolos capaces de aumentar el patrimonio de las tradiciones
y de ser los depositarios
de las virtudes domésticas.
Toda la fuerza vital &lt;ie
un país, su prosperidad,
eu honor, su grandeza
nacional radican en ger·
men en la familia, y se
fe~undizan por la educa·
ción. La madre apartlctentonces más grande en
·,u papel, porque más allá
~
'í de sus hijos que crecen
~~
puede ver la patria que
confía en ellos y los espera.
Ella es la proveedora
de sus fuerzas vivas, de
sus anhelos.de progreso,
de esas vastas organizaciones que tienen por oh·
jeto la dicha del pueblo
y aseguran su duraci6n.
Gloriosa y á la vez humilde t!! esta misión, y
precisamen·
Elegante blusa de raso.
te por
que
fué olvidada hay tantos malos quA crecen
sin cesar, desvastan nuestro organismo social y comprometen la seguridad del maña·
na.
Tienen, pues, la madre una empresa su·
blime que llevar á cabo. Su acción es de una
importancia inmensa, y los efectos de su in·
fluencia se extienden indefinidamente, se
ramifican, se prolongan en el porvenir y
afectan los intereses generales del género humano.
¡Ah, qué patria tan hermosa tendríamos
si todas las mujeres quisieran aceptar su rt&gt;s·
ponsabilidad y penetrarse del principio evidente, de que tanto vale la familia, tanto
vale la sociedad 1 ¡Si comprendieran que tienen en sus manos la ealvación, la reg~nera·
ción, la redención. Bastaría que dieran á Ja ·
patria caracteres y, convencidas de que nada ''l'.l!twA'(f.N.\'ll.,.,,,~,,.,
es tan hermoso ni tan bueno, como esto, para la grandeza de una naci6n, prepararle
hombres y mujeres de valer, qu1i no teman
de la carga de una familia nnmeroFa, ni los
cuidados de una profesión que exige esfuer·
zos animosos.
¿Cµándo sabrán, pueP, las madres, ver almas en los niños que nacen, es decir, es·
fuerzos, luz para lo porvenir?
Nadie, excepto Dios puede apreciar el tesoro de ternura y de inteligente solicitud
Blusa estilo irlandés.

~=

$::

0

M. B. C.

�Parra las damas.

222

¿Todas las mujeres son iguales?

Alemana: Sentimental, llorona, amante de la música y enemiga de los animales, especialmente del gato.
Francesa: Elegante, zalamera, imperativa y voluble.
Según un sabio alemán, el doctor Shultz, n© todas las mujeInglesa: Testaruda, sentimental y amante de los animalee, esres son igúales físicamente consideradas. El clima, las costum· pecialmeJ1te del perro.
bres J los alimento.:::, influyen de una manera eficacísima en la
Española: Celosa, akgre, imitadora y enfadadiza.
constituci6n del cuerpo · Mextcana: Despreocufemenino, y de creer al pada, ind6mita, orgusabio aiemán, un régi· llosa y burlona.
men a.limenlicio puede
Norteamericuna: Ca-.
hacer de una bella una rácter independiente,
fea y viceversa.
amante del sport y del
El doctor Shultz ha peligro.
Japonesa: Tímida,
hecho el siguiente estado comparativo:
acariciadora é inafntil.
Italiana: Soñadora,
Alemana: corazón 1
y fantástica.
idealista
kil6gramo; cerebro 25
gramos, hígado 1 kiloX.
gramo y medio; Qabe·
llos, 70 centímetros;pies
30centímetros; (!) nariz, aplastada; manos
grandes.
Frar;,cesa: coraz6n,
300 gramos; cerebro,
900: hígado, 1 kilo y 10 .
gramos; ca bello~, 65 centímetros; pies, 30 centí·
metros ecomo la al~maI.-Ama el hogar EO·
na) ; nariz, respingosa; bre todas las cosas, y á
manos largas.
..
tu esposo como á tí mis·
EsTXJ,ñol.as: coraz6n, ·1 ma.
kilogramo y medio; ceII.-No le ocultarás
rebro, 600 gramos; hí· ninguno de tus pensa·
gado, 900; cabellos, 75 mientos y tratarás de
centímetros; nariz corta adivinar los suyos.
y fina; pies, 15centíme·
III.· En los conflictros; manos, pequeñitas tos de la vida domésti·
y gordas.
ca, defiende 6 disculpa
Inglesa: corazón, 420 al que no tenga ,raz6n,
gramos; cerebro, 1 kilo; pero sin dár1,ela.
IV.-Vigila, sin es·· •
hígado, 2 kilos y medio;
cabellos, 35 á 40 centí- piar, sé activa, sin esmetros, pies, 40 centí- trépito; ama, sin zala_metros; nariz, acaballa- merías, y en vez de castigar, pArdona.
da; manos, flacas.
V.-Haz por comMexicana: coraz6n, 1
kilogramo 400; cerebro, partir las grandes penas
900 gramos; hígado, de tu esposo, sin hacer·
410; cabellos, 1 metro; le partícipe de tus nipit&gt;s, 16 centímetros; ~ias contrariedade1:1.
VI-Destruye los ce·
nariz corta y sen11ual;
manos perfectae. Esta· los en cuanto !!.parezcan
en tu coraz6n. con el
tura, 1.60.
· Norteamericana: cora- amor y la confianza.
VII.--Quiere á tus
z6n, 425 gramos; cerebro 1 kilo 25 gramos; padres políticos como
hígado,·· 2 kilos; cabe- una verdadera bija; prollo~, 80 centímetros; cura que lo~ tuyo~ quienariz ·fina y recta; pies, ran á tu es¡.,oso como
25 1·entímetr11¡1¡ ma11os, un hijo prAdilecto.
huA"'Udits. ' Es ta tura,
VIII.-J»más, ni en
en broma, ¡.,ermitas que
I.70.
.Japonesa: c11raz6n. 225 t&lt;e deí'&lt;conozcan en tu
gramo~; &lt;'erebro, 150; hogar la aut,,ridad conbíga 10; 600; c11 bel lo·, 2 yugal.
IX. -Si tienes hijos.
mt&gt;tro~; pies, 10 centím· tros; mano"', peque- e!.lfuérzate porque el pa·
ñit., s y gordas. Estatu- dre sea tan querido y
respetado como la mara: 1.10.
Traje de mañana.
Elegante traje de casa.
4-ustriac(I,; coraz6n. 1 dre; y l'i no los tuvie·
kilogramo; cerebro, 800 res, esmérate en reemgramos; hígado 2 kilos; cabellos, 65 centímetros; nariz, gordita plazar los gorjeos de los nifios por inceEantes y sanas ale"y respingona; pies, 25 centímetros; manos, gruesas y grandes. grías.
X. -No olvidéis nunca que la buena esposa, para ser felfi ha
Estatura, 1. 70.
Itlliana: coraz6n, 950 gramos; cerebro, 550; hígado, 1 16.lo- de saber regir su casa con economía y prudencia, y cuidar de
gramo· cabellos, 75 centímetros; nariz fina; pies, 20 centíme- los suyos con incansable v ammoso celo, logrando ver an cada
tros; ~anos aristocráticas. Estatura, 1. 60.
dolor un necesario contra!lte á la fugaz dicha humana, y en el
Esto asegura e! doctor Shultz en lo que respecta á la parte fj.- bienestar un suave preludio á las mil contrariedades y tristezas
sica. Veamos lo que dice de sus cualidades características. de la vida.

Cantares

II

1Mle d.ls-oo en la {l,es¡ped!da.
,e,l naroo qu-e te ¡p,edf,
¡y;a está ma-reh¡to !Y ~ln vida
a.J verse lejos éle tfi,!

Nunca .! la luna en'Vld1~
y ho,y con ,el alma la envidio,
¡~Jla mirará. tu.s lágri.ma.s
IF vert tu sa;crificlo!

-~El decálogo
de la esposa

•

NO SCRA USTED ,
engafl.ado. Que siempre hay fu.
Herias y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se encc.entra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embaucados y engallados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACJON de W AMPOLE
es un artículo que se puede comprar con tanta seguridad y garantía.cómo la harina; artefactos de
seda ó algodón, siempre que proéedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos con vendría exagerar de manera alguna
sus buenas cualidades ó representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos de} .Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de- Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
éosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Di·
gestión, Afecciones de la Sangre
Ylos Pulmones. "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la. Preparación de Wampole de
mucha •utilidad, para •restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

m

V

Llora:ndo tJe llamo I!. :voces,
¡J}ero te llamo y no Ile¡g•a s;
¡q_ ué foJ os -d€1b'es h.a!Uart'C,
,pue's Hor-0 y no m,e r.onS\Ue'la~!

***
.(

¡·A¡y, qué stlenclo tan !!rande.
es este que me rod'€ia ! ,
¡ hasta el mismo IVi,ento ca1111.
1.X&gt;r no initenum1plr mi pen:i!

í"Es.tá igual m1 poibre nido,
igual lo encu 0 ntra.n mis ojo·s,
¡,p ero como fanas tú,
S1€Jllto QU·e me falta todo!

EL BUS·ILIS

CID! ,honorruMe RosaMI, célebre abogaxlo
raidi.cal, escri1b¡6 un artícufo que o¡jallá 1e'G'"&gt;eran los radica1es taJllllbién de otros par·Se1s. Dice·:
··s.e grita oontra. las mon1as, los réli·
,g!osos, qos sa.oerdo:tes; sie 'tes eseu¡pe en
,Ia .cara, ,pret®dlend'O e~d·a.r.s,e, con la voluntad PolPUJlar que asalta á la !lgll•esda.; se
·g rita qtte• sean para st,ean¡pr,e an¡quifa&lt;Los
~os asi10ts, oonw-entos y fas •eSiCiielas de religi.c,sos y s,e v·r·eternde y se quiere qu,e s,e
1
les niegue e'1 derecllo d,e ·educar. ·
IS\lJponga.mos que s.e sa/1,ga V'elllCe&lt;tores -en
esta .ca.mi!)aña; pero c,e.rrados los oomen·
tos, lais ·escue,las reliigiosa1s, desteTra~o de
-eso,s lugar,es el traJbajo y la oouicactón,
¿ se ha p,ensaido ta,l vez en o,tros wsnos,
oonJvtenws, en otraiS ,escue1la$.'en su subgtf·
tuición dond•e• ·Se pueda a,co,g·e r tanta muche,dumbre de njño,s y n iñas a:bandona·aos
en la ca.JI.e?
"Hé aqu.t el if'ondo de la a.rgwmentaclón,
bé a¡qut la parte más graive y ,&lt;lelfo"a;d-a.."

CRI Mt·NAL
INDIFERENCIA!
A la composici6n, alumbrado y postura artísticas de cada
retrato, damos la atenci6n individual necesaria para así ha·
cer un estudio de la más atrae.
tiva personalidad. Por eso
agradan nuestros retratos.
FOfOGRAFIA

Marst
1~ de Nuevo México No. 6

Tel. Mex. 1034 Neri
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México, D. F.
Sírvase tomar el elevador.

Es una verdadera desgracia la
criminal indiferencia con que al·
gunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y ra·
quíticos á sus hijos sin compren·
der que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pero muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con reme d i os
asombrosos para evitarlo y
ocupa el primer Jugar la medicina llamada "Creosofo!-fatina/'
que no solamente purifica la sangre, dá' fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas. sino que, salva á' más del 80% de
los tísicos en el primero y segun·
do períodos.
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha co.
nocido tan clic:áz.

�1

~

1

oterta Nac·

~

,..,

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B!ll~t~ entero............... .. ....... .......... ......
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Btllete entero............. .... . .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. ..
2 Oo
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Lunes y Viernes premio principal de .............. $ 1 000 Oo
Billete entero................... .. .. .. . .. .. . .. . ..
' O. 25
Quinto.................................. .. ...... .....
0.05

Jla .Sedería mejor surrida v1a9uevendemásbarato!
CARLOS ARELLAND YCIA.ME.XICD .

• . • • •Y 1CON Ei.L MIAZO DAN1DO
'1

Ultima:m~nte, el &lt;1Istlngu1&lt;J:o escritor ca·
tólilco y .miemlw'o del Instituto de Fran.tcia,
Eurl,qu.e Joliy, tfu.é rec1'bido En a,ud:encia
Por Pfo X. De~ués d,e lhaiber haibfado d·e
l•a rege,n.eraJción caibóltca que se está n~
va.n&lt;lo á &lt;ialbo, eSIJ}ec1allu:nlente ie,n lMl gran&lt;l,e.s c¡ulclad.es de Franic!a, Su Santida.d aña·
d,i6: 'Wo confalfnoo con llll..nigiún a.coofoci·
miento extraordinario; no ¡pretenidemos ni
hlacer ni aflcan.zar milagro.s.. J.. calda &lt;lfa
basta su ¡prO[&gt;io rufán. Ll€.'Vare,mos, á caJbo
los des'ignios Id-e• iDios por la acc¡ón continua oo los saoerdoteis aOibre los fiel~ Y
,nor la uilllón OOD1Staiite de los fieles enitre

sir."
Si ]as naic;on,es catól'cais han d~ Hbrar.

yrugo d-e l,a, ,masonerf,a, ser'd por la
ry ¡pontlica d•e tos católicos.
no todo híC d:e-Cfll'0Clair libl'a'd'o á 1,a
¡prQfVÍ&lt;lente die Dios.
¿O es que 'los cat6ftcos pretenxloo s,eguir
p!Jácidamente sesteailido el a1•:rullo die un
tienestar econ6imko, egci.ata, que ene:rva
,siu, aoción: y esteirLliza la oibra social y r,e-

se &lt;lel
~tón
Que
e.cción

1

social

&lt;tentor.a.? .••..•
¡ Has.ta

cu'Ml~O vamo.s á. s,e',guir iIIJdcifen-

l!'il1S a-ntJe, Jois a,vances ~,e la ilIIII&gt;' e,dad y ~,e

~a,

NW10Iucjón social, Slin OTganlzaciones ca·

,tf&gt;Jm,s g¡wfi,ei,entes pa.ra ~ooor á. las ar·

mu anni,qutcas, ¡y sln p,,enSiaJ debi'daimente organ1iada, para. pualV'ertzar el error.
la. elllVldia. y 1,11¡ cal'l.l,mnia, que lfOil fa arti1lerílal gruesa de ilos diarlos so,litlarizados
~· t la dleivoclón de las S€1Ctais.
1Bien esiOO. la oonm.anza. en mos, 1111 e®e-

,Nl,IJ¡Za sen sm :o,rmidencla, stn la. _OUi8:l e'l
trllmfo· es lirn¡posfül.e; pero no está cJ,eds,
sino. que antes es justo 8 n«Je1Sarlo que
obr.émos tamt¡,én to•s catói.tcos, ~n Muel

antiguo refrán oaste'Ilano que eDJC!erra en
sintesis toda ,fa filosofía de la accie&gt;n so·
cla.l cr1sttam,a.: "A DtOlS rogando y oon el
.maz.o dando."

BAI.JMIES Y EiL ?ROTElSTANT1E
1M1R. GUISOT

iIDsti,mula.i!lo •Ba,tmes por ta Ieictura de 1a
oibrai &lt;l·e JM. Gu1sot sob're la eivi]'zta1ción
de ,E uropa é inldigna.do, po,r la injusticia
con qUie trata á la. ig,lesla. católica, esori·
lb,¡,6: ''lfill proteSita'lltlsmo OOlllllt)arado con et
ca.tolilcismo en sus rE1~aciooes con la ci·
wmzación euroip,ea" que fu'~ tra:diooida 1nmediatann,ente en fra.m,és cy fu111d6 ,su ream·
taclón al dtro, laido de los l'lr¡neos. Es és·
ta una de la,s me,jo1'1€1S Olbras .uue se ban es·
crlto solbre el pnooeisfan.ti,smo, ry, al leer·
fa, q.ueda uno a!S'Omlbraldo al yer la con·
oe¡pclón sintéstica. de los necihos h!stór!coa
,y de la maroha i)rogreslva d,e fas nacioDI~.

í©lla fué un go,l¡p,e. mortal paira el pr.ote,stan,tismo y ,a un ho¡y dta se ¡pulblican anual·
mente ,en A:lem¡a,nia ceintena:res ,de mH1a~s de \follll~s ~l'OidnncienJdo owpfltulos
'énteros del gran Ubro ae Ba'tme,s . .Amn no
5e conterut6 con ooimbatir oor ~scrlto á
Gulzot: se va á Pa11&amp;s, q&gt;ide 3Jlldienicia a
aquel eS&lt;lritor y entaibla con él -vPvia dlrou··
sión. En medio de ella le dice Guisot:
"Ust d es Baim1es.-1Sí, le contesta.; y he
-Yemído a.qm para OOil!Veinoorle •ele la fwls~
1181&lt;1 del ;prote.stantimoo ,y vierdia.d del catontclsmo.-Tiiene usted mucha ra,~n, repli·
c6 Guisot; ,pero yo no ¡puedo creer.-lEstJá
:t&gt;l.en; luego es iprooiso reoon.ooeir Que 1a
0

1

te es un don de Dlos.

LA ORACION DE lA TARDE EN ALTAMl~
iEI ca¡¡&gt;itián está sohre ,c,UÍMel'ta, oon el
rel-0\1 en :la ma:no, eSJ)ia.nJdo. en sil€ooi0 el
•t.msitanite preciso oo qoo el dJsco d,el so-1 ~a·
rece toca.r en I.ais ,a:gua;s y flota.r un m,omen·
to antes de is,ume,rgir.se po:r com¡pQE'llo. Alzai de pxoiilllo la v.o~ y dioe:
-¡Señores, la OII'aic!On ! .....
'f()'da;s 1ais .coruversa,ciones oesan; loa jutgio·s que.tlain en sus¡penso; lo.s mairi.nerO'I
arrogan a1 mrur eil cigairrillo enoen'&lt;lldO tilaama, se quitan s,oo ¡gorras de ,1ana. y van A
airrodillaJme junto a1 pialo ma;y,ol!', El DJ4.!
joven de el'los ai'bll'e su lilbro die oracton~ 1
canta. el "Avie, Ma:ría Stel11a" y Jas Jeta.nfas,
en un tomio üe.rno, quejuimhroso ry grave.
Las ti'nie1blas van á. bajiair s01b-re las o1as
y a enrvotrer en sa ·ob:sc111ridaid peligirosa el
camino del b,uque y la· vid~ die tanitos seree
quie n,o uen,en ma.s ifwvor que la Pravid&gt;eD·
eta, ni otJro a~a;r.o que e'! 11\IV.i:siblle a1Ue lo•
so.st! elli0 S10ibre las o1a.JS.
Si la OO'lalCl'6n llJO hwblera. nacido con el
hombre, haibria s~o in.rventa.da a,lli por los
hollllbres que se ven soloo. oon sus v,e:nes·
m1,em.to'S y su debilidad, enf.r.ente diel a¡!l,i9111~~ 1
ele!. cle1o en que s:e p!erdelll sus mtrad-a.s, 1· ·
del alb!.&amp;'IIlo &lt;le Jo,s m11111ee, d~l qu,e s6lO una
Jirá,g!,I embairoa.ción Io·s sep,a.ra., al nug:dO
~a,nto:so de las ola.s, á. iJ.¡jS g,olJ¡pes del r!en·.
to que hace dar una nota parecida A un
g01II11do á. cada ouerda; en 1a'S ¡pro:x,Jmf,d,##
die 1lal n,oiclhe que ag,rooda los pe1lgT-0s Y nrut·
trip1tca los t:elm'Oll'es.
A. dt:: Lamarttne

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�Cambios en el Gabinete

de Abril y
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fantil alegría, ó animadas tal vez por el candor virginal de sus
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primeros amores, ¿á quién no cautivan? ¿Quién resiste á sus
Mafianae de Abril y Mayo! ¡qué bellas son en nuestro valle gracias.- Y ciertamente, dejando aparte todo lo que esto pueda
de Mexicol ¡qué sucesión de magníficos cuadros se presenta á tener de poético, creo que nada hay tan á prop6sito para la sa·
la vista del observador amante de la naturaleza I El cielo sereno lud y mayor belleza de las jóvenes de nuestra sociedad, que la
y despejado; el horizonte limitado por azules ltlontanas; la ex· vida un poco agitada por los ejercicios físicos en el campo: su
tensa campifia sembrada de pueblecitos y de jardines, dépala· naturaleza se desarrolla prontamente, adquieren agilidad sus
cios, de quintas y de casas de recreo; por todas partes hermosos movimientos, se purifica la sangre al influjo de los aires fresco!!
paisajes, perspectivas encantadoras, florestas delicioEas, ribue- y sanos, y lejos de palidecer los colores del rostro, se limpian y
ños y misteriosos retiros que convid!ln á la felicidad con su si- se avivan más y más. ¿Por qué no adoptan las señoritas este
lencio y apartada soledad.-A la hora en que las flores abren genero de vida? Permaneciendo siempre encerradas en sus casu broche para perfumar el ambiente, la ténue claridad del al· sas, sin salir, visitando únicamente las tiendas de modas y los
ba anuncia en el Oriente la proximidad del nuevo día; y enton- cajones de ropa, marchitan su existencia, se entristecen y fas·
ces lae aves cantan regocijadas e.n sus nidos y comienza el con· tidian, pierden su color y bU salud, -y luego vienen la anemia
cierto animadísimo de la mañana, alegre, entusiasta cual nin· y la clorosis á enflaquecerlas, debilitarlas y matarlas. P6nense
guno; las estrellas del cielo palidecen y se ocultan; tífiese de como las floree que se cultivan en las macetas: el sol lae mal·
grana la cándida nieve del Popocatepe,tl y del Ixtacihuatl; hu· trata, el aire las molesta, están delicadas y mustias, y nada
yen por el ancho firmamento las ligeras nubecillas, sonrosadas pueden resistir. De aquí que una inJisposici6n cualquiera las
y humildes como niños á quienes fuera á sorprender un gran destruya en unas cuantas horas, de aquí esas enfermedades de
señor; y en la tierra todo despierta, todo se mueve, todo apare- nervios, de la sangre, de falta de apetito y de sueño; de aquí
ce revestido de nueva vida y hasta de nuevos colores. Más blan- también que á algunas se les agrie el carácter, que sean por esto
cos y gallardos parecen los edificios, más clara y transparente la inconstantes y caprichosas, que todo se fa~tidien y lo vean con
atmósfera, limpio y purísimo el follaje de los árboles, y el azul desdén 6 indiferencia. Siendo su vida mon6tona, se habitúan á
de las lejanas montañas se ha convertido en un morado oscuro,
ella y huyen del movimiento.
que al recibir las primeras tintas del sol naciente produce exNo todas han de creer esto que digo; pexo es la verdad. La
trafios y varia.dos matices. Sobre la alfombra de los campos vida física influye mucho, de una manera poderosa y acaso de·
brillan en confuso desorden las gotas de rocío, y se apagan, se cisiva, en la vida mNal: si somos perezosos para obrar, lo serán
multiplican 6 se mueven como un enjambre de insectos de cris- también nuestro entendimiento y nuestra imaginación para
tal, inquietos é irritados.
pensar y concebir; si nuestro cuerpo está débil y enfermo, lo esEn los alrededores de la ciudad, en San Cosme, en Chapulte- tarán igualmente nuestras facultades: si á causa de una quietud
pec, en las calzadas del Paseo, y aun en la misma Alameda, es continua y prolongada son torpes nuestros movimientos, nues.
encantador el aspecto que presentan las risuefias mañanas de tro carácter se resenthá de cierta acritud, de cierto fastidio y
Abril. Vénse allí ligeros y gallardos ginetes, bellas y graciosas
aspereza desagradables.
amazonas que animan el magnífico cuadro, ora haciendo alarde
Importa, pues, adoptar y seguir puntua1mente un régimen
de su habilidad en el arte, ora traveseando con sus compañeros que aleje todos sus males; un régimen higiénico propio para el
en momentos de confianza y de alegría, 6 ya recorriendo sim- desarrollo físico y que haga desaparecer la ·blancura mate de las
plemente aquellas pintorescas soledades. Se ven también algu- j6venes en esa encantadora edad en que, como dice un e1:1critor,
nas simpáticas parejas á pie. conversando en el seno de la más «truécase la crisálida efi mariposa, la niña en mújer, y Ee en·
franca: intimidad, tal vez haciendo recuerdos de la nifiez y de trega á los halagos de suaves ensue:fi.os, de vaga dicha y de fan·
la infancia, de los primeros inocentes amores, de la amada y tástico am-0r. »-El movimiento, y no el reposo; largos paseos al ·
ajena patria, los que no han nacido en esta tierra de bendici6n aire libre por nuestras extcmsas calzadas; respirar el fresco
y de cariño. ¡Qué agradables son estos paseos, cuando la amis- y perfumado ambiente matinal, á horas en que el sol no caldea
tad y un tierno afecto les dan sus atractivos! ¡Cuánto se goza la atmósfera todavía; y sobre todo buscar con frecuencia los
con estas distracciones sencillas, con eetas horas de aire fresco y placeres de la equitación, como se hace en Inglaterra, Francia
puro, con estos regocijos de la mafiana y de la naturaleza! Pa· y otros países donde se cuida de la educaci6n física á la par de
rece que nuestra alma se reanima y vivifica; que nuestro cora- la moral: be aquí los medios que deben procurarse para adqui·
zón se abre á las más dulces afecciones de la vida, que nuestros rir el vigor, la frescura y hasta el donaire propios de la edad.
sentimientos se suavizan y fortalecen, que nuestra imaginación,
Acaso repugnará á la timidez y modestia de nuestras jóvenes
en fin, se enciende y adquiere bellos colores, para hermosear esa vida que la higiena les aconseja; su encantadora delicadeza
todos los cuadros de nuestra existencia. ¡Ah! ¿quién no piensa é instintiva pulcritud las hará huír de los ejercicios á caballo;
en el amor y la felicidad al ver retratados el contento y el so- temerán que estos animales sean briosos con ellas y que las fa·
siego en los semblantes de los que allí se pasean? ¿C6mo no aca- tigas de la equitación las perjudiquen. Pero no haya temores:
riciar inmediatamente hermosos ensueños de ventura, ante dos decisión es lo que se necesita, y ya irán viendo que vivían en·
j6venes esposoil que van á aquellos lugares, y hablan de su amor gañadas. El tiempo convida á prolongados paseos ma·tinales, á
y de su dicha ....... ..
juegos y conversaciones al aire libre, á inocefites carreras y tra·
II
vesuras como en la niñez. ¡Que vuelvan los tiempos de la ex·
Uno de los más gratos atractivos que para muchos tienen es- pansi6n y la alegría, de los regocijos infantiles y la tranquila
tas excursiones matinales, es sin duda el que ofrecen las bellas dicha! Dejen nuestras jóvenes de ser señoritas en las primeras
amazonas mexicanas. Ellas, tan esbeltas y graciosas, ¿c6mo no horas de la mafiana y vuelvan á ser nifias: vayan á los paseos,
han de verse bien con el traje de montar? ¿c6mo no ha de ha· rían, corran y derramen á su derredor miradas y sonrisas. - De
her donaire y gentileza en sus movimientos. Vestidas de fresca este modo agr_egarán atractivos y darán mayor encanto á las
y morena holanda, sonrojadas sus mejillas por las caricias del ma:fi.anas de Abril y Mayo.
VICTORIANO AGÚEROS,
airecillo de la mafiana, encendidas sus miradas por cierta in-

Señor Lic. don Pedro Lascuráin, nuevo Srio · de Relac1'ones Extenvres.
,

UNA VENGANZA AMARGA

==----

s~ñor Lic. dun Manuel Ca!ero, nuevo Embajador de México en li. u.·•

Hace ya muchos añoe de lo
qu~ voy á referir; tantos, que di·
f1cilme~te podré reunir en mi
memoria todos los detalles de
aquella historia que nos cont6
don Bruno una noche alrededor
de la mesa del café, donde solíamos pasar ese tiempo que media
entre la salida del teatro y la ho·
ra de recogerse. Todos en aquella época, excepto don Bruno
éramos j6venes, llenos de espe:
ranzas ! de proyectos para el
porvemr, y muy convencidos
de que si el mundo no se había
hecho para que cada cual gozase
en él lo más posible, por lo menos tampoco ee había formado
para sufrir penas y disgustos
que seguramente ninguno de no:
sotros conocía aún.
Don Bruno formaba un verdadero contraste- con nosotros y
quizásdeestemismo contraste~acía lasimpatíaquehaciaélsentiamoEi. Mientras que el mayor de
nosotros no había cumplido aún
los veinticinco, don Bruno había
pasado ya de los sesenta• su ca•
rácter serio y reflexivo ~ntras~ba notablemente con lo expans1vo_y alegre de sus contertulios
Y mientras nuestra posición er~
desahogada, y aun en algunos
opulenta, la suya no parécía pasar de una decorosa medianía.
Por lo demás, su conversaci6n
amena é instructiva y su raro co·
nochpiento del mundo nos pro. pore1onaba eontinull,S lecciones
bien.dignas de ser apro,echadas.' El nuevo Secretario de Relaciones rindiendo la protesta el 9 del actual.
Fot. de EL TIEMPO lLUSTlUDO.

E1, día e~ que sucedió lo que
voy a referir, la cohversaci6n ha.
bía versado sobre ese tema tan
i:ocorrido y jamás agotado, el
amor. Habíanse expuesto mul·
tit ud de teorías. formado proyectos, Y hasta por uno de los pre·
sentes se formuló el axioma de
que el hombre, lo mismo que la
mujer, solo se enamora cuando
qu!ere, como quiere y de quién
quiere, sin admitir que pueda.
llegarse á querer á otra persona
aun contra la voluntad del inta.
resado.
-Pido la palabra-exclam6
don Bruno, al terminar de expo·
neree aquella teoría.
.Y sin e~perar á que se la concediesen, b1edsegurodelinterés con
que habíamos de oírle, comenz6
á hablar con tono reposado.
-Lo que voy á referirles usátedes, am!gos míos, es el capitulo más importante de mi vida
Y con él solo contestaré á la afir~
maci6n que acaba de hacer Luis
afirmaci?n que me parece un po~
co atrev1~a, .aunque muy propia
de sus vemt1ún afios.
Pablo Y yo éramos hermanos
silno ~orla sangre, !al menos po~
el canfio. Nos conocimos en la
cuna, juntos crecimos y juntos
~ompartimos las alegrías y los
Juegos de la nifiez. En el pueblo
~os llamaban los inseparables, y
Jamás e~a palabra fué mejor apli·
c~da. _Sm embargo, nuestras in·
clmac1ones eran completamente
diferentes. Mientras que él solo
pensaba en. vivir siempre en el
pueblo cmdando y mejoran-

�.... . , ~...... --.w ,. - ··-·· '~ -~

Ir

o, ·.

l..ta Semana Santa en lVIéxieo

1
1

1¡

su 'hacienda, mis deseos me arrastraban lejos del sitio en que
! nací, sofiando con recorrer el mundo, con hacerme famoso en
cualqúier ramo de la ciencia y con adquirir una posición y una
. fortuna brillante. Arra~trado por estos ideales, al cumplir los
: dit ciruie_v13. 'afios, y
¡pn·viq' el...consenti' miento de mi madre
-mi' padre había
, muerto dos afio s
¡ antes- resolví ·ir á
I
Madrid p·ara empe!
. zar en seno mis estudios ......
Recuerdo perfectamente· la impreRión de tristeza qu\J
me produjo el des:pedirme de Pablo.
Si es yerdad q u e
· existen los presenti mientos, es incueF_tionaJ;&gt;le que yo tu_ve el de que alguna
deFgracÍll .hab_fa' d,e
, ocurrir _á m,i am_ig9
duran.te mi auser~cia; y ~llste.4es verá{1
más adelante si eran
fundados rriis rece'-

l

1 ~o

pueblo, pero constantemento recibía noticias de Pablo y de mi
madre. Esta última me hablaba con frecuencia de una joven
que se había establecido con;su familia en unt1 quinta cerca del
pueblo. Pablo no la nombraba nunca en sus cartas. No sé por
yué este silencio llamaba mi atención,
y cada vez que recibía una carta espe·
raba con curiosidad
que se me diesen en
ella noticias de
aquella Julia que
sin poderlo reme-:ctiar me interesaba.
Por fin, un dia adi·
viné la verdad. Pablo estaba enamorado de Julia. Confie.
so á ustedes que
sentí &amp;lgo de despecho ante la idea de
que mi amigo me
hubiera ocultado
una cosa tan natural, y en este sentile escribí una
carta recriminándole por su conducta:
&lt;
pero
en lugár d~ Ja
"1os. ·, ·
' ~
contestación qué ,esNo voy á refrrir·
·peraba, recibí á los
Je3 las emocioi-i'~~
dos días un telegraque recibí aplegar
La ceremonia del Lavatorio en el templo de San Seb:;stián.-Fot. El Tiempo Ilicstrado.
ma d.e mi madre,
á Madrid. :figúren~· ..
concebido en estos
, se á un aldeani;i; ~acid9 junto al .mar, educado en la escuela del términos: cc Pablo ahogado. Ven en seguida.ii Vi á mi pobre ami. pueblo y acostúmbrado á ir, cuando más, una vez al afio á la ca.- go muerto y lo acompañé hasta el cementerio, y al volverá mi
pital de nü provincfa, que erá Valencia, y comprenderán las casa leí las siguientes líneas que había escrito para mí antes '.de
sensaciones por que pasé desde que entré en Madrid hasta que morir:
· conseguí que Madrid entrara en m1, como suele decirse.
e&lt;Si quieres saber la causa de mi muerte1 pregúntaseloá Julia.
Transcurri6 un año, durar.te el cual no pude volver por mi -Pn.blo.i&gt;
e !

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...

do

1

uJ:l

:?

EM qiA SA. ,1.TA EN lVIEXlCo

I - Ceremonia de la Consagración de los Santos
Oleos en CaceJral.

11. -Vi numento Jel templo de Jesús María.
!11 -.V\ 1n.iinento de1 templo de Santa Catalina de

Ir

::,~na.

• 1
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IV. -Monumento de Cat~dral,

1

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1

• •

· ,·•

.Los i, jqdas" en las· calles de México ~I sábado de Glor;a.- Fots. El Tiempo llu strq,do.

1

�Aetuatidades

Astualidades

Señor Teniénte Coronel Vito Akssio Robles,
nombrado Subdirector General de Obras Públicas.

Señor Mayor de E. M. E. Etniliauo López Figueroa,
r.uevo Inspector General de Policía.

DAspués de leer esto, para-mí la
ex('l1cación de todo era bien cla·
ra. Mi pobre amigo había caído
en mimos de uua coqueta, que
despuéd de haher jugado con su
cor11zón le había impulsado hasta
el l:!Uic1dio. Aquella misma noche
abandoné el pueblo, pues tenía
miedo de porlerme enr.ontrarfren·
t" á frente con la mujer que me
había arrebatado á mi hermano;
pero en d fondo &lt;le mi alma juré
vengarlo si algún dfa hallaba la
ocasión.
Cinco afí.os delilpués los médicos
me mandaron á Santander para
tomar los bafios de mar. Eocon·
trábame allí hacía quince días, y
una mafiana paseaba con otros
amigos en una lancha cuando vimos otra que, impulsada por una
ola, había zozobrado. No!! dirigimos á ella á fuerza de remos, y
conseguimos salvará dos sefíoras
y al marinero que la tripulaban.
Este hecho trajo naturalmente
una presentación, y entonces conocí á Julia, pues ella y su ma·
dre eran las doR sefioras.
Los afios no habían borrado de
mi memoria el recuerdo de mi
amigo, y todo el horror de su
muerte se presentó de nuevo ante
mí al conocer á la mujer que la
había causado. Mi primer impulso fué el de darme á conocer,
echarle en cara todo lo horrible
de su crimen y arrojarla. al desprecio de todos los presentes. Pero este c11,ati¡o no me pareció bas-

El nuevo Inspector General de Policía rindiendo la protesta
el lunes 8 del actual.

tanta. ¿No podía yo hacer 11lgo mejor? Era joven eutonct1s, m1 prt1·
sencia era agradablP, hllllábame
rodeado de la aureola de u1111 p, •
~ición política quefle ml:l prefled11·
ba y que muchos hubieran euvidiado. ¿Por qué no h11 bía de intentar castiitar á aquella muj"r en
la mi,...ma forma que ella ha.bia
pecado? Tal vez me arrai.:traha sigo de prt-sunción al i1itentarlo;
pero de todas maneras mi resolu·
ci6n estaba formada. y al saltará.
tierra tenía resuelto que ,aquella
mujer llegase á qunermecomo Pablo la había querido á ella.
Desde aquel instante no. me se·
paré un momento de Julia, .y· co·
meneé mi corte sin perdonar ningún detalle ni sacrificio alguno.
Yo, que hasta entonces no me ha·
bía ocupa.do de una. mujer, aprendí la manera de agradar y de ha- ·
cerse el ''indispensable; conseguí
que Ee me echase de menos en los
salones á donde ella concurría para halagar su vanidad, al ver que
el hombre de moda, el que todos
se disputaban, no pensaba más
que en ella y á ella s6lo dedicaba
sus atenciones; procuré asimilarme sus pensamientos y su modo
, de ser, y la ensefié poco á. poco á
amar, hasta que conseguí que su
coraz6n y su cabeza sólo se ocuparan de mí, y por mí latieran y
pensasen.
Condenarán ustedes mi conduc·
ta, seguramente. Lo comprendo;
pero al juzgarme, deben tener pre·

231

se~te gue yo también me conde~o á mí mismo, y que cuanto gracia de .aquella mujer, había causado al mismo tiempo la mía,
mas pienso en lo que entonces hice, ahora que los afios han pa- porque, sm saberlo, la adoraba con todo mi corazón.
sado y que, las canas cubren mi cabeza, más criminal me enY al decir estas palabras se levantó don Bruno y se march6
cuentro. ,¡Ah! si á los veiuticinco afios se viera la vida como á P:ecipitadamente sin despedirse, pero no tan pronto que no pulos sesenta, .¡qué de co~as dejaría uno de hacer, qué diferente diéramos todos observar dos gruesas lágrimas que resbalaban
sería nuestra. conducta!
por sus mejillas.
Pero prosigo mi historia. En los últimos días de Septiembre
LADY BELGRAVIA.
mi conquista estaba terminada. Una noche, poco antes del día
EL DUELO
sefialado para su regreso á Madrid, paseábamos Julia y yo por
la playa, mientras su madre con otras sefiorae conver~aban senAunque el duelo en estos tiempos ha degenerado deede la altadas no muy lejos. Hasta entonces yo no había exigido una
d?claración á Julia da sus sentimientos para conmigo, aunque ta. tragedia de antaño, á la categoría de burlesco sainete de hobien seguro estaba de ellos, y aunque entre los dos existía esa gafio, no por eso ea menos censurable, en cuanto es un desacato á
i.1teligencia tácita que se establece en SPguida entre dos perso· ley positiva divina, á la moral, al derecho natural y á las le·
nas que se aman; pero aquella nochP, delante del mar al quA yes positivas eclesiástica y civil.
La ley positiva divina. prohíbe el duelo en el quinto mandatomé por testigo, y 11:t luz de las estrt1llas, que no11 alu~braban
la ?eclaré mi rne,,tida pasión con tales argumentos que come: miento de la ley de Dios.
La moral y el derecho natural porque aunque no existiere
gu1 convencerla y 01r de su: labios que también me amaba.
Entonces, Ete pa.
aquella prohibición
enseñan que el
rándome d,e e 11 a
bruscam~ntt&gt;, 111 ihombre tiene el deber de com:ervación
ráodole cara á c"ra:
-Era el'.~n, goy perfección, y no
la dij ..-de P11blo;
puede disponer de
más que el amigo,
la vida porque no es
el hermano; aqµel
propietario de ella,
y e~ injusta y a.bsur·
hombre. la adoró á
da la venganza, y
u,¡¡ted, ysin 'P1áséd
deQproporcionada la
pa queª"ª le conde·.
pena con la real ó
nó usted á. la muerte. Sobre su tumba
supuel!ta ofensa in·
' ferida.
juré vengarJe, y hoy
La ley eclesiástica
mi veng1rnza ~stá saprohibe á los católitisfecha, porque yo
cos el batirse en dueno la amo á usted.
lo y cooperar de al·
y usted me ama ft
guna manera á él,
mí, y porque adeaunque sea por acmás deno ser correstos negativos y lo
pondido su amor,
tiene que llevar conprohibe bajo pena de
excomunión, reser·
sigo la idea del deAvada á Su Santidad.
precio de aquel á
quien usted ama.
Finalmente, los c6digos penales de Jae
Mientras yo pronaciones penan conunciaba estas pa.,
mo delito contra.. las
labras pude ver la
personas, el delito
cara de Julia tor·
El señor InspectorlGeneral de Policía, el Teniente Coronel Vito Alessio Robles y Comisarios
de duelo. Por otra
narse pálida como la
y Prefectos Politicos del Distrito Federal.
parte la equidad y
cera; calló un mo(Fot. d El Tiempo Ilustrado)
el sentimiento comento. y luego dijo:
mún, son contrarios
--¿Usted también
creyó. en mi culpa? Está bien, sólo le diré una palabra má'3. P~- al d~elo y su impunidad. La equidad porque en caso de
blo me quiso sin que yo lo supiera; el día en que lo supe, ese a~tonzarse el ?uel? entre caballeros, no puede prohibirse lómismo día le dije que uunca podría quererle; aquella misma tar· gtcameote la rifía o combate entre los obreros teniendo además
éi~e la ventaja s.obr~ aquél, de qu~ es más esp~ntánea, y concude se suicidó. ¿Dónde está mi delito?
-En ninguna parte, según el Código-contesté brutalmente; rrir en ~lla.,ordmanamente, las mrcunstancias agravantes de la
- pero á mis ojos, ante los ojos de este homhre que no la cree, premed1tac10n y la alevosía, que siempre acompafian al duelo.
El duelo además es contrario á la raz6n y al sentido común,
e3e delito tiene un nombre: se llama un asesinato, y usted es la
porque repugna someter el derecho al bárbaro juicio de un heque lo ha cometido.
Al oír estas palabras, J nlia me dirigió nna mirada de un se· cho brutal de fuerza ó de habilidad. Porque es absurdo colocar
gundo, una mirada en la cual lei toda su inocencfa y todo lo el honor en la punta de un florete, en el corte de una espada ó
infame de mi conducta; luego la vi balanqearse un momento, y en el cañ6n de una pistola, ni menos puede inyectarse ni re;tiante!'! de que pudiera acudir á sostenerla cayó pegadamente so· tuirse con una herida dada. 6 recihida, ni borrarse con sangre.
Sobre todo es atrozmente absurdo suponer que la honra se rebre la arena.
para, si el ofendido, sobre la ofensa recibe de su contrario la
yapa de u~a herida.
'
' por qué no me he
- Ahora comprenderán
ustedes, señores,
Además,· que tienen de ordinario una fa.lsaidea del honor y del
casado nunca y por qué mi vida quedó truncada desde entonces valor, 10:1.que se ~edican. á duelistas 6 pa~rinos, y no son pocos
á pesar del brillante porvenir que se me presentaba.
' los caballeros ~~ mdustria ~on el honor hipotecado, que se dedi-'
Y al decir eeto, don Bruno apoyó su cabeza en la mano que· can á la profesion de espadmes, para obtener de la profesi6n 1a
dando sumergido en eus pensamientos.
'
única fuente de ~ngre.sos en su presupuesto de gastos personales.
-¿Pero ella, qué fué de ella?-se atrevió á preguntar Luis al
El honor, meJor dicho la honra, con la cual ordinariamente
cabo.de un rato;- ¿acas9 murió?
confunden ~quél, los duelistas, es cosa persona.lista; y nadie
Don Bruno levantó la cabeza. trietemente.
puede mancillada más que los actos propios deshonrosos.
-Es verdad que no he acabado mi historia. No 1 .Julia no muEl valor no es la impulsión arrebatadora. del irascible, sino la
rió, mejor hubiera sido que muriese.
energía de la voluntad en el máximo de la resistencia heroica.
-¿Pues qué ocurrió?
El valor no sie~pre es activo, hay también el valor pasivo y
-Que al volverá la vida, todos los que la 'rodeábamos pudi- éste se llama resignación, una admira.ble virtud cristiana que
mos ver que había perdido la razón, y ..... ,
a~e,ta voluntari~mente toda~ las resistencias y torturas, una
-¿Y qué?-:preguntamos todos ácoro.
virtud desva.nec1da de los mfieles y de los profesionales del
-Que entonces comp!endí yo también que, al causar la des- duelo.

***

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1:

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Semana teatrral

SEMANA TEATRAL

11.

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'Será cierto que aquí tod.o va de mal en peor, que las dificul: ¡ tades crecen, que ~a estrechez de l~s familias es grande, que es: ¡ tamos, en fin, casi todos los mexicanos con el agua al cuello;
: 1 mae aunque todo ello sea verdad, no lo ee menos que la gente,
: j sin ~uda_para olvidar sus penas, apenas piensa en otra cosa que
.. en d1verttrse y poner al mal tiempo buena cara. Por de pronto,
, ¡ no se tiene más obstáculo que l'embarras de chofa;. Sin hablar
: , del Circo Trevifio, del Frontón, de las novilladas, etc., allí están
abfe~tos más ~e tre~nta salones de cinematógrafo y todos los teatros ele la capital, a los que pronto va á sumarse el Politeama
de la calle de Donceles.
'
l
En el «Principal,» al cabo de quince largos y tdstes días, ha
1
; reaparecido la insu,stituible vestal María Conesa, la única artista
· _: cap.az de mantener y avivar en ese teatro el fuego sacro del en. tusiasmo. Cuando se presentó de
; nuevo el viernes en «La Nifia de
¡ los Besos» y en la «Novela de Ahol r~,i, se le prodigó tal ovación, que
¡ ells curóla mejor que las drogas de
! lqs físi??s, y en pocos minutos le
¡ devolv10 completos el calor, la gra1 cia y la alegría, menoscabados por
I traid?ra dolencia. La .fiUe gatée del
púbhoo mexicano recordará siem·
pre-noR lo dijo-aquella ovación.

I
!

***

..

• 1

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FRANCISCO

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GANDARA.

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• 1

La conversión del Maroués de Ripon.
; ¡
'1

¡¡

A consecuencia de haber prohibido el jefe del gabineh: inglés

I

11:l pr?cesión del Santísimo por las calles de LondreH el marqués

I

de R1pón, lord guardasello privado y jefe con el duque de Norfolk del partido católico inglés, presentó la dimisión de su cargo, de3~ués de cincuenta y seis años de vida política.
De origen protestante, fué elegido en mayo de 1870 maestro
de Ia ~ asonaría inglesa, y como tal tuvo que redactar la contestación á la condenación que lanz6 el Papa Pio IX en una
bula contra la masonería en 1874.
¿~ué pasaría en el ánimo del gran maestro? ¿Qué combates
se hbrarian en su alma? ¿Qué efecto le causarian las palabras
de Pío IX? Nadie lo sabe, pero el hecho es que la contestaci6n
que esperaban con impaciencia todos los masones del Reino Uni·
do, fue la dim.isión de s~ cargP y adjuración pocos días después
&lt;iel protestantismo y su rngreso en el seno de la iglesia católica .

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ti

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1:
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1·.

I

Liszt, etc.,-en un concierto preparatorio al examen profesional
de la talentosa ejecutante.
La galan~ería obliga á de?ir, muchas veces sin raz6n, que actos ~e ei,;ta rndole son un trmnfo para el que los celebra. En la
º ?as1?n presente la justicia no1:1 hace afirmar, fuera de todo elog10 h1ver~~l1co, que la se~orita Rivero Noriega ha obtenido su
con~agrac100. Alma sentnble! tt&gt;mperamento de sensitiva, ha
afi~ad~ ,i,u:i facultades sometida á un metodo riguroso y á una
aphcac10n constante. De ello di6 pruebas evidentes, al punto que
en .el teatro de Al varado, no se había oído antes una ovación
m~s ~strepit?sa, parte de la cual corresponde al mentor de la
senor1ta Noriega, el Profesor don César del Castillo.
fa exquisita artista tiene fuerte3 alas para ir lejos y pronto.

1,

***

. Don Gaspar de Alva-qué bien
Las operetas vieneslas están siencuadra su nombre sonoro á este
do
presenciadas y ap audidas por
cumplido tipo de empri&gt;sarios-nos
el México encopetado y elegantfl
¡ ha traido al Teatro Colón una comque llena el Arbeu noche á noche.
pañía dramática bastante aceptaEl espectáculo favorito hace olvidar
¡ ble en la que de~cuella, muchos co·
por unas·breves horas el otro es! l dos por encima de SUR compañepectáculo, el de la lucha cainesca
, ' ros1 el primer actor Miguel Mufioz.
interminable,
fruto maldito y úni, ~J repertorio de su compañia es
co
de
la
revuelta
de 1910.
. i bastante variado y ofrece especial
En
este
período
trágico-bufo de
: : atractivo la representación de vala
dificultosa
vida
nacional,
la múrias obras modernas francesas é ita·
sica
austriaca
debe
parecernos
CO·
! li lianas, que se alternan con las dd
roo
las
operetas
de
Offenbach,
tan
! teatro clásico español, el máa oritristemente célebres en la época:del
1 ; ginal y ameno, elevado y chispeansegundo
imperio en Francia,· ya
j ¡ te, después del griego y del inglés.
que
ellas
fueron
como el canto de
: i Esa musa de oro, fecunda educaorgía
en
que
el
pueblo
francés se
. qora de artistas, ha dado á Mufioz,
precipitó
en
la
vergüenza
de Sedán.
l j: especialmente, la pureza de la dicMás
qu-e
desnudeces
y
patochación, los matices y las tonalidades.
das, más que grotescos an acronis.: ·
t
ccLa Vida es Sueño,» ese inmos, pasos de can-cán y valses fo.
¡ mortal poema filos6fico de Calderiosoe, aquello se compone de ar·
, 1 rón de la Barca, ofreció el sábado
tísticas fiestae, de bellas decoracio· ; á Muñoz un campo abierto á sus
nes, de inocentes pero deliciosas
¡ cualidades excepcionales de recitamajaderías pimentadas á la Pierre
r ! dor, como más antes las luciera
Louys
y, fijarse bien, de mujeres
Emilio
Cabello,
¡ s9rprendiéndonos y arrobándonos
bellas
y
con gracia. (Aqui responbarítono
de
la
Compañía
dé
Opereta
"Esperanza
Iris."
, 1 en ccTraidor, Inconfeso y Mártir,»
de
á
la
evocación
Lolita Vargas,
I donde Zorrilla, canú;r entre los cantores que saben cantar mejor, pone arrullos y armonfos en rada un clavel de Sevilla· á cuyo aroma aspiran un centenar de pollos
,
uno de sus versos musicales. En esa obra, Muñoz cobra la talla y más de una docena de roncos gallos).
El
vestuario,
el
decorado,
la
lujosa
mise
en
scéne
que
tanto
d~ todo un primer actor, de cuerpo entero, no sólo por la facul·
tad apuntada, más aún, por la naturalidad de la acción y la halagan el mád exigente de los 6rganos, prueban la esplendid~z
. ¡ verdad en la expresi6n del afecto y de las pasiones. Así lo he· de la empresa muy en consonancia con los sonantes duros que
' ¡µos visto en su calidad de vagabundo infortunado, que pugna en tan buena lid ha sabido ganarse. Acerca de la orquesta, es
por esconder su secreto, que por un voto dado pretende ocultar justo clecir que pocas veces hemos oido una con tan buenos elesu alcurnia y, empero, en cada actitud, muestra, lo mismo que mentos y tan disciplinada como la que obedece á la briosa ba·
e~ sm I?alabras, aquello de que no puede despojarse: la majes- tu~a del exquisito y talentoso Maestro don Mario Sáncbez.
Vengamos ahora á la revista de las más ~alientes operi&amp;tas. En·
tad, el ·sello altivo y nobilísimo del Rey Don Sebastián, el hetre
las donnas, está por privilegio inatacable nuestra Eepe.ranza
róico rey portugués asombro de su tiempo. En la obra citada
Iris,
que en la ccViuda Alegre)&gt; y más todavía en «La Princesa
t"ambién gan6 muchos aplausos la primera actriz señora Nevarez.
del
Dollar,»:luce,
canta y viste de una manera encantadora. Es·
· Pero donde la labor de Muñoz ha satisfecho plenamente es en
ccJaan José» y en ccLa Vida es sueño.i, En la conmovedora obra peranza, que á su gracia ingénita añade lo que Tirso de· Mo1ina
de Diuenta, en que se asimila por completo el carácter del per- llamaba «la ciencia de los ojosi,, conoce y desarrolla á maravilla
sonaje creado por el dramaturgo, Borrás no le supera en vigor en la escena los secretos de la seducción. Y su ·arte -trasciendede intetpretación. Vive su personaje &lt;letal modo que sin esfuer-· más allá del coraz6n de los personajes del tablado: enamorazo las lágrimas acuden á sus ojos, ó la rabia y el despecho, los no sé si más que momentáneamente--á quienes la ven y á quie·
óe1os y la trizteza se asoman á su semblante y tiemblan ó vaci- nes sienten las caricias de iU vocecita cálida y vibradora. En
la~ 1en sus puñós, como si las penas finjidas fuesen sue propias cuanto á su porte y dicción ha aventajado notablemente. Mu·
cho aprendió del arte que cultiva en los teatros de Europa.
penas'.
Esperanza resulta incomparable en las últimas es,cenas_~e los
: En .el poema calderoniahO se ve que los complicados discrlnieos del teatro clásico han sido para Mnñoz éomo un ejerci- actos segundo y último· de ce La Princesa.» ,:La música _que· ·ella
cio continuo: las piedrecillas de Dem6stenes. El estudio ha coro- canta-que suspira y llora y grita Espéranza- encierra·,lis'·t-res
.

.

pletado a.l actor; su temperamento ardoroso y buen gusto le hari
hecho salvar los escollos. Cuán "bien se oyen de sus labios las ·
sentencias envueltas en ritmo? tersos de admirable ~nncisión; y
cómo suenan grato las endechas suaves 6 los dísticos graves. y
atronadores como rachas de devastador huracán......
'
· El debut de la Compañía Muñoz se hizo con ce EL Tribuno.»
u·no de lós pocos grandes aciertos artísticos en Francia el afio
pasado y que ha valido un nuevo lauro á la alta frente del exquisito, del profundo psicólogo Bourget.
La traducción del francés es de lo mejor qufl suele hacerse al
español de este género de producciones. En cuanto al éxito ha-'
blan elocuentemente la caja de la Contaduría y la caja acústica
del teatro sacudida por aplausos ruidosísimos, sobre todo en la
difícil escena final del" segundo acto.
ccAmores y Amoríos,i, c&lt;Arlequín))
y ccLa Garra,)&gt; con las obras m~n·
ci 0nadas, han sido fü:vadas á eH•e·
na en el Colón, desde el sábado de·
(}lOTia. Las tandas de moda, á las
siett- de a noche, se ven muy concurridas l por familias de la buen a
soC1eclad á las que generalmente se
ofrtcen fábulas poéticas muy· fen ·
cillas y agradables , adornadas con
mucho clair de l11,ne, como ccLa Rima Eterna,» Canci6n de Cuna,,, etc.

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María Luisa Labal, ~iple que d.:bu,tó con.gran éxito en el Teatro Ar' eu.

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de la pasión: deseo, seducción, goce. Y no se mbe ci la
l: I! gamas
cant,an.te triunfa de la mujer ó.ésta de la cantante, porque esun

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sol?·tnunfo el.del amor femenmo expresado con gracia, dolor y
i J funa, alternativamente.
! Cabello es un barítono de primo cartello que tiene ya ganados
' ~or absoluto el favor y las simpatías del público. Su voz de
· t1mb~e hermosísimo é i~po~taci6n segura, y su estilo, cla~o y
a~p¡10, gus~an extraordmaname~te. En la premiére de &lt;cLa Princesa¡, alcanzo una verdadera ovación. Esperanza J él fueron llamad¡0s á em:?ª cinco veces al ~nal del acto segundo, coronán. 1 dos~ la ovacion con la alegre diana pedida á gritos por el soberano.
PQ.diera decirse del dúo final que el público está pendiente de
un cabeUo cuando Espera~za da á besar ai dulce y fogoso baríto·
no sµ cabellera de Beremce. Entonces el frío amor americano
se tor~a meridional, napolitano, cuyo fuego comparable al del
• ! Ve.•mb10, es una brasa que no apagan las aguas del Adriático ...
1
,J qsefina Peral, la de voz voluttata y correcto estilo de canto
ncompa~ada del elega_nt~ y ~impátiéo tenor Pinazo (ya de má~
popularidad que su d1mmutivo) ganan estrepitosos aplausos en
; sus d,úos.
1
Maria Luisa Labal, cuya arquitectura é indumentaria se muestran .a~mirables en ccLa Casta Susana), ha adquirido completo
I do,mm10 de la escen~, lo que aumenta su gallardía y hace lucir
, , mas su doble argentma voz. (Ma-ria Luisa nació en Buenos Aire8, hace tres décadas. )
Con qué pe1;1a me reservo para el pr6ximo número la impre:i1ón del trabaJo de cada uno de los aplaudidos artistas del Arbeu. Y como lo merecen, pronto hablaré de todos porque ahora
falta espacio donde ccmorder el polvo. ,,
Ent.retanto, regocijémonos de poder disfrutar cada noche de
un espectáculo brillante, muy grato al oido y á los ojos.
11

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Engalana esta págma el retrato de una bella señorita Car.men )livero Noriega, una de las más halagüefi.as promes~a del
arte pianístico en Mexico.
U1,1 público selecto de inteligentes acudió el miércoles último
al teatro -del ·Conservatorio para -deleitarse oy-e.ndo-.Ja fiel interpretación de varios de los .clásicos--Beethoven! Bach., Chopin,
1

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María del Camien Rivero Noriega, pianista que dió--un concierto
·
con gran lucimiento.

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1

�234

Exposieión de A11qtteo1ogía y Etnología.

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DAMIAS

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Vista parcial del Salón de la Exposición en uno de lós Departamentos del Museo Nacional.

-

Seí"1orita CAROLINA VEL.AZQURZ y SU:SlKU.RSKI,

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LA SOB':RBIA DE LA MUJER

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J..;

CHARADAS
La tercera repetida
t-S obra de autor francés,
y en los árboles verás
la segunda prima y tres.
II
Cierto día vi que á un todu
cuatro dos dos muy cortés
un sujeto muy extraño
al pie de mi prima tres.

I

lII
En una prima segunda
está una segunda prima;
fíjate un poco y verás
á la charada vencida.
IV
Vengo de prima dos cuartri
que foé donde cuarta tres
á estudiar todo á la cort@
para poderla ejercer.

LOLA DE ROS

101 .. 101

Verbo, verM, verbo,.verbo, gverbo.
CABALLO

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-da

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A la particularidad de una palabra:
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"

.,

SO-POR~TA.L

'"' '

So-por-tal
So-por-tal
Por-tal
So-por
tal
so '
A la frase-jProglífi.co:
AL PIE DE LA LETRA
Al Jeroglífico:
DAMASCENO.
Al acertijo jeroglffico:
La_ colocación de }os significados es Ct')·
ID_? !ligue:

li ~ ~
P
.as
'Bla~o
A la ChAracla:

·-

Y se verá que se
. puede leer.
PASAJERO:
.,r- ·

PIANO.

en.

Empieza en la casilla número .1 y acaba en la.número 48.

...

Soluciones á los ' pasatiempos insertos
en el número anterior:

mas

pu-

r'

Vocal.
Nota musí~al.
272
Animal.
3 5 83
Verbo.
7 2 3 8. 9
Pobla~i6n.
756493
Verbo.
4 8 3 9 3 9' 7
Verbo (tiempo).
153393· 97 Verbo (tiempo).
·
12345678\-J Flor.
457.2°35.32 En palacio.
3 5' 4 3 9 4.9
Verbo (tiempo).
Nombre de mujer.
45357f)
Apellido.
2 453'2°
Verbo.
2393
.; 1'
5 7 ,5
Conson¡rntf&gt;.
:
3 ¡)
Nota. musical.
9
V.ocal.

JEROGLIFICO COMPRIMIDO

,
•
-grar ' lle - -de
pa- '
,
• •• , y ' '-gue•
•, •• ,
-mar,
me
' ,.
'
'
eo- Tráder.
-~e
~NO~-REZ
.. ,
1-.ue •
'
,
'
~
.
• -RA· PE-' a- •.,é 'con· -lar·'
·pre u,,
.. •
•
•SER·' -a- , "-ven•• 11 a,• ••
' . '
' •r ~ ' qui e-

2

78

Cun estas letras, debidamedte combina·
das, formar el titulo·de una zarzuela cas·
tellana.
·

DE

l

LOGOGRIFO NUMERICO

1

V

#

KRE ' .

LAR~

PETRA

, Dofl prima que es una pri1nii
primera segunda primera,
pero aún es más prima tre.~
prima ~egunda tercera.

SALTO

JEROGLIFICO CO~PRDÜDO

• !

Al jeroglifico comprimido:

ANTEOJO.

'

.: ·.,OERNICALO.

'I . ...

li :

.

..

1

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1

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1

r

1

6:

,.,

Al relox de arena numérico:·-"': .. ,,...1 1 •.-· .....

La mujer elebe sab,,r que cuando el hombre funda ufi hoga,r,
no es solamente porque ama á la q·1 bll eeqogido, para señora
. de su ca~a, es porq~e
mcei:ita tener. un hngar
propio, un sitio á donde
junto con el pan de ca, da día, llev11rá RUS afanes. sus ar gustia11, ttistPza~, y Pn,:ontrará un
ser querido que d· besa, ber conRolarle, alf&gt;nt11r·
Je, compr~n&lt;lerle. La
mnj*'r se casa gennal·
mente en ·11uestra tierra
porque Ama &lt;'On torio su
corazón á uu h· mbre y
rle,ea pARltr to1lo d re-to
rle RU vi l,i á su l~do;
paraei h ,,nhre (per 11ádan,e
.¡,.. f&gt;,-to lat1 n ñ , )
, -el Hmor t'S '-0Ct1 1,dar\ü;
imte'- qne él t-srán 1-Ul!l
amb cinne-, su poi;: ición
flO&lt;"Í .I, -u- com,·didadei-.
E • ( \fl primnos • nt11~i11s
mo· del n1,vio, quien
jura q11e durarán tn&lt;la
la vi&lt;ia, pl\i-a rán; rem pril nn ó fa rde p»sa1 án,
an nqu »segure qut1 on
es a1'lí ; p ro si en ,..u J;iogar t-nc11e11tra Hiem pre
un ~ni;!el de p '-'Z q111: 1h)
'"'X'!l;'"' 1., inrpnH1b e, que
no p de l que 1111 ¡,ue
&lt;le t x • ir e11 1&gt;l crazón
·I , r
m&gt;1sruli1,&lt;; si la e"'p ,
t&gt;· p.c1. ,. el , arii1 0 i ·1di ~
pe a hlfl o rqlw ba rn·
:.·, ' }:;
.
hi&lt;l, r•, orc•onar:1 una
1\1 ch~ t ta II q u 1 11 .;m
1,1
t~·t ptHflQt':l, ...¡ '»gri• 1
¡, &gt;&gt; Uf:'
t'· Í S
r
; 1:
ma., "' n 1''lp1\ ho·,, o'.
toncv,: 8 l i. 1 f ·lt-.,J r,1 'l ,¡¡, " n r1 o IP h 'h
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u gida"&lt;Jfm y I lo l II j Y J! VH j 1 ,¡,
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ual.l· ,.- , i, vit1 1et&lt;.
go semejante á la mostaza que hace má , pwv.ntt el s,, b, r de a~ '
¡ ni111'Nada
1:
d ·.dE'i&lt;¡•1lfarro, hProo~ dicho, aunque sean grandes las salsas.
Casi todas las excentricidades vienen de los Estados U11ido~; !
riqiwz,,Mcle que gozl:I. ; uunca tamf.JuCo mauife¡,,tará mezquindad
. y avaricia, aunque sufra pobreza. Con orden, cou método se lo- tierra nueva con plétora de oro y que sin aholengo hist6riw
1
grará siempre que el interior del hogar pre~ente un aspt-&gt;cto agra- artístico quiere hacerse notar por su extravagancia y por su ri!
dabie; no es por medio del lujo que los aposPntos parecerán be- queza y asombrará las mujeres de la vit·ja Europa cuya distinf
1
llos. E-tos, como la persona de la muj ... r y d~ Jo¡,¡ 1,irvie11tf'e, ción envidia en secreto.
1
ii be
•a,· t&lt;Jer11prtl lirupioe, jamái,1 se Vt rá u1 1 111t , un 11mrn ·6n
Tocio•, 6 rai-i todo!&lt; los accesorios ele la toilette son i~ve11tadoj

.

1

TARJETAS ANAGRAMAS

Formar con estas letraR debidamente
combinadas el nombre de una 6per11 1española. .
'

una mancha; P.a'ra'remediar esto debemos tener siempre á mano '
aguj~, hilo, agua y jab6n en abundancia.
Jamás una mujer coi,sentirá en ciertas familiaridades que vie·
nl:'n_á parar en que se les pier&lt;la el respflto, ni ~e presentará de. lante de su marido con vestidós suciOii y rle•aliñ11Clo•, Pi no quiere que máll pronto éRte
vea caída la aureola que
hacía poético y bello el
ídolo de sus ,maños de
la luna de miel. Aunque
al fin se obscurecPrá é&lt;1ta, la esposa debe tratar
de prolongarla dur11nte
1
elm11yortiempopoi;:ible,
y en su mano ei;:tá el que
suceda, por med io &lt;lf&gt; rn
pruelenei11, su tranquila
ab,wgaci6n y oculto, sacrificios. D;;.be procurar
que con los añoR efle
¡
amnr vehPmente ee con vierta en una a mistacl
tir·rPa y ,, mab1e. la cua I
durar~ to•la la viria; qu "
el marido com pr... nd t
qui' nadie puerlµ tPner
m~q c11riño y mÁRin~e
ré~ por él que la compañ11ra de su Pxistencia;
qnP 110 en&lt;'ue ~tre eri su
cas·~ ja má.., tem u,Qtád s
!'
domé1-ticas, di,.gu. . to y
mole:,1 t1a&lt;1, y quP sepa l
!
1 .
mujer qut&gt; lhi F-i•mprp
ti1H1f&gt; q111:1 sa•'l' fi&lt;'11.r -ns
gn~tns-:a unque sin ha
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que AU ma rido lo ~Pp 11
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,1qniPra - en 11 ra.: el , u
dichA domésticá. Ró
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1

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�Pa:11a las t&gt;amas

• '"11¡

por las da.mas yankees. Entre loa grabados de modas que vienen de Nueva. York aparece la moda. de llevar sobre la media
de seda. tornasol una enorme liga con lazo y fleco, atravesada.
con un largo pufial. Pero no es esto todo y esas
mujeres de pufial en la
liga, que apareéen por
ese s6lo hecho celosas y
terribles. quieren a.pa·
recer al mismo tiempo
sentimentales y sobre
los 'lindos ·zapatitos de
charol se destaca, como
broche precioso, el retrato del novio 6 del
esposo.
P11ra· dar impresi6n
de·fuerza allí está la co·
1oFal bolsa, que es más
gran&lt;ie que la boh•a de
las alemanai:i, y esto que
parece un colmo da idea
de FU tamafio.
Má~ que una delicarla
MÚJs, se necesita para
lh·vsrlas un maso de
cordel-Lo más curioQo
del c11so es que una bolSR. de tan df'sromunal
tam11fio tienP quP ir ne·
cesariamentPvací11, ¡111P-s
de ot,o modo l'ería im·
posible moveree con su
pei:io.
La mano no ha que·
dado olvidada. La doble
sort,ja. , joya de moda
por excelencia., consti·
tuye el emblema da la
feliüidad y consiste en
dos s01tijas enlazadas
una con otra por medio
·•
de doe sutiles cadeni·ttts.
Elegante traje d visita
'Fuerza es confesar que
en este punto las damas
americanas no se divorciaron de la estética.
El relox de pulsera, sostenido por su comodidad, adquiere
el doble carácter de porte·bonheu,· y sobre su tapa se graban los
aímbolos de los amuletos: una flor 6 un signo del Zodiaco.
Al mismo tiempo que rebuscan y complican de esa manera
los adornos, simplifican los trajes
Una blusa «práctica» que se abrocha sin alfileres ni botones,
anudándose sobre la cintura, un tocado con el cual pretenden

prescindir del sombrero, y que no es más que un trozo de encaje colocado sobre la ca,l¡~a.
::

-·~ l a r e ) El lujo y la ostentácfón en ·el vestir.
}

'.

Decía Jesucristo en el
serm6n de la Montafia,
refiriéndose sin duda alguna, á las sefioras de
entonces y á las que se
esclavizan con las mo·
das, en el porvenir, pre·
sentes en la sabiduría
infinita de Dios, las si·
guientes oportuníeimas
palabras, nunca de mayor actualidad que en
nuefltra época:
((Acerca del vestido,
¿oor qué os habéis de
inquietar? Contemplad
Jo; lirios del campo c6mo crecen y se cubren
de flore:1: ello!! no labran
ni tampoco hilan. Sin
emb11rgo. yo os dign que
ni S11lom6n en medio de
to&lt;la sn glnria se vi~ti6
con tanto primor como
uno de e4os lirios.»
Apren&lt;lan, pUf'S, las
sefioras del lino campestre á contentarse con la
hermosura que Dios les
dió, sin bmcar esos
otros adornos postizos y
fantáPticos que ofrecen
ca~i siempre el sentido
estético, y muchas veces
la modet-tia y hasta el
recato y el pudor, que
es el perfume e~piritual
de la mujer. RecuerModelo da traje de tarde
den aque1la pregunta
de Jesucristo que sonará á sus oídos como un reproche;
ccAceica del vestido, ¿por qué os habéis de inquietar?»
Que una sefi.ora se inquiete por sus impacienciae, por sus de- •
fectos y pecados, pase; pero que le dé más cuidado el pliegue
del vestido y el último figurín, que la limpieza de la conciencia
y el adorno de las virtudes, eso es indigno de una mujer cria- ,
tia.na y hasta de una mujer sensata.

.MODELOS DE BLUSAS

MIATRIIM,0,NIO AL VAPOiR

&lt;tel oa~o &lt;le ~u rutu.ro J&gt;adrC' i,otíttco por
toda palaib,ra l~t!I. IDl .e;entlema.n tomó la
m1,c1,at1v12..
-;.1M1 h iJa,r

~e cuenta cJ.e lliD, ~Tao. comerciante tn·
gtéis, am.igo (le alhor.rar "l ~iill.lUm de
tlem'l)O en todos loo aietos ile ]J¡, Vláa, que
r«iliC~l&gt;ló l a JViisilta ·l!Je un J10,vien que i'ba :t
· pedir~e la mamo de su hija única.
IEI ,pl'élt~dlen:te haíllfa ~!do ya avlsooo

En un resta:ru·am.t de estación die 1le1T0cairrt1 u.n viaj€:ro se dirige con tono mis·

~ r.

-¿Renta,?

terroso ,a, m11r&gt; &lt;fo ,los oo.mair.eros y le di~:
-~Muooo ca&amp;é. Ya l~ o]®Jical'€ á usteld
· el motivo .. . .. Bten; an-ora muoha leahe.
Ya divé á. usted por qw!!.
-Usted dirá--00ntesta el caimrurem espemn&lt;Io la ~xip,lioocion.
-&lt;PU'01S..... es
.fl011Que 'I&gt;IO'Illi:'O
mu,oha
a.z.1lcar.

--'l'l"eschmt111s Ubna,11 ll.Ilua.1.e1.
-/Caliá;cteir!
-'1'1¡,l l·mer,o l .

··-i Amor!

·-PaJalbra de honor.
-1,!Buen ·e.$¡posoT

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá Ud. visto en
los periódicos, con relación á algun remedio, algun anuncio como este : "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos á Ud.
su dinero." Pues. nunca hemos
tenido motivo pará hablar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedí. do la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado 6 de una medicina que
produce los efectos para los
cualés se ha elaborado. La
PREPARACION de WAMPOLE
está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, explica &amp;u popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
suefl.o 6 de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con J arabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Este remedio
ha merecido los elogios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades para
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los casos
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontrado la Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Ca1a
dósis es efectiva. En las Boticas.

--Jto jur&lt;&gt;.
- 1 ~ 0•

-,GJ'ácJa,s.
~ Ido~

-·tdo

El

matrimonio 1e

verificó ocho

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La fotografía puede ó no
~
ser un arte, según la habilidad
Í
del fotógrafo. Un artista pue.~
de aumentar la belleza de una
bella mujer, haciendo resaltar f +
W:
º
ciertas líneas en la composi·
~
ción y aumentando ó dismi ·
-+w;
nuyendo la intensidad de la
~
luz y de las sombras.
~
Nosotros somos artistas.
Nuestros trabajos I o de·
muestran.

FOTO GR AFIA

"MARST"

+
+
º
w:
+

!
w:

[~ NUEvo:MEXJCO, 6

•

MEXICO, D. F.

:

Teléfono~: { M~x. Io34 Neri.
Ene. 2995.

Hay elevador continuo,

i1.t.

~

:

·• ··············· ••11:•
=
··~·*···~·-~···~·

¡Oh los Valientes!
No se crea qµe vamos á tratar
de aquellosqu~luchan en el campo de batalla, no, vamos á tratar de tipos que, por desg-racia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se eneuentra
con un fuerte eatarro y uri poco
de calentura; a) preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada.
yo nunca me curo, no tengo mie·
do á las enfermedades. Y nuestro hombre se queda tan satisfecho como SÍ tal COSa. ,
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro: solo le
ha quedado· una tosecilla seca.
no puede dormir, ha perdido el
apetito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valien·
te, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tornar luego la "Creosofosfatina"
líquida,
Es querido lector, que' el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro. se hubiera curado con menos· de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está ex·
puesto á contagiará toda su fa.
rnilia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidarse
tom:rndo la admirable medicina
que,&lt;lejamos nombrada; con ella
se evita y cura la.Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho Y. garganta. Tam·
bien la hay en pastillas.

,

�NOTAS CO MICAS

i.

i '

)
1'

'
¡
i

l'

!

Un baturro tuvo wecesidad de hacer un
viaje die Matam~as á la Habana, con objeto
de ha..oer ailgrunas compras.
ICumpJ' do ~ móvil que á esa capital 1º
nevara, trató de regr,esar á la ciudad d
los dos ,Ios.
'll}l h-e,011,C o.cul'rl(l t-i'll dom·n,go. La. ellllPre·
•t~· ferrocarrilera h aJbiia dispu,ssto un:a i:oc·
r.ur,siión en ruquel d'a, á lull C11e'Vas die Be
lla:m0&gt;r, y en ta ¡pared ct&lt;et &lt;tes,o,a.oho d Ml1ete·S fij'6 una taJbli,lla en Quf' "'P 1,e1a:
"Haiy billetes d,e id,a y Vll'etlta."
N,uBstro baturo d,el &lt;Jueinto s ooeroo
!i. la taiauilla, y, mUO' serio 'Y muv filliClllado,
excl,aimo:
__.o·ga, gllen 'hommre: 4ieme usted un
hilletlco de vuclta.
-¿ A. d,6nde ,Vtt, u,sc,ed" -lA contesto el
oue se 'hrullaiba en el deSiDOObio.
-·Rldlez, ¡,á onde bJe, d'ir, gilen b 01mbre,
roáis ou,e !i. Matain~ws,
-,'Pu.es enwn.c· s-1dUo el iJS.Qui.111erollevar'á. u,s,ted u,n b;Uete de Ida.
-.¿Oómo de !&lt;ta ! ~ resDOllldló ~1 baturro
ma,f ümmomdo.-,Si YO v,11,e,lv,o ·oar.a Mata'Il·
Za!!!.

-Po" ,lo mismu, tiene que 1hm1.T un btllet,3 de Ida.
,Después de machacar un poco. Y comnrendiendo el de Ja, taiqull-la que naida i:ba
á. ,saicar en Urn¡p10 ucn g,us exolicaiciones,
Ofl&gt;ti6 ,por dieg¡p,aooar el bnt,ete.
y ,111.1,e,s,tro ,ba.tuirro del ,;:uento. mu.y orondo y satisfoo'ho, eocolamO.

-¡No· te \o, "iota" yo, bor:r:(lum, que re·
gresalba para 1Mwtanzais? .•.
'Per o haibra ¡pa¡_!¡'aldo ,el &lt;biUelte ite ida Y
vue,100, ..•.•

- *.
.mn ,un,a ba11berna:
,Joslé Anitonio.--lPutes, '®too, á Illl1 me

cuesta cortarme el pelo un duro, porque l,e
do¡y propinas al b"clTbfTo que, po~ l e r·egu·
¡ar, l rompo dos peines.
G:eo'rglto•.- Te lo creo. po:,que: te pelas
una, vez aa año.

cólera.- ¿Y por qué Francia? Has de sa·
mozalvete, que la primera nación
del mundo, la más bella, la más ilustre,
es AJ.emain•ia.
1Jlll niño, pálido, pet'o'"-Í'eSUA1tO, rep!1oa,:
~Franda y nada m'as que Franeta.
~P.ero tní, pillate. ¿ sa'oes s,!Quier,a dOn·
de N,00. F1ranclaT
1E1 a,lsaio' a,no se irgu1~ 11 ·no d-e .emO:C!6n,
e nrQ\1ecldo el ro.&lt;1tr.o. !u!lle:ura,nt,e ,l a mira·
·&lt;la, y m•ent~as los oom~añeros 1e 0011-

ber,

tem,p,faibum. estup,etaetos, &lt;1esru1Yr-0eb,!lse, da

escolar 11).Insa y ~TannO 11:oL'!&gt;eánd!o&amp;e el
pecino,
- ¡ A&gt;qur.

***
ANECDOT,AS

Un peri6ñ!,co fran,c~s. pUJb11c11 la si·
,gu-'.erute amécdota, qu,e d~ue.sh a: CJUJ~ll vi
vo y pertinall e,s en Ailsaicia, y L ~, • · E&gt; 1
l'e,ru.er-no d,e Franda.
Un 'nspedor ale-min, visitó una esicuie,la en 1,as inme·dla.ciones- d, Str.a,slbu!rgo, Y
viendo en prime'!' término un niño aJ.s,a'ciano de inteliiemte figura. twvo dieseos de
examinarlo.
- ¿Sa,bes geogralffa? dijo con voz graJV'e
el ins:pector.
- Sf. señon·.
-A v€'r. ¿. Culailie,s son las prlncloale.si nac:ones de Euro!Pa?
- T,as ,pr;1D,'Ol~a,L2s n81Clones sOtll: Fr!llllcla .... . .

--¿·Francia?- gril!G e,l alemán, rojo de

...

!lKIUt

&lt;!entro. esta. Fran·

Cia.!

***
Camioob·a n jun,tos dos batiu,r.ros lJIOf
UJila ca,rretera. .ne Tep¡e nte um.o de ~il198
tropie2:,a y :exclaima:
- ¡Ridim, qu&lt;é tr0ft&gt;€Z'ón ! ¡ Si hi v1tto
Ins ·C'Sitre-Mrua,!
·- rPlaw ;a111lma,l, m:ás te v·ailta que, hll·
bie.se,s vis1,o la I&gt;iedr'!II en que, has tr®"
zau!

Una joiven ,asl)irlllllte 3 ti1t&gt;l e ·p·r.~'llntá. .4
un médico:
....,l)icctor, ¿e.s cierto que los hueivos fr,eScos a,c,Jrur·a'Il Ja, voz y favor.ec~n la, emis1611
.die. lo,s sonidos?
-Jndü.dwblemente. F~jc1se usted en la8
g,a,Hi·nas•; en c·uaintQ \l)(l'~'n. ~ ~a.n A. can·
,t,ar.

.

. . . ..

•

,-

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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